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L UNDO LUST~ílDO

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Año XL-Tomo II.-Número 20.

M~XICO, NOVIEMBRE 13 de 1904.

Dtnctor: lle. RAFAEL REYES SPINDOLA.

Bennte: LUIS REYES SPINOOU

Secretari-0 de Redacción: José Gómez Urarte.

Registrado como articulo d e segunda clase, en 3 de Xovlembre de 1894.

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Departamento de Géneros de Lana para Vestidos

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Tbeodore Roosevelt,
erecto Pre1,ldente de los estados Unidos, el d¡a s del actual.

�EL MUNDO llUSTRADO

La Prensa se corrige con la Prensa
Dt la dlsmión nact la luz

Í:. ORR.EN en el mundo como moneda corriente

U

y de buena. ley, multitud de aforismos &lt;indiscutibles&gt; y de verdades &lt;inatacables&gt; que
lo mismo pueden serciertas de un lado que fa.Isas del otro y que, como armas de dos filos,lo
mismo son tajantes del lado del pro que del
lado del contra..
Tal pasa con aquel que dice: &lt;La. Prensa se
corrige con la Prensa&gt; y con su correlativo:
&lt;De la discusión nace la luz&gt;. La experiencia,
palpable, tangible, inexorable, ha dado en
tierra con muchos tle esos frutos de la sabiduría de las naciones, entre ellos, con el que sir·
vió de premisa y de fundamento á la políti'la
quietista y de aislamiento de ciertos de nuest ros Gobiernos que profesaban como un ar•
tículo de fe que: &lt;Entre l a fuerza y la debilidad debe mediar el desierto&gt;. Los ferrocarri ·
les han dado buena cuenta de ese axioma de
cemento armado, al parecer irrefutable é in·
discutible, probando que no hay peor debili·
dad que el aislamiento, y que la.comunidad de
intereses con el fuerte es fuerza y de las mayores.
En cuanto á que cLa Prensa. se corrige con
la. Prensa&gt;, será lo que ta.se un sastre y según
se cuente. Dígalo si no Francia, que cuenta, á
la vez, con la Prensa. más sen.is.ta y la más
procaz, y en donde, al lado de e Le Journal de
Debats&gt;, de la &lt;Revue de deux Mondes&gt; y del
moderno «Fígaro&gt;, florecen infinidad de hojas
volantes de &lt;chanta.ge&gt;, de escándalo y de virulenta pasión, verdaderas Mesalinas figurando al pa.r que Cornelia. madre de los Gra.·
COS ,

Y lo mismo, cmutatis mutandis&gt;, pasa. en todas partes, un poco menos en fos países anglosajones que en las naciones de origen la.ti-

no; pero, en rigor, lo mismo cen la Gaceta. de
Francfort que los periódicos de Bebel,y con la.
cNovoe Vremia.&gt; y las hojas nihilistas rusas.
Con el tiempo, á la. larga., hay algo que la
Prensa. corr:ge á la Prensa, sus errores; que,
en cuanto á sus vicios, nada más impotente
que la primera para traer al buen camino á la
segunda. Y a.un en punto á errores, la verdad
de las cosas es, no que la una corrija los extravíos de la otra, sino que ésta, lo que en
realidad enmienda, son los yerros, Ja,¡; ofuscaciones y las tomarías que al público inculca
aquel!:,.
Y esto nos retrotrae como de la roano á considerar el aforismo: &lt;De la discusión nace la
luz&gt;.
¿La. luz para quién? ¿Para los que discuten?
No se ha. da.do el ca.so; no existe ejemplo en la.
historia, no hay a.na.les, ni crónicas, ni papirus, ni monumentos, ni inscripciones, ni jeroglíficos, ni códices que dejen sospechar siquie·
ra. que de dos que discuten , el uno ha.ya. je.más
ilustrado, ni menos aún convencido a.l otro.
Esquines permanecía frío como un granizo
ante I a candente eloci;enci a de Demóstenes; Ca.tiiina, impávido, abrnrbía su rapé ante el volcánico cQuousquetandem&gt;de Cicerón ;Mira.bea.u
daba. chispa y hasta. despedía rayos, porque
contaba. con •a.s galerías, y Gamb~tta era ba.11tante hábil para. reforzar con las protestas de
sus adversarios las ovaciones que le improvisaban de antemano sus amigos. Pero que Juan
ha.ya. jamás convencido á Pedro de a.lgo,en discusión franca, cuerpo á cuerpo y frente á frente; que haya. habido un pa.r de labios humanos
que, después de una polémica, por kilométrica que se la suponga y documentada., hayan
exhala.do, siquiera sea. como un suspfro, un:
&lt;Tiene Ud. razón&gt;,eso lo niego rotundamente y
me apoyan testigos incontables y mayores de
toda excepclón,enke los que no citaré más que
á Forster y á O.Me.tías Romero,á la. Mitra de
México y á D José J. Terrazas.
Por manera que si el aforismo á que me ven-

go refiriendo quisiera decir que &lt;De la dis.;usión nace la. luz&gt; para los contendientes, para. los ccha.mpions&gt;, para los &lt;leaders&gt;, me levantaría. como un solo hombre para oponer mi
veto, para protestar y declamar contra afirmación ta.n audaz como infundada.
Y podría, por el contrario, probar victoriosamente que la discusión no conduce, más que
á la testarudez, al encapricha.miento, al fanatismo, á la ceguedad, que es lo ciontra.do dela
luz, á los dilettantis de un pro ó de un contra.
cualesquiera.
Estoy cansado de verlo y de experimentarlo
llD cabeza. propia y ajena, y na.da me sorprende menos cuando · incurro en la debilidad de
polemizar, que verá mi adversa.río, acorralado y sin salida., defender contra mí y con insólito ardor la tesis misma que con ardor insól 1to sostenía yo dos horas antes contra él.
Y es que la discusión es, para los hombres
de nuestra raza y de nuestro temperamento, uc
placer de dioses, una. virtuosida.d csui ¡z-éoeris&gt;,
un &lt;sport&gt; intelectual a.nálogo al foot• ball,
algo de grato y de bello por sí mismo, sin utilidad y sin finalidad, que se practica por higiene para conciliar el sueño y regularizar la.
digestión, gimnasia. sueca, en suma, que en sí
misma nada enseña. y á nada conduce, pero que
nos a.diestra y fortalece para. a.tenienses,ya. que
no para fenicios, que nos prepara, acaso, más
para. Biza.ocio que para Manchester ó Chicago,
y que nos expone á que la invasión de Mabomet nos sorprenda, sin convencernos los unos
á los otro;,, por lo demás, discutiendo los misteriosos orígenes de la. luz increada del Monte Tabor.
¡Y decir que yo be sido polemhta de raza y
de sangre,y que he aburrido á mis caras a.mista.des con mis objeciones, mis distingos y mis
reducciones al absurdo!
¡Señor, pequé, como todos mis conciudadanos! ¡Pero que el impecable me tire la primer&amp;
piedra!
DR. M . FLORES.

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E

L viento es un vagabundo impenitente;
también, un malabarista. y prestidi·
gitador que bien podría. ganarse la vida. en ferias y en plazuelas excéntricas,
ante la estática. admiración de mocosos y plebes abigarra.das. En los pliegues de su ancha
túnica inconsútil lleva. muchos misterios y secretos. ¡Ha. corrido tanto por el mundo!
El viento es un Judío Errante cuya. maldición nos es desconocida; es un eterno ambulante, poseído del vértigo del desplaza.miento,
que azota sus miembros impalpables en todas
las paredes y finge lamentos en todos los rincones sombríos. E:1 un presdigita.dor hábil
que convierte en angustioso grito de auxilio
el funerario canto de la.s a.ves nocturnas y sa·
be los secretos de todos los países, de todas la.s
provincias, de todos los hogares y de todos
los corazones.
Porque el viento recorre, hace muchos siglos,
de uno ~ otro polo y del Oriente a.l Occidente,
la. tierra en que moramos, y ha. visto nacer, y
progresar, y desarrollarse y pei:ecer las grandes civilizaciones. En la. amplia túnica del
viento flotan aún los gritos de fiera herida. de
los &lt;bárbaros del Norte&gt;, en cuyo cuerpo, cubierto de vellos dorados, las armas del ciuda•
dano romano abrían una puerta á la sangre,
plebeya y roja; ha escucha.do en las calcina.das soledades del Asia. los cantos llenos de
melancólica. ternura de los cautivos de Babilonia; se ha internado en les sombríos templos
de Sera.pis, y ha. visto sonreír á 1os sacerdotes
silenciosamente, bajo la.. aguda. mirada. de 1»us
ojos negros . . . . . .

es,

•·*

En la noche callada,· florecida de luna, en
cuya corola. de alabastro translúcido se embriagan de luz, como luciérnagas de oro, la.s
estrellas; en el silencio, bajo la impasible mirada. secular de los cielos, el viento desata sus
traíllas, y husmea en los rincones obscuros.
Sus lamentos crispan los miembros sacudidos
por el pavor; fingen la. queja. endemoniada. de
un espíritu que vaga, &lt;sin hogar en el cielo,
ni en la. tierra.&gt;, y recoge piadosa.mente tod0s
los rumores que la noche engendra, para elaborar con ellos pa.la.bra.s de un idioma. proféti·
co y desconocido.
En la soledad blanquísima de la. :ioche árti•
ca., el viento recorre la glacial estepa., hasta.
sororender el secreto eterno de la nieve. Los
audaces que penetra.o á la. vedada. región, cu aedo el viento lE.&gt;s ha.ce, en la. noche prolongada.,
sus confidencias, sienten cómo el vértigo golpea. a.compasadamente sus sienes; la muerte,

la misericordiosa., cristaliza, á laii veces, los
ensueños que el viento ha. iniciado en la imaginación del hombre. Cuando baja á las.lati·
tudes donde el sol mira. bondadosnmente los
árboles doblados bajo el peso de la fruta su·
cu lenta. y sacarina; cuando por la calcinada.
manigua. pasa silbando su estribillo monóto·
no, los enfermos, los a.ocia.nos, los débiles,
los niños, presienten la trascendencia. de sus
ca.ricias. A sus oídos narra la. misteriosa leyenda que constituye el secreto de las nieves,
recogido en las regiones donde el oso blanco
se a.gazapa, como un milagroso copo de nieve
vi va, y los tristes, los ancianos, los débiles,
los enfermos, se duermen apaciblemente, arrullados por la canción, que se va debilitando
lentamente en la. lejanía. luminosa., donde la
muerte, la misericordiosa., finge vago.s mirajes
estelares.

*

* * predilecta. del vienEl Otofio es la. estación
to; mientras llega el frío, con sus mil saetas
microscópicas, llena la aljaba. de cristalinas
flechas, á monologar su embrollada. parlería.,
envuelto en la niebla deformante; mientras el
Invierno despoja pacientemente los árboles y
sacude el plumón inmaculado de todos los ángeles sobre la tierra. aterida, el viento tiene
absoluto dominio sobre nuestro planeta. El
viento prepara el camino que ha de recorrer
con pasos silenciosos el frío, y deposita poco
á poco el polvo bajo el cual han de dormir,
en la. estación vecina, todos los predilectos de
la. nieve, todos aquellos en cuyas venas la
sangre se cuaja lentamente, y que sienten en
sus miembros ateridos la mordedura de la. enfermedad, precursora de 1a muerte. Los nii!os
los ancianos, los débiles, los tristes, recibe~
la-visita del tiempo como la. del Precursor aohela&lt;!o, tras del cual ha. de aparecer, toda ternuras eternas y toda. temblorosas caricias
Nuestra. Señora. del Olvido Eterno....
'
***

Comieuzan ya. á prepararse las fiestas decembrina.s con las cua.res habrá de celebrarse
la. toma. de posesión del señor Presidente. Poco á poco estas 5.esta.s, modestas hace veiote
años, ha.n venido tomando incremento y auge
hasta ser las predilectas, las espera.das cad~
cuatrienio. Porque es tanto y tan grande'el caríñoso respeto que el solo nombre del actual
Presidente inspira, que cualquier esfuerzo encaminado á honrar el nombre glorioso del caudillo, tiene de antemano asegurado el éxito.
Desde el industria.! modesto, que ha visto
crecer su fortuna y ha presenciado la. educación de sus pequeil.os a.l abrigo maternal de la.
pa.:r., hasta. el prócer que nunca. soñó en sus
mocedades revolucionarias, llegar á l~s destinos supremos que sólo el progreso del país

hace vía.bles, todos, los humildes al lado de los
altivos, los que se interesan por la. ·c osa. pública y los que solamente a.tienden á su prosperi•
dad persona.!, todos sienten al impulso inevitable de admiración y respeto que se traduce
en sus labios por una. alabanza a.1 Grande
Hombre de México.
Las ·generaciones jóvenes son generalmente
altivas, hasta el orgullo hiperestesiado y loco;
revolucionarias, más por inercia que por perversidad, más por ignorancia que por instinto;
son la.s generaciones que desbaratan la. obra.
lentamente asegurada por los viejos, y sin em•
bargo, entre nosotros el elemento joven, lo
mismo que el elemento anciano, el ·estudiante
que gritaba mueras á toco gobierno ha.ce vein•
te ai!os y el veterano que presenció-y como
una. vaga. pesadilla lo recuerda-el tiempo ya
para siempre ido, todos se unen en un grupo
compacto para rendir homenaje a.l homhre que
supo hacer una. nación con los disímbolos elementos disgrega.dos que le entregaran sus predecesores; que supo hacer un crédito, sacán•
dolo de la. bancarrota, y que ha sabido hacer
ciudadanos donde solamente enemigos cordiales se entremataban.
Es por eso que las fiestas decembrina.s son
significativas, más que cualesquiera otras, por
su sinceridad, por su cordialidad, por su uni•
versalidad que en vano buscaríamos en otros
festejos ó en países distintos del nuestro.

*
**

.

Por desgracia,Novelli, el actor maravilloso
que ha levantado un trono en el tablado, para.
lucir la majestad de su talento, no podrá estar
entre nosotros sino el afio que viene. Circuos·
ta.ocias aflictivas-la gravísima. enfermedad de
eu esposa., 1-a genial Oiga. Gianini-le impedi•
rán cumplir el compromiso contraído previa.mente. Es de sentirse¡ pero si se logra. que le
veamos, la plena satisfacción que nos ca.use
será suficiente para. resarcirnos plenamente de
tan 1a. rga espera..
La compañía de ópera de Arbeu ha logrado
salvar la. temporada, por el único medio posible: el estudio tenaz de algunas obras, quefor·
marán un repertorio, ya. que el que tra.íar. era.
tan escaso.
Hemos tenido una cManón&gt; que ha. gusta.do
mucho y que en gran parte ba. tenido éxito debido á la. intervención inteligente de la Ber•
lendi, consuma.da. actriz cuya garganta. es
un maravilloso órgano. Se nos ofrece, en un
abono próximo, 1~ obra &lt;La. Cabrera&gt;, que
tiene ya. conquista.do un lugar predilecto en
Is. crítica. europea y que aún no conocemos.
Ojalá pueda la. empresa. cumplir ta.o grata. esperanza. de los diletta.nt!. Hay que esperarlo,
&lt;para mayor gloria del arte&gt;.
ANTENOR LEdCANO,

LA ULTIMA OUERRA
I
RES habían sido las grandes revoluciones
de que se tenía noticia.: laque pudiéramos
llamar Revolución Cristiana., que en modo tal modificó la sociedad y la. vida. en todo
el haz de la tierra; la R evolución Francesa,
que, eminentemente justiciera, vino, á cercén
de guillotina, á igual a.r derechos y cabezas, y
la. Revolución Socialista, la más reciente de
todas, aunque remontaba al año dos mil treinta. de la era cristiana. Inútil sería insistir sobre el horror y la universalidad de esta última. revolución, que conmovió la. tierra hasta
en sus cimientos y que de una. manera. tan radical reformó ideas, condiciones, costumbres,
partiendo en dos el tiempo, de suerte que en
a.delante ya no pudo decirse sino: Antes de la
Revolución Social; después de la. Revolución
Social. Sólo haremos not:¡.r que hasta. la propia. fisonomía. de la especie, merced á esta.
gran conmoción, se modificó en cierto modo.
Cuéota.se, en efecto, que antes de la revolución
había., sobre todo en los últimos ail.os que la.
precedieron, ciertos signos muy visibles que
distinguían físicameúte á la.s clases llamadas
entonces privilegia.das, de los proletarios, á
saber: las manos de los individues de las primeras, sobre todo de las mujeres, tenían dedos afilados, largos,de una. delicadeza. superior a.! pétalo de un jazmín, en tanto que las
manos de los proletarios, fuera de su nobble aspereza y del espesor exagerado de
sus dedos, solían tener seis de éstos en la.
diestra, encontrándose el sexto (un poco rudimentario 4 decir verdad y más bien formado
por una. callosidad semiarticulada) entre el
pulgar y el indice, generalmente. Otras mu. cba.s marcas delataban, á lo que se cuenta, la
diferencia de las clases y mucho temeríamos
fatigar la paciencia del lector, enumerándolas. Sólo diremos que los gremios de conductores de vehículos y locomóviles de cualquier
género, ta.les como aeronaves, aerociclos,
automóviles, expresos magnéticos, directísimos tra.nsetéreolunares, etc., cuya. caracte•
rística en el trabajo era. la perpetua inmovilidad de piernas, habían llega.do á la atrofia.
absoluta de éstas, al grado de que, termina.das
sus ta.rea.•, se diri¡z-ían á sus do!Dicilios en peq ueitos carros eléctricos, especiales, usando
de ellos para cualquier tra?Jslación personal.
La Revolución Social había empero cambiado
de ta.! suerte la. condición humana., que todas
estas características fueron dasa.pareciendo
en el transcurso de los siglos, y en el ail.o tres
mil quinientos dos de la. Nueva Era ( ó sea cinco mil quinientos treinta. y dos de la. era crisUa.na), no quedaba ni un vestigio de tal des-

C

igualdad dolorosa entre los miembros de la
humanidad.
La. Revolución Social se maduró, no hay
niño de escuela que no lo sepa, con la anticipación de muchos siglos. En realidad la·Revolución Francesa la preparó; fué el segundo
eslabón de la. cadena de progresos y de liberta.des, que empezó con la. Revolución Cristia. na.; pero hasta. el siglo diez y nueve de la vieja. era, empezó á definirse el movimiento unánime de los hombres hacia la igualdad. El
ai!o de la era cristiana mil novecientos cincuenta, murió el último rey, un rey del extremo oriente, visto como una positiva. curiosidad por los hombres de aquel tiempo. Euro·
pa., que según la predicción de un gran capitán (á decir verdad, considerado hoy por muchos historia.dores como un persona.je mítico),
en los comienzos del siglo veinte ( post J. C.)
&lt;tendría que ser republicana ó cosaca&gt;, se
convirtió, en efecto, en el ai!o de mil novecientos catorce, en los «Estados Unidos de Europa&gt;, Federación creada á imagen y semejanza
de los Esta.dos Unidos de América (cuyo re•
cuerdo en los anales de la humanidad ha. sido
tan brillante y que en aquel entonces ejercían
en los destinos del viejo continente una. influencia omnímod11,).
II
Pero no divaguemos: ya. hemos usado más
de tres cilindros de fonotelerradiógrafo en pensar estas reminiscencias (1), y no llegamos
aún al punto capital de nuestra. narración.
Como decíamos al principio, tres habían sido !11,s grandes revoluciones de que se tenía.
noticia.; pero la humanidad, acostumbrada á
una paz y á una estabilidad inconmovibles,
a.sí en el terreno científico, merced á lo definitivo de los principios conquistados, como en
el terreno social, gracias á la maravillosa. sabiduría de las leyes y á. la alta moralidad de
las costumbres, había perdido basta. la. noción
de lo que era vigilancia. y cautela, y á pesar de
su aprendiza.je dt&gt; sangre, tan largo, no sospechaba. los terribles acontecimientos que estaban á punto de producirse.
La ignorancia.del inmensocomplotque se fraguaba. en todas pa.rtes,se explica,por lo demás,
perfectamente, por varias razones: en primer
lugar, el lenguaje hablado por los animales,
lenguaje primitivo, pero ya.expresivo y bello,
era. conocido de muy pocos hombres, y esto se
comprende: los seres vivientes estaban divididos entonces en dos únicas porciones: los
hombr3s, la clase superior, la &lt;élite&gt;, como si
dijéramos, del planeta, iguales todos en derechos y casi, casi en intelectualidad, y los animales, humanidad inferior que iba progresando muy lentamente á través de los milenarios,
pero •¡ue se encontraba. en aquel entonces, por
lo que ve á los mamíferos, sobre todo, en ciertas condiciones de perfectibilidad relativa.
(1) Las vibraciones del cerebro al pensar, se comunicaban
directamente 11. un l't'gistrador especial que á. su vez lll!l transmitta. á su destino Hov se ha. reformado por completo este
aparato.

muy aprecia.bles. Ahora hien, la &lt;élite&gt;, el
hombre, hubiera juzgado indecoroso para su
dignidad aprender cualquiera. de los dialectos
animales, llamados &lt;inferiores&gt;.
En segundo lugar, la separación entre ambas porciones de la humanidad, era completa;
pues aun cuando cada. familia de hombres alojaba. en su habitación propia. á dos ó tres animales que ejecutaban todos los servicios, hasta los más pesados, como los de la cocina.
(preparación de pastillas é inJecciones de jugos), el aseo de la casa, el cultivo de la. tierra, etc., no era. común tratar con ellos, sino
para darles órdenes en el idioma patricio, ó
sea el del hombre, que todos ellos aprendían.
En tercer lugar, la dulzura del yugo á que se
les tenía. sujetos, la holgura relativa. cte sus
recreos, les daba. tiempo de conspirar tranquilamente, sobre todo en sus centros de reunión,
los días de descanso, centros á los que era raro que concurriese hombre alguno.

III
¿Cuales fueron las ca.usas determin.antes de
esta. cuarta revolución, la última (así lo espero) de la.s que ha.n ensangrentado el planeta?
En tesis general, las mismas que ocasionaron
la Revolución Francesa., las mismas que ocasionaron la. Revolución Social, Jas mismas
que ha.n ocasionado, puede decirse, todas las
revoluciones: viejas hambres, viejos odios hereditarios, la. tendencia á la igualdad de prerrogativas y de derechos, y la. aspiración á, lo
mejor, latente enel alma de todos los seres ....
Los animales no podían quejarse por· cierto:
el hombre era para ellos paternal, muy más
paternal de lo que lo fueron para el proletario los grandes seil.ores después de la. Revolución Francesa. Obligábalos á desempeñar tareas·relati vamente rudas, es cierto; porque él,
por la. excelencia. de su naturaleza., se dedicaba de preferencia. á la contemplación; mas un
intercambio noble y aun magnánimo, recompensaba estos. trabajos con relativas comodidades y placeres. Empero, por una. parte el
odio atávico de que hablamos, acumula.do en
tantos siglos de malos tratamientos, y por otra
el anhelo, quizá justo ya, de reposo y de mando, determinaban aquella. pugna. que iba á hacer época. en lc,s a.na.les del mundo.
Para. que los que oyen esta historia puedan
darse una. cuenta más exacta y más pintoresca, si vale la palabra.1 de los hechos que precedieron á la revolucion, á la rebelión debiéramos decir, de los anima.les contra. el hombre,
vamos á hacerlos asistirá una. de ta.nta.s asambleas secretas que se convocaban para d~nir
el programa de la tremenda. pugna, asamblea.
efectuada. en México, uno de los grandes focos
directores y que cumpliendo la profecía de un
viejo sabio del siglo diez y nueve, llamado
Eliseo Reclus, se había convertido, por su posición geográfica. en la. medianfa de América.
y entre los dos grandes océanos, en el centro
del mundo.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO
Había en la falda. del Ajusco, á donde llegaba.o los últimos barrios de la ciuáad, un gimnasio para. mamíferos, en el que éstos se ,eunía.o los día.s de fiesta, y ca.si pega.do al gimnasio un grao salón de conciertos, muy frecuenta.do por los. mismos. .l!:n este salón? Cle
coo.diciooes a.c1~st1ca.s. perfectas_ y Cle amplitud
considera.ble, se efect uó el dom1ugo 3 ne agosto de cinco mil quinientos t reinta y dos, la.
a s amblea. en cuestión.
Presidía. Eq us Roberds, un c aballo muy hermoso por cierto, y el vrimer orador dó.slgoa.•
do era. un pr opagandista. célebre e_n 11.quel entonces Ca.o Ua.nis, peno d&amp; una 1ntt:11genc1a
nota.bl~, aunque muy exalt ado. Debo a.u ve,·tir
q ue en todas partes uel ,nuuuu repercu_tu·ía., co100 s i dijéramos, el dhicurso en cutisU~o, werced á tr ansmisores especi11.les que registraba.o
to da. vibración y la traosmití..n só lo á aquello,; q ue tenían 10s recepto1:e:1 co1·responC11tiute~, utilizando ciertas co1·1·1entes magnéticas;
11.para.tos éstos y a hoy en Clesuso, vu1· pocu
prácticos.
.
..
Cuando Ca.o Ca.nis se puso en ple para d1r1gir la. palabra. al auditol"io, oyéroose por todas partes r umores de a.pr obación.

IV
«Mis q ueridos h erma.nos, empezó Can Ca.nis:
&lt;L i,horadenues tra. delin! t i va hberación está
próxtma. A un s igno nuestro,centenares de milla.res de herma.nos se levant arán como una sot a.un..1,sa. v ca.erá.n sobre los hombres, sobre los
t ira.nos, •co,;i la rapidez de una. ')en &amp;ella. .l!:l
hombr.i de3a.p a.recerá. del haz del pla net a y
h a.3 ta. su huella desaparecerá con él. Entonces
s er.irnos nosotros dueños de la tierra, volver emos á serlo, mejor dicho, pues que pr imero
que na.die lo fuimos, en el al bor ue los milen a rios, antes de que el antropoide apareciese
en las florestas vírgenes y de que su a.uljido
de terror repercutiese en l as cavernas anees-

lión de los animales coutra el hombre, estallará, llenando de paror el uoiver~o y definiendo
la igualdad de todos los mamífer os que pueblan la tierra&gt; .. ..
Así habló Can Ca.nis y éste fué, según toda.a
las proba.bilidades,el último discurso pron•Jnciado antes de la espaotosa.coo llagra.ción que
relatamos.

tes y en cuyos ojos grandes y rizados ardía
una chispa extraña y misteriosa q ue_oue:.tros
padres no habían visto en otros OJus _en la
tierra. Aquellos monos eran débiles Y miserab les .... ¡Cuán fácil hubiera sido para nue~tros
abuelos gigantescos txterminarlos paras 1empre! . .. . y ue hecho, ¡cuántas veces, cuando la.
horda dvrmía en medio de la noche, protegida.
por el c laror parpadeante de sus hogueras,
una. manada de mamuts, espantada. por algún cataclismo, r ompía la débil valla ue lumb1·e y pasaba &lt;le la1·go triturando hues&lt;?s y
aplastando vidas; ó bien una turba de felinos
que acechaba la extincióu ue las hogueras,
una vez que su fuego custodio desaparecía, entraban a l c ampawento y se ofrecían un festín
de suculencia memorab!,-.... A pesar de tales
catást rofes, aquellos cuadrumanos, aquellas
bestezuelas frágiles de ojos misteriosvs, que
sabían encende1· el fuego, se multiplicaban, y
un día, día. nefasto para nosotros, á un macho
de la horda se le ocurrió, para defenderse,
echar mano de una rama de árbol, como hacía.o los gorilas, y aguzarla. con una piedra,
como los gorilas nunca soñaron hacerlo. Desde aquel día nuestro destino quedó fija.do en
la extstencia: el hombre habfa in ventado l a
máquina, y aquella estaca puntiaguda fué su
cetro, el cetro de rey que le daba la naturaleza ....
&lt;¿A qué recordar nuestros largos mileoari.os
de esclavitud,de dolor y de muerte? .... el hom-

.

--·:.

-~ . .."""

...... ...:-

/.

V

El mundo, be dicho, había ol vi dado ya. su
histeria. de dolor y de muerte; sus a rmamentos
se orinecían en los museos, se encontraba en
la época luminosa de la. serenidad y de la paz·
pero aquella guerra que duró diez aíl:os com~
el sitio de Troya, aquell a guer ra que no:había
tenido ni semejante ni paralelo por lo espantosa, aquella. guerra en la que se emplearon máquinas terribles, compar adas con las cuales
los proyectiles elé,1tricos, las grana da s henchidas de gases, los espantosos efectos del rádium
utilizado de mil maneras para dar muerte, Jaa
corrientes formidables de aire, los proyectiles
inyectores de microbios, los choques telepáti-

y

..-;
.

,;

.. ......
-"."

EN LA COSECHA

,.,,-,r-;,7-7.-

.•...•-···/

fJ /

apareci6 el vigor latino ante el vigor sajón
que se enseñoreó del mundo .... y el vigor sa:
jón desapareció ante la invasión eslava; ést a,
an te la invasión amarilla, que á su vez fué
arrollada por la invasión negra, y así de raza
en· raz a, de hegemonía en_ hegemonía, de pree·
minencia en preeminencia, de dominación en
dominació o_, el hombr~ llegó perfecto y augusto á los límites de la historia .... Su misión et·a
desaparecer , puesto que ;va ooera susceptible
por lo absoluto d~ su perfección, de perfeccio:
narse más . ... ¿Qmén podía substituirlo en el
imperio de l mundo'.-' ¿Qué raza nueva y vigorosa. podía reemplazarle en él? .. . . Los primeros
animales h umaniza.dos .... á los cuales tora ha
su t urno enel esceoal'io de los tiempos .... Vengan, ~u~s, en hor_a bueoa;á nosotros, Jleg!l.éios
á la d tv!Da seremdad de los espíritus completos y perfectos, no nos queda más que morir
dulcemente. Humanos son ellos y piadosos ser~n para. matarnos. Despt)és, :i su vez, perfecc10oados y serenos, morirnn para dejar su
puesto á n ueva¡¡ razas que hoy fermentan en el
seno obscur o aun de la animalidad inferior en
el misterio de un ¡!'éoesis activo é impenetrable .. .... Todo ello hasta que la vieja. llama del
sol ije extinga dulcementtl, basta que su enorme globo, ya obscuro, girando al rP&lt;ledor de
una estrell a. de la Constelación de Hércules
sea fecunda:do por vez J?rimera en el espacio
de su seno rnmenso surJan n uevaii humanidades ...... para que todo recomience!

.

Al pie de los ya rojns cafetales
Dispérsase una turba. de morenas
Festivas como el ritmo de sus ven'as
Ruidosas como un bando de turpial~s.

~~~

•'.

Y en tanto el Sol las ve como en crista.les
De las aguas de un mar de ondas serenas
Aligeras moverse cual sirenas
'
Q:ie bullen entre grutas de corales.

Ca.da arbusto, rasgada la bermeja.
Exuberante ramazón. se queja
En los suspiros del follaje enhiesto;
.

......

Y en u n temblor de carne dolorosa
Vierte un chorro de saogre l uminosa.
Que sa.lta. y corre empurpurando el cesto.

.... ~ w.

e,.. ., \

LUIS

CHURION.
EXPOSICIÓN Dl!l SAN LUIS MISSOURI.- INTERIOR DHL EDifl'ICIO DEL CANADÁ.

tra.l es . ¡Ahl todos llevamos en los glóbulos

de nuestr a sangre el recuerdo orgánico, si l a
frase se me permite, de aquellos tiempos benditos en que fuimos los reyes del mundo. Ento nces, el sol, enmarañado aún de llamas á la
s imple visti., enorme y tórrido, calentaba la
tierra con amor, en toda su superficie, y lfe los
bosques, de los mares, de los barrancos, de
los collados, se exhalaba un vaho espeso y tibio que convidaba á. l a. pereza y á la beatitud .
E l Mar divino fraguaba. y desbarataba aúo
s us archipiélagos inconsistentes, tejidos de
alg as y de madréporas; la cordillera lejana
humeaba por l as mil bocas de sus volcanes y
en l as noches una zona. ardienw, de un rojo
vi vo, le prestaba. una. gloria ex traña y temer osa. La Luna, todavía jo-.-en y lozana, estremecida. por el continuo bombardeo de sus cráteres, aparecía enorme y roja en el espacio y
á su luz misteriosa. surgía formidable de su
caverna. el león saepelius, el auroch erguía su
bosque de cuernos graciosos entre las breñas,
y el mamut cont-emplaba el perfil de las montañas, que le fingían el dorso de un compañero gigantesco. Los saurios volantes de las primeras épocas, los iguanodontes de breves cabezas y cuei:pos colosales, los megateriums
torpes y lentos, no sentían turbado su reposo
má s que por el rumor sonoro del mar genésico que fraguaba en sus entrafias el porvenir
del mundo ....
&lt;¡Cuán felices fueron nuestros padres enel indo caliente y piadoso de la tierra-de entonces,
envuelta en la suave cabellera de esmeralda
de sus vegetaciones inmensas, como una virgen que sale del baíl:ol. ... ¡ Cuán felices! .... A
sus rugidos, á. sus gritos inarticulados respondían sólo los ecos de las mon t aíl:a.s .. . . Pero un día. vieron aparecer con curiosidad, ent re l as mil variedades de cuadrumanos quepobl aban los bosques y los llena bao con sus chillidos desapacibles, una especie de monos rubios que más frecuentemente que los otros se
enderezaban y mantenían en posición vertical,
cuyo vello er a menos áspero, cuyas mandíbulas eran menos toscas, c uyos movimientos era.o
más suaves, más cadenciosos, más ondulan-

bre, no contento con condenarnos á. las más
rudas faenas, recompensadas con malos tratamientos, hacía de muchos de nosotros su man•
jar habitual,nos condenaba á. la v ivisección y
á martirios a.oálogos,y l as hecatombes seguían
á las hecatombes sin una protesta, sin un movimiento de piedad .... La. naturaleza, empero,
nos reservaba para más altqs destinos que el
de ser comidos- á. perpetuidad por nuestros tiranos . El pr ogre&amp;o, que es la condición de todo
lo que a.lienta., no nos exceptuaba. de su ley, y
á tra.vé3 de los siglos algo divino que había en
nuestros espíritus rudimentarios, un germen
luminoso de intelectualida.d, de humanidad futura, que á. veces llameaba dulcemente en los
ojos de mi abuelo el perro. á quien un sabio
llamaba en el siglo dieciocho (post J. C.) &lt;un
candidato á la humanidad&gt;, del caballo, del
elefante ó del mono, se iba desarrollando en
los senos más íntimos de nuestro ser,ba.sta que,
pasados siglos y siglos, floreció en indecihles
manifestaciones de vid a cerebral. ... El idioma.
surgió tímido, imperfecto, de nuestros labios;
el pensamiento se abrió como una celeste flor
en nuestras cabezas,y un día. pudp decirse que
ya no había brutos sobre la. tierra; por segunda. vez en e l curso de los tiempos, Dios pronunció un &lt;fíat&gt;, et bomo factus faib.
&lt;No vió el hombre con buenos ojos este paula.tino surgimiento de b11ma.nidad; mas hubo
de aceptar los hechos consumados,y no pudiendo extinguirla, optó por utilizarla. ... . Nuestra
esclavitud continuó, pues, y ha continuado bajo otra forma-: ya no se nos come, se nos trata
con aparente dulzura y consideración, se nos
abriga, se nos a loja, se nos llama á. participar,
en una. palabra, de todas las ventajas de l a vida social; pero el hombre continúa siendo
nuestro tutor, nos mide escrupulosa.meo tenuestros derechos . . .. y deja para nosotros la par.t e más ruda y penosa de todas las labores de
la vida . No somos libres, no somos amos, y
queremos ser amos y libres .. Por eso nos reunimos aquí hace mucho tiempo, por eso pensamos y maquinamos haee muchos siglos nuestra. emancipación, y por eso m•1y pronto la última. revolución del ple neta, el grito de rebe-

cos .... todos los factores de combate de que la
humanidad se servía. en los antiguos tiempos,
eran risibles juegos de nii!os; aq uella jluerra,
decimos, constituyó u n inopinado, nuevo, inenarrable aprendizaje de sangre .. . . . .
Los hombres, á pesar ds su astucia., fueron
sorprendidos en todos los ámbitos del plane•
ta, y el movimiento de los agresor es tuvo un
carácter tan unánime, tao certero, tan hábil,
tan formidable, que no hubo en ningún espíritu siquiera. l a posibilidad de prevenirlo . . ... .
Los animales maoejabc1n las máquinas de todos ¡réoeros que p r oveían á las necesidades de
los elegidos; la química era para.ellos emineo•
temen te familiar, pues que á di ar io ut ilizaban
sus secretos; ellos poseían además y vigila.bao
todos los almacenes de provisiones, ellos dirigían y utilizaba.o todos los vehículos ... . Imagínese, por lo ta.oto, lo quA debió ser aquella
pugna, que se libró en la tierra, en el mar y en
el aire . ... Lahumanidad estuvo á p unto de pe•
recer por completo; su fin absoluto lleg ó á
creerse sPguro (quién sabe si lo será. aú n) .. ..
y á la hora. en que yo, uno de los pocos hom·
bresque quPdao en el mundo, pienso ante el
foooteleradiógrafo estas líneas que no E~ si
concluiré, estas líneas incoherentes que quizá
mai'l.ana constituirán un utilísimo pedazo de
historia. .. .... para los humanizados del por"l'e•
nir, apenas si quedamos sobre el haz del pla•
neta unos cuantos centena.res de hombres, ignorantes de nuestro destino, desposeídos ya
de todo lo qi;e fué nuestro prestigio, nuestra
fuerza y nuestra gloria, inca.paces por n ues,ro
escaso número y á. pesar del incalculable poder
de nuestro espíritu, de reconquist ar el cetro
perdido, y llenos del secreto instinto que no
hace más que aumentar la.conducta cautelosa Y
enigmática. de nuestros vencedores, de que
tamos llamado!&lt; á morir todos, basta el úl..mo, de un modo misterioso, p ues que ella■
temen que un arbitrio propio de nues,ros
sob3ra.003 recursos espirituales nos llev~
otra vez, á. pesar de nuestro esca.so número, a
trono.de donde hemos sido despeñados .. ····
E'lta.ba. escrito así. . . . Los autóctonos de Euro•
pa desaparecieron ante el vigor l atino; de■•

~r

TIPOS Y COSTUMBRES NA CIONALE S.-LA SIEGA.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

LA MUfRH Df JUAN BORGIA
I
Roma venal, la impúdica bacante
del oro, del placet· y laa espadas,
en cena bulliciosa y deslumbrante,
rompe en cantos de amor y carcajadas.
Todo lleno de rosas y frescura,
un jardín, escenario es de la orgía,
donde estalla triunfante la locura
abrazando á la erótica poesía.
En las miradas báquicos destellos
v mieles en los labios decidores,
¡ Juan y á César Borgia, hermanos bellos,
allí el deleite cúbrelos de flores.
Brilla cerca de Juan-doncel riente
que viste seda, púrpura y brocadoCésar, el gr:tn traidor resplandeciente
como un puñal de perlas recamado.
Con estrépito y pompa soberana
celebran, delirantes de alegría,
César su legación napolitana¡
J uan su rico ducado de Gandía.
Es César Borgia rutilante nido
en que acecha voraz cuervo insaciable:
jubón de seda y oro entretejido,
que encubre á una coraza impenetrable ....
Serenos y argentados son sus ojos
como las estivales noches puras,
y elocuentes sus finos labios rojos
de los besos de amantes hermosuras.
Su seductor olímpico semblante
disfraza, con sonrisas luminosas,
un corazón 1mls duro que el diamante,
donde rugen tragedias i&gt;spantosas.
Tranquila surca el festival espacio
su pupila, que hermosa resplandece;
en su pecho, un magnífico topacio
como el ojo de un tigre fosforece.
Aureas blondas y encajes cat·mesíes
su atlética flgura enseñorean,
y luce gran cadena de rubíes
que cual gatas de sangre centellean.
¡César Borgia satánico! alma fría
más que el granizo y, como el bronce, fuerte;
antro por donde pasa la sombría
ronda de los espectros de la muerte,
discurre en su interior: «Si no alentara
mi hermano, vallador de mi carrera,
al favor de la omnímoda tiara,
¡sobre imperios flotara mi bandera!. ... &gt;
De flautas y violines amplio coro
11stremece, en la cena, los sentidos ..
Bébese allí el Falerno en copas de oro,
donde se ven combates esculpidos . ...

N lJESTO PAÍS. -PLAZA DE J. RM AS DF. HEf!MOSILLO.
( Del álbum-directorio del Estado de Sonora, que se publicará pr6ximamente).

Cien antorchas prodigan sus fulgores,
cual rubias cabelleras desatadas,
y rectos cristalinos surtidores
relumbra?), en la noche, como espadas.
II
Roma duerme. Siniestro y quejumbroso
reloj en vieja torre da la una.
Se arrastra brillador y misterioso
el Tíber, al reflejo de la luna.
Hábil jinete, de antifaz cubierto,
en un cr.ballo de pujante bdo,
lleva -sobre el arzón á un hombre muerto,
que hunde en las aguas del famoso río.
El cadáver, ceñido de esplendente
traje de seda, púrpura y brocado,
mostraba audaz y tétrica la frente
y un cuerpo juvenil·apuñalado.
Aureas blond¡¡,s y encajes carmesíes
al jinete fatal enseñorean,
quien luce gran cadena de rubíes
que, cual gotas de sangre, centellean.
Vibra, á lo lejos, dulce serenata ...
La luna, en su radioso poderío,
semeja un puente de bruí'iida plata
sobre las ondas pérfidas del río.
MANUEL REINA.

.

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BFULLAN Te f!XITO

hoy en la mañana está anunciada la solemne distribución de premios á, los vencedores en la Exposición de Ganadería., abierta
en Coyoacán por la Sooiedad Anónima de Concursos y patrocinada por la Secretaría de Fomento.
El éxito alcanzado por la referida sociedad,
ha sido verdadet·amente satisfactorio; pues
pocas, muy pocas veces, se habrán visto reunidos en los establos de la Compañía, ejemplares tan hermosos y bien escogidos como los
que en esta ocasión fueron presentados por
nuestros principales ganaderos.
Entre los animales que formaron el contingente de ganado vacuno, son dignos de mencionarse por su corpulencia y hermosa lámina
el toro «Mosel&gt;, importado en el vientre de 1~
vaca,y de cincuenta y seis meses de edad, que
presentó el Sr. Juan Crespo, y obtuvo primer
premio; el &lt;León&gt;, toro suizo nacido en el
país, de treinta y seis meses de edad y perteneciente á la Negociación Agrícola de Xico,
premiado también; la &lt;Americana&gt;, vaca holandesa cruzada, de los Sres. Saldaí'Ia y Monterrubio; &lt;La Maravilk&gt;, vaca.suiza pura, de
nueve aí'Ios, que obtuvo el Premio de Honor,
y el «Duque&gt;, toro suizo nacido en el país, que
presentó la referida Negocia.ción de Xico, y,
que obtuvo Gran Premio.
Además de los ejemplares mencionados, llamaron también la. atención del público, por
BUll excelentes copdiciones, las becerras suizas
presentadas por el Sr. Crespo, y ei toro «Júpiter&gt;, ·holandés cruzado, de los Sres. Saldaí'Ia y Monterrubio.
Juntamente con las fotografías de los toros,
vacas y becerros mencionados, reproducimos
las de r•n gato, unos conejos y un chivo de Angora, enviados al Certamen por la señorita
Inés Mexía; las de uños borregos de raza Cotswold, presentados por el Sr. H. M. Mundy, y
la de el «Extremeñ.o&gt;, caballo andaluz ele raza.
pura, propiedad de la Negociación Agrícola.
de Xico.
El j arado calificador adjudicó distintas recompensas á los propietarios de los Pjemplares referidós, asf como á los demás expositores que contribuyeron al mayor lucimiento del
certamen.
·
El señor Presiden..te de la R.epública visitó
el día 3 el edi.ficio de la Expqsición, mostrándose muy complacido de los brillantes resultados que han obtenido los ganaderos, y de los
esfuerzos que la sociedad organizadora- desplegó para hacer que el certamen de este aí'Io
superara en importancia á. todos los de los af!.os
~nteriores,

P

ARA

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LA EXPOSICION¡ DE GANADERIA

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NUESTIW PAlS,_;UNA !iUERTA EN JiERMOSILLO: CAPOR'l'ANI)()&gt; NARANJA•,

�Et MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRAD.O

11

,.

~' Toro " Mo$el" (prln,er prtmlo ). -2 ,

ºª'º de An~ora .- Toro " El 7.León"Caballo
( prim e r
" El

premio ).-• - ConeJo$ dt Angora.- ~. Becerras suizu,-6 . vaca

Extremeño.

" L.• Americana."

8 , Yaca " La Maravilla" (prim&amp;r pre mio }.- 9. Borrego de rua éotswold.- 10 . -Toro "El Duque" (guin premi.o.).--:cll. Bo{,:ego.\_ C..2_!,swold.- _12. C~lv_o de

--

.

.

Angora.-13.. Toro " El Júpiter."

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

***

tas dmlonu en Estados

Unldos.- €1 triunfo de tbeodon ~oom,dt.-Uoto dt
confianza dd pueblo amtrlcano.- ta marcba futura de la administración.
Obscuridadts dt 1a diplomacia.- 1:ord [ansdownt y las declaraciones
del Primer ministro dd 0abinttt lnglés.- €1 Incidente del mar
dtl nortt.-lljabrá intm,enclón en ti conflicto rusolaponés?
-ta sume dt:Pumo Jlrturo.-tos combatientes frente á frente.

1'

PESAR de las grandes esperanzas que parecían abrigar los demócratas americanos por los resultados fina.les de la campa.!Ia.
electora.!; á pesar de la actitud un tanto agresiva. que asumieron
los «leaders&gt; del partido, denunciando ante el pueblo quién sabe qué
~

¿,Cuáles eran las diferencias fundamenta.les g11p sppa.ra.ban los principales artículos de las plataformas de Cbicago y de St. Louis? ¿cuáles
los matices de los dos partidos más importantes que por tanto tiempo se
ha.o sucedido en el poder? Sin duda. los que procPden de los rasgos más
salientes que han caracterizado la polftic11, seguida. por la. ilustre víctima. de Czolgotz en el &lt;Auditorium&gt; de Bu:fl'aln, y continua.da con firmeza. por su digno sucesor en la. Mansión del Ejecutivo. El resultado de
los comicios del martes, es la a.proba0ión más franca. y cabal de esa política, la. sanción más expresiva. de la. marcha da.da. á la nación por la
robusta. mano que empuja. por entre las sirtes del progreso, la. na.ve del
Esta.do, impulsa.da por vientos de prosperidad y de adelanto.
,:,Pero no hay ninguna. sombra. en ese cuadro ba.la¡a.dor: ¿No existen
los temores que ha.n anuncia.do Clevela.nd, Pa.rker y !0&lt;1 otros corifPOB
ilel partido vencido en los colegios electorales el día. 8? Quizá puerla. haberlas; a.ca.so sólo existen como crecion de l as luchas de partido;pero de
cualquier modo, el pueblo ha. da.do su voto inapelable, ha. pronunciado
su fa.llo decisivo, y la marcha. del país será la. misc:111, que ha sei!a.la.do
el Presidente Roosevelt en su actual administración. Tengamos como el
pueblo americano fe en la justificación de los hombres de Estado que lo
gobiernan.

***

Aún no se extingue la. profunda impresión que produjo PD el mundo
Pl discurso pronunciado en ocasión solemne por el Primer Ministro del
Gobierno britár&gt;icn, en una. reunión política. celebrada. á fines del pasado
mes Po Soutb11mpton,&lt;'uandootro discurso dicho en ocasión no meo os solemne,en Ia. tr·a.diciona.J fiesta. del Lord Mayor de Londres, viene á dar nuevos
rumbos á las rlificulta.rles que provocó entre Rusia y Gran Bre'.a!Ia. el des-

LA GUERRA 1'N ORIENTE.-ARTILLEROS RUSOS CAMBIANDO LA
POSICIÓN DE UN CARÓN DE CAMPARA. •

Tres semanas hace que los dos ejércitos contrarios, acampados á las
orillas del río Sbakbe, fortificando ca.da día más sus posiciones, esperan y eapera.n el ataque del &lt;'Ontrarin; y pai:an ,los días, y allí están
frente á freute, ain intentar ni Kuropatkine ni Oy ama. un movimiento que
parezca siquiera indicar el principio del combate, que aguardan todos
con ar.sía indecible.
Y entre tanto, el heroico Puerto Arturo, se sostiene á pesar de los
continuos bombardeos, á pesar de las obras de avance emprendidas lenta. pero sei?uramente por los sitia.dores. á pesar del a. escasez de víveres
v de municiones que se ha. de sentir de por fuerza en el interior de la.
fortaleza., después del prolongado sitio, á pesar de las enfermedades y
de las balas euemigas, que h11n de haber mermado mucho la. guarnición
que se defiende allí con heroísmo desesperado; la. fortaleza. se sostiene,
y los efectos de un largo y tremendo sitio se hac~n sentir pur todas partes en medio de los escombros humeantes de la ciudad ....
Quizá habremos de sa.b11r de nuevos y tremendos combates, antes de
que se dome la decisión de Rusia. para. proseguir la. guerra basta. recnbra.r su presti¡rio cercenado en la. campaila del ai!o que está para terminar, entre las llamas del incendio en Puerto Arturo y los hielos que ya.
comienza.o á cubrir con su blanco sudario los c11mpos manchúes, donde
dos poderosos ejércitos aguardan la. señal de la última espantosa. refriega. de la. presente campa!Ia.
LA GUERRA EN OBIENTE.-DESTACAMEN'IO EN RE'l'JRADA
Y CONVOY DE HElUDOS.

z. z. z.
Noviembre 10 de 1904
'

/

ton? ¿Cómo se compadecen todas esas promesas y gara.ntfa.s rusas con la
distinción concedida. al comandante de h, F:scuadra. del Báltico, promovido por orden expresa. del Czar a.l grado inmediato en la jerarquía. na.val, y con su nombra.miento honorífico de ayudante de Su Majestad el
Emperador de todas las Rusia.s?
Obscuridades de la diplomacia., se dirá: sí, obscuridades, pero que
dejan perplejo al que pretenda seguirla por sus intrinca.dos laberintos.

*•*
Pero en el mismo discurso del Ministro de Relaciones de la Gran
Bretaña. eneuéntra.se otro punto interesante, que marca. por modo osten·
sible ciertas tendencias á reprobar los medios toscos y bruta.les de la.
guerra, empleados para. dirimir las contiendas entre lo&lt;i pueblos, y el se·
ña.lado favor que ahora manifiesta el Gabin_ete de St. James a.l arbitraje entre las naciones. Y no es esto sólo; á través de las declaraciones de
Lord La.nsdowne se perciben fácilmente ciertas inclinaciones no muY. encubie1·ta.s á intervenir activamente en bien de la. paz, y como que se ha.- ceo indicaciones de que ya. es tiempo de que las potpncias dejen su fría
impasibilidad, ante el tremendo drama que se desarrolla. con perfiles dantescos en las remotas regiones de Ma.nchuria., ya. es tiempo de que las
naciones neutra.les, a.migas ó aliadas de los beligerantes, bagan pesar
algo más que su influencia platónica., p11ra. que cesen las espantosas es·
cenas de que ha. sido teatro el Extremo Oriente, donde milla.res y milla·
res de víctimas han caído en el campo de batalla., ó se han hundido en
las sombras frente á Puertc., Arturo, destrozadas por los perros, convertidos en bestias salvajes por el hambre feroz que á todos alcanza.. Oja·
lá sean ciertas estas presunciones. pues no son suficientemente claros
los conceptos de Lord La.nsdowoe para Psperar una. pronta. acción que
suspenda. las hostilidades y sea. el nuncio feliz del fin de la. terrible lucha..

LA GUERRA EN ORIENTE.-UN &lt;ALTO&gt;,

manejos ocultos entre los jefes del Comité Nscional Republicano y lo,
representantes de las grandes corporaciones financieras é industriales,
cargos que rechazó con vigoroza energía. el Presidente en carta dirigida.
á Mr. Pa.rker, candidato del partido democrático y mantenedor firme
de la. plataforma. a.proba.da en la. Convención de Cbicago; después de
una. grande expectación, el Presidente Rosevelt ha sido reelecto por una
a.bruma.dora. mayoría., que, segán dicen los últimos informes, no tiE&gt;ne
precedente en los fastos electorales de la. gran República., pues la. actitud del pueblo ha. sido tan marcada.mente favorable al candidato reoublica.no, que no puede menos de considerarse el resulta.do de los pasa.dos comicios como un gran voto de confianza. en la. administración qu'I
preside el célebre coronel de &lt;Rough Riders&gt; frente á Sa.nt.iago de Cuba., el antiguo Gobernador del importantísimo Estado de Nueva York,
e! Subsecretario de Guerra que trabajó en los prepara.ti vos dispuestos
por Me Kinley para la &lt;intervención neutral&gt; en la. lucha. de Cuba por
su independencia., intervenoión que ocasionó la guerra. blspa.noamericana y proporcionó á los Estados Unidos el dominio sobre Puerto Rico,
sus vastas posesiones de ultra.mar, y por la. llama.da. &lt;enmienda. Ple.ti&gt;,
su influencia indiscutible sobre la Perla. de las Antillas. Los trescientos
cuarenta. y tres votos á favor de Roosevelt, contra ciento treinta. y tres
obtenidos sola.mente por el Juez Pa.rker,significan,á no duda.r,cO'llO dice
un pel'iódico de Londres, la. continuación de la misma política, la. a.prouación de los medios emplea.dos y la. confianza. inmensa. que depositad pueblo americano en su distinguido mandatario.

EL GENERAL GRIP.ENBERG, NOMBRADO SEGUNDO JEFE Dil LAS FUERZA!:!
RUSAS EN MANCHURIA.

LA. GUERRA. EN ORIENT.E.-PA.SO DE UN VADO POR UNA DIVISIÓN ROSA.

gracia.do incidente del Mar dAI Norte,entre las barcas pescadQl'a.~ ingle·
sin que na.vega.bao por aquellas a.guas en su labor ordinaria, y los bu•
ou~s de la. escuadra. rusa. que eran al mando del Almirante Rojestvensky.
Ba.l:our había. hablado de &lt;tragedia&gt;, según la. versión de los pescailnres ~ngleses, y de &lt;novela.&gt;, según el informe del Almirante ruso; b~b~a
en cierto modo a.royailo la. excitación con resabios bélicos que sacudió
al puehlo inglés á raíz del la.menta.ble suceso; Lord Lansdowne ha.bl11,
a.hora. de que ca.da uoa. del a., altas partes contendientes sostiE&gt;ne de buena. fe su puesto, y seña.la. como único recurso referir el asunto á un tribunal imna.rcia.l é independiente, que •dir-ima. las dificultades, toda l_a
vez_que Rusia. ha. da.do la. satisfacción debida, h-a prometido la indemn1·
zac1ón que corresponda. á la.e víctimas, y ofrecido bajo garantía. que
Ara de aceptarse, que serán castiga.dos los que resulten culpa.bles en el
accidente ocurrido la memorabie noche del 21 al 22 de octubre último.
¿Cómo se compadecen todas esta.e declaraciones con la. &lt;novela.&gt; forjada
por Rojestvensky de que hablaba. Balfour en su discurso de SouUia111p-

}!:L MEJOR ARGUMENTO CONTR..\ l,..\ OUERRA.-.ASPECTO OE lJN4 FOSICIÓN ,Pl!:SPUÉS DE LA BATALLA DE LIAOY.ANG,

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Exposición dt San J:uts

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N pleno a.po!;'eo se halla. la. Exposición de
So. Louis Missóuri, en estos momentos, y
sus numerosísima.s instalaciones son vlsitada.s diariamente por milla.res de personas
que las novedades que encierra. el Certamen
ba.n tra.ido de todas pa.rtes del mundo.
Pa.ra. seguir dando idea. de lo que es la «Gra.n
Feria&gt;, reproducimos hoy cuatro interesantes
fotografía.s, de las cuales la primera. representa. un poético rinconcito de los &lt;Alpes Tiroleses&gt;, iosta.lacióo que. por la fidelidad que se
observa. en sus detalles, ha. sido una. de las
más elogia.das y admira.das de la. Exposici6o.
Otra de las fotografías nos representa. la. so•
berbia. iosta.lacióo agrícola. de Kansa.s, donde
a.d:nira.blemente dispuestos se ven toda clase
de fibras, cereales, etc., que por su excelente
calidad y buen desa.rrollo, llaman la atención
de los visitantes. Ta.oto las columnas de la
portada que da acceso á. dicha. instalación,
como el lote que se ve al centro, están formados y decorarlos con los ricos cereales que se
p,•oducen en Ka.osas.
Las otras foto¡rra.fías dan á conocer dos de
las iglesias levantadas en el recinto del certamen: un templo judín de artística cool&lt;trucción,
y una. iglesia católica del Archipiélago fili·
pino.
Próximamente publica.remos algunas vistas
del Pabellón de México.

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Hermosa entre lds Hermosas
(TRADICIÓN PERUANA.)
I

~RAN persona es, en la historia de la conU
quista del Perú, Diego Maldonado. Com·

pañero de D. Francisco Pizarro en la zinguizarra de Caja.marca, tocóle del rescate del Inca
Atahualpa la puchuela de siete mil setecientas
setenta onzas de oro, y trescientos setenta y dos
marcos de plata; y fué tal su comezón de atesorar, y tan propicia fuéle la suerte,que, cuando se fundó Lima, era conocido con el apodo
de el Rico.
A ser más justiciera la historia, debió cambia.de el mote y llamarle el Afortunado; que fortuna, y no poca, fué para él librar varias veces
de morir á manos del verdugo, albur que me·
recido se tenía por sus desguisados y vilezas.
No hubo pelotera civil en la que no batiese el
cobre, principiando siempre por azuzador de
la revuelta, para luego terminar sirviendo al
rey. Dios lo tenga entre santos¡ pero mucho,
mucho, mucho ¡rallo fué su merced D. Diego
Maldonado el Rico.
El aprieto mayúsculo en que se vió este conquistador fué cuando el famoso Francisco de
Carbajal, que, entre chiste y chiste, ahorcaba
gente que era un primor, quiso medirle con una

EXPOSICIÓN DE SAN LUIS MISSOURI.-TEYPLO JUDÍO,
Era preciso hacer menos cruel y dolorosa la
a.gonía de su amada.
Cuando Maldonado llegó al llano, el tigre se
revolcaba moribundo,pero sin desprenderse de
su presa.
La bala del Capitán había atravesado también el corazón de la princesa.
Y aquella alma de bronce que no se habría.

conmovido ante un cataclismo universal. aquel
hombre curtido en los peligros, sintió desprenderse de sus ojos una lágrima, la primera que
el ~olor le había arrancado en su vida, y se
aleJÓ murmurando con la sublime resignación
de los fatalistas:
-¡Estaba escrito!!! ¡Dios lo ha querido!!!
III
Una. semana después tomaba el hábito de religioso agustino, en el convento del Cuzco, el
capitán D. Juan de Maldonado y Buendía.
Catequizó _m1;1chos infieles merced á. su prof~ndo conoc1m10nto de las lenguas quichua y
a~m3:rá, alcanzó á desempeñar las primeras
d1gmdades de su orden, y murió en olor de
santidad por los años de 1583.
RICARDO PALMA.
Lima.

...
EXPOSICIÓN DE SAN LUIS MISSOURC. -UN EDil"ICIO EN LOS .ALPES TIROLESES,
cuerda la anchura del pescuezo. Carbajal, que
ahorcó al 1&gt;adre Pantaleón, con el breviario al
cuello, sólo porque en el bendito libro había
escrito con lápiz estas palabras: " Gonzalo es
tirano", tenía capricho en dar pasaporte para
el mundo de donde no se vuelve, al revoltoso y
acaudalado don Diego. Pero el poeta lo dijo:

..
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·. .

~

....
..

los detalles que á tu fantasía cuadren, que yo,
francamente, me declaro lego en esto de hacer
retratos. Dala, si quieres, dientes de marfil,
mejillas de grana, blancura marmórea, labios
de rubí, ojos de azabache, zafiro ó esmeralda,
cabellos de oro, y añade las demás piedras é
ingredientes de estilo para hacer un retrato
que hable por lo parecido lo mismo que un
guardacantón.
Yo no me meto en esas honduras, y me conformo con decir que la chica era linda como un
rayo de Luna, que no á humo de pajas había de
llamarle el historiador Hermosa ent1·e las hermosas como quien dice el sulfato, la quinta esencia' de todo lo remonono que Dios ct·ió.
La joven princesa no fué indiferente al cariño del galán español¡ y todas las tardes, al
ponerse el sol, iba á la campiña á esperar á su
amante.
Maldonado echábase al hombro el mosquete
6 arcabuz y, cazando palomas torcaces, de que
hay abundancia en el valle, hacía diariamente
la legua de camino que lo separaba de su hacienda al sitio de la hermosa entrevista.
Si quieren ustedes formarse cabal idea de
los transportes de esos felices amantes, lean la
primera égloga ó idilio pastoril que les caiga
á mano. En seguida bébanse un vaso de agua
para que no empalague el almíbar.
Aquellos amores eran un cielo sin nubes. Pero ¡cuán cierto es que del bien al mal no hay
el canto de un real!
Una tarde acudía el Capitán, afanoso como
siempre, á la deliciosa cita, cuando, al salir de
un bosquecillo para entrar en el llano, oyó un
grito que vino á repercutir en su corazón.
Aquel grito era lanzado por Imasumac.
Un tigre perseguía á la linda princesa, que
corría desalada.
Maldonado estaba á doscientos pasos de distancia, y le era físicamente imposible llegar á
tiempo para luchar brazo á brazo con la fiera.
Hizo fuego y la bala pasó sin tocar a l tigre.
Cargó nuevamente el arma, y apuntó en el
momento mismo en que el irritado arl'imal hacía presa en la joven. No había salvación para la infeliz.
Entonces el español vaciló por un segundo
y se sintió morir; pero, haciendo un esfuerzo
supremo, descargó el arma.

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Poderoso caballero
es don dinero,
Cual un monstruo que vive en el vacío
y que rompe de pronto su cadena,
sa.lta sobre la atmósfera. serena ,
implacable, colérico y bravío.

y Maldonado compró sin regatear algunos años
más dé perrerías. Un día de éstos me echaré á.
averiguar cuál fué su fin; que tengo para mi
debió ser desastroso y digno de la ruindad de
su vida.
Cuando, afianzada va la conquista, se vieron
los camaradas del Marqués convertidos de
aventureros en señores de horca, cuchillo, pendón y caldera, que no otra cosa fueron por más
dibujos con que la historia se empeñe en dorarnos la píldora, hizo don Diego venir de España
á un su sobrino, llamado D. Juan de Maldonado y Buendía, el cual, si bien heredó una
parte de las cuantiosas riquezas del tío, no heredó su felonía¡ pues sirvió siempre con lealtad
las banderas de Carlos V y Felipe II.
.
Precisamente cuando la rebeldía del entendido, popular y generoso d&lt;:m Fran~isco Hernández Girón, que en tan serio confhcto puso á la
real Audiencia de Lima, era ya D. Juan de
Maldonado y Buendía Capitán de crédito en
las tropas reales, y á ¿¡ se d_ebió en mu~ho el
vencimiento de aquel tan valiente como rnfor·
tunado caudillo.
Pacificado el país, retiróse don Juan á cuartele.s de invierno. En el Cuzco estaba su casa
solariega, y en el valle de Paucartambo poseía
una valiosa hacienda.

Asombra su creciente poderío,
y es bella y es terrífica I a escena
en que agitando el aire su melena
mira al cielo en señal de desafío. '
Ora es una bacante desgre!Iada.
ora un guerrero intrépido que gir~
sosteniendo en sus manos una. espada.;
ora ira.cundo y sin piedad nos mira,
basta. que en su postrera. llama.rada.
la.me la tierra y silencioso expira..
BONIFACIO BYRNE.
Octubre, 1904.

A CERVANTES
Horas de pesadumbre y de tristeza.
paso en mi soledad¡ pero Cervantes
es buen amigo: endulza mis instantes
ásperos, y reposa mi cabeza.

II

EXPOSICIÓN DE SAN LUIS MISSOURI.-TEMPLO CATÓLICO FILIPUiO.

Tras de las luchas de Marte vienen las de
Venus. Esta es verdad rancia, y á nadie pasmará la novedac. de la noticia.
El gallardo Capitán no podí~ dejar (¡~tra
verdad como el puño!) de rendir vasalla.Je á
Cupido, y e~amoróse basta la.s uñas de una
paucartambrna.
Le alabo el gusto; porque la muchacha no
era bocado para ningún sopa.tintas enclenque,
sino para un mozo de mucho íieque y muy echado para atrás como Buendía.
.
Imasumac, ó Hermosa entre las he~rn~sas
(que así traduce Cal ancha esta p,a labra md1gena) era una preciosa joven por cuyas venas
cor~·ía sanO're de los Incas. Princesa, ó ñusta,
nada meno;.
Imagínate, lector, su belieza, y adórnala con

El es la. vida y la naturaleza..
Regi.la. un yelmo de oro y de diamantes
á. mis sue!Ios errantes.
Es para mí; suspira., ríe y reza.
Cristia.no, y amoroso y caballero
parla como un arroyo cristalino· '
así le admiro y quiero;
'
Viendo cómo el destino
hace que regocije a.l mundo entero
la tristeza. inmortal del ser di vino.
EXPOSICIÓN DE SAN LUIS MISS0URI,-EXHIBICIÓN AGRÍCOLA DE KANSAS,

Pa.rfs, 1904.

RUBÉNDARIO

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...

. EL MuNDO ILUSTRADO

MUNDÓ ILUSTRADO

de la Moda

T

mujer elegante desea distinguirse entre
todas por su atavío: singularizarse es un
secreto de la agudeza de ingenio, y la mujer
que consigue variar su estilo de la corriente
general, merece por cierto la nota. de &lt;inteli·
gente y distinguida.&gt;.
El presente período de la moda se presta ad•
mira.blemente á esta suerte de agudeza.s, pues
se permiten tan a.mplia.s licencias que se pueden crear fantasías infinitas sin a.parecer ex·
tra.vagante ni ridícula.
La.s damas que se deleitan en h~rmosea.rse
gentil y delicadamente y que tienen la necesi·
dad de vestir con gracia y arrogancia. á ca.usa
de su posición socia.!, deben hacer un estudio,
a.unq ue sea ligero, de los trajes de todas las
épocas, visitando así, desde su gabinete, todos
los países, para ensei'ia.rse á conoc'r por com·
pa.i;ación lo que es ingenioso, útil y bello. Es·
to les a.llana el camino del buen gusto, por
aquel adagio de &lt;Saber es poder&gt;, y entonces
es asunto fácil decidir acerca del ve~tido y no
a.tenerse por completo á la opinión de lamodista, sino conferenciar con ella y obtener a.sí
efectos de magnífica. inspiración. Ninguna roo•
dista puede engalanar con perfección á una
mutar que no sabe á punto cierto qué es lo que
ODA

azules de enea.je, las cuales aprisionan dos bullones que avecindan un volante graduado y
plegado; el canesú también va ligeramente plegado.á la cintura, y lleva, lo mismo que el volante, guarniciones verticales del mismo enea.je. El cuerpo y mangas se drapean bajo moilos
de crespón de China, y la cintura se hace de
terciopelo chafado.
Diverso modo de bullones ofrece la figura 2,
y su ejecución 8$ mucho más laboriosa que los
del modelo anterior. Este precioso traje se
hace en crespón de Cbinacrema;laampliafalda se abullona en panalillo debajo de la cintura drapeada de terciopelo, y se monta en an·
chos pliegues que se recogen en j!'ajos á la altura de la rodilla. con paoalillo; blusa y mangas con el mismo estilo de bullones, que comunican al traje un aire de rara singularidad.

ornamentación de estos vestidos. Con el predominio de las modas de los tiempos antiguos
viene la inacabable serie de moi'ios, bandas
cinturas ... .
El raso, las pieles de seda, los chifones y
todas las telas suaves y delicadas se despliegan coc profusión. Estas telas se adornan muy
variada y artísticamente; los bordados japoneses y orientales, con sus hilos de plata amalgamados á los tonos dulces de las sedas, for•
man diminutas y escasas chispas de luz sembradas entre las hermosas asociaciones de
sombríos y matkes.
Y para coronar tan felices ideas en estilos,
telas y colores, se completa el adorno de la
&lt;toilette&gt; con perlas y piedras preciosas.
C. GALINDO.

NúM. 6.-Vestido en raso rojo, guarnecido
con bandas bordadas de puntos blancos; la
blusa lleva magníficos bordados que se cruzan, formando una combinación tan nueva
como vistosa.
NúM. 7. -Traje para baile y tertulias,en seda
blanca, artísticamente adornado con encaje
con hilos de oro intercalados; la fa1da tiene
un volante aplegadillado circuído con pliegues
religiosos y monta.do bajo una doble fila de
plieguas en ondas; el cuerpo lleva un plastrón
de encaje que se recorta y ajusta sobre los
hombros y brazos; cintura de terciopelo chafado crema.
NúM. 8. -&lt;Toilette&gt; en acordeón blanco· la
berta es de terciopelo blanco bordado de perlas; los &lt;jabot5&gt; de la falda son de cbifón sembrados de pajitas opalescentes; el cuerpo se
drapea para dar el efecto de continuarse con
las mangas; cintura de raso blanco.

tono azul; la falda se monta en anchos pltegues
redondos alternando con pliegues estrechos,los
cuales se deshacen y forman un doble bullón.

NúM. 11.-Traje de encaje; cintura. de raso
blanco; bolero de terciopelo rosa,bordado con
plata.

•

DESCRIPCION DE LOS FIGURINES
NúM. 3.- Traje de baile,en seda color champai'ia, ·graciosamente adornado por bandas de

FIGURÍN 7.
FIGURÍN 3.

FIGURÚf

l.

necesita ni lo que desea.Las modistas más hábiles no a.ver.tajan mucho cuando colocan sus
va.liosas obras sob,·e momias vivientes, que
ignoran la manera de hacer lucir y realzar el
mérito del traje que llevan, por negligencia. en
cultivar su gracia y elegancia personales.

NúM. 9. -Traje de tul ama.rillo pálido, ador-

El color del terciopelo que adoro a esta fantasía
es anaranjado, pudiendo cambiarse favorable•
mente por azul pálido, lila, rosa tier::o, verde
océano ó cualquier otro que forme un hermoso
contraste.
El crema se ha constituido dE! rigor en los
bailes y sg,raos, en mayor grado quizá que los
otros colores pálidos, á causa de su contraste
dulce y armonioso con la piel, á la que comunica un tono de suavidad exquisita.
En cuanto á adornos, diremos que son verdaderamente llamativos y apropiados.
Los dibujos son atrevidos, y los hay qu13 forma:1 curvas abiertas ó cerradas cuyos centros
se cubren de diversos calados,ó bien por esca-

***

Nos apegamos grandemente e:i la actualidad
á los efectos abu1lonados, los cuales no han
llegado á popularizarse,debido á las dificulta.des que presenta. su arreglo; es una moda muy
vistosa, especialmente en figuras delgadas.
Nuestra figura 1 da una bonita idea de esta
elase de traba.jo. Está hecho de una bella piel
de levante azul pálido, adornado con bandas

FIGURÍN

FIGUR(l-l

2,

4.

nado con holancitos y nudos de tafetán en tres

FIGURlN

5.

encaje y fr,anja.s plegadas; cintura terminando
en punta.
NúM. 4.-Traje en seda lila; la falda es muy
ancha y recogida por bandeletas fruncidas;
volante montado con cabeza; la blusa es muy
original y lleva una pieza en forma que gana
los hombros y va adornada con hileras de
cintas de terciopelo; mangas drapeadas, con
una franja de encaje igual al que forma la
parte superior del cuerpo.
NúM. 5.-&lt;Toilette&gt; estilo griego,de seda in·
dia color lila.

~

rola~lú otros añorno¡¡ de vista blanda y atractiva. Son dibujos centellantes y exquisitos en
colores sombreados y basta iridiscentes, r~flejá.ndose fantástica.mente sobre las ricas telas
brillantes-y formando un conjunto fascinador.
Los listones juegan una gran parte en la.

FIGURÍN

6,

diferentes tonos de amarillo, con un tinte má~
pronunciado en la cintura y banda, para que
el vestido sea una gradación completa del ere·
ma al amarillo naranjado; los nudos más pálidos ocupan lo alto de la falda. La cintura
y banda son de terciopelo chifón amarillo naranjado.
NúM. 10.-Vestido de punto blanco, con berta azul pálido; rosetas y bandas del mismo

EL RIO
Pasa el río
por el huerto
más aprisa
que huye el viento,
más aprisa
que van luego
las alondras
por el cielo,
más aprisa
q'?e el inquieto
é incesante
voltejeo
del molino
que á lo lejos,
finge un rápido
aleteo
de avechucho
prisionero ....
más aprisa
que en invierno
caen las hojas
por el suelo .. . .
más aprisa
que mis sueños
retoi'iaron
Y murieron ....
Cabe el río,
yo me siento
por Ia tarde,
y lo veo ....
•cada ola
ea un beso
. que, hecho espuma,

rueda. lejos ....
cada ola
es un eco
del amante
canturreo
que amoroso
lleva dentro ... .
es un arp ..... .
y en mi huerto
los cipreses,
los abetos,
los acacias,
el mastuerzo
que se asoma
por los huecos
de las piedras
para verlo,
las torcaces,
los almendros ....
todos aman
el misterio
de su arrullo
soi'ioHento,
todos viven
de sus ecos,
y los pájaros
sedientos
que á él sus cantos
aprendieron,
desde el árbol
caen al suelo
como gotas
de aguacero
y hacia el río
van corriendo
al igual
de rastreros

FLGURINES

camaleones
que entre el heno
se deslizan
en silencio ....
Es la linfa
de ese espejo
e1 imán
de mi huerto;
á él camina,
tardo y lento,
el filósofo
del seto:
ese triste,•
grave y serio
caracol
rastrojero
que su casa.
lleva en peso,
y que esconde
sus dos cuernos
cuando el guijo
del sendero
se estremece
con el viento
y acosado
del d-eseo
de ir al río,
baja presto
dando vueltas
y rodeos,
tropezando
con los tiestos
que bordean
los senderos,
dando tumbos,
loco y ciego,
hasta que hunde

8, 9, 10 Y 11.

su deseo
en la linfa
del riachuelo,
que amoro~o,
dulce y tierno,
calma al .punto
con s.u.fresco,
sus ardores
y su anhelo ....
A él se arriman
los helechos,
el nenúfar
y los berros ....
á él se arrojan,
desde el seto, •
las semillas
del mastuerzo,
la uva tierna
del vii'iedo,
blancas flores,
higos negros,
la hoja seca
del sarmiento,
los gusanos,
1os insectos .. ..
En él beben
juncos tiernos,
maripo¡¡as,
troncos viejos,
las raíces
de los fresnos
que semejan
bajo el légamo
una mata
de cabellos ....
las palomas,
los jilgueros,

el inmóvil
barq uich uel o
que a.marra.do
junto á un hueco
de la orilla,
vive ha tiempo
&lt;1uspirando
con anhelo
por el golpe
de los remos ....
los saúces
soñolientos,
las ovejas, .
el cabrero ....
Tarde á tarde
yo le veo,
y á su orilla
pienso .... pienso ....
Va el suspiro
de mi pecho
como el río:
lejos ...... lejos ..... .
Cual sus olas
van corriendo,
va mi triste
pensamiento
á otros días
más risueños ..... .
Ya pasa.ron,
y a se fueron .. . .. .
y a huye el río
presto, presto ..... .
¡No más penas
ni recuerdos!
¡Adiós, ola.si
¡Adiós, sueilosl
MARÍA ENIVQUEl'A.

�EL MUNDO ILUSTRADO

ECOS DE TODO EL MUNDO

\lea Ud. á su Derecba.

Los nuevos tratamientos de la tl•ls.-La superstlot6n
popular en Italia

r

ARECE que, por fin, algo se ha encontra·
do para. combatir con éxito la tuberculosis. La electricidad, que tanto ha. hecho, a.un
siendo mal conocida, por los enfermos y por
los sanos, ha sido aplicada. con excelentes resulta.dos en París, y se podrá, por fin, esperar
la. curación de la tisis.
¿Cómo se ha. hecho el milagro? La. electricidad, en parte, y en parte el formol, parecen ser
los a.gentes de ta.les curaciones. El doctor Crotte, que es el autor del método curativo, pensó,
y con ra.zón,que siendo los tísicos,enfermos en
los cuales el estómago no funciona. debida.mente, la principal causa de los fracasos en la curación de esta enfermedad, residía en la. falta
de un remedio que pudiera. penetrar hasta los
pulmones enfermos, por otra. vía distinta. de la
vía estomacal. De aquí el método curativo en
que comienza. ya á lijarse la clase médica. de
Europa, por más que los detalles no se conozcan perfecta.mente, pues el doctor Crotte, obran·
do como un verdadero sabio, ha evitado &lt;cantar victoria&gt; antes de estar perfec,a.mente convencido.
Demuestran las estadísticas, sin embargo,
que el ciento por ciento de los tísicos, en el
primer período, el cincuenta por ciento de los
afectados, en el segundo período, y el veinte ó
veinticinco de los que se hayan a.taca.dos en el
período final de la enfermedad, son pe ·fecta.mente curables. Ya es un brillante resultado
el que se obtiene.
El método tiene el inconveniente-muy secundario -de exigir una costosa instalación
que solamente en las grandes ciudades puede
hacerse. La eleutricida.d que generan las fá·
bricas de alumbrado no sirve para. estas curaciones. Se emplean grandes máquinas elec-

Siempre que hablamos y tenemos nuestra vista fija á determinado
lugar, habrán Uds. notado que lo hacemos mirando invariablemente
hacia nuestra derecha. Es la ley natural. Tome cualquier día un
asiento en el Paseo y se convencerá de ello. Encontrará el noventa y
cinco por ciento que inconscientemente voltean sUB cabezas siempre
á la derecha.
Cuando vaya á caballo por el Paseo con dirección hacia Chapult.6pec, vea á su derecha, allí está _ .

UN~ PROCESIÓN EN lTALIA,-PRECES PARA.PEDIR LA TERMINACIÓN DE UN.A.
ERUPCIÓN DEL VESUB[O,

En Italia., en la Italia Meridional especialmentf', el Vesubio, por una parte, y los volea·
nes sicilianos y liparenses, ,&gt;or otra, tienen á
la población campesina completamente extenuada. El pavor, continuado, mata como un
esfuerzo sobrenatural; el pavor conmueve el
alma como un g:-an latigazo.

LAS EXPERIENCIAS DEL DR. CROTTE PARA LA CURACIÓN ELÉCTRICA. DE LA TÍSIS,

troestática.s, capaces de desarrollar hasta &lt;tres
millones de volts&gt;. La corriente se aplica de
tal manera que a.traviese el cuerpo, y que en
su marcha se encuentren comprendidas las
partes enfermas, atacadas por el bacilo de
Kocb. La corriente, antes de penetrar al cuer·
po, pasa por un receptáculo de forma. especial,
en el que se encuentra. el &lt;formol&gt;, que se ve
obligado á seguir la marcha misma de la corriente, penetrando, en consecuencia, basta el
sitio enfermo. El método, en sí, no es nuevo,
puesto que en la misma. forma se han aplicado
ha.ce tiempo la!: corrientes eléctricas, con más
ó menos éxito. En lo que consiste la novedad
y la importancia d"ll tra.tamiento,es en la unión
del método eléctrico con el método químico,
que antes se habían a.plica.do aisla.da.mente, y
en la construcción de máquinas que generan la
electricidad en fo1·ma inofensiva. para el nuerpo huma.no, aun para el de un enfermo. En esto reside el secreto del doctor Crotte, que no
ha querido prPsentar sus conclusiones á la
Academia de Medicina de París, antes de estar
por completo seguro del éxito.
·
Parece que en poco tiempo más presentará
el Dr. Crotte tales conclusiones, pues ha recopilado da.tos controlados por los laboratorios
oficiales por espacio de un arlo, y esos datos
son los que, al hacerse públicos, han produddo un gran entusiasmo. En el momento ea que
se tengan los detalles indispensables para la
generalización del método curativo, dejará de
ser la. tisis el azote de la humanidad, el más
terrible, el más traidor, el más invencible.

Son católicas, hasta fanáticas, las poblacione~ italianas meridlonales; y como la tierra
toda está llena de recuerdos, de siglos de recuerdos cristianos, y en el corazón de la raza
exisw el temor innato á la jerarquía católica,
porque el dominio temporal de los Papas se
ejerció a.lH por tanto tiempo, ha q:iedado entre
los habitantes un sedimento profundo de religiosidad.

El porvenir es el gran libro en bl aneo queel
tiempo y las edades son los únicos encargados
de llenar, y en cuyos renglones no tienen el
privilegio de leer más que las generaciones
venideras.
-Cada rasgo de belleza. en la juventud, se
cambia en arruga en la decrepitud.
- Los matrimonios pueden clasificarse como
los acordes, en consonantes y disonantes. En
música los unos salvan á los otros y todos
concurren á la armonía..

falto.
No sea Ud. como uno de aquellos que les decía á sus amigos, hace
cinco afios, que los terrenos de.:

ee adquirían por una canción. Siga el ejemplo de los demás y compre

•

sus lotes, obteniendo la.el ventajas de sus precios. Venga á nuestra
ofieina, Primera de San Francisco, número 4, ó á la de nuestros Agentes Generales, Sres. Prevost &amp; Vail, Primera de San Francisco, númerb 8, y le daremos toda clase de informes, así como una li~ta de personas prominentes que han comprado lotes en esta COLONIA, donde
piensan edificar sus Casas-Palacios. Vea á alguna de estas personas
que han comprado terrenos en

La Colooia Cuaubternoc
y pregúntele por qué ha preferido este lugar á otros numerosos que
hay en la ciudad; le dirá la razón y podrá inspirarse para comprar
el suyo.
Uno de los más prominentes negociantes mexicanos acaba de comprar lotes por valor de cincuenta y dos mil pesos en el etilwell Place,
la semana pasada. No pagó más de diez mil pesos al contado, y el resto lo pagará en nueve años. ¿Cuánto llegarán á valer estos lotes dentro de nueve años, si siguen aumentando en cada año un diez por
ciento, como ha ido sucediendo duran~ los últimos nueve años que

***
Pocos espectáculos tan terroríficos como una
erupción volcánica; el fuego es, de los elementos, el más grandiosamente espantoso. Por
eso, quizá, se coloca el sitio de expiación, para los pecadores, en medio del &lt;fuego eterno&gt;
y no en una obscuridad absoluta,ó en los rigores del hielo ó en cualquiera. otra forma. Basta
la. ignición de una casa, por peq uefla. que sea,
para que el espanto dilate las pupilas de todos
los que presencian la catás~rofe.

Adelante de Cuauhtemoc, pasando la tercera Glorieta, á lo largo de
toda la hilera de eucaliptos y ligada por la antigua Calzada de la Teja, verá un gran terreno dotado con monumentos blancos que muy
pronto se pondrán para indicar las esquinas de las calles.
Dentro de muy pocas semanas verá un buen número de obreros
llevando SUB herramientas para empezar el drenaje y colocar los tubos para el agua, y poco tiempo después se harán las calles con as-

Cuando los volcanes comienzan á lanzar sua
columnas amenazadoras de humo y en la a\•
mósfera serena se dibujan las primeras flama.a·
cuando en el silencio soporoso de la siesta 1~
tierra se mueve convulsivamente, amenazando
Rsta.lla.r, los hombres todos sienten en sus espíritus la turbación espantosa del miedo. Y se
dirigen, inconscientemente, hacia la Madonna.
hacia la Madre de las Angustias y de los Con~
suelos, cuya divina intervención solicitan en
un desgarrador sollozo.
. El espectácu~o grandioso del cielo en ignición cubre la tierra; parece que hierven la tierra y los cielos, y la. multitud atónita. piensa
en la proximidad del desastre. ¡ A quién acudir? A la Madonna, á la. Santa Madonna, que
cuida á los pueblos latinos. Y la procesión
tristísima. corre por los campos, desatándose
como una. enorme serpiente, de ojos de luz, al
monótono compás de los sollozos y de las
preces.

han paaado?

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lDireclor: Lic. RAFAEL REYES SPINDOU.

e,real1: LUIS REYES SPINDOLA.

Secretario de Redaccidn: José &lt;idmez U.rart•.

Registrado como artículo de segunda c!ase, en 3 de Noviembre de 1894.

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>México, D.F. (México)</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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        <name>Coyoacán</name>
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                    <text>DE

L UNDO .LU5Tr{0DO

T

AL

Aiío XL-Tomo 11.-Número 21.

MEXICO, NOVIEMBRE 20 de 1904.

Subscrlpcl6n mensual foránea ..... $1.50
ldem
ldem en la Capital .. $ 1.25

lDireclor: Lic. RAFAEL REYES SPINDOU.

e,real1: LUIS REYES SPINDOLA.

Secretario de Redaccidn: José &lt;idmez U.rart•.

Registrado como artículo de segunda c!ase, en 3 de Noviembre de 1894.

·GRANDES ALMACENES DE ROPA Y NOVEDADES

Expo5iciÓJJ de Sal) Luis f"\issouri.

SEGUNDA MONTERILLA Y CAPUCHINAS.-MEXICO

ULTIMAS NOVfDADfS Df INVURNO

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clases; Cortes de paño medio confec=
nados; Chales de Franela, de Cachemira,
y Vicuña; Tápalos de abrigo, Fichús y Chales
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GUANTES Cabritilla y Suecia, calidad extra, dos, cuatro y seis botones,
colores blancos y negros.

EL PAR $1. 50. TRES PARES POR $4. OO.
Mandamos á vuelta de Correo todas las muestras que se nos pidan.
Remitimos, Franco de Porte, los pedidos mayores de $ 25.00 y cuyo val~r no
exceda de 15 kilos.

Signortt, fionnorat y tompañía.

Entrada al Departamento Mexicano en el Edificio de Manufacturas.

�tL MUNDO ItUSTRADO

EL VALOR YLA SALUD

S

verdad que el valor es una garantía de
salud y, por consiguiente, de larga vida?
¿Qué el hombre sereno, animoso, resuelto,
que sabe ver venir, impávido, el peligro,
que lo afronta con sangre fría, que es capaz
de luchai· con 61 y de dominarlo, es más sano,
en principio, resiste mejor á las causas de destrucción y está menos expuesto á los amagos
de la intemperie, de la infección y del contagio; en tanto que el medroso, el pusilánime,
el cobarde, que tiembla al menor ruido, que
tirita y suda frío en la soledad y en la obscuridad, cuyos cabellos se erizan de terror al
paso de una sombra. y al brillo de un fuego fa.·
~uo, son organismos susceptibles y frágiles que
el más leve cierzo enferma., que ofrecen campo
abonado á todas las culturas de microbios y
présa fácil á todos los agentes morbígenos?
Somos de los que creen que sí y de los que
profesan no sólo que el miedo e.s un mal conS'ejero, sino que es origen posible y probable
de todo género de males morales, lo mismo
que físicos, y nos a.filiamos á la. doctrina del
Dr. Hetzel, someramente éxpuesta en «El Mundo&gt; ó «El Imparcial&gt; días pasados.
Las pruebas en favor de la doctrina del doctor inglés abundan y son, las unas, frutos de
razonamientos correctos. y las otras, resultados incontestables de la observación y de la
experiencia.
El miedo es una emoción esencialmente perturbadora de las principales, ó más bien, de
todas las funciones orgánicas. Su primer efecto es deprimir, descoyuntaT, abatir. Presa del
miedo, el ser que lo experimenta, tiende al estupor, á la innacción, al síncope. Su piel palidece y se cubre de frío sudor; su fi~onomía
sé descompone y toma un aspecto cadavérico
y terroso; las pulsaciones del corazón, aunque en general se aceleran, son menos enérgicas y eficaces; el tono·muscular disminuye, y
penden los brazos y se abre la boca, como incapaces los músculos de mover los órganos
correspondientes. Las secreciones se alteran,
un sudor pegajoso y frío cubre la piel, la lenERÁ

gua se seca. y el paladar se a.marga, y cuando
el miedo es granda, la. ideación se suspende y
puede sobrevenir el síncope.
Verdad es que á vec3s el miedo da ocasión
á esfuerzos subrebumanos, se salta., se corre,
se grita como es im¡,osible hacerlo en coadicioues normales; pero este esfuerzo es momentáneo y sobreviene después una fatiga, ri..y a.na
en estupor y un agotamiento ca.si completo de
todas I as energías vitales.
.
Si esto es a.sí, y a.sí es en efecto, el miedo
tiene que ser una. causa. predisponeote de multitud cte enfermedades. Lo que se llama. el to•
no muscular y el tono nervioso, la integridad,
la. regularidad y la energía de las funciones
orgánicas, son los mejores preserva.ti vos de
la mayoría. de las enfermedades. Todo cuanto
pueda debilitarlas y con mayor razón agotar:a.s, es puerta que se abre á la.s influencias
morbígeoas.
Bajo la influencia dela inanición, de la desnudez, de la tristeza., del desencanto, del miedo, el organismo, debilitado y languideciente,
no reacciona, no lucha., no aniquila ó expulsa
los gérmenes de las enfermedades. Sabido es
que las épocas de hambre, de dolor, de inquietud y de desazón, son épocas de epidemias
mortíferas; que las el a.ses cuy o pa.trimonio
son la miseria. y el sufrimiento, padecen innumerables roa.les, desconocidos para los seres
felices y expansivos. No es menos cierto que
los convalecientes son en extremo susceptibles
á todo género de males, y que los seres debilitados y melancólicos, sólo por excepción no
son v a.letudioa.rios.
Por último, todas las emociones intensas, y
el miedo lo es con frecuencia., predisponen á la
enfermedad y á la muerte; una sorpresa., un
arrebato de ira, una pena aguda., aniquila.o,
agobian, deprimen, y esa. depresión de las
fuerzas, da presa á toda la legión mortífera
de las enfermedades. Ea fisiología. patológica.
se sabe que los sufrimientos, las emocio:ies y
ciertas otras causas suspenden la acción depurativa. de las glándulas renales y cutáneas,
y faciliten el envenena.miento del organismo
por sus propios desechos. Y se sabe también
que esas mismas causas ateLúan y suspenden
esa función capital, destructora. de microbios,
gracias á 1~ cual, el organismo, que los absor-

ÉL MlrNDO ILUSTRADO
be continuamente Y por milla.res con el aire
que respira., con el agua que ingurgita., con el
alimento que ingi~re, puede permanecer, no
obstante, sano y vigoroso.
Pero si esa función, llama.da fagocita.osis ó
fagocitismo, languidece, y con mayor razón si
se suspende, el microbio prospera y pulula
en la sangre, en la linfa., en los tejidos, y las
enfermedades más graves y de todas naturalezas pueden sobrevenir.
Tal es el papel del miedo, como de todas las
emociones éinfluencias deprimentes, en la producción de las enfermedades.
Po1• el contrario, las emociones expansivas
y todas las influencias tónicas acrecientan la
vitalidad, y por consiguiente, la resistencia
del organismo á las causas de enfermedad.
Así, la alegría modera.da., la tranquilidad
del espíritu, la satisfacción de la propia conciencia, el amor sano y equilibrado, la paz del
hogar, el bienestar material, el valor, son los
mejores preservativos contra la enfermedad y
las más seguras garantías de vida, de salud y
de vigor.
Pero esas mismas emociones expansivas
para. ser eficaces, necesitan ser modera.das. D~
otro modo, los tumultuosos placeres de la. orgía, la tranquilidad rayana en inercia. ó en in•
ctiferencia, el valor arrebatado y heroico, el
,sibaritismo, se convierten en acciones depresivas y ruinosas de la salud y del vigor. JJ:n este sentido, las saturnale,1 son tan funestas á le.
salud como las bartolinas, y las empresas heroicas y descabelladas hacen tanta~ víctimas
como los terrores pánicos.
Lástima es que ni el valor, ni la alegría., ni
la paz del alma puedan comprarse en las boticas. Los hospitales esta.rían vacíos.
Y en defioiti va, ¿quién sabe si precisamente
el valor, la. alegría. y la paz del alma. sean más
bien el resultacto de una salud completa y de
un perfecto equilibrio de las funciones orgánicas y psíquicas, y no su causa'!
Esta hipótesis no se la. ha pla.ntea.dO' el Dr.
Hetzel, ni creemos fácil confirmarla. ó refuta.ria.
En todo caso, ¡felices los va.lirntes, los tr&amp;n•
quilos y los a.legres! Ellos vivirán larga. vida
y, á mayor abunda.miento, vida feliz.
DR, M. FLORES.

nutstro concurso littrario

sa. de que el autor no resultara. triunfante en
el certamen.
. ~n cuanto al trabajo del Sr. Lic. Torres ToriJa., uno de nuestros literatos jóvenes más estima.dos en el mundo de las letras, nuestros
lectores tendrán ocasión de juzgarlo. Nosotros
le adjudicamos el premio sin reservas.

Los cuentos premiados

E

L concurso de cuentos de Navidad y Año
Nuevo que abrió este semanario, ha tenido
un éxito verdadera.mente satisfactorio. Más de
cien trabajos nos fueron remitidos, no obstante el corto plazo que señalamos para su adaiisión,siendo esto la. mejor prueba de que á nuestro llamamiento ha corres¡,ondido, por parte
de los concurrentes al certamen,la mayor suma
de buena voluntad.
Los tra. bajos premiados, como Jo dijo ya
cEl Impa.rcial&gt;,fueron: el «Cuento de Na vid ad&gt;
escrito por el Sr. José Elizondo (de Torreón,
Coa.huila) y amparado con el lema «Oro es lo
que oro va.le&gt;, y el cuento «Vidas Tristes&gt;, de
que es autor él Sr. Lic. D. Enrique Torres Torija., quien lo envió al certamen con el lema
cVivit sub péctore vulnus&gt;.
Para adjudicar el premio correspondiente al
señor Elizondo, la Redacción tuvo en cuent&amp;.,
ante&amp; que todo, la sencillez con que está escrito el traba.jo por él p1 esenta.do y la belleza. del
asunto que lo inspira.. Juntamente con este
cuentecillo, desnudo de galas literarias, pero
lleno de deliciosa ingenuidad, publica.remos
en nuestra edición extra.ordinaria. del primero
de enero, otros dos trabajos muy hermoso,:
«Flor del Campo&gt;, cuento de Noche Buena que
recibimos con el seudonimo de · XX, y «La
Ma.ñosa&gt;,cuento de Noche Buena también, que
ignoramos aún de quién sea; pues sin previa
autorización de su autor, no podemos abrir el
sobre en que consta el nombre de éste. Considera0iones para nosotros muy atendibles nos
impiden dará conocer otro cuento-«El Gabán
Escarla.ta:&gt;-notable por la riqueza de las imágenes que derrochó su autor y por lo soberbio
de su colorido; pero cruel, demasiado cruel,
para que, sin escrúpulos, podamos ponerlo en
letras de molde. Contrastando con los maravillosos efectos de luz de este cuadro tan belloporque el«Gabán&gt; es todo un cuadro,-a.pa.rece
un punto negro que repugna, y el cual fué ca.u-

***

Para concluir,haremos una observación: cEl
Mundo Ilustra.do&gt; no se propuso, al abrir el
certamen, buscar cuentistas consuma.dos para.
presentarlos al público. Nuestro deseo, nuestro más vivo deseo, fué estimulará los que comienzan-á los· que pueden llegará la meta,
-premiando entre todos á los que, á nuestro
modo de ver, fueran acreedores á tal distinción.
El resulta.do del concurso, por lo mism0,no.s
deja enteramente satisfechos.
Desde el próximo número comenzaremos á
publicar algunos de los cuentos q'ue recibimos,
reservando únicamente para nuestra. edición
de Año Nuevo, los de los Sres. Elizondo, Torres Torija, y Colín, y «La. Mafiosa&gt;.

ben los diversos objetos que proceden de ioa
talleres del plantel y que han sido hechos por
los alumnos. Hacia el centro aparece un lujosísimo esca.para.te, que puede verse de mayor
ta.maño en otro de nuestros grabados, Y que
contiene obras de ebanistería, carpintería, talabartería, orfebrería., platería, fundición, etc.,
etc., salidas de la Escuela Industrial Militar
Porfirio Díaz, de Morelia.
Junto á estas instalaciones se encuentra el
a.parador del Instituto Médico N aciona.l, en el
que, convenientemente clasificadas, se han coloca.do di versas muestras de plantas medicinales que crecen en nuestro territorio, a.sí como
distintas preparaciones hechas en el labora.to·
rio del establecimiento.
Las otras fotografías que reproducimos represe::¡tao la entrada. al departamento mexica.·
no en el Edificio de Educación y Economía Social, el lote correspondiente al ramo de minas
y metalurgia y la porta.da. del salón donde se
exhibe todo lo relativo á manufacturas.

..

00

ta Portada atolorts

OMO lo ofrecimos en nuestro número anterior, publicamos hoy cuatro fotografías del
Pabellón de México én San Louis Mis&amp;&lt;&gt;uri,
y dos que representan los departamentos de los
edificios genera.las del Certamen, donde se exhiben también productos Mexicanos, seguros
de que nuestros :lectores verán las reproducciones de unas y otras con a.grado.
La vista principal que ofrecemos muestra el
aspecto de sobriedad y elegancia. que ofrece á
las miradas de los visitantes la. facha.da. principal del pabellón de nuestro país, que se le·
va.nta corona.do por esbelta torrecilla., cerca.
de la gran crueda. de hierro&gt;.
Entre las demás fotografías figura una. en
que puede a.preciarse á l,i. simple vista la ma.g•
nífica. instalación de. la. Escuela de Artes y ofi•
cios de Puebla, en cuyos a.paradores se exhi·

Por vla de ensayo, publicamos en la portada del presente número
11 r'eproducción, en trlcromla, de un cuadro al óleo pintado por el ar·
lista Sr. Juan de M. Pacheco y que mucho ha llamado nuestra atención, asl por la originalidad que se advierte en el conjunto y la delicadeze con que estin tratados los detalles. como por la dulzura de
su colorido y lo bien determinado de la figura principal.
El ensayo que hacemos obedece á nuestro deseo de encontrar pro•
cedimlentos más eficaces y seguros para el tiro de páginas en colores que nos proponemos hacer el año entrante, i fin de que "El Mun•
do Ilustrado" pueda, como los mejores periódicos de su gánero que
se publican en Europa y Estados Unidos, ofrecer al público que lo fa.
vorece, trabajos tan delicados como reproducciones de pinturas al
óleo, acuarehs y paisajes del natural, con sus tintes y matices
verdaderos.
La adopción del procedimiento de trlcromia en nuestros talleres
significa para nosotros un fuerte desembolso; pero pueden estar seguros nuestros abonados de que no omitiremos sacrificio alguno, por
grande qua sea, para hacer de esta publicación la primera en la Re·
pública. Tenemos en estudio otras mejoru, y sólo esperamos, para
Implantarlas, terminar la impresión del número de Año Nuevo que
hemos ofrecido publicar.

mtxico tn s. touis missouri
.

C

11

.

. ~

~¡·

la llega.da del Otoño abren sus puers misteriosas las escuelas y se esca.o, con alegre parlería de parvada,
los muchachillos qi;e se educan; las
vacaciones vienen cuando las golondrinas se
van. A la llegada de los primeros arrasantes,
como de un gran ca.pullo que han madurado
los soles benévolos, paternales, "del estío, se
escapan los chiquillos; han esperado ansiosamente, en las caliginosas tardes del verano, la
aproximación del mes de mayores prestigios
para el estudiante: octubre. Han hecho proyectos mil, frotando la. lámpara milagrosa de su
imaginación, á cuyo conjuro obedecen todos
los genios y sonríen todas las hadas.
La. juventud, como un buen ángel custodio,
los guía y a.lienta., y no es tiempo toda.vía de
que caiga. la. venda misericordiosa¡ que cubre
sus ojos; han rendido una. de las jornadas:
justo es que, bajo la placentera vigilancia del
progenitor, descansen algún tiempo. Después,
vol verá la escuela, con sus imperiosa.s.exigei;icias, á retenerlos en la clausura, cuando el sol
brilla tan alegremeoie en los campos cercanos;
es un bálsamo el aire y una música misteriosa la. naturaleza toda.. Después ..... .

*

* * Marqués de Pratt,se
Por iniciativa del señor
ha venido preparando una suntuosa fiesta, en
obsequio del señor Presidente de la República.
y de su distinguida. esposa.. Cada día. son mayores y más sinceras las muestras de aprecio
y ca.riño que ri::de al aetua.l mandatario la sociedad mexicana, y de fijo que, entre las fiestas de carácter elegante que habrán sido ofrecidas á tan ilustre personalidad, pocas serán
Jas que sean tan significativas como la que se
prepara.
La. fiesta se hará en la residencia. del señor
D. Ignacio de la Torre, en la que ya se han
efectuado anteriormente elegal!tísima.s reunio-

nes, á las que ha concurrido la. más alta sociedad de la. metrópoli. El solo nombre del señor General Día.z y el de su señora esposa son
bastantes para que,en cuanto se les pronuncie,
se reúna en torno un compacto grupo de amigos y admira.dores indiscutibles, cualquiera
que s'3a la. clase social á que se dirijan las invitae,io:ies.
Por lo tanto, la fiesta en la casa de los seño•
res de la. Torre será de lo más selecto y seguramente de lo más elegante. Prenda de ello es
la. fina elegancia. de los huéspedes, y del éxito
completo responde el prestigio enorme de que
está rodeado el nombre del agasaja.do.

***

La. temporada de ópera. ha entrado de lleno
en su segundo a.bono; ya tienen la seil.ora. Te-.
tra.zini y la seil.orita Berlendi quienes las acompañen en sus trabajos; ya cuentan con cantantes discretos á los cuales no habrá que estar
capucta.ndo&gt; sus papeles, en la escena, ante la
expectativa. hosca. del público.
Las di,ficulti,,des que en un principio tuviera. la
compañía de ópera que actúa en el Arbeu han
sido vencidas, y deberían haberlo sido, 'pues
eran sola.mente de detalle. Los artistas que llegaron son bastante discretos y con ellos trabajarán las dos di vas citadas, dignas, por todo punto, de ser alaba.das; tientm ellas ayudantes suficientemente diestros para ser aceptados.
El repertorio era muy deficiente cuando la
compañía. abrió la era. de sus representaciones.
El estudio, los ensayos repetidos, la dirección
del maestro Polacco,ha.n salva.do la dificultad
plenamente.
. U~ diletta.nte dirigió,porconducto de los per1ód1cos de esta casa., dos cartas al distinguido maestro, cartas que fueron leídas con detenimiento y contesta.das coa inteligencia; pero
había. que_hacer algo más: había que trabajar
y que trabajar mucho.
Los estrenos se han ido efectuando paulatinamente, y se nos prometen más obras, del moderno repertorio, ca.si desconocidas para nosotros. No podemos exigir que las compañías
de ópera que nos visiten tengan el atrezzo y el

t

repertorio de las que traba.jan en Europa; el
maleficio eterno del escaso valor de n11estr&amp;
moneda., en esto, como en todo, ejerce su a.e•
ción misteriosa. Somos unos ricos á los que
na.die quiere aceptar su firma sino por la dé·
cima parte de su valor real.

!,,

ANTENOR LESO.A.NO-

~i1l!'I►

..

lt

,••,,,

r-.!.. !.

I
1 :--,;

*** de sus
Al tardo paso isócrono

bestias fa.bu•
losas, los Reyes Magos parten de sus domi·
nios remotos, en donde los árboles tienen for·
mas absurdas y tortura.das, y son los iasecros
pesadillas hechas carne por la mano de un genio histéri..io í han aprestado sus cara vanas,
porque los magos, que saben leer el alfabet~
luminoso y he· mético de los astros, les han d1·
cho que en cierto lugar ha de nacer un peque·
ño y que este paqueño será el Redentor del
Mundo ..... .
¡ Y con qué a.chelo senil los buenos sátrapas
orientales espolean sus cabalga.duras mons•
truosas y pacientes! A la sola enunciación ~el
prometido milagro, al escuchar la profética
palabra. de los sabios, han sentido renacer en
sus corazones toda la esperanza, muerta hace
tanto tiempo .....·.Redimir al mundo de todos
sus dolores, de todas sus mis.erías, de sus !la.·
gas y de sus vicios, ¿no es ése el ideal de to·
das las edades?
En la noche plana, silenciosa, adormilada,
las bestias fabulosas trotan iccansables, en
pos de una estrella. lejanísima; las pupilas ª! "
dientes de los sátrapas se clavan, con ansia
persistente, en I a negación brumosa del h_ori·
zoote, siempre lejano, siempreeagañador,s1em·
pre lleno de mirajes y de ficciones. En la s 0 !11·
bra, á la retaguardia., un vago rumor, persdts•
tente como el murmurar sonoro de UJl mar, e•
nuncia la presencia de grandes razas human~s;
en pos de la estrella misteriosa,las geoeracto·
nes todas se atropells.n silenciosamente, en
una gran lucha por llegar primero .. •••·

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VISTA EXTERIOR DEL PABELLÓN DE MÉXICO EN SAN LUIS,

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO.
1

~

EXPOSICIÓN DE SAN LUIS MISSOURI.-INSTALACIONES DE LA ESCUELA DE ARTES DE PUEBLA, DE LA ESCUELA
INDUSTRIAL MILITAR DE MORELIA Y DEL INSTITUTO MÉLICO.

EXPOSICIÓN DE SAN LUIS MISSOURI.-APARADOR DE LA ESCUELA INDUSTRIAL MILITAR DE MORELIA.

000000000000000000000000000
***

Yo quiero que te sigan mis cantares
en lujosos y cándidos tropeles,
como un vasto cortejo de donceles
de honor, ha.sta el santuario dé tus la.res.
Quiero que como pétalos dispersos
de azahar de simbólica. pureza.,
descienda. suavemente á tu cabeza
la nieve misteriosa de mis versos.
Quiero que cada. estrofa. dulce y grave
deste canto de nupcias que te envío,
se vuelva cuatro cisnes, que en un río
de azur, tirando va¡a.n de tu nave.
Quiero que para. ti cada. cuarteto
de&amp;te poema, que te ruego acojas,
se convier ta. en un trébol de cuatro bojas
que te sirva de mágico amuleto;
Y quiero, en fin, que sean mis canciones
como uo puro collar para tu cuello,
como un vivo destello en el dPstello
de tus hoy inefables ilusiones;

NUP@IAL
EN El ALBUM DE LA SRA. MARIA DE JESUS SIERRA DE BARROS.

Ya raudo haJia la Dicha va tu bajel de oro
Cyon, e,l Amor por faro, con la Ilusión por vela,
tu, toda de bl aneo y absorta, oyes el coro
De lo que luce y canta, de lo que se alza y vuela.
Alígero, llevando tu amor-ese tesoroy esa gran luz, tu alma, que la virtud 11,nbela,
~as ondas de esmeralda cruce el bajel sonoro
erfumes y azahares dejando por estela ....
De Armórica desflore los móviles jardines,

P recédalo una tropa de líricos delfines

Y llegue basta la rada de ideal Stambul.
Y ahí bajo la sombra de las erguidas palmas

P erdure-claro-ensueí'lo-l a. dicha de dos almas
EXPOSICIÓN DE SAN LUS MISSOURI.-EXHIBICIÓN MEXICANA EN EL DEPARTAMENTO DE MINAS y METALURGÍA.

8 obre la. playa. de oro, frente del mar azul. ...
:Jost :Jun tablada.

Y más nieve en tu frente inmaculada,
y más rosa. en el rosa de tu a.chelo,
y más oro en el oro de tu pelo
y más luz en la. luz de tu mirada ....
Recibe mi presente, oh violeta.,
recorda.ndo lo mucho que te quiero

y en nombre de tu padre, á quien venero
con mi más noble culto de poeta.

Sé dichosa entre todas las dichosas,
ba.z de tu alma una tierra prometida
y ve gallardamente por la vida
crima.ndo risas y regando rosas . . . . &gt;
Jfmado ttel'l!o.

***
La.juventud, la gracia, la hermosura. el talento
en unidad armónica se reunieron en ti.
¡Bien haya la. gran sabia Naturaleza!.. . Siento
que nunca. ideó tanto como al so!'iarte asf.
Helénico es tu porte; su enorgullecimiento
disemina en tus labios la sa.ngre del rubí,
y es sacro, y puro, y vivo, y férvido y violento
el. fuego de tu~ ojos como el del Sinaí.
Hoy del paterno techo donde vivió arrullada
tu virginal belleza, paloma enamorada.
irás a l tibio nido que te formó el Amor.
La dicba allí te aguarda inalterable y pura
mientras tugra.ndeensue!'io realiza.otra. ventu;·a •
el inmortal encanto de algún mundo mejor ! ·
Ban,1no DAvalos.

Octubre 19 de 1904.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

OTRAS VIDAS
Una Esperanza
I
N un ángulo de la piE'za., habilitada de capilla, Luis, el joven militar, a.Qrumado por
todo el peso de 3U mala fortuna, pensaba.
Pensaba en los viejos días de su niñez, pró·
diga en goces y rodeada r!e mimos, en la am•
plia y tranquila casa paterna, uno de esos ca•
serones de provincia, sólidos, vastos, con ja.r-

E

din, huerta y establos, con espaciosos corre·
dores, con gcandes ventanas que abrían sobre
la solitaria calle de una ciudad de segundo or•
den (no lejos por cierto de aquella en que él iba
á morir) sus rectángulos cubiertos por encorvadas y potentes rejas, en las cuales lucía dis•
cretamente la gracia viril de los rosetones de
hierro forjado.
Recordaba su adolescencia, sus primeros ensueños, vagos como luz de estrellas, sus amo•
res cristalir.os, misteriosos, asustadizos como
un cervatillo en la montaña y más pE'nsados
que dichosJ con la güerita de enagua corta,
que apenas deletreaba los libros y la viqa ....
Luego desarrollábase ante sus ojos el claro
paisaje de su juventud fogosa; sus camaradas
alE'gres y sus relaciones ya serias con la rubia
de marras, vuelta mujer y que ahora reza sin
duda por que vuelva ( ay I en vano,en vano... ).
Y por último, llegaba á la época más reciente de su vida, al período de entusiasmo patriótico, que le bizo afiliar~e alParttdo Libe1ral,
amenazado de muerte por la Reacción,ayudada
en esta vez de un poder extranjero y que. de'l•
pués de varias escaramuzas y batallas, le había
llevado á aquel espantoso trance.
Cogido con las armas en la mano, hecho prisionero y ofrecido con otros cnmµafieros á.
trueque de las vidas de algunos oficiales rPacciooarios, había visto desvanecerse su ú 'tima
esperanza, en virtud de que la proposición de
canje llegó tarde, cuando los liberalPs, sus
correligionario~, habían fusilado ya á los pri·
sioneros conservadores.
Iba, pues, ámorir. Esta idea que había salido
por un instante de la zona de su pAnsamiento,
gracias á la excu::-sión amable por los sonríen•
tes recuerdos de la nií'iez y de la juventud, vol•
vía de pronto, con todo su horror, estreme·
ciéndole de pies á cabeza.
Iba á morir.: .. ¡á morir! No podía creerlo,
y. sin embargo, la verdad tremenda se impo•
nía: bastaba mirar en rededor: aquel altar
improvisado, aquel Cristo viejo y gesticulante
sobre cuyo cuerpo esqueletoso caía móvil y
siniestra la luz amarillenta de las velas, y,
abí cerca, visibles á través de la rejilla de la
puerta, los centinelas de vista .... !ha á morir,
¡i.!JÍ_, fuerte, )oven., rico, a~l!,d9, ,,. ¡Y todo por~

qué! por una abstracta noción de patria y de
partido ... . ¿Y qué cosa era la patria? Algo
muy impreciso, muy vago para él en aquellos
momentos de turbación, en tanto que la vida,
la vida que iba á perder, er&amp;. algo real, reali·
simo, concreto, definido .... Jera su vida!
-¡La Patria! ¡morir por la Patrial--pensaba.
'P ero es que ésta, en su augusta y divina inconsciencia, no sabrá siquiera que be ¡nuerto
por ella ....
-&lt;¡Y qué importa, si tú lo sabes!&gt; le repli·
caba allá dentro un subconsciente misterioso.
&lt;La Patrill! lo sabrá por tu propio conocimien·
to, por tu· pensamiento propio, que es un pe·
dazo de su pensamiento y de su conciencia
colectiva .... Eso basta .... &gt;
No, no bastabaeso .... y sobretodo, no que·
ría moril': su vida era «muy suya&gt; y no quería
que se la quitaran. Uo formidable instinto de
conservación se" sublevaba en todo su ser Y
ascendía incontenible, torturador y lleno de
protestas.
.
A veces, la fatiga. de las prolongadas vigi·
lías, la iott&gt;nsidad de aquella sorda fermentación de su pensamiento, el exceso mismo de la
pena, Je abrumaba.o y dormitaba un pnco ; pe·
ro entonces, su despartar brusco y la inmediata. clarísima y repentina no·
cióo de su fin, un punto per·
dida, eran un tormento inefable, y el cuitado, con las ma·
noi ;,obre el rostro,sollozaba
con un 510Jlozo que llegando
al oído de los centinelas, ba·
cía.les asomar por la rejilla
sus 0aras atezada~, en las que
se leía la secular indiferencia
del indio.
II
Se oyó en la puerta un breve cuchirbeo y en seguida ésta se abrió dulcemente para
dar entrada á. un sombrío pt&gt;r·
sooajP, cuyas ropas se dilu·
yeron casi en el negro de la
noche, que vencía las últimas
claridades crepusculares.
J
Era un sacerdote.
El joven militar, apenas lo
vió,se puso en pie y extendió
hacia. él los brazos como para deteoerlr, exclamando:
- ¡Es inútil, padre,noquie•
ro confesarme!
Y sin aguardar á que la
sombra. aquella respondiera,
continuó con exaltación ere•
ciectA:
-No, no me confieso, es
inútil que venga usted á mo•
!estarse. ¿Sabe usted lo que
quiero? Quiero la vida, que
no me quiten la vida: es mía,
muy mía y no tienen derecho
de arrebatármela ..... Si son
cristianos, ¿por qué me matan? En vez de en·
viarle á usted á. que me abra las puertas de
la vida eterna, que empiecen por no cerrarme
las de ésta....... No quiero morir, ¿entiende
usted? me rebelo á morir: soy joven, estoy
sano, soy rico, tengo padres y una novia que
me adora; la vida es bella, muy bella para
mí. ... Morir en el campo de batalla, en medio
del estruendo del comba.te. al lado de los compañeros que luchan. enardecida la sangre por
el sonido del clarín .... ¡bueno, bueno! Pero
morir, obscura y tristemente, pE'gado á la barda mohosa de una huerta, eo el rincón de una
sucia plazuela, á las primeras luces del alba,
sin que nadie sepa siquiera que ha muerto uno
como los hombres .. . . ¡padre, padre, eso es horrible!
Y el infeliz se echó en el
suelo, sollozando.
- Hijo· mío, dijo el sacerdote cuando comprendió q.\Je
podía ser oído: yo no vengo
á traerle á usted los consue·
los de la religión; en esta
vez soy emisa.rio de los hom·
bres y ao de Dios,y si usted
me hubiese oído con calma
desde un principio, hubiera
u.sted evitado esa Pxacerha·
clón de pena que le bnce so
Hozar de tal marit&gt;ra. Yo vengo , á traArle justamente la
vid~, ¿entiende usted? esa viita (¡ue usted pedía hace un
instante con tales extrPmos
de aog-ustia., . . ¡la vid 9: que
es para usted tan preciosa !
Oig-a.me coa atención, procurHndn dominar sus nervios y
sus emociones. porque no te·
nemos tiempo que perder: he
entrado con el pretexto de
confesará usted y es preciso
que todos crean que usted se
confié.sa: arrodíllese, pues, y
escúcheme. Tiene usted ami·
gos poderosos que se iotere•
san por su suerte; su familia
ha hecho hasta lo imposihle
por salvarlo, y no pudiendo

obtenerse del Jefe de las Armas la gracia
de usted, se ha logrado con graves dificultades
é incontables riesgos sobornar al jefe del pelotón encargado de fusilarle. Los fusiles estarán cargados sólo con pólvora y taco; al oír
el disparo, usted caerá como los otros, los que
con usted serán llevados al patíbulo, y permanecerá inmóvil. La obscuridad de la hora. Je
ayudará á representar esta comedia. Manos
piadosas-las de los Hermanos de la Misericordia, ya de acuerdo-le recogerán á usted
del sitio en cuanto el pelotón se aleje, y le ocultarán basta llfgada la noche, durante la cual
sus amigos facilitarán su buída. Las tropas
liberales avanzan sobi·e la ciudad, á la que
pondrán sin duda cerco dentro de breves días.
Se uoirá usted á. ellas si gusta. Conque ... . ya
lo sabe usted todo: ahora rece en vo2- alta el
«Yo pecador&gt;, mientras pronuncio la fórmula
de la absolución, y procure dominar su júbilo
duran.te las horas que faltan para la ejecución
á fin de que nadie sospeche la verdad.
'
- Padre, murmuró el oficial, á. quien la impresión de una alegría loca permitía apenas
el uso de la palabra- ¡que Dios lo bendiga! &lt;Y
lue¡!"n, presa ~úbita.mente de una duda terrible:
-Pero .... ¿todo esto es verdad? ...... añadió
temblando. ¿No se trata de un engaí'io piadoso,
destina.do á endulzar mis últimas horas'? ¡Ob,
eso seda inicuo, padre!
-Hijo mío, un engaño de tal naturaleza
constituiría la mayor de las iofamias,y yo soy
incapaz de comete1 la ....
-Es cierto, padre, ¡ perdóneme, no ~é lo que
digo, estoy loco de júbilo!
-Calma, hijo, mucha calma y hasta maña.•
na; yo estaré con uste~ en el momento solemne.
III
Apuntaba apenas el alba, una alba desteñida y friolenta de febrero, cuando los reoscinco por todos-que debían ser ej.,cutados,
fueron sacados de la prisión y conducidos, en
compaí'iía del sacerdote, que rezaba con ellos,
á una plazuela terregosa y triste, limitada por
bardas semiderruídas y donde era costumbre
llevará cabo las ejecuciones.
Nuestro Luis marchaba entre ellos con paso
firme, con erguida frente; pero llena el alma
de una emoción desconocida y de un deseo in•
finito de que acabase pronto aquella horrible
farsa.
Al llegará la plazuela, los cinco reos fueron
colocados en fila, á cierta distancia, y la tropa
que los escc,ltaba, á la voz de mando, se dividió en cinco grupos de á siete hombres, según
previa distribución hecha en el cuartel.
El coronel del cuerpo, que asistía á la eje•
cución,iodicó al sacerdote que desde la prisión
había ido exortando á los reos, que los venda•
ra y se alejase luego á cierta dista.ocia. Así lo
hizo el padre y el jefe del pelotón dió las pri·
meras órdenes con voz seca y perentoria.
La leve sangre de la aurora empezaba á teí'iir con de~mayo melancólico las nubecillas
del oriente y estremecían el silencio de la ma•
drugada los primeros toques de una campa.ni•
ta cercana que llamaba á misa.
De pronto una espada rubricó el aire, una
detonación formidable y desigual llenó de ecos
la plazuela, y los cioco ajusticiados cayeron
trágicamente en medio de la penumbra semi·
rrosada del amanecer ..... .

El jefe del pelotón hi zo en seguida desfilar á,
los soldados con la cara vuelta hacia los reos
y con breves órdenes Orj!'anizó el regreso al
cuartel, mientras que los hermanos de la Misericordia se apercibían á recoge!' los cadáveres.
En aquel momento, un granuja de los mu-

ch?s maí'ianea.dores que asistían á la ejecución,
gritó con voz destemplada, s~í'ia.lando á Luis,
que yacía cuan. largo era al pie del muro:
un~¡E_se está vivo! ¡ése está vivo! Ha movido
pierna ..... ,
El jefe ~el pel?tóo se detuvo, vaciló un instante, quiso decir algo al pillete; pero sus njos
se 1:ncontraron con Ja mira·
da ~oterrogadora, fría é im·
permsa del coronel, y desnu•
dando la gran pistola de Colt
que llevaba cei'iida avanzó
hacía Luis, que pre~a del te·
rror más espantoso ca.si no
respira?ª• apoyó 'el cai'ión
en su sien izquierda é hizo
fuego.

MUSA EXTRANA
Te he visto en mis insomnios,
en mi dolor profundo,
en el adusto pórtico de fuego
de mi soí'iado alcázar errabundo.
En el fondo sin luz de una tragedia,
en mis rojas visiones de suicida,
en mis brumas y en mi alma,
como una, nueva Ofelia adolorida.
En mis confusas noches de recuerdos,
en el azul de la callada fuente,
en el pálido broche y en la música
fugitiva y doliente ....

AMADO NERVO.

***
¡Oh musa de mis últimos amores,
sé mi dulce tirana presentida,
que derrumbe mis líricos dolores
y las viejas antorchas de mi vida!
Que destierre del alma las pasadas
visiones amorosas,
los ídolos de ayer y sus tristezas
y las dulces im1genes hermosas.
Y ajeno de ese ayer y en mí tú sola,
ts ofrendaré el e.scudo_con q:ue lucho,
me darás tu tristPza y tus aromas
y después .... ¡Ah! después .... ¡bésarne mucho!
ÜSVALOO BAZIL.
Bostonl]904.

EN CHAPALA
Palsait sin figuras. -Un arbol
I
El sauz es aucla.z: clejó la orilla'.
Y avanzó en l ii corrlcnte que chisp ea
y en dc:rrcclor clel t ronco cabrillea
bajo la luz del sol Que tiembla y brilla.
Ligeramente impura y ama rilla,
en el borcle arenoso el agua onclea,
y en la r emota extremid.acl clarea
con blancura ele nieve sin mancilla.
El árbol, que se empapa en l uces blonclas ,
deja caer , sensu al y per ezoso.
la móvil cabellera ele sus f rondas.
y en el augusto y pláciclo reposo,
sobro el trém nlo raso de las ondas
vuelca su verde limpio y luminoso.

II

ffltlllo día
EJ:agua está cual nunca de linda y de coqueta:
no hay rayo qne no juegue, no hay ola que no salte;
ele lejos, tiene rublos perfiles su silueta.
Y azul es en la plan 1. con limpiclez ele esmal te.
Vestida está ele fiesta; uo hay joya que le falte:
las barcas, á su paso, le deian una Inquieta
cinta de plata virgen, para Que así r esalte
la luz en el r adioso brocado ele violeta.
Cerca. en el p romontorio ele musgos y basaltos,
un gr an plumón de nubes se t iencle y busca asilo:
al fonclo. van las cumbres, en los colaics altos.
r ompiendo el horizonte con su cort ante filo,
y en el confín, qu e esplei;ide, se funden los cobaltos
clel cielo y las montañ as, en un zaflr tranquilo.
Lm s G. URBINA.

Las fiestas de los Diplomas
Entre las diversas fiestas que en el presente
aí'io escolar se bao efectuado en los planteles
de educación sostenidos por el Gobil}rno, una
de las más simpáticas ha sido sin duda la que
organizaron las profesoras de la Escuela Superior núm. 2, que es á cargo de la seí'iorita.
Guadalupe Lerdo.
En esta fiesta,que se hizo con motivo del re·
parto de diplomas á las alumnas más aprovechadas, hubo varios bailes de fantasía, presenta.dos con arte y propiedad. La fotoi;rafía
que publicamos representa un grupo de graciosas nií'ias de las que tomaron parte en dichos bailes.
·

Nñl'AS QUE TOMARON PARTE EN L A FIESTA DE DIPLOMAS DE LA ESCUELA SUPERIOR NÚM. 2.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Inauguración

de

una Planta Eléctrica

!sisteneia del Srñur Presidente de fa Rl'púl1liea á la Crremonia.
Estació n g e neradora d e lnz, p erfflctam e nte dotacla,
-Se pone en m ovimle nto .-Una antigua Empreoa
re javeneoe y r ecibe nuevo l m pul110.
Notable• Discursos.

L sábado 12 del presente mes, en la tarde, se
verificó la formal inauguración de la nueva planta eléctrica de la Compañía Mexixicana de Gas y Luz Eléctrica.
El Sr. Presidente, General D. Porfirio Díaz,
honró el acto con su asistencia, llegando á la
planta, situada cerca de la Estación del Ferro·
carril Interoceánico, en uno de los coches de
Palacio, acompañado del Sr. Gral. Mena, Secreta rio de Guerra y Marina. En otro carruaje
llegó el Sr. l\Iayot· D. Pablo Escandón, Jefe
del Estado Mayor, en t raje de paisano.
A la entrada fué r ecibido el Presidente por
el honorable Herbert C. Gibbs, de la antigua y
poderosa casa banquera de Londres "Antony
Gibbs and Sons·•. la que tan prolongada y honrosamente ha estado ligada con importantes
empresas mexicanas y que es propietaria de la
planta eléctrica. El Sr. Gibbs es Presidente de
la Junta Directiva. Igualmente recibieron al
señor P residente los Sres. E. W alden Vincent,
Director Gerente de la Compañía, bien conocido y estimado en México por haber residido en
la capital anteriormente; Martín G. Ribon,
Gerente General; Thomas C. Gillespie, Subgerente, y C. F. Beanes, Ingeniero en J efe y Superintendente de Construcción.
El señor Presidente llegó á las tres y cuarto.
y antes de las tres y media se hallaban presentes los demás invitados.
Todos los departamentos de la planta fueron
detenidamente visitados y elogiados sobre ma·
nera por sus rasgos de grandeza. Tampoco pasaron inadvertidos los detalles de refinamiento, decencia y "confort" que ca racterizan á las
instituciones inglesas en dondequiera que se
establezcan. Los prados,rec0t·tados y cuidados
con el mismo esmero que los de los famosos
Cuadrángulos de Oxford; las bonitas habitaciones levantadas entre enredaderas; las fuentes
y roca s; la limpieza y perfeccionamiento que
por doquiera se nota, distinguen la ·planta y
sus dependencias.

E

DESCARRIL-,ÜÍITENTO EN EL INTÉROCEÁNICO. -EL CARRO DE EQUIPAJ ES, EL:PULLMAN Y L A MÁQUINA VOLCADA . - EL CARRO DEL EXPRESS.

A UNA AMIGA
Hay un misterioso anhelo
Que nos levanta. del fa.neo
Y que nos eleva. a.l r&amp;Dl!'O
Dd los ángeles del cielo.
Por él es el alma. buen&amp;
Y melodiosa. la. lira.:
A Santa. Teresa. inspira.
Y redime á Magdalena.
Lo mismo a.l viejo que a.l joven
Hiere !&gt;U flecha. de A.Cero;
Enseña. estrofas á Homero
Y romanzas á Beethoveo.
Hace un ánl!'el de Coseta
Y forma. un héroe de Mario,
Torna. en solio el campa.cario
Y á Quasimodo en poeta.
Y cuando la. muerte est ampa.
Su beso tre.idor y frío,
Conduce á Efraín sombrío
Por en medio de la. pampa .
El sostiene ls. existencia.,
Como un báculo escondido,
Del ateo encanecido
Be.jo el árbol de la ciencia.
Es un divino destello
Que desciende de la. altura:
¡ El a mor á Ia. hermosura!
¡La aspiración á lo bello!
Tú, niña, de esa ambrosía
Tienes la dulce fragancia;
Deja que arrulle tu ioftt.ncia
La voz de la. poesía.
Anl!'el que con tu fulgor
Alumbras la. senda. obscura.,
Los lazos de tu cintura.
Ciñen un cielo de amor.

nesearrilamiento en el lnteroeeánieo

A tu influjo celestial
La. imaginación te ve,
Aplastando con tu pill
A la. serpiente del mal.
Cuando en su eléctrica luz
Me envuelven tus ojos bellos,
Siento en mi11 lacios ca.bellos
Las brisas de Vera.cruz.
TLtS palabras hechiceras
En mi alma repercutida~,
Fingen rumor de palmeras
Por el viento sacudidas.
Nií'la de tierno mirnr,
De mirar casto y ardiente,
La bla.ncura. de tu frente
Es de €.spuma. de la mar.
Y en tus ojos .o rientales
Y en tu acento de salterio,
Hay el lánguido misterio
De las noches tropicales.
¡ Bien hayas, flor de l as flores,
Nií'la. bella entre I a.s bellas,
Cuyos ojos son estrellas
Del país de mis mayores 1
Aún la duda sombría.
No te da. sus penas graves;
Tu boca es nido de aves
No despiertas todavía,.
Dios te guarde la ilusión,
La felicidad, ia. calma,
Las creencias en el alma,
La paz en el corazón.
Y que siempre seductora.
Lleves, exenta. de &amp;j!'r&amp;vios,
Las sonris&amp;R en tus labios
Y en tu espíritu la aurora l
AnAT B F.RTO

A. E '-TEV A.

N accidente ferroviario, de fata.les CODSfl·
cuencia.s, acaha de ocurrir en la línea del
ferrocarril Interoceánico. El tren nocturno númer o 2,que, procedente de Veracruz, venía.
para Psta Capital. descarriló en el punto llamado Lagunilla. El desastre se rPgistró á laq
dos de la ma.i'íana y se ignora qué causa. pudo
motivarlo. La locomotora, el ténder, el carro
ex press y el Pullman, se salieron de la vía
volcándose 11quélla y originando la muerte dt&gt;l
maquinista. Roberto W est y del fogonero José
E spinosa.
En el tren venían varios pasajeros del va·
por cCbampagne&gt;, que había fondeado en Veracruz, contándose entre ellos los sefiores DEI·
verdun y esposa., Clemente Jacques y esposa y
J. Azcona..
La máquina, según relación de un testigo
presencial, cayó al fondo de un precipicio; el
carro express, arrastra do por ella, tropezó
con algú n obstáculo, y á eso se de be que no
haya caído hasta. el fondo. El pullman que se·
guía a.l «Ca.bousse&gt; se medió volcó, permitien·
do á las personas que lo ocupa.han que pudieran salir de él pasando al coche de primera.
No bien fué desocupado el carro dormitorio,
cuando éste, cediendo á su propio peso, se vol·
có completamente.
Imposible sería. describir el pánico que pro•
dujo entre los pasajeros el accidentf', dada. la.
hora y el sitio en que ocurrió, pues La.gunilla.
esta situada. en pleno monte, y,por lo tanto, no
era posible car aviso desde luego y pedir a.u·
xilio á la estación vecina.
De Jalapa fué envía.do un tren de socorro
para atender á los pa.sajeros. Los cuerpos del
maqui nista y del fogonero fueron extraídos
con e-ran dificultad del montón de fierros á que
quedó redt•cida la locc motora.
La.q fotografías que publicamos, tomarlas por
el seí'lor Cosfo,de Ja.la.pa, dan idea completa. de
la catástrofP.

U

_DESCARRILAMIENTO EN ltL INTEROCEÁNICO,-LLEGADA DEL TREN DE AUXII.IO.- ASPECTO DEL LUGAR DE LA CATÁSTROFE.

LLEGADA DEL SR. PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA.

Una alocución notable
Después de que hubo sido visitada la planta,
los Sres. Gibbs y Ribon, que acompañaban al
señor Presidente señalándole las buenas condiciones de solidez de los edificios y de la maquinaria, condujeron á los visitantes á una marquesina que se había. levant ado en uno de los
prados y en donde se había dispuesto un ambi·
gú. La mesa estabá exquisitamente adornada
con gardenias y violetas, y los manjares~eran
abundantes y selectos.
·
Antes de retirarse el señor Preside~te, el Sr- )
Gibbs pronunció una alocución que es de mucho peso, dada la alta categoría del or ador y la
prominencia de la casa que representa en las
finanza s del munclo.
El sei'íor Gibbs se expresó de la manera siguiente:
"Señor P residente:
"Señores:
"Antes de que abandonéis este r ecinto, cumplo gustoso con el deber de daros las gracia s
por la honr a que nos hacéis con vuestra visita., cuyo recuerdo nos ser virá de poder oso estímulo en nuestra empresa.
.
"La Casa de Antony Gibbs é H ijos, dueños
de esta Empresa, puede decir , sin lisonja, que
siempre he tenido cariño por México y fe inquebrantable en su porvenir. Ligada con él
casi cuarenta años ha, por intereses comerciales, recuerda el período de lucha por que atrav¡¡só la República, del que afortunadamente
quedan hoy día los sólidos y gloriosos r esultados. En aquel período, guiada mi casa por su
confianza en el destino del país, no vaciló en
invertir capitales en él y recuerda ahora con
satisfacción que, por su intermedio, fué construída l a primera línea férrea en este suelo, el
Ferrocarril Mexicano; que también por su mediación se colocó en Londres el empréstito que
sirvió de base para el arreglo de la deuda exterior ; que también fué la primera casa que in·
trodujo en esta ciudad el alumbrado de ga~ y
el eléctrico. Evoco estos recuerdos, no por satisfacer un vano orgullo, sino para que se vea
que no nos engañamos en nuestras previsiones:
México salió airoso de sus trastQrnos políticos
Y hoy desal'rolla sus riquezas naturales y presenta va stísimo campo, al que acude el capital
europeo en busca de empresas que, en la epoca
en qui) nuestra casa comenzó sus operaciones,
quil\á se hubieran calificado de quiméricas.
"Ante la bonancible situación actual del país,
nuestra Compañía no ha querido quedarse atrás.
Si alguna vez, por los adelantos en la maquinaria eléctr ica, fué sobrepujada por otras empresi.s que utilizaran métodos más modernos,
está ahora resuelta, á costa de cualquier sacri-

VI STA EXTERIOR DE L A P LANTA.

- EL SElil'OR PRESIDENTE Y EL SE~OR SECRETARIO DE GUERRA EN EL DEPARTAMENTO DE CALDERAS.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
La alocución del señor Gibbs
fué acogida con aplausos.
El señor Gibbs habló en castellano.

]\esputsta llel Sr. Pmllltltt
El Sr. Presidente Díaz en breves
palabras contestó dando las gracias cordialmente al señor Giubs
por sus galantes frases. Dijo
que se congratulaba de haber sido invitado á la inauguración
de las grandes é importantes mejoras llevadas á cabo por una
casa ligada desde hace tiempo
con grandes empresas en este
país, y continuó diciendo que esperaba siguiera ligada en el tranquilo y próspero porvenir, como
lo había estado en el difícil y
tempestuoso pasado; que esperaba también que esta planta
eléctrica que de nuevo se ponía
en marrha, bajo auspicios que
ya habían merecido la estimación
del público de México, gozara
del mayor éxito posible ....

toncumncla
Además del señor Presidente
concurrieron las siguientes per~
sonas:
Sr. Gral. ?viena, Secretario de
Guerra:Sr. Ingeniero D. Leandro
Fernández, Secretado de Comunicaciones: Sr. Gilberto Montiel
y Estrada, Subsem·etario de Comunicaciones; Sr. Guillermo de
Landa y Escandón, Gobel'Ilador
del Distrito: Sres. Luis G. Tornel,Presidenteinterino del Ayuntamiento de México: Mayor Pa·
blo Escandón: Capitán Porfirio
Díaz; Juan Bribiesca, SecretaDEPAR'l'AMENT.) DE CALDERAS.
rio del Ayuntamiento; Regidor
J. D. Morales; Rafael Elguero;
Luis Espinosa y Luis Salazar, Director y Subgado á decir que México, no obstante el estado
fi.cio,á conservar el alto puesto que ha conquisdirector, respectivamente, de Obras Públicas;
de paz y prosperidad en que se encuentra, detado, ensanchando sus negocios en consonancia
Antonio Torres Torija, del mismo Departamenpende en su porvenir de un solo hombre. La
con el extraordinario desarrollo de esta ciuto; Regidor Luis E. Ruiz; J. B. Body, Director
admiración y respeto que os profeso no ceden
dad.
.
de la Casa de S. Pearson and Sons, Ltd.: Ing9
á la de ninguna otra persona. Sinembargo,sos•'Al recordar los disturbios políticos del paEmilio Dondé: F . Neu~ebauer; Regidor Alejantengo y he sostenido siempre que la prueba más
sado y al ver, como he visto,en esta ciudad, codro Escandón: Manuel Escandón; Lucien J. Jenotable de vue5tro talento esel hecho deque hamo en las partes del territorio que he recorrirorne, Cónsul de su Majestad Británica; G. F.
béis sabido escoger los hombres más aptos pado, el sólido progreso y la firme prosperidad
Rohrweger,de la Legación Británica; S. D. Bara cooperar con vos en el Gobierno del país.
que reina en los _varios ramos de la industria,
ker, Vicecó11sul de Inglaterra; James Walker ;
Europa y los Estados Unidos se están dando
de la agricultura y del comercio, deber mío es
José V. Soriano; Thomas Braniff; Felipe Chicuenta_
de
este
hecho
por
las
visitas
que
han
repagaros, ante vuesti·os Ministros y ante las disrinos;Regidor José Luis Requena; Senador Tocibido de distinguidos mexicanos y por la retinguidas personas aquí reunidas, el justo trimás Reyes Retana; Regidor Alberto Best; Raputación universal que se han conquistado los
buto que os corresponde por l a gran parte que
fael Ramos Arizpe: C. C. Lamm: Dámaso Mahombres como D. José Ives Limantour. Salotenéis en tan feliz resultado y por la confianza
zenet; James Phillips: Luis Escalante: Thomas
món dijo: "Edúquese al niño del modo que ha
que la estabilidad y rectitud de vuestro GobierFord; Julio Limantour: José W. de Landa y Esde vivir, pues ya grande no se desviará de su
no inspiran en el ánimo de los extranjeros. Sin
canqón: Regidor Alberto Robles Gil, y E. L.
camino . . . " Esta máxima, cierta en la educaembargo, séame permitido decir que los cumSimpson, R. G. Madge y P. M. Bennett, ingeción del niño, lo es también en la de las nacioplimientos vendrían sobrando en boca de un
nieros de la Compañía. .
nes, y estoy seguro de que, cuando los grandes
. socio de la casa de Gibbs. La prueba más conApenas si la lluvia fué motivo de contrariehombres que han educado á este país hayan
cluyente de nuestea profunda convicción en la
dad, á causa de la genial hospitalidad y "sadesaparecido, las tradiciones de buen gobierno
integridad y excelenda de vuestro Gobierno y
voir faire" del Sr. Gibbs, del popular Gerente
que implantaron, aseguran á México el fruto
en el recto apoyo que sabe prestará las empreSr. Ribon y de su cuerpo de empleados.
de un porvenir glorioso y sólido.
sas legítimas, es nada menos que el hecho eloLos invitados firmaron sus nombres, en el decuente de haber invertido nuestros capitales en
"Al reiteraros mi a~radecimiento, lo presen- ) partamento
de máquinas, en un pergamino, y
la instalación que visitáis.
to también á los altos funcionarios que asisten
como un recuerdo se repartieron entre los misá
esta
inauguración,
y
os
manifiesto
que
nues''Como financiero extranjero podda, tal vez
mos invitados colecciones de vistas de la plantra -Compañía se siente honrada de poder conmejor que cualquiera de vosotros, saber lo que
ta eléctrica, con breves explicaciones, y empastribuir al adelanto industrial del país, y que no
se piensa de México en los cfrculos financierns
tadas en piel realzada á la mexicana.
excusará medio alguno, en cuanto de ella dede Europa. Impresionados por vuestras emiUna ma lllentlflcalla con mtxlco.
penda, para la realización de tan notable fin. "
nentes cualidades, señor Presidente, se ha lleLa Compañía Mexicana de Gas
y Luz Electrica ha estado identificada con el alumbrado público de México d(,!sde la fecha de
sus comienzos, pues se organizó
desde el año de 1867,6 sea 37 años
ha. La antigua Compañía de Gas
dió luz á la ciudad con suplanta
situada en San Lázaro basta fl 0
nes de los años de 70, cuando los
experimentos efectuados en Europa con la luz eléctrica principiaron á dar buenos resultados
v se tomaron éstos en consideración por persouas de este país.
Se instalaron algunas luces eléc·
tricas muy primitivas en el Zócalo y en el Palacio .Nacional: pero no se tomaron medidas serias
que tendieran á la adopción de la
nueva luz, sino hasta el momento en que la Compañía de Gas
entró en arreglos con el Gobierno, durante el mes de Septiembre
de 1881.
En aquel entonces existía? ~olamente en la ciudad de Mex1co
cuarenta focos eléctricos, esparcidos en la ancha extensión comprendida entre la estatua de Carlos IV, á la entrada del Paseo,
hasta el Zócalo. Los alambres
transmisores de la luz no est~ban aislados y estaban sostent·
dos por postes de madera de la
más tosca construcción. En 1883
se organizó la "Mexican,, Gas
and Electric Light ('o. Ltd por
los dueños de la ''Mexican Gas
C.:ompany," quedando esta Com¿
pañía absorbida por la otra. Jc"'.11
entonces cuando se trató seridamente la cuestión del al?~bra 0
de la ciudad por electricidad,

Prlmtr contrato con ti 6obltrno.
El primer contrato celebrado
entre el Gobierno y la Compañía
Mexicana de Gas y Luz E léctrica, Ltda., comprendía 600 luces
de 2,000 bujías cada tma, por lo
que la Compañía se vió en la
necesidad de establecer una nueva plantae!1 C&lt;?lón, que trabajara en combmación con laantigua
instalación de gas y luz eléctrica de San Lázaro. Creció, sin
em1:&gt;ai·go, de tal manera la popularidad de la luz eléctrica. que
la Compañía encontró factible la
supresión completa del gas en
189i.

Hace algunos años se verificaron ciertos cambios entre los interesados en la Compañía, por
lo qu?. los actuales dueños decidieron proporcionar al público
el servicio más eficaz v esmerado posible, quitarrdo la antio-ua
planta é instalando, como lo han
hecho, uno de los mejores sistemas de distribución que existen
en la República. La Estación
. Eléctrica que han instalado en
San Lázaro, es la mejor y más
moderna del mundo. No se ha
economizado gasto alguno con
el fin de introducir todo aquello
que .facilite á la Compañía los
m~d10s de proporcionar á su
cltentela un servicio á todas luces perfecto. La planta tiene una
superficie total de 8,500 metros
cuadrados, reinando por doquiera tal limp~eza y orden, que una
dapia ataVIada en rica seda podria recorrer los departamentos
y terrenos sin peligro de echar á
perder su vestido.
,.

MOTORES Y Dl'.',AMOS.

eatdtras lle 6,000 caballos lle futrza.
~a planta contiene calderas del sistema más
reciente, con ?apacidad de 6,000 caballos de
fuerza. Las c~1meneas por donde escapan los
gases de des~cho, mi~en cada una 48 metros de
altura, por ,'l.80 ~e diámetro en la base y 2.80
e'? su parte supenor. Las calderas están provist.as de un sistema enteramente moderno de
punficadores de agua, por medio de los cuales
el agua que se toma de los pozos artesianos
queda perfectamente filtrada y químicamente
pura antes de pasar á las calderas. El vapor
d~ alta pre~ión, a~tes. de enti:ar de las calderas
á las. maqumas p~mc1pale~, circula p11r calentado~ es de vapor mdepemhentes, que aumentan
cons1derable~ente la temperatura .v presión del
vapor. producido en las calderas, con lo cual
se,obttene un3: g r an economía de combustible.
El vapor se a:hmenta á las máquinas por medio
de un doble J_uego de tubos, evitando así á la
planta ~l peligro de detenciones 6 accidentes
qu~ pudieran sobrevenir al sistema de alimentacion de vapor.

Ca mejor dotacló1t lle máquinas.
Las. máquinas y generadores comprenden tres
rnáqumas ~?tadas de aparatos condensadores y
d~ doble cil~ndro y que tienen una potencia nommal de 1200 caballos (máximum de carga
1750 caballos), estando cada una
'
acoplada ?,irectamente á un g enerador tr1fáseo de corriente alternativa y de igual capacidad.
~ay, además, otra máquina horizontal de doble cilindro de
600 caballos nominales (c~rO'a
~áxima, 900 caballos), acoplada
directamente á un o-enerador trifáseo de corriente"alternativa v
de la misma capacidad. Los motores y generadores están de tal
modo dispuestos, que es posible
hacer funcionar uno 6 más de
ellos en combinación, dando est? por resultado el que pueda fácilmente distribuirse la carga entre los diversos motores y generadores, según se desee.
Como auxiliares de los g eneradores se han instalado jueo-os
d~ excitadores, dos de ellos {;¡ov~dos por vapor, y uno por medio de un motor eléctrico. Están
también dispuestos de modo que
puedan combinarse de la maner:i, que se desee. Hay, además,un
sistema de condensadores y tanques y de torres para almacenar
! enfriar el agua. Estos son de
mmensa capacidad.
El cuadro indicador está insta_lado en una galería desde la
cual el manipulador puede observar el trabajo de la planta
:S:ay ~a~bi.én cuatro "panneaux';
distribuidores para el ·manejo de
los generadores antes citados·
otro "panneau" para los excita~
dores de corriente y siete ''panneaux" ~ás, para el manejo de \
los mrcu1tos de distribución aéreo Ysubterráneo de alta tensión.
To~os los aparatos son de la
IlleJor fabric.ición, y están dis-

pue_stos de ma~era que pueda evitarse cualquier
accidente posible á los manipuladores ó en las
líneas en general.

Sistema llt cables subterráneos.
. A la vez que se terminaban los edificios destmados á la planta eléctrica en San Liízaro la
9ompañ~a, en 1902, procedía á la magnífica
mstalación de cables subteráneos. Este sistema abarca ya cosa de 120 kilómetros y atraviesa toda 1~ parte céntrica de la ciudad. Las
o!i·as. secciones están alimentadas por medio de
circuitos aéreos recientemente construídos y
perfectamente aislados.
. No !iay temor de que resulte ineficaz el servic10, si ~!l adopta la potencia eléctrica de una
Compama que, como ésta, posee una dotación
de la maquinaria más moderna hasta en su
menor detalle.
L,os generadores de fuerza de la Compañía
e~tan todos dentro de la ciudad misma y esta
circunstancia hace. que los clientes y consumid.ores estén garantizados contra toda interrupción del servicio. El sistema de cables subterráneos lo hace invulnerable á los elemento1 y
su magnífica maquinai•ia de San Lázaro, r:sí

como sus subestaciones, son tales, que merecen
la co~fianza de aquellos que aprovechen las
ven~aJas qu~ ofrecen. A mayor abundamiento,
las ms~alac10n✓.es subterráneas y aéreas de la
Companía estan de tal modo duplicadas y conectadas entre sí, que en cualquier momento
~ado un.caso d~ rotura de algún circuito, s;
1,ue~e.. sm pérdida de tiempo, y:oner otro en
serv1c10.
La Compañía está en vísperas de inaugurar
algunas prolongaciones, las cuales harán que
los cables subterráneos alcancen todos los diV!)rsos punt?s de la capital. La corriente principal que alrm~nta los cables subterráneos,pasa de la _est~c1~n generadora á una estación
central distribuidora, situada en el callejón de
Santa 91ara, núm. 10, por medio de cuatro cables ahmentadores,de grueso calihre,pudiendo
cada uno . de ellos soportar toda la intensidad
de la ~orriente. La corriente de alta tensión se
tras~ite de la Estación Central á las diez subestaciones por medio de los cables subterrán~os. En estas subestaciones se reduce,por med10 de trans:~rmadores, á la presión necesar ia
p~ra el servi~10 de luz y fuerza eléctricas en las
diversas secc10nes abrazadas.

BOMBAS Y CONDENSADORES.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

-Un&amp; buena madre vale por cien maestros
(le escuela. En el hogar es un imán para todo~
los c&lt;:&gt;razones, una estrella polar para todos
los OJOS.

sm,1c10 diurno y nocturno.
Los cables proporcionan á la Compañía
1a n: ane1a de d~r un servicio continuo durante
día y nO(he á los muchos motores actu ados por

•
Toros

su corriente y se ha dedicado especial atención
á esta rama del negocio. La Compañía está en
condiciones cte dar el mejor servicio posible,
tanto de luz como de fuerza, é inútil es insistir
en la so1 prendente economía que puede realizarse substituyendo el vapor por la electricidad, pues y a esto se ha demcstrado de una manera irrefutable desde mucho tiempo atrás.

Despedida de Mazzantlnl

A conqf&gt;cnencia de l a lluv ia que durante quince días h ,i. caído en f&gt;•tR. capital y que inund ó
el ruPdo de 1~ plaza «México&gt;, huho de suspPnderse la corr1d11. de to,·os que estaba anunciana pR.ra e l domingo 13 del actual. La función
se efectuará hoy por la tarde, despidiéndosA
&lt;'OO Pila del público m!'xicano E&gt;l notable diestro D Luis Mazzantini, qnA tanto lo ha deleitarlo E'n la~ temporadas anteriores.
Mazzantini, quA es un torPro correcto v Alegante,goza de murhas simpatías, v no es éxtrai'io que los aficionados á loR toros ardan en n¡,sf&gt;os de ver por últ'.ma vez a l «rey del volapié&gt;.
Junto con un rE&gt;trato del liniador guipuzconoo, publicamos una foto1?rafía de la cu adrilln
q ue trajo cu~ndo por primera vez tor!'Ó en Mé
xico y quA fué tomii.na E'n Veracruz. En eRa
cuadrilla. figuran «Cuatrodedos&gt; y Ramón López, que es hoy empresario de la viaz&amp; «México&gt;.

Tnomlón dt $4.000.0110.

EL SR. PRESIDENTE Y SU COMITIVA EXAMINANDO LA PLANTA DE CONDENSADORES Y BOMBAS
EN EL PISO BAJO.

,f

La planta de la "Mexican Gas and Electric
LingLt Company," de San Lázaro, es una de
las mejor instaladas ~- uno de los establecimientos m~ís modernos de su clase, en toda la
República. La maquinaria se importó de los
Estados "Cnidos é Inglaterra y es del mejor y
último modelo que pudo hallarse. La planta
rep1·e~enta una in'l'ersión de .U00,000, ó más de
$4.000,000, y su instalación demuestra la fe que
abriga la casa de los Sres. Antony Gibbs &amp;
Sons, de Londres, dueña de la referida planta,
en la estabilidad comercial y financiera de México.
Debido á la calidad del carbón que se usa en
la planta de San Lázaro, y á las magníficas
chimeneas que se emplean, el humo que de ellas
se desprende es casi imperceptible. Este hecho
demuestra el principio de economía, no sólo en
cuanto al carbón. sino en todos los detalles,
principio que es el lema de la r epetida Compañía. El carbón que se usa en las hornillas de
la estación, se importa directamebte de Gales.
La Compañía posee también una. instalación
particular de teléfonos en la Estación Generadora y actualmente se sirve de treinta aparatos telefónicos. La oficina Central Telefónica.
1Jstá instalada en la Estación Eléctrica, y desde
este punto los Directores de la Compañía, los
Ingenieros y demás empleados están en continua comunicación. El mencionado sistema tel&amp;fónico es el único subterráneo completo que
existe en la capital.
Entre los detalles que no 'pueden pasar inadvertidos para el visitante de la magnífica
planta eléctrica de San Lázaro, se encuentran
los prados que rodean al edificio. Estos prad?s
están perfectamente conser'l'ados y no parecen
sino pequeños parques de ciudad.
La Compañía ba dejado amplio margen de
aumento y expansión de la planta generadora
de San: Lázaro, cuando surja la necesidad de
ello.

EXPOSICIÓN DE SAN LUIS M.ISSOURI. - DEPA'l,TAMEN'l'O DE EDUCACIÓN y EC;)NOMÍ.\ SCCIAL

¿Acaso cuando huyeron t us 1íitimas mirad:1s
Por el azul del cielo.miraste.lo infinito .... .. ?
Dios de misericordia. Dios de bonclád suprenrn
En vano el Que padece, Señor, te Implora :í ti : ' ·
A_toQo lo Que amamos fulmina tu anaternH :
S1 es tu amor verdadero. ¿vor aué se fuédc mí. .... ?
llluerto él. ¿á aué la__ vicia Que sufra y sobrelleve?
¿ Puedo verá otros uluos acarn sonreír?
f puesto que á la tumba hal· Que seguirlo en b reve
Hoy. no después, es cuando qulbiera yo morir.
•
GUSTAYE BASTIEN.

El scñor,smuarto dt I;acltnda.
.No habiendo podido el seflor Ministro de Hacienda, D. José ! ves Limantour, asistir el sábado á la ceremonia oficial de la inauguración
de la nueva Planta de la Compañía Mexicana de
Gas y Luz Eléctrica, en San Lázaro, y querien. cto, sin embargo, dar una prueba del interés que
toma en todo lo que es adelanto y desarrollo de
las industrias en el país, :Ué á visitar la nueva instalación el domingo en la mañana. Recibió al señor Ministro el Presidente de la Compañía, Sr. Heriberto G. Gibbs.
E l Sr. Limantour recorrió todos los departamentos de la Fábricá, tomando gran interés
en el funcionamiento de la poderosa maquinaria, y quedando sumarnentecomplacidodesu visita.
Al retirarse el señor Ministro, felicitó calurosamente al Sr. Gibbs, por haber logrado hacer una instalacción que nada tiene que envidiarles á las más perfectas y modernas de Europa y Estados Unidos.

GRUPO DE VISITANTES.

Silac-, Octubre 1904.

D. LUIS MAZZANTINI.

FORTUNIO
Que del tiempo ultrajante nos libre al fin la muerte
!3ien puede á los anci,u1os la tierra devorar :
·
,Pero mata,r á un niño! tué vil y fiera suerte
u celo de tanmfia b elleza contem plar ..... .
Entre sus brazos Racos arrebat"-dO hubiera
~. qu~en LLOi-dió la oen,1.. tm pltmo corazón!
R1 es 1nroorta.l Hl alma, contento sucumbiera.

l'Or verlo entre la, sorubrM de la fati,! u1ansión.

Del libro de la vida vió las primera~ hojas.
ol&gt;Ls su,tentar no pudo su pe,o abrumador
". lo dejó e,c,1par,e ele entre sus manos Uojas
Sin apurar sus líneas de hastío y tle tlolor .. . .. .
De una anthrna medalla su rostro parecía
Y sus rasgos divinos. llenos ele enc.:anto y paz.
Y un '&lt;Opio de dulzura y ele melancolía
Yel,.ba como un triste oresagio aQuella faz.
Fr·csco como una rosa cuyo broche aromado
Rom1J(! el verde capullo J. ,,ive una estación,
Su labio oor la l~che matem a al mibarado
De alegre parloteo llenaba la man,1ón ..... .
En su carrera rauda sólo rozó este mondo
Para las penas mudo J" hóst1lpara:e1 amor·
Pero se abrió á sus vasos el sepulcro profundo
Y allí cayó sin fuer zas á impt.lsós del dolor.
.Fué siempre. ha5ta dormido en su cuna. risueño.
8
'piemo•e
lnqmcto y 11iegrP. siempre del j ue¡¡-o en pes •
Eerbo antes de aauietarse para ol eterno ,ue,io
•
11 raros de su madre le dijo un ruego á Dios."
~ieY~ me voy!" Hijo mío, ¿vor quién fueron dictad as
na11n,t.s ute las frases de tu grito?

ESTACIÓN CEN'l'RAL DIS'I~UIDORA, SANTA CLARA, NÚM.

10.

D. LUIS MAZZANTINI Y SU CUADRILLA.
(De una fotografla tomada la primera vez que wlno á México.)

�EL MUNDO ILUSTRADO

El oriier, de las mariposas
I

l,

A princesa llamábase Rosalinda. Las rosas rosas no eran tan rosas
como sus mejillas, semejantes á los dedos de Eos: su cabellera era
dorada como un mediodía, y la postrera. luz beniana, luz de claveles, luz
de brasas, luz de púrpuras, no tenía la diafanidad de su boca fragante de
sondsas,dulces sonrisas que extasiaban á gráciles chorros de agua en las
cuencas de alabastro y hacían enmudecer á los ruiseñores, recogidos de
arrobamiento.
Rosalinda paseaba por los parques reales. El pie leve de nieve, perfumado con esencias ricas y embutido en las sartas de perlas de su sandalia aurina, bollaba el polvo crujiente y argentado de los senderos, dejando estela de ensueños y de quimeras. Entre el boscaje de los rosales
florecidos había murmurios de admiración palaciega. El césped húmedo
y lozano se inclinaba blandamente con ondulaciones ceremoniosas de mar
en calma.
Rosa.linda amaba las flores, esas almas sutiles cuajadas en cuerpos
frágiles. Una rosa sangrienta como el rubí-en heráldica gules-recortábase neta sobre el azul zafirado del cielo-azur heráldico.- Acercóse Rosalinda, y la rosa-vaso sagrado con sangre de ofrendas-derramó aromas. El seno de la princesa latió azorádo, como cordero bíblico, bajo la
seda del corpiño, en donde las piedras preciosas temblaban con destellos
fugaces, y sus labios buscaron á la rosa,que se deshizo; los pétalos caían
levemente volteando en el aire como plumas de color carmín. Rosa.linda
lloró por la rosa deshojada.
Poco más lejos,de los maci:r.os verdinegros surgía una flor blanca con
la opacidad irisada de las perlas-margaritas en heráldica normanda.Llegóse basta ella Rosalinda, y la flor, que era cual pomo de argentería,
vertió bálsamo de perfumes y ungió á la niña, como en un tiempo María
de ~Iagdala al Nazareno. Rosalinda sintió de nuevo el tremor azorando
su pecho y haciendo temblar en la seda. del corpiño las piedras preciosas
de fugaces destellos. Arrodillóse poseída. de temerosa. adoracion y llevó
sus labios pálidos hacia. la flor blanca. En los pétalos fué naciendo un
cerco tenue de marfil que luego se tornó rojizo. Y la princesa. lloró sobre
la flor marchita.
Rosalinda hubiera querido inmortales á las flores, siempre frescas,
de gracia fragante; gustaba de acariciarlas, pero fenecían bajo sus besos.
La princesa sollozaba en su jardín poblado de abatimiento. La brisa con
suavidad cariciosa enjugó sus lágrimas para diluirlas en frescor.
Oyóse de pronto guerrera fanfarria de arneses y trotones recios. Del
lado de Oriente venía un cortejo alegre y vistoso, con un mozo apuesto,
caballero en negro corsel, á la cabeza. Llevaba éste todo su traje blanco,
menos los chapines, que eran de color carmesí, y una ardiente rosa de
Persia bordada sobre el jubón. A entrambos lados de la cabalgadura
pendían gualdrapas de tisú sembradas de rosas hechas con piedras rubíes, que por realidad se tuvieran. Formaban el séquito otros muchos caballeros con arreos y vestes muy semejantes, aunque de menos fausto y
ostentación. Miró la princesa al joven que cabalgaba. al frente, y vió que
era gallardo, mayestático en el porte, imperioso en el mirar de sus ojos
negros, grandes y profundos. La. rosa. roja. sobre el pecho blanco palpitaba como un corazón. Perdióse la comitiva. camino del palacio real.
Pensaba. Rosalinda en la rosa. que parecía un corazón palpitante y
enamorado, cuando nuevo rumor estruendoso y marcial hendió los aires
y pobló el jardín con el triunfo vibrante de un himno. Del lado del Poniente avanzaba. otro cortejo brillante. Dos heraldos, caballeros en corceles blancos, lucían dalmáticas rojas con una gardenia. bordada sobre
el pecho, y tañían largas trompetas de oro enguichadas en hilos de coral.
Caminaba tras ellos un joven rubio y lindo. Su casquete era de seda roja, así como la vestidura; los chapines de blanco terciopelo, y en su pecho detonaba una gran gardenia obrada con piedras sin medida y de aljófar muy grueso. Seguía.le buen número de caballeros, todos ellos vestidos de iguales colores heráldicos, si bien eran sus atavíos más modestos, según cuadra á servidores.

EL MUNDO ILUSTRADO

Miró la princesa. al joven señor, y pudo ver cómo su rosto de adolescente mostraba bumildosa gala.nía. y rendida gentileza, muy bien acordada al color de sus ojos azules, acariciadores é implorantes: en el pecho
destacada sobre el rojo, la gardenia temblaba como una paloma blanc~
que se posase sobre un corazón para acompasar su latir. El cortejo de
los caballeros iba camino de palacio. En el parque real, sobre los tallos
frágiles, las flores se agitaron medrosas, sobrecogidas por un augurio
triste.
Un pajecillo vestido de rojo llegó presuroso.
-Alteza, el rey, mi señor, os reclama- gorjeó infantil.
Y cuando Rosalinda, camino de la cámara. real, imprimía en el polvo de plata de las avenidas la huella leve de las sandalinas, arrastrábase la brisa en pos para sorber la estela fragante de sus pasos, las llores
se inclinaban reverenciosas, y los chorros de agua, erguidos en las tazas
de alabastro, desgranaban cortesanos murmurios como en una gran ceremonia palatina.
II
Los dos príncipes llega1·on al lindero del bosque, y el del país de las
rosas dijo:
- Este debe ser el bosque de las hadas.
Penetraron los jóvenes bajo la espesura.. El sendero resbalaba bajo
sus pies como reptil viscoso.
Después de caminar un buen trecho, topa.ron con una vieja.
-¡,Quiénes sois v á dónde vais?
-Somos dos príncipes-dijo el uno.
-Buscamos una buena bada- prosiguió el otro.
-Decid-moduló la voz aflautada de la. mujer, que era una buena hada, á tiempo que en sus ojos de ámbar, orlados de arrugas, flameaban
resplandores propicios.
Y el príncipe del país de las rosas habló así:
- Señora: entrambos amamos á una linda. princesa; tan linda, que
por maravilla se tuviera. El rey, su padre, desposarla quiere con aquel
que su corazón elija. Nuestro rendido amor la hemos mostrado uno v
otro: mas para nuestros apasionados decires tiene iguales respuestas de
amoroso azoramiento. Yo be podido sentir, complacido en todas ocasiones, cómo sus ojos dulces escudriñaban el latir de mi corazón para inquirir los secretos del alma.
- Por mi fe afirmo que, al igual, yo he sentido el dulzor de sus ojos
azules, posándose levemente sobre mi pecho y derritiéndole en tibieza de
halago.
- ¡,Qué pretendéis entonces'?
-Hemos de decíroslo como mejor sepamos. La princesa, para con
uno de los dos, tiene fingidoras galanterías, que ocultan despego. De ahí
nuestras cavilaciones. ¿No podriais, noble y buena seiiora, hacer visible,
por medio de algún expediente ingenioso, á dónde se encaminan los pensamientos de la princesa?
- Sea. Volved á. los parques reales, y hallaréis cumplido vuestro
deseo.
Los príncipes se inclinaron hacia la buena hada para besar su mano
caduca y sibilina; en el dedo anular brillaba un ópalo de encantadas irisaciones.
Cuando los príncipes volvieron á los jardines del rey, solazá.ba.
se éste con su hija y toda la servidumbre palaciega de g1·an guisa., que
esta costumbre tenían los magnates de llevar á los suyos bien vestidos,
como sus propios cuerpos. Vióse entonces algo que á cuantos estaban
presentes dejó atónitos y suspensos. De la rubia y sedosa cabellera de
Rosa.linda brotaban tenues formas de brillantes matices, que revoloteaban con caprichosos ¡¡-iros en el diáfano azul é iban á posarse sobre las
llores, leva.mente mecidas con tan liviano peso. Unas eran rosadas, hojas de rosa. agitadas con gracia viva; otras eran azules, hojas del cielo
en inquietud palpitante, algunas estaban espolvoreadas de oro, todas volubles, vivaces, tornadizas.
Desde entonces, los pensamientos de la mujer son mariposas.
LEMA: SANT GRAAL.
(Del concurso de cuentos fantásticos abierto por "El Blanco y Negro" de Madrid.)

EL INCIDEN'l.'E DEL MAR DEL NOR'l'E.-LA ESCUADRA DEL BALTH'O HACIE~DO FUEGO SOBRE LA FLOTA DR PESCADORES.

Invocación á Venus

IL

OS ~ucesos d_e Extremo Oriente siguen siendo fecundo tema de comen.
tarios, lo ~ismo en Euro~a que en A_mérica, y la atención del mundo
se encuentra hoy, co~o hace seis meses, fi¡a. en los sangrientos campos de
batalla de :.\fandcburrn.
. Deseosos de ofrecer á nuestros lectores la información g1•áfica más
mtere~ante que se relacio~e c~n los asuntos de la guerra, publicamos en
este numero un hermoso dibu¡o que representa un ataque á las trincheras
rusas fre~te á Puerto Arturo, y otro en que a.parecen los soldados ja 0 •
neses a~riéndose paso por ent_rE: las cercas de alambre puestas por los
moscovitas en to_rno á sus pos1c1ones, para hacer mucho más difíciles los
asaltos del enemigo.
Juntamente c~n estas ilustraciones reproducimos una en que se ve la
escua~ra del Báltico lanzando la luz de sus poderosos reflectores sobre
la flotilla de barcas pescadoras en el mar del Norte, flotilla. que, como se
:ec?rdará, fué atacada por los buques de guerra, dando esto origen á un
mcidente que ~stuvo á yunto de romper las relaciones de amistad que ligan á los Gobiernos de Czar y de Eduardo VII. El retrato del Almirante R~&gt;Zdestvensky, jefe de la referida escuadra, completa nuestra información.

.~éme propicia, ¡Oh Dea! Protégeme,Afrodita,
H1!a de las espumas y de las glaucas ondas.
lnundame ~n el oro de tus guedejas blondas
Y con el vmo embriágame de tu ánfora inñnita.
L3: lla~a azul del verso mi inspiración agita...
A_ !Dis sedientos ojos tu resplandor no e~condas,
Hi¡a de las_ e_spumas y de las glaucas ondas¡
Séroe propicia, ¡oh Dea! ¡Protégeme,Afrodita!
Haz que mis brazos ciñan el torso de las Ninfas
Cuando, desnudas, corren hacia las frescas linfas·
Dame la fuerza, el fuego y el ímpetu de amar.... · '
Detén las breves horas de encanto y alegría
Ahuyenta las visiones de la melancolía
'
Y al Fauno sé propicia, Venus, hija del Mar!
LEOPOLDO DÍAZ.

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UN .ENClJE.~ Á LA BAYONETA.-LOS JAPONESES ASALTANDO UNA:TRINCHERA RUSA FRENTE Á PUERTO ARTURO.
EL ALMIRANTE ROZHDESTVENSKI, COMANDANTE DE LA ESCUADRA
DEL BÁLTICO.

EN LIAOYANG.-JAPONESES ASALTANDO LAS DEFENSAS
RUSAS,

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL ltlJNDO ILUSTRADO

LA GUERRA EN ORJEK"TE.-EL~MARlSCAL OYAMA, JEFE DELAS FUERZAS JAPONESAS.

¡HOMBRE AL AGUA!

fl

L cerrar la noche, salió de Torrevieja el
laúd San Rc{fael, con cargamento de sal
par a Gibraltar.
.
L a cala iba atestada, y sobre cubierta amontonábanse los sacos, formando una montaña
en tomo del palo mayor. Para pasar de proa
á popa, los tripula_ntes iban p_o~ 13:s bordas sosteniéndose con peligroso equihbr10.
La noche era buena; norbe de verano con
estrellas á granel y un vientecillo fresco algo
irregular, que tan pronto pinchaba _la gran
vela latina basta hacer gemir el mástil , como
cesaba de soplar cayendo desmayada la inmensa lona con ruidoso_ aleteo.

Lartripulación, cin&lt;'o homhres y un mucba&lt;'ho, cenó después de la maniobra de salida, y
una vez r ebañado el humeante · caldero, en el
que hundían su mendr ul!O con marinera fraternidad desde el patrón al l!'r umete, desaparerieron por la escotilla todos los libres de servicio, para reposar sobre la dura colcboneta,
&lt;'On los vientres hinchados de vino y zumo de
sandía..
Quedó en el timón el tío (Jhispus, un tiburón
desdentado que acogió con gruñidos de impa&lt;'iencia las últimas indicaciones del patrón, y
junto á él, su protegido Juanillo, un novato
que hacía en el San Ra,faei su primer viaje, y
le estaba muy agradecido al vi~jo, P?es gracias á él había entr ado en la tripul ación, matando así su h ambre, que no era poc!),.
E l mísero laúd. antojábasele al¡_mucbacbo un

navío almirante, un buque encantado, navegando por el mar de la abundancia. La ce~a
de aquella norhe, era la primera cena seria
que había hecho en su vida.
Había llegado á los diecinueve año~, hambriento y casi desnudo como un salva¡e, durmiendo en la torcida barraca donde gemía Y
rezaba su abuela, inmóvil por el reuma: de día
ayudaba á botar las barcas, descargaba cestas
de pescado, ó iba de parásito en las lanchas
que perseguían al atún y la sardina, para llevar á casa un puñado de pesca menuda. Pero
ahora, gracias al tío Chispas, que le tenía ley
por ba·ber conocido á su padre, era todo un
marinero, estaba en camino de ser algo, podía
con todo derecho meter su brazo en el caldero,
y hasta llevaba zapatos, los primeros de su
vida, unas soberbias piezas capaces de nave-

LA GUERRA EN ORl.1:.Nl'E. -EL GENERAL hU.R::JPATKINE, JEl.i'E DE LAS F't;ERZAS MCSCOVITAS.

/!_a r como una fragata, que le sumían en éxtas 1s de adoración. ¡Y aún dicen que si el mar!.. .
Vamos, hombre. El mejor oficio del mundo.
_El tío Chispas, sin apartar la vista de la proa
01 las manos del timón, agachándose para sondear la obscuridad por entre l a vela y el montón de sacos, le escuchaba con sonrisa n.arrullera.
Sí: no has escogido mal oficio. Pero tiene
quiebrns. Las vPrás . . . cuando tengas mis
años_. .. ~ero tu sitio no es aquí: anda á prua
Y a visa s1 ves por delante alguna ba1·ca.
J uanillo co1·ri6 por la borda con la segura
tranquilidad de un pillo de playa.
-Cuidado, muchacho. cuiaado.
Pero él ya estaba en la proa, y se sentó junto al botalón, escudriñando la negra superficie
del mar, en cuyo fondo se reflejaban como ser-

1 eantes

hilos de luz las inquietas estt-ellas.
El laúd panzudo y pesado, caía tras cada
ola con un solerr.ne ¡chap! que hada saltar las
gotas hasta la cata de Juanillo: dos hojas de
espuma fosforesClnte resbalaban por aruhos
lados de la gruesa proa, y la hinchada vela,
con el vértice perdido en la obscuridad, parecía
arañar la bóveda del cielo.
¿Qué rey ni qué almit-ante estaba mejor que
el' serviola del San Rafael?... . .. ¡Bnrú! Su
estómago repleto le saludaba con el'uctos de
satisfacci6n. ¡Vida más hermosa!.. . .
- ¡Tío Chispa-s! . . . Un cigarro.
-Ven por él.
Juanillo corr ió por la torda, del lado contrario al viento. Era un momento de calma v
la vela rizábase con fuer tes palpit aciones, próxima á caer desmayada á lo lar go del mástil.

Pero vino una 1·áfag11, la barca se inclinó con
rápido movimiento: J uanillo, para gua1·dar el
equilib1;'io, agarróse al borde de la vela y en el
mismo rnstante ésta se hinchó como si fuera á
estullar, lanzando al laúd en una ca1-re1·a veloz
y empujando con fuerza tan irresistible todo
el cuerpo del muchacho, que lo disparó como
nna catapulta.
_En el ruido de las aguas al tl'agarse á Jua01110, et·eyó oír éste ~n. gr_
i to, palabras algo
confusas; tal vez el v1e¡o t1monel qu" gritaba:
¡hombre al agua!
Bajó mucho, ¡mucho! atolondrado por lo
inesperado de la caída; pero antes de darse
cuent~ exacta de ello, vióse otra vez en la superficie del mar b;:aceando. absorbiendo con
furia el frescc. v iento .. . ¿Y la barca? No la vió

�Et MUN'DO ILUSTJ.\ADO
EL MUNDÓ ILUSTRADO
ya. El mar estaba obscurísimo; más obs.curD _ _Segufa.creyendo, pero con cierta inq.uietud,
que visto desde la cubierta del laúd.
en sus dos horas de aguante. Sí; contaba con
Creyó distinguir una mancha blanca, un fanellas. Dos horas y más nadaba allá en su platasma que flotaba á lo lejos sobre las olas y
ya sin cansancio. Pero era en las horas del sol,
nadó hacia él. Pero de pronto ya no lo vió allí,
en aquel mar de cristal azul, viendo allá aba11ino en lugar opuesto, y cambió de dirección,
jo, á través de fantástica transparencia, las
desorientado, nadando con fuerza, pero sin
rocas amarillas con sus hierbajos puntiagudos
saber dónde iba.
como ramos de coral verde, las conchas de co·
Los zapatos pesaban tanto como si fuesen de
lor rosa, las estrellas de nácar, las flores lumiplomo: ¡malditos! ¡la primera vez que los usanosas de pétalos carnosos estremeciéndose al
ba! La gorra le ma-rtirizaba las sienes; los
ser rozados por el vientre de plata de los pepantalones tiraban de él como si llegasen hasces; y ahora estaba en un mar de tinta, perdita el fondo del mar y fuesen barriendo las aldo en la obscuridad, agobiado por sus ropas,
gas.
teniendo bajo sus pies ¡quien sabe cuántos bar-Calma, Juanillo, calma.
cos destrozados, cuántos cadáveres descarnaY arrojó la gorra, lamentando no poder hados por los peces feroces! y estremecíase al
cer lo mismo con los zapatos.
contacto de su mojádo pantalón, creyendo senTenía confianza. El nadaba mucho: se sentía
tir el rozamiento de agudos dientes.
con aguame para dos horas. Los de la barca
Cansado, desfallecido, se echó de espaldas
virarían para pescarle: un remojón y nada
dejándose llevar por las olas. El sabor de la
más .... ¿Pués qué, así como así, mueren los
cena le subía á la boca. ¡Maldita comida y
hombres? En un temporal, como habían muercuánto cuesta de ganar! Acabaría por morir
to su padre y su abuelo, bueno; pero en noche
allí tontamente .... Pero el instinto de consertan hermosa y con buena mar, morir empujavación le hizo incorporarse. Tal vez le buscado por una vela, sería una muerte de tonto.
ban, y estando tendido pasarían cerca de él sin
Y nadaba y nadaba, siempre creyendo ver
verle. Otra vez á nadar, con el ansia de la desaquel fantasma indeciso que cambiaba de sitio;
esperación; incorporándose en la cresta de las
esperando que de la obscuridad surgiera el
olas para ver más lejos; yendo tan pronto á
San Rafael viniendo en su busca.
un lado como á otro, agitándose siempre en un
-¡Ah de la barca! ¡Tío Chispas! ... . ¡Patrón!
mismo círculo.
Pero el gritar le fatigaba y dos ó tres veces
Le abandonaban como sí fuese un trapo caílas olas le taparon la boca. ¡Malditas!. ... Desdo de la barca. ¡Dios mío! ¿así se olvida á un
de la barca parecían insignificantes, pero en
hombre'? ... Pero no; tal vez le buscaban en
medio del mar, hundido hasta el cuello, y obliaquel momento. Un barco corre mucho; por
gado á un conti7lUO manoteo para sostenerse,
pronto que hubiesen subido á cubierta y arriale asfixiaban, le golpeaban con su sorda ondudo vela, ya estarían á más de una milla.
lación, abrían ante él hondas y movibles zanjas,
Y acariciando esta ilusión, se hundía dulcecerrándolas en seguida como para tragarle.
mente como si tirasen de sus pesados zapatos.

Sintió en la boca la amargura salitrosa; cegaron sus ojos, las aguas se cerraron sobre su
rapada cabeza; pero entre dos olas se formó
un pequeño remolino, asomaron unas manos
crispadas y volvió á salir.
Los brazos se dormían; la cabeza se inclinaba sobre el pecho como vencida por el sueño.
A Juanillo le pareció cambiado el cielo: las
estrellas eran rojas, como salpicaduras de sangre. Ya no le infundía miedo el mar; sentía el
deseo de abandonarse sobre las aguas, de descansar.
Se ac.:&gt;rdaba de la abuela que á aquellas horas estaría pensando en él. Y quiso rezar como
mil veces había oído á su pobre vieja: Padre
riuutrb qUR, estás . ... Rezaba mentalmente, pero
sin darse cuenta de ello, su lengua se movió y
dijo con una voz que le pareció de otro:- ¡Cochinos! ¡ladrones! ¡me abandonan!
Se hundía otra vez: desapareció pugnando
en vano por sostenerse. Alguien tiraba de sus
zapatos.... Buceó en la obscuridad, sorbiendo
agua, inerte, sin fuerzas, pero sin saber cómo,
volvió otra vez á la superficie.
Ahora las estrellas eran negras, más negras
que el cielo, destacándose como gotas de tinta.
Se acabó. Esta vez se iba al fondo de veras:
su cuerpo era de plomo. Y bajó en línea recta,
arrastra.do por sus zapatos nuevos; y en su
caída al abismo de los barcos rotos y los esqueletos devorados, el cerebro, cada vez más
envuelto en densas neblinas, iba repitiendo:Padre nuestro ..... Padre nuestro ...... ¡ladrones!
¡granujas! ¡me han abandonado!

~ente estación. Se usa toda clase de listones
lo cual da un sello de feminismo y encantado'
ra c~quetería á l~s _trajes, á. los que siempre
va bien tal gua.rn1c1ón; los estrechos y delgados se emplean en abundancia en las escarol11.s
y hay tra.Jes que llevan hasta. 300 metros de
listoncito. Las cintas de terciopelo gozan de
gran favor para el adorno de los trajes enteros. Se usan en todos los colores lo mismo
que el negro, Y algunos exquisitos' efectos se
obtienen con varios colores bien concertados

V. BLASCO lBÁfmz.

Páginas de la Moda

FIGURÍN 6.

superposición de volantes de chlfón, uno verde, otro violeta y el illtimo azul turquesa. Los
adornos de esta creación consistían en crisá.ntemos de seda de color amarillo opa.co,con toques verdes y azules en los pétalos y estambres.
Otra sorpresa de París es que empieza. á iniciarse la moda del traje corto para baile, que
trae indudablemente una gran comodidad.
Lo que es muy fá.ci! hacer y de muy buen efecto, son los trajes de encaje con dibujos de dos
ó tres colores diferentes,deestrecho listón, los
cuales se enrollan y desatan en estilos fantásticos.
Muchas de las toilettes de baile son blancas
y de telas ligeras para las jóvenes; las personas entradas ya en la edad madura, se visten
hoy, para esos casos, de brocados y terciopelos.

ARA el baile,la.s sedas camaleón sombreadas, puntuadas y bordadas se
mezclan de la manera más fascinadora: y las gasas y encajes combinados
con gusto, causan verdadera sensa:iión. Un
traje que se elabora actualmente en estas dos
últimas telas,es,á. orna.mentado con embutidos
de gasa pinta.da. formando festones de rosas y
hojas, atadas con nudos Luis XV de cinta «bebé&gt;: esta feliz idea ha resultado tan amable
como deliciosa.. El talle escotado lleva una.especie de bolero corto de le. gasa pintada, orillado por aplicaciones de encaje.
Los entredoses pinta.dos en gasa ó seda tendrán extenso uso en los trajes de baile durante todo el próximo invierno.
Los terciopelos chitón y muselinas están tan
hábilmente tejidos que, ya brillan con las luces del ópalo, ya toman las magníficas iridis-

terior está plegada en acordeón; la exterior
está hecha en encaje con hilos de oro.
FIG. 7.-Traje en seda. &lt;grandmother&gt; color
verde pálido; forma princesa., la fa.lds está
fruncida y tiene un volante de encaje; el ta.lle
va bordeado de cinta de oro.
FIG. 8.-Toiletteen crespón de China blanco;
la falda está. circuida por tres volantes y tres
!Pu.ffings&gt;; ~l talle lleva un«puffings&gt; y dos fran¡as de enea.Je cayendo sobre las mangas obispo, que llegan hasta el codo.

DESCRIPCfON DE LOS FIGURINES
FIG. 1.-Traje de muselina de seda lila con
muselina bordada. y cintas de terciopel~· la
falda, plegada en acordeón, lleva una c~ída
en cascada de cada lado.
FIG. 2 ~Toilette en piel de cisne azul pálida·
la falda, cercada con un volante de en,}aje d~
FIGURÍN

4.

en elab_orados dibujos, entrando varias piezas
rle terciopelo en el arreglo de un solo traje.
Todas clases de dibujos se siguen en este. decoración de cint&amp;.s, pero la favorita es la franja griega, tan en boga en otros tiempos.

*
**

✓-(-~.

~~~. . K-;:-~~~-

FIG. 9.-Elegante traje en seda lila duquesa
bordada con gusto y primor; la falda se abre
sobre un delantero de crespón &lt;liberty&gt;· la berta del talle se adorna con_ cinta de ter¿iopelo,
formando nudos; las franJas son de muselina
de seda bordeada de esca.rolas con orillas de
terciopelo.

\__.~

C. GALINDO.

Por muchas décadas no se había contemplado tal prodigalidad en listones como en la pre-

FIGmúN 8.

I

'

' ....

·.."''.!
~.
'

·~
'

FIGUR{ ,.¡

2.

cencias de la concha nácar. Los modelos bordados en sombrío son especialmente lindos.
Los efectos cambiantes del camaleón se buscan
con ahinco, y aun los más pálidos tintes y la
gama del pastel se llenan de c0ntrastes más ó
menos dulces, pero siempre atractivos y hermosos.
Esto se debe al lustre de las telas de moda
y al uso ingenioso de toques de colores brillantes en las trencillas, bordados y pasamanerías
y á las gradaciones de matices en el mismo tra~
je, 9-ue siendo arriba de_ colores pálidos, van
subiendo de tono á medida que se desciende al
borde inferior.
Primorosas gasas están tachonadas de puntos ó discos _b&lt;;&gt;rdados de diferentes colores y
tonos, de or1g1na.l aspecto y singularidad. El
gusto por los contrastes ha. ido á tal extremo
que las revistas parisienses vienen señaland~
como distinguidísimo un traje que llevó una
elegante dama á. un concurso de trajes de baile hecho en gasa ciruela., cuya falda. era. una

FIGURÍN

7.

grande cabeza, adornada á. trechos regulares
por grupos de rosas, está drapeada al arrugado talle ataviado de rosas y follaje.
Fm. 3.-Vestido en crespón de China verde
adorne.do con volantes de encaje, alforzas
aplicaciones; talle arrugado, sosteniendo los
extremos del encaje drapeado cogido á los hombros con una roseta de gasa.
FIG. 4 -Traje de seda blanca adornado con
bieses de terciopelo azul pálido y franjas de
encaje; la falda. lleva un canesú y delantero
aplegadillado, terminando en un volante;ma.ngas a l codo, donde se alternan los bieses y
franjas.
Fm. 5.-Traje de crespón de china blanco
adornado con piezas bordadas de encaje; l~
falda, con canesú fruncido, va cercada por dos
hileras de bandas aplegadilla.das.
FIG. 6.- Vestido de chifónnegro; la. fa.ldaiJ:¡.

y

FIGURÍN

3.

FlGURIN 5,

FIGURÍN 9.

�EL MUNDO llUSTRADO
ta.do es la orto_doxa, pasan P?r las calles los
«popes&gt; revestidos, en carrua.Jes ataviados con
lujosas cabalgaduras; los conductores y lacayos llevan la cabeza. descubierta, y los corceles, ata:aja.dos á la. manera. moscovita lucen
arreos llenos de campanillas.
'
Al paso de uno de estos carruajes, la gen\e
se arrodilla humildemente y entona los cánticos sagrados; los militares saludan y se apartan todos del camino que ha. llevar el carruaje, á. quien espera, lleno de anhelos, un enfermo grave. El espectáculo es inolvidable.

ECOS DE TODO EL MUNDO
Loe trMtado-. anrlotlbetau10M.-Nob111 y fl'cnR de Ja.

Gran Gu-,rra...-Una. CMUt1~ tHmtn:1.oioullol
en 1t..11...

L

OS sangrientos dramas que á. diario se
suceden en los campos antes solitarios
de Mandchuria, han desviado la atención del
mundo, especialmeotP. del mundo político, de
los sucesos que en el Tibethan comenzado µor
la marcha avante del Coronel Younghusband,
terminando, como era de esperarse, por la firma de un tratado, en el Poltala de Lasa,
mediante el cual los mandarines que obran en
nombre y por poder del Dalai Lama, acer•
tan los términos impuestos por los súbditos
de S. M. Británica y se comprometen á seguir
en lo futuro una política. de paz, amistad y
comercio con sus poderosos vecinos del Sur.
En pueblos tan conserva.dores, tan tradicionales como el tibetano, un tratado por el que
se reconoce claramente y sin ambages la poderosa influencia desarrollada por una nación,
no !.o lamente extraña, sino basta enemiga,
tiene que dejar huellas profundísimas. El
Dalai-Lama, Á. 1a aproximación de la misión
del General McDonald, temeroso de caer en
manos extranjeras, se fugó, dejando abandonados los nPgocios ~emisacros y semiprofanos
de su incumbencia. Quedó en su lugar el man-

***

Toda Italia se ha conmovido con el «asunto
Bonmartioh, que acaba de ser llavado á jura-

Un santo "Icono" en su camino por las calles de Moskow hácia
la casa de un moribundo.

pe &gt; y Pn plena lucha, en los desolados campo's de Mandchuria, encuentra. oportu_niuad d_e
destinar algunos minutos á sus pt·áct1ca.s rehgiosa.s.
.
En Europa., en Moskou, entre tanto, se erigen «íconos&gt; en las plazas públicas, en medi_o
de regocijos populare_s, p_ara celebrar.el amversa!·io lle la emaac1µac1ón de los siervos,
decretada por el Zar Alejandro III. Toda la
pomµa litúrgica de la Iglesia Ortodoxa luce
en tales celt:bracioaes; e! pueblo viste de ga-

La expedlci6n al Tibet.- Flrma del tratado anglo-motar.o

en el Poltala de lhusa.

El proceso Bonm.rtini.-la jaula de segHid&amp;d, en que se coloca á los acJsados en las audiencias.

daría tibetano de mayor prestigio, Te- RimPoché, que ha firmado el tratado, en su nombre propio y en nombre del Dalai-Lama, poniendo al documento el visto bueno, en el nombre del gobierno chino, nominalmente propietario dt:l Tibet, el embajador especialmente
enviado para el caso.
El Poltala de Lasa es el edificio sagrado
· al que acuden los fieles del Budismo en pere~rinacion~s numerosas, y la. cerem"oia de la
firma del tratado debe haber sido sensacional,
tanto como ha sido decorativa; los dos funcionarios mon¡!oles ostenta.bi;n sus tra.jE s de
lujo; McDonald y Youaghusband porta.bao
los uniforme!! de gala de sus altos empleos mi•
litares. Y á esto hay que agregar el esplendvr
del recinto y de los trajes de todos los toncurreotes y la seria expectativa dibujada en lus
semblantes. El trata.do fué firmado y sellado
por ambas partes contratantes; se hicierou
cinco copia.s, en los dos idiomas; se ex¡&gt;Jicó á.
los funcionarios presentes la alta trascendencia y la importancia suma del exa~to cumplimiento Je tal tratado. Fioalmentt&gt;, se sirvió un
refrigP.i-io en el que se brindó por la salud de
S. M. Británica.

la, y hasta llega á olvidar los sufrimientos
q u~ la. guerra le ha producido.
Existe también la costumbre, en toda Rusia, de llevar á. la cabecera de los moribundos un &lt;ícono&gt; sagraclo, como en los países
católicos se lleva el «Viático&gt; en iguales circunstancias. Como en Rusia la religión de es-

do, después de uno. lenta averiguaclóo judicial.
El 27 de agosto de 1902, la policía encontró
muerto en una habitación de alquiler, en una
ca'&lt;a de huéspedes, al conde Francisco Bonmartiai, muy conocido en aquella nación, y
especialmente en Turín. Se creyó ea un principio que se trataba. de algún incidente siniestro, relacionado' con alguna pasión ilegítima
del conde. No estaba en buenas relacit,nes el
conde coa su mujer, Linda Murri, enferma
siempre, bist6rica, algo depra,uda y ral,iosa.
Se hacían !.as pesquisas encamlmidas al dei·
cubrimiento de los asesinos de Bonmartiai,
cuando se presentó ante el juez el suegro, padre de Linda, declarando que sabía era el asesino de Bonmartini su hijo, cuí'iado del occiso, y Rmante de la sirvienta. de Linda. Ln. con·
desa Bonmartini misma sostenía. relaciones
coa un médico, el Dr. Sechi, que, según parece, había iat.PrvPaido algo en la consumación
dPI cri mt&gt;n. El lío se presta. á excitar la atención tlel µúb lico: Bonmartini llevaba una vi•
d,1, depravada; su esposa tenía un amante mé·
r.ico, que era a~igo oel cuñado, qua á su vez
er:i. amante de la criada de Lidia.

La más hermosa Colonia no sólo por su posición,
que lo es contigua al Paseo' de la Reforma, sino porque las personas que están comprando lotes, pertenecen á lo más granado de nuestra sociedad, quienes desean construir magníficos edificios, que, en
época no muy lejana, llegarán á ser el lugar más de
moda y el centro de las lujosas residencias de la
ciudad de México.
Sírvase investigar el alza á que ha llegado en esta parte de la ciudad, de algunos años á esta parte,
y se convencerá de que no hay inversión más segura ni de más brillantes resultados que la que le ofrecemos.
Por un acuerdo especial, se ha prohibido, para
siempre, establecer pulquerías ú otros establecimientos por el estilo_ en esta Colonia. Siendo es~e
lugar para edificar fincas que llenen todos los requisitos de salubridad y, por consiguiente, para que
residan personas de refinada cultura, se hacen necesarias estas restricciones.
En menos de tres meses se ha vendido cerca de
la cuarta parte de este terreno, y esperamos gue para fines del presente año, todo~ los lotes habran s1do
tomados, y dentro de unos cinco años, est~ lugar será el más hermoso y saludable de la Capital de la
República.
. .
Creemos que en un tiempo no muy remoto,_M~xico llegará á ocupar ~a primer~ fila por sus ~d1ficios,
en el hemisferio occidental. Tiene la ventaJa natural, que no gozan otras capitales: s~lud y cultur_a.
Continuamos vendiendo lotes baJO nuestro mismo
plan, es decir, veinte por cienrto al contado r, el resto en nueve años• .Ningún interés se paga sino después d~ que se hayan concluído: calles _de asfalto,
banquetas de cemento, drenaje y un siste-ma completo de agua.
¿,Hay alguna proposición de terrenos mejor que
ésta?
Para marores informes, dirigirse á

***

La guerra. en Ocien te ha puesto de relieve la
religiosidad del pue~l&lt;? m_oscovita, no mrnot·
por cierto que la relig1os1dad de sus antal!O·
uistas los ja.pooeses, µor -más que tan disímbolas sean las dos religiones profesadas por
los enemigos de hoy. El japonés jamás sale al
servicio militar sin haber hecho sus oraciones en el templo sbiotoísta ó budista, según
sea su religión. En pleno _campo de ~a talla, el
bonzo nipón luce sus traJes talares mmacula•los y las ceremonias religiosas se repiten en
tod~s los momentos de respiro concedidos al
ejército.
. .
El ruso por su parte, tiene el sent1m1ento
religioso 'en todo su vigor; va también a._l templo antes de partir para. la guerra; Jamás
abandona. el &lt;sar.to ícono&gt;, bendito por el «po-

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Año XI.-Tomo 11.-Núm. 22.
Noviembre 27 de 1904.

�~

:,¡

L UNDO LUST~ADO
: Año XL-Tomo II.-Número 22.

AL

MEXICO, NOVIEMBRE 27 de 1904.

Garanta: LUIS REYES SPINDOLA,

Director: Lic. RAFAEL REYES SPINDOLA.
Secretario de Redacci6n: José (i6mez Urarte.

Registrado como ar ticulo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                    <text>~

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L UNDO LUST~ADO
: Año XL-Tomo II.-Número 22.

AL

MEXICO, NOVIEMBRE 27 de 1904.

Garanta: LUIS REYES SPINDOLA,

Director: Lic. RAFAEL REYES SPINDOLA.
Secretario de Redacci6n: José (i6mez Urarte.

Registrado como ar ticulo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.

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Sra. Doña Gármen Romero ·Rubio de Díaz
en ·c uyo honor se c elebró la brillante solrée del 19 del actual

�tL MUNDO ILUSTlADO

EL MUNDO ILUSTR.AÍ&gt;O
-damas hermosas que abundaban en la concurrencia, habían abandonado algo de sus per-

NOTAS METROPOLITANAS
Una Fiesta Brillante

V

ESTIDO de rigurosa etiqueta, todavía
con el deslumbramiento que hacía chispear sus ojos, el cronista se abandonó
suavemente á sus recuerdos, paladeando "con
delectación morosa" el suave manjar que su
memoria le servía. Acababa de salir de la encantada mansión y zumbaban en sus oídos, casi con la intensidad normal, los ruidos y ecos
que toda la noche habían estado moviéndole el
alma. Tenía una intensa necesidad de explayarse, de hablar largo y tendido y de manifestar en alta voz todo lo que sus sueños murmuraban en voz baja allá en el interior de su espíritu.
Como viera que mi atención estaoa despierta, ap1·ovechó la oportunidad y comenzó á contarme las maravillas vistas,con los ojos entrecerrados, cual si pretendiera apresar en la red
de sus pestañas las imágenes fugitivas .....
"La casa señorial era una gruta de Alí Babá,
en la que lucían á los chispazos de.la luz eléctrica todos los carbunclos,y todos los rubíes y
las perlas todas de un ideal Stambul; los dos
leones heráldicos, rampantes, parecían custodiar la entrada de aquella mansión, en la que
todas las barmonías se habían dado cita y todas las bellezas encontraban acogida y homenaje.

***

"El señor Marqués de Prat, lo mismo que el
Sr. D. Ignacio de la Torre, supieron derrochar ingenio y hacer uso de todas las muchas simpatías que se han captado entre nosotros, para el arreglo de esta admirable fiesta. A estos caballeros se debe en gran parte el
éxito, en cuanto á la organización de esa soirée, que por mucho tiempo se comentará en
nuestra ciudad.
''Los salones de la suntuosa residencia del señor de la Torre, fueron puestos anticipadamente en manos de una legión de artistas, encargados de aumentar, si cabe, la belleza del decorado y de las tapicerías. Las luces discretas
alumbraban las riquezas arquitecturales y decorativas de la mansión, convertida, por el
prestigio milagroso de la belleza, en un palacio de ensueño, en una verdadera encarnación
de cuanto puede fingir el buen gusto moderno.
"La concurrencia,como era de esperarse, estaba formada por todo aquello que de notable
existe en la metrópoli, lo mismo en el sacro
reino de la hermosura femenina, que en los del
talento y la riqueza. Al ver aquellos grupos
compactos, que paseaban lentamente, englobados como en una honda comtemplación, bien
podría creerse que el mal es exótico en la tierra, y que hemos alcanzado ya una era de perfección suma y de belleza completa. Nada hacía falta para creerse juguete de un delicioso
suefio, en el que cualquier hada buena hacía materiales y visibles los
anhelos de muchas noches de fiebre.
"Un pequeño escenario, de marionettas, de sutil y atrayente decoración, se erguía al fondo del extenso

SR, MARQUÉS DE PRAT DE NANTOUILLET,

SRA. WOLLANT, EN TRAJE DE BOGARINA
DFL SIGLO XVI.

fumes á la atmósfera; se respiraba la alegría
Y la dicha á plenos pulmones.
. ''La deliciosa obra de Campo amor' '¡Quién supiera escribir!", fué dicha por la señorita Paz
García y por el señor Torres Rivas, con gran
discreción; la señorita García copió exacta y
delicadamente el toca&lt;lo y el traje de las aldeanas en cuyos labios el poeta hispano puso los
versos dolorosos de su poema. El señor Torres
Rivas, imitando admirablemente la voz cascada del anciano cu1·a, daba la réplica, en sonoros endecasílabos.
"A los dos personajes se les veía vivir la ficticia vida pasajera que Campoamor quiso infundirles: en el modesto pastor de almas, más
moderación, y sabiduría y amor que talento y
ciencia;y en la aldeana, vibrante de sincei·a pasión y de sentimiento, falta de ortografía. Bien
dijo alguien "que sólo son creadores Dios y
el Poeta. "
"El señor Vizconde de Latour es un decidor
agradabilísimo y un actor consumado: el monólogo "Solo de Flauta" que tuvo á su cargo,
fué saboreado por todos los concurrentes, que
premiaron con aplausos sonoros á tan estimable caballero: para corresponder á la galantería de los que así exaltaban su labor, el
señor Latour di¡o, con gracia, un segundo monólogo, tan aplaudido como el primero.
"La señora de VVollant es una divina artista,
llena de fuego y pasión y conocedora de todos
los secretos que conmueven el alma de las multitudes y deleitan á los conocedores. En el
monólogo pot• ella interpretado se reveló actriz
de altísimos vuelos, encontrando fácilmen te
los acentos que levantan turbonadas de aplausos y de vi vas.
"Vimos después "El Sueño de un Artista•·,
en medio de la devota atención de aquel público
selectísimo. El soñador (Sr. Luis Suberville)
monta el Pegaso y se 1·emonta, dejando libre el
vuelo de su imaginación. Y cruzan por su cielo,
en sucesión rapidísima, ~-a la Manola toda sangre de claveles y aroma impoude1·able (Sra.
Leonor Torres Rivas vda. de Sanz), que lleva
en su alto peinado prendidos á la par los pétalos rojos de las flores sevillanas y los rojos
corazones de la misma tierra: ya la blanca y
aérea Ofelia; que pasa "regando flores", casi
inmaterial y mostrando la candidez inmaculada de se espíritu, como una tenue luz á través
de una lámpara de alabastro (seíiorita María
Rincón Gallardo). Y las figuras seguían desfilando ante la pasmada admiración del auditorio, á la evocación misteriosa del artista; ya era
el Pierrot decidor y bullicioso, en cuyo espíritu arde el santo fuego (sefiorita Luisa Iturbide}; ya el celeste cuerpo flotante de una hada
de los buenos viejos tiempos, de aquellas que
reinaban sobre cortes floridas y hacían presa-

SRA. DORA AMADA DÍAZ DE DE LA TORRE.

patio, ocultando á las ávidas miradas de los concurrentes, los tesoros
misteriosos que se movían tras de su
telón. El recinto entero estaba saturado de todos los perfumes tt-opicales,
y no parecía sino que todas las

SR, D. JGN ACIO DE LA TORRE Y :MTER,

SRA, MARQUli:iiiA Dil PRAT DE NANTQUILLliT.
(F1\f, Y1ll1tl,)

FINAL DEL MINUt,

~R. VIWONDE LATOUR.

gios sobre las cunas de los 'recién nacidos (señorita Teresa Iturbide}: ya una mu;r,mé hermética
y menuda, cuyos g-estos delicados encuadran
en paisajes de biombo nipón (señorita Paz Gareía). El poeta, abrumado por la creación cerebral, se va adormeciendo en un ensueño inefable, muy tranquilo y muy lar¡:ro, mientras la
música desgrana sus lentas harmonías . ...
"Admiramos después los talentos y altos méritos del grupo escogidísimo que supo representar admirablemente lacomedia de Rubí, ''De
Potencia á Potencia,' ' que tanto gusta, y más
cuando son caracteres de tan alta valía los
que toman parte en la ficción. Tanto los caballeros (Sres. Torres Rivas, Domíngue;r,, Suinaga y Rincón Gallardo) como la Sra. Torres Rivas vda. de Sanz, derrocharon sus admirables
talentos en la representación. No parecía sino
que en las tablas habían hecho un largo y penoso aprendizaje, y á no ser por la magia del
recinto, que impregnaba como un perfume capitoso á los concurrentes, se hubiera creído estar en presencia de distinguidos actores de profesión: á tanto alcanzó le perfección y la verdad escénica.
"Diez y seis figuras desprendidas de algún

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MUNDO ILUS'rRADÓ

EL MUNDO ILUSTRADO

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Mlnu6:-Sr. Mario Bulnes YSrlta. Concepc'6n de Suinega.
Srlta. Maria Rlnc6n Gallardo y s T · t s
h ff
Se~orlta Luz Cortina y Sr. Alfonso Rinc6n Gallardo
r. en,en e omer o '
Srlta, Tertn lturblde y Sr. Fnnolaoo de Suln111,
Sr. Jorre Berrlozibel y Srlta, luz Gerot,,

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Minué:- Srita. Mercedes Berrlozábal y Sr. Antonio Barros.
Srlta:Marla Rlvas Fontecha y Sr. Alfredo Ferníndez Cutell6.
Cuadros Yivoa:-Srltas. Mercedes Berrlozíbal Maria Rlnc6n Gallardo, Teresa lturbide, Maria Rivas Fontec.ha y luisa lturblde, Sr. Luis de Soubervllle; Srlta. Luz Cortina, Sra. Leonor Torres Rlvn vda. do Sanz
'
y Srlta. Paz.Careta.
Sra••Leonor, Torres Rivas, vda. de Sanz, en los "Cuadros Vivos" y en la comedla.''Do Pot1nol1 i Potencia."

�EL MUNDO ILUSTRADO

; SRES, TORRES RIVAS Y RINCÓN GALLARDO, SltA. TORltES RIVAS VDA. DE SANZ y SRES. DE
SUINAGA Y DOMÍNGUEZ EN "DE POTENCIA Á POTENCIA."

EL MUNDO ILUSTRA:tt
cuadro ~uis XVI aparecieron .en seguida en el
es~enano, al le~to y ~eremomoso compás del
mmué. El arcaico baile remontó á los convidados á los lejanos tiempos, á siglos ya idos
cuando la galantería er~ regla i~variable d¿
conducta. Las ocI:to_Pare¡as, ataviadas con arte
verdadero, exquisito, se movían harmónicamente al lento compás del minué ceremonioso
y elegante....
. "E~ señor general D. Porfirio Díaz y su distmgmda esposa la Sra. Doña Carmen Romero
Rubio de Díaz, en cuyo honor se celebraba la
aristocrática fi.esta,presenciaron con grato conteo~ las represen~aci~:n~es del diminuto teatro,
elogiando, y con ¡usticia, á los artistas que se
revelaron en ~quellas Loras fugaces. Después
cuaµdo las primeras notas del baile surcaro~
la .atmósfera saturada de perfumes, haciendo
latir apresuradamente tanto corazón contento
el señor Presidente paseó por los amplios sa:
lones, con una frase de galante alabanza para
cada dama, y una palabra afectuosa para cada
caballero.
''Y es. tan~ el prestigio alcanzado por esa
magna rntehgencia que nos gobierna que su
figura llenaba los amplios salones: su'nombre
sonaba, como un conjuro, en todos los labios
"La noche pasaba, y pasaba rápidamente e~
aquella atmósfera de delicioso ensueño· las
Horas huían silenciosamente,con un dedo s~bre
los labios, cual si pretendieran que nada interrumpiera la delicia alta y noble que embargaba y levantaba todos los espíritus. Ya la madrugada indiscreta descorría con dedos sutiles
los crespones nocturnos del Oriente, y aún danzaban, dando al aire la gracia infinita- de sus
cuerpos, las señoritas, mecidas por el ritmo
acompasado de la orquesta ...... "

***

En los ojos del cronista tomaban cuerpo y
forma las creaciones de aquella noche excepcional. Su espíritu se remontaba á las celestes
regiones del arte, con tr emulaciones de intenso
placer. Ya el sol lucía su glor ia luminosa encima del horizonte, y aún seguíamos sentados
en aquel banco del solitario paseo. El, con los
ojos ~n.candecid~s por el grato recuerdo, cual
s1 qms1era repetir hasta grabárselos en el alma, los episodios de aquella noche inolvidable·
cual si quisiera asir en el tranquilo aire mati~
nal la fugitiva visión de aquel ensueño dilatado ..... ..
ANTENOR LESCANO.

00

y Luz Cortina! y por los sel'lores Teniente ~omerhoff, Mar10 Bulnes, Jorge Berriozábal
Antonio Ba~ros, Alfredo Fernández C11.stelló
y Alfonso Rmcón Gallardo, respectivamente.
La. fotografía de la pareja formada por la señorita Teresa de Iturbide y por el Sr. Enriqi;e
Fernández Castelló, no pudimos lograrla de
b id o á. un accidente fotográfico, que mucho ~entimos.
Juntamente con las vistas de las parejas del
minué, reproducimos otras que representan dos
escenas deldiálogo:&lt;¡Qaién supiera escribir!&gt;,
una del grupo de persunajes de la obrita &lt;De
Potencia á Potencia&gt;, Y dos retratos de la Sra
Torres Rivas vda. de Sanz,así como otro gl'll:
po-el de 111,s damas y caballeros q ue toma.ron
parte en &lt;El sueñ0 del Artista&gt;-y un conj unto
en que aparecen las damas y los jóvenes que
bailaron el minué.
Por último, publicamos tres fotografías tomadas en la casa del Sr. de la. Torre con luz
de magnesio, durll nte el ensayo gen;ral efectuado el viernes 18 por !a noche, y una. en la
que se ven reunidos, sirviéndoles de fondo el
j11,rdín del edificio &lt;'le la Lf&gt;gación: las señ.oras
Marquesa de Prat;Amada Díaz de de.la Torre y
Leonor Torres Riva• de Sanz; los s~ílores
Marqués de Prat; y D. Ignacio de la Torre y
Mier; todas las señoritas y los caballeros que
prestaron su valioso contingente á la fiesta y
los dos graciosos hijitos de los señores m~rquP.ses, Elenita. y Periquín.
Tanto el señor Ministro de Espaíla, como su
muy estimable esposa. la señ.ora Marquesa
atendieron con exquisita cortesía á sus invi:
ta.dos, durante las horas en que fueron tomadas las fotografías para nuestro semanario
obsequiándolos con un magnífico lunch.
'

***

Ec.. MUNDOO ILUSTRADO engalana sus primeras páginas reproduciendo un retrato de la
distinguida Sra Df.L Carmen Romero Rubio de
Oíaz, los de las Sras. Dl:I Amada Díaz de de la.
Torre, y Marquesa de Prat y el de la Sra. de
Wolla.nd.
Al lado de los de tan estimables damas,nos complace publicar los retratos de los seílores Marqués de Prat y D. Ignacio de la Torre, á quienes se debe en gran parte el éxito de la fiesta,
así como PI del Sr. Vizconde La.tour, Encar,zado de Negocios de Francia, que tanto se
distingui ó en la recitación del monólogo &lt;El
Solo de Flauta&gt;.
En este número encontrarán también nuestros lectores una serie de vi11tas de la suntuosa residencia del Sr. de la Torre, t an notable

GRUPO GENERAL DE DAMAS Y CABALLEROS, TOMADO EN LA LEGACION DE ESPAÑA.

en México por su hermosa. arquitectura, por
su espléndido decorado y por el lujo con que
están amueblados sus salones.

~
AIRl';8 MURGIAN08

Rt;,SGOLDO
Yome:em•aba qutM'a
tanfacilico
,l apagrir ta lumbre

de aquel cari1io...•....•
¡.Ay, lumbrecica,
lo que dura el rescoldo
detm r;en;,.IJJJ/

Así canta el mozo
cuando se halla á. solas .. .•
Canta siempre la misma coplica,

como si es que nunca le enseílaran otra ...•
¡la canta que pá.ece que el alma con ella.
se le escapa también por la bocal ....
Así canta el mozo,
que tiene la novia.
en la mesma.calle
e,nde enantes se hablaba. con otra ... .
El mozo, el domingo, platica. á la. puerta
con esta zaga.la con quien se habla ahora,
y en la prapia calle, cerquica y de modo
que las dos parejas se ven una á otra,
ya con ot ro novio y á la ves, platica
también la otra moza ....
y aunque á. punto el mozo se halla de casarse
con esta zagala con quien se babia ahora.,
platicando el domingo con ella,
¡ aún sus mirai'.cas se echa con la otra!
VICENTE MEDINA

Nuestra Edición de Hoy
ta Soirte en el Palacio dtl Sr. dt la torre vm1cr

D

SRlTA. PAZ GARCÍA Y SR. LUIS TORRES RIVAS EN EL DIÁLOGO
"¡QCIÉN SUPIERA ESCRIBI R! .. , . "

E intento retardamos la aparición del present11 número de «El Mundo Ilustrado&gt; á.
fin de dedicarlo preferentemente á la bellí~ima fiesta que en honor del seílor General D.
Porfirio Día z y de su digna y respetable esposa la Sra. Doña Ca.rmen Romero R ubio de
Díaz, organiza.ron los señores Marqués de
Prat de Nantouillet, Ministro de Espaíla y D.
Ignacio de Ia Torre y Mier.
'
Esta suntuosa_fiesta, de la cual nos ocupamos
hoy en la sección de Notas Metropolitanas,
fué !niciada. por el seílor Marqués de Prat y
debió haberse dectuado en la residencia. que
tan estimable caballero ocupa en la. calle de
«Sadi Ca.rnot&gt;, pero el luto que guarda. la Le~a.ción por la sentida muerte de S. A. R. la
Princesa de Asturias, h izo qus no pudiera celebrarse en sus salones-de los cuales publicamos tres fotog:·afías como una buena prueba
del lujo y del arte con que están decorados, Y á esto se debe que se ha.va. escogido como
local para la brillante «Soirée&gt; el hPrmoso palacio que en la. glorieta de Carlos IV habitan
los señores de la Torre y Mier.
A la exquisita g-,i.lantería del "eñor Marqués
Y del señor de la Torre. debe «El Mundo Ilu~trarlo&gt; el haber obtenido la. interesante serie
d.e fotografías 9 ue ilustran estas páginas, des·
tmadas á cons11nar los rasgos más salientes
de un acontecimiento que sin duda. hará. época.
en loq anal es de la alta. sociedad mexicana;
pues tanto el iniciador de !11, velad 11, á. que nos
referimos, cnmo Pl estimable caballero en cu ·
ya casa se efectuó aq uélla, nos ·proporcionaron con todo gusto. 'lOsll. que muy deveras les
agradecemos , cuantos medios estuvieron á. su
alcance para hace\- más Hcil y fructuosa la
tarea de nuestros enviadoq,
Las fo tografías qu11 publicamos fueron tomadas.en su mayor part11 en el edificio de 111. Legac_1ón d11 E~pañR. en donde, por indtación esoecial del señor Ministro, se reunieron el martes todas las damas y caballeros á cuyo carg-o
estuvo, el sábado, el desemnPf!O de lo~ distin·
tos números del programa. Allí obtuvimos, en·
tre otros, los clichés de las n,i.reja.11 del minué
formadas por las señoritas María Rini,ón Ga11 ardo, Concepción de Suinag11, Lu1, García,
Mercedes :aerrio;ába.l, Ma.ría. flivas fonteclla

GRUPO DE PEltSONAJES DE LA COMEDl-4 "PE f0$NCIA J.. POTENCIA."

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EL MUNDO ILUSTRADO

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�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

AIRES GITANOS
Dlsen le.s presonas, que e.diario crusan
junto á mi vente.na.,
que e.l venir er día salen de mi cuarto
notas muy estrafi as,
como si allá drento
arg-uien soyozara.
Y es verdá. Yo mesmo, cuando me levanto
toas las maña.nas,
pe. ahuyentá mis penas, pe. que no me ajoguen
toco mi guitarra.
'
Se por esperensia que cuando se toca,
que cuando se canta,
las angustias juyen, el doló se pierde
y las penas pasan ... .

1:,

Es verdá que toco, es verdá que canto
es verdá que salen notas de mi estansia',
como los gemís del que asolas yora,
como los lamentos del que en vano guarde.
la mujé quería, que al morí, la. tierra
silensiosa. tapa.
Y es que toa.s las noches, sin faltar denguna
me las paso enteras, ronda.ndo tu casa
'
y como una sombra
lleg-o á tu ventana,
y allí, silencioso,
con la mua espresión de una estatua,
oigo lo que dices,
oigo lo que hablas
y con ese vago
rebuyir de alas,

L A SOIRÉE EN EL P ALACIO DEL SR. DE LA TORRE.- DAMAS Y CABALLEROS
QUE BAILARON EL MINUÉ.

LEGACIÓN DE ESPAlil'A.-SALÓN DE RECEPCIONES.

Nocbe Bue17a
(De nuestro concurso de cuentos de Navidad y Año Nuevo.)
Days. montlu!. years, and ages
shall circle oway, and. sliU the
vast wetters abare thee shaU roll.
IV. Dimond.

JO

que voy á escribir no es un cuento, es

L,. simplemente un recuerdo de la. Navidad de

1892.
¡Qué espléndido amanecer el del 24 de diciem •
bre dti aquel año! ¡Cuán glorioso se levantó el
sol de las aguas, teñidas, como el cielo, de sua•
ve nácar rosa! Pequefias nubecillas anaranjadas flotaban sobre el iris cambiante del horizonte, mientras la. mar dormida parecía no
tener más movimiento que el dulce vaivén de
las olas, apenas perceptible á esa hora.

NIÑOS ELENI'.L' A Y P EIUQUÍN DE:PRA'l'..

Antes de salir el sol, cuando mar y cielo lucían aún ese profundo azul nocturno que sólo
en los mares tropfcales admiramos, se desprendió lentamente de la playa una lancha pescadora kipulada por seis hombres.
Una paz extraña reinaba. en la naturaleza;
las últimas ráfagas del terral hinchaban á intervalos las velas de la lancha.que blanda.mente se deslizaba fuera de la bahía.
Era la &lt;Temeraria&gt;, propiedad de Luis el alvaradeño, joven alto y bien formado, fuerte y
guapo como el que más. Dirigía él su embarcación mar adentro, mientras su pensamiento
se dirigía, por lo contrario, tierra adentro. Porque en el barrio de la Huaca(*) y muy cercana
á la. plaza había una blanca casita rodeada de
j~zmines y sombreada por ~I atan ares, y en ella
vivía. la amada, la dulce mña. de ojos soñadores y tez morena. Morena. como la. Sula.mita
porque el sol la miró. ¡Hermoso contraste el
de Luis y María! Podía él decir con el héroe

de Sbakespeare: «Mi a.roa.da. llega ji;stamente
basta mi corazón&gt;. Porque al apoyar con delicia y abandono su adorable cabeza sobre el
pecho del joven, podía sin inclinarse,escuchar
los latidos de su corazón.
Cuando al separarse con un beso la noche
anterior, convinieron en pasar juntos la Noche Buena, la noche más deseada y alegre del
año, ¡cuán lejos de imaginarse estaban que
aquel beso era el último!
Toda la mañana hubo &lt;calma&gt; y esto, unido
á la espesa bruma del horizonte, era. un presagio de tormenta.
En realidarl, antes de medio día &lt;reventó&gt; el
norte; norte huracanado desde las primeras
racb&amp;s.
Las embarcaciones que no se habían alejado
demasiado d9 la. costa., pudieron, después de
infinitas dificultades, entrar á la bahía; pero
¿qui1&gt;n podía esperar que volvieran las que se
internan leguas en la mari'
La violencia. del viento crecía. por instantes,
y la voz siniestra del océano tan pronto rugía
ensordecedora como sA lamentaba quejumbrosa.. El cielo habíase torna.do negro, y la.s olas
plomizas y coronadas de espuma se perseguían
incesantemente y se estrella.bao en la playa. con
lúg-ubre furor.
El sol desapareció tras de la masa sombría
ile las nubes y al entrar la noche, la Noche
Buena , pareció aumentar la. fuerza del viento,
que silbaba estridente á ratos para. hacerse
luego cavernoso y grave como la voz de un
moribundo.
Inútil sería describir la. ansiedad de María.,
que pasó la noche entera en el corredorcito de
madera que rodeaba la ca.sa. y desde donde se
descubría la entrada de la bahía.. Allí, con los
cabellos húmedos por la lluvia menuda y glacial que á intervalos caía, pasó arrodillada la
tremenda. noche que había sollado pasar dicho·
sa. y tranquila sobre el pecho del bien ama.do.
Pero el á;:¡gel de la. muerte había extendido
ya sus a.echas alas sobre la débil embarcación,
y el joven, el fuerte, el amado, dormía pa.ra
siempre en el seno de la mar que arrulló su
cuna, y que, ava.ra y cruel, no quiso devolverlo á los brazos amantes que lo espere.bar..
La. blanca espuma de las olas formó su lecho
nupcial, y los gemidos del viento entonaron su
elegía.
Días, meses, años, siglos pasarán ly aún la
vasta inmensidad de las aguas cubrirá su
tumba.
Lema: MARIE MADELEINE.
(*) Barl'lo situado entre la capllla del Cristo y la mar.
en el .1,mertodc Veracruz.

LEGACIÓN DE E SPAJil'A.- DETALLE DE UNO DE LOS SALONES.

oigo pa·rpitante
1a amorosa escala
de ardientes caricias,
de labios que estallan
en besos mu grandes, en besos mu largos
qu" el alma me anegan, que er pecho :ne esgarran.
Y en dispué, que el hiono de tu amor triunfante
silencioso ca.ya,
y el crujir de un lecho, por mi oído crusa,
por mi oído pasa,
pa que naide vea que tu casa. rondo,
como a.yé rondaba.,
pa que nadie sepa que por tí mis ojos
son me.resé lágrimas,
pe. que toos ig-noren que apegá á tu reja
aun vive mi arma.;
demude.o y triste, ebrio é fatig::o
boy hacia mi esta.ocia
Y pa no morime y pa. no ajogarme
dll angustia y de rabia,
¡toas las m11.ñanitas cuando me levanto
toco mi guitarra ...... !
M. LOZANO CASADO.

Noviembre, 1904-.

J:,A SO!RÉE EN EL P Ar..ACIO P~ SR. DE LA 'l'ORRE, -=-9~UPO DE fERSONAJES Pl'; l.OS "CU..u&gt;ltb! VIVOS,"
r.EGAQIÓN DE ESPA~A,-11ll'l!.,IOTEC.A,

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EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

''iQuién supiera escribir!. • • • •tt

-Escribidme une. carta., señor Cura.

-La noche........ .le. ocasión ......... :

-Ya sé pare. quién es.

-Dadme pluma. y papel. Gracias. Empiezo.

( Una congoja al empezar me viene.)

Mi quí!&gt;"irfo Ramón:

- ;.QuPrido?.:........Pero en fin ye. lo habéis puesto.
-S1 no querclS.........-¡Si, si!

-¿Morir? ¿Sabéis que es ofender al cielo?

-¡.Cómo sabéis mi mal?
-Par/\ un viejo, una niña siempre tiene
el pecho de cristal.

-¡Qué es sin ti el mundo, Un t'illle :amargura.
'y C(j'tltigof Un edhl.
-Haced!~ letra clara, señor ("ura;
que lo entienda eso bien.

El beso aq11fl que de mnrchnr á punto
te d!.. .......-¿Cómo sabéis?.........

-S•béis quién es. porque une. noche obscuro
nu.s vi~tcis juntos- ¡Pues!

Por O. Ramón de eampoamor.

-¡Pues sf, señor. morir!

-Yo no pong011l07'ir.

-¡Qué hombre de hielo!
¡Quién supierll escribir!

Cunndo se vtt. y Srl viene y ~e cst.á junto.

siempre.........no os afrenteis.

T

-Perdonad; mas........ .
- No extraño ese•tropiezo,

-¡Qllé triste estoy/ ¿No es·eso?

-Por supuesto.

-¡(lué triste esto¡, sin

u,

·

Y 8i 110lver ti, qfectn M procura,
tanto me harás sujrir.........

-¿Sufrir y nada más? No, señor Cu.re.,
¡Que me voy á. morir!

Escribidle, por Dios, que el alma m!a
ya en mi no quiere estar
que la pena no me ahoga cada die.,
porque puedo llonr.........

�~t MUNDO ItUSTllAfiO

ÉL MUNDb ILUSTRÁDÓ
hechas con toda unitormidad por los alumnos.

***

La alegría más franca y la animación más
completa., fueron las notas características del
festival. El seí'lor Presidt&gt;nte fué objeto durante su permanencia en el Tívoli, de entusiastas
demostraciones de cariño por parte de la. ni!Iez estudiosa, que lo aclamaba y lo aplaudía
sin cesar, como al más decidido protector de
la ilustración de las masas .

..

PORTICO
I
Que mis ojos, que él tiene por tan bellos,
cargados con mi afán,
como no tienen quien se mire en ellos,
cerrados siempre están ........ .

Pü~;·:seiior.'i1ira;:;;¡¡_¡ü'ór,.éo¡;io·i;-có·~'i:i'iiio;·······································
A D. Ramón .......... ..... .. ............ ..... .

EJERCICIOS DE GIMNASIA POR LAS ALUMNAS DE LA ESCUELA NORMAL.

La. vida. es una. ráfaga. ilusoria.
donde todo es voluble como el viento,
la ilusión, y la fe, y el sentimiento,
y el placer, y ti! dolor y hasta la gloria .. ..
Todo tiene una. vida. t ransitoria,
todo acaba, sonrisa y sufrimiento,
sin que de ellos le quede a.l pensamiento
más que un leve perfume: su memor ia.
Todo muere; tú sólo, Poesía,
te yergues, ya. triunfante, ya sombría,
en medio ael pl acer ó los dolores,
mientras que trotan lúgubres y extra!Ios,
cual mesnada de cíclopes, los ai!os,
prendiendo eiitrella.s ó st&gt;gando flores.

II
Y en ti, mi pobre libro, yo be guardado,
como en un arca, para. mí querida,
todas las sensaciones que la. vida
en mi loco cerebro ha despertado.

Que siendo por su causa, el alma mia
¡goza tanto en sufrir!. ....... .
¡ Dios mío, cuántas cosas le di ria
si supiera escribir!

Enlln,
que es imltil saber para esto, nr¡¡-uyo,
ni el griego ni el latln.

FIESTA ESCOLAR
solemnizar la terminación de los trabajos escolares del presente affo, la Dirección General de la En~eñanza. Normal, E'D
el Distrito y Ttlrritorios Federales, organizó
una lucida fiesta que tuvo efecto el domingo
último por la mañana, en el Tívoli del ElísPO,
con asistencia. del señor Presidente de J a República, y d'l los Sres. Líes. D. J 1.1stino Fernández y D. Justo • Sierra, Serretario y Suhsecretario, respecii va mente, de Instrucción Pública.

P

ARA

¡Oh, si tus blancas bojas ha empapado
el dolor en veneno convtirtido,
también alguna vez en ti ha. caído
la luz de algún ensue!Io realizado!

[EJERCICIOS MILlTARES.- ESGRIMA DEL MARRAZO,

Mas no por eso iaclines la cabeza:
seres encontrarás, en tu tristeza,
que sin medir tu torpe desaliño,
te acogerán con rara simpatía.
y te darán un poco de ca.rii'lo,
esa. gota de miel que tu alma ansía! ....

...

Alherfo Herrera.

Que á pesar de que frentes soi'Ia.dora.s
no~ hablan de una vida sin auror as,
donde todo es dolor y todo es llanto,

(De «Frágiles&gt;).

se engai!an; habrá dicha en la existencia
mientras aliente el alma una. creencia,
se cuelgue un nido ó se desgr ane unlcanto,

HOMBRES DE EMPRESA

III
Anda., pues, ve á llamar á esos hogares
que se Uaman humanos cor azones;
entra en ellos henchtdo de ilusiones,
desata en sus dinteles tus canta.res

Mr, A, E, Stilwell

Hallarás en alguno de eJO~ lareJ '
la a ltivez medioeval, sus i nfanzones
se reir(rn de tus tímidas canlliones....
¡sufren tanto en la vida. lo, juglares!

del Ferrocarril de Kansas City, México y Oriente que a.hora. se encuentra en construcción y
que, como se sabe, atravesará una de las regiones más ricas del Norte de la República,
para. terminar en el puerto de Topolobampo,
que está considerado no sólo como uno de los
mejores,sino también como uno de los máshermosos del mundo. En ese puerto se han llevado á cabo importantísimas obras, debidas en
gran parte á la inici.-tiva y á los esfuerzos del
jefe de la compañía..

E

N este número damos á conocer el retrato de
Mr. A. E.·Stilwell, prominente capitalista.
americano que reside en México hace algún
tiempo y que, como bomhre de empresa, ha sabido conquistarse entre nosotros una envidia.ble posición.
El Sr. Stiiwell es presidente de la compañía

EL SR. GENERAL DÍAZ RECORRIENDO EL TÍVOLI,

LLEGADA DEL SR. GENERAL DÍAZ AL TÍVOLI,

La fiesta, que resultó tan simpática romo
significativa, dió principio á las diez, desarrollánoose el programa á que estuvo sujeta, simultáneamt&gt;ntt&gt;, en cuatro departamentos distintos: el primero, reservado á las alumnas
de la Escuela. Primaria de Nii!as ant&gt;xa. á la
Normal; el segundo, á los alumnos de la Nor. mal para Profesores y Prima.ria Anexa.; el tercero, á la de Párvulos, y el cuarto, á la Normal para Sei!oritas.
En todos estos departamentos se verificaron distintos actos, como recitaciones, ejercicios gimnásticos y cantos corales, sienrlo el
primero de ellos, entre los que visitó el Sr.
Gener'al Díaz, el insta.lado por la Escuela. Norm!I.I para Profesoras. Acompailado de los seffores Secretario y Subsecretario de Instrucción, del Director de la Enseñanza Normal, D.
Alberto Correa, y de la Srita. Rafaela Suárez,
el sei'ior Presidente presenció allí algunos

t&gt;jercicios con clavas, escuchando despué7 la.
rt&gt;citación de unos versos, beC'ha por la Sr1ta.
Catarina Garza. Aldape.
En sE&gt;guida el señor Presidente visitó los demás departamentos, pasando, por último, á
una am91ia galería donde se expusieron las
distintas labores manuales ejecutadas por las
alumnas de la. Escuela Normal para Ptofesoras.
Al terminar Psta visita, durante la cual el
señor General Díaz se mostró altamente com·
placido de los adelantos alcanzados por los
alumnos de los distintos planteles, se efectuaron en el campo de maniobras algunas evol~ciones militares que presenció también el Primer Magistrado, y que fueron notables, así por
la precisión de los movimientos, como por la
regularidad observada en las marchas. Las
maniobras terminaron con unos ejercicios de
car¡a de fusil· y con dos descargas de salva

MR. A. E . S 'l'IL W ELL.

Ji:JERCICIOS: MII,ITARES,-UNA DESCARGA,

Además, el Sr. Stilwell e$tá. interesado E'n
algunas otra.s importantE's cm¡.,r~sas que operan en México, y las numerosas relaciones con
que cueu~a. t&gt;o los Estados Unidos, Je.han presentado en mái,, de una ocasión la oportunidad
de a lentará otros hombres de negocios para.
que inviertan sus capitales en nuestro país, sel!Uros de que encontrarán siempre en él las ga.·
rantías que proporciona un gobierno prog1·esista y honrado.
Actur.lmen~e el Sr. Stilwill! está trabajando
en la formación de una nueva. colonia urbana
que llevará el nombre de «Cuauhtemoc&gt; y cu:
yos terrenos están ya listos para. dar principio
d. la con11trucción delos edifü:iios.

�'EL MUNDO llUSTRADO

Toros

'

La Corrida á Benefitio de Mazzantini

Co~

una espléndida tarde, se efectu6 el dommgo 20 del actual la corrida que á su be·
neficio y para despedirse del pdblico de la capital, di6 D. Luis Mazzantini en la plaza «México&gt;.
A esta corrida, que ha sitlo la mejor de la
temporada, asisti6 el señor Presidente de la
Repdblica, obsequiando la especialísima invitaci6n que personalmente le hizo el notable

diestro español.
Con el señor General Díaz to.
.
ma.ron asiento en el palco de honor los señ
Ma~qués de Pra.t, Ministro de Espa!la; D~~e~
nac10 de la Torre y Mier y el Lic. Lorenzo E~zaga.
Ltaá nota s~fliente de la tarde fué la eapon nea ma~1 estación que el público que lle~aba lods tendidos tribut6 al Primer Magistra?cua.nt o se prese~t6 en el palco que se había
d 1spues o para recibirlo.

*
De la. corrida
.
. á que nos referimos , publicam~s ~arias rnstantáneas que representan los
pr1nc1pales lances.
UN TUMBO DE ''CHANITO.''

,

.

.

\lea ·Ud. a su Derecbau
Siempre que hablamos y tenemos nuestra vista fija á. det.erminado
lugar, habrán Uds. notado que lo hacemos mirando invariablemenie
hacia nuestra derecha. Es la ley natural. Tome cualquier día un
asiento en el ~aseo y se convencerá de ello. Encontrará el noventa y
cinco por ciento que inconscientemente voltean sua cabew siempre
á la derecha.
Cuando vaya á caballo por el Paseo con dirección hacia Chapultepec, vea ~ su derecha, allí está _

.::

., "ro r r r

~

Adelante de Cuauhtemoc, pasando la tercera Glorieta, á lo largo de
toda la hilera de eucaliptos y ligada por la antigua Calzada de la Teja, verá un gran terreno dotado con monumentos blancos que muy
pronto se pondrán para indicar las esquinas de las calles.
Dentro de muy pocas semanas verá un buen número de obreros
llevando sus herramientas para empezar el drenaje y colocar los tubos para el agua, y poco tiempo después se harán las calles con asMAZZANTlNI EN EL PRIMER TORO.

UN RASGO DE VALOR DE "BONARILLO"

falto.
No sea Ud. como uno de aquellos que les decía á sus amigos, hace
cinco afios, que los terrenos de:

ee adquirían por una canción. Siga el ejE}mplo de los demás y compre
sus lotes, obteniendo las ventajas de sus precios. Venga á nuestra
oficina, Primera de San Francisco, número 4, ó á la de nuestros Agentes Generales, Sres. Prevost &amp; Vail, Primera de San Francisco, número 8, y le daremos toda clase de informes, así como una lista de personas prominentes que han comprado lotes en esta COLONIA, &lt;londe
piensan edificar sus Casas-Palacios. Vea. á alguna de estas personas
que han comprado terrenos en

F1G. l. -Suave fidt1·0 verde, con una roseta
~sp3,_ñoh• de cinta de terciopelo sobre el lado
12qu1erdo. Dobleces de malina circuyen la
copa.

FIG. 2.-Esta bonita toca está hecha de esc!l'rolas de tul que alternan con cintas de terC)Opelo; lleva al borde un doble cordón de terciopelo negro.

FJG. 3.-Sombrero de tarde, con una pluma
de avestr1;1z colgando posteriormentP. La ci nta. &lt;le terc10pelo que forma los nudos le da un
aire de extremada delicadEza.
· '

B!lrnlz Pllra ¡ 08 muebles

Abrigos de luto para niñas de 14 años

(La publicación de eatoa modelos fut pedida por una fU8C1'itora,)

. La preparaci6n de cuya obtenc_16n vamos á hablar, se extiende
hgeramentE; sobre la madera con
un P-stropa¡o de lana, y después se
frot~ con otra tela de Ja misma. sustancia 6 de franela. Los al macenist~s d~ muPb le;~ de madera suelen
trnt111 ar de ro¡o el barniz; pero tal
color no embellece los objetos en
manera alguna.
Para componer el barniz que nos
ocupa, se emplean:
F.sencia de trementina 60 irramos
Cera amarilla ó blan~a, 30 id. ·
La cera se corta en pequeños tro1Os, Y se pone á ca.lentar á fuego
~~to con 111. trementina en una vaSlJ!L cualquiera; la mezcla se debe
ag1tarcon~tantemente, y cuando se
ha.ya fund~do la cera, se echa todo
en un tarro, que habrá de taparse
con pergamino.
·

Barniz para los pavlmPntos d; madera
6 ladrlllo

Cuando se desee encerar los suelos, se emplea el barniz descrito en
la siguiente fórmula, si aquéllos
son de color:
En cinco litros de agua se funden
al fuego 125 gra.mo~ de jabón, á los
c!lales se agrega.u 500 ae cera amar1lla, cortada en pedacitos. DPs•
pués de bien ca.lenta.do, se incorpo·
ran con esta. mezcla 60 gramos de
potasa. bl!J,nca, itgitánctolo todo sin
1nterrupc1ón. También se removerá el preparado de vez en cuando,
conforme vaya enfriándose, para
que la cera quede bien disuelta y
forme una especie de leche.
Este compuesto se extiende sobre
los entarimados, so deja secar, Y
se restrega después. Las dosis de
los componentes que hemos indicado, bastan para encerar unos 50
metros cuadra.dos de pavimento,

La Colooia CuaubternoC
y pregúntele por qué ha preferido este lugar á. otros numerosos que
hay en la ciudad; le dirá la razón y podrá inspirarse para comprar
el suyo.
Uno de los má.s prominentes negociantes mexicanos acaba de comprar lotes por valor de cincuenta y dos mil pesos en e1 f:tilwell Plaoe,
la semana pasada. No pagó má.s de diez mil pesos al contado, y el rest.o lo pagará en nueve años. ¿Cuánto llegarán á valer est.oe 1ot.es dentro de nueve años, si siguen aumentando en cada a.fio un diez por
ciento, como ha ido sucediendo du.ran+.e los últim81 nueve a.fí.oe que
han pasado?

�..

GRANDES ALMACENES DE

El Palacio de Hi·erro§ ··S. A.
Galle de S.an Bernardo

-

_ _ MtXIGO

Apartado número 26

Depa·rtamentos de Modas
GoilfecGiones .Y Tróu·s seoux
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Apreciables sei;oras:
Tenemos el honor de hacer conocer á Ustedes que hemos contratado una nueva modista para vestidos de Señoras, Primera de una de las casas de más importancia
de París.
El perfecto cono~imiento del Corte y buen gusto Parisiense de que ella está dotada,
nos permite garantiza~ la elegancia, perfecta ejecución y buen acabado del trabajo que
se nos confíe.
Esperamos nos concederán Ustedes la honra ·de visitar nuestro DEPARTAMERTO DE
MODAS, con la seguridad .de que su bien reconocido buen gusto quedará plenamente
satisfecho.
Atentamente á sus órdenes de Ud.,
afmos. attos. S. ~-

El Palacio de Hierro, S. A.

I

�DE

L UNDO LUSTltílDO

T

Alío XI.-Tomo Il.-Número 23.

MEXICO, DICIEMBRE 4 de 1904.

Subscrlpcl6n mensual forinea ..... $1.50
ldem
ldem en la Capital.. $ 1. 25

Dlmtor: Lic. RAFAEL REYES SPINDDLA.

81n1t1: LUIS REYES SPINDDU.

Secretario de Redacción: José Gdmez Urar1t.

Reglstrado como arttculo de segwid a et ase, en 3 de Noviembre
•
' 1894. Impreso en papel de la FAbrtca de San Rafael.
de

IL~§ ffJJA§ ~~;AiNID)IB§ Y MlIBJJ~~
§ [D ~u Il 1D) ~§ 1D) IB IL1\l ~ IB IP [U 1EILIl ~ ~

f3'7' .

1

1

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1

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,. .

Departamento de Generos de Lana para Vestidos

--

ULTIMAS NOVfDADtS Df INVURNO

1

Sin rival surtido en ~heviottes, Oibelines, Homes=
pum, Sergés, -Vicuña, Oranités, Astrakam,
Diagonales, Merinos, Nattis, Melaogés,
Satins, Molletons, Epinglés, Foulés,
Cachemiras, Vigoureux, etc.

'"

Franelas blancas, un color
y de fantasía; Paños de todas
clases; Cortes de paño medio confec=
nados; Chales de Franela, de Cachemira,
y Vicuña; Tápalos de abrigo, Fichús y Chales
de Estambre de todas clases y tamaños.

~

l

l

.

.

1~

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GUANTES Cabritilla y Suecia, calidad extra, dos, cuatro y seis botones,
colores blancos y negros.

EL PAR $1. 50. TRES PARES POR $4. OO.
Mandamos á vuelta de Correo todas las muestras que se nos pidan.
Remitimos, Franco de Porte, los pedidos mayores de $ 25.00 y cuyo valor no
exceda de 15 kilos.
__ Signortt, Honnorat y eompañía.
....

SR. 001'1 RAMON GORRAL,
Vicepresidente de la República para el período constitucional de 1901 á 1910

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>A. E. Stilwell</name>
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        <name>Ramón de Campoamor</name>
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                    <text>DE

L UNDO LUSTltílDO

T

Alío XI.-Tomo Il.-Número 23.

MEXICO, DICIEMBRE 4 de 1904.

Subscrlpcl6n mensual forinea ..... $1.50
ldem
ldem en la Capital.. $ 1. 25

Dlmtor: Lic. RAFAEL REYES SPINDDLA.

81n1t1: LUIS REYES SPINDDU.

Secretario de Redacción: José Gdmez Urar1t.

Reglstrado como arttculo de segwid a et ase, en 3 de Noviembre
•
' 1894. Impreso en papel de la FAbrtca de San Rafael.
de

IL~§ ffJJA§ ~~;AiNID)IB§ Y MlIBJJ~~
§ [D ~u Il 1D) ~§ 1D) IB IL1\l ~ IB IP [U 1EILIl ~ ~

f3'7' .

1

1

{

1

~-

,. .

Departamento de Generos de Lana para Vestidos

--

ULTIMAS NOVfDADtS Df INVURNO

1

Sin rival surtido en ~heviottes, Oibelines, Homes=
pum, Sergés, -Vicuña, Oranités, Astrakam,
Diagonales, Merinos, Nattis, Melaogés,
Satins, Molletons, Epinglés, Foulés,
Cachemiras, Vigoureux, etc.

'"

Franelas blancas, un color
y de fantasía; Paños de todas
clases; Cortes de paño medio confec=
nados; Chales de Franela, de Cachemira,
y Vicuña; Tápalos de abrigo, Fichús y Chales
de Estambre de todas clases y tamaños.

~

l

l

.

.

1~

,..

GUANTES Cabritilla y Suecia, calidad extra, dos, cuatro y seis botones,
colores blancos y negros.

EL PAR $1. 50. TRES PARES POR $4. OO.
Mandamos á vuelta de Correo todas las muestras que se nos pidan.
Remitimos, Franco de Porte, los pedidos mayores de $ 25.00 y cuyo valor no
exceda de 15 kilos.
__ Signortt, Honnorat y eompañía.
....

SR. 001'1 RAMON GORRAL,
Vicepresidente de la República para el período constitucional de 1901 á 1910

�EL MUNDO ILUST~ADO
~L MlTNDO llUSTAADO

Lfl surERSTIGION
L

ro en que hacer trepar sus lle.nas envolventes.
Más tarde, cuando envejecen,. les quedan todas las malas mañas, sin conserva.,· ninguno
de los encantos de la juventud; y de ahí esa
multitud de jamonas tímidas, coquetas de la.
superstición y ca.paces de inspirar miedo á los
mismos espantos.
Los supersticiosos por e.mor á Io maravilloso, son generalmente varones. En éstos la superstición es un sport y un dileta.ntismo. Encuentran, sin duda, que la. vida.es monótona y
rara., que no ofrece sino espectáculos ha.na.les
ni provoca sino emociones borrosa.s, sin relieve, sin colorido y sin intensida.d, como esa&lt;:1
grisallas que los pintores suelen borronear
cuando enea.rece la. pintura de aceite.
.Pa.ra. ha.cer más amena la existencia., accidenta.ria má9 y darle algo de color y de ca.lor,
se inscriben en la. masonería., deseosos de pe•
netrar secretos tanto menos penetre.bles cuan•
to que no existen, y llegan á sentir el ca.losfrío
de un tenor de encargo durante las pruebas oe
a.dmisión. A la vez se ha.cen presentar en casa.
lle un médium ó de una ídem, lo que puede ser
más emociona.nte, y se 5ntrege.n á las prácti•
cas espírite.s con especial fervor. Si vienen adivina.dores del pensamiento, acudtln como mosca.s y proponen cuestiones y problemas arduos:
-¿Qué está haciendo Pío X~
-¿Me saca.ré la. lotería.?
-¿Cómo se !lama. mi sobrino Nicolás?
Y vuetven•á su casa.estupefactos de los prodigios que ha.n presenciado.
-Figúren~e que le pregunté qué este.ríe. haciendo el Papa y me contestó: ~i duerme, ronca; ¿Me sacaré la. lotería.'/ y respondió: según
el nÚUlero que compres; lo del nombre de mi
sobrino no pudo dt:cir más que el de pila., por•
que ya. este.be. muy fatiga.do y porque dijo que
llli pregunte. no he.bfa sido completa..
Además de todo esto, leen á. Alle.n Ke.rdeck
y á Crookes, y á éste no le aprenden nada de
sus tubos ni de sus aplicaciones; pero si se
&amp;.similan toda su telepatía. y creen á pie juntillas en que con un esfuerzo de la voluntad se
puede inclinar del le.do que se quiera. el platillo de una balanza, y otras mil atrocidades de
ese jaez. Excusa.do 1:1s decir que consultan el
oráculo, echan las cartas, practican 1s. cábala y asisten á. todas las pedreas con que los
espíritus suelen obsequia.r á ciertos inquilinos
cándidos de casas destartaladas.
¡Lo que esta ele.se de gentes han visto en esa
v ida agitada, no es para contado! D. Juan Manuel las ha detenido una noche al salir de la
logia; otra noche, por los Angeles, oyeron un
grito desgarrador y vieron á una mujer vestiua de blanco que corría como huyendo de algún peligro; acudieron:
-¡Señora, señora, cálmese Ud. !¿Qué lepasa.? ¿en qué podemos servirla?
La. mujer, muda, seguía corrien'do; la a.lcanzaron,y al pretender sujetarla., volvió la cara:
era un~ ca.lavera; crujieron sus huesos: era un
esqueleto, y se desvaneció en la. atmósfera.
dando un Ja.y! lastimero.
Pero ·lo más curioso es lo del tesoro. En una
accesoria. de Tezontlale mata.ron á. un antiguo
ladrón de ca.minos retira.do del oficio. Desde
entonces el muerto venía. á rondar por el rulil•
bo prodl'ciendo espanto y poniendo en fuga á
todo el mundo. Un día uno de nuestros héroes
de la superstición fué y esperó al muerto y le
habló y el muerto le dijo que por allá por Sta.
Ana,en el corral de una ca.saque es empeño,él
(el muerto) había enterrado un tesoro. Nuestros héroes dieron parte y fueron con la policía. ¿Pero qué tanto ha que los gachupines del
empeño lo han de haber saca.do? Porque por
más que se escarbó, no se encontró ni tlaco.
Y así vamos en materia. de supersticiones;
los que las inventan ni siquiera se guiñan el
ojo unos á otros, como los antiguos augures;
en cambio, el públlco que los e.coge suele pasar las de Caín á . fuerza de miedos y e.prensiones.
Al fin y a.l cabo él se tiene la. culpa, porque
en materia. de superstición, como en tauromaquia., la mitad de la suerte la ha.ce el toro.

A superstición es hija. de la ignora.~cia..
Como la. ignorancia. es nochti, está. poblada de fantasmas y de apariciones, y surca.da. de fuegos fatuos y de l11ces fosforescentes.
Da la misma manera que en medio de las tinieblas los ojos creen vercibir contornos vagos y lineamientos indecisos, como de sombras en movimiento, que círculos lívidos giran
ante la. pupila. a.cbrcándose ó e.l5jándoije de
ella, que imágenes vaga.mente colo1·idi.s de los
objetos que s1:1 acaban de ver flotan en a.que)
océano negro; del mismo modo, para el espíritu sumido en la ignorancia, todo son fa.nte.s•
mas, e.par·iciones, fosforescencias y ve.gas
imágenes, d_eformadas y descoloridas, de la
realidad.
.
En la superstición, como en el sueño, la. ficción y la realidad, la fantasía. y la observación, la. razón y el desvarío, se mezclan, se
confunden, i;e unifica.o y se deforman unas á
otras; y es ~ue el sueño es á !a vez padre y
engendro de tinieblas, como lo es la superstición.
.P-,ro así como después de una pesadilla., y
ya en plena vigilia., persisten no sólo las congojas y las angustias que produjo, sino también y por cietto tiempo, las sensaciones .Y las
imáge!les que la a.compaña.o, con la superstición suceae que sobrevive á la ignorancia.,
que es su origen principal, y dura y se prolonga. en pleno período de ilustración.
Uno de mis amigos, gran orador, gran escritor, inteligente é ioijtruíd.o como pocos y
despreocupa.uo y DESCAMISADO como ninguno,
no bien ve tres luces encen'1ida.s en un cuarto,
ó enciende otra. ó a.paga. alguna de las tres,
porque la Trinidad, que en Religión es un
misterio, en alumbrado es un pésimo augurio.
Entre las personas ilustradas persisten aún
la.s supersticiones de la roe.ripcsa. negra, de los
trece comensales, del martes, del día trece y
otros más, y en plena civilización y en el siglo de las luces se ha. visto, y se ve, poner la.
escoba. tras de la puerta para que se retirlln
los importunos, tocar las jorobas de los contrahechos para a.traer se la felicidad, leva.otar
del polvo y de algo peor las herraduras que
dejan regadas las bestias, porque son portebonheur, y colgarse dijes, jetatores, te.lism¡i.nes, y otras zarandajas para conjurar el mal
ó procurarse el bien.
¿Por qué esta. persistencia. de la. superstición, después de disipada. la ignorancia? La
llorona no se pasea á medio día por plateros
y San Francisco; los muertos no se.len de su
tumba sii.o á la hora regla.menta.ria. de media noche; los duendes son nocturnos como los
murciélagos y los buhos; la aurora hace cesar
el aquelarre: ¿por·qué, pues, la superstición ha
de subsistir eu la plena luz .de la inteligencia
y del saber?
Por d-o s razones : por coquetería., en unas
gentes, y en las más por a.mor á lo maravilloso, á lo emocional, á lo impresionista..
Por coquetería: he.y personas que gustan de
no ser como todo el mundo, de ofrecer á la
meditación de sus amigos, pe.rientes y personas de estimación, lados misteriosos de su
ser, rincones obscuros de su conducta tentadores para. la curiosidad de los demás, episodios de su vida anómalos, singulares, sorprendentes, inexplicables·pe.ra ellos mismos y
pal'&amp; los demás.
Estos ta.les son telepáticos que sueña.o una
noc~e que un a.migo ó pe.riente se les ha muerto á diez mil leguas de distancia, y que al tercero día. reciben el cablegrama. corroborativo
del suceso.
-Yo nada afirmo ni niego-agregan después
. de contar el hecho,-ni quito ni pongo rey . Les
cuento lo que me pasó y santas pascuas; allá
los sabios que expliquen el fenómeno.
Y naturalmente brotan de las adoquines los
sabios capáces de explicarlo todo con la creaDR. M. FLORES.
ción del substantivo «Telepatía&gt;, tan poco in•
teligible como el fenómeno.
•
Entre estos coquetos, se cuenta.o, natural~~
mente, una mayoría de mujeres, y lo que es
peor, una. nQ desprecie.ble -,,:antidad ·de señoras mayores.
~q uélla.s llevan sus supersticiónes,como sus
sortijas ó sus dijes, por vía de adorno ó de
bu~n parecer; éstas las llevr.n, como sus postizos 1 sus vendajes, para provocar si!DP.atis. y
L cielo es un Proteo maravilloso; ya en
l~st1ma., Y unas Y otras p9:re. producir 1~preanteriores épocas los líricos de nuestra.
sión, para lla.m!Lr la. atenc1ó~, p~ra. grao3ee.rpatria. habían dedicado á la fantasmagoría. cese las prefer~nc1a.s de su e.udltorw. .
leste sus raptos de inspiración más sonoros, y
En efecto,. ..,puede darse ~ada más rnterese.nhabían a:gotado el voca.b1dario encomiástico
te que un3: Joven superstic;osa. .que todo lo teditirámbico. El cielo,que pesa sobre el espírit~
me, que vive en perpe~ua rnqmetud y que pahuma.no vivo lo mismo que una losa funeral sorece ree;la~~r a.s1ste_nc1&amp;, compe.ñí!l! defensa y
bre el cuerpo muerto, tiene coqueterías felinas
proteCC!Ótl :. ..,Qué me¡_or que tra.nq_1!_1l!_z~rla~_que ___y absurdos femeninos, cuando extiende el cerúba.la.dronea.r Y darse humos de valiente con
leo manto bajo el signo tropical propicio á la.
ella, que ofrecérsele como e~cudo y como proMadre Naturaleza.
tector? De a.~í que 11!-s muJeres propendan á
El cielo ha. sido en nuestro valle un etérno
aparecer tím1_das, dehcada.s, enfermizas, ~exiinspirador; á la luz roja de los crepúsculos
bles como e_l Junco, trémulas ~omo la h?J.a. de
vespertinos, las nubes sonámbulas adquieren
otoño, ateridas de frío Y de miedo Y. sohc1te.nrelieve y se transforman en monstruos apoca.do rodrigón en que apoyar su debihdad y mulípticos, que riñen descomunal batalla., en la

NOTAS METROPOLITANAS

E

gloriosa. presencia. del sol, que se duerme ·lentamente; en las madruga.das soñolientas y frías
del invierno, el Cielo se desmaya. en un lila
deslava.do, hasta que el relicario flor al de la
aurora abre al sol los derroteros diurnos · por
la noche, cuando la. Luna desvelada y a~émice. surge envuelta en los cándidos linos siderales, el Cielo cobra tersuras de lámina. metálica.
de fría. lámina. gris de acero pulido, en cuy~
superficie perfora el Infinito los infinitos puntos estelares.
Y cada día. el cambio es más notable, y más
mara.villa.; las estaciones ejercen su influjo
misterioso sobre nosotros, por intermedio del
Cielo, en el que demuostran toda su pompa
aristocrática. el Otoño y la Prima.vera, y cuaja
todas sus lágrimas el Invierno y arde todas
sus luminarias el Verano.

ahora nos azotan. ttn11. nublaz6n enma.ra.fl11,d11,
ha cubierto la ciudad con una gran cúpula que
parece un paño gris agitado por la fría. ~ano
del viento. Como quedan aún muchas flores en
los tallos, el anacronismo de esta asociación
pr oduce ~ierto des~quilibrio ver tiginoso y aumenta, s1 cabe, el mtenso frío que sopla desde
las erguidas cumbres de los volcanes tradicionales.
Tiene el cielo analogías extra.ñas y similitudes con el alma. humana: el eterno frío predispone á la eterna tristeza.. Llueve llueve llueve interminablemente. . . .
'
'

.

ANTENOR LE.;;CANO

OPIMAS MIESES

***

Nos vamos "europeizando." Hace algunos
lustros, nuestras estaciones eran más americanas que normales, más hermosas que justas;
apenas si se podía. hacer un distingo entre la
estación húmeda y molesta que reinaba. en los
meses calurosos del año, y la estación seca,
nunca. suficientemente fría. para merecer el nombre de invierno. Cuando las últimas nubes había.o terminado su peregrinación anual por el
cielo del Valle, las estrellas adquirían un lustre milagroso, parpadeando intensamente en el
azul cobalto del cielo nocturno; las frescas
madrugadas invernales comenzaban desde el
día siguiente á la. última tarde lluviosa, y se
prolongaban, como un collar de perlas orienta.les, hasta. los primeros días de la Prima.vera,
en los cuales el retoño se aprestaba á reventar
en una lujuria. floral complicada y exuberante.
Pero hoy, como si una sanción celeste viniera. á corroborar nuestros deseos de progreso,
el otoño se ha. constituído, robando días hermosos al V a.lle y adelantando una estación futura. La. llu vía, fría, tenaz, constante, triste como un pensamiento humano,abruma el antiguo
esplendor tranquilo del cielo; se pierden las
montañas tutelares en una bruma. de ensueño,
muy leja.na., muy honda, y pasan por el siniestro asfalto metropolitano las figuras friolentas, inclinadas hacia el suelo, en actitudes forzadas, como si sobre sus espaldas pesar a materialmente el profundo gris celeste.
La. noche se despoja. de todas sus galas; deja
su gasa. y sus estrellas; pierde en fulgores lo
que gana en tenebrosidades; transforma el altísimo cielo; deshace el encanto de los horizontes divinamente imprecisos, y a.paga en parpadeos lamentables los focos eléctricos leja.nos.
El espectáculo es nuevo, hasta para los más
viejos metropolitanos; si en lo sucesivo hemos
de tener un otoño real, precursor de un crudelísimo invierno, nos habremos europeizado
hasta. en este sentido.

LA

tierr3: h~rida._pa.rece gemir bajo la ancha. hoJa v1ctor10sa. que se hunde en su entraña. El arado se abre camino haciendo á un
lado la maleza. segada el día antes. En lo alto
del carro de hierro va el conductor.
Atrás, siguiendo el surco, la mano ágil del
sembrador arroja la. semilla como una lluvia.
de oro. Se abre la mano y el grano de trigo
cae para ser cubierto después por el humus fecundante.
Hay mucha luz en el aire. La atmósfera. tien~ una traspa1·encia de cristal de roca. En los
OJOS de los labra.dores hay triunfo y alborozo.
Cruzan c3:ntando el himno de la. vida bajo la
gran gloria del s&lt;;&gt;l. Son los altivos conquista.dores, los soberbios heraldos del porvenir que
á su paso van dejando incubado el desierto.
La naturaleza habla entonces al alma del
hombre. Ha.y cantos de esperanzas y de júbilos, que parecen descender de lo alto envueltos
en_ondas mus~cales de misterio; y el semblante
~e los traba.¡adores se ilumina adquiriendo
tmtes de aurora. Tienen la visión de la cosecha.
Ante sus miradas surge el campo florecido
la espiga abundante, fecundada. por los rayo~
del gran luminoso que les dora la frente llenándoles el alma de calor yfuerzas nuevas.
Por eso la alegria les reboza en el rostro. El
músculo enérgico y la. paz interior revelada en
sus fisonomias,dicen que el cuerpo está sano y
el alma contenta..
_¡Es? es vida! Así puede desafiarse el porvem r sm temores y sm debilidades. No pueden
tenerlas, ellos, los bravos y serenos lucha.do~s que á su paso van dejando incubado el desierto. No pueden tenerlas los que aman la vi-

Nuestro Número de Año Nuevo

d11, P~r la vida misma., por los encantos que
ella tiene en sí, y que la t ierra, buena y generosa hmadre, les ofrece devolviéndoles el germen echo planta vigorosa. en su vientre proficuo.
Llevan sol en el alma y por eso la amargura
no nubla nunca las frentes de esos bravos y se•
r_enos luchadores, de anchos pechos y mirada
Bbre, cuyas existencias se desenvuelven arrulladas P~r los cantos de la grande y fuerte, be~ Y sabia, amante y siempre joven y robust a.
D10sa.
La a legría tiene vida germinativa en sus corazones, donde se abre como en las ramas la
flor.
L a. esper:anza es, para ellos, la brega del día..
El1a constituye el futuro.
El fruto de la. mañana podrá ser arrebatado
por el torbell~o. ¡Qué. importa! ¡Quién piensa
en_ eso! La semilla. ha sido arrojada y el árbol,
toz3:no Y fuerte, volverá á erguirse desafiando
as iras del cielo. La. simiente no sucumbe la.
raíz queda en la tierra y el retoño suele br~ta.r
con más empuje, con más poderosa fuerza.
Eso_ puede leerse en los semblantes de los
traba¡adores que abren el surco y arrojan el
~rano de trigo como lluvia de oro sobre el taJO anhelante hecho en la tierra virgen.
ALBERTO GHIRALDO.

o
IRAS SAGRADAS
H!3-Y en el fondo del tormento humano
ansias que vibran en feroz latido
Y en la. plegaria. de un ideal menÚdo
al cielo acuden implorando en va.no!
Pero hay también rencores de gusano
que se yergue del cieno en que ha caído
Y I a venganza. brilla en el gemido
'
cual siniestro fulgor en el pantano.
Que en esas almas que el destino azota
con el dolor-¡sangrienta. disciplina.la.! fin el odio en llllma.ra.das brota;
como una tempestad que se ilumina.
cuando en las grietas de la bruma rota
surge vibrante el rayo que fulmina!
CLARO ÜOSCORO.

OTRO CONCURSO
Está ya en prensa el número especial de Navidad y Año Nuevo, que
hemos venido preparando con , toda
anticipación, y que comenzará á circular en la última semana de Diciembre.
La edición, hecha en magnífico papel Couché, estará impresa á colores
y contendrá, además de los cuentos
premiados en concurso, diversos artículos y poesías de literatos distinguidos y dos primorosas obras musicales: un ccWals Lento,» inédito, del
maestro Jordá, y una ccGavota)J de
R. BarteJ, muy en boga en París y desconocida todavía en México. En el
mismo número se publicará también
una serie de interesantes artículos en
que se describen, por escritores not~bles, las fiestas de Navidad que se celebran en diferentes países de la tierra. La parte artística ha sido encomendada á nuestros más hábiles dibujantes.
***
Tenemos ya en estudio algunas mejoras y reformas de importancia que
implantaremos en este semanario á
partir de enero de 1905, deseosos de
corresponder de esta manera á la buena aceptación que nuestros trabajos
han tenido en el público. Próximamente daremos á conocer las bases de
un nuevo concurso muy interesante
para todos los subscriptores.

*
**
Por las calles de la. ciudad cruzan los alegres
grupos que forman la. población flotante:_han
venido de muy lejos, aprovechando las ~1scutiblesfranqueza.s de una empresa ferrocarriler a.,
á presenciar las fiestas pre~idenciale~, á ver en
México las grandes proceswnes cívicas, á ser
quizá víctimas de tima.dores y rateros, á pe.s8:r
ºtodo el lento Vía Crucis que la hostilidad c1tadina impone á los recién llegados.
.
Me imagino el espectáculo: en las avemda.s
estrechas vuelca la ciudad todos sus habitantes. Las viviendas de los barrios se vacían en
un formidable éxodo. En las aceras blancas se
aprietan y molestan desde el anciano temb!o•
roso, en cuyos ojos -t urbios se enciende súbito
una. chispa de entusiasmo al ver pasar lastropas, y que camina lentamente apoyado en un
bastón y en una esperanza; desde la nií!,a anémica, de grandes ojos perversamente moce?·
tes, que pregonan la inevitable ley _de her encia
y ·manifiestan los estragos del atavismo; desde
el chicuelo desharrapado y flacucho que due~ á
hoy en cualquier rincón de la ciudad y _ro~rir
en cualquier presidio, hasta el charro cmt1la.n·
te lleno de admiraciones infan.tiles y de bor·
d~dos áureos, en cuyos ojos, prolong9:dos
por la. atención, parece se fijan para s1em·
pre los nunca vistos espectáculos; ha.st9: el
hijo de la gleba. que surge de un apar tado ID·
fiemo y conserva en sus ojos sanguíneos el
intenso pasmo de la luz, todos, en heterogénea
mezcla, se codean y aprietan en las aceras.
A lo lejos rasga el murmullo el sordo t?que
de atención prolonga.do en una gran_ que}&amp;, {
comienza. el desfile: como en un vértigo s1mu •
táneo pasan y pasan los hombres; pasan las
músicas dando al aire el estruendo de sus
·
en. los
bronces;' pasan los carros a 1egóricos,
as
cuales se sostienen las figuras emblemát1
en un equilibrio dudoso; pasan Y pasa.i:i ~
grupos, desbordándose como en una crecien
formidable las aguas de un río.

1

*

**
.
T a.do
Por desgracia. el cielo nos ha. hosti ~z do
rencorosamente, seman,as enteras, d~slucien á,
los festej.os y obligando á los orga.n1zador esa.taplaza.rlos para cuando la. intemp~rancia ue
mosférica calme y se a.plaquen los vientos 4

LAS FIESTAS PRESIDENCIALES.-LA ILUMINACIÓN DE CATEDRAL.

�!t itUNDO ItUST:ítADO

OTRAS VIDAS
IV

ta a\ltntura de Don Pascual

E

N aquellos tiempos, que vieron minad·
miento y mi infancia, con lo cual dicho
está qut1 no vieron gra.n cosa, el Occidente úel país andaba muy revut1lto,
con especialidad el que hoy se llama 'l'erritorio de Tepic, disputa.úo sin tregua por los federa.les y los &lt;lozadeños&gt; y niao de inquietos
caciques que tenían á todo el mundo con él Jesús en la boca. A ca.da momento una irrupcuón
repentioa. de indios ponía. el pánico en los co·
razones y las gent e11 pacífictt.s,a.l grito de &lt;ahí
vienen&gt;,' con una agiliuad y a hab1Lua.J á _fueua
de ejercita.da., echaban mano ae lo meJorcno
que tenían: a.ihajas, sedas, recuerdos de familia. lo metían en los viejos baúles de alcanfor
cubiertos de cuero, orna.ao éste con intrincados
follajes 1 y clavetea.dos de cobre, y lo enviaban
á los co nsula.dos ó al cur a.to. Pasa.do el' s usto,
ca.si todo permanecía empacado por miedo á
l as subsecuentes sorpresas, y aquellos ba.úl11s
viaja.bao cu11ondo menos cuaMo v~ces al wtis.
L as familias mismas solían rtifug1arse en los
cons ulados y recuerdo que el a.lewán, qu., era
el preferido como asilo y que estaba. insta.la.u o
en un ca.serón céntrico, solía a.l b11rga.r hasL11,
ve inte familias, que se la p11,s11,ban ahi Jo mejor
que podían. Mientras se 11,veriguaba si la ciud ad quedaba. por (?or ona ó ¡,01· Loza.da, las
familias bailaban, JUi'&amp;ban Juegos de prendas
y tenían serena.ta los jueves y los domingos,
sí señor,. porque 110 fal taba. quien arregla.se
u~a. música para amenizar los ocios de los refugia.dos, en et gran patio, conver tido en pariá n gracias álos,vendedores ambulantes. ¡Oh!
os a;eguro que no se fastidiaba. uno en los con•
sul a.dos .... Para. los muchachos, aquella situación era. ideal. En cuanto que una voz de a.lar·
ma g ritaba.: cAhí vienen.&gt; -grito a l que ha.cía
coro el estruendo de las puertas de las tiendas
q ue se cerraban, el maestro los despachaba. á
s us ca.sa.s,y mientras se ponía en limpio si vencían los tirios ó los t royanos,no habla escuela..
Pero no par aba ahí todo: á la primera alarma,
l as fruter as del port al echaban á correr desesperada.mente, llevándose en su precipitación
la fruta que podían: el resto era para los escolapios a trevidos. Figúrense Uds. si aquel
estado de cosas no sería la beatitud suprema
para ellos~ •.•.
Espect áculos fa.milia.rísimos de tan ven·
t urosos tiempos de préstamos forzosos, eran
los a.saltos á las casas particulares y a.un los
b.omba.rdeos de los zaguanes, cuando los ha.bi·
tantas se resistían á entregar sus caballos; y
previendo esto,fortifica.ba. todo bicho viviente
s us portones, a.tra.ncándolos con cuanto palo
h abía en el corral y robusteciendo su resistencia. con sacos de arroz,en que se embotaban las
b al a s de los cañones.
No a.c~ba.ba.con est o la táctica: el jefe de la
casa, ..:on sus mozos, al primAr grito de alarma
trepaba. á lo que pomposa.mente llamaban &lt;las
alturas&gt;, es decir á l a. azotea, 6 se congregaba.
con los principales vecinos en la torre de la
parroquia., concertándose con ellos par a defender el centro de la ciudad.
¡ Ah! los q ue no alcanza.ron tiempos ta.les y
viajan a.hora en Pullman, y almuerzan en reata.ura.nts alumbrados por luz eléctrica. y sólo
ven como en panor ama. las asperezas de l a s
monta.iia.s quti la. máquina perfora y ladea , no
p ueden darse cuent&amp;. de lo que fueron aquellos tiempos
cen que Rocha. ya andaba por el mundo
y y a no eran de chispa los fusiles .... &gt;

Pero donde el romanticismo del bandida.je
llegaba al colmo del encaoto,era. en el ca.mino
de Tapie á Gua.dala.jara., digno de usurpar la
fama de Sierra Morena, t!e los Ba.Ikanes, de
S icilia. y de Córcega., con Ma.ffia. y todo. Había
y hay en este ca.mtoo un monte, denomina.do de
ios Cuartos, no sé por qué (acaso porque en él
hacían cuartos á los viajeros) ,Y sin excepció n,
en ca.da viaje, á eso de la. media.nía. del monte,
en medio det silencio interr umpido sólo por el
a nsioso rechinar dA la diligencia , .se oía este
grito ya fa.miliar á todo el mundo: &lt;Alto y
a.zorríllense&gt; .. . . Inmediata.mente los cocheros
obedecían; el sota saltaba. del pescante, abría
l as portezuelas del coche y ha.cía á los bandi •
dos u n signo que indicaba. que podían comen·
zar á desvalijará los señores pasajeros. Est os, por su parte, resigna.dos ya de antemano
al despojo, se habían ido quitando los trajes
hasta quedar en ropas menores, que era lo que
regularmente se les dejaba.;.ha.bían dado, para
que l as escondiese en las medias, sus a lhajas
al cura, si había alguno en el coche, lo cual
era. magna fortuna, y se a.zorrilla.ban humildemente, esperando con estoicismo el fin de la.
a.ventura para continuar el ca.mino. Los bandidos, después de abrir los baúles de la ~a.gay
t om11,r-lo,que·creta.o:-conveníente-,después de dejar en ca.misa á los viajeros, besaban la mano

al cura., le pedían su ben&lt;l.ici6n y se internaban
en e l monte silbando tal ó cual cancio ncilla. de
actualidad, entre otras aquella que decía:
-Isa.bel, ¿eres hombre?
-No, seño1·, soy mujer;
Pero tengo valor
De morir ó vencer . ...
Generalmente, en lo qu&lt;1 he contado paraba
todo lo del a.salto; pero á veces la cosa se
complicaba., especialmente cuando los federa.les fusilaban á cinco ó seis bandidos loza.daños, y éstos eran en general objeto de rigurosas
persecuciones. Entonces las represalias ejercidas llegaban á los más grandes horrores:
las mujeres, en presencia de ~us maridos ata.dos á los árboles, eran violada.a por aquella
canalla; los hombres eran mutila.dos, martirizados, y morían oyendo los insultos más soeces. En una de estas temporadas ~e represalias

EL MUNDO ILUSTRADO
con t ímida voz un pobre chiquillo q ue temblaba. repega.do á su padre.
-¿Adonde? Iá trona.r les!-respondió bruscamente el ca.pitán,-pa.ra.que no nos denuncien y
para que nos paguen las vidas de ésos (y señalaba á los &amp;_horcados). El chiquillo se echó
á llorar, gra.nJeándose así un puntapié de uno
de los bandidos, quien le dijo: &lt;Sea hombrecito&gt;. Don Pascual- hay que decirlo en su abono-no había desplegado los labios y marchaba. altivo. adusto y grave en apariencia aun,
que en realidad tenía. un t er r or de tod~a ¡08
diablos . . .. Por lo demás, los conti nuos azares
de aquellos tiempos, el perpetuo codeo con la

\\

comienza. mi sucedido, héroe del cual fué Don
Pascual Buendía, pe;-sona. especia.lísima. á
quien voy á presentar á mis lectores.
Don Pascual Buendía, comerciante de la cabecera. del séptimo Cantón, era.,sobre todo, una
persona formal, de una seriedad proverbial en
toda la comarca., donde lo mismo se decía:
&lt;Hasta que llovió en Sayula.&gt; que &lt;Hasta que
se rió Don Pascual&gt;.
Como á Jesucristo, según l a tradición roma- •
na, cja.más se le vió reír&gt;, aunque tampoco se
le vió llorar. ll:ra de pa.1o y de buen palo. En
la ciudad había desempeñado cargos impor- •
tantas: había sido Juez de lo Civil y hasta
Presidente del Ayuntamiento, va.rías veces.
Se pintaba. el bigote y usaba bastón de éba•
no con amatista, cosas que acrecían extra.ordinaria.mente su importancia.. Tenía tienda de
ropa, carretela., casa propia y otras cosas que
lo ha.cían más serio y respeta.ble aún .. . Bueno,
pues este Don Pascual tuvo que hacer en aquellos días un viaje á Gua.da.la.jara., y comprendiendo lo aleatorio de su seguridad en el ca•
mino, especialmente en e l Monte de los Cuartos, llevó consigo la menor cantidad de equipaje posible. En el Monte de los Cuartos
aguardaba., en efecto, una cuadrilla de la peor
la.ya que pueda verse y que, por desgracia.,
acababa. de ser muy dura.mente escarmentada. por los federa.les, quienes colgaron á var ios bandidos. La noche había. cerrado por
completo, una noche diáfana. y tranquila., toda
temblorosa de astros. De los árboles pendían
aquí y ahí, los cadáveres de los a.horcados recientemente, proyectando sobre la tierra su
sombra móvil y absurda., los odiosos ahorcados, q ue según voz de la gente del monte, &lt;chiflan&gt; con el viento I
El ca.zorríllense&gt; vibró en aquella ocasión
con más solemnidad que de costumbre. La diligencia se detuvo, y á la rojiza y crepitante
luz de las teas, los bandidos empezaron á apodera.rse,sin abrirlos siquiera.,de todos los baúles de la zaga y á c:i.rga.r con ellos algunas
mulas que traían y que á medida que se les
completaba. la ca.1·ga., eran internadas en el
cerro. Cuando hubieron concluido esta. faena
en medio del silencio angustioso y lleno de
presentimientos de los viajeros (hombres todos), el capitán dijo á éstos brevemente: «Siganme&gt;,y antes de que los malaventurados pensaran en hacer resistencia, fueron ligados de
manos y empujados ha.oía el monte.
-¡A dónde nos llevan! se atrevió á preguntar

muerte, habían a.costumbra.do de tal modo á
todo el mundo á las eventualidades trágicas,
que era frecuente ver á dos pasa jeros a.yudán·
dose con toda ca.lma.áhien mori r ,mientras marchaban hacia el para.je donde temían ser fusilados.
L lega.dos á un claro del monte, distante como un kilómetro del camino real, el capi&amp;án
se instaló tranquila.mente sobre un baúl, dispuesto á divertirse; ordenó que los pasajeros
fuera.o sucesivamente ata.dos á un tronco de ár·
bol corpulento, que limitaba el c laro, y fusilados uno á uno. Luego pidió aguardiente, que
le a.larga.ron en un bule, y bebió asaz. La es•
cena. era pintoresca. en extremo, como hubiera
dicho una Miss excursionista, de esas que se
perecen por las aventuras y q ue en vano las
buscan a.hora en estti México, q ue va perdiendo
su carácter romántico. Cuatro bandidos con
hachones alumbraban el claro. Pegada. al
tronco del árbol estaba la primera. víctima., á
quien el capitán había ordenado ofreciesen un
trago. de &lt;revienta.tripas&gt; e pa dar le ánimo&gt;;en
rededol', los on·os infelices que es peraban su
turno ligados y a.mordaza.dos,y frente al árbol
cinco pelados que examinaban sus fusile&amp; antes de proceder á la ejecmción.
E l primer disparo sonó, prolongando i.us
ecos en la infinita calma de la noche.y el infeliz ejecuta.do se desplomó á medias, con un ge•
mido, quedando detenido por las cuerdas que
Jo ligaban al tronco. A la descarga siguió un
grito de horror, el del niño de ma rras, grito
que le va.lió la mu erte inmediata , pues el capitán ordenó:
- Ahora este mocoso, para que no haga. es•
cándalo.

....... ........ ......... .·.......................

Don Pascual esperaba. su turno, no por cier•
to con 1a a.lti vez de un roma.no de los buenos
tiempos; tenía miedo, un miedo atroz, que ha·
bía ido creciendo con el espectáculo de aquella.
carnicería. espantosa. .... Sí, tenía miedo (¿no
elita.ba. acaso en su derecho?), y si á duras pe·
nas lo ocultaba., era porque no quería que los
otros lo notasen, los otros que cmorían comv
los hombres&gt;, pero que, á pesar de est~, teuían
miedo también. Ma s ca.da nuevo testigo que
desaparecía. se hubiera. dicho que le dejab~/i
miedo, de tal suerte que cuando desapareci
último, don Pascual se quedó con el miedo e
todos . ...
d¡
Sólo una vieja. esperanza lo alentaba., la 8

d

rescate. por el cual pensaba ofrecer una fuerte
suma llegado el momPnto supremo .. . .
-Ahor a le toca á Ud • amigo, dijo el capitán que ya estaba algo chispo; venga antes á.
qu¡ yo le dé un trago, epa&gt; que no diga que
soy mala gente; á ver, que le quiten la mordaza..
Así lo hicieron,y Don Pascual se a.cercó más
muerto que vivo al jefe, que le alargaba. el
bule.
-· Don Pascual! excla mó éste al verle de
cerc'a . con movi miento de sorpresa; pero si es
Don Pascual B uendía. el rte Tepic, el hijo de
don Alejo, de mi protector ....
-¡A ver, desamárrenlo luego! añadió dirigiéndose á su gente, ¡es don Pascual , el hijo
de mi protector!
Don Pascual sintió que el alma le volvía al
almario y hasta ganas le dieron de besar a l
capitán. Afortunadamente, en aquel momento
crítico se acordó de que bahía sido Juez de
Paz, P residente del Ayuntamiento. etc. , y de
que su serenidad era pro verbial en Tepic, y se
contuvo. Pero no cabía en toda. su pomposa
personalidad de placer;porque de segurc,,aquello q uería decir que no lo mataban!
- Sí, señor, siguió diciendo el ba~dido. Su
padre de Ud. me sacó una vez ele la cárcel, me
salvó la vidll., porque iban á fusilarme, y me
dió dinero. Le debo muchos setvicios y valeduras y yo seré lo que Ud. quiera, pero á a ura.decido ni Dios me gana, y por eso no lo ~a.to
á Ud. Venga á. beber otro trago, ándele.
Don Pascual , que ya babia recobrado la noción de su re·s peta.bilidad, apartó el bule di-·
ciando con cierto melindre:-No bebe aguardiente. Yo sólo tomo vino de mesa . . ..
-¡Con mil del. ... rugió entonces el Capitán
echando al aire un expresivo terno, no se le
vaya á ampollar la boca hi. ... de (aquí otro
terno). ¡Conque me hace menos!
- Es que me irrita el aguardiente . .. .
-Pues más Je irrit11.rán las balas .... 1 aquí
otro terno). A ver tú, Melquia.des, que a.marren
á este delicado en el árbol y &lt;:¡ue le truenen.
Don Pascual, olvidando su dignidad, se
echó á los pies del bandido suplicando:
- ¡No me mate, beberéloqueVd. quiera!. . ..
- Es claro que beberá ( .... ) , y no sólo bebe
rá, sino que bailará ( .... ), aulló el capitán, que
ya estaba ebrio. A ver, vaya pensando qué we
baila, y pronto, que tengo prisa.
- Don Pascu:i.l s intió que se sublevaba. en él
todo el orgullo de su &lt;posición soci al;&gt; pero
ya. no se atrevió á resistir. En los ojos del
bandido había algo tan amenazador, q ue hubier a sido una temeridad contrariarlo.
- ¿Qué quiere Vd. que baile? suspiró Don
Pascual.
-c¡El Palomo!&gt; gritó el capitán.
Y Don Pascual se puso á silbar y á bailar
cEl P alomo&gt; . ...
Aseguro á Vds. que el espectáculo no tenía
par por lo a.bsurclo.
Don Pascual, en medio de aquella. banda de
fora jidos, en ropas menores (con calcetines
blancos), rodea.do de los cadáveres de s us com·
paí'leros y á la luz de las fogatas rojizas, bailaba con · la gracia y el primor de un oso de
feria . . ..

El ca pitán se divertía de lo lindo, y sus carcajadas, dignas de un dios de la Ilíada., resonaban eo el bosque dormido.
Terminado el baile, se imponía el canto.
-A ver, Don Pascual, gritó el capitán, una
cancioncita. ....
Don Pascual, lleno de vergüenza., se enjugaba. en un rinc ón el rostro con el dorso de la
mano, único pañuelo q ue le habían deja.do los
salteadores ....
-Pero si no tengo voz . .. si r,o sé cantar ...
-&lt;Masque&gt; . . . . replicó el capitán brevemente.
Don Pascual comprendió que tampoco en
es~a. vez era oportuno hacer objeciones y se limitó á preguntar con voz dolorida.:
-¿Qué quiere Vd. que cante?
-&lt;Las Amapolas&gt;.
.Y Don Pascua l, con las inflexiones a.rmon1osa.s que puede tener un tambor y la afinación de un,¡, cornet a de barro, cantó en un d!'·
solado falsete que lo hacía deliciosamente cómico:
Ama.polita.s moradas
de los llanos de Tepic,
si no están ena.moraÍl.a.s,
enamórense de mí. . ..
Una. salva de a.pl ausos premió este nuevo y
&lt;gracioso&gt; esfuerzo , después de lo c ual el ca pitán q uiso que Don P a scual &lt;echara maromas&gt;, y en seguida que hiciese el apache, y luego que bailase aún y torna.se y retorna.se á.
ballar, hasta que c ansa.do de la diversión y
&lt;pe. _g.ue todo&amp; vieran que era agradecido con
el h110 de su bienhechor&gt;, ordenó que trepa.sen
á. Don Pascual á un ca ba llo, y a.sí, en ropas
menores y con los o jos venda dos, lo llevasen
~l ca.mino real, á n nas dos leguas de aquel sitio, Y lo dejasen li':ire.
_Así se hizo y la víctima fué 11ba.ndonada al
Ple de un mezquite, donde más tarde lo encontraron unos arrieros.
Una. leve claridad empezaba á teí'lir el cielo
de nácar; á cierta distancia. se perfilaba. lama•• •ombria del monte, como una. pesadilla. le·

ARCO LEVANTADO EN HONOR DEL SR. VICEPRESIDENTE DE LA REPÚBLICA , EN IMURTS (S ONORA).

ja_na, y Don ~a~cual, restre¡?ándose los ojos,
mi raba. el paisa.Je y Sil palpaba. los miernb, os.
temblorosos con el frío de la maílana, como el
que vuelve de la l_ocura y sintiendo vagamente que algo mu.v importante de su personalidad había muerto aquella noche, con sus comp!lfleros, al pie del árbol-pa.Ubulo: su presti•
g io y su respetabilidad
¿Cómo se supü la escena en la ciudad? Dios
lo sabe. El ca.so es que de11de entonces, Don
Pascual cargó y ha de cargar aún, si es que
no se lo ha comido la tierra, con un sobrenom•
breó alias que le ha. escocido siempre: &lt;San
Pascual Bailón&gt; . ...

En las est~ciones y ciu~ades II! ás importantes del tránsito, el Sr. V1cepres1dente recibió
también significativas dtimostraciones de afecto y adhesión. E n Imur is se levantó en su honor un bonito arco triunfal coronado por una
locomotora y adornado con h aces de banderas
mexicanas .v america nas. Al pie de este arco
esperaban la. llegada. del tren q ue conducía a l
Sr. Corral, un grupo de jinetes llevando lanzas y banderolas roj a s, y otro g rupo muy numeroso, formado por los alumnos de las escuelas de niños y niñas del lugar.
El recibimiento fué m,u y entusiasta, é impresionó vivamente al distinguido huésped.

•

NUPCIAL

AMADO NERVO.

tn Honor del Señor Corral
Dimos cuenta ~ nuestros lectores de l as demostr~ciones_ de simpa.tía de que fué objeto el
Sr. V1cepres1dente de la República, D. Ramón
Cor r al, tanto en San Luis Missouri, como en
San Francisco California, durante el viaje que
co rno representante del Señor General Díaz
aea.ba. de hacer á los Esta.dos Unidos.
'
De regreso de S an Francisco, el Sr. Corr al
permaneció algunos días en Hermosillo (Sonora), donde fué también agasajado por la s autoridades y los principales vecinos del lugar. que
lo colmaron de atenciones, organizando en su
obsequio unll serie de fiestas que resultaron
lucidísimas, á juzgar por las crónicas que de
ellas publicó "El I mparcial " oportunamente.

~OP

En días pasados se efectuó en el templo de
Santa T_!lre~a el matrimonio de la virtuosa. y
bella senorlta Ma ría Esperón, con el estimab1e
caballero D. Angel de Campo, compañero
nuestro de.redacción, muy conocido y apreciado en México, como literato y periodista..
Las merecidas simpatías con que los contrl\yentes cuentan en los buenos círculos sociales
hicieron que la ceremonia se viera concurrida'
así por distin~uidas familias de la Capital'
como por numerosos caballeros de represent i
ción.
" El Mundo Ilustrado," que desea para el
nuevo hogar la mayor s uma de felicidades, reproduce hoy los r etratos del Sr . de Campo y
de su nigua esposa , 'la Sra. de de Ca mpo env~ando á los desposados su felicitación 'muy
smcera.

SRA, MARÍA ESPERÓN DE DE CAMPO Y SR, ANGEL DE CAMPO,

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

EL NUEVO PERIODO PRESIDENCIAL
Solemne ceremonia en la Cámara de Diputados.-Protesta del Sr.
Presidente y del Sr. Vicepresidente de la República.
Entusiasmo popular.
EL jueves por la. ma.fla.na.,a.nte una concurrencia. tan selecta. como nu:nerosa.,que llenaba.
los palcos y galerías de la Cámara de Diputa.dos, presta.ron la protesta. de ley el seil.or General D. Porfirio Día.z, como Presidente de la
República. para. el período constitucional de
1904 á 1910, y el seil.or D. Ramón Corral, como
Vicepresidente de la mism11o para igual pe•
ríodo.
Pocas veces, como en esta oca.sión, el entu•
sia.smo popular ha sido tan grande: la ciudad
se despertó alborozada., como en los días de
nuestras grandes fiestas, y desde las prim,,ra.s
horas de la maña.na-una mañana semienvuelta. por la bruma.,-la.s calles principales se vieron invadidas por una multitud de personas de
todas las clases socia.les.
Los edificios públicos y los pertenecientes á
las negociaciones mercantiles, lo mismo que
un gran número de casas particulares, lucían
vistosos adornos, destacándose sobre los muros y en lo alto de los remates, guías de flores
y hacesde ba.ndera.s que les daban hermosísimo
aspecto. La vista que ofre,;iían las a.venidas del
centr.o, muy especialmente las de Plateros y
San Francisco, fué mucho más bella por I a
noche: milla.res de luces, ya en caprichosas figuras, ó bien siguiendo las líneas de los deta.·
lles arquitectónicos, rea.Izaban l:l. hermosura.
dél adorno, iluminando las calles, que parecían, de lejos, arder en un incendio.

***
La ceremonia. de toma de protesta. se efectuó á las diez y cuarto de la maña.na., hora. en
que el Relior Presidente de la República. y el
sell:or Vicepresidente se presenta.ron á Ias
puertas de la. Cámara. Desde el Palacio Nacional basta. la. esquina. del Factor y la. Canoa
se formó una valla de solda.dos con el objeto
de facilitar el paso de la comitiva.; y, en ca•
rrua.jes a.biertos,désfiló ésta, ocupando los pri·meros coches los seil.ores Gobernadores de los

Estados que se encuentran actualmente en M'•
.xico, y las Comisiones de los Poderes Legislativo y Judicial. En los cuatro últimos iba.a:
los sefiores Ministros de Justicia., de Comunicaciones y de Fomento; los señores Ministros
de Relaciones, de Hacienda. y de Guerra.; los
señores Vicepresidente, D. Ramón Corral, y
Diputa.dos Benito Juárez, Sera.pión Fernández y Lea.adro M. Alcolea.; y el señor Presidente de la República., á quien acomp;,ña.ba. el lie•
flor Diputado D. Gabriel Mancera.. Cerraban
la. comitiva., á ca.bailo, los señores Capitanes
Porfirio Díaz, Agustín del Río, Armanoo Santacruz y Enrique Hurta.do, del Esta.do Mayor
del señor Presidente, y una. escolta. de guardias de la. Presidencia..
Durante el trayecto, desde la Plaza de la
Constitución hasta el pórtico riel ex-teatro
Iturbide, el señor Generi,.l Díaz fué objeto de
entusiastas y significativas demostradones de
adhesión y simpatía: el pueblo que llenaba. las
aceras, y las familias que presPncia.ba.n desde
las puertas y balcones el de.file, aclama.ron
con el mayor entusiasmo al Primer Magistrario. Al presentarse en el salón de la. Cámara el
Héroe de la Paz, un aplauso unánime se escuchó en el recinto, reinando en 6ste después un
profundo silencio.
El Sr. General Día.z, puesto de pie y ante el
Presidente del Congreso, Sr. Lic. Alfredo
Cha.vero, rindió la. protesta. en estos términos:
&lt;Protesto, sin reserva. alguna, l;'U&amp;rda.r y hacer guardarla. Constitución Política. de los Esta.dos Unidos Mexicanos con sns adiciones y
reformas, las demás quede aquélla. emanen, y
desempeñar leal y patriótica.mente el cargo de
Presidente que el pueblo me ha. conferido, minado en todo por el bien y prosperidad de la.
Unión&gt;.
El Sr. Cha.vero repuso:
&lt;Si así lo hiciereis, la. Nación os lo premie;
y si no, os lo demande&gt;.
En seguida. prestó la. protesta. el Sr. Corra.1 1

repitiéndose, al terminar el acto, los a.plausos de la. concurrencia..
A la ceremonia estuvieron presentes todos
los miembros del Cnerpo diplomático que residen en la. capital. Los palc0s intercolumnlos
fueron reserva.dos para I as familias del señor
Presidente y del señor Vicepresidente, y loa
primeros y los sel;'undos para. las damas y caballeros de la buena. sociedad mexicana. y de
las colonias extranjeras que habían sido invita.das al acto. En el intercolumnio destinado
á la. familia. del sefior Presidente, estuvieron
las sell:oras Romero Rubio de Díaz, Romero
Rubio de Teresa.. Día.z de de la.Torre y Raigosa de Díaz. El público que llenaba. las dfmás
loca.lid a des, era. numerosísimo.

*

*
El mismo día por la.* ma.fiana.,
el señor Presidente de la República. recibió en Palacio las
felicitaciones del Cuerpo Diplom~tico y de loa
Gobernadores de los Esta.dos, haciendo uso
ñe la. palabra., á nombre del primero, el señor
Embajador Cla.yton. y en reprPsentaclón de
los segundos, el Sr. Lic. Emilio Pimentel. Por
la·tarde, á las tres y media., se rear.udaron las
felicitaciones, recibiendo entonces el Sr. General DiAz la. del Ejército, la. de la. Colonia
Oa.xaqueñ:a., las dtl las diversas Secretarías dt¡
Esta.do, y las de las Colonias Extranjeras. El
Sr. General D. Francisco Z. Mena. llevó la
voz del Ejército, hablando los Sres. Lics. D.
Justo Sierra y D. Mi,zuel S. Macedo como represe1;1ta.ntes de los Ministerios de Justicia. y
Goberna.ción;el Sr. EnriqueTron, ánomhrede
bre de Ja. Colonia. Francesa, y tü General Whee•
ley, jefe de las fuerzas-de caballería. ri~l Sur
cuando la. guerra. separatista. de los Esta.dos
Unidos, en representación de un grupo de profesionales y hombres de negocios prominent.es
de la vecina República. que se encuentra en
México.
Los discursos pronuncia.dos por los Sres. E!ll·
bajador Clayton, Ministro de la Guerra y Lic.
Pimentel, así como por los- demás personajes

LLEGADA DEL SR. PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA Á L A CÁMARA DE DIPUTADOS.

000000000000000000

:

1
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DESFILE DE LA COMITIVA OFICIAL l'OR LAS CALLES DE VERGARA Y EL FACTOR,

LAS CALLES DE PLATEROS DESPUÉS DEL DESFILE DE LA COMITIVA OFICIAL,

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�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
que hablaron á nombre de los distintos grupo1 de felicita.ntes, causaron la más agrada.ble impresión. Las frases con que el seftor General Día.z contestó á. aquellos discursos, llenas de sinceridad y muy expresivas, fueron
recibidas por los manifestantes, con marcadas
muestras de entusiasmo. &lt;El Imparcial&gt; publicó ya íntegras algunas de esas notables
contestaciones.
Por la. maftana estuvo tocando en el patio
principal de Palacio la magnífica. banda de la.
gendarmería, recientemente formada, y por la.
tarde la del l!istado de Agua.scalientes,qu11 envió el seílor Gobernador D. Alejandro Vásquez del Mercado y que dirige el maestro Pa.. yen. Ambas audiciones llama.ron con justicia
la atención por lo s11lecto del repertorio y por
la buena ejscución de las piezas.

*

Por la noche, frente*á.*Palacio, se efectuó la
gran serenata. &lt;1ibpuestll por el Círculo de Amigos ele! sei!or Genera.! Díaz en honor del Primer Magistrado, y se quemaron á la. vPz unos
vistosos fuegos artificiales. La serena.ta, no
obsta.nts el intenso frío que se dejó sentir de
las ocho en delante, se vió muy concurrida.
En los sa.loa11q de la P,·esideacia, la Seftora.
Doña Carmen Romero Rubio de Díaz dió en
obsequio del Cuerpo Diplomático, y de sus
numero3as amistades,una brilli-nte rrnepción.
Los convidados. !!'alantemente a.tendidos por el
seftor General Díaz y por su distinguidi. esposa., escucha.ron la audición musical desde los
balcones, siendo ob,equiados antes de retirarse con un espléndido li.:ncb.
El viernes dos por la .noche se efectnó en
Minería el banquete dispuesto en honor del señor Presidente, y hoy por I a. mañana ~e verificará el desfile de carros alegóricos,que fué Lecesario diferirá causa del mal tiempo.

00
OREMOS

UN ASPECTO DE LAS CALLES DE PLATEROS LA MA~ANA DEL DÍA PRIMli:RO.

000000000000000000

Porque orar es pedir, mi limosnero,
Puesta en tu caridad mi &lt;'nnf'ianza,
Alargo á ti: mendiga la. Esperanza,
De tus próvidas manos, el viajero.
Cual de dádiva. escasa. el pordiosero
Tan sólo de ella. vive, quien no alcanza.
El brillo tentador de 1a pujanza
Iadomable del oro ó del acero.
Porque orar es pedir, ta.mbién implora,
Señor, conciencia. y luz, junto al abismo
Que corta. los ca.minos de la aurora,
Quien venera tu cruz sin fanatismo
Y aspira, solitario, donde llora,
A erguirse cual monarca. de sí mismo.
GONZÁLEZ GUINÁN.

LA ILUMINACIÓN DEL NUEVO EDIFICIO DEL CASINO ESPAFfOL.

LA ILUMINACIÓN EN LA CALLE DE LA PROFESA.

EL PALACIO MUNICIFAL1 LA NOCHE DEL DÍA PRIMERO.

�EL ltUNDO ILUSTRADO
ÉL MUNDO llUSTRADÓ

LOS BORREGUITOS DE ALGODON
Ya. no era. Blanca aquella. alegre y linda modistilla. que cruzaba. las calles, a.l salir del ta.•
ller, seguida. por mil p0llos que la importuna.•
ba.n con sus galanterías; ni era tampoco la re•
catada virgen que, tras una rejilla. de hierro,
departía con Pablo, el buen mozo que logró
conquistar su corazón. Hoy estaba convertida
en la triste esposa que, pálida y enferma, pa•
saba las boras consagrada. al trabajo para
procur_arse lo que le escatimaba su ingrato
compañero.
Tenía apenas tres años de haberse casado
y se encontraba poco menos que abandonada
por el desleal á quien tanto quería. Pablo, el
guapísimo chico que, á. despecho de sus compañeras de taller, la había hecho suya, no la
quería ya.; la abandonaba. semanas enteras y
sólo venía á verla cuando necesitaba quitarle
lo que Je producía su pobre trabajo de costurera, para ir luego á gastarlo quien sabe dónde.
Pero Blanca tenía otro consuelo además del
trabajo: un gracioso rubillo de dos años de
edad, á. quien amaba con todas las fuerzas
de su corazón. En el hijo derramaba el raudal

de amor que despreciaba el padre; en él cifraba la única felicidad que podía encontrar so•
bre la tierra.
¡Cuántas veces la triste madre, dando rienda
suelta á sus pasares, dejaba correr gruesas lágrimas por sus mejillas, pensando tal vez en
su amor perdido! .... Entonces una monada. de
Angelito venía á hac!'rla olvidar sus desventuras y trocaba insensiblemente sus lágrimas
en risa. Luego. sellando su reír con un suspiro sentaba sobre sus piernas al chicuelo, le
cubría. de besos, y le enseñaba á repetir el nombre de su padre, del ingrato que no tenía pa'l'a
él una caricia. ¡Pobrti mujer abandonada!
Cuando debía decir á. s11 hijo: &lt;tú no tienf's p&lt;\dre; el que tenías ha. huído de nosotros&gt;,)!' en•
señaba á pronunciar un nombre que, por mis·
terio inexplicable, bacía sonreír á la criatura
inocenre.
Una noche de fines de septiembre, en que llovía á torrentes, la pobre Blanca., que cosía
muy cerca del lecho donde reposaba su Angelito, R8 ·quedó di vagada pensando en aquellos
días felices de cuando estaba soltera; en aquel
tiempo en que, al volver del taller,entraba siempre cantando en su limpia. casita, donde la recibía su bue11a madre, a.hora muerta, con mil
caricias y agasajos .... Luego vino á. su mf'nte
el recuerdo de sus a.mores con Pablo .... Después vió ◊orno entre sombras cuatro cirios amarillentos alnmbrando el cadáver de la que le
dió el ser. Sus ideas se fueron confundiendo y
sus párpados cayeron poco á poco .... Cruzó
por su imaginación, como envuelta. entre brumas, la. gallarda figura del esposo ingri,.to ....
Respiró larga y desahogadamente, y se quedó
al fin dormida.
Y el agua. no cesaba. de caer; llovía mucho,
mucho ... .
De pronto sonaron tres golpecitos en la. puerta. Blanca. despertó sobresaltada y corrió á
abrir.
-¡Pablol- dijo sorprAndida al ver á su marido.
-Vengo malo- respondió éste con voz débil,
-me duele aquí. ... aquí. ... y señalaba el costado derecho.
-¡Jesús nos amparel--exclamó la. triste m:t·
jer, cruzando suavemente su brazo por la espalda. del hombre á quien ama.be. á pesar de
aua ma.lda.des; y muy deapa.cio, seenoa.mina.ron

ambos hacia el tibio lecho en donde dormía
dulcemente el pequeñuelo.

***

Atacado de una pulmonía. doble, estuvo Pablo luchando con la muerte diez y siete días.
Blanca en aquel tiempo sufrió muchísimo;
pero cumplió con valor todos sus deberes de
madre y de esposa Sin desatender un momen•
to á su hijito, se pasaba los días y las noches
cuidando con delicadeza esmer11da y abnegación sublime á su Pablo, á su amado esposo,
que entonces sí era de ella .. . . ¡sólo de ella!
i..:a máquina se mantuvo paraliza.da. tres semanas; no cosía Blanca y, por consiguiente,
no ganaba un céntimo; pero no faltó nada ne•
eesario en a.q uel 1:. casa, gracias, primero, á los
cortos ahorros de la costurera y, lue¡ro, al au•
xilio pecuniario que, día.con día., iba á llevar•
les una. muchacha de rasgados ojos y encarnadas mejillas que vestía. costosos trajes de colores muy vivos: una antigua compañera de
taller de Blanca, que había venido á mejor
fortuna. y que, después de haberse llamado a.n•
tes Patrona, tuvo la feliz ocurrencia de caro•
biarse aquel nombre por el de Gracia, como al
presente era. llamada..
Después de tristes días y noches horribles,
fué por fin declarado el enfermo fuera de peligro: Pablo entró en convalecencia.
Cuando en un hogar ha. estado alguno gra•
vamente enfermo y a.l fin se salva, ¡cuánta. felicidad viene á. compensar las amarguras pasadas! ¡qué dulce tranquilidad suceoe á la angustiosa. incertidumbre en que antes se ha vivido! Los días parecen más claros y más tibios,
las noches más largas, silencios11,s y frescas,
propias para el descanso.
·
Así sucedió en la. .humilde
vivienda de Blanca: desde
que su esposo comenzó á restablecerse, reinaba allí la dicha y la. tranquilidad,y mientras más días pasaban, más
bien se encontraban aquellos
tres seres.
Pablo iba. sintiendo la. benéfica influencia. del amor paterno; estaba loco con su lindo hijo; éste parecía. ir perdiendo ca.riño á su madre y
se había convertido en la
sombra des u papaítc;,dequien
no se apartaba un momento. Las veladas
eran deliciosas: Blanca. cosiendo en la máquina, y allí muy cerca de ella, el convalecien~ jugando con el chiquitín. Muchas veces
Gracia. dejando un par de horas sus alegrías
mundanas, iba. á. reunirse también con sus amigos y á. gozar de esos encantos purísimos,
muertos para ella desde el día en que dejó de
ser Petrona, la. costurerita sencilla. y buena.
Cuando Gracia. estaba allí de visita, Blanca
dejaba el trabajo y todos rodeaban al encantadnr chicuelo para divertirse con sus inago•
tablPs monerías. ¡Y cómo se reían cuar.do, batie[!dO palmas, hacían que el risueño Angelito
se pusiera á bailar levantándose el vestido con
amhas manecitas!
Una noche en que Gracia no se a.pareció por
allí y el niño se durmió muy temprano, estaba
Pablo desi&gt;sperado, sin tener en qué pasar el
tiempo. De rf'pente se dió una palmada. en la
frente y dirigiéndose á su esposa, exclamó:
-Se me ocurre una cosa.
-¿Cuál es ella?-preguntó Blanca. dejando
la labor.
-Que pongamos un nacimiento para que s&lt;,
di vif,rta el chico.
-PPro si aún faltan dos meses para la. No•
che Buena.
-Mejor--aijeveró Pablo,-así hay más tiempo para prepararlo todo. Gr11cia. va á. ser J:i.
madrina en la. &lt;acostada del Niño&gt;. Dame algodón para hacer unos borreguitos.
Blanca. sacó del cajón de una cómoda una
csnastilla repleta. de algodón y la puso en manos de su marido. Este comenzó desde aquel
momento su tarea.
Todas ias noches se entretenía. el embobado
papá en la fabricación de borregos, y el niño
estaba. loco de contento con los
animalitos: á cada uno que veía
terminado, lo acariciaba, le daba de comer y beber y, luego,
acercándose de puntillas á su
mamá., se lo presentaba haciéndole al mismo tiempo. «beee,
beee&gt;, para asustarla.
El inteligente chiquitín no estaba en edad de comprender
lo que era un na.cimiento; pero
chillaba y daba saltos de alegría cuando su papá le explicaba. que Pra. una cosa en que había. un Niño Dios dormido entre
pajas, laguna.A pobladas de patitos de colores, Reyes Magos
que venían del Oriente, los fa.
mosos borreguitos, y otra mul·
titud de curiosidades.
El tiempo iba corriendo, y
aquel ho¡a.r ta.n triate dia■ an•

tes, segi;ía convertido, ahora., en un caliente
nido de amores y ventura.
¿Habrá cuadro más tierno y más hermoso
que el que presentan dos padres carii!osos
embebecidos en las gracias de un hijito idolatra.do?
¿ Habrá delicias mayores que las que ofrece
un hogar tranquilo en donde reinan el amor y
la. abnegación:&gt;
Blanca era feliz; Pablo parecía encontr11.rse
s1;1-tisfecho; Angel crecía saludable, hermoso,
vivaracho ....
Pero una noche, después que el niño se durmió, sintió el fastidi&amp;do papá vivos desP.os de
salir á. dar una vuelta por las calles. Blanca.
Pxperimentó gran inquietud, mas no se opuso.
Salió Pablo y á buena hora ya. estaba de regreso.
Otra noche volvió á salir y regresó más tarde. Luego, al amanecer. Después .... ya no
volvió hasta pasados tres días; y así continuó
con su misma. vida desordenada de antes, llegando muy tarde las pocas veces que llegaba.
y sp.!iendo luego sin ser visto.
'
Y ¡adiós ventura.de la dulce esposa! .... Y
;adiós monadas del gracioso niño!. ... Murieron las veladas a.legres; se acabaron los bail~R al -son de bulliciosas palmas .... ¡Ya no
más borreguitos de algodón!
Por las noches, mientras Blanca, llorando
en silencio, cosía en la máquina, el rubio angelito, el inteligente chiquitín, sentado en una
silla muy bajita,repasaba. uno á. uno los blancos animaluchos, y besándolos, exhalaba. esos
suspiritos de niño que hacen estremecer los
corazones más duros. Después preguntaba á
su madre cuándo volvía. su papá., y la. infeliz
mujer, dándole un beso, le respondía siempre
que &lt;muy pronto.&gt; Y, luego, el triste niño,
murmurando la duke palahr·a: &lt;papá&gt;, se iba
aletargando poco á poco, hasta quedarse profundamente dormido, oprimiendo contra el pecho un borreguito de algodón. De allí le tomaba. en brazos la amorosa madre, le llevaba á.
1a. cama. y, cubriéndole de besos, le arropaba
muy bien.
U na noche ne mediados de diciembre bacía
mucho frío y blanca teoía á su hijo dormido
sobre las niernas. E ran las diez y la triste
costurera aún no seati11, sueño, y permanecía
sentada mirando dormir á. su preciosa criatura, y pensando en la ingratitud de su Pablo
que así les abandonaba, á ellos que tanto le
amaban .........
De pronto unos pasos disparejos resonaron
en la escalera y se fueron acercando basta cesar precis11mente junto á la puerta de la babi·
tación de B I anca. Esta pensó que sería su esposo y corrió á abrir llevando en brazos á. su
hijo. Abrió y una coriente de aire helado vino
á bañarles, haciendo estremecer al dormido y
,t la . despierta. A pesar de la. mala. impresión,
Blanca. se asomó aún para mirar .... Los pasos no habían sido de Pablo, sino de un veci·
no del piso ·J e arriba. que se detuvo allí para.
encender un cigarro La desconsolada esposa.
volvió á sentarse y así permaneció dos horas
m4s.
Cuando se levantó de allí y se dirigió á la
cama, iba alarmadísima.: Angel estaba enfermo, ardía en calentura. y su respiración era.
muy a¡ritada..
Llegó por fin el veinticuatro de diciembre
con su sempiterna alPgría y su característico
olorcillo á hirrba.s. Por tocJas partes reinaban
la animación y el contento. Las calles se encontraban repletas de gentes cargadas de juguetes, dulces y flores, y los niños pululaban

a,quí y allá, _aumentando el laberinto con sus
¡,itos y so~aJas..
En el primer piso de la gran casa de vecindad donde vivía Blanca, en las habitaciones
de una familia muy amiga. de fiestas, se hacían
grandes preparativos para. recibir con toda
pompa al Salvador del Mundo. Un sin·
número de señoritas entraban y salían con ju•
guetitos de loza., con cucuruchos Je papel 1·ellenos de confites, con cintas, flores y tpdo
aquello indispensable para. una magnífica
acostada de Niño. Entre aquellas jóvenes ll¡¡nas de ilusiones y esperanzas, que aún no habían probado la.s amarguras de la. vida, todo
era júbilo, anima.da charla y sonoras carcajadas.
No sucedía lo mismo allá arriba., en el entresuelo, en una triste y obscura vivienda por
cuyo piso bien se nota.ha que hacía varios días
que no pasaba una escoba,y cuyos pocos muebles estaban desordenados y cubiertos de polvo. En este pobre cuartucho, que era el de
Blanca, se habían enseñoreado la tristeza y el
desconsuelo más profundos. El gracioso rubillo estaba enfermo; el tibarl atáu chiquitín, el .
dueño de los borreguitos,seeocontraba grave,
muy grave .... El travieso Angelito .... ¡se mo•
ríal
Era. de noche. Tres mujeres rodeaban el lecho del pequeño enfermo: Blanca., Gracia y
U'Úa de esas pobres ancianas que husmean dónde ha.y un enfermo de gravedad para. estar allí
presentes á la. hora suprema.; una de esas in·
felices despreciadas por todos y á quienes todo
el mundo aborrece y mira. como á criminales,
por la sola. manía de vestir cadáveres y rezar
últimas oraciones.
La vieja y Gracia permar..ecían inmóviles y
mudas á. la. cabecera.; Blanca, sentada en el
borde de la. cama é inclinada. sobre su 'hijo,
bacía. á. éste mil caricias y exclamaba de vez
en cuando con voz tiernísima., trémula y sofoca.da por el llanto: ¿Dónde te duele, hijo de
mi alma? ¿Qué quieres, mi amor? ¿Tienes
frío? .... ¡No llores, prendecital .... Yo soy tu
mamaíta querida. ¿Me quieres mucho? ... ¿Por
qué no me respondes, luz de mis ojos? .... ¡Háblame, niñito liado!. ... Háblame,encanto adorado! .... ¡Háblame, vor favor! ..... .
Pero el niño no respondía; sus tristísimos
ojos color de cielo estaban fijos en los de su
madre; su pálida boquita entreabierta no se
movía; su respiración iba siendo más lenta á
cada instante.
Blanca se levantó, llenó de leche una. cucharadita cafetera y la acercó á los labios del enfermito ; éste no hizo ademán alguno de repugnancia ni de agrado. La. pobre mujer vertió el
líquido; el niño abrió y cerró la. boquita varias veces y la leche se escurrió por sus pálidas mejillas ....

Sellos Hispanos

tOJ:€D0
¡Qué evocación tu vísta nos despierta
en muros, tallas, mármoles y herra_jes!
¡Ciudad, no es necesario que trabaJes:
tu orgullo es perdurar viviendo muerta!
Una épica. jornada en ca da Pi_ier~a,
por donde entraron pueblos y ltna.~es;
cien leyendas en templos y almenaJes;
y basta en el polvo una lección abierta.
El alma. busca. el góticb postigo
por el que se asomara Don Rodrigo
á. ver·la Cava., que pasión le brinda,
Y el baño de ladrillos encarnarlos,
que a.un parecen estar empurpurados
con las ví~genes rosas de Florinda.
MANUEL

S. PICHARDO.

Noviembre, 1904.

o
PARA UN ARTISTA
Parte la noche en dos el rayo aleve
Y aletea el relámpago un instante
De horizonte á horizonte; el resonante
Carro del trueno se desploma. Llueve.
Llueve, y la tierra sitibunda bebe
Con ansia el lloro de la. nube errante,

-Ya está acabando-resopló la vieja. al oído de Gracia.
-¡Dios mío, Dios míol-murmuró la excosturerilla, cubriéndose el rostro con las manos.
Blanco soltó la. cucharita, retrocedió unos
pasos, y clavando sus crispados dedos entre
~u enmarañado ca.bello, se quedó inmóvil unos
ID~tantes, con la mirada fija en la pobrecita.
criatura. De repente lanzó una sorda. exclamación, como si hubiese encontrado un recurso infalible, y corrió hacia la cómoda. Tomó
de allí una cajita blanca de cartón; volvió con
ella. hasta el lecho de su hijo; la destapó, y sacando algunos borreguitos de algodón, los
presentó al niño, prorrumpiendo al mismo
tiempo en una serie de exclamaciones tan ca.riñosas como tristes.
El nii!o permanf'cía inmóvil y mudo, con los
tristísimos ojos color de cielo siempre fijos y
los descoloridos labios entrenbiertos.
-¡Angel!. ... -dijo muy quedo la desola.da
madre, apartando con ambas manos los dorados rizos que cubrían la blanca frente del chiquitín ....
1Silencio sepulcral l. ...
-¡Angel l. . .. -gritó, levantando, fuera de sí,
la rubia cabecita. .....
El nii!o no respo:idia; continual::a con los
ojos siempre fijos y entreabierta la boquita..
El Angel que fué la única alegría de aquel
pobre bogar...... ¡había volado al cielo! .....
Blanca. ya. no lanzó un grito, no exhaló un
sollozo, no ver-tió una. lágrima. Se volvió hacia. sus acompañantes, y con una intensa mirada. de id iota envolvió á las dos mujeres.
Gracia, abrazándose á un pilar de la cama,
rompió á llorar; la. vieja se hizo disimulada y,
fijando sus miradas en un cuadro de la Virgen
de los Dolores, comenzó á. mover los Jabíes
como si rezara, mientras una lágrima peque·
ñita iba dando tumbos por entre las sinuosidades de su rostro apergaminado.
Dos ó tres horas más tarde, el cuerpecito de
quien fué el inteligente, el charlatán Angelito,
estaba tendido sobre una pequeña mesa. cu_bierta con un paño blanco, casi escondido en·
tre un diluvio de flores que Gracia había llevado.
Blanca. permanecía muda. inmóvil y con la
vista extraviada. De repente se quedó mirando fijamente al muertecito, y sus labios se contrajeron con extrai!a. sonrisa; después iué á
buscar la cajita blanca de cartón; sacó de ella.
los borreguitos, puso uno entre las enjutas y
amarillentas manecitas del que fué su encanto
sobre la ti'3rra, y colocó los demás entre las
flores. Luego volvió á sentarse y prosiguió inmóvil, silenciosa., divagada.
Al poco rato resonaron en la escalera unos
pasos disparejos que se fueron acercando.

Después se escuchó una voz destemplada Y
hueca que hacía supremos esfuerzos por tara.•
rear una canción vulgar......
Blanca lanzó un grito, se incorporó bruscamente é hizo ademán de huir; pero se quedó
allí clavada y sus labios volvieron á contraerse con la misma extraña. sonrisa de momentos antes.
De pronto se abrió la. puerta y apareció .Pa.•
blo tambaleándose.
Blanca. se adelantó en silencio, le tomó de
una mano, le condujo basta muy cerca del
montón de flores, y, señala.nao al muerto, le
dijo al oído:
-¡Nuestro Nii!o Dios!. .....
Pablo abrió los ojos desmesuradamente,
lanzó un brami.do terrible y retrocedió espantado.....
Blanca le miraba fijamente con sus grandes
ojos de idiota., y sus pálidos labios seguían
contraídos con la siniestra. sonrisa.....
Gracia, abrazada al pilar de la cama, exha•
Jaba sollozos muy hondos, y la vieja, arrodillada frente á la. imagen de la Virgen, rezaba
en alta voz, mientras un raudal de llanto corría por sus enjutas mejillas.
Sonaron las doce.
Abajo, en la. habitación de aquella. familia
tan amiga de fiestas. la orquesta. rompió á. tocar, y acompañada de panderos, pitos y sonajas, un alegre coro de frescas voces cantó:
&lt;Aromas se quemen de plácido olor;
«Delante del Niño derrámense flores;
«Adórenle reyes y pobres pastores
&lt;Y cantos se entonen al Dios Sal va.dor&gt;.

Mientras que el aquilón con su pujante
Soplo las sel vas y la. mar conmueve.

l:il'I l:iL 01:iSll:iRTO

Ruge el torrente acrbcentado, el río
Desbórdase y anega la llanura,
Y en medio á tanto horror, la luna, el frío

'
Rostro muestra en fugaz desgarradura.
Como una calavera en el sombrío
Recinto de una inmensa sepultura.
1904.

JULIO FLOREZ.

LÍMBANO CORREA MERINO.

Se hunde el sol en ocaso. y al hundirse figura
ignicente _pupila que tenaz parpadea, •
con Sl\ngrie,itas oleadas, el desierto empurpura.
y empurpure. le. nube que en el éter flamea.
"Hasta el jaiqne del moro, que sus rnos murmure.
tinto en viva escarlata, como SRngre chorrea
•
por el anca huesosa, macilenta y oscura
del paciente camello, que el oasis rastrea..
Los matices del rojo fücendianrlo el ambiente ·
llue,en polen de hlego en la paz del Oriente; ·
y en el tnl.g1co nimbo, con su dura sonrisa
Sl\ludando á la comba rutilante v desierta
se levanta la Esfinge, como eterna divisa '
como eterna divisa de una raza ya muerUL.
ALBERTO HERRERA.

A un Converso

~~p

VESPER
Marchabas sin mentor, cuando entre flores
sorprendiste un zagal que, recostado,
tañía el caramillo delicado
cuidando sus cabritos trisca.dores.
Era Virgilio-rey de los pastores,á él te llegas, feliz y emocionado,
y le dices: «Señor, ·pues no has negado
impa1·tir tus miríficos favores,
perdona si, extraviado en mi camino,
famélico me acerco á mendigarte
algo que me conforte ... voy sin tino;
tu pan intelectual conmigo parte,
da.me á beber I as heces de tu vino...&gt;
y te dió en comunión al dios del Arte!
JUAN

B.

DELGADO.

(POSTAL)

En este paisaje
yo quiero que mires
la luz que se alE&gt;ja.,
la tarde tan triste ..... .
Los pájaros mustios
que vienen de lejos
trayendo despojos
que anhelan los cuervos·
las rubias espigas
'
de tallos resecos
que alados cantores
inclinan al suelo ....

··¡Q·u·~ t~· ~-1~~- t~~- ¡,¡·a~~-~···
no tenga en su ocaso
angustia tan larga!
LEoPOLDO,

�-Et MUNDO ItUSTltADO

Et MUNDO llUSTltADO

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r.

t

GUERR1\ RUS0J1\V0NES1\

LEYENDA ORIENTAL
Er, ui, albun,

dejando, tras la sorpresa,
el mundo con sus desvíos,
despechada á la princesa
y sus salones vacíos.

L! BAND&amp; REPUBLICm DE PARIS

Y la Banda de Artillería

Para recibir honores,
según cortesanas leyes,
de encopetados señores,
de príncipes y de reyes,

¿Qué es tu álbum? Un palacio
donde por rendirte honores,
buscarán, Margot, espacio
prosistas y trovadores.

en el anchuroso espacio
de una vega floreciente,
mandó construir su palacio
una princesa de oriente.

Mas al hallar á sus puertas
un trovador peregrino,
con las alfor¡as cubiertas
par el polvo del camino,

Se irguió al fin en la campaña
la soberbia construcción:
pasmo de la gente extraña,
de la propia, admiración.

temiendo estoy, Mar&lt;&gt;'arita
que contigo nuevamente
la leyenda se repita
de la princesa de oriente.
U. A. PÉREZ.

Mas cuando fueron abiertas
á las voces de la fama,
puso un_m.endigo á las puerta!
de s~ palacio la da-ma,

Y refieren los anales
,que, por' aquella locura,
'nadie cruzó los umbrales
de la regia arquitectura;

.

~
~

I

~

,,

,.:· .

?-ir~=:,.,...,,..,

En este número publicamos una fótografía
en que aparecen, formando un solo grupo, el
personal de la Banda Republicana de París,
que es sin disputa una de las mejores del mundo, y el personal de la Banda de Art_illería.,
que nuestro Gobierno envió al Certamen como
parte del contingente militar de México.
El grupo está tomado al pie de uno de los
principales y mií.s hermosos ed1ficios de la Exposición, y en él puede verse en traje de gala.
á todos los ejecutantes de una y otra corporación. Al frente del nuJl1eroso personal figura~
el Director de la Banda Republicana Y el D~rector de la de Artillería, Sr. Capitán D. Ricardo Pacheco.

.

Las fotografías de la Legación de Esp~ña.
que publicamos en nuestro número anteri r,
fueron tomadas por el conocido fotógrafo r.
Napoleón,

8

PUESTOS DE LA CRUZ ROJA JAPONESA FRENTE Á PUERTO ARTURO,

UN SOLDADO RUSO SOCORRrENDO Á UN OFICIAL JAPONÉS.

�Et MUNDO ILUSTRADO

LA MODA EN EL HOGAR
SOMBR!ROS Dt INVlfRNO
nues1ras lectoras en la figura. 1, un sombrero que no dejará de a.irra.da.rles: primero, porque es coqueto y gracioso, y, en seguida., porque junta. lo útil á lo
a.grada.ble; no es frágil, cuesta. muy poco y
puede llevarse desde este mes hasta. fines de
abril; su ejecución es muy sencilla., mas un
poco larga. á ca.usa. de los &lt;coulissés&gt; que ha.y
que hacer en el tafetán; pero las personas que
emprendan este traba.jo, quedarán seguramente satisfechas del resulta.do obtenido, pues un
sombrero de tafetán &lt;coulissé&gt; como éste, es de
una. solidez á toda. prueba.
Precisa tener cuida.do en la. elección de un
tinte de tafetán que no se descolore con el uso.
El rojo grosella. muy sombrío, el color &lt;pensamiento&gt; del tafetán de que está hecho el sombrero de nuestra. figura. 1, son tintes muy hermosos y dura.bles; a.l contrario, los rojos claros y mal vas morirán con el contacto de la. 1uz.
En general, para. un sombrero de día, es preferible escoger un tono obscuro. Un tafetán
ca.sta.íl a. ó nutria. sería. encantador, guarnecido
de rosas &lt;té&gt; ó de un pájaro en los sombríos
• amarillo y naranja.: algunas veces los verdes
claros hacen también buenos matices. En fin,

E

NCONTRARÁN

NÚMERO l.

sombrero. Se fruncen los dos bordes de la. banda. y se fijan: uno en el interior de la copa,
donde se disimula con el forro; el otro secoserá encima del ala y se oculta. bajo la. drape•

Si el a.la es entera.mente coulisée la. copa to
será también. Se empleará pa.ra e~to una. banda. de tafetán de 18 centímetros de altura, 80•
bi:e 1.20 met~os de longitud. Se ejecutará el
mismo tra.ba.¡o que pa.ra.. el a.la., haciendo los
pequeños phegues frun~1dos de medio centímetro ca.da. uno y espac1ándolos 3 ó 4 según
lo alto de la copa.
•
'
Si el sombrero tiene una drapería. de terciopelo, no será necesario recubrir la. copa. con
tafetán fruncido, bastando colocar bieses de
tafetán plano y bien tensos.
Los S{mU)re'fOS en general. -Hablando ahora
de los últim&lt;?s estilos, han alcanza.do el éxito
los &lt;lampar~lla&gt;, marqués, tricornio y otras
formas semeJa.ntes.
Son preciosos los pequeños marqueses &lt;Napoleón&gt; en fieltro negro, con un triunfante penacho blanco. Muy en boga están también las
capelinas de anchas ala.ti 6 sombreros &lt;Restauración&gt; en terciopelo negro, a.travesa.dos
por una larga amazona blanca; el efecto es un
poco duro, pero armoniza bien con las grandes boas de plumas blancas que todas las da.mas usan por la. tarde.
Se vuelve tambié n mucho á los fieltros Luis
XIII, remangados bajo una bella pluma.. He
visto UilO en fieltro &lt;tierra de Siena» con una
corona de minúsculas plumas «colimagonnées&gt;
de color c~ampaña, posada alrededor de la copa, y una Inmensa amazona alargándose á un
la.do. Este género de sombreros es muy seductor y puede usarse de día. y de noche, en el teatro y en las visita.,·.

NÚMERO 3.

NúMERo 2~

para. la. noche se podrá da.r la preferencia. a.l
tafetán blanco nevado, el cual a.parecerá muy
elegante adornado con plumas bla.nca.s ó gruesos coles muy apretados de tul blanco, ó también con bouquets de violetas de Pa.rma..
Sobre un sombrero negro ó blanco se pueden colocar plumas sombrea.das verdes·ó a.zu•
les; a.mba.s son igualmente lindas y muy &lt;chic&gt;.

ría de terciopelo (fig. 3). Si se elige un som•
brero de tafetán blanco ó gris, ó si no gusta.
la. dra.pería. de terciopelo, Ja. banda. fruncida.
deberá recubrir entera.mente la cara. superior
del a.la. y montarse alrededor de la copa. (fie-.
4); en este ca.so se cortará el tafetán sobre 31
ó 32 centímetros de altura., y se a.umenta.rá el
número de cabeza.s fruncidas.

***

Coulisage del tafetán.-Escója.se para. este ~énero de sombreros una. forma. muy tiesa.. Se
puede utilizar de una. manera. excelente un
sombrero de pa.ja. viejo, pero que conserve
buena. forma..
Córtese derecho, á lo la.rgo de la. or-illa. del
tafetán, una banda de 2.50 metros de longitud,
sobre una. u.ltura. de 22 centímetros, admitiendo que el a.la. del sombrero mida. a.delante 13
centímetros. Márquense los puntos de reparo
con hilo blanco, separando a.sí la. banda.en cuatro porciones en el sentido longitudin!l.l: el
medio de la. banda. correspenderá a.l medio delantero del sombrero; los dos extremos del tafetán se juntarán atrás, y los otros dos puntos de reparo se dejan á los lados del sombrero; de esta suerte los frunces quedarán plegados con uniformidad.
La primer fila de frunces se hará á los 5 centímetros de distancia, del lado de la. orilla del
tafetán (fig. 2); allí se hace un pequeño pliegue de medio centímetro de altura, el cua.l,
una. vez fruncido, formará una. cabeza que seguirá el borde del sombrero; á cuatro centímetr.os de este borde, un segundo plieguecito,
igual a.l anterior, queda. debajo del ala.. Acaba.das la.s dos hileras de frunces, se dispondrá, con a.yuda. de alfileres, la. banda sobre el

NÚMERO

4,

Vemos igualmente las capelinas de anchas
alas, de copas derechas y altas, en terciopelo
fruncido, con un penacho de ph1mas muy levanta.do y una. drapería en tul que cae sobre
los hombros en una sola brida., á menudo única, que se enrolla contorneando el cuello en
una. nube vaporosa, muy dulce por el tinte.
Estos sombreros, de vastas proporciones, no
dejan de ser incómodos para. la. noche: figurémonos lo que dirán nuestros pobres vecinos en
el teatro, de las imprudentes que no se quitan
el sombrero, si las modistas no discurren algunas formas más moderadas.
Daremos una buena. idea. para toca: imagínese un fieltro rojizo, cuyos bordes están en•
rolla.dos sobre la copa de manera. de producir
una. forma alargada. y estrecha; á la izquierda., una fa.ata.sía. de paraíso matiza.do, pasan•
do del naranja al blanco puro; los bordes del
sombrero llevan una banda. de paño blanco
pespuntea.do. Esta. toca, sencilla. y sobria,
acompaña muy felizmente los trajes sastres,
E l marqués es asimismo cómodo para sa.li- .
das diarias.

EXPLICACION DE LAS LAMINAS
FIG. 5.-Tres hileras de cinta de terciopelo

NÚMERO

5.

se acomodan franjeando la parte media de la
cara inferior del ala. La copa tiene una roseta de cinta en un la.do y una de flores en el
otro.
FIG. 6.-Esta atractiva. toca es de color sua.vo; se enrolla. graciosamente á los lados y se
adorna con una. grande rosa del lado iz·
quierdo.
FJG. 7.-Esta ca.pelina de castor y terciope·
lo sua.va, se adorna. con malina y rosas.
FIG. 8.-Este sombrero es de fieltro blanco
y terciopelo negro; muy á propósito para traje sastre.

COLONIA CUAUHTEMOC
La más hermosa Colonia no sólo por su posición,
que lo es contigua al Paseo' de la Reforma, sino porque las personas que están comprando lotes, pertenecen .á lo más granado de nuestra sociedad, quienes desean construir magníficos edificios, que, en
époc.a no muy lejana, llegarán á ser el lugar más de
moda y el centro de las lujosas residencias de la
ciudad de México.
Sírvase investigar el alza á que ha llegado en esta parte de la ciudad, de algunos años á esta parte,
y se convencerá de q_ue no hay inversión más segura ni de más brillantes resultados que la que le ofrecemos.
Por un acuerdo especial, se ha prohibido, para
siempre, establecer pulquerías ú otros establecimientos por el estilo en esta Colonia. Siendo este
lugar p&amp;ra edificar fincas que llenen todos los requisitos de salubridad y, por consiguiente, para que
residan personas de refinada cultura, se hacen necesarias estas restricciones.
En menos de tres meses se ha vendido cerca de
la cuarta parte de este terreno, y esperamos quepara fines del presente año, todo, los lotes habrán sido
tomados, y dentro de unos cinco años, este lugar será el más hermoso y saludable de la Capital de la
República.
Oreemos que en un tiempo no muy remoto, México llegará á ocupar la primera fila por sus edificios,
en el hemisferio occidental. Tiene la ventaja natural, que no gozan otras capitales: salud y cultura.
Continuam-0s vendiendo lotes bajo nuestro mismo
plan, es decir, veinte por ciento al contado y el resto en nueve años• .Ningún interés se paga sino despnés de que se hayan concluído: calles de asfalto,
banquetas de cemento, drenaje y un sistema completo de agua.
¿Hay algnna proposición d·e terrenos mejor que
é.,tn~

r:ra mayores informes, dirigirse

á

liil!d Sü~ y Mewn Trust company,
PlimiUSUfmma,4,

á i los Sres. PrtvtJst &amp; van,
Priman·, lle Sil frn:lsu, 8.
NÚMERO 6,

NÚMERO

7.

_NÚMERO 8.

�Año XI-Tomo 11-Nllmero U

GRANDES ALMACENES DE

Domingo 11 de Diciembre de 1904

El Palacio de Hierro. S. -A.

-

Galle de San Bernardo

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M~XIGO

Precio del Ejemplar, 50 cs.

Apartado número 26

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L .UNDO LUST~ADO

T

AL

Año XI.-Tomo 11.-Número":,24.

MEXICO, DICIEMBRE 11 de 1904.

Dlnctar: Lic. RAFAEL REYES SPINDDU.

J GR~~2~Jn!~~~!~~~t~~!~~!}As~JJJ!~~ES J
~'
·~
r Departamento de Géneros de Lana para Vestidos

$ubaorlpcl6n mensual forinH .....$1.10
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ldem an la Capltal..S I.H

81n1tl: LUIS REYES SPIIDDU.

Secre1a.rio de Redacci6A: JoSé! Gdmez Urarte.

Registrado como artfculo de eegunda clue, en 8 de Noviembre de 1894.-Impreso en papel de la Fábrica de San Rafael.

IL~§ ffJ°A§ ((i~;A1W1D)IB§ W MlIBJJ~~
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�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1904, Año 11, Tomo 2, No 23, Diciembre 4</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>DE

'

L .UNDO LUST~ADO

T

AL

Año XI.-Tomo 11.-Número":,24.

MEXICO, DICIEMBRE 11 de 1904.

Dlnctar: Lic. RAFAEL REYES SPINDDU.

J GR~~2~Jn!~~~!~~~t~~!~~!}As~JJJ!~~ES J
~'
·~
r Departamento de Géneros de Lana para Vestidos

$ubaorlpcl6n mensual forinH .....$1.10
ldem
ldem an la Capltal..S I.H

81n1tl: LUIS REYES SPIIDDU.

Secre1a.rio de Redacci6A: JoSé! Gdmez Urarte.

Registrado como artfculo de eegunda clue, en 8 de Noviembre de 1894.-Impreso en papel de la Fábrica de San Rafael.

IL~§ ffJ°A§ ((i~;A1W1D)IB§ W MlIBJJ~~
§ lIJ IRtlr IT 11))~§- 1D) lE IL;Al ~JE JP) [J$ ILIl ~;Al
',

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ULTIMAS NOVfDADfS Df "INVltRNO

1

I'

Sin rival surtido en Cheviottes, Oibelines, Homes=
..
pum, :Sergés, Vicuña, ·Oranités, Astrakam,
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LAS FIESTAS PRESIDENCIALES.
ICI onrro de la Reforma&gt;' el c;arro de la Pa&amp;,-Un a•pec;to de Platero•, durante la tran prooe•lón c;lvloa,

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

EL BANQUETE

***

El Sr. General D(az, que fué recibido por
11na comisión especial que encabeiaba. el ::lr.
Diputado D. Trinidad García, se presentó á
las puertas del edificio á las ocho y media de
11!' noche, y después de recorrer el loca.!, elogtando et derroche de lujo y buen gusto des•
plegado en el adorno, tomó asiento en la. me•
sa. ue honor, que es precisamente ta que repre•
C: N el hermoso patio de Minería, suntuo- santa ltt. fotografía. que pubilca.mos.
U sameote decorado a.i efecto, se verificó
El seil.or Presidente, que ocupaba el centro
el 2 del actua.l, por la noche, el banquete ofrede la mesa, tenfa á su uerecha á los seiiores:
cido al Sr. General D. Porfirio Díaz por el
Embajador de tos Estados Unidos, Secretar10
Círculo de sus Amigos y por los Sres. Goberde Justicia., Ministro de Gutt.tema.la., Gobernanadores de los Estados.
dor de Colim11., Ministro de Itali11., ~nctt.rga.do
Como esta. fiesta, que constituye, sin duda.
de Negocios de Cnile, Gobern11.dor de R1dal•
una. de las nota.s más brillantes del programa
go, Gobernador de Titba.sco, Subsecretario de
dispuesto para solemnizar el comienzo del
lntrucc1ón Púolica, Mayor Pablo Escandóo,
nuevo período presidencial, ha dejado en los
Tercer s~cretario de la. l!:mbajada. de los .l!:st11•
a.ltos círculos sociales de la Metrópoll los
dos Unidos, y attaché milita.r de la. Legación
inás gratos recuerdos, vamos á referirnos á
a.lema.na A ia. izquierd11. estaba.o las sígulen•
ella, a.uoque sea describiéndola á grandes rastes person11.s: Vicepresidente de la República,
gos, á fin de que nue~tros lectores se formen
Ministro de E,p&amp;.1111., S.icreta.rio de Comunlc&amp;• ,
una. Idea del extraordinario lucimieoto de que
c1one,1, Ministro del J11.pón,.Enca.rgado de Ne·!;
estuvo revestida.
, Lgo~ios dejR.usia, Gobernador de1D urango, Go-1~
ill
7 1EF atrf"::Y-.'N' 1 ~
., í.i
eJ'f liOl'fOR

DEL SR. GENERAL DIAZ.

··--=
felicidad. En sus negras pupilas de criollos la
sombra de los tugurios ha dejado una larga
pincelada persistente.

***

EN

la ciudad, toda esfumada en una sutil
neblina húmeda, las casas y las iglesias
se agrupan como miserables que se aprietan
en una noche de invierno calentando sus miserlas con los latidos efímeros de sus corazones; apenas si las torres, airosas y gallardas
durante la gloria del sol, se empinan, espiando en el cielo bajísimo y fofo, la primera mancha azul ó la primera estrella.
En una madeja de sutiles gotas de lluvia, la
tarde hila sus querellas, murmut•aodo una vieja canción, mientras el vieoto recorre claudicando las callejaq, e:. las cuales se extravía.
como un beodo. Diluidas en li,t, bruma las personas, pierden perfiles y deta!Jes y se agitan
en grotescas contorsiones, procurando evUar
los baches, en los cuales pone la llovizna un
estremecimientc.
La tarde muero con todo el prosaico dolor
de una agonía humana; nada de rojos ea el
cielo; ni una estrella que arda en el horizonte;
la lluvia aplana la atmósfera y runrunea monótonamente en los aires.

***

Los árboles, en el bosque, sobrecogidos de
un v11.g-o presentimiento, apenas si mueven sus
altas frondas, en las cuales comienzan á encanecer los verdes opulentos. Unos hay que se
agrupan, en torno del lago, silenciosos y tré•
mulos, como si experimentaran la sorda atracción del abismo y pensaran suicidarse á la
manera del rey Luiil. Otros parecen cuchichear
medrosamente, con la lenta parsimonia con
que tos ancianos se comunican los detalles todoq de sus lacras y sus memorias.
Un grave hálito de espanto ha soplado entre las hojas, que pierden las fuerzas, se desprenden y caen, formando uoa. crepitante alfombra en las estrechas avenidas, al fin de las
cuales parece que vela. un gran dolor, espiando á los que pasan.
Ea ella.golas barquillas adquieren un lento
balanceo rítmico y pe.recen cosa.s vivas, pero
muertas de frío; los cisnes han enmudecido, y
cuentan af&amp;uosamente los millares de gotas
que hieren la superficie . glauca y despulida,
como la monstruosa pupila de un cadáver
monstruoso. Una figura va¡a atraviesa lenta.menta, á la dista.cela, ocultándose alterna\ivameate tras de los troncos y apareciendo en
los claros, y no parece sino que se ocupa en
hacer una abundante cosecha. de tristezas.
Pero á la. mafia.na siguiente, la. a.urora. se
abre como un gran relicario, y canta. la. luz
en toda.s la.s rama.s;cada. gota. de la lluvia vespertina. adquiere en la. madruga.da el pulimento y el iris de un diama.nte, de una. perle., de
un zafiro, de un rubí sangriento. Parece que,
por la noche, en locas correrías amorosas,
perseguida.e por silfos eróticos, las hadas
han olvidado todos sus joyeles.

*
**

Los milagros de la luz me.tina! alejan el horizonte en un dulce desvanecimiento de tintas
neutras. La multitud se ha levantado de prisa
muy temprano, porque ha sido invitada. Con
paso rápido, marca.ndo un ritmo alegre con
sus taconeos, a.spirando el aire como una golosina., pasa.n y pasan; llevan tras de sí tos
padres á sus pequen.os, cuyos grandes ojos
atónitos apenas si alcanzan á explicarse tanta.

Por la.s calles de la ciudad, de gran gala
una muhitud rebosante de alegría, espera pa'.
cientemente el pasó de la. ,¡-ran procesión; distrae sus impaciencias comentando el adorno
de las facbad11s, en las cuales la nota tricolor
domina; charla, con un ruoruoear constante
que se antoja la. respiración vaporosa de un~
mecánica complicada.. De cuando en cuando
hiende los aires, disparada á quema. ropa Joa
invectiva, y dos ojos, ardientes como d~s deseo~, se clavan en otros dos ojos irónicos, que
lanzan pequeiios chisporroteos fugaces, tras
la reja de las pestaiias entornadas.
_Los chiquillos interr~gan ansiosamente: ¿no
vienen todavíu.? A lo leJos, muy á lo lejos, una.
banda militar ata&lt;'a la marcial melodía de un
himno conocido. Uo gran estremecimiento pasa por encima de la. multitud. Y comienza. el
desfile de maravillas; ya es el grupo de obrera.s, en cuyos cuerpos delgaduchos ha. dejado
el trabajo diario cierta pasividad bovina· ya
es el carro fantástico, desde cuyo vértice 'altísimo una. _doncella ataviada á la antigua, lanza. sus miradas de temor, en el desequilibrio
de la lenta marcha. En todos los rostros resplandece la misma. admiración sincera, como
si al sa.lir de casa hubieran hecho todos el
propósito de admirarse mucho, de admirarse
constantemente, de desfallecer de admiración.
Pa.ra el pueblo, los días más grandes son
aquellos en los cuales se le orrecen espectá·
culos de este género; apenas si la pirotecnia.
nocturna. a.viva.sus admiraciones un poco más
porque a.l ineludible prestigio del color agre'.
ga. el prestigio omnlpownte dela sombra. En
el seno de la. noche estrella.da, cuando el fue·
go de artificio brilla en la altura,el hombre se
imagina que ha logrado crear una estrella.

** *
Si la semana a.menazaba ceil.udamente con
nub11.rrones persistentes, si el e1elo parecía
adelantar las época.s invernales, en un tremendo lloviznar desesperante, en los últimos días
ei sol nos ha resarcido ampliamente. Ni el aire que zumba irónicamente, levantando falsas
brumas en los estrechos horizontes metropolitanos; ni la. hora avanzada, ni el cansancio de
varios días consecutivos, privados de sueiio,
son capaces de arredrará la gran masa de la
población que acude al reclamo de· las fiestas
populares; pero cuando la. 11 u via. teje y desteje
interminablemente sus hilos como una. lamentable Penélope, cuando las rachas hú•m edas
penetran llorando en todos los intersticios
cuando el asfalto adquiere los líquidos puli'.
mantos de un gran canal de aguas cenagosas
nuestra alegría siente en los huesos el frí~
morta.l, se arrebuja, se esconde, y la.tranquila
paz del hoga.r crece ma.ravillosamente ante
nuestros deseos, que se agiganta.o instintivamente.
Cuando él sol vuelve, como un trasnochador
empedernido, y luce en la altura. inmaculada
todo el oro de su cabellera., la alegría se torna voluble y andariega: &lt;sal de casa,&gt; nos dice, y, tomándonos de la mano, nos lleva á
cualquier parte, á dondequiera. que el sol luzca su límpida. lumbre a.lenta.dora. y béne:fica.
Bien hicieron, por ende, los seiiores del Círculo de Amigos del seiior· General Díaz en
transferir algunas de las fiestas popula.res or-

ganizadas_con ~otivo de I_a toma de posesión
d~ la Pres1denc1a por el mismo es1 a dista egregio cuyo nombre llevan. Bien hicieron y á fe
que una hada benévola los asistió en i;u empello· la fiesta infantil, efectuaoa en el Tívoli y
el desfile en las calles de la ciudad, resultar~n
espléndidos.

La. concurrencla,en las demás me~as del ba.nquete, se hallaba. distrlbuída como sigue:
En ta mesa B, á la. derecha., los Secretarios
del Círculo, delegados de los Estados, a.lternando con los miembros de la familia. del 11enor .l::'resldente, Diputados é industriales.
En la. mesa. C, encabezada. por los seiiores
Vicepresidentes de ambas Cámaras, se agruparon principalmente Senadores y Diputados.
A la. mesa. U se sentó principalmente un
grupo escogido de banqueros, ferroc&amp;rl'ileros
y personajes del alto comercio y de la indusiri11. fabril y :ninera.
A la mesa E, que presidían algunos Generales de Brigada, se sentaron los Oficia.les del
EstadQ M11.yor del sef!or Presidente y otra.a
personas.
La mesa F este.be. presidida. por los Directores de los principales diarios de la. capital.
En la mesa G se veía á los miembros de la
Junta Directiva del Círculo y diversas comi11lones.
Y la mesa H, que presidían los sellores
Cónsules de la. Gran Bretaiia. y de los Estados
Uoidos, casi en su totalidad estaba. ocupada.
por mhimbros distinguidos de las colonias ext'.!,;;~.:,,-_1 rT.i.....:....:...

***

Mientras llega el momento fatal mientras Ja
vid!l prel?ara. hábilmente sus engaiios para
h~r1rnos 1mplacab~emen_te, mientras se tienen
ª?º ten el alma v1rg!mdades, mientrits se ea
miio, bueno es que la alegría. cuelgue todos
sus cascabeles en la ruta, y que todas las músicas de todos los ensueiios, refieran á los oídos atPntos la eterna historia, siempre nueva
de la. cBella. del Bosque&gt; y lle las buenas ba'.
das sus madrinas. La niilez es propicia á todos los sortilegios.
Las manifestaciones más alegres de la. vida
~rotal! con sonoridades de fuente, de las almas
10fant1les¡ donde se reúnen los nii'los,la vida olvida sus querellas, acepta gustosa la tregua y
sabe encontrar una maravilla nueva para
arrancar un gran grito de admiración,á 'los espíritus que llegan. La vida. tiene,para los nlil.os, benevolencias de madre y abnegaciones
carii'losas de hermana. mavor.
Un vago .amblecte primaveral y frasco se
respira en aquellos sitios en los cuales, como
numerosos va~os de esencias puras, palpitan
)os corazones mtactos, en los cuales no hadeJado todavía. el dolor sedimentos turbios · donde los _niilos se congrega.o, se dan cita,' para
a.ga.sa.Jarlos, todos los cariños y todas las alegrías. Las fiestas escolares, en las cuales loa
pequeilos reciben el ansiado premio, tienrn un
gran encanto: el mismo que se apodera indefectiblemente del que mira, á la luz imprecisa
de una madrugada amable, un gran búcaro de
flores frescas, sobre el cual revolotea la. seda
viva de una mariposa.
Cada día la.~ fiestas escolares tienen mayor
brillo entre nosotros; cada. vez se las prepara
con más atención, con más carii'lo, con más fe,
y en cada una. de ellas el ca.pitoso perfume de
la infancia. penetra. más y más hondamente los
corazones. Las últimas fiestas escolares han
resultado completas; nada. ha. faltado á esa
jocunda nota que tiene el privilegio de hacernos buenos, por contagio, al ver tantas bondades infantiles.

***

El viejo Popoca·tepetl ha tenido mucho frío:
una semana, más tiempo quizá, estuvo algo
enfermo; envuelto en sus edredones y sin echar
nna mirada siquiera sobre la ciudad, que, ale•
gre satisfecha, pregonaba su contento con la
met lica voz de ¡¡us mil campanas. El viejo co·
loso hi,, estado enfermo, y el frío intenso ba
despertado en él antiguas dolencias y seniles
achaques: ahora se ha leva.ntado ya; pero en
su alta. frente hay más ca.nas que antes. Una
blancura intensa sobre la cual el sol extiende
una lenta caricia de viejos camaradas.

l:

I

EL BANQUE'l'E AL SR. GENERA$1AZ.-LA MESA DE HONOR,

El adorno del salóneraesplendido: el peristilo estaba convertido en un verdadero jard(n,
en el centro del cual, y sobre un zócalo de
musgo rodeado de palmas, se Jestacaba una
artística alegoría. de la. Historia.. En los ángulos se veían numerosas plantas que, agrupada.s, simulaban bosquecillos, y, de trecho en
trecho, en las paredes, grandes cpanneaux&gt; de
llores, orlados con focos de luz.
El salón doode se dispusieron las mesas esta.be. ta.mbién prlmorosamf'nte adornado: al
pie de la monumental escalera, se distinguía
una figura de la. Fama., y, sa.liendo de una fuente simula.da.con plantas y llores, dos &lt;Pegaso~&gt;
que completaban I a a.legoría, haciendo mucho
más bello el conjunto. A la base de los ¡,ilares,
se colocaron vistosc&gt;s macizos de plantas y, como naciendo de é,tos, guías de flores y focos
que se enredaban á la.s colum::ias. Siguiendo el
contorno de los arcos, millares de luces Incandescentes alumbraban el salón, y sobre los
muros, grandes es pejos reproducían los mil y
mil detalles del suntuoso y a.rtístico decorado.
La esca.lera. 1ucía taro bién un magnífi:o adorno.
A la altura. del primer piso se colocó un
gra.n &lt;plafond&gt;, en el cual, pintados a.l tem•
ple, podían verse un ca.rro de la Victoria y
unas alegorías de la. Agricultura., la Industria,
la Pintura. y la. Ciencia.

bernador de México, Goternador de Queréta•
ro, Gobernador de Tamaulipas, Subsecretario
de Relaciones, Subsecretario de Fomento, Oficia.! Mayor de Guerra, General Jesús Alonso
Flores, Diputado Trinida.d Ge.reía y F. R.
Me Creery.
Frente al seiior General Díez estabaocupao•
do el sitio de honor el señor Lic. Alfredo Cha•
vero, Presidente del Círculo de Amigos. Teoía
á su derecha á los seiiores Ministro de Rela•
e iones, Ministro de Bélgica, Secretario de Hr.·
clenda., Ministro de Alemania, Lic. José F.
Godoy, Gobernador lle Chihuahua, Encargado
de Negocios de Austria, Gobernador de Mi•
choacán, Gobernador de San Luis Potosí, Go•
berna.dor de Zacatecas, Subsecretario de Go•
bernaclón, Subsecretario de Comunicaciooes,
General Eugenio Rascón, Presidente del Ayuntamiento, D. José de Landero y Coa, y Vizconde de Latour. Estaban ~ su izquierda los
seiiores: Ministro de Francia, Secretario de
Fomento, Ministro de Cuba, Presidente «le la
Suprema Corte, Gobernador da Aguascalien·
tes, Enca.rg-ado de Negocios de China, Gober·
nador de Guanajua.to, Gobernador deOaxac&amp;,
Gobernador de Sinaloa, Gobernador del Distrito Federa.!, Subsecreta.rio de Justicia, Sub·
secretario de Haciendo,, D. Luis G. Lavie, Ge•
nera.l Pradillo, Teniente Coronel Féll;t Díaz y
Conde Kielmanseg.

tranjeras, Presidentes de sus Clubs y Casinos
y jefes de importantes casas mercantiles,fa.briles y mineras.
Durante la hora de la mesa. reinó entre todos
los convidados la más franca. a.nimación y la
cordialidad más completa..
A la. hora. de los postres, el Sr. Lic. D. Alfredo Cha.vero, como Presidente del Circulo
de Amigos, ofreció el banquete al seflor General Díaz, diciendo el brindis que, juntamente con el muy notable que en contestación
á aquél pronunció en seguida el Primer Ma.gistrado, reprodujo &lt;El Imparcial&gt; en su número del 3 del que cursa..
La.s palabras del seilor Presidente de la Repúblic~, que escucharon de pie todos los comensales, causaron la más grata impresión,
arrancando atronadores aplausos. Cerca de
:a.s once y media. de la. noche terminó la. suntuosa fiesta.

�EL MUNDO ILUS'.l.'RADO

LAS FIESTAS . PRESIDENCIALES
BRILLANTE PROCESION CIVICA

E

L domingo último por la m1:1ñana se efectuó la gran procesión ~ívica que, para 80•
lem!1iz1:1r. Ja inaugu_rac1ón del nuevo perfo.
..,.., presidencial, organizó el Círculo de Ami
gos del Sr, (?eneral D . .Porfirio Díaz.
•
.~a procesión resultó tan brillante y 8 ¡ .
n1ñcat1va, que no resistimos al deseo de cof
sagrarle el m_ayor espacio de que podemos dia-p~ner.. Y decin,os que resultó brillante v sigmficativa, no sólo ¡,orque superó en lucimiento
á J_a efec~uada hace cuatro 11ños con el mismo
o~Jeto, sino también porque todas las fuerzas
vivas deJ país estuvieron tepresentadaa en ella
Desde el humilde obrero hasta el hombre d~
empresa, desde el profesiouista hasta el aimpleestuaiante; todo Jo que contrtbuye entre nosotr&lt;?s á Ja magna obra del engrandecimiento
nac10nal, secuudandv los esfuerzos del hombre ~ue rige los destinos del país, llevó su
contiogentt:1 á aquella hermosa manifrstación
del trabajo, qut:1 sin duda hará época en loa
anales mttropolitanos.

***
El desfile, que fué presenciado por el Sr.
General Dfaz desde el balcón central de Pa!ac10, C&lt;?menzó á las diez y media de la mall.ana,
organizándose la gran columna de manifestantes Y de carros alegóricos, en la glorieta
de Carlos IV, en la Calzada de la Reforma y
en las calles de Rosales y Bucarell. Para logra~ el mayor orden posible, se formaron una
11~cción de vanguardia y cuatro di visiones distmt~s, de~componléndose éstas, á su vez, en
varias brigadas cuyo mando quedó encomendado á diferentes jefes. El aspecto que presentaban nuestras pdncipales avenidas, era verdaderamente notab"le: Jas aceras, los balcones
Y las azoteas, se veían literalmente llenas de
una muhitud ansiosa de presenciar el paso de
los carros y de los numerosos gremios y grupos de operarios que, según rez11 ba el programa, debían formar parte de la procesión. La
muche~umbre er.a tal, que sin exageracióñpuede decirse que pasaban de doscientas mil las
personas aglomeradas contra los edificios y
en las bocacalles del trayecto.

** *
La sección de vanguardia, á cuyo frente iba
una descubierta de rurales. estaba al mando
del Sr. Ingeniero Miguel F. Martínez, y se
componía de varios grupos de alumnos de las
escuelas primarias 3 de otros establecimiento_s o~ciales, del personal de profesores del
Distrito y de diversas comisiones de sociedades científicas y li-terarias. En la vanj!'uardl a
figura~an también los empleados del Consejo
Super10r de Salubridad y de las Droguerías
Y Farmacias. El Consejo presentó los trenes
de desinfección con que cuenta, y los farmacéuticos y droguistas un carro alegórico vistosamente decorado.
Inmediatamente después, ~eguía el j!'rupQ de
caballeros que integraban el Uuartel General,
del que era Jefe el Sr. Coronel Antonio To•
var, Y, formando parte de la primera división,
que estaba á las órdenes del Sr. Diputado D.
José María Castellanos, más de tres mil obr11ros de las distintas fábricas del Distrito. Tras
este grupo desfilaron algunos carros aleg&amp;ri•
~os en".iados por importantes negociaciones
industriales y comerciales, de que nos ocupa•
remos más adelante.
La: segunda división estaba formada por el
contmgente de las prefecturas del Distrito Federal, en su mayor pRrte; por el cuerpo de
bomberos, que lucía su uniforme de gala, llevando su magnífica dotación de bombas, esca•
las, etc., etc., y por un escuadrón de &lt;china•
cos&gt; vestidos con blusa roja y pantalón obscuro. El conjunto era muy llamativo.
En la tercera división figuraban los opera•
ríos de la Dirección de Obras Públicas con:sus
·instrumentos y útiles de trabajo, todas· las
agrupaciones que forman el Congreso Obrero,
en número de setenta y r.os, y los ciclistas del
Club &lt;México&gt;, que llevaban sus máquinas
adorar.das, a&amp;í como los representantes de la
Unión Mercantil, más de cien mineros de Pa•
cbuca, con su 'traje típico, y dos vistosos grupos: uno de zacapoaxtlas, y otro de insurgentes, á pie, vestidos con toda propiedad. Cerraba la División la Banda del Estado d11 Aguascalientes, dirigida por el maestro Payén.
La cuarta divi-sión fué, sin duda alguna, la
más notable. Iba al mando de.l Sr. Lic. González Suárez, v, entre otros elementos, estaba
constituida por el personal de la Oficina I~presora del Timbre y de la Unión Mercantil,
por los miembros de las colonias extranjeras
Y por los representantes de la prensa y de loa
Esladoa y Territorios de la Repl1blioa. _

EL MUNDO ILUSTRADO

***
La. nota más brillante del destile fué el contingente del Círculo de Amigos del seil.or General Díaz, que presentó tres bellísimos carros: el de la Independeoaia., el de la Reforma y el de la Paz.
El primero tenía al frente un gran león imitando bronce y, á lns la.dos, dos ángeles que
representaban la Victoria y la Fama. Hacia
la parte posterior se levantaba un arco de flores en cuyo rematf&gt; SA veía un retrato del Padre de la Patria, D. Miguel Hidalgo, y bajo un
dosel de terciopelo, representadas por bellai¡
sefforita~, se agrupabRn la IndPpendencia, la
Pll.tria y la Hi,toria. Una bambalina sobre la
cual se leían los nombres de los caudillos principales de 1810. cubría la parte inferior del carro, completando el adorno severo y elegante
que lucía.
El carro de la Reforma, simbolizandO la nave del Estado, llevaba á proa una hermosa fi.
l!'Ur&amp; de la Pa.z, y en cada una de las bandas
(habor y estibor) cuatro sefforitas, vistiendo
túnicas romana.~,empuñaban los remos. En el
centro se elevaba un mástil con la ve! a recogida, y en la parte posterior; sobre la. popa,
un rlosel dan&lt;lo sombra al busto del Bt1nemérito ele América, que coronaba la Diosa Minerva. Seis hermosos caballos, ricamente enjaezados, tiraban de este carro, que llamó con
justicia la ateocí6n del públiro.
El carro de la Paz era,sin género de duda. el
más bello y el más rico en ornamentación. Estaba formado por una amplia plataforma á cuyo frente se veían dos carros griegos conduciendo á dos niños que representaban heral•
dos. Seguían después dos figuras: la riqueza
y la agricultura nacional, y más atrás, una
gr&amp;n concha adherida á un peil.asco,dentro de
la cual se encontraban simbolizadas la Ciencia, la Industria y las Artes. Sobre el peffasco
descansaba el trono de la Paz, representada
por una hermosa sefforita que, llevando en una
mano una rama de oliva, parecía sostl'ner en
la otra un busto del señor General Díaz. A
sus pies se destacaban dos figuras muy bellas,
la Fama y la Victoria, y en la parte posterior
del carro, otra figura que representaba la
guerra encadenada. Un numeroso grupo de jinetes preced~a á este carro, llevando pendones
en los cuales se leí o, esta inscripción: cPax&gt;.
El carro del ejército, que también formó parte de la cuarta di visión, simulaba un parapeto, dentro del cual se veían, artísticamente dispuestos, varios atributos de guerra. Hacia el
fondo se destacaba la figura de la Paz coronando un busto del seffor Presidente de la Re•
pública, mientras otra figura, simbolizando al
ejército, le imponía una condecoración.
Otros de los carros que más llama.ron 1a atención fueron: el de las Prefecturas del Distrito,

DESFILE DE LA COMITIVA FRENTE Á PALACIO.

ÉL·-DESFIU: POR L AS

CALLES DE SAN FRANCISCO.

�EL XUNDO ILUST!tADO
EL 1.:.UNDO ILUSTRADO

jes estilo Luis XV Los troncos eran soberbios, iban cubiertos con lujosas gualdrapas
de fleco de oro y empenachados con plumajes
azules.
Precediendo al carro, marchaban dos heraldos que sostení~n, en dos lanzas, un letrero
que decía: &lt;Al Puerto de Vera.cruz&gt;. Los Sres.
Signoret, Honnorat y C~ han sido elogiados
por la esplendidez y el buen gusto de que dieron prueba en esta ocasión.

tas tompañiH dt luz vfuerza tltrtrlcas.
Muy original y muy bien decorado era. el
carro con que l&amp;s Compaíiías Mexicana de
Gas y Luz 'E lécirica., de San Ildefonso y Méxicana. de Electricidad, unidas, c·ontribuyeron
a.l mayor lucimiento del desfile. Sobre una.
plataforma. donde, artística.mente agrupados,
se veían motores, dinamos, etc., etc., extendiéndoi.e diversas instalaciones eléctricas en
miniatura., descansa.ha un globo terráqi.eo,
rodeado por señoritas que representaban: la.
noche, el alba y el crepúsculo, llevando como
diademas loquitos de colores, y vistiendo vaporosos trajes de seda si:..lpica.dos de lentejuela.. Sobre el globo se levantaba. la. esbelta. fi.
gura. de una. señorita, envuelta en luciente gasa, que sosten fa en alto un foco de arco.
Ea los cuatro ángulos del carro se veían
otros tantos postes substentando una. red de
alambres, cuyos aisla.dores retenían en sus
manos cuatro angelitos, sentados á los pies de
la figm·a. principal, y que rea.Izaban notablemente la. bel!ez&amp; del conjunto. Sujetos á los
postes, flotaban unos gallardetes con los nombres de las tres compañías citadas.
Los troncos, que llevaban en las guarniciones y á guisa. de penachos foquitos de colo•
res, iban gobernados por palafreneros vestidos á la. inglesa. Juntamente con este carro

CARRO DE ''AL PUERTO DEVERACRUZ. ''
los de las colonias espaíiola y frances11. y el
de los ferrocarriles. El segundo, sobre todo,
se distinguió notablemente por su originalidad
y la belleza de su decorado. Las fotografías
que publicamos darán á nuestros lectores una.
idea del buen gusto y de la elegancia desplegados en el adorno de estos carros.

•

El contingente de las casas comerciales
é industriales
".111 Puerto dt Utracruz"
La conocida casa de este nombre, fué una
de las que más se distinguieron por el lujo,
elegancia. y sencillez de su contingente. El ca·
rro que envió era. una. obra. de arte, en la. extensión de la palabra.. Estaba forma.do por
una gran caja. forra.da por completo de finísimo raso azul pálido con flores de lis color de

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oro, lleva.ado en la parte superior una ebfer a.,
tambiéa azul y rodea.da. . por una. faja q ue te·
nía ea relieve esta inscripción: «190l. GLORIA
AL HEROE DE LA PAZ&gt;. Sobre la. esfera, ta·
chonada. de estrellas y baíiada. por rayos de
oro de muy buen efecto, se veía. el águila. me·
xica.na. Eo los ángulos de la. caja. se veían,
r eal zando la. belleza del conjunto, cuatro lla·
ces de lanzas, y entre uno y otro de éPtos, un
haz de banderas mexicanas y francesas, s uje·
tas por un escudo con las inicia.les cP. V.&gt; Un
vistoso adorno, que simulaba festón de enci·
no, rodeaba. a.l carro, cuyas ruedas aparecían
cubiertas por molduras doradas y pllsés.
Guiaban el carro cuatro palafreneros Y un
cochero y un laca.yo , vistiendo finísimos tra·

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EL MUNDO ILUSTRADO
tes detalles, hicieron de este carro uno de los
más dignos de elogio.

"El Butn tono."
Una. de las fábricas de cigar:-os más antiguas que existen en la. Capital y que ha. prospera.do, casi al mismo tiempo que todo el país,
al amparo d~ la. paz, es la. de «El Buen Tono&gt;.
Esta. importante negociación, que dirige el
Sr. D. Ernesto Pugibet, quiso, al concurrirá
la. solemne manifestación preparada. en honor
del Sr. General !)íaz, no precisamente hacer
ostentación de lujo, sino rendir un simple
tributo de respeto al Primer Magistrado de la
República..
No obstante esto, el carro alegórico que
presentó fué uno de los más nota.bles. La composición era muy original y artística. Siiµulaba. un pabellón morisco, irreprochable pfsta.
en sus menores detalles de gusto y de riqueza.
Hacia el fondo del pabellón se veía. á una.;sulta.na. representada por una hermosa. joveií vestida. con vaporoso traje de gasa blanca, salpicado de lentejuela., y ata.viada con collares de

CARRO DE:' ' EL BUEN TONO.' '

fundltlól dt "tas Iltllda,."
Esta antigua. ne&gt;gociación industrial, á cuyo
frente figura. el Sr. D. Tomás Phillips, miembro muy estimado de 1~ colonia inglesa., contribuyó a.l mayor rea.lee de la. fiesta. enviando
un bonito carro, cuyo adorno principal consistía. en piezas flora.les del mejor gusto y en ha.ces de banderas, britán1.ca.s y mexicanas. Sir·
viendo de remate al conjunto y dentro de un
marco de folla.je y flores exquisitas, se encontraba. un retrato del señor Presidente de la.
República.
Dentro del carro a.parecía. un grupo de
obreros de la. fundición, llevando sus trajes
de traba.jo, y á uno y otro lado, en gracioso
desorden, distintos instrumentos y berrsmienta.s, como tornos, yunques, martillos, etc., etc.
El Sr. Pbilllps, Gerente de la. negociación y
amigo personal del Sr. General Díaz, hizo todo
lo posible porque el contingente de ·la. fundición correspondiera. á. la. suntuosidad de las
fiestas, y á fe que lo consiguió, pues, como
puede verse en la. fotografía que publicamos,
el carro por él dispuesto fué uno de los mejor arreglados y más hermosos.

)

1

tas ttr\lturías.
Las compaflía.s cerveceras de Toluca, Orlzaba. y Monterrey presentaron un hermoso y
artístico carro, cuya." fotografía. no nos es
posible publicar hoy, por fa.Ita. de espacio. Esperamos hacerlo en nuestro próximo número.

CARRO DE ''EL CENTRO MERCANTIL.''

desfiló un numerosísimo grupo de empleados
de la Compañía. Mexicana. de Gas y· Luz Eléctrica., que portaban gallardetes con el nombre
de la negociación.

"Ia etgamra mtxteana."
El contingente en vi a.do por la. popular fábrica de cigarros de este nombre, fué también
muy nota.ble: se componía. de un precioso carro de más de cinco metros de largo por tres
de ancho; de otro carro adornado vistosamente con flores, y de seis guayines repartidores.
El carro principal era. un taller en miniatura.: en él se instaló una. máquina. &lt;Bonsak&gt;,
haciéndose á la. vista. del público, por un grupo de obreras, la. elaboración de los cigarrillos, que, en elegantes envolturas, eran después distribuidos entre los millares de curiosos que llenaban las a.venidas. La máquina.

engargola.dora., que funcionaba. sin cesar dfsperta.ndo el más vivo interés del público, estaba. movida por gasolina.. Al frente del carro
y sobre un caballete de peluche, se veían: un
buen retrato del seflor Presidente de la. República. y un á. inscripción en que se leía. lo siguiente: «Con la. Paz hizo feliz á. su Patria.. El
pueblo le ama y Dios le bendice&gt;.
El carro estaba. circunda.do con banderas de
todas las naciones y con guirnaldas, y tras
de él venía un gua.yin revestido de flores, que
llevaba., formados con gardenias, el nombre
de la negociación y la. fecha. «1 Q de Diciembre
de 1904&gt;. Un11o concha., formada también con
flores, protegía de los rayos del Sol á un grupo de sefloritas encarga.das de obsequiar a.l
. público los productos de la. casa-. Plantas de
tabaco colocadas en _el centro del carro, bacía.o más interesante y llamativo el conjunto.

Los seis guayines repartidores estaban también enflora.dos. A la vanguardia. y retaguardia. de los carros, marchaban cerca. de quinientos obreros entre hombres y mujeres, llevando aquéllos banderolas roj as y vistiendo
las operarias traje negro y blancos.

"El etntro mmantll."
Esta importante casa. comercial, uno de los
más vastos almacenes de ropa, tomó también
parte en el desfile, presentando un o de sus carruajes repartidores severamente engalana.do
con felpa. verde borda.da. de oro.
El vehículo, tirado por dos troncos de frisones enjaeza.dos con todo lujo, representaba.
una. «estufa&gt; estilo primer Imperio. Los cocheros y lacayos vestían trajes de la. misma.-época..
La. origina.lid ad del decora.do y la. sobriedad
que se advertía. hasta en sus más insignifica.n·

perlas. La. sultana. iba graciosa.mente reclina.da. en un rico cc,jín damasquino, que hacía
juego con las tapicerías que decora.be.o el ca.,
rro.
Al pie del estrado en que se hallaba. la figura. principal, veía.se un grupo de jóvenes Y, sefloritas en traje oriental del mejor gusto. Frente á este grupo se a.Izaba. un enorme pebete~o
rodea.do de plantas exótica.~, y en la. pe.rite
posterior del carro fué coloca.do un bonitoJscudo co-n las banderas mexicana, francesa. y
española..
Delante del lujosísimo tren iban como trescientas obreras divididas en tres grupos, vistiendo. las del primero, enagüilla. 1 oja., 'llusa.
blanca. y rebozo de seda. verde; las del segundo, falda. amarilla. y blusa. y mantilla. espa.i'lola. rojas; y las del tercero, fa.Ida. a~ul,
blu1!18. roja. y mantilla. blanca, grupos que simbolizaban respectivamente las banderas. de
México, Espai'la. y Francia.
Siguiendo a.l carro, en correcta. formación,
desfila.ron los empleados y obreros (tipógrafos, carpinteros, herreros, etc.) con que cuenta. la. fábrica.

OBRERAS DE ''EL BUEN TONO. ''

�Et ll"tfNDO llUSTlW&gt;O

EL HUNDO llUSTRADO

E r, el mar

LA PROCESIÓN CÍVICA. -CARRO DE LA FUNDICIÓN DE LAS DELICIAS.

•

El navío rompe agua, rompe, rompe. El cielo está azul El mar,en calma. La noche plá.cida. La brisa sopla fres~a, saludablo. Brilla á.
Jo lejos una luz roja. Y el mar está en calma
el viejo mar sonoro, llene de claridades y d~
murmullos. E l lírico mar.
Somos cuatro. Un joven pensativo, los ojoa
verdes y trágicos. Una. dama., los ojos azulea
alemana, del Rin dA las baladas. Junto 8 ~
esposo, alto, serio. Yo leo á Heine.
'
El ruido ñe la máquina parece esta noche
más tenue. Nos rodea. 1a honda. poesía del mar.
La noche está llena de un encanto d ulce bajo
el silencio luminoso de las estrellas. La'brisa
se queja blandamente en las jarcias. El nav(o
rompe el agua, rompe, rompe.
La dama abre el plano y toca un aire del
~annhauser&gt;. La música se esparce, febril y
profunda, hecha como de penosa ansiedad.
El joven pensativo se levanta y se acerca á
la dama. Brilla en sus ojos un reproche doloroso. Le dice algo, y ella alza loa ojos y con
voz llena de angustia le dice quedamente en
alemán:
-¡Ah! ¡tú no sabes!
El joven se aleja pensativo. La múska ■l•
guA, febril y profunda, v_ibrando en el plano.
Un erito rompe de súbito la serenidad de la
hora. El navío detiene la marcha. El piano
calla.Se hace una confusa alarma. ¡Un hombre
a l agua! El pensativo joven de los ojos pensativos y trágicos se ha lanzado al mar.
Ella dobla la cabeza. Se lleva el pafiuelo á,
los ojos. Su esposo la pregunta:
-¡,Llori.s?
--No, tengo suef!o.
• El navío sigue su marcha. Y el mar está en
calma, el viejo mar sonoro, el lírico mar.

..

EMILIANO HERNÁNDEZ,

POEMAS TRUNCOS
Ea su balcón los tiestos tlorecí&amp;n.
Bien lo recuerdo. Eran claveles rojos.
Yo pasaba. Y oculta, me veían
t ras las cortinas sus obscuros ojos.
¡Cuántas veces, allá en la ca.llejuel&amp;,
oculto en los s11rmientos de unas parras,
quise mir a.ria. Y sólo vi la. abuela.
con sus verdes y enor mes antipa rr as.
Y en l a. mente borda.ndo sueiios va.nos,
en una noche azul ñe prima.vera,
¡cuánt&amp;s veces sof!é bes&amp;r sus manos,
y destrenzar su negra cabellera!

UN ASPECTO DE LA CALZADA DE LA REFORMA DURANTE EL DESFILE.

Y ronda.ndo la. casa. noche y día,
11tisba.ba los largos corredores....
Y sólo por l a tarde la veía.,
cuando regaba en el balcón las flores.
Era. un idilio en flor. Yo perfumaba
los afioii de mi dulce adolescencia,
con el primer aroma que volaba
del vaso juvenil de mi existencia.
Y siempre sllenciosa y pensativ11t,
cuando pasaba yo por la calleja,
una mirada r ápida y furtiva
me enviaba entre las tlores ds la reja.
Hacia sus labios pálidos y tersos,
románticos y lívidos corales,
volaron todos mllt primeros versos,
como al maizal de oro los turpiales.
Siempre tímidos fueron mis amores.
Siempre la vi lejana y misteriosa.
La amaba cual la tierra a.malas flores,
como el terrón obscuro ama la rosa.
;.Estás muerta? ¿Estás vive.? ,:,Qué misterio
c11.yó, como una so mbra.. en nuestra. vida?
¿Moras en el rincón de un cemei:iterio
bajo una cruz, en polvo convertida?
Y siempre muda, lánguida, discreta,
al cruzar yo la calle la veía.. ..
Para ella, alguna vez, fuí yo poeta;
y ella fué para mí la poesía.
A. FERN ÁNDEZ GARCÍA.

LA CALLE DEL SEMINARIO AL DISOLVERSE LA PROCESIÓN.

1904.

OTRAS VIDAS
v.
"El Dominio dtl fanadá.''

M

I her mana. Gabriel a, nos dijo L uis, ere. lo
que se llama. una alhaja y de lo más fino.
Alborotadora, traviesa con inventiva. pizpereta y audaz, tenía eter namente con un Jesús
en la boca á todos los de la casa. Mis berma·
nos y yo la adorábamos, por su carácter ale•
g re, por su desplante, por la Inagotable verba.
con que nos entretenía, por la cantidad de bis•
t orias a.bsurdas que se sabía de memoria.. Nos
sugestionaba continuamente y éra.mos todos
sus cómplices en cuanta diablura de chiquilla
le venía á las mientes. En aquel entonces tenía
mi hermana. (que era la mayor de la. fa.mili&amp;)
diez af!os y una imaginación tan despierta como de vei nte. Empezaba á aprender, eon éxito
muy mediano, la geografía., y se sabía. de memoria. los nombres de todas las naciones de
América , sin darse cuenta muy axe.eta. de lo que
significaban ni de loquedesigna.bi.n. Ea aque•
llos tiempos se lo aprendía uno todo oe corrido y llegaba al •i ltimo aiio de escuela ha.bien•
do hecho prodigios de memoria y sin un so•
lo conocimiento serio.
Un d(a mi her mana encontró en su lección
de l!'eografía. esta. denominación: &lt;El Dominio
del CHnadá &gt; No entendió, naturalmEnte, Jo que
significaba dominio; lo de Canadá la. dejó un
poquillo ¡¡t&gt;n~atlva: la. designación completa,
Dominio del Canadá, le sonó de una manera pe•
regriaa. i,r. el oído, y lleva.de. por la más diver tida asociación de ideas (lógica quizá den·
tro de esos vericuetos misteriosos de la memo•
r ia, de lo subconsciente ó subliminal, como se es·
tila decir a.hora, ó quizás atrabiliaria del todo,
pero, de una ó de otra suerte, !asaz curiosa),
dió y tomó en que el &lt;Dominio del Canadá&gt; de•
bía 11er un personaje terrible, un viejo moas•
truoso, especie de ogro famélico, q ue se comía
á los niiios. Y como su natural regocijado la
llevaba sin cesará la broma, en cuanto hubo
imaginado esta atrocidad, nos reunió en concilio á sus cinco her manos y á todos los chi ·
quillos del barrio que frecuentaban nuestra ca•
sa y con una solemnida.d c6micoseria ,Y en un
lengua.je de lo D?~s hiperbólic.o. que ustedes
quier&amp;n oír, nos dl¡o que el Dominio del Canadá,
un viejo espantoso, acababa de llegar al pue•
blo y aquella noche mismísima. iría á nuestra
casa. á hacernos una visita. Todo el cotarro de
mocosos nos echa.moa á temblar y, llenos de cu•
r iosldad, a.brumamos á preguntas á la farsan•
ie GabrJela.
- ¿Cómo es el Dominio?
-¿Nos comerá crudos?
-¿Viene solo 6 acompaiiado?
Gabriel&amp; respondía á cuantas prefluntas le
hacíamos, con una fertilidad de palabra y de
Imaginación dign&amp;s de mejor suerte: el Domi·
nio era un hombre gigantesco, vestido de ne·
gro, muy moreno, con una barba a.lborotada
q ue le llegaba al pecho. Era tan horrib le que
a l verlo lo§ nlfios, caían muertos de alferecía.
Cuando llegara, deberíamos saludarle dicién·
dole: e¡ Buenas noches, Sr. D. Dominio!&gt; Esto
sin alzar los ojos, y en seguida á callar y á
dej ar que él hablara é hiciera lo que quisiera,
inclusive apoderarse de cualquiera de nosotros
pa.ra. su cena de aquella noche. Se alojaría el
Dominio en un cuarto oscuro donde se guardaban los trebejos de la casa, y nosotroli esperaríamos s u visita en el corredor inmediato,
al cual daba una de las puertas de ese cuarto.

Si he de decir verdad, nuestro natural temor
iba mezclado con una buena dosis de curiosidad : ¿pues qué, era moco dA pavo eso de tener
la oportunidad de verá D. Dominio del Canadá,
caballero tan principal sin dudai' Y luego, que
pudiera ser que al fin y al cabo no nos comie•
se á ninguno de nosotros, y hasta acontecer
que, en realidad, el tal D. Dominio fuese la
propia Ga.briela en persona ....
Stn embargo de estas dudas y de e~tos pre•
coces escepticismos, sea dicho con franqueza.:
las emociones que al caer la tarde nos embl\r•
gaban, no eran para contadas.
A eso de las seis y media una docena. de mu•
chachos cuando menos, instalados frente á la
puerta del cua rto obscuro por donde debía sa•
!ir el Dominio del Canadá, esperábamos la visita , sentados en un gran cana.pé de madera
pintada de verde, hablando en voz muy baja,
entrecortada por tal 6 cual nerviosa risita á la
sordina, semiburlesca, semir recelosa. De
cuando en cuando, Gabriela, que ma.ntenía ce·

rrada la puerta de l a pieza en que se ha.bía
confinado con una criada, única confidente de
sus manejos, ?:OS gritaba entreabriendo apenas
las maderas: c¡Ya va á llegar el Dominio!&gt; Y
nosotros, con un estremecimiento decuriosidad,
nos apretábamos unos contra otros y esperábamos ... .
Como á. las siete de la t&amp;rde, y cuando ya
nuestr11o paciencia empezaba á agotarse y la. ten•
sión nerviosa era inRoporta.bl~, la puerta se
abrió y apareció en el umbral un figurón entrapajado, cubierta la cara con una máscara
de barro, de lo más gesticulante y horroroso
que verse pueda, y lanzando un aullido, al
cual respondimos todos con un ¡ah!, mezcla de
espanto y de desahogo, púsose á recorrer con
pasos so lemnes el espacio libre que nos sepa•
raba de la puerta. ... .
Después de algunos minutos de zozobra, durante los cuales el increíble personaje no habla devorado á nadie, limitándose á pasear
rugiendo de un modo espantoso frente al pú•
blico infantil, mi hermano Daniel-¡ alma he•
roica l-se atrevió á preguntar, eso sí, con voz
débil y medrosill a:
- ¿Es usted D. Dominio?
- ¡No! gritó la aparición, que dió un paso
hacia él; yo soy a.penas el último de sus cria•
dos&gt; ...... y desapareció por el negro hueco de
la puerta, que se cerró tras elle..
-¡El último de los criados de D. Dominio,
exclamó Daniel, y ya ven ustedes qué horrible
es!

-¿Pues cómo será el Dominio!. ... sugirió
Lola, una chiquilla de la vecindad, que daba
diente con diente.
-¡Cómo será el Dominio?... repetimos todos
agitándonos en el canapé.
'
Tras o~ro cuarto de hora de espera, Je. puer•
tas~ abrió de nuevo y el personaje de marr!l.s,
vestido aún más estrafalariamente y medio
envuelto en un cobertor rojo, al cuai, llgándo•
lo con unos bramantes, había arreglado unos
cuernos, salió aullando más desaforadamente
que la primera vez.
Pasados loa primeros momentos de estupor
Daniel volvió á interroj!'arlo:
'
-¿Es usted el Sr. D. Dominio?
-¡Nooooooo! bramó el fantasma · soy apenas el segundo de sus criados.... '
Dicho lo cua.l, desapa.reció y quedó apestand-0
á azufre . .....
-¡El segundo de los criados del Dominio!!!
tornó ~ exclamar Lolita; ¿pues cómo será el
Domin10 en persona!l! I!. .. .
-¿06~? será el Dominio en personal- íbamos rep1t1endo todos.
Algunos minutos después, la puerta volvió
á a.brlrse, y el fantasmón, provisto de una larga cola, de un bonete de papel puntiagudo y
llevando sobre el pecho una zalea crespa y
obscura, surgió de nuevo de la sombra, be·
rreando hasta desga!lltarse . . ..
- ¿E~ u.~ted el Dominio?-pregunt6 una. vez
m~s Daniel. apeando al perRon11je el tratamiento. d_e J?on (Jo cual prueba que con todo
se fam1har1za uno, hasta con el Dominio del
Canadá), y éste respondió:
-¡Noo?oooooooooo! Soy apenas el primero
de sus criados . . ..
~pareció aun, todavía más terrible, el
primo del monstruo, luego el tío, luego el hermano, luego el padre .... El Dominio no llegó
á apa~• cer. Debía ser tao tremendo, que ningún disfraz satisfizo probablemente á Gabriela, la c.ual, artist~ inconsciente, t uvo miedo de
desi1!1s1onarnos s1 encontrábamos al Dominio
infer10r á nuestro espanto y acertó con su~ ura·
da~iones ingeniosas á dejarnos suspenso el
ámmo, llenos aún de la ansiedad de Jo inesperado, con un mundo de conjeturas en la ca.bez_a, conse~v!i-ndo al personaje todo el enigmático prestigio que ella había sabido darle y
preguntándonos todavía una semana después
durante la cual en vano pedimos á la mucha~
cha la repetición de la visita:
-Si así eran sus criados y parientes ¿cómo
sería el Dominio de Canadá?
'

***
¡Ah! mucho ha llovido y granizado desde
ento?CAs, a1Iadi6 Luis; mi hermanita Gabriela
murió poco después, de una fiebre escarlatina
Y ¡,qué quieren ustedes? el torbellino de mi vid~
me ha hecho olvida.ria. Sin embargo basta.
que. oiga 6 lea en cualquier parte esta' designam6n geográfica: &lt;El Dominio del Canadá&gt;
para que como un telón que se descorre ante
una escena, mi vieja memoria me muestre con
claridad deslumbr11dora la puerta mistet'losa
el pers&lt;?naje terribla, el canapé verde en qu~
doce criaturas se agru pa.bar. asustadas, y la
voz medrosa de Lohta, exclama.ocio:
- ¡ Si así son sus criados .. .. cómo será el
Dominio del Canadá?..... ... .

�EL MUNDO ILUS'lRADO

EL MUNDO ILUSTRADó

La Verbena Popular en Anzures
El lunes último tuvo efecto en los llanos de
Anzures la verqena popular organizada por
el Círculo de Amigos del seflor General Día
y que,debido al mal tiempo, no pudo celebrar~
se el día para el que estaba anunciada
La ver~ena,que, dicho sea de paso,n~ resul,
tó tan amma~a ?omo era de esperarse, contaba, co!Do pr1nc1pales atractivos, con representac10nes teatrales al aire libre maromas
juegos de agilidad, etc., etc., y.c0h el repar~
á medio día de 5,000 raciones compuestas de
platillos nacionales. Distribuidos en e! campo
se levantaban algunos arcos de musgo en cuyos remates formados con flores, se leían los
nombres de las Prefecturas del Distrito.
El reparto de raciones se hizo en medio del
mayor orden.

00

ROSflS DE f\YER
LA "MAROMA" EN LA VERBENA DE ANZURES.

.....

Como lloran las orquestas
en I ai; fiestas,
refiriendo historias vagas
de tristezas y de amores
que las gentes no comprenden
y que encienden
madrigales en las flores,
en el alma del Poeta,
siempre inquieta,
surgen voces ignoradas
que nos hablan de las cosas
y las rosas
marchitadas.
Tl'iste y solo por las calles,
al azar de la fortuna,
va rimando sus canciones
y evocando corazones
el amante de la I una .. ..
De las antiguas queridas
que han dispersado sus vidas,
sólo queda un camposanto
de aventuras y de amores,
sobre el que cae nuestro llanto,
como el rocío en las flores.
Vagas sombras espectrales,
reaparecen madrigales
y sonrisas que no han muerto,
gestos de alma que han vivido
y han llora.do en el desierto
del olvido.

U~TEATRO AL AIRE LIBRE,

Las siluetas delicadas,
en el pasado esfumadas,
reviven en la memoria
y al conjuro de un detalle
reaparecen en la. calle
refiriéndonos su historia.
Y a pasadas, ya fut4ras,
todas traen en sus cantares
lo que hay sieinpre de pesares
en las locas aventuras . ...

.

.. - .' -

~~~:

-:C~.,¿;2,,;,,-.~

Que el "adiós" es una muerte
que roba al alma una estrella;
¿quién sin lágrimas advierte
la melancólica suerte
de tantos que fueron "ella"?
Por una razón fatal
que agobia al sentimental,
sus penas no pueden ser
tan leves como las penas
de las rubias ó morenas
que le sonrieron ayer.
Y al recordarlas andando
por la calle solitaria,
le parece ir recitando •
en una triste plegaria,
todas las quimeras locas
que desgranan los poetas
sobre la flor de las bocas
de las mujeres coquetas.
MANUEL UGARTE,

LA VERBENA EN ANZURES.-UN "ROMPECABEZAS".

FIGURINES

La moda de Otoño é Invierno
REGLAS DE BUEN TONO

E

L interés de vestir y parecer bien no se
funda sólo en la vanidad. La crítica mascuiina lo atribuye á deseo insaciable por
ser admirada y al instinto del propio
adorno; pero aunque el deseo del agradar entre en miras efectivas-lo cual es una de las
más estimables virtudes,-aseguramos, sin temor de equivocarnos, que el traje revela el
gusto, la posición social, la medida de refina.miento que s~ posee. y áun el carácter de quien
lo lleva.
Se nos juzga. ampliamente por exterioridades y, en consecuencia, se han formulado r 'lglas sobre el vestir concernientes á la. buena
educación que ninguna. mujer debe ignorar.
Una de ellas está expresada en el a.nti¡rno adagio «Hermoso es lo que sienta bien&gt;. También
es regla entre gente culta que en la calle,cuando se camina á pie, el vestido debe ser 11erio.
El gusto y la moda convienen en que el traje
para la calle consista de falda corta de pallo
y jacket, el cual puede ocultar un blusa. de
cualquier grado de elegancia, manifestada.

1, 2 Y 3.

cuando se quita el jacket en la case. 6 visitas.
- En la malla.na,el sombrero que se lleva es la
«toca&gt; ú otra. forma. chica y guantes castor ó
piel de perro; ,en la. tarde, un sombrero más
ataviado y guantes blancos.
Seña.lo las reglas de etiqueta; mas la moda.
introduce excepciones constantemente; una.por
ejemplo, que desafía los buenos preceptos,
permite á las da.mas usar collares de perlas
durante el día y aun en la calle; otra dicta
guantes blancos ha.jo las mismas circunstancias, excepto en la malla.na. El mismo árbitro
caprichoso establece tal distinción. entre la
pana y el terciopelo que la. primera, alterna.da
con el pa.µo, puede usarse en todas ocasiones,
mientras que un traje de terciopelo solamente
es de calle cua¡:¡do se va. en coche.

••*

Para aquellas quo no puedan contar con el
auxilio de modistas experimentadas, es conveniente el uso de la. falda lisa..Y jacket de buen
c·o rte, 1 o cual dura más y se-ve mejor que un
ata.vía.do traje, según la última. novedad: lo
primero se ve como el &lt;costume&gt; diario de una.
dama; lo otro, como una imitación barata. de
una clase de vestido fuera de los alcances de
la porta.dora.
En la joven que encontramos en la. calle con
enormes sombreros colocados ridículamente,
guarnecidos de plumas que recuerdan las de
los plumeros,é hilos de perlas falsas en el cue-

llo, reconoce_mos la persona. de clase baja. con
Ideas extra.viadas de lo que constituye cuna
dama&gt;, y la. compadecemos por su mala escuela. El secreto del mal vestir está generalmente en el esfuerzo para. ocultar su posición social imitando á las personas de superiores re•
cursos.

***

A cualquier fiesta diurna se concurrirá con
trajes de cuello alto y mangas largas ó al codo; únicamente después de las 6 p. m. se permite el escote, y esto exclusivamente en ·bailes
cenas y ópera.. Para el teatro y concierto Jo~
trajes se ha.ceo de cuello alto, colores claros
y telas )igeras; y durante el espectáculo ls;s
señoras deberán quitarse el sombrero, ex~epto
las que ocupen palcos, quienes pueden retenerlo. En todas estas oca.sione3 llevarán guantes
blancos.

***

Las cpnvidadssá cluncheons&gt;, tés y recepciones, 'l levarán sombrero y conservarán sus
guantes puestos cuando simplemente se les obsequie C&lt;?D refrescos; se los quitarán, sin embargo, s1 se las sienta á la mesa y se les sirve
algo de comer.

*
**

El ama de casa debe vestir con má.s sencillez
que-sus huéspedes y no 1:1sarñ guantes.

�.

EL MUNDO llUSTRADO .

COLONIA CUAUHTEMOC

FIGURINES

El cuidado minucioso acere&amp; de los pequelios
accesorios del traje es del&amp; más alta impor•
t&amp;nci&amp;: no se deje suelta ninguna cinta ni se
vaya faltando un botón en los guantes 6 zap&amp;·
tos: el traje y sus dependencias constituye la
piedra de toque de una mujer, en punto á ele•
g&amp;ncia.

..

.. *
L9'. curios&amp; cortesía biblica nos

aconseja ya
gemir con el que gime y regocijarnos con quien
se regocija; en consecuencia, á los funerales
se llevarán vestidos y guantes negros 6, cuan•
do menos,obscuros; á. las bodas, al contrario:
las personas que estén de luto colóquense don•
de no estén muy visibles y aliadan, si pueden,
á. su adorno un ramo de violetas, para dar un
toque de festividad á. su sombrío aspecto, en
tl;'nto qu~ los otros huéspedes portan sus más
ricos tra1es y guantes blancos. La novia lle•
vará. velo ó sombrero á. la ceremonia, y las
huéspedes sombreros.

•
**

Parece haber una pequelia confusión entre
algunas de nuestras lectoras con respecto á las
batas para té. El único caso en que se usan
correctamente es después de la siesta, cuando
se ha despojado del traje de calle y aún no se
está lista para vestirse con el de tarde. Si los
amigos llegan á. esa hora, ella está. irreprochablemente vestida; pero es la más informal
de las toilettes y la menos apropiada para el
día de recepción.

**del
* refinamiento de una
Una prueba suprema
mujer es su apariencia en su propia casa.

4, 5, 6 Y 7.

***
Ninguna mujer está bien vestid&amp; cuando su
traje atrae la atención de tal suerte que su per•
sonalidad queda obscurecida. Los trajes deben
ser lo que el marco para el cuadro: siempre
de import&amp;noia secundPria. El mismo sentí•
miento debería conducirnos á. adaptar lamo•
d&amp; predominante á. nuestro propio estilo, edad,
cara y figura; ni se llevarán los mismos modelos á los diez y seis a Hos que á los sesenta. U na
cara arrugada jamás se ve tan viej!lo come bajo un sombrero juvenil, y la edad se nota me•
nos con trajes serios que prestan un dulce aire
de dignidad, que es la coquetería de la vejez.
Cuando, en una familia, las hijas visten mejor
que l&amp; m&amp;dre,revelan f&amp;lt&amp; decultur&amp;. Por otra
parte, la. simplicidad tiene un valor artístico
que las jóvenes parecen desconoct&gt;r.

***
Si, como es natural, desean las jóvenes h&amp;•
cerse atra~tlvas á. los ojos masculinos, vísta.n•
se con sencillez. La reputación de vestirse bien
y con poco costo es c&amp;si t&amp;n Importante como
la fama de que se posee un exquisito tr&amp;to y
una esmerad 11. educación.
La limpieza, pulcritud y frescura son indis•
pensables á I a toilette de una joven, y, para
estar en su papel, debe olvidarse de sus vestidos como el pájaro de sus plumaje. El deseo
palmario de llamar la atención es raRgo re•
pulsivo en una mujer.
Madame de Girardin dice: cUn solo medio
hay de saber llevar un hermoso traje y es ol•
vid arque se lleva&gt;.
MARiA LmSA.

berta Y posad? sobre dos holanes superp1,1esto1
de enca1e, te01endo el mismo ancho que el pri•
mero.
2.-Toilette de baile, para jóvenes. Está hec~a. de seda Llberty blanca y guarnecida con
listón verde pálido; la falda, posada libre•
mente sobre el forro,está dispuesta en pliegues
alrededor, ornados á la misma altura por una
cinta verde pálida de 8 centímetros de ancho
que se pasa bajo los pliegues.
El cuerpo, escotado en redondo, tiene una
berta de 15 centímetros de altura, montada bajo dos hileras de frunces hechos sobre el mismo listón ó cinta verde pálido; bandas del mismo listón sostienen el cuerpo de los hombros·
la cintura es de seda.verde drapeada.
'
3.-Este grabado representa una elegante
toilette en muselina de seda rosa blanca guarnecida de guirnaldas de rositas hechas ~n mu•
salina de seda.. La falda, circuida pcr dos guir•
n&amp;ldas de rosas. está orna.da en lo be.jo por
un ancho volante con hojas y follaje pinta.dos~
las mangas, semilargas, están adornadas de
igual manera.
4. -Traje para niños de 7 á 8 aflos, en palio
azul marino.
5.- Peq~eíia toilette para. niflas de 8 á 9 años.
6.-TraJe guarnecido de galones para. niflaa
de 10 á 11 aílos.
7.--&lt;Costume&gt; para niílos de 11 á 12 años, en
palio gris guarnecido de pespuntes.
8 -Paletot y béret para nilios de 4 á. 6 a.flos.
9. -Saco-paletot para niñita de 14 á 15 años.

•

ésta~

EXPLICACION DE LAS LAMINAS

FIGURÍN

l.

1.-Traje de baile,en tul bordado,para jóvenes. El tul es blanco puntuado; el transparen•
te se hace de tafetán brillante paja; la alta
cintura está ejecutada en tafetán semejante.
La falda.está guarnecida de grupos de pliegues
teniendo respectivamente¼ de centímetro, un
centímetro y· l¼ centímetros de anchura; el pliegue inferior de cada grupo está orillado por
un volante doble de muselina de seda de 5 cen•
tímetros de ancho; termina la falda por un volante de tul que remonta hacía atrás y va cir•
cuido por cuatro pliegues de á 2 centímetros
de ancho. El cuerpo, escotado en redondo, lle•
va una berta en muselina de seda de 15 centí•
metros de altura,guarnecida de pequelios pliegues y ornada. por encaje cguipure&gt;; los delan•
teros, ligeramente blusa.dos, cierran al frente.
La.A manga.a, abofellada.s, llevan al borde un
volante de muaelina de seda. semejante al de la

La más hermosa Colonia, no sólo por su posición,
que lo es contigua al l'aseo de la Reforma, sino porque las personas que están comprando lotes, pertenecen á lo más granado de nuestra sociedad, quienes desean construir magníficos edificios, que, en
época no muy lejana, llegarán á ser el lugar más de
moda y el centro de las lujosas residencias de la
ciudad de México.
Sírvase investigar el alza á que ha llegado en estia parte de la ciudad, de algunos años á esta parte,
y se convencerá de que no hay inversión más segura ni de más brillantes resultados que la que le ofrecemos.
Por un acuerdo especial, se ha prohibido, para
siempre, establecer pulquerías ú otros establecimientos por el estilo en esta Colonia. Siendo este
lugar para edificar fincas que llenen todos los requisitos de salubridad y, por consiguiente, para que
residan persona8 de refinada cultura, se hacen necesarias estas restricciones.
En menos de tres meses se ha vendido cerca de
la caarta parte de este terreno, y ·esperamos quepara fines del presente año, todo3 los lotes habrán sido
tomados, y dentro de unos cinco años, este lugar ~erá el más hermoso y saludable de la Capital de la
República.
Creemos que en un tiempo no muy remoto, México llegará á ocupar la primera fila por sus edificios,
en el hemisferio occidental. Tiene la ventaja natural, que no gozan otras capitales: salud y cultura.
Continuamos vendiendo lotes bajo nuestro mismo
plan, es decir, veinte por ciento al contado y e\ resro en nueve años • .Ningún interés se paga sino después de que se hayan eonchúdo: calles de asfalto,
banquetas de cemento, drenaje y un sistema complet.o de agua•
¿Hay alguna proposición de rorrenos mejor que

Para mayores informes.. dirigirse á

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AL P.UERTO DE VERACRUZ
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L UN.DO LUSTK0DO
Año XI.-Tomo II.-Número}25.

MEXICO, DICIEMBRE 18 de 1904.

Director: Lic. RAFAEL REYES SPINDOU.

Subsorlpcl6n mensual forinea ..... $1.SO
ldem
ldem en la Capltal.. $ 1.25

81rnll: LUIS REYES SPINDOLA

Secretario de Redacción: Jo~ lidmei U,rarte.

Registrado como articulo de segunda clase, en 8 de Noviembre de 1894,-Impreso en papel de la. Fábrica. de Sa.n Rafa.el.

. .,
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DEPÓSITO
.DE PAPEL -TAPIZ.

El Baile en lionor de la Sra. Doña Carmen Homero Rubio de Díaz.
Detolle prlnclpol del adorne, del salón.

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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        <name>El dominio del Canadá</name>
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-

AL P.UERTO DE VERACRUZ
¡. .

L UN.DO LUSTK0DO
Año XI.-Tomo II.-Número}25.

MEXICO, DICIEMBRE 18 de 1904.

Director: Lic. RAFAEL REYES SPINDOU.

Subsorlpcl6n mensual forinea ..... $1.SO
ldem
ldem en la Capltal.. $ 1.25

81rnll: LUIS REYES SPINDOLA

Secretario de Redacción: Jo~ lidmei U,rarte.

Registrado como articulo de segunda clase, en 8 de Noviembre de 1894,-Impreso en papel de la. Fábrica. de Sa.n Rafa.el.

. .,
~-

r

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Fábrica de Camisas, Corbatas, Sombrillas y -Pa~aguas.
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Departamento especial _de Paños y Casimires.

JfCJOmBRJfS. ~ (JfP€(€S. ~ EORtlnJfS.
MUEBLES DE TODOS ESTILOS.
.

.

~

.

DEPÓSITO
.DE PAPEL -TAPIZ.

El Baile en lionor de la Sra. Doña Carmen Homero Rubio de Díaz.
Detolle prlnclpol del adorne, del salón.

�EL 1-UNDO llUSTRADO

EL MUNDO ILUS~RADO

- La Fiesta Escolar en Arbeu
Brillante éxito.
verdadero acontecimiento fué, á no dula fiesta que organizó la Direcl) Ndarlo.
ción General de Instrucción Primaria,
para celebrar el buen término de las labores
escolares en el presente año.
La fiesta, efectuada el 6 del actual en Arbeu,
superó en brillantez á cuantas se han celebrado con el mismo objeto basta ahora, contribuyendo á su mayor solemnidad y lucimiento
la. presencia del Sr. Presidente de la Repúbli-

T

ODO era sangre, y desolación y ruinas.
Apenas si se escuchaban á la distancia,
en la serena. paz de la ma.flana tropical,
los ruidos extrailos de los caracoles sagrados.
Por encima de la pirámide truncada del Gran
Templo, en el que las víctimas propiciatorias
se consumían lentamente, una ligera nubecilla
gris se balanceaba, mientras en las desiertas
calles cenagosas los muertos dirigían a.l cielo
largas miradas vacías, en las cuales el sol glorioso de la maflana dejaba una estrella persistente.
Los bergantines de Cortés levantaban en aus
palos mayores la bandera. gloriosa de Castilla, como una gran amenaza rojo y gualda, cuyas tintas se confundían, a.l a.tardecer, con loil
rojos sang:-ientos y los ictéricos amarillos celestes. Las maosa11 olas del lago llegaban apa·
ciblemente, con zalamerías femeninas, á las
bordas de los barcos conquistadores. Un gran
soplo de espanto parecía haber pasado por
encima de las cosas y de los hombres. La conquista. avanza.ba como un jl'ran monstruo de
fuego y de hierro, devorando todo lo que es·torbaba su paso.

***

El indio vió pulverizados sus hogares y
muertas á sus mujeres; los dioses, despiadados, olvidadizos, parecían estar poseídos del
mismo vértigo destructor que animaba á los
&lt;Hijos del Sol&gt;. En vano las procesiones se
desenlazan en torno del altar, y las vírgenes
se entregan á la divina impudicia de la fe; en
vano los saeerdotes han oficiado y sus voces
roncas claman, en el silencio nocturno, demandando el auxilio divino, que no llega; todo en
vano.
· El inrlio ha visto su hogar presa de la;s llamas, y en sus imprecaciones dolorosas ha llega.jo á dudar de sus dioses. La impasible máscara de Huitzillipoxtli nada dice á la angustiosa mirada del indio. Sobre los restos putrefactos que obstruyen el paso, las aves agoreras trazan curvas cabalísticas, siguiendo su
vuelo circular y monóto.::o; los penos se insubordinan abiertamente contra sus amos,mostrando, en un gruflido siniestro, todo el marfil
deslumbrante de sus dientes. Truena sordo y
lejano el caflón; la Muerte pasea por las calles, y es á ella á la que ladran, en confusión
medrosa, los canes nocturnos, cuando cierra
la noche y apenas si asoma la luna su rostro
demacrado por entre las nubes.

***

L.os dioses se banido. El misionero tiene razón al decir que los dioses indígenas son lm•
potentes, que nunca podrán luchar con los extraños seres pálidos que han venido del Oriente. Ya no sonará más el ronco caracol en las
escalinatas del templo, convocando á los fieles, ni volverlj. la danza sagrada á anudar y
tlesanudar sus hilos multicolores y vivos, en
torno del altar paterno. Dioses nuevos que
tienen el mismo rostro pálido de los conquistadores, ocunan ahora. los altares; el indio no
tiene fe en ellos, porque son rubios:
En vano la amenaza constante.del misionero
molesta y persjgue la conciencia brumosa del
indio·; en vano los pelig,ros del porvenir se
presentan á la a.sombrada, á la estupefacta
imaginación del indígena: ¿por ventura habrá
otra vida distinta de la presente-? ¿habrá dios
ses 't an compasivos que tiendan -sus manos

blancas al ve;:icido, al debela.do, al obscuro
indio, cuya frente alberga todas las angustias
y cuyo corazón ha exprimido largo tiempo la
mano del dolor?
Sí; hay otros dioses buenos. Pero no son los
dioses rubios que levantan su lastimosa efigie
de dolor en los nuevos alteres, y que no entienden el idioma del indio. No son los dioses
que han figurado en la bandera del conquistador. Es una diosa morena, cuyos ojos tienen
los mismos terciopelos acariciadores que los
ojos de la. india núbil; es una diosa que no desdefla la modesta tilma, y que viste el huipil y
entiende el idioma dulce, grato á los oídos del
azteca. Con ella podrá entenderse el vencido,
contarle sus cuitas, decirle todo lo que sufre y
todo lo que pena, enseilarle su corazón y ofrecérselo, todo llagado, todo sangriento, como
un supremo holocausto.

**...
Y desde entonces -tuvo una celestial confidente en la Virgen de Guadalupe. Ella, para
la credulidad de los sencillos naturales, ha sabido acercarse á éstos y hablarles el lenguaje
paternal de sus mayores. A ella irá, con el alma llena de tres siglos de abatimiento, de ignominia, de renunciamiento, á pedir lo que
tanta falta le hal!e. Ninguno de los aantos tiene el prestigio inmenso de ser moreno. de tener los ojos del color de la angustia, de entender al que le habla en la lengua humilde
azteca.
El culto á la Guadal upa.na tiene, por ello,
mucho de maternal, de puro, de inefable. No
es el oro suntuoso ni las ofrendas ricas las
que el indio lleva. á sus altares; es solamente
su dolor infinito, su tristeza secular y abrumadora, sus penas incontables.
Cuando el indio encontró en el sedimento de
tres siglos de esclavitud las fuerzas y el vigor
precisos para quebrantar sus cadenas, á la
Gua.da.lupa.na fué en demR.nda. de apoyo; la.
sonrisa divina de la Doncella India iluminó
los estandartes de la insurrección y guió, en
los recios combates, el brazo vengador del
mexicano.

***
Una gran fiesta, de luz y de color, acaba de
celebrarse en honor de l a Sra. D~ Carmen Romero Rubio de Díaz. Una fiesta que ha sido
una delicia para los ojos y un regalo para los
·oídos atentos y encantados. La magia del decorador había transformado el pati-0 del edificio de la Escuela de Minería en un salón de
ensueflo, en el que se han dado cita la hermosura y el ta.lento, la distinción y la elegancia,
la juventud y el placer.
Todo lo que la existencia tiene de bueno y
de noble se ha reunido e11 una de esas fiestas
que no son ni pueden ser muy frecuentes.
'
La luz es una manifestación de vida; los poetas orientales pretenden que la mujer ha sido
creada con ráfagas de luz multicolora y esencias refinadas de flores, por las manos diestras de un Dios amable. Tienen razón al suponerlo,· y nunca aparece más clara la percepción de esta ver'dad que en esas noches, como
la del día quince, en que la mujer luce como
una gran flor viva, te dos sus aromas secretos
y todas 8US luces adorables, al fulgor lunar
de las lámparas, al ritmo cadencioso de 110
vals que se diluye en la atmósfera tranquila, como un canto de amor en la tarde luminosa.
. La música desata sus dotas de seda en un
ritmo lento, en un vago ensueiio; se prolonga

das por las niñas Fructuosa González y E lena
López, teniendo á sus pies á la Guerra, que
representaba la nifla Ester Rodríi,ruez.
Sobre una columna de mármol se veía un
busto del seflor Presidente de la Rep ública,
al que coronaba la Gloria con la simbólica
Jorona de laurel. El cuadro estaba iluminado
por multitud de focos incandescentes.
Ante este cuadro desfilaron pausadamente
grupos de niñas vestidas de blanco, con el pe-

riqueza del vestuario que lucieron las niflas
que en ella tomaron parte, hizo que todo el auditorio aplaudiera entusiasmado á aada pasa.je y detalle.
La mamá, Iaesilla, Iris, Estela, Electra y
Flora, prot~gonislas del cuento, f~eron graciosamente 10terpreladas por las mñas GuL,·
da.lupa Meller, SaraFernández, M~ría López,
Julia Salves, Aagela Moreno y Ehsa Torres,
respectiva.mente.

en acordes majestuosos y regresa en una melodía trémula, contando una historia tenue de
amor y de esperanza. Se torna brusca á l as
veces; ruge, como un Otelo imaginario, toda
celos, todo ira, para vol ver, ~n una depresión
simpática, á la lenta relación de sus cuitas y
de sus amores. La música babia de lejanos
países en los cuales la vida soñada á los vein•
te aflos encarna en las mujeres aroma y luz
y en los hombres pasión y delkaclua, miOJ'•
tras los paisajes de un a flora fabulosa, abrigan e:.. sus penumbras favorables bestia'! amorosas también, en cuyos ojos la razón, casi
humana, luce en chispazos intermitentes.
Y si al prestigio omnipotente de la música
se aúna el de la belleza suprema, el de la elegancia distinguida y sobria, la fiesta resulta
total y completamente agradable: una ilusión
de fiesta, un ensueflo realizado,

***

La Compailía de Opera, no pudiendo, al fin,
vencer por completo la hosca resistencia pasiva del monstruo, se ha retirado. Todo está
perdido, menos el honor, y de ello es buena
prueba el hecho de que la cZazá&gt; representa.da en la última noche, baya sido un gran triunfo, el último triunfo, por desgracia, si bien
uno de los mayores conquistados por la Ber•
len di.
En esa alma mixta y complicada de &lt;Zazá&gt;,
hecha de fango y de aromas, de fuego del infierno y de tranquilo aljófar matinal, encaja
maravillosamente el temperamento de la joven
artista. Siente y dice admirablemente el complejo personaje, verdadera flor finisecular, en
cuyo espíritu luchan y se asaltan toda la misteriosa. luz de la virtud suprema y todas las
impenetrables tinieblas del vicio.
Por desgracia. no vimos más esas escenas de
contraste brusco, que dejan en el espíritu la
asombrada sensación que dejan los cuadros
de la escuela flamenca; la empresa se ha visto
obligada á poner término á las representaciones.
En el Arbeu, Italia Vita.Han! sigue domi:i.ando á un público, por desgracia, demasia•
do esca.so. Es inconcebible la. indiferencia del
&lt;monstruo&gt; hacia los nobles espectáculos de
arte, como el drama, en los cuales el espíritu
encuentra sobrehumanos deleites y grandes
alegrías.
Ei de esperarse que, a.l tia , después de algunas funciones de prueba, la compañía de la
Vitaliani logre un triunfo definitivo, que más
que un triunfo de su talento artístico, sería
un triunfo del público sobre su propia indiferencia, inexplicable en este caso.

ROMPIMIENTO DEL SITIO DE CUAUTLA.

ca, quien se dignó concurrir al teatro en com- ·
pai'ifa de su distinguida esposa la Sra. D~
Carmen Rome1·0 Rubio de Díaz, así como la
de numerosas personalidades y familias de l:i.
mejor sociedad mexicana. En el palco destinado al señor Presidente, tomaron asiento la.
Sra. D~ Luisa R aigosa de Díaz y el Sr. Capitán, D. Porfirio Díaz.
Una comisión especial recibió al seilor Presidente y á su respetable familia., haciendo los
honores de ordenanza al Primer Magistrado
una compaflía del 21 Batallón.
El interesante y selecto programa se cumplió en todas sus partes, siendo la primera un
hermoso cuadro alegórico que se destacaba en
el fond0 del escenario. Bajo un dosel, rodeada s de todos los atributoij que sintetizan el
bienestar de los pueblos, se erguían dos figuras helénicas: la Gloda y la Paz, representa•

lo suelto, y niños graciosamente ataviados.
Uno por uno, niflos y niilas, fueron depositando ramos de flores al pie de la columna que
sustentaba el busto.
El niño Luis Beltrán recitó en seguida una
composición del Sr. Gregorio Torres Quintero, y la niña Ester Mendoza una delicada. producción del inspirado poeta José Juan ·rabiada. Ambas composiciones fueron d~dicadas
al Primer Magistrado.
A continuación fué cantado el himno &lt;El
Laurel y la Oliva&gt;, coreado por niflos y niflas,
terminando con esto la primera parte del programa.
Con el delicado cuento " Las Hadas de la
Luz" dió principio la segunda parte de tan
hermo3a fiesta. La propiedad con que fué
presentada la conocida leyenda, así cumo la

*
**

Después de la monótona. t emporada húm.edi.
con que el estío se ha despedido, bien tar·
de, como una. visita imprudente que está satisfecha de su propia charla, por más que sus
huéspedes bostecen á la sordina; después de
los días enfermos, llorosos, que han molestado nuestros nervios hiperestesiados, el Sol lu•
ce como un gran fanal de oro fundido, d_erramando sus tesoros en las aceras. Los o¡os se
encienden en miradas alegres; las risas de las
mujeres suenan más armoniosamente; la vida
parece ofrecer más amplios horizontes á las
almas. A la luz solar las tristezas, como va·
pores caldeados, apenas si logran cuajar s_us
siluetas, en misteriosos horizontes muy le¡anos, m11y lejanos ... .

LA J AM AICA DE LAS F LORES (SITIO DE CUA U TLA).

••*
Los ejercicios miliiares, que un grupo de
niflos ejecutaron á las órdenes de los jóvenes
Fernando Best y Jorge Servía, que vestían, el
primer_0-, uniforme deTeniente de infantería, y
el segundo de Subteniente, fueron también muy
aplaudidos. Los ejercios consistieron en la
recepción, juramento y despedida de la bandera, manejo del fus il, esgrima del marrazo y
fuego simulado.
Después de un intermedio de quince minutos
fu é representado un juguete escénico titulado
"En Recreo," letra del Sr. Rafael A. Romo y
música del profesor Manuel Berrueco y Serna.
La petipieza está escrita en fáciles versos
y su desarrollo es sencillo, como sen·cillo es el
asunto en que:está basado:
Un niño quefodia el estudio y que después de

�EL MUNDO ILUSTRADO

'tl. M-'ttm&gt;O ttttSTliADO

8

~
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~ - -w .
12

~a
----------....---•

!.-Protesta de la bandera por
un grupo de reclutas.
2.-La Corte de Flora.
3.-Morelos,Jos Bravo, Galeana.
Marcellno, el Alcalde y el
"Cantador" [Sitio de Cuautla.J
4.-Estela y un grupo de hadaa
de la Noche.
5.-Almonte, emulantes, é insw:gentes (Sitio de Cuautla.J
6 -"Lucha" y Jos bailadores
de "jarocho" en la jalmaica [Sitio de Cuautla.J

7.-Jnts y su mamá en "Las
Hadas de la Luz."
8.-Flcra y un grupo de ninfas
de los prados.
o.-"Lucha," y su acompanante [Sitio de Cuautla.J
JO.-Giupo alegórico del "Homenaje al Sr. Presidente.
ll.-''Elettra" en "Las Hadas
de la Luz."
12.- Pa1ejas de jarabe en la Jamaica [Coautla.J

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

La Fiesta Escolar en Arbeu.

una vida disipada llega á viejo, faltándole la
vista, se ve obligado á implorar la caridad
públi&lt;'a y á sufrir vejaciones, torturado siempre oor Rus remordímientos.
"El Sitio de Ouautla," drama patriótico en
tres actos que se representó como final de Ja
fiesta, agradó sobremanera al público. El
asunto, bordado sobre las mil peripepcias del
sitio de Cuautla, con tanto valor sostenido por
el cura Morelos, dió lugar á escenas primorosas, durante las cuales los nii'!os demostraron su talento, dando vida á los personajes
que representaban.
Fueron intérpretes de tan conmovedora obra
los nii'!os Ale¡andro Garfias, Luis Beltrán
Francisco Escanero, Luis Ochoa, Luis Castlll~
Puga, Salvador Servfn, Adolfo Cortés, Fernanao Best, Federico Victoria, Gilberto Uiton
é Hilario López. La nii'!a Carmen Corona
cantó unas coplas "insurgentes" que le fueron muy aplaudidas.
El apotPosis de Morelos y de sus bravos Capitanes Leonardo Bravo, Víctor Bravo y loa
Galea.na, impresionó grandemente al auditorio.
Al final se cantó el Himno Nacional por todos los nii'!os que se hallaban en el teatro,
acompai'Iados por la orquesta.
Tanto al presentarse en el teatro, como al
concluir el festival, el Primer Magistrado fué
objeto de las más francas demostraciones de
carifló por parte de la nil'Iez estudiosa.

OTRAS VIDAS
\'I.

tas tasas.
L!!. respet11,ble Academia de la Historia á Ja.
cud.l debamos tanta~ nooles ~lebracione~ había decidido conmemorar el cuarto cente~ado
de la lleg¡1,da. á América del P"dre Las Casas
Apostol de las Indias, y el ~stado, queriend¿
pagar una deuda de gr11.titud al amoroso y humil.Je sal va.dar de la raza expoliada, resolvió
asociarse á aquella manifestación, primera.en
su género y digna. de la más grande solemnidad. Figurabd. en parte muy vi~ible del programa. una pieza oratoria del célebre tribuno
Solís, gloria por en~nces del buen hablar
patrio, y se deseaba. 11,rdientemente oírlo, porque unfa á una facilidad sorprendente y pompo~&amp; de palabra, une instrucción vasthima.
especialmente en Historia., materia. de la. q u¿
era profesor en la U ni versida.d. Solh aceptó
la comisión que se le confiaba con particular
com"piacebcla.: «Siempre he amado á Las Casas y le he admira.do siempre, dijo; para mí
es más santo qne muchos que andan por ahí
en el calendario, y hago por completo mfas
aquellas palabras de Justo Sierra:
c¿Por qué este cristiano sin mancha no tiene
a.Ita.res en l&amp;.s iglesias de América? No importa; tiene un altar en el corazón de ca.da mexicano.&gt; &lt;Escribiré con amor, aila.dió, su panegírico.&gt; Y en efecto, con amor empezó á escribirlo, un amor que le ha.cía fácil y ama.ble Ja.
tarea, prendiéndole flores en el aspereza. del
erudito investigar y del tedioho coni.ulta.r los
libros todos de nuestra. historia. patl'ia. Hasta.
se excedió quizás una miaja en las dimensiones de la pieza oratoria; pero se consoló de
ello pensando: &lt;iBab, mis numerosos oyentes
no se fastidiarán; el asunto es tan bello! y, dicho sea sin vanidad, lo he tratado con a.cierto
y hasta &amp;fil'm&amp;ría que con much,¡, más elocuencia. que de ordinario. ¿Por qué? No sabría
explicarlo: a.demás del entusiasmo que me ha
inspira.do siempre el Apóstol de las Indias, pa.réceme como que a.hora adivino muchas cosas
de su vJda que no refieren las historias. Me
siento oomo sugerido, con una lucidez poco
común .... &gt;

..

Muerte del Sr. Lfo. D. Luis Pombe.
FLORA Y LAS NINFAS DE LOS PRADOS.

El día 8 del corriPnte falleció en esta capital el Sr. Diputado D. Luis Pombo, miembro
muy distinguido y estimado de la colonia oa•
xaquel'Ia.

•

ESTELA Y LAS HADAS DE LA NOCHE.

El Sr Pombo nació el al'Io de 1837 en el pueblo de Tumesi, Municipalidad de Ocotlán tOa•
xaca), de donde pasó á la capital del Estado á
hacer sus estudios profesionales, obteniendo
en 18Rl, cuando apenas contaba 24 años de
edad, el título de a.bogado de los Tribunales
de la República..
Al poco tiempo de recibido, el Sr. Pombo
abandonó la carrera jurídica., ingresando á la
Guardia N a.ciona.l para combatir contra. la In·
tervención y el llamado Imperio. Al triunfo
de 111 República, fué nombrado Oficial primero de la sección de bienes nacionalizados de
la SPcretaría. de HaciE'nda., siendo después ascendido á jefe del mismo departamento, cargo
que desPmpei'!ó hasta 1871, en que fué no~bra·
do Agente del Ministerio Público, de rec1en'8
creación entonces.
Cinco at'los más tarde ingres6 al Congreso
de la Unión como Diputado de uno de los Distritos de Oaxaca..
El sepelio del Sr. Pombo se efectuó el 9 del
actual en el Panteón de Dolores, concurriendo
á él distinguidas personalidades del comercio,
la banca. y los tribunales.
E; fallecimiento del Sr. Pombo ha sido generalmentEI sentido.

IRIS Y LAS HADAS DE LA LUZ.

1

**
El Palacio de Minas fué el elegido para la.
velada, y la. noche en que ésta debía efectuarse,
el aspecto del secular y nobilísimo edificio era
indescriptible. El patio, maravilla de majestad, las esca.leras, dignas de un emperador, estaban realzados aún por un adorno que, rara avis, era del mejor gusto. El Presidente de la
República a~lstía, acumpai'!a.do de sus Ministros, y naturalmente, cuanto en México priva
1e había seguido y la. concurrencia. era de lo
más granado que verse pueda. El pensamiento
del país, en todas sus ma.nifestaciones y actividades, estaba representado abí.
Si hemos de decir verdad, y aunque todos los
números del programa, escogidos con a.cierto
y después de maduro f'eflexionar, eran bellos,
la ex pecta.ti va y la curiosidad del público estaban especia.lfsimamente ~oncentradas en aquellas breves líneas que decían: &lt;El emioeote
orador Crisóstomo Solí~ hará el pa.nPgfrico
del Padre Las Casas.&gt; Y, cuando llegado el
solemne momento, Salís, con la actitud serena
que le era peculiar. se adelantó lentamente hacia la tribuna, el entusiasmo unánime esta.lió
en un largo y ruidoso aplauso p!'evio, pequei'!o abono á cuenta de las mucba.s ovaciones
que se le prevenían. Aquel aplauso decía á. las
claras: &lt;Te saludamos, conciudadano, y te felicitamos desde luego, porque estamos seguros
de que hablarás bellamente. Te conocemos ya,
sabemos quién e res y hasta dónde llegas y no
tememos una decepción. Antes bien; a.guardamos Indecibles sorpresas . . .. &gt;
Solfs respondió con una inclinación de cab eza y una sonrisa, llenas a.mbaq de dhrnidad
y de gracia. a ustera , á. aquella galantería del
público, y a.poyando las manvs en el borde de
la tribuna, con voz suave aún y casi fa.miliar,
dijo el reglamentario cSei'!or Presidente, sei'!oras, sei'!ores .... &gt;
Fué en seguida su voz ascendiendo en un
crescendo blando y melodioso, hasta llegar
al tono medio, rica como nunca de inflexiones
y de matices, opulenta de tonos, de esos tonos,
de esas inflexiones, de esos matices que solían
levantar al público en masa, que eran, si puede decirse, notas fisiológicas de un poder incontrarrestable.
*

* *el mundo de entonces,
Empezó por describir
eliperezáodose aún del largo sueflo de la Pdad
media; los albores vivaces y a.legres del R'3na.cimiento, el impulso colectivo de los pueblos
hacia la acción, su ansia. de desentrai'!ar lo
descouocido y la impaciencia de los navegantes por arar todas las reconditeces del océano
con las frágiles quillas de sus naves. Ponderó
la vita.lid ad, el poder y la fe de los espa.l'Ioles
de acero que nos conquista.ron, hechos de la.
misma sustancia. que los Ay ax, los Hécto:-, los

Agamemnónly los Aquiles. S:ibyugó al auditorio hablándole de las empresas de estos hombres, empresas increíbles á no estar escritas
toda.vía en las frentes mismas, abatid&amp;!! ¡ayl
como un doliente bronce, de la raza vencida r
en la estela vigorosa. del idioma de las costumbres y de la vida toda nuestr~.
L1;1ego pintó la existencia. del azteca. libre,
inchnado ante sus misteriosos monolitos de
tezontle y llevando oculto en su mirada de obs d la.na el enigma de su origen ....
Pero su elocuencia y su entusiasmo llegaron á inusitadas alturas al hablar de la casta
Y!L irredenta., destrozada. exhausta, y de la
p10dad de aquel fraile sevillano que midió con
su .báculo todas las zonas y Pxtendló su miser1cor-!ia. sobre todos los indios. Habló del
"l"&amp;)or de este humilde dominico, que S€- encara·
ba. con los reyes y con los grandes, para decirles que la conquista. era un atentado y que
el solo derecho de los españoles había sido
convPrtir á los natura.les. H!!-bló del inmenso

pensativo, los codos sobre su mesa. de traba.jo
y la cabeza entre las manos, una voz, quizá
más bien una sensación vigorosa.; algo íntimo,
claro, insinuante, invencible, le dijo:
-¡Tú fuiste el Padre Las Casas 1
Y al martillear en su cerebro aquella voz,
de un modo más definido, más perfecto y diáfano aún que en la tribuna., se desarroll ó momentánea.mente en su memoria., como una escena luminosa tras un telón que se descorre,
como un relámpago que todo lo alumbra, el
pa.nvrama de aquella su existencia anterior...... .

~

Honroso presente al Sr. Gral. Díaz.
La Colonia lllexkana en la Habana.
OS mexieanos residentPs en la Ha.bao a, acaban de dar una muestra muy significativa
de su adhesión y respeto al Sr. General D.
Porfirio Díaz, enviilndole, con motivo de Sü
nuev1\ toma de posesión de la. Presidencia de
la República, el artístico presente que reproduce nuestro grabado de la. siguiente página.
Consta este presente de un tablero rectangular de finí-1ima. madera y de bordes irregulares, que remata el águila mexicana.. Un gran
ramo de oliva primorosamente trabajado en
pl11,ta. atraviesa. el tablero, destacándose en
artísticos caracteres, trabaj ados en plata tambiéo, y hacia la parte superior izquierda, esta. dedicatoria:
&lt;Al seflor Presidente de los Estados TTnidos
MPxica.nos, General de Di visión Porfirio Día.z&gt;.
Hacia la derecha, en la parte inferior, se
ve una placa del mismo met11l, que contiene,
grabada á buril con sumo esmero, esta. inscripción:
&lt;Honroso es el noble acto de defensa viril y
heroica del territorio nacional. Honrosa es,
igualmente, la. gran obra del engrandecimiento de la patria por la paz, el trabajo, las ciencias y las artes. Llegar á la. meta de tan altos
fines, en bien propio y en el universal, es la
suprema aspiración del pueblo mexicano. Y
ba de lograrlo si, unido y con creciente entusia.smo, sigue, como hasta aquf, el lábaro educador de usted: &lt;El trabajo regenera á los individuos, á los pueblos y á la humanidad entera.&gt;
[

a.mor de Las Casas á sus protegidos, amor que
le vol vía suaves todos los trabajos y dulces
todos los sacrificios; del abandono conmovedor con que los indios iban hacia él y se aco•
LA COLONIA MEXICANA&gt;,
gían al amparo de su sayal de jerga ....
Y súbitamente, presa de una. alucinación inLa exquisita obra de arte, ideada por el Sr.
explicablP, el orador empezó á &lt;ver&gt; lo que
Joaquín HProández, mexicano que trabaja codescribía, con una preslción tal cual si lo remo dibujante y grabador en una de las princordasP. Vió las opulentas sel vas vírgenes, los
cipales orfebrerías de la Habana, está encemalez!IIPs y los montes, los valles y las ciénarrada en un precioso estuche de álamo blanco
gas de Cbiana.s, ele l as Antillas y de México,
y maja.hu&amp;, forrado por dentro de pallo guinpor donde el misionero había pasado: sintió
da obscuro.
el calor de los soles inclementes; oyó los claJunta.mente con tan hermoso obsequio, que
mores de los indios que buscaban en él refurevela muy á las claras las simpatías que
gio y que en su dulce idioma de shes, rle tes y
nuestros compatriotas residentes en el Pxtran•
de eles, dábanle nombres de divinidad. Vió al
jero abrigan por el Primer Magistrado de la
encomendero brutal haciendo silbar el caste·
República, recibió el sPi'!or General Díaz la.
llano en sus injurias y el aire en su látigo de
siguiente carta, subscripta por los miembros
nervio de toro; sintió la ira santa en que demás distinguidos de la colonia mexicana., y
bió Hder el clarísimo varón ante la11 injustipor algunos cubanos simpatizadores de Mécias de los conquistadores para con los esxico:
clavos, y su voz tronó con apóstrofes vigorocSPi'!or General de Divi~ión Porfirio Díaz.
sos Se había apartado por completo del bi!o
-México, D. F.--Señor: Los que suscriben,
de su peroración, había olvida.do por complemiembros de la Colonia. mexicana. residentes
to su panegírico. Lo que decí11. no lo había esun esta capital, idPntificados con las aspira.crito él, Solfa; era de otro. No era ya SoHs
clones de la Nación, que ha llamado á usted
quien babi aba. de Las Casas: era Las Casas el
para regir sus deitinos en el nuevo período
que hablaba de su propia vida de apóstol.
constitucional que se inaugura. el día primero
Hasta su voz se modificaba., adquiriendo in flede Diciembre próximo,tienen el honor de remixiones que él j a.más &lt;se había oído,&gt; infl~xiotirá usted,con la presente carta., 1a placa donnes misteriosa.s, 1sacerdotales, llen11s de unción,
deban mandado grabar los sentimiPntos de
tiernas y lejanas, muy leja.nas, como si viole·
gr~tltud que les inspiran sus altos méritos y el
ra.n de las riberl\S de cuatro s\glos .... desde • deseo positivo y sincero de qu" el glorioso
los limbos de la eternidad.
centenario de la Independencia. Nacional sea
El auditorio, conmovido hasta las lágrimas,
celebra.do bajo la egida de su gobierno, duarrobado hasta el éxtasis, seguía con la imara.ole el cual, México se enorgullece de haber
ginación, con el corazón, con el alma toda, á
entrado de lleno al concierto de los pueblos
través de su evocación portentosa., á aquel
prósperos y felices.-Sírvase l.!sted aceptar las
hombre transfigurado, y, en cuánto á él, se
seguridades de nuestro patriotismo, a.sí como
hubiera dicho que una parte de su persona se
los votos vebementes que hacemos por su bienasombraba de la videncia. de la otra, de lo
e~tar personal.
Haba.na, Noviembre 15 de
que la otra, la que hablaba en aquel momento,
1904.-Ca.rlos Ga.rc(a. Pei'!a.lver. M. Romero
sentía, veía y peusaba.; experimentando no sé
Pa.lafox, Eusebio Hernández, Félix Hernánqué raro malestar ante el ser intruso que padez, Carlos L. Peters, L . Herrera, Francisco
recía. venir del pa.sa.do á narrar su existencia
Ma.nresa, José María Herrera, Gustavo J.
á los humanos ..... .
Berna.1, Enrique L. Galán, F . Gutiérrez Ala.oís F. Crespo, Ignacio Perea, Miguel J. Má.r*
qu~z Jo;;é Lago Posa.da, Rafael Fiscer, Eligio
Al des&lt;'ender Solís *de* la. tribuna, entre las
Gue~rero y Méndez, Francisco Va.lvprde, Dr.
enloquecedoras aclamaciones de:sus oyentes, el
Diego U rdanivia.. Martín Jasso, Juan B. Uba.Primer Magistrado de la Nación, con las lágo, Alberto Vivas, Jorge J. Crespo de la Sergrimas en lo~ ojos, tendióle los brazos, olvina. Gilberto Crespo de la Serna, A rturo P a.lodando todo protocolo y toda ceremonia,z las
mi~o y Vill&amp;r, Evaristo Rebollar _y Loria.,
da.mas, con movimiento irresistible, envi ronFrancisco A. Rovirosa, Felipe Valdés, Joale besos á dos manos, sin reflexión y sin sonquín Requena, A ntonio Zaragoza. v Escobar,
rojo.
Gustavo Esca.lante, Antonio Fiol, Joaquín
Solís se retiró á su casa, seguido de admiFernández, Arturo Palomino, Gilberto Cresradores Innumerables, y cuando al cabo de alpo y Martínez&gt;.
gún tiempo, ya. solo en su estudio, se reposaba

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

• I

PLACA OFRECIDA AL SR. GRAL. D, PORFIRIO DÍAZ, POR LOS MEXlCANOS RESIDENTES EN LA HABANA.

- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -- - - - - - - - - - - - - - - - - -- - - - - - - - - '-

EL ORAN. BAILE EN MINERIA
SUNTUOSA FIESTA

E

L baile, ta.o ansiosa.mente esperado, dis-

puesto en honor de la. distinguida. Sra.
Da.. Carmen Romero Rubio de Díaz.porel.Cír·
culo de Amigos del señor Presidente de la. República. y por los señore@ Gobernadores de los
Esta.dos, se efectuó el jueves último en el grandioso edificio de Minería., como estaba. anuncia.do.
Cerramos nuestra. edición de hoy consig·
na.ndo esta. nota., la. más brillante, sin duda.,
para. la. crónica. de la. semana, y no nos es posible ofrecer á nuestros lectores, como quisiéramos, una. descripción corrrpleta. de ta.o
suntuosa. fiesta. Bástenos, por lo mismo, re•
seil.a.rla. á grandes r&amp;.sgos, haciendo mención
muy especial de sus detalles más salientes.
·
'
El amplio local, notabilísima obra de Tolsa, lucía. un adorno primorosa.mente combinado. Como la. noche del banquete que se celebró el día 2, el I;JÓrtico estaba. literalmente cubierto con plantas de orna.to y flores exquisitas, destacándose junto á la. puerta. central
una. hermosa alegoría. de la. Historia. Milla.res de focos incandescentes alumbra.bao el recinto, convertido, por obra. del buen gusto, en
una orgía. del color y de la luz.
En el interior hubo un verdadero derroche
de elegancia y de arte. En el fondo del salón
y á. la. altura del piso superior, se veía un busto del Primer Magistrado, sirviéndole de fondo un lienzo de los colores nacionales, y de
marco una· hilera de luces. Aba.jo y cerca.
de la monumental esca.lera., se levantaba una
figura de la. Fama, surgiendo de una fuente, cuyas paredes estaban constituidas por
macizos de plantas y de flores. Los a.reos os•
tentaba.o ricos cortinajes, y en forma. de espiral se enredaban á las columnas guías de fo.
lle.je y de rosas, sa.lpka.das de fQcos encendidos, ofreciendo 'un golpe de vista encanta.•
dor.

La esca.lera. y los muros que limitan el amplio patio, estaban ta.m bién decora.dos con el
mejor gusto. Los peldail.os de aquélla. desaparecieron bajo un lienzo blanco,y ea la magnífica.
balaustra.da. y en los descansos, piezas flora.les de la más bella. hechura. se confundían en
a.sombrosa. variedad de matices. E.n los muros se coloca.ron grandes espejos rodea.dos de
flores.
El conjunto del adorno era. de lo má.s llama.ti vo, y la. delicadeza. y la. elegancia. que se o bserva.ba. hasta. en sus menores detalles, ha.ce,
por cierto, honor al Sr. Ingeniero D. Luis de
la. Barra, que fué quien tuvo á su cargo el decora.do general del edificio.
En cuanto al adorno de la parte alta de Minería., sólo diremos que era también muy elegante y que armonizaba. perfecta.mente con el
de la. planta. baja. A la altura. del segundo
cuerpo fué coloca.do el mis!Ilo plafond que describimos a.l hablar, en nuestro número anterior,
del gran banquete celebra.do en obsequio del
señor Presidente de la. República..
Tanto el tocador destina.do á. la. Sra. Rome•
ro Rubio de Díaz, como el tocador general
y la. mesa. de honor, fueron dispuestos en departamentos especia.les lujo11a.mente decora.dos.

***
La. concurrencia., selectísima, comenzó á llegar minutos después de las nueve, presentándose á. las diez y veinte el señor Presidente
acompaña.do de su dignísima. señora. esposa.
E l Sr. Lic. D. Alfredo Cha.vero recibió, á. la.s
puerta~ del edificio, a.l Primer Magistrado,
mientras una. comisión de da.mas de nuestra.
mejor sociedad formaba. valla para recibir á
la Sra. Romero Rubio de Díaz, Entre los demás concurrentes se encontraban el Sr. D.
Ramón Corral, Vicepresid¡mte de la Repúbli·
ca, y su muy estima.ble esposa la Sra. Ampa.-

ro E. de Corral, los se!l.ores Secreta.ríos de
Esta.do, los miembros del Cuerpo Diplomáti•
co y sus fa.millas y un grupo numerosísimo de
altos funciona.ríos públicos y de personalidades prominentes en el mundo de la.s letras, en
el comercio, en la. banca y en la. industria..
Al presentarse el Sr. General Díaz en el se.•
Ión, fué saludado por la concurrencia. con
una atronadora. salva de aplausos, que abo•
gó ca.&lt;1i los acordes del Himno Na.ciona.l, W·
cado por la. banda y por la. orquesta..
Más de trescientas parejas cruza.ron después
el salón, y el baile dió principio en medio de
la. más franca. alegría.. Los trajes de color de
la.s da.mas, rica.mente ata.viadas, contr¡tstaba.n
con el negro severo del frac y con el oro de
los grandes uniformes, mientras la luz, que pa•
recía sonreír en aquel cuadro, jugaba con las
joy a.s y se resol vía en un fantástico obispo•
rroteo.
Cerca de la media noche se sirvió el &lt;buffet,&gt;
sentándose á la. mesa. de honor, in~ta.lada. en
el salón de actos, las siguientes personas, a.de·
más del Sr. General Díaz y de su señora. es·
posa, que ocupa.ron los lugares del cent~o:
Sra.. de Cha.vero, señor Ministro de Francia,
Sra.. Acosta. de González Cosío, señor Minis·
tro de Cuba., señor Ministro de Guatemala.,
señor Ministro de Alemania., Sra.. Torn~l de
Obregón González, señor Ecca.rgado tle Nego·
cios de Rusia, Sra. Raigosa. de Díaz, sei!or
Encargado de Negocios de Chile, ~eño~ Go·
berna.dor de Michoacán, señor Jefe Polít1co de
Tepic, señor Genera.! Agustín Pra.dillo, Sr.
D. Ignacio de la. Torre y Sr. D. Luis '.l'orres
Riva.s; Sra.. de Soughimoura, señor V1cepr;sidente de la. República, Sra. Baronesa. e
Va.ngenheim, señor Secretario de Fomento,
Sra. de Godoy, señor Presidente de la Suprr
ma.1Corte,Sra.. Día.z de de la. Torre, Sir W. Mu •
lock, Sra.. de Pimentel y Fagoa.ga., se!l.or Go·
berna.dor de Dura.ngo, seil.or Gobernador de

Hida.l¡rn y señor Gobernador de Tabasco, seflor Comandante Militar de la. Plaza., señor
Tenit nte Coronel Félix Díaz y Sr. D. Francisco Hincón Gallardo.
Sr. Gral. Powell Cla.yton, Sra. de Ferná.ndez, Sr. Ministro del Japón, Sra. de Mercado,
Sr. Lic. José F. Godoy, Sra.. de Wolla.nt, Sr.
Encarga.do de Negocios de China, Sra. Romero Rubio de E tízaga., Sr. Encarga.do de Ne.gocios de Austria-Hungría, Sr. Gobernador
de Ta.ma.ulipa.s, Sr. Presidente del Ayuntamiento, Sr. May0r Pablo Esca.ndón, Sr. Lic.
Lorenzo Elíza.ga., Sr. Lic. Alfredo Cha.vero,
Sra. de Corral. Sr. Ministro de Bélgica._,
Srita.. Mullock, Sr. Ministro de Comunicaciones, Sra. de Godoy, Sr. Ministro de Ita.!ia,
Sra. de Lia.ng Hsun, Sr. Gobernador de
Agua.sca.lientes, Sra.. Cuevas de Eqcand6n,
Sr. Gobernador de Guana.jua.to, Sr. Gobernador de Queréta.ro, Sr. Gobernador de México,
Sr. Gobernador de Zacateca.s, Sr. Gral. Wheeler y Sr. Capitán Porfirio Día.z.
Los &lt;menús&gt;, muy elegantes, impresos en
finísima. ca.rtulin a., representaban un primoroso paisaje enmarcado por una alegoría. azte. ca.. En la. dedicatoria. se leía.: &lt;Banquete ofrecido por el Círculo de Amigos del Sr. GPneral
Día.z, á su distin¡:ruida esposa. la. Sra.. Dilo Carmen Romero Rubio de Día.z&gt;.
Cerca del amanecer terminó el suntuosísimo
baile.

•

EN EL CAMPO
Salí a.lca.mpo á vagar, y en sus diversos
sitios plenos de luz, mi fantasía.
tramontó azules cimas é hice versos
como los suelo hacer: sin poesía.
Y en ta.oto que á. los céfiros leía
el fruto de mis númenes adversos,
mi rustica.na. Flérida. prendía
una mariposilla. cabe tersos
riachuelos. Y yo reflexionabs,
como un simple rapaz vertiendo lloro,
que la niña el insecto aprisionaba.,
y en cambio yo, del ideal que imploro
-la. inspira.c16n,-a.pena.s si tocaba
la. leve punta de sus a.las de oro.
JUAN B, DELGADO

UN DETALLE DEL ADORNO U.EL_S.ALÓN.

�EL lrnNDO ILUSTJtADO

El día de Sport en el "Reforma Athletic Club"

Turnar, por 18 pies 8 pulga.da.s--El t13rcer lugar lo ganó el Sr. W. Honey.
Canera de obstáculos, á 120 ya.rda.s.-Ga.nó el
premio (objeto de ar~e) el Sr. Morcom, con un
tiempo de 18¼ segundos.
R elay R ace (Ca.rrera. de relevo, á 880 yardas. )- Compitieron cuatro miembros de la.

(In1tantánea1 de "El Mundo Ilo■trado" al mllé■lmo de 1epndo,)

El 12 del actual, de la.s diez de la. malla.na. en
adelante, se efectuaron los j upgos atléticos orl!'R.nizados por el comité del «Reforma AthleUc
Club,&gt; en el campo, perfectamente acon diciona.do, con que cuenta. para. toda clase de sports
LoR jueg-os fueron loR siguientes:
·
Tirar la bala de 16 libras á mayor distancia.Se presentaron los Sres. Willia.mson, Hermmerker, Robertson, Turner y Dr. B r a.ds baw
l!'&amp;na.ndo el primer lugar, con una. d ist anciad~
29 pies 1 pulga.da., el Sr. Turner. (Premio: tabaquera de plata.)-El segundo lugar correspondió a.! Dr. Bradsbaw, que alcanzó una distancia de 28 pies, 5 pu lgadas.
Carrera de velocidad , á 100 yardas.-En el primer «hit&gt; se disputaron el primero y segundo
lugar los Sres, Cbristl leb, Locke y Hermmerker,

CARRERA Á

100 YARDAS.- PRELIMINARES.

C. M, BULLING EN UN S ALTO DE ALTURA.

ganando los dos primeros. (Tiempo: 11½ sel!'Undos. )-El se¡rnnélo «bit&gt; lo corrieron los
Sres. Robertson, W . Honey, Morcom y T urner,
ganando los dos ú ltimos. (Tiempo: 10¼ segundos. )-La tercera carrera, «final,&gt; la corrieron los miRmos señores Morcom, Turner,
Christlieb y Locke, resultando vencedores: en
primer lugar Morcom, y en segundo Turner,
quienes obtuvieron,respectivamentP, como pre•
mio: un reloj de mesa y .un estuche con cepi•
llos.
Salto de a ltura.- Compitieron los Sres. Robertson, Hermmerker, Butlin, Turner, Mor•
coro, y Christlieb. Ganó el primer premio (Un·
tero de plata.) el Sr. Butlin, brincando 5 pies 2

FCNAL DE LA CAltRERA Á 100 YARDAS.

j

;~:i~~~i~t~oMJ:1i~~ne~::~~~ti~~t?:i~t~ªb~~sE~
primer &lt;hit&gt; lo corrieron los Sres Willia.mson
y L'&gt;cke (tiempo: 31 se~undos); el segundo, los
Sres H ~rmmerk er y Honey (treinta. y tres Re~uodos) ; el tercero, los Sres. Morcom y Butlin (treinta.y tres segundos). En ca.da ca.rrera.,
el entusiasmo de los pa.rtida.rios de ca.da club,
se desbordaba. en aclamaciones y a.plsi.usos para. a.lenta.r á los competid ore•; y en el &lt;hit&gt; fi.
nal, que corrieron los Sres. Scbarp y Turner,
aquello, ap la.usos y aclamaciones llega.ron a.l
delirio. Turner salió el primero, pero, en mitad de la carrera, Scharp lo. &lt;pasó&gt; cerca de
cinco yartl.as. Fa.lt!!.ndo aproximadamente cincuenta va.ras, Turner lo a.lcanzó, ganando por
más de cinco pies. (Tiempo, 27 segundos.Premios: cua.tro carteras. ) Esta carrer a. siem ·
pre ha. sido ga.na.da. en México por el &lt;Reforma.
Athletic Club.&gt;
D~spu&amp;~ de servirse un lunch en obsequio de
loi in vita.dos, se reanuda.ron los juegos, toma.ndo pa.rte en la mayoría. de los de la. ta.rde
las señoras y señorita.s del Cl u b.
Carrera á 75 yardas.- Ga.na.ron la.s Srita.s. Ma.dis y Dorothy Ha.roer. (Premio,objeto de arte.)
Carre,·a delhuevo y la cuch-:ira.-(Correr, leva.atando con una. cuchara, uno por uno varios huevoR regados en el suelo.)-Ganó l a.
Srita.. Butlin, recibiendo como premio un joyero de plata..
Carrera de parejas: seño1·y señorita tomados de la
mano, á 60 yardas.- Gan6 la. Sri ta.. Blake y el
Sr. R. B tackmore. (Premios: polvera y cepillo
con adornos de pla.ta. )
Carrera del hilo y la aguja.- (Un grupo de damas, con hilo y aguja en la mano, esperan á
los competidores; llegan éstos corriendo, ensartan el hilo, y el que regresa primero á determina.do lugar, gana. el premio.)- Ganar on
la Sra.. Ha.m, que recibió seis cucharill as de
pis.ta, y el Sr. W. Honey, que obtuvo como
recompensa un objeto de arte.
Ca1·rera de t1·es pies. - Ganaron los Sres. Butlin y Honey.
Lo más granado de las colonias inglesa y
americana, y numerosas familias de nues·tra.
buena sociedad, realzaron con su presencia. el
lucimiento de la. fiesta, coronada. por el más
completo éxito. Al ha.cerse li, distribución de
premios por la Sra. T. R. Phillips, los socios
del R~forma Athletic Club aclama.ron á la Asociación C ristiana de Jóvenes, cuyos miembros
fueron sus principales competidores; á las damas, y al Presidente del Club, T. R. P billips.
A continuación damos la lista. de los caballeros que forma.n la. mesa directiva. de la. agrupación:
Presidente Honorario, Sr. George Greville,
Ministro de Inglaterra. en México;T.R.Pbillips
Presidente activo ; Vicepresidente, Sr. George
Kennedy ; Secretario, Sr. C. M. Butlin; Tesorero, Sr. James Phillips.- Vocales: Sres. H. E.
Bourcbier, F. U . Rusself,P. C. Clifiord, M.S.
Turner, y E. J. Jobnson; Juez árbitro, Sr. T.
R.Pbillips; Jueces: Sres. J . M. Anderson, Rev.
W . Jones E a.teman, T. Ford, John Ha.tfieldr
Wm. B. Woodrow; Jueces de campo: Sres. L.
H . Parry. H. K. Black, J. V. Brencb'ey, C.
V. Hitchins, E. B. Pa.rkes y A. C. Smith; Jueces de Salida.: M. P. Dewar y P. Gordon Paterson; Toma.dores de tiempo, E. Bourgeois y
F. W. Russell.

LOS HERMANOS MELCALF, GANAN LA CARRERA DE NIÍ-:OS .

SALIDA DEL RE LAY RACE. - LOS SRES. R. WILLIAMSON Y R. L ACKE.

-=-o

W . HONEY SALTANDO Á LO LARGO.

A. MORCOM GANA LA CARRERA DE OBSTÁCULOS,

pulga.das; el seg undo (estuche para naipes ) el
Sr. Turner, con 4 pies 11 pulga.das;,: el _terce·
ro (un juel!'O de cubiertos) el Sr. Chr1stl1 eb. .
Carrera á 100 yardas, para niños menores de di~z
años.. - Ganaron los berm a.nitos Metcalf, reci•
biend.o como premio dos objetos de arte.
Salto á lo largo.-Se presenta.ron 8 competido·
res, ganando el primer premio ( marco para
retratos, art nouveau) el Sr, Butlin, por una
distancia de 19 pies 6t·pulgada.s.-El segun;o
premio (una purera. de piel) lo obtuvo el r.

RE LAY RACE.- SALlDA DE L A ÚLTIMA VUELTA.

FINAL DEL RELAY R ACE.-M. S . TURNER,
LLEGANDO,

�EL MUNDO ILt1ST1tADO
EL MUNDO ILUSTRADO

En

cervecera..
torno -- de ésta. iban tres gra.•
ciosa.s señoritas vestidas de gasa. de plata., lle•
va.ndo en la. me.no derecha. un bock de cerve•
za.. En la. parte anterior del carro y sobre los
tres escudos en que estaban escritos los nom•
bres de las compañías, se destacaba. un letrero en el que se leía.: &lt;Homenaje al C. Presiden·
te de la. República&gt;.
En la. plata.forma., en artístico desorden, se
veían cajas y botellas de las más conocidas
ma.rca.s que producen las tres principales fábricas de cervfza que existen en la República..
La. parte inferior del carro estaba cubierta.
por un cortinaje de felpa. carmesí, con fleco
de oro recamado de .flores artificiales. Un co•
cbero y seis palafreneros. en traje estilo Luis
XVI, guiaban los seis hermosos caballos blan•
cós que tiraban de él y que iban vistosamen•
te enjaeza.dos, con guías de .flores artificiales.
El conjunto que presentaba la com1 o&amp;ición
era de lo más llamativo y ké, con justicia,

BANDA DE LA POLICÍA DEL DISTRITO FEDERA L.
EL CARRO DE LAS CERVECERfAS PASANDO:POR E.., CINUO DE MAYO •.

Regatas en Veracruz.

~cos de las Fiestas Presidenciales

El día 1 Q del actual y con motivo de haberse celebrado ese día, juntamente con la inauguración del nuevo períudo presidencial, la toma de posesión del Sr D. Teodoro A. Dehesa
como Gobernador del Estaido de Vera.cruz, se
efectuaron en el puerto de este nombre unas
regatas que fueron presididas por un grupo de
hermosas señoritas.
La comisión organizadoru. estuvo integrada.
por los Sres. Ing. Francisco Nicolau, Comandante de Marinu. manu~l Trujlllo y Piloto ma•
yor Francisco T1burcio, siendo m11dri nas ó
reinas de la fidsta. la.s señoritas: Tití Cbavat,
B eatriz Díaz, María Luisa Ferrer, Adrlao a de
la. Fuente, Cristina Muñoz y María de los Angeles González de Ca.still a.
La tribuna de honor fué convenientemente
instalada. en un chalán al sur del muelle fis•
cal.
Las regatas principiaron á las 10 de la mañana y terminaron á las doce. La concurren•
cia fué selecta y numerosa. A los vencedores
se les premió con numerario y rosetones de se•
da. fina.mente hechos.
En otro lugar publicamos varias fotogra.•
iía.s de las regatas á que nos referimos.

El earro de las Cerveeerías "Cuauhtemoe," "Toluea" y ".Moetezuma."

00
LA BANDA DE LA POLICIA
L decidido empeBo que por la. mejor orga.•
nización del Cuerpo de Policía del Dis\ri•
JI
to tiene el señor Iaspector General del ramo,
Teniente Coronel D. Félix Díaz, debe la Me•
trópoli la formación de la magnífica banda
cuyo personal represent_a el grupo fotográfico
que a.parece en esta página.
La. determinación del Sr. Teniente Coronel
Díaz de crear aquella banda., fué acogida por
el público con a.plauso,. y el priD?e:o delco•
rriente se efectuó la primera. a.ud1c1ón_, dedl·
cándose al Sr. General Díaz, con motivo del
nuevo período presidencial.
El domingo último por la maBaoa Y aote
un auditorio numerosísimo, tocó la nu.eva.
música en la Alameda, distin6 uiéndose nota•
blemeote en la ejecución de la obertura. de
«Guillermo Tell&gt;, de una faotasí~ de «Car·
men&gt; y de la. Cuarta Mazurca _de God ard.
La concurrencia premió con entus1asta_s aplau•
sos la. labor de los ejecutantes, ovac!~naod~
al Maestro Velino Presa, que los d111ge ~
cuyos esfuerzos sa debe en gran parte el éxito
que han obtenido.
La. banda se compone de más de cincuenta
músicos uniformados con pantalón Y cllaqte·
tín de paño azul obscuro y kepí con penac 0
de plumas.

Ylata dt la llumlnecl6n que loa din 1, 2 y 3 del 1otu1I ao puao en 11 cu■ de 11 Comp1n11 An6nlm1 del AlumbradÓ mctrloo
de Puebla, con motivo dt 11 toma de poaoal6n de 11 Prt1ld1ncl1 por el unor General Din.

l,

A falta de espacio en nuestro número a.!:iterior, nos impidió reprc-

ducir las fotografías-que hoy publicamos-del hermoso carro
alegórico que las Compañías Cervecera:s &lt;l ua.uhtemoc&gt;, de Monte•
rruy, «Toluca y México&gt;, y «Moctezuma&gt;, de Orizaba, presentaron en
la. gran procesión cívica que en honor del señor Presidente de la Re.pública. se efectuó el día 4 del actual.
Los a.plausos á que se han hecho acreedoras las tres importantes ne·
gociaciones industriales á que nos referimos, por s u brillante participación en aquella manifestación del trabajo, eran de esperarse, pues
sabido es el notable empeño con que siempre han procurado colocarse en lugar preferente, tratándose de fiestas 6 reuniones que, como
las organizadas por las Colonias Extranjeras en distintos meses y día .
del año, y por los vecinos de la. Capital ó de las poblaciones del
Distrito, atraen un público numerosísimo.
Pero la. nota más simpática en esta. vez, ha sido, indudablemente, el
hecho, muy significativo por cierto, de que estando las tres negociacio
nes siempre en competencia, disputándose cada uoa para sí el mayor
número de consumidores en los mercados del país, se hayan unido espontáneamente para tomar parte en la gran p1ocesión, enviando un ·
solo carro que las representara y que fuera al mismo tiempo un jui.to homenaje al ilustre gobernante que tanto se preocupa por el des a·
rrollo y engrandecimiento de la industria. nacional.
El carro figuraba. un jardín formado con plantas de lúpulo y palmas en su mayor parte, y en cuyo centro se veía una ,rno1rr.e botella

l

l

EL CARRO DE LAS CERVECERÍAS FRENTE Á MERCADERES.

objeto de los más favorables coment:idos por
parte de los millares de personas que presea•
cíaban el desfile.
Las fotografías que damos á conocer á nues•
tros lectores, representan el paso del lujoso
carro alegórico por el Cinco de Mayo y por
el f1 ente de ~.:ercaderes, y la. parte central
del mismo carro.

�EL MUNDO ILUS'1'RADO

EL MUNDO llUSTJLAl&gt;O
,---.,.....--..,..,.,.,,.-~-

-

-

'

PAGINAS DE LA MODA
Trajes para señoras de edad
EN este invierno encontrarán las mujeres de
edad madura que los abrigos les sientan á
maravilla. Son casi la restauración de losantiguos«dolman, &gt; que se veían hace veinte años.
Dolman es la palabra más adecuada pai-a des
cribir los modernos &lt;garments&gt;, forma intermedia entre las chaquetas ajustadas largas y
los sacos sueltos. Dan el efecto entallado por
la espalda y cuelgan rectos á los lados y frente. Estos nuevos &lt;cloaks&gt;, como les llaman, se
hacen, la mayor parte de las veces, en forma
circular, habiendo experimentado que tal corte es el más práctico en abrigos grandes, pues
es mucho más conveniente dar la necesaria
amplitud con la forma circular, que valerse
de pliagues y frunces.
Algunos de estos abrig,,s inventados casi
especialmente para selioras mayores, tienen
c:i.pas que caen sobre los hombros, dejando á.
descubierto el frente y espalda. Se hacen, ya
en el severo estilo sastre, ya con adornos de
cintas, pasamanerías y pieles. Si las capas no
convienen, se substituyen por anchas mangas
campana.
Los abrigos «dolman&gt; se trabajan en palio,
seda ó terciopelo. Tienen un largo de 1 metro
á. 1.25 mt.

*

**
El colot' es factor Importante
de la moda en
este ai'.lo, permitiéndose mayor número de combinaciones que en los al'los pasados y ejecutando un solo traje en una extrema variedad de
tonos del mismo color. Por vía de consejo sería bueno advertir que una mujer debe examinat' con cuidado cuá les sombríos y matices
concuerdan con su cutis y edad, y no seguir la
moda ciegamente.
***

Todos los crespones y velos de lana y las sedas son materiales admirables para trajes de ·
casa de señoras grandes. Las blusas separadas constituyen una institución tan útil que es
la más apropiada para la vejez. Los rasos suaves, chitones de seda y tafPtanes son telas que
sientan perffctamente al último período de la

vida; las blusas confeccionadas con estos finos
géneros se adornan más, naiuralmente, .que la
ordinarla hlusa camisera y se acomodan sobre forros envara dos y entallados, Y se ponen
por encima de la fa.Id a. Los canesús extensos
y las berta.s. tan favorables para las jóvenes,
no quedan bien á las mayores, Los ad_ornos
di versificados de alforzas, recogidos, phegues
estrechos separados por eniredoses de borda.do ó de encaje, son adorables en estas blusas.
Los nuevos chalecos en figura de V son muy
adecuados para la edad de que tratamos; los
delanteros de la blusa se cruzan en estilo csurplice&gt; sobre la línea de ciniura y se orillan
con sesgos del mismo material.

*

**
He aquí algunas advertencias
para. las señot'as gruesas:
,
En el caso de tener un abdomen prominente,

** *

...

mro abrigo igualmente á propósito para la
mayor edad, será el que tenga de largo 80 cm.
y este hecho en kersey, venecia ó paño. El
frente y espalda deben ser semiajustados, y su
única ornamentación consistirá. en pespuntes
y pliegues. Los delanteros serán más anchos
que los usados el año pasado y se abrirán
en la línea media. Est.os &lt;1acos llevarán una
sección que es realmente un cladito&gt; de 7 á. 10
cm. de ancho, colocado entre el delantero y el
primer cladito&gt; y cayendo vertical desde el
hombro.
Las mangas estarán prpvist!l.s de alguna
amplitud hacia arriba, puesto que es inconveniente y desagraciado fruncir telas gruesas de
inviern0; sé las montará. con pequelios cuadrados, como las camisas, pespunteados en plano, recortando debajo de ellos la tela de la
manga, lo cual tiene por objeto sostener el copete de la manga y dar un bonito efecto de
hombros. Se terminarán las mangas con pulios de un ancho cómodo.
La espalda llevará dos y algunas veces tres
costuras: esto depende enteramente de la figura y estilo preferido Como regla, dos costuºr as se consideran suficientes: una del centro
de cada hombro; así, siendo una sección aparte, se mirará como un plastrón.
Estos modelos son cien veces más graciosos
que los paletós derechos, los cuales no pueden
encorvarse ligeramente hacia la línea de cintura.

6

,,.ffd?\.

11,llíiri(,i&gt;''';~)
1

/i ,:

i /J

*

* * capas muy delicadas
Se usan unas pequeñas
y ostentosas s'Jbre vestidos de tarde y visitas,
hechas del mismo material del traje ó de tafetán ó terciopelo. No son largas: a lgunas llegan apenas hasta la.cintura; otras sobrepasan un poco los hombros. En días frios se llevan sobre ellas abrigos sueltos.

i, _ / ° " ' ~

12

*

** que acabo de des•
Los modelos de abrigos
cribir pueden llevarse sobre faldas separadas
y sobre trajes completos. Para el abrigo de
80 c. m., la falda de 5 cuchillas es quizá. la mejor, cuando está hecha en largo redondo, distante del suelo como 1 c. m. Para el largo dolman, una falda mejor ataviada y un poquito
más larl!'a se verá más atractiva.
La falds compuesta de frur.ces y bullones no
sienta bien 4 las a.acianas, las cuales lucen
más con una falda á. líneas rectas, guarnecida
de combinaciones de bandas y pasamanerías;
en fin, también pueden usar la falda con pliegues pastelones montados sobre un peto y aquellas que van ~dorna.das por grupos de alforzas ó recogidoi sobre las caderas, dejando
~iempre liso el delantero.

I

'

MODELOS DE TRAJES P/. RA BEBÉS.

�!t Mtmi&gt;O ttttS'.l:1t.ADO

··---=r

t}ára lmpedir que se levante el delantero,se co-

se en el forro una varilla de forma de V, de un
decímetro por lado, á 30 c.m. de distancia de
la cintura y apúntase sobre ella el material de
la falda¡ levántese la parte posterior de la
misma y préndase, si es preciso, unos cuatro
centímetros arriba de la línea de cintura: así
se consigue que la falda caiga bien por todos
lados.
Arréglese siempre la parte superior de la
falda antes de voltearla en la base¡ nunca se
ajuste mucho la pretina y déjense uno y medio
ó dos centímetros para pestaílas.

1

'7ea Ud. á ·su Derecba.

**
El último estilo de mangas
para el invierno,
con sus ouílos sujetos basta el codo, es muy
favorable para las seBoras gordas, las cuales
deben, en toda ocasión, modificar las cosu en
el sentido que más les convenga¡ el bullón de
de la parte superior se puede hacer muy ligero, de modo que cuelgue apenas sobre el puBo;
el forro de la manga seguirá el contorno del
brazo.

Siempre que hablamos y tenemos nuestra vista fija á. determinado
lugar, habrán Uds. notado que lo hacemos mirando invariablemente
hacia nuestra derecha. Es la ley natural. Tome cualquier día un
asiento en el Paseo y se convencerá de ello. Encontrará el noventa y
cinco por ciento que inconscientemente voltean 8ll.8 cabezas siempre
á la derecha.

Las figuras grue~as evitarán todo lo que pueda aum,rnt11or su anchura, como los plit&gt;gues de
anchos doblPces y los frunces apretados¡ las
bandas y alforzas les vienen mejor: las primera&lt;1 pueden cortarse en formas fantásticas y se
ribetean con estrechos vi vos de otra tela¡ entre más sencillos sean los adornos de sus vestidos, mejor sertl su a~pf'cto.
L11,&lt;1 faldas circulares y las de cinco ó siete
cuchillos son las que una seBorr. gruesa debe
tilegir.

Cuando vaya á caballo por el Paseo con dirección hacia Chapult.
pee, vea á su derecha, allí está - .
·

*

*••

***

tt

Un plan juicioso que pudieran seguir las sefloras obesas consistiría en hacer las faldas
interiores ajustadas en las caderas y sosteniéndolas bajo la línea de cintura por un broche al frente del corsé y dos á la espalda, á fin
de presentar la cintura lo más reducido posible, disfrutando á la vez de comodidad. Las
pretinas serán bandas ligeras.

***

Una palabra con respecto á la elección de
sombreros:
Evítese usar sombreros grandes hacia atrás,
pues lo más práctico es que sienten cómodamt&gt;nte en la parte posterior de la cabeza. A las
señoras gordas quedan bien los sombreros y
las tocas que avanzan hacia el frente¡ á las
ancianas, las tocas María Stuart, atadas á un
lado del cuello.

Adelante de Cuauhtemoc, pasando la tercera Glorieta, á lo largo de
toda la hilera de eucaliptos y ligada por la antigua Calzada de la Teja, verá un gran terreno dotad.o con monumentos blancos que muy
pronto se pondrán para indicar las esquinas de las calles.
Dentro de muy pocas semanas verá un buen número de obreroe
llevando sus herramientas para empezar el drenaje y colocar los tubos para el agua, y poco tiempo después se harán las callee con a&amp;falto.
No sea Ud. como uno de aquellos que les decía á sus amigos, hace
ainco a:fi.os, que los terrenos de.'

MARÍA LUISA.

LA ~®L®l'JIA ~I:JAI:JHTENI®~
DIAB G:&amp;IBIS A LA ORILLA DEL MAR

O ~é de nada más reparador, nada más dulce que saborear los días grlRes, sin horas,
sin tintes cambiantes, en que el Océano y el cielo como adormecidos, parecen refleja?"se, fundl~se en algo vago, lejano-una gran cortina
de gasa flotante que ocultase el infinito.
Los barcos anclados, inmóviles, semejan negros cuervos marinos gue se ciernen sobre las
aguas. Se adivina al sol por los resplandores
nacarados cue platean á intervalos el gris.
Las altas ·escarpas destrozadas pierden sus
contornos, y ya no se ven aparecer esas sombras macizas que se alargan sobre las rocas
tapizadas de ova11 y sobre los charcos profundos en que las anémonas marinas dilatan sus
pé,alos babosos.
El aire en calma tiene leves sonoridades que
se prolongan como ecos. Las olas, ondulada~,
se quiebran sin fuerza, en la aren&amp; descolor1rida, como el cielo y el agua.

adquirían por una canción. Siga el ejemplo de los demás y compre
sus lot.és, obteniendo la.s ventajas de sus precios. Venga á nuestra
oficina, Primera de San Francisco, número 4, ó á la de nuestros Agentes Generales, Sres. Prevost &amp; Vail, Primera de San Francisco, número 8, y le daremos toda clase de informes, así como una lista de pe~
nas prominentes que han comprado lotes en esta COLONIA, Jonde
piensan edificar sus Casas-Palacios. Vea á alguna de estas personas
que han comprado terrenos en
11e

N

MODELOS DE MARCAS PARA MANTELES Y PA~UELOS.

Son los instantes de tránquila melancolía
en que se intenta resucitar los ensue!Ios muertos del pasado, en que se busca el tormento
exquisito del recuerdo, en que ya no se sien"8
la fuerza de amar de nuflvo, de aparejar hacia
lo desconocido del día siguient~.
Mejores que loa tórridos mediodías de agosto en que el sol flamea en medio de los trigos
maduros, en que ¡;e ocultan las aves bajo las
hojas incendiadas; mejores que las albas de
abril, en que las flores de los cerezos se espar•
cen como uoa _nieve odorante, por los caminos
cubiertos de yerba salvaje; mejores que los

crep·.ísculos violeta en que la luna sube como
un globo rosa por detrás de las colinas¡ día•
lentos y muelles, que matan el corazón y adormecen el ser.
Diríanse losabrazosenvolventes de una mujer que hubiese venido &lt;!ecidida. á los adioses
de la ruptura , y que, no atreviéndose á pro•
nunciar las palabras crueles, hunde su cabeza
blood e, llorando, en nuestros brazos, tendidos
hacia. ella.
PAUL BOURGET,
De la Academia Francesa..

GUERRA RUSOJAPONESA

La Colonia Cuaubternoc
y pregúntele por qué ha preferido este lugar á otros numerosos que
hay en la ciudad; le dirá la razón y podrá inspirarse para comprar
el suyo.
Uno_de los más prominentes negociante.a mexicanos acaba de comprar lote.a por valor de cincuenta y dos mil pesos en el Etilwell Plaoe,
la semana pasad.a. No p~ó más de diez mil pesos al contado, y el :reeto lo pagará en nueve aíios. ¿Cuánto llegarán§. valer est.oe lotee dentro de nueve afios, si siguen aumentando en cada afio un diez por
ciento, como ha ido sucediendo duran+.e los últimos nueve afioe que
han pasado?

UN A SECCIÓN DE AMBULANCIA JAPONESA FRENTE
Á Pm:RTO ARTUBO,

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ATAQUE DE UN A FORTIFICA CI ÓN RUSA POR LOS JAPONESES
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El Palacio de · Hierro!I S. A.
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MEXICO, DICIEMBRE 25 de 1904.

Año XI.-Tomo II.-Número 26.

e,reall: LUIS REYES SPINDOU,

Director: Lic. RAFAEL REYES SPINDOU.
Secretario de (tedacci6n: Jos~ Gdmez U1arte.

·

,

Registrado como articulo de segunda clue, eu S ~ Noviembre de 1894,-Impreso en papel de la Fé.brlca de San Rafael.

TI.a~§ ~Fil§ ~~RWID)I6§ V M1I6JJ~~
§ [J ~,r Il fil)~§ fil) I6 L1\l ~ I6 Ilt&gt; ITJ1E3 TI.a Il ~ ;Al

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ESCUCHANDO.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1904, Año 11, Tomo 2, No 25, Diciembre 18</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>AL PUERTO DE VERACRUZ
J GR!~~~~o!~~!~~~~~~A~Ec!~~!}As~J?R~~E~ J

L
MEXICO, DICIEMBRE 25 de 1904.

Año XI.-Tomo II.-Número 26.

e,reall: LUIS REYES SPINDOU,

Director: Lic. RAFAEL REYES SPINDOU.
Secretario de (tedacci6n: Jos~ Gdmez U1arte.

·

,

Registrado como articulo de segunda clue, eu S ~ Noviembre de 1894,-Impreso en papel de la Fé.brlca de San Rafael.

TI.a~§ ~Fil§ ~~RWID)I6§ V M1I6JJ~~
§ [J ~,r Il fil)~§ fil) I6 L1\l ~ I6 Ilt&gt; ITJ1E3 TI.a Il ~ ;Al

T
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ESCUCHANDO.

�Et MUNDO ItUSTRADO

Inhorto.-Llvta BerlendJ.-~ Qolén ea "Zazá" ?-Italia
Vltallant.

E ,STA crónica. esperaba. vestirse bien, como las fantasías becquerianas, para. poderse
presentar dec!'nte en la escena. del mundo . ...
del ''Mundo Ilustrado," se entiende, que no
ha.y que amplificar de tal manera. los deseos,
que resulten á la postre ridículos por exceso
de fatuidad y presuacióa.
La escena. en que pueden andar mis crónicas
es pequetla, tanto que los límites á que ahora.
está circunscrita se recorren en un abrir y cerrar de ojos, si bien es verdad que encierran
una pe.labra grande en la que ca.ben muchas
cosa.s, todas las cosas que uno quiera. La es·
cena de mis artículos es un mundo .... pero entre comillas.
Cuat.ro signos ortográficos, como cuatro garfios, aprietan esta voz hermosa. cuyo infinito
significa.do se escapa, á pesar de la. tortura. á
que está sujeto, como un perfume sutil de idealidad .Y ensue!!o. La célebre frase de Musset
a.cerca de su vaso, me viene á la memoria para
aplica.ria. á propósito ce mi reaparición en este periódico y en esta sección: mi mundo es pequetlo, pero sirvo en mi mundo. La verdad es
que, de cerca. ó de lejos (casi siempre de cerca).
no he deja.do de estar aquí, coa mis amigos,
con mis cama.radas, con los míos, no sólo aq uellos á quienes conozco y con los cua.les he
compartido el pan y el viao de la. vida, es de•
cir, mi ca.roe y mi sangre, sino también
los otros, los desconocidos, los que nos finge
la. ilusión en una leja.na penumbra. como mirándonos y escuchándonos y siguiéndonos;
alma.s atada.s á la. nuestra por un hilo de luz
misteriosa á través del cual aos comunicamos
impresiones íntimas. Es consolador pensar
que allá lejos, ea un remoto é indeciso horizonte espiritual, ha.y manos paternales que se
nos tienden, y ojos curiosos que aos miran con
piedad, y buenas sonrisas que nos alientan y
una que otra. lágrima. compasiva que cae alguna. vez cuando se nos escapa. uaa. queja entre
las fruslerías literarias de la crónica. El célebre D' Aurevilly ere$a tener treinta y seis lectores; no era.n muchos por cierto. Sin embargo, él \uvo la. va.nlda.d d11 contarlos. ¡Cuánto

:Et MUNl&gt;O ILUSTRADO

con un desengallo. Aquel que había. venido del
mundo de los honrados á holgar un tanto su
fastidio con los ósculos que se pa.gan y los
frívolos afectos que se olvida.o, se volvió á
casa., limpiándose el alma. del amor de &lt;Zazá&gt;
como se limpia uno el poi vo de las botas cuan:
do llega. de la ca.lle.
«Z azá&gt;, siguiendo su ilusión, tal como un
chicuelo s igue á un pá jar o que se le escapó
de la. ma.ao, se asomó á ese DJUado de la virtud. Iba. iracunda. y celosa: pensaba. eacontr&amp;r3e con una. riv al , y ao, se eacoatró con
una nilla. Era. una. hija del amante infiel. Entonces se estremeció el infecundo seao de
&lt;Z azá&gt; y una. onda. ams.rga. imp·regaada de
ternura, a.bogó su última. espera.aza: la. de aer
madre.
A s~ es. &lt;_Zaz~&gt;, mujerci~a de boule-i:ard, caprichos1lla, 10qu1eta, con histerismos bajos- herencia ma.ldita de sus genitores a.lcohólicos con a.nsias nobles de beberá grandes sorbos
la. vida., con lúcidas aspiraciones á subir del
lodo en a.las de un amor bueno, con vagos y
dulces sueños maternales que le cantan a.! oído
suaves palabras y le pinta.a, entre la niebla.
del futuro. risueñas cabecitas rubias ....
Así es cZazá&gt; .... y a.sí surgió, eae ser carne de placeres y saco de sufrimientos, de
la. extraordinaria. faculta.d expresiva de Livia.
Berlendi.

mejor es adivinarlos, presentirlos, imaginarlos, innominados y esfumados en uaa indecisa
aspiración, no de gloria., sino de simpa.tía! No
son precisa.mente lectores, soa fantasmas de
lectores y se parecen á esas nubes del crepúsculo que forjan con un poco de luz y de vapor
cuanto anhela. la imaginación en sus infantiles
delirios.
Y á estos mis fantásticos lectores les diiro
medio a.vergonza.do y cariacoatecido: Buenos
días. Y comienzo á balbucear mi disculpa: la
crónica debía venir mejor vestida, pero poco
acostumbrada. ya. á la. elegancia. de sa.lón y sí
a.l trajín diario de la prensa, no se perca.ta.be.
de busca.r los figurines de I a moda. ni, como
antes solía., desprenderse los veinticinco alfileres; a.oda.be., por el contrario, como Dios le
da.ba á entender, con tra.je holgado y cómodo,
con el propio pa.ra hacer todo movimiento sin
temor de echar á perder la tela ni de que lamotejaran de presumida. y petimetra..
Hoy, ca.si de improviso, la. obligan á pergeila.rse, y prendiéndose una. florecilla. retórica.
aquí, y un listón poético allá, y un viejo fis·
tol de metáforas donde caiga., así al vuelo, comienza. á ha.blar deshilvanada.mente á sus lec·
tores imaginarios ... . y les dice:

a.zul un hilo de oro que se deshace en un efímero crisántemo de chispa.a. ¡Ah! Las posadas;
la. noche buena.
¡Con razón na.die piensa, por ahora, en cZázá&gt;, la. buena., ni en &lt;Ma.gda.&gt;, la. desgracia.da.!
LUIS G. URBINA.

~¡,

LA LOGICA Y EL CRIMEN
IBN la. psicología de todo criminal descuella.o, al gra.do de constituirla. casi por completo, dos hechos: un extra.vio mora.) y un desatino lógico.
Si descontamos los criminales rematada.mente locos, po1,eídos de a.luc!naciones, presa.
de incorregibles delirios, que viven en ese ma.ca.bro mundo a.parte en que todo es sinrazón
y a.bsurdo, en que ni las emociones, ni los peasa.mientos ni la. voluntad siguen leyes definidas, ni derroteros norma.les ni principios raciona.les; si descontamos este género de delincuentes que, propiamente, no lo son ni a.ate la.
ley civil ni ante la. ley moral, todos los demás,
aun los desequilibrados, aun los extra.vagantes, aún los fronterizos de la. locura.,entran en
nuestra. fórmula.
De esos dos elementos fundamenta.les del crimen, uno, el extravío moral, es el más percep·
tible, el mejor conocido, el más público y el
más notorio. Toda una gra.n categoría. de delincuentes lleva. el nombre de &lt;pasionales&gt; y se
ca.ra.cteriza. por el ímpetu, por da ceguedaa&gt; y
y el &lt;arrebato&gt;,como dice el Código Penal,que
los arrastra. a.! crimen. Ta.les el caso del celo•
so que sorprende,6 cree sorprender, á su ama.da en fia.gra.nte delito de infidelidad y la. &lt;pasa.
por ojo&gt; á tiros ó á cuchillada.s. Ta.l igualmente, el del retlldor que por un guillo ma.l sonante ó una pa.la.bra. peor dibuja.da.,desnuda. la. cha.veta. y la. emprende á puñala.da. limpia con su
propio padre, so pretexto deque es &lt;muy hombre&gt; (no el padre, sino el hijo, ó por mejor decir, hijo y padre, puesto que en México,eR cosa.
bien sa.bida., todos somos cmuy hombres&gt; hasta. la. quinta. generación y subsecuentes; ósea,
más a.llá de la. maldición bíblica) . Ta.l, también, el que contesta con un &lt;golpe de revólver&gt;, que diría. el ma.rqués de S. Basilio, á un
pisotón extraviado en Ia. P Ia.za. de J a Constitución un 15 de septiembre á. media noche á la.
hora. de «El Grito&gt;.
En todos estos &lt;ta.les&gt; domina.o, predominan
y superdominan,respectiva.mente, la ira épica,
la. cólera. blanca, el amor ciego, el dolor intolerable; son,pues, pasionales en toda. la. extensión del término,y el extravío moral, pues que
en el orden mora.! hay extra.vio siempre que
ha.y exceso, &lt;prima&gt; y domina., sin excluirlo,
al desatino lógico.
Pero hay otros eta.les&gt; en quienes es el razonamiento de pie de banco, el silogismo de cua-

***

***

¡Gran triunfo el de la. Berlendil ¿no es verda.d? E ita a.rtista, que carece de otras fa.culta.des, pero que tiene la. supremll facultad de uaa
expresión extraordlna.ria., halló ópera. en donde esta.r como una. esta.tua en su hornacina.:
cZazá&gt;.
V es que cZazá&gt; interesa. por los recuerdos
que evoca: es un tipo común de la. vida moderna., un ejemplar de cocotte medio romántica;
medio calcula.dora., mitad tierna., mitad caprichosa, que un bello día se encuentra, sin saber cómo, caída en la trampa del a.mor. Goza,
sufre, llora., ríe, pega. y a.caricia, besa y muerde, y, á tonta.s y á Joca.s, entre seria y casquivana., va. enhebrando en su idilio callejero,
la.s apa.sionada.s ilusiones de la.s mujeres de
veinte a.lios. Porque á pesar de todo, «Zazá&gt;

'

Otrn triunfo artístico: el de Italia. VUalia.ni. A esta. comedianta. de altos vuelos dra•
máticos, no se la. puede juzga.r aún. Es preciso, para ello, verla. recorrer el tabla.do en
otras dolientes figuras de mujer. La hemos
visto en día.ría Estuardo&gt; suprema. de a.ltivez
regla. y de dolor orgulloso; en «María Antonieta&gt;, magnífica de inspiración trágica, en la.
«Locandiera&gt;-otra faz de su ta.lento-subyugadora. de gracia. coqueta. Sin embar go, no
es posible juzgarla toda.vía.. Pa.rticularmente,
los dos primeros papeles son de elevada. entonación melodramática, pero carecen de psicologia No son estudios de almas. El más compuca.do de los ca.ra.!teres teatrales que hasta.
hoy nos ha presentado la Vata.liani, es «Magda&gt;. El engranaje pasional ds esta mujer del
Norte, sí tiene un difícil mecanismo. La. lucha.
íntima. de esta. ca.ata.ate, más refinada, pero
menos buena. que &lt;Za zá&gt;, se traba. entre dos
amores: el filia.! y el paternal. Vence éste; vence la ma-dre á,.la lrija, pero, ¿con qué sufrimiento y, sobre todo, con qué remordimiento?
Magda, en un arrebato de orgullo, en un brioso ímpetu de libertad, a.sesinL, á su padre
(¿qué, no es un asesinato esetremeado ultraje
de enérgica slncerida.d, a.rrojado á la. blanca.
ca.beza del coronel Lelke, dentro de la cual no
ca.mbian más que dos ideas aferra.das y tercas:
la. rígida disciplina. de la familia., el estricto
cumplimiento del deber?) Pero esta parricida.
no nos causa. horror; no provoca. indigaaclón,
sino compa.sión. No es perversa, no, es des•
gracia.da.. Y una multitud de estados de alma,
hábilmente combinados por Sudderman, nos
la. presenta, ya. tierna., ya voluntl)riosa, ya.
dócil, ya ira.cunda; mala., nunca.
Y este tipo de &lt;Magda&gt; ha sido interpreta.do con sumo talento y suave finura por la Vita.lía.ni. Pero toda.vía no hemos visto bien la
fuerza. y la. estatura. de la. actriz; ahorg, está
inclinada. calzándose el coturno. Esperemos á
que se ponga. en pie.

***

Se oyen á lo lejos, en la fría serenidad de
la. noche, coros letárgicos de niHos y villa.acicos populares. Un cohete, al subir, pinta. en el

---

ITALIA VITALUNI.

LIVIA BERL.ENDI.

tro términos, el sofisma. de confusión ó la falacia &lt;post hoc ergo propter hoc&gt;, el que los
arrastra. a.l delito, los hace navega.r en la. justicia. correcciona.l y enea.llar, mondos y lirondos, en ba.rtolinas.
Los razona.mlentos de esta suerte de criminales arden en un ca.ndil. Ta.! ha.y ,porque hay que
seguir con los &lt;ta.les&gt;, que arra.nea do como las
mangas del cha.leco,juega. la. decena fundado en
que cde dos de un color á la mayor&gt; y en que
nunca viene un a.s &lt;pa&gt; un rey, y se lleva. los
fondos de la. cl\ia. de su pa.tróa para. apostar
una ca.moniaa. á espa.das, infa.lible como S S.
Pío X y segura. como la. muerte del pecador; y
del justo, podríamos agregar.
En este orden de ideas nada. me sobrecoge
más, si ca.be el término, que el razonamiento
de ciertos delincuentes que, perdidas la. paz y
la tranquilidad, públicas ó privadas, matan ó
roban á. alguien para. recobrarlas. Natura.1meaie, si antes del crimen ca.recía.n de paz y
de tra.nquilida.d, después de él nada es más
precario que su tranquilidad y su paz, llámense privadas, llámense públicas.
Ejemplos: Tenéis un enemigo acérrimo, morta.!, que no os deja. á sol ni á. sombra., que se
os atra.viesa a.! paso en todos vuestros intentos, que con sus chismes, intriga.s, empresa.a,
turba. vuestra paz y embaraza. vuestra carrera;
que soñáis con él, que os lo encontráis hasta.
en la. sopera., que escribe en los periódicos y
os dice lindezas, redacta anónimos ca.lumniosos á vuestra. esposa., etc., etc. Al ai'io habéis
perdido, si sois cándido, sesenta gr11mos de
peso bruto, y merecéis serlo por ha.barios perdido; ha.béis ma.l dormido, por falta. de carbonato, dos ó tres noches; se os ha derramado
la. bilis por deficiencias en la culinaria. doméstica.,y un bello día os decí11 á vos mismo:cEsta.
situación es insostenible; Sóstenes ó yo, no
ha.y más remedio; es fuerza que yo recobre mi
tranquilidad; que vuelvan para mí á sonreír
las mismas dláfa.aa.s a.urora.s; que en mi hogar
blanco y puro, tornen á surgir los días felices
y las noches apacibles; que todo vuelva á ser
a.buadancia y prosperidad; sonrisas y no an¡rustias; placeres y no dolores; que mis hijos,
cohibidos y humilladc,11 por las calumnias de
ese bandolero de Sósteaes, puedan levantar
a.Ita. la. frente y enorgullecerse de un padre hoy
vergonzante y a.poca.do ante la .i.udacia. y la.
avilantez de un enemigo gratuito. Y ella., la.
dulce y a.bnegada. compa!!era. de mi vida., sedienta de bienestar, de dignidad, de posición
bien gana.da. en fuerza de vit~udes y de l,lenesta.r bien conquista.do con su labor humilde, pero inteligente y digna., que levante un día. la.
frente y excla.me: ¡soy su esposa! digna. como
él del apta.uso de la.s multitudes y de la. estimación de las mujeres honradas.
¡ Y á ello! Un bello día., como decía. el Dr.
La.vista., en la piquera. de ls tienda. se suscita.
una discusión, se agria.o los ánimos y el honrado padre de fa.mili&amp;, el perseguido, el· sediento de honra. y de tranquilidad ...... ¡ paf!
le enja.reta. á Sóstenes un rifiazo calibre cua.-

tiene ilusiones-¿quiéa no ha. visto caléndula.~ á la. orilla. de los paatanos?-y una que ha
echado más raíces en su cora.zón, como que en
él ha. encontrado savia de juventud y de ca.ritlo. La primera ilusión de &lt;Z azá&gt;, es ser a.ma.da. honra.da.mente y eternamente. Esta dolorosa. na.dería, que es el idea.) de cualquier perdida, toma. cuerpo en el espíritu de cZ 11zá.&gt; y lo
llena., !o colma, lo a.nega..
La estrella. de café- concierto que hacía. gultlos picarescos, se puso pálida. y pensa.ti va.
Y lo que comenzó con una. travesura., aca.bó

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CARLOS DU SE,
Primer Actor de la Compañia Italiana de drama.

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PESCADORES.
(DlhJo dt Llllo),

renta. y ocho,que «bastó&gt;, como dicen la.s revis•
tas taurinas.
Y ba.stó, en efecto, no sólo pa.ra despena.r al
difunto, sino también pa.ra. aeshoarar al mata.dor, pa.ra. confinarlo en bartolinas, para.
hundir á su fa.mili&amp; en la miseria. y en la. vergüenza., y para. que el delincuente perdiera no
sólo la poca. tranquilidad de que disfrutaba.,
sino también toda. aquella. á que él y su familia. hubieran tenido tal vez derecho, si su jefe
hubiera. ra.zona.do con más lógica. y demostrado más sentido común.
¿Otro ejemplo? Pues ahí va.. Días pasados
un carnicero mató al actuario de un juzi;:ado
gue procedía al embargo de su carnicería..
¿Que por qué lo ma.tó? N:ld&amp; más simple ni
más idiota.: lo ma.tó porque, dice el delinouente, el embargo lo hundía en la. miseria.
¿Y el crimen, preguntamos nosotros, le asegura.be. la. prosper1da.d y la. grandeza? ¿ni siquiera. el bienestar? Se dice de Lattitte que hizo
su fortuna. recogiendo del suelo un a.l.filer. Pero hasta. a.hora. na.die, que se sepa, ha. mejora.do de condición a.sesinando actuarios de juzga.dos. El crimen del carnicero en cuestión
es, pues, Idiota., ilógico.
¿Y qué tal los que roban para. salvar su lwnra, comprometida 6D la. firma. de un pa.ga.ré ó
en una. deuda de juego? Estos dan idea. de la.
lógica del conde Ugolino que, dicen los franceses, se comió á sus hijos para impedir que
murieran de hambre.
¿Y qué tal los que se suicidan para no deshoara.rcon,sus estafas y topillo11 el nombre que
llevan? Estos dan idea. de los que, acosa.dos
por las chinches, LES QUEMAN EL PASTO pa.ra.
acabar con ellas. Es la misma lógica. La. mis•
ma., idéntica.mente, que la de ciertas mujeres
que SE LA PEGAN á su marido para. salvar su
honra comprometida. en algún negocio turbio.
Yo conocí á . un individuo que, enamorado
á muerte de una virtuosa. joven que le pagaba
en la misma. moneda, y deseoso de labrar su
felicidad, robó laca.jaque le estaba. confiada.,
para. montar su casa. y realizar su enlace. Casóse, y en plena luna de miel, le cayeron, lo
encerraron en Belén, ea donde aún pernocta.
y espera. una. sentencia. de uaos ocho á doce
ai'ios de prisión. Su esposa. en tanto (ya es
madre), en el paraíso, en la. gloria., en el empíreo, feliz como un ángel, viuda. en vida de su
esposo; su hijo, huérfano ya., en vida. de su
padre y, natura.lmeate, lleno de gratitud y de
11mor al sa.l va.je granuja. que ha sabido hacerlo ta.o plenamente feliz.
El granuja, en ta.ato, alega. en estrados que
robó por amor y por labrar, como lo ha. logrado, la felicidad de ser amado y de su prole!
¿Qué pensar de todo esto·f
¡Nada! qua la mitad de la virtud es la lógica; que el delincuente, antes que un impulsivo,
es un sofista; que si se difundiera. en las masas el razona.miento correcto1 habría. menos
deliacuencia. y que, en punto a. criminalid3d,
fuera. de la. lógica ao hay salvación. Q. E . D.
O&amp;. M. FLORES.

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EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

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LA EXPOSICIÓN EN LA ESCUELA DE BELLAS ARTES.-LA SEGUNDA SALA,

LA EXPOSICION

EN LA ESCUELA DE BELLAS ARTES
LOS DISOIPULOS DEL SR. FABRES

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L 20 del actual quedó clausurada. la exposi•
ción de dibujo y pintura abierta. al público
en los salones de la Escuela de Bellas Artes
con el fin de dar á. conocer los trabajos ejecutados, durante los ciuco últimos meses en su
mayor parte, por losdiscípulos del señor profesor D. Antonio Fa.brés.
La exposición estuvo dividida en cuatro sa-

las distintas, destinándose: la primera, al des·
nudo; la segunda, al traje; la tercera, á. la pintura. y composición; y la cuarta,á. los trabajos
que, para ejemplo y estímulo de sus mismos
discípulos, hizo el Sr. Fabrés, ya fuera de la
Academia, ó bien durante las clases, e:; presencia. de los concurrentes á. éstas.
Por demás está decir que el Certamen que
acaba. de efectuarse ba. sido objeto de los más
favorables comentarios, lo mismo entre los artistas que entre todas aquellas -personas para
quienes el cultivo rle la pintura y el dibujo es ·
cosa que no debe ni puede deseuidarse entre
nosotros. En cuanto al éxito obtenido por el
Sr, Fa.brés, nadie duda.que mucho, muchísimo
es lo que el Maestro ha logrado, haciendo que
la juventud abandone añejas y perjudiciales
rutinas, para lanzarse por derroteros más am-

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APUNTES DE .ANTONIO GÓMEZ,

plios y menos tortuosos á la conquista del
triunfo.
Hubo en los salones de la exposición trabajos que acusaban desde luego disposiciones
muy poco comunes para llegar á. áomin1t.r la
línea. y comprender y seutir el colo~: Antonio
Gómez, que obtuvo en el torneo el primer premio, expuso un autorretrato y unos &lt;a.puntes
de la calle&gt;, muy notables por su rara. energía.:
Diego Rivera, varios paisajes al óleo y algunos carbones muy bien ejecutados; Alberto
Garduño, una pintura muy bella- &lt;Los Cernedores&gt;-y varios totales y apuntes hermoiiÍsimos; Roberto Montenegro-una gran esperanza del arte,-una cabeza. de mujer, al pastel,
bellísima, un grupo de acuarelas y dive:-sos
apuntes á. lápiz. De Saturnino Herrán, Francisco de la Torre y Antonio Garduilo, debemos también hablar con elogio. El primero
tiene trabajos que revelan sus rápidos adelan·
tos y sus magníficas fa.cuita.des para el dibujo
y la pintura, y e l segundo. óleos tan llenos de
vida como &lt;Las casas con lluvia&gt; y cEI pa·
tio&gt;. Entre sus trabajos á lápiz y al carbón,
cuánta.se un retrato ae mujer muy delicado.
Gardufio presentó, con otras obras, un &lt;patio&gt;
al óleo que llamó mucho la atención.
El segundo premio filé adjudicado á Diego
Rivera; el tercero á Alberto Garduilo, y las
menciones honoríficas á Roberto Montenegro,
Saturnino Herrán y Antonio Gardufio.
En el certamen se distinguieron también no•
tablerp.ente, por sus buenos trabajos,los alumnos Benjamín Coria. Ramón López, Patricio
Quintero, Fernando Elizalde, Carlos Zaldíver,
Armando García Núñez, Rubén Guzm án,
Saturnino Herrán, Alfredo Escontría., Juan
Peón del Valle, Juan de Dios Arellano y Juan
N. Rondero. En los lotes correspondientes á.
estos alumnos, se veían algunos apuntes y dibujos acabados, muy dignos de aplauso.
A reserva de publicar fotografías de otros
dibujos y pintura!,, damos á. conocer en este
número unos apuntes de Antonio Gómez y un
estudio de Herrán, así como las vistas de
la 2~ Sala y de uno de los lotes principales de
la Exposición Reproducimos también en estas páginas un apunte de Norma.odia hecho
por e! Sr. Fahrés.

APtTN'l'E DE NORMANDIA1 POI(F.AIJRÉS,

�EL MUNDO ILUSTRADO

La Exposición en la Escuela de Bellas Artes.

EL MUNDO ILUSTRADO

OTRAS

VIDAS

VII.

Una bummación.

L

A señora que nos obsequió el gatito nos
hizo de él, antes de entregárnoslo,un elo.
cuentísimo panegírico.
-¿Lo ven ustedes tan ~biquito y tan mono? Pues es azote de los ratones .... ¡Y de una
precocidad ! Jqué precocidad, Dios mío! .... Al
mes de nacido cogió el primer ratón, un ratón
enorme, casi tan grande como él .... ¡ Si ustedes lo hubieran visto! ¡daban ganas de comérselo! ¡Qué gatito tan valiente! .... Por supuesto
que es incapaz de devorar un bicho de ésos ... .
¡Uf, qué asco! Juega con ellos nada más, se
divierte un buen rato y los deja .... Eso sí, en
tratándose de otras comida~, es muy goloso,
¿por qué no he de decirlo? Todos tenemos nuestros defectos, verdad? Y á un primor de gatito
como éste bien puede perdonársela un peca.di-

espantará á los ratones. En cuanto ellos bue•
lan que hay un gato ... El bichito en tanto se
lamía en un án,:!'ulo de la pieza las manos, que
la cocinera había untado de mantequilla, &lt;para que se engriera en la casa&gt;.
Era sin duda un primor de bichito .... cruza•
do de Angora, con una gran cola esponjada. y
unos ojos de topacio estriados de plata. Parecía. un ovillo de seda floja.. Toda la piel estaba rayada de flavo y las garras casi no se le
veían, por el fleco finísimo que las cubría. Y
una arroga.ocia en la i.ctitud .. .. en los movi•
mientos .... Jpero qué arrogancia!. ...
La sei'iora dijo q •1e se llamaba. «Fierabrás&gt;,
nombre que habfa. merecido por sus hazaftas
con los r11tones. Y en efecto, entendía cuando
se le ñaua este nombre.
- ¡Fierabrás! ¡Fierabrás! le decía Clara,castai'ieteándole los dedos.
Y el gatico enarcaba el lomo, hacia cola de
pararrayo y se repegaba á las faldas de Clara
lanzando un maullido gutural:
-Rrrrrr ... .
-¡Pt1ro has visto qué mansito ! exclamaba.
Clara; nadie lo diría al verlo tao altivo y tan
jactancio5o .... Ven acá,primor de mi vida, déjame que te bese.
-Rrrr ... . respondía el &lt;primor&gt;, con tanta
gracia, que Clara, loca de entusiasmo, acabó
por perfuma.rlo con su mejor perfume japonés.
En seguida buscó un listón azul y lo ató al
cuello del bichito, suspendiendo del listón una
chuchería de plata dorada.

***

llo venial. No dejen ustedes donde él pueda
verlos, ni leche, ni queso ni fiambres, porque
probará de todo .... ¡ah! un bocadito no más,no
se alarmen ustedes; pero probará, eso sí, vale
más qu¡i yo se los ad vierta.
-No importa, dijo Clara, con tal que coja
ratones .... porque oiga usted, está la casa infestada. de ratones . No nos dejan dormir y una
noche de éstas se atreven con no~otros. Se han
vµelto más audaces ....

***

\

M0SQUETER0.-[Dibujo de Saturnino Herrá n].

Nuestro número especial

LA

se~ana entrante se hará el reparto de
la edi~ión de Navidad y Afio Nuevo preparada por EL MUNDO ILUl'\TRADO en obsequio
de sus subscriptores. El número, lujosamente
impreso á colores en magnífico papel «rnucbé&gt;
fabricado por la Compaflía de San Rafael,
contenrlrá Jo siguiente:
«El Viejecito&gt;. por Amado Nervn.-«El Invierno&gt;, por el Dr. M. Flores. - - «Vidas Tristes&gt; (cuento premiRdo en concurso) por el Lic.
Enrique Torres Torija.-«De aquellos tiempos .. .... &gt; (cuentopremiadoen concurso) por
José Elizondo.-«Vals Lento&gt; (música de Luis
G. Jorrlá)-&lt;Flor del Campo&gt; por Eduardo Colín. -i:La Navidad&gt; (cómo 11e celebra en ilistintos países de la tierra).-&lt;lndustrias de Noche Buena&gt;, por N,imo.-«La Mai'iosa&gt; y &lt;El
Aguinal!IP.&gt;, por Bl;lpi~~ F~»i111es..--:-&lt;Inver•

nal&gt;, por María Enriqueta.-&lt;Notas del Ai'io&gt;,
por X. -&lt;Política. Exterior&gt;.-&lt;El Suefio de
Navidad&gt; (cuento del inglés).-&lt;Nocbe mala
en Noche Buena&gt; (cuento del concurso ).--cGavota&gt; (música. de Bartel).
El número aparecerá Ilustrado con numero. sos grabados y constará de sesenta. páginas.

PAGINA TIERNA
Aquella tll.rde triste como tus ojos,
que el sol entre sus rayos languidecía,
temblorc&gt;sa tomaste mi m.ano fría
y apenas la rozaron tus labios rojos.
Después, enardecido por tus sonrojos,
tomé la.tuya breve que y a. oprimía,
y en un beso allí puse cuanto sentfa...
mis ansias, mis desvelos y mis anto1os ..... •
;Oh tarde misteriosa de excelsa calma.
que viste nuestros puros castos excesos,
ciñe á su noble frente la ete rna palma.,
disuelva tus perfumes, tus embelesos,
que en tu libro trazamos &lt;"On nuestros besos
una página tierna como su alma!
RAMÓN Hl!lRNÁNDEZ PORTELA,

Clara no exageraba. A pesar de dos ó tres
r!l.tonera.s distribuídas en varios rincones y
una de las cuales era el a.levoso y nunc!I- bien
ponderado «Ca.pito&gt;, una legión de ratas y ratones había invadido la casa. Se hubiera dicho, en las noches, que espantaban,á causa de
la multiplicidad de ruidos misteriosos que se
oían por todas partes. A veces se percibía. por
espacio de muchos minutos un tictac semejante al del telégrafo, como si el alma en pena de
un telegrafista quisiera. comunicarse con nosotros. Otras, uo ligero y persistente ruido de
sierra acababa por enloquecernos con su tenacidad y monotonía En ocasiones, surgía de
tal ó cual escondite una especie de suspiro sofocado, alternando con él cblllidos rabiosos.
La noche se poblaba frecuente de pasos furtivos, de rumores enigmáticos. Los libros y los
bibelot,s caían con estruendo. la loza se estrellaba contra el suelo .... y bastabi,, volver los
ojos á cu,¡.lquier parte para ver desvane&lt;"erse
uo misterioso bulto gris que corría con tal ,·a·
pidez y co·n tal traza que se hubiera dicho que
rodaba. No era raro despertarse con sobresalto al sentir en el lecho el contacto rápido y fugitivo de una piel sedosa .... Era una hermosa
rata que campaba. por sus respetos entre las
sábanas.
-Por fin e~to va á acabar, exclamó Clara
con un suspiro de alivio. Sin duda que los primeros días y por más que diga la señora, el
gato no hará gran cosa; pero así que crez~a
un poq uillo, cuando menos con su presencia

Por la noche, la recamarera consultó si debía poner las ratm:eras.
-¡ Para qué! exclamó Clara, casi enojada,
¿no ves que ya tenernos á Fierabrás? Y Fierabrás, que parecía haber oído esto, sepaseaba con cierta. actitud suficientista por las
piezM,, mirando de soslayo los rincones.
- Yo creo que no sería malo ponerlas, insinué interviniendo: el gato es aún pequeflo
y,además, hay tal cantidad de sabandijas que
no se daría abasto. Le ayudaremos con las ratoneras dos ó tres dfas, mientras él se ingenia
para desterrar solo todos los ratones.
Clara no quería convenir en ello .V se puso
mal humorada porque yo humillaba en su
concepto á Fierabrá.s,basta que por contentarla, afta.dí:
--Por Jo .demás, creo que basta con una ratonera por ahora, simplemente para no dejar
á Fierabrás toda la tarea .. .. después ni ésa
será. necesaria. Y la criada puso una sola ratonera en la pieza contigua á nuestra recámara..
Clara cenó nerviosamente, de prisa; deseaba que nos recogiésemos cuanto antes; que
cuanto Rntes llegase la hora de las justicias,
en que Fierabrás empezaría á dar fin con la
casta ratoneril.
A cada instante se levantaba de la mesa, é
iba en busca del gato para ver en qué se entretenía éste.
-¿Qué estás haciendo, minino? preguntaba
con voz insinuante.
Minino se había acurrucado por lo pronto
cerca de una hornilla en lacocinay ronronea. ba dulcemente.
--Eso no está bien,minino, ¿pues y los ratones?
Minino alzaba la cabeza, fijaba en su interlocutora la clara mirada de sus ojos de topacio, llena de vaguedad y de ensuefto, y seguía
ronroneando como si tal cosa ..... .
-Ha de estar cansado, dijo la coai::.era. Sabe Dios cómo lo habrán traído por esas calles. Pero ya verá usted , niña, eo cuanto repose un poco .. .. . .
Soonron las diez y nos recogimos, teniendo
cuidado de dejar todas las puertas de comunicacióc entreabiertas, á. fin de que Fierabrás
pudiera discurrir por las habitaciones á su ~abor y entregarse tranquilamente á su cacería.
Excusado es decir que Clara en mucho tiempo no r erró los ojos.
La. oía yo removerse constantemente en su
lecho y al menor rumor se incorporaba y preguntaba:
- ¿,Has oído?
-Duérmete, mujer, decía.le yo, ya mai'iana
veremos qué ha hecho e l gato. Déjalo, n paz.
La primera parte de la no..:he transe&amp;?T!+

sin novedad. Clara acabó por . dormirse, después de haber murmurado con un escepticismo que, aunque miti,:!'a.do, mostraba lo que la
decepción empezaba á obrar en su espíritu:
-Creo que hiciste bien en dejar la ratonera ..... .
Pero á. eso de la una, empezó á oírse una serie de rumores: el gato maullaba furioso y parecía arrastrar con estruendo por la pieza inmediata una cosa pesada. Esto, unido á las carreras furtivas de siempre y á los chillidos de
los ratones.
Clara se sentó en el lecho, lanzando un ¡ ah!
mezcla. de sorpresa y satisfacrión.
- -1Por fin! ai'iadió, disponiéndose á levantarse
-¿Qué vas á hace,.-? le dije. ¿Quieres atrapar
un re,friado inútilmentei' Deja á Fierabrás
tranquilo en su tarea.
-Tengo miedo de que los ratones y las ratas le bagan mal, es tan chiquito y ellos tan
audaces ..... .
- No te creas, no le pasará nada, no es tan
tonto oara dejarse comer, y además puede
huir. Todas las puertas están entreabiertas.
La verdad es que yo tampoco estaba muy
tranquilo respecto de la suerte de Fierabrás;
pero dominé mis inquietudes y procu·ré dormirme, pensando en que aquel Napoleón de
los gatos no podía correr ries~o alguno.
El estruendo siguió por mucho tiempo y por
fin aquella cosa que se arrastraba. por la
pieza pareció quedar inmóvil y no volvió á
oírse más que uno que otro chillido de ratón.
Clara se durmió de nuevo, más tranquila,
murmurando:
-Sin duda que ya lleva media docena.

***
Al día siguiente, muy de mañana, devorada
por la impaciencia, Clara se Jeva'ltó y sin darse tiempo más que para echarse sobre el cuerpo una matinée que estaba á. la ma.no,sa.lió á. la
pieza inmediata. Yo me quedé despierto y esperando con impaciencia el resulti.do de sus
pesquisas . ..... De pronto oí un grito de desconsuelo, seguido de las palabra&amp;: &lt;imbécil,
imbécil&gt;.
No pude contenerme y salté de la cama en
ropail menores, exclamando:
--¿Qué sucede? ..... .
¿Qué había de suceder? que Pl arrogante, el
suficientista, el jactancioso Fierabrás había
caído en la ratonera ..... .
Allí en un rincón, en la actitud más desgar. ~J,11'

'¡l~~~li•li'

.

bada y ridícula del mundo, como si comprendiera su humillación, conservando aún entre
los bigotes de plata briznas del queso que servía de cebo ...... y qu·! se había comido, Fierabrás, &lt;el Terror de las sabandijas&gt;, se bailaba acurrucado, y en rededor de la ratonera
habfa huellas inequívocas de la 13stancia de
una legión de ratones, que sin duda. estuvieron toda la noche contemplando su vergüel'za,
riéndose de él, vilipendJá.ndolo, escupiéndolo.
Instintiva'llente le busqué en la cola un cas•
ca.bel. ... ¿No le habrían puesto los ratones un
cascabeli' Mientras Clara, desilusionada hasta la muerte,exclamaba: ¡ridículo, ridículo!

�'F.T, :M'UNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

EL SEfl'OR CORRAL EN GUAYMAS.-EL SR.. VICEPRESIDENTE ESCUCHANDO UN DISCURSO DE BIENVENIDA.
ASPECTO DE LA ESTACIÓN Á LA LLEGADA DEL TREN".

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ARCO DE LA COLONIA CHINA.

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EN HONOR DEL SR. CORRAL
N·días pasa.dos dimos CUPnta. del brillante
E
recibimiento hPcho al Sr. Vicepresideote de
la República, D. Ramón Corral, por los vecinos de Imuris (Sonora), y de las fiestas que
en su honor se prepararon en la ciudad de
Hermosillo.
Completando nuestra información relativa.
á la visita del Sr. Corral á aquel Estado, de
regreso de la vPcin-a República;, reproducimos
varias vistas fotográficas que representan,
entre otro!! asuntos, la llP.~aila á Guaymas
del tren que conducía al Sr. Vicepresidente,
el desfile· de la Comitiva formad&amp; por las autoridades y principales vecinos de la población, frente á la plaza, y el momento en que el
distiniuido viajero se detenía cerca del arco
le vantado en su ,honor por los obreros, para
oír el primer discurso de bienvenida que be. le

ARCO DEL COMERCIO DE GU.A YMAS.

dirigió. Juntamente con estas fotografías, publicamos las de los arcos que levantaron el
Comercio, la colonia china y los obreros. Este último presentaba el más hermoso aspecto:
construído con escalinatas á uuo y otro lado,
multitud de niñas de las escuelas se encontr11,•
han sobre él, decorá.n.dolo. por decirlo a.sí,
vestidas de blanco y sosteniendo en sus manos
ba.nderola&lt;i tricolores.
Las demostraciones de simpatía de que fué
obj.,to el Sr. Corral durante su corta perma.nencla. en Gua.ymas, fueron muy entusiastas y
numerosas.

00
Sensación.
Mirando la luz de la luna, acodado á. la baranda del balcón, pienso con suma tristeza. que
Ia luna está pasando de moda. La luz eléctri-

I

·I
"

ARCO DEL COMERCIO DE MAZATLÁN.

le ha quitad0 su trono. Ya la luna no es
siao un trasto inservible, de quien nadie se
. ocupa, sólo para uso de los poetas; ó bien pa·
ra alumbrar, como ruin candileja, los saraos
que de cuando en cuando cdebran los gatos
vagabundos en los tejados.
¡Pobre luna! Ya nadie se fija en ti, pienso.
Y mirándola con más atención, sorprendo en
ella la misma tristeza que revela el rostro
malhumorado de una vieja coqueta que piensa
en sus amores de antai'io, cuando era mucha•
cha y tenía el rostro fino como una flor.
Y por su rostro lleno ahora de afeites, por
su ancho rostro blanco, guisado con tod a suer·
te de cosméticos y aguas maravillosas, me parece que veo correr una lágrima, una la.rga lágrima que, láv¡i.ndole el polvo de arr~z., marca
en su mejilla arrugada una huella d1vmamente ridícula ....... .
Cll.

A. FERNÁNDEZ GARCÍ~ r

\

El parásito del tren.

EL SE~OR CORRAL EN GUAYMAS,-DESFlLE IOE LA COMITIVA.-ARCO DE LOS OBREROS.

- Sí- dijo·el amigo Pér ez á_to~os sus contertulios de café ;~en ·este periód1c~ a~abo de
leer la noticia de la mu.et·te de .11?1 amigo. Sólo le vi una vez,· y sin embarg-o, le .be re~orda.do en much as ocasiones. ¡Vaya un a1:mgo!
Le conocí una noche v iniendo á Madrid en
el tren-correo de Valencia. Iba yo en u~ de·
partam/Jnto de primera; en Albacete baJÓ el
único vi.ajero que me acompai'iaba, y al verme

solo, como había dormido mal la noche ante·
rior, me estremecí voluptuosa.mente, contem·
piando los almohadones grises. ¡Todos para
mí! ¡Podía. extenderme con libertad! ¡Flojo
sueño iba á echar hasta Alcá¡;ar de San Juan!
Corrí el velo verde de la lámpara, y el de·
parta.mento quedó en deliciosa penumbra. Envuelto en mi manta, me tendí de espaldas, estirando mis piernas cuanto pude, con la deliciosa seg uridad de no molestar á nadie.
El t1·el'). corría por las llanuras.de la Mancha,
ál'idas v desoladas. Las estaciones estaban á
largas distancias; la locomotora. extremaba su
velocidad, y ,mi coche gemía y temblaba, como
una vieja diligencia. Balanceá.bame sobre la

espalda impulsado por el. terrible traqueteo;
las franjas de los almohadones arremolinábanse; saltaban las maletas sobre las cornisas de
red; temblaban los cristales en sus alvéolos de
las ventanillas, y un espantO!'O rechinar de
hierro viejo venía qe abajo. Las ruedas y fre·
nos_gruñían; pero conforme se cerraban mis
ojos, encontraba yo en su ruido nuevas modu·
laciones, y tan pronto me creía mecido por las
olas, como me iroaginabá que había retrocedido hasta la niñez y me arrullaba una nodriza
de bronca voz.
Pensando tales tonterías me dormí, oyendo
siempr.e el mismo estrépito y sin que el tren se
detuviera.

�EL JrlUNDO ILUSTRADO
Una impresión de frescura me despertó. Sentí en la cara como un golpe de agua fría. Al
abrir los ojos vi el departamento solo; la portezuela de enfrente estaba cerrada. Pero sentí
de nuevo el soplo frío de la noche aumentado
por el huracán que l~vantaba el tr~n con su
rápida marcha, y al mcorporarme vi la otra
portezuela, la inmediata á mí, completamente
abierta con un hombre sentado al bordo de la
platafo~ma, los pies afuera en el estribo, encogido, con 13: cabeza vuelta hacia mí y unos
ojos que brillaban mucho en su cara obscura.La sorpresa no me permitía pensar. .,
~1·is
ideas estaban aún embrolladas por el sueño. En
el primer momento sentí cierto terror supersticioso. Aquel hombre que se aparecía estando
el tren en marcha, tenía algo de los fantasmas
de mis cuentos de niño.
Pero inmediatamente recordé los asaltos en
las vías férreas, los robos de los trenes, los
asesinatos en un vagón, todos los crímenes de
esta clase que había leído, y pensé que estaba
solo sin un mal timbte para avisar á los que
dordiían al otro lado de los tabiques de madera. Aquel hombre era seguramente un ladrón.
.
. d
El instinto de defensa, ó más bien el nne o,
me dió cierta ferocidad. Me arrojé sobre e\ desconocido, empujándolo con codos y rodillas:
perdió el equilibrio; se agarró desesperadamente al bordo de la portezuela, y yo segu~ empujándole, pugnando JJ?r arrancar sus cr_1spada~
manos de aquel asidero, para arro¡arlo a
la vía. Todas las ventajas estaban de mi parte.-·Por Dios, seílorito!-g1mi
· 'ó con voz a h ol!'ªd~.-Seílorito, déjeme usted. Soy un hombre
de bien.

Y había tal expresión de humildad y angustia en sus palabras, que me sentí avergonzado
de mi brutalidad y le solté.
Se sentó otra vez jadeante y tembloroso en
el hueco de la portezuela, mientras yo quedaba
en pie bajo la lámpara, cuyo velo descorrí.
Entonces pude verle. Era un campesino pequeilo y enjuto; un pobre diablo con una zamarra reme1,1dada y mugrienta y pantalones de
color claro. Su ~orra negra casi se confundía
con el tinte cobrizo y barnizado de su cara, en
la que se destacaban las ojos de mirada mansa y una dentadura de rumiante, fuerte y amarillenta que se descubría al contraerse los labios co~ sonrisa de estúpido agradecimiento.
Me miraba como un perro á quien se ha salvado la vida: y mientras tanto, sus obscuras
manos buscaban y rebuscaban en la faja y en
los bolsill~s. Esto c3:si me hizo arrepentir de
mi generosidad, y mientras el gailán buscaba,
yo metía mano en el cinto y empuílaba mi revólver. ¡Si creía \)illarme descuidado! .. ..
Tiró él de su fa¡a, sacando algo, y yo le imité sacando de la funda medio revólver. Pero lo
que él tenía en la mano era un ca~toncito ~ugriento y acribillado, que me tendió con satisfacción.
-Yo también llevo billete, seilorito.
Lo miré y no pude menos de reírme.
- ¡Pero si es antiguo!-le dije.-Ya hace a_ños
que sirvió.. . . ¡Y con esto te crees autorizado fara asaltar 'el tren y asustar á. los viajer os.
Al ver su burdo engaílo descubierto, puso la
cara triste, como si temiera que intenta~e yo
arrojarlo otra vez á la vía. Sentí compasión y
quise ru ,strarme bondadoso y alegre, para ocultar los efectos de la sorpresa, que aún duraban
enmí.
- Vamos, acaba de subir. Siéntate dentro y
cierra la portezuela.
-No señor- dijo con entereza.-Yo no tengo
derech¿ á ir dentro como un seílorito. Aquí, y
gracias, pues no tengo dinero.
y con la firmeza de un testarudo se mantuvo
en su puesto.
Yo estaba sentado junto á él; mis rodillas en
sus espaldas. Entraba en el depar!amento un
verdadero huracán. El tren corría a toda velo-

EL MUNDO ILUSTRADO
sin conseguir verme de cerca, y no quiero me
tomen la filiación. ¡Feliz viaje, señorito! Es usted la más buena alma que he encontrado en el
tren.
Se alejó por los estribos, agarrado al pasamano de los coches, y se perdió en la obscuridad, buscando sin duda otro siUo donde continuar tranquilo su viaje.
Paramos ante una estación pequeña. y silenciosa. Iba á tenderme para dormir, cuando en
el andén sonaron voces imperiosas.
Eran los empleados, los mozos de la estación y una pareja de la Guardia civil, que corrían en distintas direcciones como cercando á
alguien.

cidad; sobre los Jermos y terrosos desmontes,
resbalaba la mancha roja y oblicua. de la abierta portezuela, y en ella la sombra encogida del
desconocido y la mía. Pasaban los postes telegráficos como pinceladas amarillas sobre el
fondo negro de la noche, y en los ribazos brillaban un instante, cual enormes luciérnagas,
los carbones encendidos que arrojaba la locomotora.
El pobre hombre estaba intranquilo, como
si le extraílase que le dejara permanecer en
aquel sitio. Le dí un cigarro y poco á poco fué
hablando.
Todos los sábados hacía el viaje del mismo
modo. Esperaba el tren á su salida de Albacete; saltaba á un estribo con riesgo de ser despedazado, corría por fuera todos los vagones
buscando un departamento vacío, y en las estaciones, apeábase poco antes de la lle~ada y
volvía á subir después de la salida, y siempre
mudando de sitio para evitar la vigilancia de
los empleados, unos malas almas enemigos de
los pobres.
-Pero ¿dónde vas?--te dije.-=-¿Por qué hace; este viaje, exponiéndote á. morir despedazado?
Iba á pasar el domingo con su familia. ¡Cosas de pobres! El trabajaba algo en Albacete
y su mujer servía en un pueblo. El hambre les
había separado. Al principio, hacía el viaje á
pie; toda un'\ noche de marcha, y cuando llegaba por la ma!'!ana caía rendido, sin ganas
de hablar con su mujer ni de jugar con los chicos.
Pero ya se había espabilado, ya no tenía
miedo y hacía el viaje tan ricamente en el tren.
Ver á sus hijos le daba fuerzas para trabajar
más toda la semana. Tenía. tres: el pequeílo era
así, no levantaba dos palmos del suelo, y sin
embargo, le reconocía y al verle entrar tendíale los brazos al cuello.
-Pero tú-le dije-¿no piensas que en cualquiera tle estos viajes tus hijos van á quedarse
sin padre'/
El sonreía con confianza. Entendía muy bien
aquel negocio. No le asustaba el tren cuando
llegaba como caballo desbocado, bufando y
echando chispas; era ágil y sereno; un salto y
arriba; y en cuanto á bajar, podría darse aliún coscorrón contra los desmontes, pero lo
un-portante era no caer bajo las ruedas.
No le asustaba. el tren, sino los que iba.n dentro.
Buscaba los coches de primera, porque en
ellos encontraba departamentos vacíos. ¡Qué
de aventuras! Una vez a.brió sin saberlo el
reservado de seiioras; dos monjas que iban
dentro gritaron ;ladrones! y él, asustado, se
arrojó del tren y tuvo que hacer á pie el resto
del camino.
Dos veces había estado próximo,
como aquella. noche, á ser arrojado á la vía por los que despertaban sobresaltados con su presencia, y buscando en otra ocasión
un departamento obscuro, tropezó
con un viajero que sin decir palabra le asestó un garrotazo, echándole fuera del tren. Aquella noche sí que creyó modr.
Y al decir esto señalaba una cicatriz que cruzaba. su frente .
Le trataban mal, pero él no se
quejaba. Aquellos seílores tenían
razón para asustarse y defenderse.
Comprendía que era merecedor de
aquello y algo más, pero ¡qué remedio, si no tenía dinero y deseaba
ver á sus hijos!
El tren iba limitando su marcha
como si se aproximara á una esta-·
ción. El, alarmado, comenzó á incorporarse.
-Quédaté-le dije-aún falta otra
estación para llegará donde tú vas.
Te pagaré el billete.
-¡Quia! No, señol'-repuso con
candidez maliciosa.-El empleado,
al dar el billete, se fij'l.ría en mí:
muchas veces me han,\fperseguido

·'¡Por aquí! .... ¡Cortadla el paso! .... Dos
por el otro lado para que no escape ... A.hora
ha subido sobre el tren .... ¡Seguidla!"
Y, efectivamente, al poco rato las techumbres de los vagones temblaban bajo el galope
loco de los que se perseguían en aquellas alturas.
Era, si11 duda, el amigo, á quien habían sorprendido, y viéndose cercado, se refugiaba en
lo más alto del tren.
Estaba yo en una ventanilla de la parte
opuesta al andén, y vi cómo un hombre saltaba desde la techumbre de un vagón inmediato,
con la asombrosa ligereza que da el peligro.
Cayó de bruces en un campo, gateó algunos
instantes como si la violencia del golpe no le
permitiera incorporarse, y al fin huyó á todo
correr, perdiéndose en !a obscuridad la mancha blanca de sus pantalones.
El jefe del tren gesticulaba al frente de los
perseguidores, algunos de los cuales reían.
-1.Qué es eso?- pregunté al empleado.
-Un tuno que tiene la costumbre de viajar
sin billete-contestó con énfasis. - Ya le conocemos hace tiempo: es un parásito del tren, pero poco hemos de poder ó le pillaremos para
que vaya á la cárcel.
Ya no vi más al pobre parásito. En invierno, muchas veces me he acordado del infeliz, y
le veía en las afueras de una estación, tal vez
azotado por la lluvia y la nieve, esperando el
tren que pasa como un torbellino. para asaltarlo con la serenidad del valiente que asalta
una trinchera.
Ahora leo que en la vía férrea, cerca de Albacete, se ha encontrado el cadáver de un hombre despedazado por el tren ... Es él, el pobre
parásito. No necesito más datos para creerlo;
me lo dice el corazón. · 'Quien ama el peligro,
en él perece''. Tal vez le faltó inesperadamente la destreza: tal vez algún viajero, asustado
por su repentina aparición, fué menos compasivo que yo y le arrojó bajo las ruedas.
¡Vaya usted á preguntar á la noche lo quepasaría!

Política General
Plrotttnla franma.- €1 duelo dt Dtroultdt.- ftadonall$fH v sodallstas.- ta oudta dt un dtsttrrado.- €1 btroisa10 dd 6tntral St0tml.
- ta rtslstmla dt Putrto Jlrturo.- ta outlfa dt la ¡,rl111a11m.

f

ALTOS de acontecimientos de sensación
que sacudan á las siempre hambrientas
multitudes, anhelantes de historias ex•
traordinarias y de narraciones novelescas,
los fraaceses, esperaado el momento oportuno
en que el Ministerio Combes ponga. definliivameote sobre el tapetA la cues1lón temida de la
separación entre el Estado y la Iglesia., se ba.
~ntretenido dfas pasados Cúo el cuelo de P aul
Deroulefo, babi do en un l&gt;Uf&gt;lllo fronterizo con
el diputado socialista. M. Jaur~z, á causa de
las agitaciones en honor de Juana de Arco y
de al gua a fra.se disonante del antiguo jt&gt;fe ele
111. Liga de Patriotas contra el colf&gt;ga. de M.
Mil!eraod, por la supuesta labor antipatriótica contra la tradición que intentó un profesor
de Historia,en un p.i is donde &amp;e proclama á v&lt;'z
en cuello la autonomía del prúfe&amp;orsdo y la
ilimitada libertad del pf&gt;nsamlento. Curioso
ca,¡o de resabios jacol&gt;inos, muestra srngular
de atavismos olvida.dos, que pretenden volver
coa asombro á épocas remotas en las que en
nombre de la libertad se eRclavlzaba, y f&gt;n
nombre de h, soberanía nacional se imponía
la odiosa servidumbre de bs convenciones.
Y después del duelo escandaloso, pero sin
resultados, y de la vuelta de Marce! Habert al
suelo francé:1. cumplido el plazo de su destierro, al que fué sentenciado por ataques contra.
la seguridad de la República en complicidad
con el mismo D~roulede; despué11 de renovar•
se las labores de la mentada. Liga de Pa•
triota.s, que tanto agitó á. Francia durante la
revisión del famoso &lt;a ffalru del triste eoafinado á la isla del DiablCI, y que levantó su
mano sacrílega sobre la frente ungida de Zola, hay todavíc1, un hecho de poca importancia
que crece y se agiganta á favor de los forjadores de consejas para alimentar la. insacia•
ble voracidad del público: se t rata de la muerte del diputado M. Syveton, quien apareció
un bella. maflana. asfixiado por los gases carbónicos en su residencia coqueta de Neuilly,
no lejos de la. hermosa. ciudad-luz. Era. tam•
bién un nacionalista que en plena Cámara
marcó el rostro del General André, Ministro
de la Guerra, durante el arrebato de una acalorada. discusión; el mismo que, antes de presentarse ante sus comitentes .:on la túnica lomaculada del apóstol, había manchado con
no sé qué misnias repugnantes su bogar, y has•

ta. había tocado quién sabe qué fondos secre•
tos, puestos en sus manos por los mismos á
quienes a.tacaba con fiera salia.
Y se ba hablado de asesinato y de vengaazas políticas; se han echado á volar por
los cuatro vientos de la publicidad, historias de escándalos inenarrable,, de pasiones absurdas, de secretos de alcoba., muy propios para. dar pábulo á las crónicas &lt;bulevardiaras&gt; y ofrecer material adecuado al lnge•
nio espirhual de loa parlsienses,que oo bal111n
en qué emplearse durante el actual período de
calma, en que el Ministerio logra salir triunfaate de los ataques que le endeu-zan sus enemigos.

***

Y mientras en París se reúne la. comisión

internacional que ha de deslindar las respon•
Fabilidades en el obscuro inddt ote del Mar del
Norte, y IC1s delegados extranjeros que for•
man el tribunal son rtcibidos en audiencia
~olemne por el Presidente Loubet, y allá. en
Londres, la Cámara de Comercio, oyendo los
a.lej!'atos de los interesados, hace sublr á tres
millones de francos las cifras de la. indemnización que habrá. de pagar el gobierno moscovita á los perjudicados poi· el lamentable
incidente que echó á. pique dos barcas pescadoras la noche del 21 de octubre, allá. ve la
escuadrilla del Vicealmirante Rojestven,ky,
allá .va. en socorro de la gran fortalf&gt;za rusa
del Ex\remo Oriente, la cual hace meses y meses resiste con admirable heroísmo los repetidos embates de las fuerzas niponesas, acumu1a das con todos loa elementos disponibles en
la. reo ínsula de Llaotung, para rendir la plaza.
Eo vr..no se han prolongado por días y días
los terribles bombardeos; en varo las huestes
japonesas, despreciando la muerte. se han lanzado una y otra vez contra. los formidables
reductos y las inaccesibles trincheras; en vano
ban &lt;'Onquistado palmo á palmo, con Inmensos
sacrificios de vidas, cada uno de los puntos que
ocupan frente á las fortificaciones Interio res;
en vano han concentrado frente á la. babia.
unidades navales riara mantener en estrecho
bloqueo al In doma ble Puerto Arturo: la fortaleza resiste toda vía, de pie aún sus muros ca.1cinadoa, enhiestas sus murallas; un puflado
de valientes, escasos de municiones, sujetos á

ra.ción de hambre y con toda clase de privaciones, casi sin espera.nza de a.uxilio, resueltos á
perecer ba.jo los escombros de la última trinchera, resisten, con su bandera f&gt;narbolada., y
cuando la metralla la azota y abrumados por
la pesa.dumbrA del número tienen que arriarla,
se replegan á la. fortificación vecln a, y son ne·
cesarlos nuevos ataques y precisan nuevos y
más cruentos sacri5cios por parte de los sitia.dores, para dar otro paso y a vanz11r hacia el
interior de la fortale?.a, donde los esperan
otras resilltencias y los aguardan sacrificios
@if&gt;mpre renovados é lnaj!'otable~.
Así en el cerro dA Vlsakoie., llamado de 203
Metros, así en Klnkuan, as{ en todas partes,
riesde la sangrienta hecatombe del cerro de
Nasban, que abrió el -paso á los sitiadores,
hasta la11 minas que hicieron volar el fuerte
E~te en el formidable monte de Kikuan.

*••
Eatreta.nto, la actividad iacansable del general Nogi ha deshecho la escuadra que se 11.brigaba en el interior de la bahía, despuéq del
desgraciado Intento para. escapar el 10 de
agosto, en que el &lt;Czarevitch&gt; quedó desarbolado y tuvo que refugiarse en puerto alemán
pa.ra. no caer presa de sus persPguidores, y el
&lt;Novik&gt; fué destrozado y el «Diana&gt; huyó y
los barcos restantes tuvieron que rf&gt;gresar á
su punto de partida para no sufrir la mi~ma
suerte. Apenas quedan allí algunos contratorpederos que quizá no tarden f&gt;n sufrir ata.quAs más formales, y á pesar de todo, la plaza
no se rinde, el puerto espera los recursos que
con gra.ndes pellgros le llegan de fuera, y el
General Stoessel, firme en au puesto, con un
corazón de bronce (,ue nada abate. sigue sien·
do el alma de la resistencia y el espíritu que
anima. aquel montón de desolación y de
ruina.
Por tierra, en los campamentos dila ta.dos de
los ejércitos beligerantes,todo parece dormido,
ha ata que la. risueiia primavera, que hincha de
savia. los tallos y corona de flores los brotes,
traiga con el calor y la vida. la. rabia para el
combate en los pechos y la sed de venganza. en
los corazones.
22 de diciembre de 190!.

-Desde que le conocí- terminó diciendo el
amigo Pérez,-han pasado cuatro años. En este tiempo he corrido mucho, y viendo cómo viaja la gente, por capricho ó por combatir el
aburrimiento, más de una ve.i he -pensado en el
pobre gañán que, separado de su familia por
la miseri11., cuando quería besar á sus hi¡os,
tenía que verse perseguido y acosado como al!maña feroz, y desafiar la muerte con la seremdad de un héroe.
V. Be.ASCO

lBÁREZ.

EL SITIO DE PUERTO .ARTURO.-UN ATAQUE.DESESPERADO DE LOS JAPONESES Á UNA POSICIÓN RUSA.

z. z. z.

�EL MUNDO ILUSTRADO

:tt MUNDO ILUSTRAl&gt;O

MAURICIO
(Dt nuestrc concurJo de f.uentos de Ntvlded y Año Nuevo.)

URICIO era un mocetón de veintis años, gallardo y fuerte como un
ble, honrado á carta cabal, de
conversación ingeniosa y fácil
trabajador y listo como pocos. El aspecto qu~
le dabtm su traje ajustado, su sombrero de anchas a.las con toquila. y galones de plata1 su andar airoso y su mirada de lince, era e l de un
ranche~o _simpático. No es extraño qne con estas envidiables cartas de recomendación fuese
el pollo mimado de las muchachas casaderas y
guapas del pueblo. N'o había reunión, bautizo
~atril:!lonio, cumpleañ_os . ó baile á que Mauri~
cio de¡a.ra de ser un mvitado de preferencia..
Más de una madre suspiraba. en secreto, pro-

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NUESTRO PAÍS.-CANAL DE RANCHO NUEVO Y HORNOS (E&amp;TADO DE MORELOS.)

VOCES DEL SILENCIO
(Para EL MUNDO ILUSTRADO)

Allí, bajo el tosco
Carcomido techo,
Bajo el techo de aquellas ruinas,
Por la huella marca.das del tiempo,
Nació en una. noche
De paz y misterio,
Aquel ángel en forma de niña,
AquAl ángel venido del cielo ..... .
Todo era alegría,
Todo era contento,
En aquella mora.da ruinosa,
Por las huellas marcada del tiempo.
Los padres lloraban,
Lloraba el abuelo;
?.~ás ¡cuán dulce aquel llanto de dicha.1
¡Cuán dulce y cuán tiernol ..... .
Brillaba. serena
La luna en el cielo,
Y suq rayos, en haz argentino,
Alumbraban el vasto aposento,
Donde al par se ofan,
En a.legre y extraño concierto,
Junto con las va.gas
Voces del silencio,
El tictac del reloj incansable
Y dAl grillo el tenaz criqueteo.
Todo era a.lE&gt;gría.,
Todo era contento ........ .
Más ¡cuán presto la dicha se acaba!
¡Cuán presto! ¡cuán presto! . .... .
Ioútil ha sido
La. ciencia del médico:
Nuevo ser á la vidn. ha llegado;
¡Ma.s la madre ha muerto!
Y allí, reposando
En el mismo lecho,
Donde no hace un instante, la ni!Ia.
Exhaló sus gemidos primeros,
Allí, de la madre
· Yace el frío cuerpo,
Contraída la faz por el último
Anhelar del instante supremo.
Cuatro grandes cirios
Arden junto al lecho,
Y el cadáver ya rígido alumbran
Con su brillo trémulo.
Y óyense sollozos,
Y óyense lamentos,

Y óyense las vagas
Voces del silencio,
Y e l tictac del reloj incansable,
Y dAI grillo el tenaz criqueteo.
Do es amargura,
Todo es luto y duelo
En aquella morada ruinosa,
Por las huellas marcada del tiempo..... .
Primero, la. madre;
Después, el abuelo,
Cuando van despertando en la nii'ia.,
De la edad juvenil los anhelos.
Pimero, la madre;
Después, el abuelo ...... .
Otra tumba. querida, otra tumba,
Que de lágrimas pide otro riego ..... .
Y, en tanto, en las sombras
Del vasto aposento,
Resuenan las vagas
Voces del silencio,
Y el tictac del reloj incansable,
Y del grillo el tenaz criqueteo ..... .
Allí, reposando ,
'En el mismo lecho,
Donde dió sus primeros gemidos
AquAl ángel venirlo del cielo;
Allí, reposando
En el mismo lecho,
Donde, en lucha tenaz con la muE&gt;rte,
Dió la madre el gemido postrero;
;, U{ esté. del padre
El rígido cuerpo,
Contraída la. faz por el último
Anhelar del instante supremo.
Los cirios lo alumbran
Coo su brillo trémulo,
Y la niña solloza., solloza,
Con sollozos que oprimen el pecho ... .. . .
Primero, la madre;
Después, el abuelo,
Y despuéj 1 otra tumba adora.da,
Que de lágrimas pide otro riego ..... .
En tanto, en las sombras
Del vasto aposento
Resuenan la.s va.gas
Voces del silencio,
Y el tictac del reloj incansable,
Y dAl grillo el tenaz cr,iqueteo.
Después, de parientes
Se ha llenado la casa del duelo.
El olor de la herencia los llama:
¡Son tan sólo banda.das de cuervos! ......
Y pasan los a.í!os,
Y va a.pareciendo
La miseria en aquellas ruinas,
Por la huella marcadas del iiempo;
Y pronto se eleva

Del hombre el espectro ... . . .
Y la pobrA doncella es vencida
Por !l.quella. bandada de cuervos ..... .
Y, al salir la mísera
Del hogar paterno,
Resuena muy triste
La voz del silencio,
Y el tictac del reloj incansable,
Y dPl grillo el tenaz criqueteo.
En tal desventura.
Quéda.le un consuelo,
El consuelo divino del llanto,
El amargo placer del recuerdo.
Los ruinosos muros
Del bogar paterno,
A ernucba.r la enseñaron las vagas
Voces del silencio,
Esos mil rumorPs,
Que parecen venir de muy lejos,
Que parecen venir de muy cerca,
Y qu'I están en el propio cerebro.
Y ella lns escucha
~on oído atento,
Y á. la desdicha.da
Esa10 voces son otro consuelo.
E§cuchando siempre
La voz del silencio,
La doncella é. la muerte sonríe,
Del nbscuro hospital en un lecho;
Y más que en su oído,
En su pensamiento
F,l tictac del reloj suena grave,
Y dE&gt;l l!'rillo el tenaz criqueteo.
Allí, en una noche
De. paz y misterio,
EntrPel grave rumor de las vagas
Voces del silencio;
Allí, en un obscuro
Y olvidado lecho,
La. don,..,ella exba.ló de la vida
El último aliento ..... .
Por fio, ya disfruJ.a
Del reposo etf&gt;rno,
.
Junto é. aquellas tres tumbas queridas,
F.o el cementerio.
Y de la doncella
Arrullando el sueíio,
AquPlsueñotra.nqullo de muerte,
Quietud y misterio, .
Aquel sueiio de siglos y siglos,
Sin despertamiento,
El tictac del reloj ya no ~uen9:,
Sino el vago rumor del silencio,
Y el susurro del viento en los sauces,
Y del grillo, el tenazcriqueteo ... • •·

F, GUERRA-CASTRO,

bablemente,por la dicha inefable de contar al•
guna vez á aquel guapo chico en el número de
la familia.
Mauricio no era rico, no era pobre tampoco;
sus bienes de fortuna consistían en algunas tierras de labor y en una bonita casa. Su padre,
que había muerto bacía tres años, le llamó con
urgencia una noche que se sentía desfallecer, le
tomó convulsiva.mente la diestra y le dijo: "cuida. á tu madre y á tus hermanitos". Sí, padre,
murmuró Mauricio, y no pudo decir más, porque un nudo le apretaba. la garganta.
El encargo fué cumplido religiosamente: jamás se vió en el pueblo un hijo más ama.ble y
respetuoso ni un hermano más jovial y com•
placiente.
Era el 24 de diciembre ........ En el camino
que conduce de la capital del Estado al pueblo
ha.y una caña.da deliciosa, poblada de árboles
corpulentos y plantas que florecen en todas las
estaciones del año, y en medio de la cañada
un cortijo conocido por los del rumbo con el
nombre de "El Venado." Cerca de esta pequeña finca a.pareció, bajo las coposas frondas,
Mauricio, caballero en magnífico rocín, fehz y
alegre como nunca.. Sentíase poeta, conquista·
dor, capaz de mil hazañas heroicas; y era na·
tural: su rebosante juventud sentíase multipl~ca.da. con los encantos de aquella perenne prima.vera..
Tras él iba un peón estirando una mula car•
gada. con dos cajas enormes.
Apoyada en una de las venta.nas de la finca,
esperaba. impaciente una joven de diez y ocho
años. Verla nuestro héroe y espolear su caballo en dirección de la ventana, todo fJJé uno.
¡Qué coloquio más apasionado y delicioso!
Después del mutuo obsequio ~e soni:isa.s dulces
y miradas tiernas-muy propias de Jóvenes que
se entienden bien,-dijo Mauricio: Te espero esta noche sin falta; no olvides que tienes empe•
fiada tu palabra.
- Sí respondió ella, iremos con mucho gusto;
sólo e~peramos á mi papá, que no debe tardar
mucho.
-Bueno, saludos á don Andrés y doffa Ma•
ría; me marcho porque ya es un poco tarde, y
hasta la noche, Lupe.
-Hasta la noche, Mauricio.
Lupe era realmente una muchacha ~ermosa.,
esbelta como un junco, la tez rosada, 010s gran•

des, la.bios color de grana.da, pelo a.bunda.nte
castafl.o obscuro, manos blancas v sonrisa de
diosa. Educada en un buen colegio de la me·
trópoli y habiendo tratado con frecuencia. áfamilias de la buena sociedad, Lupe era un tesoro en su tierra natal. Con todos estos adoro os,
no muy comunes aún entre jóvenes de buena
posición, es natural suponer que la simpática
Lupe fuese cortejada con insistencia por los
más apuestos señoritos del rumbo.
Ella desdeñaba á todos, sólo Mauricio era
objeto de sus pensamientos; con.su buen talento y los dictados de su corazón siempre certeros, había adivinado que aquel gallardo mozo
era el único capaz de hacerla feliz y comprenderla. en toda su grandeza de alma.

***

Daban en la parroquia las once de la noche.
En la grandiosa bóveda del cielo, Sirio brillaba con fulgores de diamante; Aldebarán semejaba una inmensa gota de sangre; Orión, ese
asterismo maravilloso, predilecto de Urania. y
de los astrófilos, se destacaba soberbio como
un Zeus del firmamento; el Navío, maltrecho
por la tormenta, con su estrella Canopo, -que
preludiaba voraz incendio, se perdía balanceándose penosamente en los inmensos mar.es del
Sur; las Pléyades y las Híadas antojábanse
grupos de Vestales, eternamente ocupadas en
alimentar el fuego ¡,agrado en honor de los dio•
ses.
El espectáculo del pueblo era fascinador;
multitud de cohetes hendían el espacio, las cámaras tronaban en el a.trio del templo, la campana mayor llamaba á misa de gallo, las orquestas y murgas tocaban en varias casas, mil
fogatas flameaban en la plaza y en los patios,
y un incitante olor á buñuelos saturaba. el ambiente.
El poético aniversario del nacimiento de
Cristo no podía ser festejado de otro modo más
bullicioso y alegre. Aquello era una noche de
fiestas orientales.
L&amp;. casa de Mauricio no tenía rival en todo
el pueblo. El patio estaba iluminado deliciosamente con fa.roles venecianos. la entrada de la
sala, convertida en gruta; el' 'nacimiento", sobre todo, era un primor, con su Niño Dios recostado sobrA almohadones de seda, cubierto
de encajes, bajo el portalillo de cartón y rodeado de bueyes, mulas, camellos, borregos y
caballos de barro. La enramada, cuajada. deesca.rcha., heno, luces y juguetillos de cera, daba
al conjunto el aspecto más bello que pudiera
imaginarse.
Mauricio, dicho sea con permiso del Niño
Dios, era el héroe de la fiesta; iba y venía. por
todos lados obsequiando refrescos, dulces, nueces y pasteles á sus numerosos invitados; de
vez en cuando se detenía junto á Lupe y quién
sabe cuántas ternezas le decía al oído, lo cierto es que ella, ensimismada, convertida. toda en
oídos, sonreía con inmensa satisfacción.
Entre tanto, los niiios de la casa y de los invitados, y otros muchos que habían sido a.traídes con las armonías de la música y los fulgores de las luces, corrían en el extenso patio y
brincaban sobre las fogatas. Y como entre los
muchachos no hay alegría sin ruido, cual más
se empeñaba en sacudir su sonaja y en tocar fu.
riosamente su corneta de hoja de la.ta.
No hay algarabía comparable con esta escena; no hay enjambre que revolotee más y mejor en el colmenar.
¡Oh dulcisímas alegrías de la vida! ¡oh encanto de los verdaderos paslltiempos! Sólo a.sí
se puede tener tregua en las rudas faenas y en
las mil vicisitudes de la existencia..

·ment~; sólo la.s mujeres permanecieron , 1a. expectativa.
Cinco minutos después algunos zuavos é imperialistas preguntaban por Mauricio, y no
contentos con la respuesta negativa. de las se·
ñora.s, le buscaron brusca y empefl.osamente
por todos los rincones y hasta debajo del ''nacimiento."
A la mañana siguiente supo Mauricio, por un
pro,Pio, que su casa había sido atropellada., sus
bueyes decomisados para escarmiento de otros,
el poco dinero que tenía en caja robado, su
madre y su novia insultadas. Además,se le buscaba con insistencia..
No había remedio;entrega.rse era una locura;
luchar era forzoso. La ira cont ra los enemigo"
de su patria le encendió el rostro súbitamente.
¿Cómo era posible que pasara por semejantes
vejaciones? El, tan honrado, trabajador é inofensivo, ¿había de soportar en silencio tamaña
humillación? ¿Qué pensaría su prometida, en
cuyo concepto él parecía ser la personificación
del honor'I
¡No, y mil veces no!¡ Resuelto como un guerrero japonés, bravo como un tigre herido y sañudo como Júpiter tonante, forjó su plan y mar•
chóse camino de la sierra.
Ocho días después nuestro intrépido joven se
había dado de alta en la guerrilla de Honora.to
Domíng-uez, ese bravo jefe, especialista en batir y quitar convoyes del enemigo.
¡De cuántos hechos heroicos fué actor Mauricio! Su fama dé valiente llegó á las filas enemigas y era objeto de constantes sinsabores y
sobresaltos. En su tierra se contaba que ya era
General.
Pero no es la ocasión propicia de hacer la
epopeya de los héroes y defensores de la amada patria. Dejemos al historiador y al poeta
que cumplan con su misión.

*

**
Un año había transcurrido;
Mauricio se encont_rab~ á cien legu3s de distancia. El cuerpo
de eJérclt-0 á que servía con el grado de capitán,
había ~ido completamente derrotado, y en la
confusión del desastre, cada quien siguió el camino que mejor le plugo.
En medio del bosque, perdido en los andurriales, con el negro manto de la noche encima,
la cabeza y un brazo vendados con pedazos de
manta, caminaba lentamente el joven capitán
sin saber hacia dónde. A lo lejos, entre el ra·
maje de una encina, distinguió una lucecilla.,
luego otras varias. ¿Qué sería aquello:&gt; ¡,un
campamento enemigo? ¿un poblado cualquie1·a?
Preciso era desengañarse; además de que se
sentía desfallecer de hambre, el sueiio le acosaba desapiadadamente y el cuerpo herido le exigía unas horas de justísimo descanso.

***

De pronto se oyeron unos tiros de fusil y al•
gunos gritos destemplados. Un mozalhete, azorado, llegó corriendo y dió el aviso: Ahí 1:ieMn

los zuavos.

Efectivamente, la patria pasaba por la prueba más dolorosa quizá, por ese sangriento vía
crucis que denominamos la Intervención Francesa.. Maximiliano había sido proclamado Emperador de México; el Presidente Juárez peregrinaba. por nuestros Estados del Norte, y los
ejercitos de Bazaine invadían los poblados en
son de conquista..
Mauricio, que simpatizaba. con los republicanos y que en más de una ocasión les había prestado pequeños servicios, se alarmó un tanto con
la inesperada nueva; pero repuesto muy pronto, fuése á la caballeriza y echó la silla á su
noble alazán, que resoplaba inquieto, como si
adivinara. un percance grave.
·
De un salto se colocó en la silla, escuchó con
atención un momento, y dirigiéndose á su madre, dijo:-¡Ya vengo, no tengas temor!
- Hasta luego, Lupe.
Lupe estaba lívida por la emoción y la sorpresa, aunque no alcanzaba. á comprender toda la magnitud de las circunstancias.
Don Andrés Fernández, el padre de la chica,
gritó desde el zaguán: ¡Pronto, que ya vienen,
están ahorita en la plaza!
Dominando á duras penas los impulsos de su
alma fogosa, Mauricio se alejó al trote largo.
¡La fiesta se convirtió en velorio! Los hombres, uno á uno, se fueron alejando prudente-

La profusión de luces, el perceptible alborozo y el repique de las campanas, le aseguraron
que estaba inmediato un pueblo y que en el
pueblo había fiesta. Sin vacilar se acercó al
primer jacal que tuvo á la vista; una.señora le
salió al encuentro.
-Buenas noches, señora; ¿,no tiene usted algo que cenar?
-No, señor, ¿qué quiere usted que baya en la
casa de una pobre?
-¡Algo!. ........... aunque sea una taza de
C&amp;.fé.
-Pues, ¡¡ase usted, veremos qué le sirvo.
-¡Gracias! y se apeó de su alazán, inconocible por l? qerren~ado y flaco.
¿Qué vió el capitán Mauricio en aquella especie de pocilga?

�. Ét MlrnDO II.USTRAl&gt;ó

ÉÍ. ?tttmi&gt;O Ií.USTRADÓ
Vió lÍ. dos niños, varón y mujercita, que atizaban con empeño una olla tiznada., puesta sobre tres piedras, en la cual se cocía una calabaza. La niña estrechaba contra su pecho una
escoba vieja, envuelta en trapos sucios, á. guisa de muñeca, y de vez en cuando cambiaba miradas alegres con su hermanito, anticipándose
al momento ansiado de saborear la golosina
que hervía á borbollones en la olla.
La señora era viuda, y con la viudez le sobrevino una desgracia más grande: la miseria.
Su esposo fué soldado de la República. y murió como bueno en el sitio de Puebla. ¡Cuánto
pensaba en él!
Por penoso que le fuera convencerse á sí misma de su penuria, la realidad estaba allí de
cuerpo presente, no había remedio; la calabaza,
con un trozo de piloncillo, de agregado, era lo
único que tenía para sus criaturas en aquella
noche de gran fiesta.
-:¡?ero, dígame, señora. ¿qué fiesta tienen
ustedes, que está el pueblo tan alegre?
-¿Cómo, señor, no sabe la fecha en que vive?
Hoy es Noche Buena.
-¡Ah!. ... ¡de veras!. ... dijo maquinalmente
el capitán Mauricio ....
Un mundo de ideas se agolpó en su cerebro,
el corazón le latía con fuerza, la sangre le calcinaba, sentíase casi aplastado bajo el peso de
las emociones; los recuerdos que parecían de
ayer,comenzaron ó desfilar en su presencia uno
tras otro. Vió primero su casa concurrida y alegre, luego á su madre en el patio con la angustia reflejada en el rostro, á su novia casi
con ganas de llorar, á sus hermanitos corriendo á esconderse y á él mismo escapando á tiempo de la furia de la soldadesca. ¡Oh! cuánto sufría el infortunado capitán. Sin sentirlo, dos
gruesas lágrimas se le rodaron.
Algo extraño debieron ver la señora y sus
niños en el roo;tro del soldado, puesto que no
se atrevieron á hablar una palabra ni á moverse de sus sitios. El, que había permanecido sentado, con la barba apoyada sobre la palma de
la mano que tenía sana, de repente, con aquella viveza que le era tan peculiar, se irguió:
-Oiga usted. señora, ¿hay aJguna tienda regular en el pueblo?

LA SALA DESIERTA
Su ventana está. cerrada,
La ventana eo que solía
Asomar su faz mi amada
Cuando la tarde moría.
Quiero mi mundo evocar,
Paraíso de quimeras .. ..
Voy lo de adentro á. observar
Al tr avés de las vidrieras.
A la sal a silenciosa
Dirijo, inquieto, la vista,
Y al ver que todo reposa,
Mi corazón se contrista.
En medio á tanto mutismo,
¡Cómo su ausencia resalta! ... .
Todo está, todo, lo mismo ... .
¡Ella solamente falta!
¡Ya truncada estás, historia!
¡Ensueños, ya sois hüidosl
¡Cuál llegan á. mi memoria
Aromas de tiempos idos!
La silla que se ha.lis. al frente,
Muelle parece que aguarda
A la que lloro yo s.usente,
Aquélla que tanto tarda.
En la ta.llada consola
Está abierta la novela
Que leía cuando sola
Pa.saba la noche en vela;
Como es aquella doliente
Noche del último a.diós,
Cuando besé su alba frente,
Cuando lloramos los dos ....
Como en noches de agonía,
Noches de rayos y lluvia,
Cuando en las manos hundía
La hermosa cabeza rubia ....
Un ramo casi deshecho
Mis ojos mira.o allí. ...
¡ El que llevaba en el pecho
La última vez que la vil ...
Parece que ecos de danzas
Cruzan el salón desierto ....
El libro de las romanza!!
Está sobre el piano abierto;
Y como todo lo abrasa
El sol con sus resplandores,
En el patio de la casa
Secas estarán las flores.

-Sí, señor,la tiendagranile dedonPédro Cuevas tiene de todo.
-Bueno ...... voy allá un momento.

***

En la grandiosa bóveda del cielo, Sirio brillaba con .fulgores de diamante; Aldebarán parecía ojo congestionado del Tauro; Orión se
destacaba soberbio, cual z·e us del firmamento;
el Navío, malt,echo por la tormenta, con su estrella Canopo, que preludiaba voraz incendio,
se perdía en los inmensos mares del Sur, en tanto que las Pléyades y las Híadas, esas eternas
Vestales, alimentaban el fuego sagrado en honor de los dioses.
Una hora después, Mauricio regresó trayendo un cesto lleno, cubierto con un pedazo de
periódico. Los niños, muy satisfechos con su
sabroso dulce de calabaza, se durmieron tranquilamente; sólo la madre esperaba.
- Señora, dijo
Mauricio al entrar, tome usted
estas chucherías
para sus criaturas.
-¡Mil gracias,
señor; es usted
muy bondadoso!
Las criaturas
~
soilaron mil co~
sas hermosas;vie,.,-s;
ron al Niño Jesús
"
que se reía con
ellos, que los tres
jugaban á la guerra con caballitos y soldados de
barro, que comían
confites y que jugaban á la pelota.
Mauricio también soñó; soñó
que su madre, Lupa y él, tomados
de las manos, ca-

Eo medio á. tanto mutismo,
¡Cómo su ausencia resalta .... 1
¡Todo está., todo, lo mismo ... .
Ella solamente falta!
ls11ael Enrique Arclnlagas.

..

ORTO.
Emerge el sol.
Se rasga la neblina
como en jiro::ies de intangible velo,
sobre el éter azul, la golondrina
pinta el zigzag de su tortuoso vuelo.
La luz, desde la cumbre que se empina,
rueda en lluvia de rosas haijta el suelo;
arde el oro en la fuente cristalina,
y hay cambiantes de nácar en el cielo.
Del templo, todo luz, d la floresta,
surge un himno triunfal á. toda orquesta,
y mientras vibra en perfumado ambiente
0

el ritmo augusto del brillante coro,
el sol, como un rajá magnificente,
riega su polen de amaranto y oro.

OCASO
Tramonta el sol.
Se espesa la neblina
rizando en ola.s su flotante velo;
bulliciosa y gentil, la golondrina
vuelve á. su nido en caprichoso vuelo.
A1m hay luz en la cumbre que se empina,
mas ya raza.o las sombras por el suelo;
canturrea la fuente cristalina
y hay cambiantes de óvalo en el cielo.
Triunfa una dulce paz en la floresta,
que ha enmudecido la emplumada orquesta,
y mientras llega en alas del ambiente
el eco suave de lejano coro,
el sol, como un rajá. magnificente,
muere en su lecho de esca.ria.ta y oro.
ALBERTO HERRERA .

México, Diciembre de 1904.

minaban por un sendero dehermosura sinigua.1
y repentinamente oyeron un canto, el canto d~
los ángeles, que decía: "Hosana, hosana:gloria
á Dios en las 2 lturas; paz en la tierra á los hombres de buena voluntad."
. A la mañana siguiente., cuando el sol salía
los niños del jacal seguían soñando,no obstan'.
te que estaban bien despiertos, pues tenían ála
vista dos rorros encantadores, cornetas, sonajas, pelotas y varios paquetes de dulces finos.
Ambos niños se interrogaban con la mirada:
¿qué signiJicaba aquello?" jamás habían visto
cosa igual. Se!furamente el regalo era propio
sólo de niños ricos. Ni uno ni otra se atrevían
á tocar nada; los rorros de ojos azules y carrillos sonrosados era. algo así como seres divinos, hasta que la madre, conmovida y sonriente por la infantil turbación, hizo el reparto de
los objetos.
El capitán Mauricio iba ya bastante lejos.
Muy de madrugada montó á caballo, y una vez
orientado, tomó el camino de su tierra. Estaba
satisfecho, había peleado por la libertad de su
patria, había derramado su sangre, había cumplido con su deber. Ahora, justo era pensar en
los suyos, estrecharlos contra su corazón, verlos siquiera una vez.
Su pensamiento había volado más allá del
horizonte, á cien leguas de tlistancia, y había
regresado más pronto que la chispa eléctrica.
¿Qué le traía? ¡Muchos besos y bendiciones de
su madre! ¡Muchos suspiros de su novia!
V. D . BAEZ.

LOGO Dfi R~MA.T~
El zagal estaba
en tós sus cabales,
pero andaba siempre cavlloso y triste
por lo del novia.je
de la moza aquella que por él cegaba
. y con otro le hicieron casarse ....
Era el pobre zagal vergonzoso,
un mocico de esos buenos y formales,
y causaba pena verlo á. tóicas horas
murrio, callaíco, sin hablar con naide ....
¡como si por dentro de •s í, que lo fuera
minando de muerte, llevara un mal grande!
Pál trebajo era un negro: salía,
hecho un esclavico, con la casa ala.ate ....
&lt;!Mis pies y mis manos!&gt;
cuando lo mentaba decía su padre ....
Pues solo el mocico, y aunque vió mal tiempo
se marchó con el carro de viaje,
y en mitá del camino, la nube
le pilló de golpe, sin poder librarse ....
Se caló ista los güesos; la ropa
se secó pegaíca á la carne ....
le entró calentura; se vid o á Ia muerte
¡y loco de aquélla queó de remate!
Le dió la locura por ser lo contrario
de lo que era enañtes;
cantaba y bailaba
sin empacho en mitá. de las calles
tan suelto y alegre, que el pobre paecía
más felis que naide .. . .
¡Detrasico del loco iba siempre
escurrío de pena su padre!
Luego, algunos días,
al zagal le entraron arrebatos grandes ....
había que atarlo,
porque no era cosa de verlo estrozarse,
y al viejo le hicieron llevarlo á las javias,
¡que era igual qua vivo sepultura darle . . . . 1
Y al hijo á. la jaula llevó engailaico ....
El zagal cantaba, mientras que fn la calle,
escurrío de pena y de angustia,
mirando á. las javias, lloraba su paélrel

. ............. ·············· ······ · ····· ········

Al mocico, ahora,
otra ves lo tienes en tós sus cabales;
pero ya no canta: lo ves, como en tiempos,
caviloso y triste por lo del novia.je
de la moza aquella que por él cegaba.
y con otro le hicieron casarse ....
Da lástima verlo:
murrio, callaíco, sin hablar con naide,
¡como si por deotro de sí, que lo fuera
minando de muerte, llevara un mal grande!
Cuando estaba loco, paecía más cuerdo ....
¡páece ahora más loco que enantes!

·

'Vicente Meáína.

P1\GIN1\S DE L1\ M0O1\

H

EMOS llega~o á los días fríos; los tafeta_nes Y muselinas han cedido su puesto á los
terc10pelos suaves,&lt;failles&gt;,otomanos y pieles.
Los ~nos bronce y verde, aliados tendrán
gran éxito en este invierno· por ot~a parte
todos los tintes brcnceados' harán furor. E~
cuanto a! estilo, será. difícil dar una nota exac,a, pues Jamás ha concedido la moda más libertad á las mujeres que desean hacer valer su
personalidad, vistiéndose cada una en el género de estilo que mejor le está. Sin embargo
debo decir que el Luis XV y el Luis XVI &lt;sont
en faveur&gt;; los talles son mucho más ajustados Y el ~usto se destaca mejor, pues las grandes modistas han abandonado por completo
los cuerpos blusa.dos, con el objeto de suprimir esa~ bolsas de polichinela que deforma•
ban la silueta.

ULTIMAS NOVEDADES
La moda del día favorece decididamente á.
las m1!jeres bi~n hechas, lo cual alegrará con
seguridad á. mis amables lectoras.
Las mangas obedecen también al plan general de destacar el busto, con la amplitud en
lo alto.
_Es forzoso confesar que estos detalles cambian totalmente la figura que estábamos habit~ados á contemplar desde hace varias estamones, con los hombros caídos, sus cuerpos
blusa.dos y las mangas muy ornadas en el antebrazo.
Las f~ldas no presentan una trasformación
tan radical: .:ontinúan sie!ldo muy ataviadas
~eñidas á. las caderas, muy amplias en lo ba~
JO, con una ligera tendencia, sin embargo. JI.
ser un poco menos largas, pero arrastrando

aún de una manera razona ble y redondeada.
Habiendo entrado el &lt;footing&gt; en nuestras
costumbres, las mujeres elegantes se aprovechan de esos paseos higiénicos para aportar
á. su coquetería un nuevo elemento dándoles
ocasión estas salidas matinales d~ lucir los
~ás bellos trajes sastres, cortos de preferencia Y de una simplicidad exq:iisita.
La chaqueta muy larga está en boga· con
todo, no es de aconsejar'!e con la falda c'orta
porque el E&gt;fecto no es seductor. Se ban hech~
á últimas fechas de &lt;rough clotb&gt; ya liso ya
de fantasía, siendo esta tela la que produce
más vistosos resultados en la prenda de que
tratamos. La falda á grandes pliegues planos
6 con un volante en forma y la chaqueta de
largos faldones gozan de inmenso favor.

�1L )171ND0 ILUiT:&amp;ADO

COLONIA CUAUHTEMOC

tF?

tas &lt;toilettes&gt; de vt-

sita., se hacen de prefe·
rancia. en el estilo Luis
XV; el talle se drapea.
al través, formando
punta., y un gran cuello encuadra. los hombros mientras lo alto
del ~scote est~ guarnecido de enca3es. Las
mangas es\á.n compuestas de bullones superpuestos, dPja.ndo el antebrazo desnudo. La
fa.Ida, montada á. . pequeí'los pliegues, tiene
mucha amplitud.
Como nota general'
mnchos trajes de comida están guarnecidos
de ligeras bandas de cibelina; y las mangas
mitenes, 1argas basta
cubrir el metacarpo,
vuelven á ~star en bo·
ga.Numerosas e1egantes
visten en la tarde Y noche unchábito&gt; Luis XV
ea terciopelo cfrappé&gt;,
sobre una. falda. de tul
que forma tres volantes
plisados y orla.dos de
un estrecho bies de
terciopelo, sembrado
de pequeños medallo·
ae&lt;1 Pompadour..
Uao de los luJOS de
este invierno será~ los
cea.me.feos&gt; obten1dvs
con la. ayuda. de la~
pieles. Así, los za.patos guantes Y sombrero,' serán de i~éotico
color que el traJe,
¿Se imagina a us!,edes
la bel'mosa. a.pa.r1cióa
de una dama vesti-!a.
toda de un solo tooo,
desde la punta d~l z~pa.to basta el ca1gre.;
te&gt; de su sombrero.
Esto convierte á. la. mu·
jer en una. rica fio_r,
admira.ble en su gracia.
y armonía.

L/11;

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\·,,
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l'-.

MARÍA LUISA,

DESCRIPCIOl

•

DE LOS FIGURINES
NúM. l. -Her~osa
ca.pa de piel, term10a·
da. por ca.bezas del mismo animal.
NúM, 2.-Manga de
paño crudo, decorada
coa botones y un ribete
de terciopelo.
NóM. 3.- Blusa. da
piel de cisne lila' adorna.da con rulós de terciopelo más obscuro,
borda.do con puntos.
NóM. 4. -Hermoso
manto de piel de seda.
blancocrema con bao•
das bordadas; está hecha con una. drapería.
en cascada. á. la espalda, a.lforzándose y recogiéndose ~a. parte superior deba.Jo del canesú.
t
NóM. 5. -Cbaque a.
eton, de terciopelo ca·
fé a.dorna.da. con gra.nd¿s botones metá 1kos.
NúM. 6.-Abrigo ¡&gt;a•
ra. invierno, en paño
verde guarnecido por bieses de seda; aelanteros sueltos y espa.lda. entallada.
NúM. 7.-Elegaate abrigo de invierno, de palio veneciano color champaña., vistosamente
ataviado con cintas.
NóM. 8.- Abrigo suelto de invierno, en palio
color mal va; está. montado sobre uni,, pequelia. pieza que á la. vez forma canesú y chaleco;
dos filas de cpufflogs&gt; rircuyen la parte inferior y las mangas pelerinas superpuestas á.
las del abrigo, se unen á éste bajo una banda
del piel.
NóM. 9.-Traje invernal de palio café granito; la falda, adornada con dos bandas de
encaje, lleva atrás una especie de solapa orillada por una banda de piel; cuerpo cruzado
con vueltas de piel, abriéndose sobre un pechero de paño blanco; pequeñas i:uangas adornadas co::i piel y fra~j a de . enea.Je que cae sobre un puño de·enca1e también.
NúM. 10.-Impermea.b~e de ccra.venette&gt; gris,

FIGURINES

10, 11, 12, 13, 14, 15 Y 16.

guarnecido de bandas pespunteadas y abriéndoRe i;obre un chaleco que se abotona.
NúM. 11.-Blusa de faldones, en piel de seda
blanca.
Nú M. 12.-Capa en pallo cbeige&gt;, de delanteros cruzados, los cuales llevan incisiones que
permiten el paso á pequelios cstraps&gt;.
NóM. 13.- Elt&gt;gante capa en pa ño color bronce, pasada al frente y montada á. grandes pliegues debajo de uo cuello que tiene vistas de
encaje y cae sobre una capa que cuelga en
ambos lados en forma de cascada; una. doble
franja de encaje figura. las mangas.
NúM. 14.-Traje de calle. en clansdowne&gt;
azul con ornamentos de terciopelo.
NúM. 15.- Toca en castor café, adornada.
con piezas de terciopelo y trencilla de oro;
una roseta gigante de terciopelo a.l lat'.lo izquierdo y hacia. a.trás, termia a. el aderezo.
NúM. 16.-lmpermeable de ceravenette&gt; azul;
cuello y fa.jo de terciopelo; delanteros sueltos
y espalda. recogida por el cinturón.

La más hermosa Colonia, no sólo por su posición,
que lo es contigua al Paseo de la Reforma, sino porque las personas que están comprando lotes, per~necen á lo más granado de nuestra sociedad, quienes desean construir magníficos edificios, que, en
época no muy lejana, llegarán á ser el lugar más de
moda y el centro de las lujosas residencias de la
ciudad de México.
.
Sírvase investigar el alza á que ha llegado en esta parte de la ciudad, de algunos años á esta parte,
y se convencerá de que no hay inversión más segura ni de más brillantes resultados que la que le ofrecemos.
Por un acuerdo especial, se ha prohibido, para
siempre, establecer pulquerías ú otros establecimientos por el estilo en esta Colonia. Siendo este
lugar p&amp;ra edificar fincas que llenen todos los requisitos de salubridad y, por consiguiente, para que
residan personas de refinada cultura, se hacen necesarias estas restricciones.·
En menos de tres meses se ha vendido cerca de
la cuarta parte de este terreno, y esperamos que para fines del presente año, todo3 los lotes habrán sido
tomados, y dentro de unos cinco años, este lugar Fe.rá el más hermoso y saludable de la Capital de la
República.
Creemos que en un tiempo no muy remoto, México llegará á ocupar la primera fila por sus edificios,
en el hemisferio occidental. Tiene la ventaja naturai que no gozan otras capitales: salud y cultura.
Continuamos vendiendo lotes bajo nuestro mismo
plan, es decir, veinte por ciento al contado y el resto en nueve años. Ningún interés se paga sino después de que se hayan conclnído: calles de asfalto,
banquetas de cemento, drenaje y un sistema complefu de agua.
dllay alguna proposición de t.errenos mejor que
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Para mayores informes, dirigirse á
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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�Et IDJNDO ILUSTRADO

LA GUERRE EN DENTELLES

colores de sus damas, hacían peinar cuidadosamente sobre sus cascos 6 sobre sus chambergas, el penacho de Cyrano, distribuían in vitaciones á sus numerosas y femeninas relaciones, y la emprendían con el enemigo, no sin
lanzar al campo contrario sus bastones de
mando, 6 sus ramilletes de jazmines, para tener la satisfacción de ir á recogerlos, pisoteados y warchitos, respectivamente, de entre los
hacinamientos de cadáveres y los charcos de
sangre, y depositarlos bajo los escarpines de
las damas de SU!\ pensamientos.
Los japoneses, sin duda, no llegan á tanto;
pero hacen lo que pueden, y debe la civilización agradecérselos. Una vez que han organizado una gran kermesse militar, fijan el día de
la función y distribuyen sus invitaciones con
asientos numerados y de mayor 6 menor preferencia á los attachés militares, á los Qficiales
extranjeros en misión y á la prensa, sobre todo á la prensa.
&lt;El General Kuroki tiene la honra de invitará Vd. á la toma de Puerto Arturo, que TEN·
DRÁ VERIFICATIVO el día tantos de jolio, á las
diez a. m., y en la que tomará parte importante el distinguido General Okú, tan aplaudido
en este género de espectáculos&gt;.
R. S. V. P.

TRES y pico de siglos de distancia, los japoneses están reproduciendo, en su campai'ia. actual contra. los rusos, los episodios,
á la vez gala.ntes y mortíferos, de &lt;La. guerra
en dentelles&gt;, de feliz y ofuscada memoria.
Verdades que el &lt;tira.d primero, sei'iores ingleses&gt;, se les ol vid6 por completo en el programa, y que lejos de invita.r á sus a.dversa.rios á
tirar primero, fueron ellos los que primero tiraron, lo que atribuimos á una nueva distracción del Almirante Togo. Pero esta primera inadvertencia ha encontrado su compensación
en los procedimientos exquisitos observados
durante el paso del Yalú, y la volverá á encontrar en ese gran festival militar que se
llamará &lt;La Batalla de Puerto Arturo&gt;.
¿En qué consiste, en rigor, lo qne literariamente hemos dado en llamar &lt;La Guerra vestida de encajes?&gt; Pues pura y simplemente en
transformar en espectáculo culto un acto de
barbarie; en convertir la matanza en &lt;minuet&gt;; en distribuir invitaciones y asientos de
preferencia á. la.;, damas encopetadas y hacerlas presenciar y aplaudir las salvas de mosquetería, como si fueran fuegos artificiales;
Tribuna A.-n9 715.-Free lunch.las cargas de caballería, como si fueran «carrousseles&gt;; los combates navales, como si fuey á vestirse, y á alistarse, y_á asistir y ágozar del más grandioso, edificante y civilizador
ran regatas, y los bombardeos, como meros
de todos los espectáculos! Ocho días antes se
combates de flores.
Los combatientes de &lt;la guerre en dentelles&gt;
han agotado las invitaciones y no se encuense acicalaban, prendían y perfumaban, para
tra una silla numerada ni por un ojo de la cara.
asistir á la batalla. Calzaban los guantes más
El Estado Mayor del Mikado no se da abasto,
finos, llevaban gayas flores en las solapas, , llueven I as recomendaciones y las influencias;
cruzaban sobre sus corazas bandas con los
Sarah Bernhart, Rosa Bonheur, el gran tea-

fl

tro, el arte noble y !a alta. cocot.ería internacionales, se agitan y se afanan por conseguir
una entrada de favor; las grandes damas se
inscriben en la Cruz Roja para tomar parte en
la fiesta, y todo el gran mundo se conmueve
ante la perspectiva de esa función selecta y de
gran lujo.
Y llega el día de la fiesta y todo se vuelve hurras, y vivas y aplausos!
-¡Bien por esa sotnia de cosacos!
-¡Bravo! esa batería japonesa!
-J Bis, bis ese regimiento!
Y se traban apuestas.
- ¡Ocho á cuatro por Kuropatkinel
- 1Dil'z á cinco á Kuroki.
Y llueven las bombas, á la vez que los ramilletes de las damas; y se agitan los pendones simultáneamente con los paíluelos y el silbar de los proyectiles se ahoga en la charla y
la parlería de los espectadores.
Entrados los japoneses á Puerto Arturo 6
desbandados en las llanuras comarcanas, el
público se retira, como es costumbre, hastiado y descontento.
-Si lo he sabido, ni vengo. ¡Diez mil hombre-s entre muertos y heridos! Esto es mezquino, ridículo, cursi. ¡Ni pretexto siquiera para
organizar una fiesta de caridad en favor de las
viudas y huérfanos!
- Decididamente, chico, no hay como Monte
Cario 6 Quat' z'art.
¡Y así la vamos pasando .... !

EL MUNDO ILUSTRADO
Se pagan esos pintores de fábrica, por término medio, á 10 sueldos por día. Por excepción
se pagan hasta cuarenta 6 cincuenta á los que
son, digamos, célebres decoradores de piezas
preciosas, destinadas á ser vendidas á un precio muy alto.
Pero no puede uno, sin embargo, dejar de
admirar la seguridad con que desempeílan aquel
arte industrial.
Tan pronto, y en el lapso de tiempo en que
nosotros borrajearíamos una carta, agrupan
ellos una porción de figuras que se saben de
memoria. En dos pinceladas, positivamente,
las coloran sin desviarse jamás una línea, y
luego, con cierta característica negligencia,
dibujan los filetes con exacta precisión. Al ver
esto, no podemos menos que pensar que ha sido preciso una herencia larguísima de impasibilidad y de calma, para formar esos &lt;virtuosos&gt; á. tener una mano tan segura como hecha á plomo.
Mas no muy tarde, quizá muy pronto, cuando el Japón se lance en el movimiento moderno y sus obreros se precipiten en el alcohol,
se acabarán para siempre esos sus pintores y
no reaparecerán jamás.

..
Las Ultimas Elecciones

PIERRE LoTY,

Los Poderes de la Unión

SR. LIC. D. EMETERIO DE LA GARZA,

domingo último se efectuaron en todo
l.., el país las elecciones de ó.iputados y se-

La elección de los nuevos Magistrados, hombres todos de altos méritos y de reconocidas
luces, ha sido favorablemenie acogida en los
cfrculos judiciales.

F

El mundo Ilustrado
lmoortantes M&amp;ioras

G

el deseo de hacer de este periódico una
publiJaci6n verdadera.ro, nte útil, no sólo á
la generalidad de los lectores, sino también á
las numerosas familias que lo reciben, inau¡ruramos en este número algunas secciones dedicadas, en su mayoría, á las damas, y en las
cuales podrán éstas encontrar, de hoy en adelante, artículos é ilustraciones relacionados,
principalmente, con los asuntos de hogar.
Nuestra sección de Modas queda á. cargo de
una persona hábil y entendida que se propone,
en provecho de sus lectoras, seleccionar los
más hermosos figurines, tanto europeos como
americanos, haciendo, semana.por semana, la
crónica de lo más notable que en materia de
indumentaria femenina ofrezca el mundo elegante. Las modas para caballeros, tan descuidadas en nuestro país, tendrán también lugar
sefialado en nuestras columnas.
Las secciones que anunciamos y que, como
es natural, iremos mejorando á medida que
nos sea posible, comprenderán los ramos de economía y medicina domésticas,
sports para mujeres, labores manuales, gimnasia, tocados en general, servicio· de mesa,
cocina y consultas. En esta sección encontrarán las damas las contestaciones á todas las
pregunt~s que se sirvan ha.cernos, ya sea que
se relacionen con alguno de los ramos mencionados, 6 bien con el de Modas, ó cualesquiera
otros, siempre que encierren asuntos de interés para las familias.
Además, publicaremos en nuestras páginas
del Hogar, piezas musicales cuidadosamente
escogidas, con el objeto de que, sin más gasto
que el importe de subscripción á. «El Mundo
Ilustrado&gt;, logren, sobre todo los principiantes, tener a su alcance obras que en los repertorios cuestan generalmente de $1.00 á. $1.50.

ronaci6n de Eduardo VII, asistió á ella como
Secretario de la misión especial que el Celeste
Imperio mandó á Londres, y al regresar á Pekín, fué designado para desempefiar el alto
cargo de Ministro Plenipotenciario y Enviado
Extraordinario de China en los Estados Unidos.
Como recompensa á sus relevantes méritos

ON

CANTO ANDALUZ
Para adornar tu belleza
de morisca soberana,
debiera un clavel de grana
suspender en tu cabeza
la mantilla sevillana.
La falda corta debiera
dejar ver tu zapatilla,
mientras con dulce pandera
cantas una petenera,
bailas una seguidilla.
Y tener de los donceles
el alma rendida y loca
con dejarles ver las mieles
del panal que hay en tu boca.
Y aletear un abanico,
con movimientos ligeros,
entre tus divinas manos
mostrando dibujo rico:'
con un grupo de toreros
y otro grupo de gitanos.
Y provocar los enojos
y la envidia de las bellas
con l a lumbre de tus ojos'
que hasta al cielo causa enojos
eclipsando á las estrellas.
Y dar realce á tus hechizos
de morisca soberana,
poniendo ~n clavel de grana
que prendiera entre tus rizos
la mantilla sevillana..

~
SR, LIC. D, JOSÉ ZUBIETA,

Nada más molesto, nada tan mortal como
las habitaciones japonesas en las lluvias de
noviembre. Muy bajas de techo y muy aisladas
de la calle por jardinillos que no tienen flores
sino llenos de musgo y pedrezuelas, son mezquinas, y están siempre divididas-por tabiques de papel-en una serie de piezas liliputienses, cada vez más obscuras cuanto más se
separa uno de la baranda (6 galería exterior)
por donde viene la luz.-¡Y qué luz! ¡qué triste luz!
. Es una semiclaridad indecisa, pálida, glacial, que penetra á través de aquellos postigos
de papel que desempefian el servicio de los de
vidrio. Naturalmente que nada se distingue
afuera con semejantes ventanas; pero así y
todo, creo que eso es preferible y mucho mejor
que ver caer la lluvia sin intermisión. Eso es
preferible á ver aquellos carritos hechos expresamente en el jardín, chorreando agua·1 las
quebradas en miniatura, los puentecito s de
muñecas, los míseros arbolillos, en fin todo
aquello que parece como diabluras de ~uchachos, que tanto y tan pronto nos fastidian.
Verdaderamente hablando, aquellas esteras
blancas sobre el pavimento, lo hielan á uno; y
agréguese: por todas partes madera blanca
blanquísima; delgadas separaciones 6 biombos'
también de papel blanco, y, en resumen un~
absoluta limpieza ó desnudez de la al~oba.
Entonces recurrimos á sentarnos muy cerca de
una estufilla grande y tosca, puesta sobre una
trébede de laca, con asas que reµresentsn monstruos. Arde allí. y quema, cierto carbón que
sacan de un árbol especial que tiene la. propied_ad de no.apagarse nunca, pero que calienta
sm comumca.r contento y esparce un indefinible olor soporífero y enervante.

....

Una fábrica de P&lt;&gt;rcelana

Recepción del Señor Ministro de China

E

....

El nuevo Ministro hace grandes elogios
de México y de su Gobierno, y abriga, con respecto á. la misión que le ha sido confiaJa, los
más vivos deseos de que las relaciones políticas y comerciales iniciadas entre los dos países, sean cada vez más estrechas.

BaJo la lluvia de otoño

***

S. E. ET, SR CHENTUNG LIANG CHENG,

solemne, por el Señor Presidente de la República, el Sr. Chentung Liang Cheng primer
Ministro de China en México.
'
_El nuevo Ministro, que goza de gran prestigio en su país! empe~ó su carrera diplomática
como Secretario particular del Ministro de Relaciones Exteriores de Pekín. En 1898 fué enviado por su Gobierno con misiones especiales
a_nte los soberanos de Inglaterra y Alemania,
siendo. después nombrado Secretario de las
Legaciones de Espaila y Perú. Cuando la co-

L

Escenas de la Vida Japonesa

Las damas que deseen hacer alguna pr¡,gunta á la Red acción, pueden dirigirse, porcarta 6
tarjeta postal, á &lt;María Luisa.&gt;,-2:i, de las Damas núm. 4.

L martes último fué recibido en audiencia

Sr. Lfo. Manuel Olivera Toro. Se recibió
de aboga-do en Oaxaca, donde fué sucesivamente Juez de lo Civil y Secretario de Gobierno;
después pasó como Juez de Distrito á Pa,chuca. En esta capital desempefi6, durante largos años, los cargos de Juez Correccional y de
lo Civil, siendo más tarde elevado al puesto
de Magistrado del Tribunal Superior, en el
cual ha permanecido basta hoy.
El Sr. Olivera Toro es miembro de la comisión revisora de códigos y trabajó en la formación de la ley sobre nueva organización de
los tribunales, cuyo reglamento es obra suya.
El Sr. Lic. Cristóbal Cha.pita] obtuvo su título de abogado en Oaxaca, fué allí Juez de lo
Criminal y Magistrado de Circuito en Tehuantepec. Hace nueve aflos que está al frente
del Juzgado 29 de Distrito en esta Capital, el
que dejará para pasará la Suprema Corte.
El Lic. Mil('uel Bolafios Cacho ha sido: Asesor de la 2:i, Zona Militar en Chihuahua y Diputado al Congreso de la Unión, y formó parte
de la comisión para el arreglo de límites entre los Este.dos de Puebla y Oaxaca. En esta

Primer Ministro de China en MexJco.

de diplomático hábil y prudente, el Sr. Liang
Cheng ha sido agraciado con las condecoraciones de Caballero de las Ordenes de San Miguel Y San Jor¡¡-e de Inglaterra, de Santa Ana
de Ruiia, del Sol Naciente itel Japón y de Comendador. de la Legión de Honor de Francia.
El Sr. L1ang Cheng rP-gresará próximamente
á: Washington, donde reside, quedando l'n México, como Encargado de Negocios de China
el Sr. Li-n ng Shun, hermano suyo.
'

Vi~ité en Kioto, no hace mucho, una de esas
fábricas de porcelana que funcionan va yapa~a muchos sig_los, y han. rPgado por el mundo
rncontables millares y millares de tazas, jarrones, floreros, etc., etc. Y ¡cosa digna de notarse! Nada moderno ha llegado allí todavía.
S&lt;;:n:prende, en verdad, la manera sencilla, primitiva c_on que todo eso se amasa, se maneja,
se cambia y se hace cocer, ni más ni menos que
como se hacía hace más de mil ai'ios. Entre
dos hornadas 6 cochura~, un ejército de pintores ilumina y pinta aquel mnnll0 de cosas con
una velocidad prodigiosa. Repite y si se me
permite decir, recopia, sin duda. 'alguna las
mismas cigüeñas, los mismos pescaditos' las
mismas damiselas que, por cierto ya ten~mos
&lt;d-entera&gt; de haberlas visto tanto 'y por todas
partes.

última ciudad ocupó importantes puestos, tales como Juez de Di~trito, Secretario de Gobierno y Gobernador interino. Actualmente es
Juez de Distrito de San Luis Potosí.
El Sr. Lic.lEmeterio:de la Garza(padre) nació
en el Estado de Nuevo León, habiendo obtenido allí el título de abogado el aílo de 1860.
Varias veces desempefi6 el puesto de Diputado
á la Le~islatura local y al Congceso de la
Unión. En compaflía del General U. Jerónimo
Trevil!o, construyó el Ferrocarril de Monterrey al Golfo. Desde hace cinco años es Magistrado del Tribunal Superior de Justicia del
Distrito.

SR. LIO. D. MANUEL OLIVERA TORO.

na.dores al Congreso de la Unión, verificándose al siguiente día las de Presidente y Vicepresidente de la República, y el martes 12 las
de seis de los Magistrados que conforme á. la
ley deben integrar la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Como era de esperarse, Pl voto unánime de
los electores designó al Señor General Don
Porfirio Díaz para que ocupe, durante el
próximo período constitucional, el alto puesto
en que la Nación lo ha mantenido por un cuarto de siglo, premiando así los meritísimos servicios que ha prestado á la Patria, lo mismo
en épocas de prueba, que en tiempos de paz.
Al mismo tiempo que la elección de Presidente de la República, se hizo la de Vicepresidente, saliendo electo, para desempeílar este
honroso encargo, el Señor Don Ramón Corral,
actual Ministro de Gobernación y uno de los
colaboradores más entusiastas del Señor General Díaz en su magna obra de engrandecimiento y prosperidad de la República.
El resulta.do de la. elección fué recibido con
inmenso l'ntusiasmo en todo el país, y ba causado en el Pxtranjero la más favorable impresión. 1.El Mundo Ilustrado&gt; publicará próximamente, en unl\ edición especial, el retrato del
Señor General Díaz y el del Señor Vicepresidente electo.

***

En cuanto á los nuevos Magistrados de la
Suprema Cor te que entrarán t:n funciones el
mes de octubre próximo. damos hoy á conocer
sus retrato3, ofreciendo, á la vez los siguientes apuntes relativos á. su carrera públi-

ca..

MÁXIMO SOTO HALL.

SR. LIC. D, CRISTÓBAL C, CHAPITAL,

El Sr. Lic. José Zubieta cuenta en la actuali~a.d 74 afio~, habiendo desempeñado desde su
Juventud diferentes cargos públicos. Hace doce afios fué Gobernador del Estado de México, puesto que dejó para venir á esta Capital
como Presidente del Tribunal Superior
'
De los seis Magistrados electos en lo~ comicios, sólo el Sr. Lic D. Eduardo Castañeda
ha prestado ya sus servicios con tal carácter
en el ramo ~e Justicia, pues los Sres. Olivera
Toro, _Chap1tal, Bolafios Cacho, de la Garza
y Zub1eta, formarán parte, por primera vez de
la Suprema Corte.
•

sa.

LIC. D, MIGUEL BOL.AROS CACHO,

�EL MUNDO ILU~TRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

l,

os anales de la criminalidad
moderna tienen, para los espíritus débiles, el atractivo enorme
del misterio y de la audacia. Dondequiera que se muestra la fuerza
brutal, la astucia, el ingenio. aun
en sus formas y manifestaciones
menos nobles, la admiración humana se escapa como una gran
mariposa dorada, á la que _atrae
la luz meridiana del sol ó la engañosa luz de un fanal nocturno.
Es i¡nposible negarlo: si se cm~sultan las estadísticas de los gabinetes de lectura, asombrará, de fijo,
el dato que arroje la consulta. La
mayoría. de los lectores (y de las
lectoras) buscan las grandes no-

El robo í la Casa da Cambio del Sr. Agulrre Sainar.
Horad1cl6n por donde penatr6 el ladr6n á la casa
da la familia Zamora y Duque.

velas de aventura, por espeluznantes que se les considere; las novelas en las cuales el protagonista
es algún &lt;bandido generoso&gt; ó un
Rocambole aventurero, capaz de
lanzar un reto en pleno rostro de
París.
Los grandes charlatanes, los que
han nacido con la intuición maravillosa que les permite después
atraerá la multitud humana, como
á un manso rebaño privado de albedrío, saben bien que el misterio
goza de fueros tales, que basta
personas cuya educación parece
escudarlas, caen en el número de
los que se asombran ingenua.meo·
te, sin lucha, sin vacilaciones, sin
resistencia, al contemplar algo que
hiera su imaginación con el tremendo prestigio del misterio.

*

No podríamos**
negar que &lt;el hombre anémico&gt; que ha robado á pleno sol, en nuestra avenida más populosa y frecuentada, es el héroe
del día. Triste popularidad la suya, en verdad; pero suficientemente
grande para que sea ella la que
ayude poderosamente á la policía
en sus investigaciones. Es una de
las caracterfaticas del criminal
moderno, del bandolero á la alta
escuela: la vanidad.
La lenta y tenebrosa labor del
ladrón, que en medio de las penumbras nocturnas va adelantado en
la obra de topo emprendida• tras
de los bienes ajenos; la ingéniosa
disposición tomada para evitar la
captura y despistar á la policía;
la tenacidad admirable desplegada
para urdir la trama y disponer
hasta los detalles que escaparían á
vistas menos interesadas que la
suya todo se pierde ante la vanidad imbécil, la vanidad hum,an_a

refinada por la falta de educación contrar delitos de tal naturaleza.
que acompaña. á los criminales de Es natural que á medida que avanzamos en progreso, tengamos haseste grupo
Los policías que han pasado la ta los inconvenientes que de ordivida en persecución de bandidos nario acompañan á la marcha de
saben bien que no existe criminal la civilización.
Pero es de optarse que de algualguno que sea capaz de guardar
el secreto de sus fechorías, por más nos años á esta parte, el crimen se
que baya trabajado lenta y difícil- afina, se hace más y más audaz, y
mente en la persecución de un fin más y más cuidadoso; evita caE&gt;r
dado. Son los criminales moder- en manos de la policía con un cúnos ca.paces de ocultar los detalles mulo de precauciones inusitadas ende sus delitos basta que los bao tre nuestrvs criminales de profecometido; pero una vez que se en- sión. No cabe duda de que se trata
cuentran en libertad, en plena po- de criminales de importación, que
sesión del dinero robado, que sa- traen á nuestras costas la expectaben que nadie los conoce, sienten tiva de un lucro ilegítimo, de cualla inevitable ambición de darse á quier especie.
Y esta circunstancia explica tamconocer! Su obra quedaría trueca
si no se supieran los detalles fina- bién, si no disculpa, la curiosidad
admirativa con que nuestro pueblo
les del «golpe&gt;.
Alguien, uno de los policías más recibe los relatos de escalos y frauhábiles, por cierto, de Europa, ha dPs de especie hasta hoy desconodicho que siempre que la autoridad cida entre nosotros.
llega á un lugar en el que se haya
cometido un delito, puede encontrar I a &lt;tarjeta de visita&gt; del de***
lincuentE&gt;. Ya es una frase ofensiVuelve el Padre Tiempo con desva, escrita con ortografía caracte- esperante monotonía la rueda de
rística; ya un dibujo obsceno; ya los meses, haciendo pas~r por la
iniciales. Pero siempre siente el esfera, ya I as fiestas alegres en las
alma obscura y deforme del crimi- cuales algún pueblo se 1·egocija al
na.! la. necesidad imperiosa, irre• recuerdo de sus pasadas grandesistible, de darse á conocer al pÚ·• zas; ya la fecha en la que media
humanidad saluda la aurora de su
blico que lo admira.
Ciertas ocasiones, cuando la. po- renacimiento social y político; ya
licía menos lo espera, cuando ya. las fechas luctuosas en las cuales se,
se cree·perdida la huella de un cri- recuerda inconscientemente que la
minal, éste se presenta y se entrega Patria ha perdido á uno de sus más
solamente para rectificar alguna preclaros hijos. Las fiestas ameriversión incorrecta que ha circula- canas han dejado apE&gt;nas un recuerdo y que considera &lt;ofensiva para do en nuestra memoria, cuando llesu crédito&gt;. Escritores de nota han gan las fiestas francesas, y después,
explotado ese estado de ánimo es- los días de luto en los que se repecial que lleva al criminal á ron- cuerdan la muerte de Juárez y la de
dar, como una fiera, en torno del Hidalgo. Los franceses, este año,
sitio en el que su víctima yace.
bao pensado juiciosamente que no
Cierto que los bandoleros que era fácil concurrieran todas las fa&lt;especializan&gt; los atentados contra milias invitadas á la kermesse dula ajena propiedad son, por regla rante el día 14. y al baile inmediatageneral, más cautos, más reserva- mente después, en la misma noche,
dos, menos vanidosos que los que sin descanso de ninguna especie.
prefierPn los atentados de sangre; De aquí que decidieran hacer sus
son, están en esto de acuerdo los fiestas por partes á través de toda
conocedores, &lt;menos refinados:&gt;. la semana.
Y explica bien esta circunstancia
Y fueron gal a.nas y deliciosas las
el hecho de que sea infinitamente fiestas galas. La alegría espumanmayor el número de los ladrones te de los franceses tiene cierto
que escapan al de los asesinos que atractivo especial para nosotros,
logran evadir la acción de la jus- para los que estamos criados á la
ticia.
francesa y hemos bebido en las
claras fuentes galas la literatura y
el arte. Porque no pudemos desco***
No necesitamos detallar el delito nocer este hecho: más nos acercan
que tanto ha detallado la prensa á París, queáMadrid y queácualde irrformación diaria. Si tu viéra- quiera otro centro europeo, nuesmos nosotros un escritor de altos vue los, encontraría, en
el escalo de la calle
de Plateros, elementos bastantes para
escribir &lt;La Obra
Maestra del Crimen&gt;. Hay que confesar que el &lt;hombre
de la petaquilla&gt; tomó, para la ejecución de su proyecto,
todo el tiempo, todas
las
precauciones;
aprovechó el cúmulo
de
circunstancias
que fatalmente se
reunían en el caso
y despistó hábilmente á todos aquellos
que, por razón natural, deberían haber
quedado en poses:ón
de ciertos detalles.
A tal extremo llevó
el disimulo, que no
podrían decir, los
escasos sirvientes
del hotel que le vieron, ni de qué color
tenía el cabello el
ladrón, ni cuál era
el de sus ojos.
En los anales de la
criminalidad cita.dina estamos poco
El robo á la casa da cambio del Sr. Agulrra Salazar.-Horadacl6n por donde
_!\costumbrados á enpanetr6 el ladr6n al despacho.

tro gusto y nuestras inclinaciones.
La literatura francesa tiene ca.racteres tales, que entra &lt;de por sí&gt; en
nuestro carácter¡ no somos, ni con
mucho, extraños á todo lo que es
francés. Quizá influya esta.circunstancia en la animación y alegría
que entre nosotros tienen las fiestas francesas. Nuestra sociedad se
considera. algo más que invitada
y se maneja, no como invitada., sino como copartícipe en la .fiesta.

***

En este mes se reunen las dos fechas luctuosas para nuestra pa-.
tria: el 18, la muerte de Juárez; el
30, el fusilamiento del Padre Hidalgo.
Cada día es más intenso, más
corpial, el culto que tributamos á.
las dos figuras más grandes de
nuestra historia de hombres libres.
Cada año se muestra más profundo el sentimiento de respetuosa admiración, que va tomando los caracteres de la idolatría ciega, para con el hombre anciano y decrépito que supo levantar la trémula
voz hasta imponerse á los españoles, al mundo todo, y supo pronunciar el nombre de nuestro país con
la firmeza que las grandes almas
ponen en el timbre de su voz. La
blanca figura del Padre Hidalgo
pasa en el silencio de la noche por
la conciencia de todo mexicano; es
una aparición divina en la que encuentra toda amor, toda bondad,
la idea santa de la patria. Y Juá.rez, el indio de bronce inflexible,
cuya resistencia de roca se opuso
al paso de los invasores; el precursor que vió claramente E&gt;n las br umosas lejanías del porvenir el México de hoy. próspero, tranquilo, y
respeta.do; Juárez, grande en la de•
rrota y grande en la victoria,
acompaña en nuestros recuerdos á.
la blanca figura de Hidalgo. Con
ellos, con los dos a !tos personajes,
se enorgullecería cualquiera. nación; ellos condensan y sintetizan
la idea de la patria.

***
En los tel!.tros tenemos una novedad: ópera popular, barata, en el
Orrin y funciones populares en el
Arbeu. La idea del señor Subsecretario de Instrucción Públic&amp;. de
ofrecer al pueblo alguna vez el "S·
pectáculo de arte mejor que podemos conseguir, ha sido ya muy
aplaudida; nuestro aplauso se unirá á los millares que en torno suyo resuenan.

,. l...

ASPECTO DE LAS TRIBUNAS.-LAS AMAZONAS ESPERANDO
LA ORDEN DE SALIDA.

LAS SE~ORITAS H. WELTON Y H. HERZING, QUE TOMARON PARTE
EN LA. CARRERA DE AMAZONAS,

Garreras e·n Peralvillo

L

simpática y·numerosa Colonia francesa
residente en México, comenzó á celebrar .el ·
aniversario de la toma de la Bastilla desde
el domingo 12 del corriente, abriendo la. serie
de festejos que organizó con estP- motivo, con
una &lt;matinée&gt;, efectuada en el Hipódromo de
Peral villo.
La fiesta, que estuvo muy concurrida, fué
presidida por el Señor General D. Porfirio
. Díaz, á quien acompañaron, en la tribuna de
honor, el Sr. Vizconde La.tour, Encargado
de Negocios de Francia; y los Sres. Tron, Coblentz,Andragnes, Roux y Pigou,miembro" muy
distinguidos de la Colonia, que fueron designados expresamente por el Comité de las fiestas para. atender al Primer Magistl'ado. Además de las personas indicadas, ocuparon la
tribuna los Señores Mayor Pablo Escandón y
Capitanes Armando Santa Cruz y José Montesinos, del Estado Mayor del Señor Piesidente.
Antes de comenzar la fiesta, la Banda de Zapadores ejecutó «La Marsellesa&gt;, que fué escu.cbada de pie por toda I a concurrencia.
A las diez en punto dieron principio las carl'.eras anunciadas en los programas, con una
de bicicleta, en la que resultó vencedor el joven
J. H. Willson. La segunda carrera, de caballos, á 500 metros, la ganó el joven Julio. Dufau, quien recibi:ó, como premio, un fuete con
puño de oro.
· En el tercer número del programa, que se cubrió co.n unas evoluciones en automóvil, obtuvo el pr~mio el Sr. José de Suinaga (jr. ) por
su destrez.a en el manejo del vehículo.
En la cuarta carrera de caballos al trote y á
mil quinientos metros, tomaron parte alumnos
del Colegio Militar y de la Escuela Comercial
francesa, resultando vencedores, en primer luA

gar, el joven Julio Dufau y en segundo el cadete Alberto Méndez.
De los oficiales del ejército que tomaron
parte en la quinta carrera, llegó primero á la
meta el subteniente de artillería Juan López
Canseco.
A quinientos metros fué la sexta
carrera para amazonas, disputándose en ella el triunfo la Srita.
Hattie Welton, que fué la vencedora, y la Srita. Hattie Herzing.
La séptima, octava y novena
carreras de caballos, las ganaron,
re•pecti va.mente. los Señores Domingo Gamuz, Paulino Roseta y
Enrique Welton.
Los vencedores
en las carreras
obtuvieron lujosos · y artísticos
premios, que les
fueron entregados por damas
• nistinguidas de la
, Colonia france, sa.
A las doce y
tres cuartos, que
terminó la bien
organizada fiesta,
se retiró ·el Señor
, Gral. Díaz, siendo
despedido c00 los
1
·honores correspondientes p o r
una compañía del
Batallón de Zapadores.

Los alumnos del Colegio francés, correcta•
mente uniformados y armados, formaron valla
en el pasillo que conduce á las tribunas, y al
pasar el Señor Presidente de la República, le
presentaron armas.
~

.,,

¡EL SR,, JOSÉ ~UINAGA, VENCEDOR EN LAS EVOLUCIONES DE AUTOMÓVIL,

***

Con la rabia canina de un déspota soberbio, el Sol desgrana sus
rayos sobre nuestra metrópoli; las
horas hu yen con las espaldas calcinadas, basta que la '.rarde, con
mimos de mujer enamorada, lleva
al rey colérico á reposar en las
cumbres remotas del ocaso. Luego
la Noche, la misericordiosa, aplaca en sus brisas el ardor canicular y el hombre se duerme pesada·
mente, con el alma en lejanas regiones de ensueño y dt1 misterio.

Como la mujer de Lot, toda sociedad que se detiene para mirar
hacia atrás, se convierte en esta·
tua y se petrifica.
LEROY BEAULIEU,

***

Cuando la bondad de los demás
sobrepi.sa á la mía, no tardo en
llamarla debilidad.
PABLO ROMILLY.

EL JOVEN JOLCO DUFAU, QUE GANÓ LA. s ·EGUNDA y "·cuARTA~OARRERA$.

CICLISTAS QUE TOMARON PARTE EN LA1PiqMEIU. QARRB.&amp;A,

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

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La Con•encl6n Nacional Df'mocrátlcA,- 1.os partidos contendlf'nte1 en Estados Unldos.-Los candidatos y la plataforma de Chloago.
Lo que se promete.- Francla y el Vaticano -La• conseouenolu de una protesta.- Los obispos y el a-oblerno franceses.- La
Ia-lesla a-allcana.- L11 guerra en Extremo Orlentt,.- La nueva faae de la campaña. - Rumores sensacionales de
última hora.- Un desastre y un trlunfo.- Lu probabilidades.

dos campañas electorales consecutivas,
los demócratas americanos inscribieron
en .la plataforma del partido la cuestió.Jl de la
plata tratan'do de restablecer su uso en el sistema ~onetario dé ia Un ión, y procurando
que se determina.re. una relación fija entre su
valor y el del oro. Dos veces también fracasaron en la lucha electoral, y la desi~nación de
McKinley, en los comicios de 1896 y 1900, les
enseñó á apartar la cuestión monetaria de su
programa político.

E

N

canos, por los métodos empleados para obte·
ner la zona americana en el Istmo; se promete
una legislación contra los &lt;trusts&gt;, los mono•
polios y cualesquiera combinaciones que tiendan á entorpecer el comercio de los Estados
entre sí; y como complemento de las doctrinas
tradicionales de J efferson y Adams, después
de asentar su adhesión á los principios proclamados por James Monroe, pretenden que
Filipinas sean !ibres, á fin de que la libre
águila americana incube, bajo sus potentes

alas, una nueva República, como formó la República Cubsna.
Eliminada la cuestión monetaria y con estos
principios proclamados, entra con nuevos elementos el partido democrático á disputar la
supremacía en la próxima campaña electoral
á los que por ocho años bao regido los desti•
nos de la gran República. El mismo Bryan
que como campeón de la plata había sido mo'.
tivo de fraccionamientos en el seno de las fila•
dPmocráticas, se ha adherido á los candidatos
escogidos por la Convención, aunque confiesa
que poco podrá esperarse del triunfo, si el
partido sigue á la devoción de los financieros
de Wall Street.
Veremos quién triunfa. en los comicios de
noviembre.

blicidad la recomendación del Papa á los obispos para que dimitan sus cargos, y ante la negativa de éstos, por no permitirlo ni autorizarlo el gobierno de M. Combes, se habla del
llamamiento de los prelados franceses, los
cuales no pueden obedecer, por prohibición
del mismo gobierno ....
Y en medio esta tirantez creciente, que amenaza con un rompimiento franco y decidido,
se apunta ya la denuncia del concordato, la
separación absoluta del Estado y la Iglesia, y·
quién sabe si, resucitándose las ideas jansenistas y las predicaciones del ilustre Bossuet,
se llegue hasta la constitución de la iglesia
galicana con todas sus libertades, que sólú
fracasó en el siglo XVII por la vejez de Luis
XIV, entrPgado en manos de los jesuitas, quienes después de hacer abolir el edicto de Nantes, dirigieron los últimos ailos del Rey-Sol,
envolviéndolo en las redes sutiles de una devoción extremosa y manteniéndolo en la obediencia del romano Pontífice.
Y he aquí cómo por una simple protesta, cuyos efectos tenían que ser puramente platónicos, está pendiente casi un cisma para los buenos creyentes y una liberación para los radicales avanzados. Tales son las consecuencias
que ha traído el olvido voluntario de los tiempos y de las cosas. Pío X no vive en la época
de Inocencio III que encadena pueblos, ni tiene las condiciones de Julio III que encabeza
ejércitos: es sencillamente el recluso del Vaticano, y habrá que limitarse, mal que le pese,
á reforzar su poder espiritual, ya que el temporal parece irremediablemente derrumbado.

*

* * Oriente aún no entra
Le. guerra en Extremo
en la nueva 1ase que tantas veces se ha anuo-

LA GUERRA RUSOJAPONESA.-OBRAS DE DEFENSA EN PUERTO ARTURO,

ciado, pasando por una
batalla decisiva en los
campos manchúes, ó
por·un asalto en regla
á las formidables fortalezas de Puerto Arturo.
i"i;n telegramas recibi·
dos á última hora, se
dice que ha comenzado
una g ran batalla entre
K11,ichú y Tatchekiao,
después de varios encuentros. escaramuzas
y reconocimientos, después de movimientos de
avance, de evoluciones
estratégicas, de verdaderos ó fingidos retrocesos, en que los beli•
gerantes parecen rece•
larse mutuamente y se
acercan, se alejan, se
espían, se amenazan,
esperando cada cual el
momento oportuno para lanzarse sobre el
contrario con toda la
fuerza de que dispone
para asegurar el éxito.
Si es cierto que hoy
mismo se está librando
una gran batalla, que
puede tomar las proporciones de un encuentro
general entre los ejércitos enemigos, no cabe
dudar que el jefe moscovita, falto de fuerzas
suficientes, pues buena
parte de sus tropas está.e mpleada en resguardar su línea de comunicaciones, de grandísi•

***

LA GUERRA RUSOJAPONES.A.-TRABAJADORB:S CfilNOS EN LAS OBRAS DE REPARACIÓN
DE LA VÍA FÉRREA ENTRE LIAOYANG Y MUKDEN.

La Comisión de Acuerdos, en la. reciente
Convención Democrática de Chicago, había
propuesto en el proyecto primitivo, aprobado
por el subcomité respectivo, que el partido se
declarara de una manera franca á favor del
oro, haciendo notar, sin embargo, que en adelante quedaría separada del programa político la cuestión que por algún tiempo había sido como el lema del partido, mientras
Mr. Bryan fué la encarnación de las ideas democráticas.
Pero el proyecto acordado en ausencia del
antiguo campeón del bimetalismo, sufrió una
larga y trabajosa. discusión, en la que al fin
pudiet·on prevalecer las opiniones de Bryan y
se eliminó completamente de la plataforma el
punto que había sido motivo de división entre
los demócratas. Unificada así la opinión en
asunto de tan vital importancia, cesaron' las
disidencias entre los sostenedores de los diversos candidatos, y fueron nombrados por
una gran mayoría candidatos democráticos el
C. Alton B. Parker para Presidente y He~ry
Da.vis para Vicepresidente.
Detengámonos un momento para dar breve
idea de las promesas que como novedades
traen en su bandera los demócratas americanos. Ante todo, rechazan el imperialismo de
que acus9:n al pa.r~ido_ republicano; pretenden
la reducción del e1érc1to á los términos únicamente necesarios¡ apoyan la construcción del
Canal de Pana.roa., aunque no se llegó á aprol&gt;ll,r 111, &amp;Qusación lanz!!,da con~rQ. los repuoli·

Cada día que pasa viene á demostrar la tirantez á que han llegado las relaciones entre
el Vaticano y le. cristianísima Francia. Si es•
tuviéramos en los tiempos medioevo.les, ya se
habría declarado en Pntredicho á la gran república latina, donde no por radicalismos mal
entendidos, sino por la marcha regular de los
sucesos, M. Combes se ha hecho acreedor á
más excomuniones, para ~í y el gobierno que
preside, qne los célebres Ca.petos, Felipe Au•
gusto y Felipe el Hermoso, que iniciaron la
formación constitutiva de I a Francia moderna,
cercenando en lo posible las prerrogativas
autoritarias de que, antes de sus reinaáos, ha•
bía goza.do le. Iglesia en la tierra de los Car•
lovingios, creadores en realidad del poder
temporal de los Papas.
Después de le. prott&gt;sta de S. S. Pío X por la
visita del Presidente LoubPt á la capital de la
nueva Italia, unida bajo el cetro de la Casa
de Saboya, protesta que produjo el retiro del
Embajador de la República l!',·ancesa acreditado en el Vaticano, la Cámara borró del presupuesto la partida correspondiente á los gas•
tos de repres1mtación ante la Santa Sede. Du•
ra ha de haber parecido la resolución á la
corte pontificia., y como para demostrar ·que
no es indiferente á la actitud asumida por los
excomulga.dos, se lanza á los vientos de la pu•

me. importancia para las operaciones futuras,
ha hecho cuanto era posible por retardar la
hora de este combate, esquivando, con estrategia bien calculada., el golpe que desde hace un
mes tenía concertado su contrario.
Si en cuanto á la c.i.mpaña del Not·te hay
¡rrande expectación, siguiéndose con ansiedad
las operaciones en Mancburia, no es menor
la ansiedad por saber lo que pasa frente á
Puerto Arturo y en toda la península de Líaotung, de donde llegan rumore,s á cual más sensacionales. Como para contrarrestar la noti•
cia persistente, aunque no confirmada de manera oficial, de que han perecido cerca de treinta mil japoneses, volados por las numerosas
minas que rodee.o los aproches de las fortificaciones del puerto sitiado, se babia también,
sin darle, empero, crédito al rumor, de que el
mismo puerto ha caído en manos de los ejércitos del Mikado que manda el General Nod•
zu, jefe del tercer cuerpo de operaciones. La
pérdida. de cifra tan elevada en la explosión
de minas, aunque e!l el orden de lo posible, es
nada. más probable, al considerarse que viene
también al público por conducto del Virrey
Alexieff, quien no 'se habría atrevido á comunicarla sin fundamento real.
La caída de Pueriú Arturo, posible también,
no es de tomarse en cuenta, pues de la misma
fuente que la comunica, se dice que no tiene
crédito. Aún tenemos que esperar la narración
de otras escenas de sangre en este. guerra., que
desgraciadamente va t&lt;'mando un carácter de
crueldad que crispa, e.l saberse que ha habido
vez en que los soldados enemigos han caído
simultáneamente atravesados por sus sendas
bayonetas. ¡Qué terribles enseñanzas!

z. z. z.
14 de julio de 1904.

TOKIO.-EL EMPERADOR D"EL JAPÓN RECIBIENDO Á UN GRUPO
DE ATTACHÉS MILITARES EXTRANJEROS,

LA OUEMA RUSOJ.APONESA.-UN &lt;CORREO&gt; DE PUERTO ARTURO DESCUBIERTO
POR LOS JAPONESES,

El Almirante Bezobrazof, Jefe de la
dlvlsl6n de cruceros de Vla·
dlvostoclr.

El Almirante Kan1bnura, encargado
del bloqueo de Vladlvostock,

LA GUERRA RUSOJAPONESA.-EL GENERAL ~IDl,OJ:tT,.Y
SU ESTADO MAYOR,

�EL MUNDO !LlJSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO
volvió á la ma.dre en suave a.tmósfera, y creyéndose superior á sus herma.nas en religión,
llegó un día. á pensar que la. Virgen y ella. eran
seres escogidos que sólo por a.me.ble condescendencia. se a.venfa.n á vivir en convento tan
pesar de ser el convento de la Virgen del
pobre y olvidad o.
Semejante fermento vanidoso creció en su alEspino el más pobre de la villa, 1:&gt;ncerra.ba.
ma, y el malo, que no reposa., inspiró á la. montras sus muros dos tesoros inestimables.
ja. culpa.ble ideas pecadoras. Desapareciendo
La efigie de la. Patrona del cenobio t:ra. una de
al soplo del infierno la.s virtudes humildes que
aquellas joyas; y la. madre Pía del Cordero
adornaron un tiempo el espíritu de Pía, se a.IPascual, hermosa. mujer cuyos rasgos r eprodu·
za.ron en él la. soberbia. y el orgullo. La monja
cían fielmente la.s divinas líneas de la imagen,
vió en la. Divina Señora. del Espino una rival,
era. la. otra..
y atizando el demonio aquella. maldecida llaDesde que un pastorcillo la. halló en el mon·
ma., hundió á la. orgullosa. en el profundo abiste, vestida. de luz y a.poyada. sobre una. zarza.,
mo de su falta, logrando que en el claustro se
la Virgen se hospedó en el convento, y allí de·
cometiera. una. culpa. mayor que aquellas que
rra.mó, por espac!o de siglos, sus gra.cia.s.
Para. mayor pasmo y más tierna. devoción, la.
son vanagloria. de pecadores impenitentes.
Pero no en va.no se insulta. á. la. Divinidad.
Setlora. concedió á. una. de la.s espinas que la.
El tiempo, que se deslizaba acariciador sobre
sostuvieron, el privilegio dulcísimo de a.tra.veel rostro hermosísimo de la Virgen del Espino,
sa.r la desnudez de uno de sus pies, y por aquecarcomió con sus horas la belleza. terrenal de
lla., herida. donde el fiero pincho aparecía., fluyó,
durante centena.res de a.tlos, sangre preciosisiPía.
Mientras la Seiiora continuaba eternamente
ma. y milagrosa., enrojeciendo con su gotear
joven, la monja vió desaparecer sus atractivos
la.s hola.nda.s que envolvían la. santa. llaga.. Ma.s
y poco á poco la. pecadora dejó de oir aquellos
un día. llegó en el que la impiedad y el escarnio
ha.lagos mona.cales que equipara.ron sus delez·
ofendieron á la. excelsa. dama., quien sepa.ra.ndo
su vista. de la tierra., secó la. fuente purpúrea.
nablas encantos con los inmarcesibles de la.ex·
de su pie, donde quedó, como memoria. de a.que!
celsa. Dama.
Ansiando la vanidad de Pía tales mieles, la
portentoso ca.so, la seca. púa que agujerea.be. la.
hizo disponer con coquetería. los pliegues sevedi vine. planta.
Dolidas las religiosas del abandono que enros que llUbrían su cuerpo, separar algo de su
frente aún joven la.s blancas tocas que la. vela.·
volvió desde entonces á la ofendida imagen, la.
ba.n. Pero todo fué inútil. Sus detestables artia.doraron más que antes, esperando que sus
oraciones ablanda.sen el corazón de .la Virgen
ficios no aiia.dieron luz alguna. al crepúsculo de
y que ésta permitiera á la maravillosa. sangre
su :iermosura, y la. monja. ca.yó en el pasado,
que brotara otra vez. Para mantener propicia
ocultando el furor de su alma. con la. máscara
á su huésped celestial, la trasladaron al coro,
de un semblante envejecido, ca.rica.tura de la.
y allí rezaban perennemente, relevándcse unas
inmortal belleza. de su antagonista..
La. envidia. hizo que Pía desea.se las galas de
á otras, anudando los rezos, que tejían en torno de la Setlora perdurable y fresca corona de
la Virgen, que anhelara. adornar3e con los co·
alabanzas y de súplicas. No contentas las en·
llares que pendían, inertes y magníficos, sobre
claustra.das con aquellas pruebas espirituales
el inmóvil seno de la estatua.. La pecadora. mide su afecto, rodearon á la. Virgen de luces, de
raba sus finos dedos, huérfanos de todo ador·
flores y de rerfumes. Para. ella las azucenas
no, y suspiraba. comparándolos con la.s fa.la.nges divinas donde los
cándidas, e reflejo de las ceras, el aroma. de
anillos se amontonaban. Todo su cuerpo se
estremecía. al pens a.r
que sobre sus hombros
pudiera caer el ma.nto
suntuoso; que sobre su
frente pudiera apoyarse la pesadumbre esplendorosa. de la. coro•
na, y estas ideas nefan·
das revolaban de con·
tinuo a.lrededor de la
monja., atormentándola
con mil tentaciones.
Una noche, Pía. del
Cordero Pa.scua.l rezaba en el coro, desgranando el rosario entre
sus dedos. Al empuje
de soplos misteriosos,
la.s velas que esclarecían la imagen columpiaban sus llamas 1 inclinándolas cu11.l si fue·
sen á desprenderse de
los pábilos que las r.etenía.n, ba.sta que extinguiéndose el aliento invisible, todo vaivén cesaba, y tras un último
estremecimiento, las luces a.quietaban sus len•
guas ardientes, puntiagudas como lanza..
La claridad de los cirios se quebraba en los
los. lirios. Junto á la Dama. inmortal se agloadornos de la imagen, y á su reflejo los hilillos
mera.ron los esplendores que en el resto de.l
fulgentes que corrían por el manto se encorvaconvento fa.lta.ba.n, y por a.mor á au Patrona,
ban en guirnaldas, se henchían en capullos, se
las monjas sufrfa.n las escaseces añadidas por
desplegaban en abanicos de bojas, en anchas
la. penuria del Monasterio á. los rigores de la
corolas fa.ntásticas, medio ílores y medio asregla., ol vidaba.n sus celdas frías viendo el a.1tros, que irradiaban sus pétalos y sus rayos en
ta.r fragante donde pa.lpitaben temblorosas lla.torno de cálices forma.dos por preciosas piema.s, y los hábitos les parecía.o menos ásperos
dras. Ocultos á medias, en el espesor del tejiy menos feos comparándolos con el terciopelo
do, los zafiros, las esmeraldo.s y los rubíes en·
a.zul de que se vestfa. la. Virgen con a.q uel manto
treabrían sus pupilas obscuras; la.sperlas a.so·
suntuoso cubierto de bordados, donde la incanciaban sus granos pulidos, luciendo dulcemendescencia. augusta del oro y el plácido riela.r
te; y mient1·as por todo el manto, sobre las rad,e la plata unían sus reflejos, fundiéndolos en
mas, sobre las abiertas rosas Y las orondas
tino solo, a.rdien te y tra.nq uilo á la. vez.
peonías, sobre los soles y laq estrellas goteabi.,
Pa.ra aumentar la. a.dm!ración devota de las
espa.rcida, la. luminosidad de los diamantes, en
religiosas, el favor divino permitió que en la
lo alto, recogiendo las luces multicolores de
humana envoltura. de la. madre Pía del Cordero
las sortijas, el esplendor de los collares, el alPascual se refleje.ra.n las bellezas celestiales de
bo fluir de las perlas, el temblar de los cirios,
la Virgen del Espino tan exactamente como en
!ulgía la. soberbia corona. sobre la cabeza de la
un espejo. Sólo los vestidos las diferencia.ben.
Virgen, ensanchando la. magnificencia. de su
Le. monja no se cubría con terciopelos ni ernimbo, empedrado de carbunclos. Y en medio
guía su frentA bajo la. soberbia. corona que bride sus arreos, la dulce Seiiora sonreía., gozosa.
lla.be. sobre el pálido rostro de la. est&amp;\ua.; pede su belleza y de su inmortalidad.
ro, en cambio, la vida. se derramaba por ella,
-¿Nunca.dejará. de ser joven"? -se preguntó la
y ritmando los movimientos del cuerpo, variamadre
Pía del Cordero Pascual.
ba su belleza con mil actitudes tan armoniosas
Entonces una. voz a.dula.dora. insinuó: «Tú
como aquella en que se inmovilizaba la. Señora..
eres tan hermosa como ella. Si estuvieses en su
La.s ingenuas novicia.11 se pasmaban ante la
altar, la muchedumbre te adora.ría&gt;.
madre Pía. del Cordero Pascual, y las monja.s
El orgullo de la madre a.cogió lleno de plasa.bia.s hacían gala. de saber comparando á su
cer a.que! pansa.miento sacrílego.
compailera con la.s hermosuras sa.ntas que esParo una vo~~illa dijo tímidamente: «Reza;
conden entre la.s páginas de los ma.rtirologios
no pienses en vanidades ni esc\lches la.s sugessus perfiles puros, sus pupilas serenas y el en·
tiones del enemigo&gt;.
ca.nto virgina.l de su11 cuerpos a.tormenta.dos.
Contestando al ataque, el tentador replicó:
El perfume qe lf!,fi Jisonja.s conventua.les en-

UN MIL1\GR0

A

cSi en el alta.r te colocas, serás hermosura. inmortal, eterna juventud. 1C11ánto gozarás viéndote en medio de las luces y de las flores, indiferente á todo. ¡ Si te atrevieses .... I&gt;
«Reza, reza&gt;, ordenó la. conciencia. La. madre rogó con la. precipitación de quien escapa.
á un peligro.
Entonces el :::ialaga.dor, contemporizando,
murmuró: «Sólo permanecería.s un momento en
el sitio de la estatua, el tiempo de paladear
placer tan grande..... &gt;

El rezo había. cesado, y en el silencio del coro la. monja. escuchaba á la. voz insinuante
apremiándola.: «No vaciles; no dudes&gt;.
Medio vencida. por el pecado, Pía. pensó: cEs
imposible; ta.l vez venga alguno&gt;. cNo tema.s&gt;,
repuso el malo. «Nadie ha. de venir&gt;. cLa escultura pesa. mucho. No ha.y tiemr&gt;o&gt;. cLe tienes sobrado pa.ra. descender la VirgPn, para
ponerte el manto y la corona. ¿Oyes·t La coro·
na que ansías&gt;.
Impulsada por el orgullo, Pía dió la. vuelta
al a.ltar, trepó por la. estrecha. escalerilla. A
poco. su pálida. cabeza. a.parecía sobre el hombro de la Virgen. Unas manos ciñeron la imagen; oyóse un crujido; y, tambaleándose, des•
apareció la.estatua del pedestal, dejando en él
la. espina milagrosa.
Lentamente, porteando con esfuerzo su carga,

la madre descendió los escalones; a.rrastró la
efigie a.l centro del coro y allí comenzó á despojarla de sus vestiduras. Con mano a.udaz
a.rru.ncó de la.s espaldas divinas el manto y lo
colocó sobre sus hombros; descitló los anillos
de la.s manos inmóvilei;., y aprisionando con
ellos _sus dedos ágiles, hizo brillar la.s piedra.s
dormidas; los collares se a.Iza.ron al aliento de
su pecho, y Jue11:o descalzóse, se destrenzó el
ca.bello y encajó sobre su cabeza la. corona esplendente.
.u.na. vez ataviada. la monja, sólo quedó de la.
divma. Señora. un trozo de mad1ora informe y
basto, de donde brotaban la cabeza., los pies y
las manos, únicas partes esculpida.~ de la. efigie
cuyo cuerpo se escondía. en la. prisión de u¿
tronco.
La religiosa se agita.be. adornando el altar
encendiendo más velas, despa.rra.ma.ndo sob~
el a.ra. fragantes ramos. Rejuvenecida por la
satisfacción de su orgullo, la. profa.na.dora sonreía, y il. su andar rápido, el manto, perdida
tdda. hierática. rigidez, flotaba tras ella rompiéndose en pliegue11 deslumbrantes; los'colla.res y las sortijas cbispea.ban, y la. corona., si. guien~o los movimientos de la cabeza., recogía.
y enviaba. haces de luz por los ámbitos del coro.
Concluido el arreglo del altar, Pía subió los
pelda.i'ios, colocó las manos en místic.. actitud
y osadamente asentó sus plantas sobre las huellas de los divinos pies que la.s precedieron.
Entonces, sin ruido, lento y majestuoso, ascendió por· el aire el tosco madt&gt;ro donde se
ocultaba 111 cuerpo de la. Virgen del Espino. La.
excelsa Seilora. flotaba en el espacio, y son·
riente y muda., sin a.Iterarse por la cólera ni
descomponerse por la. indignación, abandonaba reposadamente aquel lugar profa.ne.do. Así
llegó j~nto al techo, y filtrándose por él, desapareció.
Llena de pavor, Pía. quiso descender del a.1ta.r, pero sus pies se soldaron al pedestal 1 y el
manto, pesado y macizo como si fuer-a. de plomo, se ciñó á su cuerpo, apretándole impla.ca.·
ble. Y mientras una voz decía á la. religiosa.:
cTe condenaste. Dios te ha castiga.do sepultándote en la tumba de ese manto&gt;, una. mano diabólica apar~ció junto á las luces y, abanicándolas, las hizo rozar con sus lenguas ardientes
el inmóvil rostro de la. monja.

4'1-\ARTA"
C::

N

otro lugar publicamos la danza. para.

L., piano escrita por el inspira.do composi-

tor Miguel Lerdo de Tejada., con el título mismo de estas líneas, pa.ra. la Señorita. Marta.
Pa.rla.nge.
El Sr Lerdo de Tejada. es uno de los compositores de piezas de baile más conocidos actualmente en México, y es, también, uno de los
pocos que ban loirado, gracias á. su estilo fá.cilm~nte comprensible para. el público, mayor
popularidad entre nosotros. Sus obras forman
ya. una. colección bastante numerosa y circulan
por todo el país, impresas en correctas ediciones.
La esp,·cialidad del joven compositor son
las danzas, y entre éstas pueden en·
contrarse sus más a.plaudida.s producciones.
La. que hoy damos á. conocer es, ciertamente,
sencilla; pero es también una de las más bien
hechas. Creemos que los amantes de la. música de baile la recibirán con agrado.

®

La sociedad Científica "Antonio Alzate"

E

nuestras corporaciones científicas
ocupa. un luga.r distinguido la Sociedad
Uientífica. «Antonio Alza.te&gt;, que se ha. dado á
conocer ventajosamente en México y el extran·
jero, por su actividad y la. importancia. y originalidad de sus trabajos.
Fué funda.da. en octubre de 1884, adoptando
el nombre de Antonio Alza.te, en honor de e11e
sa.bio mexicano que nació en 1738 y murió en
1799; único mexicano que ha llegado á ser
miembro correspondiente de la. Academia. de
Ciencias de París. Esta. Sociedac! comenzó á
publicar sus «Memorias&gt; en julio de 1887 y no
han cesad.o de aparecer desde entonces con regula.rida.d, formando ya. una. colección de 20
tomos, que reunen un total de 9434 páginas.
Los trabajos publicados ha.n versado sobre
muy diversos ramos de las ciencias y muchos
de ellos son relativos á México.

La Sociedad, con sus publicaciones, ha. con·
seguido un numeroso y selecto canje con la.s
academias, sociedades é institutos ciegtíficos
del mundo entero, habiendo llegado á formar
una biblioteca. que en la actualidad cuenta. con
unos 14,000 tomos, entre los que se hallan importantísimas obras modernas de todos los ramos de la. ciencia., y que pueden ser consultadas por el público que podrá seguir día á día
el progreso intelectua.l de todos los pi.íses,
pues recibe mensualmente de 400 á 500 publicaciones. Seiia.laremos entre é stas la. valiosísima.
serie de la. Academia. de Ciencias de París forma.da por 220 tomos de actas y memorias que
ese alto cuerpo científico le obsequió. Así han
hecho vtras muchas instituciones de Europa. y
Esta.dos Unidos, y no vacilamos en decir que
la. biblioteca de la. Sociedad cAlzate&gt; es una.
de la.s más rica.s del país en monografías y series modernas. Cuenta. la. Sociedad con más
de 300 socios, entre ellos los más eminentes sabios contemporáneos, que también le envían
sus obras y de quienes ha formado interesantes álbums fotográficos. La corporación que
nos ocupa se baila insta.lada en los altos del
Ex volador y abre al público su biblioteca. todos los días de 4 á 6.30 p. m. Pe.re. que se tenga. una idea. de ella, reproducimos una vista. de
su salón principal.

00
RIMA

NTRE

Por cada. beso tuyo, me decía,
se enciende un astro en la región vacía.
Y entonces no creí 11us frases bellas,
porque, pensé, que hubieran en un día.
fa.Ita.do cielos y sobra.do estrellas.
Más tarde:-¡Cada. lágrima. vertida
mata un astro!-me dijo conmovida..
Y no creí sus frases de quebranto;
porque, pensé, que hubieran en mi vida.
falta.do estrellas y sobrado llanto.
Muerto ya el corazón, comprendo ahora
de aquella. alma. sensible y soiiadora.
las pa.labra.s de amor ó de reproche;
pues de mi triste vida. en el derroche,
yo tuve noches de color de aurora,
y tengo auroras de color de noche!
F . HIVASFRADE.

------ -- ---...

INTERIOR DE LA BIBLIOTECA PÓBLICAIDE LA SOCIEDAD cALZATE&gt;.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO
.

~

Las Fiestas del 14 de Julio
t ABIDO es que

t~
'.~,-;

tranjeras residentes en México, por el extra.ordinario entusi11.smocon que celebra. su fiesta nacional, y no es de extra.fiarse, por lo mismo, la.
esplendidez que en esta. ocasión desplegara para. conm6morar debida.mente uno de los hechos
más gloriosos que registra. la. historia. de su
patria..
En otra. página. nos referimos ya á la. &lt;mati-cée&gt; efectuada. el domingo en el Hip0dromo de
Pera.lvillo, con asistencia. del señor Presidente
de la República, y con la cual abrió la. Junta.
organiza.dora. 1a. serie de festejos dispuesta.
en celebr&amp;.ción del glorioso aniversario. Completando nuestra información, vamos á referirnos, en seguida, á los números del programa. que posteriormente se verifica.ron, y que
constituyen, sin duda., la, nota más brillante de
la. semana..
La función efectuada en Arbeu fué, puede
decirse, un gran suceso. El local se encontraba. primorosa.mente adorna.do, y la. concurrencia que llenaba el salón era de lo más selecto: el
Sr. General Díaz, acompañado de su distinguida. esposa. la Sra..- D~ Carmen Romero Rubio
de Díaz, ocupó el palco de honor, que era. el
del centro, estando los demás palcos ocupados
por los miembros del Cuerpo Diplomático y
sus familias y por numerosas damas y caballeros de la. buena. sociedad mexicana.
El Sr. Vizconde La.tour, Encargado de Negocios de Francia; el Sr. Gobernador del Distrito, y las señoras Marquesa. de Prats y de
Landa. y Esca.ndón, toma.ron también a.siento
en el palco presidencial.
La función se compuso de la comedia &lt;L' Amazone&gt;, desempeña.da por la. Compañía. de Teresa Maria.ni; del 3er. acto de &lt;La Corte de
:Napoleón&gt;, en que la. aplaudida. artista. se conquistó muchos aplausos, y de algunos números de canto y música, cuidadosamente escogidos. El Himno Nacional Mexicano, con que
fué saludado el señor Presidente al presentarse
en el salón, y «La Marsellesa&gt;, que ejecutó en
seguida la Banda del Estado Mayor, llena.ron
con sus notas el recinto, produciendo en el público el más delirante entusiasmo. La ovación
al Primer Magistrado fué muy entusiasta..

. ,, y
. .
.

~;\
.'
. 1,·

...,___, ~•• .....,...;·A.

la. Colonia. francesa. se dis-

cJ tingue siempre entre todas las colonias ex-

.,,?, ...,...,: ..... ~

~~_.:,,4s~;-f·..t ..;· -

&gt; GRUPO D11: CARALLEROS CONCURRENTES Á LA RECEPCIÓN OFRECIDA POR EL
SR. VIZCONDE LA.TOUR.

,,

EN EL TÍVOLI,-UN &lt;JARABE&gt;,

ti Cónsul de Méxirn
fn la Ar~entlna
N este número publiE
camos el retrato tlel
Sr. Comendador J. de Guel ·

freire, Cónsul General de
México en la Argentina., á.
quien cabe la satisfacción
de haber sido el primero
que inició las relaciones
comerciales de nuestro
país con aquella. Repú·
blica.
E l Sr. Guelfreire, en los
ocl:lo años que lleva. de ser
Cónsul, ha prestado importantes ser vicios al comercio de ambos países,
dedicándose con especialidad á impulsar la importación de tabacos mexicanos para Sudamérica.
T·anto aquí como en
Buenos Ai, e3 cuenta el
Sr. Guelfreire con francas
y mereciaas simpatías, sobre todo entre los hombres
de negocios, y es de e,perarse que sus hábiles gestiones redunden siempre
ea beneficio de los dos
pueblos hermanos.

***

Siguiendo una. antigua costumbre, el Sr. Viz•
conde Latour dió la maña.na del día 14 una re·
cepción en el edificio que ocupa la Legación
de su país en la calle de la Exposición, á la
que concu,·rieron distinguidos caballeros de la.
Círculo francesa y una delegación del Comité
Patriótico Liberal de México, que fué á fe-

::;;.,----- ___

.....,__

EN EL TÍVOLI.-UN BAILE REGIONAL.

~-----

ADORNO DE LA ENTRADA AL TÍVOLI.

'(.,

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·\t:l""!·~l

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-

• S:-~1,
;íi;,~•...."'J"iir

Tk;,~' · ·
~c.

EN EL TÍVOU.-UN GRUPO DE VENDEDORAS.

-Mi corazón está frío,
ten¡¡-o sueño y estoy ciega ... .
Deja que se seque todo,
deja que crezca la hierba.
Así está todo en silencio,
no cantará el agua nueva,
y cuando venga. la muerte
quizás mi sueño la sienta ....
-Ayer pasó por aquí
Galán el pastor, abuela,
y me dijo: No me olvides:
volveré á la primavera.
JUAN

B. JIMÉNEZ.

La vida es una flor que
crece con el rico y con el
pobre: el primero la riega
con champagne; el seguudo con. lágrimas.

*

\

: ·~ 'Y;'~').

t.

-Pero el cielo está azul. .. .
-No volverás, primavera ... .
-Si ya hay rosas por los noches
debajo de las estrellas ....

EN EL TÍVOLI.-ASPECTO DE UNA. CALLECILLA
DEL PARQUE.

licitar al Sr. Encargado de Negocios de Francia á nombre de aquella corporación.
Terminada la recepción, el Sr. Vizconde La.tour, acompañado de algunos de los caballeros que integraban el comité de las fiestas, se
trasladó á visitar el Hospital francés y la.
Escuela Comercial, siendo recibido en ambos
establecimientos con marcadas muestras de
entusiasmo. Al concluir las visitas, la comitiva oficial se dirigió al Tívoli del Elíseo, donde se efectuaba. la kermesse.
Al llegar el representante de Francia á las
puertas del Tívoli, fué saludado con &lt;La
Marsellesa.&gt;, que ejecutaron las bandas de Esta.do Mayor y Zapadores, y desde ese mowento la concurrencia se entregó, enmedio de la
más franca alegría, á celebrar el fausto aniversario.
EL Sr. General Powell Clayton y el attaché
militar de la Embajada Americana, concurrieron al Tívoli por 1a mañana, recorriendo en
unión del Sr. Vizconde Latour, los diferentes
centros de diversión allí insta.lados.
Durante la tarde, no obstante la lluvia que
cayó, y en la noche, la alegría de la. concurrencia no decayó un solo momento.
Ayer por la noehe debió efectuarse en los
salones del Círculo francés, el baile de etiqueta dispuesto por la Junta. Organizadora para
cerrar con brochA de oro la serie de festejos
con que se celebró el 14 de julio.

Los entusiasmos pasan
más de prisa que los odios.

PASTORAL
La niña estaba. soñando
historias de primavera;
la abuela le contestaba
con madrigales de ciega.
-Se van á secar los lirios,
mira cómo está Ia tierra ....
-Si se han dormido mis ojos ....
cómo quieres que la vea!
-Se van á secar las rosas,
mira cómo está la tierra.;
se van á secar los lirios ... .
-Dfja que se sequen, deja ... .
-El sol es el sol de junio,
los arroyos crían hierba.,
se van á morir las vacas
de sed ....
-Deja que se mueran ....
-Que traigan la mula y saquen
de las norias agua nueva;!!
se están sec&amp;.ndo los huertos ....
-Deja que se sequen, deja ...•

SJ:ROR GUELFREIRE, CÓNSUL DE MÉXICO

EN LA. ARGENTINA,

�EL :MUNDO llUSTRA"'DO

EL MUNDO ILUSTRADO

PAGINAS DE LA MODA
Trajes y Sombreros de Verano
Nú M. 2. - Traje de verano para jóvenes, hecho en linón blanco. Falda.
de tablitas provista de un ancho entredós con dibujos de ruedas. El mismo dibujo con aplicaciones de linón
sobre la pelerina.
NúM 3 - Traje de verano en azul
verdoso. Adorno de encaje guipure.
NúM. 4 -;-Vestido en tela g ris pálida, con pliegues ungulados y rel igiosos. Blusa y bajos de las mangas ae
muselina de seda plisada. Canesú y
puños de guipure grueso. Cintura de
seda blanda capucbina.
Sombrero de paja inglesa amar illa.
pálida, guarnecida de una pluma y
tul blanco.
Nú M. 5.-Elee:ante traje en amarillo oro viejo. Falda plisada; bolero
y empiezo lle la falda de encaje irlandés de altos relieves.
Nú M. 6.-Traje de paseo. Tela color malva; adornos consistiendo en
estolas tejidas en malla de trenza de
seda blanca, en la que se aplican
motivos de tafeta con botones vestidos de gancho. Flecos de seda. con
pendientes completan este adorno, de

SOMBRILLAS NUll:VAS.-Las sombrillas de esta estación satisfacen las mayores exigencias: las hay de luminosos colores, que tanto se buscan; unas, las de muselina y linón impreso, guardan, cuando se les cierra, la
transparencia y ligereza de los tejidos vaporosos; otras,
encantadoras y más sólidas, son de tafetán bordado á la
inglesa 6 pintado con grandes crisantemos, cuyos pétalos
desgaviados se desvanecen al sol sobre un fondo apenas
rosa.do.
SOMBREROS.-Los sombreros levantadQs por delante y
cuyas anchas alas van disminuyendo hacia atrás, á partir de las orejas, bajando violentamente hasta tocar los
cabellos, son ciertamente los más lindos de la estación.
Se hacen de todas clases de pajas: blandas y ligeras, mates .v brillantes, gruesas, opacas 6 transparentes; de
bordes dentados, enrollados, bordados 6 lisos: de todas
maneras. Ciertos rostros, sin embargo, aparecen más
hermosos con sombreros cuya ala izquierda sea levantada y caída la derecha.
En los adornos se usa muchísimo el listón, principalmente estilo &lt;arte nuevo&gt;; lall flores de matices más ricos
y galanos, armoniosamente combinados, y enormes plumas, sobre todo, blancas y negras.
VESTIDOS.- Las tendencias de la moda se acentúan to·
davía en el mismo sentido que hasta ·aquí. Las faldas son
á menudo de una extrema complicación; pero hay que
guardarse bien del exceso de adorno, que echa á perder
la confección, á la vez que la más graciosa silueta.
Las mujeres ver·
daderamente elegantes, que saben oponer su gusto á las
tendencias de la mo•
da, cuando ésta pretende ocultar 6 afear
~u belleza, toman exclusivamente lo que
se requiere para dar
á su &lt;toilette&gt; una.
nota nueva, pero sin
recargos. Procúrese
agregará los méritos estéticos del traj~, las ventajas prác.
ticas que resultan de
una fácil ejecuciór;t.

alta novedad. La falda consta de de largo que eran reglamentarios
tres secciones, plegadas en cuenda, en aquella época, é iba sostenido
á los lados, siendo lisa pe,r el fren• por cuatro pajes
Esto sólo puede dar una idea del
te y espale.a.
El bolero, cruzado por delante lujo que madame Hading imprime
y detrás, continúa la idea de la fal- á. sus &lt;toilettes&gt;, y que con razón la
da y está ribeteado con trencilla hace pasar por una de las actuales
de seda. Se lleva sobre blusa blan- reinas de la moda. A su elegante
hotel dirigióse un periodista. en
ca con graba.dos lila.
NúM. 7.-Vestido de etamina son de &lt;intervieW&gt;; pero en aquel
verde, resedá adornado por grupos momento la actriz subía: á su cade bulloncitos fruncidos; bordado r ruaje y rogó á su interlocutor que
blanco y oro en el cuello y colgan- la siguiera á casa del modisto,
tes delanteros de la blusa. Los bo- donde aquélla se dirigía. &lt;El re·
tones se cubren1con tafeta verde. El pórter&gt; no rehusó la invitación, y
forro del cuerpo y falda es de tafeta mornentos después de su llegada á.
blanca. Es éste un buen modelo pa- los talleres, Jane Hading le dijo
ra toda tela ligera y sienta admira• con la mayor naturalidad:
«Mi ¡rusto especial en los trajes
blemente á persoaas que deseen
aparecer más delgadas de caderas. es que éstos sean de un corte ad·
mira.ble, que las telas sean flexibles y que envuelvan en amplios
toda. la figura. Prefiero,
Las Actrices fran(esas y las Modas pliegues
sobre todo, los trajes &lt;Princesse&gt;,
A(tuales
de una pieza, sin que la cintura
sea exagerada.mente ceñida y def luANDO se estrenó en París, en
jando al cuerpo sus líneas genera~ el 1'eatro de la Porte Saint
les. Este estilo me gusta cada vez
Martín, el drama de M. Emile Ber- más, y aunque Jo llevo hace ya
gerat t itula.do «Madame de Pom- t iempo, estoy decidida. á no vapadour&gt;, l a prensa entera y el
público elegante tributaron calu- riarlo.
Me agrada ver en la mujer esa
rosos elogios á. l a actriz encargada flexibilidad que envuelve tanta
de personificará la famosa favorita
de Luis XV. Estos elogios no eran
tan solo al talento de Mad. Jane
Hading, sino al lujo extt·aordina.•
rio de sus &lt;toilettes&gt;, algunas de
las cuales, como, por ejemplo, la
que lucía en la escena de su presentación ofici!\l en la corte, pudiera haber sido muy bien llevada
por la. auténtica mar quesa de Pornpa.dour.
No faltó un detalle en aquella
&lt;toilette&gt; suntuosa, y el manto,
que era de raso antiguo, color
marfil, salpicado de rosas borda•
das en oro y rodeado de un trenzado de brillantes, ¡ todo él forrado
de a rmiño, medía los cuatro metros

o

FIGURÍN'

gracia y que sólo un corsé, que
apenas tenga ballenas y que termine muy bajo, puede procurar al
talle. El corsé debe ser tal que se
lleve sin que lo parezca.
Mis colores favor ito;; son el negro r el blanco. Adoro las telas
pe~ada s y que permita.o plegarse
artísticamente, y en cuanto á. los
sombreros, los prefiero grandes.
Los vestidos- continuó diciendo
la actriz- han de ser bonitos sin
ser recargados, pues la abundan•
cia de adcrnos los hace desmerecer, sobre todo si la tela es rica.
Ante todo , hay que procurar -t,ue
el traje resu lte bello por sí, sin
recurrir á múltiples adornos.
Este mismo gusto, por las telas
ricas y plegarias, lo hago extensivo á los abrigos, que han de envolver completamente la figura
con abundancia de tela. Las mangas llamadas pagoda me son profund~mente antipáticas, y no me
explico cómo pueden subsistir en
las modas actuales.
El vestirse bien constituye un
~rte positivo, que la muJer debería cultivar con el
mayor esmero, porque nada puede traer mejores
frutos, 6, de lo contrario
causar más desastroso~
efectos, según el marco 6
atmósfera que la mujer se
forma para ella misma.

FIGURfN NÚ MERO l.

l'(uestro s Figu rines
NúM. !._-Traje en etamina azul, agraciado por rombos de guipure; en la blusa, bandas de tafeta azul, con
bordado de pu~tos negros y blancos. Pechera y bajos
de mangas de hnón.

FIGURÍN

NÚMERO 2.

FIGURÍN NÚMERO

3.

FIGURÍN NÚMERO

4.

NÚMERO

5.

CUENTO ORIENTAL
OS pastores, Hamety Rascbid,
se encontraron en el límite de
sus respectivos campos, cuando el territorio de la India era
presa de la má s espantosa sequía.
Ellos morían de sed y sus rebaños estaban inanes y levantaban
sus tristes ojos al cíelo como pidiendo socorro.
De repente un profundo r eposo
1einó ea los aires: los pájaros cesaron de cantar, las ovejas lle
balar y los gana.dos de mugir. Los
pastores asombrados vieron destacarse del fondo del valle un perso·
naje de tamaño sobrenatural y endilgarse hacia ellos. Era el GE&gt;nio
de la tierra. En una mano llevaba la gavilla de la abundancia y
en la otra el dalle de la destruc·
ción.
Espantados y temblorosos, trataron de esconderse, pero el Genio
les llamó con una voz tan dulce co·
mo el mu:-mullo del ciprés que al
caer la tarde columpia l os zarza·
les olorosos de la Arabia.
- Aproximaos, les dijo, hijos del
polvo; no huy á is de vuestro bienhechor. He venido para ofreceros un
presente que sólo vuestra torpeza
puede camhiar en veneno. Acogeré
vuestra sú plica si me decís qué
cantidad de agua será necesaria
para satisfaceros. . . . pero no os
apresuréis demasiado en responderme. Pensad que, en relación á
las necesidades del hombre tan
perjudicial es el exceso como ~l defecto. E splicaos y habla tú el pri·
mero, Hamet.
.-Oh, bondadoso Genio, respondió é~te1 si tú quieres perdonar mi
atrevimiento, yo te pediría un ria-,
c1?-uelo que ni se se~ue en verano
01 se desborde en invierno.
'
-Lo tendrás, contestó el Genio,

D

�EL MUNDO llUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
Y con su guadalia convertida en instrumento útil, hirió la tierra.
Vieron entonces los pastores brotar una cristalina fuente á sus pies y correr á través de
los campos de Hamet.
Las flores irguieron sus tallos, abrieron sus

E&lt;20S DE T0O0 EL MUNO0

corolas y esparcieron sus perfumes: los árboles se cubrieron de verdes y brillantes bojas Y
los animales apaga.ron su sed en la onda pura
del riachuelo.
Vol vióse el Genio hacia Ra.scbid y le ordenó que hablara.. Dudoso éste del poder del Ge•
nio, Je dijo orgulloso:
.
.
-Yo te conjuro para que viertas sobre mis
tierras el Ganges con todo el caudal de sus
aguas y todos sus peces.
El buen Ha.met admiró la intrépida. seguri•
dad de Rascbid, sintiendo interiormente no haber tenido él semejante idea· para exponerla,
mientras su a.migo se holgaba ya secretamen·
te de la importancia y ventajas que gozaría,
siendo propietario del gran río.
.
.
El Genio les miró tomando un aire terrible
y se encaminó hacii,, el río.
Los pastores esperaban con impaciencia. lo
que sucedería, cuando se percibió á lo lejos
un ruido sordo que aumentaba por momentos
haciéndose terrible.
Era el Ga.nges, que habiendo rompido sus
diques, se lanzaba. impetuoso invadiendo vertiginosamente los dominios de Rascbid, devas•
tándolos en un momento. Las aguas arrasaron
de cuajo las grandes arboledas, ahoga.ron los
ganados y un pantano quedó en vez de los
campos de labor.
El soberbio Raschid fué presa de UD COCO·
drilo, mientras el modesto Ha.met vivió mueho
tiempo á. la orilla de su riachuelo.

La guerra en 0,,1.ente.-Trofeos de guerra en el Japón.- La "banda del buen a gtie&gt;•o." -Bitos f1lnebres curiosos.
La ce1·e1nonia d e la Serpiente.

S

IGUE siendo la guerra fecunda.
fuente, tanto de anécdotas como
de ficciones, en las cuales a.penas
si un ligero fondo de verdad puede encontrarse. De parte de los
japoneses, como una natural consecuencia de sus tan continuos éxitos, es de donde nos llegan la mayoría de las historias rea.les y las
ficticias que tienen como base hechos conocidos de la actual campa•
ña en Ma.nchuria..
Para avivar lo más que sea po•
sible el sentimiento patriótico en
las islas ni pon as ( sentimiento que,
á. decir verdad, apenas si necesita.ría ser exaltado}, el gobierno de
Tokio ha pensado en coleccionar
todos los trofeos de guerra que sus
ejércitos han logra.do arrebatar á
los rusos, Jo mismo en los valles
de Manchuria, que en las tierras
de Lia.otung. Como es perfecta.mente natural suponer, se ha. dado
la preferencia á todo aquello que
ha.ble á la imaginación del pueblo
y que pueda ser interpretado como
una victoria palpa.ble de los ejér·
citos nipones ó como una ostensible prueba de la debilidad de sus
enemigos.
El gobierno imperial hace algu•
nos meses, precisa.mente cuando la
guerra daba comienzo con la sorpresa de Puerto Arturo, aceptó de
un donador patriota el c:Museo
Okura&gt;, en el que, por muchos años
se había ido lenta.mente reuniendo
todo aquello que de alguna significación pudiera ser para la historia del pueblo nipón ó de la monarquía. reinante.
Grande fué el sacrificio que, para el donador, significó este hecho.
Pero ahora los trofeos de la campaña más va.liosos quizá que los
que anteriormente :figuraban en la
colección Okura., si bien menos artísticos, resarcirán, de fijo, al donador, y le permitirán, en lo futuro
mostrar orgulloso los recuerdos
de la campaña más riesgosa. que el
Japón ha lleva.do adelante.
En el nuevo museo que el gobierno japonés ha ido reuniendo, se en•
cuentran ya las chimeneas que en

~
GR.O
Tu rostro napolitano
y tu divino perfil,
son tu encanto soberano,
¡oh! fugitiva gentil
de los lienzos del Ticiano.
Es tuyo el verso galante
de ritmo fascinador,
que en el poema fragante
perfuma como un olor
y acaricia como un guante.
Es tuya la gracia inquieta
que en el cflirt&gt; del canapé,
discurre-sutil coquetasobre el sermón del asceta
que ha prohibido el corsé.
Ese verso no es el mío,
verso de neva.do tul:
no sE1rá. flor de mi hastío,
que sueiia en su desvarío
con la imposible Sta.mbul.
EMILIANO HERN ÁNDEZ.

Chemulpo fueron arrancadas de
los cruceros echados á pique, los
estandartes de los mismos cruceros y hasta algunos de los uniformes que pertenecieron á los marineros que perdieron la existencia.
en aquella espantosa. jornada.. El
gobierno nipón ha. ido Jepta.mente
aglomerando elementos que en un
futuro próximo le han de permitir
formar un museo de guerra de sumá. importancia..

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EL MUSEO DE TOKIO.-RELIQUIAS DE LA GUERRA CONTRA RUSIA,
Y es de ver la admiración hiperbólica y casi infantil que muestra.
el pueblo á la vista de aquellos
trofeos. Es cosa per~ecta.mente explica.ble si se piensa en que, a.penas b ace treinta aiios, el pueblo
japonés estaba anquilosa.do en la
ci viliza.ción arcaica. legada por
muchos siglos de obscurantismo,
y a.hora, brusca.mente, se ve levanta.do á la altura de un pueblo de
primer orden, que figura. en el concierto de las naciones y cuyo nombrll se pronuncia frecuentemente.

FIGURÍN NÚMERO 6.
.

FIGURÍN NÚMERO 7.

La presencia en el Japón de gran
número de corresponsales, con motivo de la guerra, ha.ce que rápidamente se vayan conociendo las curiosas costumbres, restos de épocas
anteriores y legendarias, en las
cuales la superstición oriental dominaba por completo en las
costumbres. Día por día los corresponsales sorprenden a lguna

nuE;iva ceremonia, alguna costumbre cuya explicación se debe buscar en la fe profunda, natural, inconsciente de aquellos pueblos,
aún no contaminados por el escepticismo de la vida occidental moderna..
E n las calles de las ciudades niponas es frecuente ver, ahora. que
la guerra saca de sus boga.res á
los padres, á. los maridos, á los
novios, grupos de mujeres de todas
edades que llevan largas cintas de
tejido do algodón, en las que van

bordando un punto todas las demás mujeres que á su paso encuen•
tran y cuyo concurso solicitan. El
espectáculo es de lo má.s curioso y
un eorresponsal inglés ha dado la.
explicación de él recientemente.
Según la leyenda, los buenos espíritus se :fijan dondequiera que
encuentran una prueba de trabajo
largo y paciente. De aquí que las
mujeres, cuyos maridos ó novios
han de marchar á. la guerra, pre•
tendan ejercer cierta vigilancia,
cierta acción saludable sobre ellos,
evitando que les pase alguna desgracia, por medio de las bandas
de tela. de algodón. En estas ban•
das se dibujan mil pequeños puntos
y en cada uno de ellos una distinta
mujer va poniendo la huella de su
traba.jo por medio de una puntada
de hilo de color. La banda ya terminada se conoce con el nombre
de «banda de buen a.güero&gt; y es
enrollada en la cintura del soldado, para evitar los accidentes de la
guerra.

***

Los ritos fúnebres, en toda.s partes del mundo, tienen mucho de común, pues el respeto á los muertos
forma parte de los sentimientos
que basta los pueblos más atrasados experimentan. Es cosa bien curiosa. lo que pasa. en este sentido:
hasta. las tribus salvajes, hasta
los menos civilizados grupos de la
huma.nida.d, tienen, entre sus ritos
funerarios, rasgos que los a.cercan
á. nosotros.
En el Japón, donde los ritos religiosos forman la base de la exis•
tencia popular, hoy que la guerra
produce la. muerte de tantos, es natural que se registren frecuentes
ceremonias á la memoria. de los
que por su patria han muerto.
Los ritos c:shintoísta.s&gt; son los
más generalizados por ser ésta la
religión que mayor número de a.deptos cuenta en el Japón. Cuando
hay que celebrar la muerte de un
soldado, por ejemplo, se reunen
los compañeros y los amigos, los
parientes y los superiores del muer·

---,

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. .· J

R.IMAS

'

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;

1

Pequeñas cavidades
hay en la cumbre de la inmensa roca
á cuyos pies acompasa.das baten
'
sobre las playas las movibles olas.
Guardan allí las grietas estancadas
de la lluvia las gotas;
y á beberlas á. veces se detienen
las errantes bandadas de palomas.
Yo suelo por las tardE&gt;s
ir á. l a cumbre á sollozar á. sulas
y mi llanto se mezcla con las aguas
entre las piedras toscas.
Sueltas bandadas que al morlr el nía
tendéis el vuelo entre la lumhre rósea
con que lJI) ponerse el sol en Occidente
ilumina. la a.tmós!era,
Jamás bebáis las aguas escondidas
E'D 1a gigante roca,
que mis lág-rimas tienen la amargura
de las marinas ondas.
CONCURSO DE NIROS,-CÉSAR DE LA PARRA,

JOSÉ A. SILVA,

CONCURSO DE NINOS.-At&gt;ELAIDA
MERCEDES SALAZAR,

&lt;LAS MIL PUNTADAS&gt; UNA SUPERSTICIÓN POPULAR
JAPONESA.

LOS RITOS FUNERALES DE UN M~RIN0 JAPONÉS, SEGÚN LA SECTA
&lt;SHINTOISTA,&gt;

�EL MUNDO llUSTRAl&gt;O
't o, en la capilla; shintoísta. El féretro se coloca en una mesa., entre
dos altos postes, en los cuales flotan al viento banderolas y ramas
simbólicas. En dos pequeñas mesas, ante el cadáver, se colocan
papeles de arroz, en los cuales se
leen los elogios del que ha fallecido y algunos sortilegios para. alejar á loq espíritus malos, impidién·
doles que molesten a.l difunto. No
se pronuncian discursos fúnebres;
pero, en cambio, el sacerdote da
lectura á un documento en el que
se detallan los hechos todos de la
muerte, si ha sido heroica, y los
más nota.ble:1 de la existencia del
muerto.
Termina la ceremonia por las invocaciones que tan gran . papel
desempeñan en las ceremonias to·
das del culto sbintoísta. Reciente·
mente el Mik.ado ordenó que se
rindiera á los soldados muertos en
acciones de guerra ios honores
mismos que en casos semejantes se
acostumbra rendir {L los bravos en
los ejércitos modernos.

'7ea Ud. á su oerecba.
Siempre que hablamos y tenemos nuestra vista fija á determinado
lugar, habrán Uds. notado que lo hacemos mirando invariablemente
hacia nuestra derecha. Es la ley natural. Tome cualquier día un
asiento en el Paseo y se convencerá de ello. Encontrará el noventa y
cinco por ciento que inconscientemente voltean sus cabezas siempre
á la derecha.
Cuando vaya á caballo por el Paseo con dirección hacia Chapultepec, vea á su derecha, allí está el

~Q~

l\f\Í!
"IVV

~Qp

ªi·~~
~~
..

STILWELL PLACE

***

Sigue progresando, lentamente
por ahora, la misión inglesa que
el gobierno imperial envió á tra·
tar con los clammas&gt; tibetanos.
Después de los incidentes notables
de los cuales hemos dado cuenta
detallada á nuestros lectores, la
expedición del general MacDonald
a.penas si ha tenido algún tropiezo.
Inglaterra ha. tenido la suerte de
encontrar defensores abnegados
fuera de su propio territori&lt;•, de
tá.l manera, que no existe hipérbole
alguna al decir que ha. hecho sus

&lt;LA CEREMONIA DE LA SERPIENTE&gt; EN ITALIA.

Hasta hoy han dado resultados
espléndidos, al decir de los partes
oficiales, y se han portado muy
bien. Todos son nativos de la In·
dia y han sido escogidos, para el
papel que desempeñan, con gran
cuidado.

De aquí la curiosa costumbre,
cuyo origen se pierde en la noche
de los tiempos, que consiste en ha•
cer el día de la Ascensión la ceremonia de la Serpiente. En la Ca·
pilla del Montebruno se reunen
los campiranos del Val del Rose y
el sacerdote inmerge en una gran
fuente ani~quísima, una sei:piente
de la val'iedad inof1msiva, con lo
que se cree que todas las demás re·
sulta1·án inofensivas en ese año.
La profunda fe de que dan prueba
los fieles campesinos es hermosa;
pero, en cambio, es la causa de
que muestren gran tranquilidad. y
basta sean imprudenti s, en pre·
sencia de una víbora. De aquí el
gran número de los que re~ultan
año por año picados y muertos.

Tratl\Íll!ento del catarro agudo

M. Lermoyez recomienda las siguientes fórmulas:
Acido fénico puro l
5 gr.
Amoníaco. ... .... f
Alcohol, á 90°..... 10 &gt;
Agua destilada.... 15 &gt;
Viértanse cada hora 10 gotas so•
bre pa,pel bu vard y respírense 101
vapnres por la. nariz.
Otra. fórmula:
Alcohol. .. .. .. .. .. .. .
Acido bórico . .......
Menthol..... . .. . . . . . .
Clo;hidrato cocaína.
Tómese como polvos

O 05
O 15
O 20
O 50

gr.
&gt;
&gt;
&gt;
cada hora.

Ix~osi(ión ~e Sdn luis.
cuotas de viaje redondo, en moneda americana.
Ciudad de México ......... $51\.25
Pacbuca .................. 56.25
Toluca....... .. .. . .. . .. .. 55.85
Querétaro ............. . ... 51.40
Saltillo ................... 40.05
San Luis Potosí . . . . . . . . . 46. 90
Tampico .................. 55.20

Cela.ya, Silao, Irapuato,
Aguascalientes. . . . . .. .... $50. 90
Torreón ................... 45.60
Parral. .............. . .... 47.50
Gua.dala.jara ........ . . .... 56.25
Monterrey, ................ 38.15

Adelante de Cuauhtemoc, pasando la tercera Glorieta, á lo largo de
toda la hilera de eucaliptos y ligada por la antigua Calzada de la Teja, verá un gran terreno dotado con monumentos blancos que muy
pronto se pondrán para indicar las esquinas de las calles.
Dentro de muy pocas semanas verá un . buen número de obreros
llevando sus herramientas para empezar el drenaj~ y colocar los tubos para el agua, y poco tiempo después se harán las calles con asfalto.
No sea Ud. como uno de aquellos que les decía á sus amigos, hace
cinco afias, que los terrenos del

·s TILWELL PLACE
se adquirían por una canción. Siga el ejemplo de los demás y compre
sus lotes, obteniendo las ventajas de sus precios. Venga á nuestra
oficina, Primera de San Francisco, número 4, ó á la de nuestros Agentes Generales, Sres. Prevost &amp; Vail, Primera de San Francisco, número 8, y le daremos toda clase de informes, así como una lista de personas prominentes que han comprado lotes en esta COLONIA, donde
piensan edificar sus Casas-Palacios. Vea á alguna de estas personas
que han comprado terrenos en

STILWELL· PLACE'
LCS TIRADORES :MONTADOS DE LA EXPEDICIÓN AL THIBET,

numerosas conquistas con elemen·
tos extraños por completo á las
Islas Británicas. En la actual
campafia, por ejemplo, están representando un gran papel los hindúes montados, que forman los regimientos de exploradores.
Son todos ellos gente escogida y
constituyen una sección de prueba
que han querido utilizar los generales ingleses, para demostrar
hasta qué punto pueden prestar
servicios las fuerzas de &lt;infante·
ría montada&gt;, que constituyen la
última palabra de la estrategia.

*··

&lt;El rito de la Serpiente&gt; forma
una de las más curiosa.s costumbres seculares y legendarias que
aún se pueden ver en Italia. En la
región llamada &lt;Val del Rose&gt; se
encuentran serpientes debajo de
cada piedra y es muy grande el
número de los que, año po·r año, pe·
recen á consecuencia de la picadura de estos reptiles. El profundo
terror que el pueblo experimenta
se explica claramente por la cifra
de los que mueren picados por ser·
pientes.

Los boletos son buenos para hacer el viaje en cinco días en una
ú otra dirección.-El límite final de los mismos boletos es de 90
días, pero en todo caso no serán buenos más allá del día 15 de di·
ciembre de 1904.- -Se hacen arreglos para apartamentos de Pullman, con camas directas.
D1«Ue11 Tltomas. A¡¡:ente viajero
de Pasajes.-Apartado núm. 34,
TORREON, Coah.

Dewit Hamnwna, A¡¡:ente viajero
de Pasajes.-la, San Franolsco, 8,
MEXICO, D , F.

W. S. Famscworth.-Agente General.
1t San Franolaco Núm. 8, Méilco, n. F • .

y pregúntele por qué ha preferido este lugar á otros numerosos que
hay en la ciudad; le dirá la razón y podrá inspirarse para comprar
el suyo.
Uno de los más prominentes negociantes mexicanos acaba de comprar lotes por valor de cincuenta y dos mil pesos en el Stilwell Place,
la semana pasada. No pagó más de diez mil pesos al contado, y el resto lo' pagará en nueve años. ¿Cuánto llegarán á valer estos lotes dentro de nueve años, si siguen aumentando en cada año un diez por
ciento, como ha ido sucediendo durante los últimos nueve años que
han pasado?

1,
11

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El Palacio d~ fii~rro, S. Jl.1
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&gt;

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Apartad? número 26

-f- Veran~ 1904
•

IEnu rrn un ~§1111°@ 11]) ~lP)®Il°ll®mm~nu11@ cdl ~ ~@ITll
IT~~~n@rm~§ y IL~rm~~rrn@o §~ ~rm~un~rmllrr@
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Año XI.-Tomo U-Número 4
Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDDLA

MEXICO, JULIO 24 O:E 1904.

S•b&amp;crlpcl6• mennal torúea......S t.60
ldem

ldem en la CapltaL I t. ti

8111111: LUIS REYES SPINDDU
Registrado como articulo de eegunda clue, en 8 de Noviembre de 1894.

La Gran Manifestación en Honor de Juárez

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>AL-PUERTO
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' os pe I os mayores de $ 25.00, cuyo

Año XI.-Tomo U-Número 4
Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDDLA

MEXICO, JULIO 24 O:E 1904.

S•b&amp;crlpcl6• mennal torúea......S t.60
ldem

ldem en la CapltaL I t. ti

8111111: LUIS REYES SPINDDU
Registrado como articulo de eegunda clue, en 8 de Noviembre de 1894.

La Gran Manifestación en Honor de Juárez

�Et MtrNDÓ ItUSTttA'.00

NftBOR
V

yo pared por medio de una familia
burguesa y numerosa, á la que jamás tu•
ve el gusto de conocer y que me hubiera sido
posible describir y juzgar con toda perfección.
El tapial que separaba su habitación de la
mfa, bastante alto para salir al paso de la mirada .más penetrante no lo era tanto, que impidiera la transmisión de todos los ruidos, llám~se diálogos, llámense cantos, llámense re•
tozos, desde el cá la rorro niño&gt;, de las nodriza!?., hasta la cStella Confidente&gt;, de las señoritas mayores; y desde el «saquen al toro&gt;, de los
mocosos, hasta el &lt;á ver si se callan&gt;, y el
«estense quietos&gt;, de las personas mayores.
En la imposibilidad de verá aquella familia,
la.había. yo auscultado, si vale el término, y
había.acabado por conocerla por el oído, como
si la hubiera tratado años enteros. El padre,
la madre, las hijas, las tfas, la servidumbre y
hasta las visitas, me eran enteramente familia•
res y había acabado por amar, por tener preferencias y por profesar rencores dentro de ese
mundo auditivo, con el que el azar y las vibra·c iones de mi tímpano me habían puesto en
conta.cto.
El patriarca de aquella tribu frisaba en los
cincuenta y ocho ó los sesenta años; por el tono y acento de su voz, pude colegir que era alto, flaco y calvo. Su esposa, por el contrario,
era baja y gorda y tenía dos hermanas more•
nas y apergaminadas. Las bijas mayores del
matrimonio eran, la una, rubia y esbelta, y la
otra, morena y maciza. Tenían novio y sufrían
persecución por la justiqia.
Entre los bombreeitos había dos, linf.ático
el uno y con tumor blanco el otro, que amaba
yo con lástima lamentando los errores de sus
médicos en punto á terapéutica infantil, en la
que preé!oroin.aban el jarabe de ajolotes y el
· aceite de hígado de bacalao, como quien nada
dice, el timo de los reconstituyentes!
A fuerza de oil' á aquella familia ir y venir,
hablar, cantar y gritar; á fuerza de analizar,
desde el punto de vista acústico, el trajín de
aquella casa, había aca):&gt;ado por poder describir el plano generál, corte y elevación del
domicilio conyugal, el moblaje, la indumentaria, los cmenús&gt; de las comidas, el ca.tole de
cáscara&gt; con que se desayunaba la señora, las
hojas con catalán del señor, las «hojaldras&gt;
de Julia, los caramelos y las violetas garapifiadas de Idonea, nombre que no me -lo parece
mucho, y en fin, todo cuanto hay que saber y
mucho de lo que se debeignorar,relativamente,
á la vida íntima de una agrup.a ción humana.
Acabé por identificarme con toda aquella
gente. Yo, ignorado, solitario y silencioso, y
ellos, turbulentos, parlanchines, bulliciosos y
ruidosos, viviendo al· aire libre, tratando, á
voz en cuello y grito herido, la cuestiones más
arduas y más íntimas, comunicándome á diario, sin tener de ello conciencia ó sin importarles un bledo, todo cuanto pensaban, sentían
y les acaecía., y ofreciendo á la contemplación de mis tímpanos toda su vida, toda su actividad y toda su labor con la casta impudicia
de un desnudo clásico.
Entre todos ellos y todas ellas, sin discutir
las virtudes nt los encantos de nadie, ni rega·
tear elogios á ninguno,mi predilecto era N abor,
el mayorcito de los tres varones.
¡Qué muchacho! Sano, vigoroso, incansable,
ardieQ.te comQ el fuego, raudo como el vjento
y chispeante como· el relámpago. Tenía siete
años dos meses, pesaba treinta kilos; era moreno, 1e ojos negrós rasgados y sombreados
por la¡¡ má-s opulentas pestafias que puedan
da.rse, ¡blancos y menudos los dientes como
granos de.J1,rroz,rojos como cerezas los labios,
cabellera negra, abu.ndante y ruda, ¡vamos!
¡un barbián de tomo y lomo I
IVÍA

Notas ~etropolitanas

L

A atmósf~ra es pr;p¡cia á las
grandes celebraciones florales.
En el'Valle ~e M~x:ico, ál amparo
de los volcanes legendarios y cien
veces seculares, pajo el azul inmaculado del cield, las fie~tas de las
flores tienen atractivos propios,
nunca imaginados po~ el extraño.
Parece. una explo,sión de matices y
de perfumes; cada huerta es una
incubadora de ideales corolas; cada pueblecillo del Valle una canastilla, un bouquet; cada racha del
viento, una fa.ctoría de- enervantes
olores.
El Padre In_vierno es compasivo
con nosotros. Nos ve tan pobres,
tan friolentos, que aparta de nuestro Va,lle sus nevascas homicidas;
lleva a,1 Norte, muy al Norte, la cuadriga teriipesttn&gt;sa -de sus hura.ca-

Pero, eso sí, ¡qué carácter y qué indumentaria! Desde ·mi corredor oía yo sus codos rotos,
sus juanetes de fuera, sus tacones cbuecos, las
manchas de pintura, de grasa y de caliche de
su blnsa, los remiendos posteriores de su pantalón y, sobre todo, sus maldades, sus retozos,
sus latrocinios, sus diabluras de todas clases
y de todas tallas. He oído de él pellizcos á la
recamarera, dignos de una gangrena consecutiva, colas á sus tías, pegadas con cera (no
las tías), que cantaban el credo y siembras de
pica-pica en las camas de sus' herma.nas que
no había más que ver. En una ocasión lo be
oído pintar un venado de ocho días y en otra
retratar al maestro en los muros del establecimiento.
El muchacho no tenía desperdicio, ni por
donde lo desechara el diablo, ni había tampoco por donde tomarlo en punto á travesura;
pero revelaba á mi oído un corazón de oro y
una in~ligencia privilegiada y un apetito y
una digestión á prueba de bomba.
Son previsibles las consecuencias de ese modo de ser y de proceder de mi predilecto. Regaños continuados, amonestaciones no interrumpidas, sermones didácticos del padre, explosiones iracundas de lá madre, conflictos internacionales entre tías y sobrinas, intervenciones de las potencias domésticas y escolares
y á cada rato, encierros en el cuarto de los
trebejos, tandas de nalgadas, series de pescozones, vapuleos opulentos con la vara de sacudir ó con el otate del trapeador, y hasta baños de inmersión en los días de especial excitación del delincuente.
Este, á pesar de que toda demostración naval ó terrestre iba precedida, acompa.ñada· ó
seguida de comentarios y explanaciones que ex•
plicaban su &lt;por qué&gt; y justificaban su &lt;para
qué&gt;, no parecía formarse concepto claro ni
de las causales ni de la finalidad de los castigos que se le imponían. Yo oía lo más hondo
de sus silenciosas meditaoiones, y lejos de sor·
prender en ellas un propósito de enmienda, el
temor anticipado de un escarmiento futuro,
una explicación razonada y razonable de los
cachetes de ayer ó una previsión de los cuartazos de mañana, no le oía más que premeditar
t.ravesuras ingeniosas ó maldades de á folio, y
cuando más, concebir precauciones para no ser
sorprendido infraganti ó resultar convicto del
desaguisado. Pero, de todo eso que los trata.distar¡; llaman remordimiento, sentido moral,
conciencia, etc., ¡ni asomos!
Nabor era travieso como son canoras fas
aves, blancas las nubes, fragantes las rosas,
juguetonas las ondas, suculentos los frutos,
brillantes las estrellas y pálidos los crepúsculos. En el ostra.cismo del cuarto de los trebejos, todavía trémulo y lloroso por la reciente
cacbetiza, discurría substituir con sal en ,polvo el azúcar molida de la cocina y viceversa;
construir alacranes de cera de Campeche para
asustará sus tías, clavar alfileres hábilmente
dispuestos en las sillitas de costura. de sus hermanas, tusar al gato, descrestar al gallo .....
¡que sé yo! ¡La mar, el disloque, el diluvio
universal!
Un día lo oi formular una protesta que iluminó, para mi oído, toda su alma, el fondo confuso é inenarrable de su conciencia infantil,
la psicología pi;ofunda y misteriosa de su ser.
Gritos, ci.rreras, alharaca, golpes más ó
menos contusos y la voz clara, estridi!nte é indignada de Nabor que exclamaba:
-¡Pues qué! ¡También los domingos me han
de pegar!
·
· .
Una vivísima. luz iluminó mi inteligencia y
por la primera vez.oí claro y basta el fondo,
en el abismo de aquel corazón de niño.
Para Nabor, sin duda, sus diabluras y los
consiguientes castigos eran algo de fatal y de
irremediable, que ni él ni nadie podía evitar.
Aquello era como órbita de astro, como caída
de cuerpo grave, como soplar de viento y ru-

nes y deja sólo entre nosotros to.das las flores de la Primavera, como buen viejo galante que sabe
tratar á las damas hermosas.
Las ·f iestas del Carmen, en San
Angel, son· siempre muy bellas. La
f~stividad cae precisamente ei:i los .
días en los. cuales ha florecido-ya
la gala exuberante qe la Primavera, cuai;ido la floración est4 acaba.da, y la Naturaleza, como una
madre jov~n, se recrea en la contemplación de sus hijitos recién
nacidos.
·
. Las familias que veranean se
preparan largamente, y con anticipación, á las fiestas del Carmen.
La Madre María tiene, entre nosotros , muchas devotas , muchas
almas femeninas sinceras que la
aman con la apacible y eterna pasión de sus corazones inholla.dos.
Porque la figura luminosa y dulce
de María, la Madre del Cristo, tiene prestigios inmensos que, sin
comprenderlos, enamoran ciega-

gir de tempestad. Pura fenomenalidad, determinismo, fatalidad. Ni luchaba contra sí
mismo, ni protestaba contra los demás; bacía
á pesar suyo, y á pesar suyo, también, dejaba
hacer; nada le extrañaba ni en su propia conducta ni le sorprendía en la ajena. Para él, la
corrección era simple consecuencia de la falta, como la ebullición efecto del fuego; el brillo, consecuencia de la luz; el eclipse, resultado
de la interposición de un astro opaco.
Veía la ley de ·causalidad, no con el sentimentalismo de un moralista ó de un poeta, sino
con la impasibilidad y la sangre fría de un
filósofo. A tal causa, tal efecto; de tal palo, tal
astílla; no hay que pedir peras al olmo ni ha
de dar el encino más que bellotas. Tal parecía
ser su filosofía práctica iluminada por una
conciencia confusa de las cosas. Yo venía
oyendo todo eso bacía buen tiempo en su conducta inmodificable y en su 1olerancia y su resignación ante la adversidad.
Pero el día en que protestó contra un castigo dominical, vi toda su alma.
-¡Cómo! le oía yo decirse á sí mismo-el
díllo sagrado, el día inviolable, el día infantil
por excelencia; el día en que se cierran las aulas y se abren los circ0s, teatros y paseos; el
día de la raya, de las agapas, del mamón y
del caramelo, de la ropa limpia y del calzado
nuevo; ~se día sagrado á la niñez, consagrado
por la religión y por la ley civil á la expansión libre, al recreo delicioso, al agasajo grato; ese día fausto y exquisito ¿se alzan todavía
picotas, y se erigen cadalsos, y se esgrimen dis·
ciplinas, y se ciñen borceguíes, y se coartan las
libertades humanas, y se esclaviza, y se atropella y se abusa? Bien ·está que en días ordina•
rios, en circunstancias normales, en condiciones aceptables, rijan la palmeta, el calabozo,
las orejas de burro, lo que se quiera! Pero al
menos que se respete el día festivo, el día de
guardar, ese paréntesis que el buen sentido ha
abierto de trecho en trecho en el trabajo en
la lucha, en la monotonía ó la aridez de l¡ vida cotidiana, y que no me peguen los domingos, ·
ya que no cesan de hacerlo toda la semanal
Por _lo v:isto, Nabor c~eía en la. eficacia, en
la eficiencia y en la santidad del domingo, como los austeros creen en el Carnaval y los golosos en el día de vigilia. Admitía todo el orden natural sin reticencias; pero con etapas.
~oblaba la cabeza al yugo seis días; pero, con:1º el Cr~ador, creí3: deber descansar el sép•
timo; olvidaba que si pedía reposo á la expia·
ción, debía conducirlo también á la falta; y al
protestar contra el castigo dominical, descono·
ció que si exigía la tregua á los verdugos, debía también imponerla al delincuente.
Este error lo perdió. La injusticia. fundamental que oía yo en el fondo de su filosofía
mora.l, le fué funesta, como á todos los hombres
les es fun~sta. la falta de equidad.
Un domrngo, deseoso, sin duda, de obligar
al descanso á sus verdugos, sin descan3ar él
m_ismo, se salió á ~ravesear á la calle y orga.mz6 unas banderillas al quiebro contra el
tranvía.. La fiera hizo por él y lo antecogió.
Yo no 01 más que un crujido de huesos una
confusa gritería y yacerá Nabor en el pavimento.
pesde aquel día no volví á oir más que gemidos y lamentos del otro lado de la t1,,pia. El
Judas de aquel apostolado había con su muer•
te, entenebrecido y enlutado aquel feliz bogar.
Ca:~bié de casa extrañando sin cesar aquel
bulhc10 y aquel tumulto de otros tiempos y
aun perdí algo desde entonces el oído.
'
¡Abl Si N abor h?biera sabido,como Jebovi.b;
desc~nsa~ el séptimo, qué felices .hubiéramos
seguido siendo: él traveseando, sus tías defendiéndolo, sus hermanas soportándolo sus pa.•
dres castigándolo y yo oyéndolo!
'

mente á los espíritus femeninos. Es
más grande, más noble, más santa
y divina la Madre Dolorosa que
sigue con-los ojos preñados de lágrimas el espantos0 drama del Calvario, mientras vuelan todas Sus
ternuras, toda~ sus blandas y excelsas ternuras á la. frente sudorosa
del Hijo amado.
Y, si á la pompa estival de nuestro Valle, se agrega la imperecedera. admiración del espíritu femenino haciá la Dolorosa, quedan
explicados los milagros que vemos
en las fiestas de San Angel. La
pequefia ciudad se engalana; las
huertas se despoja.o de su túnica de
flores multicoloras, para llevar su
ofrenda fresquísima á los altares
de la Madre; las mujeres, las flores humanas, encienden sus ojos á
la lumbre de un afecto profundo y
visten de gala sus miradas. La fiesta reina en los aires y en las almas.
Las casitas i las cvillas&gt; se pier-

Dr. M. Flores.

de1;1 en el derroche de galas que la
Primavera prende en cada rama·
los caminos se pierden á lo lejo~
en convulsivas sinuosidades, basta alcanzar los poblados de la montaña. Por encima de los pequeños
valles flotan las brumas coposas,
como ~a.dejos que lleva el viento,
'! el AJusco, con la impasible ma.•
Jestad de sus siglos, contempla la
alegría humana, no de otro modo
que un pa~re, ya anciano, contem·
plaría el Juguetear bullicioso de
sus pequeñuelos.

***

Año por afio, cuando se aproxima el 18 de julio, vuelve á ·Ja.s al·
mas la opresión angustiosa. del
gran drama. Los grandes bc,mbres,
los que en su naturaleza carnal
ll!3van la esencia suprema del gemo, no mueren solos. La muerte
tiene para ellos misericordias de
enamorada, y sus gigantes almas
no pueden desprenderse sin que

EL MUNDO ILUSTRADO
una intensa convulsión sacuda brutalmente á toda una. raza.
El tiempo, qua tiene. bálsamos
ignorados y sutiles para calmar
las heridas que la muerte produce,
se muestra ineficaz en estos casos.
Poco importa que sea un siglo ó
que sean dos años los que han transcurrido desde que uno de estos hombres geniales ha dejado la existen·
cia; de cualquier manera, la impresión es la misma., y tan intensa,
que en vano las horas destilan pausada y tenazmente sus licores de
olvido: el recuerdo surge siempre
como un fénix que rena.ce de sus
propias cenizas.
Juárez ha llegado á incorporarse al espíritu na.cional. Los que vi~
vían en la noche del 18 de julio de
1872, viejos ya y con el alma encanecida en la lucha áe la existencia,
recuerdan las horas de intensa
amargura, de estupor aniquilante,
de espantoso decaimiento que siguieron á la fatal noticia. La misma sensación de anonadamiento
que sigue inmediatamente á los
grandes desastres, invadió al pueblo cuando se le dijo: «Juárez ha
muerto&gt;. Era Juárez el padre; era
el :sacerdote; era el amigo y era el
jefe; el caudillo. Con su muerte
quedaba huérfano el pueblo. Y la
amarga opresión del sollozo agolpó á un tiempo mismo las lágrimas
en los ojos de doce millones de mexicanos.
Después, á medida que el tiempo
pasa, la flama purificadora de la
Historia ha venido alejando de la
figura excelsa del Reformador todas las nubecillas que la envidia
había agolpado, para ocultarle á
las miradas de la posteridad; cada

(Inédita para EL MUNDO ILUSTRADO)

-Allá en el camino
áe Sierra Morena-.
dijo, a.legre, el mozo
á Pedro el poeta; á la sombra triste
de una vieja higuera
que el viento despoja.
y el polvo blanquea;
allá en el camino
de Sierra Morena,
en aquel recodo
que hace la vereda,
tras un por"talucbo
que invade la hiedra,
ruinosa y aislada,
allí está la venta ....
Unas blancas manos
las copas ordenan,
cortan los jamones
y a.bren las botellas ....
esas manos blancas
que barren la venta
y q uita.n el polvo
de las alacenas
donde están los vinos ·
puestos en hilera,
esas blancas manos,
que por dos pesetas
dan de negro mosto
tres copas bien llenas,
una rebanada
de queso de oveja,
carne de tocino,
tortas con manteca,
mermelada áe uvas,
y en final de cuentas
el plato de estaño,
con las frutas secas,
esas manos blancas
son de la ventera.
La vi en una tarde,
sentada á su puerta,
mirando á lo lejos
como quien espera
ver en el camino
algo que no llega .. . .
Por probar el agua
de la triste venta,

año que pasa, el pueblo vuelve la
vista á Juárez en el aniversario
de su muerte, y cada afio lo con•
templa más grande, cada afio lo ve
más alto, como, si en vez de alejarnos, nos acercáramos á él día
por día.

*

*
En lo porvenir*nuestros
pósteros
verán, en una de las más berinosas
avenidas del Oeste de la Metrópoli, el nombre de un bravo. La avenida. del General Prim recordará
á todos que México ha sabido apreciar, en lo que vale, la. conducta de.

aquel valiente hispano que honró
á su patria y á la humanidad.
El proyecto existía hace algún
tiempo; pero, por circunstancias
que no son del caso, basta la semana pasada se pudo realizar. En
medio de una fiesta sencilla y significativa, el nombre glorioso del
· Conde de Reus fué saludado, al
parecer, dando nombre.á la vía pública. Así se comprenderá basta
qué grado es noble y alta la acción
del pueblo mexicano al incorporar
á sus propios destinos, al I ado de
los nombres de sus grandes héroes,
el nombre de aquel ilustre espafiol.

*

El General Prlm.

por gustar un rato
de su sombra fresca,
bajo el portalucbo,
-cuyas hondas grietas
remedan las mallas
de una red de pesca,detuve mi marcha
y ví á la ventera .. . .
Eran sus dos ojos
como las almendras
que en aquel platillo
pro!lta me sirviera,
y sus dos pupilas
de-misterio llenas,
' el color tenían
de las tristes hiedras ....
Me partió las nueces
con sus manos bellas,
en jarro de arcilla
me dió el agua fresca,
me habló tres palabras
con voz de sirena,
y tras un saludo,
tomó las monedas
que puse en la orilla
de la vieja mesa,
levantó las copas
y entró se en la -venta.
Cuando ya de nuevo
tomé la vereda
por seguir mi marcha,
al fin pude verla
otra vez sentada
junto de la puerta,
mirando á lo lejos,
como quien espera
algo que ya es ido,
algo que na llega .. . .
-Si v:as de camino·
por Sierra. Morena.dijo el mozo á Pedro,-:;_
tú que eres poeta
y que gustas tanto
de las cosas bellas,
busca en el recodo
q·ue b'ace la vereda
el portal derruido
donde está la venta,
y si la descubres,
haz un alto en ella ....

* *sigue en el Arbeu
Teresa Maria.ni
triunfando con el mágico influjo de
su genial talento dramático. Cada
obra que se estrena en el coliseo
mencionado, es una boja más en la
corona de triunfos que se ha con·
quistado la egregia actriz italiana.
Pero si la cosecha de laureles ha
sido granae, la de prosaica moneda
parece que es bastante exigua. Para lograr unir al éxito artístico el
pecuniario, la empresa cuenta con
hacer una temporada en la que los
gastos sean menores, en la que se
paguen -~ntrada.s más baratas, es
cierto; -pero en la que pueda también apuntarse, en la partida de las
ganancias, una suma menos escasa.
Para ello ha tomado el teatro
Orrin. En el pequeño teatro se ba.rán las mismas piezas que tanto
hemos aplaudido en el Arbeu, si
bien, como se comprende, la decoración no podrá ser tan lujosa.
Poco importa: lo esencial es que
el público amante de lo bello tenga un sitio en que encontrar espec-

Quizá la muchacha
de ojos como almendras
que busca á lo lejos
algo que no ilega,
en sueños te ha visto,
y á ti sólo espera ....
Mas Pedro, que escucha
con la mano puesta
sobre el rostro, dice
abogado de pena:
-Ha tiempo el camino
conozco, y la venta ....
Mi solar tenía
en Sierra :Morena;
soy de allá, y la ruta
crucé con frecuencia ....
Lo has adivinado:
la. triste ventera
qlJ.e se hirió de amores
por este poeta,
fué mi amada un día ... .
y no volví á verla . .. .
Por vender mi casa,
por vender mis tierras,
hace poco tiempo
fuí á Sierra Morena ....
mas ¡ ay I de mi suerte,
¡nunca vuelto hubiera!. ...
En. aquel recodo
que hace la vereda,
bajé del caballo,
lo até en una •higuera
y en busca de vino
y de sombra fresca,
dirigí mis 'Pasos
rumbo hacia la venta.
Bajo el porta.lucho
que invade la hiedra,
donde en otros días
probé dichas buenas
rociadas con vino,
por el suelo ruedan
los despojos viejos
del banco y la mesa ....
¡Ay! mis ti;istes oio.s
vuelvo hacia la puerta,
y busco, temblando,
los de la ventera. ... .
¡nadie hay en la casal ... .
¡sola está la venta! ... .

táculos que levanten su nivel moral
y agraden al ánimo. Teresa.Maria.ni, donde4uiera que se presente,
ha de ser la excelsa actriz; su compañía será la misma, homogénea. y
discreta, y las obras, que se escogerán entre las más notables, muy
gustadas. El diamante será el mismo, pero et engarce será menos valioso. Esto es todo.

*

*
En el Teatro * Hidalgo
sigue la
misma modesta compañía de verso,
en la que figura Elisa de la Maza.
Ha adelantado mucho esa actriz,
de suyo discreta. Podría, perfectamente, figurar en cualquier elenco
y con honra para sus compafieros;
prefiere, sin embargo, la modesta
vida del Hidalgo. Las funciones
populares, en ese teatro, son muy
concurridas y hermosas. La alegría franca y noble, sincera y sencilla de los artesanos, de los pequeños burgueses, llena el teatro
con sus risas sonoras.
*

* * anciano que
Como un viajero
vuelve de su expedición á remotas
tierras, se anuncia ya, á lo lejos,
el Padre Invierno. Ha enviado á
precederle á sus ordinarios embajadores: el frío y el silencio, y comienza á dar la orden de marcha. á
las parleras golondrinas. Por la ,
noche, en la i-nmensa desolación de
la sombra, la luna asoma su palidez enfermiza; vuelan los murciélagos con alocadas curvas y sólo
se escucha á la distancia, en las
callejuelas enredadas de la metrópoli, la voz trémula de algún t,rasnocbador que increpa duramente
á las estrellas.
ANTENOR LESCANO.

Entro, grito, llamo,
¡nadie me contesta l. ...
Las a.rafias tienden
su plateada tela
sobre los tocinos
que del techo cuelgan;
un espeso polvo
cubre las botellas ....
sucias cucarachas
corren y aletean
bajando y subiendo
por las alacenas ....
Abro los cajones
con ansia secreta
por buscar en ellos
un rastro .. .. una huella,
quizá alguna carta,
quizá alguna sefia ....
¡nada!. ... de su fondo
la polilla vuela ....
y un ratón que roe
la vieja madera,
salta sorprendido
y huye por la puerta ....
¡Ay! por los rincones
crece ya la hierba ....
•••• I Sólo el viento ha,bita
la casucha vieja!. . ..
Con las manos frías,
con el alma llena
de ·a sombro y espanto,
salgo de la vent¡¡.,
llego á toda prisa
donde está la higuera,
desato el caballo,
le pico la espuela.,
y presto, de vista
pierdo la vereda ....
¡Ay I en el camino
de Sierra Morena,
ya nunca mis ojos
volverán á verla ....
¿A dónde habrá ido
la hermosa ventera? ....
Mi alma no adivina,
en su triste pena,
cómo ha de llorarla:
si casada ó muerta ....

EMa.ría Enriqueta..

4

..i

�EL ltlJNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRA.DO

En Honor de Juárez
La Gran Manifestación del día 18

Los Enamorados
Celina va á la fuente,
reposado el andar, alta la frente,
sonriendo con mueca deliciosa ....
Celina es rubia, tímida y graciosa:
tieoe cara infantil, manos de niña,
armónico perfil y ojos dormidos:
tiene su boca el dulce de la. pifia,
suena su voz con lánguidos sonidos.
El pañuelo que lleva á la cabeza
sirve de marco al 1·ostro y lo aureol,i.
con círculo de gracia y de pureza,
de expresión española.
Tiemblan sobre el corpiflo suavemente,
movidas por el céfiro silente,
las puntas del pailuelo de colores
que al rost1·0 dan su alegre colorido.
La falda, recogida en un prendido,
deja ver de los pies, esbeltas llores,
el nacimiento. que &amp;üave arranca
con corrección de poesía llena,
y en sus brazos desnudos, brilla blanca
la carne de azucena.

.ASPECTO DE LA PLATAFORMA DE HONOR DURANTE
EL .ACTO OFICIAL,

J: s verdaderamente plausible el empe~o con

L, que los liberales de toda 19: Repú~hca se
11,presuran al aproximarse el a01versar10 de ll\
muerte de' Juárez, á honrar la memoria del
ilustre patricio á quien propios y extra~os. re·
conocen virtudes muy grandes y mer(c1m1en·
tos muy legítimos.
Tanto en México, como en las capitales de
los Estados y hasta en las poblaciones más
pequer.as, el culto á aquella noble figura de las
aciagas épocas de la Reforma y de
la Intervención, ha ido extendiéndo·
se más cada día; y á esto se debe que
no haya, puede decirse, en toda la
extensión del territorio mexicano, lu•
gar donde no se tributen a.l héroe manifestaciones más ó menos solemnes;
pero siempre hechas por un pueblo
que lo proclama como á uno de sus
hijos predilectos.
** *

La. manifestación organizada en la
capital por el «Comité Liberal de México&gt;, fué brillantísima y se vió concurrida por una muchedumbre de persoaa.11 de todas la.s clases sociales,
que acudieron á Sao Fernando ansiosas de depositar, ante la tumba
del Benemérito, su ofrenda.
La comitiva, que se reunió en la.
Plaza de la Constitución, estuvo integrada por la.s siguientes personas y
corporaciones:
Comisión del Colegio Militar, miembros del Comité Liberal, Sr. Inspector General de Policía D. Félix
Díaz, Sr. Lic. D. Félix Romero,
Magistrado de la Suprema. Corte; Sr.
Don Ignacio u.e la. Pel'!.a;miembros del

LOS .ALUMNOS DE L.l. «UNIVERSITY SCHOOL&gt;
DESFILANDO,

ca.Hes de Plateros, San Francisco, Avenida
Juárez y Rosales, basta llegar á San Fernando.
Una vez que el Sr. Presidente dela República
tomó asiento en las tribunas levantadas en el
exterior del Panteón, acompal'!.ado ae sus Secretarios de Estado y de los miembros del
«Comité Patriótico Liberal&gt;, dió principio la
ceremonia. oficial, que consistió en una obertura ejecutada por la banda de Zapadores, en
un discurso pronuncio.do por el Sr. Lic. Este•
ban Maqueo Castellanos y ea una
poesía que recitó el Sr. Lic. Miguel
Bolal'!.os Cacho.
·
Tanto el discurso del Sr. Maqueo
Castellanos,q ue fué una pieza literaria
de altos vuelos y forma elegante, en
que hizo resaltar los grandes méritos
del Sr. Juárez, como la inspirada poesía del Sr. Bolaflos Cacho, fueron muy
aplaudidas por el auditorio.
El señor General Díaz, al terminar
la ceremonia, se dirigió al mausoleo
de! Benemérito para depositar allí, el
primero, una hermosa corona de flores
naturales. Después fueron colocadas
ante la tumba las ofrendas de los des•
cendieotes del Sr. Juá.rez, de los Se·
cretarios de E,tado. de los comisio•
na.dos del Congreso, de Los represen·
tantas de los Gobiernos de los Esta·
dos y las del Ejército, y, por último,
las de la interminable fila de mani·
festantes. El número de coronas fué
tal, que faltó bien pronto lugar para
colocarlas.
Siguiendo una antigua costumbre,
loa jefes de alta graduación del Ejér·
cito hicieron, dura.ate el día, guardia
EN EL SALÓN DE EMBA·
de honor ante la tumba del héroe.

Cuerpo Legislativo y del Cuerpo Judicial, em·
pleados de la.s Secretarías de Estado y de la
Administración de Justicia Militar, alumnos de
las escuela.s profesionales, y sociedade3 mutualistas «La Columna Social&gt;, «El Siglo XX&gt;,
«Conductores&gt;, «Fraternal Artística.&gt;, «Emplea.dos de Policía.&gt;, «Unión y Trabajo&gt;, «Infantil
Mutua.lista.&gt;, «Obreros Libres&gt;, «Mártir de
Cuilápa.n&gt;, «Benito Juárez&gt; y otras varias.
EL desfile de la. comitiva se efectuó por las

EL CADÁVER DEL BENEMÉRITO EXPUESTO
JADORES, (JUL10 DE 1872).-COPIA DE UN CUADRO
DE FERRANDO.

Calina va á la fuente,
reposado el andar, alta la frente ....
Lleva al hombro un listón que se cimbrea
y á cada extremo de él se balancea.
un blanco cantarillo ....
Es media. tarde,
Hace calor: en los espacios arde
resplandeciente el sol. La calle invita,
de sombra de sus árboles cubierta,
al sueño que en la atmósfera palpita.

EN HONOR DE JUÁREZ.-LOS MIEMBROS DEL COMITÉ LIBERAL RECIBIENDO
AL SR, GENERAL DÍA Z,

Sentadas á la puerta,
varias comadres cosen ....
Juan, el rudo
pescador, el que lucha con la muerte,
paladín si!l escudo,
juguete de la suerte;
Juan, que á la puerta de su pobre casa
uoas redes repasa,
ve á Celioa. y suspende su ta.rea.
Ella ve á. Juan .... La misma dulce idea
brilla eo sus ojos coa rubor amante:
las miradas se eocuentrao, y un instante
se eola1.an y se besan,
y una misma emoción las dos expresan.
Las comadres sonríen .... Juan, turba.do,
cree que muere la. luz, siente tristeza,
y viendo huir la vida de su lado,
alarga la cabeza.
para. verla aleja.rse ....
Ella, inocente
del ajeno dolor, leal y esquiva,
reposado el andar, baja la frente,
pro~igue su ca.mino peosati va ....
J. ORTIZ DE Pnmoo.

...

ROJO V BLANCO
-Rojos son tus claveles,
roja tu cara;
rojo me tienes, niña,
con tus palabras.
Anda con ojo,
no juegues eón el fuego,
que ya está rojo.
Tienes blanca la blusa,
blancas las manos,
y me ha dicho mi novio
que eres .-un blanco&gt;.
..\oda, patoso;
que con el color b'aaco
no casa el rojo.
L. F . .

GRUPO DE PROFE'lORES DE LAS 'ESCUELAS NACIONALES, LLEGAN{&gt;() Á SAN FERNANDO,

~

CRECIENTE
Crece y desborda el soaoroso río
Y ea ímpetu brutal se desenfrena.;
R1Lrre la margen de mer.uda. sren:i.
Y ameoaza al tl'igal y al case1 ío.
No como ayer bajo del a.reo umbrío
De, ;o&lt;; copudos árboles serena
Su linfa azul enamorada suena
l!'t·esca. tewplando el fuego del estío.
Alamo enorme que tronchó la ira
De s,1i'ludo huracán, pasar se mira
Como una barca gigantesca y rota,
T Llevan~o en la prisión de su ramaje,
Una ave implume que en extraño viaje
No sabe cómo va ni á dón:le flota.

ENRIQUE GONZÁLEZ MARTÍNEZ.

ESTANDARTES DE LOS GREMIOS Y CORPORACIONES CONO'ORRENTES

J. L4 M4NlFESTACIÓN,

00

ASPEC1'0 DJ;L P..l.NTEÓN DURANTE EL OFRECIJl¡:J!NTO DE CORONA&amp;,

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUÑDO ILUSTRADO

Política General
tm puntos lntmsanm tn la guma.- ta tscuadra ooluntarla rusa.- Sus comrlas tn d mar l\olo.-eompllcaclonu inttrnaclonalts.- Pro•
ttsta dt la 6ran Brttaña.- ta actitud dd ezar.-€1 combate tn d Paso dt motlfn.- to qut putdt aprootcbar Alos
rusos su retirada.- tas posiciones monocldas.- ta muadrllla de Uladioostock.- euAlts
son sus plam.- €1 amoldo almlrantt Btzabrazoff.
NTRE los acontecimientos de la. guerra. rusojapooesa. que se han
sena.lado en la última. semana., hay dos que se destacan pi-iocipa.1meote por su significación el uno y por las comnl:caciooes que
puede ocasionar el otro: se trata. del combate en el Paso de Motién
y los desfiladeros cercaoc,s que ocupan los japoneses, y de las correrías
que algunos barcos rusos armados de cruceros bao t-fectuado en las
a.guas del Mar Rojo, deteniendo buques neutrales y buscando en ellos
contra.bando de guerra.

E

GUERRA RUSOJ APONESA.- SOLDA DOS NIPONES C0'11S1GNAND0 EN SUS
&lt;DIARIOS&gt; LAS PERirECIA S DEL DÍA.

Después de los movimientos de avance de las tropas japonesas que rechazaron de sus posiciones á los rui:os, ocupando los estrechos desfiladeros quA dominan los .iamioos á Liaoyang y Siuyéo, encontrábase el
General Kuropatkioe falto ele datos suficientes sobre los puntos ocupados
por el enemigo y de las fuerzas que los guaroecfao, y re~olvió, en consecuencia, emprender un reconocimiento sobre los puestos principales á.
fin de poder normar sus d_isposicionPs y evitRrse una sorpresa.. Al efecto,
destacó do~ columnas al mando del Óeoeral &lt;:onde Keller, no con el intento
de ba~ir al contrado, sino sencilla.mente para determinar su resistencia.
Ea vueltas en las sombras de la. noche, el sábado últ.mo, y cubiertas por
las brumM de la. mañana, al amanecer del domingo, avan1.aron con ímpetu las columnas rusas, pero su brío se estrelló contra las filas japonesas, que en posiciones venta.josas resistieron el em,&gt;uje del enemigo,
cedi¡:ron un punto, y auxiliadas por poderosa. artillería, siempre domi·

GUERRA BUSOJAPONESA. -

nante en todas las acciones de la. presente campafia., rechazaron á loa
a.¡rresores ha.cjéndoles daño considerable.
Rudo fué el encuentro, terrióle la. refriega. que en los primeros momentos a.sumió el carácter de combate personal, cuerpo á. cuerpo, en que
queda.ron frente á frente, como en otras ocasiones, la. rabia. de los asaltantes y el brío de los a.saltados, el denuedo de los que atacan y la. serenidad de los que resisten, la. bravura. de los rusos y el valor de los japoneses; lucha. dantesca, en que se confunden los combatientes como en loa
combates homéricos, y al disiparse las sombras, alumbran los rayos del
sol un montón de cadáveres entrelaza.dos por el abrazo tremendo de la
muerte.
Después, intervienen nuevos elementos; los bata:Iones se repliegan;
las filas se estrechan¡ entran en acción las reservas, y á la carga de la
bayoneta sucede la potente voz de los cañones; la. metralla barre las columnas que avanzan, y el campo queda. cubierto de yertos despojos.
Otra vez ha. prevalecido la. boca de acero que lanza torrentes de proyectiles con pasmosa celeridad, sobre el arma. portátil y sobre el valor per•
sooal de quienes la. manejan. Los rusos se retiran lentamente, paso á
paso y en buen orden, hacia sus primitivas posiciones, dejando sobre el
campo más de mil hombres entre muertos y heridos. La. tentativa., aunque no era esencialmente orensiva, ha. servido para precisar la. coloca•
cióo de las fuerzas contrarias y determinar la calidad y resistencia. de
las posiciones c,cupa.das.
El combate del Paso de Motién ha siqo otro fracaso, que será, sin duda., aprovechado por los rusos en sus movimientos ulteriores, y preveo•
drá, acaso por ahora., la batalla general, ta.etas veces dispuesta. y con·
certada por los generales japoneses y estratégicamente esquivada por
el jeíe ruso, mientras no tenga. á su fo.vor las circunstancias que le bagan presumir el anhelado triunfo.

s ;n descubrir sus iateociooes, sin hacer a.larde de sus fuerzas y so•
metida. á las duras prescripciones del trata.do de París, que le impuso
Europa, después de la guerra de Crimea, Rusia hizo pasar por el estrecho de los Da.rdaat&gt;los dos de sus barcos mercantes que se dirigieron sin
tardanza al Mar Rojo, y allí, convertidc,s en cruceros auxiliares, ha.a
estado ejerciendo la vigilancia. de dquellas aguas por donde se encauza.
el comercio ele Oriente; un cuidadoso espionaje Je había 1evelado que á
la. continua. marchaban buques de diversas nacionalidades cargados con
elementos quA se bao declarado contrabando de guerra, y que las leyes
de la. neutralidad prohiben que se despachen á ninguno de los belig-eran•
tes. Era urgente de toda necesidad detener esa corriente, y decidió ejer•
cer por si misma la. policía marítima. Al efecto, el cSan Petersburgo&gt; y
el cSmoleosk&gt;, de la llama.da flota. voluntaria., quedaron encargados de
dt&gt;tener, inspeccionar y registrn los buque3 neutrales que se dirigieran
á los mares orientales, para. evitar aquel tráfico perjudiciul á todas luces
á sus intereses.
No podía. llevarse á cabo esta. determinación sin herir el comercio
del mundo, y especialmente el de Inglaterra, la. seilora de los mares, la
grao traficante de todos ios climas, la corredora. de todos los mercados,
y pronto ha asomado en el bori1.0ote la sombra de las complicaciooe,i
icternaciona.les. que amenazan con nuevas dificultades al ya aseade1eado ¡robieroo de Petersburgo.
Los primeros barcos detenidos han sido ingleses y alemanes; uno de
ello~, el va.por d1alacca&gt;, de la Compañía Oriental Peninsular, fué cap·
tura.do como presa de guerra por habérsela encontrado á bordo muc iciones ¡ y á otro, el &lt;Prioz Heiot ict&gt;, de 1~ Germa.n Lloyd, se le dejó &amp;eguil'
su derrotero, desp•1és de haberle decomisa.do la. correspondencia que conducía, la cual uaa vez rl'gistra.da, fué entregada. á otro vapor que bacía
rumho á los mismos m11res orientales.
Y&amp; Inglaterra. ha presentado una protesta. enérgica no sólo contra la
actitud de Rusia, exigiendo la. i~me~iata entrega. del buque apresado,
alegando que su carga.mento no rnfrrngía las leyes de la neutralidad más
estl'icta, sino contra toda iotervt-ncióo de los barcos auxiliares de lama·
rina rusa., que por su acción entorpecen la marcba regular del comercio
de_ las _potencias neutrales.. Alemania., por su parte, sólo ha pedido exphcac10nes acerca del registro de ~us buques, en cuanto se rdiere á la
ocupación de la correspondencia que conducían á Extremo Oriente.
La prensa rnglesa, exaltada. más de Jo que conviene á. su ~erenidad
proverbial, atiza la actitud tomada. por el gobierno y hasta. los jefes de
la. opo-sición en la. Cámara. de los Comunes dan u~a. tregua á. sus ata·
ques contra. :Mr. Balfour. y ofrecen su apoyo al Ministerio en sus recia·
maciooes contra Rusia. Y la tormenta. arrecia. de tal modo, parecen tan

LA AR"rILLERÍA JAPONESA. PREPARÁNDOSE PARA ENTRAR EN ACCIÓN,

GUERRA RUSOJAPONESA. -LOS CORRESPONSALES DE LOS PERIÓDICOS EXTRANJEROS y LOS AUXILIARES DE LA ARMADA
JAPONESA PRESENCIANDO UN COMBATE.

ca:ga~as de el_ectricidad las nubes que se amontonan en el cielo de lapolítica rn~rnac1ona.l, del Imperio Moscovita, que ya. se apuntan algunas
declara.c10!1es del Czar, que tenderían á demostrar, que, ea obvio de
mayores d1fi~ultades, se baila. dispuesto á transigir con los reclamantes
y á desautorizar, por ende,la. conducta que han seguido los comandantes
de los barcos de la escuadra. voluntaria que han ejercido una buena.
obra_ en favor del _santo Imperio, al dete~er el contrabando de guerra.
consigna.do ~ los Japoneses por el comercio europeo. Si la razón está á
fa.v&lt;;&gt;r ?e Rusia, como aparece de los informes llegados basta nuestro co·
no~1m1e_nto, Y. el ~mperador, guia.do por su buen corazón, cede ante las
ex1genc1a.s br1táD1cas, más phreceria. debilidad que conciliación. Si el
&lt;Malacca&gt; llevaba. á bordo contrabando de guerra., es una buena presa
y no lo l?uede proteger el pabel_lón de la. poderosa Albión; si como a.legan los ingleses, los artículos 1ba.n consignados á Honkong, al Comandan~ naval d~ a_quell_a plaza, entonces hay que reconocer el error¡ pero
cootrnuar la. v1g1laoc1a. con gran cuidado para. evitar equivocaciones
de trascendencias. Así lo esperamos.

de la que depende le suerte futura de dos grandes imperios, uno que represen~&amp; á la raza amarilla., entrando de lleno en el conciert-0 del mundo ~c~1?eot~l, y ~tr? á. la raza. eslava, la. última llegada al banquete de
la c1v1hzac1ón cr1st1ana.

z. z. z.

21 de julio de 19-04.

***

La. escuadrilla. de Vladivostock, que en más de una ocasión ha. dado
fatigas á los buques japoneses, ha. emprendido una nueva. jira por las
a.guas del Océano Pacífico. tratando bien de amena.zar las costas orienta.les japonesas, bien de ejert·er en aquellas regiones la vigilancia. que
ejercen otros barcos en el Mar Rojo, ó lo que parece más importante
tratar de llamar la atención del vicealmirante Kamimura amedrenta.;
en lo posible las poblaciones desguarnecidas, para que se ;ea ob1igado
el comandante na.val á. debilitar sus fuerzas frente á Puerto Arturo, yendo con algunos elementos en so..:orro de los puntos amenazados. Sea. como fuere, ya el contraalmirante .I3eza.brazoff ha mostrado sus aptitudes
en sus ¡.,rovecbosas jiras y c1•eemos que esta vez como en las anteriores,
será. de benéficos resultados, y no seria extraño que recibiéramos dentro
de poco alguna noticia sobre las ha.za.ñas llevadas á cabo por el atrevido roa.rico, que tiene ea estoll momentos fijas las miradas de todos los
que con interés observan el desarrollo de la ca.mpaíla. por mar y tierra,

GUERRA BUSOJAPONES.A.-FJECUCIÓN;DE UN CHINO A CUSADO DE
PROPORCIONAR NOTICIAS DEL CAMPO JAPONÉS
Á LOS.RUSOS.

GUERRA RUSOJAPüNESA.-UN DF.STACAMEN'IO DE COSACOS SE
ENTREG&amp; PRISIONERO Á LOS JAPONESES,

GUJi:RRA RUSOJAPONESA.-EL ALMlRANTE SKRYDLOF OBSERVANDO DESDE EL•BUQUE INSIGNT.A Lo\ DFSTRUCCIÓN
DE UN TRANSPORTE JAPONÉS POR SU ESCUADRA,

�EL MlJNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

El Arsenal Nacional

de las olas a.Itas como montai'ia.s,-Mar de los
abismos que se abren á manera. de zarpas y de
fauces,
ARRÚLLAME.

Condecoraciones conferidas por el Gobierno Alemál
u Majestad el Emperador de Alemania,Gui-

S

FACHADA DEL ARSENAL NACIONAL.

llermo II, acaba de conceder una condecoración a.l señor Capitán deFragata, Casimlro Pérez, y otra. á D. Jua.n Ruiz, Comandante
interino y JefA de Talleres,respeetivamente,del
Arsenal Nacional, con motivo dé la.s reparaciones que en dicho establecimiento sehiaie10n
á los cruceros alemanes «Falke&gt; y &lt;Gacelle&gt;
d ura.nte su esta.nci a. en 1a bahía. de Vera cruz,
el mes de febrero último.
A propósito de este hecho, juzgamos oportuno publicar algunas fotografías de anual establecimiento, en el que el Gobierno ha. puesto
toda su atención.
El Arsenal Nacional fué proyecta.do y construido bajo la. dirección del señor Coroael Don
Flaviano Paliza., actual Jefe del Departameilto
de Marina. de la. Secreta.ría. de Guerra, y ocupa
la. mayor pa.rte de la exforta.leza. de San Juan
de Ulúa.. Consta el Arsenal de va.ríos departa•
mentos,en los cuales se encuentra. instalada la
maquinaria.. Esta es de los últimos modelos,
pues tanto las sierras, tarrajas, escoplos, tala.drvs y tornos, como lo¡¡ demás útiles y apara.tos con que cuenta., son de l0 mejor que se
conoce. Los talleres de fundición y de modeles
están montados á todo costo, lo mismo que loa
de carpintería. de blanco.
El personal del Arsenal es numeroso, perteneciendo todos los obreros y aprendices á la
Armada. Nacional.
Dentro de la. ba.bía. de Veracruz se bailan 11
gran dique flotante, donde se efectúan las reparaciones de los buques, y el varadero, que
ocupa. una. gra.n extensión y que se utUiza parala construcción de embarcaciones pequeñas.
La instalación del Arsenal ha. sido elogiada
por los marinos extranje1·os que la han visitado, y con esta es la segunda. vez que el Gobier•
no alemán concede rondecoraciones á sus jefes; pues el ai'io de 1901, el señor Coronef Pa•
liza,que era. Jefe del Arsenal, fué objeto de Lal
distinción por las importantes reparaciones
que allí se hicieron bajo su vigilancia al crucero a1emán «Geier&gt;, de 3,000 t0neladas.

Las Letanías del Mar

GRUPO DE JE!&lt;'ES Y OFICIALES í'EI, ARSENAL,

Na. sido una. visión piadosa.
Os he visto-como en una tarde de Venecia
lord Byron á la Virgen de la Anunclación,cortPjada por las constelaciones, bajo un blan•
co fulgor de luna, posada dulcemente sobre un
suave vaivén de ondas azules ... Acaso soña•
ba. yo con vuestra. pe.tria, cuando os be visto
en esa ideal a.succión sobre el padre óceano.
A vuestra actitud divina., á vuestra. túoie11
de resplandores, juntas las manos y eotrea.biertos los labios, sólo faltaba.o las preces de
la. infinita. piedad, que Sa.int Pol-Roux p•1so iD
el pecho de vuestros hermanos de la A1 .nórica
ferviente.
Üi traigo ~se místico florilegio.
Cuando volváis, Oceánida., á posaros dul•
cemente en espíritu sobre el vaivén de vuestras
onda.s, deprecad y decid:
«Mar bermosa..-Mar bPlla,-Mar libre, Mar fioreeida, -Mar grandittsa,
AMAME.

&lt;Mar que te mofas de las meda.lla.s y de los
vi,tos,-Mar de los calvarios imponentes sobre
los muelles,- Mar de los que perecen sin cirio
y sin sarcófago, -Ma.r de los fucos siniestros
como mortaja.s,-Ma.r de los cadáveres enver•
decidos que rueda.o sobre la. ola., con los ojos
11,~ierws,
COMPADECE
Á LOS PROSCRIPTOS.

&lt;Mar pérfirl a. y villana. de los tiburones y la.s
ballenas, -Mar de los bajeles en zozobra, que

no vuelven más,--Ma.r de los a.acianos sin sos•
téo, de las viudas y de los buérfa.nos,-Mar de
todas las lágrimas de la. buma.nida.d,--Ma.r que
se diría una. cobarde veng1rnza. del buen Dios,
Mar de las blasfemias, de los adioses, de los
espantos y de la. muel'te,
APIÁDATE DE LOS QUE
.VIAJAN POR TU IMPERIO.

ORACION
¡Oh! Ma.r, antigua. y joven, graciosa. y bur&amp;.ffa., Relna. de las pavesas de los festines, Soberana. de las tormentas, déjame depositar la.
ce.ricia. ingenua. de mis ojos sobre tus mejillas
a.iulesl Sé clemente con los que van sobre tus
oaElás, ¡ob! Mar de los bijgs y de los padres! Y
que el vuelo de tus alba.troa y de tus gaviotas,
de tus alondras y de tus cuerves, sea. por siempre tu gesto de esperanza y de bendición!&gt;

«Ma.r de la. brisa. y de las canciones,-~far
de la perla y de la nRcar,-Mar de los peces
que pe.recen frutos de arcoiris,- Mar de los
batelillos festoneados dA redes,-1\J ar de las
velas enhiestas como cofias JevantaElas,-Mar
del blondo musgo de las jarcias,
B~SAME,

«Mar de los ble.neos filamentos sobre las
bara.ndillas,-Mar de la.s pupilas azules y de
los anchos senos,-Mar de las pescas milagro•
sa.s,- Mar dA la.s primeras rosas sobre los di•
ques,-Mar de la.s vírg-enes de porcelana. á lo
largo de las riberas,-Mar en donde se miran
los dijes de or&lt;;&gt; y de plata del firmamento,
SONRÍEME,

l&gt;fAE~TROS, OBREROS y APRE;'.DTCE;S DElI, A~SENAI,.

«Mar de los bellos ensueños de la. pa.rtida,Mar de los retornos gozosos, de triunfo y de
gloria.,-Mar de la.s corrientes y de los gare•
tes,-Ma.r de los escollos y de las me.reja.das,
-Mar de los relámpagos y tdel trueno,-Mar

ARSENAL NACIO!'iAL.-EL DIQU.1!. •.FLOTANTE.

ELOY G. GONZÁLEZ.

"

LA MARSELLESA
(De Paul Déroulede)

1No la cantemos más, no la cantemos,
por piedad de nosotros y honra. nuestra!
Llegó el dfo,: marchemos silenciosos,
sin pNferir ni gritos ni blasfemias,
como fieras veocidas que, seguras
de sus esfuerzos trágicos, no encuentran
más que no térmico al da.ño: la; revancha,
6 un reourso: la muerte ....
Escuchad esta
horrible 1iistoria., para. que se os gra.be
ea el rec.uerdo con señal eterna.;
si os la. contaron ya., mejor, oídla:
Al clavo ma.rtilla.do, más no entra..
Nuestro himno popular ¿verdad que amáis
eon su aliento y su cólera. tremenda?
Vosotros, ciudadanos orgullosos
de aquella. edad heroica, lo veneran,
qne á su fecuoda voz surge Al sublime
pasado que admiró toda. la tierra.
Nuestra patria, exteodida por el mundo
en el triple color de su bandera,
pueblo~ domando. enloqueciendo reyes,
la gran Fl'a.ncia, ¿ verdad que os la. recuerda?
Pues bieu, oídlo: el día. del desastre
eo Sedán-este nombre os avergüenza.franceses, recordadlo, en ese día
ruieotras nos entregábamos y mientras
nuestros sGlda.dos, tristes y sa.ni;-rando,
llora.°!)a.n su desgracia. y su miseria.;
cuando la pobll8 pe.tria. dividida.,
nuestra. Francia., bumillábase iodefonsa.,
¡oh, golpe cruel é irónico! tocaba
el prusiano ciaría "Le. Marsellesa.!"
MANUEL S. PICHARDO.
Julio, 1904

ARSENAL NACIONAL.-ANTIOUO FARO DB ULÚA.

~~
PAGINA DE ALBUM

«Mar primera., -Mar buma.na,-Ma.r divina,
-Mar de la sa.l eterna,-Mar de todos los do•
mingos,-Ma.r de toda.s las pervincas,
AC IRÍCIAME.

\

COLLI\R oe Rll"\AS

El alma del poeta. es una. rosa.
en ouyo ciliz, perfumado y terso,
brilla, como uoa perla. milagrosa.,
la. cristalina lágrima. del verso.
El alma. del poeta es una tarde
donde la. rima que fulgor destella,
en medio del crepúsculo que arde
es la. lágrima de oro de la estrella.
El alma.del poeta es una mina.
en cuyo viejo fondo deslumbrante,
es la pá.lida estrofa diamantina.
la. l,ígrima de piedra del diamante.
Es un bosque de álamos, en donde
el verso, de 111. noche bajo el manto,
cual taciturno ruiseñor escoode
la. lágrima de música. del canto.
Y esas lágrimas todaq, uoa. á. una,
quiero dejar entre tus macos finas,
ata.das con un hilo de la. luna,
como un collar de perlas cristalinas.
A. F'ERNÁNDEZ G ARCÍA.

¡904,

EL VARADERO NAC,'lONAL,

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL :MUNDO ILUSTRADO

1\mor Sublime

n

o es cuento imaginario lo que te ofrezco, lec-

tor curioso. Es una historia verdadera ocu•
rrida. ha mucho tiempo en mi terruño. Es un
asunto deliciosamente sentimental que tuve la
dicha de sor¡,reoder en uno de esos ratos en
que damos expansión al espíritu, dejándol?
huronear al través de los escombros mara.vi·
Jlosos de los recuerdos. Lée, y no dudes ni un
momento de la autenticidad de mi narración.

***

Tía Cbonita., como todos la llamaban en el
pueblo, era una piadosa y vi vara.cha viejecilla.
que, en el retraimiento apacible de su vida.,
nada envidia.be. á los que presumían de a.como·
dados y felices. Para ser dichos a, le bastaba
ocuparse ea el a.seo de su casa., la cual, de puro
limpia. y arreglada, brillaba siempre como ta·
cita. de valiosa porcelana.; ba.stába.le cumplir
con Dios, dedicando dos horas después de la
comida á la lectura de su devocionario y mi•
nistrar toda suerte de cuidado~ á los animalitos que la acompaiia.ban en su soledad, pr o·
porcionándole momentos de muy santas alegrías.
La gente de la villa se hacía lenguas de la
hacendosa. viejecita., á quien muchos visitaban
por el sólo antojo de verla, con cabeza en·
florada y ánimo contento, en sus labores do·
mésticas, y oir de sus labios delgaduchos los
sabrosos humorismos con que daba lustre á
sus pláticas ingenuas.
¡Qué aspavientos tan sanos y sencillos los de
la nerviosa viejecita, cuando al ir al galline•
ro algún pollo remilgado ó alguna gallina
irrespetuosa, le saltaba al cesto portador de
la pitanza! ¡Qué de cosas no decía la. tía Chonita cuando daba de comer á sus animales!
Regañaba á la gallina «patizamba&gt; por ansiosa y á. la «copetona&gt; por entumida.; se reía infantilmente de los pollos que rodaban por el
suelo enarenado, disputándose algún grano,
y mascullaba frases de compasión al ver á la
«pinta&gt; legañosa estirar el pescuezo desde le•
jos, temiendo ser estrujada en aquella me.reja•
da de plumajes.
De todos sus animales, sólo al gato no veía.
cvn buenos ojos, por modorro, y no escasas
veces le propinaba sendos pellizcos y man azos
al endemoniado felino, que con frecuencia. gui!l.aba sus pupilas de lumbre al animalito más
consentido, al ser más mimado de la casa: al
lorito.
La mayor ofensa que se le podía hacer á la
buena anciana, era menospreciar I as vi vez&amp;s
y sabiduría de la locuaz avecilla.. El loro era
su encanto. Nadie como él, según frases de
ella misma, interpretaba sus sentimientos,

porque cuando ella r eía, él carcajeaba á grito
herido; cuando ella ta.rareaba. algún canto po·
pular, el Joro se estremecía en un desborda.miento de notas musicales, y si acaso la viejecita, al recordar escenas de su vida pretérita.,
lanza.be. algún suspiro lacrimoso, la. genial
avecilla doblegaba la cabeza. y fiogÍI• un torrente de ayes tan exage1·ados y de sabor tan
cómico, que aun á la misma dueña movían á
risa. Imposible que eJJa comiese cualquiera
golosina. sin colocarle en el pico algún bocadito. ¡Y qué bien que sabía el animi.l corresponder á tales muestras de cariño, con besos
y palabras de regoeijol
Desde a.ates que amaneciera se oía gritar al
animalito desde su jaula., estas frases sacra.mentales que saben todos nuestros loros educa.dos: ¡Buenos días, lorito! Lorito, ¿eres casado? ¡Currujajajaja.y, señora, qué regalo!
¡Canta, lorito, cantal
Y las vocfs del animal eran el mejor despertador dti !'.lo señora, á quien desde muy temprano se la veía en pie, dando de comer á sus gallinas, haciendo la limpieza de la jaula y ensayando nuevos cantos y repitiendo nuevas
frases que el loro retenía admirablemente eb
su memoria.
Cuando tía Cbonita y el primoroso animal
se sentían vivir ea más íntima comunión de
afectos; cuando entre el los radia.be. con mayor
intensidad un plenilunio de bonísimos contentos, la frágil viejecita fué presa. de mal indefinible y repentino, de dolencia. martiriza.dora
que consumía sus fue1·za.s, que destrozaba su
buen humor y la hacía. presentir, para. su ,ida,
un-desenlace funesto.
La. enfermedad la obligó á hacer cama, y
desde ese día en el ánimo del lorito se operó
un cambio radical. Ni besos, ni canciones, nl
voces de cariño, ni gritos de entusiasmo se
oíab salir del pico del ave enmudecida y melancólica.
Para sentirse a.legre, faltábanle las voces y
los mimos de la buena seí'!ora. En vano acentos extraños intentaban alegrarlo con otros
cantos que no eran los suyos y con otros gracejos que no eran los de la anciana. Apenas
si comía uno que otro grano de su pitanza.;
apenas si balbucía un á3pero sonido gutural
cuando á él se llegaba alguna de las caritativas personas que socorrían á la Pnferma..
Transcurridos cinco días, la tristeza del lo·
rito se trocó en inquietud dolorosa, como si
amargo presentimiento lo hiciese vislumbra.1·
la silueta gesticulante de una suprema desdicha. Con gritos de desesperación ougna.ba. en
la jaula, ansioso de ver á. su dueña, sediento
de sus ca.ricias, sus cantos y sus palabras.
La viejecita. se extinguía, su alma. se evaporaba por momentos en una onda de frígidas tinieblas. Negra ottbe de inconsciencias ensor·
dPcía sus oídos, opacaba la obsidiana de sus
ojillos negros y ponía un velo de brumas trá-

gicas sobre los últimos fulgores de su razón.
La mañana en que el cadáver de la señora
yacía tendido en mitad de la. salita, el loro
sintió redoblarse sus ansias, aleteó con furia,
como si pidiese libertad en la agitación de sus
movimientos.
Compasiva mano le dió salida, y al verse Ji.
bre de su prisión, en un vuelo desespera.do se
posó sobre el cuerpo rígido de su dueña, ca.minó sobre él, modulando besos y canciones y
agitando las negras vestidurtts del cadáver en
un florecimiento de aleteos bulliciosos.
Ante aquella masa insensible, el infortunado
lorito seenca.minó, silencioso y torvo, hacia un
extremo del lecho funeral, y de pie sobre una
barandilla del catre encresponado, permaneció ahí adormecido y caJJado basta la hor a en
que el cuerpo de I a viejeciti, fué llevado a l cementerio.
Cuando el féretro era conducido al camposanto, el loro, inconsolable, lo seguía volando tardamente á cierta. altura y, acaso, abismado ante la tétrica e!ocueocia de aquellas negruras pavorosas. Lo seguía tenazmente; parándose de dista.ocia en d1sta.ncia sobre las
copas de los árboles más próximos á las calles
por donde avanzaba la doliente comitiva.
Llegado que hubo el cortejo al fúnebre recinto de la muerte, no faltaron acompa!ia.ntes
que, atónitos, contemplaron al huérfano lorito, de pie, sobre árbol desmelenado que seerguía fuera da las tapias, pero muy ce ·ca de
aquel campo pletórico de túmulos y de cruces.
Coocluída la dura labor del sepulturero, la
desolada avecilla fué cogida y cariñosamente
lleva.da á su casa por varios amigos íntimos
de la. difunta.. Pero entonces na.die la oía cantar; na.die volvió á escuchar aquella jubilosa
algarabía. con que al amanecer despertaba á la
señora.
·
Después, durante varias tardes, á la hora. en
que fué sepultada tía Cbonita, el inteligente y
amoroso animalillo se echaba á volar hasta
posarse sobre el árbol desmelenado del cemen·
tedo. Ahí lo hallaban siempre sus nuevos
amos, como centinela. callado de su inolvidable viejecit&lt;1..
Pero una tarde el lorito no parecía, ni en su
casa, ni en el árbol simbólico. Lo buscaron
mucho, lo buscaron por todas partes, sin que
nadie imaginase que estuviera. entre las tumbas del camposanto.
Y ahí estaba, !lbí lo bailaron a.l siguiente
día con el plumaje revuelto, con el cuerpeci to
rígido y la cabeza eusangrentada. Ahí estaba
sobre la huesa de tía Cbonita, con las alas tendidas y hormigosas, como si, en el último es·
tertor de su agonía, se hubiese sentido feliz
tendiendo las verdes a.litas sobre el polvo que
amortajaba al cuerpo de su ama.da vieja.
BENITO FEN'fANES.

FIESTADE CARIDAD EN OAXACA
ABEXEFICIO DE LA CASA DE CUNA
floN el fin de allegar recursos para los huért:J fanos de la Casa de Cuna de Oa.xa.ca la
familia del Sr. Lic. Constantino Cha.pita!' organizó una función lírica en el teatro"Juárez "
poniéndose en escena la zarzuela. "Marina."' y
el sain~te "La Lluvia de Oro," por un cuadro
de afi?10nad_o s t:n que figuraban distinguidas
señoritas y Jóvenes de la buena sociedad.
L os distintos papeles de ".Marina," obra
cuyo desempeño agradó mucho á la concurrencia., estuvieron distribuidos de esta manera:
"Marina," Srita. María Chapital.' ·Teresa "
Sri ta. Josefa. Pacbia.no. ''Uoa Pescadora'"
Srita. Luz Rendón. "Joree," Sr. Joaquín B~stama.nte. "Roque," Sr. Fla.vio Ramírez ''Capitán Alberto," Sr. Federico G. Sandosa·. "Marineros," Sr. Manuel R. :Magro y Sr. FaustC'
Ra.mírez.
El coro lo integraron las señoritas María
Soto, Josefina Pacbiano, Luz Rendón Berta
Bena.vides, Rosa Pachia.no, Soledad García
María Magro, Carmen Rueda, Mariana Fan~
dino, Rosario García, María Muñoz Beatriz
Barboso., Tdnidad Agüeros, Luz R~jas, Mercedes Aguirre, Isabel Rendón, María S. Ca.voso, Soledad Bracbetti y Consuelo Cba.pita.1; y
los señores Rafael y José Navarrete,, Arcadio
Ortega, Indalecio Val verde, Enrique y Gerardo Montero. :\lanuel D. Cbávez, Manuel 11ueda, Rafael H. Pimentel, l•'a.usto N. Ramírez
Felipe Martíoez, Guillermo Pimentel, Daniei
León, Fernando Ramfrez, l!'ederico Saodoval
y Luis Pérez Castro.

- ,.,

EL CA:F!ONERO MEXICANO «TAMPICO&gt; (TIPO IGUAL AL DEL «VERA CRUZ&gt;).

Todos los compartimentos de los dos buques
están perfectamente distri buídos; los camarotes del comandante y oficiales tienen todo el
confort necesario, y el departamento de la tri1,ulación es muy cómodo y bastante amplio.
El de transporte, con tres filas de camas de
hierro movibles, tiene capacidad para
250 hombres. La cocina, repostería,
de,pensa, bodega.o,
maquinaria. y saotabá.1·bara. están, asimismo, bien acondicionados.
La tripulación necesaria. para el servicio de cada barco
es de 120 hombres;
pero la actual sólo
se l'ompone de 50
marinos y 3 oficiales.
Los buques están
alumbrados con luz
eléctrica, teniendo
dos. ma~níJicos r.e•
llectores de gran potencia.

La llegada de los
nuevos cañoneros á.
Veracruz ha sido en•
tusiastamente celebrada. A las ocho
de la maíiana del día
14, el vi¡?ía. de San
Juan de Ulúa señaló
EL &lt;TAMPICO&gt; Y EL &lt;VERACRUZ&gt; EN LA BAHÍA.
á la vista los cafloneros «Tampico&gt; y
«Vera.cruz&gt;, é inmediatamente la noticia se
El teatro 'ué elegantemente adornado y la
propaló por toda. la ciudad, pooi6odose ea
concurrencia que asistió á la representación
movimiento los habitantes de ésta.. M¿men·
fué sPlecta y distinguida.
tos después, nume1·osa. concurrencia ocu¡,a•
La función de beneficencia á. que nos rPferimos ha dejado muy gratos l'ecuerdos ea Oaxa•
ca, tanto por el éxito artístico obtenido, como
por el filantrópico objeto á que estuvo destinada.

ba lo~ mue~les, y todas las azoteas de las
fincas 10med1~tas al puerto se vieron invadidas
por una multl_tud de pe1·sonas que, anteojo en
mano, escudriñaban el horizonte en busca de
los barcos.
A las once, ambos cai'ioneros entraban á la
bahía en medio de los a.plausos de la multituc.
Una vez ancl~~os los buques, el«Tampico&gt; y el
«Veracruz&gt; h1c1e1·on el saludo de ordenanza
disparando veinte cnñonazos,ú. los que contes•
tó la batería del l!'ue1te de Sttntillgo.
Todos los buques &amp;urtos en la bubfa so engalanaron, presentando un conjun10 encantador
y .en los. edificios públicos fué izada. la insig~
n1a nacional.
El sei1or Coronel Izaguirre, Director de la.
Rscuel~ Na.val, fué ,.¡ ¡,dmero que abordó el
«Tamp1co&gt; para dar h bienvenida al Coman·
da.ate y á. la oficialidad del cailonero.
El s~ñor General Rosalino 1\Ia.rtínez, Subsecretario~~ Guerra y :.\Iarina, fué comisionado
P!l-ra rec1b1r los cañoneros en nombre del Gobierno.
Al llegar á bordo el ~eñor General :.\Jsrtínez
fué sa.lud~do con los disparos reglamentados.
. El domrngo 17, á la una, en la Lonja Mercantil,. .se efectuó el banquete que el Comandan
M11!tar de V~racruz, Jefes del Ejército y de}!
Armada re~1deotes allí, ofncieron al
ñ
Subsecretario de Guerra.
se1 or

***
Por ser de oportuoiclad publil'Rmos además
de las fotografías relativas al «Tampl&lt;'o&gt; y a.!
«Veracruz&gt;, una que representa. ul cllravo&gt;
otro nuevo ~uque de guena mPxicano. en Ja~
pruebas oficiales efectuadas el 21 de abril en
Génova (Italia), donde fué construido.

Cuando descubráis en vuestros esposos alguna falta, recúrdad que I a unión con los ánaeles está prohibida. desde el diluvio.
º

o

Los Nuevos Cañoneros Mexicanos
fl "Tampico,'' et ' V eraauz" y el ''Bravo"
de varios días de navegación llega1·on por fin á Veracruz, la se mana pa•
sada, los cañoneros mexicanos «Tampico&gt; y
«Vera.cruz&gt;, mandados con~truir PO" nuestro
Gobierno {~ Eli:t.al:&gt;eth Port, [ E. C. A.]
Los nuevos buquPs de guerra, de astillado,
tienen el tipo del «Zaragoza&gt;, pero son más
airosos y de más e,lora y dimensiones; amb&lt;'s
están pintados de blanco y lus chimeneas de
rosa El armamento consta de dos grandes cañones de tiro rápido, seis menores y un tub &gt;
lanzatorpedos. Todos los cañones están l'esgua.rdados por corazas de acPrO niqu ladas y
son movidos por electridad; su maneio es verdaderamente nota.ble pc.,r su sencillez. PUi s
basta, para el sPrvicio de ca.da pieza, un cabo y
un ayudante. El aparato de lanzatorpedos que
está coloca.do ea el inte1·lor de la proa, tiene
su máquina. de airecomprimidocon 2,500 libras
de presión.

º

EsPof;s

0

NAPOLEÓN EN RUSli: LA RETIRADA,

{DlbnJo de Llllo).

EL OARONERO &lt;BRAVO&gt; H A CIENDO SUS PRUEBAS EN AGUAS DE ITALIA,

�EL llUlrnO ILUSTRADO
EL MUNDO

nus~RADO

PAGINAS DE LA MODA

fitsta dt taridad tn oaxaca

hebilla igual al frente del escote, sosteniendo
un bouquet de rosas; r,inture. azul pálido.
Sra. Clema.t.-Toilette negra y blanca.. Escote cuadra.do y mangas a.l codo con dos pe•
queiios ola.nes. Muy ~racioso conjunto.
Sra.. de Lange.-Enca.ntador traje de ligera
y finísima muselina. de seda blanca con ramos
á colores estampados en la tela. y pastillas ro•
jas bordadas en relieve. La. falda. llevaba volantes eo festón monta.dos bajo motivos circula.res de tul blanco orlados de angostos liston·
citos verde y rojo. Empiezo de falda y berta.
acaba.dos con similar adorno.
Sra. de Beltrán.-Muy interesante figura. con
el cabello gris, que le comunicaba un aire de
singularidad. Serio traje negro guarnecido de
lentejuela. Escote en cuadro.
Srita.. María Villaseñor.-Esta. jovencita,
recién presenta.da en sociedad, ostentaba un
gracioso traje de seda hlanca con delicados
entredoses del mismo color. Escote cuadrado
rodea.do de esca.rolas de muselina. de seda.. Berta. de angostas alforzas orlada de enea.je; cuerpo blusado. Falda. de cuchillos separados con
entredoses y en la. base tres volantes, armonizando con la berta.
Srita.. Luisa Honnora.t.-Espiritual morena.
de lindísimos ojos, ostentaba un traje de fino
linón blanco sobre fondo azul pálido. Falda.
toda. en angostas alforzas longitudinales; cuchillos estrechos separados por entredoses y
tres vistosos volantes encarrujados formando
festones montados bajo rombos de encaje.
Cuerpo blusado con escote circular.

En los Salones del Círculo Francés,-El
filtimo baile,-Los trajes

Grupos de señoritas y jóvenes que tomaron parte en la representación de Marina,

a.legre y simpática. fiesta. del 14 de julio
ha. deja.do una. impresión muy gi-a.ta. entre
los numerosos concurrentes, sobre todo
entre aquellos que asistieron a.l baile del Ca.sino, pequeño edén de dulce atmósfera. y efluvios emua.lsa.mados.
El edificio estaba adornado con el refina.miento y coquetería. que denuncia.o un verdadero
gusto artístico. Frescura. y suave olor irradiaban de sus paredes, cubiertas de plantas exóticas, y frescura y olores más suaves aún irradie.bao de le.s graciosas beldades reunidas en
aq nellos salones.
Todo el mundo, olvidado de sus penas, pa.·
recia confundido en alegría inmensa. Las jóvenes semejaba.o botones primaverales, y las
señoras de edad, delicadas y espléndidas flores de otoño.
El armonioso conjunto del cuadro era. arrobador: los rostros, sonrientes; los trajes, elegantes, y los corazunes y la orquesta, moviéndose en blandos y unísonos acordes.
El varia.do y selecto programa. musical interpretaba todos los sentimientos y arrek&gt;ataba
las voluntades.
A

L

LOS TJU\JeS

....
..
Los bailes del Círculo Francés, por su ausen-

Gre.n variedad eo estilos, telas y colores,
produciendo exquisitas combloaciooes y hermosos efectos. Cada dama. estaba ataviada. á
su manera, formando un grupo de original enea.oto. Largo y difícil sería pretender dar eo
detalle la descripción de las lindas ctoilettes&gt;,
tanto equivaldría á saber decir cuáles ojos de
mujer tienen mayor brillo y seducción; sin embargo, trataré de recordar los rasgos salientes
de algunos vestidos.
Sri ta. Leoló Mii.vers.-E,ta encantadora. seiiorita lucía un traje blanco y negro que formaba. contraste con el rosa. de su desnudo cuello. L'evaba en el peioacio une. rama de yedra
y un clavillo de esmeraldas y brillantes.

1.

cia de toda. fórmula rigorista, por la cordialidad que despierta. el cosmopolitismo que los

Srltn. lllnrr~ Ch ~¡¡~alf•1a_rimt).-2. Srlta. Luz Rendón.- 3. Srlta. Soledad Bracbcttl.-4. Sr!ta. Consuelo Chn¡¡!tnl.- 5. Srlta. Mario. J\lagro.-0. Srlta. Marht X,íi\ez.- 7. Rr!ta. Rosario
.tre .1. ~-. ~rlt,t. !llarftt Fand!ño.-ll. Sr!ta. Cat"men Rued1&lt; ~ll\gro.- 10. Srlta. Mercedes Agulrl'\'.- 11. Srlt,i. Mario. Soto Ca,•ero. -12. Srlta lsalll'l Ul'ndón 1
13. Sri ta. Trlnldacl A1rulrrc.-l~. Srita. Luz RoJns.-15. Sri ta. Josefina l'arhlano.-10. Srita Rosa Pachiano.- 17. Srita. Beatriz Barh:i. bosa.
·
6

FIGURÍN' NÚMERO l.

Sra. Luisa. Mavers de Natera..--Aspecto dulce y tierno. Traje negro sobre fondo rosa.
Guirnalda de menudas flores circundaba el es·
co1e y una diadema centelleante de luces comph taba su tocado.
Srita.s. La.borde.-Podrían llamarse la. representación plástica de las blancas ilusiones que
su1 gen de improviso en la mente del poeta.. Las
trEs vestían trajes color marfil y llevaban magníficas gargantillas de oro.
Sra.. Conti.-Elega.ntísimo traje de enea.je
inglés sobre fondo rosa. Su conjunto era. la.
he1 mandad de la aristocracia. y la. sencillez.
S1 ita.. Buttlin.-Fa.lda de tul crema con bordado duquesa sobre fondo rosa.; preciosa. aplicación del mismo borda.do en la berta de la.
blusa. Rositas de muselina. de seda pendían
del escote.
Sra.. Bongartin.-Magnífico vestido blanco
de pliegues longitudinales y escote circular,
mangas y volantes de la fe.Ida. en muselina de
seda. plisada, con esca.rolas a.l borde.
Sra.. Piosón.-Traje negro; mangas de dos
bullones recogidos con una. hebilla. de acero-

'

nGUlÚN ?fÓMERO
FIGURÍN NÚll4ERO 2.

1. JoaQuín Bustamante
(Jor¡e).Constantino
Ma1rro -4ÍJ.Gulll
p
Martlnez.-!l.
Daniel2.León.-9.
José Pacblano
Navarrete(Pascual).-3.
Guerrero.-10.Manuel
RafaelRueda
JI!. Navarrete.Fa~~Yta:r::te(::&gt;¡
0 . Sandoval.-0. Gerardo Montero.-7. Felipe
2 F¡&lt;1er~col G
lt. Manuel Dfaz Ohávez.-15. Indaleclo Valverde.-l6. Fcrnand~-R~Ínlrez. rea o rtega.- 13. Enrl&lt;1ue Montero.(Fote. de Felipe Torrer,)

3,

�Et MUNDO ILUSTRADO
Te quiero de tal suerte,
¡te quiero tanto!
que el besar esas flores
me causa. llanto . ...
En vano lloriqueo11
me paso el día;
en na.da ba.lla consuelo
11~ pena mía.
¡Cuán c11,mbiado me encuentro!

preside y por la elegancia. natural que les da
rea.lee, son comentados con elogio muchos
días. Es que perduran en el cerebro las visiones mágicas del placer-culto, el refinamiento
del amor, ese desmayo quejumbroso del espíritu sutil. Escuchamos aún con deleite los torrentes de armonías que se escapan de la. orquesta. y el cuchichear de las parejas abstraídas
dulcemente.
C. GALINDO.

yo que he jurado
que era el a.mor un mito,
me be enamorado;
y cual guarda sus joyas
el usurero,
conservo flores secas
en mi joyero . ...
M. M1rtínez Domfnguez.

=-w--~=

Nuestros Figurines

EGos 06 toao 61 Munao

NÚM. 1.-Sencillo traje de calle en alpaca
negra. Falda con tres volantes recortados en
almenas. Cuerpo cruzado con bolero de pelerinas como la falda. Sombrero de paja. &lt;Yedda&gt; blanca, dohlada con paja negra. Nudos
abultados de raso Liberty se colocan abajo y
por los la.dos.
NÚM. 2.-Atractivo &lt;toilette&gt; de verano de
linón rosa. Alto volante plegado en la falda.
Cuerpo hecho á pliegues horizontales, con bolero de linón crema. bordado álainglesa. sobre
transparente linón rosa. Pelerinas de linón rosa adornadas con entredoses de guipure. El
mismo guipure en el cuello y puños.
NúM. 3.-Este lindo traje de reuniones está
hecho en basés gris claro. La falda se plisa á
sol y se le ajustan motivos de listón de raso
suave plisado. Cuerpo blusa.do con bolero. o~lado de encaje. Canesú y hombros con d1m1nutos frunces.
NúM. 4.-&lt;Toilette&gt; en velo de seda verde-pas-

El avance de los Ingleses sobre Lasa.-Torneos mllitarea en Inglaterra.
Los bandJdos chlnos.- Estratagemaa delos tibetanos.
La copa "Gordon Benet."
A expedición inglesa. que avanza sobre Lasa, la capital santa del
Tibet, ha tenido en su marcha muy desagrada.bles sorpresas. Es cosa ya. axiomática. que los débiles, cuando tienen que pelear con los
fuertes, recurr,'n á medios que en distintos ca.sos y en circunstancias·
distintas, serían perfectamente reprobables.
Si tal cosa se ha visto siempre cuando los dos enemigos se encuentran en muy diverso esta.do de fuerza, se ve más frecuentemente cuando
alguno de los beligerantes no pertenece á las naciones civiliza.das en
las que es una religión el honor y las leyes de la guerra son sagradas.
Tal ha pasa.do con la expedición británica que, al mando del general
Macdonald, ha recibido la. misión de avanzar sobre Lasa. Los fanáticos tibetanos, que según lo anunciamos á nuestros lectores desde hace
algunas semanas, a.tacaron inopinadamente á los indobritánicos, viendo que sus estratagemas en nada perjudican el progresivo a.vanee de
las fuerzas enemigas, comprendiendo que sus armas y sus fortalezas
dejan de :tener influencia. alguna sobre el final éxito de las acciones,ban
recurrido á medios que, no por ser conocidos, dejan de ser perfectamente incorrectos. En el paso de Ka.ro, á unas cuantas millas de Gyangtsé,
sobre el camino de Lasa, los soldados que forman el batallón de
guardias montados fueron bruscamente sorprendidos por el derrumbe de rocas, en grandes cantidades, que de la pa..-te superior de las a.Itas montañas se desprendían á su paso. Los tibetanos, que venían siguiendo la marcha de la columna., cuando supieron que ésta se preparaba á pasar el angosto desfiladero, aprovecharon las circunstancias to-·
pográficas pa.1 a tratar de detener la marcha de la expedición. Acumularon grandes peña.seos en la cumhre de la. montaña.,y cuando los guardias avanzaban por el estrecho paso-no m&amp;yor de un metro de ancho,
-deja.ron caer á vertiginosa. velocidad las moles preparadas de. antemano. Por fortuna. se precipitaron y no hubo pérdida de vidas en las
filas de los ingleses.

L

***

Los &lt;torneos militares&gt; han entrado ya de lleno en las costumbres
de la Gra.n Bretaña.. En la. época del año en la. que se efectúan los torneos mencionados, acude una gran cantidad de campesinos, habitantes de las ciudades provincia.nas y militares coloniales á presenciar las
&lt;luoha.s mímicas&gt; entre milita.res. Se juega especialmente espada, sin
que el florete y el box dejen de figurar en la fiesta. La espada á caballo es la que de ordinario llama. la atención más. En este sport se encuentra. muy aventajado el oficial británico.
FIGURiN NÚMERO 6.

FLORtS StGf\S
FIGURÍN NÚMERO

te!, guarnecido de guipure color crudo. Falda
y mangas plisadas á sol; bolero plisa.do acordeón con empiezo de guipure crudo sobre seda
blanca. Cinturón drapeado y puños altoa de
seda Liberty verde-pastel. Sombrero de crío
negra provisto de rosas blancas y de una pluma grande que cae hacia atrás.
Nú/.f. 5.-Tra.je hecho de velo gris claro.
Fa.lda.·plisada á sol con un empiezo de bieses
de velo y entredoses. Cuerpo plegado en acordeón, con el cuello superior y los puiios de
guipure. Gran cuello formado de bieses y entredoses, orla.do de fleco de seda.
NúM. 6.-Traje de velo matiz Medoc. La falda consta de un doble volante montado en pliegues de cuenda. Al cuerpo lo adornan bieses
de tafetán, en cuyos cruces se pone un pequeño botón forra.do en .seda. Cuello .de guipure
ocre con bies!)s de tafetán.

El Emperador Guillermo de Alemania
dijo una vez que en
su opinión la órbita
de la mujer debe reducirse á tres kkk:
kirche, kinder y küche; lo que traducido significa.: iglesia.,
niños y cocina.

FIGURÍN NÚMERO 4,

La mujer, que es
el centro del sister ma. social, debe ser
atractiva; si no, los
cuerpospesados, como los esposos, descienden al abismo.

5.

La Qufmica del Pelo
que la composición quími·
SEcahadedescubierto
los ca.bellos huma.nos es distinta, se-

gún los colores de los mismos. Ciertos elemen·
tos químicos se presentan siempre en igual
cantidad, pero otros abundan más en los de
un color que en los de otro, y a.un pueden faltar por completo.
Los cabellos rubios contienen mucha sosa
y bastante sílice; los rojos son aún más abundantes en este último elemento. Los negros, en
cambio, son pobres en sílice y en sosa, en síli·
ce sobre todo; pero abundan en potasa. Hay,
pues, cabelleras silícicas, sódicas y potásicas.
Como el pelo cae ca.si constantemente, bien
por sí mismo ó porque se le corta, resulta que
por los cabellos tiene lugar una eliminación
importante de ciertos compuestos minerales.
En un país en donde baya en núq.iero redondo,
de nueve millones de mujeres cuyas cabelleras
pesen, por término medio, 300 gramos cada
una, r~sultan 2. 700,000 kilos de pelo, en los que
se contienen unos 37,000 kilos de sustancias
minera.les. Cada mujer pierde aproximadamen·
te di~z centigramos de pelo cada día; esa po•
blac1ón femenina. pierde, por consiguiente,
900 kilos cada veinticuatro horas, ó sean
3~,500 kilos al año, los cuales restituyen á la.
tierra más de 4,000 kilos de materia. mineral.
El movimiento de los elementos mir.erales verificado por medio del cabello es, como se ve,
de bastante importancia..

Cual guarda sus riquezas
el usurero,
conservo flores tuyas
en mi joyero.
Flores que tú me diste,
dulce embeleso,
depositando en ellas
ardiente beso.
Y por más que mi mano
las riega y cuida.,
ya. todas se han secado ..
¡ a.sí es la vida!
Aquellas que en sus tallos
mécense ufanas,
por saciar nuestras torpes
codicias vanas;
&amp;in piedad las cogemos
y en ocasiones,
i¡in a.gua las dejamos
en los jarrones.
Después, cuando advertimos
que languidecen,
es cuando en nuestros pechos
las ansias crecen.
-¡La flor que yo quería!..
¡era tan bella!
-Hay más en los jardines ..
·
-Pero ¿y aquella?
El alma se acongoja,
solloza. y grita:
¿Otra? .. ¡No!. .¡Sólo aquella.!
¡Y está marchita! ..
Mas, noto que me pierdo
en digresiones;
tus flores no murieron
en los jarrones,
y durante la ausencia.
las beso t8,;ll to
ó más que una devota
le besa á un santo . ..
Ellas son mi consuelo,
consuelo triste,

porque, al fin, me recuerdan.
que me las diste.
Y que ya no se encuentra.
junto á. mí el hada
que embellr.iió mi vida
con su mirada.
Por la. luz que tus ojos
han irradiado,
¡cuántas veces el pecho
sentí abrasado!
Y al estrechar tu blanca
mano, la mía
no sé qué sensaciones
nacer sentía . .
Y luego que al oído
yo te expresaba.
la pena que cruelmente
me torturaba.,
una mira.da tuya
la deshacía,
cual disipa la niebla.
la luz del día.
¡Qué pena, encanto mío!
nuestros amores
hoy se ven a.margados
por los dolores;
que es horrible la ausencia.
para. el que adora
que cuenta siempre un siglo
por cada hora.
¡Quiera el cielo que nunca
dejes de amarme!
quitarme tu ca.riño
fuera matarme!
ese sería un crimen,
cuando te ha hecho
mi a.mor un alta.rito,
dentro del pecho.
La ausencia., vida mía,
me vuelve loco,
y temo que me mate
poquito á poco,

TORNEOS MILITARESJEN LA GRAN BRETARA,-UN ASALTO Á ESPADA,

�Et :rrroNDO n USTitADO
***

***

La guerra en Extremo O_riente tiene caracteres muy extraños y especia.les. La con~gura.•
ción del terreno, que por regla.g~nera.l rn~uye
tanto en la marcha. de las operaci~mes béhcl;l-s,
en este ca.so es de pequeña. ó nula importancia..
En cambio, la. presencia. de los chinos bandoleros llama.dos &lt;chunchunes&gt; presta. caracteres
especiales, únicos, á 1~ campaña.. De~de que la
guerra comenzó,ios cbrnos de las partidas fron ·
terizas creyeron que llegaba el momento,. tantos años espera.do, de vengar la pres~ncia de
los extranjeros en China, grave dehto para.
ellos.
Las &amp;epredaciones que estos bandl'd os ch'mos
cometen en la. frontera. y sobre la. línea. del Ferrocarril de Siheria,son tal~s, que toda ~onderación es corta. La tendencia á la severidad Y
al refina.miento en materia de castigos, enouentra una oportunidad de practicarse cuan_do los
&lt;chunchunes&gt; caen en poder de las autoridades
chinas. Entonces comienza, para los presos,
una int~rminable serie de tormentos, entre los
cuales no falta ninguno de aquell?s q1;1e la.
crueldad humana ha. sido ca.paz de ima.grna.r.
La crucifixión se practica., per&lt;;&gt; en fo~m.a. tl!-1,
que los infelices condenados no tienen 01 s1quie•
rala esperanza. de perecer e_n un día ó dos de
angustias. Se procura. que v1va. lo más que sea
e,ompatible con el dolor, el bandolero preso,
para escarmentar así á los demás, dicen los
chinos; para saciar su gusto de tortur_as, según
piensan los europeos que presencian ta.les
ejecuciones.
. .
Toda la flora del &lt;Jardín de los Suphc10s&gt;
se puede encontrar en 18:s prisiones c1:1ina.s. No
se trata de actos excepc10nales, no; smo de ~ctos constantemente aplicados, en la extensión
toda del Imperio del Medio:

El automovilismo sigue su triunfal marcha.,
viento en popa, hacia ~n.a celebr~dad que, m_uy
probablemente, ni la. bicicleta. 01 la~ anáteriEÍ
res &lt;modas&gt; podrían haber so~ado 1am s.
automóvil á lo que parece, tiene caractei:es
propios q~e difícilmente se encontrarían en distinto sport, y que, además, r~compensa~ con
creces al &lt;amateur&gt; de lu.s fatigas que. le imponen. De aquí seguramente la boga srn prece-

Creen los pobrecillos pastores que nia,da. ha.
de agra.dar al santo más que verlos desnudos
implorando su intercesión, desde luego que el
santo mismo está representa.do desnu~o Y a.ta.do á una columna., poco antes de ~ufr1r el tormento. La imaginación pop~l~r tiene sus aberraciones y ninguna. tan or1g10al c.º!ll? la. que
mencionamos. Los habitantes de :Wnhl~i corren
presurosos, queriendo.se~ ca.da uno siempreel
primero que, el 20 de Jumo, dí3: ~n que se celebraba el aniversario del martirio del santo,
ofrezca. al bienaventurado los votos de su fe
sencilla. La costumbre tiene tal fuerza., que
por nada deja.rían de presentar.se, hombres y
mujeres, desnudos en la. fecha. citada., seguros
de ser condena.dos, de no hacerlo.

\;'ea

Siempre que hablamos y tenemos nuestra vista fija á determinado
lugar, habrán Uds. notado que lo hacemos mirando invariablemente
hacia nuestra derecha. Es la ley natural. Tome cualquier día un
asiento en el Paseo y se convencerá de ello. Encontrará el noventa y
cinc? por ciento que inconscientemente voltean sus cabezas siempre
á la derecha.
Cuando vaya á caballo por el Paseo con dirección hacia Chapulte. pee, vea á su derecha, allí está el

***

LOS CASTIGOS CEIINOS. -LADRONES TORTURADOS
EN LA PRISIÓN DE MOKDEN,

Del mismo género que la. anterior, es la co~tumbre que lleva á la.-s mncbachas de l"rusia
Oriental,del cMa.sur&gt;, á. concurrir el día. de San
Juan á los bosques cercanos á_ sus aldeas.
Cada. mucha.cha. casadera (las muJeres &lt;:asadas
no tienen derecho á hacerlo) hace previamente
un a. curona de flores y con ella se presenta. en
los bosques floridos,en los cuales el pu, blo entero se ha. da.do cita. Los muchachos solteros
van ataviados de gala.
Ca.da. muchacha lanza. su corona. á. los á.rboles tratando de que se enganche en las ramas.
Cada. vez que falla. el intento, es uu año que ha.
de esperar para ca.&amp;arse. La que desde la. primer tentativa. logra dejar su corona en una. ra•
ma, se casará al año siguiente; las que no lo
lE&gt;l!'ren, no han de casarse.
y la. diversión del pueblo sigue toda la tarde de San Juan, hasta que las muchachas casaderas todas han interl'oga.do, por tan extraña. forma., al Destino.

STILWELL PLACE
Adelante de Cuauhtemoc, pasando la tercera Glorieta, á lo largo de
toda la hilera de eucaliptos y ligada por la antigua Calzada de la Teja, verá un gran terreno dotado con monumentos blancos que muy
pronto se pondrán para indicar las esquinas de las calles.
Dentro de muy pocas semanas verá un buen número de obreros
llevando sus herramientas para empezar el drenaje y colocar los tubos para el agua, y poco tiempo después se harán las calles con asfalto.
No sea Ud. como uno de aquellos que les decía á sus amigos, hace
cinco años, que los terrenos del

dentes que ha alcanzado el sport do, la marcha
en coches-motores.
La última. de las gran_des prueb!ls, del ~éne•
ro de las que año por a.no se efectuan en Europa para dilucidar el mérito de cada uno de los
países concursa.ntes,ha. sido un triunfo para la
mecánica francesa y para los &lt;cha.ffeurs&gt; de
esa misma nacionalidad, que han logra.do batir el record que basta la fecha se aceptaba co·
mo el esfuerzo mayor hecho para a.lc8:nzar velocidad en un coche de petróleo. El trrnntador
en la carrera. de la cCopa Gordon&gt; ha sido el
francés Tbery, que monta:ba., _como se compren·
de una máquina de fabricación francesa. Inm~diatamente despué, de él, ocupando el segundo lugar llegó uno de los concursantes, que
montaba un~ máquina. de fa.b ric!lción alema~a.
La carrera se hizo á una v~ loc1dad ?e 87 k~lómetros oor hora, por térm1 no medio; Y s1 es
cierto que automóviles de diversas cl~ses ante•
riormente hanalcanzado mayor velocidad, también lo es quesóloloh_an conseguido e_□ carrer~s
de escasa importa.neta. por su extensión y sob1e
pistas especialmente preparadas parl!- el caso.
L'.l. carrera. de la cCopa. Gordon&gt; ha. sido larga.
y la. velocidad alcanza.da muy notable, pues se
corría. en un camino bastante accidentado.

·· sTILWELL P-LACE

***

UNA ESTRATAGEMA DE LOS TIBETANOS.-EL PASO
DE LOS INGLESES POR UN DESFILADERO.

(

La. religión, tal como la. comprenden los ignorantes tiene siempre algo de anómalo, que fácilmente puede llegar á ~onvertirse en ridíc~lo. Si los sacerdotes tuvie_ra:n u~ poco de_ cmdado cuando ejercen su ministepo en rell'10nes
leja.nas y mal civilizadas, deberían ded~carse
á extirpar de la. imaginación popular ciertas
ideas absurdas. Tal es la que en la. pequeña
villa. siciliana de Mililli impulsa. á los fieles
de la. Ermita. de San Seba.stián, patrono de la
región, á presentarse,cada. año, completamente
desnudos, á ofrecer sus votos al santo.

Ud. á ·su Derecba.

•

j

•

LA CARRERA DE LA COPA «GORDON BEN'ET&gt;. - LA
LLEGADA DEL VENCEDOR FRANCÉS,

'

.

se adquirían por una canción. Siga el ejemplo de los demás y compre
sus lotes, obteniendo las ventajas de sus precios. Venga á nuestra
oficina, Primera de San Francisco, número 4, ó á la de nuestros Agentes Generales, Sres. Prevost &amp; Vail, Primera de San Francisco, número 8) y le daremos toda clase
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que han comprado terrenos en

STILWELL PLACE
y pregúntele por qué ha preferido este lugar á otros numerosós que
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el suyo.
Uno de los más prominentes negociantes mexicanos acaba de comprar lotes por valor de cincuenta y dos. mil pesos en el Stilwell Place,
la semana pasada. No pagó más de diez. mil pesos al contado, y el resto lo pagará en nueve años. ¿Cuánto llegarán á valer estos lotes dentro de nueve años, si siguen aumentando en cada año un djez por
ciento, como ha ido sucediendo durante los últimos nueve años que
han.pasado?

LA CEREMONIA EN HONOR DE SAN SEBASTlÁN, EN ITALIA.

LA FIESTA DE LAS CORONAS EN LA PRUSIA ORIENTAL.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>1 • •

JIC PUERCO d~ ·uERJICRUZ

• GRANDES
ALMACENES1•
ROPA NOVEDADES
r
DE

Y

SEGUNDA MONTERILLA y CAPUCHINAS. MEXICO

•

... •

-

L UN.DO LUST~ílDO
MEXICO, JULIO 31 DE 1904.

Año XL-Tomo JI-Número 5

Registrado como articulo de eegunda clase, en S de Noviembre de 1894.

-

Especialidad en artículos para Iglesia, Oalonería,
Tiraduría. Fábrica de Camisas, Corbatas, Som=
.,
1
brillas .Y Paraguas. Bonetería de todas clases.
Espléndido surtido en géneros de seda, lana y al~ ,'
god6n. Blondas, Encajes, Pasamanerías y ador:
nos de todas clases. Artículos para varilleros. ~
Gran surtido en Cobertores, Ponchos, Mantas de
viaje Chales, Tápalos, Rebozos. Forros de to=
das clases. Sin rival surtido en telas blancas de
lino y algodón. Mantelería, Toallas y Canevás
para bordar.
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Trajecitos de todos estilos. Ropa blanca para
señoras y niñas. Espléndido surtido en Sombre=
ros. Perfumería de las mejores marcas. Artículos
de fantasía.
y

1

'\

- •

OE1?1\RT1\MENT0 ESVEeI1\L OE V1\Ñ0S
Y e1\SIMIRES. EL MEJ0R
DE L1\ RBVUBLie1\
1\lfombras. Tapetes. C2ortinas
de todas clases.
MUEBLES OE T0O0S ESTIL0S
1 R

1

Completo y Escogido Surtido de

PAPEL TAPIZ

',

Mandamos á vuelta de correo todas las muestras que se nos pidan.
~Remitimos, FRA~C~ DE PORTE, los pedidos mayores de $ 25.00, cuyo
peso no exceda de ln kilos.
·
1

Signorttt fionnorat y toma,añía.

ldem

mensual forúea ......S 1.60
ldem en la Capital. S l. lió

8tra1II: LUIS REYES SPINDOU

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDDU

los mas ~ran~es ~ mejor surti~os ~e la Re~ú~li(a ·

1

Sabacrlpel6■

General Don Juan Prim,
CONDE DE

~us y MARQUES DB LOS CASTILLEJOS.

�EL MUNDO ILUSTRADO

El Baratillero

D

IO hace afios en frecuentar mi casa, en calidad de vendedor ambulante, un hombre singular. Inteligente, activo, albeando siempre
en :fuerza de limpieza, bien vestido, bien calzado, sano, rechoncho, rubicundo, entrecano y
con todas las apariencias de ricachón, el baratillero lo mismo vendía encajes y embutidos
á las se!loras, que chácharas y joyas falsas á
las eriadas y que juguetes y golosinas á ia
chiquillería.
,
Cuando no llevaba á cuestas una ancheta de
ropaza, se presentaba con un lote de dulces
queretanos, y cuando no &lt;la emprendía&gt; en juguetes, se &lt;lanzaba&gt; á los billetes de lotería.
En breve tiempo vimos á este hombre vender
periquitos de amor en sus jaulas, pescados de
colores en sus piscinas, muéganos de la Puente en sus cajas, deshilados de Aguascalientes, encajes de bolillo de Toluca, padrecitos
de haba, toreros de miga de pan, dulces de las
monjas, y en :fin, cuanto de comprable y de vendible á d oinicilio es posible encontrar y dable
imaginar.
-Maestro, Vd. en todo la busca.
-Y en todo la encuentro, niña. Qué quiere su
merced ... ¡En habiendo inteligencia .. . . 1
Y el hombre aquel prosperaba y parecía haber :fijado en su favor la rueda de la fortuna.
Solíamos encontrarlo los domingos, cuando
iba de paseo con su se!lora al brazo, y daba
gusto verlos. El, vestido todo de paño negro
ó todo de dril blanco, según la estación, grueso bejuco de reloj en el chaleco, rico alfiler de
topacios y diamantes tablas en la corbata y
un paraguas verde-obscuro demasiado grande, tal vez para su estatura. La se!lora vestía
de seda verde-pavo ó morado ;.ubido, buen tápalo de cachemira y aretes y gargantillas y
sortijas hasta decir ya está bueno.
Todas las virtudes y ningún vicio, laboriosidad y honradez, prosperidad y ver.tura y un
solo resabio amargo: no haber tenido hijos,
tal era aquel matrtmonio por tantos títulos envidiable.
Lo habíamos perdido de vista algunos años
y llegamos á creer que, hecha su fortuna, el
baratillero se habría retirado de los négocios
y aun que habría muerto.
Tiempo hacía que el buen h ombre había pasado al almacén de los recuerdos g ratos, cuando días pasados volvió por casa y se hizo
anunciar.
Salimos á verlo; pero en vez del hombre
limpio, peripuesto y sano que habí&amp;.mos conocido, nos encontramos con un· anciano pálido, macilento, mal vestido y manifiestamente
arruinado.
-Pero ¿qué le pasa, D. Pedro, que anda tan
mal trajeado? ¡Qué! ¿ya no prosperan los negocios? ¿Está Vd. enfermo? ¿Ha muerto la seBora?
-No, ni!la; mi esposita vive; yo conservo,
á Dios gracias, la salud; y en cuanto á los negocios, caminan; pero ya no los puedo disfrutar.
-Explíquese, porque no entiendo ni una palabra.
-Mire, niña. ¿Se acuerda de cuando le llevaba dulces, y encajes y chácharas? Bueno
pues eso deja dinero; pero lo principal no er~
eso, sino u~a roletita que tenía y que llevaba
yo á las ferias de los pueblos. Eso sí que dejaba plata, y con eso era con lo que me armaba.
-Y qué ¿lo desmontaron?
-No, niña, qué habían de desmontar. Sino
que un día me pasó una cosa muy fea. Figúrese que yo tenía un amigo que le gustaba mucho la jugadita y que lo quería yo mucho porque le había yo bautizado una chiquita. Este,
~odo lo q?e ganaba lo jugaba y nunca tenía ni
tlaco. M1 comadre y la ahíja.dita y los otros
muchachos andaban siempre encuerados y
mu~rtos de hambre. Yo le decía. al compadre:
no Juegue, no sea tonto, porque nunca ha de
ganar; y él d_ecía que sí; pero nada, todo lo
perdía en el Juego. Luego le daba yo un peso
ó ~1;1a.tro reales para que comieran él y su fam1ha; J tal como se lo daba. yo, lo iba á jugar
y, defiJo, lo perdía; porque ya sabe Vd. que de
~mero á enero, el dinero es del montero.
Pues bueno: un día se robó unostlaquitosde
su patrón :!?ara tener qué jugar, y tuvo que largarse y deJar en la calle á mi comadre y á mi
ah1¡ada y á los otros muchachos. Después hubo un asalto J robo y mataron á unos ingleses de una mrna, y resultó que mi compadre
había estado en la bola y lo agarraron y lo
condenaron á muerte y lo fusilaron.
Yo fuí á la fusilada, porque mi compadre me
llamó para rega~arme á mi ahijadita. Y fuí y
estuv~ en la capilla y luego lo vi fusilar, y entre m1 comadre y yo velamos al pobre difunt? y lo enterramos. Y la verdad, niña, de considerar que todo había sido poi· la r oletita y
que lo que yo ganaba lo perdían los otros y
lo tenían que robar y luego los arca.buceaban
pues .... dejé la roletita, porque cuando me sen~
taba á come_r, seme figuraba que me comía el cadáver de ':lll compl!-dre y de quién sabe cuántos
más y me:Jor lo deJamos por la paz.

-Muy bien pensado; pero en el comercio se
ganaba Vd. muy bien la vida.
-Sí, pero ahora ya no somos dos. Ahora
somos: mi comadre, mi ahijada, los cinco muchachos, mi esposita y yo y apenas alcanza para todos.
-¡Ah! pues entonces consuélese, porque en
rigor, quien lo ha pelado á Vd. á la roleta, ha
sido su compadre.
El baratillero meditó profundamente y dijo :
-Puede que tenga Vd. razón. Era muy ladino mi compadre.
-Y todavía sigue siéndolo.

Dr. M. Flores.

•
Nuestro Concurso Literario
Trabajos presentados y-premios discernidos.
cuatro premios extraordinarios.

E

20 del corriente expiró el pl azo concedido por &lt;El Mundo Ilustrado&gt; para la admisión de los cuentos de costumbres mexica·
nas Y episodios de la guerra de Independencia, á que se refieren las bases de nuestro
tercer concurso de 1904.
Los trabajos recibidos hasta esa fecha fueron los siguientes, con expresión de los lemas
ó seudónimos con que se presentaron:
L

CUENTOS
La Fiesta de San Isidro. Veneranda Labor
El Homicidio del Mister. Ars bonus eleva.t.populus.
Las Flo!es del Muerto. El que vió.
La Me.nposa Negra. Hwno.
Por el Emperador. v.
La Gatita Blanca. Lakmé.
La Velada. Theorat.
Tomás. Et puis pour quoi?
Cuento Verdoso. Cucurbitácea..
Chaparreras. Un Suriano.
El Coleadero. V.
Cuento Vulgar. (Sin lema).
ConfUctos de Familia. Verdades y sólo verdades.
Almas Fuertes. Yo contra todos y todos contra yo.
Los dos Claveles.- Historia. vulgar. Un Idilio en la Cueva de C1arranza. Trilobeta.
Un Domingo de Recreo. Xiexie.
Un Die. Completo. Qne sea remedio y aunque duela
La Piedra. Filosofal. Fe y Porvenir.
·
De Plácemes. (Sin lema).
Los Amores de mi Tierra. Post nubila ...... Phcebus.
La Ve~ganza de una Brnja. (Sin lema).
La mttma Hn,.aña de Pérez. Renato él l&lt;'lorentino
Lo que cabe en un cona. Orión.
·
Herencia Maldita. (Sin lema).
Del Bohto. An¡¡-el.
Los Perros Menfügos. Natura et Ars.
El Cán:aro Roto. Ni e.mor al mundo n i piedad al cielo
La Linda Paya. (Sin lema).
·
Nobles Esfuer~os Per?,idos. Niderirus koni per!ektc la hiug•
ve de la m fano¡.
La cueva del Toro. Togo.
Prohibida. (Sin lema.).
Unas por Ca rta de Menos....... Veritas.
Diálogos entre familia.. (Sin lema).
Doña. Toma..sa. Anticuario.
El Padre Chavez. Candelas
Como Dios puso al Perico. Verde
El Boticario Duclós. Nemo.
·
Cajón de Sastre. ·xx.
Las Sobrinas d el Cura.. Aristóteles.
Juan Soldado. Ma.rtin I.
Tlo Justo el Justo. Pif-Paf.
EPIS0D105
El Insurgcnt~ Matapulgas. E. S. Achiotlan.
Hcrolnas ◊l".1dadns. Pro Patria Gloriosa Mulier.
Al que no ~mere caldo, la taza. llena. Ferragt\s.
El Hé~°;ri. e Jluaxuápa.m. Dulce et decore est pro patria

Alegria. Heroica. Uno.
E\ !n.dio de Noyoó. No cross no crown.
.Fihc1da.. Regnwn meum nom est ajus mundi
Cosas Pasadas. Pe.true.
·
Grandeza. de Alma.. 'rodo por la patria.
Noyoó. La.boromnmvinc1t.
El Pe rdón. Labor ipce voluptas
Una Lección de Historia. Patria. · *-..***
El NifiO Heroico. La Chispa.
Sublime Abnegación. (Sin lema.).
Luchas Humanas.- Por 1a. Patria.. (Sin lema).
San Juan de Uh\a. P etrus.
El P!pila. Historietor.
La Genera.la. en Acción. Unrununo
Los Niños II~roes. Vedere et credere.
El 27 de s~ptiembre. Ulma.
La Corregidora. Pepe
Grana.ditas. Juan Soldado
El Puente de Calderón. Lino Plata
El Despertar de un Pueblo. Ripioso.

. Hecho_el examen de los cuentos, la Reda.e•
ClÓJ? d~signó,como acreedor al premio ofrecido,

el 1nt1tulado «Los Dos Claveles.-Historia
Vulgar&gt;, sei!alado con*"* en lugar de 1
Contadas las pal abras que contiene
ó
que excedía_n del máximum fijado P.Or 1¡s ba:~s
corre_spond1entes, y entonces se adjudicó el
premio al c~ento &lt;Almas Fuertes&gt; presentado
con el lema. &lt;Yo contra todos y todo
_
tra yo&gt;.
s con
La Dirección, no obstaDte, acordó dis ensar
e~ exaeso de palabras al cuento primer!mente
C!tado, y ?torgarle, como premio extraordinario, otro igual al establecido por las ba8
Tomado este ac1;1erdo, se abrieron ¡0 :~os
sobre~ ~?rrespond1entes, resultando autor del
traba.JO Almas Fuertes " el Sr. Abe] c s _
lazar y del ti-abajo "Lo; Dos Clavel " ·1 sª
Amado Nervo.
es e r.

::ª··

***

Respecto de los episodios histórico
1
mio recayó en el titulado "Alegría H~r~i¿¡~;

EL MUNDO llUSTRADO

:firmado por "Uno," y del cual resultó ser autos el Sr. F. Za.riña.na.
Hubo, además, tres episodios, qué son los
que llevan los nombres de "El Héroe de Hua.xuápam," "El Indio de Noyóó" y "A! que no
quiere caldo, la taza llena," firmados respectivamente con los lemas "Dulce et decore est
pro patria morí", "No eros no crown "
"Ferragús," que la Dirección ha creído ~oJveniente distinguir con un premio de veinticinco pesos cada uno, sea que se publiquen
únicamente eon el lema que les corresponde ó
bien con la. firma de sus autores, si éstos nos
autorizan para abrir el sobre respectivo y
dar aquélla á conocer.
Conforme á las bases mencionadas, el resultado del certamen debía hacerse saber hasta la segunda quincena de septiembre; pero en
atención á que están ya en prensa los trabajos
premiados, que deben formar parte del gran
número que prepara este periódico para el
mes ya mencionado, hemos creído innecesario
guardar hasta entonces en secreto los nombres de los autores.
Próximamente publicaremos algunos de los
cuentos que :figuraron en el certamen así como
los episodios históricos á los cuale~ se concedió el premio extraordinario de veinticinco pesos. Los trabajos cuyos autores deban recibir
como recompensa, pluma de oro y cincuenta
peso_s, se publicarán en el referido número de
septiembre.

celebr~da.s e_ntre él y los comisarios de las
potencias abadas, resolvió reembarcarse con
sus tropas, á reserva de que el Gobierno de
Isabel II aprobara ó reprobara su conducta.
E_I representante de Inglaterra se retiró también con su escuadra.
«O'Donnell, Jefe de! gobierno, disgustado
con la conducta de Pr1m- según la biografía
citada,-llevó á la reina el decreto en que se
desaprobaba aquella conducta.. No queriendo
Isab_el _I~ po~er al Duque de Tetuán en el caso
de ~1m1t1r, hizo que su esposo saliera de Palac1~ al enc~_entro del Presidente del Consejo,
~ quien le d1Jo: «Suponemos que vendrás á fehcitar_nos por el gran acontecimiento de México. Pr1m ~e ha portado como un hombre. Ven,
ven; la reina está loca de contento&gt;. &lt;Y ésta
con su característica viv11.cidad, preguntó á.
O'Donnell:-¿Has visto qué cosa tan buena ha
hecho Prim?&gt;
La conducta noble y digna de aplauso del
Marqués de los Castillejos le atrajo la enemis•
tad de Napoleón III y la del mismo O'Donnell
y n? faltaron espa!loles que lo censuraran co~
acr1tu~ por su comportamiento; pero Prim se
defendió_ de las censuras que se le dirigieron,
pronunciando en el Senado de Madrid un discurso que produjo profunda sensación.
Años después, el 27 de diciembre de 1870 el
General Primera asesinado en Madrid suc~mbiendo á los odios de partido.
'

***

LA CEREMONIA DEL JUEVES

El éxito que ha alcanzado nuestro concurso
es. verdaderamente _satisfactorio, y esto nos
ahen_ta para anunciar, desde ahora, la cele?rac1ón dE: otro Certamen Literario de mayor
importancia, cuyas bases tenemos en estudio.

00

El) Hol)or de Prirr,

l,

A Metrópoli acaba de honrar la. memoria
. de uno de los espai!oles más ilustres del
s1g:lo pasado, dando el nombre del General
Pr1m á una de sus calles principales.
Nada más laudable que este homenaje al
castellan_? leal Y. cab~lleroso qua ilustró con
sus hazanas la historia de su Patria y que su. po, en la céleb~e cuestión de las recl~maciones
he~h-a.s á México en 1862 por las potencias
al!adas, r econocer los derechos de la Repúbhca Y respetarlos como cumplía á un hombre
de su talla y de su temple.

***

El General D. Juan Prim y Prats, Conde de
Reus y Marq ués de los Castillejos, nació en
Reu~ (T~rragona) en 1814, y estuvo afiliado á.
la m1hc1a española desde muy joven. H izo una
carrera brillantísima, distinguiéndose primeramente ~n las terribles y prolongadas luchas
emprendidas en España contra los carlistas y
después en la c:1-~pa.ña de Africa, donde su bizarría y su per1c1a de soldado le conquistaron
fama y renombre.
La acción ~e los ·Castillejos (1 Q de diciembre
de 1860), acción que le valió el título de Mar·
qués, fué uno de sus más gloriosos hechos ·
pues_ se cuenta que en los momentos más an~
gus~1,osos y cuando el General O' Donnell, exP?~1endose ~ perder la vid a, corría hacia el
s1t1_0 del pehgro, Prim lo detuvo, diciéndole:
«M1 general, aquí mando yo&gt;; y empuñando
d~spués una b~ndera, se arrojó sobre el enemigo, con una !~petuosidad y una br avura increíbl~s. &lt;L?S Jirones á que la bandera quedó
reduc1da-·dlce una de sus biografías -y la
p_érdida de~ cab~llo que montaba, so~ fehae~entes test1mon1os del peligro que corrió su
vida en aquellas horas de entusiasmo&gt;.
Ya por aquella época, el General Prim había desempeñado,en España, puestos tan importantes_ como el de Individuo de las Cortes
Constituyentes, el de Capitán General de Granada_ Y el d~ Senador, y con este carácter pronunció un dls~urso para demostrar al abrirse
las Cortes en 1858, que en la cuestión de Méxic~ «~e había sorprendido la buena fe de los
mm1stros y de todos los españoles, los cuales,
al querer ~a _guerra, servían los intereses de
cuatro ag1ot1stas&gt;.
4

**

La vida militar y política del insigne español está llena _de incidentes y aventuras que la
falta de espacio en estas columnas nos impide
de~allar, Y só_lo agregaremos á los apuntes que
de¡~mos co_ns1gnados, algunos datos que se relac10nan dl_rectamente cc.n la parte que tuvo el
General Pr1m en la cuestión de México
El Conde de Reus fué nombrado jef~ de las
fuerzas espa!lolas que debían obrar de acuerdo con las de 3!1rancia é Inglaterra en virtud
de la Convenc1?n d_e Londres, en 21 de noviembre de 1861; salió ne Madrid para Vera.cruz
d?s día3 después, y se presentó en aguas mexicanas al frente de su ejército en los primeros
días de enero de 1862.
Prim no es~uvo jamás conforme con las miras de Francia, manifiestamente contrarias á
l?s. d.ere~hos de México y á los intereses de la
civ1hzac1ón, y tras una serie de conferencias

IMPARCIAL&gt; publicó ya la crónica com~le_ta de la cere_monia efectuada el jueves
ultimo con motivo del acuerdo del Ayuntamiento, que ha dado el nombre del General
Prim á la hermosa avenida que comienza en
Bucareli y termina en la segunda glorieta del
Paseo de la Reforma.
El acto, que fué presidido por el Sr. Gobernador del Distr~to, D. Guillermo de Landa y
Escandón, á quien se debe la inicia.ti va de honrar de esta manera la memoria del Conde de
Reus, resultó muy solemne, viéndose concurrido por distinguidas damas de nuestra sociedad
y de las colonias extranjeras y por numerosos
caballeros de represent11.ción.
La ceremonia se efectuó ea una amplia plataforma levantada en el crucero de la Avenida
Prim y de la calle Sur 14, y que sostenía tres
series de arcos vistosamente adornados con
banderas espa!lolas y mexicanas. galla;detes
y guías florales que formaban ondas.
Pasado el primer número del programa consistente en una pieza de música que ejecutó la
Banda de Zapadores, el Sr. Lic. D. Justo Sierra, Subsecretario de Instrucción Pública
abordó la tri~una para pronunciar,en nombr~
del Ayuntamiento y del Consejo Superior de
Gobierno del Distrito, el bellísimo discurso
que ha publicado &lt;El Imparcial&gt; y que laconcurren?ia escuc~ó _con _deleite. La notable pieza
oratoria del distinguido orador impresionó
profundamente al auditorio.
El Sr. D. José Po_rrúa habló en seguida en
nombre de la Coloma española. Su discurso
que el público acogió con apl auso y que tuv¿
para México frases muy gal11.ntes 1 fué magnífico: en él puso de relieve la noble figura del
Conde de Reus,tocando,con mano maestra los
rasgos más salientes de la vida del ilustr~ español. Al terminar, el Sr. Porrúa fué objeto
de una entusiasta ovación.
E_l poet:1- D. Juan de Dios P&lt;Jza cerró la parte hterar1a del programa, recitando un romance histórico de la época de la Intervención
que le valió muchos aplausos.
'
La placa que lleva la inscripción de «Avenida dPl General Prim&gt; foé descubierta por el señor Marqués de Prats, Ministro de España á
quien el Ayuntamiento invitó expresame~te
para el acto. Al caer la lujosa cortina que cubría la placa, la Banda tocó la Marcha Real
E,pañola.
Entre la numerosa concurrencia que asistió
al a.et&lt;;&gt;, se enco_ntraban la distinguida esposa
del Primer Magistrado de la República señora
Doña Carmen Romero Rubio de Díaz · ia señora y señoritas de Prats de Nantouillet: familias
de Don Telesforo García, de Braniff de Lizard i, de lea.za, de Cha vero, de Poni~towski
de WalkerJ1artínez,_ señora de Landa y Es'.
caudón, senora de L1mantour, señoritas Sánchez Mármol, señora de Gutiérrez Otero de
~orán, de Avendaño, fa~ilias Ramos A ri~pe,
L1céaga, Lombardo, Adalid, Ballescá, Keller
y de los Ríos. Entre los caballeros vimos á los
sei!ores: Lic. José Ives Limantour, Ministro
de Hacienda; D. FernandoPimentel y Fagoaga
Alcalde constir.u&lt;:ional; Dr. D. Eduardo Li'.
céaga, Iog. D. Luis_ ~spinosa, Lic. Joaquín
Walker l\fartínez, M1n1st_ro de Chile, y algu·
nas otras personas prommentes.

E
L

LA AVENIDA PRIM.-LLEGADA DE LA COMITIVA.

LA PLATAFORMA DE HONOR AL TERMINAR L.A CEREMONIA.

PREGUNTAS Y UESPUESTAS
Por haberse recibido fuera de tiempo las
cartas respectivas, no aparecen en el presente
número las contestaciones á algunas pregunt!l.s que han hecho á esta Redacción nuestras
lectoras. En e! próximo número serán publicadas.

LA COMITIVA OFIIJIAL EN LOS MOMENTOS EN QUE EL SE~OR MINISTRO DE ESPARA
DESCUBRÍA LA PLACA,

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRAl&gt;O

[JI SJlmJIRT(JlnJI

antigua patria de los aztecas
estaba próxima á. un fallecimiento ignominioso. En balde
los espíritus fuertes, que en las
venas llevaban la indomable energía de las dos razas mezcladas,
habían levantado su voz de trueno en medio del fragor revolucionario. En vano los videntes, los
profetas :le la causa republi~ana,
habían fulmina fo, desde los rmcones de la provi!lcia, los rayos de
su palabra indignada; en vano se
levantaba en las mañanas serenas
un vaho de sangre y de muerte,
en cuyo seno naufragaba el sol,
rojo y violento, del trópico.
Desde que la obra noble y santa
del Pa.-dre Hidalgo habíase consumado tras once años de lucha,
la Patria fué herida de muerte;
sus mismos hijos la habían herido;
sus mismos hijos, creyendo quizá.
defenderla, la habían hecho padecer y seguían batiéndose desesperadamente, haciendo acompañar
los estertores de la agonía con la
clarinada. salvaje y con los juramentos blasfemos del campo de
ba.talia.
Habían pasado, en rápida sucesión, como en una pesadilla espantosa, los mil y un fantasmas
del sueño; gobiernos que se levantaban sin razón y sin justicia, sin
defensores y sin prestigio, para
sostener, con mano crispada, hasta arrastrarla en su caída, la deshecha y ensangrentada bandera de
Iguala. El mal era muy hondo;
la gangrena roía incesantemente
las carnes jóvenes de la Patria.
Desde el Bravo hasta el Suchiate,
desde las costas del Atlántico hasta las del Golfo de Cortés, los
hermanos acuchillaban á los hermanos en nombre de la Patria;
prendían fuego á l¡¡.s g.ranjas, invocando, en su apoyo, á una justicia que desconocían, que no podían adivinar siquiera, en aquella
atmósfera cargada de humaredas
de pólvora, de emanaciones de
sangre y de gritos de espanto. Las
madres concebían con la inmensa
tristeza. de quien sabe que su obra
está predestinada á. desastres fatales, inexorables, brutales, despiadados. Los padres ahogaban
dentro de su alma las pavesas de
todo cariño; atormentaban su espíritu con silogismos que sangraban dolorosamente; rompían sus
cerebros en ineficaces torturas
para alcanzar á vislumbrar un
rayo de razón y de justicia en el
cielo, cuyo limpio cobalto ennegrecía. la sombra.
Después, impasibles como cadáveres ambulantes que pasean la
miseria de su podredumbre, galvanizados por un hálito misterioso,
partían para la guerra llevando á
sus hijos de la mano ....
A

C

$"$

Como la Patria estaba enferma
y eran sus males muy gr&amp;ves, Napoleón el Pequeño creyó llegado
el momento de ejecutar el desastroso proyecto que con tantos trabajos había logrado concebir su
pobre cerebro. Puesto que la guerra anegaba la tierra azteca de un
confín al otro, había que llevar la
guerra para curarla, había. que
incendiar los odios para apagar
los muchos incendios espontáneos
que consumían rápidamente á la
nación. Napoleón el Pequeño era
un pobre soñador sin imaginaciones un pobre gobernante sin dotes· un patriota sin ideales.
Logró reunir, en apo~o de su causa, á la poderosa Alb1ón. y á. l_a
vieja madre España. La alianza tri•
partita estaba lista para abatirse,
como un águila de tres cabezas, sobre los campos rojos de sangre
donde acababan de asesinarse los
hermanos. Pero si hasta entonces
habían estado sordos á todo rumor, que no viniera á violentar sus
venganzas, á redoblar sus energías
morbosas, á. soplar nuevos alientos de destrucción en sus cráneos,
al ver que sobre la Patria enferma
se abatía el gran buitre negro de la
ambición napoleónica, sintieron,
más intensos que nunca, el inmenso
orgullo y la desesperación inmensa
de ser mexicanos . .. .. .
Los aliados desembarcaron en el
sitio mismo en que, siglos atrás,
quemara sus naves el aventurero
extremeño; avanzaron, con el paso temeroso del lobo, por las quebradasque defiende, como un gigante insomne, el Pico de Orizaba;
fueron internándose por la.s gargantas de la serranía, hasta que,
los franceses tropezaron con un
puí'lado de valientes al mando ~e
un valiente. Fué ahí donde la primera voz de &lt;alto&gt; detuvo en su
marcha á los invasores.

*

* *por un prodigio,
Y sucedió que,
la voz ae la justicia se levantó
grande y sonora, y habló por la
Patri'a que agonizaba. La gran voz
del desierto, de la selva, del mar,
protestaba contra la violación de
que era objeto M~xic?· Los a!iados, español y br1tán1co, se retira·
ron para embarcarse y atravesar
de nuevo el Atlántico. Solamente
el francés, el súbdito de Napoleón,
desconoció la santa voz de la Patria. humillada que le ordenaba
retirarse por los mismos senderos
que había hollado con su planta.
Segurameúte que en la noche
amarguísima de Sedán, ante la imaginación enfe1·ma de Napoleón el
Pequeño, deben haberse levantado
los espectros de todos los sacrificados en MéxicQ para señalarlo con

los dedos rígidos y muertos. A los
fantasmas prusianos deben haberse unido en la fatal pesadilla torturante, ios fantasmas exóticos del
guerrillero y del indio, que disputaban su Patria á la sombra de los
bosques milenarios, en las quebradas de las sierras mexicanas.
Para conmemorar las acciones
del general Prim, ví&lt;?tima, p~ste·
riormente, de los odios políticos
de su patria, México dará el nombre del marqués de los Castillejos
á una de las avenidas más aristocráticas del barrio occidental. Verán el nombre del general Prim los
pósteros, sabrán la historia que á
ese nombre va unida y tendrán un
tributo de cariño para la memoria del militar que supo levantar su bandera y elevar sus ideales; que supo h onrará su patria y
respetar el derecho ajeno, por más
que haya sido el derecho del débil.

***

Después del a batalla de las Cruces, el Padre.Hidalgo, con la amarga turbación de la derrota, emprendió la retirada hacia el norte.
Sus hombros endebles eran los únicos que sostenían á la Patria sobre
sí, y la infinita pesadumbre agoviaba sus músculos septuagenarios.
La. retirada tuvo para él todas las
ansiedades de la muerte, tanto más
cruel, cuanto duraba más días.
Después del puente de Calderón
vió perderse, en un caos implacable, toda la obra paciente de sus
años de labor incesante y ruda, muy
superior á las fuerzas que acompañan á sus años. Siguió, penosamente, la santa peregrinación
siempre hacia el norte, siempre
hacia la libertad, hacia la esperanza, hacia la salvación, hacia. el
ideal santo y puro que calentaba
sus miembros solicitados y a por la
tumba. En Chihuahua debería encontri.r su Calvario.
Supo el noble anciano subir majestuosamente la agria pendiente
con la cruz á cuestas; supo hallar en
el fondo de su inmensa alma, trabajad a largamente por todos los
dolores y por todas las tristezas,
la viril energía del caudillo y la
apacible resignación del mártir.
Se acercó, sin temblar, al sitió del
sacrificio, llevando aún en los labios una palabra de perdón y un
gran ensueño de libertad y de gloria en el alma. Al sonar la descarga homicida, su espíritu caudal se
desprendió sin sobresaltos, como
el de un justo; sin vacilaciones, como el de un héroe. Y la cabeza que
tales ensueños engendraba., era la
caoeza de un anciano; la nieve la
cubría ya, sin alcanzar á extinguir
la flama candente que elaboraba
mundos y agitaba pueblos.
Después del sacrificio, la inmen-

sa figura majestuosa, pálida, hierática y heroica del Padre Hidalgo, brilla con luz propia en las no•
ches serenas, sobre la inmacuJada.
nieve de los erectos volcanes de I&amp;
patria. Su mirada, larga y honda,
de hombre bueno, se esparce con
suavidades amorosas por los campos cultivados, y en flor por las
factorías donde la actividad humana hace los wilagros del siglo. Y,
en un amplio movimiento sacerdotal, la augusta mano del Padre
bendice á sus hijos ....
¡Que su mano blanca jamás nos
maldiga . . . . !

*

* *progresa. Ya teEl género chico
nemos dos teatros por horas en la
capital, y un número, mayor aún,
de tea.trillos que apenas merecen
el nombre. La competencia. jamás
dejará de ser fructífera, beneficiosa, emuladora, y el público es siem•
pre el que gana con ella. Por desgracia., en cuestiones de &lt;género
chico&gt;, que es casi &lt;un mal géne•
ro&gt;, la competencia no levantará
al tan abatido arte flamenco; antes
bien lo abatirá cuanto pued a. La
competencia servirá solamente para condimentar, con mayor cantidad de «paprika&gt;, los platos abra•
sadores que gustan á cierto público.
Pero la Maria.ni, por redimirnos
de tanta ignominia, sigue su cam•
paña en Orrin, campaña emprendida bajo buenos auspicios.
Noche á noche Teresa Maria.ni
convoca, por virtud de esa varita
mágica que sólo ella tiene, á una
muchedumbre ávida de escucharla.
Cierto que su repertorio tiene que
variar, pero no por ello dejará de
ser la misma Teresa Maria.ni, cuya
gran alma conmueve y fascina, co•
mo un a.tardecer radioso por enci•
ma de los abismos azules del mar.

Soplaba sobre el mundo la. tibia Prima.vera.:
Maduras ya las mieses de la divina Era.
Finglan, Pn_sus hojas, columpiadas al viento.
La hoz que 1ba á. segarlas; sutil y blar.do aliento
De amor se difunclla por el quieto horizonte
Y por la blanca testa. del celebrado monte.
Jesús, viajero entonces hacia la Galilea.
Después de hacer milagros en tierras de' Judea
Paró su planta. débil y reposó doliente
'
Junto á ~icn.r, orillas de cristalina fuente.
Por las ercspn., guedejas de su cabeza rubia ·
Corre el sudor en pcrl&gt;tS de diamantina lluvia;
En su labio, to.stado por el ürida brisa
Del deSJerto arenoso, no se cuaja la risa;
Mas en él se _dibu}a de la sed el martirio
Como en cáliz abrnrto de requemado lirio.
El mullido retrete de: regazo cansado
La cabeza no admite del Disclpulo i.m,1do,
Y los pies que corrhin tras la oveja cxtra vind,1
Reposau á. la orilla de¡,. fuente ,agrada,
J,,"n tnnto que á la sombre de la viñ,1 lozuna
Las á.nforas descansan de la Samaritana.
Jamás en li1s cisternas del Eval, silenciosas,
Bañáronse unas crenchas má&amp; negras v olorosas
Ni en el móvil espejo déla ondtL que ÓSci h\
'
Se copió más brillai1te ni más limpiM. pupila.
Que la de aquella hebrea de belleza pagana,
Y de apretadas curl'lls y de boca ele grM.na.
Por los claros mimí8culos de su nítido velo
Cernlase la angustia de pasado desvelo;
Los ondulados pliegues de su túnica gnlcil
Voluptuosos calan sobre su cuerpo fácil;
En los senos ocultos que la mente adivina
Copió las redondeces de la suave colina,
Y en el arco indfrcreto de sus grandes ojeras
Se lela el cansancio de pasiones arteras.

EL CA~ONERO MEXICANO &lt;TAMPJCO&gt;.

Y con voz mclsncólica y sedienta.mirada,
En la cual se vela la pasión inviolad11,
A lt\ mujer esqui vi\, ya el ánfora repleta,
Dijo de esta. manera. el Di vino Profeta:

EL
Dame á beber del agua de tu C!intara llena
Pnrn calmar mis ansias y mitigar m! pena.

ELLA
Bajo los anchos pliegues de tu manto adivino
El andar misterioso de severo Rabino;
El dorado cnb&lt;'llO que tus sienes orea.
Me está diciendo que eres nncido en Galilea,
Y en tu vo,~ apagad" por árida sequla,
Oigo la voz odiosa de la raza judla.
All(L sohre In cumbre d~ Garizín, ¿no viste
Cómo en ruinus el templo de ~laneS&lt;'s es triste?
y el murnl urruinndo por Juan el Asmonco
¿No te repite el eco del o&lt;.Uo ni fariseo?

¿)'or qm\ pues, le demRndns á mujer c~em1ga
cnJm,;r las amargura.~ de tu honda fot1g,,,
Con el agua que de esta sabrosa fuente man11·?
¿No sabes, por venturo, que soy Samaritana'/

EL
Si supieras los clones de la mnm!ón eterna,
Quizá no me negaras agu11 de tu cisterna;
Si vislumbrar pudien\squién es el que con pena
«Dame á bebern te dice ude ti! cántara llcnw1,
Le brindaras ~l agun con sonrisa fe~tiva,
Y El, en cambio, te diera, de su fuente, agua viva.
1

1

ELLf\
Profunda es la ~isternn y no veo en tus manos,
Parn va.ciarh1 cubo como el de mis hermanos.
J,..,ob, qu~ es nuestro padre, lcgónos esa fuente,
y ali\ se apaccntnron sus irrcycs Y su ge_nte;
El mismo bebió de ella; con 11fu11es prol!¡os
Guardóla siempre limpia para. dar)aá sus bijos.
Y si no eres Elios, aquel hombre d1vn10,
¿De dónde el agua vi va sacnn\s, oh Rt\bmo?
1

EL
Todo aquel que del agua. ele tn fuente se abreve,
Volvení á cstnr sediento; quien de mi ánfora pruebe,
Colman\ su deseo: para siempre extiniruida
La sed. ver{, en el viaje por la tcrrent\ vicia..
Cuando enciende el !,;st10 su brasero caldeado
Sobre la gris arena del arennl tostitdo,
¡No has visto cómo hunde el sediento camello,
hmi tomar el agua, desde el brocal, su cuello·/
Escucha: sobre el terso cristal del pow mio
La brisa. nunca sopla del arcloroso Estlo;
En él se nbreYan todos los b •=anos sedientos.

EL CARONERO MEXICANO &lt;VERACRUZ&gt;.
Jnm!'ts su linfa agotan los rudos elementos.
Quien tome el ogu,, viva que salta de mi fuente,
Tendrá. bienes et.crnos como ondas el torrente.
Tome. del agua fresca que mi boca te ofrece
Y sabms que, tomándola, nunca el hombre perece.

Con ella dan\s fuerzas á, In mujer que tiene
Que llevará Samaria, para colmar su diario
Muchas á.nforas llcmns por un solo denario: '
Y en cambio. os lo prometo. será mi amor sin tasa.
Y haré qul; te amen todos los hombres de mi raza.

ELLA

EL

¡Señor! Quiero de esa agua tan llmpida y perenne:

Concurso de Niños

*

* gran enemiga
La lluvia es *una
de la vida. La tarde melancólica
destila todos los sutiles venenos
del tedio y de la muerte; cuando
los vientos aúllan desesperadamente en las ventanas, la lluvia to·
ca sus fúnebres son atas y en el cie·
lo gris y deslavado pasan las aves
con grandes agitaciones de terror.
El sol se acuesta temprano, todo
pálido, como un niño tísico al que
cuida amorosamente una madre
culpable de sus enfermedades. Las
sombras avanzan en grandes aglo·
meraciones, que luchan entre sí si•
lenciosamente; sopla el sueño sus
licores soporosos en los cráneos
humanos, y la lluvia sigue cantu·
rreando lentamente la canción del
olvido y de la muerte.

Tus labios, ya marchitos por los cá.lidos besos,
Delatan •in pasado &lt;le amor lleno de excesos·
Ln apagadn r etina de tus ojos vendidos
'
Me dev11elve la imagen de tus cinco maridos;
Y cuando me rlema.ndas con súplica doli~nte
Colm•rte muchas ánforas del agua de mi fuente
Tu voz repite el eco de los samaritanos.
•
Que aspiran sólo á. bienes caducos y mundanos.
Yo brindo amo! al prójimo y amor al enemigo:
Predico la. abs11nencia y anuncio el gran cnstigo
A Jo,, que no se niegan, ni dan de su riqueztt
Ni alivian las torturas de la ajena pobreza· '
Ya todos los judíos y los samnriranos
'
Sois hijos de mi Padre; vosotros sois hermanos.
Yo soy el Pozo Eterno donde la. caravana
Se abreva de los hombres: mi ln~nte se engnlana
Con los verdes sarmientos de nnn vid que destila
El licor de los fuertes: en mi senda se enfila
La legión triunfadora de los próximos días:
Yo soy el anunciado por l'iejas profecies.

Emilio l{Obltdo.

Colombia.

00
El "Tampfoo" y el "Veraeruz"
Publicamos hoy dos nuevas fotografías de
los cañoneros mexicanos &lt;Tampico&gt; y «Vera.cruz&gt;, tomadas expresamente para «El Mundo
Ilustrado&gt; por el Sr. José Bureau. Estas fotog-rafías, muy bien logradas por cierto, darán
á nuestros lectores una idea de la belleza de
los nuevos barcos y del tipo escogido para su
construcción.

B. WILLlE,

FRANCISCA li'ONTES,

�EL MUNDO ILUSTRADO

Hermosa Fiesta en Tlálpam
ti día de campo ofrecido al Sr. Corral
N obsequio del Sr. D. Ramón Corral y de
su distinguida familia.,. los sonorenses
radicados en México orgamzaron un día de
campo que se efectuó el miércoles último en
Tlálpam y que constituye, para la crónica de
la seman'a. la nota. social más saliente.
El tren que debía conducir á los invitados y
que partió del Zócalo á las once de la maña•
na., se componía de tres carros, en. l?s cuales
tomaron asiento, además de la familia. del señor Corral las Sras. de Chenoweth, de Ogarrio de M~nteverde. viuda de SÁ.inz, de Agui•
rre, 'de Aguilar, de Hurtado, de Vinder, de Oi·-

E

$RITAS, AURELIA AGUILAR Y FRANCISCA
ESPRÍU.

tiz, de Perrón, ~e Cb~pital, de Albé1stegu1,
de Guerrero, de Rodríguez Miramón_, Rivas
de Rivas, de F1a-uero9'.,
de Araizn y de Pesque1ra· y las Sritas. Amelía
C¿billas, Amalia Monteverde, Enriqueta Ti•
rado Teresa Borré,
Tere~a Torres Rivas,
Margarita y Elena Mercado D•Jrón, Serrano,
Virginia, Julia y Esperanza Camú, María
Varela,
Maytorena,
En~lee,Esca.lante, Amelía Rivera, Julia AguiJar, Dolot·es Aguilar,
Francisca Espríi;, Beatriz, Sara y Elena Ortiz.
Entre los caballeros
concurrentes se encontraban los Sres. Juan
R. O1·ci, Julián Morinea, Alfonso Alma.da,
José Gaxiola y Carlos
Escalante. miembros de
la Comisión organizadora dA la fiesta; Mauro E. Díaz, Adalberto
González, Lic. Carlos
Rivas, Lic. Alonso
Rodríguez Miramón,
Luis Mateos Cardeña,
Fernando E~pinosa(jr),
Eduardo Winer, Eduardo Monteverde, Félix
Mercado, Eduardo Beaven, Juan B. Izábal,
Lic. Ernesto Peláez,
M. Pearson, Guillermo
Carpena, Lic. Jesús
Cueto Pesqueira, Jesús
EL. S!!:~OR
Ara.iza, Dr. Fortuna.to
Hernández. Leopoldo
Kiel, Dr. M. Hurtado,
Julián y Paulino Monteverde, Julio Cu\Jillas,
Dr. P. Figueroa, Eduardo Ortiz, Enrique Ortiz, Dr. Chenoweth, Carlos Astiazarán y Leo·
poldo Perrón.
Durante el viaje, que amenizó una orquesta
tocando á bordo del tren piezas escogidas, la
Comisión atendió á los invitados con toda ga•
Jantería, conduciéndolos, al llegará Tlálpam,
á la. hermosa quinta de la familia Gutiérrez

EL MUNDO ILUSTRADO
La orquesta tocó durante la hora de la mesa, y al concluir la comida, se improvisó un
baile que estuvo animadísimo.
Al caer la. tarde, los convidados emprendieron el regreso á la capital, muy complacidos
de la hermosa fiesta. La alegría más franca y
la cordialidad más completa fueron las notas
características del día de campo.

nado el período de su encargo, el Sr. Fernández abrió su bufete, deoicá ndose exclusivamente
al ejercicio de su profesión.
En septiembre dll 1884, al ocupar la primera
Magistrntura del Estado el Sr. Gral. D. Juan
Manuel Flores. nombró Srcretario de Gobierno
al Sr. Feroández, y en este puesto prestó ser•

Ingeniero Don Leaodro Fernández. actual Mi•
nistro de Comunicaciones, el Sr. D. Esteban
renunció á su empleo, ingresando de nuevo al
Congreso local, donde ha permanecido basta
hoy que el sufragio popular le, designa para
que rija los destinos de su Estado.
El Sr. Fernáüdez, que tomará posesión de

~

ELECCIONES DE GOBERNADOR
En DURJID60
fl SR. LIC D. fSHBAN HRNANDU
pocos días se efPctuaroo en Durango
las elec?iones
Gobernador del Esta:
do, habiendo salido electo por unaoimi·
dad. para ocupar tao elevado puesto, el Sr.
Lic. Esteban Feroández, persona q_ue goza de
gran prestigio en aquella Entidad fPderativa.
El Sr. Lic. Fernáudez naci6 en San Di~go
de las Poanas, Partido de Nombre de Dios
(!]}~ta.do de Durango), el 28 de noviembre de
1852. siendo sus padres los Sres. Don José María Feroáodez Leal y Doña Refugio Imaz de
Fernández Leal.
Las primeras letras las aprendió el Sr. Fernández en su misma casa; á los ocho años de
edad, fué enviado á Durango para que completara. su instrucción elemental, y, poco después,
en 186G, ingresó como alumno al Instituto
«Juárez&gt;; pero como por esa época estalló en
Durango la. guerra de Intervención y el Instituto fuéclausurado, ingresó á un colegio particular primero y después al Seminario, donde
estudió latín y artes, materias que terminó completamente el año de 1871.
R einstalado el Instituto, volvió á él el joven
Fernández, empt·endiendo la carrera de Jurisprudencia, durante la cual obtuvo numerosos
triunfos, presentando al fin su examen de abogacía. el 17 de enero de 1878.
El Gobierno federal aprovechó, desde luego,
los servicios del nuevo abogado, nombrándolo
Secretario del Juzgado de Distrito de Durango,
empleo que sirvió á satisfacción basta el año
de 1879.
il:o 1880 fué electo diputado al Congreso local por el Partido de Nombre de Dios. Termi-

H

ACE

CORRAL EN LA MESA DE HOl\OR,

Zorrilla. local donde debía celebrarse la fiesta.
Despué3 de un corto descanso, que los o:ga•
nizadores supieron aprovechar á maravilla,
prodigando tod? género de ate1;1ciones á las familias allí reun1das, los convidados pasaron
al jardín en el cual se hallaban dispuestas, á.
la sombr~ de los árboles y en un amplio corre•
dor, las mesa3 donde debía servirse la comida,
que fué excelente.

Pª:ª

EL BANQOETE OFRECIDO AL dEROR MINISTRO DE CHINA.

vicios muy importantes. A su iniciativa se de·
bió la supresión de las alcabalas, siendo el
Estado de Durango uno de los primeros que
tuvieron la satisfacción de haber abandonado
aquel sistema de impuestos.
Hasta el año de 1897, en que murió el señor
Gral. Flores, estuvo el Sr. Fernández en la
Secretaría del Gobierno, pues al ser electo
Gobernador del Estado su hermano, el señor

oooooooooooooooooooooooi

1
§
8
8
8

§
8
EL SR. LIC. DON ESTEBAN FERNÁNDEZ,
Electo Gobernador:de Duran1to,

su alto puesto el 16 de septiembre próximo, es
generalmente estimado en Duraogo, y tanto su
ilustración como sus dot~s de bombt·e de empresa y de honradez intachable, son prenda
segura de que su labor, como gobernante, será
pródiga en bienes para aquella Entidad fede•
rativa.

"

Banquete al Señor Ministro de China
La numerosa Colonia china que reside en
México ofreció, la noche del martes último, un
banquete íntimo al representante de su patria
en nuestro país, Sr. Cbentuog Liang Cheng,
como demostración de afecto y de respeto.
El banquete se efectuó en uno de los mejores
restaurants de esta capital, y á él asistieron,
entre otras personas, los señores Liang Shun,
Encargado de NPgocios de Cbina;Sin Sre-Yee,
.Secretario de la LPgación; Tong Ying, Carlos
Geyne, Hom Hai Wong, H. Wak Ling, Gong
Iwen Gee, Arturo Gegne, Pan Cbew, Chee
Coung, ChiogWab, Tinunj!'Ping, Pin Úm Fuk,
Lics. Eugenio Esquerro y Emilio Téllez, Jesús
M. Rába¡zo, Prof. José B. Feroández de la
Regata, Dr. W. Persia, J. W. Green y Franciscos Lesdros.
Los Sres. Geyne y Gong Tiven Gee ofrecieron
el baoquetA en nombre de la Colonia al ,señor
Chentung Liang Cheng, y el señor Ministro
contestó dando las gracias á sus compatriotas
y haciendo votos por la prosperidad de México y de China.
Durante la comida, la orquesta «Lerdo&gt; tocó
lo más selecto de su repertorio.
El salón donde se efectuó la fiesta lucía un
bonito adorno floral, viéndose por doquiera
enlazadas las banderas de los dos países unidos ya por las relaciones diplomáticas.
El banquete terminó peco después de las 11
de la noche.

.,.

LOS COl~DEl~OS
¡Oh qué bellos son; sus liliales
vellocinos recuerdan la albura
de las nieves que brillan triunfales
en las cumbres de olímpica altura!
¡Oh los níveos corderos pascuales,
sois emblemas de paz y ternura!
¡AltAneros toisones reales,
vuestra noble grandeza perdura!
¡Impolutos corderos sencillos
que baláis al oír car1Lmillos,
aunque pasen y pasen inviernos
desgranando su gélido lloro,
viviréis inmortales y eternos
de VirgiHo en las églogas de oro!
1\.Lijl'.R'fO !lERRERA1

GRUPO DE DAMAS Y CAB.\L1iERO3 CO.WORRENl'ES AL DÍA DE CAMPO,

�EL MUiiDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUS'.i'RADO

Ouerra Rusoja po11esa

....
.....

.....
~

r
. .
p-

...

...

• y

COMBATE DE FLORES.-CARRUAJE DE LA COLONIA FRANCESA.,
COMBATE DE FLORES EN PUEBLA,-DESFILE DE CARRUAJES.

LAS FIESTAS DEL CARMEN
KERMESSE EN SAN ANGEL

E

domingo último se dectµó en. San Angel
la kermesse organizada por la ¡unta de las
fiestas del Carmen, tomando parte en ella fa.
milias muy distinguidas de la localidad y de
otras poblaciones del Valle.
La fiesta resultó en extremo lucida, no sólo
por el buen gusto con que fueron decorados
los puestos, siguiéndose en el adorno el estilo japonés, hoy t~n de_ mo?a, sino también
por la extraordinaria ammación que despPrtó entre los moradores del pintoresco pueblecillo y por la numerosa concurrencia de México que se dió cita ne ~l jardín donde t~vo _lugar:
Los puestos principales eran los siguientes.
El de tarjetas postales, que representaba
una pagoda, estaba servido por la Sra. María Legorreta de Plowes y las Señoritas Elena
Zamora Plowes, María Margain, María. Luz
Enríquez, Sofía y Enriqueta de la Garza y
N atalia Marga.in.
El de Banca., que estaba á cargo de las Sras.
Leonor Martínez de Escalante, García Lascurain de Marga.in, Cristina Corti_na_ de Alvarez
y de las Sritas. Guadalupe y Cr1stma Alvarez,
Luisa y Julia García. Lascurain, María Lascurain, Luz Pasquel y Et?,carnación Colla?º·
Los puestos de confett1 eran tres, atendidos:
el primero, por 11!' Señora Luz . Garibay de Zepeda y las Señoritas Luz Gar1bay, Luz Ibáñez Guadalupe León, Luz Martínez y .María
Ele~a Hoppe. El segundo, por la Sra. Brier y
las Señoritas Brier, Power, Orvañanos, Nelly
y Arce y Guadalupe Sauto; y el tercero, por
la Sra. Clotilde Barrera de Calderón y las
Señoritas Luisa, Dolores y Elena Calderón.
En otros puestos, que eran de tómbola, de
dulces de cantina, de cerveza, de juguetes
chinos' de helados y te, vinos, á las señoras
Villar' de Martínez, Huber de Piña, de Escalante Ordoygoytia de Elguero, Terroba de
Murguía y á las Sritas. Ernestina Lar~añaga Alicia Guersney, María Mercenar10,
Leon~r, Sofía y Virginia Piña, Leonor Anda•
pia, Hermelinda y Sara Alfa.ro, Rosa y María
L

Azpe, Guadalupe Blanco, Dolores B:i,nd era,
Concepción Pardo, María Ordonoytia, Carmen M.urguía GuadHhpe y Ester Pesado, Altagracia y Bianca García Teru_el; damas todas que llevaban vaporosos tra¡es de verano,
de colores pálidos en su mayor. parte.
En este núcnero ofrecemos, ¡untamente !lºn
la de uno de los puestos principales, d&lt;?s mstantáneas del aspecto que presentaba el ¡ardín
durante la mañana del domingo.

€1 14 d~ julio ~n Pu~bla
Combate de Flores
resultaron las fiestas con que la CoLUCID.\S
lonia francesa, residente en Puebla, celebró el aniversario del 14 de julio. El Comité
organizador preparó varios feste,ios, entre
ellos un gran combate floral, en el cual toma.ron parte las principales familias de la sociedad de Puebla y de la Colonia francesa.
Las calles de Mercaderes, en donde están
situados los principales establecimientos franceses, fueron profusamente adornadas, y como
una prueba de simpatía hacia la Colonia francesa, todas las casas de las calles donde se
efectuó el comba.te, lucían también adornos,
consistentes en cortinajes, banderas y piezas
florales.
A las diez de la mañana, el paseo Bravo,
donde comenzó la batalla, estaba. lleno de es·
pecta.dores. Multitud de carruajes adornados
desfilaban arrancando aplausos de la multitud;
pero el entusiasmo no tuvo límites al presentarse el carruaje de la Colonia francesa. Era
éste una elegante victoria, toda cubierta de
rosas blancas y violetas, tirada por un magnífico tronco de caballos retintos, cuyas guarniciones simulaban guías de margaritas.
El carruaje iba ocupado por las bellas señoritas Carmen Blumenkron, Mercedes Valle y
Angela. de la Rosa, que vestían trajes azul,
blanco y rojo, respectivamente.
El jurado calificador, con toda justificación,
concedió el primer premio á ese lujoso tren.
La batalla terminó á las dos de la tarde y se
reanudó á las cuatro en las calles de Mercaderes, Santa Clar11, y Santa Teresa.
Las fiestas de Puebla terminaron con uua
gran función de gal a en el teatro Guerrero, á
la cual asistieron las principales familias de
la sociedad.

LA KERMESSE EN SAN ANGEC,,-PUESTO

DE CONFETTI.

..

UN ASALTO Á LA BAYONETA EN KIN-CHAU.

at

i /~ ..

.

~,,

f~

.

"

•
UN AVANCE DE LOS JAPONESES POR CA.MINOS CUBIERTOS
]i~ ~~14;ESSE EN SAN ANGEL.-ASPECTO 'C'E L.A GLORIETA CENTRAL DEL JARDÍN.-VISlTANDO LOS PUESTOS.

�EL :r,rn~DO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

POLITICA GENERAL
R •la Y las Potencias.-Compllcaciones posibles.u La actitud de Gran BretaJ1a,-El Derecho Jnter·
nacional Y los bnques neutrales ante los bell':'erantes.-La cuestión d&amp; los Dardanelos,- Las azaJ1as del Contraalmirante Brezabrazoff,-Hundimtento de un buque mercante iu,:lés.-La cAmv~ñ,. en l\lanohu.ria.- La toma de Tacheklao,-El
a,vance general al norte,- La estrategia Japonesa.

RA de preverse que las excursio.nes de los
barcos de la escuadra voluntaria rusa en
el Mar Rojo,habrían ?e provo~ar las complicaciones que han surgido, y aun no se des-

E

la captura del vapor dfalacca&gt;, de la Compañía
Oriental Peninsular, se dice fué contestada sa•
tisfactoriarnente por el Conde Larnsdorff; ~e en·
viaron órdenes para suspende: los registros
de barcos neutl'ales,se desautorizó la conducta
del«San Petersburgo&gt; y del «:Srnolen~k&gt;, Y. p~r
un momento se pudo creer que el eno¡oso 1DC1·
dente había pasado sin otras más graves consecuencias.
Pero aun antes de que se hubieran desvanecido tc,das la nubes de torrnent~ Y resuelto los
rob lemas. planteados con motivo de la capt~~a di, los barcos,el estado de la flota voluntar1.a
rusa ante el derecho internacional y ,la ?ebat1•
da cuestión de los Dardanelos, los wcidentes
se repiten en el Mar Rojo, y para crear una

un buque mercante con carga .perteneciente á
fi ntes americanos y consignada á c~sas
~ra ca . Después del cMalacca&gt;, el &lt;Kmght
aponesas.
·
d 1 v·
J
Comrnander&gt;,
hundido por los disparo~ e .. ¡ .
.
te
Bezabr·azoff
en
su
atrevida
¡ira
cea1miran
'
fi · 1
·
orlos mares japoneses, ha hec~o ¡ar as m1p
d
la
conducta
de
la
marina
rusa
para
ra as en
·
t 1
los buques de las potencias neu ra es.
coDetengámonos un punto p3:ra exponer los términos de las diversas cuest10nes que provocan
estos incidentes.

***

El tratado de París, )mpuest~ á Rusia desé de la guerra de Crimea, sena.la á Turquía
ibligación de no permitir el paso yor los
Dardanelos á buques de guerra mos_cov1tas; pero nada habla, como era de pnsum1r_se, acerca
de los barcos mercantes, que una vez fuera de
1
guas territoriales turcas, pueden convertf:s: en cruceros auxiliares, sin que _haya responsabilidades por. tal teansformación en el
obierno de la Sublime Puerta.
g Para que una potencia beligerante pueda
e·ercer con sus barcos las ~acultades que le conc~de el derecho internacional respecto á lo~
buques neutrales que conduzcan ó pued~n con
ducir contrabando de guerra, ¿es .preciso que
barcos sean previamente reg1strad?S en
f!~~ancillerías extranjeras? ¡,Es necesarJO que
hayan sido construídos con el carácter de navíos de ¡ruerra·? No basta, para darles pleno
derecho de registro, la bandera de guerra que
enarbolan·&gt; Según se resuelvan estas preguntas, quedará juzgada la conducta de l?s barcos
rusos que han operado en el l\Iar Ro¡o.
En la opinión inglesa parece prev3:lecer la
idea de negar toda facultad legal á Rus.1a; pero
más que apoyada en razones, al parece1· se ha
presentado al amparo de su podero~a e~cuadra.
y ante el temor de nuevas compllcac1ones, el
uobiernodelCzar, dícese, se comprome.teáceder,
promete retirar sus barcos voluntHr1os Y suspender sus operaciones, mientras otr?s buq,ues
con derecho indiscutible llegan á eJecutar lo
mismo que ahora se reprueba en el «Petersburgo&gt; y el «:Smolensb.

f:

y

***

.¡:¡

.t.

GUERRA RUSOJAPONESA.-AMBULANCIA JAPONESA EN EL YALÚ.
vanecen, á pesar de la buen.a, arrnonfa c~o que
han conducido las negociaciones los gobiernos
de Londres y de San Petersburgo. La protesta
presentada por el gobierno inglés, á causa de

situación mucho más trabajosa á la Cancillería moscovita, un buque mercante inglés es
echado á pique en aguas japonesas por los
cruceros de la escuadrilla de Vladivostock,

Por lo demás consideramos poco fructuosa
para Rusia y rdenos perjudicial para el Japón
Ja misión encomendada á la asendereada escuadra voluntaria. El asombroso. desarr?llo
de la industria japonesa en los últ1m?s trernta
años, aun rebajando las exagerac1o?es que
pueda haber por parte de los ?ecesar1os «:re•
clames&gt;internacionales, es suficiente para atender á las propias necesidades del país. Hay en
el mismo territorio niponés arsenales n,ayales
y militares, fábricas de armas, de mumc1~mes
y de explosivos, hasta con secretos exclusivos

GUERRA RUSOJAPONESA. - EL VICEALMIRANTE KAMIY.URA,
Á BORDO DE SU BUQUE INSIGNIA.
desconocidos á los productores europeos; durante los largos años de pr.eparativos que s~creta ó abiertamente ha dispuesto el Imper10
á la tremenda guerra que emprendiera ha podido acumular en sus almacenes ;nmensas cantidades de cuanto pudiera haber menester para
cubrir sus actuales necesidades; ha podido
acudir á la producción extraña para allegar
lo que faltara á la propia; y en el enor~e consumo que exige la campaña en Mancbur1c1,, que
ya dura seis meses, poco puede esperar de lo
Que lleven á sus puertos los navíos procedentes
de las remotas playas europeas.
Casi vana é inútil resulta. pues, la obra de
los barcos rusos en el Mar Rojo; el perjudica·
do realmente es, no el comercio de contr:i.bando
de g-uerra, sino el común, que se sostiene con
el Extremo Oriente, donde bay tantos intereses
dig-nos de consideración.
Alegan los rusos que sus espías les habían
revelado que esa corriente de contrabando
existía, con perjuicio de sus propios intereses,
en la campaña por mar y tierra; pero antes de
emprender una acción decisiva, que por fuerza
había de lastimará los neutrales ó que aparentan serlo, debió convencerse de la eficacia
de los medio~ empleados y estudiar las dificultades que podrían s•1rgir.

***

Empero, hay en todas estas cuestiones una
que resalta con caracteres sombríos y que, sólo fiada en las promesas de Rusia, no ha empujado á Ine;laterra á tomar medidas abiertamente hostiles: el hundimiento de un barco
mercante por los rusos, frente á las costas japonesas. Dicen de San Petersburgo que no es
posible suponer Que~¡ comandante naval d~ la
escuadrilla de Vlad1vostock haya procedido
sin necesidad. ¿,Hasta dónde puede llegar la
exigencia de esa necesidad que hunde en las
olas un vapor indefenso? ¿Hasta dónde puede
disculparse esa resolución tremenda de cañonear una embarcación desarmada, sólo porque
no se tienen medios para conducirla con tripulación de presa al primer puerto nacional de
la escuadrilla a.g -resora? E~o es lo que se alee;ará ante el g-obierno inglés euando lleg-ue la
hora, que no ha de tardar, dada la exaltación
británica, azuzada por la prensa de todos los
partidos. cuando se presente en toda forma la
reclamación dehida contra la conducta del
Vicealmirante Bezabrazoff, que hasta hoy sólo parece liener en su descargo la circuni::taocifl.
rle haber salvado á la tripulación del &lt;Knight
Commander&gt;. sentenciado en juicio sumarísimo á perecer bajo el augusto manto que envuelve los palacios encantados de la mítica
Anfitrite.

***

GUERRA RUSOJAPONESA.-DESPUÉS DE UN COMBATE CERCA DEIPURRTO ARTURO: EL CAMPO!JAPONÉS,

En medio de estos embrollos orillados á
crear en Rusia una posición embarazosa, y á
entorpecer las buenas relaciones que trabajo-

GUERRA RUS0JAP0NESA .-UN EPISODIO DE LA BATALLA
DE CULIENCHENG,

samen te se conservan con la Gran Bretaña,
sobresale con claridad deslumbrante la jira
audaz del comandante de la escuadrilla de
Vladivostock, quien desafiando á su vigilante
pertinaz, el contraalmirante Kamimura, destacado con el exclusivo objeto de acechar y estorbar sus movimientos, lo burla atrevido y se
lanza por aguas enemigas hasta llegará la
entrada de la había de Tokio, sin duda decidido á llamar la atención del almirante Togo,
y oblig-arlo á que debilite las fuerzas navales
que sitian Puerto Arturo, baluarte que hasta
ahora resiste con brío los repetidos ataques
que para rendirlo han emprendido por mar y
tierra los sitiadores.
¿Llegará la osadía de Bezabrazoff hasta intentar un bombardeo contra la s11grada capital japonesa.? PretPnderá penetrar á la bahía
donde es de creer hay sobrados elementos de
resistencia? Sería una aventura que pondría
el sello á la bravura y arrojo del marino moscovita.

es una nueva sorpresa para los que observan
los hechos con interés.
Esperemos el giro quP han t1ado á la marcha
de los acontecimientos los avances efectuados
por las tropas japonesas, que acaso no esté
lejano el día en que se intente un golpe decisivo
en Manohuria y en la península de L iaotung
donde se asienta Puerto Arturo, del cual faltan
noticias absolutamente lo mismo rus&amp;s quo
japonesas, desde que se habló de la catástrofe
sufrida por las fuerzas sitiadoras, en una de
las fortificaciones que rodean la plaza.
27 de julio de 1904.

*"'*

RESENTAR á Consuelo Vivanco? No es
necesario por cie1·to. Los lectores de EL
P
MUNDO ILUSTRADO seguramente que al ver la

Digan lo que quieran los peritos militares
rusos, según los últimos informes llegados á
nues tro conocimiento, por medio de las agenci&amp;.s cablegráficas, no pueden considerarse fa.
vorables á las armas rusas las operaciones de
la campaña po:- tierra, emprendidas en la semana por los ejércitos del Mikado. Las fuerzas
unidas de los generales Okú, Kuroki y Nodsú
han iniciado un avance en toda la línea ; han
arrollado, después de tenaz resistencia, á las
tropas enemigas que sostenían posiciones escogidas y bien fortificadas en el pueblo de Tatchekiao y sus alrededores; han ocupado el
pue1 to y ciudad de Niuchuang-, excelente base
de operaciones, si acaso les faltara Dalny y
las islas de Elliot; han roto, al parecer. el ala
derecha del ejército ruso, atravesanoo por entre las apretadas filas del general Keller. que
sufrió un fracaso en su r econocimiento del
Paso de Motién : han emprendido con buen
éxito un movimiento general de flanco contra
las posicionPs rusas, y dejando á un lado los
pun tos fortificados de L iaoyang, avanzan seguros quizá directamente contra Mnkden, hasta
ahora cuartel del general Kuropatkine.
E s verdad que el abandono de Niuchuang
había sido muchas ocasiones anunc:ado y aun
se habló más de una vez de ocupación y reocupación; pero no puede decirse lo mismo de
Tatchekiao. donde todos creían que habría la
anunciada batalla trascendental. ,Por ahora el
anunciado combate se transfiere para Haicbeng
ó Liaoyang, si acaso esas posiciones estorban
la marcha hacia el norte en busca de Mukden.
Cautos, corno siempre,en todos sus movimientos, los japoneses han sabido ocultar sus planes estratégicos, no sólo al enemigo, sino hasta
á los corresponsales que marchan con ellos en
el campo de operaciones. Cada paso que en el
desenvolvimiento de la ca.mpaña se descubre,

•

z. z. z.

PRESENTACIONES
CONSUELO \?J\?ANCO

risueña faz juvenil, habránse dicho, por desmemoriados que se les quiera suponer: «yo conozco á esta chiquilla: es la hermana de Conchita&gt;. Y la conocen de fijo. Allá en los buenos tiempos de la Compafiía Infantil, Consuelo Vivaoco se hacía aplaudir frenéticamente.
Después ha crecido, ha crecido mucho: es toda
una sefiorita, toda una artista.
Ya no hace los papeles aquellos en los cuales la aplaudimos en la Infantil. Ahora nos
hace ver á toda esa floración femenil que aún
produce la madre Es pafia; ahora es chula, y
maja, y baturra, y todo lo que los autores del
género chico quieren.
Consuelo Vi vaneo tiene dos graodes fortunas: la primera, es la de ser joven; 1a segunda, la de ser hermosa. Y con semejante capital, se va muy lejos en la vida.
Por lo demás, tales son los deseos de sus
amigos, tales los deseos del público que la
aplaude. Irá muy lejos Consuelo porque ha
tenido otra fortuna más: la de empezar pronlo, la de iniciarse· bien y muy temprano en el
arte dramático. A la edad que ella tiene, much11s sefioritas hay que se ruborizan cuando
se les llama así, y no se les hacen las cortesías que antes, como niñas, recibían. Consuelito Je llaman sus amigos, porQue, en la intimidad, posee un mérito no común entre las almas de teatro: es sincera, y sigue, por eso
siendo niña. En el escenario tiene talento'
gracia y desplante. D9 bastidores adentro tie:
ne candoroso trato. Irá lejos, si se lo pr~pone, porque I a naturaleza la ha, dotado de excelentes condiciones teatrales. Fuera del teatro
quedará la misma: una buena muchacha, inte:
ligente y amable.
Puede escoger entre los dos caminos. Ambo¡¡
la llevarán á la felicidad si así lo desea,

�EL :MUNDO lLtrSr-RADO

EL MUNDO ILUSTRADO

PAGINAS DE LA MODA

Artistas Jóvenes
..A-

Los trajes negros.-Abrigos de verano
A hablado EL MUNDO diario de las ventajas que presenta. el traje blanco, por estar
al abrigo de los caprichos de la moda. Los
negros participan del mismo privilegio en más
alto grado. Bien mirado, el negro es toda.vía.
más práctico que el blanco, y una dama que
concurra. poco á recepciones y paseos, encon-

H

tra.rá más oportunidad de llevar un traje negro
muy elegante, que uno blanco.
Un vestido negro de género que se pueda usar
todo el año, prestará sus servicios lo mismo
en visitas, conciertos y 1·euniones, que en una
brillante comida.
Si se hace un segundo cuerpo negro escota-

do, se tendrá realmente una &lt;toilette&gt; para todos los casos: para baile con la blusa escota.da
y para calle con el cuerpo alto.
En cuanto á telas, el crespón de China es
ideal, sirviendo lo mismo el tafetán ó cualquiera otra elegida c~n prudencia.; pllrO el
crespón de China se adapta á todas las estaciones y es casi tan fácil de llevar
como el paño, y tan elegante como
la seda má¡¡..Jina.
El modelo de falda. que recomendamos, es la forma plisada á sol,
por múltiples razones: en primer
lugar, es muy bella y a.hora es la
clásica por excelencia; y en segundo, tardará mucho en pasar de
moda, en tanto que las faldas modernas, tan cargadas de adornos,
están muchísimo más propensas á
ser efímeras.
No ha.y que preocuparse con la
anchura de la falda; no engruesa
como se cree. Estos pliegues de sol,
con sus líneas irradia.das, adelgazan y alargan la silueta.
El forro debe ser del largo de la
falda. Así dispuestas las cosas, se
sorprenderán mis lectoras de pare·
cer tan altas y distinguidas con
estos atavíos. Conviene elegir para
el forro tafetán de color, pues de
esta manera resulta el traje más
elegante y fácil de llevar que si
tuviera fondo negro. Será razonable dejar la falda de crespón independiente, lo que permitirá arregla.ria sobre fondo negro ó de
color.

***

Digamos a.hora unas palabras
acerca del cuerpo, que puede ser
blusa ó bolero, ya que la una y el
otro están poco sujetos á cambios.
Pa.ra. personas delgadas, se tendrá
buen éxito usando muselina de seda
plegada en acordión, blusadaen la
cintura, poniendo encima de este
cuerpo un bonito bolero de encaje.
Las personas gruesas usarán muselina de seda muy ligeramente
fruncida.
Sólo de las mangas no podemos
aconsejar modelo que no esté expuesto á cambiar repentinamente
de moda¡ pero por fortuna. se pueden modificar con bastante facilid
a.d.
11\ \'
.~, ~
El sombrero que mejor armoni..
za con este traje, es una gran ca~, pelina negra que se puede ejecutar
,,~
sobre paja ó bien sobre
tul ó muselina de seda,
dispuesta en pliegues
~ \\·
superpuestos. Las plu.
mas de avestruz son de
efecto maravilloso;pero
si no es posible obtenerlas, se suplen con
nudos de listón &lt;liberty&gt;, plegado en acordión ó simplemente
ar:-uga.do.
MARfA LUISA.

FfGUR!NES NÚMEROS

1,

2

Y3·

�Et MUNDO ILUSTRADO

•expresaba su adoración conforme á la natura·

Nuestros Figurines
NúM. 1.-Elegante abrigo en tafetán negro,
fruncido al derredor de un empiezo de encaje•
pasamanería negro 830; delante,_ bullones 1?li·
sados, bajos de mangas de encaJe y muselina
de seda.
NúM. 2.-Pequeña capa Maintenon, hecha
en grueso guipure y tafetán fruncido; adelan·
te, larga corbata de muselina de seda.
NúM. 3.-Pequeña manteleta de seda suave
plegada y anchos entredoses de guipure; corbata de largas puntas guarnecida del mismo
entredós y unida á la manteleta bajo dos ro•
setas de seda plegada en radios.
NúM. 4.-Esta manteleta de seda y guipure
es corta sobre los brazos, alargándose en
punta adelante y atrás, á manera de ficbú.
Puede hacerse en todos colores y telas, lo mismo en v~lo que en seda suave ó paño.
NúM. 5.-Mantón estilo sastre en paño gris
claro; pelerina dentada, botones planos dora•
dos ó plateados.
NúM 6.-Cbaqueta de faldón en tafetán negro con cuello de paño blanco bordado de seda
negra; el miSJ:10 bordado incrustado en la
chaqueta. dibu1ando un bolero delante.
NúM. 7'.-Capita de paño recortado en per·
sianas al:·ededor de una larga estola de paño
bordado.
NúM. 8.-Paletó corto de seda ne!l"ra; mangas trapeadas en tul, punto de e~píri_tu negro,
sobre fondo claro; berta con aplicaciones del
mismo punto.
NúM 9. -Toilette de calle ó de gardenparty en linón rosa, ataviado con . pequeños
pliegues y entredoses. Canesú y baJOS de las
mangas de linón viejo bordado, berta y volantes de la. falda en linón rosa plisado, orla.do de entredoses y montado bajo uo_a
doble :fila de escarolas del mismo linón. Toca de paja con nigrette&gt;.

leza de que le dotó el creador.
Contemplando aquel tumulto, Brahma, lleno
de alegría por tanto ,amor, tornóse á Siva.
Mas el dios terrible/ sonrió señalando ~ la
tierra, y Brahma vió que en el globo deserta·
Jo por sus habitantes una abeja zumbaba. sobre los cálices, una. hormiga corría desolada
entre las hierbas y un hombre vagaba por los
prados El creador se entristeció contemplan·
do aquellos tres seres que no querían adorarle. Mas deteniendo el gesto de Siva que se
disponía á aniquilarlos, dijo con vo~ potente
domioador3:1 que oy_er_on todos, los ingratos
los agradecidos: «Vivid, creced, llenad el mundo, seres que saqué de la nad:i.. La muerte los
dolores, los males amenazarán vuestros días
pero sólo responderéis de los que oscorrespon:
d_an R vosotros solos. Andaréis por el mundo
sm preocuparos de los sentimientos de vuestros semejantes, sin que su porvenir os entristezca ni os abrume el pasado de cuantos fueron antes que vosotros. Sólo los tres seres
que, n&lt;;&gt; quisi~ron adorarme, la negra hormiga,
la abe1a rubia y el hombre, sufrirán por ellos
Y por los suyos. No se bastarán á sf mismos.
Les será imposible vivir en vuestro aislamiento. Les mortificarán los dolores de sus des·
cendientes, las penalidades de sus antecesores y serán desgraciados en el presente1 en el
paqado, en ~l porvenir&gt;.
Desp_ués, Brabma desapareció, y mientras
los anu:~ales, _agradecidos, se dispersaban alegres y sin cuidados, los tres seres ingratos
busc3:ron á sus semejantes, y desde entonces la
hormiga, el hombre y la abeja viven en sociedad con los suyos y por ellos sufren.
FILIDOR.

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y

~,.·,;:/

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.

/..

:;;:,'

F~

RISAS

o

Ríe que ríe; la rosa
En el capullo plegada,
Se asoma leve, riendo
Por el botón de esmeralda.

La leyenda de la hormiga
el mundo vacío de seres,
B1·ahma el creador se recogió
en sí mismo. Tras él, y ocultán·
dose entre nubes, Visnú el cooser·
vador y Siva el aniquilador, esperaban.
Luego que pasó su meditación, Brahma ex·
tendió una mano deseando que la árida superficie de la tierra. se cubriese de verdor, y aquel
deseo se cumplió en el acto. Por todos sitios,
colo-ando de . las rocas, tapizando los llanos,
uniéndose en los bosques, nacieron las plantas, los árboles, los musgos, y pronto, sobre el
follaje espeso, sonrieron las flores. Brabma se
recreó un instante en su obra, mientras Visnú
dejaba caer el rocío, entibiaba el ardor del
sol con brisas suaves y Siva desataba los huracanes sacudidores y dejaba rodar los granizos. La vida y la. muerte comenzaban á luchar.
Después de habe1·se deleitado en su (Jreación,
Brahma deseó que las sel va", los val les, las
a11uas, los aires y las profundidades subterrá·
neas se poblasen de seres. Y extendiendo otra
vez la mano creadora, pareció sembrar gérmenes de existencias por los cuatro puntos del horizonte.
Bajo aquel gesto fecuodante, la tierra y las
aguas hirvieron en vidas, que se concretaron
en las formas más diversas. El deseo omnipotente de Brahma no se detenía en apariencias
det.ermioadas, y los seres más distintos nacían
mezclados unos con oti·os en confusión extra.ordinaria.
Sobre los caparazones rugosos de los cocodrilos y los escudos de las tortugas. flotaba
la. gracia de las maripvsas, de los pájaros pequeños, revolaotes y multicolores, mientras en
el mar saltaban peces lucientes y plateados y
entre los valles de las olas dormía la negra .
muchedumbre de los cetáceos.
Por cima de las selvas pasaban triángulos de
grullas, bandos deslumbradores de cotorras,
parejas de tórtolas y dé palomas unidas en
blando volar, y en lo alto, casi invisibles, se
cernían las águilas, los buitres, todos los dominadores del aire. Por los árboles bullía la
inquieta turva simia, saltando de rama en rama, gesticulante y burlona, y bajo ella pasaban, lentos y majestuosos, con callado pisar,
los gualdos tigres, los leones, los leopardos
mosqueados, las hienas grises, los osos peludqs y tardíos. Ea las llanuras y en los valles
pacían las graciosas cabras, el caballo, las
ovejas quejumbrosas, los antílopes medrosos,
y en medio de todos, la roca vi viente del elefante emergía de entre las hierbas altas, ondeando su trompa serpentina. Sobre las flores
zumbaban las abejas, por entre las gramfoeas
corrían las hormigas; al fin el hombre nació.
Brahma había concluído su tarea.
Todos aquellos seres vivían confundidos y
mezclados sin atacarse ni hostilizarse. Las

JI

Ríe que ríe; en el lirio
Vierte la risa sus gracias,
Y de la flor las despliega
Sobre la copa. morada.
':J

NTE

Ríe que ríe; en el vivo
Clavel de enceodiáas llamas
Revienta alegre la risa
'
En explosiones de grana.
Ríe que ríe; y mirando
Bogar á dos por las aguas
Suelta su risa á torrentes '
La boca de la gi-aoada.
RUBÉN

D.ARiO.

FIGURÍN NÚMERO 9.

Ecos de todo el Mundo
Coantloso donativo de loR RostchJld · - Una O b ra bené flca,-Jnaui:-nraclón de nn monumento en Waterloo.
La cuestión de los millones de los cartujos en Francla,-Nneva
ópera de Salnt·Saens,

FIGURINES NÚMEROS

7

Y

8.
ú_ltirna donación de los hermanos Rostchild ha llamado mucho la atención en París. Los barones de Rostchild son conoeidos hace largo tiempo, lo mismo en Eurcpa
A

FIGURINES NÚMEROS

especies más distintas fraternizaban, y sobre
el haz de los estanques flotaban los cisnes sin
temor á las águilas, mientras en las ramas
rugosas de los árboles se movían los ondulan~e~ cuerpos de las sierpes juQto á los pavones
1t•1:;ados. E_□tre las gramíneas, los lagartos reposaban, sm perseguir ni atrapar á las abeJas doradas _que zumbaban, tra.nquilas, sobre
las flores. Filosófico y grave, el sapo se mov~a con paus~, y los. coleópteros no huían á su
v~sta. En la rnmensidad del mar reinaba también la paz.
Los peces resbalaban suavemente entre las

4, 5 y 6,

aguas, Y descendiendo á los abismos profundos
donde las conchas abrían sus valvas y el co·
ral florecía sus ramos sin temor á enemigos
tornaban á subir otra vez hasta flotaF entr¿
las_ espumas y las larg~~ ~iotas de las algas,
ba¡o e_l ~o! alegre. Un Jubilo inocente, profondo, origmado por el desconocimiento del mar
Y de la muerte, reinaba en el universo.
A~te aquel espectáculo hermosísimo Brabma
Y V_isnú sonrieron deleitados. El mi~mo Siva
gividó, por un instante, la crueldad necesaria
e ~u na.turale_za y permaneció inmóvil. Agra·
decida á los dioses, la tierra hizo subir hasta

ellos aromas de flores, gorjeos de pájaros.
Buscáronse los seres, ansiosos de caricias; las
corolas defa.llecieron repletas de polen, y des·
de los húmedos abismos de las aguas, hasta el
más enhiesto pico de los montes, resonó un
dulce lamento, una queja apasionada.
Los ojos de Brahma se posaron con deleite
amoroso sobre aquellas criaturas que extrajo
de la nada; luego se humedecieron al ver el
horrible gesto de Siva que se p1·esentaba á
destruirlas. La bondad de Brahma quiso alar•
gar un instante más la dicha de que gozaba la
creación, y deteniendo el ademán destructor de
Siva, concedió á todos los seres ese momento
de felicidad absoluta, no turba da porla presciencia de la muerte, cuyo recuerdo no nos
ha abandooadodes de entonces.
Para justificar aquella debilidad, Era.broa
habló así: «Detén, terrible Siva, por un ins·
tante el golpe de muerte con que amena.zas
mi obra. Deseo que antes de morir alguno de
los &lt;ieres creados por mí, me adoren todos, re·
verencien á su hacedor. Venid, ordenó. Aban·
donad vuestros goces, vuestras tareas, los sitios donde os coloqué. Llegaos todos ante mí.
Adoradme, ensalzadme, puesto quesois míos
y mía es la partícula de vida que os anima&gt;.
A la orden de Brahma, todos los seres se
precipitaron ante su creador con empuje formidable. Todos, mezclados los pacíficos con los
hostiles, los grandes con los pequeños, se
amontonaron delante de Brahma, adorándole,
De la muchedumbre nacían rugidos de fieras,
cantos de aves, aletazos de peces. Cada animal

[

TRES HERMANOS ROSTCHILD.

que en América, tanto por pertenecerá una lar¡¡-a. familia de archimillonarios, cuanto por su
mterveoción en la política de Francia.
Pero !_oque los hermanos Rostchild acaban de
h_acer, tiene muy pocos precedentes en la historia di: la filan~ropía. Se comprende que el industrial más rico de Alemania, Krupp, baya
~onado á los obreros que en su factoría trabalª.º Y que le han hecho ganar millones sobre
millo~~s de marco_s, e~ terreno necesario para
q?e eri¡an sus_habitac10oes y que les haya vendido, sm pérdida de su puesto, los materiales y
aun la mano de ob~a. De_ no haber seguido esa
c_ooducta., su propio capital se hubiera resentido más que el de l?s competidores; pero, en el
caso de _los Rostch_ild, la donación se ba hecho en circunstancias completamente distintas.
Los _millonarios citados, viendo la miseria
que rema entre los obreros que trabajan en París Y,~º. sus :iirededores, han tenido Ja idea de
dar ~iez_millones de francos" para aliviar
esta miseria! no en donaciones caritativas, que
Pª:8: ~ada sirven en general; sino para la adquisición ~e _un amplio terreno en el que habrán de erigirse habitaciones baratas, en las
c1;1a_les_el obrero pueda encontrar alojamiento
hig1émco, que no le cueste demasiado caro.
La idea es digna del alto criterio de los donadores. Del problema de b habitación depende0;, en gene:·al, los demás problemas cuya reso•
~uc~ón agobia al proletario. Si la habitación
10d1spensable agota los elementos de g ue
obrero puede disponer, evidente es que los ~~
más problemas se sentarán en una base falsa.

�,
EL :MUBDO ILUSTRADO
Los $5.000,000 que han dotado los Rostchild
servirán: primero, para la adquisición de terrenos, y después, para levantar en ellos habitaciones baratas, cuya renta se encuentre al
alcance de los obreros. Así se habrá conseguido dotar á la ciudad de un bonito barrio, dar
alojamiento á los obreros honorables y evitar la miseria de muchas familias, miseria cuya base se puede encontrar en el pago de rentas excesivas que los propietarios exigen.

***
Con el nombre de &lt;Los Millones de los Cartujos&gt; se está ventilando en París uno de los
más curiosos asuntos parlamentarios. Se sabe
que el ministro Combes, que ha obligado, con
mano de hierro, al cumplimiento de la ley á
las Asociaciones religiosas, se ha captado, por
su conducta, ciertas odiosidades, especialmente entre los frailes católicos expulsados. Parece que los Cartujos (los fabricantes de alcohol del Departamento de Isere) pen~aron en
conseguir licencia para quedarse en Francia,

..

S7ILWELL PLAC:C

Ya al caer la tarde, Cambronne, cuya heroica frase
' debería momentos después
inmortalizarlo, dió la orden
de que se quemaran las&lt;águilas&gt; de los pabellones en cuya moharra lucía el águila
altanera de Napoleón. Por
desgracia uno de los pabellones quedó entero, dominando
la llanura cubierta de cad\iveres, cuando una banda de
merodeadores apareció lista
á despojar á los muertos. Se
habían acercado al siniestro
grupo que formaban los gra·
naderos muertos, cuando on
águila viva, aunque herida
de muerte, llegó volando á
posarse sobre la moharra de
la que, momentos antes, una
mano criminal había robado
el águila de oro que de Rusia
vol vía. El águila iba mortalmente herida, estaba desangrándose y con el ala rota;
pero con su otra ala y la cabeza dirigidas al cielo, parAcía protestar altaneramente
de la derrota.
Los merodeadores se retiraron, presas de un supersticioso teroor. El águila murió
en el sitio y fué enterrada al
propio tiempo que el pabellón
de los tres colores del Imperio
de Napoleón. Ahora el recuerdo será perpetuado por
la obra de Gerome, que seha
inspirado en la tradición referida para fundir su monumento.

La más hermoso Colonia no sólo por su posición,
que lo es contigua al Paseo' de la Reforma, sino porque las personas que están comprando lotes, pertenecen á lo más granado de nuestra ~ociedad, quienes desean construir magníficos edificios, que, en
época no muy lejana, llegarán á ser el lugar más de
moda y el centro de las lujosas residencias de la
ciudad de México.
Sírvase investigar el alza á que ha llegado en esta parte de la ciudad, de algunos años á esta parte,
y se convencerá de que no hay inversión más segura ni de más brillantes resultados que la que le ofrecemos.
Por un acuerdo especial, se ha prohibido, para
siempre, establecer pulquerías ú otros establecimientos por el estilo en esta Colonia. Siendo estA
lugar pli.ra edificar fincas que llenen todos los requisitos de salubridad y, por consiguiente, para que
residan persona8 de refinada cultura, se hacen necesarias estas restricciones.
En menos de tres meses se ha vendido cerca de
la cuarta parte de este terreno, y esperamos que para fines del presente año, todo3 los lotes h~brán sido
tomados, y dentro de unos cinco años, este lugar Ferá el más hermoso y saludable de la Capital de la
República.
Oreemos que en un tiempo no muy remoto, México llegará á ocupar la primera fila por sus edificios,
·en el hemisferio occidental. Tiene la ventaja natural, que no gozan otras capitales: salud y cultura.
Continuamos vendiendo lotes bajo nuestro mismo
plan, es decir, veinte por ciento al contado y el resto en nueve años . .Ningún interés se paga sino después de que se hayan concluído: calles de asfalto1
banquetas de cemento, drenaje y un sistema completo de agua. ¿Hay alguna proposición de terrenos mejor que
ésta?

***

Después de ganar fama y
ESCENAS DE LA
dinero en su país natal·(contradiciendo el supersticioso
refrán que dice: &lt;nadie es pro·
feta en su tierra&gt;), el ilustre maestro SaintSaeos acaba de triunfar definitivamente en el
Teatro Convente Garden, de Londres. Ha sido
su ópera &lt;Helene&gt; la que le ha servido para
ser consagra,: o por la crítica inglesa.
Desde hace algún tiempo que se ha venido
acentuando en Inglaterra el sentimiento de admiración por el ilustre maestro francés. De
los más aristocráticos teatros le llegan propo-

ÓPERA &lt;HEC..ENE&gt; DEL MAESTRO SAINT SAENS.

ha visto al amplio cóliseo lleno hasta rebosar
de un público entusiasta y amable, que ha pro·
diga.do á Saint Saens ovaciones tras ovaciones.
Al decir de las críticas, es la ópera mencionada una de las mejores que se hao escrito en
los últimos años y bien merece ser obra de
Saint Bae ns, cuya fama anterior ha venido á
confirmar plenamente.

LA INAUGURACIÓN EN WATERLOO
DEL MONUMENTO DE GEROME.

mediante la curiosa petición dirigida al Parlamento, en la que decía.o que &lt;siendo ellos los
que proporciona.bao trabajo á muchos obreros
en sus fábricas de aguardiente, el hecho de expulsarlos debería evitarse, considerando la.empresa de I a fabricación de alcoholes como de
utilidad pública&gt;. Por supuesto que el Parlamento no quiso dar oídos á tan peregrinas razones. Eutooces se dijo que los Cartujos habían
ofrecido un millón de fra neo;, á M. Edgar Combes, hijo del primer ministro y su secretario,
«para que influyera cerca de su padre en el sentido de evitar la expulsión de los Cartujos&gt;.
De aquí el proceso parlamentario. Se nombró una comisión que investigara cuidadosamente el asunto, en vista deque, de ser cierto
el caso, entrañaba la comisión del delito de soborno.
Los miembros del Parlamento que han sido
encargados del asunto bao tenido que luchar
con la mala fe característica delos Cartujos,
que ban embrollado voluntariamente el asunto,
para dilatarlo lo más posible y para perjudicar, con un largo proceso, ya que no al primer ministro, á su hijo y secretario general.

***

Se acaba de inaugurar solemnemente en Waterloo el monumento que Francia mandó construir y cuya idea fué de Gerome. Se trata de
conmemorar uno de los episodios más grandiosos de la última batalla napoleónica: el episodio del águila. Se cuenta que en la noche tremenda de Water loo los granaderos de la vieja
guardia fueron despedazados por las continuadas cargas que contra ellos dirigieron los
ingleses.

LA COMISIÓN PARLAMENl'ARIA FRANCF.SA, EN SESJÓN, INVESTIGANDO
EL ASUNTO DEL &lt;MILLÓN DE LOS CARTUJOS,&gt;

siciones para que entregue sus obras á los &lt;manager&gt;, para que el público de los arandes centros. de población de Inglaterra ºescuche sus
partituras.
El maestro francés accedió y el triunfo ha
sido cue~tión de poco tiempo, puesto que desde la primera representación de &lt;Heleoe&gt; se

. Las escenas están tomadas de la vieja tradición de la toma y destrucción de Troya por
los compañeros de U lises. Los a.mores de Elena han sido la base que el autor tomó para
bordar sus hermosas notas.

Par a mayores informes, dirigirse á

United States y Mexican Trust Company,

_,

Primera de San francisrn, 4,

ó á los Sres. Prevost &amp; Vail,

1

Primera de san francisco, 8.

_,

_ __
_.

..

.,..;;._..............: -:.- ~

/

�Año XI-Tomo II-Núm. 6

Retened en· Iá Memoria
j)amas c/eganfes:
Habréis fijado vuestra atención en los bonitos Vestidos y Trajes estilo
sastre que se ven los Domingos en el Paseo de Chapultepec; muchas personas se complacen con sorpresa de ver el excesivo lujo y delicado gusto
que allí se observa; ·si deseáis figurar en el círculo de DAMAS ELEGANTES DE MEXICO, haceos vestir en ~• Palacio de Hierro, que tiene
Modistas y Sastres, verdaderos artistas parisienses.
En nuestros Departamentos de Telas para Vestidos -encontraréis
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Galle de San Bernardo ...tr--M~XIG0_..0~

Apartado número 26

Agosto 7 de 1904

Precio del ejemplar: 50 cs.

�.

.

L UNDO LUST~ílDO
Año XL-Tomo U-Número 6

MEXICO, AGOSTO 7 DE 1904.

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDOU
Registrado como articulo de segunda clase, en 3 de Noviembre lle 1894.

Especialidad en artícul,os para Iglesia, Galonería,
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S11bscrlpel6B mensoal foránea ......$ l. 60
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Garanta: LUIS REYES SPINDOU

·'

,
J

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Y eRSIMIRES, EL MEJ0R
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1\Ifombras, Tapetes, eortinas
de todas clases.

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Completo y Escogido Surtido de

PAPEL TAPIZ

Mandamos á vuelta de correo todas las muestras que se nos pidan.
Remitimos, FRANCO DE PORTE, los pedidos mayores de $ 25.00, cuyo
peso no exceda de 15 kilos.

Signortt, I;onnorat y tompañía.
La Manifestación en Honor de Hidalgo.
Do&amp; aspecto&amp; del desfile-de la Comitiva.

.,

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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.

L UNDO LUST~ílDO
Año XL-Tomo U-Número 6

MEXICO, AGOSTO 7 DE 1904.

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDOU
Registrado como articulo de segunda clase, en 3 de Noviembre lle 1894.

Especialidad en artícul,os para Iglesia, Galonería,
Tiraduría. Fábrica de Camisas, Corbatas, Som=
· brillas y Paraguas. Bonetería de todas c.lases.
Espléndido surtido en géneros de seda, lana Y al=
godón. Blondas, Encajes, Pasamanerías y ador=
nos . de todas clases. Artículos para varilleros.
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ros. Perfumería de las mejores marcas. Artículos
de fantasía.

S11bscrlpel6B mensoal foránea ......$ l. 60
ldem
Idem en la Capital,$ l. 2ó

Garanta: LUIS REYES SPINDOU

·'

,
J

OEV1\RT1\MENTE) ESVEeI1\L DE~V1\Ñ0S
Y eRSIMIRES, EL MEJ0R
DE LA REVUBLie1\
1\Ifombras, Tapetes, eortinas
de todas clases.

MUEBLES DE T000S ESTILE,S
1 R

1

Completo y Escogido Surtido de

PAPEL TAPIZ

Mandamos á vuelta de correo todas las muestras que se nos pidan.
Remitimos, FRANCO DE PORTE, los pedidos mayores de $ 25.00, cuyo
peso no exceda de 15 kilos.

Signortt, I;onnorat y tompañía.
La Manifestación en Honor de Hidalgo.
Do&amp; aspecto&amp; del desfile-de la Comitiva.

.,

�EL MUNDO ILUSTRADO

La Envidia y la Admiración
L alma. huma.na. es centro de energías y
campo de be.ta.lle. de tendencias contrarias,
a.nta.gonista.s que actúan á la. vez, que se
combinan en ha.ces de componentes, como las
fuerzas mecánicas, pe.re. producir esa. resul·
ta..nte tortuosa. 6 rectilínea., ascendente hacia
lo noble 6 descendente hacia. lo bajo y lo mez•
quino, y que se llama. el carácter.
Este es, como los compuestos químicos del
orden orgánico, no sólo comp~icado en. la
agrupación de sus elementc;s, smo también,
como ellos, variable de un individuo á otro,
según la proporción de los simples de que se
compone, y variable, también, de una época.
á otra. y de una. circunstancia. á otra., según las
condiciones del medio en que actúa.,
Meditando un poco sobre el tipo moral del
envidioso, llega. á discernirse que es tan sólo
un mutilado, un cojo del espíritu, un desequilibrado en quien cierta. propensión natural,
primitiva. y normal en sí misma, no encuentra
contrapeso suficiente en sentimientos contrarios que están llamados á normalizarla y á
equilibrarla.
Admirarse á sí mismo; juzgarse ser superior
é inteligencia privilegiada; creerse ya Adonis
por la belleza, ya Minerva. por la sabiduría,
ya Hércules por la fuerza, ya. Júpiter por el
p~der, es sentimiento que existe en germen en
el "fQndo del corazón huma.no y hasta. en el de
la organización animal.
El pavo, que abre el suntuoso abanico de su
cola espléndida y que se hincha de vanidad 1
satisfacción al sentirse bello; el gallo,que aceita y alisa su arrasado plumaje y lanza su canto de guerra y de amor; el ruiseñor, que en la
rama se arroba con su propio gorjeo y lo desgrana como espiga de perlas en las soledades
del bosque; el caballo, que piafa de orgullo y
hace airosas corbetas al sentirse mirado; la
gacela, que juguetea sobre las roca.s, todos se
sienten bellos y se admiran, como se admiran
de su propia belleza la doncella ante su espejo
y la ninfa del bosque buscando su imagen en
las ondas del lago.
En el hombre, la admiración de sí mismo es
más complexa y abarca sus dones físicos y
mentales, alcanza á las contingencias del nombre que se lleva 6 de la posición que se ocupa,
y se vincula, á veces,no en cualidades reales y
estimables, sino, también, en fruslerías y patrañas.
Si admirarse á sí mismo es una propensión
espontánea y natural y hasta una cualidad estimable, cuando la refrena la modestia y la
encarrilan la recta razón y las nobles aspiraciones, no es menos dominadora la tendencia
y la aspiración á hacerse admirar. Subyugar
la atención, producir asombro, grabar con
fuego en el espíritu ajeno nuestra imagen física 6 mental; arrancar el a.plauso, suscitar el
entusiasmo, todo esto junto que se llama la
gloria y que extraviado 6 mal funda.do se denomina vanidad, es, .en el hombre, uno de los
impulsos más poderosos y uno de los más enérgicos propulsores de la conducta, tan capaz
de bien orientarla. como de completa é irremediablemente extraviarla.
La admiración es, en otra forma, también,
factor no menos fundamental del carácter. Si
gustamos de admirarnos y de ser admirados,
gustamos también de admirar. La admira.ci6n
que los demás nos inspiran, la que es capaz
de suscitar en nosotros todo cuanto nos rode·a,
natura1eza, arte, ciencia, humanidad,es el manantial de los goces más puros, de los placeres más intensos, de las efuslones más ardientes 6 más tiernas de que somos susceptibles.
En el fondo de lo que llamamos sentimiento estético, palpita la admiración como un corazón
dentro d-e un pecho. La admiración es fanal
que alumbra y foco que calienta la. vida; quien
es incapaz de sentir admiración, es incapaz de
ser feliz.
Admirarse, admirar, hacerse admirar .... Si
combinamos estos componentes en proporciones diferentes, resultarán tipos morales diversos, variedades importantes de carácter.
Si predomina la admiración de sí mismo, se
produce la forma concentrada y oculta de la
vanidad, envuelta en los ropajes de la falsa
modestia. Si lo que impera es el anhelo de hacerse admirar, surgen la petulancia y la arrogancia, el &lt;rastacuerismo&gt;,que dirían los franceses, el amor á exhibirse y á figurar y la ambición inmoderada. de glorias, de honores, de
riquezas, de poder. Si, por último, la tendencia á admirar subyuga y se sobrepone, el carácter se hace benévolo, generoso, franco.
El envidioso es todo lo contrario de un ser
bondadoso, generoso y franco, porque en él se
combinan el inmoderado deseo de hacerse admirar, con el embota.miento y la atrofia de la
admiración á los demás.
·
Cuando se sabe admirar, todo lo que es grande, todo lo que es bello, todo lo que es noble,
conmueve hasta el fondo del alma, siéntense
un placer y una efusión inmensas y, á la vez,
ese sentimiento de gratitud profunda hacia Jas
causas creadoras de nuestro placer.
En estas condiciones, la envidia es imposi-

E

ble. No hay odio posible contra el poeta que
nos deleita, contrl:L el músico que nos enternece 6 entusiasma, contra el razonador que nos
convence, contra el conquistador que nos sub·
yuga. Admiramos, admiramos y amamos Y
mueren en nuestros corazones hasta los gérmenes, en ese medio infecundos, de la envid!ª•
del rencor, de la tristeza amarga del bien
aj~.

.

En un corazón bien puesto y en un ~spíritu
bien equilibrado,la admiración de sí mismo se
transforma en labor útil y honrada, el deseo
de ser admira¡lo en estímulo y aliento de nuestra vida, y la admiración á los demás, en ~la·
cer puro, intenso y noble; y no hay ahí nido
para el áspid venenoso de la envidia.
.
El envidioso es, á la vez, repugn3:nte Y d!gno
de compasión: repugnante, por dañmo;y digno
de lástima, por desgraciado.

Dr. M. Flores.

w
NOTAS MHROPOLITANAS
L populacho mexicano,sandunguero y afecto á frascas,recorre, con ávida mirada, el
almanaque colgado á la pared. Nuestra
evolución industrial, violentada hábilmente
por la gestión del gobierno, encuentra un freno formidable en esta natural tendencia á la
glorificación de cuanta festividad religiosa indicó la iglesia en épocas anteriores, en las cuales el año no tenía, ni con mucho, el alto valor
económico que hoy representa.
Es difícil encontrar pueblo alguno más lleno
de fiestas que el nuestro y que, con mayor esmero, busque, en las celebraciones religiosas,
el pretexto para holgar la mitad del afio. Hace
siglos, cuando el encomendero y el fraile se
dividían la riqueza pública y eran manantiales inagotables de fortunas más el púlpito y la
administración que los campos y las minas; en
esas épocas,perdidas ya en la penumbra de un
siglo que se hunde en la noche eterna del tiempo; en esos afios, :dos para siempre, natural
era que el peón, el infeliz hijo de la gleba, que
pasaba cde sol á sol&gt; los días pegado á la coyunda, encontrara la satisfacción de sus íntimas tendencias á la melancólica holganza,en la
celebración de centenares de fiestas religiosas.
Era la buena época. Cuando la atmósfera
implacable calcinaba la arenisca extensión de
la Mesa Central; cuando los magueyes (fuentes de olvido y de miseria) levantaban sus erectas &lt;pencas&gt; culminadas por aguijón hiriente,y
la milpa se moría de sed y de calor, la imagen
de la santa milagrosa salía de su parroquia,
en medio de procesiones numerosas y abigarradas. En ellas iba el hacsndado débil sólo
cuando la expectativa de un desastre le recordaba que sus dineros eran perecederos como
todo; el indio,moreno y abatido, en cuya frente impenetrable elaboraban odios inmensos las
humillaciones su~ridas; el caporal de manos toscas y lengua agresiva, mareado por la
altura á que se veía elevado; los frailes de
trémula voz suplicante; los monagos de veste
roja sangrienta y alba historiada. Y toda esa
multitud, cuya alimentación estaba comprometida por el capricho inconsciente de una nube,
suplicaba á la Reina de los Cielos que les enviara la refrescante y salvadora lluvia.

E

fioritas á las cuales se imparte instrucción
selecta y de irreprochable forma. La escuela
fué fundada en la época colonial por algunos
filántropos, que pensaron sería la base del
progreso de la Nueva España la buena educa,
ción de las mujeres, de las niñas que habrían
de llegar á ser, en un futuro inmediato, las
madres y las esposas.
Se llamó el Colegio de las Vizcaínas y aún
ostenta, en el amplio portón, los escudos en
los cuales revela su alta alcurnia. Hoy es el
Colegio de la Paz; pero si su nombre ha cambiado, no por eso se puede encontrar diferencia alguna en el espíritu de los directores. En
la escuela se educa á las futuras madres mexicanas, á las espos:.is de mañana, que son las
hijas de hoy.
Cuando la fiesta del santo patrón del colegio
se acerca, las alumnas bullen y se aprestan á
celebrarla. Son fiestas entusiastas casi siempre, más por ser de la juventud, que por hacerse en celebración del santo de Loyola. Se
improvisan actrices las educandas; se improvisan bailarinas y vendedores y t ransforman
las viejas arcadas del patio monacal en un pequeño vergel lleno de flores, de juventud y de
belleza. La fiesta es esencialmente simpática;
por eso año por año, en la fecha fijad a, las
damas de la buena sociedad se dan cita en el
colegio de la Paz y comparten con las alumnas
las veinticuatro horas de asueto y de alegría,

***

Tenemos una compañía de bailes á la europea; se trata de un espectáculo nuevo entre
nosotros, de aquellos que distraen más que
educan; pero que tienen, cuando están bien
presentados, un marcado sabor de arte. La
empresa del Arbeu ha pensado cuerdamente.
El baile es todo un arte· y, quizá, un arte her•
mano de la pintura, de la poesía y del canto.
A demostrarlo tiende Miss Duncan, i:la bailarina de los pies desnudos&gt;, que recorre Europa atrayendo la admiración sincera de loa
públicos y el amor de los artistas. Hay en la
danza. todo el ritmo y la belleza de la música,
todo el colorido y la gracia de la pintura, toda
la cadencia del verso y su suavidad y su hermosura.
Miss Duncan ha ~studiado los frisos del viejo P!l-rtenón;ha seguido,en ánforas y medallas,
la silueta fugaz de la bailarina griega, para
reconstruir así los bailes de antaño, las danZ!I-S mism!l-s _que, bajo el cielo turquí de la Grecia precristlana, eran gratas á los dio,es paganos,
Y lo ha conseguido plenamente, á pesar de
la rudísima oposición que en un principio (In•
CC;&gt;D;trara entre los mismos á cuyo criterio se
dingía en demanda de aprobación por s11s
esf1;1-erzos. Porque en nurstro siglo, la idea de
muier está firmemente ligada en nuestro cráneo
á la idea de sexo; y porque si hemos liberado
á la ~embra de la esclavitud medioeval, le hemos impuesto, en cambio, la moderna esclavitud que depende directam11nte del hecho sólo
de que sea hembra.
Miss Duncan ha hecho de~ ba,i le un arte, algo más que La frívola exhibición de una mujer
desnuda, algo más que una serie de movimien·
ws lúbricos, encubiertos por el ritmo de una
orquesta condescendiente. Ha visto en el cuerpo de la mujer la eterna harmonía y ha pensado que la curva, envuelta en un a~orde perfecto, result!I' má~ hermosa á la vista. Y ha triunfado. Bail~ sm compás alguno, sin sujeción
á regl8:s, libre y honestamente, con la suprema
El cuadro correspondía á la época. Era na- , honestidad del arte, llevando las piernas des·
nud8:s,_para que la libertad y suavidad de los
tural, perfectamente natural, y humano, por lo
movimientos completen el ritmo y cooperen con
tanto; pero los tiempos cambian á pesar de la
él al milagro. Su cuerpo se va transfigurando
obstinada resistencia de nuestras clases bajas.
porefecto de la misteriosa virtud del arte hasta
Ya solamente en las crónicas de &lt;Fidel&gt; se enparecer algo sobrehumano y semidivino' algo
cuentra .á la &lt;china&gt; de enaguas rojas lentenuevo.y artístico y hermoso.
'
jueladas y &lt;rebozo&gt; de seda de color ardiente.
Tal es la gloria del baile. Llega hasta prinr
Los sombreros de nuestros pelados han variaá nuestros cerebros, llenos de supersticiones tal
do de forma, como sus trajes &lt;de charro&gt;;pero
v_ez_,más que los de los primitivos, de todas sus
por desgracia, la tendencia innata, heredita~ ·
trniebla~; hace la luz en nuestros espíritus en·
ria, atávica á la fiesta dos 6 tres veces por
sombrec1dos; levanta nuestros corazones hasta
semana, perdura para desesperación de indusel supremo cielo .en el que el Ideal como un
triales y de patronos.
buen dios caritativo y humano se ;evela á los
Estamos viendo en México desmentirse el
elegidos del arte.
'
refrán que dice &lt;que la máquina 'transforma y
levanta al hombre&gt;. La máquina hace evolucionar nuestras industrias 6 las crea total***
mente; trae, á nuestro país, extranjeros innovaLa
lluvia
es
una
gran
demente melancólica
dores, entusiastas, que recogen en poco tiempo
Y obstinada. Teje y desteje los hilos de cristal,
el oro del triunfo y se retiran satisfechos de
en sus largas abstracciones formando con
su suerte; solamente el empleado de baja cateellos misteriosos arabescos. A veces deja vogoría, el peón, el artesano, siguen buscando
la,r su espírit~ mientras, con sus dedos fríos y
ávidamente en el almanaque la próxima fiesta
humedos, repiquetea en nuestros cristales de·
y pidiendo sincera y ardientemente á Dios que
sesperadament~. Parece algo así como si un
tales fiestas se repitan con la mayor frecue~cia
gran amor hubiera lacerado su ánimo con sus
posible.
garras de tigre,_y por, las múltiples heridas
La fiesta de los Angeles es de las que degesangrantes destilara aun el licor del hastío y
neran año por año. Y es una fortuna, porque
de la muerte.
según cuentan los cronistas de los años medio~
Es ~na grandemente la.Lluvia. Porlanoche,
del siglo que pasó, era. de las &lt;sona-das&gt; en
en íntima charla con la Sombra, desgrana en
nuestra capital. La policía daba cuenta exacnuestros oídos su balbuceo infantil basta que
ta del brillo de la fiesta, que se traducía en el
a~uerme ?,Uestras almas en un gra~ anonada·
número de heridos y, á veces, de muertos.
miento misterioso y obscuro.

EL MUNDO ILUSTRADO

La Manifestación en honor de Hidalgo
SOLEMNE y conmovedora resultó la
'f t '6
. !lre de la Patria, organizó el &lt;Cor:am es ~ci. n que en ~onor del Pati yo ~el a.ni versa.río del fallecimiento t~~r16tico Mutuahsta&gt;, con mopubhca el 30 de julio.
e
roe que conmemora la ReEsta manifestación es ciertamente
d 1
que, lejos de opacarse el r~cuerdo del h:r~~coeC ª\fíte~as más clara~ de
más ca.da día en la conciencia del
bl
au i o e Dolores, brilla
acercarse la luctuosa fecha á llevlu1e ~• dedl pueblo que se apresura al
0
nocimiento ante la urna '
r ª
re1;1 a de su amor y de su recobertad de México.
que gua rd a las cemzas de aquel mártir de la li-

Jé

Los manifestantes se reunieron
¡
d
nizándose la comitiva del modo sigifen~~a1za a de la Reforma, orgaLuii~:;ºJed;;!nFf~rica Nacional de Pólvora; niños del Instituto San
dades: Infantil M~t~~,t~~:ni~:;!;ª f51ue¡a _Industr!al Militar; SocieUnión Reformada, Ob~ero~ Libres nJn·/t stlca_Mexican!I-, Mutuali~ta
ros, . Joyeros y Grabadores· Rena~imi:n~ y U 1!1J5tad,CAhanz~, ReloJ~ilencia y Unión Obre O M'Tt
, D1 n Y oncordia, ProviPachuca; Escuei'as de Be~lasl l~::s·d!'r::rr?~l de Auxilios Mutue;&gt;s, de
Preparatoria; y Asociación «Defe~sores ed~1i:t/póbAl_rtes y Ofic10s y
La co "t'
d filó
ica».
Franciscom; ~!te:is h~or \~ Avenida Juárez :Y por las calles de San
por frente á la Diput~ció~ala:1,.,~~:¡sPyor~~ll de_ M'erclladeres, pa~a ~eguir
la Catedral.
'
.
acio Y egar, por ultimo, á
Numerosas fueron las coronas
d
.
que guar.da Ios restos del héroe ins%~!e~ete. et:~l~~ª!~tn alte
l; urna
1
~íis ªJesle~~~i~e:~/~ seiior Gen~ral Don Porfirio Dí~sz~d:efa:;e!~~!:
Tribunal Militar; d~l J~~:~h~~c;e:e~ªI5isf?funifciones;, del SuprPm_o
co; de los ~Sta.dos de Méx:ico M" h
á rTi oby yuntam1ento de Méx1lipas Co h ·¡ O
' ic oac n, a asco, Campeche Tamauchimílco; ~~yª~ac!!~~~• 1!~atán Yí Veracruz; de las Prefectur~s de XoFerrocarriles de Hid~lgo y J:~ri~a~ tneral de lt Federación y de los
y Oficios de Bellas Artes p
. exicano. as Escuelas de Artes
nes merc~ntiles, enviaron iamt1~!rt~ir~~~!i9Ja~~mo algunas negociacio-

f8

Gua~~í:;;eJfd~~;~my°~~s:i~\~~~fe~! ~:rsri~:t~~~~ ca)illa, la s~iiorita
ella, señorita Luz y señor Bernardo Hidalgo y Costll1 os sobrrnos de
1
~fbi~?j~!;Y{~~r~ri~~:;li:dde:~~!~:s~~:tias b!~~~i~:cisTuº~~~!~~~:

A iniciativa del mismo Comité Patriótico Mutualista se efectuó en
el Teatro ~r~eu, la noche del lunes, una velada en honor de Hidalgo á
la cual asistió el sefior Presidente de la República.
'

LLEGADA DE LA COMITIVA',Á C.A.TEDRAL,

***

*"'*

Existe en la capital una curiosa institución
educativa, en la que se admiten solamente se-

ANTENOR LESCANO,

LA COMITIVA ENTRANDO AL T~MPLO.

UN A COMISIÓN DE INDÍGENAS,

�EL MUNDO ILUSTR-ADO

EL MUNDO ItUSTRADO

la. vez que muy anima.do, resultó el baile de claveles que
dió ha.ce poco el «Club Hebe&gt; en la. casa. de la. señora. Tennent, uno
de los principales centros de recreo con que cuenta actualmente la. MeÜRTGINAL, á

trópoli.
El aspecto que ofrecía. el salón, profusamente adornado con exquisitas :flores, era. soberbio: multitud de parejas se encontraban allí reunidas, vistiendo las da.mas, en su mayoría., lujosas &lt;toilettes&gt; a.dorna.das
de claveles, y los caballeros, trajes de fantasía. de distintos modelos y
épocas.
Entre las da.mas concurrentes pudimos verá las señorita.s:Rosa. Beister, que vestía. de azul; Dora. Sta.nley; Keti Struss, de azul; María. Alemán, de color de rosa; ]¡:lisa. del Rivero, ele rojo; Lucila Ma.ldona.do,
de azul; Adela Tova.r, de gris perla.; Eugenia. Alma.zán, de blanco; Jennie Blum, de fa.rita.sía. imitando clavel rosa.; Enriqueta. Mora.les Pereira.;
Dolores Tova.r, de color cbampagne; María. Alvarez, de azul; Sara. Alemán, Inés Leonard, María. de la Peña., Luisa de Frías, Angela. Treviño y
sefforitas Velázquez.
Entre los caballeros que asistieron al baile, se encontraban los señores: Francisco Albéistegui, Ing. Manuel Alva.rez, Dr. Sa.muel Mora.les Pereira, Ing, José Segura., Ing. Alberto Díaz Ruga.roa, Granger
Wi,oton, Néstor Rubio Cázares, Carlos Berumen, J. García Conde
Carlos Luengas, Manuel García., W. Stanyle, Dona.to Contrera.s, Bal'.
domero Zenteno, Enrique Uga.rte, Agustín Sáncbez,Manuel Cervera., Emilio J. Arriaga y Luis
Escobedo.
A media noche se bailó un co·
tillón, haciéndose, antes de terminar la. velada, las elecciones
de Presidente y Vicepresidente
del Club, cargos para los cuales
fueron designa.dos, por unanimidad, los Stlñores Hora.cío Díaz
Ruga.me. y Néstor Rubio y Cá·
zares.
Los convidados fueron obsequia.dos por la Mesa Directiva
con un magnífico lunch.

Tat.de M TO[!fJ

�EL JlUN'DO ILUST.ltADO

e -Los horrores del anarqulsmo.-Su labor ant1patrl6tlca.-Temores en el exterior
El asesinato del Ministro ruso Von Plehv •
ñ
Manchurla - Los últimos encuentros.
Y sobresalto• en el lnterlor.- Lacampa a en
•"
"
.
.
- Retirada de los rusos.-Avance de los Japoneses.- Allea Jacta est •

N medio de las angustias que provocan los
incidentes varios de la guerra en Extr~mo Oriente donde se halla comprometida, no solamente 1~ influe11;cia de ~usia en aqu_ellas regiones remotas, smo casi su prest1g10
como nación de primer orden; cuando todav_ía
no se marchitan del todo las flo:es que cubrieron la tumba. del general B?br1_k?ff, gobernador de Finlandia, en pleno e1erc1c10 de s~s funciones oficiales, sacrificado por un fanático, un

cima de este cuadro sombrío de I?erfiles dan•
tescos, la sonrisa fatídica. del dehncu~nte político abito de sangre y de ma_tanza, sm comprender la inutilidad de su delito.

***

Siendo de importancia trascendental el puesto que deja vacante la muerte de Von Plebve,
y.,_a se han echado á volar nombres d~ person'\jes que se señalan como futuros posibles suce-

. .J,;

sores Se ha hablado del célebre Conde Ignatieff, Ministro que fué de Alejandro III en el
mismo departa.mento de E~ta.d_o, y cuya obra
principal ha sido la constitución del panslavismo con todos sus sueños de grandeza y sus
ilusio~es de imperialismo, según los cánones
antiguos de I a tradición moscovita, fundada en
lo que se ha llama.do &lt;el testamento de Pedro
el Grande&gt;.
Después se ha pronunciado con m~s _firmeza
el nombre de Mura.vieff, el actual Mmi_stro de
Justicia, cuya labor, aunque menos brillan~,
no ha sido por eso menos eficaz en la constitución de la Rusia moderna, pues su obra va
unida á las reformas penales y á la explotación del inmenso territorio siberiano.
Quienquiera. que sea el suc&lt;•sor de Von Plebve, habrá de recoger una herencia. difíc~l y _llena de peligros. De divers3: manera. ha sido JUZ·
gado el difunto por propios y extraños, pues
si los unos ven su obra como la de un verdadero patriota ruso y 1ea.l servido_r del Imperio,
que deja en su favor huella lumrnosa como la.
reforma rura.l y la nueva organización pe los
campesinos, otros quieren ver en él una figura
siniestra llegando basta acusarlo de las ho·
rribles m'atanzas de Besa.ra.via, que en la primavera de 1903 estremecieron de horror a.l
mundo, ante la sangre derramada entre infel~ces israelitas, que pagan en esta aurora de si•
glo, las explosiones de odios y. manifestacio•
nes de rencor que apenas se conciben como una
pesadilla en la.s épocas más cruentas de los
tiempos medioevales.

***

GUERRA RUSOJAPONESA.-UNA CARGA DE LOS COSACOS CONTRA
grito de horror vieLe á interrumpir la activi•
dad febril de los preparativos bélicos, al escucharse la explosión de una bomba homicida
lanzada por mano criminal bajo las ruedas del
coche que conducía al Palacio de Peterhoff al
Sr. Von Plebve, Ministro del Interior en el
vasto Imperio moscovita y una de las figuras
más prominentes en el complicado mecanismo
sobre el cual se asienta la monarquía de los
Romanoff. Un juclío, se dijo en el primer momento, imbuído en los odios seculares de su
raza, ha siuo el asesino; después se ba. averiguado que había sido 11n fioés, uno de los hijos de la germánica Finlandia, quien ha pri-·
vado á Rusia de la firme ~olumna qua so,t~oía
el régimen actual.
¡Con cuánta ioquioa procedieron los asesinos! ¡con qué exqui,ito cuidado evitaron el
fracaso de su horrendo crirneo l ¡con cuáles
precauciones supieron rodearsr, para que el
sentenciado en los tenebrosos cuosejos de la
conspiración no pudiera e~capar al e-olpe de
sus más sombrías aspiraciones! ¡Cómo se
concertaron para espiarlo en el momento conveniente para su trama infernal, á fin 1e que,
si'una bomba. fa.liaba., no faltara otra en la hora prevista! Y desgraciada.mente todG se hizo
como estaba pre11enido, todo se Pjacutó según
el plan prepa.ra,do con saña no africana, sino
verda.deramente septentrional. pues los reinos
berberiscos nunca bao presenciaao escena.s semejantes á la que se desen volvió junto al canal que conduce á la estación de, Báltico en
las orillas de la. opulenta señora del Neva.
Un coche que vuela hecho trizas, un montón
de miembros destrozados por traidor explosivo, tra.nseúntes arrebatados en la explosión
tremenda, pánico por todas partes, y por en-

LA

CABALLERÍA JAPONESA,

1

Pero lo que más-llama la atención, es qu~el
asesinato político asome su cabeza de reptil Y
esgrima su Jardo envenena.do, en los momen·
tos solemnes en que más comprometida se halla la campaña de Ma.ncburia, donde se está
derramando ta.nta sangre moscovita y se cor.sumen como en un abismo sin fondo los tesoros
de la corona y las energías del pueblo. Lo que
más entristece por la insensatez y falta abso-

luta de pairJotismo, es que se produzcan esas
manifestaciones de protestas armadas y traidoras , cuando la Santa Rusia se desangra en
guerra contra infieles, y los cañones triunfantes de Kuroki barren las huestes moscovitas
en los agrios desfiladeros de Yusbulitzú, las
arrojan de Tatchekiao, las persiguen entre
Lia.oyaog y Haicheng, y atruenan sobre las
fortificaciones del heroico Puerto Arturo. No
parece sino que la perfidia. antipatriótica y la
insensatez enemiga de las instituciones seculares, espía el momento en que hay más lágrimas que enjugar y que restañar más heridas,
para sacudir los cimientos en que descansa el
Sacro Imperio!de los Czares, hiriendo de muerte á uno de los ministros de la Cor'ona.
Es verdad que en el cuerpo del coloso hay
quizá lesiones hondas y necesidades que reclamen remedio urgente; es verdad que Rusia. no
se ha europeizado lo bastante, conforme á las
aspiraciones de los modernos pueblos ;y que las
ideas que se respiran con el ambiente y se engendran en las universidades hacen soñar con algo más que el&lt;Padre&gt; á cuyo solo nombre se
prosterna estremecido el obscuro &lt;muyik&gt;; no
cabe duda deque todos los pueblos tienen un
despertar violento, pero que esa resurrección
sea grande, franca, abierta, libre y majestuosa, y no impulsada por el hálito siempre sombrío de las conspiraciones anarquistas; que
esa reivindicación, si acaso es tiempo de que
surja para la. gran mayoría del pueblo, venga,
como habrá de venir, envuelta en el manto esplendoroso de las enseñanzas y no entre los
cárdenos relámpagos dfl las bombas del ciego
nihilismo.
Es y debe ser doloroso para los amantes de
la. patria rusa., que hoy que todos tienen por
deber y por necesidad que unirse en estrechos
lazos y en comunes aspiraciones, ante el peligro del Extrémo Oriente, haya corazones extraviados que tramen contra la seguridad interior del Imperio, mientras los a.doradores
de Budba se levantan fuertes sobre los despojos de los soldados moscovitas, arrollados en
sus posiciones y empujados al Norte en constante aunque ordenada retirada.

***

Y mientras San Petersburgo viste luto por
el difunto Von Plebve, derribado en medio de
su grandeza por la perfidia y la traición, acércase á gran prisa. el período decisivo en la
campaña de Maocburia. Si los ejércitos unidos
de Kuroki, Nodzú y Okú, tratan de dar el golpe formidable contra las posiciones que defiende el general Kuropatkine, tienen dela.o te grandes resistencias que vencer, inmensos obstáculos que superar, extraordinarios problemas
que resolver, antes de que puedan considerar·
se dueños del campo y vencedores en la tremenda y sangrienta campaña.
Después del paso del
Yalú y la ba.talladeKuliencbeng, se a.bren con
gran esfuerzo y tras
pérdidas de importancia campo ha.cia·1a pe•
nínsula de Liaotung,
dejando regados de cadáveres los contornos
del cerro de N ashan.
Dueños de Da.lny y con
nuevas bases para sus
constantes desembarques de tropas, avanzan sobre los terribies
desfila.deros,y se adelantan sobre el Paso de
Motién, extienden el
campo de sus oneraciones y amenazan los flancos de los ejércitos ene·
migos. En va.no . el de·
noda.do general Kell~r
intenta un reconoc1miento ofonsi vo sobre
estas posiciones: tiene
que retirarse despu~s
del prodigioso arroJo
de sus tropas,· que sucumben ante fuerzas superiores.
Parece que la tácti_ca
de los comandantes Japoneses ha sido basta
ahora tener listas sus
reservas, para acudir
presurosas á los puntos
más amenaza.dos du\., ,,
rante sus a.vanees, ó á
los más débiles en las
~7'
pocas veces que los ru~·
. '
sos bao tomado la ofen.._.
..., .
siva., y de esta suerte,
.
como lo dijo alguna vez
.!-..
•
,
1"'
nn diplomático j ªP&lt;?·
. -M-,-._ nés, siempre han podi~
·,.✓-- ..~ do contar con fuerzas
numérica.mento superiores en casi todos los GUERRA RUSOJ.APONES.A.-EL MARISCAL OYAMA, JEFE DE LAS FUEaZAS
encuentros, aparte de
JAPONESAS QUE OPERAN ENMANCffURlA,

..
......
r . . ._. .

EOOS DEL ASALTO

Á

LAS POSICIONES DE N.ASHÁN. - LOS JAPONESES LEV.ANTANDO
Á LOS .MUERTOS Y HERIDOS.

que su artillería ha sido por demás abrumadora.
Después Tatcbekiao
y Niucbuangquedan en
poder de las tropas del
Mikado; la.s líneas de
combate se extienden en
va.rías millas de frente;los ejércitos que operaban aislados se conceotranen sus ataques y
son las san~rientas jor·
na.das del Paso de Yangsé y de Yushulitzú,
cuyos resultados quedan aún indecisos, pues
"los rusos dicen que sólo han abandonado sus
puestos avanzados, para hacer resistencia más
firme y tenaz en sus posiciones principales; y
aunque el general Kuroki reclama para sí los
honores de una victo:GUERRA_RUSOJAPONESA.-UN ESPÍA JAPONÉS ANTE
ria, diciendo que ha in·
LOS JEFES MOSCOVITAS.
fligido una seria derrota en dos acciones distintas, el hecho es que basta los momentos en
no vaya, por~ella, á entrar
que escribimos estas líneas, los beligerantes
buscando á la Rosalía
se encuentran frente á frente, dispuestos á repara ver y preguntar,
novar el a.taque y á disputar con indomable
como lo hizo el otro día,
brío el puesto que defienden, los rusos resis·
si hay tijeras que amolar!
tiendo, y los japoneses en su intento de cortar
No quiero, en el corredor
las comunicaciones entre Haicbeng y Liaode mi triste patiecillo,
ya.og, como preliminar de su avance sobre
volver á oir el rumor
Mukden y quizá sobre el mismo Harbin, cuarde su alegre caramillol
tel general de los moscovitas.
¡ved que no entre, por favor!
¡Allea jacta est!
Z, Z. Zi
Este artista callejero
3 de agosto de 1904.
que usa flotantes corbatas,
un exótico sombrero,
blusa de dril y alpargatas,
es un pálido extranjero
. que mientras toca y ca.mina
su amolador arrastrando,
EL APILADOR
nunca, al pasar, a.divina
que el refrán que va. tocando
es refrán que me asesina . ...
(Para EL MUNDO ILUSTRADO)
En otras calles hermosas
más suerte pudiera ballar ....
En el mercado de rosas
Ya viene el afilador
las tijeras de podar
tocando su caramillo .. . .
preciso es que estén filosas ..... ·
¡Ayl decidle, por favor.
¡cuánto su dulce estribillo
Y allá, en las callejas bajas,
viene á aumentar mi dolorl
en tiendas y prenderías
llenas de curnos y majas
En esta triste calleje.
que riñen todos los días,
obscura., sola y torcida,
siempre hay que afilar navajas ....
con sus aleros de teja,
¿quién puede ganar la vida.?
Mas aquí, en esta escondida
¡Que cierren pronto la. reja
callejuela silenciosa,
donde la hierba crecida
se mece triste y polvosa ....
¿quién puede ganar la vida.?
¡Ya es demasiado su empeño
en pasar junto á mi reja!
Hasta en medio de -mi sueño
escucho la triste queja
de su arecillo risueño ....
Ya viene el afilador
tocando su caramillo ....
¡Ay I decidle ¡por favor!
que afile pronto un cuchillo
con que matar mi dolor!. ...

éMaría Enríqueta.

M
PELEA DE GALLOS
Nervioso, esbelto, la actitud apuesta,
Fino pluma.je y tornasol golilla,
Altivo como un rey de horca y cuchilla
El noble gallo á combatir se apresta.
Llega el rival, y '&gt;U arrogante cresta
- Que nunca el miedo en el combate humilla
Orgulloso levanta: mientras brilla
Curva navaja entre ~us patas puesta..
Míranse de hito en bito los campeones,
Y esgrimen con furor sus espolones
Hasta que 11,Jguno á su enemigo hiere;
Porque de pronto, en púrpura teñido,
A uno de ellos se ve, que, al fin vencido,
Vacila., canta, se desploma .... y muere.
RA ÚL ARMANDO ESTEVA.

�EL .UNDO ILUSTRADO

ouerra

RusoJo poílesa

EL MUNDO ILUSTRADO

El tañontro mtxicano "Bravo"
propósito del lanzamiento del cañonero
A mexicano
&lt;Bravo&gt;,en los astilleros de Sestri Ponente ( Génova, Italia), publicamos hoy
una hermosa fotografía que representa el aspecto de la playa durante la maniobra mencionada.
El &lt;Bravo&gt; ha hecho ya sus primeras pruebas de resistencia y velocidad con resultados
muy satisfactorios, según puede verse por los
siguientes datos que han llegado hasta nosotros:
La velocidad máxima del cañonero fué de
17.82 millas, alcanzando un promedio de 17. 70.
Su consumo.á catorce millas, fué de O.k 828, y
á 16 de O.k 825 por caballo á la hor.i.. pudiendo andar, con una sola caldera, ha~ta 145 piillas.
Los alojamientos que contiene el buque son,
relativamente, amplios; están muy bien amueblados y nada dejan que desear por lo que respecta á comodidad. ll]stos alojamientos son los
s iguientes:2 para el 1 Q y 29 comandanres,6 para
oficiales de á bordo, 4 para maquinistas superiores, 10 para aspirantes, 4 para 3os. maquiniqtas, 8 para. los empleados de la maestranza
y 80 para marinos y fogoneros.
Para el servicio de trasport s, el «Bravo&gt;
cuenta coa un camarote para el jefe de la tropa, con 18 para oficiales y con el local suficiente pa1 a 240 soldados, estando todos los
departamentos del barco alumbrados con luz
eléctrica. La ventilación es artificial.
La potencia ofensiva del cañone.-o, es de 2
cañones de tiro rápido de 10 centímetros y de
6, también de tiro rápido, de 57 milímetros; su
radio de acción es de 4,900 millas al consumo
económico de carbón, y está provisto de dos
máquinas de triple expansión,que desarrollan,
en junto, 2,500 caballos de fuerza. Las calderas son dos, dos las chimeneas y dos las hél~ces con que está dotado.
Además de la fotografía del barco y de una
que representa el saloncito del comandante,
publicamos en este número •m grupo en que
n;parecen los señores Luis Robles y Carlos Z.
Varela, Ingenieros Navales de 2llo que forman
parte de la comisión bajo cuya vigilancia se
construyó el barco, y señor Jorge Nowan, primer maquinista del cañonero.
0

o
El viejecito que no sabía nada
XISTEN unos hombres profundamente simpáticos: estos son unos hombres que saben
muchas cosas y, sin embargo, parece que
no saben nada. Y existen otros hombres todavía más simpáticos: estos son unos hombres
que fueron grandes sabios y á los cuales ya
se les ha olvidado todo. Yo he conocido uno.
¿,No os inspiran también una profunda simpatía á vosotros?
Una gran desgracia, una enfermedad larga
6 sencillamente el tiempo ha pasado sobre ellos

E

LA RECONCILIACIÓN EN LA MUERTE, CADÁVERES RUSOS Y-JAPONESES, LADO A LAt.&gt;O, -DESPUÉS DEL COMBATE

LANZAMIENTO DEL CAl::fONERO MEXICANO «BRAVO&gt;.

y ha limpiado el espíritu de todas las vanidades y pompas mundanas, dejándole sereno, sosegaáo, transparente. Yo be conocido uno.
Era un viejPcito pálido, arrugado y limpísimo;
llevaba siempre un tra je negro y una corbata
blanca; sus manos largas, finas y transparentes, manejaban un bastón de éhano, que tenía
por puño un redolín de plata. Todos los días,
cuando llegaba el crepúsculo vespertino, este
viejecito entraba en el jardín del Casino y se
paseaba por la ancha alameda de plátanos,
cerrada por dos rígidcs setos de aligustres.
i.Qué había sido este viejecito? Yo no lo sé á
punto fijo; tengo una vaga idea de que ha.bía
sido un sabio formidable; de que había revuelto muchas bibliotecas; de que había trabajado
por el mundo; de que había aprendido tres ó
cuatro ó seis idiomas; deque había desempeñado cargos considerables en la administración y en la política ... . Y ahora ya no era nada; á mediodía, después de comer, una porción de señores del pueblo iban á su casa y
hablaban con él, mientras sorbían el café á
menudos sorbos en torno á la mesa del comedor. A la tarde, cuando se iba aproximando la
noche, todos estos señores, que después del café se había-o dispersado por sus majuelos, por
sus huertos ó por sus bodegas, volvían á juntarse de nuevo en las avenidas del jardín para
charlar otro rato hasta la hora de la cena. Y
todos paseaban en ancha columna, lentamente, entre las dos ringlas de plátanos. El viejecito marchaba en medio. La tardA iba muriendo; una suave claridad rojiza iluminaba el
cielo por Poniente; las palmeras perfilaban á
lo lejos su silueta rígida en el ambiente diáfano; una campana comenzaba á sonar el «Angelus&gt;. Entonces, en el silencio del crepúsculo, la fina arena del paseo, que rechinaba bajo
los oie~, dejaba oír más fuerte su voz discreta, dulce, resignada.
Y entonces era también
cuando el viejecito sentía como unas ansias de evocar sus
recnerdos. Y cuando él hablaba, dando golpes suavlls
con el bastón en el suelo, todos se paraban de pronto y se
quedaban mirándole. Yo po-

CAl::fONEROl&lt;BRAVO&gt;. -SRES. JORGE NOWAU, CARLOS Z.
V ARELA Y LUIS ROBLES.

dría poner ahora en su boca algún pequeño discurso fantástico, como hacen los novelistas con
sus héroes, pero no quiero. Esto sería como
una profanación. Lo que sí recuerdo es que el
viejecito, de rato enrafo, cuando se hallaba
engolfado en una dti sus evocaciones, cuando
se veía en el terrible trance de tener que citar
una fecha ó un nombre, se detenía un momento ... Todos callaban en un profundo silencio;
las estrellas comenzaban á brillar en lo alto.
Y luego que el viejecito había hecho una breve
pa~sa, durante l a cual habfa estado buscando
en vano en su cerebro ése nombre ó esa fecha,
sonreía con una sonrisa suave, y decía:
-· Yo antes sabía estas cosas; pero ahora
ya no ~é nada .. ..
Y todos tornaban á pasear tranquilamente.
Y ahora, yo, cuando pienso en este viejecito
que había sabido muchas cosas, pero que ya
paseaba tranquilo y feliz entre los plátanos
sin saber nada, digo: «He aquí la bella «ataraxia&gt; de los helenos&gt;.
J. MARTÍNEZ RUIZ.

00
De todas las épocas, las mejores cartas de
crédito han sido las que la victoria ha rubricado.

' *
Donde la naturaleza pone una necesidad, un
placer, el hombre pone un hábito, una pasion:
dobla sus cadenas.

*

Nuestra voluntad se convierte en nuestra
ley, y nuestra incontinencia adquiere una fuerza á la cual nos oponemos después inútilmente.

*
Cuando el hombre justo é inclinado á lo bueno sostiene su propósito, atribuye poco valor
á las recompensas ó alabanzas de los hombres

*

La amistad tiene el derecho de ser más susceptible que el amor, porque no tiene las mismas indemniz·aciones.

SALONCITO DBL COMANDANTE Á BORDO DEL CAí::fONERO &lt;BRAVO&gt;.

�EL MUNJJO ItUSTRADO

EL MtTNDO ItUS'l'itADO

fitrmosa fitsta tn s. l:uis Potosi

El espacio se inunda. de colores,
Vibra. una. voz en\todos los rumores,
La.te un esfuerzo de creación inmensa.

Entre el me.r ondulante de verdura.
Ya. se encienden las rojas amapolas,
Y en la fuente que brinda su frescura,
Donde moja sus ramas la espesura,
Han abierto los lirios sus corolas.

SPLÉNDIDAS,en toda la extensión de la palabra, estuvieron las fiestas que proyectó y
Un intanso perfume nos halaga
llevó á. cabo le. Colonia. francesa residente en
Se.n Luis Potosí, pe.re.
celebrar el e.ni verse.río
de la gloriosa jornada.
de le. Bastilla..
V e.ríos fueron los fes·
tejos dispuestos con te.l
fin• pero el que más
lle.~ó la atención, fué
la kermesse que la ci·
tada Colonia, de acuer·
do con el Sr. Dr. Miguel R. Soberón, orga·
nizó en el Tívoli de San
Francisco, destina1:1do
los productos íntegros
de la. fiesta. á favor del
Hospital civil.
La. kermesse, en la
que tomaron parte le.s
principales damas de
la sociedad potosina.,
resultó verdaderamente
lucida por el derroche
de elegancia. y buen
gusto desplegado en el
adorno del recinto.
De los puestos lla·
maba.n la. atención: el
de I a. banca., por la.
riqueza. de su decora·
do· el de dulces, que
si~ula.ba. una tienda.
japonesa.; el de confetti, que representaba. la
Bastilla., y el de flores,
que era una. hermosa.
y artística. gruta. de_ he·
no y plantas trop1ca.·
les.
Este puesto estuvo á.
cargo de las Sras. Ma•
ceyra. de Bolaños Ca.·
cho Gedovius de Unna
y A~reola. de Marga.in,
y de las Srita.s. Leonor
b ona, María Luisa.
Garza., Carmen Ma._r·
ga.in Maria Antonia.
Alo~so, Refugio Cava.zos Eva Rodríguez,
An~ María. Fa.cha., Sa.•
bina. Bolaños Ca.cho y
SAN LUIS POTO.:SÍ.-GRUPODE VENDEDORAS AMBULANTES EN
Ma.ceyra. y Celia. Unna.,
LA KERMESSE.
(Fot, Lobato),
cuyos retratos a.pe.re•
ceo, en grupo, en estas
páginas.
Desprendido de rosas y jazmines,
Huelga decir que el resultado pecuniario
Nos envuelve en sus ondas, nos embriaga.·
obtenido fué en extremo satisfactorio, debido,
Es un errante espíritu que vaga.·
'
en gran parte, á. la valiosísima. cooperación de
Es el alma de todos los jardines'.
la alta sociedad de San Luis.
Rasgada. por los áureos esplendores
Se ha. disipa.do la. neblina densa;

El misterio se cumple, y en la. boca
De la mujer ama.da ya. palpita.
El beso ardiente que el a.mor invoca;
El corazón, al beso de esa. boca,
Como tú, Prima.vera., resucita..

E

(La alegría. ba. llega.do( Cuanto existe
La proclama radiante vencedora.;
De espera.nz\l,S nuestro ánimo reviste;
Muere algo de nosotros cuando triste
Y a.margo pensamiento nos devora.
El dolor nos consume y envenena;
Son una. cruel y silenciosa. muerte
La.s horas tristes, la. profunda. pena;
Mientras ha.y juventud,la. vid'a. es buena ·
¡Que el Ideal resurja., que despierte!
'
El invierno está. lejos; sus rigores
No han neva.do las frentes todavía.:
¡Es la estación de todos los amores!
¡Como se a.bren al sol las anchas flores,
Abramos nuestro pecho á. la. a.legríal
¡Entonemos un canto á la Belleza.!
Las mafia.nas son diáfanas y hermosas.
1Que corone el laurel nuestra cabeza.!
¡Arranquemos del alma. la tristeza.!
¡Celebremos el triunfo de la.s rosas 1
No estemos tristes; con la negra duda
No se alcanza. la gloria de las palmas.
¡Que el amor nos exalte, nos sacuda,
Y en medio de la noche triste y muda,
Resplandezca. la aurora de las almas!
EDUARDO COLÍN.

~OP

EL BRINDIS DEL BARDO
-&lt;¡Que brinde el trovador!-dijeron todos·¡Que cante la. caída de las bellas!&gt;
'
Y apaga.ron sus gritos de beodos
Al rumor de los va.sos y botellas.
Y el poeta. brindó. Con débil mano
Alzó una. copa., pálido y erguido,
Y su voz, como cántico leja.nQ,
Sonó lúgubremente en el oído.
-«Gusto os daré - exclamó.-- Sies un espectro
De otra Edad, la figura. de Julieta.
Debe el poeta. _transformar ~u plectro,
Como el histrión que ca.mb1a de careta.

¿Por qué pedir purezas á. la. lira
Amor á. la mujer y Dios al cielo?

REALIZACION

«Tenéis razón. El desengaño crece
Y no ha.y desea.oso en la batalla. ruda.·
El ángel de la fe dese.parece:
'
Sólo queda el demonio de la duda.

(Un sueño)

«Brindo porque nos ha.lle la mafia.na.
Cuando asistamos á. nocturni. cita
Oyendo, como Fausto, en la venta.~a.
Serenatas del diablo á. Marga.rita&gt;. '
Y el poeta. calló . ... Mientras sonaba.
El frenético a.plauso de la. gente
Ona. visión blanquísima. cruzab~
El negro Tibe.-iades de su mente.
Y i.l record ar I a. insólita. ventura.
De su primer amor, dulce y sencilla.
Una lágrima., llena de ternura.
'
Resbaló por su pálida. mejilla.i ....
ADALBERTO A. ESTEVA.

~OP
SUZON
Ha muerto Suzon; quince a.l'ios tenía· ha
muerto. La. pusieron en un pequeflo ataúd, no
más grande que una. cuna. Se le encomendó á
un marmolista. una. piedra tumula.r con una.
inscripción: &lt;Es a.qui donde descansa. Suzon
muerta á. los quince a.ños&gt;.
'
Volvía yo de bien lejos, ¡oh! de tan lejos
par!!' pedirla. un ~eso que elln me había pro~
metido en otro tiempo, cuando era nifla. Pero
alguien me dijo en el ca.mino: &lt;¿Cómo? ¿Ignoré.is eso? Ha muerto Suzon; quince años tenía·
ha muerto&gt;.
'
Yo exclamé: «¡No puedo creeros! Existen en
el país tantas viejas gentes que viven aún. Las
lilas no se marchitan en la. prima.vera&gt;. Me
conte~taron: &lt;L&amp; pusieron en un pequeño ataúd,
no mas grande que una. cuna&gt;.
En el cementerio busqué su tumba. Primera.•
mente no la. hallé entre tantas otras. 4-Sel'ior,
,:,podéis decirme dónde enterraron. á Suzette?No, sel'ior; sólo sé que se le encomendó á. un
marmolista. una piedra tumula.r con una. inscripción&gt;.
Pero, al pie de un abedul, vi una. diminuta.
rosa blanca que se entreabría.. ¡Ah! ;qué linda.
era. y cuán oelicioso su perfume! &lt;Seguramente, me dije, es aquí donde descansa. Suzon,
muerta. á. los quince al'ios&gt;.
CATULLE MENDES.

cDejémoslo todo en orden no ocasionemos
la menor perturbación&gt;, dij~.
Estábamos, al parecer en una. casa de cam·
po. ¿De dónde? No lo sé: no recuerdo sino el
recogi~iento, la paz y la beatitud del lugar.
El ambiente era. tibio, a.pacible. Ponía.se el sol
Y s~ luz.rojiza llegaba. hasta la casa., bañando
su 10ter1~r de·ese. melancolía. y placidez que
caracteriza. la hora de las meditaciones. ¡Qué
en armonía. estaban nuestras almas con el sosiego inm_enso de la naturaleza.! ¿Quiénes éra.·
mos? ¡Quién sabe! La impresión cte lo individual, de lo personal, estaba. muy lejos de nos·
otros .... Nuestras almas vibraba.o armónicas
Y confun~i~a.s. Nuestros pensamientos y nues·
tros sent1m1entos transmitíanse con ta.l poder
é intensidad, y á la vez con tal armonía que
nuestras conciencias parecían como nu~stro
ser, una misma..
Recuer~o que a.pena.s hablábamos y que
nuestras ideas brotaban más bien del corazón
que del cerebro; nuestros pensamientos se ex·
terioriza.ba.n sintética.mente ..... .
Salíamos. Estábamos en el dintel de aquel
hogar que íbamos á abandonar para siempre.
Todos en la. casa debían conocer nuestra. par•
tlda.. Oíamos el murmullo de seres amigos y
queridos, murmullo plácido que partía del in·
terior sin que nadie se viera. «Sabíamos&gt; que
nuestra partida. era considerada como algo
natural, y todos obrábamos con extraña. inde•
pendencia.. Eramos seres &lt;libres&gt;.
Llegamos a.l vestíbulo. Nuestra.s vestiduras
flotantes y blancas armonizaban con el a.m·
biente. Seremos entonces, plácidos y fuertes
sin emoción, llenos de intensa, muy intens~
confianza., estrechamos contra nosotros los se·
res, los objetos mismos que nos afectan perso·
n_a.lmen~ .... Les enviamos después nuestro último _a~1ós. Algo dul?e y angélico, como una
beüd1c1ón comenzó á 10uoda.r lenta.mente nues·
tro espíritu. No era expresa.ble la. sensación
que experimentába.mos; era. contacto de luz de
vida, era paz .. . . .. Diríase que despertaba.' en
nosotros lo que era. eterno, envolviéndonos en
sus a.ura.s, que brotaba en nosotros la. emoción
inefable de estar en íntima unión con el todo ...
, Sí; estábamos á merced de la. Ley. Renunciábamos á todo lo personal; utilizábamos

nuestras existencias en a.uxilio del alma. uni•
versal. Y en aquellos momentos solemnes la.
Ley se.grada nos infundía. energía. y poder.
Eramos la encara ación misma de la. Ley; nos
habíamos hecho conscientes en ella ....
No era el nuestro un sacrificio: no era. una.
renunciación, pues renunciar á sí mismo, á la
persona.lida.d, es renunciar aún á algo determi·
na.do; y «renunciar&gt; implica. estar aún a.dheri•
do á. algo ....
Nuestra. renunciación era. placidez, beatitud
y armonía.. Era. la voluntad de la naturaleza.
obrando en nosotros, la. expansión de la flor
de nuestras vidas .... ,,
¡Entregarse á la. Ley! ¡Cuánto valor y cuán•
ta expresión no tenían para nosotros estas pal abras! Significaban a.mor, confianza., seguri·
dad, vida. y vida. inmensa., grandiosa, armónica.. Dentro de nosotros pa.lpitab11. el universo.
Entonces desperté; bajo la impresión de
aquel profundo é intenso sentimiento, desper·
té .... y comprendí que había contempla.do la.
pálida imagen de una realidad que llega.ría.
algún día: el eterno Sacrificio que es eterna
felicidad.
ZOÉ.

o
fnla fxposición de San Luis
Hemos publica.do ya diferentes fotografías
de los departamentos más interesantes de la.
Exposición de San Luis Missouri, y hoy, con·
tinuando nuestra. labor informativa., inserta.•
mos la. vista. panorámica. de una. gran para.da.
en el Pike.
En este Jugar, uno de los mh extensos del
certamen, es donde están insta.ladas todas las
diversiones públicas, tales como circos, tea•
tros, cafés-conciertos, salas de pugilato y esgrima., ba.iles, etc., etc.
El Pike es frecuentado diaria.mente por mi•
les de personas que va.o á distraerse, ya sea.
admirando á. algún cirquero ó actor notable,ó
bien á. una. &lt;baila.ora&gt; de fla.menco.
Las diversiones que más éxito han logra.do,
son aquellas donde se presentan tipos y costumbres regionales de distintos países.
De la importancia. del Pike podrán juzgar
nuestros lectores viendo la fotografía referida..
El personal que trabaja dentro de este recinto
pasa. de 10,000.

cS~ a.vara. cubre á la postrer María
La. tierra. de la. pampa americana.
Brindemos por las flores de la orgía
Que marchita. el fulgor de la ma.l'ia.na,

1

&lt;!Amar!. .¿Y para qué? Muere la idea
Y tri1;1nfa. y vive la. terrena. forma:Los t1e.mpos son de Aspa.sía y de Frinea.
No son los tiempos. de Lucrecia. y Norma: ·
&lt;Si todo es fango, va.nida.d, mentira.·
Si todo es nada en el mundano suelo,'

CANTO DE PRIM74VER74
(Composición que obtuvo el primer premio en el Concurso
Literario celebrado en Oaxaca recientemente)

·Entonemos el ca.oto de la vida.,
El1 canto del a.mor! La Prima.vera
Ha dicho a l triste corazón: ¡olvida!
y al impulso creador estremecida
Se ha cubierto de flores la pradera.
¡Cuánto dice la. ráfaga. del viento!
¡Cómo estalla.o las ramas en botones!
EL ;umor de los campos, libre acento,
Es un himno de a.mor, himno de aliento.
¡Que florezca.o las nuevas ilusiones!
¡Cómo al beso del sol cruje y se inflama.
Naturaleza. que al placer convida.
y ha.y un nuevo retoño en ca.da rama.!
¡Cómo todo fecunda., todo a.roa,
Todo es calor, y movimiento y vida!
¡Oh la inmortal resurrección! Hay mieles
En los frutos que cuelgan del follaje,
y han brotado, en los rústicos vergeles,
Esas flores de sangre, los claveles,
Como al soplo de un ímpetu salvaje.
Todo revive; mayo florecido
Ha reventado en explosión furiosa.;
En la flor, en el árbol, en el nido
Hay un germen prolífico escondido
Que se agita con fuerza mistt,riosa.
Los insectos ya. liban, á su paso,
En el licor que los nectarios llena;
Es ca.da flor un desbordado vaso,
y ha. vestido su túnica. de raso
Esa. mística. virgen, la. a.zuceua.,

EXPOSICIÓN DE SAN LUIS MISSOURI.-UNA GRAN PARADA EN EL PIKE.
SAN LUIS PO'l'OSÍ.-GRUPO DE DAMAS QUE
POESTOS EN L : ~ : s ! . SU CARGO LOS PRINCIPALES I
(Fot, Lobato),

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

€1: €ORE€[ D€ 0UERRJI
BALADA
Destrozado el arzón, rotas la.s bridas,
a.l a.ire dando la.s revueltas crines,
los corceles briosos que á la guerra.
marcha.ron, vuelven ya..
Muestran en su pupila. dilata.da
de la. guerra. inclemente los horrores ....
sobre sus lomos, que flagela. el a.ire,
ningún jinete va.
Vieron morir, como héroes, á sus dueilos,
que vertieron su sangre en cien combates
y con la fe de ardientes paladines
lucha.ron por su rey ....
Y vieron que en los campos de batalla,
que sangres generosas fecunda.ron,
imperaba., por leyes de la. guerra.,
del vencedor la. ley.
Corrieron por los campos, y al castillo
en busca. de consuelo á su fatiga.,
para. labrar el campo abandona.do,
vuelven, por dicha., ya..
Del castillo de piedra. silencioso
el corcel entre todos favorito,
mensajero de amores, con sus ca.seos
en los portones da..
Al oír el estrépito una dama.
de noble faz, donde el dolor anida.,
del castillo de piedra. sale ansiosa.
con tembloroso pie;
buscan sus ojos bellos al amante

que á la. guerra. ma.rchóse ebrio de gloria
para ganar más la.uros á su nombre,
.... y sólo el corcel ve.
Sordo rugido de dolor inmenso
que estremeció los valles y monta.ila.s
rompió el silencio, a.lgún alivio da.nd~
a.l noble cora.zón.
Sus manos, que de mármol parecían,
con a.fán indecible recogieron
del corcel favorito un pliego breve
sujeto en el arzón.
Con los ojos nubla.dos por el llanto
el mensaje de a.mor, con sangre escrito,
leyó la. dama., por la pena. loca ....
y del breve pa.pel
el perfume aspiró de sus amores,
y un a.lma. recogió, porque su amante
su último beso en el mensa.je puso
¡y envolvió el alma en él!
Acaso de la. vida del caudillo
el hilo se rompió cua.ndo pensaba.
en los día.s felices .... ¡más felices
porgue pasaron ya!
Lejos de todos remontó su vuelo
el alma. generosa á las regiones
del Creador; igual que siempre, el río
hacia los ma.res va. ....
La noche con sus sombras se extendía.·
brilla.ron en el cielo las estrellas;
'
la luna, con sus rayos melancólicos,
los campos alumbró . ...
Ocultóse el castillo entre las sombras·
y el &lt;;iue de a.m_or fué trist~ mensajero,'
rendido de fatiga, á los pie'I mismos
de la. dama. murió.
LUIS BRUN,

PAGINAS DE LA MODA
LOS SOMBREROS
Por lo demás, las combinaciones más ra.ra.s y que antes juzgábamos ext:a.va.gantes,
gozan hoy de los favores de la. diosa. -c:Mut~bile&gt;: a.zul con violeta., sombreros de pa.Ja.
verde con cinta.s púrpura .... La e_xtraña
a.sociación de colores na.ce, en los tiempos
a.ctua.les la novedad de un sombrero. ¿Son
lindos e~tos contrastes sa.l va.jes? No, pero
son nuevos y los deslumbra.n:tes _rayos sola.•
res de esta estación parecen mchna.r el gus·
to á los colores su bidos, de idéotica. suerte
que bajo el ardiente cielo a.fricano.
Como para compensa.r ta.les excesos_, están
en boga. ruidosa los sombreros de paJa, cuyos adornos sean de i_gual color, ~ fin de
quetienda.n f,. confundirse con la. pa.Ja.,
.
El torneo de estas vistosas metamorfosis
constituye, en resumen, una. a.noma.lía. del
Arte.

VERY thing

on time, cea.da cosa. á su tiem•
po&gt;. Este a.da.gio inglés, de frecuente uso
en la vida. práctica., tiene también aplica•
ción en la. Moda.
¡Qué triste fuera ver un sombrero de colores
fúoebres, privado de la. ra.diante lozanía. de las
flores, en esta ¡a.lana. estación!
Follajes tiernos, perfumadas violetas, guirna.ldas de frescas rosas, todo lo que forma
parte Je la. frescura. y a.legría de esta parte del
a.ilo, ofrece la. moda. pa.ra. los sombreros.
Los lindos guipures se presta.o igualmente para. la confección de los sombreros, á los
cuales se agregan a.hora. encajes y entredoses
que alternan con cintacometa. de terciopelo, lo
que rea.Iza el resto del adorno de una. manera.
tan nueva como indepeodiente. El enea.je, otra.s
veces, se borda con sedas de colores, figurando rosas; otra.s, con hilo de oro ó acero, lo
que ha.ce soberbio efecto á la luz del sol; otras,
en fin, se entrelaza. con hilos irisa.dos de crin

E

NÚMERO

C. GALINDO,

l.

El General de los Indios de Xkanhá
A título de información curiosa. publicamos
hoy el retrato del llamado General Eugenio
Arana., jefe de los indios pacíficos que ocupa.o
el Cantón de Xka.nhá, en el Oeste del Est11do
de Campeche.
Hasta ha.ce muy poco tiempo estos indios vi-

ama.dos, sin recurrir, para ello, á ningún medio
vio iento y los resultados que ha. a.lean za.do son
fructíferos, pues á la. fecha Arana es Presiden•
te Municipa.l de Xkanhá y marcha. de perfecto
acuerdo con las autoridades, habiendo tenido
última.mente una conferencia con el seilor Go.-

./4

~ \ ~~.·
'-t·~

1

-

.

.., .
NÚMERO

Pa.ra. las señoras de eda.d, las copelina.s negra.a, gua.rnecida.s de entredoses de cguip?re&gt;,
esca.ra.pela.s de muselina. ó roseta.a de terc1opelos, son distinguida.a y seri:l.s.
He observa.do una señora. de cincuenta. silos
que lleva.ba. una. ca.pelina. «Directorio&gt; negra.,

CONCURSO DE N~OS,-Elena Co11to, Ricardo
_ Aoosta. Ricardo Nieva y Ester Cloero,

vieron completa.mente apartados de la acción
de la.s autoridades, siendo entre ellos Ara.na.
u;n seilor de vidas y haciendas que dominaba.
sm más ley que su voluntad absoluta..
Con el ma.yor tacto ha procura.do el Gobierno de Campeche a.traerse á Ara.na y sus subor-

berna.dor Lic. Luis García. M., de la que este
gobernante sa?ó mucho provecho.
Arana.,que tiene más de ochenta.a.flos de e~a.d,
se conserva robusto y saludable y es un hom·
bre astuto en a.lto grado.
(Fol. llartinez.-Camptcht.)

NÚMERO

2.

teñidós de cierta. ma.nera., que les da. una. bri•
llantez tan original como hermosa..

***

·1

gua.rnecida de una. a.bulta.da. roseta. de guipure
tramado de acero hacia. el frente, y en la. parte izquierda. del a.la., una. colecita. de tul negro,
sirviendo de asiento á un c-aigrette&gt; blanco encorvado hacia. atrás. Era muy rico y de un
gusto perfecto.
La. paja. inglesa., de a.specto liso y satina.do,
es muy transformable y se emplea. gra.ndemen·
te en toda. clase de sombreros: toca.s, ca.pelinas,
sombreros de a.ncha.s a.las, cplatea.ux&gt;, etc.
Las nuevas tinturas le dan seductores matices,
siendo los más a.precia.dos este año el verde
lechuga, el verde océa.no, azul pálido, el rosa.
tierno; pero la última. pa.labra. de la. moda da.
la suprema.cía á la gama. entera. de los bayos:
tinte «melena de león&gt;, cta.baco&gt;, cca.nela.&gt;, choj a seca&gt; y otros por el estilo.

3.

NUESTROS MODELOS
NúM. 1.-Sombrero para. excursiones en el
campo. Dos garbosos nudos al frente y cruce
de listón atrás.
NúM. 2.- Sombrero de visita.a y tea.tro. Fondo de cchenille&gt; blanca, bordes de tafetán
bla.nco recorta.do, grueso racimo de violetas
de Parma.
NÚM. 3.- Sombrero guarnecido con rosa.s.
En el bonito modelo de paja de arroz verdema.te, se refuerza. el a.la, 15 c. ancha., por den·
tro con alambre, hasta. 4- c. desde el borde,
cubriéndola. después en igual a.ncho con tul

NÚMERO
NÚMERO

4.

6.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
de zapatilla sujeta al pulgar y colocadas sobre grandes suelas de madera, a.marradas con
cintas. Usan, para sus paseos, unos carruajes
de dos ruedas, especie de silla de manos, conducidos por hombres. Dos tipos especiales son
las &lt;geishas&gt; y las &lt;oirans&gt;. Las primeras,
muy semejantes á las bayaderas de la India,
son indispensables en todas las fiestas privadas y públicas. En la ceremonia anual de
&lt;Taynno Michiki&gt;, el famoso concurso de belleza donde se eligen las &lt;oirans&gt;, las &lt;geishas&gt; marchan al frente del séquito.
Entre sus costumbres piadosas está la oración por los que están en la guerra. Las madres, hermanas y novias de los soldados, se
dirigen al templo de Tokoshira, y arrodilladas
ante el altar del dios, ruegan cien veces por
los ausentes. Van y vienen de la puerta exterior del templo y llevan cien tiritas de papel
en la mano. En cada oración dejan un papelito á los pies del altar. Cuando han depositado
los cien, ha terminado la plegaria. por los guerreros.
La poesía es cultivada por las mujeres. He
aquí unos hermosos versos amorosos que han
sido traducidos á nuestra lengua:
QUBJA

&lt;En mi corazón el amor se desliza impetuoso como un rápido torrente que, escondido entre los bosques, corre al pie de una montañ.a.
&lt;Todas las noches, al contemplar las nubes,
pienso en una persona que vive bajo otros cielos.

NÚMERO 8.

NÚMERO 7.
plegado y apoyándola con una segunda ala de
terciopelo. Al rededor del casco se adapta una
corona de grandes rosas &lt;La France&gt;, con hojas de diferentes tonos verdes, y se guarnece
el ala, torcida hacia abajo por detrás con zarcillos de tallos de goma y púas de lo mismo.
Debajo del ala se dispone, á la derecha una
roseta de tul, y á la izquierda, una rosa con
hojarasca.
NóM. 4.-Sombrero de enorme ala levantada á la izquierda; copa y parte superior del
a.la de tafetán lila. con pliegues superpuestos
cosidos al través; cara inferior del a.la de muselina de seda verde malva; pluma blanca y
nudos de listón &lt;Liberty&gt; verde yedra.
NóM. 5.-Capelina de paja de trigo velado
con fino encaje. Copa a.Ita corona.da de cocas
de cinta de paja.
NóM. 6.-Gran sombrero de muselina de seda ocre, guarnecido de una corona de hortensias en tonos naturales.
NÚM. 7.-Sombrero fantasía con broches de
acero, asegurando las amazonas. Verde es la
cara inferior del ala y gris-acero la superior
y la copa.. La. pluma. posterior es verde,y grisacero la anterior.
NóM. 8.-Elegante sombrero de tafetán y
muselina de seda azul pálido. Nudo de la misma muselina, dando salida á una pluma y un
&lt;aigrette&gt;negro,recubiertosen la base por una
hebilla de acero.
NóM. 9.-Sombrero &lt;Paulette&gt; con dos amazonas gigantes y un buquecito de rosas.
NóM. 10.-Sombrero Marqués, de paja de
trigo adornado con tul, amazona blanca y
adornito de acero.
NúM. 11.-Toca de paja Mordoré, guarnecida de ramilletes de florecitas blancas y amarillas y lazo de cinta.
NóM. 12.-Sombrero de paja de trigo, lamina.do de paja blanc a, muRelina de seda, guirnalda de rosas y hebillu de acero.
NúM. 13.-Sombrero Marqués, de paja azul
celeste, muselina de seda, terciopelo negro y
amazona. azul.

NÚMEROS 13, 14

NúM. 14.-Sombrero de paja &lt;vieJa&gt;, con
amazonas blancas, tul, cinta y hebilla de
a.cero.
NÚM. 15.-&lt;Toquei:. de paja verde almendra,
pañeado de tul y corona de rosas.
NÚM. 16. -Sombrero de paja color champa-

gne, ama.zonas blanca y negra, torsade y lazo
cinta, hebilla y velo encaje blanco y negro.
N~M. 17.-S011:1brero de paja de arroz negra,
lammado de pa.Ja blanca, velo de encaje ne•
gro, pluma y &lt;aigrette&gt; blanca.
NúM. 18. -Toca de crin fantasía color de
trigo, guirnalda de adormideras encarnadas y
terciopelo negro.

~fJP

LA.S MUJERES DEL ]A.PON

NÚMERO 9.

tftODOS volvemos hoy nuestras miradas ha\., cia ese her~ico y bizarro país del Japón,
. y nos entusiasma ver que ese viejo imper~o, contemporáneo de los de Babilonia y Nímve, resurge ahora como una gran nación moderna. Entre sus actualidades más interesantes, está, sin duda, la de sus mujeres aunque
no hay _que poetizar demasiado sobre ~ste punt~. La Ja.po_nesa es bastante linda, tiene bellos
o¡os expresivos, y sus labios un tanto gruesos
.son de un dibujo muy corr~ctc; pero para u~
europeo no pueden pasar por dechados de belleza.
_Una de sus más lindas cualidades, son los
~1entes, de una blancura deslumbradora. An•
tig~amente,. al casarse, se los pintaban de negro, pero dichosamente esta tradición desaparece Y sólo las mujeres del campo conservan
e~ta extrañ.a costumbre. La cabellera. es soberbia Y muy negra,, 9.ue recogen habitualmente
en un moño volummoso y complicado. El peinar.se ~s para ellas una operación importante
Y ~lfícil, que las ocupa largo tiempo. Para
evitar est?, es frecuente que duerman sobre
una espeme de rollo llamado &lt;makotra&gt;1 dispuest? de tal modo, que sólo el cuello de la
durmiente se apoye y no se descomponga. la
cabellera. .
.S?n muy aficionadas á los afeites; en sus
via¡es 6 paseos largos, llevan una bolsa con
el paíl.uelo, el espejo, los polvos -y los pinceles
fiara ~arse carmí? en las mejillas y negro en
as ce¡as, operación que hacen delante de to·
do~ con la mayor naturalidad y sin el disim_u o de las. europeas. Casi todas llevan una
pipa pequ~íl.ita, el tabaco y los avíos de fu:ar. Las Japonesas visitan mucho las &lt;casas
óe te&gt;. Las concurre?tes se s ientan en cojite,
en ~l. suelo, Y las sirven de rodillas tazas de
exquisito te verde, sobre peq ueflas mesas. Algunks cantantes tocan un instrumento llamado
&lt; oto&gt; Y entonan sus canciones
·
. Algu nas ~aponesas
visten á .la europea no
di~ eleganeia.; pero su traje nacional es ~era er~mente aparatoso. Consiste en una larga túnica rameada Y cerrada por una cintura
uyos . dos extremos se anudan formando u~
~zo giganteaco. Las mangas son q-e una longitud excesiva! Y la falda es tan estrecha, que
:nvu lve las yiernas y dificulta los movimiencºii· on en e hogar sumamente hacendosas y
u ivan ~~chas artes útiles. E n k, que son
fina notabilidad, es en el coloreo áe fotogra1. ª¡~ 4ciue hacen con prolijo arte y son muy soic ª as en todo el mundo En el calzado no
son tan desgraciadas como '1as chinas Y no se
someten á la mut'l
i aci'6n. Llevan una especie

f

8

NÚMEROS 10, 11 Y 12.

NÚMEROS 16, 17
&lt;La semilla del pino brota sobre las J)eíl.as.
El amor no es, pues, difícil de satisfacer.
&lt;Debilitado por el amor, mi cuerpo se con-

Y

18',

vierte en una. sombra; pero en una sombra. que
no sigue á nadie.
&lt;Las mangas de mi traje están húmedas de

Y

15.

lágrimas; pero si se me in~rroga por 9-ué, contestaré que es por la lluvia ~e la. prima.yera.
&lt;Sin la esperanza, yo moriría hoy 1~11s~o.
La promesa de volvernos á v~r será m~ vida.
&lt;Mi cuerpo se ha. alejado de t1 , pero mi corazón te sigue como la sombra.
.
&lt;Yo creía que la hierba. del &lt;olvido&gt; na&lt;?ía
de una semilla; pero no: nace en el corazón m•
constante del hombre&gt;.
.
Por supuesto que las virtudes de aseo Y limpieza que son característica del Japón, se cultivan mucho en el sexo femenino. ~obre e_ste
particular, un viajero japonés publica un mteresante artículo en la &lt;Revue&gt; de Par_ís, ~n
que dice: &lt;El pueblo japonés es el más limpio
del mundo. En casi todas las casas y en todas
las fondas ha.y una sala de baíl.os, de instalación modesta, pero suficiente para. los fines á
que se dedican. La puerta del ~ua.rto del _baño
jamás se cierra. con llave: los Japoneses igno·
ran ciertas formas de nuestro pudor y de nues·
tro impudor· en el Japón &lt;se ve á menudo al
desnudo, per~ no se le mir.,_ nunca&gt;. H a.y gr~n
número de baños pÚ"blico5 que cuestan en Tokio
once céntimos. Los japoneses de condición más
humilde, se baíl.an, por lo menos, una vez a.l
día; muchos, tres y cuatro veces&gt;. . .
Gracias á estas costumbres de higiene, comunes á todos, la multitud japonesa es la más
limpia. y agradable que hay en el mundo. Se
ha notado que desprende un ligero olor á &amp;'eranio, debido al perfume que se dan las mu¡eres
en la cabeza. Inútil demostrar que estas cos•
tumbres de limpieza no son importación de
Europa.

Be0S OB T0O0 BL MUNOE)
_ erl eclas de la expedJc16n,-El "lllennebbl" en lli fábrica de cañones Crensot,-Una escnela de bnzos.-El centttnarlo
Los Ingleses en el Ttbet. P
P
de Jor¡ce Sand,-Sanatorlo para tnberculosos en In¡claterra.

OR vez primer11, en la historia
de la humanidad se a.cercan, á
paso rápido hacia Lasa, !1-1·
gunos europeos. Hasta hoy la &lt;ClU·
dad sagra.ca&gt; del budismo lam~ta
había sido algo más que un enigma: había sido el cementerio de los
exploradores.
.
Parece que la naturaleza misma.
ha rodeado el valle sobre el que ~e
asienta la capital religiosa del Tibet, de todos los riesgos y de los
peligros todos, al txtremo de que,
para encontrar reunido un cúmulo de obstáculos semejantes, habría
que ir al polo mismo.
Los expedicionarios franceses,
bajo la protección del gobierno de
París han intentado algunas oca·
sione~ acercarse á la capital tibetana, más por conocer bien el va.lle donde corre el alto Meckong,
que con objetos políticos; pero la

P

suspicaz vigilancia de los tib?ta.n'o s ha hecho imposible la realización del empeñ.o. Se ha dado todo
género de auxilios á los que pretenden salir del territorio que domina el &lt;Lama-Da.la!&gt;; pero se han
opuesto infranqueables barreras
á los que intentan ver de cerca
Lasa.
.
d
Montañ.as de siete mil metros' e
altura, donde reina el inv_ierno ~os
doce meses del a!'!o; desiertos mhospitalarios en los cuales la muerte acecha en forma distinta á los
viajeros, població~ rebelde á to~o
tráfico con extran¡ero~ y _aus?ncia.
total de caminos y de 1nd1caciones
precisas en los mapas, tales son
las dificultades que esperan á los
que, confiando en su buen!!' estrella emprenden la. exploración del
Tibet. ·
El Zar de Rusia, al que intere-

sa sobremanera entrar en relaciones con el &lt;Da.lai-Lama&gt;, ha enviado alguna. vez misioneros budistas haciéndolos acompañar por
cosacos del Turkestán, de religión
budista también, á guisa de peregrinos que llegan á pagar la. deuda que han contraído con la divinidad, visitando los santos templos de la capital tibetana; nada
ha servido á despistar la na.tura.!
suspicacia de los tibetanos. Apenas si un viajero, á despecho de
las dificultades propias de una expedición semejante, ha logrado penetrar á. Lasa, permanecer a.lgu•
nos días en la ciudad y tom ar secretamente fotografías interesantes. Hasta hoy la expedición inglesa ha ido avanzando, no sin tener
que bata.llar con los obcecados tibetanos, dueñ.os de las posiciones
más bien escogidas, dueíl.os de ce-

rra.r los altos desfiladeros, interrumpiendo y estorbando así la
marcha. de la expedición, ya que
impedir el avance es cosa absolutamente imposible.
Muchas pérdidas ha costado á la
misión del general Mcdonald acercarse á Gyantsé, la. primera villa
de importancia, situada en el camino de Lasa y á corta distancia de esa ciudad.

***
Los imperios africanos, en los
cuales aún predomina la ley de
Mahoma, y el sistema teocrático
de gobierno que inició el &lt;profeta&gt;, tienen muchos de los rasgos
aventureros y heroicos que tanto
gustaban á los novelistas de folletín ha.ce diez aflos y más.

�EL MUNDO ILUSTRADO

\;)ea

Siempre que hablamos y tenemos nuestra vista fija á determinado
lugar, habrán Uds. notado que lo hacemos mirando invariablemente
hacia nuestra derecha. Es la ley natural. Tome cualquier día un
asiento en el Paseo y se convencerá de ello. Encontrará el noventa y
cinco por ciento que inconscientemente voltean sus cabezas siempre
á la derecha.
Cuando vaya á caballo por el Paseo con dirección hacia Chapultepec, vea á su derecha, allí está el

p

'

'

.

~

.

i

J,. .

.....
UiSita ele "€1mennebbi'' á la fábrica ele ereusot

Difícilmeute se podría encontrar
en Europa, en Asia misma, quizá,
el tipo original de &lt;El Mennebbi&gt;,
cuya historia romántica y novelesca es digna de figurar en las aventuras de algún imaginativo narrador. El alto personaje cuyo nombre mencionamos,ha tenido en cierto momento en sus manos las intrincadas redes de 1a política marroquí, y como todos los de su especie, ha terminado por disgustarse con su jefe y señor y por salir
destet·rado del país que dominó por
algunos años.
Era el Niennebbi ministro de l a
guerra en Marruecos. Es de origen
inglés, escocés á lo que parece, y
es hombre de alta inteligencia y de
energía poco comunes. En Marruecos aparece hace algunos años con
grandísimo prestigw, con influencia decidida sobre el sultán Abdul
Azziz, á quien hace emprender cierto género de reformas que á su
pueblo no gustaban, pues es una
de las características de los imperios musulmanes la referente á
la sorda y tenaz hostilidad con
que tropiezan losinnovadores siemµre que alguno hay, llámeseel sultán mismo, que trate de hacer despertar á eso¡¡ pueblos inmovilizados á través dti los años, en la contemplación de un ideal sagrado, lejanísimo y fatalista.
El sultán enajenóse la simpatía
de los &lt;santones&gt;, que en él vieron
una amenaza, desde luego que procuraba instruir al populacho y hacerlo entrar por la vía del progreso. Se predicó la guerra santa, sorda l constantemente; se negaron
los impuestos al. monarca infiel á
la doctrina de estancamiento eterno, que forma la base del mahometismo, y se recordó que él, como
sus antecesores todos, tenía en
su cuenta actos criminales que le
habían permitido afirmarse en el
pod~r. Había enterrado en vida, en
un «m pace&gt;, á su hermano mayor
y había disfrutado del poder en
esa forma. La guerra civil estalló.
El Mennebbi salió entonces jine-

t a Escuela ele Buxos inglesa

1

~

€1Principt ele 6ales inaugurando el nuevo sanatorio

te en su corcel blanco de batalla, Barreta, admiradora sincera del
lleno de. condecoraciones y de cin- talento de Geor,re Sand, dijo unos
tas, y llevando un estado mayor versos aplaudidísimos.
Pero la parte más importante de
de &lt;cheicks&gt; historiados. La guerra siguió con fortunas muy diver- la celebración del centenario, es,
sas, hasta que fué lograda la de- sin duda, la que se efectuó en la
noche en el Teatro de la Comedia
rrota del pretendiente.
Pero el Mennebbi, por circuns- Francesa. Se representó la mejor
tancias desconocidas, riñó con su obra de George Sand, &lt;Claudie&gt;,
maestro y jefe, y el resultado es con toda la sincera devoción y taque actualmente recorre Francia, lento artístico que sólo saben aporlleno de palabras dulces para los tar á una fiesta de esta clase los
miembros del gobierno que le re- pensionados del primer teatro de
ciben. Recientemente hizo una vi- · Francia y del mundo. Cuando la
sita á. la fábrica de Creusot, en la escena terminó, el busto de la esque se hacen baterías de cañones y critora apareció en el escenario,
corazas para buques, estando pre- precisamente en la decoración que
sente en los momentos en que se soñó para desarrollar el drama
hacía la forja de una de estas enor- más ,ralano que escribiera su plumes lámfoas de hierro.
ma. Una comisión especial coronó
la estatua, en medio de la ovación
*
**
Acaba de celebrarse
en Francia de la selecta multitud que llenaba
el centenario de George Sand. La el coliseo.
genial ~scritora, amiga de Musset,
***buzos! No cabe
que baJo el seudónimo ocultó su
¡Una escuela de
obra entera, tiene ya en el Jardín duda; los británicos, los sajones
del Luxemburgo una estatua se- en general, entienden la vida en
d~nte. En ella. el escultor ha que- forma algo diversa á . la nuestra y
rido reproducir los rasgos fisionó- saben encontrar en ella todo lo que
micos de la escritora en su mejor de bueno se nos oculta á las veces
época, en su época de amor y de á nosotros. En Portsmoutb acaba
gloria, en su juventud.
de inaugurarse la primera escuela
La fi_esta ha ~ido patrocinada por p_ara buzos de que se tienen notiel gobierno mismo de Francia. A ctas.
la ceremonia oficial del descubri_Se comprende que, para princimiento de la estatua, estuvieron piantes poco aptos aún á la mapres~n.tes a!tos empleados de la niobra, sería difícil, si no pe1igroadmi01strac1ón, qu,e áportaron á, la so, e~prender descensos á las profiesta el contingente áe su alta re- fundidades del mar mismo. Para
pre~entación. LE&gt;yóse un discurso que vayan enseñándose lentamenoficial, un panegírico de la román- t~ Y sin peligros, á desempeñar detica escritora, y la Sra. Worms- bidamente sus peligrosas comisio-

Ud. á Su Derecha.

nes, se ha instalado un tanque de·
diez y ocho pies de alto, con ventilas á través de las cuales el instructor percibe los movimientos del
alumno- buzo y se comunica con él
por medio de un teléfono. Así se
logra que se ense!Ien pronto, y sin
peligro alguno, los fut uros buzos,
cuya utilidad es cada día mayor,
tanto en los di versos servicios de
la marina de guerra, 0omo en los
diferentes empleos dependientes del
comercio.

*

**
¿Será la tisis siempre
el azote·de
la raza humana? Parecería á un
escéµtico que eran vanas todas las
precauciones y que todos los gastos eran inútiles, puesto que la tuberculosis ataca lo mismo á los ri•
cosque á los pobres, á los blancos
que á los negros, á los que habitan
en climas tropicales que á lo~ habitantes de la región helada. Pero
si la enfermedad es la más grave
que la humanidad padece, los esfuerzos de todos deben unirse para
luchar con ella. Los príncipes que
pertenecen á la familia real inglesa
se han distinguido siempre por sus
esfuerzos en pro de l a curación de
la tisis y de la asiste ncia faculta•
ti va cientffica y racional de los tuberculosos.
Recientemente base gastado cerca de un millón de pesos en construir ~ equipar al hospital de
~earts1de, en Inglatf!"ra, en un sitio cuyos aires tendrán influencia.
benéfica sobre los tuberculosos.
La empresa ha sido patrocinada.
por el príncipe y por la princesa
de Gales, que asistieron á la inauguración del sanatorio.
Cien enfermos podrán ser asistidos en Heartside y tendrán los elementos todos indispensables para
favorecer, según los últimos descubrimientos de la ciencia la cu·
ración de sus males. Fundionará
el hospital desde luego bajo el alto patronato del Estado y será
aten_dido por un estado ~ayor de
médicos y enfermeras, especialmente educados para el 'caso.

STILWELL PLACE
Adelante de Cuauhtemoc, pasando la tercera Glorieta, á lo largo de
toda la hilera de eucaliptos y ligada por la antigua Calzada de la Teja, verá un gran terreno dotado con monumentos blancos que muy
pronto se pondrán para indicar las esquinas de las calles.
Dentro de muy pocas semanas verá un buen número de obreros
llevando sus herramientas para empezar el drenaje y colocar los tubos para el agua, y poco tiempo después se harán las calles con asfalto.
No sea Ud. como uno de aquellos que les decía á sus amigos, hace
cinco años, que los terrenos del

STILWELL PLAC-E
se adquirían por una canción. Siga el ejemplo de los demás y compre
sus lotes, obteniendo· las ventajas de sus precios. Venga á n~estra
oficina, Primera de San Francisco, número 4, ó á la de nuestros Agentes Generales, Sres. Prevost &amp; Vail, Primera de San Francisco, número 8, y le daremos toda clase de informes, así como una lista de personas prominentes que han comprado lotes en esta COLONIA, donde
piensan edificar sus Casas-Palacios. Vea á alguna de estas personas
que han comprado terrenos en

STILWELL PLACE
y pregúntele por qué ha preferido este lugar á otros numerosos que
hay en la ciudad; le dirá la razón y podrá inspirarse para comprar
el suyo.
Uno de los más prominentes negociantes mexicanos acaba de comprar lotes por valor de cincuenta y dos mil pesos en el Stilwell Place,
la semana pasada. No pagó más de diez mil pesos al contado, y el resto lo pagará en nueve años. ¿Cuánto llegarán á valer estos lotes dentro de nueve años, si siguen aumentando en cada año un diez por
ciento, como ha ido sucediendo durante los últimos nueve años que
han pasado?

111auguración del monumento ele :JorQe Sancl en el Jardín de tuxembur90

ta e¡q,ecllción del t ibet~rect,azanclo unataque

liomenale á !Jeor9e Sana en ti teatro ele 1a eomeclia ;r.1nctsi

1,

'

�Año XI- Tomo Il - Núm. i

Un "Chez soi," elegante y artístico, es ·sin duda, el lugar más agradable
para pasar las horas alegres ·6 tristes de la existencia.
Este lujo y la elección de amistades son preocupaciones que ilustran. E l
punto, á veces de difícil solución, es lo costoso de un a instalación 6 de algún
mueble faltante y que armonice con los de nuestra h abitación.
"~I Palacio de Hierro" posee la Fábrica de :Muebles más grande
de la República y es ya reconocido que allí se h acen tan to m uebles de gran
lujo y arte, como de lo. más modesto, siempre en fabricación ir reproch~b~e_
y en precios extraordinariamente baratos.

:. F l'o r ·es , B e 11 o : S ex o , -Pe r fu rm ·e $
Las flores son en la mujer, lo que el perfume es en la flor: la una sin el
otro-es incompleta.
Con este proverbio coincide el completo triunfo del Pala~io de Hie-

rro por sus extractos:
Ideal Creur de Jeannete, L'aiglon, Wonderful, que exh alan un embriagador aroma por su olot suave y -delicado.
Vemos con placer la fama. qu~ &lt;lía á día alcanzan estos perfumes·, que toda dama elegante desea encontrar en el ambiente que la rodea. E n el Departam~nto-de Perfumería d.e

"EL PALACIO DE HIERRO"
Encontraréis estas novedades y un inmenso surtido
de Perfumeria en general.
.

.

· · EN LOS BOULE\7AROS
Durante nuestros paseos vespertinos, siempre llenos de nuevos atractivos,
detenemos nuestras miradas en los almacenes y herrp.osos edificios construídos recientemente en la Capital.
He aquí que al llegar al Palacio de Hierro, quedamos sorprendidos
al ver en sus aparadores los precios tan increíblemente baratos de los vestidos.
Para dar una idea, imagináos una deliciosa "Toilette" de Cambray ó de plumetis; adornado de encajes y forrado por $38.00; y otros vestidos de cachemir ' 'Estilo Sastre" de un corte irreprochable, forrados desde $35.00, realmente la frase ' 'Increíble" es aplicable para quien no los haya visto.
Es de creerse que todas las señoras irán á hacer sus compras á los Al macenes de

El Palacio de Hierro
R~ALIZA~DO f\81 U~A ~~ORM~ ~GO~OMIA

Talleres de Vestidos, Talleres de Trajes Estilo Sastre.
Tenemos al frente de cada,
. uno de estos tal lereR, verdaderos artistas parisiense~ de m tiy merec1·d a f:ama por
sus encantadoras pro d ucc10nes.
.

Especialidad en Trousseaux para Desposada

VISITAD LOS ALMACENES DE EL PALACIO DE HIERRO, S. ·A.
Galle de San Bernardo

..--..._ M~XIGO

m

Apartado número 26

Agosto 14 de 1904

Precio del ejemplar: 50 cs.

�. 1

JIC P.üERCO d~ UERJICRüZ:&lt;i

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e ·RANDES ALMACENES
DE ROPA Y NOVEDADES
SEGUNDA MONTERILLA Y CAPUCHINAS. MEXICO

1•

Año XI.-Tomo U-Número 7

~glstrado como lll'tlcnlo de eegnnda clue, en 3 di3 Noviembre •e 1894.

_

Completo y Escogido Surtido de
•

Be111t1: LUIS REYES SPINDOU

;

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S11bscrlpcl6• memual tor"1ea ......$ l. 60
ldem
ldem en la Capital.$ t. li

BELLAS ARTES

·oEV1\RT1\MENT0 ESVEeI1\L DE V1\N0S · ·
Y e1\SIMJR.E S, EL MEJ0R
i
_ DE L1\ REVUBLI~1\
1\lfombras, Tapetes, eortinas
de todas clases.
MUEBLES DE T0O0S ESTIL0S

r

MEXICO, AGOSTO 14 DE 1904.

. Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDDU

Especialidad en artículos para Iglesia, Oalonería,
Tiraduría. Fábrica de Camisas, Corbatas, Som= .
brillas y Paraguas. Bonetería de todas clases.
Espléndido surtido en géneros de _seda, lana y al=
god6n. Blondas, E~c~je•s, Pasamanerías y ador=;
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viaje. Chales, Tápalos, Rebozos. Forros de, to=das clases. Sin 'rival surtido en telas blancasw- ·: .,.de ·
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señoras y niñas. Espléndido surtido en Sombre=
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•
.

L UND.O LU5Tft0D-O

·

I
/

PAPEL TAPIZ

Mandamos á vuelta de correo todas las muestras que se nos pidan.
Remitimos, -FRANCO DE PORTE, los pedidos mayores de $ 25.00 cuyo
peso no exceda de 15 kilos.
'

S_ignor~tt fionnorat ·y eompañía.

LAPUERZA.
(Por L. C. Lourl.)

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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JIC P.üERCO d~ UERJICRüZ:&lt;i

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e ·RANDES ALMACENES
DE ROPA Y NOVEDADES
SEGUNDA MONTERILLA Y CAPUCHINAS. MEXICO

1•

Año XI.-Tomo U-Número 7

~glstrado como lll'tlcnlo de eegnnda clue, en 3 di3 Noviembre •e 1894.

_

Completo y Escogido Surtido de
•

Be111t1: LUIS REYES SPINDOU

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MEXICO, AGOSTO 14 DE 1904.

. Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDDU

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de fantasía.
•
.

L UND.O LU5Tft0D-O

·

I
/

PAPEL TAPIZ

Mandamos á vuelta de correo todas las muestras que se nos pidan.
Remitimos, -FRANCO DE PORTE, los pedidos mayores de $ 25.00 cuyo
peso no exceda de 15 kilos.
'

S_ignor~tt fionnorat ·y eompañía.

LAPUERZA.
(Por L. C. Lourl.)

�EL MUNDO ILUSTRADO

ta maquina t,umana
Jlntagonismos inttrnos
A máquina. huma.na.,física. y mental, com_o
todas las máquinas, tiene una. c'!'pac1dad de producción limitada., iova.r1a.ble,
un máximum de acción úe que no puede excederse y que no debe traspasar. Así como par.a c,da
locomoto1·a. ha.y un límite de velocidad 1ufra~qu.,a.ble· asi comv cada bomba da. un rendimiento qui, no puede ser mayor. y caúa ruta•
tlva ofrece un codideute dti eJemp,ares µor
hora.que nadie ui nada pueden mayorar, de
la. mi.. ma ma.oera ca.da. hombre, como cada
a.oima.1, no puede desplegar ma,,or suma. de
energía. que aquella á que, por 11u estructura. Y
la pt'Cuiia.r dispobición de sus órga.nos,ti11tá llamado.
, bl d
ut .. ro que este rendimiento es varia e ~ u_n
hombre a otro. que los ha.y; urga.n1smu.. pr1v1•
ltlgia.du.. ca.¡,11ces de de..1u-rollar euergia.s colusa.tes, ~n t .. utu que otros, wéq uiua.1&gt; t01·µes Y
mal cuustruÍúa.s, bOO 1..ntos y vacua~t..s 110 la
acción, y r1od.,o suwa11 11ptooa.s a.µ1·ec1 a.bles de
trab.i.ju; µero cuu ..iderado ca.da uowbre sepa•
radawtluttl, la cauL1d11d Lotu.l de en,·1 gia que tis
ca.paz úedesarrolla1·, tit1, relu.ttvameute, JiJ11, Y
podríu. r-,prtisentu.rse por uo c0tJic1eute cuns·
tau te.
Como quiera que la actividad de que el bombrtl es t1uscti¡H11.J1e es,µ01· todo i:,xtr.-wo,compl~xa y variu.du.,s1i:,udo,en LOt_u.l, coust11._ute, esen•
dtinte, i:,n vrincipio, qut1 si ~redomlil&amp; en un
sentido, esca.se,u·á y uisrulnuu·á en OLro, Y. que
todo consuwo ex11ger11.uo de energía dti c1tirta
ch.se se hu.rá en útltrimentu de otra ú otras.
TaÍ pasa. eo las plantas y eo lo~ s.oimu.les.
Cuando el árbol 11e vicia en follaJe, su flors.cióo e:1 escasa; los frutos colosales, _como el
melón la. se.odia. la calabaza., provienen de
plant¡s escuetas,' de tallos débiles y. flex_ibl~s,
y las robustas encinas no producen 1,100 10s1g•
nificantes bellotas. Eo estos casos vuede decirse ya. que el fullajt, ha. devoru.do á la. flor, ya.
qile el fruto ha ab..urbido al ta.llo,ya. que la. robustez oel t1·ooco ha. acarrea.do el raquitismo
de Ia. semilla.
Eo los ao1ma.les pasa. otro ta.oto. Los voluminosos y pesados, como la. ballena, el es.cha.lote el hipopótamo, el rinoceronte, soo, genera.l ~eote,estúpidos; y los ligeros y poco voluminosos, como la abeja, la. hormiga y los insectos pequeños, revel11.n instintos y capacidades
meota.les extraordinarias.
Ha.y excevciooes, sin duda.: la. N a.tura.leza.
crea. en ocasiones organismos superiores, armónicos eo su desarrollo, vigoro:.os en todas
¡¡us partes y ca.paces de tle:.arrollar, á. igual
grado y comparable perfección, muchas de las
energías deque son ca.pacas ó de ofrecer órganos diversos é iguu.lmeote poderosos. En la.
palmera. todo es opulento: tronco, follaje y
fruto; el elefante es, á la vez, monumental, rápido é inteligente, y el tipo más acaba.do y
completo, el más armonioso y complexo, el
más capaz de todo, es el hombre.
Pero a.un en estos organismos privllegiados,
la. ley que estudiamos, la. ley de las compensa.ciooes se verifica. En el hombre, por ejemplo,
se observa. que el excesivo desarrollo y el excesivo traba.jo corporal tienden á atrofiar l a.s
fa.culta.des intelectuales. Tal parece que el músculo comprime el cerebro y que el espíritu se
aboga en el desborda.miento de la materia.. A
la inversa: el genio, el simple ta.lento y el estudio asiduo, parecen poco compa.tibies con la
corpuleocia. y con el vigor físico. Así como el
atleta. suele ser idiota., el sabio suele ser raquítico, y se neces:ta. la. privilegiada organización de un Leonardo de Vinci para., á la. vez,
poder ser sano, vigoroso, sabio y genial.
Este a.ota.gonismo, que parece existir entre el
desarrollo del cuerpo y el desenvolvimiento
del espíritu, puede comprc.bs.rse entre las faculta.des mismas del alma y suele verse que el
vigor de una. de ellas dalla. y perjudica. á la.
robustez de otra ú otras.
La. memoria. y el ta.lento parecen rel!idos y
en mucha. parte son a.ota.gonista.s. Generalmente los grandes memoristas son poco ta.lento'!los, y los grandes genios tienen memoria.
poco nota.ble y que no excede de lo común.
No es meaos notable el antagonismo entre la.
razón y la fantasía.. El silogismo parece in·
compatible con la. poesía, el sorites con la.
imsginación. Un matemático que fuera á la
vez poeta., sería un ave fénix, y no ha.y peores
pintores que los geómetras.
Considera.das en conjunto las facultades
afectivas, parecen antagonistas de las fa.culta.•
des discursivas. El entusiasmo, el arrebato, la.
pa.si6n tumultuosa y el sentimiento intenso,lmpiden ó estorba.o el ejercicio recio, sereno y
frío de la sana ra.zóo y Ia. práctica. del pensamiento puro, de la. razón ra.zooa.ote acaban por
atrofiar el seotimieoto y enfrenar y hasta a.&amp;fixia.r la pa.si6n y ha.y que remontar basta. hombres como Napoleón para. encontrar seres á la.
vez poetas y calculadores, sensitivos y razona.dores, que junta.mente son volcanes y ma.-

L

quinarias, rayos y ecuaciones, ceguedades Y
lucideces.
. .
Para. el equilibrio de la act1v1dad huma.na Y
para. el pa.ra.lelismo indispensable con que deben desenvolverse sus múltiples ener~ía.s, es~a
ley de las compensaciones es un pehgro_. C •
rrese á ca.da p·a.so el riesgo de ver muttlado,
deforme, incompleto á un ser grande Y fue~te,
no ta.oto por la. intensidad excesiva. ó exclusiva.
de una. sola. de sus aptitudes, sino por la. armonía y la proporc1óo de todas ella~. Para.
que el hombre pueds.serfuert~ y S?rfehz,d~be,
á la vez ser sano y robusto, 10tel!gen_te é iostruído, ~ensible y enérgico, im11g10at1 vo Y rda.•
zooa.dor, pasional y e&amp;toico y todo _en gra. o
suflci'lnte, sin exceso, ni extremo, 01 ex11gera.cióo.
.
La vida, con sus estrecheces, con s~s exigencias, con sus luchas y con_ ~us. cont1ngen:
cias. Lleude á. romper ese equ1hbrio Y esa ar
mooía necesarias, encauzando en monótonos
surcos uuestra acti vid11d, confioa.odo á estre·
cb11s cárceles nue~tra acción, forzándonos á.
recorrer uo solo seode1 o y á aspirará uoa. so•
la. meta. Ptlro la educación debe tender á. con·
solidar esa armonía para que na.da más tarde
pueda. disolverla ni Hlter111'111. Ella.debe deseo•
volver arwóoic11mente las facultudes Y las ap·
titudes, cut&gt;1·vo y alma, im&amp;l!'iuación y razón,
pas1óo y volunt11.d, para que la vida no pueda.
des¡,ué:1 sacrificar la mitad del hombre para
que viva. la. otra. mitad y crear ese mu.seo de
teratología. mental y moral, cuyos eJ~mplares deformes, hipertrofiados a.qui y mutilados
allá. put-b a.o la. sociedad modero a y consthuyen &lt;~u mejor u.dorno&gt;.

00

Dos Sor,~tos
NOX
¡Oh noche de los t~ó_picosl _N_o ha.y na.da
Compara.ble á tu erótica dehc1a.:
En tus templos selváticos oficia.
Misteriosa deidad enamora.da.
Uo lecho en toda. gruta embalsama.da.
Pródiga. ofreces, a.l a.mor P:0_picia.,
Eo todo aire fugaz una ea.r1c1a.
Y en todo resplandor una. mirada..
Ocú Ita.se en Ia. sombra. el caserío.
Duerme el bosque. Se pierde en la. espesura.
El rumor melancólico del río.
Mientras la. luna., que en lo azul na.vega.,
Eotre los picos de la sierra. obscu!'a.,
Como abanico de oro se desplie¡a.l

AMOROSA

Cuando la noche llega., ensueíl:o mío,
Miro, como visión blanca. en Is. sombra.,
Vagar, de la. lla11i;.ra. por la alfombra,
Tu veste nívea. entre el rama.je umbrío.
Del césped, de los árboles, del río,
Se a.Iza un acento qun doquier te nombra.,
Y el conturbado espíritu se a.sombra.
De tu eterno y creciente poderío.
Todo va. á su destino: el a.ve a.l viento,
Al H11cedor el &lt;Angelus&gt; sonoro,
Y á ti. mi enamora.do pensamiento!
Y mientras te amo en mi ferviente rito,
Enciéodense las lámparas de oro
En el pa.la.cio azul del infinito!
1'da11'trto 1'. Estni..

•
Notas Metropolitanas

la. mies lentamente en la. soledad
armoniosa del campo. A la sombra. bienhechora de la arboleda, el buey recapacita, dejando que su tranquilo espíritu flote en
lejanas regiones, donde la pastura crece en imposibles exuberancias, la hierba. endulza al
calor de un sol amable y la linfa cristalina de
los manantiales se encuentra. á pocos pasos de
distancia.. Quizá por Is. brumosa. imaginación
del tardo animal pase el fantasma de una. existencia remota, larga, apacible, en Is. que el hombre sea el buen amigo, el protector tal vez, nunca el amo.
En la oscilación mareante de las espigas se
recuesta. el viento perezosamente, fatigado de
tanta. correría; las mariposas ag-itan apenas la
seda viva de sus alas. A lo leJos, en la recta

M

ADURA

vera.da del surco, avanza, metódico y lento, el
campesino que escarda.
Desde los valles profundos se levanta ~n hálito de fresco vapor, en el que han vertido las
florecillas humildes tod_as sus per~adas almas• en el pedregal ca.lema.do por la. ira. solar,
los lagartos extienden sus brazos escamosos,
termina.dos por manos casi humanas; frota. deespera.damente el grillo la. metálica cuerda,
f1a.mando á la hembra. y reclamándola.; el sol
arde rabiosamente en la. altura. de azul candente.
Los geniecil!os ~el estío mue~en en todas las
flores una savia rica [ fecunda., ~levan _los granos de oro del polen los nectarios ávido~, excitan á. los insectos cansa.dos á. proseguir la.
obra. de eterna. fecundación, y madura.o en la
cápsula. hermética. la. simiente dorada y sabrosa..
A la vera del ca.mino tortu_oso ca.!lta. sus amores el pájaro, en una. sonata. 1ntermma.ble, llena.
de trinos y fermatas, pregonand&lt;_&gt;,~ voz en cuello la. dulzura del nido y las dehcia.s de la. pa.ter~idad que se a.vecina. El pesa.do viento de
horno más entorpece que anima., derramando
sus opios en los párpados semicerrados del labriego, que va. mecánicamente esc'!-rds.ndo la.
milpa prometedora. Y allá, muy le1os., tras de
la. quebrada. abrupta de la. ser~a.nía. limítrofe,
una nube de tormenta. ruge y deJs. esca.par de su
seno la. lluvia. clamorosa. y fecunda.nte.

*

* *de las flores y de los
En el estío, las fiestas
frutos resultan perfectamente adecua.das, homogéneas propicias á la. risa. y á la alegría.. En
las a~as ha.y también floraciones exuberantes tras de las cuales vuelan parva.das de marip~sa.s; ha.y también en 1os espíritus estaciones. Las"kermesses" que los franceses arreglan
en la. metrópoli, como indispensable complemento de sus fiestas patrias, tienen siempre el
doble aliciente que les comunica, poruns. parte,
la. franca. alegría. gala., la. inimitable manera. de
.divertirse de los franceses, y por la otra. la_ estación del a.lle en que se efectúan. Las ca.lleJuelas del Tivoli se encuentran ya. pobladas, sombrías, frescas y tranquilas: ha.y ~uchas flores y
mucha música. de a.las en los aires. El cuadro
espera sola.mente la. aparición de la. mujer para
completarse.
•
Resultan siempre muy agra.da.bles ta.les fiestas
semirrústics.s, y los franceses intuitivamente lo
saben y arregla.o sus aniversarios en forma. ta.!,
que la ''kermesse'' nunca falte. Citan á sus compatriotas, á las francesas. á la flor huma.na más
refina.da.mente hermosa., más deseable y a.legre
que ha. producido la. civilización de las razas
que tuvieron su origen en el Lacio.
.
Y con ellas, con las francesas, van las meucanas también, que aportan ála. fiesta la alegría
sandunguera. de sus ojos negros y la. florida.
carnación de sus cuerpos menudos. Se reunen,
al amparo de la. alegría sana, mujeres y flores,
músicas y pájaros. Las fiestas tienen que resultar lucidas y rememora.bles.
*

**
Se avecina. ya el aniversario
de Cuauhtemoc,
de aquel pobre y noble príncipe de sangre azteca. purísima, en el que cuaja.ron sus glorias la
bravura y el martirio, el sacrificio y la. desgracia.
La. figura de Cua.uhtemoc, toda de bronce éVi•
co, se destaca. con perfiles vigorosos en la tiniebla que envuelve los tiempos de sangre de la
Cobquista.. Crece indefinidamente ámedida. que
los s.íl:os pasan, y mientas más crece y se agiganta, más á las claras muestra. su indomable
estirpe y su grandeza. de alma.. Pasma ver sintetizarse en ese enorme mona.rea semisalvaje las
virtudes que siglos después habrían de ser aún
muy escasas hasta. entre las razas de más refinada. civilización; ca.usa. profunda. admiración
el gesto siempre altivo y sereno, lo mismo enla
desgracia., casi siempre, que en la fortuna, muy
pocas veces, con que el último azteca se impone
á los destinos adversos de su raza.
Ante la. tenaz perseverancia. de Cortés¡ la. fi~ra. de Cua.uhtemoc se yergue con toda. a. ma.Jesta.d del derecho, no menos noble, alto y respeta.ble, por desgraciado. El emperador azteca
lleva en las venas, sin saberlo, la. misma sangre roja. y viva. de los héroes legenda.ríos delas
grandes epopeyas. Caerá, es cierto; pero caerá.
como "un águila. real que baja. del cielo." A
él podría. perfecta.mente levantarse un monumento corona.do por el águila. herida. que el genio
de Gerome imaginó para. personificar en ella. á
las huestes napoleónicas que sucumbieron ante
el destino adverso en los siniestros campos de
Ws.terloo. También el príncipe indio es un
águila que es.e con el a.la. ~echa pe~azos por
una. flecha.; pero en sus ansias a.górucas, cuando ya. circula. por sus venas el frío de la. muerte, y se ase á sus garras tenazmente el crispa.miento rebelde del dolor, tiene aún la. fiereza.
necesaria para. desafiar al cielo, con sus grandes ojos san~rientos, donde brillan los relámpagos de la ira. en cintila.cienes sombrías.
Cua.uhtemoc es una de las figuras más dignas
del bronce heroico y de la. piedra. inmortal. Su
luminoso espíritu parece desprendido por un
avatar imposible de generaciones de la. época.
heroica.. Por una maravillosa. unión, por una
coincidencia única.,en ese espíritu se condem,aba.
la brava. enerl!"Ía de su raza indígena, el genio
militar de un ñeleno de la leyenda troyana., la

Et MlJ?mO ILUSl'RADO
perseverancia. de un guerrero moderno. To~a su
historia. se encuentra en unas cuantas págmas;
pero páginas son en las que pueden enco:13trarse ilustraciones para. toda. una generación de
valientes. Su frase en el tormento corre por las
literaturas de países lejanísimos, y reconforta
el ánimo de todos los que sufren los embates de
la suerte.

'***

En el Arbeu tenemos un espectáculo nuevo.
Los eballets&gt; que en ese coliseo se están efectuando eran para nosotros desconocidos. Apenas si
en algunas de las mejores compa.llía.s de ópera.
que nos han visita.do hemos tenido oportumdad
de ver, sueltos, desgranados, sin cohesión, algunos de los números más importantes de las
piezas coreográficas ofrecidas á. nuestro público por la. empresa de aquel teatro.
Algunos de los bailes y pantomimas que ha.o
sido representa.dos son muy hermosos. Pierrot
pasa por la escena., luciendo la. enharinada.
mueca desespera.da., á la. luz de la. luna bienhechora; ó bien se nos traslada. á la. tierra del
Mika.do, para presenciar al?.unos de los pasos
litúrgicos, bailados por las ' geisbas" canta.das
por los poetas orientales.
El espectáculo es culto, elegante, inspirado.
La música es hermosa., y sólo por escucharla
debería apresurarse el público á. asistir á las
vela.das de Arbeu.

*

**
Mientras llega el invierno,
que ya se avecina la noche se arropa. friolenta. en edredones
ob~curos y acolchados. La lluvia canta. indefinidamente sus tristes canciones de olvido y de
muerte, y en el silencio infinito, tropezando con
las densas tinieblas, pasa.o las aves espantadas
en busca. de sus nidos. La lluvia. se queja. con
voz infinitamente triste.
ANTENOR LESCANO.

'$
L OS PEÑASCOS
Hundidos en la luz, solos, encima.
de la inmensa quietud de las monta.ñas,
viven toda su vida los peil.ascos,
los triunfadores de la enorme sima.
que ostentan, por co1·ona. á sus b11zaiia.s 1
plumón de nieve en los bruñidos c11.scu:1.
Lejos del alborozo de las gentes,
eterna.mente graves, se agig11nt11.n
absorbiendo 111. luz que los 1·oue11 1
y, estalactitas huérfanas, sus frentes
á recibir del a.it-e se levanta.o
el gotear continuo de la. idea.!
; Soo hijos del deseo! .... Eo la~ ~da.des
eo que la Tierra. se formaba., h1c1t,rou
una. vida. de luchas; incubaron
del a.gu11, eo hui profundas soltida.des
su ideal de victorias, y extendiel'Un
los titánicos miembros y triunfaron!
Las viscosas serpientes, los sombríos
monstruos del ma.r, las húmedas b11busa.s
oprimía.o su espalda.; pero fieros
los pella.seos surgieron, y los ríos,
ciñéndoles con ba.nda.s victoriosas,
roda.ron de sus hombros de guerreros!
Y hoy viven en la. cumbre de los montes,
ricos de soledad, frescos de viento,
clavando en todo los serenos ojos
y cerra.ndo los amplios horizontes
á las mira.das del rebaño hambriento
que husmea. el musgo con los labios flojos.
La. Vida. en torno de ellos, como el ruido
de su pr~pio y o~ulto pe_nsa.mient&lt;?,
derrama su canción no 1oterrump1da;
y ellos la. prestan atención; su oido
nutren en calma., y, cuando pasa el viento,
da.o su respuE1sta al verbo de_ la. Vida.
Místicos, religiosos, sumarg1ctos
en la neblina. de la. tarde, a.aora.n
el a.ocho Sol, que á los mortales ciega;
y, quietos en sí mismos, y encendidos
a.l calor de la la.va. que atesora.o,
en su ardiente quietud todo se a.negal
Funden las nieves pálidas, recogen
la humedad de los musgos, se abandonan
de la niebla á los besos repetidos,
prestan sombra. á los árboles, acogen
á las águilas rojas y _c&lt;_&gt;rona.n.
su austeridad de bulhc1osos 01dosl
¡ Padres del Pensamiento! .. Eo vuestro seno
Is. vida es como el hilo de uoa. fuente
que derrama. frescura.; vuestra boca.
habla. en la soledad, y cua.odo el trueno
quiere barreras, le ponéis enfrente
vuestra. inmutable voluntad de roca!
¡YQ be de vivir como vosotros! Quiero
habitar en las quietas soledades
de donde baja. el a.gua. á la. llanura.;
me llenaré de sol; me daré entero
á. los golpes de viento y las verdades
corooa.ráo, como águi1a.s, mi altura.
Haré que entre mis bomb1·os de gigante
cuelguen a.beja.s de oro sus cdmena.s;
tendré los pinos á. mis pies; las fuentes
ba.bla.rán por mis labios cuando cante,
y de mi vida. inagotable llenas
me escalarán a.migas las serpientes.
¡Hiende, espíritu mío, como roca
de los montes antiguos, la fundente
pesadez de las a.guas que te oprimen!

¡Sube á las libres soleda.desl ¡Toca.
las abundantes nubes con la. frente
y olvida., en tu victoria., á los que gimen!
Vive con los peña.seos .... Los distantes
fuegos del sol disiparán tus dudas;
a.lli la Vida., en plenitud, se bebe;
allí sarás quien eres; allf errantes
te besarán Jas Dríadas desnudas
entre una sana. frialdad de nieve.
E. MARQUINA,

~r¡p
INI\UGURI\GION OFIGII\L.
DE: LA ''E:SCUE:LA ,\'\IGUE:L LE:RDO"
UNA Fle5TA SIMPATIGA

día. 2 del a.ctua.l fué inaugurada. solemneELmente
la Escuela. Prima.ria. Superior, con

sección comercia.!, que lleva por título el nombre del gran estadista Don Miguel Lerdo de
Teja.da.. La ceremonia fué presidida. por el sellor Lle. Don Justino Fernández, Ministro de
Justicia.é Iostrucción Pública., asistiendo á ella.
los sellores Secretario de Hacienda., Lic. José
!ves Llma.ntour; Lic. Justo Sierra, Subsec~eta.rio de Iostruccióo; Lic. Pablo Me.cedo, Lic.
Ezequiel Cbávez, y Profesor Alberto Correa,
a.si como un gran número de maestros que a.l
efecto fueron invita.dos.
Conoce ya. el público este importante plantel por la. información que acerca de él dimos
no ha. mucho en este semanario. Dota.do coa
todos los elementos necesarios,es, sin duda, el
mejor de los de su género.. Ultima.mente ~e a.gr~gó a.l edificio un tercer piso, pues era. imposible que el local contuviese el crecido número
de alumnas que á la Escuela. concurren, tanto
á. la. sección diurna como á la. nocturna. El
cuerpo de profesoras, dirigido por la. seíl:orita
Raquel Sa.ntoyo, es de lo más selecto que en
el magisterio pudo encontrarse y los programas de los más liberales y mejor pensados para. impartirá las alumnas la. ~ducació~ pri·
maria superior, y dotarlas de c1ert~s s.putudes

comercia.les, que las haga.o cap!lces de ~anarse
una posición venta.josa. en la. vida. soc1a.l.
Con motivo de la inaugnración, se organizó
en el amplio pa.iio de la. Escuela. una fi~sta. que
resultó brillante. El programa., conocido del
público en todos sus detalles por nues~ra.s edi:
cionea diarias, tuvo como puntos culm1oa.~tes.
las piezas de música. ejecuta.das por el qu10teto Ge.lindo· el informe de la. seiiorita Directora.· el a.etc ~mocioos.nte del descubrimiento del
retrato del señor Lerdo, que fué saludado con
una. peroración por el seil.or ingeniero pon Miguel F. Ma.rtíoez, Director de Instrucción Prima.ria, que concurrió al acto, así como el cuento lírico cEI Ciego&gt;, de los sei'Iores Berrueco
y Romo y el poema. inglés &lt;La vuelta. al Deber&gt;. Nuestros fotógrafos tomaron algunas
escenas que damos á conocerá los lectores de
&lt;El Mundo Ilustrado&gt;.
«El Ciego&gt; narrando su historia en un patio
al recreo· las mujeres griegas en una la.menta.ción · l~s hadas en sus vistosos bailes, todos
fueron' grupos artísticos, bien dispuestos, propiamente vestidos, que, al complacerá la. concurrencia., mostraron de lo que son ca.paces
las maestras de la Escuela.
Planteles de la. importa.ocia. del que nos ocupa. son de a.Ita trasceodeocia. para. el progreso
del país. Sabemos que pronto van á. orga.nl·
za.rse dos planteles más, para varones el uno,
con sección comercial,y el otro con sección de
industrias.

@
OBRAS ESCULTORICAS
En este número publicamos las fotografías
de tres hermosas obras escultóricas que se exhiben en la. Exposición Internacional de San
Luis Missouri con los nombres ded,a. Fuerza&gt;,
&lt;El Alma. del Atlántico&gt; y «Victoria&gt;, y que se
deben, respectivamente, á los artistas L. C.
Louri, Isidoro Konti y E. B. Langma.n.
Próximamente daremos á conocer las reproducciones fotográficas de otros trabajos nota·
bles que enriquecen los salones del gran certamen.

EL ALMA DEL ATLÁNTICO.

( Bronce de !, Kontl),

�EL MUNDO ILUSTRADO

EI MUNDO !LUST!f!"DO

ESCUELA "MIGUEL LERDO DE TEJADA"
ESCUELA "MIGUEL LERDO DE TEJADA"

-

~

EL D.ULE DE LAS H A.D \S EN &lt;LA. VUELTA AL DEBER&gt;
&lt;LA VUELTA ALDEBER.&gt;-MUJERES GRIEGAS EN UNA. LAMENTACIÓN.

··'
l.

UN GRUPO DE HADAS EN &lt;LA VUELTA AL DEBER,&gt;

'

l

,

&lt;EL CIEGO,&gt; CUENTO DE LOS SRES. ;BERRUECO Y ROMO,

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO
premio de todo su arrojo fué el Cerro del Lobo, distante todavía de las líneas interiores
moscovitas.
Columnas en apretadas filas que se lanzan
impávidas al asalto, resistiendo el fuego de las
baterías rusas y de los cañones de la escuadra
que acuden á protegerlas; una lluvia de proyectiles que barren las huestes agresoras· las
fortificaciones semejando volcanes en erup~ión
bajo los rayos de un sol canicular· los asaltantes en busca del nirvana que es la 'muerte en
su ciego fanatismo, y por encima de aquel cuadro sinie~rso, C?n colo~es d~ sangre y resplandores de mcend10, el cielo rmpasible la natur aleza impérturbable, el &lt;anank{,&gt; d¡ la eterna
lucha de los humanos por un pedazo de tierra
por un jirón del sudario que á todos nos h~
de cobijar.

*

ta toma dt Putrto Jlrturo.- Tnconslstmla dt m rumor.-1:a mlstmla dd baluartt dt l{usla.- .Jlctloldad tn la campaña.-Optracionts por mar V
tlma.-1:os ataquts á Putrto Jlrturo.-1:a toma dtl emo dd tobo.-ffrandts sacrificios dt las tropas nlpontsas.-ta salida dt la muadra.-1:a situación dd gmral l(uropatklnt.-Sus mfrltos monocidos tn toklo.

guer ra rusojaponesa ha entrado decididaL mente
en un período activo, lo mismo ante la
A

plaza sitiada de Puer to Arturo, que en las oper aciones por tierra en los campos manchúes.
Aunque con algún retardo, por la dificultad de
las comunicaciones con el baluarte de Rusia,
han llegado detalles acerca del ataque emprendido por las fuerzas sitiadoras en los últimos
días del pasado mes. Eco del terrible combate
librado por tres pías contra las fortificaciones
exteriores de la plaza, que defiende por t ierra
el general Stressel y con la división naval del
Pacífico el contraalmirante Withoff, se lanzó á
los cuatro vientos de la publicidad y se trasmitió por todos los cables transoceánicos la sorprendente noticia de que el puerto había caído
en poder de los japoneses. Jugada de Bolsa ó
entretenimiento de algún corresponsal desocupado, el rumor sensacional fué recibido con incredulidad en todas partes, pues bie5onocidas
son l as formidables condiciones de
ivas de
la plaza, donde hasta ahora se ha estre lado el
arrojo de las tropas niponesas.
Y había, en efecto, grandes motivos para dudar de la verdad del r umor. El ejército que se
llama de Tak:ushan, por el runto de desembarque, y que era al mando de general Nodzú, se
h abía dirigido al Norte para apoyar los movimientos contra Liaoyang,y aunque es cierto que
nuevas tropas de refresco habían acudido de
diversos puntos á relevarlo, no era de creerse
que hubier a ya fuerzas suficientes para emprender un asalto general, si acaso se consideraba
posible que los sitiadores hubillran avanzado
ya hasta estar enfrente de las fortificaciones interior es, que inmediatamente defienden la plaza.
Pero no había motivos en que fundar estas suposiciones ; vagamente se había anunciado la
toma de algunos puntos exteriores abandonados por los rusos, ya porque los juzgaran inútiles ó que quisieran atraer los sitiadores á un
avance atrevido donde podrían recibir rudo escarmiento.
L a información posterior al gran «canard:&gt; ha
venido á dar la razón á los. ~ dudaron. Es
demasiado prematuro habla~:i&amp;lto contra una plaza fuerte de primer orden, tanto más
cuanto que nada por áhora impide á los súbditos deMatsuHito continuar el asedio con calma
y serenidad, esperando rendir por falta de víveres ó de municiones á los descendientes de
a9-~ellos bravos que resistieron el memorable
s1t10 de Sebastopol contra las fuerzas coligadas de Francia, Gran Bretaña, Turquía y Cer-

..

Después se habla de* *un ataque nocturno de
los torpederos japoneses en el interior de la
bahía, en que los rusos no pudieron apoderarse de los buques enemigos; se refiere un encuentro más formal entre los barcos de las escuadras contrarias, en el cual se fueron á pique
dos cruceros del almirante Togo y un cañonero
fué desarbolado; y todo esto demuestra que hay
todavía muchas resistencias que vencer antes
de que el sitiado puerto caiga con sus h~1·oicos
defensores en poder de las fuerzas que por mar
y tierra lo asedian.
A última hora se ha sabido que en un supremo esfuerzo, y desafiando á la escuadr a sitiadora, los barcos rusos han salido de la bahía y
per~eguidos de cerca por la flota japonesa, ha
ha1:ndo combate ,en alta · mar , cuyos resultados
se ignoran. ¡ Que potente energía demuestran
l?s marino~ moscovitas en esa inesperada sah dal ¡Qué dignos son de loa por su arrojo ante el peligro cier to á que se exponen, tratando
de arrollar la flota bloqueadora, huyendo del
encierro en que por largos meses han permanecido!
Los seis acor azados y cuatro cruceros con su
correspondiente e_scolta de torpederos y destroyers que han sahdo de Puerto Arturo, si no
son 'suficientes á hacer frente á la escuadra de
Togo, quizá más mermada de lo que parece, y
con los defectos que forzosamente han de haberle producido seis meses de permanencia frente al puerto bloqueado, sí es capaz de infligir
bastante daño, de es9.uivar en todo caso un
combate decisivo, aleJarse hacia otras aguas,
fraccionar sus elementos, para reconcentrarlos
después en sitio convenido, y luego, unida á la
división naval de Vladivostock, tomar la ofensiva en provechosas y atrevidas excursiones
por las costas japonesas. ¡Quién sabe! acaso
pueda prolongar un nuevo estado en una lucha
continua de escaramuzas, mientras llega por fin
. á los mares orientales la por tan largo tiempo
esperada escuadra del Mar Báltico.

***

LA GUERRA EN ORIENTE,- UNA BRIGADA N AV AL JAPONESA DffiJGIÉNDOSE
Á LA COSTA PARA DESEMBARCAR.

deña. Es ve~dad que los defensores del gran
puerto de Crllllea nunca estuvieron aislados de
sus bases de operaciones; empero si en medio
siglo han podido transformarse Íos elementos
de C?mbate, 1;10 ha influído ni podido influir esa
media centuria para cambiar los atavismos de
raz~, y h'.1-~r~mos de contemplar de por fue1·za
las mflex1b1hdades que en otro tiempo manifestaron los defensores del Santo Imperio, y hoy
habrán d~ mostrar como dignos hijos de una
raza heroica.

***

Decididos á apoderarse de uno de los puestos que consideran de importancia para sus
operaciones ulteriores, los japoneses fuertes de
cinco divisiones, según afirma el general Stoessel en parte oficial que se ha publicado, abrieron un mortífero fuego de artillería en toda su
línea ofensiva, y después de tr~ días de esfuer·
zos _inauditos contra las fortificaciones, en las
varias veces que fueron rechazados con enormes pérdidas, el sacrificio de tantas vidas, el

Después de la batalla de Simucheng, en que
quedó el campo por los japoneses y los rusos
tuvieron que abandonar sus posiciones fortificadas en Haicheng, y dejar á merced de' sus enemigos la impor tante plaza de Niuchuang, el
general Kuropatkine se vió rodeado en sus
atrincheramientos de Liaoyang por fuerzas numéricamente superiores, por los tres cuerpos de
ejército que sobre él habían concentrado los japoneses.

Rota quedaba la línea
y abierto el camino hacia Mukden por lo menos para las avanzadas
septentrionales del general Okú. Era inminente un ataque en todas
las líneas que comprometiera una batalla decisiva; todos esperaban
á cada momento que se
r ecibiera el anuncio de
que ese ataque bahía comenzado en la difícil posición que ocupaba el
comandante de las tropas moscovitas. Pero
dos eran los objetivos
de los ejércitos japoneses concentrados en torno de Liaoyang: cortar
las comunicaciones del
enemigo y avanzar hacia el norte amenazando
la plaza fortificada de
Mukden. A ese efecto,
una fuerte columna se
desprendió de Niuchuang para ejecutar
movimientos de flanco
contt-alas posiciones rusas, y una escuadrilla
de buques de poco calado ascendió por el río
Liao pa1·a oponerse á la
posible retirada hacia
el oeste. Todo presagiaba un desastre, y hasta
llegó á decirse que al
jefe ruso no le quedaba
otro recurso que rendirse ante el destino incontrastable.
Han pasado los días;
los japoneses parecen
habersuspendidosu movimiento de avance y la
batalla decisiva esperada hace dos meses no se
ha dado todavía. ¿Acaso las fuerzas de Kuroki
L A GUERRA EN ORIEN'l'E.-TOMA Ol': KINCH Au POR L OS J AP ONESES.
ydeOkúconlasquemarL OS RUSOS RESI ST IENDO UN ATAQUE Á L A B ~YONETA.
chaban de Niuchuang
y las del general Nodzú han terminado el mocerse, como lo han hecho los'm ismosjaponeses,
vimiento en vol vente, y se han lanzado hacia el
la habilidad del comandante ruso para esquinorte sobre Mukden, casi sin amparo? No es
var el golpe que ya parecía suspendido sobre
fácil, porque se ha dicho repetidas veces, en
l as fuerzas de su mando. Es que, como decían
partes oficiales, que los rusos no han tenido node Tokio días pasados, el general sabe sacrifivedad e~ su situación, y Kuropakine ha hecho,
car hasta su prestigio de militar por la salvapor medio de exploradores, reconocimientos en
ción de sus tropas.
distintas direcciones, y apenas ha habido escaz. z. z.
r amuzas entre las avanzadas enemigas. Ya se
11 de Agosto de 1904.
habla en cablegramas últimamente recibidos
de que los rusos han podido retirarse hacia el
nor te sin abandonar sus fortificaciones en Liaoyang y así se termina el período de reposo que
No hay cosa s tan peque!Ias q ue no puedan
por una semana se ha observado.
llegar á. ser terribles por la. masa y 111, cohe ·
Será que las lluvias tor renciales en las cosión. El Océano n.o está hecho más que de gomarcas manchúes habrán venido en auxilio de
t as de agua.
Kuropatkine para sacarlo de su situación un
tanto comprometida y quizá orillada al desas*
tre, que tanta ansiedad causaba en San Petersburgo. ¡Quién sabe! por ahorá el desenlace de
S9 necesita menos diplomaci a. par a. disimul a campaña se ha aplazado de nuevo, y otra
lar lo que se sabe, que para. ocultar q ue no lle
ve~, como en Fenguancheng, habrá de reconosabe na.da.

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LA G UERRA EN ORIEIII TE.-CONDUCCIÓN DE HERIDOS RUSOS Á
LOS CA1'4P M4ll.N'r0S JAPO!fESES,

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A'EN ORIENTE, -LOS CORRE SPONSALES DE LA PRENSA
VISITANDO Á LOS PRISIONEROS RUSOS.

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�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

EL TESORO
C

la rica coma.rea. que riega el Ulla. vivía un viejo y acaudala.do labrador,
viudo y con un hijo, en quien cifraba todas
sus esperanzas. Educólo con amor en el cuida.do de sn hacienda., que no era poca, y en el
temor de Dios, esperando darle una hereo~ia
susceptible de aumentos que el hijo a.crecenta·
se á. su vez y lega.se á. los suyos, si llegaba á
tenerlos.
E~te hijo era un guapo muchacho llamado
Colás, lleno de natural despejo, obediente á su
padre y sumiso á sus mandatos. De esta suer·
te llegó ba~ta los diez y ocho años contento y
~

N

de si obraba por su voluntad ó contra ella,
:va había saltado la venta.na., que era muy
baja, y se acercaba á la señora. con ademán
respetuoso, pero decidido. Echaron á andar.
-¿A dónde vamos? preguntó el mozo.
-i A la victoria, al mundo, al porvenir rosa.do y riente. á la riqueza, al amor ioextingnible y apasionado, al goca perpetuo de todos los dones de la vida.!- dijv con aire de iluminada ó de profetisa. la seilora de la gaita.
Colás no entendió bien aquello. Todas estas palabras le parecieron más altisonantes
que de claro sentido, pero no estaba él en

propio cuerpo, tenía que sa.lta.r los vallados
con no pequeilo trabajo, romper por entre lo»
tojos que le desgarraban los vestidos y las car•
nes, precipitarse al fondo de los b&amp;l'l'ancos y
1,aojas, para trepar lueg-o por la. vertiente
opuesta, hiriéndose lastimosamente los pies, y
todo esto le cústaba no pocos susph·os, esfuerzos, magullamientos y desgarrones.
Llegaron por fin á la ribera del caudaloso
río que fecunda aquella comarca. Colás rendido y su hermosísima guía sonriente y divina
como antes. Volviósele ella entonces y le dijo:
-Vamos ahora á hundirnos en la corriente.
-Pero ¿cómo lo ba.ré yo-preguntó espanta•
do Colás,-que no tengo costumbre de andar
por debajo del agua?
-Si eres cobarde-dijo la señora-puedes
volverte. Yo solamente quiero conmigo á los
mozos animosos.
-Vamos allá -dijo el rapaz, ya sin juicio
de sí mismo y resuelto aunque fuer&amp;. á morir
ahogado.
- Bueno -dijo la señora. uniendo la acción á.
la palabra., torna esta. punta de mis largas trenzas de oro, y sígueme.
Tomóla. el mozo y siguióla.. Andando siempre dentro de su estela de luz, fuése tras ella
hundiéndose en la corriente fría.
Primero mojóse los pies; poco á poco iba
cubriéndole el agua basta. llegarle al pecho.
' 1
1
En este estado tuvo un
• 1/
rf
·• • li_/, ¡ .....,,
momento de duda y de
desfallecimiento y pregun·
tó con ansia:
~- ·1 ,•
. ¡- , .., . . .
-¿Quién eres? Sepa. por
lo menos quién me arras•
tra de este modo después
:- ,, /1,
de haberme sorbido el jui,•
.' !f/11;¡; t
cio hasta el punto de be.·
guirte sin pensar cómc;&gt;
. , '¡,
voy á salir de esta a.ven·
-· tura.
-.--~···
-Soy 1a Ambición-dijo
la guía luminosa-que vino á despertar tu corazón
·~
y á prepararlo para 1as
grandes empresas. Soy
la Ambición que te promete un tesoro.
Y siguió andando y lle·
vándole en pos de sí. El
agua que por aquel sitio
corría con gran violencia,
disposición de sustraerse al poderoso encanto
los cogió á ambos en su torbellino, y en él
que le embargaba las potencias.
se hundieron mientras por encima de sus ca·
-¡E,ta será, sin duda, una maga!-pensó
beza.s corrían unas tr&amp;.s otras las olas arrepara su chaleco; y recordando que las magas
molinadas que ana.straban al mozo por pro•
poseen el secreto de los tesoros, preguotóle
fundida.des desconocidas.
en voz alta:
Después de esta misteriosa aventura, pasa.- Y dime, si te sigo, ¿encontraré algún teron muchos &amp;!!os durante los cuales nadie vol•
soro?
vió á tener noticias de Colás. En la aldea se
--¡Ya lo creo! ¡Como que be venido á busdijeron mil cosas á cual más estupendas: que
carui para ponerte en posesión de muchos de
lo había arrebatado el águila; que lo había.
ellos.
devorado el lobo; la verdad del caso nadie la
-¡A mí!-exclamó Colás creyéndose loco!
supo, y sin saberla pasaron años y aiios, más
-Sí, á ti, á ti mismo.
de diez. Una. tarde, tarde de invierno cansada
-Pero, señora., ¡si yo no soy más que el hijo
Y triste, apareció Colás en la ribera del Ulla
de un labrador!
cauda.loso, y se dirigió hacia su casa pal pi·
-Por lo mismo, yo vengo á redimirte de
taote de emoción y de fatiga., mustio y arrecido.
tu esclavitud. Y vengo á llevarte á la cumbre
Cuando_ llegó á ella se le arrasa.ron los ojos
de un monte, desde la cual se aba.rea. el mundo
en lágrimas a.1 verla muda, hosca triste coentero; vengo á mostrar a.ate tus ojos, basta
mo un ataúd. Empujó con mano oomerosa. la
hoy ciegos y desde hoy alumbrados por nueva
puerta, cuyos goznes enmohecidos rechinaron
luz, cuanto en el mundo ha.v: llanuras extencon gruñido tristísimo; no salió á recibirle el
sas, vegas fértiles, ciudades ricas, múoar·
Perro, y apenas hubo entrado en la cocina le
quías poderosas, reinos florecientes, toda Ia.
heló el corazón aquel vabo de bogar apag~do
opulenta. variedad de cuantas cosas hay en el
Y desierto, aquella melancólica y ¡.,unzan te arimundo, y á decirte: ¡Todo es tuyo!
dez de casa. vacía que parecía flotar en el aire
-¡Mío!-dijo Colás con incredulidad prohelado é inmóvil.
funda.-¿no te burlas?
Sentóse al apagado bogar y lloró. Apoyan•
-Aunque los hombres que no me merecen
me tachan do:, loca, todavía no me han tildado
de embustera.
--Pero aun cuando sea verdad cuanto prometes, ¿cómo be de poder alcanzarlo yo, mísero destripaterrones, que no sé ni entiendo
sino de cavar, rastrillar y majar?
-Precisamente por ser quien eres--dijo la
seilora deteniéndose y mirando al atónico mo•
zo con celestial sonrisa:-- po1 que has de saber
que precisamente ahora hemos descubierto que
a los pequeilos les están reservadas las gran dezas todas de la tierra, y ya no serás tú el
primero que desde porquero ha llegado á
conde, rey, emperador y papa en un periquete, y casi, casi antes de que se enteraran ellos
mismos.
Calló el mozo convencido y siguió á su guía
procurando no apartarse de la estela de luz
que dejaba en el aire. La buena señora caminaba. en línea recta, atravesaba. los sembrados-que á Colás, acostumbrado toda su
vida á respetarlos, le daban lástima. pisar, salta.ha. toda valla, atravesaba impávida. por
los tojales y salvaba de un vuelo todos los
barrancos y zanjas que topaba por delante, sin
esfuerzo, como llevada por interno impulso
que la hiciese ingrávida..
Colás, no. Colás sentía bien el peso de su

;·•r··•,;

GUERRA RUSOJAPONESA,-UNA BATERÍA DE PUERTO ARTURO RECHAZANDO UN ATAQUE DE LOS JAPONESES,

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UNA FASE DEC. ASALTO Y TOMA DE KlNCHAU POR LOS JAPONESES

LA RISA DE JULIA
US labios de coral, en que la. risa. repica.
sus fa.laces campánulas de oro, pidiéronme aquella. tarde una dulce canción risuei'la., que atenuara. el bostezo de las horas, lento
y largo.
Desde el fondo de mi ensueño la musa de
frente pálida-la musa. triste-me miraba con
sus ojos a.negados de angustia. y de sombras,
adormecidos en el vago pesar de los recuerdos.
Quise cantarle la canción que me pedía. Mas
¡le mi boca fluyeron todos los gemidos del ínti·

S

mo sinsabor. El tedio de las tardes juntó, en
A mi 'memoria. acudió entonces un antiguo
un wismo raudal amargo, galanterías y querecuerdo. El recuerdo de una vieja medalla,
jumbres.
encontrada. entre muebles arrumbados y cosas
Y mientras yo hablaba, Julia reía. Reía á.
inútiles. Tenía esculp,jda. la. med11lla, de un lacarcajadas, febrilmente, siniestramente, como
do, un grupo que ta_l vez explicaba la leyenda
poseída. de un mal extraño, y su carcajada,
para mí indescifrable '.lel exergo. Una pareja
cristalina é implacable, se mecía resonando
de bacan.tés ebrias agitan sus tirsos enrama-.
sob,re las flores del . jardín y la canción del .... dos de hiedra y tuercen sus cuerpos serpentiag"ua de la fuente, para subir lue~o, como un
nos en impuro ademán sobre el cadáver de un
pájaro in'Visible y jocundo, de· infa.tlgable trihombre que sostlene,entre sus dedos crispados,
no, á difundirse en la pompa carmesí de los
una enorme lira .... -Quizás Oríeo, el cantor
cielos, donde el crepúsculo encendía. maravimágico.
llosas florestas de grana. Y el cielo devolvía.,
JESÚS SEMPRUN,
ell colores y luz, la risa exaltante de Julia.. '

feliz, satisfecho de la vida que llevaba y sin
pensar en el porvenir ni pl'eocuparse de lo
que en el mundo pudiera ha.her más allá del
horizonte que limitaba. su a.Idea, de la cual no
había salido jamás, como no fuo:,se á las foria.s
de los alrededores, á donde solía ir con su padre, ya á comprar bueyes, ya á vender terne•
ras ó cerdos, que con perdón de ustedes, a.sí se
llaman.
Una. noche calurosa de vera.no, cuando todo
á su alrededor dormía, los hombres y la naturaleza, Colás estaba desasosegado, dando
vuelt11.s en su lecho y sin poder dormir. Jamás le había acontecido tal cosa, á el, que estaba acostumbrado á no despertarse basta
que el primer rayo dll sol entraba. por su ventana, que de propósito dejaba si~mpre entr~abierta. para desvelarse con la primera claridad del día. Pugnó en va.no por dormirse
de nuevo cambiaudo de postura.; cerró con
voluotlíd firme los ojos, pero no consiguió
concil ia.r el sueño.
Estaba enfermo, sin duda, porque se ahogaba en una atmósfera sofocante, y sentía que
se le iba la cabeza. PdrO era el suyo un ma.•
]estar gustosísimo, aun á pesar de ser molesto 1 en medio del cual notaba él como si dentro
de su alma se levantasen impulsos jamás
sentidos, ansias de no sabÍ&amp;. que, pero poderosas y domina.doras .
Comprendió que le sería imposible descansar en aquel lecho, donde ta.otos años había
dormido á pierna suelta, y que ahora parecía
tener espinas, y salió de él medio ebrio, vis·
tiéndose á tientas y asomándose á la ventana,
para. ver si el fresco de la. noche aplacaba.
aquella. nunca vista agitación.
Quedóse espanta.do de lo que vió. Allí enfrente, de . cara á él, sentada. en el vallado
que limitaba el salido ó corralillo de su casa,
vió una joven de maravillosa hermosura vestida. como él jamás había visto, que le sonreía y le miraba mientras tocaba en una
1·ústica. gaita, hecha de una paja de maíz, una
sonata extraña y desconocida., llena de enea.oto. La celestial figura estaba envuelta en
resplandores tenues que llameaban alrededor
de su cuerpo, de una extrema.da gentileza. CoJás, al verla, se estremeció, y sin atreverse á
dirigir la palabra, quedóse fascinado mirán•
dola.
Cuando la aparición terminó su extra!!&amp; tocata., que Colás escuchó con pasmo del alma,
se dirigió hacia él diciéndole:
~¡Quieres venirl
Antes de que Colás se huli''3r&amp;o dado cuenta

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILlJSTRADO
do los codos en las rodillas y escondiendo el
dolorido rostro en ambas manos, dejó que se
desbordara. de sus ojos el raudal de la.s a.ma.rgura.s de diez a.í'los; diez a.í'los de sequedad de
espíritu, de egoísmo, de ansias inacabables,
de desencantos y de derrotas.
Aquella. tarde lloró Colás con lágrimas solitarias y sinceras, todo cuanto había. sufrido
durante su larga ausencia..
Los recuerdos de su vida. errante y desacordada., le dolían como llagas abiertas; la va.ni·
da.d de aquellos años perdidos le pesaba en el
alma. y sentía. deseos de morir.
Mientras estaba así, cerró la noche, y al leva.otar la. cabeza. Colás, vióse envuelto en
sombra.. ¡Qué diferencia. de aquella. otra. noche
memora.ble en que con tan loco ardimiento palpitó su corazón de nií'lo ambicioso! Trató el
mozo de rehacerse y de encender una. luz, cuanlo vió un resplandor que se acercaba..
-¿Habrá alguien en ca.sa.?-pensó.
Sí que había, porque á muy poco vió en la
puerta., de pie mirándole entre severo y compasivo, á un viejo labrador tocado con un
sombrero a.ocho y vestido de parda. esta.meí'la.,
en chaqueta., calzón y polafna.s. En una. mano
traía un candil de hierro que sepa.raba. de sí
para. ver mejor.
-¡Mi pa.drel-dijo Colás ca.si sin voz.-Y
miró a.l a.parecido con tanto pasmo, que éste
se sonrió dulcemente, y sin moverse del umbral. ha.blóle de esta. manera:
-Yo soy, Colás, yo soy, que con especial
permiso de Dios vuelvo á este mundo para
verte. Pero como Dios no me concede sino el
tiempo preciso para advertirte, según mi deseo, lo haré seguida.mente para no volver á
verte más.
Colás jurara que su padre no habla.ha. con
voz humana, sino con quejido tierno apenas
perceptible, que parecía.sonar, no en los labios
del a.parecido, sino en el propio corazón del
mozo. El viejo continuó:
-Tú has buido lo tuyo. como tantos otros,
en busca de un tesoro que no has encontrado
en el mundo, y que sin saberlo tú, tienes en tu
casa.. Yo te lo a.selluro; pero te aseguro también que en vano harás si tanteas sus paredes
pat-11. hallar huecos, ó si levantas losas del
piso para encontrar enterradas arquetas llenas
de doblones.
Dios cegará tus ojos y entorpecerá tus manos para. que no tengas ocasión de malgastar
en poco tiempo lo que en muchos a.í'los r.e reunido para ti; cuando por tu buena. conducta. te
bagas digno !de disfrutarlo, y cuando hayas

cumplido la. penitencia. que voy á imponerte,
que será como precio dA tu dicha.. Es á sa1:&gt;e::
que por término de veinte a.í'los has de. v1v1r
aquí cuidando de esta casa. en que naciste, Y
labr~ndo con a.mor la heredada. tierra porque
nada. purifica como el traba.jo. Y como la tierra. es agradecida para. quien la cultiva., ella
te dará para. ti y para tus hijos, si te casas, esa
paz que no da el mundo y que vale m,s que sus
tesoros, 11.un sin contar el ca.so que á ti te a.ftige
de no haberlos encontrado.
Diciendo estas razones, cayósele el candil
al viejo, de la mano temblona, y todo quedó
á obscuras, borrada. la. visión y el mozo consolado.
El cual, por cierto, fué ejemplo en toda la
comarca de hombres honra.dos y laboriosos.
Habíase aplicado á remediar en su hacienda
los muchos daí'los causados por el abandono
en que la. ba.bía tenido, y á cultiva.ria con afán
y provecho.
A la vueltá. de cierto tiempo casóse, tuvo
mujer que le animó, hijos que le ayuda.ron,
paz y ventura que le envidiaron todos y por
las que él daba gracias á. Dios que le quiso
volver al buen ca.mino de un modo tán maravilloso.
Una. vez, al cumplirse los veinte años justos
de la noche de su vuelta á la casa na.tal, estando en el campo con su hijo mayor, ya mozo
de diez y ocbo abriles, desbrozando un .baldío
que quería. Colás poner en la.hra.nza, ha.lió por
a.caso una. arqueta. puesta. deba.jo de un mediano pedrusco, y vió, cuando la. hubo abierto,
que estaba toda. llena de monedas de oro brillador, de buena ley y bien sonante.
Volvióse entonces á su hijo y le refirió por
menudo toda su historia., para. que Je sirviese
de ejemplo y de precaución provechosa; y cuando la hubo terminado, le dijo:
-Ya ves cuán útil es el traba.jo para el alma
y para el cuerpo; y ademáe, es tanta su excelencia., que sólo trabajando se encuentran
otros bienes en los que acaso no se pensaba,
como ahora. nosotros hemos encnntrado este
tesoro.
-¿Valdrá mucho?-le preguntó el muchacho.
-Eso lo sabremos cuando lo hayamos contado. aun cuando á la. vista está que su valor
no debe ser pequeí'lo. Sin embargo, creeme,
hijo, que más gratas que estas monedas me es
la posesión de lo que por mí mismo be trabaja.do y regado con mi sudor durante ta.otos
a.í'los. Todo el oro de los reyes no basta. para
fabricar un grail:o de maíz ni para hacer flore•
cer una mata de guisantes. Y es que no ha.y en

el mundo te11oro que tanto a.proveche como el
trabajo de esta tierra. agra.decida y feraz, que
da ciento de cosecha. por uno de sembradura.
I

AURELIO RIBALTA.

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RIMA.

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JCJLIÁN DEL CASAL.

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OCASO
Es el atardecer; el sol declina.
Trenzando su radiante ca be llera,
Y esfúmase á lo lejos, cual si fuera
Una. sangrienta. y colosal retina.
Nada. turba la. calma vespertina..
El mar, como áureo espejo, reverbera;
Y las nubes, flotando en la ribera.,
Fingen chales de ble.nea muselina..
Muere la luz .... Los últimos reflejos
Van á perderse entre los sauces viejos
Del bosque, y, rotos en dore.das hebras,
Iluminan un tronco carcomido
Que sirve entre las rocas escondido,
De tálamo á un connubio de culebras.
RAÚL ARMANDO ESTEVA,

El mentiroso más grande es aquel que cree ó
pretende creer que en todo y en todos no hay
más que mentira.

*

En un viaje el niño no ve más que la partida; el hombre, el fin; el anciano, el regreso.

La temporada de Baile y Pantomima en Arbeu

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-•: ~:l)

Arbol de mi pensamiento,
Lanza tus hojas al viento
Del olvido,
Que a.l volver las primaveras
Harán en ti las quimeras
Nuevo nido;
Y saldrá de entre tus hojas,
En vez de amargas congojas,
La canción
Que en otro mayo tuvi ..te
Para consuelo del triste
Corazón.

LA TEMPORADA DE BAILE Y PANTOMIMA EN .ARBEU.-PERSONAJES DE LA OBRA &lt;EN EL JAPÓN&gt; QU"' SE Á
Ó
"'
R PUESTA EN ESC'EN A PR XIMAMEN'IE.

POEMA EN PROSA
EL ALMA DEL BOSQUE
~ URGE la prima.vera., brota y se abre pe.·
~ so en verdes pimpollos que luego se tor-

Vy

---.....

......,
\'!

PERSONAJES DE LA OBRA "EN KL JAPÓN" QUE SERÁ PUEST.. ; EN ESCENA PRÓXIMAMENTE.

nan delicadas uí'la.s y dedos de esmeralda., y,como fuegos de artificio, se elevan, estallan y ca.en en lluvia de menudas bojas: es la.
gloria de lo verde y amarillo, de lo amarillo
sobre todo. Colosal y virgen enea.je envuelve,
cual redecilla labra.da., los negros y vetustos
troncos; con estremecimientos de luz centellean
milla.res de seres-las hojas-que como pájaros
palpita.o. Y se aspira. la carne del bosqu~, la
sangre de la savia., la eterna. juventud.
Por todas partes e.lientos de vida: langostas
que dejan aquí y allá, en zigza.gs, su fosfora.do
surco, un lagarto gris trepando por sobre la
roca., insectos de todos colores, éste azul acero, aquél oro subido, más lejos verde lecbuga,
se abren camino por entre la hierba;ora. el exquisito y fresco olor del estanque, el aroma
húmedo de los hongos; ya el perfome seco, resinoso y penetrante de los pinos; aquí un soplo de almizcle, allá un suspiro de brezos y
doquiera. el profundo respirar del bosque tierno, grande empuje de fuerza y nueva vida.
Vuél vese más y más tupido el follaje de las
bayas. En este verde concierto, entre el verde
uniforme del estío y en la es.:a.la. ascendente y
precipita.da. de los blondos, el oro pálido, los
azufres verdosos, los amarillos que de minuto
en minuto se hacen más subidos, á lo lejos,
brumosos, se entrevén los robles atrasados,
mástiles de navío rectos y rugosos, pila.res de._
catedra.les inconclusas, iguales todos con er
débil matiz que le dan las tiernas hojas.
¡Adelante por las a.venidas de a.rene.! Penetremos hasta el infinito en la 11.zul ojiva. por
entre el follaje embriagador y deliciosa.mente
uniforme, olas cambiantes y monótonas, de
matices siempre iguales, y nos sentiremos invadidos por el espejismo, ataca.dos por la. fiebre de languidez, la magia. del bosque que nos
subyuga. y nos encanta.. Música. sin palabras,
el alma sorda y confusa. de las cosas, sortilegio exquisito y pérfido, el bosque nos atrae y
nos domina; ya no nos pertenecemos. Lejos ce
nosotros los recuerdos de tiempo,' de lugar, de
deseos y pesa.res, sólo nos queda el instinto de
vagará la ventura. horas enteras sin objeto,
viviendo la. vida. de los sentidos y dejando
errar el pensamiento hasta perderse en un en•
sueño!
Amo ese bosque que me parece lleno de mí
ser y que siento ser mío y existir sólo para mí.
Amo la magia que exhala el sortilegio de
sombra gla.uca. con que baila a.l paseante solitario.

1A cuánta. distancia. se contempla. la vida de
los huma.nos_ hormigueros desde ese océano de
verdes rama¡es, puros y armoniosos olas que
no obstante la. débil brisa, murmura.~ con mur~
~ullo a.penas sensible, pero claro, profundo
inmenso, como la respiración de las cosas! '
Atrás la misera.ble agitación de las ciuda.de~, de las ambiciones malsanas, del deseo de
brillar, de la. confusa. y horrible lucha de los

intereses, de los negocios, del pan que unos á
otros se arrebatan en el polvo de esas calles
gasta.das hasta los huesos por los pasos de
milla.res de hombres. ¿No os sentís con áeseos
de pisar la. hierba virgen, de aspirar un aire
que no sea. compartido por Innumerables bocas? ....

NUESTRO PAÍS,-SELV.A OAXAQUEi:fA.

PAUL MARGUERITTE.

�EL :MUNDO ILUSTRADO

BELLAS ARTES.- VICTORIA,
Bronce de E. B. Langman.

TO/w\A5
Lema: "Et puis pour-quol?"

L

O encontramos casi cubierto de nieve y

acurrucado en el portón de una mina
abandonada; quisimos ver si aún vi vía y le
aproximamos á. la boca. el cristal de un reloj;
en vano: el cristal quedó sin mancha¡ le buscamos alguna hel'ida y no había en sus harapos ni una gota de sangre; entonces pudimos
ver que tenía estrechamente a.brazado, así como se abraza. á un niño, el cadáver di, un perrito flaco y feo; pero lo que no se me olvidará
jamás, es aquella. cara en la que no se adi vinaba ningún dolor, ninguna desesperación;
aquellos labios plegados ligeramente por una
sonrisa i rónica y aquellos ojos sin pupilas,
blancos como la nieve, abiertos. muy abiertos
y fijos en el cielo como si le hicieran una pregunta suprema, ó le dirigieran una imprecación. «¡Pobre cieguito, dijo mi mozo, se murió
de frío!&gt; y volviendo á. montar en nuestros caballos, seguimos ci..rretera. ad¡¡la.nte, en ta.oto
que la nieve continuaba ca.yendo y cubría con
blanco sudario la montaña., el sendero, los tapia.les y la hermosa. ciudad cuyos esbeltos catnpanarios se dibujaban allá. en el horizonte.
Yo conocí á Tomás en la plenitud de la vida:
era alto, robusto, de bronceada. tez, hermosas
facciones y tenía unos ojos negros y brillantes que revela.bao inteligencia. y 'alegría. Todos los días lo veía descender á. la mina con
sus compañeros de trabajo. siempre animoso,
siempre satisfecho, y los domingos me lo encontraba. en la plaza del pueblo luciendo zapi.•
tos de cuero bayo, pantalón de casimir estrechamente ajustado á las piernas, limpia camisa de pechera. bordada. y sombrero ancho con
galones de oro; lo acompañaban su mujer joven y hermosa. y su hijito vivaracho y travieso. El administrador de las minas quería mu,
cho á Tomás porque era una excepción entre
los de su clase: ebrio de felicidad y de esper a.nza.s, el minero no necesitaba. acudir á la.

embri aguez del alcohol, depresiva. y embrutecedora..
Un día tomó la.s pesa.das berra.mientas y bajó á la. mina. como de costumbre, satisfecho y
confiado¡ penetró á la galería húmeda y obscura. en cuya extremidad había que ta.ladrar l a.
roca para. arrancarle el filoncito de metal, que
era el pan de ma!Iana, y vió á uno de sus compañe ros introaucir la punta de la. ba.rrt&gt;na en
el taladro, vió levantarse el pesa do martillo,
describir una curva ea el aire, caer .... y una
explosión tremenda, ensordecedora, una luz
vivísima., un huracán que lo arrojó á. lo lejos
y luego .... nada, obscuridad, silencio .. . .
¿Culpa.r?- A nadie¡ fué una. desgracia¡ el
cartucho de dinamita que no explotó á su tiempo y se quedó ignora.do¡ la chispa. que brotó
del acero al castigar la roca y la po~a. precaución del compa!Iero que perdió la vida.-La.rgas y tristes fueron las horas de sufrimiento, pero no de tan intensa amargura como
el momento en que salió á la puerta de su tu•
gurio y se encontró sin luz; no tan dolorosas
como aquel instante en que, oyendo llorará su
hijito, lo estrechó contra su corazón, le besó
la frente, pero ya oo vió más aquellos ojos que
derramaban llanto.
· ·
¡Qué triste se fué deslizando la vida para el
pobre Tomás! ¡Qué interminables eran aquellos días pasa.dos sin lUz y aquellas noches sin
abrigo y con hambre! Su hijo lo conducfa de
la mano, y su perro. siempre fiel , lo seguía en
1as interminables peregrinaciones por l a.s calles del pueblo y por los arra.bales óe la ciudad, pidiendo en la.s casas caritativas un pedazo de tortilla para que el muchachito se lo
llevara á la boca, y tocando su guitarra. á las
puertas de las tabernas para que los ebrios le
arrojaran el miserable centavo. Cierta vez que
lo encontré desea.osando á la vera del camino
~e acerqué á darle una. limosna.-«¿Y tu mu'.
Jer, ;,To~ás?&gt; le preguoté.- «Mi mujer, amito,
¿qué le diré? . . .. Se murió. Sólo mi hijo y mi
perrito no me han abandonado: ¡ya sQlo ellos
me quieren; á la ingrata, que Dios se lo perdone!,
Las vecinas notaron queel(oleguito no .salió

una mañana y entra.ron á buscarlo. _Tenía fiebre fué el boticario del pueblo y oprnó que el
mai era el tifo. Ese mismo día saca.ron al mendiuo de la casa envuelto en sus andrajos, lo
subieron en un carro y se lo llevaron para el
hospital de la ciudad. El muchachito lo vió ir
y se quedó llorando; el perro se fué siguiendo
el carretón que se alejaba.d&amp;ndo tumbos en !os
baches de la carrete1·a.
¿,Estuvo mucho tiempo en el hospital? ¿i;:stuvo poco? Tomás no se daba cuenta.; aquello
había sido un sueño, un sueño muy largo. Salió á la calle fxtenuado, envejecido, débil y
emorendió á tientas el camino del pueblo, camino que esa vez se le hizo interminable y más
negro que nunca. Quería estre1har á su hijo
flntre sus brazos, oirlo hablat· y besarlo mucho. mucho. Por fio, la contera del báculo tropezó con algo muy conocido y mny deseado:
el pl'Ímer empedrado del pueblo. U n esfuerzo
más y Ancontraría. á su hijo. Reconoció la esq uioa de la ca.lle, una. dos , tres puertas, allí,
sí, allí era. ¡Qué vuelco le dióelcorazón cuando palpó la vieja cerradura! ¡Cómo se estremeció la noblfl entrañ a cuando é l tocó quedito con los nudillos!-«¡Hijo!&gt;-Nadie contestaba; llamó más fuerte: «¡ Hijo! ¡Hijo de mi alma! ;.no estás?&gt;- y golpeaba mu.v fuerte con el
bastón herrado.-De pronto o.vó pasos cerca
de él y una mujer que decía: &lt;D. Tomás, ¿es
Vd'? ¡qué gusto d6 verlo! si todas crt&gt;íamos que
se había muerto en el hospital. ¡Pobrecito!
¿,Ahora qué va áhacer tan ~olo l'D el muo do':'....
¡Cómo lo hemos compadecido! Deme la mano,
véo1?ase á mi casa porque comienza á neva!· y
puede helarsl'. ¡Cómo habrá sufrido!. . .. que
le sirva de consuelo saber que nada le faltó,
que el amo le mandaba sus remedios y sus alimentos y nosotras lo cuidábamos Yo misma lo
tendí y fuí á enterrarlo. ¡Tan liado que era su
muchachito!
-¡Mi hijo !. . .. ¡Se muri ó mi hijo!. ...
El pobre hombre sintió que en su corazón
estallaba. algo tremendo, una t&gt;xplosi ón más
horrible que la que Je robó la vista. Las piernas le flag uearon .V azotó contra el suelo. Largo rato estuvo sollozando sin poder alcanzar
oi el consuelo de las lágrimas, que no podían
salir de sus marchitos ojos, cuando sint ió que
una lengua húmeda y caliente le lamía las manos, luego uo hocico que le rozaba la cara:
«¿Eres tú, Sultán'? dijo; sí, ¡pobrecito! vente,
¡ya nos quedamos solos en el mundo! ¡ya se
murió él, que ta.oto te quPría.! ¡,Qué hacemos,
Sultancito't ¿,Qué hacemos? ¡Tú eres mi único
amigo! ¡Tú eres ya mi único compaflero en esta vida!&gt;-Cogiendo al perro lo estrechó entre sus brazos con ternura, como una madre
que acaricia. á un niño, y tomando entre ambas manos la cabeza. del animal, cariñosamente le dió un beso.
No quiso quedarse en el pueblo á pesar de
las instancias de Doña Petra.-«Me voy, le
dijo, quiero irme muy lejos, muy lejos, porque
aquí me ahogo; las voces conocidas me martirizan; las piedras que pisaba. mi hijo, son es•
pinas. ¿La nieve? ¿El frío? si no lo siento, estoy a.costumbrado. Vd. es muy buena .... ¡quédese con Dios I....
Desde la esquina de la ca.lle vió Dona Petra.
que se alejaban el cieguito y el perro carretera abajo, hasta que se perdieron entre las plumitas de nieve y las sombras de la noche.
Nunca se borrará de mi memoria el cadáver
de aquel hombre que abrazaba. amorosamente
el cadáver de su perro, ni aquellos labios ple•
ga.dos por la postrer sonrisa, ni aquellos ojos
sin pupilas, blancos como la nieve, abiertos,
muy abiertos y fijos en el cielo. ¿Qué le pre•
guata.rían al cielo aquellos ojos?

EL MUNl&gt;O ILUSTliADO

raoinas 06 la Mooa
LOS T RAJES BLANCOS
VILLAS de buen gusto y coquetería. resultan las innnM merab:es
combioaciooes del blanco. Estos liados vestiARll

dos, tan ligeros y flotantes, son de uo encantador efecto durante los meses de sol ardoroso y ofrecen igual conveniencia. en el campo que en la ciudad: ¡cómo fluctúan y evolu•
donan estos trajes al aire libre! ¡qué bellos contrastes forman con la verdura de los campos y cuán dulcemente desestaca una. bl a.nea silueta en el azulado crepúsculo de las
ta.rdt&gt;s de estío!
He dicho que estos vestidos, al par que cómodos,son ele·
gantes, y tan lo consideran así nuestras más aristócratas jóvenes, que muchas de ellas no componen su guardarropa. de
viaje, sino de un vestido de camino, consistiendo el resto única.mente en &lt;toilettes&gt; blancas.
Con 1?ra.n facilidad se adornan estos trajes, que, de todos modos, dan vistosa aparienci a.. Los orla.o con volantes
festoneados. plit&gt;gues de ropa blanca, incrustaciotes de encajes, bordados fantásticos de mil descripciones ...... cuanto
la imaginación puede inventar se aplica este verano en los
trajes blancos. He visto un modelo de increíble senucción:
est11 ba hecho, de arriba á aba io, de entredoses de «Cluny&gt;,
valencianos y de bordado inglés, separados los unos de los
otros por bandas aplt&gt;gadilladas de batista; lo terminaba un
alto volante con dibujos bordados ea relieve y Grillado por
una triple fila de entredoses. *

**
. ? ¿por
¿A qué se deberá la. pre¡,uudcrancia.
de estos traJes.
qué el gusto por el blanco ofusca y desvanece el de los otros
colores?

(De noP8tro cononno de epl9odJos
hl8t6rlcoa y cuentos.)

o
EL R O MANCE
(Pa ra EL Ml!NDO ILUSTRADO)

Es un encaje de hierro y plata,
tras cuya urctimbre de hilos ligeros,
surgen cadencias de serenata,
ruidos de copas, choques de aceros.

NÚMEROS 2 Y 3.

Por él desfilan en ronda grata,
gentiles hembras, frailes severos,
y homes que llevan cruz escarlata
ea sus justillos de caballeros.
¡Viejo romance que rit&gt;ga flores

Es que armoniza con todos los tintes de la piel, comunicando
al !'Ostro una expresión de belleza. que cautiva y seduce, y, á los
ojos, un brillo que encanta y fascina, á sentir de las modistas
europeas.
•

o

y habla de guerras y habla de a.mores!

¡Arcaico verso, fácil y airoso,

MARÍ A LUISA.

l'llJeSTROS FIGURl l'leS

que libre surge y así tremola!
¡Tal es el dije maravilloso
de la. divina fabla española!

Alherfo Herrera..

NÚMERO

l.

NúM. 1.-«Toilette.&gt; verde-reseda; falda con volante plegado á
cuenda y, en la parte superior y media, agraciado de menudos
pliegues reli1?iosos; bajo de la falda con una doble hilera de entredoses de Drilanda, color ocre claro; cuerpo blusado, plisado en
acordión alrededor de un canesú aplegadlllado, bolero de «guipure&gt; interrumpido por cintas de seda suave y medias lunas bordadas de verde y oro; mangas á. pliegues religiosos; pui'l.os de«guipure&gt;. Toca de paja «Yedda&gt; verde-dulce, con fondo blanco con
un «pout&gt; de plumas sombreadas de verde y blanco.
NúM. 3.-Traje verde-resada. guarnecido de frunces y enea.je
blanco.

�EL MUNDO ILtrSTltADO

EL MUN'l&gt;O ILUSTRAITO
NÚM. 9.-Tra.je de piqué azul pálido y entredoses crema. Sombrero de paja inglesa.
NúM. 10.-Traje en escocés, a.dorna.do con
pliegues religiosos.
NúM. 11.-· Este gracioso vestido está hecho
en lino rosa; la falda tiene un alto volante,
montado bajo tres hileras compuestas de frunces y creseas; el cuerpo hace juego con la. falda y va a.~racia.do con un ancho cinturón.
NÚM. 12.-Sencillo traje en lanilla. azul mar ino provisto de pliegues y &lt;stra.ps&gt;; plastrón
orna.do de trencilla. de seda negra.
NúM. 13.-Vestido de la.na.malva;falda. á vol antes aplegadillados enga.lanadoscon&lt;stra.ps&gt;
de tafetán; bolero fruncido con cuello guarnecido de cintas y cerrado por una corbata de
terciopelo malva mosqueado con blanco.
NúM. 14.-Traje de paseo para jóvenes, de
color espliego; guarnición de festones fruncidos á dos cabezas y bulloncitos; canesú y pu·
iios de encaje ocre .

...

JARDINBRIA
lodo de construir grutas bellisimas en los Jardines
para este fin. el carbón de piedra á
USASE,
medio consumir, que presenta facetas muy

semejantes, por su brillo, al de los cristales
nativos, añadiéndole guijarros y piedras silí·
ceas.

NÚMERO 6.

Trajesde ' 16arden-Party''

NÚMEROS 4 Y 5.
NúM. 2.-Vestido en paño de estío verde-resada, provisto de bandas de tafetán del mismo
tinte; plastrón y bajos de mangas de muselina.
de seda y paño blanco bordado.
NÚM. 4.-Vestido para. viaje de palio ligero;
hechura sastre, sencilla. y cómoda.

NúM. 5.-Traje de alpaca luciente color acero. Falda. con bieses que desciende al frente
en forma de pico; cuerpo de pelerina. alentada
por botones y cintas de pasamanería.

NúM. 6. -él'oilettt&gt;&gt; muy elegante para &lt;garden-party&gt; en linón crema; falda lisa en lo alto
y ornada, al nivel de las caderas, de un mag•
nífico volante montado con siete hileras de
frunces, y, en el borde, un enea.je superpuesto.
Blusa de linón semicubierta por un bolero
del mismo enea.je &lt;luxeuil&gt;, enlazado por de•
lante con cintas de seda glicina.
Mangas con triple volante de linón bordado,
también con cintas entrelazadas; prolongación
de mangas efectuada por volante de enea.je.
NúM. 7.-Bonito vestido de linón blanco con
entredoses de encaje valenciano.
NúM. 8.-cToilette&gt; de medio luto.

NÚMEROS 12 Y 13.

~ ~4,~:·;-r(r. .. ~
,f.. , 1':'" L !!' ':if;?. ,..

V

-~•1f,
li
Í"';, J

•r
.

1

NÚMERO 14.
NÚMEROS 7, 8, 9, 10 Y 11.

Si se quiere aparentar que la gruta. posee ramificaciones de coral, se
usa el procedimiento siguiente:
En una cacerola de cobre se disuelve pez y resina clara mezclada
con bermellón fino en la proporción de 100 gr. de resina por 20 gr.
de bermellón, y se remueve perfecta.mente la mezcla. Se eligen re.mas
de buena conformación que estén
bien secas ó que se sequen artificialmente al fuego, después de des•
corteza.das. En seguida ·se las pin·
ta con el líquido anteriormente descrito, por medio de un pincel, cuidando de que la composición esté
caliente. En seguida. se someten las
ramas á un fuego lento de carbón,
dándoles vuelta encima, de modo
que se calienten sin quemarse y se
pondrán lisas como si estuvieran
bruiiidas, imitando perfectamente
á las ramas de coral.
Para adornar la gruta, se juntan
los guijarros y el carbón de piedra
con el coral artificial así construido, añadiendo pedazos de espejo,
mariscas, etc., y se une todo por
medio de otra composición dispuesta como sig ue:
En dos partes de
resina blanca. muy
clara se ponen cuatro de cera amarilla.
derretida.. U na. vez
bien mezcladas amba.s substancias, se
afia.de la. piedra en
polvo que se quiera.
elegir, según el color que se desea dar
a.l cemento.y se agre·
- ga una parte de flor
de azufre. En un fuego poco vivo se incorpora.n todos estos
ingredientes y se los
amasa con la. mano,
en agua. caliente.

Una vez hecho el cemento, se extiende en las
paredes de la. gruta y se adhieren á él las piedras, sobre todo si se las ha calentado un
poco de antemano.
Así dispuesta la. gruta, tiene el aspecto de
natural y dura mucho tiempo sin destruirse
por la acción de la humedad.

ECOS DE TODO EL MUNDO
Los heridos Japones~11.-El regreso á la Patria,
Las casas de té, -Los ln&amp;"leses en el Tlbet,
Monumento á Paetenr.- Exonr·
alones al B6sfuro.

UANDO los cañones del almirante '.('ogo
- entonces perfectamente desconocido,
p-or cierto- atronaron por vez primera
los a.iras en la. bahía de Puerto Arturo, los
bandos que miraban en l a guerra una especie
de juego de azar exageradamente interesante,
lleva.ron la. hipérbole hasta los últimos extremos.
Los japonófilos decían, á voz en cuello, que
en pocos días habrían de verse los éxitos nota.bles que el Mikado había. cuidadosa.mente
prepara.do por espacio de tantos años, y los
rusófilos, por su parte, as¡,guraban que las
huestes japonesas quedarían reducidas á polvo
tan pronto como se aventuraran á ponerse en
tierra frente á frente de un adversario muy superior á ellas en elemPntos y basta en bravura..
La guerra. be. durado ya seis meses; los japoneses ba.n hecho e~fuerzos maravillosos
han obtenido éxitos en parte y en parte ha~
fracasado; han tri uofa.do en donde meno-:Se esperaba, y la ca.mpaíla no solamente no se precipita á su fin, sino que parece entrará cada
paso en una. nueva. faz, siempre interesante
pero jamás decisiva.
'

G

�ÉL Mll'NDO ILUSTRADO
N atural es que los heridos, más numer osos
en esta guerra que en cualquier a de las anteriores, debido especialmente á la perfección de
l as armas moder nas y de los explosivos, vuelvan á su país á restablecer sus fuerzas, á cur arse, y a.sí se ve que cada día. es má;:; grande
la tr iste car a.vana de l os que r egresan á su patria. faltos de los alientos que tuvieran al marchar á. los campos de batalla.. En el Japón,
donde los sentimientos popul ares son exage·
re.dos por la i nfluencia. del clima, de l,a educación y de la idiosincrasia. m isma de l a raza,
l a vuelta á la patria de uno de esos heridos,
constituye la más sensacional de las noticias,
no ya para los habita ntes de los pobl acos de
escasa importancia, sino para los de las ciuda·
des de primer orden del Imperio del Sol que
Nace.
Si el pueblo del Japón ha tenido la suficiente abnegación para reconocerse á. sí mismo y
confesar , en u n momento da.do, que sus métodos
de civilización eran poco prácticos y que er a
preciso cambiarlos; si pudo estudiar los siste-

***

En sus pr opias casas, en los hospitales Y
asilos los sold ados nipones que vuelven de la
guerr¡ encuentran la benévol a atención de
todos sus compatriotas, lista á exaltar se ante
el heroísmo lesplegado por los súbditos del
Mika.do. Prestan oído á los relatvs más ó me·
nos exagerados que el paciente hace de los
asaltos y encuentros á. que concurrió, y felicitan cor dialmente á los militares que han vuelto á. su país cubiertos de la glori a. del combate. De aquí ha de nacer en poco tiempo una. literatura especial, h iperbólica, ardiente; pero
muy hermosa, y este será, quizá, el úqico bien
que de la guer ra resulte.

*

Los oficiales navales japoneses, en una casa de thé,
en Tokio.

mas europeos para. ponerlos en planta en las
i sl as nipo nas, no por eso pensó en abandonar sus costumbres basta el grado de que se
perd iera. la característica fisonomía. popular
que ha. hecho de sus hijos u n pueblo digno de
a tr aer I a. atención de los sabios. Las costumb res propias del Imperio, que en nada se oponía.a á. la adopción rápida de la civilización
occidental, han sido cuidadosamente conservadas; el Mikado mi~mo monta á caballo á la
europea: pero en cuanto se encuentra libre en
sus habitaciones, fuera de la indiscreta mira.da de los d iplomáticos y de los servidores palat inos. toma sus amplias vestidur as orieutales, calza la zapatilla nipona y reza fe rvorosamente ante el altar de los ante pasado s.
Las &lt;casas de te&gt; son en el Japón, desde
tiempos inmemoriales, el centro social más

S7ILWCLL PLAC:C

amado por el p ueblo; no se oponen á l a.existencia. &lt;occidenta.lizada&gt; y por eso el gobierno
l as ha dejado subsistir. L os oficiales, mar ine·
r os, sold ados, que han esta.do en la c9:mp ai'!_a
en Ma.ncbu ria y que vuelven á su patria heridos bailan en ellos auditorio constantemente
dispuesto á escuchar, así sea por décima.quinta vez I a ser ie de relatos de aventuras personales ~orridas en la formidab le campai'!a. En
estas condiciones, nada de extr año tiene el h echo de que, desde que l a. guerra dió comie~zo,
las &lt;casas de te&gt; hayan aumenta.do y la cl~entela de las más a.creditadas se baya duplica.do, con beneplácito ínt imo de s us dueños.

* * que, á l as órdenes
La. expedición británica
del General McDonald, sigue s u derrotero impasiblemente hacia Lasa, la ciudad santa
que basta hoy b ahía sido inaccesible basta
para los más atrevidos explorador es eur opeos
y que, á lo que parece, est_á, destinada á. ren_dirse en pocQs_ meses, perdiendo así s~ pres_t1gio de ci udad inexpugn a ble; la. exped ición inglesa, decíamos, acaba de obtener el triunfo
más significativo de todos lo~ que hasta hoy
constiLuyen la campaña británica en el 'l'ibet.
La. ciudadela avanzad a de L asa está for ·
mada poi· la i.glomeración en los dos cerros
que dominan la única_ vered'.l. practicable _que
conduce á la capital ttbetana, tie dos formidables ciudadelas, de modelo p r imitivo, es cierto,
pero cuya sólida constr ucción y elementos múltiples de comba.te hacen de ellas reductos muy
difíciles de capturar. Las fuer zas indobr ita•
nicas han tenido que luchar enérgicamente para conseguir la toma de la fortaleza de Gya.n tsé en l a que ahora se han fortificado, aprove•
ch'ando sus gruesas pa redes y su magnífica. posición, para formarse una avanzada que los
tibetanos d ifícilmPnte rescata.rán.
L a. fo r taleza de Gyantsé se encuentr a situada á 145 m illas solamente áe l a «Ciudad Santa&gt;, mientras que, de la fron tera indotibetana
á, este reducto, las fuer zas llevan recorridas
ya unas 213 millas de pésimos caminos, llenos
de cortaduras y centros favoritos de epidemias
y sor presas.

Los r elatos de la guerra. - Un herido japonés cuenta
sus aventuras á sus vecinos y parientes.

que representan_ los &lt;bene~cios de la obra de
Pasteur&gt; simbolizado s admir ablemente.

***

En la época actual, dura.ate la estación calur osa del año, los ingleses muy especialmente pero en gener al los vi a jPros de la Europa
odcidental, busca.o en la or illa del mar la frescura que eo l as regiones interiores y especialmente en las grandes ciudaces, hace falta. Los
grupos de excursion istas afluyen á todos los
sitios de l a playa en los cuales pueden sentirse,
a.l caer de la tarde, lo s benéficos soplos del terral.
Algunas circunstancias conocidas ya y rela.•
cionadas con el p aso d':I los Dardanelos por
buques de gue:ra r usos, han atraído estfl ai'lo
á. la. costa del Bósforo á. muchos de los babi-

***

En la Plaza Breteuil, de Par ís, en uno de los
más encantadores sitios de la incomparable
ciudad- reina, se levanta ya el monumento que
1a. g ratitud de los. franceses ha _er ig_ido á la
memoria de ese g igante ae l a c1enc1a que se
llamó Pasteur. Es el monumento muy hermoso, como que la insp ir ació n del artista encontró en la existencia fecunda. de Pasteur, precios0s elementos para. l a. glorificación del genio
humano y excelso del sabio, con l a. blancur a
del mármol. Lo que más ha ll amado la atención en el monumento r ecientemente inaugura.do , ba sido la figura noble y muy hermosa del
descubridor de la vacun a. de la r a bia, y las fi.
guras decorativas que form an el peuestal y

El monumento de Pasteur.

tuales excursionist as, y muy frecuente es ya la
escena que representa. uno de nuestros gt·abados. L as mujeres turcas, con sus grandes mantos blanquís imos y sus antifaces misteriosos,
sl!'len ~l caer d~ la tarde ávidas de r espirar el
ture hbre; extienden en el césped, fre nte a l
mar , sus t apicer ías multicolor es y toman su
co_laci_ón alegremente agrupadas: ante la adm1r ac1ón un p~co infantil de los britanos que
van ~ esas regiones con el propósito firme de
admirarse de a.lgo.

La más hermoso Colonia, no sólo por su posición,
que lo es contigua al Paseo de la Reforma, sino porque las personas que están comprando lotes, pertenecen á lo más granado de !luestra ~ociedad, quienes desean construir magníficos edificios, que, en
época no muy lejana, llegarán á ser el lugar µiás de
moda y el centro de las lujosas residencias de la
ciudad de México.
Sírvase investigar el alza á que ha llegado en esta parte de la ciudad, de algunos años á esta parte,
y se convencerá de que no hay inversión más segura ni de más brillantes resultados que la que le ofrecemos.
Por un acuerdo especial. se ha prohibido, para
siempre, establecer pulquerías ú otros establecimientos por el estilo en esta Colonia. Siendo estíl
lugar para edificar fincas que llenen todos los requisitos de salubridad y, por consiguiente, para que
residan personas de refinada cultura, se hacen necesarias estas restricciones.
En menos de tres meses se ha vendido cerca de
la cuarta parte de este terreno, y esperamos que para fines del presente año, todo3 los lotes habrán sido
tomados, y dentro de unos cinco años, este lugar será el más hermoso y baludable de la Capital de la
República.
Creemos que en un tiempo no muy remoto, México llegará á ocupar la primera fila por sus edificios,
en el hemisferio occidental. Tiene la ventaja natural, que no gozan otras capitales: salud y cultura.
Continuamos vendiendo lotes bajo nuestro mismo
plan, es decir, veinte por ciento al contado y el resto en nueve años• .Ningún interés se paga sino después de que se hayan concluído: calles de asfalto,
banquetas de cemento, drenaje y un sistema completo de agua.
¿Hay alguna proposición de terrenos mejor que
ésta?
Para mayores informes, dirigirse á

United States y Mexican Trust Company,
Primera de San frandsco, 4,

ó á los Sres. Prevost &amp; Vail,
La fortaleza de Gyantsé, á una corta dist a~cla de Lhassa en el Tlbet.

Costumbres turcas.- La colacl6n de la tarde frente al B6sforo

Primera de Sdn framo, 8.

�Año XI-Tomo 11-Núm. 8

~ ~1-\\RIID) IB§

1-\\ ILM11-\\ ~IBRIIB§ 1D) IB

El Palacio d~ fii~rro, _S. JI.
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Apartado número 26

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Agosto 21 de 1904

Precio del ejemplar: 50 cs.

�UNDO LU5Tf{000
Año XI.-Tomo U-Número 8

MEXICO, AGOSTO 21 DE 1904.

Subsulpcl611 mensual torin11 ......s 1.60
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. 8111111: LUIS REYES SPINDOU

Dlmtor: LIC. RAFAEL IEYES SPINDOU
Registrado CODlo articulo de segunda claae, en 3 de Noviembre de 1894.

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1 p

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Completo y Escogido Surtido de

PAPEL TAPIZ

Mandamos á vuelta de correo todas las muestras que se no
Remitimos, FRANCO DE PORTE, los pedidos mayores
peso no exceda de 15 kilos.

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1

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Signorett Honnorat y f ompañía.
Estudio Fotográfico
(M. Torres.)

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Antagonismos internos</name>
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                    <text>UNDO LU5Tf{000
Año XI.-Tomo U-Número 8

MEXICO, AGOSTO 21 DE 1904.

Subsulpcl611 mensual torin11 ......s 1.60
ldem
ldem e■ la Capital.$ l. li

. 8111111: LUIS REYES SPINDOU

Dlmtor: LIC. RAFAEL IEYES SPINDOU
Registrado CODlo articulo de segunda claae, en 3 de Noviembre de 1894.

1

Especialidad en artículos para Iglesia, Oalonería,
Tiraduría. Fábrica de Camisas, Corbatas, Som=
brillas y Paraguas. Bonetería de todas clases.
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godón. Blondas, Encajes, Pasamanerías y ador=
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MUEBLES QE T000S ES-T IL0S
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.

.

1 p

•

Completo y Escogido Surtido de

PAPEL TAPIZ

Mandamos á vuelta de correo todas las muestras que se no
Remitimos, FRANCO DE PORTE, los pedidos mayores
peso no exceda de 15 kilos.

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d: ; z
1

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· ,. cuyo

Signorett Honnorat y f ompañía.
Estudio Fotográfico
(M. Torres.)

�EL MUNDO ILUSTl[!DO

EL MUND.O ILlJ'STltADO

EL JUEGO Y LA EDUCACION

E

sentimientos, y contribuye á fortalecer la voluntad y á formar el carácter.
.
.
Con tal de que el juego no sea so.ht!l'rio, sm"!
colectivo, ni anárquico, sino disc1phnado, n1
reglamentario sino libre; con tal de que plantee problemas'que agucen el ingenio, _que cree
dificultades que estimulen la inventiva, que
ofrezca ciertos peligros que exciten el valor
y ciertos triunfos que promueVliI?, la emula·
ción; con tal de que a.u.o.que ~e leJOB y de _un
modo general remede las actividades propias
de la vida real, el juego es la mejor escuel!I' de
la infancia y el mejor sistema. de educación,
no acaso para retóricos y académicos; pero
sí para lu~hadores y hombres de. acción, es decir para la mayoría de la especie humana.
Con razón en las Universidades inglesas,
americanas y alemanas, por cada hora de estudio hay otra de &lt;base• ball&gt;, de &lt;foot-ball&gt;,
de«canotage&gt;, de lucha y carreras, y, en sur~a,
de esos juegos colectivos, viriles, á la vez disciplinados y libres que los anglosajones designan con el nombre de &lt;atletics&gt; y con los
que forman generaciones sanas, robustas, valientes, inteligentes y emprendedoras. .
Es evidente que jugando á la &lt;mom1ta&gt;, á
&lt;las escondidillas&gt;, á da canasta de llores&gt; Y
«al toro&gt; (juego este dltimo, que era, y con razón la pesadilla de Don Enrique R~bsamen,
porque, é!ecía, no hay manera de que los nifios
mexicanos jueguen á otra cosa) no hemos de
formar jamás la raza conjura.dora de los reales ó supuestoa destinos manifiestos á que se
nos dice condenados.
Felizmente los &lt;atletics&gt;, aunque á. veces
brutales, comienzan á hacer prosélitos en nuestra juventud juguetona, y si más tarde, en el
parque frondoso de algún centro docente del
país, las clases medias &lt;a.prenden á jugar en
regla&gt;, llegaremos á. ser fuentes de cuerpo, de
espíritu y de voluntad,y á dispersar, con nuestros cantos de regocijo y de triunfo, al enjambre de siniestras aves, agoreras de terribles catástrofes y de babilónicas ruinas.
Y así, sin paradoja sea dicho, jugando habremos salvado á la patria.

L juego es la escuela de la vida. y por serlo,
es la. ocupación predilecta. y la. preocup~ción fa.vorita. de la. infa.noia.. T~dos los a.01males superiores juega.o, y la. ".a.r1edad, la. tena.cida.d ¡ la vivacida.d de sus Juegos revela.o
la. clarividencia. de sus instintos y la. forta.leza
de su intelectualida.d.
Véanse, si no, á. los felinos en particula.r, Y
á. los a.nimales de presa., en genera.!. Apenas
abren los ojos á. la luz y comlen~an á. se.r duefios de sus movimientos, empiezan á. Jugar.
Acechan presas imaginarias, luchan con ?nemigos fantásticos, emprendei:i ha.tallas épicas
y tena.ces persecuciones de hoJ&amp;S secas que caen
de las ramas de vellones de lana arrancados
por la zarza ~ la oveja, se agazapan defendiéndose del insecto que pasa, fingen acechos,
emboscadas y a.cometidas, muerden, desgarran
y despedazan cuanto á. su alcance encuent!ªº•
y practican,en grande escala. y con mar11,V1llosa técnica, la esgrima del zarpazo y de la dentellada. Si logran atrapar una. pr?sa, prolongan su suplicio dejándola,medio viva aún, emprender una fuga bien pronto detenida, una
defensa al instante reducida á. la impotencia,
y todo para prolongar sobre el moribundo los
deleites y las voluftuosidades del combate y
para galvanizar e cadáver y dilatar el momento del reposo.
En el otro extremo de la escala,el cervatillo,
tímido y ágil,ensaya escalamientos imposible~,
se esfuerza,en las puntas de las rocas,en reahzar equilibrios imposibles, emprende huidas
verti¡¡-inosas, aguza el oído, la _vista y el o!fato y adquiere así, jugando baJo el ramaJe ó
sobre la ladera, la agilidad, la. ma.licia, la rapidez de la carrera !}Ue más tarde han d_e ser la
protección de su existencia y la seguridad de
su persona.
El juego no existe, como no existe, propiamente hablando, la infancia ni en los animales
en quienes predomina el automatismo, ni en
aquellos en que la lucidez del instinto es basDR. M. FLORES.
ta.nte á. suplir al cálculo de la. inteligencia. La
larTa, el gusano, el molusco, el crustáceo, º!&gt;
juegan: viven desde el primer mom~nto su v~da monótona y automática de máqurnas rudimentarias, sin ese previo ansa.yo, sin es9: serie
de tentativas más ó menos aborta.das, sin esa
educación, en fin, que para adquirir la plenitud de su desenvolvimiento y de su acción necesitan otros seres.
Tampoco juegan la abeja. ni la hormiga, en
quienes el ciego instinto ha de reemplazar Y, á.
os crímenes pasionales están á la orden
veces con ventaja, las lucideces maravil~osas
del d(a. Los sociólogos, los que tienden á
de la inteligencia. Larvas, necesitan nutrición
explicar los he.!hos todos que presenta el
y protección; seres formados, entran de plano
complejo organismo que llamamos sociedad,
á la vida, al trabajo, á la lucha., sin transición
á. la luz de un criterio netamente físico, que deperceptible ni preparación alguna necesaria.
jan las altas elucubraciones, gratas á los penSufrida su definitiva metamorfosis, saben ya
sadores, para otras edades y que pretenden sotodo cuanto necesitan saber, y pueden, de primeter al hombre á. las inflexibles leyes de la
mera intención, cuanto deben hacer. Cosechar,
animalidad, dirían que el desarrollo de la crialmacenar, cuidar de las larvas, construir niminalidad en su3 manifestaciones pasionales,
dos maravillosos, encontrar y realizar equilisedebe,especialmente,á la influencia de las albrios portentosos de potencias y resistencias,
tas temperaturas que la canícula trae consigo.
escoger materiales, emprender saneamientos
Creerán los otros, los amigos de la. educaal par y aún mejor que los ingenieros, los arción religiosa especialmente, que el desarrollo
quitectos y los higienistas; mandar como los
de los delitos de sangre, de origen amoroso,
estadistas, obedecer como los ciudadanos, tose debe á la falta de una educación netamente
do en esos seres privilegiados es intuición,
moral, que haga del hombre y de la mujer una
don divino, resultante complexo y maravilloso
máquina temerosa de Dios. ¿Quién tiene razón
de una organización preestablecida y ajustada
entre
ellos?
matemáticamente como un cronómetro.
De las pasiones que levantan y sublevan el
Mas no bien el insUnto, sin desaparecer,pues
espíritu humano y hacen del hombre una arissiempre existe, palidece como un crepúsculo y
ta débil, á. merced de vientos huracanados, es
se debilita, y no bien la inteligencia empieza
el amor, desde tiempo inmemorial, el que más
á. despuntar y á brillar como una aurora, ensubleva y levanta más, y más enardece y catonces el ser, no armado originalmente de tolienta los odios y las rencillas. El · espíritu de
das armas para la lucha por la vida, necesita
la raza, de la especie, que diría Schopenhaüer,
órganos que ejecuten, voluntad que mande, invela por la conservación de la estirpe; mueve
teligencia que gobierne é ilustre, y el juego
á. los hombres con resortes poderosísimos; endesenvuelve, fortifica, crea toda.a las facultavuelve en el crespón rosa de la propia felicides rudimentarias y todas las apfüuiles nadad, la necesidad de la especie, y torna a.l homcientes.
bre civilizado á las épocas luctuosas, somPor eso el carnívoro, el cuadrumano, pero
brías, imborrables, en las cuales el macho
sobre todo el hombre,que representa, en la eshumano defendía su hembra á la entra.da de
cala animal, el mínimum de instinto y el málas grutas domiciliarias, armado con el grueso
ximum de inteligencia, son los seres más jubastón y rechinando los enormes incisivos,
guetones.
prontos á rasgar la epidermis del enemigo.
El hombre con los brincos, saltos y carreEs el amor, el eterno amor, el que convierte
ras, sin objeto al parecer, de su infancia, se
á. un caballero en un energúmeno y hace de
dota á si mismo de fuerza y de destreza, tan neuna dama. una mujer caída. En el amor los
cesarios después en la vida. A fuerza de g-ritar
poetas de todos los tiempos y de todas las edasin medida y de agitarse sin objeto, desenvueldes han encontrado los acentos que, vertidos
ve sus órganos respiratorios, acelera la circuen las ánforas cristalinas del verso, despierlación de su sangre, acrecienta las excreciones
tan la admiración y dan ala.s poderosas t la
purificador:i.s, y robustece su organismo físico
frase halagüefia. El amor es el tema eterno,
y perfecciona sus capacidades.
eternamente agoiado; pero que siempre renace
Este aspecto gimnástico é higiénico del juede sus cenizas más poderoso que nunca, argo y esta. educación sensorial y locomotriz
mado de todas armas, como la Minerva mitoque procura, son lo mejor conocido y lo más
lógica; rey del mundo y verdadero soberano,
11xplotado en la educación de la infancia. Pero
lo mismo de las tribus atrasadas, en cuya alel juego no sólo ensena á mantenerse en equima borrosa apenas si se delinea vaga.mente el
librio, á moverse con rapidez y precisión, á
espejismo de una existencia distinta. á la exishacer uso de los músculos, de los tendones y
tencia animal, que de los refinados que la civide los huesos, no sólo a,ruza. los sentidos y viliza.ción ha nutrido con sus jugos delicados,
goriza el cuerpo. El juego, bien comprendido y
que la edncación ·ha forjado á su manera., á
sabiamente reglamentado, educa otras fa.culta.través del atavismo de mil generaciones.
des más altas y mejores, y coopera grandeY el amor es el que ha da.do vida. á un drama
mente á la educación de la in~ligencla., de los
obscuro, todo bailado en la sangre de una in-

o

CRONICA METROPOLITANA

L

feliz muchacha que apenas entraba, temblorosa y asustada, á la vida. El amor, ensalzado
e.qui y vilipendiado allá.; el am?r,elevado á la
categoría de un dios ó convertido en ~n demonio 1 por la diatriba humaná; el amor magotable y misterioso que hace de todas piezas las
almas de los am'antes, sin tener en cuenta las
leyes d~ la. sociedad ni la voluntad humana.. .

***

¿Cómo fué? Es imposible saherlo fijamente.
Había cierta frialdad entre los dos enamorados, fria.lda.d que había s/do la !}~tural co~secuencia de una de tantas 10trom1s1ones car1t!ltivas. Se había a.firmado á María que su DOVIo
llevaba. una vida más ó menos desordena.da;
María había. impuesto á ~u enamorado. la o~ligación de cambiar el régimen desu ex1stenc1a,
amenazándole con expulsarlo de su corazón,
como si tal cosa fuera posible.
La. familia, modesta, honorable, S? divertía
tranquilamente. Era el día de la. Rema _de los
Cielos· había que celebrar el amversario¡ los
a.migo~, los parientes, conversa.han en el pequefio salón, mientras María ?ªJaba vagar su
espíritu juvenil en lejanas regiones de ensueiio. Quizá algún vago presentimiento aconsejaba su alma¡ quizá la visión trágica de su
muerte próxima atra!esó, poi: un momento, la
diafanía azul de su melo. ¡Quién sabe!
Repentinamente aparece en la calle el enamorado ansioso de ver á. María. Los detalles han' sido olvida.dos, quizá, por los mismos que presenciaron la espantosa escena. El
enamorado penetra á la casa. María sal~ á recibirle á reiiirle tal vez, por su audacia. El
herma~o de la muchacha interviene también;
hay un momento de confusión¡ suenan los disparos, y el cuerpo de la infel~z doncella c~e
pesadamente mientras el novio huye y no ee
sabe cuál fue'la mano que la hiriera.. ..

*
**
¿La misma impresión penosa de la tragedia
ofuscó por un momento las facultades de Rlvero,haciéndole que pretendiera. suicidarse? ¿Fué
herido, como lo asegura, por el hermano de
María,ebrio de ira al verlo ante su hermana?
Nadie lo sabrá probablemente. En esos casos,
si se recuerda nítida.mente todo aquello que ha
precedido á la tragedia, los detalles de ésta,
generalmente, esca.pan; es natural, es humano,
que en tales circunstancias nadie tenga. la sangre fría necesaria pa.ra darse cuenta exacta de
todos los incidentes dramáticos que giran en
torno de un ca.dáver.
Y la. pobre enamora.da quedó vestida con su
ligero traje de verano, suelta la cabepera florida, en la que ponía su nota sangrienta un
clavel de fuego¡ pálidas, muy pálidas las mejillas, la boca en intensa contracción, y, en
los grandes ojos entreabiertos, una interrogación hondísima, como si quisiera pedir cuenta
al destino de su existencia tronchada, como
si demandara al cielo, impasible y lejanísimo,
la consumación de un milagro salvador ....

***

En la. India misteriosa de los parias, de los
brahmanes, de los grandes templo~ poblados
or quimeras milenarias y por dioses de a.ciitud atormentada y feroz, en la p~ninsula madre de la raza. humana, entre los Juncales que
el tigre recorre agitando al viento el penacho
de su cola, al amor de un sol benévolo Y ~ecorati vo, pa.sa la pequefia fábula que baila la
compai:iía de Arbeu. El género, por más que
sea extrafio, desconcertante, ~e hermoso Y
nuestro público lo ha comprend1d? 9:si.
La. fábulr. &lt;dicha&gt; con los mov1m1e~tos rítmicos del b~lle, tiene un encant-0 arcaico,. dul·
ce y tranquilo, que le pre~ta doble atrac~1vo Y
realza la intriga. Cualqu1~ra narración mfan'11, traducida en el lengua.Je de la líne9: Y en la
harmonía del canto, toma las proporciones de
un ensuefio, se agiganta, adquiere cuerpo Y
mece los espíritus en una blanda atmósfera de
melancólica dulzura.
La. empresa de Arbeu merece un sincero
aplauso por habernos presentado el espectáculo que ahora explota.

•••

Parece que se formaliza la idea. de traer este aiio cuando la estación de lluvias haya termina.d~ una compaí'lía completa de ópera, que
nos co~pense de las muchas medianías que hemos soportado en las anteriores temporadas.
Volveremos á escuchar, de ser ~ierto lo qu~ se
nos promete, la voz de oro y cristal purísimo
de Luisa Tetrazzini. Esto sólo constituye una
promesa agradable. Además, vendrá. la Tetrazzini acompai:iada de un cuadro muy com·
pleto. Miel sobre hojuelas ....

***

La semana toda está. empapada en sangre: la
crónica chorrea el rojo líquido, como un v~rdugo después de una ejecución numerosa Y vio·
lenta. La vida es así: tiene sus días bl&amp;!)cos,
inmaculados, en los cuales el alma. se Juzga
paloma y tiene también, sus días roJos, como
tiene el' alma s~s noches espantosa.mente ¡9·
gras, en las que todos los engendros de la.1ebre atenacean cruelmente sus c_arnes Y flnJen,
ante sus ojos, las profundas s1ma.s, po~la.das
por el vértigo, en las cua.les la solll:bra ~1ene su
guarida y la muerte elabora sus misterios.
ANTENOR LESCANO.

Senn Y E. Yelmini, que fué la encargada de
organizar el festival, hizo los honores á los
invitados, con toda galantería. .
El adorno del local fué muy vi;&gt;toso, pues
por doquiera. se encontraban caprich ~samel?-te
enlazadas las banderas de Suiza, A em'!'ma,
Francia México Inglaterra y Estados Umdos.
Las p~redes d~l salón del baile fueron tapizadas con una hermosa vista de Lucerna, destacándose en el centro de un lago una eSt atua
de Guillermo Tell.

~~

LAS NAVES
Hay en los mares de la existencia
Naves que cruzan como al azar,
Naves que llevan velas de luto,
Naves que nunca regresarán!
Es su bandera la de la muerte,
su derrotero la. inmensidad,
El desengafio su cargamento,
y la tristeza su capitán!

***
No muy lejos, el mismo día, la ira vulgar de
un ebrio derramaba. también la saoj!'re de un
desconocido. La verbena de Santa María ha
sido de las que mayor contingente han dado á
las galeras dantescas de Belem. Por una depr~vación de criterio extraí'la, única tal vez,
el pueblo bajo entiPnde por fiesta una reunión
en la que necesariamente hay escándalos Y
aun crímenes. Y á tal grado llega la perversión del criterio, en este sentido, que, cuando
poi· rara fortuna una fiesta popular resulta
ordenada y tranquila, la. mayoría de los concurrentes se retira temprano, lentamente, mostrando, en sus actitudes y en sus miradas, el
mayor desencanto. como si se les hubiera en·
"&amp;fiado al llamarlos á un sitio en el que no
ha habido desórdenes ni desqracia.s.
La verbena era aliciente del crimen hace algunos aiios. P9:ra c~da día dedicado _al trabajo se rabian 1magmado dos de ocio, en los
qile había que celebrar tal ó cual festividad,
con todo el satánicoritualcanal!esco. Los &lt;p11est(ls&gt; de bebidas embriaga.ates en número superior¡ algunos, muy escasos, de comestibles;
una música cualquiera en un rincón de la pla·
za: eso era todo.
.
Pero si la policía estaba presente para evitar los delitos de sangre, si se procuraba., por
medio de una bien organizad&amp; vigilancia, que
los valientes permanecieran quietos, la fiesta
quedaba frustrada. La presencia de la poi.leía
y la lluvia tenaz y copiosa eran algo semeJ&amp;D·
te, fastidioso, abrumador,en la turbia conciencia de nuestro rueblo de hace veinte afies. Hoy,
por fortuna, e trabajo lla.mQ. á los talleres, Y
la escuela aleja de la taberna¡ quedan, sí, como restos de una falta de civilización que desaparece en la noche del tiempo, algunas ver·
becas, como la última, en la que, en medio de
los «puestos&gt; y á la turbia luz de los hachones,
la policía tuvo que levantar el cadáver de uno
de los paseadores, cuya existencia cortó súbi·
ta.mente el puiial de un ebrio.

CLUB SUIZO. -GRUPO DE DAMAS y CAB ALLEROS CONCtJRRENTESIÁ LAIÚLTIMA FmSTA.1 ...,

En su velamen siempre tendido,
Se enrosca el genio del vendabal. • • •
Como un cortejo de negras sombras
Vense á lo lejos atravesar!

·Cuál eslsulhistoria?l¿Cuállsu destino?
¿:in qué regiones su tierra está.?
¿Por qué se alejan como fanta.sma.s?
¿De dónde vienen y adónde van?
N adíe lo sabe, nadie ha. podido
Medir su arcano, ni Dios quizá.!
Por ocultarlas al mismo cielo
Su sombra extiende la tempestad!
Arriba lanza su flecha el rayo,
Abajo afila su garra el mar,
Enfrente el risco que se adelanta,
Al lado el viento, la sima atrás ....
El torbellino de la existencia
Es más horrible que el hura.cá.n:
Tiene su nube, centella, trueno,
Espuma, roca y obscuridad!
Dejad que pase la negra flota
Que á los abismos sin fondo va¡
Si Dios le niega su patrocinio,
¿Qué hará. por ella la humanidad?
Mas ei sucumben las tristes naves
En la batalla descomunal,
Pensad entonces que ellas lucharon
Con cielo y tierra, vientos y mar!
ADALBERTO A. ESTEVA.

CONCURSO DE Nil-lOS,-JOSÉ TREVIl-1O.

El Aniversario de la Independencia de Suiza
Conmotivodeha~r sido _los días2y~dela.ctual el613 aniversario de la 1ndepen_denc1.a de la
Confedera.ción Helvética, la Colonia suiza residente en México organizó un &lt;garden-partp
que se efectuó el domingo último e~ el amplio
y hermoso local que ocupa, en la Villa de Guadalupe el «Club Suizo de Tiro&gt;.
La fl~sta resultó muy lucida, siendo una. de
sus notas más salientes el banquete o!reC?1do
por la Colonia en uno de los salones pr1~c1pales, y al cual concurrieron más de doscientas
personas.
• ó
b ·1
Después de la comida se improv1s un . a1 e,
organizándose al mismo tiempo una serie de
juegos campestres, dura.nte los que reinó la
más franca alegría.
Una comisión, formada por l?s Sres. H. Perret Cónsul de Suecia y Presidente Honorario;' Claudio Pellandini, Presiden~ Activo de
la Sociedad Suiza de Tiro¡ U. Vu1llen~ier, E.
Tallen, P. Leuze, T. Steiner, P, Momer, B.

J:N EL CLUB SUIZO.-UNA ESCENA PINTORESCA,

�"
EL MUNDO llUSTRADO

EL 14UNDO ItUSTllDC&gt;

MUERTE DE LA SENORA

GUADALUPE CASTRO DE NORIEGA
EN las primeras horas de la mañana del vier.
nes 12 del corriente dejó de existir en est11,
ciudad la señora D~ Guadalupe Castro, esposa del distinguido caballero español Don Iiligo
Noriega, y una de las damas más queridas y
respetadas en México.
La señora de Noriega fué modelo de esposas y de madres; pasó por el mundo sembrando bienes y enjugando lágrimas, y si muchos
son los corazones amigos que la amaron y
_comprendieron sus virtudes, y que hoy lloran
su desaparición, muchos son también los corazones agradecidos que lamentan la muerte
de la que fué en vida, cariñosa protectora de
los pobres y de los desvalidos.
Su carácter afable y bondadoso, su exqu isito trato y su modestia nunca desmentida, hicieron de la señora de Noriega. una. de las galas más preciadas de nuestros altos círculos
sociales, y ésto explica por qué al morir han
sido tan numerosas las muestras de condolencia. tributadas al esposo inconsolable, y á loa
hijos que pierden en ella á una madre cariñosa
y buena.
LA MU&amp;RTE DE LA SRA. CASTRO DE NORIEGA,-LA CAPILLA ARDIENTE,

***

La capilla ardiente, donde fué depositado el
cadáver de la señora de Nol'iega, quedó instalada en la sala principal de la casa número 12
de la calle de Capuchinas, que habita su familia, formándose al efecto un túmulo sobre el
cual se puso el ataúd que guardaba los restos;
á la cabecera se veía un crucifijo y, rodeando al túmulo, gruesos cirios encendidos en
candelabros que ostentaban grandes moños de
crespón negro.
El ataúd era lujosísimo: todo de cedro, estaba cubierto en su parte superior con abullonados de raso negro, teniendo en sus costados
grandes chapetones de plata que hacían juego
con una cruz y una placa del mismo metal,
que se destacaban sobre el fondo de raso de la
tapa.
Las ofrendas florales r-olocadas en derredor
del túmulo fueron tan numerosas, que el espa•
cio de que se disponía para. depositarlas no
bastó á contenerlas. Entre las coronas de flores naturales vimos una del s.eñor General
Díaz y seilora, otra de los Marqueses de Prats
de Nantouilet, y las que remitieron las familias Sánchez Gavito, Sáncbez Ramos, Alda.soro, Gayol, Barroso, Rodríguez, Espinosa y
Fernández, aparte de otras muchas enviadas
por numerosos caballeros y familias de la mejor sociedad y por los parientes y deudos inmediatos de la estimable dama.

*

EL CORTEJOIFÚNEBRE EN LA CALLF DE CAPUCIDNAS.

EL CORTEJO FÚNEBRE EN EL PANTEÓN ESPA~OL,

Los funerales de la* *señora de Noriega. se
efectuaron el sábado 13 por la malla.na. en el
Panteón español, concurriendo á ellos el señor
General Díaz y S?ilor Don Ifligo Noriega, que
prssidieron el duelo; el señor Ministro de España, Marqués de Pra.ts; los miembros más
prominentes de la Colonia espafiola y nume•
rosas personas de representación.
El cortejo, compuesto de veinte carros enlu•
ta.dos en los cuales tomaron asiento los concurrentes; la carroza fúnebre y tres plataformas utilizadas para Ia. conducción de las ofrendas florales, partió de la calle de Capuchinas
á las nueve de la mañana, tomandó 111.s calles
de San Bernardo y Flamencos, para llegar al
Zócalo, y seguir por la línea de Ta.cuba basta
llegar al Panteón.
El servicio religioso estuvo á cargo del señor Pbro. Joaquín Araoz, y consistió en una.
misa. rezada de cuerpo presente, que se dijo en
la capilla del cementerio.
Terminada la misa, el cadáver, llevado en
hombros de los deudos de la fioada, fué conducido á la cl'ipta número 28, propiedad de la
familia Noriega, dándosele allí sepultura.. Las
ofrendas florales cubrieron completamente la.
cripta.

----------------------------------------------------------------~-----

EL CARTERO
(CANTAR ESPAÑOL)

¡Dichoso el cartero
del barrio de Tria.na!
¡cuánta bulla mete!
¡qué a.legre algazara.
le sale al encuentro
todas las mafia.nas
cuando, al dar las ocho,
por la calle pasa.!
-¡Cartero, cartero!
desde una ventana.
una. linda. moza
con afán le llama:
diga usted, cartero, ?
¿no tengo ahora. ?.a1·ta.
y él, en la vahJa,
la busca, la saca .. •
-Aquí está, y no es una,
dos son hoy sus ~artas. • • ·
·que le traigan dichas
~omo traen palabras!
y mientras la moza
le responde «gracias&gt;
y una sonrisil!a
juega en su mirada,
él ya en otra puerta
con gran prisa llama.
• .
- ¿Quién va.?-Es el carte1 o,
-¿Sí? ....
Como por magia
vese abrir al puoto
la puerta cerrada,
y una linda.mano,_
como un lir10, pálida,
recoge, discreta.,
la cubierta blanca,
y otra vez se e~conde
tras de la persiana,
dejando un p~rfume
de flor desho¡a.da. • • •
·Qué mano tan linda!
[qué dichosa carta!

No bien esta escena
misteriosa acaba,
cuando ya se escucha.u
gritos y palmadas:
--¡Cartero, cartero!
-¿Dónde,dónde me hablan?..
- Por aquí, cartero,
alce usted la cara.•••
desde un ventanucbo
le grita una criada:
como hace muy poco
que vine á esta casa,
y no me conoce,
y espero una carta.,
para cuando venga
aquí hay que dejarla;
sepa ust-ed mi nombre:
soy Beatriz Colla.da.
y al cerrar de golpe
la vieja ventana,
temblo1 osa oscila
una parietaria
que al marco derruido
con amor se abraza,
y una leve lluvia
de flores al ad as,
con bla.odo susurro
se desprende y baja
envolviendo, amante,
en caricia grata,
al feliz cartero
de faz deleitada,
que del ventanillo
sus ojos no aparta ....
-¡Vamos! por lo visto
aquella muchacha
le ha sorbido el seso,
mU1·mura con gracia
una vendedora
que á ese tiempo pasa.
- Y diga, morena,
el cartero exclama:
¿acaso los celos
su lengua desatan? ....
- - ¡Cartero, cartero!
de prisa, mi carta,
que se van las horas

------------

y hay que contestarla..
Es un mozalbete
de gorra ladeada
que á los cuatr&lt;? vientos
devora con ansia
los cortos renglones
que encierra la carta,
y no bien concluye
de leerla y mirarla,
cuando en la otra acera.
al cartero alcanza,
y echando en su mano
un gran sol de plata,
de prisa le dice:
-Acepte esa dádiva
para que el domingo
tome con su amada
una manzanilla.
en &lt;La Corza Blanca&gt;.
Y el cartero, alegre,
la moneda. guarda;
mientras una. vieja,
que espera apoyada
junto al muro, tiende
sus manos ajadas ....
- ¿Qué? ¿uoa limosna? ... .
- ¡No, no! una carta .. .
-¡Ah! sí; ya recuerdo ... .
aquí está .... tomadla.
Y en tanto que besa
la vieja. la carta,
entre alegres risas,
gritos y palmadas,
el feliz cartero
del barrio de Triana.
por la calle abajo
prosigue su march:i ....
Nunca, nunca ha visto
tras de una ventana.,
dos ojos rasgados
de triste mirada
que al pasar lo siguen
con profundas ansias ....
¡Dichoso el cartero
del barrio de Trian al
MARiA ENRIQUETA.

�l

EL : llUNDO · llll'STl"ÁDO

EL MUNDO ILUSTRADO

Heredero á:,a corona de Rusia -Antinomias del t
.
Frente á Las 1:.::~:i~II Czar colmo padre y como soberano.-La misión del príncipe Alejo.-Las escuadras_de Rusia.
e Y en e estrecho de Corea.-La s uerte de Puerto Arturo.

E~~~:1 s~l*~~\~:~s~i ~~!f6

medio de los serios temores y de la&amp; graves preocupaciones ue em
reunido á iniciativa suya, no puede tener ahora el consuelo d
orfiart dlucha empeíi a~ a contra e1 Impe: en el s~grado de su hogar, espiando la primera. sonrisa de su e{~pos3:r
gías en la re te
'
ª reve ª 0 potentes é inesperadas ener- m~gém~o, porque los arduos negocios del Esta.do reclaman con im lJO _Pricomo una ~ot~e~e !i:tt~•r::~:nq:ayo de luz que rasga. las tinieblas, exigenc1a su opinión decisiva en la solución de los difíciles r 0biriosa
8 rompe e1 estruendo horrísono de
los combates com
de la guerra, aparte de las demás altas cuestiones ue
1 ~
emas
1
ga. al tálamo 'impeii:fd:i/sºR~~8:li&amp;~nz: enla d~s~echa torm~nta., lle- el régimen interior de sus vastos Y dilatados domiiiosfª re ac1onan con
hace largos aíios con randas a.n i
n ere ero. e trono,qu1en desde
E mpero 1~ cuestión dinástica que podía acarrear dificulta.de · te
1
corazones de los súbdiis del C s
tenía un asiento de cariíio en los
q!e~~diii:s:~1!!~~~;1:cfaºod~!ti~}:~~rl~astornos trascend!n!:1e~
lágrimas, se han olvidado los zar. or un momento se ~an enj~gado las
pduedes, Y se han unido los labios ~~~ess:s, se han ¡8uspendido las mquietu- den ~stdar tranquilos los servidores de la vieja' JJn~r~~í:spa
gra.01a amente llegara á faltar el ·ov C
1
. '
, si espara. saludar al a.ugust
í •
D ~na. so a Y solemne aclamación
estampido del caíión ::
n&lt;:ipe que viene al mundo acompaíia.do del nacer sería llam~do á s~cederle sln ~fsp~f:~ ii ~~~~~iªeis~:sac;~a de
castillo de San Pedr~ q Sa~ P~bmo atruena. en seíial de regocijo desde el
0
~:~~:sJ!~¿~~ei .Pr~ió~
con estruendo siniestrl frente á
eS t rd~fad deda.legría,que retumba. t~:~:d~Yt:~e~ss~ !~~!~t::;~tfc~~ª:r
se pierde en las soledades d 1
z a.se ia a. e Puerto Arturo, ó
crujir de los barcos ue e
ma~ con los ayes de los moribundos y el !~j:re:e;~t~ ~i~!~t~ri!~i:1o~ºN;u~as~~~~~ossindfanltiles, pre_;a;ra
s fí
e a creencia popular
las iTsl~steSa.ddle y enqlos :~;;.:~h~f~4auc~:e:~pantosa catástrofe, frente á que atribuye á s
Iglesdia ortodoxa.,ª~ a.J::ni~ie!~~~l º::~~~~o e:i 0~ 0artnii:ºplogte
,io d e la
ris smo el que persigue 1 80be
. .
,
re n ereasegurado su trono en un hi -0 su ª
rano ~oscovita.: desear tener mos esvanecer esa piad
que el cetro del poderoso imieri/~~pgr
tanto tiempo esperado, anhelar ha provocado públicos ie8;'o~ij~~r~~c~~~; b!ste ~ecir que el nacim~ento
8
os os rrncones del Imper10, y
del enfermizo príncipe Jorge acarici!r 1e~l
m1!' °sdmás robustas que las que por todas partes se han lv"
favorecidos los votos pro 1¿s d
ª 1 usi n e que al fin se vieran los az11res de la guerra para ieleigr~~ºia Pf1r lodmednos en 1~ apariencia.·
d
ega a e este niíio que espe
. !Lmantísima,esposa)y comp~íieri coªi!u pue~o, Y en el momento en que la ramos sea m
las aspiraciones varias del dÚata.do im!
JO que acaba de exhalar su i
!i: su¡¡ eseos con el Gran Duque Ale- periode los J:::i:rfra
alegría natural de padre di:e:o~Jido entre la pública expectación, la. la. nueva Constitudión ~el Impe~i~:al vez trae entre sus manos de nieve,
esp'!'rcimiento, porque casi en el mis!~ni~ io rueie encontrar el d~bido
á mmuto, la escuadra. de Puerto A
s an e, ora por hora y mmuto
*
na su abrigo al amparo de las forr::~º•fn des~spe;ado empuje,a.bandoFaltos en los últimos días d8 * t·* . d
.ción
que
guarda
Puerto
Artu
no
icias e fuente rusa sobre l a situaves de las revueltas olas, y es dispersa~ ones \tierra., se 13:nza á tra.r O' después de los asaltos intentados por
corta.ntes proras y pesados caíiones se O po_r 1os lrcos enemigos, cuyas los japoneses á fines del
ra ellos la posesión del 6e~!~dgefts,~os
~uales dieron por resultado pa¡Triste ha de ser para el Em era.cor pusieron su paso.
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• ?•
nemos que atenernos á los inhelos de paz y de sus tendencias Pmanifi ptensar ql uce, á pesar de sus a.n- formes que suministran los mi
as as en e ongreso de La Haya., han de resentirse de indiscutib1:~!r~~~f¡~~~s, los cuales de por fuerza
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Dícese que en desesperada situación los barcos rusos en el interior
de la bahía,expuest?~ y.a sin remedio ni protección á los tiros mortíferos
de las baterías de sitio que en puntos dominantes han colocado los ja- ·
poneses, tuvieron que emprender la salida del día 10 á fin de substraerse á la suerte irremediable de antemano dacretada p¿r sus enemigos implacables, y que por tanto su empresa era como correr al desastre llegándose á comparar la situación del contraalmirante Witsoeft á 1~ del
b:avo Cerve:a en Santi~go de Cuba. Menos desgraciado que éste por su
vida, eI m_arrno moscovita encontró muerte gloriosa en el puente de su
b_uque rns1g01a, don~e una granada japonesa lo hizo pedazos; pero en
ci~rto modo más fehz en su empresa, si no logró romper las líneas enem1g9:s, dando por verdadero que sus barcos estaban irremisiblemente
~erd1dos en la bahía de Puerto Arturo, ha. logrado dispersarlos y los ha
librad~ de caer en ~anos del enemigo, que no los podrá utilizar en las
operaciones posteriores de esta campañ.a que parece prolongarse mucho
más de lo que se esperaba.
Despué~ de la tremenda lucha, en la que se sabe resultaron gravemente a variados el acora:Zado «Cza.revitch&gt; y el crucero «Askold&gt;, de la ·
e~cuadra :usa, y con accidentes más ó menos serios el «Novik&gt;, nada
dicen los ¡aponeses respecto á los daños propios 1 pues el Almirante Togo
comunicaba, al día siguiente del combate, que las averías de sus barcos se habían reparado y que sus pérdidas en hombres apenas ascendían á cerca de 200 entre muertos y heridos. Pero ¿qué ha sido de los
otr?s barcos moscovitas? qu~ rumbo tomaron los cruceros y acorazados
s9:hdos ~e Puerto Arturo? Ni en el Almirantazgo ruso se sabe, y el almi:ante ¡aponés no lo ha dicho porque no lo sabe tampoco ó porque no
quiere decirlo.
A lgunos chinos llegados s. Chefú han asegurado que la mayor parte
de los ª?ºraza.dos re~resa_ron al puerto de su origen; pero arguyendo con
lo que dicen lo_s funcionarios navales de San Petersburgo, diremos que,
ámenos de serias y alarmantes averías-de las cuales no ha. hablado el
comandante de la escuadra japonesa,-á cualquier parte podrían haberse ~irigido los navíos rusos, pero no á Puerto Arturo, de donde habían
salldo en desesperada fuga, como dicen los contrarios ó en admirable
tentativa para unirse con la escuadrilla de Vladivosto~k.
Ha.y una noticia suelta que ha pasado casi inadvertida para los que
pre~nden la completa_ derrota de la escuadra rusa: alguien vió frente á
las islas Saddle, no leJos1del lugar del combate, que varios barcos de guerra rusos tomaban carbón á bordo de unos buques carbGneros; ¿cuáles
ecan esos barcos? ¿no puede creerse que fueran los escapados al almirante Togo, los que no fueron perseguidos por lo mismo que se dispersaban
en distintas direcciones?
De los cuatro cruceros que salieron de Puerto Arturo, se sabe que el
&lt;;\skold&gt; se halla desman~la.do en Shangai, el cNovik&gt;, del que se dijo
prim~ro que se había hundido, cuánta.se ahora que después de su salida
de K1aocheu, donde permaneció 24 horas, caminaba hacia el estrecho de
Van Diemen, rumbo á Vladivostock, el «Diana&gt; ha llegado á aquel
puerto, y al _&lt;Pallada&gt; un(!S lo dan por torpedeado y perdido, y otros lo
hacen también en aquel mismo puerto. De los acorazados, que eran seis
al salir de la bahía bloqueada, se ha hablado sólo del «Czarevitch&gt;, que
maltrecho ! con averías que exigen largas reparaciones, ha sido desarma.do en Smchau; de los demás, sólo los chinos han dicho que habían
regresado al puerto bloqueado, y la noticia hasta hoy no ha sido confirmada.
Menos inciertas son las noticias que llegan del combate sostenido al
fin por el contrala.mirante Kamimura contra la escuadrilla de Vladivostock, que descendió del norte para intentar la proyectada unión con los
barcos del contraalmirante Witsoeft. El marino japonés con fuerzas superiores por el número y velocidad de sus elementos de combate, batió en
el Estrecho de Corea á los tres barcos rusos, de los cuales el &lt;Rurik&gt; fué

SOLDADOS JAPONESES ABRi l:NDOTUMBAS PARA LOS MUERTOS RUSOS,
DESPUÉS DE UNA BATALLA,

echado á pique, y los otros dos, el &lt;Rossia&gt; y el «Gromoboi&gt;, escaparon
hacia el norte, después de haber intenta.do en vano salvar a l barco que
se hundía, de donde el enemigo pudo recoger 600 náufragos.

***

Uno de los destroye.rs rusos que logró llegar á Chefú en misión reservada, pues aún estaba en buen estado de servicio, ha dado origen á
una aparente infracción de las leyes de la neutralidad por parte de
los japoneses: dos destroyers al mando del capitán F ujimoto, con bandera japonesa, penetraron al amparo de la noche al interior del puerto
chino y remolcaron al barco allí refugiado que obedeciendo órdenes de las
autoridades locales se había desarmado ya. Antes de este incidente hubo una lucha parcial entre japoneses y rusos, y al fin el destroyer fué
volado por disposición de su comandante, sin que la explosión de sus almacenes de pólvora impidiese que el barco fuera sacado de Chefú al remol•
que. Esta captura ha provocado enérgica protesta. de Rusia, presentada
al Japón por medio de la Legación francesa. en Tokio, exigiendo la devolución del barco capturado. El incidente tal vez se termine sin mayores complicaciones; pero debe tomarse en cuenta para las operaciones
futuras, que pudieran poner en peligro le. neutralidad de China que todos pretenden respetar.

***

¿En qué estado queda Puerto Arturo, después de la salida de la escuadra, la \lll&amp;l se dice intentó ayer una. nueya. salida? Es de creerse que
sea a.ngustioso,aunque no tanto como lo"pretenden l as noticias venidas de
Tokio, de donde se dice que ya es segura la rendición de la plaza.
Pronto se sabrá el desenlace de la. heroica defensa sostenida con
gran b río por los soldados que obedecen al general Stoessel, siempre
firme y vigilante en los puntos más amenazados de sus fortificaciones.

z. z. z,
Agosto 17 de 1904,

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A JAPONESA Á LOS COSACOS,

GUBRRA RUSOJAPONESA.-LOS JAPONESES RESISTIENDO UN ATAQUE
DESDE UN DESFILADERO,

GUERRA. RUSOJAPONES.A .-UNA AMAZONA MOSCOVITA
EN MUKDEN.

�EL MUNDO llUSTRADO

EL MUJfDO ILlTSTRADO

GUERRA RUSOJAPONESA.

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más expresivos aquellos rostros duros, bronceados por ei sol, llenos de rasgos enérgicos;
rostros de «hombres&gt;. De hombr11s, sí. Que lo
cuente nuestra historia, ella ha visto salir de
esos tipos á los guerrilleros que eran terror
del francés con &lt;la corda&gt;, y agravio de la
Patria cuando peleaban con el terrible Dupin,
acaso sólo por una interferencia.. Buenos guerreros, comparables sólo á los «gua.ranys&gt;, á.
los &lt;hijos de las pampas argentinas&gt; y á. los
araucimos cantados por Ercilla.
Al influjo del licor, se pide la guitarra, se
tiempla, se cuentan las proezas realizadas eo
la anterior batida, y se recuerda de algún
compañero inválido, que hoy ve con tristeza y
nostalgia partir á los buenos y sanos para el
monte, sin poderles acompañar .... ¡Pobre Reginol El &lt;último porrazo le quebró el hueso
de la cadera&gt;, y ahora está. «renco&gt;, inútil, sin
más oficio que limpiar maíz, sentadito en I a
puerta de la troje. ¡El, que era tan atrabancado!. .....
En la puerta del jacal está la mocita hija d1-l
peón que allí vive, adormilada y coo las gl'eñas sueltas .... Entre los vaqueros está. el pro·
metido. Alguno grita c:¡bombal&gt; y el cantar
brota espontáneo, con ríspida música, pero
saturado de esa ingenuidad de sentimiento
que sólo existe entre esos corazones que se alimentan con la savia de los campos vírgenes y
el aura saludable que recogió en el sauzal flo
rido frescos a.romas embriagadores.

de los caballos, y los c:saltacamino&gt;, azorados, brincan de la espesura y se pierden en el
cielo dibujando círculos que se agrandan. A
veces es un venado el que de un bote tremebundo se pone á distancia de los ignorados enemigos; á veces una urraca que lanza un grito de
alarma. Los vaqueros van callados siempre.
Si hablaran, es seguro que las reses se espan·
ta.rían ..... .
Después de haber andado un trecho, comh•n·
za á sentirse cada uno poseído de vagos temo•
res; cada cual recuerda que q.Jlá, por el pa50
del coyote, son los apacentaderos de un cierto
sujeto, merecedor de todos respetos, y que suele
pagar muy mal á los que van á perturbarle en
su quieta y pacífica posesión. ¡ Ah, mal hay a!
¡Cómo no se le ocurra salir al paso y hacer una
de las suyas! El mismo caporal va preorupado .... Sólo porque el amo lo maudó. sP pu!'íle
ir por ese rumbo arriesgando una mala jugada
de ese truhán.

mensa; su silencio abrumador. ¿,Qué tiene esa.
infinita soledad, qué ese silencio fatal que los
corazones se sienten sobrecogidos y la razón
se entumece como una niña espantadiza á la
vista de un peligro? Estar en mitad de un bosque, en plena noche y no haber sentido cierto
estupor,no es posible; quien diga lo contrnrio,
será el más expuesto á saltar y huir horroriza·
do, con el simple ruiñillo de un insecto noctí·
vago, que pase zurnb»nño.
¡ Por fin! Y a se está en el famoso «paso del
coyote». El caporal distribuyE' rn gente; uno
aquí, otro allá; este montado. el otro á pie;
uno á horcajadas en un i\rbol; C'I oko de cen·
tinela. sobre un tronco viejo .... Y ahora, silencio; á esperar pacientementl' «:a av!'ntada&gt; .... PE'rO no se p•1ede cl¡,jar d&lt;' ¡wnsar en
Chaparreras; nadie SE' comunica narla.. y sin
embargo, aquellos \'E'Íute pt&gt;n~111niE'1 tPs están
gravitando todos E'll C'I cf, c11 lo pstt·echo de una
idea. 8i se a.parrCiE'l'!l ....

...'..¿Que quién es él?
-«CHAPARRERAS&gt;. En otro, té1 minos,c-1 Diablo. El diablo á. caballo y haciéndola &lt;le va·
quero, para lo que no es na&lt;la lerdo. Maneja
el cuero como el mejor, como nadie; monta á
veces un «mojino longando&gt;,y á veces un &lt;tordillo palomo&gt;, los dos capaces de saltar por
sobre un hombre montado. Usa un sombrerote
de á vara en la fa.Ida; gasta unas espuelas que
sacan chispas; su zamarra relumbra en las tinieblas .... ¡y vamos! lo mejor es no andar á.
medias vueltas con el tal Chaparreras; es muy
inconsecuente, y sabe á lo mejor «manear&gt; un
caballo y provocar un mal golpe, si es que no
las lleva á mayores, y entonces no hay remedio .... Se pepena á un muchacho, y ni más se
vuelve á saber de éste!
Francamente, francamente que no es cosa
de juego. A pesar del «refino&gt;, se siente la noche muy fría, casi hasta el calosfrío .. ¿Tiene el
estupor, cuando se va apoderando de nosotros,
grados especiales? Acaso. Primero esa erectilidad del vello en los músculos; después el
alejamknto de la sensación física ...... después
el pánico.
Allá por entre los árboles se percibe la ancha vega del río, con sus arenas que, á la luz
de la luna, parecen una marmariga de plata,
y con sus aguas que se deslizan indolentes,
con reflejos de cardillo, y sus represos con luces de esmeralda. La soledad del bosque es in-

U o ruido, un ruido so1·do de un caballo que
viene atropelJando todo dentro del monte, y
bastó. L a estampida fué general. Uno µor
aquí, otro por allá; el de á pie, sobre sus pies,
veloz como un gamo; el caballero, sobt·e pies
ó patas ajenas, rápido como el aire; el centinela abandonando igr;i.QPl,iniosamente el puesto .... el que estaba á horcajadas en la rama,
dejándose caer de «zapotazo&gt;, no importa cómo, con tal de huir .... En tres segundos, caballos, vaqueros y sus sombras, á media legua
de distancia! Ya allí, la primera palabra ....
El caporal medio mohíno, y haciendo de tripas
corazón.
-«¡ Cobardes! ¿Qué va á decir ahora el amo?
-Pos y usté, tata ¿que «entodavía está usté
allá?&gt;
-La verdad es que ....
-Si se lo c:icía» yo á este Ambrosio .... Que
nos sale Chaparreras, que nos sale, no tiene
ni remedio ..... .
Y entre tanto, allá, en la vega del río, en el
«paso del coyote&gt;, á la luz de la luna occidua,
el sal va.je toro hermoso de ancha testuz y de
rizada cola; de finos cuernos levantados y ojos
vivaces; de ligeros movimientos y agudo oído,
plantado en mitad de la vega, olfateando el
viento, escultural, recio, magnífico ...... dibujándose su sombra sobre las arenas que parecen marmariga. de plata!. .....
UN SORIANO.

«Olvidar no es un consuelo,
Que aquel que recuerda, adora,
Y el que adora está. en el cielo .. .. . .
Y ao por el cielo llora!
Y el que piensa con que olvida
Sufre engaños traicioneros;
Que no es posible, mi vida,
Que c:haiga&gt; noche sin luceros! ....

CONDUCCIÓN DE CA~ONES CAPTURADOS Á LOS RUSOS
POR LOS JAPONESES.

CHAPARRERAS
(Guento con sabor de la tlerruca )

A «lumbl'ada&gt;, hecha con algunas !'amas y
troncos secos recogidos del vecino monte
arde alegl'emente frente á la puel'ta del ja'.
cal, Y á su de!'redor, para ahuyenta!' el frío
los va9ueros c_ongregados y sentados, quié~
en cuclillas, quién en la blanca z!l.lea utilizada
pal'a hacer más cómoda la silla de montar
apuran 4_ sorbos el hirviente café y el agua!''.
diente criollo bautizado por antonomasia con
el nomb!'e de &lt;refino&gt;. En la penumb!'a de la
noche, en las cercanías d~l jacal, se perciben
los caballos, pobres rocrnes flacos, con las
monturas puestas y en ellas la &lt;soga&gt; que ha
de ser el .arma para la próxima ta.rea Aquel~os á quie_nes sus dueños tuvieron la precaución de qmtar los frenos, adelantan sus escuetos pescuezos á la tierra, buscando las briz·
nas de pasto; los menos afortunados, que llevan puestos bozal y freno, inmóviles y callados, pare~en reflexionar en la dura condición
de la bestia, que con toda man~edumbre tiene
que llevar su parte de trabajo en esta vida míse.ra, en la que el trabajo es condición para la
misma. Por sobre las cimas de los árboles
cercanos que agita el viento blandamente la
l~na en lleno !!'soma su faz de dama neura~ténica; Y allá le¡os, se dejan oir los cantos tristes ~e la calandria y del zenzontle, que junto
al nido amado, matan sus insomnios lanzando
al espacio sus duros ritoroelos.
Los &lt;muchachos&gt;, como les llama el viejo
caporal que preside la comitiva, han salido al
monte en busca de «una punta&gt; de ganado cimarró~. Ea llegado al rancho &lt;un matancero&gt;
que quia.re una docena de novillos gordos, para cuch1}lo, Y que para el efecto lleva una
gruesa v1 bor3: de cuero eon entrañas de buenos
pesos del águila, parte de los que serán para
el amo Y otra para los bravos que, corriendo
por entre matorrales y vegas, se ga.nan la vida
tumbando ,reses, herrando becerros y cayendo ellos mismos de vez en cuando, en remolino
fatal con el caballo, para levantarse con una.
clavícula ó una tibia rota .... ó para no levantarse más! Percances del oficio.
La ~ora mejor para ir á sorprender el ganado arisco es la media noche. Ya el caporal ha
&lt;venteado&gt; que una partida de reses que come
en el &lt;guamuchal&gt;, baja por el &lt;paso coyote&gt;
á beber agua al río. Que llegue la hora y la

L

LOS JAPONESES CARGANDO Á LA BAYONETA
EN KINCHAU,

turba aquella. de gentes forradas de cuero, con
cortas &lt;capulinas&gt; y anchas pantaloneras con
gruesos zapatos amarillos y sombrero~ de
grand~s fal~as, asegura.dos bien con el cbarboq ue¡o&gt;, bien con un pañuelo colorado que
ha.ce doblarse las faldas hacia abajo, se irá á
poner en acecho en el paso del río y en un
momento determinado, caerá como ~na avalancha sobre las reses que procurarán salir de

estampida·' y entoneas.··• .,ay del muchacho
que no sepa aprovecharse Y hacer caer certe6ª;:i~~~r!! ~~~eéfr sobre las llav~s del animal
ro castigo¡ b ªs pata~. 1Sufr1rá, como ducamarada~ las ur1as despiadadas de todos los
vaintretanto llega la hora, bueno es tomar
do s~sºif!c~~~s ~~f!ºs de refino; yé~te, ha.cien·
'
ª 1a conversación y hace

¿Ripios? Seguramente. ¿Malas construcciones? También. ¿Quién ha dado en la peregrina
idea de que puede haber cantares con buena
gramática y mejor arte literario, viniendo,
como nacen, del pueblo? Pero,en cambio, nosotros no tenemos las mismas ideas delicadas,
vertidas con un alambicamiento que, no por
ser defecto, deja de dar un tono especial, cierto colorido á esos versos pobres, hijos de una
musa campesina. Querer olvidar lo que no se
ha de olvidar, es querer una noche sin luceros ....
Tú nunca me has de querer
Como yo te cquero&gt; á ti. ...
Tú naciste c:pa&gt; que t'amen;
Yo c:pa&gt; quererte nací!.. •.•.
«¡Bomba!&gt; ...... Y los cantares siguen en serie inagotable, mientras que el refino sí se ago·
ta, y ya los gallos lanzan su primer canto de
media noche, vibrante nota de un clarín de
guerra que toca llamada de atención. Los muchachos se paran, se desperezan, encienden un
cigarro mal torcido en las últimas brasas de
la «lumbrada&gt;, y finalmente van á componer
las monturas en los &lt;pencos&gt;, que conociendo
llegada la hora de la desazón, sacuden sus cabezas como demostrando su inconformidad con
aquel destino malhadado. Después, ¡arriba!
Por la vereda del monte van calla.dos, en una
hilera sombría que parece una procesión de
Quijotes mal dibuja.dos en la penumbra. La hojarasca se quiebra sordamente bajo los cascos

(Para el concurso de "El Mundo Ilustrado")

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I
En el rincón obscuro
de la pequeña estancia
ha tiempo gime, triste
y abandonada, el harpa.
El polvo que la cubre,
las densas telarañas
que forman, con sus cuerda.s,
la má.s tupida malla,
aeusan del olvido
la mano despiadada,
ó dicen ¡ay! ¡que el bardo
ya tiene muerta el alma .... l

Las recias tempestades,
las hórridas borrascas
del mundo, combatieron
su deleznable barca,
y al fin, rota en pedazos,
las ondas, irritadas,
trajéronla. en su seno
á la remota playa.
Y extintas ya las fuerzas,
la frente marchita.da
y en sombras convertida
la luz de la espel'anza,
el bardo melancólico
la muerte sólo aguarda
que corte, al fin, piadosa,
su;, luchas y sus ansias.

III
Mas súbito una noche,
la. luna, muy callada,

penetra cautelosa
por la desierta estancia,
rasgando la tiniebla
que envuelve funeraria,
del bardo moribundo
la frente mustia y pálida.
Despierta, se incorpora,
dirige una mirada
al ángulo en que duerme,
enmudecida, el harpa,
que un rayo de la luna
también iluminara.;
y se oye hondo gemido
que de su pecho exhala,
quizá al recuerdo triste
de dicha ya pasada,
y brilla en su pupila
la delatora lágrima!

IV
Avanza. Entre sus manos,
convulsas y agitadas,

sostiene, sollozando
y arrodillado, su harpa.
Sacúdela afanoso,
sus notas ya le arranca,
y al fin, á sus acordes
estremecido, canta.
Evocan sus acentos
de amor una balada
que a.sí en noche de luna
temblando levantara
al pie de la alta reja
de altiva castellana;
y al pronunciar el nombre
de la mujer ingrata,
la nota melodiosa
se extingue en su garganta
y rómpense, al unísono,
las cuerdas de su harpa,
con las amantes fibras
más íntimas de su alma.

José M. Pinos.

�ÉL ?rllJ'.NDÓ

Obras de un artista mexicano
El Sr. Fidencio L. Nava
poco habló «El Impa.rcia.l&gt; de los a.deHACE
la.otos que en el ramo de escultura ha. realizado el Sr. Fidencio L. Na.va., pensionado
por el Gobierno de México para perfeccionar
y completar sus estudios en los centros artísticos de Europa.
Los trabajos que el seffor Na.va. ha ejecuta.do
durante su permanencia. en el extranjero, son,
en su mayoría., muy hermosos y demuestran
que el joven artista ha. progresado notablemente en su carrera..
Entre aquellos tra.hajos, que hemos tenido
ocasión de ver en fotografía, figuran un busto
de matrona que representa á la República oorona.da. de laurel, y que se distingue por la. vigorosa. expresión del rostro y por su perfecto
modela.do; una. fuente á Sileno (niño), nota.ble
por su originalidad y la. maestría. con que están trabajadas las figuras; un estudio cPetit
Boudeusse&gt;, que en opinión de los conocedores
es una de sus obras más felices, y una. piedra.
funeraria..
Además de estos trabajos, que reproducimos
en fotograba.do, hemos visto otros del señor
Na.va., que próxima.mente daremos á. conocerá
nuestros "lectores, y que se titula.o: «Poupée
Dela.issée&gt;, cLa.s s ·ílfides&gt;, «.Escudo de Familia&gt; 1 cVaca.ciones&gt;, una. primorosa ménsula.
azteca., hecha. a.propósito para. sostener el busto de la República. antes mencionado, y una
porta.da. de periódico.
. Del mé~ito d~ los tra.ba.jos ejecuta.dos por el
Joven a.rt1s.ta., Juzga.rán los lectores en vista. de
la.a fotografía.s que publicamos.

•

ANGELINA

,--1

(Fragmento de un poema.)

Revuelan las erra.ntes golondrina.s
y en los a.leros ca.nta.n;
florecen los rosa.les fresca.s rosa.s
sobre la. verde grama.;
de maceta.s de púrpura. encendida.
se!a.dorna.n las acacias,

Et :MtJNDó ítUSTt\Xl&gt;ó

tttrSTitAl&gt;O

y por la. tierra. inmensa.
la. sonrisa. del sol se deopurra.ma.
Las a ves y los niños
juegan á melodiosas carca.ja.da.s;
los límpidos a.rroyos
corren de peña. en pella por la.s falda.s:
liis flores de los ceibos giga.ntescos
semejan rojas lle.mas,
y por doquiera vibra., en voz sonora.,
la. sublime canción de la espera.nza..
Fué entonces cuando vi por vez primera.
á aquella. dulce y trémula za.ge.la.,
alba. como los cirios que en los templos
alumbran sobre el a.re..
Las dos tremendas tisis
con su inmenso dolor la. destroza.bao:
esa. que bebe sangre de la.s niñas
y aquella. del amor sin esperanza..
Y de las auras frescas y olorosa.s·
que circulan fes ti vas por la.s play as,
aguardaba. el consuelo de sus penas
y de sus la.rgas noches desvela.das.

-c¡Oh afre delicioso!
¡Parece el aire fresco de la Pascual
1El pecho se me alivia
y aquí en el corazón no siento na.da! .
¡Yo quiero andar las verdes arboledas,
yo quiero ca.minar sobre las playas,
yo quiero ver las flores y el rocío
y el cielo azul y las palomas blancas!
¡Sácame de esta. cárcel que me aterra.!
¡Yo no quiero morir, madre del alma!
¿No escucha.sen el huerto?Es que en los nidos
resuena. la canción de la esperanza.!&gt;
Y la. ma.dre infeliz toda. perpleja.,
con profunda. emoción le contestaba:
-&lt;Prima.vera es fala.z, es engallosa,
es pérfida y malva.da.
Detrás de su hermosura está la Muerte
con su fria.ldad siniestra. y soberana.,
y detrás de sus flores de alegría.
la.a yedras de las tumbas solitarias.
¡No salga.a, Angelina.! Te lo ruego ·
por la. Madre de Dios, pura y sin mancha.
Después te llevaremos, hija mía,
á recibir el sol sobre la.s playas: ·
Y entonces vendrá Jorge
de la. ciudad leja.na.,
é iremos en su coche hasta la aldea.
y hasta la fa.Ida a.zul de las monta.ñas&gt;.

Su nombre era Angelina.,
y su límpida tez, diáfana y blap.ca.,
era como los ampos de la. nieve,
como una. rosa mística. y sin ma.ncha..

El macilento rostro de Angelina,
pálido como un mármol de Carra.re.,
se tifló de rubor, como los cielos
á la primera. luz de la alborada.

Su macilento rostro
á. ca.da. nuevo sol se ilumina.be.,
y con profundo anhelo
a.q uella. niña. enferma y desgraciada.,
triste como las nieblas del otollo
y más dulce que el a.gua. de Castalia.,
respiraba. con fuerza. los a.romas
de los robustos cedros de las playas,
. la penetrante esencia.
- ·
de la..s frágiles olas de esmeralda.,
y de la casta. flor de 1os a1mendros
la virgina! _-fragancia.

Y en la. emoción suprema
que en su angélica voz se a.divinaba,
cantaba dulcemente la alegría.,
la sublimeca.nción de la espera.nza.
GONZALO PICON-FEBRES.

"

EL VIOLINISTA Y EL CERDO

-c¡Yo quiero ver el sol¡ quiero la vida,
quiero dulzura. y paz aqu1 en mi alma!
¡Sácame de esta. cárcel en que muero
de soledad profunda. y muy ama.rga l&gt;
Y la ma.dre infeliz, siempre llorosa.,
hasta el ja.rdín espléndido roda.be.
la. silla. en que Angelina, flor de nieve,
esta.be. siempre mustia. y desolada..

EPISODIO SENSIBLE

•1

-··
•

'

Y cerca le ponfa,
L
en jarrones de greda. y porcela.na.,
,.
alguna.s rica.s matas de claveles ,
. .,
más rojos que la flor de las a.cacia.s.
,,_

e

OMO de~costumbre,'bien de ma.llana se lanzó á la. calle el terceto de La Filarm6nica de
los Ouatro Caminos, como pomposa.mente se
habían titulado aquellos tres infelices músicos,
sin que nadie, á la verdad, se molestara por tal
usurpación. Muy de (mañana, digo, acertaron
á dar con una boda de buenttemple. f Polkitas,
habaneras, chotises, fueronfpa.sto de::lo(ba.ila-

)

NAV A ,-FUNEIURIA,

...

dores, que, bien agarrados á sus parejas, como
si no las volviesen á. ver más, dába.nle gust? a.l
cuerpo y recreo á, los ojos, en tanto el padrmo,
blanco obligado de todos los chistes de la concúrrencia cuidaba. de mantener el fuego sagrado de los 'músicos con discretas y bien medidas
copas de vino.
.
.
Como digo, eran tres los e1ecuta~tes: el viento estaba encomendado al más resistente, que,
buscando efectos en su parcheado trombón, soplaba como si en vez de aire saliera. lumbre de
la espaciosa boca metálica del instr~ento; la
flauta para el segundo, era un contmuo fallo
de notas· bien es verdad que el hombre, a.bsolutamen~ desdentado, no era dueño de contener
el aire en los momentos de m9:yor peligro; Y
quedaba, par!!' las supr_emas dehcad~za.s del arco un violi01sta, víctuna, como nmgún otro,
dei formidable granizo del hambre. "Me río
yo-exclamaba en sus momentos de b~en humor que á veces los tenía-de los virtuosos!
¿Dó~de desde Paganini hasta Sarasate, encontrar un 'virtuoso mas ejemplar?" .
y no mentía. No era.o I?UY cor?iales las relaciones entre los de La Filarm6ni~a, pues ~ad!!'
uno apreciaba. distintamente el éxito. El v10hnista. muy á regaña.dientes, consentía. en '!-compa.lla~ tangos y cositas zarzueleras;_ él picaba
más alto: romanzas de Stevans, ca.nc10nes bohemias aires de Grieg· el trombón y flauta se dejaba~ llevar de la co~riente. ''¡ Si no tocár9:mos
más que lo que tú quieres-le decía.n al clásicomedrados andaríamos! ¡Vete con filoso!í9:s á
un&amp; juerga á, la apertura de un e~tableclllllento y verás!" Y el violinista ~os miraba por enchna de sus antiparras, sonriéndose con un supremo desdén de superhombre.
Al pasar por la plaza del Cai:men, se detuvieron ante el puesto de un carnicero, q~e pedía el Morrongo todas las m~ñanas. Mi_ buen
violinista., resignada.mente, tiró del arco, pei:o
al a.poyar con amore la barbilla sobre la ca.Ja.
del violín, sus ojillos grises rep~raron en un
hermoso trofeo de ca.rne, una bie~ modelada.
cabeza de cerdo, que e~·a una tentación. El cerdo se le a.parecía. sonr~ente, ~olup~uoso. El pobre violinista. suspendió en silencio el_ a.reo sobre las cuerdas, y calló mientras m1raba.co~
arrobamiento el cerdo{ que parecía decirle.
"¡Ven á, mí! ¡Tuyo soy "
Lms GABALDÓN.

BLANDON

(De las Pa1torales de Loneo)

Leve como un perfume:blanca. y rara
como un bajorrelieve de mezquita;
antes que Prima.vera despertara.,
se deshojó como una marga.rita..
En su belleza, fugitiva. y clara,
resucitó el encanto israelita,
y en el óvalo fino de su cara
ese rubor de la primera cita.
Fué una gótica virgen.-Su piadosa
sonrisa. fué un dolor.-En la ternura
ingenua. de su frase pudorosa
hubo la paz de lo que ya. no existe,
y en su apacible gesto de amargura,
algo que fué muy dulce y fué muy triste.
EMl:LIANO HERN ÁNDEZ,

México, 1904.

~

LAS SIRENAS
Surgen de entre las aguas temblorosas,
como haz de erubescentes porcelanas,
tiritan, se estremecen, y nerviosas
sacuden sus ca.bazas parnasianas.
Dejan volar sus crines caprichosas
cual tendidas banderas soberanas,
y en sus pupilas arden las gloriosas
lumbres de las leyendas horacianas.
Van flotando cual raras floraciones,
vero al oir gritar á los tritones,
sumérgense en las ondas centelleantes;

y al brillar las _escam~s de sus colas,
semejan una lluvia de diamantes
ca.yendo entre lo verde de las olas.

NAVA,-&lt;LA PETITE BOUDEUSE&gt;,
N.lV.l,-&lt;FUENEE Á SILENO&gt; (~O,)

PARAFRASIS

1904

ALBERTO HERRERA,

L~ SIESTA

\

\\ \'

Duel'me Cloe; Dafnis vela.
el suello de la niña encantadora,
y de la. flauta rústica y sonora
un dulce arrullo virgilia.nr, vuela.
-¡Chist, traviesos cabritos! ovejuela.
que por demás te muestras baladora.,
no despertéis á mi gentil pastora,
más atractiva. cuanto más me cela!
Dice el zagal Y en tanto en el turgente
seno de Cloe ocúlta.se impaciente
cigarra huyendo de a.ve que la acosa.,
Dafnis encuentra la. ocasión propicia.:
busca, prende al insecto, y aca.ricia
dos venustas palomas, nieve y rosa._:1....,
JUAN B. DELqAJJ(J, v

"

1 1

La Sra. Elisa de la Maz~. ¡1 1

MUNDO ! LUSTRADO reprodU&lt;;e hoy en sus
ELcolumnas
cuatro fotografías de !'a Sra.,Eli-

sa. de la Maza, actriz estudiosa. y mo'des.ta que
actualmente trabaja. en el Teatr? Hi9'algo,,?ón
beneplácito del numeroso público que -concurre, semana por semana, a.l coliseo d'e Cerchero.
Elisa. de la Maza ha procura.do. y á, fequelo
ha conseguido, realizar una. obra dfmiséricor·
dia, por decirlo así: atraerá los_que gastan el
exiguo jornal de la serna.na en Juergas y verbenas, ofreciéndoles, á cambio de una suma. tan
insignificante que hasta los más pobres pue•
den desembolsar, funciones en que se representan lo mismo las viejas obras de capa. y espada que las de moderno repeftorío,sin excluir,
po~ supuesto, aquellas que tienden, de manera
muy directa., á elevar el nivel moral del pueblo.
El éxito que ha coronado los esfuerzos de la.
sellora de la Maza es muy merecido; pues,
aparte de que su desprendimiento redunda, so •
bre todo, en bien de la clase obrera., su labor
como artista. denota que ama el estudio y que
hace cuanto está de su parte para. salir airosa
en el desempeño de los distintos papeles que caracteriza..
Ojalá que l a modesta a rtista prosiga. en su
empello de establecer en México las funciones
populares de drama, ya que son tan escasas,
entre nosotros, las di versiones capaces de proporcionar al pueblo la. ma.nera. de divertirse
á poco costo y con provecho.

f

�EL MUNDO llUSTRADO

EL JiílJNDO ILUSTRADO

IN@U~@ (n}n~@r1@r~
:Í~1~~ ~f. l.~ MA'Iw

---

'

ta.. La. manga, infinitamente graciosa. Y
seductora, se ha.ce de un volante del mismo enea.je a.poya.da sobre un volante interior de :Ouselina. de seda. Ambos volantes están montados al borde de una.
cinta formando bra.za.lete, llg11;do a.l hombro por cinco banda.s de la. misma. cinta.,
dejando desnudo lo alto del bra.zo.
Metraje: 12 metros de crespón de 1.20
centímetros de ancho; 12 metr os de seda.
para el fondo de la. falda; 3.50 centímetros de encaje para el cuerpo; y 5 metros
para. la. fa.Ida..
.
NúM. 2. -«Toilette&gt; de cgu1pure&gt; de
Venecia. color de ocre a.dorna.do C?n or o
y muselina. de seda; ma.nga.s term1!1a.da.s
en punta.; cintura. y la.zos de terciopelo
a.na.ra.nj a.do.
NúM. 3.-Tra.je en crespón de China.
Pa.rma. con grandes pliegues .ocultos,
guarnecido de volantes de enea.Je ligero
amarillento y esca.rolas de tafetán recorta.do, matiz Pa.rma. En e.l esco~, berta de muselina de seda plisa.da. rncrustada. de encaje.
.
Los tres volantes de enea.Je que orna.n
la falda. están coloca.dos ca.da. uno so bre un ancho pliegue reli~ioso, d el que
sólo se ve el borde. El pliegue superior
está forma.do de la. misma. fa.Ida, en tanto que los otros están hechos en el vol ante.
Ch'
NúM. 4.-Tra.je en crespón de
_rna.
glicina guarnecido de frunces y motivos
de grueso cguipure&gt; Cluny &lt;bis&gt; r od~a.dos de vola.ntitos fru ncidos de musehne.
de sed a ma.lv a.
NúM. 5.-El talle «Luis XV&gt; de este
traje es de seda cliberty&gt; a.marillo-~ulce,
adornado con terciopelo que hace Juego

raoinas 06 la Mooa
Trajes de Baile
s preciso buscar la. novedad, la. invención, la. fa.nta.síacuaado se trata. de combinar un traje de baile.
Lo que sienta biE'n á la juventud son las disposiciones sencillas de la. tela., y la Moda permite poner en práctica esta. sencillez.
Las telas que se prestan mejor para. los frunces, volantes,
t-ullones, pliegues de lencería, etc., son las que deb~n elegirse
para. que el resultado sea. satisfactorio y fácil la. ejecución.
Indispensables elementos de a.dol'no constituyen los terciopelos--eometa., bieses, listones suaves, encajes y pa.sa.ma.nería.s
de seda.
Haciendo estrechos los bieses y rodeando con ellos las incr ustaciones de cguipure&gt; ó las aplicaciones de tela. estampada.,
resultan adornos ciertamente nuevos y favorables.
Los terciopelos-cometas se prestan á una. multitud de combinaciones, y su precio es tan módico,que se les puede emplear
mucho sin hacer locos gastos: con ellos se forman cuadrículas
en el fondo de las escara.pelas de seda. sua.vP., de un lindo efecto
cuando se siembran á intervalos regulares sobre volantes fruncidos.
Las esc&amp;.roliilas juega.a, por supuesto, un papel interesante en la confección de estos trajes: con ellas se circuyen los volantes, se encuadra.~ los entredoses y se a.ni man los adornos de
las mangas y ca.nesus.
¿Se dP11ea. una fa.Ida tan económica como graciosa? Hága.se
de dos volantes fruncidos terminados por escarolas y montados por una cabE'za y varias filas ~e frunces. separados por pequeiloq intPrvalos. En Jugar de. ptazas en lo a.lt&lt;? de la. fa.!da,
pónganse plie"ues de lencería, s1 no gusta el empiezo fruncido.
Algunas personas se cansan del plisado á sol; se lleva mu-

E

NÚMERO l.

ho es verdad mas con razón es el preferido de la Moda: sus
e lie' ues se a.ju~tan á la cintur a; no engrues9:n como los frun¿es, ga.plegadillados y bullones, que es. aecesa.r1? a.gr upa.r los con
mucho arte y dispensar con mesura, s1 no ~e quiere desfigu_rar la
silueta. El plisado á sol es muy a.propósito para tel.as ligeras
transparentes; de allí que se emplee. c_on_ta.nto éx1~0. en las
!toilette&amp;&gt; de baile. Para quitarle la tr1v1ahd~d se ut1hza.n los
&lt; lie ues religiosos&gt;, colocando dos ó tres hileras e1;1 la parte
ufedi'[ é inferior de la fa~da: este adorno es de superior efecto
que Jos entredoses de cguipure&gt;.
. t
Un bonito adorno para el cuer po es ponerle una c1n ura. a1;1cba formando punta delante y adornada. atrá~ por una serie
de ¿udos de seda suave. Un gran fichú de muselina. de seda a.rnlía. los hombros y destaca ma.ravillos'!-men~ el cuello.
p No se olvi&lt;ie que las pequel'ia.s mo~1fica.c1ones causa.das por
richo y gusto de cada una cambian el aspecto general de
1
e cap
la «toilette&gt;, imprimiéndole un carácter absolutamente personal.
C. G ALINDO .

..

NUE.STROS FIGURINE.S
--.I
NúM. }.-Modelo en crespón meteoro &lt;hoja.
de rosa&gt; plisado á sol, bolero corto, mangas
y bajo de fa.Ida de tul
cguipure&gt; amarillento· be.rretas de los
bo'mbros de tercio pe ·
Jo rosa borda.das con
perlas;cintura de seda suave color rosa.
Este lindo modelo
es de una interpretación muy fácil, al alcance de todas. Sobre el sencillo cuerpo plisado en acor- .
deón un alto volante d~ tul cguipure&gt;
dibuja.un bo1erocorto y flotante que se
a.larga un poco delan te formando pun-

NÚMERO

3.

�EL MlJ'NDO ntrsTDDO

EL lt11NDO llUSTJW&gt;O
patios, escudriñándolo todo por entre los montones de leña; recorren los miserables cuartuchos, repletos de familias andrajosas, que se
prosternan á su paso. En la última choza de
la aldea, una. mujer puesta en cuatro pies da
de mamar á. dos niños gemelos sobre la. paja.
de un establo. Sobre su pedestal de laca, un
Budha desdorado observa impasible esta esce·
na de animalidad.
Sergio se vuelve bruscamente hacia. el lindero del bosque de pinos. Diez llamaradas brillan un instante entre el ramaje, oyéndose simultáneamente el rápido silbido de las balas.
El cabo herrador ca.e de bruces sobre la. crin
de su caballo, pierde los estribos y resbala a.l
suelo hecho un ovillo.
-¡Adelante! grita alguien.
El enjambre de cosacos embiste lanza en ris•
tre, arrastrando en su acometida á los dos amigos. El caballo de Sergio salta por sobre el
cerco de una huerta dentro de la cual ha.y una
carreta. abandona.da.. Por encima. de ésta ve á
varios hombrecitos ágiles que se repliegan,
allá en el fondo del terreno. El guante ble.neo
de uno de ellos designa á los rusos, con gesto enérgico. Brilla un relámpago, y una mano
invi!lible arrebata el casquete de Constantino
Mikh&amp;iloff.
- jPle á. tierra! .... ¡Fuego!
Sola.mente entonces puede darse cuenta Ser•
gio de sus impresiones, mientras se desliza de
su cabalgadura y empuña su cara.bine. que llevaba en bandolera.
-Me pueden matar .. . . ¡Oh Catalina. Pa.vloffl
.... ¿Sabes que en este momento me pueden
matar?, ... ¡Catalinal. ... ¡Catalina!
Suena otra descarga, que le produce calambres de vientre, como si él hubiera recibido
todas las balas. Dirige una mirada hacia su
derecha: detrás de su bayo, el hijo del pope
apunta tranquilamente su arma, con el ojo izquierdo cerrado, apoyando el cañón sobre la
montura. A la izquierda,el veterano Alexeiew
y el peluquero Dombrowski, rodilla en tierra, apuntan al grupo _de japoneses, eligiendo
sus víctimas entre los tiradores amarillos acos•
ta.dos sobre la nieve, como moscas negras sobre un mantel blanco.
Oyese en ese momento un rápido galopar de
caballos y el chocar de sables y estribos. Es
todo el resto de la sotnia, que carga sobre el
enemigo por ambos flancos del pelotón de tiradores cosacos. Al frente, todos los pinos se
iluminan con el relámpago de una nueva descarga. El poney colorado del cantor Gorki se
desploma, desarzonando á su jinete, cuya barba aparece cubierta de un líquido rojizo. Sergio advierte entonces que él no hace fuego.
Echase la. carabina al hombro, elige una vícti•
ma entre esos pequeños japoneses esparcidos

loff, ella, que se jacta de ser tan buena ama.zona?
Constantino se ríe, pero no responde. Sergio
no sabe qué pensar. ¿Por qué se obstina en no
hablarle de Catalina? Juntos, sin embargo la.
vieron por primera vez. Fué en casa del eo~do
Oblomoff, cuya amante la había recogido desatinad a, perdida., expulsa.da de la. casa. pa.ter•
na por progenitores demasiado severos, abandonada por un seductor demasiado joven y demasiado pobre. Juntos admira.ron su belleza.
entre el humo de sus pipas. Juntos la consola.:
ron, la a.legra.ron, la llevaron al circo·, en donde la hartaron de champaña alemán y de confituras polacas. Más tarde, Const.a.ntino acompañó muchas veces á la pareja de enamórados
al teatro y á los paseos campestres que organizaban en las orillas del Dnieper de abundosa.
pesca. ¿Por qué finge ahora que cree en el
pretexto inventado por Sergio, de que se ha.
hecho cosaco para reanimar más tarde la. revolución liberal en la. Universidad de Kieff
demostrando á los ca.mara.das que no se muer¿
por haber estado en las prisiones de Irkoutsk
llevándoles la palabra de orden de los jefes'
internados en la Siberia Oriental?-¡Ohl ¡Quá
inquietante sospecha! ¿No sería Constantino
un espía del comité proscrito?

y de punto de Inglaterra.; fa.Ida. de la. misma.
seda, velada por una túnica de muselina de
seda amarillo-dulce plisada á sol y orlada de
una cinta. de terciopelo suave amarilla; en la.
base alto volante en punto de Icglaterra.

00

JfJ:fflJfS En J:JI DTEOE
J: NVUELTOS por la bruma y por

los ligeros
cesar, encorvados bajo el peso de sus barbudos jinetes,
trotan los ágiles caballos cosacos, dóciles como lebreles. Hombres y bestias descienden á
los blancos barrancos, se pierden en ellos, reaparecen, escalan la pendiente. Los cascos de
los corceles desatan avalanchas de guijarros y
trozos de hielo. Ya están sobre la altiplanicie
desierta. Aquí y allá algunos delgados arbustos sacuden sus ramas, agitadas por el viento.
Enjambres de cosacos acuden de todos los puntos del horizonte, destacando sobre la blanca
sabana sus siluetas puntiagudas y movibles.
-Sergio Ivanovitch, el número de los nuestros aumenta cada día más .... Qué te parece . .
La cosa marcha bien.
-Sí, querido, . ... ¿Tienes vodka en
la calabaza? Tengo los pies duros de
frío dentro de las botas. ¡Oh! No estamos aquí mejor que en la prisión de
Irkoutsk.
-Sí, pero aquí á lo menos uno se
mueve...... Mi cerebro se petrificaba
en ese establo. Además, olía demasiado á sebo . . ... Toma la cantimplora
Sergio Ivanovitch.
'
-A la salud de nuestros hermanos
Constantino Mikhailoff.
'
Oyese el silbato
del teniente, que ordena ensanchar el
círculo de batidores. Los dos soldados se alejan del
resto del destacamento. Pueden con•

L, copos de nieve que caen sin

Un pitazo del oficial interrumpe estas reflexiones. Se ordena por gestos á. los cosa.coa
que vayan á reconocer la aldea. Los techos
cargados de nieve se confunden ca.si con la planicie y los muros grises se distinguen con dificultad. Apenas si los torbellinos de humo que
vomitan las chimeneas denuncian la. vida. cercana encerrada dentro de las habitaciones informes, que los cosacos rodean con precaución. Penetran después en ellas, registran los

ECOS DE TODO EL MUNDO
TRAJES DE BAILE,-NÚM.

versar ahora á sus anchas, á media voz.
Sergio se manifiesta inquieto por la opinión
que habrá merecido á sus compañeros de cautiverio el paso que hao dado él y Constan•
tino, estudiantes como aquéllos y condenados
todos á la deportación en Siberia, á causa de
los sucesos políticos de Kieff. Ellos no quisieron enrolarse, por no deber nada á la benevolencia ministerial, ni aun la gracia comprada
al precio de la sangre que derramarían tal vez
las armas japonesas en este suelo ingrato de
la. Corea.
Pero no es por heroísmo guerrero que Sergio
se encuentra en ese momento con la lanza al
brazo y el sable á la cintura, pronto para abalanzarse sobre los guerreros del Nipón, en
esa ruta polvorosa que se alarga hasta Seúl.
Se encuentra allí persiguiendo la esperanza de
recuperar su libertad una vez terminada la guerra, para ir á reunirse con Catalina Pavloff
una joven de Kieff, que lo ama .... Sí. ... Es se:
ro que continúa amándolo. ¡Oh! ¡Esa Catalina,
con sus gruesos labios de mujer sensual, con
su linda voz que sabe ca.otar con ternura las
romanzas de la Pequeña Rusia y con malicia
los &lt;couplets&gt; de París! Sergio se felicita de
haber sido el mozo jovial y elegante que ella
amó, que ama todavía, que amará mañana,
cuando él se encuentre de regreso en el barrio
del monasterio de Santa Sofía, en su habitación guarnecida de tapices afghe.nes, de pieles
de Siberia, de chucherías de Persia, perfumada
con el olor del tabaco turco, que se esparce por
el ambiente en amplias espirales de humo. Bien
se ha. guarda.do Sergio de echar mano de estos
argumentos, en pro de su resolución de enrolarse, cuando se dh1cutía animadamente este
asutto en los corrillos que formaban los prisioneros al rededor del calorífico de la prisión
de Irkoutsk. Otros eran los pretextos que invocaba, de índole patriota y revolucionaria.
Pero su compañero Constantino Mikhailoff no
ignora., seguramente, el móvil secreto de Ser-

4,

Los torpedos en la guerra moderna.-Una sesión
de gimnasia en presencia de Pío X.- EI
"bey" de Túnez en Paris.-La pro•
cesión de los "glgll"en Nola.
El mausoleo de la Reina
Victoria y del Prin•
clpe Alberto.

gio. ¿Lo sospecharán también sus demás camaradas de infortunio? ¿Le perdonarán, en tal
caso, su debilidad ó la esgrimirán más tarde
contra él como un arma de censura? ¿Y qué
motives ha tenido Constantino para aceptar
también la conmutación de la pena, en la forma ofrecida por el gobernador? ¿Le tendrá. tanto afecto que ha querido compartir con él los
recelos de los revolucionarios y los peligros
de la hora presente, entre las brumas heladas
de ese país lúgubre?
Constantino contesta con evasivas á las reflexiones emitidas en voz alta por su a.migo y
cambia de conversación, llevándola á los asuntos de la lfUerra y á los peligros que 'corren.
La sotnia trota sobre la altip1anicie. Los copos de nieve vúelan al viento ó se adhieren á
la erin de los caballos, á los faldones de los
capotes, á los pelos de la barba.
-J?ime, Constantino, se arriesga á . decir
Sergio,-¿qué figura haría-aquí Catalina Pav-

desgracia, la guerra en oriente sigue sin
esperanzas próximas de llegar á una solu·
ción que las dos potencias empeñadas, los
países neutrales y
la humanidad toda,
,
habrían de recibir
con marcada. s mues•
tras de júbilo.
Cuando la cam•
pai'ia en oriente dió
principio, los amigos dela.paz, lo mismo en Europa que
OR

P

I
TRAJES DE BAILE.-NlJM, 5,

PRUEBAS DE TORPEDOS EN LA llliliUNA
INGLESA,

por el blanco suelo y dispara. El retroceso del
arma le causa como una contusió11 -en·el hombro. Aspira con fuerza el olor sofocante de la
pólvora. La mancha negra. de la. tropa japo•
nesa. no se mueve, sino que se ilumina con la
llamarada. de una nueva descarga.
Sergio se exaspera por haber errado el tiro.
Todos sus nervios se ponen en estado de tensión. Siente desarrollarse en el fondo de su
pecho un sentimiento nuevo, un sentimiento de
odio por estos amarillos japoneses que pueden
matarlo sin haber tenido tiempo de ver á Ca•
ta.Una.
¡Ah, no! El quiere volver á Kieff y á las cúpulas del monasterio de Santa Sofía; á. su pequei'io departamento adornado de tapices
afghanes, de pieles siberianas, de chucherías
persas.
A la derecha, á la izquierda, por todas par•
tes, los cuerpos de los caballos echados sirven de parapeto á. los hombres. Un olor de establo, penetrante, de pelo sudoroso, de cuero
y de pólvora, llena el espacio. Los cosacos se
llaman por sus nombres. Los oficiales, sin
apearse de sus caballos, dirigen el tiro de los
soldados, sin preocuparse al parecer de la lluvia de balas que cae á. su alrededor.
-¿Qué haces que no tiras, Sergio Ivanovitch?
. . . . Apoya. la culata sobre E:l hombro . . .. apun•
ta bien .... calma. .... ya es tiempo, señor estudiante!
Sergio dispara. su arma y la retira del hom•
bro para cargarla de nuevo, cuando advierte
á su lado á Constantino, que lo mira con aspecto angustioso. Su rostro parece el de un
viejo enfermo, con palidez que el reflejo de la.
nieve ha.ce aún más lívida.
-Sergio, dice, dejándose caer suavemente
en tierra; tengo una bala en el vientre . ... voy
á morir .... si vuelves á Kieff, dile á Catalina.
que me enrolé por volverla á ver algún día ....
Ella me amó siempre, desde aquella noche que
la llevamos al circo ... .
-¡A caballo! . . .. ¡En retirad al
Sergio obedece como un autómata. No sabe
todavfa cómo se encontró de nuevo á caballo,
en el tumulto de la retirada; cómo pudo atravesar nuevamente la aldea y la altiplanicie, á
galope, ni cómo puede f!xistir un dolor animado, vivo, que come, que bebe y que galopa á
través de los bosques de pinos blanqueados
por la nieve, hacia las descargas cerradas que
chisporrotean en el lindero del bosque, en las
goteras de las aldeas, ó en el recodo de un
sendero, disparadas por esos horribles hom•
bracillos de tinte amarillento, que surgen de
todas partes para arrancar la vida hasta á los
corazones que ya han muerto.
PAUL ADAM.

en América, pensaban que habría de ser sol amente una. sucesión de pequeños encuentros,
en los cuales perecerían pocos hombres, porque la. suerte fina~ n~ deja.ría de delinea~se
desde los primeros mcidentes de las operacio·
nes hostiles. Se han equivocado de medio á
medio y si algo ha.y que lamentar profundamente 'en la guerra de oriente, es la serie de
sangrientos combates, má s sangrientos aún
que todos los que anteriormente habían formado las grandes campañas en el mundo. Ade•
más en esta campaña. ha.y que tener en cuenta
la f~lta de incidentes determinantes de una finalidad cualquiera, las inútiles pérdidas de los
enemigos que después de destrozarse mutuamente1 se 'encuentran hoy, después de siete meses de lucha, en condiciones iguales á las del
primer día, listos para seguir la _guerra por
muchos meses, por años quizá.; dispuestos á
sacrificarse aún en encarnizados y continuos
encuentros.
Ta mbién dicen los críticos de guerr a que algo muy notable en la actual campaña a~iá.ti·
ca es la utilización racional, correcta, cientí·
fica de medios de destrucción que basta la fecha'más pertenecían á la teoría. guerrera, que
á la práctica de los combates. Todo lo que de
4rnevo se conoce, todo lo que puede ser un método de destrucción seguro, ha sido utilizado
por los beligerantes en oriente.
Los torpedos, hasta hoy, eran más bien un
juguete científico, cuya potencia destructora. se
comprendía; pero en apoyo de ella solamente
se citaban algunos casos a.isla.dos, sin la menor fuerza como hechqs indiscutibles. Y tanto
era. a.sí que después de la batalla naval de
Santia.g~ de Cuba, en la que se utilizaron más
las piezas de gruesa artillería que los torpe·
dos, y en la que la escuadrilla del Almirante
Villa.a.mil no pudo poner un solo torpedo en el
casco de los navíos 11,mer:.canos sus enemigos;
después de aquella. trágica be.talla, decíamos,
se llegó á. pedirá Jos gobiernos de las grandes
potencias que construyeran cruceros rápidos,
no acore.za.dos, cuya velocidad era un riesgo
en los comha.t.es' ni mucho menos torpe_d eros
inca.paces de sostener una lucha, por ~er decora.ti vos solamente.
·
Desde entonces, los perfeccion·a mientos han
sido múltiples y se ha logrado, esp~cta;Imente
en la marina americana, dar una simestra pel'·
fección á los torpedos automáticos. Los que la.

La Alcoba
ESTABA ayer clavando un cuadro en mi alco-

ba. cuando entró mi hijo.
- ¿Quieres explicarme una cosa, papá?
-¿Cuá l?
-Colocas en el salón, en el despacho, hasta
en el gabinete, dibujos, grabado3, pinturas,
estatuitas y objetos de arte de todas ele.ses;
pero en tu alcoba no se ven más que retratos ó
fotografías de mi madre, míos, de nuestros parientes y de las personas que má s quieres. ¿Por
qué lo h aces?
-¡Ohl dije sonriendo, has tocado á una de
mis más íntimas y pe,rso.nales ideas.
-¿Quieres explicá rmela?
- ¿Qué es lo que no te digo?
-Habla, pue.s.
En mi concepto, la alcoba es á. la casal!&gt; que
la conciencia al alma ; es decir, el fuero mter•
no, el santuario. En las demás habitac~ones se
vive junto con otros; en la alcoba se vive con•
sigo mismo. En la alcoba se verifican los cuatro actos en los que uno se halla con mayor
realidad frente á su corazón: allí es donde nos
dormimos nos despertamos,estamos enfermos
y morimo~, y aul!. podría añadir que allí es
donde se vel a, pues es donde nos acompaña aquella pálida hermana. de la noche que á tu edad
sólo se conoce de nombre, pero que á. la mía es
compañera casi inseparable: ¡~l ins.omniol .
Pues bien, en estas cuatro situaciones ó cir•
cunstancias, es cuando necesito reunir junto á
á. mí á todos los que quiero ó he querido. Tú
no sabes aún lo que es el despertar. Despertar
para ti es abrir los ojos, estirar los brazos, es
decir: ¡oh, qué bien he dormido! Es saltar de
la cama cantando y recob!'ar alegremente Y
con vivacidad la posesión de una casa que nos
pertenece.
Pero cuando han pasado cuarenta años, este
renacimiento de cada mañana no se verifica tan
aprisa ni tan alegremente. A medida que nos
desprendemos del sueño, estamos en el mundo
real y sentimos renacer en nuestro corazón todos los cuidados, todas las angustias. Es la
hora de tomar determinaciones, de formar pla•
nes para lo porvenir, y es también la hora en
que lo pasado vuelve con ma,yor facilidad á
presentarse á nuestra memoria.
E. LEGOUVE.

Las mujeres mueren dos veces: cuando cesan de agradar y cuando cesan de vivir.

marina de guerra que nuestros vecinos del nor
te usa, están constituidos en forma tal, que se
pueden disparar desde baterías que se encuentran situadas bajo la línea de flotación del crucero, en sitio perfectamente invisible, y, sin
embargo, son,de tal manera exactos y podero·
sos,que en experiencias recientes se ha podido
destrozar enteramente rocas situadas á dos kil ómetros de distancia, rocas que de haber sido
un navío, seguramente se hunden en menos de
un minuto. Los torpedos americanos son dis•
parados por medio de aire comprimido, en cañores de acero de forma y mecanismo especiales.

l

LOS NU.EVOS CARONES PNEUMÁTJCOS PARA
EL DISPARO D.E TORPEDOS.

�EL MU'NDO ILCJSTitAno
que de él se esperan, precisa que se le dispare
en cierta forma, que solamente la práctica en•
seña. De aquí que en todas las marinas de
guerra europeas existan, por reglamento, días
fijos al mes, en los cua~es se hace la práctica
de disparar torpedos, srn la «cabeza&gt; explosiva, por supuesto. Los torpedos llevan una cabeza de madera blanda para estos ejercicios.
Cuando se ha disparado, se corrige l a puntería en vista del resultado, se toman apuntes,
para subsanar las imperfecciones quelamáquina disparadora ó el torpedo mismo puedan tener, y estas observaciones se traducen por datos, que se guardan cuidadosamente en los registros especiales del b_u que. Así sólo se consigue que la oficialidad y marinería lleguen á
adquirir conocimientos indispensables para
manejar,con todo éxito,las terribles máquinas
de destruccción.

***

Si el torpedo se perfeccic.na y llega á ser en
pocos años un elemento decisivo en los combates navales, los medios de comunicación entre los buques m¡sroos y la costa, por una parte, y los códigos de s,-ñales, para la mejor comunicación misma,se perfeccionanrápidamente
también. Los japoneses en Manchuria y en Co·
rea han estado usando, á lo que dicen los corresponsales extranjeros que marchan con el
ejército del Mikado, un método que antes eraco·
nocido,es cierto, pero que se hahíadejado abandonado por no estar perfeccionado: el megá·
fono. Este aparato estaba formado por un cor·
netín de metal, en cuya extl'emidad pequeña se
colocaba la boca y cuya extremidad mayor se
dirigía á los buques, ó fortificaciones ó regimientos, con los cuales se pretendía hablar,
consiguiéndose así un aumento considerable
en la potencia sonora de la voz. Los japoneses
han perfeccionado los megáfonos, y los que
ahora usan, tienen una membrana vibratoria.
especial, que sirve para reforzar JD.ás aún el
sonido, permitiendo, por ende, la comunicación
á distancias considerables.

\;&gt;ea Ud. á su Derecha.
Siempre que hablamos y tenemos nuestra vista fija á determinado
lugar, habrán Uds. notado que lo hacemos mirando invariablemente
hacia nuestra derecha. Es la ley natural. Tome cualquier día un
asiento en el Paseo y se convencerá de ello. Encontrará el noventa- y
cinco por ciento que inconscientemente voltean sus cabezas siempre
á la derecha.
Cuando vaya á caballo por el Paseo con dirección hacia Chapultepec, vea á su derecha, allí está el

***

EL &lt;BEY&gt; DE TÚNEZ EN EL MINISTERIO DE LA
GUERRA EN FRANC'IA,

Una de las características de la finada reina
Victoria de Inglaterra er a el intenso amor que
profesó siempre á su esposo, el príncipe Alberto, durante su vida conyugal y después de
la muerte del príncipe hasta el fallecimiento de
la soberana del Reino Unido.
Nada de extraño tiene, en virtud de tal cari •
ño, la erección de un hermoso monumento funerario, cuya ejecución dió comienzo pocos
días después de la muerte del príncipe consorte. La reina Victoria claramente expresó el
deseo de que &lt;su cuerpo reposara al lado del

STILWELL PLACE

que .;;abían apadrinar el arte en todas sus manifestaciones.

Adelante de Cuauhtemoc, pasando la tercera Glorieta, á lo largo de
toda la hilera de eucaliptos y ligada por la antigua Calzada de la Teja, verá un gran terreno dotado con monumentos blancos que muy
pronto se pondrán para indicar las esquinas de las calles.
Dentro de muy pocas semanas verá un buen número de obreros
llevando sus herramientas para emp~zar el drenaje y colocar los tubos para el agua, y poco tiempo después se harán las calles con asfalto.
No sea Ud. como uno de aquellos que les decía á sus amigos, hace
cinco años, que los terrenos del

** *

EL USO DEL MEGÁFONO POR LOS JAPONESES
EN MANCHURIA.

· París es una capital deseada por los soberanos exóticos. Apenas pasa mes sin que llegue
á la capital francesa un mona1·ca de nombre
más ó menos sonoro, que pasea por el simple
gusto de hacerlo. E l bey de Túnez es el último
de los monarcas, huéspedes de París, que sale
de su país con el íntimo deseo de no volver á
,,us Estados, prefirien.do ser un modesto ciudadano en París, á ser el soberano en su corte.
El bPy de Túnez pasó cuatro días, como bués·
ped de honor, en la capital de Francia, y en los
cuatro días fué agasajado por el gobierno de
la galante manera que saben hacerlo los franceses. Se le llevó á las carreras t-n Longcbamps, se le ofrecieron almuerzos y cenas en
los ministerios, se le presentó á Jas actrices
famosas que actúan en los coliseos de París,
se le mantuvo en constante estado de asombro
y alegría. Y á los cuatro días, desvelado, rendido, lleno de la comunicativa alegría trance·
sa, el bey volvió á sus Estados, tal vez con el
íntimo deseo de abdicar, para irse á radicar
en París. No sería, por lo demás, el primer
noble que hace algo semejante. Si París bien
vale una misa, como dijera el rey galante, también va.le la abdicación y hasta el destierro.

***

***

Quien ve en retrato al Papa Pío X, evidentemente cree estar en presencia de un hombre no
mayor de cuarenta y cinco á cincuenta años.
Se ve claramente en el pontífice la existencia
tranquila, racional, higiénica que ha llevado:
es un perfecto modelo de salubridad y de conservación.
Por eso no debe extrañar que Su Santidad

UNA SESIÓN DE GIMNASIA EN PRESENCIA

DE PÍO X.

haya recientemente favorecido la reunión en
Roma, de sociedades gimnásticas, que han'hecho ejercicios delante de él mismo y del Sacro
Colegio. En uno de los hermosos patios de la.
residencia oficial de los pontífices, se levantó
un dosel para el Papa, y en una rotonda especial se situaron los cardenales. La fiesta fué
muy celebrada, al decir de los que asistieron
á ella, por el pontífice y por todos los cardenales. «Mens sana incorpore sano&gt;,dice Pío X
y por eso el Papa ha querido dar pública
· clara muestra de su gusto por la gimnástica
siguiendo así el ejemplo de los viejos Papa~

y

Las pequeñas ciuétades italianas, viejas, legendarias, llenas de la sombra qi;e proyectan
los siglos, tienen costumbres cuyo origen se
pierde en la noche de los tiempos y que son
admirables, muchas veces, por su cándida fe
y significativo simbolismo. La fiesta de los
«Gigli&gt; en Nol_a, cerca de Nápoles, es una
de esas celebraciones origh:.ales y antiquísimas. Se celebra el día de San Paulina.
Los artesanos de Nola construyen por su
cuenta enormes obeliscos de madera, que pe·
san hasta setenta quintales, revestidos de curiosas inscripciones y decora.dos al estilo churrigueresco. Estos obeliscos, cargados por cuatro hombres, son los «Gigli&gt;. Por la ciudad
entera se pasean los portadores, con los cu·
.riosos obeliscos, al son de música que, preci!¡amente, deben ir en enormes buques, sobre
ruedas.
Tales buques van en
las· calles maniobrando
lo mismo que. si en el
mar estuvieran; la música ento'n a los cantos
populares, qúe la multitud aplaude y, á veces,
acompaña, y la ciudad
. entera se engalana. Y
en medio del sol abr\l,·
sador, pasan los portadores de los &lt;Gigli~ y
los marineros y músicos
en las galeras empavesadas.

STILWELL PLACE
se adquirían por una· canción. Siga el ejemplo de los demás y compre
sus lotes, obteniendo las ventajas de sus precios. Venga á nuestra
oficina, Primera de San F!ancisco, número 4, ó á la de nuestros Agentes Genera)es, Sres. Prevost &amp; Vail, Primera de San Francisco, número 8, y le daremos toda clase de informes, así como una lista de personas prominentes que han comprado lotes en esta COLONIA, donde
piensan edificar sus Casas-Palacios. Vea á alguna de estas personas.
que han comprado terrenos en

LA PROCESIÓN DE GIGLI EN NúLA.

de su esposo, para resucitar con él el día del
Señor&gt;. En la puerta del mausoleo, muy re·
cientemente concluído, se leen, en latín, las pal abras de esa frase. Los dos reales esposos es·
tán representados en már.mol, en traje de cor·
te. tal como aparecían en la época de sus esponsales. Cuarenta años la figura del príncipe
fué la ú~ica en el mausoleo, que hasta hoy se
ha termrnado y sella.do con lo'I dos ataúdes
en su interior. Está á flor de tierra.

STILWELL P-LACE
y pregúntele por qué ha preferido este lugar á otros numerosos que '

hay en la ciudad; le dirá la razón y podrá inspirarse para comprar
el suyo.
. Uno de los más prominentes negociantes mexicanos acaba de comprar lotes por valor de cincuenta y dos mil pesos en el Stilwell Place,
la semana pasada. No pagó más de diez mil pesos al co:qtado, y el resto lo pagará en nueve años. ¿Cuánto llegarán á valer estos lotes dentro de nueve años, si siguen aumentando en cada año un diez por
ciento, como ha ido sucediendo durante los últimos nueve años que
han pasado?

***

De las más difíciles
ope:raciones es la de disparar un torpedo auto·
mático cuya máquina se
encuentra libre en el seno de las aguas. Es muy
caro un torpedo,y para
que dé los resulta.dos

EL MAUSOLEO DE LA REINA VICTORIA Y EL PRÍNCIPE ALBERTO
EN FROOMORE.

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GRANDES ALMACENES DE

Palacio de Hierro~
Galle de San Bernardo

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Año XL-Tomo II-Ntímero 9
Dlr1ctar: LIC. RAFAEL REYES SPINDOU

uN·oo· LUSTllílDO
MEXICO, AGOSTO 28 DE 1904.

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SabllCl'lpcl6• mensual ror,nea......s l . 50
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8111111: LUIS RETES SPINDOLA
Registrado como artículo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                    <text>L
Año XL-Tomo II-Ntímero 9
Dlr1ctar: LIC. RAFAEL REYES SPINDOU

uN·oo· LUSTllílDO
MEXICO, AGOSTO 28 DE 1904.

,

SabllCl'lpcl6• mensual ror,nea......s l . 50
ldem
ldem en la Capital. S t . lió

8111111: LUIS RETES SPINDOLA
Registrado como artículo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.

.- - ---- -.. -----;Es_pecialidad -en artículos para Iglesia, Oalonería, .
Tiraduría. Fábrica de Camisas, Corbatas, Som=
·brillas y Paraguas. Bonetería de todas clases... ·
Espléndido surtido e·n géneros· de seda, lana y al=
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R1en1i,_t iú\os, FJ{ANCO DE~PORTE, los pedidos mayores de $ 2-s.oo;. .éüyo
peso nó exceda de' t ~ _kilos: ,
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t· : ✓-i'-~ }•· ~ ·~. • Signorttt Honnorat~y f ~mpañía. ·!

19ill(o ·

. ~'(} .· ·~~
CABEZA DE ESTUDIO.
( De I; colección de la Crlstaler1a de Vergara.)

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

LECTURAS
Un prfmtr capitulo vun gran problema
AY en este minuto una minoría de espíri·
tus, fielmente agrupados ante la rejilla
de un confesor laico, recién reconvertido
al Cristianismo, más bien que por un esfuerzo
de voluntad, al modo de Descartes, por un vago impulso femini~ta, malorientado en el sere
no camino de la ciencia, especie de abate del
siglo XVIII, dispuesto á la ab,olución de todos los pecados siempre que las pecadoras
sean marquesas de pelucas empolvadas.
El sermón que este joven predicador acaba
de lanzar desde su cátedra a bierta á los ere·
yentes de buen tono-clientela formada, espe·
cialmente, de mujeres elegantes, cuyo rezo tiene algo del frufrú de sus vestidos de sedaestá contenido en un flamante volumen de cuatrocientas páginas-cuarto menor, Plon·Nourrit editores, Parh-que lleva, á modo de epígrafe eomentario ó cmotivo&gt;,esta. varonil afirmación, que se me antoja como el brillo de un
pulla! en la media luz de un &lt;bo u~oir;&gt; enerva.ate: «Sin la Verdad no ha.y Conc1enc1a&gt;. El
abate sei'loras mías, es-lo habéis adi vinado
ya- Paul Bourget, y el sermón, su úl timo libro
e Un divorcio&gt;, del que h11,n llegado cuatro mon·
tones de ejemplares que-curiosidad que sigue
á un nombre como al cuerpo la sombra-desaparecerán pronta.mente delas vitrinas de nues·
tras librerías.
«Un divorcio&gt; debiera ser- lo creyó el novelista- una requisitoria contra la disolubilidad
del matrimonio, y-¡oh desastrosa quiebra de
la dialéctical-resulta la más brillante defen·
sa: defensa de los que sufren, de los que aman ,
de los que esperan, de los que tienen fe en la
vida de los que aún no han hecho renuncia de
los n'obles atributos de su ser, de los que pien·
san que no hay que escuchar esa voz de dos
muertos que hablan&gt;, de los que creen que
un rayo de sol es hermoso porque sirve para
caldear la tierra y hacer brotar en ella las simientes nuevas, de los que, frente á ese lívido
cortejo de sombras,ofrecen el alto espectáculo
de la renovación eterna , arrojando á los espacios la luminosa estela ae las generaciones que
llegan, polvo de existencias con su eterno de·
r ?cho a l amor, al ideal, á la dicha, que no es
la mortaja con que el austero eremita se complace en vestir un cadáver, sino el manto se111brado de mundos que esparcen en el Universo
sus centelleos triunfales 1
Pero si en &lt;Un divorcio&gt; no logra Bourget
el propósito que se propuso, sí ha planteado
en el primer capítulo uno de los más acres, de
los más dolorosos, de los más punzantes problemas que pueden presentarse á una concien·
cia femenina, á la conciencia de una muj er
que «cree&gt;, que &lt;quiere creer&gt;, y á la que
la Iglesia cterra herméticamente sus puertas.
¿Dónde está., pues, la redentora tabla de sal·
vación tendida á los que viven en el pecado
por uno de sus Padres: &lt;Vis fugere a Deo?
Fuge ad Deum&gt;. ¡No! El problema propuesto
por Bourget no tiene solución; solución dentro del catolicismo, dent1 o de la Iglesia. La.
Verdad es aterradora. para un creyente; pero
no hay que huirá la. Verdad, porque sin ella
&lt;no hay Conciencia&gt;.
Oid:
Es uno de esos mediodías del fin del invierno parisién: una franja de oro pálido va á comenzar pronto á. tender una gasa rC'sada sobre
los esqueletos de los árboles y la pátina de los
edificios; todavía un lampo de luz gris, de la
discreta caricia de aquel cielo, se enreda pe·
rezos a en las copas de las acacias, que ·pugnan
por estallar en di!u vio de hoja s. Y allá, en un
rincón de barrio,á la puerta de una casa escapada de una página victorhuguiana, llama una
mujer, fina, elegante, uno de esos ejemplares
de la alta burguesía francesa, una belleza respetada por la edad, con un brillo metálico en
su casco de cabellos rubios.
Y el lector de la vieja obra de Bourget cree
encontrarse sobre la pista: U!la aventura galante; el roto y recompuesto molde en que se
funden todos sus relatos. Por esta vez no es
cierto: aquella mujer no va en busca de un
a.mante: va en busca. de un sacerdote. Pero
¿ por qué ha elegido esta casa. y esta hora, y,
sobre todo, por qué ha elegido al aba.te Euvrard, un absorto de la. vida, espíritu abstracto, fórmula humana para quien las tempestades de la. conciencia se aparecen con la rigidez
de una. ecuación a lgebraica? ¡Ah! E s un grave
conflicto que Mme. Darras juzga- frágil razonamiento-que puede ser resuelto por un sabio
antes que por un hombre de mundo. El sabio
tiene algo de cadáver, ha dicho Víctor R ugo.
Y bien, este es el problema:
-Padre mío, hace muchos días, ¡oh muchos!
que me veo atormentada por el deseo de acercarme á Dios. En mi primera juventud he sido
religiosa, he cumplido con los deberes de la.
iglesia. .... Después he dejado de cumplirlos.
Tengo una bija de doce ailos, que he educado
en el catolicismo; llega el tiempo de su prime-

H

ra comunión . . ... He sentido renacer mi fe Y
quiero volver á Dios l. . ..
Todo esto sale atropelladamente de sus la·
bios· se escapa en olas tumultuosas como golpea ~n mar agitado en los ea.otiles de una costa Mas, ¿por qué no volver á E l? ¡,Qué obstáculo hay? .. ..
1 Ah, sí! Uno hay, uno que no basta á borrar
el arrepentimiento má s sincero, el que la trae
á. aquella casa, el que la hace r~lamar un consejo, un amparo, uoa protección .... ¡El obs·
táculo l .... ¡La fa.lta l . .. . ;La grave fa lta! ._. .
Y el sacerdote cree penetrar en aquel miste·
rio:
-¡Eotiendo!. . .. ¡Entiendo! . .. .
.
-¡ No! protesta ella. ¡No ! ¡Mi hij~ es de m~
esposo l Soy una mujer honrada, M1 falta, m1
culpa es o t ra. He aq uí mi historia:
He dicho que soy casada; lo soy ~n segundas nupcias. Soy divorciada de mi primer marido. Muy joven, nii'la ca.si, influencias de familia, iufluencias de mundo, me llevaron á contraer matrimonio con uoo de esos vástagos
gastados de la aotigua nobleza de Fr~ncia.
Bourget es hábil, es penetrante, tiene una
pluma incisi va para pintar estos retoi'los enfe rmos flores mlllsanas de una vieja floración
glorio;a. Toda uoa cohorte de vicios cir~unda á estos personajes de sangre corrompida.
En estas familias, se comienz11, por el heroísmo y se acaba por la depravación.
- Mi primer marido me condenó á una mísera existencia; la orgía y el placer lo arras•
traron como hoja seca. Cayó para no levan•
tarse más, ni para mi amor ni par~ mi ~espe•
to. Un día preseotó demanda de dlvormo; lo
obtuvo ante los tribunales, volvió á. casarse...
-Pero .. . .
- Escucha d: había un hombre que me ama·
ba desde los primeros ai'los de mi juven~ud ; un
hombre que siguió paso á paso mis dolores, Y
cuando sola, abandonada, con mi hijo como
triste resto, como amenaza tal vez en el porve•
nir, del naufragio de mi hogar, se presentó á
mí, y lealmente, noblemente, me tendió su _mano fuerte y me ofreció su nombre. Los primeros lazos estaban rotos por la ley. Acepté y
soy su esposa.
-¿Su esposa?
-Su esposa ante la sociedad, ante la ley. Y
amor, respeto, dicha, educación para el huérfano: he ahí la obra de ese hombre. Y ahora
¿podré, como última aspiración, como felicidad suprema, volverá. Dios? ¿Comulgar con
mi hija? ....
Y tras una pausa, la voz del sacerdote se
elevó lenta y dolorosa.
- No, no podéis acercaros á Dios, porque no
estáis con El: para la sociedad sois casada;para la iglesia, no: vivís en pecado mo1tal. No
podéis comulgar, á menos ...... A menos que
prometáis separaros de ese hombre ..... .
-¿De ese hombre? ¿De mi salvador? ¿Del
que me ':ta dado tranquilidad, amor? .... No,
no es posible. Vuestro Dios, mi Dios no puede
exigir semejante cosa; de lo contrario, dirfa,yo
que su Justicia es palabra vana, y su Bondad,
viento que pasa!
- ¡Hija mía! . .. . ¡No habléis así!
-¡Ah! Es decir que hubiera sido yo infame,
perjura, adúltera, y nada se opondría á que
me aproximase á los altares de vuestra iglesia;
siendo honr ada y leal, el camino está por siempre cerrado. ¿ Es así?
Así es el terrible problema de amor y fe planteado por el psicólogo en este primer capítulo
de su obra. Después .. . . después el novelista
echa por otros caminos, y el conflicto se va
evadientlo del campo á que lo llevó. No importa: el tremendo debate deja una impresión profunda, abre un surco muy hondo. Y a l reco•
rrer los últimos renglones,queda todavía afianzada en la conciencia la duda de la mujer doliente:
- ¿Será entonces su Justic ia palabra vana
y su Bondad viento que pasa?

CRONICA. METROPOLITANA

L

A época de la conquista en México tiene
los caracteres rojos y trág icos de una vlolent&amp;. pesadilla. Cuando se recorre la prosa arcaica y sincera de alguno de los conquistadores-cronistas, ó se leen las páginas,
empapadas en sangre, en las cuales ha quedado para siempre impresa la aventura de aquellos aud&amp;ces ca~tellanos, pasa por el espíritu
el escalofrío misterioso que acompa.Ha las grandes congojas. Aparecen ante nuestra imaginación, cuyos ojos dilata el terror, las figuras
férreas de los conquistadores y las figuras
broncíneas de los aztecas; y unos y otros, en
el fragor de un combate á muerte, despedazan

sus carnes, rompen sus armas, l anza n al aire
el grito agónico de su deses per ación, ó aclaman á sus dioses, poseídos del vér tigo de la
victoria.
La é poca f'ra heroica: allá , los h ispanos se
lanzaban á los cuatro vientos en busca de nuevos territorios que engarzar en la corona de
su rey ; acá, los aztecas fund a blln , en el ¡¡.
mo cenagoso del lago á la a ltura en que las
águilas sueí'lan al calor de un sol rad ioso, la
ciudad mística de sus ensueHos, la Tenox titlán
tras de la cual generacil"nes y má s generaciones habían emprendido l a marcha, con los pies
descalzos, la frente obscurecida por densos nubarrones de tormenta; pero con una gran esperanza, confusa, es cierto, pero siem pre real,
en los destinos de su raza . ... Y fué el choque
de dos energías, la épica luch a entre dos fuerzas, más aventajada la una, más tenaz la otr a;
la intensa batalla entre dos ca pr ichos sangrientos, el despedazamiento de un león hirsuto y de un águila cuya. frente ha tocado las
regiones del l'ér°tlgo y de la muerte . .. .

•••

De toda la época de la Conquista , la figura
de Cuauhtemoc se desprende en ia actitud belicosa misma con que nos la ha representa.do el
talento del estatuario. E l monarca sabía que
en sus venas elaboraba.el destino la sangre de
los ira.ndes sacrificios ; se sentía ág uila, sabía
que sus alas eran poderosas y que rasgarían
fácjlmente las atmósíeras altísimas, hasta repofa.rse en la iofinita soledad aérea; pero el
destino había hablado y había dicho que sería
un águila, en verdad, pero un águila que cae
del cielo ... .
Cayó como caen los grandes: con la ag itación tremenda de su alma heroica, que era casi
incapa z de comprender la derrota, aun sufriéndola; con la inmensa desesperación del que
siente moverse en sí la fuerza que gravita sobre las grandes catástrofes y, á 1a vez, experimenta la penosa crispación que lo imposibilita
para obrar.
Sus frases, las pocas que pudo pronunciar
en los escasos días quecii'ló la espléndida diadema de los monarcas aztecas, han sido piadosamente recogidas por la histori a para,con ellas,
formar aforismos, para legarlas á las genera.clones por venir, como un decálogo de altiva.
energfa, de orgullosa y sensata suficiencia.

habían enviado algunos centenares de cartuchos, encargando con aquellos escasos elementos, á los generales, la. defensa de la capital.
E ncerrados en aquellos melancólicos patios,
deben haber sentido el amargo frío de la derrota, infiltrarse lenta y prematuramente en
sus pechos de hombres honrados.
Y el sacrificio se consumó, con la fatal seguridad con que el destino consuma sus designos. Aquel grupo de hombres, casi indefensos,
parapetados tras los muros deficientes-como
fortalezas, - recibió el fuego enemigo,caldeó su
entusiasmo, para apagar los reproches que el
instinto de vivir hacía de cuando en cuando, y
en el atardecer tristísimo de aquella jornada,
cuando el vencedor imponía sus condiciones,
aún supo contestar 00n una gran frase-que
debe haber sonado en el trá gico silencio como
uoa bofetada- á. las pretensio nes altaneras del
triunfador.

••*

Después de las dos solemnidades, casi fúnebres, de los días 20 y 21, la patria t iene que ir
á. llorar en la tumba de los mártires de Cha pultepec. En estos días, en los cuales comienzan los árboles á lanzar al viento los gemidos
precursores del largo suei'lo invernal, Méx ico
tiene que hacer la recordació n de todos aquellos incidentes dramáticos de su historia de
pueblo libre.
Pero en seguida el himno triunfal se levanta, y por encima de los viejos volcanes, que
presencian impasibles la obra de los siglos; la
voz de la patria canta el ·epinicio de la victoria; la alta y noble figura del Padre, de Hidalgo, pasa en la gloria matutin a; las campanas lanzadas á vuelo, saludan en sus lenguas
argentinas,mieotras las aves del Valle, en sus
alegres parloteos, ensalzan á I a Na tu raleza, á
la eterna victoriosa, á la. maga quosabe, dela
obra de la Muerte, aprov, charse para la obra
de la Vida....

•••

Hemos tenido muy hermosos cball.,.ts&gt; en el
Arbeu. La empresa que ocupa en la actualidad
el coliseo de San Felipe parece que ha venido,
aunque lentamente, triunfando de la indiferencia del público.

Una modesta empresa de ópera, aprovechando los elementos que residen en la capita.l, ha
logrado presentar algunos días de la semana
dos ó tres óperas, escogidas entre el popular
grupo de l as que más han gust ado á nuestro
buen público. Hace bien la empresa, y es digna de alabanza la compañ'ía. Espectáculos de
esta naturaleza jamá s son demasiado largos,
ni demasiado frecuentes, ni demasiado numerosos.

••*

EL SR. J. L. REGAGNON

El día 15 del corriente celebró sus bodas de
plata, como periodista, el Sr. J . L. Régagnon,
uno de los miembros de la Colonia. francesa
más conocidos y estimados en México.
E l Sr. Régagnon comenzó su carrera en 1879,
ingresando, como redactor, el 15 de agosto de

En la melancólica apatía. de la t arde que
desmaya, cobran los árboles del B osque los
tonos heroicos del cobre, quemadas sus hojas
por el cierzo del otoi'lo; es más dulce y más
noble la ca ída de la tarde, como una madre
joven que se duerme, atentamente espiada por
sus pequeí'ios.
T,as a ves emigradoras se apresta n ya á emprender el vi aje anual á regiones má s benévolas, en las cuales maduran en todas las estaciones los granos sabrosos; un gran hálito de
melancolía sopla ,por encima de las flores que
se despiden de la vida, y en el Bosque glorioso los manes de los ñéroes vagan apaciblemente, flotando en el c laro de luna..
A NTENOR LESCANO.

~*

DIALOGO DE SOMBRAS
¡Oh tó, doliente sombra, que marches al Erebo!
Hagamos el camlno sobre la ruda barca
Que. cual uua a•a tónebrc. su negra vela enarca
Al .opio de la Estigia, d onde ml sed a brevo!
Acércate, ¡oh hermana! Dime? quién fulste? ...... Llevo
Una o ración AAt ropos, inexorable Parca:
El hueco de su mano toda la ,1da abarca.
Desde el radiante Olimpo al renebroso Erebol-M! tienda se alzó al borde del mar azul de Mirtos,
Prop!cio·I\ los alciones-sombreada por los mirtos.
En una tierra dócil A la ])(&lt;Ciencia humana.y la pareja bla nca de sombrllll peregrines,
~nrcando del Estigia lftll ondas •lbllina.•.
Perdfó,-e entre la niebla de una visión lejan a.

*••
El destino t iene muy extrallos eapriohos. El
monarca á cuyo nombre los pueblos, d~de las
planicies ceotrales, hasta las vertientes en las
cuales serpentean con sus cuerpos viperinos
las corrientes mayores; el soberano que tenía
la facultad de escuchar en los silencios de la
noche la alta voz de la raza q ue pregonaba laa
lúgubres profecías; el soberano vestido con las
túnicas de arte refinado y cuyo cuerpo bailaba
la goma suave destilada por los á rboles de la
selva tropical, pereció en un árbol como vulgar foragido, con los pies reales c alcinados
por la lumbre de la ambición , con el cuerpo
magullado por los reveses de la fortuna, con
la frente llena de todos los odios y el alma ensombrecida por todos los a scos y todas las rebeldías.

•
*.

Tranquilos en la contemplación del infinito
creador, á cuyo servicio se habían destinado
voluntariamente, los frailes sabían edificar
pesa!)os monumentos, en los cuales l a hiedra
encontraba seguro asilo y los escamosos lagartos tendían al sol sus panzas de malaqu ita
viva. Los conventos, en la revuelta his toria
del México que empieza á vi vir, han tenido el
triste privilegio de ser tomados y vueltos á tomar; asaltados, incendiados, derribados . ... Se
aprovechaba inconscientemente la formJdable
ext-ensión de sus paredes ; la recia estructura
de sus sardineles y de sus cor nisamieutos, para hacer de ellos fortificaciones permanentes,
ya que las defensas netamente militares estaban por hacer.
Unos cu_anto~ cortes, unas cuantas troneras,
y la fort1ficac1ón quedaba impro visada. En
Churubusco aún pueden verse las series de celdas en las cuales el apac ible espíritu de algún
fraile se elevó en arrobos sempiternos, unidas
entre sí para formar trincheras. Los pati os, en
medio de la hierba protectora, llevan aún la
d(?ble huella de las inscripciones latinas, por
una parte, y de los cascos de g ranada, por
otr a.
En Churubusco existe aún la página Je pie·
draque a caba de conmemorar la gratit ud nacion a l,y que ha de recordar, por muchos siglos
aún, aquellas jornadas, tanto más grandes
cuanto más desastrosas, en la s cuales la
inexperiencia de nuestros gobiernos fu ó t an duramente castigada, en la vida misma de los
mexicanos.
Fué en Churubusco donde un heroico pull ado de valientes supo esperará pie firme á la
muerte que se acereaba. Batían á. la funerala
los tambores á la aproximación del enemigo,
seguro del trittnfo, porque estaba seguro, no
solamente de su fuer za, sino de la debilidad de
aquellos valientes; de prisa, muy de prisa, se

BODAS DEPL!TA DEUN PERIODISTA

LEOPOLflO DIAZ.

ese ai'lo, al antiguo "Trait d'Union"-ahora
"Le Courrie1· du l\fexique"-que fundó y sostuvo en la Metrópoli un francés, á cuyo cargo
quedó el consulado de su país en México, al interrumpirse las relaciones diplomáticas entre
las dos naciones.
P eriodista distinguido por su honradez y
constante labor en pro de la amistad franca y
sincera que existe entre franceses y mexicanos,
el S r. Réga.gnon ha sabido captarse numerosas
simpatías, lo mismo entre sus nacionales que
entre la clase culta de )léxico. Actualmente es
propietario de "Le Courrier du Mexique," diar io que le ha. ser vido para darse á conocer como escritor de talento ~· de energía, y está condeco1·ado con las palmas acadómicas por el gobierno de 1\f. Loubet.
Con motivo del aniversario y de haber sido
el 25 del actual el onomástico del Sr . Régagnon,
los redactores del d ia rio que dirige organizar on, en su obsequio, una fiesta, que se efectuó el
jueves último y que estuvo muy anima da.
El Sr. Régagnon ha sido objeto de numerosa s felicitaciones al celebrar sus bodas de
plata.

HoJa

~OP
de álbum

En tomo tuyo avanzan, formando alegre coro,
Los d ioses que presldeo la hermosa Juventud:

¿Qué mucho que te sigan, pulsando su harpa de oro,
Lo!! pr1uclpes del a rte, los reyes del latl.d?

¿Qué mucho si eres pura cual nieve inmaculada;
Qué mucho si eres bella cual pétalo de flor;
.¡;1 hay en tus negros ojos fulgores de alborad a
Y hay en tu acento notas de dulce ruiseilor'/
Si el éxtasis sublime absorbe tu alma blanca
Y llenes el eocanto divino &lt;le la re,
¿Qué mU(•ho que del lauro que de su !in, arraoca
El bardo forme un césped para posar tu ple'/
Estrella que apareces surgiendo de los cielo-.
¿De qué mundos regresas y A qué unive™&gt; vaS'/
¿Adónde tfe:2des, t\nget. tus apacibles vuelos?
¿F.o qué vergel ¡oh r()68.! tus hojftll abrin\s!
Lo Ignoro; pero lleva tu meno encantadora
t:n funslble lirio: tn virginal candor,
Y dice 11 los poetas tu faz deslumbradora
Que vas A lllll celest,-s reglones del amor.

Mas hoy que no enguirnalda voluble la fortuna
Con mlrt05 y heliotropos tu alabastrina ~len,
Y son tus pensamientos los rayos de la luna
v tu niñez tranquila el mlstcrioao Edén;
Mientras se anuncia el alba en su clarln de pla ta
Y al cielo te remontas, alondra malino],
¡Que tienda el ala de oro la dulce serenata,
Y c,;parza sus aromas la ftor del m adrigal!
Que canten los poetas tu gracla y tu inocencia,
Hoy q ue tus alllll cruzan un ciclo rosicler:
Me.llana que a t ravieses el mar de la existencia,
¡Que arrullen nuestros cantos tus rueños de mujer!

TIPOS NACIONALES. - UN PA STOR.

ADALBERTO A . ESTE VA .

�EL MUNDO ILUSTRADO

Et MUNDO !tUSTttADO

DIA DE illOLES EN ZACATECAS
En la pintoresca ciudad de Zacatecas se efectuó. en días pasados, una fiesta altamente simpática: la organizada ·por las autoridades loca.les, con motivo de la plantación de árboles
en un campo que se extiende cerca de la presa
&lt;García de la Cadena&gt;.
El acto fué presidido por el señor Gobernador del Estado, asistiendo á él las principales
señoritas de la sociedad zacatecana, en calidad de madrinas.
Después de la plantación, se improvisó una
animada verbena popular, en la que reinaron la mayor alegría y el más completo orden.
Una de las fotografías qut&gt; publicamos representa P.l camino de Guadalupe en el momento en que el público se dirige á la. verbena popular; la otra, la antigua garita Oriente, donde se efectuó el acto oficial, y la tercera, el aspecto general de la verbena, cerca de la presa.

00
En honor de Cuauhtemoc
mañana del domingo 21 del actual se
efectuó en la glorieta de Cuauhtemoc, del
Paseo de la Reforma, la ceremonia que
anualmente organiza el Ayuntamiento de la
Capital en honor del último Emperador azteca.
El acto, que fué presidido por los concejales
Sres. Dr. Luis E. Ruiz y Profesor Donaciano
Morales, dió principio con una obertura ejecuA

[

PUERTOS MEXICANOS,-BAHÍA DE 'l'OPOLOBAMPO,

UN! VISION DEL AÑO 2000
El Napole6n Amarillo

UANDO he

leído, en estos días, la noticia. de
la guerra y el ataque de la flota rusa, me he
acordado de una &lt;narración&gt; que yo quise escribir antes sobre el peligro amarillo y que
ha queda.do en estado de proyecto: el &lt;Napoleón amarillo&gt;.

C

Era un sueño, pero la guerra actual nos manifiesta. que podrá ser un día una realidad, el
día que las hormiguitas c~lor de oro se liguen
todas contra. la vieja Europa.
El &lt;Napoleón amarillo&gt; na.ció en China, la
noche de una derrota que los europeos habían
infligido á los celestes.
Muy niño, había oído á su padre, un mandarín letrado, hablarle de un ho~bre extraor-

..
'

VERACRUZ,- UNA BARCA PESCADORA,

,

dinario que sometió, en otro tiempo, á toda la
Europa de los bárbaros de Occidente. Y el niño chino, al soñar en los relatos de su padre,
había dicho: &lt;Yo seré el Napoleón amarillo&gt;.
El niño fué á Europa, convertido en hombre.
Había trabajado, había aprendido, había dedicado su idea fija y su fortuna á estudiar, y
de regreso á su país había despertado en el
pueblo de China, acostumbrado á. las invasiones, la idea de patria y el culto de las vfrtudes
n:µlitares. Transformó el armamento.
Y una rebelión-enorme y pululante-como
las sublevaciones chinas, una rebelión que sa•
cudía á la vieja China de su letargo le permi•
tia demostrar, por el hecho brutal, los progresos realizados por el ejército chino, regularizado y disciplinado bajo su dirección.
Aplastaba á los 'insurrectos, y jefe militar
de millones de hombres, destronaba. al viejo
emperador aletargado en su trono de Pekín,
y, como Bonaparte, se hacía consagrar empti·
rador.
Entonces, el Napoleón del Asia quería llegar á ser rey de la tierra.
Admirable táctico, sabiendo manejar la dinamita, los ferrocarriles y el valor humano,
soñaba con agrupar todos los pueblos del Asia.
en un inmenso imperio y arrojarlos en seguida
á la conqulsta del mundo.
·
Se anexaba el Tonkin y el Anman, se apoderaba de Siam y de las islas de la Sonda,
sacudía á las Indias de su letargo, y ayudado
por los cipayos que se habían sublevado, expulsaba á los ingleses; en el norte penetraba.
en Siberia, inundando con sus millones de soldados amarillos,el Imperio de los zares, mien·
tras que sus buques, sus acorazados, después
de haber franqueado el Mar Rojo y bombardeado Alejandría, asolaban las costas de Italia y de Francia.
'
La Europa entera se había ligado contra el
peligro común; pero el depósito inagotable del
Asia derramaba sobre ella, sin cesar, metódi·
ca.mente, sus millones de soldados amarillos.
Las llanuras de Rusia y Alemania habían
sido inundadas por este torrente de hombres,
y de victoria en victoria, de capital en capital,
el Hijo del Cielo, omnipotente, llegaba un día
al palacio de las Tullerías, al palacio djll Napoleón de que le habían haulado antes.
Ya no había Europa. Sólo había el «Napo·
león amarillo&gt;. Y él reinaba. La emperatriz,
procedente de Pekío, había desfilado por las
ct~!les de París, delante de lo que quedaóa de
parisiense, raza casi desaparecida.
Y los años pasaban. La tierra entera no es·
ta~a ~onquistad_a. Quedaban sus grandes terr1tor1os, y allí Juntamente las poblaciones se
agitaban en rededor de un mahdi que había.
conquistado ya una parte de Africa.
Soñaba todavía eon expediciones lejanas el
&lt;Napoleón amarillo&gt;, é impulsaba sus armamentos, pasaba revistas, cuando una noticia.
telegráfica le comunicaba que los negros habían e21:pulsado sus tropas de Argelia, pasado
el Mediterráneo y que el Mahdi había desem·
barca.do en Marsella.
Entonces el «Napoleón amarillo&gt; movilizaba
su ejército, y ahora la invasión amarilla te·
nía q_ue luchar. contra la invasión negra; la
formidable Afr1ca desbordaba sobre el viejo
mundo.
Esto no es más que un cuento: no es sino un
sueño y un mal sueño, una visión macabra del
año 2000. _Pero no por eso dejo de pensar en
esa narración que yo quería escribir y que no
escribiré jamás, al ver desarrollarse delante
de mí ese duelo sangriento de la Rusia y del
Japón, de la Europa y del Asia, esa guerra
que yo creía lejana y que se efectúa en el momento mismo en que escribo estas líneas.
JULES CLARETIE.

EL DÍA DE ÁRBOLES EN ZACATECA S.
EL ACTO OFICIAL,

EL DÍA DE ÁRBOLES EN ZACATECA~.-ASPECTO l'EL CAMINO DE GUADALUPE,

Hunt y Cort.és, que vestían trajes de guerreros
aztecas, cantaron el Himno Nacional.
Los representantes de las sociedades mutualistas que fueron invitados al acto, depositaron
ofrendas florales al pie del monumento del heroico Emperador azteca, con lo cual terminó la
significativa ceremonia.

•

VIAJ~RA
/\ ur,a a.n:,lg:a

Te vas .... y tu recuerdo flota en las a.Jmas
como fina cadencia, cual un perfume;
cual la luz de la luna sobre las palmas,
que al besar sus corolas no las consume .. . .
¡Te vas y tu recuerdo flota en Jas almas!
A las rosas ardientes las mata el hielo;
del Trópico sin nieves aman la lumbre
y del Trópico hijas .. aman su cielo;
del Septentrión va á harirte la pesadumbre ..
¡A las rosas ardientes las mata el hielo!
Buscarás de tu cielo las alboradas,
cuando de otros países entre las nieblas
el fulgor se amortigüe de tus miradas;
y cuando abras los ojos en las tinieblas,
¡buscarás, de tu cielo, las alboradas!

EL DÍA DE ÁRBOLES EN ZACATECAS -LA. VERBENA POPULAR.

tada por la banda de Zapadores, ocupando en
seguida la tribuna el Sr. Pedro Malabeha.r para pronunciar un discurso, que le fué muy aplaudido.
El Sr. Pbro. J. Sandoval pronunció después
una entusiasta alocución, en lengua nahuatl,

traduciéndola luego al castellano. Esta pieza
oratoria fué escuchada con agrado por la concurrencia. El joven Adolfo Méndez cerró la
parte literaria del programa recitando una
poesía.
Finalmente, los alumnos del colegio del Padre

Tu amigo inseparable será el invierno;
no intentes, en la ausencia, buscar en vaI;to
el sol de nuestros climas, que en un infierno
convierte nuestras tardes en el verano.
¡Tu amigo inseparable será el invierno!
Pensarás en las brisas de tus montañas,
cuando el dolor tu alma ya no soporte
y las lá.grimas tiemblen en tus pestañas;
cltando te hiera. el frío soplo del norti,,
¡pensarás en las-brisas de tus montañas!
JUAN DUZAN.

ASEEC'l'OS DE LA GLORIErA DEICUAUH'l'EMOC, DURANTE LA MANIFESTAC"lÓN DEL DÍA

21,

�EL MUNDO ILUSTRADO

POLITICA GENERAL
';rancla y el Uatlcano.-marcba bada la lndo,endencla entre la T~lesla yel Estado.- Ca política de la
nueva Republica.. . :. .una causa de extrañeza.
Re\lolución en Uruguay.- El pan de cada
día. - El sitio de Puerto Jlrturo.
Ca suerte de la campaña.-'.Ja·
pón dueño de los mam
orientales.

L

cristianísima Francia guiada por Combes,
al que llaman apóstata los clericales, mar·
cha con paso firme en el camino de su emancipación del Concordato. Quéjanse los amigos
del antiguo régimen, los que sueñan todavía
en la preponderancia de la Iglesia sobre el po·
der civil, de decadencia en el episcopado fran·
cés, y echan de menos aquellos tiempos en que
los prelados de energías viriles se ponían fren•
te á frente del Estado para sostener los fueros
eclesiásticos. Ciegos voluntarios, no quieren
ve!:'. que, á pesar de todo, las nuevas ideas van
infiltrándose por todas partes, y es natural, es
A

debidoquedespués delos consejos deLeónXIII,
recomendando el reconocimiento de la repúbli•
ca y su adhesión á las autoridades constituidas, los prelados mismos que no están inbuídos en doctrinas tradicionales inflexibles, se
acomoden mejor á la warcha. triunfal de la.
república.
¿Qué falta ahora para que se dé en Francia
el paso definitivo, declarando 1a independencia.
entre la Iglesia. y el Estado? Suspendidas' las ·
relaciones diplomáticas. retirado el embajador
de Roma. y el nuncio de París y suprimidas en
el presupuesto las partidas correspondientes á
la. embajada ante el Vaticano, sólo falta denunciar el Concordato, para que la.República
reasuma su soberanía absoluta y completa en
materias eclesiásticas, y- si es que no se lrega
á constituir la ig-lesia nacional que apenas
apuntó Bossuet--declarar cuando menos que los
asuntos religiosos son por su naturaleza ajenos al poder civil y que pueden gobernarse,
según los cánones, sin intervenctón del Estado
laico, pero también quedando suprimida en el
presupuesto la lista eclesiástica que cubre á
todas l&amp;.s iglesias y subvenciona á todos los
ricos.
Difícil será este paso y ocasionado tal vez á
contrariedades interiores; pero es seguro que
habrá de darse en no lejano porvenir, ya sea
bajo la dirección del &lt;apóstata&gt; Combes ó del
que le suceda en el poder, que tendrá por necesidad de continuar la obra comenzadH; pues á.
medida que pasan los tiempos, se ve más imposible una reacción ~n la Francia republicana
que creó Thiers, ilustró Gambetta, engrandeció
Ferry y _salvó del último conflicto-el del asunto Dreyfus-el célebre Wa1deck- Rousseau, que
obscurecido y sin pompa acaba de bajará la
tumba con la conciencia tranquila de haber
cumplido con su deber.

***

MONSE~OR LORENZELLI, NUNCIO DEL PAPA
EN PARÍS.

EL MUNDO ILUSTRADO

.

Ya casi extrañábamos no haber dado en estas notas semanarias la tristo y dolorosa de
algún conflicto sangriento interior en alguna
de las repúblicas lat,inoamericanas que todavía padecen los espasmos de la fiebre de crecimiento. La nota roja nos viene ahora del
remoto Uruguay, aquel jirón hermoso de tie·
rra amPricana amamantado por los jesuitas
durante los tiempos coloniales, y hecho célt·
breen la historia por los tristes é imborrables
recuerdos de D. José Gaspar Rodríguez de
Francia.
Fruto natural de las tierras ameriéanas, la
revolución ha asomado ahí su cabeza de hi·
dra; las cal les de la Asunción se han salpicado
de sangre y han sufrido el bombardeo de los
revolucionarios. Hasta ahora el gobierno. ha
podido resistir: pPro las armas triunfantes del
general Ferrara, titufado ya presidente de la
república, amenazan derribar por completo el
gobierno constituido. Ha habido necesidad de
que el cuerpo diplomático extranjero interven-

LA GUERRA EN ORIENTE -EL GENERAL RENNENKAMPF RODEADO DE
SUS FUERZAS LLAMADAS &lt;CIEN LOBOS&gt;.

ÚLTIMA PÁGINA DEl, CONCORDA'JO FRANCÉS,

ga de manera amistosa para librar á la capi·
tal de un nuevo bombardeo; celebráronse conferencias entre los re bel des y los representan•
tes del gobierno nacional , pero fueron estériles: los rebeldes aspiraban á tener la mitad de
los puestos en Ias cámaras y todo el ministerio
á su devoción. El presidente rechazó las proposiciones, y la lucha sigue; la tierra tiembla
y se estremece al rugido de los cañones y' se
levanta el hermano contra el hermano; la pam·
pa,caldeada por el sol americano,seabre para.
recibir la sangre vertida y se repiten las escenas con esa dolorosa monotonía que se regís•
traen la historia de nuestras repúb!icas hermanas, hasta que el jefe rebelde triunfe para
caer otra vez más tarde en la interminable serie de los -disturbios.
Terrible sino el que pesa todavía sobre el
suelo latinoamericano.

*

tropas japonesas se apoderen de Puerto Arturo á cualquier precio, parece suspendida la
campaña contra las posiciones del general Kuropatkine y aplazado el ataque sobre Mukden
y el avance sobre Harbin.
Con desesperada furia se han lanzado las
legiones japonesas sobre las fortificaciones
que defienden la plaza sitiada. Háblase de con·
tinuos combates, de constantes y terribles bombardeos, de asaltos desesperados. que se hacen aparecer como los últimos esfuerzos para
rendir el baluarte moscovita. En medio de ese
fragor de 1a feroz contienda, apenas ll~gan á
nosotros como €COS perdidos sobre el resultado del combate.
Unas veces, se dice que la plaza está á punto
de capitular, que el esfuerzo hecho será el decisivo contra ios formidables reductos; en
otr1ts, se nos cuenta que los sitiadores son rechazados, que vuelan á millares arrojados por
las explosiones de minas traidoras; se refiere
en ocasiones que las huestes japonesas toman
1uertes y asaltan posiciones que se creían
inexpugnables; que han traspasado las líneas
exteriores y llegan hasta el corazón de la for•
taleza; en otras, se nos dice que todos esos es·
fuerzos se estrellan ante la constancia y firme·
za de los sitiados.

LA GUERRA EN ORIENTE _:_UN 'TREN DE REFUGIADOS DE
PUERTO ARTURO, DESPUÉS DE UN DESCARRILAMlENTO

..

Hay, sin embargo, dos circunstancias bien
averiguadas: un oficial japonés se presentó á
las Jíaeas i:usas á. !ntimar rendición de la pla·
za, y á pedir permiso para que de ella salieran las mujeres, los niños, los extranjeros y
en general ·todos los que no eran combatientes
á fin de que no perecieran bajo los escombro~
ó en los estragos del furioso bombardeo. El
general Stoessel, con una entereza digna de los
defensores de Crimea, rechazó Ias propos!•
ciones.
La otra circunstancia, y que tiene relación
con la suspensión -de las operaciones en Manchuria, se refiere á los grandes esfuerzos enviados á los sitiadores por los generales que
tenían cercado en Liaoyang y flanqueado por
el norte al .comandante de las fuerzas rusas.
La separación de estos elementos de combate
e~ momentos decisivos de la campaña pontra
Ltaoyang y Mukden, hacepresumirqueen los
consejos superiores del Japón se ha decidido
de pref~re_ncia la toma de Puerto Arturo. ¿Podrá re~i~t1r esta plaza los ataques decisivos que
se_J~ ~1r1gen? ¿Podrá Kuropatkine, sintiendo
debilitadas las líneas enemigas qüii1o cercan
al su:, abrirs~ paso en un esfuerzo supremo y
ac~dir en auxilio de la fortaleza que peligra,
á riesgo de verse cortado completamente en su
aventurado empuje? .. ..

***

Entre tanto, los japoneses son dueños de los
mares orientales; no pudo el almirante WietsoPft romper con éxito la línea de combate del
almirante Togo; rotos y maltrechos sus barcos, la mayor parte tuvieron que rPgresar á
Puerto Arturo, y los que se aventuraron en
alta mar han tenido suerte malhadada. El
«gza.revitcb&gt; fué desarmado en Kiaocbeu; el
«Novik&gt;, que más logró alejarse de la escuadre. enemiga, fué á sucumbir en la isla Sakali•
ne, muy cerca de Vladivostock, al ataque de
dos cruceros japoneses; el &lt;Askold&gt;, que se
encuentra muy averiado en Shan¡rai, si no se
desarma habrá de provocar un conflicto por la
presión que ejerce el Japón sobre las autori•
dades chinas, y si se resuelve á salir al mar,
será para caer fatalmente en poder de los japoneses. Sólo el &lt;Diana&gt; ha podido llegar á.
puerto seguro, á la Indochina francesa, de
donde tendrá que i:etirarse también á mares
más remotos para no provocar complicaciones.
.La escu9:drilla &lt;l,e Vladivostock perdió también.. el ·meJor .ne. sus elementos al ver hundirse
el crucero &lt;Rurik&gt;, y mientras. la escuadra del
Bálticn cuánto tiempo tardará? ....
Agosto 24.

•

Sea á consecuencia *de* las lluvias torrenciales que con fuerza extraordinaria han caído en
Manchuria, ó sea que en virtud de la orden
que se dice dada por el Mikado para que las

LA GUERRA EN ORCENTE.-EL GENERAL RENNENKAMPF
AL FRENTE DE SUS &lt;CIEN LOBOS&gt;.

LA TUMBA DE UN SOLDADO.-INCIDENT.ES DE LA, GUERRA
RUSOJAPONESA.'

z. z. z.

�EL MUNDO . ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

ECOS DE TODO EL MUNDO
4

Costumbres populares italianas.- La caballería y la
infantería en la guerra.-Un accidente en París.- EI "Criket" á bordo de los buques
ingleses.- Escuela de enfermeras
en Inglaterra.

AS costumbres populares de Italia tienen
ulgu de infantil .v de arcaico, que les comu.J nica un eocanto muy singular. Uemos_dado
ya á nuestro&lt;; lectores, á medina que el tiempo
va pasando .v las fiestas populares italianas
llegan, algunos detalles acerca de ellas, en es-

I

BALADAS ESPANOLA"
LA Dl!:'10TA

No eres vaso de alfarero
que, si lo colman, rebosa:
¡Santocristo silencioso,
mar de amor profundo y fiero
donde todo es poca cosa!

Sa.otocristo Nazareno,
vengo á datte el alma mía;
tómala, no me la pagues.
¡Si no supiera que es bueoo,
lo mismo te la daría!

Porque es grande la porfía
me ha robado el corazón:
¡ Santocristo-N azaren o,
tiene sed el alma mía
de crearte otra Pasión!
E. MARQUJNA

En el arco rle la luna
-arco de luna en crecientecuando estaba en occidente
colgué mi loca fortuna
y aguardé confiadamente.

Y á la mañana siguiente,
¡oh dolor! taimadamente
surgió el arco del a luna
por el impasible oriente
volcado y sin. mi fortuna ..

¡Ay, ese amor ¡:&gt;or que mueres
y que nadie ha cooocido!
¡Ay, amor oculto y fiero!
Si entero dármelo quieres,
yo lo guardaré escootlido.

FEDERICO U HBRACll.

1904.

•

Como tu pasión, la mía
siempre crece y nuoca acaba:
Santocristo Nazareno,
¿qué iba á. hacer el alma mía
si en tu amor no la empleaba?

ta sección. Sin embargo, la distancia existente entre los diversos pueblos (distancia 'más
bien étnica que-kilométrica) hace que siempre
se encuentre en ellos al¡!'Una costumbre curiosa, desJonocida, ya sea á propósito de las solemnidades religiosas, ó ya de las labores del
campo.
En los puPblos católicos, muy especialmente,
la idea del Diablo llena la imaginación popular, que no encuentra medio de librarse del
enemil?O que ronda sus casas aprovechando
todas la'I oportunidades para perder al hombre. La idea va poco á poco arraiganrlo Pn l&lt;;&gt;s
que creen en este símbolo religioso del mal,
hasta el j?ra.do de que puebloq existen en los
cuales el miedo oblie-a á rendir un culto más
franco y más o~tensible al Diahlo que á Dios.
En Val del Rose, donde la fabricación d!ll
vino es la mayor de las fuentes de riqueza qe
los mora.dores, comienza,a.l acercarse la é poqa.
de la cosecha, cierto temor de parte de é"tos,
sea á. las neva.~cas prematu1·as, sea á. los fuertes vientos que destrozan h. vendimia. Por
supuestn que se atribuyen al Diablo todas las
desgracias que en estA sentido acaecen. Ln mejor. para librarse de él,es recurrirá una fiesta
especial. traniciona.l en el puehlo q ue bac&lt;i
tanto" si!!'los surte con el jugo de sus vides á.
toda Italin .

Un accident~ en el globo cautivo de París.

do disparando, al fin de la maniobra se p~edeu contar los dispa1 os efectivos y dar así
mejor dirección ó modificar, en la forma conveniente, el sistema de tiro de la inf.antería.

***

RecientemPnte fueron víctimas algunos aficionados á l"a. navegación aérea del más curioso incidente posible, que por fortuna ninguna
desj?racia personal ocasionó.
Eo la Pol'te !llaillot, de Pa1 is, existe un globo cautivo que explota. una empresa particular. En ese globo encontraban la manera de
divertirse, á poco precio, numerosas persona.s.
Hacé unos cuantos días el g lobo sufrió, á la
llegada de una brusca temptistad, primero, la
apertura de una válvul a de seguridad; después,
la cuerda de acero que detenía el cable en tierra. se rompió por efecto de la exagerada tensión, y los aeronautas se dieron el gusto de
hacer una travesía en globo libre cuando solamente habían pagado una ascensión en g lobo cautivo. La. tempestad babia arreciado, y
el globo filé á. caer cerca de la estación de un
ferrocarril. Las órdenes que el, capitán bahía
dado y la sangre fría de los &lt;aeronautas&gt;,
fueron suficientes para preservarlos de una
desgracia lamentabl.!.

***

Las maniobras inglesas con solllados de cart6n.

C uando el jPfe da la voz de orden, ap:i.recen
los soldados•manequíes y avanzan al j!alope
a.rtifici1d producido por la rápida ma,cba de
los soldados ocultos, que dirigen los cab111los
motores. La ilusión es completa, y .c omo en el
intervalo los soldados de infantería han esta·

La raza sajona. se ha distinguido siempre
por su tendencia á disfrutar, . Pn dondequiera
que se baile, de los ejercicios físicos, que son
µara esa ra za algo tan indispensable como el
a limento para las demás.
Nada de extraño tiene, por lo tanto, que aun
los marinos que se encuentran destacados á
muy larga distancia de . su país natal, se¡:&gt;an
aprovechar los momentos de reposo para entregarse al Pjercicio de uno de los sports favoritos en lni?laterra: el ccric-ket&gt;.
Los marinos no disponen de los llanos precises para que el sportmencio,rndopuedaefectuarse; p ero,en cambio, tienen la c ubierta de los
j?rancles acora zados, grandes como una ciudad
á la que, por supuesto, no falta su pequeña
pla za pública.
Esta plaza es la cubierta. Es suficientemente

TR.~BAJOS DE ESCULTURA
En nuestro número anterior dimos á conocer, en fot0grafía, alg unos trabajos del joven escultor mexi9ano Fidrncio L. Nava, á quien
el Gobierno ba pe nsionado en Europa,con el ti.o de que pueda pe rfeccionar sus estuáios.
Completamos ahora la publicación de la serie de fotogra.fías que
tenemos an nue~tro potler,y que representan las obras más notables
del aventa j ado artist~, re produciendo la. de «Las Sílfides&gt;, h ermoso vaso decorativo, y la.s de los
trabajos titulados: e Vacaciones&gt; y
cSileno (niño).&gt;

¡Ojos dulces, ojos j?ran les,
ojos de dolor' cargados!
Al mirarlos tao doliente,,
- ¡Señor, no me lo demaade.s!¡los codicio eoamorados!
¡ Ay, tú que muere3 de amor,
callado en el padecer!
¡Quién aprendiera de ti
á gozar en el dvlor
sin gastarse en el placer!
Santocristo Nazareno,
mira por qué me has vencido:
pÓrque á. ver te cada dfa
vengo con el pecho lleno;
me marcho como he venido.

•La fuga del Diablo en Val del Rose.

CONSTELACIONES

De la noche son; rente
pasé el tiempo dulcemente,
soñando que mi fortuna,
al ir creciendo la luna,
fuera creciendo igualmente.

¡Ay, esos brazo; abiert'.&gt;S,
tan ahiertos noche y día!
Cuaodo te miro y los miro,
entre esos dos brazos muertos
'sin dolor me moriría.

***

La guerra en Oriente ha servido de acicate á
la actividad &lt;le todos los ministerios de guerra
eo Europa. La po11ibilidad de que estal,lencomplicacioues, y basta lu misma. serie de enseñanzas que la _guer1·a ha tenido para los técnicos,
causas son que avivan, y mucho, la diligencia
de los encar:tados de organizar los ejércitos y
hacerlos formidables.
Eu Rusia, en la misma potencia.que sostiene
hoy la guerra con el Japón, se han imaginado
muy curiosos sistemas para. adiestrar á lo3
reclutas en poco tiempo. El ideal es hacer de
cada soldaco una miíquina de matar lo más
precisa posible.y para conspguirlo, no importan los medios de que baya que echar mano.
~a Inglaterra, las cargas de caballería. han
sino famosas en la historia militar de la nación. Y á resistir las cargas de caballería, es
á lo que hay que acostumbrar al infante. Porque si es bieo cierto que con los elementos de
guerra que actualmente pone la industr-ia en
mf!,nOs de los hombres, es bien difícil que un
regimiento de caballería cargue con éxito con•
tra un batallón de illfantes, ta.m.liién lo es que
cuando la. caballería ha sabido buscar su abrigo y cae,como una avalancha, sobre los infantes, la. mayuría de éstos, desconcertados, dejan
sus armas y son víctimas de su p'ropio temor.
~ay que acostumbrarlos, por lo tanto, á este
r1~•go.
P"'"ª ello, se ha. echado mano de un procedimiento por demás curioso. Se hacen grandes
cartelones que representan un solnado de caballería al g11 Jope y se Jps coloca en marcos de
madera que reposan so?,e carretillas, que·á
su vPz mueven, por medio de cuerdas, algunos
caballos, ocultos en las sinuosidades del terreno.

NA V A.-VA9ACIONES.

N.\VA.-&lt;LAS SÍLFWES&gt;, -VASO DECORATIVO.·

Reunidos los más notables agricultores de la ·
región en la µlaza, aµo1·ta.n Jo,, servidores un
pequeño globo de pap.il coo su candileja, se
infla. el aeró~tato y se le cuelga uo diablo, de
cuerpo eutero, que se ha ten ido cuidado de re,
presentar de la ¡wor ma.nera. posible.
Cuaudo e~tA iLJil,1,do el glol&gt;o, se le sueltan
las amarras y e l 1.liablo uesaparece en medio
de las grandes aclamaciones de la multitud.
Los campesinos tiPnen la firme creencia de que
en cuanto el diablo de cartón deja el suelo y
desaparece entre las nubes, quedan libres sus
viñedos de la. maligna influencia. y pueden, por
lo tanto, obtenerse frutos más copiosos de la
vid:

•

~
NAVA,- SILENO (NIRO),

½

El sport on los buques de guerra ingl eses.- Crlckot á bordo
de un acorazado.

La reina Alejandra de Inglaterra,. repartiendo diplomas
6 las enfermeras.

�EL MUNDO ILU.:lTRADJ

EL MUNDO ILUSTRADO
Pues-hay que hacerle justicia-Saverio Bruni era un bandolero religiosísimo que rehuía
el ocio como su más mortal enemigo; y, en
efecto, cuando no se ocupaba en matar á alguno -lo que sucedía raras vece.;-se entretenía en rezar el santo rosario ....
Aquella tarde parecía más pensativo y siniestro que de costumbre, y tenía sobrada. razón: era. el aniversario de la muerte de Peppi-

ancha para que se pueda hacer una cma.tch&gt;,
si bien los jugadores no pueden desplegar la
misma fuerza que desplegarían en el ca.so de
encontrarse en alguno de los parques en los
cuales aprendieron el ccricket&gt;. Hay el ries~o
de que las pelotas vayan al mar; pero se disfruta de una higiénica di versión.
y no se crea que solamente los marineros de
baja categoría toman parte en el .juego; por. el
contrario, los oficia.les y aun los Jefes super10res del buque se divierten sobre cubierta.: ha·
ciendo a.sí más a.grádables y mucho más rnteresantes, para la marinería., las sesiones de
sport.

, '\)~,1~

***

Un ejército nunc~ puede quedar perfec~a.mente administrado, s1 se sabe que el servic10 de
sanidad es malo. Se puede decir huma.na.mente á un solda.do: centra. al combate; si caes herido, aquí tienes esperando á los que han de
arrebatarte de las garras de la muerte&gt;; pero
sería inhuma.no decirle: centra al combate, y si
ca.es, quedarás muerto de sed y de calor en el
campo, hasta que lleguen los anima.les nocturnos á devorarte&gt;.
Esta consideración, muy humana, es la que
ha guiado á los gobiernos de Europa á procurarse un cuerpo de enfermeras laicas, abnegadas que sepan técnicamente su obligación. En
poc~s países habrá este servicio tan bien dirigido como en Inglaterra..
La reina Alejandra misma se toma el traba.jo de irá lasiiesta.s ea las cuales reciben sus
diplomas las courses&gt;, y toma parte en la ale•
gría. general, impulsando así á las mujeres que
adoptan la ingrata tarea.
Tal vez en estos incidentes, al parecer insig•
nificantes, debemos buscar la explicación de la
gran fuerza de que disponen ciertas naciones.
El corazón huma.no tiene sus misterios; una
vez que ha sido halagado, difícilmente·olvida.
Quizá la abne~ación que despliegan por su reina estas humildes enfermeras, sea la causa del
heroísmo de los soldados brita.nos.

***
Entre los marinos ingleses existe también la
piadosa costumbre de socorrer, con parte de

-~&gt;:::'·

MARlNA INGu_i:sA.- SOCORRIENDO Á UNA VIUDA.
los haberes ganados, á las viudas y huérfaoos
de los compañeros que han sucumbido ya sea
en campaña ó á bordo de los barcos de guerra,
en tiempos de paz. El día de pago, las viudas,
llevando á sus pequeñuelos. se sitúan á la entra.da de la oficina del pagador y, uno por uno,
los marinos desfilan ante ellas, deposita.o do
en una bandeja su óbolo. Nuestro grabado
explica. perfecta.mente esta hermosa costumbre.

El: l«RHmEnco
AY todavía en Calabria. quien recuerde el
nombre de Saverio Bruoi, un bandolero
feroz, natural de Longobucco.
La historia. no habla de él, y es lástima pues
la vida de Sa.verio Bruni es un verdadero romance dramático, original, único en su gé·
nero.
La tía Rosa, una buena vieje('ita. que nos vió
nacer y crecer y que entregó su alma á Dios á
la respetable edad de ochecta. y siete años (entre paréntesis, (no le faltaba ni un diente!), recordaba, una por una, las hazañas de Saverio
Bruoi, como yo recuerdo, una por una también. mis travesuras de chicuelo.
(Cómo ansiábamos, en las largas noches invernales, mientras la nieve caía abundante,
que la tía Rosa empezase á contarnos sus historias de hadas y de bandoleros!

H

Al principio se negaba, diciendo que tenia
sueño ó que le dolía la cabeza; pero nosotros
insistíamos tanto, que, por fiti, cedía y ..... .
contaba.

•

INSTANTÁNEAS CALLEJERAS.-UN PUESTO DE NIEV

Entre los varios episodios que nos contó la
b~ena tía,. uno, sobre todo, qued ó impreso en
mi memoria.
Una tarde-una hora. antes de la oracióo,un hombre estaba parado, inmó vil, en el medio de un sendero excavado en el corazón de
la montaña que conducía al molino.
Era bajo, grueso, barrigón, con dos ojos pequeños, pero vivos, brillantes, feroces, y una
larga barba de fraile capuchino.
Las cintas de terciopelo de su sombrero á la
ccirbune&gt;, inclinado hacia un lado, fluctuaban,
movidas por la brisa vespertina, sobre la ancha espalda del bandido que, mientras- estrechaba. con la mano izquierda. su fiel escopeta,
hacía eorrer entre los callosos dedos de la de·
recba. las cuentas de un grueso rosario, del
cual colgaban media docena de medallitas de
plata y de bronce.

nella, su esposa, á quien él había estrangulado
diez años antes por la simple sospecha. que él
concibió acerca de que Peppinella no había
si-!o indiferente á las miradas de un joven
pastor.
-¡Al primero que encuentre, aunque sea mi
padre, Jo mato!-había dicho aquel día Saverio Bruni. .. .
Y mientras esperaba., derecho, inmóvil, en
medio del sendero, murmuraba: &lt;Padrenuestro ...... &gt;
Pero, como si lo hicieran expresa.mente, ni
un alma a.parecía. por el camino de la mon-

aunque sea mi padre, lo mato&gt; . ... Ves, pues...
El pobre molinero comprendió que estaba
perdido; y su cara, tan alegre y serena un momento antes, se vo lvió pálida ....
Sucedió un profundo silencio á. las últimas
palabras de Savério Bruni: sólo se oía, entre
las ramas 1ie los castaños, un ruido de a.las y
un gorjeo de pajarillos ... . . .
De súbito el molinero cayó de rodillas á los
pies del bandido, y con las manos cruza.das
sobre el pecho y los ojos llenos de lágrimas,
empezó á rogarle y suplicarle desistiera del
terrible jura.mento. Le habló de su esposa, de
sus cuatro hijos, el último rle los cuales era
reciennacido: y dijo que él, Titta, era el único
sostén de la casa; que, faltando él, faltaría el
pan .... y tantas y tantas otras cosas, que habrían conmovido á una piedra, pero que no
conmovieron absolutamente nada al feroz é
inflex ible compadre .... A cada frase de Titta.,
no bacía más que contestar:
-¡He jurado!
Vibró por fin alguna.cuerda escondida. en su
corazón, por más que aquel corazón estuviese
endurecido en el crimen; pues, golpeando el
hombro del molinero, Je dijo:
-Te hago gracia de la vida . . . . . .
-¿Eb1 ¡Ob! ¡gt·acias, gracias! Bien decía
yo qua ..... .
- Espera un momento, no he concluído: debo,
sin embargo, cumplir de algún modo el jura·
meo to, te cortaré l 11.s orejas.
-¿Las orejas, has dicho? .... es horrible ....
quedare peor que un animal, no tendré más cara de cristiano .... Pues bien, sí, paciencia; se
puede vivir sin orejas. Después de todo, para
qué sirven?
El bandido sacó del cinto un &amp;.filado cuchillo; luego, agarrando con el pulgar y el índice
de la mano izquierda una de las orejas de Titta, la bajó y acercó el cuchillo para cortarla .. . .
Pero instantáneamente se detuvo, y, dejando
la oreja libre:
-Compadre-dijo,-¡eres salvo!
-¡Oh! ¡gracias, gracias, compadre mío! ....
Estaba seguro de que, por fin, me tendrías lástima. ¡Qué diablos! ¿somos ó no compadres?
-No creas, eres salvo porque, ahora lo recuerdo, no fuist~ tú el primero á quien vi: ...
-¿No fuí yo? ¿quién fué, pues?
-El asno.

-¿El asno?
-Eso es. Consuélate, pues, compadre: es el
asno el que debe morir y no tú.
Titta se rascó la cabeza., dirigiendo al mii,mo
tiempo una triste mirada al pacífico animal que
olfateaba. tranquilamente el pasto, con sus
grandes narices abiertas .... Luego, cayendo
de nuevo de rodillas, con súbita resolución,
ofreció sus orejas al cuchillo del bandolero,
diciendo:
- Corta, compadre .... Prefiero mil veces perder las orejas que el asno, que me costó veintiocho ducados ....
Saverio Bruoi sonrió de un modo extraño,
y, levantando la escopet a, apuntó al asno ... .
-¡ Sál valo, compadrel-gritaba el pobre Titta., con las manos tend idas hacia el baodído,me costó veintiocho ducados, sin contar ..... .
Dos detonaciones, casi simultáneas, cortaron la palabra en los labios del pobre molinero.
Y el asno cayó tendido al suelo, junto con
las dos bolsas de trigo ..... .
PASQUALE MARTIRE.

El mausoleo de la Sra. Jordan de PimenteI
EN OAXACA

en este número una fotografía.
REPRODUCIMOS
que rcipreseota el monumento sepulcral de
la Sra. Amparo Jor&lt;lao 1&gt;sposa del seiíor Gobernador deOaxaca, Lic. D. Emilio Pimentel,
muerta hace pocos meses en la ciudad de aquel
nombre.
El monumento, que se levanta en el panteón
general, es de finísimo mármol y está trabajado, basta en sus más pequeños detalles, con
maestría. Sobre la Josa que cierra el sepulcro
se ve el nombre de la señora de Pimentel y,
destacándose sobre el fondo verde de los cipreses, una hermosa figura de ángel con las alas
plegadas y las manos sobre el pecho. El conjunto, como puede verse en la. fotografía, es
muy artístico.

taiía..

-(Ni un perro! ... -lPadrenuestro que estás
en los cielos .... &gt; Sin embargo, es por aquí
por donde se va al molino y alguien debería
venir .... «Santificado sea el tu nombre, venga
á nos ...... &gt; ¡Ah! ¡Por la Virgen! ¡Aquí viene!
Y con un profundo suspiro de satisfacción,
mientras brilla.ha en sus pequeños ojos un rayo
de odio, Saverio Bruni esperó, estremeciéndose por la impaciencia, á su víctima ..... .
Desde lo alto del sendero bajaba lentamente,
detrás de su asno cargado con dos bolsas de
trigo, un molinero de &lt;San Giovanni in Fiore&gt;.
Caminaba cantando, á media voz, una. cll.nción calabresa.; tenía el aire de un hombre
feliz ..... .
Cuando el molinero se hubo acercado á Sa.verio Bruni, éste, después de mirarlo deteni damente, se mordió un dedo, en medio de exclamaciones de rabia..
¡El que , adelantaba paso á paso hacia la
muerte er.a Titta Greco, un amigo suyo, más
aún, un querido compadi:e!
Titta, á su vez,re&gt;conoció al bandido; pero su
cara, alegre y sonriecte, quedó inalterada. Saverio B-ruoi, el hombre que bacía temblar á
toda la aldea., cuy a cabeza había sido puesta á
precio-¡diez mil ducados!- nopodía.iospirar le temor alguno: era su amigo, su buen compadre; y no pocas veces, hallándose en a.puros,
el bandolero _lo había generosamente ayudado.
- Buenas tardes, compadre Saverio.
No hubo cootestacióri.
Con las manos cruzadas sobre la boca de la
escopeta y la barba apoyada en las manos, ,,,
Saverio Bruni contemplaba al molinero con
aire compasivo.
- Buenas tardes, compadre .... ¿No me contestas? ¿Qué te pasa? ¿Estás, acaso, resentido
conmigo?
- ¡Titta!-dijo por fin el bandido, con una
voz en que se notaba una cierta conmoción,¿ qué mala estrella te trajo esta tarde baci-a mí?
-¿Qué quieres decir? no te comprendo, querido compadre ..... .
- ¡Quiero decir que estás destina.do á morir!
El molinero, al oír estas palabras, miró con
sorpresa. y terror á su a.migo, mientras, instioti va mente, daba dos pasos atrás.
-¡ A morir! ¿Yo?
-¡Sí!
-Pero, quieres burlarte de mí.
-Ni lo pienso.
-¡Yo?' ¿tu amigo? ¿tu compadre?
-Sí, sí. ... lo juré, y l~s juramentos son sagrados para. mí: ca.l primero que encuentre,

, MONUMENTO .OE LA SRA, AMPARO JORDA N DE PIMENTEL, EN EL PANTEÓN
• _ .
· .
. GEÑEJ,tAL DE O.AXA.CA.

�Et :MUNDO ILUSTRADO

Et MUNDO

nusTUDO

o
l. Livia Berlendi, soprano.
2. Angela Penchi, soprano
3. Luisa Tetrazzinl, soprano.
4. Gilda Flor!, soprano.
5. Maria Claescns, mczzosoprano.
6. Guglielmlna Marcbl, m.ezzo
soprano.
7. Glorgio Bazelli, tenor.
8. Cario Cartlca, tenor.
9. Giorglo Polacco,,_maestro director.
JO. Guiseppc La"[Puma, barltono
11 Gulseppe De Mariu, teno:.
12. Luigl Mugooz, bajo.
13. Arturo RombollJ, bar!to:io.
14. Guilio Rossl, bajo.

La Temporada de Opera en Arbeu
E han e~be.rca.do ya. en Génova., con rumbo
á Vera.cruz los- artistas que forma.o el cuaélro de ópera. que ocupará. próxima.mente el
Teatro .Arbeu.
Esta. noticia. ha. sido recibida. entre los devo•
tos del arte con general bPneplácito, pues se
sabe que en la. compa.!iía. figura.o artistas. ~e
mérito indiscutible com~ la.s s?pranos L1~1_a.
Berendi, Angela. Pench1 y ~u1s11, Tetra.zz101;
muy aplaudidas las dos pr1mera.s _en los m~jores teatros europeos, y muy querida. la. últl·
ma. del público de México, á quien tanto entusiasmó durante la. temporada. de 1903;
Entre los cantantes que completa.o el cuadro,

o

S

se cuentan los tenores Giorgio Bazelli, Cario
Ca.rtica. y Otta.vio Frosini;los barítonos Alber•
to Ha.bel Rossi, Guiseppe La. Puma. y Arturo
Romboli, y loll bajo&lt;1 Sebastiano Clrotto, Luigi Mugnoz y Giulio Rossi. Como mezzosopra.•

nos figuran en la. compa.i'iía María. Claesens Y
Guglielmioa Marchi, y como directores y concerta.dores,el maestroPolacco, que tantos tri un·
fos conquistó en el país hace un año, y el maestro Gino Goiscia.ni.
Hay mucho entusiasmo en el público por l a.
próxima. temporada. de ópera., y es seguro que
ésta. tendrá. un éxito completo,

�EL •?tfO'N'DO ILlTSTRADO

EL. MUNDO llUS'.!'RADó

PágiriEls de la Moda

NúM. 4.-Vestido de lino azul pálido para
niña de 3 á 4 af!.os, adornado con embutidos y
tiras bordádas blancos.
NúMS. 5, 6 y 7.- Sencillos trajes de algodón para &lt;garden-party&gt;.
NúM. 8. -Traje para niño de diez y ocho meses á cuatro años; blusa rusa y pantalón de
tennis blanco de rayas rojas; epa.ta&gt;, cuello y
puños de tela nacional roja; cintura. de cuero
rojo.
NúM. 9.-Traje de seda para niña de 4 á 6
años.
NúM. 10.-Vestido marinero para hombrecito de 2 á 4 años.
NúM. 11.-Traje de doble volante con anchos
pliegues prensados; cuerpo blusa.do; canesú y
puños con varias hileras de gavia.dos, lo que
realza el mérito de la hechura; berta de encaje cguipure&gt;.
NúM. 12.-Traje de vacaciones para niña de
10 á 13 años, mostrando una alforza cogida
arriba del volante, que se suelta en ca.so de
estrecharse la tela con el lavado ó bien por el
rápido crecimiento de la niña.
NúM. 13. - Trajecito para niño de 2 á 3 años.
Puede trabajarse en sarga, cachemir, cé~ro y
percal. La. parte delantera del cuerpo se a1usta
á la fald"a mediante un pliegue tablea.do; el
cuello y cinturón están hechos de seda manchada y adornados con pespuntes; las manguitas están alforzadas arriba y tienen puños también de seda manchada.

TRAJES INFANTILES
mejor estación para ocuparse del &lt;troussea.u&gt; de los pequeños, esel vera.no. Las prendas son tan diminutas,q ue fácilmente se llevan
á todos la.dos para avanzar en su labor duran·
te las horas cálidas del día, en que es fuerza
permanecer en casa, ó bien se pueden trabajar
á la sombra de grandes árboles, cuando se
está en el campo.

L
A

TRAJES INFANTILES. -NÚMEROS

EL PEQUEÑO MARTIR
NÚMERO

l.
(Cnento Húnearo)

Los modelos que damos aquí son encantadores y se prestan á cuantas modificaciones quie·
ra.n hacer las mamás, deseosas de utilizar los
bordados ó encajes que ya poseen.
_
Para los niños muy pequeños, los trajes más
prácticos son aquellos que se la.van y limpian
con facilidad y los que se eligen de tela bastante sólida para que duren dos ó tres años, combinando juiciosamente la moda y adornos, á
fin de alargarlos á medida que el niño crezca.
Muy cómodo, el ropón número 1 conviene á
los niños de diez y ocho meses á dos años; mas
no podría escogerse para un bebé que aún no
anda, pues se levantaría en pliegues desagracia.dos al ser llevado en brazos. Este ropón
está hecho de género lavable; conviene ejecutarlo en muselina. y toda clase de materiales
de algodón, &amp;dorna.dos con bordados ó enea.je.
El modelo es de fino piqué blanco. La fa.Id ita
está montada. sobre un canesú muy bajo. El

la.do derecho del frente cruza ligera.mente sobre el izquierdo, al que se a.justa por medio de
botones planos. La faldita lleva en el borde
embutido y tira bordada. La ca.pita está formada aisladamente de un canesú orillado por
dos volantes de la misma tira.

***
Para los niñitos que van á las escuelas de
párvulos, no hay nada'tan apropósito como la
blusa rusa y los trajecitos &lt;estilo túnica&gt;, hechos de sarga ó cheviot azul obscuro ó gris,
igualmente primorosos para los dos sexos. A
estos trajecitos se ponen canesús cortos en el
delantero y espalda, el cuerpo se monta sobre

encontraba en Nagy Szeven cuando tuve la.curiosidad de asistirá una reunión
de rumanos. Uno de los asistentes atrajo en seguida mi atención. Era muy moreno y
tenía el rostro rayado por una larga cicatriz.
-¿Os habéis fijado en ese hombre?-me preguntó mi vecino.
-Sí: tiene una fisonomía interesante.
-Es cierto: examina.dio cuidadosamente y
ved la cicatriz que le cruza la cara.
E

M

NÚMEROS 5, 6 Y 7;

el canesú en pliegues tableados que se pespuntean á la altura del cinturón. En los trajes
para hombrecitos, el ancho pantalón asoma
cerca de dos pulgadas debajo de la túnica. Los
vestiditos para niñas se hacen casi lo mismo,
con la única diferencia de cortarlos un poco
más anchos y formar mayor número de pliegues para conseguir soltura y vuelo en la parte inferior.
El modelo número 8 es sumamente elegante;
se hace de &lt;lawntennis&gt;, de fondo blanco, rayado de azuló rojo y se guarnece con «straps&gt;
de paño del mismo tinte que el rayado. La blusa ó túnica cerrada de lado sienta muy bien á
los niños de tres á cinco años.

***

NÚMERO 8.

NúM. 14.-Traje túnica de corto canesú al
frente y espalda..
NúM. 15.-Estilo túnica.,dejando ver el borde
del pantaloncito.
NúM. 16.-Traje de casa para niña de 18 meses á 4 años, provisto de un canesú á pliegues
de ropa rodeado de festón hecho á mano.
NóM. 17.-Vestido de verano para niña de 6
á 10 años, en velo blanco guarnecido de tres
pliegues religiosos y montado en frunces &lt;ni·
dos de abeja&gt;; berta compuesta de biesesitos
de tafetán.

10 Y 11.

- ¿,Proviene de algún sablazo?
-No: es una maldición.
Miré á mi interlocutor, quien me dijo.
-S&amp;lgamos á dar un paseo por el jardín y
en tanto, os contaré la historia..
'
Encendi~os nu~st~os cigarros y mi compañero me hizo la siguiente narración:
&lt;En 1849 los imperiales, de acuerdo con los
rumanos, sitiaban una ciudad húngara defendida por sus habitantes y por un puñado de
&lt;r.omeeds&gt;.
La resistencia de la ciudad irritó al comandante austriaco, y éste decidió fusilar á todo
hombre que se aprehendiese con las armas en
la mano.
Suc~mbió, a.l fin, la ciudad, y el comandante
cumphó su palabra..
La luch';I- había sido ardiente, desesperada,
y entre gritos de cólera y vociferaciones los
soldados se apoderaron de la última ca~a é
hicieron salir á los que la defendían.

Desde que el riiño adquiera el hábito de limpieza compatible con su edad, puede vestirse
con telas finas de seda en los días de fiesta ó
de visitas.
El i:nodelo número. 9 muestra un trajecito de
seda Japonesa para niña pequeña. La totalidad
del adorno está trabajada á mano, y aquí se
requiere la paciencia y tiempo de la mamá. El
canesú se compone de sesgos de ropa unidos
por medio de gavia.dos, de los cuales se elabora una doble fila en el borde de la faldita, así
como en los puños.
La faldita y mangas se juntan al canesú me·
diante pliegues á cuenda montados bajo una
banda aplegadillada de muselina de seda que
da un bonito efecto.
El ancho sombrero se compone de seda y
encaje.
C. GALINDO.

TRAJES INFANTJLES.-NÚMERO

NU~STROS FIGURIN~S

NÚMEROS 2, 3 Y 4.

NúM. 1.-Ropón para niña de uno y medio á
dos años.
NúM. 2. - Traje de linón blanco para niña
de 2 á 3 años, adornado exclusivamente con
pliegues de ropa y bordados.
NúM. 3.- Capita ligera para bebé de 1 á 2
años.

NÚMERO 9.

TRAJES INFANTILES,-NÚMERO 12.

13.

Entre ello_s se hallaba un hombre, joven todavía., á quien seguía su hijo, un muchacho de
trece años.
P?cos minutos después las dos víctimas
arr~mada.s á un muro,1ban á ser fusiladas u~
oficial se ace~có y se puso á observar al ~iño
bello y enérgico, en cuyos ojos brill b
'
llama.
" a una
- ¡Altol- gritó á los soldados que se
rab_an á hacer fuego. -¿.Este muchacho prepha.bat1do con los otros?
se a
- ~í-contesta~on los soldados.
-¡Es una lástima, murmuró el oficial , d"lrl•
.

�.

EL ltUNDO n;usTRADO

TRAJES INFANTILES.-NÚMEROS 14 Y 15.

giendo una mirada de compasión al niño, que
no soltaba la mano de su padre.
- Señor-dijo el padre,-veo que tenéis buen
corazón: antes de ejecutarme, otorgad me un
favor. Permitidme que envíe el dinero que ten·
go en esta cartera á mi esposa, que está en h,·
gar sea-uro.
En aquel momento se presentó el coronel
acompañado de algunos oficiales y de un jefe
rumano, el tribuno. El padre repitió su de•
manda.
- ¿Con quién queréis enviar el dioero?-pre·
guntó el coronel.
-Con mi hijo.
Los ofici'.des murmuraron. El padre queda
salvará su hijo. Miraron al niño¡ su ~raje estaba. en desorden, y los trazo~ de la pólvora
eran visibles en él.
-¿Creeis que quiero salvar á mi hijo?-dijo
el padre¡- tranquilizaos, pues volverá. .
- Vol veré, señor oficial-declaró el niño con
tono resuelto¡-no penséis que pretendo huir.
-E.-tá bien, contestó el coronel: toma. el dinero y ve ligero.
El niño cogió el dinero que le dió su padre
y se fué corriendo.
Los oficiales, emocionados, le vieron alejar·
iie; muy pronto desapareció. Sólo el tribuno
lo había observado con cólera, como mira el
buitre la presa que se le escapa.
Los oficiales entraron en una posada conti·
gua. y dejaron al tribuno con sus hombres.
Estos se prepRraron á ejecutar la orden recí·
bid a: veinte tiros partieron simultáneamente y
concluyeron con la v:da. del desgraciado padre.
-¡Qué lástima. que hayan dejado escapar al
mucbachol-dijo un pastor de la. montaña.

-¿Qué te importa?-le contestó uno de sus
compañeros¡ ese es asunto de los oficiales¡ ellos
saben lo que hacen.
-Mira, tribuno -exclamó uno de los hom•
bres¡-Dios tofo, ¡el muchacho vuelve!
Los ojos del tribuno relampaguearon.
En efecto, el niño acudía, jadeando, al lugar
del suplicio. El sudor le corría por la. frente
y los cabellos se le pegaban á ella.
Abrió se paso por entre los rumanos sorprendidos y se acercó al muro, donde le esperaba
un espfCtáculo horrible.
- ¡Obl padre mío, padre querido. ¿Por qué
no haberme espera9oi1-exclamó sollozando.
Y se arrojó sobre el cuerpo ensangrentado.
El rostro del tribuno se contrajo, como si se
trabara una lucha entre su cólera y el sentimiento que le inspiraba tanta energía, tanta.
fuerza moral eo· el niño.
Después, haciendo un esfuerzo, exclamó con
voz terrible:
--¡Fusiladlol
TI;es_onaron otra.vez veinte tiros: el cuerpo,
acr1lHllado de heridas, se desplomó, mientras
que el valor, la fuerza., el honor, todo lo que
formaba esa alma pura, voló ha9ia las alturas
rnmaculadas del cielo, hacia el Todopoderoso.
.P oco después salían de la posada los oficia.les; el coronel, como si de pronto recordase
algo, se dirigió al tribuno.

l·S7ILWCLL PLACC

T.RAJES INFANTIL-ES.-NÚMERO

La más hermosa Colonia, no sólo por su posición,
que lo e·s contigua al Paseo de la Reforma, sino porque las personas que están comprando lotes, pertenecen á lo más granado de nuestra ~ociedad, quienes desean construir magnífi~os edificios, que, en
época no muy lejana, llegarán á ser el lugar más de
moda y el centro de las lujosas residencias de la
ciudad de México. .
Sírvase investigar el alza á que ha llegado en esta parte de la ciudad, de· algunos años·á esta parte,
y se convencerá -de que no hay inversión más segura ni de más brillantes resulta:dos que la que le ofrecemos.
Por un acuerdo especial, se ha prohibido, para
siempre, establecer pulquerías ú otros establecimientos por el estilo en esta Colonia. Siendo est0
lugar para edificar fincas que llenen todos los requisitos de salubridad y, por consiguiente, para que
residan personas de refinada cultura, se hacen necesarias estas restricciones.
En menos de tres meses se ha vendido cerca de
la cuarta parte de este terreno, y esperamos quepara ·fines del presente año, todo 3 los lotes habrán sido
tomados, .Y dentro de unos cinco años, este lugar ferá el más hermoso y saludable de la Capital de la
República.
~reemos que en un tiempo ·no muy remoto, México llegará á ocupar la primera· fila por sus edificios,
en el·hemisferio occidental. Tiene la ventaja natural, que no gozan otras capitales: salud y cultura.
. Continuamos vendiendo lotes bajo nuestro mismo
plan, es decir, veinte por ciento al contado y el resto en nueve años • .Ningún interés se paga sino después de que se hayan concluído: calles de asfalto1
banquetas ·de cemento, drenaje y un ·sistema completo de agua.
¿Hay alguna proposición de terrenos mejor que
ésta?
fara mayores informes, dirigirse á

17.

-¡,Ha vuelto el niño?- le pr, guntó:
- Sí, ha vuelto.
-¡,Y qtré han hecho de él?
-Lo que se había decidido: lo hemos fusilado.
El coronel retrocedió un paso, como si hubiera pisado una víbora.
-¡Canalla! - rugió, al mismo tiempo que con
su varilla castigaba. a.l rumano en pleno rost0o, donde se dibujó lenta.mente un surco sao•
griento ... . &gt;
-Entonces ¿ese individuo que acabo de ver
es el tribuno?-pregun1é á. mi compañero.
- No; es demMiado joven para serlo.
- No comprendo ....
- E~ el hijo del tribuno.
- Pero .... ¡tiene la marca del latigazo en el
rostro!
-Ha nacido a.sí.
U a escalofrío me sacudió.
-E,; la mano del Dios vengador; lleva h
huella de la sangre del pequeño mártir!. ... Pesa .sobre él una. maldición y-concluyó el narrador-no puede casarse, porque las mujer e~
temen tener un niño que lleve ese signo mal·
dito&gt;.
v. Rocosv.

o

La vida es un tráfico; no se obtendrán ni hará.o grandes ganancias, sin éxponerse á grandes pérdidas.

*
TRAJ[S.INFANTILES. -NÚMERO 16.

El carácter es una. de las mayores fuerzas
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Septiembre 4 de 1904

Precio del ejemplar: 50 cs.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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••

•

FONDO
RICARDO COVARRUBJAS

�EL MUNDO ILUSTRADO

.

.[
\.

J

J. _.

SE&lt;2C2l0N OE C20NSULT1\S
-Las tarjetas para felicitación de año
nuevo hechas ex profeso en litografía. son
más elegantes y serlas que las Postales.

Modas.

Lustre del bordado blanco.-Comlda y decora·
cienes de mesa.- Coldcream-Pelnados.
Dorados.- Cortinas.

Planchado.

Dulce María:-El bordado blanco se lusa
tra frotándolo con la uña, con un dedal de
marfil ó con un trocito pulimentado de
marfil.
- Para una comida &lt;le 2.~ ó más cnbiertos,
han ele prepararse dos sopas, seis ú ocho
"ordubres," dos "relevés," seis ú ocho entremeses. Es de rigor el ponche á. la romana y el queso befado en los Postres.
La decoración de la mesa consistirá.
p rincipalmente en flores, arregladas en
bou&lt;1uets y gnlrnaldas.
-El coldcrenm que se vende en las boticas se prepara según Jo hemos explicado
ya en números anteriores. Sírvase usted
revisar nuestra colección.
-A una seño,-ita de veinte años con viene
cu aluuier peinado á la moda, con tal que
realce la hermosura del tocado. Los lazos
pueden ser negros ó de color.
-Los marcos corrientes deteriorados se
vuelven á. dorar con oro jaPonés.
- La clase ele cortinas con uue se arr egla una sala, depende de las circunstancias
especiales del local y ele los recursos con
que se cuente. empleándose desde lascor rientes de percal basta las más lujosas en
brocados y terciopelos.

María:-Una tela de lana uue se ha lustrado con la,olancba. vuelve á. uuedar sin
~~~id~~ta~~ándola debajo de un género

IL~§ MlA\§ ~~11lNID)IB§ W lWIBJJ~~
§ lIJ~1fIl.ID)~§ ID) IB 1Llil ~IB1PlIJ1B3 ILIl ~R

Castañas cubiertas.-Lavado y rizado de las
plumas blancas de avestru,.- Tarjetas
de felicitación .

Flor de Lis:- Las castañas se cubren Por
el mismo procedimiento uue las nueces, lKs
avellana,~ y las almendras.
-Si las plumas de avestruz están sucias
de lodo, etc., se Ponen en remojo en agua
tibia jabonosa con carbonato, durante doce
h oras, al cabo de las cuales se renueva el
baño. con jabón bastunte concentrado. El
agua no debe ser caliente, porQue la pluma
se echa á perder. Después de frotarlas
bien, sin estrujarlas, se enjuagan en agua
pura.
··
Se blanuuean sumergiéndolas, durante 15
minutos. en un litro de agua tibia. que
contenga en dlsoltición un gramo de árido
oxálico. Luego sáquense. enjúaguense, estírense y séuuense,
El almidonado· corresPondiente se hace
con:

T

GSD66iallaaa 6Il flrtí6UIOS oara I016Sla
Galonería, Tiraduría.
Fábrica de Camisas, Corbatas, Sombrillas y Paraguas.
Bonetería de todas clases.
Calzado francés, austriaco y americano.
Cobertores, Ponchos, Edredones y mantas de viaje.
Forros de todas clases.
Géneros de lana para vestidos, de todos estilos.

Modo de hacer arcilla para moldear.

Almidón de arroz crudo ... 20 gramos.
Acido oxálico . . . . . . . . . . . 1
,.
Agua fría. ....... ..... .... . . 1 litro.
Las plumas se pasan Por esta composi·
ción.' al.&gt;rléndolas y removiéndolas para
que el agua de almidón penetre bien: luego se las estira y seca. sacudiéndolas ~obre
la mano con suavidad.
Para con cluir, se sumergen las plumas
en bencina l' se las seca al aire: la bencina.
al eval)Orarse. termina el blanqueo y les
da el aspecto sedoso &lt;1ne &lt;le ben tener.
Las pluma.5, Por (tltimo, se rizan, del
modo uue lo hacen los peluqueros. esto es.
con una tenacillas de rizar calientes,ó frotando contra cada barba la arista de un
cuchillo de hueso.

l\loldeador :-Se amasa arcilla sec" con
glicerina en vez de agua, y de este moclo
se obtiene una·masa uueseconserva en las
mejores condiciones p0r hngo tlemPo.
Jabón quitamanchas.- Mermelada de membrillo.

Clavel :-Se tom,in 125 gramos de jabón
fino blanco, se incorl)Oran con dos yemas
de huevo y cinco gramos ele sal blanca molida y, agregando hiel de vaca. se forma
una pasta mezclando todo en un mortero
de piedra con mano · de madera. Hecho
esto, se dividirá. la masa en trozos, uue se
Pondrán á. secar al aire libre.
Para uuitar las manchas con este jabón,

flrtíGutos 06 varill6ros.
Gran surtido en pañ1:1elos de seda, lino y algodón.
Encajes, Blond~s, Tiras bordadas y adornos de todas clases.
Espléndido surtido en telas de algodón fantasía.
Especialidad en géneros blancos de lino y de algodón.
Mantelería Toallas,' Canevás para bordar. ·

~}
/

Aspasia:- Para una niña de uuince años.
en el rigor del luto, lo mejor es un sombrero negro con un simple lazo. Procuraremos publicar modelos próximamente.

_G~RA~ND~ES~A-;;::LM~.AC=EN~ES~D;.;:..E. .:.:. :RO::.:. :PA.:_Y:.__,.N~OVE!.=:
D=AD~E~S
SEGUNDA MONTERILLA y ·CAPUCHINAS.-MEXICO

r

se emp,ipar,í en agua bien clara la pieza
uue baya de limpiarse. y después de frotarla con el mencionado jabón Por ambos
lados. se enjuagará en agua clara otra vez.
Las manchas desaparecerán de seguro.
-Para hacer la mermelada de membrillo
se mondan y cortan los membrillos en pedacitos oue se echan en agua fría. Al cabo
de una hora se escurren y l)Onen en un perol con una cantidad de azúcar igual al
peso de la fruta. Se adiciona el agua neces,wla para que los t rozos de membrillo
se remojen bien ; se pone todo á. calentar.
se cuece basta qne se ponga transparente
el membrillo. y después se echa la mezcla
en tarros y se tapan éstos.

te. y se bate todo durante una hora'con
una cuchara de madera : después se va adicionando basta medio kilogramo de harina en peq ueñas cantidades, sin dejar de
batir durante media hora; agréganse las
claras, también batidas. Y, por tíltimo, con
una cuchara se forman los bizcochos dentro de cajitas ele papel ..v se ponen á. cocer
en un horno bastante caliente.
M'ARÍA LUISA ;

00
UN NUEVO ANESTESICO.

"vestidos "trotteur."
Subscriptora:-Estos trajes son los une.
destinándose á. salida.~ diarias, se hacen
generalmente de telas resistentes. estilo
sencillo y largo al tobillo ó redondo; son
los más cómodos y prácticos para oficinistas y profesor as ele escuela.
Curación de la tiña.

Linda Rosa:- La tiña desaparece con lavados, dos veces al día, hechos con una solución al dos Por mil de bicloruro de mercurio. Téngase cuidado con esta substancia. Poruue es muy venenosa. La receta
para conservar la piel á que usted se refiere, es eficaz.
Queso á la braslleña.-Bizcochos para licores.

Hacendosa:-El uueso á. la braslleña se
hace a.~í:
Májese azúcar cande en un mortero con
algunas flores de azahar secas y algunas
cuchar adas de mermelada de cidra ó de
cualuuierotra fruta: deslíase todo con leche cruda. un poco de nata y azúcar á. discreción, y después de pasado por el tamiz,
añádase uu poeo ele cuajada disuelta en
agua tibia y colada por un lienzo; há.ga.~e
cuajar sobre rescoldo dentro de un molde,
y así uue hay:i escur rido bien, se sirve el
queso cubierto con nata ta.mizada y azúcar
encima. ó con una crema de chocolate ó de
otra especie.
-Los bizcochos para licores. se preparan
de esta manera:
Con medio kilogramo de azúcar se ponen media docena de huevos en una fuen-

Del mismo orden que la cocaína,
se ha descubierto últimamente un
nuevo anestésico, al cual se ha dado el nombre de Eucaína.
Tiene, como una de las mejoras y
ventajas, la muy importante depermitir operaciones que no podían
practicarse con el cloroformo, por
motivo de condiciones cardíacas
del paciente. La eucaína se inyecta
por medio de una inyección hipodérmica-subcutánea-en el punto
mismo en que se debe hacer la incisión, y unos momentos después la.
persona no siente absolutamente
nada, anestesiada del todo por
la eucaína.
Una operación verificada en un
hospital de Londres con este nuevo
anestésico, pudo durar hora y media, sin que nada sintiera la perso· na que estaba ba jo el efecto de la
eucaína;

PINAUD

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EXTRACTO GENET D'OR

PARA E.L BANO
PARA EL TOII.E.TTE.
PA RA EL PANUELO

�EL MUNDO ILUSTRADO

1,

V1\GIN1\S OE LR 1'1001\

LASen lablusas
de pana y terciopelo están ahora
cúspide de la moda. Hay preciosas
panas que valen desde 65 centavos el metro;pero las de $1,25 y $1,50 cs. son de mucha duración. Toda &lt;; las señoras se han apresurado á
confecciom11·~e blusas en estas telas, y, á la
verdad, resultan de buen efecto y con poco costo y trabajo relativamente, puesto que cualquier adorno sencillo, escogido con gusto y
. adecuado á los matices de la tela, luce cien veces más sobre pana ó terciopelo que sobre otros
muchos materiales. Las bandas de color uniforme con pespuntes, botones, franjas ·de bolitas ó cualquiera de los nuevos ornamentos, comunican á estas blusas un tono de singular elegancia y distinción, caracteres dignos de tomarse en cuenta.

PEQUENECES DE IMPORTANCIA.
Al hacer estas blusas no deben ustedes olvidarse del giro que va tomando la mocla: quiero
decir; que el blusado delantero ha desaparecido casi totalmente; que las mangas tienen gran
amplitud hacia avriba y se estrechan á medida
que se desciende; y ~ue, por fin, las cinturas se
hacen del mismo ó diferente género y son muy
altas. El cuerpo ceilido es de gran novedad, y
aseguro que son raros aún los modelos acabados
en esta forma. La mayor parte de estos cuerpos se drapean al través, recogiendo la tela á
lo largo del borde anterior del delantero, pues
siendo la cintura drapeada, resulta como la
continuación del cuerpo, ofreciendo un lindísimo efecto. Muchos cuerpos se entallan perfectamente de modo que al nivel de la cintura
queden "pintados", procurando, hasta donde
sea posible, sin experimentar molestia, "estrechar'' la persona. En este caso el fajo no
tiene razón de ser, porque ensancharía la silueta. Encuentro esta moda muy conveniente
para las seiloras gruesas, las cuales, si se esmeran por parecer elegantes, deben elegir únicamente las formas que tiendan á adelgazarlas.
Por tanto, pondrán especial atención en las
nuevas faldas, que aumentan considerablemente las dimensiones transversales del cuerpo,
consecuencia de sus anchos pliegues redondos,
tableados, etc., que las recorren de arriba á
abajo, dándoles una enorme amplitud; en cambio,esto es muy favorable á las delgadas y esbeltas.
Es de advertir que ep los cuerpos bien entallados, si la persona es muy delgada, habrá
que modelar bien el busto por medio de capas
de buata arregladas y cosidas en el forro, antes de proceder á. cortar la tela de encima. Este artificio es necesario y basta in dispensa ble,
cuando la naturaleza no ha producido hombros
y busto perfectos; lo mismo asentaré respecto á
caderas, sólo que este aderezo no se ejecuta ya
sobre el forro, sino sobre el corsé, ó bien aislado; y en lugar de huata debe usarse la lana
de preferencia. Para esto, se lava y esponja
maravilla y se ejecuta el pequeíio "polizón,"
ó polizón y caderas, según lo exija la conformación del cuerpo que se trata de perfeccionar.
Un empiezo de falda, por bien cortado y ajustado que esté no se verá nunca "chic" si la
dama que lo lleva está hundida por atrás y
abajo de la cintura. Menester es vestir bien,
aunque sea de telas corrientes, y dar gracia,
donaire y gentileza á la persona, cosas que no
se conseguirían de ninguna manera sin formar
sobre el cuerpo las preciosas curvas y exquisitos contornos que poseen las mujeres hermosas.
La especie humana se dirige hacia la perfección; y la física se obtiene en gran escala valiéndose de la gimnasia; mas esto no es del resor te de la modista; á ella toca enmendar los
defectos echando mano de su igenio, y de aquí
nace la necesidad de los postizos. ¿Por qué '
desdeñarlos? Supongamos una joven de veinte
años llaca, contrahecha y de un talle dema!¡iado largo; se le hacen t1·ajes riquísimos amoldados á su cuerpo, y la tela y el trabajo resultan
sin valor: la. infeliz modista se desalienta al
contemplar su obra, en la que ha empleado tan~
to tiempo; la mamá no queda satisfecha; la joven suspira triste y silenciosa frente al espejo,
y el mundo, que ama la armonía, aparta sus
ojos de la niila: ¡Pobres feas! Pero si no han
alcanzado_corrección en las líneas, el arte vie-

ne para ayudarlas, haciéndolas atractivas,
a rrol('antes, distinguidas; contemplando su reflexión sobreel espejo, la encuentran aceptable
á lo menos, se estiman más alto, adquieren
ideas de valor individua.! y ¡parece mentira!
pero logran mayor éxito en la vida!
¿.Por qué? Por el concepto que todos tenemos
de lo bello y por el culto que involuntaria é inconscientemente le rendimos.
CONC.l!!PCIÓN GALINDO.

i

TRAJE DE VISITA EN PARO PIEL DE GUANTE GRI S PLATA,
TRAJE EN PARO AMAZONA CAFÉ

�EL -MUNDO ILUSTRADO

E,I Testamento

-

Del lllmo. Sr. Arzobispo Feeban
Los bienes fueron valuados en S125,000

La mayor parte d1e lo t•estado co.n.
eistía en, dos ,pólizas de $25,000
lc•a da ,un·a , tomadas en "La Mutua," Comp,añía de Seguros sobre
i a vida, de Nu.eva York.

Hace !POCOS dias que se pl'!IIQticó
la aipart,uira d,el testrunmtn.to del Bustrfsimo Sr. Arwbi.spo D. Patricio
A .. F~ehrun ien la ciud·a d de Chioago,
LhllUOI/S. La fortmia d el disti-ngu,ido
pr,a!¡a,dlo ascendió á. oerca de. . . . .
~125,000 oro aim·enii~; y según el
~Vle'ILtaJrio q,Tue .se ha ,publbcado, los
bienes &lt;iuie dej·ó .f.uer.o,n como sigue :
Dos

pól1zas de "La

Mutua,"
Cooupañia
d 1e SeguTos sobre la

Vida, de N11ev~ York,
por $25,000 oro cad,a
1U1na, ó s·ean . . . . . . $50,0000 oro.
Di.vidiend~ ,a,cumwados
sobre una die 1Jas .pó-lizais. . . . . • . . . 9,329 oro.
OJt~a ,póli,za die seg,uro. 14,000 oro.
Aociooes en efectivo y
ein Bancos . . . . . . 37,000 oro.
IIDntre las d:lsposicdones del señor
A:rwbis¡po, ien is.u teiStamento
se
hilcieron é®taJS.
'
A su 1h'ermana, ,s eñ1orita Kate
Feaham, qu:e estwvo si-empre con él
ha.sta su mTueiit.e, $40,000 oro en bonas y $25,000 oro &lt;m una d-e Jrus póldzas ,(i,e .segniros; á ~a señora Ana A.
Feeha,n, viuda d•el señor D®tor
Edu.all'do L. Feeha,n, hermano del
señor Arzobt&amp;po, $5,000 oro d,e ot,a
e las pólii,as, y $5,000 oro ien efec1Jivo; á. la Academia d•e San Patricio die Chicago, de la que es preceptora ISu hiernnana, MalilTe Ma'lia
Caltailim.a, $10,000 oro d,e la últl,ma
póliza; á la escuela "Santa M.a.ria"
de ra&gt;nseñanza :práctica para v,arones, de Feeha,nvi!l)e. I!llnols, que
era la imstdtuct-ón ¡por la que máis se
i!Iliter.esa,b a el señO!r .A&gt;rzobi:spo, ,s e
entregaron los $4,000 restantes de
,a úlitim,a JYóldza.
· A L.OS QUE: SUF'RE:N
Alguna de lM molestas y á veces dolo-

rosas enfermedades de le. piel, les recomendamos como el más eficaz de losmedicamentos, el más enérgico
y el más
fácil ;de ser empleado le. 11'Poma&lt;la.
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Por medio de nuestro nuevo método curamos ~e. clMe de enfermedades de los ojos,
por v1e¡a y grave que sea. Ojos débiles é In·
llamados, catarata y cegu.,dad total. todo
volverá á ser cure.do dentro de poco. BlsoJoe
curados radlc,.l. Operaciones no más ne·
ceaarlaR. Pocos gMtos. F.scrlbanse pormeno•
res. Dlrtje.nse e.l ln•tltuto ofUlmlco 7 otopátlco
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y será curada segqram.ente.
El Hydrozone esta aceptado por la profesión médica, y se vende en las principales
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63U Prince St., New York.
P~da11e el fo]l~to : "Como prevenir
ó curar l ~uf enferm~dades."

Conservas de Sustancias Animales

de olivas, paraqueformeunacapa,
de un centímetro de espesor bajo la.
tapa del frasco.

emza$ en olnagrt.
Las aves, la caza de pelo y aun
los pescados, se pueden conservar
por el procedimiento deM. Appert.
En el caso de que se trate de caza
mayor ó menor, el procedimiento
es idéntico. Después de mechar la
carne y pasarla en el asador ó en
la cazuela, se coloca en una caja
de hoja. de lata con el jugo, la salsa y el aderezo, de manera que el
bote quede completa.mente lleno.
Se suelda éste con el mayor cuida do, y se pone á cocer durante
hora y media. en el bañ9 de María
si las cajas son pequeñas, ó du·
rante tres horas si son grandes, co~o las que contienen faisanes, por
eJemplo.
Estas ca.jas se pueden sacar del
baño de María•así que haya cesado ~e cocer el agua, porque no hay
peligro de que estallen ¡¡n las corrientes de aire frío. Es necesario
que las pieza~ que hayan de conservarse no estén picadas; porq11e,
en caso contrario, se descompondrían fermentando, accidente que
se manifiesta ir.teriormente por el
~bultamiento irregular de las caJas. También se pueden emplear
tarros ó bocales para conservar
las piezas pequeñas; en el caso de
emplear estos frascos para las
grandes, será inevitab'. e hacerlas
pedazos.

'.Jugos sucultntos.
Para conaervar el jugo de carne,
el caldo, la leche y la manteca, se
pone en botellas, y se hace hervir
durante una hora en el baño de María.

eonmuas tn cajas dt bola dt lata.
El cierre de estas cajas es más
completo qufl el de las botellas, y
además, aquéllas no se rompen fácilmente, según queda dicho; pero
este sistema. no es conveniente en
las praparaciones caseras, porque
exige el conocimiento de la hojalatería para soldar la tapa. Las cajas de hoja de lata son inmejorables para. conservar sustancias
animales ó guisantes; pero el me·
tal ha de ser de primera calidad
para que no comunique sabor desagradable á las sustancias; antes
de emplearle, á fin de que se purifique por completo, es necesario·ponerle á hervir en agua clara. Por
lo demás, se opera de igual modo
que si las conservas hubieran de
guardarse en otra clase de receptá.culos. Sus operaciones sólo difieren respecto al modo de cerrar ó
tapar aquéllas.

modo dt abrir las cajas.
Se comenzará por practicar un
agujero con el auxilio de un punzón, y despué3 se arranca la. tapa
superior de la caja, ora. empleando unas tijeras especiales. ora. sir·
viéndose de un cuchillo. Son ::nuy
diferentes los instrumentos que se
han inventado para este objeto.

eonmuacjón dt las sustancias por mtdlo dtl carbón PUl\!trlzado.
En los climas frescos se pueden
conservar Ias carnes, la caza y los
pescados durante largo tiempo,
por medio de la mencionada sustancia. La. mejor clase de carbón
p~ra este objfltO es la que se obtiene de los huesos; pero también puede emplearse con ventaja el carbón
vegetal, seco y quebradizo, reducido á granos del tamaño del mijo
común. Para que las sustancias no
se alteren, es necesario que se hallen completamente rodeadas de
carbón, y que no toquen por ningún punto á las paredes del vaso
que las contiene. Este se ha de ·cerrar herméticamente, y, como es
natural, las aves han de estar por
completo desplumadas, limpias y
rellenas con carbón. después de
extraídas las entrañas. De análo•
ga manera se preparan los pescados. Cuando se desea condimentar
una de estas conservas, se comenzará por lavarlas cuidadosamente
antes de ponerlas á cocer, á fin de
que no queden rastros del carbón.

Con este procedimiento se mantie·
nen las carnes sin descomponer durante tres ó cuatro semanas.
Para completar esta sec.ción describiremos ahora algunos procedí·
mientas sencillos para conservar
comestibles, y que están al alcance de las más modestas cocineras;
entre ellos figuran, en primer tér·
mino, las conservas con sal y vinagre.

'.ludias utrdes conmoadas con sal.
Elíjanse tiernas, pero no demasiado finas; después de mondadas,
se introducen en agua hirviendo;
se las da uno~ cuantos hervores; se
escurren y refrescan, y se colocan
en orden dentro de un tonel ó cu•
beta de legumb1·es, abierto por un
lado y que tenga una tapa que
encaje biec y lleve en su centro un
agarradero. Las judías se cubren
con una. salmuera cocida á 20 grados de densidad; á los dos ó tres
días se saca la salmuera, se agre•
gan algunas cantidades de sal, y
S? pone .á hervir aquélla. durante
cinco mJDutos; cuando se haya enfriado, se echa de nuevo sobre las
leg-umbres; éstas se colocan en un
sitio fresco; se inspPccionarán de
cuando en cuando; se cuece la salmuera. nuevamente, y sólo se vuel·
á echar en las judías después de
enfriada.

eollflom constroadM con sal.
Distribúyanse éstas en ramilletes
pequeños; introdúzcanse en agua
hiviendo, y bien tapadas, hágase
que den algunos hervores. Una vez
escurridas y frías, se ecban en salm~er~ cocida y enfriada; á las
· ve1D~1cuatro horas se ponen á escurrir nuevamente; se colocan en
una cubeta con orden; se cubren
con salmuera á 20 grados; se pone
una tapa de madera sabre la coliflor, y cerrando el barril, se lleva
á un sitio fresco. De vez en cuando se inspecciona la conserva se
pone á hervir el agua durante dos
minutos, y se vuelve á echar en el
barril después de enfriada.

tomates en olnagrt.
.Un alemán, M. Vann. ha ideado
la. manera de conservar completamente frescos los tomates y durante un largo período de dos años sin
que experimenten alteración alguna Para conseguir esto, es necesario elegir tomates muy maduros
Y completamente sanos, limpiarlos
bien y colocarlos enteros en frascos de cuello a.ocho y largo rellenando bien la botella con u~ líquido compuesto de ocho partes de
agua, una de vinagre y otra de sal
común. Después se agrega aceite

6rana dt capuchinas tn olnagrt.
Este pr?ducto no exige ninguna
preparación; '!:&gt;a,sta colocarle en
tarros de loza ó de cristal y aun
en pequeños .barriles, y ~ubrirle
después con vrnagre. A las veinticuatro horas se escurre este líquido, se mantiene hirviendo hasta
que se evaporfl el agua de las capuchinas, y cuando se haya enfriad~, se vuelve á echar en el barril.

tombarda confitada tn olnagrt.
Divídanse en trozos las hojas de
la planta; colóquense fo,1 mando capas paralelas en una vejiga, espolvoreando cada capa con sal á razón de 150 gramos por cada kilogramo de coles; tápese todó con
una tabla, y colóquense pesas sobre éstas para prensar las coles. A
los tr:&gt;s días se escurren éstas se
distribuyen en los tarros y se' cubren con vinagre cocido y enfriado. Después de tapar bien los frascos, se colocan en un sitio fresco.

Plmltntos oerdes confitados tn olnagrt.
Despué!l de arrancar los rabos,
se. abren por un .costado los pimientos; se depositan en un tarro
de loza, más alto que áocho· se cubren con vinagre, y coloca~do un
red?ndel de madera en I a. parte super10r, se colocan pesas encima de
ésta, con objeto de mantener los
pimientos sumergidos en el líquido..A los dos ó tres días se extrae
el vinagre, y se le hace hervir hasta que se reduzca á un tercio de su
V?lumen. Se suple la pérdida con
vrnagre nuevo; se agrega sal y
cuando se haya enfriado completamente, se vuelve á echar sobre
los pimientos; se tapa la vasija
que los contenga con un papel fuerte, y se coloca en un lugar seco.
~rdinariamente se comen los pimientos con ensalada, y para prepararla se van sacando con una
cuchara de madera; se enjuagan
con agua. fría durante. un:i. hora;
se p~nen despufs á escurrir, y se
exprimen para.que suelten toda la
humedad, oprimiéndolos con las
manos; se. d~smenuzan, y se saz'onan con pimienta, sal y aceite. Do
una manera análoga se preparan
las latas de pimientos riojanos, que
sólo se adoban con aceite· pero
1a preparación de estas lat~s cons~
tituye una industria e.special, y no
son preparado exclusivamente casero.

Una.. joven hermosa.. con
facciones comunes
No son las facciones
sino el cutis lo que hace
bello el rostro. El Jabón
de Reuter se fabrica especialmente para purificar el cutis malo. El
uso diario del mismo
gradualmente suaviza,
purifica y blanquea los
peores cutis.

.J,~\'";\·•,....::....:.
- 'St

ALOS
ENFERMOS
DEL ESTÓMAGO
E INTESTINOS

Llénese un bocal de cerezas sin
rabos y que estén crudas firmes
dulces ó agrías. Despué; se rellina el frasco 6 tarro con vinagre
cocid.o ó frío; se tap~ aquél, y se
man~1!lne durante varias semana.e
en sitio fresco.

El Jabón de R.euter
es un purificador
curativo del cutis

.Abre los poros y. disl t 'd
· tnhU\·e su medicamento
en os .egi os . . Su cutis se volverá atractivamente
puro, s1 usted usa. diariamente el Jabón de Reuter.

'J

¿ S¡¡fre usted · del estómago, no
tiene apetito, digiere con dificultad, tiene usted gastritis, dispepsia, gastralgia, disenteria, 11lcera
del estómago, dilatación del estómago, n,eura.stenia
g~trica,
anemia con dispepsia, una enfermedad de dos intestinos?
¿,P or la mafiana, al levantarse
tiene la lengua sucia, mal olor de
aliento, está bilioso, tiene aguas
aguas de boca?
¿Despu~s de las comidas tiene
usted ero'Ctos, agrios, gases, pirosis, vahídos, pesadez de cabeza,
ruidos en los oidos, sofocadón,
opresión, paipitaciones al corazón?
¿Tiene usted dolores ai vientre.
á la espaJlda, vómitos, estreñ\•
miento, diarreas?
Se altera usted . con facilidad,
está febril, se irrita por la menor
cosa, estíá. triste, abatido, evita el
traito social, teniendo por la noche
ensueños, sueño agitado, respiración dificil?
¿ Des~a evitar el marao del mar
al tener que emba.rcar¡;e~
¿Ningún remedio, ningún régimen ha podido curar á usted?
No se desespere, tome pronto

Uixir
tstOffid(dl

~e

Es la Enfermedad más frecuente y que invade á todas las clases sociales no
respetando edades, y es consequencia de la v.da moderna. a~í como no es nosible
escapa: al progreso de la humanidad tampoco puede Vd. escapar de sufrir dicha
dolencia, pero para c.url;lrla y dar al sistema nervioso toda la fuerza necesaria para
sostener esa lucha diana, tome Vd. el gran tónico nenJioso que se llama "Vino
Cordial de Cerebrina" del Dr. Ulricz: de New York, bajo cuya mágica influencia
desaparaceu todos los trastornos nerv10sos vita/izando de manera asombrosa su
sangre cerebro y nervios, sustituyendo la ANEMIA-Prostración y_ debilidad. en
Fuerza. salud y vigor corporal y mental-use Vd. este afamado TóNICO-N ERVIOSO y será Vd. mismo sorprendido por sus maravillosas cualidades cnrativas.
El Vt'no Cordt'al de Cerebrina Ulrici es el ALIMENTO CEREBRAL más completo y el único que puede
tostener el equilibrio del sistema nervioso supliendo el gasto originado por la vida moderna en todas las fases de la
lucha .dt'aria por la existencia, y así; como pa~ reponer las fuerzas _corporale:s necesita V~- el aliment?- del cuerpo,
del mismo modo para reponer el gasto 6 trabaJO del cerebro y nervios necesita Vd. nn altmento nervwso 6 sea El
Vino Cordt'al de Cerebrina Ulrici cuyos ingredientes se dirigen á alimentar especialmente su cerebro manteniendolo fuerte y saludable.
·
El Vtno Cordial de Cerebrina Ulrict' es el más potente VIGORIZANTE y RECONSTITUYENTE para
FOR'l'IFIC~R; á las personas de~ile~ en general y á Ias NERVIOS~S en particular. debido á sus ingredientes
acorde á la ul~ima pA.labra de la &lt;?1enc1a y por ser fabncado en escala mdustrial, lo cual permite obtener sus com•
ponentes (no importando su precio) de los más puros y escogidos y ponerlos en dicho Vino en toda la cantidad
necesari!l. para que produzca las asombro&lt;;as curaciones que lo han acreditado en todos los paí~es.
Si _es Vd. . ESTUDIANTE 6 se dedica al !L.STUDIO 6 tr3:bajos mentales en general, 6 en t;~GOCTOS de
cualquier clase, nada le aclarará su mente y fac1l!tará la resolución de sus ideas y proyectos como tomar El Vino
Cordial de Cerebrina Ulrici.
Si es Vd. abogado 6 LITERATO, .Médico-ofi,cznt'sta ó empleado,. es muy fácil que pronto adquiera Vd.
DEBILIDAD NERVIOSA más 6 menos mlensa, as1; para curarla 6 evitarla, nada más seguro que usar El Vino
Cordt'al de Cerebrina Ulrici.
Si es Vd. persona RELIGIOSA y dedica su mente á largas horas de meditación, oraciones 6 Jectura, tarde 6
temprano su cerebro será invadido por cansancio y prostraci6n nerviosa, para evitar ambos y sostener fuerte el
espíritu y poder continuar en dichas ocupaciones, nada más efectivo y admirable aue tomar El Vino Cordial de
Cerebrina Ulri'ct:
·
·
Si es Vd. PADRE de FAMI.LIA y depu~s de su trabajo diario, se encuentra con cansancio nervioso y preocupa_do con los naturales pensamientos de ansiedad por el porvenir de su familia, nada dá más ánimo, y vigor para
trabaJar y aclarar la mente en resolver tales proyectos como tener fé, en sus propias fuerzas y eso se consigue
m:mteniendo fuerte el cerebro con El Vzno Cordial de Cerebrina Ulrici.
S.i es Vd. MADRE de FAMILIA y al. terminar el día. ,;e siente ca_nsada por los que haceres domésticos y
atención de su casa, reponga su fuerza nerviosa, tomando El Vino Cordial de Ce1·ebrina Ub-ici.
Si es Vd. PERSONA NERVIOSA 6 HI~'I'ERlCA y sufre de dolores de cabeza-NEURALGIAS-pérdida
de mem.oria-fatiga-melancolía 6 tristeza-temor para todo-gran preocupación por adquirir enfermedades-falta
de apetito con malas digestiones-caracter irritable-insomnio 6 somnolencia-pereza y enflaque.-cimiento, nada
pu_ede. hacer desaparecer tales males como El Vino Cordial de Cerebrina Ulricz:
Si es Vd. PERSONA que ha abusado de todas sus fuerza vitales disipandolas, nada hay que las reponga y cure
sus consequencias prematuras 6 decaimiento como El Vino Cordial de Cerebrina Ulrici, debi&lt;lo á su efecto
especial y extraordinario que tiene sobre los centros nerviosos.
)!:xiga Vd. el legitimo Vino Cordial de Cerebrina Ulrici de New York y rechase todo substituto que se le ofrezca 6 desee
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Nota ,

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1
1
1
1
1
1

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Saiz

~e

(arios
Es el remedio del dia usado en
el ,mundo entero, el que únicamente tri•unfa de las enfermedades rebeldes á todo tratamiento
del estómago é intestinos.
Preguntad á todo el qur. Jo tome, y os dirá,
"E•I ELIXIR ESTOMACAL DE
SAIZ DE CARLOS
(Stomalix)

,me ha curado radicalmente mientras que los ~emás medicamen.
tos. no me habían ni aun aliviado.
Es seguro en sus efer;tos y

SIEMPRE INOFENSIVO
aunque se use años seguidos.
Cura las dia.rreas de Jo:s niños,
aumenta eJ apetito, tonifica y ayudai á las digestiones, por lo que e!:'
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más gr:a.nde y el más recomendado para los niños desde 1_!1, edad
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del crec1m1ento. Fa~ihta mucho la dentición; asegura la buena formación de los huesos; previene y neutraliza los
defectos que suelen presentarse a.1 crecer, é impide la diarrea., que es tan frecuente en los niños.-PARIS 6 A VE·
NUEVICTORIA, Y EN TODAS LAS FARMACIAS.
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El Prof. Trousseau, una de las glorias
de la Medicina Francesa, decía, refiriéndose á los cuidados que deben darse á los convalecientes, que el alivio. sería mucho más
rápido y las recaídas evitadas, si se pudiese
hacer tomará los enfermos la quinquina com

y

pleta, menos el leño y la corteza, por .ser la
quinina sola demasiado irritante. La opinión
de este maestro se ha extendido, y todos los
médicos, en lugar de la quinina pura, cuya
acción sobre el estómago muchas veces es
funesta, prescriben ahora en fas - - - - - - - -

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QUINA--LAROCHE

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que cuenta ya medio siglo de antigüedad, y tanto la fórmula de su composición como la
manera de_ p~epararla, se deben al químico francés M. Laroche, q~e ha merecido por este des~ubnmiento las más altas r ecompensas, como medalla de.oro en la Exposición Internac10nal de París de 1879, medalla de oro en la Exposición Farmacéutica Internacional de Viena de 1888, medalla de oro en la Exposición de Batavia de 1893, y un premio
de 16,000 francos del Gobierno de la R epública Francesa.
LA QUINA LAROOHE es un elíxir vinoso, mas esto no autoriza á establecer el menor
Pª:alelo con las preparacione~ procedentes de las des~ilerías que se ll aman á base de qu inquina, porque estas prepara?iones son á lo sumo bebidas de recreo, pero sin valor alguno;
mientras que por el contrar10, la QUINA LAROCHE es un medicamento; su alto tenor
en pri~cipios _a~tivos, así como los _procedimü:ntos cient~ficos seguidos en su preparación,
las dosis cuotidianas con el más riguroso esmero han sido determinadas,y en un a palabra; la antigüedad misma con que cuenta esta preparación, son garantía segura de los
enfermos y de los médicos.
·
LA QUINA .LAROCHE contiene los principios activos de las tres quinas ''la roja la
amarilla y la gris," que son así designadas por el color de la corteza seca, ~ada una' de
las cuales representa una com.r:osición espe?ial;y m_ezcladas ~onforme á un dosaje racional,se reúnen en esta preparar10n los alcaloides, resmas y tamnos que aseguran la acción
tónica y febrífuga de la QUINA LA.ROCHE.
.Al tomar la Quina Laro~he, su primer efecto es el estimular el apetito, al mismo tiempo tonifica la ~ucosa gástrica, y. est~ sin ca~sar constipación ni diarrea; después la absorbe el orgams~o; y al pasar á la c1rculac10n gen eral, da á los órganos fatigados ó agotados fuerza y bienestar.
Bajo su influencia, aúméntanse los glóbulos rojos en la sangre, la circulación se vuelve más fuerte y regular, la temperatura más alta, el calor animal más intenso las funciones del sistema nervioso se regularizan, y al perfeccionarse los aparatos de 1~ vida orgánica, co_n tribuyen éstos á la salud general; los débiles y convalecientes pronto notan
sus eficaces efectos y co~prenden la ~oderosa ayuda que les ha impartido.
Los a&lt;loleEcentes, lasJ ovenes en la epoca de su desarrollo, y las señoras después de
los alumbra~ientos, encuentran en la Quina L~roche el m ejor tónic? reconstituyente.
Los orgarnsmos cansados por exceso de traba.Jo, por prolongadas vigilias ó afecciones
crónicas, hallan en la Quina Laroche el medio más seguro para recuperar las fuerzas
perdidas y volver al organismo á su primitivo vigor .
.
En r~s~men, la Q~ina Laroche ~s perfectamente,, s?po~tada por todos los estómagos y
es un tomco reconstituyente de primer orden, de ex1to mcomparable en el tratamiento
de las anemias, Clorosis, Colores pálidos, etc.

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De ~an Ildefonso," S. A,

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cencias difíciles. Contiene O.ABRE.
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1-\EX I C O . .

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NA impot·tante publicacion científica"Le Génie Civil," de París - dedicó hace poco un excelente artículo á la soberbia instalación hecha entre los ríos de Monte
Alto y Tlalnepantla, en el Valle de México,
por la "Compañía de las Fuerzas Hidroeléctricas de San Ildefonso," ·s. A.
De ese artículo, que consideramos muy importante por la suma de datos que contiene
con respecto á una de las más grandes empresas que existen en el país, tomamos a1gunos
apuntes, con el objeto de que nuestros lectores
se formen una idea, así de la magnitud de las
obras de ingeniería llevadas á cabo por la
Compañía referida, como de las magníficas instalaciones con que ésta cuenta para el servicio
de luz y fuerza motriz.
La concesión para el establecimiento de las
grandes plantas hidroeléctricas de San Ildefonso, fué dada por el Gobierno, en 1896, al infatigable industrial Sr. D. Ernesto Pugibet, que fué
quien fundó la Sociedad Anónima que lleva
aquel ·n ombre, confiando la ejecución de los canales al Sr. Ingeniero D. Miguel A . Quevedo, y
la instalación de las oficinas hidroeléctricas, est11ción receptora y redes de distribución, en México, al Sr. Ingeniero D. Emilio Pinson.
Las caídas de agua de los ríos de Monte Alto y Tlalnepantla, suficientes para desarrollar
una fuerza de 6,000 caballos, fueron aprovechadas por la Compañía, mediante la apertura de
varios canales de derivación. En el rio de Monte Alto, que produce por término medio, en su
parte superior, mil litros por segundo, la captación se hace por medio de un presa perpendicular al mismo río y protegida por una rejilla de hierro contra la invasión de los troncos, piedras, etc., at-rastrados por las crecientes. En seguida, se' encuentra un conducto de
derrame y otra reja más fina, destinada á contener los cuerpos extraños susceptibles de ser
arrastrados hasta ella por el agua. Igual ó parecido sistema se siguió en todas las demás tomas de agua.
El primer canal-de 12 kilómetros-termina
en un montículo, donde se halla la caja de
agua de la caída de 150 metros que alimenta la
instalación "Viilada", y cuyas aguas, juntándose á las del río, pasan después al segundo canal, que alimenta la instalación "Fernández
Leal'', provista de una caída de 120 metros. Este
éanal tiene un afluente que produce mil. dos- ,
cientos litros por segundo, y una longitud de 8
kilómetros, desaguando en una planicie donde
se hallan instaladas las cajas indispensables
para la decantación del líquido. Para normalizar la corriente ó hacer funcionar la instalación
cuando ocurra algún accidente en el canal, se
ha construido ~na presa capaz de contener 8,000
metros cúbicos de agua.
Al pie de la instalación ''Fernández Leal''
nace el tercer canal, que alimenta la instalación "Tlilan", con una caída de 60 metros, y
que termina en una presa de capacidad igual á
la anterior. Esta caída produce 900 caballos de
fuerza, de l_os cuales trescientos se utilinn
para mover la fábrica de tejidos de lana de S.
Ildefonso, mediante una linea de cuatro kilómetros empleada para su transmisión.
Entre los trabajos de arte llevados á cabo en
esta parte de las obras, se encuentra un gran
sifón de 57 metros de ¡:&gt;rofundidad y 230 de longitud, formado con tubo de acero de 60 centímetros de diámetro, y que sirve para conducir
las aguas del afluente del segundo canal.·
Las instalaciones "Villada", "Fernández
Leal" y "Tlilan" con caídas de 150; 120 y 60 metros respectivamente, comprenden: las dos primeras, cinco grupos generadores cada una, de
225 kilowats, y la última tres grupos, de 225 kiiowats también, funcionando con turbinas de
430 vueltas por minuto, fabricadas por la casa
Picard, Picteb y Co., de Ginebra. Los alteró.adores, como todo el material eléctrico, proceden de la casa Westinghouse de Pittiburg,
son de inducción giratoria y producen corriente
trifásica, siendo su rendimiento industrial de
92 % y su frecuencia de 50 períodos por segundo. 'La corriente se transforma en trifásica
de 22,000 volts por medio de transformadores
de 250 kilowats. La entrada de las líneas está
protegida por fusibliis de alta tensión y parrayos Wurtz.
· Río de 1'lalnepantla.- Las obras hidráulicas
emprendidas en este río comprenden tres canales sucesivos de 25 kilómetros de extensión, en
junto que producen de 800 á 1,000 litros por
segu~do. La const1:'u,c~ión de esto~ canales ha
sido sumamente d1f1c1I, pues deb1&lt;lo á las condiciones especiales del terreno, fué necesario
instalar tres sifones: dos de tubo de acero de
60 centímetros de diámetro, y uno de cemento
armado, de un metro de diámetro, que atravie·
san barrancas muy profundas.
. El canal que alimenta la instalación "Alameda" termina en una presa de 20.000 metros
cúbicos de capacidad, y el de la ''Chiluca,'' en
otra presa, suficiente para c.ontener basta.
18,000 metros cúbicos de agua. Las instalacione generacloras son tres : La "Alameda," con

...-

.

.

.

INSTALACIÓN HIDROELÉCTRICA ''VILLA DA.''

INSTALACIÓN ELÉCTRICA DE LA VERÓNICA.

�DEPARTAMENTO DE VAPOR

.

(2,300 CABALLOS).

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TABLERO GENERAL DE DISTRIBUCIÓN. •

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.DEPART¡MENTO DE ACUMULADORES

(1,000 CABALL~S).

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170 metros de caída y cuatro grupos generadores dE{.225 kilowats; la "Chiluca," con 90 metros. Y. tres grupos; y la ''Madin, '' con 60 metros
Y.. dos grupos. En Madin hay un cuadro especial de "VY'~tmetros" ql!-e permite registrar la
fuerza recibida por las mstalaciones de Monte
Alto y Tlalnepantla.
~as dos l!neas que tran~miten la energía eléctrwa áMéxi~o desde Madm, constan de tres hilo~ Y, están m~talad~s de manera distinta en. tre si, ~ara evitar,. hasta donde sea posible, int~rrupc10nes y accidentes. Tienen solamente 16
kilómetros·de longitud,_lo que proporciona á
la emp_resa una inmensa ventaja sobre· los
demás tr~nsportes de fuerza que puedan hacerse á _México de más de 100 kilómetro&lt;; de distancia.
Insta~ación ?·ec~ptora en México.-Esta se encuentra e~tableciqa al oeste de la ciudad, y es,
á !a -v~z, mstalación de transformación, de distribución y de reserva, contando con la más
com_pleta dotación de pararrayos, interruptores de alta tensión. que funcionan á mano ó automáticame~te, y fusibles de alta tensión, que
pueden func10n_ar en caso necesario como interruptores. La instalación tiene, además, doce
transformadores de 350 kilowats que cambian
la tensión de la corriente de 20 000 á 2 600
volts, y cuadros de distribución d~ 2 600 '
La instalación de reserva compre~de; Una
ba~ría de acumuladores Tudor, capaz de producir durante cuatro horas una energía de 350
kilo~ats de 550 volts, y un grupo de transfor11:1ación compuesto de un transformador W estmg~ouse r?tat~vo, de 375 kilowats, que recibe
corri_
e nte trifásica á 400 volts, suministrada por
tres transformadores de 2600,400 volts del50 kilowats para convertirla en corriente continua de550
volts para cargar la batería. La tensión de la
corr}ente continua puede llegar á 750 volts, y
la batería de acumuladores tiene capacidad
para almacenar la energía necesaria para las
hor3:s de fuerte gasto de alumbrad'o, pudiendo
func10nar como generador de corriente continua ó como generadoi;- de corriente trifásica.
Para los casos de accidentes en las obras hidrá?licas, ó de extrema sequía, se cuenta en la
oficma receptora con una magnífica instalación•
de calder as y motores de vapor.
Este departamento comprende dos grupos de
cuatro calderas Babcooky Wilcok que pueden ~roducir 19,oqo kilogra~os de 'vapor por
hora,, una máquma Borsig, de Berlín, con
fu~rz3: de ?OO c3:ballos, mueve un alternad'or
trifásico g1rator10; y una máquina Borsig de
1,600 caballos y triple expansión, muev~ un
alternad'or de la Allegmeine Electr. Gess. Este
grupo es el más poderoso y moderno en México y en toda la República.
Los alternadores producen corriente de 2 600
volt~, siendo s~ excitación suministrada 'por
un ~m3:mo _movido por una turbina de Laval.
Distnbuci6n de luz y fue?·za.-Esta se hace empleando hilos aéreos en los suburbios de · 1a
ci?dad y cables subte~ráneos en la parte céntr:ica. La red aérea tiene una extensión de 75
k}ló~etros, y la subterránea una longitud de
6:), siendo 30 las subestaciones de transformadores que cambian la corriente trifásica á alta
tensión en corriente difásica á 240 ó 120 volts
que se destina al servicio de alumbrado ¿
fuerza motriz. En cuanto al sistema de distribución secundaria que permite una gr.an eco•
nomía de cobre, ha sido inventado por la mis~
m_a Empres~, que es la que lo ha usado en México por primera vez.
. E~ reducido espacio de que disponemos nos
impide, muy á nuestro pesar, describir con
mayor amplitud las grandes instalaciones de
las «Fuerzas Hidroeléctricas dé San Ildefonso»
S. A., haciendo, quizás, que incurramos en l¡
omisión de. algunos detalles de interés. Sin
embargo, creemos que la descripción que hemos
liech? á vuela pluma de las obras llevadas á
térmmo·por la Empresa y de sus oficinas de
r ecepción y distribución. serán suficientes para
que e~ público se dé cuenta de la magnitud de
l~s mismas obras y de la importancia que en•
cierr'an desde el punto de vista industrial.
· Concr~tándorios á los beneficios que directamen~E: i;ep_orta á la población el establecimiento-de t~s'·mstalaciones hidroeléctricas de San·
Ildefonso, diremos que, contando la Compañía,
entre otros elementos, con las fuentes de energía.
natural más ce~canas á México, y con podero-·
sas r.eservas_é rnstalaciones de ,apor, para los
caso~ de accidente, se e1;1cuentra en aptitud, cómo. nmguna,de proporc10nar á los precios más
ba¡os y con toda regularidad el mejor servicio
de fuerza y alumbrado eléctrico. Por lo demás
no teniendo que transmitir la corriente sino á,
muy corta distancia, y comq la transmisión se
hace ~or dos H:neas independientes, los casos
de peligro y d~ mterrupción, son muy remotos.
En la actualidad la Compañía alimenta 60 000
lámparas, suministrando más de 3,500 c¡ballos de fuerza.
El Consejo de Administración de la Compañía de las «Fuerzas Hidroeléctricas deSan Ildefons9»está formado por las siguientes personas:·
P~es1den~e, Sr. Lic. D. Joaquín D. Casasús;
Vicepresidente, Sr. D. Ernesto Pu&lt;&gt;'ibet; Vocales: Sres. H. Tron, H. Scherer (jr.), A. Miche- ·
let y E. Meyrán; Gerente, Emilio Pinson y Subdirector, Luis Matty.
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FACHADA DE ''EL CENTRO MERCANTIL.''

E

DEPARTAMENTO DE GENEROS DE LANA .

N nuestra galería de casas comerciales é
industriales incluímos con gusto el gran
almacén de Ropa conocido en la plaza con el
nombre de ''El Centro Mercantil'' y que ocupa,
puede decirse, el edificio más suntuoso y más
bien acondicionado que se haya construído en
México hasta hoy, para esta clase de establecimientos.
"El Centro Mercantil," por la envidiable situación del local con que cuenta, con respecto
á aquellos en que están instaladas l as demás
negociaciones de su género; por el crédito siempre creciente que ha sabido crearse en el mercado, y, más que todo, por la fama qúe goza entre los consumidores, es, sin disputa una casa
modelo, á donde :ie pue~e ocurrir siempre con
la seguridad plena de ser atendido á satisfacción y servido á COJ:!Ciencia.
La casa á que n·os referimos fué establecida
por los Sres. S. Robert y Cía. , antiguos propietarios un cajón de ropa que existió en el
Portal de las Flores y que fué totalmente .c onsumido ·por uno de J.os incendios más terribles
'-.(__. de que haya memoria en México.
·
Lejos de desalentarse por tamaño ·desastre,
los Sres. Robert y Cía. emprendieron de nuevo
el negocio á que antes ~stuvieran dedicados, y
á fuerza de trabajo, de labor continua, lograron cimentar el-importante establecimiento de
que nos ocupamos en este artículo, levantándolo por sus propios esfuerzos á una altura verdaderamente envidiable. Prueba muy clara de
1 lo que decimos, es la decidida protección que
el público dispensa á "El Centro Mercantil"
a,cudiendo á sus álmacenes de toda preferencia.

***

;:

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,,.. :., .

·,:_\)'1,'1,1[1)v':' ~l'::,

~-~

·.:.·n

DEPARTAMEN'l.' 0 DE ADORNOS Y GÉNEROS DE SEDA.

Hace pocos días tuvimos el gusto de' yisitar
la casa á que nos referimos y quedamos, dicho
sea en honpr de la verdád, agradablementé sor•
prendidos de la buena· distribución que se· o-J,, sena en· sus.departamentos y del perfecto. or·
den con que están clasificadas y separadas las ·
mercancías, para mayor comodidad de la cli'.entel a. No parece sino que el visitante recorre
salones distintos de una gran exp.osición.
Allí vimos cuanto en materia de artículos de
utilidad y de lujo, tratándose del ramo· á que
se dedica la· negociación, puede apetecevse, si-n
la menor fatis-a, ,sin la _n·e_cesidad de, dar tormento á los o¡os, para distmguir, en la estantería, una tela de lana de una de seda; parecaínos que el viejo refrán "un lugar p¡;¡,ra cada cosa y cada cosa en su lugar" tenía en tan vastos almacenes su más exacta aplicación.
Y no nps equivocamos. Dispuestos en lo~s
especir.les, en amplios de_partamentos más bien
dicho,· se.encuentran los· mil y mil art,í culos de
distintas clases que constituyen el ~urtido' con
que _cuenta '-'El Centro Mercantil.'' Vimos, por
eje~plo, la parte de 1os almacenes· destinada
¡ á la exhibición y venta de te,la,s de seda y adornos, que mucb,o llamó nuestra ate,ncfó.n por la
variedad de las distintas mercancías qué contiéne y por 1a belleza de los estilos; el departa•
mento.·de ,génE)ros. de lino y algodón·, entre los
cuales se encuentran- los mejores que producen
las más renombradas fábricas .del país y ex•
1. tranjeras, y el de modas y confecciones, que es
t:1 uno de los más· bien montados y más elegan•
tes.
En este departamento:hay siempre á la vista
rdel público lo más nue-vo en estilos y lo más
bien acabado en punto á confección, pudien?o

�:Et MUNDO ILUS'l:'RADO

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EL BUEN TON~, S. A.

I

LUSTRAMOS es:- págim co'n un dibujo
que r epresenta el proyeco de ampliación
del edificio que ocupa la gran fábrica
de cigarros de "El Buen 1ono", S. A . , y
conforme al cual la vasta fin:a donde ahora
se encuentran establecidos l&lt;s talleres de la
misma fábril:a, se extenderá á toda la manzana dónde está ubicada, tenimdo su puerta
principal en la esquina que f&lt;rman las calles
de S. Antonio y Chiquihuiterru.
El solo dato que consignanos basta indudablemente para que el público ;e forme una idea
de lo.s notabilísimos progreso; que, hábilmente ¡lirigida por el infatigable · honrado industria1 D. Ernesto Pugibet, l:a realizado " El
Buen ,Tono'', ensanchando cala día más sus
n~goéips, no obstante la conpetencia en que
s10 ce,sar: se ve empeñado conlos demás establecirhientos industriales de si género, y en la
que, p.icho sea de paso, ha esultado siempre
vencedor. En ocasiones hemos dado ·á,conocer los datos estadísticos que acredita1 esta verdad, y
sólo apuntaremos, porque no: par&amp;ce oportuno haéerlo así, que en sus taleres, montados
á todo costo, trabajan actualnente más de mil
cuatrocientos obreros, sin cortar, por supuesto, á los empleados en el tallir de litografía,
que llegan á trescientos, y á os niños que se
dedic~n á la manufac;tura de :ajas de cartón.

DEPARTAMENTO DE MODAS Y CONFECCIONES :

obtener allí, á un costo verdaderamente módi co, desde el sombrero para señora más sencillo, hasta el abrigo 6 el traje más lujoso. Al
frente del departamento está una excelente modista cuya competencia en el ramo constitu ye
para la clientela de la casa la mejor garantía.
Actualmente, según nos informaron los propietarios de "El Centro Me1·cantil", se están
arreglando en el segundo piso dos hermosos
salones que se destinar án al departamento de
muebles, para el cual cuenta la casa con un
magnífico surtido procedente de Inglaterra,
Francia y Estados Unidos. El fin que persiguen
con esta.mejora los Sres. Robert y C~, es establecer unaexposición permanente de todos aquellos objetos. nJcesarios para el amueblado de
las habitaciones. Para comodidad del público
que visite la nueva i_nstalación 1se ponc!r,án dos
televadore,s automáticos, del s1st~ma mas moderno.
Además de los departamentos mencionados,
existen en "El Centro Mercantil" otros no menos dignos de visita1·se, como los de alfombras
y tapetes, cortinas y artículos para el decorado
de las casas, y el de casimires. Tanto en unos
como en otros se ven los artículos más escogidos, pudiendo asegurarse, sin temot· de incurrir en exageración, que pocos,t. i:nuy pocos serán los cajones de ropa que te: gan una existencia tan g rande y tan varia .a como la que
tiene, en lo referente á los citados artículos,
"El Centro Mercantil."
:
En el segundo piso se encueniran instalados
los departamentos de ventas ii\ por mayor, á
las cua.les is~ atiende con suma tí~crupulosidad.
Al frente de los distintos lotes hay empleados
especiales muy aptos para el pronto despacho
de los pedidos,por más grandes que éstos sean.
En el ramo de ventas. al por. mayor, la casa es
sin duda la primera en la República por la
cuantía de sus operaciones. Esto no quiere decir que las ventas al menudeo sean escasas,
pues, por el contrario,son numerosísimas. Los
almacenes se ven siempre llenos de comprao10res ,y los carruajes en que se hace el reparto á
domicilio no cesan todo el día en su tarea.
En los emplios escaparates de "El Centro
Mercantil" se ven siempre las últimas novedades de Europa y Estados Unidos, tanto en telas, casimires, y modas, como én perfumería,
objeto$'(ie arte, etc., etc. ·
.
Por último, diremos que"L a Valenciana" ,que
ocupa en la actualidad un bello _edificio construído en el mismo sitio. en. g_.ue existió la a ntigua tienda de ropa de aquel, nombre fundada
por los· Sres. S. Robert C~. ,es ·sucursal'de "El
Centro Mercantil." Sus propietarios han cuidado, constantemente, de que el surtido con.. que
está dotada sea de lo mejor y, más completo.
Con lo que llevamos diclio, basta sin duda
para qúe el púbíicb vea en el 'gran almacén de ro
pa á que n(ls hemos referido, un . ejemplo palpable de lo que puede el trabaj·o y la perseverapcia en la empr esa; pues no cabe duda que á estos dos poderosísimos agentes de
la prosperidae, en todo negocio, 1deben los Sres.
S. Robert y Cía. el 'haber triunfado, el~vl:Lndo
su magi;iítiqo.'.establecimiento á una altura que
lo col9~f;~~~~f¡los ?rimeros de su género.
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les gestiones se debe en gran par te del éxito obtenido por la Empresa, está fo11II1ado así : Presidente, Sr. General D. Manuel .G onzále,{•Cosío; Vicepresidente, Sr. Lic. D. Rafael Dondé;
Consejeros, Sr. Lic. Emilio Velasco, D. J'ulio
M. Limantour, Capitán Porfirio Díaz, Hemi
Tron, Hugo Scherer, Lic. Joaquín D. Casasús
y L ic. Indalecio· Sánchez Gavito (jr); Director
General,Ernesto Pugibet,y Subdirector,Sr. Andrés Eizaguirre.
"El Buen Tono"cuenta con un magnífico local que ·sirve de expendio para el público enel
Puente de S. Francisco, donde se puede . ver
funcionando u na de las maravillosas máquinas
engargoladoras que se emplean en la fabricación de los cigar rillos.

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'.,D.EPART Afr!ENTO DE ?4UEBLES;

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Juntamente con el *mencionado
proyecto de
ampliación del edificio, publicamos una foto- •
grafía del artí'stico carro a legórico que presentó "El Buen Tono" en la gran procesión
cívica efectuada en honor del Sr. P r esidente
de la República el día 4 del pasado, no con el
fin de hacerse reclamo, sino con el objeto exclusivo de tributar un· homenaje al Héroe de la
Paz. En uno de nuestros n úmeros anteri:ores
describimos ya este hermoso carr o, que tanto
llamó la atención.
'
Empresas como la que nos ocupa, son ciertamente acreedoras á los elogios y á, la confianza del público. Nosott·os aplaudimos sus
progresos, deseando que alcance el más alto
g rado de prosperidad.

VENTAS AL POR MAY()R.

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La fábrica es una ciudad en pequeño,y asombra verdaderamente el orden que allí reina: en
sus espaciosos departamentos sólo se escucha
el rumor del· trabajo, y no parece sino que la
multitud que allí obtiene los medios necesar ios
para su subsistencia, seha hecho el propósito de
dedicarse en cuerpo y alma á su labor. Al verá
aquella muchedumbre de trabajadores diseminada en los distintos talleres, se viene involuntaria.mente á la imaginación la gran suma
de esfuerzos que ha sido preciso aprontar para
reunir tantos elementos y, lo que es más, par a
utilizarlos con provecho.
Los productos de "El Buen Tono" gozan,
puede decirse, de fama universal, pues no sólo
en México y en los demás países latinoamericanos, sino en los Estados Unidos y Europa,
t ienen una demanda envidiable. En la gran exposición de París de 1900 obtuvo la fábrica la
más alta recompensa, y muchas han sido las
medallas y diplomas que en otros certámenes
se le han acordado,como premio muy merecido á
la inmejorable calidad de su elaboración y á la
excelencia de los materiales que emplea en ésta. Desde hace algún tiempo, la compañía es
pro veedora del Gobierno Francés, y el monto
de su exportación es cada día may o r.
El estado floreciente de la negociación ha.sido en verdad muy notable; el capital coñ que
opera es ahora de cinco millones de pesos, y
sus valores fundadores se cotizan en la plaza
á precios t an altos que denotan desde luego la
gran demanda que tienen.
El Consejo de Administración, á cuyas hábi-

CARRO ALEGÓRICO DE "EL BUEN TONO; " EN LA GRAN PROCESIÓN CÍVICA DEL 4 DEL PASADO,

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�EL MUNDO ILUSTRADO

~I Notel Guardiola
Establecimiento de Primer Orden.
En. la avenida más hermosa y más transitada
de la Metrópoli, cerca del sitio donde se va á
construir el gran Teatro Nacional, se levanta
el magnífico edificio que ocupa el ·'Hotel Guardiola, '' y cuya fachada reproduce una de nue.;;tras ilustraciones.
Es el Hotel "Guardiola," indudablemente, no
sólo el mejor situado con que cuenta la ciu~ad,
sino también uno de los más lujosos y más cómodos que existen en México. El edificio, recientemente reparan o y reformado, está espléndidamente dotado de todo Hquello que en punto á confort y elegancia, demandan las exigencias de la época: los cuartos, dispuestos &lt;'on
escrupulos a minuciosidad, están arreglados con
los mejores muebles que se fabrican en los Estados Unidos y decorndos con verdaclero buen
gusto y á todo costo, observándose en ellos un
aseo que verdaderamente llama la atenci6n.
Los pasajeros que se alojan en el Hotel
"Guardiola, " encuentran, por otra parte,&lt;·omodidades que en ninguno de los demás est,ablecimientos análogos pod• ían encontrar: allí hay
restaurant de primer orden, servido pot• un maitre d'hotel de los más hábiles; baños perfectamente acondicionados; dukería:v pastelería, peluquería y gabinete especial para el a seo del
calzado. Estas ventajas que o frete al público
el Hotel "Guardiola, " resultan inapreciables: pues, como se comprende, son mU(;bas las
molestias que se ahorran á los pasa.jeros. proporcionándoles en su mismo alojamiento lamanera de atender á su aseo per!-Sonal y de alimentarse. Ademiís, en el establecimiento hay
constantemente, de día y de noche, agua fría y_
caliente para los usos que sean ne&lt;'esarios.
Otra ventaja muy digna de tomarse en cuenta
por los viajeros, es la que ofrece la cfrcunstancia de encontrarse situado el hotel á muy pocos pasos de las oficim,s de ferroearriles y ele
la oficina de Correos. En cuauto ií la servidumbre, ha sido muy bien selt&gt;ccionada, y presta plenas garantías, tanto en punto á aptitudes, como por lo que toca á su buena educación
y conducta.
Como un elato mu:v importante que revela el
incremento que en México han tomado los ne-

gocios de esta índole durante los últimos años,
diremos que el Hotel "Guardiola," explotado
antiguamente por una sociedad anónima que lo
adquirió en $120,000, fué vendido al Sr. D. Felipe Marte!, .no hace mucho, en la cantidad de
$·100,000, ganándose en la transacción la elevada suma ele $180,000.
En la actualidad, el Hotel "Guardiola" está

exclusivamente á cargo del Sr. D. Manuel Dávila Madrid, estima ble caballeto que, como
arrendatario, ha emprendido en el edificio muy
notables mejoras á fin de hacer del establecimiento el primero de la República.
Los precios, l or persona, en-él Hotel "Guardiola" son de $2.ü0 á $10.00, cobrándose, pcn·
mes, tuotas especiales.

Año XII.-Tomo !.-Número l.

México, Enero 19 de 1905.

Subscripción mensual forá nea ...... $1.50
ldem
l dem en la Capital .. $1.25

Ge_rente: LlllS REYES SPINOOLA.
ción: José Gómez Ugarte.

Regis:rado como artículo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.-Impreso en papel de la _Fábrica de San Rafael.

FONDO
RICA,RDfl COVARRUBIAS

FACHADA Df:L EDIFICIO DEL HOTEL " GUARDIOLA."

(Ba.Jorrelieve &lt;le J. c. Tovu.)
_.JJN ÁNGULO DE¡, };'4-'J,'¡Q ,PRINCIPAL DEL HOTEL.-EL DESPACHO:

ENTRADA AL RESTAURANT Y ESCALERAS.

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ADA vez que esta rueda del año, más
erizada de púas que la de Santa Catar ina (á juzgar por las penas que nos trae),
ha dado una vuelta completa y que el apacible y triste Valle de México se cubre con el
manto cristalino de las primeras heladas,
m~ a~u_erdo de_ una relación de Donaciana,
mi vie¡a nodriza, llocha, diciembre por dic~empre, en los ú_ltimos días del mes, .en un
ri~con de la cocma humosa y cordial. En
~ i país no hay tradiciones poéticas. El vieJO Noel francés, cuya sonrisa bonachona ilun:ina la selva virgen de una barba en la
q_ue han nevado tantos inviernos, jamás ha
.
sido mentado por aquellas comarcas; Santa
Chiuss, á pesar de la vecmdad yankee, no ha aparecido tampoco nunca por mis valles, con su cargamento de regalos. La poesía íntima y suave de la chimenea en que
ui;i tr~~co arde crepitando, es ajena P?r completo á aque~los modestos hogares. Ningun mno pone, por lo tanto, sus zapatitos y con ellos su ilusión á la vera del fuego
amable, y ninguno se despierta rodeado de juguetes. Unos cuantos alemanes expatriados definitivame~te, que de lu_e~gos años '.1-t_rás comercian en aquellos rudibos
y_ que han llevado consigo ~?S prestig10sas tradic10nes, velan el veinticuatro de diciembre, _rodeados de sus_hi¡os, alre?edor del árbol maravilloso; pero la bellacostu_mbre ~i por ésas se aclimata el). mi costa. El, árbol que da juguetes no prende en
mis trópicos: es árbol del Norte, árbol del fr10, árbol de perfumes boreales árbol
de las montañ-as desconocidas en cuya cima duerme siempre la nieve. . . .
'
Así, pues, lo único que individualizaba en aquella sazón é individualiza aún en
mis recuerdos el fin del año, eran las letanías de los Santos que se rezaban en la
parroquia y á las cuales nos llevaba mi madre de la ma~o la escarcha de los
collados olorosos. . . . . y el relato de mi nana.
'
. . A~lá como P?r: el_ veintiocho de diciembre, mi nana empezaba á contarnos de un
VJ~Jec~t&lt;?, ~uy ".ieJecito, _que se esta~a muriendo. El veintinueve, el viejecito estaba
mas vie¡ecito aun; el tremta, no pudiendo tenerse en pie, se metía en cama....
. El treinta y uno, el interés del relato sub~a de punto para nosotros: A las oraciones rodeábamos ya á mi nana, muy abiertos los ojos, nidos de inefables curiosidades, muy atento el . oído, en el rincón !:iumoso de la cocina, y mientras la marmita cantaba en la hormlla y el tonche baremo y enorme "hilaba" cerca del fuego preguntábamos hasta la saciedad á cada minuto:
'
-¿Y el viejecito, nana, y el viejecito?
.
-Muy viejecito Y muy enfermo- respondía Donaciana misteriosamente·- se está
muriendo, en una camita llena de escarcha.. .. Pronto vendrá el padre á co~fesarlo.
Ya fueron por él.

-¿Y; cómo es el viejecito, nana?
-¡Ah! es tan flaco que parece un manojito de huesos.. . . Tiene los ojos muy azules, pero ya muy empañados.
-¿Como mi abuelita?
.
-Como tu abuelita. ... Las arrugas aran su rostro y recuerdan los surcos en las tierras de labor que ahora cubre la helada. Es muy bajito y
tiene un báculo para apoyarse; ¡pero ahora ya no se levantará de la camal
-¿Y no tiene hijos el viejecito?
- Tiene uno, un? solo, que va á nacer hoy á las doce en punto ~~ la noche; _ui:io _muy colorado y muy guapo, que va á nacer. . .
.
. ,
Aquello nos satisfacía plenamente, porque ya sabíamos hasta de vicio que el vie¡ecito era el año que acababa, y su hijo, el año que iba á llegar.
A medida que se aproximaba la noche, el viejecito se ponía más malo; empezaba á agonizar; . .. le ayudaban á bien morir. . . Pero nunca asistimos ni á su muerte ni al nacimiento de su hijo, por una sencilla rázón: nos i,,costaban temprano.. .
Durante muchos años, el monótono relato se repitió invariablemente cada diciembre.... Yo iba creciendo, y á pesar de mis libros elementales
martajados en la escuela particular, donde dos buenas señoras nos hacían deletrear las primeras nociones de Geografía y Gosmografía seguí vien:
do al año que se iba como tin viejecito moribundo, de ojos azules y cabellos de lino, Y al año nuevo como un bebé rollizo y endiabl~do hijo del
anterior..... ... ..... .. ... . ..
,

***

Después aprendí muchas cosas: aprendí que la tierra es el tercero de los planetas de nuestro sistema, una estrella tan luminosa como Venus
que gira alrededor del sol en un período casi idéntico al que constituye nuestro año civil; que su juventud es entera relación á nuestra existen:
cia de relámpagos; que el hielo del invierno cobi ja bájo su manto la escondida germinación de la primavera próxima; que todo renace incesantemente; que un día nosotros seremos viejos y nos acostaremos para siempre en una negra cuna, alargada y triste, para ya no ver más ni el rubor
de las mañanas, ni la mies de oro de los medios días ni la austeridad melancólica de los crepúsculos. Pero que no por eso la fuerza repr oductora
cesará en el mundo, y volverán las primaveras año por año, y las gentes seguirán confiando sus esperanzas á los eneros, para recocrer la cosecha de
tristezas de los diciembres, y los niños r eirán como siempre, aunque ya no podamos oírlos,y las parejas adolescentes se buscarán" las bocas para
besarse y los ojos para mirarse mucho, aunque ya no podamos verlas, y los perfumes, y el calor suave del día y el enigma argentado de las noches
seguirán sucediéndose, aunque ya no podamos sentirlos.....
'
Aprendí que el tiempo no es más que uno de tantos subjetivismos, como el espacio; que el latido del universo continuará in eternvmi· que
el sol, enfriado, se convierte en planeta;el planeta viejo se disgrega y cae en la hornaza de otro sol ; y que de la nebulosa que se condensa al ~undo
que empieza, hay un eterno y divi~o sendero de fuerza y de resurrección inacabable; que la vida ?e hombi_-e más larga de que haya memoria, no dura lo que una estrella, la más rápida, tarda en desplazarse, aparentemente, un centímetro en el cielo ........ Aprendí, en fin, que no es el tiempo el
que pasa, sino nosotros los que pasamos . ...

***

Mas no he olvidado al viejecito de marras¡ al-viejecito . de ojos tan azules como los de ·r;ni novia, que besé tantas veces; de cabello tan blancos como sus carnes de seda, cuyo calor invadía mi corazón cuando, mano entre mano, íbamos por los caminos, queriendo sorprender en la frente
de los ocasos el último pensamiento de la tarde.. .. Al viejecito más rugoso que las labores trabajadas para,. la siembra por el arado y en diciembre
cubiertas de hielo.... .
.
No, nohe olvidado al viejecito moribundo, y ahora que torna á meterseencama,ahoraque ya le ayudaná bien morir,ahora que puedo asistirá su
último suspiro .. .. ¡porque ya no me acuestan temprano! .. . le pregunto con-triste sonrisa: "Dime, viejecito, qué me traerá tu hijo, el bebé rollizo que
va á nacer?" Y el viejecito me responde: "¡Esperanzas!"
-¿Y qué me dejará cuando agonice como tú, buen viejecito de los ojos azules?
Y el viejecito me responde dulcemente: "Esperanzas .. .. . .. también esperanzas ..... . "
AMADO NERVO.

,

E,L INVIERNO

..

1

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..r--.......

N los países de clima benigno, de temperatura uniforme y tibia, de cielo siem~r~ azul,
como la Italia meridional, el Archipiélago
griego, México, la naturaleza, aunque exuberante y risueña, acaba por hacerse monótona
y un tanto cuanto pesada y fastidiosa.
Todos los meses del año el mismo verdor en
el follaje, las mismas flores brillando y las
mismas aves cantando sobre las ramas, los
mismos racimos pendientes de las vides, las
mismas frutas y las mismas espigas, y sobre
toda esa incambiable uniformidad, l a misma
impecable transparencia de l a atmósfera y la
misma pureza del firmamento.
A la larga, y á menos que se trate de ancianos ó de valetudinarios, acaban por empalagar esa temperatura tibia Y_ es~ panorama
idéntico. Llegan á apetecerse, s1qmera por. v~riar un poco, las cierzos inclementes, pero excitantes· las hojas muertas alfombrando los bosques;!~ sábana, blanca y frí a como un sudario,
de la nieve que cubre la campiña; los desnudos
armazones de los árboles que tienden sus ramas, rectilíneas l as unas, como miembros de
dáver torcidas y atormentadas las otras,
ca
'
como brazos
de Euméni~e petri"ficad a en su
furor.
En los países inclementes, la naturaleza ofrece una infinidad de panoramas y ostenta una
rica variedad de suntuosas vestiduras que la
hacen cada día diferente y cada vez más bella.
Cada estación la transforma, la transfigura,
cambia su ropaje y sus atavíos y la ofrece á la
contemplación del artista, ya deslumbr adora
orno una reina, ya transparente y aérea como
euna hada, ya púdica y v irgma
· · l como una d esposada.
.
La primavera la corona de flores,_1-a viste de
lentos follajes y de vistosas gmrnaldas de
opu
·
de ·d"~ama~t es, e1
fJ;,Pndas;
el rocío la salp1c~
sol l a dora y la recama, el me1o 1a _11umn1:a con
luces de apoteosis y las aves gor¡ean himnos
triunfales en su honor. Nada más sorp~endente
ni más grande que una primavera al pie de los
Alpes. Abajo, el verde profundo de los bosques, el verde tierno de los sembrados osten.
tando su pedrería de pétalos, las a1bas 1mfas
de los arroyos jugueteando entre las a r boledas
y al pie de l as rocas, las líneas negruzcas de

E

~
gues disciérnense- sus formas
los barrancos surcando las lade' · ;J{'.J
inmóv iles y rígidas, como las
ras; arriba, la diadema de pli,,ta
.
del cadáver bajo el paño morde la cordillera, los hilos de cris,
/
/
tuorío. Las estrellas rutilantal y los)agos:de:nácar de lo(ventisqueros, y sobre todo ello,la cú,
1,
.
}
tes amárJllean como cirios
.
·
encendidos sobre un catafalpula de zafir por la que, como aves
co; dé.lo alto'."caen ~los copos
blancas á todo vuelo, cruzan las nu~;;., ~ ,
como pétalos ,de lirio deshobes, deslumb~antes de luz y de pu- f-::..
jado. Las nubes, pesadas y
reza.
lentas cruzan el espacio silencioso como alLa entrada de la primavera es en esos climas
mas ~n pena; las construcciones, cubiertas de
una fiesta triunfal y un poderoso empuje fecunnieve, similan sepulcros blanqueados; los tron•
dante. La savia exuberante hincha y hace ca!
cos desnudos parecen señalar el lugar de l as
si estallar los r~toños, la vegetación so.brevie!l.epulturas, y sus ramas,_desgajadas por el hune de súbito impetuosa y desbordante como una
-!'.'i\-!}án y blanquea;das por el hielo, son os ameninundación de vida; por momentos se ve brotar
. 't as insepultas.
las flores, cundir el follaje, alfombrarse las
Todo este espectáculo, melancólico, triste,
praderas, romperse las crisálidas y echar á
fúnebre,
es prodigiosamente poé!ico y bello. El
volar á bandadas las mariposas.
alma se hunde en l as profundidades, silencioTodo aquello nace, crece, sazona, se repro•
sas también, de la meditación; el corazón, tan
duce y multiplica con prodigioso afán, en breagitado y ardiente en primavera y en 1estío,
ves instantes, con la rapidez de un cambio de
descansa, se reconforta y -se retemplá en la
decoración, y el oído .cree percibir el armonioniev.e, para nuevas agitaciones y para futuras
so v confuso murmullo de t.odos los gérmenes
luchas. Confinado á la vida del hogar y al seen ~ctividad, de todas l as simientes en evoluno de la familia el Judío Errante de la lucha
ción, de todos los nidos en incubación, como
sin tregua y del batallar sin medida, se da rese deja oír desde afuera el infatigable y actiposo, descanso, tranquilidad, Y. vi_v e la vida
vo zumbar de la colmena.
plácida del amor tranquilo y de la contemplaPero este panorama opulento de fecundidad
ción fecunda: y junto al fuego, la única alegría
y de vida, ni es el único, ni es el más bello.
del invierno, rodeado de los seres que ama, hoTambién _e l estío es suntuoso y grande con sus
jea libros que lo instruyen, hace reflexion~s
calores sofocantes, con su tempestades impoque lo moralizan, formula proyectos y combinentes, con el afanoso madurar de los frutos,
na planes que lo harán más rico y más feliz, y
con el brote exuberante de las espigas, con el
aprovecha del descanso forzoso de su cuerpo,
ímpetu de los torrentes engrosados por las llupara dar pleno vuelo á la actfvidad de su esvias, con las furiosas pedreas del granizo.
píritu.
Y lo es también el otoño melancólico y dulce,
·Dichosos los países que tienen invierno! En
con las primeras · brumas y los primeros cierel~os l a naturaleza es más variada y más bezos, con el ínorir de las hojas en las ramas..
lla, y el hombre más enérgico, más activo y más
La naturaleza, toda verde en primavera, es tofuerte.
da oro entre gasas en otoño: oro de las hojas
Los países primaverales son países de ~olisecas en las ramas, oro de las espigas en los
cie; los países invernales, países de traba¡o.
sembrados, oro de los céspedes en las praderas, oro de las ramas en los árboles, oro y
rubí en las nubes en el momento de los crepúsculos.
En invierno l_a nºa turaleza viste el blanco sudario de su muerte temporal; toda ella se envuelve en él, desde la cumbre de la montaña
hasta el fondo del barranco; bajo sus plie-

~

'

�VID AS

TRISTES

(Cuento de Año Nuevo, premiado con $l0O por "EL MUNDO ILUSTRADO".)
La conoció en la calle. Una rubia mañana pasó junto á ella y
sintió una palpitación dentro del pecho.
Salía Leonor de la Igle8iá; Ricardo se encaminaba á su oficina. Seguirla era faltar á sus obligaciones; nuestro hombre se conformó con
verla, fotografiar su linda imagen en su memoria y dejarla marchar,
irse, perderse en el bullicio de una gran ciudad cuando despierta.
E,ie primer encuentro dejó. nervioso á Ricardo; trabajó torpemente, contra lo
acostumbrado, incurrió en distracciones que provocaron el enojo de su jefe gastrálgico, y al despedirse de este viejo gruñón, á medio día, apenas si le tendió la mano.
Ricardo, un quijote en punto á deberes, no pudo conformar se con haber estado deficiente en sus labores, se propuso de una manera firme volver por el honor perdido y
apartar de su imaginación el simpático recuerdo de esa bella mujer.
Lo estaba consiguiendo: una semana transcurrió sin el más pequeño incidente, y al fin
de ella, Ricardo era el mismo de siempre, el ofieinista cumplido y laborioso para quien
las puertas del porvenir están cerradas.
Pero el destino se burlaba de sus intentos: á la misma hora y en igual calle la encontró por
segunda vez. ¡Qué empeño el de su suerte! .... ¡ y vaya que la muchacha era hermosa, fresca
y tentadora!. .. ¿seguirla? ¡qué disparate!. ... ¿quién er a él, pobre empleadillo, para fijar
sus ojos en belleza tanta? .... ¿Amarla? ¡qué locura! apenas si lo exiguo de su sueldo le
permitía mal- alimentará su querida madre .... No, decididamente no; por más que la casualidad lo hiciera, él sabría contrariar á la casualidad; y más firme en su resolución, prosiguió su camino sin siquiera volver el rostro como la primera vez, para seguirla con la vista.
La tercera ocasión flaquearon sus propósitos ;.¿una aventurilla qué más daba? .... Prueba evidente de que no saldría desairado, era ese rubor de la muchacha al tropezar con él ... . ¡Adelante y
9.ue el destino decidiera! .... Y el empleado de una oficina pública, desde ese día se propuso despe.
Jar la incógnita. Consultó su reloj; aún había tiempo; media hora más ó menos no le sería to. .
.
.
mada en cuenta, pretextaría cualquier cosa, una enfermedad inopinada, una ocupación imprescmd1ble,
luntad. la::llegada de algún pariente, la muerte de un amigo, cualquier cosa, con tal de averiguar el domicilio de la mujer que le robaba ya la voA discreta distancia fué siguiéndola; así anduvieron cuatro ó cinco calles· ella sin duda advirtio la persecución y tal vez quiso desorientarlo,
porque entró á una tienda de ropa y pidió lo que á las mientes le vino.
'
·
¡Qué tardaJ?,za la suya! E_l tiempo co:ría ~on gran impaciencia de Ricardo; la media hora tocába, á fin y la perseguida no daba señales de salir. En presenc1~ de tal conflicto, ,recurrió R1c~rdo á un expediente vulgar: habló á un mozalbete de _la calle, lo instruyó bien de sus deseos citándolo
á hora determmad~ en esa esquma y le g ratificó con la única moneda que flotaba en el inmenso piélago de su bolsillo exhausto.
,
A la buena de D10s, corre que te alcanzo, sudoroso y ·tatigado, llegó á su oficina, una media hora larga después del tiempo reglamentario.

*

**
- ¿Ya llegó el Señor Rojas?-gritó el jefe con voz impaciente.
-Ordene us~d-respondió Ricardo, que en esos momentos se gresentaba.
- Señor RoJas,
hace una horadeque
- descuidarse
en el cumplimiento
su estoy
deber.llamando á Ud; tal parece que Ud. escoge el día en que. más se le necesita' para abandonar su trabajo Y.
- Señor . .. -balbuceó Ricar&lt;lo, entre mortificado y violento.
·
-Nada de excusas v,anas; por _ahora pase; pero para lo sucesivo sea Ud. más diligente y menos 'abandonado .... Vaya Ud con esta carta á casa
de un se~or Don Gaspar ~e Rod1les1 c~lle de Z .... pregunte Ud. por él, entréguesela en propia mano, le urge al ministro. ... ·
,
Tres mmutos después Ricardo salla a desempeñar su cometido.
;
Llegó á la casa ~el señor Ro?iles, rica mansión del mejor gusto. Por indicación del portero, subió las alfombradas escaleras y ál toque de un
sonoro timbre, salió una señorita .... ¡ella .... la misteriosa la misma su ideal. ... I
·
·
' .:·
1
Pal~decieron 3:mbo~: una pausa se hizo; ni él hablaba ni ~lla movía los labios ... . No se prolongó mucho tiempo esta escena, porque Ricardo,_
rompiendo ese s1lenc10, preguntó con voz temblorosa, por la person!I, á quien buscaba.

-Sírvase Ud. pasar adelante, voy á hablará
papá.
Y lo condujo á un suntuoso despacho.
-Con permiso, señor ....
Y desapareció.
.
A solas Ricardo, se puso á monologar en vo~ m11:y queda: ¡qué d~cha! no, ¡qué decepción tan grande! todas sus 1lus1&lt;;&gt;nes habían c~1do, _
todas su¡s esperanzas habfan muerto: ¿cómo era f~ctible que él_ pudiese levantarse hasta ella'? ... el, pobre, obscuro, humilde; ella, rica, hermosa,
opulenta, .....
Ricardo meditó .... y al ruido de una mampara que se déscorría, se levantó
mecánicamente.
El señor Rodiles se acercaba. Tipo de hombre orgulloso1 altivo .Y. seco, dejó á
Ricardo con la mano tendida y solamente le preguntó con msolencia:
---¿Qué desea Usted?
Ricardo presentó la carta sin pronunciar una sola palabra.
,-.
El señor Rodiles caló los espejuelos de oro, e:-trajo de su faltriquer1: un.a caj~ de rapé, sorbió_ una dosis ~orta, se arrellanó en un sillón frontero á su pupitre, y deJando de
pie al enviado, rompió el sobre y se puso á leer.
. ¡ .,
.
Soltó una exclamación burda, estrujando la carta en sus manos, y volviendose al Joven, díjole con irritado tono:
·
_
- Al señor Ministro, que está bien, qu~ pasaré dentro de una hora.
Ricardo se despidió respetuosamente con un~ inclinación. d~ cabeza, atravesó !os corredores buscando de reojo á la niña; mas la mña que lo recibiera al llegar, no fue para
despedirlo al salir.

***

---~-~-e~-~ -

Drsde ese día Ricardo se dió sus mañas para encontrarse éo~ Leonor;· tarde..con tar'!},e::paSabi' ~~ .. '
or frente á la mansión en que vivía, y más de una vez ella, casualmente, se asomaJ&gt;ij, 4 los baleo- . . t ·,
P
taba im resi.onada sin disputa; no era extraño, dada la .gonosura d.e,l guapQ pretendi,.t.nJJ · .
. .
.
• •
misiva egcrita
· ne~. ¾eon~~ :~ceder: el galán logró dirigirle una carta, despué_s otra y .otra_s·_ml!~h.a~, hasta que, , fibalmente lec1b16 una perfumada
en ª q
d
ele ante destinada á llevar al arma de Ricardo la frmción d1v1ba del amor correspo:dq1do.
.
•
co~ letrá men~ j~vengera u~ hombre honrado, cometió dos peligros~&amp; peslealtades: o-cultar á: su m:adre en abi?,luto estos amf¡~es'irí á_ ~ eonqr e~
abs~Íu~ :uq~obreza. Leonor , en cambio•, ·se mostró explícita-con él: é'st!tlíá recién llegada de Europa, ~µs padre'li la educaron a 1, a vivieron mu
chos
.
-.
E años. • ta Leonor interrogaba á Ricardo
por sus ant ecedent es de f ami·¡·1a.
d
f
E~t~i~ªc~~tes'tó con laconismo: no hal?ía tenido la di91a de' conocer á su padr~; era huérfano desde ante5,!le nacer. Su madre, aun cuan o en erma, se conservaba bella, un poco marchitada por los pesares de su prema;ura viudedad....
.
,

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.

- **

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todosb los
Los amores d e estos muchachos eran un idilio·' egoístas
bí como
1
· que se' quieren bien, ¿e mostraban reservados con
_. el común de las gentes;
61O 1
d e de Leonor que adoraba en ella, los sa a y os apoya a.
.
-·
... d'
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á . .,
.
s Proteo-1
ª ~adosr de est a m an'era, los enamorados
no encontraron obstáculo á sus charlas nocturnas por el balcón. Todos-los 1as se querian m s, qmen
b
á.l d los dos estaba más apas10nado.
·
. .
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de
sa e cu
e
• 6 L nor á Ricardo que al siguiente Domingo saldría con su madre á hacer una visita _en una pob1ac16n ~ercana. a v1s 1 a era
Un sábado avis
eo
a vie·a tía
la Óportunidad era inmejorable para charlar largo y tendido. Ricardo aceptó de mil amores, se adelantó á
confianza, s tratab~ ?e un en tJnto é~fu llegaba, aquél trazó sus planes estratégicos: La casita tenía una huerta, la huerta.,daba á un llano, Y una
Leonor_dos t~est via¡:, í~ el blanco monótono de la barda .... ·¡Si Leonór se asomase por esa puerta!. ... ¿Por qué no? -·
,
,
puertecilla
e_pi:o-0osició'n;
dando ·gusto á' su· prometido al conversar con el en ese
Todo sah.ª6ngoS
á me:i,d_rdo
1 a _dpe¡ deseo.
_
. admitió Leonor de buen
_ grado la inooent·
~
-·___ _. .

6

1. ó
sitio S&lt;?litario.d
e estrecharon sus manos por primera vez en la vida, y al sentirse y mirarse tan próx:imos, creyeron en su felicidad.. · i·
Pal~itantes e
c¿s~s banales ó de cosas profundas; de su ilusión, de su porvenir, de todo lo que se cuentan los enamorados; necedades a •
Platicaron
mues 6 10 ellos ocurren•
gunas
veces que
· , pero necedades que tienen un sabor á miel y un aroma á nardo. .
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° á.

1

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�La tarde iba muriendo .... par padeaba la
tarde .... el silencio de la naturaleza era un
amparo para la efusión de esas dos almas ....
Ricardo seducía con sus dos ojos negros orlados con obscura pestaña .... Leonor exhalaba
un perfume embriagador por todos los poros
de su cuerpo .... La juventud reclamába sus
privilegios,y al par de la tarde claudicante, .la
pasión de ellos dos se enardecía . . .. Ni él ni
ella lo pensaron; pero hubo un momento supremo en que sus ,labios, atraídos por el mismo infinito anhelo, sellaron con un pacto sublime el juramento de su amor . ...

Los novios estaban agotados de placer, men•
tira les parecía su dicha; ¡verse juntos en un
baile de sociedad!... ...
.
Recordaron con risa las mañanitas aquellas
de sus encuentros en la calle, el incidente de la
tienda de ropa, la intencional tardanza de Leonor, todo, todo el refrescante y dulce prólogo
de un amor grande, profundo y hondo.
·
Anunciaron un vals ... . . valsaron juntos.
Al terminarlo y como sintiese Ricardo l a necesidad de fumar un cigarrillo, pasó á la pieza
de refresco. Se tendió en un muelle sillón. Grupos aislados conversaban; todos le eran desconocidos. Uno de tantos, el más próximo á él,
pronunció el nombre de Rodiles; puso atención
Ricardo, ¿,qué dirían? . . . . . .
-Como lo oye Ud.,General, ese Don Gaspar
de Rodiles es un pícaro consumado. ¡Ah! ¡si
me pusiese á referirá Ud. todas sus fechorías!
Y tuvo suerte con las mujeres en su juventud,
¡desordenada juventud por cierto!. ...¡,Se acuerda Ud. de esa linda muchacha que figuró tanto en los salones de nuestros tiempos'? ... . ¿,esa
Virginia Rojas ... . . .
Ricardo sintió un golpe en el cerebro. Hablaban de su madre. Fingió somnolencia y cerró
los párpados para no venderse.
- .... esa Virginia Rojas, la más hermosa
hembra y la más codiciada? Su padre vino á
menos, murió dejándola pobre, miserable y
abandonada. Rodiles, que se las pirraba por
la niña, aprovechó la oportunidad, y como la
niña estaba á su vez apasionatla del seductor,á
la postre le entregó su honra. ¡Qué escándalo!
todos los periódicos hablaron del suceso. Rodiles tuvo un hijo en ella,y cuando-consumó su
desgracia, la apartó de su lado. D e ella no se
ha vuelto á saber; dicen -1ue se a u sentó de esta
ciudad, otros aseguran que murió .... ¡quién sabe!. . .. El resultado es que Rodiles, para evitarse murmuraciones, abandonó la política, se
desterró por muchos años. Véalo Ud. ahora,
taciturno, malhumorado siempre, sin que ese
mal humor desaparezca ante la íntima satisfacción de tener una hija t an bonita como ese pimpollo de Leonor ..... .

*

**
Desde entonces se ·sintieron
poseídos de un
loco entusiasmo,y el lugar de sus citas, domingo con domingo. fué esa puertecilla de la huerta, testigo de mil arranques de pasión.
- Ricardo, hemos sido invi~ados por los señores Menocal á su gran baile de último dé año.
¿Los conoces?
El joven respondió negativamente.
-No importa, replicó Leonor, yo te proporcionaré la invitación del caso; manda planchar
tu traje de etiqueta . .... .

*

* *¡que irrisión! A duras
¡Su traje de etiqueta!
penas Ricardo andaba bien vestido, y eso que
á vestirse consagraba todo el sobrante de su
sueldo. Mas era preciso, era necesario, la felicidad venía á él y él iría á su encuentro. Con
mil sacrificios, pidiendo adelantada su quincena y echándose compromisos con sus amigos
de oficina, reunió lo indispensable para erogar
el dispendioso gasto de esa indumentaria sin
la cual no sería recibido en la casa de los señores Menocal.
Llegó la ansiada noche; los salones resplandecían, la señora--mujer amable-y el marido
- marido bonachón-hacían los honores con un
«savoirl&gt; aristocrático. Ricardo descollaba por
lo elegante de su porte, llevab a la ropa con
desenfado; al verlo .se dijera que había sido
criado en pañales de fina batista.
Ella estaba deslumbradora de hermosura: un
traje de leve y sutil gasa oprimía las morbideces de su cuerpo escultórico ... . Al entrar al salón buscó los oj;:&gt;s anhelados, y al hallarlos
sonrió divinamente.
Leonor presentó á Ricardo con su madre; éste agasajó á la buena señora cumplimentándo~
la con marcado exceso; por lo que hace al señor Rodiles, sin recordar quién era, lo saludó
con amabilidad. ¡Cosa rara!

***

Una nube obscureció la frente de Ricardo,
una sombra fatídica apagó el brillo de sus
ojos .... En el salón se reanudaba el baile. Su
corazón, el pres·e ntimiento, la voz de la convicción, todo junto le anunciaba su infortunio.
Le faltaron las fuerzas para levantarse: se

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SR. LTC. ENRIQUE TORRES TORIJA,
Autor del cuento "Vidas Tristes."

había olvidado de cuanto le rodeaba, no pensando más que en Leonor, en su hermana, en
esa hermana á la que adoraba con locura.
Esta, sorprendida de la prolongada ausencia
de Ricardo, pretextó cualquier cosa para buscarlo y lo halló en la pieza de refresco, casi
tendido en el sillón y ocultando el rostro con la
mano.
-Ricardo, amor mío, ¿,estás enfermo? ¿qué
tienes? ¿ya tan pronto te has cansado de mí?
¡,qué, no bailamos?
-¿Qué he de tener? nada, u'n poco de fatiga,
un leve dolor de cabeza ..... las luces .... -e l ruido ... . la gente .... Oye, Leonor: ¿quisieras prestarme un gran servicio'/
- /, .... '?
-Decirle á tu padre que deseo hablarle ..... .
¿,Por·qué no hemos de aprovechar la oportunidad'? Estoy resuelto .. . . le hablaré ....
Al pronunciar ·estas vagas palabras, que disfrazaban una gran mentira, nadie diría que la
tempestad agitaba el alma de aquel hombre.
-¿De veras, Ricardo'? ¡qué bueno eres! ¡Claro, no hay que perder esta ocasión! Ya papá
sospecha que tú y yo nos queremos; me darás
un gusto si le hablas; no le temas, es muy cariñoso, ya verás cómo su respuesta es favorable ..... .

de mis compañeros, á quienes tuve la suerte de
"caer bien," vino formándose mi criterio de
modo de llegar á considerarme como un ser algo superior á "los estudiantes," que todo tienen que recibir de sus padres, y viven en continuad a tutela hasta que adquieren el título de
una profesión; y auri después de ello, muchos
hay que nunca logran álcan1.ar una posición
semejante á las que obtienen los dedicados á la
vida de los neg-ocios, quedando generalmente
sujetos á la pobre esperanza de una nómina de
oficina de Gobierno, ó al raquítico emolumento
de un sueldo de farmacia .

***

*

* * volvía Leonor conPocos momentos después
duciendo de su brazo á Rodiles.
-Este caballero, papá, desea hablarte, escúchalo, sé benévolo, "te lo suplicamos" . ..... ·
Frente á frente quedaron solos los dos hombres. Ricardo indicó un asiento á Rodiles, y
tomando á la vez el suyo, dijo:
-Señor .... perdone Ud. mi atrevimiento ... .
-Adiv ino el asunto que va Ud. á tratar,amigo mío; á un padre no se le escapan ciertas cosas, y menos á un padre como yo, deseoso de
la ventura-de su hija única: así es que de antemano me tiene Ud. conquistado. Nada decircunloquios; solamente deseo saber q'ué referencias me da Ud. de su persona .... . .
- Propongo á Ud. una digna del mayor crédito.
¿Conoce Ud. á la Sra. Doña Vir ginia Ro• ?
Jas .......
El asombro se dibujó en el semblante de Rodiles, quien sin poder reprimir su emoción, exclamó, levantándose:
-Virginia .... ¿vive Virginia? ¡Por favor, joven, no me torture Ud! ..... .
-¡ S í, vive, ya lo creo, es mi madre!
Rodiles cayó consternado sobre un diván.
Como la estatua de la Justicia, pálido, frío,
solemne, se puso en pie Ricardo y dijo con
atropellada elocuencia:
- Padre: sobre mi frente llevo desde ahora el
estigma de la desgracia; yo quería, yo quiero,
yo adoro á Leonor con todas las fuerzas de mi
ser. El velo se ha descorrido ante mi vista;más
valiera que Ud., al nacer este bastardo, lo hubiese estrangulado con sus manos; Ud., que est rangula hoy mis ilusiones, mis ensueños y mis
esperanzas ... . Mis labios quisieran perdonar,
tal vez pronuncien más tarde esa divina palabrá; pero mi corazón no olvida, mis sentimientos se_ ~ublevan, mis amarguras estallan, mis
acusaciones brotan; yo acuso por mi madr e,
por Leonor y por mí, acuso, padre, como el
Juez, .. . . como Dios ... . .. Me voy ....... me marcho, huyo á manera de un réprobo, á hurtadillas ...... me falta valor para despedirme de
ella; dígale Ud. que me perdone; no le diga Ud.
que la quiero, aun cuando hoy la quiero como
nunca ...... Engáñela Ud. , que nada sepa, que
no sienta vergüenza, que no sienta vergüenza
de su padre ......
Le era imposible continuar .. .. Ro diles yacía
a nonadado,con la cabeza baja, sin osar levantar la vista ....
Ricardo enjugó una lágrima con su pañuelo;
abarcó la situación de un golpe: nadie les veía,
ninguno . . .. todos se hallaban entretenidos en
el sa lón de la brillante fiesta.
Lanzó una mirada postrera al hombre que
silenciosamente sollozaba enla penumbra,y recogiendo convulsivamente su sobretodo y su
sombrero, salió ....
Al trasponer el zaguán, anunciaba el reloj la
medfanoche, y hasta sus oídos de extraviado
pudo llegar el eco del bullicio y los aplausos
con que la concurrencia feliz celebraba el advenimiento del año nuevo.
ENRIQUE TORRES TORIJA.
( Dibujos de: Alcalde).

De-.aquellos

tiempos. • • • •

(Cuento premiado con cien pesos por "El Mundo Ilustrado" )

E

S un cuento viejo, 6 mejor dicho, es una
pequeña historiacuyas escenas pasaron
hace ya treinta años, porque rigurosamente verídicos son los he:ihos que voy
á relatar.
.
Eran entonces, ó parecían, el ambiente J?ás
puro; la gente más honrada; había meno~ cien·cia, pero más vir tud; era más escaso el dmer&lt;?,
pero había más caridad; había menos seg_uridad per sonal , pero todas las almas abr~gaban mayor confianza; se sentía ~!1º-~~s fe!iz, Y
eran aquéllos, sin duda alguna, mis meJores
tiempos.

***

Habíamos ya sufrido l a dolorísima pérdida
de mi buen padre_. . . . . . A_hora, como entonces, aparecen en mi memoria l as nobles fac=
ciones de aquel hombre todo amor p~ra nos
otros, y todo afabilidad y benevolencia. p ara
cuantos le trataban .... La luz de sus 0.10s levantaba nuestro espíritu á la felicidad. Lo recuerdo perfectamente: estar á s~ lado era sentirse confiado, amparado por qme1:1 todo lo pue:
de; aquella frente·ancha y ter s3: dimanaba luz,
y es recordando aquellas facciones, como encue~tro perfectamente natur al la aure?la 9-u_e
se pinta en los retratos de los personaies divinop~~~; ya lo he dicho, voy á, referirme á la
época en que aquel hombre, todo amor p:i,ra nosotros, y todo afabilidad y benevolencia _Para
sus semejantes,había ya pasado á la Etermda.d,
á donde dice mi madre que nos esper a. Y que
habremos de volverá gozar de l a dicha mmensa de su cariño y de su amparo .....

*

* habían }?asado desPoco menos de tres *años
de la fecha de tan terrible desgracia, cuand&lt;?
empezaron á desarrollar se los sucesos _de m1
cuento. Y o cumplía entonces . catorce :i,nos de
edad. Mi madre, todavía vestida de riguroso
luto pálida con la palidez que causa la nostalgia de la felicidad, bella con la bellez'."'.míst ica de la mujer toda ternura para sus _h1Jos Y
toda devoción para el recuerdo de su bien perdido presidía nuestra casa con una entereza
sobr~natural, sacada de su c9razón amoroso,
cuyo alimento era nuestro cariño Y la esperanza de nuestro bienestar, porque desde la muer- .

te de mi padre, las comodidades fueron escaseando en nuestro hogar, antes convertido en
un pequeño paraíso donde todo había, donde
todo era dulce y bonito, y donde un hálito mágico hacía ver todo b ajo su más halagüeño y
encantador aspecto.
Consistían los principales elementos de nuestra casa en los honorarios que ganaba mi pa;
dr e con su profesión de médico; y aunqu_e su
previsión le hizo ir asegurando algunos bienes
para proveer á nuestr o porvenir, á su temprana muerte-cuarenta y dos años contaba-sólo
había adquirido en propiedad la casa en que
habitábamos, otra que producía diez y ocho pesos de renta al mes y una huerta que en vida de
él era nuestro preferente lugar de recreo, y que
después constituyó nuestra principal fuente de
recursos. Pero como éstos eran insuficientes para nuestra subsistencia, se pensó en modificar
el programa de nuestra educ3:ción y m~do dev~vir. Quedó resuelto que yo mterrumpiera mis
estudios y me dedicara desde luego á gá,nar algún sueldo para ayudar á los. ga_stos de la familia, y se consiguió una colocac~ón !?ara mí
enun"Ca jóndeRopa",con una asignac1ónmensual de diez pesos. ·
Cuando al fin del primer mes de trabajo me
pusieron en las manos los diez pesos ganados,
sentí una fuerte impresión, mezcla de orgullo y
de placer. Yo había disfrutado 1?,asta ent_onces
de las comodidades que proporc10na el dmero,
sin entender en realidad el valor de éste; pero
al recibir aquellas monedas como fruto de mi
trabajo, se abrió ante mis ojos un espacio .luminoso que me dejaba ver un ancho campo de
batalla para la lucha por la vida.
Dándome vuelcos el corazón y apresurando
cuanto pude el paso, llegué á mi casa, deseoso
de mostrar y entregar aquel dinero á mi madre,
forjando en mi imaginación no sé cuántas fortunas y comodidades para ella y para todos
nosotros.
.
Las lágrimas benditas·de mi madre humedecieron aquellas monedas, y al verlas entre aq.uellos dos lirios que forma~an sus mano¡; del~ca:
das, ¡quién sabe cuántas ideas cruzaban por mi
mente, pero todas ellas herm1Jsas, nobles Y
gr andes!. ...
.
Tuvo mi madre en aquel momento una ideamuy natural en el modo de sentir fe~enino: la
conservación de la cosa que .nos ha sido grat_a
ó satisfactoria: y determinó guardar -aquel ~inero representándolo bajo su más bel!a y significativa forma, para lo cual lo substituyó con
una moneda de oro del mismo valor, de las que
todavía en la actualidad se conocen con el nombre de "media onza," con la diferencia de que
ahora valen inás del doble de lo que representan, lo cual no sucedía en aquellos tiempos.
Guardó mi madre aquella m9neda e1;1 u1;1acaja de reloj, poniéndol_e una notita que mdicaba
su procedencia y la cifra de aquel día.

***

Cada vez me fuí sintiendo más contento y satisfecho de mi carrera de ''dependiente,'' Ymenos pe.sai:oso de.haber . tenido qµe al:¡andonar
l as aulas donde había soñado con los galardones de '1a sabiduría. Siempre se adapta uno
a l medio ambiente en que vive; y con el trato

Habían pasado diez años de la época en que
da principio mi narración, y ya disfrutaba yo
en ''la casa'' de un sueldo mensual de cien pesos, y de las consideraciones que se me tenían
como á uno de los empleados más constantes y
antiguos. Los rendimientos de los bienes de mi
madre hábían aumentado consider ablemente
por el cambio de los tiempos, y la vida se pasaba en nuestro hogar en medio de la más placentera tranquilidad. Era aquello un cuadro
encantador, en el que h abía notas hermosísimas de luz y de alegría, sublimemente armonizadas con las sombras de l as imborrables tristezas de mi madre. ¡Dulcísima mujer, divinamente humana, en cuyo corazón_lasfuentes inagotables de amor para sus hijos jamás aminoraron la ternura consagrada á la memoria del
que fué vida de su propi a vida! . ...
Mis hermanas María y Mercedes contaban entonces diez y ocho y diez y seis años de edad, y
eran el encanto de aquella morada donde todo
respiraba amor y belleza. Ricardo y L ~is eran
un par de caballeritos de trece y once anos respectivamente, que casi siempre "se portaban
bien" y demostraban· ·b uena inclinación á los
estudios.
Por aquel tiempo mis satisfacciones eran inmensas : ya se me consideraba en casa como el
" jefe" de ella, y los halagos d_e mi m~dre,que,
indudablemente, tenían por obieto estimular la
formación de mi carácter, hacían mi vida muy
feliz. Para todo se me consultaba y para todo
se pedía mi aprobación. Nunca se pensaba en
asistir á alg-ún baile ó fiesta para la cual hubiéramos sido invitados. sin el obligado estribillo de "si quiere mi hi jo/' la cu3:l frasE:,
lejos de envanecerme, encontraba en mis sentimient os un eco de gratitud hacia aquel cariño
que la inspiraba.

***

Había llegado la temporada de invierno con
sus neblinas y sus tristezas: esa época del año
en que a-parece más du lée'-Y a1egre el hogar, á
cuyo abri.go se acude tan lue~o com_o s_e queda
libre de ocupaciones y negocios. El mvierno es
la época familiar del año; es cuando s~ buscan
las distracciones íntimas, y cuando se mventan
esas agra&lt;l;abilísimas reuni&lt;?nes bajo los alicientes de Juegos de lotería, Juegos de estrado
6 sencillos bailes y conciertos.
Tiene esa época una especie de poesía arrobadora, por contenerse. en ella m1;1~has fechas
que le son á uno gratas desde la mnez: lo~ días
de las Conchas y de las Lupes, la Noche Buena el día de Año Nuevo, la ,festividad de los
sa'ntos Reyes : ... ¡Oh! para los corazones. jóvenes esos días del año tienen encantadores atract ivos; presentan álos enamorados lasmás pr?picias circunstancias para verse con frecuencia
y para .... ''acabar de entenderse''.
'
Y o creo que la mayor parte de las historias
de amor han tenido su más feliz desarrollo en
esa simpática temporada.
,
Las tradicionales' 'posadas,'' que en nueskos
pueblos se celebran previa instalación dE: !os
hermosos "nacimientos" que algunas familias
convierten en verdaderos brinquiños á fuerza
de adornarlos con las mil briscadas ·figuras y
cordones escarchados que la industria ha inventado para el caso, son el sueño dorado de
doncellas .y .galanes. .. .
. .
.
En mi casa había·un pequeño cuarto que desde en vida de mi padre estuvo destinado al ''nacimiento," para el que se contaba con una va-

�SR. JOSÉ ELIZONDO,
Autor del cuento "De aquellos tiempos.•••. "

r iadísima colección de chucherías acumuladas
de muchos años.
_Nun?a me he podido explicar el porqué de la
d1vers1dád de modos de representar el pasaje
sublime del nacimiento del Hijo de Dios, en lo
cual he ad vertido siempre una tendencia general de hacerlo por medio de escenas de carác~r :universal y de todos los tiempos: junto al
mdispensable pequeño rebaño cuidado por el
viejo pastor de grueso y virolado bordón, en- contramos un grupo de oficiales de caballería
capitaneados por uno que se parece mucho á
Maximiliano; por un puente formado de popotes sobre lo que se supone ser las cataratas del
Niágara, se ve pasar un cortejo de una boda ó
de un entierro; se advierte en aquellas agrestes
montañas toda una colección de bestias feroces
y á veinticinco centímetros de distancia se le:
vanta, con todo y su iluminación interior el
palacio de Las Tullerías. En un recodo d~ la
sierra se destaca, pletórico de savia, el famoso
"Arbol P rohibido",y á su sombra A&lt;;lán y Eva
c9men manzanas, mientras la ser piente sonrie, y aquellos nuestros primeros padres están
muy ajenos de suponer que por sobre sus cabezas corre á todo vapor la máquina número 112
r emolcando seis flamantes carros de pasajeros
- todo ello de boja de lata.
Y ahí se ven las más hermosas muñecas que
tuvieron las niñas de la casa, y el trompo, el
clarín y basta el relumbroso sable de algún futuro ''general en jefe".
, En mi cas'.1 ~e celebraba siempre, con mayor
o menor luc1m1ento, la temporada de Navidad
por la qJ.1e mimadretenía predilección; y la ve/
dad es que hasta los que tenemos enferma el alma :QOr el s_op}o de la ~uda, sentimos algo que
nos 1mpres10na,á la vista de esos "nacimientos" saturados ·del olor de los pinos, del silvestre musgo y de la brea que simula copos de
nieve ó hilos de escarcha .... Y o confieso · que
muchas ·veces sentí llenárseme los ojos de lágrimas al esimcbar las voces argentinas de los coros, entre las que descollaban las de mis hermanas, cantando las sentidas estrofas en que "se
pide posada".
Aquel año, nuestras fiestecitas fueron las más
bellas Y ¡¡,legres que he pasado en mi vida; su
recuerdo ha quedado grabado en mi memoria
' como el de una de las impresiones más grata-s,
y en ella durará tanto tiempo como duren las
funciones de mi cerebro.
Como d~ costumbre, las "posadas" fueron
organizadas entre nuestras mejores amistades
y particularmente entre las vecinas, tomando
cada familia "su noche" de las nueve· que se
celebran; pero siendo el lugar designado para
las reuniones mi casa, porque ésta "se prestaba," y adell).ás, porque nuestro "nacimiento"
era el mejor de todos los del barrio.

venido á ocupar una casa contigua· y como de
costumbre, mi madre y mis herman~s' al saber
que era una familia decente fueron ·á 'visitarla.
Desde luego simpatizaron don aquellas nuevas
relaciones, é invitaron á la señora á tomar parte en "las posadas," á lo cual accedió con mucho gusto.
Al darme la noticia mi hermana Mercedes
me dijo-ilum~nándose _sus ojos con una mira:
da entre entus1~s_ta y p1caresca:- "Y hay una
muchacha cbuhs1ma; á la tarde va á venir; tan
luego como salgas del almacén, vente para que
la conozcas".
·
Aguella noche me presentaron á Julia, y la
media hora que tuve de conversación con ella,
fué de aquellas que se antojan un minuto, que
se es~apan veloces y fugitivas como todo lo que
es fehc1dad, pero que dejan en el alma algo así
como un perfume ....
A mis hermanas Mercedes y María· á quienes
Ju}ia había simpati~ado profunda~ente, las
veia yo muy comp_lac1das de la impresión que
me causara su amiga; me comenzaron á contar
todas las c1;1!!'lidades que Julia tenía: su tálento, sus habilidades artísticas sus sentimientos
tan delicados, lo "mujer" qu~ era para los
quehaceres domésticos; y luego las ponderaciones de su belleza personal: "que tenía un cutis
como el de los niños chiquitos" .... total: que
aquella noche soñé á Julia con todas las ilusiones de que es capaz un joven que se enamora "de veras" por la primera vez.

** *
A la noche siguiente comenzaron las dichosas "posadas" ,que fueron par a mí una serie de
vent~ras. Logré en?ender en el corazón de aquella virgen una pasión tan ardiente y sincera
como la mfa; y tras de las mil escenas que no
P?drían nar:a'.se en muchos libros y cuyo sigmficado se limitaba al de las dos frases máo-ica
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" y " me ~meres,"
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. s "te qmero
obtuve de Ju11a la promesa de ser m1 esposa en la reunión
de la víspera de la Noche Buen~.
;El día 24 de diciembre de aquel año fué para
m1 ~na fec_ha de las más gratas de mi vida. Al
sahr de m1 cuarto. en la mañana sin poder contenerme, l?Orque necesit'.1ba des~hogarme para
calmar m1 estado de ámmo me fuí directamente á buscar á mi madre, quien con una sonri:sa
de bondad sobrehumana, me recibió como adivinando lo que iba á decirle. Mis hermanas
como si hubieran _presen~ido aquella entrevista:
encontrl!'ro~ motivo de ~r á reunírsenos, y ahí
conté lll;l ~rmnfo en un idioma que no podría
trl!'nscnbir al papel .... Inconscientemente nos
fuimos apretando en un grupo. en un abrazo,
en e~ que todp era amor y todó dicha ....
M1 madre, ~~mo mis. hermanas, bahían ya
puesto su carm~ en Juba .. . . ¡Quién habría ca- .
P!!'Z de no_amar a aquella mujer!. .... Así fué que
m1 confesión y la noticia de ser el dueño de aquel
cor~zón, tuvo !a m~s cariñosa acogida; desde
luego me ofreció m1 madre ir á ver á la mamá
de Ju_lia para poner en claro con ella nuestras
relac10nes.
Dieron las nueve de la mañana. y nadie había
pensado en desayunarse.• Mi obligación era en-

trar á mi trabajo á las 8 a. m., pero no quise
dejar aquella reunión (ya presentaría yo una
·disculpa) sin obtener un consejo de mi madrf;l y
de mis hermanas sobre un punto capit:il: ¡,qué
regalo de Navidad haría yo á Julia? Yo necesitaba regalarle algo muy significativo, y nada
se me ocurría que 1;olma.ra mi deseo. Mis hermanas comenzaron á discurrir sobre mil cosas;
pero mi madre, en cuyo rostro adve1·tí algo como la iluminación de ,un recuerdo muy dulce,
me dijo: "No compres nada, hijo, yo tengo el
regalo para Julita, y esta noche se lo entreg·aremos." Fué tan convincente su tranquilo acento, que sin imaginar si.quiera lo que podría ser,
me fuí sereno y confiado al desempeño de mis
diarias labores.

***
La fiesta de esa noche, que fué la que corresponfüó á mi casa, estuvo animadísima. Poco
antes de las doce me llamó mi madre y me llevó á una habitación en donde ya se encontraban Doña Lola (la mamá de Julia), mi novia y
mis hermanas,y tomó la palabra diciendo : «Ya
lo sabemos todo» .. "que Udes.están ya comprometidos, y tenemos mucho gusto, y deseamos que
Dios los bendiga. Mi hijo va á hacer á Julita
un regalo que, por cierto, todavía no sabe lo
que es, porque yo le he ofrecido arreglarlo en
su nombre" ....Y presentó mi madre un hermoso estuche: "Aqu1 está, es una pobre media qnza de oro; pero tiene un significado: esta moneda representa el primer dinero que mi hijo
ganó con su trabajo .. .. .Recíbalo Ud. , Julita,
como un depósito sagrado, y como un anticipo
de sus arras de matrimonio .... "
Y puso el estuche en mis manos y me hizo entregarlo á Julia, que lo recibió trémula, ruqorosa,casi divina,como un ángel. .. Abrió el estuche, y mirándonos alternativamente á mimadrfl y
á mí,con la unción de una inspirada, besó dev.otamente aquella moneda; y con una cascada0 de
brillantes, que semejaban sus lágrimas, resBalando por sus mejillas de rosarreina, se arrojó en los brazos abiertos de mi madre.... . .
1'odos llorábamos .. ... sentí una cosa inmensa .... inexplicable, dentro de mi pecho, y vino
á interrumpir aquella escena sublime la. alegre
y ruidosa llamada de la iglesia vecina á la ''Misa del Gallo" .. ..
JOSÉ ELIZONDO.

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AMI NABA un jinete por intrincado sendero. Amanecía. La indecisa claridad de l a luna se esfamaba y empezaron á opacarse las
estrellas; la aurora apareció después sobre la suave ondulación de
las montañas y fué extendiendo como un rubor su t inte róseo.
El' jineto detuvo el paso, aspiró el aire matinal y contempló la llanada quieta, apacible .. . .
El sol perforaba las brumas que el invierno comenzaba á agrupar en
el fondo de aquel paisaje; á lo lejos distinguió el viajero una mancha
blanca, la hacienda de sus antepasados, la vieja heredad. Refrescó su espíritu una onda' acariciadora de recuerdos, como una r áfaga de vagos perfumes.
Desde muy jown abandonó 1~ vega solitaria y fué á la ciudad á
aprender la pintura: habían alimentado esa afición sus campos verdes y
floridos, el azul intenso de las montañas, la hoguera policroma de los crepúsculos. Estudió con éxito en la academia y obtuvo premios en varias
exposiciones; pero al salir de las aulas, entró en un cenáculo de artistas:
literatos, músicos y poetas, cª'si todos frustr ados, hambrientos, irónicos;
mucha depravación, mucha necia vanidad, muchas "cabezas con melenas en desorden é ideas n:.iás desor denadas aún," que se agitaban entre
el humo del tabaco. Primer o fué elogiado Emilio por aquella bohemia;
después lo ultrajó, lo cviticó, lo burló.
Acababa de recibir su amor propio un rudo golpe al ser señalado
por un ~rítico de moda, aunque de falsa reputación, como un vil mercader embol·ronador de cuadros;. y .un periodista á quien se negó á prestar
dinero, tamqién lo atacó escandalosamente con el chantage.
Después sufrió la desgarradura de un amor imposible. Ella había surgido córonaga por un nimbo de gloria, de idealidad; era el arquetipo de
mujer soñado, presentido. Nació aquel amor en los salones, entre las fórmulas 'd e la cortesía; se desarrolló bajo los árboles del bosque aristocrático, en la estancia cómoda ·Y elegánte, á la blanca luz familiar &lt;le un
quinqué, cerca de un piano, dur a nte las noches de lluvia. Luego, el frío
razonamiento de un consejo de familia; vulgares obstáculos, pequeñas
diferencias de caracteres, escenas en que el amor fué vencido por el orgullo; todo eso vino á ahogar la breve historia de esa pasión, no sin dejar en el alma del joven profundas y dolorosas huellas. Su hermosa arrogancia varonil se había destruido y su rostro se encontraba cubierto por
una sombr a de lasitud y cansancio.
C~ el alma destrozada en esos mezquinos combates, lleno de la impaciencia de un ideal que había logrado salvar desgarrado á jirones,
dentro del pecho, como se Si:!,lva una bandera, Emilio volvía á la vega solitaria- que era para él un bálsamo,-á ese pequeño valle silencioso donde había transcurrido su niñez iluminada de tranquilidad y de poesía.

** *

~l penetrante olor del tomillo lo saludó como un viejo camarada.
Metió espuela al rocín .Y pronto llegó frente á la hacienda, un edificio de
gruesos paredones cubiertos de musgo y azotados por enormes cuarteaduras por donde trepaba la yerba, alegre y vivaz. A la puerta esperaba
un grupo de_percale~ y anchos sombreros, decanas y rostros amados de
frescas sonnsas Y miradas ans~osas; Emilio bajó del caballo, abrazó' todos esos pechos donde latían v10lentamente los corazones y la fiel servidumbre le besó la mano, según regional usanza.
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. Una ".ez i_nstalado Emilio en aqu_el. vetusto caserón, en aquellas amplias habitaciones llenas de santos vieJos y de la loca alegría de los mirlos, donde ll~vaban. á cu~st~s los 9:buel_os su sana y prodigiosa longevidad, le pareció l a vida rusti&lt;;a la vida perfecta; se le presentaron las ciudad~s como torpes acumulac10nes del progreso, como perjudiciales orgamsmos, y su alma se bailó en las sencillas costumbres y en la luz y el
verdor de los campos.
~l lado de los abuelos vivía Juana, Juanilla, una huérfana que había
c~ecido hasta trasfori:narse en temprana mujer, en un abierto capullo de
vida y de salud; con _cierta sensual hermosura, el color de las granadas en
el r~stro, Y, en las pup1~as la transparencia verde de un reflejo de árbol sobre
el r10. El ¡oven r ecib;.ó al regreso á su hogar dos agradables sorpresas:
poder sent9:rse á la so~bra de un árbol sembrado por él cuando era niño, y
ver á Juamlla, á la miserable rapaza, flacucha y harapienta convertida
en un lozano retoño de juventud.
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Juana gener!l'lmente era d_óci~, aigo supersticiosa, y cualquier respuesta bastaba á satisfacer su cur10sidad; sólo á veces la inv.a día un vago deseo, pr~c?ces arrebatos de histeria, hondas y secretas melancolías.
Emilio, "cuyo dolor poco á poco se iba convirtiendo en un recuerdo
triste," aspiró con agr~do, con: delactación de artista y de psicólogo, el
aro~a de aquell,a extrana flor silvestt-e; gozó del encanto de aquella nifta,
á quien no podria amar, pero en cuya alma pura y delicada anegó sus
males y encontró un grato alivio, inmensa frescura.
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E_n su compañía pa_seab~ por los campos donde se desbordaba la vegetación del yalle patrimonial, baluarte de la primavera, que el clima
había defendido contra la desolación y el destrozo de diciembre· al lado
de Juanq, contemplaba los horizontes y escuchaba lo que decían l~s aguas
en su erraJ?,te alegría. Se perdían los dos 1óvenes-una mancha obscura
y ~na lummosa-e~tre sotos ·y bardales, mientras detrás los seguía la
taimada murmuración de una vieja mendiga que se empinaba en las cercas para verlos desaparecer. ·
Después de las angustias del espíritu se entra en convalecencia como
desp_ués de la~ e_nfermedades. del cuerpo, y "nunca como en la convalecencia el sen~11_niento de la vida es tan dulce," ese sentimiento que experimentaba Emih o en sus paseos. por el campo, siguiendo con la mirada

los trabajos agrestes; entregado á las sabrosas pláticas de los abuelos,
en una atmósfera de santas tradiciones de familia, sumido en el encanto
de añejas historias, en esa misteriosa y lejana poesía.
La conversación de la huérfana versaba sobre temas triviales; Emilio
se perdía á veces por un atajo y Juana se quedaba bajo una fronda por
dol).de se filtraban los luminosos redondeles del sol que jugaban sobre su
traje, sobre sus listones, sobre su tez morena; las vacas de grandes ubres
los contemplaban con su tranquila mirada; los perros ladraban furiosamente á la puerta de los tugurios y de las trojes; entre un estrépito de alas,
se levantaban las palomas,que formaban en el cielo l argas cadenas de lirios blancos.
Muchas veces no regresaban Juana y Emilio sino hasta que caía la
tarde; á esa hora, se entregaban á todas esas íntimas reflexiones y sentimientos que inspira el crepúsculo; él risueño y amable, con su cigarro entre los labios; ella complaciente, con ignoradas emociones, con no sé qué
de mujer revolviéndose en el fondo de su alma de niña, _como una imperiosa revelación del sexo. La distinción, la galantería, la palabra, el contacto inevitable de Emilio la habían sacudido con un estremecimiento nuevo, delicioso, turbador. En la soledad algo la hacía sufrir y bajar los
párpados como si les pesasen las enormes pestañas; y mientras todos dormían en la hacienda, Juana padecía insomnios durante los cuales, como
un dardo clavado en la frente, tenía esta terca obsesión: ¡Oh, ser amada! ..... .

Emilio iba curando sus terribles dolencias con un régimen de paz y
de olvido,y no tardó su- espíritu inquieto en desear otra vez la vida refinada y complexa de la ciudad,con sus lucbas,triunfos y placeres intensos; habían recobrado sus fuerzas y empezó á fastidiarse en aquel destartalado
caserón cubierto ·por las brumas de diciembre, bajo un ·cielo de plomo.
La Noche Buena se celebraba en la hacienda, según vieja costumbre,
con una cena que servían los abuelos á todos los peones ; en una gran sala se ponía el nacimiento donde el niño Dios,plácido y sonriente, presidía
aquel convite patriarcal; el amo se sentaba rodeado de la servidumbre;
se comían los guisos tradicionales y después cantaban los indígenas unas
alabanzas con un tono de profunda languidez. Se encendían fogatas en el
patio de la hacienda y bailaban los peones como bestias sudorosas, con
no sé qué de triste en medio de su júbilo; el arpa ge~ía sor!1a y destemplada hasta que se retiraba la gente y en la obscuridad se iban apagando lo~ hachones y el eco monótono de aquella fiesta.
Ese espectáculo desesperó á Emilio, que por fin se decidió á partir al
día siguiente.

***

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A la puerta de la hacienda esperab~ el _rocín,y el joven buscó á Juana
para despedirse- la encontró en su habitación; estaba sentada cerca de la
vidriera que rolaban las frondas del huerto y un canario piaba en el alféizar.
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En aquel sosegado retiro, Juana vivía dentro des misma,· deshgada
de los demás, con su oculto ensueño; y allí E!J?-iliO la había sorprendido
sollozando, entregada á su secreta. desesperación. •. ·
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Ante aquel descubr imiento, el _Joven permaneció en actitud de muda
disculpa; todo lo había compren~ido .. ... : ··
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Pasado un instante, se atrevió á decir, para termmar de algun modo
la difícil escena:
-Ju ana, me voy. .
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L a huérfana se irguió de repente, sintió verguenza de su debih dad y
sólo pudo decir á Emilio, sonriendo y alargándole la mano:
-Adiós.
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El quiso decir muchas cosas, preguntar, tener exp icaciones, frases
de afecto hacer tal vez promesas; pero no pudo, se encontraba turbado
y Juana le infundía un respeto casi religioso.
El joven contestó también ¡Adiós! y salió lentamente del cuarto.

Nunca se le olvidaría aquella niña transfigurada en un símbolo por
la angustia y el amor, con la vista baja, un gesto de sublime amargura
en los labios y envuelt a en la luz de aquella mañana de diciembre que
daba á su claro ropaje los tonos desvanecidos de una quimera, de una
mística y dolorosa aparición.
( Dibujos:de J. d e M. Pachaco.)

Eduardo Co!én.
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�La Navidad.-Cómo se celebra en algunos Países de la Tierra.
Hungrí~
La Navidad en Budapest es muy
diferente de la de otros puntos del
globo.
La Navidad se observa estrictamente como un día de fiesta religiosa. Las cantinas se ven desiertas y
no se ve ningún bebedor por las calles. Hay ,como en casi todo el mundo, árboles de Navidad para los
niños, que creen que un buen espírito deposita en ellos presentes para los que son buenos. En la media
noche se celebra una solemne misa
en todas las iglesias católicas, y
todo el día siguiente se reza y elevan 'J)legarias.
En los pueblos de los distr itos,
como también en los pequeños villorrios, y en la misma Budapest,
los mucbachos andan en procesión
por l as calles cantando himnos y
visitando las casas de su~ amigos.
Los cantos son puramente religiosos y han venido heredándose, desde hace mucho~ .siglos, de generación en generaciisn.
Los muchacbÓs de los diferentes
vecindarios se reúnen á construir
pequeñas casas, y á representar enire ellas el establo donde nuestro
Salvador nació. Algunos niños se
visten de pastores, y éstos se atavían á semejanza de los tres reyes
de que nos habla la Biblia.
Algunas ocasiones estos juegos
de niños son muy hermosos. Los
falsos personajes se disfrazan con 1
grandes bigotes postizos y gastan
vestidos de pieles y representan sus
papeles con gran perfección.
El espíritu de reverencia y respeto religioso por este día,es el hecho
más fuerte de la observancia por el
día de Navidad en Hungría. Los
teatros permanecen cerrados; pero
siempre la espléndida extraordinaria comida no falta, al igual que
en otros pueblos de la tierra.
El primer jamón del año es siempre comido por Navidad; es una
costumbre muy antigua esperar hasta entonces, en cada invierno,esperar la fiesta antes de comer aquella pieza.
La sopa de vino es otro de los
platos favoritos que se reservan para la comida. Como en todas partes,
sólo en esa noche se comen ciertos
pl atillos legendarios para los cuales 'se guardan grandes respetos.
-En los pueblos es más observada la fiesta. En las iglesias se canta hermosa música, preparados los
cantantes con mucha anterioridad.
No se escuchan grandes ruidos en
las calles.
En Navidad, el pueblo de Hungría
guarda uno de los más religiosos
respetos.
Lours PERCZEL.

Alemania
F~é en Alemania donde el legendario Arbol de Navidad tomó su
o rigen, y en los que· adornan y elaboran,señalan los alemanes un hecho oe significación en las fiestas
que celebran. En toda la Alemania
persevera la antigua costumbre de
creer que tres ó cuatro ángeles marchan de casa en casa distribuyendo
los presentes para los niños. Se cree
g-eneralmente que son tres, dos muJ~res y un hombre; que las mujeres
visten hermosamente como los arcán¡;"eles, y que son las encargadas
d~ informarse en las casas si los
mños de ellas han sido buenos. En
tal caso, les hacen ricos presentes.
Y cuando no han sido buenos los
rechazan y no les hacen obsequio
alguno: En todo caso, los padres lo
arreglan todo con anterioridad y

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ellos son los que hacen en verdad
el regalo.
El ángel varón, dicen que viste
una larga túnica blanca, con una
cuerda de paja al derredor de su
cintura,y que carga un alto sombrero de los que en Alemania son llamados "tubos de chimenea". Si alguno de los niños que visita ha
sido malo, el angel le azota con su
cuerda basta que aquél le ofrece hacerse bueno.
Esto pasa en la Noche de Navidad.
Los presantes para los niños son
puestos en los árboles por los "ángeles". La costumbre de creer que
son los ángeles los que los visitan
llena muchos años el pensamiento
de los niños. Las fiestas para celebrar esta noche se hacen entre cuatro ó cinco familias de la vecindad.
La comida de Navidad es una
gran comida, á la cual todos los
parientes son invitados á una reunión familiar.
Creo que en Alemania se guarda más devoción que en cualquier
otra parte, á esta grandiosa fiesta.
La festividad dura dos días, el de
Navidad y el siguiente. La obser·
vancia de la fiesta es realmente el
veinticinco,en el aniversario del nacimiento del Salvador. Este se dedica á la compostura y adorno de
los árboles y á esperar la visita de
los "ángeles" ,que vienen por la noche.
En el siguiente día se visitan las
iglesias y los amigos y se efectúa
la legendaria extraordinaria comida, y al otro día es cuando t ienen
lugar los bailes,diversiones y cuando todo el mundo tiene un buen día.
Nadie trabaja aquel dfa, con excepción de aquellos como los ferrocanileros y criados de casa. Los
servicios en las iglesias son imponentes y suntuosos y la más hermosa música es tocada ese día. Para
las suculentas comidas se acostumbran las aves.
. Los a}emanes ostentan en tan glor10so dia, J?láS contento y regocijo
que cualquier otra Nación.

H. W .

LUETKEMEYER.

Austria
En este país no se guarda la fiesta de Navidad como en otras ciudades del ~lobo. Esto es debido á que
los habitantes del Imperio están
ª?ostumbrados desde muy lejanos
dias, á guardar, en lugar de aquélla, el día de San Nicolás obispo
de Myra, el 6 de Diciembre'. Entonces ~acen las demostraciones de re·
goc1¡0_que acostumbran hacerse el
24 y 2,&gt; de este mes.
-Una legendaria costumbre en
todo aquel vasto territorio, es la
de ese día que se ve por todas las calles ?e la~ ciu?ades, pueblos y villorrios á mfi.01dad de niflos vestidos de largas túnicas blancas acompañados por otros que repre'sentan
ángeles y que en alegre y conmovedora pro_cesión van de casa en
casa exammando á los niños de
ellas en su.s adelantos en la doctrina y catecismo.
Los que se encuentran ig norantes
en éSte Y e~ aquélla, son rechazados, _y los niños creen que los demomos están dispuestos á tomar
por su cuen~a ~I castigo por su falta de conocimiento.
~a noche anterior al día de San
N1colá_s, los niños ponen platos Y
canastillas en las ventanas de sus
cuartos, para esperar en ellos los
regalos qne creen el Santo les hace
como en otras partes el buen Santa
Claus la noche de Navidad.

Norurga y Suecia

Francia

En Finlandia y Noruega, hay la
creencia de que Sta. Clara, viajando
por los aires en un trineo tirado por
cuatro r engíferos, visita las casas
. de los hombres y niños buenos, y
que habita sobre los inberg.~, á donde no ha llegado aún ninguno de
los exploradores.

Rusia
También en Rusia se celebra la
alegre Navidad, y los preparativos
comienzan {b hacerse cuarenta días
antes de la celebración.La fiesta verdadera comienza el 15 de noviembre
y concluye el día de Navidad, como se llama también en la Iglesia
Católica Griega, la cual es la iglesia del E~tado en Rusia.
La fiesta se celebra como en Estados Unidos, hay árboles de Navidad, y las personas se desean
¡ "Felices Pascuas!" En octubre, la
nieve empieza á caer, y por diciembre, sobre dos ó tres pies de nieve,
es cuando la gente considera un
ideal día de Navidad. Seis semanas
antes de ese día hay una fiesta que
concluye basta por la noche de tan
grande día. Entonces se celebran
espléndidas comidas, pero en las
cuales no figura la carne, leche, huevos, ni mantequilla; arroz cosido
con camarones es el plato principal. Durante esta noche, los jóvenes
van de casa en casa cantando coros
adecuados y que sirven para de~andar una colecta de los propietar~os ~e aguél_las en favor de la iglesia é mstituc10nes de caridad.-Du1·ante todo el alegre día no cesan de
escucharse los repiques de las campanas de todas las iglesias, y hay
que considerar que éstas son numerosas y que en cada una de ellas
hay cuatro campanas, v que en otras
sus torres sostienen hasta 12.
Por la mañana hay cultos en todas las_mencionadas iglesias, y la
gran misa, que ocupa largas horas.
. DesJ.?ués del servicio en las iglesias, viene la gran comida de Navidad.
Sobre todas las comidas del rr-undo, creo que_ e? Rusia ésta ~s la que
es más tradic10nal y familiar y la
que nunca olvidan ricos ni pobres.
El cordero asado, es símbolo de Cristo, el Cordero de Dios, y como Cristo nació en un pesebre, cuidase mucho de servir tal platillo hermosamente erguinaldado de pino ó encina; sírvense también pollos y pavos, pero todos e? salsas, y grandes trozos de tocmo ahumado son
comidos con vinagre y mostaza.
El menú de una comida de Navidad
también incluye quesos, ensaladas,
cremas,_ pasteles negros ó pan de
aguardiente, pan común y pan blanco par_a la alta clase. El té-, que es
11!- bebida. favorita en Rusia, está
siempre hsto para servirse. El té
negro es el que se toma comunmente, pues el verde sólo es empleado
en la medicina. Con el té se acostumbra tomar agu~rdiente, pero
nunca se llega á la mtoxicación.
. Cuando los servicios de las iglesias han concluído por completo, los párrocos visitan á los feligreses, los cuales cantan ante ellos
cantos ~speciales. A la conclusión
del c~nti?o, besan la cruz y el párroco es mvitado á bendecir la comida
Por la noch~ toda la_familia, in:
cluyendo parientes lejanos é hijos
~e {~únen en el hogar al derredo~
e arbol de Navidad,en el que resplandecen las luces y juguetes así
co11;10 presentes para las pers~nas
senas, Y una era de alegría y placentera franqueza hace cortas las
horas de la hermosa noche!

Otra ber¡nosa costumbre que se
obs~rva en la noche de Navidad por
los Jóvenes, es la de recorrer las
casas de sus amigos cantando villancicosy elevando en sendos palos
est,rellas de cristal, decoradas con
figuras pintadas de colores que les
dan un hennoso y alegre aspecto·
al concluir los cánticos, presenta~
sus respetos á sus vecinos y les desean olviden sus penas.
Las escuelas y colegios conceden
vacaciones especiales para estas
fiestas, y son desde el 20 de diciembre basta el 17 de enero.
En Rusia todas las sectas observan
el calendario Juliano, por esto sus
fiestas de Navidad ocurren doce ó
trece días después de que ha sido
cele~rada en el resto del mundo. La
Navidad en sí se celebra un solo
día, pero la fiesta de la Natividad
de Cristo requiere tres días. Es entonces cuando allá se hacen l as visi~a~; en ellas puede verse el predomm10 del elemento militar en la sociedad rusa, igual á ninguno otro
del mundo. Las clases de tropa visitan á sus superiores congratulándoles y ofreciéndoles sus cumplimientos. Esos oficiales á su vez
presentan sus homenajes á sus jefes. Y así, paisanos á sus amos,
gente del pueblo á la nobleza, todos
se felicitan.
Las tarjetas de Navidad, como
presentes de recuerdo, tienen mucho
dominio en los países del Czar· es
una de las diversiones favoritas
que ocupan á la gente joven durante el "Yuletide".
VfCTOR STEPANHOFF.

Austria
Los habitantes de aquel remoto
país tienen un arduo trabajo para
procurarse un poco de fresco el día
· de Navidad, pues es la mitad de verano ahí CU!),ndo en todos los pueblos de la tierra se celebra el nacimiento del'Salvador, y por lo tanto, durante ese día casi siempre reina un sol abrasador, un calor ter rible. Sólo la gente a legre y de
buen corazón celebra ese día exponiendo la pintura de Sta. Claus,
que allá nombran "el alegre y generoso santo del Norte", que hace
que la ge~ se regocije un día en
todo el año.

En Francia, el día de los presentes y alegrías es el día de Año Nuevo, el de Navidad sólo se dedica al
rezo .. Existe también la hermosa
práct1ca__9-el Ar bol de Navidad, par~ los mnos; pero su celebración se
e¡ecuta hasta la noche del día de
Año Nuevo.
En Nl!-vidad s~e~pre !;e ejecutan
e?pléndldos servicios extraordinal'IOS en todas las iglesias y todas
las tiendas, excepto los pequeños
a\macenes?permanecen cerrados. El
dia es dedicado, en familia, á visitasquesedesean' 'alegres pascuas."
Se obsequian cajas de dulces y bombones; pero, repito,los grandes pre, sentes no se hacen sino basta por el
día de Año Nuevo. Por la media
noche de Na vid ad se celebran imponentes misas, g ran parte del pueblo
~o trab3:j3:,para atenderá las práct icas rehg1osas, después de las cuales s~ hacen las visitas de parientes
y amigos. Es el clásico día de las
visitas familiares, cuando se ofrecen las buenas comidas.
La gente anda en este día con sus
parientes, á muchos de los cuales
no se ha visto en largo tiempo, lo cual
trae mur:ho contento del que tanto
c~racter1za al pueblo francés en tal
dia. Los teatros permanecen abier-tos y toda la gente se precipita á
ellos. Es uno de los días de fiesta
más populares.
Pero el día de Año Nuevo es el
de verdadera fiesta ahí· es cuando
los niños reciben su~ jJguetes, y la
gente pobre sus agumaldos de ropa, dinero y buenas cosas para comer.
.
No es general la creencia de que
algún l_egendario personaje haga el
obsequio de los presentés; sin embargo, en algunas poblaciones se
c~ee ~ue un buen viejo es el que los
distribuye. Hay más entusiasmo general el día de Año Nuevo que el
de Navidad. Es aquel el de alegría
general; éste, -el de la alegría de la
familia.
GAGELIN DE FONTENY.

Italia
La celebración del día de Navidad en Italia, es disputada grandemente por la pobreza del pueblo de
aquella nación. Es un hecho desgraciado que una tercera parte de
las familias italianas estén obligadas á emigrar á otros países como
Francia, Alemania, Inglaterra y los
Estados Unidos, á buscar la mejor
manera de vivir y guardar sus fa.
milias en aceptables condiciones.
Como una regla, muy cerca de todos los trabajadores que hay en los
Estados Unidos, súbditos del Rey
de Italia, vuelven por Navidad á su
país á visitar á sus familias, por
ser este día uno de los más alegres
entre los italianos. Además de tener
los italianos otras grandes festividades, el día de Navidad es el de
mayor pompa religiosa que celebran
en el año. Tan pobres son los campesinos de Italia, que se creen muy
afortunados de poder comer carne
siquiera una vez al mes. Mas en Navidad tienen toda la carne que desean, y para ello hacen los mayores
esfuerzos que pueden para obtenerla, pues es esto un ~ran goce, y
creen que festividad tan grande es
digna de aquel sacrificio.
.
Por la mañana del grandioso día
concurren á la iglesia, haga buen
tiempo ó no; católicos ó no. Hay
alguna gente en Italia que sólo va
á la iglesia tal día, sin concurrir ni
una sola ocasión en el resto del
año.

Lositalianosno sólo guardan el día
de Navidad, sino el siguiente,que es
el de San Esteban.
Por la tarde del día de Navidad
es la fiesta, y cua.ndo los deseos de
alegres expansiones se avivan. Todos llevan sobre sí todo lo que han
podido comer y beber.
Por la noche todos los habitantes de las ciudades se encuentl'an
completamente contentos. Lo de comer y beber los hace andar basta
muy tarde por la medianoche, y al
siguiente dia los italianos descansan, ya muy entrado el día,de las fatigas del anterior. En ambos días
todos los sitios de trabajo se miran
cerrados. - Creo que sólo los habitantes de Italia toman un tan sólido modo de divertirse entre todos
los pueblos de la tierra el día de
Navidad, aunque para ello tengan
que luchar, por ser pobres.
En Italia no creen en Santa Claus
ni hay árboles de Navidad; ellos se
arreglan por divertirse de otra manera.
JOSEPH CARABELLI

India
Como día de Navidad, no hay fiesta especial; pero ha sido declarado día festivo por el Gobierno y
es una estáción de regocijo ienet'al
· y deseos de felicidades más o menos
entre la gente de todas las costas.
En este tiempo del año, todos los
oficiales ingleses están, generalmente hablando, de viaje, unos haciéndolo por mar ó río, en las praderas
ó en la montaña. En las grandes poblaciones donde hay iglesias, se
celebran los acostumbrados se1·vicios deNavidad,ylosbimnos aprendidos en la niñez nos recuerdan el
lejano bogar. Sin embargo, los angloindios tenemos un alegre día de
Navidad .
El primero de los visitantes que
recibimos es el cartero con su precioso paquete de tarjetas de Navidad, y de cartas de amigos de la
población y de más allá del océano.
Un llamamiento del cartero os alegra, y aquella alegría hay quepagarla haciéndole su presente de una
rupia. Creéis leer con tranquilidad
las cartas, cuando aparece vuestro
sirviente deseándoos haceros su
nathalka salaam, que puede interpretarsecomo el saludo de Na vid ad.
Tras él viene vuestro criado de
casa, no vestido con sus vestiduras
blancas, sino engalanado con sus
túnicas rojas y verdes, azules y
amarillas; un lazo de oro en su turbante, anillos en sus dedos, y algunas veces cascabeles en sus tobillos.
El muchacho del perro le sigue. En
la I ndia se tiene un criado para
vuestra persona, otro para vuestro
caballo, y un muchacho para vuestro perro. Este arreglo es convenencial, porque aunque no poseáis
tal animal,el muchacho cuidador de
perros es una institución del país.
Luego llega el syce, ó ghoron;alla
(literalmente,' 'hombre del caballo'')
vistiendo calzones blancos; un chaleco pú1·pura, rojo fez y arracadas
de oro, es el tipo favorito del árabe, con guirnaldas de rosas al cuello, mezcladas con pedrerías azules
y amarillas. El mayordomo explica que aquellas pedrerías son las
que la mujer del syce llevó en la ceremonia de su casamiento, por lo
que hay que darle una rupia extra
por tanto respeto, aparte de la que
le deis por cuidado de vuestro caballo.
El alegre día de Navidad, los
criados llenan la tienda de flores,
jazmines y rosas,que llenan de fuertes olores el espacio. El gran hecho

de ese día es el regalo de pasteles y
frutas que nos envían los comerciantes y amigos.
Almendras, ciruelas, dátiles, big?s, paquetes de té y pastas dulces
vienen en hermosa índica profusión.
Los portugueses,en la India son
los únicos católicos que obs~rvan
cuidadosamente el hecho de obsequiar pasteles y presentes de otra
naturaleza. Su mazapán es exquisito, lo hacen en forma de cruces vescados, flores, etc. Así como el mazapán,hacen deliciosos bizcocbillos
de harina de arroz revuelta con coco y azucarada.
Obsequian infinidad de pasteles á
los 9ue dan mil nombres. Para b~cer ~s~os,empiezan desde principios
de diciembr e, y los amigos van d,e
una casa á otra ayudándose. Algunos otros europeos han adoptado
esta costumbre muy generalmente,
Y no hay pequeña emulación para
excederse en la confección.
•
Los criados que llevan los presentes el día de Navidad,hacen una
bue1;1a cosecha de propinas con ese
motivo.
A los amigos indios puede mandárseles, para devolver sus presentes, frutas y flores el día de Año
Nuevo, el cual es de fiesta universal. No tocan nunca iós. ~asteles ó
dulce~ que se les obsequtan, si no
han ~ido hechos por ~ntes de su
prop1~ c,a sta_; pero man)fanas, piña,
naran¡as y uvas, las reciben con
gusto,así como frutas secas queimportan de Persia y Bakhar;.
Nosotros teníamos un amigo
persa, .el cual_, regularmente, nos
obsequió por cmco Navidades con
una ~aja de wisky, algunas botellas
de vmos dulces y, lo mejor de todo
con u1;1 valioso licor de rosas hech¿
en S~iraz, Persia, su suelo nativo.
E_l J.?nmer año, entre las botellas
vimeron dos trastos de boja de lata, cerrados ; los coloqué en la cesta de los papeles inservibles hasta
que recibí una carta donde 'me decía que el licor de rosas estaba dentro de ellos. Este es de un excelente
olor.

c. w. WITE

Siria
El día de Navidad en Siria se
celebra con una misa en todas las
iglesias. Quinte días antes de la
N_avidad nadiecome carne, ni fuma
~1 be):&gt;e; pero después de salir- de la
iglesia, los festines y las aleo-rías
llegan. Las gentes visítanse u;as á
otras y se obsequian con bebidas ó
1ulces. Cuando un nativo seencuentra con otro,le saluda diciéndole:
-¡Espero que vivir ás otro año!
-¡Lo mismo que tú! responde.
Las congratulaciones se hacen todo el día y por toda la semana.
Por la noche hay un derroche de
luces en todas las casas. Y la noche de Navidad los árboles son brillantemente iluminados, y por todas las ventanas de la ciudad la luz
resplandece entre la obscuridad.
P ero la grari fiesta es la del Año
Nuevo, y lo que realmente se celebra en Siria; á las tres de la madrug~da hay una misa, y todos los habitantes de las ciudades atienden
por toda la mañana á las iglesias.
Después de la fiesta, por la tarde
los hombres juegan cartas por gus~
to, para preguntar cuál será su salud en el año que aquel día empieza.
SALThI CARABOOLID.

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los barrio~ apartados de la metrópoli,
en mfectos tugur10s en los cuales tienen su
asiento todas las infecciones y se respiran to~as las podredumbres, á la sorda luz de faroh_llos cegatone~, velan hombres mechudos y siniestros, y mu¡eres pálidas, ojerosas, que desfallecen ante la mesilla en la que van amontonándose lo_s "nacimientos" y los "arbolitos".
En un rmcón, desfa~lecidos de hambre y de
llanto, pequeñuelos tísicos y hambrientos lanzan al a_ire la eterna queja de su llanto; lo~ más
grandec~tos cant3:n, amodorrados, meciendo
automática, ~a9-umalmente, la cuna que pende
del techo ba¡is1mo, y en la que se revuelcan
devorando en silencio sus cólicos y sus miedos'
las crías populares.
'
Se acerca la Noche Buena y es tiempo ya de
qu~ es0n listas para salir á los puestos "peregrmi_ic10nes" absurdas y "nacimientos" anacrónicos; con el producto de la venta engañar~n dos meses al hambre. Hay que trabajar
mientras llega la noche sacra del año.
*

**

Ignoro de dónde puede venir la costumbre de
l¡_t "piñata". Los "judas" del sábado de Glor~a llevan _en sí la filiación exacta de su origen:
~icen á gr_itos que la venganza del pueblo cristiano se e¡erce, por modo extraño sobre la me!Iloria. de aquel pelirrojo apóstol' que llevó su
mfamia hasta el extremo de vender al Divino
Maestro por un puñado de monedas. Cuando
el "judas" se balancea pendiente de una cuerda, como un 3:horcado grotesco,dando al viento
los sonoros disparos de toda su pirotécnica el
pu~blo se arremolina y aúlla, vituperando' al
traidor por su conducta.
. ~n la Navid ad la "piñata" es un judas tambien, y tal vez te~ga el mismo remoto origen y
se b_as~ en la misma leyenda abominable; su
sacnfic10 es mayor, puesto que dur ante un novenario pende de la infamante cuerda y es despanzurrado por cualquiera, para dar salida á
los, t~soros d~ C?nfitería que guarda su vientre
esfer1co. La piñata" da cierto aspecto risible,
hum~no} la santa fiesta de Navidad. Las "alcanc1as que gustaban de arrojarse nuestros
ti_itarabi;elos, en la memorable noche, apenas
~1 podrian provocar el entusiasmo lírico que
mvade á lo_s pequeños cuando el ciego ejecutor
se a~erca titubeando á la ridícula figura que
g~sticula absurdamente, como si temiera el forllll_d able _golpe que ha de acabar con su efímera
existencia grotesca.

*
**
En las familias antiguas, el "Nacimiento"
e: a la base ,de la rec_ordación anual del natalic10 del Mesias. La tierna costumbre se pierde
en la noche admirable de fe y de candor que
forma la ex~stencia de nuestros ancestlales.
Con ~oda li_i mgenua heterogeneidad y el anacronismo smcero de que eran capaces aquellas
g~ntes que sol3:me:nte sabían amar y creer, reum_a n ~n u~ paisa¡e de relieve las tradiciones
misericordiosas ~el nacimiento del Redentor y
los anhelos sempiternos de paz y de tranquilidad que-¡~esde hace tantos siglos!- obceden
á la humanidad y la_ persiguen. Al lado del
portal modesto y lummoso por obra milagrosi_i1 en . d?nde florece la carne inmaculada del
mno dlvmo, la silla de postas llevaba serios
marqueses de peluca empolvada, y marquesitas
á la Wa~teau, cuyas faldas se abrían como una
corola pimpante y gallarda.
Junto á un lago donde toda la fauna acuáti~
ca se había da ~o ci~a, el infeliz hijo de la gleba
levantaba al :cielo rmpasible sus largas mira-

IJ

das de angustia; ángeles y querubines reunían
las pastorelas, y lanzaban el grito simbólico:
"Gloria á Dios en las alturas y paz á los hombres de buena voluntad''.
Por &lt;'.lesgracia, la costumbre va desapareciendo rápidamente para dar espacio á bailes profanos en los cuales apenas si el motivo de recordación se cita á las veces; cada día son menos numerosos y menos ricos los ''nacimientos".
Las fiestas misticoprofanas que constituyen
las "posadas", evolucionan como todo evoluciona, y va quedando tan sólo la reunión, mo~ivo de vanas ostentaciones, y el reparto de
Juguetes.

***

Las industrias de Noche Buena sostienen á
muchas miserables familias menesterosas, que
ven con lágrimas en los ojos cómo cada año es
menor la venta de los humildes productos, antes tan buscados en la temporada de Navidad.
A los bombones franceses, los juguetes de
"Noel" y los dulces cristalizados reemplazan
los modestos "alcartaces" y los demás similares. Y en cada objeto de los últimos me parece ver una lá.grima, caída en un momento de
profunda pena, de los ojos de algún humilde.
Nosotros no tenemos las tradiciones sinceras,
ingenuas, hermosísimas de los países septentrionales, y es una lástima que no se hayan
aclimatado entre nosotros, ya que vamos perdiendo aquellas que eran genuinas y formaban
la delicia de pasadas generaciones. El buen
Santa Claus deja sus renos y su trineo en latitudes muy altas; y como nosotros no tenemos
chimeneas, no encuentra camino por donde pasar hasta el hogar donde han dejado sus diminutas chinelas los niños, antes de irse á la
cama.
El árbol de Navidad reúne en torno á la estufa bienhechora á grandes y pequeños en la
noche más lar¡:ra de las largas noches invernales del Norte: iluminado y lleno de fantásticos
juguetes, el árbol de Navidad prest a á los bogares el perfume de sus esencias y de sus bálsamos. Después, en el silencio de la noche, el
buen santo muchachero vendrá á dejar en los
escarpines el ansiado Pulchinela, ó la muñeca
de goznes ó la trompeta ensordecedora, objetos
todos delas ansias de la generación'infantil.
¡Ojalá, se implantara entre nosotros la dulce
costumbre arcaica de los septentrionales! Con
ella ganarían un pedazo de pan y una esperanza los que desde hoy están velando, en torno
de una mesa paticoja, en un cuchitril infecto,
con la garra del hambre laborándoles el vientre, la angustia velándoles los ojos turbios, y
un gran desaliento encima de •SUS almas. .
Con la adopción de tales costum"t?res patr~a:cales muchos niños habría que pudieran recibir
con ~na sonrisa la madrugada nivosa del día
de Navidad, al descubrir en el hogar el presente que, en un carro alado, del que tir:an fabulosos renos, ha dejado la noche ante:10r el buen
santo consentidor y paternal, que viene de muy
lejos.

*
**

También nosotros despert amos, muchos días,
con la ilusión de que, mient,r as dor míamo~ en
medio de la ·sombra acogedora, un santo misericordioso haya penetrado por ~esusados caminos á nuestro hogar y haya de¡ado en nuestra cama el presente que hace tantos años anhelamos: un poco de esperánza para nuestras
almas ..... .
NEMO,

�Lema: SIT TIBI TERRA LEVIS.

P

ARA enredos de litigios, nadie en el pueblo
como el viejecito don Emiliano.
Nosotros ya lo conocimos un tanto aniquilado por los amargores del reuma y el mordisco
de sus setenta eneros muy cabales,que sembraban de arrugas su carilla vivaracha.
Pero cuenta el tal que en sus buenos años de
virilidad era hombl'ecito de muy templados nervios, amigo de perifollos en el vestir, lleno de
garbos en el andar y tan avisado en códigos,
que aun en jueces letrados puso temores con
sus lucidas entendeder as.
¡Pobre viejecito! Hoy apenas si puede con la
carga de sus días, que más le pesan por las no
escasas desazones que le brinda la penuria en
que proeja. Sin embargo, se le ve encumbrar á
treclíos, entre las sombras de su 'vejez, alguna
chispa de humorismo 1¡zesco, na&lt;;iido al buen
calor de los recuerdos que lo alumbran.
Su bien condiment_ada parla es ovillo en que
se enredan episodios curiosos de su vida de
litigante, con escenas harto dolorosas de su
existencia íntima.
Tanto nos divierte con sus pláticas salpimentadas de gracejos y picores, que á veces lo buscamos, muy seguros de que su prese·n cia no es
solecismo que estorbe á nuestras frescuras juveniles.
-No,mis amiguitos- -decíanos ayer que intentábamos llevarlo á oír con nosotros los coros
pastoriles que ensayaban las muchachas de la
villa.- No, no insistáis en que yo vaya á disfrutar con vosotros de música,; y escenas que
sólo me harán sentir ardores de heridas ha poco cicatrizadas en mi corazón. Esos cantos de
Noche Buena, esas cosas de zagalas y pastores ya perdieron para mí el aire de selvática
poesía que vosotros encontráis en ellos.
-Por supuesto,don Emilianq,que la causa de
tales dolorcillos no podremos conocerla. Acaso secretos de familia ..... .
-No, amigos míos, nada de secretos. El asunto
es bien sencillo, y aunque recordarlo en todos
sus detalles, es triste para mí, no puedo negarme á satisfacer vuestra v iva y natural curiosidad. Vais á oírme, bribonzuelos:
"Seis años ha, en días como éstos, las mozas
más garracinas del terruño, traían al pueblo
en movimiento con los ensayos de una muy linda pastorela que se anunciaba para la noche
' de Navidad. Entre las muchachas que formaban la compañía estaba Natalia, mi buena hija
Natalia, que Dios guarde en su santo reino, y
que entonces lucía fresca como ' una rosa de
abril.
"¡Ah, qué tragín de muchachas! No hablaban
de otra cosa que de pastorela. En su loco entusiasmo, aquellos diablillos nada bueno hacían en los quehaceres de sus casas, pues el
suelo apenas si lo lamían escobas; las costuras
sin acabar, entre r operos; los tejidos atiborrando las almohadillas, y así todo en nuestras casas. Víctimas, las pobres madres.
"En aquel ir y venir de mujeres; en aquella
batahola de juicios destornillados, sólo mi pobre Natalia se andaba con carilla entre iluminada y obscura, en lucha continua por encu-

brir la verdadera faz de su espíritu con postizos de forzados júbilos que distaban mucho de
lucir los color~s de la alegría natural Y franca.
"El humor de Natalia era un lunar en la bullidora alegría de sus compañeras. Todas lo
juzgaban así y devanábanse los sesos Y se h~cían mil conjeturas ante el apocamiento de ámmo de la pobre muchacha, que sólo :respondía
con un ¡nada! muy seco. cuando alguJla pretendía conocer la causa de su disgusto. .
"Aunque corriente y vulgar el motivo de _su
malandanza, mi hija no se aventuraba á decirlo, porque el solo pensamiento de hacerlo ponía
sonrojos en la seda de sus mejillas.
" Su madre y yo tratábamos de animarla C;m
nuestros mimos, porque siempre la pobrecita
fué muy buena, muy querendona con nosotros;
y aunque en sus labios nunca el reproche prendió sus espinas, ni en sus ojos asomó la cól~ra, nuestrqs mimos no fueron poderosos á '.11sipar la nube que manchaba el cielo de su Juventud.
''Recuerdo que la mañana del día _v einticuatro
llegaron á casa en parvada bulliciosa las ~ctrices del pueblo: un grupo de mozas agraciadas que iban y venían con cestos y azafates
colmados de flores varias para el adorno del
portalito de Belen.
"¡Ah, qué hablar de muchachas! Unas ponderando el primor de las botitas nuevas que lucirían aquella noche; otras haciéndose lenguas
de los vistosos trajes pastoriles, y todas acariciando triunfos y soñando en aplausos que aún
no llegaban. Sólo mi pobre Natalia, no tenía
ilusión que acariciar.
.
"Por aquellos días la bancarrota en mi casa
era completa. Ni un negocito que llev-ase á mi
persona por la sala de los juzgados á promover litigio. Ni un pleito, ni un solo aut? que
mostrara á mi arra&gt;1quera algún fi.1onc1to de
fácil explotación. ¡Nada!
.
"Imaginaos,amiguitos míos,qué dolor no sería para mí ver á N atalia oprimida por mi penuria, mar tirizada secretamente por congoja
que no me era posible remediar ni a,un con el
par de bot~ que tanta falta le hacía.n. ¡Para
· bota-; estaoa yo!
"Despedazada sentí el alma aquella. mañana
que las muchachas, entre risas ingenuas y vívidos charloteos, envol vieron á N atalia en su
alegría, tratando de llevarla al teatro para que
pusiera su contingente artístico en la decoración del escenario.
"¡ Luciente Navidad aquella! La noche esplendorosa, ebria de luna. La gente del pueblo enjaranada hasta el delirio. El teatro se vió lleno
como pocas veces. ·El primer acto fué un triunfo para las bellas aficionadas. El Alcalde las
obsequió con horchatas y cervezas. ]ll público
aplaudió rabiosamente la hermosura de las pastoras y la buena ejecución de los coros.
"Pero, ¡ ay,mis amiguito&amp;!aquella Noche Buena fué aciaga 'para nosotros. En mi casa la
lumbre no había chisporroteado en todo el d'ía.
Un poco de pan seco había sido nuestro almuerzo, y en la noche unos tragos de mal c11,fé
constituyó nuestra cena. El hambre era la soberana de mi hogar en aquella Nav-idad 'ruidosa.
"Desde temprano, aj viej¡t y yo buscan;ios
consuelo en el calo_r y la quietud del lecho. Al
sueño le pedimos el alimento que la suerte nos
negaba, mientras mi pobre Natalia paseaba
por la escena teatral su angustia enmascarada
de alegría.
"Mi hija no pudo gustar en todo su buen sabor las ovaciones que se ganó en el papel de
Gila. Fué una autómata en la escena; una autómata que cantaba y reía bajo pesadas brumas de inconsciencias provocadas por el recuerdo de sus padres, de nosotros, que, solos con
nuestra miseria, ocultábamos en el bogar las
aflicciones del hambre.
. " La, merienda de los pastores fué para mi hija
una escena de emociones indefinibles en que á
par que experimentaba la dulce sensación del
hambre satisfecha, veía como un gesto pavoroso, el recuerdo de nuestras miserias. ¡Pobre
hijita mía! Ella misma nos dijo que aquella
cena pastoril fué un maná sobrosísiIDO caído á
tiempo en el desierto de sus angustias. En la
corta duración de tal escena, mi hija comió con
'a nsia, con verdadera fruición,· que quiso disimular entre el humorismo charlador de los
pastores.
"Su espíritu dolorido se sintió aliviado cuando al concluir la función con las ofrendas al
niño Dios, se tenía oculta en su cesto de pastorcilla una buena ración de panes y fiambres
que guardaba para nosotros. Hasta ese momento pudo mi hija saborear las mieles de los
aplausos que recibía entre el coro de los pastores y el ruido de los panderos.
''Cuando las campanas de la capilla se desternillaban de júbilo repicando á misa de gallo y
las buenas gentes de la villa canturreaban por
las calles sus villancicos de Noche :Buena, mi
amorosa hija, en la solemne calma de nuestro
hogar sin lumbre, lloraba de alegría ante nosotros; lloraba de vernos comer la sabrosa t·ación que había llevado á nuestras manos.
''Aquel confortante pienso nos dió ánimo para
ir á la iglesia á dar gracias á la Suprema Bondad, que había puesto un rayo de luz en la·no-

che de n~estra miseria. .¡Y qué hermoso estaba ·
el templo! ¡Cuánto convidaba á la oración!
"Rezamos por los desheredados del mundo;
rezamos por la felicidad de nuestra hijita, que
también rezaba por nosotros.
"Pero ¡ay! al concluir la misa, N atalia no estaba bien. Su semblante revelaba oculto padecimiento. Al llegar á casa nos lo dijo. Sus mismas compañeras de teatro; sus amiguitas que
tanto le celebraron sus triunfos en la escena, la
miraban de 'r eojo, cuchicheaban, y reían y lastimaban su pobreza llamándola la Mañosa.
"¡Qué gente! Marcar á mi hija con el nombre
vergonzante que aplicamos á los que roban.... !
"Al amanecer,Natalia lamentábase de agudo
dolor en el · hipocondrio. Terribles vómitos la
sacudían, la martirizaban.
"¡Cosas de comedia, decían unos!
''¡Por tragona !murmuraban otros. Y mientras
la gente de la villa comentaba de mil modos la
conducta de la Mañosa, mi dulce Natalia, mi
noble hijita, se escapaba de nuestro pobre nido, se iba de nuestros brazos, llevá:ndo!\e hasta
el cielo el estigma con que los malos la condenaban y por el cual el Dios Bueno la absolvería."

GAVOTA
POR R. BI\RT~L.

INVERNAL
¡No te duermas! El viento de diciembre
no rozará con su ala
tu frente soñadora y pensativa:
ya cerré la ventana ....
¡ Si vieras cuántas hojas moribundas
y nieve amontonada
hay en el llano ! .... y cuántos copos caen,
y cuánta niebla entre las frondas vaga ... . I
Mas el cierzo y la nieve no penetran
al tibio pecho de las aves que aman.
¿Dices que hay nieve hasta en los blandos nidos'?
¡pero eso es en los nidos, no en las almas! .. . .
Y la obscura cortina es tan espesa,
y es la alfombra tan suave y afelpada,
que á nuestro nido penetrar no puede
ni el frío, ni la escarcha.
¡No te duermas! Tan sólo en los cristales
bate el viento y murmura cuando pasa;
no rozará tu frente pensativa:
¡ya cerré la ventana!. ...
No pienses en los árboles del bosque
desnudos de sus ramas;
ni en los nidos que ruedan por el suelo,
ni en las fuentes de ondas congeladas
donde los peces de colores mueren
en el silencio de su linfa helada,
y donde están sepultas
tantas flores de loto deshojadas ....
No pienses en los pobres· caminantes
que en pos de una esperanza,
atraviesan los páramos inmensos
con paso vacilante y yerta planta.
Yo no quiero que pienses cosas tristes;
yo no quiero que veles tu mirada
para hundirte en sombríos pensamientos
y en tristezas amargas ... .
Cuando me muera .... entonces piensa mucho
al derramar tus lágrimas,
en los nidos sin cantos y sin aves
que ruedan por el suelo entre la escarcha,
y en las aves ya muertas '
que están en el granizo sepultadas .. ..
Entonces piensa mucho
en las tumbas muy bl¡i,ncas ... .
Llega hasta donde esté la que me guarde,
escondida entre nieve amonto_pcada . ..
apartando el granize, lee mi nombre
de letras ya horcadas . . ..
Escríbelo de nuevo allí en la losa
rezándome á la vez una¡ plegaria,
Y _al poner en l_a cruz algunas flores,
¡riega sobre m1 tumba muchas lágrimas!. ...
Mas ahora .... no pienses cosas tristes;
Y no quiero que veles tu mirada
para hundirte en~oqibríos pensamientos
y en tristezas amargas ....
¡No te duermas!. ... Tan sólo en los cristales
bate_ el viento y murm?ra cuando pasa;
la meve se amontona ¡unto al nido;
mas no llega á las almas.
i No te duermas ! El vtento_de dicien.bre
con sus ásperas ala ,
no rozará tu frente pensat~v:a:
¡ya cerré la ventanaí. ...

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GAVOTTE

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M ,,....-·...* .

�Por eso quizá las fiestas~de flores tienen tal resonancia entre los que
se asoman apenas á la vida,'y no tienen aún persistentemente grabada en
los labios la helada sonrisa que marca, como un cruel hierro de presidio, á todos los que han avanzado algo en la "ruta siniestra".
Y en ningún rincón del orbe la Primavera tiene sonrisas tan gratas
ni concede mercedes tan suntuosas como en nuestro valle. Las fiestas de
las flores cada año son más nuestras y más merecen se~; bajo el ciely
profundo y paternal, en la gloria primaveral del sol, lfajo
s~o favorable de estas latitudes, la gracia pimpante de la flor se hace ás emenina, mientras la gracia femenina adquiere encantos florales m s i
tensos.

z
e

ndó hospitalariamente las puertas de sus palacios,
?jtue harán ép
n los recuerdos de la generat'e. La fiesta
cubaya, la
_.--- ~
del señor
as organibrar su
~-~
ido de

1

** *
En los d~as simbólicos, en l_o~'ffi·
la Patria, al el
mañana lummosa, las fanfarr1t
1 a s l~nzn 1
dentes gritos de guerra, saludand a a a t éol
grado, en cuyo centro muerd r L o mftf/ 1.~
boso y verde. Las tropas ac
d ~&amp;:Vf
hacia el punto de ci ~~~~...,;::
·
fiesta, que vierte abun
mos.
Las fiestas militar
g roso; siempre
las tradiciones
s
tiempo, vuelven
pasajera del r ·
las fanfarrias s
lor de la bande
los grandes
fantiles, cu
exte

o y susido que di·
muchos años
intensamente

F./.~c

L Año se muere: con la llegada de los primeros arrasantes ha
sentido en su cuerpo decrépito los primeros fríos de la muerte.
Semejante á un v.aletudinario que cuenta anhelante las
horas, en las eternas noches de los accesos morbosos, en
pugna constante con el mal que lentamente lo vence y domina; semejante
á un tuberculoso, en cuyos pulmones labora, sordo á todos los ruegos y
rebelde á todos los instintos, el microrganismo fatal; semejante á un pobre animal en cuyo cuerpo guerrean el poderoso instinto de vida y la
siempre triunfante tendencia á la disolución en el Gran Todo, el Año se
siente muy enfermo, muy cansado, adolorido y exangüe; el Año se

~
~(, ~

~}~

~/0.,, ~

-

sol
mente
los días lej
ninguna ma
obscurecía sus
todos los torment

_ . . . . ..,,...

a lo ha engañado, como una muora
rema delicia del sacrificio y de la
uere tr19\emente abatido.
~':!'~~~~~-""', comb un creador violento y omnipo~ ,::
J:!!s~
~•a~-g;g~~n~1izantes una ideal teoría, que pasa agie
1&lt;}-s~s gibosos de sus bestias fabulosas y
~ calípticas.
b
as, un vago clamor de caracoles roncos y
d·e ~strumento mo
es, s ·gen de la obscuridad del horizonte, en donde se agita y aprieta una humanidad deforme y violenta. La noche, la
gran noche misericordiosa y final, va destilando en sus dormidos sentidos el sopor de un vago decaimiento, sensual como una mujer del trópico. La multitud absurda y fantástica sigue su caminar impulsando haremotas Mecas á los sátrapas de grandes ojos crueles y de rizadasb bas sedosas. Pasan, pasan, pasan millares de millares de hombres, suosos por el esfuerzo, que presienten ya el advenimiento de algo que han
6'.-----..
L~.u- --,.siglos enteros.
noche, nevada de estrellas, aparece el simbólico astro caudal
la cuna de Dios. Un gran clamor de esperanzas rasga los ai~~~-:::~~;=~~ o una cimitarra filosa, y los ojos de aquella turba arden
mente, clavados en los hermosos horizontes, siempre lejanos.
o se muere; la humanidad sigue su apretado caminar, dirigienas ansiosas interrogaciones de sus ojos hacia el extraño cometa cuauda cobija el nacimiento de Cristo. ¿,Se acercará el gran día de l a
enci.ón y de la esperanza'?
X.

Nuestra alta sociedad va despertán ns~ , -~v,..,.,,,.,..
jil de eterna tristeza. qµe ha hecho de nuestra ca
u
prolongado en infinit s callejas. Las fiestas de al
· cí a
frecuentes en ot o países, han sido para nosotros algo in
tenido el extrañ prestigio de lo inabordable y ·de lo exótico.
En el año varias personas de la alta jerarquía social han invitado

EL AGUINALDO
La noche es fría. La luna
baña de oro el firmamento,
y es lámpara que ilumina
desde su alto parapeto
los campos en donde _imperan
las tinieblas y el misterio.
Entre las notas solemnes
que vibran en el inmenso
sagrario de la penumbra,
hay cantilenas y arpegios,
resonancias de alegrías
que en amplios y ardientes vuelos
destejen sus· serenatas
saludando al año nuevo.
Cuando el alba tiñe el orto
con claridades de incendio
y hay músicas y fulgores
en los montes y los huertos,
se ve en el rincón polvoso
de portal que abate el tiempo,
á un niño pálido y sucio
y á un anciano macilento
que, mal ceñidos de harapos,
calientan al sol sus miembros
y bendicen la primera
caricia del año nuevo.
Apoyándose en la diestra
del niño, camina el viejo
como absorto ante la magia
gloriosa de mil recuerdos
que lo hacen vivir de pronto
con la vida de otros tiempos.
Mas ¡cuánto sufre el anciano
y cuánto llora en silencio
al ver que mientras su niño,
mustia ·Jlor de invernadero,

desconoce las delicias
del hogar y de los juegos,
hay otros que son felices
que cuentan con pan y besos
y con seres que les brinden
aguinaldos de año nuevo.

que saltan, gritan y ríen,
encendidos de contento
al oprimir en sus manos
sus juguetes de año nuevo.
Despué·s de cortos instantes
de reposo y de silencio,
dos alegres chiquitines
salen cantando risueños,
y al contemplar las miserias
del huerfánillo y del viejo,
desaparecen y tornan
llevando entre cha~loteos
un juguete para el niño
y un abrigo para el viejo.
Y en tanto que los piadosos
chiquitines vocingleros
vuelven la faz apacible
á la gloria de sus juegos,
el huerfanillo, embriagado
de regocijos inmensos,
acaricia su juguete,
lo oprime contra su pecho
y exclama: «Mira, papá,
mi aguinaldo de año nuevo».

.,.

Y ambos se alejan y piensan
que Dios es bueno, muy bueno,
porque les pone un oasis
en mitad de su desierto
y prende fulgores de iris
en las sombras de su cielo.

...

BENITO FENTANES.

~ajo la carga pesada
de lúgubres pensamientos,
llega el anciano á las puertas
de un hogar donde sus ruegos
se pierden entre las voces
de felices:pequeñuelos

HLA MAÑOSA"
Autori1-ados debidamente, hacemos constar
que el cuen.to de este~ombre publicado en una
de las p_ágm-as anteriores, fué escrito por el
Sr. Benito Fentanes, de Cosamaloapan (Ver).

�POLITICA

E

N el cuarto año del siglo vigésim¿, que acaba de pasar, habrá que marcar con una mancha roja las efemérides correspondientes á los primeros ~eses. Des~e que el año comenzó, en los altos círculos políticos de las grand_es potencias q_u_e e¡ercen la hegemonía
mundial , pudo notarse cierto estado de excitación, apenas d1s1mulada tr~s de las f?rmulas correctísimas de la diplomacia. Se veía que todos aquellos que, por_ aiguna circuostanc1a,
como su empleo oficial, ó su significación militar ó política, tenía1;1 prestigio, procuraban ocu~tar sus impresiones, y dar solamente vagas respuestas á las ans10sas preguntas que se les dirigían, referentes á los asuntos de Oriente.
. .
.
..
Entre el Mikado y el ,Q"Obierno ruso.se entablaron negociac10nes, en ~rmrnos poco tr3:nq~ihzadores, respecto á la política que habría que seguir en lo futu_ro e~ Oriente, Y _con esp~ciahdad
en Mandcburia y ~n Corea, ocupadas, por completo la P;Ovincia cbma y á medias el remo de la
''Mañana Tranquila," por las fuerzas coloniales moscovitas. El Japón desl?ertaba bacía. 3:lgunos
años del milenario sueffo de los países amarillos: reformaba sus leyes, de¡aba sus tradiciones y
costumbres, se revestía de cierto disfraz occidental y exigía, con las ~rmas en la mano, su participación en la política general, en todos aquellos asuntos que directamente atañían á los
países orientales.
Rusia, en busca de un puerto amplio en el que los hielos del invierno no ?loqu~~ran sus fl5&gt;tas 1:labía conseguido un acuerdo mediante el cual, aceptándolo las potencias, Cbma le cedla
Pu~rto Arturo y le permitía la administración y vigilancia de toda la provincia manchúe.
Los nipones, posteriormente á la guerra con China, habían ocupado militarmente Puerto Arturo y lo habían fortificado, como si estuviesen dispuestos á permanecet· eternamente en aquella
fortaleza. Las negociaciones de Rusia echaron por el suelo los arreglos procedentes del tratado de Simonoseki, que puso término á la guerra cbinojaponesa.
,
Era de temerse que el Japón, listo ya entrar en plena senda de progreso, armado ,t la moderna, con la plena conciencia de su fuerza no quedara satisfecho con esta manera de proceder.
Las negociaciones acerca de Corea y Mand~huria, demostraron que el Imperio Nipón estaba decidido á llegar basta la guerra, si era necesario, para reivindicar lo que consideraba derechos
inalienables suyos.
.
Por al,Q"unos meses hubo cambio de crbmunicaciones entre Tokio y San Petersburgo. encaminadas á dejar transada la contt-oversia· pero por desgracia, no se pudieron entender amigablemente las dos potencias. En febrero 'una ~oche, la flota japonesa, al mando del Almirante
Togo, bombardeó Puerto Arturo, inte¿tando destruir la escuadra rusa, anclada en el puerto
exterior. La guerra era inevitable entonces.
Y Rusia, creyendo siempre en la posibilidad de llegar á un arreglo pacífico con el gobierno
japonés, 6, s~gún otros opinan, despreciando al enemigo po~ no ser éste de raza blanca, estaba desprevemda por completo. Cuando las primeras fuerzas Japonesas, desembarcadas en costas coreanas, aparecieron en el valle del Yalú, en alta fuerza, el ejército ruso estaba en inferioridad numérica visible, y la serie de fracasos comenzó entonces, con la derrota del Yalú, seguida de cerca por la ocupación de Tachekiao y de Haicheng, de Niuchuang y de Anjú.
Poc9 despu~s, los japoneses separaban á los rusos al m_and_o de Kuro_patkine, de Puerto Arturo, de¡ando aislado el puerto y sitiándolo mientras sus e¡ércitos combmados avanzaban{~ lo
largo del ferrocarril, hasta desalojar á los' moscovitas de Liaoyang, la capital fortificada de
Mandchuria. El empuje japonés apenas si encontró resistencia, hasta que se efectuó la batalla
de Liaoyang, la más la1·ga, la más sano-rienta, la más cruel de las que se recuerdan, y en que el
ímpetu nipón, si es ciHto que desalojó á los rusos, se embotó, en cambio, en la pasiva resistentencia Y. en la táctica de Kuropatkine. La marcha triunfal de los japoneses debería terminar
en esta ¡ornada.
Entonces fué que de Rusia se comenzaron á enviar los muchas veces pedidos refuerzos, municiones Y vituallas; entonces se comprendió que el enemigo que había que combatir no estaba for~ado de h!)rdas sin disciplina y mal armadas; entonces se reflexionó acerca de la fatal impresión que habría de causar una derrota completa de los rusos, y de la influencia que sobre su
política colonial habría de tener el hecho.

***

En _Puerto Arturo, entre tanto, siempre con la esperanza de recibir los refuerzos anhehdos
Y ofrecidos, p,J general Stoessel se encerraba con la guarnición disponible. En una proclama,
hoy céle1!re., ~abía dicho que "defendería la plaza basta que muriera el último hombre y se queID:ª:ª el ultimo ca~tucho". añadiendo que si el Czar disponía que Puerto Arturo quedara sin aux1ho, s~ríq n las piedras de la fortaleza las lápidas de su sepulcro y de los de sus camaradas y
subordmados.
Y 1?a sostenido la bandera rusa en las altivas almenas, á pesar de los frenéticos esfuerzos
de los Japoneses, exarcerbados por la tenaz resistencia inesperada de aquel puñado de hombres.
Las escen_as de horrc:ir y de muerte se suceden con pequeños intervalos: la escuadra fracasa en
sus tentativas de salida; len_tamente se apoderan los nipones de los parapetos exteriores y de
los fuertes subalternos, y siempre, por encima de la desolación y de la ruina, en medio de la
matar.iza Y ?el ham~r~, la figura de bronce de Stoessel sostiene en sus manos enflaquecidas la bandera i~perial. El s1t10 de Puerto Arturo será en lo futuro una página gloriosa para Rusia,
cualqui~ra que sea 1~ final suerte del Puerto. Los japoneses, que tan admirablemente han sabido morir en los glacis Y escarpas defensoras de la fortaleza han acreditado su alto valor militar, no solamente ante la opinión imparcial sino ante la d; sus mismos enemigos admiradores
de tal desprecio heroico á la muerte.
'
'
Sola_mente e~ un dí'.1- se s~be que han sucumbido quince mil hombres que marchan{~ la
muerte cie_rta, evidente, meludlble, con la serena tranquilidad que sólo se comprende en los corazones bien templados.

***

Los admiradores del rey Eduardo VII
de la Gran "Bretaña, dicen á su soberano
"El Pacificador," y en verdad tienen razón
al aplicarle este sobrenombre: el rey Eduardo ha hecho mucho por la causa de la paz
universal, que es la causa de la humanidad
y del progreso. Apenas restablecido de su
males, que en poco estuvo le causaran la
muerte antes de la fastuosa ceremonia de
la coronación, dió pl'incipio á una serie de
visitas á los soberanos y jefes de estado
continentales.
En el año, algunas de estas visitas han
sido de honda significación política y social.
El rey Eduardo había visitado ya Portugal,
siguiendo después á Italia y á Francia. El
Káiser Guillermo II de Alemania también
ha salido de sus estados, y ha pagado la
visita que anteriormente le hicieran en su
corte de Berlín algunos de los grandes
mandatarios europeos.
Pero de entre las diversas visitas de
cortesía hay que citar las que el rey Víctor
Manuel de Italia hizo al Presidente Loubet,
y la que este último pagó al soberano de la
Casa de Saboya pocos meses después.
Entre Francia é Italia existen algunos lazos
más sólidos que los que de simples fronteras comunes se derivan: hay la similitud de
razas y de asp:raciones, la semejanza de
idiomas y de costumbres. Y sin embargo,
en anteriores épocas, sangrientas y duraderas hostilidades habían creado una ficticia
atmósfera de odios entre los· dos pueblos.
Tiempo era ya de que las fatales ciréunsta,n-

EXTERIOR
cías que hasta entonces habían separado á los dos grandes pueblos latinos, terminaran; á
ello tendieron las dos visitas.
El rey Víctor Manuel ?e Italia, acompañado de la _reina Elena, fué re~ibido en París, no ya
con la galantería proverbial en aquel culto pueblo, smo con desbordamientos de entusiasmo
cl3:ramente significativos. Las clases sociales _fra?cesas estuvieron de acuerdo, tácitamente, y s~
umeron para hacer á las dos reales personas italianas grata y memorable su permanP.ncia en la
capital intelectual del orbe.
Posteriormente, el Presidente Loubet pagó á nombre de la República Francesa, á los dos
reyes de Italia, la visita hecha en circunstancias tan halagüeñas. La cortesanía y la sinceridad
de la corte romana hicieron olvidar, de fijo, al ilustre J efe de Estado Francés, la única nota
desagradable de su viaje á la Península Itálica: la hosca hostilidad del Papado, que se negó á
recibir oficialmente al J efe de Estado Francés, por celos injustificados.
-La visita de Loubet selló la alianza entre los dos pueblos. Posteriormente se han recogido
los frutos de estas dos visitas al firmarse los tratados francoitaliano y francoinglés y el complemento de los dos primeros: el tratado francoespañol, que en mucho han de influir para la
conservi,ción de la paz en futuras épocas.
•

*

*
Ya con motivo de la visita del Presidente*Loubet
á Roma, se había claramente visto que
existía cierta hostilidad latente entre los gobiernos de la República Francesa y el del Vaticano.
El Papa Pío X, desde los primeros días de su exaltación á la suprema jerarquía católica, había
manifestado sus intenciones claras de ser un "Papa religioso" y'no un "Papa político", indicando con estas palabras su intención de gobernar espiritualmente la Iglesia, sin preocuparse
mayormente por. la cuestión po~ítica, ajena, según su pensar, á, la m~sión divina del Papado.
Por desgracia no era la misma la manera de pensar de los miembros del Sacro Colegio,
que, á lo que parece, mucho es lo que influyen en las finales decisiones del Vaticano.
El ministerio francés que preside Combes, ministerio radical, había, desde sus primeros días,
denunciado la existencia de un estado de cosas anómalo, en lo referente á las relaciones con Roma. En Francia el clero católico tenía ciertas franquicias y percibía retribuciones del gobierno
como cualquier emplPado público, por prescribirlo así el Concordato firmado por Napoleón
hace unos cien i,,ños. La época era llegada, en concepto de Combes, de hacer terminar un estado
de cosas tan anormal, y sentar sobre bases distintas y más modernas las relaciones entre la
Iglesia y el Estado Francés.
·
La actitud hostil del Vaticano hacia el Presidente Loubet disipó h,s últimas dudas y desbarató los últimos prejuicios en este sentido: había que denunciar el Concordato y, por consecuencia, que expulsar á las órdenes religiosas, quitándoles el privileg,io de educar á la juventud.
La ruptura de las relaciones entre el gobierno francés y Roma, fué la consecuencia natural
de esta política, radical por parte del ministerio Combes, intransigente por parte del Vaticano.
Las ?rdenes teligiosas francesas recibieron 1::t iD;tima_ción de cerrar sus conventos, escuelas y
fábricas de licores, y de marchar fuera de Francia, si no querían someterse á lo prescrito por
el gobierno nacional.
Algunas órdenes religiosas han salido en grupos y se han radicado en España ó en América, unas cuantas se han sometido á' lo mandado por el gobierno; entre tanto, el sentimiento patriótico exaltado piensa e1;1 la formación de ~na "Iilesia. ~acional" separada por completo de
Roma, á la manera, por e¡emplo, de la Iglesia Anglicana mglesa ó de la Iglesia Ortodoxa rusa.

***

Mientras en Extremo Oriente los rusos y los japoneses se disputan con coraje sobrehumano
una pr~vincia chio~ y un peque~o r~ino indepe1;1diente, en los altos valles que separan la India
del des1~rto de Gobi, en la~ estribac10nes del H1malaya, sobre las cuencas de los ríos sagrados
del budismo, marcha hacia el norte una caravana, formada en parte por fuerzas coloniales indias al mando de oficiales ingleses, y en parte por fuerzas británicas de ocupación. Es la misión del coronel Younghusband, en viada por el Virrey Lord Curzon, para arreglar con los
"Lamas" del Tibet las bases de un tratado de paz y de comercio.
Los ingleses, desde tiempo inmemorial, desde que ocuparon definitivamente la península~
dúe, se han preocupado mucho por el porvenir, y han temido la intervención en sus asuntos coloniales, sea de las tribus rebeldes, remontadas hacia el norte, á las cañadas del Himalaya sea
de una potencia colonizadora, poseedora de ext.ensas provincias más al norte aún y cuya ~sfera de influencia se va extendiendo lentamente hacia el sur.
'
Inglaterra, en previsión de complicaciones posibles, envió en momentos- oportunos sumisión
al Tibet. El coronel Younghusband avanzó hasta que la hostilidad indígena hizo peligrosa su
marcha, en cuyo momento se le enviaron refuerzos, y tomó el mando de la expedición el gener al Mac Donald.
Ya en Lassa, la ciudad prohibida, á la que por primera vez en la historia penetraban los
blancos, el general británico hizo firmar á los representantes t ibetanos-el Dalai-Lamma ó sea
el soberano, había huído al acercarse los ingleses á la capital indígena- un tratado medi~nte el
cual el porvenir del comercio inglés queda afirmado en aquella región. El éxito coronó los esfuerzos de la expedición Mac Donald en toda la línea, y el prestigio inglés quedó afirmado "ad
perpetuam" en la montañosa región del Ti bet.

***

En los Estados Unidos se destinó el año entero á la elección de los dos supremos mandatarios; terminaba el período legal para el que fueron electos el Presidente McKinley y el Vicepresidente Roosevelt, tocándole al último asumir el poder, después del crimen de Czolglosz que
privó de la existencia al presidente electo.
'
Los republicanos se aprestaron á luchar en nombre del inaudito progreso de la nación
en los últimos años: los demócratas atacaban á la administración y proponían la adopción de
nuevos rumbos en materia de política y de
aduanas. Las dos grandes convenciones
de los dos partidos tradicionales se reunieron, escogiendo la republicana al,.Presi~nte Roosevelt y á Fairbansks, respectivamente, para presidente y vicepresidente; los
demócratas escogieron al juez Parker, en
vista de que el expresidente Cleveland y
Bryan no podían ser electos ya; el uno por
h aber renunciado explícitamente; el otro por
sus dos derrotas anteriores en los comicios.
La elección dió el trmnfo á los republicanos: el Presidente Roosevelt fué elevado
á la suprema magistratura.

*

En la Argentina *y *en el Perú, también
ha habido un cambio de gobernantes. El
presidente Roca dejó la alta magistratura
argentina al doctor Manuel Quintana, y el
P erú eligió para el puesto de presidente al
doctor José Pardo, que ha tomado ya posesión de su empleo.
En cambio, algunas casas reales han
tenido duelos : la Princesa de Asturias muer e casi súbitamente en la flor de la edad,
dejando un pequeño recién nacido; la exreina Isabel de España, sola, en el destierro,
muere t ambién, y en Sajonia el viejo rey
pasa á mejor vida. Así, mientras en una
región del globo los vítores y fanfarrias
anuncian un suceso fausto, en no lejanas
tierras el velo de la muerte cubre para
siempre las facciones de·reyes que fueron
buenos, que sufrieron lo mismo que sufre l a
humanidad entera. "Fallida mors" . . ... ,

�Noche ·mala, en Noche buena
Excelsus super.orones
gentes, Dóminus.......... !

E

L corredor de arriba era una especie
de portalada en ángulo recto: la mitad, mirando al río; la otra mit ad,
mirando al mar. Del mar se veía
poco; unos bardales y unas ruinas-que nunca pude saber si fueron· castillo, fortaleza,
prisión ó casa solariega-interceptaban la vista, hacia el Oriente, dejando ver, nada más,la
espuma y el chorrear de las olas 1 cuando soplaba viento fuerte y había resaca.
En uno de los lados est_a ba mi puerta, frente
al ancho río; en el otro, frente al mar, la del
dueño de la casa, mi compadre Polito; y las
incomunicadas entre sí, por un tabiqu@ y una
puerta, en el vértice del ángulo.
Por no sé qué artes del constructor de la finca ó por un hecho casual, lo que se veía desde
la puerta de mi compadre, no se veia desde la
mía, y viceversa, lo que desde mi pedazo de
portal• se columbraba·, no se distinguía desde
la otra, así es que para ver bien el mar, preciso era llamar con el aldabón y, una vez libre
el paso, correrse un poco hacia la izquierda;
así como cuando algo bueno había que ver río
arriba, se tenía que solicitar mi venia ó la de
Juancho, mi criado, y pasar al corredor de la
·derecha.
Estas idas y venidas de uno á otro corredor
eran diarias y á cada rato, porque ni yo ni
Eva~gelina teníamos en qué ocuparnos, y sien~
do esta personita de todo mi g usto y,á más,recuerdo vivo de una hija que perdí, constantemente la llamaba, y cuando no la llamaba,ella
venía, al husmo de los caramelos, los monitos
de papel ó los cuentos maravillosos.
Y aquí encaja bien decir que, aparte de los
atractivos comunes á estos lugares-para nosotros, los desilusionados de la vida,-á mí me
tanían como enclavado en esa casa cuaJ;ro cosas: la mar, el río, Evangelina y Petrilfa. Con
la agravante de que no me hubiera podido pasar sin aquel mar, visto desde aquel corredor,
frente á aquel río, al lado de aquella criatura
de ojos negros y crenchas rubias, y en companía de aquel falderillo h umano: la. Petra.
La escena diaria era siempre l a misma: al
salir el sol,sonaba por primera vez el aldabón
y entraba yo á buscar á la niña; á las doce,sonaba por segunda vez, y era ella, entonces la
que venía.
Después, quedaba libre el camino 1 porque
al anunciarse el crepúsculo de la tarde, tan
pronto estábamos frente al mar,como frente al
r ío, y 1no había rincón de_la pared ni piedra

El SU6ñO 06 Navtaao
tonadilla que había aprendido en
su alegre infancia, se mecía una y otra
vez en el pensamiento de la señora Lind·
sey al atravesar las calles llenas de nieve-que
caía incesantemente,-llevando de la mano á su
pequeña Margot, su hijita de cinco años.
Era la tarde deNavidad,yenlos escaparates
brillaban los regalos de aquellos días. Los
transeúntes se deslizaban por el resbaladizo pavimento y pocos eran los que no llevaban algún
-Ellos vivían junto de nos.otros, Y su. casa
bultito; los papás se distinguían por cargar un
no era ni la mitad de bonita que la nuestra.
caballo ó el coche de una muñeca.
-Si, hijita; bien me acuerdo, dijo la seffora
-¡Oh! mamá! gritó extasiada Margot, al paLindsey suspirando. Tú eres muy niña para
sar delante de un aparador lleno de velas y pacomprender otras cosas. El papá de Josefina
quetes de b.ombones de tódos colores. Fué todo
tenía u¡:i seguro, y el tuy6 no; ésa es la diferenlo que pudo escapársele de su garganta, opricii¡,. Y ahora, hazme el favor de que hablemos
mida por las lágrimas que no había podido
de otra cosa .... ·
derramar. Y arrastró á su mamá hasta llevarla ante el aparador, en donde los hambrientos
ojos de la niña se fijaron en un cerro de dul*
ces. Ahí permaneció unos minutos en silencio,
**
estrechándose contra la señora Lindsey, que
El paseo y los hermosos aparadores de Naestaba á punto de llorar, recordanclo la Navividad, hicieron que Margot se olvidara de todad del año anter,ior, cuando vivía aiín con
do. Caminaba al lado de su madre, y juntas
Ned en su casita de la calle de Locust.
torcieron por una calle obscura y angosta en
Ned era joven y alegre; el salario que ganadonde el aire del río soplaba con fuerza, y la
ba no era muy alto, pero les bastaba para vivir
única luz que se veía brillar: con intermitencia
con comodidad. Además,no desperdiciaba niná traves de la nieve, era una lámpara del alum_g4n medio para tratar de hacerse rico: había
brado público. Volvió la cabeza para que el
g~stado mucho dinero en el logro de sus plaaire no le azotara el rostro, y siguió caminannés y tenía seguridad en el éxito.
do, comprendiendo con el instinto de la niñez
Llegó entonces· el terrible día de febrero,
que el corazón de su madre estaba casi roto.
aquel en que Ned vino á la casa quejándose de
Resolvió contener sus lágrimas; pero de pronmucho frío. Ella hizo todo lo posible para
to, se resbaló y cayó en tierra empapándose su
atenderlo con el mayor cuidado; pero aquel
pobre vestido: no pudo ya sobreponerse, y torfrío se convirtió en una calentura, y ésta en
nó á andar, casi arrastrándose por la calle,
uria pulmonía. Cuatro días después .... ¡Dios
llorando silenciosamente.
míol- exclamaba al mirar renovarse la visión
-Ven, biia mía; le dijo la madre; tu mamá
querida: el semblante del amado Ned, que se le
te cargará. Y levantó entonces á la niña, que se
pr.esentaba á ~ada momento.
·
a~arró á su cuello, y muyf pronto las convulEn aquel instante se detuvo un .tren en la es·s10nes de su cuerpo desaifyecieron, dejándoquina, y de él saltó un joven que ayudó á ·bajar
la entregarse :í. un dulce YfJ¡ranquilo sopor.
á una señorita .elegantemente vestida de _negro.
Y mientras la madre~
- ~ la en la sombra,
La señora Lindsey los vió á tiempo, y apreazotada por la niev
_ e y Jl&gt;
viento, la pequetando á Margot, se refugió á la sombra de una
ña Margot olvidaba S\l · !\~en un delicioso
puerta.
sueño......
br.-,._ ·
~¿Qué pasa?-preguntó Margot.
¡Ah, y qué sueño!~r
~Y!a de Navi- ·
-Nada, alma mía; la señora Melton y su
dad, y una niñf¡, t¡¡,n :(el
sabía ella de
hermano acaban de bajar del tren y no quiero
frío, y de hambre, f
·, spertaba
que nos vean.
.
en la más lind-a::s,
mundo, y
-¿La mamá de Josefina Melton?
asomándose á un
ta Claus
- Sí, hijita.
.
había venido
-~ toAe en;-¡Oh, ya la veo entrar en la dulceci;I,! M;,¡¡,i\'~1!::'·,loquecerse re •
l~e adgot se quedó un instante silenciosa, ~ cua do' ~ iración. ·
la mamá dió algunos pasos para segu;i
w"
La ·mamá corrió
e pasamino, la dijo .tristemente:
'
a, y las dos casi
'a á cada
--Mamá: Josefina tampoco ~iene pª' ,
,;;- n ~o descubrimie~ .
s de todos
- No, Margot, tampoco lo tiene. .
ffi:.;J colores ...... -¿Dónd~ i
s velas? i'A.h,
-:--¿Entonces, por qué va su mamá ta:n"
. ~:'.'Así, ~n la.dulcería deí{l
o J e acog~aba;
te y entra en una dulcería tan bonita'?
-:;-Jf!:3:á1'fta Claus se las .
; i\.~!i)'.á:s, ha. -Cállate, querida; me haces daño, m
• ·.'l -Vb-\3' muchos juguete
e wade~a, mot1mas.
.
~~~~nos, una casa de m
atones, Jarras,
- Bueno, mamá, pero qui~ro sa~e •
andejas, muebles ...... Margot se sentía com- La mamá de Josefina tiene dm f.:$!
etamente feliz, más dichosa que nunca.
otros no; eso es od_o. &amp;. .
.Y al sentarse junto á la chimenea, vió la más
.·
. ·... ¿d
; f.:~ogieron, , ~ ~,!);s . '
aravillosa muñeca·que había visto en. su vida:
otro •-n~ o
·
·
( •V
,·, • · ·era grande, -muy grande, con largos rizos cas1 1
-¡◊h
L •••
' ',.1 •
taños y ojos negros; tenía un precioso vestido
Marg
~ después continuó-:
de color de·rosa y zapatos . muy finos; pero lo

A

QUELLA

:r,

.

.,

.

más sorprenden¼ de todo, era que llevaba
guantes de cabritilla.
-¡Mamá! ¡mamá! ¡mamá!.. .•.
La señora Lindsey había llegado á un
puente de J?iedra, y se dejó c'.'1er, dominada por
el cansanc10, en el suelo cubierto de nieve.
Margot estaba muy dormidita, y mur muraba bajo, muy bajo: mamá .. . . mamá ... . y se
estrechaba contra la madre para recibir el escaso calor de su.cuerpo .. ..
-¡Oh, ~ed; esto no es posible, no es posible!
prorrumpió la señora Lindsey.
Del otro lado, se veía la ciudad con sus alegres l1;1ces que brillaban á través de la nieve.
-M1 pobre Margotdebetener su Noche Buena. ¿Qué haré yo para dársela? ¡He trabajado
tant&lt;?, tanto, que ahora tengo que darme por
vencida!
Y las lágrimas, -por largo tiempo contenidas,
_brqtar~n de su_~ o¡os, rodando en hilos sobre
sus pálidas me)lllas, para caer en la rubia cab ecita de Margot.
Una sombra con uniforme de gendarme se
destacó en la obscuridad y se encaró con eh a:
-¿Quién hay allí? preguntó dulcemente una
voz muy grue~a..¡, ?,Qué están haciendo allí sentados e;11•fa mevel Más valiera que siguiesen
su cammo ....
_La señora Lindsey se levantó con trabajo y
d1ó algunos pasos.
-Espere, le dijo el gendarme. ¿A dónde lleva esa niña?
-Voy á llevarla á la casa de mi antigua
ama, que estoy segura que la recibirá y le dará su Noche Buena. Y mañana voy á ver si la
puedo dejar en un asilo de huérfanos.
· -~ntonces, yo la llevaré, porque voy por ese
c~m~no. Y levantó á Ma1·got cuidadosamente
sm mterrumpir su delicioso sueño. ·
'
Mientras caminaban, la señora Lindsey contó al g~ndarme ,s~ triste y sencilla historia, y
al termmar, lo umco que pudo decir fué: "Así
estaba la bendita virgen Maria."
(Traducido del inglés, para "El Mundo Ilustrado.")

,.

de la balaustrada que no hubiéramos convertido en mirador : tan insaciable ella como yo de
nuevas perspectivas ·y de -impresiones nuevas.
Aquel día, como siempre, Juancho puso á mi
vera la mesa de doblar y el desayuno encima,
dijo las palabras sacramentales: "Buenos días
dé Dios al amo", y se fué á tumbar al portal
de abajo, su ocupación favorita.
Momentos después Eva se presentó con la
más zalamera de las sonrisas y la más encantadora de sus muecas.
-Aquí te traigo á Petrilla, me dijo. La encontré llorando, camino de la posada del tío
Lucas. No ha querido tomar las hojas que le
daba su mamá. Si tú quieres, le pasaré las natillas que me das y la sopa de chocolate.... ¡Pobrecilla ! ¿verdad?
Petrilla era la hija de Panuncio, uno de tantos patrones de goletas, pailebots y barcas
pescadoras que á la vez que salen á la pesca de
alta mar, se ocupan en la carga y descarga de
los buques de alto bordo, y aun se atreven á
hacer expediciones arriesgadas, fletando cargamento y transp~rtándolo de un punto á otro
de la costa de sotavento. Era hombre de agallas, mocetón, altivo y mal hablado, borrachín intemperante, pendenciero, mandón, fuerte como un leño, alegre como un pandero, y
sin más ley que su barca, ni más cariño que el.
charco, como él lo llamaba.
·
Casó en mala hora y por capricho, con
la desventurada madre de Petrilla: una negra graciosa, coqueta, bien formada y con parnés. Pronto acabó Panuncio con la negra con
el parnés: con la primera, á disgustos y manaz'os; y con el segundo, á fuerza de muchos
paseos y muchos vicios; y no acabó con la mulata también, porque la Grulla, su suegra, se
la quitaba de las manos, unas vec·es con amenazas, y otras con mordiscos. Por lo demás,la
'tal Grulla tampoco tenía afecto por la chica, y
si se la quitaba, no era por bondad, sino por
discolería.
Todo lo que era Panuncio: flojo y pendenciero en tierra, era trabajador, inteligente y útil
en la mar. Cuando se le decía q"\le por qué en
bajando al puerto se descomponía y daba quehacer á su familia y á la. autoridad, solía decir:
-¡Vaya hombre! Aquí meaburro. Yo .n o nací para estar atracado al muelle; yo nací entre
las olas; ésas son mi madre, mi mujer, mi fa.
milia ....
Petra se pasó ambas manos por su crespa
pelambre, y dando ligeros golpes con las posaderas en la pared:
-Mare me largó un palo porque . me mandó
ayer á la orilla, por camarones, y andando me
los comí .....
. -Te irías á la playa á buscar conchas y caracoles, le dije.
·
-¡Ni cuando!. ... Sólo quemare no q_u ere crer

I

qrte están múy metíos. Yo, me rimango la tela, encajo el brazo y no zarpo nada...... ' Están
muy metíos.....
-Tu padre, ¿dónde anda? ¿Es de los que salieron al huachinango ó al robalo?
-¡Ujú! ¡qué tiempo hace! Dende las cinco
de ayer aparejó el viejo y se largó.
- ¿Y volverá luego?
-No lo sé. Entró á l'agua con el Bizco, los
dos hijos de Ra Catarina y compare Gollo.
Pue que güelvan al anocbecé, porque no llevan mucha carnaza . . . ... Cuando se iba, el Bizco le dijo: «Oye, Panuncio, sabes que el viento
de abajo está pesao. ¡Tu te empeñas en coger
el pa_rgo mañana .... y quén sabe si lo que t omaremos sea un buen baño ... . .. !»
-¿Y por qué se empeñó tu padre en el huachinango?
-Válgame, señor-interrumpió Nacha, la nana de Evangelina,-¿no sabe el día en que vive?
-Cierto mujer, que hoy es la Noche Buena.
Ya comprendo. Estarás muy contenta, tú, Evangelina, esperando la visit a de los Reyes Magos ..... .
Ni Eva ni Petrilla habían oído hablar nunca de esos señores, ni mucho menos ' habían recibido nada de parte de ellos, así es que no fué
poca su admiración cuando les hice saber que
si no habían venido basta entonces, era, seguramente, porque al costarse esa noche, no
acostumbraban rezarle al niño Dios, ni habían
puesto sus mediecitas ó sus zapatitos,al aire libre, en el marco de la puerta ó de la ventana,
que es donde estaba mandado que se pongan.
Hasta entonces supieron aquellas tres inocentes que Jesucristo había nacido en Belén
-una tierra muy lejana, allá por donde sale el
sol todos los días, mucho más lejos de donde
Panuncio fué á pescar;-que la Virgen no tuvo
otro sitio en que hospedarse, la memorable noche, que una especie de corraliza con un pesebre para borricosy bueyes;quecomo hacía mucho frío, fué necesario acercar al buey y al borrico, para que con su aliento calentaran un poco al
pequeñuelo; que guiados por una estrella muy
hermosa, tres reyes magos-uno, rubio como
Eva; otro, moreno como Petrilla, y otro, negro
como la nana-cargados de oro, piedras preciosas y perfumes, habían logrado llegar hasta
el corral , y al ver que el cuerpecito del niño
irradiaba una luz suave, le habían ofrecido los
tesoros que llevaban, pues no cabía duda de
que aquél era el hijo de Dios.
Tuve que contarles cómo se lla~aban esos
reyes; si habían ido á caballo, en ferrocarril ó
en barcos; por qué no se habían llevado al niño
á su reino, en vez de dejarlo crecer entre pastores infelices, y de dónde y por qué vienen, año
por año, á ofrecer tantos regalos á tanto niño
como hay.
Pero en lo mejor de mi cuento estaba, cuando un grito ronco y aguardentoso hizo saltar

�á la Petra y echar á correr calle abajo. EvanLa infeliz se desgañitaba y sólo interrumpía
gelina, qué sabía lo que aquél grito significasus denuestos cuando la barca se per día de
ba para la infeliz arrapieza, sa~ió tras de ella:
vista en medio de la obscuridad, que por modispar ada, y yo me quedé reflexionando que
mentos se hacía más densa. Entonces, después
en esta tristísima vida, al menos los niños de•
de una horrible incertidumbre, vol vía á surgir
berían ser felices, porque son los que más aman·
la ' 'Soledad'' y nuevamente abocinábamos las
y los que menos pecan.manos, gritando hasta quedar roncos : ¡Hala,
Esa tarde, Polito y yo. jugábamos nuestra
Tomás! ¡Hal a! ¡Arría el tallaviento.: . ... I ¡Repartida de ajedrez cuotidiana.
mos, remos nada más, .... . ! ¡Allá va el bote;
· Comenzábamos apenas, cuando una r acha
allá -va la cuerda! .. : . . .
.
·
violenta azotó los cristales de l a ventana, á la·
Hervía la superficie. del agua; la pobre lanvez que los silbatos de los boteros pedían aucha brotaba de cresta á cresta, caía de-costaxilio. Naturalmente, hicimos á un lado la mesa,
do, se paraba sobre la popa, se empinaba soy después de taparnos con unos malos abrigosbre la ·proa, se zambullía, aparecía de nuevo y
y unas gorr as de lana,. salimos violentamente
volvía á caer en el fondo de un agujero horriá la calle.
ble, entre lós desesperados gritos de todos, las
Buen rato empleamos en llegar á la boca del
lágrimas de a lgunos.
río: el viento er a contrar io y no nos dejaba
. Se divisaba perfectamente la incesante tarea
caminar. Cuando llegamos allá; estaban -allí '
de achicar la barca. Tomás, enclavado en el
varios pescadores cargando cables, ropas de
panel, agarrando un remo con las dos manos,
agua, perchas, remos, arpones; se alistaban
luchaba por dar la popa a l vendaval para que
para prestar el auxiliq posible.
las olas no azdtar an de costado; pero no aven· El celaje que en fajas azules y amarillas se
tajaban
gran cosa, logrando apenas sostener se
extendía por el sureste, á mediados de l a tarde, ,
Y
·
no ser -harridos. Hasta que ·por un fenómeno
al llegar el crepúsculo se había conver tido en
de esos que á las veces salvan la vida de los
densos nubarrones que, batidos por el viento, . heroicos
habitantes de la mar,-después de un
seextendían y fo1•mab an un toldo gris, sombreatumbo que pareció sería el decisivo, una exten- ·
do á trechos por negras moles que barrían la
sa srpert;,cie de agua quedó por un instante
superficie del agua. Se oía el ir y venir de invacía de olas, y al mismo tiempo, una racha
mensas ruedas sobre bóvedas; ráfagas húmeformidable de noreste, dió contra la b arca y
das y frías azotaban en dirección de la mar,
casi en vilo, la lanzó doscientos metros ó m'ás
haciendo el efecto de un sifón, abriendo abishacia adelante.
mos y levantando moles de agua espumosa que
Entonces, ya no hubo vacilaciones; se había
chasqueaban, rugían, se retorcían y volvían á
oído crujir el maderamen y gritar á Tomás:
caer deshaciéndose en cataratas.
"i ll!, cuerda.. ... la cuerda!"
Otras veces, hileras de olas se dejaban venir
Lito, Juancho y el negro José, se santiguaen cornecta formación, unas tras de otras, en
ron,
tomaron unos remos y la cuerda, y de un
vertig_itiosa carrera, luchaban por alcanzarse,
salto
cayeron en uno de los botes. Mientras Jollegaban á cierta distancia, se encontraban con
sé amarraba el extremo del cable á una de las
otras que se habían estrellado en los cantiles,
bozas, otros lo engancharon á un pilote desy se producía un remolino de agua y de viento,
enrollándoló con rapidez, conforme se iba nealumbrado en su cima por la luz de los relámcesitando. No tu-vieron que luchar mucho tiempagos. , 0.
•
po: por fortuna otro maretazo zambutió á l a
L o s . más acostumbrados á distinguir en
barqufa en uno de los boquetes de la barra hala obs~~dad la llegada de las embarcaciones,
ciendo pedazos el timón .y el remo de To::Oás
escudrinaban con ansia infinita, indagando si
pero salvándola milagrosamente.
'
alguna barca había sido envuelta por el tempoC1;1ando 'romás y sus hombres pusieron pie
ral; pero no se veía más que á los pelícanos,
en tierra, todos caímos de rod.i llas, entonando
de enorme envergadura, flotando en las agitael alabado, con todo · el fervor de nuestras aldas ondas, en busca del suculento manjar con
mas. En seguida, con fatigada voz nos contaque les brindan las tormentas.
.
ron que la ''Gaviota," tripulada por Panuocio
Por fin, Antoñica, la hembra de Tomás, fué
el Bizco, Gollo y los demás, había enderezad¿
la primera en descubrir algo parecido á una
la proa haci a tierra al mismo tiempo que
barca que se debatía con las olas.
ell os, pues estaban á la vista una de otra
- Es la mía, gritaba. Es la "Soledá" . .. Esa
cuando el viento giró; que largo tiempo estues la grímpola de la "Soledá" . . .... ¡Mirar! la
vie_ron unos frente á otros, bregando por arrisube y la baja, haciendo señales .... Nos han
bar antes que se desencadenara la tempestad•
visto .. . . ¿No hay quien se atreva'? ¿Para cuan,
do son los hombres'?. .. . .. ¡Al bote, ajembra- _ pero q_ue probablemente les faltó la fuerza pa:
ra ach~ear la la?cha y, al fin, se hundió s in que
dosl. .. ,., ¡una: cuerda!. . .. ¡una cuerda!. .. .
3e hubiera podido socorrer á ninguno de los

tripulantes ..... "¡-Mujer, le decía Tomás á !a
Grulla, te quedaste sin el ho~bre..... P_anuncio
cumplió su antojo, qué qmere_s! Nació sobre
las olas· ahora ya las tiene encrma.....
Regre~é á mi cuarto, mustio, teml;&gt;lando de
frío y de emoción. Pensé en que mientras se
. desarrollaba este drama á unos pasos de ~a casa,
Evangelina y Petrilla dormían tranquilamente, muy ajenas á estos dolores, reserv3:dos_á
nosotros los que por la edad y la experi~ncia
podemos aquilatarlos; porque, /,aun la lllls~a
niña que quedaba huérfana, era con ello mas
infeliz'?
· La cena pasó casi en si~encio, escuchándose
todavía los lejanos resoplidos del n~rtazo. Nadie se acordaba de celebrar la yemda del Se. ñor. No se oían los pitos, los panderos, los
tambores, los cohetes; no se escuchaba el órgano ni los villancicos. La muerte había arrastrado, una vez más, con un grupo de pescadores de aquel humilde pueblo, que poco á poco
los había ido perdiendo, tragados por la voracidad de ese monstruo insaciable y cruel que se
llama el Océano.
·Pero correspondía á ese par de criaturas que
d¿'rmíao, algo de la pesadumbre que nos embargaba? ¡No, ahora m~s q~e nunca1 había
que alimentar en sus cabeci~as ilusas1 es?s sueños de cosas extraordinarias y maravillosas
que son su felicidad!
..
Tomé los juguetes y con el mayor sigilo encaminé mis pasos hacia la puerta de Evangelina y la de una especie de perrera en que do~mía la mulata. Para ésta llevaba unas zap_atillas nuevas, porq?e pr~ciso era que hubiera
zapatos en que pusier an Juguetes los Reyes Magos. .
d
1 . . 1·
. ¿Cuál no sería mi sorpresa cuan o, a me inarme, apenas alumbrado por la penumbra de
la noche veo en el marco de la puerta uno de
los zapatitos de mi ahijada?
.
Pronto . me hice cargo de la ocurrencia:
Evangelina lo había puesto allí para que la
chica no se quedara sin su parte. . Levanté el
zapato y en su lugar puse las zapatillas nuevas
y sobre las zapatillas un negrito de trapo vestido de blanco y rojo. En seguida puse los dos
zapatitos de Evangelina, uno junto del otro, y
cubriéndolos con las faldas de raso, una he:rmosa muñeca de faz sonrosada y cabello rub10
ensortijado.

***

A la mañana siguiente, no terminaba ~ún mi_s
abluciones, cuando los gritos d~ Petrilla hicieron que me apresurara y saliera al corre~~
.
La astuta llamaba á grandes gritos á su
abuela al tío Lucas, á la nana; se reía, lloraba .... :. "¡Ju, ju! ¡qué gl&lt;?ria!. ..... la mesma virgen María me la traJo . ... .. Ven á ver,
Gelina ...... ¡ven pronto!. ... después creerán
que me la he trincado! Ven, señor
''
Cuando me acerqué, no q1;1ería dar crédito á
mis ojos: la P etra tenía cogida entre. sus brazos la hermosa muñeca de Evangehna, y la
apretaba, la acariciaba y casi la,deshacía &lt;:On
sus besos. Instintivamente busque con los OJOS
el marco de la puerta de mi ahijada: sobre sus
zapatitos y recargado en la pared ~staba el
negrito de trapo con la cabeza hacia atrás,
riendo al parece'r, con esa malicia propia de su
raza.
Sin reponerme todavía de la sorpres~, quise
caer sobre la ladrona, cuando Evangelma me
salió al encuentro y, en voz que ap_enas pud_e
oír, me dijo: "calla, padrino, por Dios, no digas nada ...... " y en voz alta:
-Padrinito ... . . . á mí me trajeron los Reyes este mu1atillo. . . . . . ¿,qué dices? A PetrUla
le trajeron esa rorra y unos zapatos nuevos .. .. -. "
Y sin dar tiempo á nada, haciéndo?le un ~igno de inteligencia con sus expresivos OJOS,
dió un sonoro beso á su compañera y,tirándola de las escasas ropas, se la llevó á toda prisa.
Y así fué como en aquella noche inolvidable, surgieron de los altos designios de Dios y
á un tiempo mismo, la negra sombra que mató á Panuncio el pesc.ador, y el rayo de lu_z
de bondad desprendido del alma de Evangehna, para 'consuelo de su amiga huérfana Y
abandonada.
(De nuestro concurso de cuentos de Navidad y Año Nuevo)

•

•

�EL MUNDO ILUST~
cernos á nuestros iectores, basta para cohvell.•
cerse de ello: los edificios, que ocupan una
considerable extensión de terreno, son amplios
y bien construídos y están perfectamente acondicionados para el objeto á que se destinan,
formando calles entre sí para facilitar el tráfico en la fábrica hasta donde es posible. Centenares de operarios (más de 800) encuentran
allí trabajo para ganarse la subsistencia, y
por todas partes, hasta en los más apartados
rincones de la vasta instalación, se obser va el
más escrupuloso aseo. El área que cubren los
distintos departamentos de la fábrica, es de
450,000 pies cuadrados.
En cuanto á capacidad productora, la "Cervecería Cuauhtemoc" ocupa entre todos los establecimientos análogos un lugar preferente,
pues sólo en el departamento de embotellar se
despachán al día muy cerca de cien mil botellas destinadas á satisfacer las exigencias crecientes del consumo ,en ,todos_los_mercados del

- .. .

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~ ~
'....~,,.:..

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"""

. b!'if\ Dr.LAHAllE~ E.N LO~ .PATIO~ . DE.· LIH
.

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,

LA c.EINE.C.ERI~
E.MOC: --

"' ' tE.RVtt\:RIA.C.UAU~lE.~oc.t'

La "Cervecería Cuauhtemoc" comprendió
que par a triunfar de sus compet_idoras, no tenía más que un solo recurso : me¡ora1· sus productos, y éste es el únko medio de que ha echado mano par a acreditarse entre los consumi-dores, ofreciéndoles una bebida limpia por
completo de toda impureza y preparada con
los materiales de mejor clase que se conocen
en el mundo. Una de las fotogTafías que publicamos representa precisamente un buque
que descarga en Tampico malta de Bobeo.üa
importada por la fábrica "CJ.láuhtemoc" para
la elaboración de sus cerve1/,aS.
No hay en lo que decirnos, hipérbole de ninguna especie, y ht más clara demostración de
que estamos en lo justo, es el hecho de que la
()ervecería mencionada obtuvo en el Gran Certamen Intel'Ilacional de San Luis Mbsouri,
compitiendo con las más afamadas casas cerveceras de Europa y América, el único gran
premio otorgado poi· el jurado cal~ficador. .,Este premio le fué concedido por unanimidad, y
tal cfrcunstancia hace que el triunfo sea mucho
más significativo de lo que pudiern creerse.
Semejante distinción, que honra en alto grado á la industria mexicana, es ciertamente mer ecida, pues no cabe duda que en la actualidad
la casa agradada por el Jurado con tan alt&lt;t
recompensa, es la más grande y más moderna
- tratándose del sistema de fabricación-con
que cuenta el país.
La simple vista de las fotografías que ofre-

~

/BOOÜE. No~uE.GO OE.~CARGANOOE.N TA~PKO .
/MRLT~ DlBO~IA P~LA C~RVE.CE.RiA (UAUHtE.MOC. ,_

PROGRESOS DEL1 INDUSTRIA EN MEXICO
LA GRANJ

Cervecería "Cuauhtemoc"

F

IELES á nuestro p ropósito de ocupar nos en
E_l M=do I lustrad-O de todo aquello que sigmfique un esfuerw en pro del adelanto del
país~ ó que constituya una prueba de lo mucho
que este ha pr ogresado en lo s últimos años
n? s comp_lacemo s en r eproducir en esta sec:
Cl?n, destmada_ á dar á conocer los establecimientos comerciales é industriales más import antes de la República, una serie de fotografías de l a Gr an "Cervecería, Cuauhtemoc "
fundada en Monterrey en 1891.
'
L a_prospe:idad que ha logrado esta fá brica,
venciendo siempre en los vastísimos campos
de la competencia, es á todas luces notable y
r ev~la no sólo el_ ensanche_prodigioso que han
temdo sus negoc10s· en el tiempo r elativamente
corto que lleva de establecida, gracias á la
b?ena marc~a que han sabido imprimirle sus
dir ectores, sino también langran · suma de provecho que tras una labor honr ada y constante
les es ~able obtener á l as empresas deseosa~
de abrirse p.a,sp en esa lucha de todas contr a,
todas en que se empeñan sin descanso.

país. L as calderas, instaladas en un edificio
especial, desarrollan 1750 caballos de fuerza,
y las bodegas pueden contener hasta cincuenta
mil bar riles de cer veza.

** *

En cuanto á los demás departamentos, pueden verse los principales entre los grabados
r espectivos. La casa de cocimientos, que es
una de las más notables por su perfecta distribución interior y por el aspecto de su fachada, es suficiente para la producción de 350 barriles al día, por tér mino medio. Para la elaboración del hielo, la Compañía dispone de excelent_e maquinaria, cuya capacidad se eleva á
350 toneladas también por día.
El capital puesto en juego por la importantísima negociación á que nos referimos, es de
$3.000,000.00. Para que se vea el auge verdaderamente extraordinario á que ha llegado la fábrica, apuntaremos este dato ' que nos parece
muy digno de consignarse: La "Cer vecería
Cuauhtellloc," al fundarse. podía sólo producir cinco mil barriles al año y su producción,
ahora, pa!-a de ciento cincuenta mil.
Por último, agregar emos que para expeditar
más el despacho de los productos destinados á
las distintas plazas de la República, en el mismo terreno de la fábrica hay construítlos varios escapes que permiten la entt·ada de los
furgones de ferrocanil hasta los patios. Frente á la casa de calderas --que representa otro
de nuestros grabados-aparecen varios carros
del Southern Pacific, listos para ser enviados á
su destino.
Antes de obtener la valiosísima recompensa
que 1~ fué conferida en el Gran Certamen de
San Luis Missouri, la "Cervecería Cuauhtemoc" se había conquistado en otras exposiciones honrosos triunfos: en la de Chicago obtuvo Primer Premio en 1893, Medalla de Oro en
la de París, de 1900, y la única Medalla de Oro
en la de Durango.

�l:t '.MUNDO ItUSTRADO

"EL LAPIZ DEL AGUILA

11

Un estnbleclmlento modelo

E NTRE los carros alegóricos que más se distinguieron en las fiestas presidenciales por la
originalidad y el buen gusto con que estaban
adornados, ocupa el lugar preferente el que envió al gran desfile la conocida y acreditada negociación "El Lápiz del Aguila," de los Sres.
Arena y e~

El carro, de bellísimo efecto, simulaba un
kiosco ó pabellón, hecho en su totalidad con
enormes lápices, lapiceros, plumas y portaplumas que, ora colocados á guisa de columnas
. ora dispuestos en forma de abanico para fo/
mar Ia cubierta superior, ofrecían ,í la vista el
aspecto más llamativo que pueda darse. Hacia
el frente se distinguían tres hadasllujosamente
vestidas con raso de colores"'y que representaban las Sritas. Luisa Guerra y Emilia
y Ester Malavear,
y semioculta entre
, flores naturales, funcionaba 'una máquina de hacer confetti,
artículo cuya fabricación es una de las
especiali&lt;lades de la
casa. Hacia la parte
posterior,se veía,por
último, la boca. de
una gran botella que
arrojaba sin cesar
una verdadera llt1via
de papelillos de color, mientras Jas hadas tiraban serpentinas. á la numerosísima concµrrencia, que
aplaudía el carro á
su paso por las calles. La cantidad de
confetti regada pasó
de 500 kilos.

=-~-==

FACHADA DEL EDIFICIO DE "EL LÁPIZ DRL ÁGUILA" EN LA CALLE
DEL COLISEO VIEJO.

cual se levantaba el kiosco, estaba circundada por una elegantísima drapería azul
con fleco de oro. El carro iba tirado por dos
troncos normandos, ricamente enjaezados y gobernados por cuatro palafreneros en traje de
jockeys.

**"

A propósito del notable contingente con que
"El Lápiz del Aguila" contribuyó al mayor
lucimiento del desfile, nos parece oportuno consignar que la negociación de los Sres. Arena y
C~ es en México la primera en su género, sin
duda alguna. Tiene establecidos magníficos ta.
llerés de imprenta y litografía, encuadernaciórr y rayados, y fábrica de sobres, todo montado á gran costo y con los útiles y maquinaria más modernos. En sus almacenes hay

Sirviendo de remate al kiosco, se había ·
puesto, modelado en
yeso, el escudo de
la negociación, que
nuestros lectores 'verán en esta página;
pero un accidente imprevisto impidió que
este detalle pudiera
lucir' durante la 'procesión. Por últi'mo,•
agregaremos que la
plataforma sobre la

SRITA. LUISA GUERRA .

siempre un espléndido surtido de toda clase de
artículos para escritorio, y el crédito de que
goza entre los consumidores es invidiable.
. Nuestros lectores encontrarán en esta página ,
Juntamente con la fotografía del carro alegórico de "El Lápiz del Aguila",una que reprod·1c? 1~ fachada del edificio que ocupa la Negociación en la calle dtl Coliseo Viejo.

CARRO ALEGÓRICO DE "EL LÁPIZ DEL ÁGUILA," EN LA
DEL 4 DE DJí1IEMBRE ÚLTIMO. GRAN PROCESIÓN CÍVICA

�EL MUNDO ILUSTRADO.

El nuevo edificio de "La Mexicana"
CONCURSO =DE~ANTEPROYECTOS

de 1904, la Compañía NacioE,Nnaloctubre
de Seguros sobre la· Viüa · "La~Me-

~

-

k

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-.~. ., omnoo1 1G

_

. •&amp;alin

·,

~ ~Ektnffj- ~ ~

FUNDADA EN 1888
Oficinas: Empedradillo No. 9.
[Mient,ras se_traslada ~l edificio de .s~, propiedad, Esquina de la Za de Plateros y San Jose el Real, antes La Concordia J
APARTADO POSTAL No. 651
TELEFONO No. 1,022
GOl'ISt;JO Dt; ADMll'IISTRAGIOl'I:

Presiaente
Uice•presiaente
Uccal
,,

S. tamacbo.
Enrique t. treel.
Jernanao Pimentel y Jagoaga.
Saturnino JI. Sauto.
J:ic. J. t. 6arda.

Uocal

J:ic. ]osé Ortega y Jonstca.
Jllbtrto terrazas.
J:ic. J:uis 6. t:ornel.
tarlos easasús.
]osé Ignacio Tcaza.

H

,,
,,

manuel 6uillén.
'.J. JI. PJIJ:omo, Director 6tntral.
[le. tarlos Uargas 6aleana, Stcritario.
E. BEREJI, eontaaor.
[UTS BO[J:JlnD,Jlctuarlo.
Dr. '.J. R. ae JIREJ:J:Jlno, Director médico.

xicana," convocó á un Concurso de anteproyectos, para la construcción del gran edificio
donde deberán instalarse sus oficinas definitivamente, y que se levantará en la esquina de
las calles 2~ de Plateros y San José el Real,
ocupada ahora por "La Concordia."
Hace dos años, "La Mexicana" compró al
contado en la esquina mencionada un espacio
de 615 metros cuadrados, adquiriendo después,
por comp.ras hechas también al contado, las
casas números 6, 7, 8 y 9 del callejón de la
Olla, que, juntas con la que primera,mente
había adquirido, forman un predio de 1,250
metros cuadrados, en el lugar más céntrico de
la capital.
La Compañía no ha dado aún principio á la
construcción correspondiente en las calles de
Plateros y San José el Real, esperando que
termine el plazo de arrendamiento concedido á
''La Concordia,'' pero ha construído ya y está
para terminar el interior del edificio, que tendrá entrada provisional por el citado callejón
de la Olla. La parte contruída consta de cinco
pisos hechos con armazón de hierro, y materiales de primera clase. En esta parte se instalarán las oficinas de ''La Mexicana, '' arrendándose los departamentos restantes para despachos particulares.
Terminado todo el edificio, tendrá cuatro fa.
chadas: una hacia la 2~ de Plateros, otra hacia
la calle de San José el Real y dos hacia la
Olla, callejón que se designa ya por algunos
vecinos y operarios con el nombre de "Pasaje
de "La Mexicana. "
La inversión de capital que ha hecho la Compañía ai construir su nuevo edificic, prueba
plenamente la sabia direc~ión de sus negocios,

ANTEPROYECTO PARA EL NUEVO EDIFICIO DE "LA MEXICANA," PRESENTADO POR EL
SR. INGENIERO MANUEL DE LA SOTA RIV A.

pues es indudable que serán muy crecidos los
productos que por el arrendamiento. de locales
para despachos deberá percibir, así como prueba también de manera muy clara, su solvencia
y su envidiable prosperidad. Ninguna otra ·
Compañía de seguros, nacional ó extranjera,
podrá superarle, tratándose de la localización
de los bienes raíces que posee, y cuyo valor
excede de un millón de pesos.
En este número publicamos los dos antepro-

"La Mex1·cana'' esnúmero
la primera Compañía Nacional de Seguros Sobre la Vida, la más antigua, la que tiene mayor
de asegurados y la más fuerte en capital.
.,,,..---------~-El tiempo que lleva de operar, diez y seis años. en marcha siempre regular y próspera, ofrece las garantías que presta una ins•
titución sólidamente establecida.
Sus bases y su marcha obedecen extrictamente á los principios científicos de la institución.
El capital de sus reservas está sólidamente asegurado; solamente en bienes raíces situados en un lugar más céntrico de la capital y en valores de primera calidad, tiene invertido más de un millón de pesos, como cualquiera persona podría cer•
dorarse reconociendo los títulos.

"La Mex1·cana''

porque

f 'd
proporciona _el seguro á menor costo que cualquitra otra compañía Nacio•
~ - - - - - - - - - es pre er1 a.______ nal ó Extran1era.

Porque concede esperas para el pago de las primas, de treinta hasta de sesenta días, solicitándolas.
sus ~ivide_ndos por ~tilida~es á los asegurados son mayores que los de las otras compañías y no á los veinPorque
te anos, smo cada cmco anos.
·
----- siendo su residenci~ en el país se facilitan los asegurados todas sus operaciones
con h Compañía y paga
porque
más pronto las póhzas.
"'!-,,~L-~M~ .
,,
y

á

a extcana

ha pagado á sus tenedores de pólizas, por todos conceptos más de

$2,000,000
En 1898.... .. ... .
En 1899......... .
En 1900......... .
En 1901. ........ .
En 1902......... .
En 1903.-.. ;-.. ; .. .

- - - - - ti progreso de "LA ~t;XIGAl'IA"
Seguro en vigor
Primas Gobradas
Reservas
$ 4. 789,770

$ 6.024,470

$ 303,402.89

$

$ 136,491.91

..

Dividendos á f\segurados
$ 538.28

$

374, 654.77

$ 200,4$2.2$

$ 7,792,170

$514,700.74

$ 2S9,S66.6S

$ 6,339.27

$ 9.673,470
$ 12.920,650

$ 660,6S2.03
$ 955,007.80

$ 461,298.36
$ 724,981.73

$ 12.036.40
$ 16,309.25

3,545,$6

$16.175,850 ,$1.031,669.00 $1.024,278.64 $25,000.00
J. A. PALOMO, Director General

PARAE:L COittCIOO~

LA MC),(iC.ANA
COMPAÑM DE S6:GU.RO$ SOBFIC lA VJOA

S.A.

ESCALA 0,00S--t,00

yectos premiados por "La Mexicana" con 500
pesos cada uno, entre los quince que ¡;e presen~
taron al Concurso. El primero, que representa
la elevación del edificio por San José el Real,
es obra del Sr. Ingeniero Manuel de la Sota
Riva, y el segundo, que representa las fachadas hacia -la calle mencionada y hacia la de
Plateros, así como el ángulo, es obra de los
Sres. Ingenieros Eudoro Urdaneta y Julio Corredor Latorre.

�Et i ?UNDO ILUSTRADO

IB~üIFéID@rrcdlnIDléIDIFil@§ IPrr@@IF~§@§º

Emb61166imi6nto 061 rumbo so. 06 la M6troooli

•

' PREPARATIVOS PARA LA PAVIMENTACIÓN CON ASFALTO.-RESIOENC CA
DEL SR. C. C. L AMM.

H

ACE aproximadamente dos

años quela' 'Compañía de Terrenos de la Calzada de Cha pultepec, "S. A. celebró un convenio con la Dirección de Obras Públicas tomando á su cargo
la urbanización de la ''Colonia Roma,'' situada al S. O. de la Metrópoli en uno de los puntos más á propósito para ser poblados.
De entonces acá la Empresa ha trabajado con
verdadero empeño y h a gastado grandes sumas en la formación de la nueva Colonia,
habiéndose ya terminado las obras de saneamiento con todas las atarjeas y co.lectores
necesarios, así como la pavimentación de_ algunas calles con asfalto y el tr azo ele otras
que pronto serán pavimentadas, siguiendo el
mismo sistema, por la Compañía Barber, que
es, para este género de trabajos, la que está reconocida como más competente. .
En los terrenos de la "Colonia Roma" se
ven ya construídas algunas casas particulares, de.hermoso estilo moderno, y próximamente, según sabemos, quedará concluída unamanzana de cómodas y elegantes habitaciones que
la Compañía se propone vender, recibiendo en
pago una cantidad muy moderada al contado,
y abonos mensuales, hasta completar el precio
de la casa.
La "Colonia Roma" tendrá para los que
deseen vivir fuera del centro de la capital, atractivos muy singulares: desde luego, se está plantando un hermoso jardín á lo largo de la avenida principal y que atravesará un gran parque, modelo en su género, que se formará en el
centro de l a misma colonia, poniéndolo bajo el
cuidado de uno de los jardineros más entendí-

¿Desean ustedes muebles elegantes
á la par que económicos? ~
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fuertes y de muy agradable vista, de madera
de olmo, compuestos de cama, tocador y lavabo
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LA CALLE REFORMA 7 SUR, YA ASFALTADA
(VI STA AL NORTE. )

dos y de mejor gusto. Esta avenida en su prolongación desembocará en la tercera glorieta del
P a seo de la Reforma, teniendo an su extremo sur
otra avenida con una anchura de 45 metros, á
fin de que por ese rumbo pueda establecerse
un "boulevard" al estilo de París,que linde hacia el lado de la calzada de la Piedad con el
H ipódromo que va á construir el Jockey Club,
y que sea un verdadero sitio de recreo. Limitando la Colonia hacia el Poniente, correrá la
Avenida "Veracruz",teniendo una anchura de
30 metros. No obstante que esta vía quedará,
por decirfo así, fuera de la Colonia, la Empresª' la pondrá en las mejores condiciones, deseosa de que se utilice para el tráfico. Las aceras tendrán plantados árboles que las embellezcan.
Los buenos propósitos de la Compañía no
paran ahí, pues con el anhelo de que la "Colonia Roma" satisfaga ampliamente todas las
exigencias en punto á comodidad, ha cedido
al Ayuntamiento el terreno correspondiente á
una manzana para que puedan fundarse en él
un buen mercado, escuelas y otros establecimientos de utilidad indiscutible. En suma: la
Compañía ha estudiado con la mayor escrupulosidad todo lo concerniente á la formación de
la "Colonia Roma," y podemos asegurar que
ésta será la primera entre todas por su magnífica situación, por la amplitud y hermosura
de sus calles, y por los edificios que en ella deben levantarse.
L as condiciones para la venta de lotes en la
"Colonia Roma" son muy ventajosas para los
comprador es, pues no se exige al contado más

que un lOpg sobre el valor total del terreno,
concediéndose para el integro del 90pg restante un plazo de 10 años. A las personas que hacen la compra al contado, se les concede un
descuento de l0pg .

~

~

;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;::;:~~~~~~~ ~~~;;;;;;;;;;;;;;;=:;;;;;;;)(

~+++++++++++++++++++++++++++pt ++++++ ~
De la misma madera estas tres hermosas piezas $ 98.

***

L a ''Compañía de Terrenos de la Calzada de
Chapultepec," ha hecho una emisión de800 "Bonos de la Colonia Roma," de $500, que devengan al año un interés de 8%. Los bonos fueron
subscriptos á la par.
_ Los $400,000 producto de los bonos, se invert irán exclusivamente en mejoras de la misma
Colonia.
Si se atiende á la importancia de la obra y
a l costo de las mejoras ya realizadas, se comprenderá cómo ha podido subir el valor del terren o en este rumbo en los últimos años. A medida que esas mejoras progresen, es de esperarse que los precios hoy relativamente bajos,
crezcan notablemente. El aumento de valores
es seguro, pues no depende sólo de las mejoras
en la Colonia, sino del progreso y embellecimiento que se nota en toda la capital.
Con lo dicho bastit para que nuestrns lectores tengan una idea de la magnitud del negocio que con tanta asiduidad ha puesto en planta l a ''Compañía de Terrenos de la Calzada de
Chapultepec," S. A., cuyo capital social se eleva á $2.000,000.00. El Consejo de A dministración está formado por los siguientes caballeros, muy conocidos y estimados en México como hombres de empresa: E. W. Orrin, P r esidente; E. N. Brown, C. C. La=, Luis Lamm
y Pedro Lascuráin, Tesorern.

Tengan ustedes presente rque LA CASA
"MOSLER" vende, en igualdad de condiciones,
· más barato que ninguna otra, contando con un
surtido tan completo éinmenso que permitelproveerse en ella á entera satisfacción.
- - -

'l

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Segunda San Francisco, Vergara y Cinco de ·Mayo.-México

TRABAJOS DE URBANIZACIÓN.
RESIDENCIA DEL SR. W . S. FARNSWOR'rH ENLA CALLE REFORMA 9, SUR.

�··No sé lo c.iue me du~le"

EL MUNDO ILUSTRADO

i .....................................,
1 Ca dtcción dtl jabón · t
J... dtstinado al uso diaño mtrtct E...

A/

t?,,,,t,ZA,n,

.

Esto es lo que se oye decir á hombres y mujeres que, aunque no están demasiado .enfermos para guardar cama,
sí están lánguidos y tristes. dicen que los alimentos les desagradan, su sueño es intranquilo y sus nervios no están firmes•
Una voz amiga Jes aconseja: Anímense y tomen las

Pildoras U~g~tal~s Indianas d~ Wrigbt.
No hay que pensar que una píldora es un remedio aislado para depresión mental, sino que hay que recordar que
lo que nosotros llamamos "los azules" es generalmente signo de un desorden físico,
y que se cura por medíos también puramente físicos.

·El funcionamitnto principal tn la oida,
es la digestión, según dice el Dr. A. E. Bridge, de Londres. En el mismo término incluye la expulsión del cuerpo de aquello que no le es útil, como son las partes indigestas de los alimentos. Con salud, estas substancias son arrojadas por los Intestinos, Piel, Pulmones y Riñones. Pero sí estos órganos, por el frío, exceso de trabajo
ó cualquiera otra causa, no pueden desempeñar sus funciones-, es debido al aumento constante de veneno que se encuentra· encerrado en la sangre, como el Ejército
Ruso está encerrado en Puerto Arturo.
De aquí viene una cadena de males. El estómago no puede digerir lo que entra
en él. Los gases de los alimentos descompuestos, traen consigo la palpitación del
cor~zón que tantas tristezas causa á las personas. La defe~tuosa acción de los riñones, produce gota y reumatismo. Para estar sano, es indispensable que

El inttrior dtl cutrpo tstt limpio

1 la más ucrupulosa attndóÚ. E1~.:asv·•·.:¡;1:;s···--,.¡
Í
Jabón
E: NACIONALES i
J c_r_is_t_al_in_o l ~= DE MEXICO ~
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•... Transparente · ~ 1·:
:!•
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~__
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...

...
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ii
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Se pueden administrar á los niños en pequeñas dosis. A mediados del siglo pasado, las señoras tomaban las
PILDORAS VEGETALES INDIANAS DE WRIGHT para limpiar el cútis de barros y otras erupci~nes. Actualmente dan este servicio á miles de familias y son bien recomendadas á las señoras para que se convenzan de que
NUNCA HABRA UN CUTIS BELLO SIN UNA SANGRE LIMPIA Y PURA.
Los amigos que nos escriben sobre. la verdad de este antiguo y verdadero remedio [que nunca falla], nos dicen que se siente una gran satisfacción después de haber purificado la sangre con las Píldoras. Gozan en la vida como
jamás lo habían hecho en muchos años. Están libres del cautiverio del dolor y el mal.

....

Si se ha curado bajo el cuidado de los médicos, sin obtener ningún resultado, y después compra una caja de
PIL~ORA~ VEGETALES INDIANAS DE WRIGHT, Ud. se alegrará de haber visto este anuncio, y con toda seseguridad dirá que no hay otro aviso en el periódico más importante que éste.
;

••,a. ~=.

De R·1eger

------ill)~ W~Illllléál ~Illl ll&lt;ID(d}&lt;ID§

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tt- tt:
·ffff 9 9•9ffNff•9 ffffNfft- fe
t:
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COMODIDADES
ILIMITADAS
POR EL

y las PILDORAS VEGETALES INDIANAS lo hacen así. Una de las plantas
de que están hechas, obra en los Pulmones, otra en los Riñones, la tercera en la
Piel y la cuarta en los Intestinos. Bajo la acción de las Píldoras, todo lo que el
cuerpo rehusa, lo arroja y purifica la sangre.
Tres generaciones de Americanos (sin mencionar los de otras naciones), son
testigos de la acción tan benéfica que estas Píldoras llevan al cuerpo. La Ciencia
Médica h a dado un gran paso desde que se pusieron por primera vez á la venta;
pero en nada se le igualan como para CURAR INDIGESTION, CONSTIPACIQN, BILIOSIDAD, IMPUREZA DE LA SANGRE, PALPITACIONES DEL CORAZON, NERVIOSIDAD,
DECAIMIENTO, INFLAMACION DE ESTOMAGO É INTESTINOS, ALMORRANAS, DOLOR DE CABEZA, VERTIGOS.

40, Rue
Bonaparte

California
Limited ·
Departamento de Pull•
man para personas que
desean el retiro.
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rara aquellos que desean
gozar del panorama.
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para los que desean te•
ner las comodidades del
Club.
Sin duda .es el mejor
Ferrocarril Transconti•
neotal. .
Se . han gastado últi•
mamente millones de pe•
sos con el, fin .de perfec•
cionar la vía 5.obre la cual corre.
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Ciudad de México.

:1
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-~~~~~~~~Esposición universal Paris 1900 ~\edalla d-e 010. 1
. ji~!~li ¡¡¡,a_.;!_·._ , •.

2:..;_·:.~--~:---.···-¡·...: '""~,~~;,_ I

Unico Representante en la República:
JUAN DOSSE

mtxico, Jlpartado Só7.

De venta en las Droguerías, Boticas, Mercerías
y Cajones de Ropa.

La ·Salvadora
del Dr. E. Rodríguez L., para enferm~dades dé las seño~as, cura,_mejor que
ningún otro remedio, el infarto, la hipertrofia, ulceraciones, fluJo_blanllo,
cáncer, menopausia ó edad crítica y, en general, todas las afecciones de
la cintura.

¡No hay que dejarse reconocer ni operar!
Tómese antes U SALVADORA, con la seguridad de encontrar la salud.-En
Droguerías y Boticas,, á un peso el pomo.-Los ped~1os a.l por ~ayor
diríjanse al Consultorio del Dr. P., E . Rodríguez_L., 2- Sta. catarma, V.
Dirección por Correo, Apartado nurn,11187. México. ·

AS HEMORROIDES

Pocas personas ignoran qué triste enfermedad constituyen las hemorroides,
·pues es una de las afecciones mlls generalizadas; pero como II uno no le gusta
hablar de estos padecimientos, mismo 11 _su médico, se S\l-be mucho menos que
existe desde algunos años. un_me&lt;;11cam~nto, el :Eln:tr deVtrgtnt_a,. que
las cura rad icalmente y sm nmgun pehgro. No hay mlls que escr1b1r 11:
Pharmacie MottmE, 2, Rue de la Tacherie, Paris. para recibir franco de
porte el folleto explicativo. Se verá cuan facil es librarse de la enfermedad
la mas penosa, cuando no la mas dolorosa. Venta en todas Droguerías yFilfmaciu.

�EL :M:trND0 ILUS'rRADO

r Cognac

_

Bisquit

DEPJIRtJlmEnto de :JOY€R1JI,
·todo$ I0$ articulos del ramo, en oro, enchapada y corriente.
D€PJIRJltJlm€nto de RE[O:J€R1JI,
relojes de todas ctam y sistemas, Incluyendo tos celebrados
.
WJl[tJlm y S€tlj tJ;OmJls, "eEntURY"
DEPJIRtJlm€nto de JIRtleU[OS de P1€[,
Bolsas de mano para €aballeros, Señoras y niños, portamonedas, earteras, petacas, tarietnos, etc.
DEPJIRtJlmEnto de t€[JIS y ROPJI,
·incluyendo toda clase de efectos para uso de sra., €abaneros y niños.

De lo Bueno~
Lo Mejor.

Curan radicalmente las
enfermedades del
hígado, las ca=
!enturas y

~

Desarreglos del hígado, del estómago, estreñimiento de vientre,
exceso de bilis, dolores de cabeza é igualmente para el reumatismo, la ictericia y la neu.
ralgia.
Están cubiertas con una capa de
azúcar ; obran con prontitud, pero de
una manera suave y son por lo tanto
el mejor remedio casero.

Las Píldoras
del

Dr.Ayer
sus consecuencias, la falta de
apetito y todas las enfermeda=
des originadas por envenena=
miento de la sangre y desarreglos del vientre.

constituyen el mejor catártico para
corregir las irregularidades del estómago y de los intestinos. Con operar
suavemente na-da dejan que desear en
sus efectos y curan la constipacion,
despiertan el apetito, estimulan los
órganos digestivos y refuerzan el sistema.
Preparadas por el Dr. J. C. Ayer y Ca.,
Lowell, Mass., E. U. A.

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1nc1uvendo peines de celuloide, goma, aluminio y asta, horquillas, peinetas de fantasia con 6 sin adornos, etc.
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1

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jornaleros atestiguan la inmensa reputación do las Píldoras del Dr. Ayer.
Las autoridadés médicas recomiendan
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Devolveré el Dinero si no Cura

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[Para llenarla quítese la pluma. y el alimentador de su sección.]
Cada una con su llenador en una cajita. Precios, Doc. , $1.50. Muestra,·25 centavos.

Yo deseo que cada reumático, no importa en que parte del cuerpo la. afeccio~
reumatica affecte, que pruebe mi Remoc!k
para el Reumatismo. Yo se quo curur5. lai
agudas punzadas y dolores en cualguic:
parte del cuerpo. Yo se que curar,t el reumatismo en los brazos, piernas, costado"
espalda ~- pecho. Yo se que curará tod:
infiamac 6n de cualquier parte del cuerpo.
Yo seestú por los testimonios voluntarim
que he recibido de todas partes del mundo
de personas que habian usado toda clase
de medicinas sin resultados satisfactorios.
Este Remedio alivia los dolores casi
inmediatamente. Neutraliza el ácido dola
sa:iiir·e, haciendo esta abundante, roja y
ehmmando todo veneno del sistema.
Si hay dolor en la espalda, si las cojunturas están inflamadas y duras, si hay
dolor en las caderas 6 en cualquier parto
del cuerpo, no dejar ele obtener una
botellita de este Remedio. Tómese de
acuerdo con las direcciones y si no cura ó
no se obtienen resultados enteramente
satisfactorios, yo devolveré el dinere, No
sufrir un dia mas de dolores reumaticos.
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nótese lJ 1 llpido que estas pildoritas
curarán la enfermedad. -MUNYON.
MUNYON tiene un Remedio para cada
padecimiento. Pídase la Guia de la Salud
de Munyon, tratado científico sobre la,
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�EL MUNDO ILUSTRADO

EL ARTE DE TRINCHAR
El rosbif,

Esta pieza no ha de cortarse nun•
ca en la cocina, sino en la mesa
del convite, ó por lo menos en el
aparador que haya en ella; y esto
á causa de que, si la vaca pier.de
sus jugos y su aroma, resulta lll·
soportable por lo ~nsípida. D_os
métodos pueden seguirse para trn~char el rosbif: cortando en la di·
rección del lomo, ó en la que mar•
can los filamentos de la carne; en
el primer caso, el encargal!o de la
operación ha de colocar el trozo
de carne en la disposición que in·

«cuarto delantero&gt;, comprende las
costillas el solomillo y el riñón.
Antigu'amente, prescindiendo de
refinamientos que hoy sería censu·
rabie olvidar, trinchaban tales pe•
dazos siguiendo la dirección de las
costillas, para ~ue cada una de
éstas llevase unido un pequeño tro•
zo de filete, y hasta de riñón. Hoy
se separa el filete y el riñón, se
cortan en pequeñas porc~ones, Y
se van agregando á las lon¡ as, después de subdivididos.
LomobaJo.

Este puede servirse con ó sin el
riñón. Se corta, y a sea á través de
la parte gruesa de la carne, ? bien
en lonjas siguiendo la dirección de

ras. p~ro mucbOS gastrónomos
prefi~ren, sin el'.Il bargo, la parte
exterior, que es grasa y sabrosa.
También se corta la espalda de
carnero como la. piern~, teniendo
el hueso con la IXl ano izquierda y
cortando á tajad as delg_adas la
parte llamada nuez, volviendo en
seguida la pieza. para cortar la
subnuez de la. misma.manera.
Cabeza de ternera al natural.

Siendo requisito indispensable
comer las c11,beza.s al natural ~ntes de que se enfríen, es preciso
que el encar gado d? trlnc~arl_as
sepa operar con rl!-p1dez y hmpieza, separando há,b1lmente las partes comestibles Y salvando con
agilidad los inconvenientes de una
estructura irregular Y ósea. Los
bocados más apreciables de toda
cabeza son las sienes 6 mús0ulos
tempo;ales, la ~a,rne inmedi!l'ta á.
los ojos, las oreJ a.s, los carrillos,
y por último, la. lengua, con las
c~ales se van distribuyendo proporcionalmente los sesos. Para sacar todo el partido p~si_ble de esta
clase de piezas, se d1v1den en la
forma que indica. el grabado número 3.

lo a.sí, con aceite de lino, y se podrá emplear en empastar nuevamente. En muchas ocasiones, aun.
cuando aparece endurecido el mastic ó cemento, basta a.masarlo entre las manos para reblandecerloy poderlo utilizar sin inconveniente alguno.
Por la facllidad con que se endurece, se emplea con gran ventaja
para tapar ciertos agu jeros ó hendeduras por las cuales penetra el
viento.
Cemento para cerrar botellas

Se obtiene éste mezclando tres
partes de resina, usa de sosa cáust ica y cinco de agua. Con esta mezcla se incorpora luego una cantl·
dad de yeso de buena ca.lidad,igual
á la mitad del peso de la mezcla, y
así se obtiene un cemento que se seca en tres cuartos de hora, que no
es permeable como el yeso solo, y
a l que ataca muy débilmente el
agua hirviendo.

•

LABORES &amp;NU!LES

~~

ROSBIF,

dica la fig. 1 ~, y ent?nces podrá
separar pequeñas lon¡as, tan delgadas como se quiera, procura~do
que á cada una de ellas se adhiera
una pequei'ia porción de grasa, Y
ragándolas, conforme las va.y a colocando en la fuente, con una pequeffa cantidad del jugo que s_e
desprende de la masa en la primitiva. Si se prefiere seguir el otro
método habrá de darse una pequei'ia ~uelta al rosbif, y cortar á
lo largo la carne del filete en lonjas delgadas, dejando á ?ada una
parte de la grasa, y añadiendo un
poco del jugo que desprende.

RECETAS DIVERSAS

los huesos. Si se sirve con el rii'ión se desprende éste y se corta.
en pequeñas tajadas.
Vaca á la moda.

Como el buey á. la moda, debe
lardarse conforme l a fibra de la
carne; todo el arte consiste en cor-

PARA EL TOCADOR.

JIGUJI DE FLORIDJI
=de=

MURRJIY &amp; LJINMJIN
''El Perfume Universal.''

El más aromático y duradero.
En el Baño fortifica; en el Pañuelo y el Tocador refresca y deleita.

Bandolina pan la cabeza
Primera fórmula

Aceite de almendras, 60 gramos.
Ce~a blanca, 8 id.
Después de fundidos estos ingredientes se afia.deo 8 gramos de tjntura de' almáciga. Y 20 de esencia de
bergamota.

euidado con las Imitaciones I

Segunda fórmula

Tónico Oriental

Perfumes ~ pebetes oar11 las habltaolones

FIG. 1.-TROZO DE ROSBIF.

t arla de manera que las rebanadas
ofrezcan el lado de través.
Pe&lt;'hO de vaca,

Se corta á tajadas, marcadas
por la separación de los huesos,
acompañando á cada pedazo el
hueso que le pertenece.
Anca y cuarto trasero.

La vaca cocida e1, la más difícil de cortar bien. Se comenzará.
por quitarle los huesos, los ner•
vios y la. grasa superflua; luego se
corta á lonjas transvers&amp;.les y tan
delgadas como sea posible, sin que
se rompan; el mayor ó menor espe·
FIG. 2 -SALOMILLO DE VACA.
sor que se las ha de dar, depende
del grado de cocción, porque cuan•
con el jugo que de la carne se des- to más cocida está J a ,1arne, más
prenda v que es la independiente se deshila y es más difícil de cor•
de la s~isa, la cual se sirve aparte tar. Procúrese distribuir la grasa .
siempre. Análoga ¡:narcha se sigue de manera que haya una pequeña
para. las lonjas de ternera, de que porción en cada rebanada.
no hablaremos en particular, así
Espalda de carnero.
como de otros platos cuyo corte
Se
corta,
por lo general, á rebasea sencillo y al alcance de todo el
nadas horizontalmente. La.s taja•
mundo.
das que están más adheridas á. los
Lomo alto de ternera,
,J::i.uesos son más tiernas, y con ellas
Esta parte, llamada también se hacen los presentes á. ~a.s seño•

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Mucílago de membrillo, 120 gramos.
Agua de Colonia., 4 id.

Sol omillo de vaca,

Asado ó en adobo el solomillo,
se divide fácilmente en rebanadas
más ó menos gruesas, ya se tracen
al bies, ya cortando perpendicularmente la fibra; en este caso no
deben profundizarse los cortes has•
ta hacer que desaparezca la b~se ó
solera que el grabado 2 de¡a al
descubierto.
Cuando ee trincha al sesgo, la
operaoión debe en!lomendarse al
cocinero, que no de¡ará partealguna sin subsidividir, y quitará la
parte central, dando al filete des•
pués su primitiva forma. En. todo
caso han de rociarse las secciones

EXQUISITAS PREPARACIONES DE

FIG. 3.-CABEZA DE TER~RA AL NATURAL.

En muchos países de Europa y
particularmente en Alemania, es
muy general la costumbre de perfumar las habitaciones. Por lo co•
mún, se procede del siguiente modo:
Se reú¡;¡en 25 gramos de rosas encarnadas con 45 de lirio de Floren•
cía, 18 de estoraque Y 35 clavillos
de especia; se machaca todo bien
y se pone en un fra.sco. Después de
echar en éste 40 gramos de esencia.
de bergamota, se agita vivamente
y se tapa.
Cuando se quiera. perfumar una.
estancia, basta calentar bien una
badila en el fuego, Y extender so•
bre ella unas cuantas gotas de la.
mezcla preparada á este fin.',

Para el Cabello.
Preparación exquisita, de grato perfume, para el mundo
elegante. Hermosea y suaviza

Bl eabello y la Bai-ba.
MARCA

Mastlo para crtstales'

Quien desee obtener solamente
una pequeña cantidad de esta preparación, adquirirá 500 gramos de
creta ó carbonato de cal. Se muele
ésta perfectamente sobre una plancha de mármol 6 sobre una losa de
piedra dura b ien lisa, y se incorpora con la creta aceite de lino, emp leando un cuchillo ú otro instrumento apropiado, agregando poco
á poco el aceite para que se forme
l a pasta. As.í que la tierra blanca
aparezca bastante humedecida por
el aceite, de manera que se manten•
ga unida, se amasará en todos sentidos con las manos, ó se empleará.
la hoja del cuchillo, para que adquiera gran consistencia y presente la propiedad de reblandecerse
con el calor de la mano.
Cuando haya de usarse, suele to•
marse en la mano un poco de p&amp;.s•
ta, se amasa nuevamente y se ex•
tiende con la lámina de un cuchillo
que no sea muy flexibl_e, sobre las
aristas del vidrio 6 cristal que haya de sujetarse. También es útil
esta pasta para cubrir las hendeduras de la madera Y de los muebles caseros, y los agujeros por los
cuales se filtra el agua.
Andando el tiempo, se seca, y no
puede emplearse así que llega áponerse completamente endurecida;
pero si conserva todavía alguna
elasticidád, se rebabilita, digámos-

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El Triunfo de la Química y de la
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Más eficaz en sus propiedades medicinales que los Jabones de Brea 6 Alqnitrán,
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S. E, aprovechando la obscul'idad, salió de Para asuntos que noer4n de carader ofitapad,J/o ......

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iYhubiera ller¡ado avías de hecho.si ánuesJro hombre nole ocurre oft,ecerle un ciqarro
1 Sobre el cual lallzÓ todas las inlerjeccioCANELA PURA!
nes del habla c_asfellana.
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tANELA fJÚil ijues me~ d itanmaqm"Íi~os
M_as,quiz1 nohubie~a pasado de hum,ldec/é- ciqarflos,¡fu_doelex-camP,anoro /i¡,_r¡ára'lasmas
r,go de misa y olla, a no sequ,r fumando........ altas d11¡nidades de la 1q/es1a.

¡Cantando
al fin misa. apadrinado por el
[xmo Sr. Cobernador.

~

[

Sabedor de que elqobernador se fl'BNJ sus
/los por elbarrio, esperó la noche para pu-

n,e,,.n,c,ch,

11.. ,.,_,o.R•.l.' 7.,., =I - ~

dmng,nzl

Condenándolo, áquecada canoniqo desca!'gara los efectosúe la disciplina despertaronen él,

un dóópbn,w

f!

/w

El campanero. que era muy /¡¡no, a(}hacó á
El hecho prodÜ)o muchos comen/arios, y en
l.Palacio, se atribuyó adeseo. [/ cualse apresuró ádisculparse con elgo-1 la hereji'a del general el s1'/enc10 de las camEl Crol BumBum,qobernador de.'..'.: tenía fa- Cierto die defesfiwdad cívica,sahoSI con Ycontra la costumbre inmemorial, alpasar la lertu!/a de_
bernador, ~_u/pando a/campanero
panas.
·
por la p!aza,permanecieron mudas las cam.;. tesla del_PCape/Jan.
ma de ser elhere1~ mas qrande del 1Jniverso. objeto de revistar las !ropas.

llill
.i::
;¡¡¡¡¡;

·'i
,¡

hfR!llliili/11111111~ .

l?eunido el cabildo.rechazóle excusa del

.•-·...r ·-~-.

C./~-( ¡

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l'rn · i

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,, ..-----, Lo qu"e no fué obs
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11/ar'mados los veci- •!Jescubierto elpastel, todos se entregaron
tá_culopara que asureqreso. repicaran ex/re nos. saltiJro,1 desuscamas,parainquirir la cau ála tarea de comentar las noclurnas excur- furioso S. f, mandó trae!' al campallel'o.
p1losamente las campanas dela
sa de f a
intempe~tto
l l n repique.
siones~d
e! ~ -Bum Bum.
,fi , • .,. , •

/ JI\\ ..

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J,?__Y;;~ · ~
¡

El (}Mera/ ~nco!Jtró tan rico el ciqal'flo. Yhazla ofr ec,~ su protección al campane-¡ So/ictf~ra del obispo, su entrada al Seque pel'dono la !l'avesura.
ro. qu,en le roqo._.....
.
mmarto.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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.

.

CREMA
ROSADA
.
.

.

.

.

..

'

Adelil1a Patti

Año XII.-Tomo I

México,•Marzo 5 de 1905
Registrado como artti&lt;ulo de segunda elase el S de Noviembre de 1891-Impreso en papel de la Fábrica de San Rafael.

Número 10

Usada por todas las grandes artistas y
las damas aristócratas, es la mejor
. preparación entre todas las de su clase

conservar el -

m

f¡l f¡l f¡l

f!l

f¿¡l

CURA LAS EXCORIACIONES-,
-ERUPCIONES, SARPULLIDO Y
·GRANOS; SUAVIZA, PERFUMA, . HERMOSEA Y REFRESCA -, LA PIEL; · DISIMULA ·LAS
ARRUGAS Y LE COMUN_ICA
EL BRILlO ATERCIOPELADO
DE LA _JUVENTUD.

?
DE VENTA EN TODAS LAS
DRQ.GUER.ÍAS Y PERF.U,_M_ERÍAS.-.

· LOS MOTINES EN VARSOVIA.-UN EPISODIO.
0

'""'"" ;,La policla se pr~entó en la casa de uno de los amotinados, para apr~henderlo, en Íos mo~entos eñ que, gravemente herido, acab~b; de·morir. La viuda, lndi¡nada, ;anz(¡
tremendas acusaciones contra las autoridades, y los agentes, ante la actitud de aquella mujer, se retlraron......:... "-Despacho de un cQrresponsal,

�Fundador, editor y propietario,
LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA.

Director,
LUIS G. URBINA.

·

Gerente,
LUIS REYES SPINDOLA.

Secretario de Redacción,
JOSE GOMEZ UGARTE.

Subscripción foránea, Por trimestre.......... $4.50
En la capital. al mes.................................. 1.25
Los asuntos de redacción deberán tratarse directamente
con el Secretario.
No se devuelven originales.

l"\:l.sc:aras y &lt;lisfrac~s

E

STA co~probado que nuestro

organismo se renueva constantemente. Atomo por átomo vamos reconstituyéndonos, en virtud de sab~as y
misteriosas leye~, Para nosotros p~sa madvertido por.-0om_pl~t? este lento camb10 d~-vestiduras carnales. Sm embargo, en la mnez y
en la juventud siempre estamos vestidos de
nuevo, y cambiamos con fr~c11encia nuestra ~ndumentaria. Ya cuando pasan los años y viene la vejez, nuestro sastre in visible se vuelve
perezoso, nos pi;_omete mudarnos la ropa, y no
lo cumple el informal; y.por más que con drogas y panaceas queremos remendarnos, el traje se gasta á toda prisa, y un día, un golpe d.e
tos, un violento latido, una ráfaga de aire, rasgan para..siempre la vestimenta, cuyos feos
despojos encerrados en el ataúd, se pudren y se
transforman en la inces ..nte y maravillosa elaboración que •bulle en secreto bajo la tierra
compasiva.
No somos los mismos, pues, aunque creamos
serlo y nuestra conciencia. nos dé cuenta clara de nuestra unidad. Enarbolamos -u n yo, á
modo de flámula eri la lucha de la vida, y en
esta insignia ponemos .nuestro escudo de armas, nuestro distintivo, nuestro mote; quién el
león ramoante, quién el águila bicéfala, · quien
la alada serpiente, quien la cigüeña pensativa;
nuestras pasiones, nuestras aspiraciones, nuestras ilusiones, la heráldica. de los vicios y las
virtudes, los innumerables y complicados signos·de la genealogía humana que encadena y
entrelaza, para buscar siempre nuévas formas
de existencia, los apetitos de la bestia con los
anhelos del ideal, y amasa el fango impuro'-de
los deseos con la blanca nube de los ensueños.
Y así, levantando en alto nuestra enseña, cruzamos por el mundo.
Sin embargo, no somos los mismos; vamos
siendo otros, conforme vivimos, otros que se
parecen entre sí, que llevan una característica,
una peculiaridad, una semyjanza que los une.
Somos, como los soldados de plomo de los •·
nifios. Nos hacen eli el mismo , molde, estamos
vaciados en el mismo hueco, y por eso no mudamos nuestra estructura; pero de la cuna á li¡,
fosa, es decir, dt extremo _á exti:.emo de estas
dos cunas, somos diez, quince, veinte, qué se
yo, según lo que tar:damos en llegar á la ~uet:te, que es como la concentradora y la amqmladora rápida de todas las efímeras y locas
esperanzas.
Aquf me detengo. Por este veri&lt;:ueto metafísico, entre breñales obscur os y negras ramazones de pensamümtos, voy á enredarme y á no
encontrar salida. Retrocedo. Ya, de vuelt.a en ·
el camino llano, reflexiono. ¿A dónde ' qu.el'fa
ir? ¡Ah! sí; á la fiesta del Qarnaval. Extravié •
un poco el ru~bo. • No tanto; porgué pre_efsa.~- ·
mente por alµ iba á encontrar .un nuevo senáe-,
r o de flores exóticas y de fragañcias capitosas, ·
para pasear en él esta vieja idea: •&lt;no cesamos
de disfrazarnos en la vida,"
hermana de este otro horripilante y trivial símil: la vida
es Carnaval.
Un poco de verdad escépti·
ea hay en estas frases de oropel arrugado y descolorido.
Hay en toda mentira un alma
de verdad, dijo el filósofo. Y ,
tan explotadas están tales Pll!·
labras, que nadie pára ya
mientes . en ellas, á no ser,
que, como yo ahora, se encuentre de improviso obligado á adornar, á carrera tendida, una crónica mundana.
En efecto, nos disfrazamos, nos ponemos el
gorro cascabeleado del bufón, ó el gorro frigio
del sansc11,lotte, ó el puntiagudo gorro del ni~romante; nos cubrimos el rostro con todas las

má.scaras; nos ocuitamos, nos escondemos dentro de todos los disfraces, sólo que no lo hacemos con nuestra voluntad, no es un capricho
vano ~e ca-da cual; no es por un juego de caretas ni por un baile de fantasía, por lo que andamos así con grotescos arreos, ó con pomposos atavíos. Es una necesiclad de la naturaleza
y de la vida, cambiar, transformarse, renovarse, y estas mudanza~, estas mutaciones, son co
mo una obligación ineludible, como una fatal
condición de supervivencia, como una incon
trarre-tahle fuerza de progreso.
Nos disfrazamos continuamflntP, á pesar
nuestro. La carne y el e~pfritu sufren metamorfosis constantes. ¿No habéis notado que, con
fr¡,cuencia, nos dicen los que nos dejan de ver
por,. algún tiempo: "¡Qué cambiado estás?" Es
qnenonos conocían el auevodisfraz. ¿No os han
dicho-¡á que sf!-en ia intimidad, en la hora.
de la confidencia, en tono dA reproche, ó de alahanza: Te desconozco; ¡qué distinto eres hoy!
Pues es que, sin saberlo, tal vez sin quererlo,
nos mudó de traje la vida.
·
Antes éramos frívolos ó enR.m orados, ó di
chosos, despnés nos volvemos reflexivos ó pesimistas, ó infortunados; y más tarde, tornamos
al gusto efímero, al amor risuefio, al mundo de
felicidad inesperada. Durante una g ran parte
de la existencia, las pasiones, los sentimientos,
las esperanzas, las dudas, el dolor, la alegría,
la desesperación, la tranquilidad, son como
esos personajes de comedia que hacen que se
van y vuelven.
Cuando ya la naturaleza y la vida se cansaron de disfrazarnos, cuando ya la edad no nos
quiere mudar el vestido de carne, cuando el
alma busca en vano entre la guardarropía de
la memoria las primeras azucenas del candor
infantil, ó las últimas rosas de la juventud, y
hurgando y removiendo, sólo tropieza con secos jaramagos ó pálidos asfodelos, cuando
nuestro postrer dis fraz de guifiapos y colorines está remendado como una capa de mendigo,
nos quedamos con la careta del desencanto y
de la tristeza, arlequines, pulchinelas, pierrotes de la farsa humana; arrojamos nuestro bastón festoneado de lulones polvosos ó nuestro
gorro orlado de cascabeles machucados, ó nuestro bandolón de cuerdas rotas, y nos sentamos
á la vera del camino, á ver pasar la bulliciosa
mascarada, y á esperará esa misteriosa transformista que ha de disfrazarnos por última
vez.
Y entonces sí que podemos exclamar, como
el histrión de Leoncavallo:·
La comedia é finita.
Teatros.

El Mu-ndo nustrado aparecerá después de que
la Compañía Scognamiglio se baya disfrazado,
es decir, después de su presentación en la ópera. La locuaz y coquetuela opereta se enseria
para alejar el fastidio. Quiere, como la naturaleza, variar mucho para hacerse más bella.
Y precisamente la Compañía italiana habrá
puesto en escena Los Payasos, antes de que apar ezca este número del .lemanario. No obstante
·e so, el artículo que estoy escribiendo necesita
estar en las cajas con anticipación al suceso
teatral. No abarcará los acontecimientos de toda la semana·. A mitad de ella se detendrá para ver sólo tres ó cuatro días durante los cuales no ha pasado nada. Doblemos estas tres ó
cuat,ro hojas en blanco y escribamos la famosa,historia de lo que no ha sucedido. ¡Bravo
oficio de cronista!
·
. Lé tenemos cariño á esta ópera de Leoncavallo; ~o la estimamos, no, señor, no le guarda.. mos consideraciones, ni le conservamos respel-tq. Bien vemos que no es ,bella; pero nos parece simpática porque es briosa y atrevida, y
porque tiene arranques de vulgar,pero ardorosa y sincera pasión. U;11 poco callejera es esta
música; mas, en ocasiones, los pilluelos del
IJ¡rroyo cantan cosas bonitas que si no nos sorprenden,· nos conmueven porque nos recuerdan
olvidadas y· juveniles . dulzuras.
Los 1?ay(f8os llegaron hasta la gran ópera de
París, y allí,· con gran asombro de los críticos,
sentaron sus reales y repitieron sus funambulesc?s iirism?,S~ j:\'do!fo. Julien y otros ceñudos
. músicos, pusiel."on el grito en el cielo, clamaron
contra la 'profanación; irritáronse contra el sacrilegio. Todo inútil. De Reské cantó por muchas noches "Los Payasos", y hubo qué oír á
De Reské y que aplaudirá Leoncavallo, el cual
anda ahox:a pr"eocupa&lt;lo con la ópera que puso
en manos de Su Maje~tad el Emperador de Alemanía. He aquí otro motivo para que los cornpositores alemanes se unan á los franceses en
esto de censurar al audaz músico italiano.
En este rincon del mundo ''Los Payasos'' ·no
han provocado ese alboroto. El público oye
con gusto la ópera afortunada y basta le parece que hay en ella impetuosa, si bien no sabia
inspiración. Y es que ha resultado una obra al
alcance de todos, como Cavallería. Leoncavallo, cuya Bohemia es casi casi una opereta se
reveló desde este primer intento de ''Los Payasos' ', un intuitivo Cónocedor de los recursos que obran seguramente sobre las multitudes. Su talento carece. quizás de solidez y de
soltura, pero no de brillo. Es de los que se imponen al público, que, á semejanza de la muj

cá:bipoamoriana, se enamora de todo io que brilla y hace ruido.
Para cantar óperas, la Compafiía Scognamiglio refuerza sus filas con una soprano lírica
y un barítono.
Aquí está la soprano. Mírenla ustedes. Es
joven y tiene una interesante figura. Dice que
está decidida á hacer carrera; que se siente con

El ln11do tl1sn-ado
á estas débiles almas, hacerles ver el "más
allá" del hogar, enseñarles á perder el miedo
á la vida, fortificarlas para que marchen solas,
sin necesidad de brazos que aprieten, ni de cadenas que liguen, ponerlas en contacto con la
vida, desarrollar en ellas la aptitud para la
lucha, es generosa tarea. El pensamiento sajón cunde y se ensancha: para el combate de la
existencia no hay sexos; ante el trabajo todos
somos iguales.
LUIS G. U RBINA.

DESCANSAR HACIENDO ADOBES

N

Anetta Fontana, 3opreno de la Compañle,Sc~g~amiglio
( Debutó el vlernu últl~o),

vocación y que se consagra ·¡¡,1 Arte desde sus
floridos veinte años. Porque. apenas tie.ne.más
de veinte años esta cantante, que, fuerá ·a el tablado. produce la impresión de que acaba de
salir de la adolescencia, y que no lleva mi$,s de
mil días de vida escénica._ La fisonomía, eomo
podrá-n ustedes ver, es la de una mucha'Cha suave y melancólica. A veces, sin embargo, se enc~enden en sus claros ojos chisP.,as, del Ve~ub10.
.
·
~
Cuéntase que la voz es caliente, expre.siva,
hermosa. Ya tú 1a habráS"' oído de seguro¡ distraída lectora de domingo, 'que aguzas tu ,aburrimiento en esta crónica Dime, ¿es verdad lo
que se cuenta'/ Yo no he podido ser adivinador ;
pero me figuro que la juventud es milagrosa, y
que hace siempre .prodigios de belleza. ¿Por
qué á Anetta Fontana no ha de habérselo hecho?
De fijo que sí. Ojalá. La muehacha tieóe un
ama ble y fino temperamento.
Para que te sea agradable,te contaré ..... .
Figúrate que un amigo indiscreto y curioso
le hizo esta pregunta:
,
.
-¡,Y á usted qué tipo le g usta interpretar, sefiorita?
·1
Y ella respondió con la sonrisa inge~ua y
los ojos ilumfoados:
,f
- La Mimí de Puccini.
·

O hay diferencia substancial entre los actos y esfuerzos que llamamos trabajo y
los esfuerzos y actos que llamamos recreaciones ó diversiones, y el reposo ó descanso suele no ser otra cosa que una forma á veces muy intensa de la actividad.
·
Entre "batear" en el baseball" y destroncar árboles no media diferencia como no sea la
de que ' ' bateando" se fatiga más un hombre,
transpira y se "destronca" más pronto y major que "destroncando" . Los obreros de las
fundiciones de acero, después de haber " pudleado" y forjado fü:me diez horas al día y removido á pulso muchos kilos de metal, juegan
por la noche al boliche para descansar un poco
de sus rudas labores. Hay canteros y hasta picapedreros que después de seis días de fatigas, descansan, como el Creador, el séptimo,
remando ó jugando á la pelota el domingo.
Esto por lo que á la actividad física respecta; en lo que toe:::. á la actividad mental,las cosas no pasan de otro modo. Después de los
dramas de la vida, de sus luchas, de sus conflictos de pasiones, de sus peripecias sentimentales, vamos á descansar al teatro á ver y á oír
el Otello ó el Hambet, y de regreso de una tumultuosa y juerguista. tamalada en Santa Anita, buscamos reposo en el género chico. Los cirujanos que destasari á la humanidad el.oliente
toda la semana, acuden en tropel á la corrida
de toros del domingo, para reposar su espíritu

de los espectáculos cruentos y la ostentación
de las vísceras desenmascaradas. He conocido jug-adores qu.e descansan de los albures jugando á la ruleta y viceversa, y casi no hay
glot?n que no meriende para asegurar la digestión de su a lmuerzo y preparar hábilmente
el advenimiento de la cena. Los alcohólicos
afirman que "hacer la roafiana" es la mejor
manera de "curarse la cruda", es decir, de rereposar de la orgía precedente, y suele suceder
que los estragos de la pimienta de Cayena, se
remedien eficazmente con una dosis proporcionada de chilpotles en vinagre.
¿Qué ,quiere decir todo esto'? ¿,Será verdad
aquello de que un clavo saca otro clavo? ¿El
axioma matemático de que "menos por menos
da más" se habrá vuelto al revés y resultará
ahora que " más por más dé menos"? ¿El exceso del trabajo es descanso? A todo este catecismo del P. Ripalda puede contestarse en breves y precisos términos.
Hay dos formas del descanso: una de ellas
consiste en el trabajo, rudo, brutal, fatigoso y
hasta aniquilador, si se quie1·e; pero voluntario, grato, ameno 11ara quien lo ejecuta, libremente elegido y .libremente practicado, sin otro
finalidad que el placer que causa, ni otra finalidad que ·ocupar el tiempo, que llenar un .hueco en la ex;istencia, que hacer insensible un período inerte y vacío de la vida
Cuando un calculador de observatorio,al salir de su oficina, se dirige al club de ajedrez á
reanudar una partida que data de la Independencia, no ha dejado de trabaja1· en su embrutecimiento gradual é inevitable; pero como
quiera que esa recreación lo enerva, que nada
le produce y que á nada conduce, él se siente
feliz y descansa del simbolismo de las cifras
con el malabarismo de los alfiles, las torres y
las reinas.
En este senticlo y -por este concepto parecen
ser axiomas indiscutibles aquellos de que "un
clavo saca otro clavo" , de que' ladrón que roba á ladrón ha cien afios de perdón", de que
"á un buey solazo un buen capotazo" y otros
mil que son la homeopatía de la vida práctica
y que pregonan que "lo semejante se cura con
lo semejante".
·
.
Esta forma del descanso, que no es más que
la continuidad del trabajo, no es la única, ni la
hig-iénica, ni la compatible con la salud y la
prolongación de la vida. Descansar de la meditación meditando, de la accióa actuando y
del placer gozando, es una de tantas formas
del suicidio lento, del "surmenage" aniquilador á que nos condena la vida moderna.
Pero felizmente el reposo puede revestir otras
formas que, sin dejar de ser trabajo, son com-

patibles con lo que exige la higiene, con 10 que
prescribe la razón y con lo que sugieren la
ciencia y la experiencia. Lord Gladstone, d~spués de una fatigosa campaña diplomática ó
de una lucha intelectual en favor del "Hom~
rule", tomaba vacaciones y se ocupaba en las
rudas y sanas tareas del leñador; el Presidente Roosevelt, después de sus labores·mentales,
como alcalde de Nueva York, para acabar con
la venalidad de los funcionarios municipales y
quebrantar el predominio de Ta=any, se hizo ranchero, domó potros y cazó gamos,y después de reorganizar la marina americana, ·se
transformó en rough rider é hizo la camp:afia de Cuba.
'
La nobleza inglesa practica la caza, el c~ntage, los deportes [valgame Dofia Emili.a]
de todos géneros como un reposo, como un déscanso para las facultades agotadas por la vida social, administrativa y financiera, y b~en
provecho obtienen de ello.
·-~
Oponer el cuerpo al alma, reparar ésta h"aciflndo trabajar aquél y al contrari•o, ser ui;ia
temporada matemático y otra temporada pítcher, resolver ecuaciones en la mafia.na y·.montar á caballo por 1a tarde, hacer od.as á ratos
y manejar herramientas en los intervalos1 sofiar y vivir, pensar y arar, poner en tension
el
músculó y en vibración la celdilla nerviosa., tal
es la nociór¡ higiénica y tal es el concepto fisiológico del trabajo y del reposo, de la labor y
del recreo.
Voltaire, es verdad, jamás levantó un popote, y Newton jamás trabajó con sus manos; pero estas son excepciones que no deben informar
la conducta general.· El común de las gentes, el
vulgo, las masas, deben, si quieren descansar,
cambiar de trabajo. El intelectual debe hacerse obrero á ratos, el obrPro, en ocasiones, debe leer, estudiar y meditar.
Con esto y con cinco ó seis horas de tregua,
de reposo total, de suefio apacible y profundo,
la máquina humana dará su pleno rendimiento
y el hombre será más útil, más duradero y más
feliz.

LA EXPOSICION EN LA ESCUELA DE BELLAS ARTES.

Notas roJas.

Es de veras extraordinario que la anciaJidad
deje el sillón de cuero de su re¡¡ignacíón, :v .se
levante airada en un ferviente y colérico 'arrebato. El corazón, por regla general, es un péndulo que, cuando falta cuerda en el reloj ge la.s
pasiones, no acelera su movimiento. La disputa á orillas del sepulrro, de dos hombres ancianos, y en la que intervino una mano ~rmada para poner fin á la contienda, y empuJar á
un contendiente á la tumba, ha causad1 una
,i mpresión honda. Al rededo_i: de este triste epispgio rumorean los comentarios cómadi\eros.
" El.córo cuchichea historietas y epigrama13. En
estos casos hay un afán social de escudrifiar,
de desentrafiar, de reconstruir. Se desea alcanzai: el fond? del misterio. ~or lo común e} mister10 no existe. Al poco ·tiempo el coro calla Y
se desbanda; l as luces se apagan, los comentarif's se alejan, y sólo queda un desgra;ciá.do en
cuyo espíritu se reproduce con irritante tenacidad la visión del trágico momento.
•
Y comienza, en la sombra de aquel esp,í ritu,
su trabajo de ruina el remordimiento,
1
Pen,ioisn,o:.

· Muy prpnto este periódico abrirá un concurso. Premiará en él á una taquíg-rafa y á ~na
mecanógrafa. El laudable propósito, suge1•ido
por nuestro fundador y que nosotros llevaremos á cabo, será un estímulo para que la mujer mejicana entre de lleno en la vida activa.
El progl'eso que viene realizándose en la República, respecto dé la educación femenina, es
obra piadosa y noble. Ensanchar el horizonte
UN OUAORO DE PALMAROLI,-"LA CALLE DE ALCALÁ., EN MADRID (POR VERGER),

00

�I

~I

1h1t1do t11strado
El mundo ·nustrado
Viajeros distinguidos

!
A

BORDO de un tren lujosísimo y acomp!_l,ñados de un g~upo 0:e capiJalistas prominentes de los Estados Untdos, llegaron a Méx tco, dias
pasados, el Duque y la Duquesa de Manchester, miembros ele la más alta
nobleza de Inglaterra.
El Duque, cuyo nombre es Guillermo Angus Drago _Montagu, nació
en el castillo de Kimbolton en 1877, remontándose el origen de la casa á
e pertenece á Drago de Monteacuto, compañero de armas del Conde
ft~berto de Morenton en el ¡i,ño de 1099. El fundador con~cido de la casa,
fié sin embargo Sir ~dward Montagu, Jue;,: de los Trihunales Reales
e~ 1539. La Duq~esa es una de las damas más distinguidas de lo, Estados Unidos.
,
.
á
·
Juntamento con lns ~uq_ues vinieron á México Mr. J .. Gould, quien
llaman en la vecina Repubhca "El Rey de los Ferrocarrlles," su _esposa
y l'l capitalista J. Smith, de New York, que posee una fortuna decrncuenta ~iliones de pews, oro. Parece que el objeto que ha traído á _la República á Mr. Gould, es el de arreglar con las em_p:esa.s ferrocarrileras del
país algunos asuntos rela:cionados con las_ facihdades de tr3:nsporte entre la. réd tendida en México y la que constituyen las vastas lineas norteamericanas, de las cuales posee el control.
. .
Tanto Mr. Gould como los Duques de Mancbester, hi:i,n y1s1tado,, durante su permanencia en el país, algunas de ·n uestras prrncipales ciudades. El miércoles salieron rumbo á Guadal.ajara y Chapala, y de allí se
dirig ,rán, por la línea del Central, á Tampico.

00
EN EL PARQUE
la hora apacil:)le del recuerdo'. ~e las esperanzas sin forma, de la meEsditación.
¡El crepúsculo!. .. . VieJ_o mago que apareces entr~ la '.3-ZUl

jorable y figura
Srita. Gilberta
tan hechicera, ¿,códe Nacre.
mo explicar su retiradadel
Cannes.
mundo si no es por una vo[Casa de las Rosas].
cación irresistible, que no comParís, 24 de febrero.
prendo, pero en la que no · puedo
CABAMOS de asistir á la toma
menos de creer?
de velo de Catalina de Greuce.
Sí; creo firmemente que la voca¡Si supieses, Gilberta,cuán trisción existe1 y que ninguna mujer se
te es la tal ceremonia! .... Aquella
hace monja por despecho, por pena ó
capilla desnuda y triste;. aquellas repor orgullo. Lo que también puedo asejas los cánticos lúgubres . ... ¡Brr! la
gurar es que yo no tengo semejante vosan'gre se me hiela sólo de pensar en ello
cación . .. ¡Ah, Señor! solamente el ver
. . . . • . ¡Pobre Catalina! ¡tan ;i-uapa, ~on su
un cercado ó una tapia, me sugiere un pencarilla burlona y aquellos OJOS tan risueños .1 . . .
samiento, el ele saltar por encima. Cuando
Cuando se adelantó, sonrosada, bajo su velo
era pequeña, me introducfa alguna vez el dedo
de novia, haciendo ondular la larga cola de ter_e n la nariz, tan sólo porque me lo prohibían que
ciopelo blanco ...... ¡estaba ~an he1mosa!. ... . .
lo hiciese. ¿Te acuerdas cuando empezaron á usarse produjo en la concurrencia un murmullo de
se las crinolinas? Hará de eso unos tres años; en el
admiración muy discreto .. . ... muy tenue ..... .
convento las prohibieron, y yo, por lo mismo, me
pero perfectamente perceptible.... :: ,E! traie ~e
las hacía con ramas de sauce que cogía á escondiCatalina era maravilloso .... La senorita Camidas en el estanque ... Pues bien, ahor a que puedo
la que tanto gozaba vistiéndola, se propuso
ponerme lo que se me antoje, tengo hofror á ese adex~derse á sí misma, como dicen los periódicos
minículo ...... echa á perder el talle por bueno que
... . Los brazos, las caderas, todo estaba como
sea.: .. . . En la ceremonia del velo he notado que_las
moldeado, sin arrugas ni bolsas, en fin, una
m~
s
e'egantes
no lo llevaban, 6, si acaso, era -muy disiobra de ar te .... La señora de Grantón también iba muy bien
mulad)
....
Apostaría
cualquier cosa á que Catalina. no
vestida,con el traje de circwnsta:n,cias que se h3:bía encarga?o;
llevab't ni una simple almohadilla.
un traje de toma de velo, de terc10pelo car melita, guarnecid?
¡Pobra Catalina! No me' acostumbro á la idea de que no
de chinchilla .. .. ... Las de Oubly se presentaron tan perihe de volverá verla . . .. ó,al menos, no como la hemos co·
puestas como para una boda . .. .faille [l] rosa y felpa tórtonocido antes.. . . .. Cuando cortaban su espléndida cabellela .... una cosa horrible .... de un g usto pésimo ... ... y, como
ra y crujían las tijeras haciendo ¡gch! .... ¡gchl ... . me hapodrás comprender, iban radiantes de alegría.. .. .• Catalina
cí~ el mismo efecto que si cortasen rayos del sol. ... !}esera una formidable competidora ...... Ahora se ven libres de
pués l a tendieron en un féretro ..... cantaron .... la señora
ella; ¡qué alegría! ¡Ahl Ya pueden ponerse en g uardia los
de Greuze' lloraba...... Estoy segura de que en a quel instante
chicos casaderos . . .... sobre todo Emeryllón .... yel duque de
prefería que se hubiese muerto cuando estuvo tan mala,. ¡,te
Albeolo.. . Aquellas muchachas son terribles . . .. no hay cuiacuerdas? Al menos, tendría su cuerpo, y una tumba donde ,llodado de que las dé por entrar en un con ve_nto . .. .. 1'.', á prorar con libertad .... : .mientras que ahora, viva ó muerta, Capósito de Emeryllón, ¡,creerás que pretendió á Ca.talma y que
talina pertenece al convento; es su presa: la familia ya no e):isésta le dió calabazas? Asistió á la lúgubre ceremonia y tenía
te ...... Me parece, Gilberta, que para . una madre ha de ser un
el triste aspecto que todos . ..... las de Oubly se llevaron chasco.'.
golpe terrible la entrada de su hija en clausl .r a . . . ... Pensar_que
Pero á todo esto, se me olv idaba la ceremonia . . . Figúrate que
será en lo sucesivo, inútil, extraña á todo lo que debe conoQer y
cuando Catalina pronunció los votos, declarando que aceptaba
ama~ una mujer .... que no le deberá ni aun la alegría de • ser
á Dios por esposo, se reprodujo el murmullo de que antes te he
abuela,.... que la pierde para siempre y_ por complet~ . .... :Y! en
hablado ...•. . un susurro tan tenue, tan armonioso, que pareció
fin, que si la religiosa, cansada de la vida que escogi!5, qms1erl!'
la protesta de ~os ángele~; pero, no; nada de eso; era la db t~da
recuperar su puesto en el hogar, volvería desacreditada, casi
la concurrencia y, especialmente, de los hombres. ¿Qué les imdeshonr ada; en una palabra, ¡exclaustrada!
·
portará á estos caballeros que Catalina se despose con Cristo ó
Estoy se?iura de que papá ~ mamá, que hace un mol?en~o me
con cualgu~era..de ellos? ...... Sé muy qien que si se hubiera queencomiaban 'las grandes cualidades y las santas aspirac10n_es
dado en'el inundo y se hubiese .casado qon un caballero de ésde Catalina" se alegraban interiormente vien_do que su hija, ttetos- los demás pondrían en juego todos los medios imaginables
ne cualidades más modestas y aspiraciones mucho menos eleva.pa;a hacerle .. .. una trastada, Y. es muy posible que lo hubieran
das ... Segura estoy de que pensaban en el vacío que encontraconseguido .•••.. [Si mamá. viese esta carta ... ¡menuda peluca
rían en la casa si un día se viesen de pronto frente á frente 1 some echaría !. ... ] Sea como quiera., es lo cierto que en las bodas
los, sin alegría, sin risas; sin todo el alboroto que yo ~ago, ~odel mundo no se oyen mvmullos de pena como los que acabo de
lesto algunas veces, pero muchas más motivo de distracción
oír, producidos por una-Veintena de personas que, de fijo, no se
para ello s; que se decían que una buena hija, que en su día será
habían confabulado .... ¡Ah, .ahora q1Je me acuerdo! El señor ....
buena esposa y buena madre, y hará cuanto esté en su manQ paun caballero qqe no te parece costal, de paja, me_ha encargado
ra asegu¡:-arles el descanso en su vejez, vale tanto, después de
que si te esc,ribía, te recomendara que no le olvidases... .. Estuve
todo, como una santa religiosa que se ocupe únicamente en rezar?
tentada de contestarle: "Es inútil, caballero.. . . se acuerda de uspor el descanso de su alma. l,Te parece que soy murmuradpra:
ted . ... siempre ...... como que no piensa en otra cosa" ..... No te
No, no: es .que esa toma de velo me ha dado un deseo. loco d~ viquemes las cejas ... eso:i.caballero es el.marqués de Joyeuse ... .
vir, de · divertirme, de montar á caballo, de bailar, de hac~rme
me parece que uno de estos días sale pára Niza ó para Cannes.. .
muchos trajes, casarme, cuando tope con un marido que me 3:grano sé más . ... Si por casualidad le encuentras, te suplico le digas que
de, y tener un enjambre de chicos mofletudos, coloradotes, desgreñ1dos,
cumplí su encargo.
Lo oue más me ha llamado l a atención en la toma del velo, ha sido insoportables, que rompan l as chucherías de mamá, los bastones de pala alegría retratada en el rostro de Catalina .... .juraría que entra en el .• pá . . . .. ,Este es mi bello ideal. ... . si no se realiza, puede ser que me baconvento con verdadera vocación . ..... Sí, aunque parezca inverosímil, ga religiosa oblata, hermanita de los pobres ó enfermera . ... en fin, herimposible, debe ser así . . . . .. porque al fin y al cabo, con _seiscientos mil mana que sirva para a lgo .... . .. . pero contemplativa ... ..... lo que es
francos de dote, padres excelentes, un nombre precioso, 11na sa1ud inme- eso, no.
Mamá me dice que papá espera para ir á la Exposición de acuare(1) Aunque comerciantes y modistas dicen /aya, la Academia, que ha admitido y
las; así, te abraza muy fuerte y á escape- LUCÍA.
adaptado al castellano los nombres de otras telas, como, l)Or ejemplo, muaré, no trae
aquella voz en la última edici6n de su Diccionario,
GYP;

A

tra11sparencia de la ~arde, vas cubrie~do de ~ombr3: el parque silenc10s0
y envuelves mi espíritu en un velo de mdefimdas tristezas.
¡Trágico rey que surges entre lavas de sangre y expiras lánguida·
mente coronado por las primeras estrellas!
C~anao mueres en tu lecho de ra~o, ¡oh tarde otoñal! suspira la bojarasca,solloza el viento, van callando los nidos y en mi alma_des~iertan muchas olvidadas ó presentidas ternuras, muchos besos extmgu1dos
ó no dados aún, muchos a!Ilores ..... .
La noche enreda entre los álamos su enorme cabellera bruna. El sátiro de la. fuente se inflama entre el follaje con un rayo de sol. Luego el
color se borra y las formas se pierden.
Y cún la cabeza entre las manos, pienso en todo lo que se consume,
en todo lo que se apaga, en la_ mezquindad de la gloria, en lo efímero de
la felicidad, en lo corto de la Juventud ... Y la noche llega ... .
Camino, con la profunda melancolía de aquel anochecer, por l a negra
alameda solitaria
·
·
En el poniente sólo brilla un cárdeno fulgor, y en el estanque un tembloroso y pálido reflejo crepuscular.
EDu ARDO COLÍN.

lEL DUQUE .DE MANCHESTJi:R Á BORDO DE SU TRE~ FSPECIAL.

SALÓN FOTOSRÁFICO~DE 1905 - "ANTES DEL TEMPORAL", POR E, HAMMEL (PRIMER PREMIO),

�El miado TIIStrldO

El in11do T11strado

VIDA 8 ,.0 GIAL
El l!allt dtl •lltrtolts

LA
lujosa residencia de los Sres. Pearson
en la calle del Puente de Al varado, abrió

EL BAILE EN LA CAS·A DE LOS SRES. PEARSON.-EL SALÓN PRINCIPAL ANTES DE
TERMINADO E L ADORNO.

sus puertas el miércoles último, para recibir
soberbiamente engalanada, la visita de las
personalidades más distinguidas del mundo
elegante de la capital.
Lady Pearson había invita&lt;lo para esa noche
á un baile de fantasía, dispuesto en obsequio
de sus amistades, y como cuenta en la alta sociedad metropolitana con muchas y muy cordiales simpatías, vió sus salones. como por encanto, henchidos de una concurrencia selectísima. Para el cronista, aquello er a más queuna
casa r icamente de~orada .Y amu~blada, más que
un desfile de pare¡as, ba¡o la viva claridad de
los focos de luz: era un ensueño, era al go así
como una fantástica sucesión de épocas y de
personajes distintos, vista á través de un prisma de colores. Había allí tal aire de distinción y se harmon izaban tan íntimamente el
buen gusto y la elegancia que no sabíamos qué
admirar más: si el conjunto, que resultaba maravilloso, ó los detalles. que resultaban espléndidos. Luces y flores, tapires y espejos que reproducían, multiplicándolas. figuras que se
antojaban arrancadas de viejos cuadl'os y de
gobelinos .... . junto á una " princesa de Lamballe," una "egipcia;" junto á una "poupée,"

tes y un collar de perlas. La Sra. de Pear son,
que hizo los honores de la casa con exquisita
galantería, portaba soberbio traje de piel . de
seda color de pla~a, a:dornado el? el corpiño
con ricos broches de p1edvas preciosas.
El traje de la señora del Capitán Díaz era
estilo Pompadour, de irreprochable gusto, y
el de la señora de Corral, de pongée, blanco,
con holanes calados. Al cuello llevaba un rico
collar de b rillantes. En cuanto á 10s demás
concurrentes, bástenos decir que allí estaba
representado cuanto de selecto y distinguido
cuenta en su seno nuestra mejor sociedad. Las
damas en su mayor parte, asistieron á la fiesta en t;aje de fantasía, y los caballeros, de alta
eti'lueta.
En suma, la fiesta del miércoles constituye
un acontecimiento ¡;ocial: Sir Wittman D.
Pearson y Lady P earson derrocharon á manos
llenas galantería y .buen gusto, pues lo mismo
durante el baile que durante la ceba-de paso
hay. que decir que el servicio de mesa fué magnífico-atendieron á sus invitados con la delicadeza·y la finura que les son peculiares.

00
DE ·•~EL TR0PléO"
·¡Qué alegre y fresca la mañanita !
Me agarra el aire por la nariz;
Los perros ladran, un chico grita,
Y una muchacha gorda y bonita
Junto á una pie.l ra muele maíz.
Un mozo trae por un sendero
Sus herramientas y su morral,
Otro con chanclas y sin sombrero
Busca una vaca con su ternero,
Para ordeñarla junto al corral.
Sonriendo á veces á la muchacha,
Que de la piedra p asa_al fogón,
Un campesino de buena facha,
Casi en cuclillas afila un hacha
Sobre una orilla del mollejón.
Por l as colinas la luz se pierde
Bajo del cielo claro y sin fin,
Allí el ganado las hojas muerde,
Y hay en los tallos del pasto verde
Escarabajos de oro y carmín.
Sonando un cuerno cur vo y sonoro
Pasa el vaquero, y á plena luz

ADORNO DE LOS CORREDORES

Vienen las vacas y un blanco toro
Con unas manchas color de oro
Por los jarretes y en el testuz.

ta que tuvo por objeto allegar fondos que· se
destinar án al socorro de los desvalidos.
La fiesta, que. sé &lt;lió en el Teatro Juárez, ante un público formado en su. mayoría por las
familias más distinguidas de la población, resultó muy lucida, sobresaliendo entre los números del programa á que estuvo sujeta, la
presentación de dos cuadros plásticos, "La
Ciencia" y ''L~ Poesía", en cuyo arreglo tomaron par te, entre otras damas. las señoras de
Montero, de Moguel, de Esteva y de Grap.dison. La "Ciencia" estuvo representada por la
Srita. Beatriz Wilchs, y la "Poesía" por la
Srita. Emilia Vaseur, quienes lucían lujosos.y ··
artísticos trajes.
.
La función de caridad á que nos referimos
tuvo un éxito completo y ha dejado en la socie·
dad oaxaqueña los más gratos recuerdos.

Y la patrona, bate que bate,
Me regocija con la ilusión
De una gran taza de chocolate
Que ha de pasarme por el gaznate
Con l as tostadas y el requesón.
RUBEN DARiO,

00
FIESTA DE CARIDAD
por un grupo de de_pendientes1 se
ORGANIZADA
verificó el mes pasado, en Oaxaca, una fies-

00

1

.¡

UN ÁNGULO DEL SALÓN CONTIGUO AL m:c. BAILE,
LADY PEARSON.

una Princesa Nitzi. ... Madam Pompadour junto á una gitana .. Y luego, una manola que
parecía envolverse en un jirón. de cielo que esmaltaban- estrellas sangrientas-claveles de
los eármenes andaluces. La indumentaria de
los mejores tiempos de la moda, lució aquella
noche primores desprendidos de libros y estampas empolvados. Sólo que allí aparecían flamantes, acabaditos de salir del taller: las sedas brillaban con cambiantes de ópalo,_y en
las blancas pelucas de largos rizos, parecía
que volcaba la lu z, salpicándolas de puntos de
oro. el polen de todas l as flores del cielo. ·
"Bien hizo la Sra. Pearson-como bien hicieron. el Sr. Capitán Díaz y el Sr. Rubín, d_íág
pasados- en organizar esta fiesta; este baile,
, cuyo recuerdo durará ¡,muchos días'/, no; mu•
cho tiempo.-Jia hecho bien, porgué de manera
muy clara hemos visto que las r euniones ~e•
lectas, que I as "soirées" brillantes no son, en
México, cosas mandadas retir ar por exótic!J,S,
L a sociedad, la a lta sociedad mexican~,
acudió á la cita y, por cierto, la concurrencia
fué muy nnmerosa. Entre otras personas, ~e
hallaban allí el Sr. Presidente de l!-1, República,
Pl Sr. ViC'epresidente, las Sras. Doña Carmen
Romero Rubio de Díaz, Doña Luisa Raigosru
de Dí¡i,z y Doña Amparo E.' de Corral y el ij~i
Capitán D. Porfirio Díaz. La Sra. R omero R.UJI
hio de -Díaz llevaba un riquísimo traje blanco¡
P r incesa, ·de seda, con aplicaciones del mismo,
color, en forwa de' h olanes calad~~_:E!). .~ l~r~
do, inuy--al'tfstíN&gt;-;- Uevab"a-m-uños··blarrcos
el cuello una valiosa gargantilla con bril an-

'l. ~~

..

FIESTA,.DE CARIDÁ.D EN OAXACA.- L.AS SERORIQ:'M; '.B'EATRIZ WILQHS

-'

Y EMILIA.

'

-----;:;-~~~!l~¿;~.:;, . ·:-r . :-?... : i ~\... •·

r_ r

.

...

VASEUR.

F. Torres},
-----~(Fot.
...- - ___ ,. --·

�e1 m111do 111strado
El mundo Tlustrado

LA HUELLA
-D

URANTE los primeros años de su vida. en

la fiesta de Navidad, cuando el niño Baudonín ponía sus zapatos en la chimenea
y encontraba á la mañana sig-uiente juguetes
magníficos, no dudaba, lo mismo que todos los
niños de su edad, que esos hermosos dones le
hubieran sido traídos por el Niño Jesús en person11 .
Pero su madre, aunque á pesar suyo, creyó
r,onveniente desengañarle con tiempo, para hacerle adquirir lo más pronto posible hábitos
de lar gueza real y de caridad cristiana.
-Mi querido hijo,-le dijo ella, cuando él tuv.o seü, años, la. víspera de Navidad,-los príncipes y reyes. si comprenden su deber, no son
sino los humildes servidores de Dios en la tier r a. El niño J esús distribuirá esta noche juguete_s y _recueydos . á los niños; pero quiere
t ambién que tu seas quien les prepare par a
mañana un goce mayor y una sorpresa más
agr adable.
Después de haber oído la misa de media noche y tomado una ligera colación con su hijo,
la buena reina le puso sobre los h9mbros un
abr igo' de pieles y en la mano nn saquito lleno
d~ ~ o~edas d_e m:o, y precedidos por un. solo
sirviente que ilummaba el camino con una linterna , salieron los dos del castillo y se dirigieron, en el dédalo de calles desiertas y obscura s
hacia un barrio de la ciudad donde habitaba~
muchos pobres.
AlJf, todo era triste v silencio.so. Ningún rayo di: luz filtraba por los postigos cerrados, y
_d e ':'l~guna d~ esas casuchas se escapaba el
_estripillo cantado en coro por alegres con vidados, ta l fin de una cena.
,
Al'llegar _á e_sos tristes para jes, la reina ordena¡ba al s1rv1ente que llamara á ciertas puer
tas que ella conocía . bien. Eran las de las casas 4onde se alojaban las más pobres familias.
TaTdaban en abrir. Era necesario llamar
más !uerte y varias veces. Al fin, el dueño de
l a casa aparecía cubierto cm un gorro de alg-odón y, a l reconocerá su real visita se confundía en r everencias.
'
L a reina entraba entonces err un cuarto bajo
y señ~laba con un adem4n á su hijo. en el hogar sin fuego, uno ó varios pares de zapatos

infanti!Pi, en mal est&amp;d~, en que 1Os padres, por
des provistos que eqtuv1er an &lt;le bienes terrenales. habían colo&lt;',ado. sin embariro. su h11milde
re¡ralo de Navidad, jnguetes informes ó cucurue1hos de malos bombones.
El corazón del joven príncipe era excelente.
Desde la primera de estas visitas, comprendió
lo Que su madre esperaba de él.
Al ~omento extraía del saquito que llevaba,
un pnna do de monedas rle oro v en todos los
7.apati1 o ,-había á vec&gt;es pequeños zuecos-dejahll. caer tres ó cuatro hermosas wonedas.
Hacía varios años que el niño Baudonín hacía con su madre esa·excursión nocturna y sabía, pues. :í. quÁ atenerse sobre el oril!en del
regalo de,Navidad. Pero en la sencillez de su
alma, no creía verdaderamente ser, en esta
ocasión, como se lo había dicho la reina sino
el intermediario del niño Jesús con los ~iños
pobres . .
Estaba á punto de cumplir diez años, y ál
llegar otra vez la fiesta de Navidad, sej!'Ún la
conmo,edora costumbre. despuÁs de la misa de
merl ia norhe y de la cena, salió con su madre
piira repartir sus limo&lt;;n11s.
La noche era extremadamente negr a; no había ni una estrella en el cielo. y tan pronto como estuvieron afuera, la niEwe comenzó á caer
lentamente, pero en _gran abnndancia, y muy
pronto los irruesos copos formaron sobre el
su11lo un alto tapi1, blanco.
Con los pies hela.dos, pero arrebujándose en
sus p ieles y l!Uia&lt;los por la linterna del lacayo
q ue marchaba delante de ellos, la buena reina
y su excelente hijo no por eso dejaron de cumplir. S? caritativa peregrinación.
V1s1taron muchas familias indigentes, entra.ron á muchos cuartos obscuros v ahumados
donde un pesado pan de centeno s·obre el anti·
l!UO aparador y las ristras de cebollas col!ra•
das de las vigas del techo, parecían ser la úni·
ca provisión para el almuerzo de la mañ'ana
si¡ruiente.
En todas partes, sin embargo. entre la ceniza f~ía de la chimenea, debajo de la ma rmita
de hierro colgada de los llares, vieron los zapatitos que contenían -los reg-alos míseros de
loq pobres Pll.dres, y en todas partes el joven
p-ríncipe dejó sus monedas de o ro.
Después &lt;!,~ cumplir su piadoso deber, l a reina Y su h110 regresaban al castillo, cuando;
alumbr ado por el rayo luminoso de la linterna ,
un espectáculo l amentable les hizo detener de
pronto.
.
D_ebajo del pórtico bastante profundo de una
~nt1g 11a cas,a de asp&lt;icto inhospitalario, un ni·
no más ó menos de la edad del joven príncipe,
un pobre muchacho vestido de harapos repu!!'·
na ntes y los pies desnudos, estaba acur r ucado
en el suelo, con la cabeza apoyada en Ja puerta llena de clavos formidables y dormía con
profundo suei'io.
'
· Eea evidentemente· un desgraciado abandonado, un huér!ano sin familia y sin hoj!'ar , uno
rle esos 1;&gt;e~uenos vagabundos qµe corren.tras
de los v1a¡eros, . entre el polvo de los caminos,
alarj!'ando la manq ~-implorando una limosna.
Había lleirado, sin .d upa, de n,oche al pue·
hlo, Y no había ~ncontrado más que ese refugio
que le proteg-ía de la nieve , pero' no del frfo
húmedo Y penetrante, y allí, muerto de hambre,
abrumado de fati¡r!L· había concluído por abandonarse á ese peligroso sueño que le exponía
:1, no despertarse más, en aquella temperatur a
r rnel.
Habiéndose 3:cercado la reina y su hijo, contem?lar.on al mño dormido con dolorosa rornpas1ón, porque era 1nu_v hermoso. auno11e ext, '· ,
-~ _n__t1ado, el rostro del pobre muc1hacho. Todaví &gt;t
se notaba l!racra·en su áctTtua- de ·aó'at1miento
V de. cansancio. E? t or no de sus ojos cerra dos,
la 1;nel estaba rubicunda y revelaba que, muy
recientemente, había llorado mucho.
Pero lo que más lástima daba, sobre todo

eran sus pobres piececitos desnudos y surcados
de moretones azulados por el frío.
De pronto el joven príncipe di visó é hizo notar á su madre, en la tupida capa de escarcha
que se extendía delante del pór tico, á poca
distancia del niño, la huella- sólo una huella
- de ese piececito desnudo.
Seguramente, el vagabundo se había refugiado allí antes de la caída, de la nieve, porque á haber venido solo después, hubiera conservado la h uella de varios pasos. Pues bien;
cosa ext raña: el piececito no se había impreso
sino una sola vez sobre la superficie blanca, y
la punta del pie estaba dirigida hacia el lado
de los que lo observaban.
/
¡,Qué quería decir aquello?
Bruscamente, el niño Baudonín asió l a mano de su madre, y estrech,IÍ,ndola entre l as suyas,
dijo con ardiente emoción:
-Mamá: he adivinado . . . . Antes de dor mirse ese pobrecillo se ha acordad•) de la fiesta de
Navidad. No podía, como esos niños pobres
cuyas familias hemos visitado hace poco, poner sus zapatos en la chimenea, puesto que carece de hogar y calzado.
F'ero, á pesar de su infortunio, ha tenido, de
todos modos, confianza en la bondad divina y
ha pursto la huella de su pie en la nieve, con
la es ueranza de encontraF allí , aJ despertarse,
una buena sorpresa dada por el niño Jesús.
Fué a dmirable la sorpresa. La reina. que
era una santa, tomó én sus brazos, baio su
manto de ar miño, al pobre abandonado y se
lo llevó dormido.
El niño no se despertó sino á la mañana siguiente, en una pieza del castillo, adornada
con suntuosos tapices. J&lt;.:st,aba acostado en un ,
gran lecho de columnas retorcidas y todavía
envuelto en el abrigo de pieles regio.
De pie, á l a cabecera del lecho, un hermoso
nii'io, vestido de terciopelo carmesí, y con una
cadena de oro al cuello, le sonreía con bondad:
- ¿Eres tú el niño Jesús? exclamó el pobre
huérfano, estupefacto ante tantos esplendores.
-No, respondió Baudonín, abrazándolo;
pero, esta noche, el niño Jesús ha visto la huella -de tu pie en la nieve, y me ha encargado
que tuvier a cuidado de ti.

•

SALÓN FOTOGRÁFICO DE 1905. -"MARINA" POR M. RAMOS (PRIMl!:R PREMW).

El niño recogido por el joven príncipe llegó
á ser uno de sus pajes, luego su escudero fa vorito, y más adelante, cuando Baudonín reinó y
fué á la guerra, se cubrió de gloria á su bdo.
El rey le armó caballero con su propia mano
en el campo de batalla, le &lt;lió gr andes tierras,
y, más adelante, el señor y el servidor fueron
tan buenos con los pobres y tan generosamente
caritativos, el uno en su reino y el otro en

sus tierr as, que mientras vivieron, no se encontró en el reino ningún niño descalzo.
FRANCO!S COPPÉF

~
La desgraci a del hombre n o consiste en carecer de lo que necesita, si no en no sabe.r '!ué
hacer con lo q ue tiene.

�él mundo T111strado

l1a tragedia de Puebla
satisfacer la curiosidad de rns lectores,
PARA
en el asunto de la terrible tragedia ocurrida
últimamente en Puebla, "El Mundo Ilustrado"
réproduce en sus columnas el retrato del señor
Stein, Cónsul de Alemania en Oaxaca, el del
señor Coutolenne, propietario de la casa donde

El fflll40 TIIStrallo
ción social, lo.s h.a dado á conocer ªll;J&gt;liamente la prensa diaria, y nada nuevo tendríamos
que agregar á lo que se ha dicho con relación
á la caus.a determinante del crimen y á las circunstancias que en él concurrieron. Algunas
,personas hán decl.arado ya ante el Juez ue
in!truye ~l proceso-entre ellas la viuda 1e1
senor Stem- y es seguro que pronto se hará la
luz en el asunto.

00
AN l1V\A TRISTE
( De Gabriel D' Annunzlo)

¡Cesad! que ya la música mi espíritu fatiga,

Y el ideal me cansa como nos cansa una

Bebida cuya fuerza se disip•ó, ninguna
Ficción, ninguna magia mi lasitud mitiga.
Con cuánto afán al carro. la Juventud se liga
Que lleva los amores y ri~ e la Fortuna;
'
No importa que sea móvil la hembra cual )11,
[luna,
Será la misma siempre, ya ébano ó espiga.
Francisco Rangel.

EL CÓNSUL STEIN,

t trágicamente en Puebla, el mes puado.

El Sr. Antonio Coutolenne.

aquél fué muerto, y del joven Rangel, que aparece hasta hoy como el inmediato responsable
del homicidio.
Los detalles de este sangriento suceso, que
tan honda sen~a,ción ha causado, lo mismo en
Puebla que en Oaxaca y en México, por tratarse de personas que ocupaban una elevada posi-

Otoños y veranos, inviernos, primaveras,
Inter minables horas, sombrías, lastimeras,
A vuestra gris imagen mis tedios van unidos,
El indecible tedio de ver sobre la frente
Un cielo siempre el mismo, clemente ó incle[mente:
¡Ab, quién pudiera darme otros nuevos sen[tidos!
GUILLERMO VALENCIA.

0000000000000000000000000000000,~---~~-~~-

1

~-~.-oooooooo

POLITICA GENERAL

A

de inaugurar sus sesiones el Parlamento britano, y
desde luego ha tenido que resistir
el empuje de las facciones disidentes coligadas. En la discusión á la
respuesta que l as Cámaras han de
dar al discurso del Trono, liberales y nacionalistas irlandeses han
esgrimido sus armas, aquéllos reclamando la discusión inmediata
del programa fiscal de los conservadores y unionif,tas, y éstos pro•
nugriando nna vez más la "Home
Rule" para Irlanda, alegando hoy
como ayer , que el Gobierno impuesto á la isla católica, es •contrario
á la voluntad del pueblo.
Sir Asquith, que se presentó como_campeón de los liberales, pidió
hasta la disolución del Parlamento
y la apelación á los comicios, si
acaso no se quería de una vez hacer cesar la ansiedad en que por
dos años ha vivido el país, espe·
raudo la resolución que ha de darse para lo porvenir al problema
de las relaciones fiscales entre la
Metrópoli y lás dilatadas colonias
del Imperio Británico. Se sabía
con anterioridad cómo se habían
coucentrado y estrechado las Glas
ministeriales, y cuán preparado estaba Mr. Balfour para -resistir el
embate, y el incidente fué sólo una
sencillaescaramuza parlamentaria,
en que quedó visible de nuevo la
mayoría ministerial.
Más reñido, aunque con iguales
resultados favorables al Ministerio
conservador, fué el · incidente pro-·
movido por el incansable paladín
de las libertades irlandesas, por el
esfor zado nacionalista Jonh Retlmond; pero á pesar de sus arran ques de elocuencia, á pe
de haberse descubierto c ierta
regularidades en que se veía envuelto
L ord Dudley, Secretario de la Corona, todo fué en vano, la enmienda propuesta fué desechada, bien
que para calmar las aspiraciones
enunciadas por el jefe irlandés, se
hicieron promesas halagadoras,
para evitar que indefinidamente fue·ra motivo de agitación política la
cuestión irlandesa.
Y así quedaron derrotadas las
colisiones parlamentarias dispuflstas contra el sucesor de Lord Salisbury, así se afirmó más el Gabinete Balfour , que sabe oponer en
sus· filás disciplinadas y su¡¡ programas definidos, una firme barrera
á l as tendencias de los liberales,
entre los cuales, aparte de las difeGABA

rencias de opinión que los dividen,
aún no logran todavía, ni en los
momentos de lucha, ponerse de
acuerdo para designar al "leader"
indiscutido, al jefe supremo del
part ido.

Han pasado ya varias semanas y
no sabemos que se haya resuelto la
crisis húngara. El grupo independiente que derribó al Ministerio
que presidía el Conde Von Tisza,
no ha logrado todavía constituir
gobierno, sin duda porque á ello se
oponen las tradiciones imperiales,
y quizá porque se han hecho manifiestas y se han presentado sin embozo las tendencias separatistas de
los magiares.
El partido de la independencia
de Hungría, representado dignamente por Kossuth. hijo del caudillo de la revolución del 48, ha ofrecido un programa concreto, fundado en la segregación de Hungría, bajo la soberanía de los Habsburgos;
su jefe acaba de tener una larga
·conferencia con el Emperador Francisco José, en la cual el hijo del
proscrito, el magnate que siente
hervir en sus venas la sangre del
revolucionario, manifestó al soberano de la monarquía dualista, la
.conveniencia, la necesidad casi,
según su opinión, de que el Imperio se divida, quedando siempre
bajo la soberanía de los Austrias,
y prometiendo que las provincias
transleitianas, autónomas é independientes, serían el apoyo más firme y el sostén más inquebrantable
de la ninastía reinante.
No dijo Kossuth, porque acaso
no le convenía, si la nueva nacionalidad que trataba de erigir, se
formaYía únicamente con los elementos magiares, ó si habrían de
incorporarse al nuevo trono los
dominios esclavones y rumanos,
que lo mismo pugnan bajo el régimen germánico, que bajo la tutela
húngara, y aspiran por su parte á·
recobrar su libertad de acción, sin
r echazar la autoridad imperial.
Y he aquí que, no pudiendo r esol verse el centro á autorizar la
disgregación del Imperio, no pudiendo ver con indiferencia que una
después de otra las provincias vayan asumiendo su soberanía, reconociendo nominalmente la fuerza
directriz d'e la dinastía secular, no
quiere ceder de grado á las aspira-

ciones del partido independiente de
Budapest, so ·pena de ver nacer
idénticos propósitos y aspiraciones semejantes en los diversos pue? los y naciones que forman en conJunto el todo de la monarquía austriaca;
Y ese partido independiente que
q_uier e para su pueblo lo que niega
sm derecho á los demás. es inconsecuente en sus procedimientos y

un tanto utópico en sus tendencias
y aspiraciones, y por lo mismo, resultan casi vanas para lo porvenir
sus promesas en favor de los Habsburgos. Es verdad que las nacionalidades tienden de cada vez más
áconcentrar sus propios elementos;
pero en el caso de Austria-Hungría,
es algo más que cuestión de razas
y de idioma: es asunto de vida para e1 conjunto de ese Estado hete-

LOS MOTINES E N VARSOVIA,- EL POPULACHO SAQUEANDO
UNA ZAPATERfA,

" LA PAZ REINA EN VARSOVIA, " - DESPEJANDOLLAS~CALLES.

r';géneo. La~~ane~a:- c~~~--ha.ya d~
conjurarse el peligro actual, indicará la marcha en lo porvenir.

***

Después de casi dos meses de trabajos de investigación y de haber
escuchado las declaraciones de los
testigos respectivos, presentados
por ambas partes interesadas, l a
comisión internacional de al mirantes nombrada para decidir en l a
cuestión de hecho, en el ruidoso in·cidente ocurrido frente á Hogger
Bank la noche del 22 al 23 del pasado octubre, cuando la segunda
escuadra rusa del Pacífico pasaba
por las procelosas aguas del Mar
del Norte, ha hecho conocer al público la decisión acordada, la cual.
á nuestro entender , por demasiado
diplomática, peca de ambigua.
Dice y sostiene, entre otros el
contraalmirante Davis, representante americano en el seno de la comisión, que el fallo es favorable á
Inglaterra, porque se ha declarado
que el Almirante Rojestvensky procedió sin justificación al mandar
hacer fuego contra las barcas pescadoras; pero también se declara
, que el marino ruso hizo cuanto estuvo de su parte para evitar causar daño á las mismas barcas; se
. dice que el jefe de la escuadra rusa
es- responsable de sus a.-tos, porque está demostrado. según fas declaraciones de los testigos ing-lese~,
que no había torpederos entre la
flotilla pescadora ni cerca de ella; y
por otra parte se afirma que RoJestvensky no se excedió en las órdenes comunicadas á sus subordinados, dadas las circunstancias reconocidas por los test_igos rusos. Y
en estos puntos, contradictorios en
cierto modo, que se asientan en la
decisión acordada, no sabe uno si
absolver ó acusar de imprudenci11,
por lo menos al Comandante de la
escuadra rusa.
Más todavía: antes de concluir
el fallo declaran por unanimidad
los comisionados que la decisión
en n.ada amengua el valor y los
sentimientos humanitarios de los
marinos rusos, como en respuesta
á lo que se ha dicho en la prensa
inglesa, de que no eran extraños al
desgraciado incidente la excitación de ánimo, la ofuscación por
exceso de precauciones, q ue hizo
verá dichos marinos a lgo como torpederos enemigos donde sólo había incentes barcos de pescadores
indefensos.

Conclusión: Rusia y laGran' Bretaña han manitestado hasta a,hora
su conformidad con la decisión;
ambas cubrirán los irastos erogados en la averiguación, en la proporción correspondiente; los delegados volverán á sus puestos, satisfechos de haber cumplido con su
neber sin condenar abiertamente á
Rusl.a, pero evitando en lo posible
herir las susceptibilidades del pueblo inglés, y "pax Christi. "

* **

Entretanto; -¡¡rosigue en aug-e la
agitación popular en Rusia, donde
se mezclan en varias proporciones
las an¡rustias de los obreros, '}Ue
pretentlen menos rudo trabajo y
jornal miís remunerad{)r, con ·l as
aspiraciones g-enerales de los pensadores que ,a nsían qúe las diversas el ases de 1a sociPdad tom&lt;&gt;n parte en la, ornenación de las le._ves que
ha,yan de decidir de los destinos de
la nación. Y para que la situación
aparezca más complicada, para que
se agreguen nuevos factores en el
arduo problema, para que nuevas
sombras obscurezcan el horizonte,
se dioo que los campesinos, azuza·
dos por los airitadores, impulsados
por los socialistas revolucionarios
y hasta engañados por los que quieren á toda costa la revolución a.rmada, cualesquiera que sllan la,
concesiones que de ¡rrado h ag-a el
soberano, han puesto ~
'ª ó están
para poner su abr umador contin-

LOS SUCESOS DE SAN PE'fERSBURGO, · UNA DEFENSA INÚTIL

gente en la agitación que sácude
por todas partes las bases seculares de la monarquía rusa.
Desde el reparto de tierras ejecut ado por Alejandro II, el único
sueño del campesino_. ru,~o, la sola
asoiración del ''mu¡ick es y ha
sido un nuevo repartimiento .. 1:'ues
á dar forma y reR,lidad fact1c1a á
esos sueños, han tendido las predicaciones de
los emisarios de la revolución, diciendo á los
campesinos que el Zar
publicará dentro de poco un ma,nifiesto, extendiendo las posesiones
&lt;le los pequeños propietarios ruralf's. Y fií.cil
es comprender el- descontento que cundirá en
las masas de campesinos que componen la
uran mayoría de lapob lación.cuando el t iempo los clesengañeen breve;atr ibuirán sin duda
su chasco, no á los manejos de los ag-itadores,
sino á la dureza ,del so- ,
berano ...... y espanta
pensar lo que sería Rusia si se levantara formidable la pohlaci.ó n
rural, exi¡riendo . por
fuerza la, reforma a1traria en que se les ha hecho creer.

no sin intentar un contraataque so·
bre el flanco derecho japonés y dar
un golpe sobre el centro, apoderilndose de un puente impor}ante sobre
el río Shakhe.
Sea como fuere, y aun sujetas á
ratificación ó rectificación las anteriores noticias, el hecho es que de
nuevo se libra combate singular,en

Aún no se han derretido los nevados niant oscon 'que el misericordioso invierno cubri ó
Y , DI&lt;: WI1'E1
los ejércitos enemi¡ros,
Jefe de la Comialó. inlsterl•I de Reformas en Rusia._
q U:e por larg-os me•es han
pérmanecido frente á fren'e en tor- el que á no dudar, se deC'-idirá la
no de Mukden. y ya se escucha de suer te final de la campaña, pues
nuevo el estampid o ensordecedor dadas las circunstancias interiores
de los cafiones de -once pulgadas, y de Rusia, favorable 6 adversa, la
las tropas se mueven y se agitan en batalla que ahora se libra habrá
tremenda lucha . El reconocimiento de influir en la terminación de un
de Sandepas emprendido días pa- estado que no puede prolongarse
sados por el General Grippenberg, indefinidamente sin gra;ves conse'f ué sólo el principio de nuevas y cuencias.
' formidables operaciones que no esz. z. z.
. µeraron los japoneses cruzados de
Marzo 19 de 1905.
hrazos; al contrario, lanzaron sus
columnas sobre el flanco izquierdo
enemigo, y según las noticias últimas que aún no reciben confirma •
ción debida, peligrosa es la posición que guardan los rusos en estos
momentos, en que rechaz-ados del
paso de Da, han debido replegarse,

00

MÁXIMO GORKf,
Célebre novelista ruso desterrado de San

· Petersburgo.

�él ·1n114o f11strado

El fflllftdo T11strado

El nuevo Rastro de Ciudad
Su lnauturaclón

F N este número de "El Mundo Ilustrado"
LJ verán nuestros lectores algunas fotogra-

LOS DISTURBIOS .l!!N SAN PETERSBURG0.-LOS OBREROS RECHAZADOS Á B 1 LAZO!': POlLAS TROPAS. FRENTE
AL NEVA. ( DIBUJO DE S. BEGG. )

POEMAS EN PROSA.

E

EN EL PERODN DE SANTA ANA
.

Aurny.

L camino que á través ele la landa conduce á la aldea, estaba cubierto de peregrinos.
Las cofias blancas de las campesinas brillaban al sol, como alas de pájaros marinos.
Los hombres, de blusa obscura y cubiertos
con anchos sombreros. de los cua les pendía
una cinta negra, marchaban en silencio, apoyados en sus bastones de cerezo.
: Y á todo lo largo del ca mino se extendía una
doble fila de mendigos.
Varios de entre ellos, ancianos ciegos, blan.cos y cabelludos, con la mano colocada sobre la
cabeza de a lgún niño , parecían, en su majestad
lamentable, los últimos bardos.
Adelante. una mujer levantaba, gimiendo,
al cielo azui-que cubría la landa, un brazo mutilado, tan desprovisto de carne y t~n extrañamente terminado en una mano á la cual
sólo queda ban d~s dedos, que se hubiese dicho una cornamenta de cier vo tinta en sangre.
Más lejos se levantaba una gran forma humana, terminarla en una masa de carne sang uinolenta y tumefacta, que se r econocía ser
un r:ostro, solamente porque ocupaba su sit io.
Luego, á ambos lados, inocentes q ue se pa·
r ecian por l,~ vag uedad de la mirada , por la
inmovilidad de la sonrisa, por un perpetuo
temblor de t odo el cuerpo, y por el a ire de fa.
milia, puesto qite er.an hermanos.
Esos mendig os son una de las b llezas de l a
Bretaña , una de l as barmonías del cantil y de
la landa ..... .

ció en el pueblecillo de Ting üindín, el 15 de noviembre de 1852, ingresando al Seminario Con·
ciliar de Zamora, para cursar l:i carrera ecle•
siástica , á los catorce a ños de edad. En 1874 y
1875 recibió la s órdenes sacerdotales, y el 8 de
diciembrt- de este último año ca ntó su primera
misa en la par roquia de su pueblo nat al.
Má s tarde, el señor Mendoza desempeñó en
el mismo establecimiento donde se educara , las
cátedras de I dioma Castellano, Filosofía, Teo-

E

Por l a angosta r endija de la puerta
rayo furtivo de la luna avanza,
ilumina los Átomos del aire,
se detiene en mis a r mas.

Y ve surgir las ondulantes costas,
las eminencias del celeste Atlá ntida,
donde viven lo~ genios, y se anida
del porvenir el águila.
Allá r ima la luz, y el canto alumbra,
aire de eternidad alienta el a lma,
y los poetas del futuro templan
las crist alinas arpas.
Auroras boreales de los siglos,
allí se encuentra recogida el a la,
como una a ntelia vese el pensamiento
que gig antesco se alza.
All á los Prometeo~ sin cadenM,
· y de J acob la luminosa escala;
a llá la fruta del Edén perdida,
la que el saber entraña.
Y el libro apocalíptico sin sellog.
suelta á la luz sus misteriosas pág inas,
" el Tabor del espíritu su cima
·
de entre la niebla saca.

00

N la catedral de Zamora, de la Archidfócesis de Michoacán, foé solemneme,.te cons agr a do, hace poco, como tercer Obispo de Campeche, el Sr. Dr. D. F ra ncisco de Paula Men·
&lt;loza y Herrera, sacerdote que dur ante algunos
meses desempeñó en la catedra l referida, el car. go de Arcediano.
El señor ~endoza y Herrer a , de cuya s virtudes evangélica s se hacen grandes elogios, na·

Empieza el sueño á acariciar mis sienes:
vapor de adormideras en mi estancia:
los informes recuerdos en la sombra
cruzan como fantasmas.

Se cerraron mis ojos, y la mente
entre los sueños, á lo ignoto se alza;
meciéndose en los rayos de la luna,
da formas á la nada.

ANATOLE FRANCE.

El tercer Obispo de Campeche

VIAJE DE LA LUZ

logía Dogmática y Derecho Canónico, sucesivamente, y el empleo. de Recto r. En 1878 fué
nombrado Cura d'el Sngrario; en 1881 Canónigo Ma gistr al ,,y ert 1904, Arcediap.o. '
El señor Mendoza fué preconizado 3er. Obispo de Campeche el 7 de enero último, celebrán:
&lt;lose l a ceremonia de su consagración en los
primeros días del pasado febrero.
Con el objeto de tomar posesión de su di óce. si, el señor Mendoza se embarcó en Veracruz
dirigiéndose á P r ogr eso. De allí partirá par~
Mér ida y de esa ciudad p ara Campeche.

Y allí el Horeb de donde brota puro
el casto amor que con lo eterno acaba;
a llá está el ideal , allá boguemos:
dad impulso á la barca.
Despertéme azorado .. . . . . ¿Y ese mun.....:, o.'/
P ara volar á él ¿en dónde ha y alas?
Interrogué á las sombr as del pasado,
y las sombras callaban.
Pero'el rayo de luna ya subía
del viejo estant e á fas]polvosas tablast
y lamiendo los lomos de l os libros,
en sus títulos de oro se.•miraba.

J . GONZALEZ CAMARGO-

fías del acto de inauguración del ~astro de
Ciudad, que se levanta entre Peralvillo y l_a·.
Villa de Guadalupe y que. ~a quedado. defi01tivamente abierto al servicio en lugar del de
San Lucas.
La nota, que ha dado á cono~r C~)n todo gé·
nero de pormenores la prensa diaria, es mu;v
digna de tomarse en cuenta, pues el establecimiento á que nos referimos, viene, por d~cirlo
así á satisfacer una de las más apremiantes
nec~sidades de la población, cual era la de una
casa de matanza bien dispue~ta y perfectamen·
te acondicionada para su ob¡eto.
La inauguración, que revistió cierta solem•
nidad, se efectuó el día. 25 por la mañan,a, ~on
asistencia ctel Sr. Presidente de la Repubhca,
del Sr. Vicepresidente y de un numeroso concurso de altos funcionarios y empleados de la
Administración, y de particulares. Entre los
concurrentes, mencionaremos á los Sres. Secretario de Fomento, Gral. D. Manuel González Cosío· Secretario de Comunicaciones, Ingeniero D. Lean&lt;j.ro ~erná ndez, y Secretario de
Justicia Lic. D. Justmo Fernández; Subsecretario de 'Gobernación, Lic. D. Miguel S. Ma•
cedo· Gobernador del Distrito, D. Guillermo
deL;nda y Escandón; Subsecretario de Guerra Gral. D. Rosalino Martínez; D. Fernando
P~eritel y Fagoag-a, D. Eduardo Licéaga, Ingenieros D. Luis Espinosa y D .. Miguel A. de
Quevedo, Lic. D. Rosendo P ineda, Coronel D.
Félix Díaz, Ing. D. Sebastián Camacho, D.
Salvador R. de la Fuente, D. Ignacio de la
'l'orrP y Mi"'r, D. Víctor M. Garcés y Dr. D.
Luis E. Buiz
)!;! ::ir. Presidente y su comitiva, que salieron
rumbo á Peral villo en trenes e~peciales, llegaron al nuevo Rastro poco después de las once
de la mañana, siendo recibido el Primer Magistrado á las puertas del edificio por los
Sres. D. A lberto •.rerrazas, gerente y contratista de las obras, y D. Salvador de fa"Fuente.
La ceremonia oficial d ió principio á continuación, efectuándose en el local que se destinará á la venta de carne. Este se veía adornado con banderas mexicanas y guías de flores.
Tras una pieza de música que ejecutó la
banda de·1a Gendarmería, el Sr. Ing. Espinosa Director de Obras Públicas, pronuncio un
di~curso, haciendo, en resumen, la historia del
nuevo Rastro y encomiando los esfuerzos desplegados por el Ejecutivo para dotar á la po·
blación de un establecimiento que, con justicia, debe considerarse como de gran importancia. "La Internacional", S. A., fué la que
emprendió las obras de construcción del nuevo
Rastro, emprendiendo, además, por su cuenta
las de reparación de la calzada que á él conduce.
.
El señor Terrazas tomó en seguida la palabra para reseñar los tr abajos r ealizados por
la Compañía de que es Gerente, agregando,
para concluir, que nada se habría hecho para
llevarlos á feliz término si no se hubiera contado con el apoyo que desde un principio prestó á la empresa el Gobierno.
Al terminar la cernmonia, el Sr. Presidente
y sus acompañantes visitaron los distintos departamentos del Rastro, mostrándose muy complacidos de su buena distribución yde l as condiciones de amplitud, ventilación, etc. , etc.,
que reúnen. La comitiva visitó primero I a puerta de entrada del ganado, q ue está á la espal·
da del edificio; los macheros y los corrales,
pasando después á los depart amentos donde
están instalados el gran refriger ador y los
motores; las- calderas y las bombas que sirven
para elevar el ag ua á los depósitos. En seg~ida fueron visitados el departamento de la ¡a·
bonería y el de matanza, en donde el S r . Presidente presenció el sistema adoptado par~
sacrificar cerdos y carneros. En el local destinado á la matanza de reses, se hicieron también algunas pruebas, con buenos resultados.

I

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** *

Antes de retirarse el Sr. Presidente, se sirvió en obsequio de los invitados á la inaug u·
ración, en el gran sa lón del almacén, una comida á la mexicana. E n el lugar de honor tomaron asiento: en el centro' e1 Sr. Gral. Díaz,
y á los lados los Sres. Secretar ios y Subsecretarios de Estado, Ministro de España, Marqu.és de Prat , y D. A lberto Terrazas, ·
.
Cerca de las dos de l a tarde se levantaron
de la mesa los invitados, quienes, en unión del
Sr. Terraza s, r ecorr ieron, antes de su regreso
á la ciudad, los departa mentos del edificio que
no habían-sido visita dos aún. Tanto al presentarse en el r a stro como á la salida, el Sr .
Presidente fué aclamado por los operarios del
establecimiento y por el público que se enconkaba en las afueras del establecimiento.

LA INAU GU RACION DEL NUEVO RASTRO D E CIU DAD.

1 y 2.-El sell.or Presidente recorriendo el edlficlo.-3. El .señor Presidente en 111 mesa de honor,
·
4..Fachada del ediftc10.

�..

ét m1ndo Tíastrado

''L1\ INTERN1\C210N1-\L'', S. 1\.
Las obras del nuevo Rastro

C

OMO notas complementari as de la información que hemos dado acerca de la apertura del nuevo Rastro de Ciudad, nos parece
oportuno consignar en este semanario algunos
datos referentes á "La Internacional", S. A .,
que fué, como antes dijimos, la encargada de la
construcción del edificio

Concretándonos al caso particular del Rastro
inaugurado últimamente por el Primer Magis·
trado de la Nación, diremos que las obras
llevadas á, término por la Compañía acusan desde luego los vastos recursos con que
cuenta y la exactitud más escrupulosa en el
cumplimiento de sus obligaciones.

VJSTA GENERAL DEL RASTRO.

. "La Internacional", S. A., que es una de las
9ompañías más poderosas que operan actualmente en el país y está formada por hombres
de reconocida competencia en los negocios y de
amplio espíritu de empresa, fué constituída en
Chihuahua en 1897 con un capital, totalmente
exhibido, de un millón de pesos.
El objeto principal de la Compañía es el establecimiento en la República, tanto de casas
de matanza, montadas conforme á los sistemas
más modernos y convenientes, como de estacio.
nes refrigeradoras y de casas empacadoras que
permitan, por medio de la refrigeración y conservación de carnes en latas, abrir nuevos i:nercados á los productos de la ganadería, ya sea
en el extranjero,ó bien en aquellas reg iones de
nuestro país donde el ganado no se cría en
abundancia, ya sea por razón del clima, ó por
la escasez y mala calidad de los pastos.
En el tiempo que lleva de establecida, "La
Internacional", S . A ., h a fundado tres casas
empacadoras: 1~ primera en Chihuahua, en
1899; la segunda en Torreón [Coahuila], en
1901, y la tercera en Parral [Chih.], en 1904, estando todas perfectamente arregladas y dotad_as con todo aquello que demandan las exigene1as de un buen servicio.

El edificio, uno de los más grandes y mejores
de la República en su género, si no el más
grande y mejor entre todos, fue proyectado por
el ingeniero americano Mr. Louis P. Brous,

quien está considerado como uno de los más
expertos e_n esta clase de construcciones. Mr.
Brous dedicó al estudio del proyecto seis meses, en Chicago,
contando para el me¡·or é Xl·to
.
de sus trab aJos con la colaboración de los pr· •
. l
.
ln
c1pa es arquitectos de aquella ciudad.
. La descripción completa del magnífico edific10, construído á todo costo y sin omitir esfuerzo algun_o por ''La Internacional", ocuparía un espac10 de que no podemos disponer e
"El Mundo Ilustrado", pues en todos sus de~
partamentos hay detalles que, por fuerza, tendríamos que especificar en gracia de la exactitud. Para no alargar este artículo más allá de
lo que nos permiten las dimensiones de nuestro
periódico, vamos á, referirnos únicamente, á
grandes rasg os, á lo que de más notable tiene
el nuevo Rastro, hablando en general acerlla
de su construcción.
Los muros del edificio son de ladrillo de la
mejor clase, y los pisos,de cemento ó de madera, según el uso á que están dedicados los respectivos departamentos, estando todos éstos
suficientemente ventilados y distribuídos .de
manera que los trabajos se simplifiquen hasta
donde es posible, evitándose á la vez pérdidas
de tiempo.
En el departamento de matanza pueden sacrificarse en diez horas hasta mil cabezas de ganado de cada clase [vacuno, porcino y lanar],
empleándose el sistema más moderpo y más perfecto que se conoce en la actualidad.
El de refrigeración tiene c1.1,pacidad suficiente
para almacenar mil quinientas canales de ganado bovi_no, mil doscientas de ganado porci_-

DEPARTAMENTO DE FUERZA:MÓTRJZ.

departamento de inspección, "postmortem" donde, en casos de duda,
puede recurrirse al microscopio
para determinar si los productos
de matanza contienen ó no germen
alguno que resulte peligroso para
la salubridad públi!)a.
.
Antes de pasar adelante, diremos
que la fuer za motriz empleada en
todos los departamentos, es eléctrica. La instalación se ha hecho con
sumo cuiaado, á fin de prevenir
. éualquier accidente que pudiera
acarrear trastornos.
Volviendo á los principales departamentos que constituyen el nuevo Rastro, mencionaremos el de
maquinaria, donde existen dos
grandes máquinas compresoras de
amoníaco, con capacidad para p r oducir diariament,e hasta 100 toneladas de refrigeración. Cada una de
estas máqmnas está movida por un
motor eléctrico especial. Los motores de que se hace uso para las
compresoras desarrollan,en conjun~
to, una fuerza de trescientos cab11,llos;
Ademas de los departamentos
mencionados existe otro, el de bombas, perfectamente dotado. Entre
los aparatos con que cuenta hay
una extingnidora de incendios que
puede producir una corriente de
agua constante de dos y media pulg adas, con presión de 150 libras.

ternacional", garantizando así á
los consumidores las buenas condiciones. en que el establecimiento
se encuentra. desde el punto de vista de la higiene.
Para concluir, sólo diremos que
"La Internacional", S . A . , ha realizado en México, tomando á su
cargo la construcción del Rast.r o,
una obra verdaderamente beneficiosa para la Metrópoli, pues no cabe duda que la moderna instalación de Peralvillo r edundará en
bien de la salubridad pública, uno
de los ramos que más ocupan la
atención de nuestro Gobierno.
Según sabemos, " La Internacional" maugurará próximamente en
esta ciudad una casa empacadora
en grande escala, con cuantos elementos sean necesarios para preparar todos los productos de las
reses en las mejore, condiciones.
Esta casa dará á la capital, principalmente en lo que se refie,e á la
elaboración y refinación de las grasas, el mejor contingente, contribuyendo de esta manera á la salubridad y colmando los .deseos de las
personas de buen gusto.

** *

El nuevo rastro es la tercera de
las g randes obras que en. los dos
meses que van transcurridos del
presente año se han inaugurado,
gracias á los anhelos de progreso
del señor Generat Díaz. Tanto la
Escuela Militar de aspirantes, como el Hospital ·General y el establecimiento á que hoy nos referimos, son d~ indiscutible u1:ittdad
pública.

***

COMPRESORES DE AMONÍACO.

04BALLERIZAS1

CORRALES.

no Y mil ochocientas de ganado ovino. Porra. zón de la temperatura baja y uniforme que hay
en este departai:p.ento indefinidamente, pueden
conservarse las carnes en el mejor estado,
lo cual significa para el público una ventaj11.
inapreciable, pues en lo sucesivo, los expen·
d ios al menudeo podrán estar siempre surtidos de carnes frescas.
El departamento de esterilizadoras cuenta
con seis grandes hornos de acero, con capacidad de 15,000 kilos cada uno, y por razón de la
alta temperatura y de la presión que puede
p roducirse en estos hornos, la destrucción de
los animales enfermos ó impropios par a el consumo es tan perfecta, que es imI)osible que
pueda quedar con vida ningún germen nocivo
á la salud. La instalación de esterilizadores
es tan notable que no sé adviert3 en el depar·
tamento, después de la cremación de los ani·
males, ningún olor ó huella desagradables·.
En cuanto á los corrales de inspección,de capital importancia en. las casas de matanza, el
departamento está convenientemente arreglado
para que los veterinarios inspectores puedan
hacer sobre los animales vivos el estudio más
completo y concienzudo. Existe, además, otro

A los datos que d~jamos consignados, tenemos que al;!'regar, por lo
que se refiere al servicio que el nuevo establecimiento está llamado á
satisfacer como Rastro de ciudad,
que t¡¡,l como se encuentra ahora,
es suficiente para poner al consumo
público antes de las diez de lamañana de cada día, más de mil cabezas de ganado.
Por lo demás, y esto es también
muy importante, el Consejo Superior de Salubridad aprobó todas
las obras emprendidas por "La I n-

ALMACENES,

CONDENSADOR DE AMONÍACO.

PLATAFORMA DEL OARQADERO,

�~I th11do f11strado

et man«o 111strado

PAGINAS DE L'A .MODA
OS sacos de terciopelo con falda de diferente material, se
llevar án mucho esta primave-ra tanto en la casa como en la c.ane' siendo, en el último caso, de
la~gos faldones y muy bien ceñidos
al cuerpo. n os c?lores escogidos
·para este p.ropós1to·son, en general, tonos obscuros, esta~do más
á la moda los verdes y purpuras,
muy particularmente en este estilo
de trajes ; l as tonalidades preferi•
das en el verde, son el mirto, el resada , un suave verde gris y los
,matices " cazador"; mientr as que
el ciruela y dalia tienen la prima cía. entre los púr puras.
Para casa, r ecepciones y trajes
vespertinos, el terciopelo que compondrá el talle es suave y ligero,
siguiendo, ya la forma Luis XV,
ya el nuevo a juste drapeado con
un postilion ó graduado faldón.
Estos cuerpos de terciopelo se
hacen, par a las noches, en tonos
claros y pálidos, pudiendo llevarse
con falda blanca, adornada t&gt;On el ·
mismo color del cuerpo, ó bien con
falda. de cachemir ó paño del mismo1tinte de la blusa.
La sedería sencilla para calle va
también inclinándose al estilo ·sastre y á los trajes blusas; la mayor
parte de esas telas t ienen un blando apresto, muy ventajoso para la
variada y original confección fdel
día., -en la cual entran lo mismo el
tafetán y la piel de seda que la tela
china y todas las de dibujos fantásticos, á cua dros grandes y pequeños, á rayas, á puntos, á arabescos entrelazados.

L

Telas u estilos de Primav.ern

*

j

~

L gr abado anterior, de irreproch~ble·ejecución, es una de las muchas 'pruebas
de- consideración con que la ilustrada sociedad
yucatecacorresponde á los patriótiros esfuerzos
desu actual mandatario, personaje ilustre de
esa tierra enamorada del progreso. Es un aguinaldo que obsequió profusamente la Droguería
y Botica que los Señores R. Peniche y hermano
tienen establecida en la ciudad de Mérida. Representa el aspecto deplorable que tenían las
calles de aquella popul ar y culta ciudad, ora
conver tidas en fangos interminables; hervidero de miasmas, ora en nubes de poi vo que envolvían á la Ciudad en una atmósfera irrespirable. Tal era el Mérida antiguo, que llegó á
hacerse, por esa causa, tristemente famoso.
Representa también, for mando hermoso contraste, lo que son actualmente aquella.s calles,
antes infectas, gracias, á la pavimentación de
las mismas · con asfalto ó con ladrillo vitrificado; extensos bulevares de ir reprochable
tr,a zo, con pavimentos limpios y tersos, y
con amplias banquetas uniformes. Ha sido una
feliz idea la de los señores R . Peniche y .Hermano, l a que han tenido de propalar lo, pr ogresos de su Ciudad natal por · ·un medio que
denota su talento mercantil y su gusto artíst ico, haciendo, además, justicia al mfrito, ya
reconocido de uno de los Gobernador es más
distinguidos que tiene actualmente el país.

¡

El hermoso cuadro contiene, en síntesis, este
elocuente elogio que debe llenar de profunda
satisfacción al progresista Gobernante de Yucatán, porque representa l a opinión del ele. mento social desvinculado de la política:
"Desde muchos años atrás, el nombre de Don
Olegario Molina es para el gran partido liber al y para el pueblo yucateco un símbolo:
como valiente servidor de la causa republicana en la cruenta lucha contra el imperio, representa el ideal político en su más her mo~a
realización, yhoy, como gobernante, significa:
honradez, abnegación, civismo.
Su obra debe admirarse únicamente y dejar que la historia justicier a é imparcial guarde en sus brillantes páginas el nombre del
ciudadano digno, del gobérnante honrado, ael
luchador incansable, que ha modificado, perfeccionado y engrandecido todo. Merced {1 su
gran tacto administr ativo, Yucatán es hoy un
emporio cuya envidiable prosperidad pregonan
la l ndustria, el Comercio y la Agricultura,
firmísino trípode en que descansa la g randeza
de los pueblos."

***
No sólo la ·t ra nsformación de las calles de
Mérida acredita la energía extraordinaria del
Sr. Molina: en l a pa.rte superior del cuadro se

de·s taca el panorama del hospitál en construcción, hermoso edificio en que se han convertido
en realidades halagadoras las últimas conquistas de la CiPncia médica, y en que se han
observado escrupulosamente los preceptos de
la higiene; todo ello en consorcio con la belleza arquitectónica. Enfrente de este hospital,
único á que se refiere el cuadro, · sabemos que
se levanta, con toda rapidez, uno es¡::ecial para dementes, que, al decir de ilustra·
dos turistas, será uno de los más bellos de
América.
En las obras de la Penitenciaría, en " edificios para escuel as modelt&gt;s," en la reorganización de la Hacienda Pública, en la renresión
enérgica del alcoholismo, de los juegos de
azar y de. la prostitución, y en otros muchas
obras, descanzan el prestigio, la respetabilidad y la gloria del Sr Molina.
Son elocuentes estos datos:
En las obras de pavimen tación se han invertido ya más de$ 3.000,000, producto de una
contribución especial sobre el hPnequén.
Las demás construcciones representan un
gasto de más de . $1.000,000, que ha dado la
Hacienda Pública de sus ingresos ordinarios.
La filantropía yucateca, en lo que se relaciona con los dos hospitales, representa también
más de un millón de pesos.

* han seguido
Los trajes de *seda
el mismo camino que todos los
otros, conformándose con alcanzar
la. longitud al empeine., tan práctica
y que va haciendo tantos prosélitos en el mundo elegante y distin.g uido; estas faldas cortas se juntan con j dckets, boleros y etons.
Acrecent:índose la tendencia á los
efectos amplios de las faldas. augu,·an variedades infinitas en la s
formas y modificaciones, tanto en
las faldas que completan trajes co·mo en aquellas que se hacen por
separado para acompañar distinta s
blusas. Un bonito modelo de este
orden da nacimiento á los pliegues
inmediatamente arriba de l as rodillas, siendo lisa y acuchillada la
porción superior. Esta for ma se recomienda por sí sola para el caso
de no tener mucho género 6 ser robusta la portadora, cuyas caderas
disminuirán palpablemente bajo
una enagua entallada y un angosto
y' ceñido refajo.
Innumerables uaffos ligeros, velo·s, alpacas fanta-sías 'panamás, .
etc., servirán par a los tra jes elegantes hechos en lanas.
Un medio bonito y nuevo de
adornar trajes de paño ligero y toda la lanería, consiste en aplicaciones de terciopelo del mismo color, en forma oval, cuadrada ó poligonal; se
espacian á distancias convenidas y se ligan
con q.ibujos ejecu_tados con SO'Utache ó cinta
.~ angosta. Una imaginación viva saca un buen
partido de este adornó, muy vistoso por cierto
Y que · cuesta relativamente poco.
.
C!,lando estas guarniciones de terciopelo se
apncan sobre paño, se pueden hacer las man¡ri:.s del mismo terciopelo, y también la blusa,
incrustándola entonces con trozos de paño,
iguales á los que, en terciopelo, agracian, la
falda; por supuesto que el dibujo será idéntico, lo mismo que la manera de ejecutarlo, pues
d~ o.t ra suerte parecería no per tenecer las dos
piezas al mismo traje.
***

· El tiempo se va y la alpaca vuelve á cir eular .
en el mundo de la moda; ¿por qué? Tiene un
lustre simpático y un acabe perfecto, á lo cual
se añade su g-ran dm:ació,n. Esta pr\mavera
(ocupará el primer lugar entre las telas nuevas
· ?). Los colores lisos continuarán ·su eterna
boga, á l a .que so reunirán las modernas fanta. s~as en dibujos y éombinaciones de tinturas,
dignas de atención.
·
. Hay unas esP.ecies de velos llamádos p ana,má~, semitransparentes, muy hermosos para
,;}r!l,¡ es d~ pr~maverp,, _en ,Paseos y visjtas;' P,er.o ,
. ·como ·es-fácil de comprender, no son bastante

FIGURINES

resistentes para soportar el. u so diario: á ese
fin responden las mezclas en lana y seda, entre
las cu ales figura la eolina, magnífico substituto
de los velos .

1, 2

Y

3.
FIGUR,INBS DEL. DIA

. !:--Mantea.u Enrique II, en paño negro· gu~rnecido de "patas" en paño azul pastel,rayadas
con soutache negro.
2.-Traje de entretiempo, en pañÓ mO'Ucheté éi***
ruela, adornado con paño liso más ciar.o y boLos holanes y escarolas proseguirán su ruitones de cuerno.
dosa evolución, lo mismo que las plumas.
3.-Falda de doble túnica y pequeño bolero
Los nuevos adornos primaverales incluyen - en lana li!!a, guarnecidos con trencilJ.a y t~rlas cintas, t rencillas, niotivo's en flores y disciopelo adecuados; cuello en paño blanco recos, festones y bor dados suizos, en los que encubierto de guipure crudo.
tran muchos sombríos de un solo color.
4.-Abrigo de tarde. Paletot corto, en rá'so
El bordado inglés conservará su preponde·
rosa,''velado de muselina de i;eda coulissée; cúer ancia en las telas lavables.
_
llo de la misma muselina órlado de guipure de
Venecia. Metraje: 6.50 metros de rªso, de '50 ·
*
centímetros de ancho; otro tanto de forro, y 15
**
metros de muselina de seda de 1.20 metro 'de
· Estas son, amables. li:ictoras, la.s ideas geneancho.
r ales sobre la moda en trajes para la pr óxima
estación.
·
5.~Traje de casa, en cachemir Pa,rma,guarnecido de plieg~es religiosos y entredóses··de
C. GA LINDO.
encaje amarillo; cuello en muselina de seda
CO'Ulissée y entredoses de encaje con volantes de
múselina de seda orlada de encaje: cintura en
seda Líberty Parma. · ·
· ·· · '
•·
· 6.- Toilette de diner. Pequeño veste en terciopelo rameado, fon&lt;lo blanco, con bouquets á ·1a
Pompadour; fichú y volante de mangas en mu. '· · selina de seda blap.ca, gua;-necidos de encaje
Alenzon; _cintura ·én raso lu:minoso rosa.; falda
·' · en muselina de seda blanca;

�e1 m1ndo 111stra4o

La ropa blai,ca
Hecha. la. lejía. pa.ra la. ropa., co•
mo explicamos en el númee~ i;~terior, se procede de la. s1gu1ente manera.: se en.::iende el fuego temprano, se ca.lienta. la. lejía.
y se la. echa. encima. de la. ropa., sin
que a.l principio esté muy caliente.
Esto se hace con una. cacerola de
cobre provista. de un mango muy
largo. La. lejía cae sobre la. ropa.
(viértesela en redondo). pasa de
camada. en camada y va á salir por
el agujero ·inferior, ca.yendo en una.
balsa. Desde allí se la lleva. otra
vez á la. caldera. Ca.da. vez que
vuelve á la. ropa., seha. aumentado
un tanto su' calor, y a.l cabo de
cuatro ó cinco pasa.das se la de·
rrama. hirviendo hasta. el fin. La. ;,
cola.da. dura. más ó menos según la.
ca.ntida.d de ropa..
Mientras dura. ca.da. cola.da., es /
decir en el füimpo que transcurre
desd~ que se echa. la. lejía sobre la.
ropa. hasta que .ca.e en la balsa., se
procede á diferentes operaciones,
como la de limpiar la.s franelas y
la.s piezas de color que no podrían
soportar la lejía., tales son los tra.• · ·
jes de telas impresas, las medias .
de color, etc.
,
· Así que la cota.da. termina., se cu•
bre la. cuba con una especie de ta.·
pete de lana. gruesa. y se tapa el
agujero del fondo de la. cuba. De
esta manera conserva la ropa u!1
calor húmedo que la. hace más fácil
de limpiar. La coladora primitiva,
la. balsa; que acabamos de describir, es preferible á la.s modernas,
en opinión de muchas a.mas de ~asa., sobre todo porque con este sis•
tema dura más la ropa.; pero otras
se declaran satisfechas de las co•
la.doras modernas, de hierro ó latón galvanizado, que presenta~ la
ventaja de exigir menos traba.Jo y
de ocupar menos sitio.
Un día después de la colada. se
lleva la ropa en· grandes cestos á
una corriente de agua y allí se la
lava. En caso de que no haya a.gua
corriente, la estancada puede ser•
vir con ta.l de que nada altere su i ·
pu;eza. Al fin se le da a.ñil.
·
/;;,
Pa.ra da.r añil se puede
~-~ •
poner la piedra dentro de
una bolsita, ó bien em·
plear aliil líquido. Este se
prepara. como sigue: se
toma un litro de agua de
lluvia muy clara y se echa.
1.-. en él una onza de a.zul de
:&gt;;" · Prusia•en polvo y un poco
de ácido oxálico. Con una
cuchara.dita pequeña de
esta mezcla hay para dar
color á una gran balsa. de
agua. Conviene qúe el color del añil no sea muy subido.
La mejor manera de 11ecar la ropa.que se acaba de lavar, es po•
nerla al a.ire libre, donde el viento
y el calor del sol ,hacen desaparecer los últimos restos de humedad.
Cuando no sea posible, por la.s condiciones de la morada, tender la
ropa fuera., hágase esto en los desvanes ó graneros, barriéndolos
antes bien y quitando el polvo con
un trapo húmedo. Para el tendido
se disponen, sea barras de madera
redondas y lisas, sea alambres de
hierro galvánico, sea simplescuerda.L
.
Al' cabo de cinco horas se lava
Hay, por otra parte, ropa. que es en esa mezcla, frotando ligeramen•
ventajoso uo someter á la lejía., te. Hecho esto, se saca la ropa, se
porque así queda más blanca.: ta.- la·coloca. en otro barreño 6 reciles son los cuellos y puños posti- piente y se le echa encima. agua.
zos yla.s faldas ó enaguas blancas. hirviendo y se lava bien. La ropa
Estas se enjabonan en una. mezcla se gasta me::ios por este método que
compuesta de 50 litros de agua tan por los ordinarios, á -consecuencia
ca.liénte que ca.si no se pueda. con- de que no se necesita frotarla mu•
servar en ella. la. ma.no, da 2 kilo- cho, Además, queda muy blanca.
gramos de jabón, 6 cuchi.radas de Pero hay el inconveniente de que
á lcali volátil y 2 de esencia. de tre- si no se hace la mezcla con cuidamentina. Después de mezclar bien, do, en las proporciones indicadas
valiéndose a.l efecto de una escoba. pueden quemarse los tejidos. Al
pequeña, se introduce a.hí la ropa. secar desaparecen enteramente el
blanca., se tapa. pecfectamente y se álcali volátil y el olor de esencia
deja que la ropa. seempa.pe por es- de trementina.
·
pacio de cinco horas. Si hay muLa baronesa, Sta.:ffe, de quien tocho que lavar, se a.umenta.rán las mamos ese método, cita el caso de
cantidades expresadas en la pro- una.lavandera que conoce y que no
porción necesaria., y también se las se sirve nunea de cloro ni a·e jabón
puede disminuir, poniendo por usando en cambio papas cocidas'
eje!Dplo_~61o la mitad de cada cosa con las cuales frota la ro)&gt;a. Pare~
si hay poca. ropa.
ce que de esta manera el algodón

más sucio, el hilo más engrasado,
se ponen aún más blancos que por
el método del álcali y de la esencia de trementina antes indicado.
Así puede usarse el agua de po•
zo.
Por esto recomienda la expresada autora que si, someta á este sistema la. rop.a. blanca a.damasquina•
da nueva, que se suele echar á per•

des Astán teliidos de color encarnado. El método de las papas Podría
prestar en ese caso verdaderos ser
vicios. También puede usarse 8 ~
i,l lavado de esos objetos agua tibia á que ~e añadA un poco de bórax pulverizado. Este cuerpo fija
el coloré im~id~ de este modo que
se altere el d1buJo. Cada o bjeto 88
lava separadamente con poco jabón. Por fin se pasa por una. 'segunda a.gua tibia y en que se echa
un poco de almidón cocido. Sécase
á la sombra, para impedir el efecto de la luz viva sobre los colores
y se plancha cuando l os objetos es~
tán casi secos. Otro sistema consiste en hacer remojar los manteles, ó lo que fuere, durante diez minutos en un balde de agua Ubia,.
donde se echa además una cucha.
radita pequeña de esencia de tre~
mentina, mezcl ando bien. En esta
mezcla se lava perfe.itamente la.
ropa blanca que tenga adornos
de color, los bordados de color:
etc.
Las muselinas finas se remojan

u·NE,XITO JUSTO
UN VERDADERO Y J USTO
ÉXITO HAN TENIDO LOS

MUEBLES M.ISION
~o__,,,,,,,,

ESTILO .COLONIAL MONÁSTICO
que vende la emprendedora·é inteligente casa "MOSLER".
En todas las edades y en todos los pueblos, la gente culta ha
sido aficionada al arte y á las antigüedades; de donde resulta, que·
en todas las residencias ricas y elegantes se ven, sino los originales
de los grandes cuadros, las célebres esculturas, ó los famosos mue-.
bles,-porque esto no puede ser,_ si las mejores copias ó imitaciones que de aquellos han podido, hacerse.
Los muebles de.que nos ocupamos son fiel trasunto de los de
la época colonial y período monástico.
.
En medio de su sencillez, se admira en ellos la comodidad, la
sólida construcción y un ''no se qué" de serio y austero que atrae y
cautiva.

¡

HAY:

mtsas dt oarias-formas.
fldlarrttts~ ·
Sillas ysillones. ·
Repisas.
Sofás.
támpáras dt pit.
mectdorts con a$itt.tto .dt c~tro. · ·J:internas de bitrr_o, ·colgantes y
J:ibrtros.
· con cristales dt colores.
Rdoits dt pié muy originalts.
6aottas.
Escritorios para señora.
Biombos.
mactteros.
fluadros.
taburetes;
flandderos.
mesitas de fumar múy caprtcbo• Rasuradores.
sas.
Jllbactt\as.
Bastoneros.
]arros, yotros varios obitt~s.

g

La aceptación de estos muebles, ó mejor dicho, el entusiasmo
que han despertado, se explica por tres razones muy poderosas: la
primera, su exacta propiedad; la segunda, su sugestivo esti
lo; y la tercera, lo moderado de su precio.

.MOSLE~, BOWEN, &amp; COOK SUCR.
2a. DE SAN FRANCISCO, VbROARA Y CINCO DE MAYO
FIGURINES

der desde ~l primer 11\v&amp;do .porque
se la remo1a en una agua demasía•'
do dura. Recuérdese que antes hemos hecho mención de lo difícil que
es quitar las manchas á los mante·
les, to!l'lla.s y servilletas c~yos bor· .

4, 5

Y

6.

.;1,

por espacio de media hora en agua.
tibia, donde se 'disuelve una cuc~a.·
radá grande de bórax por cada.
cuatro litros de agua. · Después
las frota suavemente en espuma d e
jabón, que se obtiene echan. 0

de

MEXICO .:t-

�El miado 1l1strado
CAPITAL SOCIAL

EL BUEHTONP.S.A E. PUGIBET

agua hirviendo sobre j abón blan-

· DIRECTOR GENERAL '

co, blando; déjese enfriar la espuma antes de utilizarla. La última
agua se da á las muselinas prensándol as entre las manos. Evítese
el torcerlas.
Los encajes finos y tules borda.
dos se ponen á remojar durante
una hora ó dos en a.gua fría des•
pu~s de sacudirlos bien pa,;a que
caiga el polvo; pasado aquel tiempo, lávaseles en agua tibia con jabón blanco de buena calidad; la
última mano se les da con agua
fría á que se &amp;fiada un poco de sal
y se seca ~ápidamente á 1l a ,so mbra'.
Estos
ob¡etos se doblan 11ntes de
1
que estén completamente secos y se
les plancha, sin apretar mucho con
hierros no muy calientes.
'
Los artículos de punto, como
wilictllJIJtuQ/l'il'/o.p/Jl'fV8t'l lt/i1VQ/J/8QÍ/le/Qpm,.
medias, camisillas, gor ros de dor'lift18li;vi1n,1111'te11ecí11.1ilcv1111/Q/Q/u1/Je11sv
mir, etc., deben lavarse en agua
'IJleal't'a11có u11a¡ra11lleóra..
salada cuando son nuevos, para
quitarles el barniz q ue siempre
sacan estos objetos de la fábrica
y que les da cierto olorcillo. Una
vez que se ensucian 1 se les lava en
agua que contenga un poco de
nuez de a.galla., terminando por una
segunda agua de pozo, dura, con
algunas gotas de vinagre.
Los algodones pintados y los hi•
los con dibujos impresos, se lavan
en un a.gua donde se r aspan, después de pelarl as, seis ú ocho grandes papas blancas, disolviendo
además el tamafio de un a nuez de
jabón verde. Se bate bien · el agua
para obtener una mezcla perfecta,
después de lo cua! sefro,an en ella
los hilos y algodones. Láva.se en
un a.gua, de pozo si es posible, después ea. otra á que se aíladen tres
pa.rtes de vinagre por ciento de
agua (así para un litro de agua
tres copitas pequeñas de vinagre),
á fin de que reaparezcan los colores, y tiéndase formando el menor
número posible de pliegues, con el
derecho de la tela hacia dentro.
Hay que dejar secar muy poco
tiempo, planchando mientras los
objetos están t odavía húmedos.
Las franelas se lavan en agua
donde se echan 30 gramos de car•
bon ato de sosa por b alde, dejando
ahí los objetos por espacio de do•
ce horas. Después se calienta esta
agua sin sacar de ella las prendas
de vestir y se lava sin frotar , esti•
rando la franela de extremo á ex·
tremo. Eo.tonces se l a introduce en
otro balde de agua,donde se deslíe
uo.a cucharada de harina de trigo.
Se lava sin frotar, tirando de los
extremos. Así q uedará la franela
limpia, evitándose el inconveniente general que presentaeste artículo, á saber , el de encogerse y po·
nerse grueso. Lo primero se evita
en parte remojando la fra nela. nuava antes de cortarla J?ara hacer
coa. ella distintas prendas. Sin em-·
bargo, aun a sí ocurre que, 6 por
"ff
no haber sido r emojada la franela.
suficientemente, ó por otras ca.usas,
se encoge después en los lavados,
Por tanto,se comprende cuánto im·
porta hall ar medio de lava r que
evite tan gr ave incon veniente.
Tres métodos más recomienda la
baronesa Staffe:el agua de judías,
que sin duda, p0r la fécula gue
contiene, da buenos resultados; un
agua de jabón caliente, donde se
desean saber la manera de quitar las
agitan los objetos de franela sin
arrugas del rostro y devolv·e r su frestorcerlos, y des pués en un paílo ó
cura á la tez; pr.eguntan cómo · pue' LA
toalla, que absorbe ca si toda el
den contornear el cuello cuando es
agua de que está empapada la frade.'Jgado, y me consultan sobre varia.,
11 11
nela. Hay que secar con r apidez.
imperfeccion,es femeninas que no son
También es posible prep&amp;~&amp;r
smo accidentaJ.es. - So,y especialista
PARA LOS,
a.gua hirviendo, donde se echa _¡a•
de Filadelfia y de ,P aris, y aseguro que
NJFc f' bón de Marsell a en la proporc1ó_n
DIF
puedo embellecer por medios clentrfi.
,
L u
., de media libra de jabón por seis
cos y perfeccionar la hermosura natulitros de agua. Aíládense 15 gr&amp;·
rni d\J la mujer.-:Mi consejo es desinmos de amoníaco líquido y una can·
teresado; á todas· lo 'doy eón gusto cuantidad igual de esencia de tremen·
do me lo piden........Mi Folleto Ilustrado
tina. Se mezcl a todo muy bien Y se
con Instrucciones para MASAGE FAdeja enfriar hasta que quede sola·
CIAL (gratis).
mente tibia, Entonces se introdu•
Mme. JOSEPHINE L'E FIDVRE, 1,208, Ch estnut St. Filadelfia (Pa. Es. Us.
Limpi a y conserva. la· cenen ella la franela y los objetos
de A.
dentadura como nin- de punto por espacio de cinco mi·
VIVIFICA LA PfIDL Y DIDSTRUYE LAS A&gt;R,RUGA.S, PL'IDS DIE GAninguno otro. '
LLO Y DIDFECTOS DIDL ROSTRO.
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PªSTª ··

..

•

El ffllldO Tllstrado

nutos. Después se les prensa entre
las manos para hacer salir el agua.
Repítese la operación tres veces y
se tuerce a l fin en un trapo suavemente, la vando, para terminar, en
tres a.guas tibias.
La planta llamada saponaria,
bojas, flores y raíces, sirve en mu-0ba s partes para hacer cocimientos con que se lava.la ropa, reemplazando ventajosamente el jabón.
E ste cocimiento tibio es preferible
al jabón cuando se trata. de mantas
de lana blancas. En él se lavan
-esos objetos, quedando muy limpios, á la vez que conservan su
suavidad y su flexibilidad .

00

EN EL HOOAR
ta dotad6n dt la cocina

STE es uno de los puntos en
que el ama de casa tiene que
poner más atención y vigilancia a l inst alarse. Si dispone de
mucho sit io, hará perfectamente
separando las diversas funciones
de t an importante servicio. Así,
c oloc ará en una pieza especial la
despensa , dejando los a.rtfculos fi.
nos para ponerlos en los armarios
ó roperos del comedor; otro local
se destinará á. lavar la loza, etc.
LABORES MANUALES.
C uando no sea posible tal cosa, si
sólo se dispone de una. cocina no
ENCAJE DE GANCHO PARA ENAGUAS
muy grande, el talento del ama de
BLANC.A.S.
casa puede hacer mara.villas. Al
efecto se servirá de pequeños arma rios colgantes, si los otros ocuSon por otra parte indispensables
pan demasiado sitio; para alcanzar en las cocinas a.pagadores para la
basta ellos, se empleará una sil la bras!I., bal des para el carbón de
que tenga hecho el asiento con una piedra y una caja para el de la letabla, pues las de paj a se deterio- ' ña. Lo mismo decimos de las palas
ran r ápida.mente.
y pinzas. Sin éstas última,s'sueledarLos utensilios de cobre, de esta- seel casode que haya.quE) coger con
f!.o, de latón y de níquel son de ex- los dedos un carbón hecho ascua,
celente uso y efecto, con tal de es· y esto sí que pone en buen estado
iar siempre limpios, resplandecien- las manos. La baronesa Staffe cite por decirlo así. En caso contra- ta el caso de una amiga suya que,
r io son peligrosos para la salud y por ahorrarse un par de pinzas,
a fean, además, la cocina.
lo bacía así. Una vez se quemó, y
L as personas de recursos más poco á poco fué poniéndose grueso
modestos podrán servirse de bate- su cutis de ta! manera que acabó
r ía. de cocina de barro ó bien de por ser incape,~ de coger en las
hierro fund ido esmaltado. Con es• manos una aguJa.
te género de artículos no hay que
Según dice, con razón, la autora
t ener los accidentes, los utensilios que acabamos de citar, hay mulse conservarán si n dificultad en titud de cos.a s, ins.ignifü:antes por
estado de limpieza y éon 111¡ mitad su precio, que aumentan mucho la
de lo que cuesta la batería. de co- comodidad. Entre ellas cita una
bre se tiene una idéntica de barro caja para. las cásea.ras y demás resy de hier ro.
tos; una piedra para a.fil.ar los cuDebe instalarse en grande el ser- chillos; areo:lla y ladrillos para
vicio del lavado. Para los platos, limpiarlos; bandejas para poner
ba ndejas, -va.sos y cubiertos,se ins- las cacerolas demasiado calientes
t a lará un grao barreño; · después y !011 platos que se van á servir,
de pa sarlos por una primer agua, evitandv de este modo ~as quemase les lleva á otro barrefio menor duras que resultan en las mesas de
á. fio. de darles una segun.da. mano; cocina. Conviene poner sobre éspor fin se insta.la también otro ba• tas un ta.pete de hule blanco.
rrei!o,para que la loza gotee antes
Un objeto indispensable en una
de enj uagarla y secarla. Este mé; cocina es un reloj,· tanto par a satodo evita en parte el gasto de los ber el tiempo que se ha tenido al
pafios y además se evita el acumu- fuego un aliment o y no echarlo á
lar la vajilla sobre las mesas y perder, cuan.to para_ darse cuenta
po yos.
de la hora y no servir con gran reLABORES MANUALES.-FESTONES DE GANCHO PARA ROPA BLANCA

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Madama Giraldón

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�El mundo TlllStrado
traso una comida que estaba anunciada para mucho ante3.
El mejor sistema de alumbrado
es una lámpara colgante, que ilumine bien todos los puntos de la
cocina.
Los libros de cocina, las recetas
y la cuenta del gasto diario se pondrán, sea sobre una tableta fija en
la pared, sea dentro del cajón de
la mesita. U nos cuantos garfios
dispuestos en la pared permitirán
reunir las distintas cuentas del car·
nicero, especiero, etc., para retirarlas de ahí una vez pagadas.
Precisa también tener cuoharas
de palo, tenedores y cuchillos de
hierro de distintas dimensiones. Si
faltan esos objetos, hay que irá.
buscarlos en muchas ocasiones al
comedor, y de ahí resulta pérdida
de tiempo, sin contar el deterioro
que puede resultar de que se destinen á. usos que no son los suyos
ciertos objetos. La autora mencio-

LINIMENTO GENEAU

Solo TOPICO

reemplazando 11
Fuego ,in dolor DI
caída del pelo, cura
rapida. y aeiur• de
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Paris, 165, Rue St-Honor6 ytoda1 Farmacias.

nada á quien venimos siguiendo
en e;ta parte, cita. el cll so de una
criada que rascaba el fondo de un~
cacerola con un tenedor de plata.
Si hubiera tenido á. su disposición
en la -:iocina uno de hierro, no se
habría dado semejante caso.
Citaremos también las espuma·
deras los filtro~, los tamices, cacerolas' y sartenes de diferentes ta•
mai'los. Para el pescado hay que
tener una freidora. y una sartén e~-pecial. Otro utensilio de mucha utl ·
lidad es una asadora moderna,
compuesta de dos partes, la C?n·
cha, que se forma de. dos medi3:s
elipses verticales de hierro reuni·
das, con una. rejilla por delante Y
en la cual se pone el c arbón hecho
ascua. Hay que dar vueltas de
tiempo en tiempo á. la pieza que se
trata de asar.
H a.y apara.tos de esta _última cla·
se enteramente automá.tlco~,en que
el ave va dando vueltas por sí mis·
ma., al paso que va.n unos ca.zos re·
cogiendo la grasa. que ~a.y en_ un
recipiente inferior pa.ra ~r vertién·
dol a. de nuevo sobre la pieza some·
tida al asa.do.
Una. cocina. asea.da debe tener va.ríos listones redondos de madera
donde colgar los pallos y serville·
ta.s pa.ra que vaya.n secándose en !ll
espacio de tiempo que. se pa.sa sm
servirse de ellos. Varias personas
encuentran venta.joso el u~o de
gra.ndes toa.lle.$ continua.a, es decir que forma.o una sola pieza en·
tera.. Colócasela.s en un rodillo y á.
medida. que parte de ellas se ensu·
cia, la. cocinera va tira.ndo de la
parte aún blanca. . La~ to~llas,
pa.iios y lienzos ordina rios tienen
el inconveniente de que, tanto criados como amos, los cogen en ~n
momento por a.rriba ó por a.baJo
indistintamente y los ensucian por
entero en mucho menos tiempo del
que tardarían en ensuciar una toa·
lis. continua de la. misma dimen·
sión.

AS HEMORROIDES

Pocas personas ignoran qué triste enfer~edad constituyen las hemorro1dei'á
pues es una de las afecciones m6l! generahzadas_; pero como 6 uno no le gus
hablar de estos padecimientos, mismo 6 .su médico, se s~be mucho menos que
existe desde algunos silos un _mec;hcam~nto, el Elixir de Vtrgtul_a,. qu~
las cura radicalmente y sin nmgun pel \gro. N!) hay m6s qu~ escr1b1r 6 •
Pharmacie Mo1trn&amp;, 2, Rue de la Tacherie, :par1s, para rec1b1r franco de
orte el folleto explicativo. Se ver6 cuan faml es librarse de la enfe~medad
E8 mas penosa, cuando no la mas dolorosa. Y•ota en todas Oroguenasy hrmaeiu.

E[l la. cocina habrá ta.mbién un
tajo y un ha.cha pequei!a pa.ra ha.car los pica.dillos, una cajita de
ma.dera. para la. sal gruesa. y otra
pr.ra la tina; una. cajita semejante
con divisiones para. la.s especias.
Según los medios de que se dispone, a.sí pueden ai'la.dirse á. la.s dicba.s otras muchas cosa.s: caldera.s
para hacer dulce11, moldes para la
repostería, prensa.s para extraer el
zumo de ciertas frutas, molinillos
de café y pimienta, e3ponjas, escoba.s e~peciales, hilo para atar la.s
legumbres ó las piezas de ca.roe
que se asa.n, una. pelota de lana con
alfileres picados en ella, y otros
muchos artículos que sería ta.n lar·
go como superfluo enumerar.
Ha.remos una. recomendación y
es que en las la.tas donde se coloquen los diferentes artíoulos, han
de ponerse rótulos que indiquen su
contenido, pues de lo contrario se
pueden cometer verdaderas torpeza.s, suma.mente desa.gra.dables, como de tomar una. sustancia por otra.
y echar, pongamos por ejemplo,
sa.l molida a.llí donde se necesitaba
a.zúca.r en poi vo.
Por fin, diremos dos pa.la.hras sobre la elección de cria.dos y eo particular de la criada única que en las
fa.milias de la clase media. lleva el
peso de las ocupaciones doméstica.s. La. cuestión no presenta. el
mismo aspeCJto en las poblaciones
pequei!a.s y en las gra.ndes. En las
primera.s es fá.eil sa.ber los antecedentes de la. persona que se presenta para solicita.r el puesto, y casi
siempre se conocen sus cualidades
y defectos a.sí romo su fa.milia.
Un ama de casa. digna de este
nombre, debe. mostrarse inflexible
con su c,iada en dos puntos, á sa.ber: todo lo relativo á. mora.lidad
y todo lo referente al aseo. En las
ca.sa.s donde ha.y jóvenes que llegan
á. la puberta.d, las criadas están expuestas á. las empresas amorosas
de aquéllos. Precisa decirles al entrar en el servicio, de ma.nera vaga, pero que no a.dmita duda, que
en esas dos cuestiones no se transigirá. ni poco ni mucho, y que apenas baya alguien que intente hacerles faltará sus deberes en cualquier
sentido, tienen obligación de decirlo á. 1a. sei'lora.
Fuera. de esto, es preciso mostrarse condescendiente. La. queja. y
el lamer.to genera.! es hoy que no
se encuentran buenos criados, y lo

cierto es que en las ciudades comoMéxico la ma.yoría de los servldorea
no tienen ha.cia. sus a.mos ningún
sentimiento de a.fecto ni de simpatía . Y gracia.s que no sea. lo contra.río.
Pero ¿quién tiene la culpa. de que
a.sí sea.? Ta.l vez la. tendencia á
la igualdad entre todos, que ha.ce detesta.r á. los cri a.dos la. condición inferior en que se encuentran.
Mas también existe otro motivo y
es la durezs. de los amos, sus reprensiones injustas y exorbitantes. Si se quiere que la crla.da. entre en la casa y to me apego ,t ella,
es preciso tra.tarla como á una persona de la famili a., mostra.rle benevolencia, interesarse por ella. y
hacerle comprender que su interés
bien entendido es el bie[lesta.r y
la. prosperidad del bogar en que ha..
penetrado.
Al trata.r hay que ex poner bien
las cond iciones toda.s, trabajo, bora.s de levantarse y de acosta.rse,
día.s de desea.oso, sala.río, etc. , explicando todo con pormenor para.
que no ocurra.o á. los pocos días dificultades y molestias. Hay que ser
muy lea.l y no anda.rae con prome•
sas de aumento de sala.rio, de vestidos ó de regalos que no se tenga
rea.lmente la. intención de hacer. La
mejor manera de que todo el mundo esté contento, consiste en fijar
las respectivas obliga.clones con
claridad y atenerse á. lo convenido.
Por lo que es de la bondad hacia
los servidores, el a.ma de ca.sa debe
mostrarla., en sei!al de superiori•
dad mora.!.
E xigencias en lo tocante á la mo •
ra.lidarl y aseo¡ tolerancias para
los defecto del ca.rá cter y servicio,
y solicitud maternal: he a.qui el secreto pa.ra. tener criados fieles.

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Contiguo al Paseo de la Reforma y frente á la estatua de

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Este terreno es muy plano y uniforme,
con lo cual se obtiene un perfecto drenaje
y se evitan gastos de relleno y preparación
de los lotes para construir.
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México", propietaria de esta hermosa Colonia, ha firmado un contrato con el Ayuntamiento de la Capital, para el embellecimiendo general é incluyendo

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de huevos, pimienta., sal y un po·
ce de vinagre; después de mezclar
bien, se agrega. aceite fino, revolviendo sin cesar. Esta se.Isa, que
se ha de revolver mucho tiempo
pe.re.que tome cuerpo, es excelente,
según y a. hemos dicho, con ca.roes
frías y la langosta. Recuérdese
que en ella no deben ha.liarse en
exceso uno sobre otro el aceUe ni
el vinagre.

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vista de la ciudad. Cuañdo esMn .terminadas todas las obras, de acuerdo con el contrato hecho éon las autoridades del Distrito
Federal, la

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Ai!ádense á. una se.Isa blanca filetes de anchoas machacados. Agréguese pimienta., nuez mosca.da Y
dos clavos de comer. Déjese hervir
un cuarto de hora y sírvase con
zumo de limón.

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Se pican finamente va.ria.a bojas
de menta. pi perita verde, que se_po·
nen en una salsera con sal, vina•
gre y un buen pedazo de azúcar,
Esta salsa se sirve con el pescado¡
lo mismo que con la ternera., e
cordero asailo y aun la. pierna de
carnero. Es excelente.

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rnunao T111s1raao

Pastelería

L

A pa~.t elería propiaµient"e dicha
no se hace en las casas, pues
exige demas1ado&lt;i requisitos y utensilws. Exceµtuamos naturalmente
l as c.,c1uas de las !l'rarides- casas.
Diremos, pue~, sólo el modo de
preparar algunos platos usuales.
Hoj aldre

Se toma h!!.rina. de flor, un litro
Rodapiés
mi~ma a~uacn oue han hervido, basta. aue ..... por ejemplo; pónesela eli montón
estén muy limpias: se enjuagan en ~ua sobre una mesa, hágase en su cenJulieta: Siempre que los rodapiés se vean tibia y otra trfa; se tienden al sol un dia Y
' graciosos, pueden usarse, ya sean de enea- · se hace un ligero almidón, mezclándole un t ro un agujero y é(!hense allí diez
je, de agujas ó ele géneros macizos, en di- poqui1i&lt;) de goma.arál5iga y de azul de t1l· ·gram:&gt;s de sal, dos yemas de hue·
. • bujos de fantasía.
tramar. de modo que la pieza resulte con
un apresto ele ropa nueva: por últi-mo, se vos, un poc0 de manteca (el voluDeberes aociales.-Refrescos
prenden
restiradas sobre algún tape- men de una nuez) y un vaso de
Rosita: Cua.odo ha.y varias visitas en una te ó algo bien
tieso ¡;,ara darles su forma.; así se a.gua; amásese con los dedos de la
ca.~a. la persona que llega debe saludar en secan
y
después
se les pasa una plancha man o izquierda., desliendo poco á
particular á los jefes de ella, y de una ma- tibia. Quedan · igual
á las nuevas. Si bay
ner,L general á los demás, á menos que to- :Llgo
Que
repas,cr,debe
ejecutarse antes del poco la harina, teniendo cuidado
dos los cil·cunstantes sean amigos y en nú- lavado.
de que el agua no sa.l¡ra de los
mero reducido.
.
-Al servir refre.~cos se mantendrá el la dentición.-Decorado de meso.--Modas en las
bordes; cu ando esté todo b ien mezazúcar granulada en su reciple1ite espeniños.- Menú para comida de etiqueta.
clado, conviértaseJe en una. bola y
cial, para que los convidados gusten de
Pasadores para el pelo
d1ljesele reposar por espacio de un
ella, si tal desean.
Eulalia. 7,. &lt;le z: La baba que arrojan en cuarto de hora. Al cabo de este
Conchas de ostru
buena cantidad los niños durante el períotiempo, extiéndase la pasta i&lt;obre
Violeta: La. capa negra. que cubre exte- do de la dentición. no debe contenerse por
riormente las conchas de las ostras, se ata- ning,ín motivo. Si Ud. no quiere que se l a mesa, que previamente se h .. brá
ca por medio de ácidos enérgicos. como el ensucie la rooa, póngale al "bebé" baberos es poi voreado con harina para que
clorhídrico ó el nítrico. Vigílese el efecto forrados de hnle.
aq uél !a no a:dbier·a; tómense 375
para do destruir la parte que se quiere
- Para de día se adornan las mesas de
conservar. Después se enjuagan con agua. comedor con flores: los candelabros se.co- gramos de manteca [tres cuartas] y
de la fuente.
locan en la mesa únicamente de noche.
a.p lástesela. sobre la pasta, pero só·
Salación y d!secación del jamón y del tocino.-Los niños pueden usar en sus vestidos lo en e l centro de ella, á fin deque
las mismas telas ,:¡ue sn mamá; baga á su
Chorizos de Toluca
cubra nada más la. mitad de la
hijikL el trajecito de género escocés.
1\iarfa Luisa (de Tepic): Para la salazón
superficie. D6blese la pasta sobre
Menú
para
banquete.Sopas
por la salmuera, se empieza por preparar
sí misma de manera que 111. manSopa á la parisiense, sopa brunesa con
ésta disolviendo sal en agua hasta que
teca quede contenida toda en ella;
pueda flotar un huevo entero en el líqui- pastas de Italia.
do; se añaden 250 gramos de azúcar moreaplánese con el rodillo y dése á la
Ordubres frios
no par cada 100 litros de salmuera., y, col\Iantequilla., rabanitos, aceitunas, anpasta dob'e largo de l que ten fa.
loca.dos los tro-,os del cuarto trasero del choas y atún escabechado, sardinas en concerdo (jamón), tan apretados como sea pos
apio, lechuga, cornlchoñes l' sa.lcbi- . Después se la dob la en cuatro, cosible, en un recipiente destinado á este fin,
mo una servilleta, no por la mitad,
sujetando a(]uéllos con piedras .nuy limsino en cuartás partes, empezando
Ordubres calientes
pias, con obj)clto de que no puedan flotar, se
po r la punta.
vierte la salmuera y se tapa.la vasija herMuslos de ganseen conserva, chuletas de
méticamente.
carnero.
Esta o.peración debe repetirse
Algunos mantienen el tocino y el jamón
Relevés
por lo .meaos seis veces; dejando
• constantemente 'en esta salmuera; otros,
Vaca hervida con salsa de tomate, sollo entre cada vez y la slguiente "diez
y es lo preferido, los sacan al cabo de
tres, cuatro ó cinco semanas, vara wner- con salsa de alcaparras.
minutos de intervalo; al fin se deja.
los á secar en una corriente de aire seco.
Entradas
rept&gt;sar cinco minutos y se emplea
· También da buenos resultados el colgarPollo en guiso, cadera. de buey brasada, la. pasta. Prolongado e ..to, se ten-:
los en la cociña, siemvre Que ésta sea espaciosa y ventilada, y que no se bacen las sargo á la manteca negra., filete de carnero dría hojaldre de mala calidad.
piezas del cerdo expuestas á la accióu di- con coles.
La pasta no debe tener demasiarecta del calor, que las pandría rancias
Asados
muy luego.
Pierna de cordero asada, jamón entero da conshtencia, y además, será-·alNo falta quien prefiera depositar los jaEnt,emeses
go untuosa, quieredec:ir algo grasa,
mones y el tocino en sitios frescos, airea"Ensalada, espárragos con s&lt;1,lsa blanca, pues de otro modo, si ·fuera dura,
dos y sombríos, y quien los guarde en ar~cas profundas después de secos, separan- patatas á la pollada, coliflores;:ratinadas,
se rompería, durante la cocción, y
do las tongadas de carne con caoas de pescado de mar hervido y fr10, con salsa s i fuera muy blanda, no se mantenceniza bien seca, de salvado ó de serrín, mayonesa.
dría qerecha. La --1nanteca es la
siempre que éste no sea de abeto. Cada
.En\remeses azucarados
sistema tiene sus partidarios; á mi entencausa de todu: no ha de ser ni tan
Torta de arroz, ·savarines, ·buñuelos ele dura que no pueda mezclarse con
. der. el mejor es colgar las piezas en la. cocina, siempre que llene los requisitos men- manzana.
la harina, ni tan b l anda que se cocionados.
Postres
- Los chorizos de Toluca se hacen del
Quesos, ciruelas en conserva. naranjas rra por todas partes.
modo siguiente:
Mondadas de nervios y pieles unas ocbo conazúcar, comwtas, bizcochos, confituPasteles de hojalc;tre
libras de carne magra. y de cerdo, en par- ras. frutas confitadas, etc.
- tos pasadores de más moda para. el cates Iguales, se auregan unas cinco de tociCon
esa
pasta se preparan toda
bello son los ae tamaño grande y forma
no y se pican todas con cuchillas afiladas, sencilla.
·
clases de pasteles fríos ó calientes.
b,asta reducirlas á pasta. Se sazonan después con sal, oimienta en POivo, pimenSubstituto del dril en los trajes de hombre
Vamo&lt;; á indicar · el método genetón encarnado dulce, en bastante cantidad
C1·oix lllort: El cantón francés se presta ral. Prepárase la pasta calculando
con un paco de picante, unos dientes de
que s.e necesi ta la cantidad que se :
·
ajo, t:l.mbién macbncados 6 picados; oré- á idénticos usos que el dril.
gano, cula.ntro y cuantos olores se crean
puede' hacer con u n litro de harina,
Gastos de boda
buenos; mézclese bien la masa, agréguese
para un pastel de dos li bras y
un voco de vinagre, á dar un gusto muy
Marte: La cantidad ele que Ud. cllsvone media.
" ·
'. ligeramente ácido, y déjese reposar el todo para
su
boda
es
muy
corta
y
el
presupuesdurallte veinticuatro horas, revolviendo to debe, POr fuerza, ser muy reducido. No
_Se toma· la cuarta parte de esta
de cuando en cuando. Al cabo· de este . entraremos
pormenores;pero síle acon- pasta para formar el fondo.del pastiemw se rellenan los intestinos rectos de seja!P,os: J&lt;/ en
Que destine.Ud. para el "trou- tel y aplánasela con el ·rodillo deva.ca ("trioas") preparados de antemano
seau
,
á
lo
sumo,
la octava parte de lo que jándole unqedo degr1J~so:córte'seel
apretando bien la masa al rellenarlos y tieue reunido, señalando,
para. gastos de
,Cuidando de punzarlos de treclio en trecho curato.
fondo del pastel, dando á este fonetc., etc.;otracantidad igual. Con
.con una aguja, á fin de que salga el aire. el sobrante
comore
Ud.
lo
inclispen- do diámetro algo má._vor que el que
Acábase vor atar con fuerza las extremi- sable vara el servicio ele casa.,más
dades, formando un '"rosario", ó sarta, con por la cocina, el comedor y lacomenzando
recámara , tendrá el pastel. Colóquese ese
lQs chorizos, los cuales se wnen al humo
arreglo es ele primera necesidad. U~ fondo sobre un ·papel untadó , con
d!J leña de encino, roble ó pino seco oara cuyo
sencill
ísimo
ajuar
puede
servirle,'provisiomanteca, y disppoga.se sobre el
.que sequen POr fuera.
. nalmente, vara recibir á sus visitas, pues fondo el relleno que se destina ·a1
. Se comen cocidos ó fritos.
no convendría. por ejemplo, que Ud. vusie·. ,Para activar la salida del pelo, bigote, barba
ra una sala más ó menos bien a"tnueblada pastel.
mientra.5 ene! comedor no hubiera vajiEse relleno puede ser carne de
y cejas
lla. Procure Ud. que, hechos todos los g~s- caza, aves de corral, ternera, jaAgua de rosas . :. .. : .. .... ... _450 gramos.
tos absolutamente precisos, le quede un
Alcohol. ....................... ,, · ..
pequeño sobrante en efectivo.
món, acompaña.dos de tocino en tiPalo de sasafrás. . .. . .. . . .. . .. 6
ras y de picadill().
Bibliografía
potasa "perlasse" ... _........ 12 .,
Pónese una cantidad suficiente
Se hace hervir el palo en el agua de roIlustrada: La obra del Barón de Húm·
sas; después, cuando ya se enfrió el agua, boldt relativa á México, lleva el nombre de manteca· en una cacerola co~ un
se agregan el alcohol y la potasa.
ele "En~ayo Político sobre la Nueva Espa- chalote, la mitad de una cebolla
· -No tenemos por el momento ninguna ña."; fué escrita en francés y se publicó en
, de las muestras que-desea; tan pronto co- París ei;t 1811. Poco después se tradujo al P\lrejI!: Y tomillo, todo picado. fina~
. mo sea posible las publicaremos.
alemán y al inglés, y por último, en 1822, al mente; 'Gu-í sense estos condimentos
castellano. Los ejemplares son escasos
hasta que se ponga á hervir Ja
lavado de las cort.inas de punto
pero se pueden conseguir en México.
' manteca, añádase entonces el tociLile: Se corta jabón l;&gt;lanco en peaueños
trozos y sepane á hervir, vertiendo en esa
Fabricación de la cerveza
no y después la carne de caza 6.de
agua un POCO éle ácido bórico; se dejan las
ave de corral, qien lin¡pia de bue:
cortinas dar un hervor y se sacan del fueIndustrioso: En el próximo número ensos, ó la ternera, con especias sal
go; en seguida se las vuelve repetidas ve·
contrará Ud. indicaciones genera.les acerces con las manos, sin estrujarlas, con la ca de la preparación de la cerveza,
_y p i mienta. Añádase caldo
un
poco de agua, déjese as·í tiempo su-

~t~;,~·

p~dazos con sal, pim ienta. y espemas. Hay que apretar bien los pedazos unos contra o tros y rellenar
de toci uo todos los interbticios
Ahora falta aplicar el conto~no
del pa~tel, _á que se dan por lo meno• sei s milímetros de g rueso. Antes de aplicar este contorno, se fo rma en tor~o del relleno, con los restos tlel mismo, una especie de müro, sobre A.! cual se pone la tira de
pasta que forma el contorno. De
modo que el pa~tel viene á tener
a.hora la fo-:-ma de una es pecie de
vasija llen a del r elleno. Se Je hace
una tapadera con p asta , q ue se
moldea se¡rún se q u i~r e. El co ntorno debe subir basta I a altura de las
ca.rnes 6 relleno, y para pegar sus
dos puntas y pega r·lo tambié n al
fondo, se emplean huevos·.
En la tapadera de past a se deja.
un agujerito red onde,, llama do chimenea, que servirá para la salida
del vapor que dé el 11gua del relleno. Sin esta precaución reventa.ría.
el pastel.
Los bordes de la tapa se pegarán
bien a l borde y reforr.amiento interior. Ea general se procura que el
contorno ,;.uba. al¡ro má s alto que
ei plano donde está la t~ pa..
Debe pa•arse varias veces el dedo, taoto a h í como en l a línea. de
U!!ión de la .ti ra que form a e l contorno del pa•tel, como en l a. de esta tira ó contor!lo y del fondo. Se
_le dora dos veces seguidas y se le
pone en e l horno sobre una placa
eograsuda. Para guisar un p astel
de ~sta clase y dimensiones, se necesitan tres horas, próxi m a mente.
Esta pastelería 'hecha e n casa ·
sale casi• tan cara como comprá a'. .
dola_becha, y nunca iguala á l a que
• procede de los establ ecimientos
donde no se h ace otr a cosa.

LA. QUINA LAROCHE
.

' Es un elixir vinoso que contiene en estado de solución los prirrcipios activos de las mejor~s especies de quinas: roja, amarilla y gris.
Esta preparación, de .sabor agradable, fué elaborada, hace cerca
de medio siglo, por el sabio farmacéutico apellidado Laroche, muy
conocido por sus trabajos científicos, premiados muchas veces por los
Institutos y por las sociedades científicas.
Este medicamento ha continuado.y continúa siempre estando en
boga, porque representa la fórmula perfecta de la medicación química, y ni nguno otro ha podido reemplazarlo hasta la fecha.
Sería preciso escribir un grueso volumen para estudiar las propiedades terapéuticas de la QUINA LAROCHE. Esta ligera información no tiene más pretensiones que recordar los numerosos casos
en que los enfermos encontrarán, émpleando la QUINA LAROCHE,
la curación radical muy frecuentemente y siempre el alivio.
Su primer efecto es el de
I

ESTIMU L AR EL APETl770
al mismo tiempo que tonifica la MUCOSA GÁSTRICA y esto sin
causar constipación ni diarrea.
Después la absorbe el organismo,y al pasar á la circulación gen e_
ral da á los

Pastel de alondras

Se desplum9,n; chamuséa.n y se
abren por el lomo tres docenas de
alondras ó de otro pajari to deli•
.cado análogo. Quítasel'e s cuanto
tiene°: 'en el cuerpo,. ·se1,&gt;árase la.
molleJa. y pfoa.nse los Intestinos·
a.másase con tocino' ralla.do y fina~
bierba.sj rellénense con esta com•
posición las alondras, · añadiendo
tiras _de tocino; ·:sJ se qui ere, p6ngasel as en -el uio•l de, apretando 'lin ;
poco, Cúbrese todo con una capa
de m1nteca,· especias, sal y pimien• l
' ta,. póngase encima u na h uevaban- :
_d a de pasta-;·p~gij_esela. . al borde 1
del pastel, mojando, y •pó nga.se en 1
e l horno por espacio de. dos-horas
y media. Sírvase frío. -

0RG1\N0S F1\TIG1\O0S
ó agotados, FUERZA Y BIENESTAR. .
Bajo .su influencia aumentan los glóbulos rojos de la .sangre, la
circulación se vuel ve más fuerte y más regular, la temperatura J?láS
alta, el calor animal más intenso; las funciones del sistema nervioso
se regularizan, y al perfeccionarse los aparatos de la vida orgánica,
contribuyen éstos á la salud general.
Estos alcaloides tomados con régularidad, tienen un poder tónico y depurativo que no debe olvidarse. Los quinataninos y las resinas completan esta acción y _d an á la

.

Pastel de salmón

Píquese'con anchoa.a desa ladas ;
. Y córtense en pedazos tira s de sal- :
món· fresco, -á_que se dai:á· u n g uiso :
en manteca, y añádanse, si sequiere, i
un9s filetes de trufas. Prepárese la :
costra en la forma ya explicada. ·
Unq, v~z dispuesta., llénese el fon do :
con un, P.iJ~dillo_de pescado, p6n- i
gase epctma Rarté del limón , lié- ¡
nen se los huecos con ¡¡.lgunas tru•
fas Y relleno, póngase otra capa
del pescado, y así sucesivamente, '
h~sta. poner todo el pesca.do , ter· l
rmnaado ª!l lo alto por una capa
de· relleno.
Dórese el pastel y p6ngasele en :
el horno, quítese l uego l a. tapa y :
échese dentro un líquido pr ep a rado coa caldo fresco, á que se añ a- '
den sal, pimienta.,· chalot e, perejil ·
picado, y á" que se dará cuerpo me- ;
dia.nte unós segundos de ebullición .
con un .bnen pedazo de manteca :
cubierto de harina. Otra cos a que :
da muy buen gusto á este pastel, ;
es derramar encima, al sacarlo del
horno, un va.so de roro ó de vino ,
blanco.
·

QUINA LAROCHE
sus propiedades tónicas y reconstituyentes .
LA QUINA LAROCHE se_emplea: como reconstituyente contra
.las AFECCIONES DEL ESTOMAGO, contra la PALIDEZ, el LINFATISMO, las CONVALECENCIAS LENTAS, consecuencias de
alumbramiento, tomando de una á tres copitas después de las comi'
das. Contra
las fiebres que exigen el uso de la Quinina en altas dosi_s, se indica el empleo de la QUINA LAROCHE, de seis á ocho cucharadas, de cuarto en cuarto de hora, de manera que la última dosis precede me~ia hora al acceso.

6

NOTA: - E,te elíxir se toma ca.si s iempre puro; peró también en medio vaso de
a.gua, durante la época de ca.101 es, sirve para quitar la sed y no debilita..

', A.. R... .le
_A __S .------lf.-_ .ES___tí~!:e!f: ~It

El Elixir _de Vi~ginia cura las v~rices cuando son_ recientes; las mejora 'f
las vuelve mofens1vas cuando son mveteradas. Suprime la debilidad de las
pieruas, la pesadez, el entumecimiento, los dolores, las hiuchazones. Previene las
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1
iti:1fJJ:i.g~1ct~l::
d11lo se_h_ace._conca.i:_nes guisadas ó
no, mezcladas con toc1ño,: A:Igurias
setas acompañan muy bien á e sta
preparación.
Una vez frías I as carnes, se empieza por disponer el picadillo en
el fondo del pastel, se coloca encima ¡0 demás, espolvoreando los

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J

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de

'

Saiz
de
1,

Carlos

BNA.OUA PR.ACTICA

Carta de una Parisiense.

hoy á nuestros &lt;trapos&gt;, que me parece hemos des·
cuidado algún tanto en las dos
correspondencias anteriores.
Hablemos un poco de las camiset as y de las· blusas, porque, á pes ar de la apariencia, hay, de todos
modos, cierta diferencia entre I a
blusa.y la.camiseta. Me parece que
puedo establecerla así: la camiseta
es sencilla, recta y generalmente
no forrada. Requiere pliegues comó guarnición y su forma permanece clásica. Se encuentra por lo
común en las camiserías de hombreq y nunca SA lleva :sino con el
taillewr poco habillé.
La blusa, por el contrario, afee•
ta todas las formr..s, todas las conf ecciones más caprichosas y com•
pl-icadas: es, en resumen, un corpi·
fto que comprende casi siempre un
f orro muy ajustado y, por consi•
guients, sigue la moda en sus exageraciones; mangas caídas ó manga.s á gigot; el espacio de una estación basta para que pa.3e de moda;
mientras que la camiseta es de modelo casi inmutable, que continúan
ejecutando las casas especiales sin
OLVAMOS

V

sufrir la ioflue, cía de las fluctuaciones de la moda.
Hasta es di !!no de notarse que,
cuanto más chic es el camisero, el
modelo conserva más sus líneas y
su aspecto conocidos, á despecho
de lo que se ve en otra parte. Así
es como, por ejemplo, las mangas
de las blusa.sea.misero han mantenido su corte y su forma uniformf's.
Estas blusa.sea.misero indicadas,
son lo que se ha encontrado de m~s
prifotico para llevar con el traJe
tailleur, pues éste no tiene co-rpiño
propio. Y una armonización juiciosa de estas blusas, permite utilizar un mismo traje en ocasiones
diferentes. Para la maftana, tendremos en invierno una blusa de
flanela, de linda fianela sencilla,
escogida en matices claros, dispo siciones regulares, fácil de limpiar.
Más refinada ya es la blusa de
paño liso muy claro, casi blanco,
matizado de azul de beige, ó bien de
un color franco, punzó ú otro. Para la tarde, un tafetán broché con
dibujitos, ó una sedería del género
llamado a1wure tom!l.da en los colores medios, verde glacé, azul, mordoré ó francamente encarnado geranio. Y si queremos mns elegancia, nos con viene seda blanca para nuestro número tres, ó raso flexible, bengalina, terciopelo, muselina, etr.

Ea verano es otra cosa; la camiseta de la mafia.na y de la fmlett.t
poco habilée será de nansouek k&gt;do
blanco ó de batista de color claro
liso, ligeramente bordado, &amp;iempre
coa el cuello planchado.
P\ra de día, la batista será rnáa
elabora.da, guarnecida de enea.jea
de guipur;y para los días algo rne'.
nos calurosos se tendrán blusas
de crépe de China, ó de tafetán siempre muy trabajadas y adornadas.
Cuanto más sencilla sea la camiseta, más deberá ser, por lo contra•
rio, la blusa todo un poema de elegancia.
Este invierno, la camiseta rnáa
adoptada. se ha hecho de moiré, que
es una de las telas más seductoras
que se puedan encontrar; un moiré
tupido y flexible á la. vez, seftalado
apenas por algunas cndas muy
amplJas, de un tono marfil muy
suave; cuesta doce francos el rnetro, pero soporta perfectamente la
limpieza de un buen tintorero y es
muy fuerte como tejido.
Conviene tener una cantidad bastante grande de estas blu;as y camisetas en el guardarropa, porque,
como se confeccionan generalmente
con sederías ó tejidos muy ligeros,
están lejos de presentar una gran
solidez y, además, por la facilidad
con que se puede llevarlas indiferentemente con el mismo traje
transformándolo y adaptándolo á
circunstancias diversas.

"StomaliX"
Cura la

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PUDIENDO EJECUTARSE SOBRE TERCIOPELO Ó EN SEDA LISA, .

El m11do TIIStrado
Voy á tratar de indicaros el cor.te y forma exacta de la blusacamise'r o la verdadera.; una espalda
de un~ sola pieza, con sencillos
plegados desde el cuello hasta eJ
talle; del~nteros igualmente rectos
con pliegues desde el cuello h~sta e~
talle; estos delanteres se cierran
con una patte abotonada. Pero el
carácter distintivo de la blusa y lo
que hace ,que pueda ser adoptada
lo mismo por las señoras c'lelga.das
que por las gruesas, es que los de·1a.nteros requieren dos partes di~tintas: la pr.imera, compuesta única.mente de la serie de pliegues, fi.
gurando una gran pechera tan ancha abajo como arriba, unida por
un pliegue á la segunda _parte que
forma la enmanchurey se incorpora
á la espalda.
Esta segunda. parte representa.,
pues, lo que se lla°;la una pieza~~
la.do: su papelconsi~teen suprimir
el exceso de li¡. amphtud de la blusa hacia el talle, cuando esta "!&gt;lusa está corta.da de un solo trpzo,
como una. camisola. Y permite, ~o-,
bre todo dar al plastrón de phegues un'a dirección perf~ctamente
perpendicular,lleva.ndo ?icho plas•
trón hacia. e 1 hombro mientras ~ea
necesario, sin preocuparse dl:l hilo
-de la tela. en la., parte superior de
la manga.
·
.
En cuanto al sentido mismo en
que esta pieza de lado debe ser cortad&amp; permitid me deciros que no
tiene' 'importancia para la buena
conformación de la blusa, y que se
hará ante todo, de la disposición
del ~jido, siei. un tej!do rayado, y
además de la figura de cada una.
Por donsiguiepte, . la costura de
la parte inferior del brazo puede,
para esta pieza de lado, presentar
lo mismo una plena nesga que un
hilo recto absoluto. La. gran cuestión es que el plastrón cai¡¡-a recto,·
perfectamente derech(?, sin apartarse en el centro del pecho, .Y que
todo el conjunto permat1:ezca flexi,
ble y cómodo. Los camiseros .prefieren no forrar las blusas, ni aun
las de tejido de seda; en invierno
se llevan sobre un ligero tricot de
seda ó lana fina. O tambiéQ s.obre
un corpiño interio'r muy ajustado,
y con mangas largas como una es-,
pecie de forro suelto, de buen ta•
fetán 6 de flanela ligera. Y este
sistema tiene la ventaja de sostener
el cuerpo dejando al mismo. tiempo á la blusa el movimiento indispensable para que conserve la flexibilidad; que es una de sus·comodldades. Una cinta la fija en la es· ·
palda solamente, y sobre _esta ?in·
ta se reúnen los pliegues para a.Justarla mejor á este sitio; hasta se
puede, para evitar todo cambio de
la' tela, que hace subir la blusa, fi-,
ja.r la cinta como un cin~u.rpn, al
rE¡.dedor, sobre la blusa, siempr!'l
dejando juego á los moyimientos,
y cortar lo que exceda.
Es un procedimiento de aficiona•
do, aplicado á. la blusacan¡.isero;,
tiene su razón de ser, sobr-e todo
como una blusa de tela algo gruesa, de pliegues profundos, cuyo
espesor se marca.ría debajo de la
fa.Ida. Los ca.miseros, por esta misma causa, suprimen generalmente
todo exceso de longitud, sobresaliendo el cinturón y reemplazando
la tela cortada por una faldita recogida, cortada enforme, &amp;bsoluta.-rnente plana.
Las mangas se cortan invariableme,nte de un solo trozo, como man•
gas de delanhles de nii'lo, que se
abotonan debajo de un puño de
mediana anchura; actualmente se
monta.n sencillamente en la enmanchure, ·con una doble hilera de fruncidos, y su anchura es muy moch¡rada, como para meterlos debajo,
sin. arrugarlos, en las mangas de
las ja.quettes, mucha&lt;J de las cuales
quedan sin gran amplitud arriba,
sobre todo la ja.quette y el redingote
de tailleur, clásicos.
Se usa mucho el botón de pasamanería llamado botón graffe, para las camisetas de tela, mientras
que las de batista tienen siempre el
botón de nácar agujereado. Los
botones de bisutería, de que se ven
ahora tan lindos modelos, se lle•
van· siempre para. los delanteros. .
Continúa usándose el ancho cue-

110 planchado, cuya forma escoge
cada cual, según su comodidad,
porque hay que convenir en que
los hay terriblemente mortificantes.
También se usa una corbata toda
plegada, sobre un aného pufto, que
se engancha por detrás, con las ti·
ras arrolladas, muy delgadas, á
un lacito por delante, y un cuello
estrecho de batista, doblado á medias, de la anchura del puño.
El conjunto es completamente
móvil, como es de suponer, y permite variar y -armonizar las corbatas con tal ó cual blusa..
He visto una -blusa de seda gruesa, blanda mordorée, con circulitos
-b lancos, á la cual se destinaba una
de esas encolures de fa.ya encarnada
j?eranio, y el conjunto producía bello efecto.
Pero lo que puede asegurarse -es
que la blusa se emplea cada vez
más en la indumentari•a corriente';
ha dejado de ser considerada, 1&gt;or
unas, como demasiado ju venH', y
por otras, como demasiado habillé.

'

***

'
t

/

. He aquí Uija idea de viso, prá,ctica. Un fondo de enagua de raso
negro, de buen raso tod'? Sjlda, de
un espesor y de una. cualidad suli•
cientes para ser fuerte y durar,má.s
de una. ·estación; hay .qµe pagarlo
á un precio con"l'.eniente y será también una economía. Antes se hacía
esta clase de enagua con un· traje
antiguo, de raso negro ajado. Corta.do sencillamente ·a. la mane,ra
clásica, con nesgas: Abajo UQ ligero dobladillo de 'alpaca, que se
cepilla bien; sobre este fondo colocad un anche, volante plegado de
tul fuérte negro, en cuya p"arte in·
ferior sé cose una serie de cintitas
de raso negro ,Q)l!l lo mantieniin
desplegado. LSi cal:íeza. del volante
está hecha .de tul frupcido ó ~e un
voll!,do de cinta. Debajo- de esta;
cabeza, que no debíi'e.star cosida en
toda su anchura á la enagua, se
pone una serie de botones.bastante
aproximados unos á los otros y
que sirven para. fijar un volá.nte de
seda. de color.· Es.t e volante e~tá
corta.do en hilo derecho, recortado
abajo, fruncido s_9 bre una tira en
que se abren ojales. Se armoniza ó
varía el-color de este vol!l.nte se·
gún la .coloración del traje, según
el grado de elegancia de la Uiilet'te; ;.
se puede tener un pequelío surtido
de esos volantes móviles: azul ce-

leste, rosa,·- paja; .malva, verde 811·
merá-Ida,·etc , sin olvidar un volante de -tafetán negro para constituir en ca.·so' necesario un viso todo
negro.
,
·
Y si queréis un viso algo abrigado, forra.dio de arriba abajo con
una muselina de lana, un ligero
crespón ó cualquier otra lanilla ligera. No abulta mucho, sobre todo, si tenéis cuidado de escotar el
cont.o rno del talle del viso, por
delante, bastante bajo, para hacerlo pasar debajo del broche del
corsé.
Nótese como otra ventaja, que
ese forro eterniza. la duración del
viso.

*

* * de camiseta-y
Una nueva forma
que está muy en boga en este momento, merece que os la describa.
Es sencillamente una espalda recta
y lisa, y dos por delante, cosidas
so,amente_al hombro y debajo del
brazo y muy largas, concluyendo
en puntas.
Estas dos la,rgas puntas _se cru- ·
zan por delante, y dan vuelta por
detrás al rededor del talle y_van á
anudarse por delante, á un lado,en
un la.cito. Con alfileres hacéis bajar I a tela por detrás y fo mismo
por delante, para alargar el ta.lle.
Estos corpiftos no están '.lerrados
y se llevan -con los corpiños infe•
riores de tafetán muy ajustado, de
que os hablaba hace poco. Conviene que la tela de esta clase de camiseta~ sea muy flexible para prestar&lt;Je fácilmente á este plegado muy
nuevo.
BÁRONNE LIVET.

IMn-iir■ l"lat~

'iequtn■ AIO■loerfa

MBXJCo

VAJIUAS ~dfd MfSA
• LOU Y l'OftGMM.
8lANG,\8 y D0MDfta

C..1V-Boedlaar""""laoai1iaa
.
.

dccrtltal.dadccluccantai1c
huta la ""' fina.

JUBGes.
L11 V11M11NE&gt;S.
BSeUf.&gt;IOBRAS.

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1t San l!'ralloboo, DÚJn. 4, M4xloo. D, Ir,

costumbres se modifican
según las épocas y las necesidades de los pueblos.
Antes de la construcción de l_as
vías férreas en nuestro país, ex1s·
tía cierto aislamiento, consecuencia de la dificultad de s?stener re·
la.clones con el extranJero. H?Y
los ferrocarriles acortan las. d1sts.ncías, facilitando el comercio Y
ponie:ido en contacto á gentes heterogéneas. De esa promiscuidad de
idiomas y costumbre~ vienen las
enseñanzas útiles y el adelanto:
unos y otros aprendemos cada ~fa
algo nuevo que uos abre el cammo
y nos simplilica las labore~.
.
Ese empuje, esa tendencia P'!-C1_a
el desarrollo y ese. pronta !'-similación de conocimientos útiles se
notan muy claramente aquí, C?n
especialidad desde hace uno~ vemte ai!.os. Entre nosoti:os quizá la
presente juventud ha sido más afortunada que todos sus antecesores:
nos ha tocado en suerte gozar de
los frutos de una obra preparada
con muchos años de guerras y fatigas; pero al fin l&lt;?gramos la deseada paz y nos dedicamos serenamente á trabajar y prosperar. .
Como es natural, nuestras mu1eres de antes estaban sumidas en la
ignorancia; eran supert~ciosas y
no tenían ideas bien defimdas sino
en las labores manuales y fae~as
más comúnes de la casa. También
pensaban mucho en ser hermosas
y hacerse amar; ¿qué sabían ellas,
sinembargo,dela lucha por la vida?
Las que desgraciadamente perdían
padres ó riquezas, no tenían ot~o
amparo que recurrir al traba¡o
manual poco productivo: las que
no cosí~n ajeno, fabricaban dulces
ó torcían cigarros en sus casas.
Mucho tenían que esforzarse para
sacar de sus tareas el dinero que

L

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Único Licor fabricado por 10s Padres Cartujos
uiqueur
1
·-

FABRIOUtE.i.TARRAGONE "
PAi

ESTA

la esposa no tenía voz ni voto; era , 1
un mueble ó un esclavo de la casa.
Jamás sabía el estado que guardaba.n los asuntos del esposo, ni sus
opiniones se tomaban en cuenta.
Remedio Para el Reumatismo
El espíritu femenil se res_entía de
este t ratamiento, permaneciendo en
Devolveré el Dinero al no Cura
una especie de insomnio que predisponía al entorpecimiento de las
funciones intelertualPs. puesto que
nunca las Pjecut&amp; ba. Por supuesto,
la carga del marí:lo. por su parte,
era más pesada, condenado por la
costumhre á encontrar en sí mismo
las nociones c"n que tal vez le hubiera ayudado su mujer.
,En lo presentP, el matrimonio va
siendo otra cosa. Colocada la mujer á. la altura iotelP&lt;·tual del esposo es una audaz consejPra y la úniYo deseo que cada reumático, no imca' y fiel amiga. La imaginación de
port:i. en que parte del cuerpo la afeccion
la. mujer es más amplía, más fanreumatica affecte, que_pruebe mi Remedio
tástica que la del hombre: ella enpara el Reumatismo. Yo seque curará las
cuentra siempre á la mano combi·
agudas punzadas y dolores en cualquier
naciones hábiles y discretas, que
parte del cuerpo. Yo se que curará err eumatismo en los brazos, piernas, costados,
somete al juicio dPl esposo para el
espalda
-- pecho. Yo seque curará toda
buen éxito de cualquier asunto; ella
inflamac &gt;n de cualquier parte del cuerpo.
posee una seosibllidatl. extremada
Yo se est&lt;, por los testimonios voluntarios
que le comunica un fino tacto y
que he recibido de todas partes del mundo,
per~picacia sutil.
ele personas que habían usado toda clase
Hombres actuales de mucho mé· de medicinas sin resultados satisfactorios.
rito asocian á sus Psposas en sus
Este Remedio alivia los dolores casi
inmediatamente. Neutraliza el ácido de la
trabajos y obtienen resulta.dos sora
i;angre, haciendo esta abundante, roja y
prendentes. Al eorto tiempo ambos · eliminando
todo veneno del sistema.
experimentan las mismas tendenSi hay dolor en la espalda, si las cojuncias, los mismos deseos: sus gusturas estlin inflamadas y duras, si hay
tos artísticos ó sus cálculos de codolor en las caderas 6 en cualquier parte
merciantes se han fundido y acri-.
del cuerpo, no dejar de obtener una
botellita de este Remedio. Tómese do
soládo alcanzando ambos ideas
acuerdo
con las direcciones y si JlO cura 6
más ex~ctas de la vida: sus frpcuenno se obtienen resultados enteramente
tes deliberaciones t-ngPndran diasatisfactorios, yo devolveré el dbere,,_ No
riamente nuevos modelós de arte ó
sufrir un dia mas de dolores reumaticos.
nuevos y avanzaaus planes de neAprovech11.rse de esta oportunidad y
gocios.
nótese b tapido que estas pildoritas
curarlin 1A. enfermedad. -MUNY0N.
Esto origina una a.tracción muMUNY0N tiene un Remedio para cada
tua, uo amor imperec9dero, una
padecimiento. Ptdase la Guia de la Salud
adhesión infinita: los dos cónyuae :\funyon, tratado cientf~co sobre la. ·
ges se completan; son un par de
enfermedad y su cura. GratíS,
luces que al unirse se acrecientan,
Dr. Muyon, ndm. 1,606. Arch. St. Fiaumentan de intPnsidad éiluminan:
ladelfia, E. U. de A.
coa fulgores fosforPscen tes los neAgencia General, J. Labadle Sucrs. Y
gros parajes de «La Selva ObsCfa., Pro,esa 6. De venta en toda.a las
cura&gt; -COl'IC EPr.JÓN G A UNJ'IO.
Droguerfas de México.

MUNYON'S

JUAN DOSSE

ffltxlco. Jlpartado Só7.

De venta en las Droguerías. Boticas, Mercerías
y Cajones de Ropa.

ED. PINAUD
18 ·PLACE VENDÓME
. PAR.IS

El matrimonio, poco á poco, va
dejando de ser lo que e!a..: antes las
mujeres de la clase media generalmente se casaban por asegurar su
manutención; las que pertenecían á.
las altas clases sociales, por asegurar sus intereses ó no hacer p~peles desaira.dos de tías. E~ ma_tr1:
monio era ó patriarcal ó tiránico.

J.v.J:ARCA

Unico Representante en la República:

·PARFU~ERIE

***

LU

Per~ enartreux. ,
EXÍJASE

ne.::esitaban para lo más apremiante, y como descuidaban por completo los ejercicios físicos y hasta
las ·prescripciones fundamentales
de la hie:iene, resultaba qua pronto perdían la salud; sus carnes tomaban el tinte de la cera é iban
gradualmente perdiendo fuerzas y
vigor; la juventud era asimismo
bien efímera, y las muchachas que
llegaban á los veinticinco, y a se
consideraban doncellonas de remate.
.
Tal situación era desesperante.
La mujer que se casaba con un
hombre de escasos recursos ó cuyo
caudal se declaraba en bancarrota, no sabiendo cómo ayudarle al
esposo, acudía á su único recurso:
la costura, oficio que al poco tiempo les ocasionaba enfermedades,
por la carencia.de máquinas de coser y la urgencia de seguir trabajando de noch". Las jóvenes_del
día vemos con horror aquella triste y circunscrita esfera de acción
de la mujer, siempre atenida á extraños recursos, siempre tutoreada, siempre humilla.da y envilecida. Al dar una ojeada retrospecti- ·
va y examinar detalladamente la
vida íntima de nuestras antecesoras, bendecimos á la civilización
moderna y á. los propulsores de
ella en nuestro país, ya que han reconocido su individualidad á. la
mujer y le ensefian á. trabajar decente y fructuosamente para subvenitl'il: 'sus necesidades y no servir
de estorbo en casas de hermanos ó
ttos, como era antes el ca.so. Hoy,
l'a mujer que quiere-tener buen sentido, elige una profesión compatible con sus fuerzas y talento: unas
dirigen sus esfuerzos á los estudios
médicos; otras encuentran en l a
abogacía una profesión honrosa.;
otras, que son la mayoría, se consagran al magisterio de la educación, transformándose en v~stales
del glorioso templo de la Ciencia;
otras .... otras son tenedoras de libros, estenógrafas, encarga.das de
correspondencia, dependientas _de
sederías, perfumerías, agentes najera.s, fotógrafas, impresoras, comisionistas, comercii,.ntes en ropa .... Es decir, que hoy se educa á
la nii!.a. sobre bases estables, prác·
tica.s, lo mismo que antes y en todos los tiempos se ha criado á los
hombrés. Ya la mujer no se morir á.
de hambre ni se corromperá. por
falta de pan: la piadosa civilización le da un precioso talism_á.n de
tal virtud,que le allana las dificul·
ta.des de la vida y la defiende de los
peligros, advirtiéndoselos y prepa·
rándola para tales escollos.

LOS FAVORITOS DEL MUNDO REFINADO

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l
f·

PARA EL CUIDADO DE LA BOCA •·•

'

o! PAR ME

AGUA VIOLET ;-~
JABON 1 HEODORA
EXTRA&lt;:tTO MARIE
EXTRACTO GENET

...
... ... •..
LOUISE !
D'OR
5

PARA EL BANO
PARA EL TOILETTE'
PARA EL PANUELO

�-VINO

'Año Xll.-Tomo I

.d e Somatosa ··
..

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.

.

México, Marzo12 de 1905

Número ll

Registrado como articulo de segunda ele.!!e el S de Noviembre de 1891 - Impreso en papel de la Fábrica de San Rafael.

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TONICO,

N :U TR1T1-Vo _
y R~Constituyente ..
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z

:;,.

'E fi.cací~imo en ·'i.as en•
fermedades ,Jebilitantes
y ~•- la,s con_
y ~~ecencias
d'ifíciles. Oon·t iene CA.a.
,,
RE en una forma, fácil•
me~te asimilabi'e 'Y ente.
ra·m ente exenta · del mal
--: -· olor y ,s ~bo~ que es pec11-·
liará, los Vinos de Pepto• '
· ·, na, ~Y Extracto . . de Carne.

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•

1

. '. ztlj
'

De ver,ta er, todas las Droguerías
y -B oticas• . - :•
"

Depósito general:
0

. A LNIACEN DE DllOaAs

,!

1

.· : I)E fOSÉ '. UfH,i ijIJ+it\&lt;
._ •··. ·· · SUOOsores~•.:'':' ·:·
_ ?.?LIS~~.,r:-1lJ~V'?;~~l)~~p ,3· ,_. .
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-~.:'6At)J::.l.:.F&lt;,

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EL PRES IDENTE ROOS EVELT Y S U FAMILIA.
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.

(De una fotografía tomada 'én a, casa de campo de Oyster Bay) •

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>-VINO

'Año Xll.-Tomo I

.d e Somatosa ··
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México, Marzo12 de 1905

Número ll

Registrado como articulo de segunda ele.!!e el S de Noviembre de 1891 - Impreso en papel de la Fábrica de San Rafael.

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TONICO,

N :U TR1T1-Vo _
y R~Constituyente ..
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'E fi.cací~imo en ·'i.as en•
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y ~•- la,s con_
y ~~ecencias
d'ifíciles. Oon·t iene CA.a.
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RE en una forma, fácil•
me~te asimilabi'e 'Y ente.
ra·m ente exenta · del mal
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liará, los Vinos de Pepto• '
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EL PRES IDENTE ROOS EVELT Y S U FAMILIA.
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(De una fotografía tomada 'én a, casa de campo de Oyster Bay) •

�·El fflll40 Tllstra4o
Fundador, editor y propietario,
LIC. RAFAEL REYES SPINDDLA.

Oirector,
LUIS G. URBINA

Gerel)te,

Secretario de Redacción,

LUIS REYES SPINDOLA.

JOSE GOMEZ UGARTE.

Subscripción foránea, vor t rimestre.......... 84.50
En la capitál. al mes.................................. 1.25
Los asuntos de redaccióll deberán tratarse directamellte
con el Secret,, río.
No se ~evuelven originales.

rosas que duran más de una mañana se marchitan; los amores que permanec·e n se ti-ans•
forman en hastío. Es preciso romper l as sedas,
deshojar las rosas y ahogar los amores recién
nacirlos. El problema moderno lo resuelven
así los nuevos epicúreos: amar intensamente,
pero rápidamente. El deseo que se gasta poco
1í poco, como las monedas, es ·vulgar; la ilusión que yive hasta tener los cabellos blancos,
es ridícula. La realidad que se prolonga,asesina ensueños; la realidad que. llega y pasa,deja
recuerdos imborrables.
Por eso se va el Carnaval, porque es el placer; y por eso tampién nos queda este filosófico y pensativo y burlón miércoles de ceniza.
L a diaria noticia.

Miércoles de ceniza.

L

frase proverbial es pintoresca. Dice: le
puse la ceniza en la frente Y quiere decir:
lo marqué con un signo de burla; lo señalé
para la humillaC"ión y el desprecio.
A pesar de todo, la práctica cristiana perdura entre la grey, y todavía en los templos,
los sace1·dotes hacen, en este día, una fatigante y monótona labor. La filosofía que encierra
el memento homo es Je un amargo y desconso
la dor escepticismo que poco se compadece con
las esperanzas de ultratumba y los gloriosos
ensueil.os paradisíacos. Eres polvo, nos murmuran, en su latín ritual y gangoso, las voces
místicas. Y nosotros pensamos, mientras nos
ponen la ceniza en la frente, en el acabamiento, en el aniquilamiento, en la nada. Vamos á
deshacernos en un inútil puil.ado de polvo que,
arrojado por un soplo, desde la palma de la
mano, á los cuatro vientos, desaparecerá en un
instante. Sólo que estas meditaciones tristonas, :estas ráfagas de pesimista nirvana, vienen después de una noche. de placeres locos.
La austeridad re! igiosa llega tarde en esta "Casión: viene en las horas del hastío, entre los
hielos del desencanto, .cuando las copas están
vacía·s y se asoma en el horizonte empenumbra·
do el alba pálida de la orgía, como dijo el poeta. El arrepentimiento cristiano viene en pos
de los goces paganos: no se adelanta á ellos,
no los interrumpe; los sigue.
Las o p e retas.
Mas· como la vida se v.a h aciendo cada vez
Se ha estrenado una de Audran, muy linda,
más melancólica y descontentadiza, ha sucedido que el martes de Carnaval huyó de las cosmuy coqueta, con su fábula candorosa, sus tratumbres y se quedó en ellas este severo y re- . jes vistosos, sus personajes risueños y sentiflexivo miércoles de ceniza.
mentales y su música fina y ligera, muellemenCuentan las crónicas que cuando el Carnate voluptuosa, como un sueño de doncella enaval fué joven y g uapo, no faltaban muchachas
morada. Es Ln Cigarra y la Hormiga de Audran. El estreno, sin embargo, ha parecido meatrevidas que se le acercaran, y, mimosamen·te, le entregaran con una indolencia complicanos interesante que la reprise de O?feo en los In.da de malignidad, algunos besos.
fiernos, de Offenbach. Nuestros calaveras de
antaño han vuelto á saborear las memorias de
El Carnaval, como ya lo expresamos alguna
sus aventuras juveniles, los tiempos aquellos
,ocasión,es un encanallado símbolo ·&lt;le la vida,
e1_1 que el Cancán era el r ey de las danzas y los
,que ·se disuelve de cuando en cuando en un
a ires de opereta servían para mostrar piernas ·
wértigo de locura.
desnudas y ocultar coplas picantes.
¿,Tendrán razón los que piensan que prolon''Offenbach-escribía veinte años hace Gutiégar una existenci a inactiva es tonto, y abrerrez Nájer.a- toma su violín como un mal múviar un goce para hacerlo más intenso, es ensico de murga, y de pie sobre una silla, entre
cantador'.J Verdad es que lo que vive.mucho, se
el tumulto del café, improvisa esas obras maeshace viejo. El tiempo es enemigo de la dicha y
tras de ligereza y desparpajo, en las que, á r a de la hermosura.
tos, nos parecen el choque de las copas, los ta•
Las sedás que se guardan se descoloran; las
ponazos del charnpagne, 1a cascada de l a risa y
A

•

En los periódicos aparece á diario. Ya se lee
con indiferencia; ya pasa inadvertida. Su terquedad la ha desprestigiado. Sin embargo, yo
pienso un poco en los suicidios de la semana.
Todos han sido, según r efieren la!'&lt; noticias,
causados po1· amores mentidos, por falsos juramentos, por vulgares desengaños. Estos pobres que se arrancan la vida desesperarlamente, seguros de que,como dice el maestro Sierra,
han anegado el Uni verso en una lágrim,1 de
muchacho, y de -que marcan detrás de ellos un
rastro de admiraciones dolientes, f&lt;On los Abelardos de la gacetilla. los Romeos del reporterismo, los amantes de Teru.e l de la tercera plana,
los Otelos de sainete, los insignificantes enamorados rle la celebridad y del anuncio. for•
mas, ideales, p ara esos débiles, de la celebl'idad y de la gloria..
Mas esas vanidades que estallan al fin en un
momento de indecisión inconsciente, para arro
jar se en el misterio de la tumba, como quien
salta á un abismo, inseguro de llegará la orilla opuesta, crec;eron, al impuro contacto de .
los besos ladrones, de los bes·o s criminales, de
los besos que se juntan furtivamente en la sombra por tempr de que los sorprendan. de los
besos lascivos,que son como á manera de mordidas atávicas, vestigios salvajes de las luchas
sensuales en las selvas primitivas. Estas cari·
cías insanas que no traen el amor ó que lo
traen mezclado á deseos é impurezas, se hacen
dolor, crimen y muerte y engendran estos suicrdas tri viales, que se tienden al paso de u'n
tranvía ó apuran un tósigo barato, para figurar horas después, efímeramente, entre los ensangrentados oropeles de las notas de policía
de los periódicos. Y ya no logran ni el escándalo de un momento: la noticia diaria pasa inadvertida é insignificante, sin despertar la curiosidad ni distraer el fastidio.

el coro de los besos. Ha.1• en ellas notas y frases que recuerdan el frufrú tie li. seda, rosando en lat; alfombras, el bullicio· y tumulto del
Molino rojo, las voces de los ebrios, el choque
de las bocas y el ruido estrepitoso de los pla•
-t os. Lo que prueba el genio &lt;,le Offenbachag1·egaba, -es su do:streza para ballar libros á
propósit". Para él, músico parisiense por excelem·ia, á pesar de sn origen tudesco, habían
nacido Meilhac y Halevy, los dramaturgos más
h ijos de París."
Es cierto lo que decía mi amigo. Y la risa
francesa, la más contagiosa de las risas, es lc1,
que hemos visto, durante esta semana, en la
boca marchita de nuestros calaveras de antaño. El Odeo en los Infiernos fué una ráfaga de
juventud que pasó iluminando ojos cansados y
1·emoviendo en la memoria antiguas y picarescas fantasías
LUIS G. U RIIJNA.

00
LA MEJOR NOVELA R USA

Obseauio á nuestros subscriotores.
En estos momento!'I en que la atención del mundo entero está fija en el
pueblo eslavo, creemos que será del
agrado de nuestros s ubscriptores la
noticia de que vamos á ofrecerles un
libro de tal manera interesante, que,
una Yez leído, la impresi ón que se experimenta no se borra jamás. Eá una
obra monumental del genio ruso, y
describe con brillantes colores el alma, las costumbres y la vida de esa
fuerte raza,
Después de leídas las primeras vein. te páginas, es imposible cerrar el libro. Es un drama palpitante y audaz:
hoja por h oja crece en él la intensidad de la emoción. Es, además, una
obra maestra de estudio psicológico.
Su aútor es célebre y su obra está considerada como la más a lta concepción
rusa.

EL ·CARNA\:&gt;AL

M

entre nosotros y no ha de resucitar.
Penden ya inertes y silenciosos los cascabeles de Momo, Y las campanillas de la Diosa
Locura no repican con ·alegría, sino que do
blan por el difun to.
Adiós y para siempre esos días ya olvidados de alegría desbordante Y ruidosa, pero sana; adiós las mascaradas bulliciosas y las alegres comparsas deslumbradoras por su atavio y chispeantes, por su gracejo, como una luminaría; adiós las invasiones tumultuosas de
Püirrots, de Columbinas 'Y de Arlequines en las
plazas, en los jardines, en los teatros Y en las
casas amigas, el alegre vocerío, las ca.rgas,
dulces y sabrosas como un confite las unas;
corrosivas, á veces, las otras como un ácido!
Ya no veremos á la Sublime Puer ta bailando
una habanera con el Cardenal R ichelieu, ni á
Enrique I V galanteando á Ma-ía Estuardo,
ni á la Aurora, elevando su copa con D. F rancisco de Quevedo, ni á La Muerte enlazando el
talle esbelto de la Primavera .
Roto el kaleidoscoµio y descompuesta la
caja de músicar ya no vE&gt;remos m.ás esas giraciones vertiginosas de formas Y colores en las
que se confundían y armonizaban todas las
épocas, todas l as razas, toda la fauna Y toda
la flora del planeta, la Naturaleza entera fingida, imitada Y confundid a en que los astros
bailaban con las flores, Y en que las virtudes
teologales jugueteaban con los artículos de la fe.
Aqu_ello, en tiempos remotos ya por desgracia, era sano, era honesto, era ameno, grato é
inocente. El hombre social, contenido y comprimido todo el año y á tod 'I hor a por los rigorismos de lal,, formas sociales, por la con- tención del trabajo, por l a presión del qué dirán, sentía, un día al menos, la necesidad dfll
movimiento libre, de la e:rpansión intensa, de
la acción tumultuosa é mcoherente. Pero esa
URIÓ

expansión era el juego sano y honesto de un
nifio, y no el retozo lascivo de .u n fauno, ni la
orgía brutal de un S ileno. Bastábale con la
libertad y huía del libertinaje; 1 esparcíase en
la región elevada y noble de lo pulcro y de lo
decente; y después de esa expansión desbordante, pero disciplinada; exuberante, pero
correcta; impetuosa, pero respetuosa, volvía á
la vida diaria, á su austeridad y á sus luchas
con un recuerdo grato en el espíritu y no con
un resabio amargo en el paladar, con una emo·
ción dulce en el corazón y sin un remordimiento en l3t conciencia.
1,Quién ha matado al Carnaval? La Orgía. Ha
descendido á su fosa fría y obscura arrastrado
por el vicio y el libertinaje que lo hicieron
descender del g ran mundo al medio mundo, y
después al basurero en que fermentan todas las
pod redumbres sociales.
Mientras el Carnaval pudo ser recreación y
esµarcimiento de la matrona noble, de la
niña inocente, de h9mbre probo y so brio, del
joven decente é intachable, el Carnava l vivió
una vida e&lt; uberante y vigorosa, y fué un ensueño dulce de juYentud y no una visión terro•
rífica de deliriurn tremens. Mientras llovían en
él flores y no guijarros, mientras en las copas
del festín chispeaba el champagne y no fermentaba el alcohol mientras ,los máscaras llevahan en las manos ramilletes y no verduguillos,
el C.1rnaval pudo sub,istir y prosperar.
Después, nuestra tendencia de raza de extremal'lo y exagerarlo todo, y nuestra. iñclinación
á ostentar nuestros vicios y nuestras abvecciones, fuéronlo degl'adando; de tumulto alegre lo
convirtieron en convulsión orgiástica; á la
embriaguez del placer sucedió la borrachera
del a lcohol, al abrazo el pugilato, á la cordialidad la riña; las mujerzuelas reemplazaron á
la.s damas·. los perdularios á los caballeros, y
hoy hay que enviará los bailes públicos todas
las brigadas de la policía, como á una r eunión
de anarquistas para poner or.den en aquel
caos y obligar á, los concurrentes á un poco de
re~peto de la moral y de sí mismos. .

~ ~ ~ ~ ~ ~-S;::,,.,S;::,,.,'S::.,.:si.,,S;::,,.,'S::., .'S::.,0
•¿?•¿?•¿?•i:7•Z7•¿?•¿?•Z7•¿?•i:7•i:7•i:7•¿?•i:7•i:7•¿ ? • ¿ ? • , i 7 ~ ~ ~

Esto explica cómo ha -venido á morir el Car·
naval entre nosotros y cómo tienen que morir
por el mismo motivo todos los actos que supoponen expansión, libertad y, á cierto grado,
irresponsabilidad. Dondequiera que el hombre en vez de tener freno t iene espuelas y siente más que la. r ienda que debe · gobernarlo el
látigo que lo excita y lo fustiga, toda libertad,
degenera en libertinaje, todo banquete en orgía, toda libación en borrachera, todo goce sano en placer bajo é innoble.
P ara disfrutar, en todos los órdenes, de los
beneficios ele la expansión y de las ventajas y
todos los goces de la libertad, el hombre está
obligado á vigilarse, á refrenarse, á moderarse. .l&lt;}I hombre más verdadera y plenamente li•
bre, tiene un amo, ó mejor dicho, muchos amos
severos q ue lo vigilan .v lo esclavizan: contra
el crimen tiene su conciencia y la ley; contra
el vicio el re•peto &lt;,le sí mismo; contra el ·abuso el r espeto á los demás; contra la tiranía la
verdadera noción del derecho ajeno.
Eo sí mismo, y no fuera de sí mismo, dehe encontrar fuerzas moderadoras y refrenadoras de
sus ambiciones, de sus apetitos, de sus concupiscencias. Quien no tiene freno interior, tiene
que soportar el yugo que le imponen la socie·
dad, la opinión, la autoridad.
El hombre verdaderamente libre no es aquel
que puede hace1· cuanto le plazca, sino aquel
que no tiene aspiraciones fuera de lo verdadero y fuera de lo bueno. Quien no quiere trabas,
ni barreras, ni obstáculos á la libertina, que
no libre expansión, de su voluntad, ni principios que la normen, µ i reglas que la guíen, ni
deberes que la refrenen, ag-osta á su paso todo
cuanto toca, bajo su planta no nace más yerba ni menos aún la flor y el fruto, a1:aba por
ser el esclavo de todos y ele todo, y lo menos
.que puede sucederle es que no encuentre en
donde pasar á su gu!¡to una noche de Carnaval.
DR. M. FLORES.

.:2-.:::z. ,c:,.,k',,t:2.¿2.¿:;,, ¿2.,¿2.¿2,¿2.¿;,.¿:z.¿z.p,.:2_.¿2.¿2.,¿:z.,¿2.¿2,¿2.00@

~~~~~~~~~--s:::.·-s:::.•

Los Nuevos Cañoneros Hexicanos .
informamos á nuestros lecto res del arribo, á Veracruz.
delos cañoneros "Bravo'' y "Mcrelos,"
y de los festejos con que las autor idades
y los vednos de aquella ciudad obseq1.¡iaron á los tripulantes.
Deseosos de completar nuestras notas
gráficas relativas á este asunto, encargamos á uno de los mejores fotógrafos
del puerto, tomara ¡;ara "F.l Mundo Ilustrado" una seri..i de vistas suficiente,
O

PORTUNAMENTF.

La novela se Barna: EL CRIMEN Y
EL CASTIGO, y ha servido de tipo y modelo para las investigaciones de los
criminalistas italianoE?.
El autor de e·ste gran libro, que comenzaremos á imprimir en esto días,
-es el eminente DosTOYEWSKI.

1• En _el Pu,nte del ·..T,mplco".- 2. En
la ~~mara del Coniandanh del "8r1
vo .-3 L, cut1ie1 te del º'TamDlco"

4 ,- Grupo de invitados á bordo
del uTamplco",

EL P.ISEO DEL MARTES EN LA REFORMA -DOS GRUPOS DE "MÁSCARAS".

4

hasta donde fuer a posible, para que el
público de la capital y de los Estados,
pucliera formarse idea exacta de la dotación de los cañoner,os y de su aspecto' interior.
Juntamente con las fotografías que á
nuestro comisionado le fué posible obtener, publicamos tres del ' 'Tampico," hechas dur ante el viaje que emprendió este
barco, para encontrar al "Morelos" y al
' 'Bravo," llevando á bordo al Sr: Comandante Militar de la Plaza, Brigadier
· D. Joaquín Maass, y á algunas dama,s y
ca,balleros invitados, entre los cuales se
encontraba el Sr Coronel Félix Día z. En
nuestro . grabado principal puede verse
en primer término, el puente del "Tampi•

�El mundo 11ustrado
El ffllldO T11strado
co:" á la derecha est~n el S~. Brigadier Maass
y el Sr. Az~eta, Capitán de navío, y al extremo contrar10 .Y hacia el fondo, ·s e encuentra un
grupo de oficiales. Las dos fotografías cuadradas que aparecen después, representan un
· detalle de la cubierta del "Tampico" y. la cámara del Comandante del '·Bravo." En la última se ve al Sr. Coronel Díaz y á otros de los
invitados, á bordo del referido "Tampico "
Como ~l "Bravo".Y el "Morelos" son e~ac,.
tamente iguales en tipo y en dotación, creemos
.¡ue bastarán las fotografías del primero que
ilustran esta página, para satisfacer la curiosidad del público. Entre ellas se encuentran
cuatro muy interesantes, de la cubierta del barco y una de la cámara principal.
Las primer3:s muest:an en conjunto y en detalle la potencia ofensiva del cañonero y la última el de~or3:do sencil~o, á la vez qu~ elegante, del aloJamiento ,del Jefe de la tripulación.

damenteºá la luz-de la-luna. La sombra extraña extinguióse de improviso después de confundirse con l a_:mía como en una larga caricia .... Y entonces pude leer, sobre el sepulcro
. adonde me condujo, el nombre de una triste
criatura que yo había olvidado y que me amó
ardientemente hasta la{última noche que vivió
en la tierra .. .. . .
FROILÁN TURCIOS,

00
Los nuevos Jueces y Magistrados
de Justicia acaba de nombrará
L losSecretaría
Sres. Lics. D. Enrique Piña ·y Aguayo

-

A

·~

00
EL PRESIDENTE ROOSE:VELT

~t.i
.
. .
~

E

día 4 del corriente, con el ceremonial de
estilo. tomó posesión de la P residencia de
lo_s Estados Unidos, pari,, _el per íodo que comienza el 4 de marzo de 190n y termina el 3 del
mismo mes · de 1909, el Hon. Theodore Roosevelt, candidato del partido republicano triun•
fante en los últimos comicios por'una gran ma•
yoría de votos.
. Terminada la ceremonia de la toma de posesión, Mr. Roosevelt pronunció un discurso
que '·El Imparcial" reprodujo íntegro al dí~
siguiente. trazando á grandes rasgos el estado
de la Gran República desde el púnto de vista
de su administración interior y de sus relacio•
nes con los demás pueblos del globo. Este dis·
curso, notable por todos conceptos, ha sido tem:1 dé muchos y muy diversos comentarios., lo
mismo en América que en Europa.
A prop.ó sito del nuevo período presidencial,
reproducimos hoy en lugar preferente un grupo en que aparece Mr. Roosevelt, rodeado de
su familia, en los jardines de su casa de campo deOyste1· Bay.
.

.

L

1

CARÓN DE PROA DEL "BRAVO".

avanzando á flor de tierra hasta que, al llegar
á la puerta del cementerio, se detuvo á su vez
como esperándome.
Al entrar ella, caminó delante de mí y de nuevo llegué á convencerme de que no era mi propia sombra. Caminó y la seg.uí por las calles

de cipreses y después por entre los mausoleos
ma.rmóreos ....
Detúvose sobre una l ápida humilde que se
obscureció y que luego volvió.á ~rillar páli- .

y D. Wistano Velásquez, Magistrados Supernumerarios del Supremo Tribunal Superior,
designando al mismo tiempo para hacerse
cargo de la Presidencia de los debates al Sr .
Lic. D. Manuel Patiño Suárez. Los Sres. Lics.
D. Manuel Roa y D. José l. Bandera pasan á
encargarse respectivamente, del J uzgado 4&lt;? de
Instrucción y del Juzgado de 1~ ·Instancia de
Tlálpam.
Et ~r . Piña y Agua.yo ha prestado servicios.
muy importantes en el ramo de Justicia, Jo
mismo que los Sres. Velásquez y Patiño Suár ez; estos dos últimos, como jueces en diferentes épocas. Los Sres. Roa y Bandera han desempeñado el puesto de Agentes del Ministerio
-P úblico, distinguiéndose ante el Tribunal del
P ueblo por su energía y por sus vastos conocimientos en derecho.
Además de los retratos de los funcionarios
mencionados, damos á conocer en este.número
el del Sr. Lic. J . Luciano Varela, á quien la
misma Secretaría designó para que se hiciera
cargo del Juzgado tercero de Instrucción.
Las remociones y nombramientos á que nos
referimos, son objeto, en los círculos judiciales,
de los más favorables comentarios.

00
ALMA EN FERMA
¡Oh, qué triste es llevar dentro del alma
la nostalgia implacable· de un ensueño
que naufragó en los mares de la vida
al soplo rudo de un ·aolor inmenso!. ...
Yo he visto en 1·a penumbra de tus ojos
de la ilusión el sollozante espectro,
y en la trému'la ·curva de tus labios
huellas dolientes de perdidos -besos.
Y sentí la ansiedad de tu agonh
cuando tu amor, en lágrimas deshecho,
en vano acarició la frente pálida .
y soñadora del amado muerto ..... .,,
¡Fué un triste despertar! Junto á tu dicha
la sombra del dolor detuvo el vuelo,
y huyeron los arrobos de te'rnura
en silencioso y fúnebre cortejo.
.

SR LIC. D. ENRIQUE PIRA Y AGUA YO.

'

La estrofa del amor plegó sus alas
corno un ave aterida en el Invierno,
y tu frente, nimbada de tinieblas,
se inclina mustia como un lirio enfer mo!

SR. LIC. D. WISTANO VELÁSQUEZ.
SR LIC. D MANUEL PATIRO SUÁREZ.

Desde entonces suspira tu honda pena
por encontrar un dúlcido consuelo
en las inmensas playas del olvido
que á todos brinda generoso puerto.
Mas tú llevas la luz de'. tu ternura
entre los nublos del dolor acerbo,
y es aurora en tus ansias in.finitas
si se aJraga un instante tu recuerdo!
CLARO OBSCURO;

00
LA SOMBRA
en el plenilunio de septiembre. Yo iba á.
FUE
la solitaria necrópolis á cortarfúnebres ro-

-

'\

'

~

EL CA~ONJ!JRO MEXICANO "B:RAVO",-11 2 Y 3, S0BRFl,,l2UBIERTA: CAíifONES DE BABOR y ESTIBOR.-4. INTERIOR DE LA CÁMARA ~ COMANDANTE.
,,_

sas, de las que crecPn a l borde de las tumbas
y cuyos cálices frágiles me hacen pensar en las
bocas pálidas de las vírgenes tristemente muer·
tas. Flores cuyo 'perfume recuerda el olor de
los cirios y cuyos .pétalos tienen la blancura
de los sudarios, impecables velQs con que la
muerte se desposa con los hombres.
Caminaba por una senda descubierta; cu~ndá
noté que una sombra, que no era la m1a! iba .
mi lado. Será la sombra de alguno de rn1s amigos difuntos, pensé, y continué,mi camin~ro luego me quedé-inmóvil y la sombra s1gu1

P~ó

SR. LIC. D. MANUEL ROA.

SR. LIC. D. J, LUCIAN0 VARELA,

SR, LIC. D. JOSÉ I, BANDERA,

�e, fflll40 tl1strado

El ffllldO Tltsfl'ado
!!ido esto un vulgar homicidio ó una bendita y
heroica abnegación? ..... .
Calló el grave funcionario. El judío alemán
acumulaba réditos hipotéticos en su cabeza de
cucurbitá&lt;·ea; los niños del club organizaban
un bacará endiablado; del salón vecino llegaban escalas desfallecientes, de una melodía
moribunda, y discretas risas de mujer brotando a ladas y argPntinas, junto á los biombos
orientales y bajo el ancho y reluciente follaje
de las plantas exóticas.

La Exposición en la Escuela de Bellas Artes

F. M. DE ÜLAGUÍBEL.

"

MUERTE DE UN BENEFACTOR
En Oaxaca, donde era generalmente querido
y r espetado, d· jó de existir, el día2_del corriente, el Sr. Presbítero D. Angel Alfonso Vasconce)os, Canónigo de la Catedral de aquella Archidiócesis.
Fué el Sr. Vasconcelos un sacerdote lleno de
virtudes que consagró su vida entera al consuelo de los tristes y al amparo de los desvalidos. El amor á l&gt;t caridad inflamó siempre ~u
pecho, y muchas fueron las lágrimas que enjugó como muchas eran las miserias que encon•
ban en él una fuente inagotable de bon9,ad.
Para acudir en auxilio de los enfermos necesitados, el señor Vasconcelos fundó un hospital que sostuvo durante lari:ros años con sus
propios recursos y con los que, secundando sus
nobles fines, le ofrecía la sociedad oaxaqueña.
A este sacerdote ejemplar se debe también, en
gran parte, la reedificación del templo de Santo Domingo, reputado como uno de los más ricos y hermosos de la Repíiblica, y el nuevo decorado del templo de San Felipe Neri del cual
fué Capellán, así como el sostenimiento de algunas escuelas católicas.
En lo particular. el Sr. Vasconcelos socorría á una multitud de familias pobres, sin ha-

PUERTO DE MAR

Cuadro do Martlnez Cubells

UNA NOTICIA SATISFACT-)RTA.- (Dibujo de Ch. D. Gibson).
/

GlJ~~TOS F-RIVOLOS·
El Crímen de Margarita.
PARA ·EL MUNDO ILUSTRADO".

T

la comida, mientras la señoras, instaladas en el salón,
¡Infelices costureras! ¡Triste falange de almas combatidas por t~dos
hacían música y parloteaban al abrigo de los biombos floridos y los vendavales de la tentación! ¡Pobres cuerpos enfermizos que persigue
de los macetones de viejo Sevres que sustentaban plantas exóticas. una cohorte de apetitos brutales: juventudes agostadas por la tarea ru?a
los hombres se congregaron en el fumoir; en donde, saboreando el café y fatigosa de vestir vanidades ajenas: anhelo, que, como los de la Zizíauténtico, servido en frágiles tacitas de China, seguían con la vista di~- de Alfonso Daudet, ponen vuelos imposibles en las alitas rígidas del.p~traída y la imaginación. perezosa las volutas acremente perfumadas de jaro diminuto que adornará mañana el sombrero escandaloso de la &lt;kmilos cigarrillos del Khedive ofrecidos por el espléndido anfitrión.
mondaine!
,
.
Desde los postres la conversación se había ido animando, chispeanMargarita es huérfana de padre. Le conoció.apenas, en los prii:neros
te y loca, con bullicio que rimaba el burbujeo alegre del champagne; pe- años de una infancia miserable, desarrollada en los húmedos tugurios d_e
ro al fin se hizo grave y tendenciosa. Dos ó tres clubmen, figuras decora- nuestras vecindades p9pulosas. Sólo conserva un recuerdo vago y ~erritivas en la.reunión, habían dPtallado con voz blanca los encantos de tal ble de la enfermedad que arrebatara á aquel infeliz, saturado de vic~os,
cual momentánea á la moda; Schwartz, el viejo banquero alemán, expu- que, víctima de implacable mal, quedó hemiplégico, atado al raído Jerso con laconismo mercantil un · inmenso trust aún en proyecto; el poeta gón, paralizados los robustos miembros, inconsciente y estúpido an~e el
Agenor, con los ojos en éxtasis, desgranó un madrigal conceptuoso y negro desfile de los días sin pan y de las noches sin ·luz. Luego, la mñer.
rimbombante; y después, á propósito del jurado á In. orden del dfa, se desamparada, el hambre sentándose en el hogar sin lumbre, la pubertad
habló de delitos y crímenes, •y- la terminología siniestra, el vocabulario dolorosa y magnífica abriéndose como una corola ávida de aire puro en-·
evocador de sombríos espectáculos, eran acompañados irónicamente des- tre las cuatro paredes del lóbrego cuartucho.
de el salón vecino por las sonoridades retozonas del piano y la canción
El hermano ú oico, llevando sobre sus endebles espaldas de degener~picaresca que servía á la curiosidad femenina una francesita rubia y es- do la
atávica, el vicio hereditario; alcohólico prematuro, disipiritual, extraña flor parisiense arribada á nuestras playas en el último pado ymaldición
feroz en su egoísmo. Y sobre las tinieblas de tal exis·encia, el
barco.
.
amor maternal abriendo alas espléndidas, prodigando consuelos, reganDe repente uno de los comensales, juez del ramo penal hacía mucho
rosas sobre las e.s pinas de la senda áspera y cruel, y encarnando. en
tiempo, hombre de miradas inquisitivas y ademán pausado, interrum- do
la viejecita ingenua y temblorosa que comparecerá ante el jurado como
piendo lucubraciones y comentarios, exclamó:
testigo de descargo y causa involuntaria del homicidio.
-Puesto que de asuntos judiciales se trata, contaré un caso, tri vial
Un domingo la obrera va de paseo con la madre y el hermano. Va á
si así se quiere, pasional pensando mejor, un episodio aislado en mi lar- olvidar
las horas del taller que se desenrollan, largas y uniformes como
ga magistratura, que. fallará en breve la honrada incompetencia de algu- piezas de
tela; á buscar en el campo ambiente sano para sus pulmones
nos apreciables burgueses, constituidos en tribunal, y que habrá de inte- aniquilados
en donde la enfermedad ha germinado ya, y luz para sus pu·
resar, sin duda alguna, á los flamantes apóstoles del feminismo.
fatigadas que cercan las lívidas violetas de la tisis. Y al regre~ar
Con movimiento de curiosidad mal contenida, los circunstantes for- . pilas
satisfecha, habiendo hecho provisión de alegría para una semana de igmaron corro en torno del grave funcionario, y éste habló así:
norada y anónima labor, en un barrio lejano del centro es atacada por
-La noticia ocupó apenas unas cuantas líneas en el haz insubstan- cuatro
forajidos sin conciencia que la despojan bes~ialmente de sus hucial é incoloro de las gacetillas de comisaria; pero de entre ellas se des- mildes alhajas
de mujer económica, golpeando con una piedra del arro10
taca con resplandores de espada flamígera y tonos vigorosc,s rolor de las sienes encanecidas
de la madre y derribando sin sentido áesa anciasangre. Junto al nombre gds de un ratero que, hurtando un "Longines" nidad suplicante y aterrorizada.
de níquel, adquirió carta didngreso al Valle Nacional, al lado del apodo
Entonces, mientras la cobardía pone alas en los pies del hermano,
de combate del ebrio, que, ciego de cólera y de alcohol, embistió con la Margarita
Ramírez empuña una pequeña navaja de bolsillo, y transfigu·
chabeta profesional á su partne1· de hacía un momento, entre.las riñas de
sublime de amor filial. con energía inusitada en su débil muscuencrucijada y los pequeños robos al menudeo, se escondió el homicidio rada,
vibrante que voy á referir.
.
. latura femenina, con certeza implacable en su mano de costurera, aco•
hiere y mata .... Después la escena trágica en la semiobscuridad de
,
Se llama ella Margarita Ramírez. Su rostro acusa una belleza de la mete,
la calleja: el rostro desencajado de un cadáver, un herido revolcándose
clase media, una hermosura de las que se marchitan en el taller de mo- en
tierra, la madre' ensangrentada y soilozante, la heridora, pálida codas, ante la diaria y enorme tentación de las sedas crujientes y de los
la ira y muda como el espanto, conducida entre gendarmes á la~?·
terciopelos suaves como una caricia. Es una alma femenina probada en mo
misaría .... y la explosión rabiosa del afecto más santo abriendo á la hiJa
el crisol de_l aban?ono, fuerte hasta· resistir al viejo Mefistófoles que brin- las
puertas de una bartolina.
da la ~empiterna Joya _á todas las pobrezas; es una humilde obrera que
Este es el caso. La ley lo examinará detenidamente, echando . en la
luce OJOS radiantes baJo párpados hinchados por la costura y la lu z de la balanza
todos sus detalles; el Ministerio Público, con lujo de citas Y
lám~ara, ó finas ';llanos blancas. picoteadas por la aguja de la]?or. Cuande metáfora, exhibirá los artículos rígidos y sin nervios del
do pienso en s~ vida pasada, reconstruyo el cuadro del hogar inmacula- profusión
Código Penal; acaso la pasiva indiferencia del jurado estigmatice ~se
do, de la so:tria mesa de familia, y veo cómo el vicio y el lujo espí_an estallido
de valor indómito, y entonces caiga una condena sobre ese épico
aquella castidad desvalida, recordando á los viejos lujuriosos que atisalarde de amor filial: ¡la justicia humana es tan falible é imperfecta! Pe- •
baban el baño de Susana.
ro la eterna,la inconmovible justicia, ¿cómo llamará á Margarita? ¿Ha
ERMINADA

UN A CALLE DE ROTTERDAM

Cuadro do Martlnez Cubella.

SR. OANÓNfGO D. Á NOF.L A, V A SCONOELOS,
t en Oauca el 2 del actual.

cer jamás alarde de desprendimiento. No había
huérfano ó viuda que se acercaran á él en demanda de protección, que no la obtuvieran en
seguida: el Padre Angel, como cariñosamente
le llamaban sus conterráneos, g-ozaba haciendo
el bien, y _los momentos más felices de "u vida
fueron sin duda los que le propor&lt;'ionaron la
ocasión de acudir á l a des~racia ajena.
Por lo demás, el Sr. Vasconcelos, con ser
muy religioso, fué un hombre dotado' de un espíritu ampliamente liberal: en las fiestas nacionales adornaba el pórtico del templo en que
servía, con los retratos de nuestros héroes. Y
jamás se mostró intolera:ate tratándose de las
i~eas modernas y de las instituciones que nos
rigen.
Ya se comprenderá por lo qne decimos, que
la muerte del Padre Angel constituye para
Oaxaca una pérdida muy dolorosa. Todas las
clases sociales han demostrado el profundo
cariño que profesaba,n al apóstol concurriendo
. ea masa á sus exequias y al sepelio.
Los funerales del Sr. Vasconcelos fue,on
muy suntuosos.
UN PATIO.

Cuadro de Oalmau.

�El mundo Tlustrado
justificar la admiración que nos produjo el derroche de riqueza y de elegancia hecho en materia de indumentaria por los concurrentes á la.
"soirée," publicamos otros dos retratos: uno
del Sr. Mario Bulnes, que vestía de "Cuauhtemoc," y otro del Sr. Rafael Ramos, que se
presentó portando un correcto traje de •·mosquetero."
·
Además, ilustramos estas páginas con los
retratos de las señoritas Elena y María Luisa
Salazar, y con el del Sr. O. Nicolás de Teresa
concurrentes al baile ofrecido po~teriormen~
por Lady Pearson, en sus lujosos salones de la
calle del Puente de Al varado. .
Esta fiesta ha dejado en la buena sociedad
los más !!ratos recuerdos, y, es seguro que la
publicación de estos retratos será vista con interés en el mundo elegante.

..

DON JOAQUIN
He aq,.i cómo ei poeta vuelve
viejo á su ,,at,•iu.

D

ECOS DE UNA GRAN FIE!-TA ,-SR. RAFAEL RAMO!! .

[Fot. Valleto]

EL!PASEO DEL MARTES

los talleres de los Sres. Valleto y C~, representan á la distinguida Sra. Doña Luisa Rai.
gosa de, Díaz, en traje de Marquesa de la Corte
de Luis XVI; al Sr. Capitán D. Porfirio Díaz
ADA pe,notable ofrece para la crónica de
. en traje de cahallero Des Grieux, y á la Srita.
los ult1mos días el paseo efectuado el marJosefina Núñez en tr aj'e·de japonesa. Al lado de
tes•erria-ca:lmrd'a;-de-ta •Refurma~- - - - ---- - -esta-s fotograffa s,·-sufidentes- por-sí- so-las para
La alegría, la estruendosa al.egría de otros
·
tiempos, . va P(?CO á poco desapareciendo, y
apenas s1 nos d1tnos cuenta en esta ocasión de
que estábamos en pl~no Carnaval: una qu~ otra
"máscara" _de domn~ó alquilado y uno que
otro carruaJe convertido en anuncio ambulante de alguna casa de comercio, eso fué todo lo
que en la Metrópoli vimos al acercarse, ahora
el "tiempo santo".
'
L~ concurrencia, sin embargo, fué muy numerosa y los coches particul ares se contaron
por centenares. Desde la Alamed a hasta la g lo- ·
rieta de Cuauhtemoc el g-entío invadía aceras
y banquetas, no encontrándose en todo e1 kayecto una sola silla que estuviera desocupada.
El desfile de carruajes por la Avenida Juárez,
San Francisco y Plateros, sobre todo en la noche, lució mucho.
Para evitar durante el paseo accidentes y ·
desórdenes ,se nombró un servicio extraordinar io de policía, dictándose á la vez acertadas
disoosiciones éon respecto al tráfico de vehículos.

·

N

ON Joaquín se detiene un momento en el
umbral; le acompaña un criado.
-¿Cómo está usted, D. Joaquín'?- le dice Di),
Juana.
-¿Qué tal le va á usted, D. Joaquín?- le dice
D. Antonio.-Sabíamos que había ll~l!'ado usted esta mañana; pero, ¡cómo habíamos de sospechar que viniese usted por aquí esta t arde!
-¿Y ustedes? .. . .¿,Y ustedes'? ... ¿Cómo se
encuentran'! ¡Caramba! La ve.-dad es que hace
tiempo que no nos veíamos. Y ahora, tampoco
nos vemos . ... Digo, yo soy el que no puedo
ver á ustedes.
Doña Juana ha acercado un sillón.
-Siéntese usted aquí, D. Joaquín.
Don Antonio coge &lt;le la mano á D. Joaquín
y lo lleva hasta el sillón. D. Joaquín se sienta
con cuidado, lentamente. La puerta está abierta de par en par; aparece el ancho zaguán limpio, .e mbaldosado con losetas blancas y negras;
por la calle discurre un hormiguero rumoroso ·
de g-ente.
-¿B:stá usted parando en su casa, D. Joaquín'!- pregunta DiJ, Juana.
- Estoy en casa de mi hermana-dice Don
Joaquín.-Mi casa estará hecha un corral; todos los muebles estarán llenos de cucarachas,
de arañas y de polvo. Hace veinte años que no
se ha abierto .... desde que yo me fuí. Virginia
me escribe en las cartas que la limpi¡¡, dos ó
tres veces al año; pero yo no lo creo .... Además, no quiero entrar en ella; y.o no puedo ver
uada, y me daría tristeza el tocar, para reconocerlos, aquellos muebles que vieron mi ju
ventud ... .. .
De modo- dice 'D. Antonio,- que usted se ha
acordado este año del pueblo y ha querido venir á ver la fiesta.
-Sí-contesta D. Joaquín,-sí, he qi;erido
venir este año. Me he dicho: ''Puesto que ya
quizás no pueda tener otra ocasión, aprovecharemos ésta, que tal vez será la última." Y
he venido á ver, es decir. á sentir el pueblo, á
saludar á los buenos amigos, como ustedes . ...
.Se oye un lejano campaneo estrepitoso, jovial; estallan cohetes en el aire: el cielo se va
poniendo de un azul pálido. ·
Doña Juana se levanta de pronto.

El mundo Tlutrado
-Pero usted, D. Joaquín, ¿no conocerá á
Lola, ni á Clara, ni á Conchita, la que apadrinó usted en Madrid'!
Doña Juana se acerca al hueco de la escalera y grita:
-¡Clara; Lola, Concha!. .. . ¡Bajad, que está
aquí D. Joaquín!
-Estarán en el balcón- dice D. Antonio.
Y se asoma á la calle y exclama, mirando
hacia arriba:
-Bajad, que está aquí D. Joaquín.
Se oye en el techo ruido precipitado de tacones tinos y menuditos; luego, en la escalera,
un rumor de faldas, de voces, de risas alocadas. Y, de repente, como una aparición mágica, las tres se hallan en la entrada, serias, derechas, mirando á D. Joaquíticon sus grandes
ojos azules, grises, negros.
-¿Vosotras no conocéis á D. Joaquíni'-les
dice D. AJ:1,tonio.
Las tres callan.
-Clara, /,tú no te acuerdas que cuando eras
pequeñita él te llevaba al jardín?
-No, no- dice D. Joaquín sonriendo;-ella
no se acordará. ¡Hace ya tantos años!
- Tú, Lola, sí que no te acuerdas - le dice D.
Antonio á Lola;- tú tenías dos años cuando él
se marchó.
-Yo síme acuerdo de ella-dice don Joaquín;-Lola tenía los ojos azules. ¿Es ver&lt;lad
que los tienes azules?
.
Lola se pone un poco rOJa.
-Sí, D. Joaquín, los tiei.e azules-afirma
doña Juana.
-¿,Y Conchita?-pregunta D. Joaquín.-¿,Está aquí?
-Aquí está delante de usted-contesta don
Antonio.
-Conchita- dice D. Joaquín,-yo soy el que
te tuvo en la pila del bautismo hace quince
años.
- Sí, D. Joaquín- dice Conchita;-ya sé que
es usted mi padrino.
-Ella me pregunta muchas veces por usteddice D,¡. Juana.
-Yo no puedo verte, Conchita-dice don J oaquín. -,1,Cómo eres'? ¿Cómo es Conchita?
-Es alta y delgada-contesta D~ Juana.
·
-¡,Cómo tiene el pelo'?
- El pelo es rubio y largo.
Las mejillas de Conchita se encienden con
vivos carmines.
-¿Y los ojos'! ¿De qué color son los ojos'!
- Los ojos son entre grises· y verdes; unas_
veces parecen grises y otras verdes.
- ¡,Y la boca'!
- La boca es pequeña y con los I abios rojos.
-Conchita-exclama D. Joaquín,-eres una
linda muchacha, y yo estoy contento por haberte tenido en mis brazos cuando contabas
ocho días . .. Y vosotras también lo sois. Lol á y Clara; pero yo no puedo veros á ninguna....
·
Una criada entra llevando en las manos una
ancha bandeja llena de flores.
- Ya están aquí las flores- dice Lola.
-¿Han traído flores?- preguntó D. Joaquín.
- Son las flores que hemos de tirar cuando
pase la Virgen-contesta Clara .
- ¿Qué flores son?- torna á preguntar don
Joaquín.
·
-Son rosas, clavelés y jazmines-contesta
Lola.
- Toque usted, D. Joaquín, toque usted-dice Conchita, poniéndole la bandeja delante.
- Conchita-dice D. Joaquín extendiendo sus
manos blancas, sutiles, y pasándolas con cui-

ECOS DE UNA GRAN FIESTA. - SR. MARIO BULNES.

dado sobre las rosas, los claveles y lo.s jazmines:- Conchita, has hecho cuanto puede apetecer para su consuelo u n viejo poeta que ha
amado las flores y que ya no puede verlas . . .
Prosig ue á lo lejos el volteo loco y jovial de
las campanas; estallan cohetes; se oye uná música; el cielo diáfano se ha tornado obscuro, y
parpadean las primeras estrellas.
Don Antonio se levanta de pronto y grita:
- ¡Rafael! ¡Rafael!

&lt;&gt;

ECOS DE UNA GRAN FIESTA

SEgran
habla todavía con tanto entusiasmo del
baile efectuado hace poco en la casa

del E¡r. Capitán D. Porfirio Díaz v se hacen
tantos elog-ios del extraordinario lucimiento de
aquella fiesta, que creemos de todo punto necesario, para complacerá nuestros lectores ampliar l a información que oportuna1J1ente publicamos. recogiendo láS notas gráficas que aparecen hoy en este semanario.
·
;Los- retrat&lt;Ys"que repr9('1µcimos, hééños . en

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.1

EL P ASEO DE CARNAVAL,-UN A"'sPECTO DE LA CALZADA DE LA REFORMA .

[Fot. ValletoJ

Rafael se acerca y entra en el zaguán. Es un
labriego; es el mayoral que D Antonio tiene
en la Umbría .
- Rafael-le pregunta D. Antonio, -¿os vais
esta noi.;he, después de la procesión, á la Umbría. ó mañana por la mañana'?
-Esta·noche queremos ver los fuegos-contesta Rafael;- nos iremos mañana.
.
- Oye- observa D. Antonio:-esta semana
tendréis que labrar todas las piezas de la Herrada ... .meted bien las rejas en los cornij11les.
Y tendréis también qne acabar de rocoge1· toda
la almendra que queda. ·
-Este Rafael-pregunta D. Joaquín,-¿será
el h ijo del tío Rafael, el mayoral que ustedes
tenían antes?
.
-Sí, es el hijo-contesta D. Antonio.
-Rafael- le dice D. Joaquín,-¿tú no'te acordarÁ;; ile mí? ¿No te acuerdas de D. Joaquín,
verdad?
-.N o, señor, no-contesta Rafael con aire
confuso, rascándose la cabeza.
-Eras tú un mozuelo cuando yo iba á la
Umbría . ... Dime, /,hay aún delante de la casa
aquellos olmos grandes? ¿Están hermosos?
¿Están verdes?
- Sí, aun están-contesta D. Antonio.
--Y ¿,hay en ellos muchas cigarras'! ¡, Unas
cigarras que cantan mucho? ¿No es cierto'?
- ¡Ya lo creo que cantan!-exclama Rafael.
-Todo el día se lo pasan cantando. Los chicos l~s tiran piedra~ para que callen; pero yo
les digo que las deJen, que ya vendrá el invierno y se morirán .... . .
- Es verdad- replica D. Joaquín. -Ya vendrá el invierno y se morirán..... .
.
Y para sí piensa: "Nosotros los poetas somos como las cigarras; si las calamidades y
desgracias de la vida nos dejan, cantamos,
canta mos sin parar: luego viene el invierno, es
decir. la· vejez, y morimos· olvidados, desvalidos.''
·
Resuenan los estallidos de los cohetes; la
procesión se acerca. Pasan bailando u nos enanos; la dul~aina hace: ti, tirí, ti ; el tambor hace: tan, taran, tan.
AZOIÚN,

Et PASEO. DE CARNAVAL, - UN ASPECTO DE LA GLORIETA DE CARLOS IV,

��El m11«0 .T11stra«o

El m11«0 T11strado

Cartas del Japór,
Por Rndyard Klpllng.

NAGASAKI

N

ABIA en las colinas que rodean á
Nagasaki un verde, retocado de
amarillo, diferente- así estaba dispuesto á
creerlo mi espíritu, lleno de buena voluntad-·
del verde de los otros países. Era el verde de un
biombo japonés, y los pirroseranpinos de biomb0. La ciudad emergía apenas del puerto encombré, y el sitio de los negocios, un muelle todo
pintarrajeado, estaba lodoso y desierto. Los negocios, me regocijó el saberlo, iban muy mal en
Nagasaki. El japonés no debería tener nada que
hacer con los negocios. Muy cerca de uno de
los tranquilos embarcaderos descansaba un
navío perteneciente al Mal Pueblo: un steamer
ruso llegado de Vladivostock. En sus puentes
se hacinaban mercaderías de toda especie; · su
aparejo f'Staba sucio y tan mal peinado como
los cabellos de una criada para todo se1·vicio de
una casa de huéspedes, y sus flancos eran innobles.
Esto, d ijo alguno junto á mí, es un hermoso espécimen de Rusia. Valdría la pena de que
vierais sus buques de guerra; son igualmente
repugnantes. Algunos de ellos vienen á limpiarse á N agasaki.
Era una pequeña información, quizá inexacta, pero que llevó al colmo mi buen• humor en
el momento en que ponía yo el pie sobre el
muelle para oírme decir, én un inglés perfecto,
por un joven gentleman de argentad&lt;: crisántemo en la gorra de policial y de uniforme alemán, mal adaptado á sus miembros, que no
comprendía mi lengua. Era un funcionario de
las aduanas japoneses. Parece que todos los
funcionarios japoneses, á partir de los de policía, están vestidos con trajes europeos, y estos trajes jamás les quedan bien. Creo que el
Mikado los ha hecho al mismo tiempo que la
Constitución. Con el tiempo acabarán por amoldarse.
Uua.ndo el pousse-pousse, arrastrado por un
buen mozo de cara de vasco y mejillas de manzana, me arrojó en plena decoración de "El
Mikado" [1). primer acto, yo ni lo hi· e detenerse ni me puse á·lanzar gritos de alegría, en razón deque mi actitud tenía aún toda la dignidad
de la India. Me arrojé sobre los almohadones de
terciopelo y gesticulé una voluptuosa sonrisa.
dirigida á Pitti Sing (2), su ancho cinturón,'
sus tres alfileres gigantescos en sus cabellos
negroazulados, y sus zuecos de tres pulgadas
de alto. Ella se echó á reír. Y su risa, la de
una lady, fué mi bienvenida al Japón.
¡ Pueden las gentes privarse aquí de reír? Yo
no' lo creo. Imaginaos: hay en sus calles tantos millares de niños, que es necesario. naturalmente, que los mayores sean juveniles para que los bebés no se desesperen. Las personas mayores no existen aquí más que por tolerancia. Un niño de cuatro pies de estatura, se
pasea con un niño de tres pies, el cual lleva
sobre sus espaldas un niño de un pie, el cual ..
pero no me creeréis si os digo que la escala
desciende hasta muñequitos japoneses de seis
pulgadas, como los que venden en el Burlington Arcade. Estos muñecos se agitan y ríen,
están sujetos con un camisón azul, sujeta esta
camisa con un ancho cinturón, que á su turno
sujeta el . camisón del conductor; de ~anera
que si desatáis el cinturón, bebé y hermano mayor, no mucho más grande que él, queilan de
un solo golpe persfectamente desnudos. He visto á una madre proceder así, y la operación
fué idéntica á la que se ejecuta para· despren
der de su cáscara á los huevos duros.
Si buscáis originalidades de color, radiantes fachadas de tiendas y faroles deslumbra·
dores, nada de esto encontraréis en Nagasaki;
pero si deseáis minuci-a• en las construcciones
de los edificos, limpieza completa, gusto raro,
adaptación perfecta de la casa á las necesidadeq del que la fabrica, encontraréis toa.o lo
que buscáis, y más aún. Todos los techos, cubiertos de latas ó de tejas, rnn de color de
plomo; y todas las fachadas delas casas, del de
la madera tal como Dios la ha hecho. No hav
ni humo ni vapor. y bajo la franca luz de un
cielo nebulo¡¡o, mis ojos podían hundirse hasta el fondo de la PstrPchísima calle, como en el
in.terior de un gabinete.

\
M

-

***

E\eno. y
· Mano..Luiso.
~rilas

Desde hace largo tiempo los libros nos han
contado cómo está construída.una casa japon~sa, sobre todo con biombos corredizos y tabiques de papel, y todo el mundo conoce la his·
toria de_ ~se salteador de 'Tokio que con un
par de t1Jeras $.0 abrió paso en un muro y robó
los calzones del Cónsul; pero todo.lo que pu•

á,alc&gt;-zc-r

(1) Nombre d e una opereta de Gilb ert l· Sul!hia11; ·mt;¡, ·
:t)Opular en Inglaterra.
•
·
(2) Personaje de "El Mlkado."

\,

•· r

(Fota. Valleto.)

•

'

FL BAILE EN LA CASA DE LOS SElilORES PEARSON.-SR. NICOLÁS DE TERESA.

(FOT. VA LLETO. )

diera imprimirse no os hará comprender jamás
En el fondo de la cámara ha y un pasadizo
el delicioso derrumbamiento de una habitación
de madera lustrosa, tan lustrosa que reproduce
á la que se le aplicara un puntapié y que polos reflejos del muro de papel blanco. Al exdríais, con facilidad, reducir al estado de cetremo del pasaje y claramente visible para este
rillas.
!Junnia excepcional, hay un pino enano, de dos
pies de altura, en una maceta barnizada· de
He aquí la tienda, de un bunnia. Vende arroz,
verde,y á su lado una rama de azalea, color de
pimienta roja, pescado seco y cucharas de ma.sangre como la manta y plantada en una mace •
dera hechas de hambú. El muro exterior de su
tienda es muy sólido. Está hecho de trozos de · ta de loza á franjas gris pálido. .1!:l bunnia la
ha puesto ahí para su propio placer, para la
madera de media pulgada, clavados unos condelicia de sus ojos, porque la ama. El hombre
tra otro; ni uno solo dé estos trozos de madeb~anco nad3: tiene que hacer con sus gustos,. y
ra está ro_to, y todos ~on perfectamePte cuas1 este bwnnia conserva su casa pura y sin man•
drados. Avergonzado de su barrica sombría,
cha, es porque gusta de la limpieza v sabe que
el bunnia cubre la mitad de la fachada con un
ella es artística, ¿Qué diremos nosotros de un
papel enaceitado, extendido sobre cuadriiáteros de un cuarto de puliada. Ninguno de estos - hombre como este bunnia?
cuad rados de papel tiene agujeros, ninguno· de
los cuadros, que en países más bárbaros tendrían vidrios si fuesen bastante sólidos para
Continuemos á través de Nagasaki.
ello, carece de simetría. Y el bunnia, vestido
Sal.:70 los horribles agentes de policía, que se
con una robe de chambre ·azul,' llevando espesa.a
empenan en ser europeos, el pueblo, el bajo
medias blancas en Jos pies, se mantiene sentapueblo quiero decir, no corre detrás de los podo detrás, no en medio de sus mercaderías,
co _a irosos trajes de Occidente. Los jóvenes 1 ésobre un jergón de blanda paja de arroz, color
van, sí, sombreros redondos de fieltro, en oca- '
de oro pálido, que retiene en los extremos una
sioi:ies pantalones y saco·s, :i: en semi ocasiones,
franja negra .. Este jergón tiene . dos .pulgadas
botmes. Todo esto es abomrnable. En las ciude espesor, tres de ancho y seis de largo. Podades no metropolitana-s, el traje occidental se
dríais, si fuerais suficientemente puercos para
dice. es más bien la regla que la excepción. 'si
ello, hacer vuestra comida con cualquier trozo
ello es cierto, me siento. dispuesto á creer que
de este jergón. El bunnia reposa, con su brazo
los pecados de sus abuelos, que consistían en
azul enarcado en torno de un grueso brasero
reducir á- los misioneros jesuítas al estado de
de cobre reluciente,sobre el cual está vagamenbiftec~s, ha recibido su cas_tigo en los japonete esbozado, en líneas grabadas, un dragón de
ses-baJo la forma de un echpse parcial de sus·
aspecto terrible. El brasero está lleno de ceniinstintos artístico.s. Y aún parece demasiado
za, pero no hay rastros de ella en el jergón. Al
grave el castigo para la falta.
alcance de la mano del buwniu Sfl encuentra
una bolsa de cuero verde, anudada con una
presilla de seda lacre y conteniendo tabaco
cortado en tiras finas como hiloS'. Llena con él
una larga pipa de laca negra y roja, la encien-.
de en el carbón del bras1:&gt;ro, da dos chupadas y
la pipa queda vacía, y sin embargo, no hay la
más pequeña mancha sobre el jergón.
Detrás del bwnni&lt;i .hay un store [cor.tina] de
cuentas y de bambú, que oculta una cámara tapizada de oro p~ lido, cuyo techo está recubierto de planchas de cedro al natura}. No hay
nada en esta pieza, salvo una manta de color
de sangre, desplegada basta quedar tan lisa
como una.·hoja de papel. - . ·

�El ffllldO 111strado

VE)LITI&lt;21\ GENERAL
La sangrienta batal 1a d e M ukd en.-El I nv ler no r ompe sus hielos y los corazones susodlos.-Avance de los japoneses Y resistencia de los rusos.
- Los veteranos de Puerto Arturo en accl6n.-La suerte Indecisa por diez dias.-La paz se Impone.

D

ESPUES de los largo~ meses co~ qu!l el
piadoso invierno cubrió á los ,eJér_citos
beligerantes con extensos mantos de nieve_, moderando sus ímpetus, sofocando sus odios Y
apagando sus rencores,. e~ _los primeros \'lí~s
de la pasada semana. se mició un gran ID:ovimiento estratégico por las fuerzas del Mar_b~al
Oyama, comenz.ó el avance contra las._posic10nes rusas, y al palpitar de nu!lvo la vida en la
naturaleza, al agitarse la savia y e~tremecerse
los brotes que han de ser esmeralda en las frondas y mat~ces polic:omos en los c~mpos en )a
próxima risuena primavera, la pasi~n encendió
también de nuevo sus llamas, el ansia de muerte sacudió los corazones y la ~ed_ de sangre Y
de venganza ha provocado el vert1go del ciombate y el espantoso fragor de la tremenda lu- ·
cha.
t ·b·
A las numerosas fuerzas con que con a a_n
las tropas del Mikado entre Liaoya_~g y 1!1s riberas del Shakhe, á pesar de las JI~as unpetuosas y exploraciones atrev~das d":l General
Rennenkampff, se habían podido umr los v,eteranos del General Nogi, quie~es llegaron en
hora propicia, ebrios_ de gloria y orgll:l!os~s
con los laureles recogidos en el legenclario &amp;itio de Puerto Arturo.

Y comenzó el avance sobre el ala derecha
rusa, lanzando apretadas columnas a_l mando
del General Kuroki, en tanto que N ogi se adela ntaba casi sigilosamente, apoyando ":sa_ operación y tratando de efectuar un movimiento
envolvente, hasta quedar, si era posible. á la
retac:ruardia, amenazando directamente el paso
de Tie y, por ende, cortar de modo inesperado
la retirada de Kuropatkine.

crece, más y s~ obscurec~ el sangriento problema, porque s1 en los primeros días de la batalla la atención se concentraba ene! ala izquierda japonesa, que marchaba reforzada por Nogi contra el flanco derecho ruso, la a&lt;'tividad
no ha escaseado en el centro y en el opuesto
flanco, y ha habido días enteros en que el comba~ se ha hecho general en toda la línea, y en
que, por lo mismo, han ocurrido cambios de

*

*

* *tenirlo los comandanMeses enteros habían
tes en jefe para preparar uno el ataque y el
otro la defensa, pues, segú n todas las ¡&gt;robabilidades seguiría la campaña el curso-. de la
primera parte: los japoneses a~a~zando en poderoso empuje y los rusos resistiendo en sus
posiciones con denuedo. L0s cuarteles , y _las
fortificaciones de invierno de entrambos .eJé:•
citos,en prolongada línea se extendí~n por dilatadas millas, á lo largo de las riberas del
Hun y del Shakhe, apoyándose en p¡¡.ntos, perfectamente resguardados porformid::i,bles obras
de defensa, cuasi permanentes, y cmdan~o c_on
especial cautela las bases de sus comumcac10nes.
Los rusos con la ciudad fortificada de Mukden en el ce~tro y fuertes líneas á uno y otro
lado de la vía férrea y sobre el camino de Sinwintin. donde se apoyaba su ala · der,o..:ha,
apoyaban su retaguardia en el paso de Tie,
también fortificado, qi;e en apurado caso ·podría cubrir la retirada y evitar un desastre
completo.
Los ja.poneses por su parte parecían conocer
exactamente las posicionés del enemigo, y en
repetidos reconocimiento~ de fuerza habfl!-~ .p odido con certidumbre, ó con gran proJ:&gt;M b1hdad
por lo meno;:, determinar las del coritrario y
calcular la resistencia que podrían ofrecer al
avance decidido, en el intento de cortar la retirada al ejército de Kuropa.tkine y dej~r_lo encerrado bajo los muros de Mukden, repitiendo,
una vez más los movimientos estratégicos.
que habían dado tan espléndidos resultados
en las jornadas parciales de Vafangow y de
Tatchekiao, y tiObre todo en la gran batalla de
Liaoyang.

bor batiente y alegres fanfarrias, y en irresistible empuje arrollan á sus contrarios y se coronan de triunfo, entre los hurras de sus tropas y las bendiciones .:le sus S&lt;?ldados que han
podido salir ilesos de la refriega espantosa;
movimientos emprendidos ·por hambrientos grupos de japoneses para tomar,no un reducto, no
una posición importante, sino una estación de
campaña., donde humeaba el rancho, y que son
acribillados por las ba yonetas moscovitas al
grito desgarrador de "salvad nuestra pitanza,
hermanos!''
y en medio de esta titánica lucha, en medio
de esta homérica pelea que eclipsa, y opaca y
desvanece cuanto se ha descrito en la historia
y la Jernnda de todas las luchas del hombre
contra el hombre, un estremecimiento dantesco
sacude los nervios, un profundo desaliento se
apodera del ánimo, al ver que no hay una vo7,
de paz y do&gt; misericordia que se levante para
hacer cesar esa carnicería oprobiosa entre dos
grandes pueblos, entre dos grupos humanos
que marchan á la mu,:,rte en medio de la indiferencia de los que pueden y deben intervenir.

'GUERRA RUSOJAPONE!-A . -TTNA BA'TF.RÍA RUi::A ENVUELTA POR EL HUMO DE UNA ALDEA
JNCEN DIADA ADl!EDE POR LOS JAPO:-IESES .

***

Imposible por el momento abarcar. por los
informes parciales que nos llegan, el?. !canee de
todo este movimiento que ha producido una
serie no inter,·umpida de combates parciales
que se han prolongado por diez días: imposible
definir ia; situación nrecisa de los beligerantes,
en los actuales instantes en que llegan revueltas y baraja.das las noticias de los ejércitos
contrarios, dando cada cual versiones contra-·
dictorias y a.tribuyéndose en cierto modo por
su parte el triunfo en los diversos eneuentros
de detalle.
La averiguación del éxito real obtenido hasta ahora por los indomables combatientes,

frente, episodios variados en el desarrollo de
la batalla, no faltando ni el rumor de que había comenzado el bombardeo de Mukden.
Pero en medio de estas versiones, llegan con
persistencia de San Petersburgo impresi_o1;1es
pesimistas, voces de desaliento, vagas noticias
de derrota completa, rumores imprecisos de
desastre, y á las veces se mira corroborad_o
este conjunto por noticias má.s definidas; se dice que la brillante división de Rennenkapmff ha
sido aniquilada; que en Mukden se escucha el
cañoneo cada vez más cercano, por el Norte,
el Este y el Oeste; que Sinmintin ha caído en
poder de los japoneses; que éstos usan_bue_na
porción de la vía férrea para sus comunicaciones, en pu_n tos que eran antes del dominio ruso;
que el General Barón de Kaulbars, que manda
el centro ruso, ha tenido que cambiar d?s vece~ su línea del frente, y en estas operac~ones,
aunque ejecutadas con precisión y con violencia, se ha visto obligado á quemar sus yastos
almacenes de provisiones, para impedir q~e
cayeran en poder del enemigo ...... y en medio
de todo esto, apenas se oye decir que Kurop~tkine ha infligido un golpe sobre el centro Japonés, y bav r,orresponsal que asegure que,
aunque el comandante ruso, debilitado en sus
pobiciones, ha resuelto . l.a retirada, su resolución ha sido tardía, pues ya están las avanzadas de Nogi á la altura del famoso Paso de
Tie, en la retaguardia rusa.

* * los que miran con hoAfortunadamente uara
rror y espanto la sin üa-ual pelea, es de esperarse que, cualqui ra que sea el resultado de
la batalla que en estos momentos se libra en
torno de Mukden, ésta quizá será la batalla
final de la guerra, que dura ya trece meses,
y la cual ha sido la más sangrienta de cuantas se .::-egistran en la historia.
Si la suerte, contraria basta ahora para el
esforzado Kuropatkine, le sonríe por primera
vez enfrente de Mukden, y después de la resistencia sostenida que ha opuesto contra su te·
mible adversario, logra desbaratar sus movimientos envolventes, y en la extensa línea que
tienen que defender los japoneses aparta las
dos alas enemigas inutilizando el centro, un
ta.nto debilitado por sus propias operaciones
contra los flancos moscovitas, en ese caso ya
está cubierta la negra honrilla y tiene Rusia
una batalla de importancia en su favor; ya las
condiciones de Tokio serán menos onerosas,
ya Mukden podrá hacer olvidar á Puerto Arturo y á Liaoyang, ya se podrá concentrar la
acción del gobierno en la solución del problema interior y en la constitución de un nuevo
régimen, segun los clamores de todos los pensadores y las aspiraciones de todos los que sostienen la dinastía sin dejos amargos-de reacción.
Y si desgraciadamente para las armas rusas el éxito les es otra vez contrario y Kuropatkine, rodeado en Muk~en, no puede menos
de quedar á discreción de su poderoso enemigo, si su retirada impedida lo orilla al desas- ·
tre y la "débacle" es inevitable. . ...¡,quién
puede predecir la explosión en las masas popu-

GUERRA RUSOJAPONESA. -EL GENERAL KOROPATKINE ENTERÁNDOSE DE UN PARTE OFICIAL,

la,res que se agitan impetuosas en todos los
centros poou,osos del vasto imperio de los Romanoff? ¿quién puede prever hasta dónde podrían llegar las turbas irritadas, al ver desvanecidas sus postreras esperanzas en la fuerza
armada de la autocracia? ¡,quién espera la
problemática acción del Almirante Rojestvensky sin concertar una paz, aunque sea desventajosa, y hacer el último esfuerzo para salvar el trono'/
8 de Marzo: 1905.

z. z. z.

00
NUEVO ·oBSERVATORIO
El mes pasado se inauguró solemnemente el
nuevo Observatorio Meteorológico de Tampi-

co, establecido por iniciativa del Sr. Dr. Don
Antonio Matienzo, en un edificio que á sus expensas mandó construir expresamente el Sr.
D Felipe González, Cónsul de Bélgica en aquel
puerto y uno de los comerciantes más progresistas de la localidad.
•
Al acto de la inauguración concurrieron las
autoridades civiles y militares y algunos vecinos caracterizados, cambiándose expresivos
discursos entre el Sr. Dr. Matienzo y el Sr.
González. En el salón principal del edificio se
colocó una lápida conmemorativa y los concurrentes fueron obsequiados con un lunchchampagne.
El edificio, que es de dos pisos, tuvo un costo aproximado de $30.000.
El Sr, González ha sido objeto de las más
entusiastas felicitaciones oor este rasgo de desprendimiento que tanto lo enaltece.

* **

GUERRA RUSOJAPONESA.-UN VIVAC EN EL CAMPAMENTO JAPONÉS

Pero en estos tremendos coro bates cuyo resultado final apenas se prevé, ¡cómo se ha em;
papado el campo manchú con sangre de héroes.
¡cómo se ha visto desplegar indomable bravura por ambas pa.rtes! ¡qué espantosa aparece
ante los ojos del más indiferente esa ba~alla en
donde entran en acción cerca de un millón de
combHtientes, con dos mil bocas de fuego, con
granadas explosivas de mano, fusiles Y ~añones de tiro rápido, pólvora sin humo, s~1.mosa
letal, y en general con todas las exquisite~es
que la ciencia de Ja destrucción ha proporcionado á los ejércitos en los albores esplendorosos de la vigésima centuria!
.
Batallones que marchan impávidos baJ.o mortífera lluvia de proye&lt;'tiles huecos, y se lan, a~
:i una muerte segura contra formid_abl":s fortificaciones y macizos reductos, y srn disparar
un tiro, cargan á la bayoneta; generales, com3
Tzerpitsky, que se ponen á. la cabeza de ~us r~gimientos en momentos tremendos de indecisión, marchan con banderas desplegadas, tam:
TAMPICO -FACHADA DEL EDIFICIO DEL OBSERVATORIO.

SALÓN FOTOGRÁFICO DE 1905,-RETRATO T'OR P, NAVARRO (29PREMIO),

�El m11do tltsttado

El mundo Tlusttado
eterniza en los labios de los hombres
Trotan los gibosos y absurdos-cameÜ~~y la caravana
'
pasa, á los aullidos de hienas y perros.
Se levanta el telón de tus pestafías:
Cake walk espasmódico .
en un salón de invierno
en Nueva York ...... afuera
todo es obscuro, menos la nieve,
todo está mudo, menos el viento . ... . .
Se abaten tus pestañas . . ... .
Cae el telón ...... ¡silencio!
Envío

una mina muy honda, muy honda ..... .
tan honda, que adentro
se confunden en íntimo abrazo
el Caos y el Sueño.
Por el tiro angosto
baja un minero,
lleva una trágica linterna sorda.
Como es novio de la Hulla,
está negro de sus ·besos,

Anita, la vida es mar
que tiene rudas fierezas:
eres muy niña y empiezas
su inmensidad á cruzar;
mas yo, tras largo bregar,
ya los alientos perdí
y triste tiendo, ¡ay de mí!
la nostálgica mirada
hacia: la playa dorada
y azul de donde partí.

SRA. MARÍA PORTILLA DE SUINAGA

TUS OJOS NEGROS

MATRIMONIO ELEGANTE

ENdelel corriente,
templo de .San Francisco se efectuó,el 2
el matrimonio canónico de la

AAnlta.

Se levanta el telón de tus pestañas
y dos caballeros
·
aparecen de pronto en el circo,
mudos y siniestros.
Ambos mi_steriosos,
ambos van de negro:
negra la armadura,
y el penacho enhiesto,
y el escudo sin emblema
y el corcel de ojos de .fuego.
Por una dama enlutada
que uno· acusa de gran yerro,
van á batirse: la dama,
de los condes está en medio;
~I conde la ve, muy pálido,
la condesa tien'e miedo ..... .

distinguida señorita María Portilla con el Sr.
D. Francisco Suinaga.

TE. (DIBUJO DE GIBSON.)

Las simpatías con que los contrayentes cuentan en la buena sociedad mexicana,-hicieron
que la ceremonia se viera concurrida por numerosas familias y caballero'! de representa•
ción.
.
Los padrinos de manos de la señorita Portilla y del seíior Suinaga fuero°: el Sr. D. Pedro

Suinaga y la Sra. Doña Juana Cuevas de Por•
tilla, y los de velación la Sra. Doña Concep•
ción Arias de Suinaga y el Sr. D. Guillermo
Portilla. El matrimonio civil se verificó por la
tarde en la casa del padre de la desposada.
Los contrayentes han sido objeto, nor parte
de sus amistades de calurosas felicitaciones.

· Se levanta el telón de tus pestañas:

En la calada veranda de mármoles y de jasves
Se encuentran Uesdémona, su vadre y Otelo.

Otelo refiere sus guerras y triunfos.
El Adriático duerme á lo lejos.

Se levanta el telón de tus pestañas:
Por un canal, en la noche,
negra como un féretro
pasa una góndola; dentro, en cojines
de terciopelo,
una dama enmascarada
y un hermoso caballero.
Ella, morena y de Roma,
él, español y moreno.
Se dicen cosas de amores ....
Otra góndola negra los sigue en silencio.
Se escucha el querelloso
chasquido de los remos.
La luna llena finge en la altura
la cabeza pálida de una reina espectro
á q~ien su rey guillotinó hace mucho,
porque tuvo celos . . ... .
Se levanta el telón de tus pestañas:
Dos gitanas bailan,
tienen en los cuerpos
algo de culebra,
como.u.n a culebra las sigue el deseo
y ·culebras enroscadas
fingen sus lustrosos y negros cabellos.
Son tan hermosas como dos besos,
son tan preciosas
como dos ébanos.
Se levanta el telón de tus pestañas:
Y aparece luego, •

11

y se hunde, se hunde, se hunde
en el pozo inmenso.

Se levanta el telón de tus pestañas:
Es de noche, una noche del desierto,
abajo arenas móviles,arriba,
como arenas de oro, los luceros.
.La divina Belkiss,reina de Saba,.
marcha con s.u séquito
al paso litúrgico
de sus dromedarios y de sus camellos,
que proyectan sus sombras prehistóricas
y absurdas, en e\ suelo.
Va, según la expresión de la Biblia,
á descubrir su muslo ante el soberbio ·
Rey Salomón, es nigra, sed forrnosa,
y conoce los filtros que el deseo

Muy pronto mi barquichuelo
se perderá de improviso
tras el confín indeciso
en que besa el mar al cielo,
y aunque lo busques con celo,
vanos serán tus antojos.
.... Más tarde que sus despojos
mires flotando dispersos,
que caigan sobre estos versos
-las tinieblas de tus ojos.
AMAD::&gt; NERVO.

Caopollcán

Ya todos los rivales probaran el madero.
-¿Quién falta?-Y.la resvuesta fué un arrogante:-¡ Yo!
-iYo!-diio; y en la forma de una vbión de Homero,
del fondo de los bosaues Cauvollcáu surgió.

Solemnemente triste fué Ouaubtemoc. Un día
un gruvo de hombres blancos so abalanzó basta él;
y. en tanto que el finperio de tal se sorprendfii,
el arcabuz llenaba.de huecos el tropel.

Echóse el tronco encima con aJemán ligero;
vero doblarse no.
Bajo sus vies tres días crujir hizo el sendero;
Y estuvo andando, and.anclo .... y andando se durmió.

P reso cayó. Y ~I indio que nunca sonreía,
una,mnrlsa tuvo que se deshizo en hiel.
- ¿En dónde-está el tesoro?-clamó la vocería;
y resDOndió un silencio más grande que el trove!.: .. ..

Y andando, así, dormido, ~oñó con el verdugo:
él muerto sobre un tronco, su razíl, con el yugo,
Inútil todo esfuerzo, triunfante siempre el mal.

Vino el tormento. Y alguien de la Imperial nobleza
queJóse . ... El Indio.díjole, irguiend@ la cabeza:
-iMllecbo no es der.osasl ,..-y se volvió á callar.

Por eso, al tercer día de andar vor valle y sierra,
el t ronco alzó en los aires y lo clavó en la tierra,
lcómosi el tronco.fuese su propio vedéstall ..... .

En tanto, al retostarle los ples, chirriaba el fuego,
que se agitaba á modo de un balbuceante ruego,
¡ porQue se hacía lenguas como queriendo hablar! . •. .

. Y estremecerse pudo,

III
Ollanta

Cnanhtemoc · ,

Contra lmpanaul un día su ejército levanta;
afila en los peñascos su acero y su rencor ;
el nudo de un sollozo retuerce en ~u garganta;
y Jura, en un gran charco de sangre hundir su amor.
Huye, de risco en risco, con trepadora planta ;
impone en una~umbre- su nido qe condor;
Y, entre una fortaleza. tres años lucha Ollanta
a.ne son vara su ñtista ti;es siglos de.dolor . .. . .. '
Amó á la sacra bija del Inca, en el· misterio:
Cuando el Señor lo supo, se estremeció el Imperio
rodó la-ñusta al suelo é lrgulóse el valadfu.
'
Desvués vino otro Inca o.ue le llamó su hermano;
no derramada en vano,
1sólo Quedó la nieve manchada de car,mfu ! .., ....

Y tras de tanta sangre,

Lima, 1904,

JOSÉ

S.

ÜHOCANO.

�~I th11do f11strado
U fflllCIO Tl1Slr140
los más:elegantes, y seguramente el que se vió más concurrido toda la noche".
"En el adorno de este puesto, predominaba el azul y era
-desde el punto.de vista del buen gusto, una positiva mara.vi:
n a. Con la señora del Hoyo-de Malpica, atendían solícitas á
los innumerables consumidores las Sritas. María Antonia
Alonso, Virginia y Esther Vira.montes, Mercedes Guadalupe
y Carmen Castanedo y María Cu isa Garza. El traje que portaban-continúa nuestro informante-era por demás llama.ti•
vo y muy original; falda y "chaqueta" ó "blusa" de finas

UNA FIESTA SIMPATICA·
Kermesse de Garidad en San Luis Potosí

Nº'I'."

muy brillante en los _anales de ]a. buena sociedad potosina ha
s1do la Ke~mes,se de caridad organizada en días pasados por l as
Rodrí ras. Ma~i~de rravanco de Hernández, Guadalupe de la Vega de
las rfi!z Y Emiha_ (?abrera de Sala~, y que se efectuó con el concurso de
P
pales famL11as de aquella Cludad en la elegante residencia que
en la Plaza de Tequisquiápam el 'sr. D. Matías Hernández So-

b~:ó:.

. La concurrencia fué selecta Y muy numerosa; las damas más distin-

ftt:is Y los cabalieros de mayo!-' representación, se dieron cita en la cad d señor Hernández, convertida, como por arte de magia, en un ver-

a ero paraíso. El adorno era de lo más artístico y los puestos primo~~b~::n~ engalanados con flores y tapicerías, pr¿sentaban el mls agras ·t inJu~t1. El puesto de banca, muy lujoso, estuvo á car"º de las
J~~~! ·M~ªtt upfey Carmen de la Vega, que, con su dependien~la Srita.
Entr r nez, ormaban una trinidad de bellezas.
nd:d~ras~, que h~cían verdaderos prodigios para aten·
der áloe la~re
1
las Srit!s P
~s e os consu~1dores, se distinguieron notablemente
venta d · u3: 1~pe Y Concepción del Hoyo, que tenían á su cargo la
ladeduf pastehllos, María _Helguero, la de la nieve, y Mercedes Ruesga
Ester Oce~. Debe~os también h ~cer mención muy especial de las Sritas.
.
ráozco, Julieta Verástegu1, Enriqueta Jurado y Manuela Lazo que
t uvieron
su car ()'o lo
to s d e platillos
·
· ·
' y
mexicanos
secas
t ortas compuestasº Tods pnes
·
' frutas
·
·
t .
·
as 1as s e ñor1tas
se presentaron luciendo
gracio·
sos raJfs que r~alzaban poderosamente su hermosura y que constituían,
en ª~'!-e maravilloso conjunto, la nota más brillante.
de lo;; P11 estos, con ser tan luJ·osos llamó tanto la atención
de 1osmguno
concurrente
·
b
'
cería «Cua h
s, sm em argo, como el dispuesto por la gran Cerveta el cont¡°nrrteemtocd», d e Moodterrey, para llevará aquella simpática fies' 'C
" n e e sus pro uctos.
· ver- n~!~~o .va parecía que no nos faltaba nada por probar ni nada por
de la seño/~eJa t~rso~al que nos proporciona estos datos,- oímos la voz
seo-uros de
ª pica e Hoy~ q ue nos llamaba, y acudimos al reclamo,·
9
. que íbamos á experimentar la más inesperada pero también la
mas grata de las sorpresas·. "
'
"Y nos fe l'1c1tamos
·
de haber s_ido sorprendidos: s u puesto fué uno de

0 ª

GRUPO DE DAMAS QUE TUVIERON Á StJ CARGO E L PUESTO DE LA
11
CERVECERÍA CU A UHTEMOC, "
.

Grupo de damas que tuvieron
i su cargo el puesto de la
"Cervecería Cuauhtemoc'•

t::ilás y "mandil" . Este era de forma ovn lada é imitaba una eti~ueta de la exquisita
"Carta. Blanca", que tanta celebr~dad ha dado á la Cervecería ' Cuauhtemoc" . Aquel
grupo de hermosas dama~, cumplimentando con el mayor esmero á los visitantes, era
ciertamente digno de ser admirado; no dejen Uds. de publicar en su semanario estos
do3 grupos" .....
'( nos mostró las fotogr afíaJ que hoy reproducimos y que ilustran estas páginas.
No c~be d~da que 1~ "9ervecer 1a U}lauhtemoc" sigue firme en su afán de captarse todas
las simpat1as del publico. Nada mas natural: acaba de alcanzar en S. Louis Missouri
un gl'an t1~iunfo, obtP.niendo, en competencia con todas las cervecerías del mundo el
único gran premio, y justo es que ahora conquiste toda la estimación de los consu'm idores.
.
En cuanto á las demás notas salientes de la simpát ica fiesta á que nos referimos
diremos que hubo funciones teatrales y , conciertos, en cuyo desempeño tuvieron p~rte muy principal las señoritas Cer~
vantes, Ester Vir,amonte~, María Angélica Valdés, Ar a María Bu_e~o . Ade~a Le1¡a, Carmen y Eva R od ríguez, Luz
1
Gudelia, Flores e Isabel Zenteno. En suma, la Kerme~se resultó brilla:1tís1ma, y hace honor á las estimables damas
que la organizaron.
.
En cuanto á la "Cervecería Cuauhtemoc", merece ciertamente los más calurosos aplausos por el valioso contingente con que contrib_u yó al mayor lucimiento de la fiesta.

�€1

ffll■ClO

El m11do n1strado

TIISrrilClo

1

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•-.,.-¡¡:¡-~
\

PAGINAS

DE LA

MODA

tos:traits dtl ai\o pasado st acomodan fAcllmtntt
Ala moda ·actual

e

placer la remodelación de los trajes pasados de moda. Las nueve décimas
partes de las faldas del año anterior eran
de nreve cuchillas que terminaban en pliegues
inve1tidos; y las blusa•s llevaban delanteros
abolsados y faldones que llegaban á las rodillas. El modo más económico de arreglar la
enagua, consiste en soltar los pliegues t ableados y convertirlos en frunces, que dan un aspeclo más amplio; esta alteración ocupa muy
poco tiempo y produce un m.agnifico cambio.
AUSA

F{GTTRINES 1,

2., 3 y
,J.,,,.

...:.. 1

ESCUELA NACIONAL DE BE LLAS ARTES.-GRABADO EN ACERO, EJECUTADO POR ET, ALUMNO EMILIANO VALADEZ Á QUIEN EL GOBJERNO CONCEDIÓ
ÚLTIMAMENTE 'UNA PENSIÓN PA'EIA QUE PROSIGA SUS ESTUDIOS EN EUROPA. 1

4. ,
,.~

( '
'

· · Encaso de que la falda sea· de cuchillos lisos, ·: dros 6 á r1J,yaik siempre se asdcia á·nia~·a villa
sé' abrirá h alsta la a ltura de las rodillas, insercon los géneros lisos.
· ·
·
. ,
C ~ano.o ~e~ion~s. de hola~es alforza~ós, fruncí- . '-;:':' Una falda an~osta de cinco. cuchillos_ se hado¡¡ ó plisados, ,Yª d~l mismo material~ .&lt;le al-/:-:""•rá de m?da abr~endo los cuc_billos a l mvel de
g ún otro que diga bien en clase y tono, ya de
las rodillas é msertando piezas fruncidas ó
máteríal diferente. Una tela á. pequeños cuaplegadas á cada lado de los cuchillos, los cua-

�El fflHdO 111strado
les á su vez parecerán más anchos, agregando
tiras pespunteadas á lo largo de las uniones;
tales bandas van perfectamente en terciopelo 6
tafétán, si la falda es de paño; ó viceversa, esto es, tiras de paño sobre faldas de tafetán ó
terciopelo.
En el caso de una enagua muy estrecha, un
excelente plan es ponerle un delantero del mismo género, si lo hay, ó de otra tela de la cual
resulte una bonita combinación; este delantero
se prolonga sobre las caderas formando un peto, el cual se orilla con cinta.pasamanería, ó
también con un sesgo de material adecuado, el
que se continúa en lo bajo de la falda figuran-do bandas horizontales paralelas o1 dibujos
lineales caprichosos, que se alargan sobre las
costuras de los cuchillos.
Las antiguas faldas de abanicos ha·n vuelto
á la escena, "ircunstancia que viene á nuestra
ayuda para la compostura de una angosta enagua; no es preciso que los aba!licos sean de la
misma tela, supliéndola, en su defecto, con al·
guna que se le acomod-e.
Muchas faldas del año pasado tienen caudas
ligeras. De acuerdo con la moda del día, un
largo redondo es más apetecible: sería por
tanto conveniente recortarlas.
.
Volviendo á las faldas estrechas,diré que existe un medio más para hacerlas á la moda;
consiste en ponerles uno ó dos v·o lantes, ora
plegados e_n plano ó en frunces, ora constituídos por bándas circulares, de poco vuelo.

Explicación de los Figurines
1.- Traje sastre de media estación, en paño
amazona gris asfalto; falda ornada de pliegues
ungulados y de anchos pliegues redondos; doble bolero guarnecido de botones pla nos en
terciopelo gris y de un cuello en paño blanco
bordado de sedas grises.
2.-En paño azul negro; falda plisada sobre
las caderas; veste con vueltas y botones en paño rojo; pechero en paño blanco bordado con
seda roja y negra.
3.-Traje para visitas,en paño verde ornado
con aplicaciones de terciopelo verde; falda con
túnicacorselete.
4. -Sencillo traje para calle, en lana roja;
falda á triples pliegues redondos; talle con drapería cruzada.
·
5.-Traje sastre en paño azul rey guarnecido
de soutache de seda: pequeño gilet y cuello en
pana bordeada de encaje formando caída.

6.-En cachemir guinda; blusa fruncida co
gran cuello ~n Venecia cortado por una esca~
rola de terciopelo; corbata en terciopelo co
ferrets dorados.
n
7.-En luisina puntuada verde angélica· volantes fruncidos, montados bajo un estr~cho
galón de seda verde y blanco; cuello en terciopelo blanco bordado ó con volantes plisados
orlados ~e listón ang?sto verde y blanco; corbata y cmtura en terciopelo verde.

"cf&amp;osler"

LA " SMITH PREMIER" HA VENCIDO Á TODAS LAS MÁQUINAS

DE ESCRIBIR QUE HAN PRETENDIDO COMPETIR
CON ELLA. ES LA UNICA PERFECTA.

***

Muy generales han sido las chaquetas de faldones. Lo mejor para
remodelarlas es convertirlas en boleros, aprovechando los faldones
para el arreglo de las
mangas y cintura, la
cual es muy alta y se éi. ñe al cuerpo por completo; se ejecutan estos
fajos sobre un forro resistente que. consta de
dos piezas que se unen
sobre la línea media
posterior y se envaran.
Los delanteros de la
blusa se plegarán compartiendo igualmente su
anchura hacia el fren ·
te, y no amontonando
los pliegues en el espacio más estrecho posi
ble, directamente en el
centro, como se ve en la
mayoría de los trajes
hechos de las tiendas.
Las mangas todas del
anterior año tenían la
amplitud abajo, recogida á menudo en puños
más ó menos estrechos.
El plan más sencillo para su nuevo arreglo es
hacerlas en la habitual
forma de las mangas
saoo de caballero, li!las y
derechas, acabándolas
. con puños vueltos. Otro
modo de alterar las
mangas de moda pasada, es agregarles trozos en forma de V en la
parte media y superior,
adornando estas porciones de la misma suer
te que la cintura. Naturalmente, cuando se
transforman las mangas siguiendo la últ~ma
iclea, es menester quitar
la anchura que baya
debajo del codo, puesto
que se amoldarán al
antebrazo.
Se habrá de notar que
las mangas de l0s modelos para las dos estaciones que llegan, se
aiustaná dos tipos principa les: uno es la manga lisa, semejante á las
que us&amp;n los señore!;;
es la otra una-resurrección de la pierna de car·
nero,abultada en el nacimiento y estrechándose á medida que desciende, forma especial·
mente desfavorable pa·
ra las señoras gruesa,s.
Lo queno debe olvidarse es que,sea cual fuere
la amplitud de la manga no bajará del codo,
y que el mejor método
de remodelarlas es hacerlas lisas, en el estilo de
de caballero.

saco

MARÍA LUISA.

lf"Una Verdad·Innegable.
~

COMPLETO SURTIDO EN SlLLONES PARA
EN FERMOS, CON RUEDAS.

FIGURINES

5, 6 Y

Esta verdad es
que la casa MOS=
LER vende los me=
jores muebles, las
mejores alfombras
-los mejores corti=
najes y telas para
decoraciones, y lo
mejor en almoha=
das, tambores, col=
chones, camas de
latón y otra infi=
nidad de artículos.

-~

EN MUEBLES A US'l'RIACOS TENR:\108
GRAN VARIEDAD.

mosltr, Bowtn~
~Y took, Sucr.

mosltr, Bowtn~
~Y took, Sucr.

SEGUNDA SAN FRANCISCO,

VEROARA Y CINCO DE \\AYO

VEROARA Y CINCO DE MAYO

SEGUNDA SAN FRANCISCO,

MEXICO

MEXICO

7

Ganutos rellenos

Desleída la. cantidad conveniente de azúcar en tres cuartill?s de leche, y colada la mezcla, se agregan _siete yemas
batidas con dos onzas d¡i canela. molida., y se pone tudo á.
cocer; luego de enfriado se distribuye en moldes ó canutos,
__ta.pandq las ju-n:turas co,n una. pasta preparada co6 cuatro
ob~~s de ma.nteca.,_:fios .. de cera. amarilla. "y dos;án1zá.s d3 resi•
na. aqtes dA ponet' aqué]Jas á helar.
·
__ ;: Los·barquillos rellenos se obtienen colocando los barquillos
· · verticalmente, rellenándolos con el helado que se juz~e
oportuno.

TODO COMERCIAN'fE lN'l'ELIGENTE Y PREVISOR ADQUIERE
EL "CONTADOR NACIONAL". SE VEN YA MUY
POCOS ESTABLECIMIENTOS SIN EL

�€1 mundo Ilustrado
t i Testamento

EL BUENTONO.S,A°

CAPITAL SOCIAL

Del lllmo. Sr. Arzobispo Feeban

~

-

Los bienes fueron valuados en S 125,000

5.000,000 .
..

MEXICO.

..., .= ·*

La mayor parte de lo testado- con
sistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua," Compañía de Seguros :.o• bre la v ida, d e Nueva York.

:

1•

DIRECTORGENERAl

E.PUGI BET

COLONIA CUAUHTEMOC

&lt;i

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El lugar más aristocrático de la Ciudad,
para residencias.
Contiguo al Paseo de la Reforma y frente á la estatua de

Hace pocos dias que se .practicó
la apertura del tes~ento del I~u~trisimo Sr: Arzobispo· D. Patricio
A F eehan en la ciudad de Chicago,
niinois. La fortuna ,del distinguido
prelado ascen dió~ cerca de. : . .
$125,000 oro americano; y . seg~n nl
inventario que se ha publicad~, los
bienes que dejó fueron como sigue :
Dos pólizas de "La Mutua " Compañia de Segtdos sobre la Vida,
de Nueva York, por
$25,00 oro cada una,
ó sean. . . . . . . . $50,000. oro
· Dividendos a cumuladoo
_ sobre una de las póliliza s . . . . . . . . . . . 9,329 oro
o tra póliza de seguro. 14,000 oro
Acciones en efectivo Y
en Bancos . . . . . . 37,000 oro
En,tre :las disposiciones del señor Ar zob'i,spo, en, su testament o,
se h icieron éstas :
A su hermana, señorita Kate
Feehan, que estuvo siempre con &lt;lt
hasta su muer te, $40,000 oro en bon os y de $25,000 oro en una de las
,pólizas de seguros; á la señora
Ana A. Feehan, viuda del señor
Doctor E dua rdo L. Feehan, h ermano del señor Arzobis,po, $5,000 oro
de otra de las pó"lizas, Y $5,000 oor
en efectivo; á la Academia de San
patricio de Chicago, de la que ,_,s
preceptora su hermana, M-adre
Maria Catalina, $10,000 oro de la
última póliza; á la escuela "Santa
Maria" de enseñanza práctica para varones, de Feehanvrne, Illnots,
que era la ins titución por la que
.ro/is se interesaba el señor Arzobispo, se entregaron los $4,000 restantes de la última póliza.

· cuAUHTEMOC
Los lotes se venden bajo el plan de

nos.
Este terreno es muy plano y uniforme,
con lo cual se obtiene un perfecto drenaje
y se evitan gastos de relleno y preparación
de los lotes para construir.
La "Compañía de Mejoras de la Ciudad de
México", propietaria de esta hermosa Colonia, ha firmado un contrato con el Ayuntamiento de la Capital, para el embellecimiendo general é incluyendo

·-S,,nnu11/rosliempOI lluóltf'1ntxi1h'11l1J1 -illi¡at,t11c11len/1ÓlcelaolS/1/!fleNt

La vertlaies,qv. tstjov4fl IIIJ ñ1nen1rla
tltliciososcigarrcsCARDEKIA,nosñu- enr;ottlal! fúmaCANELA PUi/A, del rlcsimpilíeo;pero fúma SUBLIMES,
6itrahttMelamorll1steelmismotupidol BUENTONO.¡ verás 'comoiltnll'Odt/JI/ del BUEN TONO, y solopql' esb.me·/Qslvm111mo$...¡lorlavíaeshimpo! 1m11.ya11oca611porlapu1,tar/el11Casa! lrece ser arloratlol

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t1111t1ht•llt11~1'siltmi¡a,ro,/D{JL C1JN1',níatss ~tl'léano1. flll w1n1nc1n lum11 In m,¡níhco,ci;arm NAStOTA,

El terreno está junto al Paseo de la Reforma y es, sin duda, el de más hermosa
vista de la ciu.dad. Cuañdo estén terminadas todas las obras, de acuerdo con el contrato hecho con las autoridades del Distrito
Federal, la

t!,/&amp;tlnK?f!!1,~midí~va/1161IIC#plt1i- dti11i°Nfndusi,oo6jclut1116ol'tsl'/11$ t1!Bu1nkno,-conlat1exctltnl1irl11coll:·
11.Sto/Jinl,ith,11/uito/Jll'I ci911'1'11'1IIli,¡11ltiKH!$C19ar,o,TIIICOIti,/811,nlM, 111/11tll81i1mo1111í1nilo,nla a/Junhnci1.

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1111:
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tos defectuosos, arrugas Yºcoa
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Jldornosv Bordados,
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Tene~os el honor de participará ustedes que nuestra próxima

GRAN EXPOSICION EXTRAORDINARIA
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de las altas novedades para el Verano, tendrá verificativo el

..
siéndonos grato ofrecer á ustedes para esta ocasión las últimas creaciones de
la Moda Parisiense.
Deseosos de vernos favorecidos ·por su visita nos es grato ofrecernos
respetuosamente á sus órdenes, attos. S. S.

"EL PALACIO DE HIERRO", S. A.

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M6XIOO

-

.

'

eeNeURS0S DE 1905.
..

El mes entrante celebrará este semanario su primer Concurso feminista.-Próximamente
daremos á conocer las bases de un nuevo concurso, que será
,.,
'
un torneo de primavera.

�t:t mamlo

nas1raao

Modeiodefa oo.dla del verdadero
Marfa Andrea: Sír,•ase Ud
. ·
en lo particula r . dándonos · escribirnos_
dom icllio para indicarle la df:~c~fmbre 7
casa donde puede encontrar los a ótnfde la .
que desea.
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del Estómago , Gota,
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Disenteria, la Grippe ó Influenza, las
· •m""' enferm e dades del
Cutis y las_Lombri.1,
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""4-&amp;t ~,,_,.-~ medicamentos mas

~~-~rr.,.

económicos

11

111
0

.,

¡¡
.,

't:

:,,.
_
•·
l• •go de falda al "empeine"
•

&lt;

_Beatriz_: E~ta moda está muy gene~alizn·
d_,1aentre_¡óvenes y viejas y promete ser dura era. Es sumamente cómoda evitando
ros graves inconvenientes Que presentan
as fd,·1ldas de cauda: maltratar pronto el
vesti do Y llevar una mano constantemente
ocupa a.
.

las entermedades ocasionadas por laBilis
y las Flemas.
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Quemaduras por el sol

Y EN TODAS LAS FARMACIAS

Esperanza : La miel con Que se untan
las p_a r tes del cuerpo q.uemadas por el sol
os miel ele colmena pura.
· •·
Lunch de bacalao

Berl)abé
TOPO CHICO
Las comparaciones son de mal gusto, pero debe Vd. probar estas aguas
para que fo rme Vd. su opinión.
No decimos que son las mejores
pero sr que son tan buenas como la s
mejores.

Un hombre entra á su oficina, toma una si•
lla Y se acerca mucho á Vd; su aliento es
desagradable; su ünico pcnsami~to es desembarazarse deél y termina ~r decirlo: "No
me intereso.''

SOZODONTE

_es. indispemable para toda persona cuyo
aliento no sea puro. Penetrando· entre las
pequeiias aberturas, las endulza y purifica y
les da un aspecto de verdadera limpieza. .
3 Formas: Líquido, Polvo y Pasta.

NO L.O OL.VID8 USTBD

Ningün especifico de los conocidos hasta hoy para la curación de las enfermedad es de la piel, reúne las condiciones
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Apartado 56.

ESPUES de haber publicado im=
portantes opiniones de los más
ilustres hombres de ciencia, relativas
á la

.,
"'

como

Monterrey.

.r¡-

l!¡iti6d á todos los subscriptores dé 0
1
" un o 11ust1·ado" el tomo I de "Oo
PQ!Js." No tenemos reserva de esos .,-~móplares pa, u vender.
· vJem-

•
:,

Purgativo y Depu- Cl
rativo, es el mejor

Pedro Treviño

Cosmópolia11

M;u·fa Tores a: F.n su oportun idád s

Isaura : Tómese una ca~erola bastante
gra nd e, Y la vísoera ele hacerse el lunch
se corta el bacalao . e11 pedacitos 3, se iloja
toda la i:ioclle en bastante agua ¡¡ara quo
Quede bien des¡¡.lado; á la mañana siguiente se pondrá en la lu mbre con ped·acitos de
c hile verde y rebanadM de papa : luego se
le a¡¡-rega manteca. PiOJienta canela cla·
vo Y,bastante jugo de•iitomate: todo.font.o º?º el bacalao se dejar á hervir Por es·
paác10 de una hora tÍ hora:v enarto YSel)()n·
d r en platones ó en la misma cacerola si
es de hierro-esmaltado. con alao de lumbre
para que no se enfríe.
~
Fabricación de ce,v,za

Industr!oso: En el_núr_nero próxim~ sfrda.~ buscar la exphcac1ón sobre el modo
e acer la ¡;ervez_a más usada. Como damos á conocer v_a na.5clases,no hubiéramos
encontrado cabida en esta sección.
El mojór tratamiento para el cabello

An~el: He ,consultado lo más flor ido de
. 1os m.,dicos. Tod9$ están acordes en confesaÍ· QU!3 la meJor medicina consiste en
u na 1mp1eza exagerada Yen f rotar el cue·
r9
c~belluclo ~o~ Yec~s al día durante 10 6
1~ mi,:iutos,
Dara act1v:.r la circulación y
' V1g9rizar lo~ b ulbos pelosos. 10 gramos d
aceite~~ oh1•o_mezélado á medio gramo d~
ca~tár1d,ts excito\\ los bulbos y a.vuda POderesamente la sal!~a del cabello, locionáncl ose con lo prescrito.una vez al día.
Tepache espumoso

Aficiom\da: Voy á dará Ud la fó
l
p ar a la preparación de un bar~il comrmoUuda
lo desea:
•
·
Panela ó azucár prieto. . .... 2 kilos
Lp~__yadu_ra fuerte ó ácida .. .. 500 gramos
mas bien maduras... . . . . .. . 2
··
T?J?1aSe la oanela ó azúcar y disuél vese en
U!},lJarra&lt;'leagua; con otra jarra ele a uase
d1suel ve!ª le\•adura, y c9p otra ja~ra se
, clesmeJ?-uza1_1 bien las dos piuas
; hecha-esta
operación, se toma un barril colocándol
la 1lave á u,:ios 10 centímetros a rriba det
fondo; se deJa parado, Y en el centro de la
tap_a .se le hace un agujero suficiente para
qu e penetre el brazo.
_Puesto el barril en lM condiciones antes
dichas, se.le pone el agua ele panela ó a úcar, el agua de las pií'ias y la cubeta d; la
levad ura,llenando con agua caliente lo que
fal~e del barril; se deja flojo el tapón de
ar riba para Que al fermentar no reviente
el barr 11; á los tres el fas, que ya habrá fermentado, se puede beber.
Una vez conclufdo el calde primitivo se
V!Jelve á ll~nar de agua el barril, con dos
lnlos de azucaró panela, y este líquido sé
ouede beber al clía siguiente, en la seguridad ele ~ncontrarlo suJ)erior al primitivo
~\~arril preparado así.sirve para tres me~
Curación de las escrófulas

. Madre de familia : Se darán ádiario dos 6
tres cucharada-5 de aceite de hígado debacalao en una taza de caldo 6 en una poc•,
de ceyveza. lo cual le quita su mal sabor'·
procures~ ~mar antes de la comida
ppco de vmo de rábano ó de quin'," y
cuando esto no se pueda, se h ará uso ~i~ple!)lente,de una "inf usión ele bojas de no·
gal • tomada á la~ once de la mañana y
.· después de la comida ; cuando el enfermo

esté nrn.r dé~\1, se le dará.un "'j,rrabo de rábano s•ocla!Io , tres cucha1·adas ,u d fa. La
\ll1 mentac16n debe ser substanciosa: lecbe,
l\Jf!:O de carne, huevos. etc., y se hará cjerc1c1oal sol Y al airelibre, tomando algunos
banos fríos ó salados con sal común.
La enfermédad escrofulosa es .muy freC!Jenteentre nosotros, y. como es liereditana algunas veces, procdrese que los hijos
d~ padres escrofulosos se sujeten á las ind1c1;1ciones aconsejadas al hablar de la curaetón, Y esto se hará de preferencia á
Partir de _la edad de diez años, para Que e~
;a evoluc1óu orgánica Que se v.erifica en el
Joven, la ua_turaleza, por decirlo así, cambie la constitución del individuó.
Crema de valnilla.-Nueces confitadas

Amparo~I ,a crema se h~ce con un lftro
de leche, l_-"&gt;_gramos de azucary ocho gra.nos de va1mlla cortada en pedacitos.
Hiérvese clu rante un cuarto de hora, retírese del fuego y pásese por el colador.
mézclense bien después dentro de ese Jí~
q~u~o tres claras de. huevo y seis yemas,
habiéndolas batido bien previamente
_;-Tómense nueces graneles, cuando est"n verdes todavía. y que la madera no se
ht, formado aún. Péleselas ha.~ta lo blanco
Y váyans~ cebando en agua fresca, Hágagase herv¡r agua en u na caldera y échense
allílas nueces con un pnñado de alumbr e
machacado, á fin ele que se conse1·ven oerfecta~ente blancas. Ouando son tiernas se
as retira, poniénd9las en agua fresca. '
H~gase cocer azucar, y una vez Jrfo, se
le vierte sobre las nueces, que se l:ian reti!aclo del agua y se han puesto en una v·tslJa; e~ta oper~ción debe repetirse trds días
8
!3gu1dos, temendocuidado cada ,,ezde ret1r:.1-r las nueres y de volver á POner el
azuc,ir sob~e el fuego. Hay que evitar Que
el azucar lnerva duran te estas operaciones, lo_ cual oodrfa hacer Que las nueces
se pus1eran,negras. •Hágase cocer en seg~ida el a~ucar en cinco 6 seL~ veces temenclo cm dado en cadi. ocasión de ailad ·
azgcar clarificada; cada vez se Je 'vier~
so re las nueces. A la última vez pón)l'ase
la n¡ezcla en la estufa durante ,1Óce bor .
escurra.ose
las nueces sobr e cañizos 6
]adoóres l'. guárcleselas
en cajas. Este dulce
nos lo tiene muy buen ªU$to sino
excelente para el estómago. '
o.ue es

-{

• PARA LOS

DlfNTfSfS
Recomen,
dada como
la m1&gt;jor por 3 000
dentist as. Limpi~ la
dentadura, sana 1
vigor iza 41,s encías
puri'6ca
aliento ·;
destruyendo las bac
terías daíiosas lleVPr nanPrmPn te á ser un
'

Deberes sociales

Mofo de limpiar • 1• coro.- Aceite cosm6tico

El acero mohoso .se limpia frotándo1oZ.:
con esmeril (!n polvo fino, mezclado con
un poco de aceite, Y en seguida se le da
ldustreócon trípoli, sir viéndose de una piera P mez muy fina.
. Eu caso de que el acero· no tenga orfn
s~ emplean sólo las dos últimas substan •
cias; Y para limpiarlo se empÍea una ta:
blllla de sauce, de chopo ó ele cualquiera
otra mad~ra blanda y sin resina 6 b ·
pel:ne ó P!0_Za puntiagnd-ade mad~ra ien,
Si se utilizan la piedra y el trfpoli deb
humedecerse con un poco de aceite
en
Las _arll!as Y objetos de hierro queda
muy limpias por este procedí miento
n
Eli\ acero sel ustra taro bién con hematites
mo da Y reducida á polvo finísimo ·unt
con una canti!lad igual de bermelldnJ
o
-Para fabricar el aceite cosmético se
112
me2;c!an
gramos de aceite ·de tár tar
deb1htado. &lt;los gotas de aceite de p•llo d 0
28 gramos de esencia ele Jazm'rn d:

un ~g~~-Y

Pendientes

Veracruzano, Ooseta. y Marra Antonieta
8 us
contestaciones en el próximo número:

LAROCHE

el

ra

PltEVENTIVO DE LOS DIENTES

.o D ~ v.eota en todas las Drog uerías y
Bot 1c_as1 á $0.50 t ubo. No acepta ningún
s_ubst1t1;1to y téngase cuidado de obtener

el legítimo. Es lo mejor de lo mejor.
H echo solamente por la

DENTACURA CO.,
Newark, N. J., U. S. A.

'

hoy tenemos la satisfacción de publicar un autógrafo de Enrique Ca=
ruso, el más célebre tenor de los tiempos modernos. Su carrera artis=
tic a siempre sembrada de triunfos, tanto en Milán, como \en París,
Londres y San Petersburgo·, lo ha hecho de fama universal y su opinión
es muy interesante. Su autógrafo así dice:
"Recibí la Quina Laroche que remitióme á Italia, y es mi deber
declararle, que después de haberme experimentado su valor, la consi=.
!)¡~~~~~~~~~~~(/'?. dero como un perfecto re=
$ constituyente~ Dándole las
HOTEL C~CIL,
~OP gracias lo saluda su afmo.
'

~

,.-~ .

'

gi~ .

cif~~fs: 0 ua.ndo las visitas son lntroduasa1a por el criado Y se ban aued ado s~las
en esper_!!. ele la dueña de la caf~¡.~tsientan las senoras, pero !JO los caba-

PASTA

o

~~~~-º

~

, Primera Plat~ ulne A10eloer14

MeX.ICO

VAJIHAS~arn MtsA
Of. LOZA Y f'Oft&lt;lf!AM
6LANG"6 y OO!IADM

Coi,oar Vuoo.Botwsr 1Ddc&gt;llooar1icub
ck cria1al. dcadc tluc ..
~ L, máa fina.

JUE G~S.
LAV1\MANE,S.
ESeUVIOERAS.

en vaned.ad que no ac. lf\4A,JA en ~
p,.m.
Articulo, 1k
prq,,o&amp;

luto T Wttul&amp; 1

pan obsequlcl,

• i-allnt¡u,.L

•

•

•27•27•27•27·27·2:7 •if7•if7•27•27•27•27 •27•Z?•if:7 ,2:7,27,z:;, •Z;:7•27•27 •i:7 ~

DE

~~

:~ Esto prueba que no sólo
~ los médicos alaban la Qui=
n;1 ~ /,
~f na Laroche, mas también
Y~
las más grandes personali=
/
P') ~
~~f dades en las ciencias y ar=
·
#
tes, reconocen que la Quina
~- ~&amp; /0. __ :_/7 ~ f Laroche es el mejor . re=
J~
- ~ · ,-~- constituy_ente contra las

'"-•-·" ·c1cu.1A,

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, ...,,_, No. 4882 GERRARQ.

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cha.r se examina. muy bien la
ropa., dejando á un la.do toda. la.
que necesite composturas, ya. se
trate de remiendos, zurcidos, etc.
Vuélvense del derecho la.s piezas
que se han vuelto al revés para el

la.vado, Y se separan, si es posible, por clases la.s prendas, limi•
tándose á ~stira.r las que pueden
pa.sa.rse srn planchado como los
pafios de cocina., toa.ll¡s y sába.•
nas ordinarias. Con todo lo demás
se h_acen dos partes: una. que se
alm,idona. Y otra. que se plancha.sin
almidonar. Para. el . plancha.do se
~umedf'ce un ta.oto la. ropa.: el meJOr método es rocla.rla ligeramente
Y hacer un envoltorio, que se des•
hace luego en al momento de ir á

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se curan radicalmente por
crónicas y rebeldes que
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CARPETA DE MES.A.,

vés. Precisa. extender muy bien la.
pa.sta., sin lo cua.l el hierro se pe·
ga.rá y hará en la. ropa puntos ne•
gros y esas abolla.duras tan feas.
Uaa vez terminada.esa. operación
de untar y frota.r bien con almidón
caliente, se introduce el objeto, por
ejemplo la. pechera. ele una ca.misa.,
en agua fria., á 'que se ha. aftadido
una cucha.rada. de tb de la. compo·
sición a.ntes descrita. Se tuerce y
se frota. ligeramente. Al cábo de
una. hora. se frota. bien la. pechera
con un trapo remoja.do y torcido
en agua. caliente, á fin de igua.la.r
el almidonado de la superficie. La.
primera pasada del hierro se efec•
túa. tendiendo sobre el objeto un
paño muy delgado. Después se le
retira., se humedece algo el objeto
y se sigue planchá.ndulo directa.·
mente, h11,sta. obtener resultado sa•
tisfactorio.
Tratándose de cuellos y de pu•
ños de camisa, el lavado presenta.
también gran dificultad. Empiéza•
se por lavar estos objetos en un
agua de carbona.to de sosa, des•
pués de lo cua.l se les deja en remo•
jo toda una noche en a.gua. clara.
Al día. siguient~ se hacen hervir
los objetos en una. agua adicionada conpequeftospedazos de jabón.
La ropa sale de e.e bailo muy blanca, después de Jo cual se la pasa
por agua clara, donde se echa un
poco de añil.
Para almidonarla. se la tuerce
bien; empléase el almidón frío; pe•
ro despué, de haber torcido dos
veces los objetos, écheseles en un
barreffo que contenga agua fría
ahora, pero que se vertió caliente
sobre una cucharada de bórax. Se
vuelve á torcer dos veces más los
cuellos y puños y después se les
encierra en una toalla muy seca y
limpia, dejándolos en esa situa•
ción por espacio de una hora.. Se
les plancha primero por el revés y
lue1;O por el derecho, aplicandocon ·
fuerza el hierro para. que tomen
lustre.
Puede añadirse al almidón una.
cuchal'ada de esencia de trementi•
na. por libra de almidón. Se pone
esta susbta.ncia en un recipiente,
encima. la trementina y después se
mezcla con agua. fría.. Se almidona
de la manera usual cuando se trata
de almidón crudo.
Terminaremos con dos consejos.
El almjdón cocido mejora. mucho
si se le afta.de un poco de sal ·ó dé
blanco de ballena, ó bien algo de
cada una. de esas substancias al
mismo tiempo. Para dar á. la ropa.
cierta firmeza sin incurrir en la
tiesura, ba3ta con remojarla durante el lavq,do en agua de ai-roz
muy ligera.
Llegamos ahora al plancha.do de
la ropa, operación que se efeetúa
en una mesa de buenas dimensio·
nes, ni tan a.Ita. que la planchadora ha.ya de tener en el aire los br·a•
zos, ni tan baja. que la obligue á.
encorvarse: esto último da dolores
de riñones y de cabeza.. Cuando no
hay demasiado espacio deque dis•
poner en la casa, no se tiene mesa.
de planchar permanente. Entonces
se recurre á una mesa. cualquiera.,
de cocina ó de comedor, sencilla,
que se prepara al efecto Sin embargo, un ama de casa que cuide de
sus muebles, debe evitar esas mez•
olas de destino que deterioran los
objetos. Nada. más fácil que hacerse una mesa de pla.ncha.r, con una
tabla del largo.y a.nch1., convenien•
tes, que se pone sobre ba.nquillos
de la altura necesaria.. Este siste•
ma tiene la ventaja de que, una
vez terminada. la operación, basta
quitar la tabla, y arrimarla á la.
pared, lo mismo que los banqui·
llos,
Tiene este sistema otra ventaja,
cuando se trata de planchar, por
ejemplo, faldas ó enaguas. Mientras que en las -mesas ordinarias
estos objetos tienen que desea.osar
sus par~s unas en otras_ cuando
pasa el hierro, en la tabla mencio•
na.da no ocurre así, pues basta in•
troducirlos dé manera que la. tabla
pase por dentro. Entonces se les
va dando vuelta á medida. que se
les plancha, y pueden resultar sin
más pliegues que los naturales de
la prenda. A más de esta tabla ó

mesa, conviene disponer de otra
mesita pequeiia para los planchados-ordinarios de objetos menudos,
como paftuelos, etc.
La mesa se cubre con una manta
de lana. y encima de ésta. se ponen
una ó más sábanas blancas.
Durante mucho tiempo se usaron,
y todavía. e11tá.n de moda en algunas partes, los hierros de chimenea,
ó, según los llamaban algunos, de
máquina, es decir, que llevaban
dentro el carbón. E,tos hierros no
se emplean casi en París á. la hora
actual, pues si bien es cierto que
tienen lu. venta.j a. de mantenerse
calientes mucb.o tiempo, presentan
el inconveniente gravísimo de ser '
muy pesados. {Jna. planchadora. se
ca.ns a con ellos dos veces más que
usando los ordinarios.
, Somos de parecer q•le se empleen
estos ú ltimos, pues las fuerzas cor•
porales deben economizarse como
todo lo demás. Los hierros usados
en general, tienen cierto grueso, á
fin de que no pierdan en seguida el
calor. Consérvaseles bien pulimen•
ta.dos y brillántes. Basta para
ello frotarlos, mientras están todavía calientes, con un pedaoito de
cera envuelto en hilo, y limpiarlos
después con un pallo espol vareado
de sal. Para. conservarlos, algu·
nas plancha.doras los untan de se•
bo; es indudable que·la grasa impide la herrumbre; pero se com•
prende que en caso de proceder así,
los hierros exigen muchísima lim•
piezR. cuando se trata de volver á
usarlos.
Al tomar un hierro del fuego, la.
planchadora. lo limpia bien con
un trapo. Cógelo con una envoltura, de trapo casi siempre, por más
que las mejores son de fieltro fo.
rrado de cuero. Sobre la mesa se
dispobe una. especie de parrillas
del ta.mano del hierro próxim.-mente, donde se coloca cada vez que la
planchadora quiere soltarlo. Así
no se queman las envolturas de la
tabla ó mesa.
Una. vez planchada la ropa, se
procede á guardarla. en armarios
que deben cerrar muy bien, á fin de
que no entre el polvo. Creemos
inütil_dar en este punto ningún
conseJo, pues el orden y buen juicio de nuestras lectoras bastarán.
Diré sólo que la ropa debe sepa.•
rarse por categorías. Además, la
ropa del último lav&amp;.do y planchado debe colocarse debajo de la. anterior, con el objeto de usarla
cuando le llegue su turno. De lo
contrario, si no se distingue entre
las épocas en que los_ objetos han
sido preparados, córrase el r_iesgo
de usar continuamente los mismos,
gastando unos de manera prematura, mientras los otros están todavía. casi nuevos.
En los armarios deben ponerse
algunas substancias olorosas. Las
amas de casa &amp;'tlericanas pueden
servirse de un ramo de las aromá•
ticas ftores de sus climas. Las de
algunas regiones europeas se contentan con introducir entre los objetos varias manzanas finas, de las
llamadas de Api, que dan perfume
suave y agra.dable. Los rizoma6 de
lirios y azucenas secos y cortados
en taja.ditas, pueden prestar idén•
ticos servicios. Por fin, todos los
perfumistas venden cojines preparados al efecto; son de raso y están formados por dos colchoncillos que se cierran á manera de un
libro. En esos colchoncillos están
los aromas. Los pañuelos se ponen entre los dos colcboncillos, y
el cojín, con sólo estar dentro del
armario, perfuma toda la. ropa
blanca.
Conviene que toda la. ropa de
una familia esté marcada. tanto
para evitar extravíos, cuanto para.
que sirva. siempre á. las mismas
personas en la casa. Recomendaremos, pues, que se usen dos le•
tras, la general del apellido y otra.
que exprese el nombre de pila.. Si
la familia 'le llama, pongamos por
ejemplo, González, toda su · ropa
llevará una G; pero I uego habrá
la de M ( supongamos qua el padre
tenga por nombre Manuel) , la de
R (el hijo Rafa·~!), la de L (lamadre Luisa), la de A (la hija Angeles), etc.

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Pocas cosas exigen tanto cuidado y vigilancia por parte del ama
de la casa como la ropa blanca.
Ad viértase que ésta es relativa•
mente más cara que la exterior,
sobre todo cuando se la desea buena. En consecuencia, hay que examinar de tiempo en tiempo los armarios, para ver cómo está la casa de sábanas y toallas, el marido
de camisas, la niiia de pañuelos,
de trapos la cocina, á fin de marcar de antemano lo que precisa
completar ó renovar y echar las
líneas necesarias, á fin de que toJo se opere con orden, dentro de
los límites sella.lados por el presupuesto doméstico.

00
Las mujeres y la medicina
Sus estudios en París

L

O más escogido de las mujeres
médicas trata de pasar, al mismo tiempo que los exámenes ordinarios, un curso singularmente difícil: el del internado de los hospitales.
La interna se instala por cuatro
años en el hospital, donde se aloj~
y alimenta.
Desde hace veinte años, y después de algunas luchas, las mujeres son admitidas á estos concursos, logrando pasar seis. Interesantes resultados:
En 1882, después de una encarnizada campaña que resonó por toda
la prensa francesa, la hija de un
médico de Neuilly, la Srita. Ed·
wards, obtuvo que las mujeres fuesen admitidas en el externado de
los hospitales, siendo ella una de
las nombradas.
Emprendió una nueva lucha y
obtuvo en 1885 la admisión en el
internado. A estos concursos de
1885, que se abrieron en octubre
en terribles condiciones, se presentaron dos señoritas: Mlle. Edwards, que fué recibida. el a.ño si-

guiente como interna provi~ional,
y Mlle. Klumpke, que fuédefinitivamente admitida: así comenzó el
internado para las mujeres.
La. Srita. Edwards, hoy señora
Pilliet, es actualmente médica del
Ministerio de Comercio y del Liceo
Lamartine, profesora de las enfermeras en Salpetriere y en Lariboisiere, president11 de la Unión Francesa de Ma.dres de Familia, etc.
Fuera de la Ginecología y de la
medicina infantil, que pertenecen
al dominio de la mujer, sobrasa.le
en otro ¡¡énero de estudios: el de
las afecciones nerviosas.
En 1889 escribió una magnífica
tesis sobre la hemiplexia en algunos casos nerviosos.
MademoiselleKJumpkese ha ilustrado sobre los mismos puntos.
Pertenece esta última á. una familia
admirable, cuya madre quiso que
ea.da una de sus hijas trabajara.
Una fué pintora, legataria univerRal de Rosa B .&gt;Dheur; otra, Mrs.
R.obert. es doctora en ciencias,
astrónoma y attachée del Observatorio de París; una tercera, que
murió cuidando niños atacados de
difteria, era una pianista distinl!Uida; la más joven es violinista.
Mtle. Klumpke se hizo conocida,
desde sus afios de internado, por
sus estudiob sobre las contracturas y las diversas parálisis. Sus
trabajos hicieron tanto ruido, que
' los sabios europeos dieron el nombre de la joven á una forma de parálisis del plexo braquial-, que se
llama parálisis tipo Klumpke.
Esta señorita se casó con el Dr.
Dejerine, profesor de la Facultad
de Medicina y que se tiene por el
primer sabio del mundo en el estudio del sistema nervioso; mas los
trabajos personales d~ su esposa
figuran aun al lado de los de su
marido.
Entre ambos ha.n publicado · en
colaboración un admirable· tratado
de Anatomía de los centros ne1-vio-

sos.

** .
*
Otras cuatro mujeres
se han reci-

bido de internas: Mlle. Wilbouchevitch, hoy Mme. Nageotte, que es

la representación de la modestia.
No ve nada de extraordinario en
haber llegado al internado; no
quiere ni que se hable rle ella. Entró como interna f'n 1889, y es á la
fecha m~dica ayudavte en el hospital de niños, donde se ocupa muy
especialmente en correcciones ortopédicas. La citncia, lejos de desvirtuar á la madte de familia, la
ha encaminado á un brillante éxito.

tre los s~bios, dice que la cien'.lia
es el me¡or adorno, á la vez que
una cosa santa y sublime.

**...

LA OBEDIENCIA

Mlle. de Mouroux, que empezó
sus estudios de mé dica hace 17 años,
pasó también al internado, y ba
entrado á la Maternidad, donde se
hizo novia de uno de sus colegas
del inismo iuternado, el Dr. Dorcanne. Ambos ejercen hoy en Fougeres.
En fin, Mlle. Maugeret y Mlle.
Francillon están aún de internas,
la primera en Saint Antaine y la
segunda en la Cbarité.

. ,i.•, FABRIOUtE•
,u

.i.iARRAGONE

~

LES

Peres efiartreux .,
EXÍJASE

ESTA

iv.EARCA

***

El internado de los asilos de enajenados no se abrió para las mujeres, á pesar de sus aptitudes para
el estudio del sistema nervioso, sino mucho·más tarde, hasta 1903. Se
temía que no tuvreran bastante
ascendiente sobre los maniacos y
los débiles.
La reforma se debió asimismo á
los esfuerzos de una estudiante,
MUe. Pelletier, á quien se había
rehusado el acceso á exámenes, á
consecuencia de , exigir el reglamento que el candidato tuviese derechos políticos. Ella es en el día
interna de Ville Evrard.
Otra médica, Mlle. Pascal, pertenece al asilo de Vaucluse. Suman~ra de,habl~r, firme y precisa, indica una dosis de energía. de que
ha dado muchas pruebas. Su figura es muy atractiva; anda siempre
vestida de negro, lo que le sienta á
maravilla.
En cuanto á su tocado, es tan
simpático y de tan buen gusto, que
nos manifiesta á las claras que la
coquetería. no está reñida con la
ciencia. Esta joven, contada ya en•

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00

Consejos á las madres
niño que sabe obedecer está en
ELvía.
de obtener la mejor educa-

ción posible, y hay c·asi seguridad
de que su parte moral será buena.
Solemos encontrar, empero que
lo último en que se piensa ~s en
obligar el niño á obedecer. Para
lograrlo, es preciso empezar á enseñárselo desde que tiene seis ó siete.meses ó antes. No se les dará lo
que desean si no dejan de llorar y
jamás se les debe conceder cosa ~1/lUDa si se les ha negado una vez
Es preciso tener valor para verlo~
llorar y gritar; pero si ellos saben
que no valen nada sus gritos no
volverán nunca á pedir lo que ~na
vez se les ha negado. Al principio
se les manda con dulzura; si no
obedecen, se hará con seriedad y
si aún se niegan á hacerlo, la ~a~
dre manifestará tristeza y senti•
miento por ello.
Cuando se ha llevado á cabo este sistema desde la primera infancia, se ha adelantado extraordinariamente en la vía de la educación.
Todo en seguida será fácil. Pero lo
primero Y.ue hay que ejercitar es la
firmeza, ·y así es preciso pesar todo lo que se dirá al niño, en la balanza de la justicia, puesto que
después, aunque se haya su:frido
una equivocación, no hay que dar
un paso atrás concediendo lo que
pide.
Un nifio obedecerá sin murmurar
si ha visto que.su madre no miente
nunca ni lo engaña. ¿Podrá haber
alg0 de más enternecedor que la
confianza de un niño en su madre?
Desde que la criatura empieza á
poder caminar sola, se le debe ensefiar á guardar sus juguetes cuan•
do no los necesita, y á re•&lt;'ihir una
reprimenda cuando no obedece en
el acto. Que no sea preciso mandárselo dos veces nunca. De la
mi~ma manera, si están jugando
ruidosamente y se les ordena que
se callen por algunos'momentos es
indispensable que lo hagan en' el
acto. Los padres deben recordar
que el ruido que es para ellos agradable ó indiferente, puede ser un
sufrimiento para los demás; así, se
debe enseñar á los niños á que se
moderen delante de gente extraña.
H ay muchas persona'S que piensan
que el ruido y necedad de sus hi·
jos no puede molestará nadie. Así,
es necesario enseñarlos á que en
su casa no suban sobre los mue·
bles, no griten y no se manifiesten
~alcriados nunca, pues eso mismo

en otra casa sería insoportable, y
el niño no entiende por qué en una
parte puede hacer su gusto y en
otra no- Es cosa extraña. que personas de ta.lento y de la mejor educación olviden que las reglas de
cortesanía son iguales en todas las ·
edades, y que u_n niño malcrig,do es
desag radable siempre.
Es muy bella por cierto aquella
franqueza de la primera nil!ez que
todo Jo refiere sin escrúpulo ni reticencia.; pero como In. educación
es el arte de vivir en el mundo, es
preciso ensel'iar á los nil'ios á que
no s':laD demasiado francos con los
extrafios. No que mientan, por supuesto, pero sí que no refieran á
cuantos llegan las más íntimas
confidencias de la casa. Cuando un
nifio está enseña.do á obedecer, bastará entonces decirle que salga. ó
que se calle, para que obedezca, y
con eso se evitarán muchos disgustos en las familias. ,
Delante de un niño es preciso
cuidai- mucho .de lo que se dice,
pues si es inteligente, todo lo oye
y observa, y cbrre el riesgo de referirlo ó de cavilar en cosas que no
le conviene saber.
Es indispen'lable ensel!ar al niño
á. comer limpia.mente y sin distrae-clones. Así, hasta que llegue á la
edad en que no es preciso alimen·
tarlo por mano ajena, y que haya
llegado á saber manejarse perfec·
tam&lt;mte en la mesa., el niño comerá
aparte, bajo la vig:la.ncia. inmediata de su madre, sentado á l a. mesa
y con todos los requisitos de una
persona civilizada ;jamás en la co•
cina ni con las criadas. Una vez
que su conducta sea perfectamente
cortés, que no der rame la sopa,
que no se ensucie l a cara y sepa
comer con cuchara. y tenedor (aunque no se le confíe cuchillo), se le
podrá premiar sentándolo á la mesa de sus padres. Pero es iodispenRahle que se le exij :¡, el silencio. L11,

.,..,.

La belleza '.oor la Higiene
A conferencia celebrada recienUNtemente
en el Colegio real de

Londrea por el Dr. Hermann Weber, sobre la duración de la vida
humana y los medios de prolongar·
la, ha terminado por los consejos
siguientes, que resumen el arte de
conservar la belleza y salud:
Moderación en la bebida y comida.

Verdadera
Agua
Mmeral ~~~ [
Natural de
)

•

citamos, porque está á la moda.
Medicalmente hablando, el azul es
el antagonista de este enemigo de
l a belleza: el do lor. L?s rayos azules tienen, segú n Arienzo, un real
poder anestésico,é l cree que la luz
azul penetra por el espesor de los
tejidos, y que su acción es debida á
las modificaciones que opera en
los vasos que nutren los nervios.
Así, emplea esta luz en los casoo1
de neuralgias rebeldes, sirviéndo·
se dt un reflector adaptado á una
lámpara incandescente de treinta
bujías. La duración dt, cada expe·
rimento dura 10 ó 15 minutos, es·
tando el paciente á 15 centímetros
lle distancia del a parato.
El autor de este método cita cuatro casos de neural¡!'ias graves curadas por este tratamiento. Las
aplicaciones de luz azul han subido hasta el número de diez, término medio, siendo una diaria; sola·
mente en un caso se ha continuado
el tratamiento durante veinte días.

Aire puro en el exterior é interior de la casa.
Manténganse todos los órganos
del cuerpo en buen orden funcional y consúltese al médico sobre
la menor enfermedad.
Ejercicio regular todos los días,
ayudado siempre por movimientos
de brazos y piernas, ejercicios respiratorios y gimnásticos.
Acostarse temprano y levantarse
temprano, limitando á unas siete ·
horas la duración del sueño.
Baños cuotidianos ó abluciones
de agua tibia ó fría, según el gusto. ó agua tibia seguida. de fría.
Regularidad en el trabajo y las
ocupac~ones mentales.
Cultivar la calma, la confianza
y la alegría del espíritu.
Dominar las pasiones, las crisis
nerviosas y fortificar la voluntad.
Evitar los estimulante.i, los exci·
tantes y los otros malos hábitos.

*
**

¿L"l gu'lta á Ud. el azul ? La fali-

~
_

:

~T·

Pastel de legumbres

Manantiales
del Estado
?rancés.

BIEN ESPECIFICAR EL NOMBRE

Enfe:medades de !~_Piedra
de la VeJtga.
Vlc"y CE•LESTI NS Gota,Afecciones
y

IYICHY G~ANDE-GRILLE
VI eHY HopITA L

Enle":~:t.~ del

Enfermedades del E3tómago.

PASTILLES-SELS-COMPRIMÉS VICHY-tTAT

-•---•-••------..:.-•,-•--•-•--•-•ila'I

Este plato es ds mucha utilidad
en l as casas durante la cuaresma.
Compónese de guisantes, de habichuelas, de zanahorias nuevas y
otras legumbres frescas ó conser·
va.das, que se hacen blanquear,salteándolas luego en la ªacerola con
crema. Al fin Re les echa una vasija de pasta. Una. vez cocida¡¡, se
retira la capa superior y se echa
· crema en cantidad proporcional a l
tamaño del pastel. Cúbrase y sírvese caliente.
Lo explicado para estos pe st,lE&gt;s
se aplica á todos los demás. Puede
darse mucha variedad, según el .
tamaño y el relleno.
L'l.s explicaciones anteriorf's permitirán á cada cual proceder según sus gustos y sus recursos.

PARFU~ERIE

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señora Campán, en su tratado de
La Educación, dice: &lt;Al primer grito del niño, al menor desorden que
cause en la mesa, se le h'J.rá salir,
sin que valgan intercesioges ni
ruegos: con esto comprenderá que
el ser admitido á la mesa de sus
padres es un privilegio que se le
concede, una recompensa que tratará de merecer.&gt;

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'~. PAR,15 ~ ~.

LA ÚLTIMA PALABRA DE LA CIENCIA Y ARTE DEL GRAN
PERFUMISTA PARISIENSE: UNA REVELACION PARA LA
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..•

·-

PARA EL BANO
PARA EL TOILETTE

t
f

PARA EL PANUELO

�.

l

.

•M adres ·de Familial
Año XII.-Tomo I

Número 12

México, Marzo 19 de 1905
Registrado como artfoulo de segunda clase el 3 de Noviembre tle 1891 - Impreso en papel de la Fábrica de San Rafael.

Las que padecéis con él llanto y los sufrimientos de vuestros pequefl.uelos, es
pecialmente durante la difícil y peligrosa época de la Dentición, acudid al

HOMBRES DEL DIA

JARABE CALMANTE
.

.-

del Profesor Francisco Bustillos, para la Dentición de los niños. Calma los dolo•
res Y la inquietud ·nerviosa, arregla las funciones digestivas y procura un sueño
. natural y reparador.

DESCONFIAD DE LAS PRE- .
PARACIONES LLAMADAS
CALMANTES . QUE CONTIE- .
NEN DROGAS PERNICIOSAS

EL
JARABE
CALMANT.E
DE BUSTILLOS, NO CONTIENE
OPIO, NI MORFINA, NI NINGU-NO DE LOS ALCALOIDES DEL
OPIO - - - - - - DE VENTA EN TODAS LAS DROOUERIAS Y BOTICAS.

Depósito general:

José Uihl.e in, Sucesores,
Almacén de Drogas, Coliseo Nuevo,

s, México.
EL MARISCAL OYAMA,
VENCEDOR DE KUROPATKINE EN LA GRAN BA.TA.t.L,\ DE MUKDEN,

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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l

.

•M adres ·de Familial
Año XII.-Tomo I

Número 12

México, Marzo 19 de 1905
Registrado como artfoulo de segunda clase el 3 de Noviembre tle 1891 - Impreso en papel de la Fábrica de San Rafael.

Las que padecéis con él llanto y los sufrimientos de vuestros pequefl.uelos, es
pecialmente durante la difícil y peligrosa época de la Dentición, acudid al

HOMBRES DEL DIA

JARABE CALMANTE
.

.-

del Profesor Francisco Bustillos, para la Dentición de los niños. Calma los dolo•
res Y la inquietud ·nerviosa, arregla las funciones digestivas y procura un sueño
. natural y reparador.

DESCONFIAD DE LAS PRE- .
PARACIONES LLAMADAS
CALMANTES . QUE CONTIE- .
NEN DROGAS PERNICIOSAS

EL
JARABE
CALMANT.E
DE BUSTILLOS, NO CONTIENE
OPIO, NI MORFINA, NI NINGU-NO DE LOS ALCALOIDES DEL
OPIO - - - - - - DE VENTA EN TODAS LAS DROOUERIAS Y BOTICAS.

Depósito general:

José Uihl.e in, Sucesores,
Almacén de Drogas, Coliseo Nuevo,

s, México.
EL MARISCAL OYAMA,
VENCEDOR DE KUROPATKINE EN LA GRAN BA.TA.t.L,\ DE MUKDEN,

�FundadQr, editor y propietario,
LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA.

DlrectoT,
LUIS G. URBINA,

Gerente,

.Secretarlo de Redacción,

LUIS REYES SPINDOLA.

JOSE GOM~Z UGARTE.

Subscripción foránea, vor trimestre.......... 84.50
En la capital, al mes.................................. 1.25
Los asuntos de redacción deberán tratarse directa.mente
con el Secretario.
No se devuelven originales.

LA SE]-\ANA
La lluvia blanca.

l. u ANDO el azul zenital del mediodía se desU garró, de pronto, en un cortinaje de nubes

plomizas, todas las cabezas se levantaron, sorprendidas por la inesperada transformación.
Las pesadas colgaduras celestes cayeron en
pliegues gigantescos hasta agujerearse en las
linternillas de las cúpulas y en las cruces de

los campanarios. Por los horizontes. se extendió un friso negro por el que se veían agitarse,
monstruosas .v deformes, visi, nes apocalípticas. La luz del sol tomó una gris entonación
de claridad lunar. Los pájaros urbanos, tan
habituados á jugar en aéreos deportes en las
cornisas de las azoteas y en las puntas de los
alambres eléctricos, chillando pasaban á gua•
recerse de la próxima tempestad bajo los raquíticos árboles de. los paseos públicos. Un
viento semicolérico cruzó levantando remolinos y abriendo estrepitosamente puertas y balcones. Las gentes, á semejanza de los pájaros,
iban también con apresuramiento cómico, bus•
cando asilo en tienJas y portales.

Primero cayeron unas cuantas gotas, sádas y gruesas,que, al chocar en el suelo, rebo·
taban, deshaciéndose en polvo cristalino, á
manera de diminutos juegos de agua.
-¡Qué chubasco!
Y no; de pronto, ·el aguacero, que se iniciaba
con sus características señales, su firmamento
obscurecido y amenazante, sus truenos sordos
y lejanos, sus telones nebulosos, sus rápidas y
efímeras luminarias por detrás de las crestas
de las serranías, la lluvia prometida y anunciada con tan aparatosas decoraciones de tiniebla y de caos, se desgranó en blancura, en
estambres oblicuos de perlas sonoras, en pasamanerías inmaculadas que rayaban el aire
opaco con líneas vertiginosas de cuentas de
marfil ...... Y el pavimento de las calles fuése
cubriendo de una muelle y sedeña alfombra de
granizo, que en fuerza de albear, se irisaba,
bajo los apacibles y cenizos reflejos.e
De l'alle en calle, conforme se alejaba la mirada, en las lontananzas que se borraban y
desleían en un gris de humo y sueíio, el blanco
de los suelos, al amoldarse á Ja suave topografía del camino, á las desigualdades de las baldosas, á los accidentes del arroyo, dibujaba
en tapicerías fantásticas los bordados más caprichosos y sutiles. En los salientes de las fachadas, en los relieves de piedra de los muros,
en los barandales de los balcones, en los remates de las techumbres, la lluvia endurecida,
la lluv-ia blanca y persistente, ensayaba los
motivos de una decoración uniforme y monótona, pero deslumbrante;
y tal parecía que el guijarro de la acera, y los
sillares carcomi&lt;los de
las paredes y el hierro
enmohecido de las rejas transformábanse en
mármoles pentélicos, en
fantafm-igorías de nieve, en pirotecnias de algodón escardado. La
ciudad entera se volvía
de azÚ\1ar como los alcázares de los cuentos
de niños; y por un largo rato vivimos Jos habitantes de la metró poli en una ciudad construída con fragmentos
de es tal actitas cristalinas, coprs de nieve inhollada, pétalos de lirio
y plumas de paloma La
capital se vistió de fiesta y tuvo su primera
coquetería primaveral.
Sólo en los campos y
en. los jardines de los
pueblecillos cercanos,
las tlo_res nuevas, las
flores cargadas de polen y de savia virgen,
caían herida~, mutiladas, arrancadas sin piedad por estos proyectiles meteorológicos que,
como todas las fuerzas
ciegas de la naturaleza,
adornan aquí, destruyen d!lá, en unas partes sirven de ornamento
y en otras de ruina, como seguras de que así
debe ser para cumplir
con las fecundas metamorfosis de la vida.
Virginia R.eiter.

Nos visitará este célebre actriz: bueno es irle
dando la bienvenida. Un vanidoso sentimiento
de amor a,l terruño, nos hace presentir que la
··artista italiana conserva por este Méjico que
tanto la quiso, un dulce recuerdo de simpatía.
Diez y seis años hace que en plena juventud
llegó á nosotros Virginia Reiter. Era entonces
un tipo nervioso, una figura delicada y simpática, que más que por la pureza de las líneas,
nos atraía por la expresión encantadora y
amable de mujer apasionada y sensitiva. Los
ojos tenían un brillo de incendio y en las mejillas pálidas, de pómul0s salientes, prendían-

se, de vez en cuando, las rosas de la fiebre :mt
ardor de la juventud salía á flor de piei en
aquella cabeza romántica. Aplaudimos y mimamos con extraordinario cariño á esta infanta del arte latino.
Ahora es una reina. Muy pronto vamos á
volverá verla y una curiosa inquietud aviva
en nosotros el deseo de que ella también al
llegar, cargada de laureles y quizás de desilusiones, piense sonriendo y con una lágrima.
contenida en los ojos brillantes:
-Abridme vuestro corazón como antes.amigos míos: ¿no es verdad que estoy en mi casa?
Roosevelt y M lstral

El Presidente am.,ricano, hombre de alma
enérgica y cuerpo robusto, cazador y ranchero en los campos llenos de sol, imperialista

El mundo nustrado

Nuestro primer c-0ncurso de 1905
J;onor al trabajo ftmtnlno

'
E

PREMIO A LAS TAQUIGRAFAS Y MECANOGRAFAS

MUNDO !LUSTRADO, que ensaya hoy UD
propósito de coadyuvar, dentro de su esfera de acción, al estímulo de la labor femenina y de la segura adaptación de la mujer á
la vida práctica, ha resuelto abrir un certamen
de mecanógrafas. y taquígrafas, dos nuevas cl~ses de profesiomstas muy numerosas y solicitadas ya en el país, tanto en _los centros comerciales como en los burocráticos, y en )as que
ha. tomado puesto definitivo y se ha distinguido sobremanera el trabajo de la mujer me:¡dcana.
.
Jl:sta idea espera tener acogi_da .ben_évola entre el gremio á que atañe. Se mvita :L esta noble lucha á todas las señoritas que se dediquen
á la taquigrafía y á la dactilografía,y estamos
seguros de que acudi~á~ •á_ aquel llamamiento
para aspirar á una distmción que conceptuamos honrosa, porque en el combate de la exis·
tencia nada hay tan halagador como vencer
por el propio esfuerzo, ni nada, tampoco, tan
satisfactorio como ser vencido por el verdadero mérito.
L

Como va á juzgarse-y ésta es una observación muy importante-de la habilidad de las
concursantes en los ramos indicados, y el jura·
do técnico que adjudique los premios debe decidir también en su dictamen cuáles son las sefloritas que más se distingan en las pruebas
correspondientes, esta mención, en un documento de tanto interés, será la mejor recomen·
dación que puedan presentar las agraciadas
cuando así les convenga, al solicitar un pues·
to en establecimientos públicos ó particulares.
Las pruebas á que aludimos no serán en
realidad otra cosa que una reproducción de la
. diaria labor que tienen, así las taquígrafas como las mecanógrafas, en el servicw de oficina.
He aquí las bases á que se sujetará el referido concurso:

***

"El Mundo Ilustrado" abre un concurso para todas las señoritas que se dedican á la Taquigrafía y escritura en máquina, sobre las siguientes bases:
1~ La señorita que desee tomar parte en este
concurso, deberá dirigirse á la redacción de
este periódico por medio de una carta en 1a
cual expresará: A.-Su nombre y domicilio. B.
El sistema taquigráfico que usa y el modelo de
máquina en que desee escribir, exceptuando la.
Rémington, que es la menos usada actualmente.

2lJo "El Mundo Ilustrado" ofrece dos premios:
uno para la seíiorita que alcance ll!- mayor
exactitud y rapidez en la prueba taqmgráfü:a,
á la vez que la mayor velocidad y corrección
en la prueba de escritura en máquina. El otro
premio se otorgará á la señorita que obtenga
el primer lugar solamente en la prueba de escritura en máquina.
3&lt;' Se formará un jurado especial compuesto
de personas de reconocida competencia y ho·
norabilidad, quienes sujetarán las dos pruebas
á que se refiere este concurso á l~s reglas 9-ue
sean más apropiadas al caso y tiendan á Juzgar con perfecto conocimiento y á resolver con
verdadera equidad.
4i¡. El primer premio consistirá en una máquina de escribir, nueva, de la marca que escoja la señorita agraciada, y un diploma, y el
segundo premio consistirá en $100.00 en efectivo y un diploma.
· 5l), Este concurso se efectuará el día 16 del
próximo abril, en las oficinas de nuestros periódicos, y las solicitudes para tomar parte en
él se recibirán desde hoy hasta el 5 del mismo
mes de abril.

***

Oportunamente se darán á conocer las personas que formen el jurado calificador, y se indicará también la hora en que han de efectuar·
se las pruebas.

eo la. Casa Blanca, llena de estrellas, acaba dé
dar una muestra de inefable ternura. Ha escrito á Mistral, al viejo t ··ovador de Provenza,
una carta imnregnada de ideal sano y de poesía sincera. En el fondo &lt;le este rudo trabajador hay, sin duda, un contemplativo y un soñador. No resisto á la tentación de traducir
ese cordial y susurrante canto del poeta íntimo: no es malo recoger estas profesionesdefe,
en favor de la espiritualidad humana. de los
adoradores y sostenedores de la vida práctica
y de los feudalistas del d6llar:
Casa Blanca.-Wáshington, Diciembre, 1904.
Muy querido señor Mistral:
La seí'Í.ora Roosevelt y yo estamos tan encantados con el libro, como con la medalla, y
tanto más cuanto que, desde hace veinte a-ños
casi, poseíamos un ejemplar de "Mirella. " Esb
primer ejemplar lo guardaremos á causa de los
recuerdos que nos trae; pero el nuevo, kayendo una dedh·atoria personal, ocupará desde
ahora el lugar de honor.
·
A vos y á vuestros colaboradores deseo todo éxito. Enseñáis una lección que nadie niás
que nosotros necesita aprender, .nosotros, la
gente del Oeste, nosotros, nación ardiente, inquieta, sedienta de riqueza; una lección que
después de la adquisición de Lln bienestar material relativamente considerable, nos enseña
que todas las cosas que realmente cuentan en
la vida, son las cosas del espíritu.
Las industrias y los caminos de hierro tienen su valor hasta cierto punto; pero el valor
Y el poder de resisten&lt;'.ia, el amor de nuestras
esposas 'y de nuestros hijos, el amor del hogar
Y de la patria, el amor de los novios el uno por
el otro, el amor y la imitación del heroísmo y
de los esfuerzos sublimes, las simples virtudes
de todos los días y las virtudes heroicas, todas
esas virtudes son las más altas; y si llegan á
faltar, ninguna riqueza acumulada, ningún
"industrialismo" imponente y resonante, ninguna actividad febril, bajo cualquiera forma
que se produzca, será provechosa ni al individuo ni al país.
No es ·que desconozca el valor de esas cosas ,
"del cuerpo de la nación;" únicamente deseo
que no nos hagan olvidar que al lado del cuerpo existe también una alma.
Os doy las gracias de nuevo, á nombre mío
Y de mi esposa. Creed que fielmente soy vuestro.-Teodoro Roosevelt.
LUIS G. URBINA.

E

L juego es contemporáneo del hombre y
una manifestación al parecer ·peculiar y
típica, y por consiguiente inseparable, inherente de su naturaleza. Los hombres de la edad
de piedra como los de la época del rengífero,
se entretenían ,en ganarse unos á otros los productos de la caza, sus.armas y sus joyas rudimentarias al juego accidentado y emocionante
de la taba; al pie del calvario los legionarios
romanos se disputaban á los dados la túnica
inconsútil del apóstol; en la Edad Media las
cartas y el sacanete er_an medios habituales de
despojar al prójimo, ó de ser por él despojado,
y en los tiempos modernos la ruleta, el monte,
el treinta y cuarenta, el póker y tl bacará
forman una deliciosa gama casi musical de
medios y de procedimientos de despojo.
Es inconmensurable la amplitud de la trayectoria que va desde las canicas que juegan
los niños en la vía pública á las cuantiosas
operaciones de bolsa en que se hacen y desha,
cen fortunas como por encanto, con la complicidad del telegrafo.
Institucione, hay, entre ellas La Bolsa y las
carreras de caballos, que no son otra cosa que
vastas empresas de juego que se escudan tras
del pretexto, aquélla, de poner la total oferta
frente á la total demanda, y éstas de procurar
. el mejoramiento de la raza caballar.
Juegan y por consiguiente pierden la matrona honesta que noche á noche aventura los
centavos del gasto ahorrados durante el día;
juega el niño que apuesta su calabazate con-.
tra el condumbio de su camarada; juega el an~iano sus pesetitas en el tradicional tresillo;
Juegan los bobos del Puente de Londres sus
chelines á si se ahogar á ó no se ahogará el infeliz que ha caído al río, y juegan los nomenos
bobos de_:Farís sus sueldos á si el pescador de
caña, mas bobo que nadie, que opera al- lado,
sacará de las tupidas ondas un juil ó un za•
pato viejo, y no juegan menos, si bien en más
vasta escala, los que compran acciones de minas en ciernes, los que venden su deuda interior japonesa, para comprar consolidado rus?, y_ el que hipoteca su finca para hacerse acc10msta de la Compaíiía Diamantífera del Ixtacihuatl.
El azar, la aventura, 10 desconocido son la
gran sirena y contra sus seducciones n9 hay
nunca cera de Campeche bastante en las orejas
del Ar¡¡-onauta.
'

En una ó en otra forma juegan Udes., jugamos nosotros, juegan los de más allá. Quien
no ha jugado, jugará, y quien se abstendría
de jugar, jugaría ó jugase, si hubiera modo
y advers_ario. El verbo se conjuga prácticamente y á diario en todás las formas y modos,
en todos los tiempos, números y personas. Decimos coi;i la misma autoridad "juega tú,"
que en forma condicional "jugaría si pudiese," y hasta en las complexas formas del más
espeluznante subjuntivo: ''hubiera de haber
jugado, ' '
·
Y el progreso ha hecho su camino multiplicando los juegos, complicando sus peripecias,
refinando sus procedimientos, desde el silencioso dualismo del tute, ha-ta la pluralidad de
un "tres contra tres pelotaris de primera," y
desde la solemnidad casi r(l,ligiosa del monte,
hast a la ensordecedora alharaca de la Bolsa
de valores.
La mecánica no podía ser extraña ni negar
su concurso á una pasión tan avasalladora, y
como quiera que ''las solitarias," en que con
sólo quererlo puede uno ganarse á sí mismo
toda su fortuna, no bastaban á satisfacer la
sed de azar de los t aciturnos y de los anacoretas, los inventores han discurrido ing-eniosos
aparatos en los que se apuestan diez centavos
contra una tablilla de cocholate de á cuartilla,
ó una peseta contra un puro esculpido en zompantle.
¿De dónde puede provenir ese afán universal
de' jugar'/ ¿De qué impulsos, sentimientos ó necesidades primitivas proviene ó arranca'/ ¿Qué
exigencias mentales ó morales satisface'/
Fácil es decirlo si se trata de los juegos de
destreza ó de fuerza. En ellos busca y encuentra el hombre la satisfacción de ejercitar y de
ostentar sus aptitudes; la v1:1,nidad legítima de
ser ágil, robusto y enérgico; en esos eje1·cicios
sacia su sed de renombr\l, de fama, de gloria, y
ellos mediante, su yo se dilata, se sobrepone,
. triunfa del yo ajeno; y el triunfo es la suprema satisfacción humana.
En los juegos de azar, la psicología del jugador es otra y llega á ser más misteriosa y más
profunda. Lucrar parece ser el móvil y lo es
en efecto en los jugadores de ocasic•n; pero no
es, no puede serlo en los jugadores de sangre
y de raza. En éstos el lucro es lo secundario, lo
accesorio, y el juego mi!.mo y sus emociones ei

lo principal y lo fundamental. Es sabido que
un verdadero jugador tiene por lema "Vale
más perder que dejar de jugar." No es, pues,
en este caso, más general de lo que parece, la
codicia el móvil del jugador, y hay que buscarle otro, y otro subyugador, dóminador é irresistible.
La vida del hombre es una lucha constante y
sin tregua; el hombre que no lucha contra la
Naturaleza, contra la ignorancia, contra la miseria, contra todos los obstáculos y contra to·
das las resistencias, es un hombre inerte, infecundo, inactivo, muerto. La lucha es, pues, un
instinto primordial,imperioso, irrefrenable, y,
como todos, desproporcionado á su objeto y
desmesurado en proporción de su fin. Satisfacer esta necesidad y obedecer á ese inst into, es
un placer,y triunfar,una suprema satisfacción.
Luchar contra lo débil, contra lo insignificante, es un goce mezquino. Los goces de la lucha
y el triunfo son proporcionales á las resistencias que á ellos se oponen, á la fuerza, al po •
derío del adversario.
Ahora bien, no hay enemigo peor que el azar;
nada en él es gobernable, nada previsible; sus
leyes se nos escapan; sus medios nos son desconocidos, sus supuestos propósitos. incomprensibles. Por un extravío del instinto de lucha y midiendo las satisfacciones que ella procura, no por la excelencia tle los resultados á
que conduce, sino por la inexpugnabilidad del
enemigo que se afronta y del peligro que se corre, el hombre gusta de luchar con lo desconocido, contra lo aventurado, contra lo intangible, y en· vez de intentar,como los titanes,· escalar el cielo y vencer á los dioses, ó arrebatarles,como Prometeo, el fuego div ino para darlo á los hotnb,res, juega, es decir, lucha estérilmente,ruinosamente con el azar y acaba por degradarse y deshonrarse pretendiendo alcanzar
una victoria tan poco posible como seguramente infecunda ..
Este vicio, pues, como todos, no es más que
el aborto de una virtud. Y sí son para.la humanidad buenos y laudab les los instintos de
que arranca y que son su origen; ·son para ella
deplorables los resultados á que conduce.
Con el tiempo y el dinero que se pierde y se
malgasta en el juego, la humanidad sería doblemente digna y doblemente feliz.
DR. M. FLORi:S.

�El m11110 Tlastrado
El m11110 1111strado

.J ,

L

.....

A primera persona que lleg-6 fué ·el muchacho de la lechería, que todas las mañanas
antes de la madrugada, ya estaba tocando afa:
nosamente á la puerta, con la carita sonrosada
por el frío, y su gran bote lleno de leche que
apenas p~día cargar. Pedro oyó perfecta~ente
todo el ru1d?: oyó, primero, el trotar de la mula en el cammo y el cascabeleo de los botes
zangoloteándose en sus cestas con un ruido
alegre de esquilones rajados; oyó rechinar Ja
pue:rta de la cer~3: y, en seguida, los pasos
d~s1guales Y precipitados del muchacho, que camma~a llevando el pesado bote en una mano
y repi~ando con la otr~ los cuartillos de medir.
Despue~, ~res golpes vivos, dados con decisión
e? la vidriera ...... Casi percibió, entonces, los
ligeros pasos ~e. la abuela saliendo apresuradamente á recibir la leche; hasta le pareció
en~reoír los golpes del espeso líquido cayendo
primero al fondo ~el jarro con un ruido lleno
Y profundo, y subiendo hasta su cuello en asc~ndente escala musical, rigurosamente cromática .... . . Pero no se J:?OVió s~quiera y continu~ clavado en su asiento, silencioso, mirand? ~ntensamente á la anciana, que yacía en el
v~eJo catre, dulcemente dormida en un sueño
sm ensueños, fría, blanca, yerta. ..... .
Otra vez, y otra y otra más golpeó .el muchacho la puerta con creciente impaciencia
h~sta que, al fin desalentado, llevando en ¡~
die~tra el gran bote, que apenas podía cargar, y
rep1c~ndo con la otra mano los cascabeleantes
?uartillos, 0.l_'éronse nuevamente sus pasos desllfuales, ale¡ándose con un ritmo quebrado, un
ritmo de danza,. desvanecido á los pocos momentos en la quietud de la mañana, que apuntaba .....
_Una hora despué?, una estrepitosa algarabía
hizo tembl~r los ~r1stales.de la empolvada ventana. Una 1rrupc16n desordenada de arrapiezos, una carrera vertiginosa estrellándose violentamente contr~ la frágil vidriera, una descompasada baraui:ida de saltos, risas y retozos .... grandes gritos, grandes golpes.....
Pedro oyó á sus camaradas llamarle con voces destempladas :-¡Pedro l. ... ¡Pedrito r
¡Pericooooo! ¡Ya nos vamos á la escuel~·,· · · · ·
¡Pericooool. .. ... ¡Tan, tan, tan, tan!. .. '.'.'.'Éi
muchacho oía. aquel b_arullo sin cambiar de
post?ra ~n la s~lla, obstmadamente mudo é inmóvil, fi¡a la vista en los marchitos labios de

1a anciana y ñgurándose por momentos oír en
el fondo de la cocina el hervoroso batir del
c_hocolate y la aguda voz de campanita matutm_a de~~ ab~ela, que lanzaba el sempiterno
grit?:- ¡Al.la va, muchachos, allá va!"
Ni un eco respondió en la casa á las destempladas voces del exterior ; hubo un momento de
e?tupor entre los pilluelos ...... breve indecisión .... cuchicheo .... y otra vez partió la bandada en carrera lo
ca, lanzando alegres
gritos bajo los cristales purísimos de
aquella mañana invernal. ....
El sol rondó largo
tiempo la ventana
del cuarto. Adentro,
todo era quietud y
misteriosa sombra.
Súbitarr!'ente 1)11 venablo dorado cabrilleó en los empañados cristales, s.; co.
16 porunahendidura
del marco y trazó un
largo filete de luz en
los ladrillos del suelo. Una gran línea
luminosa destacóse
oblicuamente en la
atmósfera entenebreci~a de_ la pieza, y
mil y mil átomos impalpables y brillan
tes &lt;·omenzaron á
danzar, despertados
por aquel baño de
fuego. Lentamente
fuése extendiendo la
. lengua de luz hasta
tender una ancha alfombra de bienestar
y de calor, que algún nigromante benévolofué arrastrando con suavidad imperceptible por todo
el aposento. Mien~ras tanto, un rayo
Juguetón se , enroscó

en una de las p~tas de ~erro de la cama, trepó
por la enmohecida varilla, salpicó un puñado
de al_j_ófar sobre los almohadones azules y en
la te1ida colcha, y fué á bruñir una cofia de
plata viva sobre los blancos cabellos de la
muerta.
~l nieto los vió, los vi6 arder como plata líquida y no pudo apartar de ellos sus pupilas
fijas y dilatadas, su rostro contraído, al que

subían los sollozos sin poder desbordarse; su
espíritu, conturbado por un trastorno que ni
siquiera concebía. Así los veía, sí, así los había visto muchas veces al asomar la abuelita
todos los días al extremo de la calle que va á
la escuela del pueblo: blancos y lucientes, ardiendo bajo los rayos del solcomo una hermosa cofia de plata sin mancilla.
De pronto un paso rápido y resuelto echó á
volar los ecos adormecidos de las piedras del
patio. Una mano amiga llamó vivamente á la
vidriera, una silueta conocida se diseñó en el
exterior y una voz alegre y simpática rompió
bruscamente la monotonía de aquel silencio
fúnebre:-¡Abuela, abuela! ¡El cartero! ¡El car:
tero!
¡Por fin! ¡Con qué afán s.alía la abuela á espesarle diariamente á la v~ntana, interr?gando
desde bien temprano la crnta del ('ammo que
iba á esconderse, culebreando, detrás de la loma vecina. C" da transeúnte excitaba su ansied,i,d fungiéndole engañosos espejismos .. . .Pero
al fi'¡1 reconocía la característica gorra subiendo y bajando en la curva del camin. ¡Qué dicha!. ... ¡Ahora ~í traía la cartatan vivamente
esperada, la carta del hijo bienamado!. ...
Pedro creía oír, otra vez, sn entrecortada
voz:· "Ya llega, ya llega . . . .. ya está junto á
la cerca ...... ahora saluda con la gorra, ¡buenos días, cartero, buenos días ! ¡Entre usted! ..
Pero, ;,por qué pasa de l~1·go? .... ¡Virge~ santa! esto no puede ser; sm duda está eqmvocado y va á volverse luego .... ¡Si debe traerme
mi carta, la carta de tu ·padre, ;,no es cier-to? ..
¡Cartero, cartero, regrese usted!. ...... Corre,
Pedrito, llámalo, llámalo, ¡que no se vaya!. ..
¡¡Se ha iilo!! ....... ¡Ay Dios mío, Dios mío,
Dios mío!. .... .
Y cuando el cartero desaparecía por el lado
opuesto del cawino, Pedro veía á la pobre vifja desplomarse en su sillón, sin fuerzas, sin
aliento, empapada~ en lágrimas sus viejas
arrugas, y en los ojo~ y en los labios una desesperanza inmensa, triste y sombría como la
noche .... ·.
Mientras el muchacho se pintaba todas esas
escenas sin hacer &lt;·aso de los repetidos toques
que esta. vez sí daba el cartero, éste se impacientaba y redoblaba sus golpes y sus voces.
Hubo un momento de silencio en que pareció
vacilar.... luego, un ruido extraño, un silbido como el de un objeto que se desliza rápidamente por el suelo, y de nuevo se escucharon
los rápidos pasos del hombre, alejándose en la
inmensidad de la llanura, bañada de uno al
otro confín por un sol implacable.
Pedro miró y vió en el 1,uelo un objeto pequeño, rectangular, herido de lleno nor la luz,
que lo convertía en una mancha blanquísima
y reverberante. Era la carta tanto tiempo esperada, la carta d~ su padre, que el cartero
había arrojado por debajo de la puerta. Y siguió mirando fijamente á la muerta, en cuyo
rostro yerto se proyectó ahora, en sepia, el
rectángulo de la carta, de la carta tan vivamente esperada, que acaso traía noticias del
padre y del hijo, que acaso venía á sacados de
mi~erias ..... .
Corrieron las horas. Un gran bullicio vino
á azotar una vez más los cristales de la vidriera. Tocaron. gritaron, y por fin forzaron
la puerta y penetraron en la casa. Eran los vecinos, hombres y mujeres, alarmados por la
inusitada quietud de la morada. El muchacho
oyó su~ exclamaciones. sus preguntas, sus comentarios, sus a yes sinceros ó fingidos. Quisieron llevárselo .... ¡Todo en vano! No despegó los labios. ni se movió de su asiento, ni defó de contemplar á la anciana con sus pupilas,
que no encontraban lágrimas, con su rostro, al

que asomaban sin desbordarse los sollozo,¡,
con sµ espíritu, turbano por un trastorno que
ni siquiera concebía. Entonces las mujeres la
envolvieron en una tela negra, arreglaron las
ropas de la cama, plegaron las manos de la
muerta sobre $U pecho en dulce actitud de plegaria, y encenrl-ieron cuatro velones, que colocaron á los lados del fúnebre lecho.
El s0l había trazado un arco completo, y tocaba al extremo opuesto de la pieza, en el último rincón, donde la abuela se sentaba en las
tardes á despeair el día, oyendo el ronrón del
gato, que dormía apelotonado en su falda .
·Un ruido extraño empezó á hacerse oír á la
distancia, un monótono golpe batiendo el suelo, como si un individuo con pierna de palo
avanzara caminando trabajosamente. El ruido
se acercaba, interrumpiéndose frecuentemen~e
y continuando en seguida su acompasado bat_ir
de las piedras del camino. Primero apareció
el flaco mastín, @nlodado é · hirsuto, moviendo
festejosamPnte el rabo y engendrando ale!!'res
saltos y ágiles carreras. Después, el pobre,
apoyado en su palo, el sombrero en la ·mano,
apeh:nazadas en desorden l as verdosas greñas
del pelo y de la barba, haraposo en "us
andrajos, en su rostro, en sus manos de color
de tierra, que parecían también ll,,llOS horribles

RtPULSION
Es verdad, tú lo sabes: sed de amores
tiene mi corazón; supremas ansias
de hallar una mujer que lo comprenda
diciéndole: "Soy tuya sólo .... ¡manda!"
y leal como el perro que me cuida,
no tenga miedo á mi pasión huraña.
ni á mis hoscas tristezas, y me preste,
, para ascender al ideal, su·s alas.
1

** *

' Tú lo sabes, y vienes cariñosa
'. á decirme: "Aquí estoy; samaritana
1
seré, ,tu sed de amores
· calmará la frescura de mis gracias
1
en plena juventud, v en tus heridas
1 he de verter el bálsamo que sana,
, aplicando á sus labios siempre abiertos,
: mis labios, que por jóvenes abrasan.

*
**

Hermosa, ve adelante; tú me ofreces,
para calmar la indefinible ansia
del amor que mi espíritu ambicion a,;
tu juventud excelsa 'y soberana;
el fuego de un abril que en las cortezas
hace~que suba, al crepitar, la sayia,
cuaja l¡i.s yemas y los prados viste,
abre capullos.y.revienta 1:ainas.

harapos de carne. Era. el pobre del pueblo que
diariamente recogía su limosna de manos de la
abuela; y su fiel mastín, que no salía nunca de ·
casa sin llevar en el hocico un buen mendrugo.
Ante la inusitada iluminación del aposento,
ante el fúnebre atavío de la muerte ,que había
pasado junto á él sin herirlo, el mend igo, atónito, quedóse en el dintel de la puerta, inmóvil,
vidriosas l as pupilas, soltandq el viejo sombrero, que cayó á sus pies, envuelto por las primera.s sombras nocturnas que vestían de un
gris uniforme sus andrajos, su rostro y sus
manos, que parecían pertenecer á los mismos
terrosos harapos. Y el perro se detuvo también en el umbral y lanzó un aullido largo y
profundo, largo y fúnebre, que corearon lúgubremente otros perros, allá lejos, en la dilatada extensión de la llanura ...
Entonces Pedro se resbaló de la silla, se
arrojó al suelo y empezó á retorcer~e, á sollozar, á ulular con voz más y más enronquecida, que cortaba de repente un hipo violento
y desgarrador .... Todo esto bajo los negros
toldos de la noche, que avanzaba silenciosamente sobre la triste inmensidad del campo. ...
JUAN P ALACIÓS.

Puebla, enero de 1905.

*

* * no me ofrezcas
Hermosa, ve adelante;
la fiebre del placer que pronto pasa,
admiro, como artista, los contornos
de tu cintura, y tus caderas amplias,
y me incitan al b_e so los claveles
de tus labios en flor, y la fragancia
primaveral que emanas .... ¡was mi espíritu
busca en sus sueños un amor con alas !
*

**
La noche interminable
de tus ojos
no tiene una promesa de esperanza,
no dice que ha de fulgurar la luna
ni mucho menos que se acerque e1 alba,
y yo busco en el orto de mis sueños
que se ake siemore, misteriosa y blanca,
un¡¡. prístina aurora indeficiente
que me dé luz y vida con sus llamas
*

**
Hermosa, ve adelante;
no mitiga
mi sed de amores cenagosa charca;
vamos los dos por diferentes rumbos,
que tú me ofreces el placer que mancha
y busco yo, para escalar la cumbre,
el casto afecto eme del lodo salva:
¡Tú me brindas un cuerpo
y yo anhel_o una alma!
EDUARDO J. CORREA,
Agua.scalientes, 1906

�·El man«o nastra«o
El m114o 111stra110
Muerte del señor Director
DE LA BENEFICENCIA PUBLICA

E

domingo último, eri las primeras horas de
la mañana, dejó de existir en la Capital el
Sr. D. Bartolomé Carvajal y Serrano, Diputado al Congreso de la Unión y Director de
la Beneficencia Pública en el Distrito.
La muerte del señor Carvajal, que causó entre el círculo de sus numerosas amistades una
verdadera sorpresa, por lo inesperada, ha sido
generalmente sentida, pues las dotes que como
funcionario y como particular caracterizaron
siempre á aquel hono•·able caballero, le habían
conquistado entre nosotros muchas y muy cordiales simpatías.
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' DE
VISTA E XTERIOR

1.

L A CASA DE LOS RE~ORES RUBÍN'.

a.llí se obser va hasta en los más pequeños deta-lles.
·t·
El salón Luis XV, que es una posi iva ma'lla ostenta en sus muros magníficas lunas
~~v\ad'as y gobelinos del siglo XVII de un val~~einestimable, dos estatuas sobre sus col?mde irreprochable hechura, y una gran Jardf:~ra con racimos de vid c~nc~la&lt;los en mármol. Entre los muebles se dlstmguen notablemente por su belle7:a unas cómodas de amaranto con incrustaciones de nácar y tableros
con pinturas en porcelana, y unas _mesas de
bierta de már mol de Carrara,traba¡adas con
c~imor exquisito. Los "bibelots", loR _" est?rhos" las alfombras, etc . etc.. son también dignos de llamar l a atención. En el ves~íb?lo se
ven otros tapices de mér ito Y, u?a vitrma, de
dos cuerpos con abanicos de rlistmtas épocas,
adquh-idos por los señores Rubín. en París,
Florencia, Roma, Londres y Valencia.
.
Contiguo á este sa Ión se encuentra otro, estilo Luis XVI, octagonal, que fué construí~o expresamente para adapta~lo á la. sober~ia a lfombra g ris perla con guirnaldas y ramilletes,
· cuyos detalles Sfl ven en uno de nuestros gra- ·
bados. H acia el fondo del.salón, cuyos muebles
lucen artísticas aplicaciones de metal, recuadros de laca y mosaicos diminut?s, se· ve. un a
" Madona" &lt;lel siglo XVII, debida al pmcel
inimitable de Murillo, y, cubriendo laq puei:tas,
grandes co rtinajes cuyos colores armomzan
perfectamente con el tono.general del de~or ado,
ofreciendo el más llamativo golp!3 de vist a.
Además de estos dos sal9nes, ci~a~emo~,uno,
estilo " I mperio" y otro · Re1:acumento : En
el primero se ven, entre otras ¡oyas artística~,
un bronce de Bonaparte y un cuadro de Esquive! que representa á Carlos V en Yuste, y en el
segundo, algunos paisajes muy b~llos; entre
éstos uno que lleva el nombre de Un remanso" que es obra del célebre Natal Pesado.
Eri cuanto al comedor y á los demás d~partamentos principales de l a sunt~osa resi~encia, bástenos decir que en todos, sm excepción,
se ha hecho un vel'dadero derroche de arte Y
de lujo.
Seguros estamos de que nuestros lectores ver án con agrado la publicación de las fotografías que les ofrecemos, ya que l?s salones á que
nos referimos pueden ser considerados en México como un verdadero modelo en su género.

L A CASA DE LOS SERORES RUBÍN. -SALÓN L UIS XVI.

y

00
A Italia V ita lian i

LA CASÁ DE LOS SE~ORES RUBÍN.-UN DETALLE DEL JARDÍN.

El señor Carvajal era originario de Concordia (Sinaloa), donde se dedicó en sus primeros
años. al comercio, sirviendo después en su Estado natal como Presidente del Ayuntamiento,y
como Jefe Político en Guadalupe de los Reyes,
primel'o, y después en Maz:itlán, donde desempeñó con acierto los mismos cargos.
En 1886 vino á México, logrando aquí captarse desde luego la estimación de personalidades prominentes, gracias á su honradez y á
su inteligencia. El Sr. D. Agustín Cerdán lo
nombró al poco tiempo su representante en Veracruz, encomendándole la dirección de las
obras del Puerto, de las cuales era él contratista, y, en premio de sus buenos servicios, lo.
hizo más tarde su apoderado general, llamándolo á México y poniendo en sus manos todos
sus negocios.
Los funerales del señor Oarvaial se efectuaron el día 13 en el Panteón Francés, siendo
presidido el duelo por el señor Vicepresidente
de la República, D. Ramón Corral, y por el
Sr. D. Jesús Carvajal y Rosas. Entre los concurrentes al acto se encontraban, además, algunos funcionarios y altos empleados de la
Administración Pública, y parientes y amigos
del finado.

...

UNA RESIDENCIA SUNTUOSA
Los salones de los Sres, Rubin

de la gran recepción que en hónor de la St·a. Duna Carmen Romero }{ubio
Apropósito
de Dfaz, ofl'e~ieron últimamente el 8r. D.

'

LA CASA
DE
•,
. LOS SERORES RUBÍN. - SALÓN LUIS :XV.

Manuel Rubín y s u distin¡rnida eRposa la S1 a.
Düña Trinidad Pesado d·e Rubín. reproducin os
hoy algunas fotografías que rep1·e~entan la fachada, el jardín y los salones principales de la
suntuosa residencia en que se efectuó la fiesta
mencionada.
Alguien ha dicho que la casa de los señores
Rubín, en Tacubaya, es un verdadero museo
de arte, y á fe que no se ha equivocado, pues
pocos. muy pocos. entre nuestros salones aristocráttcos, serán los que encierren tantas y tan
valiosas obras de arte como aquélla. encierra,
y que estén al mismo tiempo amueblados y decorados con el refinamiento de buen gusto que

P reso en la cárcel lóbrega de una
Larga noche polar, tus ampos veo,
¡Claro y piadoso rayo de l a lun8'.
Llegando hasta el pavor de tu hipogeo .1
Mas grave encánto tu dolor aduna
Bajo las ondas glaucas del Leteo,
¡Oh Arcángel¡ y es entre la noche bruna
Más süave y más blanco tu aleteo .... . ••1
·Flor
del ¡·ardín de Maeterlinck radiosa!
1
• t o en c~ravan a·,
Belkiss por el desier
T u conjuro es infiel ; mas milagrosa
Es Óircé la proterva soberana_;
Sus cerdos gruil.en en la noche umbrosa
¡Y no llega la luz de la mail.ana! .
México. 1(105.
JOSÉ JUAN TABLADA.

LA CASA DE LOS SERORES RUBÍN -UN ÁNGULO DE UNO-DE LOS SALONES CHICO'\

INMORT A LID A D

00

No,· no fué tan efímera la historia
de nuestro amor: entre los folios tersos
del libro virginal de tu memoria,
como pétalo azul, está la gloria,
doliente,· noble y casta de mis versos.

VERDAD AMARGA
Pu'vis e.t tt~bra s,im1u,. Hor..

Es el hombre en la vida transitoria
un -gusaño de luz que resplandece,
y que se arrastra, y brega y des_f~llece
tras el mentido halago de la gloria.

No puedes olvidarme, te condeno
á' un recuerdo tenaz; mi amor ha sido
lo más alto en tu v_ida y lo más bueno,
y· sólo entre los légamos y el cieno
surge el lívido loto del olvido.

¡Aliento misterioso de una escqria
que la ambición sacude y estreme~;
sombra que brilla y á~ºD?º q?e, crece
en lul:ha gigantesca é irr1sor1a.

Me verás dondequiera, en el abierto
loto nocturno, en la alborada rubia,
y cuando hagas labor en ~ desierto
corredor mientras tiemblan en tu huerto
,loS:monótonos hilos de la lluvia:

¡Frá,gil vaso de amor en que Natura
vierte el ensueil.o que fecunda y crea;
y larva endeble que en la etapa obscura
de una existencia que el dolor caldea,
da su savia de genio ó de locura
á las potentes alas de Ja ideal

y habrá s de recordar. Esa es la herencia
que te da mi dolor que nada ensalma.
Seré cumbre de luz en tu existencia,
y un reproche inefable en tu conciencia
y una estela)nmortal!dentro1de tu alma.

CLARO OBSCURO.

1905

- ------

�r

e1 ffllftdo T11strado

El fflll40 lllStrado

Grónica ~xtranjera
este nombre, cada q~ince días, por invitación especial de mi.
excel~nte Hmigo, ~l eximio poeta que dirige El Mundo llustmdo,
v_c- Y. á resumir, ta-~ conc1sa,m~nte cuanto me sea posible, los sucesos sal1t _n ;es de la política de la hterat_ura ~ del arte contemporáneos.
Y hablaré des?e luego de la s1t~ac1ón actual de Rusia; nada, en efecto, atrae en ~stos mstantes la atención del mundo, en el grado en que la
atraen los prodigiosos acontecimientos que conmueven desde sus raíces
b_asta sus últimas f~ondas el grande árhol eslavo: desde sus raíces es decu:, desde las dos gigantescas capitales del imperio: Moscow la s~nta y
la espléndida ciudad del Zar Pedro, hasta sus frondas más l~janas, b~sBAJO

nía ~us obscuras alas sobre el pueblo ruso: la dinastía salvadora y terrible de los Rurik, la dinastía fundadora, se extinguió; renació entonces la
vieja anarquía, y en acecho los pueblos vecinos, se aprestaron á aprovecharse de ella para distribuirse en festín las tierras rusas. Fueroq en
esa época los que pudiéramos llamar los Estados generales rusos, la
asamblea de los principales boyar.d os, lo que salvó á la nación: dieron la
corona á Miguel Romanof, fundaron así la dinastía hasta hoy reinante,
y el águila negra y bicéfala del escudo ruso abrió entonces otra vez sus
grifas alas para, volverá volar sañuda y fuerte á los campos de batalla.
Desde esa épol'-a no ha habido siglo que no presencie un avance de los
dominios rusos: contra Suecia y Turquía, contra Finlandia y Polonia,
contra el Cáucaso y Persia, contra el Turquestán, contra China, en fin.
Cuando Francia é Inglaterra, unidas en la guerra de Crimaa, le impidieron realizar el sueño que desde el tiempo de Iván "el Terrible" han tenido todos los zares de apoderarse de Constantinopla. de hacer suya la Basílica griega, la maravillosa Basílica de Santa S ifía, Rusia, semejante
á un río inmenso, ha arrojado sus millones de hombres, de soldados y de
rublos en el colosal embudo del Asia Central, en el Turquestán ruso, allí
donde se dilatan lagos en.o rmes, análogos á mares interiores, y ha enviado las olas inagotables de su invasión hasta los pies de la alta mesa de
Pamil', del encumbrado techo del mundo; hasta el declive boreal del Himalaya, que endereza en medialuna sobre la India su ciudadela prodigiosa de agudísimas cumbres coronadas por riieves eternas; hasta los
bordes lejanos, Pn fin, del Pacífico.
Cua.ndo allá llegó, impuso varias veces su ley despótica y las poblaciones asombradas se ~ometieron; fundó en 1862 el puerto de Vladi vo•tock,
le puso ese nombre, que significa Dominador del Oriente, y lo artilló de
manera tal, que pudiera considerarse como inexpugnable para hacer de
él la &lt;'abeza de las provincias marítimas de Siberia.
Obtuvo luego de la decrépita monarquía china el derecho de tender
parte considerable del ferrocarril transiberia.no al través de la Mand0buria; invirtió par11, construir ese ferrocarril, el más largo del mundo, sumas enormes: 115,000 dollars por cada milla, en tanto que en los Estados
Unidos sólo se invierten de 13 á 15,000; ocupó á Mandchuria militarmente, aún afi, mando que sólo hacía esto de un modo provisorio, para asegurar la integridad de su ferrocarril, para salv11,guardar los intereses europeos por algún tiempo; .:onsiguió, en C.n, que,Uhina le cediera á título
de arrenda miente;&gt; por veinticinco año~, el admirable Puerto A1·turo en el
extremo Sur del abrupto amontonamiento de colinas que forman la península de Liao Tung, en pleno mar del Celeste Imperio; fortificó esta
puerta titánica de la Mandchuria, circunvalándola con líneas sucesivas
y concéntricas de cañones para abanicará la redonda con un abanico de
fu&lt;&gt;go las aguas y las tierras próximas, y_ dibujó, en fin, con millones de
rublos, apenas al Norte de Puerto Arturo, la ciudad marítima de Dalny,
que hizo surgir de la nada, soñando en hacer de-ella una ciudad cosmopolita y perfecta, en cuyas calles amplísimas· se hablaran todas las len!!uas,
y en cuyas avenidas, que radiarían como luces de a~tros, habían de erigirse templos á todas las religiones para que allí, cosa estupenda, fuera el
único sitio de la terrible autocracia en el que pudiera hacer su nido el ave
milagrosa de la libertad.
Al aprestarse así á ir realizando tamañas empresas, los gobernantes
rusos podían repetir con inmenso orgullo 1a frase ambiciosa de Peter Ro~erts: ''¿Qué signi.fi~a la palabra eslavo?" "Sign~fica Gloria", y al sentir como los rusos sienten que son una de )as más ¡ó venes de las naciones

europeas podían enorgullecerse t(l,mbién, recordando que los afamados
antropólogos Weisbach y Welcker aseguran que, en tanto que el peso
medio del cerebro de los alemanes l~ega á 1314 gramos Y. medio, el_ de los
eslavos sube á más de 1325, y que mientras que la capacidad cramana de
los pueblos germánicos alcanza 1470 centímetros cúbicos, la de los mismos
eslavos asciende á 1478.
Verdad es no cbstante, que, mientras el gobierno ruso ponía su guantelete de hierr¿ sobre Mandchuria, v~rio~ de los,má~ intel_igentes so~ióloos del Im11erio ~i,cutían la convemenc1a de e~ta lll".as1ón: Zenz1~off,
fntre ellos pe,imtstamente afirmaba que "los qumce millone, de habitantes que co~ponen la población esenci!1'11!1ente heterogénea_ &lt;l;e la Mandchuria no se dejarán seguramente as1m1lar con tanta fac1hdad como las
sal'vajes poblaciones de los Kirghises r:ióm~des de _las estepas asiáticas_, 1
que la rusifieación de esa comarca fértll é mdustr1al será tanto más dificil cuanto que el elemento ruso faltará allí de un modo forzoso: no llea~do á poblar los inmensos desiertos de la Siberia, la Rusia no puede
~iertamente tener la presunción de colonizar 13'. Mand~huria, cuya p~bl~ción es ya suficientemente densa para el espac10 relativámente restrrng1do de que dispone.''
.
.
A los escritores que tales atirmac1ones formulaban, se agregaban aún
otros como el Profesor Migulin, de la Universidad de Kharkoff, que demost1·aba que la Mandchuria es por completo impropia para la colonización rusa, á causa de que allí es imp&lt;?sible que lo~ rusos compitan con la
extraordinaria ba~atura de los salar10s de los c~rnos.
.
La invasión, sm embargo, proseguía: los am1gos del gobierno ruso
repetían confiadamente las célebres frases que condensan sus grandes cualidades: decían como .el eminente historiador Alfredo Rambaud, para
ponderar la fecundida.d dd las uniones rusas: "Cuando nace en Francia
un batallón y en Alemania un regimiento, nace en Rusia un cuerpo de
ejército·" recordaban como el célebre sociólogo italiano Ferrero, en honor da 1'a energía intel ctual y moral del pueblo ruso,que los pobres vendedores de diarios .v de libros en las estaciones de caminos de hierro del
imperio, los cargadores, los albañil~s' _errantes y a_un los pastores, han
sabido constituirse en artels, en aso¡iiac10nes comumstas para no convertirse en víctimas del capitalismo; y las locomotoras lanzadas al través
de las inmensas soledades dl'l Asia boreal por las manos impei·iosas de
la burocracia, continuaban llevando hombres, armas y rublos al fondo de
la Mandchuria, á Puerto Arturo, cada vez mejor artillado, á Dalny, eada
vez mejor trazado.
•
Por momentos,á pesar de todo, voces aún más autorizadas que las de
los simples sociólogos se hacían oír: el prínc~p~ Ukhtomski, . un viejo
ami"O del Zar Nicolás II, un hombre de clanv1dente patriotismo y de
lealtad bien probada, escribía: "Rusia está. llegando crónicamente á los
tormentos del h,-mbre; el nauperismo aumenta en extensión y en grado y
ni hay probabilidades ni medios de detener ó amino~ar s~s mal~s. Lo_s
gastos públicos crecen por todas partes y en todas d1recc10nes srn límites, en tanto que la-s fuentes del trabajo productivo se agotan. La gente
del pnís, joven y vieja,trabaja 0011; toda:s sus fuerzas; pero todo su e~pe·
ño no basta para satisfacer las ex1genc1as del Estado y de los que viven
del trabajo de los campesinos" . ..... Y agregaba aún resueltamente: "No
hay más que un camino hacia un futuro más brillante y es la libertad del
pueblo. del yugo de la burocracia." [l]
·
·
Sus palabras, lo mismo que las de otros patriotas eminentes, no fueron oídas; no se oyeron tampoco las reclamaciones del Japón y de Ingla(1) St. Petersbur¡¡sk.la, Vedomosti.-Novlembre 13.-1901 (citado Por el profesor Vlad\mlr G. Simkovltch en la Internatlonal Quarterly de octubre de 1904).

RUSIA ANTIGUA.-CUERPO DE GUARDIAS DE IVÁN EL TERRIBLE
EN 1550.

ta las ásperas y ~lmisalvi,j··~ tier~as mandchúes, cuyos declives finales
se hunden en el dlst:1:..1 e Mai&gt; Amar11lo, en el vasto Mediterráneo as·1át ·
en par~ limitado poi· las islas japonesas.
teo,
El mmenso país, que cubre más de veintidós millones y medio de kilóm~tros cuadrados, y que pueblan cerca de ciento cuarenta millones de
habitantes, se estremece en sus colosales e;.tep11s del oriente de Euro a
por las que resbalan largos y lentos sus magníficos ríos· se estre
p '
·
· · d e1 N orte d el ~s1a,
. como s1. terrible
•
mece en
sus m~ensas
p1an_1cies
calofrío
lo
sacu~tera, c omo s1 fiebre honda lo agttara, desde el río Vístula, estriado
de roJo por 1a sangre po1aca y 1a sangro rusa en él vertidas, hasta el tortuoso L1ao y hasta el Hun, su afluente, sobre cu_yas agüas con eladas
~c~ban de amontonarse cadáve,:es de rusos y de ¡aponeses, dura~te las
ultimas tremendas luchas empenadas en torno de Mukden de la
t
capital mandcburiana.
·
'
remo a
. Rusia había ido organizándose, y _creciendo y extendiéndose ro res1 yam~nte C&lt;?mo un hongo que todo l? mvade, como si en su serio llev~ra
m:ster1osa v1rt?d que á la mue_rte misma le hiciera desafiar: no existía
aun 1 puede de:c1rse, hace once siglos; entonces, en la octava centuria. sólo
hab1a en las entraftas de lo que hoy llamamos Rusia europea ext- "'
. · t ~s r~pu'bl'1cas q1:e entre s1, comb atí an, que ningún amo, ace,auasy
d1mmu
taban
q?e se d1str1buían las tierras para cultivarlas, y que no formab~n aí;
nmguno; pero cuando hombres de otros climas: escandinavos no p
dos. penetraron al través de sus tierras, ellos 1es dieron poco' á p rmar
unidad de que car~ían,. y Rurik, el atrevido fundador de la prime~~º• di~
n!l'stía q?e en Rusia se impuso, fué_la mano de hierro que empezó á
_
mr las tierras eslavas.
reu
~uando, pocos siglos desp~és, en la déci~ tercera centuria, las grandes mvas10neR tártaras extendieron su onda negra · espesa y aho a t
bre la Europa oriental, el territorio ruso quedó an~gado y cualqg. n e so.
· · t ro pud o 1magmar
·
·
U1era
ese t 1empo
sm1es
que la Rusia iba á morir ó que
t ben
ya muerta; mas á pesar de todo, se independió por fin y e~ el si {s
resucitó más poderosa: la dominación tártara hubo de e'nseñarle / 0 t·
car. el despotismo con una habilidad suprema, con una firmeza inco!r~~!:
ble. el más grandede los zares de entonces lván IV mereció u 1 p
blaciones espant:3-das lo sobrenombraran · 'El Terribl~:• • él fué iufenªs
fin {L la dommac1ón mongola. apoderándose de K3:sán; el fué tambln el
9-ue, a_m ezado por los hoY:ardos rusos en_ su potencia y en su vida, cubrió
a Rus1_a de ca~alsos, Y_él igualmente el que, tendiendo su sangrienta es ada hacia, el Oriente, senaló á los zares posteriores el cam1·no de la
p
·
, msondable,
•
c h!I'• e1 cammo,
que I!arecia
de la Siberia, que para él revandescubrió y para él conqmstó Ermack, el tremendo cosaco.
A su muerte, pudo pensarse otra vez que un a ve negra y fatídica. cer-

GUERRA RUSOJAPONESA.-DESTROWS CAUSADOS POR LA ARTI·
LIERÍA EN UNA ALDEA CERCANA Á MUKDEN.

terra que unidas intimaron al gobierno ruso en 1902 la obligación en que
estab'a de hacer que sus ejércitos !'lvacu~ran la Mandchuria;no OJ:eron aún
la declaración hecha por el góbterno Japonés al Zar en septiembre de
1903 de que había llegado el momento de hacer salir á los ejl&gt;rcitos, y la
guerra estalló por fin hace trece mes·es, estalló de súbito, con la violencia
de las tempestades más terribles.
Como un arco encorvado enfrente de Corea, de Mandchuria y de l as
provincias marítimas de Siberia, están las islas japonesas; como flechas
que partieran de ese arco, tupidas, veloces y mortíferas,han volado unas
tras otras las embarcaciones, llevando en su seno · 1a muerte y trasportando incansablemente los ejércitos.
·
.
Librada la primera parte de la campaña en el mar,la flota rusa, herida por sorpresa, bloqueada luego, á lo menos parcialmente, sucumbió al
fin· aglomeradas muchas de las tropas del Mikado en torno de Puerto
Arturo compraron con la vida de cerca de cincuenta mil combatientes,al
cabo d; largos meses y de horribles hazañas, la ciudad fortificada; mar- ·
chando las otras fuerzas contra el resistente ejército de Kuropatkine, lo
han batido en Liaoyang, lo han obligado á retirarse rumbo al Norte,
acaban de vencerlo en Mukden, y así, desde el río Yalú,gue limita por el
Septe-n trión la península de Corea, lentamente van los colosales ejércitos
al través de la agrias montañas que por el Este forman el áspero borde
de la cuenca en cuyo fondo se encuentra Mukden y corre el río Liao; lent'amente se retiran, lentamente se efectúa la evacuación exigida por el po •
tente imperio marítimo, y las aguas incontenibles del río eslavo retroceden palmo á palmo hada el N ortc.
Al producirse así estos portentosos acontecimientos, el pueblo ruso,el
pueblo que en Europa ha soportado largos siglos la tiranía sin quejarse,
el pueblo que el príncipe Ukhtomski pinta muriéndose de hambre, devorado por la miseria, el pueblo que perdonaba todo, dice el eminente sociólogo Emil Reich, porque en cambio de sus horribles torturas se le daba gloria y porque sentía oscura y potentemente que era el artífice de
una obra inmensa, de la obra prodigiosa de la rusiticación del Asia, empieza también á comprender oscura.mente que ~e le defrauda, y pues ya
no acierta á comprar con su esclavitud la gloria, se estremece convulsamente en una aspiración potente y terrible hacia la liber~ad.
Por eso el grande árbol eslavo se conmueve en estos momentos desde
sus raíces hasta sus frondas más lejanas, desde Moscow la santa, hasta
las remotas aguas del Pacífico; y el vendaval que lo agita interiormente
y que exteriormente lo azota, es, sin duda, uno de los más terribles que en
l a historia del mundo se lran desatado.
·
Méxi..:o, 12 de marzo de 1905.
EZEQUIEL A. CHÁ VEZ.

lv!
~i¿

.. r
RUSIA ANTIGU~. -PRISIONRROS POLACOS ENTERRADOS VIVOS
EN MOSGOW,

GUERRA RUSOJAPONE~A.-UN CORONEL RUSO DIRIGIENDO POR
TELÉFONO LAS MANIOBRAS DE LA ARTILLE:RÚ:•

�~I ffllldO t11stra4o

El in11do lllstrado
boscajes que se tienden en la falda de las montañas vecinas, distí~guense aquí_y allá blancas y solitarias ermitas. Y se piensa en los
pintores primitivos italianos y en sus cuadr~s
murales que piadosamente trazaban la ascética vida de los San.tos Padres &lt;!el Des~erto.
Aquel paraje se anto¡a una Tebaida florida y
milagrosa. Y al aire puro de la montaña, vigo-

panoramos cer~anos al Valle. Es la montafla
ruda y agreste con sus gigantes coníferas, sus
musgosos peñascos y sus quebradas, donde
ríe y corre una agua diamantina.
Nuestras fotografías mues_tran alguno~ de los
paisajes más bellos del Desier.t o. las rumas del
monasterio de franciscanos y diferentes puntos
del camino.

El pauperismo en Rusia:-!. Un grupo de indigentes •n un dormito•
rlo público - 2.- Una mesa de obreros.- 3. " Hall do la
casa de un trabajador: en el suelo se ve la nieve
que ha .entrado por las ventanas.

000000000000000000000000000000000000000000000000000
LA TIERRA DEL SOL
(Por José Santos GhoGano.)

I

,

Se abren los ojos clnos de la virreina blonda
y hace brillar sus piedras la mitra episcopal ... .. .
¿Cú:ro el balcón morisco, nne un púlpito recuerda?
¿Quién descolgó la escala de retorcida seda?
¿Cuál paseo, el de sauces, que en el río se ve .... ?
La. Edad de los virreyes es baile de gran brillo;
y en él mientras se doblan las basas de un t resillo,
se van desenvolviendo los cuadr os de un minué ....

Tmperlo
Oua.renta mil esclavos abrieron el camino
del Ouzco á Cajamarca. por donde el Inca va:
su I&gt;adre, el Sol. le altunhra; y el r egio peregrino
devora millas, leguas y siempre más allá . .. .
Manto ledió una al1,1a.ca cu&lt;t.l áureo vellocino;
escala hízole el brazo de quechua y alma.rá;
irguló su cetro; y, como dueño de su.destino,
saltó, sobre aquella and,i de oro, en que echado está.
Tejiendo raros bailes los pallas van delante:
detrás van los soldados de aspecto fulgurante;
el Inca, en su anda de oro, simula una visión.
Y ~obre aq uel camino. que el Sol envuelve en llamas,
como lo hiciese un boa de fúlgidas esca.mas,
se va desenroscando la lenta pro.cesión ..... .

IV

Tndependencla
Llegó como un tumulto. Que desquició las puertas
vetustas del Palacio, la independiente Edad,
El cóndor de los Andes sus ll.las lució abiertas
3' picoteó los r ayos de aquella. tempestad.
Se irguieron los criollos sobre la.~ razas muerta.~;
las momias de los indios clamaron libertad :
Colombia y Argentluacruzaron sus alertas;
3' Sucre selló el))acto wr una eternidad.
Es Sucre á la manera del sólido cimiento:
IloHvar la columna. del propio monu_mento,
contra la cual en bronce se yergue ·s an Martín ....
· Y sobre el monumento Que en las Edades crece,
la juvenil figura de Córdob,~ parece
el Angel de la Fama soplando su clarín!
V

II

·tonqulsta
Los hombres de piel blanca-que á un E.vico sonoro
aguardan toda.vía. pn ra. llenar su rol.después que en dos le parten su media.luna. l\l 11:!oro.
consiguen con su e.spacla cortar en cruz el Se,!.
Les violan álo, hua.nca.s su crásico tesoro;
coronan la a lta nieve ceñidos de arrebol ;
y la.van las arenas de ta.otos ríos de oro
o ue corren á las a.reas del césar esoañol.
U no~ con otros pugnan por el botín de gu er ra;
fatigan con sus choques la conouistada tierra;
Pizárro cae encima de estoque criminal ....
Hasta que en el camino, del Sol á las miradas,
se yerguen dos picotas, eu donde ensangrentada.5
asoman sus cabezas Gonzalo y Carvajal!

.Pom111r
Por el Canal un día, cn•l desbandada tropa,
á las incairas tierras vendrá la emigración;
y el árbol de sus razas trasolantará la Europa
al bosQue en que sus flecos sacude el Marañón.
La sed de las grandezas se saciar á en la copa
de e~;i.- que fué El Dorado-fantástica rei?ión,
si el tren ll ega á la mar gen del Río Que galopa
como un titán que empuiía la cola de un dragón ....
Será.el Perú amazónico el pueblo s!u rencores,
que enJu_gará los llantos de todos los dolores
Y partirá entre mu chos las hostias de su altar;
wrque la raza al borde d&lt;'l Marañón uaci¡¡a,
penetrarácien año~en la futura Vida
como penetra el Río cien leguas en el Mar! .._. ...

III

~oloniaie
i Vale un Perú!- y el oro corrió como una onda,
!Vale un l'erú!-y his barcas lleváronse el metal.
Sólo quedó esa frase magnffica y redonfüi
como una r esonante medalla colonial.
Dijérase que el arca de un Creso se desfonda . ...
iOh Edad de los virreyes que nunca tuvo igual!

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El Desierto de Cuajimalpa
los paisajes y·sitios pintorescos de
los alrededores de la Capital, ninguno
tal vez goza de tan justa fama como el Desierto de Cuajimalpa. Pocos entre nuestros lectores serán los que no tengan un grato recuerdo
~NTRE

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_,.·. ..;..;:~ ·:--:-' : ~:: .

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.... .,..,-".

de ese maravilloso paraje. Desde Contreras,
en la marcha ascendente, el panorama se sucede lleno de encantos; huertos y cármenes floridos, musgosos tapiales agobiados de floridas parietarias, callejones verdes y sombrosos, bajo toldos de ramas que se cruzan en lo
alto, y al fin, en plena montaña, en el rincón
boscoso de la serranía del Ajusco, se tiende la
meseta donde se alza, como evocación de un
viejo monasterio medioeval, conjurado por

una antigua balada, el vetusto convento de antaño, edificado p or losfrailes·franciscanos. El
sitio fué maravillosamente elegido. La llora
montañosa, en conflicto con las especies de tierra cálida, levanta centenarias coníferas que
embal saman el ambiente con el aroma de sus
resinas y se enguirnaldan con festones delianas y enredaderas. El agua de la montaña, yerta y pura, surge en purísimos veneros y corre
musical y fecundadora . A lo lejos, entre los

EL DESIERTO DE OUAJIMALPA.-UN PAISAJE DEL O.AMINO,

rizante y saturado por el efluvio de los viejos
pinos, hace nacer en el á nimo devaneos de largas reclusiones en el viejo convento, en cuyas
celdas, llenas de sol y de paz, los viejos frailes vivieron, quizás, vidas dignas de la ·'Levenda de Oro."
El encanto de los paisajes del Desier to es tan
poder&lt;:so, quizá' por su carácter raro entre los

TRES PAISAJES DEL DESIERTO DE CUAJIMALPA Y UNA_VISTA DE " EL CONTADERO" .

�El fflndo n1straáo

El ltt1ndo nustrado

Plactr dt mn1onario
desequilibrar la daturaleza humana
y enloquecerla, con su falaz espejismo,
¡qué gran poder tiene el oro! Rara vez
se había puesto de re1ieve la fascinación del peligroso metal de más conmovedora manera que
en esta novelita en que la idea moral se presenta
bajo la forma de un relato de amarga fantasía,

P

ARA

cos. En cuanto al pueblo, no decía nada, esperaba.
Esa diversidad de opiniones tuvo por resultado más inmediato el dar libre curso á las
apuestas. Se apostó de muchas maneras sobre
la fantasía de Sir John. Las calles, las plazas,
los carruajes públicos, los salones, eran testigos de los compromisos más extraños; las interjecciones se cruzaban según la oferta y la
demanda, se abrían contabilidades y durante
una semana hubo en la ciudad una fiebre de
agio sin semejante.
Durante los días que precedieron al tan

DESTERTO DE CUAJTMALPA.-ENTRADA AL 13OSQUE.

modelo de ese género de humorismo sombrío,
de fúnebre broma y de esplenéticá alegría que
se llama especialmente "humor."
DESIERTO DE CUAJIMALPA.-VISTA GENERAL DE !,AS RUINAS.

DESIERTO DE CUAJIMALPA.-PATI9 DEL CONVENTO EN RUINAS.

DESIERTO DE CUAJIMALPA.-AZOTEAS~Y CÚPULAS DEL CONVENTO.

*
**

esperado, John, perdido en e1 fondo de su inmenso gabinete, pasaba las· horas revisando la
voluminosa corresp_ondencia que llegaba de
todos los puntos de Estados Unidos de América.

Se pidieron datos: el hecho era exacto. En
realidad á nadie sorprendía. Mendson resultó
nü~l&lt;_&gt;nario; habí,a pasado siempre por ser un
or1gmal. Se sabia, por ejemplo, que tenía toda
s1;1 ~ortuna en metálico en bodegas especialeQ,
v1vi~ndo sobre ella, sin especular, sin haber
querido nunca convertirla en rentas.
La ciudad entró en ebullición; hasta horas
muy avanzadas de la noche, la más g rande
efervescencia animó calles y plazas. Lai;; gentes de la turba del puerto, se adiestraban en
llenar de g uijarros, de la dimensión de un doll~rd aproximada.mente, en el menor tiempo posible, todos los recipientes que encontraban al
alcance de la mano.
En los círculos, en los cafés se discutía con
calor. ¡Locura! decían unos. ¡Filantropía! exclamaban otros. ¡Misantropía! proclamaban
los filósofos. ¡Farsas! insinuaban los escépti~

A la luz de los mecheros de gas estrellando
la tiniebla, el inmenso cordón humano se tendía sobre toda "Victoria Street", es decir, sobre dos millas ingles¡,s. A la inversa de lo que
sucede por lo común i&gt;n
toda !!glomeración de
seres, el mayor silencio
reinaba sobre aquel gentío inmóvil: tanto así
se clavaba en los cerebros la misma tenaz
preocupación.
A la madrugada,cuana
do las cornisas de las
casas se teñían suavemente de azul violáceo
y entre la telaraña de
llilos telegráficos se des
pertaban los pájaros,
un inmenso suspiro de
satisfacción dilataba
los pechos de todos
aquellos seres igualmente ansiosos.
No se trataba ya si no de esperar el sonido
delas 2, hora en que
debían abrirse las _puertas bienaventuradas,
tras de las cuales, para
cada uno de los p!!,cientes, se encontrab'a. la
fortuna. A las once de
la mañana, "Victoria
Street'' presentaba un
hormigueo humano imposible de describir; no
era más que un inmf&gt;nso oleaje batiendo las
casas, constánteménte
agitado por los fiacres
y los carros públicos,
cuyos cocheros con mañas y esfuerzos inauditos lograban no atropellar sino á muy poca
gente. A la una, la circulación de los vehículos había totalmente ce•
sado.
En su hotel John pre·
sidía á la última ins-·
pección.
Se habían tomado muy
grandes precauciones,

Una gris y fría mañana de invierno, al despertarse la ciudad de. . ... en los Estados Unidos, pudo contemplar, na sin sorpresa, sus paredes y sus edificios cubiertos de inmensos anuncios rojos y amarillos. Podía leerse en caracteres de una pulgada el siguiente aviso:
"¡Aviso! ¡Aviso! ¡Aviso!
".Tohn Mendson está atacado de Ün acceso de
esplín, busca emociones para distraerse. Con
ese objeto hace un llamamiento á una población cuya estupidez conoce.
''John Mendson previene á todos los necesitados y asimismo á los que quisieren pasar
por tales, que permitirá la entt·ada á las bodegas de sn palacio el jueves y viernes de la
semana próxima.
.
'·Un plazo de cincuenta segundos está señalado á cada uno para el solo fin de que asegure en ese lapso de tiempo, si lo puede, la quietud y el bienestar de su vejez.
''Una escalera de quince peldaños desciende
hasta las bodegas, y una puerta de hierro abre
sobre los subterráneos don&lt;le están encerrados
los caudales, oro, plata, lingotes. El visitante
deberá, entre el primero y el último segundo
del plazo, entrar y salir con su botín. 8i por
desgracia para él pasa del límite señalado, las
cláusulas del contrato libremente consentidas
entre Sir John y el visitante, resultarán violadas, dicho contrato será nulo v hombres armados y robustos le harán restituir lo que haya
podido tomar.
''Las puertas abiertas á las 2 se cerrarán á
las 4.
·
Firmado. J ohn Mendson. ''

***

Arribal"y ·abajo d~ ia. escalera- se mantenían
cuatro hombres fuertes y ágiles; estaban vestidos de cuero y tenían en la cintura finos cordeles, necesarios en caso de lucha.
En la puerta de entrada, diez y seis de esos
hombres se mantenían junto á una abertura
baja, suficiente apenas para librar paso á un
solo hombre.
·
Otra puerta abajo de la escalera cerraba el
sótano, era de acero fino y giraba sobre sí misma, con ayuda de un secreto muy complicado,
conocido de John únicamente; así podía aislar
del resto de los vivos al ladrón que hubiera
franqueado el umbral y mantenerlo ahí hasta
su muerte.
El sótano principal, grande de treinta pies
por veinte, no estaba alumbrado más que por
una linterna de faro de fuegos alternantes y
cuyos vidrios blancos, rojos y azules ya hacían fulgurar los montones de oro y plata, ya
los sepultaban en una penumbra en que todo
brillaba con misterioso fulgor.
Reinando al rededor de los cuatro muros,
una reja de acero de 1.20 metro de altura,dividida en compartimientos,encerraba la piedras,
los metales, las perlas: las divisiones que encerraban el oro y la plata acuñados eran las
únicas abiertas. Allí como arriba, cuatro hombres se mantenían indiferentes, inmóviles. ante
aquellos tesoros que ofrecían á los ojos deslumbrados medio millón de dollars en plata, ó
sea 11.364 kilogramos de ese metal.
Frente á la puerta, bajo los rayos de la lámpara, un cuadrante dividido en cincuenta. puntos iguales y sobre el cual corría de segundo
en segundo una aguja negra, marcaba exactamente , · las divisiones terriblemente cortas del
plazo señalado.
El cálculo de John era simple.
Admitiendo que un hombre fuera bastante
dueño de sí mismo para conservar su sangre
fría y obrar con presencia de espíritu, no podía llevar consigo sino la suma relativamente
mínima de 700 dollars en plata. Hundiendo las
manos en el montón, no podía tomar más que
dos puñados y cada puñado no podía contener
sino ocho ó diez dollars. El viaje desde el co(re
.!e acero álas bolsas ó al recipiente llevado por
el individuo,no le permitía más que un traba~o
efectivo .de treinta y cinco segundos,.
Era,pues, treinta y cinco veces el viaje de las
manos á razón de 20 dollar cada una, lo que
daba el total de 700 dollars.
Hecho ese cálculo.John había abordado otro
más terriblemente emocionante: las manos tras
de la espalda, á lentas zancadas por las avenidas de su parque umbroso, pesaba con amarga
sagacidad la fuerza y la debilidad del corazón
humano, rememorando con acre placer todos
los casos en que la razón de un hombre se había desplomado súbitamente bajo la ·emoción
de una catástrofe ó de una alegría muy viva.

�~1 m11do
Aa°mitía, pues,tom~ndo es~s cif~as como extremas, que por cien hombres conservando su razón y llevando por día lo que pudieran, aquello costaría á lo sumo 140,000 dollars. Por tres
ó cuatro mil hombres que irían quizás durante
aquellos dos días á desfilar ante él procuránd&lt;•le atroces placeres: ese dinero era poco! Al
hacerlo constar, todo· su ser se estremeció de
alegría y de antemano saboreó el placer que le
esperaba ..... .
Desde hacía dos años que el terrible esplín
había posado su implac • ble mano sobre el cerebro inquieto de John, no hahía gozad&lt;? de
minutos tan deliciosos. . . .. .Tamás había visto
las bajezas humanas tan bien y de tan cerca
como il;&gt;a á verlas. Allí en ese sótano y en ese
gabinete iban á converger como antaño al subter r:íneo en forma de oreja de Dionisio el Antiguo, todas las ainbiciones de un pueblo, todas sus miserias, toda su avaricia.
Por dos días él Je había constituído el con·
fesor de 40 millones de almas, sus semejantes,
sus víctimas; sentía su propia fuerza, tenía
conciencia de ella; las alas de su espantosa
quimer11. lo arrebataban muy por encima de los
sueños más auténticamente neronianos; ¡qué terribles y hermosos momenJ,os iba á tener en la
cámara e,xpresamente construída para él en el
fondo del sótano! ¡Cómo iba á poder leer en el
fondo de los cor11.zones, tan sólo mirando los
ojos y los gestos de los fantoches creados por
él, y de los cuales todos los hilos estaban entre
sus manos!
John esperaba, pues, también con real impaciencia, la llegada del jueves 25 de noviembre.
Los dos golpes de las dos de la tarde cayeron sobre la ansiedad de todos aquellos que
·esperaban con los ojos fijos en el cuadrante
de los relojes; un inmenso grito se escapó á
la ,ez de todos los pechos al mismo tiempo que
un impulso furioso fué á embat1r, como una
marejada, los muros de la residencia en cuya
puerta el gentío se aplastaba literalmente.

***
John Mendson, disimulado en su "loggio",
escuchó el paso vacilante del primero que lle- ·
gaba . .
Aµareció. Pobre lo era; pero no mfserable;
un asomo de bienestar se veía aún sobre su
traje raído pero limpio. Era un joven. De pie
sobre el último peldaño de la escalera, paseó
sobre todo lo que le rodeaba sus ojos, que brillaban en su faz pálida. Un paso más y el plazo principiaba. Fríamente ·reconoció los lugares antes de franquear el límite.
De pronto, atacado de vértigo ,sin duda, se
precipitó, hundió sus manos febrilmente en el
montón de plata, que comenzó á sonar, y llenó
sus bvlsas: dejando con las monedas; luego dirigió una ansiosa mirada al cuadrante: aún le
quedaban seis segundos y medio.
Entonces precipitadamente, á manos llenas,
llenó su sombrero hasta los bordes, después
con una risa nerviosa volvió á franquear corriendo el camino de la escalera. ¡Tres pasos!
¡Dos más! ¡¡Ya era rico!!
Pero el sombrero, un viejo sombrero, podrido por las lluvias, secado por los tórrirlos soles, cedió al peso de las monedas, se abrió y
dejó caer, con gran ruido,todo lo que contenía.
E~te hombre tuvo un instante de estupor, luego
siguió su carrera; pero los cuatro hombres se
habían levantado apoderándose de él. El plazo se había pasado por un segundo I.... No hizo ninguna resistencia, restituyó,ó mejor,•e dejó quitar todo lo que había tomado; luego,
tambaleando, volvió á subir la escalera y surgió á la luz.
.
La multitud impaciente saludó su palidez, su
gesto demente, sus ojos ansiosos,por un formidable clamor.
En el sótano en donde los éuatro hombres
habían vuelto á poner todo en su lugar, el segundo visitante apareció.
Era un hombre de treinta años decentemente
vestido, pero con el rostro surcado por las penas; febrilmente se precipitó, urgó en el hacinamiento de dinero, lo hizo resbalar entre sus
dedos y caer de nuevo entre la caja de acero;
después prorrumpió en una risa estridente, en. trecortada, subiendo al diapasón más agudo
para acabar en aullidos. Estaba loco. Los
hombres de nuevo intervinieron.
El tercero hizo lo que los otros. El plazo pasó nuevamente por un segundo; pero el hombre
había adivinado el escondite de John; se arrojó de rodillas, llorando á grandes gritos, hablando de su mujer, de sus hijos, con sollozos
en la v oz. Su pobre cuerpo enflaquecido se sacudía con temblor convulsivo; pedía misericordia á aquel muro detrás del cual presentía á un
ser al corazón del cual se dirigía aullando de
dolor y de desesperación. Nada se movió. Los
hombres tomaron bajo el brazo á la pobre
criatura doliente y lo pusieron de pie sobre el
primer peldaño de la escalera, que subió, envejecido por toda su desesperación. .
• Esta vez los a sistentes permanecieron silenciosos y la aparición de la víctima tuvo lugar
entre un torvo silencio. El desfile continu,ó lú-

n1stta4o

gúbre y trágico. En fin, las cuatro campanadas
de ht, hora fatal cayeron sobre la multitud, las
puertas se cerraron y todo el mundo se dispersó.
. . . . ... . . .. .. . . .. .... .. . .... . .. . . ... .. . ..... .
Ciento tres criaturas1 hombres y mujeres, habían penetrado en el sotano. De esos trescientos, dos solamente habían triunfado: un hombre salió con 750 dollars; el otro con poco menos.
John,volviendo á subirá su gabinete, calculaba que á ese precio podía muy fácilmente llegar hasta el fin de su horrible fantasía.

.

***

Al siguiente día l•lS casos pasaron como la
víspera, pero se supo que en la noche la mayor
parte de los que inútilmente penetraron al sótano, se habían suicidado.
Algunos árboles de ·Franklin Square y de
Washington Street soportaban frutos humanos, al mismo tiempo que se recogían en calles
desiertas, cadáveres con el cráneo destrozado
por un balazo.
El Consejo Superior de Seguridad se reunió
por urgencia,y tras de larga deliberación, concluyó que prohibirá John Mendson el género
de pasatiempo que había escogido, constituiría
un grave atentado á la libertad individual- nadie tenía derecho.
En la tarde, ninguno de los que entraron salió llevando consigo un solo peso; de las noventa y ocho personas, ocho se ahorcaron en
el curso del día, cinco se volaron los sesos y
quince se arrojaron á las aguas del puerto.
Era demasiado. Entre el pueblo se opero una
reacción y la cólera reemplazó á la consternación. Se formaban grupos, se peroraba; palabras de amenaza rodeaban los muros del hotel
de John,y la noche descendió sobre algo terri ·
ble y desconocido que se preparaba. .
·

...... ······· ... ...... ······ · .......... .... .. .

La media de una -hora sonaba cuando una
larga -procesión extraña y silenciosa desembocó en Victoria Street. Estaba compuesta de individuos de todas edades, de todos rangos, armados de bastones, de revó l vers y de rifles.

Desfilaba ante ia mirada de los hombres d.e policía, que debían tener órdenes secretas pues
permitían el desfile s in chistar.
'·
Bajo la luz de los focos eléctricos, el brillo
de un rifle, de una lámina, brillaban de p, onto, para extinguirse súbitamente ; el andar pesado y cadenciosó de la tropa , despertaba á la
ciudad dormida; y sobre aquella larga serpiente humana flotaba un rumor hecho de sordas
conve1·saciones.
Bruscamente hicieron alto. En la noche apacible se levantaba la casa adormecida. Sin
ruido la banda la rodeó, mientras que un grupo se apostaba junto á la puerta.
Bajo un empellón enér1?ico la puerta cedió
desplomándose con estrépito. En menos de u~
minuto, la banda se abalanzó con gritos y risas, invadiendo el hotel, rompiendo todo á su
paso, pillando, saqueando, ensañándose con las
cosas inertes, por odio al hombre que las poseía.
La turba encontró á John temblando de miedo, odioso de cobardía, pidiendo gracia, como
antes el hombre en el fondo del sótano; un iomens.o grito de cólera subió terrible, y John,
apenas vestido, golpeado, apareció, arroja.do
por cien brazos, sobre el dintel donde esperaban los demás.
Fué aquello un golpe de teatro: todas las· bocas aullaron, todos los brazos se tendieron,
toda la masa se precipitó enloquecida y Jobn
desapareció en la tormenta.
De pronJ;o, seguido de un clamor, una humareda intensa se atorbellinó y subió al cielo por
puertas y ventanas; todo el interior del hotel
se alumbró con roja luz, y la flama victoriosa
y crepitante estalló, soberbia, grandiosa, iluminando millares de cabezas, y el cadáver de
John· apareció colgado de la rama madre de un
cedro gigante plantado ante.el umbral.
Los árboles, bajo la acción del fuego, se retorcían como gigantes atormentados. La mu1titud evacuó los jardines, acribillando á balazos el cadáver de John, que se balanceaba como un péndulo, y el incendio,como dueño absoluto,iluminó la ciµ&lt;lad toda con un resplandor
vengador y sangriento.
E. M. LAUMANN.

/

cmco ORRIN. -LA GERALDINE,

NOTABLE TRAPECISTA,

LA 6RAN ERTALLH btMüKDEN
VfnceJoresj losVe~cidas

l~)

�El m11dó 111strado
El mnao 111strado

PAGINAS DE LA MODA
Confeccl6n"de un delicado· Klmoco.-Sombrero
calado á mano.-Ostenslbles trajes
resacados.-Ultlmas novedades
en sombreros, vestidos
y zapatos

E cada crónica se espera saber algo nuevo y útil, ó cuando menos que halague
al gusto personal. Las reseñ&amp;.s son generales; pero se hallan en ellas algunos conceptos que, innovados por el criterio de cada
una, producen felices combinaciones, ideas que
salen de lo vulgar, tanto en forma como en or-

D

na.dos. Primero se trabajan los gavia.dos ó
plumetis; se corta el género por el medio se
dobla á cada lado con la uña y se ejecuta' un
dobladillo ordio11,rio. Los trajes más suntuosos se pueden adornar con esta pequeña labor
t!!-n económica y pronta como halagüeña A lo~
OJOS.

***
¿Qué altas novedades prMeotao esta semana
las crónicas ext1°aojeras? N ingunas, fuera de
las que orlglna el cambio de estación. Las tela~ siguen i mitando los fantásticos dibujos
orientales, y por supuesto que en primavera
vestiremos géneros claros, vaporosos, sutiles,
guarneciéndolos con todo aquello capaz de aumentar su ligereza y vuelo: en consecuencia
• vendrán de nuevo los holanes, las uscarolas'
los pliegues, frunces y alforzas en todas Ja~
forma.sconcebibles;los encajes y bordados y so-

bre todo las puntadas de mano están en gran
boga.
.
Los sombreros han disminuido su tamaño.
Las crónicas parisienses hablan de una concepción asaz ingeniosa, á propósito de los
sombreros de teatro. Como las bellas se resisten á despojarse de su lindo toca.do durante el
espectáculo, á pesar de cuantos esfuerzos se
han hecho, las famosas casait de modas de la
ru.e d,e la Pai,x y del Boulevwrd d,es Italiens han
inventado una especie de toca; pero tan pequeña que más bien parece un bouquet de flores ó
un penacho de plumas recosta.do sobre 111,s cocas de los lindos peinados. Con tal moda no
tendrán que lamentarse los espectadores de la
súbita desaparición del escenario ante el inmenso sobrero de la bella sentada delante.
En los sombreros de calle la última forma se
presenta muy levanta.da por detrás, donde se
adornan con los primores elegidos, ya plumas,
ya llores, ya simples colecitas de seda; estas
últimas han entrado de lleno en el ornato de
toda clase de tocados; se d,a la primacía á los

de tonos graduados, por ejemplo un azul que
se desarrolle desde el tinte más pálido hasta
su confusión con el negro.

***

Las levitas van perdiendo el favor del público elegante ; las modistas aprovechan los
faldones para la remodelacióo de las manga s:
la prenda se convierte en un bolero de último
diseño.

***

Los zapa.tos de tacón Luis XV conservan aún
su prestigio, gracias á la doble i!usión que
fraguan elevando la estatura y haciendo un
pie arqueado y diminuto. Los de mayor reputación están hechos con piel de ante: son de
color plomo y se ven admirables acompañados
de medias cala.das de idéntico tono, proporciona.do al que tienen el sombrero y traje. Otro
tanto se puede asegurar en pro del calzado café, cuyas tonalidades son mucho más amplias
que en el gris.
CONCEPCIÓN GALINDO.

den. La ventaja de leer las crónicas de moda
no está precisamente en practicar lo que allí
se indica, sino en encont1·ar sugestiones é iniciativas que podemos aprovechar, reconstruyéndolas á nuestro modo.

***

¿No querrían mis lectoras tener un:i. bata de
descanso muy elegante? Son tan cómodas cua1:.ido se vuelve del vaseo, ae las visitas 6 de hao ir co mpras, qu~ estoy cierta deque mi ligera
insinuación Sl·rá agradable y puesta eD obra;
la bata de Cl ue trato es de estilo oriental, en
furor en la é ,uc:a presente. L!!. figura del diseño se podrá vo.riar un poco, con tal de conservar el estilo general. Se corta el cambray,
muselina ó cualquier tela que no baje de color
á la influencia de los rayoij solares; por el re·
vés de ese forro se hil va.nao recortes de sellas,
en la!! formas, clases y colores que se tengan,
hasta cubrir por completo el fon-o de a lgoá.5n;
en seguida se ocu !tan las uniones de los trozos
con u-enllilla y galón de oro ó plata, c-ompletaodo el adoruo con unas bandas de seda lisa
al rellc-dor del cuello y á lo largo de los dela.oteros y borde inferior. Hágase la experiencia, con la seguridad de un brillante éxito. .

,.

**

Una gran señora de Nueva York me estaba
enstña.ndo las exquisiteces que hace, y entre
ellas un sombrero de un asptcto riquí.imo y
admirable refinamiento; estaba hechu así: ¡.,,
forma de alambre la comp1·ó á una modista y
envolvió su trama en listón de seda angosto,
del que se emplea en la ropa. de los bebé.; con
seda g-ruesa de bordar hizo calados sencillos y
de mucha vista, dibujando mariposas descansando sobre ramas fluraies, mientras otras fm•
prendían el vuP,lo; muchas libélulas ("cabalJi·
tos del diab o") acaba.bao la hermosa y original decoración ue la forma; no llevaba el sombrero otro adorno que unas escarolillas muy
replegadas y sumamente estrechas sobre t:l
borde y cara infe1·ior del ala, y una pluma de
avestruz, la cual es la parte más .costosa. del
sombrero.

***

· Cualquier tela delgada., con tal que sea sólida., resiste la operación ~el resaque, que da un
efdcto encantador en traJes de Vt:ranu y representa un gasto pingü~. L'J. ejecución es demasiado seoctlla: se empieza por trazar un dibujo que con venga á la pieza en cuestión; se escogd luegv una cinta (soutache) que se a.como·
de al touo general de la tela y se hilvana y
pespunta dos veces sobre el dibujo; recórtanse
los sitios queridos y se forman sobre ellos, _con
seda gruesa, calados bonitos y groteséos, de
poco trabajo y mucha apariencia, condición
indispen$able en las actuales confecciones. Esta suciáta idea; sobre resaque tiene numerosas
aplicaciones en todos los ~rajes en telas d"el·,
gadas.
En ocasiones no se desea verificar exactamente la labor como acabo de indicar, préliriendo colocar gaviados á intervalos determi•

FIGURINES

1

Y

21
FIGURINES

3, 4

Y

5.

Explicación de los Figurines
1.- Tra.je de calle en paño gris níquel, guarnecido de soutache de seda; canesú y bajos de
manga, en muselina. de seda wulisée, Sombre ·
ro gris con escarolas de muselina y plumas
blancas; falda á pliegues i;ngulados; volantes
en forma.
2 -Toilette de media estación; bolero con
dos pliegues redondos superpuestos y un cuello pelerina q ue termina al venir en contacto
con l os pliegues; falda circular.
3.-Traje sastre en paño ligero color de
nuez, provis':-0 de straps pespuntados y botones
de terciopelo. ·
Cintura de gamo color nuez.
4.-Vestido en tela éveque, adornado con trencillas de seda negra y aplicaciones de terciopelo violeta, bordea.das .de negro.
5.- Traje en cachemir negro; cuello, vueltas
de mangas y botones en terciopelo amatista;

�El m11u10 111strado

Realización 'de Muebles de Nogal.
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corbata. en muselioa. de seda. bla.n·
ca plisa.da..

6.-Traje en lana. acacia, adornado con pequeños rulós de terciopelo; plastrón y cuello ~en clwny
bis. Sombrero en terciopelo restirado verde, ataviado con plumas
blan ~as.
1
1.-Vestido género sastre en paño delgado negro; falda á pliegues
redondos con volantes en forma,
fruncidos bajo pliegues religiosos;
bolero cruzado con estola plana;
pequeño cuello, cintura y botones
en p!Í,na negra. Sombrero en fieltro
blanco, doblado de fieltro negro;
plumas' blancas.
8.-Traje de visitas en velo gris .
acero; faldatúni.ca ornada con un
bordado en gruesos nespuntes de
seda; bolero recortado, con largas
vueltas de pana; alto corselete de
la misma pana, con grandes botones de nácar;plastrón en seda}blanca, mangas de doble bullón hasta
el codo; sombrero verde, guarne
cido de plumas ¡¡.decuad¡¡.s,

LA COCINA
Sopa de acederas.

LA

V ASE, lírnpiase y córtase
ea pe!.lazos un puñado de
acederas, poniendo sobre el fuego
en una_cacerola con sal y manteca; mó1ase puco y déjase cocer suav~mente durante un cuarto de ho•
ra, agitando. para que no se pegue n1 se tueste. Cuando están coc_idas la s hiert&gt;as, se añade la. cantidad de agua necesaria, se sala y
se ~eja que torne un hervor; de.pues se echa. dentro, poco á poco y
agitando, dos ó tres yemas de huevos desleídos en un poco de· a.gua.
Luego se vierte sobre el pan· y se
t~pa la sopera. Se necesitan próximamente dos yemas de huevo por
ca.da seis personas.

Archiveros.
Atriles.
Ajuares
de
Recámara.
Mesas
de centro,
Burós
Chitroniers.
Roperos
Trinchadores
y algunos otros
objetos.

Escritorios planos
y
de cortina.
Sillone,s fijos
y giratorios, con
asiento de madéra,
regilla ócuero.
Libreros fijos
y giratorios.
Mesas para
biblioteca~ y para
máquinas de
escribir.

'Mosler, Boowen y eook, Sucr.
SEGUNDA DE SAN FRANCISCO, VER_OARA Y CINCO DE MAYO

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sociales exigen
las visitas para conservar el
calordeaquéllas, pues delo contrario, podrían irse enfriando hasta.
extinguirse. Sa ha de poner mucho
cuidado en que las visitas no lle·
,guená ser enojosas para los demás,
.molestándose á sí propio.-La dis•
creción que ha de presidir todos
los actos de la vida social, ha de
regularla~, cuidando que no se hagan·pesada.s, y teniendo siempre en
cuenta la necesidad de que un acto
de cortesía y muestra de afecto no
se convierta en cosa molest~. -Debe darse por terminada la visita
cuando la conver!,ación deje de ser
animada, indicando esto que se ha
prolongado bastante, pues como
sería grosería que la indicación
fuese directa, es necesario comprender el menor síntoma de fatiga.Más vale que pequen de breves que
de largas, pues en el primer 1,aso
se tiene la seguridad de no haber
sido molesto, mientras que en el
segundo se deja la impresión del
fastidio.
Los cumplidos pueden degenerar
-en ridículos, en particular cuando
se trata de pa.sa.r.-El ¡Pase V.1No, V.-A V. corresponde,-repetido mucho, es. más bienseíl.al de cortedad y falta de trato i;.ocial que cortesía, pues por lo mismo que ésta
es ex':lesi va, ·r evela que no se conocen sus verdaderos límites.-En
las primeras frases que se cambian
en las visitas, se ha de evitar la vulgaridad, que indica pobreza de ingenio, pues principiar la conversación siempre de la misma manera,
equivale á recitar la parte de un
diálogo aprendido de memoria, en
la que las fórm ulas-Gracias, seño•
ra.-Es V. muy IJuena, ocupan el
mayor espacio.
Al dar la mano, hay que tener en
cuenta que á veces la negligencia én
la seíl.ora, tendiendo la izquierda
eon familiar distinción, indica la
i!1timidad y cariíl.o con que •se 11ist1ngu? á la persona para quien se
prescinde de las reglas estrictas de
la etiqueta.-El buen tono p'u ede
infringirlas por darles mayor realee; mas ha de tenerse en cuenta que
la infracción ha de estar compensada por distinción exquisita.
Fueron los guantes, en los primer~s tiempos en que se usaron,
eons1derados. de muy distinta manera que ahora, pues no se veis. en
ell?s _seí!.al de gal a.atería y respeto.
&lt;:Japr1chosa es la costumbre, que
unas veces los ha exigido y otras
los _h1;1- proscrito; si bien ha querido diesen señales de presencia,
aunque no se llavasen puestos.
De los antiguos usos aún queda
algo, pues el estar sin guante la
~año que se da, revela considera·
-01ón á la persona.
En.dar la mano no hay que ser
pródigo; en particular tratándose
de seii_?ras, es preciso esperar que
la acción parta de ellas.
En el trato social se ha de tener
muy presente que el ridículo está
muy expuesto á manifestarse y se
debe poner mucho cuidado e~ evitarlo, particularmente al presentarse Y al despedirse, por cuanto si se
. da la .mano una por una á todas las
seí!.or1tas, parece que sapasa revista ~e inspección á una compaíl.ía;
Y s1 los que lo hacen son varios
uno detrás de otro, entonces la esce:
na es sencilla.mente cómica; y aun,que sea descQrtesía. y grave falta.el
soltar la risa, en grave apuro han
de verse las personas de fino trato
para. contenerla.
'Los caballeros pueden dar la
mano á las sefloras pero no sin
que an:tes h_aya demo~trado con una
f'!'Presión hgerí~ima de su sembian!e que los autoriza á ello. Pero sore3ste punto hayqueobservarque
no_ e e de ningµn modo darse la
tn11,no cua•n do el motivo de verse
bo 11ea visita ó invitación, U:i ca·ª ero no la dará á una seíl.ora
-sin que medie bastante intimidad ó
~n ¡tras ocafiiones ella se la haya
fe~1Z J)óimero. Los que por s•1 pro"iermin .dearrera ven cada día á dena as¡personas, no deben dar-

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naborías; también se desmenuza
cebolla y puerros, aíl.adiendo lechuga, acedera, apio, guisantes
verdes, habichuelas verdes ó sus
granos y puntas de espárragos; en
dos palabras, todas las legumbres
de la temporada. Pónese todo en
una cacerola con un buen pedazo
de manteca, un poco de sal y de
az1ícar, tápese y déjese sudar algunps ~inutos,aíl.adiendo luego agua
y de3ando cocer; por fin se vierte
en la sopera, donde estará ya preparado el pan. Algunas cocineras
suprimen enteramente el pan en la
juliana. A veces se prefiere convertir esta sopa en papillas. Para
ello se dejan cocer algo más las legumbres, con el fin de qÜe puedan
pasar mejor á través del colador
reduciéndose á papillas. Entonces
se la sirve con pedacitos de pan
pasados por manteca.

Sopa de cebollas.

Sopa de ealabaza.
Se toma un pedazo de calabaza,
q uítasele la corteza y las pepitas,
córtesele en pedazos del tamaiio de
una nuez y se pone al fuego en una
marmita que contenga a.gua. Cuando la calabaza se ha desmenuzado
enteramente, agréganse dos onzas
de manteca y un poco de sal. Dense algunos hervores más. Hácese
hervir á parte un litro de leche,
añádase un poco de azúcar ó, si se
prefiere, de sal, y mézc lese con la
papilla de calabaza. Pónganse rebanadas de pan en la sopera y
viértase encima la mezcla de calabaza y de leche.

Sopa de eoliftor.
Aíl.ádese al agua que -ha servido
para cocer la coliflor un poco de
perejil muy desmenuzado y manteca muy fresca. Sazónese bien, hágase hervir por espacio de algunos
instantes y viértase sobre el pan.
Una salsa de manteca, cebolla y
harina puede ser agregada al agua
de las coliflores, si se prefiere este
método al anterior. En ambos casos pueden dejarse en el agua algunas ramas de coliflores.

Córtanse en filetes una docena de
cebollas de mediano tamaíl.o y se
les da color sobre el fuego con un
buen pedazo de manteca, volviéndolas suficientemente hasta que
queden bien cocidas y de buen color. Aiiádase una cucharada de harina y déjese que tome color también. Mójese con agua, póngase sal
Sopa de guisantes.
y mostaza gruesa y dense algunos
hervores. Aíl.ádase luego pan, déHácese hervir a.gua, échanse en
jese sentar y sírvase. Es posible ella los guisantes y se sala. Cuancotar el caldo para quitar las ce• do están cocidos, se agrega un pebollas; también se reemplaza el dazo de manteca y de azúcar. Desagua por leche y entonces la sopa pués se vierte sobre las rebanadas
se llama de cebollas y l,eche.
.. de pan.

mnao 111strac10

les la mano cáda vez que les hablan-..
pudiendo sólo usar de esta familia
ridad al despedirse por algún tiempo· ó después de una ausencia.
La intimidad ó ·la urgencia pueden obligar á recibir en el comedor
ó estando ya en la mesa; en este
caso sería falta de ta.eta y de prudencia del que llega el dar la.mano,
por grande que sea la intimidad
que exista con las personas presentes.

l

Se admira un rostro bello aunque la causa esté oculta

Horas y dias de visita

Las visitas se hacen por la tarde
de tres á seis; la hora de tres á cuatro es la más ceremoniosa; la de
cuatro á cinco, la de menos cumplido ; y la. de cinco á seis, amistosa y
de confianza.
Si no hay intimidad, ha de hacer
se la visita precisa.mente el día en
que la casa tiene costumbre de recibir. En el caso de no haberlo seí'ialado, todos son buenos, menos los
festivos. Sólo por motivos muy especiales pueden hacerse visitas antes del mediodía, aun cuando haya
intimidad.
Motivos de visita de cumplldo

Las visitas de cumplido se hacen
con diversos motivos.
Al fijar el domicilio en una población, si la persona tiene alguna
representación social, debe visitar
á las autoridades y á aquellos indi•
viduos á quienes sus cargos indiquen como mercedores de t ¡¡,l distinción. No ha.lládoles en casa, ha
de dejar tarjeta, sin repetir la visita
mientras no le sea devuelta..
Al marcharse por algún tiempo •
y al regresar tras largl!, ansencia,
debe visitar á los amigos cuyas
relaciones se aprecian.
Cuando se recibe aviso de la enfermedad de un amigo, cumple visitarle en seguida, sin entrar en la
habitación d:&gt;l paci~nte, á no instar
éste ó la persona que le cuida. Debe·
enviarse á preguntar por su estado,
siendo proporcióná.da la frecuencia
á la g ravedad, sin volverá visitarle
hasta que pase a viso de que puede
recibir.
·
Al salir de una enfermedad se
devuelve la visita á los amigos que
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bre la vida, de Nueva York.

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la apertura del testamento del Ilus.
trfsimo Sr. Arzobispo D. Patricio
A. Feehan en la cluda,d de Chicago,
lllinois. La fortuna •d el distinguido
prelado ascendió á cerca de. . . .
$125,000 oro americano; y según nl
inventario que se ha publicado, los
bienes que dejó fueron como sigue:
Dos pólizas de "La Mu•
tua," Compañia de Seguros sobre la Vida,
de Nueva York, por
$25,00 oro cada una,
ó sean . . . . . . . . $50,000 oro
Dividendos acumulados
sobre u.na de las póli•
lizas . . . . . . . . . . . 9,329 oro
Otra póliza de seguro. 14,000 oro
Acciones en ef,eotivo y
en Bancos. . . . . . 37,000 oro
EntTe 'l as disposiciones del sefior Arzobispo, en su testamento,
se hicieron éstas:
A su hermana, señorita Ka.te
Feeha.n, que estuvo ·s iempre con fü
hasta su muerte, $40,000 oro en bonos y de $20,000 oro en una dé las
pólizas de seguros; á. la señora
Ana A. Feehan, viuda del señor
Doctor Eduardo L. Feehan, hermano del señor Arzobispo, $6,000 oro
de otra de las pó'llzas, y $6,000 oor
en efectivo; á la Academia de San
Patricio de Chicago, de la q.ue ,is
prece ptora su hernnana, Madre
. Marra Catalina, $10,000 oro de la
1íltlma póliza; á la escuela "Santa
Maria" de ensefianza práctica para varones, de Feehanv!He, Illnols,
que era la institución por la que
más se. interesaba el señor Arzobispo, se entregaron los $4,000 restantes de la 1íltima póllza.

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TAllt~bff~J~ rr_9'{}{?DJ)J&gt;'_

M~ .-.·

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CONréCCl~t\t~ ~ -.

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L._;-=:__~===:=:.:.-~

~l~ÍTHttL"PALijCIO
~,Ht~t\~
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-Depilatorio

Drorito,rastíreselo con la mayor frecuench~
Posible.
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í\Iar~_:l-Antonieta: Para hacer el depila·
~orlo a _que Ud. se rettere. se mezcla el
,lgua OX!gcnncla con el óxido de cinc en las
pr0Porc1ones necesarias para que resulte
una pasta blanda, quo se aplica á las··partes vclluda5,
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mentos muslsales.-La Emperatriz
Carlota

J_ulia: Con el primer título que enc,.beza
sus pregunta.,, hemos publicado un artículo. hace J)OCO, en que se expllcab,i detalladamente cuanto hacen los Jardineros
para cult!var_,us camellas con esmero.
Ahora añadiré que en climas extremosos hay que procurar, en cuanto es posible, sub,traer la planta. t"nto de los ardores del ver,1110 cowo &lt;lel frío del invierno
manteniéndola á: una temperatura que os~
elle e1)tre lñ J· 25Q centígrados.·
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La tierra debe est"r bien abo11'ld·, y la
obnta sin polvo
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La forma de letra á la moda

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t~ín .. hacer ¡rrandes excursione~ á Die l"
eierc1tar sus brazos con IJOs·,scl&lt;&gt; hierro ·
- Para su temperamento' s:Ulj;;'uíneo' ¡ 0
~onvlene '!'m dieta ca~! exc!ush-amente
,_egetal. ahn,ieptándose de frutas s• ..-erdu1:ªfséc.Como e~t" Ud. obeso, evite las grasas
l

UIHS.

d -La nariz ligeramente remangada, leios
e ser ~n dofecto, se mh·a. como un signo
d e gr:¡.cia.
,
-Es muy difícil que clesaparezc·m las
Las mejores Pildoras conocidas para el pecas:
con todo, la vaselina mezcl;da al
Estó1!1gó é Hígado y un positivo y rápido
tf;trepuede,cuando menos, desvanecerr~me 10 para la Constipación, Ind1gcstDión1, Ictericia, Biliosidad,~stómaio agrio
- La. estatura _media en México, en el
bom hre. es de 1.s:, metro.
·
o or de Cabem y todos los padecunientos
-L,. for.J)la de letra más á la moda es la
cadusa
Hdos _por desordene.,; del Estómago y
Jiig)esa..
wr
su
elegancia
de
línea,,\'
l!me1. ígad?· Estas Píldoras contienen las
8~eí~fe su trazo, que la hace mus fácil
meJores virtudes del T&lt;mico Paw Paw y
estan prep~radas _del jugo de la rrJta
Manas y ples frlos.-Mal aliento
Pp~palla. Sm vacilar recomiendo e.'ltas
f!anla: P"rn. la tri,.lclAd de.manos y ples
ildoras .como el mejor laxante y catártico
el unlco r!)medio es el ejercicio tísico, pues
que se ha preparado.
el movim1E&gt;nto engendra c,ilor.
Obténgase un !rasqui~, y si los-resulta- Para el mal aliento le con viene un aseo•
~os no son sat1Sfactorios, . devolveré e).
constan_t4:) de la boca y tener al corriente
importe..
-'.:11UNYON.
el lntestm!), sli¡viéndose ele Jiixantes, si
fuere Preciso. Una consulta formal á un
?.fU;t~ON tiene un Remedio para ce.da
especialista ele enfermedades de estómago
~adec1miento. Pídase la Guia de la SnJu&lt;I
le sería muy bonéfica.
,
e 1\!unton, trata.d o científico sobre :·
' Crema Simón
en.te1me~d v su cura. G.·atis.
CboJe: No puedoclal' á Ud. la fórmula de
1
M\JEyon, nQm. 1,506. Arch. St. FiCOml)()',!Clón de esa crema,p0rque está paa e a, . U . de A.
tentada.
.
Agencia General, J. Labadie Sucre y ·
Barniz dorado
Cia., Pro,e,sa 5. De venta en todas laB
Eulogia: Este barniz, que bol· se presenDroguer(as de Mé:x:lco.
ttócom1 o novedad, es tan sólo una re.~urrecc n&lt;t'li;,rocedimiento que se inventó en
el.s iglo \ I l' que se usó mucho en la antlgliedad para ciertas tapicerías.
El secreto de su fabricación .es como sigue:
·
Se enci!lrraen una muñequita goma Jaca muy bien lav~cla, y se sumerge en agu"
clara, basta que ya no la. enrojezca. En ton·
ces se saca del ngua y se clej" secar.
Las bienes fueron valuados en$ 125,000
Una vez seca la gom" 1:wa, se machaca y
~~fil~~le b"staconvertlrla en Pol\"OimpalLa mayor ·parte de lo testado con
En segnid:t se mezt,la con alcohol en estas prOPorc1oues:
.
sistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La MuAlcohol. .... .... .. :··. . . . . . . . .. 2 litros.
tua,!' Compañía de Seguros soGoma lac,i pul '"er_izada ..... 500 gramos.
bre la vida, de Nueva York.
Se p0ne 1:i, mezcl,a en un alambique y se
apllc,, el c"lorsuficiente para&lt;1ue la goma
laca se clisuel ,,a en el e.,píritu de vino
Hace pocos días que s~ · practicó
Cuando se ha cons¡&gt;guiclo la disolución
la apertura. del testamento del Iluscon11&gt;leta, lo ~ual no .t,trdará: en suceder si
trfslmo Sr. Arzobispo D. Patricio
la pulverizac~ón ele la goma e.~tá bien hecha. se filtra a través de un lienzo grueso
A. Feehan €n la ciudad de Chicag()
Y tupido.
lllinois. La fortuna dSl distinguid¿
El líquido filtrado se "uarda en botellas
prelado ascendió á. cerca de . . . .
bien tapadas. y se tir" "el sedimento que
queda
en el paño.
;
$125,0po _oro americano; y según nl
Dando en la madera:,con un pincel de pelnven~ario que se ha publicado, los
l o de zorro, tres eapas ele este. barniz, deJi.ndo que se ~eque la aJJterior para dar la
bienes que dejó fueron como sigue:
slg!]lente, se dará al ob¡eto un aspecto metá!Jco de un hermoso dorado.~
Dos pólizas de "La ··Mu_Manchas en la ropa
tua;'' Compañía de Segur9s sobre la Vida .
Teresa-liaría: Las rayas crema de su
rebozo, que antes fueron blancas no puede , Nueva York, po;. ·
den ,·ol ,·er á su antiauo color p0rque su
$25,00 oro cada una ,
bhmuueo degradaría las rayas i1egras. ·
Peinados
ó s~an · · · · • • . .'to0,000 oro
Dividendos a.cumulados .
Juvent!na: Muy pronto ciaremos modelos de pemados.
sobre una de las póli- .

r~·tl

0

ti Testamento

Del .Illmo. Sr. Arzobispo Feeb~n

-

llz~ • · · · · · · · · . . 9,329 orn

Otr~ J póliza de seguro. 14,000 ·•oro
Acciopes en efectivo y
\_
en Bancos. · • . . . 37,000 oro
En~r!:l las disposiciones del safíor Arzobispo, en su testamento
se bléieron éstas:
'
A ·su hermana, señorita . Kate
Feehl!J!, que estuvo siempre con (\J
hasta. su muerte, $40,000 oro en bonos_ Y) de $25,000 oro en una de las
pólizas. de seguros; á. la señora
Ana A. Feepan, viuda del seño:Doctor E]~uardo L. Feehan, herma- .
no d~l senor Arzobispo, $6,ÚÓO oro .
de otra de las pólizas, y $5,000 oor
. en e~ectivo; á. la Acaoomla de San
Patricio de Chlcago, de la que ,:,s
preceptora su hermana
Madre
Marra Catalina, $10,000 ~ro de 1
tíltima póliza; á. la escuela "Santa
María" de enseñanza práctica para varones,. de Foohanvllle, IJJnots,
que era la m stltución por la que
má.s se interesaba el señor• Arzobispo, se entregaron los $4,000 restantes de la última póliza.

¡

Macram~

·

Violeta: En ntímeros aoteriores hemos
ofrecido algunos dibujos de flecos al ounto
ma.cramé.
Vludes jóvenes

l\Iarle--Madaleine: Habiendo pasado su
término de luto, una vlud,t ¡;mede vestirse
del color que m¡ís le agrade incluso el
blanco.
'
Calios.- Selida del bigote

_Fierabrás: El primerpasoparacurarlos
callos es qmtar la caus,., que generalmcn~e es el uso ele zapatos estrechos. Omindo
ay doloré lnílamaclón. sumérjase el pie
en airua tan caliente como se tolere ba.sta
que la piel so ablande; entonee.sse cortan
cuidando _de no sacar sangre; 1&gt;rotéja~se
de la 1&gt;res1ón Y rozamiento cubriéndolos
con varias capas de t~la emplástica ¡,.
C!)al se agujera en el centro para d·1r 'cabida al callo.
•
Se ha recomendado el uso diario de un
brochazo de tintura de sodo. ó también una
gota, sobre el ca11o. de cloruro ele hlono
todas las noches al acostarse.
'
Una tajada de limón atada al callo ni
acostarse Por la noche ayudará much;s
;j~&lt;;;~JW~1c?i,:~~: el callo, después de vacall~s~!tundos _entre los dedos &lt;le los
pies se rutarán cubriéndolos cou ungüento
de.cinc l" rocle,ínclolos con a lgodón, par"
ev1t"r el frote. También se curan quemándolos con nitrato de plata.
-Si &lt;1ufere que el bi¡¡ote se robustezca

½&gt;~

t~~~º) rectificado . . .......,....

2 lltros
Goma f~ca ...................... 2201l'ramos
J\last· ,,ca ...................... l!O "
Gom!~iéü'L:::.--·· ........... t.lO ••
Trementina..
.. ............ ao ..
c u,.ndo están bien' iiúiciiaás 1~ tres Drlr;i~~s substancias, se flíl~de la tremen-

-L!J, Arcblduauesa Oarlot¡i 110 ha muerto; vive aún, loca.
Sombreros do prlmavera. - Tlntura azul pálido
pan sodas, sobre fondo blanco.- Niños de dos añoa.-Deberes 30 •
clales.-Oulcas.-Ane•
mi1.-Limp11do de guantes.-Modas.-Cui-dados de tocador

of. Trousseau, una de las glorias de la Medicina Francesa, decía,
refiriéndose á los cuidados que deben darse á los convalecientei:i, que el alivio sería mucho más rápido y las recaídas evitadas, si i,e pudiese hacer tomará los enfermos la quinquina completa, men?s el leño y la corteza, por ser la quinina sola demasiado irritante. La opim~n _de este maestro se ha extendido, y todos lo&amp; médicos, en lugar de la
qurnma pura, cu ya acción sobre el estómago muchas veces es funesta, prescriben ahora en las

~

~~~~~

o

'-1'~~'.
'

Convalecencias,. falta de ap2tito,.
DEBILIDAD,. ANEMIA,. CLOROSIS,.
Mal de estómsgo,.

(PMmeraPtat-

Eequtna Aloaloena

MBX.ICo

VAJIUAS ~ara MB4

el tónico ó base de quinquina, que reúne á la acción febrífuga de la quima las ro iedades favorables del tanino, y se conoce bajo el nombre de

.~ LOZA Y ~

-

lllA!tW y D0IWlfta

c--.,.v....,&amp;te!lurbblaoa111aa1iw
\ de crlllal, dade cluc huta 1a mu 11na.

JUEG~S.
LA V1\M1\Nes.
BSeUJ?IDBRAS,

fil

fil

fil

fil

en vancdad que no ,. o¡w1a "' .......,.

_..

Aní&lt;ulot de luto r lant&amp;alaJ
pt'OPO&amp;puaol,ocqulao. '

4pcc1ooanir,..1.

fil,_

Ooseta : En la sección de modas del · ·,
mero_próximo verá Ud. di.versos mod:i.~;
d 8 los bOmbreros y peinados más recl
Droplos vara damas dedlst!nta.s ~da~~tes,
- La tintura. azul clara se prepara ,msia.s
pr()porcJOntJs slgulenttis, P&gt;Lra un vestido:
a_ñll ......... de 30 á 50 gramos
A I o su ur100 ........... 15 á: z;
gua tlb!".................. .lo litros...
ci~~- tiñe en tibio, alisando sin lnterruvLa lana se tiñe sÓbre el mismo baño y el
alj¡'Oddón t~mQJén. 1&gt;ero sulJe nwnos' La
pren a te u!d" nqse enjuaga.
·
- Los niuos de año y medio á dos . ñ
pueden ns"r tod"vÍ" gorro.
a os,
-Lasdamas conserv1.tn sombrero y guau
tes puestos dur,wte las visitas de tlt
•
ta. uu,.ndo bay confianza puo,d~ su J&lt;.1u_ela senor" de 1,. ca.sa so d.,;J.)OJen de fo~cd~:
el.los ata vfos.
.
s 1
-Una !it.ml!la hospedada Pl'.lede ser pre
sentada con todos los "migo . d 1. . . •
U'_'.~\fe~tbe hospitalidad, ~1 t':.i ~e;e~~sa en
n" seóo!'lta de 1,. mejor sociedad
puede emplear,.e en una oficina sin
l.)O r esto Ml&gt;L acreedora á: cen'su.r\ al
&lt;l.':'~
todo lo contrario.
' guna,
- Las visitas de cumplimtento durarán
un?s Quince minutos, oaciéndo(as si .
Posible, entre 11 y 12 a m · 6 entr'e , e~
p.m.
· ·
~ya
-Voy á lncllcnrle la maner&lt;1de bacer al
gunos dulces:
•
LAMPREADO,-Se llmpláu 29.Á ra
alm".ndr,is; se muelen Y mezcl~ corr:iº~u~~
};J~htro,;delecbe, U gramos de &lt;:"nela Y
, e azucar; se Done todo en un cazo sobre
la lumbre, do dondt&gt;se ret!r.. cuando •sté •
con v_ertldo •'n crema su contenido· se cte··
anf~ar un POCO, Y se le .Peinen do'Ce yem~
o uevo dlluJdas en lecué y COiad· .
vuélvese el cazo al fuego retlránd~•
cuando Ja crem" tenga 'una'. consistenciaº

T

p;r

S

ª~i:
is

Contestaciones po•dlenteo

~ereva. 1:'lerrot, Anit;~Y Marr,. Hos"·
nú;t~ntest,iciones irlin en el p~ó~lmo

'lo debe. faltareo~ninguna tMA

1

'Lde íamilia1.

·· · ·

No se confunda

el

VERDADERO.

PIPPERMIBT
de·G ET Hermanos
deREVEL (Francia)
con los vulgares PEPPERMINT.
fflEDALLAoEORO
enla hpo11cion Uomraal deParis,1900
AGENTE GENERAL:

MARTA

LUISA.

fil

fil

fil

fil

IIM\I

filW

fil

fil

fil

fil

fil

B,lAURIEl,62,Faubg Po/ssonnlere, PARIS

~

fil~

Quina Laroche
IIM\I
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fil~

fil W

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~

que cuenta ya medio siglo de antigüedad, y tanto la fórmula de su camposición como la manera de prepararla, se deben al químico francés M. Laroche, que ha merecido por este descubrimiento las más altas recompensas, como medalla de oro en la Exposición Internacional de París de 1879, medafil fii lla de oro en la Exposición Farmacéutica Internacional de Vie::ia de 1888,
fil l medalla de oro en la Exposición de Batavia de 1893, y un premio de 16,000
fil
francos del Gobierno ele la República Francesa.
fil
LA QUINA LAROCHE es un elíxir vinoso; mas esto no autoriza á esta~
blecer el menor paralelo con las preparaciones procedente., de las destilerías
fil y que i:e Ha.man á base de 9uinquina, porque estas preparaciones son á lo sufil
mo bebidas de recreo, pero sin valor alguno; mientras que por el contrario,
~ la QUINA LAROCHE es un medicamento; su alto tenor en principios actiffil
vos, así como los procedimientos científicos seguidos en su preparación, las
fil dosis cuotidianas, determinadas, con el más riguroso esmero y en una pafil
labra, la antigüedad misma con que cuenta esta preparación, son garantia
fil segura de los entermos y de los médicos.
fil
LA QUlNA LAROCHE contiene los principios activos de las tres quif!l nas, ''la roja, la amarilla y la gris," que son así designadas por el color de la
fil
corteza seca, cada una de las cuales representa una composición especial; y
fil mezcladas conforme á un dosaje racional, rn reúnen en esta pn~paración los
fil
al('aloides, resinas y taninos que aseguran la acción tónica y febrífuga de la
fil QUINA LAROCHE.
fil
Al tomar la Quina Laroche, su primer efecto es estimular el apetito; al
mismo tiempo tonifü·a la mucosa gástrica, y esto sin camar constipación ni
diarrea, después la absorbe E&gt;l organismo, y al pasará la circulación general,
da á los órganos fatigados fuerza y bienestar.
Bajo su influencia, auméntanse los glóbulos rojos en la sarigre, la circulación se vuelve más fuerte y regular, la temperatura más alta, el calor animal
más intenso, las funciones del sistema nervioso se regularizan, y al perfeccionarse los aparatos de la vida orgánica, contribuyen éstos á la salud general· los débiles y convalecientes pronto notan sus eficaces efectos y comprende~ la poderosa ayuda que les ha impartido.
Los adolescentes, las ióvenes en la época de su desarrollo, y las señoras
después de los alumbramientos, encuentran en la Quina Laroche el mejor
tónico reconstituyente.
Los organif&lt;mos cansados por exceso de trabajo, por prolong-adas vigilias y
afecciones crónicas, hallan e"J la Quina Larocbe el medio más seguro para
recuperar las fuerzas perdidas y volver al organismo á su primitivo vigor.
En resumen la Quina Laroche es perfectamente soportada por todos los
estóm:;igos y e; un tónico reconstituye?te de pri~er orden, de _éxito incomparable en el tratamiento de las anemias, Clorosis, Colores pálidos, etc.

fil

m

De venta en Droguerías y Farmacias.
rt
..._,_Depósito: París 20 Ruedes Fosses•Saiot-Jacques.

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-m
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f f l 1 1 ~ ~ M ~ M f i l fil fil fil ~ fil 1
u, ~~~w~w fil fil fil f!l fil fil 1

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muy espesH.

:fl~'.

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fil

~ fil

Su unca ele mantequilla un 1 tó
pone una e"pa del dutce, y e¡).(!i~~\ s ~; t~e
moJaclas en Jerez;.y &gt;L~í se coritinú,.·s~ e ~
DOnleudo ca.oas dt&gt; dulce y soletas Po
se nmelen unas soleta,, cubr!e~do r c~
ellas.e! dulce, al que s .. agrega má. má11
tcqu1lla y se mete,.¡ horno.
~
• •
Se serv,rá al siguiente día.
---'
-OAJErA'.DE OA.Yo·u,:'-Se ~uece cam t
morado; se muel&lt;J l· cierne· se h·ice a1:::i?
b ar coéndt kilos y medío de azúca'r l' cu•~ .
cioest e buen
to
•
=·
kilos s medio dep:.!1ayii.t~i le ~1nen ot:es ~
el camote es amai·iUo, se·Je !ñac1eernti.ª· Si
;i:1tas de la sierra, que ·si) pueden~~8-t~h~con Jugo de nar,.n¡a de.Ohfoa.
• uir
-0.AJETA DE CH.l;RT!l(O

fil

~

x~~gii~ 1?-

dos y medlo kilos de
[~-- e clarifican
1Junto do qu!ebr"· sei':t~~~n~,se le da el
medio k\los de camote; cuando i6gobdo&amp;;
tones deien á: descubierto el tonel~ d º[ ·
zo,seecbalael.Jl!:.lmol'ayallísede·· ~ gael!_t~go, fbasta que se clospegµe def~:o re
•• en ermedad de su bjj,. qne Ud ·
seílala., es consecuencia. de 1,. ml.
·. me
es indispensable cousulta~m;1
-Limpie Ud. sus au•mte. c
exp6ngalosen seguid,.~! sol. on gasolina y
ra \t~e de~aparczc;an las maÚ~~~a.' t ª Pa-~1 no twno ya tela pan rem ,; 1
mangas, pu~de coropletal'Ías co~'ot:~r 1
nero _Que le sirva de adorno.
g •
Lo, zapatos blancos y los g~lses~n m
~\egante~ para cal Le. acompañados de uy
as, traies Y sOUJbreros de igual colo me-Bien puede lJd. i¡sar el . b bor. .
de sos" P"ra el la vado de la. ~u car nato
lo en mu1· corta cantidad
ara, nsá:ndomucbo Ja piel.
· ' · PorQue reseci.

V

1

�El ffln4o TIIS1fl40
EXÍJANSE las VERDADERAS
,

tt.NEM/A1

2 4 6 al dia

PILDORAS
oball¡bO

~ 06 ~eoiciº~

00 1i~~ai

l 4 3

u.utORRl~"QU\1\SfAO

d6 ~\t•

I/FIL/B CONSTltUC\Ol\t.\

Y

JARABE

cucharadas al día.

~ Bonaparte
40, Rue

Etiqueta . verde _ y Firma

J.Pf

PAR1S

AGeNCIA De LOS

RELOJES

''OMEGA''

DE PRECISION

••

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BRTJ:J:JIDt€S

0Bj€tOS

DE

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JIRtE

PRTmERJI Jl6UJI

"
d de

(ONStRVA(ION on HOGAR
UNOdeldeama
los cuida.dos principales
de casa consiste en la
conse~vación de.su ho,rar, esto es,
en la 10cesante vigilancia para que
t~do se encuentre en buen estado.
Srn esto, tarda poco el mueblaje
má~ elega.~~ y hermoso en ponerse
suc10 y v1e10, la. ropa. bis.nea se
echa ~- perder y no ha.y objeto que
no ex1¡a pronta renovación. B.i.sta
entrar en una. casa para saber g ué
clase de persona la gobierna: en
una todo está limpio, los muebles
aun de segunda 6 tercera clase parecen superiores, nada hay roto ni
descompuesto, las cosas se encuentran colocadas en huen orden. En
otro domicilio, muebles preciosos
parecen salir de un baño de polvo
acá se ve un objeto mPdio roto'
allá uno destartalado. Adviértas~
que de estas dos mujeres, la sE&gt;gunda gasta relativamente muchísimo
más que la primera.

El m114o 111stra4o
mañ_ana. Después se cepilla en el
s~ot1d&lt;? de )as fibras de la madera.
S1 el piso tleoe ma'ncbas de grasa
quíteselas empapando bien la man~
cha con esencia de trementina y
echándole después encima talco en
polvo. Luego se pon 11 sobre el talco en p_olvo, manteniéndolo allí algunos ID!.tantes, un hierro de planchadora bastante caliente, aunque
no tanto oue se vaya á quemar la
ma-dera. DPspués se unta el sitio
de la mane.ha con la cera derretida
en trementrna de que ya hemos hablado.
Po~ lo 9ue es de los muebles, hay
que hmp1arlos con paños apropiados á ~u naturaleza, cepillando
con cepillos á propósito sus molduras y tallados, por supuesto con
la precaución suficiE&gt;nte para 00
echarlos á perder. Una mano delicada es indispensable en los muebles qu~ tienen tallados finos: na.da.
m_ás_ fácil que por causa dci un mov1m1ento brus&lt;'o hacer saltar un
pétalo de flor ó la flor misma. La
mayor parte de los muebles, sobre

T

.._::;'.: ~..-..~.;_,•. ::&gt;•·· ·
.

·:.;:...~·

"
Plateros, Números lf y 14

APARTADO 271

€nriqut 6. Scbaftr
MEXICO.
~Pídase Catálogo Ilustrado

COMODIDADES
ILI.MITADAS
POR EL

1California
:,i

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man para personas que
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¿ ()mere_ V. ponerse al abrigo del embolio, el accidente más terrible de )a
fleb11ls? S1 V. ha escapado á é l,_¿ quiere V. evitar las hinchazones persistentes,

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anll~ua? T?me a. cada ~~mida u1_ia copita de Elixir de Virginia, que
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Tacher1e, Paris. - Venta en todas las Droguerias y Farmacias.

LA:ElORES MANUALES.-MONOGRAM.\ DE ENCAJE RENACIMIENTO PARA
CENTRO DE COJÍN.
.

Los objetos domésticos muebles
ro~a blanc11;, vajilla, cu~stan car¿
Y s1 no se tiene cuidado con ellos
pronto acaban por echarse á per~
der. ~ enec~sitan, pues, dos cosas:
atenciones Incesantes y reoaraciones y composiciones al menor accidente. Un objeto ya descalabrado
ª?aba por perderse mucho más ráp1d~mente que si el descalabro se
hubiera reparado. Conviene, pues,
que demos algunas reeetas que ayuden al ama á mantener en buen estado sus muebles y enseres.
Ayuda mucho á la conservación
de los muebles el buen estado de
los pisos y de las paredes. Las paredes estarán siempre libres del
polvo: no hay nada más feo que
una casa en que alguna ondulación
de la pared preseob una verdadera
costra de polvo. A lo dicho ea otro
número para la conservación en
buen estado de los pisos encerados
se puede aiíadir la precaución d~
humedecer con aceite de pftróleo
dos veces por semana el paño con
que se frotan los tablados por la

todo los de encina, nogal, ébano y
otr~s mader_a i ,ganan mucho por la
acció n de estos cuidados incesantes ; la superficie se pulimenta poco
á poc?, adquiere brillo y toma, como dice un ama de casa amiga
nuestra, aspecto de salud.
Cuando hay en ellos manchas de
vela de esperma, cosa bastante fre•
c_ueote, se las trata por el agua caliente, lavándolas con un trapo
por supuesto si es en la madera:
A_sí se respeta el charol ó barniz,
S1 las manchas de bujía están Eln
las telas, a lgunas personas proceden de manera muy torpe aplicando
desde luego sobre la mancha tJu papel.de seda. y un hierro de planchar
cahente. El calor funde la esperma
y el papel absorbe. Así es en teoría; pero como el papel no absorbe
nunca ?On rapidez igual á laque el
calor tiene en fundir el cuerpo resulta que si bien desaparece gran
parte de la mancha de bujía, ha pe·
netrado en la masa de la tela u n
poco de la grasa. Por este motivo
antes de atacar por medio del hie:

.¡

rro y del papel una mancha de esta ola.se, hay que rasparla, quitando la mayor cantidad posit&gt;le del
cuerpo graso, Cuando quede muy
poco, entonces se aplica el métoelo
anterior, cuidando de que el hierro
no caiga de golpe sobre la mancha,
sino que vaya acercándose á ella
poco á poco,con el fin de que la sustancia se funda paulatinamente, de
manera que el papel pueela absorberla toda á mediela que se liquida,
sin dej&amp;r na.da en la tela. Lo que
decimos de manchltll de vel as estt'áricas en los muebles,pueue aplicarse también á las análogas que tan
frecuente es tener en los vestidos.
Las mesitas charola.das sirven
coa frecuencia., cuando se ha acabado de comer, para poner en ellas
el café, ó bien en otras ocasiones
para merendar. Asi es que suelen
cQger bastantes manchas de jara·
bes, café, limonadas, etc. Lo mismo puede decirse de las bandejas .
de goma laca, hoy tan generaliza.das por causa. de su precio barato
y en las cuales se presentan á las
visitas algunos dulces, refrescos,
etc. Generalmente el a.gua basta.
para hacer desaparecer esas manchas; pero si así no fuere, lávese
con un cocimiento tibio de salvado
6 de café que ya ha.ya servido. :Se
frota, además, con un paño muy fino, pues si las fibras son bastas,
pueden causar en los muebles rayas. Las e3encias minerales, y sobre todo el petróleo, limpian bien
las maderas barniza.das.
Para que desaparezca de los muebles la señal de un golpe recibido,
cosa que los afea mucho, se procede como sigue. Mójese con agua
caliente 1:,i. parte q_ue ha recibido el
golpe y ap líquese encima un pedazo de papel de empaquetar, doblado cinco 6 seis veces y empapado
también en agua caliente. Dcispués
se pasa por encima de este papel un
hierro de planchar calieute ha.sta
que desaparezca enteramente la hu·
medad S i no desaparece la abolladura, se repite la operación, en la
confianza de que á la. segunda .6
tercera vez se habrá levantado el
hueco á nivel de la superficie res-

Una. joven hermosa. con
facciones comunes
No son las facciones
sino el cutis lo· que hace
bello el rostro. El Jab6n
de Reuter se fabrica especialmente para purificar el cutis malo. El
uso diario del mi~mo
gradualmente suaviza,
purifica y blaµquea los
peores cutis.

LABORES MAN_U ALES,-MONOGRA·
MA. PARA MANTELERÍA.

note el ama de casa que a.ndan inEl Jabón de Reuter
sectos ea sus muebles, haga una
aplica.:ión de alcohol fénico, que
es un purificador
un boticario le preparará sin elili·
culta.d.
curativo del cutis
Ha.y en ocasiones pérdida. del
barniz sin abollaelura del mueble,
Abre los poros y disá consecuencia de algún golpe ó
tri bu ve su medicamento
&lt;:hoque; pero la cuesttoa de t&gt;aroices y cha.roles no es sencilla ni
en los tegidos. Su cutis se volverá atractivamente
puede confiarse su aplicación ftmapuro, si usted usa diariamente el Jabón de Reuter.
nos poco peritas. .Por hacer una
economía insignificante y empeñarse en realizar por si mismas una
operación para la cual ·no están
preparaelas, ecban á perder atgu•
~ando de Lefevre
nas amas de casa sus muebles. Lo
Eficaz y seguro para aestruir Vfl ·
mejor es dejar esta ¡')arte á las perllos defectuosos en cualquiera parsonas que losa.ben hacer,es decir,
te del cuerpo. Mejor que la elec•
á los euanistas. Esto á mP,nO:s do
tricidad, porque no deja cicatrtz.
que el marido sea de esas personas
Mejor que los rayos X, porque no
que se solazan en los trabajos é in•
quema ni tortura los tejidos subt¡ uietueles ele su profesión ejecuta.ncutáneos. Mejor que los depilatoao en su casa diversas ob1·as warios, porque no contiene substann uales.
cias venenosas ni destruye "sólo
~n alguna.s partes gustan mucho
aparentemente" el vello. Precio,
de las sillas y sillones forrados de
~2.75.
cuero, que realmente son de mucho
uso. Para conservar el cuero fresMi consejo para embellecerse
co, es decir,teniendo siempre aspeccientificamente y mi Folleto ilusto nuevo, basta frotarlo ele tiempo
trado con instrucciones para MA·
en tiempo con una. cla.ra de huevo
SAGE FA(;1AL les doy sin interésalguno á quien los pida por carta.
bien batida.
Mme. Josephine Le Fevre, núm. 1,208, Chest.nut St., Fila,delfia (Pa. Es.
La primera atención que exigen Us. de .!,.)
los muebles de rejilla es rehacer la
Mi Crema Raal preparada como la usó la inolvidable Niñon de L'Enmenor tram:i. que se vaya. Fuera clos, cuya preciosa complexión es aun proverbial en el mundo, corrige la
cte esto, también se les limpia. Em- palidez y manchas defectuosas del rostro, embellece y conserva la tez.
piézase por sacudir bien el poi voy
"Mi mando" quita los vellos superfluos en cualquier parte del cuerpo.
,tespues se lava la paja con agua
Agente ~nerail para la República Mexicana, Sr. M. V-elasco C. 6a.
.Jahente, pero por debajo. Sácase al
del Reloj núm. 2. De vema. en las Dr-0guerfas de los Sres. Carlos Félix
aire libre, y cuovionti elegir para
Y Cia., Profesa núm. 4, y J. Labadi.e Sucs. y Cia. Profesa núm. 5.
la. operación un día de mucho sol.
De esta manera la paja se pone tensa. y los muebles recobrarán el aspecto de nuevus, conservándolo
mucho tiempo, en vez de presentar
las cunea. vidades que les comunica
Verdadera ~~~ [
~ : ~ Manantiales
el o.so. ·
Agu.aMmeral .
•del Estado
Cu.ando se tapizan las paredes de
Natural de
'
Prancés.
una casa 6 de una. habitación, cos!l.
BIEN
ESPECIFICAR
EL
NOMBRE
realmente poco higiénica, pero que
e~tá muy ae moda, hay que tener
r
Gota, Enfe;111edades de !~_Piedra
• ran cuidado. Lo primero es lim·
y Afecciones de la VeJ1ga.
¡ihr coa frecuencia esas telas, sacudiéndolas y cepillándo
las. Hay además personas
del
que no se contentan con es•
to, sino que de tiempo en
tiempo tratan 1-a ta.picería
Enfermedades del Eatómago.
(y lo mismn podemos decir
de las alfombras y colgaduras) por medio de ciertas sustancias que les quitan las ma.nchasy reavivan
sus colores. Hay algunas
que las espolvorean con
harina de trigo y con sa.l,
que después barren y sacu·
~ ~ ~ ~ f ü ! J l i . Procinctos marBvlllosos pa. • l!1ilZ!Sffi!l~l!filZiS@Jl.!1i1Z!Sfü!ll!ffi~ ra suavizar. b l~nqnear y aterden con las demás sustanc lopPlar el cutt... .Exl&amp;'e el
cias; otras empiezan por b;;LABORES MANUALES, - MONOGRAMA PARA SA·
rrer y después frotan el tapiz, ,)oiga.dura ó alfombra
BANAS Y MANTELERÍA.
con u:i trapo humedecido er
mi@
59, Faubi;:;-St. Martín,Pa· tan te. Si la. contusión es poco pro- agua sa.la.da. Un buen método paf~nda, basta. mojar con agua ca- ra limpiar las alfombras consist, , I~
rís (lOe)
hente y ~cercar á la superficie, en tratarlas porlas hojas de té hú
aunque sm tocarla, un hierro he· medas; pero esto enel ca.so de quf
cho ascua. El calor ejerce una ac- los colores no sean claros ni delición que levanta la madera. Esta cados. Lo mejor es, sin embargo,
se conservará húmeda. durante al- el salvado ó afrecho húmedo.
En muchos hogares es la debilidad peculiar de la mujer y de la maEchase agua fría sobre ese sal·
l!'Unos minutos sin alejar el hierro.
En algunos oaíses tienen los muebles vado y se deja remojar por espacio dre de l a esposa que debiera ser madre y no lo es.
un enemigo terrible, la. éarcoma. de media hora. Entonces se le aprieHoy se evita este inconveniente en ta bien entre las manos hasta de•
parte, dando baños antisépticos á jarlo casi seco, después de lo cual
positiva y radicalmente las variedades de la debilidad en la mujer
las maderas de construcción; pero se le derrama sobre la alfombra, 'cura.
y sólo vale UN PESO pomo en todas las Droguerías y buenas Boticas.como esto no es general y como, cubriéndola toda muy bien y ba- Los
pedidos al por mayor diríjanse al Consultorio del Dr. P. E. Rodrípor. otra parte, no siempre se ha rriendo. El césped h úmedo sirve
aplicado de manera conveniente y igualmente para el caso; de esta guez L . , 2~ sta. catarina., 9.-Dirección por Correo, Apartado núm. 1187.
eficaz el :t&gt;aiio antiséptico, apenas manera. desaparecen las manchas y México.

Vlc"y CE LESTI NS
'VICHY G~ ANDE-GR ILLE Enfen:f::::~
VI CHY HOPITA L

PASTILLES- SELS- COMPRIMÉS VICHY-ETAT

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.
* CR
MESIIONve;
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h
~:
:
i
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~~~;
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IL~ 1D) JB§ CCi ~F;i ~ Il ~
LA SAL V ADORA

�e1 mando Tlustraao

Banco eentral Mexicano
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Hace descuentos y préstamos con _6 sin prenda. Nr-gocios en cuenta corriente, giros y cobro~
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Unico Representante en la ·República:
JUAN DOSSB

mtxico, Jlpartado s61.

De venta en las Droguerías, Boticas, Mercerías
y Cajones de Ropa.

Vi~;¡~·

&gt;

Purgativos, Depurativos y Antisépticos
CONTRA EL

ESTREÑIMIENTO
y sus consecuencias :
Sin cambiar sus costumbres ni disminuir

la cant1dad de alimemos, se toman con las
comidas, y despiertan el apetito.
Exijase el Rótulo adjunto en 4 Colores.

~"'-Jlt{;rr_""/t:SI"'°

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PARIS, Farmacia LEROY. 9, ltue de
V

~

TOOAS

Cléry

LAS FARMACI AS

~~

f}{OS ·.. (i
,

€1 maneto Tlustrado

el poi vo, adquiriendo nuevo brillo
los colores.
Para reanimar los colores de una
alfombra. 6 tapicería basta humedecerla con agua en que se haya
echado una cucharada de álcali volátil por cuatro litros del líquido.
Si hay en la alfombra manchas
de grasa, se las tratará con una
pasta. hecha de mag:::esia calcina.da.
y bencina, y extenai,mdo esta pasta sobre la mancha, se deja secar
y después se cepilla muy bien.
U na manera muy sencilla de pre•
servar las alfombras consiste en
colocar debajo, entre ellas y el
suelo, capas de papel de periódicos. Esta precaución es indispensable cuando se usan alfombras
de hule llamado linoleum, para
evitar la. adherencia.
O,ra. cosa que echa á perder mucho el ajuar ae una casa son los
viajes. Expliquémonos. El viaje
en 1:1í_as insignificante para el caso;
pero como durante unas semanas,
cuando no unos weses, no se cuida de los muebles y demás objetos,
resultan muy echauos á perder. Para que así sea, no se necesita efectuar grandes navegaciones. Basta
que una familia modesta pase en el
campo dos 6 tres meses al año, para salud de los niños y recreo de
los padres, 6 bien que esté un mes
en oaños de mar, expedición t an
generaliza.da. en nuestros días, de·
ja.ndo la casa cerrada, para.que al
vol ver esté todo cu bierlo de polvo
y en ocasiones con gérmenes de polilla. las cortinas y ropas.
Precisa, pues,que el ama de casa
tome sus precau.:iones. Apenas se
trate de una a.asencia ae quince
días, ya hay que desmontaren parte -el &lt;lom1ciliu antes de marcharse;
esto da un par de días de exceso de
ocupaciones antes del viaje y después del viaje; pero no _hay que te•
ner en cuenta ese ligero incoo veniente, si se considera que así se
preservan los muebles y ropas de
daño tal vez irreparable.
Ea primer lugar deben guardarse en los a.rma.r10s y cofres todos
los objetos y prendas de vestir delicados, poniendo entre ellos, sea
un poco ae alcanfor, sea :.aejor aún
bolitas de naftalina, con la cual
no hay bicho nocivo que se atreva.
A! volver se sacan esas prendas y
se ponen a l aire dos 6 tres días,con
1o cual desaparece el pequeño olor

1

que baya podido dejar en ellas el
qonta.cto con las sustancias anti·
sépticas.
Además, se descuelgan las cortinas, se las sacude y dobla. Las alfombras se limpian bien y se arro•
llan con el derecho hacia afuera, y
poniendo también entre ellas bolitas de naftalina. A falta de esta
sustancia, puede recurrirse al alcanfor, al clavo de comer, á la cáscara. de limón; pero ninguna como
,la naftalina.. Otra cosa que puede
emplearse es una mezcla de tres litros de agua pura y tres cucha.radas de esencia de trementina. Esto
para las alfombras. Se las barre
muy bien, se empapa una esponja
en esa mezcla, se la exprime para
que no quede muy húmeda y se frota muy oien con ella la alfombra,
en todos sus puntos, por el derecho
y el revés. Así que el agua se ensucia, por causa del polvo que hay
en la alfombra, se prepara otra
nueva.
Este baño limpia muy bien los indicados objetos y los preserva de
los insectos destructores. Los artículos que puedan humedecerse sin
daño, podrán ser sometidos á la
acción de ligera disolución de ácido fénico; pero ha.y que andar en
esto con cuiaado, pues si hay exceso de ácido fénico, puede quemarse
el tejido.
Impídese muy bien la entra.da del
polvo en las casas colocando en
las ventanas, entre las persianas y
las vidrieras, ó bien por dentro de
éstas cuando no haya las otras,
grandes sábanas viejas que cojan
todo el hueco de arriba abajo. El
polvo qne penetra por las rendjjas
de la vidriera, va á dar contra la
sábana que está entre la vidriera
y las puer-tas (6 bien entre la persiana y la vidriera) y sólo llega
hasta los muebles en pequeñísima
cantidad. Si además se toma la
precaución de poner en lá. parte inferior de las puertas unos trapos
que intercepten la eomunicación
con el exterior, puede asegurarse
que en una ausencia de seis meses
apenas caerá. polvo sobre los muebles.
Además, en la vida ordio aria, el
ama de casa cuidará de que estén
siempre limpios los marcos, los
cuadros, objetos de bronce, quitando el poi vo bien y lavando. Los
mareos dorados se limpian perfectamente con una pequefia esponja
humedecida eo espíritu de vino ó
de esencia de trtlmentina (aguarrás). Hay que hacer esto ligera•
mente, dejando secar. Los bronces
se pueden lavar con agua amoniacal, que los limpia bien del polvo
que se ha acumulado eu sus pormenores, cuando ha faltado aseo. El
mármol blanco queda como un espejo frotándolo con una mezcla de
potssa y de agua hirviendo á que
se añade jabón negro. Cuando esta
mezcla se enfría, se le añade yeso
mate. Se aplica la pasta con u:i cepillo y se lava algunos días des·
pués.
El cobre se limpia bien eon zumo
de limón mezclado con yeso mate;
se frota con una piel de gamuza. El
cinc con sesenta partes de agua y
diez en peso de ácido nítrico; se
aplica con un pincel y se lava al
día siguiente en agua pura. La hojalata queda blanca como plata si
se la frota con un p año untado de
petróleo. El hierro se pulimenta
eon asperón en polvo y aceite. Se
evita la herrumbre aplicando so·
bre los objetos de este metal aceite de linaza hirviendo, que se deja
secar sin enjugarlo.
Con es't os cuidados podrá el ama
de casa conservar largos años en
bu:en estado sus muebles, ropas y
enseres. Persuádase de que en este
· mundo todo es lucha y de que también para mantener limpio,· sano y
hermoso el domicilio, precisa un
comba.te de todos los días.

Medicina doméstica
Estreftlmiento

A

LIMENTACION vegetal, lavativas con una infusión de sané. Píldoras purgantes ligeras dos
veces a.l día, por mañana Y noche,
y una cucharadita de magne~i a calcinada todas las maña.n,as. Ya hemos indicado en otro numero toda.
la importancia que tiene este padecimiento y el medio se~cillo y nada
perjudicial que se ha idead? para
obtener el resultado a.pete~ido. El
inconveniente de las lavativas es
que pueden relajar el intestino. Los
purgantes tienen ?tro y e~ el de
disminuir en eficacia, á medida que
se recurre más á ellos.
Empacho ghtrico

Se manifiesta con malestar general , pérdida del apetito y repugnancia á los alimentos; boca a.marga y pastosa, lengua espes!l., cubierta de una capa amarillenta ó
blanquecina., dolores de cabeza sobre las cejas, náuseas y !Í veces un
poeo do calentura.
.
Se le trata con purgantes salmos
y dieta severa.
Epllepsla

Los ataques se producen e!1 forma de vértigos ó de convuls10nes.
Cuando se producen, hay que colocar al enfermo sobre una cama ó
de manera y en sitio donde ?:._o J?Ue•
da hacerse daño en sus mov1mien·
tos. Désele á respirar un poco de
éter y si hay señales de congestión', aplíquense sinapismos E;n las
piernas. El bromuro de po_tas~o, en
la dosis de 3 á 4 gramos, dismmuye
la frecuencia de los accesos ; pero
el tratamiento de esta enfermedad
escosa seria y hay que dejárselo al
médico.

Fiebres

Son de varias clases: 19 Las Ji.
geras y sin períodos fijos, quP. m~s
hien constituyen un esta.do febril.
Tratamiento tónico, quinina bajo
todas sus formas, pero sob re todo
P.líjRnse las buenas preparaciones.
2º. Fiebres intermitentes, diarias,
tercianas, cuartanas, Ptc. Para é'i·
tas conviene tomar de 20 á 25 centigramos de quinina, sea el sulfato,
sea el valerianllto, tres horas antes del acceso. Vino de quina an•
tes de las comidas. Continúese Al
tratamiento algún t iempo, despué3
de la desaparición de los accesos,
para impedir que se reproduzcan.
Fradaras

Necesitan por fuerza la intervención de un médico ó de un cirujano; pero mientras llegan, col?q_uese el mie.mbro roto en la pos1c1ón
que menos haga sufrir al enfermo.
Pónganse encima compresas con
agua blanca 6, en su defecto, con
agua fría.
Ganglios (hinchazón de los)

Esta dolencia es frecuente en los
niños ele temperamento linfá~ico.
Primero a.parecen en la parte mferior de la. mandíbula y hasta en el
cuello unas bolas duras que ruedan
cua.nilo se las toca con el dedo.
Importa cuidar el mal ~esde el
principio, pues los ganglios pueden llegar á tener grueso bast3:nte
considerable y formar al abrirse
un absceso frío ó lamparón. Dense
ligeras fricciones eon pomada de
yoduro de potasio ó de yoduro d_e
plomo; al mi~mo_ tiempo se administrará al mño Jarabe de rábano
yodado , de yoduro de h ierro,· un~
cucharada. por mañana y tarde,
désele además aceite de hígado de
bacalao, buena ali~ent3:ciór. Y
déjesele corretear al aire h bre. El
propósito es fortalecerlo.
Gota.-Mal de piedra

Cuando ha.y a.taques, recúrrase

al médico y sígase el tratamiento
que indique. Pero la gota', _los reumatismos y el mal de piedra se
combaten bien, aunque de manera
muy lenta, por medio de alimen_ta.•
ción poco excitante, la abstención
de los licores alcohólicos, y una
vida física muy activa. Recuérdese el pn,verbio inglés: «Para n_o
padecer de la gota, se neces1ia vivir cnn un chelín al día, y ese
chelin ganárselo con el sudor de l_a
frente.~ Quien quiera, que lo apl! •
que.
Gripe, 6 Influ enza

Esta enfermedad presenta formas
muy variadas y la gravedad que
puede revestir l'Xige que SFI r ecurra al médico. Entretanto éste llega abríguese bien el enfermo, dése
untos de tintura de yodo en pecho
y espalda, tome dos ó tres cucharadas grandes dP. un jarabe fénico
y píldoras de 20 centigramos ~e
sulfato de quinina, para combatir
la fiebre. No salir mientras se ten•
gatos pues la gripe degenera con
mucha' facilidad en congestión pulmonar ó pulmonía de mal carácter.
Hemorragias

La,s na.sales se comba.tirá1, man•
t eniendo alta la cabeza, aplicán·
dose agua fría sobre el rostro é
introduciendo una mecha de yesca
en la nariz. Las de otro carácter,
con lociones de agua fría, la com•
presión del punto que sangra y un
pedazo de y_esca. para. restañar.
L lámese de prisa al médico.
Indigestión

La indigestión se conoce en los
síntomas siguientes: poco despué3
de la comida se nota sensación de
peso en el estómago, que parece
muy lleno, dolor y calor.en la. boca del mismo, repugnancia, hipo,
náuseas eruptos, ácidos fé tidos,
tensión 'del epigastrio, vómitos
agrios y dolor de cabeza, con otros

como de contusión en los miem·
brns.
Hágase vomitar con 5 á 10 centlgramos de tártaro estibiacto ó 2
gramos de ipecacuana; cálml'nse
los cólicos con catapla~mas laud a.n lzada.s en la proporción de 10 á 12
gotas por cat aplasma. Al misIIJO
tiempo, administr3:r infusióo ~¡, té,
de manzanil] a ú h &lt;&gt;Jas denaranJO en
tazas peqmñas. Si hay contrae·
clones por la parte del estómago;
adminístrense alguoasgot11s de éter
en un pedazo de azúcar 6 en un poco de agua azucarada.
1osomnlo

El insomnio tieoe casi siempre
por ~a.usa otra dolenci~ que sól_o
el méclico puede determrna.r y CUJ·
dar. Sin embargo, se ayudará á
conciliar Pl sueño administrando
por la noche al acostarse, sea una
cuchsradita de un jarabe de cloral
ó dejara be de codeína, dos ó tres
horas por lo menos después de las
comidas.
Jaqueca

Síntomas generales: malestar,
escalofríos, ineptitud para el. trabajo, náuseas y all!'uoos vómitos.
Síntomas locales: dolor en un punto 1 los ojos, las cejas, una sien , en
la frente. Este dolor, ligero y vago
al principio, aumenta. poco á poco
y hace insoportables el ruido y l a
lu z, complicándose á veces con vómitos.
.
Lo mejor para combatir. la Ja•
queca. es recurrirá compresas de
agua.fría, de agua de Colonia_ ó
de agua a.vinal!'r11.da á que se ana··
de un poco de éter; dPsc_anso ~n la
cama, silencio y obscund~d; mfu•
sión caliente de melisa, té ó café;
sinapismos en I as pantorrillas; baños de pie si.aapizados.

PARFU~ERIE

ED. PINAUD
18 -PLACE VENDÓME
PAR.IS
LOS FAVORITOS DEL MUNDO REFINADO
Y ELEGANTE

BOUQUET MARIE LOUISE
EXTRACTO, JABON, POLVOS Y AGUA DE TOCADOR

PARFUM GENET D'OR
EXTRACTO, JABON, POLVOS Y AGUA DE TOCADOR

ESSENCE TH EODO.RA
EXTRACTO, JABON, POLVOS Y ~ALSAMO PARA EL CUTIS

... -..... .
,.

• -lr ....... -lt • . . .

ED.PINAUD.
· ~ · PAR,JS; : ·

LA ÚLTIMA PALABRA DE LA CIENCIA Y ARTE DEL GRAN
PERFUMISTA PARISIENSE: UNA REVELACION PARA LA
PERSONA DE GUSTO DELICADO Y ORIGINAL.

ALGUNAS ESPE91ALIDADES DE LA PARFUMERIE ED. PINAUD

La Fosfatina Palieres esde el6 áalimento
más gr~nde y el más recomenda.do para los nifios desde la edad
7 meses y partrnularmente en el momento del destete y durante el período

del crecimiento. Fa:iilita mucho la dentición; asegura la buena formación de los huesos; previene y neutra.liza los
defectos que suelen presentarse al crecer, é impide la.diarrea, que es ta.o frecuente en los niños.-PARIS, 6 AVENUEVICTORIA, Y EN.TODAS LAS FARMACIAS,

EAU DE QUININE
POLVOS LORIA
PATE DENTELAIRE t
ELIXIR DENTIFRICE Í

PARA EL CABELLO
PARA LA CARA
PARA EL CUIDADO DE LA BOCA

AGUA VIOLET7"~ DE PARME ...
JABON THEODORA
EXTRACTO MAR!E LOUISE l
EXTRACTO GENET D'OR
Í

PARA EL BANO
PARA EL T OILETTE
J:AR_A EL. PANUELO

�A

CREMA ROSADA

Adelina Patti

Año Xll.- Tomo I

Número 13'

México, Marzo 26 de 1905
Reg!Btrado comoartfoulo de se&amp;'llllda elase el S de Noviembre de 1891 Impreeo en papel de la Fábrlc,. de San Rafael.

HOMBRES DEL DIA

Usada por todas-las grandes artistas y
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preparación entre todas las de su clase

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>A

CREMA ROSADA

Adelina Patti

Año Xll.- Tomo I

Número 13'

México, Marzo 26 de 1905
Reg!Btrado comoartfoulo de se&amp;'llllda elase el S de Noviembre de 1891 Impreeo en papel de la Fábrlc,. de San Rafael.

HOMBRES DEL DIA

Usada por todas-las grandes artistas y
las damas aristócratas, es la mejor
preparación entre todas las de su clase

cons-e rvar el

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::JOSE UIHLEN, SUCESORES::
AOENDBDRO
OLISEO NUEVO, No. 3

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·;:.

:.....

t~.-

f:'.t~{:;
•. &lt;·;::: .. ~.::._
:'t),.

�Fundador, editor y propietario,
LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA.

Director,
LUIS G. URBINA,

Gerente,

Secretarlo de Redacción,

LUIS REYES SPINDOLA.

JOSE GOMEZ UGARTE.

Subscripción foránea, Por trimestre.......... $4.50
En la capital. al mes.................................. 1.25
Los asuntos de redacción deberán tratarse directamente
con el Secretarlo.
No se devuelven originales.

LA SE/'\ANA

Los

AIRE Y SOL

astrónomos aseguran que el sol está
enfermo. En la ígnea faz de nuest··o padre acaba de aparecer una nueva mancha, una
gran mancha que, según los.. s&amp; bios, indica
quiéh sabe cuM les perturbaciones y cataclismos
en la enorme masa astral, que, á semejanza.
de un titánico carro de fuego, va por los azu-

• los cuales el ~rajín de la vía •p ública como que
se amodo_rr3: y tranquiliza,,bastan para que la
metrópoli pierda su carácter de bullicio sano
~ de movimiento alegre y espontáneo. Del as•
talto de las calzadas se levanta un vaho de ornaza. Los muros de las fachadas parecen humear. Los transeúntes buscan la faja de sombra y_ por_ ella siguen. en filas compactas, para
evadirse ae estos ardientes dardos solares que
penet~an en el cuerpo y lo queman como si fuesen puas venenosas.
Todo brilla, casi esplende y deslumbra: por
el su_elo,. las moyedizas ): juguetonas basuras,
las esf_e rillas microscópicas de tierra, los pe·
da_zos de pape_] y de trapo que aletean, con refl.eJos de lenteJuela, los agujeros de las baldosas, que hierven y rebosan en el oro del día·
arriba, el.cristal de los escapa.rates, los ador2
nos metálicos de las puertas, las placas policromas de los rótulos, las -bombas ahumadas
de la luz eléctrica, las vidrieras de los balcones, los aisladores de porcelana del telégrafo,
y más a1to la atmósfera,que, á ·nuestros ojos,
es un zafiro en ebullición, derrochan inesperad_os resplandores, titilaciones de piedras pre~llosas, _ráfagas repentinas, violentos matic:es,
improvisadas transparencias _que son á manera de recreo y regocijo de los se·n tidos y que
se nos entran hasta el corazón como una llama de alegi:ía.
No está enfermo el sol- ¡qué va á estarlo!Es la gloria de la vida, es la joya del cielo
es la fuerza, es la fecundidad, es el amor.
'
Y esas horas de calma bochornosa son un
baño d_e vigor que nos reanima y nos purifica.
UJ?. fotimo y vago anhelo _de entonar u~ himno
estupen&lt;lo á la Naturaleza, á la· eterna piadosa, levanta nuestro espíritu á las alturas de la
epopeya. Y comprendemos á Espronceda, que,
como Josué, hizo, lira en mano, una· señal al
sql, para que detuviera su marcha·; y levantando la frente y sacudiendo la melena romántica, le gritó, estremecido y suolime:
~ Para,t óyeme; que y'o te saludo ......

Pai:a entre~ner á la multitud que no se da
cuenta de tan'impía y tan grande injusticia. .
NUESTRO CONCURSO FEMINISTA.

Como lo habíamos previsto, nuestra esperanza se ha realizado. El concurso de taquígra'fas Y dactilógrafas comienza á tener un éxito
halag11:dor.

das, que sirven d_esde q~~ nació 'la Retórica, de
trivial comparación poetica. Las rosas son mejillas, las mejillas son rosas; l1ts ojeras son
violetas; las frentes pálidas son lirios. Todo
iSO dicen los versificadores cursis. Pero es
que, aunque vulgar, no deja de ser vel'dadero
lo que dicen. Y la verdad se impone siempre
por más que se disfrace con metáforas.
Nqestro segundo concurso premiará los rostros bellos y las flores hermosas.

..

LUIS

Y aquí, como en la pasada semana, creemos
pertinente incrustar algunas ideas del Presideñte Roosevelt a~erca de este asunto intererantísimo: el porvenir de la mujer en la socie. dad contemporánea.
·
N,o deseamos que la mujer mexicana desvíe
su inclinación al hogar y á la maternidad;
queremos solamente marcarle rumbos, señalarle derroteros, ensancharle fronteras, para
,,
,;
.•
.
• L~~ ANl:ALES AMAESTRADOS.
que sepa luchar con el dolor, con la miseria
En el Circo Orrin se ha prolo~gado la triste ' y con el crimen, y alcance á vencerlos en el
combate.
diversió_l?,, La multitud gusta de verá estos seRoósevelt prologó una admirable obra esres humildes, á los cuales saca de su medio
crita para describir la lucha obrera en los Eszoológico una' descorazonada é inícua explotados Unidos, y en su introducción escribió
tación. Da grima ver á estos· pobrecillos silas siguientes significativas frases:
mio~, á estos amables perros, á estos osos ra"Sin duda, no hay una cualidad que por sí
quítico~, á estos -galgos es·c ulturales, á estos
sola constituya el buen ciudadano, como no
~anudos _canes, saltar, tir3tr de los cochecillos,
hay ninguna en la que resida la sálud de un
1r r vemr por la pequeña pista, tocar el bajo,
pueblo. Pero hay ciertás grandes virtudes que
bailar la serpentina, adivinar los números,
no réemplazan en ningún grado ni 'la superioC?~o,cer ~as_ba~deras, hacer complicados_ejerr.idad· intelectual, ni la prosperidad material
cicros gimnásticos ...De veras da peria verlos.
ni el progreso social. Cuando ellas vienen á
La 1?ente ríe de ver imitado grotescamente al
faltar, lo que sucede á cónsecuencia del egoísl¡ombré; y' se entretiene con tales caricaturas
mo, de la molicie ó del gusto por la popularihumanas, en las que los animales obedecen
dad en las clases ínfimas, ó á consecuencia del
con una resignada sumisión el látígo· que los
vicio, de la frivolidad y del lujo en las ricas,
edu~ó, maltratándolos. Los ojos del amaestraes un signo incontestable de corrupción y de
dor recorren, penetrantes y crueles, la tímidecadencia. Un pueblo en que los hombres no
da turba de los animales prodigiosos. Y todas
están decididos á trabajar de todas maneras,
aquellas inteligencias inferiore!':, todos aquedispu~stos á luchar con todas s'us fuerzas,
~los bajos instintos, todas aquella'!'! obscuras
deseando en su corazón ser padres de familia,
,, ~onciencia_s, _hacen la•'c omedia del pensamiento
un pueblo en que las mujeres no -están conveny del sentimiento, la farsa del raciocinio, la
cidas que no hay para ninguna .de ellas nada
pocl¡,ade del bueri' sentido, la pantomima de la
más bello que ser una buena esposa y una·bue·sabiduría, qµe han, aprendido en una escuela
na madre; y bien, es un pueblo que tiene se·de irritantes . tortu'ras, de inaéabables y terriles espacios, en carrera interminablf&gt;, sujetanrias razones para. alarmarse por su porvenir.
bles
tormentos.
do con siderales y áureas riendas, á esos gi-"Un hombre, una mujer, sin darse cuenta de
No
habían
nacido
para
eso';
ellos
saltan,
pegantescos corceles: los planetas. Sin embargo,
su falta, pasan su vida en la privación'_¡ie esas
ro
la
Naturaleza
no,
y
la
Naturaleza
los
había
para nosotros, para el hormiguero humano
criadó para fines menos grandes, peró i:nás " alegrías S\}periores que procura solamente la
que anda, como el payaso de los Saltimbanquis,
familia y ·q ue consísten en tener y educar· muadaptables á su estructura y á sus condiciones
in cerca di -pan, sobre la rugosa y dura .c ostra
chos hijos sanos. Yo,. tengo por ellos una simbiológicas.
El
hombre
suele
darse
el
placer
de
de la tierra, el soles el mismo de siempre, el sol
·patíá pi:ofunda y llena de respeto, l3t SÍI¼J.patía
defor~ar y vicia.r las obras de la maéstra sude ¡nar:i;o, ·e l de luz vibrante y clara. que, por
¡,Para qué? En esta ocasión para di- '. que se tiene por el bravo compañero qii~ ha
las 'niañánas se tiende sotcre la yerba, de- los · pre°:1ª·
caído al principio d~ lit" ruta; ó por el hombre
vertir á las muchedumbres analfabetas y ·torcampos, y sobre los ramajes de las plmitas, y
que habiéndose esforzado duramente, se enpes que no alcanzan á inferir que el titiritero
sobre las.copas de los árboles, y sobre la nie-·
cuentra arruinado por la falta de los demás.
_d e estos pobres animales que hrfocan la cuerve de.-los volcanes, haciendo que se erijan las
hacen sport, ladran la numeración, escogen ' Pero, hombre ó mujer, el ser que .deliberida-briznas marchitas, que se abran .. la,s fl.ores en · da,
mente' se substrae al cii,samiento, que tiene el
las banderas, es es•e feroz amaestrador del
botón,¡- que bulla la savia en troncos y folla- - mundo: el sufrimiento.
cor·a zón demasiado frío para ignorar el amor,
·
jes, que canten los pájaros, que los hielo~ .se
y el cerebro demasiado vacío ó demasiado pr\l•
derriian:·ep. las cumbres, y que las nieblas se
suntuoso, para temer el cuidado de los hijos,
deshagán en los hol'izontes.
,
ese ser es un cr&gt;iminal de lesa raza, á quien toPa,ra ngsotros no ha caml?iado este sol .del.
. das las gentes bien conocidas debería.o mirar
medi9dfa,~ el ,sol de las siestas sofo"ca,ntes y las • •.
con horror."
· lejanfas;desfümbradoras, ·el que requema los ,,.;,
· 'Entre nosotros los americanos, no h"ay nincéspedes eñ: las _p,raderas y calienta la arena •, -'
gún peligro material. El que vos denunciáis es
de los cami:O:QS, el sol' par.a que entonen su en- •1
UI;J. yeligro moral, y acabaremos por caer
&lt;lecha.estridente lag, cigarras, :Ytejan d,e rama •,.
eñ'é , si solamente nos desasimos de la pena de
á rama-·las" ar'añas sus efiiperos.y sutiles broca- • · .r .
no desearlo."
'- ·
dos, y se· aduerman sol;)re las cor~ez¡i.!!¡los ver· ·:'·
··• Pevo ló que allá tal vez.es preciso rep}Duir,
din'egros y pl?mi:tos reptiles, y zumben, ~umba: . ..
es necesai:io estimular-acá. :Allá urge empujar
das sobre la seda dé los pétalos, las a_p,e¡as bo- ,,.._ _.,
.,;&lt;
á la mujer á J.a casa y ol:_Jl'-igarla á amará la
rrachas, y 1¡e deJgraneii en' el aire,· ál rededor -~.r ·•
,
familia; aquí pr!;lcisa levantarla del hogar, abrirde las corolas-cuentas'de vidrio azul y .rojo;...&gt;,·
~- -"~, _,.. , • &lt;:--,-.··,. ·'. •.
,. ,
le la puerta de1/-•la calle, asomarla por ella, y
.los insecto,s-:, Es:el mismo sol que se pone, en· "¡.y-&gt;·.. •
,t,,
, ~ . •'
hacerle perder-el miedo á la existbnci~:y al
tre resplandores de fragua y trágicas decoraci9'Los que_v~ s· _m ás a1tá, üe lo~ l;:iastidores·del
trabajo . . , .
•
;·;,.,_.
,
,. ,':, ·
nes de incendio. Es, en fin, nuestro so¡ de priteatro del. CÍÍ'cp, adivinamos . l,as" privacrones-:
P9r e,sQ~lo dijimos ·ya-estamos, )5.ersuadimavera rico en -proqigios de·claridades y en
febriles calentamie:Q.~Qs,.. ,
,
,,
·
con~tantes, la lluvii),Jle 13:tigazos, el rµd&lt;&gt; 'tra~ ..~..,&lt;l.gs ;,•der \i.a~r .,uua. bu~n~ obra estimulando
En esta ciudad, tl!,n poco habituada á las _ taip.~ento á g9lpes Y- castigos; la feroz persi{¡#"'f'' 7J 1l]~stro'.y:l'0':'1-p:1léÍlto femmista, _
,
exageraciones climatolqgicas, este ardor afr~, ' ~hci~ del amo que á fuerza de amenazas, y pti,:·.:$&gt;• .'{,,•'· . • " ·'..,.,, •. '
.
ROSTROS Y FLORES
cano de la atmósfera, no}! disgusta, nos abate·, . , •nas y ayUn(?¡;;, logra que estos s.eres, infelicee{i¿, ,:. • .· · ,; .
i_m iten mécánica y ~~o_tescam~nte la vfda huma-·-- · .. ~!;,~9i;_µ~Q de primavera que preparamos,. no
nos martiriza. Tiene,,. ~Q- cambio,-la ventaja d'e
na, y ·torturen, con mconcebibles dolores. sus . es -1;1'8,s~epdeD:~~- .,Será tan sólo un homena¡e á
no durar mucho, dé· no· persis~ir.,; porque en e_l
_orgar_
l ismos -creados para cosas menos elevala:oé°t]eza. Rendiremos cu~to á los rostros herValle de Méjico _l9s .;fenómén_os atm9s(¾'iéos
__ d'iís, pero má&lt;Jespontáneas y naturales. ¿Y pamo·so~ y á la~_fl.ores matizadas y fragante~.
son de una volubilidad de muJer coquetit-,Mas
Una lmda meJilla y una rosa . son tan pa.rec1uµas cuántas horas de calor asiático, durante · ·ra qué?

-·~ ";t¡ ·

0

G. URllINA.

NUEVO SECl~ETARIO DE GUERRA
EL SR. GRAL. D. MA~UEL GONZALEZ COSIO

e

nuest~os lectores que el Sr. Gral. D.
l&lt;'rancisco z. Mena, con el objeto de atender á su salud quebrantada, renunció ·e n días
pasados el puesto.de Secretario d_e Guerra y
Marina que venía desempeñando desde principios de 1~03.
.
La dimisión fué aceptada por el señor Presidente de la República con· fecha 13 del actual;
nombrándose desde luego para substituir al se~
ñor General Mena en el eJe1·cicio de sus funciones, al Sr. · Gral. D. Manuel González Co·
sío, que era' Secretario de Fqmento.
Los antecedentes del señor General González
Cosío como funcionario y como .soldado son
muy honrosos, y por demás está decir que su
nombramiento ha sido visto en 10s círculos políticos y militares con generaJ beneplácito;pues
apari,e de que ha presta.do ya servicios muy
· meritorios en el Gabinete del Sr. Gr.a l, Díaz,
sus cualidades personales y su incondicional
adhesión á las instituciones y á la adm~istración actuales, son prenda segura de que en el Ramo de Guerra secundará eticazmente las altas
miras del ·Gobierno.
En cuanto á su carrera militar, el Sr. Gral.
Gonzá.lez Cosío cuenta en su hoja de servicios
con notas muy bl'illántes: desde su juventud se
afilió á la causa lil:¡eral y republicana, concurriendo,entre otros hechos de armas notables,á
la batalla de Calpulálpam, á la de Silao y al
sitio de Guadala¡ara. Combatiendo más tarde
contra las huestes francesas intervencionistas,
estuvo en la memorable defensa de la pla;za de
Puebla pqr el ejército de Oriente y allí fué hecho prisionero para ser deportado á Francia
en unión de otros oñciales y jefes de las fuerzas republicanas, con quienes compartió las
amarguras y privaciones del destierro,
En 10s últimos años ha servido en la Administración puestos muy importantes, formando
parte del Gabinete desde hace diez años.

e}

ABEN

unión del -señor Subsecretario del Departamento, se dirigió á su despacho, recibiendo allí
las felicitaciones de sus subordinados.
Entre las personas que asistieron al acto de
-protesta, recordamos á - los Sres. General de
División Alejandro Pezo, Generales de Brigada Jesús Lalanne, Lauro Villar, Agustín Pradillo, Ignacio Salamanca. José B . ,Cueto; Eugenio Rascón1 Comandante Mi-litar, Pedro Troncoso, Mayor de Plaza; Gregorio Rufa y Francisco Ramíre2i; Brigadieres Joaquín Beltrán,
Flaviimo Paliza, Nicolás Pinzón, Melitón Hurtado, y Lics. R_oberto Núñez, Subsecretario de
Hacienda; Rafael Rebollar, Pro,c urador General de Justicia del"' República; Eutimio Cervantes, Procurador · Gen·eral de Justicia Militar; Coroneles Alberto Yarza, Ramón Ri.co y
Guzmán,Antonio R. Flores y B_ernardo Z,. Palafox:
·
·

*
**

El acto de toma de posesión del Ministerio
de la Guerra por el Sr. Gral. González Cosío
se efectuó el martes por la mañana, con la solemnidad acostumbrada en estos casos.
En el salón amarillo de Palacio, que fué el
señalado para la ceremonia de la protesta, se
reunieron, en su mayoría, los jefes y oficiales
francos de la guarnición, concurriendo también
los empleados del Cuerpo Médico y del ramo
de Justicia militar,
A las 12 en punto se presentó el señor Presidente de la República, acompañado de sus Secretarios de ~stado, y una vez que el señor Mariséal, como jefe del Gáb.í.nete, tomó la protesta al nuevo Minj.stro de la Guerra, éste, en
l

••

El Sr. Director de la Beneficencia Pública

E

substitu_c ión del Sr. Diput.a do D.' Bartolomé C1trvajal y Serrano, que falleció últimamente, ·ha sido nombrado Director de la Beneficencia PúbLca· el Sr. Ingeniero D. Alberto
Robles Gil, caballero géneralmente . estimado
por sus dotes de hombre de labor y por su
energía de carácter.
El nuevo Director. de la Beneficencia prestó
ya la protesta_de ley y ha tomado posesión de
su empleo.
'
N

�El fflHdO n1strado

El m11do n1strado

Vuerto 1\rturo y Mukden
-...

1A BASURA ES CRU.
V

JCTORHugo en su's "Miserables" afirma que
el Parí,. .de su época tiraba al albañal una
riqueza de trescientos mill'ones de ·francos al
año, poco menos de lo que produce al Erario
francés el estanco de los tabacos. D. Leopoldo Río de la Loza~ el eminente químico, y después de él D. Juan M~ Rodríguez, y actualmente Andrés Ahnaraz, han sabido predicar y
demostrar en sus luminosas lecciones que, desde el punto de vista de la riqueza, nada hay
despreciable, y que suele haber en los basureros.más oro, potencial al menos, que en las cajas de los bancos. Stuart Mill,el eminente pensador, al estudiar el método de investigación que
llamó de "los Residuos", insiste en que el examen, el estudio y, por consiguiente, la explotación· de los desechos de la industria, del laboratorio y en general, de la actividad y de la
vida humanas, son á veces manantial fecundo
de riqueza y· origen de trascendentales descubrimientos científicos.
Durante muchos años se tiraron al caño los
residuos de la hulla en la fabricación del gas
de a lumbrado. El estudio y manipulación de
esos desechos ha permitido transformarlos en
materias tintóreas innuwe1·ables y valiosas, en
perfumes variados, en desinfectantes, en medicamentos que hacen incalculablemente más valioso el desecho que la materia misma de que
proviene,y hoy ha llegado á suceder que se destile la hulla, no tanto para producir, como al
principio, el gas de alumbrado, cuanto para
producir esos alquitranes, antes despreciables
y hoy tan apreciables y ricos.
El trapero ha sido el precursor de esa explotación, tan productiva hoy, de la basura_ Nuestro tiradero de Zoquipa,antes estorboso y mal
sano, da hoy trabajo y jornal á centenares de
obreros, g1·a..:ias á la inicia.ti va de un hombre
enérgico. En todas partes del mundo las aguas
de albañal son apreciadas para el abono de
los e ,mpos y se han edificado muchas fortunas
con la fabricación del guano artificial á ex·pensas de los basureros y de las cloacas.
Las isla.. Chinchas y ciertas grutas surame-

ricanas no son más que estercoleros que valen
oro y en los que las aves y los murciélagos se
encargan de acumular riquezas para el hombre.
•
Cuando en minas ricas, como la Valenciana.
los clavos de bonanza se agotan, se pepena el
desecho en los terreros y se beneficia con utilidades. ¿Qué es el gambusino, pepenador de oro
y lavado1· de la;; arenas de los placeres, sino
un explotador de los desechos y de los depósitos de riqueza que las corrientes se han rehusado á trasportar y á depositar en el fondo insondable é inaccesible de los maresi&gt;
Así como no hay conocimiento baladí ó inútil,así también no hay basura, ni desecho ni 1·esiduo inexplotable y despreciable. En los basureros engordan los cerdos y las gallinas de
nuestros campos, menos limpiamente, sin duda, que en los criaderos de Chicago ó en las
Gaveuses de Fra.ncia: pero más económicamente también. Con los harapos se ha,·e el papel
que trasmite y perpetúa el pensamiento, lo mismo que se hace con el serrín de los aserraderos.
El trapiche exprime el jugo; pero al trapiche lo
mueve el bagazo de la caña, quemado en el fogón. Los alambiques hierven y destilan por4 ue los calientan las pencas exprimidas, los
olotes seco_s, las &lt;'áscaras vacías. La tiwba no
es más que sedimento de pantano; y el carbón
de piedra es residuo de las sel vas prehistóricas comprimidas por la presión de las capas
geológicas y destiladas por el calor intraterrestre.
Porque hay leña muerta, basura de los bosques, hay fuego ·en las chozas; el hollín es ca·
lor y fuerza aprovechada por las chlmeneas fumí v&lt;&gt;ras;rlispersando en los campos las cenizas
de una vegetación muerta, renace, como el fénix, una nueva vegetación; los esqueletos, despojos menos¡ re :iables de hombres y animares,
son fósforo v e ~rbón animal para la industria,
y fosfatos fertilizantes para la agricultura.
.l!:l trapero que con su gancho explora y explota el basurero, es un símbolo y un ejemplo
para el trabajo humano. "Lo que los sober-

bios tiran, los humildes lo recogen", y no e;
necesario encontrarse en el montón de los deS'echos al diamante "El Regente" ó de nuevo
coagulada la perla de Cleopatra para que la
rebusca pueda ser una riqueza y l legue á ser
una fortuna.
Recientemente una compañía industrial se ha
propuesto explotar lo más sucio y despreciable que pueda darse, e, río de Guanajuato,
cloaca máxima, abierta y cínica,que afea y emponzoña este centro de actividad, de trabajo y
de riqueza. Le auguramos un gran éxito. Hace
ya siglos que, mezcladas con los desechos de
la ciudad, las haciendas de beneficio vierten
a l río sus lamas, que han acabado por formar~
le un lecho. La plata amalgamada que se escapa de los tanques y canales de lavado ha
debido depositarse ahí y acumularse en el fondo del río en canti,1ades considerables.
Las avenidas, arrastrando las arenas, más
ligeras y superficiales que las amalgamas, han
debido concentrar las lamas, enriquecerlas
gradualmente y hacerlas · explotables, y no es
dudoso, á priori, que una nueva mina formada
vor los desechos acumulados de las antiguas,
yazga en el fondo del río bajo la forma de arenas y tierra menospreciables é infecundas en
apariencia.
La empresa de explotarlas es, sin duda, audaz, pero simpática, y como á todas las e?}presas de trabajo honesto, le deseamos prosperidad.
Y luego se dirá que la baja de la plata ha
perjudicado á la industria minera y propende
á matar en élla el espíritu de empresa. ¡Como
si la baja no hubiera sido un aguijón y un estímulo! y como si el homb1e no fuera, ma la la
comparación, como el caballo,_que nunca :i,nda
más rápido que cuando oytl silbar el látigo y
siente en sus ijares correr la espuela!

LOS DEFENSORES DE PUERTO•.A'.RT URO, AL DESOCUPAR. LA }_'.LAZA, ENCUENTRA N EN
QUE MAROH"N Á OCUPARLA,

l.. oN· la Ílegada del Geaer.al Stoessel á S~n
U Petersburgo, ha vuelto la prensa extran¡era 'á ocuparse, con toda clase de porm~3tor_es,
del sitio de ,Puerto Arturo y de los ep1sodt0s
más 6 menos notables ocurridos durante los

DR. M. FLORES.

su

narse: una·que' represent·a el instante é'?- que un
grupo de ctefensor~ de la plaza se retira maltrecho y desmorah.za,dq de_los fuertes. que con
tanto valor sostuv1er¡¡., \ encontr!!,ndo en s1;1,r~-.
ta á las fuerzas enemigas, que, ebrias de ·¡ub1lo, se dirigen á Pu~rt9 · Arturo. Otra reproduce la escem,.-descnta por el ca.ble-del almuerzo en que los generales Nogi y Stoessel hrindarou ' ' por la bravura de sus. tropas".De las dos
últimas, una representa . el momento en que el
mismo Stoessel ofrecía su &lt;)aballo de batalla al
veterano japonés, como una prueba de ~Ita
consideración á sus virtudes de ;;oldado (el
cual -c aballo no aceptó Nogi1 alegando_~ue, como botín de guerra,pertenec1a
á su gob1erno),y
otra al vencído de Puerto Arturo y á su esposa1 á, bordo del "San Nicolás", que l,o s condujo de Puerto Said á Odes¡¡,.La señora de Stoes-.
sel•tiene en sus manos un gran. bququet . que le
fué ofrecido al desembarcar por algunas dam~s francesas.

CAMINO Á LAS TROPAS VENCEDORAS .

entre rusos y japoneses]; la entrada á las oficinas del Comandante en el Cuartel General
ruso: un patio del Palacio Imperial: el céle1:&gt;re
caballo de una piPza, en piedra, en l&lt;;&gt;s ~at10s
dél Palado Imperial; dos de las prmc1pales
calles de la población; la estación del F erroca-

***

De mayor importancia que las il1!-stra,c iones
anteriores son en estos momentos,.sm dud!!- alguna, las doce. fotogr;;tfías de Mukden_que 1lus-.
tra.n éstas págmas y que representan . .la gran
puerta de entrada á 11!, ·c iudad; la torre del ~entro; la entrada· á las tumbas, i~periale~ (cerca
de éstas se libró,duran,te la ultima terr1b~e batalla, uno de los enc~entros más sangrientos

'

1

Bajo la Cúpula opaca
De cristal del hondo cielo,
Donde las nubes semejan
Con sus celajes dispersos
Val)Orosas muselinas,
Cendales flotantes. velos
Transparentes. blancos chales.
Ondulando en un inmenso
Sol)Or. en la calma augusta
De la tarde. en el sil enclo
De la luz que desfallece.
Ha. soltado sus cabellos
La llu vla. La noche cuelga
Sus cortinajes severos
En los abruptos Dlcachos
De las montañas, los términos
Del horizonte se enlutan,
Y en el soberano duelo
Nocturno no hay astros rublos
Que, con pltlido~ reflejos
De luz. finjan c lavos de oro En sombríos tercloDelos.
iLlueve! ,.Escuchas la balada
Llorosa del aguacero? . . ... .
Llora POr las flores mu&lt;itlas
Y por los nidos deshechos;
Por las rosas que aj¡'Onlzan
Y I&gt;Or los pájaros mu1&gt;rtos.
Llora por mi amor, el ave
Que quiso tender el vuelo,
Y ale¡rre llatld laa al~

Para alcanzar un ensueño.
Llora POr mis ansias locas
Y J:)Or mis tristes anhelos ;
Por mis vagas Ilusiones
Y pnr mis mudos deseos:
Por la turba enamorada
Y juvenil de mis versos.
Que no han Podido orenderse
En la red de tus cabellos,
Como negrM maripos:i..&lt;i
En -un lirio de oro trémulo.
Ni empapn.rse en miel hiblea
En tus labios entreabiertos,
F.n tu boPa • rojo cáliz
De un vivo clavel sangriento.
Llora. l)Or los taciturnos,
Por los so_mbríos. DOr esos
Abandon11dos. que cruzan
La selva. obscura con mlE&gt;do.
Porlo~ uue marchan, errantes.
Sin POder mirar al cielo:
Por los ,¡ue van de la mano
De la tristeza. pidiendo
.
Una limosna de olvido;
Llora POr mí. I&gt;Or mis sueños;
Por la te que se ha perdido,
Por la esDeranza que ha muerto .•
Por las rosM que-agonizan

Y por lo¡¡ nidos desnec hos ....
(lwUlt,).

.,, ,,, J&gt;JI oi:.1.q1m1w,,

Stoesel y Nogl brinden "fori,la br~vun
de sus tropas '.

meses del asedio y en los días de la
ca.-pitulación. Los periódicos ing!e:'
ses y ·franceses, sobre todo,, , vie
nen llenos de relatos. y dlbujos que
muestran¡ ora el triste desfile de la
g.uarnición rerrdida -á .•Nogi frente .,:'
á sus huestes-.vencedor.as; ora.la.entrevista . de los· dos· generales ene·
migos, que siguió á la ent~ega &lt;l:e
la plaza; ora, en fin, las mtl y m1k
p.eri[&gt;ecias de la tremenda lucqa que
vino~á- resol vérse en victoria, e_s ;
..piéI!diq,a de lqs jq.po:ne~es\ . . , ·
_,-qu,e.de'Il;!,µcho
· -::.P'e, aqu~lla 'inf&amp;:m¡ición
~r4fi~l_!.,' . . 11!:..::..:i"~·.,..;·";·~-~
--~-;,,;-;;.,,,=ee!!!!"'it'~~==,::!!!!=~~~========::::::::..-::.::=~
sery1rá á l¡1( l:qstor1a, - "
.....,-. º ..
rEicoge ' ~El Mundo Ilustrac;lo'' ~~a·
Stoeuol"~t~;~0 , No~I ,u"oaballo de bahlla.
tro notas muy dignas de cons1g-

Stomel y su es-p~s~ i bordo'-4,1 "San
Ntcolis". ·

,

rril; la entr~da· al éuaftel General
_ Ruso y una .tumb.a. imperial.
. Acerca de las tumbas imperiales,
del Palacio y_ de .. Mu)rden en general, encontramos eq una excelente
revista. extranjera el siguiente artículo:
. ,
"Obj~to de veneración en el mundo de nosotros mejor conocido son
las-tumb;i,s ,dond,e yacen los reqtos
de.los ·gr.andes b,ombres. El Santo
Sepulcro, atrae i&gt;sí á los cristianos
de todas las p~rtes de la tierra; la
tumba ,de Mahoma, á las vastas
horda.s q.e ve!q,aderós creyentes, en el
mes denomin"jl.d0 Shawall. Son fre-

�El miado 111strado

••,. El•-1111140 TI1strado

7

del Emperador, reses nej!"ras y ovejas,blancas.
Algo más que a cinco millas-al Nore&gt;este de Mukden, adel~nt e _del camino que conecta á la.antigua capital con la nueva, e~tá l a pagoda edificada según el t ipo de, la CQla dél drag:6n chino, cuya cabeza está á setMienta$ millas de distafü)ia
en las profunrlidades de l a: Ment.a ña Blanc_¡¡;. A Jo- largo .de
la. línea seguida por su cuerpo en el espacio de algunas mil\!l.11, f~e11a de Mukden, ~stán l as tun'lbas' de los mandarines.
í,Al "!l)s~ de la pae-oda, len· e\ centro de un vasto parque, está
el famos,•bosquecillo de abetos, redeado de un muro de la&lt;l,rillo.
· ·
~Al interior del bosquecito, y por una entrada techada de te•
jas pur purinas 'y amarillas, entra el visitante por una l arga
avenida . concolosáles ffguras de animale·s de piedra
á entrambos lados.
;A~á. y acullá hay casa.~, espléndidas antaño, y hoy en
nía.1 ·estado; columnas de mármol descuidadas, y una
placa blanca sostenida sobre una tortuga de mármol,
vlac:i. que da noticia de l as famosas obras del famoso
Ta i-'Vsune-..
.M /4.'l a1lá de la -placa se levantan más muros resguardando a l santo de los santos y los tres salones'en que
algún vríncipe de·la casa imperial rinde culto al espíritu de Tai-Tsung en determinadas épocas.
.· Y PrMisamente adelante del muro interior, bajo un
: montículo d~ tier ra y á la sombra de un, olmo, y.acen
los &lt;le'lpojos mortales del conquistador de China, Su
-esp(r itu mora de cuando en ·cuando en el-olmo sagrado,
· que ya parece incap·a z de resistir tamaño· honor, pues
· pocos días le quedan dé existencia."
.,
EL GEN.ERAL LINEVITCH.

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cuentes entre los islamitas. fas
peregrinaciones en menor escala
á_los sepulcros de l os santos; el .
pueblo oriental va hoy á las
tumbas de los justos, cowo acos•
tumbraban ir los bretones á Canterbury después del asesinato de·Thomas (a) Becket~.
Extendióse el huracán de la guerra hasta las tumbas sagradas
de los manchúes, se sintió en Pekín l a horrorosa conmoción de
toda la Manchuria, é hiciéronse vehementes representacíones
en la capital china antA los embajadores de los pueblos hoy en
lucha. N:i á Rusia ni al Japón se les ocultahan los peligros á
que se exponía el helig-erante que de modo deliberado viol ase la
última morada de Tai Tsung y de su padre. y prometieron entrambos hacer cuanto les fuese dable por evitar la brega dentro
q.el ftrea de las tumbas. Ese acuerdo á que, en medio del fuego
· · ofuscador de las pasiones, pudieron llegar los beligerantes de
respetar las convicciones religiosas de 1 un
tercero, es elocuente testimonio del papel ·que
. 1a fe desempeña en la política y · la política en
el campo de batalla.
:.,
Aunque la ocupación de Mukden por los
manchúes ñata de principios del siglo XVII,
la ciudad ha gozado de fama durante unos dos
mil años: ciertamente, no fué sino el éxito de
l a invasión manchú . lo que determinó la el~·vación, de Pekín·. Torlavía hoy puede considerarse Mukden como la segunda capital del Im•
perio chino; tiene su palacio -imperial propio y
j!"uarda _di!•tinguido lugar en la consideración
del emperador.
·Puede verse aiín en 'Mukden ' '~l esplendor y
ruina de Oriente".: palacios derruídos donde
se ocultan. tesoros de valor extraordinario; C'aminos desdeñados ·que conducen a alguna de
· las region,es más fértiles en los ddminios del
emperador~ amplios acueductos que . tan útiles
· podrían ser ,:y, que de pada sirven. La pobreza
y_ la riq~ez~, "la 9:¡;&gt;o~tunidad y la apatía,la ind1ferencia·y..eJ .f anatismo caminan de la mano
hacia la et_er!'.lidad.
.·
.
' : .' ..
Fuera de' los muros de la ciudad halla el viajero :muchas ~osas qué cautiva.o ·s u · atención.
l. Puerta de •ntrada en Ía c•udad.- 2. Torre central
Un poco al ·i;¡ur· est.á 'el sepulcro s11,grado de Nan
. - 3.Entrad, á la~ tu.m~.s lmpe•lales.- 4. Oflolnes_del Cuartel Oe•erol Iluso - 5. Dtn ·
Ta, y una •míll1¡, a1 Este de N an Ta ~stá.· el tem.viste de la torre cent•ol.- 6. Patio
plo del Ciéfo¡ donde se sacrifica,- en nombre

, . ...,

; ..• . ,&lt;.,,,d\l.P~i,olo. lme,erJ•I~ .~, ., •

~

.

':~•:, :.,,.,, ;,..l,~~·

En_ substi~u~ión del_Gen~ral Kuropaktine, quien, según se
ha dicho, pidió al Czal' Nicolás lo · relev-ara del mando del
ejér cito ruso en Manchuria, pará descansar de la fatiga, tanto
. !ísica_c_o mo _moral,. que pesaba. s&lt;"bre.éi después dé un año de
mcesante_é mfru~tuosa labor, se ha hecho cargo de la jefatu_ra de l as fuerzas moscovitas el General Linevitch', antiguo .
jefe del primer. cuerpo de ejército que opera contra los japoAeses y que dehoy en delante quedará á l as órdenes del mismóKu.l'.opatkine.
·
·
I..a tarea del General Linevitch es tan ardua y está sembra0:ª ele tiJ,!}tas y tan terrible!! dificult ades, que el mundo entero
~1~ne ~n estos m~mentos fijas sus miradas en él. ¿,Será el
llamádo á da r brillo á l as armas r usas en el Extremo Orien. . te. restábleciendo su pt·e!!tigio? Quién sabe. De todas maneras,
Linevitch es el hombre del día, y como á tal lo presentamos
. reproduciendo en priméra plana su retrato.

00

• 7,-Cabtho, de una piez•, en \as tumbu lmpérlales.- 8 y 9. Calles prlnclpales..
10. Estación del Ferrocamt.- 11. Entrada al Cuartel General Ruso.-12 Una
tumba imperial.

,,,

�él tilndo tt1swado

á grandes pasos al fondo de la callejuela, desierta, blanqueada por la luna, y se detuvo, jadeante, delante de la
verja del jardín.
No se atrevió á tocar la puerta al instante. A la idea de que pudiera.estar
cerrada, tembló.
Tomó al fin una resolución; puso la mano en
una de las hojas y ésta cedió. Tuvo un sentimiento de espanto, como si se le abriera. por
delante la puerta de un mundo.
En~ró de puntillas; se encontró debajo de un
emparra.do que recortaba la luz de la luna sobre sus. pasos;·siguió adelante, con lar.espiración oprimida; llegó frente á la casa y se.detuvo, estupefacto, como delante de un templo
misterioso.
Había allí, en un gran jarrón, una palmera
ebana; se escondió á medias detrás- de ella y
miró lii,s ventanas.
'Ilodas tenían las persianas cerradas, excepto
i!na, como él lo esperaba: la· del· entresuelo, debajo del ángulo derecho de l¡i,-azotea. Fijó los
- ojos en la última ventana de la ·a zotea, que se
t debía abrir, y esperó, apretándose con una ma·
no ~¡ corazón, que 'le palpitaba fuer~emente.
Percibía un olor ligero de rosas· otoñales;oía el sonido de su propia respiración;-veíá so. bre la arena, delante de sí, la sombra de la
: ualmera y la de su propia cabeza rizada; tenía
ellis sensaciones1pero no pensaba;:percibía ca·
d.11. cosa confusamente, como en un sueño turbio
'f afanoso en que mil imágenes informes se
P-erseguían como sombras fugitivas.
·- Le sacudió· un tañido de campana, cuyo eco
lé'-pareció prolongarse sin fin. Ca si' al: mismo
tiempo una ventana de la azote3¡, se abrió con
111! ruidó ligero, que le agitó como· si, hubiera.
sido· un crujido que- hiciel'a temblar. toda la
casa.
Una fortm.'a.blan.ca apareció en el· antepecho ..
Sintió ento.BC'es una fuerza, cual si no fuera
suya, improvisada· y violenta, que lo· lanzó á
los pies de la pared, fo lev,antó:á lo largo de la•
persiana abierta hasta Ja·-azotea·, lb·hizo •aga•
rrar y saltar el'parapeto, y lo ar.rojó• en'una·
nube ardiente, donde .sintió el contacto de dos
labios, un perfume, una voz, una dulzurar divina, una alegría infinita y l_a ilusión·de morir.
No se habían hablado nunca. Por algunos
instantes . qu~daron mudos. Cuanto se habían
de decir se lo habían dicho ya. con los ojos y
con la pluma..
No sabían, uno·del otro, sino el nombre:·Enriqueta, Enrique; y la edad, diez -Y. nueve años •
l diez y siete, ,,r~sp.~iivamente..
·
LEGÓ

El mudo n1strado

Buscaban, una y otro, una palabra cuando
separaban las bocas para respirar; pero de las
bocas no salta· sino la -respir11ción · encendida.
Tenía él en la mente un torbellino relampague ante de pensamientos en tropel, como de
nubes de oro y de rosa, que se amontonaban y
se abrían, mostrándole horizontes luminosos;
sentía dentro de sí &lt;'omo el clamor de una mu!titud vi&lt;'toriosa y los sones de una música
triunfal; se encontraba como levantado más
arriba de la humanidad; más allá de toda altura soñada por el hombre, en esa región ideal
donde se ven muy aba30, como en una niebla,
la riqueza, el poder Y la fama; tenía la concienGia casi de un predilecto de Dios, favorecido por un privilegio· inmerecido, único, inmenso.
·
Y entre esos rel ámpagos, le pasó por lamente, como· otro relá mpago, una pregunta:
-¿Soy yo?
L a boca de ella le respondió sin hablar,
apretándose sobre la suya:
-Eres tú.
·
~ ¡Dios eterno! ¿Conque es verdad?
Ella habló primero·, preguntándole con un hilo de voz:
-¡,Te has hecho mal?
- No, respondió.
Su voi le sorprendió. Le pareció que viniera
de lejos, llevada por el viento, y que fuera ve·
l_a dav extraña. no seinejante·á ning una voz que
hubiera oído nunca. Acercó el rostro al s uyo
y le pareció percibir, por primera vez, el perfume desconocido y embria gador .de flores, de
niñez, de primavera, de cabellos infantiles : la
fragancia.misteriosa de una criatura inmortal.
Bebió·á besos· ~sa fragancia y sintió en las •
venas cowo. corrientes impetuosas que se en- .
contraran y se -confundieran, cascadas y re ·
molii;¡.os-de torrent_es, una.teml?estad de sangre.
Des-pué!t.le·tomó· el rostro entre las manos,
fo volvió, par11, que•le ·cayeran"'en phmo los rayos de la luna, y· lo miró, como si nunca lo hubiera visto, parte por parte, con QJ·o eser.u tador;_ conteniendo la respiración. El rostro• se
ihcitnó de'-pronto sobre su hombro, élrle pü!;'o •..
el suyo · sobre los ca.bellos, cerró los ójos1 en i.,.
aquel pel'fume y sollozó':
· '
La pl~nitud' de·la.pasión lo obligó entonces á
habl ar; y, buscó en· la mente, . pero no le vinieron otras pala.oras que lasque dfoen todos_
· bace si~los, -y dijo con un acento;__descon"ocido á
su oído:
.. ~ ~, :
- ¡Angel ·mío! '. ¡Amor mío!: L:i\1¡:il_a
_~;PUª•·. .•'-,1!::ora-·
ó
íol
z
no respondió·• sin&lt;v. lla.miÍid9Íe:- p.or;-· él!
nombre.
·
·• .. "''.

:1:

T

, A

Le tf)mÓ él una mano, la miró aUlntamente,
estrechó un dedo tras otro, Je dió mÁs y mií.s
vueltas, a.nretando el dorso y la pa.l ma.. palpando todas ]As junturas, torlos los t,endones.
todas laq morbideces, como un "-ieiro: la olvidó
á ella alg-ún minuto por esa manecita que se
aba,ndonaba entre las suyas. suave y d·ócil y
de lit ci1al cada movimiento flexible le parecía.
un dulce consentimiep.to del corazón, un sí
amoroi-o y concentrado, lleno de bondad y de
ternura.
,
Cruzó los dedos, la aprisionó, la estre'lbó como para hacerla propia. Brust'.amente -se soltaron las manos y las bocas volvieron á unirse. La campana dió las dos. No la overon.
Una onda de pasión. un tumulto de pensamientos le subió de pronto del · fondo de su
alma.
Vió la vida futura, espantosa. intolerahle sfo
ella; p:ira bacerlasuva.se sintió dotado del valor v la fuerza de derribar cualquier imnedi. mento: le relamp11g-uearon en la mente idea.s de
ambición y propósitos heroicos de trabajo. y ·
Je pareció a.l mismo tiempo qne le hu hiera. sido
dulre con ella la obscuridad. la solPdad, la vida. pobre, cualquier triste mii-eria human:t.
Preguntas y respue~ta SA,lieron de sus bocas
desliirada.s, cual acontere después de un mes de
familiaridad : no movidas sino por el deseo de
oírse la voz mutuamente.
- ¿,Por qué no has ido más á la misa de San
Girolamo?
- No lo sé: mamá ha cambiado de idea.
- La nrimera vez te vi en el teatro.
-El día Antes de la Epifanía..
- ;.Cómo se llama tu hermana menor?
-Sois tres hermanos, ¡,no es verdad?
A rada respuesta le parPcía á él qµe Ja querida voz cambiara de sonido: ora le narecía la
voz de otra. ora. la reconocía; desp_u~s le parecía. haber perdido la mP-moria de todo.
A!guna,s veces le parecía que el aire se llevaralas palabras; otras, oue éstas tuvier11.n un
eco prolon¡r11do, y las oía poco después deliaberla,s pronunciado.
.
0ada' palahra snya, cada sonido de su voz,
r'ad·a movimiento de su rostro le narecía que
diieran muchas cosas, de las (}uale,q al!nmas
compr~ndía Y de otrR s se le escaba el sentido,
romo de palabras de una lengua nueva, pero
dulcísima.
&lt;::reía. lt··veces: que·ena hubiera hablado.
-¿Qué:'has diclio ?' ·
y · no Iiabíá:', lia-blado. · En ciertos momentos
s'e 0 s'ó rpren'füii. d; 1 ésta.r · állf, c·o mo. si sólo en
,1a,qüe1lpunW°' tbvierat_oouerdo ' de lo que había
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hecho, sin saber cómo había llegado hasta
allí.
.
, d 1
En otros instantes era como un extravio e
pensamiento, un silencio improviso de la pasión y de los sentidos, casi una sensación.de
cansancio; después se apoderaba de él• otr.a
vez la pasión con una violencia repentina,como
un sentimiento eléctrico, vertiéndole en el alma
una onda de nueva embriaguez.
Le parecía,de vez en cuando, haber apagado
la sed, haber bebido por esos labios cuanto io·
ce le pudieran dar; pero inmediatamente después los buscaba otra vez y nuevos torrentes
de dulzura surgían, lo inundaban lo envolvían;
pero no ya con la dulzura de antes, sino con
otra, como procedente de un manantial más
profundo.
En el fondo de cada abismo de felicidad que
él tocaba, otro abismo se abría. El primer beso
vol vía sin fin. .
Ella le dijo que su padre había estado muy
'enfermo el año anterior.
Le dijo él que se cambiaran de casa en la
primavera.
.
Palabras vacías: una necesidad de salir de
su amor por un momento, aterrándose á cualquier realidad exterior, para darse cuenta ~e
su propia existencia en aquella hora; de sahr
por un inst11,nte de la embriaguez, para entrar
en ella de D\levo, con la certidumbre de que no
era un sueño.
De pronto, ·él le estrechó la mano, se la oprimió sobre et corazón y el amor estalló como un
torrente de lava.
-¡Qué hermosa eres! ¿Lo sabes? ¿Por q~é
eres tan linda't ¡,Me quieres'/ ¿,Me querr1ís mucho'? ¡Crees que eres mi vida, que moriría sin
ti, que quisiera morir por ti, que sólo viviré
por ti, que me arrastraría en mi sangre, con
la frente pegada al suelo, para besar la;tierra
donde posas los pies. amor mío'? ¿,Lo/ er,~es'I
Dímelo. ¿,Lo ·creesi' ¡Amor mío! ¡Angel ;mío)
Quiéreme mucho por compasión. ¡Qué heríp9sa
y buena eres! ¡Hace tanto tiempo que te.aiµo!
¡Qué feliz soy! No es un sueño, ¿no es verdad?
Dime que no es un sueño. ¡Dios mío!
,
Ella le echó los brazos al cuello con una exclamación de alegría que murió en un gemido.
Después se miraron, con una sonrisa esparcida sobre todo el rostro y con los labios tembloroso,, y en esa fijación prolongada se escudriñaban el alma: el uno veía en los ojos húmedos del otro, alternativamente, relámpagos
de alegría, sombras de melancolía, expresiones de languidez mortal y de tristeza trágica,
como en los ojos de un moribundo ó de uno resuelto á morir,
Después se enlazaron de nuevo con los brazos como para confundirse en un solo cuerpo,
llamándose diez veces por el nombre.
Mientras le sujetaba él la cabeza con ·una
mano para que no se doblegara bajo sus besos
recorría con la otra mano, desde los hombro$
hasta la cintura, como para reconocer las formas delicadas, familiares á la vista desde un
rato, y de cada forma sobre que se posara, esa
mano le enviaba al corazón una oleada de fuego, y la manecita de ella, que un momento después se sobreponía á la suya, confirmando dulcemente la concesión en la misma actitud que
la detenía, le trasmitía al corazón otra oleada
de alegría más vi va.
En algún momento, su imaginación sobrepasaba la señal de su caricia, y se extraviaba en
un principio de delirio; pero al momento retrocedía, oasi aterrada, como por un principio vertiginoso; vol vía y huía; y lo que ella buscaba
y hufa le aparecía como un misterio lejano y
fulgurante que le ofuscaba la mente y le asustaba el corazón.
Le vió una lastimadura en una mano. Ella
se anticipó á su pregunta:
- Me he herido con las tijeras, la semana pasada.
Besó él esa lastimadura y le repitió cien veces:
-¡Qué hermosa eres!
Pero, sin la conciencia de repetir, decía esas
palabras con acento de reverencia, como á una
reina ó á una diosa; se las decía con acento de
ternura acariciadora, como á una J;:1iña; se las
decía con acento de tristeza, casi de reproche,
como si la belleza fuera en ella una superioridad demasiado grande que le excitara ya los
celos, un peligro para él en el porvenir, de que·
ya temblara.
Separaba, á veces, la boca de sus labios, como dominado, de pron~o, por el sentimiento de
su propia inferioridad, y le besaba la mano,
la manga del vestido, el pañuelo, humildemente.

Le sacudió una voz lejana y puso el oído. Era
el canto de u¡i beodo. Se apartó de ella, como
si ése canto se hubiera mezclado con sus palabras y hubiese profanado su amor; y experimentó un sentimiento mixto de repugnancia y
de compasión profunda por la depravación
humana, por la vulgaridad de la vida, á que
ese canto le atraía el pensamiento. Después se
acercó á ella otra vez y la be_só en la frente.
- Júrame que me amarás mucho siempre, le
dijo con voz grave, y que serás mía, suceda lo
quesuceda . .
Ella le apret{, la mano con una fuerza que le
sorprendió y llenó de alegría: después le besó
sohre el corazón y juró.
Entonces le asaltó rle improviso, como á traición, sin ningún lazo, que el advirtiera, con
sus pensamientos presentes, un sent;miento de
tristeza, de 'terror de la vida, una compasión ·
de,¡consolada de sí misp,o, un deseo ardiente de
morir.; tomó )á cabeza de ella entre los brazos,
se la esfrech6 sobre el pe-cho y estalló en un
llanto impetuoso.
EUa no. preguntó por qué: el mismo sentimiento se incubaba en su alma, y también ella
rompió á llorar.
.
Pero bajo las manQs que le apretaban la ca•
beza, sus cabellos se -soltaron, y la onda mórbida y olorosa que se eso.arció sobre el.pecho
y sobre los brazos de él, le dió un estremecimiento de alegría que cambió sus pensamientos.
Sumergió las manos-en esa onda, se la llevó
á sorbos á los -.labios, hnndió el rostro en ella
y levantó la frente radiante':
De una rama de'·vid,'q ue se extendía sobre
la ventana cayó entre' -uBat y otro una hoja
seca.·
Se estrPmec'ieron. Ella recogió la hoja y se
rieron como niños. _Esa risa despertó cuanto
había aún• de infarltil en sus· almas.
:· Ella'. !!,puntó el índiqe eiitre lós ojos µe él,. é
hi1,o eli,i;demári de dibjljarle· u9á_ceja tras otra.
Le·&gt; IÍ~ió él entre: los· &lt;ll;1dos· una oreja, se la
apret'~)! se 1:3:_be só répe~~das veces.
· .·
Se chanc~a-ron dulci;im~nte sobre la casua hdad de tener los dos1 él nifsmo nombre, que les
parecía upa predestír¡a~fón. ·. .
Después, unieron:fa:s Ii;iejillas y fingieron dormir; ellá con la ca_b ezá -i'nclináda y él· meciéndola.
··
· . .
,
Brusca·níep.te se ap1J:rtaron~. Y se pusieron á
escuchar, sin re~pirar, temblorosos, y les parecía á los dos oír ent la"ca;sa. er ruido de pasos.
Era una ilusión.
_.
.:_Np. ToJos duermen·,_dijci ella, todavía pálida y anhelante.
,
.
Ese espanto sentido á Ja, vez y la alegría del
desengaño, apretaron más los lazos de los dos
cor~ones.
,
Se··abrazaron-como dos náufragos salvados.
Y- ésta- vez ella. fué la' que dejó' fluir las palabras hasta éli.tonces· com_primidas.- .
·Oyó él un·a' música·súa-vís'ima.- Eran· recuerdos de su smor ·silencioso de un á.ño de sus
éricuentros esperados é inesper:adós, de·-amarguras y de- ~udas dolorosas yor no ba_berlo
visto en ciertos días,· de m1radas mal interpretadas, de· cont_ratiempos, de . subterfu&amp;"i~s
inventados v cambiados para env1tar y recibir
cartas· todÓs los pequeños episodios antiguos
del po~rria eterno.
.
· '.
Y .eran reflexiones de mujer, frases de niña,
notas de pajarillos, lameñtos. que conclufan en
un temblor de risa, tóodul'aciones gozosas de
voz qu_e morían _en acent?sAme_lancól_icos, notas
másaltas, que ~e leescapaban1_J!egu1d1ts por _un
estremecimieritó de espanto que le hacía ba¡ar
la voz basta n·o ser ya sino un suspiro.
Y aquella alma q_ue, poco á poco, se descubría en la charla , éra para· él•como un país
marávilloso que saliera lentamente d_e la niebla, y la aleg ría de esa, visión le subf!l- de d~ntro por grados, como una marea lummosa, mter~ándose en la idea de que esa hermosura,
"esa voz esos pensamientos, esa alma eran suyns y 1~ venía al corazón una a ltivez de vencedor' y de rey y con ésta el sentimiento de una
gran bondad', de una magnanimidad más que
humana ,fa conciencia de que huhiera dado el
·últiqi.o t;QZO de pan para socorrerá un desventurado •dé"que se hubiera arrojado á un río
para $'$~'\i'ar á un niño; de que hubiera afrontado éien~~ces la muerte, en presencia de ella,
para cumplir una acción generosa.
Le dió un escalofrío. . .
Se repitieron los juramentos con esas habituales palabras de desafío que lanza el amor
al destino y a l po~venjr: -"para siempre" " por
~ ~::~

'

la

.

toda vida" "más bien la muerte," y se quedaron ~n rato contemplándose en silencio, asidos
de las manos, como en actitud de efectu11.r una
ceremonia sagrada que los uniera solemnemente ante el mundo.
·
Un tañido sonoro, vibró en el silencio de la
noche clara. El corazón de ambos se sobresaltó. Otros tres toques siguieron, que fueron co•
mo tres golpes en el pecho.
-¡Las cuatrolexclamaron á la vez, c9n acento de terror. como dos cul¡,ables. Y se abrazaron impetuosamente, como en actitud de defensa -contra el duro mundo enemigo, que con
aquellos tañ4dos amenazadores r?m(&gt;Ía ~speramente sus sueños y los llamaba a la realidad
de la vida.
' .
Los c1J"atr'o toques sonaron otra vez, más
largos, casi con~ dureza de una voz inexorable.

Fué para ellos como el desgarramiento de
una separación eterna. Se besaron con la boca
bañada de lágrimas; se estrecharon uno á otro
sóllozando; se cambiaron palabras afanosas de
resignación y de compasión.
La palabra adiós sonó veinte veces ternísima, cansada, resuelta, su-plicante, desesper~da, como_ si fuera para uno y otra el anuncio
de una vida de desventura.
- ¡Adios. Enrique!
- ¡ Adios, ángel mío!
El último adiós; á un paso de distancia, fué
cambiado como desde una orilla á· otra de un
río, con un ademán de saludo desconsolado.
Bajó él: le pareció hundirse en 'Un abismo
sin fondo, en las tinieblas._Atravesó el jardín
como en fuga. Al llegar á la verja., se dió vuelta: la ventana estaba todavía abierta; la forma blanca estaba todavía allí: con un gesto
desesperado de la mano le·envió su alma.
La forma le respondió éon el mismo ademÁn.
La ventana se cerró. Se l anzó él afuera, y permaneció un instante inmóvil' eri la calle, ensimismado, con el sentimiento de una soledad te·
rrible, como si no quedara en el universo otra
a lma viviente que l a su ya.·
·
Y no . pensó, pero sintió, confusamente, _que
h abía huído la hora más hermosa de su vida;
la más bella posible en la vida de todos, la
hora del goce más profundo y más puro, la
que se recuerda siempre y no vuelve más, que
el genio del poeta no sabe expresar, y con la
cual no puede equipararse ninguna grandeza
humana.
E. DE AMICIS. ·

�Et m11«0 nutrido

El m11110 111stra«o
ES TIEMPO
Tú sabes que camino
sobre tus propias huellas ; sabes á dónde voy;
sabes hacia qué playas r emota s pe, ~grino;
yo soy un argonauta, y busco el vellocino
de oro: ·tu pas ión !
~

gra.ma lleno de atractivos? d~jó entr~ el nuf!le•
roso público que á ella a.s istió una 1_mpres1ón
muy grata, pues tanto la parte musical &lt;?omo
la literaria fueron, además de muy- escogidas,
perfectamente desempeñadas por las señoritas
y niñas que forman, en su mayor pai;te, la
Agrupación.
"El Mundo Ilustrado" reproduce con gusto
los retratos de la señorita María Ester Groisar,
que recitó, haciéndose acreedora á entusía~tas
aplausos, la "Serenata de Schubert" de M!'-•
nuel Gutiérrez Nájera; y el de la niña Rosario
Urbina, que se distinguió nota t•lemente t?cando al piano. Completamos nuestra º?ta rnformativa con las fotografías de las Sritas. Hermelinda y Guadalupe Segura, que también tomaron parte en la fiesta, teniendo á su cargo
el desempeño de otros números del programa.

'

Mi vida es un torrente:
i•
desesperada corre del porvenir en pos ....
Pero será la fuente
de sobegado curso y límpida corriente
cuando en su cause caigan las linfas de tu amor.

e
e)

I, como todos sabemos, los conocimientos
elaborados en el curso de las edades pueden asemejarse á innµineros ríos que en los Ji.
bros, como en lagos serenos, depositan sus
aguas límpidas, justo es sin duda el sentimiento de cariño y de respeto con que todo hombre
de espíritu cultivado ve los libros.
Mas, por' otra parte, lo~ libros se han multiplicado y sig uen multiplicándose en grado tal,
la humanidad se entrega á la escritura con em_peño tan grande, que á cada momento va siendo más difícil utilizar las enseñanzas que los
libros contienen, y que, en frente de sus ejérci- '
tos, siempre más numerosos, más apretados,
más p11lulantes, se experimenta un vago desconcierto.
Ya en 1820, los estadistas cifraban en tres ó
cuatro millones el número de los diferentes Ji.
bros impresos que por entonces había; ya en
ese tiempo, era difícil orientarse en medio de
semejante mar,y la necesidad imperiosa de las
buenas clasificaciones se imponía; pero el trascurso de los últimos ochenta y cinco años ha
agravado la situación, y en la actualidad, el
afamado bibliógrafo Fritz Milkau,asPgura que
el total de obras distintas llega á diez millones
y estima en medio millón más las que se publican cada año.
Sus cálculos, no obstante, parecen demasiado exiguos á escrito~es que se dicen mejor informados: Lan!!lois, el célebre historiador, el
distinguido l:&gt;ibliógr_afo, así lo considera: piensa que, año por afio se publican de quinientos
a seiscientos mil artículos diversos en las diversas publicaciones periódicas; calcula que
con una produooiónnointerrumpid-a,análoga á
la del año de 1904 que acaba de terminar, habrá dentro de veinte años, veinte millones de
obras distintas; y, pensando en la progresión
probable de las publicaciones futuras, afirma
que, para dentro de veinte afios, la cifra de
obras existentes habrá subido á veinticinco ó
treinta millones.
Por más que semej"antes datos le produzcan
uno fa impresión de una marea ascendente é
invasora que amenace cubrirlo todo, preciso
es convenir, sin embargo, en que n~da tienen
de extraordinari-o: sabido es.en efecto; por una
parte, cómo· la industria moderna ha abarat!ado y perfecciona.d o los medios de produccjón
del papel y de la tinta lo mismo que de la imprenta en sus varias formas, y · nadie ignora,
además, que. por fortuna, es -.un hecho, lln todos los países. la multiplicadón constante de
las escuelas, de las, bibliotecas y de las sociedades científicas y literarias, "de buerte que á ·
cada momento mayor número de individuos pide y á mayor número de individuos se ofrece lo que, con una fra~e que ha llegado á ser
un' 'cliché'' literario, sedenomina el pan intelectual de. la lectura; y no hay que asombrarse,en
consecuencia, de que la pr~ducción tota\ de la
librería alemana baya subido en la proporción de ciento sesenta por ciento, del año de
1870 al de 1890, ni de·quela producción general
de los libros se haya elevano· también, aunque
en proporciones menores. y" salvo, por otra par·
te. ligeros y fugiti vos retrocesos, en tóélos los
demás países civilizados.
.
Pero aunque este fenómeno qu~de completamente ex plicado, no es menos considerable; y
-el buen lector, que se siente ante una·masa de
libros, de folletos, de artículos de tal modo gi•
gantesca, puede llegar á sufrir una especie de
vértigo. Lo ex perimenta asimismo si se confina
sólo á una especialidad. Este podría parecerle
á primera vista el remedio; en la Íl\lPOSibilidad
de saberlo todo, de leerlo todo, podría inclinarse á leer nada-más lo relativo á un asunto,
á ver una sola 'de !as,,mil facetas qúe el diamante de la civilizacióti"tiene;•; n~ leeré ~ás qu~
lo relativo á e~.e asunto, podvf!!;, .d_e cirse: á ese
asunto q1,1e ya definí, que1.a IimH.é, que ya circunscribí; me acantoúaré en él, cqIIfo.en un cas,
tillo solitario; me haré especial.is~; tallaré mi
pequeño reino en el campo enorme de las lec•

a

turM, y así podré se1· dueño y señor perfecto
de mi dominio; estaré por completo al corriente de cuanto á su respecto sp escriba.r •.
Mas, haciendo punto omiso de que no es posible conocer bien una particularidad cuando
no se conoce nada· de lo que la rodea, y sin hacer caso de que no se sabe lo qUt, es el castillo
solitario en que se resuelve uno á vivir si no
se asoma uno también á la torre del atalaya
para ver en torno el horizonte; basta recordar
que los escritores son infatigables, que son muchos y que se suman á los vivos los muertos,
para reconocer que á menudo llevan la venta·
ja. Si quisiera uno,en efecto,conocer lo nuevo,
solamente lo nuevo, en lo relativo á un problema determinado, tal, por ejemplo, como el de la
"literatura" referente al examen cdtico de la
Biblia, sería preciso lef\r, cada día, los dos ó
tres volúmenes, disertaciones ó artículos que
también cada día aparecen, por término medio,
sobre esa materia, tan triturada no obstante,
desde hace tanto tiempo. Para leer igualmentti
cuanto nuevo ~e publica en materia de Psicología, cada año, sería preciso haber leído el año
de 1903, supongamos, las 2,122 obras que registra el Año Psicológico como publicadas en 1903
sobre esa materia; estoes. infatigablemente, de
cinco ó seis obras diarias y más bien que cinco, séis.
·
_ Verdad es que muchas de esas obras no dicen nada verdadPramente nuevo; que en sumayoría son insignificantes; pero ¿cómo saber que
son insignificantes sino leyéndolas ú hojeándolas á lo menos?·
La estupenda producción de las imprentas,
lleva, no obstante, én sí misma un correctivo,
que ya·en 184810 observaba el admirable autor
de la Vida de Jesús, Ernesto Renán, en su hermoso libro sobre el Porvenir de la Ciencia:
"La producción periódica, decía, se vuelve á
tal grado exuberante, que el olvido see1ercita en ella en proporciones desmesuradas ....
Las mismas investigaciones se recomienzan
sin cesar. Las monografías se acumulan á tal
punto, oue su simple número_ las anula y las
vuelve inútiles. "
Mas á pesar de toJo, la masa de papel impreso sigue creciendo, creciendo siempre, de
una manera casi enloquecedora; y eso es lo que,
desde 1848, hacía que el mismo .Ernesto Renán
agregara: "Dentro de cien años las bibliotecas
i;erán impracticables. Se p;-oduce una progresión que no puede con,tinuar indefinidamentfl
sin determinar una revolución en la ciencia. "
La desconsoladora observación del autor de
la Historia del Pueblo de Israel, había podido
hacerse, por otra parte,. en un tiempo todavía
más remoto: Marmontel escribía hace más de
un siglo: "Se ha calculado que, lejendo cator-

¡

/

ce 'horas p~1' día, se necesitarían ochocientos
años para agotar lo que la Biblioteca real contiene, solamente sobre hi~toria"; y tratando de
señalar un medio para conseguir con rapidez
los conocimientos que la lectura directa de las
obras no podría dar, agregaba: ." Esta proporción desesperante de la duración de la vida
con la cantidad de libros que existen, de }os
que cada uno puede tener algo de interés, prueba la necesidad de los extractos."
Marmontel, i;in embargo, se equivocaba á mi
juicio: ló que prµeba esa proporción desesperante, no es la necesidad de los ~xtractos; como dice Henri Berr, el eminente Director de la
''Revista de Síntesis Histórica," "los extrae.
tos, por la selección que implican, y los resú;menes, por la concisión que exigen, fatalmente
deben deja:r que se escapen hechos esenciales."
·
No son, en consecuencia, ni ei tractos ni-resúmenes lo que necesitamos; tampoco basta
que se hagan li$tas completas de los últimos
lihros y artículos que se vayan publicando,
"Repertorios bibliográficos" como los especialistas los llaman, ni que cada año esos repertorios hagan saber los nombres y los autores·
de las numerosas obras impresas s~bre cada
asunto. Lo que es forzoso es que los especialistas digan, en cuanto á cada µiateria, qué )ibros conviene leer, yquedejen que los otros se
hundan inexorablt&gt;mente en el mar sin fondo del olvido: que así nos libertemos de la
muchedumbre obsediante de las obras malas, de las que no tiénen ni substancia consistente, ni forma bella; de las que carecen de
ciencia y de arte, 4.ue ni dan alas al espíritu
para volar á los radiosos cielos de la poesía,
ni ofrecen guía experto para recorrer las espinosas veredas de la realidad.
Si, como lo espero, en próximos números'de
"El Mundo Ilu:strado" emprendo la ardua la~
bor de revisar para los lectores, libros y revistas·, no será, en consecuencia, mál'&lt; que dirigido por estas ideas y guiado, ademá~ , poi' los
mejores críticos, como habré de intental' llevar
esa labor á buen térmido, lo quP, por ot.-a
parte, sin el esfuerzo fundamental de esos crí •
.ticos, -ser-ía imposible; y quedaré satisfecho, si
tal cual de mis artículos puede asemejarse alguna vez á una voz que, al través de los-marés
lle la lectura y á lo menos para varios de los
buenos libros, grite esforzadamente: "Al-lá va
la fuerte nave cargada délumínosas1deas; allá
·surca las olas la que tiene sólidos conocimien~
,tos como lastre, allá la que levanta al a7.ul país
de las estrellas su bandera de ensueños."
México, 22 de· ·m arzo de 1905.
EZEQUIEL A. CHA VEZ.

l

~OP

No ten!!'O una alegría;
arrullan mi ex istencia ráfagas de dolor.
¡Apiádate! ¡sé mía!
Mi espíritu es la noche; tu espíritu es el día:
tu claridad desneña sobre mi noche, ¡oh sol!
Pá.jaro errante, un nido
por ideales tierras splicitando voy ... , .
Tiempoesdequemeotorgues la gracia que te pido
es tiempo de que exclames: ¡viajero, bien venido;
¡Hospédate en mi alma! ¡Toma mi corazón!

Pt;NSAMICNTUS

Se engalla uno á veces más por la desconfianza que por la confianza.

*

Cuando la cabeza comete las faltas, todo es
perdonable; cuando peca el corazónno, hay remedio, por consiguiente no hay excusa.

*

El odio es lo ·más perspicaz que hay después
del geniQ.

VITOR ROCAMONDE .

Enero, 1905.
SRITA, ÍlltRMELlNDA SEGURA.

UNA FIESTA SlMPATICA

F

N

el teatro de la Dire&lt;"ción de Instrucción

l...,J, Primaria se efectuó el día 17 por la no-

che la sesión concierto organiza9-a por
la A !!"rnn11,&lt;'i6n Artí~tica "Caridad."
La. simpática fiesta, que obedeció á un pro-

N~A ROSARIO URBINA,

SRITA. GUADAL{lPE SEGURA,

SRITA. ESTER GROISARD,

~- --~---·~~
. ·.
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.

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. ~ -·¡;:::, ~

-~~=:- . ,·. '.

,-.

¡

�El mn«o n1stra«o
~, m11'10

n,strado
tódas laS" ponzoñas· que · anemian· la· sangre,
florecen de úlceras el cuerpo y minan, ha:sta la
destrucción, los organismos.
Per eso los habitantes de .Orituco son, en su
mayoría, de una palidez mortal.

•

(Fot. M. Torres.)

BODAS DE ORO DEL ~R. ALARCON

EL
,

domingo último cumplió cincuenta años
de haber recibido las órdenes sacerdot11 les
el Sr. Arzobispo de México, D. Próspero María Alarcón, y, con este motivo, se efect uó el
mismo día, en el templo de San José, una solemne ceremonia religiosa. El templo ostentaba
u_na bonita decoración floral, y la concurren•
ci:t estuvo formada en su mayor parte por los
rmembros de las distintas agrupaciones piadosas establecidas en México y por los del alto
clero metropolitano.
Después de la misa rezada, en que ofició el
Prelado, asistido por los Sres. Cura Basurto
y·Presbítero Ramón Matute, se sirvió un baEi:quete en la· rasa parroquial, sentándose á la
mesa, además del Sr. Alarcón, gran número
de sar.erdotes y algunos particulares.
_Por la tarde, en el Palacio Arzobispal, se
d1ó un éoncierto en honor del Prelado.

00

Democracia criolla

E

puel;&gt;lecito de Orituco es la puerta de los
Llanos. La carretera parte el pueblo en dos,
recta y clara. como la crencha en la cabeza de
un elegarite. El pueblucho, tenilido en la sa bana, consiste en dos hileras de casas á lo largo
d~l camino. Las casucas, en ringla, á las veras
de 1a vfa, se asoman como á ver al caminante.
P,árecen una doble fila de golondrinas asoleándose -en dos·_alambres paralelos del' telégrafo.
'' Cerca del pueblo corre el Guádco, coniosa
regadera de la pampa, en cuyas arenas duerme la
raya, á cuya orilla sestean, entreabierta la boca, los perezosos caimanes.
Las lluvias de invierno fertilizan la sabana,
quemada en el verano del sol. Verdea. la blerb11r
L

co!l. la lluvia invernal; rebosan los abrevaderos, y la piel de los caballos y de los toros
salvajes se torna lucia. Pero esas lluvias, al
mismo tiempo que un bien, causan al hombre
un mal. Depositadas en la llanura, forman pozo11, y primero que el padre sol las evapore, se
pudren. Y de es1,s pudrideros nacen, al tiempo·
de los calores, los paludismos, las clorosis,

.
• ' 1111/ ·~ \

( ·rrr✓

* * Se trataba de elegir
· Era época de elecciones.
al Presidente del Estado. Circunstancias de la
política interesaban á buena parte de la República en aquella elección de un mero prefecto,
de un gobernador seccional. El Faro, periodiquillo fundaGo ad hoc, y del cual apenas vieron
la luz dos ediciones, decía en su primer número: ''Quizás por la primera vez.en Orituco, las
elecciones dejarán de ser la obra de un grupo
de politicastros, fabricantes de votos; por la
primera vez acaso en Orituco hilarán la tela
eleccionaria las manos limpias del pueblo."
Los candidatos se reducían á dos. La víspera de votar,- los cabecillas ó directores, ricos
ganaderos, aportaban al pueblo de los hatos
comarcanos, nubes de peones, trabajadores,
sufridos, buenos y simples llaneros . ignorantes de todo, hasta de lo que iban á practicar al
día siguiente. Esos· peones, traído!¡, como recuas, eran los ciudadados. es 1lecir, los votantes. El traje de la mayor parte consistía ·en un
pantalón de dril y una camisa listada. En los
pies, alpargatas; en la cabeza, el sombrero de
cogollo de alas tendidas ó el ''pelo de Guama''
azafranailo: á la cintura, t er&lt; ada como un tahalí, la "cobija" azul y roja, y el nunca desamparado mc.chete, el arma del campesino, en
la diestra mano como un bastón.
A lgunos, cloróticos, palúdicos, ulcerados,
cadavéricos, gente q.e hospital, tenían algo de
fantoches macabros. Otros, buena parte, de es-.
tatura medianeja, musculosos, bronceados del
sol y de la sangre mestiza, recordaban á los
llaneros clásicos, á los terribles centauros de
Páez, que viven en la historia, en el lienzo, en
el romance, en la epopeya.
Los partidos eran dos, como los candidatos.
El interés de cada jefe de partido estribaba en:
reunir el mayor golpe de gente posible. De ese
modo obtendría, para su candidato, el triunfo
numérico de votos, á la mañana sigu·ien:e, en
l a plaza pública.
Se acuarteló á cada bando en su distrito, el
uno al Norte, el otro al Sur del poblacho. Co,
mo á cada momento llegaban nuevas recuas de
peones, los cabecillas se espiaban mutuamente
los ingresos de votantes.
-Anda, Fulano-solían decir á algún peón
de confianza; - anday échales una ojeada á esos
estúpidos.
·
Algunos leaders explicaban de grupo en grupo -en qué ·consiste la función de elegir el pueblo á un ciudadano.
Pero los rústicos manifestaban, á pesar de
las explicaciones. cierto recelo. Muchos creían
que se trataba de un alzamiento en armas contra el Gobierno. En un g rupo, sobre todo, la
desconfianza ganaba terreno. Se sostenían conversaciones curiosas.
-¡Elecciones!-exclamaba un v aquero rechoncho y moreno como un chorizo;-muy
pronto escucharemos: ¡pum! ¡pum! ¡Y á estacar cueros!
'
A este buen humor lúgubre, ante la tragedia
probable, otro vaquero añadía:
- Sí, ya no tard!\ aquello de " muchachos
dos tiros y al machete. ''
'
La frase les era á todos familiar, y muchos

�!lótil'éÍan ·éon á.márgul'á a1 recuerdo de áquélla
frase: "muchacqos, dos tiros y al machete;"
era la voz de los oficiales revolucionarios al
tiempo de la pelea. Careciendo por lo general
de pertrechos, los revolucionarios disparan uno
ó dos tiros y corren al arma blanca sobre los
batallones enemigos. Los maüsers del Gobierno produc~m pronto_ su estrago,. y el . campo
queda cubierto en mmutos, de cadáveres de insu:rectos. Pero 10s pocos rebeldes que llegan
. con vida al batallón, vengan á los caídos. En
la lucha cuerpo á cuerpo, el maüser no ayuda
~ino estorba. al infante, y contra· el mache~
iracundo no vale bayoneta, no vale".llada sino
morir ó correr.
'
Dd ahí la impresión que produce la frase del
vaquero: "muchachos, dos tiros y al machete."
, .
-A mí lo que me disgusta-expresaba un
peón-es que no le digan á uno la verdad. Si
vamos á la guerra, vamos; pero que no nos lo
oculten.
.
Todos convenían en que el quejoso estaba en
lo cierto. Sabiendo la verdad, pudieron, al menos, despedirse de sus mujeres, de sus hijos, de
sus madr~.
. - Es que lo creen á uno gallina.
-No; gallina no, sino pájaro.
-Sí; no temen que corramos á escondernos
como gallinas ó mujeres, sino que ''cantemos"
al comisado ó al jefe civil; que les denuncie-·
mos el alzamiento . .
Cierto mulato ya provecto, la cabeza grisácea, la frente partida por una cicatriz ho1J.da
como una zanja, empezó á conciliar ánimos.
- Estas cosas se hacen así, muchacho;;. El 92,
cuando nos alzamos en El '.l'otwmo con el general Crespo....
·
Y se engolfó en sus recuerdos militares. Se
le oía con agrado, que el viejo llanero era un

Causer.

.

_

Uno de los leaders, desde lejos, empezó á llamar al anciano llanero charlador:
·
-Eh, :H.amón, viejo Ramón.
Y el viejo Ramón, antes de ac.údir,- terminó
su relato, abreviándolo:
.
;'Entonces entramos en Villa de Cura. El
general Crespo, cuando vió al general enemigo, al heroico Zuloaga, tendido muerto, al pie
de una trinchera, exclamó: "¡Pobre lwmbrel
¡Qué g'U,(J,po eral"
.
El cacique llamaba de nuevo: •
-Véngase acá, viejo Ramón ..
· Se trataba de que el viejo Ramón hiciese
comprender "á los muchachos," y comprendie-.
se él mismo, que no .era aqué1 asunto de gue-·
rra, sino de el&lt;1gir al Presidente del Estado.

*
**
La tarde empezó á caer. La noche batía ·sus
alas de sombra sobre la campifia. La obscuridad corría sus cortinajes de terciopelo fúnebre sobre la llanura verde; sobre la carretera,
amarillenta en parte, á trechos colorada; sobre
el azul radioso del cielo.
Empezaban á oírse á distancia. los ruidos de
la noche¡ soplos de brisa, mugidos de vacas,
canto de grillos, croar de ranas.
Las despertadas estrellas agujereaban las
primeras SOJ'\'.lbras y descendían á lavarse los
ojos luminosos en el Guárico. Y, reflejando el
oro de las estrellas, el Guárico se deslizaba eñ
la noche, dulcemente, dorado como un Pactolo.
El pueblecito de Orituco se despierta con el
alba: pero también cierra ojoQ cuando·empiesan á abrir los suyos las estrellas.
· ·
Suenan las ocho: Orituco se recoge; Orituco
va á dormil'. Solamente en los cuarteles delos
bandos sigue escuchándose, ya el rasgueo de
-una guitarra, ya la quejumbre de un galerón.
Las botellas han circulado profusamente por
la tarde, y esá inquietud, y ese· desvelo ,Y esa
guitarra quejosa y el plañir de' ese canto no
son sino el aguardiente, el aguardiente llane•
ro que, cuando no es feroz, es melancólico, y
si no vierte ,sangrP, .v ierte lágrimas.
Las coplas cruzan el aire:

. El escogido fué.un pastor de algunos. veinticmco a~os, moreno, robusto, lampifio, los ojos
pequefüt.os y negros como dos paraparas.
Entonces empezaron los chistes despechados
de los pospuestos:
-¡Cómo envían esa vaca!
-Llora, sabes, cuando quieras que vayamos
á defenderte.
-Aquí h'ay una señora que puede acompafiarte .
El &lt;&gt;abecilla intervino:
-Calma, señores, calma. Y á dormir todo el
mundo. Mañana venceremos al enemigo.
A pesar de la presencia del cacique, el muchacho electo repuso tres ó cuatro groserías á ·
sus compañeros, y partió.
·
Por el camino fué pensando:
-¿Qué imaginarán estos sirvergüenzas? ¿Qué
mañana venceremos al enemigo't ¡.Ojalá fuera
es~a noche la trifulca! Piensan que tengo miedo. Lo que tengo es paciencia para oírlos. ¡Canallas!
El camino estaba desierto. La sombra lo cubría todo. El muchacho ·caminaba pensativo.
El?lpezó á caer una fin,a llu vía. De lejos, de muy
leJos, llegaron al espia, en las alas pluviosas
de la brisa, rachas de música.
·
Era que también los del bando contrario se
diYertían.
El llanerito volvi6 á pensar en la burla de
sus compañeros, y rugió:
-¡Canallas! •
.
De repente le pareció distinguir un bulto en
la sombra, y se púso en acecho. El bulto adelantab¡i. en sentido ce1;ritrario al llanerito. Y a
muy cerca. reconoció el mÜchacho á un viejo
del bando enemigo. ELmozo y el viejo se encontraron.
-¿A dónde va, yjejo'?
~ Cogiendo fresco por aquí.
--Cogiendo fresco! Y es un espía. Y va á
espiarnos.
.
"
.
-Espía será tu madre~~irvergüenza ·
No hubo más. Los machetes tajaron· la sombra, y el aµciano quedó tendido en el fango
bajo la lluvia, muriéndose como un perro l¡
cabeia parttda en ca.ira!.
'
El _mu~ha~ho éQrrió á .su jefe y relató, en presencia de todos, lo· ocurrido, no sin cierta jactancia.
- Matar.á un viejó-dijo uno;-¿por qué no
matará una ,v~eja't .
El cacique' c'ensuró rudamente al llanerito.
-Has cometido un crimen, un crimen inútil.
Te perseguirán. Yo .nada puedo hacer por ti;
nada, coge el monte.
El vaquero se desco.ncertó. ¿Cómo irse al monte, dárse á huir como µna .tiera\' ¡ Luego era
verdad que aquello era un crimen! Pe1·0 diablos, ¿no se trataba del enemigo\'
-Una voz benévola dijo:
-Vete, Fulano; yo avisaré en tu rancho.
Y el muchacho partió, recatándose en la sombra, bajo )a .Hu vía sut-il,'L.a. huída lo denunció.
A la postre, cansado de vivir una vida trashumante y azarosa, se presentó "á la justicia."
Y la mañana en que lo sentenciaron. cuando
se vió irre misiblemente condenado á presidio,
se etlhó á llorar el pobre llanero delante de todo el mundo, murmurando:
- Pero no se· trataba de vencerlos? ¿No eran
los enemigos?
R . BLANCO FOMBON A.

~una.

t'risantema..

¡Oh rica flor, naciste, en el país glorioso
en donde el sol naciente derrama su alegría·
tu cabellera rubia parece el mistPrioso
'
embleII\a de una loca y ardiente fantasía!
¡Qué mucho que tú reines, si en misericordioso
a~or te d~ sus besos desde que surge el día,
si en las rizadas ondas de tu penacho airoso
parece arder el fuego de extraña poesía!. ...
A ti los regios vasos de aurícromos reflejos
á ti las manecitas como marfiles viejos
'
de las pequeñas hijas de Budha y el Dragón;
tú brillas en los nobles escudos imperiales
fulguras en las dulces estrofas orientales '
que en ti palpita toda el alma del Japón!'
ALBERTO HERRERA.

OO1...0RA

CLUB "MÉXICO".-GASPAR LOPEZ, DE "DE.,.J)ACHER"; U~ "HIT" DE SALCIDO;

Es en vaiio que finjas miel y amores:
ya para mí tus campos están yer·tos ....
. ... Ayer que me trajiste tantas flores,
recordé las coronas de los muertos ....
MARÍA ENRIQUETA.

00
Monseñor Serafinl
DURANTE su ,permanencia en México, el Sr.
Sera/\ni, Arzobispo de Spoleto y Visitador
Apostólico en nuestro país, se dedicó con todo
empeño al aprendizaje de la lengua inglesa,
ing-resando como alumno á las clases del Sr-.
Profesor Richard J. Fenn.
A título de información curiosa, reproducimos hoy un grupo fotográfico en que aparece
el mismo señor 8eratini, al lado de su Profesor
y de los niños, damas y caballeros que fueron
sus condiscípulos en Méxi o. El Sr. Fenn nos
dice que el Arzobispo de Spoleto- futuro Cardenal-fué uno de sus discípulos más aplicados;

OBSPORT
El "elub ffltXICO"
D

AMOS en esta página algunas instantáneas de base-ball, en que figuran los
-miembros del "Club México," que tanto se ha
distinguido en el campeonato de 1905, disputándose con el "Reforma," el "'.J;'acubaya" y
el "Colonia" el trofeo,.ofrecido por' "El Im,:parcial."
El "México" fué fundado en 1887 -época en
que comenzó á jugarse aquí base-ball-por los
Sres. David Franco, Emilio, Juan y Ernesto
Lobato, Vicente Franco, Mateo' f. Javier Sanz,
Jesús Calles, Ju.lio Núñez, Teodoro Larrey,
Abelardo Limón, _A rturo García Sagredo y
Lucio Plata. Esta ag'rupación jugó hasta 1894
con otros "times" improvisados entre jóvenes
de la Colonia Americana, tales como el "Nacional," el "Cyclist," el "Demócrata" y algunos otros, saliendo casi siempre vencedora.

ANTIGA

BlUNCANDO Y TOMANDO UNA BOLA DE FLY.

Por aquel tiempo fué reforzada por loS' Sres.
Manuel Pérez, Teodoro Kegel y M. Litsof, con•
tándose entre sus primitivos jugadores. que
más han contribuido y contribuyen todayía al
progreso de liase-ball entre nosotros, los Sres.
Núfiez, Calles, Franco y Lobato.
En 1899 entraron á formar· parte del Club los
Sres. Osear y Jorge Braniff y J . Solacke, y
en los campeonatos de ese año y del siguiente,
el "México" jugó contra los "Vinkins,"
"Atléticos" y "Rambler," en el Hipódromo de
la Indianilla, obteniendo el tercer lugar. Los
Sres. Braniff, al ingresar al Club, cedieron en
la Reforma un terreno especialmente arreglado para los partidos.
Más tarde, el ' 'México' ' tomó parte en distintas luchas, siendo las más notables las que
sostuvo contra los "teams'' de Monterrey y
Velardeñ·a en-1900 y 1901, y contra tres clubs
americanos en 1902 y 1903. En esta última temporada el ' ·México" jugó con poca fortuna,
pues sólo obtuvo, al final del campeonato, el.
tercer lugar; pero á partir de esa fecha, fué

notablemente reforzado y pudo contar ya con
nuevos y muy valiosos elementos: el Dr. Antiga, que es uno de los mejores fielder que hay ·
en el país; Pedro Ibarrola, que actualmente
ocupa-el puesto de "shortestop" y que promete mucho; Tomás Valenzuela; Manuel Bocanegra, que se distingue por la fuerza de su brazo
y por la velocidad con que tira; Lucas y Catarino Juárez, que jueg11n en las bases admirablemente; Eulalio Solís y Gaspar López, actual
capitáo, Falomir, Salcido. Rivas .y Ramírez.
En el campeonato de 1905, el :'México" ha
dado catorce juegos, ~e los cuales ha perdido
únicamente dos. En los registr~s respectivos
ocupa hasta hoy el primer lugar, y es el único
que en México ha hecho lo que se llama "cerrar el juego," esto es, ganar sin que el contrario haya hecho una sola carrera. Ultimamente jugó en.Veracruz contra el "Aguilá,"
venciéndolo por tres carreras.
Como presidentes honorarios han pertenecido
al Club los Sres. Julio Limantour, Agustín
Schultz, Osear Azcué y Lic. Rafael Reyes
Spíndola.

li

Dos besos tengo en el almci
que no se aparta-n de mí:
el último de mi madre
y el primero que _te-dí.
E-n la puer~a de la cá1·cel.
hay esc1·ito con carbón:
aquí el bueno se hace malo
y el malo se hac1rpeQ'I·.
De pronto, uno de los leaders\se. presentó
ante el grupo de cuyo centro surgía el canto.
A ver , uno que quiera ir á echar un vistazo
por allá.
·
·
"Por allá" era el otro bando. Mil' voces respondieron:
-Yo.
-Yo.

- Yo.

MONSE~OR SERAFINI, SU P~FE;SOR Y SUS CONOISCÍP'C'LOS,
0Ll1B 11M1JXIOO, "-PJDRO ?BAMOt,A PAK4N?&gt;O tl'N

11

IOLL?N&lt;f I Y MANmt. J'At.OMlN ROBANDO UNA BAII:,

�~I

El

ffi••·º 'fllstrado

mun«o nustra«o

con toda galantería-tengan que hacer uh verdadero esfuerzo para d~spachar pedidos y poner á la vista de los que lo solicitan, las mercancías.
·
Los Sres. Carredano son también propietarios de "La Parisién," establecimiento muy
acreditado, de la calle del Coliseo Nuevo, y la
vasta experiencia que tienen en el ramo á que
se dedican, les ha permitido montar su flamante casa de Tlapaleros de tal manera, que sus
favorecedores vean siempre en ella el más de cidido afán de corresponder ampliamente á su
confianza. El local es magnífico y está decorado con un chic y una sencillez que á primera
vista llaman la atención.

***
Volviendo al incomparable surtido con que
cuenta ''La Francia" y á su sistema de ventas
diremos que pocos, quizá ninguno de los esta:
blecimientos análogos, podrán encontrarse en
las mismas condiciones que la casa mencionada. Allí se hallará siempre la más completa
existencia de todos aquellos artículos concernientes al ramo de camisería, bonetería, perfumería y objetos para regalos, todo de la
mejor procedencia y de suprema calidad. En
cuanto á los precios, "La Francia" ha establecido los más bajos, y en su despacho pueden
adquirirse desde una corbata de á 15 centavos
hasta una de á $ 3; desde una camiseta de á
$0.50 hasta una de á $10. Además, la casa tiene una gran txistencia de casimires ingleses,
franceses, rusos y japoneses, y se E&gt;ncarga de
la hechura de camisas sobre medida, para lo
cual cuenta con reputado y hábil cortador.

FACHADA DEL EDIFICIO.
-- ¡

. La ropa blanca.-El corsé recto en peligro de caer
en deouoo,-Los chalecos f'ntre 11,a damas.Cuellos e•tolas de encaje.-Adornos
de follaje,-Flores gigantes,

LA

ropa blanca para el resto del año puede
llevar pequeños toques de color. Los bordados se matizan con sedas, generalmente de
tonos pálidos sostenidos. Azul y rosa, azul y
crema, blanco y verde, lila y verde, plomo y
rosa, hacen combinaciones á la mode, á las

.. .

* "'

''LA FRANCIA"

La última forma de los corpiños, tan ajustada, tan bien moldeada al _cuerpo, es posible
que origine la caída del corsé recto: esto se
aseg-ura en Nueva York, il despecho de las modistas 1 según ellas afirman; mas la reforma no
se llévad á cabo en un día: tal vez no se portará corsé recto con esos corpiños ceñidos y
drapAados, mas se usará con las blusas.
De todos modos, la desaparición ni será súbita ni causará alarma, acostumbradas como
estamos á las evoluciones continuas de la moda, que impiden el cansancio de un estilo en
alargada práctica.

D1ttvo tstabltdmltnto mercantil

E

14 del corriente, por la noche, quedó inaugurada la Gran Uamisería ·•La !&lt;'rancia,"
auierta al público en la calle de Tlapaleros,
bajos del soberbio edificio de "El Centro Mercantil," por los Sres. Uarredano Hermanos,
muy ventajosamente conocidos en la plaza por
su carácter de comerciantes emprendedores y
progresistas.
"La Francia," que desde luego ha sido visitada por incontable número de consumidores,
está llamada á producir una verdadera revolución en el cul!lerllio, pues aparte de que el
surtido con q u,i lluenta es verdaderamente extrao1·ctinario, tanto por lo que hace á su variedad como por lo que se retiere á la calidad de
los artículos que lo forman, el sistema de ventas que han adoptado sus fundadores es hasta
hoy el único que está reconocido como el más
ventajoso para el público y para el mismo vendedor. "Lo mejor á los precios más baratos"
es el lema que la casa se propone seguir al pie
de la letra, y ya hemos visto en los pocos días
transcurridos desde que '·La !&lt;'randa" abrió
sus puertas, el resultado verdaderament'l ex•
cepc10nal de aquel sistema. El nuevo estable1;imiento se ha visto invadido por los consumiuores, hasta el grado de que los dependientes "-ue dicho sea de paso, ati~nden á la clientela

cuales se pueden agregar cuantas dicte la fantasía, evitando tan sólo aquellas de colores
fuertes y duras á la vista.
Las enaguas con volantes toman un aire muy
cuidado al ribetear holanes y sesgos eón tiras
estrechas dA género, ya de color uniforme, ya
en dibujos de tonos contrastados.
La presencia de los volantes es hoy indispen•
sable para realzar el efecto de los tr!tjes, que
de otra manera se hundirían entre las piernas,
disminuyendo en donaire y elegancia.

L

Descripción ~e nuestros figurines.
1.-En cachemir de Escocia; fa.Ida plisada,
y orillada por un bull6n de C'ab~za; bolero
frunQido, encuadrado por otro bouillonné y .en·
caje Cluny crema; camisola y bajos de mangas en muselina de seda crema.
2. - Traje en cachemir canela, adornado con
terciopelo café y ruedas de guipure.
3.-En lana. azul, guarnecido de angostos
bieses de tafetán adecuado; cuello y ba¡os de
mangas en terciopelo, agraciados con soutache
de seda y botones.

..

**

En los vestidos de entretiempo se observan
en gran escala los chalecos. Cuando están acomod:idos con gracia, son simpáticos y tienen un
no sé qué de aristócrata: pero j('.Uidado! que á
r ara dama le sientan bien; aquellas esbeltas,
arrogantes, de talle delicadamente. contorn~ado se ven delkiosas; pero las gorditas y ba¡as
de 'cuerpo harán mejor en elegir otro diseñ?
menos llamativo y más adecuado á su condición física.
En general, hay que ser cautelosa con el uso
de las prendas_que se han tomado de los va~ones. El cuello y la corbata de tira anud_ada mfunden al rostro uca expresió_n masculrna,. espPcialmente cuando se ha pasado de los trernta
años, pues desde esa edad se ven á men11_do dos
surcos paralelos, huella de la frecuencia con
que se arruga el entrecejo; y entonces se agria
la fisonomía y la car·a es ya bastante adusta
para agregarle un nuevo moti.vo de seriedad y
aspereza. Prefiéranse, por el contrario, los
atavíos más femeninos, que suavicen el semblante v le comuniquen dulzura y coquetería;
que se descubr~ exquisitez y :i:efi_camiento de
mujer en el tra¡e. así como se dlstmgue la finura é ingeniosidad de su discurso.

UNA VISTA DEL INTERIOR.

El surtido de "La Francia" será renovado
semanaria.mente, recibiéndo•e por cada vapor
las últimas novedades de Europa.
***
Al arto inaugural del moderno establecimiento concu1Tieroc, entre ot as personas, los
Sres. D. lgnacio de la Torre y Mier, D. Telesforo García, D. Gonzalo de Murga, D. Rafael
Llanos D. José Vizow, D. l3Hsilio Fernández,
D.' Nirolás Aranceu, Lic. D. JuanEstrada,' D.
: , · Faustino Mart-ínPz, D. Juan Purón, D. Zaca, ~:f rías Alonso, D. Ferna• do Rojas, D. Marci~l
l..
del Prado, D. Manuel Fern~ndez, D. Joaqum
·-· de la Torre, D: Eduardo Do'rnínguez y D. Juan Gallart. Los convidados, miembros en sumaH&gt;ría de l'a &lt;'olmifa e~pañola, á la cual perte·. ñecen los hermanos. Carredano, tuvieron para
éstos efusivas· manifestaciones de cariño y frases en que se echaba de ver, más ·q ue otra cosa,
el elogio á la labor infati!rable y honrada de
los dueños del establecimiento.
Los Sres. Carredano merecen ciertamente las
--"• felicitaciones que han recibido; pues no cabe
dup.a que á sus propios tra,bajos y á sus esfuerzos deben el honroso lugar que ocupan entre tos comerciantes extranferos radicados en
nuestro país. ·
'
.· '

Siguen en boga los cuellos estolas de encaje,
que forman un precioso aditamento para los
trajes de casa y las tea growns [batas de té].

..* *
Hablaré, para acabar, ?e otrap'.áctica re~ivida.: el adorn o de los tra¡es de b~1le con guirnaldas de ver&lt;'!ura_, es I?UY 11oét1".&lt;? y recuerda los tiempos m1tológ1cos. Tambien muchos
de los nuevos rnmbr,;,ro~ se adornar:án de esta
suerte, capriC'h&lt;'S de} remado d_e Lms XIV, p~ríodo en que apare&lt;;itPron también las rosas ingentes en los tocados: hoy esas ros!!,s se hacen
de listón ancho sombreado.
de modo que al ejecut-ar el
adorno, resulta una flor imaginaria, pero hermosa y que
lisonjea la vista.
CONCEPCIÓN GALINOO.

A
OTRA VJSTA DEL INTERIOR,

FIGURfN l.

FIGURÍN

2.

�~I ltt11do tt1strado

fll lft11140 TIIStrado
4.--Tea gown en seda Líberty,
color hoja muerta, guarnecido de
encaje ocre y cintas de terciopelo;
cintura también de terciopelo de
tinte más pronunciado que el traje,
5. -Traje para dami. de honor, en
velo de seda blanco plisado á sol y
guarnecido de entredoses crema;
cintura eñ seda Líberty blanca; capelina de paja rosa, provista de flores blancas. Metraje: 8 mt.. velo seda; 2.50 mt. listón Líberty y 10 mt.
entredós.
6. -Para hermana de desposada.
En seda malvarrosa, guarnecida de
bordado en camafeo; berta plana y
vueltas de mangas en terciopelo
malvarrosa, orlados por un festón
de seda; canesú y volantes de mangas en punto de Inglaterra.
7-Toilette para madre de desposada, en crespón de China amatista, adornado con CO'Ulissés y volantes de la misma tela; bajos de mangas y cuello en Venecia amarillo;
alta cintura en seda Líberty.

00

URBJIDJDJID
LAS '1151TAS

E

hecha de las personas de grande intimidad, el
criado precede á la visi.ta para guiar y anunciarla.
El criado no ha de llamar t\ )a
puerta de la sala ó gabinete donde
XCE?CIÓN

FIGURÍN_3.

se recibe, ni tampoco á l a delco•
medor.
Si la seiiora de la casa no estu-.
viese en la sala ó gabinete, el criado dirá á la visita: «La señora estará con usted al momento.&gt;
Inmediatamente cerrará la puerta
y la. visita quedará esperando, sentándose las seiioras, pero no los
caballeros.
La más vulgar prudencia aconseja no entablar conversación con la
servidumbre de la casa que se visita, y menos preguntar cosa alguna
que pueda revelar indiscreta curiosidad.
Jamás anunciará el criado á una
segunda visita que ya hay otra, ni
preguntará á la seiiorasi quiere recibirla, limitándose á hacer lo que
hizo con la primera.

binete donde pueda recibir sus visitas.
Si esto no fuere dable, cuidará
de no hacerse visible durante el
tiempo en que su amiga espere visitas que no sean relaciones comu•
nes.
Si por casualidad estuviere con
su amiga al anunciarse una visita
desconocida de la señora de la casa, aquélla deberá hacer la. presentación, y la seiiora se retirará
al poco rato con . alguna excusa
plausible, no volviendo"hasta des•
pués de la salida de la visita. No
obstante, deberá qued¡i.rse si se lo
ro~ase su amiga, ó si,. s)endo _é~ta
una joven sohera, rec1b1ere v1s1ta
de uu caballero, en cuyo caso aq uélla, ha de hacer las veces de madre.
Dado que la señora "de la casa
deseara entrar en relaciones con
alguna de las visitas particulares
que espera la amiga hospedada,
ésta preguntará. á la visitante s1
tiene gusto en ser presentada á

Etiqueta de las visitas

El caballero que ha de aguardar
en la sala, tendrá el sombrero en
la mano hasta que haya saludado
á la seiiora, después de lo cual, si
ésta se lo ruega, lo colocará sobre
una silla. Al salir no se cubrirá
antes de llegar al recibimiento.
Dejan el sombrero en el recibimiento única.mente los individuos
de la familia, las personas muy fo.
timas y las invitadas á reuniones
fa.miliares, tés. almuerzos, comi·
das, etc.
Si el caballero lleva guantes, se
quitará por lo menos el de la mano
derecha antes de entrar en la sala.
En el caso de que prefiera conservarlos puestos, no necesita excusarse al dar la mano á la señora.
Las señoras dejarán en el recibimiento los abrigos y paraguas ó
sombrilla, así como los caballeros
. el gabán ó paraguas.
Al entrar se hará un saludo general,debiendo dirigirse luego á la
señora de la casa, para saludarla
en particulardándolela mano sólo
á alla s i la ofrece.
Hay que sentarse sin aguardar
otra indicación en cuanto lo haga
la señora, y si ésta brinda con un
asiento á su lado, es preciso acE1p•
tarlo.
Si entra en el salón una señora,
los caballeros se levantan y las señoras saluda;:i inclinando la cabe•
za; pero entrando una señora de la
casa, se levantan todos.
Cuando varios visitantes se enc•ientran en la puerta del salón,
han de pasar sin cumplido, ~egún
su posición social í las señoras de
más edad van delante, luego h.s
vi.udas y casadas, después las más
ióvfloes, siendo los últimos los ca·
balleros.
No se mirarán con curiosidad los
objetos de arte y los muebles del
salón, ni los dueños de la casa llamarán la atención sobre ellos.
Las visitas de cumplimie::.to son
cortas, de quince minutos próximamente. Si durante la visita la señora recibiera una carta, pliego, et~.,
hay que suplicarla que lo lea; si
no accede, será conveniente antici ·
par h. despedid A, sin dar á entender: el motivo. No obstante, siempre que la señora inste para que la
visita continué algo más, es preci·
so acceder aunq_ue se tenga prisa.
Si dos personas en visita, seiioras ó caballeros, sostienen una ligera conversación, no por esto s!l
darán la mano al desped irse si no
se conocían, á no ser que durante
aquélla hubiese mediado la presentación. De no mediar, bastarií un
ligero saludo al desp!ldirse. En el
caso de presentación formal, cosa
muy rara en visitas, también bastará, una inclinación de citbeza al
ma.rchar~e. á no ser que las relaciones hubieran progresado tan rápidamente, gracias á la conversa•
ción ó por conocerse de nombre ante• qi..e personalmente, pues entonces se tratarán al
desoedirse como si
mediara alguna intimidad,
Cuandouna vi•ita
se despirle, las señoras no se levantan.
. .. Si sólo hubiere un
.._:;~ · caballero, abrirá la
. .·· puerta á la señor.a
que !salga: pero no
la, acompañará sino á ruego de h, dueña, de la, ca.sa. La vi·

•. ' 1/1

·v:¡

FIGURÍN 4

sita le dará las gracias con una
inclinación de cabeza, mas sin darle la mano.
Conviene esperar que se dev:iel·
va la visita antei. de presentarse
otra vez en la casa.
Un convite á uoa comida ó baile
equ.ivale á una visita.
Etiqueta. de la seilora visitada

Una señora procura disponer sus
ocupaciones de suerte que le permi·
tan estar con la.• visitas durante
las horas de recibo.
Cuaodo le anuncien una visita,
si ésta es sel'íora, se levantará para ir á su encuentro y le dará la
mAno.
Después del ~lllurlo SEi sPntA-ril, en
seguida, y el visitante tomará también asiento junto á ella, si es posihl!l, sin aguardará que se lo rueguen.
.
Lo esencial de la.s visitas consiste en mantener vi. va 1a. conversación. Tarea es i\st,a iliffoil v Pn 1a
que ha de brill11r J11, rlisr.rPc&gt;inn, -.,ncomendada principalmente á la dueña de la íJasa, que procurará animar el diáloi?o con su ingenio, sin
recurrir á tri vialidades ni á J a
vuli?aridad de las exposiciones de
al hum~, ilustracinne~. cuadros,etc.
El visitante debe hablar de la
pflrsona que rPcibe la vjsita., no de
~í mismo, y evitará entablar diá1ogo en voz baja con su adlátere. La
conversación Jebe ser general.
Si llega otra visita diez ó quince
minutos después rle la primera, ésta se despedirá. En el caso de ser

aquélla una señora, la de la casa
se levantará, irá á. su encuentro y
le dará la mano, volviendo luego
á sentarse. No debe levantarse si
la segunda visita es un caballero,
el cual, luego de dar la mano á l a
dueña de la casa saludándola, to·
mará asiento cerca de ella, si es
po,,ible.
Cuando hay varias visitas á un
tiempo, la discreción de la señora
logra hacer entrar á todós en con•
versación, y su habilidad en citar
los nombres de los presentes, hace
aue estos se conozcan mutuamente.
No debe hacer presentaciones, á no
ser que tuviese para ello motivos
esneciales.
El que recibe una visita, se levan-.
ta al despedirla, le da 1~ mano y la
acompaña á la puerta si se trata de
una seiiora.
En el supuesto de haber varias á
un tiempo, al despedirse una de
ell as, que será probablemente la
primera que llegó, la señora se l_e ·
vantará. y le dará la mano sm
acompañarla á la puerta, á menos
que sea persona de categoría. mu)'.
superior á las demás. presentes. S1
el que se despide e~· -,,...bre,la duefla de 11'1. casa no . . . npañará,
limitándose á levantarse si no ha.y
otras seiioras en el sa.1 ón, pues el
levantarse ella obligaría á las demás á hacer lo mismo.
En ningun caso dejará de ~ocar
la campanilla para advertir al
criado.
.
Una señora, al hacer una visita,
no llevará consigo á una amiga
desconocida de la, persona, visita

da, sin motivos que justifiquen completamente la presentación.
Si tiene que visitar á una amiga
que vive en casa de una seiiora á
quien no conoce ó á la que trata
s uperficialmente, sólo preguntará
si está en casa su amiga,y si no lo
está,deja rá tarjeta para la amiga y
para la señora de la casa.
Etiqueta. de huéspeda y hospedad.. para
con sus visitas

La señora que tenga en su casa á
una amiga forastera, pondrá á su
disposición, á ser posible, un ga-

aquélla, y tocará la campanilla. n 1 caso de
contestación afirmativa, para noticiarla, por
conducto del criado, la presencia. de la visita,
debiendo acudir la señora en el acto para que
se verifique la presentación.

FIGURINES 5, 6 Y 7.

�El

Fabricación de la cerveza

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.,

., cebaba. .,

obscura..

7 kilos
7 .,
5

,,

Lúpulo bm·n,o dora?º· ...........300 gramos
Melaza ó azucar prieto ...... ....lJ0 .,
Jengibre limpio sin cáscara ... 30 .,
Sal común 6 de cocina .......... 30 .,

Lo principal que se necesita es
formar 6 preparar una buena malta, que es la cebada 6 tri1;0 germinado, se tuesta y se muele bien, este es uno de los trabajos que se
debe hacer con mucho cuidado: de
la buena preparación depi nde,
tanto la fermentación como el buen
sabor que debe tener la cerveza, y
para que se pueda conservar para
mucho tiempo.
Después de haber hecho el cocimiento á fuego lento, de duración
una hora y media, se pasará el ]í.
quido por una coladera bastante
tupida; este líquido se recibirá en
una resfriadera, ya sea de madera
ó de metal, se dejará en la tina ó
depósito por espacio de cuatro horas, hasta que est6 del todo frío el
lÍQuido.
Pasando el líquido en un barril
bien limpio, se le pondrán cuatro
onzas de ato!illo ó cuatro onzas de
levadura de panadería para cuidar la fermentación.
El barril ó pipa debe tener en el
centro del fondo de arriba un agujero bastante grande para meter el
brazo y poder hacer la limpia de
laespumaquesé pegaenlas orillas del barril; para mejor sfguridad y tener un éxito completo, se
procurará, mientras dure la fermentación, tener lleno el barril ó
pipa, para que al formarse la fer•
mentación, la espuma vaya saliéndose, la cual se irá recogiendo y
separándola constantemente para
que no se mezcle con el líquido;
por eso todos los 'días al limpiar
la es pum a de encim.-, se le rellena- rá de agua hasta el agujero.
Acabándose la f ermentación, lo
que se conoce que es cuando no levanta espuma 6 que un fó&amp;foro en-

cendido en el.agujero no se apaga,
se ta.pa.rá bien el barril 6 pipa y se
dejará en reposo por espacio de
tres días, y yapuecteembottllarse.
Si se desea. tener una. cerveza con
mucha. espuma y fuerte, se pondrá•
á medio tostar media libra de harina de trigo con cuatro onzas de
sal común, todo esto mezolado y
bien molido, puPs esta cantidad es
suficiente para un barril. Al ir embotellando, se Je pondrá, á cada
media botella, una cucharadita del
polvo antes mencionado.
Para clarificar un barril de cerveza, se le pondrá, á la hora que
concluye la fermentación, lo siguiente:
Tanino ................................ 18 gramos
Acido tárt!co ............ , ......... 12

~tmza alemana regular
CANTIDADES PARA UN BARRIL

Cebada trigueña tostad:\.... .... 5 kilos
.,
colorada obscura........ 5 .,
Lúpulo bueno ................ .. .. 500 gramos
Ynbabu.-na ............ .. .. ...... 30 .,
Jengibre limpio sin cáscara .... 30 .,

La prPparación es igual á la receta anterior.

ttrvtza alemana negra
Doce libras de azúcar, una libra
de lúpulo, un cuarto de libra. atolillo ó media. libra. de levadura; de la
azúcar se ponen dos lib1·as á que·
mar, y las otra¡¡ difz libras se
echan á hervir con 30 cuartillos de
agua, espumándose basta. que sea.
bien limpio dic:ho ca.Ido; en seguida 'se echa. el almidón disuelto con
a.gua.bien mezclada, sevuelveála.
l umbre, a.l primer hervor se echa
el lú pulo, dPjando que hierva. por
espacio de 15 minutos, dejándolo
enfriar, y en Sfguida se filtra; ponié ndolo en un barril lim1•io, y se
le a.grPga. el atolillo ó la levadura.
y el agua sufi&lt;;iente para lltnar el
barril; se va lim pia ndo de la espuma. dos ó tres veces a.l día y rellenándolo hasta que pare de fermentar.
Se deja ' en reposo un día y ya.
puede embotellarse, cuidando de
a grPgar á ca.da mPdia botella una
cucharadita de azúcar molida blan•
ca, ta.pando las botellas inmedia·
tamente.

IIDII'o

o

o

o

o

o

2a. de San Francisco, Vergara y Cinco de Mayo.
MEXICO
11

,.

........... .. . 2 .,

Azúcar en polvo .............. . ... 2 ..
Piña b ien madura .... ... . ....... . 1 .,
Poi vo de can ela .......... .. ...... . 8 adarmes
id. de clavo ............ ..: ..... 8
id. de nuez moscada......... , .... 8

Se machaca el maíz, l a ceba.da.,
la. piña. coa todo y cáscara, junto
con el azúcar, en un barril de un
solo fondo, bien lleno de agup.; á
los cuatro días se le agrega la canela, el clavo y la nu~z; todos estos polvos van amarra.dos dentro
de un trapo; al concluir la. fermen·
taci6n y a.l irse á embotellar, se le
mezclará 4 libras de azúcar.

~trvtza amarga suptrior
PREPARACION PAR A UN BARRI L

Lúpulo buena clase .............. 100 gramos
Orozuz 6 regall.. . . .. . . .. . . . . .. .. 18
..
Liqu en . .... ....................... lñO
Grenetina... ....... . . . . . . .. . . . .. .. . . 28
..
Azúcar prieta..... . . . .. .. . . .. . . . . 3 kilos
P an francés ...................... 400 gramos
Azúca r ............ .... . ... ,.. ..... 100
Aguurdiente refino .. .......... .. 125
Cebada germinada.... . . . . . . . . . . 4

El lúpulo, orozuz, liquen, la. ce•
bada. y los 3 kilos de azúcar, mdo
junto, se hace un cocimiento. El
pa.n francés, el aguardiente y los
11 gra.mor. de azúcar hecho masa.,

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·ladas, como la masa hecha con el
pan francés, el azúcar y el aleo•
hol.
Concluída la fermentteión v quiPreparacl6n para la motza amarga
Mndolelaespu111a., se le pondrán los
Se coloca la. cebada. á remojar . 28 gra.mos de grenetina por ba.rri!,
por espacio de 48 horas, cambián- tapándolo muy bien y dPiándolo
dole el ag-ua. cada 6 horas; a.l con- de3cansar por espacio de 36 horas.
cluir las 48 horas de estar en remojo, se extiende en una pieza. bien
€trytza tngltsa, superior
limpia. para que germine á un esPREPARAOION PARA 18 BARBILES
pesor de cuatro pulg¡¡.da.s, y cuantostada obscura .. ... . 2 hectolitros
do el retoño tiene un centímetro de C1&gt;bada superior
.. ...... ...... 5 kilos
largo, se recoger_á extendiéndola al Lúpulo
Levadurti
biPn fermentada .. 5 ..
sol por espacio de 6 horas basta Canela 6 azúcar prieta.··· ·· 2º "
que esté bien seca; luego en un moTómense los dos hectolitros de
lino &lt;Azteca&gt; se muele y se pene á cebada y se hacen tostar poco ó
la. ·u111bre por espacio de una hora. mucho, s ~gúoel color deque se deHecba esta operación, se dejará sea salga la cerveza, pues cuanto
enfriar y se le mezclarán las demás más tostada., tanto más obscuro sale ·
substancias, que soo: lúpulo, oro- ellíquido. Una. vez la cebada tostazuz, liquen y los 3 kilos de azú- da, se echa en un depósito. ó mecar.
jor caldera. de una capacidad ma:· Al estar todas las anteriores ma- yor de los 18 barriles y los 2 becteri&amp;.s juntas, se volverá á la lum- tolitros de CPbada, capacidad lo
bre y con un fuego lento se le de- menos para 25 barriles de líquido;
j_ará que hierva poresnacio de dos ya estando juntas - la c·iba.da y el
horas Se dejará enfriar bien; fil- agua, se las deja hervir por espacio
trando el líquido se pondrá en fer- de uo&amp;,hora.: después de este hervor
mPntacióo por espacio de 48 horas, se saca. el líquido y se limpia la
aí'ladiéndole para la fermentación paila, y se vuelve á poner el líq nilas substancias al principio seña- do junto con el lúpulo y la panela

CAPITAL SOCIAL

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ó azúcar, dejando que hierva por
espacio de dos horas. Se deja que
se enfríe, y á las seis horas después, se le mezclará la levadura.,
procurando echársela bien disuelta con a.gua ca.lieote y con una ha.tida fuerte de 15 minutos; se sa.cará
de la paila y se pondrá en pipas ó
depósitos bien limpios y tapados
con frazadas ó arpilleras tupidas,
para que fermente por espacio de
cuatro días; despué~ de este tiempo
se cambiará el líquido en barriles
limpios, dejando que concluyan de
fermentar; estos nuevos barriles ó
barricas estarán tapadas, igual que
los anteriores, con arpilleras, fra.za.das 6 petates tupidos, procurando espumarlos lo menos tres veces
al día: de la limpieza. en esta últi· ma operación depende el buen éxito ele obtener una buenac,erveza.
Conclnída la fermentación , se
cambiará el líquido en barricas ó
barriles, poniéndole por cada barril 25 gramos de cola de pescado,
ósea greoetina bien mezclada, y
tapar los barriles h prméticamente •
dejando r~posa.r el líquido por es~
pacio de tres días; ya podrá embotallarse y ponerse á la venta.
Se repite para tomar cuerpo la

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le pone á cada media botella ~edia cuchara.dita de café de azúcar
en polvo.

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Consejos á las madres

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EL VESTIDO DE LOS NIÑOS

muchas maneras lle vestir á
l?s oiilos, Y unos abogan por el
. si.tema de tenerlo~ muy descub1&lt;·rtos Y otros por abrigarlos demas~ado. Ea esto, como en todo, es
prec_1so usar de gran prudencia y
sentido común. Sí hace mucho frío
Y llueve, ó el tiempo está húmedo
será inoficioso adve1tir que los ni~
fios deben estar abrigados.
¡Cuántos niños hemos visto atacactos de pulmonía fulminante _p or •
que las madre:¡, con incr~íble vanidad, los han mandado fuera de la
casa con el pecho y brazos descub~Prtosl ~o es bueno tampoC'o abo•
garlos baJO un cerr~ de franelas y
acolc~ooados. Un Justo mPdio es
la. me¡or regla; además,el niño q ue
se baña todos los días enagua fría
necesitará sitmpre menos abrig¿
y crecerá más robusto que los que
han sido criados entre al¡¡-odones.
Aconsej ao los médicos que durante la dentición 86 tenga á los
niños abrigados, por estar entonces más propensos á enfermarse
del pecho y la garganta. Se debe
tener particular cuidado en impedir que los niños tengan .apretada
la c1.otura ni los pies. Se comprende que, si se ajustan los mlembros
cua.odo se están desarrollando, no
se llevará á ef, cto la obra de la
naturaleza, y se echarán las raíces
de mil enfermedades que al crfcer
van apareciendo. Aconsejaríamos
que el lujo en el vestir de la infancia debe consistir en una extrema.•
da limpieza, y más va.le un traje de
muselina. ó piqué blanco, limpio,
todos los días, que un vestido de
seda. ó tercio pelo, propenso á man•
cbarse y que no ~e puede cambiar
en muchos meses. Un hermoso nifio vestido sencillamente es mucho
más notable que uno feo ataviado
de tei:ciopelo. Además, por más
feo que sea el niño, si está limpio,
es más simpático que el hermoso,
tal vez sucio, aunque lujosamente
atavia,lo.
Otra desgracia queacarrea el lujo es el habituar al niilo á él y enseilarle á ser vanidoso y llenarse
de orgullo, fundado nada más que
en la más ó menos riqueza de su
vestido.
«¡Cuánto dinero se gasta frecuen•
temente i,n el vestido dA una. criatura! dice la. seilora Taylor ¡un
niilo que no necesita nada para hacerlo a.tractivol Al principio nada
le importa la má11 ó menos riqueza.
de sus atavíos. Pero muy pronto el
niilo aprende lo que vale el lujo.
Los zapatos nuevos, el vestido bordado y el sombrero emplumado se
convierten en estímulos para manejarse bien. Todos en la casa se
ocupan de los vestidos, los admi•
ran, los señalan á las visitas, y
esto les hace comprender lo que
valen.
La. decencia y la sencillez, la limpieza y el orden son lo&gt;i verdaderos elementos de la elegaoaia. El
lujo, las ricas telas, los adornos
recargados, sólo despiertan en el
· alma infantil las malas pasiones,
la vanidad, el orgullo, la pedante·
ría, y además causan la envidia. y
el odio en los demás. ¿,Acaso seme•
jantes sentimientos inr.ulcados en
los niilos por sus propios padres
no serán ca.usa de que éstos sean
. responsables de los vicios que tendrán sus hijos al crecer? Repetimos, nada más grave y con mov-edor que el criar y educar oiilos
que serán hombres y que sufrirán
las consecuencias de los buenos y
malos sentimientos que les han inculca.do sus madres, s in caer muchas veces en la cuenta de lo q ue
están haciendo.
AY

COLONIA CUAUHTEMOC
~
El lugar más aristocrático de la Ciudad,
para residencias.
Contiguo al Paseo de la Reforma y frente á la estatua de

CUAUHTEMOC
Los lotes se venden bajo el plan de abonos.
Este terreno es muy plano y uniforme,
con lo cual se obtiene un perfecto drenaje
y se evitan gastos d~ relleno y preparación
de los lotes para construir.
La "Compañía de Mejoras de la Ciudad de
México", propietaria de esta hermosa Colonia, ha irmado un contrato con el Ayuntamiento de la Capital, para el embellecimiendo ·general é incluyendo

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MENTO, DRENAJE Y SISTEMAS DE AGUA;
TODO ENTERAMENTE MODERNO.
Rl terreno está junto al Paseo de la Reforma y es, sin duda, el de más hermosa
vista de la ciudad. Cua_ñdo estén terminadas todas las ·obras, de acuerdo con el contrato hecho con las autoridades del Distrito
Federal, la

COLONIA CUAUHTEMOC
tendrá la preferencia sobre las otras colonias de primera clase.
'
Para mayores informes dirigirse

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li;t de San Francisco, núm. 4.

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La agrlcnltnra enseñáda á

2 é 6 al dia

PÍLDORAS

E

L empeño que

Brui~
Desar•ollo físico

. Una garbosa y Rosa María: Los ejercicios i:on pesas Que ilustramos en el presentde nbumero, desarrollan bien los mú~culos
e razos y pecho. .
,

AGl:3NCIA De LOS

raíz de rubia, de manera que se obteng_a.n
l ~ partes de líquido; se filtra y se añade:
1 5 partes de disolucl6n de a ñil, 5'2 de sulfato ferroso y 2 de pirolignlto de hierro· el

!'XCeso dP ácido sulfúrico que rcsulta·de la
10troducció11 de sulfato de añil. se elimina
).Jaclendo digerir la mezcla sobre tomeaContra las Espinillas y puntos negros
durasde hierro.
4'-' TINTA INGLESA DJII P111RRY.- Se hacen
. Jalapeña: Un tratamie~to seguro con•
s1ste en purgantes ligeros; el uso de t6ni- l.lervir en suficiente cantidad de agua 9 kllo~ramos
de agallas trituradas, 4 de sulC!)S, como el arsénico y la Quinina: ejerciYo deseo que aquellos que valoran una
c io al aire libre, y baños turcos. F.I ~rata- · fato ferroso y 1 de palo d'e India, y cuanhermosa cabellera, u sen p a ra shampoo
do
la
t
intura
está bien hecha, se filtra y se
miento local. debe encaminarse á m11ntener
mi Jabón del Avellano de la Bruja.
siempre la p1el muy limpia: restregándose- añaden 4 kilogramos de azúcar y otros tanCurará positivamente los casos mas graves
tos
de
g0ma
:
se
eva.oora la disolución hasla consuavjdad y energ(a; sería prudente
de caspa1 y todas, las ente rmedades del
agregar al agua en Que se enjuaga hi cara ta consistencia de rixtracto l(quido, al que
~e mezclan 250 gra.mos de añil en poi vo, ·
un DO(lulto de b6rax.
cuero caoelludo. Dí!. nue~a vida y vigor
Po r estos medios.continuados se volverá 375 de cloruro am6mco, az de esencia de lial cas1;0 haciendo crecer 1el cabello con
món. 96 de esencia de espliego, 2.50 de ácido
1
1
a
P
el
tersa
y
sana.
·
profus1on. Para la complexi(m es el meacético. 125 de cianuro ootásico. y la cantiJ~r Jabón que se ha prepstrado. Pone la
dad de agua suficiente para. completar 325
llm·p·l6za de la cara
piel tan suave como el terciopelo. Para·
,litros; esta tinta tiene la ventaja de poderCyrano: Para evitar el aspecto grasoso, se aclarará voluntad sin más Que añad ir
los Deb &lt;.'s no tiene igual. ;Oura las erup- '
agua.
lávase
perfectamente
ádlarlo,
frotando
la
ciones, evita la picazón y 1os mantiene
Tambíén se preparan tint as empleando
p!el!Jon, una toallita jabonada. No necesitan frescos como rosas. ;
ta mngun ot ro medicamento.
el negro de anillna.ouescdisnel ve en agua
Para aquellos que tien~n complexi6n
de goma Qnecontenga un DOCO dealnmbre;
p:Uida 6 cetrina 6 que tiwen barros eoBizcochos
pero tiene el grave defecto de descolorarzema 6 cualquier e ruyción de la piel' yo
se rápidamente con la acción de la luz.
Al~ja:
Da~os
á
Ud. la "receta" para la
pue&lt;lo r ecomendar mis Pi)doras l a xa:i'.ites
Regalos
fabrteacl6n de algunos bizcochos.
de Paw Paw. Ellas posit¡vamente curan
An)ta: Hay muchos objetos de utilidad,
T-A:Q1!1TOS DE SAL.~Se ponen 000 gramos
. la. Constipación, Biliosidad y todos los
propios parar!'galos. á más delos oue Ud.
de h,,rma sobre una mesa y se amasa con
padecimientos del Hígado,
expresa; oor eJemplo: una bolsa para ropa
448 de manteuuilla, 1 litro de jocoQue sin
~MUNYON.
1a e.rema. 7 gramos de carbonato y 14 de sucia, otra para pañuelos sucios. otra para !Jalcetlnes 11.mpios; una cepillera. una
sal molida; cuandu la masa se oonga en
:MU~ON tiene un Remedio para cada
e~tado de Pode~se estirar con el palot e. se · chmelera. un JuPgO de toallas para lava1&gt;adecim1ento. Pídase la Quia de la Salud
bo, un estuche enrollable pa.1,a oaseos, una
bace
una
tort!llA.
se
parte
en
cuadritos
ae Munyon, tratado cier¡.tffico aobre la
cuchillo. se les esool vorea con az,ícar silla pa.ra descanso, carpet!l,&amp; de mesas y
enfermedad y su cura. Gft!f!,
., . con
~- canel~L molida y cernida. y se envuelven; bur6, etc. Todo esto puede..bordarse con
en seguida se untan Por encima con huevo vrlmor Y constituir un regalo á prop6sito
Dr. Muyon, ndm. 1,505f Arch. lilt. Fidesbara,tado; y wr último, adornándolos para va.r6n.
ladellla, E. U. de A.
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con graJea de color. se meten al horno.
Palidez.-Cortesla.-Modas.
Agencia General; J. ~'badle Sucrs y
&lt;.:ONCIUTAS.-Se Jimplan 112 gramos de
Grizeta: La l)alidez es síntoma de aneCta., Pro,esa 6. De ven
en todas '1aa . ~ln_iendras; se r~J)an una por una; se les
mia. La curaci6n es lenta y debe ser consDroguerlas de México.
,1g1ega 112 de a~ucar en polvo, 22-1 de hariLante, basta el completo restablecinllenna. tgi1al cantidad de mante(¡uilla y un
to; mucl,1~ ejercicio al aire libre. alimenpedacito de valullla en polvo; se agrega el
tos
nntr1ti vos, b&gt;1ños violentos diarios ,en
agua necesaria para amasar bien· se llea~ua
fría. Quietud de espíritu y la admln.an con masa los moldes untados de manmstraei6n de tónicos, es el tratamiento
teo.u lila y se meten al horno.
más
seguro.
PAN DE REQUJIISON.- Se baten 12 huevos
Ud. regalará su amiga el "pan
en una olla~ se les añaden 448 gramos de de-Puede
boda."
harina, otro tanto de reques6n molido, una
--+-- '
_Los obseQulos de felicitaci6u pueden ent am de leche en la oue se haya diluído una viarse
con un criado 6 llevarlos personallos bienes fueron valuados en S 125,000
cucharadita de carbonato y 112 gramos de
la lior,i más conveniente es de diez
mantequilla reQuemada y frfa. Estando áIllente;
doce
de
li. mañana.
todo bien batiqo, se le añaden.vasas y al-Su contestaci6n a l joven de Qne me hamendras picadás. Se procede luego á prebla.
debe
ser
sencilla. y e n palabras bondaLa mayor parte de lo testado con
parar los moldes, untándolos de manteadecuadas á lo Que Ud. quiera exQutlla; se llenan con dicha ma.~a basta la dosa,,
sistía en dos pólizas de $25,000
presar
mitad y se meten al horno.
··
cada una, tomadas en "La Mu-(!u3:ndo una joven nota Qne se la ve
- P r6ximamente publicaremos las muescon m~istenc1a. debe olvidarse oue la estras de gancho Que 1Jd. desea.
tua," Compañía de Seguros i.o•
t
án.
mirando, para no incurrir en la afecL!LS cortinas á que• Ud. se refiere.se usan,
bre la vida, de .Nueva York.
tac16n.
ya sean blancas 6 cremas.
-Es costumbre llamar compadres á las
Modo de restaurar el terciopelo chafado.-Barnlz
personas Que lo son ; si se les hablar a por
Hace pocos dfas que se practicó
sus nombres, podrfan creerse desairados.
, •.; para Mapas
la apertura del testamento del Ilus- Un recadodeb~ contestarse con la misMari-Peva.:. Para levantar el vello del ma persona q ue Jo llevó.
trisimo Sr. Arzobispo D. Patricio
ter~10¡;¡elo y la felpa. tómese una plancha
-Los sombreros. con tal de idear arm6A. F8;han en la ciudad de Ch!cagn,
c.altente.y cúbra,e la parte plana con un
nlcas combinaciones, pueden llevar á la
Illinms. La fortuna deJ- distinguido ,
he'!zo empapado y escurrido. Entonces se vez plumas y flores.
aphca suavemente la plancha as( cubierta
prelado ascendió á cerca de . . . .
Escomas de esclla.-Higiene de la voz
.sobre el r evés del terciopelo, a ne se tiene
$125,000 oro americano; y según ol
al a.lre.
Zerepa: Las escamas de escila son las
, . El vapor de agua Que se desprendP. del túnlc,,s de los bulbos de esa planta.
inventario que se ha publicado, los
-Una cantante Que desee conservar su
lienzo hace levantar el pelo chafado en
bienes 9ue dejó fueron como sigue:
cuanto se sacude el terciopelo oor el revés voz limpia. d(!berá substrarse á toda.caucon una varita delgada.
sa mHamatoria, como respirar por fa boDos pólizas de "La Muca. en Jugar de \1acerlo por la nariz; tomar
- Los mapas, grabados y acuarelas des•
pués de darles una mano con agua de go- meve 6 agua fria ; hablar mucbo en tono
tua.,'' Compañia de Se·
alto Y forzado: atacar notas fuera del ,üma
d_e
pez,
Y
una
vez
secos,
se
barnizan
con
guros sobre la Vida,
fino, valiéndose de· la siguiente cance natural de la. voz: ~antar c uando
de Nueva York, 'por
e~tá ronca; prolongar el canto basta la fat iga de los órganos vocales; salir Intem$25,00 oro cada una,
Bálsamo de Canadá ....... :. w, gramos. pestivamente
al aire frío, después de haEspíritu de trementina... . 50
..
6 sean. . . . . . . . $50,000 oro
- Para evitar Que se velen las placas, al ber cantado, etc., etc.
Dividendos acumulados
El arsénico. - Ylnagre contra las ronchas y los
tomar las fotografías Que Ud. desea, la exDQsici6n debe ser instantánea. Las " marigranos del cutis
sobre una de las póllnas"
Que
public6
"El
Muodo
Ilustrado"
Jacinta Calderón de V.: El arsénico,
lizas. . . . . . . . . . . 9,329 oro
fueron hPcha.s por un procedimiento espeusa~o en. las pr-&lt;?oorciones convenientes,
Otra póliza de seguro. 14,000 oro
cial (exclusivo) de nuestro fotógrafo.
notteneriesgos m consecuencias dañosas·
Acciones en efectivo y
el efectQQne produce es altamente bené:
Para fabricar la tinta negra
flco. No es verdad Que dejándolo, cnando
en Bancos: . . . . . 37,000 oro
Pierrot: Muchas son las f6rmul:ts Qne se ya.no se necesita, se vuelva á la condlci6n
física en uue estaba el organismo antes de
h!ln dado para preparar la tinta. de escri- su
Entre 1as disposiciones del s~
admlnlstraci6n.
bir. Y sin embargo. exhten aún en mayor
- He aQuí ~l ·•récipe" para el vinagre :
fior Arzobispo, en su testamento,
n úmero Que fas publicadas. toda vez Que
Agua
de mP.hsa .... . . .... ,......... 50 gramos
la
may01·fa
de
los
•
f
abrlcantes
cuyos
prose hicieron éstas:
ductos gozan de más nombre, procuran Tintura alcoh6llca de menta.. ; ,
A su hermana, señorita Kate
,.
des:1lvia ..... . ....... .. .,
mantener secretos los procedimientos que
F eehan, que estuvo siempre con e1
emplean para prepararlas; en la imoosibilidad de Incluir todas l:ls f6rmnlas conoci- Vmagre puro . .. ..................... 4 litros
hasta su muerte, $40,000 oro en bodas, á continuación inclfcamos las Que han
Infusión par Hi dfas y filtración.
nos y de $25,000 oro en una de las
dado mejores resultados:
Debe usarse Pn el agua destinada á la!'-' Se toman 10 kilogramos de agallas de
pólizas de seguros; á la señora
varse,
Y se tendrá. la seguridad de no paAlepo contundidas, 230 de sulfato férrico,
Ana A. Feehan, viuda del seño-:decer de granos m de manchas rojas
2·5 de goma del Senegal y 225 de agua; se
Es
conveniente
que l!LS hierb»s de Que se
Doctor Eduardo L. F eehan, h ermaprepara por el procedlmltnto de cocci6n,
disolviendo aparte la sal ferrosa y la go- compone sean frescas y sanas.
no del señor Arzobispo, $5,000 oro
ma. mezclando lueg0 ambas disoluciones,
Contestaciones peodientes
de otra de las pólizas, y $5,000 oor
aband.&lt;lnándolas al aire durante muchas
Alberto Ruiz Y María Rosa:- Sus contessemanas y conservando el · producto en taciones,
en efectivo; á la Academia de San
en el pr6ximo número.
'
frascos tapados; para impedir el enmohePatricio de Chicago, de la que ('S
cimiento. conv)ene añadir algunas gotas
MARTA LUISA.
preceptora su h ermana, Madre
de ácido férrico.
2'-' Se prepara una decocción de ocllo
Maria Catalina, $10,000 oro de la
lESTf\ USTED GIEGO?
partes de agallas de AleDO. cuatro de palo
última póliza; á la escuela "Santa
de Campeche y 200 de agua, y cuando el l(Por me&lt;llo de nuestro nuevo método cnraMaria" de enseñanza práctica pa•
Quido se ha. reducido á la mitad p0r la evamos' toda cla.-e de enfermedades de los ojos
poración, se añaden 4 de sulfato. una de por vieja y grave que sea.. OJns débiles é 1n'.
ra varones, de FeehanviHe, Illno!s,
sulfato de cobre, y una de azúcar ; pasa.das O.amados. atarata y cee:nedad total todo
que era la institución por la que
2! horas. se decanta. el líquido y se conservolverá. á ser cura.do dentro de poco. Bl,;.,Joe
va en frascos tapados.
más se interesaba el señor Arzocnrados radlt'al. Operaciones no más ne·
3'-'
En
Alemania.
se
prepara
una
tinta
de~e,arlas.
Pocos gastos. Escriba.nse pormenobispo, se entregaron los $4,000 r esnominada alizárica, agotando con a.gua ras. Dlrtja.nsee.l lnRtltuto oftálmico 1 otopátlco
tantes de la ·última póliza.
'
birvlendo 42 partes de agallas y tres de 2742 Ge7er .lle. St. Lonls, .!lo., U. s. !.

"OMEGAH

RELOJES
1Pr1mwa ,.lat~utna Aloaloerla ·
MBXJCO

VAJIUAS ~ara MBA
111.AMGM y D0MDfta

dcc,11oal,dadccla,clwu la ..... fina.

JUBGes.
LAVRMANes.
BSeUPIDBRAS.
cnvaried&amp;dquc no ocl(u&amp;la m ~

.,.,...

At1iculoo el, luto T !.on-l

DE
JIRtE

••

••

Id de Pldteros, Números 12 y 14

• • •

APARTADO 271

Enriqut 6. Scbaftr
MEXICO.

• • •

~Pídasé Catálogo Ilustrado

COMODIDADES
ILIMITADAS
POR EL

ti Testamento

Del Illmo. Sr. Arzobispo Feeha11

California
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. ,, :: í~~1e:3a:·.·.:::::::::: :: ..

OB]EtOS

BRlttHDtES
DE
PRlfflERH .ff6UJI

¡ropoopua~
i¡ngoollntrual.

¡

~6~g,1~f;,1

DE PRECISION

actualmente ponen casi todas las naciones de
Europa en inte resar á los niños en
la agricultura, hace esperar que á
la vuelta de un par de generaciones no habrá nadie que no sepa ser
agricultor.
Suecia ha s i do uno de los prime•
ros países en tener lo que se llama
«jardines escolares&gt;, y ahora 0uen•
ta con algunos millares de ellos.
Bélgica, Suiza, Aleman ia, Austria
y Francia han seguido el ejemplo,
y en todas partes son tan excelentes
los resultados obtenidos, que es
realmente sensible no haber pensado en ello antes.

/

Df, LOZA Y l'Oll()MM

CoiioarVa-.Botdw r.,..loo.,.,._

todo el

mundo,

también la manera de reconocer las
plantas venenosas, y el conocí·
miento de las enfermedades producidas e n los vegPtales por los insectos, y los medios para acabar
con éstos.
Más adelante. se enseiian las
ventajas é inconvenientes de los.
distintos terrenos, con el uso del
estiércol, comparado con los fertilizadores, y el arte de escoger las
semillas y de sembrarlas, sea á mano ó á máquina. El alu~no pasa
despuéi á estudiar sobre el t erreno
1a escarda. limpieza del suelo, injertos y todas las operaciones análogas, con sus respectivos efectos.
El arar. el segar, el recoger la
cosecha en graneros, etc. , etc., son
cosas reservadas para los alumnos
más adelanta dos, los cuales aprenden asimismo los procedimientos
de irrigación, los efectos de los fe•

No se c-onrunda el

VERDADERO

PIPPERMIHT
de Q ET Hermanos
deREVEl (Francia)
con los vulgares PEPPERMINT.
MEDALLA ce ORO

en la !1po11cion Onrm&amp;al de Pans.1900
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Departamento de Pull·
man para personas que
desean el retiro.
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para aquellos que desean
gozar del panorama.
Salones para Fumar,
para los que desean te•
ner las comodidades del
Club.
Sin duda es el mejor
Ferrocarril Transconti•
nental.
Se han gastado últi •
mamente millones de pe•
sos con el fin de perfec•
donar la via sobre la cual corre.
Se hacen arreglos para departamentos de
• _ Pullman con camas directáas.

LABORES MANUALES.-COJINES PARA SILLÓN.

En las escuelas b~lgas la enseiianza es diferentP, según la edad
de los alumnos. A los niños más
pequeños se les enseña el uso de la
pala, del azadón, del escardillo y
de las demás herramientas, así como algunos conocimientos elementales acerca de los productos más
conocidos, como son las pata tas,
los guisantes, las judías, los meloc otones, uvas, peras, manzanas,
cebollas, nabos, fresas, zanahorias, tabaco, etc. Apr9nden tamb ién q ué animales son dañ inos y
cuáles útiles , y se fa miliarizan con
las costumbres de los más comu•
nes: golondrina, gorrión, alondra,
topo, erizo, mariquita de lac; uvas,
mariposas, etc.
Los muchachos más creciditos
a prende n la anatomía de las plantas, el funcionamiento de cada una
de sus partes, la germinación de
las semillas, los métodos para
plantar v trasplantar, y el cultivo
en semilleros. Anemás,. se les ex·
plica con todo gé nero de detalles
cuanto concierne á los abonos , y

nómenos meteorológicos, y ade m ás
todo lo que se refiere á los animales domé;;ticos, desde esquilar una
oveja hasta g uiar el tiro de seis
c aballos que arr astra una máquina agrícola.
Esto para los niños, que las niñas aprenden á cuid ar l as aves de
corral y las vacas, á ordeñar, á
hacer manteca y queso, á reconocer
científicamente la.calidad de la le·
che, y otras cosas por el estilo.
Los niños toman con g ran inter és el estudio práctico de la agricultura, mucho más fácil y agradable que e l de l a aritmética ó la
gramática, y que el estar escribien•
do ó c11,ntando la tabla de m u l tiplicar. Easeñándoles los procedí•
m ientas agrícolas más modernos y
mejores, el día. de mañana podrán
contribuirá que se a bandonen los
sistemas anticuados, siempre perjudiciales para la producción naci.onal, y que tan arraigados están
aún entre nuest ros agricultores.

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Arreglado á las exigencias de la época,
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AS HEMORROIDES

Pocas personas ignoran qué triste enfer~edad constituyen las hemorroides,
pues es una de las afecci_ones má~ generalizadas.; pero como á uno no le gusta
hablar de estos padecimientos mismo á su médico, se sabe mucho menos que
existe desde algunos afios un medicam1mto, el Elixir deVirginl.a,. que
las cura radica1mente y sin ningún pel(gro. N~ hay más qu~ escribir ~:
P harmacie MOHIDE, 2, Rue de la Tacñerie, );'ans, para, recibir franco e
porte el folleto explicativo. Se verá cuan factl es librarse de la ~nfermed.ad
la mas penosa, cuando no la mas dolorosa. Venia en todas Drogueriasy FarmaC1ou.

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�El mundo /111strado

El fflll40 T11strado

CULTURA FISICA

Cuando usted · Envejezca

Una piedra es un buen apar.1to par~ un
glm nasta.-Necesidad deque la muJer
se resue l va á perfeccion ar su
cuerpo.-Ventajas de l as
excursiones á pie.
Las mujeres
japonesas

su cutis parecerá joven,- si
lo ha conservado así con
el uso del Jabón de Reuter.
El contacto diario con el
Jabón medicado de Reuter,
conserva los poros saludaLles y puros; refresca
y enrojece b sangre,
-dando color á las
mejillas; y evita las
arrugas impidiendo
la sequedad del cutis.

J: L que tiene voluntad

dre

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TOCADOR y p Af:IUELos·.

Expl icación cientifica del Sueño

sabemos que la vigilia y la
TODOS
actividad cotidiana eagendran

Agua Mineral
Natu_ral de

'

del ·Estado
?rancés .

.

BIEN ESPECIFICAR EL NOM BRE

.LEs1·1Ns Gota,Afecciones
Enfe~edade.s de 1~. Piedra
VI eHY eE
de
VICHY GRAN DE-GRILLE Enfer;f:::~~ del
VI CHY HOPITAl Enfermedades del Eatómago.
y

la VeJ1ga.

PASTILLES-SELS-CüMPRIMÉS VICHY-tTAT

el sueño; pero ao todos saben que
esta necesidad de descanso depeade de l a presencia de ciertas sustancias en la sangre.
. Prueba de ello que si á un perro
que esté descansado se le iayecta
sangre de otro can que esté -:-endido, siente en seguida deseo de dormir. Además, varias de las células
nerviosas del cerebro y de la médula presentan caracteres diferen•
tes, según el organismo esté ó no
fatigado. En el primer casu, las cé1ulas están arrugadas, afectan una
forma irregular y su núcleo es propor cionalmente más volumiaoso.
Por otra parte, presentan vacíos ó
laguaas que no existen en la célula
descansada, y por ú l timo, recientemPnte se h an descubierto en la célula reposada gránulos pequeñísimos,]] amados cuerpos de Nissl. por
~u descubridor, que lleva este apellido. En la céluda fatigada tales
cuerpos desapa recen, quedando en
su lugar una especie de polvo finísimo.
A este propósito se han sustentado var ias teorías: según una de
ellas, estos cuerpos de Nissl están
formados de elementos de energía,
ó algo semejante á un combustible
nervioso, por lo cual se destruyen
dura.ate la actividad y se reconstituyen dura·ate el reposo, sien.do
por tanto la fatiga la •'.Jausante de
su desaparición.
Parece, efectivamente, que á la
actividad acompaña la desaparición de los cuerpos de Nissl, y que
el sueño y el reposo les permiten
formarse de nuevo. P.iro queda un
punto importa.ate por dilucidar:
¿,produce el sue!!o la desaparición
de los cuerpos de Niss l, ó lo causa
la .presercia de alguna sustancia
especial y tóxica en l a saagre?
Quizás lleguen á combinarse ambas hipótesis, y entonces se explicará el sueño por la acumulación
de sustancias tóxicas, resultantes
de la utilización y trasformación
del combustible nervioso que encierran los cuerpos de Nissl.

00

IN MEMORIAM

VERDADEROS GRANOS DE SALUD DEL or FRANCK

rgatiuos, Oepuratioos y Antisépticos
CONTRA EL

ESTREÑIMIENTO
y sus consecuencias:

dcep blue Cl' CS! Oh voicc as woman's
(low!
Oh firm white lutnd, with kindliest warmth
(aglow!
Oh man]:, form. and frank, sweet cour(teous míen,
Reflex of useful dars and n.ights serene!
Oh.

Sin cambiar sus costumbres ni disminuir

la cau ti dad de alimemos, se toman con las
comidas, y despiertan el apetito.

-

Exíjase el Rótulo adjunto en 4 OoJores.

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Farmacia LEROY, 9, Rue de Cléry

V

T ODAS

LAS FARMACIAS

FIG .

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completo del cutis en forma do jabón

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sin igual es el resultado de los afanes
de los profesores cientificos, que, inspirados por mi y a,yudados por quf·
micos notables de los Estados Un!.
dos y Europa, han logrado preparar los mejores artículos para embellecer cientffica,mente á la mujer.
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po sin molestar ni dejar cicatriz, en cinco minurtos. Predo. $2.75.
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Los Polvos de T alco de Noruega á la violeta d•e Le Fevre, 1eleita~.
curan y perfuman el cutis con aristocrático aroma. Precio. $1.1.0
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conservación y mejoramiento de s,u belleza. (Mi folleto .lustrado con instrucciones .para "Masage Facia:l'' gratis, y mi respuesta es personal y privada.)
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Mme. Josephine Le Fevre, núm. 12:&gt;8, Chestnut St., FILADELFIA, P A.
(E. U. de A.)
Agente General para la República Mexicana, Sr M. Vela.seo C., 61} del
Reloj , N9 2. De venta en las Droguerías de los Sres. Carlos Félix y Ci¡..
Profesa núm. 4, y J. Labadie Sucs. y Cía. Profesa, n úmero 5. México, D. F.

de seguir
por sí solo un curso sistemát ico de cultura física, encueatra
instrumentos para su desarrollo
hasta en las piedras. Los grabados
de este tiro muestran :,,Jguaos mo-

l.,

F. A . H.

Q

UI EN escribió las anteriores
líneas, parece haherte retratado en ell a&lt;;; palabi-a por palabra
te describen, y al leerlas volví i
verte y sentirte á mi lado. ¿No

eran tus ojos profundos, azule3 y
serenos como la mar en uaa tarde
de veraao':' Tus ojos celtas, sin
mezcla de otra raza, donde la ternura y el amor anidaron siempre.
Tu voz suave y sonora á la vez; tu
mano fuerte y blaaca, tibia con el
calor que tu corazón since'ro le infunrlía ; tu apostura varonil, franca, dulce y cortés, reflejo de días
útiles y noches sereaas, como lo
dice con tanta verdad la poesía antes citada.
Al leerla y pensar en ti con más
intensidad que otras veces viao
dulce y t riste á mi memoria' el recuerdo de una cálida tarde de mayo, en que juntos paseamos en el
j a rdincito que rodea la casa. El
sol se había ocultado y a tras I a vecina moa taña; pero el occideate
reflej aba aún sus últimos destellos
de oro pálido y rosa. La brisa tibia traía á i atervalos el vol uptuoso a.roma del azahar; los .::ocuyos
empezaban á brillar entre las hoj as ; todo al rededor nuestro parecía sumergido en amoroso ensueño.
Nos detuvimos sileaciosos en qii
rosal predilecto, cubierto entonces
de rosas color de ámbar. Al acercará ti sin arraacarla, una de las
flores, entreabierta, vi en su ceatro
un insecto de forma extraña y de
vívidos reflejos de esmeralda.
- ¡Mira, te dije, qué animalito
tan precioso y tan raro! ¿No tiene
dos cabezas?
Nunca olvidaré la expresión de
tus ojos profundamente azules y
profuadamente amantes al mirarme y decir:
-No es un animalito, son dos y
son más felices que aosotros, pbrq ue son libres.
Nada te dije con los labios; pero
sé lo que mis ojos negros y amantes te dijeron:-Si tú quisieras . . . .
Debes haberlo leído en eJlos, porque suspirando murmuraste este
verso de tu poeta favorito Cowper :
The oath of sorrow, and this path alone.
Leads to the land wllere sonows unk(nown. *
Y ahora que esM sen la tierra donde la l!risteza es desconocida, te pido
que peraones á Ja. niña aturdida y
ligera por quien tanto lucharon
tu amor y tu virtud. ¡ Si supieras
cómo el rosal no ha vuelto á dar
flores color de ámbar! ¡Si supieras
cómo se han eatristecido mis ojos
desde que les falta el espejo azul
de los tuyos! ¡Oh, tú que me enseñaste á creer, á esperar y á a mar,
perdóname!
MARIE ll1ADELEINE.

* La

senda clel sacrificio

esta única(mente,
Conduce á la tierra donde la .tt·isteza es
(desconocida.

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Chlcago.-Guillermo Vogel y Cia., Madrid.

FIG.

-:-Esposidón universal Pari~ 1900 Medalla de orn.

l.

v imientos gimn~sticos que p ueden
ejecutarse con ayuda de uaa bala
de doce libras de p%o; mas no es
pre;iso tener esta bala: uaa p iedra,
un pedazo de hierro ó cualquier
objeto q ue pueda cogarse con firmeza, p restará idéntico servicio.
El peso depende de la fuerza física del ejercitante, pues claro está
que un niño ó una mujer no tendrán
la misma resistencia de un homb re, por lo quees de adverti r que el

!Jnico Representante en la República:

JUAN DOSSE

mtx1co, Jtpartado s61.
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y se~ur&amp;
do
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· vanes,Sobreboeaoe.
'rorcPduraa,etc.,e~
llevulaivo y reaolotivo 1omejorablee

l"

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H IERRO

UEVENN

adopcr la ACAO.do MEDICINA do

mb activo y económico. el ú
o Inalterable en 101 palles cil

:lnemla,
Clorosis, Debilt
el
dela

lr

Sello

"Untan de, FIOfl

14, Bue dea lean-Arta, PülS

2.

objeto e legido para. los ejercicios
no demande, p ara levantarlo, más
que un poco de esfuerzo; como la
sucesión graduada de movimientos
acrecienta la potencia y energía
muscu lares, se irá aumentando el
pe,o á. medida de las aecesidades.
Los movimientos combinados
puedea variarse á volunta.d, pues
cada uno desarrolla un grupo es·
pecial de músculos y todos son
igualmente provechosos, con tal
que obedezcan la dirección y extensión marcada por la naturaleza.

Solamente una noche hasta San t\ntonlo ,

s~!~º~~q

~an Bernabéj

*
*...

Pedro Treviño

Nuestras damas se quejan mucho
de manos y pies fríos: ¿dónde está
el remedio? ea los eje rcicios físicos. Las aficionadas á ocupa cioaes domésticas, pueden bombea r
agua hasta que empiecen á sentir
un calor suave que se insinúa por
todo el cuerpo y pr oduce una sensación de bienestar; las de clase
muy .incumbra.da, cuyos criados se
convierten en espías y árbitros de
sus a cciones, pueden encontrar en
las pesas la medicina para calentarse.
Eitos ejercicios, tan fác iles y al
,. alcance de todas las fortunas y condiciones, so.n para r obustecer espe-

.

Los ejercicios con pesos puedea
efdctuarse en las tres posiciones:
parado, sentado y acostado. La
recámara, por estrecha que sea ,
ofrece bastante esp acio para practicar los qué aquí ilustramos, que,
por otra parte, no molestan á naLas comparaciones son de mal gus- l die.
to, pe-ro debe Vd. probar estas aguas
U n entretenimiento atractivo y
para que fol'&gt;Ille Vd. su opinión. .
fructuoso en este orden de ideas,
No decimos que son las meJores
consiste en lanzar una bola á lo
pero si que son tan buenas como las alto con u na mano y recibirla con
mejores.
l a otra, que la impulsa de n uevo ,y
así sucesivamente. Cuand o la bola.
es un poco pesada, hay que proceder con precaución para que no
caiga sobre los pies, siendo este
Monterrey.
mismo r iesgo lo que hace perfeccionarse en tal suerte.
'
Apartado 56.

TOPO CHICO

Est:i. forma de gimnasia es muy
conveniente para las señoras y señoritas, que raras oportunidades
tienen para dar á los brazos un
de sen vol vimiento indis pens able para que sean hermosos. ¿No son
ellas las que usan mangas cortas
en tra jes de ba.ile y recepciones y
aun de paseo? ¿No son ellas las
que desean atar los corazones con
el encanto fí,,ico? Y no se escandalicen ustedes; porque esto es una
verdad axiomática. E l amor entra
por los ojos: amamos lo bello por
Jo armóaico y perfec to ; nos repugna lo feo por su carencia de proporciones y agradabilidad. Y la
bellezp es l a salud; no habrá hermosura Jiertamente e n un cuerpo
demacrado y endeble; las mej illas
pálidas, los o jos hundidos, los labios escamosos, no s on signos de
belleza y á nadie gustan ; ojos alegres, vivos, chispean tes; mejillas
sonrosadas, labios frescos y rojos ... . este,atractivo es el r esultado de la salud en geaeral, que no
se imita. ni falsifica, y que h ay que
cul tivar para que dure y mejore,.
Respirar aire constantemente renovado, nutrirse con a limentos de fá•
cil digest ión, no tomar estimulantes, mejor dicho, viaos, y · ao comer en dernasía,son principios fundamentales para la cultura física
propiamente dicha; que aplicados
con método, ayudarán poderosameate á. coaservar la salud, el te•
soro má s precioso, sin el cual los
honores, riquezas y aun el amor
nada siga ifican, porque son como
l as di afan idades de los rayos de
luna para un ciego.

** *

Deventa en las Droguerías, Boticas, Mercerías

LINIM~!rD

3.

l

FIG.

4.

cialmente l os brazos, iafluyendo
su acción sobre todo el cuerpo.

*

* * de piernas, los
Como ejercicios
largos paseos á pie son el medio
más divertido y práctico.

�El mundo 111strado

El mundo Tlustrado
Muchas señoras no salen sino en
coche, creyendo éste un buen proced1mientv hígiémco: las ventajas
que adquíel'eu cousisten en respirar aire líb1e y p1·eseutar á la 1ma•
giuadón temas más pl'óximos á la
uaturaleza; µero sí caminaran á
pie, creciendo las dbtauc1a:s día á
día, tendrían las vtntajas autes
ái;bas y, at.lemás, lasmú,tiplesque
se derí van del !llv v im1euto de los
músculos: se calenta, íau en primer
lugar;á p uco sus lllUsculos esLal'ía.n
mas duros y firmes, notando Pllas
mismas que después cte una exeursión cuotictiana durante una .semana, podrían andar sin f ,.t ,ga uua
distancia cada vtz mayor. No pára
allí la iuflueocía b1enheuhura: los
órganos tienen una contxtóo ími ma, un poder recíp1•e,cv: así, en este caso, la circulación strá más
activa; las secreciones, más abundantes ; la digestión, más acabada, y las fun,110nes cerebrales,
más amp lias. E,táprobado que un
trabajo físico, acomodado a las
circunstancias del 1odiv1duo, es el
mejor estunulante para tod11, clase
de trabajos.

hijos enfermizos y poco resistentes;
madres sanas y robustas, hijos
fuertes, ámenos, por supuesto,que
los padres se9,n unos degenerados.
La. cultura física opera una metamorfosis admirable en los cuerpos y en los á oimos, da f~lici&lt;iad y
alarga la vida.
C. GALINDO.

00

EJERCICIOS ·OIMNASTICOS

** *

FIG

He notado en toda la República
una p1·eocupación general: que los
ejercicios fí,icos dañan á las niñas
y á las mujeres. V11,mos por panes:
¿habrá mujeres mejor desarrolladas que las cirqueras'! ¿qué males
les b11on sobrevenido de sus prácti·
cas diaria~·! Ningunos: s&lt;' n bien
proporcionadas, elegantes, derechas, duran muchos añós. cuando
se sabeo cuid11,r, y tiet.en hijos robu.stos y sanos: luego nu es cierto
que se adune m!l.l alguno á los ejercicios fíücos.
En B:stados Unidos hay clubs de
mujeres donde se asocian con el
único objeto de hacer gimnasia.
Las que ha.o durado má_s ae un ail?
y que han ~otrado anémicas y arruinadas tienen piel rosada,muy buen
apetito, magnífica digestión, regu-

5.

laridad de todas sns funcionf!s y
paz en la mente: ¿qué más se puede
de~eari'
L os japoneses prPstao gran atención á la cultura física; sus mujeres vi ven con sencillez y se ejercitan al aire libre con el fin da ganar
en fuerzas y salud y ser buPnl!,~
madres. ¿No es esto una prueba de
que los ejercicios físicos . lejos de
perjudicar, facilitan las funciones
naturales?

***

Entre los comerciantes en animales es cosa bien sabida que si la
hembra es endeble, el hijo también
lo será. Nosotros, las gentes, no
formamos excepción á las leyes de
la naturaleza: madres enfermizas,

7

LA

1.- Manténgase el brazo unido al•
costado del cuerpo, con la bala ó
el peso cogido con firmeza. 'l'ráigase el brazo suavemente hacia el
hombro, flexionando al mismo
tiempo la muñeca. Después de que
el peso ha. tocado el hombro, bájese y vuél vaseá la primera posición.
Repítase con cada mano hahta el
causa.ocio. Este ejercicio es muy
eficaz rara desarrollar el bíceps.
2.-Vohéense la.s palm;¡.s hacia
adentro y sosténgase el peso entre
ambas, adelante del cuerpo y tao
bajo como sea posible.
Dóblense los antebrazos sobre
los brazos. trayendo el peso hacia
el pecho. Hágase ahora un impulso
y levántense por encima de la cabeza; dando 11,l movimiento su mayor
extensión. Vuélvase á la posición
primera y cootinúese hasta la fa.
tig a ( Para fortalecer hombros y
brazos.)
3.-O¡,rimirndo el peso con una
mano, cuyo brazo se extiende á lo
l argo de su lado, inclínese el cuerpo en esa misma dirección hasta
tocar 111. rodilla. Altérnese y repítase. ( Para robustecer los músculos del tronco.) ·
4 - Con el peso en la mano, extiéndase el brazo lateral y horizontalmente.
Dóblese el a.ntebl'azo, hasta que
el peso descanse sobre el hombro.
Practíguese el ejercicio con el otro
brazo. (Para. desarrollar el tríceps
y el deltoide )

/

5.-Partiendo de la posición derecha y con el peso bien cogido,
inclínese el cuerpo hacia adelante,
doblaodo 1 nciotura; vuélvase á la
primera posiCJióo, conservando los
brazos derechos.
Este ejercicio tendrá un provecho
especial, si estando derecho se extiende el cuerpo hacia atrás, tan
lejos como sea. dable. (DP alto valor para robustecer los músculos de
la Pspa lda.)
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por medio de un bramante, y se dispone en forma espiral en una maceta de una dim!lnsión conveniente,
saliendo fuera del vaso únicamente
la parte que no está cubierta por· el
musgo. Se llena el ties~o con ti~rra
buena con mucho mantillo. se riega
v &lt;'oloca en una habita ción cerca
de la ventana, expuesta al sol. La
tierra debe tenerse constantemente
húmPda, regándola con agua templada. Pasada la época de las heladas, se pondrá el ti.esto al aire
libre, al pie de una pared expuesta
al Mediodía, siendo útil enterrarle
con !ll objeto de que conserve una
h umedad más uniforme. Cuando los
racimos florales se hayan desarrollado, se cortarán ros brotes de manera que solamente cont!lngan dos
hojas sQ.bre cada racimo. Es verdad
que una sola hoja bastaría para
mantener la circulación de la savia; pero es prudente ha~-a dos pa·
ra el caso desgraciado de que se
pierda una de ellas. De cuando en
cuando puede regarse con un poco
de estiércol desleído con mucha
agua; pero para esto se necesi~a
mucha precaución, puesto que seria
dañoso un exceso de fer~ilidad. Si
al madurar la uva hiciere frío, se
retirará la maceta á una habitación
adecuada.
La precocidad de la vtd cultivada
en tiestos es muy notable, y la fertilidad aumenta de un modo prodigioso, puesto que se obtienen ordinariamente seis racimos de uvas en
plantas de diez y ocho meses escasos.

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pietario de un café colocó en el salón prinC1ipal una planta de ricino,
Palma Christi, ó higue1•a. d~l diablo,
que con todos estos nombres es conocida, y á los pocos días observó
que en el local no queda.ha una sola
¡:nosca viva, mient1·as que la pa rte
infP.r ior de las hojas se hallaba cubierta de moscaR muertas. ~l mismo
periódico recomien da el &lt;'Ocimieo~o
de las hojas de ricino para destruir
el pulgón y otros insectos que a ta •
can las plantas.

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jazmírr con azúcar en polvo; se cubre el tami7. con telas mojadas; se
baja todo á la. bodega en una cazuela. y la humedad del local disolverá el azúcar, que al caer al tra·
vés del tamiz, se convertirá en jar abe.
·
Cuitlvo de la v;d en macetas
Se toma un sarmiento del año
precedente, de un metro á 1,6 de
largo, procurando que las dos yemas superiores sean fructíferas, lo
que fácilmente recooo('e todo ~rlÍc·
tico. Se envuelve todo el sarmiento
con musgos. á .excepción de las dos
yemas r eferidas, el cual se asegura

0

las o

enfermedadesdelHigado,
del Estómago, Gota,
Reumatismos, Fiebres Palúdl cas y
Perniciosas, la
Disenteria, la Grippe 6 Influenza, las
enfermedadesdel
e;,,.. f!JJ&gt; • $11.,,."_ Cutis y las Lombri&lt;!ll"'"'&lt;e,....v··
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Número 14

México, Abril 2 de 1905
Registrado como art\&lt;lulo de segunda ele.se el 3 de Noviembre de 1891-Impreeo en papel de la Fibrica de San Rafael.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>l

JARA.B E
DEPURATIVO
,

Año XII.-Tomo I -

Número 14

México, Abril 2 de 1905
Registrado como art\&lt;lulo de segunda ele.se el 3 de Noviembre de 1891-Impreeo en papel de la Fibrica de San Rafael.

Del Doctor Gaona

------------------·---\
Precio: Sl.50 centavos la Botella

-■----■-----~-·--·---

. .,.....

Es la preparación más científica'" en
su género. Cura las afecciones sifilíti•
cas de los huesos,' las úlceras sifilíticas
y las enfermedades cutáneas escrofu- losas. Desarraiga todas las impurezas
de la sangre. Como purificador eficaz
de la Sangre, no tiene igual. Así lo han
declarado eminencias médicas.

Precio: un peso 50 centavos la botella. Especiat 5 pesos.

··Preparado Escrupulosamente
Por la Compañía Internacional Médica, S. A.
'

,

~''·
~

-

l

•

DE VENTA EN DROGUERIAS Y BOTICAS
..

'

Depósito general:

Sr. General Don Porfirio Díaz.
[Cuadro de Federico Rodrí,ruez.]

José Uihlein, Sucesores,
Alma,é n de _d rogas_~

iseo Nu evo, 3. MEXICO.
,,,......
\

.:.

·. U!

w
•

�Se tocaba una lira cuyas notas interesaban
siones, seducen los romances solemnes y á iá la multitud, la atraían. En este ambiente
les á
vez, las redondillas vaporosas Y alí:eolímpico,los poetas sentíasen superiores, magras, os rotundos y graves endecasílabos Ii
nos, casi profetas, y en su inspiración se resu~aturales Y exquisitas consonancias los' v!s
. mía la emoción general, como se juntan defi¡os Y ca~allerescos giros, las fresca~ Y corus~
nitivamente á un río las corrientes de los arrocantes i'!Já~enes, las alegorías calderoniayos qué corren serpeanteando por la llanura.
nas, la dicción plateresca las combi
.
La forma de aquellas estrofas cordiales y pométricas, dulces como ~iel ó f . naciones
tentes, no era impecable, por supuesto. Las
borrasca 1
·
ur10sas como
' e grito rítmico y verdadero l
imágenes se atropellaban, las metáforas se
;~:~~~ 1ºi~m~inb0 110la frase de ternur_a qu'e !e
obscurecían; los tropos, en torrencial caída,
,
s a
s como una ma1•iposa la
formaban cataratas ruidosas de &lt;lisparates;
poesia, en fin\ la poesía ferviente de este ~an
una nube de mal gusto ceflía las cumbres de las
can,torpletór1co de fantasía y de música g
altas ideas; pero por entre aquella borrasca de
nos hac: -pensar en misteriosas metempsi~oi~e
turbulenta retórica, pasaban, á veces grandes
en a.va ares de taumaturgia, en inesperada~
pájaros de sublimidad, agitábanse águilas de
resurrecciones.
la_fantasía; brillaban relámpagos de fugitiva
Yo admiro la.obra sencilla, y pura y buena
~nspiración, estallaban rayos fragorosos de esde Peón Contreras; su obra no contaminada
peranza y de fe. Y p )r sobre el ..1eaje tempespor la 1;11oda, ni defor_m.a da por el gusto nuevo;
tuoso flotaban troncos arrancados, ramajes
antes bien vuel.t a hacia el pasado con un gesto
desprendidos que iban cargados de flores rede amor á la belleza imperecedera. La musa
cién abiertas, cuyos cálices perfumaban las
de este preta se inclina cariñosamente del Jaondas.
d_o donde suenan, como un eco divino, las ,ianEn la actual generación no sucede lo mismo.
CI01;1es de Garcilaso, los sonetos de Lope, las
La poesía se ha recogido, se ha encogido más
décimas de Calderón, las jácaras de Quevedo
bien, se ha aristocratizado. Como la marea,
las cláusulas melodiosas de Cervantes.
'
cuando baja, se retfra &lt;le la arena, y deja que
. Peón Contreras ha sido pródigo de su ingeen las playas ardienies se quemen al sol los
mo; pertenece al número de los que se entremusgos que nadaban en las espumas. La insgaban al J?úbli.co, de los que derramaban.los
piración ha cambiado de rumbo: ya no canta
tesoros cns~ahnos y efímeros de sus versos
·para todos. Y un artístico anhelo de modelar,
en las _multitudes anhelantes y atentas. Nos~
de pulir, de perfeccionar la forma hasta hacerencastilló en su torre de marfil, ni, á puerta
la sutil como un encaje y frágil como una filicerrada, 1;1nte el cenáculo de los elegidos, recigrana, ha transformado por entero el ideal de
tó, á media voz, sus cabalísticas oraciones arlos flamante'! rimadores. Ahora los tales, los
tísticas.
de m!is valía y fuerte empuje, son delicados orE~ esa era de la sinceridad y del entusiasmo
febres, miniaturistas admirables, joyeros male ciñeron á la frente los laureles del triunfo.
ravillosos, finos y estupendos decoradores;mas
Bueno es_q~e ahora, en la edad de transición
han perdido, adrede, la sinceridad y el entud~l recogimiento y de la indiferencia, se en. -siasmo, y en ellos palpita, como encarcelada
ciend_a al reded~r ~e este amable y pensativo
y cohibida, la poesía. El· círculo se ha estreespíritu el rompimiento de la gloria ....
chado; la impresión y la pasión se han tornado intensas, y el cauce por el cual corrían las
· TEATROS.
inspiraciones, estrechando y levantando sus
La
opereta
se
va.
Después
de
haber repremárgenes, ha vuelto más profundo y más hirsentado el papel de favorita g.eI harem se retiviente el fondo. · Pero la cordialidad, el entura como una odalisca desdeñada. No obstansiasmo, la ide:Ótificaci6n del sujeto con el mete, una f~nción todavía ha desper_t,ado por una
dio, la comunidad de la vida·psíquica, parecen
noche el mterés del público: el beneficio de la
haberse perdido para siémpre. l!;ste fenómeno
Perretti. Esta "di vetta," cuio.s grandes ojos
de la intelectualidad mejicana es así como reparecen beber toda la luz que hay en el aire
flejo, como una necesaria ·imitación de lo que
p_osee el hechiz_o de una simpatía extraor-l.ina~
sucede hoy en casi todos los centros de cultura,
na. La figura mgenua de esta muchacha italiaespecialmente en los latinos. U~ horr~r'al vulna, es de avasalladora sugestión. En los tipos
go, el odio profanum es la obses1ón,la monomaque ha representado durante la temporada se
nía de los poetas. Y este horror es un error.
disti~guió siempre haciendo las amoros¡s y
Jamás, como en estas horas de angustia y de
la.s tiern~s. Se mueve con elegancia y canta
desesperación, ha necesitado tanto la humanicon gracia. Que vaya en paz la artista de o¡,edad de las voces suaves y confortantes de la
reta; que vuele al país de los azahares.
lírica; nunca ha estado más sedienta de ideal
Nosotros evocaremos de cuando en cuando
y de amor; nunca se ha sentido más abandonada de la· piedad, ni ha contemplado el mundo
más vacío de ilusión y de encanto.
Por eso cuando, entre la agitación diaria del
o
pan y de la dicha, surge, como una corola entre zarzales, la idea de coronará un poeta, una
reacción noble .sacude los ánimos y nos hace
vol ver el rostro hacia aquel lado por donde
sale, repentinamente, el ensueño.
·
De Mérida llegó la noticia. Peón Contreras
va á ser glorificado. Lo merece como el que
mfi,s este trovador medieval. La elevada entonación, el arranque sublime, el desorden pindárico, el arrebato de euménide de la oda, están en Peón Contreras atenuados, melificados,
harmónicos: la rica vena de aste bardo no saJ-·
tó obstáculos con ímpetu, ni arrolló diques, ni
inundó comarcas; no fué indomable, ni torren •
cial, ni brava. Su niusa no se desmelenó en
convulsiones de Erígone. El poeta peninsular
fué de lós primeros en traer á la poesía nuestra, el sentido de la proporción y la belleza de
la serenidad.
Porque Peón Contreras es hijo dilecto de los
castellanos del siglo XVI. Viene de ellos en
línea recta, y es una prolongación de los inconcebibles ·dramáticos oe aquella gloriosa
primavera del espíritu durante la cual el genio
español se deshizo en pasmosas conquistas y
en flóres retóricas.
_· El,num..en' del poeta que va á ser coronado,
ha sido de una fecundidad milagrosa. Las piezas dramáticos, en su mayor parte de capa y
espada, de románticas aventuras-comedias
heroicas-lleparon ·el tablado de nuestros teatros hace veinticinco años. Peón Contreras es
ante todo un autor dramático, á la antigua , esta gentil visi6n teatral que por primera vez
nos impresionó recortando el cielo azul de los
usanza soñador, ,$entimental y retórico. Las
telones con una silueta de cortesana japonesa.
peripec'ias 'd e sus obras están ·impregnadas de
El 2 DE ABRIL.
adorable arcaísmo. Son algunas, tremendas
Méjico entero se prepara á celebrar esta épifábúlas de pasión, en las que el alma humana
ca fecha, y á felicitar al caudillo que llevó á
se ' retuerce en infinitas y crudelísimas tortucabo, con la potencia de su patriotismo, una
ras. Seduce en ellas ese fondo de leye~da, ese
hazaña prodigiosa que la Historia ha conmeambiente de época. esa esfumada le1anía de
morado.
· ·
castillos de caJlejuelas, de encrucijadas, de
Como un homenaje y como un recuerdo, nuesrojos fa~olil)os el?- rincones de sombra, esa
tro semanario ofrece hoy una copia del último
decoración de esqurna con su retablo,de claus-retrato del Sr. General Díaz, pintado con sintro con su arcada, de salón con sus gobelinos,
gular maestría y gusto delicado por el joven
de labradas sillerías, de severas poltrúnas de
artista Federico Rodrígt¡ez. La fig.ura del secuero claveteado. Seducen las donc'311as tapañor Presidente, enérgica y viril,muestra en esdas, los galanes de emplu¡:nados sombrero~, en
te cuadro la noble y severa actitud que le es
cuyo joyel tiembla una estrella, el áureo toisón
·habitual.
sobre el terciopelo de los jubones, el abalorio
Felicitamos al señor Rodríguez.
luminoso dA los ferreruelos, el tieso encaje de
LUIS G. URBIN.A.
las golas. Pero más que esas pintorescas vi-

El mudo Tltstrado

/ª

Fundador, editor y propietario,
LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA.

Director,
LUIS G. URBINA, ·

Gerente,

Secretarlo de Redacción,

LUIS REYES SPINDOLA.

JOSE GOMEZ UGARTE.

Subscripci.ón foránea, vor trimestre.... ,..... 84.50 .
En la capital, al mes..............:................... 1.25
Los ll-Sllntos de redacción deberán tratarse directamente
con el Secretario.
No se devuelven orlglnales.

LA SEI-\ANA
LA GLORIFICACION A LOS POETAS.-CORONACION
DE PEON CONTRERAS

·

L,

idea de coronará un poeta parere rara en
estos tiempos. Andamos tan aturdidos en
esta baraúnda de la vida nueva. -tan peli!troso nos parece distraer la mirada y el entendimiento en las divinas futilezas de la palabra
que canta, tan afanosos estamos por alcanzar
A

esa lejana nebulosa tras de la cual entrevemos,
incompleto pero tranquilo un instante de feiici ·
dad,tanconfundidos ~ revueltos pasan ante nuestros ojos los ideales contemporáneos, todos
ellos envueltos en veladuras y penumbras que
los hacen cada vez más vagos y misteriosos; la
lucha positiva del vivir, los empellones de la
realidad implacable, el bracear en la batahola
del combate, nos dejan tan maltrechos y fatigados, que apenas si por momentos podemos
parar mienLes en que, ocultos entre los árboles
del camino, suelen gorjear, con tenacidad incansable, algunas aves ¡aradisíacas. · Nuestro
medio es poco propicio los poetas. Pasamos,
desde hace algunos años, por una transición
soc:al. Hemos echado abajo muchas viejas cosas y estamos como ensanchando !luestra existencia, como reconstruyéndola. Sólo que entre
esas viejas cosas que destruimos día por día,
hay algunas de gran valor, algunas que nos
caracterizaba,~ y que fueron, en otro tiempo,
objeto de nuestros. cuidados y atenciones. Antes, por ejemplo, la vida literaria en nosotros
tendía á propagarse, á difundirse, á ent'rar
por todas partes, á .filtrarse en las capas sociales, á manera de fecundo riego que cae en la
tierra, y penetra en ella para despertar los
gérmenes dormidos. La poesía de los viejos líricos mejicanos interesaba á todo el mundo: la
sentían todos los contemporáneos; iba de alma
en alma, corría, saltaba de corazón á corazón:
era del dominio pú9lico y solía .no &lt;letenerse
en la caótica masa -popular, á la que llegaba
en tosca forma de canciones políticas, de chuscos y groseros epigramas: de ampulosas é incultas elegías, de hiperbólicos y ordinarios
cantos patrióticos. Pero.á todos los-lugrares la
poesía llevaba su música r~sonánte y conmovedora, y era como el atavío usual de los pensamientos y de los sentimientos que animaban la
naciente alma colectiva. Se derrochaba entonces la métrica, se desbordaba sobre las muchedumbres. Las ideas grandes ó chicas, vanas ó
trascedentales, se cristalizaban en sonoridades
rítmicas. La poesía. una poesía joven y robusta, evaporándose, llenaba la atmósfera. Se decían cosas francas, smceras, puras, universa.les, humanas.

I l
/

¡Julio Verne ha muerto!
·iVh¡a ·Julio Vernc!

E

S'r A noticia es más de cuanto pueda llenar
de legítimo duelo á todos los amantes de
· la literatura sana, vigorosa, inocente, capaz
de mantener vivas en el alma la fe en el pro-•
greso y la esperanza de un porvenir mejor para la humanidad.
El siglo XIX con sus conquistas mezcladas
de desengaños, con sus victorias acompañadas
de derrotas, con sus prosperidades tantas veces seguidas do bancarrotas, hubo de producir
y produjo dos categorías de pensadores, de
poetas y de literatos. Los unos, fervientes y
creyentes en el mejoramiento, en el engrandecimiento, en el futuro próspero de la humanidad, como entre los filósofos lo fueron A. Comte, Stuar Mill y Spencer; los otros, escépticos,
desencantados, pesimistas,como Scho penhauer,
Hartman y últimamente Brunnetiere. .
Poetas y literatos siguieron esos dos distintos rumbos, y como quiera que má, seducen y
atraen, al literato y al poeta, lo amargo que lo
dulce, lo cruel que lo risueño, lo doloroso que
lo placentero, una pléyade de ·poemas "crueles" ,que diría Urbiua, melancólicos,tristemente románticos los unos, como ''Graziella, '' tremendamente trágicos los otros, como "Teresa
Raquin", vinieron á constituir toda una literatura y toda una poesía de la disolución; del
desencanto, de la bancarrota, en fin, de la vida y de la actividad humanas.
Aquello degeneró en lo enfermizo, en lo patológico,en lo delirante con Baudelaire y Zolá.
A la lánguida melancolía de Lamartine sucedieron la antítesis violenta y la protesta vigorosa de Víctor Rugo, la sátira sang~ienta de
Rochefort y la insulsa,apáticaéinfecunda resurrección de un pasado casi caricaturesco,con el
misticismo medioeval y hierático de los prerrafaelistas, de los místicos y de los de!)adentes
de la literatura y de la poesía, contrarrestada,
ó más bien secundada, por el helado y muerto
clasicismo de los parnasianos.
En medio de este caos literario en el que nadie ha llegado aún á pronunciar un jiat y en el
, que se mezcla al espíritu para,dojal de los so-

/

/

.

listas y de los escépticos griegos la tendencia
aretiniana y ·rabele,siana de un naturalismo
brutal, se dibujan tendencias y se bosquejan
designios mejor orientados en su extravío que
los pesimistas en su lógica rectitud: Balzac,
el creador de "La Comedia Humana", título pa. rodiado de "La Divina Comedia" del divino
Dante; y tras de él sus infelices parodistas que
inventan la. vida, y la forjan y la adulteran y
entre los cuales avergüenza,· casi, estar á Eugenio Sue,el precursor en la mala senda y después á Montépin,el heredero de todos ,los errores y de todos los vicios de sus predecesores.
Fernández y González y Paul Feval caminan de conserva y con mala brújula en ese mar
literario tan lleno de escollos y tan falto d~ pi.lotos; sopla en las velas de sus naves el mismo
viento, fresco y á la vez caballeresco y español. "Hernani ó el honor castellano" deriva
del cómicamente sublime Hidalgo Manchego, y
"El Jorobado" es primo de la "Dama de Mon,¡aureau", como lo son igualmente ''El Cocinero de su Majestad" y hasta "Diego Corrientes
ó el Bandido generoso". "La cabaña del tío
Tomás" había engendrado toda una literatura
emancipadora y redentora en el 01·den político
y social; pero ell ·'Robinson .Crusoe" había dado
el ser á otra, no menos emancipadora redentora en el orden científico, práctico industrial.
·
·
Porque, en efecto, á la. marea de las ideas de
desencanto, de escepticismo y de desesperanza,.
había acompañado una contramarea de fe, de
entusiasmo, de ilusión; y ésta había de tener y
tuvo en efecto también sus poetas, sus literatos
y sus novelistas. La ciencia, á pesar de la bancarrota que le atribuye Brunnetiere,había ptorgado más de lo que había prometido y era ca•
paz de más otorgar,á pesar de no dejar de.prometer.
A esta tabla de naufragio ató su barca literario Julio Verne; y como si quisiera hacer
obra de propaganda, de sostenimiento y de fe,
so pretexto de literatura y de novela, no escribió "El Mundo tal cual será el año de 2000",
no viajó á la luna como Cyrano de Bergerac
evaporándose con el rocío ni vistiéndose de
hierro y lanzando al aire poderosos imanes.
Cyrano disponiendo de·seis procedimientos para llegar -á la luna, empleó de toda preferencia
el séptimo. Julio Verne, más avivado y modernista que él, le ganó por la mano empleando
el octavo: el cañon de G. T. Maston.

l

MARINA

EL ESCOLLO
I

Aborto colosal de un cataclismo,
Sobre el inmenso mar hay una roca,
En cuya mole cenicienta choca
La infatigable furia del abismo.
En vano el huracán de su mutismo
Quiere arrancárle; en vano le provoca
El ígneo rayo de iracunda boca ..... .
Rayo, mar y aquilón le hallan lo mismo.
i,Qué hace en su eterna soledad? ¡Quién sabe!
Mas siempreq11e á lo lejos una nave
Asoma el mástil de aguzada punta,
Parece que el escollo se endereza
Y en su enorme y hierática tristeza
Por alguien ó por alg&lt;) le pregunta.

/
/

Sobre la playa, el arenal escueto;
El mar plomizo como hedionda. charca,
Y no le¡os, los restos de una barca
Cual macabro carcaj de un esqueleto.
Ni un toque de verdor, ni un indiscreto
Rayo solar; y la pupila abarca
Algún islote gris que el lomo enarca
Como un cetáceo encadenado y quieto.
Con calma funeral vienen las olas
A agonizar en las riberas solas
Sin que haya nadie que su riesgo afronte;
Y en la bruma sutil que el alma hiela,
Ni un ala, ni un celaje, ni una vela
Que rompa la insulsez del horizonte.

Y superó á Cyrano, como por lo demás á todos los Daniel Defoe, los Maine Reid y los demás del coro y comparsas, porque como Don
Juan Tenorio y más que él, subió á los astros,
bajó al centro de la tierra y al fondo inaccesible de lo~ mares; exploró por su cuenta y por
cuenta. ajena todos los continentes y archipiélagos;descubrió islas encant11.das,mil veces más
bellas que las de Calipso y Citerea.; en su "Isla Misteriosa"; inventó la navegación submarina, la dirección de los·globos, la galvanización de las razas del norte y su transformación
en razas del mediodía, en su "Capricho del Dr.
Ox", á beneficio del oxígeno á alta dosis; dotó
de un nuevo satélite á la tierra con el monstruoso proyectil de ''Los quinientos millones
de la Princesa", descubrió y puso, el primero,
la planta en el Polo,como navegó en los mares
intraterrestres.
·
Feliz él. Vivió toda la vida y, lo que es m~s
aún, nos la ha hecho vivir. Hace medio siglo
todos queríamos ser D'Artagnan, es decir, "la
capa y la espada'' ó lo que es lo mismo, el bandolerismo y la injusticia en dentelles.
Gracias á Julio Verne, nuestras hijos y nosotros mismos, hemos soñado ser el Capitán
Nemo,explorador de la profundidad de los ma.res; Miguel Ardan y socios, viajeros interplanetarios; Glenarvan y los suyos, circunnavegantes ansiosos de disputar al naufragio y ·á
la muerte al Capitán Grant; Ciro Smith, G.
Spilli_t, Harrert, luch3:dores, batalladores .Y
colomzadores de. una isla. desierta; Aronax,
Matías Sandorf, Fileas Jog, hombres imaginarios, modelo de lo que debieran ser los hombres reales, y creaciones de la fantasía que debieran ser creaciones de la Naturaleza.
Y con él no hay manera de decir: "Lásti~a
grande que no sea verdad tanta belleza". Vidente y precursor, ha visto en vida casi realizados sus ensueños y todavía tien.e en su abono que no llegó á soñar todo cuanto la ciencia
y la industria han llegado á realizar.
Pll:eden los paladares hastiados gustar de
man¡ares más acres y de condimentos más excitantes. Nosotros, por nuestra parte, p1•eferiremos siempre la uva á la pimienta de Cayena y
la ambrosía al ajenjo.
Julio Verne ha sido la esbelta y gentil Hebé
que en el orden literario ha sabido servirnos
el néctar mejor que ~a asafét~da, y la tierna y
blanca carne del pichón, me1or que la liebre
oliscada ó el venado podrido.
Se °:ecesita . paladar_ de acero cromado para
pre.f erir a~ vmo el wiskey americano ó para
meno~prec1ar la lec~e por el aguardiente.
Juho Verne, espíritu sano, bueno y equilibrado, ha hecho una grancie y buena obra: es•
forzarse por conseguir, y lograrlo, que una
gran parte del intelecto humano actual escape á la decadencia y tal vez á la abyección.
Cuando un hombre ha hecho algo comparable á eso, puede morir tranquilo. Sus admiradores podrán llorarlo; pero la prosperidad sabrá enaltecerlo.
DR. M. FLORES.

La lluvia
Ya, bienhechora lluvia, descendiste
Al mustio bosque y al sediento prado;
Y a, con tus besos, húmedo el collado,
De nuevo un manto de esmeraldas viste.
Ya tu opulenta dádiva ofreciste
Al surco abierto por el corvo arado·
Ya, compasiva y pródiga, has llenado
De aliento al pobre y de consuelo al triste.
Ya el grano oculto en el terrón germina·
Ya su corriente de agua cristalina
'
Hincha y enturbia el fecundante río·
Torna el sosiego, enjúganse los oi'os ..... .
Fe, ¡,dónde estás para clamar de hinójas
,
Vuelta al cielo la faz: ¡Gracias, Dios mío!
ENRIQUE GONZÁLEZ MARTÍNEZ.

�~I tn114o t1astrado
Subsecretario de Hacienda y todos los jefes y
oficiales de la guarnición.
Los dis,·ursos cambiados entre el nuevo representante· de los Países Bajos y el Primer
Magiatrado, fueron cor~os, pero muy expresi. vos, y denotan las buenas relaciones que existen entre los dos países.·

*

* *desempeña también en
El Sr. Swinderen, que
Wáshington el cargo de Ministro, comenzó su
carrera tliplomática hace quince años; ha servido como Secretario de Legación en varios
países y fué, antes de venir á América, Ministro en Italia. En recompensa de sus buenos
servicios y de sus relevantes prendas persona bs, 111!/uaos gohiernos le han conferido
c011decorac1ones, contándose entre las que posee Ja Gran Cruz y Placa de Rumania, la de
Comendador de la Corona de.Italia, la de S.
Estanislao de Rusia, la de S. Alejandro, de
Bulgaria, la de la Legirn de Honor y la del
Le6n Irlandés.
En este número ·publicamos un retrato del
señor Ministro, tomado por nuestro fotógrafo
en los ·m omentos en que se disponía á salir. para Palacio, el día de la recepción.

00

El Sr. Embajador Azpíroz
SU MUERTE.-SUS FUNERALES -DATOS· BIOGRAFICOS

tL

día 24 del pasado, por la ta,rde. dejó de
existir er¡ Wáshington, donde desempe. ñaba el cargo de Embajador de México en los
Estados Unidos, el Sr. Lic. D. Manuel de Azpíroz, una de las personalidades más prominentes del partido libe,·al de la Repú):&gt;lica.
La noticia, transmitida á · 'El Impareial" por
la Prensa Asociada, ha causado una impresión
muy dolorosa, lo mismo en los círculos políticos que en la buena sociedad mexicana, pues
tanto en el desempeño de sus elevadas funciones como en lo privado, el Sr. de Azpíroz supo captarse siempre 1as más francas simpatías
y la más alta estimación.
,
El distinguido cliplomático, á quien sorprendió la muerte precisamente en los momentos en
• que se disponía á emprender un viaje á nuestro país, falleció á ronsecuencia &lt;le una gastritis que venía p_a deciendo bacía algún tiempo. y
que revistió á últimas fechas un carácter de suma gravedad.
Tan luego como ocurrió la muerte, el Presidente Roosevelt se apresuró á manifestar su
condolencia al Gobierno mexicano, enviando
un expresivo mensaje al Sr. Gral. Díaz, y, por

SR, :i;ÑGENIERO DON BLÁS ESCONTBÍA, MrnI.STRO DE FOMENTO.

NUEVO MINISTRO DE FOMENTO
El Sr. Ing. D. Blas Escontría
substitución del Sr, Gral. D. Manuel González Cosío, que p:ts6 á encargarse del Ministerio de Guerra y Marina, ha sido nombrado Secretario de Fomento el Sr. Ing. Don
Blas Escontría. que desempeñaba desde hace
algún tiempo el importante puesto de Gobernador del Estado de San Luis Potosí.
El nombramiento que el señor Presidente· de
la República acaba,de hacer en favor del ·señor
Escontría, ha sido objeto de lós más favorables comentarios en los círculos políticos, considPrándoRele como muy acert~.do. Cuenta. aquel
distinguido caballero con antecedentes muy
honrosos y con facultades muy poco comunes,
como hombre de energía y de talento, y su labor en el Ministerio debe, indudablemente, ser
muv fructuosa. ·
Él Sr. Escontría es orig-inario de Valle del
Maíz [S. L. P.] y pertenece.. á una ~onorable
familia potosina. Sus estudios los hlllo en México, donde obtuvo el título de Ingeniero Civil en 1870, y entre las obras más notables lle ·
vadas á cabo bajo su dirección en su Estado
natal se cuentan los edificios de la Penitenciaría de la Escuela de Artes y Oficios-hoy
Cu~rtel General de la Zona- y de la Escuela
Normal Modelo. Como miembro de la Comisión nombrada por el Gobierno para estudiar
el pro:vecto del 'I:eatro d~ la . P_a~, tomó parte
muy activa en los trabaJos, m1ciando algunas
reformas que desde luego fueron aceptadas.
En la esfera política, el Sr. Iog. Escontría
ha prestac;lo también bue?os servicios, siendo
en distintas ocasiones Diputado y Senador al
Congr,eso de la Unión. En San Luis fué dur~n-

E
N

te alg-ún tiempo Director del Instituto Científico y Literario, Diputado á la Legislatura é
Jngeniero .de Ciudad, puestos que desempeñó
con acierto, cediendo sus honorarios á beneficio de la Instrucción Pública de la Huasteca.
Hace seis años que tenía á 'su carg-o el Poder
Ejecutivo, y, ·durante ese período, trabajó con
. verdadero empeño en el mejoramiento genera.l
del Estado, impulsando todas las empresas benéficas á su desarrollo intelectual y material y
emprendiendo numerosas obras de ornato y de
utilidad pública.

** *

La ceremonia de toma de protesta se efectuó
el sábado ::!5, en ]:alacio, con asistencia del ~eñ.or Pre,sJdente de la República y de los señores Secretarios de Estado y Subsecretario ele
Hacienda. Terminado el acto, el Sr. E contría
foé felicitado por los miembros del Gabinete,
permaneciendo en los salones de la Presidencia basta que. pasó la- recepción diplomática de
que en otro lugar informamos á nuestros lectores.

ECXMO. SR. LIC. D. MANUEL DE AZPmoz, EMRAJADOR DE MÉXICO EN LOS ESTADOS UNIDOS.
t el 24 del pasado.

·0 0

RECEPCION DIPLOMATICA
Con la solemnidad acostumbrada fué recibido en audiencia pública ,el día 25. por .el señor
Presidente de la República, el Excmo. señor
Jonkbeer R. de Marees van Swinderen, recientemente nombrado Mini~tro Plenipotenciario y
Enviado Extraol'dinario de los Países Bajos
cerca de nuestro Gobierno.
La ceremonia se verificó en el salón Amarillo· de Palacio,á las doce en punto, concurriendo á ella los Secretarios del Despacbo,el señor

EXCMO. SR. MAREES VAN SWINDEREN,

Ministro de los P1isn Bajos en Mhlco.

conducto de la Embajada Americana, la Secretaría de Estado de Wá,;bington se &lt;;lirigió
al Ministerio de Relaciones de nuestro país, ex•
presándole sus sentimientos de pesar por tan
sensible pérdida. Tanto el menf'A.je del Presi •
dente Roosevelt como la contestación del señor
Gral. Díaz . y las comunicaciones cambiadas
entrA el Sr. Embajador Clayton y el Sr. Ministro de Relaciones Exteriores, las publicó '·El
Imparcial" el día 26, juntamente con un nuevo
despacho cablel!'ráfico en que se daba cuenta
de los preparativos hechos para los funerales .
.
El dJa señala.do _p ara éstos fué el martes,
acordandose que las exequias se efectuaran en.
el templo católico de San Mateo, con asistencia del Cuerpo Dinlomático y de los más altos
funcionarios del Poder Ejecutivo, de las Cámaras y de la Suprema Corte de Justicia de
los Estados Unidos. El Presidente Roosevelt

el edificio de la Embajada Mexicana basta San
y su esposa ofrecieron concurrir á los funeraMateo, y de allí hasta el cementerio de Oak
les, y según estaba dispuesto, los cordones del
Hill, donde quedó provisionálmente deposiféretro deben de baher sido llevados •p or Mr.
tado.
·
Sbaw, Secretario de Hacienda de la Casa: Blanca; Mr. Adee, Subsecretario de Estado; Conde
A la hora en que escribimos estas· líneas, se
anuncia que lo.s restos del Sr. de. Azpíro:,¡ seCassini, Embajador de Rusia; Baró:q,M~/ or•gef
rán transladados á Veracruz á bordo dci un
Planches, Embajador de Italia; Sr.~•Grip, Mi'nistro de Suecia y Noruega: Sr. ClJ¡lvo, Minisbuque de guerra americáno. bondadosamente
tro de Costa Ríen; Mr. Fuller,-Presidente de la
ofrecido para el caso, .á nuestro Gobierno, por
-el 4e Wáshington. El buque escogido para la
Suprema Corte: Senador Shelby Cullom; .'DitranslHción· del cadáver, es, según parece, el
putado R. R. Hitt, Y. Stephen J. Foster, exSecretario de Estado. · ··.
-.
.
crucero "Columbia."
Posteriormente, la Secretaría de Guerra de
Como datos complementarios, diremos que,
los Estados Unidos ordenó que se tribu.t aran·
en.s~ñal de. duelo por la muerte del Embajaal Sr. Azpíroz todos Ios honores militares codor · de México, la oficina de las Repúblicas
rrespondientes ásu alto rango; mandando·que
Americanas ' hizo ce.rrar sus puertas el martes
se formara una escoltá compuesta de un escua•
último, y que la Comisión Permanente del Fedrón del l¡Q Regimiento de caballería, un des- . rrocarril Panamericano celebró una sesión es•
tacamento de artillería y un batallón de inge- · peci¡i,J,. para rendi:-1,1n tributo de respeto y simnieros, para qiie acompaña-Í-a ·al cadá.'ver'.desde
. patfa/hacia el finado, tomando algunos acuer-

�El lh11do n1strado
dos que oportunamente serán comunicados á
la Secretaría de Relaciones de nuestro país.

.

***
El Sr., de Azpíroz, que nació en Puebla en
1836, fue uno de nuestros horubres públicos más
notable~ y en époeas ac~agas para la Repúblic,a prestó muchos Y, muy importantes servicios.
Con_e_l gr!l&gt;do de Uoronel de infantería asistió
al sitio de Querétaro en 1867, y, caída la plaza en poder de los republicanos tomó parte
com? fiscal, en el Consejo de gue~ra que sen'.
tenció á muerte al Archid(1que Maximiliano y

Gróni6a 6XtranJ6ra
PUERTO ARTURO.-PROEZAS DE LOS JAPONESES
-EL MIKADO Y SU PUEBLO.
.

"F_i~uraos, decía un oficial japonés, uno de
los sitiadores de Puerto Arturo fivur~o ' ~que~ sube
" una
pend"~ent e d e má s de setenta grados
á
los cielos por muchos centenares de metros
que está rodeada por un profundo foso ¡ Y
ginac:t tambi~n, que coronan la cumbre de
!)endiente trm&lt;:heras á prueba de bomba
biert~s de placas de acero, y que esas tri~cb~=
ras c1rcuy~n un fuerte poderoso de piedra y de
celll:ento, situado sobre la punta de la colina
encima de~ que e~tán montados grandes cañJ.
nes. Imag1~ad aun que el" pie de esta fortaleza
apenas enc~ma_ del fo•o, está minado, está ro'.
deado P&lt;?r mtrmcados alambres,y que cada línea de hierr(! de los mismos se encuentra cargada de corrieutes_eléctricas bastante fuertes
para ha~er caer muertos á miles de hombres
que sencillamente la tocaran. Pensad, en fin en
que. dos ó tres fortalezas exactamente de esa ~spe~ie esttn colocadas á cada mil metros del erímetro_ue P~erto Arturo. Detrás de semejfntes fortificaciones, unas cuantas mujeres res Itas, con s~lo la condición de que sepan
Ja_r los can~~es! serán capaces de impedir
tri~nfe un e¡ercito de 100,000 hombres, de inl~~
cut1ble valor y de completa educadón mirt
. ''Hecordac:t todavía., agrega RichardBarr~~~i
audaz americ~no que presenció muchos de los
• sucesos acaecidos en Puerto Arturo, recordad
tod_a vía que las grandes fortalez11s situadas en
torno de esa plaza militar estaban dispuestas
en dos coronas concéntricas y erguidas á su
vez so_bre las dos líneas, concéntr.eas también
de colmas que la naturaleza amontonó e
i
extremo sur de la península de Liao Tung~
ned presente que esas fortalezas fueron artilladas y construidas con tal habilidad que cad
_una podía ser víctima del fuego de l~s vecinasª
de modo_que si caía una en poder del enemig-o:
, las próxima~ ~a sep1:1ltaran bajo una lluvia. de
; balas y la hicieran msostenible; nó ol viuéi~

r::¡

m:::e-

i:_

El muco TIIStrldO

á sus generales Mejía y Miramón. Triunfante
la República, desempeñó sucesivamente los
puestos de Subsecretario de Relaciones, habiéndose encargado tres veces del Despacho
por falta temporal del Ministro; agente y abogado del Gobierno ante la comisión mixt,a de
reclamaciones entre México v los Estados Unidos, miembro de la comisión nombrada para
proponer la renovación de tratados internacio·
nales, y Plenipotenciario, en misión e.s pecial,
ante el Gobierno de Italia. En su Estado natal
sirvió después alg_unos cargos p1lblicoi-, y llamado más tarde á México por el Gobierno,
volvió á encargarse de la Subsecretaría de

Relaciones, en marzo de 1890, permaneciendo al
frente de ella hasta el mes de enero de 1899 en
que, como un premio á sus antecedentes y á, su
limpia carrer3: de ~ombre p(~blico, fué designado por el E¡ecutivo de la unión para representar á México en los Estados Unidos. Ade. más de las comisiones y empleos á que nos hemos referi_do, el Sr. de Azpíroz desempeñó ·
otros muy importantes, á completa satisfacción
del Gobierno.
En este número damos.el retrato del eminente
ciudadano,· cuya muerte constituye para el partido liberal y para el país entero una pérdida
il-repa rable.

que la defensa de Puerto Avturo se extendía
hasta 18 millas hacia el norte, hasta un punto
~n que la península tiene una garganta estrecha de sólo tres millas y en la que colinas cónicas análogas á las que circundan á la famosa posición austral, se extienden de mar á mar
refur1,adas P,Or atrinclÍeramientós y coronadas
por gruesa artillería, bien cubierta, bien enmascarada. No olvidéis tampoco que desde esa
estrecha. garganta, llamada Naushan, hasta
Puerto Arturo los rusos habían construido
cuatro líneas más de atrin&lt;·heramientos, que
alcanzaban también de mar á mar, muy fuertes
y admirablemente adaptados para la defensa;
y pensád aún en q).le poseían, por primera vez
en la historia, todos los terribles útiles con
que los rápidos progresos de la ciencia han armado el brazo destructor .de la guerra en los
últimos treinta años: cañones de tiro velocísimo, pólvora. sin humo, tremendos· explosivos,
anteojos perfeccionados para asegurar maravillosamente la exactitud de la puntería, instrumentos bien hechos para precisar la distanc~a á que_ estuvi~ra el enemigo, nada faltaba,
dice el mismo Richard Barry; nada faltaba, ni
la hravura estupenda de los defensores, que
bien podían considerarse como soldados modelo.
.
"Y. no ?bs~~nte,el 26 de mayo último el segundo eJército Japonés atacó la primera línea de
defensa de Naushan en la garganta de la pení~sula, y se.apoderó de ella por medio de un
v10lento asalto; marchó en seguida con debe
]adora rapidez sobre las líneas sucesivas de
defensa y las tomó igualmente, empurpurando
l as rocas, las laderas y los mares próximos:
el 29 de mayo ocupó á Dalny,la ciudad que los
ru~os soñaron sería la primera del Extremo
Oriente en sus enormes dominios; del 9 al 11 de
agosto la corona exterior de las fortificaciones
fué ocupada también por la planta triunfal de
los japoneses, y en seguida, engreídos por sus
rápidos triunfos. confiando en la fuerza de sus
incontenibles asaltoi::, se lanzaron sobre la co .rona interior: por siete días, con empuje furioso, iluminados por la luz ardiente del sol, bañados por la claridad pálida de-la luna. salpi•
cados por el. fulgor trémulo de las estreÍlas,luchar_o n, lucharon, lucharon; mas las intoma-

bles fortalezas permanecieron intactas y de sus
crestas agudas llovían ríos inflamado~ de fuego tronante. Cuando ¡¡ 1 cabo de unos siete días
el terrible ejército s.e detuvo, cuando los jefes
dieron la orden del descanso. se contaron los
· huecos en las ti as y faltaban 25,000 hombre,.
' ·Entonces los asaltantes c;i,mbiaron de -táctica:
copvencidos ya de que un a salto, por m.í.s espantoso que fuPra-,no podía entregarles las fort ificaciones, se pro¡msieron apoderarse de ellas
de otr.o modo: emper.ai·on á construir túneles
larg~s.túneles ~ajo la-tierra, de tal suerte qu~
los bi~i~dos lo iguorarau; trabajaron de noche, hic10ron galerías subterráneas. en zigzas
unas, oti-as directas; llegaron así á la falda de
las fortificaciones, tallaron allá un gran corte
paralelo al frente odental de ellas, para poder
concentrar sus tropas cuando llegara el mom_e~to del grande_ a.taque; continuaron su_s prod1g10sas excavac10nes en la roca viva, exactamente bajo los pa.-apetos, bajo los muros de
las fortalezas; colocaron allí toneladas de dinamita, extendieron hasta ellas alambres eléctricos l_istos ~ara llevar _el reliímpago y hacer
que se mcendlaran formidables explosiones; y
entre tanto, aunque alguna parte de esta obra
colosal hubiera sido advertida por los rusos
é~tos no la había~ visto toda; por lo contra'.
ri?, la mayor parte de ella se escapaba á sus
mira.das, que desde lo alto de las colinas á lo
lejos, sólo ·veían en la superficie de los declives las hormigueantes multitudes de soldados.
Mien_tras todo esto hacían, buscaban también
los meJores lugares para situar ocultos, poderosos cañones: trescientos. de sitio, fueron batidos contra la ciudad; ca.da uno de los terribles asaltos era precedido por furiosos bombardeos de que la historia no había presentado aún ejemplo que pudiera comparársela. Llevaron además dieciocho colosales morteros y
los transportaron desde Dalny basta las colinas; para levantar uno solo, era preciso adunar el esfuerzo combinado de 800 hombres; estudiaron bien el sitio en que debían colocarlos
para e¡ue los lomerfos les sirvieran de escudo
y burlaran así la observación rusa; y de día y
de nol·he,y bajo la lluvia ó bajo el fuego, construyeron los macizos cimientos que debían servir para que desde ellos los pesa.dos morteros

LA RENDICI6N DE PUERTO ARTURO. -- DESFILE DE PRISIONEROS RUSOS.

-

hicieran una horrible obra de destrucción y de
muerte.
"Los cargaron en seguida con el explosivo
tremendo que ideó el doctor japonés Shimose,
análogo, dice el mismo Barry, á la lidita in
glesa, á la melinita francesa. á la maximita
americana. $1,000.00 costaba cada descarga, ·un
tiro se disparaba. en los más ter:·ibles bombardeos cada ocho minutos; y como algunos de
esos bombardeos duraron cuatro horas, se éalcuJa que en ellos el costo de los disparos a.sí
hechos subía á cerca de medio millón de pesos, •
·que volaban convertidos en llamas sucesivás
al través de los aires para herir, y matar y
destruir todo.
"Esos morteros,agrega aún Barry, tienen un
alcance máximo de ocho millas; pero como sólo estaban situados á tres de la ciudad, se les
·apuntaba en ángulos casi de sesenta g~ados y
así los terribles explosivos subían alto camino de los cielos por encima de dos series de
colinas y caían luego como meteoros desde el
firma.merito azul, verticalmente, sobre la ciudad
atacada.
''Caían con frecuencia enel punto exacto que
debían herir, aun cuando los artilleros no lo
vieran, porque poseían los ingenieros militaTes
japoneses, planos precisos, pormenorizados,
infalibles, que les hacían mirar sobre el papel
lo que las colinas ocultaban y apuntar también sobre el papel los lugares que los disparos debían incendiar.
"No podían, es verdad, los artilleros ver al
través de las colinas la situación de los objetos móviles, de los buques de guerr.a; mas había una montaña desde la que todo podía ob~ervarse, el: Cerro de 203 metros_, y cuando los
Japoneses lograron apoderarse de ella, insta·
!aron allí hiposcopios, instrumentos que les
permitían observar la comarca vecina sin exponerse sobre la cumbre, y telefonearon á los
artilleros el efecto de sus disparos para que los
corrigieran; de suerte que así cada uno de ellos
fué preciso, exacto, matemático, y uno tras
otro los grandes bajeles de guerra fueron condenados á una implacable destrucción.
"Asestados en seguida ·]os morteros conira.
los fuertes, abrieron en ellos boquetes, en los
parapetos: fueron, decía el valiente Stoessel,
sencillamente irresiRtibles; llevó luego la chispa eléctrica al través de los alambres el rayo
á las minas de dinamita. v uno tras otro. entonces, los muros de las fortalezas foeron volado~, ~espués de lo qué los japoneses, con empu¡e _irresistibl'e, salieron á los asaltos, que·
termmaron, por fin, con la rendición de la
plaza."
Fué as{ como cayóPuerto Arturo; mas¿qué
es lo que iluminaba con tan clarividente inteligencia_ á los sitiadores? ¡,Qué fué lo que pudo
comumcarles la irresistible bravura, el indomable arrojo, la tenacidad sin límites y la sa-

gacidad estupenda de que· die~on pruebas?
¿Qué ha sido, por otra parte, lo que los ha hecho desafiar la muerte y morir por· decenas de
miles sin desmayar un momento·/ ¡,Qué los empuja como un río de hierro v de lavas, devastador y tremendo por el valle del río Liao,
rumbo al Norte, escalando las montañas, de
tal suerte que ·ejércitos enormes, de valor bien
probado, retroceden á su paso inexorablemente, semejantes á montañas que se pusieran en
marcha al través de la Mandchuria frente á los
terribles exterminadores, no sin procurar detenerlos y humillarlos en las más feroces contiendas que registran los anales de la humanidad?
La fuerza incontrastable que á los japoneses
guía, que los lanza con seguridad perfecta, que
los lleva de victoria en victoria, reside en su
extraordinaria unión: antes de que soñara- en
vivir ninguno de los actuales pueblos europeos, antes de que nación ninguna del occidente actual tuviera conciencia de sí misma, euatro siglos antes de la era cristiana, según el
cálculo de los·historiadores dignos de fe, principió á regir el Japón la dinastía que -a.hora lo
rige y desde entonces el pueblo japonés ha pe1•manecido fiel siecnpre á su emp·er ador, aun
cuando haya atravesado por una serie de vicisitudes que en cualquiera otra parte habrían
aniquilado la dinastía reinante; ha permanecido fiel en los tiempos lejanos en que rudos
comba.tientes á las órdenes del Mikado sojuzgaron por completo las islas; fiel siguió á pesar de discordias intestinas, suscitadas enke
jefes inferiores que lucharon terriblemente durante la era inmensa del feudalismo que por
siglos existió en el Imperio del Sol Levante; y
fiel aun cuando el gobierno se transformó por
sí propio en 1868, para llegar á ser la monarquía éonstitucional que es ahora.
Esta fidelidad extraordinaria que ha hecho
que la dini¡.stía japonesa reinante pueda considerar,e por alg-unos escritores como la más
vieja del mundo, ya que, según afirman el actual
Emperador es el que representa la ¡!'eneración
núm. 123. contada desde el remoto jefe que con
sus compañeros vino del Asia continental para
apoderarse de las islas y g-obernarlas; esta
lealtad sinejemploes la prueba más perfl)Cta de
1a unión que, si es cierto que en otros respectos
ha vacilado á veces rudamente, también es cierto que nunca .. ha vacilado en cuanto se ,r efiere
al progreso· de. la patria.
¡
Y por su lealtad prodigiosa es tamb\én ,por
lo que el pensamiento director del Mikado puede infundirse al través de las masas, puede comuni&lt;'arles la firme y única orientación que á
una flecha imprime un arco bjen_blandido, que
á, una bala impone un. cañón_ rígido y fu~rte.
Por eso es por lo q_u e .e l M1kado puede decir
á sus.ejércitos, con__la séguridad de que será
obedecido, lo que-'1-es ·decía ha.ce unos éuantos

.años en una orden general: '·De-cada uno de
vosotros el emperador y la patria esperan la
verificación de lo imposible."
·
·
Y por eso igualmente no son letra muerta,
sino espíritu vivificante, las admirables instrucciones que cada soldado recibe del Emperador, y que lo unen para siempre con la patria é inhalan ~n él valor indómito,. lealtad á
toda prueba y humanidad extraordinaria para
los vencidos.
"El principal deber de los soldados," dice la
primera de esas instrucciones, ''es la lealtad al
soberano .y á la patria. No es probable, agrega, que cualquiera _q ue nazca en este país carezca de patriotismo; pero para los soldados
esta virtud es tan esencial, que si un hombre
no tiene patriotismo vigoroso, será inepto para el servicio militar" .. · 'Un ejército." dicen
aún las mismas.instrucciones", bien adiestrado
y bien conducido, pero que carece de patriotismo, es análogo á una banda sin jefe;" y llamando en seguida vivamen~ la atención en
cuanto al hecho de que "la defensa u.e un país
y la conservarión de su prestigio, deben reposar sobre sus fuerzas militares y navales," de
tal modo que ' 'su efinacia ó su deterioro tienen que afectar para bien ó para mal la suerte
de la nación," recomienda en seg-uida. á los
soldados que "no se mezclen en asuntos sociales ó en cuestiones políticas, sino que estrictamente se confinen por sí propios en la observancia de su principal obligación, que es la
lealtad, recordando sieinpre que el deber es
más pesado que una montaña (y que así debe
mirarse), y que la muerte es más ligera que
una pluma (y que, por-lo mismo, ha de ser
despreciada)."
.
Cuando de esta suerte puede hablar un sober ano á sus súbditos, con la seguridad , ompleta de que lo entiendan y Jo obedezcan; cuando
a,sí puede soplar al tra"l'és de sus almas como
un gran viento fortifican te; no es extraño que
sus súbditos hagan bazafias estupendas, como
las que han efec-tuado en Puerto Arturo, en
Liao Yang, en Mukden. _La unión inconmovible y su fe ciega en la religión del deber y de
la natria, dan a,sí un ejemplo imperecedero á
toda la humanidad.
México, 29 de marzo de !905.
EZEQUJEL A. CHÁVEZ.

�El m11do lllttrado

€1 m11do lllStrAQQ

EL EMPERAD.OR DELJAPON

E

S imposible penetrar el misterio en que
se envuelve el enigmático &lt;lescendiente
de la dinastía tantas veces secular, de
los Emperadores japoneses. Mientras
que se sustrae aun á la idólatra curiosidad de
sus súbditos, nuestros lectores nos agradecerán •
'que los introduicamos en el feéL"ico pa,lacio,
cerca del extraño soberano sobre quien los
acontecimientos actuales del Extremo Oriente
atraen las atención del mundo entero.

*

* *Japón, es una inmensa ·
Tokio, la capital del
ciudad, una de las ciudades.más desC"oncertan:. tes qüe los ~c;&gt;mbres hayan jamiis coñstruído

-

FRENTE Á POEULA.-MOVIM1ENTO ESTR~TÉGICO DEI:. 19 DE ABRII:. DE 1867.
(Cuadro de F. de P. Mendoza.)

UN CUADRO MILITAR

ENcuadro
el Colegio Mi)itar ha sido colocado tin
d~ g~·andes dimensiones que repre-

senta el ~ov1m1ento estratégico y los últimos
prepa1;at1vos que emprendió el Sr. Gral. D
Porfir10Díaz, para.el asalto y toma de la plazi
de Puebla el 2 de abril de 1867, glorioso hecho
de armas que cc;&gt;nmemora hoy la República.
. En este c~adro-que se debe al pincel del artista Francisco de P. Mendoza, autor de otro
cuadro notable: "El 2 de Abril"-aparece el
héroe_ d~ ~·q uella memorable jornada, á caballo, d1r1g1endo desde una colina las evoluciones &lt;le sus .tropas, que se ven á lo lejos en la
llanura, f~en~ á la ciudad de Zaragoza'.· A un
lado se d1stmgue el camino de Cholula por
&lt;l:onde, para hacer. creer al enemigo que ;e re•
t1~ab~ levant~ndo el sitio, mandó el Jefe del
E¡ército de ~~1ente que desfilaran los carros
de las ~rov1s10nes. Este movimiento, como se'
sabe, &lt;lió el ~esultado apetecido; pues á •poc6
de ha_berse e1ecutado, los templos de la plaza
rom.p1eron en est~uendosos repiques, festejando el ~n del ased1~. Entr.e tanto, el Sr. Gral.
Díaz citaba á una Junta de guerra á los jefes
de la_s _columnas ·asaltantes, para, resol ver en
defimt1va el plan de acción que debía seguirse.
Al lado del héroe del 2 de Abril aparecen eri·
el.cuadro los Sres. Generales D. Francisco z
Mena y D. Luis G. Valle, un oficial y su ayudan:
te, y el clarín de órdenes del General en Jefe.
La escena q_ue representa el tuadro, pasó entre
cuatro y seis de la tarde.de ... o de abril.
·

pequeño espacio de terreno fué concedido amablemente por el Sr. D. Guillermo de Landa y
Escandón, Gobernador del Distrito Federal y
los gastos ~e construcción fueron costeados por
aliunos miembros de la Sociedad Astronómica.
·
El Observatorio consta de una caseta de madera con su techo giratorio, y en el centró de
la caseta se levantó un grueso poste de piedra

o
BEATUSILLE
i Qué descansada vida
la del uuebuyeel mundanal ruido!
Frav Luis de Le6n.

La ola de la s1;1erte al campo me ha traído,
y en él, solo y aislado, soy nuevo Robinsón·
lejos de la malévola corte donde he vivido · '
abro, á los cuatro vientos, numen y cor~zón.
Sin aspirar los miasmas del mundo corrom.
.
d
.
[pido,
e1 a,1r~ oxigena o sorbo á pleno pulmón
y-pá¡aro trovero-cabe mi agreste.nido'
suelto el chorro de perlas de una dulce c¡nción.
¡Natura, buena madre! pues tanto te he que.
[rido
prepárame en~re rosas un tálamo mullido
'
donde hallar mexhausta fuente de inspiración,

00

fL OBSERVAJ.ORIO 4S TRONOMICO
· , "FRANCISCO. l!_l~Z COVARRUBIAS"

e

y déjame, entre tanto, repetir en mi olvido·
''dichoso aquel que huye del mundanal rul:d~',
el verso más glorioso de Fray Luis de León. '

.

anunciaron nues.t ros .diarios, .el mar~l del pasado, á. las '6 h; 21 ms. de la
mañana, en ~l mo_mento en_ que el Sol llegaba
al punto equmoccial de Aries, fué solemnéniente maugu1;ad,~ el OJ:&gt;servator_¡o·••Ifráncisco bíaz
Covarr!11?1as , que la Sociedad-· Astronómica
de México ha levantado en la plazuela de San
Seba.stián. El permiso para hacer uso de u 11

que sostiene un hermoso anteojo de 2 metros
de distancia focal por 160 milímetros de aber·
tura.. Con excep'·ión de. los grandes telescopios
de '.fac~baya, el anteojo de la Sociedad Astronómica es el mayor que existe en el Distrito Fedaral.
Han sido_ nombrados Director y Subdirector, r&lt; sp~ct1vamente, del nuevo Observatorio
los señores Profesores D. Jesús Medina y n'
Francisco José Zamora.
·
Las conferencias populares en este Observatorio comenzarán la semana entrante.

JUAN B. DELGADO.

EGÚN

t) tes

IJAl:t.t.TA D,E L OBSF.'RVATORlQ
COV ARRUBI,AS ''

"ot~z

ffi

ese extraordinario soberano, el más extraordinario seguramente que el Asia baya visto, pues
es á la vez un Emperador constitucional, como
el Emperador de A¡emania, y un dios vivo co·
mo el gran Lama del Tibet"t
Procuremos sorprender á ese personaje enigmático en los cortos instantes en que, saliendo
de su palacio encantado,se muestra á nuestros
ojos.
·
Quizás habréis pasa.do una noche por una
ca-a cuyas ventanas estén iluminadas: una
sombra, la del dueño seguramente, circulaba
de pieza en pieza. Aparecía y desaparecía; pero á ciertos momentos desprendíase en plena
luz y habríais podido distinguir sus rasgos.
El Emperador del Japón es semejante á esa
sombra. Aprovechemos los minutos en que se
deja entrever.
. EDUCADO PARA S'ER DIOS.-EN ODIO A LÓS
EUROPEOS

do el del Emperador á. no ser más que una sombra, es puesto en fuga y def;.nitivamente vencido. ¿Qué hizo el joven Emperador de 16 añ.o~?
Los mismos consejeros que lo mantenían ayer
en el odio contra los extranjeros, le aconsajaban ahora poner buena cara á ese bárbaro
irresistible. Por extraña que le pareciera la
nueva situación, tuvo que resignarse,
Salió del palacio en que su infancia se había
deslizado silenciosa y misteriosamente; salió
del palacio donde· desde bacía siglos sus antecesores habían sido divinizados; dejó la santa
ciudad de Kioto, ese inmenso santuario de
las tradiciones japonesas; dijo adiós á esa ciudad incomparable que g-eneraciones de artistas
habían embellecido, que loi dioses habitaban,
y que de la mañana á la noche resonaba al i-on
de las c_ampanas. El pueblo lloraba; todas las
casas estaban de duelo, las calles estaban tristes, como un templo profanado. l!:sa partida
era una ruptura con el pasado. El Emperador,
desterrado voluntario, iba á instalarse á Osaka; pero no permaneció sino algunos meses.
Sus const-jeros lo llevaron por fin triunfalmente á la capital del ·S bogun vencido, á Tokio. Y allí fué donde comenzó su aprendizaje
de soberano occidental.
Hay que recordar los hermosos versos . de
Víctor Rugo, puestos en boca de Carlos Quinto:

Se le designaba antaño, aún se.le. designa,
con el nombre de Mika~o. La etimología de esta palabra no es muy clara. Algunos la hacen
venir de "mi", que significa
"augusto". y de ''kado", que
significa , ''puerta''. Sería,
..pues, 'la traducción exa.:ta de
la, "Sublime Puerta" de los ·
"Pre!l'unté: ¿por Qué debo comei,zar mi experiencia?
turcos. . Poco impo1·ta al fin: '
"Y t ,1 me respondiste: '"Hijo, Por la clemencia!"
en -el· ,Japón el Emperador es
simplemente el Emperador.
Mut.s u-Hito comenzó también por la clemencia. Los partidarios del Shogun habían 06ado
Es el Emperadoi: que puede
marthar contra las tropas imperia1Ps; los comdecirse que es de toda· atérdi 0
bates fueron encarnizados y sangrientos; la andad; pues el primer.o de su ra,·
tigua crueldad de los japoneses se dió rienda
za, Ji=u Tenno, reiríó..apro·
suelta. Pero una vez vencidos los rebeldes, re· ·x1madamente, en el s'iglo XV,I
antes de·JesucI'isto. Su árbol , cibieron .el perdón.
genealógic,q sobrepasa_·á t&lt;;i- 2
Algunos años más tarde el Emperador llamó
dos los conocidos, éQínO un . á los más altos puestos públicos á lo'S que haroble entre los juncos. l • • ' bían luchado contra él.
·
1
Esa clemencia era,de seguro, un acto de proMutsu-Hito naci·¿ · el 3 &lt;le
funda política: pero era también la prueba de
. noviembre de 1852 y subió. al
que el Japón, haciéndose eJ:J.ro_peo, deseaba hutrono en 1867, es decir, en vísperas de la más grande rev.o - , manizarse y renunciaba á sus tradiciones de
antigua barbarie. Mutsu-Hito se mostró resuellucióµ qull haya sacudido al
to á continuar sin desfallecimiento la obra de
Imperio del Sol Naciente·. En
civilización que los japoneses, un poco contra
1¡!52 el Japónestaba aún cesu voluntad, habían emprendido.
rrado par¡i. los eur-0peos,, tan
Abandonó los anchos pantalones de seda y
ign~rante como , desconócido
los vestidos pomposos que hacían asemejar'· del resto del universo . . No
se á sus abuelos á inmutables.iilolos,y revistió
~bía cambiado , desde µa.cía
el tt-aje modei;no, el uniforme de los generales,
siglos. :El Mikado vivía recomo soberano que quiere entrar &lt;leliberadalegaclo.,~omo un l!,ñtiguo.dips;
mente en lo que se llama el concierto euro·peo
en su palacio de Kioto. No te·
y ser el "buen hermano" de los reyes de Inglanía ningún' poder efectivo.Toterra ó del Emperador de Alemania. Antaño
da la autoridad pertenecía a,l
nadie en el mundo podía ser admitido á su prelugarteniente del imperio, el
sencia, ni levantar los ojos hasta su faz diviShogun.
·
na. Se mantenía enmascarado por una pantaEl jovenEmperadorfué ed~lla, y ese nieto del Sol no interrogaba á los
EL MTKADO RECIBIENDO Á LOS ATTACHÉS Mll.ITARES INGJ:.ESES
\
cado,como lo habían sido sus
frágiles humanos sino á través de una nube
antecesores, lejos del mundo,
tramada de oro. ¡Sin 'duda, para no deslumprisionero di) su -grandeza y su divinidad, en
bajo los cielos. Imaginad en medio de una vasbrarlos!
medio
de
un
pala.e
io
de
madera
deslumbrante,
ta llanura montuosa, innumerables pueblos
El Emperador moderno recibe á los diplomádonde los pintores liabían hecho florecer sobre
soldados unos á otros por pnentes de madera
ticos europeos, los in vita á su corte y aparece
los
muros
primaveras
de
crisantemas
de
oro;
6 hierro; terrenos vagos y populosos arrabacon el rostro descubierto afable y sonriente,
Conoció una etiqueta hierática que los mismos.
les que pululan en su lindero; canales cuyos
en medio de sus jardines.
reyes
de
España
nunca
soñaron.
No
vió
á
su
múltiples brazos encierran una mezcla confusa
Antaño el Emperador del Japón, imagen del
alrededor más que rostros prosternados y acde tiendas y de edificios, redes de callejas y anSol sobre la tierra, encarnáción de la divinititudes reverenciosas. Una. momia egipcia debe
chas avenidas pol vosas, cuyas casas muy badad, estaba alimentado desde la cun:i. con la
haber teni!'1? sobre el mundo • ideas más precijas se hunden en la tierra; bulevares medio euidea de que el cielo-lo había agraciado con insas y más Justas que aquellas de que lo aliropeos; parques, ,elvas, palacios cuyos terre
m1-ntaron. No conoció evidentemente la existen- ' falible sabiduría. ¡Y he aquí que le concede á
nos abra-zan más superficie de la que bastaría
su pueblo el régimen representativo y se despo•
cia de los europeos sino para aborrecerlos. Los
para una ciudad; enormes aglomeraciones de
jade una parte de su autoridad para cederla á
hombres que rodeaban á su padre-y que prepabarracas informes y de chimeneas de fábricas,
raban la caída del Sho·
y en el C\lntro de esa feria inverosímil el palagun, no tenían más que
cio del Emperador rodeado de ruinas feudales.
un grito dA l!uerra: -"'·====·=
-,= =-- ·=~~~--'-'-=-&lt;,,....,,.,----,--:c---:---~--=:----.....---:=-=:é:--- ,1
"¡Fuera los Bárbaros!''
EL PALACIO INVISIBLE Y SU HUESPED MISTERIOSO
Y los bárbaros éramos
Esladmirable ese palacio: se le adivina,no se
nosotros.
En 1865, á la edad de
le ve; cree uno aproximarse y no se le toca ja·
13 años, se le casó. La
más. Podéis frunquear su primer recinto de
..
emperatriz éra encanta
murallas hechas de bloques no cimentados é
inclinados en talud, pasar los puentes, penetrar
dora; pero,como suma•
rido, no tenía la menor
en el segundo recinto¡ encontraréis otros mu·
\ ·::
noción de lo que era la
ros, otros canales, otros espacios, un campo
Europa.. Para él como
siempre verde, una soledad prodigiosa, de donpara ella la expulsión
de emerge en una isla escarpada llena de misde los extranjeros era
terio, boscosa, el invisible Palacio Imperial.
la condición indispenOs enseñarán el ministerio del Emp.e rador; essable de la salud del
ta prefectura europea se levanta al pie de las
Imperio. Y aquella paavenidas circulares que llevan á la corte. Disreja de adolescentes satinguiréis en el ángulo de una muralla una toturados de prejuicios
rre blanca, cuadrada, con te,·ho de pagoda que
seculares, digamos me•
h¡.ce suavemente entre el follaje. Pero la so~jor, de prejuicios milebra y el misterio de los pinares guardan el senarios, iba á asistir a 1
creto de la residencia divina.
trastorno más pro di- '
En vano durante casi dos leguas se recorregioso y más rápido quirán los pliegues y los repliegues de los profunz~ s que haya registra•
dos y anchos fosos que defienden las proximido la historia.
dades de la mansión sagrada; en vano, traspasando los puentes,se creerá al fin llegar; el EmPRODIGIOSA METAMORFO·
SIS Y REVOLUCION
perador vive en medio de su pueblo,en un asomRADICAL
b.roso dédalo dfl viejos muros y trincheras des1868: todo cruje, todo
manteladas, de verdes taludes y d?rmidas
se desploma. El viejo
aguas donde se l;)añan los ánades sal va¡es, más
· Japón feudal es arrasretira.de,. más inaccesible á los profanos que la
trado por la tormenta.
Diosa del Sol, de quien desciende,puede estarEl Shogun, el Lugartelo en su templo inviolable de los grandes bosniente del Imperio,cuyo
1:¡_ues de Isé.
poder durante más de
¿,Quién es, pues, el huésped misterioso de
tres siglos había reduciaquel palacio invisible? ¿Qué hace, qué piensa

-~~--

,

LA FANlLIA. IMPERIAL JAPONESA.

�I

•

·EL TEATRO DE LA GUERRA
RUSOJAPONESA
,1

�et man«o 111stra«o
sus _súbditos! El Emperador se ha resuelto sin
vacilar mucho, desde el fondo de su penumbra,
á fii:1 de que el J~pón pudiera rivalizar con las
nac10nes extranJeras.
EL MIKADO HA LLEGADO A SER EL MAS MODERNO
DE LOS SOBERANOS

Fué un gra~ día aquP-1 de 186!l en que el Emperador reumó por la vez primera al Congreso. Se pre~untaban s.i permanecería cubierto.
Entró seguido del estado mayor avanzando
?ºn paso basta:nte _rápido pero co~ su aire maJestuoso algo mchnado. Subió las g-radas del
tron&lt;? qu~ se le había preparado y allí se descubi:ió Y colocó su kepí de general sobre una
mes_illa. El Emper~dor del"Japón se había descubiel'tO _ante alguien más alto y más sagrado
que él mismo: ~a Ley._ Los esp_ectadores sintie~on una fuerte impresión. Nunca la revolución
Japonesa_les había parecido más manifiesta ni
más admirable que en aquel pequeño gesto cíe
su soberano.
Des~e aquel día, en efecto, Mutsu-Hito fué el
guardián respetuoso de la Consti~urión que había otorgado á s~ pueblo. Muy simple, uno de
sus constantes cuidados es el no gravar el presupu_esto ~e su pueblo. Cuando el pt-imer vagón imperial se había hecho muy viejo y fuera
de moda, se quiso hacer otro cuyo presupuesto
montaba á la suma _de 60,000 yens. Se opuso y
el vagón que se le hizo no costó más que la mitad. Cada _v~z que b8: exigido sacrificios de su
pue~lo, ha sido el primero en dar el ejemplo y
se tienen pocos casos de una abnegación tan
absoluta á la c~usa de la ¡¡randeza nacional.
Se acabó el tiempo en que los príncipes salían en su litera, las ventanas se cerraban las
_c ~lles se hacían d_e~ier_tas, los pasantes sorprendidos por el corte¡o imperial, volteaban respetuosame~te la espa_lda y se prosternaban.
Mutsu-Bito no temió el mostrarse á sus vasa,ll~s. Se 1~ :'iÓ inaugurar estaciones, como
un simple mmistro de trabajos públicos. Visitó los cuarteles y los hospitales El pueblo le
formó valla á su l?aso y no vaciló en aplaudirle. Y la Emperatriz, á su lado venció su timidez ?e reinecita sacrosanta y ;e avanzó como
la hbre soberana del Extremo Oriente. Los
bellos velos qu~ antes la en vol vían,cedieron el
lugar á los tra¡es europeos y á los sombreros
d~ plumas. Emperador y Empet·airiz tenían decidlda~ente á hono~ ser los japoneses·más europeamz~d?s de su imperio. y para que nadie
d_udara hicieron algo enteramente extraordinar10: cele~raron sus bodas de plata.
Fué e\ 9 de marzo de 1894. Por la mañana,
Sus Ma.Jestades,acompañadas de los miembros
de. ~a familia imJ?erial y de los grandes dignatarios del Palac1?, fueron á la capilla de los
c~notafios y ofrecieron sus homenajes á sus div!nos antepasados. En la tarde, el Emperador,
siempre con la Emperatriz, pasó una revista
de las tropas. Las &lt;?alles que atravesó estaban
~mpavesadas y floridas. El cortejo desfiló haJO arcadas de flores, entre las aclamaciooes de
la multitud. En la noche en fin, cuando la gran
carroza coronada por un fénix con las alas
desplegadas y tirada por ocho caballos hubo
llevado _a l Palacio á Sus Majestadas rdiperia-·
les, un mmenso y magnífico banquete reunió
en torno de el!as á los representantes de los
países extranJeros, ministros, chambelanes,
marqueses, condes y barones. N Ose podría ser
más europeo.
'
PERMANECE SIENDO EL MAS ADICTO AL PASADO

Sin embargo, el Emperador permanece adicto
á to?os los ~ntiguos usos que no se oponen á
las mnovaciones necesarias. Ello se vió bien
en ese banquete de las bodás de plata. Enfrente de Sus Majestades se había levantado una
r?c_a con_pinos, bambúes, tortugas y cigüeñas:
vieJos emblemas con que el-muy viejo Japón
expresa sus deseos de dicha y longevidad. Si
los augustos antecesores hubieran vuelto haciendo su a~arición en aquella sala marav'illosa, no hubieran probablemente reconocido á
sus descendientes, y se hubieran admirado de
ver alrededor de ellos tantas caras blancas·
p_er_? habrían comprendido el lenguaje de la~
cigue_ñas, de las ~ortu~as, de los bambúes y de
los pmos. -X- habrían igualmente comprendido
las danzas 9ue se celebraron al fin del banquete: muy ant~gu_~s danzas. siempre nuevas; danzantes y bail~rmas hacen los mismos gestos y
ca:ntan los mi!lmos versos que en tiempo de los
M1kados, emperadores rústicos llevaban su
espada sus pendida á un cinturón 'de lianas verdes. Y se encontraba fácilmente en ese general
europeo . en aquel emperador moderno al dese.e ndiente de una estirpe de potentado~ asiáticos, pues -durante las danzas que duraron dos
horas, permaneció imperturb'able y mudo como
un dios.
Ha_ co~sentido en ser accesible; p"ero no se
prodiga ¡amás. Se ha dignado hacer el papel
de un ~o~J:&gt;re; pero no olvida que aún se cree
en !!U div101dad , y tal vez él mismo lo cree. Sucede lo m_is~o con la Emperatriz; se siente que
esa frágil Japonesa ama religiosamente los
usos de su país. Cada vez que los velos que
nos la ocultan se levantan un instante se
· la sorprende en su interior japonés, inclin~da

sobre, los trabajos familiares que fueron la
n_obleza y el ornato de las mujeres de·su imperio. Ha vuelto á poner en honor la cultura doméstica de los gusanos de seda; y en sus visitas
al colegio de jóvenes nobles que ella ha fundado, como Madama de Mainténon fundó San
Ciro, desea que antes que todo se mantenga en
l~s educandas los gustos modestos que fueron
virtudes fecundas entre sus abuelas.
EL SECRETO DE UN DIA DEL EMPERADOR

Nos falta ahora entrar en la intimidad de ese
Emperadtr misterioso y lejano, seguir hora
por hora sus ocupaciones di arias.
Son las siete de la mañana: la enorme ciudad
de Tokio está ha:ce tiempo despierta. Pero
¿aca_so ha dormido? Parece que el pueblo ja~
pones no duerme nunca, tanto así son sus ca. Hes ruidosas y sus casas llenas de rumores.

et miado n1stra4o
affosd~ trabajo, al gran artista desconocido que
escul¡nó en oro puro su ensueño.
Después de la comida ó después de la cena
e~ Emperad?r ha~e lo que hacen todos los súb!
d1tos de su imp~rio, desJe el gran Reñor hasta
~1 que tira: de los carruajes: toma un baño! Por
mverosf~il que parezca, es la moda en el Japón sahr de la co_mida para entrar al baño, en
una !)-l?Ua muy cahente. El baffo del Emperador
no difiere del baño de sus vasallos sino en la
calidad de la bañadera, que es de ·plata·1 así se
preten~e al _men?1&lt;; y esa tina &lt;le plata h a herido la 1mag-rnación de la multitud. La última
vez que el Mikado fué á Kioto, la gente se agolp~b:t en.las puertas de_ 1a estación, creyendo
d1strnguir entre los equipajes la bañadera portentosa.
El Emp~rador pasa el tiempo luego con la.
Emperatriz, que rodeada de altos· dignatarios,
ha empleado su tarde
en, bordar ó en tejer seda. El Principe Imper~~l .n~ es _tnás que el
hJJO adoptivo de la Emperatriz; pero ésta lo
ama como v·e rdadera
madre; el día concluye-en la intimidad de la
_familia.

'f

EL EMPERADOR DEL J.APÓN EN SUC.Al!R02.A,Y EL SÉQUITO IMPERIAL

Las tiendas de los barberos permanecen abiertas hasta después de media noche. Pero el misterioso palacio, su parque y sus murallas, todo está silencioso. El ruido de la ciudad no
penetra. El Emperador, á caballo, hace su paseo matinal en esa selva maravillosa, . isla de
iírboles y flores en medio de su capital. Sus perros saltan á su alrededor. De tiempo en tiempo el grito de un ánade salvaje turba la calma
infinita de la soledad. Cuando se acerca á su
palacio y levanta la cabeza, distingue enfrente
de él, dominando toda una ala de la ciudad, la
Í!flesia rusa, domo macizo y delgado campanar10, la iglesia de que el Zar es el soberano
pontífice.
A las ocho entra y se dirige á su gabinete de
trabajo y allí permanece basta las dos 6 las
tres de la tárde; allí es donde da audiencia á
sus consejeros y á sus Ministros. Los grandes
~egocios pasan ante rns ojos. Hace qµe 1e p.en
informes sobre los asuntos que más interesan
al público. El mismo redacta los decretos, los
exhortos, que piadosamente son conservados en
los cuarteles y en las escue1as. Y los días de
gran fiesta se les da lectura ante los educandos
y los soldados. Son los verdaderos "Mandamientos de Dios," del pueblo japonés Al día
siguiente al de las elecciones, se informa de la
conducta de los pueblo~ durante el período
electoral. Lee los periódicos, y cada periódico
pretende que no tiene lector más asiduo que el
Emperador. Pero no hay que creer todo lo que
los periódicos dicen. En fin, es un rasgo de civilización .bien occidental, el Emperador no
teme dejarse fotografiar ....
A partir de las tres, su vida nos escapa. A
menós. sin embargo, que sea el día de la fiesta
de los Crisántemos, en que el Emperador y la
·Emperatriz convid_an á su.nobleza y á las ,legaciones extranjeras á ir á contemplar en uno
de sus suntuosos jardines, el florecimiento de
las flores nacionales. Su vida nos escapa, decimos, pero podemos imaginar el empleo con
certidumbre.
Saliendo· de su gabinete ::le trabajo europeo,
vuelve, como la.mayor parte de los grandes señores japoneses, á sus habitaciones decoradas
á la japonesa, en medio de criptomarias, de
cere~os, de crisántemos y de pájaros pintados
-sobre fondo de oro.
Se arrodilla sobreesteras de finura deliciosa,
blondas como una cosecha de espigas; se le sirve, sobre una mesa baja de laca. deslumbrante,
manjares muy modestos, los únicos que ha inventado la cocina japo¡;iesa. Y el Emperador.
come su arroz muy simplemente por medio de
dos bastoncitos de marfil. El arroz está cocido
con agua; pero la taza que, lo contiene ha
costado do~ ó trescientos años, quizá diez

Una de las diversio•
nes favoritas del Emperador consiste en establecer á su alrededor
concursos de poesía. El ,
escoge el asunto: la Emperatriz, las damas de
honor, los chambelanes, los cortesa.nos, se
recogen un instante é
improvisan el poema.
El Emperador escucha,
juzga, discierne los pre•
mios. No os admiréis;
todos losjaponesesbien
educados, con mayor
'razón los Príncipes, son
poetas, es decir, saben
pulir una cuarteta,pues
los poemas japoneses
cuentan exactamente
treinta y una sílabas ...

Hay algunos 9-ue no tienen más que diecisiete,
pero se les Juzga un poco cortos .... Se asegura que la Emperatriz excede en 'encerrar en
esas treinta y una sílabas los sentimientos más
delicados y las ideas más exquisitas. El Emperador no desdeña bajar él mismo á la liza, y
como se imaginaría, sale siempre vencedor. •
Así, en el palacio imperial, á dos pasos del
Parque de Artillería, donde se ha, durante cerca de diez añ'os, preparado la guerra contra
los rusos, se mantienen juegos florales, como
se mante~ían antes, en el siglo X de nuestra
era, cuando los Emperadores japoneses habitaban las_patriarcales residencias de Nasa 6
de Kioto. Son los mismos juegos y casi los
mismos versos. El Emperador, que en la mañana se ha ocupado de compras de ametralladoras, de construcción de acorazados ó de torpederos, se encuentra en la noche muy lejos de su
siglo, y por decirlo así, cena y se divierte en
casa de sus antepasados. Por otra parte, es
tan artista como aquéllos lo eran. Nadie mejor
que él aprecia la suntuosidad discreta de un
cofre de laca, el primor de un esmalte, la sorprendente extrañeza de un Kakemono. N adíe
en su imperio ama tanto las flores y esos deliciosos arbolitos centenarios que son orgullo
de los jardineros del Japón.
Y tened aún por cierto que, como todas las
almas verdaderamente japonesas, ama sobretodo la soledad. El Emperador del Japón h-a na- cido "poderoso y solitario." En la tarde, cuando sus chambelanes lo han dejado, imagino
que repasa en su memoria los diversos episodios de su vida: al principio su infancia de joven dios en la santa ciudad de Ki_oto, con rumores de guerra civil en el horizonte; luego el
fraior de la revolución; la metamorfosis del
vie¡o imperio feudal en imperio moderno; los
!)aminos ·de fierro por inaugurar y la Dieta por
abrirse; la púrpura imperial aban"donada por
el uniformede un genera l extranjero; los aplausos de una multitud, ayer l1Ún trémula y prosternada en el polvo; la guerra con la China y
la vuelta triunfal de las tropas, y ahora la flota dueffa de Puerto Arturo, la Corea ocupada
y cerca de 400,000 hombres arrojados contra.
los rusos.
¡Qué cuadros y qué vida!
El hombre queá través de esas singulares vicicitudes, sin separarse jamás de su calma y de
su majestad, el hombre que ha sabido plegarse
á las circunstancias más imprevistas sin perder nada de su dignidad, nada prueba y no
creemos que sea un hombre de ~enio; pero seguramente no esun hombremed10cre; merece el
ser contado entre los grandes soberanos del
siglo XIX.
ANDRÉS BELLESSORT.

UN PARIA
un perra' bohemio, flaco, desastrado, que vagabundeaba por calles y
1)lazuelas inspirando más
-repugnancia que comuasión. Sucios mechones de
pelambre repartidos a.q uí
y allá sobre la piel enro jecida por aradores invisibles, dejaban adivinar
su lanuda estirpe; sus
ojos, de mirada inquieta
y recelosa, tenían la azoradaexpresi&lt;;n de los ven.
cidos, la dolorosa expresión de los humildes ante el ilajelo de un destino cruel é implacable.
¡, De dónde había salido'! Na.die lo sabía.
Apareció de pronto como un aventurero. Era
un perro sin amo. errante proscrito del hogar,
que arrastraba inútilmente su miseria, buscando en vano un S" plo de ternura ó un rayo de
piedad en su infortunio: los hombres le arrojaban de su lado á puntapiés, y sus propios
compañeros á mordiscos cuando, reclamando
con justisimo derecho su parte de amor efímero, se acere.a ba á los que. en apret_ado grupo
i;eguían ansiosos á una beldad temporalmente
disoluta.
.
-¡La fraternidad es un mito!-debió de pensar en tales casos con amarga filosofía ante
esas pruebas irrecusables de egoísmo.
RA

1

Por esto, á veces, y acaso satisfaciendo un
ruin deseo de venganza, acechaba el momento
oportuno de penetrar á esas regias mansiones
¡;:in ser visto; acercábase cautelosamente á una
de las estatuas de le&lt;'hoso mármol ó macetas
de raras plantas exóticas que se erguían esbeltas en el interior de los suntuosos edificios, y
alzando ron desenfado una· pata, profanaba
con inaudito desprecio aquellas obras bellas y
artísticas. Después ladJ:&gt;aba secamente como
anunciando su innoble hazaña, y relamiéndose el hocico, sa'lía pausadamente á confundirse
en el maremágnum de la calle.
.
Poco á poco tantas injusti~ias repetidas fueron petrificando su.s buenos
sentimientos. Abrig-aba un sordo rencor, un odio profundo. hacia la huma- .
nidad, y ladraba, ladraba furiosamente. desesperadamente, como blasfemando -desde el hondo abismo de sus
tristezas. Cuando le dejaban solo,
cuando nadie había ya á su alrededor, levantaba la cabeza y seguía la
drando al cielo lú!!'ubremente con aullidos que semejaban quejas dolorosas.
Esta manera de prow.star contra la injusticia divina y humana, fné lit ca,usa de su perdición. Acabó
por llamar la atención de
· Jtji
loi; i?uardianes del orden
. =-o!!l
público aquel importuno 1~~
que tan ruidosamente ma- ~-, ,
~
nifestaba sus antipatías, ;¡¡,
"
y sin tomarse el trabajo
.
de deliberar. como cuando de los hombres se trata, su muerte fué decretada An el acto, recurriendo
para ello á. las pildorill as-Anda, .d ale esto para que engorde-le dijo
que con tal propósito llevaban siempre concon enigmá.tica sonrisa. .
sig-o.
·
El niño, en su inocencia, sin sospechar naPero era una ·e mpresa más difícil de lo que
da, tomó la carne y, radiantede júbilo, volvió
parecía. La víctima, con admirable lógica peá acercarse ~ su reciente amígo, acarició le· de
rruna, ni vió con buenos ojos esa prodigalidad
nuevo y le br indó el generoso obsequio. El peque le brindaba un trozo de carne fresca y aperro no vaciló entonces; sin desconfianza con
titosa: ¡á. él que tantas veces había experimendemostraciones de gratitud y fruición qu'e hatado los horrores del hambre sin encontrar un
cía más poderosa el prolongado ayuno, devoser piadoso y compasivo que le arrojara un vil
mendru1to!. ..... Hu yó, huyó despavorido preró el regalo, tornando á lamer las manos desc11rnadas y el traje roído de su pequeño prosintiendo una encubierta traición en aquella
tector . .·..
generosidad inesperada.
Mas de pro1:1to sintió algo horrible. en sus
Los l!endarmes no salían de su asombro.
· entrañas; un fuego abrasador comenzó. á tor-¡Ahpillo!-exclamó uno ·de ellos entre las
turarle: paseó un·a. mirada loca á su alrederisas de sus compafferos.-¡No parece sino que
dor, y lo comprendió todo al vislumbrar al
tú te alimentas con ·pechug-as de ángel!
odiado guardián, que reía, reía nerviosamente
Y la persecución fuéen lo sucesivo encarnice1ebrando su triunfo.
zada: su exterminio era ya cuestión de amor
propio. La policía arr_o Jándole sus piltrafas
El pobre niño, con un dedo en la boca. conque escondían el germe'n de l_a muerte, y el petemplaba silencioso la catástrofe de que había
rro huyendo siempre con el térror del condesido ciego in~trumento; y el perro vagabundo
nado á la última pena que cree adivinar en toen las últimas c.o nvulsiones de la agonía, diri~
dos los semblantes el rostro p~tibula.rio del
gió al niño una l arga mirada en que palpitaba
verdugo. Se aferraba -á la vida con la insensaun mudo y doloroso_ reproche .... Después exhaló el último aliento, y su mirada quedó brita obstinación de los oprimidos, de los quepallando todavía un instante como si otra lágrideren. de los que lloran . . ..
Un día el perro vagabundo tuvo un instante de
ma, surgiendo de la infinita amargura de haverdadera dicha: un niño harapient0, otro desber encontrado la perfidia en el primer rayo
heredado de la suerte, le encontr6 acurrU&lt;·ado
?e fe!icidad, hubiera extendido su clara linfa,
•en el quicio de una puerta, temblando aún de
ilummando por vez postrera sus ojos apagados y hondamente tristes 1
miedo y de frío. en una corta tregua que le
dejal:Jan sus perseguidores. Aquel niño, sin la
CLARO OBSCURO.
repulsión que le demostraban los hombres, hi7.0 algo inaudito é incomprensible para el can
infortunado: se aproximó á él sonriendo y comem:6- lÍ acariciarlo con su mano descarnada
BIOMBO
y trémula.. .. .
¿Cómo describir la emoción intensa del infeRondel
liz fugitivo'? Después del aturdimiento del primer instante, deslumbrado ante aquella. suave
En tu alcoba de reina, donde la aurora
caricia que le proporcionaba una sensación
prende la filigrana de un arabesco
desconocida, comenzó á mover 111 cola que tanun dragón que despliega las alas', dora
to tiempo permaneciera Inmóvil entre sus pierl a seda del bordado biombo chinesco.
nas flacas; lamió con frenesí, cual si fueran ·
ardientes besos, aquella mano bienhechora y
Cuántas veces ha visto la triunfadora
piadosa, y su mirada brilló como si una lágriblancura de tus formas, el gigantesco
ma de gratitud hubiera extendido i;u clara lindragón que desplegan?o las alas, dora
fa en la apagada luz de sus ojos tristes.
la seda del bordado biombo chinesco.
Mas ¡cuán poco Juró su dicha!. . .. Uno de
sus crueles perseguidores, que desde lejos contemplaba la conmovedora escena, tuvo senciTiende el venusto cuerpo, gentil señora
llamente un rasgo de genio: pensó en que pocomo fragante cáliz de ua lirio fresco
'
día aprovechar ese instante de enternecimiento
_m ientras Amor es alba que lo desflor~,
para realizar sus siniei;tros fines, y esperó que
y el drag-ón que despl~ega las alas; dora
el niño continuara su marcha. interrun;ipida pala seda del bordado b10mbo chinesco.
ra acercarse á él y poner en sus manos el pedazo de carne traidora.
LUIS SAINT MAB.TIN.
1

..

Y contiiluaba su peregrinación, jadeante,
hambriento, ¡royendo los huesos abandonados
en medio del arroyo por otros perros más felices!
Tiempo hacía qqe no se aventuraba en los
amplios zaguanes de las casas ricas. Varias
veces, para su mal, habíalo hecho, atraído por
el penetrante olor de los suculentos manjares,
y otras tantas sali6 huyendo con las costillas
adoloridas ~ lanzando ayes lastimosos. En todas partes era lo primero que hacían al verlo:
echarlo á.palos.

•

�.-

El ffllldO 111strado

El ln11do Tllstrado

La Ruta de Tehuantepec
'

an ilran provtcto rtallzallo.-Ula commlal

lnternaclonal.-Jfproxlmaclón llt Importantes mmallos.
Ulslta lld Sr. 6rat. Dlaz a1 Istmo

YlaJe ,lel Sr. General Dlaz·al Istmo.- El tren presidencial en e l puente de Tehuaotepec.-La Sra. 1,omero lillhlo lle Díaz y T,~&lt;IY Poarson
á bordo del vapor "San JnJ\n'• en e l Papaloápam.

Vista &amp;eueral de Sallna Crnz

r

UES que

la vía del istmo de Tehuantepec es•
tá á punto de ser factor dominante en el
tráfico transcontinental é interocéanico de América, sin duda alguna serán muy del agrado
de nuestros lectores algunos pormenores relativo~ al ferrocarril de aquel istmo y á los puer:
tos terminales de Coatz;¡,coalcos y Salina Cruz.

SI• Weetman D. Pearson.

Esos pormenores son tanto más oportunos
cuanto que el señor Presidente de la República,
que tan constante y sesudo empeño ha tomado
en la conclusión del citado ferrocarril, hizo
ha poco un viaje de inspección al istmo, examinó cuidadosamente detalle por detalle de la
obra y tuvo la satisfacción de ver con cuánto
esmero ha sido dirigida por la compañía contratista S. Pearson and Son, LtJ., la que,
arrostrando irrandes dificultades y superándolas con admirable constan'" Üt. y energía, en
realidad construyó de nuevo el ferrocarril, está transformando los puertos terminales y,por
último, está asociada con el gobierno mexicano, propietario de la l_ínea, paya la explotación de ella por determmado numero de año·s.
Debido á la magnitud del asunto y á lo li•
roitado de nuestras columnas, la descri-pción

va á ser más bien analítica que circunstan. ciada.
RESEÑA FISICA Y GEOGRAFICA DEL ISTMO DE TEHUANTEPEC

El istmo de Tebuantepec está situado en la
parte meridional de la Repúhlica Mexicana; en
los Estados de Veracruz y Oaxaca. Se extiende entre los 16 y los 18 grados de latitud norte,
y los 94 y 95 de longitud oeste del meridiano
&lt;le Greenwicb.
La distancia de océano á océario es de 125
millas.
Carácter topográfico saliente del istmo tehuantepecano es su terreno casi plano. La elevación del lado del Atlfotico ó del Gnlfo es
muy gra&lt;lual y culmina en el pa-o de Cbivela
á una altura tan sólo de 730 pies, de donde el
descenso al Pacífico es comparativamente
ahrupto.
La repentina depresión en la Rierra Madre
del istmo,de las alturas superiores á 5000 pies,
en Chiapas y Oaxaca, es un ejemplo d'i lamanera con que á menudo coopera 1~. naturaleza á
la reali?.ación de los desiirnios del hombre.
La latitud y poco considerable elevación del
istmo de Tebuanteper-. parece dar indicios de un
clima extremosamente caliente en aquell.a reg-ión; mas,en realidarl.los vientos que constantemente soplan de océano á océano, ora de norte á sur, ya de sur á norte, mitiiran el calor
tropical y producen una temperatura suave y
a¡rradable.
En punto á salubridad, no cabe comparación
entre TehuantepPC y Panamá: es incontestable
la, superioridad del istmo mexicano.
El signor Gaetano Moro. entendido italiano
que estuvo á la cabeza de la comisión científica que estudió el istmo &lt;le Tehuantepec en los
años de 1842-43. bajo la con&lt;'esi6n Garay,
asienta este fidedigno dato en su informe. publicado en inl!lés, en Londres, el año de 1844:
"Durante la larga estancia de la Comisión
P-n el istmo, tuvo á menudo que acometer difíci•
les y duras faenas. y con frecuencia se expuso
á las mayores inclemencias rlel tiempo: sin embargo. ni los miembros de ella ni sirviente alguno de tantos como llevaba,padecieron enfermedades de las que son propias de un clima
malsano. "
Se refiere que una colonia de europeos se estableció úna.v:ez en el istmo y que por una falta increíble de previsión se dejó á los colonos
sin provisiones suficientes para el tiempo que
debía transcurrir en tanto que recoirfan la primera cosecha; y aunque todo permitía suponer
que eqtallaría una epidemia,no se presentó enfermedad aliruna, y los colonos qne murieron
fueron más bien víctimas del hambre que de
ótra causa.
·
Por último el viajer9 francés Michel Chevalier habla de.la "salubridad del pafs á al1tuna distancia del mar'' y al!rega que se sabe
. muy bien que el istmo estuvo en una época
densamente poblarlo y no hay razón para que
no vuelva á estarlo.
Todo.s los •pueblos y rancherías del i•tmo
cuentan entre sus habitantes algunos centenarios, y la población indígena de allies una de
las más activas, vigorosas é inteligentes de la
República. La salubridad de Tehuantepec es

superior á la de los otros caminos transcontinentales de América.
Los productos naturales y los recursos del
istmo son numerosos y variados; el suelo y el
clima se .prestan para el cultivo del maíz, el
café, el cacao, el tabaco, el arroz y la caña de
azúcar. Entre una y &lt;•tra selva hay llanuras
propias para la cría de ganado. En los bosques hay no solamente.grandes cantidades delas
maderas de construcción que en la época colonial se exportaban á la Habana, sino también
maderas de ebanistería, palo de tinte y árboles que producen preciosas gomas, resinas y
bálsamos. Se i,ncuentran también plantas medicinales, especias partfoularme.nte, vainilla,
naranjas y otros frutoJ tropicales, añil, algodón y otras fibras. Abundan las orquídeas y
las flores más raras y exquisitas. Las aves- de
.corral, y especialmente· el iruajolote, se ceban
notablemente en algunas partes del istmo. Laq
abejas que pueblan. los bosques, pr-od ,cen ruiel
cera de excelente calidad. La t0cht1.,illa se ha
producido desde tiempo inmemorial en Tehuantepec.
En varios lugares del istmo se han abierto
con éxi~o pozos de petróleo y este producto
promete hacer desarrollar allí una industria de
gran importancia. En diver•os puntos se encuentra alabastro y mármol. En las lagunas de
la parte sur hay inmensos depósitos de sal.
Vense también manantiale, termales, á que se
atribuyen propiedades cura ti vas

El istmo está bien provisto de agua. El río
más grand-e es Coatzacoalcos, que desemboca
en el Golfo,cerca de la ciudad del mismo riom:
bre.
Desde su confluencia con el Mala.tongo hasta
su desembocadura, el río mide 258 kilómetros.
Cerca de la boca tiene más de 800. metros de
ancho y su corriente es dócil y muy apropiada
para la navegación.
.
.
. .
Casi todos los ríos del istmo son tr1butar1os

del Coatzacoalcos. excepto el de Tehuantepec,
que se vierte en el Pacífico,y los que alimentan
las lagunas.
.
Tal es el famoso istmo de Tebuantepec,donde
se está invirtiendo mucho capital extranjero,
especialmente en cultivos tropicales. que, teniendo en cuenta la maravillosa fertilidad del
suelo, deberán rendir buenas utilidades si son
manejados debidamente.

de la oaaa S. Pe1u·,ou &amp; Sen, Ltd,

2, 722

3,507

3,988

3,476

4,232

4,675

11,597

12,313

12,645

9,984

10,626

11,211

11,068

11,357

11,471

VENTAJAS DE LA RUTA DE TEHUANTEPEC

Las ventajas que ofrece el istmo mexicano
para la comunicación interocéanica son de varias especies.
Hay que considerar en primer Jugar las ventajas que nacen de la sHuación geográfica.
Puede afirmarse que,en igualdad de circúnstancias, el istmo de Tehuantepec se encuentra más
cerca de lo que se ba llamado la línea axial
del comercio del mundo, y que es una línea .que
va de Hon Kong, China, á Yokohama. ,Tapón:
de allí.atravesando el Pacífiro, á San Francisco, luego -á Nueva York, y finalmenteá Liverpool cruzando el Atlántico.
Ahora bien: Tebuantepec está mucho más
cerca de esa línea que Nicaragua y Panamá;
como puede verse en el cuadro siguiente, en que
se expresan.las dis·ancias en millas á que se
encuentran los principales puertos del mundo,
siguiendo la ruta de cada uno de los tres ist·
mos americanos:
Vía

Vía,

Vía

Telluante¡;¡ec. Nicaragua. Panamá.

.New York á San
Francisco ..... .
New York á Puget Sound . . ...
NewYork á Sitka
New York á los
estrechos de Beh
ring .......... .

4,925

5,651

6,107

5,647
6,3f7

6,524
7,113

6,855
1,555

i,788

8,524

9,101
Vlslt,. á los criaderos de petr6Ieo en Jáltlpan.

El Sr. Presidente á bordo del "San Juan."

l\Ir. J. B. Body. Director, resld..nte en l\Iéxlco,

~ew Nork á Acapuico. . . . . . . . ...
New York á Mazatlán... . . . . ..
NewYorká Hong
Kong... ... ... .
New York á Yokohama....... .
NewYork á Melbourne.... . . . .

E l Sr,_General Dh1z. $Ir ·w. D. P~arson

r lUr,

Body, á bordo del "San Juan."

�El m11«0 Tltstrad~

El n\1140 n1strado ·
NewYorkáAuckland ..... ... ...
NewYorx áHonululú .........
NewOrleans á S.
Francisco ......
New Orleans • á
Acapulco .. .. ..
N ew Orleans á
Mazatlán. . . . ..
Li verpool á San
Francisco ......
· Liverpool á Acapulco ..........
Liverpool á Mazatlán .........
Liverpool áAuckland ...........
Liverpool á Honolulú .......
Liverpool á Yokohama ........
Liverpool á Melbourne .......

ESCOLLERA OESTE EN SALINA CRUZ, .

CONTRATOS CON LA CASA PEARSON &amp; SON LTD.

9,345

9,745

9,813

6,566

7,390

7,705

3,561

4,776

5,415

1,454

2,631

3,296

2,027

3,357

3,983

8,274

8,783

9,071

6,076

6,639

6,952

6,714

7,364

7,640

12,584

12,877

12,777

9,805

10,522

10,670

13,223

13,758

14,175

14,113

14,499

14,435

L~ apertura de una vía comercial á través
del istmo de Tehuantepec, beneficiará especialmente al centro del Oeste americano y más
aún al valle del Mississipi. El almirante Shufoldt, que hace·tr.einta años rindió un informe
respecto á la posibilidad de construir un canal
interoceánico en Panamá, afirmó que ese canal
sería una prolongación natural ael Mississipi
hasta el ·Océano Pacífico, y que acortaría en
1400 millas la distancia entre New Orleans y
San Francisco que hay por un canal vía Darien. La distancia de la boca del Mississipi al
extremo norte del ferrocarril de Tehuantepec
es de 810 millas.y la distancia total por mar
tierra desde Chicago hasta el Pacífico, es sólo
de 1875 millas por la vía del istmo mexicano.
Por término medio se ahorran 1250 millas
· . si en vez de seguir el camino de Panamá, se si:
gue el de Tehuantep~c viniendo de imalquier
· punto de la costa Oriental de los EE. UU. ó de
los puertos de Europa. El vapor de carga
hace, por término medio, diez millas por hora, ó sean 250 millas por día, de manera que
tardará 5 días más por la vía. ele Panamá, supo niendo que sea igual el tiempo emplearlo en cruzar los dos istmos. Un buque hará
próximamente un día para pasar del canal de
Panamá y la carga tardará dos días en pasar
de buque á huque por Tebuantepec: de modo
que todavía hay una ventaja de 4 días en favor de Tehuantepec. El costo de esos 4 días de
flete será próximamente, para un buque de 5000 ·
toneladas, de cerca de 10,000 pesos. No hay
duda que el costo por Tebuantepec no puede
-ser. mayor y queda un ahorro de 4 días de tiem·
po. que es de gra_n importancia en esta época
de trasportes rápidos. Se ha dicho ya bastante con relación á las ventajas que ofr'ece Tehuantepec respecto á la salubridad, y aunque
las autoridades americanas del Canal harán
mucho ·para mejorar las condiciones sanitarias
de Panamá, hay obstáculos naturales debidos
al clima y á otras causas, que no podrán ser
vencidos totalmente.
. Falta hablar ahora &lt;le las ventajas que ofre~
re desde el punto de vista náutico. Se ha pre·
dicho fundadamente que los buques de vel_a no
usarán nunca del Canal dePanamá,debido á la
calma que prevalece en ambos Oc-éanos frente
á ese istmo. Sería un error asegurar que el bu·
que de vela puede se" desdeñado, púes todavía
es un factor importante en el comercio marítimo y probablemente lo será siempre.
Lo anterior no es todo lo que se puede decir
respecto á las ventajas que ofrece la. vía de
Tehuantepec, pero al menos indica cuáles son
las más importantPs.
La historia de las tentativas hechas para hacer del istmo de Tehuantepec una ruta intero. céanica, es tan larga, que ocuparía varios volúmenes; es, en resumen, la historia del propio
istmo, desde qne se descubrió que estaba bañado por los dos mares. Del conquistador Cortés
se dice que ya alimentaba proyectos de comunicación interoceánica á través del istmo, y en .
una de sus cartas al Emperador Carlos V se
hacen referencias claras respecto á la importancia de una comunicación interocéanica.
Durante la época colonial se hicieron estudios formales relativos á la constl:'ucción de
un canal en esa región de lo que era entonces
la Nueva España, y se discutió ·mucho acerca
de la posibilidad de construir ese canal. Posteriormente, aunque se llegaron á ver los inconvenientes ~' las dificultades que se oponían
á la construcción del canal, se aprobaron proyectos de diversas clases, algunos de ellos sumamente atrevidos y originales, como fué el
. de un ferrocarril que transportara los buques
con todo y cargamento, .de un mar al otro, á
través del istmo de Tehuantepec.
Por fin, el Gobierno mexicano aprobó el proyecto de un ferrocarril·que atravesara esa región. Los trabajos fueron contratados por dive]'sas compaíl:ías, algunas de las cuales quebraron, y por último, fueron terminados por·e1
Gohierno mismo, que estuvo también explotando y administrando el ferrocarril -durante
un corto número de años.

y

CANTERAS DE LA llllXTEQUILLAPARA LAS OBRAS
D"'L
_
..,. PUERTO DEl'SALINA
CRUZ,

, El ferrocarril de Te~uantepec estaba terminado, por fin, pero entonces se vió•que faltaba
algo que hacer: adaptarlo para el tráfico en la
mas grande escala. Además, en atención á que
la vía del istmo debía ser el camino más grande del comercio del mundo, los puertos terminales, Salina Cru1. y Coat,zacoalcos, tendrían
que ser transformados , de manera que pudieran ofrecer seguridad á los buques y presentaran las comodidades modernas para el embarque.
Aún más era necesario al Gobierno estudiar
los contratos que deberían hacerse para poner
en obra el ferrocarril.
El resultado de las deliberaciones del Gobierno á propósito de este importante asunto,
fué entrar en arreglos con la casa de S . Pearson &amp; Son por los cuales esta última se comprometió á dará Ia línea la solidez requerida,
hacer los trabajos necesarios en las t,ahías y •
facilitar en los puertos terminales todas las comodidades pa-ra el embarque y desembarque de
cargamentos; s.l mismo tiempo se admitía á
dicha compañía á tomar parte con el Gotiierno.
mexicano en la explotación de la ,ía.
La casa Pearson se ha dado á conocer ventajosamente en México, llevando á cabo obras
como el drenaje del Valle de México y las del
Puerto de Veracruz, dos empresas colosales
que habían burlado la pericia y los recursos
de muchos siglos. Pero al verificar el contrato
del fe1•rocarl'il de Tehuantepec, el Gohierno
mexicano necesitaba asegurarse, no solamente
de la capacidad técnica y negociante de la casa, sino también de su integi-idad absoluta, su
solidez y seriedad y la posesión de las cualidades que asegura1·an su legalidad y harmónica cooperación con los _ proyectos de la administración.
El hecho de que la casa Pearson fuera considerada por el Gobierno mexicano como capaz
de cumplir con todos estos requisitos, le dió el
singular y único privilegio de formar compañía con un gobierno nacional·.
El decreto del Congreso que autorizaba al
Gobierno para efectuar contratos con una ~asa particular, para la explotación del ferrocarril de Tehuantepec y los puertos terminales,
fué expedido en 1896.
·
Los.primer os ·contratos con la casa Pearson
se firmaron en 1898 y 1899, pero el contrato actualmente en vigor, es el concluído el 16 de mayo de 1\:102, y aprobado por decreto del 4 de junio del mismo año, con las modificaciones propuestas el 20 .!e mayo de 1904, y a¡,robadas por
decreto del 31 del mismo mes.
Sbgún el acuerdo de 1902, el Gobierno mexicano y la casa Pearson &amp; Son Ltd., hacían
un contrato que duraría cincuenta y un años, á
contar del primero de julio de _W02, para la
explotación en compañía del ferrocarril de Tehuantepec •Y los puertos de Coatzacoalcos y
Salina Cruz. La casa Pearson es administradora ó gerente de la propiedad puesta en compañía.
·
El capital en acción de la compa,ñía son ....
$7.000,000, que integrados, fueron puestos en partes iguales por ambos contratantes. Los productos anuales que obtenga la compañía, se distribuirán del modo siguiente: l. Pago de gastos
de explotación, sostenimiento de vía, etc., y
formación de un fondo de reserva para reparaciones ..-2. Pago de interesessobre los emprés
titos-.3. Pago á las dos partes contratantes de
un interés de cinco por ciento sobre el capital
suministrarlo por ellas.-4. Refundimiento de
las pérdidas de los años anteriores, que se cargaron s.l capital.-5. Pago deintereses a l cinco
por ciento anual, del capital dedicado á las
obras del puerto de Coatzacoalcos.-6. El excedente será repartido entre el Gobierno y la casa contratante, del modo siguiente: durante
los primeros 36 años, 65 por ciento al Gobierno, y 35 por ciento á los contratistas; en los
cinco años siguientes, 68½al Gobierno y el resto á los contratistas; en los siguientes cinco
años, 72½ por ciento al primero y el restante
á los segundos, y por fin, en los cinco últimos años, 76½ por ciento al Gobierno y el balance á la casa contratante.

OBRAS D~:L J'U1+;RTO DE l&gt;ALINA CRUZ. J\lURO D1+; 111O'.IIOLITOS, ,

.,...---,----=--,--------- - ---:-:e---'--=--' - - - - - - - - - - - -- - - - ~

ESTADO ACTUAL DE LAS OBRAS

La casa. S. Pearson &amp; Son, Ltd., contratista
de la construcción del ferrocarril, ha hecho su
tarea eficaz y fielmente, y el camino de hierro
se encuent1·a ahora en excelente estado.
Las principales dificult11,de, que los constructores han tenido que vencer, dependen de la
cantidad y fuerza de las lluvias, lo exuberante de 1a vegetación y a lgunas otras que se ofrecen siempre en los país1:1s tropicales.
Es interesante pasar en revista, aunque sea
con mucha brevedad, los trabajos hechos hasta
ahqra por la compañía de Pearson &amp; Son, y
el estado actual de las obras.
La línea troncal del ferrocarril Nacional de
Tebuantepec, que va de Salina Cruz á Coatzacoalcos, es de 310 kilómetros de largo, y el ramal del Juile á San Juan Evangelista tiene 21
kilómetros de largo.
De la línea principal hay 190 kilómetros en
que los rieles son de acero·, 80 libras por yar-

MUELLE METALlOO EN OOA.TZACOALCOS,

�El 1tt11do n,stra4o

El 1"1140 n,stra4o
que se produce en el istmo. Actualmente las
calderas de los talleres de la compañía, situa- ·
dos en Rincón A ntonio, están quemando petróleo producido en el istmo.
El material rodante, tanto para pasajeros
como pa r a carga, se encuentra en buen estado.
Pronto se hará un pedido de otros 180 carros
cerrados, aparte de los 55 nüevos que llegaron

la pureza y abundancia del. agua para las necesidades domésticas, para las talleres y para
la protección de los edificios en caso de incen- ·
dio. E l manantial que surte de agua es un arroyo que corre en un pequeño valle, distante una
milla de la ciudad. Se ha hecho un receptáculo
de mampostería y pronto se terminará uo amplio ~anqueen una de las colinas que rodean
la ciudad, que dará al agua suficiente presión para surt irá la parte más elevada de los
edificios, y que permitirá obtenerla en gran
cantidad, en caso de siniestro.
La población de Rincón Antonio es de cerca
de 1500 almas, y todas sus construcciones, con
excepción de unas pocas casas de comercio, son
propiedad de la compañía.
SALINA CRUZ

MUELLES l\IETALICOS EN COATZACO.ALCOS.

da, y en el resto los rieles son de 56 libras, pero están siendo reemplazados por los de ochenta,"tan pronto como se reciben éstos. En algunas porciones la vía tiene balaste natural;
pero a quellos lugares donde el suelo es yesoso
é inadecuado por cualquier otro motivo para
una buena vía herrada, está siendo balastado
con piedra triturada, á una profundidad de
doce á quince pulgadas.
El cuadro siguiente indica el estado actual
de la vía, en lo que se refiere á balaste:
Balaste de piedra menuda .. .. . .152 kilómetros
,,
de roca triturada .... . . 105
,,
Falta balaste en ................ 36
"
Balaste natural. .. . ...... ..... . 17
"
En ios 36 kilómetros en que no hay balaste,
éste será puesto a11tes de la próxima temporada de llu vía~.
Los durmientes son de pino cre.osotado, de
madera del país ó de California, y todos están
cubier tos c1,u planchas de acero. El ancho de
la vía es "stundard" ó sea de cuatro pies, ocho
pulgadas y media.
Todos los puentes, con excepción de algunos
muy chicos de ma,dera, que serán totalmente
reemplazados en este año, son de acero, con cimientos de cantera, y se distinguen por su solidez y durabilidad. Está construyéndose uo
nuevo puente de acero, de cinco pilares, de más
de doscientos cincuenta metros de largo, sobre
el Río J al te pee, en Santa Lucrecia, para reemplazar a l antiguo puente de acero, que ahora
resulta poco resistente para el nuevo material
rodante de gran peso que se ha comprado
La inclinación de las pendientes y las curvas
pronunciadas, están siendo r~ducid3:s, cambiando. el trazo de la vía en cmco diferentes
puntos, con el fin de que puedan circular por
allí trenes más pesados.
Una parte bastante considerable de las obras
de construcción del fer rocarril de Tehuantepec,
era de carácter rudo, pues atravesaba cañones,
necesitaba tajos en terrenos rocallosos y el
paso de muchos ríos y alcanta,rillas. Tales hao
sido, por ejemplo, las ol;&gt;ras en el cañón de Malatongo, de catorce kilometros; y _e l del paso
de Chivela, de 38 kilómecros; en este paso de
Chivela hay dos curvas en herradura y un túnel. Semejantes seccio.nes de este ferrocarril
recuerdan al viajero algunas del Central Mexicano como por ejemplo la que- se encuentra
entre Cárdenas y San Luis Potosí.
El ferrocarril de Tehuantepec fué en México
el primero en que se empleó el pet_róleo cru~o
como combustible. Actualmente tiene catorce
locomotoras dis puestas para el consumo de
petróleo, y hay otras veintitrés que están siendo adaptadas para ello en los talleres de la
compañía, con cuanta rapidez ha sido posible.
Se ha encontrado que el petr-óleo resulta un
treinta por ciento más barato que el carbón
de piedra ó que l a leña, _p ara uso de las locomotoras.
La compañía obtiene ahora el petróleo en
Beaumont, •rexas. Se le transporta en vapores
tanques que se cargan en Port Arthur, Texas,
y se descarga en Coatzacoalcos, donde la r.:ompañía tiene para almaci:narlo un g:ran tanque
con capacidad para millón y medio de galones, y qel cual se di_stribuye á otros tanques do
menor capacidad, situados á ~o 111:rgo ~e. la línea y con cupo cada uno de seis mil qumientos
galones.
·
Se espera que dentro de poco las locomotoras de la compañía consumirán petróleo del

hace poco. Una parte, si no todos, de los 180
carros que formarán el nuevo pedido, serán de
acero, de l a construcción más moderna.
La compañía ha adoptado últimamente procedimientos químicos para destruir la exuberante vegetación tropical que, si sigue creciendo libremente, daña mucho á la vía. Las experiencias hechas con ese procedimiento químico,
han dado hasta hoy buenos resultados, y se la
usará exclusivamente, en lo futuro, para destruir la vegetación que sea perjudicial. Se calcula que este procediiniento traerá un ahoi:ro
de doce mil pesos al año, por jornales y materiales. La substancia química usada destr~ye
las raíces así como las hierbas que cubren el
suelo. Se aplica en forma líquida y á alta temperatura, tomándola de un tanque rodante, por
medio de tuberías que la oroyectan, como pulverizadores, á alta presión.
Las ofi.iinas y los talleres de la compañía
han sido establecidas por S. Pearson &amp; S on
en Rincón Antonio, á 204 kilómetros de Coa t- ·
zacoalcos. Este lugar goza de un agradable y
saludable clima, y tiene á su favor los vientos
que constantemente soplan á través del istmo.
Los talleres están equipados para l a reparación de todo el material rodante y maquinaria
en uso en la línea. Una nueva casa redonda,
con diez denartamentos y con techo de teja
francesa, ha sido t erminada en R incón Antonio. La casa del Gerente General consta • de
18 departamentos bastante cómodos. Está construida de ladrillo y madera roja de California,
y situada en el punto más elevado de la ciudad; desde ella se goza de una agr adable perspectiva de l as montañas y valles que la r odean. Para los empleados y me.c ánicos h ay
cuatro casas de ladrillo de tres pisos conteniendo 24 viviendas de seis cuartos cada una,
y de inmejorables condiciones sanitarias.
Se ha dado preferencia especial al asunto de

La creación de un puer to en Salina Cruz. que
casi está completamente realizada, ha exigido
el mayor cuidado de parte de los ingenieros y
el aprovechamiento de casi todos los recursos
artificiales que la ciencia ha colocado en las
manos del hombre para la solución de los problemas de esta naturaleza. En otros términos,
el esfuerzo humano lo ha hecho todo allí donde la naturaleza no presentaba ningunas facilidades para la consecución de este fin.
Salina Cruz era no solamente un puerto s_in
abrigo, sino que ni aun se cont aba allí con la
ayuda natural que tan provechosa 'fué en Veracruz para la creación de una bahía cómoda
y segura para las embarcaciones.
Con el objeto de hacer una bahía en Salina
Cruz, donde los buques pudieran fondear en
aguas profundas y seguras en todas las estaciones y bajo cualquier temporal, era absolumente necesario ampliar y profundizar la -bahía, y éstos son los trabajos que están lle.vándose á cabo con tanta·perfección. La bahía interior ó bahía de refugio, está siendo formada
por dos grandes rompeolas que semejan dos
brazos gigantescos que se adelantan al mar.
E l rompeolas del Oriente, el más extenso,
t endrá un k ilómetro de longitud, dirigiéndose
en línea perpendicularmente á la costa, en una
extensión de 370 metros. En seguida formará
una curva de 250 metros de extensi6n en un radio de 573 metros; y finalmente,380 metros en
línea recta. El rompeolas del Oeste tendrá 581
metros de longitud; 260 metros en línea recta
· perpendicular á la lín~a de la costa, 112 metros
en una curva delOO metros de radio y 209enlínea
recta. El método seguido en la construcción
de ambos rompeolas, es el mismo. Primero se
hace un cimiento especial de cemento, á diez
metros abajo del agua, cuya anchura varía según la profundidad del mar; el máximo es de
80 metros en l a base, y de cincuenta en la pa rte superior. Sobre este primer cimiento se colocan bloques de concreto ó natural~s que
pesan más de 25 toneladas, y que se depositan
allí por medio de grúas movidas por vapor
que se mueven sobre rieles colocados sobre las
partes parcialmente terminadas. Sobre el enrocamiento se colocan dos hileras de bloques de
concreto de cuarenta toneladas de peso; ambas hileras tienen un ancho de diez metros
por dos de alto. La superficie de los bloques
colocados queda á una altura de cinco metros
y medio sobre el agua. Sobre los bloquesde
concreto así dispuestos, va un parapeto de
seis metros de ancho y dos de alto.
El rompeolas del Este está construido actualmente en una longitud de 642 metros, y el
del Oeste en una de 457, con excepción del parapeto de rocas concretas, que no se construirá
ba sta que estén terminadas las demás obras de
los mismos rompeolas.
Hasta hoy se han empleado 231,207 metros cú-

t

didad total de 50 pies
de agua. El canal, sin
embargo, está obstruido por uná barra que
al presente tiene 12 pies
de agua sobre ella. El
problema en Coatzacoalcos, por resolver,
consiste únicamente en
quitar la barra é impedir que se vuelva á formar.
El sistema de trabajos
adoptado para conseguir este fin, es el mismo que empleó con éxito el Capitán Eads en
la desembocadura del
Mississippi y que en el
país, con los mismos
resultados, se empleó
en la desembocadura
del P ánuco en Tampico.
El sistema referido
consiste en la construcción de dos malecones
convergentes, que se extienden de la boca del
río hacia el mar de manera de confinar la co·
rriente en los límites
necesarios ·para asegurar la limpia del canal
á través de li"barra por
la acción misma de la
corriente. La longitud
de los dos malecones en
la desembocadura del
Coatzacoalcos será de
SALINA CRUZ.-TRABAJOS EN EL ROMPEOLAS DEL ESTE,
1300 metros cada uno.
El malecón del Este está
bicos de enrocamiento y 72,438 de concreto en
terminado en ias dos terceras partes de su lopel rompeolas del Este, y 124,362 metros cúbicos
gitud, y los trabajos en el ma'lecon del Oeste
de concreto y 2-1081 de concreto en el del Oeste,
han empezado ya. Se va á procurar que la proempleando de 15 á 16,000 metros cúbicos de mafundidad del agua en la barra sea de diez meterial en la actualidad, mensualmente, en
t ros; para conseguirlo será necesario emprenta construcción del priméro. El bloque más
der considerables t rabajos de q.ragado; pero
grande y más pesado de cantera que hasuna vez que el canal esté abierto, se espera
ta ahora se haya colocado, pesó 56 y media
permanezca así por la sola acción de la cotoneladas métricas. Los dos rompeolas:tal corriente.
mo los hemos descrito, encerrarán la bahía
La estación terminal,que se construirá detrás
principal,que tendrá una área de cerca de veinde los almacenes en este puerto, tendrá dos kite acres [8.09 centésimos de hectárea]. Las
lómetros de extensión por 200 metros de ancho
obras de esta bahía interior son lo más notay estará dotada con todos los útiles y aparable é interesante de los trabajos que se llevan
tos necesarios par a el fácil tráfico de los treá cabo en el puerto de ~alina Cruz. La bahía
nes. Entre l as construcciones que comprenderá
será completamente artificial y vendrá á ocupar
esta estación se cuentan una casa redonda paen la costa el lugar de la antigua ciudad.
ra las locomotor:i,s y una plan~a eléctrica paLos trabajos de dragado y excavación en la
ra mover las 11;ruas y prop·o rcionar luz á los
bahía interior, se están haciendo con buen éxiedificios.
to por las dragas " México" y "Británica"; la
primera tiene bombas centrífugas de 24 pulgaEL FERROCARRIL DE TEHUANTEPEC
das, y la segun\la de veinte pulgadas, por medio
Con la ejecución de los trabajos proyectados
de las cuales extr aen la arena del fondo de la
bahía y la arrojan en sitios donde las aguas
en los puertos de Salina Cruz y Coatzacoalcos
son más profundas.La dársena tendrá al princibastará para encauzar en condiciones ventajopio una longitud de mil metros, por una anchusas el tráfico entre el Oriente y los· puertos del
ra de 122,con 10 metros de profundidad, estanAtlántico de Estados Unidos, entre el Oriente
do cerrada por dos muros de monolitos de los
y los puertos europeos, entre San Francisco y
Nueva York, etc. , etc. Todo este tráfico lo hacuales cada uno tendrá 17 metros de alto por
6 de ancho y 13 de largo. Los monolitos se ?º·
cen al presente los vaporés que rodean el Cabo
locarán de tal manera que su parte superior
de Hornos por la vía de, Panamá, por las vías
quede cuatro metros sobre e! agua en la baja
ferrocarrileras transcontinentales de los Estamarea. Se dejará una entrada de 30 metros de
dos Unidos y por el Canal de Súez. Comparananchura en el muro divisor,para el paso de los
do la distancia qu~ recorre el ferrocarril de
buques de la bahía exterio r á la interior. Esta
Tebuantepec con la distancia de algunas de
bahía estará cerrada por dos puentes colganaquellas vías, y según los datos que tenemos
tes. A cada lado de la entrada se construirán
tres almacenes, con vías que los comuniquen
con el muelle para verificar con toda prontitud
el desembarque del cargamento, con la ayuda
de grúas eléctricas. En el lado Noroeste. de la
bahía interior se construirá un dique de 180
metros de largo y 30 de ancho y cuya mayor
profundidad será de 9 metros y medio bajo el
agua. Se trabaja con gran actividad en la terminación de este dique.
.
Mencionaremos de paso las canteras de Mixtequilla. que han suministrado la mayor parte
de las piedras usadas en los trabajos del puerto. Las canteras se encuentran situadas á 30
kilómetros de Salina Cruz y la maquinaria em:
pleada para embarcar los g randes bloques de
cantera consisten en tres máquinas de cuarenta
toneladas, una grúa de 30, otra de 20, una de
15, cuatro de 10 y una de 5. Dos g rúas más,
capaces de transportar 40 toneladas cada una,
serán colocadas en breve. En la actualidad, la
cantidad de. bloques que se saca al día, representa un peso de 1500 tone!adas.
La ciudad de Salina Cruz ha· sido transportada á un lugar colocado al Noroeste de la bahía, donde las condiciones de salubrida d son
excelentes. En l a construcción de la nueva &lt;·iudad se. ha dedicaJo gran atención á las prescripciones de la higiene. El sitio tiene una longitud de dos kilómetros por uno de ancho, y
hay 59 manzanas que miden 100 metros cuadrados cada una y di vididas en 14 lotes.

sobre la diferencia de costo de transporte, se
ve fácilmente que toda las ventajas están á
favor de la línea del istmo y de los vapores
que están en conexión con él.
Los directores de las principales líneas transatlánticas y transpacíficas han indicado que
se aprovecharán de las ventajas que ofrece el
ferrocarril de Tehuantepec tan luego como reciban aviso de que los trabajos se han terminado.
Al lado. de estas ventajas,que redundarán en
beneficio del comercio universal, hay otras de
no menos importancia para México; pues el
tráfico entre los puertos del Pacífico y el interior de l a República aumentará considerablemente por la disminución en el precio del transporte, que actualmente se hace casi en su tota•
lidad por las vías de ferrocarriles que nos comunican con la frontera de los Estados Unidos. Además, el precio del transporte será considerablemente reducido en comparación con
la elevada tarifa de los ferrocarriles mencionados: En la actualidad,el tráfico entre la ciudad
de México y los puertos del Pacífico se hace en
su mayor parte por las vías ferrocarrileras
que atraviesan el Río Gra:nde;enlo sucesiv:o,la
ruta natural para este tráfico será la del ferrocarril de Tehuantepec. Y no habrá indudablemente ninguna otra vía ·que pueda competirle
en este tráfico. Hay, también, que tomar en consideración las ventajas que la nueva vía ofrecerá para el comercio entre los puntos situados
en el Valle del Mississippi y los puertos centroamericanos y sudamericanos del Pacífico.
VISITA DEL SEÑOR PRESIDENTE DE LA REPUBLICA

A -principios del año actual, el Sr. Gral.
Díaz, por invitación que especialmente le hizo
Sir Weetman D. Pearson, visitó el ferrocarril
de Tehuantepec y las obras de los puertos ter •
minales.
El día 19 de enero salió de esta ciudad el señor Presidente, acompañado de su estimabilísima esposa y de algunas otras personas distinguidas. Dos días más tarde llegaba propia mente al istmo de Tehuantepec, y permaneció
en esa región dos semanas.
Durante ese tiempo,en que fué objeto de manifestaciones de profundo cariño y respeto por
parte de los habitantes de todos los lugares
que visitó, el señor Presidente r ecorr ió toda la
línea del ferrocarril, inspeccionó los grandes
talleres de la compañía, las obras de Salina
Cruz y de Coatzacoalcos; vió las locomotoras
de petróleo y las calderas que en los talleres
consumen este combustible de procedencia indígena, y pudo, en fin, darse cuenta del estado
actual de todos los trabajos, y de la grandiosidad de toda la obra. ·
La impresión del Sr. Presidente fué de las
más satisfactorias, y en diversas ocasion&amp;s manifestó á Sir Weetman D. P earson su compla cencia y su satisfacción por los trabajos llevados á cabo en tan corto espacio de tiempo y de
una manera tan ajustada á lós principies científicos.
Era natural que así sucediera, dada la competencia de la casa Pearson para las grandes obras monumentales de ingenieda. Las
obras del puerto de Veracruz, 1as del desagüe
del Valle, las que ha llevado á. cabo en otras
partes del mundo, son otras tantas demostraciones de que l a caMa Pearson es digna de que
se le confíen obras de gran trascendencia, como las de la ruta interoceánica por el istmo
mexicano.

COATZACOALCOS

El rio de Coatzacoalcos forma una bahía natural de ilimitada capacidad y con una profunSALINA ORUZ,- UNA CALLE DE LA OIUDAD l\lQDERNA,

MUELLE EN SAUNA ORUZ,

�~I ln1ado

tiastrado

€1 fflHdO lllStrado

Nuevos dibujos para trajes de verano.-Estllos y colores.- Tocados de
teatro.-Fistoles y peinetas

D

están los IDO·
delos para trajes
vaporosos? Se ha acabado el frío; las calles
están anegadas de sol
que calienta; los trajes
de paño queman; ¿,por
qué no confeccionar ya
los vestidos de materiales ligeros?
Elgobierno despótico
y absoluto de la moda
ÓNDE

í

tiene s11s árbitros en Pdrís y Nueva York; el
resto del mundo copia é imita, interpretando
los dictámenes II su modo; estilos y colores hay
que en ciertos países no cunden jamás; por
ejemplo, el morado "canónigo" está muy en
boga en Europa y estados Unidos: creen allá
que es un tinte "very becoming" á la mayor
parte de las damas;y es verdad para ellas,quienes por las circunstancias de raza y clima son
de una blancura próxima al alabastro, que hace resaltar lo azul de sus ojos y lo rosado de
sus mejillas. Entre nosotras las mexicanas, de

coloración morena en la generalidad, no ba::-á
prosélitos el morado, que tiende á. obscurecer
la piel.
.
Tampoco las faldas de amplitud exagerada y

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llenas de pliegues y frunces han tenido mucha
aceptación en nuestro país, y la razón es que
la mayor parte de nosotra, somos de estatura
pequeña, y con tales faldas nos veríamos como
globos.
Aunque no se baya estudia no E$tética i;ii se
esté muy al corriente de las últimas novedades

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en modas, ex:ste una selePc ión natnral y de
sentido común que nos aparta de lo que se ve
ridículo y exagerado en nuE&gt;stra figura, hacién·donos amar, por el contrario, lo que nos parece de mejor efecto. Como á la tez morena sientan bien los colores apacibles, preferimos aquí
·et rosa y azul pálidos, el ¡;rema, el gris acero,
etc.• desechando, aunque sean "tres chic", el
naranjado, el verde esmeralda, el morado y

FIGURINES

1 Y 2, .

�El ffllldO TIIStrado

e1

Explicación de las Láminas

miado 111stra4o

!.-Vestido en paño azul marino, adornado
con paño blanco.
2.-Sencillo traje de paño color café con
adornos blancos.
3.-Traje de visitas: cintura corselete subiendo en pliegues redondos por el frente· cuello y
bajos de maniras en viejo linón bordado incrusta.do con Venecia.
'
4.- Traje de tarde, para mujeres jóvenes en
eol-ienne suave blanca, plisada á sol; fichú María Antonieta en muselina de seda orillado
por un encaje y rematando con una gran rosa
color azufre; cintura y brazaletes de m11ngas
en terciopelo negro. Metraje: 7.50 metro tela de
l.20;m, tro de .ancho; 1 metro muselina seda de
1.21) metro de ancho: 3 metros encaje.
5. - Traje para niña de 4 á 6 años en lana
granité roja; cuello redondo en piqué blanco,
encuadrado con un pequeño volante de bordado.

00
POSTRES
Sorbetes de nata, crema de café, eh~cnlat.., f'tc.

Todos estos helados i.e prPparan de una maneta análoga, d9sJiendo en cada dos libras de
nata ó crema diez yemas de huevo y 125 gramos de azúc.. r, y agregando el aroma ó infusión que se quiera, bastando dos oozas de café en polvo para el -sorbete de caté, y necesitándose 250 gramos deichocolate para la que
lleva este nombre.
Para la crema de flor de naranjo se cuecen
dos litros de leche con mectio ae azúcar, ~A
añaden dos yemas y tres claras éle huevo bati•
das, y se completa todo
con seis cucharad:i.s de
flor de naranjo.

MODELOS DE SOMBQEROS DE
ULTIMA MODA.

Helado de Plñ&gt;1 ile AmhJca ·

Se cortan 400 gramos de
e~flfruto,y se majan en almirez, macerando el pure
que resulta ron 50 ceotil tros de jarabe; á las cuatro ó cinco horas se aña
den dos cucharadas de j~rahe aromatizarlo con vainilla, el zumo filtraélo de
tres naranja.s y 20 CPntilitros de jarabe frío. Sepasa por estameña y 3e vierte en la sorbetera.
FTGURÍN

3.

este peina.do se diP videnejecutar
los cabellos por una raya
AR A.

FIGURÍN

que va de una á otra orPj a; después
se traen los cabellos de la nuca
sobre la coronilla, torciéndolos de
izquierda á derecha, p11.r-a obtenl"f
el pliegue que se ve en la. figura 2;
se puede mantener este pliegue por

4.
H~fa,10 de limón

En una vas iJa de ,.,urcelana se
echa un litro de jarabe y un buen
vaso de agua; añádese I a cáscara
de tres limones y el zumo de seis·
se cubre y se deja. en infusión po;
espacio de una hora; se pasa por
un colador ó tami z sin exprimir
los, y se cooir~la Pn la sorbetera.

todas las tonalidades "chillonas". Siendo pequeñas, en la inmensa mayoría, .renunciamos
r•.on buen discernimiento á las faldas de extraordinario vualo, que acortan la a ltura.
Afortunadamente. también en los países de
donde emanan las modas existen algunas mujeres morenas y bajas; los creadores no pueden
menos de tomarlas en consideración, y prr.ducen esquemas extensivos á todas las figuras.
Volviendo á los diseños para toilettes de verano, aún no han. hecho su completa aparición
en las revistas extranjeras y tendremos que
aguardar pacientemente hasta su venida; empero,. poseemos ya todas las indicaciones necesaeias para la confección de .ellos.
Los frunces, pliegues, cintas y enca.jés llegarán á su período álgido, al decir de las ''leading reviews"; los sombreros se dividirán en
dos clases prin~ipales: los de calle, de g-rande
y medio tamaño; y los de teatro, reducidos á
dimensiones mínimas. Estos últimos son muy
originales y encantadores. La toca Renacimiento de la figura 1, se hizo con terciopelo
café dorado y camelias rosas;el béguin figura?,
de encaje recamado de oro, con "choux" de
tul negro;· el turbante drapeado de la figura 3,
tan exquislto que recuerda los tocados de María Antonieta y de las mujeres éte su época, está confeccionado en guipure y muselina de seda
blancos y provisto de dos plumas de avestruz:·
éstas son la~ formas típicas de los sombreros
de teatro; 1,no son coquetos, prácticos y alf;ruistas'I Así ataviadas las damas, ni molestan
á los espectad,,res vecinos ni estií,n obligadas
á despojarsi&gt; rle sus amables aliños, deslumbrantes de plah y oro.
Todos los tot:ados se fijan por medio de los
nuFlvos fistoles, en forma de seguros, con hermosas fantasías sobre la rama extel'ior. Hay
juegos hasta de cinco fistoles para un mismo
sombrero, constituyendo su más pomposo or·
na.mento. Las peinetas novedades están incrustadas de brillante pedrería; unidas á los fistoles y ~ocas actuales, sobre un peinado bien acabado,las cabezas de.damas se convierten en cabezas de hadas, que hechizan y embelesan.
C. G.ALNDO.

guras 1 y 2). Se traen entonces á
la coronilla las cabellos del frente,
después de haberlos ondulado,for·
mando bullones que se a.vaozan sobre la frente (figuras 3 y 4), ! se
.sostienen con rulós; se deshzan
luego las extremidades de los cabellos bajo los bullones, para ha·cerlos más voluminosos, ó se les
rgreg11, á la porción de atrás.

Nuevo peinado para Jóvenes

'!\
t. ~,.;.,

.l't·_, ·,,_

.

J..-.__

Helado de naranja

Se prepara como el de limón, em·
pleando el zumo de tres naranjas y
el de tres limones.

FIG.

00
SOMBREROS
!.-Sombrero redondo, levantado por d etrás; tiene al frente un ramo de crisántemos y una drape1 ía
anudad a de te1 ciopelu.
2 -SombrPrO en chenille fantasía.
azul, drapería de terniopi:,Jo sobremontada por un bullón de seda LíbPrty.
3.-Sombrero de ala redonda y
alta capa, adornado con dos nudos de 'ieda Líberty; adelante, tres
ro8as gigantes.
_
4.-Sombrero redondo para jóveaes,en tela imitación de c baliaa
sombreada, que se desarro l 1a del
café claro 11,l mu.v obscuro; lazo en
tHfetán verde y alas de verde som·
brFiado.
5.-Toca en terciopelo miroir verde bronce ornada á la izquieraa con
una gran escarapela plana en seda
cou lissée.
·.
6-ll:legante sombrero en chenills
sombreado ctel café claro al oos'
curo, con una amazona degradada
en los mismos tintPs.
7.-Sombrero ''Enrique JI". en
t'lrciopelo fruncido verde esmeralda; drapería del mismo te1ciopelo
alrededor del ala.
8.-Toca de bordes levantados;
con una drapería de terciopelo por
el frente y_un gran nudo atrás.

00
FIGURÍN_5.

FIG. l.

3.

una peineta colocada á lo largo;
en seguida se forma con los cabellos un nudo, ep la forma que mues·
tra la figura 2 (se agregará. un gajo postizo, si los cabellos no son
bastantes) y se fija este nudo sobre
la coronilla, haciendo salir una
coca para hacer un chongo alto (fi•

FIG. 4.

-

Cognac Bisquit
1

•

j

�e1 m11110
'

Jlrmonizar la Economia con la Eltgancia
y la distinción, es d gran stcrtto
dt la aristocrática tasa
"fflOSCER"
Profusión
de cortinajes y
accesorios
de Tapicería.

...
..

BRISE-BRISE
de Lino,
de Linón,
de Batista,
de Seda.

SILHOLINA
para confección
de Biombos.

EL T1\LLB_R
DE T1\Vl&lt;2ERI1\
OE L1\ &lt;21\S1\

....

STORES
de Lino,
de Punto,
de Batista,
de Seda.

t\OSLER
EST1\
-M 0NT1\o~ 1\ L1\ 1\LTURR1\
DE LE,S MEJ~RES
OELMUNDE,.

CORTINAS
de Chenille,
de Gobelino,
de Felpa.

....
CARPETAS
de Chenille,
de Velouv,
de Axminster.

Telas Japonesas,
, Telas de Seda,
- Bouret y Yute. !•.;

o

..

Lo dirige un competentísimo
maestro francés ,
que es un 1nsp1rado artista en su
profesión.

-

, ENCAJES
de Lino
Drapeados.

-

'

o
Este taller ha ejecutado
les más lujosos trabajos de tapicería
que se ven en el país.

....
GOBELINOS
en Panneaux.

o

....
P ASAMANERIAS
en toda
su variedad.

....

Tiene establecidos
precios moderados
Es, en suma, un
TALLER DE TAPICERIA MODEL0a

....
FELPAS
de Seda y de Lino.

....
RASOS
de Seda y Algodón.

....

Complemento de los postres
CAFE

N

y, por punto general, solamente se
echa de ver cuando han transcurrido varias horas después de tomado
el líquido.
Por lo común, el cerebro y el
sistema nervioso se habitúan muy
luego al café, y entonces la acción
de é ste se limfta á estimular el es·
tómago, cesando su acción sobre
el eerebro ¡ pero este resultado sólo
se obtiene tomando cotidianamente
el café á la misma hora y en igual
dosis.
Quince días bastan generalmente,
cuando no es excesiva la irritabilidad nerviosa, para que el cerebro
se habitúe á la acción del café¡ pero en cambio, una intermitencia de
quince días basta taro bién para que
el órgano recobre toda su impresionabilidad, y de consiguiente, para que el líquido vuelva á producir
los efectos indicados.
Entre las personas á quienes estimula el café de una manera incómoda, hay muchas que deben tener
en cuenta estas indicaciones sumarias, para que no descuiden de
tomar café todos los días, ó para
que reduzcan la dosis, según exige
su temperamento, sin renunciar al
placer que el licor produce, aun
cuando en muchos casos no nos demos cuenta de él.
Conviene que se habitúen á tomar
café cotidianamente, pero sin agregar aguardientes ni otros licores
espirituosos, las personas que se
bailan expuestas á congestiones
cerebrales.
Respecto del café con leche, ha
bremos de decir que es uno de. los
alimentos más adecuados para desayuno, aun tratándose de ciertas
mujeres propensas á determinados
padecimientos propios del sexo. En
algunas ocasiones es necesario,
empero, substituirlo por otro desayuno, por ser é3te demasiado irritante.

AY diferentes clases de café:
la más celebrada es la procedente de la comarca meridional
de 1a península. arábiga, en que se
halla asentada la ciudad de «Moka,&gt; que da nombre al celebrado
producto.
.
Las semillas fueron importada.
en Amé-rica por los espa~o.les, y en
la actualid ad ha arlqu1rido gran
nombradíael café «caracolillo:» de
Puerto Rico, que se cosecha abundantemente en Cuba y las demás
Antillas en toda la América intertropical,' en las comarcas african_as
del Centro y del Sur, en _las reg10nes meridionales de Asia y eu la
mayoría de las islas oceánicas.. En
Francia, celebran el café de la isla
de Borbón, aeaso por ser colonia
suya.
Los granos ó bayas del café, mondados, tostados, molidos y puestos
en infusión, son los que producen
el líquido que conocemos con el
nombre de café, licor tónico y de
gran importancia en la economía
humana, porque facilita la digestión, estimula el sistema nervioso,
acelerando la circuld.ción por lo
tanto, y despertando, digámoslo
así, las actividades fisiológicas, y
disminuye la acción • deletérea de
las bebidas alcohólicas. Cuando se
hace un uso inmoderado del café, á
consecuencia de la excitación nerviosa que origina, exalta la.s facultades intelectuales, disminuye 6
retarda el sueño, gastando de consiguiente el organism.o humano é
irritando extraordinariamente los
temperamentos bihosos.
En realidad, el café obra de dos
Elección del café
maneras muy diferentes sobre el
organismo humano. Por una parte,
Al elegir el cafá ·en grano, ha de
estimula agradablemente el estó- preierirse aquel que resista bastanmago, según queda dicho, facilitan- te á la acción de los dientes, resuldo la digestión, y por otra, al ex- te seco y sonoro, y sea amarillo
citar el cerebro, hace más cómodos más bien que verdoso. E l grano del
los trabajos intelectuales.
Moka es pequAño y se halla cubierLa acción sobre el .estómago es to de una película ligeramente doinmediata, y se ad vierte, digámos- rada; su aroma es mucho más acen·
lo así, tan pronto como el licor tnado que el de los otros. El café
pmetra en esa víscera; la acción . Martinica, más largo, grueso y
sobre ercerebro no es. tan rápida verde, ha de ser redondeado en sus
'

t11stra110

extremidades, es fuerte y adecuado
para mezclarlo con leche. El café
Barbón es pequeño, redondo, verdoso, y está cubierto de una película. Como las diferentes clases de
café se comu::ican mutuamecte sus
propiedades, conviene mezclar en
· partes iguale;, el de Moka y Puerto
Rico, ó 500 gramos del primero,
250 del .Martinica y 250 del Borbóo.
Se pueden mezclar estos últimos
en partes jguales á falta del Moka,
que es caro y escasea. Nunca debe
comprarse el café «molido:», para
evitar fraudes, sino en granos tos·
tados ó verdes.

Elixir
estomacal

1

de

Saiz
de
Carlos
GURA

....

POSITl\'A
y Radical
Del 98·

HULES
y telas ahuladas.
l ...

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VARILAS
de Latón
de todas clases.

mosltr, Bowtn ~ took, Sutr.
Stgunda dt San francisco, uergara
Y.finco d~ mavo
fflEXlto.

ISIOMAGO

Torr,efacción del café

Cuando se prefiere adquirir granos sin tostar, es necesario someterlos á esta transformación del
tostado, y para conseguirlo, disponer de un aparato especial de hierro y de forma cilíndrica ó esférica,
atravesado por una barra 6 eje,
cuyas dos extremidades se apoyan
convenientemente en dos pi.es, para
que el tostado reciba l a acción del •
fuego, que puede ser de leña ó de
carbón de encinll, y. que debe hacerse girar constantemente, á fin de
que los granos vayan caldeándose
alternativamente y no lleguen nun ca á carboniza.rse. La torrefaccjón
delas diferentes clases de café, se
deberá practicar separadamente,
porque u·nas exigen más calor que
otras para que desarrollen SllS propiedades aromáticas.
Conviene que el cilindro ó esfera
no esté lleno en un principio más
que hasta la mitad, porque los granos van aumentando de volumen
á medida que se calientan, -y no se
agitarían de la manera que es pre·
cisc, al girar el aparato, y, de consiguiente, no resultarían tostados
con la debida igualdad, Al comenzar ha de ser el fuego muy moderado, y su intensidad se irá aumentando paulatinameote, sin acelerar
la operación demasiado, porque se
estropearía en tal caso el café.
El cilindro ó esfera-ha de girar
constantemente, unas veces hacia la
derecha, y otr:i.s hacia la izquierda, basta que el café arroje mucho
humo. Llegado este caso, se separa el aparato de cuando en-cuando
v se sacude en todos sentidos.
Transcurridos tres cuartos de hora, próximamente, la operación,
si se somete á ella una cantidad

MOQUETAS
para forrar
muebles.

¡,- · \\

P',V

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· · l~· el6 áalimento
más g;ande y el más recomendado para los niños desde la edad
La FOS1a
1na f a¡1eres
7 meses y particularmente e1:1 el momento del deste~ y durante el ~erío do

del crecimiento. Fa::ilita mucho la dentición; asegura 1~ buena formación de los huesos; pr~v1ene y neutraliza los
defectos que suelen presentarse al crecer, é impide la.diarrea, que es tao frecuente en los mños.-PARIS, 6 AVENUE VICTORIA, Y EN TODAS LAS FARMACIAS.

�El m11do Tllstrado
mediana de café, tocará á su tér·
mino; los granos despedirán mucho humo, y producirán frecuentemente chasquidos ó estallidos,
presentando un color obscuro y
e_xhalando un aroma bien percept ible. Entonces se retirará el aparato del fuego, y antes de echar los
gr~nos en una criba ó zaranda, se
agitará aquél en todos sentidos ·para extender luego el café en g;ano
sobre una superficie plana de mármol ó de piedra, sobre la cual se
enfriará el café tanto más pronto
cuanto más delgada sea l a capa
que forme. El aroma se concentrará tanto más cuanto más fría
se halle la piedra.
Una vez enfriado el café se cierne bien y se limpia de los'cuerpos
extrai!os que contener pudiera
a unque es preferible verificar est~
OI_&gt;eración antes de tostar el café.
Si la t?rrefacción S'3 ha efectuado
con cuidado y en buenas condiciones, el café habrá perdido próximamente la quinta parte de su peso, apare0erá con reflejos dorados
Y de_color más bien rubio quemoreno. Por lo mismo que se necesira el aparato especial descrito pata efectuar la torrefacción, á más

CAPITAL SOCIAL

de un horno especial , y por lo mismo que la operación es bastante
entretenida, cuando no se hace
gran consumo de café, es preferible adquirirle tostado; de lo que
no pueden pre&amp;cindir las personas
que deseen tomar café en buenas
condiciones, es de molerle por sí
mismas ó de vigilar la operación
que en último resultado es harto
sencilla.

do fuese iodispensia.ble conser var · considerable; se tapa la cafetera
el café molido poi:- circunstancias Y ~uando el agua h ay a paqado ~
8
excepcionales, se guardará en una d_eJará el ~afé á que se pose un P~co
botella, ó mejor en un frasco bien tiempo. S1 cuando el agua está á
seco y l impio, y cerrado herméti~e~10 pasar, se advierten eotorpecamente con un t;apón esmerila- c!rn1entos,
se darán algunos golpe.do.
citos con la mano en la cafetera ó
Infusión do cefó
se remueve un poco con una cuchara la part~ superior del café para
Para obti,ner esta preparación
se echan en un litro de agua 'de 70 ponerle me¡or en contacto eon el
á 120 gramos de café en polvo, se- agua; e_sta operación no ofrece inMolido del cefó
gún la fuerza que se desee dar al convemeote alguno, siempre que el
Par a que ese t an estimado pro- Iíqui&lt;;l.o; cuanto mayor sea la can- colador se halle cubierto por una
duct&lt;? ?º se desvirtúe y pierda su tidad q ue haya de obtenerse, ma- franela y no haya peligro de que
exq uis1to aroma, necesario es a bs- yor cantidad de a.gua podr á em- pasen los pos~s a l recipiente.
tenerse de molerle antes de usarle plear se, sin que el líquido desme. Algunas muJeres económicas se
en infusión, es decir , que cada vez rezca; de aquí la economía de ha- s1rv!ln ~e los posos para aumentar
que haya de prepararse el café se cer á la vez grandes proporciones al s1gu10nte día l a cantidad de camolerá únicamente la cantidad q ue de café.
fé, Y así economizan una cuarta
haya de consumirse inmediatamenPara preparar l!Jo infusión, ha- parte de la substancia; pero el café
te, toda vez que, aun conservado brán de emplearse cafeteras de por- no resulta nunca tan aromático
en frascos cerrados herméticamen- celana ó de hoja de lata que ten- D~ ~odas maneras, si se quiere~
te, acaba por perder el aroma con gan filtro. Este se cubre con una ut1h~ar los posos, es necesario que
s~lo abrirlos para extraer las por franela, y sobre ella se echa la n.o hiervan, porque de lo contraClones q ue hayan de utilizarse en cantidad conveniente de café moli- rio darían un café negro y acre· lo
cada caso.·
do, que deber á amontonarse con- que ha de hacer se es PChar agua
• Para el molido se emplea un sen- venientemente. Sobre este colador
templada sobre el café que queda
cillo aparato de meta.!. q ue se de- una vez dispuesto en la cafetera' en el colador, así que acaba de panomina molinillo d,e café, que no es se echa l a mitad de agua hirvien~ sar el agua caliente, y cerrar la
neces~rio describir, porque es bien que haya de emplearse, ó toda es- cafet-era hasta el momento en que
conocido de todo el mundo. Cuan- ta agua, si la cantidad es poco h_aya de agregarse la r. ueva porción de café no usado todavía.
No describiremos los v arios siste~a.s de cafeteras, hoy en uso, que
f~cihtan nota blemente la operaDI.RECTOR GENERAL
món, porque son bien co nocidas y
de sencillo manejo.

EL BUEN TONO.S.A

~,5.o~o.ooo . ME Xre O

E.PUGIBET.

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ELBµENT0NO.SA •
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RICHOS..

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unpeontlelsaneamien/o, coqun!Panvia ele'c!PitQ
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/Je/ec!o/er".ióle.r¡ue eOl'lf!OSunr¡Pave 3 /¡madoco~uncaballel'fl t¡uelt,á
unosanuncios.ya/cualluvolat!eslj_Pac1adeconlunó1PConun m,n;iloP10.

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~---~.;?
Elofendir/Q, '7U8 esmaeshorle es9Pima. reluisa acep/aP o/pa
salisfacúonqueno sea /ade las 8/'fTlas.

'

lnfu3lón de café en frío

. Est a infusión, que se toma prinmpalmente durante los meses de
calor, es muy aromática , se baila
poco cargada de mucílago y ácido
~álico, y es preferida a l café c,ahente por muchos aficio na dos. E n
los est ablecimie!!tos públicos- se
expende generalmente con el nombre de masagrán.

an,mo. vnma9mhcoc,9moCII/Jl?/CIIÜSde/81/EII!OlrO.S/1.

enapPielosásu advePSaPtO

Al 1/n, !Pás Pudo comósla,elmaes!Pode armas cae a!Pa. -llomal,úc,ieis,Snslpuessihé!Piunlerlo,htleóoa'eslosextelanltsi¡afL
vesarlode pa!'le a)aPle.
mCAPll!Cll!lSÓ61!U[HlTJNIJ./ellosliénsú/at11esl6/ance,m/selva911,,lú!

"EL BUEN TONIJ,'''S. JI. llene1'6!JÍSll'adll conformeala le!J lapropiedad de estos aDUJJCiOS.

en todas las enfermedades agotantes; contiene en disolución la tota=
lidad de los principios activos de la quinquina bajo la forma de un licor
agradable, que es tomado por los enfermos sin repugnancia ninguna .

Café con leche

Cuando haya de mezclarse con
leche el café, es preciso que sea
muy fuerte, porque de lo cont rario
haría el efecto de agua natural
adicionada á la leche. A veces se
sirve con leche fría. y en este caso
es preciso que l a leche contenga
mucha crema y que sea de calidad
inmejorable.
La leche destinada á mezclarse
con el ca:é, ha de colocar se á calentar á fuego lento eo una cacerola ·de hierro batido ó de plata,
destinada exclusivament e á este
uso; ha de permanecer mucho tiempo al fuei?O, á fin de que se evapore l a cantidad de agua q ue pueda conteni,r, y á fin de que se espese y se vuelva manteca.
El café h a de servirse muy caliente, pero no hirviendo, porque
si el agua hier ve en la cafetera, el
c afé pierde mucho de su ar oma y
de gusto, á menos que no sea de
esos sistemas en que el vapor de
agua impregna el café, y se hallan
tarn bién cerrados.
Al servir el café es necesario colocar azúcar , pa ra que la echen en
l as tazas l as per sonas que hayan
de tomarla antes de que se las sirva el café, que deber á preéeder
siempre á l a leche cuando se orefier a la mezcla.
·
Fal3lflcacl6n del café

-~-.,~
!!5L---.L......,.,,..
'ºf p_etfr,inos rondvcenilav,étimaalsacrilcio; LIJ/J[lltima,paPe coóraP /lo larrlaensen/t"t,seenaPóacir/o,y alacaconlanloóP,o. que pone

prensa ha.hablado extensamente de la ~ ITJilN~
IL~ ~~~ lRlIB enumerando sus cualidades y
publicando gran número de certificados, tanto de
los más célebres Profesores en Medicina de Francia y
otros países, como de muchos enfermos curados; los
elogios que diariainente se hacen á su autor, el sabio
químico francés M. LAROCHE, están muy merecidos y por este
motivQ debemos insistir sobre las ventajas y excelentes resul=
tados obtenidos por--•--

En el comercio se encuentran algunas veces cafés a veriados por el
agua del ma.r; pueden, a demás,
contener sal comup, en g ran propor\'.. ci6n.
E l café se adultera tostándolo y
moliéndolo con granos de cereales
(cebada, avena, centeno, maíz, bellotas, ca.¡¡t ai!as y, especiameote,
raíz de achicorias), y la fabr icación del caféfalsificado ha llega do á
constituir una industria organiza·
da. En Lyonyel Havrebay f á brica s
cuyos productos se for man con una
mezcla de cebada tostada y cáscaras de cacao quemadas. La infusión de este café falsificado por este medio, da un resultado viscoso,
que después de filtrado y de hacerle per der su color por el negro animal, se convierte en el color azul
con ayuda del agua yodurada.
La mezcla del café y de achicorias se reconoce en que, proyectada en l a superficie de un vaso de
agua, el café sobrenada, mientr a s
que l a achicori a cae al fondo del
vaso, colorando el agua inmediat amente.

Por el Jurado de Sabios Profesores de la Exposición Farmacéutica
de Viena, único premio concedido á los preparados medicinales, y la
más alta consagración que la prensa puede haberle dado.==Es el re=
constituyente más eficaz contra las

~IT~~~Il(O)fill~§ cdl~Il I6§tt@IITTiléfü@(O)o ~&lt;IDil@Ir~§ ~ &lt;füllfüd1@§o
ILnrmITcIDttn§mru@º ~@rmw@Il~~~rm~Iléfü§ IL~rmttéfü§º
~ (O)fill§~~Ull~fill~Iléfü§ cdl~ }P)éfülfil@§o ~tt~o
Al tomar la QUINA LAROCHE. su primer efec•
to es estimular el apetito; al mismo tiempo to•
nifica la mucosa gás.trica,y esto sin causar cons•
fipación ni diarrea; después la ·absorb_e rl orga•
nismo, y al pasar á la circulación g&lt;·neral, da á
los órganos fatigados ó agotados fuerza y bien•
estar.
Bajo su influencia, auméntanse los glóbulos
rojos en la sangre. la circulación se vuelve más
fuerte y regular, la temperatura más alta, el
calor animal más intenso, las funciones del sis•
tema nervioso se regularizan; y al perfeccionar•
se los aparatos de la vida orgánica, contribuyen éstos á la salud general; los débiles y con•
valecientes pronto notaQ sus eficaces efectos y

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comprenden la poderosa ayuda que les ha im•
partido.
Los adolescentes, las jóvenes en la época de.
desarrollo y las señoras def"\,és - de los alum•
bramientos, encuentran en l'f'Quina laroche el
mejor tónico reconstituyente.
Los organismos cansados por exceso de tra•
b1jo, por prolongadas vigilias ó afecciones eró•
nicas, hallan en la Quina Caroche el medio más
seguro para recuperar las fuerzas perdidas y
volver al organismo á su primit vo vigor.
En resumen, la Quina Laroche es perfecta•
mento soportada por todos los estómagos y es
un tónico reconstituyente de primer orden, de
éxito incomparable en el tratamiento de las
Anemias, Clorosis, Colores Pálidos, etc.
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-C¼,
Engrtsado 6 espes,do de los vinos y sus
remedios

Al hombre le ,educe un bonito
rostro; pero más le atraen y subyugan la forma estética y la voluptuosidad de la mujer desarrollada. El
busto bello constitu.re I a pl'rfección
de los att·acti vos femeninos. Los
arti stas y los poetas. cuyas opiniones son decisivas para juzg-at· al
bello sexo, asegm:an que la hermosura• del busto es indispensable en
l a escultura de la mujer. Ninguna
es muy joven parn aplicarse el l'erlnart de I e ~'ebre y nadie demasiado
anciana para alcanzar los resultados sorprendentes de esa científica
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Labadie Sucs. y Cia. , Profesa,
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Rurik: T-fa, vino~ (JU&lt;' se espesan. lo cual
procede de Que no h&gt;Ln ferm(•ntaclo bastante; toman un color. ,imarillo. y hacen hilo.
como el aceite cuanclo se cle1:rama. Estos
se restablece.n con una nueva fermentar.ión. Y alirun:ts veces b,t5ta para el efecto
exponer los toneles al ,iire. por uno ó clns
clías: pero si el vino e,tá embotellado, se
restablece echándolo una 6 dos gotns de
zumo de limón iS cle'otro cualuuier ácido. ·
Hay otro meclio•oaracorrcgir t&gt;I vino que
se ba pue,to tan &lt;&gt;~oeso como el aceite. y
consiste en transht.dar el vino á otros toneles ó botellas. clesoués ele haber puesto en
el embudo que se emple,t. tnnt.a paja cuan·tasea necesárla 1)ara llenarle. F.s menester tener cnidnclo de n11e el vino caigri en
el embnclo des,le la clistanci&gt;i ele un pie ele
altura. poco más 6 ni0nos: entonces r"co~~i.su fluidez natura! y su primera caliSe indican también otros dos métoclos
mu.v simples para rorregir nc1uel &lt;lefecto:
19 Se toma n rábanos y, clesnués ele lrnberlos pelado hien . se raen mu~· menudos y se
echan dentr&lt;l del tonel. El 29 consiste en
echar en f'I mis,,..n tonel medio cuartillo ele
buen ac~ito ele olíYas.
Requisitos para Ingresará i•s ciases de l ectu•
ra Escénica y Deciamaoil,n lirica en el Con •
servatorio Nacional.-Cuál es la pin•
tura que sirve para aoagar los vi•
arios1-Como -se.corta el
márm"'I

María Ro~a: Para ser admitida ,t i,i clase
de Lectura Escénica, no se necesirn más
que p1•e,entarse...co11 un certificado de haber concluWo los cuatro años de instrucció_n primaria elemental. -c,1alquiera oue
sea. por otr" parte, laccladclel prPtcndiente; iclént,ico requisito hay fJUtl llrnar si se
aspira á SPr supernumerario en la chtse ele
Declamación Lírica.
-L,tpintura. blanca de aceite~s la que se
emplcn par-a apag,tr los vidrios. teniendo
cuidado ele extenderla con una _i11tt11eoo ele
trapo, ele modo que hicapa resulte ligera y.
uniforme.
-El mármol se &lt;'Orta con cincel,
.
'•
¿Se debe tutearé los cuñados7-¿Puede ,er Intimo
ei trato entre ,uegros y yernos?··

~rl;~/: ;~J~

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Cabello superfluo

El Niño: S.equitacon depilatorios. 6 bien
arrancándolo con pinzas. para destruir la
raíz pelosa.
l os retratos en tarjetas poshles.-Dedicatorias
en las fotografías - El bigote puede suavizarse.
Cómo se llmoi1n los marcos dorados

Ricardo: Puede U el. imprimir su. retrato
en tarjetas postales 1· usar éstas á S.u :~lbedrío: es cuestión ele moda que nada tiene
de incorrect"-.
-Las fotografías uue se regalen lievarán
una dedicatoria, l 'ª al frente 6 al respaldo.
-El bigote se suaviza con el aseo constante y el uso del co.~mético aconsejado en
este ru lsmo número á Reglna Gonzáiez.
-No hay medio más eficaz y fácil para
limp ar los marcos J' muebles dorados que
el eJ)'.lpl~o del aceite crudo del tnaza. Se da
una. unción abundante, sin Que escurra, s
se espera á que las suciedades de las moscas se reblanilezcao; después se frotan
suavemente con un trape limpio ele lana; y
con otro seco M, saca lustre.
Canarios lnfestedos de gorupos.-Chicaiayota
cubierta

Amada Japcnesa: Los canarios infestados ele f.(Orupcs se cambian ele jaula, fumi ·
gando con azufre !&gt;1. que han ocupado; y
con ungüento mercurial se unt,i la cara
inferior de las alas y la cabeza del animal.
ligtramente. También da buenos resultados espel vorearlos con Polvos insecticidas
ó exponerlos al humo producido Por la
combustión del azúcar. Cualquiera que
sea el procedimiento escogido, clehen to.
ruarse muchas precauciones para no matar ,los canarios. que son tan delictidos, por
una torpeza.
-La cbicala.rnta se cubre así: se pelar
quitan las semilla~ cortando trozo, ele las
figuras preferidas : se sancocha á uue se
vuelva tierna. no blanda,~- los pedazos se
extraen del cazo con una espumadera y se
echan en u.na lejía de cal ó de ceniza para
Que se endurezcan; allí reposan toda la
noche; a l día siguiente se les-da un hervor
en el ,m1Íbary se retiran clel fuego, operación ctue se repite dos ó tres veces. en dos
6 tres díll,S consecuti ,,os; ·en el último hervor ya los trozos están c~i secos: y por fiu
se colo&lt;ian sobre uo ba%1clor de bi los vara
su pron:t,a desecación.

- .Juan C'. Ayala: ll1i respuesta es afirmativa. pues un cuñado r un yer1io son 1mrtes
integrantes de la familia ele la esoosa. En
.'
C~ltivo de las gardenias
cuanto al tiempo en une cmpcznr:¡ ese tuteo y trato íntimo, deo.ende ele circunstanJuana 'de01tiz: Las gardenias se plan•
cias especiales fln•cad" ca~o pa,rtlcnlar.
· tan sobre tierra compuesta de 1110 de :ire,
¿De dónde es Jorge hsaes, aut•r de la famoso
na fina:, 1110 de, estiércol de res. 1710 de¡¡:.
novela "Ma ía"?
·
, madura cle-· hierro y los 7/10 restantes ele
Gardenia: Este renombrado literato era tierra neg¡a:todo esto se riega oí diario y se
originario de Colombia, América del Sur; deja podrii; dos ó tres meses antes ele tras- .
plantar,e allf la gardenia . la cual none•.:
cesita clespués·otros cuiclaclos que un a8eo
• Prepar,ci6n del .perfume de Almlzc ie.-lmpreconstante
y no dejarla; expuesta al f.río.
slones fotográficas.-Marcas para ropa ·
1

El

-Painki\\e.i
(MATA DOLOR)

-dePERRY DAVI ~
P~a. roordeduros y piquetes de reptiles é insectos vep.enosos.
E~ una cura poe.Hh·a

M&lt;ide!Ódela bo.~lla del verdadero J.

ELIXIR TÓNICO
ANTIFLEM-ATICO
del D• GUlLLIÉ
Desde hace mas de
noventa. a.nos , el
E LIXIR del D •
GUIL LIÉ es empleado
con éx.ito

contra las º~..,

enfermedaae·s del Higado,
del Bstbmago, Gota,
Reumatismos, Fie- ,.
bres Palúdicas y "
Perni c i os as , la
Disenteria, la Grip- 3
pe ó Influenza, las "
enfermedades del
Cut is y las Lombrices Intestinales. ·
Es uno de los
mCdicamentoP.
económicos

mas

eo mo

Purgativo ')- Depu~
rativo, es el mejor

"

11 1
'

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las enfermed~des oca~

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Alberto Ruiz : El panel aristoplatino es,
en fotografía, \1110 de los _uue ofrecen al ·
operador mayores dificultades. Gnide -T'd.
de que el viraje esté perféctarocnte preparado y &lt;le oue la impreSión quede eli su
justo· valor. pa¡,,i, evitar 'el defecto á que
Ud. se refiere. .
·, · ..
--Para preparar el perfume de almizcle,
se toman dos gf"IP"S ele almizcle de Ton1,fn. QUC es el n-,rjo~: se triturañ en un
mortero ele bronce e.diente. y se echan luego en nn,i hot~Jla Que contenga cinco gramos de espíritu ele vino rectificado; se tapa la botella herméticamente y se hunde
en estiércol durante tres meses, al cabo de
los cuales ya está llsto para el uso.
Como este perfume tiene un olor muy .
penetrante .v tenaz. es bueno diluirlo en
espíritu ele vino rectificado.
- En "El Mundo Ilustrado" venimos
publicando distintos modelos ele marcas
para, ropa.
Vol-au-vents.-Remedlo éont&lt;a la celda de las
·
celas

Reglna González: Para hacer vol-auvents, se prepara primero la nasta de hojaldre. por el método común: se extiende
sobre una hoj,i,Jata una capa de pasta de
dos centímetros ele espi;sor y se parte con
un molde p.el tamaño Que se quiera dar al
vol-au-vent: con u.n cucblllo se divide la
p1ista par,~formar un fon&lt;lo y una.cubierta; se cuecen en el horno á fuego moderado, basta que tomen·buen color; entonces
se retiran del horno..se les quita con un
cuchillo la pasta del centro, no cocida. y
la costra se rellena con filetes de ternera,
conPjo, pello, s"sos ó lo aue se desee.
--P,.ra evitar la caída de las cejas.lo mismo que del cabello, y hacer que nazcan en
abundaucla, mézclense partes Iguales ele
aceite de almendras y espíritu ele romero.
con algunas gotas de aceite de nuez moscada, y frótense todos los días la cabeza y
cejas con un poquito de este compuesto;
aumentando diiwiamente la caoti&lt;fad.

Oibuj~s de labores manuales

.

Ros,( Espino: Puecle Ud. enviarnos los
dibujos que desea demos á cono~er como
modelos ele labores manuales, cuidando de
que estén becbos sobre papel Hrístol. con
tinta ele Ollina. Si los creemos útiles. con
todo gusto los publicaremos. La muestra
de encaje sobre punto puede mandárnosla.
para tomar nosotros en nuestras oficinas
una fotografía, 1i fin de ,que la reproducción sea exacta.
-'
Cont ,staciones pendientes
Una Americana y Condesa ele Manzaneda: En el próximo número se contestará á
!=-US

preguntas. ...

MARIA L'CISA.

~an Bernabé
TOPO CHICO
Este célebre manantial situado e n
Topo Chico, Mor.,terrey, produce I as
más sal'udables Aguas para varias
enfermedades; curan:

· Hígado,

Riñones,
Bazo.
Como Aguas de Mesa facilitan la
digestión, estimulan el apetito y son
un preventivo contra la gripa, tifo,
etc.

Pídanse en todas partes.

Yo deseo que cada reumático, no importa ci:i que parte del cuerpo l a aféccion
reumat1ca affecte, que pru ebe m i R emedio
para.el Reum.l!,tismo. Yo seque curará las
agudas punzaaas y dolores en cualquier
parte del cuerpo. Yo se que curará er reumatismo en los brazos, piernas, costados
espalda -· pccl¡o. Yo se que curará todá
inflamac jn de cualquier .pai.-te del cuerro.
Y o se este, por los testimonios voluntanos
q ue he recibido de todas partes del m undo
ele personas que habían usado toda clas~
de medicinas sin resulta(los satisfactorios.
. Este_ Remedio alivia los dolores casi
inmediatamente. Neutraliza el ácido de la
sa_ngre, haciendo esta abundante, roja y
. eliminando todo veneno del sistema
Si hay dolo_r en l a espalda, si las ~ojunturas esUm mflamadas y duras, si hay
dolor en l as caderas 6 en cualquier parte
del cuerpo, no dejar de -Obtener una
botellita de este Remedio. Tómese de
acuerdo con l as direcciones y si no cura 6
no se obtienen resul tados enteramente
satisfactor ios, yo devolveré el dinere:, No
sufrir un dia mas de dolores reumati(IOS.
Aprovech11.rse de esta oportunidad y
nótese 11 tlipido q u e estas pildoritas
curarán la enfermedad. -MUNYON.
MUNYON tiene un Rem edio para cada.
padecuniento. Pfdase la Guia de la Salud
de M:rinyon, t ratado eientffico sobre la.
enfermedad y su cura. Gratis.
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la.deltla, E . U. de A.
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nroguer!as de México.

;!
;!
. .,..

,

•

~

-

;!
;!
;!

Foto. número 1.-Este ejercicio
l)Uede ejecutarse p arado , sentado 6
reclinado so b re u n d ivá n, co n l a.
cabeza., hombros y parte superio r
de la. espald a lib re s. Colóquense
l as manos detrás de la cabez a , co giendo con una mano e l pu íío de
la. otra.. Inclínese en seguida. la
cabeza. h a st a do nde sea. posible,
según se ve e n la ilustració n n úm.

2.

Núm. 4.-Ender écese el, cu erpo,
extend iendo cabeza y t r o nco h a sta
el máximum ; a ho r a flexiónE&gt;nse de
nuevo tronco y c a beza y centinúese e l ejercio h asta e l c ansancio .
A l ejecutar estos e jercicios, r e spírese inspirando el aire a l extlln•
der e l t ronco · y e spir a ndo al flex ionar l o.
E ,tos mo vimientos puede n hacerse t a n vigor osos como se quiera..

~~
l'S un campo d e bat a ll a
UNenb aeilel cual
se po nen en co mpe-

Del lllmo. Sr. !rzobispo Feehan
-+-

-

Los bienes fueron valuados en S125,000
La mayor parte de lo testado con
s istía en dos pólizas de $25,000
cada una, t omadas en . " La Mut ua," Compañía de Seguroi, ,:;obre la vida, de Nueva Yor k.
Hace pocos dias que se p~acticó
la apertura del testam ento del Ilustrlsimo Sr. Arzobispo D. P atricio
A. Feehan en la ciudad de Chicagl),
Illinois. La fortun a del distinguido
prelado ascendió á cerca de . . . .
$125,000 oro americano ; y según el
fa ventario que se ha publicado, los
bienes que dejó fueron como sigue':
Dos ·pólizas de " L a Mutua," Compañia de Seguros sobre la Vida,
de Nueva York, por
$25,0Q oro cada u na, .
ó sean. . . . . . . . $150,000 oro
Dividendos acumulados ·
sobre una de las p ólilizas . . .. . . . . . . . . 9,329 o ro
Otra póliza de seguro. 14,000 oro
Accionés en efectivo y •
en B'.1-ncos . . . . . . 37,000 oro_
Entre las disposiciones del señor Arzobispo, en su testamen to,
se hicieron éstas:
A sli hermana, señorita Kate
Feehan, q ue estuvo siempre con i\l
hasta su muerte, $40,000 oro en bonos y de $25,000 oro en una de las
pólizas ·de seguros; á la señora
Ana A. Feehan, viuda del señór
Doctor Eduardo L . Feehan, h ermano del señor Arzobispo, $5.000 oro
de otra de las pólizas, y $5,000 obr
en efectivo; á la Academia de San
Patricio de Chicago, de la que ,:is
preceptora su hermana, Madre
Maria Catalina, $10,000 oro de la
última póliza; á la escuel a "Santa
Maria" de enseñanza. práctica pa•
ra varones, de Feeha.nviHe, Illnots,
que era la institución por l a · que
más se interesaba el señor Arzo•
b ispo, se entregaron los $4,000 restantes de la última póliza.

N úm. 2 - Impúlsense los brazos
hacia. abajo y a delante, r esistien do
el movimiento c on l a. c abeza, hasta
-que la. barba. (ment o n) d escanse so bre el pecho. V uélvase á l a primer a posición y repíta sé e l ejer cicio
hasta el ca nsancio.

Núm. 3.-Con las manos ligádas
atrás de la.cabeza, como enlosanter ior es ejercicios, flexiónese e l
tronco t anto como se. pued a, sin
doblar l a s rodi llas. En esta posi ción h ágase una pau sa. y trátese de
doblar sa más aúa.

.~
.,..

i

ha Salvadora

~

del Dr. P. E . Rodríguez L. para enfermedades de
las Señoras, es el único remedio que detiene y
evita con anticipación el aborto en las mujeres
predispuestas á él y el que mejor cura, el lnfar·
t o, la Hipertrofia, Ulceraciones, Flujo blanco,
C áncer, Caída de la Matriz, los trastornos de la
Menopausia 6 edad crítica y en _general todas
las afecciones de la cintura.

,.,,
~
;,.

~

E,:
E,¡
E,:.
E,:
E,:
E,:

¡No hay que dt&gt;jarse
1•eeo11oeer ni oper a r!

,.,,_

---------------

T ómese antes "LA SAL V ADORA ," con la
seguridad de encontrar la salud.-En todas las
Droguerías y buenas tloticas. á un pe~o el pomo.
-Los pedidos al por mayor, diríjanse al Consul·
t orio del Dr. P. E . Rodríguez L., 2• de Santa Ca•
tarina número 9.-Dirección por Correo, Apar•
tado u 87.-México, D. F.- El Dr. Rodríguez no
atenderá pedidos menores de una docena.

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Bremer y C o. Sucs.-En G uadalajara, Droguería Continental de Silva
Berrueco y Co.-E n Puebla, D roguería de Mercaderes de A. Roig Sucs.
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cruz, Droguería Veracruzana, de Müller Sucs.- En Frontera, Tabasco,
Droguería y Farmacia "La Guadalupe" de Gregorio Ruiz.-En Méri•
da, Droguería Peninsular de J. D. Díaz y D íaz.

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mm~,~~•~~•~!t~!•~~,~~•~!•~ !t~!•~ !t~!t~!t~!t~!t~!t~!t~!t~!t~!t~!•~~

URBANIDAD
BAlLES, CON CIE RTOS Y BANQUETES

ti Testamento

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~_,_

tencia. e l lujo, l a bellezit, la modest i a, la. a ud ac i a., el bueno ó m a l
carácter, l a. gracia, y es, sobre todo,lugar donde se puede desplegar
c o n lucimiento el arte de vivir y la
u rbani dad bien enten dida..
Est a s di ver s i o nes , dice madama.
de Celnar t , presu po nen riq ueza ,
b uen tone,, co ~tumbre del mundo,
y por consig uieate, p a rrne un cont ra.sentido no conocer perfectame n•
te l os preceptos de urbanidad que
l a s rigea . P ero las seííoritas q u e
a ún no h a.n frecuentado I a sociedad , n atura lmente no están al QOrriente de muchas co stumbre s q ue
rigen en e l baile y q ue es p r eciso
conocer para concurrir á una·fiest a de éstas.
Cuando se quiere obsequi ará la
s ocied a d con un gran baile, se
ma ndan l a s i nvitaciones por lo
menos ocho días antes para que
l a s seííor a s tea gan t iempo de a r regl ar sus atavíos.
U na seíío rita no d eberá n unc a.
presentarse e n un ba ile sino á l a
som bra de ua a mad reó de una s eííora respet a ble, p orq UEI de na.d a. Je
ser virá en alg unos ca.sos un p a dre
6 un her man o, los cuales naturalmente p er manecer á n separados de
ella durante una. gra ri p a rt e de l a
n oche.
A l a entrada de lqs salones, y en
el a posento d ispuest o p ara el cas o,
l as seííoras d.iberán dejar s us abrigos; y ser í a muy conveniente q ue
s e ado ptara. siempre, cuando hay
much a conc urrencia, el sistema de
atar l as capa s y ser eneros juntos
con un cor dón provisto de un número, dando o tro igual al dueño
de aquellos efectos, par a q ue pue•da reclamarlos á la persona encar•
gada de cul dar de los abr igos; esto
evita muchos inconvenientes y equivocaciones. Uaa seííorita no entrará Á. los sal ones de baile sino apoyada en el brazo de ua caballero,
que le buscará asiento al lado de
la señora que l a acompaíía.. Durante toda la función procurará· acercarse cada. vPz que pueda á la. persona que la. debe servir de sombra.
Es de suma. incivilidad que las jóvenes se equivoquen en las piezas

f~ [

Verdadera
Agua
Mmeral- ~Natural de
•

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~
_

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del Estado
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El fflll40 Tllstra4o

El cuerpo de un niñito no puede
ser más puro que lo que le hace el
Jabón de Reuter. El Jabón impuro
contrae los poros y causa erupciones. El Jabón medicado de
Reuter limpia y purifica el poro
más mínimo. La jabonadura espumcsa suaviza y arrastra consigo
cada átomo de suciedad y secreción con~/4
' /
taminada.
~~~ --..
Si el cutis de un .
. ~- /'-D ~ - niñito no es puro es la
. "' .-':
.
culpa del jab6n. El
"'! .
Jabón de Reuter es
conocido en todo el mundo. Es pureza medicada y
Tratamiento de la Piel en Forma de Jabón.

:-'" '

EN EL HOGAR

Ningún ser humano d~be a~a.ndonar un órgano de tan vital importancia como es la dentadura; son
los verdaderos guardianes de la
salud.

Plan para un11 eeman11 de trabajo do-

sozooontE
POLVOS PARA LOS DIENTES

deben encontrars·e siempre en ~l tocador de los pobres Y. de l os ricos:
No deslustra el trabaJo de oro . m
raya el esmalte; es un dentífrico
perfecto; el ideal para Vd.

t~-....__(:

l

Pobres ó RiGos NeGesitan
los Dientes

3 Formas: Líquido, Polvo y Pasta.

.

Pruébese el Jabón de Reuter hoy para ventaja
del Cutis de mañana

&gt;vr-~. .,-4~--•
or F
. VERDADEROS GRAN.OS DE SALUD DEL

LABORES .MANUALE~. - PUNTA DE MALLA SOBRE GANCHO Ó CINTA,

La Fosfatina Falieres

TERMINADA. POR UN ABUNDANTE FLECO, QUE SIGUE LA ONDU-

RANCK

L ... CIÓN DE LA LABOR.

es el alimento más agradable y el más
recomendado para los nifÍ.os Jdesde la
edad de -s eis á. siete meses, sobre todo en el momento dfJ destete y du·a.nte el periodo del crecimiento.
·•Facilita la dentición, a.segura. la
buena formación de los huesos."
PARIS, 6, Avenue Victoria., y en
todas las farmacias.

Purgatioos, Oepuratioos y Antisépticos

que deben bailar con tal ó cual caballero, y no tienen disculpa cua.n do llevan su cartela en que los bailadores escriben su nombre. La.
y sus consecuencias :
éompostura, la modestia, la sencis'tn éambtár sus cóstumbrea nl dismfnufr
llez y el buen gusto deben pr esidir
la ca11t1dad de alimemos, se toman con· las
en los vestidos y en los modales de
comidas, y despiertan el apetito.
las jóvenes. La seffor ita debe procurar que el .;aballero con quien
Exíjase el Rótulo adjunto en 4 Colores.
baila no se l e acerque demasiado
y q ue jamás le hable al oído, y eviP~RtS, Farmacia LEROY, 9, Ruede Cléry
V TOO AS LAS F'ARMAClA.S
.
tará que le diga cosa alguna en el
~~y ... ~ .........
rato en que gira non ella al rededor
de los salones. Una vez det11nidos,
debe continuar l a conversación in. terrump 1da en la vez anterior, pero
aguardaril. á que el caballero le di•
rija primero la palabra. Nunca se
reirá· ruidosa.mente ni contestará
de manera"que sea desagradable á.
los demás. No crer mo!&gt; que sea necesario advertir qúe si el cahallero
falta al huen gusto floreando á su
pareja, y criticando ll las demás,
ella manifestará su disgusto g-uardando un prudente silencio Tam,,
poco será preciso aconsejar que
:l QUERIDO LECTOR: - ¡ Os habéis detenido alguna. vez á pensar por qu~ razón cuando una. señorita, por algún moalgunas. personas tienen tan " buena. suerte t" ¡ Por qué ~s que todo lo que tocan tivo, no quier:i. bailar con uno de
se convierte en oro f ¡ Por qué adquieren riquezas, posición, poder é influencia, sin
que al parecer hagan gran esfuerzo de su parte f Tales personas están siempre
rodeadas de amigos, son distinguidas y respetadas en sus comunidades ; la. sociedad
las busca.; ganan prominencia y honores sin que a l parecer traten de hacerlo. ¡ Ha,.
béis pensado en esto f ¡ Sabéis por qué t
CONTRA E:I.

ESTREÑIMIENTO

-

1

lA OIENCIA DEL BUEN tx1ro.

~

No hs sido por S1l rudo trabajo, porque los pobres trabajan mhs fuerte que los ricos. Ni '()Or su
nacimiento, puesto que muchos de nuestros hombres eminentes son hijos de padres humildes. No
es suerte, porque muchos de los hombres dichosos han pasado á la otra vida sin
Lo QUE
amigos y pobres. Le diremos por qué. El Secreto del buen éxito no es más que
inftueneia personal- la hab,lidad de bacer que otros piensen como Vd.; el captarse
.
su c?n.fianza y amistad y en hacer que le aynden. ~ay una po.tencia secreta por
BUEN
medio de la cual puede V d. ejercer una influencia personal irresistibl&lt;', vencer
obstáculos, encantar y fascinará quien quiera, curar toda enfermedad conocida y
los malos hábitos sin el auxilio de drogas, medicinas ni escalpelo. Se llama Al..ig•
EXIJO1
netlsmo per•onal 6 Hipnotismo. Es la base del buen éxito en los negocios y en las
profesiones. Es un.dón del Creador que heredan tanto los pobres como los ricos. Es la maravillosa
oleneia de esta é_poca. Considere lo que es el poder-convencerá un ho_mbre que sus mercaderias son
las mejores del mercado, que sus servidos son inapreciables, que le está Vd. ofreciendo una buena
empr~~a en que invertir su capital, 9ue él necesita lo q_ue Vd. quiere venderle; que
Sllju!c1O es exac.to, que debe segmr su conse¡o y mil otras cosas por el estilo!
UN
. DEL
, Considere
cuán gT•nde es la ventaja par/\ V d. teniendo tal poder: Si desea V d.
obtener una posición 6 empleo lucrativo, un aumento de sueldo 6 de sus rentas,
CREADOR, de
alguna _manera, el Hipnotismo ser". de un valor. inestimable. En centenares de
casos ha sido el punto de trnnsmutnc1t.n en las v1dns de aquellos que se hubieran
'1'8lldido humilde y des~speradamente; para quienes el futuro nada halagüeño e·ncerraba.
_Acabamos de.publicar la obra m~s notable del mundo, que explica todQ lo concerniente al Bipno~1smo! Magnet1sm!) personal, Curaciones Ma¡méticas, etc., en lenguaje tan sencillo)'. claro que cual•
,qwernlño puede entenderlo. Su antor es el Dr. X. La Motte loage, A.M. Ph. D. LL. D. el más
ªPRENDED célebre
Y em_inente hipnoti~ta moderno. Reyela los nuevos é instantáneos ~ étodos
M
q_ue pr!)poi:c1onan á cualquiera persona lntehg_ente el medio de aprender esta misteEN CASA1 cidos
nosa c1enc1a, en su casa., en pocos dias y servirse del poder en sus amigos y cono•
enteramente •in que ellos lo sepan. Garantizamos el bueñ éxito absolutaniente 6 perderemos $10,000 en oro. Muchos están hoy gánando de $!,00011$:;.000 anuales, resulta.do
de lo que han aprendido en esta útil obra, mientras que otros se han hecho sumamente ricos.
El Dr. Sage, autor de esta obra rara, ha resuelto que todna las gentes hau de saber los secretos
taD; reliJdosamente i,uardados en pasados siglos, y que los pobres tanto como los ricos han de gozar
de 1gnal'oportumdad.
SE ftGALA
Ha. vendido el privilegio de su libro, bajo la condición de que Diez
UN LIBRO mil ejemplares ha~ de ser distribuidos, gratis, entre el público, y
este requisito se está cumpliendo ahora. Cualquiera. puede obtener
DE RAROS~ un ejemplar en Español, Inglés, Francés, Alemán, Holandés ó Ita.llano libre de todo gasto, dirigiéndoso en cualquier idioma á
.
SE RET

TRAE EL

DON

e

o&lt;h·

NEW YORK INSTITUTE OF SCIENCEDept.108 A,

ROCHESTER, N. Y., E. U. de A.

Esta obra vale mds que oro. Contiene asinnbrosos y sorprendentes secretos. Despuls
de la Sagrada Escritura, es lo. más importante, V aconsejo que pida Vd. un ejemplar.RVDO, PAUL WELLE&amp;, Gorham, N. Y.

,

~
J¡
1

J

~

dad dar malos ratos á los que bai
lan co1;1 ellas. Al encontrarse con
sus amigas durante la Pjecución de
la~ figuras de la cuadrilla se sonreirán con amabiliaad y procura.rán manifestar gracia y desemba.razo cortés en Ias reverencias y pa.seos. Nunca deberán riprender con
a_spereza á los que se equivocan,
sino. al contrario,ponerl os en buen
ca.mi.no con un amable ademán y no
mamfestar sorpresa ni burla.
Es ~uy ma.l visto entre gente culta _retirarse de ·Jas últimas de un
b_a1le, pues parece como si se quisiera aprovechar basta el último
m_endrug~ de festín. Tampoco es
liten recibido entrar demasiado
te~prano ni demasiado tarde; en el
ú_lt1mo caso, parece como si se quisiera alardear de buen tono, ó que
nos~ había l?grado conseguir los
vestidos precisos sino á última hora. La moderación e.n todas las cosas es 1~ mejor regla que se debe
llevar siempre en la vida práctica.
1:odos saben que es de buen gusto
sahr de los bailes sin ruido procurando baJerlo sin que lo ..;ean los

AVISO IMPORTANTE

El fosfato de cal que entra
en la. composoclón de la Fosfatina.
"Fa.lleres," está. prepara.do por un procedimiento especial con apara.to apropósito. y no .se encuentra. en el comercio.
Desconfren de las Imita.clones Y
falsificaciones.
A LOS QUB SUF'RBN

Alguna de la.s molestas y á veces dolorosas enfermedades de la piel, les recom~ndamos como el mil.s eficazde los medicamentos, el má.s enérgico, y el mil.s
fácil de ser empleado la "Poma.&lt;la.
Ba.lsin,lca. !"\,a.ra.vlllos~." De venta en Droguerla.s y Boticas á 25 centavos
caja.

méstico, elo nn crlado.-Cooeejos
á las principiante•.

L

recién casada. debe sentirse
feliz con su nueva vida. Para
t,.,uer éxito seguro en l os trabajos,
debe usar buen juicio y ser ordenada y sistemática.. En~éñese d esde el principio á hacer las cosas
con perfección, y más tarde váyanse corrigiendo y reformando l os
proyectos, en vista de las necesidades. Consérvese una buena condición física y moral, para estar
en aptitud de ejecutar el trabajo y
goberna.rse á sí misma. y á · los demás: alimentos sanos, regularida.d
en las ocupaciones, descanso y recreo son l os principales factures
de la salud.
Para ser feliz en el trabajo es
menester idealizarlo. Cultívese el
poder de mirar el lado poético, her·
moso y científico del cu i1a.do de la
casa. No se incurra en una necia
ruLina; procúrese la. ayuda de libros y gacetas. No hay que desalentarse por los equívocos ó á causa de no hacer las cosas con presteza.
Si se comienza con valor y se
concentra e l enten~Jmiento en la
presente tarea, muy pronto se
aprenderá un buen camino, que
después podrá seguirse sin esfuerzos nerviosos. No se cavile demasiado sobre lo que se tendrá que
hacer: ar1 églese el trabajo cuidactosaILente y hágase cada cosa á su
tiempo, sin atormentarse pensando
ta.nto en ello. Adquiéraseel hábito
de formar presupuestos para las
com itla.s, y ténganse listas hechas
ya cuando lleguen el abarrotero,
el carnicero y los otros proveedores á recibir 'órdenes.
Ca.da ocupación tiene sus fastidios. En la. casa existen deberes
que se han de cumplir todos los
días, y a l gunos, como el lava.do
de loza, varias veces al día, de lo
que reniegan las más señoras; mas
ta.les deberes son esenciales pan,
la salud y bienestar de la familia,
por l o que conviene interesarse en
ellos. De esta manera hasta el l a.vado de los utensilios de coc ina,
con mucho jabón, agua caliente y
trapos limpios, es fácil y agrada.ble.

SEÑO:EtAS
EL APIOL DE LOS

DruJORETy HOMOLLE

...

Cura las Dolores,Retaraos
Supresiones de los Menstruos

,5:

l"&amp;SEGUIN, 166,R.St~,Paris,y todas rara".

A

ae a.quí un programa semanal,
qúe da idea. de l a manera. de ordena.r los trabajos:

en su lugar, métase la loza en agua
cáliente y airéense las recámaras
y cobijas.
Acábese el l a.vado.
Lávense los trastos y límpiese la
cocina.
Pre{)árese la comida. Si hay tiempo, háganse los cuartos antes dela.
comida.; si no, arréglense basta.
después del segundo lava.do de
trastos.
Tómese un baño; vístase una. bata ó traje suelto y descánsese por
una ó dos horas. R'3cójase la. ropa
tendi da. y dóblese.
Prepárese la cena y a.cuéste!,e
tempra.no.
Martes

Hágase el tra.bajo usual de lamaña.na:
Inmediata.mente después del desayuno pónganse las planchas á
calentar. Entretanto están Hsta.s,
lávense los trastos, pónga;ise1~al
fuego las preparaciones culinarias
que requieren una la.rga cocción y
arréglense los menesteres para l a
plancha.
Tan luego como estén las planchas listas, pláncbese hasta que el
fuego necesite reforza.rse. Mientras
se ca.lienta de nuevo, háganse los
cuartos. Acábase el pla.nllhado y
prepárese la. comida..
Lávense y arr églense todos los
utensilios de la collina.
Descá nsese un rato antes de preparar l a cena.
Miércoles
Trabajo g-enera.l de la mañana:
Despué s del desayuno sepárese
la ropa que necesite zurcido y
guárdese la otra en sas respectivos
sitios.
Cósase despué ~de la comida.

f Primera F"lat«'ieQutne AIOelOerla
MEXJCO

yAJIUAS ~arn MtsA
. Dr. LOU Yf'OftGtlM,\
811,11(',M y

,de crilW. dad, tl.uc -

JUBGE,S.
L1\V1\MAN0S.
ESeUPIOERAS.
en vatied&amp;d que no "' tfu&amp;la &lt;n

A,tía,los de luto r l.anuata ,
pr&lt;lPl0I pul obscqu"-,

ásnol&lt;&gt;lllnfrual.

Vi ernes

Acábese de sacud ir la casa, como labor extra.
Sábado

El trabajo extra consiste en preparar algo mejor de cocina que lo
ord inario, á fi n de g uardarl o para
el domingo.
Domingo
Procúl'ese ser vir comida apetitosa y fácil ; arreglar la casa pronto
y alistarse lo mejor qm, se pueda.
para irse á pa.-.eo.
Da.mos á conti::iuación un menú
para. una se mana..

Domingo
Desayuno

L eYántese á las 5 a.. m. y lávese
un poco de ropa.
Prepáre·s e y sírva.~e el desayuno.
La ropa que ha de hervirse déjese
en la. l umbre mientras dura el desayuno.
Levántese la mesa; guárdese todo

I,ABORES MANUALES.-G ALÓN' AL PUNTO DE CRUZ PARA. DELANTAL.

los caballeros presentes, si él la
invita, tendrá que permanecer sentada durante el resto de la función.
Las señoritas no se pueden pasear
por los salones sino dando e l brazo á un caballero, ni irán á la mesa del ambigú sino conducidas por
otro.
Las baila.doras deben manifestar
una serena aleg-ría,que agrada, pero nunca demasia·da, ni tampoco
es bien recibido qúe hagan mal ceño, bailen ó no bailen, estén contentas ó no lo esté n. No es cortés
hacer a.larde de las numerosas parejas que las han invitado á bailar,
ni tampoco manifestar disgusto si
permanecen sentailas. Las señoritas de la casa procurarán que todas sus invitadas bailen, sacrificándose ella.s · mismas; y permanecerán sentada.a si encuentran que
hay algunas que no han bailado.
Pero eso sí, es indispensable que
la· que concurra á un baile sepa
balla.r bien, y, si ignora. ese arte,
debe rehusar las invitaciones que
se le bagan, pue s es suma incivili-

,.

concurrentes. para. no turbar el
buen humor de los demás y recor•
tlal'!es la hora. En ese caso no es
preciso despedirse de los dueBos
de casa, s~lvo en circunstancias
mu)'. marcadas y particulares.
8 1 ~urante el baile ejecutan algunas piezas de canto ó de pi a.no, se
debe guardar un profundo silencio,
Y es el.el peor gusto, y manifiesta.
una fflta comple-ta de urbanidad,
e.l conver~ar y reírse durante e3e
tiempo, n1 tampoco criticar cosa
alguna ni apl audir ruidosa.mente.
Más ó menos, las anteriores observa,cione s sirven para tertulias
de menos tono y de más confianza.
Pero, por regla general, la confian za no debe convertirse nunca.
en descortesía.

Cognac B -i sq:u it
/

..

..

--------

..

- . ·-

-

cunc-o

p&amp;rtc.

Jueves

N a ranjas, Lizeochos, huevos y
café.
Comida
S opa. co t a cederas, chulet-J.s de
carnero á la jardinera, pe,c adilla
con alca.pa rras, tomates r e llenos,
lech11ga., queso y hue vos á la nieve.

..

huta la IIIÚ fina.

Tra.bajo generi;:l diario.
Extra: sacúdanse J límpiense uno
ó dos cuartos, lo mejor que se pueda.

Lunes

OOWllla

e,;¡¡..yV.-. Botellu y todao lo&amp; &amp;l'lk,.doo

�El ffllldO TIIStrado

El tn11do t11str4do
Cen1

banos frescos, mayonesa de salmón y conserva de durazno.

Pan y mantequilla, café ó té.

tunes

Cena

Desayuno

Tostadas, costillas y té.

Comida

Sopa de macarrones á la italiana! buey cocido con salsa picante,
guisantes verdes á la inglesa v sorbetes de leche.
•.

Sábado
Dasayuno

martes

Cena

Plátano costeño con azúcar y lec"tte, ja.món frito, chuletas de carnero y café.

Com 1d1

Desayuno

Sopa de cebolla, arroz con bacalao, cadera de buey brasa.da, rá-

Avena, pulpetas dA ternera, co::fitura de peras y café.

~a.lletas, manzanas tatemadas,
guisantes con jamón y té.

Comida

. Tapi&lt;¡&gt;ca con leche y vainilla, tocino frito y manzanas.

m1~rco1es
Desayuno

_B izcochos á la egipcia, pichones
fritos, arroz con leche y café.

Sopa de sémola, sesos fritos
cabeza de ternera al natural ha~
bas ti~rnascon leche, pas,el defoieg1·as, Jalea de Kiresch y pasas,

Comida

Caldo magistral, guisado de carne, truchas á la montañesa, nabos
á la bechamel, flan de leche y té.
Cena

Cena

Langosta, rosbif al asador, ciruebs pasas y café.

~at_atas fritas, cake de fresas ,
criadillas guisadas y café.
'

SEÑORflS
que nms~tan un "esttdo~ sea esti.o sastre ó de
fantasía, debían acudir á

:Jue11ts
Desayuno .

Hotel Gillow

romates crudos rebanados y espolvoreados con azúcar, riñonesde
carnero á la mallorquina bizcochos y café.
'

Arreglado á las exigencias de la época,

Comida

RCSTI\URI\NT

-

PAlJL ~LLt

Consomé de ave á la crema, sopa de arroz, orejas de cerdo á la.
aragonesa, sargos con setas, pastel de pato y mantecados.

Sastrería oara Señoras uGaballeros.

~nsalada de patatas, lenguados
fritos, merengues y chocolate.

lo se confunda e l

Uitrnts

PIPPERMINT

adonde ballarán un magnifico surtido de
tdas, pero también bacemos vestidos si
la cliente trae la tela.
'
c:A !as p~rsonas de fuera de la Capital mandamos muestras, formularios
~ ~sttlos,lchre de todo gasto. Casa premiada en las últimas exposiciones,
ulltmamenfe con medallas de oro y plata en St. Loqis Mo., E. U.

lllEXICO

Cena

Desayuno

Estaciones, 2, México, D. F.,

Entre Plateros y Cinco de lllayo

_Tortilla de huevos, hígado de gallina en papillotes, manrequilla y
té.
Comida

Caldo de cortezas y legumbres
t~pa de ternera con espinacas:
pierna de carnero asada anguila
á la tá~tara, aceitunas, s'alchichón
Y cartuJa de manzanas. Café ó té,
Cena

Frutas secas, bizcochos ca.!ientes, pollo salteado, natas y té.

VERDADERO

de

aET Hermanos

deREVEl (Francia)

con los vulgares PEPPERMINT.
MEDALLAoe0R0
enla hpo11cion Umvmal deParia,1900

Abrigos para niños

L

OS abriguitos mostrados en las
dos ilustraciones adjuntas, señalan la principal diferencia entre
los sacos para niños y los que se
hacen para las muchachitas. Los
de las niñas se ejecutan, con pocas
excepciones, en forma. circular,
mientras que la: fcrma que afectan
los de los niños es recta.
Se habrá ad vertido que las modas de las niñas se aproximan mucho á las de las señoritas; á.consecuencia. de ello, los abrigos son
también muy amplios, por lo cual
es ventajoso cortarlos circularmente, siendo á la vez más económieo.
Para los chiquitines de uno á dos
a.tlos de edad, la figura de los abril!OS es la misma que anteriormente.
El canesú es por lo general cuanra.do, y los anchos se pliegan ó
fruncen alrededor de ese pequeño
canesú, que en ocasiones queda
oculto bajo una capilla, a.unq ue
otras oerson as prefieren dejar el
canesú al descubierto y adornarlo
con cinta, trencilla, galones, b ieses ó plumetis de gruesa seda. Después da los dos primeros años es
más fácil la elección de un bonito
modelo, siendo el de más álta novedad el que se pliega al borde del
canesú, cuya ejecución es senJilla
y de un buen efecto. Se puede variar la hechura cogiendo unos pastelones en la co,tura del hombro,
sujeiá.ndolos desde su na.cimiento
hasta la distancia del busto, soltándolos y orensándolos infariormente, tanto en los delanteros como en la espalda. Las mangas son
plegadas hacia lo alto y sujetas á
puños en la muñeca. E l cuello puede ser vuelto y abierto, ó bien ent allado al cuerpo y subías. El es-

00
HELADOS
SACO DERECHO PARA BOM·

Helado de meloeot6n,albarlcoQ.ue y
otro&amp;semejaotes

ABRIGO PARA NIRITA.

Se mondan y pelan veinte melocotones; se pasa la pulpa obtenida
por un tamiz de crin; se mezcla con
un litro de almíbar; se deja en maceración durante tres horas; se
afia.de el zumo de tres limones, y
después de colado, se echa en l a
sorbetera.

BRECITO,
Abrigo lar

tilo que describo es á propósito
para niños de tres á cinco años, y
en verdad se ve igualmente bien en
los dos sexos. Se hacen en lostweeds
á cuadros, á. los cuales van muy
bien !011 vivos de colores lisos y
baillante11 y los botooes metálicos.

Los paños de dos vistas son magníficos para los hombrecitos, ya
que no requieren ningún forro , y
se cortan pel'fectn.mente rectos,
siendo el cuello la ú nica parte que
puede variar, pues mientras unos
lo prefieren vuelto y redondo, á
otros gustan diversas formas. Es•
ta clase de abrigos sirve para nitlos de 4 á 6 años y se ha.ceo en pallo ó en kersey.
Los sacos que requieren forro se
cortan derechos ó circulares.
Para las madres que hacen los
abrigos de sus niños, quizá sean
útiles las siguientes medidas:

para bebé

Largo ............ 37 pulgadas.
Pecho ............ 9
,,
Espalda .......... 9
,,
Manga ........... 6½
,,
Cuello .. ... ..... . . l l
Puños .... .. ...... 6½ "

"

Helado de grosella

En una. vasija puesta al fuego, se
estruja un kilogramo de grosellas
Años de edad
y 250 gramos de frambuesas, y
2 3 4 6
cuando van á romper á hervir, se
· retira de la lumbre, exprimiéndolo
22 23 25 28
para extraer el zumo, y una vez ob9½ 10½ 11 12
tenido éste. se añaden tres cuartos
de
litro de jara.be y se vierte en la
9½ . 10 10½ 11½
sorbetera.

Abrigo para niños y niñas

1
Largo. .. .. . .. .. 21
Pecho .......... 9
Ancho de espalda ............ 9

Helado de fresa

Años d e edad

1 2

3

4

Exprímese un kilogramo de fresa
sobre un tamiz, colocado sobre una
vasija apropiada; añá.dese al zumo
un vaso de agua, el zumo de una
naraaja ó de un limón, un kilogramo de jarabe, y después de colado,
échese á la sorbetera.
L'ls helados de cerezas y otros se
obtienen del mismo modo.

6

Manga ( por el
lado de adentro) .......... 7¼ 8½ 9½ 11½ 12½
Cuello ...... _.. 11½ 11½ 12 12½ 13
Puño .......... 7 8 8 8½ 1)
Preciosos abrigos para pequeñitos se ejecutan de faldas de acor-

AGENTE GENERAL 1

'.

PARFU~ERIE

ED

PINAUD

■

18 PLACE VENDÓME
AGENCIA

DEL
RELOJ

•

B,LAURIEZ,62,Faubg Po/ssonn/ere. PARIS

LA VIOLETA
r

deón, ya fuera de servicio, montando el acordeón á la orilla de un
canesú grande, á fin de que no im•
pidan los movL:iient'os libres y resulte estorbosa la masa de acordeón.
.
Los abriguitos deben cortarse
siempre amplios al nivel del pecho y boca.mangas, no sólo por co·
modida.d, sino también por vista.
Como los n iños rompen muy
pronto las esquinas de las bolsas,
conviene cubrirlas con una &lt;cartera,&gt; lo que impedirá qne se vean
los zurcidos y desmerezca el traje.

PARIS

OMEGA

LOS FAVORITOS DEL MUNDO REFINADO
Y ELEGANTE

BOUQUET MARIE LOUISE
EXTRACTO, JABON, POLVOS Y AGUA DE TOCADOR

Han trasladado su Establecimiento de la primera de
Plateros núm. 4, al nuevo local construído expresamente para ellos, en la

Segunda de Vlateros, Número 11.
Tenemos, el _gusto de participará nuestra distinguida clientela Y al pubhco en general, que para la apertura de nuestro
nuevo local, hemos recibido un gran surtido de Br' ll t
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i an es,
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EXTRACTO MARIE LOUISE l
EXTRACTO GEN~T D'OR
f

•.•

PARA EL BANO
PAR A EL T OILETT E
PARA EL PANUELO

�•

VINO
deSomatosa

Año Xll.-Tomo I

Número 15

México, Abril 9 de 1905
Registrado como a rttc,ulo de segunda elase el 3 de Noviembre de 1891

lmprel!O en papel de la Fábrica de San Rafael.

TONICO,
¡N UTRITIVO

•

•

'

:y Reconstituyente
E:6.cacísimo en las en•
fermedades debilitantes
y en las convalecencias
difíciles~ ·Oontiene OA.BKE en una, forma, fácil•
~ente asimilable y enteramente exenta del mal
olor y sabor que es 'pecu•
liará, los Vinos de Pepto•.,
na y Extracto de Carneª

n

J&gt;

•

De ver,ta er, tadas las Drogu,ría&gt;
y

Boticas.

Depósito general:

ALMACEN DE DROGAS

·DE JOSÉ-UIHLEIN,

Sucesores.
COLISEO NUEVO, NUMERO 3 .
..\

MÉXICO.
Arte fotou1•áfi,co,

SEGADORA
Estudio de M ot'et&amp;&lt;I,

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1905, Año 12, Tomo 1, No 14, Abril 2</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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