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                    <text>AL PUERTO de VERACUZ
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EL MUNDO ILUSTRADO
Jlio

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tomo 1 •

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IDfllco. n _M.fmm &amp;le '"'·

�EL HUNDO ILlJSTIUDO

CASA DE ENTERA CONFIANZA FUNDADA EN 1839.

Claudia Pellandini
Guadalajara, L6pez Cotilla 43 y 45.

México, 2a. de San Francisco 10.

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tSTE LIBRO ES GRlTIS.
Los socrews dol lfipaoliimo y Maioetlsmo personal
que hasta ahora hallian sido r•ardados c1&gt;n el m•to~
slrilo, han sido 11 fin re&gt;elldos.

El Now York In~litute of Scioncl', de
Rochtlster, K Y., B. CJ. de A., ha pal.,lioa.d~ u.u notabilísimo tratado sobre el hipnotism~, el magneti~mo personal, la cura
magnética, y el "Nuevu Pensamiento."
Sin disputa alguna, esto tratado es el wás
maravilloso y comprehensible que de su
clase se ha publicado. Los directores han
ncordatlo distribu.ir mil ejijmplares del Jí1,ro
gratis, ,í. las rer onns que se interesen sinceramente en esa maravillosa ciencia. cou
el objeto de que sirva.de anllllcio á la instifo&lt;•,i6u. El lib,·o ha sido escrito por el emiuen t tl Dr. X. La Motte Sage, A. M:. Ph.
D. Ll,. D., el hombre de ciencia. más connotado del mundo ; Vd. puede ahora aprenller las !eyes secretas del hipnotismo y el
miiguetJ mo personal, asi como el dominio
sobre sí mismo, y obtener un desarrollo
más elevado de la fuerza de voluntad, en
su propia e&amp;sn.. Este libro revela completamente los principios fundamentales del
éxito é influencia. en todas la.s condiciones
de la. vida ; explica. los métodos secretos del
dolllioio del entendimiento que hastaahor&amp;
no ~ ha.b!an divulgado.

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La. sugestión hipnótica., fortalece la mem oria-y des;nrolla una voluntad de hierro•
wnoe l.&amp; timidez, revive 1n esperanza esti~
mula. la. ambición¡ determinación pi:ra el
éxito é imparte
uno esa. confianza que
p erlllite con vencer al mundo del verdadero
valor q11e uno tiene.
Es la. U.a.ve para los secretos profundos del
dominio dtil entendimiento; permite domina.r absoluta.mente el pensamiento y las
acciones de lR.s personas. Cuando Vd. comp renda. plenamente la.s leyes secretas quo
g obiernan /i. esta maravillosa ciencia, entonces p11ede Vd. llevar la 811ge1,ti6n n.l
ánimo de una persona, que la pondrá en
aoci6n on un. día. 6 dentro de un año, después de sugerida¡ Vd. puede curarse las
enformedad~s que tenga y la malas co tnmbre5, así como también curarlas en los
demás¡ Vd. mismo puede eurnrseel desvPlo
nerviosid,,tl y prrocupa.cióu en los negocio~
ó de la. vida. doméstica.
Vd. puede iustanttl.neam.ente hipnotizar
á. una. persona con sólo una mirada, sin que
olla se dé cuenta, y eje1-cer una. podcJ"osa
infiuencia. sobre ella., que hará que hnga lo
que Vd. desée; Vd . puede detiatTollar hastn.
un grado :maravilloso el talento piira la
10.ú.sica, el drmna. 6 el arte; Vd. puede
vigorfaar su memoria. y 3.llllll'ntnr las oporltini.dades para el éxito, cien veces¡ Vd.
puede dar sesiones de misteriosas representiiciones hipnótica ; Vd. pnede lograr el
amor 6 la. a.lllistad de la. persoua. que desée;
Vd. puede protegerse contra la inJluencia
pemilliosa. de los demás; en fin, Vd. puede
obtener gmn é ito fiuancie1·0 y ser una palll.n&lt;'IL de grs.n fuerza. en la localidad donde
resida. The New York Institute of Scienc&lt;',
garautiza que en eiia. á Vd. el secreto para
obtener todo eso ; es el Instituto de educación más grande y de mayor éxito de su
clase en el mundo. Ha. sido autorizado por
virtud de las leyes del Estado1 y cuenta. con
ampüo ca.pita.l, y cumple fielmente toda.e
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ejemplar gmtis de ese marvillo o libro y
11prender la fuerza. secreta. por medio de la
l'ua.l ae puede fascinar, influir y dominar
el euteuilimiento huma.no, sírvase enviar
su nombre y ~ñas, sin dinero a.lguno. IJ.I
New York Institute of cieuce. Dept. 462G
lioohester, N. Y., E. U. de A., y entonces
recibirá Vd. gratis el fofü,to á. vuelta. de

correo. '

Dlfl PfRSONAS fN UNA SOLA
Uo fenbmenofextnordln11lo de
mull1~1raonalld1d

Uno de los fenómenos más extraordinarios que el mundo ha ofrecido 11. los hombres de ciencia, es el que está actualmente estudiando el doctor Alberto Wilson en
Inglaterra. Se trata de un sér humano que
reune en si dl01: personalidades distintas
y enteramente Independientes una de otra.
El sujeto es una joven, casi oilla, que á
los trece anos experimentó un ataque de
grippe. Aunque curó de aquella enfer.medad, en su inteligencia dejó la misma, profundas huellas; desde entoncesben efecto,
parece como sí la muchacha hu íese tenido diez cerebros diferentes, pues se han
observado en ella diez personalidades perfectamente distintas, pasando de una á
otra ds vez en cuando, de un modo irregular y s in que la paciente se cllese cuenta de
estos cambios.
'
El doctor Wllson, ha tomado numerosos
datos sobre los caracteres de cada una de
estas personalidades. Unas veces, ta Joven aparecla como una muchacha uustadiza y tfmida hasta la exa~eraclón; huta
hasta de sus propios padres, ocultándose
el rostro cuando se acercaba cualquiera.
Un dla, tocó una arruga en una tela y empezó A gritar diciendo que era una serpiente. En ocasiones, su terror tlegab3- hasta
el punto de comunicar al cuerpo una rigidez cadavérica. Esto es lo que el doctor
W1lson llama la primera personalidad de
la enferma.
En otros periodos de su extrai'ia vida. la
Joven ha quedado imposibilitada para andar; pero entonces parecla algo más inteligente, y ponla á las personas y á las co·
sas nombres extraños, enteramente á su
capricho. Se llamaba ási misma , •·una cosa," decla no tener boca, y llamaba blanco
al color negro y rojo a l verde. Un dla que
el doctor le pidió que anduviese, replicó:
"¿Anda? ¿qué es eso? ¿qué significa anda?" Su tercera personalidad era idéntica
ll la de una nlna que empieza á leer y escribir; en este estado le agradaban mucho
las tormentas, y siendo de ordinario muy
pacifica, en ocasiones mordla sus propias
ropas diciendo que un "hombre malo" se
había apoderado de ella.
Algún tiempo después, la infeliz quedó
sorda y muda, no pudiendo olr ni aun los
ruidos más fuertes y ha.1:lando por senas
con toda facilidad. Pronto se reveló en
ella una quinta personalidad. Cierto dla
empezó á hablar de nuevo . dlciendo que
solamente tenla tres dtas de edad; decla
también qne el fuego era negro f, lo que
es mas notable, todas las palabras que
pronunciaba las decla a l revés, esto es
empezando por la última letra sin equlv~
ca.r:se o~nca. Pasado a lgún tiempo,· su intehgencta pareció entrar en un periodo de
normalidad, pero hubo que ensei'iarle á
leer y escribir. Negaba haber visto Jamás
a l doctor Wilson, y en ocasiones perdia
por completo el uso de sus manos.
Vino después una séptima personalidad;
la pobre muchacha se llamaba á si misma
Jldju.ic, Umia, y olvidó todo lo que habla
ocurrido recientemente, incluso los detalles de la casa t\el doctor; pero en cambio
recordaba hechos ocurridos murhos at'ios
antes .
Cierto dla, la muchacha pareció recobrar
de pronto su primitiva personalidad, y como si nada le hubiera ocurrido, empezó á
prel?arar ~é para su f~itia; pero esto i,olo
duro media·bora; Inmediatamente después
olvidó lo que estaba haciendo y quedó por
largo tiempo en un singular estado de Indiferencia, que constituye su personalidad
número ocho. Después, cambió otra vez,
desarrollándose en su mente la manta de
pegar á todo el mundo. Al mismo tl".mpo
olvidó la manera de andar y tuvo que hacerlo apoyé.adose en una sitia.
Ultlmamente, la muchacha ha quedado
ciega é imbécil, y se ocupa solamente en
dibujar figuras Incomprensibles y figurines como los de periódicos de modas, siendo de advetir que ni en su e~tado normal
ni en ninguna de las otras nueve personalidades aprendió á dibujar ni demostró
aficiones ar:lstlcas. Si se pasa una linea
de lllpiz sobre sus dibujos, la conoce por
el tacto y la borra en seguida.
El doctor Wllson, teme Que este estado
sea per.manente, y que la muchacha quede
ldlota y ciega para toda su vida.
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para vender un a-rtículo de gran novedad•
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OPINION
De uno de los muchos Doctores
que recet a n

Yo, el subseripto Doctor en medJcina de la Fa.coitad de París
méd1co del Lic~o Bona.parte, certifico: que el elíx:ir QOINA LARO~
CHE que contiene en di.soluc16n la. totalidad de los principios activos de la quina., bajo la forma de un licor agradable es tomado
por los enfermos sin repugnancia ninguna.
'
lle podido hacer constar desde hace cinco afios, su poderosa.
eficacia:
·
19 - Como tónico, fortificante y reparador en las gastra.lgías y
enteralgias, activando el apetito, favoreciendo la digestión y la
a.slmJlaclón.
~~-Como Iebrifugo y a.ntlperiódtco.
3- -En fin, contra la anemia., la clorosis y el linfatismo.
Por t_a.l motivo, prescrfüo con frecuencia. y con confianza esta
preparación excepcional, tan justa.mente a.preciada hoy en latera•
ptutlca.
D.R. RIGAL, de la facultad de París, calle de la.
Ch a.ussée-d'.A.utin, 23.

EN RESUMEN
El meJor f ortificar,te es la

Quina Laroche
Unico vino tónico reconstituyente
recomendado por todos los médicos.
UnlGos Representantes para la ReoúbllGa Mex.lmma,
Carlos Muller,
~ .
{ D. Grond.
Apartado 1404. Mex1co, D. F.

LOS PADRES DE FAMILIA
para recompensa.r Jo afanes eseola.res de sos pequeños hijos, debería.o obsequiarlos, no con juguetes, con los cuales na.da. aprenden 1
sino con instrumentos útJ\es que les enseile á a.preciar 1Q bello.

UN EQUIPO "BROWNIE" NUM. 2
es quizá. lo más conveniente.

Está. provisto de cámara. Brownie mim. 2 para rétratos 2¼ x 3l:
lente, obturador, etc. Usa pe1foula.s y se carga á plena. luz del dla.!
también pellculas, lámpara. para. cuarto obscuro cubetas revela.~
dor, fijador, substancias, etc.; también un JlbrÓ de los- $ '
trucoolones generales y uno especial para la cámara. Remitido por corree franco de porte, va.le. . . . . . . . . . . . . . . . . . .
•

9so

Pídase Catálogo núm. 7 de 560 paginas,

American Photo SuppJy Co. S. A.
CALLE DE LA PROFESA l½.- MEXICO.

SAIN -.RAP
Vino fortificante, digestivo, tónico, r econstituyente, de sabor
exceJe~te, mas eficaz p~ra las personas debilitadas que ios
ferrugmo!ips y las . qwoas. Conservado por el método de
M. P ~ste-ur . Pr.e ;1cribese en las moles tias del estómago !a
cl?ros1s,. la anemia y las con~alecencias ¡ este vino se reco•
m1enda alas personas de edad,alas mujerea, jóvenes y á los niños.

AVISO M.Y! •IMPO RTAN_TE, - El úaico Y/NO auteatico de
S! RAPHAE.L.1 el solo ,gue tiene el derecho _qe llamarse así, el solo
que es leg1t1mo y de que se hace mencwn en el fo1m11!11.rio del
Profesor !JO~CHAROAT es el de M" CLEMEHT yC". de Vale11ce
(Dróme, FranCia.). - Cada Botelia. lleva la marca de la llnión de
Fabrtcqpt1s 1 e11 el pescuezo un me~allón anunciandQ el
'LETEU •-Los demas son grosera, 1 peligrosa.3 falsilicacio~s.

ldcs

•

�EL lHlJNDO ILUSTRADO

EJ1 MUNDO rLUSTRADO

fl PROBlfMA Dfl DIAMANU
Una gran

***
conoce

Para conocer y valuar un diamante no
hay como un examen clentffico hecho por
peritos· fa opinión del Joyero es muy se·
cuodarla. Los principios deflsfca y qufmlca permiten identificar una piedra por medio de una serie de experiencias que comprueban la exi~tencla de ciertas propiedades c.aracterlstlcas: dureza, densidad, Indice de refracción, resistencia á tos ácidos
y sobre todo combustibilidad.

Todo el mundo
la célebre experiencia de Dumas: si se calienta fuertemente un diamante en una atmósfera de
oxigeno, el diamante sequemadejaodocenizas y el oxigeno se transforma en ácido
carbónico. Esto prueba que el diamante es
carbón puro crlstafizado y que su composición qufmlca es Idéntica á la de otru
variedades de carbón: hulla, antracita,
grafito, etc. La transformación del carbón
en diamante, representa uo problema clentlfico, que no se parece en nada á la transmutación de los metales softada por loa
alquimistas; se trata sólo de fundir ó di•
solver el carbón y hacerlo cristalizar. Desgraciadamente el carbón tiene dos propiedades: primero, es infusible; sometido 6
una alta temperature. pasa del estado s~
!ido al gaseoso, y segundo, no se disuelve más que en metales en fusión y en carburos metálicos. El fierro en fusión disuelve cinco por ciento, absorbe cierta cantidad
con fa que se combina y al enlriarse deja
el exceso, que se presenta bajo la forma
de pajitas negras, brillantes, que son el
carbón cristahzado llamado grafito y que
representa la fonna dt: carbón cristalizado
inferior al diamanle.
¿Cómo obligar ar carbón AcristaUzarbaJo la forma de diamante? He aquf el dificil
problema que pocos qulmfcos han abordado. Alg11nos trataron de aislar el carbón
de una de sus combinaciones y hacerlo cri1tallzar a.l mismo tiempo . .Moissan quiso
utilizar para esto las propiedades deffluor
y después de una serle de operaciones In-

. ,
////

,,,,.•.,,
/

Oloque de hierro fund ido oubleno
de grafito.

,,

25 UN REMEDIO

~smvo

PARA TODAS AQUELU,S DOLOROSAS

Dolencias de la Mujer.
Cm-a enteramente la peor e formas de .Aíeccion de la lujer, to
il.o. 10. Desarreglo del QYario.J...ln:fuunación y Ulceración, Caida y De ·víc
de la .Matl'iz y &lt;'ons 'cue11le .uebilidnd Espinal, siendo peculiarmP.nt€

apropiedo para la Edad Crítica.

(.;w-a el

Esto es de suma importancia para un
as11Dto que está llamando la atención eo
Francia y que es comentado y discutido
por todas partes con el nombre de "negocio Wernher-Lemoine." M. Lemoine afirma haber encontrado el medio de fabricar
diamantes; M. wernher, director de las
minas de diamantes de De Beers, asistió
á;una.'experieocia y quedó convencido, asociándose con el inventor. Pero Juego, repentinamente, Wernhersecree engallado y
por su añrmaclón se arrestó á Lemoine.
SI los diamantes examinados por peritos
resultan auténticos, Wernher podrá siempre afirmar que salieron del crisol de Lemolne, no por relaciones qulmicas, sino
por un Juego de prestidigitación. SI los
diamantes resultan falsos, Lemoine puede
asegurar que los han umbiado por los suyos. La verdad se sabrá hesta el dla en
que, ante una gran comisión de reconocida
honorabilidad¡ Lemolne experimente el pro·
cedlmlento de cual, como es natural, rebusa confiar el secreto.
Por otra parte, fas personas que rodean
á Lemoine son absolutamente honorables
y están fuera de toda sospecha, pero pareten poco famlllarizadas coo los misterios
elementales de fa qulmica,
Los especialistas, en apariencia autori-

Mal ~e Espaldan
Ifa curado más casos ,fa Leuevrre:i que cualquier otl'O remedio de
mundo conocido. En 1ale ca o.; e ca i infalible. Disuelve y expele Tumo~·e del ütero en los prin., nos periodo de u d envolvimiento, y
a.laJt\. toda tendencia Í!. lo ttuno -,~ ,',,ncer o . .Aquella

Sensación de Opresión
que causa dolor, pe aa3z y dolor Je e palda se alivia instantáneamente
Y se cura permanentemente con 1,.u administración. Eajo toda circun,
stancia obra 0 n armc;ní.a con l:..s leye que gobiern.an el sistema de la
mujer, Y es t,an inofeusi vo como agua. Cura. la.

u

Irregularidad,
'a - en"ltruaci,·.u. uprimida 6 D ,loro a, Debilic1ad dei Est6IIlágo Ind1.
gest!~n, Hinchazón, Flnjp, Po.;traci.ón 'erviosa, Dolor de Cabeza.
Dehilidad General_ ta.muen

Mareos ..v Desvanecimientos,

.o-s1tu&lt;i Extremada, la

nsa iun de lndi:31-encia y Preferencia po1
la ' ledad, E.x:citabilidacl, Condición N ervio a, mnolencia, Flatulencia.
Mefancolía, ó Mal Humor, / Dolor de Cabeza. E ·tas son indicacione.
oegw·as d Del,ilidaj de Ja Mujer ó algún Trast.orno del tel'O.

Para las Afecciones del Riñón
~1

Dolor de Espalda(de imo y otro exo), el Compue to no tiene t~unl.

~ Compuesto Veg~tai ele Ly&lt;lia.E. Pinkl:am ha curado más muJel'e

q~e cualquie~'a. otra medicinad l nnmdo. La venta anuales del mismo,
~n lo. E W.dú::.. nido~ solr,mente, on mayor que las de '!ualq· Jer otra
11edicina ~ 1.ra r.feccioue ue la mujer exc:11 ivamente. Ila realizado el
'";.&amp;yor nún-..ao ~:5 C!Ll'8~ po. itiva. de male de la mujer. Este hecho e ~
omprobado 'l.,. , r ciento de miles de cartas de mujeres que ha cur,1.do
:,-, que ha hect,•. para las mujeres de los E tados nielo , lo hará pano
, "'llujeres de i".(xlas la partes de1 mun&lt;lo. ·e puede fiar ae é l ~• fi¡¡ ...SJt, d'9 ~ ~ !.~ /Z n ¡ 1nsej8JllOII i
"'U,8 lo Druebe.

Diamante de tierra azul en loa yaolmlantoa del Cabo,

zados, emiten á veces apreciaciones bastante aventuradas, mientras que los verdaderos sabios muestran desconfia.nza
excesiva y aunque proclaman la poslbiUdad dentlfica de poder fabricar diamantes,
se desconciertan ante la hipótesis de que
un hombre no preparado por trabajos anteriores, haya podido resolver el problema. Para examfr,ar este asunto, nos Uml•
taremos al dominio de las posibilidades
cientlficas, expllcando con fa mayor claridad posible cómo se podrfan fabricar diamantes, y aunque Lemoine ha podido obtener un resultadovanamentebuscado por
grandes qulmicos examinando atentamente las circunstancias relativas á sus experimentos, encontraremos el caso algo dudoso.

aataf■

,

=-----------=------Doa de loa dlam•ntes enviados
por Lemolne al Lord Armetron ••

fructuosas, abandonó !as fórmulas del laboratorio para razonar sobre otra. de lana.
turaleza.
Le llamó la atención la estructura caracterlstka de los yacimientos d!a.mantlferos
del Cabo, que oo se parecen á nlnguo otro.
Casi eo la superficie del suelo aparecen
manchas que mlden h11Sta 300 metros formadas por pozos de una tierra especial
azul, que encierra el diamante en proporciones considerables. Esta t ierra azul, es
una brecha de llDa roca especial, nea en
granate y en derivados del fierro. El origen lgneo de esta roca Indica que el diamante del Cabo fué producido á una alta
temperatura; la forma de los pozos y otros
detalles, atestiguan una presión e::onH
que lanzó de grandes profundidades esa
tierra dla.mantlfera. haciéndola penetrar i
través de fa costra superficial.
Otro detalle curioso: cuando se ha recoagido el diamante de esa roca, se le sumerge en aceit~, porque si se le expone súbita.mente al aJre, estalla. Este fenómeno es
especial de las mfaas del Cabo y comprueba la presión. l\\oissan trató de proceder
en las condiciones que pareclan haber presidido la cristalización dtl carbón en el
Cabo, pero los resultados obtenidos no
fueroa satisfactorios.
¿Ha descubierto Lemoine lo que habla
escapado á tantos sabios? Es posible· la
simple casualidad, una intuición genial,
bastan para Indicar la coodlclón necesa·
ria, revelar el polvo vulgar¡ capa.z de obrar
como substancia minera iza.dora en la
cristalización dia.mantilera del carbón¡ pr
ro es poco veroslmll.
Examinemos los raros hechos de la cau•
sa que parecen establecidos. Primero el
lado cieotlfico. Lemoine ha hecho Instalar
hornos de dimensiones Imponentes, pn•

PREPARACION de WAMPOLE
es un artículo que se puede comprar con tanta seguridad y garn,ntía como la harina, artefactos de
seda 6 algodón, siempre que procedan de una fábrica con reconocida reputación. Ko nos convendrfo, exagerar de manera alguna
su.s buellllil cualidades 6 representarla. como con las que no le
correJpondnn; pero tampoco necesitamos de tal a.!'did. .Es tan
~brosa como la miel y contiene
todos los principios nutrit ivos y
curativos del Aceite de Hígado
de Bacalao Puro, combinado con
Jarabe de Hipofosfitos Compuesto, Extractos de Malta y Cerezo
g ¡1vestre, y cuan valiosa debe ser
tal combinación de e tos importantes reactivos medicinale , es
cosa patente á todo el mundo.
Es de inapreciable valor en casos
de Anemia, Insomnio, .Mala Dige tión, Afecciones de la
ugre
y los Pulmones. "El Dr. Fernando L6pez, de México, dice: Tengo
el gn to de decirles, que considero la Preparari6n de Wampole de
mucha utilidad, para restaura?
el organi&gt;!mo por su fácil a imilación." De venta en las Boticas.

FSP ECIFICOS VETERI NABIO ~
DEL DR,HUMPHREYS
P.Ul.l. COlWl Á L08

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..'.,

PIEBBEfJ, Oongesttooe.11, Inflanuc
alones.

AFECCIONES DE I,08 TE lDONE Y MVSCTJI,OfJ, e,;¡,
aVlllles

reumatismo.

ENF.BBMBDA.DES D.E L.4
G-LA.NDUL,J.S.
D D EN.F.EBMED.ADES 0:JUGI.\
• ' ..ti.DA.a POB LOS YBBXE,~.
"' E ..LJi'ECCIQNE DBL,UJ YL1
"'º ' BE :J.&gt;IB.AXOBLJ.8,
; . F. COLIGO , dolores de vi.entre dJu

rea, dlsen tena.

JUEZ DEL ESTADO CIVIL QUE
RECOMIENDA LA PE-RU-NA.
La J&gt;eruna·alivió inmediatamente del catarro al Sr. D. Santiago
Mendoza y á su señor· hijo D. Casimiro. El S. Meodoza fué
Jefe Político del Primer Cantón de Jalisco y en la actua•
lidad Juez de la Corte Civil.
Horno da aroo •oltelco en plena
actividad.

tendiendo tener necesidad de corrientes
formidables. de temperaturas enormes.
La temperatura del arco voltaico que se
valúa en 3.500 ó 4.000 grados , está l!mltado por el punto de volatlli?acióo del carbón de los electrodos . Haciendo obrar en
un mismo horno 20 arcos voltaicos, se obtiene, no una temperatura 20 veces mayor,
sino un aumento de la superllc.le calentada. Asl, es admisible que Lemoioe haya
necesitado operar sobre una masa bastante grande y no haya p0dido contentarse
con un homfto donde el agujero que recibe
el máximo del calor, destinado á alojar
el crisol, mida ro centlmetros de diámetro
y otros tantos de profundidad.
Lemoine empleó uo crisol de carbón de
electrodo, dAndole un espesor excepcional,
p&amp;ra poder resistir la presión que exii¡e la
lfquefacdón del carbón, y á esa temperatura el carbón de electrodo se hace permeable y no puede sop0rtar la menor pres ión. En ese crisol, Lemoloe ha podido
fundir fierro y obtener cierta presión sumerglénilolo en el agua. Pero el hecho de
obtener por cristalización brusca un dij\•
mante del ta:nano de uno de los que remitió á Lord Armstrong, estarla en cootradic::ión con los datos actuales de la ciencia y revelarla una particularidad extraordinaria.
Por el lado comercial , á los que se asombran de ver á Lemoine participar sus beneficios coa We.rnher, se responde que
Lemolne no habrla podido pasarsus diamantes s in certificados de origen y nadie

PALACIO, MUNICIPAL DE GUADALAJARA , MEXICO.

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Eleotrodoa lncendeao,ntea acabando de hacer ceaar
la corriente.

mejor que el director de las mlaas de De
Beer podrla proporcionárselos.
¿Qué consecuencias te.mirla el descubrimiento de un procedimiento para fabricar
diamantes? Desde luego los precios bajarlan; la pérdida para los Joyeros serla terrible, para los particulares, el golpe serla rudo pero sio graves c&lt;•nsec:uenclas.
La crisis1 socialmente, serla en suma muy
circunscnta, no asl en el mercado.
De todos modos , el esclarecimiento del
asunto Wemher- Lemolne, es de suma importancia en todo el mundo.

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i

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Ouadalaj~a, México, Abril 26 de 1905.
Muy estimado señor:
Tengo el honor de manifestarle con satisfacción, que
desde luego que mi hijo Casimiro y yo empezamos á tomar
la Peruoa, inmejorable medicina que vJ. ha preparado, no• .
tamos mucho alivio en nuestras enfermedades, de tal soer• l
te, que mi mencionado hijo, á la fecha sanó ya del catarro t
epidémico IJamado influenza, que padeció, y yo estoy nota•
blemente a iviado de los pulmones, que desde hace algún i
ti~Jt?Pº siento afectados por mis continuas ocupaciones de i
of1cma.
t
No vacilo, por lo tanto, en manifestar que la Peruna i
es el mejor remedio para las enfermedades de que he hecho t
referencia.
Me subscribo de vd. respetuosamente su muy affmo. S. S.
S. MENDOZA.
t

f

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*++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++i
INFLUENZA es conocida. por
LAgripe
en losEsttl.dos Unidos. En

alg-unos países es conocida por influenza, y es real mente una epidemia de carácter catarral.
La Perona, par veinte años, ba.
dado prueba.s de ser el remedio más
eficaz en el uevo Mundo para las
enfermedades oa.ta.rrales.
No es sólamente aplicable á los
primeros slntomas de la influenza,
cuando se asemeja. á un resfriado.
s ino es también o..n remed io Inmejorable para éste y casos crónicos de
la misma enfermedad.
La Peruna es el remedio para la
tos, resfrios, in11uenza, bronqultis y
todas las enfermedades catarrales
que afecta.n la cabeza, la garganta.
J los pulmones.

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... ' D:J!J SA.NG.BE, y evita el aborl
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pocas dosis de Peru11a..
En casos crónléos es conveniente
continuar el tratamiento por varias
semanas.
El mejor plan es empezar á tomar la Peruoa tan pront-0 como se
presente la tos ó resfriado.
Algunas dosis de Peruna han evitado serias enfermedades, y han
ahorrado mucho dinero en medicin as.
Tenemos archivadas infinidad de
cartas de personas agradecidas que
dan gracias al Dr. Ha.rtman por su
tan eficaz remedio la. Peruna.
Estas cartas vienen de todos los
rangos sociales del continente.

CON'rll.A la TOS

'

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¡

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1.1,

r ,,_

Johannseo Félix Y Comp., Agentes Generales.

NO SEl&lt;A USTED
engallado. Que sieJnpre ha.y fu.
llerias y fraudes en abundancia,
es cosa que todo el mundo sabe ;
pero rara vez 6 nunca e encuentra que una importante casa
comerciitl los comet.a, sea cual
fuero la -cla. o de su giro.
o
puede haber éxito permanente de
alguna clase, cuando esté basado en la mala. fé 6 engallo. Los
quo intenten los fraude , son
sencillamente tontos y pronto
sufren el castigo que se merecen. Sin embargo, hay muchas
personas que temen comprar
ciertos artículos anunciados por
temor de ser embaucados y engallarlo!'{; especialmente se resisten tí. dar confianza á lu.s manifestaciones que se publican sobre
los méritos de ciertas medicinas.
El eficaz remedio denominado la

tas

BRONQUITIS,

10s

CATARROS CRÓNICOS

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CÁPS.U LAS COQNET
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�EL llUNDO lLUSTBJl»O

EL MUNDO Il,USTRADO

OOOOOl~~XX)O&lt;]&gt;OOI000...---

Uno de los sports de moda en Inglaterra, consiste en lanzar lebreles á perse-

1
§
0

8
8

~ulr llebre , tanto unos como otros reco·
rren di tancias prodigiosas.
•
Todo el mundo conoce un divertido cuento. en el que una dama enfurecida por la
molestia Que le ocasiona un compai'lero de
viaje que fuma constantemente, acaba por

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Perros dispuestos para

correr.

arrebatarle la pipa y arrojarla por una
ventanilla del tren. El fumador se venga,
lanzando é su vez un perrito que acompana á la senora. Mientras los dos viajeros
se injurian, el tren sigue su marcha, y al
llegar A una estación, ambo~ quedan sorprendidos al ver Junto al treo al perrito
con la pipa entre los diente~.
Este cuento parece puramente imaginativo, y sin embargo. la fuerza de los perros para correr es C,e tal manera, que la
fábula pudiera ser cierta.
Un periójlco lnglé contó lo slguiente:"Un lebrel siguió á ~u amo hasta la estación de 5utton, y como r•o recibió orden de
voh·er á casa, se creyó en deber de seguir
al tren cuando partió. A pe•ar de las b1·
ÍJrcaciones de las vlas y del cru7.amiento
de trPnec::, el perro llegó á la e.~tación de
Strafford al mismo tiempn que su amo. al
cual v ió e, una ventanilla. Al partir de

nuevo la locomotora, el perro se puso á
aullar dolorosamente; los viajeros ~e asomaron y vieron al lebrel que emprendla de
nuevo la carrera detrás del tren . A pesar
de sus desesperados esfuerzos. comenzó á
can ar e y el tren avanzó mucho; pero su
amo bajó en la estación máS pró¡dma para
esperar ¡¡J fiel animal, que llegó algunos
minutos después."
Este perro dió muestras de una resistencia extraordinaria.
La gran fuerza de c.arrera en los perros
se conoció desde tiempo Inmemorial: Salomón habla del lebrel en las Santas Escrituras; las carreras de p~rros en Grecia y
en Inglaterra, !.e hicieron antes que las de
caballos; en Fr11ncia se inauguraron ea
1879, y hoy con~tituyen un sport de moda ,
sobre todo en Inglaterra. El gran Shakespeare era un apa tonado por e5te s/)orl, é
hizo alusión á él en algunas de su obras.
En ' Ricardo 111" hace decir al duque de
Glocester: •·veo que estái~ como los lebreles, atento á la partida." Pero no fué
sino hasta fines del siglo pasado, cuando
las carreras de perros tuvieron una voga
completa.
Se fundaron sociedades especiales; la
más conocida y Que aún existe, fué la
"Natlonal Cour3ing Club." Las carreras
tienen lugar en é,,ocas determinadas y s e
anuncian con mucho tiempo de anticipa-

Perrce dispuestos para oorrer.

y

®M~WÚZ~

.¡

VINO DE PEPTONA
de

CBAPOTEAUT

Contiene la carne de vaca digerida por la pepsina.
e recomienda en las enfermedades del e tfiuwro, las
digestiones pembles y la insuíic1encia de alimentación.
Con él se nutre á los Anémicos, los onvnlrcientes,
los Tístcos, los Ancianos y á toda per ona 1le. -1.nada,
á In qne repugnan lu alunen tos ó no puede ·oporLarlos.
PARIS. 8 , rue

Vlvienno, y en todas las l'armacias.

Exig ir la firma:

Supresión de

(/¡

las inyecciones.

Otro l,brel militar fué "Bichebon," Que
s iempre llegaba el primero frente a l enemigo cuando su amo Toussenel luchaba,
y murió en campafla, victima de su valor.
Se le encontró un dla muerto entre tres
cadáveres de árabes, á quienes habla extrangulado.
Pero ninguoo de estos lebreles de Algerla puede igualar ea velocidad á los •·grey
hounds," que persiguen la caza haciendo
,8 y 20 metros por segundo, es decir, llevan una velocidad media de10 kilómetros
por hora. mientras que los caballos de carrera sólo hacen 16 metros por segundo, ó
sean 6o kilómetros por hora.

'º"

M 6 s oeraa que a e pone n é
pa rroa pera e vitar que vean la lie bre
antas de e mpe zar -6 c orrer.

s ucede A menudo que los lebreles se
maltratan y aún se_rompen alguna pata;
para prevenir esto se les fortifican las
pierna._, sometiéndolos cuando so1_1 peque·
!los á un tratamiento severo: cammar tres
ó cuatro vece'I por semana, espatiM de 10
á 20 millas . Hasta la edad de un ano, un
lebrel puede tomar parte en las carreras y
es aJ,tO hasta los s aflos. No todos los lebreles son buenos corredores, algunos no
sirven absolutamente para el 5port, otros,
e,o cambio. sobre todo los de raza grey/u)l111d, son admirables.
Las personas aficionadas é las carreras

I

Tra1a111iento
el mas facil
y el mas discreto.

sobre el rórnln.

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de los flujos antiguos ó recientes
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Desconfiar de las Falsificaciones.

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t[ telliJLt°Úijo

..

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8 veces

JBU~ml@JlWt~

es de terciopelo negro. Se eligen entre los
miembros del Club de carreras.
Un ayudante del Juez lanza una iiebre,
se le deja tomar la delantera y luego se
sueltan los perros. Para evitar los inconvenientes de los collares ordinarios, se ha
encontrado un aparato ingemoso que permite laruar á un tiempo á todos los perros
que toman parte en las carreras. El Juez
s igue atentamente las peripecias de la lucha para poder decidir cuál de los animales
concurrentes ha demostrado mayor hablUdad en la persecución.

Un vencedor con au premio.

ZEISS
m

la /la llecllo adoptar por el
INS TITUTO PAST EU R

Apar atoa que re s mpl• za n á loa antl&amp;"uo s col lares,

•

Hay en Inglaterra dos clases de carreras
unas se hacen en llanura, i.in lf.tn1tespará
procurar,.e C11u; otras, que !'011 la~ que
con tituyen el verdadero o/)orl, se hacen
para aprec.iar la cualidaoes y desue1&amp;
del perro. Un juez se encarga de decidir
qué animal e~ el vencedor, u mi,ion es
delicada y d1ficil dt llenar á gu to de todo~.
Los Jueces de carrera visten levita roja
pantaloa de pid y botas amarillas , la tapa

La pureza de la PEPTONA CHAPOTEAUT

talla.

Un leDrel lastlmado.

dón. La más célebre de ellas fué la de
Waterloo Ct1p, CU) os precios llegaron hasta 40,000 francos.

JABON
de AGUA
de LUBIN

son muy numerosas en Inglaterra y asisten asiduamente .i las diferentes reuolones.
Igualmente abundantes son los que se
dedlcan á la crla de perros corredores y
ganan fuertes sumas, aunque tienen creci·
dos gastos que erogar en el cuidado y
alimentación de sus lebre!es .
Las anécdotas acerca de los lebreles son
muehas. " Dragón," perteneciente al poeta y comediante Ingles Dryden, defendió á
su amo contra cinco bandidos, matando
dos y haciendo huirá lo otros.
En Algerla , donde los lebreles ~on muy
estfmadus , el más notable fué " Blanchette," que cuando la conquista de Algeria en
1842, corrió tanto tras de árt.bes y bedui•
nos, que perdió al fin una pata en una ba-

70 kilómetros por hora, en cuatro patas

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a de Noviembre de 189-t. Impreso en papel de laa FA.brlcaa de

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~'wlMrM"-¡¡¡;¡-~-¡¡r,¡r¡¡¡¡;¡¡-¡¡;.--a~¡¡¡¡--.;¡~:--:-:-~-=-----'m

San Ra.taeL

Número 8

�Fundador y Propietario,

LIC. IW'lEL RHM SPIIDOLI
Director,

LIJIS
Gerente,

Q.

URBIH
Seaetarlo de Redacción,

LIJIS REft'.!l SPHDOU

JOSE GOUZ IJQ!RTE

Subscrl'P(llón foránea, por trimestre ...... S 4,50
En la. &lt;:&amp;J)1ta.l. al mea................................. 1.25

Nwneros si¡eltOfl....................................... o.ro

Lo!! asuntos de redacción deberán trataJ'lle dl.rectt.•
mente con el 811Creta.r10.
No

■e

devuelven or1a1nalea.

L,f\ 8E,Mf\Nf\
lA PRIMAVERA Y LA VACANCIA.

Ya se recibió el primer anuncio de la Prima·
vera.: un d{a caluroso. La. na.tura.leza principia.
á hacer sus coqueter1as de muchachacasquiva.na.: un amanecer fresco, una. siesta bochornosa.,
una tarde tibia y clara., una puesta. de sol rutilante, una noche llena. de soplos fríos y de
so!Iollen tas estrellas.
La vida en México, recobra en este mes, sus
perezas y sus languideces de criolla. Este clima, dulce, este cielo diáfano, esta. luz Jlmpia.,
esta. tierra que, á. la. más ligera. caricia. del astro, se fecunda, este bienestar atmosférico,
enervan á los hombres, los envuelven en inconsciente voluptuosidad oriental, Los inuttliza.n para el esfuerzo constante, para. la metódica. labor, para la acción persistente, que, en la
maquinaria social, convierte al Individuo en ele·
mento mecánico, en pequeffa pieza engrana.da.
al conjunto, pero indispensable para la perfecta función del movimiento.
·
En nuestra. máquina hay muchas ruedas Inútiles que entorpecen mejor que·fa.cilita.n el mecanismo. Mal organfaado, mal arreglado está.
el motor de nuestra existencia nacional. Unas
ruedas hacen el trabajo de las otras, y provocan
el peligroso desequilibrio en que vivimos. Pues
de todo ello tiene, según se dice, la. culpa.,
nuestra madre común, qúe es una madre consentidora. y débil, que mima y halaga á sus hijos con pecaminosa complacencia..
-¿Qué váls á busca.r?-les _pregunta., cuando
quieren salir de casa..-¿No os doy todo cuanto
puede haceros falta? Buen aire, buen tiempo,
buena. luz, y el entretenido caleidoscopio de los
campos y de los horizontes? Es a.si como esta. Sellora ha criado ta.otos vagos, tantos perezoscs,
tantos recitadores del soneto popular:
Feliz yo que tendido boca. arriba. ..... .
El sellor Gobernador del Distrito va. á perseguir oficialmente la vagancia.
Creo que ya. comenzó la regenera.dora. tarea.
Mas pensamiento tan generoso encontrará
un enemigo formidable: el calor, es decir, la
Primavera, el ambiente, la.adormecedora y suave atura.leza..
El sol de Estilo no nos estimula, nos a.plana.
Sus rayos no son, por cierto, látigos de oro sobre nuestras espaldas. Son besos de fuego que
nos debilitan. Los füósoros lo aseguran: el medio conforma á los seres: buscan éstos y hallan
su adaptación, 6 perecen.
Los mexicanos, como otros muchos favorecidos ...... geográficamente, tenemos muy pocas
necesidades, tan pocas que el cielo, el suelo r
la. caridad rancia. de la limosna Irreflexiva se
encargan de satisfacerlas á nuestro gusto.
Con.fl.ésenme ustedes que hay una particula de
verdad en este deshilachado humorismo. Que,
es clerto; la ma.sa. caótica. que compone nuestra unidad social, no se distingue por la Inquietud, por la. palpitación, por la. energfa de
sus átomos. Este bello rincón de mundonosha.
hecho mucho dafio; nos ha a.modorrado. Y si
no poseemos fuerza, ni deseo de tenerla, no tenemos tampoco orden para. desarrollar y aprovechar la escasa. de que podemos hacer alarde.
Entre el grupo laborante que es el central, el
de la. ciase media, el burgués, puede observarse: nuestro traba.jo es nervioso; es un lmpulsoó

una convulsión, un golpe. De pronto, alcanzamos una. alta cifra en el dinamómetro; pero
estos impetus anormales nos fatigan. Y, por
reacción, vuelve á dominarnos nuestra. Ingénita. pereza.
De a.hf es1. ap1.tfa. que se de3cubre en nuestra
gente de la mesa central, que ne,,a, á cabo su
ta.rea, á remolque, obliga.da, azuza.da., :[orzada,
y que no toma. nunca. el traba.jo como una sana.
y a.legre necesidad, sino como un castigo ineludible, como un tormeotofa.tal, como la bíblica é inmoral maldición. De ahí nuestro anhelo
de evadirnos del deber, como un prislone~o de
una fortaleza. .
La. Primavera mexicana.es una. fiesta.de a.mor
para la.s flores y una promesa de molicie para.
los perezosos.
¡Ob, cómo recuerdo tu verso exquisito y simbólico, viejo y olvidado poeta:
A la. sombra del árbol de la vida
Tendá111onos henchidos de esperanza. ... .. .
Lura G. R13INA .

..

LA ESCUADRA BLANCA
Allá val grandioso desfile de férreos leviatanes; mana.da de cetáceos de acero que devoran
:tuego y respiran humo y ante cuya marcha.
triuofal y ma.jestu?Sa tienden dos océanos sus
espléndidas alfombras de esmeralda y zafuo.
Por le. grandiosidad, aquello es una teoria. de
dioses; por lo formidable, lo hosco, lo poderosamente destructor, es una procesión de monstruos.
Las escamosas corazas de acero brillan a.1 sol
como armaduras de cruza.dos; los dorsos se erizan de púa.s colosales que son antenas, mástiles, torrecillas blindadas, ca.í'iones desmesura.dos. Aquel eriza.miento de arreos de defensa y
de armas de comba.te, va. engalanado de gallardetes y de banderolas de arco triunfal y, el
afi.Iado espolón a.vantil, la serpiente desenvuelve sus rudos anillos sobre las olas rizadas y las
espumas blancas.
a.da, á la vez, más bello y más formidable.
Aquellas naves, góndolas y esquifes en la. in•
mensldad del océano, parvada de gaviotas descansando y meciéndose á. flote sobre las crestas
del oleaje, palomas viajeras rozando con su
blanco pecho el zafir de las aguas y golpeando
las I infas con la. punta. de sus a.las, van henchidas de explosivos y de proyectiles, en sus entraiias ruge la potente maquina.ria. incandescente, casi, al fuego del volcán interior. Aquellas palomas del arca, mensajeras de paz, son
buitres de la cordmera. llamados á la destrucción y á la. matanza. Si el mónstruo, hostiliza.do, despierta y acomete, sus rugidos de hura.
cá.n sacudirán la atmósfera, su vómito de fuego
evaporará las aguas, las explosiones de su cólera desencadenarán la. tempestad, y la. muerte y
la ruina se exparcirán por la Hqulda superficie
que la sangre terurá de rubi.
Na.da. más simbólico ni más grande que el espectáculo de la poderosa. escuadra paseando su
poderío, como una. advertencia. ya que no como
una amenaza , á la vista de _pueblos que la a.claman _poseídos de terror y ante las playas y las
costas que puede malla.na. amenazar y arrasar.
¿A. dónde va? Oh Ironía.! a.l Pac1fico.
¿Qué intenta.? Ostentarse, prodigarse, hacer
gala de inteligencia. y de fuerza, para hacer
comprender al mundo que un gran pueblo, Inmenso ya por la libertad, por el tiraba.jo y por
la cleocia, alcanza. lo desmesurado en las siniestras y p.mena.zantes empresas de la guerra.
¿Qué ha.ce? Asegurar la. paz preparándose
para la guerra.
La gran escuadra. va. á. decir al mundo oriental: Detente! Se levanta como Ulla barrera ante
la invasión posible y la.s empresas probables
del Oriente sobre el Occidente. Va á atravesarse al paso, pacifica.mente hoy, belicosa.mente malla.na, del desbordamiento a.ma.rUlo. De
ple, sobre el contioente nuevo, el _pueblo a.me•
rica.no contiene con la. mano de Monroe a.l
viejo continente y con 1a de Eva.ns á los inco.

mensurables imperios aslá.ticos. Desguarnece
el Atlántico porque de ese lado está tra.nqullo,
Monroe se ha. impuesto á la. opinión europea.; y
acumula monstruos en el Pacifico para dlsputa.r su dominio a la raza. amarilla.
Eva.ns es un hera.ldo y un precursor. Anuncia
á las empresas asiáticas un basta. aquf y se anticipa. á las eventualidades del porvenir, lanzando su avanzada. formidable como un p1esaglo de flota..'! más potentes.
El mundo ha admira.do y na aplaudido la
colosal maniobra, como admira y aplaude toda
empresa de guerra. que tiene por m!ra eonservar la paz. La. ve como una medida precautoria., aplaude la prevlsióR que la ha dictado y
espera. que sea bastante A prevenir el confilcto.
Pero el mando olvida, acaso, que el •Para.
Bellum&gt; es una. excttación indirecta., pero eficaz á. la. guerra.
Sentirse armado y sentirse combativo es todo uno. No se puede cetnr espada sin verse
tentado de t:Sgrlmirla. Porque llevaba al cinto
la. espada, Norteamérica.la. esgrimió contra Espafia. ¡, Y para. qué? Para echarse dos alacranes
en el seno: Cuba y Filipinas, á cambio de embolsarse el óbolo mezquino de Puerto R1co.
Los Estados Unidos, el pueblo de la. libertad
y de la. paz, se encuentra. en la ine,·lta.ble pendiente de la guerra. El primer paso lo dieron,
no los orienta.les ha.cla América., sino América.
hacia. los orienta.les. Oleveland rehusó las Islas
Ha.way y su sabldur1a fué virtud y fué prudencia.
Aceptándolas primero, y ocupando Manila.
después, América avanzó rumbo á Asia y provocó los recelos de los nipooes.
El Imperialismo ha. hecho su obra. Para asegurar merca.dos á sus productos protegidos por
los aranceles, los pueblos se hacen protectores
y conquista.dores y la. guerra es su únJco medJo
plenamente eficaz. A la. expansión americana.
no bastan, antes de ha.berlos colmado, los mercados de América; qulere dominar en el va.stísimo ha.zar amarillo. Y en previsión de las opo•
slciones y de las resistencias, a.rma escua.dra.s
blancas y las va. á lucir por el PacHlco, campo
de la lucha. futura..
En espera de Panamá, )[aga.lL11.nes proceloso¡
pero siempre abierto y ya. vencido por la. escuadra. blanca. 1 Panamá se deja a.brlr, y hasta. aquí se ha. defendido contra. esa. lapa.rota.mia.
que se llama el Canal, el poder1o americano en
el Pacifico será formidable. Toila su flota puede encontrarse ahí en un momento. Y entonces Asia. no tendrá sino que somelers, d dimiti,-.
Pero ha.y que contar con el resto del mundo.
Los pueblos en plena vitalidad y pleno desarrollo, suelen olvidar que su grandeza promueve
la inicia.ti va, la. rivalidad y la grandeza. ajenas·
que contra. lasQ¡¡.ciones domina.doras se coligan
la.s naciones amenazadas; que los Imperios Ro•
roa.nos han pasado á la. historia; que a.penas
una a.dormidera leva.uta. su cápsula. má.s allá
de las otras, ya se alzan sobre ella. mil altanges para cercena.rla.
Con el Imperio de Napoleón dió en tierra.
una coa.llción europea. Inglaterr'l.1 tan poderosa. para. conservar lo conquistado, se abstiene
de nuevas conquistas. Contra. A..lema.nla. vtcto!losa. acaba.ron por aliarse Francia y Rusia,
después Inglaterra. y Francia. La Gran Breta•
na. y el Japón se ha.o unido para mantener el
stotu quo en China frente á. Europa y América..
Norteamérica arma. su escuadra preveotiva
contra el Japón como armó el Japón la de Togo contra Rusia Invasora pacíflca. de Corea y
Ma.nchuria.
Y a.sf, mediante este anudar.se y desanudarse de las alianzas y de las coaliciones, se mantienen ta.! cual, el equilibrio europeo y la pa.z
del mundo.
Pero habria algo mejor: practicar cada cua.l
el único imperialismo equitativo, progresivo y
pa.c1fi.co, es decir, P!0ductr bueno, producir mucho, producir barato y desalojar de los mercados á los competidores con la. calidad y el preolo
de los artículos y no con la punta. de las bayo•
netas.

Et :Mmroo tt,ú81.'RADO

NEéROLOOIA
El martes último falleció en la capital el Sr.
Lic. Don Luis Gutiérrez Ot.ero, uno de los
miembros mM prominentes del Foro Mexl·
cano.
El Sr. Gutlérrez Otero era originarlo de Guadalajara, donde hizo una. brillante carrera, dJs-

"Victima de una violenta. enfermedad, falleció también t\ media.dos de la semana. el Sr.
Ing. Don Ignacio Mollna., antfgno empleado de
la. Secretarta de Fomento y uno de los supervivientes de la famosa. defensa. del Castillo de
Oha.pultepee, en septiembre de 1847.
El r. Molioa era uno de los muy pocos t.estigos presencia.les de aquel heróico becbo de
armas, que hay en México; recordamos que el
afta antepasado, como orador oficial, hlzo en
Cha.pultepec, ante el Sr. Presidente de la Repúbllca., el pa.negf.rlco de sus companeroslte armas, los héroes-níffos: y que no bace mucho
tiempo-presintiendo sin duda., que el fin desu
existencia estaba cercano,-escribió un interesante articulo, narrando los episodios más notables del célebre a.salto.
La muerte del Sr. Mollna, á quien adorna.ron
virtudes c{vtcas poco comunes, ha sido muy
sentida.

..

fl Monumento a Don Manuel Mari• Contrera.s
Con asistencia. del Sr. "Vicepresidente de la.
República., Don Ra.món Corral , y de las autor!-

El monumento es todo de má.rmol biancó,
y ostenta. en su parte superior un buen busto
del Sr. Contreras.
Como orador oficial, hfzQ uso de la. palabra el
Sr. Dootor Don Luis E. Rulz.

••

¿CUAL SERIA?
¡Se fué del mundo sio decirme nada.l
CeAa.ron de su pecho los latidos,
Sin que su voz llagase á mis oídos,
Triste como una antífona sagrada..
En su alcoba., revuelta y enlutad11,
Qu.eda.ron sus recuerdos esparcidos
Como quedan las plumas en los nidos
Si el ábrego sacude la enrama.da..
Dios, para. quien no existe uii sólo arcano,
Unicamente contestar p-.&gt;drla
Esta. pregunta. que formulo en vano:
¿Su último pensamiento, cuál seria.
Cuando muriendo me apretó la mano
Y cruzó su mirada. con la mfa?

..

B0NJ:FJOIO

BYRNE.

EN LA ESCUELA ALEMANA
P'l~st&amp; ele Caricia.el

Sr. Lie. 'Don Luis GuJférre, Otero.

tlnguléndose por su claro ta.lento y poI su Inquebrantable amor a.l estudio. Durante el primer periodo presidencial del Sr. General Dlaz,
desempelló el puesto de Diputado al Congreso
de la Unión; posteriormente, sirvió con acierto
algunos cargos muybonrosos, contándose entre
éstos el de Superárbltro de la. comisión mixta,
nombra.da. para el arreglo de las reclamaciones
que Inició contra. V enezuela el Gobierno de
México.
Al morir, el distinguido aboga.do tenla el carácter de miembro de la Academia Mexicana.
de la Lengua, correspondiente de la Real de
Madrid, formando ta.mbi~n parte de la de Ju- ·
risprudencia..

da.des superiores del Distrito, fué descubierto
el dla. 21 por la ma.!Iana, el monumento que la
Corporación Municipal mandó erlgl r en el Pa.n•
teón del Tepeya.c, en memoria.del r. Ing. Don
Manuel María Contreras, persona que prestó á
la Metrópoli, como Regidor, muchos y muy
meritorios servicios.

El dfa. primero del entrante se efectuará en
el edificio de la Escuela Alemana, ubicado en
la. calzada. dela. Pie&lt;lad, una brillante Kermesse
de Caridad en cuya organización vienen traba.·
jando con noble y loable empello los Sres. Encarga.do de egocios del Imperio Alemán, Cónsul del mismo pa.fs en México, y Presidentes de
las tres agrupaciones denomina.das: "Deutsches Haos, Deutsches Verein, y Club de elioras. El personal del establecimiento referido
ha tomado asimismo parte muy activa. en los
prepara.ti vos de la. fiesta..
Las principales fa.mi11as de la. Colonia. germat1a. prestarán su contingente para el mayor
lucimiento y buen resulta.do de la Kermesse,
toma.ndo á su ·cargo la instalación de los distintos puestos en que se expenderán flores, refrescos, dulces, tamales. etc., etc. Tres de la.s
más importantes fábricas de Cerveza. harán
instalaciones especiales.
Además de la. kermesse, habrá divertidos
juegos atléticos, ba.lle, tiro a.l blanco y tandas
de cinematógrafo. Por la noche, todo el edificio estará profusamente iluminado con lámparas de arco, que bondadosa.mente ha ofrecido facilitar una in portante casa a.lema.na..
A la fiesta de caddad serán invitados el Sr.
Pr&amp;iden¡¡e de la. República., sus Secretarios de
Estado, y las más distinguidas fa.mill as de la
sociedad mexicana.

DR. M. Fr.oREI.
Sr,

lnl(, Don Ignacio Moll11a.

E-Jijlcio iÜ la Eseu,la Almuna, ,,, la Cllltada d, la Pútlad,

�EL . roYDO ILUSTRADO
EL MUNDO Il,lJSTR,\DO

El Sr. Gn,,ral 'Dlll{J' sus 11comp.F11111/,s obs,roa,ulo las maniob111s,

Arlllllflo III bot,rta.

Las Grandes maniobras de Artillerli
BrUlilte rua.JLado.-N11mel'OIO público,

E11Jra11do pqr b•t,rt¡,s.

'

Con éxl lio verdadera.mente satisfactorio e
ha inicie.do la erle de Jmportaote prácticas
mllltares di pue t.a por la ecretarla de Guena con el propósito de comprobar la buena
Instrucción y disciplina del ejército y la. eficacia del ma.terla.l con que cuenta.o prlnclpalmente, tanto los regimientos de a.rttllerla, como la sección de ametralladoras.
Las grandes maniobra erectua.da el 11ltlmo
domingo en la lomls de Molino del Rey, ante
un pdbllco numero I imo, r ultaron en extremo brllla.ot ¡ bacla mucho tiempo que eo éxlco no se vela a.lgo parecido; do de lo grupos
de baterfas mejor Instruido y dotados, entra.ron eo acción, dJ tlnguléodose de modo muy
notable por su magnfflca.s evolucloo y por
el excelente servicio de fuego que hicieron á.
la. orden de sus jefes. Como las referid maniobra coa tltuyen para la. historia de nu tro ejérrlto un hecho digno de cooslguarse, no
vactlamos en hablar de ellas, en detalle, por
más que la prensa diaria. lo baya hecho ya, con
luJo de pormenores y datos.

algunos honorables miembros del Cuerpo Diplomático, el r. ubsecreta.rlo de Guerra, General I&gt;on Ignacio alamanca, dló orden de
que comenzara.o las maniobras. Un Instante
óespués se ,ló elevan.e un globo cautivo; era
la sella! convenida para que la. A.rt11lerla estu- •
viera. cllsta.:t
El r. oronel Felipe Angeles. Comandante
de la A rtlllerla DIYI lonarfa, desde una emlnencl&amp;, y teniendo al !rente al enemigo-simulado por blanco de lona sobre &amp;rmazone de
ma.dera,-trasmltló aquella. orden á sus subal·
ternos, y. In pérdida. &lt;le tiempo, procedJóse á.
tomar lo elementos de tiro, derivación y ángulo de ltuaclón. En seguida se hizo una alva. esca.lona.da para rectificar la punterla, á distancia de 1,500, l,IIOO, l,iOO y l,800 metros, del lugar cubierto por las tropas enemigas. Hechas
fa correcciones necesaria , las baterlas toma.ron u emplaza.miento, erectuaodo lnmedlat.'\.
mente una sa.l va de eficacia obre las lineas coutra.rlas. Los cblancOS&gt; e hallaban di puesto
en basttdore de cien metros de longltud, colocad en hileras paralela y A di tanela, unos
de ot,r , de cincuenta. metros. A lo lejos. si·
mutaban perCectamente el grueso de un ejérolto en orden de batalla.
La salvas de eficacia se hicieron A razón de
cu&amp;tro tiros por ba.terla, palpAndose desde loe
go el Mbll manejo de la dl.5tlntas pleia.s en
ejercicio y u sorprendentes erectos sobre el
g rueso del enemigo. Después, el Comandante
General de Artillerfa., r. Brigadier Don la.·
nuel ondragón, di puso
hiciera un ruego
de ri\Caga, de veinte disparos por pleia., suspendiéndose en egulda toda operación. Entretan•
to se ha.eta e te fuego, que arrojó sobre el enemigo una verdadera lluvia de proyectiles, va.rlas ametra.lladoras cilotchkl ,, al mando del
r. Teniente Coronel Alberto tféodei, avanzaban por el camino que va de follnodel Rey al
Panteón de Dolores, oon el fin de posesionarse
de un&amp; eminencia., situada A mll quinientos
metros del contrario.
n moment,0 después, y en el supuesto de
que la lnfant-erla. enemiga se preStlntaba en el
oamtoo de Tecamachalco, apareclendo sobre
un&amp; loma, la artllleria rompió nuevamente el
fuego, por ráfagas ucesJvas, de dos en dos minutos, hasta hacer lete salvas¡ fuego que se
reanudó con mayor decl Ión al aparecer sobre
una cresta la. artlllerfa contra.ria. Para terminar, se dló orJen deque 1 baterías entrara.o

en Unea, con el objeto de cambiar de posición,
tomando el ca.mino de los Morales.
Como r.ntes decimos, el fuego de ráfaga. ca.usó grandes estragos· los blancos quedaron materlalmente acrlblÍlados por el slnn6mero de
balines que esparcieron sobre ellos 1 granadas
al hacer explosJón.

Agregaremos A lo que llevamos dicho, un da-

~ muy curioso é Interesante: Con el fin de que

ta. tropa. de lnfaoterla y ca.ballerla. adquiera la
conflanU1, necesaria., cerciorándose de que durante un duelo emejante nada puede temer
si perma.nece debr.Jo de la trayect.orlas, dis·
puso que dos cuerpos se Instalaran formando

l!!I T cn,a.

Para. el desarrollo del plan correlfl)Ondlente,
supdsose que un ejército enemigo habla. perQoct.ado la. vlspera eo el pueblo de lo Remedio y sus in media.clones. La G uarolclóo de
México debl&amp; allr á su encuentro por el camino de Tacuba, la alzada de la ReCorma. y la
Calza.da de Belem. En tales clrcun t anclas, el
jefe de las ruerz defensora de la Plaza 1·
tuado en la loma. de la Fá.brica ..•ac1onal de
Cartuchos, ordenó el d pliegue de, u columnas, dando Instrucciones al Cómanda.o te Genera.l de Art,illerla, para emprender el ataque.
La .A rtlllerla Montada. entró d de lu go en
batería, sltutlndo en el llano queseextleode
al ple de la re!etlda loma., y haciendo que las
bocas de ruego quedaran completa.mente ocul•
tas á. la. vista del enemigo.

pabellones, precisamente entre el sitio ocupado
por las bocas de ruego y la posiciones del enemigo. .'I un olda.do recibió herid&amp; alguna, los
proyectlle pa a.ba.n muy arriba. de sus cabeias,
pa.ra Ir A reventar en el ltio en que, conforme
á. los cálculos hecho , tenla.o que sembrar l¿
destrucción y la. muerte.
Para transmitir órdenes, se tendió un~ linea
telefónica. comunicada d lrecta.meote con los
puntos en que estuvieron ltua.do los jef~ que
toma.ron pa.rte en la Interesante función de armas.
El Primer fagistrado de la Rep(lbllca presenció con particular r.omplacencl&amp; las maniobras, sirviéndose de un ma.goUico a.nteojo de
c&amp;mpa.lla.

Desarrollo &lt;l~I pta..,,

Una. vez que el r. Pr !dente de la Rep11bll·
ca se pr entó en el campo de operaciones,
lCOmpaflado de los miembros de u Ga.blnete,
de las aut,orlda.des superJores del Distrito y de

Asptel&lt;&gt; d, un&lt;&gt; d, los bl1111e&lt;&gt;s,
E, pllbli'4 diri(lllldos, ii ui

fº"" d1 l11s mantobr111.

Un nio1un oc,-,f,illlldo por boli111s.

�EL HUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO n,usTRA.DO
:;. Rtt\llstr. Ottl)itral

Como complemento de las brillantes
maniobras á que nos
referlmos en los párrafos ante rf o res,
ayer debe de haberse
efectuado una revis
ta general de personal, material rodan•
te y vestuario, formándose con tal fin
dos divisiones puestas al mando del Sr.
Bri!!'adler Don Manuel Mondragón.
Por órden Genna.l
de la Plaza, se dispuso que la.descubierta
quedara const,ltufda
por un pelotón del
sexto regimiento. fl.
gu rando corno Jefe
del Estado Mayor del
General en jpfe, el
r. Coronel Felipe
Angi,Jes; y que la sección de vanguardia,
se formara con tres
Com pa!Ha.s del Batallón de Zapadores y
otras tantas ba.terlas
d e ametralladoras
slst e m a Hotch klss.
La primera División, al m&amp;.ndo del
Brigadier Alberto
Yerza, debería componerse de tres bate•
rlas de oammes de
montalla., s 1 s tema
Mondra.gón, una de
morteros de ochenta
milimetros, y O O a.
E1 Sr. G,n1ra1 Otfo,.aragón
sección de callones
.
automáticos de 37, a.parte de seis baterías de
bocas de fuego de ochenta mll!met,ros; y la 1,eg~nda¡ á las órdenes del Sr. General Brigadier
Migue Gil, de ocho ba.terlas de callones de setden ta Y el neo mJHmetros Saint-Chau mond-Monragón, Y de tres de los de ochenta milimetros
tra.nsformados.
'
fi En la sección de retaguárdia, se dispuso que
goraran un grupo de ametralla.doras y dos
escuadrones del sexto regimiento.

Solemne Recepción Diplomática
Dcl&amp;Ja◄os ◄&lt;t 1io1Jcturas y NlearaJua a1Jt1t ti Sr, Pruldttnt•
◄tt

la R&lt;tpCll&gt;llea,

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++++++++++++++++++++++++++++++++

FAREWELL
Sacerdot~I y rubia, parecida A Velleda,
-Adlos-d1Jo, como alguien que promete volver
Con la voz. cantarina de sus labios de seda
'
Al final de una calle donde bulle el placer. '
Fué en l_a hora en que Venus sus diamantes enreda
SOY los palios noc_tumos . •. . (Iba el Alba A nacer)·
viajó por los aires un olor de reseda
'
Y la vaga caricia de su voz de mujer.
Se alejó bella Y rápida, con los ritmos ligeros
De las aves que añoran ya gozados Aleros
Con las al11.s en fuga de la eterna ilusión .. '..
Y al pe~derse á lo largo de la calle sombrla
El deseo mdomable de mi amor. la segula
'
Con un puñal clavado Junto al fiel corazón.
RAFAEL LOPEZ•

.Méx. Fbro. 1go8.

D1spui1 d,l ju,go d, ráfaga.

En audiencia solemne foeron recibidos el lunes últlmo, por el Primer
Magistrado de la República., los Sres. Doctor Don José Madrlz Y General
Don Pollcarpo Bonma. delega.dos de lea.ragua. y Honduras, respectivamente, á la Con!eren~la Interna.ctonaJ de Paz que se celebró en_;Washtngton hace poco, á Iuicia.ttva. de los Gobiernos de México y de los_Esta.•
dos Unidos.
Los Sres. Ma.driz y Bontlla. traían á México la mislóntespecia.l de hacer
presente a.1 Sr. General Dia.z los sentimientos de gratitud de los '. miembros de la Conferencia, por sUBJ)uenos oficios en pro de la. ·paz centroa.merica.na., y a.sí lo manifestó el primero de aquellos distinguidos personajes, en su discurso de recepción, lleno de frases afectuosas y muy ba.Jagadoras para. México y para. su Gobernante.
Pocos momentos después, el Sr. General Bonilla tué recibido como M1nlst.ro Plenipotenciario y Envla.do E1traordioa.rlo de~Ronduras,~cercade
nuest.ro_Goblerno.

.~\

..

~

z¡,.~r,

•••
Tanto el Sr. Ma.driz como el Sr. Bonilla son personajes de alta representación en CentroAmérlca.; el primero ba. servido puestos de 1mpor•
tanela en la Administración del General Zelaya., y está reputado como
uno de los oradores má.s elocuentes y eruditos; el segundo ba. sido Presidente de Honduras.

�EL \10. 00 ILU T

F.J, M11 DO JL

DO

R.Al&gt;O

Lft ~.VIDf\ EN MARTE
otu ltlla4a •• an relate •e D Q, Wells.
(Coneluy,.}
No li•y J&gt;tsetuú,s

111

,l JJl•,ula

Hay un hecho curioso: que tal vez no existen
pescado en Ma.rtio. En los largos Inviernos
marcianos, toda. el a ua parece er Impulsada
hacia los polo y congelarse en nieve ó en ble·
lo, en la. grandes corrlent de agua, y sólo
hay cha.reos y canales durante la primavera v
el e tfo. Las formas de vida., con slstem:1 de
r plr:i.clón bajo el agno., han ldoextermlna.das
en hrte desde ha.ce tiempo. En J¡¡, tierra. la.

trepar 6 volar entre crestas y ramas, y lo t.Jpos
alta.dore 6 voladores no pueden erlo sJn te•
oer bien colocada la cabeza y muy buenos ojo .
l un artl ta de Imaginación puede u poner
la cabeza y los ojos, pero el arreglo del coerpo
tendria gran dificultad sln suponerle una espe•
ele de gran columna vertebnl. La vegetación
marola.na e tá adapta.da. á. las Inunda.clone ,
eara.cterfstlcas de alguna.s estacione , y los a.ni•
male.s también tendrlan que er no sólo vol a.•
dorés, sino nadad res, con largas piernas. Por
eso repr ent&amp;mos tipos salta.dore , vola.dores y
nadado1es con su grao espina dorsal.
Omdi~o11n d1I elima.

Asp,elo g111tral d, la fouu muciau.

respiración aérea e hace por pulmones, y esto
pudiera. er universal. Algunos tipos de anima.les que vivieran en el agua, en fa.rte, podrían
respirar por us pulmones, debido á su gran ta.
mano. Igualmente las langostas, escorpiones
y a.ranas, algunos grandes crustl\ceos y algunos
Insectos que vivan en el aire, pueden sumer•
glrse sólo á. ratos en el agua, poseyendo a.si
órganos respira.torios de una pecle Inferior 1
pulmón, pero parecidos á. él. El aire ntarela.no
es mucho más ténue que el nuestro, y en cooseouencla, debe h ber nece lda.d alli de que lo
pulmones sean más grandes y mejor protegidos
que en la Tierra, resultando de esto, que la
fa.una. ma.rcia.oa debe tener gro.ndislm ca.Jas
torá.xlcas. Lo más pequenos tipos, han de er
de anfibios que naden y r piren el agna, en el
tío, y e entierren en el rango a.l a.pro lmar•
se el Invierno.
lle aquí una lndlca.clón para un retrato de
u o animal ma.rclano: debe tener para el pulmón
un pacto m grande que el corr poodlente
en lo forro terrestr . Y por la misma ra•
zón que la vegetación es al hi más delicada. y 11gert., las rormas del reino animal en !arte deben er mt\sdelg&amp;dasy esbeltas que en lo tipos
terre tr
Por mucho que haya.roo tratado de determinar to, no pasa.o de ser m~ras generalizacio-

nes.
Par una vegeta.c1ón como la que suponemos
en ta.rte, alta y vigorosa, los formas de I animal tfe~en que esti&amp;r apropiadas para alti&amp;r,

Vamos á anotar otro becbo, el de que el a.no
en Martee doble del nuestro; enelestloseex•
peri mentan alternativas como las quesentfmos
en lo &amp;!to de las mootafl'a y hay un largo lovlemo helado. El dla tiene la dura.elón del día
terr tre, y por razón de su aire excesivamente
delgado, se sienten rápidos oa.mbJos de temperatura, y todos los animales deben estar ada.p•
ta.dos á dlchos cambios. ~ecesltan estar pro•
v1 tos de una cubierta aná.loga á las pieles de
pelo ó pluma y poder despojarse de ella durante el e tío y recova.ria para el invierno. Esto
es mucho más probable á que tengan escamas
ó la piel desnuda como nuestros lagartos y culebras terrestres, y como necesitan tener cu•
blerta de piel ó plum su arma1,óo total, el
esqueleto tendría que estar hecho de hue os
muy ligeros dentro. Además, necesitan ser ca,.
paces pa.ra. proteger A sus pequellos en u primer estado, contra el trio y lo peligros, de la
mejor manera posible. En la Tierra la mejor
dl posición á este r pecto es la que prevalece
entre ciertos animales prMistos de bolsas para.
llevará su pequeflo , pero las condiciones son
evidentemente más dlflclles que la. nuestras.
u gran cavidad toráxlca. torrada de piel 6 pluma hará tal vez muy emejante su lactancla.
Esto es lo que conocemos de este asunto.

origen qul1. \"'lvlparo, hace suponer que tienen un aspecto casi bomano. Tlenen probablemente cabeza, oJos y pin dors ly uocerebro
desarrollado por su a.lta Inteligencia, y como
toda crea.tura que posee un cerebro grande oe1}88Jta. tener un gran protector, 1 marcia.nos
poseen probablement.e grandes y bien hechos
cráneos. Pero hao de tener, tal vez, en conjunto, un u.roa.no dos veces y dos tercl , m(l&amp;
grande que el del hombre; pero atendiendo á la
ligere1.a de las cosas en Marte, han de er mucho más delgado , y puede que e tén cubierto
de piel ó pluma . ~ o e sabe sl algunas clr•
cunstaocias los dl!erenclen de la generalidad
de los mamíferos, como aolm le de piel d nuda; pero no ha.y razones para asegurarlo.
¿Cuando 01tá.n de ple ó ca.minan lo hacen en
cuatro ples ó en el ?
Ha.y que procurar contestará esto con alguna certeza, pero haJ con ldera.clones que creen
bfpedos l. los marcianos. Parecen emeJarse á
pecles des&amp;p&amp;recldas de animales de cua.tro
pies. Prevalecen algunos modelos en la Tierra,
y se observa entre los Insecto que tienen á
menudo tendencia. á. suprimir un par de SUB
sel pa.t.a.s y á usar sólo cuatro para camloa.r.
fo embargo, esta. condición no es de sentido
universal. Una. multitud de tipo como la.ardl•
lla, la. rata y el mono, tienen tendencia á. u ar
los miembros posteriores para caminar y le•
vantarse, y los a.nterlore par coger las co
Tales especies son excepclonalmeot;e intell•
gente . 'o hay que duda.r que el desarrollo de
la mano tiene una gran Importancia para la
educación de la huma.na Inteligencia.. Por todo
esto. naturalmente se imagina que los marcia•
nos t.leneo grandes cabezas, espaciosa. cajas
toráxlcas, que son blped , es decir, una grotesca. caricatura. de la. humanidad con brazos y
m nos.
Esta es sólo une. de las más plausJbles pogt.
bUldades. e ofrece toda.vla. una cosa: si los
marciano cuentan con a.lg,ln órgano prehe 11,

los l111bit11nt1s.

Ahora tenemos mejor posición para. considerar á esos habitante que hacen el gigante co
sistema de cana.les de )[arte, A esas crea.turas
de humana ó sobrehumana inteligencia., que, á
menos que Mr. Lowell no sea más que un f&amp;n·
tá tlco visionarlo, bao gobernado, ordenado y
Y cultivado Iarte si temática y completamente, como '-'reo que hace tiempa lo hizo el hom.
btt en la Tierra. Claro que ellos han de haber
evolucionado de otras especies, precl amente
como el hombre evolucionó entre las el
de
anima.le de este globo. 'l'al vez han extermine.do algunas formas de anima.Je , como el hom•
bre lo ha hecho aquí. lle e crlto acerca de las
lnundaclone , pantano y selvas, 11 lo cua.l debe a.da1&gt;tarse la vida., pero ta.l vez e te estado
no existe ya en Marte. Debe ha.bar habido un
largo periodo de vida así, pero a.hora puede ha•
ber terminado. Mr. Lowell, Juzgando por la
uniforme y ordenada suc Ión de lo que él Jla.
ma el periodo «o.marlllo moreno&gt; y 1 uzu I verdoso,&gt; tinte que cubre hoy los terrenos de 1arte, e Inclina á pensar que toda. la superficie
lért11 del plaoet&amp; rué reclamada á la a.turaleza y cuJtJvada despu .
éH,;• 11mljanr~

a,11

P,111.-t.:n tramo d1J F1,roe,rr1/ O,o,a.

Utta P'"{ª d, lima.-Pnú.

en primer luga.r, porque el desarrollo de su Inteligencia. es Incomprensible sin esto, y en se·
gundo, porque de otro modo no padrfao haber
hecho el arte de iogenleria. Es extrano para.
nuestras imagina.clones, pero no menos razona.
ble suponer en vez de mano, un órgano parecl•
do á la trompa del elefa.nte 6 un grupo de ten•
tAculos. La naturaleza no pone limites á. la
tmagloaclóo, y pudiera ser que ofreciera. toda·
vla., en este caso, una de emeJanu mayor con
la forma buma.ua, que la que hemos a.veotur&amp;do sugerir.
¡Cuán raro y extra vagante es todo esto! ¿Pue•
deo representarse en un grabado, cubiertos de
plumas, de nueve ó diez ples de altura, con us
raros órganos prehen lle y va1ios ples? 'I, pero en verd&amp;d e un reino que disgusta á la lma•
gloaclón.
"EstAt.S turbla.s visiones de creaturas lnvlsl•
bles, sólo hacen comprender que algunos seres
viven alll ahora.
Ci111t,r~a6lf ""arei11n:1.

os hemos limitado en e to proyecte á fijar
poslbllldade de la. vida en Marte. Los hombres
en la Tierra suplen us deflclencias corporales
con ayudas &amp;rtlficiales: vestidos, zapato • corsés, dientes y ojo post.Izo , pelucas, etc. Los
marcia.no son probablemente más 1ntelectua•
les que el hombre y m'8 clentlficos, y al lado
de su hi oorla, la. civilización humana. e cosa
de ayer.
¿ ué no habrá.u hecho en cuestión de sopor•
te y miembro artlflclales y cosas parecidas'/
1 un hombre Cuera. transportado repentinamente á. la. superficie de 1arte, se entlria In•
mensa.mente a.legre, como si se viera. llbra&lt;lo de
una. pes da enfermedad. Pesarla. ali! sola.mente la mitad de lo que pesa. en la Tierra, podría
saltar y brincar, y podria levantar una ca.r¡,ra
de doble peso de lo que soportara en la Tierra,
con gran facilidad.

tlplanlcies que form&amp; en us enormes mea.n•
Pero i un marciano viniera t\ la. Tierra, u
d ro de picos y montanas, la gran Cordillera.
peso a.umeotarla. como si le pu lerao encima
Americano..
una ca.pa. de plomo; teodrla. do veces y dos
El uzco, en particular, lugar glorioso del
tercios mAs de su peso que en larte y probaimperio lncá.slco. AIII estuvieron Plzarro y Al•
magro. l!'ué alli, si mal no recordamos, donde
blemente hallarla una exi tanela lnsufrlble.
e asentaba la ca.pita! del brm&amp;nte imperio de
us miembros no lo soportarfan, tal vez ucum•
Manco Capa.e y Atahualpa., que se hallaban clr•
birla. aplastado por él mismo.
Ouando escrlbl cLa
Guerra de lo Iundos,&gt;
en la. cual Marte Invade
la. Tlerr&amp;, tropecé con
esa dificultad. Estuve
perplejo por a.lg\10 tiem•
po, hasta. que me vJno
la. Idea., de las ayudas
mecánicas, é hice á. mis
marcianos implembD·
te Incorpóreos, cerebros
con tentáculos, subsls·
tiendo por succión sin
ningún proceso dlg tlvo y llevando su peso,
no eu cuerpos vi vos, si•
no en má.qutnas mara.•
vlllosa . Pero, sin em·
bargo, como el lector
puede comprender, las
condiciones terrestres
ser1an demasiado pesa.Cureo (?'1ril).-Rui1111s d, un t,mplo.
das -para ellos.
culdos de objetos labrados en el más fino oro.
111 también uno de ello ofreció, y lo cum•
piló, llenar de oro una vasta pieza, hasta la al•
tura. del brazo alzado de Plzarro.
De Sudamérica
La t,radlclón cuenta que todo el recinto de
la man Ión Imperial estaba rodeado por una
\1m del Perú.
gruesa cadena de oro maclso. L&amp; enterraron J
a.ím no ha. sido encontrada.
El !errocarrll que lleva. á esas alturas, lla•
Una valiosa colección grAflca. es la que re•
roado de la " roya," e con ldera. como uno de
producimos en esta página. El Perú, que como
los mAs audaces y triunfal trabajos de loge.
México, tuvo una rica clvlllza.cióo precolombl•
olerla. E de una empresa. lngl a. Asciende
na, con erva a.1\n reliquias de ella, en la clu•
más 6 menos ~ 16,000 ples sobre el nivel del
da.des y aldeas del lnoorlor, que se hallan, comar. El panora.ma que ofrece en su trayecto
mo o cóndores, vlcun:as, cblnclllas y •·alpaal viajero, es simplemente ma.ra.vllloso.
cas,1· ltuada.s en plena reglón andina, en al•

•

la humanidad t'",s/r11

¡,Pueden tener aquellos seres alguna seme•
janza. con lo de la humanidad terr tr ? ITay
alguno puntos que los asemeja.o á nosotros. u

.Aj&gt;tlr•Jo, d1 '41aimod6tt 11 m.lqu,,.os t¡Ut u1•11
tal VI{ los m11rr:111nos

cu,,o (P11a).-llista Gtnnal .

�Una casa del rumbo de Atzcapotzalco.

Colonia de "El Imparcial.''

EL PROBLEMA DE LAS HABITACIONES
Sin mas blgt~nlm no h•Y blglene poslble.-Las viejas usas de veclndid,
L•s colonias modernas.
Mucho se ha eser! to acerca del problema. de
las ha.bltaclones en la. capital, y á Ce que nunca. se adela.ntará lo bastante en su resol ución,
por más que energías muy aprecia.bles se pongan en Juego, y que proyectos dignos por mil
título-. de elogio, se lleven sin cesará. la. práctica.. Y decimos que nunca, porque la ciudad, á
despecho de su extraordinario desarrollo, es
cada. dfa. más Insuficiente para. contener el número de personas que en ella luchan por la. vida.¡ la ola humana, la. Impetuosa. ola que por
fuerza tiene que ponerse al 11.brlgo de la Intemperie, busca y seguirá buscando en las lnmed laclones de la Metrópoli parajes donde puedo , á
la sombra.de un árbol, plantar su tienda,
En México-salvo las personas de elevada. posición social, que habitan verdaderos palacios,
ó las gentes de la. clase Intima, aue lo mismo
viven tm un cerro que en una accesoria-nadie
está exento de verse impelldoáalojarse en uuo
de esos viejoscaserones - lserencia de la épora.
colonial, donde jamás penetra. el sol y donde
bullen, en acecho del organismo, mlllares y
millares de microbios. La. clase media, llena de
ideales, llena de aspiraciones, llena del deseo
de encumbrarse por sus propios esfuerzos, no
puede resignarse á tal estado de cosas, y n 1e Ive
Instintivamente los ojos á los pueblecillos de
los alrededores, buscando en ellos un remedio
á su situación: las casas, en México, son por regla general. cuando no Inhabitables, muy ca.ras , y hay que dirigirse al campo para proporclooa.rse, por por poco dinero, habitaciones CÓ·
modas, bien ventiladas-y, sobre todo, &lt;Independientes.&gt;

Y el campo, irremisiblemente, atrae á las familias, bcindándoles salud, tranquiJldad, bienestar. Allf los nlnos crecen y se desa.rrolla.n
libres de multitud de males, de peligros
tanto más dignos de tomarse en consideración,
cuanto que lnflu,en de una manera muy palpable, en la mortalidad Infantil¡ a.U! los hombres de trabajo dan tregua. á sus fatigas, cultivando el pequeno jardfn que les ofrece, en
cambio, sus flores¡ y allf, en suma, la mujer
hacendosa. encuentra encantos y sa.tlsfacclones
que entre las cuatro paredes desconchadas y
húmedas de una. &lt;vivienda,&gt; no podrá nunca
encontrar.

*••
"Sin casas higiénicas no hay higiene posible,"
hemos dicho al principio, y esoa. es una gran
verdad. Claro que los esfuerzos de las autoridades por convertir los barrios Insalubres en lugares aseados y capaces de servir de asiento á
verdaderas ha.bita.clones y no á. cuchitriles, son
y serán siempre acreedores al más entusiasta
aplauso. "Algo es algo," dice el refrán ¡ pero
no cabe duda que mientras subsistan las viejas
casas de vecindad, y con ellas todos los Inconvenientes que presentan desde el punto de vista de la higiene, ésta será, entre nosotros, pun•
to menos-si no punto más,- queletra. muerta.
Afortunadamente, el desarrollo comercial é
industrial de la. Metrópol1 ha venido muy á
tiempo en &lt;auxilio&gt; (esta es la palabra) de los
que desean encontrar, para inst&amp;larse, casas
más cómodas y más limpias que las horripilan-

tes &lt;viviendas&gt; de un segundo ó de un tercer
patlCI. Los caserones se transforman en fábricas, en almacenes de mercancías, en bodegas,
y el &lt;éxodo&gt; se Impone cada vez en mayor escala y de manera más apremiante.
Así es como se han formado, á más ó menos
distancia del centro de la población, ó en sus
alrededores, tantas &lt;colonfas,.t El nlimero de
los que viven fuera de México es Incontable.
Ahora bien: ¿cuál es el rumbo que mayores
ventajas ofrece, á los que buscan á Inmediaciones de la. capital, alojamiento, 6 á los que se
proponen con el producto d.e sus economfas,
construir una casa más ó menos modesta?
Cualquier rumbo es bueno ...... como no sea
el de la Metrópoli, se nos dirá. Y efectivamente, cualquiera es bueno. Basta para que lo sea
el que en ninguna de las poblaciones ó colonias
vecinas, ha.ya un hacinamiento de casas semejante al que hay aquí. Pero, sin descon~er esta verdad, puede afirmarse que el rumbo de
Popotla, Tacuba y Atzcapotzalco, es el mejor
que pueda elegirse.

¿Porqué?- Porque estando situados esos pueblecillos al suroeste de México, los aires que
reciben directamente de las montanas, no es•
tán vlclados.-Porque el agua de los pozos artesianos, abiertos en ellos, esLá libre de bacterias 6 de substancias que la hagan daf!osa Porque las hermosas arboledas que los rodean
purifican constantemente la atmósfera, y por
último, porque- sobre todo Atzcapotza.lco,se hallan situados en las mejores condiciones
topográficas.

lector respectivo/ todos los albaf!a•
les de sus casas. Las Instalaciones
eléctricas para el a.lumbrada y para poner en movimiento las bombas que surten de agua. á los distintos chalets, se hacen fácilmente
sin que demanden, en ningún caso,
gastos mayores que los que en Mé•
.x::lco ó en cua.lq uiera. colonia. de los
alrededores, fuera necesario erogar
con el mismo objeto.
Se ve, pues, por lo que llevamos
dicho, que la Colonia. de &lt;El lmparcla.l&gt; ret'm e á su magnifica situación topográ Hca, ventajas de positiva importancia. para las familias,
y no cabe duda. que dentro de muy
poco tiempo quedará. poblada. en
toda su extensión. Las condiciones
bajo las cuales pueden adquirirse
en ella un lote de terreno 6 una
casa son muy liberales, y esto hace
que sea, entre todas, una de las
más preferidas del público.

•"*
No podemos hablar de Atzcapotza.lco Y de Ta.cuba, sin referirnos á
la próspera Colonia. de «'El Imparcial,&gt; que fué a-dqulrlda hace algunOi meses por la Compaf!la Bancaria de Obras Y Bienes Raíces, .
A. Y que se t&gt;Xtiende á uno Y otro
la.do de la belllsima calzada que
comunica entre si aquell~ pobla•
clones. Esta Colonia ha progresado
mucho en los últ.iJDOS meses, a.u•
mentando el p(lme,-o de sus graciosos c:chalets,&gt; junto~ los cua.lPS se
yerguen frondosos fresnos, sauces
y chopos, que le dan un aspecto muy
pintoresco.
Lac:Compaf!ía. Bancaria de Obras
Y Bienes RaíceS&gt; se propone impulsar considerablemente la Colonia,
á fin de que á la mayor brevedad
posible, se construyan nuevos edl•
flcios utilizando los pocos lotes que
ha.y pa.ra. ello disponibles. Debem_os
advertir que, además de su in meJora.ble situación, la &lt;Colonia d~ El
Imparcial,&gt; presenta. la venta1a de
estar situada. á ochenta metros a.1
Norte de Ta.cuba., vUla en la cual
se obtienen los artlculos de prl°:1era. necesidad á precios más baJOS
que en México. Los trenes eléctricos hacen el viaje desde el Zócalo
hasta la entrada de la Colonia en
med la. hora, pasando á la. puerta
to de
los chalets, cada diez mmu s.
A mayor abundamiento, la Colonia. cuenta con un completo Y
eficaz servicio de atarjeas, estando
dlrectamente conectados con el co-

..

••
En esta Colouia, como lo hemos
dicho en otras ocasiones, está ubicada. la. hermo'&gt;a. casa. de dos pisos
que &lt;El Imparcial&gt; ofrecerá á sus
lectores como primer premio de su
próxima. lotería, y que es la que
representa el grabado en negro que
a.qui reproducimos. Esta casa es
de construcción muy sólida, de eleg-Lnte aspecto y obedece, en su distribución lnti:rior, á un plan perfectamente estudiado.
casa que ofrecerá "El Imparcial" como primer premio
ae su Loteria

�EL HUNDO IL STRADO

EJi{ic10 d1 San Nieolás P,ralta,

Tnnplo d1

la nobleza no p11ede er bastarda;
ta buena estirpe no puede ser de
oropel¡ el escudo no puede ser de
doublé ..... .
Que el Arte premie la piedad del
eilor de la Torre.

ma., ocupando su ubicación cerca
de once mil hectáreas de terreno
en perpetua lozanla.
&amp;rlas totograllas fueron tomadas tanto Jel camino, en us accidente más notables, como de la
nacleoda, y algunas se publican en
este número.
La casa de la hacienda de ao
Nicolás Peralta es de tas pocas que
en la República coosernn el llo
colonial . ¡Pero cuánta grandeza. y
cuánto gusto guardan l as macizas
paredes de San 1 lcolAs Peralta!
·1 una piedra ha sido removida
"t una ola reliquia. ha. Ido pro:
faoada. Y en e to e ve y se estima la cultura. de u dueno.
Leva.otar un edificio, adornarlo,
recamarlo es cos,. fácil para la opulencia. Pero Imprimirle un sello
sen:ortl de verdad, y un blasón sin
tacha ya. es otra cosa .
Los a.bolengos no se Improvisa.o;

s.,,. Nieolá, I'ffa/li,.

A. DE 0.ucPOH.ufS .

Enero de 1

TARDE TRISTE
El grts triunfa del orto al accidente;
al uotar el viento la maleza,
parece murmurar hlgubremente
un psalmo de dolor y de tristeza.
Amenaza la lluvia; en el ambiente
bd.Y humedad y frlo aspereza,

en la tarde ancustlosa. se presiente
la tempestad alundo la cabeza.
entada tó sobre del duro tronco,
con un acento lrresl tibie y bronco,
dices un "oó" que• mi carillo azota,
arrufase. tu frente. alabastrina,
y ca entonces la primera gota,
y el reltmpago ruga la nebllnal ..•

Grupo d1 1,ccur~ianld11s

EL eRN1\Rl0 OB BLBN1\

EL OAMINO DE TOLUOA

PON ".El

Pero hay algo más hermo o atlo: el regreso A
México por ese camino tao caprichoso 1 tan bello, cuando al d ender del monte de las Cru·
e;es os envuelven con suavidad acariciadora los
nltlmos fulgores de la tarde y véls de de alll
brillar de stiblto las luces de México, como sf
una mano mágica las prendiera de repente.
s parecerá entonces que no bajájs, loo que
caéis sobre un montón de oro fosforescente.
Las umbrías del valle emejarán, conforme
os vayáis acercando, grupos dlver os de diferentes tooa.lldades, según como reciban los reflejos
lejanos y vacll!..ntes del alumbrado eléctrico, y
ora tomará.o formas huma.nas y gigantescas,
ora arectaráo modelaclones monstruosas de coas lmposlbles ..... .
Y en derredor de todo, de la ciudad y del valle, la cintura de mootallas que negrean .... .. .
Y descollando sobre todas, como puuto de contacto entre la tierra y el cielo, la cabeza nevada del Popocatspetl, gigante legendario de
eternas nieves que desde su elevada y alba trente eovla. sus reverberaciones sobre la capital
que siglos sin fin cu todlará.
11

Mus,o dt pinluraj 1n Si,n :J(tcolás p,,4 ¡¡4 •

ALBERTO HERRERA,

+++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++➔ ++

San Nicolás Peralta
Cuando el sport del a.utomovlll mo abra nuevas vfas á la clrculacióo, podremos admirar
pal &amp;Je encantadores, perspectivas ma.ravlllo' v1gores y lozanía de ta virgen tierra mexicana, tao varia., ta.o amena, tao rica. y exuberantie como fecunda en us producto , genero a en u hospl ta.lidad y ben lgna en sus el!·
mas. Pero mientras la clrculaclóo té limitada
á. los caminos con Que contamos hoy, por la.
variedad caprichosa de los contornos y to accldeot.ado Y sorprendente de su formas, olnguoo
e tao hermoso ni tan emocionante como el camino de :léxico á Toluca.
in recorrerlo, no e posible formarse una
Idea. de us accJdeotes. Del Contadero ATrlangulllo es casi un zigs- zags. Es como la linea fulgurante de un relá.mpago.
eguidlo; eguld sus curvas breves, J alg unos
emJuentemente peligro a , en la verr,lgloo!&gt;a
carrera de un a.ut,omóvil de noventa caballos.
ublendo creeréis que va.Is colgado al cuello de
un cóndor glb'llntesco. Bajando se os figurará
que un reptil estupendo os arrastra. á esa ciega
profundidad en que os sentís preclplt.adc 1\ Ja
mitad de un sueno tanti\stlco.
lad, escalad la cumbre de las Cruce y
veréis A treinta kilómetro de protondld&amp;d de·
bajo de uestros ples, el valle de Lerma ~ue·
llemente teodJdo hasta la.s lejao[aa azuie del
evado ...... Ah! Y en el claro espejo de la tnguna tranquil&amp; ' trasparente, ,•eréis los reflejos Inquietos del cielo y creeré! que otro cielo
los espera al término de vuestro viaje.

,,

A la exquisita galaoterla del eximio ca.baile•
ro Don Ignacio de la Torre debemos unos cuantos amigos y yo el recuerdo de un dla agrada•
blllsJmo.
Tres automóviles de poder nos llevaron li la
hacienda de ao lcolás Peralta, oropledad
del r. de la Torre, ubicada en el valle de uw

A la.s primeras luce de la. aurora. me pa ea.ba boy por un bosque de ál&amp;mos, que agitados
por el vlentecillo matinal, mostraban sus ho·
jas plateadas y hflmed todavfll. por la. lluvia.
de la noche anterior. Justo cielo, y qué lluvia.!
En lo orl tales de mi venta.na repicaba forlosa
y obstinadamente¡ los relámpagos alumbra.bao
á Intervalos el esf9.Clo; el trueno roncaba como
un joro&amp;lero, y e aire, cudleodo los sauces,
1 arraocabll. la.rgos y dolor os gemidos.
Todo un cuento alemán, a.miga ml11,. Lástima.
que por a.qui no se estile el que catga la nieve
en copos bla.nquI lmos, mleor..ras aulla.o los lo·
bos en el campo, y se descuelgan por la chimenea. traviesos y pequenfslmos duendes, ó bru·
ja.s que cabalgan en palos de escoba. ~1 oblme•
nea t,leoe mi cuarto, ni cerca de ella. se lenta
ninguna abuela oct-0geoarla A oontarme hJsto•
rlas de ha.das y de prinolpes mtentrasbaceca.1cet&amp;.
Paseando por el bo 1ue tupido, vt los destro·

z~ que b11.bla.o ooi.alooado la lluvia y el viento· muchas hojas y muchas ramas desgajadas
yacfa.o por el uelo; muchos nlrlos ca.si deshechos tapizaban el sendero mu goso, en uno de
cuyos recodos vi un pá.ja.ro muerto con tas alas
extendidas. Y en esta limpia mallaoa en medio del bosque recién lavado, que dejaba ver
entre el caprichoso tejido de sus ramas trozos
del azul porlstmo del cielo¡ rodeado por la &amp;leg ria de vlvir que e despierta en todoslos seres
después de las tormentas, cuando se leva.uta el
sol y el rocío tiembla en los cálices de tas flor , vino á mi memoria, fresca y enternecedora, una historieta, vulgar si t&lt;i. quieres, sin un
grao argumento, como que yo fu1 uno de aua
persooaJes, y en aquella. época rezaba. toda.vi&amp; plega.rlas lngénuas, y estudia.ha á Ripalda., y ere!&amp; en el buen Dios. y temblaba como un azogado ante las gafas loqul ltorl&amp;les de
mi abuela.
P1uas son y bellas estas historias infantiles,

••l'do .lhutr11llo."

que en ciertos momentos brot&amp;n claras y rreclsas como si a.yer a.penas hubiera.o sucedido y
que vienen á través del recuerdo lmpregn&amp;das
de la melancolla, de lo que pasó para !empre.
OJe mi bJstorJa, y al algo vale, medita.la:

•
••

Yo tuve una a.miga de la Infancia, una- nUla.
pálida de oJos mur grandes y muy azules, y de
boca roja que oa.s nunca soorela. Y la amé,
¡a.~! si, la. amé eoo la looceocta y el candor con.
que ama.o los nllfos. Algo me encadenó 11. ella,
quizá sv tristeza precoz, tal vez us grandes
ojos azules, tao grand
y tao misteriosos;
acaso su aspecto enfermizo y frágil: puede ser
que el enigma que yo crela. ver en aquella existencia agobiada, sin duda por muchos desalientos herealta.rlos ... . ¡qué aé yol. . .. pero la amé
con toda la pureza. de ml alma.
Juntos crecimos, y juntos paseamos por el
campo recogiendo flores silvestres; y muy Jun-

�EL HUNDO ILUSTRADO

EL HUNDO ILUSTRADO

tas las cabecitas infantiles aprendimos en el
mismo libro á conocer las letras; JO la. a.yudé
con grandes esfuerzos, y contando con los dedos, á sumar las Inmensas cantidades de números que le ponía. en la pizarra aquella buena.
maestra de aldea. Y .ful su paladio: una vez
que un haragáncompalleronuestrose permitió
alzar la. mano contra. ella, me le a.ha.lancé como
un tigre, le mordf, le arrojé a.l suelo, y le apreté cou vu Is! vamen te la. gar~nta .... Cuando nos
preguntaban la l~colón de Catecismo, yo le decfa muy bajo lo que había. de responder; la. pobre nina siempre esta.ha distraída; sus ojos soberanos se clavaban en la pared á la. hora de la
clase, tercos, absortos, fijos; ;,qué vefani' ..... .
Quién sabe lo que aquellos ojos azules vieron
eo el muro encalado de la. escuela, mientras
gritábamos todos desaforadamente:
Contra sobtrbia humÍ"/dad, &amp;onlra a'flari&amp;ia largu,{"····

Pero la pobre nllJa me vió con su ojos adorables, y ]el en ellos tal desesperación y tal angustia, las lágrimas los hacfan brlllar de un.
modo tan extra.no, que corrieron las mfas á
raudales, mezcla.das con las de ella, y cayeron
en la jaula de aquél pájaro que le iba á faltar
para siempre.
-¿ Y ahora qué hacemos?
-¿Qué hacemos ahora, Elena?
Después de mucho reflexionar, decidí abrir
el armario de mi casa, robar el dinero que en ~1
guardaban; 1r á pie hasta. la. ciuda.d lejana, y
comprarle á Elena muchos, muchos pájaros
para. que olvidara la. ausencia. de mi rival.
Asf se lo dije.
- Pero ao, Do es el mismo, tao es el mismo.
-Tienes nzón, no es el mismo, Elena.
.A.1 cabo de UD rato, fijando en mi sus ojos toda.vía llenos de lágrimas, mrmuró:

que mataste al canario de mi Elena. de ojos
azules, no fué él tu ó.nlca. victl ma-; tu cierzo he•
lado tuvo la culp~l tu cierzo, que, no sa.tlstecho
de su crimen, se rutró en la. casa de la. nfiia pálida y triste, y creyéndola. un pájaro también,
la mató de frío, mientras afuera. las hojas amarillas rodaba.o por los senderos poi vorosos, y los
árboles desnu'.1os se agitaban furiosamente, y
los rosa.les y las daltllas deh1 Maestra, dejaban
oa.er los pétalos de sus últl mas flores.
Cuando encontré vacío el sitio de Elena en la
escuela, corrf á. su casa; no me dejaroD entrar;
declan que era una. enfermedad muy contagiosa· se le cerraba. la. garganta, le !a.ltaba. el aire;
vi salir al médlco que se alejó por la carretera.
en su yegua alazana..... ¿Para oué estudiar?
¡,Para qué a.fanarse? Dura.me todo el tiempo
que estuvo en!erma, clavé como ella. los ojos
obstinada.mente en el muro encalado de la escuela., y por aquél muro blanquísimo vi atravesar muchas sombras ... .
Entonces ful yo sólo á visitar al canario
muerto, !uf con religiosidad todas las mafia.nas¡ y cuando por las laderas del camino volaba algún pájaro asustado á mi paso, suspendfa
mi marcha y me quedaba. pensando un momento: si este le gustara! Y un&amp; voz muy honda. me
respondia queda.mente: no es el mismo, noes el
mismo.
¡Oh! Dios, y una tarde, mientras los rapaces
mis compañeros se desga!Utabao en la escuela
estudiando su lección de Catecismo:
Con1ra Ira paete•eia, eonlra avaricia Ja,.guera •...

en una. cajita. blanca se llevaron al camposanto
á mi compailera de los ojos tan grandes y tan
azules ...... Recuerdo qua era la. hora del crepúsculo ... . . .
El cura roció el ataúd con agua bendita ....
murmuró plegarlas en la.tío. interrumpido de
vez en cuando por el sacristán con voz Indiferente y gangosa .. .... 01 paletadas de tierra... .
y al volver á mi casa, lloré mucho, al encontrar mi jaula vacía. . .. .

..,. .

Yo fui su único amigo .... miento . .. .yo .... y
un caoa.rio que la hablan reg~lado. Quizá después del canario á mi fué a.l que quiso más en
su vida..
En una. venta.na. estaba su Jaula .... al regresar todas las mai'i.anas de la escuela, era. lo primero que veia.mos desde la calJe .... Y durante
un ano muy largo tuve un martirio cuotldlano: el momento en que E lena. se acercaba á.
platlcar con el pájaro que le respondía. con trinos a.legres. Estaba. celoso!
Ah l pero vino el Otoño cruelísimo y áspero;
los árboles no cesaban de agitarse· las hojas secas roda.bao por el s11elo; los rosa.les y las dahlias que la. maestra cuidaba con esmero en su
pequeflfs lmo ja.rdln, caslno daban flores¡ y hasta. el viejo Don Ga.spar,consu moateraae punto negro, no se sentaba_ ya. por las tardes en la
puerta de su casa á tomar polvos de rapé,
mientras hojeaba con sus dedos gibosos un libro
desencuadernado y amarillento.
Deciclidamente estábamos en Otoño!
Y con él vinieron los dia.s tristes que ha.clan
a.parecer más triste á Elena; y una. mana.na de
ese Otono destempla.do en que llegamos hasta
la jaula. del canario para sa.ludarle, sólo respondió á nuestra charla. con un pío ligerísimo. AJ
otro dia le encontramos muerto.
¿Para. qué lo he de negar? mi primer impulso
fué de alegria, de una. al~ia loca. y ruidosa.;
estaba. celoso del pájaro; Elena lo amaba. lD.ás
que á. mi, y había, muerto mt rival.

- fla.n de tener alma. como nosotros, ; verdad?
''
-Y yo que nunca le hubiera contrariado, respondí profundamente conmovido:
-Los canarios tienen alma cc,mo nosotros,
Elena.
- Pues vamos á rezarle y á enterrarlo.
Y en una caja. de cartóa coloca.mos al muertecito, cubierto con las pocas flores que pudimos recoger. Elena llevaba el a.taúd, yo una vela en cada mano; y mientras ella cantaba con
su vocesita dulce y penetrante;
a .... a .. . .an .... ta Ma. _ . ri. ... i. ... a.,
yo respondía. ahuecando l&amp; voz:
O .... ra .... pro. .no ... . obis.
Balo un ·fresno fué. el entierro. Elena rezó
con fervor· yo recé todp Jo que ella quiso. Y al
alejarnos c:i.biiba.jos, p;-ometlmos ir todas Ja.s
mafi:i.nas á rezarle y á cubrirlo de flores; despu~, en su casa, vimo~ la jaula vacfa y se nos
rodaron las lágrimas.
¿Para qué comprarle uno, para qué comprarle muchos pájaros? o es el mismo, DO es el
mismo, habla dicho, y tenla razón. ¿Pueden
substituirse acaso los ca.rtnos? Además, en 6'U
terquedad de nlfla, amaba. a.l canario más que
antes, precisa.mente porql.U' ya no existía.

¡Ah! Otoflo implacable y orudo¡ ototlo

irn•

E.9ta es, dulce amiga, la historia. del canario
de Elena; historia. trivial si así lo quieres. pero
que m,e ha.ce pensar amargamente en aquella
nJfla enigmática, siempre que en mis paseos
solJtarlos me encuentro en algó.n recodo un pájaro muerto con las alas extendidas.
Y la vida es asf ... . amamos en ella. á un pá·
jaro que un día ll otro muere en la jaula de
nuestro pecho, y entonces .... Je sepultamos á.
la sombra. de cualquier árbol de este ca.mino Ingrato y duro de la existencia. ..... .
¿Quién no ha sepultado una gran esperanza,
un amor profundo, una. ilusión loca y avasalladora? ...... Después ...... sí por acaso a.lgona.s
aves extraviadas buscan amparo en nuestro
seao, y las amamos, nuDca. ... . nunca. podrá ser
ese carillo como el ca.riJio supremo que un dla.
nos inspirara. el pájaro favorito ..... Ah! y esas
a.ves, ta.rde ó temprano morirán también ... . y
así, mi encantadora a.miga, vamos mal'Cando
nuestro paso por la existencia, con canarios
sepultados de trecho en trecbo á la. sombra
hospitalaria. de los árboles, hasta que al final
del sendero llegaf:DoS con el último, que escon·
de la cabecita. ha.Jo el ala. para dormir el sueno
Interminable y misterioso . . . .
- Elena, mi canario, murió ... .
¿ Dices que hay muchos canarios? ....
¡Ah! sf, muchos hay, bellos, alegres y trina.dores en la. selva . .. . .. Muchos he aprisionado
en. mi Jaula y muy hermosos . .. . Pero próximo
á a.mar locamente á alguno de ellos, si lo comparo con aquél mi ensuello de niño con aquél
ml canario de ojos tan grandes y tan azules en
el que pienso l\ las veces con desolada meJaJco.
lfa, le abro la jaula. para. que se escape, mlenuas murmuro con un vago suspiro de cansancio y de tristeza, la frase de aquella nlila. enclmismada. y apacible:
-No, DO es el mismo, no esel mismo . . . .. .
Y todo un pasado Ueno de Inocencia atra.viesa entonces por mt espíritu.
Puebla.

..

RAP'A.lllL C ABR&amp;RA.

GI\MPANULA
Te be visto cómo exorna11 el rama.je
Del floresta.! sobre las tapias viejas,
Y en los lagos, en donde te reflejas
Cual lágrima fu rtiva de un celaje.
Finges en el vetusto balconaje
Joyel azul, y en las arcaicas rejas·
Y á UD trémulo zafi ro tea.semejas
Prendido entre las hojas del folla.je.
Te he visto como un símbolo celeste
Del ca.mpeslno.eo el hogar agreste
'
Revl viendo románticos ca.ril'los
Mas sólo ensuel'ios místicos evocas
Dela.a vírgenes muertas en las tocas
Y en el féretro blanco de los nfflos.,

Ju~ Duz!N.

PALABRA Df HONOR MIIITAR
En 1854, en p lena dictadura de Don Antonio
López de Sa.nta-Aona., era. Gobernador y Comandante Militar del Departamento de Puebla (como se decía entonces), el General de Divlsl6n Don Francisco Pérez. La revolución de
Ayutla. que proclamaba la. ca.Ida del dictador,
habla esta.liado ya, y en el Sur de aquel depa.r•
ta.mento habla. sido hecho prisionero el Coronel
Don Enrique ADgón, que defendía. con las armas en la. mano el nuevo plan revolucionarlo.
Llevado el preso á la. ca.pita! del departamento,
y sujeto á un Consejo de Guerra, fué condena.do á suJrir la pena capital, en virtud de las te
rribles leyes expedidas por la. dictadura. amenazada.
En una noche est ival y tempestuosa, víspera
de la. ejecución, el General Pérez llegó a.l cuartel en que languldecfa. el prisionero sentencia.·
do á la. pena. de ::nuerte; ordenó que fuera éste
llevado á su presencia.; hízose a.si, y cuando le
tuvo trente á frente, eotablóse el sigufente PX·
tralio diálogo entre aquellos dos hombres:- '· Ya
:: sabrá usted, seilor, dijo el. General, la._~uerte
. que le espera?.... . . Sí, mi general, d1Jo An•
"gón con voz eot,era; sé que ma1'iana. á las cin" co seré fusila.do; son las ocho de la. noche y no
"tengo más que nueve horas de vida; acaban
"de sacarme de la. ca.pilla. de orden de usted." Asi ha. sido, bD efecto; ustP.d no es reo del or" den común; usted es reo p,Htico y es, además,
"militar . ... .. He creido un deber mio el venir
'• á verle en este trance amargo pa.ra. pregun" tarle qué se le ofrece en es~ hora solemne." Calló Angón por algunos momentos, y Juego,
'' Irguiendo la cabeza, con voz que mostraba.
"inmensa. amargura. y ha.blando rápidamente,
"dljo:-Graclas, a.nte todo, mi general. ... .;.qué
"se me orrece? .. .... Pues quiero que usted me
•·deje sa.Ur ahora mismo para volverá las tres
'' de la. mafia.na.. .. .... me despediré de mi espo" sa. que está postrada en el lecho del dolor en
'' un barrio muy a.parta.do del centro de estaciu'' dad .....Ba.Jó la cabeza el General Pérez como
"si dudara de haber oido las palabras del sen" tencla.do á muerte; pero reponiéndose pronto
" dJjo:-Est á bien, iremos a.hoTa. mismo los dos,
"porque yo a.compaBa.ré á. usted.-,~fo, mi gene·
"ral, eso oó· con esa condlcló11 no admito la
"gracia. que u,ted meconcede;si yo luera.a.com" pJIJiado de usted, mi esposa qalzása.perclblrla
"la verdad y tal vez moriría antes que yo, que
' 'no tengo más que nueve horas de vida. Es
' ' preciso que me vea llegar solo, que crea. como
" se lo diré, que ya estoy libre y perdonado.....
"y a.si le aseguraré la vida. y la salud .... . créa."me usted, mI general, que temo más esta tíl" tima. entrevista. que mi mismo fusilamiento.
"-Pero no ha rellexlonado usted que yo nece" sito una prenda, una ga.ra.ntfa, .....-Es ver•
1 1 dad, dijo el sentenciado con el acento del más
11 acerbo desconsuelo, qué prenda. puede ofrecer
"un misero reo que no cuenta más que nueve
'• horas de existencia...... ah, al'ia.dió A ngóo
1 • con noble fiereza. y golpeándose fuertemente
" el pecho con su maao derecha, sf tengo que
"empellar; mi pa.1a.bra de honor militar que
"nunca he falt1do A ella, ni como hombre, ni
"como soldado; esa. palabra empel'lo de que es,, taré a.qui de vuelta. á las tres de la manana¡
11 , esa palabra de bonor de UD coronel del ejér" cito mexicano la dejo P.n manos del bravo ge" neral que hace siete ail 1s peleó tan valiente•
"mente en defensa. de la independencia nacio" oal en la. Angostura y en Padierna . . . ... .. El
"General Pérez permaneció a lgunos instantes
"cabizbajo y meditabundo, y luego, a.Izando la
"cabeza dljo:- Va.ya. usted á cumplir con su de,
11 ber, yo me quedo aquí con su palabra de ho" nor militar, v cumpliendo .con mi deber lees·
"pararé á usted á las tres de la mafia.na ... . . . "
Dló sus órdenes al oficial de guardia., quien
ca.si petrificado por el asombro, mandó que se
abriera. la puerta del cuartel por la que salló el
prisionero, después de inclinarse profunda.mente a.nte el General Pérez; la vieJa. puerta. del
cuartel tornó á cerrarse pesa.da.mente, rechinando después de haber dado paso al Coronel Angón, quien envuelto en su capote militar,¡ en·
medio de una. borrasca deshecha, se Ia.nz con
precipitado paso por las calles de la. ciudad .

.•..

Lentas y tediosas roda.ron las horas dentro
del viejo cuartel , desde la. salida del sentenciado á, muerte hasta la media noche. El Genera.! Pérez se paseaba silencioso por la. diagonal más extensa que había en el ouarto
del cuerpo de guardia, sin pensar, ni una vez
siquiera. , en ocupar el catre de campana que el
respetuoso ofl.clal de la. guardia habla mandado
colocar en uno de los ángulos de la pieza. La
tempestad ha.bia creeido formidable conforme
avanzaba. la. noche . ..... y la Uuvla, impulsada
por el viento, azotaba., tenaz y ruidosa, las pa.deres del antiguo edificio; entre los !recuentes
y duros tableteos de las descargas eléctricas,
llegaba. hasta la prisión· triste y mela.ncólico
el tMis,r,r, tlll Tr()f)ador, tooado por un órga,no ea·

llejero, q ulzás en La plaza misma. que daba freo·
te al cuartel, sonando muy lúgubre la. doliente
y quejumbrosa. melodla v,rdiona, en aquella. hora, en tal sitio y en aquellas circunstancias . . ..
Después de las doce de la. ooohe. era. perceptible la agitación vlolentfslma que conmovla al
Genera l Pérez: cada cinco minutos con~ultaba.
su reloj y tornaba á su paseo por la diagonal
mayor de La pieza con paso más rápido, al compás de los ronquidos de los soldados de la. guardia. y de los bramidos de la tempestad que se
a.leja.ba. cada. vez más. . .... AJ fin , dió las tres el
reloj púbUco má.s cerca.no, y apenas se ha.bia
extingu.ldo la. post rera. y desmaya.da. vibración
de la. tercera campa.nada, un fuerte toquldo hizo estremecer la. vieja puerta del cuartel, y r
t umbó sonorament,e en todo el cuerpo de gua.rdla. "¿Quién var' gritó la. voz soflolienta. del
cantinela desde el gar itóo.-Angón-oontestó
de la. parte de a.fuera. una. vozrobusta. y vibrante, que parecía. desafl.a.r al destino y haber ya.
hecho pacto solemne con la. muerte . ...
Abrióse a.l momento la. puerta., y por ella en•
tró con paso firme el sentencia.do, en medio de la
doble fila de lossoldadosdelagua.rdia, despier-tos ya, puestos en pie. y que sabedores de lo
que pasaba., se incllna.ba.n r.on gra.ndlslmo respeto al pasar el condena.do á muerte. Así entró
otra. vez en s u prisión el estólco coronel que iba
á recojer su palabra de honor, empellada solemnemente¡ entró como vencedor, él, el COD·
denado, el e1:1tólco, porque a.ca.baba de alcanzar
la. más espléndida victoria del hombre, la de
vencerse á. si mlsmo.

• **
An11:óu se dir igió al General Perez, dJc1éndole:-•1'Ya me tiene usted aqu l, mi general; de,. vuélvame usted mi palabra de honor, y sir" va.se enviarme otra vez á. la capilla-y sellaló
"una. vtinta.na.siniestra.quelucfa. en el fondo de
"un largo corredorl llumlnada por la pálida. Y
"temblorosa luz ae los cirios-porque ya no
•• faltan más que dos horas .. . . .. -"La palabra
•• de honor de usted, devuelta está, y la entre,, go tan pura y limpia. como la recibí, cootes" tó el General Pérez, y Iuego. brilla.nao en sus
••azules ojos un fulgor extraño é lntenso, como
"irradiando á través de un velo de lágrimas,
••signo que a.parece siempre en los ojos de los
" hombres cuando hacen el bien, como si Dios
'' se digna.se asomarse entonces por ellos, (Mis,r••
• 1 tío d,s&amp;mti, como dice el Inspirado autor de la
11 Cfud.11d d1 Dio, y de las Co11j1sion1s, ) aiiadió ha•
"blando rápidamente, y mostrando á A.ngón el
"catre de campaña. que él no ha.bfa. ocupado:
"Usted debe estar quebrantado y rendido del
"cuerpo y del alma.; descanse usted a.hf. en el
" concepto de que la. ejecución se suspenderá,
"ba.sta. recibir nuevas órdeDes del Gopierno. ..
"Voy á comunica.r In.media.ta.mente las órde' 1 oes relativas á la suspensión" .. .. ·· 'Y sin dar
tiempo á, que le diera. las gracias A.ngón, cuya
mano estrechó fuertemente, el general su.lió
violentamente de la pieza., dló sus órdenes, y
a.ba.ndonó á su vez el cuartel.
Ya en la ea.lle, el genera.l tropezó con grupos

rle t,?entes del pueblo que se dirigían al lugar
del fusilamiento anunciado· sabia.o que nada
podrían ver, pero acudian desala.das, animándoles la. esperanza del goce ext.rano de ofr lad,sco.-ga . ... El desarrapado dueno del organillo,
en una esquina., todavla. seguía tocando el me•
lancóUco y gemidor tMi•"''' del TrtX1ador .. . .
Ama.neefa., y era bellísimo, fulgura.ate, seductor y divino aquel a.ma.neceT; después de Ja.
desatada. tempestad de la noche anterior. Las
campanas de la. Catedral de Puebla, sin rivales al saludar el nuevo sol, desgranaban desde
¡as'alturas sobre la. semi-dormida ciudad, una.
lluvia. de notas metálicas. rotundas y tristísimas, que parecían cual ecos de otros tiempos y
de muertas genera.nclones, y que aquella. mai'iaoa. sonaban á la. lamentación de la. tristeza
de las cosas. y pa.reclan expresar las aspiraciones del alma huma.na. á la vida universal.
Al compás de aquellas notas solemnes y graves, llegó el Comandante mUi~r de Pu_ebla al
Palacio de Gobierno. y alli dlngló al dictador
un la.rg(l mensaje, dándole cuenta de todo lo
ocurrido en aquella noche, de lo que habla. re-suelto, y asumiendo noblemente la responsa.bilidad de sus actos.
Santa-Anna era irascible en grado sumo: su
contestación, que rué inmediata, de)Xlostraba.
que le dolió lo que el General Pérez, babia. he·
cho. y le amenazaba con someterlo á un consejo de guerra. Pero pasada la primera. lmpre·
sión, Santa- ona acostumbraba consultar la
opinión de sus consejeros. Quizás, en esa. ocasión. al dictador dijo alguno de sus instruidos
ministros el a-ntiguo y substancioso ti ,.un, eru·
dimini; que ese acto de clemencia del General
Pérez era. una. provechosa. lecolóa que debfa tener presente la dictadura. que vefa todos los
dlas alzarse nuevo;, enemigos contra ella. El
caso fué que en un nuevo mensaje del dictador
al Comandante miUta.r de Puebla, de ese mismo día, le pedía el proceso deAogón, el cual fué
enviado desde luego, y pocos dla.s después fué
Indultado el sentenciado á muerte.
La. revolución de Ay u tia, 1rrestst l ble, den1 bó
a.l dictador lanzándole al merecido destierro,
abrió las puertas de la. prisión al Coronel .Aogón, á quien le concedió el grado inmediato superior, y por espacio de varios a.nos su claro
nombre a.pareció en el escalafón del ejército
mexicano, al frente de los genera.les da brlga•
da. Hoy viven sus descendientes por Jfoea. femenina., en lllB Esta.dos da Puebla y Vera.cruz.
El General de División Don Francisco P érez
sobrevlvió algunos ai'!os á su noble acción, 7
eua.ndo murió tué llora.do sincera.mente por
muchos, porque gozaba. del inefable privilegio
que Dios ha otorgado á los 1ue aman, fué muy
ama.do .... Sus descendient es, por linea. ma.ter•
na, los miembros de la. distinguida familia.
Massleu, viven actualmente en la. villa de Ooyoacá.n.

Febrero de 1908.

JULIO ZÁ:RATB,

�EL MUNDO IliUSTRADO
Ell MUNDO ILUSTIUDO

Bt:J5CANDO S ~ HWELLA
Como arriba
no le eocuent1-o
la esca.lera
bajo pre to:

qulza. le halle
en el huerto. 5-::::&amp;
Voy al b neo,
voy a.l seto.
voy al pozo,;bajo el tilo
predilecto;
llamo y bu.seo,
voy y vengo.
mas .... en vano:
en el huerto,
cual a.rrlba,

Na poleo,, . n IJI

na.da veo .....
Como m nos lnvisJbles
van los vientos
á su paso

sacudiendo
con gran furia
los abetos.
Llueven hojas
llueven pétal~......
En
el pozo
verdJnegro
sacan agua..
sube el cubo Y va gimiendo.
Con angustia
voy y vengo·
•

por la. verja.
salgo y entro.
Vu ,lvo arriba ....
Grave y lento
el reloj
mide el tiempo ...
Los salones
en silencio,
e recogen
tras la sombra y el misterio . .... .
Una tu
•
alza el dedo
seflalando
hacia el cielo ....
Todo sólo.
todo escueto
como páramo,
cual desierto,
como tri t~
cementerio.
algo al punto
y el extenso
corredor
a.travieso.
ubO al c,al/o&gt; •.. mas lo mismo:
nada. encuentro.
La veleta
en extra.no voltejeo,
haee burla
de mi duelo.
Por el lar 70 cara.col
silba' el viento.. . .
La redonda. claraboya
un ojo que da. miedo ..... .
Loe&amp;. bajo
los trechos
escalones;
huyo Juego
por los grandes
apo entos
silenciosos,
y de nuevo,
angustiada,
corro al huerto.
Los rlocon escudrlno
todo exploro. todo veo:'
la avenida
de los fresnos,
el ruin o cobertizo
d onde duermen los conejos
el estao ue,
'
J
d
os
sen
eros,
10 recodos ..... .
1Nada encuentro!
¡ • ~1 sus pasos

ha.llo lmpre
en la tierra!
1 t los ecos
de u voz
~arda el viento!
Ido es todo,
nada e pero¡
ban volado
los gorrJones de 101:1 suenos;
sólo quedan
los recuerdos
como bohos
agoreros .... . .
Una lágrima rebelde,
una IAgrlma de luego,
rueda. y cae
por el uelo,
-gruesa. gota
que, sediento,
traga ansioso
el odero.Toca. y entra
el temido so!rlmlento:
y 1\ u yugo, r lgnada,
tiendo el cuello ....
..... . Junto al tilo
predilecto
(hoy sin hojas cual f&amp;tldJco
esqueleto),
sobre el banco de ma.dera.
caer dejo
el gran fardo
de mi cuerpo .....
egra. nube
cruzt. el cielo
cual un torvo
peo miento¡
cual presagio
de un gn.n duelo;
muere el sol·
hunde el viento
sus rencores en las ramas·
tiembla el et.o,
'
y en el pozo
verdinegro,
que fué tumba
de un secreto,
la mob
carret.llla
lanza. un grito lastimero ..... .

......................,......,.,.....,,.,.....,.!1,11ld•••,t,4"Ht,t,,Milffltl+,w,+,t.,M, ................

El Pruldntc eonsplrador.
El lQ de diciembre de 1851 habla

soiré, en el Ellseo, con menos' irente

qua de costumbre. por casuaUd d
-porque el prlnc1pe- presldente recl:
bía todos los lu.n . Desde ha.eta algunos m es se hA.bla.ba. de la poslbllldarl de un golpe de Esta.do y
todo lo p raban.
•
En la rennlón se trata.bao a untos lndHerente . c
s del df3· á.
las nu ve y medlA.el Coronel Vleyra. dPl Esta.do fayor de la Guardia aclon11l. fut\ á. M-luda.r al prlnelpf'-prestdente. Platicaron unos
momento en alta VCIZ, luego, repentinamente, muy quedo. el prlncipe ñljo:
-E para esta D()('he.
El Coronel respondió con rapidez:
-La Guardia. aclonal no se mover1, e Imposible ba.tlr la retlra1fa
Lul
apoleón oorló y dirigió
la palabra Aotra personll' . Entró
un reprP, entante de Heeckeren
quien habla oropuPsto al presiden'.
te el apoyo de la A rnblea, en cambio de a.lgunas conceslone . Al otro
dta queda.ria. sorprenctldo: Iban á
pasarse In él. A la diez llegó Morny que habla. encontrado en el teatro 1\ Cnva.lgnac i Lamonclere á
qulene det&gt;Arla.arr!'staralotroñh
El genera I A\louvllle. que tenla qu~
estar ea ersa.lle . al frente Je . u
tropas,
encontraba. allí, en Pa•
rL
- olved á. ersa.lles, mi quorldo
amigo. le dlJo toroy, he oldo ha-

blar de una manifestación socla:,t,,M!1t...........................,.. ,.ti4,,.. !lntt+.....,,.,....,.,lfflW.....,,.fM,,t,t,,H,,H,,t......................
ta que habrá que reprimir.
poder personal; esto e babia. lntenta.do ya. dos veces.
E o esos momentos, la.upas, pre-Ca ba 11 ero ' -d !jo Morny ,--qoe•
fecto de policía Y el general alnt
A.roaud, Ministro de Guerra, ¡. f:ae~l~:.dJdoqueaulesg&amp;mosnuesmula.roo
ostensiblemente
a.Jlr
del
El prln e¡ pe"""-"
---"
palacio, pa.ra
emra.r de nuevo
ocuJ.
una bolsa de mo~-mente
oed de oro.
..,..
, por uoa. puerta. ecreta. al
II
f di
gabinete del prloclpe, donde e ene aqu, jo. todas ml rlquecontraban ya varias personas
Eran 40,000 francos que repartió
Algún tiempo despu entró el entre los Jef que iban hncabezar
príncipe. Hubo un momento de si· el movimiento. Era ya. medJa noche·
lenclo como cuando va , Ju=rse aquell I
b
'
una partida. decl lva·, lueao acó"-v"os 10m res que iban á comerlas h j d
"
..
ter uo a!ientado poUtlco, estaban
0
e papel: un decreto dt- cuando meo en apari ocia., tran~
solvlendo la A amblea Y poolPndo quilos. e separaron lgllosamente.
t,~:~on~n tado de sitio. '.Codos
Mientras que Thlers. Bedeau,
P
Cha.nas y ta.otos otr eran envla•
or un golpe atrevido se Iba. á dos á Mazas, el prlnclpe onó en el
sub Utulr el poder legitimo por el dla en que elegido presidente de la
Rep6bllca. declaró bajo Jura.meato,
que considerarla como enemigo de
la.patria al que trata.radeoambla.r
JJega.lmente, lo que Francia babi~
e tablecldo.
El 29 de noviembre. á las tres de
la. tarde, el Coronel E pin
del dos· por alll me·1rta., si e le ocu439 de lnte.nterla, e presentó en rriera algooa ez al presidente, In•
casa del ge~eral Le Flo, Jete de la vo.dlr la. Asamblea..
amblea &amp;elooa.l, que ha.bitaba.
El coronel e retiró muy agradeun pabellón en el palac1o de Bour. cido en aparlencla.
bón.
~ La.noche del dos de d lclem bre La
El diputado republicano y el co- Flo dormla. tranquilamente, cJaoronel se conoclan ya¡ hablaron de do un coml arlo de pollcla, fué á
mil co , hacléodose amigos poco de pertarlo, mostrándole una orden
1\ poco. El coronel evocó antiguos. de que lo lgulera é Indicándole la
recuerdos. Y al retirarse e moetró bayonetas que brillaban en el pacu rloso por conocer el palacio Le tio. Cuando bajó e encontró frente
Flo le hizo los honor , d uh~lén- al coronel , ploa. e, y comprendió
dole los arcanos del palacio. ede- ~ ~otJvo de u vlsJta tr s dla antuvleroo ante una. puerteclt,a como
la de una. cueva: era la entrad&amp; de
Aquel hombre lntló gran estupor
un ubterri\neo.
ante la. deslealtad y la traición de
- ¡. dónde conduce?, preguntó 8quel vleJo camarada., su hermano
e1 coronel.
de :i.rmas.
M01',QS, Nopol,~11 111 y ,l D11qiu
-1 ols un ln!an:;,el le dijo.
-A la. ca.lle de la Universidad
d, tMor11p.
cerca de la esplanada. de JosJnvl.ll '. ·
El coronel, que tenla gran auda-

za,;

cla. y mucho clnl mo, volvió la. ca•
beza á os soldados como si necesitara Justllicarse y e ela.mó:
-¡ To lo conozco!
••"
•~a.die
aba tan a. ombrado coro\) el mini tro del Interior, que la
vi per de los acontecimiento babla. e t,ado platicando con el prlnelpe-presldente de co as In lmportanela..
Dormla. cuando le despertó un
ruido en el patio, e precipitó a\ la.
venta.na. y vló que un batallón ocupaba u hotel.
-Llegó forny con us do ecre•
tarlos y le dijo:
- 11 querido . de Thorlgoy,
perdonad que no o haya podido
evitar una orpr , ni deciros por
qué os reemplazomomenMnea.men·
te; pero creed que lempre os pro ·
fe a.ré la mi mo. e ttmaclón.

T. Thorlgny quedó estupe!a.cto;
tr dlas antes del golpe de Esta.do
habla. jurado balo _palabra de honor, que el prlnclpe serla tlel á la.
Con tltuclón.
Moro y lo puso rápidamente al co•
rrlente de !oque pasaba: la di oluclón de I•
mblea. el arre:i o de
sus representantes, el decreto restableclendo el sufragio universal,
el sitio de París y su nombramlen•
to como ministro del Interior.
ta.upas, el prefecto de pollcla,
habla pasado la. noche dando órdeoes de arresto. El coronel Thlertoo,
director de Maza , acababa. de darle
cuenta de la llegada. de los prlslonero . !aupas hahla. oldo ya la. relaclón de tod los agentes y se
preparaba á Irse al EII o. cuando
una dama lnst tlóeoquerer habla.r
con él alega.ndo que se trataba. de
una comunlcaclón de la. más a.Ita.
importancia Era la posa. de un

representante que pertenecla. al
partido republicano, pero que has•
ta entonces sólo babia jugado un
papel ba.stante obseuro.
-~11 marido ...... d\jo ell&amp;..
laup consultó ona lista., anotada con e!la.le de lápiz a.1.ul y
rojo.
- oy fellz al asegura.ros, sencra.,
que no e han tomadonlnguna.smedldas contra vue tro mar[do.
La. da.roa pareció vaeflt.r 1.1n momento.
-Pues bien, senor, dijo al lln, os
ruego que lo hagl\ls arrestar.
)Jaup tuvo un ligero sobresalto.
-iHabéi dicho .... eftora?
- enor Prefecto, perdonad la. extralla. 6p1lca. de una esposa que
a.ma i su ma.rldo, y que harta hasta
lo lmp lble por sa.lvarlo· a.hora. CO·
rre un vave peligro: sus amigos
polltlcos bao Ido á buscarlo para
que tome parte en la. reststenclt..

-van á. llevarlo á. la fuerza, y he visto que mis ruegos se estrellan ante
su ttdelldad al partido. 1 e detenido a.hora, su honor y su vida es·
rán a.lvedo · algunos di de en·
cierro le evitarán muchas cosas, y
yo os con ervaré una. gr a t,i tu d
eterna.
fa.upas hl1.o a,\o esta objeción:
- o ha. hecbo nada que justiflque ese rigor.
-Pero es peligroso, porque el solo pensamiento de ser con lderado
como un hombre que no produce
Inquietudes, lo hará. lanzarse al
mov1mlento. por amor propio.
-Tenels razón, señora, vuestro
marido es peligroso.
Jguna.s hora más tarde, el repr entante era arre tado note su
esPoSa que parecla. e tupefacta é
indignada.

P. G.

•••• ••'. ,.,,.,..,,.,.,.,...,,.,~ ,.,.., ....,.u..,.,.,,t,+,t,........,....,.,tH,,t,..,.........,........,,.+iH-,.,,..,..,a,,H-......,....,........,....,...,.,,........ .,.,,.,.,..,...,.,......,....,...,....,.....,..

Visión de Crepúsculo
no retuglándc, e en la. soledad y el escepticisuna mujer tal perorata: pero al propio tiempo
mo, porque entonces parece que lo hace para.
Un sol de fulminante oro descendla.eotre vacomprendió que era expre amente formula.da
oculta.r su Ineptitud. A la mujer no se le reco•
por blancos y color de acero. La. fresca. brisa.
contra él esa. espiritual hornilla.. Pr latió en
oocen facultades para. altas empre as, y no
de la. te.rde jugaba en la superficie tranquila de
ella algo de mlsterl a y Ju ta Indicación: y no
puede emanciparse de su destino: amar y molas aguo.s. Por los angO!&gt;to pasadizo de los
pen en burlarse del rono doctoral de Ana
rir ..... .
mangla.res un fino batel navegaba uavemente,
lemencit., Jno replicó erlamente:
-Como la ftor: perfumar y desboJa.rse. danImpulsado por dos remos. Puesto al timón Iba
-Tiene usted razt\o, effortta. fa.s creo que
do al viento gérmene fecundos .... A f. la mu•
un nlflo de trece anos, arrosqueteado y fileno,
se tra.ta de una ventaja. y un derecho. Así coempullaodo la caila. gravemente, con el ap!omo
y el amor a.\ agua de un marino. Con las dos
berm nas del lofa.ntn piloto, p eaba Martín
llveoa: ~h.rla. del Carmen, una. esbelta mujer,
delirada., elegante y pensativa, de blondo pelo
cop1oso ojo profundos, de cl:1.ra. amatista:
Ana. Clemencia., de pelo negro árabes oj
lot-ens
perfil roma.110, uave color trlguena
con leves pétalos de ro a. disueltos en labios y
mejilla alta. y gentil figura. ~ta dos mujere despertaba.o la curiosidad de Martln. Tenla su aspecto algo de religioso: en palabra y
ma.nera.s, una. como s1gnlftcaclóo augural y
sibilina.
Pasea.bao en la tibia. tA.rde, obre el agua
muerta. y verdosa. rol rando en sllenclo el panorama ve3pertloo. Torné.bao e blanca la nubes: en el cielo y en l:i.,; cos flotaba un halo
de ópalo. a.rtln y las do jóvenes bordaban
dulcemente eo el ca.na.mazo de Psiquis el palsaje que velan.
-¡ l3e1la tarde! -murmuró Ana Olemenela,
como en oración.
-¡ Bellat-contesta.ron , fa.ria del Carmen y
ilveua.
Pusléronse los trell á ver el cielo. Las dos
mujeres Iban sentada en el banco de babor: 1\
su (rente, en el de estribor, llveoa.. Los blan•
cos vapor que tlotaban en el cielo. eran ya.
largos cortinajes de nubes. El tiro, como un
dloS melancótlco y artista, comenza.bt. á plot&amp;r
el milagro del crepúsculo bre lo cándidos.
vaporoso lleuzos De enfreoa.ba u pinceles
romá.ntico : oudulaotes palmas nora.das, curvos
pluma.jes de cobre rojo. enceodld columnt,.taS ca.rme le Iban ap:&gt;.recleodo sohre la. eda.
celeste, vlvea., grl , azulada
-Un plnt.or..=:-alJo .Maria del Carmen suspi·
rando-no podría copiar este cielo tan raro
sin que le llamasen fantástico y extra,agaote.
jer no tiene queja del arte: muy pocos artistas
In embargo. nada ha:, más enrallo que lascodesequilibrados la. deforman.
sas naturalt y corrlent .
- Lo que la. miran á través de eosueftos en!:-repuso Ana Clemencia. con acento gra.venena.dos,-dljo Ana. Clemencia..
ve.- o es frecuente que los artista aprovechen
-06.$1 nunca veo que se pinte á. la mujer con
algunos efectos de la ou.tu ra.lez:1. y de las almas,
sencillez y verdad- aseguró melancólicamente
una veces por4ue son vulgares. l!;l mundo premo algunos arti tas-pue lo ha.y-recogen
la. rubia Maria del Carmen.
senta ouadros fugitivo de belleza, de:ltluados
hábllmeute la visiones fu¡rac de belleza, y
-¿ 'era\ porque ella. mi ma quiere salirse de
á producir una. emccl o profunda y rápida, In
los mJnutos en que brotan de las almas la trala
verdad y la enclllez?-luterr gó Martln,
dejar 1\ menudo llnea.mlent-OS que pueda recogedia ó el Idilio, la alegria ó el dolor, en una
con una sonrisa.
ger el arte: en ocasione ofrece la belleza. con
lágrima. ó en un rugido. para crear sus obras,
El bote, delgado y agudo como una lanza,
generos:i. coostaocla. El a.rtl ta. yerra si desaira
o ros aprenden en u personal experiencia y en
cortaba. ua.vemente el callado crl tal, de ma.•
algo, porque él es un revelador de todo. Lo
la ajena-artistas ó esquivos-que lo más di ~t
cardenillos, ava.nu.ndo al golpe de lo reespectá-culo del cielo en el dfa. y en la. noche.
creto de la. vida es verla pasar. alejá.ndose lo
mos que entraban en el agoa. con un ritmo de
son Idénticos hace mil lglo : la. luz con todos
posible de sus leyes ordinarias Cierto que muet.ricia En la. mórbida. superficie flotaban essu colore , la. ombra con todas u estrella .
cho hombres discurren junt-0 i lo que llaman
maltes verdes y azule • y lo resplandore del
Y hay multitud de huma.nos, lgnora.ot de
tellcldad, sin tocarla, asf como algunos artiflocaso reflejaban discos luminosos. La brisa no
que tos espectáculos ulsten: quid I artista
ce Junto á las piedras finas y oo ven. ó aparizaba. las a.guas: ellas se movlan como planles ttene á. mucho por comune: y desdefla. corentan no ver, sus resplandores: es que la fellchas de Jaca., ondulantes y nltldas. El timón
pla.rlo . i,\ í, no se h, bla. de tantas cosas que
clciad. lo mismo que la. pedrerla., e fa.lsltlca es
guiaba por entre el manglar: eran árboles ene.con tltuyen una. gran parte de la poesía y supléodldamen ,e. El un engano roba el dinero y
nos y torcidos, de rama.je verdinegro, simétrigieren hondas aunque muda emocione . ¡Cuánla paciencia, el otro cuesta. la. paz, a.rrebataucamente a.Uneados.
tos e pasan las horas olltarlos, bebiendo na.r•
do la libertad del alma. y del cuerpo. Es bas·
El bote ganó una. playa. y los pasajeros bollacótlcos. Imaginando ser y
de tantasla..
tante fastidioso ver siempre los mismos erro•
ron la. franja arenosa que el olea.Je de la. mar
rar . complicadas, mentirosas, y por con 1r • olr I c; mismas quejas de a.rtlfices y espl,
abierta bordaba con bis.neas espumas. Desde
gulente a.bsurdas y pueriles. que no despiertan
rltus adocenados y miopes. ¡ 1 pudiera conaquel sitio contempla.bao integro el paisaje de
sentimiento alguno: pues la vida sola. es ca.paz
aubstt.ocla.-rse el a.rte con la vida, hasta. la. hora
poniente.
de mover las libras del alma.! Y eso{ en vez de
de l:1. muerte! O' ted, Ana. Clemencia. usted,
estar pensando en el bien, en la be Jeza., en el
-Ignoro la. culpa 9,oe tengamos en esa confar!a del Carmen, han de pensar as pu to
fusión-dijo Ana Clemencia..-Lo cierto oo
amorl. ...
que son almas de excepción.
las exagera.clones: mujeres, fieras ó án&amp;'eles,
Martln Uvena sintió el acicate. El, efecU·
-¡Dios mio'.¿, ree usted, .,.llvena., que puede
brujas ó nores. Yo ereo que la. muJer no nava.mente, era sonador, un ~ raro. módem Is•
haber muj res de excepc1ón?-preguntó Maria.
da de eso. 1Dios mio! Es mujer olamente. ¿Por
ta.· aficionado á. drogas y bebidas perversas, &amp;l•
del arme1.-El hombre lo e cuando persigue
qué no ae pintan los bombr con tanto dea&amp;•
go' fllosofante, curioso taelturno de belleza. y
un ideal eleva.do, ó real liando una grande oora.;
bondad, Le pa.recló exquJ ito el oír en boC&amp; de

f

�li:[, JitJ1fflO

Et WNDO ILtJSTRábO
m nito, que onre(a con gentlleia estupefacta.
y maliciosa ante aquellos besos .... Stlvena las
acompanó á su casa.
Después atravesó los muell . u ojos estaban adn llenos del verde misterioso de la cam•
pitia Ideal que acababa de ermar, desvaneoién•
dose en la noche. Y desde la mesa del café, con
la. copa rebosante de abslnthlo, contemplaba
la babia.. Naveg&amp;ba. Ja. lllO&amp; entre montones de
nubes. l&lt;~l agua, Uenclosa y grne, reflejando
la llumlnacfón urbana, tendla hileras o cilantes de puntos uspen Jvos, c:omo largos colla.res
sueltos de cuentas de oro. Lanchas minúsculas
de va.por raya.bao velozmente el agua con sus
lu~es de zafiro y rubí. ... En el alma de fartln
surg(a una vlsJón prerrataélfca: Era una. venida de ja.rdJn, en un crepúsculo verde.
Las estrellas, como violetas, p rdlda en la
esmel"&amp;lda del cielo, lloraban su perfume sobre
la glauca ala.meda. entada. en un banco de
mármol, festonado de yedra azul, con telado
con ca.mpá.nula.s de nácar, le espera una mujer.
Son sus ojos de una clara y profund&amp; amatista:

ttlM'M.DO

,.Ssee,eN os ( eJ'!soLTRS
U COLOR Dl LOI GUAIITU.

x. Y. 7..: 1 eltraje e n &amp;TO, puede uskd Ue't'llf cuantu necros, 1 es claro,
blancos 6 dt: un color Que armonice con el
del ~raje: ll'rl perla. clwmpa(lllr, etc.
TUJ( Y PUIUDO,

•aac Utoralana: Le quedar, l. u tecl
bien aa i,llje. en p1Qu6; ,a tela cómoda J propia para la primanra. U..- u..
ied la falda table•da r la CbaQuetllla. rec·
ta y cor~.
-Para la edad 4e usted oueda bien
cualonler peinado propio para eilorlta.
lSTUOIOS.-CUlHO.

Xena de E1e0bar: Para lnirresa.r, la ·
cuela N, Preparat.orla, e necestt sol••
mente pr otar el certl6cadode lll UOC•
clón Primaria Ruperlor con el Vo. Bo. clel
r. Olreer.or General y 10met.erse al en•
o.en médlco,
-~I el cuento Que envió u1Led 11. lar •
4acclón de EL bCPlt UL no b ldOJ)U•
bUcado,
debe aell'11ramente 11. oue no
ti ne m6rlt.os pa.ra ello
PU&amp; TEÑIR US CUAi.

Adela: En uno de los 011meros anterlo·
r de EL MtrNDO lLUBTIUl&gt;O 41 una boa
na receta para ienlr tu canu. puedeª •
ted &amp;pn&gt;YecbarlL
ROPA IIIFUTIL.

1 Mamlf.; lnexoerta: Para nlftu de esa
edad. lo mú cómodo es hacer una prenda
Uamaclaca.ml a-pantlllón,como la Que Nt·

fuero? Eo lo cuadros masculinos e encuentra
más verdad: hay en ellos tontos .V locos en
abunda.ocia.
-Agradecido, senorlta.
En los labios de las dos Jóvenes se abrió el
enlrma de la sonrisa, como flor de zona lejana.
¿Tenía.o su almas conciencia de la afüada ironía, de la Implacable realidad bruta.)?
ilvena habló:
-Tenemos la costumbre de considerar el ar.
te como una compo lcJón de realldad y mito:
la raron está en la. naturale,1.a de has cos y en
el Instinto huma.no. El arte es para embellecer:
moriría en la. llaneza. rudlmentarfa. de los obje•
tos y los seres .... ¿Oreen ustedes que la vida
de una mujer y lo males que produce val.
drfan algo como elemento de arte sin la. Imaginación y el a.mor del artl ta? lo estas conalclones la obra serla un alega.to contra la
mujer.
- Yo relacionarla. má.sestrechamenteJa vida
y el arte -exclamó Ana Clemencia.
f rfa. del Carmen e taba pensativa: su mirada color de ama.ttst;a. vagaba soi'ladora.mente
sobre la. esmeralda marina.
-Eit.án-dljo Martln-en la misma. relacJ6n
que la flor y el fruto con la.s rafees del árbol.
-}Iuchos desencantos produce en el alma
esa verdad-murmuró Maria del Carmen.Imaglnese u ed que un pretendiente se me
acerca. pensando que soy á.ogel ó flor .... ¡Quá
chasco!
-Toda. mujer es flor ó Angel para el que lt.
ama. y mientras dura el amor ....
-¡ uldadol V&amp; usted á confirmar el Juicio
de Ana 0lemencla. sobre las pinturas m
cullnas.
- efforlta.s:-eootestó Iartin- Yo, que no
oy tonto ni loco de nacimiento, qui lera estar
loco de rema.te y tonto de capirote por culpa
del a.mor. Tal me parece que es la. más grata
enfermedad del hombre.
Estaban sentados en una. ancha ple1ra hundida. en el uelo. tartfn flvena pro Jguló:
-En este crepúsculo de t.onos complica.dos se
habla bien de semejantes problemas: seguramente cada. cual de nosotros goza. de un cuadro
distinto combinando las pa.labras y la. visión
ex.terna con la visión y los cantos de su alma.
ué puedo reterlr A u tede acerca de los canos de mi alma? Que son triste , nada más.
1, ~ o ven u tedes que desearla. ser tonto, e tar
1'000, para que ello sea.o regocijados? ¡El amor!
He ahl la causa, el origen, la fuente de mil
contradlcolon : ¡ verdad suprema sobre la cual
pone c,.da. alma toda la mentira de que es capaz!
-¡ ftren qué bellezal-exclam.ó Me.ria del
Carmen, ena.la.ndo a.l ooa.so.

t

ill ol, redondo y sin destellos, parecfa. una
enorme moneda de oro. En su torno principiaban las nubes á conden ar e y extenderse en
UD vast.o telón plomizo, en un reglo manto de
seda gris. orlado con ancha cinta roja: s como
UD rey, se envolvió en aquel manto para hundirse en el mar. on lo negros ojos a.garenos
fijos en los resplandores moribundos, miamuró
Ana 0lemeocla, muy pensativa.:
-:O., manera que el amor es una. grao verdad
sobre la cual se amontona.o mucba.s mentiras!
¿Cómo ve usted el amor?
-Olnematográflcamente. ;, usted?
-¿Yo? Como un cuactro: una. la con mue•
bles modestos y de buen gu to: un hombre ele•
gante y erio que lee Junto á una mesa: una
mujer sencillamente vestida, contemplando con
ojos de madre á do nli'Ios qu~ juegan en el
suelo ....
-¡Oh, na lemencla! Ese es un dibujo precioso.
- o le dlrla. !l. usted que esa es la vida., si no
fueran lmpertlnen
las allrmacloDes.
- Y usted, armen, ¿cómo ve el a.morY
- o lo veo en el preámbulo, mientras Ana
Clemencia lo ve más adelante.
-;. Por ejemplo?
-En un Jardfn solitario, á la luz oblicua de
la luna, en medio de flores que perfumen el
a.lre ....
- Llndlslma acuarela: y ¿despu ?
-¿Despu ? Vendrá el cuadro de na. Clemeoola. ¿Qué vamos 1\ hacer?
El bello timonel venia con las mano llenas
de rosados y sonoros caracoles: de raras piedras,
uerte de marina vegetación petrificada.
-¿ o vamos? ¡.\. bordo! '
Regresaron. El bote, estrecho y agudo, se
deslizaba. cauteloso. como una daga. en el mi
terlo, á través del crepúsculoagonlza.nte, sobre
Jos canales muertos. l"'n verde má¡flco, esmP.•
raldlno verde trasltícldo. utll y diáfano e di•
Juta en la agu láoguld , bajo los desvanecido lampos de arrebol que morían en el cielo.
Después, todo tué verde: y ane~a.dosen aquella luz maravJllosa., callaron. Parecía que la
emba.rcaclón e d Llzaba por el senll traspa.
rente y purísimo de una Inmensa. esmeralda.
llveoa, contemplando á las dos jóvenes, componía alternatlv&amp;meote los dos cua.dros · de
amor que ellas sonaban, y querfa. vi vlrlos en el
en ueno .... El batel entró en la bahfaacercándose ~ los muelle . La triste ceniza del anochecer principia.ha á cubrir los tejados obscu•
ros: manchas amarillas y verdosa.9 bailaban en
el aire, rotas por las luces Que prlnclplab&amp;11 á
brillar en el poblado. Ayudándolas A subir al
muelle, fartrn besó I manos á. Ana Olemen•
oia
Marta del Ct.rmen, en pr enola del her-

1,

el oro verdeante de su abundoso pelo rodeaba
sus facciones de alabastro: las mano , de una
escultura. venusta. y ritual, dejaban rodar SO·
bre su veste color de malva., mucha.s rosas que
pareolan e trellas moribundas .... lartro 'IJ.
vena, con el corazón palpitante, amó en aquella. mujer los dos deseos, las dos almas de Marra. del Carmen y Ana. lemencla: pero no pudo
flJa.r en el ensueilo sino el cuadro de amor que
representaba. el preámbulo románt.lco de María del ' armen, pues el de • na Clemencia., do•
méstfco y tranquilo, toevltablemeote d va.
necia en tonos de cólera, de miseria., de llanto .... Y en aquel visionarlo duermevela, pidió
má.s abslnthlo ..... .
Jo É .\u TRU.

..

EN LA TERRAZA
Callábamos lo do , la noche obscura
con so neg-ro crespón nos envolvía;
mientras Selene, pálida, otrecla
un usplro de luz á. la. llanura.
FIJO el mirar en la celeste altura,
de tu mente que en ella se perdla,
brotando un pensamiento, aparecfa.
copiado de tu rostro en la hermosnra.
Tu pupila radiante centelleaba
cua.J átomo de ol, ardiente y bello,
en la. penumbra azul que nos rodeab .
Miré brilla.r fantástico destello ..... .
J un a.ve luminosa se J&gt;OS&amp;b&amp;
en el blondo plumón de tu cabello.

..

Jost Lu,

lNURR&amp;TA.

AUNVOLCAN
- obre un montón de hidrópica montanas
Empinas ¡oh volcán! la ~t;a. tranca,
ual esfuma en pa.rábolas extrallas
Alg6-n tltá.n de cabellera blanca.
Eres ancfaoo .. .. pero en Jas entrafi
Lenguas de luego tu vejez estanca.
LY entre un montón de hidrópicas montanas
1ergues altivo la melena blanca!
Te me antojas un heroe que en hazanas
Olfmplcas trluofara. -Heroe que arranca.
Un laurel á la. 3Jorlal
-,:o te nganas,
¡911 solla.dorl que de mi te ta tranca
,l!;merge luz.
¡Y empino entre montana
-Como un tltán-mt ,·abellera blancal
Ril'ilL VJCGA ÁNOB.BZ,

sea de malla labrada t&gt;a1'&amp; punta de col•
cha El traueado se hace cou bllo de eda.
PHI IHUUI &amp; U PHPUATOIIA.

Estadlute: Lea ust.ed la co11te1taclóu
oue doy en esta misma ecclón á J;,,.. iü
EICOO&lt;lr.
YlSTIOOS ,-PUIITH.

pr uta la llu ~ración Que acompafta e •
tullneu,
-Para el nlflo m'8 propio el drll 1· pa·
ra ta nllla el vlou(,.
-PónQ'O.le uskd ralla 6 irorrno. el IOtn·
brero no es propio toda-ria.
-Lo calcetln 11010 son P r&amp; la prima•
•eral' 1 Uo: n ueml&gt;O de trio se deben
PODer medlu, los nlllos.
-La tela UamadaP&amp;d de «&gt;r~o es dama•
atado ca a. le aoonae.lo Que prellen la
lranel&amp;.
-Ya LlemPo desuptlrlO!I npatlt.osde
estambre Pot zapaUllu ó botliaa de t 11lete 6 cu&amp;l81Qulen ot.n piel de~ada.
■ llU.

Aurora, no,, 11, Wlted t modelo Que de•

llf:IIMA FHUIL

TELAS PARA TEÑIR.

Licor de Chartreuse: En nu tro pala :a
esirrlma ólo e Ura entre bomb • pero
en alll'unos lu,rll'f',8 de EQropa. este Jaell'O
se est.l. adoptando también entre el sexo
femenino.
Loa trajes Que e -~ an pua eato son del
corte, c:onfecclón Que Indica el cnbado
adJunt.o.

Euterpe: • 'o be recibido ta.s mu tras
de la.s telas , aae usted se refiere.
COCIU

■ EXICARA,

ExtrAnjero rastrdnomo: Los ~
con UtllJ'en 110 olatlllo absolntamente na•
ctonal; para IJacerl • parten en ra.1as
chl111otles eo •lnall're l' se me1.clan con ce•

Fl,rurlt&amp;: Paeae uat.ed hacer u t raje de
p1Qa6 blanco.
-Rle,rue a,ted 1u1 plantas con acua,'
la,Que e b&amp;T&amp; meltClado un PoCO de aleobol alcanforado, 'JI ea breve ouedarb d
trufdos
par'8lt.ol,
DE TOCADH.
l'Nlfumlda: Para curar las l'l'leL&amp;S de la
piel. ocaslonadu p0r el frío. e ha.ce una
mewl• de !IOO cramot de a.cu• de lechura.
!10 de cllcerlna pura.. IS de blf.18 mo del
l'erú , • de &amp;UcJlato de 809&amp;. e tl8&amp; en lo•
clonea , maJl&amp;D&amp; J tarde.
-La plel a.rrll.&amp;'ad&amp; prematuramente, re·
cobra su tersura uatanl. frlccionáócJol&amp;
iodulasnocb con unapomadabecbacon
80 irramOI de nmo de cebollas de Uno
bl&amp;DCO, 80 ,rramOI de miel IU1)8rllna, 30 de
ccu blan.ca derretida.
Al dla tljllllent.e M )na con a,rua tibia
J Jabdn,

OISlQUIOS.

Maura oy6: 'Es buena la Idea de a1ted
de JbleQular llsu amlll'&amp; un palluelo. sólo
Que. esta clue de prendas, cuando e dedican, uuadetl)OS&amp;da. deben r muJ ele·
ll'lht . Dor , usted un irrabado con dos
model de II lluelo • uno con 17ua•d11 de
tri rolité l' ot, o de encaJe ln¡rl&amp;.
AmbOI aon do IIT&amp;n mérito 1 mur it prooó lto para el objeto.
-El r&amp;mllle1.e debe llew.r un l)Ort&amp; bon•
QU t de seda y blonda con 11ran luo de 111·
t,60 1/btrfJ.

-El l'OIUIO de pul u cuuido la. posl·
ctóa del novio puede permitirle te d..
rrocbe de luJo: en C&amp;SO contre.rlo el n4car
ó el ma.rlll saolen.
-Vlen o a.lcuaoe mod los de velos. cor.
cenefa bordada. pero to no ea ab!oluta·
meote Indispensable.
-Hap de er uaha.res precls&amp;men~.
lUTG.

tber: Puede WI d reanudar tu e11t11·
dios 4e plano, tan lae,o como e cumpla.u
HIIIJl

bolla cruda picada, QUeS('I alleJo rallado.
aceite. Ylnall're. orépno. sal; &amp;ll'Uac&amp;t.e
molido. Lae110 e trfen tortillas del~du
en manteca. e rellenan con lo Ja ex pre•
a&amp;do J e envaelnn, cabrléndolu p&amp;.r&amp;
rrlrlu con rebanad u de cebollv., hoiu
de lecba«a, a.celtunas, rlf.b&amp;n08 l' Qu
ra.tlado.
-Para. hacer el pastel de ;remu. e ama•
•• barloa coo ;emas de bu evo y au1car en
pnlro, acreir•ndola manuca n~la. e
pone l uero , cocer en una. c&amp;eerola. cu•
blerta de mu teca. sobre la coal se extiende la maat.. rellen4ndol&amp; Cl&gt;n picad!•
Uo. r en eru Ida p0ne 11. doe fatro •
MITON[$.

Lola: Puede DSl.ed comentar , llnar
mlt.on • la prima.vera ba enir&amp;do casi en
nq r re,rldn., yll l)Odemoe linar mito•
n en Tez de ,raant .
-Loa de seda 10n m el pula, P'!ro
loa de hilo 1111ls pritcuc ,
M1tfüA LDt A.

�EL l\lUNDO ILUSTRADO

EL MÚNDO ILUsTitA.i&gt;O

ULTIMOS FIGURINES

4á9inas 6e la cJJ(o6a.
LA FANTASIA DE LOS TRAJES ACTUALES.

o se ha dicho aún todo á propósito de los famo·
sos trajes de oro sobre oro, bordados de oro y mez·
clatlos de oro. Son verdaderamente deslumbrantes
tantos oros, ¿verdad, lectora mla?, pero así apare•
cen las nuevas telas suntuosas, ametaladas y los
chispeantes bordados que son hoy la base de la elegancia.
En estos géneros y adornos actuales, pensaba,
sin duda, el buen Perrault, al deccribir el traje color
de sol de la princesa, oculta bajo la piel de asno.
Como la pintó la soñamos, hoy podr!a mostrárnosla
y la verlamos. Las reconstituciones artlsticas, notables y precisas, se están llevando á cabo con ad•
mlrable exactitud en los teatros parisienses¡ nunca
como ahora, las artistas se han preocupado tanto de

copiar iUS personajes con tanta verdad y la indumentaria teatral se presenta con una propiedad extraordinaria. Esto nos sirve para hacer comparado·
nes entre nuestra época y los tiempos pasados, y no
ya por estampas, sino en seres vivos, en los que
parecen reencarnar personajes desaparecidos.
Y podernos desde luego hacer esta afirmación: ~i
nuestras modas actuales tienen menos solemnidad
que las antiguas, en cambio no les ceden en preciosidad¡ sus bordados son de una milagrosa perfec•
ción, la a1monla de sus coloridos es deliciosa. Pero
lo que más distingue nuestros gustos actuales de
los de antaño, es que no queremos nada rebuscado,
afect~do, es preciso que todo sea suave y flotante,
dando una impresión de más lil:ertad. En los trajes

de noche, sobre todo, hav una inspiración más di •
recta en los estilos antíguos, las line:is rectas mcde·
lande las siluetas sin aprisionarla, y los pliegues
armoniosos cayendo como en las draperfas esculturales.
También esas hermosas túnicas flotantes, ea telas
ligeras, muselinas, tules, encajes, gasas bordadas
de oro ó de flores de seda, contribuyen á dará nues•
tros trajes no sé qué aire de falsa i;encillez, de elegancia, casí intima, que hace soñar en algún ideal
t,a ,,wm, y sin embargo, son estos trajes tan com·
plicados, su sencillez es tan engañosa!
Particularmente elegante es un traje en tul bor·
dado de oro y plata sobre un fondo "princesa" de
terciopelo azul viejo; la túnica contorneada con una
deliciosa guirnalda de flores bordadas. En estos
vestidos que envuelven como en una nube, es delicioso subrayar los tintes diferentes: el tul negro sobre traje blanco, es en cierta manera clásico; la túnica
de tul violeta sobre fondo azul cielo, es delicioso, como el tul mordorado sobre rosa, y aún puede hacerse
otra alianza con éstas,que puede ser igualmente en•
cantador: el mordorado con el azul y el violeta con
el rosa.
Piguráos un traje de estos en muselina de seda
color ametista, todo bordeado de u1 a labor en oro
mate, figurar.do grandes rosas, el fondo en muselina de stda blanca con anchos entredoses de encaje,
que se repiten en el corpiilo para subrayar el escote.
Las mang:is, como ur,a drapm~ vaya cayendo mue•
llemente, y retenidas por un motivo depasamanerla
de oro, de manera que se vea todo el brazo.
Tan bello como éste, seria otro traje en tul blanco bordado de oro, sobre un hermoso fondo de muselina de seda morado pálido, bordado en el bajo de
la falda de flores mafüadas en el mismo color. El
corpiño escotado y velado por la túnica de tul blanco
bordado de· oro. Las mangas hendidas á la antigua,
detenidas en medio del brazo con un motivo de bor•
dados de oro. Un lazo desatin azul pálido, ciñendo
el talle, un poco alto, y anudándose negligentemen•
te por delante, dejando caer sus largos extremos
flotantes.
Se encuentran también belllsimo'&gt; trajes de recepción, dellcillsameote dispuestos y trabajados, Seña·
lemos de paso, una. bonita novedad: el pequeño ru•
eh, en tul ilusión, coi,ido en el cuello, muy alto, de
manera que nimbe el óvalo del ro!\tro, y que se
pierda en las ondulaciones de la nuca. Fantasía gentil, nota buscada de grata apariencia.
Las faldas remontadas l!n el talle se hacen más
flotantes cada vez y deben, literalmente, envolver el
cuerpo. Para conseguir esto, se les hace de través
en telas de doble ancho.
Para los trajes de día, esta forma que pudiéramos
llamar atravesada, está también muy en favor y se
hace generalmente en paño. Se le hace algunas ve•
ces una combinación de estola, con una larga banda
bordada ó incrustada á lo largo del delantero y en la
pieza posterior de la falda. Asf, un traje de paño
blanco, con estola bordada de gruesas flores de cordoncillo y aplicaciones de paño sobre fondo de
malla de plata, es una cosa seductora. El corpiño
desaparece bajo una d.-11p1ri, bizantina, formando
un gran cuadrado delante y detrás, en malla de pla•
ta rebordado con flores. Las mangas apenas visibles, bajo la dr11p1tie, en muselina de seda blanca,
con aplicaciones de malla y flores bordadas.
Un pequeño detalle que acaba dt aparecer, debe
ocupar desde luego nuestra atención, porque es
gracioso y se le puede :.acar gran partido: se trata
de una cinta ;ingosta de terciopelo negro que se pone
en el cuello, simplemente anudada por delante, muy
floja y provista á menudo de dos perlas en sus ex•
tremos. Puede hacerse también este lazo en terciopelo violeta ó verde Imperio, y adornarse con cabu.
chones de cualquier color.

..

**
La fantasía triunfa, y los trales
de ,oireé de la!i damas encumbradas no tienen nada que envidiar á
los maravillosos vestidos de las heroínas
de los cuentos de ha·
das.

Se confecciona. este traje con terciopelo violeta. y seda. lib,rly lila.. La
fa.Ida. lleva. una cenefa. con a.pllca.ciones de pa.l'lo, que solo es visible al
frente, porque la túnica de lib,rty !lla. la. cubre por detrás. Esta. lleva. un
bles de terciopelo en el borde. El corpifio es de tul trapeado, adornado

FOT. "FELix,"

DE

P•RIS,
.a.

PARA

gra.nbdejs hohasmbreras de terciopelo y pa!Io, con fleco de borlas en
eco1ºbou~da.s
r e, que . a a.o
ta la cintura.
'Las mél,Dgas son de tul, provistas de largos pufios que se ajustan en
1as lilu~ecas,
El cinturón es ancho, de seda con bordados.

ºEL MUNDO 1·,n·
UvST)lADO, " - M ODAS ZIMMERMANN

MARIA LUISA

�EL Mt7NDO ILUST.R&amp;DO
EL HUNDO ILUSTR&amp;DO

ULTIMOS FIGURINES
ULTIMOS FIGURINES

eÍb~J~ ~~~ª!:o~~ palio verde obscuro. L&amp;

ralda. e recta y solo Ueva
muselina de seda bla;lnta de s~da negra. El corpülo tiene un canesú de
parte los hombros y t,o~~[1~~c~t~~esel d1e1la.ntero1s~p rdolonga. para ou brtr en
evan c n..,.. e seda.. La manga. se

811

FOT. "FELIX," DE

PARis, PARA

"EL

a.Justa al codo con un liger 11
tela del canesú. e cierra ef lar egue, dejando ver un puño de la misma
to de borlas. La falda.que sube ~~ºp:~fxe1nta.tellcon cordón de seda, provlsa.
e suple el cinturón.
MUNDo husTRADO,"-MonAs RoVFF,

Este elegante traje de recepción se ha.ce en tul negro tramado de pla.-

t.a. sobre fondo de satln verde pavo. La falda. es muy amplia, se pliega en

t,orno de la clntu~~ y se a.dorna en el bajo con un bies del mismo tul; el
fondo est,á provisto de un volante de gasa plisado que a.soma por deba.jo
de la. ta.Ida. El corplilo se escota en pico: el delantero va. cubierto de en-

FOT. "FELIX, 11 DE

PARIS, PARA

caje blaco: desde los hombros basta más de la mitad de la fa.Ida, bajan
unas estolas de tul ahuevado y riza.do de listón· la manga es corta, de encaje y cubierta con otra, de tul muy a.mplia. El cinturón esde terciopelo
negro.

"EL MUNDO lLusTRADo. 11-MonAs

B EcJIOFF-D.!vin.

�EL l.l NDO IL

TRAD&lt;'
TRAI)t,

Los Desmanos

SE CURAN
________
..,_ -EN.UN DIA,

,

EL REMEDIO DFJ ;;..uNYON PARA
EL RESF'Rl-ADO :.livLa ia cabeza, la
garganta y Jos pW!DlOOOS cast 1.Dst&amp;nt.Aneamente. Ali.aja :a Qebre y Mlprime
la« descargas de : .x
a.des na.sales, aet como llOdos loo dolores producidos par loe resfriados y los cata-

rros. C\llra. la QR1PFIE y loa casos re-

beldes de ~- L!nplde la Plulmonta.
PNlClo, en moneda mexJca'lla, 50 cen-

ta-voe.

LOS TRAJES DE UN! ARTIST!
'Mme. Gllda Darthy, del teatro de la. Porte
Sa.lnt Ma.rtln, en París, ha llamado la atención en el papel de Mme. de Montespao, de la
pieza llamada "L' AJra.lre des Polsoos," tanto

por su talento en la interpretación como por
la riqueza y suntuosidad de sus traj , coofecclooados en una di! las .mejores casas de Par Is.
El prl mero de los trajes que luce la a.rtl ta.
en esta obra, está hecho en satín color de aurora, enterameolie bordado de perlas. El otro
es tela de oro adorn&amp;do de encajes &amp;diamanta-

dos. completado por no a.brlgo de terciopelo
verde esmeralda. con estola. bordada r gran
cuello de a.rmiflo. En el tílc,imo a.cto, la ma.r(luesa luce un vestido de terciopelo azul pá.lldo con reflejos a.rgentádos, gua.mecido con
encajes de Alenzon bordados de parlas r turque as.

A LOS ENFERMOS

sutre uated de t"lgidez 6 de hlnoba.z6n cr6nl088, y .:,or muy oróndca.;
que sean, en las ooycnturas? Ptdale
á.
fa.."Dlac~ro que i!e venda el REMEDIO DE MUNYO
PARA IDl
íREU [ATISMO, y ~rá usted Ollán
pronto ~ cura.rea. PN!c!o, en moneda mexJca.na. 50 centa.voe.
SI addleee usted de al&amp;Wl&amp; enfer•
medad de loa l'!Aoues 6 de la vejiga,
no deje de conseguir el nEMlEDIO
DE MUNYON PARA LOS BlNONES.
Precio en mon-eda mexicana., 60 centavos.

l!lL VIVIli'IOADOB DE MUN'YON
CCG-v.ler,le á LOS HOM'.BRES DEBILES EJN FUER'IQ; Y LIDS HAOFl
RECUPElRAR LA VTRILIDAD PERDIDA. Preclo, en moneda mexicana,
2 pesoa.
A gentes: J. Le'bad:le Su&lt;lll. Y Ola.

cane

JARABE
DE

Rabano Iodado
n IRIMAULTaci.

-

INTESTINOS

¿ ufre Vd. del estómago, no tiene apetito, digiere con
¿Tiene V d. dolores al vientre, á la. espalda, vómitos,
dificultad, tiene Vd. gastritis, dispepsia, gastralgía, disen• estreñimiento, diarreas?
tería, úlcera del estómago, dilatación del estómago, neu¿Se altera Vd. con facilidad, está. febril, se irrita por
rastenia gástrica, anemia con dispepsia, una. enfermedad
la menor cosa, está. triste, abatido, evita el trato social,
de lot!! intestinos?
teniendo por la noche enaue:fios, suefio agitado, respira¿Por la mafiana, al levantarse, tiene la lengua súcia ción dificil?
mal olor de aliento, está. bilioso, tiene aguas de boca?
¿Desea evitar el mareo del mar al tener que embar•
¿De"pués de las comidas, tiene Vd. eructo, agrios, carse?
ga e pirosis, vahídos, pesadez de cabeza, ruidos en los
¿ ingún remedio, ningún régimen ha podido curar
oídos, sofocaci6n, opresión, palpitaciones al corazón?
á Vd?
o se desespere, tome pronto

Elixir Estomacal de Saiz de Carlos

Jl'I m&lt;.1reo ru. ln• aoatar,,u - t 'nn apcdld411 el kr•
tl&gt;-dd lliffl4lt111'J..-ia-,,n-o. cfu:to,

a¿

1a,!1•0.11dcu1u11111&lt; ,.- l '11 C'Ot/lpallltlúod 6 .$QO
tlllll"Of IOll•i ll nllld del ma•.-1" tn,1111111
1Ula1a.Uuraa -!A ptrdida de l4 t/Olunl..d,Efteu,, dtl 114nño ®'Ol..to,

Habrlls old.o hablar muchu ve&lt;es del
"mareo de las montanas," es decir, del•
angustia especial de la verdadera enfermedad que acomele , los vlaleros que llS·
ctenden ágrandes altltudes. Los que trasinotaa la gran cordillera de los Andes, los
que e calan las más altas dmas de lo PI•
rlneos. de los Alpes, ó de ot.os slsteinas
de montaftas muy elevadas, suelen l!Xperimentu sensaciones muy angustiosas,
algo semejantes á l•s del mareo en los
barcos, y debidas, prindpalmei:te á la
dlsmlnuclón considerable de la preslóo atmosférlca que se advierte eo las grandes
alturas. f&gt;or la misma a.u a , sufreo Iguales efectos lo aeronautas que ascienden
A capas muy superiores de la ,tmósfera.
ll\11chos viajeros, muchos sabios obser·
vadorel&gt;, han descrito ya el mareo de las
monta.nas, pero p0cas relaciones habri
tan completas romo la que acaba de hacer
ante la Real Sociedad Geográfica de Lon·
dres el doctor W. Workman, recién llegado de un viaje de exploración , las más
•Itas c11111bres de la cordlllera del Hlma-

Depuralluo
por excelencia
para los Niños
y los Adultos.

POLVOS DE TOCADOR

DE MENNEN

ha sido el grupo montano o de Num-Kun,
en Cachemira. Acompallado de :;u esposa,
de un ¡;ul• y de seis servh!ores europeos,
ha subido á alturas tre1J1endas, acampando
repetidas noches en lareglón de las nieve
perpetuas.
Al llegar á una altitud de 6.a5&lt;&gt; metros,
donde establecieron los exped1cJonarlos
su tercer campamento, uno de los ervldo·
res einpezó 4 quejarse de gran debllldad )"
fuertes dolores de cabeza. Apesar de ello,
no quiso dejar la compallla de los demás,
cuando contmuaron • eendiendo. S1n embargo antes de llegará los 6,400 metros,
se fueron acentuando en aquel individuo
tos síntomas del mareo de las montalla ,
al poco tiempo, no ob~tante ser un hom•
bre fuerte y sano, cayó rendido á la ao1tust1a é Impotente como un puaJJtlco.
QueJ•base, sobre todo! de tener las manos
completamente lnsens bles, como si Jiu;
hubiera perdido.
QuJttronsele los mitones de lana. que
nevaba puestos, y e advf~ió entonces
que eola los dedos descolondos y tiesos ,
á ponto de congelarse.
Trasportósele inmediatamente á menor
altura, al sitio del tercer campamento, Y
un• vigorosa frotación de las manos res·
tabledo en ellas la clrcula.ción, sin ulterio·
res consecuencias.
Este detalle muestra cuánto •f~ta el
mareo de lo.s montanas á I• tireulac:1ón de
la sangre y á la vltalldad en general, Y
cuto peligroso es, para los •!.:a.dos d,
tal enfermedad, quedar expuestos al frlo
reinante en las grandes alturas.
Este mismo efecto quedó patente por
obo hecho muy notable, á aber, que el
doctor Workinan, que no sentl• aóo los
efectos del mareo de las m.ontanas, no exerlmeotó el menor entorpecimiento eT1 la
~irculaclón do las manos, á pesar de no
¡levar puestos los mitones.

Alivio positivo para los Sa1l)ullidos1 Quemaduraa de Sol, Pils
y todu lu afecciones de1 cutis. Recomendado por
Eminentes Facultativos y Nodri.u.s por ser el

Dolorido■

161 Perftcfament1 Hlg"nlco de Todos loa Polvos
par&amp; Nilloa y Adoltos. Pídase el de MENNEN (,1 )eg!timo),
diff'rente y m ay superior li todos los dcm,s. El grao m~nto de lo$
POLVOS DE TOCADOR DE MENNEN ~e T~lco Boratado
y so buen éxito, ha producido inaumcra.blcs íalsificaaoncs, qoe son
pellgro11a1. l.os legítimos tienen el retrato de MENNEN en la
tapa de ad• cajita..
Se vende en todas partes. .,

OEJWARD MENNEN CHEMICAL CO., Newark, N. J., E. U. A.

Suvtu le piel 1 1a da u.na bluOltNI naotnda pem,o~._y cura rodlcolml r r l ~ y Nblllorl... Forllllca Ju Q!.u "I IN da bl'UIO 'I lrlllllpaNDclL

l.___.,:A~Q~N::E;!;L,~ Pnro:,nn==::.••.:;•11:::,,,•:;v1::;11:;:,U1E;_:;Dl;_L;;_;'0¡,;P.;,t;,;.;RA.,,.¡¡PA¡¡¡R¡¡¡II¡¡,•~~~~

---==-:..-------=-===--==-=:::::::- - -

A v FLEBITIS
v J&gt;Onel'8e 11I abrigo del embollo

el accidente m61 terrible de la
na escapado á él. ¿quiere V. evitar la b lncbaz.ono persistentes,
1011 entumecimiento s la debi lidad , que reeultan tan 4 men11do de
antigua'/ Tome 4 ond'a comida una copita de Bll:ittr ele Vlrl'tnle 7r
,
que re tAblecer4 la olrculación y ha r4 desaparecer todo dolor. Envio
gratuito del folleto e.xpllcatlvo escribiendo 4 : ..,.1'da.bll·ªº' • ~!!!'
:r.a aochefo11.ca11ld, • uta. Ex{jo e la firma de gar1111 1a W71',._
De venta en toda ■ lu Droguerías y Far-m11cu1,.
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PtRDIDAS IUNCU,
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RRU de 10S ANEMICDS. INCONTIN[N&amp;ll lle ORINA.

En tooas 1a1 rarms

,. met : Etabllssements POULENC Freres,
,. C'N' -,n,., .. 1-AIII • •A.l\)l'llltf11 \°)l . v '0"00UP':RIAfl,

Lea laenrleúlptdúi mtdko. de Mfl'l' del Dr.
1t. B. FOOTE. Oon ~ te libro 11e a.tm,ode 11
•lvir N"'1 y etecLtvamente.
Consta de mú dellOO P,a:1nu Y mú de
8$0 IIUS1.rac:lone1. 80de ellM, 1,m1nas en
colores. N!M: arlam nte querr, d. sa·
ber lo ouo ti&gt;do el mundo.
EL JOVEN- Cómo ba.cer su elecc16o en
el matrimonio.
EL OASADO---Odmo ser tell~ en 10. esta·

Láve~e con

d~L PADUEOARh O 0-cómoteoerhl•
JO! hermosos y 81&lt;ludables.
i:L ESTERIL-Cómo b. cerso focuodo Y

JABO~APOlO
.~

ml~'j¡1f7:;.BL"E-Cdmod1 frutar ile ru

r ccn enar,; bueno.
EL ENFEl?MO--Oómo curan. ·
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A las SE-ORAS y á las JÓVEN

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Es el remedio del día, ueado en el mundo entero, el
Es seguro en sus efectos y SIEMPRE inofensivo, aunque únicamente triunfa de las enfermedades rebeldes á
que se use afios seguidos. Cura las diarreas de los ni.fios,
todo tratamiento del estómago é intestinos.
aumenta el apetito, tonifica y1ayuda á las digestiones, por
Preguntad á todo el que lo tome y os dirá: "EL ELI- lo que es de uso necesario.
~ IR ESTOMAC L de SAIZ DE CARLOS (stomalix)
me ha curado radicalmente, mientras que los demás
De venta en todas las Droguerfas y Farmacias.
ro dicamentos no me habían ni aún aliviado. 11

:~Rr~:~

Hermosean e l OutJ.s.
Deli~losos después del Baño. Ua lujo después de Afeitarse.

Lar_:, reglón visita.da por el referido doctor

t.

DEL ESTOMAGO
E

de la PJofesa, 5. Mé::uco, D. F.

Uno noche más allátle las nubes

01

villosos pua suavi•
zar blanquear y ater•
ciopelar el cutis.
Exigir el verdade•

ro nombre.

tt• ,m Ita ,névclt1

50 CENTAVOS
EN LAS BOTICAS

11■U1r11

J. 81MOl"I.
$. FAIJ'DO, T M.41l'rtll
PAlllt (JOe.)

YDROGUERÍAS

1

ParJa.

�EL
Continuaron las ocho personas restan·
tes 111. ascensión, 11.campando á los 6.500
metros de altura. Ninguno llegó á quedar
inc11.p11.cit11.do, pero todos sintieron en mayor ó menor grado los efectos del mareo.
Estos se marcaron prlndpalmente en 111.
respiración, h11.ciéndose las inspiraciones
mls cortas y más rápidas, con.sensación
dolorosa de opresión de las paredes del
pecho. La explicación de este hecho es
muy sencilla. A t11.n grandes 11.lturas, el
aire esu bastante enrarecido , de suerte
que en cad11. Inspiración, entra en los pul•
monts menor cantidad de oxigeno que la
que normalmente penetra cuando se vive
al nivel del mar ó en zonas poco elevadas.
De aqul la necesidad de respirar con más
frecuencia y á la sensación de opresión y
de fatiga que sobreviene.

•••
Según el doctor Workman, esta senSllción es meno molesta, mll.s tolerable es•
tando de ple y no baGJendo níngún esfuer•
zo; pero¡or la noche, estando acostados,
llegaba ser penoslsima. Además, el ansia constante por respirar, impedla el dormir, por cansado y necesitado de sueno
que se estuviera; y si después de largos
perlódos de Insomnio, se quedaba el lndl·
v1duo adormecido por un momento, en seguida se despertaba y tenla que incorporarse, llaclendo esfuerzos desesperados
para obtener oxigeno suficiente para aliviar la angustia, el ahogo, que parecla
concluir con su existencia.
Durante las cinco noches pasadas en
las más grandes alturas, la mayor parte
de los expedicionarios apenas si pudleron
dormir algunos minutos salteados, y el
doctor y alg0o otro, nada 11.bsolutament1o.
NI el llombre más fuerte y mli.s robusto
puede resistir por mucho tiempo la depr~siva fnflueoda que causa el no dormir,
combinada con la pérdida de vital energia
debida á la Mcasez de oxigeno que se sufre en las grandes alturas.
El doctor Workman y sus companeros
notaron á los dos dlas una marcada di mi·
nuclón de fuerzas y, después de seis dlas
de trabajo duro para ascenderá las empinadas cimas de las montallas de Num•Kun
y de doco noche.~ sin pegar los ojos, todos
sentlan un deseo Irresistible de salir de
aquella situación angustiosa, descendiendo á niveles más bafos.
Asi, rues, en opinión del doctor Workman, e Insomnio es el ftc:tor más lmpor•
tante contra el que llay que luchar en las
exploraciones á grandes alturas; factor
acaso más formidable que el frfo y la deficiencia de oxigeno.

mNDO

Otro efecto de las altitudes merece también mencionarse. A causa, sin duda, de
la ptrturbacJón en la respiración y de la
pérdida general de energla 1.sobreviene un
estado de Irresolución parucular. Los actos má&amp; sencillos asumen las proporciones mli.s formidables y el ánimo se apee.a
hasta el punto de no atreverse á realizar
los mli.s débiles esfuerzos. Por lo tanto,
los que se propongan efectuar expedlc:iones y traba.fo á grandes altitudes, tienen
que ser personas de gran tuerza de voluntad , para no perderla en cuanto empiecen
á sentir los efectos del mareo de las montanas.
El doctor Workman y su esposa ascendieron ellos solos máS que todos sus
acompat'lantes, y acamparon una noche á
lo 7.000 metros de altura. No pudieron
dormir. El silencio absoluto reinante en
aquellas aJtfsimllS soledades excitabJt
más su si tema nervioso que el exceso de
ruido en las Ciudades populosas. La sensación-dice el doctor-es la de haber perdido por completo todo contacto con el
mundo material, y la lmaglnadó:i, libre de
todas las sugestiones provoc11.das por los
ruidos terrenales, vuela loca, entregándose á los más extravagantes desvarlos.
Nad11. tan imponente, en fin, como el s!lenc!o absoluto, el reposo perpetuo, en medio
de la oscuridad y del frlo penetrante en
las grandes altitudes.

••

Lunas de miel aerostática
No hace mucbo tiempo e,ra un novedad
el p&amp;'lti.r lo. lunf\ de miel ent.re las nubes;
basta o.ne habiendo dado eJemplo 01untlo
Flammartón. el eminente astrónomo :rae·
1":n&amp;uta rrao~., halle¡a.do 4 ser una. vul·
a-arldad en tos dlt1mo.~ ai'los.
Recientemente, bo. habido tres CI\SO!l en
Alemania, do en A.u,trla :runo en Amé•
rica. :r sin duda bay otros de o.ue no se
tiene noticia..
Eo 1ll00 ha. sido una. veintena. en.eta los
viajes aéreoa de novios, consl1rn1dos p0r
los oel'lódlcos o6clalea de varias sociedades 7 clo.bi aeronáuticos. lnclnyendo en•
tre ellos una pareja lnirl a: los sei'lor
J. :Jonre-Bro.bHOn, cura. boda ha 61rorado entre )09 mih brillantes aconteclmJen•
tos ocurridos es~ año en Londres.
Podri contarse un centenar de vtaJes

ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
st. Oontlnuada. 1.. excursión '- la mailana

de novios de esta clase, l' esto babia mú
o.ue voldmeoe entel'09 sobre el l'rado de
perrecclón A Qlle ba lllll{lido la moaeroa
aerostación. Solamente una vez tuvo ta~11,I resultado el aue empozó como feliz
vlAJe, y ello rué ocasionado oor el temera·
rlo descuido del novio al elegir pua el ex•
i;&gt;erlmento la part&amp;mú montai'loso. de Europa. donde era ca.si IIIJl)OSlble un rellt
desee:nso.
Loe recién case.do , M. Oamptaln.y .Mme.
Obarbonnet. salieron de Turln con dirección 4 los Alpes. Pasó aln Incidente el
primer día de viaje, f el &amp;'lobo desceodl6
oor la noche eu una a.Idea lltunada Plobe-

slirnlente, con tleo11)() tormentoso, se tomó
á bordo á dos aldeano Jóven , como ayu•
dantes. F.l aerostato. con u.~ cuatro vasa•
Jeros se ahó rápidamente POr encima de
las nul)es, r nod
oodl6 basta. la cafda. de
la te.rde, hacleodo ~lerra obre un l)ICO de
hielo. entre un deslert.o de venUSQueros 7
¡rar(l'anhs llenas de nieve. 'F.I 6n de la.
avent!l7a faé oue ('&amp;pt&amp;.ln cayó en un llt'l·
el picio -, se mató, no sleodo rescatados 1
muler y los dos a)•ud,mtes. loo después
de tres dí de pelllrros. durante los cuales ufrleron lncre!bles 1&gt;11declml.in
4
e&amp;usa del Crfo r- el hambre.

00
INM~NSA GATARATA
1!11 deseabri11le1to ea
En los primeros dlas del mes ele noviembre que acaba 1e terminar, ha hecho un
importante descubrimiento geográfico en
la Guayana Inglesa, el doctor Carl Boballlus, director de una compañia explotadora de cauct,o
El descubrimiento consiste en una mago lfica catarata formada por el rlo lreng, !
los cinco grados latitud Norte y 6o frados
nueve mfnutos longitud Oeste, de meridiano de Gree.nwhlcll; es dedr, muy cerca
de la frontera brasilena.
En tal punto, el rlo lreag se precipita
por una roca cortada casi verticalmente,
formando una espléndida cascada de unos
cien metros de aitur-a por ochenta de ancho. La inmensa m11..sa liquida. cristalina
deja verá trechos los salitntes de la rO\:a,
que e._ un Jaspe de color rojo intenso, pulimentado por la acción de las aguas; y el
cllmulo de blanqulslma espuma que en la
parte baja se produce y las nubes de vapor
que se levantan descomponiendo la luz del
sol y produciendo vistosos arco-Iris. forlD.8n un conjunto grandioso y de extraordinaria belleza.
La catarata se vierte tn una especie de
ensenada de figur11. oval formada por el rlo,
y esta ensenada se precipita unos centenares de metros, aguas abajo, por otro
desnivel, constituyendo un nuevo salto

la Guayana Inglesa

de diez metros de altura, pero mucho más
ancho que el primero.
Colocándose el espectador á distancia,
y en slllo conveniente para abarcar con la
vista el conjunto de los dos saltos de agua,
el espectáculo es asombroso. pudiendo clasificarse por su belleza, según el;doctor Bovallius, en linea con el de la.~ cataratas del
Niágara y el de la famosa de Kaltwr.
Sin embargo, las dimensiones de la cascada del lreng, á que nos venimos refiriendo, no pueden rivallur con las de las últlmamente aludidas. Verdad es que las cataratas del Niágara tienen sólo unos 50
metros de altura; pero en cambio, la anchura total de la inmensa herradura que
forman excede de 1,300 metros . Y en cuanto á la catarata de Kalteur, tiene uo salto
de 225 metros, ó sea más del doble de la
del lreng, con una anchura de má de uo
m~tros.
El doctor Car! Bovallius ha propuesto
que á la catarata por él c.fescublerta s e la
denomine catarata Chamberlain (Chamberlaln fati) en honor del célebre polltlco
Inglés de este nombre, que fué tanto tiempo ministro de las colonias del Imperio británico.

N GRAN

TERREMOTO

Acaso recuerden algunos lectores que
hacia el fin d.e la tercera emana del wtimo octu.bre, los observatorio seismográficos d-e Europa e1falaron una violenta convulslon terrestre hacia la parte ::.ur del
Turquestán.
Después se supo vagamente que, en
efecto, babia ocurndo un terrible tem:moto en la Reglón de Bukara, y que en lapoblación de Karatagh babia ocurrido u.na
espantosa catAstrote.
Pan obtener detalles acerca de ésta, la
agencia telegráfica de S11.n Petersburgo eo•
vio Inmediata mente al lugar de la ocurrencia un corresponsal e peclal, conocedor
del pats y muy versado en los Idiomas y
dialectos locales de los territorios que se
extienden desde Samarcanda hasta Karatagh,
A causa de la distancia, y sobre todo, de
la dlticultad de los pasos á trav~s de las
montailas que ha tenldo que atravesar
para llegu aquellas remotas comarcas
asiAtlcas, el corresponsal tardó tres semanas en llegar á Denau, 1&gt;9biaclón situada unos ns kilómetros al Oeste de Karatagh; pero alll yapudo enterarse con exactitud de los pormenores de la catástrofe, y
se apresuré á enviar un mensaje! amarM deMn dt rnlllu •

E.N

RL TURQUESTIN

canda., men aje que fué reexpedido á
San Petersburgo, donde se ha recibido en
los últimos dlas de noviembre.
Resulta que, i.egun los informes delcorresponsal, á las nueve de la mallana del
21 de octu11re se slntl0 en Karatagh y su
distnto un violeotlslmo terremoto. T0&lt;1a la
ciudad quedó convertida en un montón de
escombros, pues las casas, cunstruldas
con piedras malamente unidas con barro,
se arruinaron Inmediatamente. De 3 a
4.000 personas perecieron dentro de la población, y solamente unas 100 lograron escapar con vida,
Los campamentos de Invierno de las tribus nómadas, establecidos en las afueras
de Keratagh, y que ocupaban un área de
unas cien verstas cuadradas, quedaron
también completamente destruldos 1 pereciendo muchlslmas personas y an1males
4omé:.ticos en cantidad innumerable.
El número total de victimas humanas
en el distrito pasa de 10.000 muertos y
mAs del doble el de los sériamente heridos.
Lo verdaderamente prodigioso es, cómo
los aparatos cientlfico.s adecuados de los
obseTVatorios europeos pudieron precisar
en aquella mallana de octubre el lugar é
Intensidad de la catástrofe, acaeciendo
ésta en comarcas tan remota,s.

LAS E. FEBllCEDADE. OE ll Pl.EL.
Loci Granos. Tumores. Llagas, f\r1&gt;ullldo.

uemRdura , Oolves, flerldas, Panad1ios,
!ceras 1 dem'9 eot,mnedadllll de la piel,
lu cura con toda eficacia. la
"Pon:1d.a Bahúnlta

NADIE ttl\ VISTO EL SOL

Jl1r1YIU08&amp;"

I&gt;OrQue es la reina de las pomadas, puesto
Qne s:lempre cura., ¡¡femore alivia :r siempre es e6caz,
e veude en t.od la.s Botlc111 y Dr0f{uerfu i\ 25 cent11vos caln..

IERRO

UEVENN

do¡,o,1• AOAO tto •E0/01/IA dO"'

.11.. 1 - ...~. ,1 6
lnalterúle &amp;11 loa ,-1-1

!lemll, Cl1nsll,MIi
lllblll
11/ltdela "//~,_

w w IND-ut&amp;. fWI

Es un hecho conocido de todos la absoluta lmposlMlidad de mirar al sol de frente.
No hay nadie, absolutamente nadie, en el
mundo, que pueda Jactarse de haber visto
ni un11. sola vez el astro que nos Ilumina.
Este hecho tiene una expllcac:ión cleotlfica.
Lo que.nosotros vemos brillar en el cielo
no es el sol, sino la atmósfera del sol, una
masa centelleante de gases lntlamados
que rodea al astro rey formao;fa una capa
de muchos miles de kllómetros de espesor.
Lo que hay dentro de e~ta Inflamada. envoltura nadie lo ha visto; aun los más sabios astrónomos sólo pueden decir que alll
se encuentra un núcleo á una temperatura

Infinitamente mas elevada que la del hor·
no más encendido, y que este núcleo ocu•
pa unas nueve déclmas partes de la masa
que nosotros vemos.
Al decir mfinitamente más alta, relirlén •
donos 11. la temperatura, claro está que se
habla un tanto rurerbólicamente, puesto
que el calor del so puede medirse, si bien
su meolda escapa á lo que puede comprender nuestra imaginación. El calor emitido
por el sol en el espado de un segundo, es
Igual al que se obtendrta de la combustlón
de once cuatrillones seiscientos millones
de toneladas de carbón ardiendo 11. un t iempo. Es el calor suficiente para hervir dos
billones ochocientos mil mlllonei de kilómetros cúbicos de agua que estuviese tan
fria como el bfelo.
Querer darse cuenta del significado exacto de estas cantidades{ serla como pretender beberse el agua ~e Océano.

El baile y la estadística
El presidente de una academia de baile
de Parls, academia doodesepresmt.ao con
frecuencia trabajos muy curiosos referentes á la danza, ha dado recientemente lectura á una memoria estLdtsth:.1 acerca del
nllmero de pasos, tiempos y movimientos
de pie que cada baile necesita, asl como el
tiempo necesario para 11.prenderlo. He aqul
a lgunos datos curiosos entresacados de
tan Interesante trabajo:
El vals se debe practicar por lo menos
cuatro horas y diez minutos, lo que supone 7,000 pasos, 1,000 vueltas, 14,000 compASes de música, 42,000 movimientos de
plés y un recorrido de 8,150 metros.
El boston es un poco más dificil; se necesitan seis horas y media. para aprenderlo. En un minuto se hacen 44 pasos de
boston, 132 movimientos de ples y :12 vueltas, durante las cuales se recorren 30 metros So centlmetros. 1la duración del boston es de seis minutos, el ballarln hace
17,r6o rasos, r7,16o compases, 8,58o vueltas, 5r,48o movimientos de ples y recore
u.900 metros.
La muurka, en fin, puede aprenderse en
hora y tres cuartos, lo que significa dar
2 ,415 pasos, equivalentes _á 4,830 compases, 1,207 vueltas y media, 14,490 movl-

Qué es la Grippe y cual
es su Tratamiento
La Grlppe no dispensa á nadie.
Ataca a.J viejo al Jóven, al rico y al
pobre, al humilde y a.l a.rlstócra.ta.
La Grlppe no es más ni menos
que catarro epidémico, y la Peruna.
cura. toda. clase de ca.tarros. La Peruna., por lo tanto, es el remedio
más eficaz que se conoce para curar la Grlppe.
La Peruna. Drug Co. tiene archl•
vados miles de testimonios que
prueban la eficacia de la. Peruna en
casos de Grlppe y sus resultados.
mlentos de ples y un recorrldode3,26o.metros 25 centlmetros.
Siempre es curioso saber estos detalles ;
pocas de nuestras lectoras se figurarli.n
que, cuando bailan el boston, en poco más
de seis ho ras recorren mli.s de doce kilómetros.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1908, Año 15, Tomo 1, No 8, Febrero 23</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO

AL PUERTO DE VERACRUZ
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RIOS TAMAÑOS nESDE $40.00.

�EL rtJNDO ILU TRAl&gt;O

PLANTAS RARAS

Visiten Jos Grandes Almacenes de

Claudia Pellandini
Ouadalajara, López Cotilla 43 Y 45.

México, Za. de San Francisco 10.

L o mismo que en Francia, en los demás
países del mundo entero, t odos los doctores de México pr escriben en
su práct ica

¡No martirfces á las pobres flores Inofensivas! decfa una vez ~ cierto muchacho
que hacia pedazos unas flores, su abuela.
Esta recomendación despertó la lógica infantil, y el muchacho dijo:
-Me pican, entonces son malvadas. Se
rebelaba contra las rosas1 Ignorando que
existen plantas de veras reroces, A manera de tigres y leones , plantas que matan
animales para comerlos y á las cuales la

ILéál ~ un iiIID ® IL® Ir@~Ilu ~

Recibimos muy á menuaoelogios procedentes de los miembros más eml·
nantes del cuerpo M~dlco Mexicano.
DR. DltGO YILCHIS

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Puen te de Alva r a do n úm. 20.
Ml!:XlOQ.

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Teléfonos 1,799 y 1793,

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e.&gt;

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México, 16 de Diciembre de 1906.
Señor A. Madeline.
Apartado 1038, México.
Muy señor mío:
De tal virtud son los componentes de la QUINA LAROCHE, y de tal modo están combinados,
que hacen de este Vino, un tónico poderoso,~fácil de
asimilarse y agradable al paladar.
Siempre lo he empleado con éxito en mis enfermos.

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EJemplaree ue •eaetalee raros .

naturaleza da a rmas para llenar sus necesidades. Hay diversas especies, pero las
más numerosas se encuentran entre la flora
tropical. Tal es la Jrostra de hojas re~ondas, que los campesinos llam!ln rot:10 d4
sol á cansa de que parece cubierta de roclo' cuyas gotitas brillan á la luz del sol.
Ea 'su extremidad las hojas tienen una extensión circula.r. parecida á uoa paleta, cu-,
ya superficie inferior es lisa, mientras que
la superior estA cubierta de protuberancias
anAlogas A las de los cuernos &lt;lel caracol,
pero rojas y mucho menos largas hacia el
centro de ta hoja que en el borde. Si se mira de cerca, se encuentra que las protuberancias son una especie de pel.os gruesos
y al extremo de cada uno está suspendida
una gotita brillante. SI un Insecto se posa
sobrtl esta boja, estA perdido . El aspecto
hermoso de la planta, es una e~pantos.t
t rampa. El liquido viscoso llena las pat.s
y las alas de la victima, mientras que, po-

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DIEGO VILCHJS.
Médico de la Facultad de México.
Médico de la Escuela Corr~cional para Mujere~.
Miembro de la Sociedad Científica " Rlo de la Loza," etc.
Nepenthee , plante oernlvora
que atrapa lnaeotoe.

para aventurarse dentro de esas urnas funerarias de nuevo género; la cubierta se
cierra vivamente y el prisionero desciende
al sepulcro. Vuela algún tiempo de aqul
para allá, sube y baja á lo largo de las paredes después cansado y deset perado se
abandona y perece en el llquldo espantoso,
de donde se desprende un olor cadavérico
y donde será digerido.
Son también carnlvoras las sarracenfas ,
de forma de flautas , provistas de una cubierta que atrae 11, presa con ayuda de un
líquido azucarado. La darli11pom'a de Callíomia, cuyo atractivo es una banderita
colocada á la entrada de la trampa y que
por el color vivo solicita la curiosidad de
los insectos. El uJ,halotus de Australia
parece una aglomeración de cascos y obra
como Ia diostra.
Entre las plantas dotadas de movimiento, citaremos en primer lugar, la s,nsitfoa.
En la América equinoccial, forma grupos
apretados y un viajero observó que, cuando recorrió las praderas todas las sensitivas se contrajeron al acercarse el ruido
de los pasos de su caballo.
En Bengala hay una planta llamada
saú1foin oscilante, que se hace constantemente un movimiento de baile. La hoja es
de diez cent lmetros y ejecuta continuamente un movimiento análogo a l de los
abanicos ventiladores, pero más lento.
Sus movlmJentos varlan en velocidad, según la mayor ó menor Intensidad de la luz.
Pero no es preciso irá Bengala para encontra.r plantas dotadas de movimientos
propios. En cualquier bosque de acacias
puede observarse que en cuanto el sol se
pone. las hojas se aplican una sobre otra
y el árbol parece COD\pletamente despojado y m entras de dla, sus frondas no dejan
pasar los rayos del sol, de noche oermiten
ver perfect amente las estrellas. Igual fe-

No ol viden, pues, que
El mejor fortificante es la

QUINAHLAROCHE
Unico Vino Tónico Reconstituyente recomendado por todos
los médicos.

Unlcos Reoresentantes oara la Reoública Mexicana,
Muller, Apartado 1404. M tixico,
" ·
D. F .
{ Carlos
D . Gron d .

LOS PADRES DE FAMILIA
pa.ra recompensar lo a.ranes escolares de sus pequeños hijos, deberian ob,equia.rlos, no con jugu.etes, con los cuales na.da aprenden,
sino con instrumentos útiles que les enseñe á apreciar lo bello.

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Pídase Catálogo núm. 7 de 560 paginas.

American Photo Supply Co. S. A.
CALLE DE LA PROFESA l¾,-MEXICO.

Planta "lln ralees que ae enreda
e n un tallo de ar misma.

co á poco las protuberancias que son los
tentáculos de ese pequeño pulpo vegetal ,
se enredan sobre la presa, hasta.que el infortunado animalillo, perece asfixiado entre
la baba pegajosa. El cadáver diminuto
queda completamente encerrado y después
de dos dlas, la boja se abre de nuevo, de•
Jando escapar una especie de esqueleto
dese.:ado.
Otra plantl carnlvora es la droso phyllt
ó t,apamoscas de Portugal, cuyas largas
cintas atrapan á las moscas , las engullen
y tas digieren. En América, la dio11te atrapa moscas, posee hojas que se repliegan
sobre la presa y están bordeadas de largas puas, como se veo en las trampas de
lobos.
Los 11tf,mtlus. capturan Insectos por
otro procedimiento: en el extremo de lar•
gas gulas, prolongación de las hoj!1s, se
encuentran receptáculos muy pa.rec1dos A
una pipa; estas son trampas vegetales,
cuyo fondo contiene un liquido donde se
disuelven los cadAveres de las pobres moscas y otros Insectos , bastante Imprudente..

Vino fortificante, d igestiv o, t ónico, r econstituyente, de sabor
excelente, mas eficaz para las p ersonas d eb ilitadas que ios
ferr ugino&amp;ps y las qui nas. Conservado por el método de
M. P as t eur. Pr_e scribese- en las molestias del estómago. la
clorosis, la anemia y las convalecenc ias; este VÍDO se reco•
mienda á las personas d e edad, á las mujeres, jóvenes y á los niños.
AVISO MUY d MPORTANTE. - El ú11ico VINO auténtico de
S,. RAPHAEL.., el solo .{JUe tiene el derecho de llamarse ru¡i, el solo
que es l egítimo y de que se hace mención en el fo1mu/ario del
Profesor BOUCHA ROAT es el de M" CLEMEHT y C'' de Valence
(]!róme, Francia), - Cada Botella lleva la marca de la. limón ae
tos FalJrlcantss ;y e11 el pescuezo UD wedalló11 anunciálldo el
"CLET8AS ''. - Los demas soll grosera, p,ligrose.i faJBitica.cio¡¡es.

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Plante q ue •lve en un cu1&gt;oue ea ua.

�EL MUNDO ffiUSTRAI&gt;O

EL MUNDO ILU8'rRAD0

REMEDIO PARA LA SIFILIS
Y DEMAS IMPUREZAS
DE LA SANGRE

El )COMPUESTO
VEGETAL DE
LYDIA E. PINKHAM

se reconoce qne es el remedio de mayor
éxito en Norte-Ainilrica para las afecciones dolorasas que snelen atacar a.'
Jexo feminino.
Por mú de treinta ail' ,s se han curado
con él afecd0!les feminiI,M tales como
in:llamación y ulceración, prolapso 'f
desviación del útero, afecciones de la
espina dorsal que de esto resultan, dolor
de espalda ,Y sobre todo las enfermedades
que á menudo se presentan en .:Joexión
t.YDIA
PINKHA
con el Cambio de la Vida.
, Prueba la estadística que este remedio ha curailo mf, "8.s:&gt;a de enfermdades
femeniles que cualquier otro conocido.
.,
El Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham disr.elve y anoja tumores en
e~tado de des.e nvolvimieuto. E3A se¡:saclón de tirantez ac!'mpañada de dolores,
pesadumbre y jaqneca3, se alivia y se r.ura del todo coo su uso.
Normaliza la menstruación cuando ésta '?S irregullU' b penosa; quita la
J&gt;ebilidad del estómago, la lndigestivn, ~ Flatulencia, la Prostración Nerviosa, las Jaquecas y la Debilidad en general; también los Vcll:dos ó Desmayos,
la Lasitud extrema, el Abandono de si mismo, la Irritabilidad, la Nerviosidad,
los Insomnios, la Turgencia, y la Melancolía, que son indicaciones de enfermedad femenil 6 de algún desarreglo de los órganos.
Para las enfermt1dad~s de los riñones de ambo~ sexos el CompueEto Vegetal
es un remedio de sumo valor.
A las mujeres que sufren de cualquiera forma de enfermedad femenina, se
les invita dirigirse A la Sra. Pinkham, para con.-ultarla. Es la misma Sra.
Pinkham que desde hace más de 20 años ha aconsejado gratis A las mujeres.
Habiendo servido de asistente á su suegra, Doña Lydia E. Pinkham, en las
consultaciones de ésta, se halla bien calificada para mostrar á las enfermas el
camino que condnce á 1A salud. Su consejo es libre y en todas ocasioll88 de

A. -t odas las pereona.s que padel!en
da Impurezas de 1a sangre, y mfi.s partioularmente a la:.s que se oonslderan

-e.

lllUChO

valor.

•

Planta provista da tantéouloa que
defienden au flor.

nómeno se observa en la mimosa en la kabicl,uela y en el altramut.

Algunas plantas poseen una gran fuerza y otras presentan dimensiones gigantescas. La flidoria , egia es un inmenso
nenúfar de Aménca, cuya soberbia flor
blanca ó rosada mide 35 centlmetros de
:lis.metro y sus hojas circulares tienen hasta dos metros y puden sostener sobre las
sguas ~I pesn de un nf!'lo de seis años. La
flor de la rafllesí,1, descubierta por el natu1 ra lista Amolo en la isla de Sumatra, tiene
más de un metro de diámetro. Parece un
Inmenso narciso, cuyo centro es de un color rojo de sangre y sus cinco pétalos, co-

•••
Se necesitarla todo un libro para trata.r
de las orquldeas, flores extravagantes qu~
afectan todas las forma , desde las más
graciosas hasta la má~ feroces. Citemos
la tr.y mt4codia 1clii11ata, planta parásita
que ~e posa en las ramas de los árboles
bajo forma de tubérculos, surcados de ga~
lerlas Interiores donde habitan colonias de
hormigas.

Hn 1odas las Farmacias

SE

FDIUllA, PUREZA. PEI\J'UIIII mnu.. - Comllllloa al r011tro m,a mara"1llolla
:r_ dollcad• bellez• , w,a blancan pertect.a y w, aterciopelado lnoomparal&gt;I.,
Cuotro 10noa en eada una da loe eolores Rosa y Raquel BlaPoo de una pureza
abaoluta. Son loe µolvOII de arroz de Ju relnu y loo reyes de loe polvoa de arro2.
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11111111111111111111111111~

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Alivio positivo para los Sarpullidos, DesoIladurAs, Quemadas de Sol y todas las afeeciont:s del cutis. H ace desaparecer el olor del s udor,

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es inocente y(el
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un poco miis subido quizás que los snstitntos, pero
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EDAD CRÍTICA

~lll ll lllll lll lll llll lll ll lll llll ll lllll lll lll í1 111 IIIIV lll lll lll lll lll lll l lllJ JII III II IIIIIJ lllll lUUI

=_§

NADA TAN EFICAZ Y T~ .
FACIL de tomar como las

FREDERICK STEARNS &amp; CIA.

BI Zlbr.tr de Vlrstnte S'yrdabl es sobereno contre todos los acoideates de
la meaopausa ó sea el retorno de la edad : bemorragies, congestiooes,
vahídos, abogos, palpiteoionee. ga stralgias, desórdenes digestivos y nerviosos. estrefümieuto. etc. E~cribirll:N'yrdabl.2.O, R uedeLa :a~cbefou•
oau1&lt;1, :rar,a, para el envio gratuito del folleto explicotivo. E:cíJose la
llrma degarantla Jfyrdahl.-Vent.a en todat1 la, Droguerías y Farmacias.

=
E:

Company, Fi-ladelfia, Estados

cactua oomún.

lor de carne. Esta planta maravillosa á la
vista, produce un atro:t olor de carne corrupta.
Entre las plantas de forma rara, se cuentan los cactus de Cahfomia que elevan
sus tallos á una altura d": 12 metros . El
echinopls parece una gran sandia espinosa
y da una bella flor blanca. Hay otro cactu, que parece una bomba de crbtal de
&lt;!onde salen bellas flores blancas.

-

A

fermedad sino ijue ellmlna. por com•

¡;;~ todo el mus.
No se desanime vd.; no gaste sumas
cnantios.a.s en consultar á los especJalLst&amp;!, y compre, en oullli{luier botica,
pur cua.tro pesos en moneda mexicana,
uoa botella del REMISDIO LIQUIDO
DE M,UNYON, PARA LA SANGRE.
S! necesita vd. a.l,,,&lt;&gt;1in consejo especl.al 6 de caT.11.cter confidencial, ,r ei.p»
to A su caso perrona:l, lo r~ibirá vd.
gra.ths, dirlgiéndOE.e á la. Munyon ReUnidos de Norte Am~rlca.
Agentes: J. La.badie Suc.s. y Cia. Calle
de la Brofooa, No. 5. Mérlco, lJ. F.

épocas.

DE LAS

t.1UNYON, PARA LA SANO!R.E. .Ellm~ Tápldam.ante oualqU'ler forma d-e
Slfilis. Au,n en Jos ca.sos de ca.lvide
prematum-a., y cuando el cueqm se cubre de llagas, recomendamos est,e reruftdlo, pues no E.Ola.mente a.taja la en-

medy

•

Regulariza el nufo mensual,
los retrasos y
supresiones asi como
los dolores y cólicos
que suelen coincidir con las

SALUD

enfermas de Sifilis 6 de Escr6fula, recc,mendamo~ muy encarecidamente que
prueben el REMEDIO LIQUIDO DE

-=_=--===

§

i5111111111111111111111111111111111u111111111111111111111111l1lllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllUIIIIIIIIIIIIIIG

En Africa se encuentra el w1lwllcl1ia mirabitis, árbol cuyo tronco de cinco metros
Je diámetro no tiene más que 50 centlmetros de alto y lleva á ambos lados dos
-.:randes huja simétricas que parecen alas
extendidas de un pájaro eieante. En Australia se encuentra el árbol-botella que tiene la forma que indica u nombre.
Nada hay tan divertido, ea suma. como
el estudio de la Botá.nlca; sobre todo ocupándose con especialidad de buscar y cla-&lt;lficar plantas rara' entre las cuales el
capricho de la naturaleu ha hecho desde
las formas más artli.tlcas, iiraciosas y bellas , has ta los fenómenos má s espantosos
y repugnantes.

HIERRO
UEVENN
do-11 AOAD dt •EOl(JtllA dtf

lla ICllro J -n•mlco, t i •
lnalltrúle tD lo1 p&amp;lltl ctll

hemta, Clamb,
DtblU
"1/~/ott
l•-

r

tflltdtla

I•

1 -.. . . lnu·Arta.

,ws

de

les ha producido
efecto

muy rápido."
t ATENOOENES SILVA
Arzobispo de
Michoacán.

La Peruna curó una Tos
Persistente.

Resfríos

Afecciones Cata•
rrales.

Catedral de Morelia, Micboacáa, México.

t

o&amp;ies.
J
En la. familia real ln1rlesa, hay la cos- l
tumbre de enseñar á los nlílos ,{ culda.r i
mur bien susjuiruetes: cuanaose canm
de ellos. no se les permite romperlos, sino Í
que se les camb11lD J)Or otros. .t el ju¡ruete
despreclado es de irran valoró loteresan- :t
te por cu&amp;l&lt;iulsr concepto, p&amp;Sa. al Museo:
en caso cootrBl'lO. se rell'&amp;la 'los hUo de
CU•IQuler empleAdO de palacio. Lo.colee• 1
clón. dicho sea ae PIISO, e de muy reclen- 1 +
te crea.clón. plie to que sólo data de cuan f
do el rey actual subió al trono. Antes. ha- i
bfa -ya co.~tombre de ll'Uardar losJull'uetes. f
l)eroslncolecclonarlosnltormarconelloi,
un museo.

f

1\llorelie es una de las principales ciudades de México y tiene una de las más bdlas ca•
tedra Jes de la República, cuya arquitectura es espléndida. Esta magnífica catedral da á la I
Plaza de los Mártires y es el lugar oficial de su Reverencia el Arzobispo de Michoacáo.
1
•
+ ESte d"1gnatano• ecl&lt;!Slástico,
cuya posición en la mitra, amplios Y profund S coooci-

I

l

m_.ient,,s en t0do, escribe una carta referente á la Perana, la cual debe ser leída con gran

1
i + mterés por to do el murtdo, por estar escrita por una verdadera autoridad.

¡

Planta qua se asemeja é laa olr~
o .. nvalaclonea lnteatlnalea.

Morelia del Sagrado Corazón,
Magníficos resultados producidos por la Peruna.
México.
Marzo 21 de 1906.

Carta del 11lmo
Arzobispo de
Michoacán.

Una de J~ mayores curiostdades del p&amp;lacio de Buckln¡rba.m, residencia ordln&amp;•
ria. de los rere11 de Iol{laterra, es el 1tl useo
Monterrey, M éxlco.
de iuiruetes QUA han pertenecido i1 re)l'es
La Peruna ha producido en esta
Y reinas IDll'lesa~. AunQoe la mayor pe.ne
"Me consta que, á muchas clµdad magnlfieos resultados, á las
de estoS juguetes son moderno.~, su valor
personas que la han tomado. Esto
btstótlco de;plerta la curlostdlUI de todos
personas
el me Jo ha asegurado uno de los melos Que tienen ocasión de visitar el palauso
la Peruoa un
jores médicos, el Sr. Dr. D. Juan de
cio, Uno de los ejemplares má.s lnteres&amp;u•
Dios Trevi!io, quien goza de alta
tes es un caballo de msdera Que rel{&amp;ló a.l
saludable, muy bueno y reputacJón. la cual es muy bien funrey Eduardo su psdre cuando aaaél teufa
dada por su ciencia. médica. y aeer•
cinco años; en el cuello de este cab,.llo, á
ta.da práctica.
auleo el orfnclve p11So el oombre de JúQue se extienda. el uso de la Pevlter. puede ver11e, 1r•abado ápoota de
rana por todas partes, para nue la
n&amp;vaja por el nlño destinado á re1r1'r el
' humanidad tenga alivio, son lós de
Imo•rlo Brltán1co, el nombre de "Edseos de su afectísimo S. .
ward.11
t Santiago de la Garza.Zambra.oc
Junto al caballo bay un precioso cañón
(A.rzoblspo de Linares.)
ile cuarenta. centfmetros del&amp;rgo, ane era
Ca.lle Juárez Fo. 2.
el Junete ta.vorlt.o de Eiluardo VIL, á
qulen fué regalado por el iluque de Oambrldge. Realmente no es un Jul{uete, slno
un modelo perfecto en todos sus detalles,
cuyos proyectiles dlsp&amp;rados á cien metros de dista.ocia. atraviesan una tabl a de
GuadaJajara, Méxlco. Abril 23 1905.
tres centímetros. Basta. los diez años de
Muy Sres. mios: Tengo la satisedad no obtuvo el rey permiso de su ma.racclóo de comunicar á Vdes. que
dre par,. nsar este Juruete: después, se
el uso del medica.mento denominaconstru:ró par&amp; él un pequeño paraue de
do cPeruna.&gt; ba curado radicalmentiro donde le 1rustaba l)ractlcar con el ca.te en pocos días á una persona. de
í!onclr.o biúo la dirección de uu anciano
mi fam11la que venía padecleodo,
a.rtlllero.
desde hacía dos meses, de una tos
Eotre los Juguetes m'5 11,preclados J)Or
molestia y persistent-e.
la. familia. real Inglesa., fisrura la muí'ieca.
De V des. afmo. S . .
ra vorlt&amp; del&amp; reloa Alejandra, mui!ec&amp;
cuyos vestidos b!zo la misma reina siendo
José de Jes11s,
muy niña. cu11.ndo segur&amp;mente ni siquieArzobispo de Goadalajara.
ra !illflaba con llegar á ser soberana. de
Inglaterra.
y
Re,riuos de otros reye , los ha.y notab!lís!mos, a uuque muchos de ellos más bien
que lull'Uetes &amp;on verda.ileros oblar.os de
erte. Eo esta cate,rorfa. entri. un precioso
O. Gutltlrrez Quintero, Abogado.
modelo de la. prhoe.a expo,lcl6n de Pa.rfs,
Santa Teresa 9 H, México, D. F.
Que ~dltonta empera.t?lz Federico resra•
Diclembre 2 de 1905.
ló á la prlnce. a Ylctorla en su décimo
res. Peruna Drug Co.,
cum1&gt;le•ño , y que &amp;e dice va.le cerca de
Oolumbus, Obio, E. U. A.
nn millón de pesos. Totlavía más va.lioso
Muy Sres. mfos:-Teogo el gusto
es un Ju,ruete representando un buzo con
de comunicará V des. por medio de
todas las piezas de su esc..tandra., aue la
.la presente, que sil preparallión, 1a
emp,.ratrlz de AlemlLD.I&amp; re,r&amp;ló al prl'.nc1·
Peruna, es realmente maravillosa.
pe Kduo.rdode Oaleshu.cemu:r ¡¡ocosa.l'los.
como remedio para. resfrios y afecE d" oro ouro. y toé becbo por un artista
ciones catarrales.
J)Olaco une em oleó varios al'los en eJecutn.r
Mi senora esposa., que l os padece
ta.n delicado trlibujo,
de alguna Intensidad y de carácter
Seguramente. los jull'uetes de más mérl
rebelde, se alivió rápidamente con
to son los Qua ebtá.D hechos J)Or personas
haber tomado ólo un pomo de tan
reales. Entre ellos her un precio.o mode•
benéfico remedio.
Jo de ca.ñon ero becbo entera.mente J)Or
Para beneficlo del póblieo en geGulllermo IV, y de una exactitud adm1neral, y para. que sealivleo muchos
uble en todos sus detalles, Cuando el
eafermos coa tia.a excelente remeorfnclpe Eduardo de Gales era un poco
dlu, dirijo á. V des. estas lineas, de
má.s _pe(luel'lo que llbora. se le J)erml~fa
las cuales pueden hacer el uso que
bal'larlo eo un estan&lt;1ue en Wlndsor, pel'O
crea.o conveniente; pues lo maaide•puéd ba pasado nueva.mente á la colee·
restado es un t estimoalo de los bueclón. llar ta.mhléo un modelo en madera
nos y rápidos efectos de la Peruna..
de una bomba de Incendios hecho J)Or el
De Vdes. Atto y Afmo. S S.
orlncl oe da Ga.les cua.ndo era niño, una.
baoder1Lcnn su asta.obra del dOQUe de
C. Gut iérrez Qt.iotero.
Oonn&amp;Ull'ht. y una. hermosa cometa &lt;1ue ba tO ...........
hecbo hace l)OCO el pe(luei!o Enrl&lt;1ue de
..,,.,,.,,t,,tnt,...,++,t,,tt,M:,,t,,M,tM,,tt,t,,t,,t,......,.,tt,,t,,t,,t,,t,,t,otnMt,t,,t,,t,t,,t,,t,,e.!M,,t,,t,,t,....,.,t,,tnt,,t,,t,,t,,t,,t,,tnt........,,t,,t,,t,1t...,..dtMd.ntfft~

se DESEAN Aoums acr1vos

La Peruna es de valor especial para los residentes en Morelia, con motivo de su clima I

·
pecuJ'1ar 1oca1Y de sus condi.c1ones
durante cierta parte del año,
•+
. Las enfermedades catarrales de los intestinos y otros órganos ahllominales, son los :t
á t ºbl
J •
·
½

1 m s err1 es en as tierras calientes.
f
La Perunaba demostrado invariablemente ser un excelente remedio en todos estos casos.
•
La fama de la Peruoa ha llegado basta los últimos confines del mundo civilizado, y
t+ cuenta entre sus am. ígos á pers.onas de todos sexos, condición y estado.

pa,raven'.leroo&amp;rtfc11Jode1rrannoveda.d,
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Í

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........,........,4'illlll""""'""""'"'"+i1Wfi+.......... .......,.~

�VINO DESILES
Tod11, la. c11,tll.st rofe está descrita en UDOli
cuantos rasj¡'OS wo.estro .
La Resrund&amp; escena no mue tr&amp; los fu.
o rtole offcl,lles,
En l o &amp;lt,0 ele los m:\stllPS lucen las banderas, las vlud&amp;!l Uevan rl.l[DrOSO!i loto1,
uo11. l)()mposa repr entacldn del Con eJo
d mlnbtro. lee un plañidero dlllCu ri.o de
pé ame. en el Qué. d oué1 do ah,'ll.Doi,
cumpllmleotoS dedicad
ft h1. casa conij•
\ruct.orA del ubmarlno. se dlrlire uo p11,.
tétlco y entldo kdlds, aauello bombr
Que m11rler0c comn héroes. dando su vid&amp;
1&gt;0r la pu.tri 11. y par eciendo enlazad en un
fra ternal a.braz.o.
Est&amp; sáUr a, verdaderamente cruel, no
Ueoe mlts rl val Que otra, repr en tilda
lmlsmo en el Grn Gulllol, 'S' cuyo t ítulo
es La, oprrorlrmu dtl prf'/IIM l"trdl,,.
E!ste p rofesor es un clroJaoo famoso Que
1)01' término medio opera Cloce ó doce enfermos diarios.
Un d ía. ope rando, ha perdido u pinna
de oro, sln recordiu pnr md:s esluerv&gt;s Que
b ce, ddndedemoolo ban podido m.e~rae
las d1cbosllS pintas.
Los pacientes acoden at s11 ll&amp;mamleoto.
y cada ano de ello le hl&amp;Ce concebir on ra•
yo de esperanza,
¿ leo te usted al¡o &amp;Qu (? Es mene&amp;ter
hacerle 11nase1ronda operaC:ón.
&amp;No lente usted ala-una mole tia? Malo, Tr atar emos de aer m~s nfort11n11.dos.
OOlo 6 n
personas sienten lill!'iío dolor•
clllo y son operad&amp;S.
Una muchaCblL va li sufrir el trut11ml~Q•
to oulrúrirlco. cuando. •I darle pre vl11meote uca Uzi&lt; d té, e enea ntra o 111.11
J&gt;loiu en el r,,cdo del oiucar ero. t,a eclermera las babf,. utlllz&amp;do par" cqrer 1011
terl'Ooes.
Apeou reeaperad11.1 las plnz•s del cln1&amp;llO, s11en11 el llrobre del teléfono del hos•
p_lt1Ll :-Mae tro. se les hll abterw el v ient re 11: los enfermo~ nú.mero 3tl. 31, ~ l' al¡.-11nos otro~. .'u plnz no p~rect!n.
-" o e molesten u,,red~b• E.taban en
el aiucar ero. LV•lltmte ch:JbCO, ¿ve1d1tll?
(;racias oor la mvlei,tla!"
¡.:,, de $UDODn Que ei;te olvido no ser,
mu3• a¡rr&amp;dable pa rn l08 oído~ de un lfran
operador trancé Que hoce algún tlem oo
e ol.,,ldd un In trumeoto eo l lnlerlor dd
un&amp; rPspetad11. e!lora.
LadePOslt11.rla, al s~nur tenlbles dolo·
re!', &amp;eudld &amp;I d cuidado n.éJtco Que lll
volvió á abrir en r.aoal 3· recobró tranQ IJI•
la.mente su tru.trument.o.

Ilcolmo de la s~tiraene!cena
Un flijtvo uptclo dtl ru flamo , n 11 tutro,

Lns pa rfqfenses son m11:v aOclonado• ,
llS est11pende.s y la empre a ~el
tlran ,olilol los lu 6Mbf~ho con un
poetácolo o ue no a oh'1da lácll:nente.
En el conocldfblmo ~e11 tro e estlt r enresen,ando una obra titulada ·u111rrg1tndOH,
7 Que es la md.s ll na. y despiadada sal.tira
Que e llJI. Uevitdo lt la escena.
L&amp; p rimer a. escena se des1urolla en el
c uarro de nave,racló11 de un llllbmarlno.
ent re UD Joven tenleo ~e 011e r ealiza 811
p r imer viaje yel comandanui, uu partid arto acérrimo del opio.
Para d1ulese.bor marino lt \aobr e. sedan
en ella voc de me.ndo con el pOl'ta,roz.
dando orden de Ques11bad baJe el s11bm&amp;rlno, se llenen de BJl'Ua lo comx,artlmenr.os. se paren l&amp;S md:Qulnaa, etc., todo bC!cbo con 110rpreodente realismo.
El p dbllce ve eómo el su bmarino se va.
huudtendo DOCo á poco. El Joven ienleole
p rlnclpla '- lanQ'u.ldecer y 11: seu ttr el vérlll

tigo.

JABÓN RAY
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oal Olty B&amp;nk, New York.-F'.riii, Natlonal B&amp;nlc, Oblcaa,i.-Gulllermo Voirel y C(a•.

Habnin de hacer uso diariamente de. la

"E.t ia crema dd al cúlis un aspecto a terciopelado do los mor puros, lo
B l.AN QUEA y lo preseroa de lodo, los otaquts del Tiempo .

Enloa11ecldo oor e l opio. el comandante
del ubmal'lno hace Que é.,;te descienda
alio m'8; sra en el límite de re11lst.e:ncla se
r ecobr a de so momenul.nea Locur a y vuel•
ven á flote.
POCOll minutos de. p11és t1enen Que des.
cender de nuevo wr m11od1tto del almirante.
De repent e aparece el plloto y ao11ocla
nue has u11a vía de a1ru11, ti comand an te
d .. rápidamente ,me"&lt;! de LO.ando pus. reparar la aver f». pero todo es lol1Ltl, lt t r avé de I tubos acú,ttcos no he r ecibe
coot&amp;t actóo. ·
La aoiru&amp;tla. au menta y le. d i lpUna va.·
ella, h !bt&amp;Que de pronto este.tia le. lo1i11bordlnacl60.
-iH.0!11, mncbacbos!
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Patrón, Correa · C'•, en Mclnda. - · E. Rodrlguez y C'" en Monterrey
- Eduar~o Brerner y C'•, en Monterrey. -Tolis y Re~ero, en Oaxaca:
- J~aquin lbai\ez, en Puebla ..- Ang~I Ran_gel. en Puebla. - Rafael
Rodnguez y C'•, en ~an Luis Poto~1. - G. Muller, en Vera -Cruz.

~~~~~~~

'f

T"OoA•

L.4 ■

P'A III MAC &amp;Ae

Antes de acostars e y al levantar.se
EnJulll!'U e la bocll con DIOXOGEN.~ para evltllr el descame
de las encías Y las plcadurdoS y entermed&amp;d8ll de le.JI rafees d la dentad un.
Ooc el uso constante del OtOXOGE d l!.D&amp;rece mu:i- pron to el
ma.1 olor del allent.o é Impide la acum.ula.clón del sarro 7 amu.rJllei de
l os dientes.
Observe vd, cómo b&amp;ee burbuJas en las encías y se11araclon de 1011
dientes. Y lo qoe 11l1rnl fl ca Q11e está destrllJ'endo Jo microbios que df'Jun los fer mentos e o la boca, que es siempre lo que catlll&amp; l&amp; oérdlda
de la dentadura l' mal olor en el aliento.
Limpia al moment.o :v sin dolor, cualQ11ler herida ó parte eo reuna
a.ue t~nga pns, desnoyéndole lila ve~ 1011 lférmenes malliro Que no
la d,i,Jao cicatrizar.
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Registrado como artlculo do ■egunda. cla.se, en 8 de Noviembre de 189&lt;t.-Impreso e

Año XV

Tomo 1

n papel de taa Fá.br lea.a de Sa.n Ra.fael.

México, 1° de Marzo de 1908
FLINER74LE - DEL R. GENeRAL D01 ~RAMCISCO Z. ~1EN7-\

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GUARDIA DE HONOR ANTE EL CADAVER.

Número 9

�Fundador y Propietario,
LIC. &amp;n'IEL Ulll8 Sl'IINL.I
Director,

Llll8 Q. llll DA
Gerente,
L[l8 IU!l'E8 DDtL.&amp;

Secretarlo de Re&lt;Jacclóa,
JOSE ff KZ llW'IE

Subscrlpetón foránea, por trimestre...... 1 4.50
'En La captt.al. al mes.................................
1.2:5
Ndmems ~ueJt.o,¡................................. ......

0,50

Los asuutoe de redacción deberán trataree directa·
mente oon el Becret&amp;rlo.
No aa devuelven orllll:lnalea.

L,f\ SBMf\Nf\
CINCO CUARTILLAS UI BLANCO.

o, no está bien que me pidas, compatlero
imprudente, una.crónica sobre elCa.rnava.l. Ya.
que me has tra.fdo y lleva.do, semanas y semanas,
durante a!Ios largos que pa.recla.n Inacabables,
por los siete círculos de tu capricho, no qule•
ras aumentar mi habitual tortura., obligándome á retroceder, á. desandar, á ir de nuevo por
el paraje frecuenta.do cien veces con disgusto y
otras tantas abandonado con fastidio. Eres
cruel conmigo: cruel y mal Intencionado. Quieres que me fatigue buscando entre mis ha.ta.pos imagina.ti vos y mJs viejas pasamanerías de
retórica, los adornos, los cintajos, los oropeles, los remiendos de seda y los falsos brocateles, con que ha.cerl, traje vistoso á. una. momia,
apolillada. ye. en el fondo de una cripta. Me das
una. ta.rea. macabra., inútil, dllicultosa y repugnante. Me la das, á. sabiendas de que me será.
Imposible complacerte, y de que el vestido que
cooleeclonen mJs manos expertas, va á salir de
mal gusto, abigarrado, chillón, lleno de costurones y tupido de coloiines como capa_de mendigo. Porque si: es una momia el Ca.maval, y
para. nosotros hasta la curiosidad de babi ar de
él, de recordarlo, de revivirlo en la 1l teratu ra de
efeméride, de una revista semana.ria., es futlle1.a. y cursilería.
o puede constituir el aroaval un pretexto
siquiera para llenar una. cuartilla de las
cinco que me has puesto al frente, como se pone un pelotón de solda.dos delante del reo, en
el momento de la. ejecución: Sólo que esws cinco soldados, estas cinco cuartillas son también
como to, traidoras. o me apuntan con la bo·
ca de su m2us,,. oa.rgado: usan arma. blo.nca y me
obliga.o á entrar con ellas en lucha desesperada y sJlenciosa.
Y bien : la. báquica. fiesta es ahora una moderada y burguesa procesión de carruajes que va
desde Plateros al monumento de Cuauhtemoc,
y que dos masas ltumanas, compactas y en movimiento, euca.uza.n como dos muros infranqueables. a.da miis. México se ha modernl~ado, y moderni'iándose,- lo be dicho siempre-se
ll'.1. entristecido. luna chirigota, ni UII. chiste.
ni una máscara.. Vivimos en serio. ¿La.s risas?
Pe.rece que las ha prohibido el sellor obernador. Las sonrisas, esas que no suenan, y queson
como los fantasmas de las risas, son las que no
eJtá.n prohibidas y pueden salir á. la. ca.lle con
permiso de la autoridad. Todo lo que hace ruido se queda en casa. Por eso los automóviles y
los carruajes de última moda se bao puesto
llantas de goma para evltarquelosgendarmes
se los lleven á la Demarcación de poUcla. El
martes de Carnaval metropolitano no es otra
cosa que un pretexto para ca.minar de una mc1.nera. pulcra, callada y grave. Este paseo recuerda. los a.leja.ndrlnos de Lugone11:
'Es una gran columna de sllencJo y de ideas
en marcha ..... .
Momo, olvidado Momo, ¿dónde están tus ensordecedores casca.beles? Su Majestad la Tristeza y Su efioría. el Reglamento, se pusieron
de a.cuerdo y machacaron esas parlanchinas
LeogülW de meta.l que despertaban el deseo
cantaban himnos al placer y ponla.o loca d~
gusto A la epigramática lronía.. No éramos en
otros tiempos, no hemos sido nunca. unos rego-

clje.dos 1nsutrtblea. La sedente melancolla del
Indio y la.cel'Iuda. gravedad del oonqalstia.dor, se
mezclaron en el alma mexicana para produclr
esta. dulzura. contemplativa. y enfermiza qae
nos distingue de los otros grupos humanos, Y
que tan poco se presta á la. expansión cordial,
á la. alegria. sana y sin prejuicio, al contento colectlvo, dentro del cual todos los hombres se
vuelven nlilos.
Pero, á. pesar de todo, teniamos Ca,-,cofJal. Y
gustá.bam1&gt;s de ir por la. vía. pdbllca., haciendo
hablar en voz alta á esa entrometida senora.
que va de casa. en ca.sn. y de boca en boca, cuchicheando sus di vertidas maledicencias: la Calumnia..
Eso sf-lo recuerdo;-no éramos a.legres en demasfa, pero perver os, a.gres! vos, sarcásticos si
éramos hasta la exa..gera.ción. La carete., el disfraz, la. má&lt;roara., eran una salvaguardia. de la.
perfidia. os autorizaban para. desahogar nuestros despechos, nuestros rencores, nuestras envidias. Nuestros goces no se desenfrenaban; Jo
que si andaba á rlenda suelta era nuestra. Ingénita y sarcástica. gracia. Por todas partes resonaban 18.9 ca.rcajadas diabólicas¡ eran el coro
de la dltama.clón que entonaba, en los bailes,
en las calles, en los Jardines públicos, sus serenatas me!istofélloas. ¡Oh noches del arna.val
mexicano! la luz del mechero de gas, pasaba
holgado y blanco el compungido Pierrot· pasa.ba el ceJHdo y cuadriculado Arlequín; pasaba.
la. corcova de Pulchlnela; pasaba, con aire de
consp1rador, el lúgubre Dominó¡ pasaba la.
fantástica aquelarre de la ma'ICarad:\: los animales monstruosos y corusca.ates, los enanos
barbudos, los giga.ntes de ca.beza giratoria., las
caricaturas y la.s idealidades· Cuasimodo y
Loheogrin, Colombina y la reina. de aba.
M.as . .. . ..;,un rast•o, una chispa., una memorla de aquellos desbordamientos de gracia, 1e
fantasía, y de calumnia'/ 1 tú, amJgo cruel,
conservas en el cerebro un rastro, una. chispa,
una memoria de las que ahora me pide como
para burlarte de mi. El Carnaval está como
estas cua.rtlllas que me da.s á llenar: en blanco.
Para el vicio de los bajos fondos, para la alegria. canalla quedan algunos rincones de placer, espiados por los ojos de Argos de la pollcla.
municipal. No querrás que yo te describa aquí
las escenas de esos enterradores de la. S•rdina
simbólica. on los últimos sacerdotes del Carnaval; los rezaga.dos impotentes y rufianescos
de h. fiesta. pagana..
Veo; vamos á ver, en sllenclo, lo único que
ha quedado en esta. buena. ciudad de los rego•
cljos populares: la. Vanidad, que es tonta, va
en ca.nuaje; y la Tristeza, que e,i incurable, á
pJe ......

..

DAR QUE VIENEN DANDO
Un hacendado de la !rontere. está pasando
las de Ca.lo, acusado de haber maltratado de
obra. á. peones de su hacienda. A este propósito
la. prensa ha. seiiala.do la frecuencia de esos hechos punibles y denunciado el hábito lnnterado entre nosotros, de abusar de la. posición
social, de imponernos por la fuerza. á. los pobres, á tos deshereda.dos, á. los Ignorantes á los
débiles, Y de servimos de nuestra levita para
sacudlt el polvo á la. blusa. y á la cotona.
El hecho es tao cierto como su frecuencia.
El hombre d,c,,ite, y por tal conocemos al que
viste pasa.blemeote bien y tolerablemente aseado, propende A menospreciar, á deprimir y á.
maltratar de palabra. y de obra á las clases menesterosas.
Les hablamos altivamente da tú, todas nne .
tras órdenes las formulamos con imperio y hasta con brutalidad, sin atenuarlas siquiera con
el: há~ame ¡.,fJor ó el t6nus, la mo/.:itia que la más
elemental cortesla. exige. Hay más; lejos de dulcificar, amargamos y condimentamos nuestros
d1so1usos con todaS la yerbas amargas de la
injuria y el e.ore recaudo del insulto. De t•lis
"t,o,. cuales no bajamos un punto á nuestros albat'llles, obreros, cocheros y sirvientes, y á la
menor protesta, á la. más leve Insubordinación,

a l más problemático asomo de rebeldla, ya.
enarbolamos el látigo, ó el bastón de carey, ó el
pu1'lo cerrado, y lo dejarnos caer obre las espaldas encorvadas por el trabajo ó las cabezas
abatidas por la. humillación.
Y como nuestros subordinados nos toleran
esas cosas, como sus manos siempre armadas
de ellavetas pa.ra el a.migo de pulquería y ágiles y asesinas para al compafiero de parranda y
la compañera. de la. vida, caen inertes ante
nuestra acometida., como jamás ó casi nunca.
el Injuriado ó el golpeado nos acu a y no hace
castigar por las autoridades, allá vamos á Je.
procacidad y á la paliza sobre todo lo que nos
cae á.. la mano si es humilde, mezquino y tolerante.
PorQ.ue es curiosa esa psicología. de nue tro
pueblo bajo. o tolera de sus Iguales ni una
mirada obl(cua, ni una. palabra ambigua; es
muv hombr, entre los suyo y puebla las cárceles por ri!Ias saogulenta , promovldac; por motivos fútiles; afronta. al rival, á la. autoridad,
á la ley y hasta el pa.tlbulo por una. mrtida rehusada. ó por una pa.lo.bra. ofensl va, y ante el
eatrtn, cede, se humilla, se aba.te, soporta. sin
protestas y sJn resistencia las afrentas más angrlentas y las vlas de hecho más rudas.
La. fo a común del Cementerio Municipal está. colmada. de asesinados y de ajusticiados; y
esas fieras, combativas y agresora , mortíferas
como epidemias y sanguinarias como buitres,
se tran forman en dóclles corderos y en cándidas palomas ante un ,.,:Jitigot~ ó un so, b,te.
Por eso, naturalmente, abusa.roo . Todos nos
sentimos.un poco encomenderos, y el pueblo nos
siente rnmblén encomenderos, y es tan propio
de la. encomienda. el garrot azo limpio del capataz como la resignación del siervo.
.Eo este sentido la autoridad hará. muy bien
en poner un poco de orden y la ley debe procurar un poco más de justicia distrlbutl va. Váyanle ustedes con mú leas á un cocnero fraoc~s
óá. un a.lbailll norteamericano y eencontrarán
con la horma de su zapa.to.
Pero la medalla tiene un Ieverso. Malo como somos los amos, todavla nos saca.o veinte
codos lo~ servidores: y si los de arriba omos
severos, desprecia.ti vos y hasta.crueles, en cam,
blo cada más ta.lmll.do, más vicio o, más perezoso y más malévolo que nuestras victimas.
De una. manera general puede decir e que
son Insensible al buen trato y á la generosidad
de sus amos. Ila.bltuados secularmente á la ser•
vidumbre y á ser gobernados por la violencia.
toda compas1ón, todo desprendimiento
bondad, le parecen debilfdades oue tras. ,{ nuestras concesiones responden con abusos, á nuestro perdón con nuevas faltas, á nuestra fJist,
go,-da con recrudescencias de vicio.
omo no llegan ni fl. comprender, siquiera, Jo
que soo nuestra filantropla, nuestro respeto al
derecho, nuestro fervor por la justtcla.1 toda bondad nuestra la juzgan estultez, encuentran en
el hombre recto y mor1gera.do una vaca lechera. que explotar, y mient ras mejor se es con
ellos, peores se muestran ellos con nosotros.
El mal es histórico, tra.dJclonal, atávico. obre razas secularmente e clavas hemos logertado reglmeoes de democracJa y de justicia. Al
yugo que doblega hemos substituido la ley y la.
justicia. que levantan. Ilemos legislado y organlz_a.do paia uo pueblo Instruido y el nuestro
es 1goorante; para. una raza sedienta de libertad, y la nues ra sólo aspira. á la protección y
á la tutoría. del fuerte, y en esas coodlclones
ni podem~s impla.nt a.r plena.mente la. ley que
ampara, m pre cindir por completo de la. tuerza. que dlsciplloa. os vemos forlados á. lmponer el deber y á usar de la. violencia. y á cada.
pa.so la levita se encuentra. ontre la. 'espada de
la ley Y el muro Inconmovible de la apa.tla de
la pasividad y de la. malevolencia de nuestros
subordinados
Paciencia; todo se andará. Gracias á. la. paz
á la ensenan za, á ta competencia extranjera. ei
pueblo dará. hoy un paso, y malla.na otro y o6ro
hacia el deber, hacia el traba.jo, hacia la honradez, y gracias á ese progreso, nosotros podremos sallrle a.1 encuentro en el camino del res•
peto al de!echo y de la. práctica. de la Justicia..
Ya. México, que era. el Infierno, comienza á
ser el pa.ra.1so de la servidumbre doméstica ya
ella. comienza. á. ser el capataz, y nosotros el
siervo; el fenómeno, en su misma exageración, prueba la. realidad del progreso; y er proceso del hacendado fronte rizo, la prueba. Igualmente.
Asf sea, porque ta.o necesH,ado está el pueblo
de nuB&lt;1tr'l respeto, como no otros de su virtud.

toda.

EL MUNDO ll,US'rR4l&gt;O

Al medio dfa, en unlugara.mplio

Nota Social

y delicioso, e strvJó un espléndldo

banquete, dura.nte el cual la alegría, el buen humor y el entusiasmo de los comensa.les, Llegó al colmo. Terminada la comida, se reanudaron los paseos y el baile que se
proloogó hasta el obscurecer-hora
en que se dió la seilal de partida,
rumbo á México. Los excur lonlstas ocuparon de nuevo los automóviles, dirigiéndose en seguida. al
Parque Luoa., donde se continuó el
baile, que terminó á. las diez t.lP. ia
noche.
La fiesta. dejó grat1 lmos recuer•
dos en las rtamas y caballeros que
asistieron á ella, en obsequio de la
amable invitación de Jos esposos
Oasasús, t,an apreciado entre las
!ami! ia.s de nuestra. mejor sociedad.
Los concurrentes quedaron sumamente complacidos de la cortesia.
y exquisita delicadeza con que tanto el r. Lic. Ca.sast\s y su digna.
esposa., como Jas sellorltias sus hi·
jas, tra.taroo y cumplimenta.ron á
sus a.mista.des.
A.demás de la familia Casasl\s,
asistieron á la fiesta. las de E caodóo, Algara, Rubio, Cabrera, Pliego y ?;IacGregor, y los señores Mario Saines, .lo é Ca.stellot d r, ), faouel Sierra y José Espinosa.

Oon motivo del dla onomástico
de la. distinguida sellorita Marga.rita. asasú,, sus padres, r,J r. Lic.
Don Joa.qufn D. Casas6s y u sen-ora
esposa, la honorable da.ma Dona
Cata.Una A.ltamiraoo de 'asasl\s,
organizaron una animada fiesta
campestre.
En la. elegante residencia. que el
Sr. Lle. Casasús posee en la. calle
de los Tléroes, de la colonia G uerre•
ro, se reunieron numerosa.s personas de nuestra. buena sociedad, que
hablan Ido Invitadas á la jira .
,-\ las dlez de la. mañana., los concurrente se 1nstala.ron en varios
a.utiomóvlle , dispuestos de antemano, poniéndose en ca.mino hacia.
la. hermosa hacienda de Echega·
ray.
Los salones de la casa se arregla•
ron previamente para. recibirá lt,s
distinguido ex-curslonlsr,as, ador•
ná.ndose con artísticos ramlUetes y
hermosas guías de testón y per!u•
madas nores.
Las parejas se disemina.ron; unas
fueron íi recorrer los campos, frescos y bellos. con todo el encanto de
los primeros soplos primavera.les·
otras se dedicaron ú ba.Dar alegremente

INCOHERENCIAS DE U, OOLOR
CI Poeta.

b su Gorozón

Calla..... duérmete . .. .. olvida, que mallana
la. trocla. del Sol, las mismas cosas
volverán á llamará mi venta.na.
En ml alero, las cha.rlM armoniosas,
el trino alegre, la. canción sentida.
de pájaros incautos y cordlales,
alzara.o el elogio de la ylda
má a.llá. de los pálidos rosales.
Y qoá sabrá de tu dolor, en tanto,
la impasibilidad de esa. a.rmonla?
¡ ll, corazón, pa.ra. lnsulta.r tu llanto
ra. vol verá-como un bufón - el dia l
· Y las mismas tristezas. . . . . .
Los carii'los
vulgares, y los odlos, y las luchas;

Junto á. la Ingenua. risa de los niños
ía queja. del anciano.

Muchas, muchas
horas perdidas de un vivir oa.oa.lla.:
el mal, con su tra.llla. de dolores;
la eterna rima que en tu seno eusaya.
el ciego ruisel'lor de los amores;
el gesto de t raición de la e peranza¡
la. proyección umbrosa del ha.st.ío
y la mano de la desesperanza
que, brusca, nos impele hacJa el vaclo.
•
" •
Y, oye; a.1 fin no vendrá la que td esperr.s,
la. que adoras y pide .
Prende, pues, de tu ensuet'lo en las riberas
romántico testón de no me olvides.
Y duerme, ofiador desventura.do,
sediento de la miel de una a.legrla,
oyendo el miserere sollozado

de esta noche de invierno y de agonia
que atuera ultraja. los dolientes nidos,
eutu rbla los locuactis su rUdores¡
y a.qul dentro nos hiela. los amores
má.s imposi bles mientras más queridos.
Duerme: que en la. malla.na. rosa. r rubia
brlllará siempre tu dolor leja.no.
La. frágil joyerla de la. 11 uvia.
al celeste oro ·arca.no,
mentirá el chal de fiesta. de a.lg(rn hada.
olvidado, al partir, en los jardines.
Y habrá. para esperar tu Idolatra.da:
en el césped, blancura de jazmines;
lágrimas en las rosas; en el cielo
brumas, y- nieve en l as leja.nas cimas;
ea las hojas, un trémolo de duelo
y llanto en la.s corolas de tus rimas.
J O'Á N Ul'l'Al!:tt..A.

""""'""'""jfl,lfolf'""""'~""""'.........~""""'.....""""'""""'iJillllfllflifl'l'................'f'W'f'tMl~+w.............................................~.fiff+-flll!-Ml'fó-fi+'fl~...........................

~
, Jí,1"

UN CONCURSO ORIGINAL EN OAXACA

I/J~1;ol,lm

La, e1\orlta1 mtu

popnlare■

~~ZO;tON

,

,,/-

El semanario oax:a.queilo titulado " El core"
abrió, ha.ce poco, un concurso de popularidad
entre las se!lOrltas má.s d istinguidas de aquella
población. La. Idea. de dicho periódico fué recibida. con mucho agra.do causó gra.n entusiasmo entre los hablte.ntes de !a. ca.pita.l de Oaxaca. Desde que se abrió e certamen comenzaron á. llegar voto en fa.vor ya. de una, ya. de otra
de las sellorita.s más conocidas Testimadas.
Vencido el plazo fijado por ·El Score," se nombró un jurado compuesto de personas respetables, que se encargara. de haceI concienzuda.mente el escrutinio.
Cuatro tueron las damas que resultaron ven.cedoras, correspondiendo el primer logar J. la
senorlta. Ma.rgarlt.a. Grandlnson; el egundo, á. la sellorlt.a :la.ría Ga.vito; el tercero, á. la. senorita Maria Chapltal y el líltlmo, á. la. sefforlta Carolina. Solomon.

·e:......::::r.- -

•

f

1t

•*

Los retratos que publicamos, fueron hechos por el há.bU y conocido fotógrafo r . Fellpe
Torres.

�EL l\IUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO n,usTRADO

L05 .FUNERALES DEL SR. GENERAL MENA.
El Sr. General D. Francisco Z. Mena, que
desempic,ñó algún tiempo el alto cargo de Secretarlo de Guerra y Marina.en el Gabloetedel
r. General Dfaz, fa.lleo!ó no bace mucho en
Europa., causando su muerte una. Impresión
muy dolorosa. entre los mexJcaoos, porque aus
grandes méritos personales y su notable carrera en el ejército era.o muy conocidos Y apreciados en todo el pals.
El cadáver del Sr. General Mena. fué traido á
México á. bordo del va.por &lt;Alblngla,&gt; que ancló en Vera.cruz el día. 23, donde ya esperaba.
su arribo una comisión presidlda por el Sr.
Gral. Luis C. Curlel y encargada de recibir el
cuerpo del tinado y la. llave del féretro.
El Sr. Gral. Our!el hizo á su vez entrega de
la llave y de los documentos relacionados con
la def unción del ex- M!nlstro, al r . GI al. 111 a.nuel Moodragóo ; de éste pasaron al Sr. Subsecretario de Guerra. y por último, quedaron en
poder del Sr. Secretarlo del mismo ramo, Gral.
Don Manuel González Cosío.
De la. estación de Buena.vista. al Palacio aclonal, el ca.dáver fué conducido en elegante
carroza fúnebre, escoltada por dlstinguldos jefes del ejército y por un gran nómero de particulares.
En el departa.mento de Telegramas de la Secreta.ria. de Guerra., se improvisó la Capilla Ardiente, dirigiendo su arreglo el Sr. Don Ignacio
Liza.llturri. e cubrió lacé.mara con pafios negros; sobre las puertas se pus1eron trofeos milita.res y en los rincones artísticas estatuas que
sostenían haces de focos eléctricos, encerrados
en bombillas de cristal opaco oolor verde claro,
que daban al coojll!lto un aspecto severo y fó-

. eoretarlos de Estado y de los Jefes y Oficiales
de su Estado Mayor.
En soberbia carroza f(tnebre, dispuesta.
con todo el lujo que corresponde á quien, como el Sr. Gral. Mena. desempell0 puestos tao
honrosos y eleva.dos, se colocó el at aúd. Detrl\s
se encootra.ban ocho carros especiales, donde
tomaron asiento las innumerables personas
que asistieron al sepelio.
Para hacer los honores mllltares de ordenanza. correspondientes á la elevada gerarqula. del
dilunto, se nombró un:i. división de la tres .armas. poniéndose al mando del Sr. Gral. Gregorto Rulz.
·
Anties de que el féretro descendiera ñ la fosa,
el Director de la Escuela de Aspirantes, Setlor
Teniente Coronel Miguel Ruelas, leyó una oración fúnebre en la que hl:t.0 el paoegfrico del
finado, recordando que él habla. sido el funda·
dor de dicha Escuela. En seguida., el r. Diputado .Tuan de Dios Peza. reclLó una sentid!l. y
conmovedora poesía. en memoria del eminente
soldado.
Se dió paso, luego, á terminar la. fúnebre reremonia; el ataúd bajó á la.fosa., la, madre tlena.
cubrió el cuerpo del que volvió á la nada, dejando tras de si huellas inolvidables, y la concurrencia se retiró tristemente llegando á la
ciudad después de las siete de la. noche.

*"*

Entre las personas que enviaron ofrendas florales al difunto y que asistieron al sepelio, pudimos anotará los Seiiores General Dotl Porfirio Diaz, P residente de la. R&amp;pública; D. José
?tl. Mena¡ David E. Thompson, Embajador de
los Estados Unidos; D. Ramón Corra.!, Vice·
presidente de la Re~blica; Lic. D .•Tustino Fernández; Lic. D . José Yves Ltma.ntour; Ing. D.
Lea.ndro Feruá1dez¡ Lic. D. Ignacio :M ariscal;
Gral. D. 'Manuel Gonzá.lez Cosfo; lag. Don An•
drés Aldasoro; Gral. Palafox; Coronel Enrique
Mondragóo; D. Carlos García .Agulrre; D. Guillermo de Landa y Escandón; Lic. D. Rafael
Rebol lar; Lic. D. Kduardo Zára.te; Lic. D. Jo •
sé Loza.no Viva.neo; Lic. D . Emeterlo de la.
G&lt;lrza.; D. Federico Ga.mboa; Lic. n. Lorenzo
..1!:lizaga; Ing D. Sebastiáo Ca.macho; Ing. D.
Alberto R'&gt;bles Gil: Dr. Don Ramón Macias;
Li.c. D. R,1,fael Pardo; Dr. Bandera: Dr. Glass;
Lic. Azpe¡ D. Jua.n Pérez Gálvez.i Dr. D. Eduar•
do Llceag&amp;; Sr. Don Vicente Lneogas; Lic.
Barrloq; Lic. D Manuel Septlén; D. Luis GonzJ\lez Obregón; Ing. Alcérreca.; Dr. A It a.mira¡
Ing. Torres Torija¡ Lic. D. Manuel R oa; Dr.
Pet'ia Idláquez; Sr. D. Wulfrallo Vázquez;
D. Francisco Guerrero; Lic. Arrlaga; Lle Cardona¡ Lic. l:&lt;.eyes Reta.na; Lic. Gómez;Ing. Ga.•
lindo y VIiia.; Lic. Ilorcasttas¡ Lic. D. Fideocío Hemá.ndez y otras muchas honorables per,
c¡oaa.s.

..

REDENCION
(Pigl11 ijo un libro)

Verruuz.-

Asf!eeto d1l miulle á la llegada de los rrs1os,

nebre. Junto á los muros se dispusieron también trofeos entre grupos de plantas¡ en lapared del frente se vafa el retrato del Sr. Gral.
Mena medio cubierto por un cortinaje.
En el centro de la cámara se levantó P,l catafalco; el ataúd descansaba sobre enlutado pe·
desta.l, rodeado y casi c ubierto de coronas. La
ecretaria. de Guerra dispuso, como es de rigor
en estos ca.sos, que durante todo e l tiempo que
el cad:1ver permaneciera en la. Ca.pHla. Ardlen•
t e, f uera velado por guardJa.s que se turnarían
cada hora.
El fónebre re_cinto f ué visitado constantemente por una rnl!n1dad de personas de todas
las clases sociales, que desfilaba.o respetuosamente ante el catafalco.
Las ofrendas florales llegaron sin cesar enviadas como tíltlmo homenaje por los amigos
del r. Gral. Mena, por sus compalieros de armas que ta.oto lo estilmaban y por sus subordina.dos.
'
tt

* tt

El Sr. 'Prtsr'dent, d1 la ~1p1lbliea ,,, los &amp;orr,dor,s d1J 'Palacio.

Las cuatro de la tarde del martes 28 era la
hora. seflalada. para que el cadber del Gral
Mena fuera conducido de la. capilla. a.rd leo~
te al Panteón Francés, donde f ué inhumado
Desde muy te~prano, los patios y corredores
del Palacio NacJ.Ooal se encontraban totalmente llenos de numerosa. concurrencia E l Sr
Gral. .Porfirio Dia_z. Presldent,e de la :R.eptíbli:
ca, fué quien presidió el duelo, presentándose
en la capilla ardiente, aeompaflado del Sr
J osé l'l~arla )lena, herma.no del difunto¡ del
EmbaJador de los .Estados Unidos, de los Sres.

r:

-Ha.y paisajes que, como ciertos hechos, queda.n grabados en la. memoria. Repentina.mente,
la. célula. marcada. vibra. porque sí, y nuestros
ojos se llenan de la causa. Impresionante. Nada
más curio o que tal fonógrafo: da_voces, con luces, dibujos y colores. Estamos en este huerto
contiguo al jardfn de Tlresias, y no sé cómo,
a,ca.bo de pasar entre Monteca.rlo y Génova. ¿Lo
que he visto? Un cuadro en el cual no había
repensado nunca., pero que contemplé una ta.r•
de. Sobre la. cima. de un moo~e, una enorme
cruz arrojaba. su sombra, como hecha. _por dos
alas rlgldas del sueiio de un penitente. El tren
penetró en la. noche del ti.í.oel y salló vertiginoso al dla deslumbra.ate. El monte se dibujó de
nuevo, y esta vez con el Mediterráneo á sus
plantas. Sobre los cantiles blanqueaban tumbas la cruz ergulase en la a ltura, astro del rincón' de olvido, y el mar, vibrante como un sa 1terlo, lo cel'Ha. retratando en su plegaria al firma.mento. La. noche de otro tún~l me sorpren•
dló: la. visión había durado un mmuto.
-He a.hl la. vida, a.migo mio. Entramos y salimos de las sombras para ver cosas nuevas, casi siempre tristes, aunque sean bellas, hasta.
que se Uega. al túnel Infinito.
- Supongo que mi mal no va. á contagiarte
a.hora.
-.ih! nó, perdón. La l!ebre _me ha debilita.·
do Decidida.mente, no he nacido con resignación de enferma.. Después, me contra.ria irme
de aquL IEstábamos ta.o bienl En fin. esp1 ro
que á. 'Tlresias le habrán da.do un falso dato.
- Ya. lo sabremos. A mí no me disgusta lo im previsto, y los baúles hechos Aesca.pe me seduce~Constantlnopla, con toda su poesía romá ut.loa no me dice nada. Tengo A Grecia ca1ii10,
porque me ha curado de muchas penas con la
dulzura de su vida.. He sido tan feliz, que me
atemorlt a. dejarla.! Cómo han pasado los dia.s
sin sent,irset

Grupo tl, all&lt;&gt;s j,j1s tUl Ejírcilo,

�• ET, MUXl&gt;O TT,t;, TR•\00

EL MUNDO U:,USTRADO

- El blempo es siemj)re n f. ·¡ queremos ofrle
en su lnma~rla.lldad, produce a1marchar una
sensación lnquleta.ntt&gt;. La he percibido sobre
todo en un ri ncón de museo i.¡Uti casi nadie visita. 1,Conoces, Arle~?
- 'unca. ruf, al. pesar de que mi padre sonaba
»meuudo con las tarde del cementerio deA11camp . ¡, o es éste el que cantó el Dante en lg
Droma Com1dio ? ....

Lo., ft111ualts dll Sr. G,1ural tMma.-EI Sr. Prm"dmltJ' sus ,uomJ,a1ia11lts, en d f'a11ltd11.
~~e~~~~~~~~~~~~~~~~e~~~~~~~~~~~~~~e~~

NOTAS EXTRANJERAS

-El mismo. Yen la navedeuntemploabandonado se eneuentran mucho de su sarcófagos romano y, además, Jáplrlas crlstla11a y
fragmento de varias suertes. Los pasos aguza n
el s.. cular silencio rlel recinto. Los epltatlos de
loq mármoles atnidos pueblan la paz de ppn aro lentos augusto.. Lo recundos de la mente
e11cue11tran en la imaginación una. forma. evoca.da., que si no es cinta¡ rué real : los de la.s co•
sas pur:1mente 8l pirit,11a es no halh1n, para encarnarse, cuerpo quimérico ni verdadno. Por
rilo. e~a.s losa.e¡ sepulcrales tienen 11utiles hálitos, emana.dos como de una memoria. que lucha
por formar con la.q letras, cla.v&lt;'S de vida, obre
lnscrlprlones de muerte. A l¡rnnas estatuas levantan el bu to. atent.a.s al ilenclo, para penetrar en lo quP enclerr:i. De ca.bezado. e yerl!lle un Mitra. F.1 ctlos solar de los persas, que
al{asa.jó Roma. rué escu I pido ea la colonia marsellesa.. El reptil, que muerde su vientre, se est,l rn. entre los signos zodiacales. La O a tiende
en vano una. balanza. para recibir la a.ngre, que
no corre. de la marmórea. herida. El dios rige
el curso de las horas. Cuando yo lo vi lté, un
rayo de sol lo celI!a, y ha.liaba. en su blancura.
el sudario de su oro. Mas ante de mor1r brllla.ba. Irónico. El oído de Mitra babia volado con
la. cabeza. ausente, y asf el ídolo era fa Imagen
de que yo no podla verá ese 'liempo lmpalpa.ble. á pesar de sus ples ciertos. Y de repente,
recibiendo el foi,razpoderilumlnantedelasseosaclones abstractas que se corporizan, cruzó y
desvaneclóse con el paso lgllosode un ma.hrado.
- fetámonos más ade ntro, la llovizna. vuelve.
Monfort y odrea., Que esperan á. Tire ia ,
acaban por correr los crista.les de su pabellón
de horticultura..
-Ohl cuánserena. tarde.
- hl que se está b1en aquí!
La. ..nelancolfa de los a.ma.ntes empieza á. disiparse. El aspecto de la. hora les lns1&gt;ira dulce
calma, al pen11tra.r en la atmó rera intima. del
recinto. Y hablan de su futura vida en París.
Se ca.sarán en las atueras de la. capital, en cualquier pequena parroquia, para. evJtar, con discreción, la. gran ceremonia.. Ella no quiere que
se piense en abandonar el departamento de
Ba,-bet d, Jouv. Ah! no: desea. Instalarse, en plena luz, en la casa donde ha entra.do tantas veces furtivamente. Suena eon la biblioteca en
los d ías de invierno. erá menos turbulenta.
que antes. En el romance de Fldlas, es menester que domine más Que Ja. pasión, el pensa miento y la a.rmonfa. ,tvlrá entre los libros
en las horas de trabajo, como el felino llencloso y famllJar de Gaut.ler, que adivlaa y estira
negligente la pata., para. atrapar al vuelo la
idea que dese1eode del cerebro á. la punta dela
pluma.. foofcrt e acueTda. entonces del oneto
de Ba.udelaüe, y tomándola. de las manos, le recita eon ternura: Vitns, mon btau char, 5Ur 1110n
,~ur amourmx .. . .
ÁNGl:l:L Dl!I ESTRADA (m.ro.)

L~ B~ N DIG10N O~ LAS f\QUf\S D~L N~VA ~N RUSIA
Por la acción lenta. y continua. de
la.s aguas r del mismo modo que en
el Delta. del ._T ilo, las arenas y el
fango llevados del lago La.doga donde toma su curso, han formado en

helado, frente a.1 Palacio de Invleroo, se levanta. un pabellón al que
da acceso un puente. En el centro
del pabellón se prar.tlca. un gran
agujero en el espesor del hielo y

una. paloma. viva detenida por la-

zos que simulan guirnaldas floridas se balancea. encima.. En el Pa,
laclo se celebra una. misa. á. la. que
asist e la fa.m111a Imperial: luego se
rorma.Ja procesión y es de un erecto magnífico aquel conjunto de vestiduras sacerdoLales y uniformes
que destilan Junto con reliqui as y
santas imágenes llevadas en hom bros. En presencia del Emperador
el jefe de los sacerdotes sumerge
tres veces su cruz en el a¡rujero hecho p:ira bendecir el agua., despuéi¡
presenta. a.l soberano una copa de
esta agua que previa.mente ha consagrado.
e procede en sPgu lda í\ la bendición de estandartes y banderas,
después se permite a.l pueblo aproxl marse y la. turba. se precipita pa-

ra. recoger el agua sagrada. del río,
en recipientes de todas clases; el
espectticulo es entonces conmovedor.
"En la prlmern qulncenadeabrilel
río comleoza á recobrar su aspecto
ordinario; la navegación se restablece y e efectúa otra. cur:losa ceremonia. F.n una chalupa a.va01,a.
ha ta el rfo el ditPct,or del Departamento de construeclone marítima..", se vuelve en dlrecclón de la.
fort.a.leza de San Pedro y a.o Pablo
y se tiran siete cailooazos. na. salva. igual parte de la fortaleza., y
sale de ésta el ComaadaJJte al encuentro de su colrga: cuando se
reunen, el director anuncia, al comandante en voz muy alta. que la.
comunicación está restablecida y
que los ba.rcos pueden circular.

8111dm611 dt /Jandera5 y ,standartts

el rlo Neva. Islotes sobre los cuales
Sao Petersburgo fué construido eo
parte. El río, de ordinario, corre
llenando su lecho com pletamente;
su anchura, que ante el Palacio Im
perla.! de lo Zares alcanza cerca de
600 metros, no tiene más de 400 en
et resto de su curso á través de la
ciudad.
En noviembre. de una. manera. regular, el Yeva. se cubre de hielo y
se t,ransforma en una pista. esplén•
dlda, donde se ven deslliar trineos
y donde los patinadores se cruzan.
El gol pe de vista es entonces muy
pintoresco y constituye una de las
cur1oslda.detl invernales más llamativas de la capital ru a..
El 1 de enero tiene efecto la bendición de las aguas del río, verlflcándose una. bel la ceremonia con
todos 1os ea.ra.cteres de una manlfestaclón nacional. Sobre el lecho

La 'Procnr6n.

++++++++++++++++++++++++++++❖+++++++++++++++++ ++++++++++f

++++++++++++++++++++++++++++++++++++++t+++-: ++

trlstitia nrum
Placeres de Invierno

Abierto está el plano ... .
Ya no roza el marfil IL&lt;}Uella mano
más blanca. que el marfil.
La tierna melodla.
que á media voz cantaba, todavi a.
descansa en el atril.

Durante los largos df&amp;s de Invierno, en los
palses septentrionales los niños oo tienen más
pa.satiempos que los que 'les ofrecen los preciosos recursos de La. nieve y el hielo. Muy afiolo•
na.dos á. patinar, lmagina.n Innovaciones pa.ra
var.l ar las formas clásicas de este género de

En eJ sa.lón desierto
el polvo ha penetrado y ha cubierto
los muebles que ella usó:
y de la ch1menea.
sobre el rojo tapiz no balancea.
su péndola. el reló.

sfwrl.

Los jóvenes campesinos de una a.Idea. de la
Alema.ola. del orte ha.o Improvisado un juego
que consiste en de llza.r e en trineos que dan
vueltas movidos por un eje central y que se
unen unos á. otros por medio de cadenas.
Otra. diversión curto a es la que se ha iotrc,d~~ldo hac" poco en Copeohagne, caplta.l de
Dma.ma.rna., y que consiste en darse baño en
el hielo. Existe 1&gt;ara este original v,orJ una. so•
cledad cuyos miembros deben bailarse dura.nte
todo el Invierno en los lagos ó estanque . Como el a.gua está cubierta de una groe a. capa.
de hielo, tienen que hacer un agujero profundo. en el cual se sumergen con dellcia.
uestros grabados representan las dos nuevas cl&amp;ses de .tj,Drl que se han Improvisado dnrante el invierno de 1907 en los países septPnblonales de Europa.

La. aguja. detenida.
ea la hora oruel de su pa.rtida,
otra no marcará..
.Junto al hogar, ya frío,
tiende sus brazos el sillón vacfo
que esperándola. está..
El comenzado enea.je,
en un rincón, espera quien t ra.baj~
su delicada. red ....
La. mustla. enredadera
se e.$Qllla por los vidrios y la espera
moribunda. de sed . . . .

Cop'mhaEur.-Bailador,s 111/re 1/ hielo.

O~rn del Tntre N10l1111,-Ptrt• 4• 111n1d,r1 ~,11

01p■ rlo.

la. obra, ea el pasa.Je interrumpido
conserva la. seilal . . ..
A.parece un Instante
del espejo en el fondo, su sem blante . ... •
na. mentido el cristal.
En vaporosa calma.
creciendo van las sombras . ... Eu mi alma.
van creciendo también.
Por el combate rudo,
vencido al fin, sobre el pia.oo mudo
vengo á. apoyar mi sien.
Al golpear de mi frente
la madera., sus cuerdas tristemente
comienza.o /i vibrar .. . .
Ea la caja sonora
brota un sordo rumor . .. Al¡uleo que llora
a.1 verme 'á. mi llorar ....

E3 un la.rgo lamento
al que se llga. conocido acento
que se aleja veloz .. ..
En la estancia sombria.
suena. otra vez la tierna n:;elod!a.
que el~~ e,:ªµ~~~; s!~¡ppre á o edia vez.
RJC.A1100

Gn.,

�Et, ~[UNDO ILUSTRADO

ttL M.t!Nt&gt;O ttt1STRA1&gt;O

ACTUALIDADES EXTRANJERAS

La, ancla.na., como puede verse poi' su retrato
que a.pa.rece en el grupo respectivo, se halla.
muy blen conservada.. La fotogra.tla. que reproducimos nos fué bondadosa.mente remitida
por el r. Carlos B. González.

..

E8{SUEÑOS
Yo he sonado en mis suenos de fiebre
Con la diosa que inspira. mis cantos,
Y yo be visto sus ojos azules
Y sus rublos cabellos rizados ....
Yo he soñado-en mis sueilos de fiebreCon la dulce Musa.
Que Inspira mis cantos!

Y yo he vlsto una leve sonrisa.

El "Ahni,-ant, Grau" J'

1/ ''CQ1'01u/

Dibuja.rse en sus trémulos labios
Al mirar que, sediento de gloria,
Sólo anhelo vicoorlas y lauros.
Si; yo he visto una leve sonrisa
Que se dibujaba
l!lo sus rojos labios!

Bolcg,11si," barcos de la Euuadra Pmuma.

La Escuadra Blanca

La corrida. de t,oros fué un verdadero acontecimiento social, lleno de
incidentes y fuertes sensaciones.
Los marinos de la Escuadra Blanca se muestraI.1sumamente complacidos del entusiasta recibimiento
que se les ha hecho en Lima..

EN EL PERU.
Se ha.o organiza.do en la. cdudad
de Lima., entusiastas fiestas en ho•
nor de los marino americanos que
trlpula.n los barcos de la gran Escuadra. de los Esta.dos Unidos que
surca el Pacil:ico. Entre los festiva.les que más ban agra.dado se cuentan una. bril1ante pa.rtida de bauball¡ una función de gala. en el Teatro Polltea.ma., á la cual aslstleron
los miembros del cuerpodiplomáti•
coy las fa.millas más encumbradas
de la sociedad peruana, una gran
recepción dispuesta por el Club
Nacional y que terminó con un
suntuoso baile, y una tiesta taurina.

Y hoy que miro mis muertos afanes,

CINCO GENERACIONES
OURIOSO GRUPO FOTCGRAFIOO

'Paisoj1s 'P.ruanos.-O, tll"s d, "" lago.

Publicamos dos grabados que representan los cruceros de la armad a peruana. "Almirante Grau" y
"Coronel Bolognesl," que fueron
los enea rgados de escoltar á la. escuadra de Evans á. su arribo ~ las
costas del Pení.
La flota norteamericana se hará
nuevamente á la mar, dirigiéndose
á Bahía Magdalena, Baja California., de donde marphará rumbo á
a.o Francisco.

Francia en Marruecos.

.t.

i¡_,a. rowg?fia. que reproducimos rué toma.da el 2:1 de euero óltimo
en efrcurso ed 1as opera.cloo s comenzadas dos dlas antes por las coluro '
nas a.ncesas el litoral y del Tirs (
b d d
·
·
la llanura. que se encuentra al N~rt~º-:f re a o á las t1er~a.s negras de
griento combate de Darkslbat E
te Sett&amp;I) que asistieron al sanocho muertos y cincuenta het:iddsn ~ te d10 loroso encuentro rresultaron
oficia.les.
'
•
re os que se encuentran cuatro

e veu a4uf representados todo 1
en Marruecos: legionarios z
s os cuerpos de t ropa. 4ue operan ho,·
Africa. ~sta diversidad de sol~:d~:· s!r~~~ero5¡., tl~dores y cazadores del
fotograf1a, notándose perfectamente el ~ebora en determina.da en la
elemento muy 11til para la 6 1
g O cautivo de que se sirven ,
ioconvebleote de advertirá Jaics1\~f;~160 01 paf1s, pero que llene el grave
tropas francesas.
m rroqu es, la. aproidma.clón de las

f

En la. villa de Encarnación de Diaz (Esta.do
de Jalisco,) vive actual.mente la. se!lora Luisa.
Alba de Alba, que alcanza la. edad de ochenta.

y ocho años y que cuenta. ertresus descendientes directos, á los mlembros de cinco fa.millas:
las de la.s Sras. Juana. Alba de Mayagoltia., de
sesenta y siete aliosi 9ue es su hija; Pudenciana. Maya.goitia. de v illalobos, de coa.renta. y
cuatro, que es su nieta. y Asunción Villa.lobos
de Cervantes, de veintidos, que es so bisnieta..
El número total de descendientes de la Sra.
A.Iba. de Alba. es hoy de doscientos once.

Y marchito mi ardiente eotuslasmo,
o ba venido á prestarme consuelo .. ..
¡ No ba venido á tenderme sus brazos!
¡No ba venido á estamparme sus beso,;
NI á enju~ar mi llanto. . ...
¡Y la be visto en mis sue!los de fiebre
Con la dulce sonrisa. en los labios!
EDUARDO DE ÜRY.

Zaragoza. (Espafia.,] 1901.

++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++

EL DEMONIO ME DIJQ....
I
Durante mi '11da no he hablado má.s que cln·
co veces con el Demonio; pero de todos los
hombres que viven hoy en día, soy yo el que lo
conoce m{\S íntima.mente y es conmigo con
quien se muestra. más fa.miliar. Me demuestra.
-Y declaro esto con cierto orgullo que no trato
de simular-una benévola condescendencia. que
ha. llegado á conmoverme en ocasiones. Cuando estoy junto á él no hago sino escucha.ria.
Pero nó, me equivoco, lo escucho y lo miro. El
Demonio, por Jo menos tal como se me ha. a.parecido hasta hoy, es una. tlgura excesiva.mente
sugestiva., notablemente fuera de lo ordinario
y comúa. E;; muy alto y muy pálido; bastante
joven toda.via. pero con esa juventud que ha. vi•
vido demasiado, juventud más t riste que la. ve·
jez. Su rostro blanco y a.largado no presenta
de particular más que la. boca delgada., cerrada,.
y apretada. y una. arruga. profunda y única que
se eleva. per pendicularmente entre las cejas y
se pierde cerca de la ra.iz de los ca.bellos. unca me he enterado bien de qué color son sus
ojos, porque no he podido mirarlos más de un
solo Instante, como ignoro ta.rublén el color de
sus cabellos, pues uo gran.sombrero de seda que
nunca se quita., se los tapa.completa.mente. Viste couvenlentemente de negro, y lleva las manos engua.ntadas de un modo impecable.
En los tiempos que corren, es ra.ro que se de·
cida. á a.parecerse por la tierra. Un dia. me lo
confesó con aspecto triste: «Ya. los hombres no
me 1nteresa.n, se los compra. por poco: pero van
valiendo meous, cada dfa menos. ~o tienen ni
médula., ni alma, ni a.liento: a.caso ao tienen
ni siquiera. sangre bastante roja para escribir
el contrato de estilo.&gt;
A pesar de esto, en ciertos dla.s; cuando se
fastidia. en sus dominios demasiado poblados,
viene hacia. nosotros. Na.die cae en la. cuenta
de ello porque ya los hombres no lo reconocen,
y cua.ndo pasan á su lado, creyéndolo uno de
los suyos, un sér humano, le qoi~o el sombre•
ro con un aire de tranquila. segundad que da.
miedo. Pero yo advierto siempre en el aire la
sefi_a,I de su paso,l tra.to de disfrutar de su pre•
ciosa. compañia.. a conversación del Demonio
es la más provecllosa y agra.dable que conozco;
es de aquellas que lo enseñan á uno á comprender el mundo y principalmente el mundo que
nosotros mismos encerramos, mucho mejor
que los tratados grandes ó pequelios que podemos leer en la. bibUoteca universitaria. de lleidelberg.
uoca. me he tropezado con un sér má.s In·
dulgeote que el Diablo. Conoce tan perfectamente las Iniquidades, las maldades, las suciedades y bestialidades humanas, que 011,da. lo
sorprende ni lo irrita.. Es apacible y sonriente

como un antiguo tllósofo, y se me antoja más
cristiano que todos los cristianos que andan
por el mundo. Ha perdonado hasta Aquel que
lo condenó y arrojó lejos de si. Cuando me habla. de ello, es reconociendo que el Todopoderoso obró con justicia al precipitarlo del cielo, pues un rey no puede permitir que haya en
tomo suyo personas demasiado soberbias y rebeldes á 111, dlsclplloa.
cSi yo me hubiera. encontrado en su lugar,
m6 confesó una. vez,nabrla. condenado al rebelde á una. pena mucho
más terrible. Lo hu ble·
ra sometido á la inacción, á 1a. inmovllldad.
En lugar de hacer esto,
Dios !ué generoso y clemente conmigo y me
proporcionó los medios
de seguir la carrera. pa1'3. que mejor estaba. forma.do. Bien que hay estoy ya cansado de ella,
no tengo razones para.
q11eja.rme;y creo que me
fastidia-ria mucho más
aún en el seno de la bea·
ti tud celestia.l.&gt;
Sena.lla animado, hasta. para los hombres. de
una bonhomfa un tanto
J rónic&amp;, la cual no está
exenta, preciso es confesarlo, de un desprecio
·que no lo~rasiempredlslmular. Es, por oficio,
el atormentador de la
humanidad; pero una
larga costumbre lo ha.
convertido en menos feroz v terrible. No es ya
el Demonio hirsuto y
·monstruoso de la Edad
Media, provistodecuer·nosy cola, quelbaáacariclar en los conventos
á las vlrgenes y suscitaba las fiebres solitarias
de los pa.d res del yermo.
Ha comprendido qu~
la tentación es perfecta.mente loútil:105 hom·
bres peca.o por si mi.s•
mos, natural y espontáneamente, sin que sea
necesario excitarlos á
e1lo. Dejándolos en paz

corren bacia. él como el agua por la. pendientePor ta.oto, no los considera. como enemigos á
quienes ha. de vencer, sino como buenos y fieles
súbditos, decididos á pa.gar el Impuesto sin hacerse de rogar. De este modo le ha nacido, en
los flltimos tiempos, cierta. piedad para nosotros los hombres, piedad que no excluye el desprecio, pero que lo atenúa. y Jo vela. :Me ha con-

�EL ).flTNDO JLUSTR.\DO

EL

:uuno

MALEFIC IO

JL STR.-\D0

uando naci, posáronse en mi cuna.
Dos hadas . ... (Las sintió mi madre, inquieta. )
La. una dejaba el anular planeta,
La otra un claro va.lle de la luna..
Flor saturniana me donó la una:
Va.so es mi cráneo de esa Oor secreta.!
Me dló la. otra mieles de poeta.
Pa.ra. enduJ7.a,r mis hieles de fortuna.
Quiso b:&gt;rrar ml madre el maleficio,
y en la nor de locura., ensueiioy vicio,
Vertió el raudal cele..te de su llanto.
Pero vive esa flor .. . . por ella muero . . ..
Y la siento más viva cuando hiero
Mi corazón con el puíia.1 del canto!
,1. T. ARR&amp;AZA CALATllAV A •

••

LA REVISTA DE ARTILLERIA

El Sr. Gm,ral Mondrag611

11

su E•lado M11y or.

Vistoso d6sflle

firmado esta opinión la última entrevista que
con él tuve, entrevista en la cual me reveló
a.lgo que tiene bastante Interés para. todos los
hombres que sienten interés en tratá.ndose del
mih acd ó del más alld.

u
Lo encontré la. 11ltlma vez en una. de esas calles solitarias que rodean á Florencia., enca.jona.das entre muros grises, por sobre los ene.les
asoman ramos de olivos. Caminaba leyendo
en un librito encuaderna.do en negro, y lela como él solo sabe leer. Yo me aproximé; y en
cuanto me vió, cerró su libro, me agarró por el
brazo y me habló de esta manera:
«Ha.ce siglos que conozco este librito: es la.
Hiblla; y la releo de tiempo en tiempo, cuando
tengo gana.s de ponerme de buen humor. Esta
que ahora. leo está en inglés y advierto que el
Inglés se presta admirablemente para. el Anti•
guo Testamento, mientras que para el uevo,
prefiero el Italiano. Ahora estaba. releyendo
por milésima vez los primeros capítulos del
Génesis y ya comprenderá usted por qué. Desempeño a.lli un papel Importante y algunas
veces me siento no solamente orgulloso, sino
que me envanezco por ello. Experimento cierto placer al verme revestido con la hermosa.
piel de la serpiente, enrosca.do en el tronco
del árbol, ta.\ como me pintan en los antiguos
¡{rabados, enderezando mi cabeza negruzca hacia el cuerpo húmedo y desnudo de laeoca.ntadora Eva. Pero es verdadetamente una lástima. que la historia de la tentación haya sido
a.si alterada. por los historia.dores puestos a.l
servicio de Dios. Un día ú otro, como disponga. del tiempo necesario, haré una edición corregida. de la. Biblia., y no sola.mente corregida.
sino aumenta.da., pues !\ los santos y piadosos
escritores les ha. repugna.do escribir mi nombre á menudo y han dejado en la. obscuridad
del silencio algunas de mis empresas más hermosas.
«Volviendo á la tentación, Le repito, mi querido amigo, que el relato de la tentación está.
desca.-radamente falsificado. A na.die he dicho
esto nunca.· pero creo que puedo decir á usted
lo que nlogúo hombre podía. imaginar por si
mismo. onfesaré, pues, que yo no fui en el
sentido real de la palabra., nl un tentador ni
un seductor. Cuando me dltlgl á Eva para. in•

citarla. á probar la. fruta. prohibida., no tenía. la.
menor intención de ocasionar la desgracia. de
los hombres. MI 11nlco designio era. vengarme
de Jehová, quien, segl1n yo creía, me habla trata.do de un modo indigno. Q.uerla. crearle rlva.·
les de su poder, y por esto no tenía ganas ningunas de mentir cuando Je dije á Eva.: «Comed
de estas frutas y s,réis smujant,s á Dios.&gt;
&lt;Le aseguro á usted que J'O no decía. más que
la simple y pura. verdad.
El árbol prohibido era, en efecto, al árbol de
Ciencia, el árbol de la. Sabiduría, no sola.mente
del bien y del mal, como dice el Judio, sino
también de lo verdadero y de lo falso, de lo visible y de lo Invisible, del cielo y de la. tierra,
de los seres animados y de los espirltus. Sabe
usted, mi querido amigo, que ,,mo,imiudo ,s pod,r y qns ser dios slgoi fica precisamente poseer
el conocimiento y el poder. Asl pues, yo no quería. enga!Ia.r á los hombres indicándoles el medio de hacerse semejantes á..Jehová. En mi interés estaba que lo lograran, pues yo contabe.
con la ayuda de ellos para, reconquistar el
cielo.
«Le veo en los ojos que usted quisiera preguntarme algo, y sé lo que es. ¿,Cómo ocurrió,
no es eso, que Adán y Eva, habiendo probado
la fruta. prohibida., no se convirtieran en dioses, y a.demás fueron expulsados del Para.Isa
por su Dios?
&lt; 1 usted quiere, yo voy á explicarle brevemente este aparente misterio.
«Eva, en la turbación en que se ha.Haba, no
advirtió que los frutos del árhol era.o numerosos y diferentes los unos de los otros; no oyó
que yo lP. decla.. que no bastaba comer algunos,
sino que era. necesario d1spojr1r por complelo ,l árbol, ó dicho de otra manera, adquirir el conocimiento total. En lugar de esto, después de
haberse comido uno, no tuvo bastante presencia de espíritu para coger- y comerse rápida.mente los demás; y sucedió entonces que J ehová tuvo tiempo de darse cuenta. del peligro y
de conjararlo In media.ta.mente por el destierro
á perpetuidad. Si Adán y Eva hubiera.o comi- .
do todos los frutos del árbol ma.ra.vllloso, el
Gran lejo no hubiera tenido ya poder para
echarlos del Parafso. Hubieran sido d ioses con•
tra Dios, y ningO.n ángel, a.si anduviera armado con espadas de fuego, hubiera podido ponerlos en fuga. 'Dios purJo casllgarlos porque "º /1r1btan

pecado ,,,terammt,. El pecado original fuá casti-

gado porq_ue no fué bastante completo. Así ha.
ocurrido en todo Mempo sobre la. tierra., y
no le recordaré á usted una vez más la leyenda
de Alejandro y del Pirata, para demostrarle
que un crimen se castiga. cuando es llgero, y
se exalta y recompensa cuando es grande.
«El hombre, en ese remoto dla, perdió una
ocasión magnifica. de convertirse en Dios, y yo
perdi una. de mis esperanzas de volver al cielo.
Pero creo, mi excelente amigo, y se lo digo á
usted á pesar de que los hombres no dan ninguna. fe á los consejos del Demonio, creo que

es ti11npu ,ún para acabar ,on

lo• frutos del drbol,

que todavla. le queda á. los hombres ocasión para convertirse en dioses. Ust edes no se acuerdan ya del camino del Pi.raleo terrest re, pero
yo sé que algunas semillas de aquel árbol se
escapa.ron y se encuentra.o ya llenas de vida.
e trata de buscarlas en los bosques, de cuidarlas, hasta. que den una vez más todavla sus
frutos. EnLOnces,-crean ustedes á. su viejo
amlgo el Demonio, que servidores celosos
quieren mostrarles como un adversario- en•
tonces podrán comer de ellos á su guisa., hasta
la saciedad y mi promesa. será. cumplida.
«Usted desearla pei:lirrne algunas indicacio•
nes, un signo por medio del cual reconocer el
árbol y los f rutos. Pero yo no puedo decirle
nada. Ordenes superiores me lo prohiben. Es
necesario al hombre encontrar la huelJa. de si
mismo con paciencia. y perseverancia.. Y que
me adv ierta. á mi, en seguida cuando lo haya
encont rado¡ porque entonces habrá terminado
mi misión, y acaso el buen Dios me llamará de
nuevo á. él.&gt;
La. voz del Diablo, en este momento se tornó
un poco mela.ncól lea.. La arruga recta y pro.
funda. que se eleva. en medio de su frente me
p~recló más sombría. Después de haberse de·
tenido unos Insta.ates, como a.saltado por una.
Idea súbita, -prosiguió su camino en sllencio,
contemplando las estrellas que principiaban á
temblar en el lánguido cielo del crepúsculo.
GtOVANNT PAPrNl.

Como lo anunciamos en nuestro número a.nterlor, 01 sábado 22 se efectuó la. revista. genera.\ de los cuerpos de artillería. que gua.mecen
la. ple.za., formándose con tal fin dos di visiones,
al mando del Sr. General Don Manuel M:ondragón.
El personal de que constan los cuerpos refe·
rldos tormó en línea desplegada á lo largo del
costado sur de la Alameda., figurando entre su
arma.mento, todas las piezas rle que se compo•
ne su dotación, inclusive las ametn.. lla.doras
"Hotschklss" y "Colt," y los morteros de
ochenta milirnetros.
A las ocho de la mafia.na. se dló la orden para
que comenzara. el desfile de la. a rtilleria. rumbo
á Palacio sigu1endo por las calles de Sao Francisco y d~ Plateros hasta. llegar al Zócalo, Y de
a.Uf por las del Empedradillo, Santo Domingo,
Pulquerla de Celaya, Reloj y emlnarlo, para
p~c;u frente A P.i.laclo. Todas estas calles es•
taba.o llenas de gente que pugnaba por a.com~da.rse en las aceras, deseosa. de presenciar el brt·
llante espectáculo que arrecian desde las pesadas bocas de fuego de la montada hasta la.s finisimas ametralladoras, notables por la. dellca.
deza de su mecanismo.
El desfile resultó particularmente satisfactorio, por el perfecto orden con que s~ efectuó:
la marcha se hizo sin el menor tr~p1ezo, .~o~servándose con toda escropuloslda.d las dista.ocias."

Las Am,tralladoras.

El Sr. Presidente de la República., desde el
balcón central de Palacio presenció el paso de
la A.rtlllerla., siendo saluda.do por el pueblo
reunido en la ca.lle con entusiastas a.plausos.

A·compaña.ron al Sr. General Dfa.z, durante la
revista., el Sr. Ministro de la Guerra. General
Don Manuel Goozález Cosio y el Sr. General
Agustin Pra.dlllo.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL )IUNl&gt;O ILUSTRADO

vestiduras. sintió su conzón un
1atldo feliz.
La ronda matinal deparó a.l guarda rnnebre una sorpresa. Sus ojos
expertos a.preciaron prontamente
los destrozos hechos por U'? merodeador de llores en los macizos que
los deudos de a1guuos difuntos tenían al mercenario cuidado del
guarda. Sobre una de las más modestas sepult,uras estaba el cuerpo
del delito. Una honrada s.atls!acción invadió al celoso v1gila[!te
cuando detuvo á. la. audaz delincuente. Detenida é interrogada,
confesó de plano.
.
Ahora. en el acto de la vi~ta reprodujo fielmente su conres1ón ..
El fiscal fué breve. Probados los
hechos delictuosos, no habla sino
aplicar el correspondiente articulo
del Código penal. On impulso ge·
neroso á que el representante de la
ley era. muy propenso, Jo movió á
no mencionar las agravantes: nocturnidad y despoblado. Pidió tau
sólo dos meses y un día de arresto.
El defensor se conformó con la
pena: no habla. términos hábiles
pa.ra. sacar mejor pa.rt,ido, puesto
que la confesión hecha excluía. toda.
proba.bllida.d fa.vorable
-Visto, pronunció el presidente.
Desfiló el público.
La procesada abandonó el banquillo. Los magistrados no necesi·
taren deliberar : el hecho carec1ade
lntrlogulis: era un senciJlo caso de
hurto.
Dleron orden al secretario para
que extendiese la. sent encia, de
acuerdo con la pPticlón fiscal.
Terminada la faena del dfa, se
despojaron de la toga.con premura.
Eran las rlos y media. El almuerzo
los espera.ha.
El presldente dobl cuidadosa.mente la cuartilla. garra.pateada de
números y se la. guardó en la. ca.rtera.
-Hasta. mafi;ma, seilores.
-Buenas tardes y hasta maña.na.

BL HURTE) OE FIL0MBN1\
Sonada. la. una, los ma.gistrados
eomenza1on á vestirse la. toga co.n
apresura.miento mientras apuraban sendas colillas. Un galonea.do
ujier atendfa con preferencia al
má.s viejo presidente del tribunal,
que, despojado de su levita., 1orcejeaba angustiosamente por enea.pillar los brazos en las mangas de la
vestimenta de juzgador. Sus compa.fierosJ máságiles. acaba.ron antes
de anuaarse á la cintura los lazos
togu.lles. Minutos después, calándose el birrete, se dirigieron todos
á. Ja sala contigua, donde se alzaba.
sobre una plataforma. el rojo estrado. Una baranda. de madera. ponla.
confines en el promedio del salón á
los aún desiertos domloios del público. En el testero principal, un
dosel ribetea.do con deslucidos galones de doub/J cobijaba. el retrato del
rey y la venerable calva del anciano
presidente.
-Avisen al señor fiscal y al Colegio de Aboga.dos, ordenó aquél dl·
rigléndose al portero de servicio.
Y volviéndose á. sus compai'leros
reanudó la. conversación interrumpida. al sonar la hora de audiencia.
-Dentro de dos meses completo
los treinta y cineo' aflos de servicio¡·
¿para qué quiero aguardar más~ S
mientras tanto hay una vacante en
el Supremo. me aseeaderán probablemente. SI no, me jubilo. Con los
cuatro quintos de sueldo y la renta
de unas tierrecillas, juntaré... jun·
taré ......
Y mirando al techo, buscaba. insptraclón para. hacer una suma dificll. Los otros dos le interrumpieron
aslntlendo..,_Uno de ellos, alto y cetrlóo, gesticulaba eco exaltación,
reprochando la ta.caIIería del Esta.·
do, cuyas exiguas remunera.clones
no bastan á los funcionarios para
R'lstener su debido rango social.
Dtscuth1ose con inesperada. vehemencia el proyecto del ministro,
pleva,nd(_) lo¡ ~uelqos? y St} r¡¡.zonaba

prolija.mente sobre las probabilidades de éxl to de esta lellz lnlciati va..
Enfrasca.dos en la plática de1aron
t,ranscurrlr media hora. Llegó el
fiscal; á poco el defensor.
-Que éntre la procesada. Dé usted la voz de &lt;audiencia. pública,&gt;
Los espectadores habituales en
los juicios de oort:t. Importancia. se
desparrama.ron por los asientos con
un rumor de colmena, mientras la
reo, franqueando la. valJa, se instaló tímida.mente en el a.agosto banquilto, dando frente al tribunal.
Era. una. mujer de unos treinta. y
cincp a.nos. misera y escuálida., vestida con falda y manto negros y
humildes. El semblante descolorido y desencajado tenla rigideces de
calentura. Bajo el cerqu11lo del
manto se abrían, eomo dos violetas
aterciopeladas, unos ojos extrai'ios,
fosforescentes, donde pa.recfa refu~'lar e todo el calor vital de aquel
cuerpo exangüe. na. agita.l'lón temblorosa saevdla sus nervios.
-Dése cuenta.
El relatormascullóunas palabras
ininteligibles. Ritualmente, daba,
lectura. a los escritos de la acusación y la defensa.. La. procesada.
atendfa sin comprender, aba.rl}ando
la-escena. con müadas de susto.
-¿Cómo se llama usted?, interrogó el presidente.
-Fi lomena López, contestó con
voz a.pagada..
-1. e confiesa usted autora del
delito de hurto que se le icnputa?J
aiia.dió el primero coa celerldaa
maquinal, revela.dora. del formula-

rio.

- Sf, seffor, replicó aceotuandosu
respuesta con uu gesto Impenitente.
-El sefior fiscal,-repuso el magistrado otorgando su permiso á la
acusación.
A.rrellaoándose en la poltrona, y
requiriendo papel y pluma., comen•
zó á hacer n(lmeros; decidlda.men-

te, la suma de su jubilación con la
renta. de las tlerrecillas le Interesaba., y se abstrajo en las operaciones
aritméticas, mientras fiscal y procesada. mantenia.n su diálogo.
No necesitaba. el acusador esforzarse mucho. Un guarda, cuyo testimonio na.die babia desvirtuado,
deponia concretamente en las diligencias sumaria.les, precisando todos los _¡:ormenoresde1 hurto. Filomena tampoco negó. Preguntada.
por el representante de la ley, empezó la confesión de su culpa, una
confesión contrita y humilde, relatada con voz trémula Y. dulce; sus
palabras resonaban con sumisas inflexiones de suavidad sonambulesca, semejantes á mariposas que
aletearan temblando en el ambiente dormido de un ja.rdfn de ensueílo.
- li'uéeste verano,seiior. Aquella.
tarde, como todas, acudí á rezar en
la sepultura de mi pobre Luisa.
Luisa., se!Ior, era mi hija, 1;0 ángel,
una flor, una azucena.. Lo-Onlcoque
yo tenia en el mundo .. ..
On sollozo entrecortó sus palabras: por su garganta ascendía un
tropel de gemidos. El presldent.e
alzó la cabeza, y frunciendo el cei'lo,
miró alternativamente, con expresiva severidad, al fiscal y á la. procesada. Entendió aquél el aviso é
intimó, breve y adusto, á la declarante:
-Cuente el hecho lisa. v llanamente y procure abreviar. ·
Filomena retuvo la a.menazarlora.
pleamar de sus lágrimas, y reanudó
el relato bajo la Impaciente mirada.
del fiscal y los furtivos bostezos del
magistrado de los gestos. El defensor, nombrado de oficio y sin probabilidades de salir airoso, por la
ingéoua sinceridad de la. culpable,
miraba. de tiempo en tiemoo al tribunal, excusándose mudamente,
con elocuentes ojos, por las dilaciones de su detendida.. Y de los labios

de ésta siguió fluyendo rltmica y
ya clara, como en el recitado deun
suefio, la confesión de su delito en
aquella noche de -verano en que infringió las leyes de los hombres hasta merecer su puesto en el banquJllo.

Luisa. dormla. en a.quella.sepultura desde Ma.yo. Una mallana primaveral la. encerraron en un caja
blanca. y se la llevaron. Tres anos,
afios de privaciones y de trabajo
agotador con que Filomena habla
procurado allegar recursos para vivificar á aquella niñita. de diez
anos, anémica y resignada, como
un cautivo ruisellor nostálgico,
fueron vanos sacrificios. Sin dolor,
sin agonía, una tarde, á la hora sagrada del crepúscu lo, se extinguió
como una llamita azul. · u pasión
eran las flores. Filomena reservaba
horas de trabajo para destinar su
fruto exclusiva.mente á. comprará,
su nena. va.ras de nardos de cálices
argentinos y olorosos, blancos jazmines, fragantes rosas de Alejan•
drta. Y escondido el frágil caerpo
de Luisa entre flores, la. llevaron á
la tierra.
Filomena vendió su modesto
ajuar; redujo A dinero las alhajlta.s
llbraaas en el naufragio de su viudez: unas ajorcas de oro, unos zarcillos heredados de su madre, una
sortija con un rubl sangriento.
Compró la.sepultura á perpetuidad.
Y todos los dlas, al a.tardecer. cuando la ciudad se henchfa con los ruidos de la multitud, Fílomenaselnteroa.ba. en las desiertas calles del
cementerio pa.ra rezar ju nto á
Luisa.
Vivla para ésta.. Durant,e las horas del trabajo, su pensamiento revoloteaba en torno de la piedra ltí.•
gubre, interpuesta. entre los dos
corazones. En el cementerio imagi-

Recientemente fueron Inauguradas en Lagos
de Moreno progresista. ciudad del restado de
.Jalisco, algunas mejoras materiales.de Importancia., entre las que merecen consignarse, la
pavimentación, con cemento, de la. plaza. prtncioal, el teatro Rosas Moreno, e1 monum,~nto
á Juárflz y el Mercado "Miguel Ahumada.
El Mercado está construido al oeste ~el her•
meso templo parroquial de la población, cu
brlendo un paralelógramo de 48 metros de longitud por 24 dea.ncbura. Loscnurossondema.m·
J)Osterla. y el techo de lámina acanala.da.: su costo rué de $22,000.
1·
El monumento á. JuArez se levanta en e J&amp;rdin de su nombre. y está. co11st.1tuído por un hacina.miento de grandes piedrM natura.les, que
sostienen el busto del Benemérito, corona~o de
laurel por un águila.; (\e entre los interst1clo!\I
de las rocas hrota. el agua que nena una fuente.
El teatro' fué inaugura.do en 1901. Todo el
frontispicio es ne cantera eolor de rosa, a.rtfstl·
ca.mente 1abrada.. Los muros Int eriores son de
mampostería., y tanto el'salóo como e1 escena••
río ostentan un soberbio y elegante dPcorado.
Las loca.lldades con que cuenta son: lunetas,
plateas. palees primeros. palcos segund?5 Y galería. En la. parte superior del frontlsp1cio. en
ca.ra.cteres rlora.dos, se ven los nombres de Shakespea.re, Rnfz de Alarcón, Gorostlza., Peón
Contrnas v Othon.
El Hospital "La.rios," lleva este nombre en
memoria del filántropo sacerdote que lo fundó: y aunque desde hace all!'unos aflos viene
prestando sus servicios á los pobres de Lagos bien puede considerársela como obra nueva 'en virtud de las grandes roejorasy reformas
de'que últ imamente fué objeto. Los salones re·
cii\n Inaugurados son cinco.
1,
En e.ste mismo número, publicamos una fot,ogra.fía del teatro Rosa.s Moreno, as! co~o
dos que re_presentan: el monumento á Juár&amp;z,y
uno de losJpa.ttos dellRosplta.l La.rios.

Lagos.--..Monum,nlo

,i Tudrtf.

�EL M~O n,

TR DO
EL :\CUNDO IL

lagoJ -lnt1nor dd tJlfn-cado Ahumada.

TRADO

lagos -Un f&gt;atio del Hospitol lorios

++++++++++++++++++++...++++++++++++++t ++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++

Fructuosa Excursión Bibliográfica
Un plano de 11 Ciudad de lléilco heoho en el slslo
XYI.-EI 1rehlvo d1I Gnl. Doblado.

Los Jóvenes Agustln Agüeros é Ignacio B. del Castillo, alumnos de la cátedra superior de Historia en el
/,\useo Nacional, acaban de rendir un ex:tenso y detallado Informe de la excursión que, por comisión del mismo
Museo, hicieron en diciembre último, á las cíudades de
Guadalajara, Celaya y Guanajuato, con objeto de hacer

investigaciones bibliográfica,¡ en distintos archivos Y
bibliotecas, as! públi:os como particulares.
Los Sres. Agüeros y Castillo, visitaron en GuadalaJara la Biblioteca Pública del Estado, que fué lnaugu.rada el 18 de diciembre de 1875, merced á los esfuerzos del
Gobernador del Estado, Lic. Don lgnado L. Vallarta,
quien consiguió que por fin se realizara el pensamiento
de los legisladores que dieron la ley de 24 de Julio de
1861, por la cual se ordenaba la fandación de dicho Establecimiento con los libros que ex:istlan en los extinguidos conventos locales y comarcanos. El1 aquel entonces,
los volúmenes eran alrededor de 23,0001 y esta cifra se
ha duplicado hoy con creces, pues oscila entre 56,000 y
6o,ooo.
El1 este Establecimiento, los comisionados dedicaron

preferente atención á la sección de manuscritos, Que
comprend" :200 volúmenes, y que se refiere, principalmente, á materias históricas , geográfi.cas, lingülsticas,
bibliográficas y literarias, asi como á d1terentes asuntos
religiosos, teológicos y ordinarios ó económicos de los
conventos de San Frandsco y Santo Domingo. Los comisionados tomaron nota de los 200 volúmenes dichos
y de un plano original de la cluda&lt;I de Guadalajara, levantado en 18oo,
En la sección de imrresos, los Sres. Agüeros y Castillo encontraron una obra que es tenida alli con gran ve•
neración y como el más valioso tesoro del Establecimiento. Nos referimos al ejemplar de la obra titulada
" Praeclpvis Totivs Vnlversi Vrblbvs," conocida generalmente con el nombre de ·'Civitates Orbis Terrarum,"
por el cual ejemplar ofreció el Genera I francés Don Félix Carlos Douay, la cantidad de 50,000 francos en tiempos de la lotervenclón Francesa, según asegura el Sr.
Santos coy en su "Memorandum Jalisciense."
Esta es una obra interesantísima en todos conceptos
y de no escasa Importancia para México en particular,
ya que entre las casi incontables láminas de que se
compone, y que representan planos topográficos ó en
perspectiva de las principales ciudades del mundo, fi gura una de aquéllas con la vista de la ciudad de México, que si bien es fantástica en gran parte y revela haber sido inspirada en el grabado de Ramusio, no carece
de importancia, siquiera sea porque f~é he&lt;ha medio si·
glo después de consumada la conqui~ta de este pals.
Publicamos hoy dicha vista.
De Guadalajara pasaron los Sres. Agüeros y Castillo
á Celaya, londe desgra.ciada.mente no existen bibliotecas ni archivos públicos. Sm embargo, tuvieron noticia
de que en esa dudad residla el Sr. Lic. Don Enrique Colunga, parient e polltlco del General Doblado, Gobernador que toé de Guanajuato y Ministro del Presldante
Juárez, y que él peseta el a.rchi vo particular de dicho
General.
El archivo se compone de 2,135 piezas (cartas, comunicaciones oficiales y minutas autógrafas é lnédih.s en
su mayorfa y unos cuantos Impresos) y abraza las épocas de nuestra Historia, que están comprendidas entre
los años de 1845 y 1863. Su importancia es capital y es
indispen'iable su conocimiento para formarse Idea cabal
de los hombres y los acontecimientos de aquellos tiempos. No hay firma notable ni hecho sobresaliente que
no figuren alll. Llama la atención que no se encuentren
en este archivo piezas subscritas por hombres de mediana posición ó desconocidos . sino sólo por los que figuraron en primera llnea y fueron eminentes; esta circun~tancia Induce á creer que alguna mano revolvió tales papeles y desechó de entre ellos, no los que carecl.an de Interés, sino los que adoleclan de la falta de una
firma reputada. Esta extraña sel icclón quizá perjudicó
algo el archivo de que nos ocupamos.
El Sr. C1stlllo trajo consigo tan preciosa colección.
De Celaya, los comisionados del Museo se transladaron á Guanajuato, lugar en donde no existe más Bibllo·
teca que la del Colegio del Estado, formada con los restos de las llbrerlas de los antiguos conventos, y cuyo
número de volúmenes se aproxima á r4 000.
En esta B1bllottca, los Sre . A~ütros y Castlllo re·
dactaron 15 cédulas bibliográficas, y el seguudo obtuvo.
merced á la benevolencia oel Sr. Director del Colegio del
Estado, lng. Don Pablo Orozco, coplas de los oocumentos que alll exi,ten, relativos al General Doblado. El
archivo de este Colegio encierra las calificaciones escolares de hombres tan notable como Don Ignacio Ramlrez (el Nigromante,) Don t,\anuel Slhceo y otros de! u
talla.
·
Después de 16 dlas de fructuosls ima expedición, lo ,
Sres. Agü ~ros y Castillo regresaron á esta Capital, muy
gratamente Impresionados por las atenciones de que
f&lt;Aeron objeto por doquiera que se presentaron.

tt

LA ESCUELA COMERCI!L .
nwm:SA DE 111\XICO
(ÉCOLE COMMJtRCIÁLE FRAN9,us:e:.)
un ¡rran plantel eduoattvo.-Elllflclo
que ocupa,-Plan rte eetudio•
0 ha.ce mucho tiempo habló «El
Mundo Ilustrado&gt; del Importante
plantel educativo que lleva. por
nombre el que slrve de rubro á estas lineas, haciendo á gra.o~es rasgos la descripción del edificio que
ocupa. en la. Colonia de la. Condesa,
así como una. breve reseña. del s~lemoe acto inaugural que presid1,6
el Primer Magistrado de la Repu·
blica. y que se vló concurrido p&lt;.&gt;r .
personalidades ta.n prominentes como . E. Alfredo Duma.loe, Ministro de Franrla. en México y Lic. D.
Justo Sierra, ec:et.a.rlo de lostruc•
ci6o Pública. YBellds Artes.
La Escuela. ha. abierto ya sus cursos iniciando brillantemente sus
trabajos en l !IO • Es tiempo, pues,
de ocuparnos con mayor extensión
ta.oto del magnífico local en que se
llalla. insta.Jada Y que puede reputarse el más suntuoso y mejor distribuido entre los desu género, que
existen en la República, como del
plan de estudios adoptado para. la
ensefianza y del régimen á que están sometidos los alumnos.
Antes de emprender esta ta.rea.,
que segura.mente será vista con to•
do interés por los padres de fa.mllia.
amantes de que sus hijos reciban
una. sóllda. y frucliuosa. instrucción,
creemos de estricta just icia. consignar los que ya.en otra. ocasión a.puntamos:
Los nota.bles progresos alca.nz.a.dos por la Escuela. Comercla.l Fra.n:
cesa. de México débense principalmente á los a.ranes Y u.l poderoso
espirito de inicia.ti va que distingue
al Infatigable industrial Don Ernesto Pugibet-uno de los hombres que, según la frase del Sr. General Dia.z que ya. conocen nuestros
lectores, saben &lt;para.qué nacieron.&gt;
- A a.que! prominente miembro de
la. Colonia Era.ncesa se debe la. cons•
trucción del gran edificio que des•
crlblremos en seguida, y en la. que
Invirtió más de cu11.troe1entos mil
pesos, como se le debe, a.simismo.

V1stlbul11t salu d' olt1t1t1.-- V1sltbulo v Sala di 1sti1r11,

�Ef, 'UUXDO IL

.kL MUNDO tL STttAbo
el mejoramiento general del plantel
y su magnUlca. orga.n!?.actón.
El 'r. Paglbet ha. tra.ba.ja.do eo
este asunto con todo empello con
toda laboriosidad, y SllS tareas, en
este sentido son t&amp;nto más digna
de aplauso, cuanto que vienen á In.fluir indlscutlblement.e en el ensanche y florecimiento del ramo de
Instruccl6n en la. República.
Los princl pales p~rlódicos metropolitanos han tributado a.l r. Puglbet calurosos elogios, pouieodo
de relieve la trascendencia ,fo aq uellos actos de bien ene ene.ido a.ltrui •
mo, que tanto lo enaltecen. El
nombre de la. Escuela Comercial
Francesa. de ~léxico ha salvado los
m:i.res y en algunas de las más prestigiadas publtcaclon de Europa.
lo vemos consignado con a.plauso.
«L' lllustratlon,&gt; de París, fecha H!
de enero último, le consagra el articulo que en otra página. reproducimos, publicando una buena. foto•
gra.rla de la. tacha.da del edlliclo.
Antes de refedrnos al plan de
estudios adopta.do en la Escuela y
á su régimen Interior, juzgamos

;;;-

al primer pi o, desembocando en
uo hermoso vest.fbulo: á la. derPcha
de éste está.u situadas las oficinas
del Director y las habitaciones de
los profesores y de los emplea.dos
de la. Escuela.
Un gra.n salón reservado á reo·
alones y fiestas, se abre á la lzquler·
da del vestíbulo y contiguos á éste
•e hallan tres sa1011es de estudio
que dan hacia un amplio corredor.
Al frente y al lado derecho, hay
otros cuatro sa.looes, también de
estudio. En el centro del edlHcio,
entre lo do patios, se ve un gran
local de 21 metros de largo por siete de a.ocho, destinado al mismo ob
jeto de los anteriores.
En la parte sur del edl licio, e. t ;í
el espacioso dormitorio de los alum·
no , ma.gnfHco departamento que
mide 29 metros de largo Por siete
de ancho.
Cerca del dormitorio se hallan los
la.va.bes y los W. C. dispuestos per•
rectamente con arreglo á. las prescripciones de la higiene y provistos
de abundan.te servicio de agua. To•
das las dependencias del primer pi•

--

Clan, d, C&lt;tmm,rc,. (Prof1n,ur Ri11g111rd. }-Clas1 d, Com,rno.

TRADO

Clan, Mae!tirus a E&amp;rfr• et Stlnogr11phf, (P, of,u1u, ~ - Ri1tg,,,rd. )- Clos, dt eHnls.ra "' W dqi,{110

queda el oratorio, a.mpllo sa.lón de
27 metros de largo por 27 de ancho,
con su saoristla. anexa, y hacia. la.
derecha. los departamentos de con.
serJería. y las ha.bita.clones de la.
servidumbre, comunicando con do
amplios patios quemJdeo27 metros
de largo por l de ancho.
El comedor es un berma o y vasto salón de 24 metros de largo por .
siete de ancho, con vista á los pa.•
tlos. Junto á él se hallan el vestidor y la sala de a.seo de los alumnos.
Estos depa.rta.mentos secomanlcan
con los ba.fío de regadera. y con los
banas tibios, en los cuales existen
ocho tinas esmaltadas, bastante
grandes.
Hacia. el lado Poniente del edJfi.
clo está.o los salones que se destinan
á las clases de Fislca. y ~ufmlca.,
provistos de todos los apa.ratos necesarios y con sus respectivos labo•
ra.torlos. En seguida. se encaentra.
el salón de vestuario. oue sirve de
almacén para la ropa interior de los
alumnos.
Clasu Sptdal,. (Pro/1ss1ur A. Ga11ol. }-Clas, ,sp,eial.

Clas&lt;&amp; Physiqu,, Chmidtt Hi'stoir, noturll/1 (Profern,rs ,A. GanoJ 1t R. Rlng111rd. )-Cl1u1 de Ftslea, Q!!lmie11 ; Historia Natural

EL EDIFICIO DE LA UCUEU..

Entre las calles de Colima, el Oro
y Pa.checo, de la. colonia de la Con-

Clam d'Anglats.(Profm,ur 811/ur.)-Clo.s, d, l"tlu,

r · tu·, grr /fa.

lo alumnos, hlzosecoostruir un a.m•
pilo estanque de mampcsterla con
una. capacidad de :1,000 metros cúbicos rodeado de cuartos para el
servicio de los ba.nadores y con un
departa.mento de W. C.
Próximo al mi roo estanque se
encuentran el cobertizo destinado
a.1 gimnasio ueco y la. ala de es·
grima, atendida por el célebre pro·
resor Merfgnac.
La enremeria ocupa. un pabeJlón
completamente ai,,lado del edificio
con su sa.la. especial para. enfermos
contagiosos. Cerca de aquella se hallan el departamento de farmacia y
los bailas. El ;;ervicio médico está
á cargo del Sr. Dr. Ba.ungarten,
quien dispone, para desempei'Ia.rlo
con toda. eficacia, de un gran uúmero de aparatos modernos de cu•
ración y un completo arsenal de
clrujh.
á.l la.do poniente se encuentran
las caballerizas y cocheraa destina.•
das á los tres ómnibus que conducen á los alumnos de la Escuela al
centro de la ciudad. El encargado
de estos depa.rta:nentos tiene sus

Dos amplias escaleras dan acceso
so se comunican par un corredor
que ve al patio y que está cubierto
por una. marqueslna muy elegante.
Para. llegar a.l segundo piso ha.y
una. entrada independiente; pero si
se quiere, puede llegarse á él por la
entra.da prlocipa.l. En este piso se
encuentran las ha.bita.clones pa.rti·
cala.res del Director de la. Escuela
con tod:\S las comodidades necesa.
rla.s, asl como la ca.seta del reloj:
éste presta sus servicio no sólo al
establecimiento sino i!. toda la Colo•
nla.
Un pozo artesiano de 130 metrcs
de profundidad surte de ag ua potable al edificio, mediante una bom ·
ba eléctrica. que funciona.casi co11
ta.ntemente y hace subir el Uqaldo
:l los di ver os t inacos sit uados en
la azotea, desde donde se distribuye á- todos los departamentos; en
los patJos hay Insta.1 a.das va.rla.s ''tomas" á pocadlsta.ncia unas de otras,
pudiendo a.segurarse que a.un en el
remotocaso de un Incendio, no tal•
tarta. el agua. en n ingún punto de la
esencia..
Para. los ejercicios de natación de

ladispensable hacer la descripción
del foca.! en que se encuentra, siquiera sea. porque, como antes decíamos, éste puede considerarse CO ·
mo el más sun:.uo o y mejor distribuido entre todos los de su género
que ex:lsten en el pa.ls.

desa, se levanta. aquella. soberbia.
construcción que ocupa una super•
1icle de 10,000 metro cuadrados y
que da. frente á. la Glorieta. Mira.va.lle.
En la planta baja se encuentran
los departa.meatos de la.vanderla y
planchado, instalados de manera.
4ue pueda. electua.rse el la.vado de
la ropa de los alumnos dentro del
mismo esta.blecimleoto. A continuación, está n las cocinas provistas de una magnifica. estura francesa que, además de servir pa.ra. la
condimentación de los alimentos,
proporciona toda. el agua. caliente
neeesa.ria para la la.vanderla. y para.
los ba.fios.
En el ala izquierda del edificio

**•

1•

Class, .¡me Annit. (Professeur A. L11t1rradt,) Cl11s1 d, 40 11110.

�F.T, ~TTTXDO n,

EL lmNDO ILU T.RADO

--

l

ba.bitaoiones contiguas á tillos,á fin
de cuidarlos y vigilarlos ií toda hora.
Al frente del edificio se extiende
un bello jardln rodeado por un enverjado, y hacia la parte posterior
queda el amplio terreno arreglado
para los juegos de sport á qu1, se dedican los educandos. Este terreno
acaba. de ser terraplenado con tezontle, con el objeto de evitar que
se levante el polvo ó gue las lluvias
lo a.nieguen. En él hay vario trapecios y barras.
El aspecto del edificloesmuyhermoso r su construcción muy fuerte,
predominando entre los materiales
empleados en éste, el hierro y el cemento armado que Je garantizan
gran resistencia y larga duración.
El PLAN DE ESTUDIOS.

Classe 2me Anni,. (Profess,ur E. lacoste, charl{t d11 eours des Jire et

2 m1

annit.-Clas, di 2 9 año.

Classe Mat,r11tllts (Professter Madam, Pa1t1.)-Clast &amp;aln't1al.

La. Escuela Comercial Francesa,
comprende dos di visiones: la Eosefianza. Primaria con la Escuela. Materna.! y la Sección Comercial.
Ea la Escuela :M aternal, bajo la.
dirección de una. Institutriz, los
párvulos aprenden á leer, escribir
y contar, adquiriendo, además, Ji.
geras nuciones de g-ramátlca., histo·
ria y geografia; los que oo hablan
francés a.prenden también esta.lengua.
La eosefia.nza. primaria se hace
en cuatro anos y se da., según los
diversos casos, en Jranrés, español
6 Inglés; pero siempre con arreglo
á los programas de instrucción obllg&lt;\torla observados en nuestras escuelas oficiales.
Elay clases especia.les de idiomas,
donde los alumnos mexicanos se
dedican al aprendizaje del francés
y del Inglés, pa.ra. pa.sar en seguida
á la Sección Primaria 6 á. la. Comercia.!, según su grado de instruccJóo.
Los cursos en las clases de Comercio, ósea en las que constitu·
yen la. Segunda División, se siguen,
al mismo tiompo, eu fraoefl , in·
glés y español, y se hacen en dos
afies.
Adem,\s de las de natación. gimnasia., juegos escolares y ejercicios
militares, los alumnos pueden tomar lecciones de esgrima, bo.x y
equjta.cióo, previo permiso de sus
padres. Los jueves y domingos se
hacen paseo!', excursiones y visitas
á establecimientos industriales bajo la vlglla.ncia.de los Inspectores.
Ha.y otras cátedras que se repa.rten progresiva.mente en los diversos cursos, como son: las de cálculo
moral práctica, ciencias natura.les'
dibujo, caligrafía., canto é 1nstruc'.
ción civlca.

.....

Los programas de la sección comercial están perfecta.mente dis·
puestos para dará los alumnos una
Instrucción sólida. y práctica en el
menor tiempo posible.
En el primer curso se estudia.o
nociones preliminares de comercio
y conta.bllidadad, matemáticas Iegi'!laclón y contratos comercl~les,
geografla económica. de las cinco
partes del mundo, economia política., conoolmtento de merca.nejas y
utensilios comercia.les, estenogra.fla. y da.ctllogra.fia, los tres Idiomas
ya ~Ita.dos, dibujo industrial, gimnasia., natación y ejercicios multares.

..•..

El segundo curso comprende los
estudios de coll)erctoy decontablll·

TRu\DO

dad más compiicados: operaciones
de cambio y de bolsa y de matemáticas apl lea das al comercJo, asl como
la continuación de las otras clltedras aprendidas en el primer año,
pero con mayor amplitud y perfección. Ilay también varias clases especia.le á, las que pueden concurrir
los alumnos sin que sean obliga.to·
ria.s.
Para. la instrucción religiosa hay
on sacerdote al servicio de la escuela, el cual se encarga. de explicar el
catecismo, decir mi a. en la capilla
del establecimiento ledos los domingos y preparar anualmente á los
alumnos para la. primera comunión.
Todo alumno que Ingresa.al plantel , tteoe por ese sólo hecho que
someter e al regla mento en todas
sus partes.
CONDICIONES PARA U ADMISION .

La Escuela Comercial Francesa.
admite Internos, medio internos y
externos. Los primeros pueden permanecer en ella. duTante las vacaciones; los segundos están en el
pla.ntel desde las ocho y media de
la. ma.1Iana hasta. las cinc, y media.
de la tarde, y ba.C}en alli la comida
de medio dla. Los externos perma•
neceo en la. Escuela., desde las ocho
y media hasta las once y media. de
la mafia.na, y desrle las dos y media.
hasta. las cinco y media de la.
tarde.
Cu.ando un alumno se ausente de
la. Escuela. por cualquier motivo,
los padres 6 encargados deben avisarlo oportunamente· ningún edoca.nclo podri\ volver a.l establecl•
miento después de una ausencia.sin
que lleve un justificante que exprese los motivos y duración de :aque·
Ua.

Las ausencias repetidas é inmo-

tt va.das pueden ser ca.usa. de expu 1sión.
Todo alumno que desee Ingresar
en el esta.bleclmieoto tiene que pre·
sentar su partida. de na.cimiento,
un certifi.cado de vacunación y un
cert!ficado de buena. conducta. en
caso de que baya estado ya en otro
colegio.
Grand Salón Gymnastique Sutdof&lt;e, Esgr/1111, BoXI, etc. etc. (Sottr la /1a11le dlreclion de Orfonsieur lucien .Jt&lt;,rfgnac.-Gran uldn de
La.s pensiones por al'io son las siGmmasia Sueca.
guientes:
En las clases elementales, los in•
ternos pagarán $660.00· los medio
•
internos $320.00, y los externos $1 O;
en 1a.s clases comercia.les 120 los
primeros, f!:180 los segundos y $2"20
los terceros, haciéndose el pago precisa.mente por trimestres adelantados. La entrada. simultánea de dos
hermanos da derecho á, una reducción de diez por ciento y la de va•
rlos á una de quince por ciento.
Al hacerse la inscripción se pagará.o los siguientes derechos, por
una sola. vez:
Peosiooista.s, $2i); medio pensio•
nlstas, $10 y externos 5.
Los gastos que demanden tas excursiones, los seniclos extraord 1narios de eofermerla, ta dotación
de libros, cut.eras é instrumentos
de estudio, et.o., serán por cuenta
de las familias, y los alumnos que
usen de los ómnibus pagarán p:&gt;r el
pasa.je, pudiendo ocuparlos dos veces a.l día, cinco pesos mensuales.
Los repasos y las clases de ador•
no se pagarán aparte y por adelantado. Todo trimestre ó mes comenRef1aoir1.- R,feclorio,
zado se pagará entero.

�EL fUNDO ILUSTRADO

.,

lllli MUNDO ILÜSTRA1&gt;O

·'-"

dio Internos y externos no pueden
recibir en el Colegio nlnguna carta.
Los alumos internos pueden re('!blr visitas todos los dlas de las
doce y media á. la una y media. del
día., pero estas visitas sólo serán de
los padres, encargados ó personas
debida.mente autorizadas por éstos.
Los internos pueden sa.llr del establecimiento los jueves por la tarde J los domingos todo el dla, excepto los que por mala conducta ó
desapl icaclón se hayan hecho acreedores al castigo de no salir. Se concederá permiso especial para salir
desde el sábado después de la. hora
de clases, ·ua.odo lo solirlten los
padres ó encargarlos. Los alumnos
no saldrán ni volverán al Colegio
más que acompallados por sus padres ó por la persona. designada al
efecto por éstos. La vuelta al Colegio se hará los jueves y domingos á
la.s siete de la. tarde; sólo á petición
de las fa.mlLias podrá retardarse
hasta el lunes á las ocho de la mafia.na.. Los pa.dresque no residan en
Méx.lco, deben designará un representante que tenga.aquí su domicl·

Grand, salle des /él1s.-Grat1 salón de firstai.

alumnos una instrucción completa
y una buena educación, á la. vez que
para imprimir a.l plantel una. marcha pedectamente regularizada..
El personal docente de la Escuela Comercial Francesa. cuenta con
Mblles é ilustrados profesores, entre los cuales hay algunos traídos
exyresamente de Europa. Todos los
demás servidores del plantel son de
reconocida. probidad y honradez.
DPIIIIDNES DE LA PRUSA.

Como lo dijimos al prioclplo de
este artículo, la. prensa. ha elogiado
calurosamente la. noble y desinte•
resada. acción del Sr. Pugibet, al
dotar de un edlOclo ta.o suntuoso
como el que ahora. ocupa, á la Escuela Comercia.! Francesa. Uno de
los principales- periódJcos europeos
se ha. hecho eco de tan justos elo·
glos, como se verá por el siguiente
entrefilet que encontramos en
"L'llustratlon" de Paris, !echa 18
enero último, y que reproducimos
original y traducido.

'Dorloir .-Dormitorio.

EQUIPO.-RELACIOIIES DE lOS ALUMIIDS
CON SUS FUULIAS.-YISITAS.

El equipo reglamentario de los
pensionistas consta de tres tra.jes completos, seis corbatas, dos
pares de botas, 1 camisas, entre
ellas cuatro de dormir, seis ca.mise•
tas, doce pal'iuelos, doce pares de
medias ó ca.lcetlnes, seis ca.lzoncl•
llos, un estuche de tocador y dos
blusas de ca.sa. Los objetos enumera.dos á. contlnna.ción puede pro_porclona.rlos la. Escuela. á. precio de
fábrica.: seis servilletas, seis toallas, dos toallas de baños, tres pares de sábanas, seis fundas de almohada y dos mantas de lana.
Cada alumno tendrá un carnet
semanal, conteniendo las notas de
su conducta y aplicación, y este
carnet, visado por el dlrect,or, deberá ser firma.do por los padres ó
enca.rgados el sábado por la tarde
y devuelto el lunes por la. mafia.na..
A los padres que residan fuera de
México, se les enviará un extracto
de él todos los meses. Los Internos
no pueden recibir cartas más que
de sus padres 6 encarga.dos; los me-

•

1

Oratoire. -Capilla.

LJ,u d,s eours inttrieurs.-Uno de los p,tios.

lio Y que se comprometa. á, suplirá,
la. famllla en todo lo concerniente
al ramo.
LA ENfERMERIA.

En el momento en que un alumno éotre á la enfermería. por pres·
crlpcJón facul~tlva, se avisará. á
sus pa.dres ó encargados. La. asistencia. profesional puede prestarla.
el médiro del establecimiento ó bien
el de la. famiUa del enfermo. En el
departamento hay constantemente
una enfermera, dedicada al cuidado de los pacientes.

•
••
La alimentación que se da en la.
Escuela. es suficiente, nutritiva. y
sana, y en bien de la. salud d~ los
mismos alumnos y también para
conservar el buen orden interior
está prohibido que se les envíe~
golosinas ó comestibles de ningún
género.

•••
AuttJ d1 I' oratotr, . v'lum&lt;&gt;rúr .Ablé /acgu1111ir,.-Allar de la Cap,lla-

Todos los art,lculos del reglawen·
to están, como se vé, perfectamente estudiados para lograr en los

qu'll a. consacrá une somme d'un
mllllon a la toodation de l'école ré•
cemment ouverte, et non content
de cette llbér_aUté pécunla.lre, tl a
apporté i\ la. réallsa.tloo de son projet le meme esprit d"orga.ntsa.tlon
par ou s'est a.ffirmée sa. supériortté
tndustrielle: créa.teur d'une uslne
modele, 11 a. voulu l'etre également
d 'un éta.bllssement scolaire modele. B:\tlments, améoagements, ce1ul-clréunit toutes les conditlons
déslra.bles; outre les salles d'étuctes
inoadées d'a.ir et de lumlere, 11 a
des salles de balas et de douches,
,in bassln de natation envlronné
de vastes cours· partout, grace ti la
judlcleuse interveotton d'un 11.utte
de nos compatrlotes, M. le docteur
Baumga.rten, les regles de l'hyglene sont rl¡¡-oureusement appl lquées,
avec leur a.pproprlation pa.rtlculiere au climat.
Quant a l'eoseignement, sans
préjudice des notlons prlma1res que
des instituteurs tran~als donneront
a.ax éleves commenga.ots, il a.ura
pour but plus spéclal d'loltier les
jeunes gens, tils de Franga.is ou

"UNE ECOLE FRANCAISE AU IIEX IQUE

It vientdes'ouvrir, :i Mexico, une
école commercla.le fra.nga.ise, dont
l 'ina.ugüration a eu lieu le ler. dé·
cembre dernler, en.présence du général Porfirio Dlaz, présideot de la.
République du Mexique, de M. Dumalne, ootre cbargé d'aíl'a.lres, et
de toute notre colonle nat looale.
Le fonda.teur de cette école est
un Fra.nga.ls, M. Ernest Puglbet.
Débarqué a.u Mexique, 11 y a quel•
ques années, pour y tent er fortune,
saos a.utres ressources que son lntelllgence et une volooté opini:\tre.
notre com pa.triote a. réusst, :\ force
de trava.U a créer )'importante manufacture de taba.e qu'll dirige a.u•
jourd'l,ui, et qui n'occupe pas
molos de deux m111e ouvrlers. rabriquant journelÍement doui e ml111oos de ciga.rettes. Apres a.volrvu
prospérer son industrie, M. Pugibet animé des idées généreuses
pro~res a notre race, a pensé qu'll
a.vatt le devoir de prélever sur ses
bénéfices une large part au profit
d reuvres de sollda.rlté. O'est aiosl

Cótis :J(. E. el Sud - Lado, :7'(. E. , Sur d,I 1dtfi~w.

�EL .rtJNDO 1LUSTRA1&gt;0

EL l ltrNDO n..us1'IL\1)0

Pf\OINf\8 DE, Lf\ MODf\ ·

TRAJ ES DE P A SEO,-BOLEROS
DE IRLAN DA ,

Un, dis sllln áe l'!nfirmerie. (Dorleur Baumga,ten.-Una d, las salas d, Ja Ell{,rm,ría.)

Hassin de 11:ztalion. ('Professmr J/lhos. )-Esla11qu~.

Mexicalcs, a la scieccedu commer·
ce e t de l'adminlstratlon.
0 ette c.euvre fait grand honneur
il l'esprJt d'icitla.tlve de M. Puglbet el mérlte les encoura.gements
de notre gouvercement.
UNA ESCUELA FRANCESA EN MEXICO

"Acaba d e abrirse en México una.
escuela. comercia.! francesa., cuya.
Inauguración ha. tenido lugar el 10
de d iciembr e último, con presencia.
del gen eral Por firio Dlaz, presidente de la Repl'.lbllca. de México, de
M. Dumalne, nuestro encargado de
N 1::gocios, y de toda. nuestra. colonia
n acion al.
El !unda.dor de esta escuela es un
francés, M. Ernesto Pugibet. Des·
e mbarca.do en México hace algunos
ai'los, para. tentar fortuna, sin otros
recurSl)S que su lntellgencia y una
voluntad pertinaz, nuestro compat riota ha logra.do, á. fuerza. de traba.jo, crear la. importante manufact u ra del tabaco que dirige hoy y
q ue no ocupa menos de dos mil
obreros, rabrlcando diariamente
doce millones de cigarros. Después
d e haber visto pro.w erar su indust ria., M. Puglbet, animado de ideas

Cóli N. 0.-Lado 'J(. O.

Om11ibbus.
generosas, propias de nuestra. raza
ha. pensado que tenia deber de des'.
tinar en sus ganancias una gran
parte á. provecho deobra.sdesolldarida.d. Asl es que ha consagrado
una suma de un millón, á. la fundación de la. escuela recientemente
abierta., y no contento con esta. liberalidad pecuniaria, ha. lleva.do á
la realización de su proyecto, el

mismo espirito de organización con
el cual ha. afirmado su superioridad
Industrial: creador de una fá.brlca.
modelo, ha qmirldo serlo Igualmente de un establecimiento escolar
modelo. Construcciones, disposición, é3te reune todas las condiciones deseables· además de las salas
de estudio Inundadas de aire y de
luz, hay salas de ba.Ilos y de duchas,

Cuisi,m. -Coci11as.

un tanque de natación rodeado de
vastos patios; por todas partes
gracias á. la juiciosa. intervencló~
de otro de nuestros compatriotas
el señor Dr. Ra.umga.rten , 1as re:
glas de la higiene son rigurosamente a.plica.das, con su adaptación parlcula.r al clima..
En cuanto á. la. ense!Ianza, sin
perjuicio de las nociones primarias

que profesores franceses darí\o á
los alumnos principiantes, tendrá.
por objeto más especial iniciar á
los jóvenes, hijos de franceses ó mexicanos, en la. ciencia. del comercio
Y de la administración.
Esta obra. da grande honra. al es•
pirita de iniciativa. de M. Puglbet
Y merece el estimulo de nuestro
gobierno."

No tenemos ya nadJ que envidiará los países extranjeros, nuestra nación en su constante marcha
hacia el progreso adquiere industrias, establecimien·
tos comerciales, fábricas, etc., tan perfectos y bien
manejados como los europeos.
Una de las cosas que más llama la atención en el
mundo femenino, son esos grandes talleres, esas
casas de modas de renombre universal, donde las
parisienses, consideradas como las mujeres que mejor saben vestir, encuentran cuanto puede desear su
imaginación frlvola y exigente.
Pero bien mirado, nosotras no podemos envidiar
ya aquellos grandes almacenes de que nos hablan
periódicos y crónicas que llegan dEI Viejo Continente, porque aunque sea en menor escala, tenemos
también establecimientos que podrían satisfacer á la
parisiense más descontentadiza.
Basta para convencerse de esta verdad, entrar al
"Palacio de Hierro," el primero y más importante
almacén de la República, en su género. Allí se en·
cuentra c.uanto se busca y se desea, siempre de la
mejor calidad y á precios justisimos.
Hay en este gran cajón de ropa, tantos artículos,
bellísimos y variados, que 1a fantasia se extravía,
yendo de aquí para allá, sin poder fijarse durante
algún tiempo en na:la., indecisa, vacilante.
Yo quisiera, lectoras mías, p9der describiros cuan·

r

to he vbto en el "P.ilacio de Hierro," pero como no
podría extenderme mucho en el reducido espacio de
esta crónica, lo haré por partes, procurando daros
cada semana nota completa de las novedad.:s que
podéis encontrar en este importante almacén.
Quiero llamar, por de pronto vuestra atención, en
unos elegantes trajes que he vísto en dicho establecimient o; son de los últimos modelos europeos que
se llevarán en la estación primaveral que comenzó
ya en nuestro clima privilegiado.
Os hablaré desde luego de un elegante traje en
velo Ninón de un color lila tirando á violeta sobre
fondo de tafeta de igual color. Los adornos de este
traje son unas finas aplicaciones de tul bordado y
alforcitas dispuestas con gracia y elegancia; en el
bajo de la falda lleva un bies de tafeta que le da un
aspecto muy vistoso. El corpiño lleva un canesú de
guiJ&gt;ur~, las mangas largas de ú!tima moda, con
hombreras de una forma muy nueva y muy elegante, adornadas con borlitas de seda.
Otro traje de burato negro á rayas, altt&gt;rnando
una mate con una brillante, lo que le hace tomar á
la luz reflejos deliciosos. Es de estilo "princesa,"
de gran cola, con canesú blanco de encaje, manga
de una pieza, prolongación del corpiño formada por
tiras de tela,~y á ese encaje llamamos /ilet y que tanto
furor ha hecho en el mundo elegante. El delantero
de la falda es recto, las piezas laterales están dispuestas ligeramente al bies, lo que produce una bonita combinación de las rayas del géne10; el bajo
lleva un ancho entredós de fil et y unos golpteil/os de
seda. Por debajo de la manga negra asoma otra
blanca de muselina de seda y encaje.
No menos elegante es otro traje de muselina de
seda de un tono café dorado muy bello.
Toda la falda está llena de alforcitas excesiva•
mente angostas que le dan un aspecto vaporoso y
suave. El corpiño consta de una camisola blanca,
cubierta por una especie de bolero de fil et labrado
con fino soulaehe y gusanillo delgado; en todos los
bordes caen graciosamente, á manera de fleco, unas
pequeñas bellotas forradas de seda del mismo color
del bolero y de la tela. El fondo de este traje es
blanco.
Por último, otro de los vestidos del "Palacio de
Hierro", que más me agradaron, fué uno de crespón
de la China de un tono rosa tan pálido como encantador. La falda tenia por adorno alforzas y un entre•
d6s blanco ondulado.
El corpiño lleva un canesú de muselina de seda
alforzada, que puede ponerse y quitarse á voluntad
por medio de botones de presión perfectamente disimul!l,dOs. Esto permite que el traje pueda servir indiferentemente para paseo 6 visita, por ejemplo, y
para recepción ó teatro. La manga es un bullón pequeñito y graciorn, pero tiene también puños largos
que se adaptan á voluntad como el canesú. Tanto el corpiño como la falda
llevan unas rositas de gasa blanca y
rosa, combinados ambos colores con tal
habilidad, que producen la ilusión de
un precioso matizado.
Los fondos de todos estos trajes son
tafeta cubierta de gasa del color del
vestido y provistos en el bajo de volantes.

•••

Otra de las novedades que ofrece

"El Palacio de Hierro" actualmente á su numerosa
y selecta clientela, son unos lujosos boleros de encaje de Irlanda, donde se ven en combinación labores menudas y gruesas flores de una vista hermo·
sislma.
Estos boleros, puestos sot-re cualquier traje, son
una nota de elegante distinción y aristocracia. Lucen igualmente sobre un corpiño ajustado de r iel de
seda ó de satln, que modele bien el cuerpo, como
sobre camisolas de J ,utaf'd de un tono vivo: rubl,
salmón, turquesa 6 violeta, viéndose también muy
bien sobre blusítas de ponth blanco.
Parece que estos boleros constituyen una de las
notas características de la moda en la primavera y
se verán formando parte de las toilett#s más elegantes.

***

Como nota de oportunidad, indicaré á mis lectoras que hay ahora en "El Palacio de Hierro" un lote de cortes de lino blanco, bordado, para trajes, eleganttsimos, graciosos y muy propios para el tiempo
de calor, con la ventaja de que acaban de ser rebajados sus precivs casi á la mitad de su valor ante•
rior.
Estos cortes, dispuestos y arreglados con buen
gusto, acompañados de fino calz.do blanco y de air~so som~r~ro adornado con flores y un aigrette, seran lo mas a propósito para lucirse dentro de algunos dlas en las calles y paseos.
MARIA LUISA.

�EL MUNDO JLUSTBADO

.EL .\CUNDO ILUSTRADO

ULTIMOS FIGURINES

ULTIMOS FIGURINES

Traje de teatro en muselina. de seda. blanca sobre fondo d~ ta.feta. coor de rosa pálido. La falda. lleva lncrustaoionl:8 de fino enea.Je y bordados de seda hUo de oro y lentejuela; en el baJo varios volantes planos.
E! corplfto muy sencillo, carece de cuello, sus piezas tienen a.penas un

Traje de recepción col or verde resedá , confeccionado en sa.tlo. Fa.Ida medio Imperio, remont.adi:. al talle y bordada con ~ruesos motivos de gusanil lo y un ancho entredós de guibur, cerca. del bajo. Corpiño escotanoeo l)!co, con mangas amollas y eortas cublertaf de malla de seda labrada,
adorno que se prolonga un poco al corp!flo. El cinturón se cll'ie 1\ la mitad del talle y se hace en terciopelo verde sombrlo.

es

FOT. "FELrx, 11
F oT. " FELIX, " DE PARIS, PARA

"EL MuNDO

lLUSTRADo." - MonAS PAQUTN,

Sombreros tl, {fi ltro adornados , on ltrclof!t lo,

g11s11 11 aigrtt/ts.

DE P .A.RIS, PARA.

ligero pliegue y va todo cubierto de bordados como los de la falda. La
manga es amplia, orlada de enea.je y bordado y recogida. hacia el hombro
con :m fruncido. El cinturón es de seda liberty tablea.da.

"EL MuNno lLUSTRADo," -

MonAs DJEUILLET.

�E IJ [UNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

ULTIMOS FIGURINES

Traje de muselina de seda bla.nca sobre fondo de t&amp;feta azul claro.
Fa.Ida. aro pila y flotante, plegada á. la cintura., adornada en el ba.jo cou
dlbujos ondulados de puntilla y aplicaciones de seda Pompadour; en los la-

ULTIMOS FIGURINES

dos, grandes lazos de llstón lib,~ty blanco. Corplilo ligeramente escotado,
adornado con entredoses y un ficht\ liso de seda Pompadou.-. La manga. es
semllarga, drapeada con encaje plegado en el borde, cinturón de seda.
Jibff{ll,

FOT. "FELI~, 11 DE PARis,

PARA "EL MUNDO

ILusTRADo."- MonAS

• de comi;ia para senora. Fa.Ida de seda. lib1rf;, gris acero, gua1r.
.T ra.Je
motivos de soutach, y aplicaciones de pasai:naner aif~g;PT:oe~o~ta
una camisola de enea.je escotada, con ampllas man-

°&lt;f~

B ECRO.fF·DAvrn.

FoT. "FEux,"

fl3S cortas en forma. de volante y una. especie de levita. de tul negro bor-

da.do, que se ajusta en ia cintura y cae cubriendo gran parte je Ja falda.
e a.dorna. también con so11tach, en todos los bordes.

DE PARis, PARA "EL MuNDO

lLusTRAoo."- Mon.A.s

LACIIRl'ROUILLE

�JfilJ

MUNDO ILUSTRADO

.........................

¡

EL MUNDO ILUSTRADO

1
i El Jarabe de Higos 1
1
ES EL MEJOR LAXANTE!
: PARA USO DE LAS :
:
FAMILIAS?
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1
¿pQR QUÉ

S666lón 06 Gon~urta~
SERVICIO DE SUBSCAIPCION,

María G. de "Loto: En la ciudad de Orlzaba, el enr&amp;J'g&amp;do de servir las subscrlv·
clones de EL MUNDO !LUSTRADO es el Sr.
Nlcollts aamaflo.
-El sistema Wllson de corte es bueno Y
sencillo.
TRAJES, CALZADO, ETC.

Una lectora: (empre es elegante llevar
el calzado del color del traje.
-Laa señoras de edad deben preterir
los colons obscuros en trajes y calzado.
-Pua la ceremonia religiosa aconsejo á
usted un traje de piel de seda Dllllro: para
1a el vtl uuo de tela l ~ t11 gris acero.
-Es de rigor llevar á una comida no
traje a¡¡t0olado, una wilette erla. de ceremonia dlson1ufa en la mrsa.

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•

Es suave en su acción.
Es agradable.
Es eficaz.

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Es barato.
o
Es bueno P.ara los niños..
♦
Es excelente para las señoras.
Es conveniente para los hombres ocupactos.
♦
E~ p~rfectamen~e inocuo en cualquier •
c1rcunstanc1a,
♦
Lo usan millares de familias en todo -lit
el mundo.
tiJ
Los médicos lo estiman como un la - .¡.
xante valiosisímo.
Si t¿d. lo toma estará tomando el rne- $
Jor lax ante que se conoce en todo $
el mundo.
♦
Sus ingredientes son todos saludables. ♦
Su acción es suave sin efectos conse- $
cutivos desagradable .
fe
Está enteramente des provisto de su - +
tancias deleterea s.
..¡.
Contiene los principios lax antes de .¡.
ciertas planta~.
+
Contiene los prin cipios carminativos ♦
de otras plantas.
+
Contiene hquidos aromáticos de sabor
agradable y r efrescante.
♦
Todos sus componentes son puros.
♦
Están sabia y científícan1ente com bi- +
nados.
4,
Forman una bebida deliciosa.
Para obten er sus benéficos efectos dé- ♦
bes e siempre comprar el legítimo +
pre parado por la CaliforniaFigsirup $
Compani, San Francisco, &lt;.:al.
♦

+
+

♦
♦
♦
♦

COABATA.- CUTIS.

CUIDADO DE LA BOCA,

Linterna má,rlca: Uágase usted limpiar,
ante todo, la. deotadur&amp;.
-Hay aue lavar cuidadosamente la boca después de cada comida. y a.otea lle
aco,.tarse. con mayor.escrdpulo, hacleod.,
uso de un cepillo.
-1,os p0Jvos, además de Que con t e·
cueocla rayan el esmalte de l'lS dlen,es,
tienen la. desventaj&amp;de deoositarse entre
la encía; es preferible usar agua dent{trlca. 6 jab6n.
-Oada cinco 6 seis d1u lave usted sus
cepillos de dientes coa airua. ox1aena.da,
para. destnrectarlos.

+

+

1
+

Ola.ro de lUll&amp;: En la Primavera son propias l&amp;S ttlas llll'eras: llnane , musellnas
y gasas: los¡réoeros de lino y el p!Qué.
-Las flores se llevan siempre.
-"El estllo de mangu QUe me Indica usted. no ha pasado de moda., pero no se lleva con tanto tnror como hace ala uno me·
ses.
-Puede usarse la boa en el caso á Que
alude u ted. pero de acuerdo naturalmente con la estación.
-Es ln&lt;lltereote llevar boa blanca, ne11''ª 6 de color, depende solo del ,ru~lo de
cada per ooa.

Lupi,: Un&amp; corb11ta de color azul cluo
,rrls, 6 crema aueda. bien.
-El agua. oirlgeoada decolora la. piel y
la. a nema; su uso puede ser perjudJclal en
el CIIBO de usted.

Es~~~QUE

♦

DETALLES Df "TOILETTE."-ARMARIO,ARRECLO DE MUEBLE~, ETC,

+

•

i
♦

:
SB VENDE BN TODAS LAS DROOUE~IAS Y BOTI•
♦ _CAS.

- No deben ll'U&amp;rdarselos cepillos en ceplllera cerradas. porQ11e conservan la
humedad mucbo tlemoo. 'Doy á usted el
modelo de un sencillo aparato de metal
donde se colocan los ceplllos y a_ue t&gt;8rm1te Que el all'Ua escurra, secándo e lueao-

-Doyáusted un modelo de armarlode
madera labrada: es lo más adecuado al ob·
jeto.
-Se oolocan uno 6 dos cojines, teniendo
cuidado de Que armonicen con el mueblaje.
-Reserve usted sus foto¡rrafías oara un
1rabtnete 6 recibidor.
-Para Quitar al cristal su aspecto empañado, se lava con .. gua en aue se hayan
puesto unas ll'Otas de ácido clorb!d rico,
enjuagando luPII'.() escrupulosamente.
-Los trajes estllo sastre. provisto de
camisola Que pueda. servir de blusa, en
caso de mucho calor. es lo roás vroolo. El
&amp;Qn1oo depende del tlemoo aue dure el
viaje.
-No aseguro á usted el buen éxito de la
-preoaracl6n que Indica, pero creo aue n.o
es perjudlcll\l.
MARJA LUISA.

GUAIITES,

Orlsantema G : Los guante negros 610
aoedan bien con trHJº Dl'll'ro.
DIRECCION.

María Luisa: La. dirección Que desea
usted es .. Proloog&amp;el6n del Ayuntam1en •
to 1006."
U BORES MANUALES.

&amp;osltlt. miniatura: El/rii-omt no es tan
"dltfcll como usted cree, todo está. en acostumbrar la mano á. bacer el nudo; después las combinaciones son extremadamente sencillas. 'Do;v á usted el modelo de
u.na. rueda y un cuadrode/ril/OliM para.a ne
usted ellJa el aue le &amp;¡rrade más.
-El tul labrado se usa mucho en la. actnalldad.
-Quedada mejor ile ma.lla de seda.
- ~ul sombrfn ~ rnPza, ~ más propio.

11 Ag~JOsr üiefuªR
s~~;:;~~· 11

A mediados del siglo XVIII, existió en
Francia un literato llamado Desforges, cuyas raras inventivas gozaron de cierta celebridad en su época.
Antes de que se dedicara á la aerostación, ya habla dado setlales de evidente
chifladura escribiendo obras a.cerca de
las ventajas del matrimonio en el clero, á
consecuencia de las cuales y por su carácter de canónigo de Etampes, estuvo algún
tiemp0 preso en la Bastilla y en el Seminario de Seos.
El tiempo que duró su castigo, lo empleó nuestro desdichado presbltero, en estudiar el amor en las golondrinas, y tan
atrevidas eran s us observaciones que se
prohibió la publicación del libro.
Viendo Desforges que por el lado de la
llteratura no consegula nada, se dedicó á
la mecánica con entusiasmo.
Tras profundos estujios, grandes cálcu.
los y mucho compulsar textos, discurrió
la sorprendente Idea de confeccionar unas
alas para volar. A este fin, emplumó de
ples á cabeza á un aldeano á quien habla.
embaucado; cua ndo el pobre hombre pudo
desmentir por su aspecto la afirmación aris
totélica que nos llama bipedos i111j)lu111es,
subió con el famoso inventor á lo alto de un
campanario y allJ, el que tan desdichada
traza inventara le invitó á lanzarse sin temor ninguno a l espacio.
De fijo no hubiera quedado senalts del
hombre-pájaro si el aldeano accediera, pero lejos de ser asl, con muy buen sentido
r,refirió despojarse de la rldlcula vestimenfl
qn pued( bablu ásupadre
ta y bajar por la escalera del campanario,
Un oaao de lme11ola. extraordinario
que aunque de camino más largo, le pareció de más seguridad que descender como
Una criatura, un inocente nlfto de seis
UD águila.
i'i
está siendo ahora objeto de la atenEl fracaso de esta primera aventura no ~16:sde todos los médicos y de todos los
desmayó los ánimos del canónigo, que eo filósofos de los Estados Unidos. Semejanvista del poco arrojo de los demás, se an1- te en todo á cualquier otro nli'io: gracioso,
mó á practicar por si mismo sus geniales Juguetón, inteligente, íuerte Y nsuei'lo, esideas.
te nino se queda mudo apenas se ve en
Abrió una subscripción pública, que, da- presencia de su padre, aunque puede hado el Infinito número de tontos que hay en blar perfect&amp;mente á cualquiera otra perel mundo, alcanzó la suma de roo.ooo fra.nsona.
NI los ruego~, ol los castigos, han logracos. Esta respetable cantidad, fué depositada en manos de un notario, y con ella do que este oino hable a.l hombre que le
dló el sér. y no es que tenga miedo á su
se cons truyó una z61ulola airea.
Embarcación y tripulante, fueron lleva- padre ni que éste le haya j&amp;más amenazados á fuerza de brazos á una eminencia do nl ~a.stigado para merecer tan ~uel venpróxima á Etampes, y ya en ella, y dada ganza. segün los hombres de c1e~cls, se
la setlal, se soltó la maquinaria ante un trata solamente de un ejemplo cunoslslmo
de influencia prenatal.
.
público muy numeroso.
Seis meses antes de que estenlno vmleLejos de describir I.\Jla llnea horlzontale
como crela el desventurado presbltero, el se al mundo, su madre tuvo una serla. disputa con el marido por cualquier pequei'le?:
rldlculo armatoste ca) ó pesadamente á
tierra, c.'onde se destrozó, teniendo su due- doméstica. su estado nervioso hizo que la
no la tortuna de no causarse sino una li- buena seftora diese A la cosa más importancia de la que realmente tenla, Y en
gera contusión en ti brazo.
aquellos momentos de cólera juró que jaOnce anos más tarde, en 1783, tenlan
lugar las prímera.s ascensiones aerostáti- más volverla A dirigir la palabra á su esposo. Cosa singular: desde aquel momeocas por los A\ontgolfier.

niño

: 1~ Oalle~;~~~o~~~:No. !
*
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3,

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MEXICO.

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•

•

OUDRE

--

LA GRIPPE.
Durante el esta.do agudo de esta
enfermedad, debe tomarse una. cucharadita. de Peruna cada. dos horas. Esta dosis es sut!cJente para
nlilos y personas débiles. Personas
tuerte&amp; deben tomar una cucharadita. oada. hora.
Este remedio evit,ll. con frecuencia una serle de complicaciones que
t.raen resultados funestos.
La PerllJla. es el remedio pa.ra la.
Grippe.

m

DE

u~

M DA

extrnaganclas de un amaauta

4) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ..

EL TRATAMIENTO PARA

N

El. BOMBRR QUE QIDSO VOLAR

.&amp;VOS'

no

Tocados d, t~nlasia
to , y á pesar de las súplicas del marido, la lo sufrió el nlno en silencio, y sólo cua.ndo
los golpes Je dolieron, confesó á su madre
mujer no volvió á hablarle nasta que nació el nillo. Entonces, como si despertase que aunque hiciera todos los esfuerzos pode un suei'io, la esposa recobró su Joviali- sibles, y por más que fu Ha inmenso el cadad echó a1 olvido su amenaza y conti- rifto que á su padre tenla, no podrla hanuó' siendo para. él la mujer carii'losa y co- blarle nunca.
·
municativa oue habla sido siempre.
Los médicos llamados á observar tañ
La buena armonla del matrimonio creció notable e.aso, aseguran que las condlclo-al aumentarse la fa.milla con aquel niño, nes flsicas y mentales del niño no presenobjeto del carino materno y del orgullo de tan la menor anomalla . Las leyes de la
su padre. Pero he aqul que cuando el chi- herencia son la única explicación posible
quitln empezó á pronunciar las primeras para este fenómeno . Toda sensación puepalabras se observó qi;e se dlrlgla siem- de producir un cambio fis ico: lo mismo la.
pre á su madre, como si le estuviese ve- cólera que la alegria dan á nuestro rostro
dado hablar al padre. Este le hizo pregun- distintas expresiones, y cuando la sensatas , le dirigió cariftosos epltetos, pero el ción llega á su colmo, estos cambios pue•
muchacho no contestó ni una palabra. den hacerse permanentes y ocasionar perU ,icamente hablaba á su madre. Por al- turbaciones orgánicas. En el presente cagún tiempo, el fenómeno permaneció Inex- so, la Ira de la madre y su resolución de
plicable para todo el mundo, excepto para no hablar a.l marido causaron una perturla mujer, que comenzó á sospechar la ver- bación en su sistema nervioso y esta perdad. Deseando encontrar un remedio, rogó turbación transmitida al sistema nervioso
al nlno que saludase á su padre cada vez del nillo, debe influir en ciertos nervios,
que le viese entrar en la casa, y eo efecto, que, relacionados con la laringe, le Impiel nli'io se llegaba alegremeate al autor de den hablar, apenas sus pensamientos se
sus dias, le miraba sonriendo.. . . . . y nada encaminan hada ta idea de su padre, sin
más; de sus labios no salla el menor so- que la fuerza de voluntad sea suficiente
nido.
para contrarrestar la Influencia de los cenEntonces, la afligida madrerecurrlóá las tros nerviosos tan extranamente afectaamenazas, y después á los castigo~. Todo dos.

Productos mara•
viUosos para suavi•
zarblanquear:y ater•
ciopelar el cutis.
Exigir el verdade• e
ro nombre.

DUSART
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es i.. retna de 19.8 l)Om!Mias, porQue 1l1mp11 cura, 1l111pra allvta :r 1temqro es e6ca,; Millares de personas curadas oon ella teatlflean sus maravtll0808 resulta•
aos y l)Or estn es que eb11. becbo la °"referida del público. Bas~11. usa.rla una vez
pari. t.enerl&amp; siempre á prevención. Produce efectos sewurfslmo• PD
Gr..nos, T11111ores, Almorranas, Heridas, Pústula&amp;, Lla¡ras, Uñ.eros.
Ulcerl\S, Quemaduras, Fístulas, Erupciones. &amp;., &amp; .
Do ven ta en t:od- las Ol"Oiruerla a Y .B oti ca&amp;.

.

d e

C al

EL JARABE DE DUSART e prescribe a las nodrizas
durante la lactancia, á los niños para fortalecerlos y
desarrollarlos, asi como EL VINO DE DUSART se
receta en la Anémia, colores pálidos de las j óvenes, y
á las madres durante el embarazo.
Oepbslto ,n todas las Farmacia,.

..............................

�EL ltmIDO ILUSTR.i\.1&gt;0
illt1 'f'ON1&gt;0 ILUSTRADÓ

COMO HIZO SU FORTUNA

UN HIPNOTISTA.
Secretos por medio de los cuales el Dr. X. La Motte
Sage, el gran hipnotista de la época, produjo
una tremenda sensación.
Cree que el hipnotismo es de beneficio general. Ha dado
$J0,000 para 1a distribución, GRATIS, de un libro con
hermosas láminas, que contiene su opinión y guía
para adquirir este misterioso poder y usarlo en
los negocios, en la sociedad y en casa.

EL R.ADIUM

~nitativo. Incuestiorui.blemente
se realizan Inertes sumas de di·
US PIEDRAS DEL PROFESOR BORDAS
nero por las especulaciones más
encillas; pero las grandes fortunas proceden de los negocios
¿Ya á trasformar la qutmlca las costum·
bres, Tal era el problema que se plantea- legítimos y de buena fé, en
ban hace algucos dlas todavla, los joye- que los efectos proporciouados
ros algo agitados y los poseedores de ple- valen el precio pagado.
iertos
drai. preciosas algo afligidos.
Se decfa que un sabio, el profesor Bor· afamados hombres de negocios.
das, habla encontrado el medio, sometien· han acumula.do sus millones endo piédras á los efluvios del radlum, de
corolearlas ó decolorarlas á su voluntad. teramente de esta manera. ExacSegún se decla, era una revolución en la tos y fieles en todo contrato 6
Joyerla. El rubl, el zafiro Iban á ser rele·
gados á la categorla de simples tapones compromiso, ~ozan de la conde botellas.
fianza del publico y dominan
Todo parece posible hoy qae se posee un comercio que no pueden alese cuerpo singular que se llama el ra·
dium. El sei'lor Curie, parece, por el des· ean.zar los competidores trnmpocubrimlentú de este cuerpo nuevo, haber sos y ele mala fé. .A lo h1rgo nt&gt;
trastornado la ciencia, modificado, trasforUn far.
mado las leyes de la qulmica. Los cuerpos paga enga,na1· ú otros.
cambian de naturaleza bajo ~a influen~la sante puede anunciar e con un
de los rayos deesemisteriosoradiu10 que
inmutable y como eterno, parece prodigar ruido semejante al onido de mil
su ca!or, su luz, sin perder su peso. He- cometas, pero pronto se le llega
mos vuelto casi á la ciencia de la Edad á. conocer. Los :fabricantes de l.&amp;
Media, á la antigua alquimia de Nicolás

Flamel que, inclinado sobre sus crisoles y
sus hornillos, buscaba el medio de hacer
oro, ó más bien buscaba la piedra filosofal. No solamente buscaban los antiguos
adquimlstas el oro, el metal precioso, el
oro amarillo que da la riqueza. el poder y
la gloria. No: buscaban también la piedra
filosofal, ese cuerpo desconocido pero
des mentales¡ del manejo de los niñoH: sospechado por ellos, cuerpo sencillo, que
desviar 6 ha,·er desa.pa.recer los sinsalio- ao se descompone, que por si solo repreres doméstico , etc.
sentaba toda la unidad de la materia y
El colegio fnndi\do por el Dr. S11ge e que hubiera permitido descomponer todos
los demás cuerpos, trasformar como ellos
propone dish-ibnir gratis por valor de dectan, el plomo en oro, y el oro en plata.
$10,000 clel referido tomo, hasta. que se
¡Commmf ,n 11n j,Jomb TJil l'or pur 1sJ
haya Agotado la edición e~pecial. ualC'J.iriers. ql1e esté realmente iuteresa;:!I} d1ange!
p11ecle obtener un ejemplar. E te libl'O
Y asl hubiera fabricado oro "por ocae~tá. ilustra lo con hermosos grabados de sión" los adquimlstas.
El oro no era más dificil de crear que el
medio tono. Le dice cómo SE' hn. usado
C'l maravilloso poder del hipnotismo para carbón. Lo que buscaban, lo que hablan
adi vloado, no tanto por sus experimentos
envoh,er {1 las gentes en secreto y miste- como
por su esplritu filosófico, era verda·
J-ioso hechizo, sin que lo sepnn, y cómo, deramente la unidad de la matc,ria.. Esa
durante meses y au.n. años han estado unidad de que hablaba ya Lucrecfo y que
obcdeeiendo la real volunta&lt;l de otro. buscamos todav!a hoy. Y-¡cosa extral'lal
Le descubre el secreto de lo qne el Se- --ea11Dto más progresa nuestra qulmica,
nador Channc&lt;'y M. Depew denomina el más tleode á acerc.arse á las lllltlguas teo•
microbio del dinero. No ere,, Vd. que rlas emitidas por los alqllfmlstas. Todos
los dtas descomponemos cuerpos, descut_lorqnc no tiruie Vd. una fina educación brimos
constanteomente nuevos cuerpos
Y_ h-sbaj" con poco sueldo, que uo podtá shnples-ó supuestos simples-y cuanto
\ si. mejora1· su coudioión; tú tam¡,oco más vamos, más nos damos cuenta de
erea que porque ahora vive Vd. con esos cuerpos que hastas ahora no se han
h olgura y felicidad, estas no pueclon descompuesto tienen entre si una anologfa
aumentarse. El libro del D r. Saga h&amp; una afinidad que los hace proceder del
sido leido y sus d()(ltrinaa se han pr11cti· mismo origen. Santo Tomás de Aquino ha·
blaba ya de la uaid11d de la materia que
cado por los hombres má.s :ricos del mun- buscaba
en et mercurio, para el orlgeo de
do. Ellos conocen el ,,alor de la il11lnen- todo lo que existe.
cia pe1-sonal, del poue r hipnótico.
i le
Y se nos viene á decir que ese radium
interesa el asunto, hoy mismo p611gnle serla precisamente el agente que permití•
do letras al " '('w York Institute of ria trasformar los cuerpos.
Se sabia estos dlas que el senor Bordas
, cien ce," Df'pt. 46~IJ, Ronhester, NEW
YORK, E. V. de A ., y se le enviará. gratis á vuelta ele co1•r o el ffbro d el Dr.
age en Español, Ingl~ , Fran&lt;:és, Alemán, Holandés ó Italill.no. Esta. es m (
oportanitl11d que rara vez se presenta de
(Toses nerviosas)
aprender los usos y posibilidades de la.
potencia más asombro8a, maravillo~a y
Cura
eton rfi.plaa 1 ss1ura
miet.eriosa. que el hombre 1m llegado á
CON C:~
conocer. El volumen ha sido recibido
con mucho entusiasmo por los homlm's
prominentes de negocio , mini tros del A FOtllUB, 8, F1ubourg Palnonnlkt, PARIS
Evangelio, abogados y facultativos. Debe lllaDALLA DE ORO, PARIS 1897
ocupar un puesto e~pl'cial e n todos los
De Vt1Jt1 •n '•• orinaioal•• Farmaai11.
hogares, debe ser leido por todas ln mujeres y hombres del país que d ti een rnejomr su condición en esta vida, lograr
mejor éxito pecnniario, ganar e am igos,
grutilicar SUB ambiciones y ha-0er que la.
vida rinda el placeT y felicidad que e1
Crel\lfor intentó h~bfamos de gozar. &amp;.
&lt;1ríba en el idioma qne quir.n.

Mientras dure la edición especial de este notable libro u; enviará
gratis un ejemplar, á cualquiera que tenga. in~is
en el asunto.
El Dr. X. La. Motte S11ge hizo una
fortuna del h.ipnoti mo. Probablemrute
s~~be más q 11e nadie ace1·ca de él. Hu
métouo difüire radicalmente de toJoR los
que se han presenta,lo. Por fin nuern
sist{'ma se hipnotiz11. {\ cua lquiera iDst.lntáneiunente. Le djce córno se ejerce
e ta tr m 11dn. y silencio 3, influenei!l,
sin hace1· ningú11 ge to ni decir u.napa~
lallra. Da el 1'111ico método práctico y
real para el. desarrollo del poder drl
Magnetismo p\'rsonal, que jar:uás se ha.
publientlo. Dm-a.nte todo el tiempo quo
el público oooee nl Dr. Sage, éste se
há dedico.do al l'studio del efecto que el
h.ipnotisn10 produce sobre la ment.e humalll~. Ha llegado á. convencerse q ne
esta misteriosa potenein puede ser t'ttil
ventajosa, á. lus m11jere1:1 y hombres
ambiciosos que deseen mejorar 11 condición en la. vida; y para. demostrar la.
exactitud de sus ideo.~, lll i-erii-arse á la.
vida privada fundó un ColPgio donde so
puedo enseñar el Hipnotismo pereouol
el .Ma~neti!flno, Cu1·ación magnética., etc.;
i"'uiendo la rutina. indi~nda por él. El
re ·ultado es qne e l Colegio es cl nrnyor
del mundo. Miles de estudiantes en todas lR-S partPs del munt1o son testigos
d su maravillosa potencia. y de los beneficios prácti&lt;:os del método dol Dr.
age. El Voctor hn. escrito 1íltimameute
un libro titulado ' ·Filosofía do lr~Iutluencia personal," en el que e cla.rece en
lenguaje liso y llano cómo se adquiere
el podPr hip1,ótieo y sus va.ríos u os.
Enlt· las eo a.'$ intere antes que contiene, está la mitnon\ de desarrollar el
poder hipnótico é inftuir á las ~ntes
sin que se aperriban d e ello; el modo
de curar las malas costumbres y las enfrrmedades cr6uica,.., cuando las med icinas y todo lo demás huu fallndo; cómo
se implruita un mandato en 11\ mente de
un individuo, que obedecem fielmente
en todos sus detalles durante un mes 6
nn año, a.un cuando e té 6 no esté presente el hipnotism : cómo se hipuotiza
de lejos¡ su valor en los n &lt;'gocios; ensayos Ciantíficos y maravillo•os para. evitar que otros ejerzan infla.jo sobre Vd.¡
trata del poder hipnótico, más fascinador que la. h ermosura; del u•o d el hipnotismo en el desarrollo de las ~l'lllt11,o

~=~-:-i · I •
auur

UN CAMBIO

OOUELUCHE

-

LA LECHE

EFÉLICA 6 CAN
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bles y zafiros. El descu brlmiento hizo gran
ro.ido. ¿lbao, pues, losJoyeros á verse
obligados á cerrar sus endas, ya que la
sorbona ó el Colegio de Fr11Dcia hablan de
proporcionar piedras preciosas á todas las
lindas mujeres del universo, en uso de
que éstas hubieran persistido en querer
adornarse con ellas?
As! presenta la noticia, era, inexacta.
El sabio qulmico ha docolonldo sensiblemente por medio del ruium piedras pre·
ciosas. Decoloración muy curiosa, aparte
de todo. Asl, pues, un cristal de rubl bajo
la iofluenoa del radlum se convierte en un
zafiro. Prolongad el experimento, el z~firo
palidece más, se amanllea y se cony¡erte
en topacio sin valor. Pero el experimento
inverso no se ha hacho todavla. El t opacio no puede convertirse en rubl.
Se han tnoquilizado, pues, los joyeros
y las mujeres. Se puede continuar llevan·
do piedras preciosas; valen siempre muy
caras. Hay todavla hermosos dlas para
los fabricantes de piedras falsas, puesto
que el valor de las verdaderas hace fabri·
car las hlsas, que son, por otra pa1 te, tan
lindas como las verdaderas y producen el
ml~mo efecto.
Creo que la joya es tan antigua como el
mundo, ó al menos tan antigua como la
mujer, que es algo más Joven que el
mundo.
La Joya falsa fué también inventada
muy pronto. Y pienso que las bellas cor•
tesaoas de Atenas 6 Roma deblan lievar
alrededor del cuello muchos collares "de
imitación." Se encuentran, en efecto á veces, piedras falsas en las tumbas de Egipto y en Alejandrla habla fábricas célebres
de Joyas h.lsas. Las hubo también en RomA en tiempo de Nerón. Y esas piedras,
algunas de las cuales han llegado hasta
nosotros, han sido analizadas por aues·
tros qulmlcos. Consisten en vidrio fundi·
do, coloreado por sales metálicas-lo mis·
mo que las que fabriumos eu nuestros
dlas. Plinio, alhablar de las piedras precio·
sas, nos dice que se distfngulan de las
verdaderas, frotandolas sobre una lima ó
sobre un trozo de vidrio. La piedra falsa
se rompla contra la lima y la piedra verdadera debía rayar el vidrio. Lidia, para probar las sortijas que le daban sus admiradores, ensayaba sus piedr,as escribiend_o
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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          <name>Título Uniforme</name>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1908, Año 15, Tomo 1, No 9, Marzo 1</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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EL MUNDO ILUSTRADO

GRATIS
,)

.

29 de Junio de r8r7.

2 de Julio de 1650.

Batalla de San Fellpe.

Llega el 210 Virrey de Nueva
Espafla.

El valeroso insurgente D. Javier Mina
habla logrado unirse á los caudillos independientes de la provincia de Guanajuato, D. Pedro Moreno y Encarnación Ortiz
(á) El Pachón.
El Jefe realista Ordóf!ez, que habla salido en persecución de Mina, encontró á éste, que también andaba en busca suya, á
poca distancia de San Felipe.
Más de 800 hombres, perfectamente ar·
mados y equipados, tenían los Jefes realistas Ordóf!ez y Castaf!ón. En cuanto á
los insurgentes Mina, Moreno y Ortiz, solo contaban con 400 mal armados, peor
equipados y casi exánimes y sin ninguna
disciplina.
Unos ocho minutos duró aquel combate
que consistió en un ataque al paso sin disparar un solo tiro, que hicieron los insurgentes, y dos ataques de caballería, que
decidieron la acción.
Ordóf!ez y Castaf!ón perecieron al frente de sus diezmadas tropa;; y solo pudieron salvarse, huyendo precipitadamente,
unos ~50 hombres; dejando 220 prisioneros
y 309 entre muertos y heridos en el campo del combate.
La tradición refiere que un sargento rea•
lista, en lo más empef!ado de la acción,
no pudiendo abrir con la r.lpidez que deseaba las cajas del parque, cargaba los caf!ones con relucientes y abundantes puf!ados
de pesos fuertes.
30 de Junio de r858.
Zuazua ocupa San Luis Potosi.

Al principio de la guerra de tres af!os,
los más valientes defensores de la causa
constituc!onalista fueron, principalmente,
fronterizos. Organizado por el Gobernador
de Nuevo León, D. León Vidaurri, el ejército del Norte, penetró con él por el centro
del pa!s, y en la reñida acción del Puerto
de Carretas, disputó valerosamente la victoria al General Miramón.
En seguida ese ejército, mandado por el
General Zuazua,·atacó en Zacatecas al General Manero y tras una acción empeñada
quedó el General Zuazua dueño de aquel
importante centro minero.
Aprovechando la ocasión de que el General Miramón habla salido para GuanaJuato en auxilio de Casanova, Zuazua se
dirigió rápidamente sobre San Luis Potosi, que atacó y tomó el 30 de Junio de r858.
r O de Julio de r727.
¡;

Nace el sabio mexicano Diego José
Abad.

En Jiquilpam, provincia de Valladolid,
nació de padres tarascos el que después
fué el sabio D. Diego José Abad, el primero de Julio de 1727.
Hizo sus estudios en el Colegio de San
lldefonso de México, y terminados ingresó
á la Compañia de Jesús en r74r, desempef!arido después el profesorado en los colegios de México y Zacatecas.
Tradujo de una manera notable en verso
castellano las Eglogas de Virgilio Y escribió una· Geografia Hidráulica, en la que
describió los principales r!os del mundo
. con toda exactitud, atendiendo á los conocimientos geográficos tan escasos en aquellas épocas.
Pero la obra que le dió una reputación
europea fué el magnifico poema latino en
treinta y ocho cantos, titulado "Heróica
Deo Car~ina," que• causó una verdadéY~
revolución en el muo
as.
Escribió much
· ión,
ciencias exact ~ , ~~Pasó los ú'
s· añ si,¡t~m:¡
lia, pues, c o t9 o
desterrado mlsm emp
religiosos ~ -o
en Ferrara, e
en esta. últi
de 1779.

a

D. Luis Enr!quez de Guzmán, Conde de
Alva de Liste, llegó de España y entró en
Ecatepec, en donde recibió el bastón de
mando el 2 de Julio de 1650. Gobernando
él, falleció en Cotaxtla la tan célebre Monja Alférez. Hombre emprendedor y enérgico, se preocupó mucho por las obras del
desagüe del Valle de México, as! como por
las fortificaciones del importante puerto de
Veracruz; ambas obras recibieron grande
impulso durante su gobierno y se continuaron con gran actividad.
También hizo adelantar notablemente las
obras de las Catédrales de México, Puebla, Oaxaca, Valladolid y Mérida, que dejó
casi concluidas.
A los tres años fué reemplazado por el
antiguo Virrey del Perú, Duque de Alburquerque.
3 de Julio de 1832.

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ENRIQUE G. SOHAFER SUOS.
Ja. de Plateros 12 y 14, MEXICO.
Apartado 271.

Se suicida el General Mier y Terán

Don Manuel Mier y Terán fué uno de los
jefes insurgentes que más se distinguieron
durante la época del General Morelos.
Se situó en el estratégico punto de Tehuacán y en él pudo sostenerse por mucho
tiempo, teniendo siempre en jaque y continua alarma á las fuerzas realistas tan
numerosas de Oaxaca, Puebla·-; Veracruz.
Consumada la Independencia de la patria, sirvió á México s in mezclarse para
nada en revoluciones y contribuyó de una
manera eficaz á la capitulación de Barradas, en el puerto de Tampico.
Fué candidato para la vicepresidencia
de la República en 1828 y en 1832.
La triste situación en que veia á su patria, por tantas convulsiones intes tinas,
le hizo resolverse á quitarse la vida y
cumplió su fatal resolución atravesándose
con su espada, victoriosa en tantos y tan
gloriosos combates, el 3 de Julio de 1832,
en la esquina de la plaza principal de la
Villa de Padilla.
Su muerte fué llorada por todos los partidos y su cadáver fué sepultado en el mismo sepulcro donde reposó el de Iturbide.

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Mundo Ilust. Julio 5-008.

4 de Julio de 1857.
Inauguración de! primer Ferrocarril Mexicano ·

Desde r837 dió el Gobierno Mexicano la
primera concesión para el ferrocarril de
Veracruz; sin embargo, en r857apenas hablan sido construidos unos 3r kilómetros
desde Veracruz hasta Paso de San Juan.
Don Manuel Escandón adquirió entonces la conce~ión por compra que hizo á tos
señores Mosso, y activó los trabajos togrando inaugt1rar el tramo de México á la
Villa de Guadalupe el 4 de Julio de r8s7,
gobernando entonces el pa!s el Sr. D. lgnacio Comonfort.
El suceso, por lo nuevo, llamó poderosamente la atención, asistiendo al acto, que
revistió gran solemnidad, el Presidente de
la República, los Ministros, el Ayuntamiento y las démás autoridades. El viaje
se hizo saliendo de la Plazuela de Villamil
á la Villa y tardando 20 minutos; al regreso se rompió la caldera de la máquina y
tanto el Presidente como su numerosa comitiva y los invitad~s, tuvieron que regresar en carruajes después de haber asistido
á un suntuoso banquete en q_u e pronunciaron brillantes discursos D. Alejandro AranEscandón, O.Manuel Paynoyelmism";{Presidente de la República.
'
5 de Julio de 182r.
Renuncia del penúltimo Virrey de
Nueva Espafla,

D. Juan Rulz de Apodaé:a, Conde del Venadito y penúltimo Virrey de la Nueva España, gobernó el pa!s en circunstancias
verdaderamente críticas á causa de la guerra de independencia que ard!a por todos
los ámbitos del pais á su llegada.

FONDO
RtCARDO COVARRUBIAS

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~

AU DE TO iLETT

SAVON

LOTÍON

�.,..,
EL :llUSDO I LU-;TI:.\DO.

ROYAL
BAKING POWDER
(POLVOS PARA HORNEAR)

Una preparación pura y salu■
dab le para leudar pan, bizcochos,
to rtas, molletes y otros a limen•■
tos farináceos. Ocupa el lugar
del jiste, s osa, leche ágria, etc.,
y con él se hacen alimentos
much o más fi nos, deliciosos y
ligeros, a l pro pio t iempo que

co ntribuye á hacerlos saludables .
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INSTRUCCIONES PARA HACER EL PA CO
ROYA L PARA HORNEAR.

LOS POLVOS

T én~as~ u~ fuego b ril_lante en la_ estufa y el horno caliente antes de
coi;nenzar. T~mese una libra de harma. una cucharadita de sal, media de
azucar, dos bien llenas de los Poh·os Royal para Hornear la mitad de
un~ patata blanca cocida y fría y agua. Ciérnanse juntos la Í1arina la sal
a~ucar Y los poh·os de hornear; mézclese con la patata; añáda;e sufi:
cient~ agua para l~acer una masa _consistente, tan suave como la de la
tort.a. se necesitara como_ medio litro de agua para una libra de harina.
segun sea la fuerza y calidad de la harina empleada. No debe hacerse
una masa tan dura como la del pan con lc,·adura. Echese la masa en
un mf1de engrasado . .J¼ xR pu\gs., .¡ pulgs. de fondo, llenándolo hasta la
mit~c • La masa
le\'antar~ llenando el molde cuando esté cocida.
Cuezi3se ~n tu~ horno m~1y caliente durante .J5 minutos, colocándole 1111
pape encima a los 15 minutos después de esta r en el h orno para evitar
que 1 codrteza se forme demasiado pronto. Cuézase inmediatamente
d espues e mezclada.
:-IOTA: Xo deben usarse harinas de "levadura automática"
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Con el uso constante del OIOXOGEN d
;:;:~f!~~: ~1 aliento é Impide la ~umulacló~q~~f~:&lt;;~0 ~u¡m~~f~~ ;~

De carácter suave y benigno, con acertadas disposiciones, consiguió que lamayorla de Nueva España se pacificara; pero
cuando el Virrey crela seguro el triunfo y
descansaba confiando en haber apaciguado
la revuelta, el Plan de Iguala. quefuéacogido con inmenso júbilo en t odo el pals,
avivó en grado sumo el ansia de independencia Y los Insurgentes se mo~traron más
activos Y poderosos que nunca.
Los españoles residentes en el pals, Jescontentos por el creciente pn•greso de la
revol ución, resolvieron quitar el mando al
Virrey y asl lo hicieron en la noche del 5de

Julio de 1821 presentándose tumultuosamente en el Palacio y obligando al Virrey
á deponer el mando.
Apodaca renunció el virreynatocon gran
dignidad y e1tregó el mando, que no era
apetecible en a ~uellos momentos tan diflciles, al Sr. D. Francisco Novella á quien
entregó el bas tón.
Ya nada podla detener el impulso de la
lndependen~ia y Novella no pudo hacer
nada de provecho.
ApoJoca permaneció en México hasta
después de la Independencia, regresando
después á España.

++++ t-++++++++"'++++++++++++++++++++++t-+++++++++++++

Domingo

Martes

7

5
(1°de mts y 4º D. P. ) Festividad de la Precioslsima Sangre de
Ntro. Sr. Jesucn~to. San Antonio
Maria Zacarla Confesor y fundador de las Barnabitas. San Miguel
de los Santos Confesor (su fiesta
fijada el 9) y Santa Filomena Virg~n. Oficro Y misa de la fies ta del
d1a: nto doble de segunda clase y
ornamento encarnado; se conmemoran San Antonio Maria Zacarla
y la bomlr,ica.
En Catedral visita de los siete
alt ares. Función solemne en la parroquia de Ia Palma y San Pedro,
iglesia de la Profesa, Santuario de
los Angeles y capilla del SeñJr del
Cla ustro en Tacuba, donde segana indulgencia plenaria t oda la octava.
Conjunción inferior de Venus y
el Sol, á las 8 h. de la noche
Se _efectúan en to~o el pais las
eleccrones secundarias para Diputa dos al Congre_so de la Unión; para renovar la mitad del Senado y
1&gt;ara elegir cinco Magistrados déla
Suprema Corte de Justicia de la
Nación .

Santa Pulchéria Emperatriz Virgen, Santos Cirilo y Metodio Obispos Confesores_(su fiesta el día 24 )
San Fermln Obispo Mártir (se celebra _el dla u). Santos Claudio
Mártir, Lnrenzo de Brindis y Will~baldo Obispo, Confesores. Comienza la nover.a de Ntra. Sra. del
Carmen en su iglesia.
Oposición de Urano con el Sol á
las s h. de la mañana.
'

Miércoles

8

Santa Isabel Reina Viuda y San
Procop_io i\\ártir. Rito semidoble,
perm1tréndose c~lebra r misa privada de difJnto.

Jueves

9

Los Prodigios de Maria Santlsima. San Miguel de los Santos Confesor (de! dla ,)._ Stos. Efrén Diácono y Cirrlo Oo1spo Mártir.

A~

f

10

Pro ble m n No, 1 Por P n lkos k e

Cuando por un movimiento brusco, un
golpe o cualquiera otra circunstancia, los
huesos que f.irman una coyuntura se apartan de su posición normal, pueden acont ecer varias cosas. Lo más general, tratándose, sobre todo, de articulaciones n,uy
movibles, como las del cuello del ple, es
que los huesos vuelve11 á su lugar. Pero
ya, al apartarse, se han proJucido rupturas, ya sea en los ligamentos , ya sea en
los tejidos vecinos; ya en ld membrana que
sepdra los hJeso~ . ya en estos mii mos .
La coyuntura se rehdCe, recobra si. fvrma,
sus relaciones primitivas; pero los elementos que las constituyen h tn sufrido lesiones más ó menos con,iJerables. E,to
const ituye la simple entor;;is, llamada
vulgirmente torcedura.
En otras ocasiunes, lo huesos se aparts.n y quedan en posi.:ión 11normal, y entonces se produce la luxación, llamada generalmente des;onchavadura.

NEGRAS.

FACIL CONFUSION.

Lunes

6
La Octava de los Santos Pedro
y Pablo Aoóstoles. Santos !salas
Profeta, Tranquilino y Godeleva
Virgen Mres . Comienza en Monserrate la novena de s. Camilo.
Cuarto menguante en Virgo á la
r h. 48 m. 54 seg. de la tarde. Calor y nubes. Conjunción de Neptuno y el So1 á las 9 h. o m. de la noche.

. Los Santos Siete Hermanos Márt1res , Félix, Felipe, Genaro, i\\arc1al, Srlvano, Alejandro, y ViJal.
Sant~s Rutina y Sei;:unda Vlrgenes
Mártires_, Am~lia Virgen y s. LeonC!O Mártir . Rito semidoble, permit1~ndose la celebración de misas
privadas de difunto.

Sáb ado- -

11

San Fermfn Obispo Mártir [del
dla 7], Sa~tos ~lo 1, Abundio Pr esbltero Y S1dronro Mártires.

+++++-+++++++++++++++ ++++++++t-++++++++++++++t++++++

SECCION

DE AJEDREZ

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Leva lloln-Parla

Y 11'1 TODO LU B0TI0AI

Entre los tnumatism~s leves que pue
den ocurrir por a ccidente, no hay ninguno
que cause t error !!!ás grande á las victi ·
mas y á las per.011as que la, rojean , que
las torceduras de huesos. HJY r azón para
que as! suceda, pues, por una parte. el
dolor producido por ellas es muy intenso,
como que se acompbña de ladesgarra;lura
de t ejhlos neos en hilos nerviosos; y por la
otra , es muy general q•Je hJgan pensar en
lesione; más graves. de 1,s que no es fí·
cil, á quien no tlé:ie cJnocim1entos e5peciales , distinguir una simple torcedura .
El doior agudl ,inn que a compaña esos
traumatism JS, y que es tan violento que
pueJe causar el desmayo en las personas
de temperamento nerv1vso, es causado
por la d~sgirradura de ligamentos y d~
los tejidos que ro:lean la coyuntura.
Q Je esto, tejiJos son sumamente sensibles, se demue,tra por el hecho que el
re•1mati , mo articular agudo, con hmchazón de las coyunturas, es una de las enfermejad~~ mas dolcrosas que se conocen .
Las arti;ulaciones ó coyunturas están
formadas principalmente, por dos ó más
ext•emidaJes h Jesosas, más ó menos mJvibles, una respecto de la otra; un conjunto de ligamentos que los mantienen en situación normal, y una membrana que está
interpuesta entre las extremidades huesosas, pard fJc1litu su juego. A1emás de
los hgamento ;, los mú&lt;culos que van de
uno de 10s huesos al ~t ro y que son s umamente e:á,ticos, su ven muy bien para
mantenerlos en ~u posición normal, pues
hacen el ofi:io de resortes; pero, en cambio, cuando los huesos se han dis locado,
contribuyen de una manera á veces poderos l ;ima par.1 mantenerlos en la nueva
posici in: por e,to e, que en muchos casos
es necesario cloroforma r á los enfermos
para poder vencer la resistencia de los
músculos y volver á los hue,os á su posición primitiva.
CO IIO SE PRODUCEN LOS ACCIDENTES.

AgenteR con d e oósit o e n M éxico, O. F •• VINCENTY HERMANOS
Apartado 1,2 3 6 ,
·

' El

El Médico en Casa

Viernes

8

Observe vd, cómo hl\Ce burbujas en las encfas v separaciones d
f~:~:sr:r~ Que slirnlOca que est:t destruyendo los microbios ou:
de d
. dentes en la boca, oue es slemore lo que causa la pérdida
I " Pata ura Y mili olor en el ,.liento.
Ll moh• •I momento y si d 1
oue t """" pus. desiruyéndo~e 1°:' ~u~1oul~r herida 6 J.)l\rte en ter mi\
la dejan ctcatrlzl\r.
v z os g rmeoes malignos o ue no
Se obtiene en las Oroiruerfa.s y Botic as.

EL :1Irsvo ILUSTl:.\DO

BLANCAS
Salen las bfan'8s y dan mate en dos jugadas.

La diferencia entre una y otra es, por lo
tanto, radical , desde el punto de vista
anatómico; pero no lo es s iempre desde el
punto de vista cllnico, es decir , de los sintomas que les acompañ1n y de los t rastornos que producen en el filn cionamlento
de la arti.:ulación atacada. La conhi,ión
es tal, que mu~has veces sólo el experto
cirujano, mediante un examen muy cuidadoso hecho en el paciente, sujtto é,tt a la
acción del cloroformo, puede abarcar bien
la diferencia e11tre una y otra. Suelen también confondirse, tanto 11 torcedura como
la luxación, con las fracturas de las extremidades de los huesos que forman la coyuntura. La confusión es muy fá.:il, y hay
casos en los cuales es verdaderamente
imposible dilucl Jar si ha habido ó no una
fractura más ó meno~ extensa d.; alguna
de las extremidades huesosas. Esta confusión es tanto mas fácil, cuauto ¡¡ue, en
muchos casos, especialmente en las torceduras y desconchavaduras del ple, los
ligamentos, que son muy resistentes, en

de WYOMINfi, E. U. de A.

EX-fiOBERNADOR

LA PE-RU-NA.

RECOMIENDA

COMO TÓNICO
EXCELENTE.

COMO REMEDIO
PARA EL CATARRO.

"Tengo tal confianza
en amigos prominentes
que han usado y recomenda•
do la Peruna, que creo en
justicia que es buen remedio
oara el catarro, y excelente
tónico. "
John W . Hoyt.
Victoria Flats.
Washington, D. C.

CAPITO LIO d e WYOMING, E~ U. de A,

E RSONAS que desempelian cargos

de gr e.n r esponsabilidad son por lo
P
¡¡:en e t a l m uy ocupadas.
Tienen poco, 6 ningún tiempo que
omplear en asun tos p articu lar es.
Es por lo tan to, muy rar o que person as
11on ocupadas se dispongan á r ecomen dar
une. medinua.
A lln m a 3, hombree pro m inen tes n o les
JUSta d ar sus recomendaciones p a r&amp;
asun te m er cantiles.

Recomendaciones Raras.

Fiebre Catarral.

Entusiasmo Na tural.

Personas De Responsab/1/dad,

1

Cuando una persona. ha. sido asistida
e n curars"l de u na. enfer medad c rónica,
despu és que otros remed ios hau fallado,
es muy natural que e l e ntu;;lasmo in·
duzc a á los pacien tes á pu bllca r la
verdad.
En gra.ndes ser vicios, es na.u1ral qn e
baya gratitud.
Este es el único medio por el cual
puede posiblemente explicarse que, tan·
tas person as prominen tes r ecomienden
la P e ru n a .

La Sra. W.

J{.

Good, de Brond way,

\Vcst Y 1rgiu la., escribe como sigue:

"Cuando tenía quince aflos de edad,
padecía. de fiebre catarral, y por nueve
afios padecl de catarrn en la cabeza..
" Por descuidos mios, se me pasó á la
p;argan ta. y la 1umz. Despnes d.i coa·
sultar al Dr. Ha.rtman, usé Peruna. por
cuatro meses, eegún s :1s consejos, y
es!,Qy hoy enteramente bien , y gozo de
entera. salud.
11Carezeo de palabra.s con que &lt;'logña r
Resultados.
altamente la. Peruna.. L a Peruna aliv ia
Pocos fr ascos de Perun a a.livlan un11 todas las enrern1edades pa.ra. que esti
enfer medad crónica de muchos afios, y r ecomenda."
es casi imposible reprimir e l sen time n to
J P..erdi.&amp;Esoeranzas De Curarse.
de gratitud que p rovoca.

E s verde.deramente raro que Ófl cla.les
p úblicos, como gober nador es, senadores,
dlpntados, consul"ls, etc., recomienden
m bllcamente medicinas de patente.
Es por lo tanto, un grnn tr iun ro p ara.
Catarro De La Cabeza Y Garganta.
la Peruna que haya obtenido la absoluta,
Sr. J'Osé Relss, de St Lou is, Missouri,
recomend ación de tantos hombres p r omi3424 N.14th St., escribe como sigue :
nen tes.
Miles de oficié.les públicos de repu ta- "1'uvé catarro de la ca.boza y garganta.,
ción ni.c1on e l entusiastamente se han y con cinco trascos de Peruna. y dos
declara.do , por medio de la. pre nsa, en frascos de M anal in me curé~
"Cr eo que la P e runa es el m ejor tóni·
de la Peruna.
llechn Not&amp;b/e.
coque h e u sado, y a.cousejar ía qne la usá·
No h ay medio ae exp11cars11 e\ porqué r an todos los que padecen de ca.t.arro."
d é tal hecho, e1cept.o que, la. 1-'eruna
El -D r. B artman regalarll s u librito
\ len e extra.orainarlos m ér itos.
titulado "Las E n fermedad&lt;l&amp; de 111. Vida.'
81 desee. consejo médico g re.tle, es- á todo el q ue lo sollclkl.
cr! ha al Dr. Hartman . P residen te de l
Dlrecct~;:,: Dr. H art man , Presiden t.e
Sanitario Hartman, Columbus, Oh lo, d e1 S ani tario Ha.r tman, Col umllus , Ohlo,
E .U. d e A.
R . O . deA.

&lt;iHaclan aflos que me sentía e nfer mo,
y temf no poderme curar, p orque J' ª
habfa. usado una. infini dad d e r e medios que me r ec:imendaron. Me me&lt;lic illé por doF anos sin obtener ali vio.

Ultimo l(ecurso.
&lt;•Como último recllrso pro bé la Peruua ,
y con placer digo, que en corto tiempo
me curó completamente.
"Hace ma.sde
afto que n o m e s ie n to
enfer mo, y con ple.cer -recomtendo, l a
Peru na, por 9ue me Ji brfl d e mu c ho,

un

11qfrla1len tos."

La Peruna se vende en todas las Droguerías en dos tamaños de $1.00 y $2 00 botella.
vez de romperse, arrancan la porción del
hueso en que están in ertados.
Se ve, pues, que si la confusión es gran ·
de aún para los expertos , tiene que ser
mucho mayor para Quienes no tienen conocimientos especiales en esta clase de
asuntos. Asl es como la victima, en tales
circun~tancias, se cree en las peores condiciones, lo cual no deja, en cierto modo.
de ser favorable para ella, porque toma el
máximo de precaucione, posible.
Por lo demás, a·mQue la fractura de un
hueso, la luxación y la torcedura son tan
diversas en su mecanismo y en su naturaleza, son muy semejantes en cuanto á los
auxilios que deben impartirse á ia victima,
antes de que se encuentre en l!HIOOS de

una persona experta,

COMO ATENDER A LOS ACCIDENTADOS.

Los cuidados deben limitarse á procurar
quietud y colocar la parte lesionada en la
posición más natural y menos molesta.
Un gravl simo error que se comete muy á
menudo, es el de querer frotar y mover
rápid~mente la parte lesionada . Muchas
personas , cuando se encutntr•n en presencia de al~uien que haya sufrido una
tvrcedura, una luxación ó una quebradura de un miembro, tratan de moverlo y
friccionarlo, con la idea dt que e; neces ario componerlo antes de que se m frfe. La creencia de que una vez "enfriado" el sitio de la lesión es más doloroso
y más dificil de componer viene de que.
efectivamente, la hinchazón que acompa•

!la casi siempre esas lesio 1es cree~ en las
horas que siguen al accidente, porQue rs
causada por el derrame de sangre que se
hace en el interior d~ los tejidos. Por e,to
e~ que el dolor aumenta en las primeras
horas. El temor de que pasando un poco
de tiempo sea má \ dificil componer un
hueso safado ó torcido, ó quebraJo, e; enteramente erróneo. Muchas veces no es
posible que el médico haga el diagnóst ico
en los prim~ros momentJs, y se ve obligado á esperar veinti.:uatro y aún cuarenta
y ocho horas antes de intervenir y aplicar
el tratamiento adecuado, que, no por esu
deja de ser muy eficaz . De cual~uier modo,
haY oue tener presente que vale más esperar la Uega~a del médico. que s ujetar el

Si¡u, en la P4¡ina Jo,

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Registrad0 como articulo d P. segund:, dase, en 3 d e Noviembre dr: 1894.- I m p reso en papel de las Fábr icas de San R afael.

Año XV-Tomo 11

México, 5 de Julio de 1908

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~

Número 1

�6

EL i\illNDO ILUSTRADO

]D)ñll'ie«:lt&lt;O&gt;ll'Il&lt;O&gt;~
Director, Dr. Luis Lara y Pardo.

Gerente General,

ALFONSO E. BRAVO .
--+-&lt;SX&gt;G&gt;--

OFICINAS PROVISIONALES:

Segunda de las Damas 4. México, D. F. Apartado postal 2.570. · Tfl!éfonos: Erlcsnn, 1476.
Compañía Telefónica, 471.

--

PRECIOS DE SUBSCRIPCIÓN:

En 1,.c1udad ............ ......... . ..... . ..... S 1.2.;
F.n lo• Estados......... . .. . ..
l ~O
En el Extranjero, oro,... . . . . . . . . . . . . . . 1 50
NÚMEROS SUELTOS:

E n 1". Capital. .............. ............ SO 3:, cs.
En los Estados ..... ........... . ... ........ SO fiO cs.

NUEVA EPOCA
EL MUNDO ILUSTRADO pasó ya, desde el
día 19 del actual n, poder de la empresa que
lo adquirió de su fundador el Sr. Lic. D.
Rafael Re.res f-l.píndola. Los nuerns propietarios se prnponen introd ucir en el semanario todas las mejorns que sea posible,
con el objeto-de hacer de él una publicación
modelo, que no desmerezca de sus antecedentes ni del lug·1:1r que desde su fundación
en la prensa mexicana ha ocupado y conservar .r acrecentar su prestigio.
La nuern empresa espera que el periódico mejore, no poi· el simple hecho de haber
pasado á nuerns manos; sino porque podrá
consagTar á él todas sus atenciones y concentrar todos sus elementos. Su prnpósito
había siclo el de conse1Tar agrupados todos
los elementos intelectuales, que bajo la habilísima dirección de ~u fundad ot·, supieron dar brillo :í este semana rio; mas circunstancias imposibles de e,·itar han fustt-ado ese virn buen deseo. El Sr. D. Luis G.
Urbina, el exquisito poeta é irreprochable
escritor, ha declinado la düección del semanario, de la que le apartan mu.,· delicadas
atenciones ele otr o 01·den. La empresa ha
tenido, pues, que cambiar de director, nombrando al Sr. D1·. Luis Lara .,· Pardo, que
estará en lo sucesirn al frente del periódico. La pérdida, que será mu_y grnnde para
la empresa, no lo será en tanto grado para
los lectores, porque "El Mundo Ilustrado''
tiene la promesa de su antiguo dil'ector, de
colaborar con la frecuencia compat ible con
sus personales atenciones.
La gerencia queda á carg·o del señor D.
A lfonso E. Bravo, que ha sido nombrnclo
gerente g·eneral poi, la nuen1, compañía, y
que desde luego ha entrado á tomar posesión de su cargo.
Para inaugurar sus mejoras, "El Mundo
Ilustrado" comienza desde este número á
publicar tres novelas distintas: dos ele ellas
en pliego separado, y la tel'cera en el cuerpo del ~periódico. Las tres obras serán ele
género totalmente distinto, &lt;le manera que
satisfaga el gusto ele la mayoría de nuestros
lectores. Incluiremos también, desde lueo·o
una pieza musical, como prima.
"' '
La sección de consultas se dividirá en lo
sucesivo en partes, cada una de las cuales
tendrá sn encargado especial. R.esoh' eremos
las cuestiones que se nos consulten relati rns
á higiene, medicina, asuntos femeninos comerciales é industriales, etc.
'
Inauguraremos también una serie ele concursos, en los que ofrecemos tres premios á
quienes prime ro manden las soluciones
exactas.
Pam el éxito de estas mejol'as, que sio·nifican un considerable sacrificio pecunia~·io,
f,ontamos con el apoyo de los lectores de
El Mundo Ilustrado."
Llamamos especialmente la atención de
los subscriptores sobre el departamento ele
encargos que, no obstante no haber quedado alfo establecido, ya fué utilizado por rnrias personas que confiaron á la administrac~ón de est~ yeriódico, el ~ncargo de aclquirn y rermt1r en las meJores condiciones
posibles, diversos artículos. Esta sección
será de gran utilidad, no s6lo en las pobla-

ciooes de secundaria- importancia, sino en
todo el país, porque gracias al sistema de
comunicationes rápidas con que se cuentH,
es posible .r aun fáci l obtenel' artículos que
se encuentran en mejores condiciones en
centros distantes. El depa rtamento está arreglaclo ele tal manera que contará con empleados espetiales. Queremos que sea mu.Y
lÍtil, ,v por eso no vacilamos en establecer-

7

EL MUNDO ILUSTRADO

EL CONCIERTO DE CARIDAD

lo, aun cuando nos signifique un cuantioso
g·asto, puesto que no cobraremos un sólo
centarn ele comisión á los subscriptores del
periódico.
El precio ele subscripeión no sufrirá aumento de ninguna especie. El precio del
número suelto se reducirá, ele cincuenta
centa,·os á treinta.,- cinco centaYos, con el
objeto ele hacerlo más equitativo.

.,.-,tt,t,,t,tfttlttt,,t,rtt't',t,,r&lt;t,,tt,tNt-,t:,,t,,t-_......,.,..,,..,.,,t,,ft,1-........,tfnft+~,t,,t,,t-,tnt,ti-',tnt,,t,+,tttt,t,,t,,t. ................. ,tnt,,s-

El Miedo y el Remordimiento
La mornl en literatura, y no poco también la moral edificante de los libros de
enseñanza y ele propaganda, admiten como
moneda corriente .v como principio inrnriable que la consecuencia inmediata del delito y del crimen .r su t remendo é ine1·itable
castig·o es el l'emol'dimiento.
Una rnz interiol' é inexorable que gTita
implacable é incesante. "¡ Cnín. e¡ ué has hecho de tu henmmo;'' pesadi llas angustiosas
en que las dctimas se yerguen bañadas en
sangre é imprecan y anntematizan á su verdug·o; la sombra de Banq no surgiendo siniestra .v amenazadora de entre los esplendores
del banquete para presaginr la deshonr a, la
muerte "&gt;. el fuego etel'no; la mancha ele
sangre, in&lt;leleble, en la mano, ~· que no bastan á larnr las inagotables ondas del océano, y en el lecho de la agonía el acecho terrorílico de todas las potencias infeJ'llales;
la boca del averno abierta y vomitando
llamas, .v en lo alto la fuga desolada ele los
}111g·eles buenos abandonando al criminal á
las furias exterminadoras : tal es el cuad ro
final.
Y no es menos cruel .r amarga la Y ida del
delincuente : Noches sin sueiío, impreg·naclas de terrores y angustias; días sin sol y
noches sin estrellas; pan acerbo que no nutre, linfas fang·osas que no desalteran; la
hu ida eteJ'lla ele Ashaverus ante la doble
persecución ele la J usticia y de la Conciencia .... !
Y ante tales descripciones :r ta n t étricos
pronósticos, sentimos honol' al crimen, sed
inextinguible ele bien .r de justicia, anhelo
inconmensurable ele paz .v de segul'iclad, de
amol' ajeno .r de respeto propio, y juramos
ser justos, set· l'irtuosos y ser magnánimos.

Analizada 11 fondo esa forma del remordimiento, sin dejar de set· te rrible .r á menudo real, efectirn é innegable, no es, en
rig·or, más que el disfraz ,·e rg·onzoso, harapiento y repugnante del miedo más puel'il
y del eg·oísmo más desenfrenado.
Ai'repenti t·se del crimen perpetrado, llorarlo .V maldecirlo ante el espectáculo del
patíbulo en que ha ele expiarse, ó del dolol'
,\' la angustia
que han ele purg·ar lo, es ao·ra.
.,,
rn r e 1 crimen con la bajeza y la Yi llanía, es
rebeh~rse, _después de culpable, vil :,T bajo,
es delmqmr de nuern haciendo suro·fr de
en medio del desastre producido un ;o desmes urado, absol'bente que prodiga el mal
.r siembra la desolación y no quiere en el
lecho de rosas ni la molestia del péta lo
arrugado del sibarita.
E l rn rclacle1·0 remordimiento, el único redentor .r pul'ilicador, consiste en sentir oclio
al crimen pel'petrado, en mirarse á sí mismo l'epugnante .,· odioso poi' haber delinquido; en sentir conmiseración profunda .v
paternal ternura por aquellos que fueron
nue?tr~s d ctimas; en q uerer, con la propia,
restttu1rles su ,·ida; en querer la rn r la sangl'e detTamacla con todas las láoTimas del
cuerpo; en exigi l', en reclamar p~ra sí mismo las torturas m{is crueles .\' las an,rustias
' el ol orosas para expiar el. delito. "'
mas
Entre estas dos formas del anepentin:i-iento media la misma .r profunda diferencia que entre la atrición .Y la contrición.
Las dos permiten la expiación del delito
las dos se tienen en cuenta en descargo d~
la culpa, las dos son susceptibles de hacer

caer sobre la frente del criminal el rocío
purificador del perdón. P ero la contrición
es más grande y más noble.
De esas dos formas del remordimiento,
la primera es la regla; la seg·unda es la
excepción.
Cometido el delito, saciada la cólera, calmada la sed de rnng;anza, apacig·uaclas momentáneamente, por satisfechas, las pasiones
que instigal'an al crimen, la fiera inter ior
digiere .Y dormita. Pero á poco el temor al
castigo se despierta .v comienza su obra. Re
camina cautelosa y solapacfamente, se ag·uza la vista y se tiende el oído para sorprender la más leYe sombra .v el más tenue
ruido. Créese ve1· y oí1· á cada paso la jauría pe1·seg·uidora que busca la pista .r persig·ue á la res. Har que esconderse, que
disfrazarse, que expatria1·se. Ning·t'ín alberg·ue parece seguro, ningún amigo leal.
A cada momento una sombra, un rumor
hacen erizarse el cabello y cu bren ele frío
~,r peg·ajoso sudor la piel. Se cree vivir en
una casa de Yiclrio .Y en una caja sonora. Se
dormita .r no se duerme, se g·usta y no se
come, se bebe .r la sed se exaspera.
Bajo la influencia de aquella persistente
é implacable obseción, la imaginación se
exalta .r la alucinación sobreviene. Se ,·en
y se o.ren cosas que no acaecen, quimeras
que no existen, ,·isiones que son fantasías.
Poco á poco .r gradualmente, el terror crece, inrnde el alma como una marea de fango helado .r p resas ele! pánico, los criminales acaban por no poclel' sopol'tar la ritla en
fuerza de querer conserrnrla .v ,·ivil'la de liciosamente.
Pero este pán ico eg·oísta no rng·enera, no
purifica. E l tiempo lo mitiga, la certidumbrn de la impunidad lo disipa .r el alma del
delincuente, t rnnquilizacla, sig·ue siendo tan
ab.recta y tan baja como antes del delito.

Es el otro
el único 1·eo-e, remordimiento
. l
h
neratl or, o me.1or e icho, ese otro remordimiento es sólo propio de las almas naturalmente nobles .v buenas, orilladas ocasionalmente al crimen.
El delincuente ordinario, el de todos los
días, es capaz de sufrir .v penar por haber
delinquido, de arrepentirse ele habe1· delinquido, ele jurarse á sí mismo no reincidir
jamás. Pero no siendo el odio al mal sino
el temor al castig·o f)uien le dicta sus buenos propósitos, quedando en incubación latente el gérmen del mal, rnlrnn1 :í delinquir tan pronto como haya calmado el t iempo s_us aprensiones ó el castigo descargado

Snta. Maria Luisa Debogis, iniciadora del concierto de caridad
La caritativa idea de las damas mexicanas en favor de los niños
pobres, idea de alto altruismo y de beneficencia genuina, ha sido reci•
bida, no podía _menos de s~rlo, con entusiasmo, con amor, por todas las
clases de la sociedad mexicana que se ha sentidb conmovida ante el
hermoso esfuerzc, de las organizadoras d e l Congreso Nacional de Ma•
dres.
·- ~nen~ muestra de ~llo dió esa sociedad al llenar, guiada por el canno a la idea, las localidades del Teatro Arbeu, para asistir al concierto
or ganizado por el benéfico Congreso para arbitrar fondos que se destina·
rán á los caritativos fines á que aspira la agrupación.
Las damas qu~ º!ganizaro~ la he~mosa velada, ~eben haber queda•
do _satisfechas ~el exito obtenido, as1 como las senoritas ejecutantes,
qmenes, ademas de haber cosechado un aplauso, muy merecido á sus
Srita.Ana María Charles Sine hez.
dotes artísticas, contribuyeron á la meritísima obra de caridad. '
.
El programa
de la audición
·
t an't es.
· · ·,fué
1 selecto:
· d lleno
bell de encantos para los oyentes y d e dificultades, vencidas con denu e d o, p;ira 1os e¡ecu
El ron d ' d e w,e_b er que micio
.ª sene e
ezas d,e~ programa, la berceusse de Mozart, la brillante transcripción del Da nubio Azul de Straus, y tanto? otros t~oz_os, clasicos los unos, ligeros otros, hermosisimos _todos, tuvieron á los asistentes en constante arrobamiento arhshco.
En la p~rte literari_a ~el programa hubo. una verdad:ra joya, una poesía de Francois Copée, el sentimental
¡:,oe~a frances mue:to _1ec1entemente, traducida por el senor Lic. D. Joaquín Casasús é interpretada, con gran sentimiento, por la senonta Luz Morales.
Y ya que damos el nombre de esta correctísima recitadora, debemos hacer mención de los de las distinguidas
damas que contnbuyeronde una manera tan eficaz al lucimiento de la fiesta.
La señorita Inés Brise~o, ~a señorf ta Angela Madero, la señorita Ana María Charles, la señora Esmeralda Cer•
vantes de Grosman y la senonta Mana Luisa Debogis, que tomó una parte muy importante en la organización de
la velad~, todas se mostraron correctas en su ejecución, inspira•
das Y ammadas por los más hermosos sentimientos.

°

S US ll'fiS.

El arrepentimiento verdadero ,. el \'Crd~dero remol'Climiento, no temen· el suvlic1?, lo reclaman; no hu.ven de la tortura, la
ofrecen en holocausto á sus dctimas.
Y he aquí que el más podet·oso elemf'nto
regeneraclol', el remorclimiPnto, sólo lo sienten los hombres que no han men(' ster ele
regeneración, porque han sido perrel'sos
ocasional y no originalmente.
De aquí que el problema ele la reo-enet·ación del criminal se presente tan p;vornso
como insoluble, J' que en punto á mal moral como á enfermedades físicas valo-a más
la higiene que la terapéutica,
má; la escuela y el hogar que el presidio.

.v'

DR. M,

FLORES.

\.
1
1

\

Sra. Esmeralda Cervantes de Grossman.

Y no es esta la única muestra de aprobación que ha recibido
e l Congreso de Madres en su noble tarea· al concierto asistió lo
más florido de nuestra sociedad; pero n~ es esta la única clase
q u e se_ha sentido conmovida por los trabajos en favor de los
d_esvahdos; en todas las clases sociales se ha d e~pertado el entu•
siasmo; la subscripción abierta para la creación de un establo
mo&lt;_lelo, avanza de una manera satisfactoria; y en todos los centros
s ociales se han iniciado fiestas para coadyuvar al filantró pico ob•
jeto del congreso.
E';'tre las colonias exfranjeras la idea euenta con algunos de
sus mas ardientes parhdanos; en la norteamericana sobre todo
se nota verdadero ahinco por h acer al go en favor de' la caridad. '
En los lugares donde se reunen l os miembros de la c i tada colonia se han organizado partidos d e "bridge," e l juego de moda
de la coloma, los que han sido brillantes notas sociales por las
person~ que han tomado parte en e llos y por el fin á que h an sid? dedicados. L os partidos ¡ugados en el Country Cl ub, el princ ipal centro deportivo de _México, y los jugados en el simpático
Hall &lt;_lel Ho~el San Franc1s, han rendido buenas ganancias que
han s1d? ~phcadas al fondo de caridad del congreso.
El exito que ha coronado la propaganda humanitaria de las
damas que forman e l congreso, es una a lentadora muestra de la
caridad mexicana, lista á acudir cuando se le hace un llamamiento
en favor de los ~esvalidos, sobre todo, si son seres á q u ienes la
naturaleza ha privado en sus tiernos años del auxilio del ser más
querido Y el más amante, la madre. La substitución de este ser
hasta donde lo permiten l os más bellos sentimientos es la nobl~
tarea que se han impuesto nuestras pri ncipales dam'as y es para
la que h~n obteni~o la entusiast~ ayuda de todos y c~da uno de
los que s1_enten_ ammar un corazon caritativo y una conciencia
de la sahsfacc1ón del deber cumplido.

Srita. Inés Brisefto.

�9

EL MUNDO ILUSTRADO

ILA lIEILIEG~lFilA AJEJRU IEN MIEXIl(C(O)
La telegrafía sin hilos progresa rápidamente en nuestro país, y las instalaciones de aparatos transmisores y receptores son cada día más perfectas.
Se acaba de instalar la estación de Cerritos, cerca de Mazatlán, la cual es
un modelo en su género. La nueva estación corresponderá inmediatamente
con la de San José del Cabo, que se halla á una distancia de trescientos sesenta kilómetros de la primera; para esto ha sido necesario dotarla de una fue~za
tres veces mayor que la de la estación de Santa Resalía, lo que le permite
trabajar aun durante el mal tiempo.
Para la nueva estación se adoptó un modelo de los más modernos, que está de acuerdo con las decisiones de la convención internacional de telegrafía
sin alambre, celebrada en Berlín hace un año.
Las torres de acero que recibirán las antenas de los aparatos receptores
tienen una altura de cuarenta y ocho metros, habiendo dos de ellas por cada
~~

.

Las torres correspondientes á la estación de San José del Cabo fueron derribadas hace poco por un temporal, pero fueron repuestas en seguida Y están
trabajando como antes del accidente.
Las baterías de motores de cada estación tienen una potencia de diez caballos, y los aparatos para hacer señales tienen potencia de veinte mil Volts.
La casa de los aparatos está alumbrada con luz eléctrica, para lo que cuenta con una batería de acumuladores propia, de setenta acumuladores en cada
estación. Hay también en cada una varios dinamos y motores de gasolina. La
instalación fué hecha por el ingeniero Federico Von Blucker. Los:aparatos son
del sistema Tellefunkenpatents, uno de los modernos Y perfectos.

***
El sistema d e estaciones d e- telegrafía sin hilos fué inaugurado;en nuestras costas entre la punta extrema Sur d e la Baja California y la costa de

Torres de 48 metros de altura en la Estación de Cerritos,
cerca de Mazatlán.

Cuadro de distribución.
Sonora y Sinaloa, y todas las mejoras que se han hecho en él se han probado
en esa región. Como dijimos ya, las estaciones han sido puestas á la altura de
las más modernas en el mu ndo, y de ellas se espera un servicio perfecto como
el q ue más.
En caso de que se obtenga éxito en es·tas instalaciones, y es seguro que
se obtendrá, se seguirán instalando estaciones en todo el litoral del Océano
Pacífico, que es la región d e nuestro país que, por su gran extensión y por
lo accidentado de su topografía, hace más difíciles las comunicaciones.
Además de esto, se podrá dotar á nuestros buques de estaciones á bordo, lo
que hará que puedan estar en comunicación constante con la costa y se les
pueda prevenir de los cambios probabl es en el tiempo, y ellos, á su vez, pcdrán tomar informes acerca de si hay carga en los puertos, sin necesidad de
entrar á ellos durante un temporal.

***
E l reciente viaje de la escuadra americana al rededor de la América del Sur,
probó la utilidad de los aparatos telegráficos á bordo, de los que se espera
igual servicio, durante la jira que a l rededor del mundo emprenderá la misma
escuadra d entro de poco tiempo.
Ocho días antes de que los buques entraran á la Bahía Magdalena, se tenía
noticia de ellos noche á noche en San Francisco California; y de esta manera,
las autoridades navales estuvieron constantemente al tanto de los movimientos de los buques del almirante Evans en su viaje hacia el Norte, de las manifestaciones de que eran objeto y de la fecha en que debían llegar á su punto
de cita en las costas de la Baja California.

Cuarto de acumuladores.

�EL ~IUNDO ILUSURAnO

10

11

EL MUNDO-ILUSTRADO

Las bodas de oro de un veterano
El martes de la semana que hoy termina, los
amigos del señor General Don Jesús Lalanne, obsequiaron á este caballero con un banquete para
conmemorar en su quincuagésimo aniversario,
uno de los más gloriosos hechos de armas en que
estuvo el ameritado veterano, y en el que se dis·
tinguió por su arrojo y valentía.
El hecho que se conmemoraba era la toma de la
ciudad de San Luis Potos í por las tropas republicanas, en las cuales el hoy General tenía entonces
el grado de teniente. Peleó con tal arrojó y se
distinguió tanto por sus actos de vá'ior durante
aquel combate, que se le premió con el ascenso al
grado inmediato que era el de capitán.

Lv~ cvncurrentes al banquete en hor.or del G~neral Lalanne.
salón grande del Tí voli del Elíseo, el cual estaba
adornado con fllores y atributos guerreros. La mesa afectaba la forma de una herradura; el lugar de
honor fué ocupado por el ameritado militar á
quiense festejaba, y en los sitios tomaron asiento
distinguidos militares y miembros de la clase intelectual que se unieron á los primeros en la manifestación de simpatía al señor General Lalanne.
Residencia veraniega del Sr. Don Hugo snerer
en Mixcoac.

RESIDENCIAS VERANIEGAS
Muy reciente está la. inauguración de la ele·
gante residencia. veraniega. hecha construir
por el seflor Don Hugo Sherer, en la cercana
población de Mlxcoa.c. La fiesta inaugural fué
una. brillante nota. de sociedad en la que, una
vez más, mostró su &lt;savoir faire&gt; la. distinguida familia del a.ca.udalado banquero.
Publicamos una fotografía de la fachada de
la nueva y elegante residencia., cuyo estilo recuerda las fincas de campo alemanas, adapta.das á América en los Estados Unidos y transporta.da.s á nuestro suelo por la moderna. ingeniería.
Como se vé, en la fachada. hay sencillez, elegancia y una a.rmoniosa. distr.ibución á la que
corresponde un refina.do confort en el interior.
Mlxcoa.c ha. aumenta.do el número dP, sus residencias sefloriles, de las que ya cuenta. un buen
número, que contribuyen en mucho á darle el
aspecto de una estancia. veraniega de la a.Ita.
socieda.d.

Srita Concepción Ruiz, notable pianbta que llevó el acompanam1ei.to
en el Concierto de Arbeu.

bujo muy perfecto. La firma de Rosas es quizás la que más se rapite, ha.liándose a.l pie de
oleos. acuarelas y pasteles que revelan un buen
sentimiento artlstico, un dibujo perfecto yacabado, y un colorido brillante y vivo.

***

Brillantes y frescas son también las acuarelas de Ramos Martínez; dos de ellas llaman sobre todo la atención por la frescura de sus colores; una de eJJas representa un castillo á la
orilla. de un río, y otra un grupo de aldea.nos.
Martinez tiene adquirida una buena fama. como acuarelista., y ya en otras ocasiones hemos
admirado cuadros debidos á su pincel; en todos
ellos se nota. un estudio cuidadoso y concienzudo.
Hay una colección de dibujos firmados por
Valadés, muy dignos de atención; el autor se
revela un gran dibujante con mucha seguridad

"

LA EXPOSICION
D8 L.OS

ALUMNOS PENSIONADOS
En un corredor de la. vetusta. ''Academia de
Sa.n Carlosº se exhiben los cuadros envia.dos
por los alumnos de nuestra. Escuela de Bellas
Artes á quienes el gobierno envió á Europa. á
perfeccionar sus estudios. A pesar de que la
luz de que se dispone en el corredor no es la más
apropiada para detallar la.s bellezas de los cuadros expuestos, la mayoría de ellos causa una
muy grata impresión al visitante.
Hay cuadros muy hermosos de todos los estilos y de todas las facturas. Lo que desde luego
llama. la. atención es la. profusión de cuadros;
hay muchos, cerca de cien.
Recorriendo al azar, llama. la atención un cuadro de Ignacio Rosas que se titula "La modelo;" representa á una. muchacha que hace su
tocado después de una prolonga.da posse en el
taJler de un pintor; el asunto está trata.do con
mucha naturalidad, si bien es cierto que los
conocedores se quejan de alguno de sus detalles.
Ha.y del mismo autor un .pastel que representa una. cabeza. de nifla muy graciosa y de un di-

en sus rasgos y un dominio completo del claroobscuro: la mayoría de sus dibujos son al carbón
y hay algunos á lapiz también muy notables.

**...

Montenegro es una de las firmas que se repite también mucho en la exposición; los cuadros de este artista genial son de todas las escuelas y de todos los estilos, dominando en ellos
un sentimiento de tristeza; hay un gouache
que representa un patio lleno de luz, encuadra,
do por los muros obscuros de un corredor; el contraste es marcado y de un efecto muy hermoso.
Otro cuadro genial de Montenegro es sus
''Brumas del Sena" que tiene un sello de personalidad absoluta y original. Hay también de
este artista caseríos y paisajes en los que, como dijimos antes, se ven todos los estilos confundidos y amalgamados por el genio de un artista de personalidad perfectamente delinea.da
y sostenida.

El Ge,1eral Lalanne, recibido por una comisión,

Todos estos gloriosos hechos fueron recordados
durante el banquete del martes en sentidos y cariñosos brindis por el señor Ingeniero Gabriel
Mancera y por el señor Lic. Francisco M. Olaguí·
bel, quien improvisó una hermosa pieza oratoria.
El aguerrido militar, llevado á los campos de
batalla por los recuerdos evocados por sus ami. gos, contestó á los brindis de estos, en uno muy
sentido y emocionante. Al terminar las frases de
éste, los aplausos de los comensales se confundieron con las notas del toque de Diana que tocó
una banda de clarines.
El local escogido para la simpática fiesta fué el

•

No ha sido inaugur;d: al público la exhibición, pero no dudamos que una vez que lo haya sido, será visitada por un público numeroso
que encontrará mucho que admirar en ella.
Los alumnos pensionados han respondido á la
confianza que en ellos depositó el gobierno mexicano, y han respondido con el envío de una
colección de cuadros, en los que prueban que
han estudiado y han aprovechado el tiempo.
Juntos con los cuadros de los pensionados en
Europa, hay algunos de los alumnos de la escue1~ que no han ido allá; entre éstos hay tam•
b1én varios de estudio y de admiración, y es
seguro que algunos de sus autores serán de los
que figuren en las futuras exposiciones de cuadros venidos de Europa.

Srita, Luz Morales, que recitó en la fiesta de caridad,

Durante su permanencia en Washington como
secretario de nuestra Embajada en los Estados Unidos, el señor Don Victoriano Salado Alvarez se dedicó al estudio de los documentos que pudieran
servir para la historia de la guerra de 1846, emprendida por la nación del Norte en nuestro territorio.
Los trabajos de investigación del señor Al varez en las bibliotecas de la capital americana lo
llevaron al conocimiento de tantos y tan importantes documentos, que lo que pensaba que fuera
sólo un catálogo para su uso privado se convirtió
en un interesante estudio que se acaba de publicar en los Anales del Museo Nacional, y ' que ha
sido impreso aparte en forma de folleto.
Los documentos mencionados y descritos en el
trabajo del señor Alvarez son muy interesantes, y
algunos de ellos no eran conocidos de nadie antes de su descripción en el mencionado folleto.
Tiene éste un prólogo dedicatoria al señor Secretario de Instrucción Pública y Bellas Artes,
Lic. D. Justo Sierra.

..

NUEVO CONSUL GENERAL DE BELGIC!

**...

La repetición de estas manifestaciones de arte constituye un estimulo para los que empie·
za.o, Y un estudio de educación artística para
el público profano que empieza á ver y á gustar trabajos de alto arte, encauzando su afición con modelos dignos de estudio.
La exposición actual tiene, además la ventaja de presen~ar al público cómo han' aprovechado los pens1onados el favor que la nación les
dispensa, teniéndolos en los centros del arte
europeo y en contacto con los grandes maestros; las grandes obras y todas las altas manifest~ciones artísticas de que nuestro medio
amb1en_te no n.o~ permite disfrutar todavía..
Al mismo tiempo, la exhibición es una promesa, una esperanza de que andando el tiempo,
y no mucho, tendremos nosotros también esas
grandes manifestaciones emanadas de ese elemento á quien se ha puesto en medio apropiado para desarrollarse ampliamente.
·

*

UNA OBRA MAS

Lic. Victoriano Salado Alvarez.

El seflor D. Jacques J. Lemmens, ha sido
nombrado últimamente, Cónsul General de
Bélgica en nuestro país.
Nació en Bruselas, capital de Bélgica, y vino
á México el a.ño de 1893.
Además de la representación comercial de
Bélgica, desempefla los cargos de Consejero en
las siguientes compaflías: &lt;La Mexicana,&gt; de
seguros de vida: el Banco de Morelos; &lt;La Se•
lecta,&gt; compañía. fabricante de forrajes; la Compaiiia Franco Italiana, S. A., de fabricación
de pastas alimenticias; &lt;La Mascota,&gt; compaflia minera, y Jesús Maria de Ba.guerachic,
compaflia minera.
El Sr. Lemmens, que es uno de los más distinguidos miembros de la colonia belga, lleva
quince aiios de resldlr ·en México, pals por el
que tiene mucha simpatía, y donde ha forma-

Sr. Do!l Jacques J. Lemmens.

do su hogar; su esposa, la. seflora Hidalgo de
Lernmens, es una da.ma distinguida de la. sociedad mexicana.

l.Jna señora da á un pequeñuelo una manzana. El niño la recibe, y se calla.
-¿Qué se dice cuando se acepta un regalo?pregunta la sefiora.
-Algunos niflos-contesta el pequeño-dicen
"Muchas gracias;" otros "Estima ndo;" pero
algunos piensa.o que hubiera sido mucho mejor
regalo un juguete que una manzana.

** •
Entre amigas:
-Sabes que Luisa, tiene un terrlble catarro?
-No. ¿Donde lo cogió?
-Pues, sencillamente, usando una blusa calada, de esas que ahora se e~tilan.
-¡Imposible! Yo también las uso, y estoy
buena y sana.
- ¡Pero es que la blusa de Luisa calaba hasta.
los huesos!. .... ,

�EL MUNDO ILUSTRADO

12

o

Visible como Central en la Villa de Tula, Estado de Hidalgo
Escrito especialmente para El Mundo Ilustrado.
Los eclipses de Sol-causa de espanto y de terror entre los pueblos antiguos-son ahora esperados con verdadero entusiasmo no solamente por
los astrónomos de profesión, quienes ven confirmados en esos fenómenos sus complicados cálculos, sino también por los aficionados al estudio de
la más hermosa y más noble de las ciencias. '
Con gran anticipación, la Sociedad Astronómica
de México había anunciado que el domingo 28 de
junio del año de 1908 se verificaría un eclipse
anular de Sol, que sería visible como parcial en
toda la República Mexicana, y como anular en
una zona que comenzaba en el Estado de Michoacán y terminaha en el Estado de Veracruz. Uno
de los puntos más favorecidos para la observación
del fenómeno era la Villa de Tula, perteneciente
al Estado de Hidalgo, y á la que se llega fácil y
cómodamente por la línea del Ferrocarril Cent ral.
La Villa de Tula fué escogida por la Sociedad Astronómica de México para establecer una estación
de estudio, y además, dicha Sociedad arregló que
distintas comisiones observaran en Tlalnepantla,
Cuautitlán, Zinapécuaro, Tulancingo, Acámbaro,
Huauchinango, Vito y otros puntos en donde el
fenómeno sería visible como anular.

..

* ..

~

Siem¡re que un cuerpo opaco recibe los rayos
d e un manantial luminoso produce una sombra en
el espacio. Este es un hecho d e observación bien
conocido. La Luna, sieJ'.!.dO un cuerpo opaco, proyecta en el espacio un cono de sombra. Cada mes

la Luna viene á encontrarse situada entre el Sol y
la Tierra, pero debido á que el plano de la órbita
de la Luna forma con el plano de la órbita de la
Tierra-ó sea con la eclíptica-un ángu_Io de cinco
grados, el cono de sombra pasa por encima ó por
debajo del globo terrestre y no hay eclipse. Pero
cuando la latitud de la Luna es pequeña en el
momento de la conjunción y además la distancia
de la Tierra á la Luna es menor que la longitud
del cono de sombra pura que la Luna proyecta en
el espacio, se produce un eclipse total de Sol, fenómeno que tuve la felicidad de observar en la
población de Montemorelos, d el Estado de Nuevo
L eón, el lunes 28 de mayo del año de 1900.
. En los eclipses anulares de Sol no es necesario
que la distancia de la Luna á la Tierra sea menor
que la longitud del cono de sombra pura que la
Luna proyecta e n el espacio, pues en ellos lo que
llega á la Tierra es la prolongación del cono de
sombra. Además, en los eclipses anulares de Sol,
la Luna debe estar en el apogeo ó cerca de él para que veamos más pequeño el disco de la Luna.
En este caso la superficie del disco de la Luna no
basta á cubrir enteramente el disco del Sol y queda al rededor de la Luna un anillo luminoso. Es-

te anillo puede ser central ú oblicuo. En l a Villa
de Tula el eclipse se observó como anular central.
La estación de la Sociedad Astronómica de México quedó instalada desde el viernes 26 de junio
en un terreno muy despejado y muy pintoresco,
amablemente cedido por el ilustrado Jefe Político de Tula, Sr. D . José I. Benítez. Como á un kilómetro a l norte de Tula hay un montículo llamado "Chapultepec," donde se levanta la residencia del señor Benítez, y al sur de la casa habitación se extiende una amplia terraza donde se instalaron los instrumentos. E stos eran: un excelente ecuatorial Mailhat, con cámara fotográfica; un
telescopio de Foucault, de 100 milímetros de
abertura; un actinómetro Arago; una colección
de termómetros finamente divididos y muy bien
comparados; un higrómetro de absorción y un
termómetro registrador de la casa Richard. Había otros tres telescopios con oculares celestes.
A las 5 y media de la mañana salió el Sol en la
Villa de Tula y en ese mismo momento tomé una
fotografía del oriente del Valle, por la que se puede ver el aspecto amenazador que presentaba el
ciel o. Exactamente encima de las montañas se levantaba una gruesa capa de Strato-Cúmulus, de
color apizarrado. El aire estaba en completa calma y no había muehas esperanzas de que el tiempo aclarara. Todas las personas que á las 6 de
la mañana iban llegando á Chapultepec, demostraban el mayor desaliento y la más grande tristeza por el mal estado del tiempo. Sin embargo,
como á las 6.50 hubo esperanzas de que el tiempo
mejorara, pues las nubes comenzaron á hacerse
menos densas y aparecieron algunos claros azules
en el firmamento. A las 7 en punto de la mañana
un toque de campana eléctrica, dado por la Sra.
Doña Guadalupe Gómez Daza de Benitez, encargada de dar el tiempo, anunció que debían comenzar las observaciones. Inmediatamente los observadores hicieron su primera lectura empleando
los registros que se habían preparado de antemano. El señor J efe Político D. José I. Benítez hacía
las lecturas en el actinómetro y dictaba los valores á la Srita. Esther Castillo y Astrain; la Srita.
Profesora María de la Luz Magaña hacía las l ecturas en el termómetro libre instalado sobre un terreno sembrado y dictaba los datos á la Srita. Bertha Rivera; la Sri'ta. Profesora Isabel González
García leía e l higrómetro, y su hermana Clotilde
apuntaba los datos en el registro. Yo tenía á mi
cargo el telescopio fotográfico, y en el tiempo en
que no había que tomar fotografías proyectaba la
imagen del Sol y de la Luna en el cristal despuli-

13

EL l\fUNDO ILUSTRADO

do de la cámara, consiguiendo así que muchas
personas pudieran seguir fácilmente la marcha
del fenómeno. Ese día había en el disco solar dos
manchas: una pequeña que estaba en el meridiano central y otra mediana que había entrado hacía pocos d ías al disco del astro rey. Cuidadosamente fueron anotados los instantes en que el
borde obscuro de la Luna tocó á las manchas.
Cuando ya estaba cerca el momento en que el
borde occidental de la Luna iba á quedar tangente al borde occidental del Sol, se prepararon los
miembros de la comisión á observar el curioso
fenómeno conocido con el nombre de " las cuentas
de Bayly". Este fenómeno consiste en la aparición
de una multitud de puntos brillantes entre el borde del sol y de la Luna y que se cree es debido á
que unos delgados hacecillos de luz solar se escapan por entre los volcanes de la Luna. El fenómeno es muy fugitivo; sin embargo fué claramente observado por muchas personas, tanto por las
que observaban con telescopio como por las que
seguían el fenómeno en el vidrio despul ido de
una de las cámaras. A las 8 y 33 minutos de la
mañana un aplauso espontáneo y entusiasta saludó la formación del anillo. El cielo tomó un color como de plata, las montañas a dquirieron un
tinte azul muy intenso, el verde de los árboles se
tornó gris y los semblantes de las personas adquirieron una palidez mortal.
De repente, de muchos labios brotó esta. frase:
- ¿ Cuál es esa estrella que se ve abajo del Sol?
Efectivamente, abajo del Sol brillaba con hermosos fulgores el planeta Venus y nos convencimos de que efectivamente era ese planeta, dirigiéndole el telescopió y viendo que presentaba la
fase de menguan te en que ahora se halla. Así, pues,
se puede comparar la luz que tenía la atmósfera
en el momento del anillo con la que tiene cuando
á la caída de la tarde el Sol ha traspasado la línea
de las montañas, nada más que en el momento del
crepúsculo vespertino domina en el aire una luz
amarillenta ó rojiza y en el momento del eclipse
anular central dominaba una luz plateada. La temperatura descendió bastante y la impresión de frío
que experimentaron todos los espectadores de
aquel grandioso fenómeno se debió no precisamente á la baja de la temperatura, sino á la emoción de contemplar una de las más hermosas manifestaciones del poder de Dios.
Las observaciones continuaron hasta las 10 de
la mañana, sin interrupción, de 2 en 2 minutos.
Todos quedaron muy contentos de la observación y se facilitaban de haber podido observar
un fenómeno tan raro y tan hermoso. E s verdad
que los eclipses de Sol son más frecuentes que
los de Luna; pero en cambio un eclipse de Luna
es visible en todo un hemisferio de la Tierra,
mientras que un eclipse de Sol solamente es visible en una zona reducida de la esfera terrestre. La razón es obvia. El cono de sombra proyectada por la Tierra es tan grande que la Luna se
tarda mucho tiempo en atravesarlo, mientras que
la Luna es tan pequeña con relación á la Tierra
que el cono de sombra proyectado por la Luna
en el espacio apenas produce una pequeña mancha sobre la superficie de la Tierra.
En el año de 1912 habrá un eclipse total de Sol
que será visible en la República Mexicana. Esperamos que Dios nos concederá la vida para observar ese fenómeno que es mucho más grandioso y
conmovedor que un eclipse anular.
México, junio 29 de 1908.
L uis G. L EÓN.

..

EN LA '. rIENDA

- Quisiera. unas camisas para. caballero, de
uu color á la moda, pero no sé la medida exacta. El es una pulgada. más alto que yo y t iene
unos hombros por el estilo de los de usted; pero
mucho más bonitos, por supuesto.

f I Nuevo Ministro de Chile
El señor Don Anibal
Cruz Díaz, nació el año
de 1865, y por lo tanto
tiene cuarenta y tres años
de edad.
Empezó sus estudios
para la carrera de abogado
en la Universidad de Chile el año de 1880, y los
terminó el de 1884; el de
1891 empezó su carrera
diplomática, des e m pe ñando el cargo de primer
secretario de la legación
de su país en Washington; por ausencias d el Ministro ocupó el puesto de
Encargado d e Negocios
«ad interim» en varias
ocasiones hasta el año de
1895, en el que regresó á
Chile.
En su país el señor
Díaz se dedicó al ejercicio de su profesión, para
lo que cortó su carrera
diplomática; durante su
estancia en Chile, ocupó
el puesto de profesor d e
derecho administrativo,
y en esa misma época
contrajo matrimonio.
El año de 1899 fué á
Washington con el carácter de Ministro para defender intereses de su
país ante el gobierno norteamericano. En 1901 regresó á Chile, donde fué
electo diputado al Congreso Nacional. Estando
en el desempeño de este
alto puesto, fu é designado para el de Ministro
de la Guerra y de la Marina, en el gabinete del
Presidente Rie s c o; de sempeñó este puesto hasta el año de 1904, en el
que regresó á la Cámara,
pues no dejó de pertenecer á este alto cuerpo, sino hasta el año próximo pasado, cuando fué desig•
nado para representar á sil país en México y en
los Estados Unidos.
·
El nuevo señor Ministro se propone pasar los
veranos entre nosotros y los inviernos en la capital de los Estados Unidos, las dos ciudades en
las cuales tendrá misiones diplomáticas.
El Sr. Ministro será recibidc mañana en audiencia solemne, por el Sr. Presidente de la República.

♦
V AIP?.Il!E.lD&gt;AlD&gt;IE.S

Se usa mucho los globos de cristal suspendidos al techo, pero tienen la desventaja. de producir una claridad dura sin ningún claro-obscuro.
Son preferibles las lámpa.ras, colocadas sobre
la chimenea, en la mesa, en los muebles. Los
vasos de crista.! antiguo, los a.lbortantes, los
candelabros de bronce se transforman fácilmente en lampadarios eléctricos y esto vale
mucho más que todos esos lampadarios modernos que se parecen unos á otros y no tienen nada de original.

***

En las alcobas de los niños, se tiende á suprimir el papel y á reemplazarlo con una simple
capa de pintura limitada por elegantes frisos
también pintados. Es incontestable que esto
es más sano y está más conforme con las prescripciones de la higiene moderna, que evita
cuidadosamente todo lo que pueda retener el
polvo.
Los muros, pintados así, se conservan en perfecto esta.do de limpieza.. Basta pasarles una
esponja húmeda para limpiarlos totalmente y
darles un aspecto brl
llante de porcelana y
para evitar á los niños el peligroso vecindaje de esas legiones de microbios que
se alojan en todas
partes.

**..

El alumbrado de las
habitaciones siempre
será de importancia.

Grupo de socios de la sociedad Astronómica que fueron á T.ila
á observar el eclipse de Sol.

Excmo. Sr. Anlbal Cruz Diaz,

El gusto por las flores ha llegado en estos
tiempos hasta la pasión.
Los días de fiesta se cubren los mármoles de
las consolas con un verdadero ta.piz de flores
naturales: azáleas, rosas ó las que más produzca la estación.
H:n los lugares donde se necesitan los calorífP.ros, se transforman éstos en verdaderas jardineras.

*••
En las alcobas no faltan las tapiceria.s antiguas, sobre todo, cuando predomina.n ciertos
estilos como el Luis XV. Las almohadas se recubren de tela de plata cubierta de tul de Venecia.
Las cortinas, propiamente dichas, tienden á
desaparecer en bien de la higiene y en su lugar
se colocan delgadas colgaduras casi intangibles.
Este es, á grandes rasgos, uno de los aspectos del decorado moderno de las habitaciones.

El borde de la Luna toca á una pequeña mancha solará las 7 h. 47. m. 30 s.-Rosario de
.. tBayly, observado á las 8 h. 25 rn. r 5 s., poco antes de la centralidad.-Formación del
anillo á las 8 h. 33 m. de la mañana. En ese moment o fué notado á la simple vista.

�EL MUNDO ILUSTRADO

14

15

EL l\filNDO ILUSTRADO
En ella se ve á Sus Majestades los Reyes y al Príncipe de Asturias
que es llevado en brazos por su augusta ma.dre. Debemos el ~riginal_ de
esta bella fotografía á la ama.bilidad del señor Don Alfonso Prieto, qmen
galantemente nos la. facilitó para su publicación.

VRIMER e~NeURS~ SEM1\N1\RI~
DE

"EL MUNDO ILUSTRADO"

Una fotografla intima de los reyes de España,

EL INFANTE UON JAIME DE ESPAÑA
El día veintidós del mes de Junio próximo pasa.do, nació el segun•
do hijo del matrimonio del Rey Alfonso XIII de Espa.fia y su a.ugusta
esposa la reina Victoria Eugenia.
El segundo hijo de Sus Majestades, á quien se ha dado el nombre de
Jaime, es un infante de la casa real, sin más prerrogativas que todos los
demás hijos del regio matrim')nio, mientras viva el Príncipe de Asturias.
El nacimiento de este segundo hijo es de capital importancia pa.ra la.
conservación de la dinastía; pues seria el heredero directo de la corona
en el caso de que fallec\era. el Príncipe heredero.
Todo parece indicar que este desgraciado acontecimiento no está
nada próximo, pues la salud del Príncipe heredero parece ser espléndi•
da; á propósito de esto, publicamos una fotografía que puede considerarse como verdaderamente íntima y que no es conocida en México.
La primera exhibición de perros, celebrada en
esta ciudad, tuvo éxito y despertó interés entre
los afectos á estos animales. No hay en México
actualmente gran pasión por las razas caninas,
como en otras grandes ciudades¡ pero el Tatersall
Club, que patrocinó la exhibición, tiene la esperanza de que se despierte la afición en este sentido.
En la exposición hubo algunos ejemplares de
canes que no hubiera deslucido ninguna colección de Europa ó de los Estados Unidos. A pesar
de que no se anunció el acontecimiento con gran
extensión, la concurrencia al certamen fué numerosa y selecta.
La comisión organizadora tenía pensado conceder primeros y segundos premios solamente, pero
en vista de los hermosos ejemplares que se presentaron, se vió en la neces~dad de crear mencion es honoríficas de primera y segunda clase, y distinciones especiales para los más hermosos canes
ó los que se distinguieron especialmente por alguna circunstancia.
El Ministro de Inglaterra, Excelentísimo señor
Reginald Tower, presentó á su perro bulldog
Tycho Brae, el que mereció una mención como
«el mejor perro de la exhibición.~
El éxito de la primera exposición canina ha
h echo que ,los entusiastas por los perros piensen
en publicar un libro que trate especialmente d e
las razas c~ninas y su mejoramiento, y en celebrar
una seg~da exhibición durante el Otoño del presente año:·
El. día veinticuatro del mes próximo pasado, fecha_d"e- la apertura de la exposición, no se notó
gran' entusi~smo por ella, pero en los días subsi·

Un eminente sabio inglés, que participa con Darwln el hónor de haber descubierto la ley cte la transformación de las especies por la selección natural, Sir n.lfred Russel Wallace. ha. publicado recientemente
una obra, que tiene por objeto demostrar que el planeta Marte es inhabitable. M. Wa.llace no es astrónomo, sino naturalista, y esto lo excusa.
Para él la Tierra es el centro de la creación, y ningún otro planeta
puede estar habitado á menos de ser idéntico á ella.
Ahora se encuentra que, los progresos de la astronomía conducen á
una conclusión diametralmente opuesta. La fotografía confir"Da esto y
el cnnjunto de observaciones nos lleva á la certidumbre de lo que antes
sólo fueran probabilidades. Los conocimientos adquiridos por medio de
Ja fotografía se deben á Percival Lowel. que se ha dedicado absolutamente al estudio del planeta Marte. Los éxitos dependen en parte de la
buena colocación del observatorio y en parte del método de operación.
Marte, á la simple vista, es sólo un punto luminoso. Marte, visto con
un cristal que aumente setenta y cinco vece~, aparece de un diámetro un
poco más pequefio que la luna. Lo que interesa más en este momento es
la confirmación, por medio rle la foto 6 rafia, de l&amp;. existencia de los canales adivinados desde 1877, y que son extraordinarios por su distribución
geométrica, pero tan pequeños comparados con el tamaño del planeta,
que casi era imposible esperar obtener su imagen po1 medio dela fotografía.
Una de las primeras condiciones del éxito, dijimos, es el lugar del
observatorio. Los canales, los lagos, los detalles mim\sculos del planeta
no son visibles más que por instantes fugitivos, en los momentos en que
la atmósfera estcÍ. completamente transparente.
Cuando M . Lowel decidió construir un observatorio, lo primero que
Je preocupó, fueron las condiciones atmosféricas, y durante mucho tiempo buscó el lugar apropiado sin poder encontrarlo. Después de numerosas observaciones hechas en diversas comarcas, se decidió por un desierto americano, en Arizona. á una altura de 2210 metros. La limpidez
y la inmovilidad del aire en esas regiones nada dejaban que desear; en
esas condiciones, las observaciones de Marte mostraron detalles muy curiosos y pusieron en evidencia á los ojos de los observadores, el color verde de los mares, que al principio se creyó que eran vegetaciones. La
tranquilidad de la atmósfera fué también de importancia capital para
la fotografía.
El año pasado, Marte pasó muy cerca de la Tierra. En Arizona, M.
Lowel y sus compafieros pudieron hacer magníficas observaciones y to·
marnn maravillosa3 fotografías.
Hace cuarenta años, dice Camilo Flammarión, que estudio á Marte, y me atrevo á pensar que llegamos ya ft las riberas deseadas. Acaba
de hacerse un plan declsi vo.
Se Je ha reconocido una geografía muy diferente á la de la Tierra,
entre otras, esa extraña red de canales que parece una malla que cubre
su superficie; pero las observaciones son delicadas, difíciles y á menudo
inciertas. Los instrumentos y los ojos difieren, y la manera de ver también. Cada uno tiene su modo de ver lo fisico y lo moral. ¿Es absolutamente seguro lo que se ha visto'/ Y si se ha visto bien, ¿se ha representado exactamente en los dibujos?
Esos canales son tan extr:i.ordinarios, que no se pueden explicar. La
imaginación no es responsable de esos detalles que parecen más geométricos que naturales.
Pero en vez de probabilidades, se tienen ya certidumbres, porque la
placa ha sido impresionada, y en esto no toma parte alguna la imaginación. M. Lowel ha obtenido impresiones valiosísimas. Se notan en las
imágenes del planeta tomadas por el fotógrafo, en lo alto la nieve polar
muy blanca, después un mar bastante obscuro, después en un óvalo claro, una manchita negra doble; es el lago del Sol. Debajo un contornogris,
á lo largo del cual se distingue el lago Tithonius, también doble, luego,
más á la derecha., el lago del Fénix, y á la izquierda del centro del disco, un canal largo y doble.

Desde ho,r inauguraremos una serie de
concursos, en los cuales podrán tomar parte
todos los subscriptores de este semanario.
En cada uno publicaremos las bases del concurso correspondiente, cuyo resultado daremos á conocer tres semanas después, para da r tiempo r1 que nos lleguen resoluciones de todos los lugares donde EL MUNDO
ILUSTRADO es leído.
En cada uno otorgaremos tres premios
que consistirán en obsequios, cuyo costo no
bajará de $20.00 y que remitirnmos por correo ó express, según los interesados lo pidan, á los vencedores que residan fuera de
la ciudad. Para resol mi' estos concursos,
en los cuales pueden tomar pal'te grandes .r
pequeños, clamas ó caballeros, no se necesita más que ing·enio y un poco de paciencia. En algunas semanas el concurso será

exclusivamente infantil y en otras puramente femenino; pero, por regla general,
darán participación á, todos los subscriptores. De esta manera distribuiremos más de
tres mil premios cada año entre nuestros
abonados.
Bases del Primer Concurso

Para ganar el premio no hay más que revisar escrupulosamente los avisos contenidos en este munero y formar con palabras
tomadas de ellos, sea un pensamiento, un
proverbio, ó trna cuarteta, ya sea original ó
de autores conocidos. El pensamiento ó proverbio no debe tener menos ele treinta palabras, que deben ser tomadas, así como las
ele la cuarteta, cle'distintos anuncios, de manera que no haya dos del mismo.

Las soluciones deben venir firmadas, bajo cubierta dirigida á EL .MUNDO ILUSTRADO, departamento ele concursos, dentro ele
los 15 días sig·uientes á la publicación de
las bases.
Se darán tres premios á los autores de
las soluciones más acertadas é ingeniosas.
Cada subscriptor puede al mismo tiempo, si
así lo juzga conveniente, mandar más de
una solución; pero no tendrá derecho á más
de ·un premio.
Los premios para este Concurso serán:
9

1 Un portamonedas de señora, con las
iniciales que indique la per sona agrnciada.
29 Un juego de peinetas.
39 Un alfiler ele corbata, para caballero

+++++++++++-t-++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++

Ld coronación de Id virgen de Id Soledad
Entre las muchas imágenes de la madre de
Cristo que, ba.jo diversas advocaciones, se veneran en nuestro país, es objeto de especial veneración la virgen de la Soledad de Oaxaca,
cuya imagen existe en la iglesia de su nombre,
en la capital del Esta.do.
En todo Oaxaca y en los Estados vecinos, goza de gran veneración y estima; sus rolla.gros
se cuentan por miles entre los repetidos Estados, y su capital, reunido en fuerza de obsequios de los devotos, es muy cuantioso.
El Ilustrísimo Arzobispo de Antequera, Monseñor Eulogio Guillow, en vista de la gran veneración en que es tenida la imagen, solicitó y
obtuvo del Cabildo Vaticano la autorización
para coronar, con corona de oro, la estatua
original que representa á la virgen.
En su decreto, el Cabildo previene que la. virgen sea coronada con corona de oro el día diez
y ocho de Enero del año entrante, por Monseñor José Ridolfi, visitador apostólico en la República Méxicana, quien tendrá, en la ceremonia, la representación del Cabildo.
El éxito de la gestión del Sefior Arzobispo
Gillow, ha sido motivo de gran regocijo para
los oaxaqueños, quienes tratan de manifestarlo por medio de fiestas religiosas. La mitra ha
ordenado que se hagan misiones, peregrinaciones, primeras comuniones y comuniones generales. Los párrocos, en sermones especiales,
explicaráll á sus feligreses el significado de la
coronación, y como últimos preparativos se hará un triduo en la catedral en los tres días que
antecedan á la ceremonia.
El día que se efectúe ésta, oficiará de pontifical el señor Visitador apostólico, y después
de la misa colocará sobre la cabeza de la imagen, en compañía de Monseñor Gillow, la corona que ha sido construida al efecto.

Un enamorado á su novia., apasionadamente:
- No te portas muy bien conmigo, Maria.. l\-Ie
p:i.rece que coqueteas con Juanito. Me lo dice
no sé qué secreto instinto. Siento dentro de mi
un cosquille'l, como si fuera víctima de gusanos ....
Ella interrumpe, fríamente:
-¿Por qué no bebes agua filtrada?
guientes fué creciendo el interés por la fiesta canina, hasta hacer que el local en que se celebró
se viera lleno de una concurrencia conocedora y

perita en cuestiones caninas, que hizo de la'exhibición un verdadero acontecimiento_en _s-u _ género.

~

La Virgen de la Sol edad, que será coronada en Oaxaca
con gran solemnidad.

�16

EL :\IDNDO ILUSTRADO

El dia veintin~eve del mes próximo pasado
celebró el Counury Club de México su fiesta.
anual de aniversario.
La citada agrupación es una de las más importan~es de la América La.t ina, y su edificio
es considerado como un modelo en su especie
aún entre los sajones.
'·
El club fué establecirlo primeramente en terrenos cercanos á San Pedro de los Pinos y por
esta circuns~ancia se escogió el día de S~n Pedro p~ra su mauguración. Cada año, en la fecha c1t~da, se conmemora el acontecimiento
con lumdas fiestas deportivas cuya fama ha
tra~pasarlo los limites de nuestras fronteras
nacionales.
El ~rograll:la arreglado para la última fifst,a
rle am~ersarJO no deslució ant.e los de las antP·
riore~, y en el hubo números de verdadera originalidad, que son una de las especialidades
del club.
A medio dia se suspendió el programa de deportes para dar lugar á la comida, que filé
muy ~nima.da;· Y por la noche se dió en el espléndido salón del club un baile de etiqueta
una de las más brillantes notas de sociedad de'
la semana.

***
,'En los mismos salones del club se efectuó en
dias pasados un . partido de bridge, juego de
moda de la colo_ma nort,eamericana, cuyos productos se dest1!1aron á favor del proyect,ado
establo ~odelo ideado por el Congreso de M .
dres Mexicanas.
a
La.s organizadoras de la hesmosa fiesta de caridad fueron las señoras Doña Luz González
Cosio de López, Harold Walker y A. c. Weill
Su res_ultado f_u~ muy satisfactorio, y el fond¿
de_ can_dad rec1b1ó una buena y abundante cont:1buc1ón, muy de esperarse en vista del entusd1alsmo q~e ha despertado la filantrópica. idea
e menc10na.do Congreso.

�19

EL llfUNDO ILUSTHADO
EL MUNDO ILUSTRADO

18

,

,

.

Pf\OINf\· OOM IOf\

PÁGINA TEf\TRAL

Ante losJueces Paternales

para e n t r i s t e c er el
mundo hoy en día?
Cada invento de los
grandes hombres sirve para traer la tristeza más de prisa por
cordeles de acero flotantes en el aire. Que
el hombre aprende
todas las lenguas para
comunicar la tristeza
de diferentes modos.
Que su afán es traer
con la velocidad del
tiempo la mala nueva.

LA ETERNA CANCION
Diálogo original de Santiago Rusiñol
Santiago Rusiñol ha escrito un delicioso diálogo que acaba de ser representado en Madrid y que
se considera como una obra maestra en su género.
Estamos en una pobre bohardilla. En el fondo,
una ventana grande por donde se ve el cielo á la
puesta del sol, y una gran ciudad cenicienta á lo
lejos.
Colombina cose á la máquina un vestido de seda blanco.
Pierrot, junto á una mesita pequeña y tumbado
sobre un sofá viejo, tiene una pluma en la mano,
y su mirada se pierde en el espacio. Quiere rimar
cosas que no riman; el amor con el dinero, la miseria con la alegría y el placer con el dolor, y no
encuentra consonantes.
Colombina ha cambiado, Quiere ser mujer de su
casa, tener juicio, ser prudente y económica, pensar en el mañana, trabajar. Y Colombina ya no es
alegre ni loca. En vez de perder el tiempo pren"diéndose flores para hermosear su belleza, aprende á leer; en vez de bailar, aprende cuentas, y en
la cabeza, en vez de pájaros, tiene números.
Y Pierrot se subleva contra ella. No quiere aceptar ese cambio de vida. El cree que el Pierrot tiene su destino: el de cantar para otros, ó el de morir alegremente. Quiere conseguir el sueño de poner la vida en verso, mientras le sitia la prosa.
Sufre el amor por el trabajo, pero no el del trabajo por la fuerza; quiere que el trabajo sea virtud
y no castigo; que sea un encanto y un placer; que
sea como regalo para hermosear la vida.
Pero dejemos que ellos hablen, y así se apreciarán mejor las bellezas que matizan el diálogo·
CoLOMBINA.- ¿Qué he de hacer entonces?
P1ERROT.-Si te lo dijese, no me harías caso. Los
Pierrots, si dieran consejos, harían reír.
COLOMBINA.-Y o no me reiré de ti, Pierrot.
PIERROT.-¿Me lo juras?
CoLOMBINA,--Sí. Dímelo.
PIERROT.-Pues tú no debes hacer otra cosa que
cantar conmigo.
COLOMBINA..-¿Para qué?
PIERROT.-Para alegrar á los que t rabajan y padecen. Para endulzar la vida de tantos y tantos
que están tristes por falta de amor y de alegría.
COLOMBINA.-¿ Y tendríamos que ser nosotros los
que habían de alegrarles?
P1ERROT.-jQuién había de ser, si no somos los
Pierrots! ¿No ves que todos los hombres trabajan

COLOMBINA.-Es verdad.
PIERROT.-Ya que hay hombres ennegrecidos por
el trabajo, tiene que haber Pierrots blancos que
les rediman. Tiene que haber Pierrots que les
practiquen; misioneros de la canción; ermitaños
de la alegría; predicadores del desorden; sayones
del sentido común; jardineros del id~al, que en
medio de tantos huertos de verdura escojan las
flores de la poesía.
COLOMBINA.- ¿ Y qué hemos de hacer para lograrlo?
PIERROT,--Seguir el calvario de los Pierrots, condenados á todos los desprecios, Oír con resignación humilde el escarnio de los que no creen; pasar con altivez por entre los estúpidos; vencerZel
sueño de los grandes; sufrir el aliento ~de los satisfechos; huír del repugnante olor de los ricos;
mirar con la impasibilidad de los monigotes que
forman en los pajares con el propósito de guardar
el grano, y llegar al hospital de los tristes, de los
desamparados, y cantarles á la puerta.

para que sean agradecidas, en un dos por tres se
me concluye el reducido tema de las felicitaciones y después no se me ocurre decir más
que un interminable chaparrón de tonterías y
si mplezas. ¿No le sucede á usted lo mismo?
[«¡Más claro; ni agua!&gt;)
Pepe.-Sí, señor: exactamente igual.
D. Mmuel.-[«¡Nadie lo dirá!&gt;] Y luego, ¡los
hay tan .... desocupados! . . . . Figúrese usted que
esta mañana á las doce ha venido un señor á
quien solo conocemos de vista, que al entrar ni
siquiera quería sentarse.-¡Haga usted el favor!. ... ¡ Aunque no sea más que un momento! .... ¿'rauta prisa tiene usted?-Sí, señores•
tengo una cita urgentísima .... -¡Solo un ins'.
tante!. . .. - ¡Vaya, á tanto porfiar!. . . . Acabó

Mlle. Rhea, dama joven de la Compai'ifa de Comedia
francesa que actúa en Arbeu.
CoLOMBINA.-N o.
PIERROT.-Cantan una canción mía (Se oye un
coro á lo lejos).
CoLOMBINA.- Es verdad. Es aquella que escribiste entre mis brazos.
PIERROT.-¿Lo oyes? Cantan libertad, amor, fraternidad, juventud, placer. Todo lo que no se puede decir en prosa. ¡Mira cómo ya no parecen un
rebaño; cómo del grito de cada uno brota un movimiento de armonía!
¡Sí! ¡Por ellos hemos de trabajar! ¡Para ellos han
de ser nuestros cantos, para los que padecen y esperan! ¡Vayamos á ayudarles, Colombina! ¡Los Pierrots de hoy en día no debemos trabajar para los
ricos! ¡Tenemos que cantar para los pobres! (Se
van corriendo.)

..

NO FUE PREMA'J.'URO

CoLOMBINA.-jAy. Pierrot! ¿ Y qué comeremos
por el camino?
PIERROT.-Besos.
COLOMBINA.-¿ Y cómo dormiremos?
PrERROT.- Abrazados.
COLOMBINA.-¿ Y si tenemos Pierrots pequeños?
PIERROT.-Les abriremos la jaula y que vuelen.
CoLOMBINA.-No podrá ser eso que sueñas.
PIERROT.-Los sacrificios parecen sueños del modo que se vuelven los hombres. Yo te pido el sacrificio más grande, el sacrificio de hacer reír, y
riendo hacer pensar al pueblo, y por el pensamiento redimirlo. Ven conmigo y deja la máquina ( La
coge de la mano y la lleva á la ventana.) Ven conmigo y mira. ¿ Qué ves?
CoLOMBINA.-La ciudad.
PIERROT.-Y en el cielo, ¿qué ves?
CoLOMBINA.- La puesta del sol.
PIERROT.-¿ y qué ves allá á lo lejos?
CoLOMBINA.-Una raya azul.
PIERROT.-Pues esa raya son hombres, son hombres que llegan del trabajo. ¿ Ves alguno que vaya
vestido de blanco como nosotros? ¿ Ves alguno
que se diferencíe de los demás?
CoLOMBINA.-Todos son iguales.
PIERROT.-¿Sabes por qué todos son iguales?
¿Sabes por qué parecen un ejército? Porque todos
están tristes de igual modo; y la tristeza, á los
tristes, les con vierte en rebaño.
CoLOMB!NA.-Tienes razón.
PIERROT.-Mira. ¿ Ves á aquéllos que se separan,
que levantan los brazos en el aire? ¿Sabes por c¡•1é
miran hacia adelante? ¡Porque cantan!
COLOMBINA.-Sí. Es cierto.
VrnRRoT.-¿Oyes lo que cantan?

rti,
~

--¿Con que robaste el portamonedas? ¿y no sentiste ningún
temor al apoderarte de lo que no era tuyo?
-Sf, señor; tenla mucho miedo ... de que estuviera vacío .....

-Con que está ueted viudo?
-No ya me casé otra vez.
-Pero si sólo hace dos semanas que murió
su esposa!
-Sí, pero á pesar de eso está tan muerta como lo estará dentr0 deo un ó de saños.

( ' -'

COS ftlfflPJ:TDOS!. .....
Pii:RSONAJE~: Doña Crisantay su esposo D. Manuel; sus hijas Marta.,
Amparo Y Paulma, y Pepe, amigo de confianza. Se celebra el cumpleaños de Marta. Es de noche
Pef&gt;e.- Vaya, si ustedes no me ordenan otra cosa me voy á retirar Ya
he molestado bastante.
'
·
ú'l-1arta.- [«¡No lo sabes tú bien!&gt;] ¡Calle usted por Dios! Usted nomolesta nuac~ e~ esta &lt;?asa. A1_contrario: nos ha hecho usted pasar un rato agradab1lis1mo. S1 no hubiera usted prolongado su visita ya hace lo
menos dos horas que nos habríamos acostado.
'
Don ú'l-1a1;uel. - ¿ Pero_se va usted tan pronto? ¡SI no son más que las
doce Y media y '1a v:emdo usted :l. las nueve!. ... Y por cierto que ya no
Je e~perába.mos: :ire1amos que nos había usted echado en olvido.
Pep_e -De n!nguna manera, D. Manuel. ¿Me creen ustedes capaz de
un ol v1do_ semeJante? Me he retrasado algo porque he tenido que hacer
una p~rc1ón de cosas. Y menos mal que, aunque tarde, he podido venir, de¡ando para ello varios asuntos pendientes. Todo antes que privarme d~I placer de f~licit~r á Marta en un dia como el de hoy.
Marh.-Paes s1 es cierto eso de los asuntos pendientes no me parece bien lo que ha hecho usted. La obligación es lo prlm~ro. Además:
los santos tienen octava y no le hubiese faltado á usted tiempo para poder disculparse. Con nosotros está usted siempre cumplido.
Don M,muel.-:-[«¡Ahora verás!&gt;] Naturalmente, hombre. Yo le aseguro á u~ted que s1 el día deJ&gt;u cumpleaños, por ejemplo, tengo que hacer
a)go ur~ente, no he de ~bandonarlo por quedar bien con usted, es decir, por rnt~ntar q~edar bien, que no es lo mismo, precisamente. En algun,as ocasiones !'nce yo lo que usted ha hecho hoy, ¿y sabe usted para
qué? P!'les para 1r á casa de los amigos á representar el papel más lamenta_b1e que usted se puede figurar. Porque á mí en las visitas de
cumphdo de esta clase, que se nos antoja que t ienen que ser muy largas

p

_.. ---=., ~

----==-

~,,~

r
Rusia: Mamá esos malvados amari!los me están molestando!

por to!I!ar asiento y ¡válgame Dios, qué suplicio! ¡Qué :;arta de majaderías y disparates se le ocurrieron al hombre en las tres horas y media que
estuvo sentado en esa misma silla en que ahora lo está usted' A poco
más tenemos 9-ue echarle . . Se metió dentro del cuerpo una d·ocena de
pasteles y media botella de Jerez, en tanto que á nosotros se nos i bit la
cabeza de debilidad. Ca_lcule usted que eran las cuat,ro de la tarde y todavía no ha~iamos co~11do J?ero aún queda lo mejor: como no era persona de confianza, _tu vieron estas que dejar sus quehaceres y no pudieron
con_cluír un trabaJo que desde luego era más urgente que la cita del
a_m1go._ lo curioso del caso es que después de tanta molestia se f é
srn felrn1tar á Marta. ¿Qué le parece?
'
u
Pepe. -¡Si que tiene gracia! Los hay más fr.scos que lechugas.
. _DonManuel.-[«¡Aqménllamaráfrescos un hombre que no entiende d
10d1r~ctas? ¡A ver si me entiende de una vez!] ¿,Qué hora tenemos? ·Qu~
atrocidad! ¡La una y cinco! Yo crei que era más temprano
·1
'Pepe. · Pues yo creí que era más tarde.
·
Don ú'l-1a~uel.-[«Nada: que este tío no me entiende. El de e-ta maña
aunque_ casi de noche, nos ha dejado comer1 pero éste 00 parece d ·1 na,
~ á deJaroos cenar. Apuraré el último cart ucho.&gt; J ¡Per◊ ha visto ~~ieeJ~
1 u_
es no se hao quedado dormidas mi mujer y esas dos muchach 1 •
¡Cnsanta! ¡Amparo! ¡Paul ina!
as .. ••.
'Pepe.-Déjelas usted, D. Manuel. ¿Para qué las molesta?
Don ú'\fantJet.--[¡,Habráse visto en el mundo otro pelma ·mayor?]
ú'l-1arta.-[«Como ~l que adopta una resolución extrema se d i ri · á 1
D?e~¡, doge la bande¡a de los dulces y la rotella de jerez 'y exclaif::a d !l'
r 1gt1 ad ose á Pepe&gt;]: Con su permiso, voy á quita,r todo esto de aq' uí0 s e ya no querrá toD?ar nada, ¿ verdad?
·
Pepe.-~orque no diga usted tomare otra pastita
y
.
,
que me retiro . ._. .Adiós, doña Crisanta; adiós, D. Ma;~~i Aa~a, ahopa si
~~ªes:!_rta; adiós todos .... Ya vendré por ahí otro ratito cuil~~1~r

r

~f¡

abti~;s t;;~~~;s~ando usted guste.
La nueva "entente cord!al."- Del ·'Tischietts."
Jane Kosta, primera actri~ de l'l Compañia francesa,

[&lt;¡Pero yo te aseguro que no te
F. MOYA Y RICO.

�EL MUNDO ILUSTRADO

20

21

EL MUNDO ILUSURADO

La Convención Republicana

LA FAMILIA TAFT
El segundo día de la- convención
se comprobó esto: la elección:de Mr.
Taft fué por voto unánime.
Decidido el nombramiento de presidente; retirado del campo de la política, por su voluntad, el actual vicepresidente, quedaba por completar
el personal de la candidatura republicana con la elección de un vicepresidente. Al hacerse la votación,
Mr. James Schoolcraft Shernian obtuvo á su favor una mayoría tan absoluta, que el presidente ,pidió y obtuvo, que su elección fuera declarada
por unanimidad.
Con William Taft, entrará á la Casa
Blanca una de las más simpáticas familias de los Estados Unidos; la señora Taft ocupa un distinguido puesto
en la sociedad de Washington y es
reconocida su amabilidad y costumbres aristocráticas.
El matrimonio Taft tiene dos hijos
y una hija; Roberto, el mayor, estudia
actualmente en la Universidad de Yale; sigue en edad la señorita Elena,
figura prominente en los círculos sociales. El menor de los hijos es Carlos, muchacho lleno de vida y de salud.
Uno de los más asiduos ayudantes
del ex-secretario de la Guerra, duranEn el centro, la señora i:att, espos~ dt:I c~ndidat?.-A,)a dere;ha, parte superior, Carlos P. Taft, hermano del ex-minbtro de la
te la campaña electoral, ha sido su
•
Guerra, director del 1Cmcmatt1 Times, que ayudó mucho en la ~ampaña -Carlos el hijo menor
A la izquierda, Srita. Elena Taft, única hija, y Robert Taft, elpiiimogento.
·
hermano Carlos, periodista de la ciudad de Cincinati, que puso á disposición de la causa de su hermano sus habilidades, como publicista y hombre El desfile á uno de los lados del parque Juárez fué una 4.e las notas más. brillantes de la fiesta.
·
de negocios.

..
** *

.'

' '

Publicamos una plana con fotografías de esa hermosa fi;~ta .

La Sala del Coliseo, durante la convención.
Uno de los acontecimientos de importancia internacional, ocurridos recientemente, que más ha
llamado la atención del mundo entero, y que muy
especialmente interesa de hecho á México,
es la elección de candidato del partido republicano para la presidencia de los Estados Unidos.
Desde la guerra civil, el citado partido ha tenido el dominio de la política en la república y
casi desde entonces la nación ha estado go·
bernadr. por miembros de ese partido; en vista de
eso, la selección de candidato por él, casi significa la elección de la persona que ha de ocupar la
primera magistratura de la gran nación.
Además de esto, hay que tener en consideración las circunstancias especiales que concurren
en la persona designada por los republicanos para comprender que su ocupación de la silla presidencial será poco ó nada discutida.
Igualmente es dudoso que se discuta el derecho
de Mr. Sherman para la vicepresidencia, puesto
para el que lo ha designado el partido republicano.

tarias; una ley que defina las responsabilidades
del gobierno y de los patrones; leyes que tiendan
á dar mayor importancia al ejército y á la marina, y una que cree el sistema de pensiones para
las viudas de los soldados y los marinos.
En lo que se refiere á las posesiones de los Estados Unidos en las Filipinas, la plataforma pide
que se adopte un sistema de intercambio de productos con las restricciones necesarias en lo que
respecta á azúcar y tabaco, para no herir los intereses nacionales.
La plataforma apoya también las Leyes contra
los «irusts;» se recuerda que esas leyes han sido
aprobadas contra las expresas intenciones del
partido democrático, y hay que conservarlas,
puesto que se ha visto que usadas por un gobierno sabio y prudente, han dado muy buenos resul-

..•

La convención republicana, reunida en Chicago, fué, como siempre que se trata de elegir presidente, un acontecimiento de gran importancia ¡ara la vecina nación. Se escogió como local para
ella el gran salón del Coliseo en Chicago, y á allí
se reunieron más de doce mil personas.
El primer día de la reunión, y una vez electo
el presidente efectivo de la convención, éste procedió á la lectura de la plataforma, ó sea el programa político del partido.
Por vía de introducción habló de las pasadas
victorias de esta su indiscutible preponderancia
en la política norteamericana, y pidió á los presentes que se conservaran fieles á los principios
de partido y confiaran en que en ésta, como en
veces anteriores, obtendrían una victoria decisiva
sobre sus enemigos, los demócratas.
Terminada la introducción, el presidente entró
de lleno á la exposición de la plataforma, propiamente. Esta, tal como fué aprobada por la convención, tiene los siguientes como puntos principales:

• •*
El décimo sexto Congreso de los Estados Unidos aprobó muchas leyes que tienden á mejorar
el ejército y la marina de los Estados Unidos; la
convención republicana, que no desea que se haga la guerra á otras naciones, vería con gusto que
el poder naval y militar de América se conservara listo para cualquiera emergencia.
Esto no quiere decir que la conferencia se haga partidaria de la guerra, por el contrario, se declara sostenedora de todas las medidas adoptadas
en la Haya en favor de la paz, y apoya la idea de
que las naciones están obligadas á procurar, por
cuantos medios estén á su alcance, la conservación de la paz.
Otro punto importante de la plataforma es el
sostenimiento y mejoramiento de una marina
mercante que servirá á la vez como auxiliar de la
de guerra y para desarrollar el comercio con naciones extranjeras. La creación de un ministerio
de salubridad pública, independiente de los demás del gabinete, forma parte también de la política republicana.
Las posesiones peninsulares de los Estados
Unidos continuarán bajo el mismo régimen que
han estado hasta ahora, en vista de las circunstancias que existen en ellas en los momentos actuales. Tales son, en esencia, los puntos principales del programa político del partido que acaba
de nombrar su candidato para la presidencia de
los Estados Unidos, quien tiene todas las probabilidades de triunfar en las próximas elecciones.

Mr Jame~ Schollcraft. Sherman senador por New York,
candidito republicano para la
Vicerresidencia.

•

El nombramiento, tanto de presidente como de
vicepresidente, fué por gran mayoría. El exsecretario de la Guerra, Mr. Taft, contaba con el
apoyo del Presidente Roosevelt. El primer día de
la convención se vió la inmensa popularidad de
que disfruta el actual jefe de la nación, y desde
entonces nadie dudó de que, decidido como estaba él á no presentarse nuevamente como candida. o en'.la próxima:'campaña electoral, su candidato
tenía asegurado el triunfo.

Lf\ Glr--!Tf\ DC Mf\Rf\TOr--1
En la primera quincena del próximo julio se celebrará en el r~cién
co[lStruído Estadio de Londres la famosa "Carrera de Maratón 1 "que desde tlem~os antiquísimos viene formando el cJou de los Juegos Olfmpicos
de Gree1a.
La his~oria de esta carrera parte de un hecho heróico. Ga~ada la batalla de Maratón por los griegos cor-1tra los persas, uno de los soldados
venc.e~ores emprendió veloz carrera con dirección á Atenas, al objeto de
participar á sus compatriotas el triunfo de las armas heh'nicas. 'I'an rápidament~ cubrió el s?lda.do la_distancia que separaba al campo de batalla de la Ciudad de Mmerva [distancia equivalente á unos cincuenta
dos kilómetros], que, agotadas por completo sus fuerzas, cayó muerto ju:.
to á las murallas de la Acrópolis, no sin gritar antes :i.1 pueblo ateniense·
"1Hemos vencido en Maratón !"
·
Desde aquella época se añadió á los diversos ejercicios atléticos que
cons~ituían los Juegos Ol!mpicos atenienses, una carrera á pie, cuya distancia era exactamente igual á la recorrida por el heróico soldado. La
costumb:e fué luego ?ayer¡.do en desuso: pero en 1894, acordó el Congreso
Ioternac10nal Deportivo, celebrado en París, restablecer los Juegos Olímpicos, sin exceptuar de los mismos la "Carrera de Maratón."
Los primeros Juegos Olímpicos modernos se verificaron en Ateoa8 e
1896, siendo ganada la Cinta Azul
• n
. de Maratón por un campesino griego.
Desde ento nces á acá h an conquistado dicho campeonato un francé
.
L
'
UD
americano
y un cana· d'iense.
os J uegos Olímpicos se celebran
cadas,cua1
tro años en una ca.pita europea.

LA DIVISIÓN DEL TRABAJ O

-Hombre! Pedro, yo te creía en París divirtiéndote en compañía de
tu esposa.
-Hemos dividido el trabajo; ella está en París
y yo me d • • t
aquí.
.. .. ..
1v1er o
CUESTIÓN DE PESO

***

•
••
Tan luego como se inaugure el nuevo período
presidencial, se procederá á una revisión de las
tarifas aduanales, teniendo como mira principal
la protección de los product~,s nacionales.
Se recomienda la aprobac1on de una ley que
cree una emisión de moneda para los casos de
urgencia y el nombramiento de una c?misión que
se ocupe exclusivamente de las cuestiones mane-

tados. Pero no sólo hay que conservarlas en todo
su vigor, sino que hay que hacerles algunas modificaciones que tiendan á dar al gobierno una
vigilancia aun más segura sobre las operaciones
de las grandes compañías que manejan enormes
capitales, y que están en estado de formar grandes monopolios con perjuicio de los intereses públicos.
También se apoya la campaña iniciada por el
presidente Roosevelt para la conservación cooperativa de los recursos naturales del país.

En la ciudad de Morelia, capital del Estado de Michoacán, se efectuó en
días pasados la fiesta de la plantación de árboles, para la que se escogió el parque Juárez de esa ciudad.
La fiesta despertó el mayor entusiasmo en todo el vecindario, y fué motivo de público regocijo en la hermosa ciudad de Morelia.
El señor Gobernador del Estado, Don Aristeo Mercado, presidió la fiesta
y tomó parte ..muy activa en ella. La procesión que se formó en el centro de
la ciudad para dirigirse al parque, fué muy lucida; hubo en ella carros hermosos y de artística composición, distinguiéndose el del Honorable Ayuntamiento de la Ciudad y el de la seciedad Mutualista de Empleados; el grupo que
representó á esta última agrupación fué también digno de mención especial.

Taft Bonachón.

Caricatara d# lillo.

-Para un hombre de mi grueso no es fácil tarea. subir al l hO
to del Pullman, y con mi peso....
ec alEl vecino de abajo.-¿Cuanto pesa usted?
-Trescientas dncuenta libras.
El vecino.-Prefiero el departamento de arriba· generalm t
mejor ventilados.
'
en e están

�23

EL :\!Ur,{DO TLU TRAD

lJ:L MUNDO ILUSTRADO

22

DE N U BS R RA 8 L,E,O TORA 8

~----:--:-,:~~~--.~

El Nuevo Edificio _d_e "La Suiza"

¿A qué edad debe cont•aer matrimonio la muJer?

El dia. primero de los corrientes ina.uguró su nuevo edificio la. sederia. «La. Suiza.&gt; La inauguración fué ur:i verdadero
acontecimiento en los círculos comerciales de la ciudad.
,
La casa. fué funda.da. el afio de 1882, en la casa número_ uno
de la primera. calle de Plateros, donde estuvo por espac_10 de
veinticinco afios, hasta que el ensanche de sus op_era_c10nes
comerciales hizo necesaria su translación á un ed1fic10 más
amp~fque ocupa actualmente en la casa número nueve de la
se unda. ca.lle de Plateros, fué el que ocu_pó durante y_arlos
añ~s la cristalería de la señora viuda. de H1llebra.nd édhi~os. 1
El nuevo edificio fué arregla.do y acondiciona o _e a
manera más conveniente para. su nuevo uso, Y en el 1_nte·
rior de él se han puesto en práctica. los más modernos J!~ted
mas de organización, lo que hace que haya toda. la como I a
y el confort apetecibles.
11
Cuenta la. casa. con amplios esca.para.tes, tanto á 1a ca e
como en el interior, para la exhibición de sus a.rticulos.

teiro. En el mismo piso se halla el depa.rtamer to de sombreros para señora, el_ cua.l e,tá, á
ca.rgo de Madame Gabriel le. modista de Par1s.
En el sel!undo patio, en los corredo;es. altos,
se hizo el día. de la. inaugura.clón y s_1guien_tes,
una. exposición de cortinas de artísticos rl1bujos y de clase suprema; en el departame~to correspondiente vimos. además, un su~t1do de
cortinas, store-s y brise-bisse. En el mismo segundo piso está el departamento de ventas al
por mayor.
En el tercer piso están los talleres de C'lnfecclones, lencería, costura. y demás articulas que
se manufacturan en la casa..
Los escaparates ele exhibición á la ca.lle lucfan el día. de la inau~uración ~darnos eleg-rntes y originales, que dicen mucl:o en favor del
decorador de la ca.sa.

La casa tiene tres pisos, y en ellos ~e han
dlst,ribuido de la mejor manera los diversos
departamentos de que consta. la casa. En el
primer piso están los departamentos de guanteria, listones, enea.je~, telas, bord~dos,. rebozos, bonetería, sombnllas, mercena. Y Juguetes. En el segundo están los departamentos de
lenceria para señora.s, artículos para mños,
confecciones y sastrería pa.r_a. señ~ras; en ese
departamento se ha.cea traJes estilo sastre y
modista, y el corte de ellos está encomenda_do
al reputado cortador señor Leopoldo Q,¡,r pm-

Queremos conocer la opinión ele los lectores de «El 11unclo Ilustrndo.~
En .i\Iéxico, las mujeres SP casan á una
edad temprnna, en comparación con la que
la mayoría ele las mujeres de otrns países .\"
de otrns climas eligl'n para cambia1· ele estado. Un amante de la estadística, re\'Olviendo legajos en los archi\'Os del Hegistro
Ci,·il, ha ('ncontrado que &lt;.' I número de matrimonios entre los jó1·enes de 18 á 22 año ,
e mucho mayor que el ele las mujeres (k
otras edades. P ero &lt;.'sta regla t iene sus excepciones, que obedecen á circunstancias,
especialmente de medio.
Parece, por Jo que lns estaclístieas dicen,
que las mujeres de la clase humilde se casan, cuando lo logran, en mu.1· temprana
edad, mientras que las de la clase media
permanecen solteras hasta una celad más
arnnzada, y las ele la alta sociedad tampoco
suelen formar un hogar antes de los 20 ó
los 22 años.
Los matrimonios de nifíos de menos de
15 afíos, son raros, ,1· se realizan casi exclusivamente en familias humildes.
Se ha obserrndo que la edad en que la
mujer contrae generalmente matrimonio,
ha Yenido retardándose. Se sabe bien que
antiguamente las hijas ele familias principale , especialmente, se casaban antes ele
llega r á la adole cencia, mientras que ahora permanecen solteras hasta la ma_yoría ele
edad muchas de e llas.
¿Es que antiguamente.el matrimonio era
cuestión que resol\'Ían los padres, .Y en que
la elección de los contrayentes cas i no ent raba en jucg·o? ¿Es que la. mujeres, ffiflS
aptas hoy para la dela, pueden, por lo
tanto, ag·uardar á hacer una e lección mejor?
Cuestiones son estas que. estamos segur o , interesan á las lectoras, -'" que ellas,
mejor que nadie, pueden resoh·er con ma_yo1· acierto. Publica remos las respuestas
que nuestras lectoras nos remitan, y que,
indudablemente, formarán una ele h1s páginas mejor leídas de e te semanario.

..

Salud y belleza
PARA TENER BONITOS BRAZOS
Mientras la manga larga no éntre de lleno en la
moda de la estación, se ven muchas y muy cortas
mangas, sobre todo en los trajes de casa y de no·
che, de manera que se hace indispensable tener
brazos bonitos.
El color rojo que presentan las manos y los brazos en algunas personas, especialmente al princi·
pio del día, se debe á la mala circulación de la
sangre, ésta puede regularizarse con baños y masaje.
Muchas mujeres gastan su tiempo sólo en cuidar su rostro y descuidan los brazos, sin comprender que también ellos deben ocupar, en el arreglo
de la persona, un lugar preferente.

•••

Por la mafia.na, los concurrentes á. la casa
fueron obsequia.dos por los dueños de la. misma
con un lunch servido en uno de los salones del
piso segundo. y durante el resto del día los
compradoras fueron obsequiados con recuerdos
de la. inauguración.
El público cuenta con un esta.blecimiento
elegante, bien acondiciona.do y qlle responde
en todos sus detalles á lo que se puede !la.mar
una. ca.sa de conlianza para. la compra de todos
los artículos de su ramo. Los señores Deuchler
y Oompa.ííia, propietarios del establecimiento,
deben estar satisfechos del éxito obtenido en
su inauguración, el que les augura un éxito
igual en sus operaciones posteriores.

Como regla, debe usarse diariamente, para lavar
los brazos, agua caliente y un buen jabón, frotando después enérgicamente con una toalla turca ó
cu~lesquiera otra toalla áspera.
Este frotamiento da flexibilidad y suavidad á
los músculos y hace desaparecer ciertas erupciones molestas que con frecuencia aparecen en los
brazos.
Si la piel está rojiza y se irrita fácilmente, de·
ben hacerse lavados diarios con leche de avena ó
con agua de salvado, sin suprimir las fricciones
con toallas ásperas.
Para decolorar los brazos demasiado rojos, se
tienen en casa remedios excelentes.
Los gabinetes y mesas de tocador se convierten
á menudo en verdaderos huertos, porque se ven
en ellos, limones, tomates, pepinos y lechugas,
Todo esto se usa para blanquear el cutis¡ pero
tal vez nada es tan infalible como el limón. Si la
piel de las manos y de los brazos se ennegrece con
los trabajos domésticos, nada hay mejor para acla-

rarla como la constante aplicación del limón. Se
corta el limón á la mitad y se frotan las manos y
los brazos al levantarse y al acostarse.
Muy buenos son también para esto los tomates
y excelente la l eche que se hace con el jugo de
los pepinos frescos.
Algunas mujeres tienen en la piel asperezas que
las afligen mucho, porque en ocasiones alcanzan
gran relieve; para hacerlas desaparecer, lo mejor
es frotar cada noche con piedra pomez.
Las fricciones han de ser suaves y graduales, no
vigorosas ni violentas.

•
••

Otro de los defectos capitales de los brazos de
algunas mujeres, es la superabundancia de vellos.
E stos pueden ser extirpados por electricidad, pero el costo es grande y el sistema penoso y lento.
En la estación calurosa, las mujeres pueden disponer la~ mangas de sus camisas de dormir, de
manera que se levanten y queden recogidas para
permitir que se coloquen en los brazos ciertas
preparaciones de tocador.
Una de las mejores pomadas para embellecer las
m 1nos y los brazos, se prepara como sigue:
Manteca de cacao, una onza; aceite de almendras dulces, una onza; óxido de cinc, un adarme;
borax, un adarme; aceite de bergamota, seis gotas.
Se funde la manteca de cacao en el aceite de al·
mendras, al baño de María y luego se añaden el
cinc y el borax y gota á gota el aceite de bergamota.
Esta pomada es magnífica y frotando con ella los
brazos y las manos todas las noches, se obtienen
muy buenos resultados,

•
••

Muchos ejercicios muy sencillos son buenos para desarrollar los brazos: la práctica de hacer esfuerzos con los músculos, oprimiendo una puerta
con la mano abierta. Estando de pie, extender los
brazos horizontalmente y abrir y cerrar las manos,
sosteniendo algún objeto, un rollo de papel, por
ejemplo. Este es uno de los mejores medios para
desarrollar los brazos.
·
Otro sencillo ejercicio consiste en llevar las manos detrás del cuello, esforzando los codos cuanto
sea posible. Ambos ejercicios deben hacerse con
un vestido amplio y cuando no se tiene puesto el
corsé.
Algunas mujeres tienen excesivamente grueso el
brazo y para reducirlo deben lavarlo con agua caliente y frotarlo con un cepillo duro.
Muchos creen que para hermosear los brazos, se
necesitan ejercicios generales y no parciales.
Pero la verdad es que la mujer que quiere ser
realmente bella, tiene que preocuparse por todo
su cuerpo y dedicar cuidados especiales aun á cada dedo.

..

fL ARR(GLO Df LA CASA
La elección del papel que debe revestir las
pa.redes esde una importa.ocia mucho más grande de lo que se imagina, en el arreglo de la. ca.sa.. De él depende casi totalmente el aspecto de
una. pi1:za. Si es de ma.l gusto, si no armoniza
con el tono de las molduras y con la disposición
interior del aposento, hace perder, seguramente á los muebles y á todos los objetos, una parte de su valor.
Si al contrario es de una feliz elección, toda.
h pieza gana en luz, en espacio. en alegria. y
el carácterjque se quiera. dar le, se a.firma mejor.
Los pa.peles lisos, es decir, de un solo color,
se prest1n mejor pa.ra las piezas muy llenas de
&lt;bibelots&gt; y de cuadros. Los marcos de éstos,
resa.ltan con m~s vigor.
De preferencia., son los tonos verdes ó rojo
viejo los que convienen mejor á los comedores
y los grises pálidos á los salones y aún á las al·
cobas.
Los cuadros se sostienen por medio de cordones, cuyo color se asocie al del papel tapiz.
Cuando se ponen pocos cuadros ó no se pone
ninguno por med ida higiénica, pa.ra cubrir los
ru11ros se eligen ciertos papeles que constituyen por sí solos un verdadero adorno, como los
papeles pequlnados, los jaspeados de bellísimo
aspecto y otros que simulan telas.
Una encantadora novedad, consiste en ador
nar la.s alcúb3.s con tul blanco lil(ero y bullo
nado, desde arriba hasta abajo, súbre pa.pel rosa.. azul ó verde.
Con los muebles de laca blanca ó con los de
estilo Luis X VI, nada es ta.o a¡rradable como
esa innovación.
En París, las antecámaras son generalmente
obscura.s y para aclararlas un poco, se emplean.
venta.josa.mente papeles pequina.dos 1:,n amarillo y blanco, sobre los cua.les la.s ménsulas de
encina. se deseracan muy bien, a.si como los mueblecillos de factura. japonesa, las sillas, baúles
y cofres de madera.

DE SOCIEDAD
E NLA CALLE

Si la distinción natural y la elegancia son privilegio de unas cuantas personas, la cortesía y las
buenas maneras son en cambio obligatorias para
todo el mundo.
Se cuenta que un día Luis XV, salía de VersaBes en compañía de su preceptor, cuando al llegar
á las puertas del palacio, un lacayo que v ió al joven rey, se descubrió y lo saludó.
El preceptor respondió al saludo.
-¿Es posible, 1:xclamó el rey, que saludéis á un
criado?
-Señor, contestó el preceptor, prefiero saludar
á un criado y no oír decir que un criado es más
cortés que yo.

•••
Examinad á las gentes que pasan por las calles¡
al cabo de un cuarto de hora habréis descubierto
en su actitud, en sus ademanes, á las que son mal
educadas. Ya es un señor de correcta apariencia
y que al pasar os lanza en plena cara el humo de
su cigarro, ya es una señora de cierto aspecto que
03 mira y se queda observando vuestro traje de la
manera más impertinente, ya otra que con el vestido suelto va levantando una nube de polvo que
sofoca á los que van detrás de ella.
El mundo está lleno de gentes mal educadas, y
en la calle, en el paseo, en los tranvías, en todas
partes, se tiene que sufrir sus malas crianzas. Y
si conocemos el mal, tratemos de remediarlo totalmente en nosotros.
La cortesía es indispensable aún con los desconocidos, en todas circunstancias. Debemos procurar no molestar nunca á los demás.
Si al caminar interrumpís por una razón cualquiera el paso de las personas, pedidles perdón;
los caballeros deben además descubrirse.
Es un detalle de educación en los países civilizados, tomar siempre la derecha cuando se va por
la calle para evitar encuentros y tropezones.
Sin embargo, un hombre cederá el paso á una
señora y una joven á una dama de más edad.

•••
Todavía hay otros muchos pequeños detalles de
educación que no debemos olvidar al ir por la calle. Si una dama deja caer el pañuelo ó algún bulto que lleve en la mano, hay que apresurarse á
restituírselo. En los tranvías y ómnibus, en los
paseos públicos, en los despachos ú oficinas donde se reunen caballeros y señoras, ellos deben
siempre ceder el lugar á las damas.
Si en la calle se os pregunta una dirección, responded con solicitud y cortesía, sobre todo cuando se trate de un extranjero que desconoce el lugar; si es preciso debéis acompañarle hasta que
encuentre lo que desea; ponéos en su situación y
comprenderéis la necesidad que tiene de atención.
Un ~ombre no debe ofrecer nunca á una joven
el abngo de su paraguas, y cuando lo hiciere ella
debe rehusarlo.
En cambio, debe siempre abrigarse á un anciano ó á un enfermo y ayudar á un ciego á pasar la
calle.
Es indispensable ser muy escrupuloso respecto
al traje con que se va á la calle; una persona que
se presenta en público descuidada y mal arreglada, merece la censura de todo el mundo.
No debe impedirse el tránsito de las gentes en
las calles para ponerse á conversar con algún amigo que se encuentra al paso, mucho menos cuando
se llevan paquetes que estorban.
Nunca os volváis á verá una persona que ha~a
pasado¡ es de mal gusto detenerse en plena calle
á hacer compras á mercaderes ambulantes.
No entabléis jamás conversaciones con vuestros
compañeros de tranvía, mucho menos si son damas.
Las mujeres deben ser excesivamente serias en
la calle,
En un carruaje, el lugar de honor es en el fondo y á la derecha; un marido se sentará á la izquierda de su esposa¡ si una amiga acompaña á un
matrimonio, para ella se reserva el lugar de honor. En otros casos, los asientos del fondo se dejan ~iempre á las p ersonas de más edad ó importancia. El caballero que acompañe á las damas dará instrucciones al cochero y ayudará á sus compañeras á subir y bajar, ofreciéndoles su mano como apoyo, sin fijarse en sus pies,

�CRONICA DE MODAS

ASPECTOS DEL FEMINISMO
-

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25

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUJ\"DO ILUSTRADO

Estamos en pleno estío; por las mañanas
se ven cruzar finas y esbeltas siluetas, luciendo _hermosos trotad01'es, que adoptan la
sarga hsa . y ma1:can su preferencia por el
color kaki. Kaki en todos los matices: desde el más claro hasta el más obscuro pero
siempre kaki.
'
Falda, por lo general al tobillo enteramente plisada ó con un gTupo de ~liegues.
Esto no es desconocido, pero tiene su atrevimiento que lo hace simpático.
Se ven también las faldas «í'ampana,» que
aunque tampoco ofrecen nada nuevo, son
muy agradables á la vista.
En cuanto á las chaquetillas, tqué traje
sastre que se respete, olvidaría en este estío, recurrir á su. elegancia i
'
Ligeramente ceñidas, pero no ajustadas
con los faldones redondeados por delante
graciosamente cuadrados, pero siempre menos largos de lo que se llevaron en otras
épocas, dibujan con gran cliic un hermoso
talle.
Su adorno se hace, sobre todo, de s011,tache;
el cuello, sastre, volteando á lo laro-o á manera d_e smoking ; las mangas pl:n~s, apenas suJetas. No hay que olvidar el chaleco
ele fantasía, de estilo antiguo 6 exótico cada vez más en boga y que añade una ~ota
original al conjunto.

: - -,11'111ttri:ríl)~

.,...J

6

Matilde Serao, la célebre escritora italiana, en su gabinete de estudio
donde la acompañan siempre alguno de sus hijos.

Elena DJfau, notable pintora francesa.

En el extranjero el
feminismo que tiende
á igualar civilmente á
los hombres y á las
mujeres, destruyendo
la familia que es hoy
el fundamento de toda
sÓciedad, hace cada día más adeptas y con
quista más partidarias; pero á pesar de ello, las
mujeres que por su inteligencia y su ilustración
se hacen notables sin renegar de su sexo, no acometen empresas que casi podríamos decir que les
están vedadas, brillan aún más que otras. Entre
estas últimas, dos se han hecho populares en Europa; desde luego Matilde Serao, directora de un
periódico titulado "Giorno," escritora de fama y
autora de varios libros que han tenido m uy grande aceptación en el mundo literar io.
Matilde Serao llega muy temprano á la redacción del periódico, donde permanece hasta e l medio día: la tarde la dedica á cuidar del hogar y
por las noches escribe sus novelas. Tiene c uatro
hijos y una hija, preciosa niña llamada Eleonora,
que es ahijada de la gran artista Eleonora Duse.
La niña acompaña á su madre por todas partes y
muchas veces la ayuda á cumplir sus pesadas tareas. Matilde Serao no desatiende sus obligaciones domésticas y ha procurado dar á sus hijos
una brillante educación.

Otra de las mujeres inteligentes q u e se han distinguido últimamente en Europa, es Elena Dufau,
una gran pintora, autora d el cuadro titulado «Otoño,» que tanto llamó la atención en la exposición
del Museo de Luxemburgo. El estudio de esta artista está en el Trocadero; el sol entra constantemente por las diversas ventanas. La artista es pequeña, nerviosa, de cabeza fina y ob3cura, con ojos
como de ágata negra. De salud delicada, gusta, sobre todo, de pintar seres llenos de salud y de alegría. Vive sola y siempre,pintaseresquese buscan
y se unen, y encuentran en su unión una gran felicidad.
Todas las figuras que pinta tienen una gran variedad . Se dedica, en los momentos que no consagra á la pintura, _á la música y á;la l ectura, logrando formarse una vasta ilustración.
Antes de llegar á la edad madura, Elena Dufau
ha conocido ya la gloria; presentó dos cuadros
para decorar uno d e los salones principal es en la

Propaganda secreta en favor del
voto de las mujeres.

Sorbonne, y ambas obras obtuvieron un éxito espléndido. Ha hecho también algunos cuadros para las escuelas, de mucha utilida d.

•••

Matilde Serao, escritora, y Elena Dufau, novelista, forman una bella dualidad de mujeres inteligentes, que son muy estimadas y admiradas entre
el mundo intelectual europeo.

•••

Hay en cambio otro grupo de mujeres de acción
más que de cerebro, que se ocupan en correr las
calles predicando el derecho de votar.
Persiguen una empresa temeraria contra la cual
se a lzan grandes obstáculos. Sin embargo, algo
han logrado ya: se les ha concedido en Inglaterra
el derecho de nombrar los representantes de su s
pueblos y cuarteles y hoy las sufragistas piden
que se extienda ese derecho hasta para poder hacer elecciones para el Parlamento.
Se ha formado al efecto una p otente liga para
apoyar el sufragio femenino y está emp leando
cuantos r ecursos cree necesarios para conseguir su
objeto.
Lo más raro es, que muchos hombres comienzan
á hacerse partidarios d e la causa de estas feminis tas y aseguran que la verán triunfar con alegría.
Pero se teme, y con razón, el gran trastorno que
ocasionarían esos millones de electores bruscamente lanzados á las luchas de los partidos.
Las sufragistas se impacientan y cr een que con
violencias y amenazas harán decidirse á los diputados hasta hoy rehacios en concederles el derecho de votar.
Dicen airadas que el tiempo de las palabras y
de los discursos ha pasado y que ya tienen que
recurrir á los h echos.
Forman grupos militantes y se lanzan s in temor a lguno á las más rudas manifestaciones. Las
residencias de los ministros son los lugares que
prefieren para hacer sus ataques. Hábiles tácticas,
combinan los planes d e sus ataques, y como en
l os campos napoleónicos, emplean movimientos y
marchas bien combinadas.
Los diputados, espantados ante las irrupciones
de aquellas fieras con faldas, llaman en su ayuda
á la policía. Un ,triple cordón de agentes c iñe e l
palacio de W est minster y es en v ano que la imaginación d e~las_;_ feminista( invente medios;;ingeniosos~para llegar.lhasta él., Algunas veces han
querido pasar desapercibidas ocultándose en;gran-

des furgones para llegar has ta la puerta d el Parlamento.
La policía ha redoblado sus esfuerzos y su vigilancia y todos los días las más exaltadas sufragistas que hacen toda clase de manifestaciones escandalosas, son conducidas á las prisiones. Muchas de ellas pagan enormes multas con tal de recobrar su libertad, y apenas salen de la prisión
vuelven á acometer su empresa con mayores
brios.
Para hacer triunfar su causa se val en de mil a rdides y entre otros de embaucar á los electores
ofreci éndoles á partidarios de distintos candidatos, sus votos, con tal de que apoyen el sufragio
femenino.
Sus amenazas redoblan y atacan con tal furor,
que mu chos diputados, que antes estaban absolutamente en contra del voto femenino, comienzan
á ceder por miedo.
Los escándalos ocasionados por las sufragistas
son innumer ables, muchos los hogares abandonados y muchos l os niños que recorren las calles
sin abrigo ni hogar .
De no t erminar pronto esa terrible crisis, es seguro que los daños que cause en la sociedad serán
irremediables.

•

Suave y · Grave
Es el bello tiempo de primavera. En el manto
azul de la Reina de los Cielos florecen los lises y
vuelan las abejas de oro. La luna, cual una mística rosa se d eshoja y los pétalos luminosos en el
parque flamean en las fontanas; dibujan en la arena d e las avenidas las irónicas figu ras de un biombo japonés y arrebujan en randas aristocráticas
señoritas.
Una charanga militar ejecuta la retreta: en el
ambiente ondulan las notas de una danza d e aire
lánguido, intenso; una melodía (turbadora) d e una
capciosa dulcedumbre, que sugiere un l oco idilio
en las frondas floridas. E l hál ito ardiente inflama
la sangre que corre p or las venas entonando una
alegre canción voluptuosa.
I• Y pasa ella, suave y grave; se d esliza más que
anda por la arena de las avenidas. Se dijera una madona de un pintor primitivo en un frasco de una
ermita de la Umbría. La sombra de los árboles da
á su rostro una gracia nueva, infinitamente deliciosa, y, bajo las amplias alas del sombrero, sus ojos y la sonrisa tienen el
cándid o en canto del al ba. Va lentamente, suave y grave; y mis labios
oprimidos por un silencio pleno de
altas y nobles palabras, murmuran
con la unción de una plega ria el epig~ama de Meleagro de Godara. «¡Oh,
Tierra, madre universal, salud. Sé tú,
pues, ligera á esta virgen , ya que tan
poco pesó sobre ti!»
¡Oh, Rosa! al pasar junto á mí, sembraste en mi alma un prodigioso germen d e sueños; ¡oh, Beatriz! que h as
hecho florecer en mi espíritu los rosales: tus manos no ceñirán nunca á
mi frente el laurel y el mirto entretejidos, ni tus l ágrimas ser án a ljófares de mi jardín en la hora trágica,
Suave y grave, e n a questa noche de
primavera, te proclamé la más fermosa, joh, Dulcinea!, y juré conquistar
para ti una violeta de p lata y una espuela d e or o.

Una {Mártir de la idea ultrafe-

,
1 ~ . Una oradora en un Mitin sufragista.

minista.

J ULIO

M . C ESTERO.

00

•

\

Por las tardes el traje sastre se lleva más
complicado, á un «fi ve o'clok,» á una visita
no demasiado ceremoniosa.
U na falda ele parro azul completamente
lisa, una chaquetilla de cachemir del mismo
color , he aq ní un tipo de toilette que será
siempre preferido y que puede serv:r ele indicación precisa.
H ay que fijarse bien en la reunión ele esas
dos telas : el paño y el cachemir, que á primera vista parecen demasiado semejantes ó
demasiado diferentes para poder armonizar.
Su asociación será, sin embargo, uno ele los
detalles característicos de la estación.
Si pasamos á los trajes de calle propiamente dichos, es decir , á los que no son sastres, sino «couturieres,» las formas medio
princesa :; medio imperio, están aún de moda.
La falda muy colg·ante es difícil de llernr
y por eso es prudente atenuar un poco la
moda. Hay casos en que conviene hacerla
plegar.
Estas son, á decir verdad, formas poco
nuevas á las cuales se prefieren las combinaciones de encaje.
C1•aponne teñido se ve muy bien sobre
una falda delgada en velo ele seda (Olor aurora, azul Nattier, morado ó kakí. El velo
de seda, que será probablemente la tela más
empleada durante todo el estío, no adoptará sólo los tintes deliciosamente lisos v clar os, sino que se le verá también con pvuntos
de todos gruesos, con ra.vas ele todas formas y con cuadros de todos géneros.
El velo de seda á cuaclritos, en dos tonos
de morado, es delicioso, .V siempre debe preferirse la sencillez á las disposiciones complicadas. Hay, sin embargo, hermosos estilos en los que se ven armonizar flores sobre
un fondo liso con bordados á ravas.
Estos bordados parece que ~stán llamados á obtener un g ran éxito, y entre ellos,
los que luzcan sobre cachemir tendrán una
aceptación seg·ura y tal vez durable.
Disponiendo con buen gusto telas á grandes cuadros, se hacen preciosas blusas que
se asocian perfectamente con la falda de
cachemir ó de velo liso en un tono más obscuro.
Las guarniciones de cachemir adornarán
todos los trajes de tuss01· y encontrarán así
su más feliz aplicación.
El tussor será de un empleo muy frecuente, pero la novedad más marcada se encon-

CLICHÉ FÉLIX.-MODAS REDFERN.

Traje estilo sastre.~Este hermoso y elegante traje de calle, se confecciona en linón
blanco sobre
color marfil. La falda se adorna con .,,ºTU¡)os. ele a·l ~J
· l ".
. fondo
d l de tafeta,
.
zas angostas y bieses e a nusma tela.
Completa el traje una levita de
de Irlanda suJ·eta
· t uron
, ca. encaje
.
. , ,al talle con un cm
lado. L a manga es cuadrada y cae sm suJetarse. E l cuello es volteado· con cor bata &lt;l e secl a.

�EL MUNDO ILUSTRADO

26 .

EL MUNDO ILUSTRADO

27

MUSA CASTELLANA
lL.A !F~IlN&lt;ClESA AlL.(Q)N!DJRA
Para "€1 mumdo Ttuurado."
Princesa, di, ¿qué hiciste con mi alma , princesa?
¡Cómo me la mataste cuando iba á renacer!
Vi tu mirar y dije: esta blanca belleza
es el grato preludio de un bello amanecer.
Pero en vez de la aurora vino lenta y callada
la noche que en mi esplritu ya nunca tendrá fin,
¡Nunca será mi vida para mi dulce amada,
la de cantar de ave y olores de jazminl

~

- ~,

FEN)IVM \&amp;1'
r,f

Traducción especial pan "El Mcndo Ilustrado."

Mi sueflo misterioso ¿á dónde irá, mi dueflo,
¿á dónde irá mi sueño si no vas tú con él?
¡Ampáralo: es tan dulce, lo matas tan peque/lo .... !
Mi pobrecita alma te hubiera sido fiel.

.•.

Un perfume se extiende, hay un fulgor de estrella.
hay un canto que vibra con celeste rumor:
Es la Alondra que pasa, es ella, es ella, es ella:
la honda maravilla de ternura y amor!
Y mi esplritu triste se le acerca y la llama
y le grita: 1contémplame! ¿ves?, e,toy en la cruz.
Y ella, la Alondra, vuela, vuela bajo la llama
de la aurora naciente y se pierde en la luz.

*"4
NOVELA ORIGINAL DE ALBERTOH OHOBROL,-ILUSTRAOIONES DE GEOBGEB SOOTTDel diario de Enriqueta.
Lunes, 25 de noviembre.
Hoy hace un mes que perdí á mi querido tío, mí
amadísímo segundo padre, más bien dicho, el único padre que conocí, puesto que él me recogió
cuando quedé húerfana á la edad de dos años. La
señora de Clement, cuñada del Sr. Loriol, mi tutor y notario, había querido llevarme consigo y
tenerme en su casa de la plaza del Reloj, pero al
fin he logrado emprender el vuelo, y héroe aquí
nuevamente, en mi peñón de Angles, donde me
siento ya un poco consolada, como sí mi tío se me
hubiese acercado para recompensarme de haber
vuelto á esta vieja mansión querida, que no han
dejado de habitar su espíritu y su corazón, estoy
cierta de ello.
Esta mañana salí, como solíamos hacerlo juntos,
para vagar por el jardín, el único que se haya atrevido á extenderse sobre la roca, porque nuestra
casa ocupa el emplazamiento del viejo castillo de
mis antepasados, que en otro tiempo imperaba
único sobre los escasos matorrales del peñón.
Vi á mis pies la gran llanura aviñonesa. El viejo sol invernal, parecía besar, con beso ardiente y
prolondado las rojizas murallas del castillo, las
torres del palacio de los Papas, y todo un río de
luz solar corría sobre las aguas del Ródano, inundaba los puentes, se hundía en los olivares y los
viñedos en las tierras lejanas, y la rubia marea llegaba hasta las aldeas escondidas entre todos esos
montículos que forman en la llanura algo como
racimos de frutos maduros, delante de las montañas coronadas de gazas blancas y azules.
Después, habiendo encontrado, en un rosal sembrado entre tomillos laureles, dos rosas muy pálidas, las dos últimas rosas del otoño, temblorosas
toda vía por el frío de la noche, las corté y las veo
aquí, junto á mí, resplandecer suavemente, con el
tallo sumergido en un vaso de vidrio etrusco, de
largo cuello, puesto sobre el escritorio de mí tío,
en tanto que escribo lo que pienso y lo que siento, y que no puedo ya ¡triste de mi! decirlo á
aquél que se complacía en mi charla inagotable.
Al escribir esto, no hago justicia á mi vieja Rosina, mí nodriza, que en verdad no pide más que
escucharme de la mañana á la noche. Desgraciadamente ella y yo no siempre nos comprendemos ..
.... Así, hace un momento, cuando tomaba mi chocolate en la cocina, para estar con ella, y le refería el complot que deshice y burlé en la plaza del
Rejoj: el de la señora de Clementque pensaba ca•
sarme con su hijo Saturnino ....... .
A la palabra "casamiento," el rostro de Rosina
se iluminó interiormente-como una lámpara japonesa-y hela aquí agitando entusiasmada el
listón de su cofia arlesiana:
-Porque el señor Saturnino, el primogénito y
ya secretario de su tío, heredaria, con toda segu-

trará, sin. contradicción, en los tules ,v etaminas, que dispuesta sobre tafetas de tonos mu.v diferentes, formarán mu.v bellas

toilettes.
Citaremos, por ejemplo, una en tafeta
verde de un hermoso verde medio, ni muy
somb;ío ni muy claro, no forrada sino enteramente recubierta de grueso tul marrón.

ridad, el bufete. Era además un excelente muchacho, muy distinguido, muy cortés y amable ..... .
-Bueno, bueno: si tú hubieras visto como yo al
señorito en la intimidad de la familia, te habrías
dado cuenta de que su madre y sus hermanas ni
tienen ocasión de conocer sus exquisitos modales ....... .
Recibiendo la taza que le devolvía, Rosina, con
gesto de desencanto, me dice suspirando;
-Mi pobrecita Enriqueta, no hay ni que pen•
sarlo. Ya que el buen señor de tu tío teha dejado
sola en el mundo, puesto que no te quedan otros
parientes en el mundo-porque con el señor Delombre no hay para qué contar-es necesario que
te cases, y mientras más pronto, mejor!
Ay! en esta vez, Rosina tenía razón! Estoy real•
mente sola en el mundo, puesto que mi primo
Marcos permanece lejos de mi. ...... .
Sin embargo, Marcos ha venido dos veces á visitarnos á Angles, desde que murió mi tía, y mi
tío y yo venimos de París á refugiarnos en esta
vieja mansión, cuna de la famil'ia. Aunque su parentesco no fuese más que de afinidad, mi tío y
Marcos mostraban profundo afecto el uno hacia el
otro; ambos tenían el mismo gusto apasionado por
la música, gusto que hasta en mí es una herencia
de familia. Sé que ahora mi primo Marcos se ha
hecho un nombre como historiador y crítico de
arte.
En la época de su última visita, tenia yo doce
años y él veintidós. La costumbre de vivir casi
siempre sola con mi tío, me había hecho un poco
uraña; pero no lo era con Marcos, sin embargo.
Cuando él tocaba el violín junto á mi tío que le
acompañaba en el piano, yo les escuchaba acurrucada en un gran sillón Voltaire, con las manos
cruzadas en la cintura, boquiabierta, y él á veces
me dirigía una mirada como de aprobación; no le
desagradaba del todo mi balbuceo de música, y
hasta en cierta ocasión me hizo sentar al piano y
tocar con él una sonata de Beethoven.
Recuerdo que, años después, quise aprender el
arpa, porque él había elogiado la gracia que tienen las muchachas que se dedican á ese instrumento, y estudié con tal tezón, que caí seriamente enferma, al punto de que el médico me prohi·
bió todo estudio durante un mes ........ Esperaba
que mis progresos asombraran á mi primo Marcos
en su visita próxima. Mas esta visita no llegó á
efectuarse ese año ni lo; siguientes. A todas mis
preguntas contestaba mi tío suspirando, moviendo la cabeza, con evasivas:
-¡Qué quieres! Marcos escomo todos ........ Le
domina la ambición ...... sacrifica todo por hacerse de nombre.
Marcos nos enviaba con regularidad las revistas en que publica sus trabajos, y yo sabía que el
consuelo de mi tío era hacerme leer los artículos
firmados por él, en las veladas de invierno, junto

La falda, subiendo muy alto sobre el cor·
selete, plegada y guarnecida de bieses de tafeta en el bajo.
La chaquetilla encantadora en tul guarnecido de bieses de tafeta mar,·ón ':i verde
con cabuchones·de pasamanería verde y marrón.
Esta toilette es muy original, pero para

á la chimenea, en tanto que el mistral golpeaba la
casa con s u inmensa ala negra, salpicada de estrellas cintilantes. Y creo que si Marcos viniera,
aquél que tanto nos amaba á los dos, lo sabría, lo
vería, y el cielo le parecería más magnífico, y solamente entonces su dicha de Elegido sería perfecta ... ... . .
Martes 26 de Noviembre.
No vendrá; no vendrá jamás . ..... Sé ahora ya
por qué no he vuelto á verle desde que tenía yo
doce años; porque no le veré más sin duda, por lo
menos hasta que me vuelva vieja-una vieja solterona, porque no me he de casar nunca con un
Saturnino cualquiera-hasta que mis cabellos se
vuelvan blancos, ó hasta que mi cabellera haya
desaparecido .. . .... .
Hace un momento, después del desayuno, había
venido á sentarme, como ayer, ante el escritorio
de mí tío y me disponía á escribir-porque he
llegado á tomarle gusto á "mí diario"-cuando tuve que abrir sucesivamente todos los cajones para
buscar pluma nueva. Los dos primeros cajones
contenían cartas en la mayoría de las cuales reconocí la letra de mi tía. Algunas cartas dispersas
ocupaban solamente el fondo del otro cajón; y
desde que las vi, mi corazón dio un vuelco, sobresaltado ........ La mano que las había escrito
era la misma que trazara las dedicatorias de tantas obras sobre arte musical que mi tío recibía á
intervalos cuando estábamos en París. ¿Podía yo
considerarme autorizada á leer esas cartas que estaban dirigidas á otra persona?
En un abrir y cerrar de ojos resolví la cuestión
por la afirmativa, por un razonamiento que me
pareció tan sencillo como irrefutable. Mi tío me
ha hecho-pensé-su heredera, sin restricción alguna, de cuanto poseía: las cartas que él recibiera
habían pasado, por el único artículo de su testamento, á ser de mi propiedad ....... .
Aun antes de haber terminado mí argumentación, ya había comenzado á leer una carta de Marcos, la primera con que mis manos tropezaron.
La carta tenía fecha de hacía apenas dos meses, y,
á pesar del dolor que me causó, siento imperiosos
deseos de copiarla íntegra en mí diario:
"Queridísimo tío:

VI tu mirar y dije: esta blanca belle1a
es el grato preludio de un bello amanecer ....
¡Princesa, di. ¿qué hiciste con mi alma, princesa?
¡Cómo me la mataste cuando iba á renacer! . ..

México, mayo 19()8.

MANUEL DE LA PARRA.

++
LA LL0'71ZNA,
DE dr, paz doliente. La lluvia. se
prende del cielo gris, lenta, menucontinua; envuelve, á lo lejos, en
un velo blanquecino y diáfano lascolinas azules; ca.e con tenue rumor sobre los
tejados y canta suavemente en las ca.na.les
de zinc, deslizándose aburrida y perezosa. ¡Llo•
vizna fría. y tenaz, que parece empeñada en
vo! vernos á todos tristes! Yo, con la frente
apoyada en los cristales del balcón, miro có•
mo ruedan, por fuera, las lentas lágrimas que
se cuajan en el cristal mismo; y á lo lejos las
colinas paréceome lúgubres, como difuntas
amortaja.das en transparente sudario gris. Envolviéndolas, la. Jlovlzna parece una bruma grave, húmeda y espesa.
Me explico esas desesperaciones, esas terribles angustias que allá fuera estallan, en la
calle, en el recinto doméstico, como súhitas
chispas de tragedia. El suicidio enciende su luz
solitaria.; el crimen sus cirios rojos. Y sangre,
olas de sangre que saltan de repente en la vida., como de arterias rotasl Sangre decompleta
renuncia, sangre de agresiones brutales; una
mancha purpúrea que va ensanchándose, ensanchándose misteriosa, bajo un doloroso erepúsculo ..... .El infortunio y la. muerte andan
paseándose juntos como dos latimos compadres.

¡Cómo, bajo el sol risueño, entre cantos y risas, poner el pie en la. barca. de la muerte y alejarse hacia la ribera remota, sin volver la
cabeza at rás y con el ansia de penetrar en el
a rcano obscuro! Y sin embargo, á pleno sol, olvidando dicha, amores y placeres, se han partido hacia. la tumba séres desdei'iosos ó desesperados á quienes sobraba ó hacía daño la vida.
¿Por qué? ¿Pa.ra. qué? ¿Qué pensaban esos hombres de la muerte? ¿Qué pretendían encontrar
más allá de las tétricas lindes? ¿Qué infinito
afán de renunciamiento vino á posarse, como
a.ve fatídica, sobre el desencanto de sus corazones? ¿Qué poder satánico vino á morderles el
alma Jlena. de úlceras para que tomaran la fúnebre esclavina y emprendieran el camino que
no puede andarse sino una sola vez y en una
sóla dirección?
A fuera cae imperturbable la llovizna. Y ante
los ojos no hay más que grises difusos, gris de
perla enferma, gris mortuorio y opaco, gris de
llantJS y de irremediable ausencia. El cielo está
turbio y borroso, y diriase que para siempre; y
las palomas no se aventuran á. desbandar la nieve y la gracia de sus vuelos en ese ámbito casi
funerario. Sólo las golondrinas ágiles y taciturnas, revolotean con angustia rápida, trazando
augurios negros en el firma.mento triste.

•**
Amores desdichados, hastío de toda labor y
de todo esfuerzo, retoi'io de -horror que se arraiga. en el pecho ante «la lnfini ta. vanidad del todo&gt;, silencio en que se resigna el hombre á ser
pasto de las reacciones quimicas entre cuatro
tablas de madera.l .... Yo veo cómo todas esas
lástimas andan volando allá afuera, ca.yendo
con la lluvia triste, vagando por el aire como
bacterias crueles y voraces: y con la. frente a.po.
ya.da en los fríos cristales, pienso, lleno de vaga
angustia, en qué parte se estará incubando la
tragedia. Pasan en crudas ráfagas, males horribles: alcoholismo, neurosis, vesanias agudas,
funerales ráfagas de viento que arrancan las
hojas menos firmes del árbol humano. En la
paz gris, silenciosa de esta. tarde, anda de paseo el verdugo suicidio, eligiendo sus víctimas.
¡Que perdone á los seres claros, que perdone á
los seres jóvenes, á. los seres bellos y á los seres
puros! ¿No habrá en ese rebai'io oscuro y feo
que se encharca las botas y corre con avidez y
con prisa brutales bajo los alfilerazos de la lluvia, víctimas propicias a.l cuchillo extermina.
dor? Ay! Sólo les faltan el ini,tinto y el vigor
de conservarse á los seres inútiles! ¿Ha de llegar sin remisión el estallido destructor para
los marcados por el destino adverso con una señal trágica?
La lluvia continúa cayendo con abrumadora
monotonía. Mañana será día de sol de oro y de
azules celestes. Mañana mancharán las palo
mas con sus nieves errantes la diáfana. dulzura
del cielo. .Acaso esas flores que se disponen á
esparcir mañana. sus fragancias, estarán enve.
nena.das para muchos corazones, y junta con el
efímero deleite del aroma., infl :trarán en los
cuerpos un siniestro designio .... ¡Qué importa!

Esperemos la eclosión de las rosas y el triunfo
del sol, soñando con la ama.da triste que ya lle·
gará, aunque no la deseamos. la amada de un
solo día, cuyo beso inevitable nos concede la
paz, el reposo, el olvido para siempre jamás ....
JESÚS SE.MPRÚM

•~$
¡NUEVA VIDA!
¡Corazón! otra vez, como entonces
cuando yo era inocente y feliz,
al impulso de loca esperanza
te siento latir!
Otra vez Primavera, fecunda,
con sus flores te viene á vestir.
¡Arbol seco, sacude tus ramas,
y empieza á sentir!
Otra vez hasta el nido sombrío
de mujeres de frío sin alma y sin voz
ha venido á dorar tu plumaje
hasta el triste y desierto paraje
un rayo de sol!
Otra vez el espacio te brinda
su nido anchuroso d~ azul esplendor,
y te espera la nube hgera
que el mismo destello radioso bordó!
Deja el hueco escondido en la sombra
que ya nadie á llenarlo vendrá. . . .
'
Tiende el ala de raso, entumida;
jresucita, mí alondra dormida,
y empieza á cantar!
Otra vez con su trémula mano
te acaricia el recuerdo fugaz,
buscando en la sombra los hilos de oro
como si al tocarlos el eco, sonoro,
'
los volviese de nuevo á animar!
Otra vez, en la noche del alma
la voz de las cosas lenta se extinguió,
y de nuevo el caer de mi llanto
rememora, en su ritmo, el encanto
que en ellas vivió!
•
Armonía dulcísima y triste,
remembranza de un tiempo feliz,
jen el seno del arpa despierta!
está~ mud~ tan s~lo y no muerta;
comienza a surgir!
Otz:a vez, ico~o entonces! sus ojos,
en nus negros o¡os huérfanos de luz
su mirada serena dejaron ... .. .
'
y un instante radiosos brillaron
como las estrellas en el cielo azul.
De sus besos, q ne fríos y presos
en sus labios mantuvo el dolor
otra vez á los míos volvieron '
las dulces palomas que al fin se rindieron
de mi boca en el nido de amor! ..... .
iAy, de nuevo al través del olvido
de la duda y del tiempo al través '
fresca y pura la voz del afecto '
ha llegado á mi oído otra v ez!

Cuando sientas cerrarse tu herida
no podrás ni siquiera llorar!. ....
Nada pudo apagar tu memoria:
¡Corazón, reconstruye la historia
y empieza á soñar!
'
D ULCE MARÍA BORRERO.

Habana-Cuba.

..,..,,....,..,............................................................. ,.......,

,t,,t,,t,,t,+,t,,t,,M,++,t,t,,M,,t,,M,lfi,t,,t,++,t,t,+,t,,tnt,,t,lfi,t,,t,...,.,...,.......,,t,,t,+,t,,tt,t,lfi,t,,t,,t,,tt,t,lfi,t,,t,...,.,,.,,.......,,t,,tt,t,.........,.......,...........................

"¿Y porqué tiene V. escrúpulos de nombrarhe-

redera única á mi prima? No porque la mitad de
la fortuna de V. le venga de mi tía y, por lo mismo, de mi familia, deja de ser exclusivamente suya. No hay, pues, que romperse la cabeza-puesto
que yo, por lo demás, soy quien la cede-á la
idea de que no se divida entre mi prima y yo.
Mis modestas rentas bastan para proporcionarme
lo necesario; puedo darme, por medio de mi Ira-

que sea de un gusto perfecto, debe acompañarse con un sombrero de paja marrón
guarnecido, por ejemplo, ele rosas.
-x-

·lf

·lf

Es una nota excesirnmente elegant~ ~· de
buen gusto hacer un traje sast?'e ; en etamina, sarga ó piqué de un solo color. La falda más ó menos adornada y la chaquetilla
toda de un fino encaje.

.
ba10, alg? de ese lujo que hace agradable la vida.
Se necesitaba que fuese yo un abominable egoísta,
pa,ra que tratara de disputar la herencia á una
huerfana que V. ha hecho su h ija adoptiva.
"En cuanto á mi resolución de no casarme-de
la qu~ he hablado á V. repetidas veces- la considero igualmente inquebrantable, y no lo sienta V.
por l_o que hace á mi prima. ¡Si V. viera que viejo
me ~iento ya á los veintiocho años! ¡cómo he establecido en este mundo mis cuarteles de invierno!
"Esta última frase le parecerá extraña, tal vez,
por parte de un hombre que saldrá mañana en un
viaje á oriente; pero si viajo es como viejo erudito, como filósofo: las cosas del pasado son las únicas que me interesan, y la mujer á quien sus ilusiones ó las de V. hubiesen conducido á tomar mi
brazo y seguirme, no tardaría en arrepentirse
cruelmente, en sufrir nostalgía aguda, al lado de
un esposo siempre distraído. La belleza, el talento _de una mujer no predominarían nunca en mi
ámmo sobre el mistex:ioso atractivo de un ins•

trumento que haya expresado el alma musical de
las edades mitológicas, como las que se encuen:
tran ahora en las pesquizas de las cuales salen á
luz y resucitan esos monumentos de triunfo cuya
fabricación se había tenido por fabulosa. ¿Sabe v.
lo que se ha escrito á propósito del palacio de
Minos? Voy á verlo, á mi vez.
"Créame V,. mi querido tío, á pesar de todo su
sobrino muy afectuoso.
'
MARCOS DELOMBRE. "

•
••

Revolví todavía algunas cubiertas; éstas contenían cartas de fecha más atrasada en las que se
enumeraban excusas por el trabajo, por los compromisos adquiridos de antemano con los editores, . ... .. y _luego, una del año pasado, en la cual
rehusaba mi mano en términos formales .... .. De
pronto, se desprendió una hoja suelta que yo había creido en blanco, y me mostró la Íetra de mi
tío:

"Considera esto como un llamamiento sup.remo
que te hago, mi querido Marcos; te lo suplico: á
tu regreso, detente en Angles, aunque no sea más
que por unas cuantas horas. Lo sé, lo siento, que
~stoy atacado ya por una mano que no perdona
J~as ...... Antes de obedecer á esta-mano cruel
~ mexorable, quisiera haber vuelto á verte y(.por q1i;é ocult~rlo?-iuisiera haberte puesto en
P:esencia de mi pequena Enriqueta. Ah! si tu la
vieses; nada más que al mirarla ir y venir en derredor de mi v~jez, siempre alegre y alerta como
la e~peranza misma, comprenderías lo que significa, la alegría del hogar" . . .. . .. No vacilarías no
sena ~a posible que vacilaras, te digo, en lig~rte
para siempre al tuyo ...... Vamos, deja ya de def~°:derte de un impulso que te conduciaría á la fehc~dad: ven á conocer á la linda prometida, que
quiero poner su mano en la tuya y que . .... . .. "
[ CONTINUARÁ.]

�EL MUNDO ILUSTRADO

28

@ § 1IJIL'TI'Pii§ 11?PiiIRS:Pii ILPI.§ 1I»Pii RlilPii§
SOCIEDAD.-BEJUCOS.

J\\ irtos de oro: Puede usted ofrecerse á
las órdenes de sus amistades y fijar al
mismo tiempo el dla de recepción en la
forma i ndicada en esta sección á "Rosa
del Campo," con las ligeras rtformas que
el asunto exija.
-Puede usted enviar su tarjeta.
-No hay una regla fija para usar los
apellidos: los americanos ponen la inicial
del materno entre su nombre de pila y el
apellido pat erno; los españoles usan ambos unidos por laconjunciony. Entre nosotros, los yucat ecos, acostumbran poner
después del apellido paterno la inicial del
materno.
-Los bejucos de cuentas de color es han
caldo en desuso; se llevan sólo los de
cuentas de oro, plata, los de corales y los
de perlas; pero se prefieren las cadenillas.
SOMBREROS.

Lilia: Doy á usted los dos modelos de
sombreros que desea, uno propio para nina de 8 afias y el otro para bebé de I á 2.
CUTIS. -CANA S.

Mor ena hermosa: Lávese usted todos
los dlas con agua de salvado y
por la noche, al acostarse, fricciónese usted las mejillas con
leche de almendras, en breve
desaparecerán las manchas.
-Los lavatorios semanarios con co~i •
mient o de hojas de nogal, seguidos de
fricciones con alcohol, Impiden la salida
de canas prematuras.
-Puede usted firmarse según quiera.
TARTAMUDEZ.

Maria: Como el ser tartamudo puede
consist ir en algún dffecto constitucional,
l e aconsejo se haga reconocer por un facult ativo.

PIROGRABADO,

Amalia: El pirograbado está muy en uso
y se hacen con él labores preciosas. Puede
usted elegirlo para sus repisas; éstas
quedan mejor con el color natural de la
madera, siempre que sea fina: cedro, rosa,
caoba, etc. Para facilitar á usted el traba-

Cómo nos engañan los sentidos

E.xoerimentos Interesantes
En el pr esente articulo se describen varios experimentos muy curiosos que demuestran cuán fácilmente nos engañan
los s_entidos corporales en nuestras per c_epc1ones de los objetos del mundo exterior . Los curiosos grabados que ilustran el
texto, suministran de cada uno de ellos
una idea tan acabada como exacta.

jo, se publica un grabado que puede servirle de modelo.
BEBI DAS FERMENTADAS.

Paloma mensajera: Doy á usted á continuaciór, unas fórmulas para preparar
cer vezas dulces:
1 os. Por cada 100 litros de agua se toman 2 kilogramos de lúpulo y 100 gramos
de flor de sauco. Se ponen 3 ó 4 horas en
infusión en la cuarta parte del agua hlrvien:lo; se cuela y se agrega el resto del
agua, y además 20 kilogramos de azúcar
de fécula y 1 50 gramos de levadura de cerveza. Se deja termentar por espacio de
tres dias, se extrae y se coloca en botellas en la bodega.
2 os. Por cada 100 litros de agua,
6 kilogramos ae azú~r cristalizada.
6 litros de cerveza.
1 litro de vinagre.
100 gramos de caramelo.
150
,. de levadura de cer veza.
Se deja fermentar y se embotella.
DIRECCION.

J\\arla L ., vda. de J\\orale,: La dirección
de la señora Luz G. C. de López es: sel!;unda d~ las Artes 19.

29

EL MUNDO ILUSTRADO

Tanto ó más que los ciei¡os, con flan en
el sentido del tacto las personas dotadas
de buena vista, como claramente l o prueba
el instinto que todo.~ tenemos de t ocar las
cosas para mejor hacemos cargo de ellas
lo cual es causa de que en muchos Jugare~
de concurrencia pública se hayan de poner
letreros con la advertencia: ~ o tocar /os

bros son más sensibles al t ravés que á lo
largo, como puede experimentarse en el
antebrazo, en donde, si el compás se mueve con las puntas cerradas, desde el codo
hasta la muñeca, producirá una sol a sensación, mientras que se di~t inguirá netamente la de ambas puntas en el caso de
moverlo á través del brazo. Los ninos son
mucho más sensibles que l os adultos á
estos experimentos.
PRUEBAS EFECTUADAS CON OBJETOS
DE DISTINTA FORMA.

En este caso la sensación es de linea
en vez de punto. Córtense unas cuantas

objetos.
FJ~MUlU SOCIALES.

Rosa del Campo: Haga usted sus esquelas conforme á este modelo: "El Sr.
X y su familia participan á usted que han
cambiado su domicilio á. . . . ... y tienen el
gusto de avisar á usted que el. . . .. .. . de
cada semana permanecen en casa esperando su amable visita.
-Las esquelas para participar el nacimiento de un hijo, llevan el nombre de los
padres, y en un ángulo una tarjetita con·
el nombre del r ecién nacido, atada con un lazo azul si es niño,
y rosa si es ni fla.
-La persona que llega es la
que se presenta á las que ya
e\t án en la sala y no al contrario. Se exceptú1 el caso cuando la primera es de mucha mayor importancia que las otras.
AVISO.

A todas las l ectoras: La persona encar-

gada de esta sección de consultas, avisa
A sus lectoras que en lo de adelmte firmará con el seudónimo de
MARGARITA.

LR SRLVReieN

Tres propiedades tiene el sentido del
t act o. Nos da la percepción de la forma y
tamano de un objeto, de la naturuleza y
t~mperatura de su superficie, y de la presión áspera ó suave contra la piel. Todas
estas propiedades pueden ser desarrollad_as maravillosamente por el ejercicio práctico, hasta el punto de que en cierto caso
pudo un11 persona conocer el color de un
objeto con sólo pasar por él los dedos; y
el profesor Saunderson , de Cambridge,
aunque del todo ciego&gt;, llegó á distiuguir
l as monedas falsas de las legitimas con
mayor acierto que muchos comerciantes
dotados de buena vista.
Por otra parte, los empleados que en las
oficinas de correo&lt;; tienen á su cargo la
clasificación de cartas, adquier en tal delicadeza de tacto por la pr áctica, que conocen el exceso de un gr amo en la tasa con
sólo ponerse la carta en la mano, como en
el platillo de una balanza; y oel mismo
modo !&gt;0n capaces algunas personas de
conocer las monedas faltas de peso. Asl
es que de la educación gene•al del hombre puede formar parte un sistema complet o de ejercicio de los sentidos, que aumente su potencialidad per.:eptiva.
Algunos sencilllos experimentos nos
convencerán de cuán extensamente es posible desarrollar el sentido del tacto, empezando por las sensaciones localizadas
que nos advierten el punto de la epidermis en que recibimos la impresión. Véamos.
EL COMPAS.

tiras estrechas de naipes delgados Y dóblense en cuadrados. triángulos y clrculos de_ varios tamanos, tocando con ellos
sucesivamente el antebrazo de una persona que tenga los ojos vendados y pr eguntándole qué figura es la de cada uno. Resul~ará entonces que por la sensación produ~1da en el antebrazo, no podrá distinguir un cuadrado de cincuenta millmetros
de la~o, de un triángulo de la misma dimensión; al paso que con la palma de la
mano le será fácil acertar figuras más pequenas, Y con los dedos todas, por diminutas que sean.

flcil acertar cuando los objetos que se comparan se tienen uno á la der echa y otro en
la izquierda, aunque á primera vista par ezca éste el mejor medio de comparación
ponderativa.
Observemos que en la verificación de
pesos por el tacto, tiene parte principal la
resistencia muscular, pues si la mano quedara apoyada sobre una mesa, nü podrlan
apreciarse tan fAcilmente las diferencias
de peso, ya que puede parecernos que pesan lo m1smodos objetos c9locados separadamente en una y otr a mano si ambas las
tenemos apoyadas, notándose, sin embargo, l a diferencia en el momento de quitarles el apoyo.
Otros dos experimentos podemos basar
en el hecho de que los cuerpos calientes
parecen más ligeros que los frlos, y más
los de mayor que los de menor volumen
aunque su peso sea el mismo.
'

LA NATURALEZA DE LAS SUBSTANCIAS PERCIBIDA POR EL TACTO.

Péguense respectivamente sobre oaipes
sueltos' pedazos de'papel de cartas, papel
secante Y de estraza , seda, tela, cuero,
corcho, madera Y otras substancias, de
modo que formen superficies continuas y
lisas. Hecho esto, probemos si una persosona con lo~ ojos vendados conoce por el
tacto las diferentes materias. Si además

Tié:idase una persona en el sofá, y después de ponerle en la frente, por algún rato, una pieza de cinco céntimos, substitúyase por otras dos moderadamente calentadas. Veremos cómo no advierte la diferencia de peso. Lo mismo sucederá si sucesivamente, le ponemos en la palma de la

Requiere este caso un compás de los
llamados de puntas, que no IRs tenga muy
afiladas, á fin de evitar rasguños en la

SE&amp;O:BAS
EL APIOL DE LOS
Dr"JORETr HOMOLLE

DE LOS NIÑOS

Las enfermedades del aparato dig&lt;!stivo de los nmos tienen una frecuencia y
una gravedad extraordinarias. En el primer año de la vida ellas solas causan más
víctimas que todas las demás enfermedades reunid,s. Unas veces es el tubo diges•
tivo incapaz de elaborar bien los alimenfos para su asimilación, otras es el alimento
defectuoso ó indigesto.
La mayor parte de ~us afecciones están constituidas por la dispepsia gastro•
intestinal y diarrea s crónicas. Son frecuentes los vómitos, las diarreas, en menos
casos el estreñimiento, el apetito disminuye, hay debilidad y demacración, que puede
ser extrema en las formas crónicas del catarro intestinal.
Es nuestro tratamiento tan útil en estas enfermedades de la niñez, que no füu•
beamos en asegurar que la inmensa mayoría se alivian ó curan, como tienen ocasión
de observar notabillidades médicas que lo emplean-á diario.
El éxito del ELIXlR SAIZ DE (.;ARLOS es tan seguro, que creemos no ha babi=
do jamás medicación que esté tan inJicada ni que produzca en tan poco tiempo la
curación de estos pacientes desde su más tierna edad y en la época dd destete, para
curar el catarro intestinal y la diarrea.
Para más explicaciones pídase el folleto. En el prospecto que acompaña cada
frasco está la dosis y alimentación apropiada.

ELIXIR ESTOMACAL
SAIZ DE CARLOS
Deventae n Fa1mac,las yD, oaue,!u. A&amp;•Lt•,C•1J&lt;0 S , J&gt;uO, Apntacl~ 468, l\l{xlco. D,F,
SE MA:NU A FOL LETO GRATJS

de los ojos tiene también tapados los
oldos,_resulta mucho más concluyente el
expe~1mento, puesto que cada substancia
da difer ente sonido con el frote.

piel, Y cuya abertura r.l empezar el experimento, sea de unos doce millmetros. Cerrad los ojos y que otra persona os toque
la palma de la mano alternativamente con
una ó con las dos puntas del compás. Tal
vez séais capaces de acertar fijamente
cuAndo os pincha con una y cuándo con
dos, pero si por grados va estrechando la
abertura del compás , llegcrá una vez en
que ya no podáis distinguir si os pi ncha
con una ó con las dos. Este limite de dist ancia oscila, según los casos, entre doce
Y cinco millmetros, siendo de ocho el término medio. Repitiendo después el experimento en el dorso de la mano, notaréis
que es mucho menos sensible, hasta el
extremo de necesi tarse una abertura de
~m~ás de veinticinco millmetros para
distinguir l a sensación de las dos puntas.
En la muñeca y en el antebrazo se requiere mayor separación todavla. y en el cuello Y en la espalda es necesario que la
abertura llegue á sesenta millmetros para
notar la doi'le sensación .
Conviene advertir que todos los miem-

SIEMPRE LA VERDAD10
"Cuando está U d. en dudn, diga la verdad." Fué un experi•
mentado y viejo diplom,'ttie;o el
que así dijo á. un principiante en
la carrera. La mentira puede
pasar en algunas cosas pero no
en los _negocios. El fraude y eng~llo a menudo son ventajosos
mientras se ocultan; pero tarde
6 tempr~no se desctibrirún, y ent?nces VIene el fracaso, y el castigo. _Lo mejor y m:ts seguro es
el decir la verdad en todo tiempo, pues de esta manera se
hace uno de amigos ccnstantes
y de una reputación qt.e siempre vale ~ien centavos por peso,
donde qmera que uno ofrezca efectos en venta. Estamos en situación de afirmar modastamente, que sobre esta bese descansa la u.ni versal popularidad de la
PR.EPAR.ACION de WAMPOLE
El público ha descubierto que
esta medicina es exactamente lo
que pretende ser, y que produce
los resultados que siempre hemos
pretendido. Con toda franqueza
se ha dado á conocer su naturaleza. Es tan sabrosa como la
~ iel y co~tiene todos los principios nutritivos y curativos del
Aceite de Hígado de Bacalao
Puro, combinados con Jarabe de
Ilipofosfitos Compuesto, Extractos de :Malta y Cerezo Silvestre.
Estos elementos forman una combinación de suprema excelencia
y mér~tos medi~inales. Ningun
remedio ha temdo tal éxito en
los casos de Infl uenza, P érdida
de Carnes, Debilidad y Mal Estado de los X ervios, asi como todas las afecciones que proceden
de Sa~1gre Impura. " El Sr. Dr.
P_o~firio Parra, Profesor de .Medicma en ~féxico, dice : La Preparación de Wampola está compuesta de los principios nutriti;º.ª del Aceite de Bacalao, Malta,
Iipofosfi tos Y Cc:ezo Silvestre.
8:n ~a~ personas debilitadas est 8•
ncd1cma me ha servido perfec•
.amen!;e." En todas las Boticas.

L~s f~tógr afos pueden ser capaces de
distinguir con los dedos la cara de la pellcula en una placa, Y asl lo hacen cuando
h_an de cambiarlas á obscur as. Por la práctica llegan á conocerlo aun en el caso de
que la placa esté ya desprovista de pellcul~ po~ efecto de las manipulaciones del
oficio, s! bien entonces es mucho más d1flcil adivtnarlo.

EL VINO DE STEARNS
DE ACEITE DE BACALAO
FERRUGINOSO

PRUEBAS POR EL PESO.

. D!spóngase cierto número de cartas ( artificiosamente pr eparadas) en
t
de
¡ d
paque es
var .ª o peso; Y dejando Que una persona ven fique cuidadosamente el peso d
paquete, pr~gúntesele después cuántoe
san los demás paquetes é invltesela á colocar(os por serie ordenada de pesos. En
repetidas pruebas de esta clase se echó
de ver que el experimentador no acertó en
la colocación de los paquetes • poniendo
.
an t es. l:i
los de mayor que los de menor peso, s1 en con la práctica llegó á ser tan
sólo _de un gramo la difer encia entre los
térmmos consecutivos de una misma serie. :ara_ efectuar esta prueba sólo se em¡,lea_una_mano, porque e, mucho más di-

:e~

FREDERICX STEARNS &amp; CII,
DETROIT. MICH.. E. U. ;..

Cura,., Dolorss,Retardos
Supresiones de to, Menstruos

fl-eSEGUIN, 166,l.S~ ,Parlt ,J IHU rara...

�EL JI.CUNDO ILUSTRADO

30

1 LA CREMA ROSADA

ADELINA1
PATTI
Usada por todas las grandes artis=
tas y las damas aristócratas, es la
mejor preparación entre todas las
de su clase

Parn (onservar el (utis
CURA LAS EXCORIACIONES,
ERUPCIONES, SARPULLIDO
YGRA~OS

m
SUAVIZA,
PERFUMA, HERMOSEA
YREFRESCA LA PIEL

m

DISIMULA LAS ARRUGAS
YLE COMUNICA EL BRILLO
ATERCIOPELADO
DE LA JUVENTUD
DE VENTA EN TODAS LAS
DROOUERIAS Y PERFUMERIAS.
Depósito General:

..

♦

Jose Uihlein, Suos.
Almacén de Drogas, Loliseo Nuevo, 8.
Méxko.

mano una cala pequeí'la y otra mayor, pero ambas equilibradas en el peso.
Para efectuar una decisiva prueba de
esta clase no hay más que ir pasando de
mano en i:iano, entre varias personas, un
objeto regularmente pesado Y anotar los
pareceres de cada una de ellas. Con se~uridad que serán disparatados, si no ndl·
culos.

Sf(CION COMf RCIAL

-

LA LECHE
EFÉLI CA ó CAN
pura 6 con agua. disipa
PECAS.LENTEJA
TEZ AbOLEADA
AR hUGAS PhECOCE
SARPULLIDOS

ESCRITURA SOBRE LA PIF.L.
Cierra uno los ojos mientras que otro le
traza letras y escribe palabras en la palma
de la mano, en la muñeca ó en el brazo
con un mango de pluma, por ejemplo. Es
sorpren den te Que, aun en el caso de trazar
las letras ó palbbras muy grand~s, _no
acierte el de los ojos vendados á d1stmguir unas de otras, confundiendo la a con
la d la tt con la /¡ y la s con la t, aunque
suelen acertarse la x Y la o por su pe_culiar construccion. El mayor ó menor acierto depende en gran parte de la velocidad
del trazado, del tamaño de las letras y de
la parte de piel sobre que se efettúa el
·mento siendo las más favorabl es al
expen
•
· Td d
acierto aquellas que mayor sens1b1 1 a
frecen al compás de puntas, asl como
~amhién se aciertan más d1ficilmente las

El Médico en casa
S1¡11e de /apági11a ,.
miembro lesionado á maniobras que pue·
den ser en extremo ptligrosas. No son
raros loscasos en que una intervención
torpe complica una lesión que podria haber sido insignifica·nte.
POSICION QUE DAR Al PAC IE~TE.

Por esta razón hay que ab~tenerse absolutamente de toda clase de maniobras,
en caso en que se sospeche que hay un
hueso ó una articulación lesionados. Lo
mejor es ayudar al paci ~nte mi~mo á que
se coloque en la poskión más comoda que
instintivamente busca. El que t iene un
brazo roto ó iJxado, trata instintivamente
de sostenerlo con la mano que le queda
libre Y la actitud que toma es caracterlstica.'p•Jes su afán es Inmovilizar el brazo
é impedir que por su propio pesos~ b~lancee y se mueva, por..¡ue caJa mov1m1ento
es sumamente doloroso. HJbrá, pues, que
vés
que
á
to
largo
del
trazadas al tra
ayudarle á tomar e,a po~i.:ión, Y para
brazo.
ello suspenderle el brazo cc,n un pañu•lo
PRUEBA DE LA ROMANA DE MUELLE.
ó li;nzo atado al cuello, ó bien colocarl_o
sentado en un ~1llon, y con el brazo semi·
Con un cordel átese á una silla •una rot
.
11 Siéntese el expenmen a- doblado, apoyado en un cojln.
mana de mue e.
reSi la lesión ocupa una pierna, el paciend de espaldas á la balanza. Y por 1a P
?~ de la mano haga indicar en la misma te trata espontáneamente de colocarse en
s~on
Si entonces cierra los ojos y posición horizontal. Habrá que ~costarlo
cierto peso.
1
sión
1 á efectuar varias veces a pre
• boca arriba, ó sentarlo con la pierna ex·
vue á su parecer hizo la primera vez, tendida, de manera que descanse en toda
se:~ltarán notables diferwcias, comoyue- su longitud sobre un sillón ó sobre la c_ama. Hay que tener cuidado de fijar el pie,
re
1 . Jlente cuadro relativo á
de verse en e sig
' tres distas prueba&lt; llevadas á cabo por A B C· colocando cojines ó almohadas ~ amb~s
que llamaremos , , · lados de él, para evitar que gire . hacia
tintas personas, v
3..,, 5 kilos.
adentro 6 hacia afuera, por su propio peA. 5¾, 3½, 37•, 4, 7,, .
so, lo cual puede molestar mucho al en..., 5¼ 6 6½ kilos.
B 4 4 , 4,,, ,
• '
kºl
fermo. Culdese en todo caso de poner al
·
~, ,, ½, ½, 7 ¾,8¾ 10s.
C. 57 •, 57 • ' 6 7 •
cha de ver ~nfermo en la posición en que esté más
En los dos casos últimos se e
la propensión á oprimir cada vez más cómodo, en la menos dolorosa, má; fija,
en aquella en que sus músculos se- pu~foertemente •
dan aflojar sin que se produzcan moviLENGUA, LABIOS y YEMAS DE LOS
mientos en la parte lesionada,- .
Conseguido esto, puede, sm mconveDEDOS.
niente alguno, e~perarse una ó más_ horas
En estis part~s se entrecruzan profu_sa- á que venga el médico. No ha.y pehgro, Y
•fi ·aciones de los nervio,.
mente las ram1 •
ible después las no hay que precipitarse. Procurese calmar
La lengua es la mássens ·ttlmo los la- al paciente, y hacerle comprender que la
yemas de los dedos Y, por u
~ede no- demora en los auxilios cientificos no emb. En las yemas de los deJos P
peorará su situación, como to hartan las
t~~!~ la doble sensación de las puntas
mariiobras torpes , h~chas por. quienes no
• aun ue sólo tengan éstas un m
tuvieran conocimier.tos especiales.
conpá,,
Q
"6 Pero todavla es más
metro de separacl n: .
. Pé uese un
Se ve, por lo tanto, que la ayuda que
decisiva la prueba s1gu1ente.
\ . de las personas que no t ienen cono~im1entos
papel de fumar en medio de una OJª·ese especiale; pueJen impartirá quienes han
papel tela Y, cerrando los ojos, pá¡' - sufrido esta ciase de acc1dtntes, ~ebe enpoco á poco la yema del de_do sobre
caminarse simplemente á darles ahv10 mope! y se notará una espe:1~ de peid I de mentáneo, á no empeorar su situación, lo
resalto en el sitio en que e,té el pape
cual muy fácilmente puede acontecer por
fumar Conviene advertir que el espesor un movimiento torpe y brusco, espontáneo
de est~ clase de papel es tan sólo de o,250
6 provocado.
millmetros, á pesar de lo que muchas per·
Esta ayuda, si ha de ser eficaz, no es •
sonas notan sin dificultad el resalto.
tan sencilla como pudiera creerse, y el arte de transportar de un punto á otro á las
PUNTOS SEPARADOS EN APARIENCIA.
personas asi accidentadas, debe conocer·
Pónganse las puntas del compás á 25 se detalladamente. A ello consagraremos
mlm de diitan.:ia y muévase suavemente nuestro próximo articulo, que Ilustraredesde el codo hasta la y~ma de los dedos. mos con fotografias hechis especialmente
La sensación que al principio se nota co- para ese objeto.
mo sencilla, llega á ser doble, Y¡,. separaDR. WEIL.
ción de las puntas parece que aumenta, á

.:e

1,~~

::O\

medida que el compás se acerca á las yemas de los dedos. Lo mismo ocurre al mo·
mpás desde la proximidad de la
ver e1 co
· 11 hasta
oreja, dando la vuelta á la me11 a,
lo, labios, ó sea de una p~rte menos ~
otra más sensible. Si se mv1erte el trayec
to, parece que las puntas se acercan una
á otra,

' •*•
En esta nueva sección incluiremos en lo
sucesivo las consultas que se refieran á
asuntos médicos. Las consultas de mte·
rés meramente privado, se contestarán en
carta particular, siempre que v~n~an
¡icompai'jadas del timbre correspondiente,

..

31

EL MUNDO ILUSTRADO

No cabe duda q~e la i.ituación financiera
ha veniJo mfjoran lo pau latinamente, y el
temor de graves tra;tornos, que por un
momentos~ ~intió en México, ha desaparecido completamente; renace la confianza
y se espera que pronto la myección de capitales extranjeros venga á resolver las
dificultade~. El movimiento comercial se
ha hecho más activo, y se han registrado
algunas transacciones de consiJerable importancia.
En esta sección, que creemos útil no sólo para los hombres de negocios, sino hm·
bién para la generalidad de los lect ores,
daremos á conocer los datos más interesantes relaciJnados C'.ln el movimiento comercial, ya sea en lo que se refiere á hechos, ya en lo que á opiniones ataile. Ha
sido una costumbre g~ner•I en los periódicos de información publicár, tratándose
de transacciones comerciales, hlli.ta detalles reservados cuya publicición suele perjudicar á los mt¿re,;ados Nosotros no deseamos seguir ese camino que, por otra
parte, no tiene objeto desde el momento
que esos informes reservados, son secundarios y de escasa signifi~ación para el público.
TrA&amp;mlslones de orooiedad

muy pronto. En la hacienda de Villachuato, que también era una de las más valiosas del pais, se hizo ya el fraccionamiento y división del predio.
O oaraoiones ele velor• s.

No se han registrado últimamente grandes transacciones de papeles bancarios é
industriales, mexicanos, en el extranjero
y en el mismo mercado interior. Los valores, sin embargo, se han mantenido firmes. Los bonos de la deuda exterior de
México se han fijado en 103 en Londres,
lo cual indica la firmeza absoluta de e~tos
valores.
N•1evas compañlas se han organizado y
registrado en los últimos dlas. La mayor
parte de ellas son de corto cap tal y tienen por objeto la explotación de empresas
comerciales y casas de comisiunes. Puede
asegurarse que más de un cincuenta por
ciento de las compaillas que i.e organizan
con un capital menor de diez mil pesos,
tienen un fin meramente comercial.
Entre las empresas industriales recito
organizadas, merecen citarse la negociación Franci,;co Mon.:ada y Compailla, con
capital de S8o,ooo, con el objeto de explotar la fabricación de hule del guayule; la
de Manuel Moral , en comandita, con capital de 828,295 para explvtar una fábrica de
cerillos; la compañia Jabonera Mextol, con
815,000 para fabricar ese articulo; la de
Carlos Vudoy ra y Compailla. con S10 450
para fabricar cigarros: la de fabricación
de Artefactos de Plomeria, con S50 ooo; la
de Luz y Fuerza Motriz de San Juan del
Rio, con S30,ooo y algmas de menor importancia.
H •Y bastante trAb•Jo.
Los trabajos que se hab1an paralizado
en Cananea, se han reanudado, conforme
á la~ últimas noticias, que son muy haiagü :ilas por cie, to. En casi todas las regiones indu~triales donde los trabajos se
habl.,n parali, ado total ó pard almente, ~e
espera que vuelvan á :;u normal e,tado
dentro de poco tiempo. Hay, pues, indicios
de que en poco tiempo habrá dinero para
las empresas y trabajo para los operarios, cosas ambas que comenzaban á escasear.
Al mismo tiempo, hJy grandes obras públicas en construcció.r, que dan trabajo á
buen número de braceros. Citaremos, por
ser de las más importantes, las obras que
el departamento respectivo de la Compaflla Bancaria de Ooras y Bi!nes R1lces
tiene en vlas de realización.
En el saneamiento de la colonia de Santa Maria, están ya casi terminados los
t rabajos en la sección norte; en Puebla las
c,bras de saneamiento, pavimentación y
di,tribución de agua pota ble, que, con mucno juicio han sido emprendidas sucesivamente, han adelantado con rapidez apenas crelble. La misma compai\la está co1,s·
truyendo la estación terminal de Veracruz,
en las cuales se ha tenido la excelente
idea de adoptar el e~tilo colonial. Las
obras de saneamiento en Tacuba ya secomenzaron por el l,arrio de Sao Miguel Chapultepec, que es la parte más baja. Casi
están concluidas las obras de saneamiento de los terrenos adyacentes al Pa-eo de
la Reforma, hasta la altura del monumento á la independencia. Con no menor actividad se están llevando á término las
obras de saneamiento en la Nueva Colonia dtl Rastro. Están terminadas las de
urbanización de la Colonia del Carmen en
San Angel, que es uno de los sitios i:iás
pintorescos de los alrededores de México.
También se han terminado las de urbanización en la parte de la colonia de la Condesa, que se nabla propuesto la compailla
urbanizar en este ai\o
Vése, pues, :¡ue hay trabajo en abundancia, y la situación comienza á mejorar muy
considerablemente. La crisis que, por lo
jemás, nunca fué grave, está en plt,na retirada,

Las tr.msacciones efectuadas en propiedades mmuebles durante la última semana de JJnio en la ciudad, ascendieron á
$482,344, e1ntidad que, si no es muy ele,
vada con rdación á la; que se han ano•
tado t n otras épocas, si demuestra que la
activjjad ha comenzado h1 renacer. Tres
import.. ntes tr4nsacc1ones se hicieron en
terrenos de la Colonia de la Condesa,
i.iendo en una de ellas vendedora la Compañia Banca ri¡, de Obras y Bienes Ralees,
y comprador el Sr. Luis G, Tvrnel: en otra
f.Jé vendeJor el Sr. R ibinson y el comprador el Sr. Federico Williams, y en la última vendió la señora G11indo Vernon á la
señora Manuela de la Turre. En la crylonia
de la BJI,a varios pequeilos lotes fueron
adquiridos p ,r los Sre.;, Miguel TaveraJe~ú; Jiménet y Gregario Torres. Uno de
ellos fué revenJido ca~i inmediatamente á
mayor preC'o. Otros lotes f.Jeron venJidos
por el mbmo rumbo de la ciudad, en la
nueva colonia Romero Rubio y e11 los potreros de San Lázaro. La Compai\ia Valley Mdai adquirió un gran terreno en el
Rancho del Chopo, donde instalará próximamente una fundición. En la colonia Morelos hubo una transacción de poca importancia. Un lote corto fué comprado en
San Rafael por el Sr. Luis N. Fleury.
La casa número 34 de la calle de Lucerna fué comprada por el Sr. Francisco Asunso al Sr. lsmatl Palomino. La número cinco de la calle del Nara::jo fué vendida al
Sr. Salvador Moreno Arriaga. El Sr. Santiago Machín adquirió la casa número ~uatro de la t!lle ,te Mina. La número ocho
del Puente de Ptredo fué comprada por el
Sr. Francisco A. de Collado, del Sr. José
Corral v,liar.
Las operaciones practicadas no solamente comprendieron los barrios modernos y
la sección céntrica de la ciudad: también
hubo operaciones de cierta cuantla en tas
viejas bsrriadas. El Sr. h\anuel Sánchez
Gavito vendió la casa número uno de la
calle de Don Toribio, y la casa número cincuenta y cuatro de la calle de Moctezuma
al Sr. León Rast, quien, á su vez, vendió
poco más tarde la primera dt las fincas citadas al Sr. Eduardo l. Villar. Hubo otras
operaciones con finc3s de las calles de Las
Estacas, t i Puente de los Esquiveles, la
prolongación de la Verónica y el callejón
de la Retama, pero todas fueron de menor
cuantla.
Fuera de la ciudad hubo importantlsimas operaciones últimamente. Entre ellas
merecen cltar,e dos: se terminaron las escrituras para fraccionar la hacienda de Atequiza, en el Estado de Jalisco, que fué adquirida por la Compañia Bancaria de Obras
CONSULTAS
y Bienes Ralees, } que costó más de tres
En
esta
sección
contestaremos á todas
millones de pesos. Se están haciendo los
las preguntas que se nos hagan respecto
planos para comenzar el fraccionamiento á asuntos de interés comercial.

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clclJllldad debida 6 los excesos sexuales, 11,
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B. y L. Grisi.
Pedro Claverie Sucrs.

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Jldefonso Trigos, en Jalapa. - J. D. Diaz y Diaz, en Mérida. Patrón•, Correa \" C'•, en Ménda. -· E. Rod nguez y C'", en Monterrey.
- Eduardo Bremer y C•, en Monterrey. -Tolis y Renero, en Oaxaca.
- Joaquín lbañez, en Puebla. - Angel Ran_gel. en Puebla. - Rafael
Rodríguez y e•, en ~an Luis Potosi. - G. Muller, en Vera-Cruz.

i' -

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~

~

e:

i

~~~~~~~~~~,i.~~~~~~

JABON
de

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AGUA
LUBIN
(

/

y ®M~WÚ%~
t[ ~tilittú~&lt;&gt;

JB[~1nl~Mt~

LUBIN

PARIS

Multitud de personas que poseen pequeños ahorros en México, se encuentran
perplejas, porque no saben qué inversión
darles. Muy general es la creencia de que
con pequeñas sumas es imposible tener
utilid..des, y que, quienes no han sido tan
afortunados que logren reunir algunos miles de pesos, no tienen más que guardarlos bajo llave ó depositarlos en un banco,
ó confiarlos á ajenas manos para que los
trabajen y los hagan producir.
Hay, es cierto, y quizá en nuestro país
más que en ningún otro, pequeñas industrias que dan buenos rendimientos con
muy poco capital. Unos cuantos centenares bastan para poner un pequeño comercio 6 una diminuta fábrica ó taller que
rinda lo suficiente para vivir. Pero es indispensable la atención inmediata y continua del propietario, so pena de ver evaporarse rápidamente todas las ganancias.
Por eso es que, una multitud de empleados subalternos, de poco sueldo, que tienen ocupado todo su tiempo en las labores de su empleo, no encuentran manera
de invertir cortas sumas que llegaran á
ahorrar.
Sin embargo, es fácil dar á esos fondos
una inversión segura y productiva, aunque
no en gran escala. Mas sucede también que,
como esas personas no están generalmente al tanto de los negocios y de la situación del mercado, carecen de los medios
de información necesarios para discernir
cuáles inversiones son seguras y cuáles
inciertas, qué negocios ofrecen perspectivas brillantes, y qué otros son problemáticos y hasta fraudulentos.
Aunque es imposible dar una regla que
comprenda todos los casos, y el único
consejo infalible que se podría dar, serla
el de consuitar con personas de absoluta
confianza y de experiencia, en cada particular ocasión, hay, sin embargo, reglas
generales que podrlan servir de criteric en
la mayoría de los casos, á aquellos que no
pueden obtener el consejo desinteresado
de una persona bien interiorizada en tales
asuntos.
Desde luego debe tenerse en cuenta q•Je
á utilidades más altas, en cualquier negocio, corresponden siempre mayores riesgos. Es un grave error suponer que se
puedan encontrar, salvo circunstancias
verdaderamente excepcionales, negocios
que ofrezcan grandes ganancias y pocos
riesgos. Los pequeños capitalistas deben
tener presente que esos negocios brillantísimos , no se improvisan generalm nte, sino que se descubren, es decir, que son
el resultado de pesquizas hechas muy paciente ó muy hábilmente por neg &gt;ciantes
experimentados, quienes los acaparan desde luego, y obtienen para si las mayores
ventajas;•ICf.§l•acontece, por ejemplo, con
las grandes empresas explotadas por sociedades anónimas por acciones. Muchas
de ellas constituyen negocios enormemente productivos, capaces de rendir intereses
muy altos. Pero las acciones son acaparadas por los fundadores, que no se desprenden de ellas sino hasta que, gracia&amp; á
las peBpe,tivas de las empresas, el valor
real de las acciones sube considerablemente. Los compradores , en tal caso, adquieren los valores á precio alto, y, por consiguiente, los réditos disminuyen en proporción.
La inversión productiva del dinero, en
cortas cantidades, sólo puede hacerse actualmente en México en propiedades inmuebles ó en valores de cualquier clase
que sean.
En las condiciones actuales, no cabe duda que la inversión en propiedades inmuebles es al mismo tiempo la más segura y
la más productiva. El valor de estas propiedades está subiendo constantemente,
pues, á pesar de que la voz general ha
acusado una situación dificil en el mercado monetario, el valor de 1.1 propiedad no
ha sufrido, por regla general, sino que se
ha mantenido firme. El alza en el precio de
los terrenos en ciertas ocasiones ha s uperado á todas las predicciones y á las más

risuefias esperanzas de los fraccionadores.
Si bien es cierto que esto no es lo general,
si puede afirmarse que el alza se produce
de una manera firme y su promedio es bastante alto.
La misma alza en el valor de los terrenos pone en ciertos casos un obstáculo para los poseedores de pequeiíos ahorros.
El obstáculo es, sin embargo, más aparente que real. En efecto, hay empresas que
no tienen más misión que fraccionar y vender terrenos propios ó ajenos, y hacen
operaciones en forma sumamente fácil para quienes no cuentan con grandes sumas
para pagar al contado el valor de propiedades que, si han de subir más aún, han
alcanzado ya un precio muy alto. Por otra
parte, es un error creer que la inversión
solo sea provechosa cuando se hace en terrenos que tienen actual demanda y que,
por esta misma razón, son ya muy valiosos. Como la elevación es producida por
causas generales, se produce donde quiera , lo mismo en el corazón de la ciudad que
fuera de los linderos de ésta, donde los
precios estan al alcance de todos.
La adquisición de valores industriales ó
bancarios es también un medio de inversión que puede ser muy provechoso; pero
aqul es donde la perspicacia y la atención
de los poseedores de pequeños ahorros
deben estar más alerta. Además de la advertencia gen~ral, relativa á los rendimientos prometidos, debe recordarse que, conforme á la legislación que en México rige
á las sociedades anónimas, y conforme á
los principios de su funcionamiento, hay
que atender más que á todo, al personal
admini~trativo , no solamente al que forma el consejo de directores y que, por regla general, no trabaja activamente en el
negocio, sino del que directamente maneja
todos los resortes de la empresa. Puede
aseverarse que el crédiro personal de quienes manejan una empresa es el factor dominante del éxito financiero, y la única garantla verdaderamente efectiva para los
accionistas que no poseen el control de la
negociación.
· Esta circunstancia, que puede parecer
exagerada, pero que en interés de los capitalistas en pequeño, conviene y mucho,
exagerar, hace aleatorias muchísimas em·
presas que en los momentos actuales gozan de pleno auge, pues el personal directivo puede muy bien cambiar de un momento á otro.
Los valores bancarios se dividen en dos
clases: las acciones y los bonos. Las primeras son generalmente poco accesibles á
los que poseen cortas cantidades para invertir, porque las de los bancos más firmes han más que duplicado su precio. Los
accionistas, además, están colocados, ante el banco, en la condición de simples
acreedores, sin ning~na preferencia, mientras que los tenedores de bonos, sean de
caja ó hipotecarios, gozan del privilegio de
los acreedores-pFeferidos. P-of.-esto es que
la inversión en' bonos hi~ecarios_ es de
aconsejarse á quienes no esperen obtener
réditos elevados. •
Los valores nacionales deben aconsejarse también por dos razones; la una es la
solidez que necesariamente tienen, y la
otra es puramente moral, patriota, y consiste en que todos procuremos que la mayoría de las emisiones hechas por el gobierno
nacional, esté en poder de mexicanos. Esta forma racional y utilitaria de patriotismo es una de las fuerzas más admirables
y poderosas de ia nación francesa.
De cualquier modo, es una excelente linea de conducta la de invertir el dinero en
valores ·de diversas empresas de índole
distinta. El fraccionamiento y la diversidad de la inversión es de aconsejarse siem •
pre, pQrque pone á cubierto de pérdidas
totales, que p(ldrlan ocurrir en el caso de
inversión única, por fracaso de la negoci'lción en que la totalidad de los ahorros se
hubieran invertido.

"Higiene de la Infancia y Consejos Prácticos
para Criará los Niños Hermosos y Robustos."
6 de Julio de r82r.
Ataca el Coronel Santa Anna
á Veracruz.

La revolución de Independencia era ya
tan imponente, que el gobierno colonial
sólo mandaba en México, Puebla, Veracrnz, Querétaro y Dnrango, y cada día veía
disminuir el número de sus defensores.
A tomar esas ciudades se dirigían los
independientes, que ya las tenían sitiadas; una de las más importantes era Ve·
racruz, por su situación. Sobre ella marchó entonces el Coronel D. Antonio tó·
pez de Santa Anna y le puso sitio.

roso insurgente Mina, se cuenta la toma
de la Hacienda del Jaral, que realizó el 7
de Julio de 1817.
Teniendo noticias de que el marqués
del Jaral, propietario de la finca, era un
decidido realista que á sus expensas había levantado el regimiento de Moneada,
( apellido del marqués) decidió apoderarse de ella, como lo hizo, á pesar de la
fuerza que lo defendía y lo sólido de las
fortificaciones con que contaba. El marqués huyó al saber la aproximación del
caudillo independiente, y no obstante que
podía defender la Hacienda, dejó orden
á su capellán de que recibiese de paz á
Mina y lo obsequiase.
Así lo hizo y los independientes se esmeraron en corresponder á esos obsequios, después de lo cual Mina mandó
desenterrar $140,000.00 que tenía escondidos el marqués en la cocina, operación
que presenciaron, además de aquél, Don
Pedro Moreno y Don Encarnación Ortiz.
Esa suma, de la que el caudillo insurgente no tocó ni un centavo, así como las
semillas y reses recogidas en la hacienda,
sirvieron mucho á la causa que él defendía.
El marqués dijo después que en dinero,
barras de plata, ganado y semillas, había
perdido $300,000.00 en ese día.
8 de Julio de

1520.

La "Noche Triste."

Los historiadores no han podido ponerse ele acuerdo sobre la fecha de la «Noche
Trist#e," á causa de que Cortés señalaba
en una de sus cartas el 19 de Julio y Berna! Díaz el 8; cada uno de aquellos da las
razones que tiene para admitir la fecha
que cree más cierta.
Hay un dato, sin embargo, en el que
todos están de acuerdo y que sirve para

General Santa An11a.

Dávila hizo desembarcar la marinería
de los buques, incendió las casas de extra·
muros y se apercibió á la defensa el 6 de
fulio de I82I, dieron el asalto los sitiadores y se apoderaron del baluarte de la
Merced y de la puerta inmediata que Santa Anna hizo abrir.
El ataque sol}re el baluarte de Santiago
y otros puntos se frustró por un fuerte
aguacero y la caballería fué rechazada;
sin embargo, podía decirse que los independientes eran dueños de la población,
pues Santa Anna estaba en la puerta del
muelle, impidiendo el embarque para el
castillo de muchos europeos.
Al saber la derrota de su tropa, se retfró, no sin correr grave riesgo, pues estaba
casi solo y tenía que atravesar toda lapoblación, bajo el fuego de las baterías realistas.
Veracruz fué ocupado dos meses después por los independientes.

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7 ele Julio de 1817.
Se apodera Mina de la Hacienda
del Jaral.

Entre los hechos realizados por el vale-

Elfamoso Almelmele.

fijar con exactitud el 8 de Julio de 1520'
como la fecha de la "Noche Triste.• Cortés buscó la obscuridad para ocultar sus
movimientos y sorprender al enemigo,
como dice el Sr. Chavero.

•

1

Don Francisco Javier Mina.

Toda. madre debe obtener este interesante librito sobre los cuidados de las criaturas, escrito expresamente por eminentes médicos. Millares de ejemplares se ha.n distribuido gratis á las madres
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Pues bien, la noche del r9 no fué obs·
cura, porque el mes lunar tenía á las r2
de ella r5 días, 4 horas, 22 ms. y 27 segs.,
por consiguiente, había salido la luna á
las 7 y 35 p. 111. Cortés no podía prever
que gruesas nubes ocultaran á la luna, y
por lo tanto, no podía disponer la salida
sabiendo que el astro luciría probablemente á las primeras horas de la noche.
No así el día 8, en cuya noche subió
la luna á la I y 12 minutos a. m., del nue
ve y en la cual fecha sí sabía el canguis.
tador que habría obscuridad en las primeras horas de la noche.
El día citado corresponde, en el calendario mexicano, al día Ozomatli de la
veintena de Tecuilhuitontli, del año Orne
Tecpatl, segundo de la segunda indicción

Reloj «Omega.&gt;de dos
tapas para
SE:&amp;ORA:
de plata., grabado
rico ............ $18.00
de oro 14 quil. ... ,, 65.00
El mismo reloj OMEGA para.
HOMBRE:
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como estimulante general y reparador.
DEPÓSITO GENERAL DBL VINO Dé81LE8, e11

Levalloh1-Parts

Y 111 TODAS LU BOTICAI

�EL MUNDO ILUSTl.ADO

34
sideraron perdidas, basta que por fín se
encontró la del Ayuntamiento en Viena ;
la de Cortés no ha parecido.
Ese documento es el primero escrito en
castellano acerca de la historia de México y de su conquista.

II

BAKING POWDER
(POLVOS PARA HORNEAñi

Una . pr,eparadón pura y 'salu•
dable para · leu•
dar pan, -bizco•'.
chos, tÓrtas, mo•
Jletes y otros
alimentos farináceos.
Ocupa
el. lugar del jiste,
sosa, leche ágria,
etc., y con él se
hacen alimentos
mucho más finos, deliciosos , Y
ligeros, al propio tiempo que
contribuye á hacerlos saludables.
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en la casa toda clase de pan,
tortas y pasteles que en gusto Y
delicadeza i~ualan á los produc~
tos similares de los más afama•
dos panaderos ó pasteleros.
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SENCILLA CON LOS POLVOS
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4 huevos, l cucharadita de los . Polvos

Royal para Hornear,

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tazas de harma,

20

ggtas de extracto de almendras amargas.

Hágase una cr ema ligera con la n1ante:
quilla y azúcar.

Añadanse los huevos, 2 a

la vez batiendo oor 5 minutos después de
cada a'dición.

Ciérnanse juntos la harina y

el polvo, añadiéndole mantequilla, etc., con

el extracto. Mézclese en una masa blanda,
mediana.

Cuézase

inmediatamente

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de la 15'1 edad de Huehuetili7.tli; año que
empezó e1 21 de Enero.
En la «Noche Triste", Cortts se vióobligado á salir de México en circunstancias
bastante críticas y sus huestes fueron
destrozadas por los aztecas al mando de
Cuitlahuac y Cnauhtemoc.

9 de Julio de 1746.
Ocupa el gobierno el primer Conde
de Revillagigedo.

D. Francisco de Giiemes y Horcasitas,
419 virrey, primer Conde de Revillagigedo, tomó posesión del mando el 9 de J ulio
de 1746 en s ubstitución del Conde Fuendara.
Durante su gobierno falleció Felipe V.
En Nueva Santander (hoy Tamaulipas)se
fundaron desde Altamira hasta Camargo
doce villas españoles y cuatro misiones
de indios, por D. José de Escandón, quien
recibió el título de Conde de Sierra
Gorda.
Se firmó la paz con Inglaterra. Don José
Antonio d~ Villaseñor terminó el "'fhea'tro Americano" que es una obra geográfica, histórica y estadística de Nueva España, bastante notable y que aun hoy se
consulta con fruto.
Las disposiciones del virrey dieron por
resultado una mejora considerable en la
Administración de la Real Hacienda simplificando su sistema y aumentando las
rentas, sin aumentar por esto los impuestos ó establecer otros. En esa época el gob i e r n o percibió por contribuciones,
sin contar las municipales, 7.000,000 de
pesos.
Nueve años duró en el gobierno el Conde de Revillagigedo, y á su regreso á España fué ascendido á Capitán General
del Ejército.
·
Fué padre del famoso Virrey, el 29 Conde de Revillagigedo, que años después
gobernó la colonia.

IO

Según el amigo Calinez, es una verda•
d era, suerte que no haya habido medio
hasta ahora de hacer un viaje al sol ni á
la luna, y esta consideración se la ha sugerido b noticia de que los sabios astró·
nomos se han dado ahora cuenta de que
al calcular la distancia que nos separa de
dichos cuerpos celestes, habían padecido
una pequeña equivocación. El error, se•
gún los recientes datos científicos, consiste en 971.000 kilómetros nada más. Calíuez no :puede llevar con paciencia esta
inex:actttud de las ciencias exactas.

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D• v,11t1 ,n '•• orinoio•'•• Farmaoiu.

VINO ARDUO
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los casos de : Enfermedades del Estómago y de losintestinos,Convalecenciaa,
Continuación de Partos, Movimientes
'
febriles é Iruluenza.
cane RlcneJleu, 1.02, Parlll,
TOnAS PARIIACIAS.

El coronel Ignacio Martínez, jefe de
las armas del Estado de Colima, convicto
y confeso del delito de conspiración. por
haber fraguado un levantamiento entre
las tropas á su mando, fué sujeto á un
proceso por orden del general Degollado,
jefe de las anuas en toda la región Sur
de la costa del Pacífico.
El proceso dió por resultado la condenación del conspirador á la pena de muerte. la que se ejecutó el día once del mes
y año citados.

12 de Julio de 1867.

UN ERROR ASTRONOMICO

~

de Julio de 1859.

Fusilamiento del General Martínez

de Julio de 1519.

Se escribe el primer documento de la
historia de la conquista.

Hernán Cortés había conseguido hacerse aliado de los totonacas, cuyo cacique,
Tlacochealcatl ó el cacique Gordo, como
Jo llamaban los conquistadores, estaba
ansioso de sacudir el yugo de Moctezuma. Había determinado ya aquél partir
para México, pero ie detenía el temor de
que Diego Velazquez mandase una expe•
dición contra él.
Para evitar esto, así como para obrar
libremente, decidió escribir al Rey Carlos I, dándole noticia de sus descubrimientos y solicitándo su autorización para hacer otros.
El Ayuntamiento de Veracruz, población
recientemente fundada por Cortés, también decidió escribir al Rey para prevenir
el ánimo del monarca á fin de que no fueran oídas las quejas de Velázquez, y el JO
de Julio de 1519 el Ayuntamiento y Cortés escribieron ttnas cartas al Rey en las
que Je daban cuenta de los descubrimientos hechos y Je enviaban muchos de los
regalos que Moctezuma había hecho al
conquistador.
Puertocarrero y Montejo llevan los regalos y las cartas y se embarcaron en la
única nave que había quedado disponible.
Esas cartas por mucho tiempo se con•

Juárez regresa á la capital de la
República

Después de la toma de la ciudad de
México por las tropas republicanas á las
órdenes del General Porfirio Díaz, el vencedor no quizo ocupar la residencia oficial de los Poderes Federales y esperó la
llegada del presidente Juárez, quien se
puso eu camino desde San Luis Potosí,
donde se hallaba, al recibir la noticia de
la victoria de las armas republicanas.
El doce de Julio de 1867 llegó Juárez á
Tlalnepantla, que se hallaba entonces en
los límites del Distrito Federal, acompaiiado por sus ministros D. Ignacio Mejía, D. José M. Iglesias y D. Sebastían
Lerdo de Tejada. En esa ciudad fué recibido el presideute por comisiones especiales que fueron de México, y continuó
su camino basta la capital. Por la noche
dió una comida íntima en Chapultepec, á
la que fueron invitados el General Díaz y
los miembros de su Estado Mayor.

.ANTES DE PODER
utilizarlos es menester extraer el
fierro ú o;o de la piedra mineral .
Lo mismo puede decirse del aceite de hígado de bacalao puro.
Sus virt udes no 3e encuentran en
sus materias grasosas y mucho
ménos en su asqueroso sabor y
olor. Sus efectos sobre los nervios, la repngnanci.a con que lo
recibe el estómago, son más que
suficientes para contrarestar, en
la mayoría de las gentes, sus
buenos efectos corno medicina, y
eso sin tomar en cuenta que es
de dificil digestión. 8in embar..
go, siempre hemos tenido mot ivo para creer, que envueüo en
los elementos que componen el
aceite de bacalao, se encontraban
propiedades curativas del mfrs alto valor, I ·ero fu é necesario separarlas de su nauseabunda matriz
en que estaban combinados, y esto es lo que con grún éxito se ha
efectuado en la elaboración de la

00

PARA LLEGAR AVIEJOS

El sueño, tercera parte de nuestra vida,
como dice un escritor ruso [r] que le ha
consagrado curiosas páginas , es uno de
los fenómenos más misteriosos y menos
explicados de la fisiologta, á pesar de su
vulgaridad. A la vez pstquico y psicoqutmico, desconocemos en gran parte su mecanismo Intimo, de suerte que, entre las
muy diversas teor!as que procuran explicarlo, no hay ninguna que satisfa~a plenamente.
Como otros muchos, yo también he formulado una, y, aunque, según creo, contiene una parte de verdad, reconozco de
buen grado que esa parte no es satisfactoria y que mi ~octrina no se adapta suficientemente á muchos hechos observados.
Sabemos únicamente con certeza, lo cual
está al alcance del más lerdo, que el sueño es indispensable á nuestra vida, que
contribuye en gran parte á la reparación
de nuestra fatiga muscular, y que el insomnio involuntario es un tormento cruel.
Sabemos además que, para aprovecharlo plenamente y no perder sus benefici os ,
conviene emplear cierto método y, en este
punto, como en los demás, el higi enista
tiene algo que decir. Dispénsenme los lec·
tores si enuncio, en forma de recomenda[ll Le sommell por Ma.riede Ma.na.ceine.

LÁS

ruooras
flZTGGflS

Curan radicalmente las enfenriedade(del bíga•
do, las calentu•
ras y sus

ciones sucesivas y breves, los consejos
que creú útiles.

**•
No hay Que abusar del sueño. Un cerebro que duerme demasiado se acostumbra
á una especie de embotamiento y lo con·
serva todo el dia. Nuestros conocimientos
en materia de fisiologla nos enseñan que,
empleada s in medida, una acción benéfica
resulta nociva por exceso. Cuanto más se
duerme, más se quiere dormir, como dice
el vulgo, y esta noción nos conduce á dos
importantes conclusiones prácticas: es posible acostumbrarse sin peligro á dismiPuir las horas consagradas al sueño y,
por otra parte, se puede con frecuencia
acostumbrará u,l enfermo que ha perdido el sueño por neurosis, á recobrarlo poco á poco.
Los niños que están creciendo y no tienen aún vida pstquica muy intens ,, necesitan dormir mucho. P¿ro un adulto sano
y que aspira á tener su inteligencia completamente de,pierta , no debe entregarse
más de siete ú ocho horas á la molicie del
descanso. Es un término medio muy pru·
dente acostarse á media noche y levantarse á las ocho. Para quien no posee dotes
excepcionales, considero que no es prudente consagrar menos de siete horas al sueño, á no ser que se tome la costumbre de
dormitar de 15 á 20 minutos en un sillón
antes del almuerzo. Y digo antes , p~rque
el sueño que sigue inmediatamente á la
comida, si s e prolonga, puede ocasionar
jaqueca, perturbando la digestión. Además, la siesta engorda y yo no acostum-

bro aconsejarla sino á las personas flacas
y deprimidas, para moderar la extremada
actividad de las combu~tiones.
Muchas personas, que hacen vida sedentaria, sienten una gran tentación de
dormir después de comer. No hay que ceder á esa necesidad que sólo es indicio d~
una digestión laboriosa é imperfecta: significa la dispepsia. U11 buen régimen l~gra
triunfar fácilme.,te de ella. Debe dormirse
en una alcoba fresca ó moderadamente calentada, porque hay insomnios ó pesadillas que se deben únicamente al exceso de
la temperatura ambiente. Lo más seguro
es dejar las ventanas entreabiertas; se
acostumbra uno fácilmente dejándolas
abiertas en el verano y luego es fácil conservar ese hábito en el invierno. Si no se
tiene v~ lor para ello, conviene no dormir
sino en una alcoba grande, y ampliamente
ventilada hasta el momento de amcheccr.

***

PREPARACION de W AMPOLE

en cuyo eficaz remedio, tan sabroso como la miel, tenemos t oda
la esencia del Aceite de Bacalao
puro, combinada con jarabe de
Hipo:fosfitos Compuesto, Extract os de Malta y Cerezo Silvestre.
EstoE ingredientes, con stituyen
un reconstructor de t ejidos, nn
purificador de la sangre, y un reconstituyente general incomparable. .Ante este remedio, la enfermedac se retira con una eficacia
y rapidez, r:.ue asombra á los facultafü,,,r tanto como deleita á
los enfermos. En los casos de
E scr ófula, Diarrea Crónica, Afecciones Pulmonares, jamás deja de
proporcionar un alivio y curar.
'' El Dr. N. Ramirez Arellano,
Profesor en la Escuela K acional
de Medicina de México, dice: La
Preparación de Wampole es do1:llemente eficaz en las Afecciones Pulmonares, por la acción de
los principios nutritivos del acei~
Cómo conviene dormir
te de hí~ado de bacalao." :Kadie sufre un desengaflo con esta.
Diversidad de las teorías fisiológicas De venta en todas las Boticas.
dd sueño.-Del af)rendiia;e del
sueño.-Necesidad denodormirdemasiado.-lnconvenientes y ventajas de la siesta.- Ventilación de
ta alcoba -¿ Es prudente leet en la
cama?-Ropa de dormir. Elección
deposturapa1·a dormir bien.-Los
insomnios; inconvenientes de tas
drogas hipnóticas; tratamiento médico del insomnio.

EL ll!UNDO ILUSTRADO

consecuencias, la falta de
apetito y todas las enfermeda•
des originadas por envene•
namiento de la sangre y desarreglos del vientre.

Dt vtnta tn todas las Boticas
yDrogutrias dt la RtPúbllca.
La.bor,.torlo y Dep6slto iei,~ra.11

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La cama no debe ser muy blanda: el
edredón produce un calor poco tonificante.
El colchón de muelles debe ser fácil de limpiar con frecuencia y debe haber un solo
colchón de lana y crin bien basteado; las
sábanas deben ser de hilo y los cobertores
ó mantas, de lana ó de borra de seda. Es
prudente que los nifios no tengan la cabeza muy alta á fin de que su columna vertebral no adquiera ninguna deformación;
pero, en cuanto á los adultos, la recomendación no tiene interés. Dtcese que es una
costumbre detestable la de leer en la cama,
y confieso que ignoro la causa. Serta mala, seguramente, para un adolescente cuyo
cuerpo no debe adopar durante el crecimiento actitudes defectuosas. Pero no veo
inconveniente en que un hombre de treinta
años, algo fatigado por la labor diaria, disfrute del benéfico apoyo de la almohada
prolongando durante una hora, en el deli~
cioso abandono de todos sus mú~culos el
cultivo de su esptritu. En otro tiem~:&gt;,
gracias al defectuoso sistema del alumbrado, era preciso, para leer, adoptar una actitu~ incómoda y torcerse el cuello; pero
gracias á nuestras modernas instalaciones eléctricas, la lámpara ingeniosa Inunda con su blanca claridad el libro solo, sin
fatigar la vista, dejando toda la habitación
en la más suave obscuridad: la nuca descansa de lleno sobre la almohada, y en
medio del silencio de la noche, con el cuerpo enteramente extendido, sin fatiga ninguna, sin posición violenta, puede uno deleitarse con alguna obra excelente hasta
el momento en que los párpados piden
gracia. Con un ligero gesto queda apagada la luz y se pasa '!n un solo instante, sin
tener que esperar, de la buen a lectura al
buen suei'lo. Dadas las condiciones dichas
aconsejo que se lea en la cama.
'

•*•

La amplitud es la principal condición de
las prendas de dormir. El higienista, que
no tiene que atender á la elegancia, aconseja las camisas &lt;le lienzo rudo ó de tela
de mallas, que dejen el cuello y los antebrazos descubiertos. Para los hombres se
aconseja el "pyjama" con ceñidor flojo .
Antes de acostarse conviene deternerse
algo en el gabinete de tocador y refrescarse la cara y lavar5e las manos. Durante
algunos segundos métanse los pies en
agua fria; la reacción que sigue inmediatamente nos dispensará de echar mano de
esas bolsas de agua caliente buenas para
los enfermos y los operados.
Jóvenes solteras y casadas, deshaced
vuestros peinados, cepillad los cabellos
hasta el punto de irritar algo la ratz y dejadlos que caigan sueltos sobre vuestros
hombros; es higiénico y encantador. Sólo
los calvos tienen algún derecho á conservar la cabeza cubierta. Conviene acostarse rápidamente y moverse un poco para
calentar las sábanas con el calor propio;
adóptese luego la posición más cómoda
para dormir. El dormir boca abajo puede
perturbar la digestión: las personas de corazón nervioso no duermen bien sobre el
lado Izquierdo; la mayor parte de los mortales duermen perfectamente boca arribaó
con el cuerpo Inclinado hacia la derecha
y un brazo bajo de la almohada. Al despertar es preciso salir inmediatamente de
la cama, abrir de par en par IM v~ntan~,

LA JOVEN MEXICANA SRITA.
LEONARDA BARRERA,
Llena de Pfacer y Satisfacción
Dice que la Peruna le
Salvó la Vida. .

tomar un baño tibio de diez minutos cuando má~, friccionarse bien el cuerpo, humedecer toda la epidermis con un poco de
agua de Colonia y tomar el desayuno en
seguida.

** *
En cuanto á los que no duermen, corresponde al méjico curarlos del insomnio.
Deben peJirle. más bien que un medicamento que envenena el cerebro para obligarle á dormitar, que ponga su cerebro en
las condiciones normale, para que puedan
dormir espontáneamente á hora fija todas
las noches.
Los insomnios neuropáticos, tratados
e.in tiabiliJad, deben curarse sin echar mano de medicamentos hipnóticos. uñ baño
tibio prolongado, una sesión de electricidad estática ó algo de ejercicio físico bastarán con frecuen cia para distender un sist ema nervioso demasiado excitado. Ciertos neurasténicos-me he convencido de
ello-no duermen por la noche únicamente
porque son demasiado débiles: la medicación t ónica, inyecciones salinas, masaje,
electricidad é hidroterapia, les devuelv in
muy pronto el grado de actividad media
necesaria para que su cerebro. más despierto durante el dta, duerma es.pontáneamente de noche; hay otros que están intoxicados; un ex3men cuidadoso demuestra en seg•1ida que, si no duermen, es á
consecuencia de un exceso de tensión arterial debida á la arteriosclerosis inicial, á
alguna enfermedad d~ los riñones, á la
uricemia, al abuso de la carne, del alcvhol
ó del tabaco. En ese caso el único tratamiento racional y efi:az del insomnio, es
un buen régimen alimenticio.
He curado mis de un insomnio obligando al paciente á levantarse temprano y
acostumbrándole á descansar durante la
media hora que precede á la comida del
mediod!a. Este corto sue ñJ, al final de la
mañana, constituye un ejercicio muy útil
para acostumbrarle al sueño de la noche.
Conviene tratará los neurópatas como á
niños pequeños, pues, por más de un concepto, se parecen á ellos. Muchos duermen mal únicamente á consecuencia de
haber contratdo en otro tiempo, á causa
de la obsesión de ciertas contrariedades,
el hábito del insomnio áque aquella da lugar; con auxilio de algunos buenos tónicos
se logra destruir esta mala costumbre.
Muchos méJicos, para lograr su fin más
r ~pidamente, recetan medicamentos llamados inofensivos porque son algo menos
deletéreos que los demás. No los hay enteramente anodinos tratándose de enfermos especialmente aptos para contraer
hábitos. En sus hermosas lecciones de
materia médica y .:te farmacodlnámica el
sef\or profesor Pouchet ha insistido largamente acerca de esta verdad: pienso como
él, que la mejor de las drogas hipnóticas
no vale gran cosa y que un buen médico
no debe recurrir á ellas sino después de
haber agotado á conciencia todos los procedimientos de higiene médica.

1

Srita. Leonarda Barrera.

Léase la interesante carta que la
Srita. Barrera escribe desde México al Dr. S. B. Hartman.
Sr. Dr. S. B. Hartman.
Columbus, Ohio, E. U. de A.
Muy Sr. mio:-Con placer le informo del beneficio que me hizo la Peruna, y le doy las gracias por sus desinteresados consejc,s médicos.
Después de haber padecido de los
bronquios por t res meses y haber &amp;ufrido tanto con un resfrio que ningún
remedio podía aliviar, me dispuse á
probar la Peruna. Hace ,-iempo había
leido en los anuncios y almanaques
las recomendaciones de los que han
sido cu rados por la Peruna, y siento
no hab~rme resuelto á tomarla mucho
antes. Sus consejos médicos doctor
los seguí estrictamente, y co~tribuye~
ron mucho, en unión de cinco frascos
de Peruna, á que recuperara la salud
de que hüy gozo. Con placer y satis•
facción declaro que la Peruna me salvó la vida.
Repitole 13:5 gracias y quedo á Vd.
muy agradecida.
LEONARDA B ARRERA.

Las Placetas, C. Mier, México.
Haga un ensayo con la Peruna y
convénzase de sus méritos.

La Perana se vende en todas
las Droguerías en dos tamaños
de $1.00 y $2 00 botella.

MAURICE DE FLEURY.

ff
En una farmacia:
Una joven entra aceleradamente
y le dice al mancebo que se encuentra det rás del mostrador:
-¿Podría usted prepararme una
onza de aceite de ricino, de suerte
que no se note el mal gusto al tomarle?
El farmacéutico muy cortés:
-Nada más fácil, señorita; en se•
guida voy á prepararlo; pero en tanto me va usted á permitir que le
ofrezca un vaso de jarabe de grosella .. . . ¡Hace tanto calm!. .... .
La joven le acepta y al cabo de
cierto tiempo, pregunta:
- ¿Está ya preparada la medicina?
- ¡,Usted no ha sentido nada?replica el farmacéµt,ico.
-¿De qué?

Casa en Cblcairn, U. S. A.

La Compañía "Miguel Angel"
de a.moll aclones de retratos, ha. marcado el
más a.lto nt ve! á Que ouPde elevarse la per•
reccl6n del bello arte de la. pintur a..

i TODO TRI\BI\JO Gf\RI\NTIZI\DO!
ALBERTO DE LA MORA
Salva.tierra.. Gua.na.Juato, E. U M i r
mará más detalla.da.mente.
· ·• n or-

-El aceite de ricino estaba mezclado con el jarabe quo ha bebido
usted.
- ¡Cielos!.... Pero ... . ¡si era. para
un hermano mio!

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R egistrado como a r tfculo d ~ segund:.i clas e, en 3 d e Noviembre d&lt;· 1894.- I m preso en papel de las F :l.bricas de San R afael.

Año XV-Tomo 11

México, 12 de Julio de 1908

Número 2

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El Excmo. Sr. Ministro de Chile, acompañado del Sr. Introductor de Embajadores y del Secretario de la Legación.
(Fotogra fía tomada poco antes de la solemne rec ep ción en Palacio.)

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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          <name>Título Uniforme</name>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1908, Año 15, Tomo 2, No 1, Julio 5</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Concierto de caridad</name>
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                    <text>L UNDO LUSTRADO
Reg istrado como a r ticulo d e segunda clase, en 3 de Noviem br e dr. 189 4.-Impreso en papel de las Fé.bricas de San Rafael.

Año XV-Tomo 11

---

México, 6 de Septiembre de 1908

Número 10

En honor del Sr. Anderson.

GRUPO OE INVITADOS AL BANQUETE OFRECIDO POR EL SR, SECRETARIO DE RELACIONES, --EN LA PRIMERA FILA : S R . D ON R AMON
CORRAL, VICEPRESIDENTE DE LA REPUBLICA; EXCMO. SR. LUIS ANDERSON; EX CMO. SR. DAVID E , THO MPSON,
EMBA.JADOR DE LOS E , U ; SR. LIC. IGNACIO MARISCAL, SECRETARIO DE R ELACI ON ES¡
SR, GRAL, MANUEL GONZALEZ COSIO, SECRETARIO
DE GUERRA Y MARINA .

�EL MUNDO ILUSTRADO

294:
liebre, Arquímedes se dijo: ¿Si tomara un
baño tal rnz le daría yo á la bola~ Así lo
hizo; se metió á la tina .v el Enreka bl'otó
al punto de entre las linfas trayendo en la
Director, Dr. Luis Lara y P ardo.
mano la anhelada respuesta de la Esfinge.
Que en los libros se encuentran á milloGerente General,
nes los microbios, es cosa que saben de coALFONSO E. BRAVO .
ro todos los hig·ienistas; pel'o da la desgTacia de que no se dejan ver. Pasteur, desesOFICINAS:
perado ele encontrarlos en libro alguno, los
Calle de Altaro número 9. México, D. F. Aoartn.do t&gt;OS·
buscó .Y encontró mejo!' que en cualquier
tal 2.570. -Teléfonos: Erlcsnn, 1470.
Compañía Telefónica, 471.
;,, !'olio en una cuba de fermentación. Desde ·aquel día memorable retembla!'on hasta
en sus cimientos las enfermedades mns viPRECIOS DE SUBSCRIPCIÓN:
l'll lentas.
En la 01 udad...... .. . . . . ........... . .. . .. .. .. $ 1.2.'i
Watt, no perdió su tiempo en lecturns.
En los Esta.dos............... .. .. . . .. .. . .. .. . t.ñO
En el Extranjero ,... ... . .. .. . .. .. . . .. .. . 2.00
A l'mÓ su tetera, la cargó .Y se puso á obN1ÍMEROS SUELTOS:
sel'Val' lo que pasaba. De aquella tetera saEn la Oaplta.l. .......... ................. $0.35 cs.
lió el •1•apo,· que había de transfigurar al
En los Estados ..... ....................... $0.50 cs.
mundo.
¡Pues y Vol ta .Y Franklin .Y toda la pléyade!
Los comunistas que incendiaron la biblioteca de París deben haber tenido en cuenta
estos hechos; .Y el tan calumniado Ornar, al
incendiar Jade Alejanclría,se propuso sin eluA veces dan ganas de preguntarse qué
da apresurar el progreso humano impidienvan á hacer las gentes á las bibliotecas .,·
do á los hombres perder su tiempo en lectupor qué piden á los libros la~, enseíian~as
ras para que lo aprovecharan en observaque puede darles la obse1Tac10n l'efiex1rn
ciones. Cosa análoga hicieron nuestros conde lo que las rodea. Persona:&lt;; ha,v que h~n
(] uistadores destru,renclo papirus, geroglíencanecido sobre los pergaminos que enc1eficos, códices r cuanto les cayó á la mano;
l'!'an la sabiduríade lahumanidad .Y que no
res cosa sabida '}ne á nuestros conquistahan chri!rido una ojeada, siquier distraída Y
~lores debemos todos los beneficios de la cii•agcuos~, al mundo en que viven, á las C?vilización.
sas, á los hechos y á los hombres en mecho
Para quien quiere investigar y aprender
de los cuales actúan y que son una perenne
los grandes libros son la natul'alezay lasociey elocuente enseñanza de todo cuanto nos
dad. Para extraer de ellas todas las nutridas
conviene estudiar y aprender.
enseñanzas que contienen, se necesita bien
Los libros! Para aclr1uirir la ciencia los
poco. Basta tan sólo con mirar en vez de
libros son lo de menos .r la naturaleza .Y la
ver, con escuchar en lugar de oír, con palsociedad lo de más.
par ,\' no contentarse con tocar.
Nótese, desde luego, que los grandes desAl derredor ele nosotros, donde quiera,
cubrimientos, las verdades más trascendenen el fenómeno más f útil, en el hecho más
tales de la ciencia no han salido de la meinsignificante, en el sér más despr eciable,
ditación de los textos sino de la observahay siempre principios .Y enseñanzas. Un
ción de los hechos.
,. simple guijarro puede ser un diamante, un
Los pastores caldeos á quienes debemos
accidente puede ser una ley, de un choque
las rnrdacles primas y los principios elesuele nacer la chispa. La caída ele una manmentales de la Astronomía ten qué libros
zana es toda la gravitación; la convulsión
los aprendieron? ¿ele qué pergaminos lo~
de una rana toda la electricidad; el hervoi·
&lt;lesentraíiaron? 1Ialamente, puesto que m
ele una tetera encierra toda la regeneración
existían los libros ni se había inventado el
del mundo. •·
per!ffimino. Les bastó leYantar la ,1 ista al
Dicen que ,Jenner descubrió la vacuna
ciel~ 1 contemplar el constela.do firmamento,
o.vendo platicar á dos vaqueras.
meditar sobre lo que \'eÍan .Y con ello fun-A mí no me darán las viruelas-decía
daron la ciencia de los astros.
la una-porque ya tuve el granito.
En tiempo de Galileo los tratados de me-tQué haré para tenerlo1-decía la otra.
cánica no se., ocupaban poco ni mucho ele
..-Ordeñar vacas que lo tengan.
establecer las le,\'C'S que rigen las oscilacioY Jenner fué y escudriñó, y encontr ó
nes del péndulo. El ilustre sabio en vano
vacas con granito en las tetas, vaqueras con
las hubiera buscado en las bibliotecas ó en
pústulas en las manos é inoculó los granilas librerías &lt;le viejo. iQué hizo entonces?
tos .Y la vacuna fué 1
Irse á la Catedral &lt;le Pisa, ponerse á conAsí miradas las cosas, lo más despreciatemplar la lámpara inmortal ele la que &lt;lijo
ble puede ser lo más precioso; como dice
un poeta:
la Escritura: los más pobres serán los más
Que todada si la encienden, arde.
ricos .v. una carretada ele basur a, bien esy sometiendo á análisis sus majestuosos motudiada puede revelar toda la moral, toda
vimientos, descubr ir las le~'es en cuestión
la riqueza, toda la civilización de un puey preparar el advenimiento de los relojes
blo.
que por eut !'azón se llaman péndu los.
Ad,·ertido el hombl'e y puesto sobre aviNewton había enca]yeciclo buscando traso todos podemos ser.sabios. Basta con satadistas que le hablaran de la g1·a,·itación
ber ,·er, oír, oler, gustar y tocar.
universal .r de sus pr incipios. Y nada! que
P r ocediendo por observación y análisis
se gastó un pico en obras clásicas~' románla naturaleza .Y la sociedad nos revelarán
ticas y jamás encontró lo que en ellas no
todos sus secretos, puesto que en los hechos
había. Después ele tragar en rnno algunas
están contenidos, como la planta en el gratoneladas ele polrn ele los archivos ¿qué hino ó en el huevo el ave.
zo1 Oogi6, se fué al campo sin un mal caLo importante es desentrañarlos. A los
lendario de Galván en el bolsillo, se sentó
que saben y pueden hacerlo se les llama sabajo de un corpulento fresno .v aprestó la
bios J' genios; pero en rigor los tontosy
nariz para cog·er al vuelo la primera manlos ignorantes lo son, más que por otra cozana que le cayera encima. Y dicho y hesa, porque ni se imaginan siquiera que los
cho, la manzana cayó y con ella las leyes
tesoros de la ciencia se encuentran regados
de la gravitación universal aún vigentes.
en la calle.
Arquímedes se había subscripto á todos
El día que nos convenzamos de esto últilos gabinetes ele lectura r á todos los 111amo todos seremos gambusinos, todos lavagazines científicos de la época y de la loremos las arenas y todos extraeremos de
calidad para encontrar una receta útil que
ellas las pepita8 que contienen.
le pcrmitiern resolver un arduo problema.
Y como donde menos se piensa salta la
DR. M. FwRES.

ID&gt;füredoirfo:

--

El Libro y la Naturaleza

~:1.

Crónica Científica

La
Comisión

Influencia del hombre sobre
los animales

Geográfica
Exploradora

E

STÁ fuera de duda que el hombre ejerce una influencia decisiva sobre los animales, pero
7"'. l o que no está claramente probado, es qué clase de influencia
es la ejercida. Sobre este asunto, el doctor Sk owronnek, de
-Z:!!!~,6!1 Berlín, escribió en día~ pasados
u n hermoso artículo, que está
lleno de interesantes observaciones.
Al empezar s u artículo, recuerda el autor que
un escritor inglés notó, hace poco tiempo, que e l
caballo se vuelve estúpido cuando se le hace vivir en l os establ os, sometido á una v i da metódica
y doméstica. Ese escritor dice que los que crían
caballos se fijan en que presenten ventajas, desd e
el punto de vista físico; que sean hermosos, fuertes y ligeros, y que sean capaces de perpetuar
esas cualidades en su raza descendiente, pero no
se cuid a de que sean inteligentes. Hace notar
que l os caballos de Austral ia y de la A mérica
del Sur, que viven en un estado de semi-salvajismo son mocho más inteligentes que los caballos
de las mejores caballerizas de Inglaterra, el país
que, sin disputa, se dedica con mayor éxito á la
educación de estos animales.
E sta aseveración es corroborada por el doctor
alemán, qu ien dice que también él ha observado
un grado de in teligencia muy superior entre l os
caba llos asiáticos, que jamás han sentido el yugo
d ominador del hombre, que entre los domesticad os. Los viajeros relatan cómo los caballos sal vajes en medio de las grandes llanuras, escapan hábil:nente de las persecucion es de los animales feroces, ó en caso de necesidad, hacen fren te á s us
ataques, algunas veces con éxito.
P or l o que se refiere á domesticación, debemos
recordar que la ausencia d e ciertas necesidad espor ejempl o la ausencia de peligro por la vidae jerce una influencia d ecisiva sobre las facu ltades
intelectual es. No cabe duda que la lucha por la
vida aguza las potencias mentales. E l animal
aprende á distinguir l os peligr os y sabe dónde y
cómo puede procurarse el alimen to; y esto se nota especialmen te en el hombre, al que la civilización ha desprovisto de muchas de las habilidades
y fuerzas de que disfrutó en el estado salvaje.
E n este estado, el d esarrollo d e la inteligencia
es en un determinado sentido, y no general. E l
ciervo ofrece un ejemplo d e esto: su única defensa es la fuga. Las gotas de lluvia y los copos de
nieve sacudid os d e los árbol es por el viento, lo
hacen salir de sus escondites en los bosques y
lanzarse al campo abierto¡ no ha aprendido á distinguir entre los sonidos, la lucha por la vida no
l o ha hecho precavido, sino miedoso.
Algunos animal es, tales como los pájaros de
presa, se muestran mucho mejor educados en est e
sentido.
Los animales que mejor manifiestan l a atrofia
de sus facultades mentales como resu ltado de la
domesticación son el ganso y el pato. El primero
especialmente es muy digno de la fama de estúpido de que disfruta. Sin embargo, cuando est á
libre es uno de los animales más precavidos. Los
cazad ores se han ingeniado en vano para cazar
las parvadas de gansos salvajes, á las que el rigor d el invierno hace bajará regiones menos frías.
Mucho antes de que el cazador se halle á tiro se
oye un grito dado por algu no de los gansos que
han sido puestos en acecho y toda la parvada se
dispersa inmediatamente. Y lo mismo se pued e
decir d el pato salvaje.
La mayor diferencia entr e el ejemplar salvaje
y el domesticado se observa entre el ganado caprino. Los naturalistas están de acuerdo unánime
al describirá la cabra sal vaje como un animal
d otado d e una gran previsión. Es observadora,
desconfiada, y cuando huye se aprovecha de los
accidentes del terreno para su defensa. En cambio la cabra doméstica es tan estúpida como el
ganso; es sumamente tímida y el miedo la hace
perder su serenidad apenas se presenta el mín i mo peligro. Al menor ruído toda la manada se
escapa en el mayor desorden, quizás para caer en
el verdadero peligro.
No puede decirse mucho acerca de la influencia
del hombre sobre los l(ansos, los patos, el ganado porcino, el caprino ó el bovino. Nunca se ha
procurado mejorar sus facultades mentales.
Excepto en el caso de que se use el ganado como animales de tiro, no se hace ningún uso d e
él· se le encierra en establos alejado del mundo
e¡terior y se le mata generalmente á los dos ó tres
años de su edad. El encierro y la circunstancia d e
ser sacrificados en una edad tan prematura hace
creer que las facultades de estos animales nunca
llegan á un desarrollo perfecto, y por lo tanto,
han acabado por perderlas en el transcurso de algunos cientos de años. Los mismos criadores de ganado han comprendido que el confinamiento destruye hasta la pasiva cualidad de los cerdos para
resistir á las enfermedades, y los dejan ahora q ue
disfruten algo más del aire libre.

295

MUNDO H,U8TRAD0

..

Una vista de la Guardia en presici6n..- Una vista del
arroyo Victoriano en la sierra de Chihuahua
El gato ocupa un lugar muy peculiar como animal
doméstico. Ha conservado su independencia, y sólo
cuand o se le ha tenido por varias generaciones apartado de l as ratas es cuando se hace tratable. En un
pueblo ó en u na finca rural donde no se le hace caso conserva su carácter libre con la única excepción de que
reconoce la casa como suya, permaneciendo en ella cuando sus habitantes la abandonan, lo que prueba su despego hacia el hombre. Esto no es culpa de ellos, si se les

Una vista de la secci6n de calculadores

Una secci6n itineraria en t'/ campo.

Secci6n A~tron6mica en marcha.
educa debidamente son capaces de
seguirá sus amos en largas travesías.
El caso más curioso de la influen·
cia del hombre sobre los animales,
es el perro¡ nadie podrá negar que
el hombre es quien ha elevado las
facultades del perro hasta hacer
que obre con verdadera premeditación

Una sec,ci6n Astron6mica determinando la longitud
por telegrafía sin hilos.

Una secci6n Hidrográfica en trabajo.

�EL J\IDNnO ILUST~DO

296

•

EL MUNDO ILUSTRADO

El nuevo departamento cuenta con un edifi~io . propio donde están debidamente instaladas todas las maqumas _necesarias para el objeto que se persigue.
.
. ,
Como su nombre lo indica, la nueva oficma servir~ par~ que
los ingenieros y constructores p1;1edan pr_obar ,la resist~ncia_ de
un material cualquiera, y1l se~ a la pr~sión, a la torsión, a la
flexión, á la tracción, ó á la mfluencia de los elementos atmosféricos.
.
h'
Cuenta la oficina ensayadora con una sene de ~r~nsas idráulicas con las que se puede ejercer des_de la mmima p~e:
sión hasta la de quince toneladas por um~ad de s1:1pei;ficie,
en estas prensas se puede someter cualq_uier material a una
presión muy superior á la que puede sufrir en una construcción por pesada que sea.

La mesa dispuesta para el banquete.

La carta 6eneral de la República
Gabinete de Química.

Prensa hidráulica de 1 S toneladas.
Una de las máquinas más notables es u1;1~ &lt;Unive_r~al&gt; automática que sirve para las pruebas de flexion, t~accion Y co~presión¡ esta máquina es una verdadera _maravilla de i:necámca, y relativamente sencilla en su maneJO. Hay también una

Cortadora para metales.
En días pasados se inauguró una oficina que indudablemente será de mucha utilidad, dada la fiebre de construcciones
que se nota desde hace varios ~ños en la ci_udad,,Y que en ve~
de disminuir aumenta cada dia¡ nos referimos a los talleres
para la prueba de resistencia de materiales.

Máquina &lt;Universal.&gt;

Prensa hidráulica de dos y media toneladas.

sierra para corte de metales que es de gran utilidad y de mucha sencillez en su uso.
Para las pruebas relativas á la acción de los elementos atmosféricos cuenta la oficina con un gabinete de química perfectamente dotado y á la altura de los demás departamentos.
Desde luego se comprende los inmensos servicios que está
llamada á prestar la nueva oficina, pues los ingenieros tendrán un lugar en el que, con toda seguridad, puedan darse
cuenta de las cualidades de resistencia de los materiales que
tengan que usar, y de esta ~anera no tendrá~ que co~fiar de
las garantías, muy, convencionales, ,d_e l?s fabncant~s m de los
conocimientos mas ó mtnos empiricoit. de un &lt;010 de buen
cubero.&gt;
La nueva oficina está anexa á la Comisión Hidrográfica, en
la Secretaría de Comunicaciones.
Ilustramos esta plana con fotografías de las principales máquinas y departamentos de la nueva oficina, tomadas el día de
s11 inauguración.

Es un hecho que ha entrado en la conciencia
de todos nosotros el que no conocemos nuestro
país. Personas hay, nacidas en esta capital, que no
se dan cuenta de que exista Cuautitlán sino ~s
por el absurdo proverbio de que &lt;fuera de México todo es Cuautitlán&gt;¡ y que nunca se han tomado el trabajo de preguntar á qué distancia del
Zócalo están Chapultepec ó la capilla de San Joaquín en el camino de Tacuba, á pesar de que en
ésta hay una placa en que dice que hay exactamente una legua.
Si esto sucede con nociones geográficas tan rudimentarias con cuanta más frecuencia, aunque
con menos ;azón, se ignora que existe una Comitión encargada de estudiar, observar y verificar
sodos los datos que se relacionan con la topogr~fía, configuración y organizac~ón de nu~s_t;o ter~itorio nacional. Sin embargo dicha Comision existe y aunque pocos se ocupen de sus trabajos, no
por eso son menos meritorios.
La Comisión Geográfica Exploradora, álaque nos
referimos, está formada por ingenieros aptos éi1;1teligentes, hijos en su mayor parte del Colegio
Militar, á qúienes se ha encomendado el enorme
y laborioso trabajo de darnos á conocer nuestro
país. Para ello van sus miembros por sobre cerros, por llanos y desiertos¡ baj~ el s&lt;:l abrasador
ó empapados por aguaceros copiosos a buscar todos los lugares poblados, por insignificantes que
sean y anotarlos en sus libres de _apuntes. con
todos los datos relativos á su población, su situación, la configuración del terreno en ~l q~~ se
hallan asentados y las condiciones cltmatencas
de la región.
Estos datos son pa~ados después al papel de
montea en el gabinete y se obtienen cartas exactas de todos los lugares recorridos.
Como se comprende, el trabajo no es sencillo,
ni con mucho un levantamiento, como se llama
el trazado de ~n camino ó de un terreno, exige
una observación constante del ingeniero encargado de hacerlo, quien con su ruda taximét~ica, su
brújula, su aneroide y su reloj tiene que 1r p~o
á paso midiendo distancias, ángulos y alturas, sm
que se le escape una elevación de un centímetro
ó una desviación de un grado.
.
Y este enorme trabajo ha sido hecho en ~i
todo el territorio de la República¡ están termma-

El comedor de la Presidencia.

das las cartas de veintitrés Estados, el Distrito
Federal y el Territorio de Quintana Roo.
La importancia de estos estudios desde el punto de vista geográfico es inegable¡ gracias á ellos
llegaremos al conocimiento perfecto del país en el
que nos tocó la suerte de nacer¡ sabremos que es
inmensamente grande y que está muy lejos de estar bien poblado. Pero si desde ese punto de vista son muy importantes los trabajos de la Comisión, hay otro punto desde 'el cual su importancia
es quizás mayor, el de la estadística¡ por orden del
jefe de la Comisión, General D. Angel García Peña, se está haciendo un estudio comparativo de
los datos obtenidos por los ingenieros y los que
constan en el último censo oficial de la República¡
el resultado á que se ha llegado es desconsolador
para la estadística¡ en el censo oficial faltan por
recontar cerca de siete mil ochocientos lugares
habitados. Indudablemente que este estudio de
comparación será de gran utilidad para los trabajos de estadística que se hagan en lo futuro.
Actualmente la Comisión tiene su cuartel general en Jalapa y se ocupa del levantamiento del
plano del Estado de Veracruz. Ilustramos estas
líneas con algunas vistas del cuartel general y de
los trabajos de campo y de gabinete de los ingenieros comisionados.

ha conservado, sino de la cual ha hecho partici-

par á sus vecinas las naciones de Centro América que estuvieron por mucho tiempo en estado de continua revolución. Habló en seguida
el primer magistrado de la conferencia de paz de
Washington, del establecimiento de la Suprema

o
En honor del señor Anderson

La estancia del Excmo. Sr. D. Luis Anderson entre nosotros fué con su carácter de enviado extraordinario con misión especial, motivo para que
México mostrara al representante de la progresista nación centroamericana, las simpatías que abriga para un país que, como Costa Rica, se ha conservado en paz y tranquilidad en medio de las
turbulencias y agitaciones de las naciones sus vecinas.
El huésped de la nuestra ba sido objeto de merecidas atenciones tanto de parte del elemento
oficial como de los particulares¡ en su honor se
han celebrado banquetes y fiestas sociales con las
que se ha tratado de manifestar el aprecio en que
se tiene á su personalidad y á su país.
El viernes 28 del mes próximo pasado el señor
Presidente ofreció un espléndido banquete en honor del señor Anderson en el suntuoso salón-co·
roedor del Palacio Nacional• Este banquete, como
todos los que se efectúan en los salones de
la residencia del poder ejecutivo, fué brillantísimo: el adorno
era artístico como en
pocas ocasiones. E 1
jardincillo artificial
que se instaló en la
parte baja y en el descanso de la escalera
de honor era encantador, y la mesa lucía
un adorno sobrio y
elegante á la vez. Como la fiesta era de carácter oficial se excluyó de ella á las damas.
A la hora del champagne el señor Presidente de la República
pronunció un elocuente brindis en el
que empezó por saludar á Costa Rica y
alabarla por su cariño
á la paz y á la tranquilidad que no sólo
Adorno de /a escalera de la Presidencia, para el banquete al Sr. Anderson.

Vestíbulo, adornado especialmente para
el banquete.
Corte de Justicia en Cartago, y de la trascendencia de esos dos acontecimientos en favor de la paz
centroamericana. Terminó brindando por que el
citado tribunal continúe sus trabajos sin interrupción y por la prosperidad de Costa Rica y de su
primer magistrado.
A este brindis contestó el señor Anderson agradeciendo los conceptos que le ofrecen y en los
que se elogió á su país. Se refirió á los trabajos
de México en favor de la paz, y terminó brindando por la prosperidad de nuestro país, por la felicidad personal del señor Presidente, y por la de'
cada una de las distinguidas personas que asistieron al banquete.
Después del suntuoso festival ofrecido por nuestro primer magistrado, el señor Secretario de Relaciones Exteriores, Lic. Ignacio Mariscal, ofreció
otro banquete en honor de nuestro visitante, el
cual se efectuó en el café de Chapultepec, y al
que fueron invitados todos los miembros del
cuerpo diplomático residente en la ciudad.
El señor Mariscal ofreció el banquete en un
brindis en el que manifestó las simpatías que todo el mundo d ebe tener por Costa Rica que aunque es la nación más pequeña de la América Central, es la que más méritos tiene ante el mundo
civilizado, merecimientos que hicieron que su
representante fuera nombrado presidente de la
conferencia de paz ceiebrada en Washington y
que una de sus ciudades haya sido elegida para
asiento de la Suprema Corte de Justicia de Cen-

�298

EL MUNDO ILUSTRADO

la sed les impedirla huir, me dirigi hacia ellos; pero me equivoqué, porque volvieron
sobre sus pasos llevándome siempre doscientos metros de delantera, trotando cuando
yo andaba más de prisa, marchando al paso si se crelan en seguridad. Un enorme macho de magnifica melena obscura cerraba la marcha, deteniéndose de vez en cuando para mirarme."

299

EL MUNDO ILUSTRADO

CC(Q)V A[))(Q)JNGA

EN LA AL.,TURA

El Sr. Anderson contestando el brindis del Sr . .Mariscal.

troamérica. Al terminar brindó el señor Mariscal por Centroamérica y especialmente por Costa Rica.
El señor Anderson improvisó un corto brindis en el que daba las gracias por los honores. que se le han tributado y expresó sus esperanzas en
él tribunal de paz de Cartago. Al terminar todos los concurrentes oyeron de
pie el himno de Costa Rica.

***
El distinguido visitante salió de esta ciudad el día treinta y uno del mes
próximo pasado á bordo de uno de los carros presidenciales.
Las fotografías del banquete en Palacio con que ilustramos estas líneas
fueron tomadas el día del banquete y son las únicas que se tomaron de él.

Allá en la cresta de aquel enorme volcán, venerado de los aborlgenes en remotos
tiempos, hube de contemplar, de pie sobre un picacho de roca de color de ocre veteado
de negro, la salida del sol. Abajo, á mis plantas, nubes, sólo nubes blanqulsimas, que
semejaban, unas á continuación de otras basta esfumarse en el horizonte, copos de
algodón aéreo, impalpable. Arriba, un cielo azul purlsimo en cuya parte oriental aparecla, medio velada por la luz de la aurora, una media luna blanca que lentamente ib,.
desvaneciéndose.
No velamos, pues, sino un azul arriba, un blanco abajo, nuestra bandera, y entre
ambos la patria, que en uno de los volcanes se alzaba por encima de las nubes para tocar el cielo.
Eran las seis de la mafiana, sobre poco más ó menos, cuando un compafiero mio
que con emoción esperaba satisfacer su curiosidad, me gritó, tirándome de un brazo:
1el sol, ah; mlrale, el soll Y asombrado, estupefacto, llena el alma de emoción y henchida la mente de curiosidad, miré ali!, Acorta distancia mía, surgir de entre los copos
de algodón un gran octógono, Tonatiuh, que bafiado quizás.en sangre de indios ascendió
refulgente; poco á poco, con lentitud, hasta perder, ya encima de las nubes, el color de
sangre y tornarse redondo, tal como desde la tierra baja, le vemos á diario.
Después cuando el rey de nuestro sistema se elevó más, los copos de. algodón se
disgregaron en fragmentos sutiles, transparente.~, y por entre los claros que dejaban
apareclan, ali! una aldehuela, aquf un cacerlo de nacimiento, á un lado una montaña
vestida de verde y amarillo, y más allá un espejo, el lago de Amatitlán, que parecla
haberse caldo del cielo.
JOAQUIN GARCIA SALAS. (Guatemalteco.)

*

LA NOCHE
Para "El Mundo llu,trado."

*

Matando leones en masa
Narraciones de un cazador

1

1,

El cazador de fieras, Guillermo Vasse, que acaba de publicar sus aventuras cinegéticas de tres años de estancia en Mozambique, en Le Tour de Monde, refiere algunos
episodios muy curiosos de la caza del león.
" Por la noche-dice el viajero-olmos por todas partes á los leones. Escucho atentamente sus rugidos para averiguar en qué sitio van á dormir, porque aqul, en el invierno, los leones salen por la tarde de su retiro donde han pasado el dla á la sombra.
Después de beber, persiguen en grandes grupos los rebafios de antílopes y se reparten
la presa. Se hartan de carne, y al amanecer, con la tripa llena, van á beber de nuevo.
Después lanzan algunos rugidos de triunfo, y antes que el sol caliente demasiado,
vuelven á sus escondrijos. Dada esta manera de ser, el mejor medio para matar un
león es visitar los abrevaderos preferidos por las fieras, y cuando por los rugidos se
ha adivinado donde duermen la siesta los leones, se deja entre estos dos puntos un
animal que sirve de cebo, después de abrirle el vientre para que huela más fuerte.
"Por la mafiana, en medio de una ligera neblina, oigo el aullido de los chacales en
la dirección en que be dejado el cebo. "Atenclón,-me dice uno de mis negros-los chacales gritan, por alll hay leones." Avanzo con prudencia, y á sesenta metros, veo en
el sitio del cebo dos grandes leonas. una está tendida, la otra sentada sobre el cuarto
trasero, se lame una pata. Le tiro á esta última al cuello, que en mi concepto es el sitio
mejor para una distancia de menos de cien metros. Si yerra el tiro, la fiera huye rápidamente, lo que le quita á uno la idea de seguirla, y si se acierta se le rompen las vértebras ó se le corta la carótida ó la yugular, y el animal queda muerto. Esta vez be
apuntado bien, porque la leona cae sin movimiento; la otra, al oir el disparo, da un
salto, me ve y sale huyendo. Le tiro á ciento veinte metros y le coloco una bala en la
espaldilla. Da un rugido, pero sigue corriendo y se mete en una espesura cerca de un
rlo. Examino la sangre que ha derramado por la herida, y comprendo que le be atravesado el pulmón. Los accidentes que me han contado y los que yo be presenciad:&gt; en mi
vida de cazador, me han hecho prudente y abandono aquella pieza.
" Aquella misma tarde maté dos antllopes más y dejé uno como cebo, no lejos del
sitio donde maté la primera leona. Habla visto por ali! huellas de una numerosa bandada
de leones, que acostumbraba ir á beber al rlo. Al llegar á la madrugada siguiente, veo en
aquel sitio ocho leones. Dos enormes machos y una leona están echados; son los qu,;
se encuentran más lejos de mi. Tres leonas se hayan sentadas ó de pie, en actitudes
diferentes; dos leoncillos se disputan un hueso gru!lendo. A lo lejos tres chacales presencian la escena.
"De un balazo en el cuello tiendo á una de las leonas. Al oir la detonación toda la
familia se levanta y mira á ver de donde ~lene el ataque, porque yo me be escondido
para volverá cargar. un segundo balazo tiende á una segunda leona junto á la primera. Esta vez me han visto tres leones los dos machos y una hembra, que huyen volviéndome grupas. La otra leona y sus dos cachorros , menos prudentes, vienen en derechura hacia ml. La leona me ve, se agacha un segundo, se vuelve á levantar y carga
contra mi con la cola tiesa y las oreJas echadas atrás. Sus hijos la siguen. un balazo
en el pecho acaba con esta madre furiosa. Los leoncillos se detienen junto á ella grufiendo y enseñándome los dientes. Como no me quedan más que dos cartuchos, cambio
el cargador por precaución y con dos balas envio á los dos cachorrros, ya bastante respetables, á juntarse con su madre. Pongo á toda mi gente á desollar aquellas hermosas
piezas, y cuando acabamos es ya cerca del medio dla.
" Pocos dias después , cerca del sitio donde habla matado estos cinco leones, encuentro sobre el cebo otros tres, dos machos y una hembra, y 111e aproximo á ellos hasta cuarenta metros. El primer león cayó de un tiro en el cuello; la leona rodó de un balazo que le rompió los dos omóplatos, y el último habiendo cometido la Imprudencia de
pararse á ver que era de sus compañeros, recibió una bala que le partió los ri!lones.
" Catorce dlas más tarde, el 4 de septiembre, volvla de visitar mis cebus, cuando vi
á lo lejos un animal amarillento que bajaba á beber al Sungüe. Detrás de él conté otros
cuatro iguales. Eché mano á los gemelos; eran tres leonas y dos leones. Esperando que

Cua.nda la. diosa Luz cierra los ojos, surge la Noche vaporosa y
t riste.
La Noche es negra c0mo todo lo impenet rable; bajo sus t upidos velos no existen horizontes, ni alturas, ni abismos: todo se confunde en
una sola masa, el color muere y la línea se pierde!
Una Noche sin estrellas, es un inmenso dolor sin esperanzas: los
astros irradiando en la extensión del firmamento, son la piedad consolando una desgracia.
La. diosa Luz, da su magnificencia á las montañas, su encanto á los
cielos, su irisación á las aguas; inflama las gotas de rocío, los vapores de
las nubes, y da á la vida de la tierra las auroras y los crepúsculos.
¡La Noche todo lo borra! En ella se diluyen montañas, cielos, aguas.
Ninguna belleza se destaca. ni brilla.. Bajo su manto triste y denso, sólo a.lienta el sonido como una voz enigmática.
·
La Noche es el sueffo, es el olvido, es la. sombra.. La sombra es la clámide que sobre sus mondados hombros lleva la Muerte. La sombra es una
ausencia, es un luto, es una negación: la negación implacable y et erna
con que responde el misterio inescrutable, á todas las interrogaciones del
hombre!
S ALVADOR PALENOI A Y LLEREN A.

Cou el brillo acostumbrado empezaron las fiestas con que anual mente _celebran los españoles residentes en México, la ?ª_talla de Covaddnga, que s2mboliza la guerra de reconquista, llena de hero1c1dades. Como todos loS'an~s,
uno de los números salientes ha sido la corrida de toros efectuada el dommgo último en la plaza de toros «El Toreo,» galantemente cedida~por la empreEl comedor de Chapuliepec durante el banquete.

sa. Nuestro fotógrafo pudo obtener las instantáneas que publicamos en esta
página.
1 y 2.-Los tendidos de sombra.- 3. El Sr. Alberto Braniff ovacionado.- 4. El señor Braniff entrando á matar.-5. Recorte capote al brazo.-6. Citando á banderillas.- 7. Una buena vara.

�300

EL MUNDO ILUSTRADO
EL .lllUNOO ILUSTRADO
pás del comercio y le sirven de base ó de punto
de apoyo. Así hicieron los Venecianos; y desde su
establecimiento en las lagunas, los Vénetos convierten sus numerosas salinas en uno de los ramos más lucrativos y seguros de su comercio¡ sacan· de las vastas sel vas -.ue cubren su territorio
maderas de construcción para venderlas ó para
aprovecharlas ellos mismos en las obras de carpintería y ebanistería; desde antes del Siglo XII
edificaron fábricas; de la de cristales y espejos, situada en la isla de Murano, salían vidrios de todos colores y formas, con imitaciones de llores,
frutas y animales¡ brazaletes, collares, candelabros y otros mil objetos de capricho y de lujo,
elaborados con supremos gusto y elegaucia; célebres espejos, cristales para anteojos, é instrumentos de óptica muy estimados. Fabricábanse también paño de oro, tejidos de seda y el terciopelo
y los ricos encajes, conocidos con el nombre d e
punto de Venecia; paños finos y en especial, los de
escarlata, productos todos que realzaban la soberana y proverbial belleza de las venecianas, y de
. l os que la República proveía á toda Europa, no
obstante la competencia que le hacía Florencia.
E l origen del Banco de Venecia, que primero se
llamó Monte, y después Banco de ¡!iro, es decir,
de circulación, se remonta al Siglo XII. El primer
capital fué producto de un empréstito forzoso,
cuyo importe, representado por certificado3 que
llevaban interés, hizo nacer la idea de dar á estos
certificados el mismo uso que la moneda, y el
Banco comenzó á efectuar por cuenta de ciertos
particulares el pago de letras de cambio. Calcúlase en unos cien millones de francos las rentas de
que el Danco disponía, y en 1463, hallábase su
crédito sólidamente establecido, y era tanta la
confianza en los certificados de depósito, que muy
pronto exportó el Banco casi todo el numerario
que le servía de garantía, sin que los ciudadanos
concibiesen por ello el menor recelo.
Las disposiciones concernientes á las tarifasdice Sismonde de Sismondi-gabelas y aranceles,
constituían una legislación, fundada en los principios de la más rígida prohibición, y dejaban un
vasto campo á la arbitrariedad á que daban margen las preocupaciones y deseos, así del Gobierno
como de los particulares.

Venecia.-Panorama del Arsenal.-Palacio Franchettí.

NACCilONAILillD)JAID)JES MlUJlEJRJAS
VENECIA
A la distinguida Señorita Marta
Luisa G6mez FarEas y Cañedo.

III
En la segunda mitad del Siglo XIV, las armas
de Venecia combatieron con varia fortuna, contra
Hungría, contra los rebeldes candíotas, contra
Génova, rival eterna dela República de las lagunas, contra Treviso y la liga formada por el duque de Milán Juan Galeazzo Visconti, y co~tra
los terribles Turcos, los más potentes enemigos
que había tenido hasta entonces la_ Repúblic~, la
que ganó en esta guerra la grande isla de Chipre.
Y ya en los postreros años de aquel sigl o, ligados contra la República, Francia, el duque de
Milán y el Papa, las armas venecianas derrotaron
á sus enemigos aliados en los campos de Fornova.
Así al terminar la décima cuarta centuria, Venecia había llegado al apogeo de su poderío: la bandera de San Marcos, triunfante en tierra firme, y
en los mares y tierras de Levante y Occidente, la
gloriosa bandera de San Marcos, al mando de los
ilustres dogos Gradénigo, Córnaro, Contarini, Miguel Marosini, Vaniero, Mocénigo, Fóscaro, Malipieri, Moro, Trono y los dos Barbarigo, había extendido el renombre de Venecia á remotas regiones, como la nación principal, marítima y mercantil de aquellas edades. Dividíase, entonces, su
territorio, en tres partes distintas: la ciudad de
Venecia y sus inmediatas dependencias, Chioggia,
Barano y Grado, etc., etc.¡ los estados de tierra
firme que incluían el Friul, y las comarcas de
Treviso, Pádua, Siena, Verona, Brescia, Bérgamo,
Brenta· los estados marítimos: Istria, Dalmacia,
(recon~uistada por el dux Tomás Mocénigo); el
litoral de la Albania, una parte de la Livadia en
Morea, con Patrás, Argos, Nápoli de Romanía, y
una parte de la Macedonia con Tesalónica; las islas de Zante y de Corfú en el mar Jónico; y finalmente, el fértil Chipre, la grande isla de Candía
y la de Negroponto. Las rentas de la República
excedían, entonces, de un millón de ducados,
cantidad á que llegaban apena-s las de Francia, y
superiores con mucho á las de España é Inglaterra, en aquel tiempo.

***
Queda dicho al principio de este breve trabajo
histórico, que la prosperidad mercantil prodigiosa á que llegó la República de Venecia, nunca la
conocieron igual los Estados de la antigüedad.
Preciso es demostrar con algunos detalles esa
afirmación general, porque esa prosperidad explica el papel importantísimo que cupo á Venecia
ejercer en los destinos humanos, durante casi toda la Edad Media y en los primeros tiempos de
la Moderna. Hubo en Italia, en la misma época,
ciudades, cabezas de pequeños estados, florecientes también por su activo comercio, tales como
Génova, Pisa, Amalfi; pero ninguna alcanzó como
Venecia el imperio de los mares, ni tuvo su importancia política que más tarde debió tener Holanda, y luego, en nuestros días, ha ejercido la
Gran Bretaña, en mucha mayor escala.
Desde luego, la posición misma de Venecia, explica en parte esa grandeza: alzándose enmedio
de las aguas, en el fondo del mar Adriático que
es un golfo entre las penínsulas itálica y balkánica, á la entrada de la misma Alta Italia, por el lado del Oriente, al pie de los grandes Al pes y cerca de los Alpes Julios, estaba al alcance de todos
los países transalpinos y los danubianos, y los
balkánicos, más al Este; cerca de los muchos ríos
que desembocan en las lagunas, desde los confines
de la Istria, hasta la Romanía, las naves venecianas pudieron comunicar, desde los primeros tiempos de aquella república, con las provincias de
Italia á la Alemania, Francia y Suiza; por mar;
un corto trayecto la puso en comunicación fácil
con todas las costas adriáticas, con el Archipiéla-

go Jónico y con el Archipiélago, propiamente dicho, (antiguo Mar Egeo); y con los puertos de
Egipto, Siria, Asia Menor y el Mar Negro, á los
que se dirigían de Oriente los productos del Africa, de la Armenia, de Persia, de la más apartada
India y de todas las demás comarcas del Levante.
Situada á las puertas de la Europa Central, Venecia fué, por decirlo así, el puente de las relaciones comerciales entre el Oriente y el Occidente.
Desde el Siglo VII, sus grandes buques con cargamento de sal, llevaban ese precioso é indispensable grano á las ciudades é islas, situadas entre
los Alpes y los Apeninos, y circulaban en los ríos
navegables como el lsonzo, el Piave, el Brenta, el
Adigio, el Po, el Adda, el Tesino y otros; y en embarcaciones más ligeras transportaban á las mismas comarcas, y por la misma vía, géneros y productos naturales é industriales del Oriente, los
que iban á buscar los buques de gran calado en
las escalas del Levante; estos productos eran principalmente especerías, armas, tejidos de seda, telas de oro, alfombras, algodón, perlas, pedrería,
plumas de avestruz, ébano, marfil y otros mil objetos y materias preciosas. Entre los artículos de
comercio de la República, los cronistas mencionan con frecuencia los esclavos, comprados en los
mercados del Oriente para venderlos otra vez en
Africa y en España, á los musulmanes. Este odioso y vilísimo tráfico, á que también se dedicaban
los genoveses, toscanos y griegos, se resistió mucho tiempo á las cristianas prohibiciones de los
pontífices romanos y de los dogos, y en la Dalmacia y la Istria se conservó hasta fines del siglo
décimoquinto-ese abominable tráfico.
Los Griegos bizantinos y Arabes, los pueblos más
civilizados é industriosos de la Edad Media, proporcionaban en el Oriente á los Venecianos, lamayor parte de los productos de que carecían los pueblos europeos, tales como drogas, tejidos finos de
seda y de lana, metales preciosos; recibiendo, en
cambio, granos, vinos, fü:rro, cobre, y con especialidad maderas de con,trucción, abundantes en
Italia y en las regiones transalpinas. Los musulmanes de Siria, Egipto y la extensa Berbería solicitaban hierro, maderas, y sobre todo, armas fabricadas en Francia, Alemania é Italia. Túnez y
Trípoli, puertos berberiscos, eran los puntos
adonde los Venecianos llevaban estos últimos productos, los cuales, en seguida se difundían por el
vasto interior del Africa. Las ciudades de Marruecos, Túnez, Fez, Tánger y Argel, en las cuales
Venecia tenía factorías y cónsules, vendían esclavos negros, aceite, oro en polvo, maderas tintóreas, goma, marfil de elefante y tejidos de seda y
de algodón.
Las especies de las Indias Orientales, cuyo comercio fué siempre tan productivo, afluían desde
sus remotas y opulentas procedencias á Alejandría
y Constantinopla, y &lt;!esde el Siglo VII hasta el X,
fué de esta última ciudad como la Europa se las
proporcionaba, por el intermedio de los Venecia·
nos, y aunque posteriormente entraron en concurrencia Génova, Pisa y Amalfi, siempre aquellos
conservaron la mayor participación en el productivo y rico comercio de las especies.
Sometida la Europa de la Edad Media al feudalismo, abandonaba á los pueblos Orientales el
ejercicio de las artes y de la industria. Los Francos, Lombardos, Alemanes, y en una palabra, todos
los pueblos septentrionales y del centro de Europa, miraban el comercio con desdén, y la industria la sujetaban á mil trabas; mientras que los
príncipes, los barones y los grandes y pequeños
feudatarios, siempre armados, en aquella guerra
interminable de todos contra todos, hacían tan
difíciles los menores viajes, que lvs negociantes

Venecia.-Rio Torresella.
extranjeros, obligados á viajar en caravanas, debían pagar muy caro la protección de aquellos
bandidos con blasón, siempre dispuestos á precipitarse como voraces aves de rapiña sobre una rica presa. P.,ro apesar de esos obstáculos, los Venecianos se esparcieron por ambos lados de los
Alpes, conductores de las mercancías de Oriente
y de los productos de sus propias fábricas. Por la
vía marítima, que les estaba abierta, y en la que
la bandera de San Marcos se hacía siempre respetar, frecuentaban los puertos de Francia, España,
los demás de Italia, Inglaterra y Flandes.
Anualmente el gobierno de la República enviaba varias flotas, y una de ellas, después de tocar en Brindis, Otranto . y Manfredonia, costeado la Sicilia, visitado á Túnez, Trípoli, Argel,
Tánger y Orán, pasaba el estrecho de Gibraltar,
dirigíase á Flandes y llegaba á Brujas, henchida
de las preciosas y variadas mercancías que recogía durante su carrera. De regreso, hacía escala en
Cádiz, Alicante y Barcelona, de dónde se llevaba
la seda en bruto. Hasta el lejano puerto de Arcángel llegó flotante el pabellón de San Marcos en
las galeras de Venecia, y en 1390 los hermanos Zeno llegaron hasta Groenlandia; los Cabot recorrieron las costas de la América Septentrional y los
Polo por sus viajes en casi toda el Asia, produjeron en Europa tanto asombro, que por mucho
tiempo fueron considerados como fabulosos.
Estas relaciones de comercio con los pueblos y
comarcas del Oriente y Occidente, que la mayor
parte de ese tráfico se efectuaba en la ciudad de
Venecia, adonde acudían los Lombardos, Franceses, Suizos, Alemanes, Dálmatas, Ingleses, Flamencos y Polacos, las inmensas ganancias que producían, introdujeron desde tiempos remotos el lujo
en Venecia; y desde el Siglo XI, las señoras llevaban allí vestidos de terciopelo y de tejidos de seda
y de oro, y sujetaban sus cabelleras con áureos
hilos y se ornaban con riquísimas joyas, extraño
contraste-dice un historiador-con la sencillez
primitiva que reinaba aun en las demás ciudades de
Lombardía y de Toscana; y según Villani, en 1273,
las señoras principales de Florencia no llevaban
ningún adorno, contentándose en las mayores solemnidades con un vestido de escarlata, y un ceñidor de cuero¡ y añade que en 1250 las ricas milanesas sólo se sujetaban el tocado con cintas de
hilo, que de lo mismo era la tela de sus vestidos,
ó de una especie de tejido de mezcla bastante
basto, que se llamaba pignoleto; que hasta 1340
empezó á penetrar el lujo en la capital de Lombardía, cuando hacía ya muchísimo tiempo que
los Venecianos usaban de ropas preciosas hasta
para engalanar sus naves, y que en 1205, las galeras que se enviaron á Pedro Ziani, recién elegido
dux, á fin de llevarlo de Arles á Venecia, estaban
empavesadas con flotantes banderolas y gallardetes, bordados de oro y seda, cuyos extremos se
mojaban en la superficie de las aguas.
Pero el comercio no puede existir en grande
escala sin la industria y las artes que le dan vida; y artes é industria se desenvuelven al com-

*

**

Tanta riqueza y poderío tanto, vendrían lentamente á menos desde el Siglo XVI, por múltiples causas, figurando en primer término el descubrimiento de América, y el paso á las Indias y
al Asia Oriental, doblando la extremidad meridional del Africa, sucesos magnos ambos, que habían de producir una completa revolución económica en las comunicaciones internacionales, y por
ende, en el comercio y en la industria de los pueblos. Añadamos, ahora, los incurables vicios del

301
gobierno aristocrático, que definitivamente dominó en Venecia, vicios que llevan siempre consigo
las aristocracias cuando, en mala hora, rigen los
destinos de los pueblos: un gobierno de intrigas
y envidias miserables, ninguna abnegación en aras
de la patria, desunión entre las clases nacionales,
incapacidad tan grande como la insuficiencia para
comprender la ciencia política-la de gobernar á
los pueblos,-la más vasta y más complexa en que
puede aplicarse la inteligencia humana¡ y finalmente, ese afán de guerras contínuas que hacía
decir al profundo pensador Maquiavelo, el ilustre secretario florentino, hablando de Venecia:
4:Paréceme que los Venecianos lo entienden: pues4:to que han hecho pintar á San Marcos con la es4:pada; esto significa que no había bastante con
«sólo el libro,» aludiendo así con fina ironía, el
gran pensador, al libro que el León de Venecia
tiene abierto bajo sus poderosas garras.
Pero antes de extinguirse tanta grandeza, juntamente con la famosa nación que fué Venecia, todavía fulgurará brillantes hechos su noble historia, como el sol que ya para hundirse en el Ocaso, ilumina el espacio con sus más vívidos resplandores.
En los primeros años del Siglo décimo-sexto
(1501), formóse la liga de Cambray entre el emperador Maximiliano, Luis XII, rey de Francia,
Fernando, que lo era de Aragón y de Sicilia, y el
pontífice Julio 11 (Julián de la Rovere); con la
mira de reconquistar los dominios que les había
q 11itado la Republica Veneciana, liga que por espacio de siete años ensangrentó y empobreció la
Italia. Venecia, sin ningún aliado, consideró serenamente la tempestad que la amenazaba. Por dicha
suya, el eximio senador Leonardo Loredano,fué elegido dux desde 1501 y debía durar en cargo por
espacio de veinte años, y su gobierno sereno y
firme hizo frente, casi siempre con fortuna, á tantos y tan poderosos enemigos, conjurados en su
daño; la astuta diplomacia veneciana supo desunir entre sí á sus poderosos enemigos, y en 1512
una nueva liga formada por Venecia, el emperador, el rey Fernando de Aragón, Enrique VIII de
Inglaterra y el pontífice León X (Juan de Médicis), se concertó contra Luis XII, rey de Francia,
cuya dominación en el Milanesado, á todos causaba envidia y recelos. Después de rudo batallar
y de bélicas peripecias entre los Estados beligerantes, firmóse la paz en 1517, perdiendo en ella,
Venecia, algunas plazas, como Cremona y Trieste,
que pasaron á poder del Austria¡ pero había consumido en aquella guerra más de cinco millones
de ducados de oro, empeñado sus rentas para muchos años, puesto á subasta los empleos y dignidades, y después de ver que había cundido la
desmoralizacion entre todas las clases sociales.
Muerto elgran dux Leonardo Loredano, sucedióle
en aquel alto puesto el habilidoso Antonio Grimani

(1521), precisamente cuando comenzó la larga y porfiada guerra entre Francisco I y Carlos V, elevado al
imperio de Alemania, cuando era ya rey de España toda, reunida bajo un solo cetro. Durante
veinte años, la política de Venecia, dirigida _por
el astuto Grimani, fluctuó, aliándose alternativamente á cada uno de los poderosos rivales que se
disputaban en Italia el rico ducado de Milán, hasta que en 1530 se hizo la paz, conservando
la República la integridad de su territorio, después de una lucha larga y sangrienta, en que no
siempre le fué favorable la suerte de las armas.
Y desde entonces, cuidó Venecia de mantenerse
en paz con el Imperio y con la Francia.
.
Libre la República de aquella guerra en Italia
que la había empobrecido, pudo convertir toda su
atención y energía, que era aún tenaz y formidable, contra las contínuas invasiones de los Turcos,
en el Occidente. Suleimán 11, el Magnífico, que
era emperador de los Osmaniíes desde 1520, después de ocupar Belgrado, de apoderarse de la isla de Rodas (1522) que había permanecido en poder de los Caballeros de San Juan de Jerusalén
durante 212 años, de vencer á los Húngaros en la
batalla de Mohatz, de tomar á Buda, y de atacar
sin éxito á Viena, donde perdió 50,000 soldados,
volvió sus armas contra Persia, sufrió grandes
descalabros en su empresa de apoderarse de la isla
de Malta, y se hizo dueño de la de Chio, antes
de que muriese en Hungría, nuevamente invadida por él. Las victorias del más notable de los
emperadores otomanos, y los aprestos bélicos de
su hijo y sucesor Selim II que dieron por primer
resultado la toma de la isla de Chipre (1570), obligaron á Venecia á celebrar una alianza con España, el Papa y con los Caballeros de Malta, alianza
que se llamó la sagrada liga. La flota de los aliados cristianos, alcanzó en 7 de octubre de 1571 sobre la armada otomana la célebre victoria de Lepanto, á la entrada del golfo que separa á la Grecia de
la Morea (antiguo Peloponeso); victoriaque alcanzó el almirante superior de la armada cristiana,
cuyas glorias pri ncipales correspondieron á las
doscientas galeras venecianas mandadas por el almirante Sebastián Vaniero, en que se ilustraron
los capitanes venecianos Benito Loredano, Antonio Lando, Malipieri, Julián Trono, Marco Antonio Querini, Benito Soranzo, Agustín y Andrés
Barbarigo. Este triunfo de donde salió herido el
futuro autor inmortal del Quijote, quebrantó á los
Otomanos y detuvo grandemente sus proyectos
de conquista en el Occidente cristiano, y fué el
principio de la decadencia- ya secular--en que
ha entrado el imperio de los Osmanlíes, después
de 118 años de su establecimiento, á mediados del
siglo décimo- quinto, sobre las ruinas del antiguo
imperio bizantino, y la sublime Puerta perdió
hasta hoy su supremacía en el Mediterráneo.
J uuo ZÁRATE.

Sres. Profesores Rafael David y R6mulo Timperi.

Un desplante del Pro/esor Timperí.

Un cuerpo á cue,po. Sres. P rofesor Merignac y Cap. G. Garmendia.

�303

EL MUNDO ILUSTRADO

302

EL MUNDO ILUSTRADO

ELICITACION U SEÑOR VICEPRESIDENTE

1
~

DC ~A ACPUBLIGA

Sres. Profesores L. {tferignac y H. Morteau.

EN LA SALA MERIGNAC
LUCIDA FIESTA DE ARMAS

El jueves 27 del mes de agosto próximo pasado
se efectuó en el local de la escuela magistral de esgrima que dirige el maestro Merignac, una lucida
fiesta de armas en honor del señor Coronel D. Miguel Ahumada, Gobernador del Estado de Jalisco.
. En el programa figuraban asaltos en los que tomaron parte los más hábiles profesores y aficionados de la capital, y por lo tanto se esperaba de antemano un éxito muy lisonjero para la exhibición,
esperanza que no resultó frustrada, pues todos y
cada uno de los participantes se mostró un gran ti-

Sres. Profesores L. Merignac y Angel Escudero.

viene precedido de una gran fama como tirador de
sable y espada de combate, hizo uso de esta última
arma en el asalto de que nos ocupamos, justificando plenamente su fama; fué su contrario el Sr. Fernando Fernández Somellera, aficionado, quien causó verdadera sorpresa por el magnífico juego que
hizo en contra de un adversario verdaderamente
formidable.
Tiró en seguida el profesor Merignac con el Sr.
Gustavo Garmendia, florete, y después los profe·
sores Timperi y Marteau con espada de combate.
El número final del programa de la función de•
portiva fué un asalto á florete entre los profesores
Merignac y Escudero, digno broche de la reunión.
La fiesta fué 1'rillante, el señor Coronel Ahumada, en cuyo honor se celebró, se mostró muy com-

Ace¡.-taron la invitación del señor de la Arena los
señores:
Enrique Marteau, Angel Escudero, Rafael de
Arrillaga, M. Dórcas, Gustavo Garmendia. Rómulo Timperi, Hugo Scherer, Luis Romero Dusmet,
Manuel Carrillo, Luis Labadie, Guillermo Liman·
tour, Diego Redo, Octavio Malvido. Fernando Fernández Somellera, Manuel Rincón Gallardo y Alfre·
do Limantour.
Lus citados caballeros fueron ocupando por riiuroso turno de pares la palestra para !Jacer sus disparos, vestidos con grandes sacos negros que pasaban más abajo de las rodillas. El objeto de estos
sacos es que se marquen los tiros del contrario, que
se hacen con una pasta suave que deja huella donde toca. Por cada disparo que toque la rn1'eza ó el

El dia treinta y uno del mes próximo pasado fué
el aniversario del natalicio del Sr. D. Ramón Corral, Vicepresidente de la República; con este motivo el alto funcionario recibió muestras del aprecio
en que se le tiene tanto en los círculos oficiales como entre los particdares.
Los empleados de la Secretaría de Gobernación y
ctras ofic.inas públicas aprovecharon el sábado anterior para expresar al señor Corral sus votos por
la felicid.ad del funcionario y sus felicitacione:; por
el grato aniversario.
El día treinta y uno se agregaron á estas felicitaciones las de las personas de todas clases sociales
que estiman y aprecian al señor Corral, que son
muchas.
El señor General D. Porfirio Díaz, Presidente de
la República, hizo en la mañana de ese día, una
visita cortés al señor Corral, quien permaneció en
su residencia de la calle de las Artes rodeado de su
familia.

o
BANQUETE AL SEÑOR AHUMADA
El día primero de los corrientes se efectuó en
el salón principal del restaurant Sylvain un banquete ofrecido al señor Gobernador del E~tado de
Jalisco; Coronel Miguel Ahumada, por la Compañía Bancaria de Obras y Bienes Raíces.

SR. D. RA)IÓN CORRAL, VICEPRESIDENTE DE LA REPÚBLICA,
(F ol. Clarlr., )

ciudad el distinguido gobernante á bordo del tren
regular del Ferrocarril Central rumbo á Chihuahua, donde pasará algunos días antes de irá Guadalajara á encargarse de nuevo de las importantes labores de su elevado cargo; acompaña al señor Ahumada en su viaje la señorita su hija.

Sres. Raoul Mille y Prof. Angel Escudero.

rador, rayando á gran altura los profesionales como
era de esperarse.
El primer número del programa fué digna inicia·
ción de la brillante fiesta; tiraron el profesor Merignac y el profesor Marteau, haciendo uso del flo•
rete; los nombres de los dos combatientes son la
mejor garantía del interés que despertó el asalto y
la gran habilidad que se derrochó durante él.
A éste siguieron otros dos asaltos á florete, el
primero entre los profesores Rómulo Timperi y Rafael David, y el segundo entre el profesor Angel
Escudero y el aficionado Raul Mille; los cuatro com- ·
batientes hicieron un juego muy lucido y estuvieron á la altura :le la reunión.
El siguiente número era esperado con impacien•
cia, pues se iba á ver por primera vez en una exhibición pública al profesor Octavio Malvido, quien

Grupo de tiradores que tomaron parte.

placido con ella é .hizo elogios de la buena organización y dotación de la sala Merignac.

00

La primera "ponle" de pistola
Por primera vez se efectuó en México una "poule'' de pistola de comb.,te; invitados por el señor
Don Alejandro de la Arena, se reunieron los aficionados al deporte del tiro, y organizaron la primera
reunión de esa clase que se recuerda en México.
La circunstancia de la novedad, unida al interés
que de por sí tienen estos torneos, hizo que se despertara gran enti1siasmo por asistir á la "ponle."

Preparando~im:encuentro á pistola

Poco antes del banquete estuvo el señor Coronel en los salones del Club Jalisciense con el ob·
jeto de despedirse de sus numerosos amigos; en
ese lugar fué objeto de calurosas y entusiastas
muestras del aprecio y del cariño que justamente
le tienen sus gobernados.

cuerpo de los combatientes, se cuentan tres puntos,
y por cada uno que toque los brazos ó la~ piernas,
se cuentan dos puntos.
Todos íos tiradores mostraron gran habilidad é
hicieron buen número de puntos; hecho el recuento
de éstos, resultaron vencedores; en primer lugar, el
señor Fernando Fernández Somellera, con catorce
puntos, y en segundo el teniente Gustavo Garmendia, que obtuvo ocho puntos. A los citados caballeros se otorgaron los premios que habia designado el
organizador de la fiesta deportiva.
Los vencedores fueron calurosamente aplaudidos
por los concurrentes.
Se escogió para la reunión el terreno del "Polo
Club," cuyas tribunas estuvieron llenas de una escogida y numerosa concurrencia, formada en su totalidad de amateurs del difícil deporte.

Hacíendo fuego.

Sr. Ing. D. Mariano Barragán, Subdirector
de la Comísí6n Hídrográfica y jefe de
la ofícina técnica de ensayo de resísJencía de materiales que
acaba de ínaugurarse.
Tanto el salón como la mesa ostentaban hermoso y artísco adorno. Se sentaron á la mesa, además del anfitrión, las siguientes personas:
Señores Fernando Pimentel y Fagoaga, Lic. Pablo Macedo, Hugo Scherer, jr., Federico Kladt,
Lic. Luis G. Tornel, Francisco Ricón Gallardo,
Guillermo de Landa y Escandón, José Castellot,
E. N. Brown, Presidente de los Ferrocarriles Nacionales; José Luis Requena, Pastor de Celis,
Leandro F. Payró, Víctor Garcés, Jesús Salcido,
Enrique Tron, C. W. Cook, Lic. Fernando Duret,
Antonio Pliego Pérez, José González Misa, Fransisco Yarza Javier Icaza Landa, Lic. Joaquín D.
Casasús, Li~. Antonio Pérez Verdía, Manuel Cues~
ta Gallardo y Luis G. Navarro.
A la hora del Champagne fué ofrecido el banquete al señor Ahumada en elocuente brindis Y
él contestó en muy acertadas frases, dando las
gracias por la merecida muestra de aprecio de que
era objeto.
Al día siguiente, por la noche, partió de esta

FOTOGRAFÍA TOMADA DURANTE EL BANQUETE OFRECIDo)oR LA;coMPARÍA BAl'CARJA DE ORRAS Y B I ENES
R AÍCES AL SEífOR CORONEL AHUMADA,

o

�•

304

EL MUNDO ILUSTRADO

RIO DE l,A8 BAL8A8

E,L,

EL MUNDO [LUSTRADO

305

La navegación por el Balsas, cuesti ón que ha preocupado á
tantas personas duran1e tantos años,está á punto de ser un h echo. Ni ven, el gran amante del río, es quien está en vísperas
de realizar es1a hazaña, de~pnés de haber trabajado para ello,
no sin provecho, con una tenacidad y un empeño ejemplares.
El Balsas es, si no el más grande y el más importante de todos los ríos que cruzan nuestro territorio, el más pintoresco,
sin duda, de todos ellos. Su d esarrollo por los Estados más
fértiles y más poblados de vegetación de la República, hace que
s u paso sea saludado, salvo en algunos lugares de Guerrero,
por los bosques más espesos y tupidos, y que en sus aguas se
miren los árboles más corpulentos y las malezas más intrincadas. Nace en el Estado de Michoacán, en plena región de bosques, la que tan famosa ha hecho la industria maderera del
Estado que vió nacer al gran Morelos, y desde que se llama
Tlapaneco y Amacuzac hasta su desembocadura corre siempre cubierto por los bosques, las selvas y las malezas. La parte en que lleva el nombre de Mezcala, es quizás la menos grata de él, pues en varios lugares la naturaleza no se ha mostrado pródiga, y por más que el río pasa bdndando la vida con
sus a~uas, las tierras de las orillas son áridas; pero esta aridez
desaparece á penas se llama Balsas; las aguas parecen querer

,

Una canoa de indios.
Puebla el e 1:irme recorrido d el río, está en las sel vas, en los
bosques de mad ·ras preciosas d onde se hace leña para el comal
con rajas de caoba, de cedro y d e infinid:i.d de maderas preciosas:donde por muchos años se h:i.n he:!io ·'atados" de leños de

P,\TZCUARO. - ESTUDIO FOTOGR,\FICO DE FLORES LL.

El Cubo.
mostrar _que si no nacen yerbas á la orilla del Mezcala, no es
porque el agua sea mala, sino que se le hace correr en medio de
las arenas más ingratas que vió la naturaleza.

Cómo se navega el río ahora.

madera fina y se han echado al agua para que la
corriente los lleve á su bajada y de esa manera
aprovechar aunque sea una parte de las riquezas
que el río brinda á quien quiera y sepa hacerse
de ellas.
Y en los lugares donde no hay vegetación, donde
no se presentan los bosques y las selvas, es porque debajo del suelo y á muy poca profundidad
hay enormes criaderos de oro, placeres que sólo
exigen un poco de la misma agua del río para
dar pingües utilidades á quien se quiera tomar el
trabajo de lavar sus arenas.
Allí es donde Niven ha hallado oro que lava y
limpia con el mayor cuidado; allí es donde él
mismo ha hallado una región difícilmente i gualada en el mundo; allí es donde, por fin, el repetido Ni ven encontró no hace muchos días uranio
y quizás algo de es~ metal del que el mundo científico se halla ávido¡ de radio.
Eso y mucho más se halla á las orillas del río,
pero éste, que por un lado ha servido de guía
para que se hallen esas preciosidades, por otro
lado parece oponerse á que sean arrancadas de su
lado y llevadas lejos de él. El transporte portierra no es nada fácil¡ la vegetación y lo acciden1ado del terreno hacen poco practicable la construccción de una línea de ferrocarril¡ por lo tanto sólo queda el transporte por agua y la única vía
aprovechable es el mismo río, el cual, como ya lo
dijimos, parece oponerse á que se le despoje de las
riquezas que por tantos siglos le han acompañado.

***

El agua corre con gran ímpetu: el cauce irregular y la extremada pendiente hacen que el líquido se precipite de una manera muy desordenada
formando raudas, remolinos y cataratas en las
cuales están en peli-Jro de perd erse las vidas de
los que osadamente ~e acerquen al río para despojarlo de sus tesoros.
En los laderos de las fértiles montañas d el Sur
del E stado de Puebla nacen de cristalinos manantiales ligeros hilos de agua que se escurren por
las resquebrajaduras de las peñas y corren entre
ellas hasta que loiran reunirse y formar una sola
co1Tie11te que se llama el río de Amacuzac; en los
los límites entre Puebla y Tlaxcala nace ~e la
misma manera el Atoyac que al Sur del pnmero de los Estados se junta con el de Amacuzac, y
ya juntos empiezan á correr con el n ombre de

Rápidas cerca de Coyuca.
Ya con el nombre de Balsas,y másaun después con el n ombre de Zacatula, el río muestra que no en vano es pariente,
aunque con un parentesco le janísimo, del padre d el Egipto;
del Nilo que mereció y sigue mereciendo l a adoración de
los que viven cerca de él. Desde Balsas hasta la d esembocadura del Zacatula, la región es encantadora, los bosques se
suceden sin interrupción y el Delta d e la desembocadura, irregular y malo como tiene fama de ser, es bastante bueno y hermoso para haber inspirado envidias á muchos, y buenos cuadros á oh-os.
11

Mu~k

Un poco d espués entra el río por primera vez
al E stado de Guerrero y empieza su curso á hacerse irregular; entre Mezcala y el primer puebl.o
que tiene el nombre de Balsas se hallan las pnmeras rápidas que son muy peligrosas¡ d~spués,
cerca de Coyuca, hay otras no menos peligrosas,
y antes y después de ellas hay infinidad de re_molinos. Sobre esas rápidas y sobre esos remolinos

***
La costa de Guerrero, cerca de los límites con Michoacán
donde desemboca el Balsas, la región de la costa del prime;
Estado, el Sur de Michoacán, el Norte de Guerrero y el Sur

.

Una v;reda cerca del Balsas.

hay que deslizarse en ligera barca para
conquista del vellocino de oro del Balsas. irá

laf'
1 ,, ,'
1

, 1

Hace más de treinta años que por primera vez
se intentó encontrar la manera de aventurarse
por la corriente. En los primeros años d e la década de los ochenta un ingeniero americano, el
May or Gorsuch, hizo un reconocimiento del río é
in fo rmó que era impracticable de todo punto: d e
entonces acá las cosas han cambiado y acaba d e
hacerse el viaje que en esa época se d ecbró imposible.
A pesar del infor:ne del ingeniero americano,
el gobernador del E stado, el señor Gen~ral Don
Franci sco O. Arce, trató d e hacer cornr por el
río un bote de vapor¡ el ensayo no dió ningún resu ltado. Dur,mte la construcción del ferrocarr il
de Cuernavaca y Pacífico se trató de ha.:er traficar un bote que atravesara el río, pero la compañía á la que se encomendó la con,truc:ión del
bote envió á un representante el que una vez en
la orilla d e él y sin tomarse siquiera el traba jo
de medir la velocidad de las aguas, declaró la
empresa imposible; el buque fué enviado al lago
de Chapala; el proyecto siguió su sueño y los indios de la región siguieron transportándose por
el río á paso de tortuga en sus enormes canoas.
Algunos años después se trató nuevamente de
probar que el río es navegable, y para ello el señor Henry Reed hizo un viaje entre el puente de
Balsas á Tetela del río, en un bote d e lona¡ d espués un ingeniero del ferroca1Ti1 Central llegó
hasta la costa en una d e las canoas de los indios.
Ha~e tres años que el pro fesor Ni ven empezó á
estudiar la posibilidad de n avegar el río en mejores condiciones que lo que se puede hacer en las
primitivas embarcaciones de los indígenas. En es:i
época hizo un viaje de inspección entre la es1ación de Balsas del ferroca rril Central y Coyuca
de Catalán, un recorrido como de doscient0~ kiló metros¡ durante el viaje se estudió la naturaleza del terreno y de la corriente, y se to111arou muchas fotografías. Los señores Ortiz, ricos minaos
de la región, se interesaron en esos estudios, y
trataron de establecer una línea de vapores, pero
los ingenieros que estudiaron la cue~tión declararon que el proyecto era impr.icticable. Hace po co más de un aiio otro minero hizo llevar un bote de gasolina á Coyuca de Catalán, y desde allí
emprendió el viaje río arriba; después de marc!:iar
á toda velocidad durante algo más de una hora
preguntó al maquinista cuánto tiempo se necesitaría para llegar al puente de Balsas; el maquinista respondió que unas tre , ó cuatro semanas, y en
vista de esto se dirigió la proa á Coy nea y se
guardó el bote, q ue todavía está donde le pusieron entonces.

• **

4

Los indígenas hacen viajes:á.Jo)argo del río, y
por algún tiempo ha habido catorce canoas que
viejan regular, pero lentamente, y que de ninguna manera pueden satisfacer las necedidades de
un tráfico actívo. En vista de eso, y de los múltiples intereses que ha sabido crearse el profesor
Niven en la región, tenía que preocuparse muy
especialmente de resolver un problema tan importante.
Para resol verlo construyó el citado profesor un
bote al que llamó q;La Mexicana,&gt; y en él hizo un
viaje entre el puente de Balsas y Coyuca de Catalán, viaje que se hizo con toda felicidad y durante el c ual se llevaron á cabo estudios muy importantes y que serán de gran utilidad en el porven ir,
El bote tiene una forma especial cuyas caracter ·sticas son proa estrecha y poco calado: este bote
con un motor capaz d e hacerlo caminar con
una velocidad de diez y seis á diez y ocho millas
por hora, será bastante para afrontar las rhás rapi das corrientes d el Balsas y caminar con una velocidad de tres ó cuatro millas por h ora con una
carga de diez toneladas. Así lo afirma el profesor
en s u informe sobre su viaie.
Como la mayor dificultad que encuentran los
indios en su s viajes n o es la misma corriente sino
la maleza y los árboles que en tiempo de aguas
se desarrollan con gran rapidez á las orillas del
río, u na limpia de las orillas sería muy benéfica
para el sis tema de navegación por medio de tracción humana ó con caballos, y unas ligeras modificaciones al fondo d el río harían más practicables
algunas de las rápidas que en casos de gran creciente del río serían peligrosas.

E l dinero es un buen servidor y un mal ducJ::,.

Tomando la filiación á uu gitano, dictaba un
juez á su escribiente:
-Ojos verdosos ..nariz aguileña... color cetrino ......
Y el gitano interrumpió a l juez, diciendo:
-¿Pero uzía me va á retratá ó es que va á pin·
tá un papagayo?

�306

EL MUNDO ILUSTRADO

307

EL MUNDO ILUSTRADO

tor . .. ... Y más de una persona, sin embargo, se
quejará de no encontrar aquí más que una sombra de Loti. Lamentará no encontrar el secreto
estremecimiento de las frases leídas y releídas, el
sabor de los epítetos, el ritmo profundo y continuo, en fin, la presencia misma del artista en su
obra y la magia que tiene de evocar los paisajes,
de hacérnoslos sentir y respirar, y mezclar algo
de nuestra alma en su intimidad. Pero allí están
las decoraciones y la música de Pierné, que han
sabido restituir á la obra su total encanto, y reunir uno á otro, por una trama sutil, los fragmentos dispersos de la sinfonía.
&lt;Aparece primero la casa de Ramuntcho, en la
tarde, en que le aguarda, rodeada de objetos
familiares, la buena madre Franchita. El muchacho entra corriendo, fatigado por una larga carrera, no teniendo más que un instante para comer y
dormir en seguida, antes que suene el silbido de
Itchua, bajo cuya dirección unos muchachos van
á introducir, en la noche, un cargamento de telas
de seda y terciopelos, á través de la frontera española. Porque Ramuntcho, como todos los mozos del país vasco, es contrabandista. Contrabandista y pelotari¡ su juventud esbelta y audaz le
inclina y le hace sobresalir en esos dos deportes
ancestrales que confieren á quienes les ejercitan
con l ucimiento en ellos cierta nobleza local. ...
&lt;Entre nosotros, los vascos, creo que el contrabando es un pecado que el buen Dios fácilmente
perdona; está en la sangre de nuestra vieja raza.&gt;
-dice el viejo cura á Franchita, que le confía la
inquietud que le causan aquellas correrías nocturnas. Ella ama á Ramuntcho tanto más cuanto que
su nacimiento la ha causado penas y mortificaciones. Porque Ramuntcho nació de la unión culpable de la campesina vasca y un señor de París
que la sedujo. Por esto es que el muchacho, aunque devuelto desde temprana edad á la tierra
vasca, y á la parroquia de Etchezar, tiene confundidos en el corazón, por su doble origen, opue~ ·
tos deseos¡ la necesidad de las aventuras y el tierno amor al país natal. Este último ha prevalecido hasta ahora, y, más dichoso que muchos de
sus camaradas, Ramuntcho ama á una muchacha
del lugar¡ Gatchutcha Detchary. Ella es la que le
guarda la blusa, en tanto que él jue~a á la pelo'a

•

TEATRALES
Toca á su fin la temporada de Arbeu, y la empresa, apegada á la vieja costumbre, fortalece el espectácul o con l a
extremaunción de las &lt;seratas d'honore&gt; á sus artistas preferidos.
Y como &lt;á tout seigneur tout honneur&gt;, Rosa Fuertes inició el
viernes último esa serie de noches triunfales, todas halago y cariño
en que el artista recoge, como un escolar aplicado la rec&lt;;&gt;mpensa de sus
esfuerzos y fatigas, entre alfombras de rosas y entre ambiente de aplau sos.
&lt;Carmen,&gt; la sollozante partitura de Bizet, fué la obra elegida para esa función en que Rosa triunfó con soberanía. Aquella noche no
quedó un hueco en el teatro, ni ~na flor en las huertas.

•••

Mucho hay que hacer para competir y no desmerecer, después de un éxito tan franco, y Magaña ofrece una real atracción para su función de gracia,
que cuando aparezcan estas lí':1eas ya se habrá celebrado..
. .
Opera en español, anuncian los cartel es, y &lt;Bohemia,&gt; la d i vina &lt;Bohemia&gt; de Puccini, será cantada en nuestra l engua.
Seguramente que la poesía de. Illica y Giacco~a _perderá la_ dulce sonor~dad de su rima y la suave cadencia del acento tomco. He ho¡eado la parti·
tura y encuentro aquí y allá, danzas y prosaísmos en que incurre el traductor,
acaso por su pobreza de léxico ó tal vez porque el autor es más comerciante
que poeta.
De todos modos, es una novedad la que nos brinda Magaña, y en ella el
público descubrirá muchas bellezas que le hacía ignora~ la venda del idioma
extraño.

•
••

En el Fábregas, &lt;María Victoria&gt;, de Linares Rivas, y &lt;Las Flores&gt;, el
más lindo poema dramático de los hermanos Quintero, han llenado el cartel
de la semana.
Son obras ya juzgadas y apreciadas, y por eso no hago más que mencionarlas en esta breve glosa.
Sólo me ocuparé con especialidad del sainete que Pablo Parellada escribió exprofeso, según se nos informa, para yirginia Fábregas.. .
&lt;De Pesca&gt; .... que así se llama la obrita, es u n entretemm1ento lleno de
gracia y de todas gracias. El chiste pasa en el diálogo con todos los matices.
Desde el blanco hasta el rojo¡ y con todos los sabores, desde la miel hasta
la mostaza.
El público ríe, disfruta y aplaude, y lo que es más en estos tiempos de
apatía, llena á reventar su teatro favorito,

•••

El Principal dió como estreno una nadería vistosa: &lt;El Hijo de Budha.&gt;
Poco interés despierta su trillado asunto.
Poco ingenio desgrana su diálogg soso y muy poco entusiasmo su música sabida, donde suena con insistencia la marcha de &lt;Aida&gt; apenas disimulada. Salva la obrita el lujo de su &lt;mise en scene.&gt;
Y por cierto un lujo mal empleado, pues que el Sr. Director de escena,
que demostró conocimiento y práctica en el movimiento coreográfico hizo
gala de ignorancia en la indumentaria.
La obra se desarrolla en Ceylán, en la India inglesa, y no vimos, entre

...
J.- Escena de María Victoria .-2 y 3. Escenas de la Pesca, obro

escrita especialmente para VirJ1inia FábreJlas.-4. Escena
culminante de 11!arfo Victoria.

y

los ciento pico de trajes que desfilaron por la escena, uno solo característico de ese país.
.
.
Había allí, japoneses, apaches y hasta reverendos arzobispos m1trados, con
báculo y todo.
. ,
.
Como complemento á ese pele-mele, Sara López nos bailo en plena India,
el tango de la Canela, vestida de coupletista francesa.
¡Olé!
Lo que el público admiró más, fué ver cómo se han blanqueado aquellos
habitantes del ardiente Ceylán. ¡Era rara ver un negro!
y pasando á un mundo mejor, daré una noticia que dará contento á muchos de los buenos amateurs.
.
El maestro Meneses inaugura próximamente su temporada de co?c1~rtos.
Los espíritus se abren al deleite de ,cant~s supremos, de armonias. 1&amp;noradas aún, que vendrán como el Cristo a decir en la tumba del Arte d1v1110,
las pal abras de consuelo:
¡Levántate y anda!
LORELEY.

M

RAMUNTCHO
Pierre Loti el delicioso escritor francé~ que ha dejado muchas y muy hermosas impresio~es de viaje, ha puesto en el teatr_o uno de sus ~!timos libros,
&lt;Ramuntcho&gt; la historia sentimental del pelotari y contrabandista vasco, conocida ya en los países de habla española. La obra t~atral se ha rep~esentad_o
con música de Gabriel Pierné, y es actualmente motivo de comentarios y criticas en París. Constituye una de las novedades teatrales del momento, y EL
MUNDO ILUSTRADO, que se ufana de ocupar~e de novedades, as_í artísticas como
científicas no puede dejar pasar inadvertido un suceso seme¡ante.
Jacqu~s Cuppeau, el reputado cronista parisiense, consagra á la obra un artículo, del que entresacamos los siguientes concept?s: .
&lt;Al transportar, dice, al teatro s:u novela, ó me¡or dicho, su poema ~e Ramuntcho, Pierre Loti no ha pretendido hacer labor de ~raf':1aturgo. Simp~emente ha desprendido del libro al~u?os cuadros, lo_s ep1sod1os _más apropiados en su sencillez0 para hacer revivirá nuestros o¡os la emocionante aventur~ del jugador de pelota y su novia Graciosa. Ha escrito diálogos pintorescos y conmovedores, que no son muy dramáticos, pero qu~ llevan impresa ~a
noble y apacible rusticidad, la sobria poesía que caracterizan al gran escri-

Ramuntcho.-acto JJI.-Escena entre aduaneros y contrabandistas.

teatro que en la novela. Más se confiaba en el auen otro tiempo sus amores, asegura que si su hertor. Se sabía que posee el secreto de conmover. Y,
mana viese otra vez á Ramuntcho.. . .. Y entone fectivamente, el fin de la obra es superior al
ces en el espíritu del joven se bosqueja un prcprincipio. Llega la hora de la partida, y ante la
yecto audaz, casi sacrílego: forzar el retiro de su
casa de Graciosa, Ramuntcho le dice adiós. Juran
amada, arrancarla de allí, casarse con ella y huir
ser felices. Nada impedirá á Graciosa amar á Raá América ....
muntcho y esperarlo¡ nada, ni aun la voluntad de
&lt;Y Franchita ve que él va á alejarse para siemla orgullos:i Dolores, á quien se ve pasar amenapre de la casa en que ella está ahora agonizante.
zadora. Y Franchita, agotada por el dolor, ruega,
Antes de morir, le confiesa su origen, trata de
prevenirle contra los peligros y las seducciones,
sostenida por Graciosa,
ruega al buen Dios que
y le dice que, si le llevó desde niño á su país nanin_g una desgracia alcantal, {ué &lt;para tenerte más cerca de mí, hijo mío,
ce á Ramuntcho.
para que fueses siempre de los nuestros, de nues&lt;El cuarto y el quinto
tra raza.&gt; Por fin, cuando ella muere y queda allí,
acto son los más puncon los ojos cerrados y las manos cruzadas en el
zantes, los más dramátipecho, Ramuntcho se apresura á destruir todo lo
cos de la obra. Ha pasado
que en la casa pueda recordar al extranjero: carel tiempo. Ramuntcho,
tas viejas, viejos retratos. Arrodillado ante el leque había estado en las
cho mortuorio, hace el juramento. &lt;Seré lo que
colonias, va á regresar.
querías que fuera . . . uno de tu raza y de tu puePero desde su partida toblo, santa madre mía!. ... Y no tendré jamás sino
do ha cambiado. Dolores,
tu nombre querido: Ramuntcho, el hijo de Franno se sabe cómo, explochital&gt;
tando sin duda la incli«::,olo en el mundo, Ramuotcho trata de reu!lación que desde niña
nirse á Graciosa. Acompañado de Arrochkoa se
mostraba Graciosa hacia
dirige al convento, y allí encuentra á su amada,
las cosas de religión, la
pálida, la mirada 1ranquila, la expresión inHte.
ha hecho entrará un conUnos cuantos meses de vida conventual la han
vento. Cariacontecido y
cambiado completamente. Y él, el intrépido Raabatido llega Ramuntcho
muntcho, en el santuario en que el reounciamien
á su casa, á pesar de los
to, que&lt;acaba todo lo de este mundo&gt;, tiene caugalones que adornan su
tiva á la vida de su vida, siente que su esperanmanga y de las condeco'l.a desfallece y su corazón se hiela. El grito de su
raciones que luce en el
angustia humana no encuentra eco en esas bóvepecho. Encuentra enferdas. Confiesa su amor y su proyecto sacrílego; más
ma ásu madre, casi morila fuerza y la vol untad le faltan para realizarlo.
bunda, al cuidado de la
&lt;Partirá sólo y desesperado. Sin embargo, la
fiel criada Pilar. La recomadre su periora autoriza á Graciosa á que le acomnoce apenas en las palapañe hasta la puerta del convento, para no exigir
bras que le murmura, en
más que de ella misma y por la gracia divina, el
Ramuntcho.-acto V.-Ramuntcho reJ1resa á su casa.
las lágrimas de que le barenunciamiento absoluto ... . Todas las hermanas
ña: tan destruída y enveoran por la monja «cuya alma está en peligro de
y gana. A ella elige siempre por compañera en ~l
jecida está. El destino se ha declarado enemimuerte.&gt; Muy pronto se oyen los cascabeles del
baile¡ con ella ha hecho juramento de pasar la _vigo¡la dicha ha terminado¡ la vida no tiene atraccarruaje que se aleja, y Graciosa entra, fuera de
da, Pero no se les ve, como á los otros novios,
tivo en esos dos séres, de los que uno va
sí. Va á caer al pie de la imagen de la Virgen, exandar juntos, mano entre mano, en los paseos. Es
á morir ya, y el otro, desesperado, no sabe si
clamando: &lt;Virgen de los Dolores, estoy aquí á
que Dolores Detchary, la madre de Graciosa es la
partir ó quedarse allí. Sin embargo ........ .. .
tus pies, ayuda á tu hija!&gt;
única, en el pueblo, que no ha perdonado nu_nca
Arrochkoa, hermana de Graciosa, y que favoreció
á Franchita su falta. Las dos mujeres se odian;
pero, mientras Franchita no pone nada en este
mundo antes que la felicidad de su hijo, y se considera feliz de ver que Ramuntcho se c~e con
Graciosa, Dolores ha jurado oponerse siempre
á esa unión. Y entonces Ramuntcho, como Romeo, va solamente de noche á verá su amada, allá,
á lo alto de la montaña, en un banco ante la puerta de la casa, rodeado de laureles rosa. La decoración es encantadora. Los diálogos tienen una
sencillez y un candor penetrantes. Los muchachos no piensan más que en casarse cuanto antes. Acabarán por convencerá Dolores1 entonc~s
se irán á América á reunirse con el ho Ignacio
que gana mucho dinero allá y que les servi~á. ~e
ayuda. Más hay un gran punto ne&amp;ro. A peticion
de Graciosa Ramuntcho se hace ciudadano fran cés, y si pa;tiera sin haber cumplido el servicio
militar, tendrían que perder la esperanz,a de volver
algún día á establecerse al país natal a la casa de
los padres. Esto sería intolerable: hay, pues, que
esperar: después de todo, nada se pierde, la boda
será al vol ver del regimiento.
.
&lt;Se admira uno de que Pierre Lot~ ~ya po~1~0
hacer, de una historia tan banal,. el idilio dehc1~so que todos conocen ya. A dec1~ verda~, lo cotidiano del asunto se ha hecho mas sensible en el
Ramuntcho.- acto V.-El convento de Amezqueta.

�EL MUNDO Il,USTRAJ)()

EL MUNDO ILUSTRADO

309

Los descendientes del Emperador Moctezuma

NOVELA ORIGINAL POR ALBERTO CHABROL
ILUSTRACIONES DEJEORGE SOOTT-

(CONTLNÚA. )

A

NTE esta ingenua pregunta de M1ette flotan
en mi mente imágenes
del pasado. visiones
de ángeles que fueron
malvados ó más bien
malvadas conmigo...
Pero no será á esta
n•fla de diez y ocho
años á quien descubra de un golpe tojo
el fondo de crueldad
de la vida, y le digo
en medio de una sonrisa:
-De todos modos
Miette, no será usted quien tenga que temer un desengaflo.
-¿Por qué? señor.
-¿Qué ya no se acuerda con qué entusiasmo cantaba
el otro dla delante de su espejo?:

Sr. General Don Francisco Ortiz
de Zárute.
La sentida muerte del señor Don Mariano Ortiz de Zárate, ha hecho que se sepa que existe en
esta ciudad una familia que desciende directamente de dos emperadores, Moctezuma II é Iturbide.
El emperador azteca tuvo una hija en su matrimonio con la princesa Teotalco, hija de Cuihtláhuac; la princesa se llamó Teucichpoc, mientras
conservó la religión de sus padres, pero se convirtió al cristianismo después de la conquista y
llevó el nombre de Isabel, quedando bajo la tutela del conquistador Hernán Cortés.
La princesa Isabel se casó por tres veces, y tuvo un hijo de su segundo matrimonio y cinco del
tercero. El primer hijo se llamó Don Juan deAndrada Moctezuma, y los otros cinco Don Pedro,
Don Gonzalo, Don Juan, Doña Isabel y Doña Catalina Cano de Moctezuma.
Don Juan Andrada Moctezuma tuvo cinco hijos, que eran los legítimos herederos al trono d e
Anáhuac, y para que renunciaran á este derecho el
Rey de España les concedió una pensión perpetua que pas3.r[a á su familia. El mayorazgo de ella
era Don Juan Andrada Moctezuma Castañeda, á
quien se llamó «el Viejo,'&gt; y éste fué el primero
en administrar el dicho mayorazgo¡ de éste d esciende directamente la familia del señ:,r Ortiz de
Zárate, que hasta la fecha disfruta de la pensión
que le fué concedida el año de 1590.
Actualmente es mayorazgo de la familia y repre,enta sus derechos el señor Don Felipe Ortiz

Doña Jesús Iturbide de Herrera nieta
del Emperador AgusUn L

Sr. Coronel Don Manuel Ortiz de Zárate,
hermano de Don Francisco.

Sra. Doña Mariana lfurbide de Ortiz de Zúrate,
nieta del emperador Agus/{n I, abuela de
Don Felipe.

Don Felipe Ortíz de Zárate
descendiente de Moctezuma II.
de Zárate, quien quedó encargado de hacerlos
respetar á la muerte del señor su padre, acaecida
el día trece del presente.
El finado señor Don Mariano fué hijo del General de División Don Francisco, que fué diputado al Congreso de la Unión, y que falleció el nueve de Diciembre de 1868. Durante la vida del señor General, inició un litigio para que se di vidieran los dos mayorazgos de que él disfrutaba; pues
Don Juan, «el Viejo'&gt; recibió también el may orazgo que correspondía á su hermano Don F ernando¡ la división se hizo en favor d e la señora
Doña Francisca Nieto de Sil va Andrada Moctezuma, y, por lo tanto, la pensión de que disfruta
actualmente la familia Ortiz de Zárate es la original que concedió el R ey de España á los hijos
de Don Juan Andrada Moctezuma.
En cuanto á la descendencia del que se hizo
llamar emperador de los mexicanos, después de
consumada la independencia de nuestro país, le
v enía al difunto señor Don Mariano por la señora su madre Doña Maríana lturbide de Ortiz de
Zárate, que fu é niet a d e Don Agustín de Iturbide¡
la señora murió el año d e 1882.
El di funto señor Don Mariano era de costumbres muy extrañas¡ sumamente retraído, se negóá
salir de su casa a·bsolutamente durante los veinte
últimos años de su vida¡ p oseía varias fincas en
la ciudad y bienes de fortuna, que le permitían
vivir con cierto desahogo.

El actual mayorazgo de la casa es el señor Don
Felipe Ortiz d e Zárate, antiguo alumno del Colegio Militar, que ha o cupado varias veces puestos
en las redacciones de los periódicos de la ciudad,
con el carácter d e redactor informante.
La sucesión del emperador Moctezuma ha sido
muy discutida, así como lo ha sido el derecho á
la pensión de que sus descendientes disfrutan,
pero después de litigios que ocuparon muchos
años durante la dominación española, hubo uno
de ellos que duró más de cien años, quedaron
bien probados los derechos de los antepasados de
la familia Ortiz de Zárate.
No es ésta la única que desciende de los emperadores aztecas ni de Moctezuma¡ el señor Don
Luis Sierra y Horcasitas ha hecho valer los derechos que tiene á esa sucesión, lo cual comprueba
con documentos en debida fonna¡ la familia Sierra Horcasitas disfruta de otra pensión que tiene
un origen muy distinto á la de Ortiz de Zárate,
pero que también se relaciona con sn descendencia del emperador azteca.
En el E s tado de Guerrero, en la ciudad de Chilpancingo, vive la familia Ortega Martínez, que entre sus apelativos ostenta el de Moctezuma Ilhuicamina, y desciende del primero d e los emperadores que tuvieron ese nombre; el segundo fué
Xocóy otl, nombre que generalmente se conoce en
la forma Xocoy ótzin, porque se le ha aumentado
la partícula con que se trataba á los señores entre
los aztecas.

SR. DON MARIANO ORTIZ DE ZÁRATE,

t

el 13 del actual ( Retrato antiguo.)

Ah! ah! je ris
De me voir si belle ....
Arregla lo, hermosos bucles cobrizos que salen de su
toca y !&gt;USurra:
-Pero eso no quiere decir que uno sea al gusto
de .... de ....
-De aquél por quien se quisiera ser hermosa, ¿no es
asl?
Ella toma u na punta de su delantal para esconder su
cara sonrosada; y al ver su emoción se dlria que realmente e,conde algo en su corazón.
Presa de un disgusto cuya causa no puedo comprender me levanto, paseo agitado por el salón, y acabo
por'tanzar una carcajada¡ después le digo:
-Palabra de honor que voy á acabar por creer que
una muchacha de la eaad de usted es capaz de haber
sentido ya algo de amor?
-Señor! . . .
No protesta más escondida detrás de su delantal, pero esta exclamación basta para llevar al colmo mi enervamiento:
-¡Como si lo viera! Algún campesino que habrá
cantado al pie de su ventana la canción de los enamorados . ... Y la imaginación ha hecho de el un prfncipe encantador . .. ¡Ah! si usted se hubiera casado con él, es
seguro que entonces si babria tenido que llorar durante
toda su vida el pesar de haber amado una vez á tontas
y á locas!. . . ... Pero ya lo comprendo, seguro que para
dar fin á una tonta h1~tJria de esas, fué por lo que el tlo
Merhn trajo á usted á Parfs? .. . .. Pues bien, mi querida
niñita. tengo un consejo que_darle, que no v~elva á "la
tierra'' sino hasta haber olvidado al campesmo ese que
seguramente está muy por abajo de usted!
M1ette esconde algo más su cara detrás del delantal.
¿Llora? La idea de que puede experimentar pesar. por
lo que be dicho, me conmueve y me exaspera al mismo
tiempo. De repente me acuerdo de que están esperando
mis pruebas corregidas en la "Revista del arte y los artistas," y me marcho diciendo á Mlette "hasta luego"
con una voz un poco vacilante.
.
En la revista me encuentro al director en conferencia
con el formador. Al verme me dice:
-¡Acérquese usted, mi querido Delombrel ¡Justamen~
te iba á enviar á alguien en su busca; esto le indicara
que se ha atrasado un poco. ¿Estará usted quizás enamorado? ....
Pensé que iba á creer que continuaba su chiste si le
hubiera dicho:
-No, pero aca~o de dar ~na !ección de canto y otra
de buenos sentimientos á mt coc111era ....
Sin duda mi conversación con Miette es la cosa más
ridicula del mundo! ...... ¿Por qué habla yo de interesarme en la historia romántica de esta chiquilla? ... Sin embargo, vamos á ver, ¿no es cierto 9ue cuando nuestros
criados toman parte en los acontec1m1entos de la. familia, como mi viejo .M~rlin, acaban por merecer el mterés
que se manifiesta por los parientes vobres y humildes?
En verdad creo que harla una buena obra tratando de
apartar de los paso~ que co~ducen á_ lo irremediable..á
esta niña tan atractiva, á quien Merhn quiere como h1¡a
y á quien tiene tantas consideraciones como á mi me
consta.
Sábado 14 de Diciembre.
Esta tarde regresaba yo á mi casa preparado para
una de nuestras sesiones diarias de mú,ica, que he
acostumbrado entre cinco y siete de la tarde, cu~ndo al
abrir la puerta oi los sonidos de la arpa, de m1 arpa!
Hatiia alguien que la tocaba en el salón; las sonoras gotas Je agua de una pieza de Mendelsohn llegaban_ hasta mi como para celebrar mi llegada. Apagando mis pasos en la alfombra del corredor avancé lentamente. con
el corazón palpitante, pues ni por un momento me imaginé que fuera un artista amigo mio que me esperaba
de esta manera. Por la puerta abierta co_n toda clase
de precauciones, vi un cuadro hermosls1mo. C_on su
traje arcaico, con el arpa de pie cerca de_ ella, sm luz,
con su fino perfil destacándose en el crepusculo que se
fil traba por entr~ las cortinas de guipure, Miette tocaba
como no ta he oldo cantar aún; como una verdadera
inspirada.
•
Pero al aproximarme á ella se detiene, lanza un !Jgero
grito y se coloca de pie Junto á la arp~. La siento llena
de confusión y le digo afectando sevendaq:
¿Es asl como nos apoderamos de los bienes ageaos?
Miette?

Ella susurra:
-Hubiera debido peJir pe, miso! ....
- lndudablementel .... y también debla haberlo pedido
para tener esa habilidad . . que no puede menos de estorbar sus progresos en la cocina, asi lo temo!
Ella vuelve á susurrar:
-No me va á despMir el señor?
-TenJremos paciencia 1\\óette . . tendremos paciencia .. cua1&gt;do menos ror un poco rnás de tiempo.
Al labl&amp;r as! endeudo la luz Pléctrica; en la pared del
salón se en: itnden las flores. Miette, después de mterrogar mi cara, sonrie con la más rosada de sus sonrisas cerca dt las sonrisas de oro de la arpa que toma de
nuevo entre sus brazo, sin que yo se lo ordene, mientras que yo saco mi violín de su caja ... .
Apoyada apenas en el borde de una silla, un poco alta. Miette se halla tan segura de su instrumento que
toca muchas veces con los ojos en alto, y entonce" se
dirla Que su mirada se eleva perdiéndose por una abertura del cielo á donde ella, santita adolescente irá á
juntarse á los músicos celestiales, levantada por los
pliegues de su&lt; muselinas convertidas en alas ....
Criatura extraña y fascinadora! su talento bien puede
ser inagotal:le, pero su gracia y su edad hacen de ella
un " niñ&gt; prodigic !" Tal como me lo habia imaginado:
un nariente lejano, prubablemente retirado en ' ·la tierra" fué quien descubrió las felices disposiciones de
Miette; el buen hombre ha de haber sido arpista y no
teniendo más instrumento que su arpa, de él fué del que
ensefló todas la, particularidades á su disclpula.
-Miette, su pr~fesor debe lamentár su partida á esta
hora, digo yo.
Ella mueve la cabeza y con los ojos llenos de lágrimas responde:
-Oh! si él viviera no estarla yo en Parls.
-Tal vez él fué quien le aconsejó, antes de su muerte que viniera?
Deja pasar un rato, y después, en voz muy baja y trémula dice:
-1Si, él fué!
-Pero mi pobre niñita, hubiera debido decirle también
que cuando se tienen sus disposiciones no se viene como cocinera-alumna, sino como alumna del Conservatorio. En el otoño sustentarla usted su examen de admisión, y probablemente tendría un primer premio e~ te
mismo año ....
Miette levantó su barbita rosada:
-Señor, pero se hubiera necesitado mucho dinero! ...
Ahl el dinero! siempre el dinero! por qué no se da á
quien pudiera hacer de él al mejor uso? As!, porque esta
niña admirablemente dotada carece de esa palanca, que
ninguna otra pude substituir por desgracia, todos los dotes espléndidos que ha recibido de Dios y de la Naturaleza se perderán para la sociedad y para ella misma! su
destino ,erá sacrificado asi como las horas de !impida~
alegrlas que ella hubiera podido hacer conocer al mundo! ..
¿ Pero no será una indicación del cielo la venida de
Mtette á mi casa? No tengo mujer ni hijos, ni aún parientes cercano•; qué uso mejor podrla yo hacer de mb
bienes supérfluos que dedicarlos en favor de una exis·
tencia .... ? Yo hablaré á Merlin mañana mismo á primera hora cuando me traiga mi café con leche á mi cuarto.

do entre los que triunfan, alabados, aplaudidos, coro
nado• .. . .
.
Hoy pregunté á Merlin si no se siente alg &gt;admirado
de lo, talento~ de su sobrina adquiriJos con tan pocos
esfuerzo~. El movió la cabeza antes de responder y al
fin me di jo:
.
.
-De cual~uiera otra me admirarla pero no de i\\1ette!
EviJentemente piensa que el dla que Miette qul~iera
elevar,;e en globo hasta la Luna sin contar más que con
su voluntad. seguramente que lo harla . ... De,pués de
tod'l su infatuac1ón acerca de su linda sobrina es muy
justificada, y creo que pronto habrá otras personas que
participen de ella.

DIARIO DE MIETTE.
Miércoles 18 de Diciembre.
Mi vida cerca de mi primo me interesa de una manera
tan apasionada que apenas tengo tiempo de poner unas
lineas en mi diario de cuando en cuando.
A fas lecciones de canto Marcos ha aumentado lecciones de arpa desde hace algunos ellas, pues yo le he dejado ver mi3 habilidades en este instrumento.
Hubo una escena un poco embarazosa cuando me preguntó si mi "viejo profesor" era el que me habla aconsejado que viniera á Paris. Representar 11 comedia no
me repugna, pero mentir descaradamente! Por fortuna
un poco de reflexión me ha bastado para descubnr que
efectivamente he obedecido la exprese voluntad de mi
viejo profesor, de mi tio, de mi padre, cuando sal! de
los Angles para marchar al encuentro del que habla llamado su hijo desde el fondo de su corazón.
En cuanto al de mi primo creo que ha empezado á conmoverse en favor de Miette; mi pobreza, "que me impide cultivar mis habilidades," le enoja y le enternece al
mismo tiempo. Esto no es más que lástima, pero que
importa; los tifones deshacen los bancos de hielo aunque soplen de d,ferentes lados. El deshielo anuncia
siempre la Primavera, los dias buenos, los dlas floridos,
los dias he,mosos! ...
DIARIO DE MARCOS.
Jueves 19 de Diciembre.
Deddidamente no hablaré á Merlin sino hasta dentro
de alguno~ meses. El conservatorio está cerrado para
Miette por este año: ¿qué lecciones podria tomar que le
costaran menos Que las mias? Despué, la pondré en relación con algún profesor ilustre para asegurarle esas
consideraciones que son tan provechosas á los alumnos
por muy talentosos que sean.
Experimento cierto orgullo, al mismo t iempo que alegria al pensar que tengo entre mis manos los destinos
de una mujer, queá voluntad puedo dejarla en la obscuridad, lo, trabajos humildes y las privaciones, ó encumbrarla hasta la primera fila, en la gran escena del mun

SI; algunas veces pienso en el porvenir de Miette y
me asalta un fuerte malestar-debido al sentimiento de
mi responsabiiidad.-Me la figuro, ya no con el traje de
artesiana, sino crecida, con vestidos de cola, con su
talle ergido y modelado por los corsés á la moda; conserva su belleza acrecentada por los aretes femeninos;
conserva su boca rosa; sus ojos de un azul exquisitamente mezclado de gris, pero su opresión no está formada de ingenuidad, de travesura y de candor: sus olos
pueden ya contemplará los corazones sangrar sin derramar lágrimas de lástima ó0de arrepentimiento ....
Y cuando pienso en tales cosas me aplaudo doblemente de no haber hablado aún á Merlín . .. .
Miércoles 25 de Diciembre.
Si, hoy es Navidad! as! lo dijo i\\iette hace un momento antes de marcharse, y yo he quedado solo como un
estudiar,te que se ha hecho acreedor al encier¡o más severo.
Esta mañana, á la hora del almuerzo Merlin me pidió
permiso para llevará Miette á pasear'por los boulevares, á los puestos. No podia menos que consentir pero
tampoco pude ocult!'r á Merlin mi _sorpresa porque una
muchacha tan mtehgente como Mtette prefiriera las es pantosas barracas de noche-buena á los almacene, ~spléndtdos, museos vivos, por decir as(, Que de un lado
al otro están llenos de obras de arte. Merlin no hizo más
que mover la cabeza con aire de duda· para él no hay
más que lo que Miette quiera.
'

o

[CONTCNUARÁ.]

�310

EL JllUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

"LaCiudad de Hamburgo"

EN MEXICO SE FABRICAN CARROCERIAS DE AUTOMOVILES

Un Establecímiento de Confianza

Entre las muchas industrias que ha hecho nacer
y prosperar el desarrollo de la República, está la
de la carrocería que ha llegado á una altura tal
que sus productos igualan á los de fábricas similares de E11ropa y de los Estados Unidos. Hay muchas carrocerías en diferentes partes del país, pero pocas de ellas, si alguna, están montadas con el
lujo, la comodidad y la suficiencia de la de Irapuato.
Es propietario de ella el señor D. Román Rivera Nieto, hombre de empresa y de capital, que no
ha vacilado en emplear este último para conseguir
que su establecimiento industrial esté dotado de
todas las máquinas más modernas para dar cumplimiento á las exigencias de una casa de primer
orden en el ramo de carrocería fina y corriente,
fundición y carpintería moderna.
La instalación de máquinas es completa en to·
dos sus detalles, y cada una de ellas es un modelo de perfección y de mecánica. Los cepillos automáticos, la estafiladora de rayos, la poderosa
prensa de suajes, las enllantadoras de hierro y de
goma, los taladros, los escoplos, los tornos, las sierras, las máquinas para pulir y doblar madera, las
calibradoras y los bujes, y toda la infinidad de
aparatos complicadísimos que demanda una buena instalación de carrocería, trabajan con perfecta regularidad en los talleres de la casa del señor
Rivera.
Es director gerente de la negociación el señor
Don Germán Landa Yermo, hábil mecánico qur

(.,,.,., uaje fabricado en Ir..ipuato.
durante varios años trabajó en los talleres de los
Estados Unidos y que está familiarizado con las
grandes instalaciones de maquinaria del mundo¡
además, es un hombre activo y laborioso que dedica todos sus conocimientos y todas sus energías
á la prosperidad de la casa y del capital que se
han puesto en sus manos.

311

Automóvil del Sr. Furber, cuya carrocería fue hecha en la fábrica de Irapuato.
Es muy entretenido é interesante seguir las varias operaciones necesarias para la construcción
de esos hermosos carruajes de estilo francés que
vemos por las calles sin suponer el enorme trabajo y las energías que representan cada uno de
ellos. Las maderas que se emplean para la construcción de esos bellos carruajes en la casa del
señor Rivera Nieto son importadas y escogidas
entre las mejores de los Estados Unidos, y los herrajes y toda la obra de herrería se hace forjada,
lo que da gran solidez á los carruajes y, por consiguiente, les asegura una larga duración.
Una de las máquinas que más llaman la atención por lo complicado y perfecto de su trabajo,
es la enllantadora de goma, y sus productos son
tan perfectos, que se envían trabajos para ser ejecutados en ella desde esta ciudad.
Entre las ilustraciones que acompañan estas líneas, hay una que representa un automóvil construído en todas sus partes, excepto el motor y las
llantas, en los talleres que nos ocupan. Toda la
parte de carrocería y de tapicería, se hizo en los
talleres del señor Rivera Nieto, y el chasis y la
armazón del motor se hicieron en la fundición de
Irapuato, de la que es gerente el propietario del
automóvil,~señor Carlos K. Furber.

El carruaje cuenta con un procedimiento de
suspensión, especialidad de la casa, y los constructores se comprometen á probar que no hay en
el mercado un automóvil que tenga mejor movimiento que el que ellos acaban de fabricar.
Las otras ilustraciones muestran otros trabajos
de la carrocería: carros grandes para transporte y
repartidores desde el más elegante hasta el carro
rabón de dos ruedas para caminos carreteros.
Anexos á los talleres de carrocería, hay una estufa para la desecación de las maderas que se
emplean, un taller de talabartería perfectamente

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Victoria hecha en la car, ocaía.
montado, en el que se fabrican guarniciones de
todas clases, y nn taller de reparaciones para automóviles, en el que se cuenta con las máquinas
más modernas y con los operarios más aptos.
La fábrica y sus talleres anexos ocupan una
gran casa, marcada con el número 78 de la calle
tercera de Guerrero, en la ciudad de Irapuato, de
donde la carrocería toma su nombre. Cuenta la
casa con servicio especial de apartado en la oficina de correos, donde tiene el marcado con el
número 4, al que deberán dirigirse los pedidos y
comunicaciones, las que reciben siempre una esmerada y pronta atención.

"'

•

* *

Un rodaje hecho en la fábrica.

Muy grato nos es hacer mención en nuestras
columnas de establecimientos industriales de la
categoría del que nos ocupa, pues su existencia
indica que la industria nacional ha alcanzado un
estado de desarrollo que le permite competir, y á
veces con ventaja, con las similares de Europa y
de los Estados Unidos. Es bien conocida la fama
que los carruajes de procedencia extranjera han
venido entre nosotros, tanta ó más están llamados
á alcanzar los productos nacionales, pues á ~u
magnífica calidad reunen la circunstancia de estar
hechos en el país, y de que están garantizados
por una casa, que por tener sus talleres en la República, está en estado de cumplir con sus compromisos de garantía mejor que ninguna otra,

--~

Uno de los principales acontecimientos para
nuestro medio comercial, durante la semana que
hoy termina, fué la inauguración de &lt;La Ciudad
de Hamburgo,&gt; almacén de Ropa, Mercería y Sedería, de los s~ñores ~ustavo Struck y Compañía,
Sucesores, quienes henen establecidos almacenes similares en esta ciudad, en Veracruz y en
Hamburgo.
Esta casa comercial cuenta con una historia que
la hace digna de la confianza del público por sus
éxitos y su progreso constante. Se fundó en el
puerto de Al varado el año de 1818, y después de
algunos años, la magnitud de sus importaciones
hizo necesario su establecimiento en Veracruz;
pasaron los años, y la siempre creciente negociación abrió una casa sucursal en esta ciudad, y más
tarde una en Hamburgo.
La sucursal en esta ciudad se estableció primero en la calle de Cadena, de donde fué transladada á la de San Agustín, en busca de un local más
amplio. En San Agustín estuvo hasta el día treinta y uno de agosto último, y el martes primero
del actual abrió sn nuevo local en la avenida de
San Francisco número 74 (antes primera calle de
Plateros número 1 ).
De los años 1878 hasta 1906, la casa fué dirigida
por el conocido banquero y eminente hombre de
negocios, señor Don Gustavo Struck, quien fué
desde el fundamento de nuestro Banco Nacional
de México, hasta el día de su fallecimiento, con·
sejero de dicho Banco, y en cierta época Director
del mismo.
Desde el día su muerte se hicieron cargo del
negocio sus hijos Don Manuel y Don Gustavo,
quienes á la fecha son los que están al frente de
la casa.
En el nuevo local se ha abierto un departamento destinado especialmente al menudeo, el cual
ocupa la planta baja del edificio, y se llama &lt;La
Ciudad de Hamburgo.&gt;
En los diferentes ramos en que gira la casa, tiene, sin duda, los mejores surtidos que se pueden
hallar en la ciudad. El de casimires para caballeros es muy grande, y difícilmente habrá casa que
lo iguale; lo mismo puede decirse del de otros
artículos para caballeros, incluyendo camisería,
bastones, ropa interior, y todo lo que constituye
el guardarropa de un caballero elegante y á la
moda.
Una especialidad de la casa es el comercio en
telas blancas de lino y de algodón, en las que tiene verdaderas preciosidades: incluso cambray,
batistas, nipis y todas las variedades de telas fi.
nas, lo mismo que mantas y las telas de clase inferior.
En el ramo de telas para vestidos de señoras,
hay una inmensa variedad en sedas, lanas, muselinas, batistas, telas de algodón, etc., y el surtido
es variado y abundante hasta el punto de satisfacer á los gustos más refinados y exigentes.
La existencia de una casa sucursal en Hamburgo es una garantía de que las importaciones se
hacen directamente.
Las tiras bordadas y encajes que vende la
casa, son de lo mejor que se fabrica y en este
ramo si podemos decir sin duda y sin vacilación
que &lt;La Ciudad de Hamburgo&gt; cuenta con lo mejor de lo que se importa á la ciudad de México;
y lo que decimos de los encajes se puede aplicar
también al enorme y constantemente variado surtido de listones, sedas é hilos para coser y bordar, y lo que se relaciona con el ramo de sedería.
No hay necesidad de insistir en el hecho bien
conocido de todo el mundo de que las modas
cambian con frecuencia; sobre todo en lo que concierne á los artículos de uso entre las señoras, y
por lo tanto si se quiere satisfacer las demandas de
la clientela femenina, hay que estar muy bien dotados¡ pues bien, es tan grande el surtido con que
cuenta en ese ramo &lt;La Ciudad de Hamburgo&gt; y
tan diversos los modelos de ellos que nos permitimos recomendar á las damas la citada casa para todo lo que se les pueda ofrect"r, con la seguridad de que en muy contados casos llegará á suceder que no hallen algo de lo que necesitan.
Noventa años de existencia y de progresos contínuos dicen mejor que ningún elogio de qué manera ha sido .atendido el comercio al por mayor;
por lo tanto bastará decir que en la nueva casa
se seguirá 'atendiendo con la misma dedicación
que se ha hecho hasta ahora, con la ventaja de
que se cuenta con almacenes más amplios y con
un local más apropiado, del que se han aprovechado todas las ventajas que ofrece como establecimiento comercial.
La fiesta inaugural de la nueva casa fué muy
concurrida; los jefes de la negociación y los empleados superiores de la misma atendieron á los
clientes y á los invitados, y los obsequiaron galantemente. Los negocios del departamento de
menudeo se inauguraron bajo muy buenos auspicios, y es seguro que, dada la dedicación de los
propietarios del establecimiento y los elementos
con que la casa cuenta, muy pronto el nuevo departamento disfrutará de la confianza con que
cuentan los antiguos, confianza que, como ya hemos dicho, está perfectamente justificada por los
antecedentes comerciales de la firma y del establecimiento.

Fachada del Almacén.

Interior del Almacén.

El Escritorio.

�•
3LZ·

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRA DO

313

NOVENO CONCURSO SEMANARIO
DE

.;¡CASTelLANA

''EL MUNDO ILUSTRADO''

~

DEDICATORIA

NOMBRES DE ZARZUELAS

De el Dorado, (Epopeya Salvaíe)
Para obt ener los premios en este concurso, bastará revisar los anuncios
de e,te n1ímero y, tomando palabras de ellos, formar nombres de zarzuelas ya
sean españolas ó mexicanas.
S e otorgarán tres premios á quienes envíen mayor número de nombres
así obtenidos, en la inteligencia que no se debe tomar más de una palabra de
un solo anuncio.
Las soluciones se recibirán hasta el domingo 20 del actual, y el resultado del Concurso se publicará en el número del domingo siguiente. En las soluciones se debe expresar claramente de qué anuncio se ha tomado cada una

(INÉDITA)
de las palabras u suales. Debemos advertir que, para el caso, se considerarán
también como anuncios los dos artículos ilustrados que se publican en este
número, referentes á «La Ciudad de Hamburgo~ y á l a fábrica de carrocerías
para automóviles.

A la 111e111oria de mi ilustre
n11/t'j&gt;asado, l'I Gra11 Caj&gt;ilá11
non Gon=alo de Córdoba.
Para "El Mundo Ilustrado," de México.

Los tres premios serán:
Una polvera de plata.
Un porta retratos artístico.
Un reloj de buró.

Hoy me he regocijado con uno de esos viejos
vnlúm : nes de pa,tas bastas y carcomidas ....
¡Oh leyenda, heroicas que con tibios reflejos
tlurais las remembranzas de otras mejores vidas!
Me SLi, gratas acaso poroue fuisteis leidas
por mi, padres .. . M.e encanta todo lo que estil. lejos ...
E,to~ libros de ahora de extraña contextura
lucen ante mis ojos más ágil la figura,
pero dentro de su arte tienen un alma amoigua¡
v, a~I. g·1sto de aquellos, porque también me queda
la ati;ion con que vemos siempre en una moneda
el tro..¡uel que nos habla de alguna edad antigua ....

RESULTADO DEL SEPTIMO CONCURSO
El número de soluciones que recibimos para
este con curso superó con mucho al d e los ant eriores, de modo que la revisión de ellas ha sido
sumamente laborio~a¡ después de hacerla con una
minuciosidad y e scrúpulo grandísimos hemo5 encontrad o que los premios corresponden en primer lugar a l señor Alejandro Ramírez, empleado
de la Secretaría de Comunicac.iones y Obr.1s Públicas, quien nos remitió cincuenta solnciones enteramente exactas¡ el segundo lugar corresp o nde
á la señorita Elisa Hernández, de Zamora, Michoacán, quien nos envió treinta y do, solucione5

exactas¡ e l tercer premio corresponde á la señorita Inés Gonzá lez, de Chapa de Mota, que nos m and ó treinta y una soluciones.
El señor Manuel Puga, de Guanajuato, nos envió treinta y dos soluciones, pero de ellas dos
eran solamente aproximadas.
Las personas que obt u vieron los premios los
tienen desde lnego á su disposición.
Nos enviaron más de diez solnciones exactas
las personas siguientes: señorita María Legorreta,
de México, calle de Andalecio número 4.¡ el señor Manuel Asereto, d e México, diez y seis exac-

Plácenme las vetustas cosas por el encanto
que tienen las que fueron Edades ya pas adas.
¡Oh las empuñaduras de las nobles espadas!
Oh la~ pompas reales de corona y de manto! ,
us tapices borrosos, las !unas desconchadas,
las bujlas cansadas, tal vez de alumbrar tanto ....

tas y diez aproximadas¡ el señor Carlos Jaime,
de Durango, trece exactas¡ la señorita María González, de Monterrey, quince exactas¡ la señorita
Josefina Pérez, de Monterrey, diez exactas¡ el niño Manuel Herrera y Welch, d oce exactas¡ la seño rita Elena Silva, d e Oaxaca, catorce exactas; el
señor A. Rascón, de Guadalcázar, doce exactas¡ y
el señor Rosendo Treviño, d e Monterrey, diez y
ocho exactas.
Son inumerables los subscriptores que nos enviaron menos de diez soluciones.

¡

Gu,to beber mis vinos en rizados cristales,
leer las empolvadas crónicas coloniales
y escribir de un dudoso candil á los reflejos.
Me enamora el prestigio de las evocaciones,
y, asl, hay siempre en el fondo de todas mis canciones
sabor á vmos rancios y olor á infolios viejos ....
El volumen Que ha hecho mi solaz es de pocas
páginas: pergaminos, muy tinos ; escritura
como sartas de insectos con mayúsculas locas
de afán que se retuercen sangrando en la blancura
y dibujos lamidos de una sabidurlll
que hace juego con esa rara caligrafla.
En una de las hojas,
hay un letrero escrito con may úsculas rojas.
al pie de un árbol: "Arbcl de la geneatogla."
Y como et libro es sólo la fulgurante historia
de mis antepasados, en él está la mla.
¡Qué de nombres pululan en los discos pequeños
de aquel árboll M.ás de uno lo conoce la Gloria ... .
Y lo que en aquel árbol es timuló mis sueños
arrogantes, fué el tronco, sobre cuya corteza
léese el nombre, escrito con toda gentileza,
de Gonzalo de Córdoba.

Lo que dicen los Proverbios

Vida de fiPsta, vida
de fábula y ensueño. vida que corre henchida
como un rlo de plata por un cauce de oro,
vida de mariposa, vida de meteoro,
es la vida encendida del califato moro,
Jardines sin confines, en donae se consume
la carne de las , einas entre ondas de perfume:
jardines sin confines de mú~icas y olores,
con baños bullidores que calman los ardores
de cuerpos tentadores, y pájaros cantores
que dicen sus amores
en trinos cristalinos, y fino~ surtidores
que rlen en 111s tazas y Juegan con la~ flores.
Es como un sueño et largo desfile de las sombra~
de entonces: van califas con barbas arrogantes
y reinas que parecen bordadas sobre alfombras,
entre un raudal de potros esbeltos y piafantes
con liricos ginetes, que lucen relumbrantes
turbantes empedrados de perlas y diamantes ... ·
Hoysótamente es Córdoba una de esas ciudades
que son á la manera de viejos caracoles,
en que se oye el dormido rumor de las edades:
una ciudad solemne de hidalgos españoles.
Una historia hay escrita de voluptuosidades
en las piedras vetustas de sus clásicas moles:
deslumbradoras zambras{ moriscas liviandades
y fatigadas siestas balo ascivos soles.
Hoy sólamente es Córdoba una de esas ciudades
en que se oye el dormido rumor de tas edades:
una paz magna, un hondo cansancio, un sueno fuerte;
y un gran rlo que corre debajo de la muerte ....
Yo he vivido ta vida de Córdoba de suerte
que, aplicando á sus piedras inmóviles y graves
mi ofdo, escucho ... escucho revoloteos de aves
cesáreas, broncos sones de imperiales legiones,
moriscas algazaras, rugidos de leones
y runrunes de espuelas que pregonando van
el hierro en que cenido pasa el Gran C apitán.
Señor: en esta hora de las meditaciones,
en que oigo los lr.tidos de muchos corazones
dentro del mio y oigo la secular carrera
que á través de tos mundos daa cien generaciones
para llegar á sólo mi vida pasajera;
en esta hora, en que ávido emprendo mi camino
interior y penetro tal vez en mi cerr.1do
corazón, como en busca del áureo vellocino
ócon mayores ansias en busca del Dorado:
en esta hora s urjes del fondo del Destino,
te acercas y me dices:-Yo ful tu antepasado.Señor; senor: si es cierto y aquella Edad me inspira
que sus aceros choquen tu espada con mi lira;
y me dirás, entonces, si soy á tu mirada
digno de que mi lira descienda de tu espada.

..

JOSE SANTOS CHOCANO.

¡Oh Señor de la espada!
SI sangre de tu sangre me dió Naturaleza,
déjame que en tu nombre recree la mirada,
de modo Que leyéndolo incline la cabeza
como ave que en un pozo se mira reflejada ....
Es verdad. Yo te he visto,
en estas mudas horas de las meditaciones,
salir de mis tinieblas. Caballero de Ci isto,
comandabas un grupo frente á muchas legiones
de moros y de herejes, que baclan una marcha
llena de sobresaltos y de supersticiones.
Tú, ceñido en et ruido de una dura armadura,
ya bajo del Sol pleno, ya bajo de ta escarcha
de tos luceros, ibas como una gran figura,
á la cabeza siempre de aquellos españoles
que sablan de todos los luceros y soles.
Y tu espada desnuda, que ponla et espanto
en las almas, bacl1 zigzags en lo profundo
de las noches más negras; y su brillo era tanto
Que cuando el Sol nacla
y ella se desnudaba sobre la faz del mundo,
no se sabia si ella ó et sol hacia el dla.
(Como por ti era grande la Reina iluminada,
aquel Sol de tres siglos que nunca se ponla
rué una chispa tan sólo que saltó de tu espada.)

A río revuelto, ganancia de pescadores.
Al país que fueres, haz lo que v ieres.

Es verdad. Yo te he visto
salir de mis tinieblas. Caballero de Cristo,
en las llanuras muertas bajo un sello de plomo,
te ergulas entre el ascua de los soles ardientes,
impávido .... y ponlas tu mano abierta, como
un árbol su follaje, sobre todas las frentes¡
Y en las sierras nevadas, no sentlas las frias
tenazas ni en las carnes desnudas de tu sueño,
Y era de verte cuando de tu carpa risueño
con et alba sa !las
Y encontrabas de pronto, tras la noche de vela,
presentándote el arma y helado al centinela ....
Es verdad. Yo te be visto,
en estas mudas horas de las meditaciones,
salir de mis tinieblas; ¡Caballero de Cristo,
de las dos fortalezas y de los dos leones!

/
Barriga llena

.. corazón contento,

De tal p alo tal astilla,

Haz el bien y no mires á quien.

Y bien ¡hoy cuán tranquila, cuán siempre evocadora
ofrécese á los ojos de mi arte en esta hora
la ciudad de Gonzalo!

Canto de Primavera
( De

Ya, como nube errátil ,
transparente y espesa,
viaja la multitud de los d eseos.
Yo os doy la Primavera,
la límpida estación, con sus parterTes
hondos y azucarados, con sus tiernas
pomas y su licor y su veneno
y su mirada fúlgida y san grienta
de tigre bajo el palio d e las ros.is.
¡Corred , corred á estas di vi nas gncrras !
¡Oh languidez, oh filtro
de la subyugadora Primavera!
Ya flotan los perfumes por lo b:,j J¡
e l polen de las lilas en la siesta
se difunde. La tarde tendió á todos
su voluptuosa diestra,
con ojos embriagados, dirigidos
á los cielos azules, y en la arteria
de vuestro corazón , fluirá la sangre
bajo el calor d e su caricia inmensa.
¡Gozad, sufrid, es la estación que o~ llama!
Que todo vuestro sér, vibrando, sea
un torrente de ardor, y e l alma activa,
escapada á la esfera,
el firmamento humano
de la olorosa tierra!
MANUEL

E. ASTORQUIZA.-CHII.F.,

PlCHARDO,

00
CORINTO
A Rubén Dario, la primera maoi r,ue
apreté en mi arribo á Corinlo.
«¡Corinto! iNicaragua!-Grité al mirar ufano
tus naves, albos cisnes nadando ~n la bahía,
y tu palmeral móvil que a l tardecer mentía
las plumas del chambergo de un gigante Cyrano.
Rezongaban las o las del túmido Océano,
la noche se allegaba d ensamente sombría,
y -ojo inmenso de cíclope- tu faro se encendía
bajo el arco de triunfo d el cielo americano.
«¡Corinto! ¡Nicaragua!&gt; Y al pal parque era cierto.
mi arriboá tus umbrales, volví á gritar: «!Oh Puerto,
acoge al extranjero con paternal cariño!&gt;

Después .... ancló el gran buque ,mi planta holló
[tu aren ,1
y pensando en mi patria cabe la patria ajena,
lloré con la suprema simplicidad de u n niüo.

la Csse. Mathieu de Noailles).

AL P ROFESOR

S.

A gosto de 1908.

J UAN

B.

D RLGADO.

Corinto, 5 de abril de 1906.

Para El Mundo 1!11strado.-Méxfro.
Amores nuevos, cual raudal sublime,
descienden de las cuestas.
El espacio se empapa en cierto goce
tenue y cálido, en cierta
esperanza flotante:
es ya la Primavera!
escucha corazón, atento escucha:
es ya la Primavera;
¡El destino florece! Con sus tibias
bocanadas, al cielo el sol se eleva;
los perfumes ahogados
· al aire se exasperan
cual brazos extendidos. ¡Oh sollozos
suaves de las esencias!
Las lilas esparcidas,
Con sus pétalos rotos, mueven cerca
su olor como un incienso.-Deseamos
morir; iqué olvido del valor!, qué ausencia
del poder infinito voluptuoso.
¡Escucha, escucha, es ya la Primavera,
el futuro verano!
El viento con su orquesta
de ritmos y de risa,
bailando pasa y suspirando suena.
Los árboles recorre y en vez de alas,
fuertes címbalos lleva¡
sobre el follaje en que yo sueño, cimbra
y las savias dispersa.
¡Oh, vosotros los puros, los ardientes,
vivid¡ las verdes nuevas
de las felicidades han nacido
de los jardines en las hojas frescas!

D~ mi libro ,.Nicaragua "

iOh pueblo d e ad a lid es con sangre fecundado
en cuyo ambiente flotan inciensos olorosos:
encierran tus hogares- arcones herrumbrosaslas mil arcaicas joyas de un prósper.o pasado!
Eres como un infolio vetusto y empol vado
de rojas iniciales y exámetros piadosos¡
en cruz ornan tu pórtico dos símbolos g loriosos:
la militar espada y e l pastoral cayado.

Tu Catedral- poema de grave arquitecturaentre sus pétreas hojas guarda tu gesta pura,
tus místicas proezas, tus épicas acciones¡

y el procerato ilustre de que triunfal te ufanas,
pregónanlo en su lengua vibrante tus campanas
y alábanlo en su eterno mutismo tus leones.
J UAN

León, Nicaragua.

B.

D EL GADO,

�314

El , MUNDO lLUSTRAnO

CRONICA
N exquisito é inspirado poeta
habl ó en alguna ocasión del
"alma de las cosas", y en verd ad que con esa frase, se dice
todo lo que un temperamento
de artista ve, ó más bien, adivina en la silenciosa elocuencia de las bellezas naturales.
Esa mirada penetrante, la cual, casi podría decirse que ilumina lo obscuro y desconocido para los
demás; esa mirada que "sabe ver" todo lo digno
de ser admirado, mientras que, á los ojos de la
vulgaridad pasa inadvertido, tiene, también, el
poder de apreciar la fisonomía especial de cada
cosa.
Para el oído del poeta toda la naturaleza es
una arpa sonora que, al soplo del viento, vibra y
entona por sí misma, su grande y admirable sin·
fonía. El poeta sabe lo que cantan las nubes al pa
sar como fantásticas sombras,-imagen de las
quimeras é ilusiones,_ de los frágiles ensue~~s que
un soplo de viento d isipa;- sabe la canc1on de
las flores que por las mañanas sonrien con la bella sonrisa de su frescura y su perfume, pero que,
al poco tiempo, con el ardiente beso del sol, languidecen y se extingue su vida, breve como todo
lo hermoso y delicado. Sabe, en fin, el poeta, lo
que canta el río en el vértigo silencioso que arrebata sus aguas transparentes en eterno viaje; y la
misteriosa canción de los viejos árboles cuando
sus ramas dialogan con la brisa, y los pájaros soñolientos cantan en sus nidos dulces canciones
de amor .... Todo este gran concierto, habla al
poeta con voces vivas y claras, y le confía ese
dulce misterio que hay en todo lo que nos rodea,
eso que el poeta llamó: "el alma de las cosas".
Hasta los colores, que nada dicen á la generalidad de las miradas, pueden, también, sugerir una
idea, un sentimiento poético, á - qu,ien tiene esa
facultad. ¿No os parece, lectoras mias, que los colores tienen alguna expresión particular? El azul
hace pensar en cosas poéticas y extensas: el cielo,
el mar el ensueño. . . . En cambio, el rosa, evoca
la alegría y la juventud, bellos rostros y florecidos jardines; el color blanco, el más bello, el más
suave de todos, es la expresión de lo más exquisito ideal y delicado que se puede soñar, Si á la
di~ha debiera dársele forma, de ningún modo sería más exacta que envolviendo á alguna bella
figura en flotantes y tenues gasas blancas.
Por esto es de alabarse la idea de vestir á una
joven desposada con el poético traje de ese color,
y el vaporoso velo, símbolo de la ilusión. No es
posible representar mejor al ideal vivamente anhelado á la ventura entrevista y deseada, que con
esas v~stiduras que semejan alas de paloma ávidas de alzar el vuelo para alcanzar la dicha, ó
nieves inmaculadas que coronan la alta cima de
una ilusión.
El traje de la desposada ha sido siempre, para
la Moda, objeto de especial interés. Las creaciones más geniales y las combinaciones más elegantes han contribuido en todas las épocas, á adorna•'. con sus mejores galas el traje destinado á esta ceremonia. En los modelos más exquisitos, ve. mos algunos, dignos en verdad de mención.
Uno de estos es, confeccionado en seda liberty,
de corte princesa, que para esta clase de trajes es
acaso el más apropiado, La falda, absolutamente
lisa y adaptada al cuerpo, cayendo por detrás en
los severos y sencillos pliegues, que forman la elegante cola de los trajes de ceremonia. La parte superior del cuerpo, h~c~a e?- gasa ~ableada, con
aplicaciones de enca1e mgles, y subiendo del c~rselete, graciosas hombreras formadas de dos b1~ses de satín liberty, unidos con un rico entredos
de encaje inglés. Un ramillete de flores de azahar,
colocado en la parte superior del corpiño y del
lado izquierdo, completa este elegante atavío.
La manera de colocar el velo á una desposada,
según los últimos modelos, es muy artística y de
buen gusto. El peinado está rodeado por una corona de flores de azahar, teniendo ésta, á cado lado
un grupo de esas mismas flores, con los cuales se
recoge ligeramente el velo de tul, que cae en am-

plios pliegos cubriendo el traje, Esta manera de
colocar el velo, presta á la desposada un aspecto
encantador y distinguido. En otros modelos, el
velo no se recoge de ningún modo, sino que se
prende en la parte superior del peinado con un
broche de perlas, dejándole caer suelto, sencillamente á la judía. Este modo de poner el velo, es
aun más elegante y original.
Quién sabe cuántas de mis amables lectoras habrán contemplado, bajo los pliegues de estos velos aquí descritos, sus propios rostros que, tal
vez, muy pronto se cubrírán con ellos;-con
esos níveos velos, que son el símbolo de la blanca y tenue ilusión de una soñada ventura.

~

LA MODISTA EN CASA
La dificultad más grande con qne se tropieza al
hacer una falda, es la de que la parte inferior de
ésta resulte perfectamente redonda, es decir, que
no tenga lo que las señoras conocen comunmente
por el nombre de &lt;colas.&gt; Para evitar esto, nada

315

EL MUNDO ILUS'I'RADO

En ciertas regiones del Himalaya, las mujeres
son una verdadera mercancía, objeto de compra
y venta: una campesina cuestaJ gener~lmente entre cinco y seis pesos, que el amo ~ec1be con mucho gusto y gasta con mucho trabaJO,
Los padres y hermanos en !f ueva Zelanda, al
entregar su hija ó hermana, dicen al futuro esposo: «si no estás satisfecho con ell,a, puedes ~enderla 0 matarla ó comértela; eres su umco dueno&gt;.
En la corte de Uganda, no hay más criados q_ue
las mujeres, y en casi todos los países de Afnca
son nada más que bestias de carga.. .
No sólo los negreros, sino los keigh1s de la p~nínsula balkánica, ven á la mujer como un medio
de escapará las cargas del trabajo. Aquella, substituye á los bueyes en el arado porque es '!!á, barata necesita menos comida y se conforma con
peo; trato que dichas bestias.
Sin duda que es el Indostán el ~unto en q_ue
se trata peor á las mujeres. Todav1a no _se extingue allí la obligación que tenían las viudas de
quemarse vivas en las piras mort1:orias de sus
esposos; y una viuda, casada despues ~~ la muerte de su primer señor, es causa de positivo asombro en aquella tierra.
En el Japón, la mujer que pierde á su marido

',,

Ji\
pieza de encima sobre la de debajo. En el grabado está bien explicado esto, y también la manera
de proceder para ocultar los broches, pues no hay
cosa más desagradable que éstos queden á la vista. La costura limpia habla muy bien en favor de
una señorita.

•

Cosas de actualidad
¿Se trata de los sombreros de las señoras? Sí,
precisamente. Las damas están encantadas con esos
hermosos huertos á los cuales no les falta ni los
pájaros... Otros parecen torres, hasta con sus
veletas; y algunos tienen la forma exacta de un
navío de guerra. Las señoras no prescinden de ese
ele1ante accesorio, que mientras más grande es,
vale más, y más significa en tono y en chic. Los
señores son los que trinan contra ellos, y .... tienen razón. En las carreras, en los templos, en el
cinematógrafo, en el teatro y hasta en los trenes .... por todas partes se encuentran con el
«enemigo&gt;, el terrible enemigo que es el te-

cómodamente sin que sus majestuosos sombreros
sufran desperfecto alguno. (Nuestro grabado muestra el modelo de trenes á que estos señores se refieren.)
La caricatura es una buena arma de combate; y
muchas veces lo que no hizo el consejo razonado ó el buen sentido, ella lo ha logrado con creces. Tal vez no está lejano el día en que por cinematógrafos y teatros cueste algún trabajo dar con
«el enemigo.&gt;
Otro de los problemas para el interminable tiempo de lluvias es este: lQué clase de paraguas debemos de usar para poder resguardar de una manera conveniente nuestro traje? Porque no me
negarán las lectoras que los paraguas, tal como se
usan, por más grandes que sean, no bastan para
resguardarnos completamente del agua. El centro
de nuestro cuerpo es el que queda á cubierto, pero ¿la orilla del traje, los volantes de la falda,
las «colas&gt; de los jaquets de las señoras, los «pufs&gt;
de las mangas .... qué sucede con todo esto?
Pues sencillamente una cosa: que se empapan.
Con~engamos en que no se ha inv~ntado _todavía
el paraguas ideal, el que nos prote1a tan bien, qu~
despues de un chubasco en la calle, volvamos a
nuestra casa como si no hubiéramos salido de ella.
E l día en que esto se invente, seremos felices, sobre todo aquí en esta tierra que bien pu~de llamarse ya la «tierra del agua&gt;. Hay que mventar
algo que nos proteja contra la lluvia, pues los paraguas actuales no bastan, á no ser que sean co~o
el que muestra ese ~raba~it~, el cu~l no~ ha sido
remitido por un amigo, dibu1ante mgemoso, con
quien nos quejábamos el otro día á propósito de
esto.

o

Como se trata á la mujer en algunos países
Aun cuando sea de lamentarse lo severa que es
la sociedad en las ciudades civilizadas para juzgar á la mujer, sin embargo, al ~omparar la tr~ste
suerte que tiene en algunos pa1ses, se adquiere
cierta conformidad con nuestras actuales costumbres, y, no es posible sino que se despierte vivo
interés y profunda compasión por esas pobre~
mujeres que, ni por la debilidad de su sexo, m

más práctico que hacer lo que indica nuestro grabado. Póngase la falda la dueña de ella, y después
de tenerla perfectamente ajustada en la cintura,
súbase sobre una mesa. Si desea que la enagua
di•ste del suelo dos dedos ó má~, grabe esta distancia en un pedacillo de cartón, por medio de
una cortada, y haga que otra persona vaya clavando alfileres en la orilla de la falda, según lo indique la señal del cartón. Después, se dobla hacia
adentro lo que sobre, y se recorta el exceso, dejando una «pestaña&gt; conveniente. Por medio de
esta sencilla operación, la falda quedará completamente redonda.
Para que el cierre de atrás de la falda quede
ajustada y no haga arruga~, es preciso cuidar de
que lo menos tres ó cuatro centímetros monte la
Ión que no les deja ver nada. Y justamente
agraviados como están, no cesan de hacerles la
guerra de cuantas maneras pueden. Todos los periódicos extranjeros hablan de esto; en París se
adoptan medidas más enérgicas, obligando á los
empresarios de teatros á que pongan grandes cartelones en los pórticos con estas ó parecidas cláusulas: «Se prohibe á las señoras tomar asientos de
luneta cuando porten sombreros, exponiéndose á
11 na fuerte multa si faltaren á esta prohibición,&gt;
En Londres se hacen ya arreglos en igual sentido. Y no tardaremos en oir que aquí, en nuestra
culta capital, queda abolido llevar sombreros á
donde estorben, (que, según los caballeros, estorban en todas partes.) Tan sentidos están estos señores, y tan decepcionados de sus esfuerzos por
acabar con esos hermosos &lt;buques de guerra&gt; que
no falta por ahí quien diga que la próxima remesa de trenes que nos lleguen, vendrá ya «á propó•
sito&gt; para que las señoras puedan subir y bajar

En casi todos los países de Africa, !as mujeres hacen
las veces de las bestias de carga

En Nueva Zelanda es permitido golpear á la
mujer, matarla y hasta comérsela.
por la natural delicadeza de sus ~entimie~tos, re
ciben el tratamiento que el senhdo comun, y ~a
piedad más elemental, reclaman _del hombre hacia
esa parte más débil de la humamdad:
Suponiendo que á nuestras lectoras, l~s ha de
interesar conocer cómo es tratada la mu1er en algunos países, nos hemos propuesto ofrecerles un
breve resumen de las bárbaras costumbres que
hacen de la mujer en dichos países, una víctima
digna de toda compasión.
.
En Australia los hombres aprecian á sus mujeres principal~ente por los servicios que pueden prestarles como esclavas; cua~do se les pregunta por qué tienen tanto empeno en casarse,
responden sin falta que ~e ese mo~o pueden obtener alimentos, agua, lena y los bienes que las
mujeres lleven de su casa. En cambio, las esposas
reciben el peor tratamiento, y por la falta más
trivial se las golpea traspasándoles las piernas
con azagayas.
.
.
Las mujeres kafires, además de sus obligaciones
domésticas, tienen que hacer el papel de bueyes
en las labores agrícolas del esposo: «para eso las
hemos comprado,-dicen los maridos,-y nada
más justo que trabajen&gt;.
Entre los malagaros, es costumbre que las mujeres saluden al marido besándole los pies y las
manos y arrastrándose de rodillas á sus plantas.

Las mujeres malagras saludan á sus maridos
besándoles los pies.
tiene la obligación de ennegrecerse los dientes y
cortarse las cejas y las pestañas. En todo el Oriente, cuando las esposas hablan á su marido, se les
dirigen como señor y amo. Los proverbios orientales declaran que, «la mujer es como la pantufla: si se acomoda al pie, se lleva¡ si no, hay que
tirarla.&gt;
«La mujer es como la culebra, de bello aspecto, pero llena de veneno&gt;.
«La mujer debe:estar siempre de buen humor y
reverenciar á su esposo como si fuera un dios,
sin que importe nada que éste le sea infiel&gt;.
Causa pena é indignación el conocimento de
estos crueles tratamientos para la mujer, y sin
duda que, nuestras lectoras, tendrán al terminar
la lectura de este relato, un vivo deseo de que la
civilización redima á esas pobres mujeres que no
tienen más privilegio, por la debilidad de su sexo,
que soportar, tal vez poco tiempo, su triste y
mezquina existencia.

En Rusia las mujeres susbtituyen á los bueyes en
los trabajos del campo.

�. 1 •

Fo-r.

Ftux DE

PAnís.- MooAs FAIRYLANO.

Traje pal'a niña de diez á doce años. Confeccionado en
sarga 6 cachemir azul marino. Túnica floja, tableada, guarnecida de soutache y aplicaciones de tafeta color esmeralda.
11anga estrecha hasta el codo, cuello y puños de encaje de
g·uipul'e.

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>L UNDO LUSTRADO
Regls~rado como arUculo d P. segunda clase, en 3 de Noviembre dr. 1894.-Impreso en papel de las Fá.brlcas de San Rata.el.

Año XV-Tomo 11

BOCETOS.--Hay dos glorias
-iMira qué hermosa tarde!. . .. Apóyate, apóyate en mi brazo y recorramos una vez más, lentamente, las callecillas del jardín. Eso es. así . .. .
iqué feliz soy á tu lado!. . .. Mira: cuando el cielo
tiene esos celajes de fuego, mientras que en el lado opuesto brilla la primera estrella, cuando desvaneciéndose de uno á otro extremo, pasa desde
el tono anaranjado, y el escarlata vivo hasta el
azul indefinible y casi en sombras, cuando veo
morir la tarde poco á poco, mi corazón siempre
se entristece.
-¿ Y estás triste á mi lado?
-No, no es esa tristeza que tú piensas la tristeza que yo siento; es una melancolía dulce, una
ternura infinita, una sed inextinguible de amor y
de gloria . . . .. . Dime que me quieres.
-iCon toda el alma! Te lo he dicho mil veces.
-No importa; dilo una más. Esa frase en tus
labios siempre es nueva, porque me hace sentir
siempre nuevas impresiones. La dicha es pasajera, pero existe. ¡Si pudiera ser siempre tan dichoso como ahora! .. .... .. Háblame, háblame de tu
amor ..... .
Y el poeta calló como en éxtasis, y ella-la
amada-comenzó á hablar con una vocecita toda
armonía y toda dulzura:
- ¿Qué quiere~ que te diga? ..... . Yo no sé de
poesía. Me gusta oirte porque muchas veces, cuando dices tú una frase, encuentro en ella una idea

mía y me digo: «esto yo lo he sentido&gt;, «esto yo
lo he pensado .... &gt; y siento en el fondo del alma
una satisfacción inmensa, un cariño hacia t{ muy
grande ... sól o que yo no sé expresarlo no sé encontrar como tú la palabra apropiad~ del lenguaje,
-¿ De veras? ... . Pues mírame y l o expresas sin
quererlo. Yo tambien á veces dudo de saber expresar lo que he sentido y en mi sed de gloria
cuando en público escucho el aplauso de mil ma~
nos como un eco de mi último verso, como un
símbolo que prueba mis ideas, me forjo la ilusión
de haber sido comprendido, y es entonces cuando
me siento feliz con mi triunfo.
. -Y tus triunfos á mí me dan orgullo, porque
¡uzgo que me pertenecen, porque los considero
como algo también mío, como tu .c orazón, como
tu amor.
-:-Y son tuyos, siempre tuyos, porque tú eres
m1 musa; porgue pensando en tí escribo mis versos; porque con esa musa alcanzaré la gloria!
Y el po_eta calla, e~vuelto en añoranzas, y la
amada sonando, también, inconsciente suspira.
-¿Suspiras?
iUn suspiro! .. ... .
-¿Qué cosa es un suspiro?
-Un po~ma en un soplo que se escapa,
una lágnma etérea desprendida
del llanto de las almas¡

son todas las ternuras que se sienten
sin poder expresarlas,
besos que no se han dado todavía
Y un recuerdo al pasar los arrebata . .. .. .
Un beso ... . . y ¿qué es un beso?
. .
-Es una frase,
un d1vmo l enguaje sin palabras,
un acorde de luz que vibra y arde,
y que al arder estalla:
una vida encerrada en un instante
la venda del amor que se desata, '
secretos que no salen de los labios
y de uno al otro pasan . . . . . .
iQué suaves son los dos! como la brisa
que riela el agua de la mar en calma!
Y iqué ligeros son! como la nube
que oculta un sol. ..y se deshace ....y pasa.. .. !
Y al concluír el poeta su último verso, aun pudo ver en los ojos de la amada, á través de las
sombras de la tarde ya concluída, toda la felici~ad, toda la ternura, todo el amor que había sonado ... ..
Y des~e _entonce~ comprendió el poeta que hay
dos glorias. 1~ gloria de ser admirado por mil almas Y la gloria de ser comprendido por una sola·
pero una sola que viene á completar la nuestra'.
G USTAVO F, A GU ILAR.
México, Julio d e 1908.

�326

EL MUNDó ILUSTRADO

Director, Dr. Luis Lara y Pardo.
Gerente General,

ALF O NSO E. BRAVO.
OFICINAS:

Calle de Altaro número 9. México, D. F. Avartado postal 2.570. -Teléfonos: Erlcson, 1476.
Compaliía Telefónica, 471.

--

PRECIOS DE SUBSCRIPCIÓN:

En la Oludad ........................... . .....
En los Estados......... .. . . .. .. .. . .. .. . .. .. ..
En el Extranjero ,...... . . .. .. .. . . .. . . . .. . .

$

1.2.5
1.50
2.00

NÚMEROS SUELTOS: -

En la Capital. . .. . . .. .. .. .... . . . . . .. . . . . . $0,i5 cs.

En los Estados ..... ....................... i,1:UiO cs.

Más vale maña que fuerza
He aquí un refrán que todos aceptamos
como bueno, que es uno de los pocos que
merecen formar parte de ese catálogo de
verdades y de principios que llevan el nombre de &lt;sabiduría de las naciones» y que mu~'
pocas personas han meditado y profundizado para darse cuenta no sólo de su verdad
intrínseca sino del cómo y el por qué de esa
Yerdad.
Que la fuerza brutal y ciega cede el paso al empuje moderado é inteligente; que
la habilidad y la destreza burlan los ímpetus de lo desmesurado y de lo descomunal;
que hay pigmeos capaces de derribar gigantes; que la honda de David puede inutilizar la musculatura de Goliat y que la
hormig·a puede rnncer y domeñar al elefante son cosas públicas y notorias, hechos patentes é indiscutibles (]UP sólo los ciegos
son incapaces de Yer.
No se necesitan cálculos profundos de
potencias y resistencias ni engolfarse en
arduos problemas de mecánica para saber
que un guijarro basta para hacer tropezar
y caer al rey de la creación; que un riel
mal nivelado hace rodar al abismo la locomotora, devoradora del espacio; que una
punta ele roca puede hacer sumergir á un
acorazado de escuadra y que un grano de
arena basta á detener ó desviar un alud.
En las regiones dernstadas del Seboruco
hemos podido ver un río de lava dividido
en dos por un pedruzco; y en el ángulo que
dejó libre la invasión del fuego un píe de
rosal florecer tranquilo.
Los prodigios de la inteligencia humana
domeñando las fuerzas desmesura&lt;las, incomparables de la naturaleza son la prueba
irrefutable é inagotable de la superioridad
de la 1naña sobre la fuerza.
Arquímedes no pedía más que un punto
de apoyo para conmover el mundo .r la 111aña que para realizar ese prodigio se daba
era la palanca, que tantas maravillas ha
realizado.
Para burlar al navegante y cerrar el paso á sus empresas se confabulan dos fuerzas inmensas: la bruma que extravía y la
noche que ciega. Contra todo eso la 111(1¡fia
ha in,,entado la brújula. Y una aguja encerrada en una caja de píldoras ha bastado al
hombre para burlarse de la ·noche y de la
bruma.
El océano esi nconmensurable y el viento veleidoso. Quien se lanza al océano y
al viento parece arrojarse al abismo. El
vapor á dado buena cuenta del viento y del
océano y hoy el navegante sabe á donde va
y llega á donde quiere.
&amp;Con qué se calma una tempestadi iCuál
es el imponente qitos ego que domina el
oleaje y aplaca la marejada i Bien poca cosa:
una gota de aceite.
Tal es la fuerza del principio y tal el alcance de su verdad que si la maña no valiera más que la fuerza el hombre no sería,
no podría ser el rey de la creación.
Reyes de la creación el elefante, alto como torre; el león :1gil y feroz como el re-

lámpago y el ra,vo; el hipopótamo, pesado
como montaña; el cóndor, mudo como el
huracán; .v el fueg·o, y el ,·iento y tocias las
&lt;lescomunales fuerz;as de la naturaleza.
A toda esa fuerza bruta el hombre lm
opuesto su habilidad, su destreza, su ingenio, su mafüt, en fin. Del mandoble se ha
defendido con el junco; ele la fulminación,
con el pararrayo; de la muerte con la rncuna.
Al sablazo ciego ha opuesto la parada hábil; á la acometida del coloso el pase discreto de Jiu-jitsiu; contra el proyectil de
acero tiene la coraza de corcho; frente á la
autoridad dispone de la ciencia y al magi.~ter dirc?°t opone la polémica.
Todo esto está muy bien y nadie lo pone
en duda. &amp;Pero en qué consiste que la ,11aña yenza á la fuerza y cómo compreder que
lo pequeño se sobreponga á lo grande y lo
mezquino pueda desbancar :i lo sublime1
Entendámonos: Un kilográmetro, es un
kilográmetro y una tonelada una tonelada.
tPor qué prestidigitación resulta que el milígramo se puede burlar de la tonelada .Y
el grámetro lwce,· 11ia111ola8 al kilográmetro~ O somos ó no somos. Si tengo un peso
es claro que no es más rico que yo quien
tenga diez centa\'OS. Y sin emba1·go, suele
suceder que Job es más rico que Creso y
que Diógenes le tapa el sol á Alejandro.
¿Por qué? VolYemos á preguntar. Pues
por una razón muy sencilla:
En toda fuerza ó energía, como hoy decimos, física, moral ó social, hay que considerar dos elementos: la intensidad ele la
energfa y la posición ó situación que ocupa
ante las resistencias que se oponen á su acción. Esta situación ó colocación de la fuerz;a, que Stewart ha llamado, e11e1·gía de vos:ció11 se suma á la energía misma para
acrecentar su intensidad, ó por el contrario, es un obstáculo á su acción. A la energía intrínseca cualquiera que ella sea, hay
que agregar óquitar, según el caso, laque le
da su posición para formar concepto de su
eficacia.
Un proyectil que puede perforar una
placa si la hiere perpendicularmente, normalmente, como dicen los mecánicos, apenas dejará huella en su superficie si la toca de soslayo, oblicuamente; y el efecto
útil del proyectil será tanto menor, cuanto
esa oblicuidad sea más grande. Un brazo,
impotente para mover una piedra, podrá
remover una montaña, si aplica su empuje
á un brazo de palanca suficientemente largo. Para avivar el fuego, basta poner sobre
las brasas una chimenea; el aire que lo alimenta, colocado en meJor posición, circula
más libremente y el fuego se atiza .r chispea.
A veces una herida enorme deja vivir á
quien la recibe, lo que no obsta para que
un piquete de alfiler bien colocrtdo, fulmine
como el rayo.
El talento, el poder, el prestigio, suelen
set· nada fuera de su debida colocaci6n, y
bien colocada8 las medianías suelen hacer
prodigios. La espada de Breno en la balanza, es una colocación hábil de energías.
Todo el arte de la guerra consiste en buscar adecuadas po8ioiones para las fuerzas
combatientes. Esas posiciones la estrategia
las procura y la táctica las aprovecha. La
diplomacia explota igualmente la posición
de las energías.
Todo esto es consolador y estimulador.
Alcanzar el s1i11ww1n1. de la fuerza material,
moral ó social, es dado á muy pocos. Pero
los que estamos condenados á no ser más
que simples medianías, podemos fiar en
nuestro modesto empuje, porque tenemos
el recurso de buscarle una buena posici6n
que lo acreciente y lo haga plenamente eficaz.
No son, pues, los más ricos, ni los más
poderosos, ni los más geniales, ni los más
impetuosos los que acabarán por dominar
al mundo. Este dominio está reservado á
las más bn,biles, á los más maño808.

EL ~tUl'«DO fLU.STllADO

327

A la larga, la fuerza del león acaba por
ceder el paso á la astucia de la zorra.
Rólo que, en ocasiones, el más fuerte suele ser también el más hábil, y entonces nada ni nadie puede contra él.
Por fortuna el caso es raro; lo cual deja
á las medianías muchas probabilidades de
éxito.

DR. M.

JALAPA
La fama de la pintoresca ciudad donde ahora residen los Poderes del Estado
de Veracruz, se extiende á toda la República. Jalapa es, en efetto, una de las
poblaciones más s1mplit1cas, y cuenta que la costa del golfo tiene el privilegio
de las ciudades pintorescas, de las villas que son jardines floridos, de los paisajes maravillosos, de los maje&amp;tuosos rlos y de las playas deliciosas.
Jalapa ha conservado el carácter de las ciudades antiguas. Sus calles no son
tiradas a cordel, rlgidas, monótonas; van, por el contrario, siguiendo lineas tortuosas que dan á cada una su individualidad propia. Tiene también edificios mo-

FLORES.

00

Crónica Científica
Telegrafía submarina sin alambres

L

A posibilidad de transmitir mensajes telegráficos debajo del
agua, está causando una revolución en las comunicaciones
sub-acuáticas, como la causó en
las comunicaciones aéreas la
telegrafía descubierta y perfeccionada por Marconi. Estas revoluciones abren campos muy
amplios, donde }os hombres de ciencia pueden
mostrar sus talentos y su iniciativa.
Hace apenas tres años que John Gardner inventó
un torpedo dirigible, por medio de las ondas que
los sabios llaman Hertzianas, las cuales han sido
inventadas ó concebidas para explicar los fenómenos de la transmisión de la electricidad á distancia, sin intermedios sólidos. Ese torpedo trabajaba de una manera bastante satisfactoria, pero
como todos los aparatos sujetos á esas ondas, estaba sometido á los errores de interferencia de
otras ondas de la misma especie, interferencia que
en muchos casos podía ser casual, pero que en la
mayoría de ellos sería indudablemente intencional.
En el agua los errores por esta causa eran de
menor importancia que en el aire, pero existían,
y, por lo tanto, el sabio trató de hallar otros medios de comunicación que fueran independientes
de las ondas citadas.
Desde tiempos muy remotos se tenía la idea de
que el agua es mejor conductor del sonido que el
aire, pero esto no se había verificado de una manera exacta sino hasta el año de 1826, en el que
Colladon y Sturn hicieron en el lago de Ginebra
las experiencias que desde entonces se consideran como clásicas por todos los físicos. En esas
experiencias se observó que el sonido de una
campana tocada dentro del agua, se oía á una distancia cuatro veces mayor que si era tocada en el
aire.
&lt;Parece increíble que no se haya hecho uso inmediato de esta observación,&gt; dice el profesor
Skerrett en un estudio del que tomamos estos datos; pero el hecho es que nadie lo utilizó hasta
que el ingeniero Gardner trató de encontrar un
medio de comunicación submarina que no estuviera sujeto á los inconvenientes de las ondas
hertzianas. Comprendió que había encontrado el
medio ideal, pues la homogeneidad del agua es casi perfecta en las capas horizontales, y además no
habría el inconveniente de las corrientes atmosféricas. Todas estas eran ventajas, pero también
había inconvenientes, los cuales estaban represen•
tados por los ruidos de las sirenas de los buques
y de las hélices de los mismos.
Estos inconvenientes, que al principio parecían
insuperables, fueron superados fácilmente, haciendo uso de sonidos musicales para las señales de
los aparatos que pudieran llamarse telefonográficos; de esta manera se descartaban de un sólo golpe todas las posibilidades de interferencia.
Cada nota de la escala musical tiene su distintivo especial, que es el número de vibraciones
necesario para producirla; si se hace que el aparato receptor del telefonógrafo no sea sensible
más que para ese. número de vibraciones, se habrá obtenido un aparato sordo para cualquier sonido que no esté de acuerdo con su entonación, y
por lo tanto no habrá riesgo de interferencia,
aunque haya otros muchos sonidos. De esta manera logró tener Mr. Gardner, no sólo un receptor
de sonidos, sino un agente que pudiera servir para accionar una máquina.
La &lt;oreja&gt; del aparato del profesor Gardner es
superior á la oreja humana, pues está provista de
un indicador que hace que los sonidos no sólo se
oigan, sino que se vean; este indicador empieza á
funcionar luego que el aparato penetra en la zona de sensibilidad é indica al mismo tiempo que
la señal da la dirección de donde viene. De esta
manera aunque alguno de los miembros de la tripulación de un buque sea sordo, &lt;oirá,&gt; [con los
ojos] las señales del aparato, Esta peculiaridad
es la parte característica del invento del señor
Gardner.
Ahora veamos de que manera se hace que los
sonidos recibidos en el resonador hacen funcionar palancas y aparatos registradores creando corrientes eléctricas por el intermedio de contactos,
hasta obtener una escritura perfectamente legibla
y permanente.

falapa.-Parte del co11clttido del nuevo edilicio de la Comisión Geográfica E.i:ptoradora •

El aparato receptor consta, como parte esenciaJ,
de una lámina muy delgada de metal capaz de vibrar al unísono de cualquier sonido; de esta manera la placa vibra ante cualquier impre~ión, _pero
como está afinada en cierta nota, sus vibraciones
no llegan á la amplitud necesaria para hacer fu~cionar el aparato sino cuando se halla frente a esa
nota. Las vibraciones de la placa son de una amplitud tan pequeña, aun .cuando se haga_ sonar la
nota requerida, que se ha hecho neces_a:io el uso
de un micrófono especial para tra~smihrlas; este
micrófono, clave del aparato, consiste en dos ba•

Jalapa-Una calle de Jalapa.-Casino Jalapeño, patio y escalera.
Jardín Lerdo, Palacio de Gobierno
y Catedral.

rra~ muy delgadas de plombagina; una de ellas
esta en contacto con la placa y su peso esta calcula~º de tal manera que mientras que la placa vibra
impulsada por un sonido que no es el propio, se
muev:e lib:1'emente, pero luego que la amplitud de
las vibra~iones llega al punto deseado se mueve
con la misma amplitud de la placa; de esto resu 1ta que cuando se llega á la nota el contacto entre
lo~ dos_carbones es más imperfecto. Estas intermitencias de contacto se comunican á un generador d~ electricidad, y el resto es sencillísimo para quien conoce algo de telegrafía,

demos, muy notables; pero conserva su poesta, el encanto que la ha hecho famosa.
. En _cuanto á S!) sociedad, Jalapa tiene también el prlv1leg10_ ~e las cmdades costefias: corazones abiertos¡
soc1ab1hdad, franqueza, la hospitalidad caballeresca,
son cualidades que distinguen á sus habitantes. No ob&lt;tante no ser una de las más populosas ciudades del
pals, tiene centros de reunión de primer orden. Cuenta
con un club recreativo de damas, que dan periOdtcamente ~estas en el casino Jalapefio, las cuales son correspondidas por los socios del Casino. Y asl se organizan
reuniones encantadoras, que son un atractivo más para
la vida en la ciuded de los Jardines, la Bella Jalapa,

�328

EL MUNDO ILUSTRADO

sus victorias le eligieron dux en 1688 y generalísimo por cuarta vez. Enfermo de las fatigas de la
campaña aquel héroe, que fué uno de los capitanes más famosos del Siglo XVII, murió en Nápoli
de R omanía (1694). El Senado mandó erigir un soberbio monumento á su memoria con esta inscripción: Francesco Mauroceno Poloponesiaco adhec
viventi. Con la desaparición de aquel insigne varón en la guerra y en la paz, no abandonó la fortuna las armas de Venecia, porque al mando de
Molino, de Córnaro y de Zeno siguieron obteniendo triunfos brillantes¡ pero la paz de Pasorowitz,
celebrada entre los aliados y la Puerta (1709) , á
instigación del Austria, defraudó á Venecia de
sus esperanzas, de conservar sus conquistas alcanzadas con tanto heroísmo, pues en aquel pacto
se estipuló que los Otomanos volverían á ser dueños de Morea, en cambio de insignificantes concesiones que se hicieron á la República Veneciana.

NACIONALIDADES MUERTAS.
VENECIA.

IV.
Después de relatar brevemente cómo elreducido
pueblo insular veneciano, por medio del comercio,
de la industria, de las armas y de la política, llegó á
ser una de las potencias principales de Occidente,
de la lucha encarnizada que sostuvo la República
con casi toda la Europa, durante la liga de Cambray, de la que salió fatigada, pero en definitiva
victoriosa, y con recursos suficientes para concurrir tan gloriosamente á la espléndida victoria de
Lepan to, sólo nos resta exponer su incesante decadencia, no sin consignar que uno de los aspectos
más interesantes de la vida de aquel pueblo memorable, fué aquella brillante representación que alcanzó en la esfera del arte, que con verdadero pesar nuestro omitimos detallar aquí porque le daría á
este trabajo histórico proporciones que fatigarían
por su amplitud, en cambio del interés de la materia; detalles que nos proponemos tratar en artículo especial. Baste decir que hasta el siglo XVI
no tomó la ciudad de Venecia el material, imponente y original aspecto que aún conserva. En
ese siglo, que fué para ésta, lo mismo que para
las demás naciones de· Italia, la edad de oro del
arte, aparecieron los arquitectos, los pintores y
escultores que han ilustrado tanto á la escuela ve-

***

Venecia.-El muelle.
armas de la República, y exterminados los terribles piratas que infestaban el Adriático.
Desde la primavera de 1645 un fuerte ejército
turco invadió la isla de Candía, sin previa declaración de guerra; tan inesperada agresión conster-

Venecia.-La iglesia de San Marcos.
neciana. Y quizás, pudiera decirse más, refiriéndose á la misma deslumbradora centuria, de las
ciencias y de las letras, cultivadas con éxito sorprendente en la Reina del Adriático, omitiéndolo también por las consideraciones anteriores.
Gravísimas disensiones surgieron entre la República y el pontífice Paulo V (Borghese), con
motivo de disciplina eclesiástica, y como el gobierno veneciano se mantuvo firme en la defensa
de los que creía sus derechos, en 1606, Paulo V
fulminó la excomunión sobre el dux y el Senado,
y luego, puso en entredicho á toda la República.
Esta, al fin, cedió en algo, sin menoscabo de su
dignidad, y el pontífice romano, en cambio, levantó el entredicho.
Las invasiones anteriores de los Turcos redujejon á muchos habitantes de Croacia, Dalmacia y
Albania á buscar un asilo en los puntos más ásperos é inaccesibles del litoral del Adriático. Estos Uscocos (desterrados ó fugitivos) como se les
llamó, fueron protegidos por un poderoso feudatario del rey de Hungría y porelarchidnque austriaco Carlos de Gratz. Faltos de toda especie de
recursos para subsistir, unos de ellos se hicieron
bandidos, y otros-se convieron en piratas. Sus correrías pertubaron profnndamente el comercio
marítimo de los Otomanos, y la Puerta env ió un
embajador á Venecia para declarar que si esta
república no quería ó no podía limpiar el mar
de piratas, ella se encargaría de hacerlo por sí.
El Señorío ordenó que sus galeras persiguieran á los Uscocos; y en efecto, echaron á piqne algunos de sus barcos después de ahorcar
á sus tripulantes. Reclamó también el emperador Matías, y las tropas venecianas tomaron el castillo de, Novi que era una de las principales guaridas de los piratas, y luego, destruyeron las salinas, situadas cerca de Triestre, lo que
irritó á los Austriacos, que se apercibieron á proteger á Grodesia, sitiada por los Venecianos; pero
en aquella vez la intervención pacífica del Papa
y de los reyes de Francia y de España, dió término
{1 la contienda, y quedaron salvado el honor de las

nó á Venecia y la obligó á adoptar medidas enérgicas y extremas para defender su querida isla
del mar del Archipiélago, y para castigar á los
violadores de la fe de los tratados. Durante veinticuatro años se sostuvo en la isla una guerra, henchida de peripecias heroicas en que se ilustraron
los nombres de los guerreros venecianos Francesco Morosini, Leonardo Fóscolo, Andrés Córnaro,
Bautista_Grimani, Luis y Lázaro Mocénigo; la for -

tuna volvió las espaldas á las armas de la República, y en septiembre de 1669, el primero de estos
jefes, que era el comandante general, firmó un tratado, en virtud del cual, quedaba abandonada la
isla á los Otomanos, conservando la República
sólo tres puertos de ella. Ratificado ese convenio
por el Gobierno, vuelto que hubo Morosini á la
patria, se constituyó prisionero y pidió justificar
su conducta. Después de las minuciosas informaciones sobre su administración y hasta acerca
de s u vida privada, los inquisidores del Estado,
el dux Domingo Contarini y el Senado, reconocieron su inocencia, y permitieron, más tarde á Morosini tomar venganza de sus calumniado;es, del
modo que las almas grandes se ven)!an: haciendo
nuevos servicios á la patria.
Y esta venganza del preclaro Morosini quedó
unida á la última campaña que sostuvo Venecia
en su vida independiente, y ya en el período de
su irremediable decadencia. No atendiendo la República más que al deseo de recobrar sus posesiones en el Oriente y vengar sus recientes derrotas
fácilmente entró en alianza (1683) con el Empe:
rador de Austria y el rey de Polonia contra los
Turcos. Aquella alianza y la declaración de guerra la hizo solemnemente el dux Justiniani, siendo la principal estipulación de la liga que después de restablecida la paz, cada una de las partes
contratantes quedaría dueña de todo lo que hubiera conquistado, quedando convenido también
que mientras los Polacos y Austriacos llevarían
sus ataques é invasión hasta las bocas del Danubio, l os -Venecianos operarían con su flota en el
Archipiélago. En consecuencia, la República apercibió una fuerte escuadra, cuyo mando confió,
con el aplauso de todo el pueblo, al ilustre Francesco Morosini, con el grado de capitán general,
dándole por tenientes á Strasoldo, Alejandro Molino y Antonio Zeno. El generalísimo veneciano
se propuso apoderarse de la Morea (antiguo Pe1oponeso), y apenas entró en campaña, entró con él
la victoria. En los años de 1683 á 1687, alcanzó
brillantes triunfos, apoderándose de innumerables
islas, ganó sangrientas batallas y tomó á vi va fuerza Corinto, Misistra y Atenas, haciéndose dueño
de toda la Morea. Sus conciudadanos,- le concedieron el título de Peloponesiaco, y enmedio de

329

EL l\roNDO ILUSTRADO

Ese ti-atado fué el último acto político de importancia de Venecia; en lo de adelante-y esa fué
su actitud durante el Siglo XVIII-se encerró en
un sistema de aislamiento completo, y vivió durante esa centuria oculta en el silencio y la soledad de sus lagunas. Vivió vida obscura, apenas
interrumpida su monotonía por las intrigas de su
aristocracia que seguía dueña de ese gobierno, cuya arma era principalmente el vil espionaje, y
tantos espías hicieron popular entonces este refrán En Venecia las paredes oyen, 6 las paredes
hablan. Y el espionaje y la más vil delación generalizados, acabaron con la mútua confianza é
introdujeron la sospecha y el recelo hasta en lo
íntimo de las familias.
Aislarse en política es lo mismo que dejar de
existir; y ninguna potencia había en Europa que
tanto como Venecia debiese rechazar toda política de aislamiento. De él vino á sacarle la Revolución Francesa. Los triunfos del general Bonaparte en los postreros años del Siglo XVIII le llevaron hasta el Véneto empujando á las derrotadas tropas del Austria. El vencedor propuso una
a lianza al Senado veneciano, que la rechazó tímidamente. El gobierno despótico y cruel desde
mucho tiempo atrás, se había convertido en un
poder débil y caduco que no ocultaba sus simpatías por los enemigos de la Revolución Francesa.
Preparados ó simplemente consentidos por el gobierno oligárquico habíanse sucedido tumultos
en el Véneto contra los Franceses, los que dieron
motivo á una carta amenazadora de Bonaparte, dirigida al Senado, la que el general Junot, futuro
mariscal y duque de Abrautes, y ayudante entonces del mismo Bonaparte; soldado tosco y grosero, presentó personalmente y entró en el Salón, con espada en la mano, cubierto y con las
espuelas calzadas; la carta amenazaba con la
guerra, si el Gobierno veneciano no adoptaba inmediatamente las medidas encaminadas á hacer
cesar aquellos tumultos, á lo que el Senado contestó, haciendo protestas de arrepentimiento; pero
el lunes 27 de Abril de 1797, estalló en la ciudad
de Venecia un complot, y en las casas, calles y
plazas hubo grande matanza de Franceses. Esa sangrienta asonada fué reprimida por los generales
franceses Balland y Kilmaine: los miembros del
Gobierno veneciano se ocultaron, y los Franceses
instalaron solemnemente una municipalidad demócrata que mandó quemar en la plaza pública
&lt;:1 Libro de Oro y el gorro ducal.
En 17 de Octubre de aquel año (1797), Bonaparte, vencedor, firmó en Campo Formio y en nom-

bre de la Francia, un tratado con los representantes de Austria; se pactó que la ciudad de Venecia
con los Estados de Tierra Firme eran cedidos al
Austria, así como la Istria, la Dalmacia y las islas
del Adriático, reservándose Francia el dominio
sobre las del Archipiélago Jónico.
FINIS VENETIJE!
En efecto, Venecia murió ese día como nacionalidad independiente, después de trece siglos y
medio de vida, ilustres y grandes á contar desde
el establecimiento de los Vénetos en la laguna del
Adriático; y deben haberse estremecido, entonces, en sus tumbas, los Dándolo, Gradénigo, Celsi,
Mocénigo, Loredano, Grimani, Vaniero, Coleoni,
Córnaro, "Ji más que todos el Peloponesiaco Francesco Morosini.

•••
Desde el tratado de Campo Fonnio que fué una
odiosísima violación del derecho de gentes, á la
que contribuyó eficazmente la inepta y cobarde
aristocracia con sus últimos yerros y su inaudita
torpeza, hasta 1805, en que la decisiva batalla de
Austerlitz que permitió á Napoleón dictar la paz
de Presburgo, Venecia languideció dominada por
el Austria. Después de esa paz, firmada en 27 de
Diciembre de 1805, l\&gt;S Estados Venecianos con la
Dalmacia y la A lbania fueron cedidos por el Austria al reino de Italia, cuyo soberano era también
Napoleón. Unida Venecia á los dominios de este
coloso, fué fiel á su fortuna, hasta que se eclipsó
aquel sol, que la visitó en 1807 con la imponen·
te pompa que solía. Pero después de su estruendosa caída, las potencias europeas abandonaron
en los tratados de Viena el Lombardo-Véneto
(1815,) al Austria. Entonces el águila bifronte
de Austria Felix clavó desapiadada sus garras en
la República, que fué gloriosa, veneciana; é imperó allí por muchos años con todo el rigor de
las vengativas reacciones, la política opresora,
fría y petrificada de Metternich; fué el tiempo de
los plomos para los presos políticos que Silvio
Péllico inmortalizó en Mis prisiones. Pero la segunda Revolución francesa en 1848, galvanizó el
cadáver de Venecia, y en los primeros días de
aquel aiio, á las voces eloc11entes del abogado Daniel Manín y del filósofo dálmata Tomasco que
pedían en el Ateneo de Venecia reformas política para el gobierno del Lombardo Véneto se levantó el entusiasmo patriótico y el antiguo valor
de los venecianos. La prisión de los tribunos produjo uua viva irritación en todos los ánimos. Al
mismo tiempo, Milán sacudía el yugo; en París
caía en febrero el rey Luis Felipe, y la misma
Viena se estremecía con las primeras convulsiones de la revolución; organizóse en Venecia una
guardia cívica que enarboló la antigua bandera
de San Marcos. El pueblo insurreccionado reclamó la libertad de los dos ilustres presos, que fueron excarcelados; la guarnición austriaca abandonó la ciudad de las Lagunas, y el 23 de Mayo pro'clamóse la República, colocándose á su frente á
Manín, aquel ilustre tribuno que había dicho al
cadáver: Surge et ambula. Esta resurrección se debió, no á la aristocracia, sino á la valiente y á la
noble democracia, representada por los obreros
del Arsenal que decían; &lt;arrojemos á nuestros
«opresores extranjeros, y volvamos á esa gloriosa
«R epública que por espacio de catorce siglos fué
&lt;honrada y respetada por todos los pueblos del
mundo.&gt; Pero nadie acudía en su auxilio, ni el
Véneto, ni la, Francia, apesar de los !(radilocuentes discursos de Lamartine, ni el resto de Italia,
ni el papa Pio IX que fué el primero en atizar el

IL.OS WlUIE.VOS lU:Nil!F'OllU~l!ES !D)IE. IL.A &lt;G[:N!D)AllUWIE.~IlA
Los cuerpos ele la gendarmería montada estrenaron el día primero de los corrientes su
nuevo uniforme ,v con rl pasaron su re,·ista ele comisario correspondiente al presente mes.
Como se ,·erá por
las ilustraciones adjuntas, el nuevo
uniforme consiste
en kepí con cimera
de plumas; dolmán
azul obscuro cruzad o por cordones
blancos sobre el pecho; pantal6n blanco .Y botas hasta la
rodilla. El s_a ble
tiene borla blanca,
como ha tenido hasta ahora, y la_montura es la misma
que han usado los
cuerpos anteriormente.

I

Venecia.-Cuádriga que se encuentra en la Catedral de San Marcos.

o

movimiento revolucionario itálico, ni mucho menos la aristocracia veneciana que veía en Manín
y en el dálmata Tomasco-esos dos soles- nada
más que dos plebeyos obscuros. Los versos inmortales del egregio poeta español Lucano pudieron
invocarse entonces por los patriotas venecianos:
« Victrix placuit diis»; pero con la justa variante:
« Vicia Manini!».. . Y el pueblo abandonado por el
cielo y olvidado por los grandes de la tierra, nombró dictador á Manín, el último dogo-como le
decían. Sí, el postrero de la lista; pero el primero
por el esfuerzo patriótico, más grande que los
ilustres y preclaros Dándolos y Morosini, porque
estos hicieron pacto con la victoria; y aquel inmortal en la Historia lo hizo solemne con la muerte y con el destino, como lo hacen los héroes. En
la defensa de Venecia asediada por las fuerzas de
mar y tierra del Austria durante diez y siete meses, bombardeada, exhausta de víveres la ciudad y
sus defensores armados, azotada por la peste que
diezmaba las filas de los defensores más que las balas de los enemigos, fué Manín el Ayax de aquella
Iliada que se desarrolló en el fondo del Mar Adriático, haciendo frente á todo, sin esperanza alguna
de auxilio; pidiendo quizás como el héroe de
Homero, no otra gracia á los dioses, nada más que
luz para no combatir á la sombra contra sus enemigos innobles.
Expugnada Venecia, en virtud de una capitulación honrosa-último servicio que le debió á Manín,-Venecia volvió á entrar en su tumba, que
fué lo mismo que seguir bajo el dominio del Austria, y su defensor preclarísimo murió de dolor,
algunos años después, tal vez renegando de la
virtud como Bruto en la lúgubren.&gt;che de la rota
de Filipos: "Virtud, eres mentira, eres sombra, nom''bre vano ...... y yo infeliz, que he creído en ti!... "
palabras exhaladas por el h éroe estoíco antes de
partirse el corazón con su espada; palabras qut
algunos creyeron que eran una blasfemia, y que no
eran más que la verdad, expresada por una grande
alma y un gran corazón............ .
Napoleón 111, que amó á Italia más que el gran
Napoleón, que fué italiano de nacimiento, rescató
con sangre francesa en 1859 el Lombardo-Véneto
y lo devolvió á Italia. Venecia siguió sufriendo el
yugo extranjero hasta 1866, en que la batalla de
Sadowa, que tan fatal fué para Austria, antes Félix, la devolvió á Italia.
El Bucentaurn no lleva anualmente más á su
bordo, el día de la Ascención, al dux á la alta
mar para celebrar el desposorio: los restos del
gran navío oficial se pudren lentamente en el Arsenal. Sus góndolas que antes ocultaron tantos
amores culpables, y por lo mismo, vergonzantes,
no se deslizan por los canales, engalanadas como
antes. No hay ya las fiestas atronadoras de otros
días; pero en cambio, Venecia, si como nacionalidad sigue muerta, su alma tenax y constans, alienta hoy virilmente, confundiéndose con la grande
alma parens, que se llama Italia.
La ciudad de las lagunas ha dejado en la Historia una gloria inmortal. Si en lo porvenir nueva
invasión desbordándose por las gargant;s de los
Alpes Julios, como á mediados del siglo quinto
se desbordaron los Hunos de Atila, amenazare á
esa otra inmortal y ungida con gloria, la raza latina; Venecia, reviviendo su antigua existencia
será, quizás. la primera en defenderla, al defen'.
der el Oriente de la patria común, Italia.
Julio de 1908.
JULIO ZÁRATE.

�330

EL MUNDO ILUSTRADO

'331

EL MUNDO ILUSTRADO

8 de Septiembre

Como todos los años, la devoción nacional deposi/6 el día 8 sus ofrendas en mem:i•
ria de los héroes de Molino del Rey y Chapaltepec.-Estas fotografías fueron
tomadas durante la ceremonia.-Representan la concurrencia que
llenaba las tribunas; el Sr. Presidente depositando su ofrenda
personal ante el monumento de los niños héroes.-Los
niños del Kindergarten Froebel depositando
sus coronas; y el monumento á los héroes
del Molino del Rey.

EL MOLINO DEL REY
El día 6 de Septiembre, recibió el Presidente
Santa Anna un oficio del general Scott en el que
éste manifestaba orgullosamente que consideraba
violado el armisticio por parte de México y declaraba rotas las hostilidades, si no recibía al instante satisfacción y reparación. ¡Era de nuevo la
guerra! Las bandas militares tocaron Generala, y
las campanas á rebato, continuándose los aprestos
de resistencia, reforzándose las guarniciones de
las garitas, en tanto que el ejército americano que
ocupaba Tlálpam, Coyoacán y Tacubaya, era movilizado para avanzar sobre la Capital.
El objetivo del plan del enemigo, consistía desde un principio en abrirse paso por el Poniente,
después de nulificar las posiciones de Molino del
Rey, Casa Mata y Chapultepec. El general Scott
creía que en la primera de aquellas posiciones
tenía el ejército mexicano un gran acopio de elementos de guerra, y sobre todo, abundante existencia de sacos de pólvora.
Además, teniendo en cuenta que el ataque sobre la Capital era decisivo si se dominaba el Oeste,-relativamente más fácil de ocuparse, desprendiéndose las columnas americanas de Tacubaya,
--que las que se lanzaran contra San Antonio
Abad, en el Sur, Scott hizo dirigir todo su impulso sobre el rumbo indicado, tanto más cuanto que
á su vez el general Santa Anna, rotas' las hostilidades, dirigió su vista hacia la región amagada
tan especialmente por su adversario.
Este avanzó desde el día 7 sobre la línea de batalla que con gran pompa militar fué estableciendo Santa Anna en los campos de Molino del Rey,
Casa Mata, Los Morales y Anzures.
Nuestras tropas ocuparon tras del bosque de

La plataforma de honor durante la ceremonia del día 8.-Los alumnos del Colegio Militar en jormaci6n en el bosque.- El señor Presidente llega á Chapultepec, acompañado
del señor Vicepresidente y el señor Ministro de la Guerra - Grupo de niñas que
concurrieron á la ceremonia.
c

C~apultepec el edificio de Molino del Rey, dividido en dos secciones por un acueducto que ofrecía un buen abrigo atrincherado á los defensores.
Parte de la finca constituíala el fuerte molino del
Salvador, ligado por la línea del acueducto, con
un antiguo molino de pólvora, dentro de cuyo
edificio se construían cañones. Al Norte de esta
línea, cuyos extremos eran dos construcciones de
tetzontle y cantería, estaba la calzada de Anzures
que quiebra al Oriente, en tanto que al Sur limi~
tábase el frente dicho, con los muros y cercas lejanas que veíau á los campos y lomas de Tacubaya.
Al N. O. de los molinos había otro edificio aislado,-Depósito de pólvora (la Casa Mata)-rodeábale un foso pequeño y varias líneas de chaparros parapetos. Sobre la extensión que abarcaba estas posiciones, en torno de algunas millas
alzábase la cresta más alta del castillo de Cha pul~
tepec, cubriendo defensivamente la región occidental con los agresivos fuegos de sus cañones.
Y he aquí cómo Santa Anna cubrió su línea de
batalla para impedir el avance de las columnas
americanas, que sabía iban á apoderarse de la fortificación mexicana avanzada de Casa Mata y
Molino del Rey:
En la izquierda, sobre los molinos, hizo colocar la brigada del general León, compuesta de los
batallones de Guardia Nacional: Libertad Uni6n
Queréfüro y Mina.
'
'
A la mañana siguiente se reforzó esta guarnición
con otra Brigada. El 49 Ligero y el 119 de Línea
ocuparon la Casa Mata en el flanco derecho, en
tanto g,ue en el centro, entre ambos molinos, tras
de zan1as y magueyales compactos, se situaba la
Brigada del general Ramírez, con cuatro batallones, apoyando fuertemente una batería de seis
piezas.
La Dívísí6n de caballería, compuesta de 4,000

caballos, se situó á tiro de cañón de Casa Mata
on orden de estará la espectativa de la batalla,
para caer en el momento oportuno sobre el flanco
izquierdo del enemigo, en el acto de empeñarse
la refriega con nuestra infantería.
La reserva formada por el 3er Ligero y el 49
de Línea, quedó en el bosque de Chapultepec,
pernoctando esta parte de fuerzas en la cima del
cerro, al mando del General Echagaray.
Pero la batalla que esperaba Santa Auna para
el día 7, en la parte occidental de México no se
verifica; y creyendo que Scott ha escogido ~l Sur
- arrojando sus columnas de Tlálpam, Coyoacá~
y Churubusco sobre la garita de San Antonio
Abad,-desguarnece en la noche del mismo día 7
la línea de batalla que defiende el Poniente de la
Metrópoli, desmembra~do el robusto brazo,-bien
armado antes y presto a la pugna,-para fortalecer el Sur. ¡Esto fué el penúltimo desastre!
¿A qué retirar de la potente línea de batalla
del M9lino del Rey y Casa Mata, apoyada por los
fuegos de Chapultepec, fuerzas que deberían ser
el alma de una resistencia heroica, alentando con
su sola presencia las filas mexicanas, y á qué, sobre todo, dejar sin sostén la batería central, bajo
el pretexto de que iba á ser atacada, allá .... hacia San Antonio Abad, la puerta que cerraba ante
México la calzada meridional, y por qué tantas
vacilaciones y contraórdenes delante de un enemigo que ostensiblemente embestía cierto rumbo
de nuestra plaza? ¿por qué semejante cúmulo de
disposiciones militares? ...
Nadie lo pudo comprender entonces. ¡De nuevo resurgió la frase siniestra, el eterno anatema
que para colmo de catástrofes se desplomaba flamígeramente sobre el Director de los destinos de
la Nación mexicana!. ... brotó de nuevo dantesca y
trágica la palabra ¡traición! ¡traición! Y no hubo
tal traición: fué que se acumularon terribles can-

sas precedentes, atroces, sociales, par_a determ_inar
en el ejército mexicano, siempre valiente y siempre abnegado, el punto final de la última derr~ta
que fuera al mismo tiempo claro de luz ~e gloria,
cerrando la triste Epopeya de la Invasión Norteamericana en México! ..... .
La brigada del general W orth destacó sus oficiales de ingenieros por entre las lomas de Tacubaya, frente á nuestras posiciones, y ya ~n la madrugada quedaron instaladas sus ba_terias, cuyos
cañones habían de sostener el combmado ataque
de cerca de 4 000 americanos, bien armados y cubiertos por n~bes de ligeros d~agon~; teniendo á
su retaguardia aquella masa imp1;1lsiva, confiada
en el triunfo, fuerte y rauda, considerables sostenes y reservas, flor y nata de las tropas veteranas
enemigas.
.
Las fuerzas del jefe Worth fueron sostemdas
por tres compañías de dragones, amén de dos ~iezas de artillería de sitio de á 24 y por otra brigada ligera americana, repart_iéndose las colum~as
enemigas en un frente considera?le en el_ que JU•
gaban más de 3,500 rifles, ocho piezas de artillería
y 400 caballos. Era que habían aumenta~o s:u
fuerza de ataque en tanto que nosotros la disminuíamos como ya está indicado.
A las primeras claridades del día 8, saludaron
nuestro campamento, rompiendo fuego ~obr~ el
Molino la batería enemiga. A derecha é 1zqmerda fuer~n avanzando hábiles tifadores americanos
hacia nuestras líneas, protegidos por aquella su
potente artillería. Los cañones que coronaban las
crestas de Chapultepec y la batería_que ante los
molinos, oculta tras el magueyal ach vaha sus descargas, respondieron ferozn:iente al estupendo fo.
gonear de nuestro adversario.
Este batió con sus cañones de Duncán la Casa
Mata, disponiendo otros para enfilar la ~zquierda,
hacia donde podía aparecer la caballena nuesti;a
del general Alvarez, quien, como sabemos,. tema
orden de acometer el flanco izquierdo enemigo en

el instante en que
cargara sobre nuestro frente de batalla.
Después de largos despliegues de.
las secciones beligerantes que maniobraban en sus
respectivos ca mpos para formar sus columnas de asalto; después del intenso rebramar de las baterías americanas sobre los molinos del Salvador y Casa Mata, destácase una columna de infantería enemiga,
que lentamente y ladeando pequeñas lomas se
aproxima á tomar nuestra batería del magueyal.
Resistieron con sus fuegos los bravos batallones
que cubrían las azoteas del Molino del Rey y Casa Mata y algunos de los tiradores que se defendían tras las ruinas de los edificios cercanos 6 ante los muros del acueducto y los relieves ásperos
y ondulantes del terreno.
Pero nuestra batería, que no tuvo próximo sostén, no pudo resistir el empuje de la columna
enemiga, y pronto perdió sus cañones, no obstante la resistencia que hizo el 39 Ligero, tras el
acueducto. El americano avanza sostenido por los
fuegos de su batería ligera, cubriendo su frente
con la poderosa y terrible línea volcánica de sus
mejores rifleros, siguiendo á esta columna de asalta, dos batallones de reserva.
Detúvose toda esta masa ante nuestros fuegos de
cañón y fusilería, en tanto que eran amagadas las
posiciones extremas del molino del Salvador y
Casa Mata, jugando sin cesar contra el centro enemigo la línea occidental de los cañones de Chapultepec.
El primer asalto de la columna americana fué
tan impetuoso y tan hábilmente preparado, que
después de haber roto su fuego último para llegar

á bayoneta á la batería mexicana, volteó nuestros
cañones, entre hurras furiosos y delirantes, llevándoselos á toda carrera, ya que nuestra lejana
infantería del acueducto y de los molinos era insuficiente para evitar aquel fracaso.
Al mismo tiempo, otra columna norteamerica
cargaba fuertemente sobre el molino del Salvador,
á la derecha, protegida por gruesos cañones, en
tanto que otras fuerzas amenazaban nuestra izquierda, siempre asegurados los adversarios por
la enérgica sugestión de su relativamente poderosa artillería.
Ahora volvamos á contemplar la terrible columna de asalto que arrancó nuestros cañones de la
batería central, entre Casa Mata y Molino del
Rey.,, .Se apodera de nuestras piezas, y ya las
lleva en son de triunfo, cuando tras los victoriosos enemigos carga á paso veloz d batallón del
General Echagaray, que en Chapultepec permanecía de reserva ...... Carga el valiente Cuerpo, yel
adversario, acosado á retaguardia, vuelve caras,
tiende sus tiradores ante pequeñas columnas que
se lanzan sobre las nuestras á bayoneta, más retroceden . ..... y extendido otra vez en amplia fa.
ja el combate de fuego y arma blanca, logran
nuestras banderas bellos triunfos .... Las columnas de Echagaray y Balderas arrancan entre la refriega los cañones que nos habían tomado los
americanos, y allá en la Casa Mata, al mismo

S igue eii la página 344.

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832

EL MUNDO ILUSTRADO
MUNDO 1LUSTRADO

333

Las Fiestas de la Covadonga

La banda de Rurales de Pachuca tocando durante el concurso.-El Concurso de diávolo.
El jurado se retira,
U na vez más pasó el 8 de Septiembre, y las
fiestas de Covadonga se celebraron con el entusiasmo y la alegría que la colonia española ha
sabido poner en ellas desde hace muchos años.
Hay españoles que recién llegados á México se
admiran de que se celebre casi como fiesta nacional de España el. aniversario de las batallas de
Covadonga y Monserrat, pero una vez que han
asistido á los festejos, que han visto desbordarse
la comunicativa alegría de los asturianos, se han
sentido contagiados de ella, y, desde el excelentísimo señor Ministro de España hasta el último
hortera de tienda de barrio, se preocupan por hacer que las fiestas de Septiembre sean reflejo fiel
de las más populares de España.
Nosotros, que en cuestión de fiestas somos de lo
más susceptible que hay, y que además de ello
tantas y tan buenas simpatías tenemos por el pueblo español, á pesar de l os que dicen lo contrario, vamos con mucho gusto á acompañarlos en
una celebración que ha entrado de tal manera en
nuestras costumbres, que si por desgracia llegara
á faltarnos, que no nos faltará, hecha por la colonia española; la haríamos nosotros, aunque no
fuera más que para no olvidar la costumbre. Si á
esto agregamos que nuestra sangre ha sido conmovida el día 8 por la mañana ante el recuerdo de nuestros niños héroes, nadie extrañará que
la tarde de ese día sea casi una tarde de fiesta
nacional para nosotros.
De esa manera todo contribuye para hacer de la
«Covadonga&gt; una fecha que españoles y no españoles esperan con ansia antes del ocho, y recuerdan con deleite una vez que ha pasado.

***
y así ha sido este año; varios meses duró la
preparación de ~as fiestas, y en: su pro~~ama se
hicieron inovac1ones cuya me¡or sanc1on es el
entusiasmo muy merecido que despertaron. El
concurso de bandas se ha aclimatado entre noso·
tros y ya no son sólo las bandas de la ciudad las
que'concurren á él, sino que vienen de los Estados á competir en el artístico torneo; en cuanto
al concurso de diá,volo, apenas había sido emitida la idea entre nosotros, ya había sido aceptada
y puesta en práctica por la junta directiva de las

fiestas francesas, una introducción que decía mucho del éxito que estaba reservado
al concurso de la colonia española, preparado con la debida anticipación, y estudiado perfectamente en sus detalles.

* **

El concurso de diávolo.-Un puesto de Conjetti.

La gran corrida de toros, elemento indispensable de la fiesta, la inauguró el treinta del pasado
dando la primera nota de elegancia y de alegría;
dicen los que manejan los cánones del toreo que
la corrida no fué un acontecimiento desde el punto de vista de la tauromaquia; no hemos de discutir con los tratadistas; pero conste que si desde ese punto no fué un éxito, salvo en lo que concierne á los aficionados que tomaron parte en ella,
desde el punto de vista de la elegancia fué toda
una &lt;nota social,&gt; y desde el punto de vista de la
alegría fué digna iniciación de las fiestas que, sin
duda, han sido las más entusiastas del año.
A pesar de que el Sol se negó á inundar con su
luz el coso no fué por ello menos brillante su aspecto; la distinguida concurrencia, entre la que
estaba lo más escogido de la colonia española así
como algunas de las principales familias de nuestra sociedad, era bastante para hacer que los tendidos brillaran de por sí, y, á pesar de que una
inoportuna lluvia templó algo los ánimos la fiesta
resultó espléndida; en nuestro número pasado dedicamos una plana especial á las ilustraciones de
esta corrida, y por eso nos abstenemos de ilustrar·
la ahora.

.

"*

Otra de las diversiones de carácter netamente
español que se ha aclimatado entre nosotros, y
exclusivamente entre nosotros, puesto que en España ya casi no se habla de ella, y ha quedado
relegada á ciertas regiones, es el pelo.tarismo.
La velada del sábado en el frontón resultó muy
animada y novedosa, pues á los juegos de pelota,
que de por sí bastan para entusiarmar, se agregaron asaltos de luchas japonesas que se veían por
primera vez en el 'f rontón; hubo asaltos de Jiu-

Jits (lucha cuerpo á cuerpo) y de Ken-Jits (lucha con sable] , y tanto los pelotaris, que habían
sido selectos entre los mejores, como los nipones,
hicieron cuanto estuvo de su parte por hacer que
la velada luciera. Los japoneses terminaron su
juego con un «Viva España&gt; que fué muy aplaudido.

** *
El día siguiente fué el gran día; se iniciaron las
verbenas en el Parque Español.
Con mucha anticipación, la junta de los festejos se preocupó por mejorar y hermosear el par;ue, y éste, que el año anterior era un llano escueto, en el que, por la premura del tiempo sólo
se pudieron levantar algunos puestos, se presentó
este año convertido en un verdadero parque, en
medio del cual se levantaban una infinidad de
puestos, á cual más artístico y airoso; el aspecto
que presentaba el parque á los primeros visitantes era el de vn campo de fiestas nuevo y flaman te en espera de paseadores.
El programa del día encerraba muchas novedades; el parque de por sí prometía tanto, y el entusiasmo con que se esperaban las fiestas era tan
intenso, que desde por la mañana la avalancha
humana invadió el parque, y no era muy tarde
cuando empezaba ya á hacerse difícil la circulación.
Por la mañana, el gran atractivo fué el concurso
de. trajes regionales; se presentaron á él infinidad
de niños, y no fué eso lo más notable, sino la propiedad de los trajes, su elegancia y su variedad;
hubo, además de todos los trajes de las provincias y regiones de la península ibérica, trajes hasta de vendedores de bateas de nuestras calles:
¿qué esos no son trajes regionales? si son, son
regionales de nosotros, y ya que de tan buena ma-

Una pareja de asturianos.
:::::: Niñas Margarita Celorio y Marla Teresa Mayer, pareja de inditos mexicanos.
Una pareja de pasiegos.

Una pare;a de montañeses.
Niños Manuela, Ram6ny Adolfo Pria Rigay, representan una boda en Madrid.
Niña Luz Sai,iz, de Valenciana v niño Antonio P aredes Gayoso, de coracero.

�~L MUNDO ILUSTRADO

334

discutido, qué fallo no lo es, pero en general se
reconoce la justificación del jurado.

***

Y llegó la hora de la soirée; la única fiesta, aparte de la religiosa, que exigía el traje de frac.
La sala del Principal lucía un adorno sencillo
pero artístico á la vez; desde la fachada había ramilletes de llores, y el adorno era de llores casi
en su totalidad.
El programa de la velada, cuidadosamente seleccionado por los miembros de la junta de Covadonga encerraba bellezas de gran estimación para
los Españoles¡ la compañía del Coliseo llevó á la
escena dos zarzuela que cuentan: una con un argumento tierno y delicado y la otra con un gran
lujo de escenario; las dos alhagan, una los sentimientos, la otra los ojos.
La compañía dramática de nuestra compatriota
la señora Fábre_gas representó una de las obras
que más triunfos le ha valido últimamente y en
cuyo desempeño estuvo discreta y atinada, mereciendo los elogios de la selecta concurrencia; el
señor Secretario de Relaciones, Don Ignacio Mariscal, honró la fiesta con su p resencia, y con estos elementos se hizo una función teatral de la
colonia española para la colonia española y para
nosotros taro bién.

EL MUNDO ILUSTRADO

335

SOLEMNE FUNCION EN LA IGLESIA
DE SANTO DOMINGO '.

** ~

El Sr. Presidente en el buffet del Parque, antes del lu11ch.
nera contribuímos á las fiestas, justo es que figuraran algunos de los tipos que si ya no son muy
nuestros, lo fueron en época no lejana.
Hubo, entre otros, un tren de novios que llamó
mucho la atención, por lo original de la idea¡ en
elegante carretela abierta recorrieron el Parque
un joven desposado, con el correcto frac y el som ·
brero de resortes, quien no llegaba á una docena
de años, dando el brazo á la novia vestida de
blanco, y llevando los simbólicos azahares, la que
no ha mucho pasó de los números dígitos en la
edad.
Había un jurado encargado de discernir premios
á los niños que llevaran los mejores trajes, pero
la tarea era demasiado difícil, y el jurado decidió, decisión muy digna de alabanza, dar premios
á todos los niños, de esta manera todos estarán
contentos y todos se han divertido, que es de lo
que se trataba.

•••

No hay que decir á nuestros lectores que el
concurso de diávolo despertó en grado superlativo el entusiasmo de la chiquillería y aun de los
mayorcitos; quizás más de uno de los que nos
leen han sido víctimas de los desenfrenados estudios emprendidos en las casas, en las calles y en
los jardines, por los que se preparaban á disputarse el primer puesto en el manejo de ese juguete verdaderamente diabólico, que ha trastornado
el seso á nuestros muchachos después de haberlo
trastornado á toda Europa.
El jurado que otorgó los premios concedió el
de honor á la escuela elemental número 17, cuyos
alumnos se distinguieron notablemente en el manejo del difícil juguete¡ los demás participantes
en el torneo recibieron obsequios que les recompensaron de sus labores y trabajos de varios meses.

•••
Por la tarde se efectuó uno de los números del
programa que se esperaba con mayor entusiasmo: el co,ncurso de bandas de música.
Estaban inscriptas, y tomaron parte en él, tres
bandas de fama bien reconocida: la de policía, la
del cuerpo de artillería y la del cuerpo de rurales de Pachuca. Se esperaba mayor concurrencia, pero circunstancias imprevistas impidieron
que se presentaran á concurso bandas de las que
se esperaba un contingente que hubiera aumentado mucho el brillo del torneo artístico.
Las tres bandas entraban en competencia precedidas de una gran fama, y era dudoso, antes del
concurso, predecir el triunfo de alguna de ellas.
El jurado era una garantía de justicia é imparcialidad¡ bajo la presidencia del señor Don Ramón
Corral, Vice- presidente de la República, deliberaron, después de haber escuchado á conciencia,
altas autoridades en el mundo musical, como el
señor Don Carlos Meneses, director del Conservatorio Nacional de Música; Don Julián Carrillo,
nuestro gran compositor, laureado en los conservatorios de más fama en el mundo; Don Jorge
Romero Malpica, director de la banda de la Escuela Industrial Militar de San Luis Potosí; el señor Don Eduardo Gabrielli; el señor Don Benito
Díaz, y como representantes de la Junta d e Covadonga, los profesores Panteleón Arzós y Rafael
Gascón.
Después de una larga deliberación el jurado
declaró acreedora al premio de honor á la banda
de Policía; al segundo premio la banda de Artillería¡ y al fin declaró que, en vista de los méritos
de la banda de Rurales, se creaba un tercer premio consistente en una mención honorífica y un
obsequio en numerario, el cual se otorgaba desde
luego á la banda pachuqueña. El fallo ha sido

La Virgen de Covadonga ayudó á los soldados de Pelayo en la gloriosa batalla que se conmemora; hay que rendir homenaje á la Virgen, irla á verá la casa de su hijo el buen Jesús, y ofrecerle el holocausto de las almas buenas y religiosas de uno de los pueblos que durante tantos siglos le ha sido fiel.
Por su Santo Patrón, por su historia y por rstar en manos de sacerdotes españoles, la iglesia
que más se presta para fiestas españolas es la de
Santo Domingo, y ella fué la que en éste, como en
años anteriores, fué escogida para dar las gracias
á la madre del Cristo por el divino auxilio que
prestó á los que p el e1ban contra el mor c-.

.El Sr. General Díaz recorre el Parque ¡:lando el
brazo á la Sra. de C6logan y C6rogan.
El hermosísimo templo de los domínicos se engalanó espléndidamente para la regia fiesta religiosa á la que debía asistir el excelentísimo señor
Ministro de España en representación del rey Alfonso, y á la que se invitó á la dignísíma señora
esposa de nuestro Primer Magistrado.
La misa solemne y el no menos solemne sermón tuvieron en místico recogimiento las almas
de todos, la música sacra de la misa de Filke es
muy hermosa y convida al recogimiento y á la
adoración, lástima que las marciales nolas de la
muy hermosa Marcha Real Española no encuadren bien después del Credo, que es una de las
piezas de más mérito de la misa.

***

El Sr. Presidente conversa con el Sr. y la_Sra._de C6logan y C6logan.

Por la tarde ~iguió en el Parque la romería que,
iniciada desde el domingo por la mañana, no había cesado un solo momento, aunque con ligeras
intermitencias en que decaía 11n poco el entusiasmo de los paseant.:,, no por que se desanimaran,
sino porque era físi camente impos ible permanecer
por tantas horas en tensión nerviosa.
El señor Presidente de la República, á quien
i-lvitó la junta organizadora de las fiestas, se pre·
sentó en el Parque cerca de las cuatro de la tarde
y fué objeto de una cariñosa demostración de parte de los paseantes, cuyó entusiasmo recibió nue•
vo impulso con la presencia del Primer Magistrado, quien permaneció algunas horas-en el Parq ue recibiendo los homenajes de los cantadores y
bailadores. A la hora d el lunch se pronunciaron
discursos y brindis por la felicidad de los dos
pueblos, de las dos naciones y de s us gobernantes.
Y una vez que partió el señor Presidente siguió
la verbena, la que no terminó sino en las primeras
horas de la mañana del día nueve.

J,a Comisión de 1·ecepción"¡f;,1a puqrta dela iirl,·sia.-La ,Sr~. Car111en Ro1111·ro R ubio d1• Dla=;llega·á ta iglesia J' los de la Comis . d
recepc·1ón, ent~·e ell~s el Sr. Ro111el"O Dusmet. de 111!iforme, se acercan á sa!udar!a.-El Sr. Ministro Cólogan lle a á la 16" e
igles1a.- Detalle del adorno del Pórt1co.-Monseñor Ridolji es introducido por la Comisión,
,g

�EL

336

11:L MUNDO ILUSTIUl)O

337

IUUNDO lLUSTl tADO

La Cervecería de Toluca

Interior del puesto de la Cervecería de Toluca.

Esta Cel'vecería concurl'c sicmpl'c r1 las
tiestas con las que la colonia española c:clel m1 los aniversarios de sus fechas gloriosas.
Tuvo la honra de ser la primera (] ue concunió á estas tiestas, ~- desde hoc:e muchos
aiíos que contribu,rr al hrillo ~- esplendor
ele ellas por media de sus artísticas inst~l,aciones que si~mpre han llamado la atenc1on
de los concnrl'entes.
:Mientras que las fiestas se cekbl'aron en
los terrenos del Tívoli, la Cervecería de Tolnc:a procuró que el adorno de su in.talación pel'manente en esos tenenos forra la
mtís original, .r casi siempre aumentaha esa
instalación con la de otros poestos, en los
que procn l'aba alhagar el amor patl'io ele
los iberos con grnpos de sabor netamente
español, y adornos que á su vista hicieran
recordar la patria ausente.
Desde el año pasado '1 ue la fiesta se empezó á celebrar en el hermoso parque lenrntaclo expresamentr por la colonia rspañola la Cervecería dr Toluca, fiel á sus
t radiciones, ha ·procurado 11ue su pursto sea
cleo-ante y artístico ~- digno de la fama que
los'°puestos del Tí roli le conquistaron justamente.
Siendo la colonia espaííola la más numerosa sin duda, entre nosotros, ,Y en vista ele
11ue la mayoría de ella se dedica al comercio de abarrotes .\' expendio de cen·ezas; la
Cel'vecería (le Toluca se cree obligada á esforzarse por demostrar á La citada colonia
la estimaci6n rn que la ha tenido siempl'e;
para ello en las fiestas que. acaban de pasar
hizo derroche dr eleg-ancia ,Y de al't&lt;' &lt;'11
sus puestos. Había un gran salón junto al
kiosko de la Junta Directiva de los festejos,
salón que á las cualidades de el&lt;'gancia ,v
al'te reunía la ele solidez, cualidad que h ubiera sido muy rentajosa en caso de lluvia,
pues habl'ía claclo cabida fácilmente á un
o-ran número de personas.
b
Acompañamos estas líneas con fotografías del salón y de los puestos que tenía adjuntos, por l~s que l?s lJctores se darán
cuenta mejor que de nmgun otro modo, de
la belleza y elegante distribución ele los
puestos y ele! salón de la Cervecería.
Este se encontraba cerca del kiosko en el
que se efectuó el concurso de bandas, y elesde él se podía oír perfectamente lo que se
ejecutara en el citado kiosko; esta circunstancia que indica el buen tin9 de la casa,
unid~ 'al atractivo capital de la calidad ele
la$ cervezas, reconocidas como sin igual en
todas partes, hizo que el salón estuviera
constantemente lleno por los buenos bebe-

Parte posterior del puesto:de:1a;Cervecería de Toluca.

PUESTO DE

"'EL GAITERO"
Uno de los kioskos que más llamó la
atención en el Parque Español, fué el señalado con el nombre de «SIDRERÍA.-EL
GAITEHO.&gt;

Cuántos recuerdos despertó entre los hijos de la tierra ele Pela.ro; c~ántos de estos
se creyeron transportados a las montaíías
dr -Asturias cerca del espléndido templo de
· Nuestra Señora de Covaclonga, y cuántos
- de ellos también, se sintieron á ratos como
- si se estuvieran preparando para ir á clal'
c.rracias á la gruta á la Soberana que ayud6
los ind6mitos guerreros á la reconquista
de su querida patria.
Y buena raz6n había para abrigar semejantes ideas r despertar esos recuerdos;
podemos decir con seguridad (]_Ue nunca se
ha reproducido en :México un «llagar&gt; tan
bien caracterizado; no faltó en él nada, "&gt;'
todos y cada uno ele sus detalles hacían recordar «la tierruca&gt; más que ninguno otro
de los puestos.
8u originalidad, la riqueza de los detalles y la propiedad de los lugares, de los
tr-ast,os y del aim1eblado, indicaban la presencia de alg·uien que lo entiende, como es
el señor Don Gerarclo Díaz Pardo, el popular y activo representante ele la fábr!ca ele
Sidra «El Gaitero,&gt; de Valle, Ballma .v
Fernández, de Astmias.
.
Es Líen conocida entre nosotros esa s1cl ra,
y no necesitaba de una presentación tan
~l'iginal .Y tan vistosa para haber siclo gT1staela r preferida en una fiesta donde la mavoría. ele público está formada por perso'nas conocedoras· pero no cabe eluda que
Don GerarLlo q~liso extralimitarse en la
fiesta nacional echando la casa• por la ,·entana.
. .
Para dar una idea de lo e¡ ue fué el puesto vamos á hacer una descripción, aunque
se~ Ügera, ele él, para q~e, en comp~ñía ele
las fotoo-rafías que pubhcamos, dé a nuestros lectores una impresión cabal:

¡

Hermoso Kiosko del puesto de la Cervecería
de Toluca.

dores, quienes, como siempre, se deshicieron en elogios de la espl6nclicla bebida.
Aparte de este salón, la Ccrvccerfa coloc6 otros nueve puestos repartidos por todo
el parque, luo-arrs
rn que Pl público se reu,.,
.
nía de preferencia. Estos puestos estuneron al cuidado de algunos de los printipales empleados de la Cervecería, (] uienes
atendieran con suma amabilidad á las personas que concurrieron á ellos.

Estas atenciones, así como la }ll'efel'encia
que el público ha concedido siempre á las
crrvezas de Toluca, hicieron qur todos los
pue$tos estuvieran ocupados durante toclo
r l día por lo más selecto clr la concurrencia.
Xos complace felicitar una ,·ez 1rn1s á la
pl'estig·ia&lt;la fábl'ica de crrveza poi' este nueYO triunfo que se ,·iene aumentnl' á los muchos obtenidos durante su ra lnrg-a carrera
de progresos y victorias.

LA SIDRERÍA.

A. la derecha aparecían las clásicas pipas
de sidra con su espicha, r un gran ramo ele
laurel en la parte central á guisa de bandera; á la izquierda estaba el típico carro
cantador, que fué nno de los detalles que
más contribureron para clar á los concurrentes la idea de que se habían transportado á «la tierra&gt; por unas· cuantas horas.
En la fachada había dos escudos: uno de
España, y haciéndole penclant, el de Asturias con la cruz de la Victoria.
Dentro de la sidrería había bancos, tayuelas, xarrus y madreñas, todo netamente
asturiano; el clásico gaitero con su bolsa
debajo del brazo, y á su lado una guapísima asturiana con su traje regional.
Lo que más gracia hizo á los concurl'entes del puesto .v los tuvo en constante
hilaridad, fué un grupo de ciegos que,
acompañados con violín, bombo .r pandereta, hacían la relación de un crimen horroroso ,\' espeluznante; ya era el caminante á
quien los bandidos más desaforados asaltan
en un crucero del camino, .r á quien descuartizan hasta no dejar hueso sano; .ra el
hijo desnaturalizado, que en un arranque
de furia quita la ,irla á su padre, comiéndoselo á mordizcos ú otras cosas tan horripilantes .Y espantosas como las anteriores.
No fatt6 un s6lo momento el público numeroso en el interior del puesto, en el (] ue
se expendió la sidra natural, dulce, seca .\'
achampaííada, la que mereció alabanzas de
cuantos la probarnn, y conste que los que
la probaron siguieron tomándola poi' todo
el resto del día.vele la noclw. El exquisito
gusto .r la pm·ezn. de la bebida fueron los
que hicieron que el público no se separara
del puesto, .r si á esto se agrega la p1'esencia de Donón, sobrenombrr cariííoso con
que se clesig·na entre sus amig·os al simpático Don Gerar&lt;lo Díaz Pardo, repl'esentante de la fábric11. de sidra, (] uien con sus chistes .r cuentos oportunos hizo la delicia de
los parroquianos de buen humor, que eran
la mayoría, se comprenderá que había ra-

zón para que el puesto estuviera constantemente lleno de un público alegre y bullicioso que no se cansaba de escanciar la sabrósa sidra de «El Gaitero.&gt;
Esta es bien conocida en todo el mundo,
y en todas partes es tenida en alta estimaci6n; su fama la debe en gran parte á la
circunstancia de que su sabor y calidad son
siempre los mismos, resto lo han conseguido los fabricantes, no usando en lafabricación más que las manzanas colectadas en
las extensas pumaradas que con ese objeto
han adquirido en las cercanías de la fábrica;
los fabricantes de otras sidras no pueden
hacer esto, y compran sus manzanas en diferentes partes, lo que hace que al abrir
botellas de sidra que no son ele la marca
ele «El Gaitero&gt;, se note siempre diferente
olor, sabor y calidad.
Volviendo al puesto donde se expendi6
la sidra; qué ratos más agradables pasaron
en él los hijos de Pelayo recordando la patria ausente; qué derroche de alegría y de
entusiasmo se hizo durante todo el día; los
grupos de bailadores ele jotas, entusiasmados
por la rica bebida, se apiñaban al rededor
del puesto, cercado por grupos no menos
entusiastas de espectadores que admiraban
la h!tbiliclad de los que bailaban, el sabor
de la sidra .Y la amabilidad de Don6n, que
se multiplicaba para atenderá todos.
Si clurnnte el día no clecay6 el entusiasmo ni un solo momento durante la noche
podemos decir que aún fué mayor; todas
las rondallas y gTupos de bailadores acudían al puesto á apagar la sed; á gustar de
la magnífica sidra; á vivir por un rato en
las sierras asturianas en compañía de Don
Gerardo .r á reír con las tremendas historias de los ciegos.
Todos ellos son deudol'es del seííor Díaz
por los ratos agradabilísimos que pasaron
en el puesto; ratos de los que indudablemente g·uardarán muy gratos recuerdos á
los que se unirán los no menos gratos que
les ha dejado la sidra ele «El Gaitero.&gt;

�EL JltuNnO I1,U81'R \ l)ll

EL PUESTO DF. "EL BUEN TONO" FUÉ VISITADO POR NUMEROSAS Y DISTINGUIDAS FAMILIAS.

Completando la información sobre la!-i
tiestas españolas, rnmos á menC'ionar, aunque sea á granclrs rnsgos, algunos de los
más importantes puestos, clig·nos &lt;k las significativas, entusiastas .,· simpáticas tirstas
espaíiolas, con las que los hijos dr aquella
hidalga tierra, celebran una de las glorias
más graneles ele la hermosa España.
En estas fiestas r para unirse al regocijo
ele los espRíioles, rnrias empresas industriales y casas comerciales, no oµiitieron gasto
alguno para quedar hien representadas.
Hablaremos de «El Buen Tono, S. A.&gt;
Habido es las muchas simpatías que esta
impo1'tante fábrica, la primera del país ;y
sin disputa la más grande del mundo, tiene
entre las colonias extranjeras, especialmente entre la espaíiola, que está formada por
hombres de empresa .r amantes de todo lo
. bueno.
«El Buen Tono, 8. A.&gt; quiso en esta ocasión tan propicia, demostrar una vez más
su aprecio por la colonia española, .r con
tal motivo hizo levantar en el centro del
Parque Español, un mu,v artístico, elegante
,v lujoso puesto, en doncle el numeroso público nó déscansó de admirar y elogiar merecidamente los productos.
Ese kiosko, ,ya conocido ,r que ha ocupado el primer lugar entre los de su clase, es
el que se levantaba orgulloso rn el Tívoli
del Eliseo, habiendo figurado en fi estas
análogas. Ese kiosko que llamaría la atcnci6n en los jardines &lt;le! mejor })alacio europeo, fué transformado a~'er para ·mayor lujo Y. elegancia.

El kiosko, quc tiene una forma caprichoSll .r (]UC lo forman columnas, dosC'I y g-uardapolvo ele madet'll tallada, estilo francés,
lució a.ver en el centro .r sirviéndole de fondo una hermo·sa luna veneciana, un eleg'!ll1te t'Scuclo espaíiol formado en madera .v con
tiguras mu.r exactas, circundado con banderas Pn mso d&lt;' la hidalga nación.
Se destacaba majestuoso y muy artístico
el emblema al que le rendía homenaje la
gran fábrica de «El Buen Tono.&gt;

El interior del kiosko lo fo rmaba un adorno mu.r Hrtístico, hecho de guirnald11s de
Hores artificiales y focos incan&lt;lesccntes
multicolorrs. Del remate .r techo pendían
tlecos ele pi&lt;'dras ele cristal, de las que se
desprendían bonitos retlrjos, que por su
transparencia semejaban escarchas ele nieve.
A uno y otro lado del kiosko se levantaban dos portadas ele flores naturales .Y mm:g·o, siendo las flores, crisantemas amarillas
.v dalias rojas, con las que se imitaban los

EL PUESTO DE "EL BUEN TONO," ATENDIDO POR DAMAS MUY DISTINGUIDAS, DIÓ ABRIGO Á LA MÁS
LUCIDA PAREJA DE NIÑOS VESTIDOS CON TRAJES REGIONALES.

rnlol'es rspnñolr!':. Escudos con banderas
&lt;&gt;spaíiolas, frnn&lt;·esas ,\' mrxicanas, completaban el hermoso cleeorado.
En el puesto se destacaban los paquetes
de los deliciosos cigarros que elabo1·a la
fftbrica, sobresaliendo los «Reina Victoria,»
nu&lt;'nl marca que se acaba ele lanzar al mer-

PARTE ;fOSTERIOR DEL PUESTO.

A,111erso de la 111. rea especial distribuida"
p or "El Bue11 Tono."

cado, con el buen éxito con que han sido
acogidas por el público todas las restantes
que gozan de tanta fama.
*
••

A.rer pudimos conoce1· la nue\'il marea
«Cova&lt;longa,» de la &lt;¡ ue se prove.,·('ron con
ahinco todos los buenos fumadores.
Esta nueva marca, &lt;ledicadtl á la colonia
española, ampara un papel canela supremo
.v un tabaco de primera clase. Su enrnltura es muy elegante, pues tiene en litogrnfía nvarios colores, un retrato del Príncipe
de Asturias en traje militar, y en la partr
anterior ei escuflo de fü,paiía, con la frcha .r dedicatoria respectivas.
No debemos dejar de mencionar el salón
de baile que «El Buen Tono&gt; levantó á la
espalda del kiosko, salón tan elegante con
el que se completaba un derroche de lujo.
Allí se baila1·on las alegres jotas, al compás
de la magnítica orq ucsta (U}l seíio1· Cervantes, .r en mPdio ele! rngocijo que proporcionara á las parejas, no dejaron de aplaudirá
«El Buen Tono,&gt; que tan agradable rnto
les proporcionaba.

«El Buen Tono,» S. A., puso al frentt,
del puesto á un grupo de cuatro señoritas
manolas, 11ue lucían rico::; trajes de secln con
mantillas blancas.
Estas señoritas enrn: Dolores González,

Ana Suárez, Dolores Inclán y ~faría Luisa
::\Iontes de Oca.
«El Buen Tono» merece una vez más los
aplausos de la gente de buen gusto que sabe apreciar lo que vale .v como corresponde al público, que prefiere sus finos, deliciosos é higiénicos ciga1Tos.

SAR.El PRINCIPE_DE ASTURIAS
Reverso de las Cajetillas de la marca especial lan•
zada por "El Buen Tono."

�340

~,r.

~:r. ~IUNDo rr.us-riuno

~IUNl&gt;O 11,US'l'RADO

.1

Pues/o de la Sidra "Asturias."

Un puesto elegante y una Real sidra.
Muy especial mención merece un puesto cuya
originalidad y buen gusto lo hicieron distinguirse
especialmente, nos referimos al levantado por
Don Víctor Gárate, representante activo é inteligente de fa casa Vigíl Blanco y R. del Monte, de
Villaviciosa, Asturias, fabricantes de la rica sidra
champagne que lleva su nombre.
Era la primera vez que la sidra &lt;Asturias&gt; se
presentaba en una de las entusiastas fiestas de la
colonia española, pero, debido á la originalidad y
belleza de la instalación, obtuvo desde luego una
popularidad muy merecida, si se tiene en cuenta,
además de la inteligente forma en que fué presentada, su calidad que la recomienda en seguida.
Por experiencia personal, debida á la amabilidad del representante, podemos asegurar que la
sidra &lt;Asturias&gt; es de un gusto exquisito y clase
superior; si á esto se agrega que está presentada
en artísticos envases, se comprenderá que su éxito en las fiestas no fué injustificado.
Ilustramos estas líneas con una fotografía de
la artística instalación del puesto de sidra en
el Parque Español, y por ellas se darán cuenta
nuestros lectores de que los elogios que hacemos
de ella no son en nada exagerados.
No cabe duda que el Sr. Gárate se ha esforzado
por presentar su sidra de la mejor manera, y el
público, para el que esos detalles son de gran importancia, premiará sus esfuerzos con largueza
dando la preferencia á la sidra &lt;Asturias&gt; tan inteligentemente presentada.

armoniosa y atractiva; la ilustración que acompaña estas líneas, mejor que cualquiera des~ripción, dará una idea del aparador de que hablamos.
El almacén &lt;El Nuevo Mundo&gt; cifra su orgullo
en sus importaciones directas de Europa, que son
siempre las últimas novedades en los ramos que
explota y que ofrece á sus consumidores antes
que ninguna otra casa importadora, y á un precio
que está fuera de competencia.
Tiene un departamento especial de muebles y
tapicería, que es notable por el buen gusto que se
tiene para la selección de los tapices y por lo ex-

tenso de su surtido, que lo pone á la altura de
los mejores establecimientos de ~énero en. Europa.
1 •
La instalación de los departamentos de la casa
en un local tan apropiado como el que tiene, ha
costado grandes desembolsos, pero á pesar de ello,
los precios á los que vende la casa son sumamente módicos y al alcance de todas las fortunas.
Recientemente ha establecido la casa un departamento de artículos para caballeros en la calle
de Tlapaleros número 19; este departamento, como todos los de la casa, cuenta con el mejor surtido de los de igual ramo.

.,~
~

UNA INSTALACION ARTISTICA E INTERESANTE

Una exhibición interesante
Con motivo de las fiestas de Covadonga, celebradas con tanto entusiasmo por la colonia española, el almacén de ropa y objetos varios &lt;E~
Nuevo Mundo&gt;, de los ~eñores B. Robes y Compañía, hizo en uno de sus aparadores una artística y original exhibición.
La casa se halla situada en la esquina de las
calles de Capuchinas y la Monterilla, y del lado
de ésta última calle se hizo la exhibición. El aparador tenía en el &lt;;entro un maniquí vistiendo el
traje típico de las manolas, con la 'clá~ica mantilla blanca en la cabeza y un pandero en la mano
izquierda¡ á los lados de ella había muñecos más
pequeños, vistiendo trajes típicos de las provincias e~añolas; formaba marco á estos maniquíes
una artística combinación de pañuelos, encajes,
listones y abanicos combinados de una manera

f

Esta popular fábrica de cigarros levantó c11 el
Parque uno de los puestos más artísticos y meior
arreglados, el cual se hallaba frente al kiosko
donde se efectuó el concurso de bandas.
La Tabacalera se afana siempre por hacer lucir
todas las fiestas á las que concurre, y en esta vez
lo logró plenamente; su puesto, construído desde
el año pasado, fué arreglado éste con tal tino y
tal elegancia, que fué el preferido, no sólo por
los concurrentes al Parque, sino aun por los miembros del jurado del concurso de bandas, que se
instalaron en él bajo la presidencia del señor Don
Ramón Corral, Vice-Presidente de la República.
Los principales jefes de la Tabacalera estuvieron en el puesto y obsequiaron á los concurrentes á él con champaña, pastelillos y refrescos; además de este atractivo, tenía el puesto el princi palísimo, que consistía en el obsequio de cajdillas
de cigarros de la nueva marca &lt;Reinas,&gt; que la
Tabacalera lanzará al mercado dentro de muy poco tiempo. La originalidad de la envoltura de estos nuevos cigarros, así como su tabaco. del que
es bien sabido que es el mejor por ser de la Tabacalera, hicieron que la nueva marca fuera recibida con general aplauso, y no dudamos que una
vez que sea conocida en el público, sea preferida
por todo el mundo. El paquete es de cartón rígido, y protege perfectamente los cigarros para evitar que se rompan, como sucede con frecuencia
con las cajetillas de papel. Las tapas tienen hermosas litografías, que representan un águila que
lleva en las garras una serpiente, y que se posa
sobre un haz de banderas nacionales, el escudo
de la Tabacalera, y en la parte alta, en medio de
una corona de laurel, se ve el busto de Su Majestad la Reina de España, realzado en oro. La magnífica presentación de esta marca contribuirá en
mucho á hacerla preferir por el público conocedor.
Para poder presentar de una manera digna esta
nueva marca, La Tabacalera tuvo que hacer grandes gastos, pero no los escatimó con tal de ofrecer
en las fiestas algo que fuera digno de ellas y de la
respetable colonia española, á la que está dedicada.
Además de este puesto, que fué el principal, La
Tabacalera instaló otros varios, en los que se expendieron los sabrosos cigarros de sus diferentes
marcas, los cuales, como de costumbre, fueron muy
gustados por los buenos conocedores.
Detrás del puesto principal había un salón en
el que se bailó durante todo el día y la mayor
parte de la noche; cuando se encendían todas las
luces de este salón presentaba un golpe de vista
que difícilmente se olvida.
En este salón los empleados de la Tabacalera
se multiplicaron al infinito para procurar que todos los concurrentes disfrutaran de la mayor comodidad y de las mayores atenciones.
Todos los que pasaron por los puestos y salones de la prestigiada fábrica, que fueron casi todos los asistentes al Parque, están de acuerdo en
declarar que la Tabacalera ocupó un lugar prominente en las fiestas y que su cooperación para
ellas merece ser recordada con gratitud y regocijo.
Deja, pues, la Tabacalera como recuerdo de las
fiestas de Covadonga, una magnífica impresión para los paseantes y una espléndida marca de cigarros para los conocedores.

Exhibición en el aparador de ''El Nuevo Mundo,"

Entre los puestos levantados en los terrenos del
Parque Español durante las fiestas con que la colonia ibera celebró el glorioso aniversario de la
batalla de Covadonga, se distinguieron por su originalidad y por la atención que atrajeron, los erigidos por la Cervecería Cuauhtémoc, de Monterrey.
Tres fueron estos puestos, de los cuales dos estuvieron dedicados al despacho de las exquisitas
cervezas y uno á exposición. Los primeros llamaron la atención del público como la atraen siempre los expendios de la cerveza Cuauhtémoc, por
su pureza y calidad¡ pero donde se co?~~ntró especialmente fué en el puesto de e~pos1c1on cuya
importancia no fué superada pornmguna otra exlübición en el parque.
Estaban enel puesto el diploma en que consta el
hourosísimo nombramiento de Presidente del Jurado de Cervecerías, concedido á la de Cuauhtémoc
por el Comité General de la Exposición, una cruz
de honor y la medalla especial por_ haber obtenido esa distinción, la cual lué rec1b1da con aplauso por los demás expositores, lo que prueba que
todos ellos estuvieron de acuerdo en conceder el
primer lugar á la cervecería de Monterrey. Es esta la primera vez en que los represent~ntes ~e la
industria mexicana son llamados á d1scern1r recompensas en Europa á los munufactureros de
una industria.
Además de este documento, bastante de por sí
para llamar la atención de la concurrencia, se ostentaba en el puesto el nombramiento, también
n¡uy honroso, que recibió la cervecería, d~l Intendente General del Palacio Real de Madrid, en el
que le confü:re el cargo de pr?veedora de la Real
Casa de España con derecho a usar su escudo.

Fachada del puesto de la Tabaculera Mexicana.

Fotografía del diploma de proveedores de la Real Casa de E:paiía
concedido á la Ccrvec1·ría Cuauhlénwc.

~Puesto-Expendio de la Cerv.eoería Cuauhtémoc

�NUEVO CENTRO DE DIVERSIONES
En Mixcoac

El Domingo seis de los corrientes, se inauguró
en la ciudad de Mixcoac un nuevo centro de diversiones con el nombre de &lt;Tívoli León,&gt; adjunto al cual se hallan un salón de cinematógrafo y
un bien atendido restaurant.
La existencia de este nuevo lugar de recreo se debe á los trabajos del señor Don Rodulfo León,
propietario de la tienda &lt;La Navarra,&gt; que se halla en la misma ciudad.
Para la fiesta inaugural del salón de cinemató.~rafo, que se efectuó el citado domingo por la noche, se organizó una interesante función en la
que tomaron parte elementos artísticos de valer
reconocido como el Orfeón Popular dirigido por
el maestro Austri; la señorita Eu,genia Torres, y
otra~ varias personas que se prestaron de la mejor voluntad para dar lucimiento á la fiesta de
inauguración.
Terminado el intere,ante programa, si!,(uió una
exhibición de vistas selectas de cinematógrafo.
Todos los productos de esta primera función
fueron cedidos por el propietario del Tívoli al
fondo del Congreso Nacional de Madres; este acto
de caridad hará que se con serve un magnífico recuerdo de la inau¡!uració1i"del centro de di versiones, aparte de los recuerdos que de por sí deje la
simpática fieslá.
Dados los muchos atractivos que tenía el programa, así como la circunstancia de tratarse de
una obra caritativa, era seguro que el salón se vería lleno pur la más serecta concurrencia que se
podía esperar en la hermosa población veraniega
y en efecto f ué así; vimos á las siguientes personas: señor Prefecto Político Don Alfredo Saavedra y señora; señor Aguilar y familia; señor León
y familia; señor Torres Torija y familia, señor Velasco y familia; señor Zetina y familia; familias
de Córcoles, de Sánchez, de Figueroa, de Anaslasio Gutiérrez, de Ferriz, de Pérez, de Navarrete,
de Galindo; Sra. Cannen de Mendizábal y señoritas Juana, María y Carmen de Mendizábal; señorita María Weimer y el señor Cordero.
Una vez que la función hubo terminado, el señor León sirvió á los presentes un lunch champagne en el que se gustaron los ricos pasteles y
conservas de la acreditada tienda "La Navarra&gt; y
los caldos y licores de la cantina del Tívoli, la
cual cuenta con un buen surtido de bebidas para
los.paladares más delicados.

El Sal6n de Cinemat6grafo y el resiattrant inattgurados en Mixcoac.

LA MONSERRAT
FABRICA DE TEJIDOS DE PUNTO

Se tiene generalmente entre nosotros la idea de que la fabricación de te•
las de punto es una industria naciente en_ México, y que apenas hay en la
ciudad uno que otro telar que se ocupe de semejante artículo.
Llevando esta idea en nuestra mente no se extrañará el que nos haya
causado gran sorpresa saber que en la casa número 928 de la calle de Revillagi~edo existe una fábrica de esa clase de tejidos llamada &lt;La Monserrat&gt;
y montada con todas las exig,mcias que requiere una instalación de su clase.
Es gerente de la negociación el señor Don Bernardo Oliver, y á los esfuerzos de este incansable caballero debe la fábrica la altura que ha alcanzado, habiéndose colocado sin duda, en el primer lugar en su ramo. ·
Como especialidad fabrica la casa medias y calcetines, y estos últimos
de todas clases y variedades; los hay de hilo de Escocia, mercerizados y de
punto, y su calidad ha llegado á una altura que no se puede decidir fácilmente si los productos son de fabricación nacional ó si provienen de los telares
de la misma Escocia.
Durante nuestra visita lomamos algunas fotografías de la fábrica, las cuales nos han servido para ilustrar estas líneas; estas fotografías darán á nuestros lectores una idea más aproximada de la instalación de la maquinaria y
de la importancia de la fabricación.

UNA PAREJA ANDALUZA.
Lo\ PAREJA DE NOVIOS BAJANDO DEL COCHE
GRUPO DE ALDEANvS MONTAÑESES.
PI NTCF;ES:O GRUPO EN QUE ESHN REPRESENlADAS
DIVERSAS REGIONES DE ESPAÑA.

NINA ELVIRA AflOZENA. DE BAILARINA.

�EL llfUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO lLUSTIUOO

o~-.-•~111!--o~-....,,. ii\\9.illJ!-o~-.........

"La Francia Marítima"
En la esquina de las calles de Capuchinas y el Angel, se levanta un airo•
roso edificio comercial, el cual es ocupado por los grandes almacenes y el
despacho de &lt;La Francia Marítima&gt;, propiedad de los señores Veyan, Jean y
Compañía. S. en C.
El almacén citado es uno de los mejor surtidos de la capital en los ramos
á cuyo comercio se dedica, y que son: especialmente telas blancas y de color
de algodón, que fabrica en las fábricas de su propiedad, ó que importa de los
centros manufactureros más afamados de Europa y de los Estados Unidos¡
otra de sus especialidades son los tejidos de lana, como casimires, cobertores, mantas de viaje y ponchos, de los cuales también tiene fábrica, y á la
vez importa lo mejor que se produce en los países extranjeros.
Además de estos artículos, que son las especialidades de la casa, expende
ésta artículos para caballeros, como bastones, paraguas, ropa hecha y todo lo
que se puede nece~itar en el guardarropa. Para las señoras también tiene artículos de primera calidad, como pañuelos, mascadas y un surtido de ropa
blanca, abundante y de magnífica calidad¡ todo ello escogido entre lo mejor
que se fabrica en el mundo, tanto en el país como fuera de él.
El nuevo edificio que ocupa la casa fué construído expresamente para
ella desde los cimientos, y fué inaugurado el primero de mayo del año de
' 1907. Anteriormente la Francia Marítima ocupó el local que se halla en la esquina de las calles primera de la Monterilla y Tlapaleros¡ la translación de
la casa no ha significado ningún trastorno en las operacicnes comerciales, antes. por el contrario, desde la fecha de la inauguración del nuevo edificio, los
negocios han prosperado notablemeµte hasta el punto de hacer de ella un establecimiento de confianza de los que más la merecen en la ciudad.
Hablamos antes de las e ;pecialidades de la Francia Marítima y dijimos que
de ellas tiene fábricas¡ son éstas la de &lt;La Magd:ilena&gt; y la de &lt;Santa Teresa,&gt;
,ituadas las dos cerca de Contreras. En la primera se fabrican tejidos de al¡(odón, blancos y de color, tales como céfiros, calicots, percales. cretonas, pañuelos, etc.; cuenta la fábrica con un departamento especial de blanqueo y est nnpe¡ en este último se fabrican algunos modelos de telas exclusivos de la
e.isa y muy originales.
La fábrica de &lt;Santa Teresa&gt; se dedica especialmente á la fabricación de
tdas de lana como casimires finos y corrientes¡ cobertores, tilmas, ponchos y
mantas de viaje, y es tal la calidad que han alcanzado los productos de ella
que compiten, en algunos casos con ventaja, con los similares importados del
extranjero.
A pesar de la existencia de estas fábricas, la casa no descuida el departamento de importaciones, pues siempre está al tanto de los últimos productos
de la industria para ofrecerlos á sus consumidores tan pronto como es posib-1.e hacerlos llegará México.
.
.
•
Las iustalaci,mes de las fábricas en Contreras son muy completas y están
dotadas de los mejores y más modernos adelantos en la industria.
1
En la poética cañada se hallan las instalacior.,.es de dinamos Y motores,
los cuales son movidos por medio de caídas de agua que tanto abundan en
ella, y algunas que se han creado artificialmente por medio de grandes presas y depósitos de agua.
Acompaña estas líneas una fotografía de la fachada de los almacenes en
la esquina de El Angel y Capuchinas¡ por ella podrán darse cuenta nuestros
lectores de su armonía y de lo apropiado que está el edificio para usos co-

E

l
\
--.....-..~~-

MiGilnllllo cdlell ~ey

Sigue de la pá,gina 331.
tiempo se rechazan las otras columnas asaltantes,
varias veces ... Las baterías enemigas prosiguen un
nutridísimo fuego, apenas contestado por los cañones de lo alto de Chapultepec .... ,¡Era la rev'ancha!
Allá, tras de las lomas de Tacubaya, bien cu•
bierto su frente por éstas, el general Scott dirige
la batalla, y notando la debilidad de nuestro centro que reforzara espontáneamente el 3&lt;? Ligero,
ha~e cambiar el frente de ataque; llama á sus reservas, ordenando que vengan en su apoyo otras
fuerzas de Tacubaya, y dirige entonces tres nuevas columnas de asalto hacia nuestras posiciones,
lanzándose la primera, formada por la brigada del
general Cadwallader sobre los molinos, la segun•
da sobre el frente de la Casa Mata (donde el ge•
neral Scott creía encontrar gran acopio de material de guerra) y la tercera para envolver el Nor•
te de la misma Casa Mata. Su caballería se agrupó
en su flanco izquierdo, dispuesta á resistir el empuje de nuestros escuadrones, apoyada por dos
piezas ligeras.
Mientras así se rehacía el enemigo de su descalabro, nuestros cuerpos vol vieron á sus posiciones, tras los molinos, en los acueductos y las azoteas, colocando los más diestros tiradores ante las
lomas, zanjas, matorrales y asperezas .... ¡y carga
otra vez el adversario; precipítanse de nuevo sus
columnas ante una nube de fuego, amparadas por
el estruendo mortífero de sus baterías sobre nuestras líneas, á las que sostiene el redoblado estampido del cañón de Chapultepec .... El combate se
desarrolla más intenso, más desesperado y sangriento! .... y otra vez los asaltantes se retiran, enviando hacia su extrema izquierda su batería «Duncán&gt;, dispuesta á contener á la caballería del General Alvarez, que empezaba á evolucionar.
L·os americanos habían sido rechazados también
de Casa Mata, y nuestras tropas, en el delirio de
su entusiasmo, saltaron los parapetos y á la bayoneta rechazaron á su vez al enemigo! Era de esperarse en esos instantes que la fuerte columna
de caballería que á las órdenes del viejo insurgente suriano, general Al varez, se encontraba sobre e 1
flanco izquierdo americano, cargara, desfilando
entre las quebraduras del terreno, para dar rotundo golpe al ejército rechazado¡ más·por una fatalidad que explican la impericia y la falta de unidad en el mando, como hemos visto en todas las
acciones de guerra de esa lamentable etapa histórica, aquella columna de caballería-que si no

1

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NOVELA ORIGINAL POR ALBERTO CHABROL
1 LUSTRACIONES DE J EORG E SCOTT.

(CONTINÚA.)

M

F11c/1r((ll/ r/,, "L11 Fnu1C'ia .Jfriríti111a."
merciales¡ en el interior su distribución está de acuerdo con la fachada en
armonía y en propiedad, y la división en departamentos es lo'.más apropiada
p ,ra facilitar la 'circulación al mismo tiempo que las transacciones comerciales.
Todas estas circunstancias hacen que la FranciaMarítimase hayaelevado
al rango de una de las más acreditadas casas en su ramo, y una de las que
gozan con más justificación de la confianza del público.

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a-w•-•.,._.,. .,...._..,..,....,...,..,
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f"ll!......

pudo obtener éxitos, hubiera logrado ejecutar lo
bastante para dar al ejército mexicano, si no una
victoria definí ti va al menos un glorioso episodio
de profunda trascendencia moral,- no cargó, y
entonces, vueltos á rehacerse los americanos, tornaron al asalto!. ... Truenan nuestros últimos cañonazos, intentando detener sus bandas, y en fin,
unos tras otros van cayendo en su poder el Molino del Rey y la Casa Mata, tomando de nuevo la
batería tan heroicamente disputada en el fragor
de tanta contienda!
La batalla fué una de las más terribles¡ sólamente
en la Angostura se desarrolló ímpetu igual al que
desplegaron los cuerpos mexicanos que saliendo
de sus posiciones fortificadas fueron á contener y
rechazar las soberbias columnas adversarias! . ...
Hubo refriegas en que jefes y oficiales dieron
ejemplo de valor á sus tropas, cayendo al frente
de ellas el bravo general León y los coroneles
Balderas y Gelati! .... ¡Jamás el ejército americano
había sufrido tanto como ante el valor de esos
valientes, en el Valle de México!
A última hora, como siempre, aparecieron las
reservas de Santa Anua, logrando apenas contener,
en torno de Chapultepec, las excursiones de los
voluntarios del enemigo, trabándose combates parciales en los campos que se extendía!),á uno y otro
extremo del bosque y las calzadas. La artillería
del Castillo hizo retroceder á las fuerzas americanas las cuales en la tarde tuvieron que evacuar
las posiciones que ni'~ ~,mquistaran á tau alto y
enorme precio de s:iugre!
HERJBERTO FRÍAS.

''LA GR~N UNION"
Fábrica de Alcoholes y Licores
A la orilla del canal de La Viga y ocupando un
gran terreno, se lev,n!a un edificio que por su
a~pecto denota desde luego su uso¡ tiene una facll-.,da. cuya extensión es, sin duda, de más de
cien metros; esta fachada, aunque no es un modelo de belleza arquitectónica, es de apariencia
agradable; cuenta con dos filas de ventanas correspondientes á los dos pisos de la casa y varias
puertas que interrumpen la monotonía del ventanal; sobre la puerta del centro se levanta un torreón coronado por un astabandera, y en la parte
superior del marco de la misma puerta se lee la
razón social de la casa. Este edificio es de la fá•

ii\\9¡¡j

brica de alcoholes y licores «La Gran Unión,&gt; del
señor León S. Kuhn.
Las inmensas proporciones del edificio dan una
idea de la importancia de la negociación; sobre
la fachada se destacan los extremos de las chimeneas de los hornos y de los alambiques, y al rededor del enorme patio central se ven grandes
bodegas, donde se depositan los productos elaborados.
Hace próximamente unos diez años, que se fundó la fábrica, y en ese tiempo su desarrollo ha
sido sorprendente; se incendió en sus primeros
años, pero sus fundadores, hombres de empresa y
de carácter, no desmayaron ante esta contrariedad, é hicieron que la fábrica renaciera de entre
sus cenizas á semejanza del ave Fénix.
&lt;La Gran Unión&gt; fabrica toda clase de alcoholes y de licores, y sus productos son muy apreciados, no sólo en el país, sino también en el extranjero, pues la casa exporta á algunos países.
Además de eso, también á su vez importa directamente de los lugares de su producción los mejores whiskies de los Estados Unidos.
El edificio principal de la fábrica limita por su
frente con la calzada y el canal de la Viga, y por
un lado por la calzada de Guerrero¡ al otro lado
de esta calzada, y como anexa, se halla la fábrica
de malta, única que existe en la República, y cuyos productos son también muy apreciados.
Parece que todos los esfuerzos por mejorar la
negociación, han tenido como enemigo al fuego,
pues la fábrica de Malta también se incendió
apenas fundada, pero esta vez triunfaron el tesón
y el carácter inquebrantable del señor Kuhn, y
en lugar de abandonar la fábrica, la ha mejorado en gran manera hasta hacerla llegar al puesto
envidiable que ocupa.
Naturalmente que no siempre ha ocupado la fábrica el enorme terreno que tiene actualmente;
cuando se fundó tenía una extensión mucho menor, pero ha ido prl'gresando de tal manera, que
casi constantemente se hacen adiciones y reformas al edificio. Hasta ahora las oficinas generales
han estado adjuntas á la fábrica m el edificio de
la Viga, pero en vista del gran desarrollo que han
adquirido las transacciones comerciales, se abrirá
desde el primero de octubre próximo un despacho en la esquina de las calles del Arco y Bajos
de San Agustín, donde se instalarán las oficinas
generales.

I COCINERA colocó
en la mesa un frutero.
-Entonces va usted á pa~ear hoy,
Miette? Y nuestra
lección de arpa?
-Oh! seí'lor, pero
hoy es Noche Bue·
na! ..
Dijo esto con tal
tono, como el del coleiial en vacaciones
dichoso de poder escapará la tarea cuotidiana, que sentl
extra1la y real mort1ficac1ón . . ..... Miel te ni siquiera lo
sospechó.
Ahl Mlettel Miettel Temo que mis o;ueí'los sean demasiado justos en sus profeclas. Los seres de gracia como
tú, las obritas maestras de la naturaleza, no tienen que
curarse de nadie, el mundo les debe todo; conforme al
derecho más fuerte, el verdadero derecho de cuna; el de
la belleza! ¿Qué he tenido que calcular en mente si
habria de darte dinero? Lo querrlas? Se te dará, y corazones también, quieras que nol
Perdlame asl en pensamientos melancólicos, fumando
innumerables cigarrillos uno tras otro. cuando ol que la
puerta se cerraba tras de Merlín y Miette. Corrl á la
ventana, pero el patio es tan e5trecho, que ya Miette se
encontraba en la calle, seguida de Merlin, que caminaba
con cautela. para no pisar la orilla de su enagua.
Hay sin duda, á toda edad, horas en que se siente
uno convertido en chiquitln quejumbroso. No sé porqué,
después de que salieron los criados, sentl la amargura
de los seres abandonados. Vagando de una pieza á otra
de la casa, como en el desierto más amplio, no me sentia inclinado, sin embargo, á salir a mi vez, para huir
de la soledad. En vano repasaba en la memoria las casas en donde estaba seguro de enco.,trar buena acogida ... hay una principalmente, donde se me espera como los Judlos aguardaban la venida del J\\eslas en Igual
época del at1o . ... No me sentla con valor de ponerme el
abrigo ... ¿Y por qué habrla yo ido á visitar á mis pri·
mas las Lambercy? ¿Por qué habrla yo rociado de un
poco de esperanza la ambición q11e Genoveva Lambercy no oculta de ser mi esposa, puesto que e,ta ambición
no ha de realizarse jamás? Eo verdad mi pobre tlo de
Aogles me ha suplicado en los términos más conmovedore,, y no ha logrado impresionarme, y me negué obstinadamente á ir allá, por el temor de verme arrastrado
á pesar mio, al altar¡ las amabilidades de la seí'lora
Lambercv tendrlan mejor éxito~
Convengo en que Genoveva no carece de gracia y, en
todo caso, me gustarla más que mi primita Enriqutta,
tan feltaá los doce affos, á fe mlal Merlin asegura que
la primita ha cambiado mucho; pero yo me llo más de
mis propios recuerdos: en cuanto á milagros. el cielo se
ha vuelto ahora un tanto perezoso[ En fin, evidentemente Genoveva no me habrla desagradado totalmente hace
unos cuantos meses. pero ahora, que he visto lo que se
puede en.:ontrar reunido en una joven, itracia picarezca,
belleza pura, encantos, distinción .... -Distinción á propósito de Miette?-Pues bien, si¡ distinción y de la mejor, de la que tiene sólo un ser selecto. _que lleva en si
mismo los dos elementos de la educac1on perfecta: un
esplritu fino y un corazón delicado. . . .
•
En mi vagar melancólico por toda la casa, acabé por
bajar al sotabanco; me parecla aue era un lugar menos
abandonado del desierto, como los lugares de los campamentos tradlcionale,; donde se reunen l_as caravanas.
Allí reinaba perfecto orden, como producido ~or manos
femeninas. Papeles rosa fe~tonados, en~arru1ados: calados adornaban los aparadores de la cocma; corttntllas
de gulpure floreado tamizaban la luz del sol á través
del marco escrupulosamente lavado Y, en la chimenea
del comedor en un macttón de barro forrado &lt;le muselina liberty una enorme mata invernal, multicolora, mostraba la v;riedad de sus matices. En el rectángulo de
sol que se proyectaba en la mesa, la gata dormla, como
la ot, a vez soí'lando en las caricias que babia recibido
de Miette; ~brió, cuando yo entré, un ojo en que .~e adivinaba una esperanza¡ pero, desengaña_d~, volv10 á cerrarlo inmediatamente, con desdén no d1s1mulado ..
Segul eu mi exploración pensando que, po_r la primera
vez desde que, siendo niff_o,. gustaba de ha1ar en busca
de golosinas, estaba yo visitando el departamen_to de
los criados. Abrl una puerta y me quedé sorprendido en
el dintel de la más sencilla, primorosa recámara en que
una jovencita pueda desear que aniden s~s ensueffos ....
El pabellón de la camita de fierro, la cortma de la ven•
tana, la carpeta de la chimenea, las carpetas de la~ mesitas todo es blanco y rosa y azul, con un poquito de
verde, del verde de las hojillas de abril que al?enas se
despliegan; se ha querido poner aqul toda la pnmavera,
6 bien es la primavera misma la que se ha pues to en es•
tos muebles: es Miettel
La Virgen con las vestiduras. bordadas, _que se alza
sobre la chimenea ante el espeJO, me sonrio Y me hizo
una seí'la que adiviné. Me detuve en la puerta del gracioso templo, sin atreverme á e~trar; Y tuve1 lo mismo
que Miette el dla de nuestra pnmera entrevista, el deseo de cantar un aire de Fausto, Y tarareo, en efecto, la
admirable frase que aqul resulta de una verdad tan
llmpida;
Salve, morada casta y pura!

Distingul sobre una mesa, cerca de la ventana, una
cajita donde hay papel para cartas. El esplritu de Melisto me sopló en el corazón... Miette ha de sentarse
delante de ese mueble para escnbir á nn enamorado
campe,ino ... ¿Campesino? No; imposible. Miette y un
campesino no tendrlan qué decirse .... Se trata más bien
de un profesorcillo de frescos diplomas, de tinte moreno
y ojos ardientes á quien ella habrá visto sin duda un
domingo llevando á la igle~ia una larga teoría de pilluelos provenzales .... La esperan ta de convertirse casi en
una dama, de huir del ~ervicio y del taller, le habrá
causado los primeros latido,; en el corazón .... pero el
maestro de escuela es todav la más pobre que el campe·
sino que, en nue,tra tierra tiene siemi,re "alglt". y he
aqui por qué Merlin ha queriJo traer á su sobrina á
Parls.
La pluma, al bordo del tintero, parece haber• sido usa-

da hace poco. ¿Quién sabe si la carpeta no contiene alguna página comenzada? Porque los enamorados hacen
á veces sus cartas en borrador, para decir mejor, para
decir con más fuerza lo oue sienten. . . Quisiera yo saber lo que Miette pueda decir á su maestro de escuela .... Debe hacer mucho esfuerzo para ponerse á la al·
tura de su "titulo profesional."
Di un paso en dirección de la mesa. Positivamente vi
brillar la tinta fresca todavla en la pluma .... mi mano se
extiende hacía la carpeta, pero la retiro con horror ...
Mefisto es quien me acaba de inspirar un acto de vulgar indiscreci0n ... violar los secretos de una nií'la sobre
todo, cuando se encuentra bajo mi dependencia, en una
condición que confina con la de la antigua esclavitud ....
Renuncié á deshonrarme ante mis propios ojos; volvl
á cerrar suavemente la puerta de la recámara para que
el ángel de Miette que sin duda dormita á la cabecera
de la cama, no se despierte y pueda contarle que alll
estuve .... no lo que he tenido la tentación de hacer,
Más, una vez que vol vi á mi cuarto, pensé que Merlin
debe haber gastado locamente para dorar asl la jaula
del pájaro que quiso aprisionar .... ¿Por qué no se dirigió á mi? Será precise que yo le riña, que le obligue á
decirme el precio de las cortinas y de los tapices y de la
virgen policroma .... O mejor le re:ompensaré dándole

regalo doble el dfa de aí'lo nuevo. Pero, entonces, deberé confesar mi expedición indi-creta de hoy. No; para
esto hay también que esperar, esperemos ....
El escrúpulo cae¡ encuentro intolerable el silencio absoluto de la casa y de la ;alle mi,;ma donde, en este dfa
de gran fiesta, no pasa un carruaje cada cuarto de hora.
En la NJche Buena,
J\\ejor mP habría sido dejar en casa mi desierto; caro
me cuesta haberlo llevado á la vfda. Había dejado mi
coche simón en la MagJalena. Pvr lo,; bulevares corrla,
como todos los aí'los en este dla, un doble torrente humano por las aceras y un torrente de carruajes por el
arrovo.
¿Era acaso que tuviera la esperanza de encontrar á
Merlín y á Miette, como me habla venido súbitamente
la idea, entre esa cantidad innumerable de rostros que

segula ó con quienes me cruzab1, confundiendo su anommato en un tinte uniforme de color de rosa, al resplandor de las luces eléctricas que en hileras, comenzaban
á brill1ir en el crepúsculo?
Tomé la acera de la derech 1, por~ue la opuesta es
menos ''de familia" á causa de los cafés que la llenan,
y tuve cuidado de asomarse un momento a cada barraca, rodeada por la multitad. Avanzaba muy trabajosamente, entre los codazos de toda aquella muchedumbre,
y habla llegado más allá de la Opera y rodeado el bulevar
de los Capuchinos, sin haber obtenido el menor indicio
de encontrarme sobre la buena pista. Por fin, en derredor de una barraca de las más encandiladas, y en la que
se olan á la vez los trompetazos, el grito ronco del vendedor y el chirrido de un juguete automático, ol la modulación, al in,;tante reprimida, de una risa musical: la
risa de Miette!
(CONTINUARA.)

�346

,rir EL

MUNDO ILUSTRADO

347

EL MUNDO ILUSTRADO

TEATRALES

LA ASTURIANA
E l grabado que acompaña estas líneas repr eseuta el interior del grau almacén de cal zado «La Asturiaua,&gt; propiedad de l os señores Lucilo Gutiérrez
y Compañía, situado en la casa número cinco de la calle de Vergara.
Esta casa vende magnífico calzado Americano, Español y Francés á precios que están fuera de la competencia de cualquiera otra casa¡ además de esta especial idad hay un constante surtido de calzado del país salido de las mejores fábricas.

El calzado hecho á l a medida en la casa, siempre se ejecuta á completa
satisfacción del consumidor.
. . En el mostrador se hacen las ventas al menudeo¡ pero la casa hace tamb1eu ventas en grande escala con l(ran éxito.
Las especiales cualidades de la acreditada zapatería la hacen acreedora á
un lugar preferente en nuestras columnas, y la laboriosidad de su propietario
lo hace merecedor de una mención especial.

Décimo Concurso Semanario
El concurso que hoy ofrecemos á nuestros ledol'es es ele los
más sencillos r divertidos. ,\1 mbmo t iempo qne les clil opo!'tunidad de ganar un hermoso premio, constituiní. pa ra ellos un entrelenimiento sumamente ag:raclable.
Para resoh-erlo bastaní. combinar las líneas que á continuación
se rnn, con el obj('to de fo rma l' figuras geométricas uniendo una á
otra en ángulos mús ó menos cerrados, pero apro1·cchfoclolas todas.
Con las mismas líneas se fonnaní. una pa labm ele más ele cinco
letras.

111 11111111

Mr. Claudio Debussy, el «sensible&gt; más perfecto de la música moderna, como le llama George
Pioche, es en estos momentos ['affaire du jour en
el mundo musical de París, ocasionado por la reprisse de Pelleas y Melisanda en el Teatro de
la Opera Cómica.
Debussy es un revolucionador en el arte musical, que emplea las infinitas combinaciones del
pentágrama en expresar humanamente la Vida,
libertando su espíritu de las obscuras cárceles
Wa~nerianas.
Este reaccionario, dice Pioche, ha expandido en
la música la misma evolución que habían sufrido
ya la literatura, la poesía y las artes pictóricas y
estatuarias.
Lo que Verlaine (y con él Mallarmé) hizo para
la poesía y Monet para la pintura (y Rodin para
la estatuaria, añado yo) Debussy lo acompletó en
la música.
«Se complació en no sentir,en no apreciar, en no
vaciar sino la Vida, y por ser la música su medio
de expresión, pensó que no le incumbía sino realizar la música.&gt;
Y el flamante impresionista pudo hallar en el
intenso poema de Maeterlinck la polifonía cant ora de su inspiración, desde la queja tímida de
Melisanda, hasta el rugido de celos de Golaud¡
desde la nostalgia de Pelleas hasta la refinada
bondad de Arkel, ese viejo monarca de Alemonde que razona y perdona.
Y pasando de los seres á las cosas, Debussy expresa con igual fidelidad que las pasiones, la policromía de la Naturaleza, en la noche que cae sobre las aguas del puerto, donde prende su reflejo
cada estrella que brota¡ en la sombra intensa que
l o borra todo y, más tarde, en el fogonazo de la
aurora y en la invasión delirante del Sol.
Y en ese marco cambiante de luz y de ambiente, las torturadas almas de Melisanda, Pelleas,
Galoud y Arkel, dejan caer s us palabras como
brillos entre la sombra del vivir.
Todo está expreso en la gloriosa música de
Claudio Debussy, de la que dice Pioche como un
resumen que «no se puede admirar sino después
de haberla amado.»
Y fácilmemte habrán podido amarla los auditores de la «Opera comique,&gt; donde Maggie Tayte
personifica la belleza juvenil de Melisanda, la
adolescente misteriosa que se hunde en el destine
sin haber soñado en comprenderlo.
Allí, donde Jean Périer, es el mismo Pelleassoñador y nostálgico y apasionado que ideó Maeterlink y Dufrarve y Vieuille (Golaud y Arkel ) se
identifican á todas las pasiones y expresiones
psíquicas de esos dos personajes soñados por el
creador de Mona-Vana y animados por un potente soplo de vida con la gloriosa música del discutido revolucionador Claudio Debussy.

•••

Por nuestros teatros, abundó la semana «en noches de gala.&gt;
Orrin con la serata d'onoredePepe Torres Ovando, el artista mexicano de más hermosa voz y
acaso el más completo de ese grupo de batalla dores.
Arbeu con la función de gracia del tenor Magaña y el Principal con la fiesta de la Colonia Española.
.
E l pr imero cubrió su cartel con Tosca, poniendo como nota llamativa el nombre de Elena Marín, quien tiene entre todas sus dotes, por más alta, l a belleza.

Señor da Elena .Marín, que ha reaparecido en "Tosca" y "Bohemia.'·
Por hermosa, convence y avasalla. Si le faltara
la d ivina canción de F ilomela podría entonar vibrante la canción de la curva. Triunfaría como
Friné, para qui en no hay juez severo y torvo.
Torres Ovando fué el digno de todos l os aplausos, no galantes sino justos ya q ue, como antes
dije, es á mi juicio el más completo de nuestros
laboriosos que cultivan el bel canto, al ejándonos
de la i dea de juzgar al artista, más desde el pun•
to d e su inspiración espontánea que según su voluntad de arte.
Y con estos elementos, Elena Marín y Torres
Ovando, reforzó su cartel el tenor Magaña para
dar su funció n de gracia con el estreno de Bohemia traducida al español.
Poco podían hacer los intérpret es d e esa partit ura teniendo que expresarse en el vulgarismo
prosaísmo de los traductores.

¡.;e daní.n tres prelilios á las personas que envíen las figuras
más ingeniosamente combinadas, .r la solución exacta ele la palabra
formada con las líneas.
Los premios scr:í.n:

Museta.- Il signore me diceva
¿Ama il ballo signorina?
Y entienden los traductores:
Museta.- Ese joven me decía
si me gustan las rosquillas!

Un par ele jarrones arte nuevo.
Un ,·aso para cer veza, de cristal cortado.
Un hermoso saco ele mano.

¡Tableau!
¡Pas meme un mot de plus!

Estos ohjetos han siclo comprados en la afamada joyería "La
Esmeralda,'' que, como es bien sabido, no vende más que objetos
ele primera calidad.
Las soluciones se reciben hasta el doming·o 27 del actual, y el
resultado ele este concurso se publicará en el número inmediato.

LORALEY.

00

Fiesta Literaria
Los amigos del señor Don Marceli~o Dá val os,
queriendo celebrar el triunfo obtenido por el novel autor con su último drama, «Así pasan .... &gt; le
o:,,equió recientemente con un banquete efectuado en los salones del restaurant Sylvain.
A la hora de los brindis tomó la palabra el Sr.
Lic. López Portillo y Rojas, y en correcto y hermoso brindis ofreció al señor Dávalos el banquete, y lo estimllló y alentó para que siga por la
carrera literaria donde indudablemente le esperan muchos triunfos.
El agasajado contestó el brindis del señor López Portillo dando las gracias á sus amigos por la
prueba de estimación de que era objeto y por los
elogios que se hicieron de su producción literaria.

RESULTADO DEL OCTAVO CONCURSO
Hemos recibido numerosas soluciones al octarn concurso, lo
cual indica que hay entre nuestras lectoras muchas que conocen
mn,v bien á los poetas mexicanos. La composición aludida en el
concurso es del príncipe de la literatura mexicana moderna, Manuel Gutiérrez Nájera, de cuya hermosa poesía «:Myrtos,&gt; las
dos primeras estrofas fueron las copiadas.
Los premios por las mejores.soluciones corresponden :i la Ara.
C. Zaldfrar de Garza, ele ~fonterre.r, Nuevo León. Calle tle \'illagriín, 20.
A la Sra. Isabel G. de Uribe, ele Pachuca, corresponde el se-

g·undo premio y á la 8rita. Rosalía López, de México, corresponde
el tercer premio.
ll.az lnl@Weil&amp;z y Il&amp; lllllllÚ!znu
No obstante nuestros esfuerzos, no pudimos imprimir los pliegos de novela y música para pagar los que dejamos de distribuír la semana pasada,
de manera que en este número sólo se distribuyen dos entregas de novel a y
una pieza de música, pero ofrecemos á nuestros lectores que, en unos
cuantos días, terminada nuestra nueva instalación,nos pondremos al corriente.

¡Nunca he visto un destrozo igual!
Bien hicieron los audaces en omitir su nombre,
ya que el ponerlo hubiera sido bastante á nulificar su firma si la tienen.
Y hubo más todavía, Hubo colaboración nacional. En el tercer acto oímos en labios de Rosa
Fuertes (Museta) alusiones de actualidad, fuera
de sitio y ocasión.
El Rod olfo (Magaña) bisó á fuerza de aplausos
el raconto del primer acto y el cuarteto del tercero.
No pudo convencernos la versión.
Es obra mandada hacer, y tan mal hecha que si
el beneficiado no colabora con los traductores, renovando la letra de l os d os racontos, nada hubiera sido comprendido. De tal modo se aparta del
texto original.
Ahí va un ejemplo que justificará mi aserto.
Dicen Illica y Giaco5sa.

Concuarentes al banquete en honor de Marcelino Dávalos, autar de "Así Pasan."

�EL PUERTO DE LIVERPOOL

EL PUERTO DE LIVERPOOL ·
BLUSAS
PALETOS
CAPAS
FALDAS
VESTIDOS
BOAS
COLLETS
BOLEROS
CORSETS
ZAPATOS
SOMBREROS
LENCERIA PARA
SEÑORA
VESTIDOS PARA
NIÑOS
GUANTES

Esquina Callejuela y San Bernardo Núm. 15, México

J. B. Ebrard &amp; Co. Sucs., S. en C.

El segundo piso, al que se llega por magníficos elevadores, está dividido en dos Departamentos, de los que publicamos hoy una parte en los fotograbados; uno dedicado exclusivamente á Confecciones, donde pudimos
admirar muy elegantes trajes, preciosos y elegantísimos abrigos, faldas de corte irreprochable, blusas monísimas
de todas clases y estilos, primorosos trajecitos para niñas y niños, corséts, sombreros del más refinado gusto, primores y maravillas en gorritos para niños, trousseaux para bautizo, ropa blanca, especialidad de la casa, y una
encantadora variedad de artículos y novedades que realizan el sueño dorado de nuestras distinguidas y elegantes
damas.
·
¿Qué diremos del Departamento de Tapicería? que toda ponderación es corta, y creemos que ninguna casa,
hasta hoy, tiene un lugar tan adecuado para hacer lucir las lujosas y magníficas Alfombras de Moqueta, Bruselas y
Tripe de inmensa variedad, los espléndidos bourets y cortinas de ricos estilos Luis XV, Luis XVI, Imperio, Renacimiento, Flamenco é Italiano, lo mismo que los tapetes de una variedad de estilos y tamaños dignos de todo elogio,
Cortinas, Stores, Brise-brise, y en fin, una colección de artículos de Tapicería, capaces de satisfacer el gusto más artístico.
Recomendamos muy especialmente á nuestros lectores, visiten este establecimiento de primer orden, donde encontrarán sjempre muy buenas mercancías á precios más que equitativos.

ALFOMBRAS
SMIRNA
PASILLOS
En este número especial tenemos el gusto de recordará nuestros lectores,
que nuestros almacenes de ropa y novedades son los más importantes de la Capital, y podemos asegurar que también de la República.

TAPETES
CORTINAS

EL PUERTO DE LIVERPOOL

LINOLEUM
CARPETAS

está montado con gran lujo y con todos los adelantos del estilo europeo, tiene
departamentos especiales de Sedería, Lencería, Telas de lana, Telas de seda,
Casimires, Bonetería, Paragüería, Guantería, Colchas y Cobertores, Calzado
americano y un sinnúmero de artículos de fantasía, ocupando todos estos departamentos, admirablemente arreglados, el amplio espacio de toda la planta
baja del Establecimiento.
El primer piso está ocupado en su totalidad por los inmensos Almacenes
de Mayoreo, donde se surten muchos de los Establecimientos de la Capital y
casi todos los del interior de la República.

BOURETS
FELPA DE
LINO
BRISE-BRISE
CORTINAS
BOURET
CRETONAS
STORES

J. B. Ebrard &amp; Co. Sucs., S. en C.

�350

Et

MúNDO ILUSTRADO

Don Leopoldo Hurtado Espinosa
con luz inextinguible, cuando radica en una
conciencia pura y tranquila, en cuyas alburas no existe mancha alguna.
Ru obra está realizada.

Fachada del A lmacén,

Estimaci6n social, cariño y respeto de
cuantos le rodean, hogar t1·anquilo y venturoso y la íntima satisfacci6n de aquél que
ha cumplido con su deber, son los trofeos
de su victoria.
Luch6 .r supo Yencer.

Don Leopoldo Hurtado Espinosa-que es
el honorable caballero que nos ocupa-puede presentarse ante prnpios y extraños como un ejemplo digno de imitaci6n.
Su padre fué un honrado li~eral qu~ dedic6 la fortuna que poseyera a la defensa
de la causa republicana, cuando el efímero
imperio del infeliz austriaco.
Don Leopoldo no hered6 ril1uezas perecederas· su patrimonio fué la virtud de un
noble ~jemplo que imita.r-el de su padre-y con voluntad firme ,Y resuelta, con
decisi 6n inquebranta)Jle, con la conciencia
de que sus esfuerzos no resultarían estériles, se lanz6 al tl'abajo, r triunfó ....

Un gran establecimiente comercial, &lt;LA
ÜOLM:ENA&gt;; una gran fábrica de hila&lt;los y
tejidos &lt;le algod6n, &lt;SAN PEDRO&gt;; propiedades rústicas y urbanas; crédito ilimitado en el comercio; respetabilidad inmensa en todos los círculos sociales; una familia moLlelo que le proporciona solaz y tranquilidad en su encantador hogar; .Y un círculo numeroso de amigos que le estiman y le
quieren y le respetan, todo ello ha sido la
resultante lógica de un trabajo asiduo y de
un proceder siempre digno y honrado.

La casa comercial que mencionamos&lt;L.\ CoLMENA&gt;- es la primera y la más importante del país, en su género. No admite competencia posible, ni se la ha superado hasta hoy. El colosal desarrollo que alcanzan sus operaciones no puede comprenderse por la simple enunciaci6n de ellas;
hay que presenciar el hecho, conocer el detalle, estudiar aquella contabilidad tan limpia y pura repleta ele cifras, para formarse
cabal idea de la extraordinaria impo1-tancia que alcanza la neg·ociación.
La casa comercia sólo con artefactos nacionales, en su mayoría confeccionados por
la o-randiosa Fábrica ele ~an Pedro, propiedad del mismo seiíor Hurtado Espinosa, y
que se encuentra ubicada en el rico .r feraz
Distrito de Uruápam, del Estado de .:\fichoacán.
Nilest1·os lectores po&lt;lnín formarse alguna idea de este negocio por los ~Tabados
que ilustran estas páginas,\" que reproducen fielmente los detalles más importantes
del establecimiento comercial.
-Podr:ín competimos en los preciosnos decía el muv estimable señor don Leopoldo-pero m( satisfacción mu.r grande .\'
mi legítima ufanía radican en la insuperable calidad de los productos que lanzo al
mercado. Puedo asegurar á usted-continuó-q ue no existe plaza ninguna en la fü,_
pública, por pequeña &lt;1ue s('a, en la que no
sean bien conocidos y mcjor estimados
nuestros productos.

En el antiguo local ocupado por el extinto Mercado del Volador, se alquilaban unas
pequeíías accesorias con vista al exterio1·, y
en una de ellas, allá por el año de 18'78 se
establecía el joven Hurtado Espinosa. '
Dos aííos de ser dependientc le bastaron
para que el gran comercio ele la época le
concediera su confianza. Los patrones de
entonces le conocieron y trataron; Yieron
en él un hombre honrado de brillante porrnni r y no le escatimaron su confianza; se
la dieron ~mplia, sin taxativas ni limitaciones.
Don Leopoldo se pens6, y logr6 feliz
acierto, que un mes habría de bastarle para
saber si de humilde dependiente se trocada
en patr6n.
Abierta que fué su modesta negociaci6n
-&lt;La Balanza :Mercantil&gt;-su primer mei-

El Escritorio.

to coronados por un gran éxito, debido al feliz concurso de u1.a
inteligencia priviligiada, de una energía indomable, de una hcnradez purísima-que decimos al principio- .r de una constancia
rjemplar.

Kos hemos ocupado más de la respetable personalidad del scííor clon Leopoldo Hurtado Espinosa, que de sus interesantes negocios, porque no pudimos prescindir ele revelar la grnt11 impresión
que nos ha producido el conocimiento dr tan notable compatriota.
Estimamo:; un deber rl 1·evelar al hombre, 1·escíianclo lo que
ha hccho ,r enaltecicndo su rnlfa.
Las ge1wraciones que nos sig·uen pu('den .r deben imitarle.
. Hu ejem¡,lo es un monumento 1·fro &lt;le lo que p1·oduce el trabaJO y de lo que alcanza la constancia, animados ésta á aquél por
u_na rnluntad tinne y resuelta, que no ha tenido temores en presencia de las grandes dificultades que siempl'e supo ,·encer.
Concluímos, deseando para cl ('stimablc caballero y sn distin~uida familia, felici&lt;lades sin limitación, .\' al hacer rnios por su
mcesante pl'osperidad, queremos ('xpresarle con ello una débil prneba de la admiració11 y r('speto que nos ha producido.

Y cuando él habla, cuando explica el comienw de su negocio y el ori~:en que tuvo;
cuando con su modestia habitual relicre cómo ha conquistado la admirable situaci6n
en que se encuentra colocado: no se pueL~e
menos que tributar un cumplido homenaJe
de admiración y ele respeto á aquel notable
ejemplar humano que cautiva .r que C?mprueba la teoríadarwiniana de que el triunfo es de los aptos.

A. N. A.
Oficina.

de trabajos, mes estupendo de lucha ,V esfuerzo, de dudas y vacilaciones, se vi6 coronado por pequeñísimo éxito; pero como
pasa siempre con los hombres de carácter
y de acei6n, ese humilde ensayo y aquel
resultado más humilde, ensancharon el Yasto campo de las aspiraciones del luchador,
y entr6 en plena brega con la inmensa fe
de quien tenía la firme com·icci6n ele triundar, aunque la derrota tuvo más probabilidades de ag·ostar aquellas juveniles energías.

0

y también la negra em·id ia Ir salió al
paso.
Los yenenosos dardos disparados en contra de su honradez sin mácula se embotarán en la triple coraza de sus ,·i l'tudes, de
su conducta y de su vida ejemplar.
El hombre de valía, el que posec ,·erdaderns méritos, aquel que llega al fin que se
propuso y que conquista la estimaci6n y
afecto de los buenos, suele tJ"opezar en su
C!Lmino con espíritus menguados que, detimas de despreciable envidia y é.le ruines
y perrersas intenciones, esgrimen el arma
de la calumnia, sin comprender, los muy
infelices que la verdad triunfa y que el honor, el ;erdadero honor, brilla y brillará

351

CINCUENTA PESOS, fruto pequeñísimo de
w1a ruda labor de cerca de dos años, son la
base en que descansa la cuantiosa fortuna
de don Leopoldo Hurtado Espinosa.
Con esos ciuncuenta pesos se lanzó al tremendo Nfritggle /01' life .. . . . .

□

A tout 8eig11ew•, tout lioneur.
Se trata, en esta vez, de un luchador admirable.
Honradez purísima, amor al trabajo, acti,·idad ejemplar y constancia insuperable,
fueron sus armas de combate.

EL MUNDO ILUSTRADO

Allí está «LA CourENA.&gt;
En Uruápam está la grandiosa Fábrica de
hilados y tejidos ele algodón, «San Pedro.&gt;
En la capital están diseminadas fincas de
importante valor.
Y en la cercana poblaci6n de Tlálpam
una elegante residencia veranieg·a, habitada
por la honorable familia del dueño de todas
estas propiedades.
Tal es el resultado de una labor ele más
de treinta años de esfuerzos que se han visInterior del Almacén.

Inmenso sw tído de frafladas y Plaíds.

�EL MUNDO lLUS'l'HAnO

ET MUNDO ILUSTRADO

353

l CASTeILANA
vf

CRONICA
A Y un modo práctico, lectoras
mías, para estar siempre contento, ó á lo men·os, suprimir
muchas contrariedades del programa de los acontecimientos
diarios, que forman la existencia. Esa regla, muy sencilla en
su definición y un tanto difícil
cuando no se tiene la costumbre de guiarse por
ella, es, simplemente, considerar las cosas y los
sucesos por su lado más agradable. De esta manera, cambia notablemente su aspecto y se reciben
más impresiones gratas, que molestas y contrarias
á nuestros deseos.
Tan amable y cómoda filosofía, puede aplicarse
á todo, y así, sin profundizar demasiado ni tratar
de hacer definiciones-que es asunto muy difícil
por cierto-consideremos á la civilización y al
refinamiento del &lt;confort&gt; y del lujo provenidos
de ésta, por el lado más útil que puede tener.
¿Será, acaso, el de ofrecernos una multitud de comodidades con sus maravillosos inventos, para
hacer más fácil y agradable la vida, ó también,
por los continuos espectáculos bellos que el arte
y la ciencia en fraternal combinación, nos presentan? Sin duda que sí, pero aun hay una manera de considerar el bien práctico que puede aportar á la sociedad la influencia de la ci vilizacion.
El lujo y la elegancia, son causas directas de que
se desarrolle en las grandes ciudades un verdadero tesoro de energías colectivas¡ multitud de fábricas pobladas de obreros de ambos sexos, trabajan continuamente para proveer á los principales
almacenes de todo género de productos, ya sea en
la fabricación de ricas telas, ya en la hábil confección de trajes con éstas mismas. Talleres innumerables se agitan, sin cesar, impulsados por el
soplo que les infunde la poderosa vida de la idea,
y son, también, elementos de vida y de sostén para esas multitudes de trabajadores que, sin ellos,
no tendrían acaso de que subsistir. La circulación
del capital se verifica por ese medio, y los refinamientos artísticos del lujo y del buen gusto, en
su aparente frivolidad, elevan la civilización y
ésta sostiene y hace más cultos á los pueblos. '
Una de las formas de esa labor incesante de la
citada civilización, es la variedad y riqueza con
que la Moda presenta sus contínuas creaciones.
Como si la mágica varilla de las hadas de los cuentos, transformase en un instante lo que tenemos
del ante de la vista, se cambian sin cesar las combinaciones de los trajes, sombreros, lazos, joyas y
demás artículos de confección y fantasía. No hace poco, veíamos las amplias y elegantes mangas,
que aumentaban de una manera artística y discreta el busto, hoy, al contrario, las vemos estrechas
y aju stadas al brazo, variando en sus dimensiones, pues las hay de todos modos, cortas, semilargas, y otras, alargándose hasta el grado de cubrir
en parte la mano. E l talle corto, se impone cada
día más, los trajes tienden á volverse de estilo
&lt;imperio,&gt; y las telas flotantes y adaptándose al
cuerpo, van tomando el artístico é ideal aspecto
de las túnicas griegas. Las faldas largas, hasta cubrir del todo el pie, prolongándose más aún, por
detrás en la elegant~ cola, qúe tanto favorece á
la~ mujeres de pequeña ó mediana estatura, dan
una apariencia de graciosas y vivientes estatuas
á quienes las llevan¡ y están en la actualidad,
reinando por completo, excepto en los trajes de
estilo sastre. Las elegantes faldas interiores de
seda crujiente, han desaparecido¡ el fron- fron del
gros, ó de la seda tafeta, no avisa ya con su indiscreto roce, que se acerca á nosotros una linda y
elegante mujer embellecida por la Moda: en lugar
de ellas, tenemos las faldas interiores de seda
suave y adaptable, que no quita al traje la flexi bilidad graciosa de sus líneas y pliegues en los
cuales reina la sobriedad. Hay una gran preferencia para adornar estas faldas, por los encajes,
en vez de las alforzas y cordoncillos con que se
adornaban las anteriores. En esto, ha ganado mucho el buen gusto, pues el encaje es uno de los
más bellos y exquisitos productos · que el arte ha
creado para el adorno de la mujer.
Son una ver4adera delicadeza de la fantasía, esos
tejidos vaporosos y lindos, de tan múltiples di1:njos y combinaciones que dan á las telas, colga-

duras y á todo lo que se acerc:i.n, una gracia y
elegancia que ningún otro adorno les puede pres•
tar. Los encajes, tienen también, un privilegio especialísimo, que es el de todas las verdaderas
obras de arte: la exigencia de su legitimidad, pues
en ese género, las falsificaciones son desechadas
por el buen gusto y el refinamiento.
No cabe duda de que, mis amables lectoras, habrán comenzado ya á consultar á l a Moda, á esa
hada graciosa y de poder indiscutible, para informarse de cuáles serán las principales novedades que nos traerá la próxima temporada de otoño. No dejaremos de indicarlas, cuando éstas lleguen, y &lt;el hada infalible&gt; comience á dictar sus
leyes tan imperiosas como acatadas.
MARGARITA.

o
Cuestiones trascendentales
Las lecturas
En alguna 'ocasión tratamos ya con nuestras
lectoras de la importante cuestión de las lecturas¡ ~a !nfluencia de éstas sobre nuestras ideas y
sentimientos, la manera de elegir las, y el tiempo
que debe dedicarse á ellas.
Pensemos ahora más en detalle, cuáles son l os
libros convenientes para algunas y determinadas
ocasiones, por ejemplo, la lectura que es más adecuada para entretener los ratos libres de cualquiera otra ocupación, durante la permanencia en
el campo, ó en el transcurso de un viaje que tenga alguna duración.
Ya, como hemos dicho, siguiendo l a acertada
opinión de algu_nos escritores de importancia, la
lectura no es, m puede ser una diversión frívola
Y. exenta de dejar algu na huella en la inteligencia, acP.ptada esta idea tan discreta, n o será por
demás poner especial atención en la elección de
nuestras lecturas, del mismo modo que lo hacemos con nuestras amistades.
Al emprender el viaje, aunque éste sea de poca
duración, no se deja de pensar con toda minuciosidad, en llevar los objetos de sn propiedad
personal q ne son necesarios para la comodidad.
Es casi cier~o _que, mis amables lectoras, al proyectar un via¡e de recreo, ó disponerse para tiermanecer los meses de verano en el campo, preparan con todo cuidado su eq_nipaje, compuesto
generalmente, de trajes, sombreros, velos, guantes
y hasta s~s pol vos y perfumes preferidos, á fin
de tener a su alcance todo lo que les es indispensable para su toilette¡ entonces, ¿por qué no conceder un rinconcito en el equipaje, á los libros
p r eferidos que serán sin duda los mejores compañeros del camino? Y, también, ¿no sería posible fijar alguna cantidad en el presupuesto de los
gastos del mismo viaje, para adquirir algún libro
desconocido de la amable lectora, pero recomendado_ por aquel guía experto y de buen gusto literario, del que hablamos ya con anterioridad?
Es cierto que se tiene el riesgo de no quedar
agradada con la lectura de tal ó cual libro, pero
en cambio, puede recibirse una gratísima sorpresa
con algunos otros, en los cuales se encuenhen genio y talento poco comunes.
_Sin ~mbargo, no debe prescindirse de una opimón discreta y acertada sobre la elección de lecturas, pues 'p or desgracia en la actualidad1 se escribe mucho pero no todo es bueno. De ningún
modo puede, llamarse &lt;escritor&gt; el que, teniendo
delante de s1 una hoja de papel en blanco y una
~luma mojada en tinta, cubre con palabras sin
ideas, aque!las hojas de papel que irán luego á
casa del editor para poder '.Presentarse al público.
Y este es el peligro que se tiene al buscar una
lectura li~era ó solamente de diversión, que es la
clase de hbros más buscados, en general, para distraer el fastidio que acomete á algunas linda&amp; cabezas femeninas, en el tiempo del «veraneo&gt; ó
d_urante los viajes, La novela corta, los cuent~s y
libros de versos, son los amigos que se invocan
en esos largos hastíos intelectuales, y, dada la dificultad de encontrar buenos y escogidos libros
en ese género, sobre todo para la lectura propia

de la mujer, que tantos requisitos exige, sería tal
vez más conveniente elegir un libro serio y de
importancia, cuyo autor esté ya reconocido como
un maestro, por el tiempo y la opinión del público de varias edades. No hay que asustarse, lector~s mías, á causa de esta recomendación que tiene
cierto aspecto severo y un tanto fastidiosa desde
su fisonomía anunciadora¡ hay libros bellísimos
en ese género que no traen como resultado de su
lectura, e l sueño y la depresión nerviosa. Existen
narraciones de viajes, libros de tendencias un
tanto filosóficas, pero de ningún modo áridos, ni
faltos de encanto y atractivo. En la misma novela, cuando ésta es genial y de ideas trascendentales, puede encontrarse un alimento fecundo para
la inteligencia. y el libro puede dejar una huella
prof~n~a en_ la propia personalidad. Esteesel poder md1scuhble de la obra de arte: asimilarse al
espíritu más agradable y fácilmente que cualquiera otro elemento, y la ciencia misma, carece de
este poder tan nni versal.
En cuanto á dar una lista de autores y títulos
de libros, á mis queridas lectoras, es misión muy
superior á mis pocos conocimientos literarios¡ quédese tan ardua empresa para el amigo ó guía que
sería ~onveniente eligiesen con ese fin¡ pero oialá tuviesen en algo estas breves conversaciones
que por escrito tenemos con ellas, para dar el importante lugar que se merecen á esos buenos y fieles amigos, los libros, que tanto nos hacen gozar
y que podemos tener siempre á nuestro alcance.

*

Algunas máximas útiles para
las amas de casa.
La tuberculosis mata actualmente un gran número de personas, y es posible que muchas de
ellas hayan adquirido el contagio por la leche
infectada.
Ante todo, debe escogerse un lechero que tenga, manos, vestido, carro y botellas en q u e haya
completa limpieza. Nunca se debe elegir un lechero porque venda su leche más barata.
Se debe rechazar la leche que deje un depósito
sucio en el fondo de la botella. No hay que olvidar que la leche impura es una verdadera amenaza para la salud.
Muchos niños han muerto á caul&amp;l de las leches
descompuestas é impuras. La !eche esterilizada,
debe guardarse en un lugar fresco, si es que no se
usa inmediatamente, como sería dé desear. Téngase presente que los gérmenes perjudiciales se
multiplican más rápidamente en la leche pasteurizada que en otra cualquiera.
No se deje destapada la vasija que contenga la
leche.
No hay que dejar la leche en un cuarto poco
ventilado y caliente ó en refrigerador sin hielo.
Se debe evitar que caigan moscas en la leche,
y que no se quede expuesta al sol,
Usese para la leche sólo las botellas destinadas
á ella, deben, también, lavarse y restregarse dichas botellas, luego que estén vacías¡ que el lechero las reciba enteramente limpias. Sería muy
conveniente comprar leche embotellada si esto
fuera siempre posible.
Estas máximas quizás horroricen á algunas señoras que nunca se han figurado ser reas de descuido ó negligencia¡ pero la verdad es que por
Jesgracia hay muchas casas, y por cierto de gente
fina, en que sin cesar se violan estas reglas higiénicas y sanitarias.
En algunas, esto se debe á que el ama es joven
y carece de experiencia¡ en otras, á que el cuidado de la cocina y de las cosas que tocan al servi-•
cio doméstico, se deja exclusivamente á las criadas por causa de ignorancia ó de descuido.
A esas amas de casa se les debe recordar que
toda la atención que presten á los detalles mínimos del gobierno doméstico, es verdaderamente
importante y de graves consecuencias si se tiene
en él algún descuido.
Esto no sólo constituye el deber de la mujer,
sino su privilegio más preciado. El hombre puede hacer casas, pero no constitnír hogares. &lt;Salas
y estancias, techos y cúpulas, dice el poeta, son
cosas que puede levantar el hombre¡ pero sólo las
mujeres-esto es sabido-sólo las mujeres alzan
hogares.&gt;

Cuba á José SantosChocano
Saludo Lírico
luca maravilloso, desg-rana fu collar
que Sf rt1 el bien más puro que nos l/eu
·de·1 111ar.
6 a

Del árbol de la América
florida rama soy:
'
detén en ella el vuelo
Y canta, ruiseñor.
Clarín de plata, suene
tu formidable son·
Alma-América, ef~nde
tu prodigiosa voz.
Cuéntanos los primores
de tu peruano alcor
Y las magnificencias
del so,Iar español¡
que tu dos patrias sientes
Y para amar las dos
'
fné tu lira bicorde '
Y par tu corazón.
En tí filtran sus almas
Pízarro y Gnacthemoc· (l)
I1;1ca Y Virrey, las alas'
dieron á tu canción·
Y fuiste mitad índi~
mitad Conquistador.'
Tu Mu~a lo repite
con ancestral fruición
tu Musa lo repite:
'
fué tu padre un condorjasí tan alto asciendes!y tu abuelo un leónjasí el rugido tienes
Y la arrogancia!-No
canta sólo en tu cítara
el triste payador
á quien hirió la ñusta
con mirada feroz
sino también el h éroe
que al Romancero dió
feches y bizarrías
cual los del Campeador.
En la corona lírica
de cuádruple florón,'
que en la frente de América
ha colocado Dios
es la Gracia, Darío;
la Bravura, Mirón·
la Plástica, Lugon~s·
tú la Fuerza Señor- '
Señor, te la Íegaron'.
Pizarro y Gnacthemoc.
Por el Rey de la Imagen¡
palmas bato y tambor
Y á vuelo mis campan'.as
llaman á procesión.
Acuñas tú monedas
con tu busto, Señor
Y añades á la Lira '
una octava de sol.
¡Tú sí que llegar puedes
como un Conquistador!
Si te has "cansado mucho "
rep~so y paz de te doy,
'
Y mientras te dispongo
hamaca y mecedor,
las galas te presento
que el Hado me otorgó.
Aquí, tabaco y caña
mis predilectos son
de los nectáreos jugos
que mi suelo filtró.
Ven, gózalos conmigo,
al fragante rumor
de seibas y de palmas,
y entra en mi corazón :
como la 11:oja fuerte,
cual la miel, dulce, soy.
L~s ojos de mis hijas,
milagros, que hizo Dios
tornarán un instante '
en paloma al condor,
al épico en trovero,
en oveja al león.
Cual mis mujeres- ¡dilo!si luce humana flor¡
cual las cnbanas- jcántal o!ni en Circasia y Tiro!. ....
En el Perú, quien sabe
haya alguna, Señor.

(r) Conservamos la ortograffa de este nombre indio,

usada por el autor.

Cual un Colón del verso
llegas; nuevo Colón
dime si más fermos~
tierra el humano vió
Y si en el mundo existe
otro cielo mejor
que más estrella~ luzca
en su constelación.
Dí qué naturaleza
á la mía venció
tú, que has vist~ en los Ande~
reverberar el sol,
Y cual si se partiese
nn vuelo mago en dos
lucir sus alas de oro '
en irisado esto!,
'
al &lt;pájaro- abanico &gt;
la_ &lt;mariposa- flor . .' .... &gt;
Dime si más Iermosa
tierra el humano vió·
dí si en tu Evangeleida
el reino tentador
que Mefisto brindara
á J~sús, no, fuí yo,
Y si por m i no hubiese
pecado el Salvador.
Tu portentoso numen
prosiga su amplio rol
sorprendiendo en mi 'vida
el misterioso hervor
Tú, que el encanto s~bes
del secreto filón
Y en las sordas corrientes
tu genio penetró¡
encuentra aún en mi seno
sote1:4ño, esplendor,
el brillo que se ignore
porq,ue antes nadie vió.
Sé tu de mis veneros
feliz descubridor·
que esos milagro~ pueden
los Poetas y Dios!
Muéstranos los prodigios
de la tiorba, Señor.
Abre tu iris y humilla
al fastuoso pavón·
clarinea y acalla '
a~ marcial caracol,
tu que eres soberano
del ritmo y del color.
En minas y canteras
e~ige, te las doy,
tu qu e haces de la línea
pedestal y bordón
Y á bronce y piedra mandas
como un Emperador.
Gallardo aventurero
peregrino Colón,
'
no llegues á las almas
Y cnízalas veloz
ni adviertas que' mis hijos
cegados .. .. pero nó:
queremos recibirte
con bandera de amor
mientras alzo la mía,'
con su esperanza al sol'
Mustio de estar plegado·
te abro mi pabellón,
'
donde el rojo ha crecido
con sangre y con rubor
Y saludo al Ercilla
'
que una octava añadió
á l a_Lira, de fuego,
Y anade un rayo al sol
en que funden su al~s
Pizarro y Gnacthemoc
~larín_de plata, sue~e
mi espíntn en tu voz:
pregona en tus poemas
de tu yambo al calor '
que _estrecho por amigos
al hispano, al sajón,
á 0 ~os lo que un lauro
mi nqueza brindó·
más no quiero en .:Ois lares
Césares y Nemróds.
Que gratitud me obliga
al pueblo sembrador
que me orienta el camino
Y contuvo el feroz
impulso fratricida·
que le debo el ho~or
la paz Y la enseñanz~ ....
más que no vuelva, ¡nó!¡
que en mi espíritu suena
amargo, intervención·
triste, protectorado•'
humillante, controz'..
eufemismos irónicos

!

de otra dominación ... .
Que, como el ave libre
volar quiero en mi alc~r,
y, como el suelto potro
llegar á donde voy
'
sin miedo á las tro:.npetas
de César y Nemrod¡
que prefiero en la ruta
donde sangrando voy,
ser muerta y destrozada
más sometida, ¡nó!¡
'
que en mis campiñas quiero
sólo no tirano: ¡el Sol!
¡Más tú sí llegar puedes
como un Conquistador!
Sacerdote, en mis naves
alza tu facistol,
Y,ab~e en él tu gran libro,
cnspide y religión
donde América aprende
su gloria y su valor.
R epita sus versículos
tu resonante voz
dinos de sus ley~ndas
de ~obleza y fragor,
y s1 el vate revive
en el poeta de hoy,
el porvenir augúranos
cual un di vino ario l.
Desata la fecunda
germinal eclosión
de tus sueños de raza
y soñemos los dos
'
con el fénix simbólico
el día triunfador
'
en que surjan los pueblo~
que el destino abatió.
Soñemos con las glorias
de la resurrección
Y con las áureas quimeras
y enlazados tú y yo,
'
crucemos en vía láctea
la infinita visión. . . . '
¡Sacerdote, en mis naves
alza tu facistol!
Llegas en la hora lírica
de reconciliación
en que late la san'.dre
con el r_itn,o espafiol,
Y. ha~ visto en fiestas cf vicas,
h1rv_ientes de pasión,
al hispano marino
con mi libertador
como hebras arm~niosas
de apretado cordón
cada cual, de uno e~ otro
prisionero de amor.
'
¡Tal se habrá estremecido
tu doble corazón
indígena é ibero
al étnico fulgor '
de dos pueblos que sellan
de una vez su eslabón
en la cadena histórica'
que el Latino forjó
desde la punta azteca
al cabo patagón!
Más vinísteis en días
de inquietud y dolor·
cuando aún mi sér fla~uea
de tanto que sufrió,
Y nubla él horizonte
una interrogación .. ..
Todos, volved mañana¡será más bello que ho;!c~ando flote sin sombras
m1 orgullo tricolor
Y no vnel va á pleg~rse
el santo pabellón.
Me debes el retorno
caro huésped de ho~or·
José Santos Chocano '
hasta el retorno. iAd'¡os!
Llévate sobre el pecho
á modo de blasón
'
nn doble beso largo,
cruzado en cruz de amor
que es mi augusta gracia'
la Condecoración.
Me debes el retorno
caro huésped de ho~orJosé Santos Chocano '
hasta el retorno. ¡Adios!

"

"" tu collar
Inca maravilloso, desgrana
.
que será el bien más puro que nos ll~ga del mar.
Julio, 1908. MANUEL S. PICHARDO,

�El, MUNDO ILUSTRAnO

El Arte nuevo en el Bordado
Ahora que el Arle Nuevo está de moda en todo
lo que es buen gusto y refinamiento, no dudamos
que será del agrado de nuestras lectoras saber que
ya este omnipotente señor ha pasado los dominios
del laboratorio femenino donde la aguja teje, con
hilo, y sedas, telas que parecen de araña, y redes
finas que t:m sólo puede imitar la luna en combinación con el ramaje de los árboles. El Arle Nuevo ha encontrado en &lt;el costurero&gt; un asiento cómodo, y se instala allí, en actitud de confidencia,
para revelar á las hábiles y exquisitas bordadoras, la novedad del día: los monogramas y cifras
inventados por él.

«cordoncillo.&gt; Este monograma es muy sugestivo, pues las letras toman actitudes y tal parecen
tener movimientos.
Damos, en la figura número 5, las letras E. S. Obsérvese cuán artístico es este dibujo; parece una
claraboya fantástica, parece á veces, un ojo qne
espía. La fantasía del Arte Nuevo, no la tiene ningún otro arte; porque todos están sujetos á reglas,
mientras que éste es un loco, es un desequilibrado que no entiende ni de pautas ni de medidas
ni de nada, va por donde quiere y como qniere,
camina al antojo sin trazarse jamás vereda alguna: por eso, quizás, es tan sugestivo y novedoso

..

LA MUJER EN EL HOGAR
La habitación de un joven

2

Nosotros que siempre estamos ávidos de poder
agradará nuestras queridas lectoras, les damos en
este número algunos de esos monogramas novedosos que, á pesar de ser letras, fingen, ya flores, ya
mariposas, ya corazones ardiendo en llamas-las
del amor probablemente.
He aquí el primero, el corazón. Representa las
letras S. M. La S. está arriba, y es la que finge una
llama¡ la M es el contorno entero del corazón. Lectora: si tu prometido se firma con esas letras, qué
mejor emblema para bordarle un pañuelo que ese
monograma hecho con sedas de colores discretos,
el cual dice tan á las claras que tu corazón se
runde por é l en la llama de un inmenso amor?

Aquí tenéis, lectoras mías, una habitación de
la que injustamente no nos habíamos ocupado
basta ahora, aunque tiene la misma ó mayor importancia que las restantes de la casa¡ es verdad
que no requiere su decoración y adorno el refinamiento que la de la señorita, ni tampoco se
procuran en ella los innumerables detalles y precauciones indispensables en el cuarto del niño, á
fin de favorecer su desarrollo físico¡ pero sin que
perdamos de vista este cuidado, porque el joven
no es el hombre y su naturaleza no se ha formado
por completo, lo principal en esta interesante habitación es procurar todas aquellas comodidades
que puedan contribuirá sn desarrollo moral éintelectual.
Cuando el joven se translada á su cuarto y deja
de estar en perpetuo contacto con sus padres y
hermanos, es una pá~ina en blanco, porque hasta
entonces ha participado de las ideas y costumbres de ellos¡ ahora ¡s el momento crítico en que
al contacto de los extraños, y sobre todo con la
poderosa influencia de las lecturas y de· los estudios, se habitúa á pensar y van apareciendo las
ideas propias.

-- -

- .

-~..:::

-=--------~::::

unidos, y las otras dos uniendo los pilares á las
paredes. En las varillas de metal, por medio de
anillos, se sostienen las cortinas, que caen hasta
el suelo y, por consiguiente, cuando se extienden,
se cierra la alcoba por completo.
Las cortinas, ya sean de terciopelo, ó de cualquiera otra tela de tapicería, armonizarán con el
color del papel de la habitación,
Dentro de la alcoba vemos, la cama sólida y
cómoda sin ninguna decoración, y la mesita de
noche triangular, con su cajón en la parte superior y una cortina del mismo género que las de
la alcoba para ocultar el gran hueco ó nicho de
la parte interior, en último término se percibe el
lavabo.
Nuestro grabado representa un armario 6 pe-

- ---

-:_

3
Para las que llevan el nombre dulcísimo de Maria, aquí está el segundo grabado: una linda M_ en
forma de mariposa; para las Magdalenas tam_b~én,
y para todas las afortunadas que pnedan uhhzar
esta novedosa cifra al bordar sus nombres.
Esta letra puede hacerse con seda azul azul es
el color de la ilusión y la maripos:i no es sino la
misma ilusión que tiene alas y que vuela, que
huye.... por eso hay que bordarla con se~a de
ese color: y si se quiere, puede llenarse el mterior de la fidura con pequeños nuditos hechos con
seda blanca,.,'to cual prestará á l a l etra muy _bonito efecto por fingir las alas sutiles de la man posa.
El grab:ido número 3, que parece una flor de esas
raras por cierto, crecidas en el fondo de las aguas
estancadas, representa l as letras M. E.

5
4

Este monograma se borda con sedas de dos colores, vivos uno y otro; por ejemplo, la M que es
la que está en la parte superior del dibujo, puede
llevar el color salmón, y la E, que forma la parte inferior de la flor rematando en el tallo, pue:de
ir de negro. Estos colores tan opuestos y que parecen no llevarse bien sobre la fina batista del
pañuelo, son precisamente los que le prestan más
novedad al dibujo. Ensayen nuestras l ectoras, y
se convencerán de que cuanto les decimos en este punto, es verdad.
.
El grabado 4, que tal parece un grifo en actitud amenazadora, representa las letras F. F.' H.
Se borda con seda de un sólo col or, verde seco,
por ejemplo. Las líneas gruesas van al realce,
( bordado al pasado,) y lo, perfiles se hacen de

!I¡\:'!
¡,

1

La habitación que la madre prepara á su hijo,
cuando deja de ser niño, ha de presentar aspecto
masculino, 'Sin que esto impida que sea dispuesta
y decorada por sus manos femeninas; nadie como
ella adivinará l os gustos y aficiones de su niño
grande; nadie cuidará de que reuna cuantas condiciones higiénicas y de confort pueda proporcionarle según sus medios, cu1dando en todo caso
de que sea ventilada, de que tenga buena luz y, á
ser posible, de que esté un poco apartada de los
ruídos de la casa, que distraen de los estudios é
interrumpen el sueño cuando en tiempo de exámenes, ó en alguna otra circunstancia se ha velado toda la noche y se descansa por la mañana.
Vamos á tratar de describir l o mejor posible el
aspecto general de l cuarto, y los detalles en que
pueden intervenir las madres ó hermanas para su
decoración ó adorno.
Nuestro primer grabado representa un ángulo
de la habitación, convertido muy ingeniosamente
en alcoba por medio de d os pilares de madera,
esbeltos y de buena forma, que se fijan en el suelo al pie de la cama, y después se colocan tres
varillas de cortina de la manera siguiente: una
entre los dos pilares de madera, que a~í quedan

pequeña biblioteca. Mide 1 metro 30 centímetros
de altura y, por tanto, su parte superior puede
servir de de mesa para las manipulaciones fotográficas ó científicas; á derecha é izquierda dos
repisas vienen á alargar el mueble, facilitando los
trabajos.
Podrían añadirse, además, un ropero de luna, dos
ó tres asientos cómodos y, adornando los muros,
algunos cuadros con marcos sencillos y de buen
gusto que representen trabajos serios.

*

Este afio del Jubileo de Plo X va á ser sef'ialado
por varias beatificaciones y aun canonizaciones de nuevns sant¡¡s, Noticias de Roma nos hablan de seis glorificaciones de ,"Beatos:" la Venerable Madre Sofla
Barat, fundadora de las Damas del Sagrado Corazón;
la Venerable Magdalena Coste!; el Venerable Gabri•I
~ell' AddolJrat~; el Venerable Juan Eudes; la Venerable
Juana de Ar,o y los Venerables Teófano Venard y Compañeros Mártires. La ceremonia de la Beatificación de
la Venerable Barat, tendrá lugar el 24 del presente,
fiesta de Nuestra Señora Auxilio de los Cristianos.
Además ocho glJrificaciones más solemnes de "Santo!&gt;": la Beata Margarita Maria, el Beato Clemente Holbauer, y el BJato Oriol de España. Sin embargo estas
últimas fiestas tendrán lugar cerca del fin del año, como
hermosa corona del Jubileo.

FoT. FÉLIX DE PARís.-MonAS BÉcnoFF DAVID.

Traje de reuni6n. Hecho en Cl'esp6n de China gris plata.
El delantero tiene una larga banda bordada, en forma ele
estola. Fichú de gasa blanca formando un lig('ro escot('.
Las mangas interiores hechas de gasa blanca, con peque fías
alforzas. Encima de éstas caen unas mangas de fantasía, con
una guarnici6n bordada:á la orilla.

�FOT. FÉLIX DE PARÍS.- MODAS ltEDFERN.

Traje de calle.- Este sencillo y elegante t raje es de tela
de lino en color crema. La falda tiene en la parte inferior,
una ancha guarnici6n bordada de color kaki. El corpiño
abierto sobre una camisola de gasa tableada y encaje ligero.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>L LINDO LUSTRADO
Registrado como articulo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.-lmpreso en papel de las I•\l t,dcas de San Rafael.

Año XV-Tomo 11

México, 20 de Septiembre de 1908

ül1onumen to á Hidalgo en Dolores.

Número 12

�3G6

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

!Dlnl!'edcric:

Director, Dr. Luis Lara y Pardo.
Gerente General,

ALFONSO E. BRAVO.
OFICINAS:

Oalle de Altaro número 9, México, D. F. Aoartl\dO
&amp;al 2.fi70. -TPlétonos: Erlcson, 147U.
Compailía Telefónica, 471.

DOS·

--

PRECJOS DE SUBSCRIPCIÓN:

En la Oludad .............................. $ l.2.i
l!.'n los E~tado&gt;. .............. . .. . . . . . . .. . . . . .
l.i"&gt;O
En el ExtranJer, , .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ~.00
NÚMEROS SUELTOS:

c.,.

En la Oapltal. ........................... $0 3.i
E 1 , ..., ~--~11.rtos.. .. .. . . . . . . . . . . . . .. . . . . ii0 :,O cs.

La mecánica y la ciencia
Tenemos una propensión acentuada á explicarlo todo, á discernirlo todo y á dilucidarlo todo
en función de fuerzas mecánicas, de acciones y
reacciones de potencias y de resistencias y de fe~
nómenos de quita y pon los más simples y accesibles á nuestra mente.
Nada más natural. Por más que la acción mecánica sea en el fondo tan incomprensible como la
reacción química ó como el influjo psicológico es
el caso que lo que es mecánico creemos conocerlo
mejor, nos parece elemental y simple y cuando
logramos más ó menos arbitrariamente reducir un
hecho á movimientos, á presiones, á choques ó
cosa semejante, tal nos parece que lo hemos escudriñado á fondo, que lo hemos comprendido y
que podemos explicarlo.
Encendemos un cerillo; acto continuo y con
una rapidez de cientos de miles de kilómetros por
segundo, la luz se propaga é in vade espacios y llena ámbitos muy lejanos del foco que la emite.
¿Cómo comprender esa transmisión del fenómeno? ¿A qué artificios recurrir para darse
cuenta de que esa luz producida acá llegue allá
y aun acullá con la rapidez del relámpago? Arcano impenetrable, misterio tenebroso, prodigio
inaudito. Pero el hombre no se arredra ante esos
arcanos ni se desorienta enmedio de e3as tinieblas.
Lo que no sabe lo inventa; lo que no comp7inde lo explica y recurriendo á ese &lt;Sésamo ábrete,&gt;
que todos los tesoros ocultos le prodiga, invoca á
la mecánica y el misterio se esclarece y el arcano
se ilumina.
La luz está constituida por partículas materiales que los focos luminosos despiden en todas direcciones como una ametralladora sus proyectile5. E~tas partículas surcan el espacio, hienden el
horizonte, van rectas ante sí, en línea recta hasta
el infinito y con velocidades vertiginosas. ¿Puede
darse nada más claro y más categórico? De manera que ese problema hondo é incomprensible de
la transmisión de la luz es el huevo juanelo, es
coser y cantar. Todo se reduce á considerar que
el foco luminoso es una cervatana múltiple que
en vez de arverjones lanza partículas lumínicas
en todas direcciones. A esto se le llama la teoría
de la emisión.
Pues bien, esta explicación, capaz de contentar
á los espíritus más recalcitrantes, ha tenido contradictores, y una explicación nueva y más luminosa ha reemplazado á la antigua.
No; la,1;~1z no es materia lumínica que los astros,
los faros y las linternas proyectan como el surtidor las 'á;¡uas, ó el fuelle los vientos. No; volvemos á repetirlo, la luz no es materia proyectada
sino vibración propagada.
Los fo~s de luz, que hace un rato eran hondas,
cerbatarlas, ametralladoras, etc., etc.; son ahora
simples centros de vibración como las cuerdas de
la lira de Orfeo ó las del violín de Paganini. Un
fluido sutil, invisible, impalpable, imponderable,
inco,eno.scíble, que diría Spencer, se encarg'l de
transmitir á lo lejos, en todas direcciones y con
la misma vertiginosa rapidez la vibración, como
se transmitía la partícula material de nuestra primera hipótesis.
Gracias á esta nueva doctrina, llamada de las
ondulaciones, todo se explica, menos innumera-

bles hechos que la de la emisión había logrado
hacer comprender. Y claro está; de~de el momen•
to en que explicamos nuevos hechos y hemos de•
jado de comprender los viejo,, la nueva doctrina,
la de las ondulaciones debía tener y ha tenido como las bailarinas y las tiples del género chico su
cuarto de hora de celebridad. Pero nótese bien
que la nueva y vieja teorías son esencialmente
mecánicas y que cambiando la primera por la segunda no hemos dejado de r,.currir á la mecánica
para medio comprenderlo que sucede.
En la actualidad comienza á envejecer la nueva
teoría-destino de coqueta-y ya comienzan á no
bastarnos las vibraciones para darnos cuenta de
los sorprendentes fenómenos del catodismo y de la
radiación.
Crookes que ha hecho grandes descubrimientos
á la vez que ha dicho colosales disparates, ha iniciado el descrédito de las ondulaciones; y ante
sus objeciones y reparos los espectadores de sal
del progreso científico tuvimos la ilusión de que
se encontrarían explicaciones que no fueran mecánicas de los nuevos como de los viejos fenómenos.

Y ¡oh cha5co! Las novérrimas explicaciones de
los rayos X, de los rayos Y, de los Z y de los W,
son pura y simplemente un salto atrás, un regreso
á la barbarie, una resurrección, y no al tercero
día sino al tercero siglo, de la vieja teoría de la
emisión ¡Diana de Poitiers resurrecta con colorete y dentadura postiza en un café cantante de
Montm:irtre!
Parecemos, pues, condenados á mecánica á perpetuidad, y nos causa envidia aquél criminal que
había sido condenado, según él, á veinte años de
cadena perpetua.
Véamos si en la química logramos emanciparnos
de la mecánica.
Para compurgar nuestras muchas culpas, los
químicos nos dirán que la afinidad, es decir, el
Deus ex machina de la composición y de la descomposición de los cuerpos, no es más que una
forma de la gravitación. ¡y otra te pego con la mecánica!
Los cuerpos están compuestos de átomos, sometidos, como los astros á las leyes de Kepler. Las
moléculas no son más que sistemas planetarios
que en nada-jcasi en nada! diríamos nosotrosdifieren del sistema solar. Así por eso, el agua está constituída por un Sol de oxígeno, al rededor
del cual revolotean dos planetas de hidrógeno, en
órbitas elípticas y con estricta sujeción á la ley
de las áreas.
¿Qué más podemos pedir, como no sea que se
nos redima de la mecánica?
Tal vez lo consiga la biología.
iQué sí quieres! Desde luego, la mitad más grande de las en que puede dividirse la fisiología, es
esencialmente mecánica. El esqueleto es agrupación de palancas, poleas, tornos, polipastos y cabrias; los músculos son resortes; los tendone$,
cuerdas, y así por ese orden. Los intestinos ¡horror de naturaleza! los pulmones, y en general todos nuestros órganos tienen atribuciones mecánicas. Lo menos media mitad de la respiración, de
la circulación, de la digestión, de la parturición y
otras yerbas es mecánica, y no es más que mecánica.
¿ Y la otra media mitad? Si no lo es, se lo atribuimos, que á tanto equivale.
La acción nerviosa, que en el cerebro es vibración, según los tratadistas, sigue siéndolo en los
nervios, para rematar como contracción en los
músculos, y como movimiento en los miembros.
¡y sigue lamecánical
Y siempre, según los tratadistas, la voluntad es
presión, la pasión empuje, la inteligencia luz
( véase más arriba), y en general, todo es movimiento, potencias, resistencias, palancas, en suma
todo es mecánica!
iQué hacer entonces! Recurrir á la Patología y
allí encontrar erguida á la puerta del templo, como un Lasciati o,gni speranza á la implacable mecánica. Y oír hablar de alimentos p,·gndos al intestino, de huesos soldados, de arrancar el empacho, de aire atravesado, de pituitas acumuladas, de
estancamientos de materias, etc. etc.
Y ante este Mane, Thecel, Phares, doblar la
cerviz al yugo (frase de orden mecánico) y resignarse á que lo mecánico, que es lo inferior, sea la

I

razón de ser de todo lo superior, á que lo sublime no ten_ía otra explicación que lo ridículo, y á
que la Roca Tarpeya sirva de cimiento al Capitolio.

DR. M.

3G7

FLORES.

Crónica Científica
LA FOTOGRAFIA DE LA VOZ HUMANA

UNQUE se ha tenido desde hace mucho tiempo la seguridad
de que es posible fotografiar en
una placa las ondas sonoras
producto de la voz humana,
los resultados con que se contaba en este sentido hasta hace
muy poco, estaban muy lejos
de ser satisfactorios.
Los trabajos mejor logrados eran los del sabio
inglés Duddley, quien obtuvo en una placa huellas de ondas correspondientes á las vocales, pero
debido á la falta de continuidad en las huellas
no se pudo determinar á qué letra correspondía
cada una.
Experimentando en el mismo orden de ideas,
un sabio francés, M. Devaux Charbonell, parece
haber llegado á la solución exacta del problema.
M. Charbonell es un antiguo empleado de los teléfonos y telégrafos del gobierno francés y se halla en condiciones muy ventajosas para esa clase
de experiencias; los resultados de ellas han sido
comunicados hace pocos días á la Academia de
Ciencias de París.
Después de complicadas y pacientes experiencias, Charbonell ha llegado á crear un sistema,
por medio del cual, se pueden distinguir las curvas características de cada una de las vocales y
consonantes tales como son emitidas por la voz
humana, transmitidas por medio de un micrófono
muy sensible y un oscilógrafo de Blondel muy
delicado intercalados entre el micrófono y una batería común de teléfono y enviadas á una placa
fotográfica donde dejan su huella.
En otras palabras, las vibraciones del micrófono obran sobre el oscilador eléctrico; éste está
provisto de un pequeño espejo que se ilumina
por medio de una chispa que se produce de una
manera automática y cuyos rayos, reflejados de
una manera intermitente sobre la placa foto~ráflca, dejan sobre ésta huellas en forma de ondas y
curvas irregulares.
Aunque la explicación que precede es muy complicada, la operación en sí es la sencillez misma,
y los que han visto el aparato lo llaman &lt;parológrafo&gt; del &lt;parole&gt; francés, aunque su autor estima que este nombre es quizás demasiado presuntuoso.
Mr. Joseph Brandreth, en magnífico artículo escrito en el &lt;Knowledge&gt; de Londres, dice que los
beneficios que el &lt;parológrafo&gt; está llamado á hacer á la humanidad son muy grandes; gracias á él
los abonados á las compañías telefónicas podrán
recibir mensajes aun cuando no se hallen en casa. El mensaje hablado puede ser reproducido en
una película sin fin de celuloide ó de otra substancia flexible, y el subscriptor podrá leer el mensaje una vez que esté revelado por los procedimientos fotográficos comunes. La interpretación de estos teléfonos escritos es cuestión de un aprendizaje tan fáci I como el de la estenografía.
En el curso de sus experimentos el inventor ha
hecho un descubrimiento notable. Es que, aunq ne
las características generales de cada letra son las
mismas para todos los individuos de la especie
humana, no hay dos personas que produzcan
exactamente la misma curva al pronunciar la misma sílaba. Por ejemplo, de veinte personas que
pronunciaron la vocal &lt;u&gt; ante el micrófono, no
hubo dos que dejaran sensiblemente la misma
huella en la placa, y las diferencias eran suficientes para identificar la pronunciación de cada uno
de los sujetos en la experiencia.
Esto es muy explicable si se tiene en cuenta
que la pronunciación de la &lt;u&gt; francesa no tiene
nada de natural, y por lo tanto es muy fácil que
se le pronuncie de diferentes maneras.
Sin embargo, las diferencias en las curvas producidas por otras letras son bastantes para justicar esta manera de identificación de la pronunciación de una persona. Fundado en esto M. Carbonell dice que su aparato será de gran uso para
la persecución de criminales y como medio absolutamente seguro para su identificación.
De la misma manera que las huellas de los pulgares son diferentes para cada persona, no hay dos
personas seguramente en todo el mundo que produzcan los mismos sonidos armónicos al pronunciar cada una de las vocales a, e, i, o, u. Por lo
tanto, sería muy provecho~o fotografiar las voces
de las personas que tieneu cuentas pendiente,
con la justicia y que pueden tener razones para
huír.

Bajo la dirección del ayudante de la clase de
Etnografía del Museo Nacional, Sr. D. Agustín
Agüeros, un grupo de alumnos y alumnas hicieron hace pocos días una excursión á la Huasteca,
la región que se extiende entre los Estados de
San Luis, Tamaulipas y Veracruz. Formaron la
excursión los señores F.lfego Adán, Alfonso Rodríguez Gil, José Romero y Manuel Torres fotógrafo del Museo, y las señoritas Isabel Gamboa,
María Atienza y Luz Istas. En una de las fotografías que ilustran esta página, se ve á todqs los excursionistas. Se dirigieron á San Luis Potosí, de
allí á la estación de Valles, desde donde se internaron en la Huasteca, hasta llegar á Tancanhuitz,
adonde hicieron el viaje á caballo. Todavía visitaron otros puntos, donde pudieron observar el
tipo y las costumbres de los indios huastecos, que
han podido conservar su pureza étnica; y que no
J::.an abandonado muchas de sus primitivas costumbres.
Los excursionistas permanecieron poco más de
una semana entre los indios, y tuvieron oportunidad de presenciar una ceremonia matrimonial,

A lo que parece el matrimonio entn los huastecos se realiza por voluntad de los padres, quienes
casan á sus hijos á su antojo, sin consultar para
nada la voluntad de ellos. Presenciaron el llamade &lt;baile del Rey» con el que concluye la ceremonia matrimonial, y que es muy grotesco. Durante la ceremonia religiosa d el matrimonio, el
novio da á la novia el regalo de boda que consiste en un tápalo ó mantón, con el que substituye
al que ella lleva puesto, y la novia obsequia á su
prometido un morral de algodón, tejido por ella
misma. El morral es una prenda indispen~able
para los indios huastecos, pues en él llevan todo
cuanto pudieran necesitar: alimentos, cigarros, armas y el indispensable aguardiente.

** *

Los huastecos viven en chozas hechas con carrizos cubiertos de ban·o y con techo de paja que
llega hasta cerca del suelo, de manera que la entrada por regla general es muy baja. En uno de
nuestros grabados se ve una choza, y un indio y
una india con su habitual indumentaria¡ el cal-

zón, la camisa de manta, el sombrero de palma y
el morral, en el hombre, y h camisa y la ena_íua
á rayas en la mujer.
En otro de los grabados se ve una iglesia rudimentaria, y en el otro la escuela de una congregación de indios, la cual tiene la particularidad
de que ha sido fabricada por los mismos alumnos,
q ne se hau esmerado en hacerla amplia, en res1nar las paredes y en dar al techo mayor altura
que la ordinaria, hacer, en suma, un edificio lujoso para ellos. La escuela está bastante concurrida,
y los alumnos manifiestan mucho empeño en el
aprendizaje. Los huastecos son inteligentes, humildes, y fáciles de educar. Su gran mal consiste
en el vicio del alcohol, que tienen arraigado desde hace muchas generaciones.

�EL MUNDO fLUSTIUOO

EL MUNDO ILUSTRADO

DESDE LA CANASTILLA

Cl -

de quinientos metros sobre el si::elo, hay colecciones de placas que
muestran verdaderas preciosidade~. Halos, auroras especiales y mares
de nubes en los que se pierden los globos, son motivo para placas en
las que el no iniciado empieza por no comprender nada, pero que una
vez estudiadas descubren efectos hermo,ísimos.

•••
Y no se crea que, aun con
los 'métodos modernos de fotografía y con los globos perfeccionados, la tarea de sacar fotografías desde grandes elevaciones es fácil. Los rayos de
luz reflejados pasan por capa,
de aire cada vez menos densas
y sufren desviaciones á las que
no están acostumbrados los fotógrafos que sacan vis1as en
las que raras veces in ten ienen

Desde que se renunció á l!IS exc11rsiones aerostáticas á grandes alturas, en vista de los desastrosos resultados de ellas¡ después de que Gay Lussac llegó á la espantosa altura de cerca de ocho
mil metros, á mediados del siglo XIX, hasta que
se empezaron con formalidad los estudios de dirección de l os aeróstatos¡ un período de treinta
años, poco má~ ó menos, no se supo que hacer
con los globos, y se trató de utilizarlos, ya como
observatorios, ya como estaciones meteorológicas,
ya como simples objetos de diversión.
Uno de los usos para los que necesariamente
estaba indicado el globo, era para la foto~rafía de
i!randes ext?n~iones, y desde el año de 1858. Mr.
Nadar, figura prominente en los anales de la aerostación en el siglo pasado, se dedicó á estudios
fotográficos en globo, cuyos resultados no corres•
pondieron á la dedicación y á los trabajos de Nadar.
Proyectaba el célebre aeronauta hacer el catastro de la República Francesa por medio de fotografías en un globo que se mantuvieraá una altura constante de mil metros sobre el suelo. Dados

los procedimientos fotográficos de la época y la
imperfección de los globos, el proyecto era absolutamente irrealizable, y después de varias experiencias que dieron un resultado muy desconsolador, se convenció Nadar de que no era factible
el catastro por ese procedimiento,
Sin embargo, sus trabajos no fueron infructuosos, probaron que la fotografía en globo, á pesar
de sus grandes dificultades, es factible¡ que con
globos más perfectos que los q11e él usó y con
procedimientos fotográficos menos defectuosos se
podrían obtener preciosas vistas desde la canastilla de un aeróstato.

,*
* *
Y el pronóstico se ha cumplido¡ los globos de
que se puede disponer actualmente están muy
distantes de aquellos aeróstatos d e boca libre que
usaba Nadar¡ el primitivo procedimiento fotográfico del colodión húmedo y del colodión seco ha
sido substituído por el procedimiento al gelatin~

bromuro, y los aparatos fotográficos han evolucionado de una manera asombrosa en los últimos
veinte años.
Con estos elementos la fotografía aérea se ha
simplificado mucho y se han llegado á hacer clichés muy hermosos¡ buena prueba de ello son los
que presentamos en plana aparte tomados á alturas que varían entre trescientos y mil doscientos
metros. Quizás ahora fuera factible el proyecto
de catastro que tantas desiluciones coEtó al ilustre Nadar.
Dos de las fot0grafías que acompañan estas líneas una de un pueblo y la otra de una barra de
río prueban lo que decimos, y no menos lo prueban la vista de la plaza de la· Estrella, que desde
esa altura justifica plenamente su nombre, y la de
la torre Eiflel, que nadie, excepto los aeronautas
pueden ver de esa manera.
Esto en l o que se relaciona con vista hacia abajo¡ por lo que respecta á las fotografías de las nubes y de la infinidad de fenómenos meteorológicos
res~rvado:; só lo á los que pueden elevarse á más

más de cien metros de aire y en una misma capa
horizontal que es sensible mente homogénea. Figuraos ochocientos metros de aire entre el objetivo y el objeto, y estos ochocientos metros de densidad variable, y comprenderéis todas las desviaciones que sufrirán l os rayos refractados tantas
veces.
•
Además de esto hay un elemento que perturba
mucho¡ el polvo que fe halla suspendido en la
atmósfera. En pequeñas distancias no es muy perceptible¡ pero en un kilómetro se nota mucho, sobre todo teniendo en cuenta que recibe luz de
arriba la cual es reflejada por cada una de las partículas en suspensión.
Por lo tanto se requieren una práctica especial y
conocimientos también especiales para llegar á
obtener buenas fotografías á los mil metros sobre
el suelo, pero los resultados son tan sorprendentes y tan hermosos que recompensan á quien los
obtiene de los trabajos y fatigas que se impone
para ello.

Una carrera accidentada é interesante
El deporte automovilístico está tomando gran impulso en los Estados de
1~ frontera _del Norte, y especialmente en el de Nuevo León, en el que con

cierta. relah"'.a _frecuencia se ~stán organizando carreras muy interesantes que
ha: ,sido recibidas con entusiasmo por los poseedores de carros motores en la
reb1on.

En u_no d~ nuestros recientes núln:eros nos ocupamos de la carrera en la
que se dis~1;1_to la copa de «El Porvemr&gt;, y en vista del entusiasmo que despertó, predipmos_ q,~e la prueba se repetiría pronto; el día 30 del mes próximo pasado se repiho, pero con mayores proporciones, y con un contingente
personal más numeroso.
La nuev~ ,carreras~ hizo entre.la ciudad de Monterrey y la hacienda de
&lt;La Co1;1cepcion&gt;, propiedad de los señores Armendáriz Sucs., con un recorrido,. de ida y de regreso, de ciento cincuenta kilómetros, por un camino muy
accidentado.
En la carrera se disputaba la copa «Concepción&gt; ofrecida por el señor
Don Joaquín Armendánz, uno de los propietarios de la hacienda 1
1f ,
A E D
, a cua ue
ganad ~ por. e1 senor
. . . erby, amateur, que guiaba una máquina Reo. Esta
máquma hizo el recorrido en cuatro horas, cincuenta minutos.

�370

EL MUNDO ILUSTRADO

371

EL MUNDO !LUSTRA.bó

LAS FELICITACIONES AL SR. PRESIDENTE
EN EL PALACIO NACIONAL

L,,:; JL/c.; y tfu..:.c..l"-.; e.e'" ¿i. .... , ,.. c,~11, pns ,.i,fr~:; J ~r, [ JI'. ft11n,.,.l," '-·~
l ,t Guern,, lJ. J.:.anuc. l C 011.z.,.hz C,J~Ío. fuer&lt;.,11 lu,-; 1" i111u c.,:; &lt; n f . . l.c.·:u:· c.l
.::i,·. l're.,idenlc ,.,, /,1 111,,i: , nu ,;ti /,.,.c.,. L~ta fdc¡! &lt;:/1&lt;1 1::::c,/1 u é. lvs fe.•
f·s 11,i/dan,,; reuni ..'os en t.·l l 'i,l,,ci1,1 c.:.-il...·::; t/0 t ,:,.ti .:.f.tci.:.,, L,,L.·c c::u:; ~..!
ven lus ./&lt;'f..!J d . .· I .s .,:.,ar¡,.JJ ra al.:.s.

El Cuzr:·o diplorr.ático extranjero felici/,í al cr. Presiden le 6 medio elfo dl'l
l.1;11J. Nuestro Jvt66 rofo obtuvo dos inst11nfáneas m que se ve á los señor~s diplomáticos en lus corredoses de Palacio.

El Sr. Presiden te. recibe en el SalJn rle Embnjadore.s, á las diversas co nisiones q11e va11 áf.-lícit,!rle. Detrás de_él están_ iodos los miembros del gabinel:1,
el in 'endente de Palac1n, el Secretano P,1rl1cular, Sr, Rafael Ch:msal y , v ,
mi~n bros del Estado Mayor.

Los miembros del "Círculo de Amigos," pre ·edidn.s de su
presidente D. Guillermo de Landa y Escand6n,
al lle¡ar á Palacio.

�373

EL ll[UNDO fLUSTTIADO

372

EL MUNDO ILUSTRADO

Cas:z de Abasolo.

16 DE SEPTIEMBRE
Una ,ez m:ís el pueblo ele México se ha reunido, hasta llenarla, en la gTan
nlaza, frente al viejo palncio ele los Yirre,YPS, para ver tremolar en las manos to&lt;lada firmes cel venerable Presidente de la República, la bandera tricolor, símb:&gt;lo ele la Patria. de la Libertad ~· ele la Independencia. Ha ,·enido, con el fe1·vor de todos los aíios, á renornr sus votos, á fortilicar su fe en los destinos de
la patria, :í, avi\'ar una rnz m:í.s sus esperanzas de libertatl y democracia. En la
b::rnclera que se ngita e;i lo alto, b:1.io In campana hi6tóricfl, ha nielto :í, ver una
promesa de felicidad, del reinado absoluto de la libertad. Casi nadie ha faltado
á la cita. Todos han ido en esa peregrinación anual , peregTinaci6n bendita, porque nos hace recordar que tenemos patria, l)ue debemos ser libres, que podemos ser grandes.
,
Ha sido, en verdad, acertaclí ima la idea de escojer la ceremonia &lt;lr "el grito" p!l.ra conmemorar la Inclepcndencia ele 11éxico. No importa que rsLé en desacuerdo con la historia, porque, en efecto, á esa hora ele la noche el Padre Hidalgo y su amigo y colaborador Allende descnnsaban tranquilamente en el curato
rle Dolores, J' ninguno de ellos pensaba en que unas cuantns horas despurs hahrían de conmornr á la comarca con su audaz grito de rebelión. :Ko importa qne
flifierfl rse grito, ese Yiva la indrpcnclencia mexica1rn, agitando la bandera de
lturhide, del clamor de nngnnza que inició en Dolores la tl'emenda, terriblemente sangrienta guerra ele los once niíos. }fas, cuán ¡ ropia parn clPspertnr el
patriotismo, }Jara recordar la unión, represc11taclfl rn el color central de la bandera, y la Ji berta&lt;l simbolizada en el lienzo rojo, es la ceremonia anual del 15 de
~.eptiembre! 011:ín consolador es, para los que miran al porvenir con ang·ustiosa
mirada escrutadora, ,·er qué fielmente el pueblo se reune; qué espontáneamente
acude á la llamada,~' con c¡ué ardor ahoga, en un grito inmenso, c¡ue llena el espacio, la ,·oz del mandatario supremo. Y esto que en torno del ,·iejo Palacio ele
los virreyes, tiene la inmensa majestad de los grandes movimientos populares,
es conmoredor hasta las lágrimas en los lugarejos, donde toclo es sencillo y pa&lt;.:asa ,ti: flitialgo. - Casa de Allend,., donde na~,ó.
triarcal.
El «&lt;&gt;Tito:» es el todo en esta celebración. Lo demás, el destile marci,tl que tanto entusiasma; la ceremonia c1,·1ca con la severidad.
de las de~ostraciones oficiales; ciertamente que impresionan; pero son comunes á otras fiestas cívicas. El gl'ito es único. Es la exploüón de un anhelo jamás satisfecho de libertad. Recuerda mu.y fielmente el clamor de las masas reunidas en Lomo del anciano apóstol,
que iban impulsacl~s por una fuerzi¡ apenas comprensible para algunos, en pos de aquél, cuyos propósitos ne• les eran enteramente inteligibles, cu~·as miras ernn para ellas un misterio, pero que les prometía libertad, la cesación del estado ah.recto en que se hallaban. Solo
que ahora, los odios de raza se han extinguido; nho1 ara no hay explosiones de venganza. Ahora no hay gritos de exterminio; ahora, el
pueblo sabe que no irá á la libertad por el sangriento camino de la g·uerra, del incendio, del saqueo; sino que llegará pcr otras .v mu_y
diversas rutas.
Al mediar la noche, pasada la imponente ceremonia en que miles de pechos saludan la independencia de México, cada uno se siente reconfortado, y vuelve á su hogar con una esperanza más en el porvenir de la Patria.

"EL GRITO"
( Fragmento de "SANTA")
( Publicamos la siguiente página admirable, la
mejor descripción que en lengua española, se ha escrito de la ceremonia que conocemos con el nombre
de «El Grito)&gt;
Los aurigas aprovecharon para penetrar el oleaje que henchía la Plaza, la llegada del "Gremio
de Cargadores" y el desfile del Cuerpo de Bomberos en correcta formación, de cuatro eu fondo,
con banderas, estandartes y antor&lt;;has que imitaban cabelleras de furias, según lo que sacudían las
ígneas testas y el reguero de chispas que en los
aires se retorcían y por los aires morían y volaban. Pulgada á pulgada realizábase el avance de
los carruajes, hasta una cierta profundidad que
fué materialmente imposible trasponer. Más desde ahí, desde el forzoso anclaje, abarcaron el gran

cuadro: En el centro, el jardín colgado de farole~,
con su kiosko central echando más luz eléctrica
que fanal al que se le hubiesen roto los cristales
exteriores¡ luego, en la calleja de árboles que á
Palacio conduce, más farolillos á manera de guirnaldas. Palacio. severo, irregular, enorme, disfrazando la fealdad de su fachada con los cortinajes
de sus balcones y el sinnúmero de bombas de cristal en los barandales de éstos, que defienden de
los embates de la brisa á una cantidad igual de
mecheros de gas hidrógeno. Asomadas á los mismos balcones, cabezas de hombres, descubiertas
y entremezcladas á cabecitas femeni nas con sombreros de paja que se acercan y separan, en las
alternativas de los diálogos que no alcanzan á escucharse, cual si los pájaros disecados quisieran
volar y las plumas perderse y las llores de trapo
ir y alfombrar el empedrado que patea la plebe.
Son los balcones del célebre Salón de Embajadores, radiante, hecho una ascua, arrojando por los
vanos los raudales de luz que le sobra; y las cabezas que en ellos asoman, son las de los privilegiados que disfrutan cómodamente de la fiesta, por
invitación especial de los miembros del gobierno.

Sólo el balcón del medio, el histórico, el debarandal de b;:-once, aunque hmbién abierto, es·á e 1
tinieblas. Encima de él, el reloj palatino, de muestra transparente, marca las 10 y ¾, y encima del
reloj. muy alta, el asta de bandera con el pabellón
nacional asido á ella y ondeando soberbio en la
noche constelada! ... Abajo, en un claro, hileras
de sillas ocupadas por señoras y caballeros, y el
templete para la gigantesca orquesta militar. A la
izquierda, con sus instrumentos en el suelo, tendidas las bandas de tambores y cometas.
-¡Córcholis!-declaró "El Jarameño" con medio cuerpo fuera del coche,-esto está superior.
A espaldas del carruaje, los portales de Mercaderes truncos y asimétricos por el "Centro Mercantil" terminado casi y que en los pisos concluídos ya, ha derrochado las lamparillas incandescentes. A la diestra, la vetusta casa del Ayuntamiento, la "Diputación," también encortinada y
alumbradísima, sin lograr borrarse las arrugas y
el sombrío aspecto que le prestan los años: maciza, ingrata, anacrónica. A su frente,-limitando
a l Norte la extensa plaza,-la Metropolitana, monumental, eterna, imponente; erguidas sus torres,

Ruinas del taller de alfar~ría, fundado por Hidalgo.
llo, casi ignorado en esa época, el
Padre Hidalgo, el mártir, elaboró
el grandioso proyecto que debía
dar lugar á la f(lrmación de una
nueva naci,¡nalidad. Y conservan
con veneración cuanto se refiere
al sacerdote admirable, que consideran como gloria suya, y que él,
á su vez, amó profunda y tiernamente. Allí ei:tán las ruinas, que
ninguna mano se atreve á profanar. de la fábrica de alfarería, del
establecimiento de cría de gusano
de seda. que aquel homl::re genial
y amantísimo del progreso de su
¡:atria, estableció para mejorar las
condicione• del pueblo, A llí está
la casa de H idalgo, á la que llegan
peregrinos de todas partes del país,
y en la que parece que flota aún
el espíritu inmrnso del héroe.
Los detractores de Hidalgo, que-,
para baldón de ellos, los ha habido,
no sólamente entre los enemigos
á quienes combatía, sino aún entre sus compatriotas, aquéllos fOr
quienes combatía, y peor aún, entre los que recojieron su herenc:a
de libertad y de independencia;
los detractores del héroe le han
reprochado que marchara sin rumbo; que se lanzara á la ventura sin
plan fijo, sin más afán que el de
revolucionar y exterminar á los
opresores de la clase indígena. Todo esto es falso. El sabía muy bien
Ruinas de la fábrica de seda fundada por Hidalgo en Dolores.-Parroquia de Dolores Hidalgo.
hacia adonde marchaba. Pero, profundo conocedor de la situación
Pila donde se bautizó á Hidalgo.
eel país, de las condiciones rngrises sus muros, valiente su cúpula, formidable
óvalo de rayos eléctricos, surge el Presidente de
cialcs de lo que entonces era Nueva España, se
en su conjunto de coloso de piedra inconmovible
la R epública, símbolo en medio á tanta claridad,
cuidó muy bien de pr.:,entar á cada quien sus
sin otras divisas que la banda tricolor que le crual que no arredran ni el tiempo ni los odios, luce
proyectos en la forma en que mejor pudieran ser
igualmente faroles y colgaduras, todo arcaico, á la
za el pe:ho y lo convierte en el ungido de un
aceptados. Al iniio rudo sin ide1les políticos,
antigua todo, los faroles de aceite, las colgaduras
pueblo. Con noble gis to, coge la cuerda pendiente
analfabeta, que sólo conocía lo ab7ecto de su si•
desteñidas, venerables, olientes á incienso, con
de la esquila parroquial que atesora palacio, la
tuación por el yug;&gt; que le pesaba en las espalquién sabe cuántos lustros á cuestas! A su lado,
hace sonar una vez, dos veces, tres veces, y ella
das, por el hambre que le roía las entrañas, por
el Sagrario, en su perpetuo y desgraciado papel
suena maravillosamente, como ha de haber sonael esquilmo que sufría de los funcionarios eurode pegote churrigueresco.
do allá, en Dolores, cuando despertó á los que
peos, le hablab:i de venganza, de liberación, de
Por d ende quiera, vendimias, lumbraradas, chinos dieron vida en cambio de su muerte.
cesación de los tributos y le lanzó el decreto de
rriar de fritos, desmayado olor de frutas, ecos de
Cae de la Catedral tupida lluvia d e oro, sus
abolición de la esclavitud, con el cual gauó la vocanciones, fragmentos de discursos, arpegios de
campanas repican á vuelo. Atruenan los aires mi•
luntad d e millones de esclavos. Al cri;:,llo modeguitarra, lloro de criaturas, vagar de carcajadas,
llares de cohetes, las b~ndas ejecutan nuestro
rado y conservador, le habló del establecimiento
siniestro aleteo de juramentos y vocablos; el he·
himno, el Canto nacional¡ en la lejana ciudadela,
de un gobierno independiente, bajo el imperio de
dor de la muchedumbre más pronunciado; princidisparan los cañones la salva de honor; los asiros
un monarca europeo. La idea monárquica quedapio de riñas y final de reconciliaciones; ni un sóen el cielo, miran á la tierra y parpadean, cual si
ba en pie¡ la conservación de la forma de gobierlo hueco, una amenazante quietud; el r ebaño hu•
fuesen á verter lágrimas siderales, conmovidos
no, en el que sólamente se substituía u n virrey
mano apiñado, magullándose, pateando en un
ante el espectáculo d e un pueblo delirante de
por un emperador, era la única admisible para
mismo sitio, ansioso de que llegue el instante en
amor á su terruño, que una noche en cada año
tod9s aquello3 que formaban las clases directoras
que vitorea su independencia ..... .
cree en sí, recuerda que es soberano y es fuerte.
de la vieja sociedad. Y, como coronamiento de
D~ pronto, un estremecimiento encrespa todaHay madres, que han levantado á sus hijos por
su obra política, en medio de una sociedad · provía más aquella mole intranquila. Luego, un sicima de la multitud y eu alto los sostienen como
fundamente catolizada por los misioneros per- .
lencio que por lo universal asusta y emociona,
una ofrenda, como una restitución de san1re que
severantes, heroicos y ma~nánimos, Hidalgo emuno de esos silencios precunores de algo extraornada más á la patria pertenece.
puña como estandarte la Virgen India, la patrona
dinario. Diríase que hasta lo inanimado se reconY de todos los labios y de todas las almas, brode los mexicanos, la dispensadora de gracias, que
centra y se r ecoge. Compenetradas las cien mil alta un grito estentóreo solemne, que es promesa y
se había aparecidó;· como una esperanza de felicimas que inundan la Plaza, parecen no formar sino
es amenaza, que es rugido, que es halago, que es
dad, ante los ojos deslumbrados de Juan Diego.
una sola. ¡Todos callan, todo calla! ...... lo mismo
arrullo, que es epinicio:
Que Hidalgo había meditado todo esto; que en
las bandas unidas que los privilegiados de los
-¡¡¡Viva México!!!
la soledad de su curato habíalo examinado con
balcones y que los m,embros del rebaño. Todos
FEDERICO GAMBOA.
lúcido criterio, se demuestra hasta la evidencia
miran el reloj del Palacio, suspendida la respiraen sus actos, y más que todo, en el documento
ción, clavados los ojos en la diáfana muestra d e
con el que contestó á la arrogante oferta de in•
la impasible maquinaria, latiendo presurosos to.
quito del virrey. Pocos días antes de ser aprehen. ,
gos los corazones en todos los pechos ..... ,
di dos por la traición de Elizondo, Hidalgo y Allen.
Y pausadamente, el reloj de Palacio y el de la
de contestaron á la carta-o fel'la de indulto,. en ·1os
Catedral, rompen juntos ese silencio; prim~.r.o con
términos más cate.,góricos.
cuatro campanadas lentas,-los cuatro · cuartos de
Docume~tos . recientemente dados ¡l. conocer,.
El
pueblo
del
Estado
de
Guanajuato
en
qut
se
la hora,-déspués con once, que nacen con idéncpmpruebaµ esto; Hidalgo no era un ci.ego revoinició
la
guerra
de
independencia
es
uno
de
los
tica lentitud mecánica, No bien han nacido, cuanlucionador; obedecía á un plán de anteJnah8° fi.jado,
más interesantes de la República. Sus habitantes
do. todo á un tiempo, se enciende el balcón histórecuerdan con orgullo que allí se lanzó el grito
y
qu~ en .J?arte a~~l~ró ~l d.em1ori~ent9
~~
rico, el de ba~andal d~ \]ronce, y dentro i~ '\l~
~onsfUi\C~Qij,
·· • · ·
~e libertad, y 'lue en la ~ol~.lad d9 ese ~ueble~+,

00

Dolores H idal·go

~v

�El. 'fl'Yfll' 11,{l','f'I: \ PO

H,A~
S CEREMONIAS OFICIALES

E

EL MUNDO ILUSITADO

Í:as :!testas

en

!Janfa Áarfa.

: r. J--1 ,·.-.,,e,,te y , , Secretario de
G1:crra, lll'.i:m1cln á Chopultepec.

Como lo rrz~ban los pro~ramas, el
ammecer dd dÍ't diez y seis fué ruidoso y entusiasta; en medio del repique de las campanas de todas lasigle•
sías, entre las q ne se oían la5 majestuosas de la Catedral junto á las pequeñas y sonrientes esqui las de los
templo5 de barrio. ,e percibían á intervalos acompasadas y uniformes las
dcscar::(as de lo, caünnes de la ciudadela, y por encima d-, lodo e,to flotaban la• dianas de la• bandas m ilitares
y las piezas de músicas no militares:
desde los grandes grupos musicales
bien homogéneos y perfectamente armonizados, hasta las charan~as de á
peseta la hora, que toc1ban con el mayo'!' desenfreno las «mejores piezas de
su r~pcrtorío.&gt;
Todo este conj,rntn de rnidos y de
cntu,iasmos era p n-., saludará la enseña n~cional que en .-sos momento;
era izada en to:.los los edificio, públicos y en varios de los r1rticular::s, y
cuando el sol se levantó c11contro á
Al lletar á la tnbuna.
la ciudad vcstiJa de g.,b, o,kntando
adornos y cortinages por todas partes,
v á sus habit,,nl.!s prep;,1.:odose rara di•fn tarde todos los atradivos c¡ue
~ll vistosos p101ramas Labíau ,muncia 'o las au!oridades de la ciudad.

Las "tortugas."

A las diez de 1:\ md:ana la tribuna :í la que con justicias:: b, d ;ido el
11ombre de mon,, n,enfal se mcstrat-a • n nH"dio de sus eternos rci,-r;•teros, l&lt;'s
cipHses, a&lt;'&lt;'rn2c!.1 y ,·n¡!alanaca para rccitfr {. la i nnume1 al&gt;l ~ con&lt;'l'JTCncia
que minuto, c!ep'l'és la 111v«dió p,ra asistir al acto oficial de la conmcmoraoon dd dh.
El primer Ma.~j,trad0 ge la l•facíñp, a,:ompaíiado por sus srcrcfarins, l\e¡!Ó á latribuua y fucrec.bidp ,:on lasmuestras de cariño que siempre d¿sp;nt,1
su presencia¡ en oc;:uicta. se dió cumplimiento ~I pro~ram:i ,1cord&lt;1do para el
acto,
Dc,puéq de leíd:i el A&lt;"ta d e Independencia redactada por el Con~i-cso de
Chilpanciu~o, o::upn la tnb11na Don Juan Antonio Mateo• para pronnnciar un
hermoso di&lt;curso llrno de ideas viriles y de figuras brillantes.
El orfeón popular ac,·mpañado por el de la villa de Guad~l,,pe rnlonó
un poeuu en cu,,tro ,ante, ll t,nñdO &lt;Por la Patria&gt;, y la tanda d~ Polich ejecutó l 1 {:,ntasía de Nein ,tcr t Ervin.~
En se,;uida el seiior Don Manuel Marrón recitó una hermos1 composic ión
poética, que fué mu y aplaudida por el auditorio,
Cerró con bro:h ~ d~ oro la fi ~;ta el ~r.rn conc?rtante de orfeón, ejecutado por las señoritas alumnas de la Es~ucla Normal para Frofe~oras, los
miembros de los orfeones Catalá n y Popular y del mixto di:: G11ad~h•pe F.idalgo. Toda esta ¡!ran masa coral, bajo l!\ d ir ecci ón del maestro Au,h-1 1 cantó
de una maneu ma',!istral el Himno á laP,1z del mismo maes 1r.:i.
Fué sorprendente 1:\ unidad del conjnnto y la s uavidad d e modulación
d ~I gran coro que ,;ont.tba indudablem ente ,·o_n má5 d.: mil voces.
!:ie cautabau aú n las estrofas de este gran hi::nnn, cuando se r e1iró el S?·
üor PresiJente d e 1, Repúbli c~ , en mec i) &lt;le la ovación más entusiasta y cs1,..,- táne., que se l e ha trib utado desde hace al lúu th:mpo.

Tribunas para el público.
Una de las niñas co·redoras.
La carrera de ciclistas,

.

••

Desde las gradas de b ~r:in tribuna, y á lo lar-;o d.-t paseo de la Reform'l
se hallaba en correcta formacion l I divi,ion que d !':lí:i d esfilar mnmentos
d e~p11és por la5 calle: d , 1, c rnl td, 11 un rn:.lo la atl! :ic ó n d e t odM los habitanles de di., y de l o, que e&gt; ¡.,rcsarneutc 1)¡11 a verla v111icr.:i11 d e to:lo, lo5 Est.1&lt;.10 , de la Re'pública.
A la cabeza del d esfile iban los ~adetes de h Escuela Naval. }05 &lt;le la
E~cu ela de Aspirante5 y los del Cole1io Militar¡ es bien s.1bido el cariíioqne
,::l pueblo tiene p or estos futuros soldado•, y así no se ei:lrañará que La1.1n
1id0 aclamados y ~¡;;la1.d1dos á su paso por las c,dles.
I&amp;H11!~~ l!),U~slr¡+s ~f affrtP f~yH;,ieron los rurales, y los Gendarmes del

Ll u,·~-..Jil.1 1r1 ,lllc.u· Ji·e,de a t'c...11...H:.,v.
Los fiestas en Snnta Marla.-La ·'carrera"
de los polvorones.

Ejfrcito C&lt;' n

s 11 q

nuevos nniforrnes llamuon la ate::1ci611 por la novcd;¡d ) Ja

c~c.~aud., d ; ~U0,;.

Por la 110,he S:! prep.1raba b ;!ran fiesta popular: los ín e;os artificialeF¡
p~ro d ¿,de las cmco d e la tarde empezó una lluvia t e uz, y todo d mund o
creyó qne se apbzaría¡ no fué así, se qul!rnaron á las once d e la noche, pero la ma yoria d e los entusiastas se habían marchado cou ~\lS es peran;¡:as fru~tradas, y l os fuegos se quemaron casi «en familia,,:t

Cada afio se empefian la• Juntas Patrióticas de
las demarcaciones de policía, por idear algo que
haga de sus fiestas las más notables de las organi•
zadas para celebrar el aniversario de la procla•
mación de nuestra independencia,
La Junta de la séptima demarcación vi6 coro•
nldos sus esfuerzos por el éxito más lisonjero
por la organización de los &lt;juegos olímpicos&gt;,
que se efectuaron el día quince por la mañana en
los alrededores de la hermosa alameda de Santa
María,
Parece que el hecho de hacerse una fie5ta en la
citada alameda, es una garantía de que en ella se
d errocharán buen gusto, elegancia y alegría; así á
l o menos se entiende entre' la mayoría de los habitantes de la ciudad, quienes concurren desde
los barrios más apartados á divertirse al realmente b ello parque.
Conste, por segunda vez, que los juegos bien lo
merecían; el que hayan sido más ó menos olímpicos, no es punto que discutiremos, baste que
sus organizadores les hayan llama.do así; pero lo
que sí podemos asegurar, es que fueron sumamente divertidos é interesantes,
El programa se componía en su totalidad de carreras por toelo:; los medios posibles: á pie¡ en bi-

cicleta, en automóvil; de velocidad, de lentitud y
hasta de polvorones; los organizadores de las carreras agotaron todos los más originales y entretenidos recursos para hacer que la fiesta dejara un
recuerdo que no se borrará fácilmente.
Las carreras, que pueden llamarse de introduc·
ción, fueron una de velocidad á pie, á cien yar.
das de distancia, en la que resultó vencedor el
joven Juan Carvajal sobre otros nueve competi,
dores, y una en bicicleta para corredores de peso.
Después de éstas siguió una en bkicleta también,
para nifio~, Obtuvo el triunfo en ella el joven Al,
berto Arellano, quien obtuvo otro triunfo en la
siguiente carrera, que fué á pie y á media milla
de distancia,
Tras breve intervalo se continuó el programa
con una carrera á pie, qtte fué la de más conside•
rici6n por la distancia recorrida,
Todas las carreras anteriores, si bien muy inte•
r esantes en sí, no tenían nada de peculiar, y sólo
llamaron la atención de los conocedores y aficio•
nados á los deportes, A partir de la siguiente,
empezaron las ideas originales y las carreras lla·
maron poderosamente la atención del público,
Un grupo de simpáticos niñitos se puso en línea para disputarse el premio en una carrera á
pie, que fué graciosísima en sus incidentes; ninguno de los chiquillos pasaba seguramente de los
diez años, y su conjunto fué objeto d e todas las
simpatías; después de rudos esfuerzos Rafaelito
Velasco Rus venció á sus «temibles&gt; contrincantes, obteniendo por su agilidad un bonito premio
y muestras de las simpatías que se conquistó esp e:ialmente entre las damas.
La carrera que siguió fué s umamente original;
se trataba de que un grupo de señoritas «arriara&gt;
á otro de gallinas, procurando que la suya llegar a
á la meta antes que las de sus competidoras. La
originalísima idea dig 9ri~en ~-i~cidentes de mu~

cha gracia¡ los volátiles, al sentirse conducidos
de una manera á la que no están aco,tumbrados,
trataban de huír, y no siempre por donde lo deseaban sus conductoras. Al fin, después de nna
serie de peripecias muy divertidas llegó en primer lugar la gallina que conducía la señorita Sara Núñez.
Después de una . carrera de relevos se hizo la
que era, esperada con mayor ansiedad, una carrera, el11 l11nt!tud, di} la,s llamadas de &lt;tortuga,&gt; en
bic:icleta,s, No es tare¡¡ fácil la ele sostenerse en la
bic!c:leta á paso ele tortuga, y :ie necesitan ciclistas
hábiles y de pierna&amp; ele acero para, no caer duran•
te la. carrera, Roberto A.1 varez, ciclista cuya fama
es de tiempo atrb reconocida, fué el triunfador
como el más lento.
Para cerrar la fiesta se ideó la carrera más ori•
ginal que pueda imaginarae, una carrera de pul•
vorones, Como esto no es muy común hay que
explicar en qué consiste. Se colocan en amplias tri.
bunas varias señoritas armadas de sendos polvorones, otros tantos caballeros tienen que partir de
la línea dirigiéndose á la citada tribuna con los
nudos de las corbatas deshechos; las señoritas tie.•
n i n que hacer los nudos de las corbatas y d espués poner en la boca de cada uno de los corredor es un polvorón,
Dejamos á nuestros l ectores la tarea de pemar
á qué incidentes se prestará esta carrera, básteles
saber que una vez que los corredores tuvieron su
polvorón respectivo en la boca, ninguno pudo seguir corriendo para llegar de nuevo á la línea de
partida, y todos se declararon vencidos y sin
aliento para más.
La lucida fiesta terminó en medio de las risas
de todos y durante ella no decayeron un momen•
fQ 4rJ 4rJltus~as~o y la alegría.

..

�376

F.T, MUNDO ILUSTRADO

377

EL MU:,iDO TLU.3T RADO

Objetos de la época de la Independencia que se conservan en el
Museo Nacional de México .

•#

l:19IQUlíl)
;

5TOP{A

LAS FIESTAS EN SANTA: MARIA
Los grabados representan, de arriba á abajo: á la izquierda:- Un
incidente de la «carrera de l a gallina&gt;; el principio d e la misma carrera; el principio de la carrera de cien yardas; un incidente de la
carrera de niños. A la derecha, fin de l a carrera de cien yardas; prin.
cipio de la carrera de resistenci a; grupo de señoritas que form.an.la .
mesa directiva d el «CluQ Azub de patiip.doras, rec;itn forll\ado,

1 . E,;tandarte con la Virgen de Guadalupe
que sirvió á alguna de las huestes insurgentes.2. Cuadro que conlfrne una estola, una bufanda
de seda y un puño de bastón que usó el Cura Hidalgo.-3. Armas de la época de la Indepencia; fueron usadas unas por los soldados de Hi-dalgo y otras por los de Mina.- 4 . Estatua de
madera que representa al Cura Hidalgo; se atribuye á un compadre del héroe.- 5, Sillones que
pertenecieron á Hidalgo.-6. Tintero y moldes
de (larro )I una espuela pertcncr;;ientes Hidalgo.

a

111a.T"'!......:: ...

�;,78

) 11

~'.l. "ll'°f)() TUJST!t \JVl

TEATRALES
No se ha dado la importancia merecida, la trascendencia que re¡:rcsenta á la prueba pública ele
los alumnos de la clase de I:eclaruación de nuestro Conservatorio.
La prensa diaria hizo rrsdias, apuntes, nota~
simplemente de e-a cxposic1ó11 ,sc,,lar, como si
se tratara de croniquear un estrn10 de género cuico ó una representación en el Vir~inia Fábrega.•.
Y no debió ser eso. Aquel la noche asistimos á
algo más interesante, n:ás pcrdt:rable que la mala
ó lrncna impresión de un e~pectáculo.
Fuimos á una .iurorn, fuimos á nna promesa,
fuimos á una csper~nza.
No vestí:nnos la toga roja de los jueces, sino la
túnica morada de las redenciones, ya qne r eden·
c1ón será para nuestro constante pecado de arte,
un real florecimiento de actores por venir.
A Eugenia Torres de tiempo couocida y exaltada como arti,ta, hoy en su nueva vocación de
profesora, le e,tá reservado ese incubo y ese rultivo. Es ella quien nos pon!'! en el alma la espe-

El Sr. l11s/)rrlor 1·at!e y /t&gt;s 111i, mbros ,1,, /11 Junta F-alrió/,r,,
r11 ti /u11d1 i11a11.e-11ral.

í'remi~s nfrecidns par la Junta Patriótica á los
1·r11rrdnn·s l'Jt las rarrerns de hay.

G, upo de ni,ios q.,e lomaron parte en la fiesta de Orrin.

Premios ofraidos por la Junta P,1/nóticu á tus
vencedores en las carreras de hoy.

,1

Entre los muchos fe3tzjos y ceremonias q ne p"lra solemnizar las glorias patrias se or!(anizar0n
este año en la ciudad de México, descollaron co•
mo principales, por lo significativas y novedosas,
las llevadas á efecto p:&gt;r la Junta Patriótica de la
sexta demarcación de policía, inte)!rada por respetables caballeros v ecinos de esa demarcación.
&lt;El Mundo Ilustrad:&gt;,&gt; fiel cronista de lo, sucesos culminantes de la sem1na. no podía desenttmderse de los brillantes actos habidos en la sexta
demarcación, y cumple ahora su labor informativa dando cuenta de ellos.

"

La Junta Patriótíca y sus invitados en la puerta
del Edificio inaugurado.

l.lc. José Jl.f. ZaJ•as,
Secretario.

.\r.

E1111/io Huerta,
Presidente.

0011

Ante todo diremos qne el éxito se debe á los
trabajos de la Junta Patriótica en Ll que fi!(uran,
c0n cargos principales, los estima'.&gt;les caballero,
D. Emilio Huerta, presidente¡ D. Juan Navarro,
vicepresidente, el Lic. D. José M. Zayas, secre·
tario y D. José Iglesias, tesorero. cuyos retratos
publicamos en estas columnas. E stos señores merecen una calurosa felicitación por sus inteligentes y desinteresados trabajos.
Las fiestas consistieron en las si~uientes ceremonias y espectáculos: el día 15 por la noche se
reunieron en el nuevo edificio de la sexta comisaría ( edificio del que más adelante nos ocupamos) los miembros de la Junta Patriótica, el comisario D. Eduardo del Valle y los vecinos más
caracterizados del rumbo. Form:mdo procesión
cívica abandonaron el edificio á las diez de la noc'.J.e y recorrieron las calles principales de México, para regresar al punto de partida donde el señor D, Juan Navarro &lt;dió el grito&gt; á las once. La
procesión parecía interminable dado el crecido
número de manifestantes.
El 16, á la, once de la mañana, se inauguró solemnemente el mal(nífico edificio destinado á oficinas pública, de la demarcación, y del cual,
aunque ya nos hemos ocupado en otras ocasiones, diremos que es el primero en su género y que
posée todas las comodidades y ventajas apetecibles. En él se hallan la comisaría, el juzgado sexto correccional, una de las estaciones de bomberos, departamento para vacuna, separos para reos¡
etc. Es una gran c:isa en la que el Gobierno invirtió fuerte S'.lma de dinero.
La inauguración consistió en recorrer el edificio, visitar sus departamentos y concurrir á u.a
lunch-champagne con qne la Junta obseqnió á
sus invitados. La ceremonia fué pre~idida por el
señor comisario D. Eduardo del Valle en representación del Inspector General, coronel D. Félix
Díaz.
En nombre de la J nnta improvisó una bella
alocución el señor licenciado D. José M. Zayas.
Tanto este señor como D. Emilio Huerta y D.
Juan Navarro atendieron solícita y galantemente á los in vitados.
El viernes 18, por la noche, se efectuó en el
teatro &lt;Virginia Fábregas&gt; la representación de
&lt;Madame:sans Géne&gt;. El espectáculo estuvo concurrido por las familias más escogidas de la sexta
demarcación.

Sr. Den fuan Navarro.
Vicepresidente.
A /Jn.

monje.

ranza de ver al¡!ún día, ct:aj~da, e•a bruma ar' ística que nos rodea y que se evapora sin dejar
nunca lrndla.
Lo realiza1á ·c)!uramcnte. Porque sn esfuerzo,
su laboriosid ad y su s;,ber, han hallado concie:1cia, volunt:id y materia en el grnpo de sus edu•
candt,s,
Allí est;i Amparo Roa¡ arasionada, serena, de
voz ¡!rata y emisión tranquila. la de may,,r autodominio, l::t más dueña de ~í. Su temperamento es
sen~ible v delicadas sus manera•. La alta cnmedia será ~l género que más cuadre á sus dotes. y

el público q11e más la aplauda será el intelectual.
Para E,tller Groizard, ~on otro género y otro
público los qne la har:\n tr,uufar.
De may&lt;1r S&lt;'nsibilidad que Amp:iro R0a, su
temperamento es intcnsam,·n!e nervioso y á con~•'cuencia de él, sus manife-tacione, más sinceras
tirnrn do, fase•: la r1'a y d llanto,
E~t:!n Groizard tl"Íunfará ,·n el dram:i y arr:inc.:i,..; forzosamn1te el aplauso d el )(ros pubbc.
Acaso tcnt• más «111aderJ&gt; que la Srila. Roa, pe: o
su mi ma 1wrvio,idad la daña y no pnecie abstraerse de la su~e,tión avasalladora del monstruo.
::,, fuera más serena, más calmada, ~u tr:unfo aq u ella noche habría sido d mejor.
De los actores, d señor d ! h Blnder:i es quien
m:is promete. l!.s natural en sus adema ne~, tiene
clara expresión, un poco monMona por ;iccntuar
los conceptos en un mismo tiempo de la frase,
pero su dicción es correcta y l:ri liante, y es gallardo en actitudes. Será un bravo actor.
Y como estos tres alumnos, qne fueron lo sobresaliente de los presentados en «Rosas de Otofio,&gt; todos lo~ que formaron el conjunto, mostraron voluntad, deseo, un noble de-eo de triunfar
qre todos aplaudimos y que á todos auguramos.
Es tiempo ya que nuestra cultura abra bs a!a;
con n 1mb,1 á campos mejo1 es, que sienta sn vuelo el ap0yo de un viento perfumado en los drmeue, del Arte y que llegue á prender su nido eu la
cumbre mejor.
E,o hará resurrecciones en nuestros espíritus
indolentes.
Tendremos arte propio y propia vida. Sanaremos de la anemia que nos mata y qne de se;(uir
a•í borra1 á todo vestigio, toda huella de =estro
paso por la Vida.

El Teatro es la historia de las almas.
Tod:i ale1ría, todo dolor que pasa queda en
el_l~. ¡!rab.1da ~ara i:nemoria de las almas por vem1, y en es:1 historia aprendemos todas las ciencias de la vida.
Tiempo es fª que ten.g3:mos propia hisbria¡que
el te.,tro refleJe nuestra vida y nos enseñe sus secretos, sus cautos y sus rezo;, todo lo nue,tro; todo_ lo que en nosotros nace, vive y muerr, para
qnit:-imo5 de los labio,eS1súplica eterna á Ja Madre Enropa que por impotencia nos oblida á exclamar eternamente como el personaje de &lt;Los
E,pec!ros&gt; de Ibsen:
&lt;Mama, dame il sole!~

*••
-!\-Ido vuelve á visitarnos y trae consigo la alegria de su espectáculo, puei él, como la mavor
parte de los transformistas, sólo se propone hacer reír á su público.
: Aldo lo consigue. ~s, después de Frégoli, el
mas comp~e!o de los artistas de este género que
nos han v1s1tado, Su figura menudita se adapta á
todas sus creaciones: cantante y chanteusse bailarü1a y prestidi~itador, director de orquesta, ~quihbnsta y ventnlocuo, es siempre un actor.
Este difícil arte, formalizado, si puede decirse
por Henry Monnier, predecesor de Frédoli tiene
una legión de afiliados¡ pero pocos so:;_ l~s qu~
pueden convencernos. Sobre todo en cuanto á la
rapidez de las transformaciones, y en este punto
Alao supera á Fréioli.
Si un comediante italiano del siglo XVII, que
fueron los verdaderos iniciadores del transformismo, asistiera en nuestros días al espectáculo
de Aldo, ha~laría una di ferencia de ra-pidez en las
transformaciones, comparable sólo á la de sus literas y nuestros automóvile~.
Aquellos actores realizaban transfdtmaciones
extraordinarias para su época, en la que hizo furor un~ obnta llam~da: 4-Colombina juez y parte,&gt;
comedia que parecrn desarrollar sus escenas en
Babel, porque en ella se hablaban todas las len-

guas.

:Su asunto era este:
Abandonada por Arlequín, que amaba á la rica
babel, Colombina se le preJenta sucesivamente
como Esp~ñol?, Camarera, Gascona, Mora y Doctor: es decir, cinc:&gt; transformaciones en un acto,
Lleva al perjuro Arlequín hasta á declarar que
va a casarse con Isabel, y cuando lo confiesa se
da á conocer, diciéndole estas palabras:
'
«¡Traidor! me tendrás en tus ojos si no quieres
te1erme en el alma&gt;.
Así terminaba esta obra de transformismo, y sus
palabras finales han quedado como un refrán en
Italia.
Hoy es menos simbólico el asunto de las obras.
Se trata sólo de caricaturizar los tipos de la vida
moderna¡ de criticar los defectos puramente person,al~s, de hacernos reír, en una palabra, que es
el umco ~n, como dije, que persiguen l os actores
de este ¡!enero de esp!ctáculos.
Aldo lo consigue y Aldo triunfa,
Su temporada será un éxito.

Sr. fosé Iglesias, Tesor.:ro.
·X-

**

Por último, hoy deben haberse efectuado, á las
diez de la mañana, varias carreras de caballos y
de bicicletas en la Calzada del NiñoPerdido. Había gran entusiasmo por asistir á esta fiesta que
indudablemente fué muy concurrida. En este número publicamos fotografías de los premios que
deben haberse otorgado á los vencedores y que
consisten en artísticos objetos tales como una copa de plata, un tintero con atributos hípicos, una
pequeña estatna de bronce, un reloj, un centro
de mesa y dos cigarreras de plata nielada.
Puede creerse que muy pocas jnntas patrióticas
han llegado á la altura de la anterior, por lo que
damos nuestros parabi~nes á los señ0res Huerta,
Navarro, Zayas é Iglesias.

*

* tan bien sabe di ver•
La colonia americana,* que
tirse, celebró en Orrin una función de caridad·
una _función carnavalesca, una mascarada llenad¡
gracia_y buen humor, y que al mismo tiempo
prod_u¡o excelentes rendimientos para la beneficencia.
La fiesta de carnaval en Orrin.-La concurrencia.

�380
EL 31UNDO ILUSTIL\llO

HIPOLITO Y ARICIA

TEATRALES

381

EL MUNDO ILUSTRADO

Uno de los más notables acontecimientos recientes del teatro francés, ha sido la resurrección
de la gran ópera de Rameau, Hipólito y Aricia,
llevada á la escena por los actuales directores del
Gran Teatro Nacional de la Opera de París.
La publicación de las obras del gran músico
francés, emprendida de la mejor voluntad por la
casa Durand, ha hecho que se recuerde al reformador de la ópera francesa, quien la llevó hasta
una altura de la que poco ha pasado¡ pero las representaciones de Cástor y Pólux en Montpellitr
y de Dardanus en Dijon, no habían sido más que
ensayo,, muy di,gnos de tom,¡rse en cou~ideración

NOVELA ORIGINAL POR ALBERTO CHABROL
ILUSTRACIONES OEJEORGESCOTT.

( CONTINÚ a.)

S

Una marinera.
pero que no sancionaban el movimiento eu favor
de Rameau.
La espléndida representación organizada en el
Teatro Nacion1l, ha sido la mejor sanción de ese
mo.vimiento d~ rehabilitación en favor d~l gran
artista francés¡ y hay que confesar que los directores de la ópera no escatimaron nada para que la
representación fuera digna del autor.
La !'lección se debió al hecho de que la obra, al

Decorado ,lJt primer acto.
s~r publicad:¡ por h cas1 Durand, había sido rev1sa1a por M. d'Iniy, y la revisión e;taba hecha
á c~nciencia y de tal minera, que se tuvo la segundad de que sería 11 que má, llamara la atención del público moderno.
Y realmente fué así, nadie más á pro¡:ósito para
la revisión que M. d'Indy que es un granadm1.r ador q.e los músicos antiguos, de5de Monteverde y
Charpentier hasta Bach y Rameau. Pero la obq

tiene un defecto del que no se dieron cuenta ni
el revisador ni los directores sino hasta qlle fué
llevada á la escena; su acción dramátic1 e; lenta
y por lo tonto result;i c111sida para un público
acostumbrado á las rapideces del teatro moderno.
Por lo d emás todo contribuyó para que la velada retrospectiva fuera un gran éxito que se recordará con gran placer por los amantes de Rameau y de su música.

E? 4mqr.

IN cuidarme'poco ni mucho de las miradas
furiosas de vecinos y
vecina~, me adelanté,
no tanto, sin embargo,
~ue llegara á la rrimcra fila, en la que
vela el rostro jovial
de Merlín, pue, no
querla 11 ama r la
atención de Miette
ni la suya. ¿Miette?
Oh, Dios mio; acaso se habla perdido
entre la multitud,
pues no se encuentra cerca de él? Mas
no¡ ali! e~tá Miette, es decir, no es Miette, no es la
linda provenzal del pafs de Arles¡ es una senorita, la
más exqui,ita entre las ex-¡uisitas parisienses ...... .
Bajo la toca de Astrskán, los rizos de sus sienes
tienen más rtflejos, á la luz de las lamparillas eléctricas; su, facciones se ven más delicadas; sus lahios rosados parPcen más rosa aún y má~ espirituales ...
Las miractas de Mittte siguen con risuPll1 atención las
evolucione, de un juguete novedoso ... Miette acerca su
mamta enguantada de negro; el comerciante y Merlín
comprenden el gesto; el pnmero toma el juguete y lo coloca de nuevo en su caja, y de~oué, la envuelve en u11
papel; todo pasa ámanos de Merlin, que ha sacado ya
su porta me neda y entrega una cantidad de monedas. Y
los tres seguimos adelantr; yo, ocultándome y agazapándome pa ra dejarles que tomen la delantera.
Les sigo pa,o á
ahora, y en verdad sin riesgo de
cue me descubran. Merlin, cargado de paquetes,-pul's
rio era esa la primera compra de Miette, camina con
cuidado para evitar un encuentro demasiado brusco;
1'\1•tte va, divertiJlsima, de una á otra barraca. deteniéndose cada vez que ve algo que la interesa. Nos detenemos varias ve:es. Y después de cada alto, Miette
sigue su camino con paso de conquistadora, en apostura de princesa que fuera de "incógmtJ." Su traje sastre
de pallo negro, dibuja su busto grácil aún, pero de perfiles admirables; el bolero se detiene un poco arriba de
la cintura, y se alarga hacia arriba en el cuello Médicis,
adoro.ido de astrakan, del que sobresilen los rizos dorados de su cabellera y las florecitas rosadas de ~us
orejas.
Siento volverme loco de pensar que esa princesita es
mi cocinera. Me asalta el de,eo de hacérs~lo saber a todos. Tengo derecho d~ addlantmne á ,u paso y deCHle
en voz alta, ante la mull!tud asombrada, incréJula:
-Miette, he resuelto cenar en casa. a~f es que es hora de regresará casa y prepararme la cena.
Por fortuna me ba&lt;ta l 1 satbfawón Intima de reconocerme ese derecho, y no uso de él. Ahora l:t persona
de Merlín, añadid! á la de los paquttas que lldva, hace
tanto volumen como un vendedor de globos que llevase
consigo su mercancia. Miette acaba pcr advertirlo y
quiere tomar para si parte del cargamento, pero Merlín
se rehusa enérgicamente. La multitud que los rodea les
atropella á tal punto, que M1ette se resigna; mete otra
vez las manos en su manguito y sigue su pasto, pno
ya nada más dirige ojeadas á las barraca~; se d11ige
ahora á los hermo:,os almacenes. alumhrados con gr~n
profu~ión, y, sin apresurarse, admira las suntuosid1tdes
de los aparaoores. La veo detenerse ante la casa Bou•
t1gny, pasar revista muy despacio á todo lo que hay en
los aparadores, y, finalmente, entrar en el almacén.
La vi detenerse ante la ca:,a BJutigny, y pasar revi•ta m·1y de,pacio á los magnificos artlculos de cri~tai dd
Vmeda. Su dddito Indice senalaba un objeto; me parece que era una hermosa pescadora "siglo XV", color de
amatista con montadura de oro ó de oropel. Hahlaba á
Merlin con una animación sonriente. mientras que éste
hacia la peor de sus caras, y ~e atrevió á formular la más
inútil de las ob,ervaciones, después de algunos segundos penetró é hizo penetrar con infinidad de trabajos
todos sus bultos por la puerta de la tienda, en segmmiento dé Midtte, que ya se hal!aba en trato~ con un
joven dependiente que casi se prosternó delante de ella,
mientras que un sefior gordo y mtfletudo-el gerenté ó
patrón-le enviaba desde dttras de su mostrador sus
sonrisas más melosas.
El joven vendedor extendió sus manos blanca~ y amamradas hacia el aparador d~ exhibición y tomó de él la
pescadera, cuyas bellezas hizo notar, y cuvas IJces hizo jugar ante los ojos atónitos de Miette. Ella misma se
atrevió á tocarla con un dejo :i, á rato, me pareció que
hacia algunas observacionPs d1g11as del mejor conocedor, acerca de algunos detalles que no son de su agrado. Sin embargo, despué, de estas observaciones, hizo
una sena! de cabeza á Merlín para indicHle que e~taba
hecha su elección. El dependiente se acer,ó á Merhn, á
quien parece considerar como al intendente de ·•su alteza." Le dijo algunas palabras, una cifra sin duda;-M~rlin querfa colocar sus bultos por el suelo, p, ro el señur
grue;o se apresuró á tom rlos y ponerlos sobre el mostrador, y después se puso á hacer cara banas á Miette,
á quien tantos honores no desconcertaban como si hJbiera nacido en la corte de Esoaña .. E,ta vez 110 lué
su po~tamonedas_\o gue ~acó Merlín, sino su ca1tern; y
el vie¡o loco ten~10 do, billetes _azules al amahle patron,
mientras que M1ette hacia e-cnb1r al dependiente bajo
su dictado.-¿Un nombre? ¿Una direcció1,? ...... Si. sin
duda, la casa se encarga de hacer remisiones directamente.

"ª'º

Bueno, pero ¡á quién está
destiuado e~ te suntuoso
regalo? ¿Cómo es que mi
•·coci11era" y su tio se pufden permitir la compra de un
srtfcuio tan extravagante,
dados sus recursos? Otra
vez más me parecía tocar los
limites de la locura, ó que,
habiéndome quedado dormido al lado de la Jumhre en un
rincón de mi sala estaba sufriendo los ensuenos más
ridfculamente absurdos! ....
Miette, triunfante y Merlín, resignado reaparecidron
de nuevo en la banqueta;
apenas pa$aron frente al lugar á cuya sombra me había
refugiado, me prec1p1té al
interior de la tienda.
Con salutaciones un roco
menos calurosas que las
tributadas á Miette, pero
c,,n la misma pre,te1a, el
d~pendiente me c,freció todos
los BJutigny que se ven en
los aparadores. Al notar que
yo miraha con particular
insbtencia la pescadera me
dijo:
-Esa ra está vendida,
pero si el senor desea una
igual? ...
-Ah l con que está vendida .... tal vez á la senorita
que acaba de salir? Crtf
que habia renunciado á ella,
como 110 la llevó ...
-Senor, nos encargamos
de hacer envfos directos . ...
Con la estúpida esperanza
de que se me diera en seg ,Ua el nombre dictado por
MiettP; repliqué:
-¿Expiden ustedes directamente aún á las provincias? ....
-Si senor, y aún al Extranjero . . ..
-Y ¿cuánto vale esa pescadera?

-Ciento cincuenta francos senurl
-Es demasiado cara!
'
Después de e~ta declararión hecha con sequedad. y no
queriendo marcharme ~in hacer una compra, me deciJI
p,-r una bnmhunera de dos luises que Genoveva Lam),recy recibirá 111ailana como regalo de Navidad, y la cual
podrá a_domar con todas las du1zuras de una rsperanza.
El ú~1,o resultado de mi indiscreta y poco correcta
mamobra fué substraerá Miette y á Merlín de mi persecución ... En vano giré yendo d.: uno á otro de los grupos que hallaba en la calle; no volvf á ver la toca de a~trekán, y si la vela. la cara que se hallaba debajo de
ell11 era rruy diftrente de la de Miettel
Descorazonado al fin, renuncié á mi, pesquizas v me
mar ché á comer al cfr~ulo donde me parecieron fastidiosas las conv~rsaciones de mis vecinos de me,a, las sonri sas de lo~ muzos y el alumbrado deslumbrador de los
sa•ones. D~sde á las nueve de la noche no tuve otro
pensamiento que el de retirarme á mi casa á acostarme,
á dormir. orometiéndome no sonar con las extravagancias _de e,ta Navidad; me sentla posefdo de estos pensamientos enrnedio de un1 lasitud infinita ...
En la ca1le de Notre-Dame-Jes-Champs, me vine á
dar cuenta ,te un coche que desde Saint-Gemain-desPré, marcha ha al unisono con el mio; me pasó en un
largo de cutll? y mi cochero tuvo que detener la brida
para colocarse detrás del otro co,he que ya descargaba
á 111 puerta de mi casa.
Oi la alegre charla de Miette:
-En primer lugar no olvidemos nada en el coche!
Y mientras que Merlin abrfa su po1tamunedas por la
últ•ma vez del dfa, para pagar el c,che, ella descendió
de él todos los bultos para depositarlos en la banqueta,
excepto los últimos, los que con~ervó en la mano.
A Dios gracias! &lt;in ser de una generación tan vieja
como se lo figura Merlin al ver mi-; C0!,tumbres de vi&lt;JO
celibatario, pertenezco á lo menos á una en que todavfa
se ensenaba la cortesfa á los jóvenes, y me foé insopo~table verá esa muchacha ti.n graciosa y tan di,tingu1Ja, Ct n tanto~ bultos á la mano, con su ma.igu1to y
con nna e110,me f licia que levantar.
-Permftame, Miettel . .. .
. Mt pdrec~ un gran gol1,e de audaci t habla ria por su
d1m10ut1vo mientras que me apodero de las puntas de
algunos hilos de los paQuetes.
M1ette, demasiado ocupada para haber si~uiera m t t·
d~ el c~che que segufa al suyo; lanzó un gnto de adm1rac1011 al ve1 me cerca de ella, y se me quedo mirando
con un aire de la mas viva contrariedad; después, ya
r~puesta de ~u primera impresión, me soltó en las nances la mas fresca de las carcajadas, y, sin cuidarse de
cortume los dedos, me arrancó de entre ellos los hilos
ae lo~ paquetes y se marchó por el corredor del zaguán
por el que se oyo el alegre frou fru de su falda.
Los coches se marcharon, Merlin y yo nos quedamos
frente á frente. El tenla un air~ misteriosamente furtivo; escondió su embarazo inclinándose á juntar los pa-

qu, t¿s más granJe3, que Miette dejó en el suelo; y yo,
para tratar de recobrar mi aplomo, hice uso de mi derecho de patrón para hacer al~unas observaciones:
-Volverá esta hora, Merlinl ... .y sin haber comido! . ..
-Perdón, senor, pero Miette quiso que comiéramos
en el restaurant.
-Comer en el reshurantl Pero tu S( brina te hace girar como á una veleta mi pobre Merlín!
-Senor .. .. es Navidad ..
Y como esta respuesta le parece definitiva, puesto
que la copia de su sobrina, no se preocup,j por decir mas
y se marchó por el patio procurando alejarse del patrón
que esta noche parece del peor humor, y se dirigió al
subsue10 en seguimiento de Miette, mientras que yo
subfa la escalera para encerrarme en mi soledad.
Llegado al salón, con el alma sumergiJa en las más
profundas sombras, con la~ manos á la espalda, como
se pinta al gran emper.idor, empecé á recorrtr los famosos cien pa,os¡ ya se me habla quitado la gana de acostarme y dormir sin ensueño,; al contrario, perfectamente despierto, pensaba en los extrafíos acontecimientos
del dla, con el interés lleno de irritación que excita la proximidad del misterio. Hay algún misterio en fa corta
exbtencia de Miette; meterla la mano á la lumbre si nól
Esa pescadera comprada tan á lo loco no está destinada
para el rústico campesino ni para el maestro de escuela . . . una corbata de seda roja hubiera contentado al
primero, y en cuanto al segundo se hubiera dado por muy
fo iz con un secante con inidales doradas, el que le hubiera transpo1tado hasta el séptimo cielo ....
Y ademá.s de esto la actitud de Mie,te con su traje de
senorita; no, no me queda lugar á duda; Miette no ha
sido educada por sus paores: por la hermana y el cunado de Merlin. Como sucede á menudo, la granja de éstos se hallaba cerca del castillo del lugar: la gracia de
Miette la habrá hecho ser aceptada á los juegos del heredero, después habrá sido admitida á la mesa del castillo y en el salón, gracias á sus talentos de nina prodigio ... .
De esa manera, al crecer, los muchachitos que en otro;
tiempos jugaron á las munecas habrán acabado por jugar á los amores hasta hacer,;e los más locos juramentos . .. . La nobiefami1ia se opone, como es natural á una
unión tan desproporcionada; pero los parientes de Miette, con la mgenuidad caracterfstica de los campesinos,
e~peran que todo se arregle, pues el honrado Merlín, por
loco que esté con su ,obrma, no hubiera consentido en
la compra de la pescadera si no se tratara de obsequiar
á un novio ... .
(CONTINUARA.)

�EL MUNDO ILUSTRADO

'IrA~JDIE NlUlBIL.A!D&gt;A
(Inéditos, para ~El l!!uodo Ilustrado.&gt;)
La tarde me avisó que no vendrías ..... .
Soplaban del ocaso rachas frías,
y al cerrar mi vidriera,
con la an~ustia de aquél que nada espera,
rodaron por mi frente
las gotas de la lluvia, suavemente .. : ...
iTarde triste y velada
que no pudo anunciarme tu lle_:!ada!
Tarde triste y sincera
que no burló mi k diciendo: &lt;Espera.&gt;
... La ví morir en hondo desencanto
sin nubes, sin colores, sin un canto,
- las aves, por el cierzo entumecidas,
estab:&gt;.n tras las hojas escondidas;y ,cuando ya á lo lejos, con pereza,
vi acostarse la luz en h maleza,
la voz de la verdad vibró en mi oído
hablándome de ausencias y de olvido
Esa tarde tan triste ·y tan sincera
vivirá en mi memoria hasta que muera,
porque ella me avisó que no vendrías
y me dijo que tú no me querías ..... .'
iOh tarde perezosa!
lhe de llamarla cruel, ó fué piadosa?
No lo sé .... más en mi último momznto,
tras el gran ventanal de mi aposento,
he ~e.ver, cual un mágico espejismo,
la visión de esa tarde en mi lirismo,
de esa tarde tan mustia y desolada
que para todos estará olvidada .....
La luz ha de acostarse con perez:i.
sobre la alta maleza
que recorta las vagas lejanías ..... .
Soplarán del ocaso rachas frías;
la voz de la llovizna desde afuera
me llamará, toc1ndo en la vidriera ..... .
y yo, pensando en tí, veré el pasado
sobre el cristal que el aJua habrá empañado,
mientras muere la tarde en lontanJ.nz:i.
á la par con mi vida y mi esperanza ....

más ya no te sacuden sensuales convulsione,
y vives de recuerdos caduco y aterido.
iO!:i, Momotombo! Tu alta cabeza coniforme
dasgarra el aznr de índi_go, como una flecha enorme
y asómase á la limpia serenidad del agua.
'
Eres N_ar~iso: gustas, aunque cascado y viejo,
de sonrcir a solas ante el movible espejo
que forma con sus linfas el Lago de Mana;!ua.
JUA:i

León, Nic.

B.

DELGADO,

o
FILIAL UNO
En la tarde suave y cálida,
desde el diván carmesí,
alzas fielmente hasta mi
tus lentos oios de pálida.

MINIATURA
Para "El Mcnt!o lluttratlc."

S~b~e muelle chaisse-longue de terciopelo,
de hb1_a alcoba en la penumbra grata,
en actitud de voluptuosa gata
luce Marión su desnudez de hielo.
La dorada cortina de su pelo
por el busto marmóreo se desata;
y en su rostro de nieve y escarlata
pone el esplín su máscara de duelo.
De súbito en sus labios se dibuja
sutil sonrisa ...... Imperceptible aguja
hinca en el raso de su pierna fina;
y alegre al fin, con languidez mundana,
se entreJa la indolente cortesana
á un sueño delicioso de morfina.
RAÚL

A. E STEVA,

MOMOTOMBO
O vieux Momolombo, colosse chauve et nu,.,.
VICTOR HUGO.

Desde que el viejo Hugo te regaló el oído
con el sonoro ritmo de líricas canciones,
tu seno, antaño ignívomo; siente palpitaciones
Vernales. Y esa gloria le tiene envanecido.
Calvo á par que rugoso te yergues atrevido
so bald:iquin que exornan e~trellas y crespone~;

De mi libro NICARAGUA.

C~anJo tu nomh, P e•cucho rien,o en do1'3 i\\,rina
Y tn ::.u amante: •I bizarro ~on~u,stador ibt'r0

Hornán C, rté;. Tú l.jue hablas en terruño ~xtranjero

oe mi patria, en t11 lengt1a m1~t&lt;1iJ::.a y ctiv1nu.

sobre la fJsca noche de u11a md•ua enct1ina.
M 11in:_
he,_á rbol venn,to. árbol p•ó:er y amigo:
h= a~u1 a nll amad:i. B ·i11d3(~ tJ fro,cor y t,1 aong(l ,
iump• dé sus º"~talg1as lo; :tpretaJus laluS,

S 1•té11la en tu h1rc:1Jura de mu&lt;gll tapiZJdl,

y do N t1ahualc~yotl cántale una b.1lacta
como á n ñ1ta e1,fc:rn1:i que arrullas tn tus brazos.
JUAN B. DELGADO.

•

AlJN

Por el cielo an~elical
se ahonda en místico as::enso
la soledad de un inmenso
plenilunio inmaterial;

Mil veces me engañó; más de mil veces
abrió en mi corazón sangrienta herida:
de los celo31 la copa d esabrida,
me hizo beber hasta agotar las heces.

En escen1 baladí
te infunde su poesía
tan dulce melancolía,
que quieres morir así.

Fué en mi vid:1, con todas sus do'.lleces,
b causa de mi angustia-no extinguidaaunqu~ ¡pobre de mí! toda la vida
su mentiroso amor .... pagué con crece:;,
Los tie:npos han pasado: ya su boca
no me da sus caricias; no mi abraza
el fuego de sus ósculos de loc3.:
Y sin embargo mi p:1sión persiste ....
pues, cuando á vece3 por mi senda p.isa,
me alejo mudo .... y cabiz!lajo ... y triste ....

Con el mimo de estar triste
buscas mi arrullo más blando,
y te sorprendes llorando
lágrimas que no sentiste.

J ULIO FLÓREZ.

EL ARPA DEL JAGUAR
Pides, tan sola en b vida,
diminutivos de infancia
y tu tímida constancia '
quiere ser compadecida.
Con alteración ardiente,
en tu insaciable interés
de preguntarme &lt;quién es
tu .... &gt; eternamente!
Quisieras huír conmido
hacia un país de quime;'a,
donde no se conociera
la voz del mundo enemigo.
Al.;o eleva nuestro sér,
y la calma de la luna,
nos embarca como una
blanca nave ...... á no volver.
LEOPOLDO LUGONES.

o
lUIL.'ll"IlMA IL.lUZ
¿Qué aguardas junto á mí? ya el sol nos dora
el manto vespertino de la esfera,
'
y la nube en que sigo mi carrera
rompe la mar con fatigada prora.

Suele el jaguar, husm~ándoles la pista,
tortugas perseguir en la ribira;
y vaciarles la concha, cual lo hiciera
con fino tacto primoro,o artista.
En cada concha hiciese una conquista
el arte antiguo si á nacer volviera;
porque en los cascos que vació la fi?ra
sus cuerdas enclavar puede un arpista.
iAh! cuántas noches que en cobarde fuga,
llega donde el raudal pone su ese,
encuentra en vez de concha de tortuga,
la luna llena que su faz retrata
sobre el limpio cristal, como si fuese
una tortuga de bruñida plata ....
JosÉ

S. CHOCANO.

e
VIDA Y ARTE
Entre el Arte y la Vida repartí mis vigores,
y Arte y Vida me dieron su blasón má, preciado;
y viviendo otras vidas, Arte hallé en el pasado;
y por obra del Arte, viví vidas mejores.
Pes ~ un sello de audacias en mis odios y amores
y las formas rebelde, p:tra mi Arte he busc1do.
Como artista novísimo ó como héroe anticuado,
he ceñido mis sienes con espinas y flore,.

¡Cuán mustia del ocaso está la hora!
En la playa ¿qué dicha nos espera?
Ni palmas, ni sombrosa enredadera
Ni florido rosal, ni a ve cantora.
'
Más si al desierto de la orilla o'.&gt;scura
llegar alcanzo con la noche en calma
te ofreceré cuanto en mi afán poseo. '

Es el Arte en mi Vida lo que más la e11galan1;
y la Vida errabund1 de un11 Edad ya lejana,
e, en mi Arte dilecto la más óptima pule.

Y tendrás, pues no tengo otra ventura,
El amor que es aliento de mi alma:
¡Ultima luz que en mis tinieblas veo!

A •í es cómo en mi historia ccrebrada ó sentida,
he de hacer yo de mi Arte mi mejor fe de Vida
y he de hacer de mi Vida mi mejor obra de Arte .. ,

J .\CIIITO Ci;TIÉRPE3 COL,

JosÉ

S.\:lTOS C1-:0C'ANO,

CRONICA

'

TLI fronda es un pena · 110 de pluma encarnadina
un parasol dt flores tupido v t •rnpranero,
'
un coru~rante ca::,co d~ e,mer~tdino :ic~ru

Con la espectral ilusión
de la hora que te importuna,
un vago pavor de luna
te acerca á mi corazón.

MA-RÍA ENRIQUETA,

o

MALlNCHE

!t\ magua, Ni;,

Que encantando los jardines
viene casi lastimero,
delirado en un ligero
frenesí de violines.

383

EL MUNDO ILUSTRADO

El estío se vá; su despedida ha sido triste como
todos los alejamientos: la lluvia lánguida y tenaz,
le ha consagrado el homenaje de sus últimas lágrimas, y las flores, el de sus postreros perfumes.
Terminaron ya las tardes tempestuosas y ardientes; ahora tenemos en las nubladas lejanías
del horizonte, flotantes crespones, color de ceniza, y heladas brisas, vienen á traernos noticias
del próximo otoño.
Demos, pues, nuestro adios, al hermoso y espléndi&lt;!o verano, y mirémosle partir con la sua •
ve y melancólica nostalgia de todo lo que se aleja; ¿no es cierto, lectoras mías, que hay algo de
dulce é indefinible tristeza en aquello que se contempla á través del recuerdo? Volviendo la vista
hacia el pasado, todo se ve envuelto en la poética aureola de lo que nunca ha de volver; pasa en
la memoria lo que en las perspectivas de un paisaje campestre; el camino fué largo, penoso tal
vez, pero visto así, á larga distancia .... ¡cuín bello aspecto ofrece!; los grupos de árboles frondosos y sombríos, las azules montañas surcadas por
dorados toques, de tonos maravillosos y siempre
cambiantes; el risueño é inquieto río que pone su
nota de luminosa frescura entre las obscuras frondas ... todo, todo, aparece tranquilo y hermoso
contemplado en el mágico espejo de la distancia.
Así, de un modo análogo, sucede con nuéstros
recuerdos, miramos lo perdido y lo encontramos
bello, cuando tal vez al poseerlo no lo estimamos,
ni le concedemos siquiera nuestra atención.
Ahora que se aleja el verano, llevándose todos
los placeres que en él se disfrutan, verán tal vez
con tristeza, los lindos ojos de algunas de mis
lectoras, perderse en el pasado, los gratos recuerdos de la temporada en el campo; recordarán las
mañanas azules, llenas del suave perfume de las
flores de su jardín; los crepúsculos tibios, resplandecientes por los dorados reflejos del poniente, y los alegres toques del aguacero en los cerrados cristales; todos estos amables recuerdos evocarán, tal vez, pasadas venturas que huyeron como
las golondrinas al país del ensueño, buscando como ellas, las tierras florecidas y el beso del sol.
Todo cambia con la estación, el aspecto del campo y también el de las ciudades; la temperatura
influye directamente hasta en el giro de los pensamientos y en las inclinaciones del carácter; y de
un modo especial en la transformación que tienen
los adornos femenino~, pues la Moda, como ave
viajera, trae en sus ricos y espléndidos equipajes,
un inagotable surtido de diversas confecciones
para cada estación.
En la actualidad, el reinado de las faldas lisas
toca á su fin, para dejar sitio á la elegante sobre
falda. Hay en este género, una gran variedad de
combinaciones en sus diversas formas; la gracia y
el ingenio de la inventiva, rivalizan entre sí para
arreglar los pliegues de las sobre faldas de mil
distintos modos. Unas, se prolongan por el frente, en un ángulo que toca casi á la orilla de la
falda, otras, semejan cortas túnicas que se abrochan por un lado formando una elegante drapería; las hay, que se abren casi por el frente, cayendo sueltas por detrás y por los lados, con graciosa sencillez. Los trajes cubiertos de encaje,
aún están en absoluta privanza, y es probable que
ésta se prolongue bastante tiempo, pues son los
más hermosos y elegantes que hemos visto en la
estación de estío; tienen una distinción tan exquisita, que no es fácil substituirla con nin~una
otra confección. Reunen, además, la venta1a de
favorecer extraordinariamente el rostro, y al conjunto en general de quienes los llevan, dando un
aspecto ligero y alado que recuerda á las mariposas volando entre las flores de risueños jardines.
Como el encaje es un verdadero derroche de la
fantasía artística, hay en él una asombrosa variedad· y así vemos en estos trajes una gran diversid¡d; ya ~n tul bordado con dibujos vistosos y
realzados, ya de finísimas redes, con labores delicadas y apenas perceptibles; el encaje inglés con
sus tejidos de inagotables combinaciones, ó bien,
el de guipure con su elegante y fastuoso aspecto;
el encaje de Irlanda, representante de la severa
distinción y el gusto sobrio y exquisito; y también el de malla, ligero y gracioso, que es, acaso,
el más novedoso de esta temporada.
Como el verano al alejarse, se lleva el tesoro de

sus frescas flores, la Moda, ingeniosa y atrevida,
ha ideado poner en los corpiüos de las damas, el
lindo adorno de flores artificiales; y en esta clase
de confección, se ha desarrollado una fantasía
digna de mencionarse, el arte nuevo, introduce,
también, sus brillantes caprichos de artista .lesequilibrado y antojadizo; en alguna otra ocasión,
trataremos de este último, pues temo haber fastidiado á mis queridas lectoras, y el arte nuevo
merece ciertamente, capítulo aparte.
MARGARITA.

La mujer y la Sociedad
En algún artícuh&gt;, relatabamos á nuestras lectoras las crueles costumbres que existen en algunos
países para tratar á la mujer.
Sin embargo, parece imposible que en ciudades
cultas, se dicten leyes que por no darles otro
nombre llamaremos extravagantes, y lo son á tal
grado, que no podemos menos de relatarlas á
nuestras lectoras, las cuales, sin duda, levantarán
interiormente una viva protesta en contra de
ell~. Citaremos algunas.
En el estado de Georgia (E. U. A.) que se distingue por su mogigatería entre los de la Unión
Americana, el diputado Glenn acaba de proponer
una ley suntuaria en virtud de la cual se mandará á la caree! por tiempo determinado á la doncella ó viuda que por artes que no sean las de los
encantos naturales, impulsen á un hombre á contraer matrimonio.
El famoso «Femeni.,e Wiles and Blandishmen's
Bill&gt;, lleva el enunciado de &lt;i:Acla para resucitar
y poner en vigor la que el parlamento indlés
adoptó en 1670, respecto á los afeites y trajes" femeninos para atraer á los cándidos y sencillo;
varones del Estado.&gt;
&lt;i:Sección 1 ~-Se decreta por el estado de Georgia ..... que todas las mujeres, cualesquiera que
sean su rango, profesión ó categoría, ya sean solteras ó viudas, qur. atraigan al matrimonio á los
confiados varones de este Estado, á contar de la
fecha de la expedición de esta ley, valiéndose de
afei~es, colorete, pinturas, polvos, perfumes, cosméticos, aguas de tocador, dientes ó pelo artificiales, corséts, acoginados, aretes, zapatos de tacón
a~to, blusas caladas, ropa blanca fina, encajes, medias bordadas 6 matizadas de diversos colores ó
en fin, por cualesquiera otros medios fraudulentos ó engañosos, incurrirán en las penas que
ahora se encuentran en vigor contra de la brujería, hechicería y otros crímenes y delitos así de
espantosos, y el matrimonio que concierten, una
vez comprobadas tales arterías, será por ese sólo
hecho nulo y de ningún valor.&gt;
Pero si es terrible y draconiano lo propue~to
por e~ diputado Glenn, más lo son, dos proyectos
q~e hene en estudio la legislatura de Luisiana, si
bien pocas trazas tienen de llegar á ser leyes. U no
es el llamado &lt;i:Acta obligando á los solterones ó
solteronas á casarse ó adoptar el número suficiente de niños que los obliguen á ocuparse de un
modo útil y conveniente.&gt;
E!o. título del otro es: &lt;i:Acta para considerar como rave falta el hecho de que un hombre bese
en domingo á su mujer ó á otra mujer cualquiera y estableciendo la penalidad consiguiente.&gt;
Y ya que se habla, de la observancia del domingo, diremos que las «bine laws&gt; no se observan en nin~una parte con tanto vigor como en el
Estado de Kansas.
Puede un hombre morirse de hambre sin encontrar en donde comer un pedazo de pan, pues se
hallan cerrados sin piedad todos los hoteles y
tien:las de la ciudad.
En Iola, ciudad de 25,000 habitantes, no es posible en domingo:
Enterrar á los muertos.
Andar en tranvía ó en carruaje de alquiler.
Comprar periódicos ó revi,tas.
Sacar la correspondencia de la estafeta.
Usar telégrafo, ó teléfonos.
Comer eu hoteles ó café•.
E¡ecutar cualquier trabajo manual y comprar y
vender la cosa más insignificante.

Verdaderamente causa sorpresa, y no aJradabl~
por cierto, ver leyes semejantes en países civilizados, y, no pudiendo protestar de ningún otro
modo, debemos siquiera reírnos, lectoras mías, de
lo extravagante é inju,to de estas costumbres.

00
LOSB&amp;OMBOS
Lo-; biombos. He aquí una co~a tan útil como
artística. No hay casa, acomodada ó humilde, que
no se adorne con ellos. Sirven para todo: para
ocultar dis..:retamente una puerta, para dar fondo
á uu canapé. para decorar un rincón, para improvisa, un cuarto de baño, para velar la luz d e una
ventana, para tapar un chiflón de aire, para esconder un desperfecto del tapiz .... ¿quién podrá, de
un golpe, enumerar todos los servicios que un
biombo puede prestar? Nadie; pero todos convienen en que no es posible pasársela sin los biombos. Y la verdad es que hay-;:razónJ¡)&gt;ara decir
este.

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"'

Damos á nuestras lectoras el modelo de dos tapas para un biombo japonés. Lo esfumado y velado de las dos pinturas, puede permitir que sean
ejecutadas . hasta por aquellas personas que no
se han dedicado á la pintura y al dibujo.
La tela de las tapas es de raso de algodón- si se
quiere puede ser tela de seda pero nosotros nos
permitimos indicar á nuestra; lectoras que más
vale que ensayen el trabajo en tela de poco costo;-con tachuelas doradas se restira la tela sobre
el bastidor de madera ; después, se le da el fondo
con una mano de pintura de aceite, y después se
hacen las ~guras. En las tlapalerías venden, por
onzas, la pmtura ya preparada.
A la primera tapa, se Je da el fondo de un color gris perla; los ran..os de flores son azul cobalto con pequeüos toques rojo de ladrillo, y la fi~ura es rosa fresa, un poco desvanec ida hacia abaJO, La otra tapa lleva el fondo del mismo gris; la
luna blanca y las flores rojas con los tallos verde obscuro. Estas florecillas tienen algunos toques
ne~ros y otros café obscuro.

�FoF. Féux,

DE

PARid.- :\foDAS BEcrroF DAVID.

Traje de paseo.- Confeccionado en velo de color b3iga.
T,a falda lleva ricas aplicaciones de guipure que suben por el
d~Lintero ligara.mente abierto.
Corpiño de estilo japonés, adornado con la misma guarnici6a da h falda, dejando ver la camisola hecha en tul y encaje lig·ero.

FoT. FÉLIX, DE PARís. -MODAS RoUFF..

Traje de calle.-Hecho en «tussor» gris; el jaquet enter.1mente bordado de trencilla. Chaleco de seda ligera, rosa;
cuello de encaje valenciano.
La falda table.1da y con canesú bordado

�EL MUNDO ILUSTRADO

386

La Modista en Casa.
Nada hace más agradable el aspecto de una joven, como esos cuellos que la moda está desenterrando ahora y que ya en otras épocas hadan las
delicias de nuestras elegantes: me refiero á los
cuellos marineros.
Este que presentamos ahora á nuestras lectora~,
es uno de los más bonitos, tanto por su forma,
cuanto por la gracia de su adorno.
La confección de este cuello parece, á primera
vista, un poco complicada, pero no es sino un engaño¡ con las explicaciones que vamos á dar, se
verá cuán fácil es.

Figura 3.
en la parte izquierda del canesú. Esta bolsa, muy
útil por cierto, pues sirve para el pañuelo ó para
llevar el reloj, aumenta la gracia de todo el cuello. Puede ir pespunteada en sus orillas. Y el derredor del cuello, debe adornarse con cinco ó
seis hileras de cordoncillo, teniendo cuidado, al
elegir el color, que este armonice con el del
cuello.
El grabado núme,•o 3, muestra de una manera
perfecta y clara la forma que debe llevar el canesú, Nótese, que éste se extiende por la parte
inferior del brazo. Nótese, igualmente, que en los
hombros y en la parte correspondiente al cuello,
lleva unos pequeños cortecitos que tienen por
objeto evitar en una y vtra parte las arrugas, muy
fáciles en esos lugares cuando la tela no puede
dar de sí por la falta de los cortes indicados. En
la parte inferior del canesú lleva un peslafo doblada, del ancho de tres centímetros, hilvanada
con puntadas finas para que no se salte. Esta pestaña va sobre la del forro.
El grabado número 4, muestra la blusa completamente concl uída. Aquí ya puede apreciarse bien
la gracia del cuello. Como complemento, la blusa
lleva una ancla bordada al realce con seda sobre
las mangas, y otra ancla, bordada lo mismo, en la

Figura 1.
Mídase el ancho de hombro á hombro, y córtese un canesú en la forma que indica el grabado número 1, canesú que dé precisamente el ancho de los hombros. Una vez cortada la parte delantera, procédase á corlar l a parte de atrás, siguiendo exactamente la misma forma que el canesú tiene por delante. Después, hágase al canesú
de delante un corte,- comenzando por la parte de
arriba, la que corresponde al cuetlo,-que tenga
en su principio quince centímetros de ancho y
que vaya angostándose hacia abajo hasta concluír
en un pico. Córtese luego una pieza cuadrada, y
aplíquesela en e\ aerredor del cuello por detrás,
y por delante sobre las aletas que se formarán doblando el cant'sá que sobró del corte.
Despúes, según lo mdica el grabado número 2,
córtese otra pieza igual á la cuadrada, y otras dos
iguales á las aletillas dt'-1 canesú¡ pón!!anse toda~,
ya unidas primeramente, sobre las. otras qt'.e ya
estaban cosidas de antemano, temendo cuidado
que vayan revés con revés, para que luego, al doblar el cuello en su forma natural, resulte al derecho.
No hay que descuidar la~pequeña bolsa que va

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F1gttra 2.

Figura 4.

Figura 4.
parte delantera del interior de la blusa, el cual
debe ser de una tela lisa y clara que haga contraste con la tela del traje.
Cuatro ojales rematan el canesú. Por ellos se
hace pasar una cinta angosta de seda.

..

Consejos de Higiene
Generalmente se cree que la comida durante la
noche es daños.&gt; y perjudicial á la salud, porque
se carga el estómago de alimentos que alteran las
funciones de los órganos digestivos, y por esto se
recomienda que no se coma ni se cene durante la
noche, ó que por lo menos, transcurran tres horas entre la comida ó cena y el acto de acostarse.
En un periódico de Medicina, un acreditado
profesor, externa su opinión tanto á los enfermos
como á los que no lo están, procuren tomar alimento poco antes de acostarse, con tal que este no
sea pesado y de difícil digestión. Todos los animales después de comer duermen ó dormitan instintivamente, y hasta el hombre se pone soñoliento después de una abundante comida, porque la
sangre afluye al estómago para alimentar los jugos digestivos, dejatldo el cerebro adormecido, y
por consiguiente, más dispuesto al sueño¡ esto es
fisiológico. La sensación de abatimiento que experimenta el que se desvela, no es otra cosa que
la falta de alimentación cerebral, y el insomnio
mismo es á veces un síntoma del hambre¡ satisfágase ésta y el sueño será tal vez su comecuencia.
No hace mucho que un facultativo fué llamado
á las dos de la mañaua para asistir á una seiiora
enferma, de quien se le dijo estaba con síntomas
muy alarmantes; examinóla atentamente, vió que
tenía el calor natural, el pulso regular y que el
corazón funcionaba bien. Con asombro de la familia, recetó el médi.:o que se le diése inmediamente á la enferma leche caliente, ó en su defecto café, y un poco de pan.
A los pocos momentos de haber tomado el remedio prescrito por el médico, quedó enteramente curada la enferma y en disposición de dormir.
Desde entonces dejó de padecer los insomnios,
porque siempre antes de acostarse tomaba una
cena de alimentos nutritivos pero de fácil digestión.
Los anémicos, y los que sufren de debilidad general, se destruyen sin darse cuenta, su naturaleza,
con el ayuno tan prolongado que media entre la
comida y el desayuno del día siguiente, cuando
el alimento que se toma por las noches es insuficiente para nutrir el organismo dnrante el transcurso de tiempo que se dedica al sueño.
Es cierto que el estómago debe reposar¡ pero
no es menos cierto que cuando se tiene hambre
se debe comer. Los niños comen con mucha más
frecuencia que los adultos, pero es simplemente
porque los alimentos de estos, son de más fácil
digestión¡ pero una vez que ha terminado ésta, se
puede comer á cualquiera hora. Satisfágase el
hambre en la noche, y de seguro que el sueño será su consecuencia, como sucede con los niños
que después de tomar alimento se quedan dormidos casi siempre. Los enfermos y débiles deben
comer un poco antes de acostarse por las razones
que ya hemos expresado. Las mujeres que desean
conservar su belleza por largo tiempo, deben evitar con el mayor cuidado esos prolongados ayunos nocturnos que marchitan la tez más hermo~a y destruyen la más brillante juventud.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1751956&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>L UNDO LUSTRADO
Registrado como articulo d

Año XV-Tomo 11

P.

segu nda clase, en 3 de Noviembre de 189 4.-Impreso en papel de las I•'H,,•icas de San Rafael.

México, 27 de Septiembre de 1908

Número 13

OON AOUSTIN Oti ITURBIDE,
EMPERADOR Df: MEXICO.
(De un retrato ,ntiLUO ~ue se cons,rva en el M, seo Nacior.al de IY.édco, 1

�398

lt .MUNDO n.úst.RADO
ID&gt;ñredcrlc~

Director, Dr. Luis Lara y Pardo.
Gerente General 1

ALFONSO E. BRAVO.
OFICINAS:

Oalle de Alfaro número 9. México. D. F . ADartado DOS·
tal 2.570. -Tttléfnnos: Ertcson, 1476.
OomDañía Telefónica, 471.

--

PRECIOS DE SUBSCRIPCIÓN:

En la Oludad .............................. $ 1.25
~n los ffistadn•. ......... .. . .. . .. . . . . . . . .. .. .. l.ñ()
En el ExtranJer, ,. . .. . .. .. .. . .. .. . .. .. .. .. 2.00
NÚMEROS SUELTOS:

En la Oal)ltal. ................. . ......... $0 3.5 cs.
En lo,j ~.~a11u,..... .. ................ $0.50 cs.

NUESTRO BUEN HUMOR

Lpíritos primitivos en general,

A juerga ejerce sobre los es-

sobre los pueblos latinos en
===-----"4, particular, en el mexicano
muy especialmente una fascinación irresistible.
Gritar, brincar, chacotear reír, hablar hasta por los codos .v jugar i1asta el enervamiento son para ciertos
temperamentos, entre ellos el nuestro, necesidades imperiosas, embriagueces di vi nas,
voluptuosidades celestes.
No bien nos reunimos media docena de
o-entes, sobre todo &lt;lel sexo fuerte, cuando
;os entra una especie ele comezón imperiosa de o-ozar, de jugar y de reír. De obra ó
de pal;bra hemos de emprender juntas tumultuosas, polémicas interminables, verdaderas orgías &lt;le acción .r de pensamiento en
que desbordan nuestra exuberante imaginación y nuestro insaciable anhelo e.le emociones.
.B~sto, en principio, nada tiene de malo,
es enteramente animal y revela exceso de
energías acumuladas que buscan amplio é
impetuoso desahogo.
Pero ha.r juerg·a y juerga y no es aquélla de que en México g·ustamos la más sana ni la más mornl.
Los franceses, por ejemplo, g·ustan de la
sociedad, son inquietos, agitados, turbulentos. 8eis franceses hacen más ruido(] ue sesenta ingleses ó seiscientos alemanes. En
libertad, como se dice de los caballos &lt;le circo, los franceses son incansaLles .r rolcánicos; pero su juerga ofrece ésto &lt;le particular, que no es agresiva ni tiránica de pala.bra ni de obra; que no sacrilica la alegría
de nadie al placer de los demás; que, por
el contrario, trata de procurar satisfacci6n
y placer á todo el mundo, de buscar para
cada cual el género de goces que prefiere .Y
que se manifiesta respetuosa de la voluntad
agena.
El francés, sabe divertirse como nadie.
Pero es que gusta del canto y no del alarido, que baila, pero no combate; que discute, pero que no injuria.
El hombre más circunspecto puede entrar á una reunión de estudiantes turbulentos, tigurar en el banquete ruidoso .r cuasi
orgiástico de una boda popular, seguro de
que nadie se burlará de él, ele que nadie lo
importunará y de que serán respetadas su
seriedad y su moderación.
En los bailes públicos, que constituyen
para ciertas tarambanas todo el encanto de
París, se reune la gente de trneno, los per&lt;l ularios más redomados como las cortesanas más degradadas, lo cual no obsta para
que el turista observador, el hombre serio
puedan mezclarse en el tumulto sin que nadie S j ocupe de ellos, ni 1, s ex.ija nada, ni
siqlliera repare en su 1,Jrcscncia.
1~osotros entendemos las cosas de ot1 o
modo. Cuando nos proponemos divertirnos
ha de ser de porfuerzaácostaagena. Nuestro bullicio y nuestra alegría son agresivas,

ltscogemos slempré en el grupo, uno 6 varios chivos expiatorios y sobre ellos descargamos nuestra alegría como un revólver,
injuriándolos, maltratándolos de obra, burlándolos hasta el escarnio, hasta desenlazar
nuestro pic-nic ó nuestro baile con una riña
y golpes, un:t batal11t campal con la policía
y una comparecencia en masa ante el comisario de la demarcación.
-tQué tal se didrtieron anoche1
-La mar I Acabamos á palos.
Este diálogo es la regla después de una
parranda.
Alejandro Dumas padre dice que la primera observación que á un francés se le
ocurre hacer en presencia de un desconocido es un elogio. Lo primero que nosotros
solemos hacer es un vituperio.
AgTedir es nuestro fuerte .Y nuestro placer de dioses. Criticar, N:'I' dwela, dar carga, comer prójimo, quemarle la sangre al
pinto de la paloma !qué deleite! De cien
conYersaciones de sociedad lo menos noventa son de crítica y de crítica acerba de nuestras relaciones y conocidos.
Todo pasa por el crisol de nuestra crítica
despiadada. El traje, la fisonomía, la posición social, la fortuna y lo que es peor, las
intimidades, las poridades, los hechos que
no debían transpirar fuera del sagrado de[
hogar ó del fuero interno de las gentes.
Elogiar, hacer justicia, mostrar tolerancia, saber que es paja la del ojo del vecino
y viga la que llevamos en el nuestro es cosa para nosotros imposible.
Este modo de ser nuestro hace difícil y
casi imposible la vida social. Se nos hace
cuesta arriba llamará las gentes á nuestra
casa para que hablen mal de nosotros y vituperen hasta los agasajos con que los recibimos y tratamos de tenerlas contentas; .r
no nos es menos penoso el ir á la sociedad
en busca de críticas que nunca creemos merecer .Y que, aún merecidas, no gustamos
de saber se han formulado.
De la crítica al chi.~111(' .r de éste á la intriga no ha,r más que un paso. Así como
gustamos de mal hablar de las gentes y pur
]a, misma razón; porque gozamos con dañarlas, así nos encanta hacerles saber lo malo
que de ellas se dice ó piensa.
Tal se nos tig·ura (] ue el haber Yituperado
ú oíúo \'ituperar á excusas, es soso é insustancial. Ln sal pimienta del vituperio
consiste en que llegue á oídos de la víctima.
iParn qué el cáustico si no ha de leYantar
ámpulal Y para que la levante hay que
aplicarlo al paciente.
Más suele no bastar el cliisme para saciar
la malevolencia. En este caso hay que recurir á la intriga.
No basta pensar .Y hablar mal de las gentes; es fuerza divulgarlo .r propalarlo. Y no
basta haberlo divulgado y propalado, es
fuerza que la víctima sufra las consecuencias de aquello que, á veces gratuitamente,
se le atribuye.
Y para saciar este refinamiento de lamaledicencia la intriga teje sus hilos, urde su
trama y el insecto acaba por caer en las redes de la araña.
De este proceder surgen desavenencias
conyugales. rupturas de amistades firmes,
desprestigios y decadencias inexplicables
para quien las sufre; y de él también resulta ó acaba por resultar esa aridez del
trato, esa seqnía de las relaciones, que
transforma la sociedad en un Sahara escueto y triste, cuando no en un pantano miasmático y corrupto.
Si queremos vida social, amplia, grata,
útil y expansiva, tenemos que curarnos del
vicio de la malevolencia y de la tendencia
arraigada á cambiar toda conversación en
un proceso, toda polémica en una disputa
y todo juego en una riña.
l'or desgracia el mal es viejo y está en la
sangre, y sólo una larga educación podrá
curarlo.

DR. M. FLoRES.

EL .MUNDo ILUSTRADO

399

~ Dónde está la tierra~ ! dónde vamos eon ella~
&lt;CRONICA CIENTIFICA)

OR ageno que sea vuestro espíritu á. las teorías especulati vas
de la astronomía, seguramente
a:..'!1\1111.....:imque alguna vez os habéis hecho
la siguiente pregunta: &lt;¿Donde
me hallo exactamente?&gt;
La respuesta no es nada fácil,
pues el problema es más complicado de lo que parece. Dejando á un lado las
teorías filosóficas que no tienen aplicación aquí; os
ruego que hagais esta pregunta al campesino, al
labrador que no ha explorado más que los alrededores de su país natal. Para él no hay má.s que
su pueblo donde tiene todos sus afectos, sus intereses, sus campos y sus viñas, y que, para él, forman el centro de la tierra.
Pero para el hombre instruído el país en el que
vive tiene su lugar en el globo terrestre. La esfera que representa á éste en su estudio es una reproducción en miniatura de la tierra. Conoce su
situación respecto al ecuador y á un meridiano
cualquiera, el de París ó el de Londres por ejemplo.
Pero si después de llegar á. saber esto reflexiona un poco, comprenderá que no ha hecho más
que complicar la solución del problema.
Sabe que la tierra es redonda y que gira al rededor de su propio eje¡ por lo tanto cualquier
punto de su superficie se desaloja constantemente; y si vive en París, por ejemplo, no tardará en
convencerse de que camina con una velocidad de
trescientos metros por segundo.
Pero no podrá detenerse ahí, se le ha enseñado
que la tierra gira al rededor del sol describiendo
una enorme órbita cada año. El cálculo le énseñará que, por este hecho, viajamos á razon de
treinta kilómetros por segundo. Hay que fijarse
bien en la cifra, treinta kilómetros por segundo,
seiscientas cincuenta leguas por día, es decir, cerca de setenta veces la velocidad de ur a b tla de
obus al salir del cañón!
Una vez que los sabios astrónomos del siglo pasado hubieron fijado los ant.,riores datos creyeron
haber determinado el lugar de la tierra que gira
á unos 149 millones de kilómetros del sol.
{Pero este astro central que nos alumbra, que
nos vivifica con sus rayos; este astro al que estamos ligados por las inexorables leyes de la atracción, dónde se halla?
Los antiguos se imaginaban que estaba en el
centro del mundo, pero las cosas se han complicado de una manera inesperada al saber que ese
Sol nos lleva por el espacio con una velocidad
loca de diez y seis kilómetros por segundo.
Si en un tiempo ocupó el centro del universo
visible esa situación fué muy efímera, pues, con
la velocidad de que está. animado, se desaloja en
dos días cerca de tres millones de kilómetros¡
júzguese lo que se habrá desalojado en varios miles de años!
Un examen superficial de la bóveda celeste nos
da, en efecto, la idea de que estamos en el
centro del espacio y de que todas las estrellas se
hallan á la misma distancia de nosotros.
Esta concepción no podía disiparse sino después del descubrimiento de los anteojos, y á. William Herschel le estaba reservada la empresa de
abordar el problema con las mayores probabilidades de éxito. El estudio de la vía láctea fué lo
que lo puso en el buen camino. Este vasto cinturón blanquecino que rodea la esfera celeste no es,
como se puede ver en las fotografías del cielo,
más que un gran conjunto de estrellas. Cada una
de esas es un Sol como el nuestro, que bien puede alumbrar planetas habitados, y hay que tener
en cuenta que los cartas fotográficas del cielo nos
han permitido contar ciento cuarento millones de
ellas.
Ciento cuarenta millones de soles de todas magnitudes que quizás alum~ren planetas que llevan
seres vi vientes! Y todos ellos se desalojan con
velocidades que en la mayoría de los casos son
superiores á las que hemos mencionado.
¿Cómo reconocernos en &lt;'Se inmenso caos?
Los grabados representan nebulosas, imágenes
fieles de lo que hemos sido antes. Sus anillos, en
forma de espirales, llevan adheridos á sus extremidades soberbios globos incandescentes que están
prontos á. desprenderse para formar nuevos planetas. En el centro se ve al Sol del sistema envuelto, como en la bella nebulosa de Andrómeda,
por un ligero velo transparente.
Hay también nebulosas en que el ojo del astrónomo más experto no podría descubrir, en medio
de su desorden aparente, cual ha sido la ley que
ha presidido á. su formación: tal es el caso de la
bella nebulosa de Orión.
Más lejos se descubren sistemas de estrellas que
hacen necesario el uso de los anteojos más perfectos para darse cuenta de cuantas son. Y sin
embargo, cada una de esas estrellas está separada
de las otras por distancias fantásticas. La lu.z emplea, cuando menos, tres años para recorrer la
distancia que las separa, y ya sabemos que la luz
recorre trescientos mil kilómetros por segundo!

La neoutosa del Tríángulo.-1,po del prímer período de condensación.
Hay algunas estrellas que están tan lejos que su luz necesita varios siglos para llegar á nosotros.
.
Todos estos números, que no tienen nada de fantasía, nos dan una idea
de la magnitud del universo enmedio del cual se nos ha lanzado juntos con
nuestro Sol.
Como sus otros hermanos en el espacio, cae con una velocidad inaudita
en las profundidades del cielo, y no ocupa entre ellos más que un lu~ar
muy secundario. Uno de los hermanos menores¡ pero cuá.ntos hay que henen volúmenes mucho mayores que él!
A pesar de ello, este Sol al que estamos ligados es el que más llama nues-

La gran nebulosa de Andrómeda.

Dwgrama que muestra las direcciones relahvas de las dos corrientes
de estrellas que farman el Universo visible.
tra atención, y su destino nos preocupa más que el de ninguno de sus compañeros.
Los estudios anti~uos y los tanteo~ acerca de las dimensiones y forma
del cielo no, habían dado la id.,a de que nos hallamos en el centro de uu
inmenso universo que tenía la forma de un disco aplanado, muy del,!!ado
en el centro y con bordes gruesos, una especie de lente biconvexa. Colocados en el centro de este universo estamos destinados á girar sin tregua ni
descanso· pero el círculo que describíamos era tan grande que sus elementos se co~fµndían con la línea recta. Ademá.s, esto parecía comprobado por
el hecho de que desde que empezaron las observaciones, caminamos en Jí.
nea recta hacia u~ punto que se halla colocado en plena constelación de Hércules.
Por extraña que nos parezca esta concepción que nos condena á girar
constantemente como en una noria, he aquí que el examen de los clichés
nos acaba de descubrir el más extraordinario de los hechos que haya registrado la astronomía.

Tipo de nebulosa en forma de espiral.
Hasta ahora todo tendía ha hacernos creer que formamos parte de un universo, inmenso, es cierto, pero cuyas partes eran solidarias, por decirlo así.
Todas las estrellas giraban al rededor de un centro ideal, y en el contorno de esa enorme lente se habían refugiado las bellas nebulosas de las que
damos algunos ejemplos.
Pues bien, hay que dejar á. nuestros abuelos con estas ideas infantiles.
El universo se nos aparece ahora netamente doble.
Figuráos dos grandes procesiones de soles que recorren dos caminos que forman entre ellos un á.ngulo de
ciento quince grados próximamente. Las estrellas de
la primera corriente marchan con una velocidad tres veces mayor que las de la segunda. Nuestro Sol forma
parte de una de esas corrientes, y se halla ahora en la
intersección de los dos caminos.
Sabemos ya donde estamos, pero no por eso ignoramos
menos nuestra dirección, y nos parece cosa aún más
difícil precisar el objeto de nuestro viaje y dar una
contestación satisfactoria á la segunda pregunta: ,4:¿A
dónde vamos?&gt; Cuándo llegaremos? Y después? ¿No
estaremos destinados á la suerte que ha tocado á algunas estrellas? No iremos á chocar contra una, ya que
tanto abundan en este camino y quedar desechos en tan
formidable choque?
Estamos sumergidos en un verdadero caos de misterios. Mientra~ más avanza la ciencia más se agranda
el horizonte de la inteligencia que estudia la obra del
Creador.
T. M.

o

En casa de un vendedor de antigüedades:
-¿ Quiere usted comprarme el cráneo auténtico de Richelieu?
- Ya tengo uno.

•••

Educar, no es dar carrera para vivir, sino templar el
alma para las luchas de la vida.

•••

La inexplicable nebulosa de Orión.-La más grande del cíelo.

No son los muertos los que en dulce calma
La paz disfrutan de la tumba fría:
Muertos son, los que tienen muerta el alma
Y viven todavía.

�rno

Ell ,MUNDO ILUSTRADO

El Ferrocarril Pan-Americano
\

401'

EL Mt1NDO-ll..t1STRAOO

FIESTA DEPORTIVA

EN GUADALUPE HIDALGO
r

El día tres de julio próximo pasado se efectuó,
sin solemnidad de ninguna clase, la colocación
del último clavo de la vía del ferrocarril PanAmericano en la parte que corresponde á México.
Al efecto se reunieron á la orilla del SucJ:tiate, en
la frontera con Guatemala, el presidente de la
compañía explotadora, el de_ la compañ!a constructora y el inspector técnico, del gob1e;no, y
ante los tres se hizo la colocac1on de ese ulhmo
clavo, ceremonia que es de gran trascendencia.
El ferrocarril .Pan-Americano fué ideado y
aprobado en la primera reunión del Con~reso

Grupo de m11m1bros del CluiJ:Hércules.-El venc•edor en
metros recibe una banda de honor.

Kil6mefro 52 Ferrocarril Pan-Americano.-Oficina General de San Jer6nimo~-Juchifán (Oax.)
Talleres y Estación del Ferrocarril Pan-Americano en Jalisco (Chis.)
Caja de A[!ua y Mercado de Tona/a (Chis,)

Pan-Americano y el proyecto ha sido mejorad~ y
perfeccionado en las reuniones post~riores del citado Congreso; el objeto del ferrocarril es establece~
una vía directa desde la frontera norte del Canada
hasta el extremo sur de la Patagonia; e~ los ~stadcs Unidos y en casi todo el Canad~ ex1st~n lineas
que se enlazan y que forman una v1a continua, pero en nuestro territorio faltaba una parte entre el
ferrocarril Nacional de Tehuantepec y la frontera
con Guatemala, y á esa porción es á la q~e se ha
dado especialmente el nombre de ferrocarril PanAmericano, porque ha sido construído con el exclnsivo objeto de llevará cabo la id~a ~el Congreso.
La vía principal de este ferrocarril hene una e~tención de 458 kiiómetros; empieza en San J erón1mo Estado de Oaxaca1 donde conecta con el ferrocarrii Nacional del Itsm0, y termina en la orilla del
Suchiate, en el Estado de Chiapas, límite con Guatemala.

lu

cw,c:ru

úc:

'i,vt,IJ

El domingo 20 de los corrientes se celebró en la Villa de Guadalupe una
fiesta deportiva con la que se cerró la serie de ellas con que se conmemoró el
aniversario de la independencia nacional. Organizó el torneo el Club Hércules
y sus esfuerzos se vieron coronados con un éxito halagador.
Frente á la entrada de los antiguos baños de Aragón se colocó la tribuna para
las reinas de la fiesta y para el público, y como pista se hizo uso de la calzada que
conduce de la Villa á esta ciudad, en medio de la cual se habían colocado las
estacas que sirvieron para señalar las distancias y los recorridos de cada carrera.
Instaladas en su palco las reinas que eran: las señoritas Sánchez Tagle, Pingarrón, de la Torre, Martínez, Sierra y Varona, dió principio la fiesta con una carrera en bicicleta á trescientos metros que fué ganada por el señor Riquelme á
quien se otorgó una medalla de plata; igual premio se concedió al señor García
Heras vencedor en la segunda carrera, que fué también en bicicleta y á quinientos
metros de distancia, y al vencedor en la tercera carrera, á mil metros de distancia, se le obsequió con un estuche de viaje.
La carrera que era esperada con ansiedad y que más llamó la atención, fué la
de resistencia, á pie, á cuatro mil ochocientos setenta y tres metros, teniendo que hacer durante ella la ascensión y el descenso del cerro llamado de Gachupines,
La prueba era dura y se le esperaba con desconfianza por algunas de las personas que la presenciaron. Diez corredores se inscribieron para la carrera, y sólo
dos de ellos faltaron á la llegada á la meta. Estos dos corredores sufrieron accidentes durante el ascenso del cerro, los cuales se cree que afortunadamente no serán
de consecuencias. Llegó en primer lugar á la meta el señor Guadalupe Moreno, á
quien se premió con un reloj de oro.
Después de esta gran carrera se hicieron tres á caballo á distancia de trescientos y cuatrocientos metros, que fueron ganadas: la primera por el teniente Benja•
mín González, la segunda por el teniente Antonio Escoto y la tercera por el
teniente Manuel Saavedra.
Terminado el programa de deportes, los asistentes á la fiesta se dirigieron á la
casa delseñarGarcía Villegas donde se hizo formal entrega al presidente del club
Hércules, señor Guillermo Velásquez, de la condecoración que le concedió el
club deportivo de ciclistas de la ciudad de Nueva York.

La junta orl!anizadora en cuyo centro se ve al Sr. Don Francisco More•
no, Prefecto de la Villa.-Grupo de corredores esperando la orden de partida,-El vencedor en la carrera de bicicleta,
recibe sii premio.

~
i'6'i'

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

'

Los desposados en la sacristla de la Iglesia.

Bermejillo-Espinosa de los Monteros

IE

L Sábado 19 de los corrientes el hermoso y
elegante templo de Santa Brígida vistió su
ropaje blanco en honor de la señorita Virginia Bermejillo y Martínez Neirete, quien
en ese día unió sus destinos á los del bizarro alférez de la armada española Don Al varo Espinosa
de los Monteros.
Desde el atrio del templo, convertido en un lindo jardincillo de palmeras y laureles de la India
hasta el altar principal del templo, el adorno floral espléndido y continuo; sobre el fondo verde
obscuro del follaje de las camelias y las gardenias
s.-: destacaban las albas flores de las mismas plantas; los púlpitos y las gradas del altar lucían paramentos blancos y en el balcón del coro había
figuras formadas con flores.
El Ilmo. Arzobispo de Guadalajara recibió á los
desposados quienes penetraron al templo á los
ac.:irdes de la marcha nupcial de Mendelsohn, y
celebró la ceremonia matrimonial.
La familia Bermejillo á la que pertenecen los
dos contrayentes es una de las más distinguidas,
tanto en esta ciudad como en la capital de Jalisco, y el templo se vió lleno de una selectísima
concurrencia entre la que pudimos anotar á las
siguientes personas: señoras Bermejillo de Fernández Somellera, Bermejillo de Cortina, Sevilla
de Cólogan, Raigosa de Bermejillo, García Teruel
de Schmidtlein, Schulz de Arrillaga, Echave de
Suinaga, Menocal de Menocal, de Rubio Almoedo,
Flores de Lascuráin, Solórzano de Solórzano, Velasco de Horcasitas, Portilla de Suinaga, de Azcué, de Robles Gil, de Elcoro, de Iturbide, de Ashlander, Fernández del Valle, Aguayo de Quintanilla, de Stampa, de Vizcaíno, Martín de Corona,
de Arce, de Martínez del Río, y Cortina de Alvarez Rul. Señoritas Suinaga, Stampa, Quintana, Teresa y Virginia Iturbide, Lascuráin, Elcoro, Solórzano, Elisa y Josefina Horcasitas, Sota Riba,
María Cólogan, Carmen y María Bermejillo, Guadalupe Orvañanos, Ana Negrete, Susana Soto, Jo.
sefina Moreno, María Obregón, señoritas Dozal y
Nelly Arce.
Señores: Excmo. señor Don Bernardo J. de Cólotan y Cólogan, Don Gabriel FernándezSomellera, Don Manuel Fernández del Valle, Don Ignacio Cortina, Don Justo Fernández del Valle, señor
Almoedo, Cónsul de España; Don Nicolás Menocal, Don Luis Bermejillo y Acevedo, Don Antonio Martínez, Don José M. Bermejillo, Don Eduardo y Don Benito Angoitia, Don Alejandro Arena,
Don Fernando Fernández Somellera, Don Pedro
Celestino Negrete, Don Wenceslao Quintana, Don
Augusto lbáñez, Don Diego Moreno, Don Gabriel
Quintana, Don Enrique Fernández del Valle, Don

4.03

.

Sra. Virginia Bermejillo de Espinosa de los Monteros.
El Templo del Sagrario durante la fiesta en honor del Sr.
Presbítero Enrique Berenguer.

Adolfo de Artave, Lic. Javier Cuevas, Don Francisco Icaza Flores, Lic. Luis Felipe Vera, Pedro
Celestino Negrete, jr., Lic. Julián Morineau y Jo.
sé Juan Tablada.
Después de la misa los desposados recibieron
en la sacristía las felicitaciones de sus amistades
y las expresiones de los buenos deseos de las mismas por su felicidad eterna.
En la casa de la señora madre de la desposada
se sirvió un banquete de setenta cubiertos al que
se sentaron las personas de la familia y amistades
íntimas.

irreprochablemente entallado, dan á la persona
que los lleva, un aire inconfundible de alta distinción y buen gusto; y más vale, según dijimos
arriba, un vestido de suma corrección y buenas
telas, que otros muchos que puedan confundirse
con la interminable lista de los que á diario sa·
len de talleres de segundo orden.
El &lt;trousseau&gt; de la señorita Berme j illo, actualmente señora de Espinosa de los Monteros, también se confeccionó en la casa A. Lafage Sucs., y
consta de muchos y riquísimos trajes para paseos,
recepción, teatro, comida, casa, etc.
Sus trajes parecen cortados y confeccionados en
París, pues tanta así es su gracia y corrección. Y
para decir verdad, declararemos que ni en París
mismo pueden ejecutarse- obras más perfectas y
vistosas que en la gran casa de moda á que nos
hemos referido en esta nota social, que indudablemente será del agrado de nuestras lectoras.
Por nuestra parte, felicitamos á la casa A. La·
fage Sucs.; que ha logrado obtener en México
tanto éxito.

EL "TROUSSEAU"
Uno de nuestros redactores estuvo presente en
el acto religioso de Santa Brígida, y quedó altamente sorprendido al ver el riquísimo traje blanco
que lucía la estimable señorita Bermejillo.-Tan
elegante, vistoso é irreprochable era el vestido,
que no pudimos ahogar nuestra curiosidad, y tras
breves investigaciones supimos que había sido
confeccionado en el primer taller de modas que
hay en la capital de la República. Entonces comprendimos la razón de tanta elegancia y esbeltez.
Es casi seguro que nuestras simpáticas lectoras
desearán saber cuál es ese taller de modas y para
satisfacer su curiosidad les diremos que se trata de
la gran casa A. Lafage Sucs, situada en el número 64 de la A venida J uárez.
La fundadora de ese magnífico taller de modas
fué Madame Lafage de gran renombre entre nuestra sociedad elegante; pero á la vuelta de varios
años de trabajo y después de haber conquistado
un crédito indiscutible, la señora Lafage regresó
á radicarse á París, su ciudad natal, y dejó todos
sus negocios en manos de dos distinguidas señoritas francesas que adquirieron en propiedad la
acreditada negociación.
Estas señoritas que giran actualmente con la
razón social de A. Lafage Sucs., no sólo han conservado el prestigio de su antecesora, sino que
han aumentado considerablemente los negocios
de la casa, al grado de que en estos momentos es
el "rendez-vous" de la clientela más elegante en
México.
A título de mera curiosidad acabamos de hacer
una visita á la importante negociación y quedamos altamente sorprendidos al ver el lujo con que
están montados todos los departamentos, y la exquisita c.:&gt;rtesía de las dueñas de esa casa que todos los días y á todas horas están tratando con las
damas más selectas del México elegante.
La señora Lafage estableció esa casa hace treinta años y por aquel entonces sólo contaba con un
reducido número de operarias; pero ahora, en
nuestra reciente visita á los talleres, vimos que
hay más de cien costureras y que todas demuestran rara habilidad para confeccionar las prendas

Sr. Don Alvaro Espinosa de los Monteros, alférez de la Real Armada Española.
más difíciles, siempre bajo la dirección de las dos
señoritas parisienses que son verdaderas artistas
para confeccionar vestidos de alta novedad.
Nos convencimos también de que en pocas partes pueden adquirirse las telas y los encajes que
hay en la casa A. Lafage Sucs. Todos estos géneros son de última novedad, y cada mes se reciben grandes remesas de exquisita, elegante y rica
mercancía que, como es natural, despierta el entusiasmo de la clientela.
Vimos también en lujosos escaparates y ostentosamente presentados, muchos legítimos sombreros modelos traídos directamente de París, y que
no sirven en México para copias de indénticos ó
semejantes sombreros, sino que se venden á las
personas que por su buen gusto y refinada elegancia, comprenden que adquiriendo esos modelos
adquieren una joya de inestimable valor.
Nada hay tan agradable y distinguido como
vestir bien; y nuestras bellas lectoras saben, qui·
zás por propia experiencia, que 1\P buen vestido
vale más que tres ó cuatro de calidad inferior.
Una falda lindamente cortada y un corpiño

Sr. Diputado Don José W. de Landa y Escandón
muerto recientemente.

LOS DESAPARECIDOS
En los últimos días la sociedad mexicana ha
tenido que lamentar la desaparición de tres _de
sus más distinguidos miembros ocurrida con mtervalos de pocos días.
. ;;:::- - El primero de ellos fué el Sr. D. José W. de
Landa y Escandón de una de las más distinguidas
familias de nuestra buena sociedad y hermano
del Sr. D. Guillermo 'de Landa y Escandón, Gobernador del Distrito, miembro prominente de
nuestra alta sociedad.
Durante muchos años el hoy difunto señor de
Landa fué diputado al Congreso de la Unión,
puesto que ocupaba al acaecer su muerte, la cual
ha sido justamente lamentada por todos los que
tuvieron oportunidad de tratar al digno caballero, de costumbres irreprochables que le hacían
dueño de las simpatías de los que lo rodeaban.

***

Otro caballero cuya muerte ha venido á poner
de luto no solo á la buena sociedad sino á las
ciencias y á la literatura nacionales, fué el Sr. D.
José María Roa Bárcena muerto hace muy pocos
días en su casa habitación de la calle de San Bernardo.
Fué el señor Roa Bárcena un distinguido escritor tanto en las lides periodísticas como en los
libros de los que dejó un buen número. Su estilo
y su lenguaje fueron claros y puros hasta haber
merecido el nombramiento de socio correspondiente de la Real Academia de la Lengua de Madrid, y miembro de número de la Academia Mexicana de la Lengua, correspondiente de la Real
Española.
Escribió también obras didácticas que se estudiaron en las escuelas nacionales; entre otras un
compendio de historia antigua que tituló &lt;Historia Profana.&gt; Fué diputado al Congreso de la
Unión varios períodos; á su muerte estaba retirado de la vida pública.

**

..'
Sr. Don losé M. Roa Bárcena.

cuerpo diplomático representando á México en
las cortes de San Petersburgo y de Londres.
Descansen:en paz los fallecidos y acepten sus
distinguidos. deudos la expresión de nuestra condolencia. ~
• SS

-IC·

El señor Coronel D. José Rincón Gallardo también inscribió su nombre en el registro de los que
abandonan la vida, y su desaparición ha contribuído al dolor profundo que la socieda.1 mexicana ha experimentado.
Fué el señor Rincón Gallardo miembro de una
de las más distinguidas familias de esta ciudad,
por lo tanto el duelo por su muerte ha sido general.
Fué hermano el finado del señor General D. Pedro Rincón Gallardo, quien después de haberse
distinguido en el campo de batalla en defensa de
los fueros de la patria y de los principios liberales, prestó no menos meritorios servicios en el

Sr. Diputado Coronel José Rincón Gallardo.

El domingo último se efectuó en la parroquia
del Sagrario una fiesta religiosa para celebrar el
aniversario de la consagración del presbítero Enrique Berenguer.
El festejado cantó una misa que fué apadrinada
por el Excelentísimo señor Ministro de España
Don Bernardo de Cólogan y Cólogan y los señores Don Luis Rubio Amoedo, cónsul de la misma
nación; Don Quintín Gutiérrez, cónsul de la República de Santo Domingo; Don J. R. Luogo y Don
José Beltrán Rodríguez.
El templo estaba adornado con elegancia y buen
gusto y lleno por una distinguida y numerosa
concurrencia.
La cátedra sagrada fué ocupada por el padre
Angel C. Bruni, quien pronunció una fácil y elocuente pieza de oratoria sacra,

�404

EL MUNDO ll,USTRADO

405

EL MUNDO ll,USTRADO

27 DE SEPTIEMBRE

P11esto de ConJetti.

iembre de las fiestas d vicas, proy extrañas, ha terminado¡ se inicia
con los bulliciosos preparativos
de las fiestas españolas y nacionales del ocho, y continuado con las grandes
fiestas nacionales de la conmemoración de nuestra independencia, terminó con las entusiastas de
la colonia italiana, en conmemoración de la entrada de las tropas liberales á la ciudad de Roma, á las órdenes de Garibaldi, hecho que consumó la unidad de Italia.
Y el epílogo fué digno de las fiestas anteriores;
el bullicio y el entusiasmo de la raza latina, personificado por los italianos mejor que por ningún
otro pueblo, hicieron que las fiestas fueran muy
brillantes y animadas, como lo han sido siempre
las de los italianos las que, como las de otras colonias extranjeras, están tomando carta de naturalización entre nosotros.

•

**
Muchos italianos, á quienes seguramente no
gustan las ceremonias oficiales ni las fiestas bajo
programa, se marcharon al campo á disfrutar de
las delicias del aire libre y de las expansiones sin
etiqueta ni cumplidos. Muchas y muy pintorescas
caravanas se formaron con ese objeto, y en los
pueblos y ciudades campestres de los alrededores
de la capital, se organizaron hermosas fiestas de
carácter privado.
Los miembros prominentes de la colonia, que
ocupan puestos oficiales en la representación de
su país, se reunieron por la mañana en la legación de Italia, galantemente invitados por el señor Ministro, Conde Ranuzzi Segni.
La recepción acordada por el señor Ministro á
sns conterráneos, fué digna de la ocasión. Se sirvió durante ella un lunch champagne, y se pronunciaron entusiastas y sentidos brindis por la
patria ausente y por la adoptiva, que con los brazos abiertos recibe á los extranjeros que quieren
trabajar y ser útiles. Se brindó también por nuestro gobierno, del que se dijo que protege igualmente á los nacionales como á los que, proceden•
tes de otros países, se acogen bajo los pliegues de
nuestra bandera.

A medio día se sirvieron muchos banquetes,
unos de carácter privado, y otros en los muchos
restaurants de la ciudad tenidos por italianos;
tanto en unos como en otros se brindó con entusiasmo por la patria ausente y se hicieron elogios
de nuestro país que ha sido abrigo seguro para
los laboriosos hijos de la Unión Italiana.

•
••
Pero la fiesta más popular y la más concurrida
al mismo tiempo fué la kermesse celebrada por la
tarde en el Tívoli del Eliseo.
El local ha servido para tantas fiestas y durante tantos años, que el público va á él como por
costumbre; si á esto se agrega el entusiasmo que
de antemano habían despertado las fiestas italia•
nas se comprenderá que á pesar &lt;1e la inclemencia del tiempo, el tívoli se vió lleno durante todo
el día de una gran cantidad de paseantes que se
dedicaron de la mejor voluntad del mundo á divertirse en honor de las glorias de Italia.
Desde poco después de medio día se descargó
sobre la ciudad y por lo tanto sobre el tívoli una
lluvia abundante y tenaz, pero eso no hizo decaer
el entusiasmo, y á penas si manchó los colores
de la infinidad de banderas y farolillos que servían de adorno entre los añosos árboles.
La concurrencia que asistió á la fiesta, además
de abundante era distinguida; ·entre ella pudimos
ver á damas y caballeros prominentes, tanto en la
colonia como de nuestra mejor sociedad. Los
puestos de confetti, artículo del que se hizo un
gran consumo, estaban al cuidado de hermosas y
elegantes señoritas, y en ellos se hizo derroche
de gracia, tanto en el adorno como en la manera
con que eran tratados los numerosos clientes.
A la hora que se encendieron los innumerables
focos de luz eléctrica el parque adquirió un as•
pecto féerico. Llamó la atención por su adorno
luminoso, especialmente, el kiosko levantado por
la junta organizadora de las fiestas. A esa misma
hora se empezaron á disparar hermosos cohetes
japoneses, cuyas combinaciones de luz contribuyeron mucho al ya de por sí hermosísimo adorno
luminoso.

llegar á ser exiguas son reducidas, y por la bondad de sus propietarios que lo ceden de la mejor
voluntad para las fiestas de carácter particular, el
teatro Virginia Fábregas se presta admirablemente para la celebración de fiestas que, aunque se
ofrecen al público en general, están dedicadas á
un cierto elemento de la sociedad que no es muy
abundante. Por eso quizás se le escogió para la
velada de gala organizada por el comité de las
fiestas italianas, velada que se celebró el miércoles últi'.'10 presidida por el Señor Presidente de
la República, quien fué invitado por el citado comité para dar mayor realce á la festividad.
El programa de la fiesta teatral fué muy variado
é interesante. Hubo una parte de concierto que
estuvo encomendada á la banda de Artillería, la
señorita Lucila Maldonado y e! profesor Ignacio
del Castillo, quienes se distinguieron en la ejecución de los números que les fueron encargados.
Después se representó la comedia italiana dnfiel,&gt; á cargo de la compañía Fábregas. La artística troupe tiene bien sentada su fama, y la interpretación de la citada pieza por ella ha sido objeto de elogios de parte de los cronistas de arte,
por lo tanto sólo diremos que en esta vez estuvo
á la altura á que se ha sabido colocar en otras
ocasiones.
El último número de la fiesta fué desempeñado
por Aldo, el célebre transformista italiano, quien
mantuvo el interés y la hilaridad de los asistentes á la función durante el tiempo que ocupó el
escenario.
La selecta y distinguida concurrencia se retiró
del teatro muy satisfecha de la agradable reunión
y guardando muy gratos recuerdos de ella.

Piezas de la vajilla:de Iturbide, que-se conservan en:el Museo Nacional.

Busto de Iturbide en relieve.

Hoy hace ochenta .r siete años que, con la entrada triunfal del
Ejército Trigarante en )féxico, terminó para siempre la dominación española y se consumó la independencia nacional.
,Ju~to es rendir un tributo al hombre que, cualesquier11. que
hayan sido sus errores antes y después de la consumación de la independencia, realizó de una manera directa .r eficaz el ideal por el
que durante once años lucharon tantos y tan heroicos campeones,
J' poi: el que _ta_n~as ,·idas se sacri~caron. Las disputas que por mucho tiempo chncheron á los mexicanos y que encendieron de una
man.em \"idsima las pasiones de partido, llegaron á no respetar ni
la nda de los héroes como Guerrero. ni la memoria de los apóstoles como Hidalgo, ni la ,·ida y la memoria de los caudillos como
Iturbide que f_ué sacrificado en Padilla y su nombre execrado durante mucho tiempo.
. )Ia:5 ahora, que las pasiones se han enfriado, si no totalmente
extmgu1~lo, que la lucha armada cesó completamente, que la razón
se ha abierto campo; que sabemos que todos los hombres, aún los

•

**

Cerró el programa de festejos el banquete organizado por el repetido comité de las fiestas y celebrado el jueves último en un céntrico restaurant¡ como en las fiestas anteriores, reinó en él el
mayor entusiasmo y se hicieron recuerdos sentidos de la patria ausente.

•••

Retrato de la Emperatriz Ana Maria,
esposa de Iturbide.

Por su decorado, por sus dimensiones, que sin

IIl,.'lS grandes, tienen y~rroJ, y que juzgamos á la luz de la crítica
debemos sacar del olvido a todos aquellos á quienes voluntariamen~
te sepultamos, ya que no ha~ peligro de que sus nombres se truequen _en una bandera de partido dispuesto á todo para aniq uilat· al
enemigo.

Y sohre t?do, ahora debemo~ -?roclamar la verdad, cualquiera
c¡ue ella_ sea, ~ buscar, en el análisis de los hechos históricos y en
el. estud1.o de los hombi:es que viviero~ antes que nosotros y· que
p1 ~p~rarnn con sus, ª?c1ones nuestra nda social presente, el descnbnmiento de ella, umca ;y exclusivamente.
Si no alabai:nos á Iturbide perseguidor de insurgentes; si no
~amos á It~rb1de e~perador,. a~mirémosle como realizador de la
mdependenc1~, como factor prmc1palísimo en el triunfo definitivQ
de laS. an:pa!:&gt; mBurgentes.

El C6ns11l de Italia ;y el Preside'l.le del Comité de las fiestas.

Grupo de niñas representando á Italia )' México.

Retruro de lfurbide vistiendo el Manto imperial ( de un lien.-u que se
~nservci en •l
Nat;ional.)

M"''º

�406

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

La Gran Fiesta Estudiantil
Discurso· del Lic. Jesús U rueta

Como en otro tiempo, los estudiantes de la.~ Escuelas profesionales se
reunieron este año para celebrar las
fiestas patrias. Organizaron una espléndida velada que se efectuó en el
Teatro Arbeu, y en la que el Sr. p.
I,uis G. Urbina recitó unos hermosísimos versos y el Lic. Crueta, príncipe de la oratoria mexicana, pronunció nn brillantísimo discurso que
"El l\Iundo Ilustrado" tiene el honlr
de reproducir.
La hermosa pieza oratoria es como
sigue,

B

USTRE Thucydides grabó en el bronce
e su historia, con palabras austeras y vi• gorosas, este pensamiento profético de
la arenga de Pericles por los muertos en
la guerra: &lt;La tumba de los grandes hombres es
el universo entero¡ no se hace notar por algunas
inscripciones escritas sobre columnas como en las
sepulturas privadas, sino que, hasta en las comarcas extranjeras, y sin necesidad de renglones conmemorativos, el recuerdo y el culto de los hombres magnánimos que murieron por la patria se
conserva mejor en el espíritu inmortal y sereno
que en monumentos orgullosos y perecederos.&gt;
Señoras y señores:
En estos días que el amor del pueblo consagra
al recuerdo de nuestros antepasados, de los hombres magnánimos que murieron por el país, que
le inyectaron la savia de su sangre para que eternamente circulara en nuestra historia haciendo
fructificar la labor afanosa de los tiempos con el

SR. LIC. JESÚS URUETA,

autor del discurso que publicamos.
anhelo y la devoción de la libertad, nos juntamos
en la más honda y la más alta de las fraternidades, el amor á la patria, que es el comienzo y debe ser la base del amor á la humanidad: y, animados de un profundo respeto al pasado trágico
y glorioso, ya que hemos tenido la fortuna, ó la
desgracia, de no haber sido llamados á contemplar
en la vida, sino tan solo en la historia, las grandes revoluciones, los choques de los imperios,
los funerales y los nacimientos de los pueblos,
hemos de conformarnos con evocar á los héroes de nuestra Independencia, que permanecieron firmes hasta el fin en sus convicciones y en
sus ideales, y que la muerte encontró inmutables;
porque el rayo, podemos decirlo sin metáfora, los
había herido; un golpe fatal los había inmovilizado en la actitud heroica que sus almas adquirieron en la crisis suprema, actitud fascinante que
no hubieran podido abandonar sin que su carácter moral cayera en pedazos, en deshonor, en polvo, pues no tenían otro punto de apoyo que la
formidable roca de su Cáucaso, sacudida por la
tormenta y coronada, como en la tragedia de Esquilo, por una diadema de relámpagos!
Contemplándolos en su grandeza, envidiamos
su suerte; sentimos agigantarse nuestras energías¡
comprendemos el infinito placer que debieron experimentar sufriendo y muriendo por el grande
ideal¡ y, purificados un instante por el divino entusiasmo, anhelamos sufrir como ellos y como
ellos morir, aándole nuestra vida á ¡~ patria para

Adorno de la plataforma central donde estuvieron el Sr. Presidente, sus
ministros y las diplomáticos &lt;'xiranjeros.
que la patria la recoja en su inmortalidad y en su
gloria! Cuando los sacrificios que es preciso hacer por la verdad, por la libertad, por el bien,
son peligrosos y difíciles, deben estar acompañados de inapreciables delicias. En medio de las delaciones y de los ultrajes, en los calabozos y en los
cadalsos, es donde la probidad. la energía, el valor,
gozan de esta form:t heroica del placer, suprema
voluptuosidad de las conciencias altivas y puras
oue ponía el éxta~is de los cielos en los ojos de
Giordano Bruno cuando las llamas del infierno le
quPmaban los pies y hacía cantar un versn de
amor en los labios áticos de André Chénier cuando este joven dios de la libertad y de la gracia
era arrastrado á la muerte en la carreta de infamia
del Terror! El suplicio es el triunfo: además de
que la muerte libra á los buenos del tormento de
ver prosperar á los malvados, el que muere atacando á la tiranía, aunque no logre derrumbarla,
la obliga á multiplicar sus actos de furor y de
venganza, sus ostentaciones insolentes y sus carnavales &amp;angrientos¡ y brutal, rabiosa, enloquecida,
exhibiendo sus pompas bárbaras, prodigando sus
insultos á la desgracia, su desprecio á las ruinas
venerables, sus calumnias á la~ tumbas ¡!loriosas,
sus lauros efímeros al crimen y sus limosnas á la
adulación, no tarda en perderse, en cavar su propia tumba, su triste tumba sin recuerdos y sin
flores, pues hasta los más ciegos abren los ojos,
hasta los más indiferentes se sacuden, hasta los
más viles se aven(üenzan de mirar todo lo que
ella quiere, todo lo que ella puede, todo lo que
ella se atreve á hacer para conservar su infame
poderío¡ y entonces, siempre, fatalmente, se realiza en la historia la célebre profecía de Karl
Marx: &lt;cuando el manto imperial caiga sobre los
hombros de Luis Bonaparte, la estatua de bronce
de Napoleón será precipitada por el pueblo de lo
alto de la columna Vendome!&gt;
Pero estas evocaciones, señores, breves por intensas, no solo alumbran las grandiosidades épicas del pasado, sino que proyectan su luz sobre
el porvenir: son la columna de fuego que rasga
la sombra del sendero de nuestros destinos¡ y la
imagen de la patria, ensangrentada y vengadora
en su fondo de gloria, nos aparece limpia y serena en los mirages misteriosos y milagrosos del
Ideal. ... Si la amamos por lo que combatió y sufrió, má~ amor, si cabe, debemos tenerle por todo
lo que de ella sea obra nuestra en la paz del trabajo, por lo que podamos fortalecerla y embellecerla, por la riqueza, por la ciencia, por el arte,
por la justicia y por la humanidad que podamos
lel(arle con la constancia y con la energía de una
vida larga en obras y copiosa en frutos, y que
también tiene su belleza y que también puede tener sus heroicidades en las épocas de escepticismos profundos y de corruptora vanidad. No interrumpir jamás el progreso con la fatiga del brazo
y la molicie del espíritu, aunque sepamos incierto el triunfo, aunque lo sepamos imposible: que
siempre es fecunda y gloriosa la lucha contra las
inmoralidades y los crímenes que ha transmitido
al mundo la fatalidad histórica¡ y la misión del
hombre, del joven, sobre todo, no es encontrar la
verdad, sino buscarla¡ no es vencer, sino combatir, á pesar de todos los desengaños y de todas las
burlas de la frivolidad; y la mejor manera de honrar de veras, de corazón, con actos de fe, la memoria de nuestros padres, es desafiar el porvenir
con alegría y con confianza, cumpliendo diariamente el deber,-que es para la nación lo que es
el amor para _la familia, la fe para la iglesia, la

belleza para el arte, la ley de gravitación para el
mundo físico¡-porque los héroes de nuestra historia valdrán más cuando valgamos nosotros más
y crecerán en gloria á medida que la patria crez
ca en prosperidad! Son preferibles los excesos del
alma juvenil al tedio y la apatía¡ demostrad siempre, como ahora, que tenéis grandes energías morales que gastar en la lucha perseverante contra
lo desconocido, contra los enigmas del universo,
más numerosos, ay! de lo que Haeckel ha creído,
y que son los enemigos verdaderos de esta humanidad que trabaja, que piensa y que sufre;demostrad siempre, como ahora, que tenéis ideales que
os exaltan por toda causa legítima, por toda obra
buena, por toda apariencia bella, y que sois juventud rumorosa que se agita y que se mueve,
porque vive, y no solamente una vaga multitud
que vegeta, decrépita antes de ser vieja!
Debemos pensar que nuestro destino como me·
xicanos está íntimamente ligado á nuestro destino como hombres¡ que ya no es posible aislar del
universal desenvolvimiento de la historia, las acciones que por el progreso y la libertad cumple

SR. LUIS G. URBINA,

q11e recít6 11nos versos mny hermosos.
un pueblo, encerrándolas en orgullosos y egoístas
fastos, sino que, por el contrario, el mérito de los
hechos debe medirse por la sugestión que ejerzan
y por la simpatía que inspiren á todos los hijos
de la tierra, que, nacidos del mismo dolor, aun
cuando en el trágico curso de los tiempos se hayan combatido como enemigos, se juntan como
hermanos en una misma esperanza. Ahora que la
democracia socialista hace caer las viejas barreras
de castas y de clases, y dice á los hombres antes
encadenados por el arbitrio del tirano é inmovilizados por la compresión del feudalismo: id!

osad! ensayad vuestras energías en el universo
conciencia, exige que su patriotismo tenga una
ilimitado!¡ ahora que la ciencia descifra los orícompensación: el mejoramiento de las condiciogenes del planeta, y ofrece á nuestra curiosidad
nes materiales y morales del mayor número, es el
anhelante toda la duración del tiempo y toda la
medio más seguro de fortificar en el pueblo el
extensión del espacio¡ ahora que nuestra filiación
sentimiento patriótíco. He ahí un gran problema,
es explicada por la arqueología nombre que apaun noble trabajo, un bello ideal para ejercitar
reció algunos años antes de la Revolución franvuestras actividades en la paz, porque así iréis á
cesa, como si el gran drama de los tiempos nuela verdadera libertad, al verdadero progreso, acervos hubiera sido precedido por la palabra que
cando, fusionando, hermanando en la vida altísisignifica la ciencia de los tiempos antiguos, y se
ma del espíritu y bajo la magnificencia de la jushubiesen abierto á la vez á nuestro pensamiento
ticia, á todos los que la ley de fierro de la histoy á nuestro sueño las profundidades de la historia ha tenido separados¡ y sólo así no echaremos
ria y el porvenir social ilimitado¡ ahor.. que el
de menos lo que en medio de la guerra se veía
arte tiene, desde hace si¡(lo y medio, el genio y el
algunas veces aparecer, á pesar de todas sus crueldominio del mundo entero y que va á todas pardades y de todas sus tristezas: e! grande y unánites, á todos los pueblos, á todas las civilizaciones,
me extremecimiento de entusiasmo que daba prebuscando y difundiendo músicas, colores y símcio á la vida y coronas á la muerte!
bolos, y gritándonos á todos con el contagioso griCuando se atraviesan los patios del Binnenhof
to de los entusiasmos: amad la vida! tened la cuen la Haya, y que, á cada paso, se levantan deriosidad de todas las formas de la vida!, la humalante de nosotros los trágicos fantasmas de la Hismdad comienza á levantarse por encima de los
toria cadlisos, linch1miento5, asesinato5 nos
siglos sombríos y crueles, comienza á librarse de
parece que el pasado de ese país sólo está formasu servidumbre de odio y de ferocidad, comienza
do de sombras. de borrones, de negruras en donde
á ser fraternal y dulce; comprendemos y sentimos
se sumergen los monumentos de victoria, como
que de ella á la naturaleza se establecen vínculos
los reflejos del estanque en donde tiemblan 105
nuevos, que las ternuras ocultas y los misterios
viejos muros del palacio. Pero unos pasos más
de amor que duermen en el seno de las cosas surnos hacen subir la escalera que conduce al Mugen luminosos y castos: sabemos que el mundo
seo: todos los fantasmas se disipan, estamos en la
siempre responderá á la discordia del hombre con
mamión del arte. En el fondo de los marcos de
el silen,;io agónico de los campos desolados ó con
oro vemos gentes que aran la tierra, que construla infernal crepitación de los incendios, y á su
yen navíos, que pezcan salmón, que apacientan
fraternidad con una copiosa bendición de frutos
sus ganados, que navegan por el canal. ... , y una
y de flores!
aparición surge delante de nosotros, la aparición
Vosotros, vosotros todos, cuya alma sabe sentir
apacible y grandiosa de la vida universal, del
lo que es honrado y bueno¡ que tenéis una patria
pueblo que ni un sólo instante se cansa ni en el
y que sabéis lo que ts una patria¡ que recibís en
trabajo, ni en la vigilancia, ni en la disciplina, ni
vuestas frentes una ráfaga de ese benéfico espírien el amor, y que sano, enérgico, perseverante, no
tu de Numa de que habla Plutarco, que iba insi·
ha cesado de producir el pan que comemos, panuándose como un suave viento á través de la
sando la vida sin ruido, como las aguas que ferItalia abriendo los corazones á las dulzuras del
tilizan, y sin brillo, como las plantas que curan, y
bi?n y de la paz, después de los días salvajes de
que, aunque no lo mencione ningún Libro de Oro
Rómulo¡ vosotros que sentís entusiasmados en
y nin_gún Arco de Triunfo, sabe llegar, en los días
vuestras venas las pulsaciones de la sangre con la
de las grandes batallas sociales, á sal vario todo
esperanza febril y el ansia invocadora de días
cuando lo creemos todo perdido! iQué lejos estasiempre mejores para la patria y para la humanimos del sueño que torturaba el cerebro humeante
dad¡ debéis hacer una conspiración, una conspiy desequilibrado de Nietzsche, que veía dominaración patriótica, formar un virtuoso complot en
da con toda la fuerza de las leyes de la naturalecontra de todos los enemigos de la paz, del orza á la multitud inmensa é inerme por una arisden, de la felicidad pública, pues nada hay más
tocracia imperiosa, asamblea de dioses ó banda de
humano, más indulgente, más dulce que la severa
tigres!
inflexibilidad de las leyes justas¡ nada hay más
Antes la tierra sombría no tenía sino una vencruel que la clemencia para los crímenes contra
tana abierta á la luz del cielo, la muerte¡ ahcra
la humanidad¡ nada hay más noble, porque nos
que los dogmas caen en polvo, procuramos atar
eleva á la verdadera libertad, que la sumisión
de nuevo los hilos rotos que había t~jido antes
voluntaria á las leyes¡ y nada hay tan despótico
con tanta sagacidad el genio de Epicuro, y como
y tan sanguinario como la anarquía. Y, aunque
él, buscamos nuestro destino en la tierra, para
no tenéis todavía una larga experiencia de la lihacer de ella un paraíso. ¡Oh! un paraíso al que
bertad, haced que hable por vuestra boca la insiempre faltará al.~o, no mataremos jamás el dolor
trépida verdad, sin más límites que la honradez
y el mal; el hombre nunca será Dios. Razón de
en los principios y la cultura en la expresión,
más para trabajar con un ardor incansable en dis(que el pensamiento, como dijo un político espaminuir la suma de las miserias. Toda conquista
ñol, no delinque)¡ así acostumbraréis al puesobre el mal es un aumento, presente ó futuro, de
blo, con vuestro ejemplo, no á aprobar siempre
la felicidad humana. Sobre la débil corteza de
las leyes que debe obedecer, sino á ob~decerlas
e,te planeta exiguo, la hormiguera humana contisiempre, aunque las desapruebe¡ así obligaréis á
nuará la obra de las generacioues extinguidas, pelos imbéciles que quieran comprometer la vida
ro cada vez con una conciencia más clara de su
nacional á volverá su nulidad, y á los malvados
objeto: ¿hacer habitable y hasta confortable nuesque pretendan ultrajar la República á volver á .,, tro domicilio de un día, arrancar las espinas que
su fango, pues vuestrcs padres no conquistaron
hacen sangrar nuestros pies, domesticar á la fiera
la libertad para que vosotros olvidéis la civilizahumana ó limarle las garras, dar á la ciencia el
ción y el honor!
timón, á la justicia la autoridad, formar en torno
Puesto que ahora todas las fuerzas vivas de la
de la humanidad de mañana una atmósfera de
nación se orientan hacia los progresos industriaamor, quién puede pretender que no sea ésta una
les y sociales, hacia el arte de conservar y aumenobra soberbia, digna de verdaderos hombres? Y
tar lo que alimenta la vida y lo que la ennoblece
quién no siente qué alegría tan intensa debe exy embellece, anhelemos que la paz no sea solaperimentar desde hoy el obrero de tan noble
mente el reposo ó la indiferencia, peores que la
ideal? No trabajamos para nosotros, es cierto; pemuerte, ó el equilibrio inestable de la ambición
ro acaso es poco honor y pequeña gloria, que con
y del miedo, que, por un momento nada más,
los ojos fijos en tan alta empresa, podamos consuelta la rienda á todos los apetitos y á todas las
templar á lo lejos, en la prolongación de la línea
fantasías del Yo brutal y descarado, del E;!oísmo
que nos trazamos, el surco luminoso de la vida
curioso de emociones ficticias á falta de emocioacrecentada y de la felicidad triunfante? Esto no
nes fuertes y libre del úuico correctivo que se le
debe llenarnos de satisfacción, á nosotros que teconoce: la necesidad de la solidaridad en un gran
nemos sobre nuestros antepasados el privilegio
peligro nacional. La guerra tenía sus grandezas;
de saber lo que queremos y lo que hacemos, á
la paz, para igualarla, debe tener las suyas. No
nosotros que tenemos la conciencia de ser los
debe ser sino otro campo de batalla, con otros
creadores voluntarios de un porvenir grandioso,
enemigos que combatir: el vicio que endurece el
y como lo decía Renan, con una palabra maravi·
alma más que la lucha¡ la miseria que mata el
llosa, el enagenamiento de saber que "fabricamos
cuerpo mejor que las balas. Ah, señores! sentirse
á Dios"?
solidarios en el peligro, en el peligro que pone
Esta alta conciencia de la humanidad, formada
á desnudo en todos el instinto de conservación y
de las ideas y las tendencias más generales, proque iguala las vanidades de los grandes con los
ducto inestimablemente precioso de los siglos
sufrimiento~ de los desheredados mostrándoles el
pasados, se encuentra en cada uno de los grupos
mismo abismo y la misma tumba, es fácil¡ pero
nacionales que han llegado á la perfección de la
qué difícil es sentirse hermanos en la cooperacultura actual¡ pero con algo característico, con
ción de la paz, de la paz que descubre, en los priideas y tendencias secundarias ó suplementarias,
vilegiados de la fortuna, los instintos egoístas,
debidas á la herencia étnica y al medio, y que en
más ávidos cuanto más satisfechos, de los mercaunos, se han fortificado y desarrollado como en
deres de cochinos de Chicago, y hace brillar las
un terreno propicio, mientras que, en otros, abormaravillas de su industria y de su lujo sobre la
taban y dejaban el campo á ideas y cualidades
clase obrera, médula de la nación, miserable, heroidistintas¡ por lo cual cada grupo nacional, difeca y divina, que sostiene en sus espaldas el orden
renciándose de los demás, se presenta en la hissocial, porque es fuerza y trabajo, y que si se detoria con un carácter propio, con una figura definituviera un instante paralizaría la vida en una
da. Estos elementos secundarios y particulares son
angustia infinita .... Por eso Mirabeau, el primer
una fuerza y una riqueza que no debe debilitarse
anunciador de la huelga general, gritaba á los noni percterse, porque son los complementos y los
bles: &lt;Cuidado! no irritéis á ese pueblo que lo
apoyos indispensables de la conciencia univerproduce todo y que para ser formidable le bastasal. Ejercen su influencia de un grupo á otro¡ tiería inmovilizarse!&gt;
nen, en nuestra época de difusión y de penetraAh, señores! es preciso no sólo amar á la pación, ecos infinitos, y en este vaivén incesante se
tria, sino que la patria también nos ame. Desde
llenan las deficiencias y se suscitan energías nueque un grupo popular adquiere cierto grado de
Víls¡ y así, á fuer¡¡:a lle accion~s y lle reatcione~

407
recíprocas, se disuelven poco á poco oposiciones
que parecían irreductibles, y sin que se bor:ren los
caracteres fundamentales, cuya destrucción no
permiten ni el medio ni la raza, se forman entre
las ideas y los sentimientos de los diferentes pueblos las adaptaciones que son el preludio de l"
concordia futura y de la paz del mundo. Por esto, querer destruir las conciencias nacionales, no
sería solamente un crimen contra la patria, sería
un crimen contra la humanidad. La razón se encuentra, pues, de acuerdo con el sentimiento para continuar consagrando i la patria un culto fi.
lial, para conservarle su vitalidad y sus energías¡
porque si la idea de patria comprende los recuerdos emocionantes de un largo pasado y las alegrías mezcladas á las tristezas del presente, implica tambien todas las esperanzas del porvenir.
Todo lo que es la patria debe entrar, como un
don magnífico y sagrado, en el tesoro de la Humanidad. Lo que quitamos á una se lo robamos á
la otra.
Pero para que este supremo equilibrio y esta
perfecta armonía no se rompan, es preciso que
las aspiraciones particulares de la conciencia de
cada nación no se opon~an á las aspiraciones generales de la conciencia de la humanidad, Desgraciadamente, la vanidad, que hace ridículos á
los individuos, hace peligrosos á los pueblos: ella
les inspira la idea de ensancharse con la conquista territorial, de donde nace la guerra, contraria
al ideal humano¡ ella les inspira el deseo insensato de la hegemonía, de donde nace también la
guerra¡ ella es la que engendra esas enfermedades
del patriotismo, que muchas gentes de buena fe y
de buena voluntad confunden con él, y que reciben actualmente los nombres de nacionalismo y
de imperialismo, impidiéndoles comprender que
la patria no es solamente un dominio territorial
y que no pertenece solamente al pasado, sino que
es también un dominio moral que debemos concebir idealmente prolongado en el porvenir. Por
esto, elevando la conciencia nacional, elevamos,
engrandecemos la patria.
Afort•madamente, señores, esta vanidad del
imperialismo, que ha nacido en Inglaterra y
que orgullosamente pasean ahora por los mares
los acorazados americanos, no ha lle~ado á manchar la joven patria de Hidalgo. No hemos prestado todavía nuestro pabellón á los mercaderes
y á los agiotistas. A todas las glorias sangrientas del imperialismo, México, apenas desprendido del limo de la historia, puede oponer con orgullo la gloria más alta y envidiable de no haber
ofendido á nadie, de no haber hecho derramar lágrimas, de no haber provocado odios. Todas nuestras guerras han sido de defensa, ninguna de agresión. Nos hemos defendido, dejando alguna vez
pedazos de terreno pero jamás de honra, y hemos
cultivado el arte de matar, porque éste constituye
desgraciadamente una parte esencial del arte de
no dejarse matar, y porque no es hacer obra de
muerte, sino de vida, defender contra la barbarie,
venga de donde venga, la civilización y la dignidad adquiridas con tanto esfuerzo! He aquí los
frutos benéficos de nuestra pobreza! Si ella nos
ha impedido representar un papel eminente en la
civilización contemporánea, nos ha preservado á
lo menos del delirio de la conquista, permitiéndonos conservar, en medio de la disolución uni•
versal, esta atmósfera de pureza moral que respiramos felices y respetados. Tal vez la naturaleza,
cuyos ciegos caprichos son con frecuencia más
sabios que nuestras resoluciones más meditadas,
ha querido que al lado de pueblos saturados 4e
capitales, existan pueblos más pobres, á fin de li•
mitar el territorio en que el imperialismo pueda
desplegar su acción. La misión de los primeros
es llevar con el fierro y la sangre las invenciones
de la técnica y las maravillas de la industria á los
puntos extremos del globo¡ los segundos tienen
un destino más modesto, más silencioso, pero más
benéfico, proteger los tesoros de la civilización
que nuestros padres nos han legado. Este es el
premio que ha ganado México en la lotería de la
historia. En lugar del imperialismo político, que
anexa nuevos territorios á costa de la sangre y de
la muerte de poblaciones enteras, el destino reserva á México, en un próximo porvenir, un imperialismo intelectual que le permitirá figurar en el
mundo por los triunfos de su pensamiento¡ y si
hay quiénes encuentren este papel muy humilde¡
si hay quiénes prefieren las batallas y las expansiones violentas que han hecho conquistar tantos lauros á los pueblos más poderosos, yo, señores,-y vosotros conmig'}. oh jóvenes estudiantes
que vivis la alta vida dtl ideal,-debemos bendecir la suerte reservada á nuestro país, que, desviándolo de las conquistas bárbaras, le abre el camino regio de los nuevos Emperadores del mundo, el camino de las conquistas serenas y perdurables en los campos luminosos de la justicia y
de la piedad humana!
M~xi~o, Septiembre 19 de 1908,
JESÚS URVETA,

�408

EL MUNDO ILUSTRADO

409

El ~mNDO ILUSTRADO

Las regatas en Tampico.-Llegada del bote vencedor.
sa hacía algo más que narrar. Entre los pocos artistas de aquel primer género prominente es Rafael Lillo, algunas de cuyas mejores composiciones se han publicado en las páginas de &lt;El Mundo Ilustrado&gt;. Lillo tiene, antes que todo, una
intuición artística y una facilidad de ejecución
nada comunes. En sus dibujos no se encuentra
ningún rebuscamiento, ningún prodigio de técnica con los cuales algunos artistas revisten y disi-

Las regatas.-La comtliva á bordo del vapor "Pánuco·~

na!. Hay sobriedad en el dibujo¡ elegancia en las
figuras¡ personalidad, sinceridad, condiciones más
,:ue suficientes para hacer un artista completo.
Alguien ha expresado la opinión de que es imposible hacer arte mexicano, porque faltan elementor propios de la tierra para ello. Niegan que en
el arte precortesiano haya algo digno de ser continuado y declaran terminantemente que, aún
aquello que más pintoresco nos parece en los ti-

En Tampico.-La tribuna de las reinas en lajiesta deportiva.
mulan hábilmente obras medianas¡ no hay simbolismos indescifrables¡ pero no hay tampoco la vulgaridad, la estolidez, la inarmonía y la deformidad á que estábamos resignándonos, de tanto verla
prodigar como único producto del ingenio nacio-

La salida de los dos botes se marcó por medio
de un disparo de pistola, y desde luego se empe•
ñó la lucha que fué muy reñida, pues las tripulantes de los dos botes se habían ensayado con
dedicación y empeño en el manejo delos remos, y
la victoria estuvo indecisa en casi todo el trayecto de la carrera, por fin, cerca de la meta las
tripulantes del &lt;Nereo&gt; obtuvieron la ventaja so•
bre sus contrarias y llegaron en primer h1~ar en

Tampíco.-Entrada á la cíudad y el gran puente ''Romero Rubio''

pos y las costumbres nacionales, no es útil para
copiarlo ó reproducirlo en artística manera: y citan lo grotesco de las representaciones ti picas y
lo antiestético de los cuadros de costumbres mexicanas que corren por ahí de mano en mano en
las hojas impresas. Lillo ha demostrado la falsedad de este aserto¡ que no debe atribuirse más
que á incapacidad é infecundidad de los autores
de tales representaciones y reproducciones. Ha
hecho dibujos de costumbres que son fieles, que
ron reales, y que han merecido la acogida entusiasta de periódicos tan importantes como &lt;La
Prensa&gt; de Buenos Aires, que los ha publicado
no hace mucho tiempo.
El humorismo de Lillo también tiene caracteres de refinamiento que le distinguen, porque en
cada uno de ellos la intención burlesca está representada en forma llena de donaire é ingenio.
No hace sangrientas caricaturas; sus dibujos cómicos hacen reír sana y buenamente, sin herir á
nadie, sin que haya en ellos el resabio amargo de
una sátira venenosa.

medio de los entusiastas aplausos de la enorme
multitud que presenció las regatas.
La recepción acordada á las triunfadoras á bordo del vapor donde se hallaba el jurado de la re•
gata no fué menos entnsiasta que h ovación del

.

i

00
REGATAS EN TAMPICO

..

RAFAEL LILLO. -DE UN RETRATO AL ÓLEO POR A, GEDOVIDS.
Tiene el ilustrador de periódicos una labor excepcionalmente difícil¡ sus escollos son peculiares y para vencerlos se requieren un talento especial¡ una finura de observación, una ductilidad
extraordinaria y, al mismo tiempo, un dominio
nada común de la técnica. El ilustrador de periódicos ha de recojer las impresiones de una rápida
lectura¡ y luego ha de darles forma adecuada, y,
finalmente ha de trasladarlas con precisión y firmeza, y todo esto en el tiempo brevísimo de una
á otra edición.
Labor inte]lsa quEI, cuando es fecunda y cuando
es bella, puede valer lo que una obra maestra,
producto de larga.s meditaciones, de ensayos repetido~, dé' elaboración lenta y delicada, de estudio pacieijt~, Y si ~ien iio ij~~d., t,~er ~g¡ica lla

perdurabilidad de las grandes obras, es quizá más
provechosa para el desenvolvimiento general, más
fructífera para el desarrollo de la cultura artística, más valiosa por su acción social, eminentemente educativa. La ilustración de periódicos lleva por todas partes, ó por lo menos, debe ll_evar,
una impresión de arte. No cabe duda que ni los
Wagner, los Mozart, los Bach, los Donizzeti ha~
sido factores de primer orden para el desenvolvimiento del arte musical; no han sido ellos, sin
duda, quienes han hecho de Italia y de Alemania países eminentemente musicales, y han llevado la cultura hasta lo más hondo del alma nacional. Han sido los cantores populares, los ejecu•
tantes que ponen su talento al servicio del público,

C\'1~"~ ~ll YOijido1 do cene~ci6ii en(ene~ci6~,

haciendo esa inmensa labor educativa. Alosgrandes museos van los privilegiados á disfrutar de
los incomparables tesoros de arte. El magazine, e~
periódico, la revista, van de ma~o en mano, y ~1
han da llenar un objeto noble, s1 han de cumphr
una misión social distinta de la meramente in•
dustrial y comercial, deben ir sembrando por doquiera un germen de verdad, de felicidad, de
arte.
Son contadísimos quienes, entre nosotros, hayan
cultivado con fruto este género, como que las
oportunidades no han sido frecuentes. No me refiero aquí á los que han hecho del dibuj) satíri•
co una especialidad. Ejemplos, muy notables he•

mas tenido, especialmente en la época enqueaún
-• ~~ poriodi~o polfüqo •~ 14t~ico "( la pren•

La copa "Concepción" cedída por el Sr. Joaquzn
.4rmendáríz, para el vencedor en la carrera de

pµtom6vi~s de ¡ ~O kil6metrg~

Uno de los números más atractivos del programa
con que se celebraron en Tampico las fiestas de
Septiembre, fué una regata entre dos botes tripulados por señoritas que se efectuó el día ocho de
los corrientes, por la mañana.
Los botes que tomaron parte en la regata fueron el &lt;Eolo,&gt; tripulado por las señoritas Ester
Domínguez, Hortensia y Celina Ruiz, Luisa Jordán, Loreto Herrera y Rosalía Barberena¡ era patrón de este bote el señor Salvador del Río, y
&lt;Nereo&gt; tripulado por las señoritas María Domínguez, Concepción Garza, Amalia San Pedro, Franky Fre-ston, Amalia del Río-.y l4aría_Gi\r;!l¡ pa,

t.6n, Fenia111l91, ~ene~¡¡~,

Automóvil Reo, de Mr. Derl&gt;y, que ganó la copa Concepció11,'.haciendo 150 kilómetros en
4 h. 50 m., por mal camino.
fÚblico; el presidente del jurado entre1ó á las
tripulantes una medalla conmemorativa,de las
fiestas.
Además de esta re~ata hubo serenatas, iluminaciones y fue~os artificiales¡ carrera~ de cintas y
otras diversiQU\:li muy lucidas é interesantes,

..

�410

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

La capital de Michoacán es una de las poblaciones
más interesantes por su historia, pues ha dado á la patria hijos grandes entre los grandes¡ por su papel en algunas de las más importantes épocas de nuestra vida social y política, y por sus actuales progresos que la han
transformado y modernizado muy rápidamente.
. En esta página se ve°: algunas fotografías que dan
idea de lo que es Moreha ahora, y de algunas sitios pintorescos del mismo Estado. Las fotografías representan
dos hermosos chalets modernos, construídos en el bosque de San Pedro, sitio verdaderamente encantador· la
henn~sa calzada ~el Desierto que va á Zinapécuar~, y
una vista panorámica de Morelia. Publicamos también
el retrato de D. Aristeo Mercado, actual Gobernador
del Estado, y el del Sr. Mayor Lauro Guzmán progresista
jefe político de Morelia.
'

'

Srita. Concepción:Macouzet.

CONCURSO DE SIMPATIA
EN MORELIA

J

A hermosa y florida capital
del Estado de Michoacán está
siendo actualmente teatro de un
!,.M torneo mu y propio de la simpáti• ca ciudad.
Fama muy merecida tiene Morelia por
la hermosura de sus mujeres y de sus
flores, y á penas habrá ciudad del país
donde mejor encaje un concurso de belleza ó de simpatía femenina. El torneo
no tiene por objeto discernir quién es
la más bella; quizás se estimó que esta
labor sería demasiado difícil, y se prefirió buscar quién es la señorita que goza
de más simpatías en la ciudad. La tarea,
aunque algo simplificada, no es fácil¡
¡son tan simpáticas todas las morelianas!
Pero, en fin, el jurado no tendrá que hacer más que un recuento de votos, y esto es más fácil que escoger entre tanta
belleza una que sea superior á las demás.
La idea fué recibida con el entusiasmo que era
de esperarse, y los votos han llegado en gran nú·
mero á los comicios, haciendo vacilar la opinión
acerca de quien sea la vencedora en el recuento
final. Este se acerca, pues el concurso deberá cerrarse el treinta del presente, y los recuentos diarios empiezan á indicar con cierta aproximación
el triunfo definiti"º·
Ocupan actualmente los primeros lugares en las
votaciones las señoritas María Iturbide y del Moral, Concha Macouzet, Lupe Paulin, María Pérez
y Paz Infante, y todo hace creer que ellas serán
las que se disputen de hoy en adelante los tota·
les más altos hasta llegar al triunfo. Ilustramos
estas líneas con los cinco retratos de las mencionadas señoritas, para que nuestros lectores se afilien al concurso¡ quizás de esa manera nos quepa el gusto de haber contribuído al triunfo de la
linda vencedora.

•
••

Dijimos antes que la florida ciudad de Morelia
es quizás la más apropiada para la celebración
de un concurso de esta clase, y lo que decimos
de la ciudad capital podríamos decir de todo el
Estado: la íeracidad de la tierra produce en
abundancia toda clase de árboles y plantas, y
hace de los descendientes de la vigorosa raza tarasca, hermosos ejemplares de la raza humana.
Cuenta el Estado, debido á sus corrientes y depósitos de agua y á lo accidentado de su territorio, con grandes bosques donde se produce toda
clase de maderas ricas y preciadas¡ y debajo de
esas riquezas que se ostentan en la superficie del
suelo hay otras tanto ó más preciadas que las anteriores en forma de metales preciosos cuya e:iplotación promete pingües ganancias.

Srita. Paz Infante.
Srita L11pe Paulin.
Inmensos son los recursos del rico Estado, pero
necesitan ser explotados con método y bajo un
plan administrativo adecuado que haga que rindan ventajas al mismo tiempo á los explotadores
y á los habitantes del Estado á quienes la naturaleza ha dado derecho á una parte, cuando menos,
de las inmenzas riquezas en medio de las cuales
han nacido.
Esa ha sido la labor del Señor Don Aristeo
Mercado en los años durante los cuales ha tenido
en sus manos las riendas de la administración de
la entidad federati va.

Que la gestión del Señor Mercado ha sido benéfica para Michoacán, y que así lo han reconocido
sus gobernados lo prueba la circunstancia de que,
al tratarse de designar nuevo mandatario para el
próximo período gubernativo, el pueblo en masa
expresó sus deseos de que siga ocupando el alto
puesto quien por tantos años lo ha ocupado con
acierto.
Y no carece de razón indudablemente el pueblo michoacano al fijarse en la persona á quien
tantos beneficios debe. Entre las muchas mejoras
que el Señor Mercado ha llevado á cabo recordamvs la dotación de agua potable en abundancia
para la ciudad de Morelia, mejora que fué la iniciación del embellecimiento del parque de San
Pedro, que actualmente e, uno de los más hermosos paseos de la República.
Nos ocupamos en alguno de nuestros números
pasados del combate de flores y concurso de carruajes adornados efectuados en Morelia, fiestas de
esta ~t~eza, para que alcani;:e11 el lucimie11tq

Srita. Mar{a Pérez.
Srita. María Iturbide y del Moral.
de la á que nos referimos necesitan hacerse en ciudades que disfruten de todas las comodidades, sólo compatibles con el bienestar y el progreso.
Mucho nos complace haber tenido esta oportunidad de ocuparnos de la labor del Señor Mercado y del estado de adelanto que gracias á él ha
alcanzado Michoacán.

••

No amar es cosa dura,
Y amar es dura cosa¡
Pero amar sin retorno
La más dura de todas.

**•
Sólamente reconoce un beneficio, el que lo merece,

•
••
El silencio es la fuerza de los débiles.

•••
Envidiar á otro, es confesarse inferior á él.

*

* *ser engañado, es creerse
El verdadero medio de
lllá$ ílstuto que los demás.

411

~~~ill~
~~~~~
~~~~~
~m~m~

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412

EL MUNDO ILUSTRADO

Los constantes progresos de México

1 -:~

'
ALt.1ACENES DE

LA.ClU □ AO

DE MEXtCO.

e

418

EL MUNl&gt;O ILUSrRADO

~ I por las páginas de este semanario han desfi~lado constantemente en forma gráfica y narrativa, las narraciones de los progresos que sin cesar
realiza la capital de la República, justo y debido es
que ahora consagremos algunas líneas á una de
las negociaciones mexicanas más florecientes y
quizás á la más antigua de todas, entre las de su
género.
Nos referimos á &lt;La Ciudad de México&gt;, el gran
almacén de ropas situado en el Portal de las Flores números 8 y 9 que fué establecido muy pocos
años después del grito de Independencia y que
todavía vive hoy, floreciente y poderoso, siendo
testigo elocuente de lo que puede y vale la constancia.

Fachada del Almacén.

&lt;La Ciudad de México&gt; ha tenido muchos propietarios y todos ellos conservan viva la escuela
de sus predecesores: escuela de honradez y de laboriosidad. Actualmente gira esta casa con la razón social de F. Manuel y Cía. y se dedica á las
ventas al por mayor y al menudeo contando como
clientes á todos los comerciantes de ropa de la
República. Tiene corresponsales en todas las comarcas y en todos los poblados: desde el pequeño
é insignificante de las serranías, hasta las capitales de Estado que como Monterrey, Guadalajara,
Puebla y otras muchas, coadyuvan con su incesante desarrollo material, al progreso de todo el
país.
Además los señores F. Manuel y Cía. son accionistas de las principales fábricas mexicanas de hilados y tejidos y ocupan lugar prominente en
otras muchas industrias de empuje y envidiable
porvenir.
Más de cuarenta empleados forman el personal
de &lt;La Ciudad de México&gt;, amén de innumerables
costureras y pequeños artesanos que constantemente están dedicados á productivas y difíciles
labores.
Un redactor de &lt;El Mundo Ilustrado&gt;hizo últimamente una visita á esta importante negociación
y quedó gratamente sorprendido de la afabilidad
de los Señores Manuel y de la exquisita educación con que los empleados tratan á la clientela.
Recorrí-nos los diversos departamentos de la
casa y vimos que el surtido de telas es de lo mejor que puede encontrarse en México. Por cada
vapor se reciben las últimas novedades europeas,
pues las fábricas de aquel continente están pen•
dieDtes de enviar á la &lt;Ciudad de México&gt; las
primicias de sus diversos productos.
La casa cuenta además con un magnífico departamento de artículos para iglesia, el mejor que
hay en México, y como clientes de este importante ramo, se hallan todo el alto clero de la República y los millares de sacerdotes humildes que hay
en pueblos y aldeas. Deslumbra la vista de ese
gran departamento donde hay custodias, cálices,
ornamentos de todas clases y precios, cruces, ciriales, candelabros, lámparas, misales, etc.
Varios agentes viajeros de &lt;La Ciudad de México&gt; están recorriendo constantemente la República y no es difícil que muchos lectores de &lt;El
Mundo Ilustrado&gt; hayan recibido con verdadero
adrado la visita de estos comerciantes viajeros
q:e siempre llevan en sus catálogos y muestrarios
las últimas novedades de la casa.
La mercancía es variad{sima, pues consta de
productos nacionales y extranjeros, que «La Ciudad de México&gt; vende siempre á los precios más
bajos de la plaza.

***
Felicitamos cordialmente á los señores F. Manuel y Cía. por su inteligencia y actividad para
los negocios, y les auguramos un porvenir lisonjero y envidiable.

Lic. Joaquín Baranda, Primer Vicepresidente del
Senado, vuelve á figurar en la política, después de haber estado varios años
retirado de ella.

•'

Lic. Ignacio Burgoa, nuevo Secretario del Gobierno del Distrito, a la derecha del Sr. Gobernador;
á la izquierda el Sr. Lic. Ricardo R. Guzmán, antiguo Secretario. Fotografía tomada
el dia de la toma de posesión del Sr Burgoa.

I

Dr. Gregario Mendizábal, Presidente de la C,ámara de Diputaaos.-Aspecro aeL

FIESTA INFANTIL EN ORRIN
Para hacer que los niños pobres guardaran un
recuerdo grato del aniversario de nuestra independencia, la junta organizadora de las fiestas
dispuso, como final-de ellas, una infantil que se
efectuó el día diez_y_siete_de los corrientes en el
circo Orrin.

l),rco

vrnn aw,mte la .riesta Jnfanltl.

El espacioso local fué adornado con banderas
y en n interior se acumularon grandes cantidades de juguetes que personas caritativas repartieron entre los niños desvalidos.
Aparte de los niños asilados en los establecimientos de caridad pública como el Hospicio de
pobres, la escuela industrial de Huérfanos y la
Casa Amiga de la Obrera, se hizo concurrir también á los discípulos pobres de las escuelas pri·

marias y entre todos ellos se hizo el reparto de
juguetes, y á todos se les invitó á los actos de títeres y otras diversiones que se habían organizado al efecto.

•••

' Los chiquillos-pasaron ratos muy agradables de
los,que conservarán muy gratos recuerdos unidos
á los de la gloriosa fecha conmemorada.

�414

EL MUNDO ILUSTRADO

PSALMO PROFANO
Me detuve un sólo instante en mi camino, y
canté frente á tu templo la salmodia de mis versos.
Y olvidé mis desengaños, y olvidé la tempestad de mis dolores al mirar el cielo azul de la esperanza ..... .
¿Fué un ensueño?
Te asomaste al hondo abismo de mis penas, y al
saber de mis tristezas, y al saber de mis nostalgias, quizás tu alma blanca y pura tuvo miedo de
mi alma, de mi alma tan enferma, de mi alma tan
herida por los dardos inclementes y traidores del
Dolor ..... .
¡Adelante! Ya se pierde tu silueta en la ;ndeci•
sa vaguedad de los recuerdos, y el oleaje de mis
luchas va empujándome más lejos.
¿Pensarás, acaso un día, en el triste peregrino
que al pasar volvió sus ojos implorando tus mi•
radas, y sus últimas estrofas como flores intoc:idas
las regó bajo tus pies?
Cuando sepas de es:i.s dudas que consumen la
existencia como llamas de un rncemlio, cuando
sep:i.s de esas quejas que revelan amarguras de
protesta¡ y cuando sepas dd horror de esas batallas que se libran en silencio; no maldi,~as al reb t lde que al pasar junto á tu templo cerró el labio á la blasfemia, y cantó para tu obsequio la
salmodia de sus versos.
¡Princesita! El horizonte está muy negro, y la
nave en que yo viajo va impulsada por et' viento
hacia las playas del Misterio.
Si aún recuerdas las tristezas del ausente, no
maldigas al rebelde que al pasar junto á tu templo, cerró el labio á la blasfemia y cantó para tu
obsequio la salmodia de sus versos!
PEDRO Huco DELGADO.

•

•

AJEDREZ
Problema No. 13, ror C

P.

Stubbs.

N.EO&amp;AS,

Sarasa te.
O mi crónica hoy con una nota doloroa. Pablo Sarasate, el sublime virtuoso es•
pañol ha muerto en Biarritz.
Toda España lo llora. Todo el mundo lo siente.
Y es que en ese glorioso desaparecido fundaba
la Península un orgullo. Ejecutante, avasallaba
al público con su técnica dominadora, justa, severa y sentimental. Compositor, encantaba al es•
píritu con el perfume de los aires de su patria,
con la dulce armonía de sus canciones puestas
en el fácil sollozo de su &lt;Playera&gt; ó en la escabrosa alegría del &lt;Zapateado.&gt;
Pero más que ejecutante y que creador fué un

MODAS MASCULINAS

Ultimos mo&lt;lelos.- Los abrigos que se usarán en :?iféxico en el próximo im·iemo
son enteramente no\'e&lt;losos.-En este grabado se ven algunos &lt;le los
modelos que más han ele usarse.

Undécimo Concurso
NOMBRES DE FLORES

Nuestras lectoras encontrarán agradable buscar
entre los anuncios del presente uúmero, los nom·
bres de sus flores favoritas. Más como no hay en
ellos muchas palabras que puedan ser utilizadas
con ese fin, habrá necesidad de tomar de cada
anuncio una sóla letra. Se darán tres premios á
las lectoras que nos remitan el mayor número de
nombres de flores formados de tal manera quepara ello usen únicamente alguna ó algunas de las
letras con tenidas en la primera línea de los anuncios contenidos en este número. Tienen allí un
gran número de letras de las cuales pueden escoger las que mejor les convengan para formarnom•
bres de flores.
En las soluciones que nos remitan se servirán
indicar los anuncios cuyas letras se hayan utilizado para formar los nombres referidos.
Se recibirán soluciones hasta el domingo 11 de
Octubre, y el resultado del concurso se publicará
en el domingo siguiente.
Los premios son:
Un par de floreros dorados.
Un relojito de mesa.
Un alhajero de cristal.
Objetos todos comprados en la afamada joyería
La Esmeralda.

00

Resultado del noveno Concurso

415

EL Mt1NDO tr,t1STRADO

alto ~patriota, un eterno enamorado de
su provincia.
Por Navarra, por su Pamplona, diera
todas las caricias de la gloria. Por eso,
cuando su médico le aconsejaba en sus
últimos días que en bien de su salud
prescindiera ya de la obligación que se
había impuesto de tocar anualmente en
las fiestas de San Fermín, Sarasate replicó lleno de amor á la tierruca: &lt;Tocaré
en las fiestas aunque tocando muera.&gt;
Y así lo hizo: el día 2 de este mes, Sarasate hacía la última caridad de su divino arte para morir algunos días después en Biarritz.
También México pudo agasajarlo,
Cuando estuvo entre nosotros, sobre los
triunfos que coronaron su cabeza, debe
haber llevado como mejor, el encanto
que produjo á un pobre indio, vendedor
de violines, de esos mal forjados instrumentos que hasta hace poco se vendían por las calles.
-Aquella tarde, Sarasate departía con
un grupo de amigos cuando acertó á pa•
sar el indígena, pregonando su culta
mercancía y llegó hasta ellos á ofrecerla.
Hubo bromas, críticas al fabricante y
coro de risas á cada agudeza.
Cómpralo su mercé,-decía el indio
al «genio del violín&gt;-suena bonito.
Y el virtuoso, apoyando en su hombro
el burdo instrumento que se le ofrecía,
tocó aquel violín grotesco de madera
blanca, con igual complacencia que un
Amati.

\

)
/
/

Juegan las blancas y dan mate en tres jugadas

+ -,

I

SR. CARLOS LOZANO,

Pianista que acaba de dar su primer recital
en México.
Todos callaron; pero ante el encantamiento del
maestro, el indio, admirado, tuvo en su rudeza
para manifestar lo que sentía, una sola expresión
elocuente en su miseria y dijo:
- ¡Señor, se lo regalo; lléveselo su mercé!
El Sarasate de entonces, fué glorificado después
por todos los públicos cultos de la Europa. La
clarinería de su fama llegaba hasta nosotros como
llegan hoy los requiems de su desaparición.
Sarasate se ausenta de la vida dejando en ella
un gran dolor y llevándose un gran desconsuelo:
Su mucho vivir.
Los genios deben morirse jóvenes.

++

•
••

LUISA RODRÍGUEZ,

Arlísta q·1:! debutó últimamente en el Principal.

•
••
En el Coliseo de la tanda se ha presentado Luisa Rodríguez, de quien la prensa nos había hecho
elogios y hemos podido confirmarlos.
Luisa Rodríguez es un temperamento.
Siente, expresa lo que siente y hace sentir lo
que expresa. Tiene amplio el camino del éxito.

***

BL!NOAB

Solución al problema número 9.
El concurso de los nombres de zarzuelas tuvo
muchos aspirantes á los premios, lo cual prueba
Blancas.
Negras.
que aun hay gran afición á la zarzuela. Recibimos
I -T 7 A.
A.
X T
una multitud de soluciones conteniendo desde
2.-C S A
P 4 A ú otra.
uno hasta catorce nombres de zarzuelas, conforme
3.-C
P ó C 4 R.
á las condiciones del concurso. Muchísimas soluVar1a11/es.
ciones no incluían más que uno ó á lo más, tres
(1)-" T X T Tár,tra óA2T,
nombres, y naturalmente, no eran bastantes para
(2)-C. t R.
Cual4uiora.
competir con los que, ingeniándose más, llegaron
(3)-C 3 A.
t
á formar más nombres. Hecha la revisión de las
(1)-"cartas recibidas, encontramos que las tres solucio1. 3 c.
(2)-C 5 A.
e s A. ú otra.
nes que mejor corresponden á las 'bases publica·
(3)-P
X
e,
Ó
C
4
R.
das en el número diez de este semanario, son: La
del Sr. Antonio Hernández, de Zamora, Michoa(t)-"Mueve peón.
cán, que remitió los nombres de las piezas si(2)-T 7 C R.
e 3 c.
guientes: &lt;Esperanza,&gt; &lt;Las Mujeres,&gt; «Enseñanza
(3)-T XC
Libre,&gt; &lt;La Dolores,&gt; &lt;Mujer y Reina,&gt; &lt;Ellos y
VICTOR M. DIEZ BAR~OSO.
Nosotros,&gt; &lt;El Niño,&gt; &lt;La Influenza,&gt; &lt;Colegio de
A este problema hemos recibido también s1Jluc1ones de
Señoritas,&gt; &lt;La dama del Rey,&gt; &lt;De Guadalajara los sefiores Olallo Rubio, de Cananea y V S. R.
á New-York,&gt; &lt;El Señor Joaquín,&gt; &lt;La Edad en
Solución al número 10.
la Boca.&gt;
Blancas.
Negras.
El Sr. Enrique C. Olivera, de Oaxaca, Avenida
1.-T 2 R.
A X T.
Morelos 21, remitió las siguientes soluciones:
2.-P4 D. +
P X P [al paso.]
&lt;Mujer y Reina,&gt; &lt;Enseñanza Libre,&gt; &lt;La Edad
3.-C 4 A
t
de Hierro,&gt; &lt;Tarjetas Postales,&gt; &lt;El Hombre es
débil,&gt; &lt;La Dolores,&gt; &lt;La Gran Vía,&gt; &lt;El General&gt;
t. _ u _
P 6 R. P 6 T ó P 7 C.
y &lt;Las Mujeres.&gt;
2.-C 4 A jA
C.
La señorita Belem Villalobos envió las solucio3--T
p
nes siguientes: «Enseñanza Libre,&gt; &lt;El General,&gt;
t. _,,_
A (7 A ú 8 C.)
&lt;El Primer Reserva,&gt; &lt;El Señor Joaquín,&gt; &lt;Tarje2-C
X A
Cu1:1l.:¡u1er1:1.
tas Postales,&gt; &lt;Rayos X,&gt; &lt;La Dolores&gt; y &lt;Sangre
3.- T
P -t +.
Azul.&gt;
A disposición de estas personas están los pre1. - " A á otra.
mios ofrecidos, y que, como dijimos, consisten en
T X P ++.
un portaretratos muy artístico, un reloj de buró
México, septiembre 10-r&lt;Jo8.
y una polvera muy hermosa, objetos que han siVICTOR M. DIEZ BARROSO.
do comprados en la conocida y reputada joyetía
Recibimos también solución á este p1 o;ilema, del sefior
&lt;La Esmeralda.&gt;
Olallo Rubio, de Cananea, Son.

Srita. Eugenia Torres, actriz mexicllna.

Eugenia Torres prepara su segunda prueba pública de declamación. Sus alumnos en la clase
respectiva de nuestro Conservatorio, estudian con
ardor y vehemencia. Hoy publicamos el retrato
de la joven artista profesora riue con tanto entusiasmo alienta ese grupo de esperanzas de nuestro arte nacional.

Entusiasmado con el éxito grandioso que la
&lt;Danza de Salomé&gt; ha logrado en los teatros de
Londres y New York, me sedujo el anuncio de
este espectáculo en un teatrillo recientemente
abierto al público.
El desencanto fué mortal.
Allí no hay Salomé, ni danza, ni siquiera Bautista. Una horripilante cabeza de pelele y una es·
cueta señora que con el pretexto de bailar, enseña al público lo que debiera esconder aún de sus
propios ojos.
Profanaciones de estética semejantes debieran
ser proscritas del centro de la ciudad ....
Y hasta del mundo.

***
El Sr. Ballescá, el distinguido editor y entusiasta amigo del arte, hospedó en su sala de conciertos, el miércoles último, al joven pianista Carlos
Lozano, que, además de una disposición notabilísima para la música, posee perseverancia y ánimo excepcionales. Se presentó modestamente, como un discípulo de Alberto Villaseñor y en verdad es un discípulo que puede llegar y en tiempo relativamente corto, á maestro.
LORELEY.

o
Uno de los individuos que estuvieron aplaudiendo á Roosevelt durante cuarenta minutos, en
la Convención de Chicago, falleció á consecuen•
cía de sus vociferaciones.

***

Si se continúan los trabajos de excavación de
Pompeya en la forma en que se están ejecutando
la ciudad no quedará enteramente descubierta antes del año de 1970.

***

Un sabio europeo acaba de obtener, por medio
de aplicaciones del &lt;radium,&gt; que á las 24 horas de
sembrada una semilla nazca y se desarrolle la
planta y dé el fruto correspondiente.

�EL MUNDO ILUSTRADO

¿Qué tus 010s no hablan?

(CONTINÚA. )

E todoc; modos, me parece
extrano-y algo m o rt i ficante, lo confieso-que se
haya escog1do mi casa, la
casa de un celibatario que
no ha llegado siquier11 á
los treinta años. como lugar de asilo para esa muchacha I Me parece que por
esta vez Merhn ha entendido. muy mal el afecto que
le profeso y del que le he
dado tantas pruebas ... Lo
menos que se: hubiera debido hacer, era solicitar mi
consentlmento ae,pués de haberme pue,to en el secreto ... Pues bien, ese secreto, exijo que se me revele en
seguida! No dejué pasar otro ella sin saber reclamar la
más amplia explicación! ....
Me dirijl al boton del timbre con el brazo tendido, pero permanecl en esa actitud sin terminar la obra. Merlin vendrá: hablará; vo sabré obligarlo á ello, pero ¿qué
sucederá después? Miette, confundida ante la revelación de la novela de su corazoncito, no querrá aparecer
más en mi presencia; saldrá de su asilo, puesto que no
se puede contar con la debilidad de su tio para contenerla, y se abandonará á las peores aventuras
Hay quo obrar mAs cuerdamente. Hay q·1e hacer que
Miette misma adquiera confianza y haga confidencias; á
fuerza de bondad y de sonrisas hagamos que su joven
corazón se abra y revele el secreto que tan bien esconde bajo la gracia encantadora de su alegria natural; y
entonces mis consejos de hermano mayor la curarán poco á poco, y comprenderá la imposibilldad de su primer
ensueno, en pre,encia del amplio horizonte que le abriré en el reino del arte....
.
Toqué· Merlín se presentó, aún impresionado por mis
observaciones, y no se arriesgó más que á penetrar á
medias en el salón.
-¿ Podrla venir Mlette á cantar canciones provenzales de Navidad? . . digo ... en caso de que no esté demasiado cansada ...
-Miette no está cansada en lo mlnimo; pero no subió
sino unos diez minutos después. y mientra~ tanto se quitó su traje.de senorita y lo cambió por ~l de arleslana. El
cambio me disgustó, sin embargo me siento más en confianza.
.
- Ya se quitó su traje de calle, M•ette?....
-Senor ... pensé que para cantar en provenzal este
serla mejor ... .
Se puso á cantar en su lengua sonora cerca de mi al
lado del piano; de cuando en cuando cambiamos sonrisas por la inocencia de los ingenuos poemas. burlescos á veces como en el que yo tomo el papel de hostelero de corazón de piedra quien sintiendo que le llaman á
la me'.lia noche se levanta del peor humor é interpela á
los inoportunos con una voz ruda:
Me sieu deja leva tres cop:
Seico duro, durmirai gaire.
Que pico abas? qu'es tout aco?
Quau sias? Que voulés? Que tau faire?
(Ya me he levantado tres veces; si esto sigo~ no d~rmiré nada. Quién toca? De qué se trata? Quién só1s?
Qué queréis? Qué hay que hacer?)
y Miette haciendo el papel de San José responde con
voz suplicante:
Moun bon ami, prenés la peno
De descendre un pau eicavau:
Voudrias louJa dios voste oustau
leu solamen éme ma femo ?
(MI buen amigo, tómese el trabajo de bajar un rato:
¿Quisiera usted damos alojamientos, sólamente á mi y
á mi mujer?)
.
.
El hostelero endurecido se mega mucho tiempo en recibir al pobre peregrino, á quien trata de salteador de
caminos hasta que la esposa le causa compasión y decide al fin permitirles que pasen la noche ~n el estal'lo,
que está llamado á ser lugar del gra'l milagro en esa
noche.
Después Miette entona el ca~to en que convoca á los
pastores á la visita del Nii\o-D1os:
Pastre, Pastresso
Courrés, vene·s tousl
y su bJca afecta un tono de graciosa piedad, para relatar los sufrimientos del nii\o:
Lou pichot plouro
Vous faire pieta ....
(El chiquillo llora hasta dar compasión .·:.)
.
Pero yo también tengo compasión de M1ette y cierro
el plano, pues recuerdo que es ella, aunque con otro
traje á quien vi esta noche pasear tan largamente por
los boulevares. A mi compasión se junta el tor~ento de
su misterio: ¿En cuál de los dos trajes está M1ette dls·
frazada? ¿Cuál era el que portaba eri su t ierra ante los
admirados ojos de su adorador? . . : Sólo ella podría decirlo porque lleva los dos con la misma elegante natu .
ralid~d;-cuando cambia uno por otro su beileza, varia
de toPo, pero no resplandece menos por ello.
Conversamos al lado del fuego, y yo estuve espiando
al paso la más lljera palabra que me permitiera asaltar
los sentimientos de su corazón .
El candor pueril de Miette harla creer que Jamás ha
vivido fuera de un cuadro m~y estrech~; que no ha entrevisto más allá de su hum1lc!e fam1ha: á rengl~n se·
guido me muestra rincones dt su esplntu que solo una
educación refinada pudo haber adornado de una manera

tan hermosa , con vpiniones muy originales acerca del
arte y de la vida.
Miette tiene la facultad encantadora, y tan rara entre
las muchachas, de saber escuchar. Peru creo que ha leido en mi frente la resolución de penetrar su i.ecreto . . ..
A~I es que esta noche h,biaba sin Interrupción, _inundándose con un aluvión de frases repentmas para impedirme Que yo a mi vez trate de Invadirla á ella. Me dirigia infi nidad de preguntas que se refieren á la in• talación de los pue$tos de navidad en los bJulavares:-1QJé
buena idea la de permitir á los trabajadores ganar un
paco de dinero en e,ta temporaJa en que todo el mundo
tiene ganas de comprar algol . . ..
Henos aqul al fi nl la conftsión de MiPtt~ va, llegar de
la manera más natural del mundo . .. . Vamos á h.blar de
Boutigny y de todo lo dem,s. Empiezo, haciendo uso de
la más amable de mis sonrisas:
- ¿Ha gastado usted mucho hoy, Mlette? temo que
sea usted un poco demasiado pródiga .. . .
- ¡Yo también lo temo, sei\orl Pero esta tarde no pensaba en nada de eso, y cuando pasaba frente á una barraca sin detenerme en ella, me parecla que hacia muy
mal .... Hubina querido comprarlo todo, hacerlos felices
á todos; aqul á lo~ comerciantes, y allá á los muchachos de " la tlerra" l Y después de esto que yo también
tengo especial carino por estos juguetes; hay algunos
quo son tan graclososl ....
Ella ardla de ganas de ensei\Armelos, y yo de satisfacer esas ganas .. ..Aplazo la explicación para un poco
más tarde, y pronunció la palabra que ella esptraba; en
seguida corrió al sub~uelo y volvió al poco rato seguida
de Merlin, á quien habla cargado con el infantil botln.
Merlin se escapó luego que puso los juguetes en el
rnelo, temiendo tal vez nuevas observaciones por la
prodigaliJ•d en Juguetes como las que le habla hecho
¡:or la comida en el restaurant.
Miette se arrodilló y comenzó á desatar los hilos; la
tarea duró más que su paciencia, y en vista de ello saqué unas tijeras de mi cartera, con las que cortaba sin
piedad los nudos gordianos que ella me presentaba. La
colección es compltta; están el violinista, la Lole Fuller,
un perro sabio, un terrocarrll,.con catástrofe, et~.
Dimos cuerda á las maquinitas, y prontll tuvimos á
más de la mitad de los juguetes trabajando al mismo
tiempo; para recoger á los que se les acaba la cuerda
tenla yo que meterme debajo de los muebles y estirar el
brazo hai,ta al;anzarlo~; aquello era muy divertido, y
pronto el salón estuvo tan lleno de ruidos como la feria
de Neuilly. Los labios de Miette dejaban escapar de
cuan(lo en cuando risas entrecortadas, y yo mismo me
dlvertla soberanamente; todo me parecla maravillosamente lngen·oso .. . aunque no haya entre todo ello nada tan maravilloso como la venida de esta muchacha,
que á veces es tan naturalmente en,antadora como en
estos momentos, y que á veces es tan bella como esta
tarde; á la casa de un cellbatario "de nacimiento." Cómo me siento poseldo de cólera contra el hombre que ya
ha dejado quemarse la flor de su alma al soplo de un
amor desgraciado ó equivoco!
Después, puestos en pie, miré-: on la mirada perdida, y el corazón también-la deliciosa carita de Mlette,
mientras que, con ~u cabeza levantada, redbla en sus
manos el • Santos Dumond" , que acababa de hacer una
nueva ascensión.
-¿De modo que esto es todo lo que compró usted en
los puestos?
Parece que ella no notó que mi vot temblaba un poco,
y me contestó en ,1 tono más natural:
- SI, senor, ¿no es verdad que he sido razonable en el
fondo?
- Razonable .... ¡hum! en las tiendas chicas tal vez,
pero ¿y en las grandes? ..
Con la mayor viveza me Interrogó con sus ojos, lo
mismo que con sus labios:
- ¿En las grandes? ...
-Que ¿no entró usted en las tiendas grandes? En la
de Boutigny, por ejemplo? . . . .
Ella mostró la misma Impresión de contrariedad que le
habla notado un momento antes al entrar al portal de la
casa, después se produjo en su cara la misma reacción
que antes, y vol vi á verla sonriente y divertida. Su~ urró ..
- 1Ahl el senor vió?
- Si vi, Miette, pero no he comprendido una palabra. . . Es verdaderamente incomprensible esa compra
de usted de una pescadera de á ciento cincuenta francos!
Ella me miró otra vez, pero con los párpados entrecerrados y por entre sus pestanas; parece que medita en
mi acto de espionaje para decidir si fué bueno ó fué
malo.
Continué:
-Me dirá usted, sin duda, que su tlo es muy dueño
de su dinero; pero, mi querida niñita, aprovechar asl,
para una locura semejante, de lv que le da á usted tan
llberalmentel
Ella revlicó, siempre en un tono apacible:
-M1 tlo r.o ha tenido que ver para nada en la compra
de la pescadera ....
Me asalta una idea:
- ¿Quizás sea una comisión que se les habla encargado á ustedes dos?
Vaciló, pero sus labios se resistieron á decir una
mentira, porque con un aire de ansiedad confiesa:
-No, no era una comisión.
-Vaya Miette, se atreverá usted á sostenerme que
tiene usted recursos que le permiten gastarsti ciento
cincuenta francos en regalos de Navidad?
I

4:17

EL "'MUNDo· •ILUSTRADO

Entonces la vi levantar su cabecita; echar hacia atrás
su C(lfia minúscula y su lbtón y conte~tarme:
-Sd puede ser pobre. y sin embargo tener ciento cincuenta frai.cos disponibles y querer obsequiarles de una
sola vez todos! .. . .
El atrevimiento de esta respuesta Que califiqué de Imprudente y la negativa de contestar que envolvía, excitaron mi rabia ha~ta el últimu grado: olvidé m1 promesa
de longanim1da.t. me crucé de brazos, y con voz alta,
con el tono de un agente del min1&gt;terio público, la apostrofé en los siguient~s término,:
- ¿Para quien gastó usted esos ciento cincuenta franCOi&gt;? A quién quisiera usteJ dar todo lo que le pertenece? ¿A Quién ha ordenado usted que se envié la pescadera? ¡Re, ponda en srguidal
Yo no sé como fué; no sé si Miette se irguió sobre la
punta de sus ples ó si pasú por una dt sus múltiples
transformaciones, pero me pareció grande, muy grande,
como esta tarde cuando la seguia, en su traje de sei\orita, al responderme:
-Tengo el derecho de no responder nada á nadiel
Aunque la cólera me S(lfocaba opté por el arma de la
irania:
-¿Realmente? Se cree usted tan por ,trriba de toda
autoridad? Me parece que ha venido usted á esta casa
para ejercitar actos de obediencia? ...
-No para obedecer en todo, sin embargo .... preferirla
marcharme!
Ya habla dado dos pasos hacia la puerta .... La Ingrata! . . . . 'ro senti en el corazón un pesar prtfundo y al
mismo tiempo una alarma peculiar, local Con mi actitud
y con mi voz traté de hacerla volver:
-Miettel . . . . ¿Cree usted que me he extralimitado en
mis derechos hasta ahora? Ha encontrado usted en mi
un amo tan exigente y tan severo?....
Ella volvió la cabeza, vi temblar sus labios rosa; su
cara se llenó de una espede de Inquietud y de pesar,
mientras que me contestaba en una especie de murmullo:
-Oh! perdóneme ustedl me he explicado mal . ...
Sonref lleno de un sentimiento iotfabie al ver á mi gacela temblorosa y domada. Me aproximé á ella y con mi
voz más amable y afectuosa le pregunté:
-Bueno! ¿Quiere usteJ explicar.e mejor ahora? Quiere usted decirme, sin que se trate de orden ó de obediencia, á quién destinaba la pescadera de la Casa Boutigny ?
Ohl que nii\a tan ,xtrana y enigmática.-Se ha descubierto lo mAs esencial de su secreto-¿no es verdad
que es más importante saber que envla obsequios al
hombre que la corteja que saber el nombre de ese hombre?-sln embargo, ella se niega á hacérmelo saberl La
vi volver la cara de nuevo, y en su perfil vi una expresión de una gravedad casi melancólka.
Varias veces sus labios se separaron, y otras tantas
se volvieron á cerrar sin haber dicho nada . . .. .. Al fin,
muy bajito, pero con una vehemencia muy particular me
declara:
-No puedo decir á usted nada por ahora .... no, ahora
nol . . . . Pero usted lo sabrá todo algún dla; le prometo
que lo sabrá todol
Miette ya no me hablaba en tercera persona, lo que
quiere decir que en su op10ión no concede al patrón el
derecho de Interrogar, pero que si lo soporta del amigo
bien-queriente.
Además su aspecto era adorable; palpitantt, con las
manos semitendidas; los párpados extremadamente levantados, y con su acento de desolación. Se le creerla
una nii\ita á quien se ha cogido en culpa, y que, con el
corazón lleno de pesar, pide que no se le castigue prometiendo que manana se portará mejor . .
Pero pienso que esta nina ha entregado ya ese corazón Inapreciable .. .. con todos sus tesoros de ingenuidad . . Una especie de dolor cruelmente progresivo parece desgarru el mio; me adelanto hacia Miette y le
pregunto con voz acariciadora:
- ¿Sabré todo . . . . el dla de su boda, verdad?
, M1ette se estremeció; habla Ido retrocediendo hacia la
puerta, y derrepente la nube Que pasaba desapareció. ..
Ella misma desaparece después de haberme echado á la
cara estas palabras en medio de una carcajada:
-Quids sea, sei\or, el dla de la de usted.
Me quedé parado enmedio del salón, entre los Juguetes esparcidos por el suelo, como Gulliver entre las casas y las personas del pals de Lilliput .. ..
Siento en el corazón la exasperación de un gigante
burlado! Como ha sabido esa chiquilla ligar mis manos
con cadenitas sentimentales para que no se apoderaran
de su alma, como lo intentaban, y como, en seguida, ha
sabido cantar victoria( Semejante á la esfinge que precipitaba á los.Que no eran bastante hábiles para dest1frar
su enigma . . . .
Habrla un modo muy simple de burlará la esfinge á
su vez, dejarla confundirse sola en el silencio de las
rocas . . Después de todo, ¿qué me importa la novela
de esta chiquilla y el gran mi~terio que ha venido á encerrar al subsuelo de mi casa? ¿De qué manera podrla
comprometerse en ella mi nombre? ¿Por qu é habla hacer
de 1?1ia causa para una revolución doméstica?. .. Vamos
á dormir con el absoluto olvido de mi cocinera, de sus
metamó1fosis pasadas y futuras; vale que, si yo la fuera á verá su recamarita color de primavera, la verla,
sin duda, sumergida en el más agradable de los suenos,
con las ventanillas de la nariz llenas de esas sonrisas
que le son peculiares; sonrisa alegre, sonrisa conciliadora, sonrisa temeraria, sonrisa aún tierna á veces , y
soonsa la más adorable que haya visto; sonrisa compuesta de todas ellas Juntas.
( CONTINUARA,)

LA VIRREINA DEL SOL

Para "El Munclo llustraclo."

A la S eñorita Orosia Figueras.
Un efluvio de luz como u na aurora
que en las sombras d e un cielo se dilata
dibujando sus tenues claridades
como promesas vagas,
una alegre inq u ietud de mariposas
q ue brillan como chi spas de esperanza
al mezclar en u n rit mo sus colores
el iris de sus alas,
un d ivino bosquejo de sonr isas
d onde nacen ternuras ii!noradas
como el perfume que al abrir sus pétalos
de las flores se escapa,
un fulgor como de astros q ue c int ilan,
u n recuerdo de cosas que son gratas,
una promesa, una i lusión un sueño .. . .
eso son tus miradas ....
¿ Y d ices todavía
q ue tus ojos no hablan ?
Para hacernos sentir cuando se siente
no hacen falta palabras,
para haci&lt;rnos llorar cuando se llora
basta ver u na lágrima!
Me h an hablado tus ojos de la gloria
entreabriendo la r ed de su s p estañas
como nos habla de su cielo un ángel
con sólo abrir las alas;
me han hablado tus ojos de poesía
pues si me ven, mi corazón traspasan,
y allí nacen mis versos, muy adentro,
en el fondo del alma.
Las flores tienen gotas d e rocío,
tus ojos tienen lágrimas
y también como ellas suaves p étalos
que en el foml.o las guardan ;
tus ojos son obscuros porque encierran
el misterio de tu .al ma,
pero son indiscretos porque d icen
lo que tus labios callan ;
tus ojos son mis sueños de poeta,
mi musa es t u mirada
me suby u gan, ip.e atraen, me enloquecen . ...
¡y dices que no hablan!. , ..
Ten~o una dicha más que tú: mirarlos,
entender su lenguaje sin palabras ....
porque tú no los ves, p or ern dices
que no sabes hablar con la mirada!
G USTAVO F . A GUILAR.

¿Qué perfume tan lánguido embalsama el ambiente?
¿Qué munnullo de espumas alboroza el oído?
¿Qué temblor de aureolas se hace ver blandamente?
::le diría una Corte de Virreyes que han sido......

El minué se desliza sobre espesas alfombras.
En la aljaba del Niño son de oro las flechas.
Y las lunas resaltan en las tímidas sombras,
como si eutre sus marcos se sintiesen estrechas.

Sentado á la puerta de la espadería,
el rey que contempla con ojos intensos
aquel sol triunfante que no se ocultaba
de nuestros dominios, en mágicos tiempos,
la espada analiza
cual si revolvieran sus manos un cetro,
y lanza la hoja
centellas al viento,
pájaros de lumbre que vuelan á Flandes,
que cruzan Italia con giros espléndidos,
saltan á Turquía
como mariposas de fúlgido vuelo,
Portugal recorren con alas de lumbre,
entran en el Asia veloces huyendo,
se lanzan á América,
corren por el Asia lanzando d estellos,
pasan deslizándose por Oceanía
cual aves de fuego,
y vuelven á Europa las alas de luces
hasta que de n uevo volando á Toledo,
tornan á la espada
que el Rey deslumbrado sostiene en sus dedos.
Cada vez que mueve
el Rey en_las manos la luz del acero,
igual que del plano
de límpido espejo,
nuevas mariposas de luz da la espada
que v uel an riendo
por Oceanía, por Asia distante,
por Africa llena de grandes d esiertos,
p or Turquía, por Flandes é Italia,
y tornan á Europa las alas de nuevo
y ot ra vez la espada buscando radiantes
tiemblan en la mano del Rey un momento.
Es el hierro inmortal de l a raza
que despide rayos por el Universo,
que salpica luces á toda la tierra, ,
y las cinco partes del mundo prendiendo,
las llena de gloria, d e lampos tri unfales,
y de ramalazos de sol y d e genio.

•
••

La espada de Felipe Segundo
E n la espadería
del rico Toledo,
abr illantan de sol las espadas
pulcros espaderos.
Un raudal de relámpagos brota
de l os pomos bellos,
de l os gavilanes,
de las cruces lujosas de acero;
y cual v uelan al aire impelidos
l os mari poseos
que la l uz arranca del fondo encantado
de vi vos espejos.
Saltan á los aires desde las espadas
relámpagos t rémulos
como mariposas que el v uelo desl izan
por los anchos suelos,
por l os lisos muros,
por los altos tech os,
cual si cada hoja llena de temblores
fuese un her vid ero
de lampos ardientes,
de trazos de fuego,
de pájaros l ocos de luz ; ue describen
veloces h uyendo,
escrituras, signos,
jeroglíficos, saltos y juegos.
Entre todas las h ojas bruñidas,
una espada de pomo soberbio.
Felipe Segundo
sostiene en sus dedos,
y está examinando
su temple supremo,
su taza de luces,
su brío guerrero.

No ha muerto esa espada:
sólo e : que grandiosa d ormita su su eño,
como los leones que entornan los ojos
y observan magníficas visiones por dentro.

Hay un viejo Velásquez que palpita en un muro,
encuadrando una copia de las finas Meninas,
que parece que salen de un sensual claro-obscuro
á decir ramilletes de palabras divinas.....
En los tibios rincones, pebeteros de plata
insintían suspiros de aromático vuelo,
que esa " ida pretérita en sus pliegues recata
como entre la inocente transparencia de un velo.
Candelabros de bronce, que en la atmósfera opaca
se desmayan á veces entre \'agos capuces,
fingen lírica selva que se impone y destaca
como en una florida primavera de luces.
Los tambores se hinchan con un trueno sublime·
las angélicas arpas sinfonizan aromas;
'
por las violas de otoño, pasa un viento que gime¡
y en los bosques de flautas, runrunean palomas.....
Esta fiesta es la fiesta de uu Virrey elegante,
que i lumina su alcázar para orlar tu belleza.
El prestigio pasado y el ensueño distante
han nimbado un instante tu dorada cabeza.
En tus hombros de nieve se recoje la flama
de una ttínica rosa que le ciñe en su amor;
y en tus manos ducales se cimbrea una rama.
como un cetro flexible donde se abre una flor .....
¡Oh las conchas de nácar de tus sienes de reina!
¡Oh las venas aznles que circundan tu frente!
!Oh la esclava morisca que te baña y te peina
eu el diálogo mudo del Bspejo y la Fuente!... '.
Yo no sé qué es mas bello: si tu seno 6 las olas
si la palma 6 tu talle, si la perla 6 tu cara.
'
Cuando se abren tus labios, finjo oyéndote á solas
una rosa que un céfiro al pasar deshojara.. ...
'
Pero en tí lo que acaso más ensueños me inspira
es aquélla mirada de humedad fascinante·
que no en vano parece que en tus ojos se ~ira
el azul de los cielos á través de un diamante .....
¡Salve á tí, rosa del abril de las almas!
Cuando vayan muy lejos á perderse mis huellas
buscaré tu figura mal copiada en las palmas
'
...... y astrológicamente miraré las estrellas!
JosÉ
Habana, Septiembre 7 de 19()8.

a

S ALVADOR R UEDA,

o

GRANADA

MASAYA

De mi libro Nicaragua.

[LA CIUDAD DE LAS f'LORES]
Oe Nicaragua.

Eras una llanada sin Sol y sin verdura
ni linfa. Eras eriazo monótono y desierto.
¡Infund ía tu sitio por lo triste y lo yerto
desolación inmensa é infinita pavura!
Con su cesto d e rosas, radiante de hermosura,
Flora cruza tu estepa camino de su huerto;
mas cae ante el Masaya, y es tal su desconcierto
que recoger su cesta vvlcada no procura.
Lanza el volcán un grito de espanto¡ el Sol curioso
asoma su ojo enorme¡ y Ticuautepe undoso
desgrana á fuer de lágrimas cri stales bullidores,
¡Tropezó Flora núbil; pero desde ese día
tienes ot ro pergeño, Sol, y agua, y al egría,
y un manto p olicromo: tu profusión de flores!
J UAN

Masaya, Nic,

S ANTOS CHOCANO,

B.

DELGADO,

La gama de los rojos en tu ámbito detona
cuando te besa F ebo con ósculo incentivo
y ostentas-nobiliaria de regio porte alti; olas torres de t us templos á guisa de corona.
E s tu ~lasón ~e gules lo que mejor te abona,
del espanol caracter eres trasunt o vivo
y narra tus leyendas un bardo sensitiv~:
tu Lago, cuya lira divino salmo entona.
Granada: por tu origen , por t u ínclita nobleza
y por tu amor al Arte-tu culto á la Bellezaes just o que conquistes laureles y renombre.
iA vanza! Y mie ntras si entas de Dios el almo beso
ábrete á l os propicios fulgor es d el progreso
'
tri unfante y dulce como la fruta de tu nombre.
J UAN

Granada, Nic,

B,

D ELGADO.

�418

EL MUNDO Il.USTRADO

419

ll:t MONDO ILUSTRADO

B

un tibor de forma sencilla, con una planta de sombra.
Los cuadros que decoran las paredes, pueden
ser de asuntos risueños, como paisajes y motivos
florales.
Representando nuestro grabado uu modelo para
amuebtar un comedor de casa de campo, no requiere el aparatoso lujo que se pide en las elegantes residencias de la ciudad, así creemos, que

TRE las piezas de una casa, el comedor
ocupa un lugar muy importante. Del arre•
glo,limpieza que reinen en él, depende mu·
chas veces hasta el apetito para comer con agrado,
ó en el caso contrario, una repugnancia y malestar de que no se da uno cuenta á la primera impresión.
Un comedor con poca luz y mal ventilado, sin

CRONICA
N pocos casos se ha encontrado más divida la opinión de l,os filósofos, pensadores, y de todos aquellos que
tienen el anhelo de penetrar y
definir el espíritu del hombre, como cuando se
trata de aclarar y poner de manifiesto el supremo
y elevado secreto escondido en el genio artístico,
sea cualquiera la forma en que éste se nos presente.

cios,1.s ó el esmalte bordan en ellas, hÓjas y flores
de extraños contrastes, lirios con largos tallos de
obscuros y aterciopelados verdes; nenúfares fantásticos, y tréboles de hojas recortadas por líneas
sombrías que dan un enérgico relieve á las figuras. En los dijes y hebillas, se ve también la inspiración del arte nuevo, lo mismo que en los objetos de piel, como carteras, portamonedas y otros
artículos de ese género.
Hasta en los finos pañuelos de las damas, ha
tendido sus fantásticas flores, ó sus extraños di-

blancos en verdes y rojos, pintando las espléndidas rosas con matices que éstas nunca tuvieran, y
dando en cambio á las hojas, suaves colores de
pétalos de flor, jugando con el orden y la armonía
de la naturaleza como un niño audaz que toma
entre sus inquietas y traviesas manos, las delicadas y exquisitas joyas de su madre, mientras ésta
se ha distraído en graves asuntos,
La gran madre naturaleza, debe, sin duda, estar
muy distraída, pues no ha hecho una enérgica reclamación al caprichoso y loco arte nuevo, que
tan atrevidamente está jugando con sus más bellas
joyas; podrían en su lugar reprenderlo mis amables lectoras, pero ¿querrán hacerlo cuando tantos objetos bellos les ofrece el audaz é inspirado
pequeñuelo? Sin duda que no, y por tan discreta
resolución no puedo menos que felicitarlas sinceramente.
MARGARITA.

•

USOS DE SOCIEDAD

EL CONGRESO DE MADRES DE OAXA.CA.

Fotografía tomada durante la sesí6n inaugural. Preside la Sra. González Cosfo de L6pez, y á sus
lados se encuentran las Sras. Aliamírano de Casasús, Luz Pimentel de Hernández,
Estela Gastañaga de Grandesson, Sríta. Ana -Maríu Rodríguez Verdín,
Sra. Luz Mariscal de Varela, JosPjina V. de Walace,
y Carolina Carrán de Esteva.
Una multitud de escogidos escritores, ha dado
sus definiciones sobre asunto tan interesante; pero siendo éstas tan diferentes entre sí, no es posible señalar como verdadera á ninguna, por tanto
lo mejor es adherirse á la opinión que más simpatía tenga con la propia. Una de las más notables y exactas de esas definiciones, es acaso la que
dió á ese respecto un inspirado escritor español,
diciendo que, el arte es, &lt;la verdad, sentiJa intensamente, y expresada con belleza." De esta
opinión se deduce la influencia tan directa que
ejerce sobre algunos temperamentos artísticos, la
hermosura de la naturaleza; y explica claramente
como ésta fué la musa inspiradora de tantos pintores célebres, de tantos literatos geniales, que
uniendo en un canto de gloriosa armonía el amor
y la naturaleza, produjeron las obras de arte que
á través del tiempo y de las transformaciones del
gusto, causan aún, encanto y admiración. Esa poderosa influencia de la naturaleza, se refleja también, aunque de una manera fantástica, en el arte
nuevo, el cual, como decíamos á nuestras lectoras,
se va desarrollando cada día más, y tomando mil
formas distintas é 'interesantes. En las joyas ha
puesto su sello caprichoso y original, dibujando
en finos esmaltes sus líneas vigorosas y determinadas, arabescos fantásticos, animales extravagantes, y flores, de matices solamente soñados por
imaginaciones ardientes y sin límites para sus
creaciones, En las peinetas, vemos igualmente, dibujos extraordinarios, que tienen indudablemente una atractiva forma de belleza, las piedras pre-

bujos de ornato, siempre distintos y siempre originales. En los puños de las sombrillas, de los paraguas y bastones, vemos su genio característico;
en los clavillos de los sombreros y hasta en los
grandes cristales de las puertas y balcones. En este último género de invención, hay verdaderas
creaciones de indiscutible belleza; el conjunto es
de un extraño encanto, lazos de listones en colores marcados, se extienden en líneas caprichosas
rodeando con sus enlazadas puntas, flores y hojas
de una gigante vegetación; á veces, el arte nuevo
impulsa su vuelo hasta tocar atrevidamente la
más alta de las formas en que se muestra la belleza: la figura humana. Entonces se manifiesta en
perfiles melancólicos y expresivos; esta es la inspiración del arte nuevo, la expresión, buscada con
la audacia más ilimitada. Así, los rostros que dibuja, son tal vez incorrectos en la línea, pero todo
su atractivo está en lo que expresan. Las líneas
de triste suavidad que forman los labios, las pupilas, obscuras ó claras, de los grandes ojos que
miran intensa y profundamente, hasta las abundantes cabelleras bajando en opulentos rizos, tienen una vida enérgicamente expresada.
Para el final, quédanse las flores de terciopelo
que en el último invierno nos ofreció como una
novedad el arte nuevo. Mis lectoras se habrán fi.
jado, sin duda, en esas rosas de increíbles colores
que dan idea de alguna travesura fantástica de
magos y encantadores. Puede creerse que, con su
varita mágica han tocado las flores de los jardines, transformando los pensamientos morados y

En las ciudades más cultas y civilizadas, se goza
de varias impresiones gratas que no se analizan,
tal vez, en detalle, pero que su conjunto forma
una atmósfera de bienestar.
Uno de esos detalles es indudablemente la atención é importancia que las personas bien educadas dan á las mil pequeñeces que entran en lo
que llamamos &lt;cortesía,&gt; y que, como los insignificantes toques de un cuadro, ó los distintos sonidos de una orquesta, los cuales por sí solos no
darían resultado ninguno, forman en su unión y
totalidad un verdadero placer. Hablemos de algunas de esas fórmulas que tan importantes son
en la fisonomía de la vida social.
Cuando se reunen varias personas con el objeto
de consagrar algún tiempo á escuchar buena música, es deplorable la poca atención, ó por mejor
decir, la ninguna cortesía con que se hace notará
los artistas que su talento no es apreciado ni aún
siquiera discutido por la concurrencia, la cual,
formando grupos, se dedica á conversar, produciendo con su charla un murmullo que debe ser
una verdadera tortura para el artista que toca ó
canta, y para los devotos que con vivos deseos
quisieran escucharle. Es fácil suponer que la inspiración y el impulso necesarios en toda producción artística exigen un medio exterior propicio
para su completa expansión, y uno de esos medios, acaso el más útil, es el recogimiento.
El arte es hijo de la vida interior é intensa de
las almas escogidas, y jamás se ha visto manifestación genial ninguna en seres que no viven esa
vida. El artista tiene como principal anhelo, dilatar y transmitir su sensación á los que le escuchan, y por esto, su desagrado debe ser muy grande y justo, al ver que derrocha las energías de su
inspiración sin que nadie recoja las cristalinas
gotas del manantial fecundo de su genio.
Por lo que toca al auditorio, puede ser muy
bien que entre los concurrentes se encuentren algunos que, verdaderos devotos del arte, vayan á
esas reuniones con el exclusivo objeto de gozar
unos momentos de tan alto placer, y también para estos debe ser, y es en efecto, un disgusto muy
grande el no poder escuchar con la atención y el
recogimiento debidos, á causa de la inoportuna
plática de los demás.
Esto constituye una gran molestia y falta de
cortesía, muy frecuentes por desgracia en las reuniones de sociedad.
A medida que las ciudades progresan en todos
sentidos, tambié:i el adelanto intelectual se hace
notar en los círculos sociales, y uno de esos adelantos, es, la propiedad y corrección para conducirse en los diferentes actos de la vida de sociedad.
Por esto, en los países cultos, hay esa forma de
buena educación tan grata é indispensable para el
desarrollo del talento artístico, pues siempre el
estímulo ha sido el mejor terreno para la florecencia de esa planta exquisita del arte.
Ser comprendido y estimado, es el más bello
aplauso que pueda escucharse, la ambición más
exigente no debe pedir un grado más alto de
gloria.
No neguemos este aplauso de atención y cultura á quien nos proporciona el más noble y elevado de los placeres, al artista, que con la luz de su
talento, nos ilumina un tanto, la obscura senda
del vulgar camino de la vida,

las cortinas pueden ser de alguna etamina en colores crudo, blanco ó crema, y tal vez, sería de
mejor gusto hacerlas del mismo granité de que
están hechas las cubiertas, bordándolas de igual
manera.
No hay que descuidar, lectoras mías, el arreglo
del comedor, pues en derredor de la mesa y en
la grata reunión de familia, se pasan con frecuencia, ratos agradables de franca y alegre expansión.
La gracia y la limpieza contribuirán sin duda á
ella.
MARGARITA.

una exquisita limpieza y hasta graciosa coquetería en los manteles, sin flores en la mesa, y con el
servicio de la vajilla poco ordenado y limpio, es
la cosa más desagradable y poco simpática que
puede haber. Y no se diga, la mala idea que infunde á las visitas, respecto de la dueña de la casa, pues en una breve y silenciosa revista, quedará hecho el juicio poco favorable que merece
el ama de aquel hogar tan triste y poco agradable.
Daremos á nuestras amables lectoras, unas ligeras indicaciones respecto del arreglo y decorado
que darán al comedor un bonito aspecto.
Ante todo, debe procurarse que tenga suficiente luz, la cual podrá graduarse discretamente, ya
sea con persianas, transparentes de matices suaves,
ó bien, con vidrios de colores. Si en la casa hubiere jardín, será muy conveniente que el comedor tenga una ó más ventanas para este sitio, pues
la frescura de los árboles y el perfume de las flores, contribuirían en gran manera á darle atractivo y encanto. Las dimensiones de dicha pieza, es
preferible que sean las más amplias posibles, pues
teniendo que reunirse en ella todo la familia y las
personas invitadas, resulta muy molesto un comedor estrecho, en el cual, ni los criados pueden
desempeñar su servicio con facilidad y molestan,
aunque no quieran hacerlo, á las personas que están sentadas á la mesa. El papel que tapice las
paredes, debe ser de un color suave, teniendo
cuidado de que armonice con la madera de los
muebles. La costumbre de colocar plantas de sombra en el corredor, es de muy buen gusto; y da
un aspecto poético y delicioso á la habitación.
Ofrecemos ahora á nuestras lectoras, un ángulo
de comedor para casa de campo. que puede servirles de modelo por su graciosa sencillez. La
madera de lo muebles es de roble ó de nogal; las
cubiertas del aparador, trinchador y mesa, son de
granité con bordados de trencilla, en colores vivos, y llevan á la orilla un ancho calado que les
presta mucho lucimiento. En cada una de las esquinas se coloca un sencillo &lt;tripié&gt; que soporta

el borde superior del cuello propio de la blusa ó
corpiño. Ellos resguardan perfectamente la blan•
cura y el brillo de los cuellos, y como los cubrecuellos son lavables, ( pues precisamente debe escogerse, para su confección, tela que admita el
jabón y la plancha,) siempre pueden estar en perfecto estado de aseo y elegancia.
El grabado número dos es también de batista
blanca, igualmente en forma de picos, orlados éstos por una angosta tira bordada que sea bastante
calada para que resulte de mucha fantasía. Este
adorno sobre un vestido de color obscuro, azul
marino por ejemplo, ó verde hoja seca, resulta
muy distinguido,
He aquí otro bonito modelo que nos ofrece el
grabado número 3. Está hecho de muselina finísima, adornado con encaje muy fino también, del
ancho de cuatro centímetros. La muselina de este cubrecuello es transparente; así es que debajo
de él se ve el color del cuello del traje, el cual
debe ser de matiz muy suave, azul pálido por
ejemplo, ó rosa, ó paja. Con los vestidos frágiles
y de colores discretos, se verá muy bien.
Ahora bien, no es preciso que todos los cubrecuellos sean de color blanco. Los hay también de
c&lt;'lores obscuros, hechos en seda, de raso liberty
de gró, de tafeta, Por ejemplo, el grabado número
4, presenta un modelo de estos, hecho en gró azul
pavo, orlado por un encaje de guipuri color
marfil.
Y el grabado número S, es copia de otro, hecho
de tafeta negra, orlado por encaje crudo.
Estos encajes que ribetean los picos, no deben
ir plegados, sino lisos; solamente al dar vuelta en
donde lo pida la forma del pico, se plegarán ligeramente.
Pueden también hacerse los cubrecuellos de la
misma tela del vestido, y en ese caso deberán confeccionarse dos ó tres, para poder cambiarlos
cuando ya alguno de ellos esté un poco maltratado. Pues el objeto del cubrecuello, según lo dijimos al principio, es ese, el de evitar que el cuello
aparezca ajado.

00
El médico en casa

o

La Neuralgia

Cubre-cuellos de última novedad
lo que la moda inventa es superfluo
N Oé todo
inútil. Por ejemplo, los cubrecuellos de
que vamos á hablar á nuestras lectoras, reunen, á
su gracia y elegancia, la más completa utilidad.
Nada hay más difícil que conservar los cuellos
de los corpiños en todo su primitivo estado después de haberlos usado por algunas veces. Como
esa parte del traje es tan delicada, pronto se aja
y pierde el matiz. Muchas veces ha sido necesario prescindir de un traje que aún tenía buen aspecto, únicamente porque el cuello se había marchitado y descompuesto. Pero eso no puede suceder ya desde que la moda in ventó estos accesorios útiles y graciosos: los cubrecuellos. Presentamos á nuestras lectoras algunos modelos de ellos
y pasamos á explicarlos por su orden.
El grabado número 1 muestra el modelo de un
cubrecuello hecho de batista muy fina, dobladillada al ojo en sus orillas, (sacando seis hilos) y orlando los dobladillos con un encaje valenciano,
de fina labor, cuyo ancho sea de tres centímetros.
Estos picos se colocan á lo largo del cuello,
montados, para explicarlo más claramente, sobre

Fíg.1.

Bajo este nombre se incluye un grupo de síntomas caracterizados por dolor, pero que no manifiestan evidencias de inflamación.
La neuralgia ocurre con mucha frecuencia, y en
algunos países la sufren casi todas las familias.
Parece que las neuralgias se están haciendo mas
frecuentes, pero muchas de las afecciones llamadas así ahora, antes se describían como reumáticas ó espasmódicas. Cualquiera parte del cuerpo
que tenga nervios sensibles, puede ser afectada
por la neuralgia.
La neuralgia puede ocurrir repentinamente, pero en el mayor número de casos está precedida
por ciertos síntomas preliminares. Estos consisten
en una sensación de peso y de calor ó piquetes
en la parte atacada. Después de esto, la sensación
está seguida por un verdadero dolor que puede
ocurrir continuamente.
La neuralgia puede durar un tiempo indeterminado. Algunas veces, después de persistir por meses enteros, termina espontár:e1mente. Una causa
frecuente, en la neuralgia, es la debilid..d general,
y entonces su principal remedio debe ser tonificar al paciente.
Estos enfermos deben tener buenos alimentos,
abundancia.a.de aire, sol y ejercicio.

Fig. 2.

Fig. 3.

-

-

.

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·~•-~~:.¡.·-':líi~~ -:.-i ~-¡.; j: -."''j,;·-.;·
!

Fig. 4.

�,,

FoT. FÉLIX, DE PAnís.- MoDAS BECHOFF DAvm.

Abl'igo ele estilo japonés.- Confcccionaelo en tussor ele ·color rosa Yiejo, .v hecho en formo, ele manto. A la Ol'illa ele las
mang·as, y del cuello, que se prolonga formando un escote,
lleva una ancha guarnición ele borelaclo japonés.

�</text>
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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                    <text>L UNDO LUSTRADO
Registrado como arUculo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.-Impreso en papel de las FU,rlca.s de San Rafael.

Año XV-Tomo 11

México, 4,de Octubre de 1908

--

J)

__,..

_t---..1.1

Proyecto de Monumento á Morelos en Morelia.

Número 14

�430
EL MUNDO ll.USTRADO

!Ofurecforio:

6ros, y en el fondo de los mares entablan
luchas encarnizadas con los tiburones los
buzos que buscan excrecencias calcáreas que
Director, Dr. Luis Lara y Pardo.
han de transformarse en perlas para las
orejas de rosa, los dedos de marfil y los
cuellos de alabastro de las damas. Es infiGerente General,
nito el trabajo que se da la Naturaleza paALF O N SO E. B RAV O .
ra exornar al eterno femenino.
Las zorras azules, los blancos armiiios,
OFICINAS:
las negras nutrias se aman, se multiplican,
Oalle de Alfaro número 9. Méxlro, D. F. Apartado PoS·
crian proles, las ocultan entre las nieves
tlll 2.570. - T ..létnDo&lt;: Erfcsnn, H76.
polares para evita.r á la mujer las ásperas
Compañía Telt:fónlc!l, 471.
y rudas caricias del cierzo.
Los avestruces huyen al fondo de los
PRECIOS DE SUBSCRIPCIÓN:
desiertos- á incubar con amor polluelos que
En laOludad .............................. $ l.~
la moda desplumará para empenachar caEn 10!1 Est!ldOF, .......... . . .. . . . .. . .. .. . . .. . .. l.!iO
En el ExtrllDJero....... .. . . .. . . . .. . .. .. . . 2.00
bezas que se interpondrán como nubes de
tempestad entre el espectador ,\' el especNÚMEROS SUELTOS:
táculo.
F.n la OapltH l. ........................... $0 S.5 cs.
En los E:.tlldOS.. .. .. .. . .. .. . . .. . . .. .. .. $0.50 cs.
Siglos durante las aguas llorndizas y l.as
juguetonas linfas de los torrentes trabaJarán sin tregua por disgregar y deslavar
los cuarzos y segregar paja á paja las ricas
pepitas con que el artífice fundirá .Y cincehu·á brazaletes, sortijas y collares.
El fuego interior, nuevo Vulcano, tiene
siempre encendidas sus fraguas é hirvienI compadre Don Francisco Arétes sus crisoles para desparramar en ,·etas
alo, hablo de hace cincuenta años,
metalíferas los oros, las platas y los cobres
ra timbalero de la Opera r condestinados al atarío fPmenino; .Y hasta el
rabajista de Santa Cecilia de .f1,lirayo mismo suele vitriHcar las rocas para
ce ,·,,co1·dacid11. Era, por consisuministrar
gemas y cristales al esplendor
o-uiente hombre gra,·e, toda vez que no
de la mujer.
:jecutaba más que en el registro bajo.
A la obra de la Naturaleza se agrega la
Este tal, dicho sea sin ofenderlo, profelabor
del hombre. La mitad del género husaba un principio que se grabó con caracmano
trabaja para ornato de la mujer.
teres de fuego en mi espíritu infantil, á saGirar
de ruecas, vah·én de telares, herber' que la mujer
es el animal más hermo,
videros
de
crisoles, martilleos de fraguas,
so de la Creaccion.
agujas
vertiginosas
y agudas como saetas,
Esa e adicional, que de intento he subratodo
eso
y
mucho
más
trabaja en pro de la
yado, no só!o sir\'e para demostr~r la cienbelleza
femenina.
cia ortográfica de ffil compadre, s1 que tamLa botánica da las flores .V el follaje; la
bién para dar á su principio mayor alcance
zoología, pro,·ee de insectos, de aves y de
y más profunda trnscendencia.
reptiles; la química destila perfumesypre· Si la mujer, como mi compadre lo afirpara tintes .Y curte pieles é im·enta afeites;
maba y yo tirmemente lo creo, es la obra
la mecánica grava, esculpe, cincela ,v brumaestra de la creacción, rectamente se inñe; y la )!oda como una hada,. mueve todo
fiere que le son debidos todos los homenaese
mundo, agita todo ese enJambre, llena
jes v todos los agasajos.
cuerno de abundancia y lo derrama soY cosa sorprendente, aquí coinciden mi su
bre la mujer, suprema expresión de la becompadre y Víctor Hugo en s.us ~precialleza,
síntesis de todos los encantos .Y prociones. Víctor Ilugo, hace también cmcuenmesa de todas las dichas.
ta años, dijo: No es posible negar el atavío
Por esa servidumbre de todo para ella la
á quien nos da la belleza; conclusión rectímujer
es reina, emperatriz, semidiosa. Un
sima ele las premisas de Arévalo.
capricho de la moda, es decir, una veleidad
Esta convergencia del timbal y la lira,
femenina crea y clestru,ve trabajo, siembra
este contubernio de la flauta del dios Pan
y dernsta, fecunda .r aniquila.
y del contrabajo de Orfeo ~n honor ~e la
La industria humana está pendiente del
mujer son altamente sugestn·os y ocas10n~menor gesto femenino, que puede hacer su
dos ; y tienen de estupendo que, en segmprosperidad ó su desgracia. La crinolina
miento de mi compadre y de Víctor Hugo,
estimul6,
antes que los grandes armamenel arte, la ciencia, la industria, la agricultos, la indust1·ia del acero y el refajo causó
tura JT el comercio se han puesto al se1Tien el mundo una crisis metalúrgica.
cio de la mujer para engalanarla, ataviaria,
El día en que la mujer de en despreciar
acicalarla y más intensamente embellecerla.
las flores, los vergeles se transformarán en
iQué es la mujer? Es un ser ideal que
eriales. Si le place cambiar la seda por el
tiene á sus plantas todas las flores, en su
cristal
hilado, Francia, Italia, todo el Orienfrente todas las gemas y más allá, sobre su
te se verán arruinados .V renacerá la proscabeza todos los astros.
peridad de Venecia y de Génorn.
Y entre esas flores y esos astros se agruLa voz de la mujer puede á su capricho
pan, ordenan y armonizan para engalanar
pronunciar el fíat, como el deln1da ó el
á la mujer todos los demás productos natuquo.~ ego, y el juicio final será cuando la
rales y todas las creaciones industriales.
trompeta
de la moda proclame la supremaPara la mujer lula sus capullos el gusacía de la mujer desnuda.
no de seda. De esa plata finamente hilada
La creación no tiene un rey sino una
se apodera el industrial y la teje y la trama
reina.
El hombre J' la Naturaleza son sus
y la borda y la recama para envolver en
siervos. Por ella y para ella trabajan, pearreboles y vaporosas nubes la forma fenan, luchan y mueren.
menina.
A los pies de esa opulenta y despótica
El manso cordero que en previsión de las
soberana depositamos Víctor Hugo, Arévanieves del invierno se arropa en blanquísilo y el que subscribe todos nuestros homemos vellones trabaja para procurar calor al
naies
y con nosotros toda la humanidad
friolero cuerpo de la imperial Eva.
masculina.
Las aves alisan sus plumajes multicolores los peinan y los bruñen para suministra~· motivos de decoración á modistas y
somb1·ereros.
En los desiertos arenales del Cabo, del
Brasil y de Australia sufren y penan millares de hombrPs en busca de esos guijarros que serán diamantes, esmeraldas y za-

--

.

LA HADA DE LA MODA

l

Crónica Científica
Las Energías de la Naturaleza

i

ECIENTEMENTE tuve la fortuna de hacer un viaje por el
campo. Caminaba lentamente
como conviene á un hombre
cansado, deseoso de recoger de
la naturaleza algo de ese espíritu de reposo que concede
~,e=!!!:!!!:!l=:;=!i Siempre á los que la aman y la
entienden, y mis ojos quedaron sorprendidos con
el extraordinario desarrollo de verdura que encontré por todas partes. No sólo en el suelo, sino
en los árboles y en los bosques se veía un lujo
de verdura que entretenía la vista, y convidaba á
la imaginación á pensar en las energías que produjeron ese paisaje con un fondo cerrado de hojas. Y no eran solo hojas, sino algo más¡ ese algo
que demanda el otoño- estación en la que se reproducen las semillas y se fertilizan los óvulos,
preliminar de la nueva vida, y principio de la
nueva generación de plantas.
Los montes y los valles «vestidos de verde,&gt;
alegran la vista del observador más superficial.
Le hablan de un estío lleno de promesas, refleja,
das de los árboles en el suelo, donde el maíz espera la hoz del segador,-6 en estos modernos
tiempos, la cuchilla de la máquina segadora. Este
Estío es el preludio del Otoño, época en la que
se cumplen todas las promesas de la naturaleza.
Se habla mucho de la «voz de la sangre&gt; y se
aplica esta expresión á los animales solamente,
pero creo que debería aplicarse con la misma razón á las plantas.
Durante mi viaje yo ví la contestación que se
da á esa voz, en forma de plantas y de flores. Sobre un suelo favorable, con la humedad y el calor
necesarios, la planta reacciona sobre ese mismo
suelo y da abundantemente todo lo que su sangre
le pide. Desde el lugar que escogí como observatorio, no se veía un sólo árbol ó una planta que
no hubiera respondido al llamado «de fructificar
y multiplicarse.&gt; Esa orden recibida desde el
principio del mondo, es obedecida siempre que
las circunstancias son favorables para ello.
Sin embargo, estoy casi seguro de que muy pocas personas piensan en lo que significa toda esta
riqueza natural. Es la riqueza del don, el deseo
de la Naturaleza de que se produzcan hojas, frutos y flores en abundancia, deseo de que no está
desprovista ninguna planta. Todo lo que pide es
agna y alimentos, y la constitución hereditaria
hará el resto y producirá con abundancia hojas,
flores y semillas.
Por alguna razón que desconocemos, tenemos
la inclinación de creer que las demostraciones de
energía,-que no es más que «la potencia de trabajar&gt;-son exclusivas del reino animal. Esto es
natural¡ los actos de los animales estáu á la vista.
Vemos sus movimientos, acción y vitalidad manifestadas de la manera más típica. En cambio, en
la vida de las plantas no vemos nada de eso.
Todo ello está más ó menos escondido, pasivo,
remoto. No por eso dejan de estar en actividad
las energías vitales en cada planta que hace que
sus hojas broten á la luz del Sol. Pensemos por
un momento siquiera en el enorme esfuerzo que
significa el brote de una sola hoja, y multipliquemos este esfuerzo por los miles de miles de hojas
que tiene cada árbol. Se encontrará qne hay un
doble trabajo, el de aprovechamiento de los elementos que da la tierra, y el de construcción de
materiales nuevos para la planta.
Hay que recordar que cada hoja es una estructura completa y complt:ja. Es un conjunto de celdillas, cada una de las cuales es un completo laboratorio químico que absorve ácido carbónico
del aire, lo descompone en carbón y oxígeno, y
guarda el primero para su alimentación, mientras
qne expulsa el segundo para que va¡a á enriquecer el aire para nosotros. Y estos laboratorios
químicos son varios miles en cada árbol¡ su elemento verde tiene que ser renovado constantemente y su substancia vital tiene que ser reconstruída cada segundo¡ por lo tanto, cada hoja nueva significa un enorme trabajo de construcción y
de conservación.
La formación de madera se hace al mismo tiempo que la de hojas. El suelo da sus elementos y
el grano los convierte en hojas, en flores, en frutos ó semillas y en madera al mismo tiempo.
Todo á mi derredor trabajaba en el campo, y á
pesar de ello no se oía un sólo ruido que distrajera la quitud del medio día de verano. Esta es
la gran diferencia entre las plantas y los animales. Podemos darnos cuenta por nuestros ojos
de los esfuerzos del animal para alimentarse, para qefenderse y para repeler los ataques que se
le hacen. Las plantas hacen lo mismo sin ruido y
sin ostentación. Y no es esta la única mar.tvilla
de la vida de los vegetales¡ de los elementos inanimados que suministra la tierra la planta toma
toda su vitalidad. Agua, minerales, ácido carbónico y un poco de amoniaco son los alimentos de
la planta. De ellos extrae los elementos de su vida¡ su almidón, su azúcar, y todas las substancias

431

EL MUNDO ll.USTRADO
que se representan á la imaginación siempre que se considera á la planta como un laboratorio. .
.
Con una especie de toque maravilloso 1~ planta c~nvierte
esos elementos inanimados en elementos vitales, cualidad de
que el animal est~ desprov!sto. La planta es ~l verdadero
transustanciador, si se permite la palabra, pues hene el poder
de convertir lo inanimado en elemento vital.
Pero todas estas maravillas nos llevan á una mayor, _Y nos
encontramos, c')mO al principio de n_uestra contemplación en
frente de nn enorme campo de energias; a11te un enorme d_esarrollo de " potencia para el trabajo" que está _creando hops,
fruta~, semillas y madera ante nuestros OJOS y nuestros
oídos qne no se dan cuenta de nada de ello. Cada bosque es
una muestra del trabajo de la natnraleza del que no nos ~amos cuenta sino hasta que la conciencia nos llama la atencion
bacia él.
ba'
De hoy en adelante cada hoja os aparecerá como un tra JO
completo y perfecto, y no por saber _el .~norme es_fuerzo que
representa un paisaje de verdura de1arcis de admirar sus bellezas
A. W.

++

!LOS

~nos

JD;IE 'II'Al&amp;ASCO 'lf ClH!IlMAS

Bajo los auspicios dd Gobierno con el srñor I°:gen!ero
Armando Santacruz, se han empezado la_s obras de limpia y
canalización de los ríos de Tabasco y Chial_las. ,
Pocos Estados hay que tengan una red hi~rográfica tan extensa como los antes citados, pero desgraciadamente, estas
vías natmales de comunicación no pueden ser ~prov;echa~a~
para el tráfico en gran parte de su trayecto, debido a la ID·
mensa cantidad de palos y ramas de árboles que obstruyen
por completo el paso.
.
Quien no haya visto alguna vez la exuberante vegetación
de esas privilegiadas porciones de nuestro snelo, apenas puede imaginar los sauces y arnates colosales que, nacen en. las
riberas de los ríos tabasqueños y que con sus raices, hundidas
en las aguas forman una intrincada maraña, al par . que s~s
ramas1 avanzando como brazos gigantescos hasta medio del no
se ent relazan con otras de la orilla opuesta.
.
De gran utilidad para el desarrollo del comercio de Tabasco y Chiapas habrá de ser que desaparezcan estos obstácul_o~,
acnmulados en centenares de años y que forma_n á tre..:hos, 1~franqueables barreras no sólo á buq~es d~ mediano calado sino aún á las «canoas&gt; con que los nberenos hacen la travesía hasta los poblados donde venden los productos de las
fincas que se levantan en las márgenes.
.
.,
Para solemnizar el comienzo de estas obras de canaltzaci~n,
que abren una era de progreso al comercio de Tabasco J,Chiapas, el Sr. D. Alberto Correa, presidente de la Compani~ _In;
dustrial de Transportes de Tabasco, organizó nna excursion a
bordo del vapor de dicha Compa~ía. el «!'1excalapa&gt;, proponiéndose re.montar el curso del no de Pichucalco hasta encontrar el primer obstáculo que impidiera el avance del buque.
.
t
No fué preciso hacer un gran recorrido para encon_ rar
obstáculos; apenas á tres leguas arriba de San Juau Bauhst~,
en el punto llamado «Parrilla&gt; tropezaron con el sauce milenario que representa uno de nuestros grabados y las hachas
cayeron sobre su vieja corteza, ~sta lograr .ver el ~rbol por
los suelo~. No fue, pues, la colocac16n de la primera .piedra, como sucede en la inauguración de muchas obras, SIDO la destrucción del primer obstáculo, y que es en otr as muchas el comienzo del progreso, el acto que fué celebrado con demostración de júbilo.
. .
Nuestros grabados muestran paisa1es y ~cen~s de esta _solemnidad de inauguración de las obras de limpia de los nos,
á la que asistió el Gobernador de Ta?asco, Abraham Ban~la,
así como gran número de personalidades en el comercio Y
la industria de Tabasco.
.
.,
Obras como éstas qne abren nuevas vías de comnn_icaci_on
-fuentes de riqueza-son de una trascendencia rnfimta.
¡Las selvas tabasqueñas, que avanzan sobre las aguas de los
ríos de Tabasco y entrelazan sus ramazones ~o~mando barreras, como brazos de gigantes celosos del domimo del hombre,
deben haberse estremecido á los golpes del hacha, que al romper sus seculares corazas de madera, dejaban l~egará los a~tros
tanto tiempo obscuros, tanto tiempo desahabitados Y. ~il_enciosos, un rayo de Sol, que caía como destello de civilización y de progreso.

Arribo del "Mexcalapa" al sitio donde se inauguraron las obras de
mejoramienlo de los ríos.

La primera novia vestida de blanco fué la_ bella María ~stuardo, reina de E scocia, al casarse con Francis_c~ II en el ano
de 1558 y sólo á fines del s iglo X VI se ge!1eraltzo esta moda.
Pero la bonita soberan1 no se había atrevido á romper completamente con la tradición; porque á su toilette de brocado
blanco había añadido un espléndido manto de corte de terciopelo de Persia azul claro, cu y~ cola de seis metros de largo era llevada por numerosos pa1es.

** *
Los antiguo~ anglo sajones tenían la costum_bre de _bebe~,
durante los treinta primeros días de su casamiento, miel dil uída en aóua. Se cree que de allí proviene el llamar al primer mes d~l matrimonio la luna de miel ó mes de la miel.

* **
«Old Duck &gt; ne~ro de noventa y nueve años de edad, se
ha resistido .Í. acepta~ la libertad que le ofreció la familia
Holcombre, con la que ha vivido desde su juventnd. Dice
que no sabría qué hacer sin las órdenes de sus amos.

El vapor "il1excalapa" tropieza con unos árboles.

�EL MUNDO ILUSTltADO

LA RIQUEZA Y EL TRABAJO EN MICHOACAN
'. -Michoacán es un pa-,
raíso. No hay belleza ni
riqueza naturales que
no abrigue en sus entra-•·
ñas ó deje de ostentar
en sus campos fecundos, en sus laderas floridas ó en sus sierras
boscosas. Síntesis del
país, Michoacán posee
todos los climas, produce toda clase de frutas
de la tierra, y las vetas
minerales l o recorren
y se enlazan y anudan
en ricos distritos mineros, llamados, como el
de Inguarán, á nn brillante porvenir.
Dentro de la posesión
de los tres climas: frío,
templado y cálido no
llega á la exageración
de ninguno. Las más altas cimas de sus cordilleras se ven siempre
coronadas de una opulenta vegetación de pinos y oyameles colosal~s. En su región meridional florecen y fructifican arrozales, cafetos, cañavera les azucareros y plantíos de tabaco, sin que el sol

ILMO. SR. OBISPO DON LEANDRO CASTELLANOS,
Obispo de Tabasco y sus dos asisrentes

Ceremonia de la Consagración en Santa Br{gida.

Aserradero de made~a:-Acarreo de maderas.-Un tramo del ferrocarril
local.-Un puente provisional en el ferrocarril propio de la Hacienda.
tueste, ni el hálito ardiente de l as brisas sofoqu~ ni los miasmas de la
malaria envenenen.
~,
En la zona templada se tienden hasta perderse de vista las mi'lp
berantes·
·
t_uer,c~ su tronco vigoroso,
.
as exu. , e1. encmo
y cedros monumentales
esencias variadas y nqu1simas abren sus enormes parasoles de foll · p y
1
lula el ~an~do de todo pelo y de toda talla; las aves de corral, 10 c:rd~;
se mulhphcan y_se ceban á porfía, y pájaros multicolores, brillantes y esmaltados, como Joyas revolotean en las umbrosas espesuras de los bos-

t

ques, en los que San Huberto hubiera doblegado
á millares los ciervos, los jabalíes, las zorras y los
pumas.
El bosque, la montaña, el lago, supremas bellezas de todo paisaje, los ha prodigado la Natural eza¡ y nada más hermoso que ver aquellos gigantes, en vueltos en mantos verde esmeralda, bañar
sus plantas y contemplar sus cimas en aquellas
transparentes linfas.
¿Qué ha faltado en aquel emporio de todo lo
bello para constituírse en él un almácigo de todo
lo rico? Una sola cosa: el trabajo del hombre,
garantizado, asegurado, fecundo sólo dentro de la
paz.
Y el trabajo del hombre acude ahí y todo lo
transforma y lo fertiliza.
La agricultura ha alcanzado un altísimo grado
de prosperidad. En pocas regiones del país se
aprovecha mejor el agua para el regadío de los
campos. A uno y otro lado de la vía férrea, y á
cada paso las p resas retienen las aguas llovedizas,
formando lagunas en que se bañan á millares l os
patos y las gallaretas, y en los que dan la guardia
inmóviles, enhiestas é impasibles, centenares de
garzas azules ó sonrosadas, y regimientos de pelícanos blancos.
No se atraviesa un río sin encontrar en su cauce el dique que levanta y la bocatoma que canaliza y distribuye las aguas. De ahí que Michoacán esté reemplazando al Bajío en su papel de
granero de la República.
Pero hay algo que data de más cerca y crece
con más fuerza que la Agricultura propiamente
dicha; la industria maderera que en menos de
ocho años ha alcanzado un auge y un desenvolvimiento increíbles.
El núcleo de esta industria, y su germen, ha sido la Hacienda de Jaripeo, en el Distrito de Zinapécuaro. A la compañía explotadora de esta finca se debe la creación del primer aserradero de
vapor y del primer ferrocarril local, que está promoviendo la explotación razonada de bosques en
toda la región.
Jaripeo estaba destinado por su ubicación y sus
circunstancias á formar centro y á dar el impulso.
Situado en un nudo de ramales de la SierraMichoacana, está circundado de los bosques más opulentos del Distrito. En medio de aquella riqueza
reinaba hace diez años la miseria. La finca, arrendada á vampiros que la devastaban sin enriquecerse, llegó á no valer cien mil pesos, teniendo
una extensión de bosques, prados y plantíos de
diez sitios de ganado mayor.
La nueva compañía transfiguró ese estado de
cosas. Comenzó por montar un modesto aserradero, y lo que es más, por c·onstruír, empresa de
romanos en aquellas serranías, un palo-carril para el acarreo de los troncos destinados á la sierra.
El éxito, gracias á la labor, la energía y la inteligencia de los propietarios de la finca fué lisonjero y deseosos de nuevos y mayores progre·
sos construyeron un ferrocarril en forma que re-

corre aquellas montañas solo comparables en accidentació y belleza á las de Suiza, y desde cuyas
laderas se descubren los más porteutosos panoramas.
A la construcción del ferrocarril, meramente
interior, siguió la ampliación del aserradero; y el
ensanche de los negocios y la actividad de la producción y del con5umo, no se hicieron esperar.
Pero había aún una gran dificultad que vencer, el
acarreo hasta el Ferrocarril Nacional de las maderas labradas. Los Sres. Ochoa y Gómez Urquiza
no vacilaron¡ y sin ser ingenieros profesionales¡
pero sí ferrocarrileros experimentados, gracias á
la construcción de las dos primeras vías, trazaron, construyeron y explotan una vía de veinticinco kilómetros, que entronca en Huingo con el
Ferrocarril Nacional.
¡y qué vía! Tajos profundos, curvas ceñidas,
viaductos aéreos, puentes atrevidos, todo lo acometieran y lo realizaron, y de aquellos prodigios
dan idea nuestras ilustraciones.
El silbato de la locomotora despertó de su
letargo á todos los retrasados. Seguros de obtener
fletes baratos los hacendados comarcanos fundaron aserraderos y dan hoy carga al ferrocarril.
Por él circulan los granos, el combustible, los frutos y productos de la región llevando á todas par-

en la ceremonia.
tes la prosperidad y el bienestar, hijos, sin duda,
del orden público, pero también de la energía privada.
Está ya en estudio y pronto se llevará á cabo
una extensión del ferrocarril hacia fincas más lejanas que ya empiezan á enviar sus productos y
á pedir que la vía se acerca á ellas.
Por doquiera en Michoacán se dan ejemplos de
este espíritu de inichtiva, de esta tendencia progresista, de este deseo de prosperidad á que tanto
derecho tienen los pobladores de aquel vergel.
Existen en efecto centros mineros y agrí~olas de
nueva creación y gran importancia regidos por
hombres de temple y de alta competencia.
Pero no creemos que en todo el Estado haya
ejemplo de una transformación más completa de
un centro de inacción en centro de trabajo, de
una más completa transfiguración de un campo de
miseria y de abandono en una colmena de actividad y en un emporio de riqueza. En menos
de seis años esa finca que no encontró comprador
por ochenta mil pesos no la venderían sus propietarios por un millón.
El ejemplo es estimulador; y Michoacán debe
sentirse orgulloso de tan valiosos progresos y de
contar con hombres y michoacanos capaces de
realizar tamaños prodigios.

�434

EL MtJN.bo tr.USTRADO

Consagración del Obispo de Tabasco
L día veintisiete del mes próximo pasado, se efectuó en el templo de Santa Bríida, una ceremonia de gran significación
para los miembros de la iglesia católica;
' ·
la consagración del nuevo Obispo de la
Diócesis :de Tabasco, Monseñor Leandro Castellanos.
La ceremonia se rodeó de todo el esplendor que
acostumbran los católicos en tales ocasiones, y fué
muy imponente aun para los profanos. El adorno
del templo era magnífico; gran cantidad de palmas formaban fondo á un jardín de flores, que seguía por cerca del muro, y todo esto estaba iluminado por un sinnúmero de lámparas eléctricas
que hacían lucir el interior de la iglesia como á
la luz del sol á medio día.
Dijimos ya que la ceremonia fué muy impo·
nente: el venerable presbítero, vestido con las sencillas vestiduras con que se celebra comunmente
la misa, se arrodilló en medio de los obispos oficiantes que vestían las lujosas vestiduras, propias
de su elevada gerarquía en la iglesia, é hizo el juramento que se exige á los ungidos, terminado el
cual se le entregaron las insignias de su nuevo
cargo.
La concurrencia que llenaba el templo era nu-

EL r.mNDO ILUSTRADO

conserva de él un magnífico recuerdo. Después de la consagración, todos los asistentes á
t.lla pasaron á la sacristía, con
el objeto de felicitar al nuevo
Obispo y besar el anillo pastoral.
El nuevo príncipe de la iglesia es un sacerdote modesto y
trabajador, que ha dedicadc su
vida á hacer todo el bien que
le ha sido posible. Después de
una carrera de estudios que to·
dos los que le conocen califican
de brillante, y una vez que obtuvo la orden del presbiterado,
se dedicó al bien de sus semejantes hasta el punto de quebrantar su salud en favor de la
de los demás.
Su modestia llega hasta el
punto de haberse negado á proporcionar un retrato para su
publicación; el que ofrecemos
á nuestros lectores fué tomado
por nuestro fotógrafo el día de
la consagración.
Ofrecemos también en esta
plana fotografías de la ceremonia y del ordenado y los ordenantes, después de ella.

435

Una estatua al gran Morelos
Cuadro de profesionales distinguidos que será ofrecido
al Sr. General Díaz.

La junta patriótica de la ciudad de Morelia inició la idea
de la erección de una estatua á D. José María
Morelos y Pavón, y pidió proyectos á los arquitectos con el objeto de escojer entre los que
se presentaran. El voto de la junta recayó en
el que representa el grabado que ilustra nuestra
primera plana y ese será el que se erija en alguno de los más céntricos lugares de la capital de
Michoacán.
Mucho nos alegra esta noticia, pues parece ser
que se empieza á dar á la figura de Morelos toda
la importancia que merece. Durante cerca de un
siglo se ha visto al inmortal cura de Carácuaro si
no precisamente con desprecio, si como una figura secundaria en la historia, siendo que es quizás
la figura más importante después de Hidalgo.

Sres. Arturo R. Orc1, G6mez Portugal y José Treviño Garcla, organizadores de la velada en
honor dé la Independencia, en el
Teatro Arbeu.
merosa y distinguida; estaban representadas entre
ella la colonia tabasqueña de la capital y los habitantes de las ciudades, en las que el ordenado
ha prestado sus servicios como cura, donde se

Si bien es cierto que al inmortal caudillo de
Dolores se deben el origen y la iniciación de la
gran lucha¡ á su muerte, sacrificio que él voluntariamente ofreció á la causa desde el mismo momento que proclamó la independencia, los insurgentes quedaron sin jefe que los dirigiera, y la
causa hubiera fracasado á no ser por el alto espíritu militar de Morelos manifestado de una manera tan sorprendente durante la lucha.
l La(dote(militares de Morelos, que llegaron á

hacer que Napoleón deseara tres como él para
conquistar el mundo, son tanto más sorprenden·
tes cuanto que había sido educado para un objeto
muy distinto.
Ojalá que la iniciativa de la junta de Morelia
haga salir del olvido, en que tan injustamente se
le ha tenido, á la figura de Morelos.

..

HOMENAJE AL SEÑOR PRESIDENTE
DE LA REPUBLICA

Los principales profesionistas de esta ciudad
queriendo manifestar su adhesión y cariño al Primer Magistrado de la Nación, idearon formar un
cuadro en el que figuren los retratos de todos ellos
agrupados por profesiones.
Figurarán en el citado cuadro los principales
abogados, ingenieros, médicos, y todos los que
ejerzan profesiones en la ciudad: al pie de los retratos se colocarán las firmas autógrafas de cada
uno de los retratados, y todo irá bajo una leyenda en la que se de:Hcará el cuadro al señor Presidente de la República.
Publicamos una fotografía que representa el citado cuadro con los óvalos donde se colocarán
los retratos.

00

•1

En Australia se han secado varios ríos, muriendo asfixiadas muchas personas y animales é incendiándose los bosques á consecuencia de horribles
calores que hacen temer perturbaciones terrestres
muy graves en el interior del planeta.

*••

Tiene la Casa Blanca, en Washington, 170 pies
de largo por 85 de ancho. El gran salón del Este,
que se destina sólo para la recepción de embajadores, grandes fiestas, etc., tiene 80 por 40 pies.
El edificio es propiedad de la nación y está espléndidamente amueblado para el presidente y
su familia.

•••

Fotograf{a de la peña conocida por "El púlpito".-Roca monolítica de 5 m. de altura
qtte se encuentra á 6 ki16metros al norte de Lagos.

En las elecciones municipales de París se presenta un caso práctico de feminismo militante
más elocuente que los discursos de los mitines y
l os alegatos de la Prensa. La señorita J nana Laloe
es uno de los candidatos al Municipio por el barrio de San Jorge del noveno distrito.

Lic. Ignacio Bravo B etancourt.

ABOGADOS QlJE VALEN

En otro lug·ar de este periódico damos
cuenta del significBtivo obsequio que dentro de pocos días recibirá el señor Presidente ele la República. El presente consiste
en un mag·nífico cuadro en que aparecen
los retratos de los profesionales más disting·uidos de esta capital. Se encuentran allí,
en armoniosa unión, los abogados, médicos,
ingenieros, químicos, dentistas y notarios
de más fama.
Dada la importancia del regaio, importancia que estriba en la significación histórica del cuadro, hemos creído de suma actualidad dar á conocer, aisladamente, á los
profesionistas con cu.vos retratos se ilustra
el valioso obsequio. Comenzamos hoy por
los abogados, y de entre estos hemos elegi-

do al más joven de todos, el señor D. Ignacio Bravo Betancourt, que á pesar de los
pocos años que tiene de ostentar un título,
ha logrado ya figurar en primera línea J'
alternar casi á diario con maestros que como los señores Macedo, Casasús, Dondé,
l\1éndez, Cardona, Pineda y otros muchos
son verdadero orgullo del Foro Nacional.
El señor Bravo Betancourt se distinguió
desde los primeros años ele sus estudios
preparatorios y las cualidades que más lo
señalaron fueron su clara inteligencia y su
inquebrantable constancia.
Cuando ingresó á la Escuela de J urisprudencia llevó consig·o la bien adquirida fama
de notable estudiante y cimentó ese renombre obteniendo los primeros premios en todos y cada uno de sus años profesionales
recibiendo al fi nal ele su carrera, de ma-

nos del señor Presidente de la República,
la medalla de oro que es la distinción suprema con que el Gobierno honra la sabiduría y moralidad intachable de los jóvenes que adquieren un título profesional.
Como pasante de Derecho el señor Bravo Betancourt se dedicó á los negocios de
abog·aclo, con éxito que á todos causó sorpresa, pues económicamente obtuvo mejores resultados que muchos jurisconsultos
de bufete establecido.
Ahora, que ya es un abogado respetable
por sus conocimientos y de g-ran prestigio
por su honorabilidad, continúa de triunfo
en triunfo, encargándose de asuntos jurídicos de alta importancia. Es uno de nuestros
jóvenes intelectuales que, de seguir como
va, llegará á ser una personalidad de primera lírn=\a,

�t!t Mthroo rtüsfit!M

436

UN POSTE DE TELEGRAFO
Ilustraciones de R. Lillo
Estas páginas, tradttcídas especialmente para
"El Mundo Ilustrado." hablan muy alto en favor
de la literatura canadiense, uno de cuyos representantes es el notable literato Louis Frechette,
muerto hace poco tiempo, y autor de este lindísimo relato.
aquella tarde tranquila, descendíamos de Montreal á
Quebec, y, sobre cubierta se hablaba de literatura. Inútil
es añadir que, siguiendo la moda del día, ciertos espíritus
~ malhumorados acusaban á la industria, al comercio, á
las ciencias positivas, al progreso modnno, en una palabra, de ser incompatibles con las cosas ideales. Tras esta lista, venía otra; el vapor, la electricidad, y sobre todo, el es==="'píritu de mercantilismo, cosas eran éstas que habían matado á la poesía. La Torre Eiffel era su mausoleo.
Entre viajeros, se puede discutir.
-Permitidme que os llame blasfemos, señores;-dijo uno de los oyentes;- la poesía no morirá mientras el corazón del hombre viva. Ella está en
nosotros mismos más bien que en los objetos exteriores. La cosa que parece
más prosaica, puede, en un momento dado, revestir un aspecto de poesía
intensa. Todo depende de las disposiciones de espíritu y de corazón en que
uno se encuentre, y dd punto de vista en que está colocado. ¿Queréis que os
diga qué es lo que he visto más poético en toda mi vida, es decir, cuál es el
objeto que ha causado en mi alma la mayor impresión y la más tierna? Es
algo demasiado trivial, una de aquellas cosas que serían ennumeradas como
incapaces de provocar una emoción: es, simplemente ...... un poste de telégrafo.
- ¿Un poste de telégrafo? .... ¿Es posible? ....
-Palabra de honor, caballeros. No me chanceo; y si yo contara esa historia, me creiríais sin duda.
-Hablad, hablad!-replicaron todos á una voz. El nuevo interlocutor
era uno de nuestros compatriotas. Robusto aún por más que pasara de los sesenta, tenía la mirada profunda, la voz bien timbrada, y el lenguaje de un
hombre cultivado. En fin, una gran ternura al servicio de una inteligencia
pulida como el diamante.
Preparámonos, pues, á escucharle con un interés sincero.

(Fot. J. M. Guilléo.)

"Paseo Clmisse11" en los alrededores de Ma~atlán, vista al Sur.

•••
-Señores,-dijo;-he pasado diez y seis años de lo qne pudiera llamar
mi juventud en parajes bien desconocidos en aquella época, parajes que hoy
suenan de boca en boca. Me refiero á Klondike. ¡Oh! entonces no se soñaba
siquiera en ~ruzar la tierra helada para ir allí á extraer los lingotes y á recoger las pepitas doradas .... No había allí sino la c;aza, la adquisición de
pieles.
Las circunstancias que me habían conducido allá no serían relatadas si
no fuera porque contribuyen á comprender el estado de alma en que me encontraba cuando sucedió lo que á referiros voy. He aquí en pocas palabras
cuales eran esas circunstancias.
'
'
Nací en la Riviére-Ouella, una bonita ciudad situada como sabéis á
unas veinticinco leguas de Quebec, sobre la orilla derecha ' de Sainte-An~ede-la- Poca~iére. Mi padre m~rió mientras yo estudiaba en un colegio, y mi
madre vol vió á casarse dos anos después. Una vez terminados mis estudios
preliminares, mi madre quiso que yo abrazara la carrera de doctor, la cual me
gustaba mucho: Mas esto demandaba ciertos sacrificios, y mi padrasto, quien,
entre paréntesi_s, m_e era p'.ofundamente antipático, se opuso con todas sus
f~erza_s. De ~lh nacieron_ discusiones, malas inteligencias, hostilidades, una
vida 1mpos1ble para mi madre y para mí. ¡Pobre madre mía! Había sufrido
por mi presencia en la casa, y debía llorar por mi ausencia. Resolví, para
traerles la paz, optar por lo segundo; aproveché la primera oportunidad y
partí. Un agente de la Compañía de la Bahía de Hudson, me había contratado, con algunos otros compañeros, para ir á hacer la trata de pieles en los
territorios de Alaska.
. No he de contaros mis peregrinaciones lejanas, ni mis aventuras en los
d_1fer~ntes pu.n tos en donde permanecíamos. ¡Ah! los que encuentran la civihzac1ón moderna demasiado prosaica, debían ir allí. .......Ciertamente que
las ~osas demas~ado necesarias á la vida, no nos faltaban, pero esas mil pe•
queneces, esas mil cosas superfluas que forman el encanto de la existencia ....
no había q~e pensar en ellas. Teníamos sobrada ocupación para una buena
parte del ano; pero ¿qué hacer durante las estaciones muertas? Los libros
eran raros. lQué inventar para ahogar la monotonía de los rudos é interminables inviernos, tete á tete continuamente con los mismos individuos y no
contando los ~í~s sino por una corta aparición del sol en el horizonte?
¿Y de nohcias? ¡Nada! Separados del mundo entero durante doce meses
entre ~n a~o y otr_o. Un ~ólo coi:reo_durante la estación del estío, y eso era
todo. ,Podeis imagmar diez y seis anos de esta vida? . .... .
. . En fin, en el oto_ño de _1876, el correo, muy en retardo, me llevó dos no!ici_as que me atra3~ron smgularmente hacia mi país y hacia mi ya enveJ~cida madre: el marido de ésta, había muerto, y el camino de fierro del Pac~co canadiense, acababa de llegar á Galgary, después de asaltar las mon··
an as Rocallosas,

Estaba yo entonces en Yucon, cien leguas al
noroeste del antiguo fuerte Reliance, punto célebre hoy, designado con el nombre de DawsonCity. Ningún compromiso me detenía allí; un
Sioux, que conocía bien la ruta, y que volvía á
Edmunton, podía servirme de guía. El corazón
me palpitaba fuertemente ....... Contuve sus latidos é hice mis preparativos de viaje.
En suma, el 19 de noviembre, por la mañana,
mi salvaje y yo emprendimos el camino sobre la
superficie helada del río Porc-Epic, el uno precediendo y el otro siguiendo un largo &lt;toboggan&gt;
cargado con nuestras armas y bagages, y arrastrado por cuatro vigorosos perros esquimales. lbamos había el fuerte Lapierre,- una tirada de doscientas cincuenta millas.
Del fuerte Lapierre, había que atravesar las
montañas Rocallosas para ganar el fuerte MacPherson. Seiscientas millas á través de un laberinto desconocido de torrentes, de precipicios, de
rocas crispadas, de picos inaccesibles ...... Pero
los más largos y penosos caminos parecen alegres
cuando, al recorrerlos, nos vamos acercando á los
seres queridos.
Los días se pasaban en marchas, no interrumpidas sino para tomar un momento de descanso
mientras saboréabamos el alimento del medio día.
Por la noche acampábamos en cualquier parte, y
prendíamos nuestro fuego, Entonces desenganchábamos los perros, y poníamos á hervir las marmitas. Esto en cualquier sitio, en pleno aire, al abrigo de no importa qué, algunas veces al viento,
bajo la nieve que caía, sobre la nieve que se levantaba en torbellinos. Después, en las pieles húmedas, nos extendíamos el guía y yo, juntos pa·
ra calentarnos un poco, teniendo cuidado de colocar nuestras armas al alcance de la mano· dábamos la última m_irada al entenebrecido dielo, y
cerrábamos los o¡os para dormir.
A excepción de algunos altos en los fuertes
donde tomábamos un día de reposo para recupe:
rar nuestras fuerzas, seguíamos y seguíamos siempre, alentados por una suprema esperanza. Por fin
el 24 de diciembre, llegamos á Athabasca-Landing
al n,edio d ía.
'
Yo había hecho un calendario sobre el cual
unas ray os s transversales y otras oblicuas, indicaban,la c Uenta del mes y los días de la semana.
Sabia p _ues, que estábamos en la víspera de navidad, y a pesar de las fatigas de ese interminable
viaje, me sentía reconfortado á la idea de pasar
esta enternecedora fiesta de familia, bajo un techo
de crist_ianos, en compañía de mis . semejantes, y
en medio de compatriotas ...... Desgraciadamente mi deseo no debía realizarse. Desde la mañana, una nieve espesa, levantada por un violento
viento del Norte, había hecho nuestra marcha casi imposible. Al medio día, estábamos literalmente e~vu_eltos en un to~bellino qne no nos dejaba
ver a diez pasos de distancia.

Los habitantes de Quebec, imaginan saber lo
que es una tempestad de invierno: no les deseo ir
al fondo del Noroeste á convencerse de que no
las conocen. Es algo sencillamente horrible: os
ahoga, os ciega, os estruja, os congela, os mata ....
Perdéis el pie, no respiráis, la noción de las distancias se os escapa. Nada para guiaros: la claridad del sol no es sino una luz difusa que se sospecha apenas á través de las opacidades de la atmósfera¡ la brújula,-cosa que sucede frecuentemente en estas circunstancias,- se vuelve loca: y
vosotros no avanzáis sino al azar, á tientas, por
decirlo así, sumergidos, ahogados por las ráfagas
y los aletazos furiosos de la tempestad.
Era ella, la tempestad, esa bestia feroz la que
nos detenía en su garra.
Si no hubiésemos estado tan empeñados en llegar, nos habríamos quedado en el fondo de algún
barranco, en algún pliegue del terreno, y allí habríamos dejado pasar la tempestad sobre nuestras
cabezas; pero yo tenía dentro de mi ser una especie de desesperación que me gritaba jadelantt!
¡adelante! y no podía desobedecerla ....
Era preciso caminar, era preciso seguir .... mas
¡ay! inútiles resultaban los esfuerzos: la posta que
nosotros esperábamos encontrar, no estaba en el
punto en que debíamos hallarla. La noche se venía encima: era evidente que h~biamos seguido
una ruta equivocada. De esto nos dimos cuenta
exacta, cuando una vez calmada la tempestad y
despejado el cielo, pudimos observar la posición
de las estrellas; habíamos caminado demasiado hacia el Oeste. Era preciso resignarse.
Cambiamos de dirección, y erramos aún algunas horas, no tanto ya para encaminarnos al lugar donde debió hacer alto la posta deseada, sino
para buscar un lugar conveniente donde poder
acampar. Yo estaba rendido de fatiga, y seguía á
los perros, casi arrastrándome, con las piernas inchadas y el corazón ahogado de pena.
Repentinamente, el guía, que se había adelantado un poco, lanzó este grito:
-¡Un árbol!
¿Un árbol, sólo, en plena llanura? . . .. era inverosímil. El salvaje había querido decir c:un arbusto.»
Tiré al suelo mi bagage, y corrí á reuuirme con
mi compañero. En efecto, teníamos delante de
nosotros un tronco desnudo, que se elevaba hacia
el cielo, recto, enmedio de la inmensa llanura desierta . ..... Me detuve un instante, sorprendido;
después, el corazón me dió un salto dentro del
pecho, y no pude contener un grito,-un grito enronquecido por un sollozo ....
Ese tronco seco, ese árbol muerto, ese fantasma
solitario, erguido como el palo de un navío abandonado en mitad del océano, había sido plantado
por la mano del hombre: jera un poste de telégrafo!

Habíamos pasado, pues, Athabaska- Landing, y
estábamos ya en el camino de Edmunton.
¿ Comprendéis bien? ¡Un poste de telégrafo! El
centinela avanzado de la civilización!
¡Un poste de telégrafo! ¿No era como una mano
amiga que se tendía hacia mí bajo el cielo de la
patda?
Más aún: lno era la cordial bienvenida de un
mundo recuperado, la bienvenida sobre un suelo
vi viente, cultivado, poblado de seres intelectuales, de compatriotas queridos?
Había entrado al fin en la vida social, en mi
país, en mi siglo, después de diez y seis años de
de~tierro en el fondo de inmensas soledades salvajes. Había entrado cas1 en la familia, porque
ese hilo de acero que oía vibrar en lo alto, volvía
á ligarme al pasado, á la ciudad natal, al hogar
paterno más que nunca amado, á mi anciana madre, á quien imaginé poder saludar con un grito,
á pesar de las mil leguas que me separaban aún
de ella!
¡Ah! es preciso haber probado esto, bajo un cielo boreal, enmedio de un desierto de hielo, en el
misterio de la santa noche de Navidad, para comprender lo que digo: yo os confieso ingenuamente,
que sentí mi cerebro vacilar ..... .
Y allí, bajo la mirada sorprendida de mi compañero de miseria, que, intrigado por los sonidos
extraños del l:..ilo telegráfico tendido sobre nuestras cabezas, murmuraba: c:Manitou! Manitou!&gt;,
rompí en lágrimas, y, abriendo los brazos, estreché largamente, largamente á ese pedazo de madera insen~ible, á ese poste de telégrafo, á ese hermano mío!

***
La voz del narrador temblaba un poco. En cuanto á nosotros, lo escuchábamos emocionados y
mudos. Los que habían tronado contra el prosaísmo de nuestra &lt;edad de fierro,&gt; estaban d esarmados. Después de algunos instantes de silencio, el
viajero del Noroeste dijo:
-¿ Qué podré añadir, señores? No quiero ir más
lejos. Acampamos allí, y me dormí al pie de mi
nuevo amigo, con la cabeza perdida en mis sueños, mientras que el h ilo sonoro, sacudido por el
viento de la noche, me traía, en girones, como un
eco lejano de las campanas de la Ri viere-Ouelle
y los cantos sagrados que en aquellos momentos
debían resonar bajo las bóvedas de nuestras iglesias .... Jamás he asistido, os lo aseguro, á una tan
hermosa misa de media noche. ¡No, no! la poesía
no ha muerto: vive eternamente en los r epliegues
del corazón. Se necesita solamente que un soplo
cualquiera venga á despertarla para que abra laalas y ascienda cantando sus tiernas y dulces mes
lodías.
LoUIS FRECHETTE.

�438

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MONDO ILUSTRADO

439

La Fiesta Hípica del Domingo

~

\

Carrera en bicicleta.

Sr. Manuel García.-Fin de la cuarta carrera.
Un momento sensacianal.-Fin de la carrera de
2000 metros á pie.-Primera carrera militar, en la
raya.-Sr. José Ignacio Limanfour llegando en el
Never Fret, 3a. carrera.-Fin de la 6a. carrera.Enríque Ortíz, carrera á pie.

,

Como último número del programa organizado
por la Junta Patriótica de la Cuarta Demarcación
de Policía, para celebrar el aniversario de la proclamación de nuestra independencia, se efectuó
el domingo veintisiete del mes próximo pasado
una fiesta deportiva en el hipódromo de Peralvillo, en la que tomaron parte _los más notables
elementos de que se dispone en este ramo.
El programa incluía carreras de varias clases:
á caballo, á pie, en bicicleta, en automóvil y, como novedad, en motocicleta.
Se inició el programa con la de motocicletas en
la que el recorrido fué un viaje de ida y regreso
á la ciudad de Texcoco. En seguida partieron los
participantes en la de bicicleta, quienes se dirigieron á Atzcapotzalco, y después de ellos salie·
ron los corredores á pie, los cuales tenían quehacer un recorrido de dos kilómetros.
Tras breve pausa empezaron las carreras de caballos de las que se corrió una cada media hora.
Entre ellas las hubo muy interesantes tanto por la
selección de magníficos caballos que se hizo para
que toi:µaran parte en ellas, como por la habilidad
que demostraron los corredores y la preparación
de las cabalgaduras.
La primera carrera, dedicada á miembros de
los regimi~!!tQs &lt;l~ la guarn~ci9n, fué notable por

lo bien corrida, y el triunfo del guardia Toribio
Trigueros envanecería al mejor pro~esional. Las
dos carreras siguientes fueron sensacionales, pero
pasaron sin incidente notable.
Después de la tercera carrera se hiz_o la exh_ibición de un automóvil de carrera de ciento vemte
caballos de fuerza en que su inventor, acompañado del joven José Ignacio Limantour, hizo tres
veces el recorrido de la pista con una velocidad
vertiginosa.
La salida de la cuarta carrera, no fué regular,
según el público, y las protestas de éste hicieron
que tres de los caballos que iban á tom_ar p~rte
en ella no salieran de la raya, lo que pnvó a la
carrera de su interés.
En la sexta carrera hubo un incidente que quizás sea de funetos resultados¡ se trataba de un steeple chasee en el que tomaron parte tres caballos
y una yegua¡ los primeros obstáculos pasaron
bien, pero cerca del fin de la carrera la yegua
"Eva" y uno de los caballos cayeron¡ la yegua
para no levantarse más, y los ginetes sufrieron
algunas lesiones¡ las recibidas por Enrique Welton son de gravedad.
Se corrió una carrera que no estaba en el programa, entre los caballos Massini y Senator que
fué ganada por el segundo,

-~
·X· ·X·

Las noticias que se habían recibido de los corredores de bicicletas no eran nada consoladoras¡
á uno de ellos se le había rota una cámara y Roberto Al varez, de quien tanto se esperaba, se retiraba con la máquina rota¡ por lo tanto el resultado de estas carreras era esperado con ansia. Llegó
en primer lugar el ciclista Alfonso Carretero que
recorrió los veinte kilómetros en cuarenta minutos. De los corredores á pie venció E. Ortiz y d e
los corredores en motocicleta ganó el señor García.
Volviendo los ojos hacia las tribunas nos encontramos una concurrencia selecta y numerosa¡
hace mucho tiempo qne no se habían visto las
tribunas tan coneurridas como en la fiesta del domingo. No había en ellas uu sólo asiento desocupado, y en el campo que media entre la pista y
el "stand" discurrían damas y caballeros que no
habían encontrado lugar en las tribunas ó que
preferían el movimiento á la comodidad de estar
sentados. El aspecto que presentaba la concurrencia era muy hermoso y brillante.

Fin de la 2a. carrera.- Oceaner llega el primero.
cedores¡ como parte de este acto se entregó al señor Bonifacio Ochoa, miembro del Club Hércules, la medalla que le concedió el mismo club por
su heroico comportamiento al salvar la vida de dos de sus compañeros
con peligro de la su ya. El condecorado_:fué objeto de una cariñosa manifestación de parte del público.
La fiesta del domingo será recordada como una d e las que han obtenido
mejor éxito, y sus or¿anizadores deben estar contentos d e ella.

***

Después de los números del programa deportivo se procedió á entregar los premios á los ven-

Steeple-Chase. Senator Poynlz llega en primer lugar.

�EL MUNDO ILUSTRADO

440

441

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UANAJUATO, uno de los Estados más ricos, n:ás p o .nsi.tas, mejor gobernados
de la república, acaba de celebrar las fies1as patrias de una manera que le da honra y provecho, y que marca, sobre todo para la
capital del Estado, una nueva era, un nuevo período en su desenvolvimiento económico. Nos
referimos á la inauguración del Túnel Porfirio
Díaz, obra monumental que ha sido realizada en
un espacio de tiempo sumamente corto, con fondos exclusivamente del Estado, y que asegura
para lo porvenir la vida de la población, puesto
que remedia radical y completamente las inundaciones que de tiempo en tiempo la amenazaban y
que, pudiéndola destruír completamente en cualquier época, tenían en continua alarma al vecindario é impedían que la ciudad tuviese la impor•
tancia que por sus recursos le corresponde.

Efectivamente, la historia de los desastres, ocasionados en la ciudad, por las fuertes avenidas
del río del Monte de San Nicolás y del arroyo de
la Presa de la Olla, que, de tiempo en tiempo, excedían en su caudal á la capacidad del cauce dejado
para el curso de las aguas entre los edificios cons•
truídos en sus márgenes, se remonta casi á la fecha de la fundación del primer núcleo d e fincas
edificadas á los lados del río¡ la estadística de dichos desastres extractada de la obra "Efemérides
Guanajuatenses" del P. Lucio Marmolejo, aumentada con la, noticias ocurridas posteriormente á
la publicación de esa obra, señala estas fechas: 8
de junio de 1704¡ año de 1741¡ 5 de julio de 1760,
en esta ocasión el agua subió sobre las azoteas de
las casas y se llevó más de 240¡ 16 de septiembre
de 1770¡ 2 de septiembre de 1772, en esta fecha la
inundación casi alcanzó las proporciones de la
del año de 1760, y por primera vez el Ayuntamiento
discutió los medios para evitar esos desastres, resolviendo expedir orden urgente á los dueños de
minas .para que amurallasen sus terrenos¡ 27 de
julio de 1780, ese día el desastre fué de los mayores: se inundó la mina de Rayas pereciendo todo
el pueble.
El 19 de diciembre del mismo año el Ayuntamiento se dirigió al Virrey para que sugiriese algún medio para prevenir en lo futuro tales desas-

l

~S -emplead_os·de. las ~oficinas~feder~1.1!:
riendo manifestar al señor Secretario de Hacienda su gratitud por la gestión administrativa
de este alto funcionario, que ha tendido en mucho
á mejorar el estado del citado gremio, y al mismo
tiempo expresarle su admiración por la citada labor, organizaron en honor suyo una manifestación de aprecio altamente significativa.
La mejor manera que se halló para perpetuar
el recuerdo de esa manifestación fué la formación
de un artístico álbum de autógrafos en el que se
coleccionaron las firmas de todos los empleados,
desde los que ocupan los puestos más altos hasta
los que se hallan en los más humildes, y que tienen motivo de agradecimiento al laborioso_:funcionario.

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~,.,.M,., ,.,_,

***

,,

El álbum como obra de arte, es de gran valor¡
se halla dentro de una elegante pasta forrada de
piel de Suecia guinda apagada con ad?rnos de plata y un broche del mismo metal. En el interior
después de una hermosísima portada dibujada'.de:
licadamente á la acuarela por Germin Gedovius
siguen las hojas destinadas á las firmas, las cuale~
también ostentan algunas obras de arte debidas al
mismo prestigiado pincel.
Las primeras de estas páginas están dedicadas
á hacer una síntesis breve de la labor hacendaria
del señor Limantour, la que lo ha hecho acreedor
á la gratitud de los manifestantes, y las restantes
contienen si~te mil firmas autógrafa~.

½1/Ít ,.¡{ /.'1/.t

En los últimos días del mes próximo pasado
una comisión formada por altos empleados de 1~
federación fué á la oficina del señor Secretario con
el objeto de poner en sus manos el álbum, El funcionario agraciado con tan simpática manifesta-

ción expresó su más profundo agradecimiento por
ella.

•
••

Ilustramos estas líneas con algunas fotografías
que dan idea del hermoso y artístico obsequio.

Estatua de la Paz, obra cel escultor Contreras,

tres, y aquel funcionario comisionó al Ingeniero
Don Joaquín Velásquez de León, para estudiar el
asunto y proponer los medios conducentes al fin
apetecido. En 15 de abril de 1781, Velásquez de
León dió por terminado su reconocimiento en el
río y dictó entre otras la providencia de repetir
con carácter de muy urgente la orden expedida
desde 1772 para que los dueños de minai. y !oseros situados en las cañadas que concurren al río
de la ciudad cerquen sus terreros con fuertes muros; 10 de agosto de 1794: 13 de julio de 1804; en
10 de enero de 1822 se habló en el Ayuntamiento
del peligro de inundación en que se encontraba
la ciudad y por primera vez se enunció el pensamiedto de abrir un túnel de la hacienda de San
Agustín al arroyo de la presa de los Pozuelos ó
al del Cuajín; 4 de julio de 1828, esta inundación
hace grandes destrozos é inutiliza la iglesia de
Belén. En 19 de mayo de 1830 se renovaron las
disposiciones dictadas para que los terreros de
las minas no se arrojen á los arroyos¡ julio de
1834, en esto vez la corriente rompió la bóveda
del Baratillo¡ 2 de julio de 1867, esta inundación
fué ocasionada por la corriente del río del monte
exclusivamente, sin que la Presa de la Olla se derramara ni aun siqui era se llenara¡ 20 de agosto

�443

EL MUNDO TLUSTRADO

442

EL MUNDO ILUSTRADO

In~eniero de la obra Sr. Ponciano Agnilar. Construído por
la Cía. Mexicana de construc•
cienes obras de Ingeniería. S.
A. Guan:ijuato, 15 d e Septiembre de 1908".

consistencia, que no ha sido
nece,ario emplear obras de sostenim iento sino en un tramo
de 40 metros. El tajo de entrada tiene una profundidad máxima de diez metros y medio; su
anchura es de ocho metros entre las p:.redes verticales y ter•
mina en nn fondo semicircular
de cuatro metro, de radio. El
tajo d e salida, ó d el &lt;Cuajín»
tiene ocho metros de anchura
en el fondo.
Los trab1jos en los tajos de
acceso comenzaron en la última semana de jnnio de 1906, y
el 23 de enero de 1908 se estableció la comunicación entre
dos cabos de avance. El volu·
roen de roca extrdída de los tajos fué de 6,800 metro, cúbicos,
y del Túnel 147,000 toneladas.
La capacidad de descarga del
Túnel es de 400 metros cúbicos
por se!(undo. El día primero
de julio del año actual cayó
el primer a~uacero torrencial
de la temporada, y entonces
se vió de una manera incontrovertible 1't utili'dad del túnel, pues á través de él pasó
un torrente de agua que habría
inundado de seguro la población.

y

Entusiastas Discursos.

A continuación el Sr. Lic. D.
Francisco González Mena, en
representación de la Compañía
Mexicana Con5tructora de Obras de Ingeniería, hizo entrega
del Túnel al Sr. Gobernador.
Para ello pronunció un corto
discurso mu y correcto y J1ermoso, que terminó felicitando
á Guanajnato por la hermosa
coincidencia d e q ne. en la fe•
cha memorable den uestra emancipación política, y en el aniversario del natalicio del Sr.
Gral. Porfirio Díaz, quedaba ligado p:ira siempre el nombre
del distinguido E 5tadista con
el de Guanajuato, pues era inau•
gundo el Túnel que llevaba con
orgullo su n o-ubre.
El Sr. O~re~ón González, contestó en términos elocuentes al
Sr. Lic. Gouzález Mena, haciendo manifiesta su jus~a satisfac•
ción poque aquella obra hubiera sido realizada sin gran
s1crilicio y, sobre todo, sin comprometer en ningún s?ntido las
rentas del E,tado.
El Sr. Lic. Obregón González
concluyó con estas palabras:

L.:i Esfación Urbana.
A la inan!(nración del Túnel
&lt;Porfirio Jlíaz,» se agregó la de
la Estación urbana del F. C.
Central; mejora de )!randísima
utilidad, y que liga directamente á Guan'ljuato, una delas plazas más importantes de la República, con la red ferrocarrilera del país.

Las Fiestas.

Entrada oriente del Túnel "Porfirio Diaz."
de 1873; 3 de junio de 1883, inundación en el Paseo de la Presa; 7 de junio de 1885· 30 de junio
y 19 de julio de 1905.
'
En novi~mbre de 1873 los señores Ingenieros
Don Ignacio G. Rocha y Don Domindo Galván
comisionados por el Gobierno ó el Ayu':itamiento
practicaron un reconocimiento con objeto de die~
taminar sobre la idea antiguamente emitida de
abrir un túnel entre la hacienda de San Ag~stín
Y el arroyo del Cnajín, pero no llegó á formularse
ning~n. proyecto definitivo acerca de esa obra, y
snbs1sho el estado anterior de cosas.
El Proyecto de Desague.

En el año de 1883, el Gobierno del Estado á
instancia del Sr. Jefe Político, Corond Don Ce-

cilio Estrada, comisionó al lndeniero Ponciano
Aguilar para formar el proyecto.,de la obra propuesta desde el año de 1822, habiendo quedado
dicho proyecto definido en estos términos:
Longitud del túnel entre San
Agustín y el arroyo del Cuaj ín ......................... 1,114 metros.
Longitud del tajo en la extremidad de salida ........... .
80
Diferencia de nivel entre los
dos extremos ............ .
14
,,
Pendiente .................. .
1.257
%
Sup. de la sección adoptada
de 4 mis. de diámetro ..... .
12.50 ms.Z
Capacidad de descarga en met.
cúbicos por segundo....... .
50

[Fol. Aguirre.]
En junio del mismo año de 1883 se dió principio á los trabajos, empleando en ellos cuarenta
P_:esos. La obra avanzó sin interrupción hasta el
ano de 188~ en el curso del cual se suspendió,
quedando e¡ecntados el tajo de salida y 130 metros de perforación.
-En el año de 1904 por mandato del Gobierno el
Ingeniero del Estado emprendió un estudio para
el p~oyecto general del drenaje y saneamiento de
la ciudad; como resultado de dicho estudio1 el
mismo Ingeniero, produjo en el mes de junio de
1905, el dictamen que se refiere á las obras necesar_ias para la fácil y rápida salida de las aguas
pin viales, de las aguas sucias procedentes de los
usos domésticos é industriales y de los desechos
de los habitantes de la ciudad. Siendo algunas de
esas obras de utilidad manifiesta é inmediata se
pr?cedió á fU ejec1;1ción desde luego. y así qu~dó
abierto el tnnel «P1pila&gt; entre la hacienda de San
Jerónimo y Puerta Grande, reduciendo á 50 metros una distancia de 400 del cauce sinuoso del
Río_ ~el Monte.. El proyecto sometido á la aprobacion del Gobierno comprendía la continuació:1
de la obra del ·'Cnajín" con alriuna~
reformas al
0
proyecto primitivo, pues ya no d ~bía com~nzar
en la haciendade San Agustín sino enla de Puerta Grande, frente al túnel «Pípila,&gt; y la sección
propuesta se aumentaba á 25 metros cuadrados
con diámetro de 25 ms. 65, capaz de una descarga
de 100 metros cúbicos por segundo· comprendía
también dicho proyecto la apertura de otro túnel
entre la cañ1da de San Renovato y el río de Pashta, para evitar la inundaciones que pro:eden de
aquellas vertientes.

Los días de la patria en Guanaju~to fueron, pues, de inusitado entusiasmo. No obstante que el día 15 amaneció lluvioso, la población estuvo animadísima desde las primeras
horas de la mañana. A las cinco una multitud inmensa recorrió las calles, en medio de
atronadoras salvas, de estrepitosos repiques y de los alegres
clamores de las músicas. El
pueblo entusiasmado vitoreaba
á Hidalgo, al Presidente Díaz y
al gobernador del Estado, Lic.
Joaquín Obre~ón González.
A las nueve de la mañana s~
reunieron en el suntuo,o PalaSR. LIC. D.
cio del Poder Le~islati vo los
funcionarios del Fslado y de la Federación, los representantes extranjeros y un numeroso público.
El Sr. Gobernador del Estado abrió el período de
sesiones, y en la esencia de su correcto informe,
leído con clara voz y escuchado con gran interés,
tuvimos ocasión de ver cual es la marcha de los
ne,gocios administrativos en el Estado en los últimos meses, y cual el desenvolvimiento de la riqueza pública. El informe es sumamente satisfactorio, pues demuestra que el Estado sigue en

La Gran Inundación,

GRUPO DE INVITADOS DE HONOR AL LUNCH CHAMPAGNE.

En _la primera fila de izc¡.uierda á derecha: Sr. Lic. Carlos Robtes.-Ingeniero Ponciano A uilar.-H.
EG. Daávl1s. MSra. Shaefer.-L1c, Joaquín Obregón González.-Sra. Jl-!aria Torne{ de Obre,.ón -Li/Francisco
onz ez ena.
,. '
'

En tal estado las cosas, sobrevinieron los des~stres del 30 de jnn!o y de 19 de julio de 1905,
sm precedente, este ultimo. Computados los datos relativos á los volúmenes que, en su máximo
derramó la avenida por la ciudad se advirtió l;
d_eliciencia de las obras en la fo;ma que habían
sido proyectadas y, aprovechando la enseñanza
que deparó el último desa5tre, se lijaron delinitivame,nte, para su ejecución, las condiciones en
que deberían ejecutarse las obras.
El Túnel se cons' r .ryó con:orme á las condiciones del co~trato hecho por el gobierno con una
casa am~ncana. Están formadas principalmente
de un tunel de 1,1~2 metros de longitud; un tajo
de no.venta metros a la extremidad de entrada, y
un ta¡o de 110 metros á la extremidad de salida
La sección del Túnel es completamente circular'
con diámetro interior de 7 metros y está re~
vesti~o interior~ente de una capa 'de concreto.

El Tunel está abierto en la masa granítica de tal

Señores Munícipes:
Ten~o gran satisfacción en
entregará la Municipalidad de
Guanajuato, di~namente representada por vosotros. el Túnel
'·Porfirio Díaz", obra que era
de una necesidad absoluta para
esta capital, obra en la que se
pensó hace más de cien años y
que ha sido objeto de la atención de tantos Gobernantes pa•
triotas que ha tenido nuestro
E,tado; obra que es un verdadero canal de derivación de las
aguas torrenciales de poderosos arroyos que vienen de lar¡(3s distancias por la Presa de
la Olla y el Monte de San Nicolás, obra, en una palabra, que
estudiad a escrupulosamente
con las lecciones de la experiencia de varios siglos, viene á ser
JOAQUÍN OBREGÓN GONZÁLEZ, GOBERNADOR DEL ESTt\DO DE GUAl"AJ UATO.
hoy la seguridad de las vidas y
todo su auge, y que se han llevado á cabo gran
de las propiedades de los habitantes de Guananúmero de mejoras, así en lo material como en el
juato y una de las firmes columnas en que ha de
orden administrativo.
descansar su halagüeño porvenir. ¡Bendigamos á
la Providencia que nos permite reunirnos en día
Una romería.
tan solemne para la Nación Mexicana y especialDesde muy temprano comenzó á dirigirse la
mente para nuestra querida ci11dad, á inaugurar
muchedumbre á la salida del Túnel «Porfirio
Díaz,&gt; que debía inaugurarse. Al terminar la ce•
remonia de apertura del Congreso, se organizó la
comitiva que desfiló desde la puerta del Palacio
Legislativo hasta la boca occidental del Cuajín.
Al frente de la comitiva marchó una descubier·
ta de caballería. Seguían los empleados y operarios de hs negociaciones mineras y oficinas metalúr!(icas: ¡(remios de comerciantes, agricultores,
olreros industriales, niños de las escuelas y música de la «Escuela Industrial J. O. G.&gt; La procesión fué vistosísima y ocupaba varias calles.
A las diez y quince minutos partió del "Parque
Joaquín Obregón González" (antes Jardín de la
Unión), la comitiva oficial instalada en quince
vehículos del tranvía y presidida por el Sr. Gobernador del Estado. En la antigua Hacienda de
Puerta Grande fueron recibidos el Sr. Gobernador y
sus distinguidos acompañantes por el Jefe Político de la Ciudad, los miembros del Ayuntamiento
y la comisión de la Junta Patriótica; unos y otros
o :uparon la plataforma donde iba á verificarse el
acto solemne de descubrir la placa conmemorativa y el nombre de la grandiosa obra, quedando
asegurada para el porvenir la salvación de Guanajuato.
Solemne Ceremonia.

JNGENIERO PONCIANO AGUILAR,

.{)irector de /as obras del Túnel "Porfirio Dloz."

Con aplausos y gritos de entusiasmo, repiques
á t odo vuelo, nutridas salvas, saludó la muchedu?1bre el instante en que el Sr. Lic. Don Joaq_urn Obregón González, á quien se debe la ejecución de la obra, descubrió el nombre de ''Túnel
Porfirio Díaz", que en letras de metal ostenta en
su parte superior, la boca oriental, y la hermosa
placa de mármol que tiene en caracteres de oro la
siguiente inscripción:
'·Túnel Porfirio Díaz. 1906 á 1908. Presidente
de la Rep. Mexa. Sr. General Porfirio Díaz. Gobernador &lt;t~ Guanajuato Sr. Lic. Joaquín Obregón
González,
·
·

SR. LIC. CARLOS ROBLES.

Presidente de fo Junta Patri6tica, ortani.{adora
· · .. ·
de las fiestas, ·

�44-.l:

ET, MUNDO ILUSTRADO

445

EL MUNDO ILUSTRADO

Es/a/na d,• Hida~f( Oen el /'arque. lradas de la Presa de la Olla.

este túnel de inapreciable utilidad y bautizado
con un nombre glorioso!
El Sr. Lic. Obregón González hizo en ese acto
formal entrega de la obra a 1 H. Ayuntamiento, y
el Sr, Ingeniero Don Francisco Reynoso, pronunci:S un excelente discurso, en el cual se refirió á
las épocas terribles porque atravesó Guanajuato,
soportando los efectos de las tremendas inundaciones¡ hizo votos sinceros por la prosperidad del
Estado, y porque la obra colosal que implica la
más importante defensa de la vida é intereses de
los habitantes, dé los apetecidos frntos. esto es, la
absoluta confianza en la inversión de capitales
para el desarrollo de la minería, el comercio, la
industria y la agricultura, pues contando con ese
inestimable factor y el incondicional a poyo de
un gobierno de acrisolada honradez y superior
inteligencia, todos los intereses disfrutarán de
amplísimas garantías y una protección eficaz.
El Sr. Gobernador y su familia, lo~ invitados
especiales, las diversas comisiones, los delegados
y una gran masa popular, se instalaron en numerosos coches del tranvía, situados previamente en
el interior del Túnel, y de ahí partió la fantástica procesión á través del mismo que estaba iluminado con un número grandísimo de focos eléctricos.
En la boca del Túnel.

La travesía fné efectuada sin ningún contratiempo, y ya próxima á llegar la comitiva á la
boca Poniente, el espectáculo no pudo ser más
interesante ni más hermoso.
La comitiva salió de la boca del Túnel, y el golpe de vista que presentaron las montañas coronadas de casitas de campaña é invadidas por un público incontable, fué encantador. Las músicas
rompieron á tocar el Himno Nacional, que cantó
un coro de voces infantiles.
Al descender de la vía el Sr. Lic. Obregón González, fué recibido por el Sr. Lic. ·Don Carlos Robles, Presidente de la Junta Patriótica, y por muy
distinguidas personas que lo acompañaban. Una
~raciosa comisión, compuesta de la niña Victoria
Pérez Gallardo, que llevaba en el pecho nuestra
insignia nacional, y el niño Nicéforo Guerrero,
depositaron en las manos de la Sra. Doña María
Torne! de Obregon González y en las del Sr. Gobernador, dos hermosos ramos de flores, como testimonio altamente significativo de cariño, respeto y gratitud.
El templo de las deidades.

En la explanada del extremo Poniente del Túnel, fué erigido el «Templo de las deidades::. era
éste un esbelto kiosko de columnatas forradas de
vegetación recamada de pequeñas flores, y rematado todo por un ático, de donde pendían guirnaldas y listones con los colores de di versas
banderas. En el recinto del templo, y formando
un
.. cuattro plástico muy sugest!vo1 estaban repr~,

.

sentadas La Paz, México, Los Estados Unidos, La
Electricidad, España, La Minería y la Ciencia,
caracterizadas respectivamente por las señoritas
Josefina Rocha, Carmen Obre~ón, María Echeverría, Mimí Chico, María Luisa Reynoso, María
Elena Baz y Lupe Arizpe, luciendo trajes apropiados y muy lujosos. A estas deidades formaban
corte las Sritas Angelina Obregón, Josefina Ezcurdia, Lupe Echeverría y Débora E~tracta, ata viadas
también con extremada elegancia.
Notable discurso.

En las gradas del templo, y junto al cortejo de
hadas y huríes, el Sr. Lic. Don Carlos Robles saludó al Primer Magistrado. pronunciando un discurso muy interesante y atinado.
En su alocución en que campeaba el amor intenso á su ciudad, el orador se refirió á la gran
importancia de la obra, á lo mucllo que por realizarla se habían esforzado los hombres de buena
voluntac, y su significación como obra, dijo «concebida por un hijo de Guanajuato, llevada á cabo
por un guanajuatense, regada con el sudor de
nuestros hermanos. y que ha servido para consolidar la restauración de Guanaiuato. " Terminó su
bella peroración diciendo: «De hoy más, al recuerdo de nuestras glorias patrias se unirá en
Guanajuato el de la inauguración del Túnel Porfirio Díaz; Pípila, el legendario tipo del minero
guanajuatense, viene hoy á depositar en el altar
de la patria su cuña y su barrena como la ofrenda del trabajo de nuestros heroicos libertadores,
y año por año vendrá á renovar esta población,
recordando este día en que la Ciudad Mártir se
ha convertido en Ciudad Salvada.&gt;
Esta brillante peroración fué muy aplaudida.
El pasante jurista, Sr. Don Leobino Zavala, declamó una composición poética que llamó la atención por su factura y airosa inspiración de que
está llena.
El lunch.

Después de esta ceremonia, los invitados fueron
pasando al salón que simulaba una inmensa caja
de cristal blanco esmerilado, tapizadas las paredes con artísticos festones y caprichosas figuras
de flores. El techo estaba cruzado por guirnaldas, y en el extremo principal destinado á la
mesa de honor, había un gran abanico de palmas
sustentando en el centro un gorro fri~io, y á los
lados estrellas y escudos de rosas blancas. En
grandes mesas adornadas con ramos de flores, se
tomó el lunch. Aunque había boletos para penetrar al salón, al fin tuvo acceso todo el público
que quiso, y cerca de dos mil personas disfrutaron del lunch, preparado por el Sr. Don José Rosario Luna, que estuvo e:,¡:traordinariamente atento y obsequioso con todas las personas.
La más expresiva cordialidad presidió aquella
democrática reunión. Un grupo de señoritas de la
\llta sociedad le impuso al Sr, Gobernador 11na ri,

ca banda de seda tricolor, bordada de oro, y una
respetable comisión, compuesta de comerciantes
prominentes, le hizo entrega, á nombre del comercio, de un artístico tarjetón y dos e~tatuas de
bronce que representan «El Trabajo&gt; y «El Pilo·
to.&gt; Ambas ceremonias se efectna, on enmedio de
entusiastas aplausos, siguiendo después varíes
elocuentes brindis.
El regreso á la ciudad se hizo por el interior
del Túnel.
Es de lamentar que la estimable colonia americana, que el año próximo pasado contribuyó al ncimiento de nuestras fiestas patrias, con encol
miable voluntad, en esta ocasión, por el mal tien1.
po no haya podido llevar á cabo los juegos deportivos que tenía preparados.
La recepción en el Palacio del Poder Eiecutivoe5tuvo muy concurrida, y á las once de la noche,
hora memorable para todo mexicano, el Sr. Gobernador, desde el centro del balcón del Palacio
y empuñando la bandera Nacional, vitoreó al Padre de la Independencia, al Padre de la Reforma,
al Padre de la Paz y al Pueblo de Guanujuato."
La fiesta de la noche pasó en perfecto orden.
Inauguración de la Estación Urbana.

El día 16 amaneció lluvioso, y no obstante la
inclP1Uencia del tiempo, en la espaciosa y elegante Estación Urbana del F. C. C., así como en las
casas y los cerros inmediatos, había una gran
muchedumbre. En un lado de la estación fué levantada una plataforma, desde donde el Sr. Gobernador y los invitados presenciaron la llegada
del tren, conducido por la máquina núm. 503. La
locomotora, elegantemente empavesada, avanzó
con lentitud. Al llegar aJ, punto preciso (á las 10
y 35 a.m.), las campanas fueron echadas á vuelo,
las músicas tocaron diana, y enanco descorrió
el enorme pabellón que simbolizaba la puerta de
la ciudad, un grupo de hermosas señoritas de
nuestra mejor sociedad, la locomotora dejó oír
tres silbidos, que fueron contestados por las más
quinas que se encontraban en la esfación, y por
los hurras y aplausos de la multitud. El joven
pasante jurista, Sr. Don José Guerra, recitó unos
versos que le valieron muchos aplausos. 1
El señor Gobernador fué saludado á su llegada
por los acordes del Himno de la Patria, de igual
modo que al abandonar aquel sitio.
Los invitados fueron obsequiados con un lunch,
y regresaron cerca de las 12 del día, haciendo los
más halagadores comentarios por la inauguración
de esa mejora.
Hermosa velada.

Por la noche, en el gran Teatro Juárez se reunió
lo más selecto de la sociedad guanajuatense y de
las colonias extranjeras.
El programa de la veladadeinvitaciónfué muy
interesante.
J:.,os números musicale$ !ueron ejecut~d9s c9n

Túnel "Pij&gt;ila, '' prrforado parn d,-sl'iar rl río del 111011/c dt•
San .\ í"colá.,.-Salida de la ro11c111-rmc1a d,•I T1í11d
".Porfirio /)ía=. •·-salida dd Sr. (,"a/lerua.
dvr del ,•.tlrrnw j&gt;o11i/'11lc dd T,,ud
" ! '01jirio f)ia=.''-/,a (clt·
111 r re11l"ia I01JJ!l1tdo los

tranvías para aira.
,•esar l'I Tti 11d.

�EL MUNDO ILUSTRADO

447

EL MUNDO ILUSTRADO
singular corrección. La señorita I sabel López que
tiene un talento musical bien reconocido, fué
aplaudida con calor. La artista señora Griffell recitó con pasión la poesía «México y España&gt; de
Juan de Dios Peza. El poeta A~uslín Lannza, or¡!ullo de las letras ¡tuanajuatenses, r ecitó una composición vigorosa é in•piradísima, que entusiasmó
al auditorio.
La pieza «La visión del héroe&gt;, de Joaquín G.
y González, fué muy aplaudida. El público siguió
con interé~ el desarrollo de la acción.
La velada, pues, fué un cabal suceso para las
personas que tomaron parle en el programa, y su
labor mereció el premio de ruidosísimosaplausos.
La kermtsse.

El día 20 se efectuó en el pintoresco Paseo de la
Presa, uno de los números culminantes del programa de las fi e~tas patrias, que el día 16 no tuvo
efecto por las pésimas condiciones del t iempo.
A las cuatro y media de la tarde aquel sitio presentaba un golpe de vista seductor. Los puestos
de la jamaica habían sido instalados y adornados
con gusto. El adorno de todos era de mns!(o, hojas de lanrel de la India y heno, combinados con
gnías de hilo de plata y flores esco.~idas. Los
puestos afectaban di versas formas, y esta varie dad ejecutada de intento, hizo que el conjunto
resultara mejor.
Por entre todos los puestos discurría un verdadero río humano que pudo estimarse al derredor
de siete mil personas. distinguiéndose en aque lla
multitud, unos dos mil niños de las escnelas oficiales y particulares qne habían r ecibid o 2,000boletos para juguetes. 2,000 para dulces y 8,000 para
flores, confetti, sodas, tamales y atole, fruta. nieve, tortas compuestas, p:isteles, nueces, avellanas
y frutas seca•.
Cuando se iba á dar principio á la fiesta y que
las notas del Himno Nacional saludaban al Gobernador, un aguacero t orrencial desbandó al FÚ·
blico.
Lo inoportuno del agua varió por completo el
orden de la fiesta, y en un momento que cesó la
lluvia, se desarrollaron los números del programa que fué posible ejecutar.
La representación del cuadro "Las tres épocas
de la Historia de México" del Prof. Alberto Vicarte de la Escuela Normal de Jalapa, fné muy
aplaudido, habiendo merecido los honores de lo
repetición.
La niña Amalia Barrera representó con ti-aje de
indígena, el México Antiguo; la niña Berta Rodríguez, con traje de bandera española, el México
Colonial y la niña Margarita Rocha, con el traje
de bandera mexicana, representando la Libertad,
el México Independiente.
El "Desfile del Ejército", coro á dos voces cantado por los alumnos y alumnas de las Escuelas
Modelo "Benito Juárez", resultó muy bien ejecutado.
"La Bandera Mexicana", que comprende los siguientes números: Entrega d e la B'.lndera, Alocución del abanderado. Marcha Patriótica cantada
por los alumnos y alumnas de las Escuelas Modelo "Benito Juárez" con acompañamiento de la
Banda del ler. Batallón del Estado, fué satisfactoriamente desempeñado; es de muy bonito efecto.
La Señorita Luz Castelazo, alumna de la Escuela Normal, recitó la poesía titulada "16 de Septiembre".
Lástima que el mal tiempo haya impedido la
ejecución de los demás números como eran: la
Estudiantina; Foot-ball y Base-ball; Juegos libres
con pel otas, cuerdas y aros y Marchas y Ejercicios militares.
No obstante, el numeroso público manifestó su
entusiasmo aplaudiendo todos los números y tributando expresivos elo(!ios al cuerpo de Profesores y con particularidad al Sr. D. Osear Fritsche,
Director Gral. d e Instrucción Pública y al muy
e,timable Prof. D. Gonzálo Gómez.
Así terminaron las Fiestas Patrias en Guanajuato, en las que fué notable el acierto de los organizadores, el regocijo público y la íntima satisfacción del Sr. Lic. D. Joaquín Obregón González
que recibió cordiales y muy elocuentes manifestaciones de aprecio, respeto y adhesión de sus
gob~rnados.

El Sr. Gohernador D. Joaquín Obregón González ha recibido con motivo de la inauguración de
estas mejora&lt;, muchas y muy calnrosas felicitaciones, no sólamente de sus amigos, de sus go.
bernados, sino ~ambién de todas pntes del país,
donde su empeno por el progreso del Estado es
objeto de entusiastas elogios.
El Sr. Gobernador atiende con especial empeño
á la beneficencia pública, y uno d e los establecimientos que se d eben á su iníc iati va, es el taller
gratuito para costuras, institución que presta muchos servicios y del cual publicamos varías fotografías.

UNA INSTITUCION SOLIDAMENTE
ACREDITADA
El progreso de una ciudad y su estado bonancible se reflejan, mejor que en ningún elemento,
en sus instituciones bancarias y de crédito, y por
eso nos h emos fijado en el estado del Banco de
Guanajuato como índice de la prosperidad y el
estado de tranquilidad que ha alcanzado la ciudad de ese nombre.
El Banco de Guanajuato fué fundado el 25 de
aóosto de 1900 con un capital de quinientos mil pe•
s~s del que se exhibió antes de la inauguración
de las operaciones un cincuenta por ciento, ó sea
doscientos cincuenta mil pesos.
E l primer consejo de administración estuvo
formado por las siguientes honorables personas:
Vocales propietarios, Sres. D. Ramón Alcázar, D.
Enrique C. Cree!, D. Agustín González, Lic. D.
Carlos Chico y D. Dwight Furnes.
La pasencia de estos caballeros en la dirección
de l os neóocios de la nueva institución era una
garantía de_que ~a marcha de é_sta, sería próspe~a
desde el pnnc1p10; y esta supos1c10n, que se arraigó en el público, tuvo su confirmación al final del
primer eiercicio administrativo, pues se repartió
un dividendo de siete por ciento sobre el capital
exhibido.
En febrero del año de 1903 fué nombrado Director Gerente del Banco el Sr. D. José P. Bustamante, quien desempeña actualmente ese cargo,
y bajo su gestión continuó el progreso de la casa
bancaria.
El año de 1906 es de feliz recordación no sólo
para el Banco que nos ocupa, sino ,Pa_ra todas las
instituciones similares de la Repubhca; durante
él se cuotizaron, por primera vez, las acciones de
un Banco d e un Estado en la bolsa oficial de París, y el Banco que se hizo ac~eedor á esa ~eñ~lada distiución fué el de Guana1uato, acontec1m1ento, que, si como dijimos antes, es de gran importancia para todas las instituciones bancarias de
l a República, lo es mucho mayor para la que mereció tal distinción, y para sus accionistas.
La continuada y laboriosa gestión del señor
Bustamante, que ha sido elemento principal para
el desarrollo y engrandecimiento del Banco, ha
originado la creación de sucursales en la mayoría
de las ciudades de importancia con las que la de
Guanajuato sostiene comercio activo.
Esas sucursales están á cargo de personas todas
activas y de conocida idoneidad para los negocios, como se verá por la siguiente lista: la sucursal de Guadalajara se halla bajo la dirección
del Sr. D. Federico G. Kunhardt; la de Irapuato

.....

j ,,

EDlFICIO DEL BANCO DE GUANAJUATO.

está dirigida por el Sr. D. Rafael G. Velasco y la
de Zamora por el Sr. D. Luis A. Herrera.
Todos los empleados de la oficina central son
personas, cuya honradez y habilidad son reconocidas en todos los centros bancarios de la RepÚ·
blica; es contador, y lo ha sido durante muchos
años, el Sr. D. Francisco Sánchez, y cajero el Sr.
D. Juan A. ~Septien; estos caballeros han puesto
al servicio de la casa y para ayuda del señor gerente su habilidad y su competencia en los asuntos que se les han encomendado.
Decíamos al principio, y lo repetimos ahora,
que el progreso y el estado bonancible de las instituciones bancarias son el mejor índice del ade-

lanto de una ciudad; creemos haber probado que
el banco de Guanajuato es una de las que tienen
su crédito mejor sentado, no sólo entre nosotros,
sino en el extranjero, como lo prueba la circunstancia de haber sido el primero, cuyos bonos se
cotizaron en la bolsa de París; instituciones de
esta clase sólo se sostienen en ciudades donde el
movimiento comercial permite operaciones en
gran escala.
.
.
,
Así pues, la ciudad de Gnana¡uato, debido a su
prosperidad, cuenta con uno de los bancos más
sólidamente acreditados entre los que se han creado en las capitales de los Estados de la República.

Inauguración de la Tempor ada Taurina

Hoy por la tarde se inaugura en la plaza
&lt;le toros &lt;le «El Torco,&gt; la temporada de
corridas &lt;le toros formales, que se presenta
tan llena de promesas para la afición. P or
mucho tiempo se le ha esperado, .Y cada día
aumenta el entusiasmo por ella.
Los carteles en los que la, nueYa emp1·esa
ha anunciado su temporada, bastan 1101· sí
mismos para lernntar el entw-iasmo; en
ellos se ven los nombres de ocho matadores, cb los que forman lo que pudiéramos
llamar la flor y nata ele la torería ·universal. fii á esto se agrega una lista de las ganaderfos de cartel más acreditadas del país,
se comprenderá que es muy justificada la
ansiedad con que la afición espera la temporada que hoy se inicia.
Para la corrida inaugural se cuenta con

elementos &lt;le primera clase; como matadores se presentarán &lt;los de los &lt;le alternativa
en :Madrid cuya fama está mejor cimentada: Moreno de Algeciras y el Regaterío,
los &lt;los desconocidos en :México como matadores, pues aunque el Moreno esturn
otra ocasión entre nosotros, entonces era
banderillero, .r nuestro público nunca tuvo
opor tunidad &lt;le admirar sus faenas con la
muleta ,v el estoque, las cuales según las
crónicas madrileñas, son de las q ne merecen
el título do sobresalientes.
Regaterín tambi6n v 1ene precedido ele
una gran fama, tanto do mat 1&lt;lor como de
torero, .Y sus cronistas están acordes en que
sobresale entre los que pisan actualmente
los redondeles.
Elemento decisivo para el éxito de una

corrida es indudablemente el ganado; el que
se lidiará en esta primera corrida es &lt;le la
ganadería de Piedras Negras, y por ol grabado que acompaña estas líneas, nuestros
lectores se podrán &lt;lar cuenta de la magnífica estampa y la corpulencia de ellos; desde el viernes próximo pasado han estado
estos toros en los corrales de la 1&gt;laza á la
Yista de los aficionados, quienes no se han
cansado &lt;le elogiar su hermosa lámina, la
que es una alhaga&lt;lora promesa en lo que
respecta á sus facultades.
La corrida promete mucho, y la afic:ión
está de plácemes, pues podrá disfrutar &lt;le
ella por los increíblemente bajos precios ele
dos pesos sombra y setenta y cinco centavos sol.

�449

EL MUNDO~ILUSTRADO

tet MtiNDO tLtrsfRAJ:&gt;O

NUEVAS MUESTRAS
DE LA

INDUSTRIA NACIONAL
N ALGUNO de
nuestros números anteriores
nos ocupamos
&lt;le los adelantos
que ha adquirido últimamente en nuestro
país la industria ele ht carrocería, y, con
motivo de la
elaboración, por completo, de la carrocería
de un automóvil, hecha en los talleres de
Irapuato, hablamos del estado de progreso
al que ha lleg·ado la citada casa, que Je permite competir en sus trnbajos con casas similares en los Estados U nidos y en Europa.

Cabriolet de seis asientos.

Tenemos en nuestra mesa de redacción
nuevas muestras de la industria carrocera
procedentes de la misma carrocería el e Irapuato, y la perfección de esos productos ha
llamado de nuevo nuestra atención .r hace
que otra vez demos á conocer á nuestros lectores los informes que sobre el particular han lleg·ado hasta nosotros.
Los nuerns modelos á que nos referimos
son: un cabriolet de seis asientos, un carro
exp1 es:;, un coche de carreras v un carrnaje ele camino.
·
El cabriolet tiene una elegantísima aparier.cia; es para seis asientos, de ruelta entera, eslnlto y rC'sistente á la vez r con una
vestidura muy fina; los g-rabados que acompafüin estas líneas 1·eprocluccn lm, modelos

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(eche d ! carreras.

citados, y el qu&lt;' re¡west'nta el ca b1·iolet dará á nut'stros lectorrs. mejor que ning·tma
Jescripción, una idnde laelfgancia y buen
gusto que dominan en su construcción.
Otro tanto podría dfcirsc del roche df
ca1Te1·ns que &lt;'S uno de los modelos más
acabados que hemos tenido ocasión de
admirar; está drscubierto, tiene dos asientos altos y uno bajo en lit parte ele atrás:
está dotado ele muelles ele tel(&gt;grafo, ejes
de patent&lt;', linternas, porta-bnstones, freno
y trompeta, y su vestidura es sumamente
fin:\; sin temor á sufrir er¡uivocación podemos deci1· que fste coche compite con ,·entaja con los importados de Francia que son
los que hasta ahora han tfniclo la primacía
en este estilo.

El carro express no es mu,v vistoso, pero
si es muy sólido, condición la más preciada dado el uso á que se le destina; tiene
muelles de plataforma, ejes de dos pulgadas; el cajón tiene cuatro pies de ancho por
diez de larg·o ;y una capacidad de mil doscientos kilóg-ramos. Para su empleo es &lt;le
lo mejor que se ha puesto al mercado.
El modelo de carrnaje cerrado de camino
está á la altura de los demás que hemos
mencionaclo .v ning·una fábrica de Europa
desdeñaría firmarlo, tan eleg·ante y airosa
es su apariencia y tan bien acondicionado
se halla así.
Estos modelos, como los que mencionamos en nuestro artículo anterior, fueron
diseñados .,- construídos bajo la hábH dirección del seííor Don Germán Landa Yermo,
director general de la carrocería y Mbil
mecánico qne ha pasado gran parte de su
Yida en los grandes talleres &lt;le los Estados
Unidos .r que está perfectamente familiarizado con lus máquinas .r los procedimientos
más modernos.
Todos los elementos que entran en la
construcción de los coches arriba emunerados y los materiales de que están formados, han sido preparados en los talleres de la casa, que cuenta con los departamentos necesarios para recibir los materiales en bruto, tal como los produce la naturaleza, y convertirlos en bien acabados y
elegantes carruajes, listos para que se luzcan en paseos y calles, ó para que presten
sus seryicios en el transporte de pesados
bultos.
,\1 hablar por una vez más de la Carrocería de frapuato, no podemos dejar de hablar de su propietario, el señor Don Román Ri,·era Nieto, hombre de grnndesenerg·ías y de un carácter ií toda prueba, cualidades que le han sen-ido mucho en la nada
fácil tarea de llernr su establecimiento á
una altura envidiable por los similares de
cualquiera parte del mundo.
Una de las máquinas que más llaman la
atención de los que visitan los talleres, es
la enllantaclora de goma, acerca de cuyos
trabajos ,\'a hemos dicho que son tan perfectos, que se reciben pedidos ele ellos desde rsta ciudad .\' de alg·unas del extranjero.
Todos los coches de paseo r de ciudad que
se fabrican en la casa, están dotados de
llantas de goma, ámenos que se reciba orden en contra de los interesados.
Las maderas que se usan para l:t construcción de los carruajes, además de ser escogidas entre las mejores que se asierran
en los Estados l'nidos. son secadas después
en una estufa que para el efecto tiene la
carrocerfa, y sometidas :í todos los procedimientos de preparación que se usan en las
casas d&lt;' e~te ramo.
lJna ele las especialidades de la casa, á Lt
que ya nos hemos referido en otra oca~ión,
&lt;'S la fa hricnción de carrocerías de automóYil, especialidad en la que no tiene rirn!,
no sólo fn la República, sino en el extranjero, purs tiene patentado un procPtl imiento &lt;le suspensión, acerca del cual ha
retado á cualquiera otra á probar que no
es superior á todos los usados, hasta la fecha.
Fna dP sus prorzas ha sido la constrncción de un autom6vil en todas sus part&lt;'s,
excepción h&lt;&gt;cha del motor ,\' clel cuadro.
Hemos tenido también oportunidad de
,·er productos de otro de los departamentos
da la casa, q uc con justicia disfruta ele la
fama de los que hemos mencionado ant&lt;'riormente; nos referimos al departamento
de talabartería, montado á la altura de los
demás ele la rasa, y en el que se fabt·ican
guarniciones complC'tas, desde las más co1Tientes hasta las más finas .Y acabadas para trenes de g-ran Iujo.
La fama de la carrocel'Ía, en lo qut' concierne á automóviles, se ha extendido tí.1timamrnte de una manera considerable, y
su tall"r de reparaciones, el más completo
de los 11L1e existen en el país, ha recibido tal

número de pedidos- que los IJropietarios y
el gerente de la casa, para responder á este marcado farnr del público, han procurado mejorar el taller, y si antes no racilamos en calificarlo como el mejor del país,
ahora creemos que se halla á la altura &lt;le
los mejores del mundo, salrn, quizás, los
de los especialistas franceses.
Dijimos otra vez, y no nos cansaremos
de repetirlo, por convenfr así á los intereses del público, que la Uanocería de Ira1rnato es la casa que está mejor que ninguna otra, en estado de garantizar sus trabajos, pues teniendo sus talleres .r sus oficinas centrales, no necesita de segundas manos, y las promesas ele garantía que haga,
serán hechas por los mismos directores
quienes cuentnn con grandes talleres y ope~
rarios aptos é inteligentes para cumplir sus
promesas.
Una visita :í. los granclfs talleres ele la
casa número 78 de la calle tercera de Guerrero de la ciudad de lrapuato es á la vez
instrnctiYa é interesante; durante ella se
aprende que rn México hay instalaciones

Carruaje cerrrado de camino.

industriales ele primera clase, tanto por lo
completo de ellas como por la suficiencia
de las personas que las tiC'nen á su carg·o;
se aprende que la constancia en el trabajo
.Y firmeza de carácter son capaces de rnnC&lt;'r los mayores obstáculos, y conducen
siempre á la prosperidad ,Y al cumplimiento ele los más altos deseos.
Para atender á los pedidos de fuera ele
la ciudad ele Irapuato, tanto ele la República como del extranjero, cuenta la canocería con un serdcio espléndido de comunicaciones; en el coneo tiene el aoartado número cuatro, al que deberán clírigi1·sr todos
los pedidos .r órdenes, los que son atendidas con la misma prontitud y eficacia que

Las G::ilo11drinas.

Minuef.

Cariñosa Manifestación Escolar
La Señora Doña Mercedes Mac Gregor, Directora de la Escuela Nacional
de Artes y Oficios para Mujeres, fué objeto en días pasados de una cariñcs1
manifestación de parte de sus discípulas quienes organizaron en su honor i:na
simpática fiesta escolar, para expresarle su adhesión y respeto.
El proirama de la fiesta se compuso de algunos números de bailes rítn:ico,, cuadros alegóricos y recitaciones en prosa ó en verso; algunos de esk s
números, sorprendidos por la cámara de nuestro fotógrafo, ilustran las ¡;resentcs líneas.
La señora Mac Gregor en su gestión como Directora del plantel mencionac o
se ha hecho acreedora al afecto de las educandas, quienes le manifestaron en
la citada fiesta lo mucho que la estiman.
El impo1iante plantel de educación ha sido elevado recientemente al
puesto que le corresponde, y siendo insuficiente el local que ocupó por mucho tiempo en la calle de Chiquis se le hizo construír uno apropiado en la
calle de Necatitlán al que será trasladada dentro de muy poco tiempo, pues
sólo quedan por terminar algunos detalles de distribución interior.

A LA LUZ DE LA LUNA
(CUENTO JAPONÉS)

Erase una musmé chiquita, muy pálida, con sus ojos muy oblicuos delcolor de los botones de las flores de loto¡ se diría una muñeca de porcelana:
por lo chiquita y por lo delicada, contaban de ella, que antes, muy antes,
enfermaba como una sensitiva bajo toda impresión¡ y, más, cuando Eros
disparaba sus flechas atrevidas en la forma de un don Juan nipón¡ dicen que
acertó á enamorarse una vez, y tanto, que la muñequita se moría.... ¡ pero un
mago curandero de encantamientos, le habló de quitarse el corazón y le
abrió el pecho que era como una perla- pálido, tan pálido que daba tonali•
dades azules, como las manos de las vírgenes de cera- y el mago sacó el
corazón, y lo enterró entre los pétalos de un lirio ..... .
La musmé mejoraba mucho, mucho y rápidamente: y ya no echaba tle menos sus colores de anémica y ya no se preocupaba de sus ojos de melancolía, oblicuos y semiliquidados por las tristezas de uu amor visionario,
y ya no pensaba en Nami- Ko-San, su favorito de leyenda¡ y cuentan que curó .... pero, cuentan también que en las} noches de luna, y en el cementerio

Flores y Pájaros.
del amor, un lirio llora ... y aprieta mucho sus pétalos blanquecinos que
encierran cuidadosamente un diminuto corazón de mujer ..... .

o

CARLOS

H.

Se está discutiendo mucho la eficacia de la planta llamada &lt;Ocimum Viride,&gt;
y que parece corresponder á nuestra &lt;albahaca,&gt; para ahuyentar y exterminar
mosquitos de cualquier clase, lo cual sería de inestimable valor, ahora que
á esos fastidiosos insectos se está atribuyendo la propagación de varias enfermedades,

..

* *
En Estocolmo no es el teléfono solamente utilizable por los al-onados ó por
los que acuden á la central, sino que tiene establecidas estaciones por las
calles, que todo el mundo puede utilizar económicamente en caso de necesidad. Además de las garitas especiales para conferencias, existen puestos,
donde los cocheros toman recados y avisos urgentes. Aparatos automáticos
como los que por acá se usan para las básculas y rifas, permiten hacer uso
del teléfono con sólo depositar una moneda.

Carro express.

las que se hncen de p:tlabra ante los di rfctores de la fábrica.
Lo que hemos ,·isto tanto en modelos
nuevos, como en la instalación de la casa,
.\' que hemos tratado de hace1· conocer á
nuestros lectores, nos ha conYCncido, .r
creemos que á ellos también, del estado de
supremacfa á que ha llegado la carroceríaá
la que hem1s dedica&lt;lorüas líMas; lasilustrncionC's que las acompañan, habrán dado
idea de los modelos nueves, J' ur.a ,·isita ií
los talleres como la qur norntros hemos
hecho convencería aun á los más escépticos
t'n la materia.

Representación de uno de los:cuadros:olásticos~"La Estrella Mágica."

MARTÍNEZ.

La Estrella Mágica, cuadro alegórico.

�4:50

EL MUNDO ILUSTRADO

451

EL MUNDO ILUSTIUDO

...;/.

L') 3 SOBERANOS AUTORES

G

UILLERMO II, el emperador de
Alemania, se atrae en estos momentos la atención pública. ( no
sé si también la admiración)
con nn halle! de Que es autor, estrena-in en la Qp•ra Imperial de Berlín.
El fiero ~ohern° nte de rostro adusto lu tenido la coquetería de sentirse
autor dramáticc,.
No es la primera vez que el soberano de Germanía cultiva el Arte. El se precia de
practicarlo y durante la guerra de Manchuria
plató uu gran c11ad1·0 alegórico que hubo de ser
&lt;:clebratlo tanto, como sn Himno á Aegir que tuvo resonancia ~ 11 toda la Alemania.
La Gloria tiene tentaciones de mujer y el arte
nos seduce como un pecado.
Y los soberanos pecan con más absolución que
los sometidos, porque para ellos y, al menos delante de ello•, 110 hay censura franca.
Con Sardanáp1l0, su últim;1 creación teatral, el
Kaiser se coloca en el rango de autor, al lado de
los otros soberanos que como él sintieron e~a coqucterfa de arte más seductora que un triunfo
guerrero, y menos peno,a ya que ellos, por ley
humana, pueden abordarlo todo sin las angustias
y sobre~altos de sus cofrades carentes de aquella
o 11ni potencia.
Así lo precedieron en este capricho mundial
un discípulo de Voltaire, F¿denco II de Prusia
que se jactaba con estas palabras de sus triunfos
literarios: «Soy más feliz que Richelieu porque,
á D ios ~ra~ia•, se me considera autor.&gt;
Y despectivamente añadía: ...... «como escribir
es un ohcio que distrae las ocupaciones dignas
dd trono, yo no compongo sino cuando no tengo
que hacer.&gt;
Pero sin emb-i.rgo de este indiferentismo hipócrita hizo encarcelar á un oficial del ejérc,t por haberse mofado de sus versos.
Luis XVIII, adoptó el seudónimo para hacerse
autor y en un teatro de París. dió á la escena la
«Famille Glineb escrita en verso y firmado por
Merville.
Esta obra, era ;na careta moral que ponía en
su alma de Viejo Rey, pidiendo que se aplacaran
las pasiones políticas, que se dulcificaran los

odios de partido en una mutua tolerancia, y exaltando en sus escenas t1n sagrado amor humano.
Todo esto pedía el Rey autor, mientras el Rey
¡!obernante, hacía fusilar al Mariscal Ney, ayudando á la venganza de la Duquesa de Angulema, la
hermana del Defín, la superviviente de los reyes
guillotinados.
.
Catalina II de Rusia, también cultivó la literatura dramática y es, probablemente la más fecunda en este arte y acaso la más vanidosa, pues se
daba el lujo de hacer representar sus obras en el
teatro de L'Emitage, delante de su corte.

De los soberano, contemForáneos,
son cole¡!as de Guillermo II, el príncipe de Montene~ro, autor de la «Tzarina de los Balkanes~ y la reina de
Rumanía, conocida en todo el mundo
literario con el seudónimo de Carmen
Sylva.
Después de producir infinidad de
poemas, cuentos y novelas, sintió también la atracción de la escena y es•
trenó en Bucharest una comedia fantástica tomada de una vieja leyenda.

Uli.mo acto.-.:~ccna culminante.
Los triunfos literarios y dramáticos de Carmen
Sylva, hay que decirlo, son, seguramente los únicos espontáneos, sinceros y claros, que surjen
como el agua de un torrente sin presión exterior,
sin esa triste presión del servilismo.
Y sin embargo, los soberanos autores serán
siempre autores soberanos.

Sra. M tría Luis:i E.&lt;co/1:1r d~ R&lt;1ca?Jrw1:i.
~, a A m rlia Bc:ll:mi de ,rlulld:&gt;.
S ·iia. Isal,el Zenteno.
Srita. Moría llfo, cc:dc·s Jainw.

Srita. Sofía Camachn.
Sra. Antonia Ochoa de Miranda.

Ultimo acto. - Escena final.-Thermidor.

Thermidor-el drama histórico del viejo Sardou-que despertó discusiones tremendas, disputas y duelos en París el año de 1891, ha sido presentado en el Virginia Fábregas vestido de español por autor incógnito.
Esta obra, que como dije antes, arrastró una
tempestad de agitaciones en la Ciudad Luz, llega
á nosotros envejecida, cansada, sin emociones ni
sacudimientos: Es una página de historia en fondo de novela, una mentira representada por personajes históricos.
Sardou, el mago de la escena, el que hace vibrar y estremecer todos los públicos con las cuatro esencias del drama que son el movimiento, el
color, la elocuencia y la vida, flaqueó en Thermidor por un exceso de inverosimilitud, de falta de
realismo y más que todo, de completa ausencia
del don esencial : de la poesía.
Fabiana Leconlteux, la enamorada de Marcial
Hugin. que se entrega á Dios creyendo muerto á su
amado, y prefiere la guillotina al quebrantamiento de sus votos religiosos¡ que borra todos los juramentos de su vida;por el juramento de un día,
que á los ruegos del amante calla su secreto y á
los cantos del pueblo que asesina, grita su confesión, Fabiana Lecoulteuxque rechaza el amor que

Sr. Carlos Meneses.

es la vida, por una voeación que no siente, es falsa, es incompleja, es .. .. absurda!....
, . .
Y al rededor de este personaje inverosmul giran prosaicas mentiras, cansados parlamentos que
hacen desesperar y que sólo distraen por el c~lorido de la época, cuyas escenas fueran patéhc~s
si no se trasluciera el artificio con q ne son tra1dos y la sutil madeja que los anuda.
El París del Terror, el París ensan~rentado del
93, pudo haber dado á Sardou mejores actores ~ara su drama, á él que fanto gusta de los estrn¡amientos horrorosos, de las sacudidas mortales que
más provocan en el espectador el espanto que el
sollozo.
Y sin embargo, «Thermidor&gt; n o estruia, no desgarra. Tiene aquí y allá huellas del gemo del
maestro, relámpagos de su savnir fairi•: es prueba de ella el poderoso efecto del se111111do acto,
cuando por la ventana de la ca•a de Berillon, entra el murmullo estruendoso de los hombres del
Terror que acompañan con vociferacioces. risas y
sarcasmos y entonando el patético &lt;tCaira~ la carreta en que llevan al suplicio á las monjas hermanas de Fabiana. Y ese rumor creciente y exaltado mezcla su ronca voz con el canto suave de
la plegaria qué las vírgenes rentonan. Hasta allí
el efecto es imponente, es dominador, pero muere

de un golpe, como gnillotinado también, con la
falsa psicolo¡!ía de Fabiana Lecoueteu;X.
La señora Fábregas, en este pe~sona1e, .se esfor~
zó por darle verdad que no tiene y s1 arranco
aplauso•, fueron á ella y no á la prometida de
Marcial Hugon.
L:i csce1:a estuvo pre•entad:i con una propiedad
y un lujo de detallfs que nada dejaron por desear¡ ma•, no ob~tante, Thermidor, vivirá menos
que su hermana literaria, la pomposa «Madame
~ans Géne.&gt;

•

* *
Acaba de comenzar la tempo1·ada de conciertos
que, año por año, organiza el maes1ro D. Carlos
Menese,, utilizando excltJsi,,amentc los elementos d el Conservator'o Nacional de Música, y que
constituyen una notad ; arte exquisito y alto.
Se inaugura la temporada c0n la ejecución. á
orque~ta, coro y voces, de la Misa de Requiem, de
Verdi, una de las páginas más solemnes y maje•tuosas que produjo el gran modernizador de la
música italiana. A estas audiciones hemos de consagrar al;(o más que una rápida mención. Publicamos hoy los retratos d e las damas que, como
solistas, intervinieron en la ejecución, asícomoel
del maestro Meneses, el perseverante y há ilorganizador de estos magníficos conjuntos.
LORELE

�452

EL MUNDO ILUSTRADO

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i t MUNDO ILUSTRADO

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NOVELA ORIGINAL POR ALBERTO CHABROL
(CONTINÚA.)

Jueves 26 de diciembre.
O habré sido fiel á mi promesa de anoche? ¿No habré
lograao expulsar c1e mi cabeta la imagen de Miette, la
:xqubita muñeca de Arles,
,et "bella señorita" á quien
encontré ayer por el boulevard, y la pequeña e,tinge
1ronica y muda que encontré
en casa cuando regresé? De
:ualq~ier modo me hallaha
!,ta mañana molido de fati~ª• ~in el merior liri~mo en
el coruón y t-n un estado tal de modorra, que J\\erlin, al
venir á levantar las persianas, me habló tll voz baja como se habla á un enfermo incurable á quien se cura por
~ompasión.
Y mientras me vestia fraguaba en mi alma ideas de
repré~alia, ..... ¿Rtpresalia,?' ..... ¿Cuntra quién? contra M1ette? ..... Bonita cosa: Es decir que la gracia,
el talento innato, las originalidades de esta chi&lt;1uilla me divertieron en un principio y despué;; me han
preocupado dema~iado. Hly que olv1Jar tudo eso, dejémosla en su lugar-del (.Ue hay que confesar que no
fué ella quien pidió salir-y pongámonos de nuevo en
el nue,tro.
Para comenzar, me cuido bien de no abrir el piano ni
de sacH mi v1olin de caja; no habrá leccion de canto esta manan, ni lección de arpa por la tarde. Un articulo
para la "Revista del Arte y de los Artistas," que ya me
han reclamado por dos veces, me ocupará con más prove:h 1 á la hora del almuerzo; la tarde serámejo1 emple..da en pagar una mult tud de visitas atrasadas, especis lmente á la casa de Mme. Lambrecy.
Re~uelto á olvidará Miette, me senté delante de mi
escritorio y Pscribl con grandes lPtras el titulo de mi articulo: "La Música y el lJil10." Pero no h~ acabado de
escribir la p1 imera frase cuando, del fondo del submelo,
sube la voz de Miette,-una voz que parece algo admirada de tanto esperar, y un poco nerviosa:
El placer de amor dura un momento
El pesar de amor dura toda la vida ....
La voz se interrumpió al llegar aqul; creo que Miette
ha de haber estado esperando ... No Miette, nada de
acompañante benévolo ...... A cada quien le llega su
turno de esperar en vanol
La voz empezó de nuevo:
Placer de amor ...
Después habló del arroyo, de la pradera, del ingrato
Silvio ... y por el tono de su voz me pareció que se
burlaba del sentimePtalismo del poema, como &amp;i temiera que se le tomt.ra al pie de la !etra ...... No hay que
preocuparse M!Ptte, nadie se equivocarla acerca de eso!
Si su imaginación se ha inflamado ante las palabrds de
un Dan Juan de provincia, su corazón no ha palpitado,
eso se adivina! .... si usted supiera lo que es un corazón. economizarla sus vibraciones como economiza las
de las cuerdas de su arpa de miedo de que no se vayan
á romper si se les trata mal, ó se les hace producir un
sonido ronco y dvlorosol ... .
y el obstinado estribillo vuelve á empezar su ascensión:
El placer de amor ....
Por otra parte, J\\iette ni siquiera sospecha que lo que
canta es solamente la verdad; que cuando el corazón se
ha abierto al soplo del amor, debe cerrarse apenas sienta una brisa helada.
Miette es demasiado joven, demasiado hermosa; tiene de la vida promesas que le parecen demasiado seguras para consid~rar l~s es_torbos que sufre pa~ct 11!- consumación de su matnmomo más que como penpec1as de
una novela bien tramada. Sin embargo, á nosotros á
quienes la reunión de tantas gracias en una sola creatura nos "encantan" en el sentido féerico de la palabra,
hasta el punto de no reconocernos nosotros mismos, nos
hacen sufrir sus extravagancias! ....
Yo habla e,pera&lt;lo tenerme en lo sucesivo protegido
dentro de la torre de marfil de mi vida de arqueólogo y
celibatano empedernido, cuyo programa de víJa sólo se
turbarla por mis viajes científicos; pero he aqul que la
"Bella" se hll introjucido en el antro del 'Monstruo"
para dar.e el gu,tv de torturarlo un p~co, sin dejarle si4uiera la esperanza de cambiarle algun dla, con el don
ae su ternura, en un prlncipe radiante y hermoso ....
El placer de amor no dura ....
Esta vez me levanté, ful á la puerta, que habla dejado
entreabierta; Merlin se ocupaba de limpiar los muebles
en el comedor:
-Cierra todo, Merlín; que no se oiga ningún ruido en
la casa; estoy traoajan&lt;lol ...
y nol ya no pude trabajar, más á pesar de que las
puertas estaban bien cerradas, se colaba un vientecillo
de armonla lleno del encanto de los ecos ...
-La verdad es que y'\ no se puede ser dueño de su
propia casal
Pero apenas habla yo lanzado esta exclamación cuando sent1 el rubor que me subla á la cara. Comol porque
soy el "amo" voy á hacer secar en los labios de esta
encantadora muchacha la alegria de vivir expresada en
un canto irresistible? Si realmente quiero trabajar, ¿no

serla lo mismo que me marchara á las oficinas de la revi•ta? Llamé y pedi mi abrigo á J\\erlin, quien semostró atónito ante e~te remolino de órJenes contradictorL1s.
Su cara se tranquilizó á la vista de la mla cuando regresé al medio dla para sentarme á la mesa. Almorcé
con muy buen apetito como un obrero contento de si
mismo; de,pués. al hacer mi paseo de sobre mesa por
el salóo. me sonrel lle no oir en la casa el canto ni la risa de Miette. ni siquiera ur.o de sus graciosos llamados
á sn tlo. So11rel. é inmediatamente me arrepenti de haber sonreldo. ¿QJA vendré yo á mi edaJ á sentir el placer clel triunfo de un muchacho que acaba de ensayar
su~ foerzas en e,trangular á un oájaro?
Para hacer terminar este conflicto domé,tico, fui á
vestirme. puesto mi pro!(rama dd dla, y sall :i hacer las
vi~itas que me habia propue~to.
Pdra emp~zar, á la calle de Lille. á la casarle la generala Vtr,ombre, prima mla en tercer grad&lt;&gt;. El gran SIi·
Ión estaba aún desierto. y por Jo tanto, ful objeto de
una de las cordiales acogidas. Al indicarme el sillon
más cómodo á la orilla del fuego, mi prima me reprochó
con un tono maternal m1 negligencia. la que :,,o atnbul
al trabajo "ahrumador" que he teniJo desde que r.egre ·
sé, para clasificar mis notas de viaje. La generala me
excusó de la mejor volnntad. y por lo mismo m1 pecado
me in~piró mayor vergüenz•,; para que no quede imrune. mientras que ell'l me pédla detalles acerca de los
palses que acabo de visitar, la invité á una cvmlda en
mi cas&gt;t para dos dlas después, junta con el general:
allí hablariamos de ruinas y de viajes á todo nuestro
gusto.
-Quizás esta invitación para un plazo tan perentcrio
sea un poco demasiado familiar, ¿verdad? d,je yo.
-No, hijo mio; que no ves que somos de la familia.
Llegaron dos herm'lsas señoras llenas de susurros y
de sonrisas, y me apresuré á huirles, haciendo use de
las más amables de mis sonrisas; me hice conducir al
gabinete del general, y le repttl mi invitación.
E•ta comida es un rasgo de genio, en el que no pensaba hace una hora! Me pHece como una ceremonia htúrgica de exorcismo, q~ e hará regresar el orden moral á
mi casa embrujada de una manera tan hermosa, es cierto. pero quizás demasiado peligrosa ....
De la casa de mi prima la generala me marché á la
casa de la señora Lambrecy; la hallé llena de fru·frus y
vuelos de plumas; se servia el té, y Genoveva, que hacia los honores de la ca,a, me ofreció una taza en contestación á mi saludo. La encontré casi muy hermosa,
tan rubia con su traje blanco( Además, no pude dejar de
percibir quP á mi llegada sus mejillas, comunmente pálidas, se tiñeron del más hermoso matit rosa te.
La señora Lambrecy me llamó y me hizo sufrir una
sene de presentaciones. Tan pronto como me fué posible librarme de ellas, me acerqué á Genoveva y le hablé
de la comida proytctada. Ella se encendió como una estrella despué~ del crepú,culo; su madre v ella tienen su
tarde libre y aceptan la invitación con el mayor placer.
Yo repetl mi indicación:
-Quizás una invitación para un plazo tan pegentorio
sea demaslaao familiar?
Me respondió co'l un tono espiritual y tierno:
-¿Familiar? precisamente.
He aqul una expresión de mujer; de verdadera mujer
de mundo .... Esta no es mi arlesiamta ...... Pero, pido
perdón; ella también, y quizás mejor que nadiel . .. bueno, ¿y e~ que efectivamente se le puede considerar como una humilde hila de Arles? La señorita, seguida de
su mavodormo en la casa Butigny, se me aparece con
obstinación, con exclusic\n de Miette la arlesiana, para
ponerse en paralelo con Genoveva Lambrecy.
A la calda de la noche el tiempo se habla puesto demasiado frlo; en mi salón, lleno de un calor dulce, Miette
se habrá puesto junto al arpa á esperarme ...... Pero yo
sé que hay momentos en los que no exi~te término medio
entre la heroicidad y la más baja de las cobardlas.
Opté por ser héroe. ,. . Aseguré mi sombrero en mi cabeza. y me d1rigl á la casa del matrimonio Dessolller,
con el que me hallo en muy buenas relaciones desde que
los encontré en el Oriente en su viaje de bodas. Ellos
también recibieron de la mejor manera mi invitación,
casi familiar.
Yo no quisiera que las señ..,ras Lambrecy fueran á
dar á esa invitación una significación que no tiene .... y
que Genoveva vaya á esoerar algo más que una hombonera de á diez y seis francos, como regalo de Navidad ... Todavla no tengo hecha mi elección respecto á
cuando, ni para quién compraré el anillo de novios ...
Pero el que yo Sl!a un celibatario no quiere decir que he
lle vivir en mi casa como hurón; hace dos años que no
he recibido "en casa" razón de más para que lo haga lo
más pronto posible.
Llegando r mi circulo me ful á sentará comer cerca de
la mesa donde estaba Gastón Sorreze, un joven galante que harta un novio ideal para Genoveva Lambrecy.
No ignoro los devotos sentimientos de Gastón para mi
~rima, y sé que, en el ca,o de que yo falte, ella lo aceptará como el mejor partido obrando con la filosofla bien
conocida de la parisiense cuando Ie falta un amor sobre el que ha contado demasiado. Gastón será mi séptimo convidado.
Ahora, si él y los otros cuentan con mi cocinera Miette
para que les haga las delicias de la comida, y se esperar, las bodas de Camacho..
Hombre! creo que esta
idea me arrancó una carcajada en plena calle Royale,
por que vi que todos los que iban poi la calle se me quedaron mirando y farecla que ya se aprestaban para hacerme conducir a hospital de locos; en vista de esto

tomé un coche para llegar lo mis pronto posib!e á mi
casa.
En ella, la calma de un EJén dormido; ni la menor impertinencia de un trino ó de una carcajada. Sin embar~I). será que al cerrar las persianas á la calda de la noche se hab1ádejado encerrado á algún pájaro? se oyen
frotamientos de alas en las paredes de los corredore~.
Llegué con mi candelero en la mano, al Pxlremo de uno
de ellos y se me anarPció al otro lado Mlette "ve&amp;tida
de senorita." Oh Diosl oue alta se ve con su falda larga que le cae en redondo, y que esbelto se alza ~u
busto de,de el arranque de la delgada cintura libre de
los fichú, de arlesiirna, un poco m"le~tosl .. .. Pero el
traje dé calle me indica que serla inútil buscar en sus
ojos huell•s de lágrimas . . ..
Ella se excu,ó, y asl me dió tiempo dP reponerme un
poco: venia á traer el libro que le presté en dlas pasado, ....
Inicié una convPrsación en el lejano vis-a-vis del estrecho corredor. C"n voz casi ha• tante firme Jp dije:
-Muy hienl . ... Y creo que salió usted hoy Miette? ....
-~I señJr, mi tlo Merhn pensó que como usted habla
salido á visitas, no regresarla tempr•no; y comn se daha en el Ol~ón una matiné, con motivo de la fie~ta de
Navidad, quiso llevRrme. ....
En el teatro! ... Mientras que yo, asediado de remordimientos. me la figuraba como una castellana de las
que en otros titmpos esperaban la vuelta de su esposo
de las cruzadas, con las manos recorriendo las cuerdas
de su arpa y los ojos inundados de lágrimas. Miette se
divertla en el teatro, y, sin pensar para nada en su situación, ~e entretenia e!'I observar las actitudes y los
actos de las amantes abandonada•!
Di~imnlé mis pensamientos latimos y dije á MiettP:
-Ahl fué usted al teRtro? ... y que ~e reoresent6b1?
-El Matrimonio de Fl~aro, señor, ohl e~taba tan bonito! Lástima qne el seño• no haya est~do ahl.
( Lá~tima en efecto! El J\\atrimonlo de Flgarol Una novedad de última hora.)
Pero Miette se habla puesto á cantar, desde el fondo
del corredor donde se hallaba:
J'avals une marraine:
Que mon coeur a de peine! . . ..
Y después dij":
-Ohl senor, Querubln estaba encantador, tan rubio,
tan ~racioso y tan tierno!
-Qué apostamos. le dije en tono de la más amarga
ironla, que usted hubiera querido hallarse en lugar de
la condesa?
-Bueno, si .... confesó en seguida y sin la menor vacilación, debe ser divertido que haya alguien que rodea á
uno en busca de la ocasión para decir cosas bonitas;
que se arrodilla á nuestros pies, que roba nuestros listones que, al fin. vuelve loco de celos á un hombre
como e conde, hasta llevarle al punto de hacer actos
malosl
El tono de Miette era á la vez alegre y apasionado
como cuando habla de cosas muy interesantes
Vaya con mis remordimientos de toda la tarde! Y mi
cocinera, á quien desde el fondo de los salones que visité
vela suspirar por la ausencia de su amo! En lugar de
ella se levanta delante de mi una muchacha, cuyo cantlor perfecto tiene el instinto de las peores crueldades
femeninas, y, como prueba definitiva deam(lr, no acepta
más que las lágrimas del hombre á falta de la sangre
vertida en los combates de encrucijada(. . .
En fin, sea lo que sea, esta muchacha es mi cocinera,
y yo tengo que dar una comida en mi casa.
-Miette, puesto que la hallo todavia en pie, le prevengo en seguida que he invitado á siete personas á
una comida que tendrá que darse pasado mañana. Hay
que_pensar u_n poco en \os preparativos ¿no es asl?
Dile esto sm reir, y sm reir me contestó ella:
-Bien, señor.
-Vendrán: el general Versombre y su e&lt;;posa, el señor Gastón Sorreze, el señor y la señora Dessollier, la
señora y la señorita Lam brecy ....
--Bien, senor. repitió Miette.
Como amo paternal que no quiere agobiar á los criados creo deber agregar:
-No hay que asustarse, haré algunos pedidos á la
calle.
Mlette me da las gracias, y termina la conversación
con estas palabras:
-Puedo desear muy buenas noches al señor?
-Buenas noches Miettel Buenas noches.
Pero 11 llegar á la puerta de mi recámara me preguntaba si en esta ceremoniosa despedida el tono de desinterés 9ue afecté no era menos "natural" que el de Miette
que smceramente parecia de una deferencia oficial, Justamente como se debe usar para una muchacha hacia
un hombre de quien se siente subaltern'o y á quien por
ningún motivo debe desear mal.

r

CARMIN

Mientras que alzando su tremendo grib,
Copiaba el mar, desenfren~do Y_ hondo,
La inmensa lobreguez del rnfimto!

La comba azul incendia con su lumbre
El rojo sol que entre sus brumas arde¡
y yo1 presa de horrible pesadumbre,
Miro rodar desde la enhiesta cumbre
La luz amarillenta de la tarde.

J uuo FLÓREZ.

NIETZCHE

Y al contemplar la espléndida agonía
De ese sol que en su sangre se revuelve
En los umbrales de la noche fría,
Mientras que el arrebol, gloria del día,
En Tequendamas de oro se disuelve,

Ante el busto por Max Kfu:ger

Pienso en mi amor gigante ya perdido
Y oculto en las tinieblas del pasado,
Amor que entre las fauces del ()lvido,
Se extinguió como el sol. ... ¡ángel ca1do!
Se extinguió como el sol .... ¡ensangrentado!

I\ i'-\ S I u J-\

J ULIO FLÓREZ.

Yo soy como un sueno que viene de Oriente
sobre un dromedario cargado de ~romas Y perlas de Ormuz.
El sol de la Arabia tostó m1 amplia frente
y camino ciego de gloria Y de luz.

EL ABANICO

¡Oh virgen morena! B1Jo el frágil lit.o
.
..
de nómada tienda, te vi entre mis brazos monr.de P 1s1on · · · ·
El cascabel~o de una caravana cruzaba el cammo,
temblaban los astros, y lejos, se ola rugir al leon.

Si en una fiesta de Abril
sobre el hombro del poeta
abandonó una coqueta
su abanico de marfil,
fué porque en la noche bruna
se sintió más imprudente
al compás de la doliente
serenata de la luna.
Pero si el sentimental,
cediendo á lo que no explico,
escribió en el abanico
su más tierno madrigal,
fué porque por maldición
tenía quizá clavada
la flecha de una mirada
en medio del corazón.
Poco tiempo después, mudo
testigo de otro flirt breve,
el abanico de nieve
sirvió de propicio escudo;
mas como el artista aquél
le dió en un verso la vida,
el abanico tendida
mantuvo el ala por él.
De aventura en aventura,
sin poderlas impedir,
no cesó de repetir
su reproche á la perjura;
hasta que, hart0 de irrisión
y de mentiras galantes,
se le rompió entre los guantes
en medio de un cotillón.

Mi canto recuerda la canción doliente
que tos beduinos sobre sus camellos entonando van
entre las arenas bu~cando una fuente:
todo es sensualismo, sangre, amor y celos Y fatalidad.
Mi sombra á la luna, vieron los chacales,
.
la lauu en J~ mano y al viento flotante su blanco a!qu1cel,
volar al combate, por los arenale_s,
.
tendido al galope y sueltas las cnnes m1 negro corcel.
Mientras á la luna se abre el nardo y canta frescuras la fuente
Sultana, yo vengo, sordo de ..rmo~las Y ciego de luz,
á rimar contigo mis sueños de Oriente
.
en los surtidores y en los arrayanes de un patio andaluz.
Yo traigo en las jibas de mis dromedar_ios
fábulas de joyas: todos los tesoros d~l ctelo Y del mar.
Mis versos de oro son co1,110 mcensanos
.
que queman su mirra, su mc1enso y su ámbar al pie de tu altar.
Yo soy de esa tribu de nobles guerreros
cuyos yataganes en la lid reñi_da. ~iembran el pavor,
más si en unos ojos se ven pns1oneros,
pilidos y tri~tes se mueren de amor.

Francisco Villaespesa.

EN UN ALBUM

MANUEL UGARTE.

París.

*

NIEBLA
No quieras que esta página recoja
el eco contristado de mi canto,
porque pronto verás como se moja
el azul de tus ojos con el llanto.
Recordar es vivir. ¡Más tú no ignoras
que evocar el pasado es desvarío ....
Lloraré muchas cosas que tú lloras,
siendo distintos tu dolor y el mío!
Una flor que se seca no perfuma,
una puesta de sol siempre entristece ....
¿Qué es el recuerdo al fin más que la bruma
de una hermosa esperanza que anochece!
LOLA

R.

DE

Será la casualidad, cuyas intenciones me parecen poco claras, ó la dulce Providencia quien me puso ayer ror
la tarde ante mi primo con el traje de Enriqueta de ¡,, s
Angles? El resultado es que todavla dudo si el efert'l
producido será de los que determinen mi victoria ó mi
completa derrota ....

( Continuará.)

♦

Sobre el volcán-frente, como lava de nieve,
una crencha cana la cabeza le ilustra¡
y sobre la boca, en que habló Zarathustra;
copioso el mostacho, parece que le llueve.
Tras la oreja aguda, baja el cuello tronchado,
de un írbol reseco cual tronco mutilado¡
y el Lírico Ateo, en el busto, es vestiglo,
emblema concreto de su filosofía,
que aturde y enferma y que es pétrea y es fría,
como el alma triste y loca de su siglo.
MANUEL S. PICHARDO,

Septiembre, 1908.

PASO FUGAZ
Pasó fugaz ante mi vista ansiosa.
Llevaba en su sonrisa una promesa,
y en su divina faz de cielo y rosa
la harmonía triunfal de la belleza.
Aun aspiro el perfume que sus huellas
dejaron en la ruta abandonada,
y parece que miro las estrellas
recogiendo el fulgor de su mirada.
¡Ah, cuánto diera si en su alma inquieta
el pobre corazón de su poeta
hallara un sitio á sus ideales, fuerte!
El mundo entonces para mí sería
lo que es para mi fe la poesía:
más grande que la vida y que la muerte.
ADÁN CANALES.

Tu álbum es una de esas copas pulimentadas
en que el-paciente artí~ce atormen~ó. el buril,
como en los áureos punes de las v1e1as espadas
ó como en los breviarios de tapa de marfil.

y dentro de esa copa que te dieron las hadas,
la musa vierte el oro de su licor sutil.
En el fondo se ostentan las formas esmaltadas
de tu cabeza erguida como una flor de abril.
Alzo la copa y brindo por tu virtud suprema,
por tu ilusión de encaje, por tu alma de poema
y por tus horas dulces de bienhechora paz.

y al descubrir el ansia que en mi ilusión escondo,
qui~ro apurar las heces, para mirar el fondo
en donde está esmaltada la copia de tu faz.
JosÉ SANTOS CHOCANO.

MOMBACHO
(DE NICARAGUA!
Luces, Boabjil de piedra, nublfero turbante
que á veces orna Diana de argéntea media-luna,
y el alquicel que ostentas es tu arboleda bruna,
y el alfanje que ocultas, tu lava calcinante.

* **

E~ tu pasión de moro, vivaz y delirante,
La Sultana del Lago, l.a de española cuna;
cuando !magmas que alguien te roba esa fortun,1.
de súbito te tornas flamlgero y tremante.

***

Tró,

Y pues velando vives á tu Sultana hella
celoso y dilil¡ente, tendrás la buena estrella
de no escuchar mañana la voz Jesoladora

DIARIO DE MIETTE
Jueves 26 de Diciembre.

Un cincel de genio dá s 11s facciones ciertas:
las sienes, que oprimen la comba sibilina¡
hierático el ceño; la nariz, aquilina;
y en las cuencas torvas, las brillazones muertas.

EL BRAZO
El brazo, mortal fragmento
fiel y sumiso al intento
de la mentt: que concibe,
viene á ser en el que escribe
Para- rayos del talento.
Cuando la luz centellea
y rasga la densa bruma
del cerebro que flamea¡
fulgura el rayo: la idea,
y huye el acero: la pluma.
SALVADOR RUEDA,

Estaba el cielo inconsolable, el día
Gris, á lo lejos como negro muro
Se dibujaba el horizonte obscuro
Tras de la niebla perezosa y fría.
Tiritaban los árboles, la umbría
Selva su aliento embalsamado y puro
Desparramaba en el ambiente, al duro
Golpe del recio vendaval. Llovía.
Pálido el sol, en el siniestro fondo
De hosca nube, mostraba su marchito
Semblante cadavérico y redondo:

que anonadó á tu homóaimv cuando dejó Granada:

''ya que no defenderte supiste á mono armada,
como mu1er imbele tus ignominias tiora.''
JUAN B. DELGADO.
Granada, Nic.

~

�454

455

EL MUNDO fLUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

USOS DE SOCIEDAD

CRONICA

Sr. Enrique Moulinié.

Sr. Miguel Calápiz.

Sr. Pedro García.

"UNION CINEMATOGRAFICA"

E

L gran entusiasmo que en toda la República
han de~pe~ado las exhibiciones de cinematógrafo, sirvio de base para que un entendido
grup? d.e hombres de negocios ideara realizar y
consiguiera llevar á la práctica una empresa nueva enteramente en México y cuyos resultados han
sido superiores á las esperanzas.
Esta importante y moderna empresa se llama
«Unión Cinematográfica,&gt; y se halla establecida
en esta capital, en la A venida de San Francisco.
Los prin~ipales manejantes son los señores D.
Miguel Calapiz, presidente de la Compañía· D.
Enrique Mculinié, gerente tesorero, y D. Pedro
García, gerente secretario.
El señor Calápiz, que actualmente tiene treinta
y nueve años de edad, es un conocido hombre de
empresa '!~e preside las si~uientes importantes compamas : «Planeta y Xochitl,&gt; «Nueva Roma,~. «Sa1;1 Juan d~ la Chica,» «La Sultana,&gt; y
«Un1on C111ematografica,» siendo además consejero de ohas muchas tales como «Hacienda de Beneficio Esperanza,&gt; «San Rafel Comanja,&gt; «Ladera,&gt;
etc. Ha logrado formar una gran fortuna y constantemente emprende nuevos negocios pues es
un trabajador infatigable.
'
El señor Moulinié también es un industrial
muy entendido bajo cuya dirección ha progresado notablemente y seguirá adelantando la «Unión
Cinematográfica.&gt; La buena dirección del señor
M~ulinié queda claramente expresada con el sigmente hecho: La «Unión» ha repartido dívidend.o ent~e sus accionistas el primer me,- de ejercic1ó social, que fué el pasado de Septiembre.

Fachada del edificio que ocupa la ''Unión Cinematográfica.

UNION .
-GIN8MAT OGRArlCA_
"Se

. S.A.

,p n OHl,8E

ru--ARK

1

Interior de los Talleres.

--t

Por último, el señor D. Pedro García un joven
muy empe?oso é inteligente, ha coadyuvado con
toda eficacia al progreso del negocio al que dedica todas sus energías.
Es indudable que cualquier empresa progresará
m~cho estando en manos de hombres como los
senores Calápiz, Moulinié y García.
La «Uni?n Cinematográfica&gt; aumenta diariamen~e ~l nume!o de sus subscriptores en toda la
Repubhca¡ recibe por cada correo las últimas nov:e~ades d~ Eur~pa, y proporciona á diario veinhcmco vistas diferentes á cada subscriptor para
que estos puedan cambiar, también á diario el
programa de sus funciones
'
Ninguna e~presa cin:matográfica mexicana
puede ~ompeh: con la «Unión&gt; cuyo capital es
de trescientos cmcuenta mil pesos invertidos totalmente en aparatos, películas y toda clase de
implementos cinematográficos.
El negocio se amplía sin cesar no sólo por el
aumento de subscriptores, sino por las mejoras y
nove~ades 9-ue constantemente se introducen para deJar satisfechos á los clientes.
La ~mpresa á que nos referimos ocupa lugar
muy. importante entre los grandes negocios de
México.

AS lluvias han cesado por algunos días y el sol ha vuelto á
sonreír con su luz de oro, semejante á una dicha que se
creía perdida y vuelve de improviso á toc,;.r suavemente al
dintel misterioso de las puertas del alma, diciendo con el
suave roce de sus alas de mariposas, «Ya estoy de
vuelta, abrid pronto.» Y pronto en verdad se le
abre siempre, á la dulce y caprichosa viajera que
llamamos dicha, las puertas de la esperanza nunca resisten á su llamada, y se le recibe con el
mismo anhelo de retenerla algún tiempo á nuestro lado¡ de prolongar un poco más la visión fugitiva de sus deseadas y siempre breves visitas.
De semejante manera, al volver los bellos dfas
en que el cielo azul y resplandeciente, avisa á los
pájaros que es tiempo ya de cantar y á las flores
de entreabr;r sus cerrados capullos, como pequeños y tímidos corazones oprimidos por oculta pena, todo el conjunto de los seres que viven, se
alegra y reanima, en una suprema aspiración de
dicha y de nueva vida. El sol es, sin duda, la
más hermosa imagen de la ventura; mis lectoras
conocerán seguramente, la frase aquella que el
más delicado y sensitivo de los poetas, dice en
una de sus producciones á la mujer amada, en los
momentos de la salida del sol, que los dos contemplan desde la cubierta de un navío; como ella
le preguntase, ¿qué cosa es el amor? él le responde sencillamente, señalando el disco rojo del astro que nace entre las olas:
«Eso&gt; ..... . No pudo decir menos, ni expresar
más, Por esto, también la naturaleza, al recibir el
beso de la vida y de alegría, con el cual el sol le
manda todo lo que ha de darle lozanía y hermosura, deberá decirle en su silencioso lenguaje: «tú
eres el amor.&gt; Mas la dicha del hermoso tiempo
n" será duradera; se acerca ya el otoño y los tristes nublados, los vientos fríos de la próxima estación, se anuncian ya cada vez más. Comienzan
los preparativos para el cambio de tiempo, y en
calles y almacenes se nota desde luego la evolución á verificarse en trajes y adornos. En los modelos europeos, se ven ya algunos elegantes abrigos y exquisitas pieles; aún cuando todavía no se
adoptan por completo estos artículos .... de lujo,
pues no hay una extricta necesidad de ellos. Parece que nuestras elegantes damas no se resuelven, todavía, á ocultar bajo los severos pHegues
de los abrigos la gracia y distinción de los hermosos trajes que han tenido privanza durante el
estío; los de estilo japonés, graeiosos y originales
en sus diversas confecciones; los lindos y vaporosos, cubiertos ó adornados de encaje; también
los de muselína pompadour, que tanta aceptación
han tenido entre las damas, y, por último, los de
estilo imperio, cuyo reinado está aún en toda su
plenitud. Uno de los más artísticos modelos de
este estilo, fué presentado últimamente en una
exquisita combinación de color de ceniza y gris
plata.
La falda, confeccionada en un cachemir liso y
flexible, cuyos pliegues pendían rectos, desde la
línea del alto talle que distingue á estos trajes,
hasta cubrir el pie. El cuerpo, de muy buen gusto, en «chifón&gt; de finísimos pliegues; las mangas
hechlls de una pieza, muy elegantes en su forma,
amplias de corte pero ciñéndose al codo; el cuerpo, abierto en la garganta formando un e.scote ligero, en ángulo, y guarnecido con un estrecho gal ón bordado de plata con dibujos egipcios del gusto más original y exquisito. El cinturón y los puños, adornados de este mismo galón. Una hilera
de botones de plata mate, en forma triangular,
parte desde el escote por la línea del hombro
hasta el codo, fingiendo sujetar, suavemente, los
pliegues de las mangas. Este elegante conjunto,
hace de dicho traje, un modelo de confección en
el estilo imperio tan bien recibido por las damas
de buen gusto; no sólo por su aspecto distinguido
y artístico sino porque favorecen mucho á los
cuellos que no tienen las líneas exigidas por las
reglas de la armonía, pues como se adaptan al talle, lo dejan adivinar discretamente, sin dibujar
sus imperfecciones. Las novedades importadas
para el otoño, parecen de mucho atractivo; su majestad ia Moda prepara sorpresas, y deseo que éstas, sean gratas para mis lectoras.
MARGARITA.

La modista en casa

Es

muy frecuente que, al unir las piezas de la
falda, resulte una más larga que la otra. Esto sucede porque, al ir hilvanándolas, sin advertirlo,
la mano estira más una pieza que la otra, y naturalmente al concluír aparece la diferencia. Todo
esto puede subsanarse perfectamente siguiendo el
consejo que hoy tenemos el gusto de dar á nuestras lectoras.

1

/!.
Como el grabado lo indica, hay que tomar las
piezas de dos en dos, y, antes de proceder á hilvanarlas, es preciso ajustarlas, costura con costura, teniendo cuidado que ni sobre ni falte á las
piezas, apuntándolas á cada diez ó doce centímetros con alfileres. Así no hay manera de que resulte el defecto tan temido, y á la hora de hilvanarlas y de coserlas, no habrá riesgo de que aparezcan arrugas, que es otra de las dificultades con
que frecuentemente se tropieza.

Damos también á nuestras lectoras un modelito
de «ojales:&gt; redondos. Prácticamente dice el grabado cómo debe ponerse la aguja respecto de la
hebra para que dé el resultado conveniente á la
puntada.
Con un punzón de hueso se hacen primeramente los agujeros de la tela. Después con el hilo se
dan puntadas al derredor del agujero; y por último, se procede á las puntadas finales que el grabado explica, y que son de una vista muy bonita.
Estos ojales pueden hacerse con seda de color
que se lleve bien con el matiz de. la tela del traje. Pueden pasarse, también, en ellos, angostos
listones de raso brillante. Esto último constituye
un adorno muy vistoso que no cuesta gran cosa
y que es de mucho efecto.

IE

L natural deseo de comunicarse con los de·
más, ha traído la necesidad de la conversa·
ción, y es indudable que. de ésta, se deducen placeres muy altos y elevados, cuando
es lo que debe ser, una expansión del espíritu
que no sólo le alivia de sus preocupaciones y fatigas, sino que lo ilustra y fortalece. ¿Quién podrá decir, cuán grandes~son l os goces que se reciben con la conversación de personas cultas é inteligentes? Son de verdad innumerables, y todos
más ó menos, tenemos grabados en nuestra memoria los ratos innolvidables que hemos pasado en
grata comunicación con personas que tienen la
brillante facultad de "saber conversar". Desgraciadamente en la época actual, son pocos los que
dan á esa distracción la importancia que se merece, y en las reuniones y visitas, sólo se platica
de asuntos tri viales, ó lo que es peor aún, de críticas y burlas más ó menos punzantes. De aquí
resulta que dichas reuniones, tengan á veces, muy
poco atractivo, pués es del todo imposible que
esos motivos de plática, puedan procurar distracción.
Hay una idea, por fortuna falta de veracidad,
y es, la de que está más extendida en las señoras, que en los caballeros, la costumbre de murmurar- Esta idea carece de bases ciertas, pues sin
defender al bello sexo, diremos por dar gusto á
la verdad, que también la parte más ilustrada, y
fuerte de la humanidad, tiene ese lado débil. Se
murmura y crítica en todas partes, y de todo¡ el
ingenio se confunde con la chanza inoportuna y
picante, de la cual muchas veces brota una antipatía ó enemistad¡ dejando todas esas conversaciones por única huella. un fastidio profundo, y
un vacío absoluto en la inteligencia y en los sentimientos. Procurando observar cual es la causa
de esta desagrrdable costumbre, vemos como único elemento, la falta de voluntad para dará la
conversación el importante lugar que se merece,
y para poner en práctica algunos medios•indicados por las sociedades mas cultas y civilizadas
á fin de introducir en los salones y círculos de
reunión, un nuevo y más alto objeto en las conversaciones. Esos medios, son bien sencillos por
cierto, pues consisten sólamente en suprimir por
completo las ironías de mal gusto con que se
o fende á los presentes ó ausentes, procurando en
cuanto sea posible desarrollar la inteligencia, para tratar en la conversación ya de asuntos elevados y dignos de toda atención, como son, por
ejemplo, los comentarios de los espectáculos de
arte, libros editados recientemente, y en fin, cualquiera otro motivo:agradable é interesante
El verdadero y delicado ingenio, puede, también, entrar como elemento de goce y de legítima
distracción, cuando no se busca en la chanza ponderar el lado ridículo de los demás, sino tocar
con ligero y fino roce las notas cómicas que casi
en todos los acontecimientos de la vida se encuentran; dando con ese giro, frescura y alegría á
la conversación. En casi todos los salones de las
principales ciudades europeas, se reunen las personas amigas, con el exclusivo objeto de dar al
placer de la conversación, una constante cultura
y hacerla cada vez más útil y grata. No cabe duda, de que este es un medio bastante sencillo de
participar, sin mucho esfuerzo, de la ilustración
y conocimientos de espíritus superiores. En la
capital de Francia, llaman á estas deliciosas reuniones "hacer talento," frase que, sin embargo de
no tener una traducción exacta, podemos decir
que es; reunirse á hacer un verdadero ejercicio
intelectual, útil no solo á la inteligencia sino
también á la expansión de los sentimient¿s pers~nal~s que necesitan, á veces, del roce y comumcación con nuestros semejantes.
Ojalá pudieran establecerse en nuestra sociedad
esas agradables reuniones, que tendrían el dobl~
atractivo de proporcionar distracción y mejoramiento de las propias facultades.

o
El águila, el cisne y el cuervo suelen pasar de
los cien a~os de edad. Las garzas, gansos, papagayos y pelicanos, alcanzan los sesenta años; el pavo_ y . el pardillo viven veinticinco¡ el canario,
vemhcuatro; la paloma y la grulla, veinte¡ el jilguero y el faisán, quince; la alondra, trece; el mirlo y el pitirrojo, doce; el tordo, diez. La chochita
es la que menos vive, pues no llega á los tres
años.

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FoT. FÉLIX, DE PARís.-MoDAS DREGOLL

Traje de calle.-De estilo "directorio," hecho en
muselina de seda, en colores verde y negro. La
falda, ya guarnecida con dos volantes de plissé, de
seda negra. Fichú de muselina de seda qlanca,
guarnecida de encajes valencianos.

FoT. FÉLIX, DE PARís.-iVIoDAS BECIIOFF DAVID.

Traje de paseo.-En cresp6n de China, color kaki. La falda está g·uarnecida de dos anchos bieses,
entre los cuales, van dos grupos de pequeñas alforzas. El corpiño, bordado en la parte superior, .Y á
la orilla del escote y de las mangas, lleva pasamanería del mismo color del traje. Camisola de encaje de malla .Y tul.

�458

EL MUNDO ILUSTRADO

El adorno d(la mujer en diversas épocas

\,rr,l

Damas romanas de la corle de Trajano.

atención sino al traje femenino, y á la manera
con que éste se ha transformado bajo toda suerte
de influencias. La mujer de la Edad Media, lleva
un traje flotante en forma de larga túnica, y el
velo envuelve su cabeza en señal de austeridad.
Sus cabellos se ocultan, ó bien caen en sedosas
trenzas entretejidas con listones color de púrpura, '1Ue aparecen entre las amplias mangas. Poco
á poco el progreso modifica estas modas un tanto
faltas de gracia¡ el traje se escota sobre el cuello,
se dibujan las formas del cuerpo, el velo se rechaza, recógense las trenzas en redecillas de perlas sobre las orejas, y hermosas telas, con vistosos
forros, se tienden en las majestuosas colas de corte sobre los grandes salones de los castillos. El
espíritu del Renacimiento, refina el gusto, é imprime en todas las cosas el sello del arte. Los talles se alargan y se vuelven esbeltos bajo los esfuerzos de los corséts de acero¡ las faldas se prolongan, para dejar lugar á los sedeños damascos de
ricos dibujos. El encaje hace su brillante aparición en Italia, y su confección llega á ser muy
pronto un arte próspero.
Este suntuoso renacimiento italiano, determina
en Francia las modas magníficas del tiempo de
Francisco I: ricas telas de brocado y de damasco,
amplias faldas, vastas mangas, redecillas de perlas destacándose en el oro brillante de las cabelleras.
Más poco después, el gusto se
pervierte¡ á la elegante amplitud
del Renacimiento, sucede la moda
poco graciosa del tiempo de Enrique IV. La falda es enorme y pesada por los encañonados que rodean las caderas¡ la mujer toma la
forma de una cúpula¡ su silueta
está afeada más aún, por las grandes mangas abiertas, y sus hombros se estrechan por los cuellos rizados. No era posible continuar
en este exceso de 'ID.al gusto, y al
fin se hizo en la moda una evolución: los pliegues de las faldas cayeron sencillos y flexibles; se suprimieron las rizadas gorgueras,
substituyéndolas por grandes y
elegantes cuellos lisos que seguían
la línea de los hombros, y se les
adornó con bellos encajes legítiEl Mercado defrivolidades.- Epoca del Direclono.
mos de gran valor. Esta fué, acaso, una de las más hermosas époU na interesante publicación francesa, relata cócas de los trajes femeninos¡ en la brillante corte
mo se veía en dicha exposición, desde los antide Luis XIII nada era artificial¡ el talle tenía toquísimos trajes del Egipto, donde el clima es arda su bella nat oralidad, y no sufría ninguna comdiente, y en el cual, la mujer de elevada alcurnia
presión exagerada. Los cabellos se peinaban en
pasa las horas enteras ociosa y soñolienta, vestigraciosos bucles al derredor de la frente, y caían
da de una simple túnica de lino finísimo, recoshasta el princi pío del cuello.
tada sobre mullido lecho, y contemplando una
Bajo el reinado de Luis XIV, todo aspiraá proserpiente que obedece á la voz del encantador.
ducir la impresión de grandeza¡ los talles se alarMás adelante, los trajes romanos, evocan el cuagan, los delanteros de las faldas prolónganse, el
dro de las bellas patricias, sentadas en el lujoso
peinado se hace alto y opulento, y las mangas, li«atrium,&gt; escuchando á los histriones.
sas, se adornan con exquisitos y flotantes encajes.
Después, la imaginación ve á las Emperatrices
En la época de Luis XV, la mujer desea una
bizantinas, en un espléndido decorado oriental,
forma de elegancia más graciosa y picante, al misrecibiendo los homenajes de su corte.
mo tiempo que más incómoda¡ se adopta el polvo
Pero es principalmente en Francia, donde es
para los peinados, los talles se alargan cada vez
más interesante estudiar las evoluciones de la Momás, y las fal das se ensanchan con los vistosos
da, á través del tiempo.
«paniers.&gt; Estos últimos, viniendo á ser demasiaAl pasar una revista á esas brillantes escenas
do estorbosos, fueron rechazados poco á poco por
q ue son como el resumen de la historia ilustrada
María Antonieta, la infortunada moradora del
y animada, no se fija la imaginación sino de un
Trianón, quien hizo adoptar modas, en las cuales
modo pasajero sobre los asuntos que representan.
se sentía la influencia de Juan Jacobo, y del culto
Ellas nos muestran, por ejemplo, á la reina Cloapasionado por la naturaleza. Con la revolución
tilde en el dintel de su oratorio distribuyendo
vino un movimiento de retroceso hacía la antilimosnas á-los mendigos; á las lindas jóvenes de
güedad¡ y así como los terroristas se inspiraron
la corte de Luis XIV, sorprendidas mientras fuen los griegos y en los romanos, también las momaban las pipas que habían hurtado á los guardas tuvieron en los usos pasados, un guía para
dias; á Napoleón, la víspera de llevar el manto
su transfo~ción. Más algún tiempo después,
lujosísimo de terciopelo, bordado de abejas de
una autoridad tiránica vino á imponerse á la Mooro.
da, como á todo lo de su época: Napoleón, que
A través de eatos diversos cuadros, no se presta
1

TRAVES de todos los tiempos y en
todos los países, la mujer ha utilizado,
t
para el adorno de su persona, las in..._~~
venciones del arte, los descubrimientos
: , ~ de la ciencia y los recursos, cada vez
'
más extendidos, de la industria y del
comercio. Son muy interesantes los datos que
guarda la historia relativos al adorno femenino,
y los diversos objetos que cuidadosamente se conservan en algunos museos de la vieja Europa, y
en los cuales, aun se ad vierte el reflejo que la mujer ha dejado en ellos, de su belleza, su encanto y
su poesía.
En una de las grandes exposiciones parisienses,
el oportuno genio francés tuvo la artística idea de
consagrar un sitio especial para exponer á la admiración pública, una encantadora colección de
trajes y adornos femeninos, desde las épocas más
remotas.
La moda es el espejo de las costumbres, y por
tanto, los trajes de pasadas edades, traen á nuestro recuerdo el cuadro de la vida social de cada
época. Evócanse verdaderamente resurrecciones,
al ver desfilar delante de nuestra imaginación, en
escenas fielmente reconstruídas, personajes vestidos con los trajes de diversas épocas.
..-., ,1

'1f

...

La corle de Napoleón.
llevó hasta en los asuntos de la toilette, su gusto,
del todo imperioso y dominador.
En alguna ocasión, continuaremos dando á nuestras amables lectoras, otros datos históricos, extractados de la citada revista, pues, suponemos
que han de parecerles interesantes y dignos de su
atención.

00
EL LAGO E I M
Sobre las orillas del lago Eim, habitaban, en
otro tiempo, hombres salvajes y crueles, completamente insensibles á los encantos de la naturaleza, á las alegrías del trabajo, al estímulo de las
siembras y el riego. Se ocupaban sólo del pillaje,
y mataban á los viajeros, arrojando sus cuerpos al
fondo del lago Eim. Por eso sus aguas, en invierno y en verano, de día y de noche, estaban empurpuradas con la sangre de las víctimas.
El lago, afligido por tanto crimen, llamó un día
á todos sus peces, y les dijo:
-Oíd: quiero preservarme de toda esa sangre
que destruye la belleza de mis aguas¡ quiero volver á ser el lago azul de Eim, el lago puro que
refleja el cielo¡ partamos, busquemos un país mejor que no esté, como éste, devastado siempre, un
país donde los hombres sean buenos.
Y después de reunir á todos los peces, se elevó
con ellos por los aires, dejando, en su lugar, un
lago fangoso donde las serpientes y los sapos, se
ocultaban bajo los cadáveres.
El Eim, como una inmensa nube azul, corría
posado en el viento ... . .
Llevado por la brisa de abril, llegó á una tierra
de campesinos. Descendió al valle y dijo á los
hombres, inquietos ya por la presencia de aquella inmensa nube:
-Pueblo apacible: quiero establecerme entre
vosotros¡ quiero mirar de cerca las espigas d e oro
y los árboles floridos. Quiero haceros dichosos y
comtemplar vuestras cosechas.
Y los campesinos, emocionados y alegres, dieron la bienvenida al buen lago Eim, le prepararon un suave lecho, y sembraron en sus orillas
jóvenes sauces llorones que día y noche se incli·
naban para besarlo.
Y así fuécomo el lago Eim, con todos sus peces, quedó posado en aquel valle pacífico.
Bien pronto el campo se tornó fértil y alegre, y
las nubes negras cargadas de tempestades, se ale·
jaron del lago para no ensombrecer el azul de sus
ondas.

o

Existen en las selvas africanas unas serpientes
de dos cabezas, aunque esta clase de reptiles bicéfalos es bastante rara. El animal que las posee
puede mirar al mismo tiempo hacia adelante y
hacia atrás y caminar perfectamente en ambas direcciones. Generalmente las serpientes de dos cabezas afectan la forma de una Y ¡ pe10 algunas de
ellas parecen más bien una T mayúscula perfecta, pues el cuerpo forma una barra vertica l, y los
dos cuellos, en su prolongación, la barra horizontal. Aparte de las ventajas de ver y orientarse
para caminar, estas serpientes no tienen superioridad sobre las demás, pues el doble cuello las
estorba bastante, porque se engancha en las matas
fácilmente. Lo más curioso es que se asegura que
estos animales tienen un instinto y una voluntad
en cada cabeza, por lo cual, suele encontrarse en
verdaderos conflictos, pues mientras una quiere
escapar de un peligro, la otra se empeña en desafiarlo. De ser esto cierto, la serpiente bicéfala podía ser el prototipo y el símbolo de la duda y la
irresolución,

•

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Fondo Pérez Maldonado</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>L UNDO LUSTRADO
R eg istra do como ar ttculo d e segun da clase, en 3 de Noviembre de 189 4.- Imp reso en papel de las Fa.brlcas de San Rafael

Año XV-Tomo 11

México, 11 de Octubre de 1908

Número 15

PAISAJES MEXICANOS

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a y la

E.I Río de Cuatan en Chiapas.

(Fot. Mumm.)

�l!lL MUNDO ll,USTRADO

470

Director, Dr. Luis Lara y Pardo.
Gerente General,

ALFONSO E. BRAVO.
OFICINAS:

Calle de Altaro número 9. México. D. F. Apartado t&gt;OS·
tal 2.570.-Teléfonos: Erlcson, 1476.
Oompailía Telefónica, 471.

--

PRECIOS DE SUBSCRIPCIÓN:

En la Ciudad .............................. $ 1.25
En los Estados........... . . . .. . . .. .. .. . . . . .. .. !.fiO
En el Extranjero. . . . .. . . . . . . ... . . . . . . . . . .. 2.00
NÚMEROS SUELTOS:

En la Capital. .......................... • !/-~ cs.
En los Estados.. . . .. .. . .. . .. . . .. . .. .. .. ...,. cs.

literaturas Extranjeras
UANDO una persona tiene la fortuna de haber tlomina&lt;lo por completo una lengua extranjera, nada
más natural que el que guste de
la literatura correspondiente, que la sienta
y la penetre á fondo.
Quien habla correctamente el alemán, el
inglés, el italiano, debe sentir fruiciones infinitas, delicias inefables le.vendo Fausto.
Hamlet, la Divina Comedia; pero lo que es
punto menos que incomprensible es que hay a o-entes que iO'noren una lengua y pre.tendan
"' penetrar,.. sentir y gozar de su 1·1teratura.
Y la raz6n es clara: en toda obra maestra del ingenio humano, forma .Y fondo, estilo é idea, lenguaje .Y pensamiento se funden y compenetran de tal suerte, constituyen unft unidad tan completa é indisoluble,
que pretender desligarlos y disociarlo~ es
destruír el conjunto; y creer quees posible
posesionarse del fondo rota 6 desvanecida
la forma que lo revestía á tanto e11uirale
como á contemplar sombras en Yez de seres
6 escuchar zumbidos en lugar de acordes.
T,·aduttore, t,·adittol'e, dicen los italianos y dicen bien, porque, hágase lo que se
qui~ra, traducir es adulterar, desfigurar, deformar, traicionat, en suma.
Menos profanadas resultarían la Venus
de Milo moldeada en arcilla de Cuautitlán
6 la lira de Orfeo remedada en el tamboril,
que resultan la Biblia traducida al vas~uense ó el Quijote vertido al papuano. Virgilio
en ruso, no canta, ladra; Isaías en italia1,o
no atruena, arrulla.
Lo que se llama en música arreglos y
transcripciones son algo semejante; y se necesitan oídos de mercader, de tepalcate decimos nosotros, para soportar el preludio
deLohengrin transcripto para trombón 6 la
Sinfonía Heroica arreglada para guitarra.
Dícrase
lo que se quiera
no resultan jamás
b
.
el IJies irae de Verdi en el octavino, ni el
1'1.tba 1ni!'urn de Berlioz en el clavicordio.
El piano es culpable de infinitas y cotidianas profanaciones de ese orden y significa ya en materia de iconoclástica musical
lo que, Dios no lo quiera, llegará á significar el esperanto en materia de mina y desolación literarias. Los traductores del porvenir nos reservan el oprobio y el dolor de
leer más tarde á Píndaro en esperanto y de
extasiarnos con Tirteo vertido al volapuk.
Y sin embargo, cada año aparece una versión de la Iliada á una lengua desconocida
y el Japón moderno goza indeciblemente
leyendo ya en japonés á Rugo, á Rostand
y d'Anunzio.

He conocido en París á un francesito que
había consagrado su juventud á estudiar el
español á conciencia para darse el placer de
dioses, de leer, entender y gustar del Quijote. Hablaba un español envidiable de pureza, de corrección y de elegancia; se sabía
el Quijote de memoria y sentía sus bellezas
como pocos cervantistas llegan á sentirlas.
Tenía por el habla española una veneraci6n
tan grande que en una ocasión le dió un
síncope al oír á un mexicano decir en un
caso apurado:
-La verdad, viejecito, ro me rajo porque está la cosa que arde!
Cuando se posee así una lengua puede
gustarse de su literatura; lo demás es tortas y pan pintado y pura conversación.
Y sin embargo, pululan las gentes que
Icen traducciones de poetas y literatos extranjeros y vinculan vanidad en comprenderlos y admirarlos.
Este extravío del gusto Yiene desde las
clases elementales de lenguas, en 'l ue es
costumbre, mala costumbre dn·íamos, hacer
traducir á los niños poesías extranjeras Y
trozos literarios selectos.
Cuando en los bancos de las aulas municipales comenzábamos á balbutir: &lt;Calipso
no podía consolarse de la partidu. de Ulises· en su dolor ella se sentía desgraciada
'
, ,
de ser inmortal .... &gt; el venPno comenzo n
infiltrarse en nuestras venas; .r m:ís tarde,
ií fuerza de traducir en disparates, en galicismos, anglicismos, germanismos, solecismos y barbarismos las obras maestras del
ino·enio humano se nos estraga el g·usto, se
"" embota la sensibi lidad y tomamos conos
mo moneda de buena IP,v la mo1Talla falsa
de las traducciones.
A este embotamiento de la sensibtlidad elebe atribuirse el r¡ue ha.va franceses qm' sueltan el trapo íi reír no bien comienzan á leer:
&lt;Dans un lieu de la Manche, dont je. ne vcux
pas me rapeller le nom, virait un gentil home de ceux qui ont leur lance dans l'ar,;enal, rosse maigre et lévrier coureur.&gt;
Pero en este orden de ideas nadie me ha
llamado más la atención que Don William,
un ,yankee pur sang, contratista de alcantarillas en un ferrocarril.
Don William adoraba á Becker; no había
para él poeta más inspirado, más fluido .\'
más castizo. Con su media lengua decía:
- Me se de memoria todas las poesías de
Becker.
-iDe ,,eras Don William? Ayer, recítenos algunas.
Y Don William se ponía en pie, solemne
y con una mano en el pecho .Y la otra en
alto comenzaba.

Volvé!'an los negros gol6nd1·inos
En tn balcón w.~ 11/do.~ cuelguen
Pero esos que aprende11 11ue8t1•0.y n011ib,·a(mientos
}tunea v1telve11.
Generalménte Don William se ganaba
una ovación. Esto lo indujo á publicar en
Boston una traducción de su poeta favorito. Un amigo nuestro que la leyó nos dijo
de ella:
-Es lástima que Becker no haya escrito
en inglés, porque Don William lo hubiera
traducido al español y lo hubiera calumniado menos.

471

EL MUNDO ll,USTRADO

lle tenía lesiones que por el momento se juzgaron graves, pero que afortunadamente parece que
no serán de consecuencias.
Ante este accidente todos temieron, y aun se
anunció así, que se interrumpiría la serie de experiencias, y que los aeroplanos serían relegados
al olvido, cuando menos por algún tiempo; pero
Wilbur Wright no es hombre para desanimarse
por tan poca cosa, y pocos días después del accidente ocurrido á su hermano, ganaba el premio
Michelín, recorriendo en una hora y media noventa y ocho kilómetros, y descendiendo sólo
obligado por la obscuridad de la noche, que había caído por completo.

LA CONQUISTA DEL ESPACIO
A lucha está empeñada; el hombre por un
lado con su inteligencia y sus adelantos
adquiridos á fuerza de varios miles de años
____,,_ _,.,,. dea,:xistencia sobre la tierra, y por la
otra el aire, Eolo con su odre de vientos y sus
iras olímpicas, se disputan el dominio absoluto
del espacio.
Desde que los hermanos Montgolfier encontraron la manera de sostenerse en medio del aire, invadiendo un elemento que había estado reservado
á los pájaros solamente, parece que el dios de los
vientos se sintió lastimado y juró guerra á muerte á los intrusos; pero éstos, que habían iniciado
la conquista de un nuevo imperio, vastísimo él;
ante las furias del que se juzgaba dominador absoluto del espacio redoblaron sus esfuerzos¡ lo que
se inició por una mera casualidad, pronto se convirtió en una lucha sin cuartel entre los dos antagonistas: el hombre y el viento.
Al principio el primero se contentó con marchar hacia arriba¡ el ideal de los aeronautas era
llegar más alto que los que les habían precedido¡
¡en esta competencia cuántos dejaron la vida!
cuántos, poseídos de la locura del espacio ó de la
fiebre de las alturas se lanzaban desde la canastilla de su aeróstato para venir á estrellarse en el
suelo ó sobre los accidentes de una ciudad. A estos los veía caer el furioso Eolo, y ante su caída
permanecía impávido, parecía querer hacer constar que él no había tenido nada que hacer en la
catástrofe; pero otras veces, desesperado por tanta osadía, abría sn formidable odre, y soplando
con toda la fuerza de sus enormes pulmones, aniquilaba á los atrevidos en medio de los remolinos furibundos de su ira desatada.

***

Tal es el debe y haber con que cuentan los hermanos Wright en su lucha contra el aire; el entusiasmo que han producido sus vuelos es enorme; todos esperan el triunfo de l os osados norteamericanos; pero ¿serán ellos los que dominen al
furioso Eolo? ¿estará reservado á los hijos del
maravilloso país del norte, el conceder aias á la

***
Después del increíble vuelo de Gay Lussac, que
según sus aparatos, llegó más allá de los ocho mil
metros de altura, en vista de los peligros, y las
pocas ventajas de esa clase de viajes, el hombre
desistió de ellos y se contentó con vuelos á poca
altura y con globos cautivos; por esa vez el viento había vencido, y el hombre parecía solicitar
un armisticio que la naturaleza, siempre buena,
aceptó de buen grado.
Pero la tregua no podía durar mucho tiempo, y
el hombre, que la había solicitado, fué quien la
rompió, y al romperla lo hizo con nuevos bríos
y con nuevas pretensiones¡ ya no se trataba solamente de elevarse y entregarse á la merced de los
vientos; sino que se trataba de desafiará esos mismos vientos y marchar á voluntad hacia arriba y
hacia abajo, hacia la derecha y hacia la izquierda,
para adelante y para atrás, en una palabra, conquistar al mismo tiempo el dominio del espacio
contra el viento y el dominio del viento contra
los pájaros.
Aquello era demasiado! el reto era insoportable,
y Eolo se preparó, riendo de antemano, á castigar al temerario pigmeo que á tanto se atrevía.
Y empezaron las víctimas. La división en los
campos de ataque tenía que ser funesta como lo
han sido las divisiones y disidencias entre los que
se proponen combatir un enemigo común. Unos optaron por los globos dirigibles y se afiliaron en el
ejército del «más pesado que el aire&gt; otros adoptaron los aeroplanos y máquinas ·volantes y se
llamaron partidarios del &lt;más pesado que el
aire.&gt;

•••
El enemigo común decidió aniquilar á unos y
á otros; de entre los partidarios del &lt;menos pesado&gt; cogió á los tenientes franceses Renard y
Krebs; al &lt;Nulli Secundus&gt; de los ingleses, á toda
la colección de los Santos Dumond, al &lt;Patrie&gt;
de los franceses y últimamente al Zeppelin de los
alemanes y con todos ellos se di vertió de diferentes maneras; á unos los estrelló en el suelo; á otros
los hizo salir de sus amarras y lanzarse rumbo al
polo, y al Zeppelin, como para hacerle honor por
su éxito aparente, pidió ayuda á su amigo Júpiter y lo hizo fulminar de un rayo.
En el otro bando no ha habido menos víctimas; Otto Lillienthal, demasiado confiado en sus
estudios, se levantó unos cien metros por el
aire para caer pesadamente de esa altura y convertirse en una masa informe de carne y huesos
al tocar el suelo.
Otros han pagado su atrevimiento de la misma
manera¡ pero ha llegado uno; es decir, llegaron dos, porque dos son los heramnos Wright,
que, á pesar de las amenazas del enemigo, á pesar
de la suerte que ha tocado á los predecedores, se
han empeñado en vencer, y lo que es más, hasta
ahora parece que están venciendo.

••*
Ocho años hace que Orville y Wilbur Wright
empezaron á estudiar una máquina, más pesada
que el aire, que pudiera permitirles lo que tantos
habían intentado sin éxito¡ dominar el espacio
en contra del viento, y dominar á éste &lt;como los
pájaros&gt;, expresión textual de Wilbur ante los
periodistas parisienses.

EL AEROPLANO "WRIGHT" EN PLENO VUELO.

Y la máquina que resultó de esos ocho años de
estudios y de experiencias ha volado, si no como
los pájaros, que duran en el aire por años enteros, ~i de una manera muy semejante.
Mucho se estudió y se trabajó antes de que se
llegara al resultado maravilloso de las recientes
experiencias de los Wright¡ una vez que se consideró que la máquina podía ser vista por todos,
Wilbur marchó á París, lugar que se ha considerado como centro de las experiencias de esa naturaleza, mientras que Orville permanecía cerca de
Nueva York para exhibirse ante sus paisanos. El
mismo espíritu de perseverancia y tesón mostrado durante los ocho años de trabajos de gabinete
y experiencias en pequeño, han mostrado los hermanos en sus viajes á bordo de la gran máquina¡
empezaron por hacer vuelos que sólo duraban
unos cuantos segundos, y lentamente fueron aumentando, á pesar de la impaciencia de los ingenieros franreses que hubieran querido un principio más brillante, de cinco en cinco segundos,
hasta llegar al record de una hora y treinta y dos
minutos, sin acompañante, y cincuenta y cinco
minutos y medio llevando un pasajero además
del aeroplanista.

***
Las personas que han visto volar los aparatos
de los hermanos Wright están de acuerdo en decir que á primera vista se les nota un aspecto de
seguridad y de equilibrio que tranquiliza á los
más desconfiados.
Se ve al enorme pájaro sobre sus frágiles patitas delante de la armazón de pirámide que sostiene el contrapeso que ha de dar el primer impulso; está parado sobre un riel, el qu~ ha de recorrer antes de elevarse por el espacio¡ el motor
está listo; todos y cada uno de sus detalles han
sido objeto de la cuidadosa atención de uno de los
hermanos Wright. Sin que se dé una voz ó se haga una seña, á la hora que saben l os ayudantes
que es oportuna, dejan descender el contrapeso
de treinta libras, y el aparato recorre su riel, y
una vez terminado éste se levanta describiendo
una curva graciosa tal como un pájaro, como lo
había prometido Wilbur antes de que empezara
la operación.
Después ya lejos, en el aire, la gran máquina
ha perdido sus dimensiones; ya no es más que un
ligero armazón blanco que se mueve suavemente
en el aire como lo haría una gaviota que con la
cara al Sol se divirtiera por la tarde cerca de la
costa con sus compañeras.
Ante este hermoso espectáculo el entusiasmo
de los que presencian la prueba estalla y mil gritos llenan la atmósfera llegando como himnos de
gloria á los oídos del hombre-pájaro que se mece

RETRATO DE WILBUS WRIGHT,

blandamente con su aeroplano por sobre las cabezas de los que sienten y admiran la incontestable superioridad que ha sabido conquistarse.

***
No ha dejado de haber sus tropiezos; Orville,
que permaneció en los Estados Unidos para mostrará sus conterráneos, de lo que es capaz el ingenio humano, después de ir día por día batiendo
l os records que él mismo había sentado el día
anterior, durante una semana entera, llegó á adquirir la confianza necesaria para aventúrarse en
un gran vuelo, acompañado por un teniente del
ejército americano, gran entusiasta de la aerostación.
Al principio todo marchaba bien¡ el aeroplano
se elevó como siempre, y sólo después del accid ente es cuando algunas personas han creído que
el vuelo empezó más lento de lo que es generalmente. Todo marchaba bien, decíamos, cuando repentinamente de todos los pechos se escapó un
grito; el aparato había vacilado, y después se vol •
có por completo y cayó pesadamente arrastrando
á sus tripulantes.
Cuando llegaron al lugar donde estaba la máquina, se hallaron con que e l entusiasta teniente
estaba moribundo (murió poco después) y Orvi·

LISTO PARA PARTIR.

humanidad? todavía no se sabe nada, lo que va
ganado, aun siendo mucho como es, no sirve para
un pronóstico seguro¡ pero si podemos decir que
nuestra generación está llamada á ver á Eolo, si
no dominado por completo, sí pidiendo treguas
como la que pidió el hombre al principio de la
lucha.

*

Mme. Loie Fuller, la famosa bailarina, está para florecer ahora como escritora. Pretende lanzar
una edición en alemán de sus :reminiscencias, las
cuales desea sean publicadas simultáneamente en
inglés, alemán y francés. El libro se ocupará de
describir la vida profesional de la autora en los
escenarios europeos y americanos, y dícese que
contendrá muchas sensacionales revelaciones que
afectan á conspicuos personajes de la vi da artística, intelectual y política de Londres, París, Viena, San Petersburgo, Budapest y Constantinopla,
así como de Nueva York, Chicago, Filadelfia y
otras de las principales ciudades americanas.

�472

EL MUNDO ILUSTRADO

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Cuartel Modelo de Infantería

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Vista general de la fachada del C11artel.-El patio can el zaguán alfando.
N diferentes ocasiones nos hemos ocupado de fiestas escolares efectuadas en
uarteles y edificios militares, las cuales
ablan muy alto del grado de instrucción
de educación á que han llegado nuestra
clase· de tropa y sus jefes y oficiales.
La Secretaría de Guerra se ha preocupado, desde hace algún tiempo, por levantar el nivel intelectual de todos los que dependen de ella, Y muy
particularmente de la clase de tropa, puesto que
los oficiales cuentan ya con planteles de educación, que están á la altura de los principales del
mundo, como son el Colegio Militar y la Escuela
de Aspirantes,
.
• La fiebre de construcciones que se ha deJado
sentir en todos los centros poblados, parece haber contagiado al elemento militar, y es que, siguiendo la idea que hemos mencionado anteriormente, la Secretaría ha hecho proyectar y construír edificios en toda la República que respondan al plan que se ha propuesto.
El último de estos edificios que hemos tenido
ocasión de visitar, es el Cuartel Modelo para In·
fantería, construido en el lugar donde estuvo anteriormente el cuartel de Teresitas.
Ocupa éste la mayor parte de lo que fué convento de Teresitas, detrás del templo de Santa Teresa la Nueva; para el nuevo cuartel se aprovecharon solamente algunos de los muros principales, y el resto se construyó nuevamente desde los
cimientos.
El cuartel está perfectamente acondicionado, Y
cuenta con todas las comodidades necesarias, en
cada uno de sus departamentos. Las cuadras para
los soldados son amplias, bien ventiladas, llenas
de luz y con el cupo necesario para la compañía.
Se ha abolido el mal sistema que ha existido

I

hasta ahora en los cuarteles de desatender los departamentos destinados
á servicios sanitarios; en éste los departamentos destinados á este servicio cuentan con gran cantidad de agua
y los gabinetes con los aparatos más
modernos é higiénicos.

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El patio del Cuartel desde el zag11án.-Detalle
central de la fachada.

El ramo de instrucción está perfectamente atendido; el cuartel cuenta con un salón de conferencias y cátedras, y una bien surtida biblioteca para los oficiales, y con un departamento de escuela para la tropa y un salón de estudio y de lectura para la misma.
Los oficiales cuentan además con una sala de
esgrima y un departamento para ejercicios gimnásticos y baños, así como un campo abierto para
ejercicios al aire libre.
En la parte de atrás del edificio hay un departamento para las acémilas del batallón y para los
caballos de los oficiales.
Los grabados que ilustran esta plana representan: la fachada del cuartel, que es de un estilo severo y airoso; los balcones de ella corresponden
á los cuartos de los oficiales, los que son amplios
y perfectamente ventilados. Otro grabado representa el detalle central de la misma fachada en el
que se pueden apreciar mejor los detalles del estilo arquitectónióo.
Los grabados restantes son de fotograíías tomadas en el patio principal del edificio y uno de sus
corredores, todo ello de gran amplitud y muy
apropiado para el uso á que se le destina.
Ha sido destinado para inaugurar el edificio el
vigésimo tercer batallón de infantería el que ya
está trasladando sus muebles y útiles; la inauguración se señalará con una fiesta que será muy
brillante y á la que contribuirán todos los ele-

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mentos con que dispone el batallón. Esta fiesta
vendrá á aumentar el número de las muy simpáticas á las que nos referíamos al principio de esta reseña.
El edificio que á grandes rasgos hemos dado á
conocer á nuestros lectores es una muestra de lo
muy adelantado que se halla el cuerpo de ingenieros constructores de nuestro ejército, pues
bien se le puede considerar como un modelo en
su clase, y el nombre de «Cuartel Modelo&gt; que se
le da está perfectamente justificado por las magníficas condiciones en que se encuentra.
Sabemos que la Secretaría de Guerra intenta
continuar la construcción de edificios de esta clase, y que pronto todos los cuarteles estarán á_ la
altura del que nos ocupa; lo cual contruibu1rá
indudablemente al mejoramiento físico, moral é
intelectual de la importante institución del ejército.
Contando con oficiales aptos, como los que se
forman en nuestras escuelas de enseñanza militar
y con una tropa que á su disciplina y educación
agregue un desarrollo físico apropiado, nuestro
ejército podrá compararse con los más adelantados.

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�EL MUNDO ILUSTRADO

•

Modelo de los cañones de costa con que se va á forlilicar Salina Cruz.

Ultimos cuadros de Gedovius

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ERMÁN GEDOVIUS es, entre todos los pintores mexicanos de esta época, uno de los que
tieuen personalidad más vigo~osa. Desde hace ~iez
ó doceaños cuando estaba recién llegado áMéx1co,
después de haber estado en Europa estudiando
con mucho tesón, y nos dió á conocer sus primeros
trabajos, vimos en él no solamente un técni~o _que
hubiera sorprendido los secretos del procedim~e1;1to pictórico sobre el cual demostraba un domm10
verdaderamente notable; sino el temperamento, la
intuición; lo que constituye el verdadero talento
en el pintor, y que le hace percibir al momento
la belleza de las formas y del color.
De entonces á la fecha, la personalidad de Germán Gedovius se ha destacado aún más. El artista ha llegado á la madur~z de su talent~, ha _p erfeccionado los procedimientos de su técmca, siempre sobria sin que por eso haya perdido la frescura que ~ una de las características de su colorido. En estas páginas publicamos dos que_pueden
considerarse como obras maestras del artista. La
una es un ramillete de amapolas, en que la variedad infinita de matices está tratada con sorprendente acierto, y la otra es el retrato, acabado
de concluír, de D .Roberto Block. Creemos que este retrato, por la manera magistral con q_ue está
tratado, es uno de los mejores que han sahdo del
pincel mexicano.

*

La fortificación de nuestras costas

D

ADA la extensión de nuestros litorales; la situación geográfica de nuestro país en el cruzamiento de las líneas de tráfico mundial,
tanto de Norte á Sur como de Oriente á Poniente, y la reciente construcción de una línea
interocéanica en la parte más estrecha de nuestro
territorio, se hacen indispensables la fortificación y
protección de nuestras costas, las cuales pueden
ser aprovechadas con fines comerciales ó estratégicos por los países del Oriente contra los del
Poniente, ó los del Norte contra los del Sur.'
La obra de fortificación de nuestros principales
puertos importaría un desembolso. ·de tal consideración, que sería presuntuoso mtentarla toda
de una vez y tratar de llevarla á cabo en un corto tiempo, pero la situación bonancible de la hacienda pública, permite ahora mejor que uunca,
emprender algo que puéda considerarse como un
ensayo formal, y que inicie los grandes trabajos
que á su debido tiempo, y conforme lo permita el
estado financiero del país, se llevarán á cabo.
El puerto de Salina Cruz, situado en la extremidad Sur del Ferrocarril Nacional del Istmo, es,
sin duda, el punto sobre el que se fija la atención
de todo el mundo; es el centro de tráfico más apropiado tanto para los que quieran ir de los países
del extremo Oriente á Europa, como para los que
del mismo Oriente vayan al Norte, ó para los que
del Norte quieran c~municarse con el Sur de
nuestro continente y viceversa.
Por estas razones nuestro gobierno se fijó de
preferencia en este puerto y en él se empezarán
los ensayos de que l!.abl¡w1c:,s m~s arriQíl, i.a tarea

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de artillar un puerto es
difícil y costosa; necesita
estar encomendada á persona que esté al tanto de
los últimos adelantos en
la materia y que tenga
práctica en esta clase de
operaciones. La selección
de la Secretaría de Guerra en lo que respecta á la
persona encargada de estos trabajos no podía ser
más acertada; se comisionó al señor General Don
Manuel Mondragón, jefe
del departamento de Artillería, p e r so na q u e
cuenta con los más altos
conocimientos en la materia, y que á ellos reune
una práctica especial y
grandes conocimientos de
las fábricas de material
de artillería en Europa
en las que es ventaiosamente conocido.
El señor general Mondragón ha estado varias
veces en las principales
fábricas de cañones de
F r a n cía dirigiendo la
construcción de cañones
y fusiles del modelo inventado por él, Y ha teEl cierre automático de que es inventor el Sr. General Mondrag6n.
nido oportunidad de fa.
miliarizarse con los procedimiento~ usad?s y con
las complicadas maniobras, y n_a~1~ esta en mejores condiciones que él para d1ngir una operación de esa naturaleza.
El reciente viaje del señor genera~ á Francia
tuvo dos objetos: dirigir la construcción de cu~tro mil fusiles automáticos, modelo «Porfirio
Díaz &gt; y ordenar la construcción de dos cañones
de c~stas de doce metros de largo dotados del
cierre automático Mondragón, que ya ha sido ensayado, y que tan buenos resultados ~\ó en nuestro
material de artillería de ochenta mihmetros.
Los citados cañones pueden arrojar proyectiles
de cuatrocientas cincuenta libras con una velocidad inicial de ochocientos cincuenta metros por
segundo, la cual es capaz de darle ~n~ fuerza de
penetración que no puede ser resistida por las
corazas más gruesas. El mecanismo está arreglado
de tal manera que cada·cañón sólo ~ecesit~ una
dotación de ocho hombres para su funcionamiento.
Cada uno de estos cañones cuesta doscientos
mil pesos y se necesitarán diez de ellos, cuando
menos, p;ra artillar convenienteme~te el puerto
de Salina Cruz. Los dos primeros canones estarán
listos para su instalación dentro d; _dos_ años.
Añadiremos que el cierre automahco mven~a~~
por el Señor General Mondragón, _pen:1;11tira
disparar proyectiles con una frecuencia y a una
velocidad que hasta hoy no se han alcanzado.
Debemos alegrarnos de que el ejército nacional
se perfeccione más y más cada día¡ y este ¡,erfeccionamiento tendrá que ser constante, mui_nt~as
se cuente con mllitares tan estudiosos y d1shn•
guidos como el señor Mondragóu, cuyo nombre
está prestigiadísimo en Europa.
.
Entre los muchos proyectos que tiene la Secretaría de Guerra se hallan los concursos del Cuerpo de Artillería, que comenzarán á efectuar~e
próximamente, y que redundarán en benefic10
Sr. General Don Manuel 11.Jondragóu, Jefe del Dede la oficialidad.
partaménto de Artillería.

_· ACABAN de publicarse en un artlcuC,/1 lo que insertan casi todos los periódicos de Europa de las últimas
semanas, detalles muy interesantes que,
hasta hoy, hablan perm 1necldo ignorados, respecto á la
locura de la Princesa Carlota de Bélgica, hija de Leopoldo I, Que se casó cuando tenla veinte años, con el
Archiduque Maximiliano de Austria, á quien la pol!tica
europea dió en 1864 la corona de México. Muy pocas veces mujer más seductora, mejor dotada de gracia, de
cuerpo y de esplritu, fué á ocupar un trono: la Princesa
era también heroica, y cuando sintió vacilar en la frente
de su esposo á quien amaba, la frágil dia:lema. lo mi~mo gue una catástrofe, atravesó el O~éano para conseguir auxilio de sus aliados de Europa.
Comp.rendió pronto que e,;tos no se daban por entendidos del nuevo Imperio Mexicano: á medida Que aumentaban sus decepciones, al pensar que habla abandonado á su marido, expuesto á todos los peligros, y
que no tenla nada que pudiera servirle de ayuda, enloqueció, perdió la razón, y es po~ible que Maximiliano, preso entonces en México, haya ignorado la magnitud de la
catástrofe que habla herido á su valerosa compaflera. Ella, por su parte, no ha sabido
jamás el fin trágico de aquél á quien amaba. Hay en este drama incidentes que hasta
ahorapermaneclan secretos, y QU~, revelaciones recientes, permiten reconstituir en
parte.
Al llegar á Saint-Cloud para implorar ali! el apoyo de Napoleón 111, Carlota, á la
negativa del Emperador, sufrió una primera crisis que inquietó mucho á los que la
acompailaban. La llevaron á Suiza, y ella se dejó llevar dócilmente, como si no se interesara ya en los asuntos que la hablan llevado á Europa.
Súbitamente fué presa de terrores inesperados. Como si su esplritu clarividente
adivinara el porvenir y presagiara la tragedia que poco tiempo después terminarla con
la vida de su esposo, ve, en todo desconocido un asesino: el encuentro de un mendigo
en un camino en el curso de un paseo, la salida del portero del hotel , la entrada súbita
de un criado la hacen delirar. Hay que sacarla de Suiza á toda prisa. La pobre Princesa quiere ir á Roma: los soberanos de Europa la abandonan; está persuadida de que
en el Vaticano encontrará el auxilio deseado.
Apenas llega á la Ciudad Eterna, reclama de Pio IX una audiencia privada: El carruaje del santo Padre va á recogerla á su hotel, la llevan á San Pedro, donde el cardenal la espera para conducirla primero á la Capilla reservada á los visitantes reales;
pero desde que Carlota aparece, su aspecto produce una sensa~ión de trastorno y de
espanto. La etiqueta, en efecto, ordena á las mujeres, cualQUiera que sea su rango,
que no se presenten en el Vaticano sino con la cabeza cubierta con sólo una mantilla
negra. Y la infortunada Archiduquesa, á pesar de las súplicas de sus doncellas, entra
al Vaticano luciendo una
gran capota blanca.
Después de olr. misa, l_a
Archiduquesa es mtroduc1da al departamento del Papa, quien, á pesar de lapoca importancia Que da á la
cuestión de tocado, no puede reprimir su estupor al ver
á la Princesa. La bendice,
sin embargo, y trata de consolarla.
De lo que pasó en el curso
de la entrevista de Pio IX y
Carlota, muy poco se habla
sabido hasta ahora. La servid·1mbre del Santo Padre,
que estaba en el secreto á
causa de sus funciones, no
lo refiere jamás: los de la
infortunada Archiduquesa,
obedecie:tdo á un sentimiento de respeto afectuoso, hablan guardado el mismo silencio.
Adolfo Villemard, en un
articulo notable que acaba
de publicarse en Bruselas,
ha levantado el velo que cubria esta trágica historia; lo
que escribe dice saberlo por
las personas que se encontraban presentes alli. Afirma que su relato tiene el
valor de una narración de
testigo ocular, y es uno de
los capitu los más lastimosos
de historia contemporánea.
Plo IX se sento y trató de
consolar á su vi~itante, á
quien vela abatida: repentinamente carlota pide una
taza de chocolate, y decl.a ra
que está muerta de hambre.
Que no se atreve á comer, y
que todo lo que se le presenta está envenenado. El
Papa, inquiet!simo, no manifiesta, sin embari!O, ninguna emoción: escribe una
palabra al Cardenal Antonelli, suplicándole que vayá
inmediatamente con dos médicos disfrazados de sacerdotes, á fin denodarelalerta á la Princesa. Mientras
tanto, ella se calmó, se puso
á hablar con firmeza de los
asuntos de México, de una
manera razonable, y el Papa
se aprovechó de este reposo, pan poner fin á la entrevista. Pero Carlota no
Quiso abandonar el Vaticano. Asegura al Santo Padre
Que irá con él á todas partes, que nadie tendrá que
ocuparse de ella, que se
ocultará cerca de una ventana, y que no le molestará
en lo más mlnimo.:Declara

475

Que no saldrá del palacio sino por la noche, y bajo un disfraz, á
fin de despistará los asesinos que la acechan. Estalla una nueva
crisis: en este momento entran los dos méjicos pedidos por el Papa, pero la Archiduquesa no les dirige la palabra; se va detrás de
Plo IX; lo sigue por fuerza á su biblioteca, en la cual el Pontlfice
logra ocultarse. Llegan personas del séquito de la princesa, á
Quienes se ha mandado llamar y se permiten hacerla observar que
llega la hora del almuerzo, que es tiempo de regresar al hotel; pero ella se niega á todo.
- ¿A usted también le han comprado? dice al Conde de Bombelles. ¿También usted desea ex ,)onerme á morir? He dicho que no
me moveré de aqul hasta la noche, y espero que el Santo Padre
nts dará de comer y de cenar.
¿Qué responder? E~ necesario satisfacer este nuevo capricho: se
sirve el almuerzo en el gran comedor: lo preside el Cardenal Antonel!i; Carlota, sentada al lado de su dama de honor no come sino del plato de ésta,· desconfiando de todo
cuanto se le da.
La cena fué triste: todos estaban llenos de dolorosa tensión. Carlota está pensativa
y dirige miradas desconfiadas á los criados; llega la noche; de nuevo trata el Conde de
Bombelles de recordar á la Archiduquesa· la realidad; le pide la orden para los carrua·es, pero ella responde que no saldrá del palacio; Quepermanecerá dura:ite la noche en
a sala en que se encuentra. ¡Qué conflicto! Una mujer pernoctando en el Vaticano en
la Biblioteca del Santo Padre, ¡amás se habla visto! En presencia de esta enormidad,
todos los esfuerzos se unen. El Doctor Semeleder, el médico de la Princesa, la dama de
honor, la conjuran á que se vaya al hohl: Carlola permanece inflexible. Plo IX, informado de este nuevo incidente, da su consentimiento bondadosamente para aquella infracción de las tradiciones seculares; nunca la residencia de los Papas habla sido teatro de semejante trastorno. En media hora el Vaticano Pontifical quedó transformado
en una espléndida recámara; se colocaron dos camas de bronce para la Emperatriz y su
dama de honor; la guardarropla del Palacio dió para es a ocasión un tocador bermejo y
cubrepiés de encajes de un precio inestimable. Un candelabro de plata maciza alumbraba el dormitorio improvisado.
Al dla siguiente fué necesario insistir para llevará la desdichada princesh á su hotel. Se negó enérgicamente, Habrla que llevará fuerza á la Archiduquesa demente. El
Cardenal Antonelli propuso una estratagema: Unos religiosos fueron á rogar á Carlota que visitara un asilo: dsspués de mu~ha~ vacilaciones consintió en seguirlos; subió
á su carruaje presa de un terror inexpresable. Pero en cuanto llega al convento recobra toda su calma y asombra por ti juicio y la lucidez de su~ razonamientos. Recorre el establecimiento y parece muy divertida. La hermana cocinera le ofrece un platillo; Carlota lo rechaza:
'·El veneno all!; ali! está el veneno! miradlo."
Sel'iala el cuchillo de que se sirvió la cocinera, que tiene una pe~ueila mancha de moho. La Princesa se arrodilla y da gracias á Dios por haberla protegido. Se vuelve hacia los presentes, increpa al
asesino para que se dé á conocer. Luego declara que se
está muriendo de hambre.
Antes de que hubieran podido detenerla, se lanzó sobre el caldero hirviente y sacó con una mano un pedazo
de carne, que se llevó á la
boca. Parecla no sentir el
dolor de la quemadura en su
piel delicada. Hay que cortar la manga de su vestido
para curarla, y al contacto
del acero Carlota lanza un
grito y se desmaya. El Doctor Semeleder, al curar la
quemaaura no intenta hacer
volver en si á su infortunada cliente. Quiere aprovechar su desvanecimiento parra llevar á la enferma á su
carruaje, y de alll al hotel.
El movimiento del Jandeau
en que la han colocado la
despierta. Se levanta, grita,
pide la saquen del carruaje,
Que se detiene en el hotel.
Se debat!a con tal violencia,
que, no obstante su l(ran repugnancia, los médicos se
vieron obligados á poner á
la pobre Archiduquesa una
camisa de fuerza.

¡

La Princesa Carlota no
ha muerto aún. Hace más de
cuarenta ailos que dura su
suplicio; el silencio, el misterio, el secreto de común
acuerdo rodean el martirio
de esta victima de la polltica europea. Es raro Que un
periódico del otro lado del
Atlántico imprima el nombre de esa pobre mujer ta1;
animosa, tan inteligente y
tan enamorada de su marido, y herida en pleno amor
por un destino atrozmente
doloroso. Parece que una
especie d~ respeto prohibe
toda alución á esa frente
que tocó la corona por un
instante, pero Que desde
entonces se dobló bajo el
peso de esa corona, y se
marchita como las flores de
las leyendas, á un contacto
m lldito,

�476

I

EL MUNDO n.USTltADO

tct MUNi&gt;O íLt1SfitA.Dó

Sr. Dr. Ram6n lcaza, Presidente.

Sr. Dr. José Ramos, Vicepresidente.

6randes mejoras en Chihuahua
Una de las ciudades que celebró de una manera
más entusiasta y provechosa á la vez, las fiestas
nacionales de la conmemoración del aniversario
del grito de Dolores fué la de Chihuahua; la ciudad donde fué sacrificado el padre de nuestra independencia, parecía querer prqbar con sus manifestaciones que estima al heroiéo anciano en lo
que vale y que siente que su tierra haya sido regada con una sangre vertida tan injustamente.
Los discursos, las procesiones cívicas y las manifestaciones de todas clases fueron sumamente
entusiastas, pero lo que marcó la celebración de
una manera que no se olvidará fácilmente fué la
inauguración de mejoras que serán de gran trascendencia para la ciudad en el porvenir.
El señor Gobernador del Estado Don Enrique
C. Creel presidió personalmente las ceremonias
inaugurales, y con su presencia les dió un carácter de solemnidad muy importante.
Está por demás hacer el elogio de las mejoras
inauguradas, baste hacer mención de ellas para
que se comprenda su itnportancia. Una es la Penitenciaría del Estado; otra el rastro de ciudad y
la otra la gran presa sobre el río Chuviscar.

•••
La penitenciaría está construida sobre un plan
semejante á la del Distrito Federal, dividida en
crujías para los diversos departamentos, y responde á las exigencias de los más modernos sis-

temas de corrección penitenciaria. Las obras están casi terminadas y fueron recibidas á satisfacción de una comisión de ingenieros nombrada al
efecto, y aunque su inauguración no fué celebrada
de una manera oficial, la visita que se hizo á las
obras se puede considerar como fiesta inaugural.
El rastro de ciudad significa una gran mejora
para Chihuahua, desde el punto de vista sanitario, y desde el económico, pues anteriormente la
ciudad tenía que pagar una renta que le era muy
onerosa por el uso del rastro que tenía alquilado
para el servicio de matanza¡ con el pago de la misma cantidad la ciudad habrá amortizado ~n quince años el capital de cuarenta mil pesos que se
pidieron prestados para la construcción y los réditos del mismo.
La presa en el río Chuviscar, representa para
Chihuahua una mejora de capital importancia; situada la ciudad en un punto donde el agua no es
muy abundante, el crecimiento de la población
implica un problema complicado para dotar de
agua en cantidad suficiente á la ciudad; el único
medio que se presentaba para la solución de este
problema, era la construcción de la presa; la ciudad empezará dentro de poco á recibir los beneficios de esta trascendental mejora, que fué inaugurada el día quince del mes próximo pasado.
Sólo faltan los trabajos de adaptación de la cañería, que no es apropiada para la conducción de un
gran caudal de agua, como el que se tiene que llevará la ciudad desde la presa.
Tiene ésta una capacidad de tres millones trescientos setenta y un mil metros cúbicos, y un
costo de cerca de ochocientos noventa y dos mil
pesos.

***
Tales son las mejoras con que cuenta desde la
mitad del mes próximo pasado la ciudad de Chihuahua, y que la harán recordar con beneplácito
la celebración de las gloriosas fechas de la proclamación de nuestra independencia.
En la apertura del Congreso, el señor Gobernador del Estado leyó un interesante mensaje, en el
que hace mención de las:mejoras que acabamos
de señalar, y reseña el estado de progreso y tranquilidad en que se halla el Estado, y que le prometen un porvenir brillante bajo la dirección
patriótica y acertada de las personas que dirigen
su marcha.
Publicamos en la presente p 1ana vistas de las
ceremonias inaugurales de las tres mejoras puestas al servicio público.

Sr. Dr. Ricardo E . 1lfanuell. ler. Secretario.

NUEVO ARO ACADEMICO
LA Academia Nacional de Medicina inauguró
el día primero del presente mes los trabajos
de su nuevo año académico con una sesión solemne que fué presidida por el señor Secretario d'e
Instrucción Pública y Bellas Artes.
La sesión se rigió por el ceremonial reglamentario; el presidente saliente pronunció un discurso en el que recomendó á los académicos que siguieran trabajando en favor de la humanidad y
de la ciencia con el tesón con que lo han hecho.
Después de esto el Secretario dió cuenta de los
trabajos, y tras un discurso del señor Ministro se
procedió á la elección de nueva Mesa Directiva,
la cual quedó formada como sigue: Presidente,
Doctor Ramón !caza¡ Vicepresidente, Doctor José
Ramos; primer secretario, Doctor Ricardo E. Manuell; segundo, Doctor Ricardo E. Cícero; Bibliotecario, Doctor José Bandera¡ Comisión de Corrección de Estilo, Doctores Gregorio Mendizábal,
Juan Peón del Valle y F . La valle Carvajal.

o

De -una curiosa estadística de la prensa periódica, resulta que se publica el siguiente número
de diarios: Alemania, 5,500; Italia, 3,300; Francia,
2,819; Inglaterra, 2,500; Austria- Hungría, 1,200; Rusia, 800; Suiza, 450, y Estados Unidos, 50,000. El
valor aproximado de los gastos que demanda la
publicación de estos 66,569 diarios, es de ocho
millones de pesos.

o
Mr. John H. Creslip, de New York, y Miss You
Davis, de Meaver, se casaron hace poco en un coche, en medio de la calle. Los dos jóvenes se encontraron con el Reverendo Harvey Grimes, quien
estaba paseándose y le presentaron su licencia de
matrimonio, que el Reverendo leyó á -la luz de
un farol de gas. No había testigos, pero al cabo
de un rato acertaron á pasar Mr. y Mrs. Thomas
Mayes, quienes se prestaron con el mayor gusto
á ser testigos del original matrimonio. Celebrada
la ceremonia nupcial, bajo la luz no muy viva del
(arol, los novj.9s dieron las gracias y se fueron en

su ~9&lt;:h~,
Sr. Dr. Ricardo Cícero, 29 Secretario.
'

... ~ ~ •

1 l..

Los Sres. Licenciados Carlos Flores, 11/ anuel Garcla lli éitdez Alonso
R odríguez Jf iramón,y Francisco S. Carvajal, electos M~gistrados de la Suprema Ccrte de.fuslicia, dieron la protesta de ley ante el Presidente de la Cámara
de Diputados, el dia 6 del actual.
Eslajolografia /ué tomada en la Cámara el día de la protes.'a,

•

La Presa recibe el p1i mer chorro,

�·478

EL MUNDO ILUSTl{ADO

EL MUNDO ILUSTRADO

VID, el músico profeta, habló
D::7 Aenmendos.
sus salmos de los días tre«Dies irae:1&gt; del Juicio

El señor Presidente de la República visitó en días pasados. acompañado de varias personas distinguidas, el Colegio Militar, y presenció unos actos de atletismo.-Esta fotografiafué
tomada durante la visita.

RESULTADO DEL DECIMO CONCURSO
Recibimos una multitud de soluciones al Concurso número 10 de las líneas que deberían usarse para formar con ellas palabras y figuras geométricas.
Hemos encontrado que los premios corresponden, en primer lugar, á la
Srita. María Enriqueta Fuentes Berain, que nos remitió siete palabras formadas con las líneas propuestas, d e las cuales, cinco especialmente satisfacen
todas las condiciones requeridas, y nos remitió también tres figuras geométricas muy ingeniosamente combino.das.
La Srita. Adelaida Spence nos remitió diez palabras formadas, de las cuales, cinco estaban enteramente correctas, sin que la forma de las letras estuviese alterada ni faltaran ni sobraran líneas; y nos remitió también diez figuras geométricas.
La Srita. Eloisa Vasseur nos remitió una solución que contenía diez palabras, de las cuales, cinco estaban irreprochables, y nos remitió cinco figuras, de las cuales tres eran geométricas.
A dichas señoritas corresponden los premios ofrecidos, los cuales están
á su disposcición.

o

DUODECIMO CONCURSO DEL MUNDO ILUSTRADO
No puede darse mayor sencillez para el Concurso que hoy ofrecemos á
nuestras lectoras. Bastará simplemente reconocer en los fragmentos que se
ven en el grabado adjunto los anuncios de donde están tomados, y en seguida calcarlos y ordenarlos de tal manera que se forme con ellos una figura regular, cuando menos.
Las personas que envíen las tres mejores soluciones ::-ibirán cada una
un premio, consistente en un par de floreros artísticos p . : tocador, un perfumero de plata y cristal y u na sombrilla.

Los:miembros de la Colonia Vasca celebraron honras fúnebres en
memoria del gnm violinista Sarasate.-Esta fotografía:muestra el aspecto de la iglesia durante la ceremonia de Jesús María.

LOS DESAPARECIDOS
Durante la semana que hoy termina dejaron de existir dos serls, cuyas
muertes ponen luto á las l etras y las ciencias: los señores D. Alberto Leduc y Dr. D. Fernando Altamirano.
·
Alberto Leduc, hijo de padres franceses, se educó en México y fué poeta
tanto por herencia como por educación; sus conocimientos y dominio de los
idiomas de sus padres y de su país le permitieron verter de uno al otro varias obras, cuyo conocimiento debió nuestro público sólo á las habilidades literarias de L educ. Además de sus traducciones, escribió varias obras originales, algunas d e las cuales obtuvieron éxitos muy lisonjeros.
Sus trabajos periodísticos fueron de importancia¡ colaboró en &lt;Le Courrier du Mexique et de L'Europel&gt; y en la mayoría de los periódicos en español. Fué trabajador y activo, y á pesar de eso, á su muerte no contaba con
nada que pareciera un buen capital.
Deja solamente un buen caudal literario que lo hará vivir en la memoria d e los que aman las letras.

Universal y aquellas imponentes profecías, dieron un himno
al credo religioso, que es todo
1 u ego, todo plegaria, todo temor y que estaba reservado á
ser fuente de inspiración para el viejo Verdi, el
maestro viejo de música eternamente joven.
Así, su Misa de Requiero, que acabamos de escuchar en Arbeu, nos ha hecho admirarle y ensalzarle devotamente, con la misma emoción que sintieran los concurrentes á los funerales del poeta
Manzoni, cuando esta obra fué oída por vez primera en Milán el año d e 74.
Una impresión acorde, una opinión unánime
ha provocado la admiraMe obra del más vil(oroso,
del más rico talento musical italiano del pasado
siglo.
Su .Misa de Requiem, inspirada como dije en
l os salmos de David, en un canto místico, en un
ambiente de oración, no pudo subslraerseá la tendencia dramática qne se lla todas las obras del
mae,tro y se hunde en ella y con ella se perfuma
esta fervorosa plegaria por los muertos pue,ta en
el vago pero iuegable lengnaje de los sonidos.

r

mada de pedrería y ungida de santa y dolorosa
piedad.
La señora Ochoa d e Miranda alcanzó la más al ta perfección. Su fraseo en l a media voz es de
una frescura qp rosa y en l os ligamentos supera
al violín mejor sonado.
La señorita Jaime nos encantó con la revelación
de su divina voz, á pesar del temor con que
emitía.
De más claro fraseo la señora Belloni se esforzó y triunfó siguiendo en sus matices á la señora
Ochoa, y con ellas Sofía Camacho, de irreprochable discreción.
El tenor Magaña, cantó lleno de inspiración su
dngemisco,&gt; ese ruego dulce, apasionado, sollozante como una plegaria. Tuvo exquisitos matices
y notamos que la impostación de sus agudos ha
ganado mucho.
Malpica, en el «Rex Tremenda&gt; desbordó el torrente de su voz. Cantó con vehemencia, con religiosidad y con firmeza.
..Mar~n, con una medida perfecta en los tiempos,
dió bnllo á su parte. Y con ellos, todos, esencialmente la orquesta precisa, uniforme, justa y arrebatadora en sus efectos.
En el concierto del jueves se presentó la Mezzo

Roberto Marfn, barítono.
que si abre paso entre el pujante vibrar de los
clarines con el «Rex tremenda Majestates.&gt;
Clemencia, ruego, adoración, temor, sobrecoji miento, todo hay en esa ·partitura que eo: su potente gama expresa la infinita ansiedad de una
alma pecadora ante el Dios Creador destruyendo
los siglos. Cada frase concreta u n sentimiento, cadi número es una porción sólida, única, acabada,
de un plan admirablemente trazado para levantar
el grandioso monumento.
__ ',
Y el monumento quedó levantado, y nos fué
descubierto paulatinamente, de ascenso en ascenso bajo la nerviosa batuta del maestro Meneses,
que fué á nuestro espíritu como la vara mágica de
un encantamiento.
La orquesta, los solistas, las masas corales, to.
dos se esforzaron en interpretar esta música reca.

•••

El Sr. Dr D. Fernando Altamirano dedicó toda su vida en favor de la
ciencia, y principalmente á las ciencias médicas; su labor no es muy conocida en el público, pero los hombres de ciencia lo estimaron en todo lo que
valía. Dos veces estuvo en Europa con comisiones científicas de nuestro gobierno, las cuales desempeñó de una manera satisfactoria. Durante muchos
años, d esde la fundación, fué director del Instituto Médico Nacional, y en los
archivos de este plantel se guarda mucho desu labor:científica.

Ismael Magaña, tenor.
Manuel Romero Malpica, bajo.
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Duodécimo Concurso de «El Mundo Ilustrado.1&gt;

Dr. D. Fernando Altamirano, muerto súbi
lamente el 7 del actual.

Su alto tono dramático, alcanza tales profundidades en el sobrecogido espíritu de quien oye y
piensa, y medita y siente, que lo abstrae de la V~da y lentamente de capa en capa, de estremecimiento en estremecimiento, de dolor en dolor,
atraviesa el incienso de la pasión religiosa, de la
unción divina y au n del supremo temor cuando
palpa, toca y clama á las puertas del hondo problema.
Sí, es dramática l a .Misa de Requiero de Verdi ,
como deben serlo también todas las otras, desae
la de Palestrina, hasta la más grandiosa, la de
Mo'z art, (no obstante que quedó incompleta,) ya
que todas ellas han de ceñirse á la tragedia universal á l os acentos solemnes del Dies Irae, á la
supre~a angustia d el «Líbrame, Señor.l&gt;
.
Verdi ·realizó todo el doloroso asunto en páginas magistrales llenas de ciencia musical, tramados en un hábil consorcio de orquesta y voces, los
más finos matices de la lírica, desde el acento suave y temeroso que perturba apenas la quietud del
oído en el silencio religioso que envuelve el alma cuando el dngemisco:1&gt; hasta el grito estridente, lleno de angustiosa veneración del ruego

----------

Rafael Galindo, víoloncello,

Soprano Srita. Ninna Heideck del Conservatorio
de Colombia, cantando «Le Nozze de Fígaro,&gt; de
Mozart y &lt;Eslkünig:i, de Schnbert. Fué una nota
brillante en el concierto y eso q ue el programa
contaba con la divina Rapsodia Noruega de Svendsen, Zoraida, la deliciosa leyenda árabe, musicada por este gran poeta musical y la Cabalgata de
las Walkirias de Wagner.
Qué extraña impresión nos dejó esta joya del
severo genio alemán.
El allegro, de 9 por 8, estridente, endiablado,
que parece pasar sobre las cabezas de los oyentes
com_o ur.a borrasca, despierta en la imaginación la
trágica estela de muerte que dejan las Walkirias
de los caballos negros arrastrando los cuerpos de
los guerreros muertos en el combate.
Solo la ardiente imaginación de un Wagner, pudo expresar en sonidos tan fúnebre visión.
~ ·Se tocó por vez primera la Sinfonía Heroica de
Beethoven, dedicada á Bonaparte y cerraron el selecto programa &lt;Casse-noissette&gt; de Tcharkowsky
una deliciosa féerie musical, llena de armonía
a~cesible, encantadora, digna de ese poeta sonorí~
simo que tanto amamos y el Concierto de Lizt,
solemne y bello.
La temporada toma buenos rumbos y el éxito
no se ha hecho esperar.
LORELEY.

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EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

481

En Honor del Licenciado Verdad

Adorno en la calle de Santa Teresa.-Aspecto del pafio
de la escuela de Jurisprudencia.

La ceremonia en la calle de Santa Teresa.
OMISION Nacional del Centenario de
Independencia inició la serie de las
as conmemorativas el domingo cuatro
del actual, con una dedicada á honrar
la memoria del Lic. Don Francisco Primo de Verdad, á quien se considera como el primer mártir
por la causa de la independencia nacional.
Mucho se ha discutido acerca de la forma en
que murió el Lic. Verdad; según la leyenda, al
descubrirse que conspiraba en favor de la emancipación de lo que entonces se llamaba Nueva
España, los agentes del gobierno colonial se pre·
sentaron en su casa una noche que estaba cenando y lo ahorcaron en e l mismo comedor de la casa de un clavo que, según dicen, se conservó hasta hace poco tiempo, en el lugar de la ejecución.
Ya dijimos que esta leyenda ha sido muy discutida, y el elemento religioso, sobre'todo, la califica de una calumnia; pero ha corrido muy válida
durante varios años. Sea de ello lo que fuere, lo
que se sabe de cierto es que el Lic. Verdad estuvo prisionero por sus ideas de libertad, y que murió, de uµa ó de otra manera, el cuatro de octubre
de 1808.
Para conmemorar el aniversario de esa muerte
fué para lo que se organizaron las manifestaciones del Domingo próximo pasado, las cuales fueron iniciadas por dos grupos diferentes y celebradas en diferentes lugares.
La Junta Nacional del Centenario, presidida
por el señor Gobernador del Distrito Don Guillermo de Landa y Escandón, escogió como sitio
para su manifestación la calle de Santa Teresa en
la esquina de la cual está la casa donde vivió el

Lic. Verdad y donde, según la leyenda, fué ahorcado. En procesión cívica recorrieron los manifestantes las calles que median entre la glorieta
central de la Alameda y la calle de Santa Teresa,
y una vez llegados á ella se pronunciaron discursos y poesías alusivas al acto, las niñas de las escuelas cantaron himnos en honor del mártir, y
después de ellos el señor Gobernador descubrió
una placa conmemorativa fijada en la fachada de
la casa que habitó el Lic. Verdad. Para terminar
se dió lectura al acta, la cual fué firmada por los
miembros de la Junta Nacional y por los funcionarios públicos que se hallaban presentes.

***
Los alumnos de la Escuela Nacional de Jurisprudencia organizaron otra manifestación en honor de Don Francisco Verdad, la cual se efectuó
en la citada escuela.
El local que c-cupa ésta en la calle de San Ildefonso había sido artísticamente adornado; el vestíbulo y el patio formaban cada uno un amplio
salón, los que se destinaron: el primero para recibir, y el segundo para la ceremonia.
En uno de los costados del patio se colocó un
dosel rojo debajo del cual se instaló la sillería
de la escuela para que sirviera á los convidados
de honor entre los que se hallaba el señor Presidente de la República que había sido invitado
para presidir la fiesta.
Una vez que el Primer Magistrado estuvo en
su sitio, se dió principio al programa acordado
que fué selecto y hermoso. La parte musical es-

tuvo á cargo de la orquesta del Conservatorio Nacional de Música, y los números ejecutados con
gran maestría fueron objeto de calurosos aplausos
de parte de la selecta concurrencia.
Los oradores, estudiantes todos ellos, mostraron
altos vuelos en sus piezas oratorias respectivas, y
la concurrencia los premió también con entusiastas y sinceros aplausos.
El número final del programa fué el canto de
un himno compuesto exprofeso para la ceremonia
por los señores García Naranjo y Berrueco; á los
acordes de él se dirigió el señor Presidente á la
puerta de la biblioteca de la escuela, sobre la cual
se había colocado una placa que fué descubierta
por el Primer Magistrado, y en la cual se lee lo
siguiente: BIBLIOTECA FRANCISCO P. DE VERDAD. 1808-1908.
En la ceremonia estuvieron representadas todas
las escuelas superiores de la capital á cuyos alumnos se debe la iniciati va de la fiesta.

***
De esta manera empezaron las fiestas con las
que se conmemorará el principio de la gran epopeya que hizo de la colonia española dela Nueva
España una nación libre y soberana, responsable
de sus actos y apta para entrar en el comercio
material é intelectual de las naciones soberanas
del mundo.
Dedicamos dos planas de nuestro número á las
fotografías tomadas durante las dos ceremonias
conmemorati vas.

...

~~
~

Según los datos probables y minuciosos cómputos, en la campaña que tan felizmente acabó con la
caída de Maximiliano, hubo en el período transcurrido de Abril de 1862 á Junio de 1867, mil
veinte acciones de guerra, entre batallas y escaramuzas, habiéndose cor,tado entre muertos y prisioneros, setenta y tres mil treinta y siete republicanos, y doce mil doscientos nueve imperialistas. Murieron, además, veinticinco mil franceses, y gastó la Francia, en la expedición, noventa
millones de francos.

La procesión cívica par la Avenida JuárPz.-El palía de la Escuela
de Jurisprudencia durante la ceremonia.

Tributo á México
La Srita. ,lfar_v Cochrane Rogers, disti11guidlsi111a escn'to1·a a111erica11a,
que se eur11e11tra 1•i.&lt;ita 11do
Jlféxico desde hace alg1111os
semanas, Ita tenido la amabilidad de ded irar al
",lf1mdo Tluslrado" el pri111ero de una serie de artículos que se propone remitirá uno de los más importantes Magazines de
Boston,justa111enle llamado La Atenas de los Estados Unidos, y en los cuales
relata sus ·impresio11es en
11,J h~ico. Esta,,, os sel(uros
que nuestros lectores leerán
c011 mue/to in/eró este tro::o que, además de ser 1111a
hermosa pági11a litrraria,
es un gafan/e tributo á nuestro país.

M

EXICO es un país encantado de
luz y sonrisas habitado por un
pueblo cuya felicidad es real,
· y cuyo optimismo es siempre
del matiz más brillante.
Una estancia en México significa algo más que una ociosa
·
peregrinación de lugar en lugar aspirando las bellezas de la naturaleza y saturándose con la luz deslumbradora del Sol y los
torrentes de colores de los paisajes. Da tenias para interesantes pensamientos y cuidadosas observaciones. Llena la imaginación con visiones de
días remotos y los pensamientos v-uelan en rápida
revista, del poderoso pasado al también poderoso
presente, pues en cada día se han llevado á cabo
grandes progresos en la civilización que ha transformado una tierra de tribus guerreras de indios
en una de las naciones más modernas é ilustradas

Invitadas de honor á la fiesta en la Escuela de Jurisprudencia.
Los manifestantes saliendo de la Alameda.

llamada á ocupar un puesto especial en el mundo
del presente.
De las leyendas y tradiciones se pasa á los días
de los grandes hechos, y las maravillas de la naturaleza toman las proporciones más amplias de
construcciones en el imperio de los hombres.
Por cualquiera parle que se vaya en México se
encontrará algo que llama la atención por mucho
tiempo después de que se ha pasado cerca de ello,
Europa no se puede preciar de tener nada que
sea tan interesante. Hay rincones tranquilos y caminos que encantan. Hay chozas llenas con el
dulce espíritu de la quietud. Hay ciudades en las
que el humo y el mido de las fábricas proclaman
la industria y el progreso. Hay colorido y variedad en la vida. En todo se ve lo viejo y lo eternamente nuevo. En México se encuentra más variedad de vestidos y más diversidad de idiomas
que en ninguna parte del mundo.
El pintoresco y amable peón, el último resto
de una época que está pasando, es de un temperamento más artístico que cualquier otro pueblo
que se halle en las mismas condiciones y en el
mismo medio, en cualquiera parte que sea.
Oh! y la alegría de las hermosas mañanas! cuando la dorada luz del sol parece llenar hasta el
borde la gran taza del firmamento y revasándola,
llena todo el Valle de México con su alegría líquida; baña las crestas y los picos de las montañas con sus tintes dorados, y transforma la tierra
en un jardín encantado donde se llega á tener el
deseo de buscar al príncipe que viene á despertarnos de nuestros ensueños,
Arriba el azul turquesa del cielo, á los lados,
por todas partes el azul velado de las montañas,
con el Popocatépetl tocando el cielo mientras que
al rededor las nubes se amontonan y se apresuran
en movimientos ascendentes para ir al encuentro
de los rayos del sol que bordan la nevada sábana
con que se cubre este indómito cráter y dan como
un cariñoso saludo al viejo Ixtaccihuatl «La mujer _blanca&gt; la cual, arropada bajo su argentina
tapicería espera su caricia matinal.
Ah! el recuerdo de esos días gloriosos embals~mados y saludables me seguirá para ~iempre'.
Siempre estaré deseando volver á ver á mis nevados amigos del Valle de México.
. Los grandes adelantos de la república en los últimos veinticinco años han hecho que se dirijan
las °:iradas del elemento pensante de todos los
demas países del mundo hacia este país, hacia los

grandes problemas que el amado presidente de
este pueblo ha tenido que resolver, y hacia la
gran habilidad que como estadista ha mostrado
en la solución de esos problemas.
Mncho de la ignorancia que ha prevalecido
hasta ahora respecto á México y sus va~tos recursos está desapareciendo. Un conocimiento más
amplio está reemplazando esa ignorancia,- tan común en otro tiempo, y al estrecharse las relaciones de México con los otros países se está conociendo mejor el país y sus habitantes lo cual no
puede menos de favorecer el crédito nacional. ,
Durante mi estancia en México sólo recibí cortesías de todos los mexicanos con quienes estuve
en contacto, tanto desde el punto de vista comercial como social. Todos los actos de l os cabelleras
mexicanos se caracterizan por una cortesía innata,
y muchas naciones del mundo podrían estudiar
con provecho el ejemplo que ofrece el trato con
la alta sociedad de México.
País agobiado de dificultades en sus primeros
días; probado en el crisol que cauteriza México
bajo la guía del presidente Díaz, justam~nte con'.
siderado como el más grande estadista del siglo
presente, ha surgido purgado de muchos vicios y
embellecido con sus ornamentos de grandes y
progresistas instituciones.
Nadie puede estudiar la historia de México sin
quedar impresionado con la nobleza de carácter
y los altos ideales que han animado á los que ha
tocado el deber de levantar á las masas desde un
profundo valle de desencantos bastas las altas cimas de la felicidad y de prosperidad general y á
los que han llevado á cabo ésto no se les p~drá
alabar nunca lo bastante.
Mi corazón se estremece de gratitud hacia el
gran _gobernante que condujo á su pueblo desde
los hempos turbulentos de guerras continuas hasta una era de prosperidad que ha durado por
treinta añ~s y que durará hasta después de que
haya termmado el drama de la vida de todos nosotros.
MARY CoCHRANE R OGERS.

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EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

~Adelantos de la Industria Mexicana~

Máquina para fabricaci6n de lutos en papel. La.Papelería EL LAPIZ DEL AGUILA, que es la que marcha á la cabeza de
todas las papelerías d~ país, ha instalado en sus talleres, la primera y única máquina
destinada á la fal5ricaci6n de lutos en "papel.

LIBROS NUEVOS
(En esta sección mencionamos los libros cuyos
autores 6 editores remiten dos ejemplares á
"El !tundo Ilustrado.")

"Pajarito.''-1ovela por Uayetano Rodrigoez
Beltrán (Onateyae. )-1908. Eusebio G6mez
de la Puente, Kditor Librero. .Méxieo.-KI
~ señor Root en lll.éxieo, por Vitente morales
y llanuel Caballero. Imprenta y llotograbado de Arte y letras.
La comisión organizadora de las fiestas
con que futrcn agasajados el Honorable
seilor Elihu Root y su familia, durante su
permanencia en México, dió el encargo á
los seilores Don Vicente Morales y Don
Manuel Caballero, de hacer un folleto, en
el que se hieles~ una resella de la visita,
cuya importancia no se oculta á nadie.
Los comisionados han dado término á
su tarea, y acaban de comenzar-la distribución de un libro de poco más de trescientas páginas, con texto en español y
traducción Integra al inglés, hecha por
Luis D' Antin. La traduccion es verdaderamente curiosa, pues ha sido hecha en un
modo demasiado literal, y tiene giros y
expresiones peregrinos, que harán reirá
los que conozcan un poco esa lengua. Con
decir que en ur, pasaje, el traauctor ha
vertido "In fine," por Al fin!! ....
El texto del libro contiene en estilo ameno la relación de todos los festejos. Es de
se~tirse que dos circunstancias muy importantes hayan frustrado totalmente las
buenas intenciones del libro. En primer
lugar se fe ha distribuido al cabo de un
año ct'e que se efectuó la visita, y, naturalmente, eso le resta muchfsimo de su interés pues la crónica mera y simple de
las fiestas fué leida en los periódicos á su
debido tiempo. Semejante retraso en la
distribución, solamente se explicarla si el
libro fuese muy lujoso é tlustrado con verdadero arte; pero desdichadamente la impresión deja muchlsimo que de~ear, hasta

en el texto. Los grabados son excesivamente pobres, con muy pocas excepciones,
ya sea por defectos en los clichés, o por
mala impresión. No me ocuparla de es tos
detalles, si no fuera porque el libro será
distribuido en el extranjero y dará una
idea muy trbte del estadu que guarda el
arte tipográfico en México, pues quienes
vean el lloro impreso por oraen de la comisión organizadora de los fostejos, á todo costo, supondrán que se eligieron los
mejores elementos, y por el contrario, parece haber sido impreso en talleres de tercero ó cuarto orden. ¡Y para ello se emplearon doce meses!

•••

Voluminosa es la última novela que el
escritor Cayetano Rodrfguez Beltrán acaba de dar á las prensas, con amable dedicatoria al eminente novelista D. Rafael
Delgado y al distinguido critico D. José
López Portillo y Rojas. Voluminoso, más
no cansado es este libro con que el autor
de•· Perfiles del Terruño." "Cuentos Costeños" y ''Mi Heredaa" regala á los amantes de lecturas galanas y sabrosas. Su
autor llama al libr.o una novela; y, efectivamente, tiene de tal la intención; la trama, el desenlace; ·1a relación, -punto por
punto, de los episodios mas salientes de
la vida "de un hombre sin historia," que
los tiene dramáticos, conmovedores, éomó
son los lances trágicos en la vida liana y
simple de un obrero de aldea: la muerte
de la madre, el abandono del padre, la
desp~dida eterna de todo cuanto nos rodea. Y hay en esos episodios un dolor ínter.so y humano, que falta precisamente
en la trama novelesca, en los incidentes
que, como postizos, s.e añaden á la historia de "Pajarito," para sacarle de su obscuridad de aldeano, de su sencillez de trabajador ignorante y rudo, honradote, laborioso y franco. ;"Pajarito," apodo que
le viene de alguna travesura de chicuelo,
es hijo del ac..so, nacido en un desliz de
una sirvienta de una casa y un arranque
amoroso del dependiente de la tienda, vigoroso y joven, que huye después, acobardado ante la p~rspectiva del nacimiento de su hijo. El dependiente ibero triunfa por último, y rico ya y viejo, tiene el

remordimiento de su cobardla de · otro
tiempo y quiere recogerá su hijo y entregarle toda su fortuna, A lo cual, claro esta que se opone con todas sus fuerzas un
sobrino que ha vivido con él mucho tiempo
y ha trabajado fielmente en aumentar el
capital del tio, que ya consideraba como
el suyo propio. "Pajarito" ha crecido al
lado ae su madre: mujer á quien la primera falta no ha degradado, A quien _el infortunio ha fortalecido y la matprnidad dignificado, y que trabaja de sol á sol para
buscar sustento y educación á su hijo, y
muere precisamente cuando él, otro carácter firme y enérgico, ha llegado á la meta
-que la meta de '' Pajarito" no podla ser
otra que convertirse en un hombre fuerte,
en un traba-jador honrado, laborioso,
amigo del ahorro y enemigo de ostentaciones y vanidades. Y mientras tanto, el
viejo r1quisimo, santurrón y _debilitado p~r
la edad, hasta el punto de ser el protegido de su sobrino que le gobierna á su antojo, no tiene más obsesión que la de encontrará su hijo. De esta obsesión, que
raya en lo patológico, y que acabará por
enloquecerle, hay quien quiera obtener lucro: -su abogadillo luchón y chicanero, que
emprende la tarea, d1f1c1I en extremo, de
irá convencerá " Pajarito," de que debe ir
á presentarse ante su padre y hacerse reconocer de él. "Pajarito" acepta, no por
él, sino porque también tiene una hija, que
será quien disfrute de su herencia. La entrevista se efe~túa, sin éxito, porque el
sobrmo echa á perder los proyectos del
abogado, y el hijo abandonado ~ale de ali!
con la creencia de que su padre acaba de
morir. Vuelve "Pajarito" a su retiro en
la pintoresca Tlacotáipam, y no sobrevive mucho á la entrevista con su padre.
Su hija recibe finalmente dos mil pesos
con que el cauteloso sobrino salda todas
las responsabilidades del tlo, para entrar
tranquilamente en posesión de la hereaad.
Tal es la trama, la tesis, muy ampltamente diluida y que, por si sóla, interesa
poco. No, no está en ella ciertamente el
mterés del libro: más conmovedor, mas
impresionante que la escena principal en
que padre é hijo se encuentran, es cualquiera de las soledades del huérfano, de
lo.fo triviales incidentes de su vida, ~ue d

autor sigue paso á paso, presentándola
con una encantadora riqueza de colorido.
Al leer los primeros capltulos, queseantojan ~esligados unos de otros; c,mo páginas aisladas de un álbum, trazad1s
unas al pa\tel, con los tonos suavemente
fundidos y empastados; A la acuarela
otros, con vigorosas pinceladas, llenas de
contraste, bailadas por el sol tropical; las
otras apenas delineadas al crayón, como
envueltas en la nublazón de un amanecer
de invierno en la costa; al leer esos ca11ftulos, se v~ fielmente retratada la viaa
costeila; la más plácida, la más sencilla y
al propio tiempo, la más pintoresca. Se
ven las márgenes del maravilloso rlo tapizadas de verdor lujurioso, sobre el que
revolotean las mariposas; se ven las casucas de palma, rústicas y limpias, donde
se alberga una población franca, laboriosa, liberalqta y simpática; se oye el acento de la costa, bullicioso y enérgico. Todo:
hombre y cosas, paisajes y cuadros familiares , están retratados con una naturalidad que seduce. En uno de los últimos capitulos, el autor nos embarca á bordo de
uno de los diminutos vapores, que tan familiares son á quienes han viajado por la
costa, y nos lleva, río abajo, contemplando el panorama incomparable del gran rlo
á la salida del sol. Lástima grande que
no haya la misma fideltdad en la pintura
de las almas. Unas no estan más que esbozadas, delineadas con dos ó tres rasgos
de pluma; otras no ofrecen vigor bastante
para impresionar hondamente; en otras
los caracteres no se sostienen d~ un modo
perm~nente. El novelista puso toda su
atención, toda su finura de observación y
toda su destreza en el alma de " Po.iarito", que, sin embargo, no está 'iienÍpre
delineada con el mismo vigor y con el
mismo acierto. "Pajarito," salido del cuadro pintoresco de T,acotálpam, trac;lactado
A la Villa de los Granados. ha cambiado
súbitamente de esp1ritu: es otro hombre
distinto.
No obstante estos lunares, leed el libro;
él os. dara _en buena habla castellana, impre~1ones 1mprev1,tas y realmente encantadoras.
J. J. J.

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-~t.
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La Fiesta Popular de México.

En atención á que muchos lectores de «El Mundo Ilustrado» son afectos á las¡¡_
dias de toros, que sigu~n ~iendo_ la _fiesta más popul&lt;!r de Méx_ico, publicamos algunas fotografías de los pnnc1pales mc1dentes de las últimas corridas. Las cuatro de la
izquierda son de la Plaza de la Condesa Y representan: un lance de capa de "Moreni-

to de Algeciras;" la sa]ida de la cuadrilla; uri pase de pecho de "Morenito" y un excelente par de handenllas._ Las de la derecha re¡¡,resentan: Gaona acariciando al toro con la montera; la cogida del banderillero 'Aguilita;" y un pase de pecho do
Gaona.

�485

EL MUNDO ILUSTRADO

484

EL MUNDO ILUS1'RA1&gt;0

pww""«:~MMM
MAR t ADENTRO
«:~~

A Federico Gamboa.
RENTE, la ondulosa sucesióu de los
médanos servía de muralla al flanco de la
temible boca de la barra; una punta de
arena, con arrojo de sediento titán, se introducía
en el agua y formaba un promontorio, donde se
levantaba tosco poste de madera vieja y carcomida, coronado de un miserable farol, que fué fanal
allá cuando Dios qniso y los marineros lo n ecesitaron¡ de esta margen, las dunas, reverberantes al
sol y obscuras en la sombra, se elevan, se suceden, se encadenan y se pierden, cubiertas á las
veces por vegetación lujuriosa, perenne, de variado y fresco verdor, con que suelen envolverse los
surcos de la arena, verdaderos costurones en la
garganta de los arenales¡ abajo, el ribazo extenso,
bruñido y brillante por el vaivén del oleaje que
murmura no se sabe qué canción de ritmo melancólico y blando¡ aquí el rancho-barraca te-

chada de palmas secas y de tabiques de tablas endebles- se esconde en un recodo, prc,tegido por la
eminencia de un médano, de escasa verd11ra y
abundante arena, húmeda y cor,nplcta en las mañanas por el rocío de la noche, v suelta y escurridiza cuando el sol la calienta y la quema; contra la invasión de la arena, los habitan tes del
rancho pusieron un cerco obstinado de nopales á
la falda misma del médano¡ un seto vivo, en el
cual las verdes paletas, erizadas de espinas, son
impedimento y defensa para que el arenalejo no
se extienda é inunde la barraca¡ la chumbera está
á la sazón sin tunas, adornada coquetarnente con
florecillas amarillentas que ofrecen el fruto tinto,
de pulpa roja, dulce y sabrosa; s'ilvestre y buscado regalo para los rústicos habitantes de aquellos
contornos.
En este rancho vive tío Zacarías, viejo ya, á
pesar de que no se le hecha de ver la avanzada
edad en su rostro tostado por el sol, curtido por
las brisas salobres del mar y siempre barbihecho
por la costumbre marina de llevar diariamente la
barba y el bigote sin punta de pelos¡ á este hombre-mitad pescador, mitad campesino--le acompañan su mujer-señora entrada en años, pero de
buenas carnes y a~raciado rostro¡-Nico, su hijo,
mozo que no alcanza aún á los veinte, y un podenco que cumple á maravilla con sus obligaciones de guardián, de cazador y de amigo.
Más arriba hay otro rancho en un amplio escampado cercano al mar¡ aquí la casa tiene techo
de tejas, paredes de ladrillo y dilatado corral
que baja en declive simétrico hasta las aguas de
la ribera; en el corral, las vacas con sus crías bra•
man y rumian en los zacatales que medran por la
tierra blanda y próspera del aluvión; en el cosque, tapizado de rastrojos y hojarasca que arroja
el viento de marzo, los mangales, con brotes tiernos color de rosa, y tal cual ramaje de flores, prometen sazonado fruto para julio ó agosto; en los
médanos circunvecinos, los conejos hacen sus
ocultas madrigueras que los perros rastrean, y
arraigan fuertemente sus raíces retorcidas y ásperas los arbustos, á los cuales viene á ramonear el
ganado que vaga con libertad selvática por aquellos lejanos lugares,
'

Para "El Mundo Ilustrado. "
En este rancho hay mayor abundancia y mayores rendimientos que en el que atrás queda: le•
che, todas las mañanas¡ queso por los domingos,
y carne f, esca de ternera, cada y cuando se da de
mano á la comida de pescado y al adobo de conejo, ó deja de ser alimento diario la salazón que
tanto harta y empalaga.
En este lugar vive tío Simeón, viejo canijo, de
cara trigueña y amojamada, con patillas de boca
de hacha y cal va resguardada por rojo pañuelo¡ torcidas piernas y sarmentosas manos¡ viejo
que cuenta entre hijos muertos, y vivos, una
docena de ellos¡ de los supervivientes tres son
varones y cuatro hembras, llevándose de uno á
otro cada retoño, doce meses cabales; Lencho,
Toño y Perico son los mayores, y no tienen todos
junto~ cuarenta años: de las muchacha~, la más
crecidita es Juana, que está para cumplir sus

quince años, muy bien llevados, muy lucidos
muy galanos.
Tío Simeón dejó la pescl hace poco, y allá en
su juventud fué vaquero al principio, mayoral
después y á la postre dueño; casóse, como toda
esta gente de c~mpo, muy adolescente, con rapaza
de cortos años y de largos y envidiados encantos¡
ahora se e,tá las horas muertas sentado ála puerta en su cómodo butaqne, ya con la vihuela entre
las manos, sacándole consonnncias de repicapunto y haciéndola vibrar en sones de subida melancolía montuna, de los que toma cifra para desentonar, con voz cascada, cantos llaneros que le
recuerdan sus correrías juveniles y sus triunfos
tenoriescos sobre la resistencia salvaje de las
d oncellas campesinas; ya aspirando en bocanadas
la brisa salobre del mar que viene de allá dentro,
benéfica y refrescante, á henchirle los gastados
pulmones que resoplan mansamente como fuelle
viejo de fragua¡ ora dirigiendo las maniobras marineras de los muchachos que aparejan la embarcación para irse de jornada y aventurarse mar
af, e ·a¡ ora ayudando, más con el cqnsejo que con
las manos, á remendar las traqueadas redes que
snfrieron roturas y tienen agujeros por la abundancia de la última pesca.
La mujer del tío Simeón anda siempre por la
cocina ó el corral, con las muchachas á la cola,
para ayudarla en las faenas domésticas.
Entre tío Zacarías y el viejo Simeón existen
ciertos y añejos reconcomios por no sabemos qué
desaguisados allá en sus tempranos años; la murmuración, que en todo mete baza, dice que ese
tan lejano como persistente desagrado vino porque tío Simeón le birló la novia al amartelado
Zacarías en tiempo de sus mocedades y á punto
que ya tenía todo arreglado para la boda¡ también
afirman malas lenguas-que tocau en poblado á
nueve por cada diez habitantes-que tío Zacarías
envidia la abundancia y prosperidad de Simeón,
acrecentada la una por los despojos que arroja el
mar á la playa, y sostenida la otra por la industria y el bien hacer de los n:i.uchachqs¡ cosas son
estas tan pasadas de tiempo y tan metidas en secreto, que sería trabajoso y difícil desentrañarlas¡
pero la verdad es que ni tío Zacarías saluda, y

mucho menos visita á tío Simeón, ni tío Simeón parece curarse de los desaires de tío Zacarías; con todo lo cual, cada quien vive por su
lado y á la buena de Dios, sin importarles un bledo lo que el uno haga y lo que el otro deshaga.
Nico sí que ha trabado amistad con las muchachas de tío Simeón; por supuesto, á espaldas de
los viejos; porque el rencor que los aleja, obliga
á los hijos á vivir apartados y sin aparente inti•
midad, acaso por respeto á las serias disensiones
de sus padres.
En un fandango-al que concurrieron mozos y
mozas de cinco leguas á la redonda-Nico. hubo
de conocerá Juana.
¡Nunca la hubiera conocido!
Desde entonces le entró tal desasosie¡(o y tan
hondo y pertinaz mutismo, que á duras penas
abría los labios para formular monosílabos.

El buen Zacarías achacaba á herencia de caráci er lo que era amor acendrado del mozo .... «Sí se

¡: aeece á mí- le decía á su mujer-Jasta en ejto no
puee negar la pinta!&gt;
Nico, en tanto, se formaba toda clase de propósitos, á cual más desatinados, para acercarse á
Juana: sus proyectos eran vanos y sus resoluciones temerarias .... Hablarle á tío Zacarías del
asunto era echarlo todo á pique. ¡Mero estaba él
para pedirle favores y correrle la venia al viejo
Simeón!
Pero siempre pudo más el amor que el odio, y Nico se dió talmañaquetuvosus coloquios conJuana casi todas las noches, con el agua quieta y callada por testigo, la luna por antorcha y el bote
varado en la orilla por cómodo y apetecido
asiento.
Nico no sabía ¡qué había de saber! en que pararían sus contrariados amores; confiaba sí, en el
cariño de la rapaza¡ creía en sus juramentos vehementes y adoraba la gallardía de su amada, muy
por cima de la selvática y exuberante juventud
de las robustas mozas de los alrededores, que
eran todas ellas, comparadas con Juana, montaraces, zahareñas y relamidas.
Juana con sus quince abriles, abriéndose en flor
en el erial de la vida, riendo con sus ojos negros
y lán guidos y en su boca llena de promesas sin
medida¡ con su cuerpo virgen de carnes sonrosadas y túrgidas; con sus pantorrillas al aire y sus
piececillos descalzos, acariciados por la honda
risueña d e la playa; con sus cabellos sueltos, yéndoseles en derroche onduloso y tremulantes á impulsos de la brisa vespertina del mar, hacia las
pulposas espaldas¡ con sus caderas de curvas suaves y de rítmico vaivén; con su esbelto talle, ceñido por tosco y colorado delantal, y con su s
brazos mórbidos y velludos al descubierto, semejaba una visión mitológica en las ensoñaciones
placenteras del apasionado Nico, en tiempo y ocasión que departían amorosamente en el bote,
tumbado de una de sus bandas sobre la arena reblandecida y brillante por la creciente marejada.
iQué de proyectos para el porvenir en aquellas
horas solitarias de sabrosa plática!
El ya guardaba sus ahorros en el fondo del baúl¡

•

su padre le concedía parte en todas las faenas en
que le ayudaba con ardor y con constancia¡ en la
pesca, en el corte de leña, en la quema del carbón, en la milpa, en la caza del venado, en todo
ponía Nico su infatigable laboriosidad, juntamente con su valeroso empeño y su firmeza de granito; y en tiempo y en sazón que tuviera algunos
centenares de pesos y llegara á la mayor edad, se
casaría, sin duda, con Juana¡ este era su niayor
anhelo, el sueño de s us noches reposadas, el norte de sus avivados deseos; al principio, los viejos
harían asco de la boda¡ pero una vez que vinieran al mundo como una bendición de Dios los
netezuel.,s, adiós rencor de luengos años! jadiós
hurañías salvajes y desconfianzas extrañas!
Y con estas charlas halagüeñas se iban las horas, basta que el agua de la marea subía en las
noches de plenilunio, besaba los pies de la mu:
chacha y salpicaba los del mozo, y ambos, portan
mudo y obstinado aviso, terminaban su ardoroso
coloquio y se iban cada quien por su lado, con
las cabezas llenas de venturosos pensamientos y
los corazones henchidos de gratas y lccas ilusiones, mientras la luna ascendía por cima de un
amontonamiento de nubes con visos nacaradds,
las aguas tomaban una pálida claridad, y, sobre
los médanos, los árboles ye! horizonte, la calina,
como un velo diáfano, ocultaba la forl":la lejana de
las cosas y suavizaba los contornos y afilaba los
perfiles del ribazo y el soto cercanos

* **
«Nico, tú te ejtás gol viendo lo má flojo del mundo!. ..... Anoche mesmo se quemó el horno de
carbón........ ¡y á mi trabajo se lo llevó toitos los
demoños!
Yo ya ejtoy mu viejo pa pasarme la noche en
vela ..... .
Te vaj al monte á cortar leña ...... ¡y apenita si
en tóo el santo día picas doj tarea!... . .... jVamoj,
que yo no sé que te ejtá pasando!&gt;
Y Nico humillaba la cabeza y prometía la enmienda, no sin volverá las andadas.
El ayudaba á armar el horno de carbón, después
de cortada la leña de mangle; una vez formado el
primero, hecho el fogón, cubiertas las paredes con
esparto y reforzadas con tierra, puesto el ruedo 6
cerco, bien de hojas, bien de palmas secas, dado
el tropel necesario para que resultara el carbón
de excelente calidad, le ponía fuego al nido de
comején, que servía de hornija; se incendiaba,
entonces, la leña, y el cono aquél ardía interiormente, arrojando por sus intersticios hilillos de
humo; cada vez que la carbonera amenazaba hacer explosión, anunciada por uno que otro agujero que se le habría en la superficie, allí acudía
Nico á taparlo con menudos tueros, l e ponía paja
y le agregaba tierra, y el horno dejaba de inflamarse por la herida¡ pero á menudo confiaba mucho en la consistencia de la armazón, y lo dejaba
arder sin vigilarlo, para irse por toda la orilla,
salvar el ribazo, atravesar el soto y llegar al bote,
asiento de sus citas amorosas con Juana; y acudía
tan á tiempo, que ya la doncella lo esperaba, subida muy de punto su hermosura por los rayos
fríos de la luna que le alumbraban plácidamente
el bello y admirado rostro de virgencita de retablo.
Como de costumbre, á la hora del regreso subía
la marea, y, para poder correr á lo largo de la
playa, Nico se ceñía á la falda del médano y bajaba á la mojada arena cuando las olas se retiraban en acompasado vaivén; las veía venir á la luz
blanquecina de la luna, y las oía llegar cuando
espumareaban en la orilla y hervían al desparramarse en la lisa y abrillantada arena, ó se arremolinaban por el tope de algún tronco enterrado en
la ribera, para en seguida replegarse hacia la extensa sábana de agua y tornar á balancearse y á
extenderse ruidosas y rizadas sobre la playa.....

«Si sigue su mercé ansina, señor don Ni&lt;;o, de
jur9 que le alevanto la canajta, lía_ osté su petate ...... ¡y á dirse á bujcar magrecita que lo engüelva!- exclamaba tío Zacarías sacado de quicio
por las repetidas ausencias de Nico.
El muchacho se prometía no volver á sus excursiones nocturnas con descuido del trabajo que
le encomendaba su padre; y se obligaba á estarse
ausente de su amada, mientras durara la época de
carbonear: cumplía al pie de la letra su propósita por algunas seman~s, y entre dí~s se iba al r~ncho de tío Simeón, le1os de las miradas del viejo, que andaba siempre á esas horas por el corral
lavando y restregando con arena los abollados peroles, relucientes al sol corno si fueran de acendrada plata.
Nico entablaba charla con los muchachos mayores, y aún concertaban ir_ juntos á la pesca del
gunchinango cuando fuera hempo de ello.
Entre palabra y palabra, ¡(uiñaba á hurtadillas
el ojo á su amada, muy metida en los quehaceres
domésticos, y Juana, co1;1 c~alqu~erpretexto-que
las mujeres los tienen a discreción _en lo b~anco
de las uñas- salió á la playa á esperar la retirada
de Nico· allí los amantes se cambiaron dos palabras se 'estrecharon las manos y se dieron un beso t;n sonoro, que á los oídos del pobre tío Simeón llegó como el trino de las avecillas que revoloteaban picando las rojas tµllas ~n los nopale~

iiue fald~n el m~dilll9,

En ocho días Juana no vería á Nico¡ el horno
de carbón- que á los ojos del enamorado muchacho resultaba un demonio vivo, por apartado de
su querencia- le retendría largo de una semana
en el campo, bajo la tupida y sonante ramazón de
los altos árboles, vestidos con rosado ropaje por
los floridos bejucos de &lt;rosario&gt; que daban al
viento sus ensortijados zarcillos y sus menudos
y olorosos ramos .....
Permanecía Nico tumbado panza arriba á la
sombra plácida de los &lt;man¡(lares,&gt; cerca del monstruo ardiendo que arrojaba humo .por todos sus
poros, y cantando con bronca, pero entonada voz,
para curarse de la ausencia de su amada:
&lt;A una fuente me bajé
«A beber agua que mana ..... .
&lt;Vide loj ojos de Juana
«Y de ellos me enamoré ..... .
cuando se lle¡(ó á él Lencho, y sin más preámbulos, le dijo: «A fin de semana é la cosa: te ejperamo!&gt;
«¡De jnro!-exclamó Nico para afirmar su resolución de irá la desconocida pesca.
Pasaron los días entre los regaños de tío Zacarías por alguna picardihuela de Nico¡ los ladridos
del podenco, después que dejaha á la puerta misma de la barraca un conejo rastreado por los hoyancos de la arena¡ el cantar desapacible de la
vieja consorte y el tremer de la leña en el arrinconado fogón de la cocina.
Se recogió la hornada de carbón, tan bien aprovechada, que hasta el tizo resultaba vendible¡ contento el viejo Zacarías por este rendimiento que
lo resarcía con creces de las pérdidas pasadas,
alabó la industria de Nico y no anduvo remiso
en ofrecerle la mitad de las utilidades en aquella
venta.
Era por septiembre; comenzaban las primeras •
pescas de «guachinango&gt; mar afuera¡ hasta el rancho de tío Zacarías llegaba el sordo y armónico
mugido del mar¡ y desde la eminencia del médano se veía sereno, azul obscuro, rompiendo sus
imaculadas espumas en las puntas de los arrecifes, y extendiendo sus olas bordadas de vaporosos encajes sobre la pelona playa de los bancos
de arena¡ las velas blancas ó grises con remiendos
cuadrados, pasaban á distancia; las aves acuáticas
alzaban el vuelo para dispararse con la violenta
certeza de una saeta al fondo en demanda de pesca¡ el horizonte, límpido, se ceñía, impenetrable,
en el confín majestuoso de las inmensas aguas.
Nico vió el mar sereno y pensó en las peripecias del convenido viaje; quiso hablar con Juana
y despedirse de ella¡ pero como las muchachas se
turnaban en los quehaceres domésticos semana
con semana, resultaba en la mutación de faenas
que á Juana le tocó esta vez aplanchar la ropa, y,
por ello, le sería de todo punto imposible bajar á
la playa, á causa de que podría venirle un &lt;pasmo&gt; por semejante salida á cielo abierto; por todo lo cual, Nico no se vió con Jnana.
Las estrellas aun brillaban en el firmamento á
la hora en que el bote con seis hombres á su bordo (aparte de Nico) fué arrancado con enérgico
impulso del varadero¡ se empuñaron los remos y
se aparejaron las velas.
Silenciosamente partieron del rancho; sólo los
tumbos del mar se rompían en los bajos y en l os
escollos lejanos, y el finjo de la marea en la playa hacía dúo al acompasado golpear de los remos
y al chirrío seco de los toletes; debajo del banco
de proa iban las escasas provisiones y en el fondo de la embarcación los cordeles y los aparejos
de pesca¡ una botella de aguardiente añejo andaba en ronda de mano á mano.
Por la boca de la barra una lengüeta parda avanzaba sobre las aguas con el poste de madera carcomida peno~amente sosteniendo al miserable farol,
que fué fanal allá cuando Dios quiso y los marinos lo necesitaron¡ la luz d e la aurora se ensombrecía por densos nubarrones, y el horizonte obscura se hermanaba con el azul índigo de las al(uas;
el bote esquivó algunos arrecifes, burló no pocos
bajos y se hizo mar adentro, perdiéndose en las
brumas espesas qne, á trechos, ocultaban l os nacientes rayos del sol, cayendo al mar como flechas
d e oro que fueran arrojadas con furia por las barbacanas del cielo ....

* **
El viento del norte estaba deshecho¡ las olas
inmensas arrojábanse en inflexiones tumultuosas
hacia la playa y espumareaban en su ansia loca
d e destrucción y cólera.
En la barraca de tío Zacarías la arena se introducía á puñados por las rendijas de los tabiques,
por los intersticios de las puertas y por los agujeros de las ventanas¡ aullaba el viento en la techumbre miserable de palma¡ silbaba su sinfonía
selvática en la cima erguida de los manglares, que
cabeceaban locamente¡ domeñaba las mezquinas
copas de los arbustos que medraban en los arenales; arrojaba en torbellinos agitados la inútil hojarasca y levantaba las nubes de arena y de rastrojos que cegaban la vista é impedían la marcha
franca.
En el rancho del viejo Simeón, las mujeres rezaban arrodilladas ante la imagen de la alcoba¡
tío Simeón se daba á todos los diablos por la imprevista tormenta que se había venido encima, y
maldecía de las cabañ~~l!\s 'lue ~S~!l ve; l!lintie•

.ron, anunciando buen tiempo cuando lo había de
perros.
A pesar del viento salió fuera, no sin atarse un
pañuelo á la cabeza y tomar de trás de la puerta
un recio y nudoso bordón¡ subió al terromontero
que á mano tenía¡ hundió su vista de marino viejo mar adentro; vió la blancura de las rompientes
en los bajos; escudriñó en el horizonte, y su cansada vista no pudo mirar sino la car¡(azón que to•
do lo entenebrecía, así en el mar como en el cielo;
bajó con las ropas húmedas y con escozor en los
lagrimales por los granos de arena que en ellos
se le metieron¡ cabizbajo, silencioso y huraño entró á la casa¡ las mujeres estaban en la letanía, y
él, que se encaraba con los santos todos del cielo
y maldecía á Dios cuando le ~orprendía la tormenta en medio de las olas, él, quedamente al
pincipio, con voz entera después, contestaba solemnemente á las mujeres:
«¡Ora pro no bis!» .....

***
Pasaron tres días desde la tormenta acá; el bote
de tío Simeón con sus hijos no parecía por ninguna parte.
«Correrían el viento!»- decía el viejo para darse ánimo.
El lavadero estaba á flor de agua, con techo
rúst ico de palmas y delgadas estacas por sostén¡
lavaba la ropa la segunda de las hijas de tío Simeón, sin canciones en su boca y con muchos
pensamientos tristes en su cabeza por la larga ausencia y la posible muerte de sns hermanos.
De pronto vió venir sobre las aguas un bulto seguido por los revuelos fatídicos de negros
y voraces zopilotes; acercóse más al bulto arrojado por la reinante marea, y no hubo duda,
aquel era un despojo humano que el mar echaba
á la playa acompañado del cortejo funerario de
las aves de rapiña.
La muchacha no pudo reprimir un grito, mezcla de sorpresa y de temor tanto más angustioso,
cuanto que pensaba en la muerte de sus hermanos:
«iUn hogáo!&gt; .. . .
Toda la familia salió á la playa con el viejo Simeón á la cabeza¡ el menor de los muchachos-el
único·que había quedado en la casa-se arremangó los pantalones hasta las rodillas, chapu ceó en
el agua, y con una cuerda lazó al ahogado por la
cabeza¡ venía el náufrago boca abajo, desnudas las
espaldas, hinchadas y violáceas¡ los cabellos húmedos á flote como una esponja.
Sacáronle á la playa¡ instintivamente todos se
llevaron las manos á las narices: un olor acre y
nauseabundo inundó el ambiente¡ el ahogado estaba horriblemente desconocido: la cara sin ojos
presentaba los agujeros hondos y negros de las
cuencas vacías ; la boca, comida por los peces, tenía al aire la blanca dentadura, que semejaba una
risa sardónica y fúnebre¡ las palmas de las manos
y las plantas de los pies, blancas, con tonos verdosos y amarillentos ; el vientre túmido y el pelo
pegado á las sienes, ferozmente carcomidas por
falta de las orejas. Se dificultaba reconocer al cacáver; pues de ropa solo traía el pantalón azul,
prenda de vestir muy de uso entre la gente de
aquellos lugares, y el cuerpo guardaba la postura
del que nada, con las piernas y los brazos abier
tas, igualmente á las extremidades de las ranas en
el agua.
Entonces Juana se acercó al montón de carne
lavada y blanca, y como viera en uno de los regordidos dedos de la mano del muerto una tumbaga de arillo ancho con cifras entrelazadas, gritó
con espanto, como si por vez primera se le presentara el fantasma terrible de la muerte:
«iEj Nico, Dios mío!!&gt;-y seguía llenando de lamentos la playa.
El viejo Simeón depuso todo rencor y fuése por
sus propios pies á ver tío á Zacarías, formulando
monólogos largos y entrecortados por todo el camino.
Estaba el viejo vecino remendando unas redes
á la sombra tupida de un añoso «apompo&gt; que
mojaba sus duras y petrificadas raíces en las aguas
del r emanso.
- ¡Güenoj y santo díaj .&gt; vecino!. ...
Fué tan intempestiva la presencia del viejo Simeón en aquel lugar y á hora tan de mañana, que
tío Zacarías no contestó el saludo y se hizo cruces del suceso.
- ¿Un te dura la tirria?-replicó Simeón en vista del silencio de su vecino.
-¡No . ... si no é eso .... Simeón!. ... Pero ¡caracho! llegar ansina tan redepente!. .... .
- E cosa de dirnos orita mesmo pa casa ...... ¡y
andando, Zacarfas, que el asunto é grave!. ... :&amp;
Zacarías interrumpió su faena ; hizo un rollo con
las redes, entró á la casucha con ellas, tomó el
sombrero, y le dijo á su mujer á guisa de despedida:
~iOrita güel vo!:&amp;
Y siguió las grandes zancadas del viejo Simeón
que iba taciturno y callado.
Al verlos llegar, las mujeres saliéronles al encuentro con los gritos lastimeros de: ¡muerto!. ...
ihogáo!&gt;
Zacarías vió aquella podedumbre de carne fofa
y lavada, frunció el entrecejo, torció el gesto, y
dijo á las mujeres que seguían en sus lamentos,
acaso porque les había toca(lo i~ual sµerte á lo~
aµs~~t\\s muchachos.

�486

EL MUNDO ILUSTRADO

«¡Ostedes nacieron pa rezar y Horrar, caracho!...
¡Nonsotros loj ombres pa ponerle güena cara al
mal tiempo!&gt;... .
«¡Vamoj, Simeón, échame á la ejpalda al muchacho pa jondearlo al joyo!&gt; ....
Aunque estas palabras pretendía decirlas con
entereza, la voz se le velaba en la garganta y por
sus curtidas mejillas se deslizaban gruesas y silenciosas lágrimas.
Con dos remos y un pedazo de red se improvisaron las parihuelas, y en ellas se trasladaron al
inmediato rancho los despojos del infortunado
Nico.

***
- Náa de lagrimone .... mujer!. ... ¡Toitos tenemo la vida en un hilo ..... Unoj al prencipio y
otro al fin, el día meno pensáo noj vamoj derechito al joyo, caracho!. ...
«¿ Tú crées que no siento muncho la muerte del
defunto? .... Pero me aguanto . . .. no lloro .... y
sigo pa alante jasta que Dioj quiera, mujer!. .. .
Y si lo hubiera reflejáo ante, de juro que náa
hubiera pasáo .... porque de fijo que Nico .... ( que
Dioj guarde en su santo reino) . .. ... se casa con
Juanita ...... y toitos viviános aquí en santa pá y
jasta que Dioj quiera . .. .
¿Lloraj cómo enenantes? .. .. Mir~ tú y yo ejtamos ya muy viejos y cualisquier día noj vamoj
diendo pa el otro mundo sin que la tierra lo
sienta, mujer!. ... Conque ejperemo nuejta suerte
sin quebraderos de cabeza! ..... .

¡Si yo lo hubiera sabío!. ... Pero tóo se lo guardó Nico .... [Dioj lo haiga perdonáo] .... .. como
piedra en pozo!. ...
Ora me ejplico aquellas salías tan á menúo ....
y las quemaduras del carbón y . .... ¡Pero de tóo,
de toito, tuvo la culpa ese Simeón .... .. ¡Sí, Simeón, que porque tenía cuatro trijte riales, doj
vaquitas flaca, rancho de mampojtería, un bote
viejo, aparejos remendáos y otros cachivache má
que yo, ya se creiba un acaudaláo pa darle y prejtarle á cualesquier pela gatos que no juera tío
Zacarías .... .. ¡Porque yo no le pido ni lo negro
de la uña!. ... ¿sabes? ...... Pero en tratándose de
esos muchachos, entonce sí que sacaba lo que
guardo en el fondo del báule .... ¡y habría boda!....
¡y matábanos un cerdito! .... ¡y á comer tamales y
á festejar el velador!. ... ¡vaya que tendríanos fandango y jolgorio pa tré dia juntos!. ... Juanita sería mi nuera, pa traerla en la palma de la mano....
Y .... Simeón mi amigo .... ¡Y amigo creo que ora
sí loé!. ... Arrigulo que sí. ... porque mu á menúo
me viene á mercar carbón .... y te jace güenos regalos .... y noj mandó el aguinaldo de año nuevo ...... ¡Ya vej que ejto sí no é afiguración!
¡Sí yo lo hubiera sabio!. ... ¡Pero va ya esté adevinar ....
¿Pa que me sirven mij sesenta y pico de años
que llevo en ejta ejpalda má pesáos que doj tarea de leña junta? . . .. ¿Vamoj, mujer, pa qué?.....
¡Pa náa, caracho! . . . . ¡Pa no saber contar con loj
dedo de la mano. . . . ni destinguir meramente un
conejo de una garrapata!. ... ¡Y sobre tóo! .. .. pa
no conocer cuando el muchacho ejtaba enamorij-

cáo de Juanita!. . .... ¡Ya se ve ...... en mi tiempo
eso lo arreglaban con mucho intringules los pápas .... y uno se casaba con la cdjtiana que elloj
mandaban y ... . ¡Santaj Pajcuá!. ... Unque la verdá é que yo me casé contigo porque se me di6 la
rial gana .... y ya de algunoj años. . . . ¡Como que
era güérfano y no tenía que obedecer á náiden!.....
¿Te acuerdaj cuando noj matrimoniamos? ... .
¿Pero a tercas en seguir llorando, mujer? .... &gt;
Y á la pobre madre se le avivaba más y más el
recuerdo con la larga y deshilvanada charla del
viejo Zacarías, y lloraba, lloraba, bebiéndose en
silencio las lágrimas.
«¡Ya eso pasó, mujer-repetía el campesino-y
cáa quien á su trabajo!!. ... Me voy á dir al monte
á cortar leña . . . . .. Hay que armar el horno ..... .
¡Y no se quemará, no!. ... ¡Porque ya no hay Nico
'que lo abandone pa ejcaparse á verá Juanita ....
sino ejte pobre viejo que tiene güeno el olfato y
j uertes laj manos!. ... &gt;
Y tío Zacarías tomó el hacha, franqueó la puerta y siguió camino hasta llegar al médano, á la
falda del cual hacía las carboneras,
Desde la cima, con el hacha al hombro, dirigió
su fatigada vista al mar en calma, murmurante y
extenso¡ empuñó la mano en señal de amenaza, y
lloraba á lágrima viva en tiempo que repetía:
&lt;iSi yo lo hubiera sabío!&gt;
CAYETANO RODRÍGUEZ BELTRÁN.

Julio 5 de 1908.

PRO PATRIA
. ~ la m,·11wria del /Je. Francisco !'rimo Verdad , primer 1nárlir de la Independencia.

Conquistador hispano: cuando por vez primera
Viste cor~er la sangre de aquella raza fiera
Que venciste, en tu alma germinó una ilusión:
Unirá tu linaje viril aquel linaje,
Darle á la musa hispana inspiración salvaje,
Hacer de los dos pueblos heroico maridaje·
Encauzar las dos sangres á un mismo cora¡ón.
Y creció aquel anhelo, tomó cuerpo el ensueño
Cuando vió que Cuauhtémoc permaneció risue'ño
Sobre la hoguera: entonces comprendió Hernán Cortés
Que sobre los hispanos que incendian los bajeles
'
Ante los inciertos futuros. se alzaban los laureles
De 1~ raza de bronce que en los trances crüeles,
Sonriendo contempla incendiarse sus pies.

Cuando vió á la Malinche después de la tortura
De aquel monarca altivo, la miró con ternura
'
Entonces la ramera se redimió en la ofrenda
La mirada del héroe fué su mejor contiend~ '
Aquel abrazo ardiente fué su mayor leyend~
Su conquista más brava fué aquel beso de amor.

La abrazó castamente, la besó con ardor·

¡Beso amoroso y santo que borró los agravios!
iOh momento supremo en que unieron sus labios
La Malinche salvaje y el heroico adalid!
Se esparció por la historia un perfume de rosas;
Y el mundo preparóse para ver graneles cosas
Como si á un nusmo tiempo se alzaran de sus fosas
Ornar, llhuicamina, Julio César y el Cid!

NOVELA ORIGINAL POR ALBERTO CHABROL
(CONTINÚA.)

OR lo pronto, me hallo en desgracia; mi
primo el.ta furioso,
pero su cólera me
afecta menos q u e
el aire de tristeza
que asumió anoche
dos ó tres vece s
durante nuestra tempestuosa conversación No sé de donde ha forjado la historia de un novio á
quien supone que dejé en "la tierra," y
á quien envié suntuosos regalos de Navidad,-la pescadera de usted.
Maese Loriol. Al desempacarla no se imaginará usted
lo dificil que será que se sirva de ella para "lavarse
las manos" de m1 aventura, pues es lo más probable
qut! ella sea el "deux ex machin 1!"
Hoy rio, ¿será porque mañana tengo que llorar? como
dice el proverbio; de todos modos habré ganado ... Lloraré ... para mis adentros, pues no cantaré una sola
canción de menos porque se hayan interrumpido mis
lecciones de música, y porque él haya ordenado á Merlln que guarde el arpa dentro de su bolsa, ni porque,él mismo me lo acaba de anunciar-haya convidado á
comerá la señorita Lambrecy.
Viernes 27 de Diciembre.
Quise interrogar á Merlin acerca de esta joven parisiense.
-¿Realmente es bonita, Merlin?
Al principio hizo un gesto indefinido, después vaciló,
y al fin dijo:
-1Buenol ..... no se puede decir que si ni que no .... .
para mi es un poco flacucha .. ..un poco paliducha .. . . . .
pero está tan bien aderezada! ... .
-Pero, en fin, ¿sabes tú si mi primo ha pensado? ....
-No, él no; cuando menos. nunca le ha tomado por lo
serio, pero ella y su madre si. .... y ya vez que parece
que muerden ....
Tío Merlin, la músi:a no es siempre la que conviene á
la canción, entiéndelo. y yo leo como en un libro abierto
las reflexiones que se habrá hecho mi primo:
-Si mi vida de Padre del desierto comienza á pesar111e; si esta arlesianita, venida por casualidad á ll'is soledades, me hace pensar en las alegrlas que pudiera
' traerá mi casa una mujer que no sea demasiado fea ni
demasiado banal. ¿Por qué no habla de casarme con Genoveva Lambrecy?
¿Por qué? .... ,... pues porque la arlesianita no dejará
que haga usted esa locura, primo mio, porque no se
ama á una para casarse CO'I otra, y no es á Genoveva
sino á Miette, su cocinera; EnriquPta de los Angles, su
prima, á quien usted ama, y si no la ama ahora, la amará dentro de muy poco tiempo! ...
T,mgo necesioad de hacerme esas afirmaciones á mi
misma para tranquilizarme en contra de los malos indicios. Mi primo parece tomar muy á fondo lo de la comida Lambrecyl Ha hecho pedir "algunas cositas"; es un
verdadero banquete, cuyo "menú" acaba de traer Merlín de la casa Potel y Chabot.
Sábado 28 de Diciembre.
El carruaje de Potel y Chabot acai,,a de llegar. Merlín
y el mozo se ocupan de bajar las cosas bajo el ojo vigi•

lante del cocinero que se encargará de poner y de mantener todo en su debido punto.
Los ·'extra" saben que soy sobrina de Merlin, el viejo criado, y, por lo tanto, un poco "la niñ'I de la casa,"
a~! es que nadie debe murmurar acerca de mi traje ni de
mi persona; el codnero, con su mitra blanca, oficia de
pontifical al reJeJor de ••mi," hornos, pero el mozo ,
simple familiar Je obisp1. se conforma con lanzarme alguuas mirada~ por la h mdidura de la puerta.
En el cuarto de criados me o;upaba d~I empleo que me
señaló el •·~mo"; arreglaba Jas flores á lo largo de pequ, ños p'lsillos de mesa de cri,tal, y que, una vez que
estaban arreglados, lltvaba de uno en uno á la mesa
que ya estaba cubierta con el mantel de damasco, las
porcelanas de refle¡os de perlas y los frascos de brillos
de rubf.
Mi primo cu, o papel es aún menos complicado que el
mio, se presenta en la pue•ta del salón cada vez que
subo con un nuevo vaso. No se si presiente algo de su
comida, pero tiene el aspecto de un general qu1: se apesara la vlspera de una bltalla por los muertos que ha·
brá al dla siguiente.
¿Será quizás que mi canto continuo le cansa los nervios? pero asi como hay personas que no sat;en bailar
sin música, yo no podría mover mis manos sin acompañarme de algo de canto. Además me he prometido que
cantarla y tengo que cantar!
Ahora ya no canto: el momento es solemne; hay varios convidados en el salón, y no quiero que uno de ellos
vaya á olrme y quiera que se me haga subir para una
exhibición, como si fuera un perico que dice cosas curiosas. Además, nada serla más contrario á las órdenes del "amo" que una exhibición de mi persona, ha
prohibiJo á Merlín que yo intervenga en el servicio: mi
mexp~riencia lo echarla todo á perder, y además hay
que concederme un descanso puesto que he adornado
la mesa como una florista experta ....
Este cumplido ha de haber sido para endnlzar lo que
tiene ia orden de demasiado amarga. ¿La obedeceré? Me
muero de ganas de quebrantarla! esto seria afrontar la
cólera de Marcos! .... pero tengo tantos deseos de ver
cómo es la señorita Lambrecyl .. . . ¿Es bonita? ... ¿Tiene gracia? .... Es imposible formarse una idea con las
incoherencias de ~erlinl ... Le acabo de preguntar qué
clase de tocado trae, y no ha sabido decirme siquiera de
qué color es .. Es blanco, pero no completamente blanco! ... Es azul, pero no enteramente azul! ....
DIARIO DE MARCOS.
Domingo 29 de diciembre.
Cómo comprendo, desde ayer, el gran alivio que debe
haber sentido J,hová cuando abrió lo~ odies del diluvio
univer,al sobre la humanidad culpable! Me siento presa
de una ira igual á la suya, y no cuento, ni con mucho,
con un meJ10 para apla;arla, tan apropiado como el diluvio!
Me levanté ayer por la mañana para pasar el dfa critico ante, de "la comiJa," con un malestar general.
Aunque tranquilizado en algo por la presencia de Merlín, el mejor de los perros de guarda, me desagradaba
mucho que Miette se hallara en el cuarto de los criados
en contacto con las gentes de Potel y Chabot; mi repugnancia en ese sentido se hizo tan grande, que lle•
gué aun á tomar en consideración el partido imposible
de mandar decir á mis invitados que ur,a enfermedad
repentina-un ataque de esa bienaventurada ir.fluenza
que estf desterrando á la complaciente jaqueca-me
impedia recibirlos ese dla. Pero no hay üada que me ha-

ya causado más graves disgustos que la mentira, y por
lo tanto, he procurado descartarla sistemáticamente de
mi vida_des~e hace mucho_ tiempo. Asl es que me resigné á lo mev1table, prometiéndome, á lo menos, que ninguno de mis convidados llegará á darse cuenta del pomponcito de encajes con que Mlette adorna su tocado.
Luego que di á Merlín órdenes en ese sentido, hubiera
podido asistir á los preparativos con mayor tranquili•
dad, si su sobrina no se hubiera ¡1ropuesto quebrantarlas por todos los medios ordinarios y extraordinarios que
ella tiene en su poder.
Como su inexperiencia en asuntos de cocina me habla obligado á no emplearla más que en la paite decorativa de la comida, después del almuerzo ful á casa de
una florista, donde me limité á comprar un ramillete de
flores y un poco de musgo para que ella se ocupara de
hacer el adorno floral de la mesa.
-Quizás nunca haya hecho cosa semejante? Crees
tú que á pesar de eso sabrá arreglarse de buena manera, Merlín?
-Ohl señor, pero acaso no ha visto usted á Miette
hacer cosas mucho más dificiles que arreglar unas cuantas flores?
Tiene razón Merlín; está muy bien que tome mi desconfianza con el aire del mayor desprecio. Para Miette
es cosa de juego revolotear,.con la complexidad de su
naturaleza, en medio de las peripecias de la vida: hacerse traer á París con el carácter de cocinera, ella que
no sabrla hacer más .:¡ue un mal caldo; metamorfosearse, con la rapidez del cinematógrafo, de sencilla "hija
de Arles" en "bella señorita;" tocar el arpa como un
P!imer premio del conserv&amp;torlo y cantar como una pens10nada del Sagrado Corazón; extasiarse ante las barracas de Navidad, para volver la cara en seguida y comprar una obra de arte con un aire magistral; llevar dentro de sí una historia de amor contrariado y conservar
lt risa cándida de un niño y hacer que todo esto parezca en ella natural, ciertamente que es mayor prodigio
que arreglar flores en un vaso.
Pero . . eo fin . . . me sentla tranquilo de verla trabajará mi vista ... ay! he tenido que olrla también con
mis propias orejas . ... lejos de imitar á Merlín y al mozo, quienes en medio de un murmullo, y sin hacer á penas chucar los cristales, se dedican silenciosamente á
su faena; y sin cuidarse para nada del "amo" que recorrla á grandes pasos el salón y salia de tiempo en
tiempo á ver como marchaba la cosa, Miette entraba,
disponfa los vasos en la mese. y una vez que habla colocado alguno se retiraba para juzgar del efecto; descendla, volvla á subir, y, al rededor de la mesa, por los corredores, abajo, en el fondo del subsuelo, una tonada,
siempre la misma, salia de sus labios y corria por toda
la casa:
Faites-lui mes aveux ... .
Y yo, pensando que hay alguien á quien ella envia obsequios para expresarle su ternura-aunque en el fondo esté seguro de que todo esto no es más que una fantasla de niño deslumbrado,-sentla crecer mi irritación,
la irritación de un hombre racional á quien toda la razón no basta para ¡joner coto á un torrente de locuras
pueriles .. ..
(CONTINUARA.)

Cuatro pétalos rojos de una rosa sangrienta
Cuatro rayos tonantes de una misma tonne~ta
Cuatro nubes teñidas por el mismo arrebol, '
C~t~tro pueblos que juntan sus pasados divinos,
V1S1godos y aztecas, árabes y latinos,
Son al mezclar sus sangres y fundir sus destjnos
Cuatro bronces hirvientes t!n el mismo crisol ' '
Desde entonces, oh Patria. enguirnaldan tu frente
A veces jonios mirtos, á veces el luciente
'
Casco del godo, á veces las plumas del quetzal;
Y ostentas en tu escudo, con árabes bulbules
Ora gansos latinos sobre lagos azules,
'
Ora leones rampantes sobre un campo de gules
Ora el águila heroica sobre el verde nopal!
'
Y al mismo tiempo árabe, goda, azteca y latina
En el teocalli, bajo la nave bizantina,
'
En el templo de Apolo ó en Catedral de amor
Adoras varios cultos, y llevas en tus manos '
El topilli unas veces de los dioses indiauoS:
Otr~s yeces d tirso de los rit?s paganos,
Casi siempre el cayado del chvino Pastor.
Más surgiste á la vida como obscura crisálida
Encantada princesa por las nostalgias pálida '
Te hallabas baj.., tierra cual futuro laurel· '
Al sentirte con vida te quedaste dormida'
Esperando la gloria de una aurora encendida
Y al amante ignorado cuya sangre vertida
En tus labios cayera como gota de miel.
Y llegó el Caballero; la Patria encarcelada
Lo esperaba impaciente; la cólera sagrada
Incendios de Bautista puso en su corazón;
Y al par que las dulzuras del alma galilea
Tenía rebeliones como el hijo de Rhea, '
Y llevaba en sus manos la prodigiosa tea
Conque Rousseau prendiera la gran Revolución '
Como las n 11bes épicas brotan del arroyuelo,
Como las tempestades descienden desde el cielo
Como abre entre las nieves su cráter el volcán '
En la frente de Hidalgo la cólera divina
'
Revivirá, y la esquila que en la hora vespertina
Toca celestes Angelus, celebrará la ruiua
'
Que por su paso vaya sembrando el huracán!
El arrullo del .cóndor es un brusco graznido,
El verbo enamorado del t igre es alarido
Las tempestades tienen un gran fondo &amp; amor·
Presagia libertades la Sibila de Cumas.
'

El oleaje encrespado se deshace en espumas,
Las nutes en tormentas, las tormentas en brumas.
Las brumas en rocío que ennoblece á la flor.
El olvido es el alma de los dioses errantes,
Es fa. bruma que esconde las estrellas.distantes,
El olvido es la racha que marchita el clavel;
Es piedad en la vida y en la muerte es pantra.
El erial es olvido de la madre Natura,
Es en Hebe el olvido ausencia de locura,
Y en la tumba del mártir ausencia de laurel.
Jtwentud, hoy despiertas al mártir del olvido,
Hoy de la tierra sacas al mármol escondido.
Y entonas en sus aras un himno de piedad;
El mármol roto tiene perfiles muy arcanos,
Más qué importa, si como la Victoria, sin manos
Sin cabeza y sin plantas, sobre furias de océanos
Tiende las blancas alas hacia la libertad!
Despierta, ilustre prócer. del sueño centenario,
J,a Patria redimida bendice tu Cah-ario:
Hoy camina debajo ele un cielo de zafir:
Su frente fué azotada por broncas tem pe'stades;
Pero las cuatro razas. que furias y piedades
Unieron con asombros de todas las edades·
I,as cuatro razas nunca podían sucumbir; '
I,a Patria vive y go~a de amor y libertades,
Y en tanto la cuadnga la lltva al porvenir.

J.

G.\RCIA X.\UA:SJ I,.

IlMlPIRIECA&lt;CilON
Inédito• para "El Mundo Ilustrado."

Recios ventarrones
doblaban los pinos
fingiendo en sus copas
locos alaridos ;
huían los pájaros
entre remolinos
d e hojarasca y polvo;
el cielo, plomizo,
meditaba en calma
un rudo castigo
para la opulencia
del follaje altivo . . ... .
Presto el huracán,
como áspid herido,
desenroscaría
todos sus anillos
sobre aquel paisaje
doliente y sombrío ..... .
Y o, en inmensa angustia,
tras el ventanillo
de la negra choza,
miraba el camino ..... .
Muy largo y angosto,
- fantástico hilo
que ata la cabaña
con desconocidos

lugares agrestes,huía entre espinos
y zarzas espesas,
negro y retorcido.
Tan sólo la Muerte
por aquel camino
y en aquella tarde,
se hubiese atrevido
á arrastrar la planta.
Ningún peregrino
se aventuraría
por aquellos sitios.
.... Y o, en la vieja choza,
junto al ventanillo,
con mi Desengaño
en abrazo íntimo,
él y yo enlazados
como prometidos,
mientras la tormenta
tronchaba los pinos,
mientras el relámpago
rayaba el abismo,
yo, en inmensa angustia,
el pecho oprimido
por aquel abrazo,
abrí el ventanillo
y hacia la vereda
arrojé este grito:
«¡Hoy, en esta tarde,
por este camino,
que venga la Muerte,
¡que venga, Dips mío!. .... . &gt;
MARÍA ENRJQUETA.

00
EL CEMENTERIO
iQué blanco está el cementerio
tendido entre la maleza!
¿Por qué será qne el misterio
tiene color de pureza?
¡Qué verde el campo parece
tendido allá en lontananza! ....
l Y por qué lo que florece
tiene color de esperanza?
El panteón junto á la ermita,
con su lánguida hermosura,
parece una hoja marchita
caída en plena verdura.
Y como nota d e horror,
y de lúgubre alborozo,
el nombre de enterrador
lo lleva un alegre n ozo;
y el mozo que abriendo á tajo
las tumbas, entierra muertos,
no cree que estén abajo
los cadáveres despiertos .. . .
Los fuegos fatuos le miran;
el mustio ciprés le llama;
las sombras en torno giran;
y él trabaja, y ríe, y ama.
El de las tumbas se olvida
para 'J)ensar en su suerte;
y su lucha por la vida
es la lucha por la muerte.
Los muertos l e están mirando;
le llama el viento que zumba;
ipero él sigue trabajando,
y se sigue alimentando
con el polvo de la tumba!
iQué blanco está el cementerio
tendido. entre la maleza!
¿Por q ué será que el misterio
tiene color de pureza!
J OSÉ SANTOS CHOCANO.

�488

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

••••
'

CRONICA
L fin, el otoño ha llegado; bien
venida sea la más bella estación del año, la que ha n..erecido ser llamada «dulce primavera de las almas tristes.»
El cielo, de un azul sereno
y luminoso, parece anunciar
alguna próxima ventura; flota
en la atmósfera una vaga promesa de esperanzas,
que nacen como tímidas flores postreras. La brisa
fría é inquieta, con sus rápidos vuelos, agita las
ramas amarillentas de los árboles; las hojas secas
caen á su beso, y dejándose arrebataren sus locos
giros, ruedan entre el polvo gris de las veredas
silenciosas, y caminan sin cesar impulsadas por
ese vierto helado, hasta caer en el misterioso espejo de una charca qne duerme su triste sueño de
quietud, bajo la sombra de los altos álamos. Esas
pobres hojillas amarillentas, son la imagen más
completa de algunas almas inquietas y soñadoras
qne, en busca del ideal, avanzan á veces por caminos extraños y sombríos, en los cuales, el encanto del misterio les sirve de guía infiel y traidor. De improviso, un golpe de viento las arrastra
al tranquilo espejo del agua que refleja el azul
horizonte; allí duerme quizás la dicha; un instante más, y las hojas naufragarán entre la linfa pérfida, y las raíces ocultas de flexibles y ahogadoras plantas acuáticas, semejantes á monstruosos
animales submarinos.
No hay que seguir el misterioso y traidor encanto de lo desconocido, lectoras mías; á veces,
la imaginación sirve de brisa inquieta, buscadora
de ideales; parece impulsarnos por bellos y desconocidos caminos, más no se le debe escuchar;
tal vez al fin de la vereda silenciosa y tranquila,
espera la muerte de algún ideal en las aguas dormidas y traidoras del cruel desengaño.
A veces el otoño que guarda una sorpresa para
cada día, tiende sus crespones grises y melancólicos sobre el horizonte; una dulce y extraña sensación de «cosas idas&gt; y de nuevos sueños, viene
entonces, á llamar por los opacos y húmedos cristales; la niebla flota ante nuestra vista, como una
ilusión que se muestra sin acercarse demasiado
para no dejarse aprisionar; las gotas de una 11 u via
fina y ligera, vienen á deslizarse por las hojas que
el otoño comienza á dorar y mojan las calzadas
polvorientas y tristes; los pájaros callan en sus
nidos; el frío reina como un señor tiránico y huraño; las puertas se cierran y los abrigos de terciopelo y de pesados y elegantes paños, salen de
los grandes armarios de perfumada madera. Es el
frío qne llega, es el otoño, hermano mayor del invierno, más amable y más poético que él, pero á
veces, con semejanzas fraternales muy marcadas.
Las tdas gruesas y los abrigos, comienzan su
efímero reinado. Vemos ya, algunas boas de pieles y de plumas, adorno que hace tan distinguidas y elegantes á las damas, prestando al más
sencillo atavío, un aspecto de lujo y de refinamiento de muy buen gusto. Los hay en la presente estación, de plumas de avestruz, de gallo; pieles de
zorro, de nutria, y otras muchas. Las de fino vellón de carnero, son muy bonitas, y su blancura
mate con reflejos argentados, hace mucho favor al
rostro. En cuanto á los sombreros, aunque no han
suprimido sus plumas, durante el estío, hoy están
en boga, éstas, con mucha privanza.
Se ve en las altas copas y las extensas alas de
eso~ sombreros, tina gran variedad de plumas.
Las de gallo, tienen en la actualidad mucha aceptación; se colocan en airosas combinaciones, casi
siempre en un lado, ya sea en elegantes «aigrettes,&gt; ó bien diagonales y tendidas, Las alas de paloma ó de tórtola, son también muy buscadas; este adorno da á los sombreros, una graciosa coquetería, digna de llamar la atención. A veces se coloca un grupo de plumas de gallo, finas y flexibles, que se levantan con atrevida gallardía, para
caer después suavemente, como la desmayada copa de un sauce. Las plumas de avestruz, grandes,
sedosas y exquisitas, continúan siendo, como
siempre, las reinas de las plumas, Su precio es
cada vez más alto, pero á pesar de esto, la Moda
no puede prescindir de la altiva y majestuosa belleza que éstas tienen,

/

En cuanto á las novedades que el otoño ha
traído para los abrigos, trataremos de ellas próximamente con nuestras lectoras, pues todavía las
brisas frías no obligan con sus rigores, á usar este artículo de lujo y de necesidad, pero muy pronto diremos algo sobre asunto tan interesante, pues
el abrigo, tiene tanta ó mayor importancia que los
trajes, durante la temporada de invierno.
MARGARITA.

CUESTIONES TRASCENDENTALES
LA SOLEDAD

' O poco extrañará á mis lectoras el título
' que encabeza estas líneas; sin duda preguntaránse con asombro: ¿por qué hablarnos de la soledad? Es cierto que, á primera vista, parece un tanto fúnebre y fuera de
propósito hablar de asuntos tan serios, y al p,a recer melancólicos, pero avanzando un poco más
en la lectura, encontrarán en ella mis amables
lectoras, las originales y delicadas ideas de un
ilustre escritor francés que, tratando de esta materia, ha sabido con el brillo de su talento, pre•
sentarla por su lado más poético y bello.
Dicho escritor dice que, en un conjunto de almas femeninas interrogadas por él sobre esta cuestión, la gran mayoría se declaró en favor de la
soledad, aceptando con agrado la idea de dar al
esptritu, unas vacaciones ó descanso de la vida
intelectual y sensitiva, por medio del aislamiento y la quietud. Es verdaderamente discreta y
oportuna dicha idea, pues del mismo modo que
en muchas enfermedades se recomienda tomar
ciertos baños de aguas medicinales, ó cambiar de
temperamento, así también, en las fatigas y molestias del espíritu, debe buscarse un remedio
apropiado, y muchas veces el mejor de todos se
encuentra en la soledad. La excesiva fatiga intelectual, provenida ya sea del estudio, ó ya de una
vida interior demasiaco activa, no puede curarse
sino con el silencio y el descanso que se encuentran solamente en el aislamiento. Por esto, los sabios ó artistas de la culta Europa, dan vacaciones
á sus labores, para aliviar un tanto el cansancio
que les produce el trabajo cerebral. En cuant~
la vida sensitiva, demasiado agitada, es indudable que necesita, también, de un paréntesis para
recobrar las fuerzas perdidas en la actividad, á
veces vertiginosa de la imaginación. Esto habla
más directamente con los espíritus femeninos, y
por tanto, nos dirigimos de un modo especial á
nuestras lectoras, y más particularmente, á las que
no se ruborizan de ser soñadora~ y sensitivas en
pleno siglo veinte. Ellas conoce11, sin duda, en el
misterioso santuario de sus íntimos secretos sentimentales, los dolorosos desgarramientos, las
profundas tristezas y las incurables nostalgias que
á veces enferman gravemente los corazones feme•
ninos; y no es, por cierto, en el bullicio de las
fiestas, y en el esplendor de los teatros y salones,
donde pueden curarse esas penosas enfermedades
del alma. La soledad es la única, la excelente
amiga de los que padecen, pues si bien es cierto
que el ruido ensordecedor de las diversiones,
opaca por algunos momentos la voz interna de las
penas sensitivas, ese remedio es pasajero, y terminada su breve acción, más dañado se encuentra
el paciente, y más se recrudece su dolencia con
el horror del hastío. Una delicada alma femenina, opinaba que la soledad es tan buena compañe·
ra para la tristeza como para la dicha. Y en efecto, ¿puede imaginarse mayor dulzura que la de
saborear un recuerdo grato en la más completa
soledad? Tal vez, mis lectoras, piensen encontrar
muchas dificultades para procurarse una breve
temporada de aislamiento como alivio á sus cerebros fatigados ó á sus dolencia5 sentimentales,
pero á esto debe oponerse la misma energía con
que se r\;sqelve~ las gificultades que se presentan

al irá tomar los baños curativos, ó las temporadas en el campo, para abreviar algunas convalecencias -largas y penosas.
¿Se cuidan la garganta ó los bronquios afectados? ¿se preocupan las personas de la anemia que
avanza lenta y terrible como una amenaza silenciosa?; pues no es menos prudente y justo, cuidar de algunas asfixias morales ó de a•gunos desfallecimientos del alma, que pueden llegar á la
depresión absoluta de las más nobles facultades,
No hay tiempo que perder en eso~ achaques del
espíritu, y muchas veces la soledad los alivia ó
cura por completo. Algunas cabecitas femeninas
sienten el vértigo más desagradable, al considerar
la soledad como un remedio; pero para tranquilizar á esas lindas temerosas, debemos asegurarles
,::ue si no desean la soledad, es, sin duda, porque
no la necesitan de un modo absoluto, y que tomándola á pequeñas dosis, la irán amando poco
á poco, como á todo lo hermoso y profundo; ¿no
es bello el horizonte azul y el inmenso océano,
en su augusta y tranquila soledad? Pues así, también, el alma puesta frente á frente de sí misma,
lejos del bullicio y de las frivolidades, encontrará un inmenso placer en la contemplación de sus
extensas facultades. Y si no son inclinadas á la
poesía de la silenciosa meditación, que embriaga
á ciertas almas con la fina observación de todo Jo
que les rodea, entonces, para amable compañía de
la soledad curativa, pueden buscar un buen libro
que no adolezca de la peligrosa enfermedad literaria, que se llama sentimentalismo exagerado.
Tal vez no todas mis lectoras gusten de esta compañía, pero, en tal caso, ¿ no podrán abrir el grande y hermoso libro de los propios recuerdos?
Allí, en esa grata soledad, tan útil para aliviar los
cansancios del alma, pueden hojear lentamente
ese libro siempre bello é interesante, y ciertamente que, llegarán sin hastío hasta el final, muchas
veces leído de sus últimas páginas.

Secretos de tocador

489

r ... .,. ..............--.~ ... .,. ... .,. ... .,. ~..,
~

~

~

1
EL • GUANTE 1
L .....,. ....... ....... ....... ....... ....... ~J
~

~

~

~

~

••••

do de los mitones y los guantes. Estos no se conformaron con su destierro y se aprovecharon de
los primeros días del imperio para volverá estar
en el favor de las damas. Los hubo, en fina piel, todos bordados de oro, de sedas de colores, calados,
y cubiertos de lentejuela. Su vuelta fué de tal
modo triu$1, que una mujer elegante no podía
tener menos de seiscientos pares de guantes por
año, Un par de ellos, costaba de quinientos á
seiscientos francos. Los que valían solamente
diez francos, eran mu y corrientes y estaban destinados á personas pobres; si se deseaba tener algo
regular, había que invertir en su compra, lo menos dos luises.
El duque de Berry, compró en una ocasión, un
par de guantes, por el precio de seiscientos diez
francos. Los había de piel de cabra, de Suecia, de
Sajonia, más no eran bordados estos últimos, Se
renunció á adornalos de esta manora, pero se les
cubrió de pinturas de motivos galantes, en varios
estilos, y hasta á la acuarela. Esta época fué, como el apoteosis del guante. Desde entonces, el
gusto ha cesado de concentrarse en un sólo modelo, y vemos actualmente, la vuelta de los guantes antiguos, modernizados al estilo de nuestros

L guante es uno de los más útiles y también uno de los más bonitos acc~sorios
de la toilette femenina. Una mujer no
stá comp!etamente arreglada, ni presena un con¡unto elegante y agradable si
no lleva cubiertas las manos, con un par de guantes, finos é intactos.
Este es un artículo de lujo de los más exquisitos contra el que se protesta con mucha frecuencia, y sin el cual, á pesar de esas protestas, las
damas elegantes autoras de ellas, no pueden pasarse sin él.
Uno de los motivos que producen tales protestas, debe _ser, sin _d~da, lo muy caras que resultan
esas graciosas fuhhdades femeninas, pues gravan
el presupuesto dedicado á ese objeto más que
cualquiera otro artículo, desde el momento que
los guantes exigen estar siempre nuevos y sin el
menor desperfecto, por lo cual es indispensable
renovarlos con muchísima frecuencia,
En. la _actualidad los más "chic" son los guantes
de Suecia; están en auge á tal grado, que á veces
se ha a~otado su importación, aun cuando sea por
breve hempo. Los guantes legítimos de Sajonia
son también muy estimados, principalmente para

Guantes para reuni6n; de actualidad.

El guante mosquetero, modernizado.
paseos matutinos y excursiones campestres. Estos
guantes, son frescos, agradables y deliciosamente
perfumados. Por consiguiente, la Suecia y la Sajonia son ahora las privilegiadas para este artículo.
La historia del guante se remonta á la más lejana antigüedad. Una bonita y graciosa leyenda,
pretende que su invención se debe á la misma
Venus-este es su timbre de nobleza-pues se dice que, para defenderse de las espinas, que tiene
consigo toda rosa, la diosa de la belleza acostumbraba cubrirse sus lindas manos. Como se ve
á pesar de su espíritu aventurero, Venus tení~
la prudencia de la coquetería. Sus hijas de la
época actual, se le parecen un tanto en este punto. Todas las damas elegantes de la antigüedad,

han recurrido al guante, para defender sus manos
de los besos demasiados bruscos, á veces, del aire
y del sol. Cleopatra, Aspasia, Lais, Friné,Faustina y
otras muchas, tenían el refinamiento de cuidar sus
bellas manos guardándolas en exquisitos guantes
bordados.
Este mismo sentimiento de coquetería, se encuentra en todas las épocas; sería muy fácil de·
mostrar esto, haciendo aquí una historia completa del guante, que no carecería de interés para mis
lectoras, pero los pormenores minuciosos de fechas y nombres, no son del agrado de todas ellas,
y por lo tanto, es preferible apuntar solamente
estos ligeros datos. Diremos nada más, que el
guante ha tenido, como todas las chucherías y
frivolidades, sus épocas de entusiasmo y de desgracia. El Directorio, por ejemplo, que suprimió
de la toilette femenina, muchos artículos de indudable utilidad, puso inmediatamente fin al reina-

Girantes de la época actual.
tiempos. Hemos conocido todos los géneros de
pieles, desde la cabra, ha5ta . . .. el perro.
Al reinado de la cabra blanca, ha sucedido el
de piel de Suecia gris perla, el cnal ha vuelto á
destronar el de la cabra, y así, sucesivamente.
En la actualidad se prefiere el matiz perla del
cual la gama se extiende de una manera extraordinaria. Como se ve por estas líneas, la hi~toria
del guante, es una de las más variadas é interesante~; ha bastado el capricho de una mujer, para
cambiar el aspecto de ese accesorio del bnen gusto y de la elegancia. Espero que mis lectoras habrán leído con agrado estos breves apuntes. '

ALGUNos:MODELOS D~GUANTESfANTIGUOS.
UANDO la piel está muy seca y propensa á las erupciones, es conveniente
tomar mucha fruta y legumbres. El sudor
de las manos, se evita humedeciéndolas
varias veces al día, con un compuesto de
90 gramos de agua de Colonia y 15 gramos de
tintura de belladona, bien mezcladas, El mejor
remedio para quitar lo partido de las manos y de
los labios, es la manteca de cacao, que cuesta poco, dura mucho, y tiene la ventaja sobre todas las
combinaciones en que entra la vaselina, de que
tiene buen olor. Para los niños se recomienda
mucho la manteca de cacao, porque obra pronto
y eficazmente sobre la piel más delicada,
Una de las cosas más molestas y desa~radables,
son las espinillas, que deben atacarse inmediatamente que se presentan. Como están producidas
por substancias extrañas que se introducen en los
poros, es preciso que éstos se abran para quitarlas. Un medio eficaz, es lavarse la cara con agua
muy caliente, y frotársela después con una toalla,
Es muy conveniente dedicar un rato todas las
noches, antes de acostarse, al tocado y á la higiene del cuerpo. Lavarse la cara con agua caliente,
da muy buen resultado y produce tanto bienestar,
como una hora de sueño, Acepillarse el pelo durante minutos, vigoriza el cabello y calma los
nervios. Después de hecho ésto, abrigarse bien y
tomar algo caliente, ya sea leche, chocolate ligero,
ó té solamente, con una galleta ó tostada de pan,
evita los insomnios y hace que al día siguiente
despierte uno descansado, de buen humor, y con deseos de disfrutar de la existencia, y bien dispuesto
para las luchas de la vida. Nada es tan dañoso
para la piel, como salir al aire sin habérsela secado perfectamente, pues cuando esto no se hace,
el contacto del aire la parte inmediatamente, poniéndola áspera y desagradable al tacto y aún á
la simple vista. Las mujeres que desean conservar fina y delicada su piel, no deben olvidarnun,
ca esta recomendación.

Guantes con puños, adornados
de bordado5.

Epoca de la Revoluci6r..

Segundo Imperio.

~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

EL ARPA MARAVILLOSA
OS CABALLEROS se llegaron á aquella
morada en busca de una esposa. Pidieron á la hija menor y despreciaron á la
mayor. Es que la menor sabe hilar lino; la otra guardar cerdos. La menor
puede hilar oro; la mayor no puede hilar la lana.
Y acontece que la mayor dice á la menor: &lt;Vamos á la orilla del mar.&gt;
- ¿Qué haremos á orillas del mar? No tenemos
seda que llevar,- responde la otra.
- Nosotras nos parecemos ya; nuestra blancura
llegará á ser la misma,
- Aunque te laves todos los días, no te pondrás más blanca de lo que Dios quiere; y aunque
lo seas tanto como la nieve, no obtendrás á mi
prometido.
La menor se sienta sobre una piedra, y la mayor la empuja y la hace caer al agua,
Lo pobrecilla alza las manos en angustia infinita gritando:
- Querida hermana, sálvame, sálvame, ayúdame á volver á la orilla.
-No te ayudaré,- responde la otra,-si no me
prometes cederme á ese caballero que se llama tu
prometido,
-¡Ay de mí! te daré cuanto poseo; más de mi
prometido no puedo disponer, hermana mía,

Primer Imperio,

Guantes guarnecidos de
bordados en crín,

..........................................••e•~.........,.......~••~•..•••~

-Te ofrezco enviará buscar para tí un nuevo
esposo y un ajuar recamado de oro y pedrería.
Sopla el Norte, y arrastra el cuerpo hacia el alta mar. El viento corre por las cerúleas olas, y
vuelve á conducir el cuerpo hacia la orilla. Sopla al fin el viento piadoso del Levante, é impele el cuerpo al lugar donde reposa, calladamente,
una barca abandonada que oscila entre altos juncos verdes.
Dos peregrinos llegan, y encuentran el cadáver, el cadáver ya rígido, ya frío, pero hermoso
como un loto extendido sobre las aguas.... ,
Toman los brazos de la joven, y construyen con
ellos una arpa; toman sus rubios cabellos, y hacen
las cuerdas.
-Vayamos á la morada vecina donde se celebra una rica boda, ¿Qué mejor momento para que
el arpa cante sus mejores notas y diga cosas tiernas á la pareja enamorada?
-Vayamos, vayamos; no está lejos esa casa di•
chosa; vayamos á recoger para nosotros unas monedas, y para el arpa un aplauso.
Y siguen á lo largo del camino, junto á la orilla del mar, ensayando en voz baja sus mejores
canciones .... El viento se las llevaba, y el seno
del agua las recoge para devolverlas en plácido
susurro.
Comienzan á caer las sombras de la noche, En
la morada dichosa se prenden las luces, cada ventana es una boca q ne pregona la alegría; el rumor
de la fiesta sale en oleadas vibrantes y se esparce
por las cercanías.

Cuantos pasan exclaman: «iQué boda tan venturosa! iQué fiesta! ¡Cuánta dicha! ¡Cuánto vino
se derramará de las barricas· ¡cuántas flores se habrán deshojado á los pies de la novia, y cuántos
versos de oro habrán revolado sobre su cabeza....&gt;
Los peregrinos llegan. Colócanse jnnto á la
puerta, y tocan el arpa.
A las primeras notas, salen los convidados - la
1;ovia_ entre ellos,-y escuchan con interés 10' que
a dec1r va el arpa maravillosa.
La primera cuerda canta: &lt;La esposa es mi hermana.&gt;
La segunda cuerda dice: «La esposa me ha dado la muerte.&gt;
La tercera cuerda vibra: &lt;El esposo era mi prometido.&gt;
La n_ovia se pone roja corno una brasa, y grita
con grito destemplado:
- ;Esa arpa me molesta lleváosla, no quiero escucharla!
Mas la cuarta cuerda dice: «El arpa no callará.&gt;
Y así e~ en ~fecto, el arpa no calla, el arpa cuenta la trágica historia ... .
Al oírla completa, la novia, que está ya pálida
porque la Muer.e la tiene en los brazos, rueda
por el suelo como una hoja tronchada ...... Y el
novio, extático por el dolor, clava su vista en
aquellas cuerdas que tienen el rubio de los cabellos de la que fué su amada,

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FOT. FÉLIX, DE PARÍS.- :MODAS BADIN.
FoT. FÉLIX, DE PARÍS. -MODAS DALANG.

Traje ele ceremonia. - E legante . traje pri~c~sa,
hecho en terciopelo gris. Falda en forma de tumca,
abierta por un lado, sobre rico tul del mismo color,
b0rdado de plata. E l cuerpo, confeccionado en el
mismo tul bordado, abierto sobre una camísola de
finísimo encaje; mangas hasta el codo, y puños del
mismo encaje que la camisola.

Sombrero de satín blanco, for rado de terciopelo
gris acero. La copa está rodeada por ancha banda
del mismo terciopelo. En el frente, luce una g ran hebilla de acero, de la cual parten tres grandes plumas
blancas, .d e avestruz.

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�492

EL MUNDO ILUSTRADO

ELIXIR. ESTOMACAL
-- DB SAIZ DB CARLOS -usTOMALIX ..

EUPEPTICO, TONICO=DIOESTIVO Y ANTIOASTRALOICO.
Constituye eHa especialidad el tratamiento más raciona! y seguro para la cumión de las enfermedades del estómago é intestinos,
porque quita el dolor, ayuda á las digestiones, abre el apetito y tonifica.
El funcionamiento casi continuo del aparato digestivo, los abusos en el régimen, las pasiones deprimentes, la mala calidad de los
alimentos y bebidas, los excesos de todo género, etc., etc., son las
causas que de ordinario, alterando la vitaltdad de la mucosa y glándulas digestivas, dificultan la secreción normal de los jugos gastrointestinales, y de aquí la pereza en las digestiones, primer eslabón
de la cadena que, de continuar, ha de ir enlazándose con la Saburra Gástrica, Pirosis, Pesadez general, Inapet,encia, Repugnancia
para ciertos alimentos, Pesadez de cabeza y Cefalal 6ias, Acedias,
Gastralgias ó Dolores de estómago; sensación de peso en esta víscera, Vómitos, Vérti 6o estomacal, Dispepsias, Enterargía ó Dolores
Intestinales, Estrefíimiento ó ·Diarrea, Cólicos, desarrollo de microorganismos, formación de gases, sensación de peso en el hipocondrio
derecho, Ictericia ó color amarillo, etc., etc. Claro está que muy
pocos enfermos tendrán este cuadro completo de síntomas, y muchos sólo dos ó tres de los enumerados, pues corresponden á diversas especies morbosas y no á una sola enfermedad.
El Elixir Estomacal de Sáiz de Carlos alivia desde las
primeras dosis y cura en casi todos los casos, las enfermedades y
síntomas expresados, aun cuando tengan una antigüedad de treinta
años, no habiendo una lesión irreparable y usándolo el tiempo necesario (de uno á varios meses); es Completamente inofensivo, y debido á la pureza qui mica de sus componentes, á la exacta
dosificación y á la seguridad de sus efectos, lo usa la clase médica,
con preferencia á todos los medicamentos conocidos hasta el dia..
Los médicos que nos han comunicado sus resultados, lo han ensayado en las enfermedades siguientes: Gastritis crónicas, Gastralgias, Dispepsias, Gastralgias y Dispepsias con Cloro-Anemia, Ilipercloridrias, Neurastenia gástrica, Dilatación del estómago, Mareo en el Mar, Ulcera del estómago, Gastro-Eoteritis crónicas. Disenterias y enfermedades Gastro- Intestina.les de los nii'ios. Han
usado en estos clientes el plan dietético conveniente en cada caso,
v como medicamentos sólo el Elixir Estomacal de Sáiz de
·carios, consiguiendo el alivio de síntomas tan molestos como el
dolor, vómitos, acedias, pirosis, inapetencia, diarreas, etc., etc.,
desde los primeros días y viendo con sorpresa la curación de úlceras del estómago, bi percloridrias, dispepsias, gastritis, gastralgias.
enteritis crónicas, algunas de treinta. años de antlgiiedad y el alivio considerable de muchos gastro-ectásicos, gastritis tuberculosa

y mareo de los que viajan por el mar. Los catarros gastro-intesti-

nales de los niños ceden igualmente con el uso de esta medicación,
siendo utilísimo en la época del destete.
El Elixir de Sáiz de Carlos es un preparado higiénico medicinal de agradable sabor, que ayuda á las digestiones, tonifica y
aumenta el apetito, por lo que lo mismo pueden usarlo los enfermos de dispepsia que las personas sanas. Tomando una cucharada
grande después de las comidas, se digiere bien, y no sólo evita. las
enfermedades del aparato digestivo, sino que las cura si las hay¡ las
fuerzas aumentan: el trabajo intelectual, lo mismo que el flsico, se
efectúan sin fatiga, y el individuo débil se vuelve fuerte: la vida
se prolonga, porque las funciJnes digestivas se hacen á la perfección; los sistemas nerviosos, muscular y óseo, se fortifican, y la
sangre adquiere los principios nutritivos más ricos para repartirlos
en toda la economía.
Es indispensable su uso para todos los individuos de esta época
de excesivo trabajo intelectual y fisico; no perjudica jamás aunque
se tome afíos seguidos, siendo útil para h,s trastornos digb&amp;tivos
del niño en la época del destete y desde su más tierna edad; para la
delicada sefiorita pálida, anémica, cuyas digl'stiones son perezosas
y su apetito débil, para el sabio, para. el hombre de bufete, para el
periodista, para el hombre de negocios, pues teniendo todos un exceso de funcionalismo en el cerebro por múltiples causas, poseen un
estómago delicado, al que hay que ayudar para que las digestiones
se terminen y el cerebro se nutra y funcione mejor; es útil para el
que se dedica á los trabajos corporales, porque en menos tiempo
repara las fuerzas perdidas, absorbiendo con rapidez los principios
nutritivos, y es, en fin, utilísimo para todas las edades, sexos y clases sociales, pues da fuerzas. salud y energías necesarias para la lucha por la existencia, cada dia más difícil en todas las naciones.
MAREO EN EL MAR.

'1

¡i

"Esta afección, cuyos síntomas se notan en el aparato digestivo,
predominando las náuseas y los vómitos, unidos a ' malestar general y originados por causas múltiples se combate con éxito con el
Elixir Estomacal de Sáiz de Carlos, pudiendo usarse como
preventivo antes de embarcarse y como curativo. en cuanto se notan las primeras molestias, después de la instalación á bordo.

ESTOMAGO E INTESTINOS

De venta en Farmacias y Droguerías.

Agente General de América, Carlos S. Prats.
Solución al problema núm. 13 de "El Mundo Ilustrado."
Negras.
Blancas.
r-A r A.
R 6 A.

AJEDREZ

Apartado 468. México, D. F.

Llegué á la orilla del mar: preso rugía en el
profundo abismo, en vano levantaba sus olas y
revolvía sus espumas ...... Fuí á la selva y E'nProblema No, 14, POr B. D. Bruce,
contré al tigre esclavo de su instinto, y al reptil
2-C IR. +
R s R.
de Shelburne, N. S,
en las garras de la envidia!
3-A 2 C. ++
Yo, preso en las redes de mi avidez, corría; coNEGRAS.
rría, contemplando yugos y más yugos!
R 4 D.
I--"Derramaba el sol su lumbre abrasadora sobre el
2-C IR.
R 5 R.
dilatado desierto; osé verlo, y lo ví con el grille3-A 2 C
te de sn ley invariable, seguir la eterna ruta que
México, octubre 1 °-19()8.
origina el día y hace la noche! Pensé en el planeVICTOR M. DIEZ BARROSO.
ta que pisaba, y &lt;sentí&gt; su vertiginoso rodar por
Hemos recibido también soluciones correctas á estos pro- el vacío!
Continué mi marcha errante por los campos y
blemas. de los señores Olallo Rubio, de Cananea, Son. y
V. S. R.
los montes, y hallé en mi sendero un hombre: caRecibimos solución correcta al número 10, por el seflor minaba prisionero de las pasiones, del dolor, de
R. Sandoval.
las miserias ...
Mis labios en su sed se consumían como quemados en el propio fuego de mi ambición!
Cerré los ojos, y miré en mi alma: y la miré en
la cárcel de mi cuerpo, como un reo inocente en
obscuro calabozo.
¡Mis labios destilaban sangre!
¡Me ví á mí mismo, sujeto á tanto desengaño, á
(FANTASIA)
. tanta insignificancia, esclavo de mi anhelo, víctima de mi codicia de libertad, de mi ensueño de
independencia!
Para "El Mundo Ilustrado."
Con la locura del desencanto seguí corriendo .
. . . . Me puse á recorrer la tierra. Una avidez de Crucé como un vértigo arenosos desiertos, valles
independencia, una sed abrasadora de libertad,
fértiles, torrentes bramadores, pasé ciudades y
guiaban inciertamente mis pasos, en busca de algo fronteras .... moles y llanuras de hielo deslumdesesperadamente deseado, pero inexplicable y
braron mi vista con su blancura casi luminosa:
desconocido. La obsesión del infinito me fascinaera el polo! Llegué hasta el centro, ascendí por la
ba: hubiera querido penetrarlo, sentir su fruición,
BLANOAS
escarpada pendiente, hollé con mis plantas la
hundirme en él.
Juegan las blancas y dan mate en tres jugadas
arista superior, y mi espíritu se sobrecogió de
Emprendí la jornada. En mi senda tropecé con miedo.
Solución al problema número II de EL MUNDO ILUSTRADO.
un río de aguas rientes y cristalinas¡ lo ví: corría
Emprendí el regreso jadeante y débil, sujeto al
encadenado á su cauce, siguiendo su destino. Ha- cansancio de mi estupenda jornada. Mi sed en el
Negras.
Blancas.
llé un árbol: estaba sujeto al suelo por sus raíces, paroxismo de su grandeza, se hizo insensible y la
R X C.
sus ramas presas en el tronco, sus hojas cautivas olvidé! Pisando las huellas que dejé en mi viaje,
r-D 8 T.
2-D I T
+.
en los tallos!
renovaba en cada sitio el espectáculo de una esPor un momento, la negruzca mole de una mon- clavitud, de una cadena.
Variantes:
taña obscureció mi camino, llegué hasta ella, y la
Ya se cerraban mis párpados al sueño, cuando
Mueve C ó P 6 C.
1--''miré presa en la llanura, en la reunión de sus en el brumoso horizonte divisé un espectro. Di2-C (1 C) 2 0
mismas rocas, de sus propios átomos! Alcé los rigía hacia mí sus pasos, sugestionándome con su
ojos, y por el foco de mi mirada cruzó un cóndor mirada de magnéticos fulgores: ¡Era la Muerte!.. ..
P 5 D.
I- -"gigantesco de alas potentes y corvado pi.::o, v lo . y mi vida también tuvo su yugo: se encadenó al
2-D 8 T
ví esclavo del viento, sin poder salir de nuestra misterio impenetrable, al infinito sujeto á Dios!
I - _ ,,_
atmósferai
SALVADOR PALENCIA Y LLERENA,
2-C se++.
Una tristeza infinita in:vadía mi espíritu: la sed
tenía secos y febriles mis labios!. ... . .
México, septiembre 25-19()8.

+

¡YUGOS!

+

++

++

,.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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          <name>Título Uniforme</name>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
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                <text>Fondo Pérez Maldonado</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>•

L LINDO LUSTRADO
Registrado como articulo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.-Impreso en papel de las Fé.lirlcas de San Rafael.

Año XV-Tomo 11

México, 18 de Octubre de 1908

...Al,onumento proyectado en hono1• de la C!orre9idora 9Jomtnguez
en .Querélaro. Proyecto de 0u/oglo

:T.

flJarrera.

(Primer Premio en el Concurso abierto por la Comisión del Centenario.)

Número 16

�502

li]L l'IIDNDO ILUSTRADO

Director, Dr. Luis Lara y Pardo.
Gerente General,

ALFONSO E. BRAVO.
OFICINAS:

lle de Alfara número 9, México, D. F. Apartado
tal 2.570.-Teléfonos: Erlcson, 1476.
Oompailía Telefónica, 471.

))OS·

--

PRECIOS DE SUBSCRIPCIÓN:

En la Oludad .............................. $ 1.25
En los Estados........... . .. .. .. .. . . .. .. . . .. .. 1.50
En el Extranjero... .. . . .. . .. .. .. .. . .. .. .. 2.00
NÚMEROS SUELTOS:

En la Oapltal. ..... ...................... $0,85 cs.
En los Estados...... .. . .. .. .. .. .. . .. .. . $0.50 cs.

EL REGATEO Y EL MOSTRADOR
DA operación comercial, especialmente entre nosotros, es un duelo
á muerte en el que cada una de las
e partes contratantes se afana por
enirañar á la otra, y en el que se esgrime,
se ~taca, se para, se cambia de guardia y
no están vedadas las estocadas á la italiana.
El interés del vendedor está en vender
caro y más caro mientras más malo; .r el
del ~om.prador en adquirir barato, y mejor
mientras más barato.
Estos intereses encontrados é inconciliables se debaten á fondo, se dilucidan meticulosamente ó se finge dilucidarlos, y antes
de venir á una transacción, marchante .r
tendero polemizan, se engañan, se tienden
redes y escaramucean de lo lindo, á fin de
salirse cada cua.l con la suya.
¡y cosa sorprendente! Estipulado el pacto y realizada la transacción, cada uno de
los adversarios se retira á sus cuarteles de
invierno, con la firme convicción de haber
plantado al otro una banderilla.
Estas actitudes respectivas y estos procederes recíprocos, llevan nombres consagrados por el uso. Esa habilidad, esas artimañas, esa esgrima especial se llaman para el
que compra, regateo, para el que vende
mostrailol'.

Saber regatear, tener bue11 mo-~tmdor,
son una necesidad de primer orden, dados
nuestros hábitos comerciales; y tan inclispensable es para una ama de casa ó un jefe
de familia saber regatear como para un comerciante ó dependiente tener buen mostrador.
En ese &lt;Yénero de sport, como en todos,
hay verda~le1·os clwmpio11.~, y quienes á él
se entregan, y son legión, suelen practicarlo por dilettantismo, por amor al arte,
por verdadero vicio y con la asiduidad y la
testarudez de ajedrecistas.
Señora hay que sale de su casa á las 9
a. m. al 0011ie1·cio, según la frase consag1·ada, y' regresa á su casa á las 4 p. m.. jadeante sudorosa, muerta de hambre; ~~ por
toda c~m.pra trae un medio metro de listón
liberty ó un pañuelito de frivolité; y hay
dependiente que se pasa seis horas frente á
una compradora para lograr . venderle con
cinco centavos de recargo un decímetro ele
calicot.
Y qué derroche de ingenio, q!1é. gracejo,
cuanta literatura y cuanta sof1st1ca para
llegará tan exiguos resultados! Se o~en
risas exclamaciones, protestas, se cambian
confidencias, se miente sobre la calidad, la
procedencia y la duración, siempre garantizadas de la mercancía; se afirma audazmente ~ue en otra parte hay mejor y más
barato· se replica que será porque el artículo e; tramado, ó de imitación ó alemán
en vez de francés, y se concluye, cínicamente, prometiendo el dependiente_ comprar á ese precio todo lo que se le traiga, y
el marchante ofreciendo cargamentos de la
mercancía á la mitad del precio que se le
pide.'

Al caer la ta1·de, si el regateo ha empezado en la mañana, ó al peso de la noche, si
dió principio en la tarde, dependiente .r
marchante se separan sat.isfrchos ele haber
perdido seis horas y de haber lucrado seis
centavos; pero eso sí, radiantes r org·ullosos de su campaíia.
Poi· qué todo ésto1 tCómo es que el comercio que, mitológicamente hablando, tiene alas en los pies, resulta tener entre nosotros plomo en las alasi iCómo es que las
mercancías tienen escritos sus precios en
cifras . ignoradas, con signos cabalísticos,
aterradores é incomprensibles en vez de
ostentarlos en mímeros conocidos? Y cómo
nos resignamos á perder diez veces en
tiempo lo que no hemos de obtener una sola en precio del artículo?
Todo el mundo nos habla ele la rapidez de
las transacciones y de la necesidad de acelerarlas. Hombres de genio han inventado
máquinas ultrarrápidas, raudos vapores,
trenes relámpagos para hacer instantáneas
la producción ~• el transporte de las mercancía , r todos estos esfuerzos y todos esos
gastos Yienen á estl'ellarse ante el 11108! mdo,· de un dependiente y ante el l'egatPo de
una matrona.
Y todavía la actitud del dependiente es
explicable. El comienza, ésto es profesional
y humano, por ofrecer malo .í caro, r es
fuerza que con su all1ago, con sus buenos
modales y con su dialéctica impida que la
compradora se largue y lo deje plantado, ó
que le lance un paraguazo monumental.
Pero la matrona 1, poi· qué regatea? Con
oír el precio, saludar cortésmente r dar la
media vuelta, todo quedaría rápidamente
arreglado.
Seamos justos: es el rP(!rtfPO el que ha
creado el 1,108tmdo1·. Las seíioras, porque
1·egat,,o y bello sexo es la mi ma cosa, alegan que si el regateo engendra al mostrador, en cambio al regateo le ha engendrado
la mala fe del comerciante. Es posible; pero á la vez es indudable que con abstenerse
de regatear y, temporalmente, de comprar
se le quemaría el pasto á la mala fe comercial.
El dfa que el come1·ciante sepa que si el
precio f!UC pide, y que la mercancía debe
ostf'ntar, es exagerado nadie ha ele comprarle, se verá oblig;aclo á poner en armonía los precios con la calidad de la mercancía \' f'l estado del meclio comercial, á tl'ueque· de quedarse sin clientela. Entonces
adiós 11108fi'uilo,·.'
Pero qué sería del bello sexo si no regateara! Lo hemos privado de todos sus derechos _y por consiguiente de toda actividatl
política; le tenemos casi vedadas las investigaciones científicas, la polémica periodística, el ejercicio de las profesiones Ji berales.
Para él todo campo de actividad, de lucha.,
de batalla y por consiguiente ele triunfos,\'
de oforia están cercados .Y le son inaccesible;, .No le hemos dejado más t~rreno libre
(]_ue el de la moda y el del regateo, y así
como la ardilla eonfinada en su jaula se
ao·ita por hacerla girar, para dar ejercicio á sus miembros y satisfacción á sus
anhelos de actiYiclacl, así la mujer, se refu&lt;Yia en la moda y en el regateo para hacer;e la ilusión de la lucha y de la victoria .v
desterrar de su oído el monótono hervor del
puchero doméstico.
Los fenómenos que estudiamos, como todos los de orden social, tienen abolengos lejanos como cimentaciones profundas y para
acabar con el regateo y con su fastidiosa
consecuencia: el mostrador, será necesario
que el feminismo haga su obra, que emancipe á la mujer, que la levante hasta el nivel de la actividad del hombre.
Sólo que entonces lo probable es que
quienes practiquemos el regateo seremos
los hombres. En cambio disfrutaremos de
los atractivos del mostrador femenino.

DR. M.

FLORES.

l!ll. MUNl&gt;O 11.llSTltADI)

Crónica Científica

1i03

T olstoi á los ochenta años

Influencia del Desierto en el hombre.

L desierto no es sólo &lt;un asilo de la de•
solación y de la muerte, sino una fuente constante de energías vitales,
- - • - - ~ espirituales y de raza,&gt; tal es el
tema de un libro publicado recientemente en Inglaterra, que tiene por título &lt;Paseos por Arabia.&gt;
Su autor dice: «Todo lo que experimentamos
aquí,- las amargas y trabajosas jornadas, los in•
convenientes y estorbos á cada momento, la desnudez de la tierra, la alimentación frugal, el te•
rrible calor y el aire fino y penetrante-se co1;1•
vierten en dedos elásticos dedicados al traba¡o
constante de renovar una vieja idea. Teniendo esto en cuenta, considere el lector lo que han hecho y lo que han dejado de hacer el Islam y el
árabe y se encontrará con que este libro le da la
clave' del carácter de dos de las más potentes influencias que han obrado sobre los destinos de la
humanidad.&gt;
La raza árabe y la religión islamita son ~rod~ctos gemelos del desierto, .Y los dos han. e¡erc1do
sobre la humanidad el nnsmo efecto estimulante.
No sólo es el árabe el más excitable de los mortales sino que ha tenido siempre el don de comunicar su excitabilidad á los demás. La mitad de
los conflictos universales en los últimos mil dos•
cientos años han estado relacionados con la in·
fluencia árabe ó la sarracena. Los asirios, los indús los kurdos, los persas y los negros del Sudán'. han sufrido esa influencia y han sido eleva•
dos y después desprecia?os por ella.
.
El árabe ha sido el látigo de la humamdad. Aun
en las conquistas origin~les de los árab~ se ha
reconocido que no han sido tanto conquistas como revoluciones ; revoluciones universales y de
gran extensión contra el gastado paganismo, para
las que los árabes dieron jefes y les inyectaron su
propio impulsivis~o y ~u ~petuosidad. Para los
semi-esclavos del 1mpenahsmo los árabes fueron
más libertadores que conquistadores. Fueron el
latigazo que, atravesando la espalda de la h~nidad la hicieron ponerse de nuevo en movimient~. Y desde entonces han tenido en muchas
ocasiones el mismo papel.
En cualquiera parte del cercano Oriente y en
Africa Central ó del Norte donde ocurra alguna
revolución, levantamientos y luchas se puede tener la seguridad de ver al árabe aprontando combustible y atizando el fuego. El efecto de sus maniobras ha estado en una singular desproporción
con su fuerza numérica, la cual en la mayoría de
los casos debe haber sido escasa.
El desierto es el origen del Islamismo y de la
influencia de los árabes de una manera muy dife•
rente de como la Palestina es el origen del Cristianismo, ó Grecia el trono del Helenismo. No sÓ•
lo es el lugar de origen de fuerzas que pueden
ser trasplantadas y pueden operar con éxito en
cualquier parte. Es algo más, es una ~o~stante
inspiración siempre presente y una cond1c1ón necesaria de salud y vigor para lo que ha creado.
Nada es tan curioso en la historia como esa necesidad que ha existido siempre para la raza y la
religión del desierto de estar en continuo contacto con ese desierto para conservar su propia vitalidad ... ... Tanto Francia como Inglaterra aprendieron y pagaron cara la lección, que hay una
gran diferencia entre los moros de las ciudades y
los beduinos del desierto.
«El terrible calor, el aire puro y delgado que vibra en los sentidos, la desolación que impone á
todos los que viven aquí la necesidad de una resistencia sostenida, la falta de leyes que delega
sobre cada individuo la custodia de su propiedad,
de su honor y de su vida,&gt;-estas causas, obrando
sobre una raza durante cientos de generaciones
han estampado en ella un sello especial, no sólo
en su carácter y temperamento, sino en su moral
y costumbres. Han engendrado hombres que tienen confianza en sí mismos, indomables, arrogantes, orgullosos, valientes,- hombres imbuidos en
el más alto grado en esas virtudes viriles que todos los pueblos de la tierra han considerado como satisfactorias en ciertos períodos de su existencia, y en medio de las cuales la raza árabe se
ha establecido de una manera permanente; y han
engendrado un credo en el que estas virtudes y
esta manera de ser han sido consagradas,-un credo que, á pesar de ser estrecho de miras y desprovisto de riqueza y de profundidad, es el que
mejor responde á las necesidades del hombre como individuo .. .. . .
Así, pues, es como obra el desierto. Mantiene y
renueva las influencias árabes é islamitas llevando constantemente sobre ellas las mismas condiciones y circunstancias que las hicieron levantarse. Nada cambia en esta tierra donde el hombre
y sus ideas participan de la inamovilidad de la
naturaleza. La vida y las escenas que describieron los poetas de los tiempos de Mahoma, son las
mismas que Doughty, autor del libro citado al
principio de este artículo, describe en el mencionado libro.

Tolstoí y su esposa revisando la correspondencia y los p eriódicos.
O cabe lugar á duda de que Tolstoi es el más
universalmente conocido esc~itor de_ los q~e
viven actualmente, y se podna también decir
que quizás es el más conocido de los personajes de
la tierra. Por lo tanto, nada sería más natural que
una demostración mundial de simpatía al cumplirse el octogésimo aniversario del nacimiento
del gran ruso.
,
¿Quién es y qué representa ese ruso como simbolo de su país, para ser considerado como al¡(o
semejante al Kremlin, y qué es lo que ha hecho que su nombre haya llegado á ser familiar en
casi todos los hogares del mundo?
Hay r' ,s Tolstoi,-uno, el escritor dotado de
uua vi~ión artística y de un toque creador que
raras veces han sido igualados y quizá nunca sobrepasados, y el predicad_or cuya~ prédicas,_ aun•
que no han sido de gran mfluen:cia en la vida de
Jos hombres, si son sanos conse¡os á. un mundo ,
«cansado de vacilaciones y compromisos.&gt;
La vida del sabio de Yasnava Polvana está desprovista de acontecimientos notables. El reform,ador nació el año de 1828; el 28 de . Agosto, segun
el calendario ruso, y el 19 de Septiembre para la
cronología del Oeste. Después de un ~urso elemental en una escuela de campo, ,conhnuado_ en
la Universidad de Kasan, completo su ~d~cación
con un viaje por el Oeste de Europa. Sirvió _en el
ejército tres años durante la guerra de Cnmea,
casó con Sofía Andreyewna Bers, de Moscov:r, Y
ha sido padre de trece hijos, de los cuales viven
nueve.
• d
d
Sus trabajos en favor d~ la comuni~a , que eberían ser mencionados aun en sus biografías más
rusuperfic i'ales, son: organización de. las escuelas
.,
rales {1875); cooperación para la circu1acion y mejoramiento de publicaciones populares (1~5-1895);
organización de los socorros para las víchmas_del
hambre en la Rusia Central (1891-:92); renunc~a ~
todo derecho de propiedad literaria, monetaria o
de tierras (1895-96) y la publicación d~ sus muchos trabajos literarios, n,ovelasi opusc~üos ~
obras de teatro, cuya mayona ha sido dedica?ª a
señalar abusos del gobierno ruso. En 1?91 f~e excomulgado por el Santo Sínodo de la i$les~a rusa, y esto hizo que muchos de sus parhda_r,ios se
abstuvieran de tomar parte en la celebracion de
sus ochenta años.
.
Tolstoi, el artista y literato, se puede decir que
murió con la producción de su Anna. Karennma
escrita en 1875, un trabajo que el nnsmo autor
llama pobre y desgraciado, pero que, á pesar de
eso, será leído mucho despué_s de que se haya perdido el recuerdo de sus meiores sermones. ~o
hay que perder de vista el hecho de que el mismo Tolstoi divide su vida en dos ~art~s per~e~tamente definidas; la primera antenor a su cnsis
religiosa de los años de 1878-7~, du~ante _la c1;1al
escribió la mayoría de sus trabaJos hte~anos, m•
1 so su gran obra creadora: «Resurrección&gt;, tra~ajo que él ahora llama inútil_ y lle~o de mal.
«No puedo recordar esos días sm sentir ho:ror y
arrepentimiento.&gt; Había ensayado nos dice, la

N

Tolstoi y

ciencia y la cultura modernas, y se retiró de ellas
en vista de que &lt;la primera no es capaz de resolver los problemas de verdadera importancia, y la
segunda es hueca y falsa.&gt; Por eso es por lo que
se dedicó á la vida sencilla y franca y á la ideal
de los campesinos que son la clase que más se
acerca á los verdaderos cristianos. Desde el año
de 1878 sus escritos han sido casi exclusivamente
polémicos y didácticos.
Las fotografías usadas para las ilustraciones de
este artículo uos dan idea muy exacta de la apariencia personal de Tolstoi. El autor lo recuerda,
durante una visita á Moscow, en 1900, como un
hombre grande, robusto, con los brazos muy largos caídos á los lados del cuerpo; nariz ancha, labios un poco gruesos, y ojos pequeños y grises,
una gran cabeza sólidamente sostenida sobre unos
hombro~ voluminosos y ligeramente combados,
una barba gris tirando á blanca y sobre todo esto
un aspecto indescribible de poder y dominio. Su
aspecto y su cara es de un intelectual, fanático
tal vez, pero no un soñador. Se ve que es un
hombre convencido de sus ideas, las que no habrá poder capaz de hacer vacilar.
Tolstoi dice que ha descubierto en el sermón
de la montaña cinco leyes las cuales ha convertido en su norma de fé y de conducta, y las cuales
encierran los grandes principios que deben regir
la conducta del mundo. Estos principios se resumen en la siguiente forma:
«Vive en paz con todos los hombres, y no con«sideres á ninguno como tu inferior.
«No tomes la belleza de tu cuerpo como motivo
«de orgullo.
«Cada hombre debería tener una sola mujer, y
«cada mujer un solo marido, y no deberían divor&lt;ciarse por ninguna razón.
&lt;No te vengues y no castigues al sentirte insul«tado ú ofenaido. Sufre todos los males y no los
&lt;pagues con otros males, pues todos somos hijos
&lt;del mismo padre.
«Nunca interrumpas la paz tomando como pretexto el patriotismo.&gt;
Los críticos pueden discrepar en sus opiniones
acerca de Tolstoi, pero nunca deberán rehusarse
á reconocer que los tres grandes trabajos: «Guerra
y Paz,&gt; &lt;Anna Karennina&gt; y «Resurrección&gt; son
obras maestras de creación. En estas obras, como
en todas las del gran escritor, hay dos historias,
la que está basada en el título de la obra, y la de
una alma, á la que se procura considerar desprovista de lo que la rodea; esta historia es la de
Tolstoi mismo, contada con una franqueza y una
ingenuidad á la que el público no está acostumbrado, lo que ha hecho que se le considere como
falsa.
¿Han ejercido la vida y la filosofía de Tolstoi
alguna influencia en su tiempo? Los críticos dicen que, aunque vive y viste como los campesinos v predica el evangelio de la pobreza, sus hijos «han casado con el dinero&gt; y han renunciado
al modo de ser del padre, y su tierna y devota
esposa ha procurado «colocar un pedazo de ter•

s11

hija predilecta Alejandra Lwowna.

ciopelo debajo de la corona de su esposo, justamente en el lugar en que él quisiera que fuera
más_pesada.&gt; Esto es verdad. Pero nada puede
¡ushficar el que un hombre martiriceá una mujer
y á unos hijos á quienes ama ce,n toda su alma.
Haciendo á un lado estas deficiencias inocentes, no puede discutirse el que la influencia de
Tolstoi en Rusia se extiende desde el Zar hasta
los más humildes campesinos. Si no hubiera sido
por las enseñanzas de Tolstoi, es probable que el
emperador de los Rusos nunca hubiera convocado el primer congreso de paz en la Haya. Gracias
á los escritos enérgicos y constantes de Tolstoi
a~n los rígidos ritos de la iglesia rusa están per:
d1endo algo de su intransigencia. A las condenaciones fulminadas por Tolstoy contra las riquezas se debe el que los prisioneros rusos sean tratados de una manera más humana en las cárceles
y que los ricos se dediquen más que antes á tra:
bajos y actos filantrópicos.
Sin una iglesia, sin una congregación1 frente á
las imprecaciones de la casta sacerdotal en su lejana casa.de campo, rodeado de su muj~r, sus hi¡os más Jóvenes y un pequeño séquito de entusiastas, Tolstoi ha sido el más ardiente predicador de la rectitud en su tiempo. Hay que confesar que ha sido impracticable y fuera de época.
P~ro mientras que los_ principios de la moral y la
vida de un hombre sm temores que rige su condu~t,a por su religi?n inspiren admiración y emulacion á la humamdad, León Tolstoi será una de
las más notables fuerzas morales de la época.

•

Damos á conocer la cantidad de carne que consumen varios de los países de Europa. El «record&gt;
de Alemania e:i en especial exacto y verídico,
puesto que ha sido hecho bajo las leyes de inspección de 1904. El consumo de la carne en Alemania, en el 1904 correspondió á 108.5 libras por
cabeza, este informe sin duda alguna se refiere al
peso de la pulpa de carne. El peso aproximado
declinó á 101.1 en 1905, y á 98 7 en 1906· la carne
de chivo y la de caballo, cada una de ell~s, en los
tres años declinó cerca de dos libras.

***
En el_ extranjero se proponen algunos industriales dedicarse á la fabricación de tejidos de fibra
de malva común, planta que crece espontáneamente en todos los climas y terrenos y que cunde con facilidad extraordinaria. La fibra de malva tiene además la ventaja de que se puede obtener por el sencillo procedimiento de la macera•
ción. La malva contiene un 40 por ciento de fibra.
Los tejidos qué con esta se fabrican son de gran
resistencia.

�504

EL l\1UNDO Il,USTRADO
1

~ ,MUNDO

5Ó5

ll..USTRADO

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fscuela de Artes y Oficios para~eñoritas
La educación femenina es uno de los problemas de solución más difícil, y que en muy contados ejemplos se
ha podido realizar de una manera acertada, sobre todo
en México. Los unos, cediendo á las preocupaciones exclusivas que imperaron en otra época, quieren que la
mujer en estos tiempos, lo ignore todo y su vi~a no
sea más que una renunciación, que su papel en la sociedad
nº sea más que pasivo, y que su vida sea de perpetua

Fachada del nuevo edificio.
Vista interior del nuevo edificio.

Clase de e~critura en Máq,ri11a.
sumisión y dependencia del hombre, ya sea padre, esposo ó hermano. Otros por el contrario, quieren ir muy
de prisa, y educará la mujer como si fuera á vivirenel
medio cultísimo de una gran capital europea. y sostener
los rigores de una lucha reñidísima, de la competencia
industrial moderna que tantas víctimas hace, especialme entre las mujeres, en los grandes centro del trabajo.
Otros quiren seguir diversos caminos: desean dar una
cultura intelectual intensa á la mujer, sin darle habilidad técnica para ningún arte ú oficio: quieren hacer bachilleras, mujeres doctísimas. eruditas, pero cuya erudicción las colocará en un puesto sumamente falso en
la sociedad, puesto que les dará las exigencias de la vida culta, ~in los medios de obtenerla. El desequilibrio,
en este caso, es tau desastroso como el primero. La mujer adquiere aspiraciones: es pobre; pero su posición
social la hace alternar con la gente rica; sus aspiracio-

tir la atracción del medio, cuando éste es viciado, á salvar
rectamente los escollos de la vida. ó á sortearlos con habi lidad. Y en cuanto al otro punto, es claro que los establecimientos de educación especial para la mujer, deben procurar
difundir ampliamente aquella enseñanza técnica que tenga
por fin hacer el mayor número de educandas, hábiles y expertas en los oficios que más útiles resulten ser, por la bondad de los salarios, por la demanda que haya de esa clase de
trabajo y también porque resulten más apropiados y menos
dificultosos.
Esta clase de educación realiza, en la medida de nuestras
posibiJidades, la Escuela Nacional de Artes y Oficios para
mujeres, que acaba justamente de ser tr.msladada á un nuevo
edificio en la calle de N ecatitlán, del cual son las fotografías que
publicamos. Alli aprenden las alumnas de una manera esencialmente práctica, los oficios más usuales y mejor remunerados actualmente en la mujer, y que no requieren un aprendizaje largo y difícil. En el taller se hacen vestidos no solamente,

~--- Me. Gregor de F tores A ,atorre, Directora
Despachoi de to Sra.
del plantel.-Clase de fabricací6n de flores de género.

El local no tiene la amplitud requerida por las necesidades de la educación de las obreras en México. En los pocos
días en que ha estado allí instalada la escttela se ha advertido la estrechez del local; sin embargo es seguro que
allí permanecerá mucho tiempo, y como el edificio no se
presta á ampliaciones, lo más conveniente en nuestro sentir sería que se esteblecieran en otros rumbos de la ciudad
escuelas del mismo genero, destinadas á las obreras que, de
esta manera, encontrarían mayor oportunidad para instruírse en las labores industriales y para aprenderá proporcio·
se por sí mismas la subsistencia.

Clase de modas.

Cl&lt;1Se de costura dé ropa blanca.

Clase de dibujo.
nes son muy altas, en tanto que sus aptitudes son muy
cortas, y, ó la vida se convierte en una tortura constante,
ó la voluntad desfallece.
En todo estos exti:emos se h~ caído y se sigue cayendo
con mucha frecuencia en México. La educación de la mujer, para ser socialmente eficaz, debe tener por fin el de
armar á la mujer para proporcionarle á sí misma los medios decorosos de subsistencia; para mejorar sus condiciones de vida, para obtener puesto ventajoso en la competencia del trabajo. Esto es, en cuanto á la educación técnica,
que la educación moral por otra pa1ie, la enseñará á resis-

Clase de hechura de sombreros.

como en la mayoría de las esc~elas, con el fin de presentar á
fi de año una costura para salir del paso: smo que el taller
ti:ne trabajo para el público, de _ modo que las ed~candas se
familiarizan con los gustos de é~te y aprenden al mismo hem •
po á hacer las piezas de ropa y a maneiar un taller de costura.
En otros.talleres se aprende el, bordado_ que, ~unqu~ está
cayendo mucho en desuso, todavia es una mdustria mexicana
e · la que se emplea gran número de obreras. La repostería, la
f nb ·c•,ció,n de flores de, género, la escritura en máquina, tam- _,
rt forman.ramos
"" •· ,.
'" ·
t ant es en 1a ensenanza
•- r.
b'ª1én
muy
impor
esco....
La mejor prueba de que ~sta. escuela es d~ gran utilidad,
e ue el número de inscripciones ha venido aumentando
c~n~tantemente, hasta ba~er de ella uno de los establecimientos
más concurridos de México.
f
El nuevo local no ha sido hecho ~xpr~samente para ~ste ob. t . estaba destinado á Escuela Pnmana, pero, en vista de
Je º•el edificio de la calle de Chiquis, donde por muchos
que
. 1a esc~e1a, se encont raba casi. en rui.
estuvo establecida
anosel Mi'nisterio de Instrucción Pública y Bellas Artes connas, conveniente dar este d es1·mo .ª1 e d'fi
· que estaba a'
sideró
1 cio
punto de concluírse y en el cual se ha instalado la Escuela de
Artes y Oficios,

Clase de bordado.

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EL MUNDO tt.USTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

La fiesta de·· Caridad en Tacubaya
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1. Sl'ita.~. Oristi11a Ji',rías y Soto, Srira Dávila y Rebeca Dá-vila. (Trojes de gitanas).-f. Si·ita . .María huisa Díaz
González. (Traie de t~ra).-3. Sritas. Ooncepci6n y Dolores Rod!f'iguez J1finun6n. ( Valenciaruw).
4. Puesto de J,jmbola.-5, 6 y 7, Grupos de niñas de la Eseuela "Guillermo Prieto"

en tt'ajes de Jantasía.

I. I'ueslo de con/etti rora, atendido por las Sras. Luz Cervantes de Oca11tpo, Concepci6n Cervantes de !caza, y Sritas. María Luisa Reyes Spíndola y Marta Parlano-e. ( Obtzwo el premio de "El Mundo Iluftrado).-2. Grupo de la ;,ra. Carlota Morales de Ortega, principal organizadora de la.fiesta y las Sri/as. Niní Woif, Fanny Lahat, Concepci6n Iba,7ez, .María de M_en_dizábal, &lt;;armen de Mend1zába~ y Carmen Ferrer.-J Otro pues10 de confetti.-4 Srita. Carmen Zetina. ( Traje de Mora).-5 Canastillo de viole/as, pues/o de confetti !tia, _atendido Por las Sras, Mana f. de Vargas, Elena l. de Pradillo, María M. de Zepeda, y Sritas. Maria Luisa Durán, Estery
Berta Garcfa, Marta Maqueo, Berta Brezer fose.fina Serret, Aurora Gutiérrez y Trida Reynert.-6 Grupo de nilias de la Escuela "Guillenno Prieto."

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ltt, MUNDO ILÚSTltAbo

EL MIJNVO

1LUST1{ábo

JJlU!E.CiOS OILilM!FilCOS !E.N ~A!ASCA~ON!E.S

Fiesta en honor de Mnrelos.-Procesión c,vica.

Fiesta en honor.de Morelos.-Concurso de traje,.

CARIDAD

~

gono,o,,s dam,s qn&lt; han nnido m
'Y;
nobles esfuerzos para formar un Asocia~ ción que tendrá uno de los más altos fi.
f ~ nes de la vida humana: el de protejer á
la especie en sus más fü:rnos vástagos,
no descansau en su labor. Hanse impuesto una
tarea difícil, delicadísima, que para realizarse de
una manera eficaz, necesita del trabajo constante,
atento, minucioso de todas y cada una de las señoras que á tan noble obra han consagrado su
atención, y ellas siguen concienzudamente en su
labor; nada las detiene: ya se transladan de un extremo á otro del país, llevando la buena noticia,
instalando por todas partes Juntas auxiliares, derramando la simiente; ya organizan funciones teatrales, conciertos, fiestas de sociedad, apuran su
ingenio para inventar novedades para sacudir á
nuestra sociedad de su genial torpeza, y para arbitrarse fondos con que comenzar su obra, que,
como todas las obras grandiosas, en estos tiempos
necesitan de mucho dinero para convertirse en
realidades.
Y entre todas las fiestas que el ingenio de las
señoras que forman esta caritativaAsociaciónha-

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fuese de una manera insignificante, al brillo de la
fiesta, se honró en ofrecer uno de los premios que
discretísimo jurado otorgó á los puestos mejor
ataviados. Complacidísimo se siente este semanario con que el fallo de los jueces haya destinado
este humilde homenaje de simpatía á la señora
Luz Cervantes &lt;ie Ocampo, señora Concepción
Cervantes de Icaza y señoritas María Luisa Reyes
Spíndola y Marta Parlange, que tuvieron á su cargo el puesto de confetti rosa, primorosamente decorado, semejando un viejo castillo.
En estas páginas publicamos fotografías obtenidas durante la festividad, que, comenzando el sábado once, terminó hasta por la noche del día
siguiente. Publicamos también grupos de las señoritas y niñas que, vistiendo primorosos trajes
de fantasía, contribttyeron en no po-a medida al
brillo verdaderamente extraordinario de la fiesta.

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Un nuevo templo católico

Los habitantes de la Colonia Roma, que ya forman un centro poblado de consideración, contarán dentro de poco con un nuevo templo que se
dedicará al culto católico y que, como edificio,
servirá para el embellecimiento de la ya hermo•
sa colonia.
Son autores del proyecto los ingenieros CéuThA•
sar y Carlos Novi, y por
las fotografías que de él
publicamos se podrán
dar cuenta nuestros lectores de las bellezas que
encierra.
El estilo que se adoptó
para el exterior es el
llamado Secesión; la
planta es en forma basilical, es decir, con una
nave central y dos á los
lados, formando c r u z
latina y con cúpula en
el cruzamiento de las naves principales.
Las proporciones de la
construcción contribuirán á darle un aspecto
monumental: su longitud
es de cuarenta y cinco
metros y medio próximaNueva Iglesia en la Colonia Roma.
mente, y el ancho máxi-

...

bía ideado, la que se efectuó el domingo último
en la poética alameda de Tacubaya fué brillantísima; ha sido una de las más interesantes y de las
más hermosas. La señora Carldta Morales de Ortega, que tuvo á su cargo muy principalmente la
organización de este festival supo llenarlo de toques, que no podían menos de despertar la simpatía y el entusiasmo. Y allá acudió lo más florido de la sociedad. Iban todos bien dispuestos á
hacer obra de caridad, á cooperar en lo posible á
este gran movimiento filantrópico, cuya trascendencia no tardaremos en palpar; pero iban también atraídos por la novedad de una fiesta, en que
cada detalle era una nota exquisita de buen gusto, de arte, de elegancia, de refinamient'o, en que,
desde el más pequeño hasta el más amplio tenían un sello que le apartaba de la vulgaridad. Difícil en extremo, era en verdad la tarea de
hacer una kermesse que no fuese trivial como las
que casi domingo á domingo se celebran en diversos sitios de este valle florido. Pero en esta
vez la fiesta fué novedosa¡ se apartó completamente de lo que estábamos acostru;¡ibrados á ver,
y ha hecho época entre los acontecimientos sociales de estos últimos tiempos.
La fiesta ha sido ya reseñada ampliamente. "El
Mundo Ilustrado," deseoso de cooperar, aunque

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Fachada principal.

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La casa de Morelos en Morelia.
roo, en el crucero, es de poco más de veinte metros; la altura máxima, en la cúpula, es de veintisiete metros.
Dado el crecimiento de la población en la colonia y el embellecimiento constante de ella, se
hacía necesaria la erección de un santuario dedicado á la religión qué, á pesar de su antigüedad
y de los ataques de que ha sido objeto, sigue
siendo dominante en nuestro país, y que tantos
progresos ha hecho últimamente en los Estados
Unidos, cuyos hijos forman gran parte de lapoblación de las nuevas colonias de los alrededores
de nuestra capital.
Las ilustraciones que acompañan estas líneas
muestran el templo proyectado, por su fachada
principal y por una de las laterales.

o

EN HONOR DE MORELOS
Las fiestas celebradas en la ciudad de Morelia
en los días veintinueve y treinta del mes próximo pasado para conmemorar el aniversario del
nacimiento del héroe Don Jo5é María Morelos y
Pavón, fueron muy lucidas y alcanzaron un éxito que superó aún á las esperanzas de sus organizadores.
Por la mañana los manifestantes formaron una
procesión y se dirigieron al lugar donde se haya
el monumento erigido al héroe, al pie del cual
depositaron coronas de flores. En seguida hubo
un concurso de trajes de fantasía para niños al
que concurrieron más de treinta luciendo hermosos y originales vestidos. Después se publicó el resultado del concurso de simpatía del
que ya nos ocupamos en otra ocasión, y en el que
resultón vencedoras las señoritas María Pérez,
María lturbide, Concepción Macouzet y Guadalupe Paulín.
Por la tarde y noche se efectuó una animadísima kermesse en el Parque de San Pedro en la que
los puestos estuvieron á cargo de las más distinguidas damas de la sociedad moreliana.
Las fiestas harán época en la historia de las
efectuadas en el presente año. Publicamos algunas vistas que dan idea de lo animado que estuvieron las fiestas y del entusiasmo con que el público concurrió á ellas.

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La concurrenc·ia que asistió al colegio -La carrera de relPvo.-Salto de caballo á lo largo.Salto de altura.- Preparación para una carrera
de l 00 yardas.-Un salto en·- trampolín.-Salio de caballo á lo~lardo
,
- " •-El venced oren la carrera d e una milla.

Para celebrar la fiesfa
de San Francisco de Borja, patrón del Instituto
Científico de M é xi c 0
plantel q ne se conoce má~
con el nombre de Colegio
de Ma~carones, los alumnos Y profesores del mismo orl!anizaron una serie
de fiestas atléticas, que
se efectuaron el domingo
11 de los corrientes en
el edificio del colegio.
Para la fiesta deportiva
se hizo uso de los elementos valiosos con que
cuenta el plantel, y que
fo;man el Club «Junior,&gt;
mas algunos otros alumnos que no pertenecen á
esa agrupación.
La dirección estuvo á
cargo de personas peritas en cuestiones deportivas, y el programa estuvo lleno de atractivos para los amantes de los deportes viriles y de los ejercicios al aire libre.
Las carre~as á pie, en uno ó en dos, fue ron los numeros prominentes¡ las hubo á
todas las distancias, desde cincuenta yardas hasta una milla; aparte de ellas hubo
saltos, y como número final una lucha con
cuerda. La carrera de relevo á cien yardas y
la gran carrera de dos millas, fueron las dos
que más llamaron la atención, una por su
método y buena organización, y la otra por
la gran distancia que había que recorrer.
Después de las carreras se representaron
varias piezas de teatro, y en los entreactos
se distribuyeron los premios á los atletas
que se hicieron acreedores á ellos durante
los juegos.
El día anterior tuvo lugar la parte religiosa de la fiesta, que consistió en una mi:,;a solemne, bendición y fuegos artificiales
por la noche.
Dedicamos una plana á las fotografías tomadas por nuestro fotógrafo durante la fiesta deportiva, y en el exterior del edificio
antes de las fiestas religiosas.

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EL MUNDO

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EMOS asistido á un verdadero carmen musical. El concierto del domingo en Arbeu fué un florilegio fragante, y aun nos
queda ese~cia de las flores escogidas conque el
maestro Meneses regaló el oído de su auditorio
aquel día.
Beethoven, Svendsen, Mozart, Tschaikowski y
el grandioso ~agner, form:aban el programa de
ese concierto, cuya memoria guardaremos frescamente.
Todo era exquisito, todo intenso, todo emocio-

Señorita· Carmen Mungu(a, pianista, que obtuvo un
ruidoso ~xito en Arbeu, con el gran
concierto de Liszt.
nante. La divina Leyenda ArabedeSvendsen, que
transporta el alma hasta encerrarla en los mu~os
repujados de las mezquitas, olientes á saume~os
y pebetes, donde Zoraida mira en la tranquila
fuente los círculos morados con que el amor le
subrayó los divinos ojos inconsolables¡ y allí la
aparición de la mora condenada á vivir si~ amores; y allí mismo, en esa fuente más tranquila q~e
la bondad piadosa de esas dos almas, el sueno
confortable de la "Rosa de la Alhambra."
, .
Paso á paso seguimos la leyenda, y el espiritu
tuvo igual deslumbramiento que el _de la Mor:a
ante la aparición brillante, y el . mismo recogimiento lleno de unción de Zulamita, la que desfallecía de amor en el Canta1 de los Cantares.
De semejante ternura y gracia nos in~ndó l:t
gentil ''Casse Noisette" d~l ~ago Tscha1kowsk1,
un miosotis, un grano de 1nc1enso, un canto de
canario.
.
1
y en escala ascendente de impresión y va er,
debo citar en seguida el concierto en mi bemol de
Liszt ,ejecutada en piano porlaSrita. CarmenMunguía.
Nunca tan alta perfec~ión se ha ,observado ~n
manos femeninas. La Snta. Munguia tocó magistralmente, llena de brío, apasionada, segura; con
gran técnica y profundo amor. Justa fué la ova•
ción tributada.
y no menor la que alcanzó la Sra. Heidic_k,. en
"le Mozze de Fígaro" de Mozart. La Sra. Heid1ck
hace mérit9 ¡í §\lS ma~&amp;tr9s &lt;i~l Conservatorio de
Colonia,

Pero de todas estas selecciones, nada superó en
emoción á la que en nuestros espíritus produjeron, "Sinfonía Patética" de Tschaikowskiy la
"Cabalgata de las Walwas" de Waguer.
La Sinfonía Patética, en sus cuatro partes es, sensillamente, magistral.
Se ignoran las emociones que inspiraron á Tschai•
kowski, el título de esta sinfonía que fué bautizada en San Petershurgo al día siguiente de su estreno el 16 de Octubre de 1893, y aun parece q ne
él mi~mo no sabía como llamarla. Así escribía á
un amigo suyo llamado Davidov.
"En un viaje que hice á París en Diciemb~e de
1892 me vino la idea de hacer una nueva smfonía ~on programa que debe ser un enigma_ ~a~a
todos. Descífrelo quien pueda. Durante mi v1a1e
la fuí desarrollando en mi imaginación y más de
una vez se llenaron de lágrimas mis ojos."
También el auditorio del domingo en Arbeu
tuvo esta emoción, esencialmente en el &lt;Allegro
con grazia,&gt; música armoniosa, de un marcado sabor oriental.
El terna principal de este número que se anu_n·
cia en los cellos y se fortalece en las maderas, viene, después de la agitación del andante, como un
rayo de sol que atravesara un nublado: serenamente, tibio, confortador, lleno de consuelo que
va de rosa en rosa, de matiz en matiz, hasta confundirse en los tintes suaves de un crepúsculo.
Contrastando á la indolencia tropical de este
Allegro, surge el c:Molto viv~ce&gt; llen? de animación creciente hasta el mohvo marcial, donde el
tema de la marcha ejecutado á toda orquesta po•
ne en el ámbito su triunfante clamor.
Luego, como si un desaliento pasara por las
voces, el «Adagio lamentoso&gt; va rezando una_ oración, murmurando una plegaria toda angustias y
dolor.
El tema de este número es voluble como una
pasión: se queja, protesta, gime, se exalta y al fin
cede con desesperación.
De pronto una nota vibrante del «gong&gt; turba el oído con sus notas extrañas y da entrada
al Finale: un canto torvo, de notas sollozantes que
se extingue como un rayo de luz.
La obra de Tschaikowski de la que él mismo decía: «la considero la mejor de mis obras, la más
:&lt;incera de toaas; y la amo como á ninguna de mis
producciones anteriores,&gt; dejó en nosotros una
honda emoción.
La «Cabalgata de las Walkirias&gt; ese torbellino
macabro que sopla en nuestras almas con vientos
de borrasca, también nos estrujó; en forma menos
dolorosa, tal vez, pero más violenta; y en esas sacudidas impetuosas, en esos arrasamientos hui::a•
canados, los ojos del espíritu vieron la tragedia;
miraron la tropa de caballos negros arrastrando
prendidos á sus arzones, los cuerpos ensangrentados de los guerreros muertos, y siguieron anhe-

** •
Y nuevamente habdn sido escuchados estos dos
mae~tros en el concierto del jueves, del que dar~mos crónica en el número próximo.
Se repitió la Sinfonía Patética y figuraban en el
programa «La Muerte de Amor&gt; de Isolda, final de
esa exquisita tragedia Wagneriana; el momento
doloroso en que la prometida del Rey muere de
amor sobre el cadáver de su amado Tristan. Las
Impresiones de Italia&gt; de Charpentier y el &lt;Segundo concierto&gt; de Saint-Saenz.

Escena final de "Sardanápalo ".-El incendio.
En cuanto á repertorio, do más selecto del tea•
tro clásico y moderno,&gt; así rezan los carteles, y
hay que creerlo por lo que se cita antes de esta
aseveración. Entre otras promesas que encierra
ese repertorio, está la &lt;Tierra Baja,&gt; creación de
Borrás, y en la que tantas ganas tenemos de verlo.
Y esta compañía, con ese repertorio y esos antecedentes, trabajará los Martes, los Miércoles, los
Jueves. los Sábados y los Domingos¡ más valía

haber dicho que todos los días de la ~emana me•
nos dos, y los domingos y días de fiesta habrá
matinées.
Así, pues, debemos regocijarnos ante el aviso,
y prepararnos á una temporada clásica :española,
que deseamos tenga un gran éxito.
LORELEY.

lantes la desenfrenada carrera de las Walkirias, Y
con ellas entraron al templo de los dioses.
¡0h genial Wagner!
¡Oh soñador Tschaikowski!

Milán,fSeptiembre~de:1908.

Arte y Tribunales.-La nueva "Cavallería Rusticana" é "11 :Figlio di Yorio" -Muerte · del actor
Zampicrr.
Para

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Sr. Fernando Peña, pianista.

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Con tal e:i:quisités en los programas, unido á los
méritos de los ejecutantes y al concienzudo esesfuerzo del maestro Meneses, la temp;irada de
conciertos irá de triunfo en triunfo.

***
Mientras los teatros en Europa abren sus puertas á la temporada de invierno; su receso tiene
inactivas las plumas de los cronistas. Sólo nos
llega como saliente el triunfo del Kaiser con su
ballet suntuoso &lt;Sardanápalo&gt; del quedamos hoy
nota gráfica.
Esperemos los éxitos en puerta, de los teitros
de Europa.

***

Srita. Mimi Heidick.- Contralto del Conservatorio de Colonia.

Correo Artístico de Europa

Como final tenemos que anunciar un verdadero
acontecimiento; la compañía dramática del gran
Borrás está á nuestras puertas, pronto el vetusto
Arbeu se regocijará con la presencia de los eminentes artistas españoles, y tendremos la tan deseada época de teatro dramático español.
Los elencos, que se acaban de lanzará la publicidad, prometen mucho: juzguen nuestros lec•
lores por ellos mismos, les damos la lista tal como la hemos recibido:
Carmen Bové, Camino Garrigó, Juanita Gil, Carlota Ibáñez, Concepción Llorente, Dominica Martínez Enriqueta de Palma, Carlota Pla, Amparo
Plas¡ncia, Amalia Sánchez, Lola Virgili.
Femando Aguirre, Emilio Ariño, Enrique Borrás Luis Blanca, José García Leonardo, Rafael
Godiila Bernardo Jambrina, Arturo La~santas,
José López Alonso, Adrián Martí, Juan Román,
Luis M. Tovar y Miguel Tutau.
Pintarán las decoraciones: Amorós, Urgcllés,
Villomara, Moragas y Alarma.

"Sardanápalo" .-El Rey declara su intenci6n de incendiar el palacio.-Baile
del sable delante del Rey.

Mundo lludrado. "

El tribunal de apelación de esta ciudad pronunció poco hace la sentencia en la causa instruída por cuenta del maestro Mascagni y del Editor
Sonzogno contra los hermanos Monteleone, el Editor Puccio y el escritor Giovanni Verga, por la
creación y ejecución de la nueva "Caballería Rusticana", que entre paréntesis mucho ha ¡!ustado
donde se ha hecho. La Corte confirmó la sentencia ya pronunciada del Tribunal, considerando la
violación de los derechos de autores, pues que
Giovanni Verga no podía autorizar nuevamente
que de su '·Cavallería" se hiciera otro libreto.
Así los hermanos Monteleone no podían musicarlo sin contra-hacer ó imitar la ópera de Mascagni, y el Señor Puccio haciéndose editor resultaba
cómplice en la falsificación. En consecuencia, novelista, libretista, músico y editor resultaron necesariamente cómplices en la falsificación y condenados in solídum á daños y costas por este nuevo juicio. Para el editor Puccio quedó excluída
la desleal competencia afirmada por el tribunal.
Así la nueva ópera queda secuest rada y prohibida su representación.
Otra cuestión judicial se ha resuelto en Nápoles
en la 8~ Sección del Tribunal. Cuando Gabriel
D'Annunzzio dió á la escena su &lt;Fliglia di Yorio&gt; con tanto éxito, el célebre actor cómico y
autor napolitano Eduardo Scarpetta, hizo una parodia de la tragedia, con el nombre de dl figlio
di Y orio,&gt; que hizo reír mucho al público y encolerizar al poeta que lo acusó ante el Tribunal.
Muchos fueron los incidentes en esta causa en
que el autor se defendió con mucha gracia y talento. Entre otras cosas, dijo que si el señor
D'Annunzzio hizo la hija de Yorio é l (Scarpetta)
hizo un hijo y no reconocía al poeta el derecho
tutelar á toda la familia. El Tribunal absolvió á
Scarpetta, y el abogado Simeoni de D'Annunzzio
recurrió al Procurador General, en apelación. El
Procurador interino estudió la causa y el recurso, y no creyó oportuno conceder la apelación,
de modo que la absolución de Scarpetta fué definitiva y D'Annunzzio deberá pagar los daños que
el actor hace ascender á más de sesenta mil francos,
Con bastante pena he sabido la muerte en u na
casa de Salud de F lorenciadelactorVittorioZampieri, esposo de la Mariani y tan conocido y esestimado en México. Deja un grande vacío en su
compañía, si no como actor, sí como director,
pues que muy pocos sabrán como él adunar los
mejores elementos para formar sus compañías
tan homogéneas, las que desgraciadamente casi no
e-xisten en Italia, pues que cada artista célebre
por r egla general se rodea de malos elementos para realzar sus cualidades¡ cosa que impide la perfección tan deseada en el arte.
G. P,

B.

�512

EL MUNDO ILUSTRADO

513

EL MUNDO ILUSTRADO

ALREDEDORES DE MAZATL,\N. - IW.MPIENTES DEL OESTE EN EL PASEO CLAUSEN.

EXPOSICI0N FUSTER,.

La Exposición Fuster
LOS REBELDES.-ROSA MÍSTICA.-MELANCOLÍA.
ABANDONATI-.AUTO RETRATO.

00000000000000000000

A noticia de que Alberto Fuster de reeso de Europa acababa de abrir en la Esuela de Bellas Artes una exposición de
~ sus obras más recientes, me llevó, y conmi'-{_e~
go á todos los que en México se interesan un poco en asuntos de arte, á los salones de
la academia con el deliberado propósito de ver con
atención lo que de nuevo nos trajera el joven pintor mexicano. Le conocía ya por algunas de sus
obras y tenía sinceros y grandes deseos de apreciar los adelantos que hubiera podido hacer durante su último viaje. Sabía que es muy laborioso¡ que tiene el amor de su arte y la firme voluntad de estudiar y trabajar concienzudamente, y
procuré ver con detenimiento sus obras.
Son estas poco más de cincuenta entre bocetos,
estudios y cuadros concluídos.
En cuanto lo permitan las dimensiones de un
artículo escrito rápidamente, daré á conocer á los
lectores de «El Mundo Ilustrado» algunas de las
principales obras nuevas de Fuster, tal como la
impresión persc,nal me las ha revelado. No quiero
hacer crítica; pero tampoco es mi deseo hacer una
simple enumeración, que resuHaría sin interés.
«Los Rebeldes» titula Fuster á su cuadro de
mayor aliento: un tríptico cuya figura central es
Jesús crucificado; á la izquierda está Prometeo; á
la derecha Luzbel. Y cabe preguntar desde luego
¿por qué el Mártir del Gólgota, el Apóstol de la
Montaña, el Humilde Pescador; que predicaba
«Amáos los unos á los otros» y que acostumbraba
saludar con la fórmula de concordia; «la paz sea
con vosotros;» ¿por qué quién hizo del amor á la
humanidad la base inquebrantable de su apostolado; por qué es un Rebelde? Luzbel sí; Prometeo
quizás también; más Cristo que fué al martirio
voluntaria, mansa, apaciblemente; que no tuvo
más que un instante rápido de rebelión, del cual
no tardó en arrepentirse y llorarlo y sufrir por
él hasta el punto de sudar sangre; Cristo no fué ni
pudo haber sido rebelde. Por eso es que el cuadro,
de gran aliento y empuje, está lejos de causar la
impresión que de su simbolismo debía esperarse.
En cuanto á la ejecución, y sin entrar ahora ep.
detalles de técnica, pude notar una desigualdad
muy considerable entre las tres figuras del cuadro. La mejor de todas es, indudablemente, la de
Luzbel; el dibujo es correcto, el color vivo, en el
sentido estético de esta palabra. Si esta figura fuese sólo el cuadro ganaría mucho la obra. Menos
acabada y hermosa es la figura del centro; su di·
bujo está lejos de la corrección que ofrece la primera; su color es muerto, opaco, casi uniforme en
la figura, y el fondo carece de ambiente. Y toda-

vía la diferencia es más marcada en la figura del
Prometeo, cuya expresión, no obstante la crispadura de los músculos del rostro, resulta inerte.
De mucho menor aliento, pero más valioso, en
mi opinión, es el pequeño cuadro que el autor
llama «Abandonati»: una figura de mujer de medio cuerpo, amamantando á un pequeño, abandonado como ella. Sin que la impresión causada
por este cuadro sea de~garradora, conmueve la
tranquila y resignada tristeza de la mujer, y la
indiferencia del niño, glotón y rozagante. La ejecución de este cuadro es, en mi sentir, mejor que
la del anterior; el color se acerca mucho más á la
verdad; el dibujo es irreprochable; hay ambiente;
en la figura se advierte naturalidad encantadora:
ha sido estudiada á conciencia y no vacilaría en
colocarla á la cabeza de todas las obras de Alberto Fuster.
No es de menor mérito el auto-retrato de medio cuerpo que se ve en la misma sala; éste descuella encima de todos por la espontaneidad; la
verdad del colorido; por la sinceridad de la ejecución, y, como retrato, es el mejor de todos los
que adornan la galería.
Aparte de estos tres cuadros, que son los más
interesantes de toda la exhibición, y de un conjunto ce estudios y bocetos, Fuster ha presentado composiciones de índole decorativa, en las
cuales el pintor ha querido seguir las huellas de
los modernos, especialmente de la escuela inglesa.
No podría decirse sin embargo, que existe en ellos
mucho más que una tentativa más ó menos seria. El mayor de los cuadros es una alegoría de
La Paz; en él se confirma esta verdad incontrovertible: que cuando el artista busca algo distinto
de la producción de una obra estética, su intento
fracasa sistemáticamente. Las figuras son, casi todas, defectuosas. Este cuadro es, sin duda alguna,
la menos vigorosa y la más pobre de las composiciones de Fuster. De todos estos estudios de arte
decorativa el mejor es El Poeta, que ya conocíamos, y en el cual se ad vierte cierto amaneramiento, que domina en casi todas las composiciones
de este género, y que casi podríamos decir que
hace fracasar una tentativa, que, más espontáneamente realizarla, bastaría para dar á Fuster una
reputa.-:ión artística.
Juzgada en su conjunto, la obra pictórica de
Fuster puede considerarse como una intención
alta, una concepción grandiosa, realizada por un
pincel vacilante y rebelde. En sus cuadros más
interesantes se advierte indecisión en el dibujo;
en las figuras, especialmente en el desnudo, el dibujo deja mucho que desear, como que para ha-

cerio irreprochable es necesario el estudio atento,
minucioso de la forma humana, no solamente en
el estudio del pintor, sino también en el anfiteatro. No menos vacilante es el color: detrás de cada pincelada, se advierte una multitud de toques y retoques, que quitan toda transparencia al
color y lo hacen aparecer como muerto. El pincel no es firme, y por esto la técnica adolece del
amaneramiento que antes hemos apuntado. Esto
se nota muy principalmente en los retratos, y con
más particularidad en el de uno de los jóvenes
Casas, en otro del poeta Rubén Campos, y en un
retrato de dama que se encuentra en la misma sala. ~ advierte desde luego que han sido corregidos y enmendados repetidas veces. La señora lucía originalmente un escote, que fué luego cubierto con muy poca fortuna, por pinceladas que simulan un tosco encaje. Y no se diga que esta es
la especial manera del pintor, que buscara muy
justamente dar personalidad á sus cuadros y á su
técnica porque se nota, aunque no tan marcadamente, en las copias, de las cuales nos presenta
algunas, y que, examinadas aún á la ligera hacen
ver el mismo esfuerzo paciente y laborioso, y la
misma indecisión, en el pincel en que acumula
unas sobre otras las capas de color; y precisamente en las copias, el pintor no solamente debe tratar de reproducir el cuadro original, sino ha de
imitar, en cuanto sea posible, la técnica especial
á cada uno de los autores que copia, porque de
esta técnica depende, más que de ninguna otra
cosa, el carácter individual de cada obra de arte.
Este juicio podrá parecer severo, porque estamos habituados á ensalzar á diestra y siniestra á
nuestros artistas, juzgándolos con la benevolencia con que se juzga á un simple aficionado. Pero
creo que un pintor de la talla de Fuster no debe
ser examinado á la ligera, porque su obra no merece ya ser juzgada como el ensayo, el tanteo de
un principiante. Fuster ha estudiado, ha trabajado á conciencia; es un convencido de su arte; no
es un discípulo más ó menos aventajado, que está
en vías de formación. Es un artista formado ya;
que se ha creado su personalidad y de quien debemos exigir mucho más que de cualquiera otro
de los pintores de la nueva generación de México, porque ha demostrado en algunas de sus obras
que es capaz del dominio de la forma y del color.
Hace seis años Alberto Fuster era una promesa
para el arte mexicano; hay pues que pedirle ahora
algo más que esbozos, diseños, ó promesas de producción seria y perdurable.

L. L. P.

�EL lllUNl&gt;O lLUS'l'UADO

515

NUfVO APARATO Dt C4LUACCION

El Sr. Lic. Don Guillermo Novoa

\
\

XIII Concurso del "Mundo Ilustrado"
Las nue ve S Ii uet a s

E l concurso que esta semana ofrecemos á nuestras l ectoras seguramente ha de causarles mucho
int erés: se trata simplemente de descifrar q uienes
son los personajes que representan las siluetas
adjuntas. Todos ellos son personajes de países
distintos y que ocupan lugares muy prominentes
en la política de sus respectivas naciones. Advertimos q ue todas estas siluetas están calcadas de
fotografías, de manera q ue representan exactamente á estos personajes en las actitudes q ue l es
son más propias. Casi todos ellos son su mamente
conocidos, de manera que no será muy difícil l a
solución del problema.
Se darán tres premios á las soluciones más aproximadas que se reciban antes del lunes 2 de Noviembre· en caso de que recibamos más de tres
solucion'es exactas, los premios se rifarán entre
ellas.
Los premios serán: un medallón, unos anteojos
de teatro y una caja de perfumes.

*

RESULTADO DEL XI CONCURSO
De todas partes d e la República, nuestras lectoras, para quienes los concursos del «Mundo Ilustrado&gt; son entretenimientos muy agradables, nos
remitieron un número e_xtraordinadamente gran-

de de soluciones al concurso número 11, que pedía la formación de nombres de flores con letras
tomadas de la primera línea éle los anuncios publicados en ese número. Recibimos combinaciones ingeniosísimas y listas muy largas. Desgraciadamente muchas de ellas no se atuvieron exactamente á los términos del ooncurso, que señalaba como condición que los nombres se formaran
cada nno de ellos con letras de distintos anuncios, de manera que no hubiera dos tomadas para cada nombre, de un mismo anuncio. Esto nos
obligó á desechar al¡!unas de las listas más largas
y más in~eniosas y á otorgar los premios á aquellas de nuestras subscriptoras que nos enviaron
listas aunque no tan numerosas, pero sí sujetas á
l os términos exactos de este concurso.
El primer lugar corresponde á la lista remitid'l
por la Sra. Mar¡!arita A. de Isla, de Querétaro, la
cual contiene 78 nombres de flores formados con
letras de distintos anuncios cada uno.
El segundo lu¡!ar corresponde á la señorita·
Guadalupe Galindo, de .Monterrey, calle del Colegio Civil número 90, quien nos envió una lista
conteniendo 75 nombres de flores, formados de la
misma manera.
El tercer lugar corresponde á la señorita Josefina Pérez, de Monterrey; calle de Morelos númern 148, c uya lisia incluye 6&lt;I nombres en iguales
condiciones.
A e~tas perspnas corresponden los premios
ofrecidos.
Además, citaremos como soluciones ingeniosas
y dignas de especial mención por su exactitud,

las que nos remitieron la señorita: consueloJCalvo, de Oaxaca, con 104 nombres¡ la señorita Raquel Vallejo, de Pachuca, con SO nombres¡ la señora C. Zal dívar Luna de Garza, de Monterrey,
que contenía 56 nombres¡ la señorita Dolores Guerra, de Monterrey, cuya lista comprendía 40 nombres¡ la señorita Esperanza Sodi, de Oaxaca, que
nos envió una lista con 12 nombres.
Entre las más numerosas, pero que no fueron
preferidas á las anteriores por no estar sujetas á
las bases del concurso que antes mencionamos,
merecen citarse por lo ingenioso de las combinaciones, las siguientes:
• La señorita Juana de la Garza, de Salinas Victoria, con 205 nombres¡ la señorita .Margarita Vasseur, de Oaxaca, con 180 nombres¡ la señorita
María Enriqueta Beráin, de Saltillo, con 81 nombres¡ la señorita María Carlota B. y Pu_
ga, de Lagos, con 51 nombres¡ la señorita Josefa Villalvazo,
de Guadalajara, con 103 nombres¡ la señorita María de la Luz Romo, del Oro, con 53 nombres¡ la
señora María E. de Ga viño, con 46 nombres¡ la señorita Esther Sterling, de Ciuaad Lerdo, con 24
nombres¡ la Srita. Ma. Enriq neta del Corral, de Pachuca, con 25 nombres¡ la señorita Luz Villanueva, de Torreón, con 30 nombres¡ la señorita María
González, de Tacubaya, con 30 nombres; la señorita Maria L Galera, de Orizaba, con 21 nombres¡ la
señorita Aurora Fernández López, de Torreón,
con 26 nombres.
Fueron innumerables las que recibimos con menos de veinte nombres, que no mencionamos por
no hacer esta lista interminable.

,...

ROPOSITO de un ruidoso negocio civil,
llado recientemente en uno de los tribunales de esta capital, negocio en el
que intervino como parte principal el millonario
norteamericano, Coronel W. C. Green, debemos
dedicar unas cuantas líneas al joven y distinguido abogado Don Guillermo Novoa, patrono del
señor Green y profesional muy estimado y conocido en México.
El negocio á que hacemos mención, y que á continuación referimos, ha sido muy comentado, no
sólo en México, sino en el extranjero¡ y si despertó tanto interés, no fué por su intrínseca cuantía,
sino por la alta personalidad del señor Green.
Quien defendió á este millonario y logró para
él un fallo absolutorio, es el licenciado Novoa,
que cuenta actualmente veintisiete años de edad.
El señor Novoa es hijo del Lic. Don Eduardo Novoa, Subsecretario de Justicia y abogado respetabilísimo.
El patrono de Mr. Green empezó sus estudios
preparatorios el año de 1893 en la Escuela Preparatoria de esta capital y los concluyó á mediados
de 1898. A principios de 1899 comenzó á cursarla
carrera de abogado, que concluyó en 1904, habiend-0 obtenido el título profesional el 12 de Abril
del año siguiente. Obtuvo premios en los exámenes de los cursos cuarto, quinto y sexto. Fué discípulo de los licenciados Pallares, Macedo . y Labastida. En su examen profesional presentó una
tesis sobre c:SOCIEDADES EXTRANJERAS&gt;, que
es muy conocida en el Foro.
Se dedica principalmente á negocios administrativos y juicios de amparo, y rara vez á contenciosos del fuero común.
Es abogado de la sección de construcciones de
la Compañía Bancaria: de la Compañía de la Huerta del Carmen, en San Angel S. A.¡ de la Compañía Comercial y de otras extranjeras y del país.
No tiene empleo alguno del Gobierno.
El ruidoso asunto del Coronel Green, por el
que acaba de obtener fallo absolutorio el señor
Novoa, consistió en una demanda presentada por
el Lic. Paz, por la cantidad de cincuenta mil pesos que reclamaba como honorarios. El señor

Sr. Lic. D. Guillermo Novoa.
Green probó haber pagado al señor Paz los servicios que le prestó, y en ese sentido el juez dictó
sentencia por completo favorable á la defensa
opuesta por el señor Green, condenando al actor
al pago de las costas y gastos del juicio. Dicho
fallo ha causado ejecutoria por no haber interpuesto hasta hoy recurso alguno el señor Paz.
Este negocio, ruidoso por mil títulos, ha valido
calurosas felicitaciones al j oven abogado Sr. Novoa, que á pesar de sus pocos años, revela poseer
conocimientos jurídicos y energías mu y poco comunes.
Con gusto publicamos un retrato del señor Novoa y una foto_grafía del despacho que ocupa dicho abogado, en unión del Lic. D. Eduardo Tamariz, con quien ha estado asociado desde que
ambos obtuvieron su título profesional, habiendo
logrado formar una buena clientela y adquirir
una sólida reputación, con sus mutuos esfuerzos.

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El Sr. D. René Boursier, laborioso industrial de
origen francés, que lleva algún tiempo de establecido entre nosotros ha ideado un magnífico aparato para calentar agua, gracias al cual se consigue el objeto deseado en poco tiempo y con un
gasto verdaderamente insignificante.
El nuevo aparato ha sido designado por su autor con el nombre de «El Rápido,&gt; y este nombre
es el que mejor le conviene, pues con una rapidez sorprendente calienta grandes cantidades d e
agua bastante para los usos domésticos tales como
el baño, el cocinado y el lavado de ropas. Es tal
la violencia con que funciona el nuevo aparato
que en cinco minutos se puede disponer de agua
bastante para un baño. A estas ventajas reune el
nuevo invento las de ser perfectamente limpfo,
no produce humo ni vapores, no tiene el mínilllO
peligro de explosión y no necesita de limpiarse
jamás. Su apariencia es elegante y puede colocarse en cualquier gabinete de aseo en el que será
un bonito mueble.
Su economía es otra circunstancia que también
lo hace recomendable, pues bastan cinco centavos de leña para calentar toda el agua que se necesita para el baño de una persona. El autor ga•
rantiza todos los aparatos que fabrica, y las personas que quieran convencerse del rápido y eficiente funcionamiento de él pueden pasar á la
Plomería Francesa del Sr. René Boursier, de quien
ya hemos dicho que es el inventor del aparato y
ver al «Rápido&gt; calentando agua á grandes cantidades y con una rapidez que pasma.

La d irección de la citada plomería es 3~ calle
de la Industria número 96 en esta ciudad¡ la casa
se encarga como especialidad, además de la fabricación de c:El Rápido,&gt; de las instalaciones de baños, tubería y plomería.
&lt;El Rápido&gt; ha sido visto funcionar por muy
prominentes personas de nuestra mejor sociedad,
quienes no han vacilado e¡i hacer de él los más
entusiastas y merecidos elogios¡ para que se vea
que la fama de c:El Rápido&gt; se funda en opiniones autorizadas y competentes, publicamos la siguiente lista de personas á quienes el señor Boursier cita como referencias:
Sr. General D. Porfirio Díaz, Sr. D. Fernando
González, Gobernador del Estado de México¡ Sr.
Teniente Coronel D. Porfirio Díaz, Dr. D. Sánchez
de Algara, Sr. D. Fernando Pimentel, Cía. Bancaria de Obras y Bienes Raíces, Sr. D. Benito Juárez, Sr. Luchichí, Sr. D. V. M. Garcés, Sr. Lic. Reyes Retana, Sr. D. A. Guzmán, Sr. D. A. Chabaud,
Sr. D. Raoul Duval, Sr. D. Ernesto Pugibet, Director de &lt;El Buen Tono¡&gt; Sr. Ing. D. J. O. Monasterio, Sr. Ing. D. O. González, Sr. D. E. Albert
Armour, Escuela Francesa , Sr. D. F. Baumgarteu ,
Sr. D. Lucien Merignac, Sr. D. Raoul Mille, Chocolatería Francesa¡ Sr. D. C. de la Arena, Sr. D.
Salvador Miranda, Sr. D. J. Miranda, Sr. Ing. D .
Augute Leroy, Sr. Ing. D. Luis de Lama, Sr. Ing.
Th. Menard, Sr. D. Gonzalo Garcés, Sr. D. Manuel
Robert, Sra. Viuda d e Bracho, Sr. D. A. Pontones,
Sr. A. Paez, Sr. D. J. Rennow, Sr. D. E. Schwob,
Sr. D. H . Marteau, Sr. D. R. Minetti, Sr. D. Carlos
Deeg, Sr. D. J. Ayllon, Sr. D. J. Loeb, Sr. D. Th.
Gendrop, Sr, D. J. Macías, Sr. D. Adrián Sovarnes,
Sr. D. H. Doumec, Sr. D. J. Riousse, Sr. D. A Borja, Sr. D. L. Zerliob, Sr. D. F. J. Koehler, Sr. D.
J . Lire, Sr. D. L. Herrera, Sr. D. C. Zubieta, Sr. D.
C. Schrempel, Sr. D. O. Lomelín y Sr. D. A. de la
Arena.

OCIO
El Sr. Lic. Novoa en su despacho.

�516

EL AJ.UN.lJO 1LlJ::,T1:...\lJO

EL MUNbo tttJSTRADO

517

Una nnta social de las más bralantes en Jllonterrey, fué el matrimonio de
la Sritci. Marfo Bl'lden cnn el Sr. Benjam{n 1lfodero.-l.a presente
Jotogrofíafaé tomada por el Sr. José L6pez E,;cal,•ra, en
el momento en qae los desposados saUa11
de la iglesia.

EL COMETA "MOREHOUSE"
Para el "Mundo Ilastrado.''
Tres cometas han hecho su aparición en el infinito espacio de los cielos en el tiempo tran~c11rrido del presente año. El día 2 de Enero de 1908,
el célebre astrónomo alemán Max Wolf, tan conocido por sus frecuentes descubrimientos de asteroides, encontró fotográficamente al cometa periódic 1 de Eocke, empleando el telescopio Bruce,
del Observatorio de la Universidad de Heidelberg.
El Cometa de Encke tiene un período de 3 años
299 y ha aparecido ya tres veces en el_ presente siglo: Una el 5 de A¡!osto de 1901, habiendo
sido el descubridor el Sr. Rambaud, del Observatorio de Argel, Africa; otra el 11 de Septiembre
de 1904, descubriéndolo el Sr. Augusto Kopff, del
Observatorio de Heidelberg, y otra, como ya dije,
el 2 de Enero del presente año.
El segundo cometa del año de 1908 fué descu ·
bierto el martes 1&lt;? de Septiembre por el Sr. D. W.
Morehouse, del Observatorio de Y erkes, que au n
cuando se levanta en el Estado de Wilsonsin, de
la Unión Norteamericana, depende de la Universidad de Chicago. El telegrama en que se me
anunciaba la aparición de éste cometa decía que
el astro era brillante y tenía larga cauda. Las coordenadas del nuevo cometa marcaban un punto
del cielo correspondiente á la constelación ci r cumpolar de la Girafa, El mal estado del tiempo
me impidió poder encontrar al astro cabelludo
que proviniente de lejanas é incógnitas regiones
venía á colocarse al alcance de nuestros telescopios, para despues alejarse, perderse de vista yno
regresar jamás á nuestro cielo.

Aspecto del cometa '"Morehouse" á las 8. 45 p. m.
del 11 de Octubre de 1908, en la Constelación del Cisne.
El martes 22 de Septiembre se desató una fuerte tormenta sobre el Valle de México, y, como es
frecuente en esa época del año, después del aguacero comenzaron las nubes á disiparse, resultando una noche bellísima, de atmósfera limpia y
transparente, muy apropiada para observaciones
astronómicas.
Aprovechando la belleza de la noche me puse
á escudriñar el cielo en la región, por donde debía
estar el cometa "Morehouse". Muy pocos días an·
tes había recibido las efemérides del cometa, calculadas por los Señores Einarsson y Meyer de la
Universidad de Berkeley, California. Dirigí mi
telescopio '"2:eiss" á la estrella "ga=a" de la
constelación de Cefeo y á los pocos momentos de

investigación tuve la fortuna de encontrar al celeste viajero. Esa noche
el cometa presentaba el
aspecto de una masa blanquecina redondeada, con
una condensación central
como de octava magnitud y una cola bastante
larga que se iba desvaneciendo suavemente. El
astro veíase rodeado por
numerosas estrellas, pertenecientes á la constelación de Casiopea.
La noche del 30 de Septiembre estuvo todavía
en mejores condiciones
que la del día 22 para observar el cielo, en atención á la gran limpidez de
la atmósfera. El cometa
"Morehouse" había aumentado de brillo y podía
ser fácilmente observado
con anteojos de teatro.
SR. BENJAMÍN H. RIDGELY1
Observado con el telescopio y empleando muy déCónsul General de Estados Unidos en México, muerto
bil aumento se notaba la
repentinamente en Monterrey.
cabellera bastante luminosa; la cauda era angosta
de un planeta, aun cuando haya pasado mu y ceren su nacimiento; pero despues se ensanchaba en
ca de él, y con el hecho de que la curvatura de
forma de abanico.
l as caudas y la aceleración en el movimiento de
A partir del 1&lt;? de Octubre las observaciones se
algunos de ellos indica que estos astros son afecdificultaron un poco, debido á la intensa luz de
tados por algún medio resistente, cuya influencia
la Luna. Sin embargo observé el cometa en los
jamás se ha observado en los planetas.
días 1, 2 y 3. Pasada la fecha de llena, que se veEl tercer cometa descubierto en el presente año
rificó el día 9, reanudé mis investigaciones. El
ha sido el de Tempel-Swift, que tiei..e un período
grabado q ue acompaña á estas líneas representa el
de 5 años 678. Fué observado el 29 de septiembre
aspecto telescópico del cometa "Morehouse" á las
por el señor Janelle, del Observatorio de Niza.
8 horas 45 minutos de la noche del domingo 11 de
El cometa &lt;Morehouse&gt; pasará por el perihelio
O;:tubre de 1908. El cometa se encontraba en las
el 5 de diciembre de 1908, así es que todavía pocercanías de la estrella 33 del Cisne y era claradremos observarlo durante mes y medio y en memente visible con anteojos de teatro. El dibujo
jores condiciones de visibilidad.
presenta la imagen invertida tal como la produce
México, octubre 14 de 1998.
un anteojo astronómico. Los anteojos de teatro
dan la imagen recta.
L ui s G. L EoN.
La última observación á que puedo hacer referencia en esta nota es la del martes 13 del presente mes. E l cometa se)!uía caminando en la
constelación del Cfsne, cerca de las estrellas "iota" y "kapa." Todas las personas que ccncurrie~\\llcerice dlcell C@lllla\\llll Ammcell'li~&amp;llll@
ron á mi observatorio pudieron observarlo con
gemelos, y algunos decían que podían verlo á la
simple vista como una mancha blanquecina difusa.
La muerte súbita del señor Don Benjamín H.
Es probable que este cometa sea pronto fácilRidgely, Cónsul General de los Estados Unidos
mente visible á la simple vista, y dada la zona
en esta ciudad, ha puesto de luto á toda la colodel cielo que tiene que recorrer en estos días, ponia.
drá verse al Norte de; de la puesta del sol. La
La noticia llegó de Monten-ey el sábado 10 del
constelación del Cisne es muy conocida, porque
corriente, y causó gran s orpresa, pues nadie sabía
sus estrellas principales forman los extremos de
que el señor Ridgely sufría una enfermedad del
una gran cruz. Muy cerca de esta cruz se halla la
corazón tan peligrosa.
hermosa estrella de H magnitud, Wega de la
Con la desaparición del señor Cónsul pierde el
Lira.
cuerpo consular americano, á uno de sus miembros más activos y trabajadores, y uno de los que
Tycho Brahé fué el primero en asegurar que los
contaba con una carrera brillante. Nació el señor
cometas eran cuerpos e;ctra-terrestres, opinión que
Ridgely en el condado de Carolina, Estado d e
confirmó con la observación del cometa de 1577;
Maryland, el año de 1861. Muy joven ingresó á la
Newton demostró matemáticamente que los coescuela de Leyes, pero su inclinación le llevó hametas están sujetos .en sus movimientos á las miscia el periodismo, en el que figuró con éxito.
mas leyes que los planetas, y Halley fué el priDurante la administración del presidente Clemero en asegurar que había cometas periódicos
veland, ingresó al· cuerpo consular d e su país é
que circulaban al rededor del sol.
inició sus trabajos en ese ramo en la ciudad de GéLas investigaciones espectroscópicas han comnova, donde tuvo la representación de su p aís. De
probado que los cometas son cuerpos luminosos
Génova
pasó á Málaga y de allí á Nantes, Francia,
por sí mismos. La materia gaseosa de que están
de donde se le trasladó al puesto de la ciudad de
formados, es extraordinariamente sutil, como
México.
queda demostrado con el hecho de que las estreEra el señor Ridgely de un carácter muy afallas se perciben claramente á través de la masa
ble, que le hacía muy querido para sus empleacometaria; con el hecho de que un cometa jamás
dos y para todas:las personas que tenían oportuha producido perturbación alguna en la marcha

nidad de tratarlo.

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I nstantáneas de las corridas efectuadas el Domingo 11 de octubre en México. Al lado izquierdo de arriba para abajo: Una pica de «Chicorro».
(Plaza «El Toreo.»)-Un pase de Relampagu.ito. (Plaza 11 El Toreo.»)-Relampaguito lleva ~n la mano 1', orPia del toro. que le filé concedida por su
faena monumental. (Plaza •El Toreo.» )- Un pase de Gaona. (Plaza «México.» )-A la derecha Un pase de Moreno.- (P laza «El Toreo.» )-Relampaguito citando para un pase nat ural. (Plaza 11 El Toreo.•)-Gaona en un par de banderillas. ( Plaza «México.» )-Jerezano en un pase. (Plaza «México." )
- E n las instantáneas de la plaza de la Conctesa se ve parte de la concurrencia más numerosa que hasta hoy ha pisado un coso taurino en México.

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EL MUNDO TLUSTRADó

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NOVELA ORIGINAL POR ALBERTO CHABROL

El Crepúsculo de los Cóndores

ILUSTRACIONES DE GEORGESOOTT.

Teñidas de carmín y de topacio
Flotan las nubes en la agreste sierra;
Todo se baña en luz en el espacio!
Todo suspira amor sobre la tierra!

(CONTINÚA)

--i OR fin. no pudiendo soportar más
I e~te barullo de fiesta que trastornaba mi casa desde los cimientos, no pudiendo soportar más
esos convidados, A pesar de que
no hablan llegado todavla, respondl con un "muy bien" glacial
a Miettequemepedla mi opinión,
no mis consejos, y sall á·renour
mi dotación de cigarros acompuerta de la calle por la romanza de

P

11añ,do
Siebel.
Cuando regresé, hora y media después, tuve el gusto
de hallar la casa en el silencio de santuario que venia
deseando. Merlín y el criado, revestidos ya de ceremonia están graves y serios como diáconos, á cada lado
de la puerta de entrada del comedor. Las luces eléctricas, ligeramente veladas y opalizadas por las guardabrisas calan sobre el mantel. Miette se habla recogido
á su cuarto. A mi me lo anunció Merlin á quien tuve la
debi•idad de interrogar.
-Yo le llevaré su comida señor.
-SI, mi querido Merlín, pues ya lo vez, va á ser necesario que nos pasemos sm ella: tu sobrina sirve menos para cocinera que tú para zapador-bombero! ....
Vi á Merlín que alzó todavla una vez los ojos al cielo; pensé que querla tomarle por testigo de su amarga
decepción, y me apresuré á endulzársela.
-Pero le encontraremos algo mejor, y mucho mejor,
no tengas cuidado!
A pesar de esta promesa, Merlín, á quien se la hacia
yo en mi recámara, anudándome la corbata, movió su
buena cabeza melancólica, sin tener siquiera el valor de
darme las gracias, y salió para ir á la puerta, donde llamaban los primeros convidados.
Eran las señoras de Lambrecy. Pude notar la encantadora coqueterla de Genoveva, que babia querido monopolizar por un momento mi admiración, antes de que
pudiera establecer un paralelo entre su gracia y el brillo
de la señora Dessollier.
Genoveva no tiene ni tendrá jamás frescura; sin embargo, á la luz de las lámparas, su piel, sobre todo en
los hombros adquiere agradables transparencias, y además, hay que confesar que sus rasgos son de una delicadeza enteramente aristocrática. Cuidé por medio de
alabanzas, de poner su belleza en un desbordamiento
supremo y entonces, mientras mis ojos se complactan con
mirarla, me hice en el corazón de viejo soltero el reproche de apartarme de la dicha fácil que estaba al alcance
de la mano, para dejar que mi corazón fuese arrastrado
por una pequefia esfinge irónica que se mostraba desrleñosa, al fin. como todas las esfinges lo han sido aún para aquellos que descubrieron las palabras del enigma.
Los convidados llegaron con algunos minutos de intervalo. Merlín los anunciaba; ofrecl el brazo á la Generala Versombre, y la cena, mi gran cena, se desenvolvió
en un servicio armonioso, en tanto que la pequeña estinP-e, sin duda ignorando el nombre mitológico que dentro~de mi estaba atribuyéndole, dormla tal vez en su recamarica color de primavera.
E,ta imagen de Miette dormida me causaba un ligero
enternecimiento lleno de encanto; mi gozo Intimo se traducla, según creo, por un cierto brlo; por lo menos me
pareció que cuando regresamos al salón, Genoveva me
consideraba con el asombro conmovido que se experimenta después de revelaciones agradabillsimas para el
.:orazón.
Formábamos tres grupos; el más numeroso rodeaba la
chimenea; la señor'l Dessollier acompañaba al General
á pasear por la pieza. Genoveva y yo, de pie cerca de
m1 biblioteca de arte, platicábamos de una obra publicada últimamente. Viendo á Merlín que introducla en el
salón la mesa en que estaba servido el café, me aproximé á él seguido de Genoveva. Graciosamente la seflora
Desso1lier y ellaquisieron librarme del cuidado de hacer
los honores, y ya distribulan las tazas, cuando una exclamación nos hizo á todos mirarle. Merlin habla quitado el cigarro de sus labios, y vuelto hacia l1&lt; puerta, su
rostro expresaba una sensación intensa de estupor, de
curiosidad de placer, de deslumbramiento ...
Por la p~erta entreabierta, una mano en puño y la otra
tendiendo á M.erlin la azucarera que se habla quedado
olvidada en la alacena, mi lindlsima, mi inveroslmil cocinera, Miette la Artesiana estaba de pie. .
-Una Miriellel exclamó la señora Dessolher.
La mano gruesa de Merlín recojla de los finos dedos
de su sob1 ina la azucarera.
-Oh! no! no! que entre ella. Si es adorat&gt;lel
Creo que habla enrojecido y palidecido cuando menos
diez veces por minuto por 11\iette, que, por su parte, no
Juzgaba á propósito cambiar el tono rosado de sus mejillas. Sentl caer sobre ella y sobre mi al mismo tiempo.
los ojos de Genoveva, e~os ojos tan rápidos y de tan
breve intuición de la parisiense... los gritos del general y el entusiasmo de todos los otros me obllgaron á
intervenir.
Hab:endo hablado el amo á Miette, no vaciló, y encontrando primero á Genoveva que tenla en la mano
una taza llena, le presentó la azucarera. Genoveva se
sirvió, y en los segundos que duró el gesto de cada una
de ellas, las dos jóvenes se miraron, se palparon por
decirlo as!, se penetraron de.Pa.rte á parte, y se sorprendieron mutuamente sus sent1m1entos.
M.iette dió rápidamente la vuelta en derredor de los
invitados que todos (aún en este mo111ento lo noté con
cierto triunfo) le dieron las gracias como se las habrfan
dado á Genoveva, sin añadir una SQ.nrisa ni un cuiu¡,li-

do familiar, y M.iette, depcsitando la azucarera en la
mesa, desapareció rápidamente, y las miradas que la
hablan seguido hasta la puerta, como decepcionadas,
se fijaran todas en mi. La pregunta tan manifiesta no
podia eludirse:
-Es Miette, la sobrina de Merlín, dije ensayando tragar un pequtño. ptqufñisimo trago de moka.
-La sobrina de Ud! bueno! no se moleste.
Y esta interpelación del general á mi viejo Merlín,
que servia el cognac en las copas, hadéndonos reir,
disipó esta especie de encanto que Miette habla dejado
en los invitados.
-Ud. ha sido quien ha hecho visitará su sobrina Parls?
E~ta pregunta era de Genoveva, y admiraba la astucia femenina, que buscaba la verdad, por una vla
en apariencia indirecta.
-Oh! no señorita, Miette no ha venido á visitar Parls ....
-¿Pues entonces á ~ué?
Esta vez la interrogación
era colectiva, y yo tomé la palabra:
-11\iette querla comenzar cerca de su tlo su aprendizaje de
cocinera, pero no demuestra
dis11osiciones muy clara~ para
la ciencia del guisado ....
-En cuanto á eso, saca mejor partido del arpa ....
Esta confesión de Merlín, [que
yo estaba. lejos, muy lejo~ d.e
pedirle,] dló suelta á la cur1os1.
dad, cuya explosión nada fué
capaz de refrenar.
Tomé un tono á la vez desprendido y profesional:
.
-Sr, por una gran casualidad, he descubierto, en efecto,
que Miette tiene, 110 digo talento, pero si u1_1a buena disposición .. es posible que el año
próximo sea admitida en el
Conservatorio, y puede entrar
al Concurso para el premio; por
lo menos tal es mi opinión.
Qué gané con estas dec!arac1ones? .... Ahora no se pide
nada menos que hacer subir otra
vez á Miette para que v.enga á
exhibir su talento musical, y
Genoveva, entre miel y vina•
gre, dice á su mamá:
-Después, no es verdad? la invitará Ud. á su matinée de pasado mañana, verdad mamá? Dará buen
efecto esta muchachita tocando el arpa con su cofia de
Arlesianal ....
Pero resistl á todo con actitud invencible de viejc tutor austero; y resistl también, lo confieso, para castigar
á Miette y para afectará los ojos de Genoveva mi desprendimiento de esa muchacbica desde que no tenla ya
su arpa en las manos, y rogué á mi prima que cantara
conmigo un duo de Schubert.
La voz de Genoveva, aunque de soprano un poco rlspida agradaba por la seguridad de su método. Pude
elog{ar1a sin contrariar mt propio gusto. Creo que me·
lo agradeció, y habla en verdaii muy poco enojo aparente en su sonrisa cuando me preguntó, fijando en mi
sus ojos:
-También canta su Arlesiana?
-Oh! Como una alumna!
Habla puesto el mayor apresuramiento posible para
dar esta contestación, que no contenla sino el mlnimun
de mentira. Tuve la satisfaccion de ver el rostro de Genoveva iluminarse de nuevo, pero las mujeres tienen
el triunfo indbcreto, y Genoveva, en una sonrisa divina de hipócrita benevolencia, añadió:
-¿Sabe Ud. que deberla cantar en los patios? Su traje le permitirla recoger tantos centavos, que después
con ellos podria costear los gastos de su anualidad en
el Conservatorio.
La mordida que me di en el labio inferior para retener
la primera de las réplicas que pugnaba por salir, lo hizo sangrar cruelmente .. ..
Al cabo de algunos segundos pude responder, ó al
menos lo crel. con la placidez de Merlin.
.
-Oh! M.iette no carece de algunos pequeños bienes;
y también aprovechará de las economías de su tlo.
-Y además tendrá también sus gajes como cocinera ...
Y en una ligera careada, que debla desgraciadamente
todo á la sequedad de su voz y nada al beneficio del método. me dejó en el piano y la vi irse á sentar cerca de
Gastón Sorreze.
Ciertamente la brisa que me habla llevado hacia Genoveva en los últimos dlas estab1 ahora muy indecisa
y muy débil. Sin embargo, no me fué indiferente que por
la primera vez se defendiera de aspirar el soplo de ella
con las delicias de una flor presta á entreabrirse.
Ahora, qué decisión iba yo á tomar? Cuál de mis. proyectos iba á ejecutar por fin? .... Separarme de M1ette:
era indispensable! Pobre niña, es ella la que lo ha querido, revelando ayer su presencia extravagante hasta
lo absurdo, en la casa de un soltero1. . . . Pero. acaso la
despediré sencillamente! . . . . La pondré en un mternado
para que espere, completando su instrucción, q~e debe
ser muy ¡:,rimitiva, que llegue el Otoflo, época de msmpciones en el Conservatorio( ...

Deberla llamarla, cuando menos para dirigirle los reproches que merece, para hacerle comprender qut no
se Juega con la vida como con una madre tierna de sonrisa inagotable, sino que es necesario cuidarse de ella
como de una madrastra parsimoniosa, y al mismo tiempo no comprometer los dones que nos ha hecho contra
su voluntad ... . Qué serla de ella, pobre chiquita! Si la
opinión del mundo despertada por su temeraria entrada
de ayer me obligara á de~interesarme en su porvenir? ...
Pero si le digo todo esto no me responderá con la más
impertinente de las sonrisas que le marcan hoyuelos en
las mejillas y sus locas esperanzas románticas, que no
tengo por qué inquietarme? ....
Advierto que si yo no me pongu en orden, nada me
detendrá razonando de la manera más loca sobre el estado psicológico de Miette. He aqul á Merlín que me
trae la Revista del Arte y de los Artistas con un aire
contrito .... Miette no canta? Bueno! tanto mejor! No se

saborea bien la lectura sino en una atmósfera de
claustro.
Por la noche, 29 de Diciembre.
Y á pesar de todo, temeroso de ser débil, de llamará
mi culp ..ble disclpula á su lección de arpa, desde por la
tarde á la cinco me tul al circulo.
De cinco á siete, escondido detrás del más grande de
los periódicos, pude evitar que fuesen á abordarme mis
vulgares camaradas; á la hora de comer me encontré,
como con frecuench,, al lado de Gastón Sorreze. Gastón, á quien habla visto comunmente sombrlo en estos
últimos dlas, me ha mostrado un rostro alegre, franco
y feliz .
-No tocaré una carta esta noche, me dijo después de
la copa: gracias á ti, podrla yo perder buenas monedas.
Desde que se habla estrellado ante los destinos de
Genoveva, Gastón con cierta frecuencia se consolaba
en derredor de las mesas de juego.
-Digo gracias á ti, aunque ciertamente no sea culpa
tuya si la señorita Miette vino ayer tarde á exhibirse
ante los ojos de Genoveva Lambrecy ... La sorpresa y
la cólera se lelan en tu rostro, como tú has podido leer
la admiración en los nuestros .... Todavia no vuelvo en
mil Qué maravillosa aparición( .. . .
-Dios mio! dije con indiferencia. Demasiadas palabras para una pequefla cofia de Arlesianal Que Miette
se hubiese presentado en un traje menos especial, ninguno de nosotros hubiera hecho el menor caso de ella 1
-Oh! Oh! ... Quisiera Justamente ve1la vestida como
Genoveva. . . . Pero no tendremos tal vez má~ tarde el
espectáculo de volver á verlas una frente á la otra.
En esto üastón se echó á reir con risa franca y alegre q:ie no le habla o!do desde hacia tiempo, y bajando
los ojos en el momento en que alguien se sentaba cerca
de él. me dijo:
-Nol Demasiado pronto han reñido ccn las miradas
las dos pequeflas rivales, las dos enamoradas de ti. . .
--Enamorada de mi Miette? E&lt;tás loco? ....
-Grito del corazón, replicó Gastón sin perder nada de
su alegria. Me concedes que Genoveva te ama?.. . . No
te defiendas, está entendido que el papel de "peor es
nada" es el único que me da alguna esperanza acerczt
de ello. En revancha, hay que convenir en que Miette
adora á su maestro de arpa hasta volverse celosa con
todo el odio que puede agitar el alma de un pájaro ....
-¿Quién te dice que no ha venido á Parls para olvidar un primer ensueño? ....
-Ohl á su edad, en cuestión de sueños se pierde sin
dificultad: es como las mariposas sobre las flores, de la
más bella á la más bella ...
(Continuará)

Desde el peflón, la vista derramada á lo lejos,
Contempla, fantaseado por celajes bermejos,
Un agreste dominio de rocas y tallares,
La fronda que abre sólo paso a la res arisca,
Es numerosa como las aguas de los mares;
Y sobre los truncados bastiones de arenisca
Que el manantial salvaje con su arabesco labra,
Pace una hispida hierba tal cual nudosa cabra.
Enarbola el coriáceo nopal su brava penca
En el talud que eriza de cilicio la zarza;
Y bajo la pantalla de bambú que lo engarza
Cual ojo paralitico brilla un lago en su cuenca.
M.ás allá el sol, ya hundido confunde en su agonla
Que orla de taciturno crespón los horizontes,
En palpitante caos las nubes y los mor,tesBajo una gigantesca luz de cosmogonla.
Con gracia casi lánguida, una emoción secreta
C:onmueve 1quel paisaje que el silencio completa
Como un alma. La tarde cuchichea un augurio
Con su brisa, en un escalofrlo de mercurio,
Infundiendo á las cosas esa corJial molestia
Bajo la cual se agobia la cabizbaja bestia,
Y que espiritualiza tan extrafias con!:;oja~
En el desasosiego tímido de las hojas.
Por el cenit que ahonda la ilusión ve~pertina,
Flota un cóndor inmóvil, de vuelta á la morada,
Y en su silueta negra y aguda ~e imagina
El vibrante equilibrio de una aguja imantada
Abajo, discerniendo los claros de la breña,
Mira los parapetos natales de su peña;
El lago, el sol, la rampa donde se azora el corzo,
Y con breve aletazo que en instantáneo escorzo
Del sol lo dora, á su ámbito montañés se aproxima.
Rosando, vuelta á vuelta, la hondonada y la cima,
En ebriedad de espacio su descenso posterga;
El viento zumba en su ala como en un alta verga;
Su vuelo cruza en largos soslayos de navaja;
Y cuando á breve trecho de su páramo baja,
Con la emoción sangulnea de un lmpetu bizarro,
Vibra la cresta en su áspera cabeza de guijarro
y una feroz codicia, qut: es paternal desvelo,
En la vivida gota de su ojo centellea.
Pronta á los habituales estlmulos de cielo,
La prole, ya magnifica en su imperial ralea,
Ensaya los ineptos muflones, y su buche
Hace estallar en plos el énfasis de un hipo.
Del flojel que la afelpa con tibiezas de estuche,
su lampifla cabeza surge en su extraño tipo
Que á una zurda ironla mezcla un altivo ceno,
La inexpugnable grieta que cobija su sueño,
Exhala un olor flavo, como un cubil felino.
A la glacial frescura que acera el aire andino
El hambre sang&lt;1inaria devora esos capullos,
De fiera, que en airada confusión de murmmllos,
Preguntan en las r&gt;ubes torvas anatomlas,
De tegumentos cárdenos y cruenclas bravla&lt;;
y ante e! sol agrupado S:&gt;bre sus parapetos,
Le gesticulan mimos como si fueran nietos.
El crepúsculo, en tanto, gana las cumbres solas,
Proyectando á las nube,, en acuarelas tiernas,
Ese angélico rosa de las nieves eternas
Que conoce el heráldico armiño de las golas.
Forjando algún antiguo recuerdo cinegético
En desdeñosas grietas, un viejo buitre, herméti~o
Cual un coleóptero, alza su bloque monolito
Que arraiga en el peñasco la zarpa ahora inerme,
y ante el flameado cielo dirlase que duerme,
Ahíto de montaña y hastiado de infinito.
Corsario de la ráfaga, el cielo fué su lente,
y las nubes su tálamo de luz, Y el sol poniente
Que dilataba la inmensidad, su candelabro,
A cuya luz suprema tendido el cuello glabro,
Mientras ya era de noche sobre toda llan:ira,
Prolongaba sus tardes á diez mil pies de altura.
En soledad huraña sobre su cordillera,
Un procelario anhelo !o asalta ante la hoguera
Del Ocaso, que en pólvoras de bermellón deflagra,
y adobando de fuerza su carne bruna y magra,
vuelve á su sér decrépito la pasión de la fiera.
El volador desciende con crujidos de brusco
Abanico, muy cerca del rlspido pedrusco
Que el viejo cóndor tiene de pedestal. Su prole
cuyo voraz insomnio coronaba la mole,
Bajo el paterno buche se agolpa, pla y bufa,

Ya tras el ancho cortinaje denso
De blancas nieblas y opalinas brumas,
Asoma el sol en el espacio inmenso
Cual barco de oro en piélago de espumas.
Y se eleva dorando los pensiles
Que esparcen sus balsámicos efluvios,
Al descender sus rayos cual sutiles
Hebras flotantes de cabellos rubios.

Y alzándose hasta el ampo de la viril corbata,
Hormiguean las negras cabecitas de trufa ....
Mas sordo á su bravla tribu, el Joven pirata
Junto al sombrlo abuelo pliega su doble foque,
Un sobresalto invade la inercia de aquel bloque;
Los cuellos se entrelazan, y sobre e, ho~co cerro
Cuya breña la noche con sus sombras intrinca,
Ante el sol que prolonga desolacione, de lncaTrábanse los dos picos en ósculo de hierro.
LEOPOLDO LUGONES.

*
AURORA
Huye la sombra! El pálido horizonte
De ondas de luz purísima se aniega,
Y por encima del andin;, monte
La hermo~a rubia á sus dominios llega.

Y avanza! Avanza! Y las inquietas nubes
Al recoger los rojos esplendores,
Se convierten en pálidos querubes
Que á hundirse van en mares de colores.
La aurora tiembla, el sol la mira y posa
Un ósculo en su cuerpo nacarado:
Ella lo e.nvuelve en su fulgor de rosa,
Y se extingue en la hoguera de su amado
Juuo

FLÓREZ.

*

LAS SIRENAS
Para "El Mundo Ilustrado."
Me llaman las sirenas de musical acento
y yo, que voy en busca de liricos palses, '
ante la hech1cerla de sus reclamos siento
la tentación inmensa que dominar.t Ulisesl

Miro ~I verdor de algas de sus pupilas, mir.¡
en su piel do la luna ha imprimido su rastro
suavidades de rasos y redes de zafiro
'
diluciones de rosas y alburas de alabÁstro!

Y se mece en hamaca de neblinas,
Casi desnuda, en el azul del cielo,
Desgarrando sus gasas purpurinas
Sobre los blancos témpanos de hielo.

Contemplo el chorro de ámbar de sus luengos cabellos
la.s húmedas guedejas que agravan mis asombros
'
cuando mueraen el mármol tremante de su . cuellos
los nardos de sus frentes ó el nácar de sus hombrosi

Mece el árbol la copa somnolienta,
Las hojas lucen brilladora escarcha,
Y allá arriba, dó ruge la tormenta,
La luz prosigue su infinita marcha.

Y lavo~, ~I enca~to de la voz que avasalla(
La voz du1c1da y triste que el corazón abruma
qun llega como un e.:o de citara á la playa '
envuelta en los florones de nieve de la espuma!

De la choza del rudo campesino,
Como buscando incógnitas regiones,
Suben, en impalpable remolino,
Como el humo sutil, las oraciones.
Yérguese el toro en la feraz llanura
Con el testuz cubierto de rocío,
Blanco vapor de su nariz obscura
Brota y se extiende en el ambiente frío.
Y muge; de la límpida mañana
El aire fresco sus pulmones hincha,
Mientras que el potro en la extensión lejana
Revuélvese, incorpórase y relincha.
'
Tiemblan los nidos! Las desnudas rocas
Dóranse al esplendor de la alborada,
Y abren las nubes, como azules bocas,
Franjas de cielo en la extensión callada.
Entre las ramas del follaje umbrío
Frases de amor arrullan las palomas;
Y en el césped cuajado de rocío,
La flor revienta en explosión de aromas.
Zumba el insecto; la sonora fuente
Murmura alegre y su raudal dilata,
Y ruge altiva en rápida pendiente
De peñón en peñón la catarata.
Hínchase el lago á la primer caricia
Del aura débil que en los juncos llora,
Y saborea con sensual delicia
Los castos besos que le da la aurora.
Allá, lejos, soberbio y palpitante,
Lucha el mar con las rocas de granito¡
El mar! ese colérico gigante
Que amenaza y atruena al infinito.
La violeta se esconde, y ya despierto
Se empina el girasol; rie la rosa
Y aparece el clavel rojo y abierto,
Ascua movible entre la selva hojosa.
Y en tanto que sacude el ala fría
El céfiro en el cáliz de las flores
Parece el bosque al despuntar eÍ día,
Jaula inmensa de alados trovadores.

¿Qué decir á las súplicas de aquellas manos plenas
de promesas, Y cAndidas cual lactescentes lises?
¿Qué responder al suave cantar de las sirenas
s1 no sé de las artes del ollmpico Ulises? . ...
¡Ah,~¡ llrico viaje por las aguas tranquilas( ....
Las deidades marinas consiguen en su empeño
que en el pérfido ponto de sus glaucas pu¡,ilas '
naufrague para siempre mi góndola de Ensuellol
José de J. Núñez y Dominguez.
1908.

*

EL GRAN LAGO
(DE MI LIBRO

Nicaragua.)

El Lago tiene vida. Si yace manso es como
un ga~o gigantesco que duerme y r.onronea;
má~ s1 cegado Eolo con furia lo espolea,
es tigre que rugiendo rabioso enarca el lomo.
A la del alba entintase con la color del domo
.que finge el infinito. Fulge al sol y rojea;
y cuanao blonda Venus rutila y parpadea
la mano de la sombra pincélalo de plomo.'
El Lago alienta, vive. Tal parece su frente
rugada por el numen La suferficie ingente
de su cristal bruñido gime a sentir la nao.
Y cuando sube y baja la comba de su seno
y fat_igosamente resuella á pulmón pleno, '
palpita con el ~ma del viejo Nicarao.
Granada, Nic.

JUAN B. DELGADO.

,,

�l!lt MUNDO ILUStltAt&gt;ó

520

EL MUNDO ILUSTRADO

521

EMELjJOGfl~
EL ENCAJE INGLES

ORONIOf\
ENSAR en el movimiento incesante de
dos los seres que la vida anima, coméndese, sin esfuerzo, la necesidad de
las transformaciones verificadas en todo lo que nos rodea. Y no sólo exteriormente,
sino también en la propia vida interior, se nota
esa constante variedad y mutación que hacen de
un ser el conjunto sorprendente de personalidades que cada quien encuentra dentro de sí mismo
cuando vuelve la vista hacia el pasado. No somos
ahora lo que éramos hace algunos años; nuestra
manera de sentir y de pensar, varía indispensablemente con el influjo de los acontecimientos
que, también á su vez, han ido cambiando y tomando diversos aspectos y diferentes situaciones.
Cuando se evoca el recuerdo de pasados días, parece imposible ser la misma persona que hizo ó
pensó de aquella misma manera, y esta absoluta
diferencia, verificada en sí mismo comprueba que,
ese movimiento silencioso, casi imperceptible, va
obrando una completa transformación en las ideas
y sentimientos propios. Cuántas veces á pesar de
la buena voluntad que en determinadas ocasiones
se pone para encontrar en una persona la simpática semejanza que era causa de una íntima y grata amistad, no hallamos en ella, ni sombra siquiera, de la fisonomía moral de aquella alma, en otra
época, hermana de la nuestra. Tratamos de reconstruír algunas de las pasadas impresiones, intentamos vol ver á la vida aquella muerta amistad; más
todo es inútil, el tiempo inexorable, se ha llevado el conjunto de esa personalidad, y con profunda tristeza vemos allí un ser extraño y desconocido que nos hace excla_mar desde lo más íntimo de nuestra alma: &lt;no tiene ya nada de aquél.&gt;
Y esto no es culpa de la fragilidad femenina, lectoras mías, nos acusan ligeramente atribuyendo á
nuestra variabilidad, lo que es efecto del cambio
necesario porque el tiempo obra en todos los seres; ellos se trausforman y nosotros también ¿cómo impedir esa evolución incesante? El campo,
el cielo, las flores y los astros, ~amiaan igualmente en armonioso y continuo movimiento; las esta~iones del año se suceden unas á otras sin que
sea posible detener el inmutable curso del tiempo. ¿Dónde está ahora el calor del lejano estío,
sus agitados huracanes y tempestuosas lluvias?
Casi no queda ya ni su recuerdo. Ahora se recibe
el beso helado de las brisas otoñales¡ las noches
de luna, frías y luminosas, con suaves reflejos
opalinos, son ya mensajeras de la nueva estació1;1;
las telas ligeras, desaparecen como nubes fugitivas que el viento arrastra, la~ flores de los s?mbreros también se han marchitado con este viento de hielo, y se les ha dado sepultura en los grandes y obscuros cajones de los almacenes; en cambio, los géneros abrigadores hacen s,u _aparición
en la escena social, presentados al publico por la
señora Moda, reina de todos los acontecimientos
y usos del adorno femenino.
Las elegantes blusas de franela están ahora en
privanza por lo confortables y útiles que son en
este tiempo. Su forma es, por lo general, de&lt;cuerpo camisa,&gt; haciéndose con tablones anchos, que
favorecen mucho al talle ó también con pequeños
y menudos pliegues, muy útiles á los bustos delgados. l'ara esta cl~se de blusas hay Ul,1ª infinid~d
de graciosos y bomtos lazos de enca¡e, gasa, listón ó seda ligera que, con los cuellos v.ueltos de
hilo ó cambray bordado, hacen muy buen efecto
y ponen un toque de gracia y de suavidad, en la
forma un tanto severa de esta clase de cuerpos.
El estilo marinero es también muy aceptado
para las franelas, cachemires y otras telas de
abrigo; hay una diversidad muy grande en las
combinaciones que la Moda nos ofrece para la
confección de estas blusas. El gracioso cuello marinero se presta muy fácilmente á tomar mil formas á cual más originales y elegantes, Los colores
preferidos para, este estilo, son blanco ó a~ul marino, sin excluir algunos otros colores discretos
que son también de muy buen efecto. El adorl1o
de soutache para los cuellos marineros es lo más
elegante y apropiado; y un lazo de listón en el
cierre de •éstos ó una corbata de se:ia 1istad'a,
completarán perlectamente el conjunto.
Con el traje de estilo sastre, los cuerpos camisas prestan generalmente muy buenos servicios;
todavía es posible salir en las bel.las mañanas con
este sencillo y ele·gante atavío; en las tardes y
noches, ya es diferente, pues el viento frío-del

Otoño es un poco travieso y gusta de jugar con los
lindos cabellos de las damas que agita con sus
impetuosos vuelos, haciendo estremecer ligeramente las bellas manos, bajo la piel perfumada de
los guantes. No debe dársele gusto á esa brisa juguetona, lectoras mías, es preciso abrigarse con
pieles y terciopelo, para conservarse con alguna
comodidad, y escapar de los resfriados propios
del cambio de estación que no desea para vosotras.
MARGARITA.

Velos, Sombreros y Actualidddes
(CADA día son más indispensables los velos
para el rostro, en una mujer elegante, pero
cada día, también, es más delicado usarlos, porque resultan tan caros como otros muchos accesorios de un traje. Un pedazo de tul ó de gasa
baratos, puestos sobre la cara, no dan buen resultado; se necesita que el velillo sea fresco, abierto
y que vaya de acuerdo con el color principal del
sombrero, excepto cuando éste tenga adornos
blancos, en cuyo caso es preferible usarlo de este
color, que lo mismo que el negro, es lo que más
favorece al rostro.
Los sombreros de alas derechas son los que más
se llevan para acompañar los trajes de estilo sastre. Se llevan de seda y de fieltro, en colores obscuros, y no excesivamente grandes, Dan muy bonito efecto las alas forradas ó ribeteadas de raso
ó de terdopelo obscuros, con cordón blanco en la
orilla. Los adornos de plumas de gallo son más
propios para esta clase de sombreros, que las de
aveztruz, á pesar de que éstas son más costosas y
delicadas.
Ya que de plumas se habla, diremos que se usan
actualmente en los sombreros de las damas, verdaderos enigmas, pudiendo elogiar solamente su
buen efecto, siendo imposible la mayor parte de
las veces, describir el origen de los plumajes de
los pájaros de brillantes colores, que adornan algunos sombreros modernos. Hay algunos en que
las plumas de gallo están combinadas con las de
avestruz, y no pocas veces, presta su contingente
el suave plumón de la pechuga de las pintadas.
También se ven plumas adornadas con profusión, de lentejuelas y cuentas, y aun con pétalos
de flores, puestos unos sobre otros y teñidos de
colores delicados, que dan un precioso efecto y
suplen por su elegancia á los adornos de flores,
que son más comunes.
Se usarán mucho en este invierno las plumas
sombreadas para los adornos de la cabeza y para
los sombreros. Hemos visto un bonito modelo que
se compone de un sombrero de alas anchas, forrado de seda gris ó beige muy claro, adornado
con plumas verdes hechas de plumas pequeñas,
puestas unas sobre otras y colocadas á ambos lados en el frente y sobre la copa del sombrero.
~~

°ii"

EL TRAJE DE "DEBUT"
~ ERÁ blanco? azul? ó rosa? He aquí la enes0
/) ~ tión que se presenta á vuestra imaginación
&lt;w· desde el momento en que se os anuncia
vuestra presentación ante el mundo de la elegancia en vuestro primer baile de sociedad. Todas las
señoritas sueñan en un traje ideal para este primer baile, y los ratos que se pasan en el arreglo de
ese traje, son de los más hermosos de la vida. Será, además, un recuerdo, y así se explica el deseo
de que no haya otro más hermoso ni más elegante. El tocado del primer baile es casi el símbolo
de la entrada en el mundo, las alas que se desplegan por primera vez hacia la vida, hacia sus quimeras y sus esperanzas. Es un pretexto para mil
conciliábulos, asunto para muchos consejos de familia. Hay que hacer que papá afloje los cordones de la bolsa, pero esta es tarea fácil, pues,
aunque papá siempre refunfuña al principio, al
fin acaba por hacer todo lo que nos da la gana.
Además de esto, se dispone de infinidad de recursos; mamá grande saca de su armario un &lt;pequeño complemento,&gt; con el que casi ·podría hacerse todo el traje. La hermaná mayor y la prima
hábil se hallan allí también para ayudar con sus

buenos consejos. Se inicia la gran carrera por los
almacenes y los talleres de las modistas; juicios
y críticas, comparaciones y reflexiones, vacilaciones, indecisiones, opiniones diversas .... hasta
que al fin se llega á la elección. Se regresa á casa
con las piernas despedazadas, la cabeza convertida en una farola, pero con una flama en la mirada,
pues en muchos casos se ha logrado descubrir el
matiz inédito, la forma nueva y original, siempre
joven.
Sí, hay que permanecer jóvenes á toda costa, y
ya que no se puede establecer una verdadera diferencia entre los trajes de las que fueron jóvenes señoritas ayer y las que lo serán mañana, siempre es bueno que las segundas se distingan por su
sencillez fresca, sin la cual no hay elegancia.
¿Será blanco? azul? ó rosa? El blanco lo sa~éis
bien, es el color clásico. Puede aconsejarse sin
vacilación, porque ¿qué señorita no se vería hermosa con un vestido blanco? Por lo tanto el vestido blanco será el que menos pierda su oportunidad, y el que, con un lil!ero retoque, podrá servir para el año entrante. Sin embargo, no hay que
despreciar el rosa que sienta muy bien á una morena siempre que sea un rosa pálido, del matiz
que se llama &lt;rosa de Francia.&gt; Y si el azul es el
que llama más vuestra atención mi querida señorita rubia, porque se armoniza con el color de
vuestros ojos, no debéis olvidar que es un color
muy traidor y desconcertante visto bajo diferentes luces. Así es que hay que tener en cuenta las
luces; un azul que á la luz del día se ve muy hermoso, se apaga con la luz de la noche, y el azul
que parece demasiado vivo durante el día, parece
pálido y muy hermoso á la luz artificial. Pero no
hay que salir del blanco, el rosa ó el azul: dejad
los colores, paja, los verdes, los rojos y los malva
á las señoritas que han pasado ya de la edad de
la presentación, y que han agotado todos los matices tiernos é inocentes.
En cuanto á la tela, la que más se lleva este año
es la muselina de seda: es quizás un poco menos
ligera que el tul, pero, aunque parezca una paradoja, es más sólida, permite que se le repare, se
le planche y se le arregle, cosa de la que ningún
tul puede preciarse. Hay que optar, por lo tanto,
por la muselina de seda, teniendo cuidado de orlar la falda con liberty del mismo matiz, lo que
le dará aderezo. En cuanto al fondo se hará de liberty ó de taffeta suave. Eu lo que concierne á
aplicaciones, se deben adaptar las más pequeñas;
las de Valenciennes están muy á la moda lo mismo que los entredoses semejantes. Tenemos también los galones bordados con pequeñas perlas
nácar, aunque éstos parecen demasiado costosos á
algunas mamás. Pero á ninguna le parecerán costosas las flores artificiales, realzadas ó bordadas en la
misma tela y serpenteando en forma de guirnaldas
delicadas. Hemos visto un traje de muselina de seda blanca sobre un fondo de taffeta azul y con
guías de musgo bordadas, era un traje verdaderamente exquisito. Además, hay infinidad de combinaciones con listones más ó menos estrechos,
dispuestos en formas ya sean regulares ó capichosas, las cuales dan resultados preciosos.
Los por abajo, 1os zapatos-que han de ser de
satín ó de cabritilla-deberán ser del mismo color que el vestido. Los tejidos de oro y de plata
que están tan de moda, no sientan á las señoritas
jóvenes. En cuanto á los guantes, deben ser de
piel de Suecia, blancos.
Queda entendido que una señorita joven no
lleva joyas. Sin embargo, se acepta la perla: hay
la costumbre, entre algunas familias, de ofrecer
una perla á las señoritas en cada una de sus fiestas, de esta manera las señoritas tienen en poco
tiempo collares de perlas muy hermosos, pero para esto se necesita que tengan muchas fechas memorables en el año.
Un consejo para terminar, mis queridas señoritas, no pongais polvo en vuestra cara, á menos
que no soportéis los cambios de temperatura, y
aun así, que no pase de una ligera capa de polvo,
que nunca será precedida de ninguna crema ó
cósmetico. Si tenéis la co,tumbre de usar perfumes, que sea también en muy pequeña cantidad;
y después de esto no nos queda más que desearos un buen éxito en vuestra presentación ante
el mundo elegante.

Bien podemos decir que es el reinado del encaje inglés. Ahora todo se adorna con él: las carpetas para l~s mesillas esto~bo; los &lt;mantelpieces&gt;
de las chimeneas, las servilletas, las colchas los
pañuelos, los manteles, los trajes y hasta la~ sábanas de lujo. Ultimamente, en un elegante matrimonio que se efectuó en Nueva Orleans, el novio encomendó sus donas á una de las mejores
modistas de aquella localidad, y esta señorita dec)aró que nada podría hacerse bueno y exquisito,
s1 no se le autorizaba para derrochar encaje in¡¿lés
en todas las prendas. El novio que era un millonario, se encantó con la proposición. Y así fué
como las donas de Mis Grean, resultaron una mara villa de arte y buen ,gusto.
No se necesita ser capitalista opulento para gastar el encaje inglés en las cosas de nuestro uso.

Figura l.
El arte del encaje inglés ha pasado ya á los do
minios del hogar, y hoy mismo tenemos el gusto
de ofrecer á nuestras lectoras un modelo de cuello y puños (fig. núm. 1) que presenta una vista
encantadora, y que no ofrecen dificultad ninguna,
desde el momento en que, con claras explicaciones vamos á facilitar su confección.
En todos los cajones y sederías, se encuentra la
&lt;puntilla para encaje inglés.&gt; Hay una muy sencilla y hay también otras más adornadas; para mi
gusto es mejor la sencilla, pues no distrae la vista ella, sino el conjunto, y así resulta menos recargado el encaje y más sobrio.

esté en armonía con el de la blusa. Puede
también, del mismo color de ella.

Figura 4·
cuell~ se usa sobre seda de un color, rosa viejo,
por e¡emplo, verde mar, ó gris plomo, se destacan
con gran propiedad.
También las hojas resultan muy naturales largas y flexibles, como hojas «arte nuevo.&gt;
'
En la figura núm. 3 está perfectamente indica~ª la manera de hacer el dibujo interno de la ho¡a._ La puntada es bien conocida, pues todas las
senoras, cual más cual menos, se han dedicado á
&lt;deshilar,&gt; y esta circunstancia las hace aptas para conocer la «puntada&gt; de que hablo. Hay que
dar dos vueltas con el hilo: la primera poniendo
el hilo tendido, y la segunda, enroscando sobre él
otra segunda hebra que es la que le dará la forma
definitiva y toda la consistencia que necesita.
Hay todavía una segunda manera de llenar el
interior de las hojas. El ,grabado núm. 4 lo muestra._ Ciertamente que los dos dibujos, son por igual,
fáciles y elegantes. Lo mejor sería alternar las hojas, ha~ien?o una de un modo y otra de otro; así
se dar1a mas variedad al cuello. Los puños están
hechos de igual manera.
El encaje inglés es de confección divertidísima
por lo variado que son sus dibujos. La fantasía
ha encontrado en él amplio campo; y las señoras
no cesan de pensar mientras lo tejen: «¡qué lindo,
qué elegante es!&gt;

$~
~¡¡

Este cuello está hecho de rosas y hojas.
Para hacer las rosaf, [fig. núm. 2), se frunce la
puntilla por un lado. Esta puntilla es de las que
llevan el orlado dividido en secciones, y sólo ella
puede fingir bien los pétalos de la rosa. Una vez
lruncida la puntilla, se procede á hacer el calado
interior que va en forma de pequeños agujeros,
cuadrados. Todas estas labores se hacen con un
hilo á propósito que se vende para el objeto, bastante grueso para que tenga la debida consistencia y para que presente, también, bonita vista.
Estas rosas son muy bien imitadas, y cuando el

Nadie, sino una americana, podía introducir las
labores de crochet en la confección de las blusas
de las damas. Si una mexicana lo hubiese hecho
segur~mente lo ~abríamos desaprobado¡ pero est~
nos viene de alla, de los Estados Unidos y es por
esto que inclinamos la cabeza y confesa:.Oos que
"es muy bonita esta moda". '

)

Figura 3.

,
~-

.
,i

✓,-j
,.i,¡ f

Damos el modelo de la corbata y el cinturón
anudada la primera, y abrochado el segundo, pa~
ra que nuestras lectoras se hagan cargo de ellos.

"~

El Crochet y las Blusas

Figura 2.

Culesquiera de esos embutidos puede servir
para confeccionar una corbata que se anude en el
c11cllo por medio de un bonito lazo.

I

.\

/ 1j
Háganse cargo nuestras lectoras y apréstense á
copiar los modelos. Con ellos, más ó menos anchos, puede hacerse un cinturón. Puede hacerse
también un fino embutido para adornar los delanteros de la blusa, incrustado á los lados de la solapa donde van los botones. El tejido al crochet
es sumamente sencillo, y no puede ser más barato. En hilo fino, resultan verdaderas filigranas.
Uno de l3s modelos que presentamos, es el de
u:na pequena _bolsa que va superpuesta sobre el
cinturón, y si_rve para guardar el reloj. Los centros de los crisantemos van en macizo, todo lo
demás se hace con la cadeneta. La bolsa puede
estar forrada de seda gruesa y fuerte, cuyo color

~~

SECRETOS DE TOCADOR.
PASTA DE ALMENDRAS.

Hoy _dedicamos unas cuantas palabras á algunos
cosméticos que son de tan poca importancia que
no merecen más.
costumbre que tienen los elegantes de terminar su tocado de las manos con un poco de
pasta.de almendras reposa sobre una observación
muy 1:usta. Se ha notado que la piel, cuando se le
despo¡a demasiado de su untuosidad propia, se
seca demasiado al contacto del aire y toma un aspect~ un poco_ rudo. La pasta de almendras obvia
este rncon vemente abandonando su albúmina vegetal, la cual constituye un perfume muy agradable. E~ta pasta.ºº es ot ra cosa más que la almendra misma mohda de la que se ha extraído lamayor parte del aceite escencial; pero la que se vende en el comercio, esta generalmente falsificada
con f,éculas más ó menos corrientes. Para hablar
1~ mas de acuerdo con la verdad diremos que "d
diez veces nueve" no es mas que polvo de almi~
dón ó fécula de papa mezclada con glicerina co
unas gotas de esencia de almendras amargas. En~
tonces para que pagar precios exhorbitantes por
ella ~ua:nd~ se puede hacer en casa con un costo
casi ms1gmficante.
Durante los grandes fríos, lo miso.o que durante los grandes ~alores, es cuando se debe recurrir
á la p_asta de almendras; las temperaturas extremas tienen el mismo efecto sobre la piel; la resecan. Hay que tener en cuenta que esa pasta
se puede substituír perfectamente con cualquiera
otra substancia grasa. Los habitantes de los países
del extremo Norte, que están obligados á luchar
con las temperat uras ~xtremadamente bajas hacen
uso del sebo, el cual a la circunstancia de ser tan
bueno como la pasta, reune la de ser infinitamente más barato; las mismas razones hacen que los
h?tentotes y los cafres usen bajo sus cielos ardien~es el aceite d~ :i,alma, el cual mientras más
rancio les es más_ uhl, pues les evita las picaduras_ de los mosquitos y otros insectos que en esas
l~htudes son te11;1ible~. Nuestros elegantes, como
he~en menos exigencias, escojen cosméticos que
esten más de acuerdo con sus gustos que siempre
son más refinados y exigentes que lo! d e esos pueblos, sobre todo en lo que concierne á olores.

!--ª

R. A.

P ORTF.R.

�.... •.·

·,.

.. ...· •'
. l

FoT. Fürx,

DE

PARfs.-)fonAs BADIN.

Traje de baile. - H ermoso y elegante traje, estilo princesa, hecho en tul color de oro y guarnecido
de rico bordado de acero. El talle está rodeado poi'
un cinturón de seda ligera, colol' de acero. El COl'piño es holgado, y completamente cubierto por la
guarnición bordada.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>L UNDO LUSTRADO
Registrado como articulo de segunda clase, en 3 de Noviembre d•! 1894.-Impreso en papel de Jru;¡ I&lt;'IH,rlcas de San Rafael.

Año XV-Tomo 11

México, 25 de Octubre de 1908

PPO!Jeclo de ..Af_on.unzenlo á la eoPPegiOOPa en. .QuePélaPO,
2o. pPenzio en el con.cttPSOJ foPmaoo
ln.geniePo ea,•los ,,Alo,•iega.

Pº" el

Número 17

�534

EL MUNDO ILUSTRADO

IDñll'ecfo1rfo:

Director, Dr. Luis Lara y Pardo.
Gerente General,

ALFONSO E. BRAVO.
OFICINAS:

O.,lle de Alt&gt;i.ro número 9. México. D. F. Ao!\rtl\do
~al 2.570. - Teléfonos: Erlcsnn, 1476.
Oompailía Telefóolca, 471.

1)09·

--

PRECIOS DE SUBSCRIPCIÓN:

En la OludRd ..............................
F.n 109 E~tados, .............. .. .. .. .. .. .. .. ..
En el ExtranJtiru....... .. .. .. . .. .. . .. .. ..

$ 1.2,;

1.50

z.oo

HÚMEROS SUELTOS:

F.o la Capital. ..... . ..... , ............... $0 3/\ rs.
En los Estado,. .. .. .. .. .. .. .. .. . .. .. . $0./\0 cs.

EL YO
bien el hombre cree conocer á
ondo una cosa, parece formarse
&lt;lea cabal de ella, discernirla y saber cuáles .v cuántos son sus atributos, ;ya puede apostarse cualquier dinero
á' que no sabe lo que se pesca, ni de la misa la media, ni cosa que lo valga.
Nuestros antepasados creían conocer el
cielo, amplia cúpula azul, diáfana, tachonada ele estrellas; y después ha venido á
aYeriguarse que no hay tal bóveda ni tal
tachonamicnto, ni tal azul.
En realidad el hombre que menos sabe,
es quien cree más saber, .r la frase "sólo sé
que no sé nadtt", es frase de los sabios y
no com·icción del nilgo.
Son los médicos los que, en general, ignoran las causas, el mecanismo .v la naturaleza de las enfermc&lt;l,ldes, y los tratamientos que les con\'ienen; las masas nunca ignoran nacfa ele eso. Siemprn sabrn que
el enfermo tiene un aire atraN8ado, que
se le ha p egado algo en las tripas, ó que el
mal depende de una fuerte irritación. Y
sabe igualmente que con una vilmct de nixtamal con cal viva, unos papaclio8 fuertes
ó una infusión de tres bas1uita8 recogidas
en tres diferentes rincones, el paciente recobrará la s::tlud y quedará como nue,·o.
Son los estadistas, sociólogos ~- moralistas los que se devanan los sesos y se rompen la cabeza para averiguar el por qué de
la miseria pública, de los males que aquejan á las naciones, de la desmoralización
de los pueblos; para los simples burgueses
esos problemas han tenido solución y esos
fenómenos explicaci(m. Con afirmar que el
mal gobierno es el causante de todos esos
perjuicios, y con pedir que se expidan tales y cuales leyes ó que caiga el orden de
cosas establecido, ya todo queda arreglado
~r hecha la felicidad del país.
Ese hecho de siempre creer saber lo que
se ignora y de poseer la explicación de todo lo inexplicable es general á todos los hombres y á todos los ramos del saber humano.
iPor qué sopla el vientoi Los griegos
os dirán que porque á Eolo le place soplar
ó porque el Noto se escapó de los odres en
que lo habían encerrado los argonautas.
iPor qué giran los astrosi Los pueblos
primitivos os responderán que porque unos
ángeles se di vierten en hacel'los rodar.
iC6mo es que no vemos al sol volver
al Oriente para reanudar su errabunda
y cotidiana excursión i Simón el Bobito explica que cuando el sol regresa de su viaje
al Poniente, vuelve al Oriente por el mismo
camino que siguió á la ida; sólo que como
regresa de noche nadie lo vé pasar.
Y si sediento de curiosidad preguntáis
por qué el azogue es tan movedizo, no faltará quien, lleno de suficiencia, os replique:
Pues, Ibonito el azogue para estarse quieto!
Si todo lo anterior es cierto y lo es, es
de buena guerra, para medir nuestros conocimientos en una materia, contar, pesar

y medir las explicaciones de que disponemos para darnos cuenta de los hechos. Si
son muchas y satisfactorias y sobre todo
si son simples y llanas ya podemos dar por
cierto q ne no sabemos ni palabra en el
asunto en cuestión; de la misma manera
que para saber si ha.r medicamentos eficaces contra una enfermedad el mejor camino
es contar el número de los que se preconinizan: si es uno sólo .V se le recomienda sin
entusiasmo, ha.v esperanzas de que cure; si
son muchos é infalibles .va puede darse por
cierto que la enfermedad en litigio no se
cura ni con padres descalzos y que no la
ali vi.a ni San ,Tuan Bautista.
Tanto es así esto último que un médico
decfa á su enfermo: &lt;Apresúrese á tomar
la medicina nuev1i mientras cure; después
pasará de moda ,V ,va será tarde.&gt;
Volviendo á nuestro asunto haremos observar que nada creemos conocer mejor y
más profundamente que nosotros mismos;
por lo que, aplicando la regla de hace un
rato, lleg,tremos á la conclusión de que nada conocemos menos ni ignoramos más
completamente.
Veámoslo: Nuestra propia personalidad
nos aparece como compuesta de dos cosas
completa y radicalmP-nte distintas. La una
el yo que forma núcleo, centro, que es
soberana, indivisible é inmarcesible, y la
otra, ó mejor las otras, que son múltiples,
disímbolas, inconexas y que son mis atributos ó los atributos del yo.
En este supuesto una cosa so.v yo y otra
distinta mis brazos, mis piernas, mis ideas,
mis emociones y mi voluntad. Cuando hablo de mí. entiendo hablar de algo especial
y fundamental, .r cuando hablo de mis convicciones, de mis esperanzas, de mjs decisiones, de mis ideas entiendo hahlar de algo q ne es mío; pero que no es yo. De la misma manera hablo de mi levita, de mis zapatos
óde mis pantalones como cosas distintas y diferentes de mi cuerpo que ,·isten y protegen;
pero que no son mi cuerpo. El yo nos parece ser respecto á sus atributos lo que el
árbol á sus frondas, á sus flores y á sus frutos. Estos son secciones 6 apéndices transitorios, renovables, de aplicación, en tanto
que el árbol permanece perenne, inmutable, único, idéntico á través d., los otoños
que lo despojan y de las primaveras que lo
visten.
Justamente ese yo inmutable, tronco, en
relación con el ramaje, y núcleo con relación á los accidentes, e&gt;s lo q ne creemos conocer mejor y de lo que creemos estar más
enterados; y justamente eso es lo que, al
menos en sí mismo, conocemos menos.
Supongamos una mesa 6 una silla. Estos
objetos tienen su yo y sus atributos como
el hombre. El yo de estas cosas son la mesa
y las silla mismas y los atributos están
constituídos por las patas, el tablero, el respaldo, etc.
Ahora bien; suprimamos los atributos;
destruyamos las patas, el respaldo, etc., etc.
iQué queda de la mesa1 Nada. tQué fué
de aquel yo, de aquel núcleo, de aquel
asiento y sostén de las propiedades del objeto i Se ha evaporado.
Con el árbol de hace un rato pasaría lo
mismo. Si le quitamos las hojas, las flores,
las ramas, quedaría el tronco; pero ese tronco no es el árbol sino también atributo del
árbol. Suprimámoslo también .í suprimamos las raíces y todos lo&amp; atributos .Y adiós
árbol! te quedaste sin gente.
Apliquemos al hombre esa cirugía moderna. Quitémosle todo el cuerpo y quedará el alma. Cuidado no se escape, porque
sólo en ella tenemos esperanza de encontrar
el yo humano. Pero puesto que el alma tiene atributos suprimámoslos para aislar el
yo. Y por mucho cuidado que se tenga se
verá que una vez suprimidas las sensaciones, las ideas, las emociones y la voluntad
nos quedan las manos vacías y el yo se evaporó al disiparse sus atributos.

Ya se ve cuanta razón teníamos al comenzar. Cr.eiamos conocerá fondo el yo, lo considerábamos como fundamental ~, perenne,
por medio de él explicábamos sus atributos
y ahora nos resulta todo lo contrario, á saber, que conocíamos mejor los atributos que
su sujeto, que lejos el yo de explicar los
atributo,, éstos son los que explican el yo
y lo constitu.ven, creíamos éste inmutable
y ahora resulta cnrnbiadizo, lo creíamos
perdurable y no es sino efímero .r en fuerza
de sabe1· tanto respecto de nu&lt;'stro .110 hemos llegado á saber que no saLíamos nada
sobre el particular.
Al llegar á estos resultados nuestro cerebro es un Yolcán, ¡wotestamos con indiO'nación contm este rebajamiento de nuest;a
dignidad y preferimos reneg·1u· del análisis
que nos desencanta á perder la ilusión que
nos halagaba y si no hubieran .Yª pasado
los tiempos ele l,t persecusión ya n ríamos
arder en un candil, clig·o, en una hog·uera á
los más conspícuos psicologistas modernos.
DR.

M.

FLORES.

Crónica Científica.
QUE SON

LAS CELDILLAS

MUCHO se ha hablado últimamente de las celdillas cerebrales y de su funcionamiento, y
se ha llegado á creer por muchos que las celdillas son algo
peculiar al cerebro. Para que
los que se han formado esa ma::!!Eie!Ma~~ la idea se deshagan de ella y para que todos nuestros lectores se den cuenta de lo
que es ese admirable elemento que se llama celdilla. vamos á hablar algo acerca de él.
Decíamos antes que la celdilla no es elemento
exclusivo del cerebro, y ampliando la idea diremos que tampC'CO es elemento peculiar á cierta
clase de seres vivientes¡ tanto los animales como
las plantas están constituídos por celdillas· el ani~al más inferior de la creación, lo mismo' que la
infima planta están formados por una celdilla· los
animales y las plantas superiores están form¡dos
por grupos de celdillas, ésta es la diferencia esencial entre unos y otros: los seres inferiores son
monocelulares¡ los superiores son multicelulares.
El conocimiento y estudio de las celdillas no
progresó con rapidez. Hace medio siglo que se
hizo la campaña científica en favor de ellas y los
triunfos no fueron muy cercanos unos de otros
pero si fneron importantes y decisivos. En la&lt;iis'.
cusión tomaron parte los más grandes fisiólogos
de la época, entre ellos Schwan, Koliker, Virchow
y Huxley.
Al fin se llegó al convencimiento de que en todo tejido vegetal ó animal que se lleva ante el
microscopio se acaba por descubrir un elemento
ó unidad que se llama la celdilla, el cual varía
en la f?r1;0a_y el tamaño, y está formado por un
muro o limite¡ algunos elementos variables según el cuerpo de que se trate¡ y en el int~rior
una partícula que se llama núcleo, á la que acompaña otra partícula menor que se llama nucleolo.
Investigaciones posteriores mostraron que la celdilla en. su ~stado típico contiene el proto-plasma
ó materia viva, y actualmente se considera al núcleo y á su acompañante el nucleolo como las
partes principales de la celdilla en vista de que
son las que están íntimamente ligadas con el proceso de reproducción.
Esto hizo avanzar el estudio de la celdilla has,
ta el punto de llegar á concluír que no es necesario el límite ó muro para la existencia de la
unidad completa. La concepción actual de la celdilla es: una pequeñísima porción de materia viviente con un núcleo y un nucleolo. Esta pequeña unidad se asemeja en cierta manera al cuerpo
de .que forma parte. Es una especie de bosquejo
ó hp? ~el cuerpo, pues crece, se alimenta y se
mulhphca exactam~nte de la misma manera que
él. Las plantas y animales de las especies inferiores, como hemos visto, están formados por una
sola celdilla, y s in embargo cumplen con todas y
cada una de las funciones vitales.
Por tanto el cuerpo viviente no es más que
una corporación de celdillas, y esta manera de
representará los seres es muy acertada pues gracias á los esfuerzos combinados de las ~grupaciones de celdillas la vida se desarrolla con su gran
complexidad de fenómenos. Se puede decir que
las celdillas son los trabajadores de los cuerpos
pues gracias á ellas se llevan á cabo todas las ope'.
raciones de los vivientes.
El elemento constituyente del hueso es la cel·
dilla huesosa, la que no solo entra en la construc.

==--~~1

EL MUNDO n..USTRADO

.,

Tiradores citacando el flanco izquierdo.

El simulacro en Morelia.-Tiradores rodilla en tierra.
ción del hueso, sino que lo repara cuando ha sufrido averías. Son celdillas las que secretan
los jul(os digestivos¡ las del estómag_., hígado Y
glándulas salivares. El hígado es una ~ran colonia de celdillas encargadas de las funciones c~mplicadas de ese órgano¡ celdillas forman el te¡ido
de la piel lo mismo que la grasa quf: se halla ~ebajo de esa envoltura. Otras dan origen al musculo, y sobre todas ellas, ~e hallan. las que forman el cerebro y los nervios, que sirven para gobernar á l as demás.
Lo que hacen los cuerpos superiores no es más
que imitar las funcione_s de los monoc~lulares por
la cooperación de multitudes de celdillas de diferentes clases y grados de importancia. Asf es
que podemos conside~ á l_a ~~ldill,a como el tipo de toda vitalidad. Si eush,o algun estado anterior como es probable, podna representarse por
una :nasa de protoplasma más simple &lt;¡.U~, las
existentes, lo cual á su tiempo, se convirho en
las celdillas que conocemos ahora.
Desde un cierto punto de vista, ¡:or 1~ tanto,_ el
cuerpo de un animal, que parece un simple mdividuo, puede ser más bien considerado como el
tipo de una agrupación ó colonia. El cuerpo, como la nación, por ejemplo, está formado 1;or un
conjunto de unidades de diferentes categonas cuyo trabajo se evidencía por el buen ó el mal estado del conjunto general.
Aun los medios de defensa del cuerpo tienen
forma de celdillas, pues en la sangre hallam"s_pequeños corpúsculos blanco~,_llamados le~coc,!os
que sirven para la destrucci?n de los micro~1os
que se introducen al, orgamsmo. Estas. ce_ld11las
se pueden comparar a una columna samta1 ia vo•
lante que proteje al cuerpo contra ks ataques de
sus enemigos.
Hay otro aspecto de la vida des_de el cual _también tienen un interés muy especial las celdillas,
porque, en ciertas circunstancias, pueden convertirse ellas mismas en elementos de enfermedades
y de destrucción para el organismo. ~os tumores
cancerosos son originados por celdillas que se
han creado á expensas del mismo tejido, _Y que,
durante su vida errante son causa de senas enfermedades.
Hay otras muchas que son originadas por desarrollo defectuoso de las celdillas. Lo que ahora nos confunde es por qué estas celdillas muerden, literalmente, la mano que les da de comer.

00

Lucido Simuldcro en Morelia
La comisión organizadora de los festejos con
que se celebr~ en la capital del Estado de Michoacán el día onomástico del Señor Presidente
de la República organizó un simulacro de guerra
que debió haberse efectuado el día quince del
mes de septiembre último, y que no se llevó á
efecto ese día por las abundantes lluvias; la función de armas se efectuó el domingo once de los
corrientes en las lomas de Santa María cercanas á
Morelia.
Tomaron parte en
ella el batallón M'Jre
los de la Escuela Industrial Militar &lt;Porfirio Díaz&gt; y un batallón de tropas federales.
Antes del simulacro
el señor Gobernador
del Estado hizo entre)!a de bandera al batallón Morelos, con todas las formalidades
del caso.
La fie5ta despertó
gran entusiasmo en la
ciudad y una gran concurrencia fué á las lomas á presenciarla¡
publicamos algunas
fotografías tanto de la
ceremonia de entrega
de bandera como de
las diversas faces del
simulacro.

nos ocupamos en nuestras colulD:nas, ya otra ocasión hemos hablado sobre el mismo asunto, haciendo notar toda la importancia que las fiestas
escolares tienen para el adelanto y progre.s o del
ejército¡ esta fiesta tiene ~l principal a~r~chvo de
ser la primera qt!e llega a nuestra nohc1a de ~as
efectuadas en los Estados, pues todas l~s ~ntenores que han llegado á nuestro conocimu:nto se
efechiaron en la ciudad ó en alguna de los .alrededores, pero siempre en el campo. de acció~
de la comandancia militar del D1stnto Federa_l,
ojalá que tengamos que ocuparnos con frecuencia

r.-.~
NUEVA BIBLIOTECA MILITAR
El General Juan A. Hernández y los jefes y oficiales del octavo batallón en
la inauguración de la biblioteca militar.

Con toda solemnidad
se inaugur ó en días
pasados la biblioteca militar adjunta al cuar_tel
que ocupa actualmente el octavo batallón de mfantería en la ciudad de Oaxaca.
La ceremonia inaugural fué rodea~a de tod:1 la
solemnidad que merecía dada su 1mportanc1a Y
significación¡ el señor General Don J?ª~. A. _Hernández jefe de la zona militar, presidio la rnauguración y durante ella se pro1:1unciaron discursos en los que se puso de mantfiesto la trascen;
dencia y significación del acto que se llevaba a
cabo.
No es ésta la primera fiesta de su especie de que

El batallón' Xorel1s" en linea desplegadc.1, antes del simulacro.

de esta clase de festividades que son tan hermosas.
t· ·
De la misma ciudad de Oaxaca tenemos no 1c1a
de importancia para la administración pública¡ 1~
renovación de ayuntamiento, la cual, conforme a
las leyes locales, se efectuó en los últimos días
del mes de septiembre próximo pasado.
Ilustramos estas líneas con fotografías tomadas
durante la fiesta inaugural de la biblioteca del octavo batallón.

Acto de la entrega de bandera al batallón ''Morelos."

�536

l!JI. MUNDO U,USTRAD(l

La Nueva Escuela Correccional

UN NUEVO ESTAooiIEUROPEO
La antigua y tan debatida cuestión
de los Balkanes, y la no menos antigua "cuestión de Oriente" están una
vez más de actualidad en Europa
y amenazan con interrumpir la paz
entre las potencias y provocar la tan
temida conflagración europea, por más
que esto último es un'\ probabilidad
muy remota pJ.ra los que están bien
informados acerca de la pótencia militar de cada uno de los países europeos.
Según el tratado firmado en Berlin
el año de 1878, por medio del cual se
aplacó po1--algún tiempo la cuestión
que ahora se ha hecho de actualidad,
el extinto reino de Bulgaria, que en
aquella época era una provincia del
imperio turco, quedó constituido en
un principado independiente, pero
bajo la soberanía de Turquía¡ el mismo tratado pu,o á la provincia de la
Boznia-Herze;(oviu1 en el difícil predicamento de ser parte dzl impeno
tnrco. pero admini;trada por AnstriaHungría.
Estas libertades y anomalías tenían
que dar por n:sultado, tarJe ó t eni prano, pretension!, por una y olr.1
parte, y ese tra.t.,do que eu apl.neucia había arreglado tod:ts las cuestiones pendientes, lo que hizo fué preparar nuevas y más gr:t ves dificultades.
Desde 1878 á la fecha se han a¡,!i lado
más ó menos importautes cuestiones eu
lo, Balkanes, pero uintuna de ellas había 11 egado á asumir gr,m Importancia,
quizás porque los llllerese, que se
jugaban en ellas no eran tan ((r.rndcs.
Pero llegó un momento enelqneAustria vió la posibilidad y laco11vcnieocia de ancxar.,e de una maner.~ definitiva la provincia Boznia, y Bulgaria
notó qne el ferrocarril de Rumelia
oriental, región que ya antessel11bía
apropiado, era u11 buen ne.~ocio, y
casi al mismo tiempo declararou las
dos potencias ( ?} : una su deseo de
anexión, y la otra su falta de deseo
de desltacer,e del ferrocarril, ocupado por la fuerza.
Turquía protestó, como era natural contra estos dos actos, los que
di;ectamente herían su honor nacional, y como Bulg~ria sintió qne su
vasallaje al sultan le estorbaba en
sus planes decié.1ó ind_ependerse,, y
así l o hizo por declarac10n del pnnci pe Fernando. quien por ese acto
quedó con el título de Zar de Bulgaria.
Esta noticia fué comunicada á las
cancillerías extranjeras el día seis del
presente mes, y en todas ellas se manife~tó la mayor sorpresa.
Empezó la a_1itación general ; Turquía, juzgándose a~raviada por la actitud de Bul¿aria, se preparó para
castigar por las armas el atrevimiento, y Bulgaria, que ya estaba preparada para el golpe, no se hizo esperar
con su respuesta á los aprestos bélicos de sus antiguos dominadores. Todo estaba l isto; la guerra parecía ine1. La gran Mezquila.-2. El gran hotel Bu.lgaria.- 3. Una iglesia griega.-4. Campesino búlgaro á caballo.vitable, pero Rusia, guiada por ~u
buen corazón, ó porque no con venia
5. El Zar de Bulgaria y s11 esposa la Zarina.-6. El único vigilante del paso de Shipka.-7 y 8.
semejante guerra á sus intereses, inCampescnas btílgaras.-9. En la Plaza del Mercado.-10, Campesino búlgaro
tervino en la cuestión, regañó á los
arando.-11, Escena típica de calle.
búlgaros y les dijo que si seguían con
sus malas intenciones tendría que
da por alguien que tiene interés en que las cosas
imponer la paz con la punta de s~s bayonetas X
hacerse la guerra? Es lo que está por ver, pero
queden como van á quedar; se ha llegado á decir
la boca de sus cañones. El enemigo no parec10
es probable que si Inglaterra dice que no lo vale,
que Alemania tiene gran parte de culpa en el
despreciable al nuevo Zar, y prudentemente optó
es porque ya lo tiene bien visto.
conflicto, y el tan traído y llevado nombre del
por no proseguir en sus tareas bélicas, para las
En fin, la cuestión está pendiente todavía, y su
Kaiser, ha vuelto á figurar por una vez más como
que contaba con el apoyo de Servia y de Monteresolución no debe tardar mucho, pero confiamos
el &lt;Deus ex machina&gt; de todo lo sucedido.
negro.
en que el renacimiento de Bulgaria y la anexión
de la Boznia por Austria, si se lleva á efecto, se
harán en paz, y que todo se tratará en el bufete
*"*
•••
y no en el campo de batalla. Algunos dirán que
Luego que las potencias supieron que el estad_o
Nosotros, americanos, que vivimos tan lejos de
los tratados son siempre injustos y que vence el
de cosas había salido de su punto normal, deciesas cuestiones, y que no podemos apreciar en tomás fuerte, pero es casi seguro que sucedería lo
dieron celebrar una conferencia, recurso que está
da su importancia lo que valen las cuestiones de
mismo en el campo.
muy en boga entre ellas, con el objet~ d~ discutir
cancillería en Europa, no nos figuramos cómo se
la cuestión. Parece que asuntos de mas importandesarrollan y se llevan á cabo esas grandes comcia han en.tretenido á las cancillerías, y la confebinaciones en las que se juega con el equilibrio
rencia no ha llegado á efectuarse; lo cual no imde todo un continente. Si las potencias deciden
Hay gran número de ciudades notables por espide que se crea que la actitud de Rusia casi ha
que un país está de más en el mapa, optan á rentar edificadas en islas. Venecia está edificada en
dado al traste con el conflicto, y que la ccnferenglón seguido por repartírsela, y lo propio habían
118 islitas que se comunican por medio de 378
cia quizás no sea necesaria.
pensado hacer con Turquía; quizás en la próxima
puentes y pararelas. Viene después Amsterdam,
y en ese estado han quedado las cosas por ahoconferencia, si se efectúa, se llegue á la concluque extiende sus edificios en 100 islas unidas por
ra· Bulgaria se erigió en nación independiente y
sión de que está sobrando¡ en ese caso Turquía
cerca de 300 puentes. Gante en 26 islas con 280
soberana bajo el gobierno del Zar Fernando; Ausdejará de figurar en los mapas de la tierra¡ á últipuentes, y Stocolmo, la Venecia d el Norte, en una
tria se anexará probablemente á la Boznia, y la
ma hora se dice que Inglaterra se opondrá á la
infinidad de islotes que hacen de la capital de
paz europea no se alterará por eso¡ tanto mejor.
división, y ya se sabe que el voto de Inglat~rra
Suecia una de las más interesantes y pintorescas
Hasta aquí lo que se ha dicho y lo que los casignifica la primera marina del mundo, y un e¡érciudades del mundo.
blegramas han comunicado, pero debajo de todo
cito que si no es el primero, tampoco es el úlello los que ven con ojos de lince aseguran que
timo.
hay una combinación de das potencias&gt; y que
Y por otra parte, ¿acaso vale la repartición de
todo ello no ha sido más que una comedia fraguaTurquía el trabajo que se toman las potencias al

Preparándose para la marcha á Tlálpam.

0000~000000000000000

,

Fachada de la antigua escuela.- Corrigendos en formación
para ser trasladados.

1 1

El patio~de San Pedro y San Pablo.
•
El jueves de la semana próxima pasada fueron
Estas razones y otras de disciplina hicieron que
transladados al nuevo edificio que en Tlálpam se
se pensara en transladar la escuela á un lugar que
ha destinado á escuela correccional para menores
se encontrara en el campo, y que reuniera las nelos que ocuparon por mucho tiempo el edificio
cesarias condiciones de amplitud y aislamiento.
del ex-convento de San Pedro y San Pablo.
Estas se hallaron en un terreno situado en las
El edificio antiguo, á pesar de las reformas que
cercanías de la ciudad de Tlálpam á un lado de
se le hicieron hace unos diez años para mejor
la vía de tranvías de tracción animal que van de
adaptarlo á su objeto, era poco adecuado para él
la estación á la escuela de aspirantes.
en razón de su vetustez y de hallarse en el cenEl terreno mide cuarenta mil metros cuadrados
tro de una ciudad, donde por razón natural el aide superficie, la mayor parte de los cuales se dere que se ¡;espira está viciado por la respiración
dicarán al cultivo de plantas y 11:gumbres, lo que,
de los habitantes de la misma.
al mismo tiempo que servirá de útil solaz á los

537

l!JI, MUNDO ILU8TKAIJU

El nuevo edificio.
corrigendos, les hará tomar cariño por la tierra,
pasión muy poco desarrollada entre las personas
que se educan en el medio ambiente de nuestra
ciudad.
En el centro de este extenso terreno, se construyó el edificio, nuevo desde sus cimientos, y
bastante amplio para contener el doble ó más de
los corrigendos confinados actualmente en la escuela. La distribución que se ha dado al edificio,
responde perfectameute á las exigencias de lamoderna educación penal Las dependencias de que
consta están distribuídas en dos pisos¡ en el primero están los talleres y las clases¡ estas últimas
son de orfeón, de orquesta y de banda, y las necesarias para impartir á los reclusos la instruc·
ción primaria elemental y superior.
En la planta alta hay ocho salones dormitorios
grandes y bien ventilados, y dos más pequeños,
que se dedican á enfermería y servicio médico ;
éste cuenta, además, con departamentos para botiquín, cuarto de practicantes y demás dependencias necesarias para un servicio médico completo.
El director de la escuela, Capitán A. Sotelo, ha
tenido cuidado de que todos los departamentos
sean emplios y bien acondicionados. Los talleres
están en salones que miden veinticinco metros
de largo por seis de ancho, y reciben luz y aire
por amplias y numerosas ventanas.
Para facilitar el despacho de asuntos que se relacionen con las causas judiciales que se siguen
á los corrigendos, se ha instalado en el mismo
edificio de la escuela una oficina dependiente del
juzgado del Tlálpam, en la que se tramitaráu, hasta donde sea posible, todas las causas de los reclusos.
Ilustramos estas líneas con una vista general de
la nueva escuela, varias de la antigua y fotografías tomadas durante la translación de los corrigendos del edificio de San Pedro y San Pablo al
nuevo de Tlálpam.

00
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�538

EL MUNDO ILUSTRADO
EIL MUNDO ILUSTRADO

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539

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o-:upa ta fábrica fué proyectada y dirigida por oficiales del cuerpo de
ingenieros constructores, y la instalación de la maquinaria fué hecha
por una comisión e~pecial que estudió el asunto en Alemania; esta
comisión estuvo presidida por el senor General lberri, quien ha quedado como director del nuevo establecimiento militar.

Sra. Dolores Verdugo de Zubieta y Sr. Pedro C. Zub1eta.
(Fot. Valleto.)

El viernes 16 de:los corrientes!se .efectuó, en presencia del senor
Presidente de la República, la inauguración de la Fábrica Nacional de
Cartuchos, que se levanta al Oeste del bosque de Chapultepec.
La fábrica está dotada de todas las máquinas necesarias para la fabricación de material para armamento de siete millmetros, de sistema
Mauser, en uso en nuestro ejército. La construcción del edificio que

Srita. Sara Estela Reyes Splndola.
Ayer han debido unir sus destinos, conforme al ceremonial del culto católico, la Srita. Sara Estela Reyes Spíndola y el Sr. Enrique Meyer. La ceremonia no se ha hecho con pompa exagerada ni con insolente lujo. Modesta,
como la virtud misma, la desposada ha querido que la ceremonia no fuese
deslumbrante, á pesar de que á ello tiene derecho por su posición en sociedad. Mas, en cambio, al altar la ha acQ.mpañado un coro de admiraciones
sinceras y de homenajes rendidos á su belleza, á su virtud, á su cultura y
á su raro talento.
La Srita. Reyes Spíndola es uno de los ornatos más valiosos de la sociedad mexicana, de la que es predilecta y que unánimemente ha hecho votos por su felicidad eterna.
El Sr. Meyer es un caballero muy
estimable, y difícilmente un nuevo
hogar podría establecerse bajo más
venturosos auspicios.
*

**

También se unieron con los lazos
del himeneo, el lunes 12 de los presentes y en el templo de Santa Brígida, la señorita Dolores Verdugo y
Rosas y el señor Don Pedro C. Zubieta. Es proverbial la elegancia de las
ceremonias nupciales que se efectúan
en el templo mencionado¡ así es
que sólo diremos que la fiesta nupcial
fué notable por su lujo y elegancia, y que una concurrencia selectísima llenó el templo y prodigó
las más calurosas muestras de estimación y aprecio á los contrayentes.
Otro hogar feliz se formó recientemente con la unión de la señorita MaSr. Enrique Meyer.
ría Ponsáa é Hilión y el Sr. Guillermo Ortega y Franco, quienes celebraron la ceremonia nupcial en uno de los más elegantes templos de esta
ciudad.

\

Fachada de la f á brica.-Departamentode lavado.-Sa16n de máquinas.
Máquina para embutir cartuchos.-Hornos de recocer.-El señor Presidente presenciando las pruebas del nuevo fusil-ametralladora.

Sr. D. Guillermo Ortega Franco y Sra. María Ponsáa
de Ortega Franco.

*

�54L

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

540

Fiesta en honor del Sr. Obregón González

La Instalación Eléctrica de "San Pedro."··Toluca, México.
En número anterior nos ocupamos de la importancia que tiene la Fábrica de Casimires de Tejidos de lana, de la propiedad del señor Ingeniero
Don Manuel Medina Garduño; dijimos, entonces,
cómo es notable ésa industria genuinamente nacional, y cómo ha alcanzado merecido prestigio
en todos los mercados de la República.
Describimos, en esta ocasión, la hermosa finca
de campo, elevada á un grado de producción extraordinaria, debido á la reconocida dedicación y
aptitudes de su inteligente propietario. El maíz y
el trigo se producen en proporción envidi_able, y
los otros esquilmos son dignos de encomio, habiéndose obtenido, mediante prolongada y cuidado~a labor, que las lanas del ganado sampedreño
sean de la mejor calidad.
Fáltanos ahora ocuparnos de la Instalación eléctrica que motiva el presente artículo, y que es
origen de legítimo orgullo para el apreciable propietario de la opulenta «Negociación Agrícola é
Industrial de San Pedro, Estado de México.»

•
••

Se necesita conocer ·de cerca y en todos sus pormenores esta curiosa Instalación eléctrica, para
formarse cabal idea del esfuerzo realizado.
No es una Instalación grandiosa, ni presume de
ello; pero el dueño debe ufanarse, con legítima
ufanía, de lo que ha sabido hacer; porque este establecimiento industrial, modelo de orden, economía y limpieza, es, en su género, la demostración
elocuente de lo que pueden y alcanzan el talento
humano y una discreta y hábil distribución de la
riqueza privada.
Este centro productor de energía eléctrica cuenta ya once años de perfecto y no interrumpido
funcionamiento. Y cuando se penetra en aquellos
salones y se contempla el estado de conservación
en que se halla la maquinaria, no obstante los
años de trabajo que han transcurrido, se puede
creer que hace muy poco tiempo que está en uso,
que apenas un año ó dos tendrá de vida activa, y
que una hada cariñosa protege la finca, dotándola de los necesarios elementos para el logro del
bonancible éxito que se admira.
Y conste que lo que estamos describiendo y que
representa un gran capital acumulado allí, es producto de un solo hombre, quien no ha necesitado
de concursos extraños para colocar su Instalación
Eléctrica á la altura de cualesquiera otras, por la
regularidad de su trabajo, no interrumpido ni de
día ni de noche,

***

Esta notable Instalación de que venimos ocupándonos fué la primera que proporcionó á la bella capital del Estado de México, un alumbrado
público de doscientos focos de arco, de sistema
alemán, tan perfecto como el de la capital de la
República, y cuya claridad, fijeza é intensidad,
nos fué dado reconocer años atrás que visitamos
á Toluca. En la actualidad son dos Compañías las

La inauguración del túnel «Porfirio Díaz,» mejora de importancia capital para la ciudad de
Guanajuato, ha sido origen de numerosas manifestaciones del aprecio en que es tenido por sus
gobernados el señor Don Joaquín Obregón González, primer magistrado del Estado de ese nombre.
La última manifestación de ese carácter de que
tenemos noticia fué un simpático día de campo
organizado por varios amigos íntimos del señor
Gobernador, el cual se efectuó el domingo cuatro
de los presentes en la &lt;Quinta de Rocha» cercana
á la ciudad de Guauajuato.
Si el señor Obregón hubiera dudado alguna vez
acerca del aprecio en que se le tieue, hubiera
bastado el franco entusiasmo y la sincera alegría
manifestada en e~ta fiesta para disipar esas dudas.
A las once de la mañana partieron los invitados de la estación respectiva del ferrocarril Central para dirigirse en carruajes al sitio elegido
para la fiesta, el cual, en manos de las comisiones
encargadas de ello, había sido convertido en un
sitio de recreo engalanado preciosamente para
una gran fiesta. A la una se sirvió un banquete
de trescientos cincuenta cubiertos, durante el
cual reinó la más franca alegría y al fin de él
se pronunciaron elocu_entes y sentidos brindis.

que, unidas, hacen el servicio que por espacio de
diez años desempeñó, por
s í s o 1 a, la Instalación
Eléctrica de San Pedro.
Esta misma Instalación
proporciona, de i gua 1
manera, alumbrado de
luz incandescente, para
las oficinas públicas y las
casas particulares, á un
precio que envidiaríamos para México y con
un servicio que ya desearíamos también para la
misma capital.

*

* *de tejidos
La fábrica
de lana de que hicimos
mérito en anterior artículo y en las líneas que
preceden, es t á movida
por la fuerza eléctrica de
esta Instalación; fuerza
que abastace a l g u nas
otras industrias que radican en Toluca, y que de
día en día se siguen desarrollando al amparo de
la producción de la fuerza motriz eléctrica, tan
favorablemente ministra·
da á las múltiples colmenas del trabajo.

Hermoso carro alegórico de los comerciantes de Zacatlánen las 1ílt1mas fiestas patri6ticas.- Puebla.

A la sombra del manzano
Fábula de HE.LTAI.

En el jardín de un magnate, discurrían seis personas: un sabio, un mercader, un poeta, un abogado, un joven profundamente enamorado y una doncella. Una racha de viento arrojó seis manzanas al suelo, y cada cual eligió
una ftuta.
El hombre de ciencia, al levantarla, descubrió una ley natural.
El mercader vendió la suya.
El poeta se la comió.
El enamorado la regaló al objeto de su cariño.
El papiniano entabló pleito con el dueño del árbol por un golpe que recibió al caerle la fruta en la cabeza.
En cambio, la joven obsequió su manzana al potentado, conquistó su
afecto, y en medio de la~ riquens que rodeab1n á su ·protector, vivió dicho•
sa el resto de su vida.

***

Las dos instalaciones
terminales de esta Fábrica, la productora y la receptora, la una en la Hacienda de San Pedro y la
Ing. Manuel Medina Garduño, Propietario de la Fábrica d(San Pedro.
otra en Toluca, merecen
diversos intereses que tienen á su cargo, con poser conocidas, por sus elegantes y costosos edifisitivo
gusto y verdadera dedicación.
cios, construidos ad-hoc y dotados con todos los
Se les pagan buenos jornales;se les concede haaparatos y maquinarias necesarios pa\·a la distribitación higiénica y gratuita; no existe aquí la
bución eléctrica.
inicua &lt;Tienda de Raya;:&gt; se ha organizado una
banda de música, y al lado de todo esto, lo que
***
es más hermoso y más loable: junto al templo del
En el monte, el acueducto y la arquería por
trabajo el templo del saber.
donde se conduce la hulla blanca, generadora de
Los hijos del obrero tienen su escuela. El camluz y fuerza, es un trabajo de ingeniería que honpo, los aires purísimos de aquellas montañas vira á su autor, el Sr. Medina Garduño.
gorizan sus organismos, y el pan eucarístico de
Ahora bien, detrás de estas tres hermosas prola.enseñanza les da vigor para el espíritu.
piedades- la finca agrícola, la Fábrica de hilados
Por todos es estimado y q 1 1erido el Sr. Ing. D.
y tejidos de lana y la Instalación Eléctrica-se
Manuel
Medina Garduño¡ y cuando su vida se
adivina una muchedumbre que vive con la vida
apague, cuando Natura le llame á su seno, el mehonrada que proporciona el trabajo.
Los empleados de todas estas propiedades, en
jor epitafio para su tumba, será el recordar á cuantos la contemplen, que Manuel Medina Garduño
su mayoría, tanto los superiores como los inferio
res, están creados y educados en la misma finca,
fue un alto espíritu, digno de respeto y cariño,
y connaturalizados con ella, cuidan con esmero los
porque fué bueno, fué honrado y fué trabajador.

•

J. G. G.

Grupo de personas que asistieron á_la fiesta en honor del Sr. Gohemador
de. Guana;uato, en primera fila el Sr. Obreg611.
El señor Lic. Don Bonifacio Olivares ofreció el
banquete y la fiesta al señor Gobernador, en nombre de los organizadores, y el magistrado contestó dando las gracias; durante su discurso el señor
Obregón se ocupó de describir el carácter del
pueblo guanajuatense y lo hizo de una manera tan
fiel y entusiasta, que sus palabras fueron acogidas
con un espontáneo y unánime aplauso de los concurrentes. Después' de los discursos de estilo, el
poeta Lanuza pronunció unos versos y un cuento
galante para las damas, los que fueron muy celebrados.
Terminada la comida los concurrentes pasaron
á la plaza de toros ; en el coso improvisado se
efectuó una corrida de toros en la que tomaron
parte personas de la misma concurrencia; la cual
estuvo llena de incidentes cómicos unos y emosionantes otros. Después de la corrida los invitados se dedicaron al baile, y al caer la tarde regresaron á Guanajuato después de haber pasado
un día muy agradable del que guardarán gratísimos recuerdos, sobre todo el señor Gobernador y
su apreciable familia, quienes recibieron en ese
día una prueba más de lo mucho que se les estima entre los habitantes de la entidad federativa
que con tanto acierto gobierna el señor Obregón.
~~

*'"

Mr. G. Zillgwit, de Inglewood {Califomia], posee un caballo con una magnífica crin de 6 metros
de longitud. El afortunado propietario ha recibido varias ofertas de algunos conspicuos directores de circos ecuestres, algunas de las cuales han
llegado á la bonita suma de 50,000 francos, sin
que ninguna de ellas lie haya decidido á desprenderse de su magnífico ejemplar.

Instalací6n en San Pedro.

Instalación eléctrica de la Fábrica de San Pedro.

Ayuntamiento electo recie11le111.enle en lq, ciudad de Oaxaca.-En la primera fila, sentados, al centro:
Sr. Adolfo G. Silva, P residente; á su derecha: Lic. José Guillermo Toro, Dr. Severo Cervantes, Pedro
l,asseur y Octavio Fígueroa; á su izquierda: Líe. Manuel Palacios y Silva, Dr. Francisco ftfartínez, Ismael Colmenares y Rafael Olivera Toro; en pié, de derecha á ízgttierda: Daniel Vargas, Tesorero; Miguel D{az, Enrique Ulmo, Manuel Velásquez Uriarte, Angel Ortega, Nicolás E. Tejada, Farmacéutico
José R. Núñez, Farm'.lcéutíco Gondlo Ramírez, Manuel Martínez y Secretario Angel Figueroa.

�542

F.l. MUNDO IT,USTRADO

Et MUNDO

543

ILUSTRADO

Budha escapa y se torna asceta. Vive cuarenta y
cinco años en retiro monástico y predicando la
redención, y muere vulgarmente á los 80 años.
Ante el cadáver del hombre-luz, los discípulos,
hombres y mujeres, se arrodillan y exclaman en
una sola voz, toda convencimiento y fe, la palabra resumen de su creencia: ¡Nirvana! ;Nirvana!
que es conformidad en los dolores pasados, resignación en los desencantos sufridos, perfección en
la muerte por desprecio á la vida.
Y Gautama expira con su palabra de conformidad entre los labios: ¡Nirvana.!
Obra que propaga y enseña una de las más hondas filosofías religiosas, es este poema dialogado
de Paul Verola, cuyos versos se escucharon devotamente en la vetusta sala del Odeón.
M. Antoine inicia su temporada con un triunfo.

De los teatros de París que abren sus puertas
á la temporada de invierno, es el Odeón el primero que en el año actual inicia y despierta el interés del público con el estreno de un poema dramático de Paul Verola, musicado por M.F. Richepin.
Para M. Antoine, el director del Teatro Nacional del Odeón, que es tan amante de las obras de
espectáculo, habrá hallado de seguro en &lt;El Nirvana&gt; de Paul Verola, amplio terreno donde mostrar sus altas facultades de director y sus vastos
conocimientos de indumentaria.
Antoine se precia de esto. Recuerdo que en 1906,
cuando se hizo en su teatro la reprisse de la célebre tragedia shakespiriana «Julio César&gt;, fué
tan rigorista en la propiedad de la mise-en scene,
que cuantos trajes vistieron los personajes de la
obra eran auténticos y comprados en casas de anticuarios. Tal atrezzo importó á la empresa varios miles de francos.
&lt;El Nirvana&gt; de Verola pasa en la India, el
país legendario y soñador, lleno de colorido y
fantasía. Es el momento de la revelación de un
credo religioso, y su fundador, Budha, aparece en
la obra con su nombre verdadero: Sidharitha, apodado también Gautama, y es él quien se impone
la carga de penetrar de su sabiduría á todos los
ciegos del espíritu¡ sol de almas, aurora de siglos,
Budha es el primer Dios-Hombre.
Así nos lo presenta el poeta, lleno de fe, en los
jardines primitivos, queriendo alejar de sí todo
lo que es desagradable en la vida y sufre el primer desencanto de los &lt;Cuatro Encuentros&gt;, que
le muestran las máscaras horribles del Dolor, la
Vejez, la Miseria y la Muerte.
Abandona los bosques paternales, la casa y el
reino lareales y aparece más tarde, solo, á la sombra de una higuera, meditando los nuevos ev.angelios que derramará en el mundo. Sus primeros
discípulos, espantados, le abandonan¡ pero las
fuerzas de sus teorías, la profundidad de su ciencia hacen agrupar nuevos discípulos en torno suyo, y llegan á ser tan numerosos, que los brahmanes se alarman y quieren darle muerte, de la que

Hécior Brrlro¿

En Arbeu, un nuevo éxito para la Sociedad de
Conciertos.
Berlioz fué el elegido y el consagrado en la última audición. Su «Sinfonía Fantástica&gt; llenó los
ámbitos del viejo coliseo, con el florecimiento de
pasión que vibra en todos los pasajes de esta tragedia musical.
El viejo maestro, torvo, lleno de escepticismo,
casi excéntrico, se muestra en su obra, vacía en
ella toda su alma que fué flor de pasión - Berlioz
lloraba de amor á los 60 años-y el espectador
que escucha esta maravillosa obra, va siguiendo
en ella, sin ayuda del folleto explicativo, necesario en todas las sin[onías, el éxodo de amor que
recorrió este espíritu aislado y -rehacio que nació
para su[rir.
La &lt;Sinfonía Fantástica&gt; es, seguramente, la obra
más inspirada de Luis Héctor, pues que tuvo por
musa una pasión, la que supo inspirarle Miss
Smithson, joven artista intérpretedeShakespeare.
De este hondo amor Berlioz fortificó su espíritu que floreció en su intensa &lt;Sinfonía&gt;.
Nosotros la hemos sentido, porque, como él, hemos amado, y en cada pasaje, en cada tiempo, en
cada vibración, en cada nota, recordamos una
mujer, un ensueño, un dolor ó un beso que amamos y nos dieron.
Berlioz llegó á la cumbre con su &lt;Sinfonía fúnebre y triunfal&gt;¡ mas ni esta obra ni &lt;La Vuelta

•

•
•

Carlota Pla.
Primera actriz Enriqueta de Palma.
El eminente actor Enrique Borrás.

Camino- Garr:g6.

*••

á la Vida&gt;, ni &lt;Las Sombras de Hamlet&gt; ni mucho
menos su &lt;Benvenuto Cellini&gt;, que fué silbado
por mala interpretación, pudieron salvarle de la
miseria y murió pobre de recursos é inmensamente rico de amor.
El más cruel de los calvarios de la vida.
De la interpretación de las obras de este creador apasionado y del triunfo del maestro Julián
Carril}o, daremos nota amplia en nuestro próximo numero.

El eminente actor Borrás está ♦ndo término á
su temporada en Cuba, y pronto le tendremos en
nuestro Teatro Arbeu.
Publicamos hoy algunas fotografías de las-principales figuras de este cuadro dramático.

*••

•
••

Consuelo Badil/o.

- ...,.
Alberto Villaseñor.

•

Juana Ramón.

En Orrin se ha presentado un cuadro de zarzuela formado con elementos conocidos y estima,.
dos de nuestro público: Juana Ramón Aurora
Prado, el barítono Flores y, como novedad Cristino lnclán, un joven barítono español ~ue hizo
su presentación con la vieja obra de Chapí, &lt;La
Tempestad&gt;, en el papel de Simón.
El debutante posee una buena voz, amplia y
robusta, cuya emisión clara se hace grata al oído,

Borrás en "Don Alvaro 6 la Fuerza del Sino"
En noches de más tranquilidad para él podremos juzgarlo con más certeza.
Los elencos anuncian á nuestra privilegiada cantante Chole Goyzueta, á quien el público desea
volverá esc11char. Tal vez muy pronto quede satisf¡:ch9,

En el Teatro «Virginia Fábregas&gt; se ensaya cuidadosamente la preciosa comedia francesa &lt;La Sacrificada&gt;, traducida por Alberto Michel. En mi
próxima crónica hablaré de esta obra, que tanto
impresionó al público de la Ciudad-Luz.
LORELEY.

�,
54.4

F.L MUNDO TI,USTltADO

los Zapatos de la Muñeca
[Cuento de Edrriundo Frank]

I

-E-1 XISTIERON
hace algún tiempo una
niña llamada Lilí y un anciano za-

~~
h

patero de viejo á quien decían el
Padre Kolbus.
La tienda de éste se encontraba junto á la casa de los padres de Lilí; y
si aquella en nada embellecía dicha casa, en cambio tenía una comodidad para sus habitantes: cuando el calzado
estaba &lt;enfermo,&gt; se hallaba el médico á la mano.

,~

.

f

Por otra parte, había reconocido la voz de su
pequeña vecina que, estando bien educada, jamás
dejaba de saludarlo cuanao pasaba frente á la
tienda.
Pero como el trabajo urgía, el viejo no estaba
dispuesto á charlar.
Sin embargo, Lilí insistía:
- Sr. Kolbus! señor Kolbus!
-¿Qué deseas, amiguita?
Sr. Kolbus, se trata de los zapatos ....
El zapatero se decidió entonces á levantar los
ojos, y pudo ver la gentil, la blonda cabeza de_ L1lí, que apenas sobrepa~aba el mostrador de la henda, notando también con gran asombro sobre aquél,
otra personita, mny bien vestida, á fe mía! cuyas
faldas recogidas descubrían sus pequeños pies, finamente calzados.
-Los zapatos de mi muñeca, concluyó Lilí sin
desconcertarse.
El Padre Kolhus podía
haberse reído, levanta1·
los hombros y decirle:
- Señorita, es usted una
pequeña tonta. No se distrae para semejantes naderías á un trabajador
ocupado. ¿Tengo acaso
tiempo que perder, componiendo zapatos de muñecas?
En lugar de sonreír ó
de refunfuñar, dejó su
trabajo y acomodándose
sus gafas, se puso á examinar con mucha seriedad los minúsculos borceguíes, volteándolos por
todos lados enlre sus toscos dedos, ennegrecido~
por la cera y la pez; palpándolos con sus largos
pulgares aplastados en
forma de espátula.
-Los empeines? Hum!
Hum!..... . Los contrafuertes? Peuh! Peuh!. . . .
Las zuelas? Oh! oh! . .. .
Se hubiera dicho que
era la consulta de un doctor, con el fruncir de sus
cejas, con las muecas de
sus labios; sus sordas exclamaciones hacían conocer la gravedad del
diagnóstico.
-Ya veo lo que necesitan. añadió.
-Costará mucho? preguntó ansiosamente Lilí.
- No te inquietes por
esto, que siempre habrá
tiempo para arreglarlo.
- Dilatará , Ud. _demasiado?
-Bastante. Vuelve mañana á la misma hora.
- -Sobre todo, no deje
~sted de cumplir su palabra . .. .
Y penetrada de la importancia del asunto que
acababa de tratar ella sola,· como si fuera una persona grande, Lilí se alejó,
apretando á su muñeca
contra su pecho.
Al día siguiente:
- Buenos días, señor
Kolbus, están listos?
-Míralos, mi pequeña
cliente!
Y puso el par de zapatitos sobre el mostrador,
no sin habe_rles dado antes &lt;la última pasada&gt; con
una punta de su mandil.
-Cuánto debo á Ud. señor Kolbus?
-Hum! Recosidos los
empeines . . . .. reforzados
los contrafuertes ... compuesta una zuela .... Es mucho tra~ajo..
Lilí, de sonrosada que era de~rdmano, se puso
roja como una peonia y balbuceo:
.
-Es que . . .. yo uo tengo más de dos céntimos
que mamá me había dado para comprar un pastel;
y yo los guardé porque creía ....
Y el temor á un regaño hacía que las lágrimas
asomaran á sus ojos.
El Padre Kolbus mentía con el aplomo de un
sacamuelas. En realidad no había tocado los zapatos de la muñeca. casi nuevos aún y en ex~elente estado. Pero no era él de esos pedantes msufribles que pretenden no dar jamás la r~zó~ á
los niños, y destruir sistemáticamente sus 1l_us10nes desde su más tierna edad. Porel contrano, su
sabiduría de humilde zapatero le había hecho
comprender que entre los chiquillos, la imaginación es muchas veces un estimulante muy eficaz
del espíritu práctico. Por esto había tomado tan
en serio su papel en esta infantil co~edia.
-Bueno, amiguita, añadió el anciano, guarda

----~ ~ ~
1

Por otra parte, la vecindad del · Padre Kolbus
no era desagr~able: el buen hombre C9sía tranquilamente e'l"'cnero, agujereáb.dolo con la lezna y
tirando del cáñamo; algunas veces acompañaba
su trabajo de algún cantar de pasados tiempos, introduciendo un poco de animación y de alegría
en aquel rincón de la tranquila calle de provincia.
Un día, mientras golpeaba una zuela con el
martillo, lanzaba al viento una canción más vieja
que él mismo.
Margarita, vida mía,
Margarita de mi amor,
Para abrirte el apetito
Un regalo te haré yo .. . .
Cuando llegaba á la mitad de una «fioritura&gt; final, fué interrumpido por una voz clara y sonora:
- Buenos días, señor Kolbus.
- Muy buenos, nifia mía, contestó aquél, que
estimaba que una cortesía c;;on otra debe pagarse.

-

545

EL MUNDO ILUSTRADO

tu dos céntimos, y págame con dos besos, un_o en
cada mejilla. Es un precio especial para m1 vecina· con ellos quedaré pagado.
Lilí aceptó este arreglo cou la mejor gracia del
mundo; y el Padre Kolbus la _besó á su vez, para
otorgarle el recibo correspondiente.
Y entretanto aqnél reía de buena ga_na, los zapatos viejos, coltados á los muros,. baJO el toldo
de la tienda, parecían sonreír también.
A.M. C.

La Rebelión de la Mujer
__¿,

·••\il

-

N la actualidad la m1;1jer est á en_ plena
rebelión, y esta rebehon es un signo de
los tiempos. Sn protesta aparece en todas las clases de la sociedad y en todos
los extremos de la tierra. Ha penetrado en la literatura, en el arte y en la economía. Vibrn en la
política de Occidente. Todas las convenciones y
las costnmbres aparecen inciertas, y los viej~s
ideales yacen en el polvo desechos y desacreditados. Salta á la vista por todas partes y hace presentir nuevos rumbos. Es tan poderosa y tan re?l,
que hay que reconocerla como una de las tendencias de la época, censurada ó recibida con regocijo, hay que admitirla c?mo una fucrz_a.
La rebelión de la muier contra las ligaduras que
la oprimen no es de esta generación ~olamente:
aunque probablemente en est~ gener~c1ón llegara
á un período culminante. Existen senales de que
la rebelión de la mujer es tan antigua como las
circunstancias contra las que se rebela. La agitación se ha hecho sentirá través de toda la histo•
ria del mundo civilizado y del no civilizado. Sn
rebelión contra la sujeción y la esclavitud, ha sido un problema que se presenta periódicamente
ante el hombre que ha luchado para dirigir exclusivamente los destinos de la humanidad. Su
existencia no se hace constar positivamente en
las páginas de la historia, porque los historiadores del mundo han sido, por regla general, hombres para quienes la suerte y los sen!imientos de
las mujeres eran materia de escasa impor~~nc1a;
pero la evidencia de una constante rebeho~ se
manifiesta por todas partes. La delatan la h1st~ria, la literatura, los dichos populares, la tradición hablada lo mismo que los usos y reglas que
demuestran qué precauciones se adoptaban ó qué
represiones se imponían.
En refranes y aforismos ha cristalizado el concepto que el hombre tiene de la mnjer, y en toda
época este concepto.ha demostrado el temor y el
convencimiento de que aquélla no se conforma
con su situación.
La frase admitida, &lt;esfera femenina,&gt;. basada
en la necesidad de la reclusión de la muJer dentro del bogar, prueba que las energías de la opinión pública y de la ley, lo mismo qne los consejos de la Iglesia, han tenido que emplears~ para
apartar á las mujeres del empleo de su achv1dad
en más amplios intereses.
La solidez de las fuerzas requeridas para sujetarlas allí, prueba que las mujeres h~~ considerado el hoóar más bien como una pns1on que como un ref:gio. Esta costumbre de ,la recl_usión
doméstica, general toda vía en los paises orientales y no muy rara en algunas clases y en algunos
países de Europa, suministra, la prueba de la
creencia masculina de que el contacto con el
mundo exterior era una causa poderosa de descontento. Las mujeres estaban y están recluídas,
porque existe en ellas una potencialidad para la
rebelión que no necesita más que la libertad para encontrar forma y expresión. El hombre ha
creído que con proverbios, el auxilio sacerdo_tal,
instituciones como el harem y otras podía evitar
que la rebelión llegase á su madurez, ahogando el
gérmen· pero en rigor no ha hecho más que cambiar el ~entro del desorden, y en el interior del
hogar aquélla se ha manifestado por medio del
malestar y del desasosiego, y los esfuerzos que el
hombre ha tenido que estar constantemente haciendo para mantener en equilibrio una ine~table
balanza, demuestran el vigor de las fuerzas con
las que ha tenido que luchar.
.
Las tradiciones nos demuestran que la persistencia de la rebelión ha obligado al hombre á emplear el soborno, la lisonja y las amenazas para
conquistar una sombra de paz. Pero esto no es lo
peor; cuando la persnasión no surtía e~ecto, se
empleaba como aguijón y como escarmiento el
castigo. Los museos de antigüedades conserva_n
las muestras del empleo de la tortura para repnmir la rebelión. La hechicería, los aparatos de
tormento, la fl.agelación, ,la mordaza, se han usado
en Inglaterra y otros pa1ses como armas para conseguir el fin propuesto.
El empleo de semejantes procedimient~s para
obtener la sumisión, aunque no pueda JUShficarse,
puede explicarse por una ~encilla ~onsideración;
e l hombre miraba su propia aut,,ondad como un
derecho incuestionable y sagrado. Inclinándose
aute el altar de la fuerza bruta, y deseando obtener la snmisión donde fuera posible, aceptó las
enseñanzas de la ciega costumbre con espontánea
vanidad. Toda infracción de esta autoridad, toda

Paisaje Mexicano.

•

discusión de este derecho superior está fuera, no
sólo de su voluntad, sino de su inteligencia. La
mujer estaba hecha para servir; debía estar hecha
para servir. Y si el problema de su esencia no
desarrollada ni expresada, luchando á través de
un velo de injusticias, se presentaba alguna vez
ante su mente con fuerza especial, el hombre inclinaba su cabeza como si estuviese delante de
un misterio sagrado, y adoraba á la misma criatura á _quien se esforzaba por encadenar.
En la actualidad, el clamor en demanda de libertad y justicia se oye por todo el mundo. Las
mujeres de Occidente están poseídas de entusiasmo, y las de Oriente despiertan al conocimiento
de nuevas necesidades. En algunos países, tanto
del nuevo como del viejo mundo, se han conquistado ya la mayor parte de las libertades, y la actual rebelión encuentra por primera vez su adecuada organización. En Oriente se clama por la
educación, aunque también se comprenda la necesidad de libertad política, y lo mismo en China
que en el Japón se ha iniciado un amplio movimiento educativo entre las mujeres. Las mujeres
de raza musulmana de algunas ciudades como
Elizabetpal, Hadgi y Ufa han organizado recientemente sociedades para librar á sn sexo de los
límites de la ignorancia y de la opresión. Sus
hermanas de Oranburgo han enviado una conmovedora petición á la Duma pidiendo instrucción,
libertad personal y la condición de seres humanos.
El movimiento en Europa y en los países de
lengua inglesa ha adquirido vigor, gracias á la
energía y á los auxilios del neo- sufragismo, que
considera tan necesaria la protesta y la presión
como la propaganda. El c 1amor principal en estos
países se refiere á la igualdad política de los sexos, al derecho de representación política, al voto parlamentario. Las hijas de Occidente piden el
poder y la cindadanía en todos los grandes imperios del mundo, y esta petición significa algo
más que la expresión del deseo de tomar mayor
parte en la vida nacional: significa que la mujer
pide un amplio reconocimiento de su personalidad humana, idéntica á la personalidad del hombre. Detrás de la petición del derecho á votar se
manifiesta la convicción de que las mujeres están
capacitadas lo mismo que los hombres para el
ejercicio de todas las libertades de pensamiento,
acción y expresión, y de que la libertad no es
una necesidad del sexo, sino una necesidad humana. La rebelión de las mujeres de Occidente
crece en este sentido rápidamente.
En Nueva Zelanda, en Anstralia, en cuatro Estados de América, en Finlandia y en Noruega, han
conseguido el voto parlamentario. Las mujeres de
estos países son ciudadanas, y, por lo tanto, pueden
ejercitar constitucionalmente sus derechos; pero
en otros países la tarea es toda vía tarea revolucionaria. Las mujeres suecas y dinamarquesas han con·
segnido recientemente los derechos municipales,
y actualmente se lanzan con gran entusiasmo á la
lucha por la representación nacional. En Suecia
se ha hecho mención en el discurso de la Corona
del sufragio femenino, y este asunto forma parte
del programa del partido liberal, y organízanse
grandes demostraciones, con objeto de conseguir
su inclusión en el bill de reforma electoral, prometido para este año.
En Alemania, en Austria y en Italia, el moví-

miento es vigoroso. Las mujeres italianas han pedido á las dos Cámaras la revocación de la parte
del Código civil que limita su libertad, y en el
último mes de Abril celebraron un Congreso nacional magno, que se vió honrado con la asistencia de la Reina y del Ministro de Instrucción, ante los cuales se adoptaron resolucione~ referentes
a la igualdad política de ambos sexos. En Alemania y Austria se han vencido varios obstáculos,
como eran la prohibición de celebrar reuniones
públicas y de mezclarse en cuestione~ políticas.
El aspecto polit,co de la rebelión de las mujeres aparece á Jo~ ojos de la mnltitnd con caracteres desproporcionados, y l"On frecuencia se forma
de él una idea equivocada. Esto obedece á dos
causas: á que ha sido más universal la acción
contra la incapacidad de las mujeres para la política que la que se refiere á la esfera industrial y
social, y á que aquéllas han luchado principalmente por conseguir derechos políticos; pero la
lucha por el voto es un medio para conseguir
un fin.
Los adversarios de la emancipación de la mujer
convendrán en que el mayor trastorno producido
por la revolución femenina es el q11e se refiere á
la maternidad involuntaria y excesiva. Las estadísticas trimestrales demuestran que el número
de nacimientos disminuye constantemente, y aunque á ello contribuyan diferentes causas, no puede negarse que el principal es el delil)erado propósito de evitar la maternidad, propósito producido algunas veces por causas económicas, pero
en la ma}oría de los casos por una rebeldía personal, fundada en la libertad que en cuestiones
vitales debe tener la mujer, y en su derecho á
elegir. La mujer cree que la maternidad consciente es la verdadera maternidad conveniente para
la madre y el hijo.
Ya se mire con simpatía ó con prevención el
problema que plantea la rebelión de la mujer,
hay que reconocer que existe y puesto que existe, hav que reconocer que tiene una causa y obedece á las injusticias que las mujeres han sufrido
ó revela la limitación y la debilidad de un sexo
que en vano el hombre se ha esforzado en elevar
á la condición humana. Para los que honradamente sostienen esta última conclusión, el acual estado debe producirles gran desasosiego, pues la
existencia real de la rebdión y las ventajas adquiridas serían un nuevo peligro; pero, además,
el argumento de que las mujere5 son por naturaleza de un sexo que debe permanecer en la servidumbre, resulta ridículo frente á los hechos. En
primer lugar, lo que por naturaleza debe ser esclavo no se revela, y sería más que improbable,
sería imposible que, como demuestra la historia,
la mujer hubiese estado en constante estado de
rebelión si su condición hubiese sido conforme á
su naturaleza.
Los adversarios de la emanci pa;ión señalan
triunfalmente la existencia de 1111 cierto número
de mnjeres contentas con su suerte en di fe l'entes
estados¡ pero habría que averiguar si es cierta esa
conformidad ó sólo una apariencia d e ella para
dejará salvo la dignidad.
Las leyes de todos los países son injustas e n
sus términos y en su aplicación respecto á las
mujeres, cuya persona y cuyos bienes no están
asegurados contra el abuso. Las leyes matrimoniales y de parentesco hacen injustas distinciones

entre hombres y mujeres ; en la lucha por la vida,
las mujeres trabajadoras sufren las consecuencias
de la desigualdad y de los prejuicios. Contra todo esto tiene que rebelarse la mujer, y es en ella
un sagrado deber. En esta lucha no se encuentra
sola, pues en todas partes existen agrupaciones
de hombres, más numerosas cada vez, que, abandonando el criterio masculino, sostienen el criterio humano, que conduce á la pnrificación de la
vida.
El movimiento feminista es prueba evidente de
la nueva interpretación de la vida, de sentimientos más nobles. Establece que la condición de ser
humano y no la de sexo es la base de la libertad,
del derecho y de la responsabilidad. Pero, además
de este resultado, producirá otros; rstablecerá los
fundamentos de un mundo nuevo, por los grandes problemas que á este sexo penetran en la vida de la raza y que exigen una solución en todas
las esferas de la actividad humana. Intimamente unidos con ellos están los problemas de
raza, de moralidad, de salud, de riqueza, y en cada una de estas grandes corrientes del esfuerzo
humano, el exclusivismo masculino ha producido
desgracia~ y desequilibrios. Unicamente de la
cooperación de ambos sexos puede surgir un
concepto claro y sano, una honrada y fuerte
organización, puesto que el esfuerzo de ambas
partes es la normal ex-presión del esfuerzo humano. El fin es cierto y la victoria está próxima,
pues es evidente que la rebelión de la mujer se
extiende por todas partes y es la característica de
la época.
TERESA füTTINGTON-GREIG.

•

C(Q)hl(Q)N lH!UMAN(Q)
Oh! corazón tumauo, átomo en que está re5umido lo infinito!- Oh! mi~terio impenetrable! oh! indecible maravilla!-sol má~ noble que el inmenso
sol que abrasa los cielo•,-claridad más sagrada
que el fulgor místico de los luceros!. .. . ..
En tu seno, oh! va50 frágil-espuma un océano
más profundo y temible-que el que lanza contra el cielo sus olas rugidoras.
Tú tienes impulsos más poderosos y más intrépidos-hacia las alturas, hacia lo terrible Desconocido,-q ue las montañas gigantescas que se en_cumbran en el espacio.
En tu latido de un minuto el universo todo entero-palpita con calofríos de dolor y de amorde vida y de muerte¡ y tú tienes estremecimientos
que el universo ignora y que tú mismo has creado,-más impetuoso que la gran fiebre de las tempestades.
Eres la lámpara de la creación, débil y trémula,- pero la única que arroja un poco de claridad-en medio á la espesa noche de las cosas y
la única qne trata de darle un sentido al nniv~rso, p ues fuera de tí todo marcha inconscientey servil como una d ócil máqui na.
Oh! corazón humano, gloria á tí, oh! doloroso
mártir! Holocausto redentor! tú, escudriñador eterno-del áspero, sombrío é insondable enigma-tú
el más desgraciado y el más grande de los hijo~
de la natural eza.
A RCHAG T CHOBANI I\N,

�546

EL MUNDO ILUSTRADO

GRAN SENSlCION EN GUADALAJARA
EL LIC. D. JUAN R. OACI

Pocos asuntos han causado tanta sensación en
Guadalajara como el que se refiere á un ruidosísimo litigio, iniciado desde hace algunos años y
fallado definitivamente por la Suprema Corte de
Justicia de la: Nación, en los últimos días del pasado mes de Septiembre.
El negocio, en síntesis, es como sil(ue: el señor
licenciado D. Juan R. Orcí acaba de ¡!:mar, por
unanimidad de votos en la Suprema Corte, un
amparo que solicitó á nombre de D. Nicolás Tortolero y Vallejo contra D. Cenobio Sauza, de Guadalajara, á quien patrocinaba el licenciado D.
Eutimio Cervantes El negocio consistió sustancialmente en que el señor Tortolero denunció
unas minas de hierro llamadas &lt;La Esperanza&gt; y

Lic. Juan R. Orc1.

en que, habiendo obtenido su título y estando al
corriente del impuesto
minero, solicitó la reivindicación de dichas
minas, que son un rico
criadero de hierro, en
virtud de que el detentador de ellas, D. Cenobio
Sauza, no las había adquirido ori,~inariamente
de la Nación.
En Guadalajara ha sido
este un asunto de enorme resonancia, y del que
se han ocupado todos
los periódicos locales,
entre otros &lt;La Gaceta&gt;,
que todavía dedica varios artículos con motivo de la irrevocable decisión de la Suprema
Corte.
Dada la importancia
del litigio y el triun(o
tan honroso del señor licenciado Orcí, consideramos de justicia dedicar
unas cuantas líneas á la
personalidad de este distinguido abogado.
El señor licenciado D.
Juan R. Orcí, originario
del Estado de Sonora,
cursó en México sus estudios preparatorios y
normales, así como los
de jurisprudencia en los
que se distinguió notablemente. A la vez que
recibió el título de abogado, obtuvo el de profesor normalista¡ pero más
se ocupa en el foro que
El Sr. Lic. Ore{ en su despacho.
en la cátedra.
Su recepción fué en 1903 y, con motivo de ella,
cretario de Instrucción Pública y Bellas Artes.
presentó una tesis importantísima referente á la
Actualmente es concejal del Ayuntamiento de
clase de contratos que celebran los particulares
México y diputado suplente por uno de los cancon las compañías de luz eléctri&lt;"a y á la clase de
tones de Jalisco. Su prestigio como abogado le ha
delito5 que cometen los que clandestinamente
valido la representación de las siguientes empreusan de esa luz. Debemos advertir que cuando el
sas: &lt;Oyster Fish Co.&gt;, «Manufacturing Shoe
señor Orcí presentó su tesis, no se legislaba aún
Co.&gt;, &lt;Mercantil Banking Co.&gt;, de la que es aboacerca de esos delitos que él puntualizó claragado y secretario¡ «Compañía Italiana de Consmente en su trabajo.
trucciones&gt;. También es secretario de las compaEl señor Lic. Orcí ha desempeñado las cátedras
ñías carboníferas «Ciudad Porfirio Díaz, S. A&gt;. y
de Antropología Pedagógica en la Escuela Nor«El Rubio&gt;.
mal de Profesores y la de Psicología en la PrepaCon gusto publicamos el retrato del distinguido
ratoria, sustituyendo interinamente en esta últijurisconsulto, que ocupa lugar prominente en el
ma al licenciado D. Ezequiel A. Chávez, subseforo mexicano.

UN NUEVO PROFESOR
El profesorado de México cuenta con un nuevo
miembro, el señor D. NéstorE. Monroy, que hace
muy pocos días sustentó examen en el que fué
aprobado unánimemente. El señor Monroy es un
luchador inteligente y perseverante, muy conocido en México donde trabaja en labores pedagógicas desde muchos años antes de obtener el título,
pues su pericia en diversos ramos del saber, lo ha
hecho apto, desde que era estudiante, para trasmitir los conocimientos que posee.
Con motivo de su brillante examen y de las
muchas felicitaciones que ha recibido, creemos
de oportunidad publicar su retrato y dar á conocer algunos datos de su vida: el señor Monroy nació en el Estado de Hidalgo y á los diez y seis
años de edad vino á México ingresando como
alumno de la Preparatoria. Las malas condicio•
nes económicas por que atravesaba lo hicieron desistir en su propósito de seguir una carrera; pero
el Lic. D. Justo Sierra, Ministro de Instrucción
Pública y Bellas Artes, lo ayudó decididamente
facilitándole su ingreso en la Normal de Profesores y nombrándolo Repetidor de Química en Preparatoria. El señor Monroy tuvo entonces elementos suficientes para atender á sus necesidades y á sus estudios, y fué así como continuó la
carrera aumentando sus ingresos, pues tuvo varios alumnos particulares que le remuneraron sus
trabajos.
El señor Monroy, que tiene 29 años de edad, es
el tipo de los luchadores que gracias á sus personales esfuerzos, ha logrado colocarse en una posición indept.nü.iente y respetable. El &lt;Mundo Ilustrado&gt; lo felicita con motivo de su recepción.

los anuncios á que corresponden los fragmentos
que representa el grabado, y formar, con ellos, una
ó más figuras. Aconsejamos á las lectoras que si
no quieren mutilar sus ejemplares, calquen simplemente los fragmentos, así como la figura que
de ellos resulte.
Como el número de soluciones que recibimos
es cada vez mayor, ad vertimos que, en caso de que
haya mayor número de soluciones exactas que de
premios, se rifarán éstos entre los de igual ca•
lidad.

Nuestros Concursos
Cada vez obtienen mayor aceptación los concursos que, para entretenimiento de las subscriptoras de &lt;El Mundo Ilustrado&gt;, hemos establecido. El interés que esas cuestiones despiertan se
ve claramente en el número de soluciones que
recibimos y que aumenta de día en día.
Deseamos hacer algunas aclaraciones respecto á
estos concursos, y muy especialmente al número
12. Las soluciones á este concurso deben recibirse, para tomarlas en cuenta, á más tardar mañana lunes 26 de Octubre, y el resultado se publica,
rá el domingo siguiente.
El concurso consta de dos partes, según lo expresamos en las bases respectivas; Designar el ó

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MONUMENTO A LA CORREGIDORA

Prof. Nésfor E. Monroy.

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A iniciativa de la Junta Central del Centenario
de la Independencia del Estado de Querétaro, se
elevará dentro de poco tiempo un monumento en
lugar céntrico de la ciudad capital del citado Estado, á Doña Josefa Ortiz de Domínguez, esposa
del corregidor de la ciudad el año de 1810.
Para poder aprovechar hasta donde fuera posible todos los elementos artísticos de que se puede disponer en el país, la junta abrió un concurso
para que se presentaran proyectos para el mencionado monumento, de entre los cuales se hizo
una selección por un jurado formado por los señores: arquitecto Antonio Rivas Mercado, Ingeniero Armando J. Santacruz é Ingeniero Salvador
Alvarez.
Estos caballeros, después de examinar los proyectos presentados, dictaminaron que es acreedor
al primer premio el que reproducimos en la pri·
mera plana de ese número, firmado por el señor
Don Eulogio Ferraez Barrera. Por la fotografía
que publicamos, los lectores podrán darse cuenta
de las bellezas del proyecto.
El premiado en segundo lugar es también muy
hermoso y entró al concurso calzado con la firma
del ingeniero Carlos N oriega.
Una vez aprobado el proyecto, se iniciarán dentro de poco los trabajos de construcción, pues la
junta desea que este monumento sea inaugurado
el 15 de Septiembre de 1910, cuando se celebre el
primer centenario del mensaje enviado por Doña
Josefa Ortiz de Domínguez á los conjurados de
Dolores, mensaje que, en gran parte, hizo que Hidalgo se decidiera á proclamar la independencia
en las primeras horas del día siguiente,

547

EL MUNDO ILUSTRADO

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Instantáneas de las última&lt; funciones laurinas.-A la izquierda de arrib1 á abajo: Una pica de Álfu}elas (Plaza ''México"). - N.lampaguito en un pa3e (Plaza "El Toreo").-Martín Vnzquez adornániosr (" El Toreo").-Una ver6níca de "Chíquífó de Begoña
("Méxíco").-A la derecha: Cngída de Ganna (''Méxicn").-Relampag11it,&gt;en 11n lance de arrojo ("El Toreo") - Una b11enn var.1
de "Veneno" ('·El Torro") -Gao'la ,·, 1117/ari lri rn q•,il&lt;' ("México.")

�548

EL MUNDO ILUSTRADO

549

EL MUNDO ILUSTRADO

NOVELA ORIGINAL POR ALBERTO CHABROL
(CONTINÚA.)

UY LISONJEADO! Solo que
M1ette adore ó no á su profesor de arpa, eso no importa. Aunque no viviera
bajo mi techo la sobrina
de mi viejo Merlm, Miette
serla siempre sagrada ....
Gastón se apresura á exclamar:
-Es verJad, quien podrla
pensar otra cosa!
-Entonces, qué pensabas?
-Lo contrario! es decir, la
ceremonia civil, el cura, los órganos, la "flor de azahar,
toda la batshol11 de la ceremonia .. .. Cuamto la seflorita
M1ette entró ayer en el salón, tu vida parecla depender
a,I menor de sus gestos ....
Nos levantamos de la mesa yendo hacia el salón de
música y dije á Gastón riendo:
-Veo que para dejarte enteramente el lugar cerca de
Genoveva Lambrecy va á serme necesario casarme con
mi cocinera 1
-Cocinera! ... Luis XVI fué esposo de Maria Antonieta, pastora de Trianon. La sefl~rita Miette_ entienle
de cocina menos que Maria Antometa de fabncar mantequilla ....
La comparación era favorable para mi.. . . Pero la locura de todo esto se me volverá á presentar en la mente;
estas tres semanas últimas deblan ser las únicas en mi
vida que habrla dejado absorver por esta joven linda,
deliciosa, admirable, llena de los dones más preciosos,
sea) Pero he encontrado otras ciertamente desde que
mi vida de hombre comenzó á las cuales se podría aplicar la misma enumeración de calificativo~, y á las cuales, sin embargo, no he puesto el anil,o de compromiso
en el dedo.
Pero no! Digamos la verdad: Miette es única. Jamás,
amás he vhto otra joven que me haya parecido iguaarle en el permanente triunfo de su belleza en plena florescencia.

Encantadora criatura! Ah! la sirena siempre nueva!
Lo que me impide que suspire ruidosamente, lo qu;}
impide á mi corazon y mi voz ablandarse cuando contesto á.los buenos dlas de Miette, es acaso el deseo evidente que descubro;emella de provocar mi sorprtsa y mis preguntas. He quedado verdaderamente contento de mi
cuando habiéndole designado mi bufete, en el cual se
amontona un paquete de hojas en blanco, le dije:
-Tengo un articulo que escribir con urgencia esta maflana; Miette, quiere usted escribir á mi oictado? De esta mallera será más rápido, según me parece.
Sin decir palabra (y aún creo que quedó casi decepcionada) Miette se instaló con la misma premura con que
debe hacerlo en su recámara para redactar las cartas
que llevan en seguida el júbilo á su Provenzal enamorado .... Probó la pluma en su ufla, la mojó en el tintero
la pasó por la e~ponja húmeda, la volvió á mojar, y después, teniéndola en los dedos, esperó la voz de su amo.
Con mis notas en la mano, me puse á dictar; Miette
escribla muy rápidamente. y [lo cual me inquietaba un
poco] sin la menor vacilación en cuanto áortografla. Esta manera de trabajar con un secretario (Y qué secretario), me conviene más de lo que habla creldo ... Se sientP uno ya frei,te al público, á ese público selecto á quien
se ambiciona seducir ....
Miette no se detenta jamás; se mostraba perfectamente á sus anchas. Y resultó que yo lo estaba menos que
ella ... Lo que me venia á la boca no se parecfa absolutamente á lo que estaba en mis notas . .
Hablamos llenado ya tres grandes cuartillas; me acerq11é al bufete y tomé una .. .. La escritura, un poco larga,
pero muy clara, demuestra la idealidad de imaginación
y la precisión de carácter .... Ningún error ortográfico...
Como dice Merlín: Fuera de la cocina no hay cosa que
Miette no sepa!
Le pedí que me leyera lo que habla escrito, resignándome á olr ti cantoneo de la escuela de las monjas. No;
11\iette lee con toda naturalidad, y su acento provenzal
aqul y alli refuerza, según me parece, el sabor de mis
escritos.
Las palabras que pronunciaba Miette no eran ya las
DIARIO DE MIETTE
palabras que habla yo dictado, era11 las nota~, eran las
mallas de una red de armonla, de las que para siempre
Domingo 29 de Diciemrre.
vov á quedar prisionero, dichoso hasta lo inexpresable.
Acaso he sido demasiado presuntuosa? Mi temeridad
Reaccioné contra esta emoción de todo mi ser, y, como
que, y lo convengo, ha sido verdaderamente excesiva,
todas las reacciones, ésta fué brutal. Apenas Miette huestá á punto de ser castigada? A pe~ar de las órdenes
bo depositado la última hoja sobre el bufete, yo le dije
suficientemente precisas, aunq•ie indirectamente dadas
con el tono más irónico:
por mi primo, aperecl ante sus invitados ayer tarde. No
-Es decir que ahandona usted so traje de Artesiana,
era ni para verlos ni para mostrarme á ellos; era únicaMiette? Encuentra usted que no ha obtenido la otra nomente para conocer por fin á Genoveva Lambrecy, era
che todo el éxito que esperaba de él?
para que Marcos nos tuviera á las dos Juntas á la vista.
Con la pluma todavla en los dedos para un signo de
¿Quién saldrla triunfante en la prueba? Ella ó yo? Quién
p•mtuación que iba á poner, alzó la cara, levantó los
ha salido? Tiemblo al contestarme... Oh! el rubor, la
ojos medio cerrados y que me pareclan largos, largos
palidez, y otra vez el rubor. de Marcos cuando nuestras
como hendiduras de abismos, y me respondió no sin
miradas se cruzaro:i en los 1r,stantes en que adelantaba
cierta altivez:
en el salón ofreciendo la azucarera y alargando mucho
-No es esto, pero resueltamente no me gusta que me
el brazo (porque á pesar de todo experimentaba yo ciervean como un fenómeno de feria. como me han visto
to terror por mi audacia) de los demás, no he visto más
esos sefiores y esas damas, especialmente esas damas.
que á Genoveva Lambrecy: me ha parecido encantadoFácil era sobre-entender que afladla interiormente: ra y fina con su vestido Oe gasa blanca con t ranspareny sobre t?do la seflorita Lambrecyl
te azul lo que me h1 explicado la confosión de Merlín.
Entonces sintiendo que renacla, por su primera imE, muy distinguida tambi~n esta Pllrisiense, pero si yo
pertinencia, mi cólera del otro dla, le dije:
tuera Marcos, y lo digo con toda franqueza, preferiría
-Confesará U5ted que si estu exhibición ha tenido albuena y sencillamente á Miette. Por otra parte, á juzgo de mortificante para su vanidad, nadie más que usgar por la mirada que me ha dirigido. no ~ebe ser de una
ted es responsable.
dulzura extraordinó.ria, y á juzgar también por su voz
-Lo sé!
(pues Marcos la ha hecho cantar después), el pensa- •
Esto era claro y seco; significaba: Muy bienl son mis
miento es desolador si ama su voz, puede amar su perasuntos, no hablemos más!
sonal . . . Notas como puntas de agujas, se creerla ofr
Al contrario, yo ..no tenla otra cosa en la cabeza que
un cantorcito de la parroquia de San Sulpicio ...
hablar.
Esta maflana, Marcos estuvo escribiendo en su salón,
-Debla usted saber que ha cometido una inconsecuendespués Merlín le llevó la revista, que él se puso á leer
cia de las más desagradables ....
inmediatamente. Me he cuidado mucho de cantar; todo
-Una inconsecuencia? ....
debe ser tristeza en mi corazón puesto que he contristaLa orgullosa seflorita desapareció de nuevo; la ingedo á mi Sefior, y efectivamente lo es .... Marcos puede
nua fué quien hi10 la pregunta con sus grandes ojos llellamarme de un momento á otro para de:irme que expulnos de curiosidad y de asombro.
sa de su casa á su sirviente insubordinada, de la cual
-Sf, muchacha, si estas personas hubieran sido mese habla hecho erróneamente benefactor, y que su "esnos amigas mlas, usted podla comprometer su porver,ir
posa" Genoveva Lambrecy no pod_rfa p~rmitir que estupor esa audacia.. . ese porvenir no depende, y usted
viera cerca de ella. Ya ayer hab¡a ueJado entenderá
misma no lo ha creldo nunca, á pesar de sus misterios,
Merlin que se hacia necesari? tomar un partido cual·
del aprendizaje de la cocina; y ante estas mismas pariquiera porque yo no aprendena jamás la coc11.a.
sienses, á las cuales más tarde se necesitará pedir la
Quisiera saber, oh) quisiera saber todo lo que piensa,
consagración de su talento, estas paricieuses, á las cuatodo lo que trata de hacer ....
les para agradarles se debe arrojar tanto polvo en los
ojos, usted, acaba de presentárseles en el estado de
Por la noche.
simple criada, de pequeña Cenicienta)
Miette se volvió de espaldas; vió por la ventana hacia
No hubo lección de cinco á siete hoy tamp.&gt;col Mi priel exterior y ol su murmullo vehemente que me dijo:
mo salió casi inmediatamente después de cnmer; es muy
-Si usted se enojó porque ful al salón antier, no es
tarde· yo no sé qué horas de la noche ... Tal vez Marpor el daflo que esto pudiera ~acerme, no es á causa de
cos ha pasado la velada en casa de la seflora Lambrecy
mi
... de mi porvenir; es á causa de la seílorita Lambre''en femilia." Ya?
cy. de su prometida! ...
La incertidumbre me ahoga como una ráfaga de temComo en la noche de Navidad, Miette no me hablaba
pestad .... Quisiera mejor ser fulminada de una vez.
ya en tercera persona. Y asi es mejor en el orden de las
Cualquiera que sea el resultado cantaré maflana por la
cosasl Pero en este morrento no pensé sino en la frase
maflana.
de Gastón Sorreze, que se referla á las dos pequeflas
DIARIO DE MARCOS.
rivales. á las dos enamoradas de mi. . . . Miette celosa
de Genoveva? Bah! Miette que habla traldo á Parls toLunes 30 de Diciembre.
da una novela en su corazón y que, como habla yo tenido la prueba el dla de Navidad, esperab1 aún darle el
Esta manana ordené á N,erlln que me enviara á su sode~enlace más feliz! .... Por otra pane, vanamente me
brina. Yo no temla que ella e~tuviese á 1&gt;unto de morir
h•cia e,os razonamiento, tran~uilirndores, no sentía
de miedo porque acababa de olr el preludio de un canto
por eso cierta fitbre exlralh fermentar en mis venas .....
jubilante.
.
Me ou•e al unbono de su vehemencia.
Sin embargo sube en silencio; su, pasos 1Jge1os se
-¿Quié 1 le ha di:ho á u,ted 1.1ue amo á la seflorita
ac,mpaf11n solamente del fru fru de la sed.ten la alfomLamorecy?
¿Qtlién le ha dicho á usted que es mi promebrt porque no e~ ya mi arle;1ana la que abre la puerta
tida?
del 'salón! Mittte se me presenta en traje de calle con
-Era necesario que me lo dijeran?
alda de paño negro.

l

-Eso significa que lo ha visto usted? Pues bueno, en
qué? vamos, en qué?
-En que toda la vida de la casa st ha cambiado desde el dla en que usted esperaba recibirla.
Saboreo la palabra deli.:iosa: "La vid1 de la casa"
como si fuera la_intimidad. de nosotros dos la que gentes
importunas hubiesen vemdo á turbar sin derecho) Oh!
por qué continué el interrogatorio?
-¿Quiere usted decir simplemente que ha interrumpido nu~stras lecciones de canto y arpa?
Miette no respondió, pero no tenla necesidad de su
respuesta afirmativa para reir amargamente, muy bajo
de esta ilusión con Que me engaflaba hacia un instante'.
E:iamora&lt;ta de mi, Miettel No; como todas las mujeres,
Miette me consagra á mi, á su profesor. el exceso de su
sentimentalidad, si acaso, si no es que su celo obedece
simplemente al aguijón que se encuentra en et corazón
de todas las mujeres hermosas, y fatalmente conscientes
de su belleza.....este aguijón es el egolsmo, el instinto á
veces necesario, cruel, de acaparar ternezas, de acapa~
rar devociones, sacrificios de hombres fascinados por
ellas ...
Pero, en fin, ellas han nacido con todos los derechos,
as! es que yo no pienso ni un sólo minuto en negárselos
á mi adorable sirviente. Soy yo quien explica mi conducta, y, ¡ay1sólo yo quien sufre) ....
Desearla, por lo menos, que la alteración de mi voi
no traicionara mi sufrimiento ....
-Deberla usted saber por qué no la he llamado para
recibir mis consejos, y no debla usted echar la culpa á
la seflorita Lambrecy .... Recuerde usted la noche de Navidad ... quise entonces poner á usted en guardia contra un peligro que su imaginación y su inexperiencia podlan hacerle correr contra un desbordamiento de su corazón, demasiado joven aún para tener legltimamente
secretos ....
Usted me rehusó la confianza que yo solicitaba, sin
embargo, con el desinterés de un hermano mayor que le
ha dado á usted pruebas ciertas de su afecto .... Y Miette ahora vuelta hacia ,ni me miró con una mirada un
poco extraña, donde la vacilación y ternura se mezclan
á una especie de estudio ansioso que hizo de mi fisonomla ....
Por fin, murmuró, pero ahora su voz estaba más indecisa que.lamia!
-Retardar una confesión no es falta de confianza)
Me aproximé un paso, y aunque sufrla de antemano
por lo que iba á olr, endulzando mi voz para darle ánimo:
-Entonces,-le dije por fin,-cuál es el hombre en
quien usted piensa constantemente, aqoel por quien yo
lo he visto bien Miette, usted se condenarla á pan y
agua, con el fin de poder satisfacer uno de sus caprichos?
Y otra vez vela en los labios de Miette palpitar las
palabras de conf_estón .
Sus párpados se bajaron y se levantaron. ¿lrla á hablar? Para olr mejor (porque era él quien iba á olr) mi
corazón dejó de latir .... Pero Miette respiró, y después
ruborosa y agitada murmuró:
-¡Oh! Todavfa no ahora .....pronto, se lo juro, pronto!
-Me eché á reir:
-Pues bien! entendido! me lo dirá usted el dfa de mi
casamiento con la seflorita Lambrecy.
Y antes de haber dejado de reir, ol á Miette que replicó con los dientes apretados:
-Ese dla estaré lejos de aqufl ... .
¿Por qué pareció que ella sufrla? ... Me puseá pasear
en el salón por algunos minutos. Miette quedó completamente inmóvil en su silla; regresé cerca de ella, muy
cerca; mi mano se apoyaba en el escritorio; me incliné
un poco y vi que, á mi aliento, los rizos bronceados de
sus cabellos se agitaban y estremeclan. Habrfa sido
exquisito tomarlos entre mis labios y rozar la piel satinada de su frente baja y pura ..... Pero me incl rporé y
me retiré un poco para comenzar á decir con voz doctoral:
-Escuche usted, Miette; no será el dla de mi casamiento cuando sea necesario que usted se encuentre lejos de aqul, será mucho más pronto; inmediatamente.
Pero, gran Dios! cuál es esta mano misteriosa y extrafla, que sacude la,¡ sensibilidades tan especiales y
tan ingenuas?
Miette se puso en pie de un salto, y con las manos
juntas, la expresión enérgica, exclamó locamente.
-U,ted me despide; usted me expulsa. Oh! nol nol Lo
conjuro! No! Quiero permanecer aqull quiero quedar-

me!....

.

Le tomé las manos como para hacer que ella dejara de
experimentar la sensación del abandono:
-Pero chiquita insensata é incomprensible! No ha
visto usted lo que tiene de anormal su presencia en esta casa donde ningún titulo la retiene, ninguno, porque
el de criada no le conviene respecto de ninguna personal. ...
-Y si yo quiero ser su sirviente, quién tiena el derecho de prohlbfrmelo?
Volvl la vista á otro lado, incapaz de sostener el tierno desafio de la suya, antes de replicar:
-Yo no quisiera ver en tal exaltación infantil pisotear
las magnffi~as promesas que le hace la vida .... Le ruego querida Miette, sentarse de nuevo y escucharme.
Á\e obedeció; di algunos pasos, luego me acerqué A su
silla menos turbado de lo (lile parece.
-Si usted ha venido á Parls, es porque el joven á
quien amaba no querla ó no podla casarse con usted
no es esto?
(Continuará.)

NUBES DE OCASO
y después que se fueron la tardía experiencia
vino cruel, á dejarle, una amarga memoria. .
Al caer de la tarde
y al caer de las hojas
hacia el poniente,
bogando encima de su larga sombra,
se iba mi ensueño,
á perderse del cielo en las rosas,
nubes de ocaso.
Y rodando las hojas
á la cama del sol, cual mi ensueño,
perdidas iban.
¡Ay, otoño, mi &lt;-toño de gloria,
qué triste es tu calma serena y tranquila!
cuando corre al ocaso, á la hora
que el sol se traspone,
de ensueños la ronda,
sembrando en tierra,
semillas de otro mundo, largas sombras.
A la costa del sol van rodando
amarillas olas,
que ayer verdes, prendidas al árbol,
bebieron sus rayos del cielo en la copa,
del sol mismo hambrientas
buscando la sola,
la eterna ventura
de arder de su pecho en la fragua ardorosa.
Y allí, cenizas y humo,
dar á la tierra lo que de ella brota,
y á las nubes, al cielo, lo celeste,
y en las celestes costas,
el sol al acostarse cada día
rendido de su obra,
enjugarle el sudor de oro encendido,
la sa vía roja.
Y vosotros también, mis ensueños,
del árbol de mi vida frescas hojas,
en tierra dejaréis vuestra ceniza,
que fué tierra fangosa,
y al sol eterno,
en el templo de ~loria
en que oriente y ocaso se hei·manan,
el alma entera
rendiréis en suprema victoria,
vuelta al fin á su fuente de vida.
Al caer de la tarde
y al caer de las hojas,
amarillos como ellas, se van mis ensueños,
rodando cual olas;
en el lecho del sol van buscando
libertad redentora.

;Ya _pasó com? un s_ueño la fugaz muchedumbre! ...
el anciano, abatido, sm amor y sin lumbre,
aun solloza en la puerta de la humilde casita . . .
Y al mirar como el tiempo la derrumba á pedazos
vuelve al cielo los ojos y se cruza ele brazos
esperando, con miedo, la postrera visita! . .
GUILLF.R)IO DF. MONT.-\Gl'.

Septiembre de 1go8.

La Ciudad de Hierro
colmar tu regazo
con frutos de otoño.
Cuando puesto ya el sol, de tu sen&lt;&gt;
rebotan tus piedras
el toque de qneda
me parecen los siglos mejerse.
que el tiempo se anega,
y vivir una vida celeste
-quietud y visioues!Salamauca!
MIGlJEL DE UNAMUNO.

•

AYER Y HOY.
LA. CITA.
(Como se escribía oyer)
Burlando la tupida enredadera
Pasa 1111 rayo ele luna entre las flores .
l'n humilde arroyuelo sus amores
va arrullando á través ele la pradtra.
Sus perfumes le da la Primavera,
los encendidos astros sus fulgores,
sus gorjeos los dulces ruiseñores
y sn flébil susurro la Palmera . . . .
Dos cuerpos se dibujan vagamente
en la línea indecis:, que separa
la fresca linfa de la verde alfombra'.
Después. .

. , el rojo sol tiiie el Oritntr

y espuma la visi6n, cual si envidiara

ATARDECER DE ESTIO EN SALAMANCA.

la discreta ventura de la sombra! . . .

(Como se escribe hoy)

,

Del color de la espiga triguera
ya madura
son las piedras que á tu alma revisten,
Salamanca,
y en las tardes doradas de junio
semejan sus torres
del sol á la puesta
gigantescas columnas de mieses
orgullo del campo
que ciñe tu solio.
Desde lo alto derrama su sangre,
lluvia de oro,
sobre tí el regio sol de Castilla,
pelícano ardiente,
y en tus piedras anidan palomas
que arrullan en ellas
eternos amores
al acorde de bronces sagrados
que lanzan al aire
seculares quejas
de los siglos.,
Los vencejos tu cielo repasan
poblando su calma
con hosannas de vida ligera,
jubilosa,
las tardes de estío,
y este cielo, tu prez y tu dicha,
Salamanca,
es el cielo que viste tus piedras
con oro de siglos.
Como poso del cielo en la tierra
resplende tu pompa,
Salamanca,
del cielo platónico
que en la tarde del Renacimiento
cabe el Tormes Fray Luis meditando
soñara.
Sobre tí se detienen las horas
de reveza,
soltando su jugo,
su savia de eterno,
y en tus aguas se mirau los siglos
dejando á la historia

,\ través de la5 hojas de arrayán y picuala
donde el tímido arroyo por el césped resbala,
cual sonrisa de plata, rompe las sombras una
tenue cinta formada por un rayo de luna. . .
Desde el negro infinito. los astros majestuosos
sobre el e-ampo den aman fulgores misteriosos . .
de la brisa hay aron1a de arrullos y de amores;
en la fronda se escapan trinos de risueñores . .
En el rayo de luna, sobre la verde alfombra,
dos cuerpos confundirlos en uno, lentamente
se dibujan, y avanzan despacio, muy despacio .
Una nube, oportuna, tiende discreta sombra,
perfume de dicha se esparce en el ambiente
y una tstela de besos atraviesa el espacio . . . .
1111

Filosofía de fo vida.
(Como se escribía ayer)
Nací, y fué mi desgracia el nacimiento;
pues al punto dolencias prematuras
me hicieron maldecir las desventuras
de la vida á que vine en tal momento.
Abandonéme un día al sentimiento
y del amor probé las amarguras;

encontré falsedades por ternuras
y la amistad negóse á mi tormento . .
La ciencia me arrancó la fé que amaba
sin darme la verdad á que aspiraba,
sueño es la gloria que buscó mi lira .
Y tras tantos engaños de la suerte,
¡falta, quizás, que la insondable muerte
me reserve también una mentira!

( Como se escribe hoy)
Ved sentado en la puerta de la casa vacía
el pobre viejecito de la faz arrugada
snspi rando al recuerdo de la dulce alborada
en que fueron sus huéspedes juventud y alegría.
Visitarou su casa el amor y la gloria,
el placer y la dicha, la ambición y la ciencia . . .

(NUEVA YORK)
A Enrique Henriquez y Fabio Fiallo.

Esta c_iudad agolpa sus casas en un juego
de naipe~ fabulosos, que desplomará lueóo
el soplo de los Siglos .... Nínive se levaita
de nuevo, Babilonia vuelve á bulhr. y tanta
ale¡!ría es, el eco de una tumba que canta ... .
pasara e~ orgullo de esta ciudad fornida ... .
.Oh Babiloma!, ioh Nínive!, joh fuente de la vida!

(ª

¿ Y qué valdrán, entonces, las cívicas preseas
las plazas resonantes, las vías luminosas
'
Y los ~ladinescos bosques de chimeneas?
Una ciudad no vale más que un jardín de rosas....

Sobre los oleajes de este trajín sonoro
hacen vibrar su cola los cetáceos del ~ro·
y hay en los engranajes de estas rueda~ c;njientes
ogros devoradores que rechinan los dientes ... '.
Trenes que van aéreos con afán visionario
cual si, s~ desgranaran las cuentas de un ;osario;
automovlles que huyen vertiginosamente
c?m? queriendo avaros descontar el pres~nte;
fabricas que parecen multiplicar las horas
entr~ u°: tropel de manos prestidigitador~;
resp1rac1ón de hornazas; crin de locomotoras·
1
polvo que~¡ sol se irisa y humo que enluta el c ielo:
la carrera _rncesante, pero jamás el vuelo·
Y por encima de este bullicio secular '
nn gran puente á manera de un grill;te del mar.
i_Oh Señor! P~ro ldónde la alada Poesía?
~dónde las ~iete cu~rdas y la sola armonía?
,dónde el so~ milagroso de Orfeo, que en un día
levantaba penascos y ciudades hacía?
iOh Señor! La trompeta de Watt Whittman es sólo
la del Angel del Juicio Final. ¿No es cierto, A polo?
Y no hay na,da que oprima tanto mi corazón
como nn pais enfermo de civilización . . ..
Poesí~_: aquí mismo te encuentro. Musa mía:
regoci¡ate en una sorprendente alegría .. . .
Este país de prosa cotizable y nefanda
que se envuelve del humo con los espesos tules
entre sus asperezas, tiene la nota blanda
'
de los cabellos rubios y los ojos azules ....
Así ~s como esta máquina es solamente un juego
de gigantes esclavbs de un cupidillo ciego·
Y así es como resume su vida fragorosa
'
en un botón de nácar, bajo un pulgar de rosa ....
JOSE SANTOS CHOCANO.

*

CONSONANCllAS.
Soy orgulloso, y mi valor me abona
pues de Cyrano el espadín me ciño· '
ansío de laurel una corona
'
y odio 1a obscuridad y am~ el armiño.
Pero á ese orgullo tu bondad destrona
lQué no puede la miel de tu cariño?
·
Ei_i mis _e~trofas tu piedad pregona
mi sensihvo corazón de niño.
¿Te dicen que no me ames? No hagas caso
Que tú y yo caminamos al ocaso
'
y la vida- tú sabes-es muy corta.
. No me muestres tus ojos desdeñosos;
si sabes que seremos muy dichosos,
lo que el mundo murmure, lqué te importa?
LUIS ANDRÉS

ZúflIGA.

�550

n

CRONICA
O es posible quejarse del otoño, lectoras mías; es cierto que
el frío avanza cpn vuelo demasiado presuroso; pudiera
decirse que trata de sorprendernos antes de haber hecho,
con toda previsión, los indispensables preparativos de la
estación de invierno; pero en cambio, ¡qué hermoso cielo azul y qué dulces mañanas nos ha
traído como una compensación! No más amenazas
de lluvia triste y constante, no más relámpagos
entre las nubes grises y sombrías; la fiesta del sol
y del tranquilo horizonte convida suavemente
á salir, á pesar del viento frío que recorre las calles y los campos, buscando, tal vez, un tibio nido para ocultar en él su propia inquietud de vagabu ndo descontento. Y vuela hacia los bosques,
en donde puede l ibremente sacudir los viejos árboles que meditan en su contemplación de sigl os;
los gruesos y nudosos troncos se burlan de sus
audaces embates; las ramas de edad le resisten
tranquilas y confiadas: es la experiencia y la discreción de los años que se ríe de los arrebatos y
de los impulsos de la irreflexiva juventud; pero
las pobres hojillas nuevas, los tiernos retoñ?s, no
tienen esa fortaleza y sucumben: el soplo impetuoso del viento triunfa al fin; se las lleva en
sus brazos invisibles, y una nube de polvo gris
las ciega y arrebata en loca carrera; mas ese cruel
tirano, despiadado é inconstante, bien pronto las
abandona, las deja sepultadas entre la tierra de
los caminos y veredas, para huir en busca de hojas nuevas y lozanas; de otras que no lancen ese
lamento apagado y melancólico, producido por el
crepitar de las hojas marchitas bajo el pie del indiferente caminante.
¿No os parece, lectoras mías, que tiene algo de
siniestro el aullido fatídico del viento en las tristes noches invernales? Es como un fúnebre idioma en el cual parece relatar dolorosas historias
qu~ él ha aprendido, tal vez, en su incesante viaje
de errante aventurero.
Por las cerradas puertas se introduce, atrevido
y curioso, para sorprender á la bella y melancólica pensativa que, con el libro entre las manos y
el recuerdo en el alma, sueña despierta; los pesados cortinajes agítanse inquietos al soplo del intruso que se ha deslizado en aquel tibio nido; un
estremecimiento nervioso hace á la dulce lectora
envolverse con premura en su abrigo; los sueños
huyen de su pensamiento como aves asustadas
por aquella racha de viento helado, y el vagabundo ríe tras los cristales con su burla maléfica.
Aun en el interior de la casa es preciso abrigarse bieu, á fin de evitar todas estas sorpresas
desagradables; por fortuna tenemos actualmente
los confortables y graciosos &lt;sweaters&gt; de estambre que tan útiles son para la presente estación.
Lo~ vemos en todos los colores y en diferentes
tejidos· tienen la ventaja de abrigar sin exceso, y
ademá;, no son de ningún modo estorbosos para
las ocupaciones domésticas, como pasa con los
chales y fichús de estambre. J!;n cuan~o á los abr~gos para salir, los hay de D)'llchos estilos y en diferentes telas: cheviot, terciopelo, paño y sarga.
En sus dimensiones y formas hay, también, una
gran variedad, pues unos son largos, otros cortos
y algunos semilargos; se usan sueltos y entallados, predominando en estos últim?s la forma de
jaqnetódelevita corta.~ este~shlo hay un m_odelo muy elegante y gracioso: hene un. req~eno
chaleco adicionado que le da mucha origrnahdad
en su confección. Para los días fre~cos del temprauo otoño, puede hacerse uno de estos model~s
en sarga azul marino, guarnecido con una trencilla de pasamanería del mis~o color, con chaleco
adicionado de seda clara ligera, bordada de soutache. En el cuello puede llevar una bonita corbata de gasa ó de encaje en colores claros; y las
mangas deben usarse largas ó semilargas. Estas
últimas, amplias y de corte de campana, han encontrado mucha aceptación.
En esta misma forma de abrigos, hay otro elegante modelo, hecho en c~eviot gris de &lt;punt~ de
espina&gt;, adornado de terciopelo negro y tren&lt;:1lla
del mismo color. El delantero es cruzado, de¡ando ver un pequeño escote; se abrocha con tres

N

grandes botones de fantasía. La orilla inferior de
este abrigo puede ser derecha ó formando puntas en los lados. Aún hay más riqueza y variedad
en los abrigos que la Moda trae para la presente
estación; continuaremos dando noticias de ellos
á nuestras lectoras, pues sin duda es el asunto
más interesante que puede ofrecerles en la actualidad.
MARGARITA,

CUESTIONES TRASCENDENTALES
LA D ICHA
O HAY asunto más discutido y
difícil de analizar que el de
saber definir cuáles son las bases más fijas y seguras para encontrar la dicha. Siendo esta
cuestión altamente interesante,
solicitamos de nuestras lectoras nos den á conocer su opi=&lt;!i:!!!::::=!&gt;= nión sobre cuáles son las cualidades que juzgan más indispensables en una
mujer para ser feliz. Sus respuestas serán, sin duda, leídas con agrado; y para comenzar desde luego á tratar el punto sin alargar demasiado el prólogo, damos hoy á conocer alJ!unos juicios muy
interesantes de escritores notables, publicados en
un conocido periódico francés, y que servirán de
base en el concurso de opiniones á que esperamos
se dignen cooperar, con las suyas, nuestras amables lectoras.
El conocido novelista Paul Bourget cree que la
dicha reside en el espíritu de aceptación; Mme.
Grazia Deledda, en la inteliJ!encia; Mme. Marie
Aune de Bovet, en la energía del carácter; M. Benson, en la actividad y en el placer de poner en
movimiento la actividad de los demás; y Mlle.
Ellen Key, en el dón de amar. E-sta última escritora dice que si la Naturaleza ha rehusado á la
mujer el gran dón de amar, no puede haber para
ella dicha posible, ó si bien, tiene esta facultad,
pero las circunstancias han impedido su completo desarrollo, se considerará siempre desgraciada.
Una resignación apacible será el estado de ánimo más próximo á la dicha que podrá alcanzar.
Y esto, si encuentra en sí misma la rara facultad
de hacer felices á los otros con los humildes goces de la vida práctica, y posea, además, otra cualidad más rara aún: la de soportar con grandeza
de al ma y en silencio, sus propias penas, aliviando bondadosamente las de los demás.
El escritor realista, Vicente Rlasco Ibáñez, es
de una opinión semejante á la anterior, si no en
la dicha que se encuentra en amar, al menos en
la de saber inspirar afecto. Piensa dicho escritor
que las cualidades más propias para asegurar la
dicha de una mujer, son aquellas que le ayudan
á hacerse amar. Dice que el amor es un estado de
ilusión capaz de endulzar todas las tristezas de
la vida, y que la monotonía de la existencia solamente puede soportarse engañándose á sí mismo, y de todas esas astucias convencionales, el
amor es la mejor de todas.
M. Michel Corday opina que la felicidad se basa en el perfecto equilibrio de una buena salud,
pues muchas veces la neurastenia hace sufrir, al
paciente y á los que le rodean, penas indecibles
é incalculables. Como segunda cualidad en la mujer para ser feliz, coloca este escritor la bondad.
No la debilidad del carácter muelle y perezoso,
sino una indulgencia lúcida y una activa complacencia.
Y reunida á la bondad interior, la ternura manifestada exteriormente, pues juzga ese escritor
que la facultad de amar es muy rara de encontrarse; y la ternura tiene varios racimos y di versas florecencias, como son: la maternidad, la amistad, el altruismo, y otras formas de sentimientos,
que son como el perfume de la vida. Con mucha
sutileza y espíritu de análisis, dice el citado autor que no hay &lt;una dicha&gt;, sino muchas, según
la inmensa diversidad de los seres humanos. Uno
la encuentra en los goces del arte ó de la ciencia;
otro, en la atmósfera del hogar; aquel, en las satisfacciones mundanas. La dicha en ciertos espíritus está en ser lihres, otros la encuentran viviendo en dulce sumisión; y de este modo, las

N

formas de felicidad cambian tanto, como los gustos é inclinaciones de cada persona, ?ero tratando de llegar á una opinión más general, podemos
ver, en otros escritores, juicios más concretos, como es el de Pérez Galdós, el cual opina que las
cualidades mejores en una mujer, para su dicha,
son aquellas que reflejan, completan y compensan las del hombre. La señora Pardo Bazán, que
á pesar de su espíritu casi varonil por su potencia y erudición, debe sentir todas las penas afectuosas de los corazones femeninos, dice que si
supiera cuáles son las cualidades indispensables
en la mujer para ser feliz, se habría consagrado á
adquirirlas. En España se dice con frecuencia:
&lt;infeliz de la que nace hermosa», y sin embargo,
la belleza es una cualidad inestimable, propia para alcanzar la dicha, habiendo, en cambio, personas que colocan la ventura en defectos ó cualidades inferiores, demostrando, con esto, lo relativo
y discutirle de tal asunto.
No hay menos melancolía en la respuesta de M.
Paul Margueritte, que dice así: &lt;¿Cuáles son las
cualidades mejores para asegurar la dicha de una
muja, ó más modestamente, su paz interior?
&lt;El equilibrio de su razón, una inteligencia op·
timista y la igualdad de humor. Reunamos en un
armonioso conjunto un cuerpo sano con un espíritu fuerte, y encontraremos en él dificultades
para ver las diferentes situaciones de la vida, como insoportables y desgraciadas; están en nosotros
mismos, más bien que en los demás, los elementos
para la satisfacción moral. En cuanto á la dicha
intensa y absoluta, es mucho pedir, y ni aun se le
debe buscar&gt;.
Por último, M. Jules Bois da una interesante
opinión, en la cual demuestra que el &lt;feminismo&gt;
no es lo más apropiado para hacer feliz á la mujer, y dice así: &lt;Las cualidades que debe desenvolver la mujer de nuestra época para encontrar
la dicha, son de dos clases: por una parte, las virtudes del pasado; por la otra, las fuerzas del porvenir.
La mujer debe elegir esposo por ella misma,
porque este asunto es una parte importante de su
destino. Ella sabe mejor que nadie cuál debe ser
su compañero, el padre de sus hijos. Los consejos
que á ese respecto reciba, debe atenderlos, mas no
seguirlos como órdenes ciegas, pues el matrimonio
debe decidirse por ella y no por los demás.
En cuanto á la mujer casada, debe ingeniarse en
la tarea, á veces difícil y siempre delicada, de
adaptarse á los gustos y al temperamento de su
esposo. Para esto, es preciso que sea modesta, dulce y paciente, cuidando de dar al hogar una atmósfera de confort, á fin de que, haciendo feliz á
su compañero, asegure ella \&gt;U propia felicidad.
Todas estas son las virtudes del pasado, pero
también es preciso atender á las fuerzas del porvenir. La mujer debe .:uidar de no permitir que
se atrofie su voluntad, y de saber contar con ella
misma en los casos difíciles, desarrollando supersonalidad y armándose de pies á cabeza, intelectual y prácticamente. La individualidad que se
ha ejercitado con la energía, encuentra en el infortunio un aumento de fuerzas para combatir; de
lo contrario, quedará expuesta á ser un resto de
naufragio moral, ó de perder la razón. Que en último resultado, la mujer sepa que su dicha integral no puede separarse de la del hombre, más que
la fuente de su seguridad no está solamente en él,
sino ante toda en ella&gt;. He aquí, lectoras mías, una
lista de opiniones dadas por escritores célebres;
todas son interesantes y se prestan á la discusión,
que presentamos en esta forma: ¿ La dicha eslá en
el carácter, y en cuál carácter? ¿Es preciso esperar
las condiciones del porvenir para la dicha de la
mujer? Toca á nuestras amables lectoras la contestación á estas preguntas.

Decla un joven hablando con Fontenelle, que las
ocurrtncias fd1ce~ y los dichos agudos, no eran prueba de ingenio, ~mo efectll de la casualidad. Es cierto,
replicó Fontenelle. y también es una casualidad que no
se les ocurra ninguna á los tontos.

"""
En un tribunal.-¿Qué profesión ejerce usted1
-Son inventor.
-¿Y qué ha inventado usted?
-Hasta ahora nada, senor Presidente, pero estoy
pensando en descubrir algo extraordinario.

o

551

EL MUNDO ILUSTRADO

MUNDO ILUSTRADO

•

UDABLE que el orden y la propiepara arreglar la casa, producen, no
sólo bienestar y facilidad para
ejecutar los trabajos y ocupaciones indispensables en la vida, sino que influyen
directamente hasta en el estado del ánimo, proporcionando buen humor y deseo de cumplir mejor
con las obligaciones, pues cuando no hay orden
ni arreglo en el hogar, éstas se hacen p4:sadas y
enojosas.

1

Y tal vez parezca exageración lo que vamos á
decir; pero cuando la mujer es industriosa, ordenada, y sabe poner en todas y cada una de las habitaciones que componen su hogar un toque de
gracia y de refinamiento, se hace encantadora y
amable para todos los miembros de su familia,
conquistando incondicionalmente sus voluntades,
y haciéndose un sér indispensable del cual nadie
quiere prescindir. ¿ Os parece exagerado, lectoras
mías? Pues no es así; y la razón se encuentra fácilmente. Todos tenemos una tendencia innata á
la comodidad y al confort, y cualquiera que nos
los proporcione, nos hace disfrutar de un placer
casi necesario. Y de un modo muy particular vemos esta tendencia en el hombre. Es éste, por na-

en la parte superior de este mueble, alguna estatua artística y bella, como nos lo representa el
grabado.
Pueden creer mis lectoras, que con muy poca
esfuerzo, improvisarán según este modelo, un pequeño estudio, para ellas, ó para los niños, si tienen alguno que embellezca su hogar.
turaleza, un sér de placer y no se le puede tener
contento sino proporcionándole todas esas como·
didades que, por otra parte, es muy justo disfrute, como' una tregua y descanso de su vida, por
regla general, más fatigosa y accidentada que la
nuestra. ¡Cuántas veces hemos visto esposos, hijos y hermanos, dejar las diversiones y entretenimientos peligrosos, cuando las mujeres que forman su hogar procuran hacérselo a,l!radable y risueño, no sólo por medio de la afabilidad y del
trato cariñoso, sino también por el aspecto de elegancia y coquetería que una mujer hábil puede
imprimir en él!
No es indis'¡¡ensable tener muchos elementos
pecuniarios para hacer esto; con un poco de cuidado y de empeño, todas las mujeres lo conseguirán.
Hoy damos á nuestras lectoras el modelo de un
pequeño gabinete de estudio ó de trabajo, sencillo y fácil de improvisarse. Como no todas las casas tienen amplitud para destinar un cuarto á este uso, puede elegirse la pieza que sea más amplia
y que no tenga mucho tránsito, para tomar un espacio suficiente y colocar el cancel que representa nuestro grabado, cuidando de que alguna puerta ó ventana le dé luz. La madera de que se haga
queda enteramente al gusto y elementos de que
se disponga; debiendo preferir alguna de color
claro, para darle un aspecto más risueño. Como se
ve en el grabado, los muros del cancel están aprovechados forman.lo dos pequeños armarios destinados á libros y si es necesario á objetos de trabajo como pinturas, pinceles, modelos ú otros útiles de dibujo y aun de labores. Arriba pueden ponerse unas cortinas susceptibles de correrse. En el
primer compartimento pueden colocarse tiestos,
floreros con flores, ó cualquiera otro objeto agradable á la vista, como una estatuita, busto, tibor,
etc. El pequeño ajuar que está en el fondo es también de madera y debe procurarse que armonice
con la del cancel, tanto en el color, corno en la
construcción. Algunos cuadros 6 fotografías en
los muros representando artistas ó sabios que más se hayan
distinguido en el arte ó en la
ciencia que se prefiera, y á la
cual se dediquen esos ratos de
estudio que se supone transcurrirán gratos en ese pequeño
gabinete, servirán de mucho á
la imaginación para tenerla
atenta, y al aspecto, para embellecerlo. Las paredes podrán
quedarse con el mismo ta¡:iz
que el resto de la pieza; pero
sería preferible se le pusiera
alguno de acuerdo con la tendencia del pequeño estudio ó
biblioteca. No hay que olvidar la puerta ó ventana para
poner en ella alguna cortina
... ue la adorne y permita suavizar la luz cuando se necesite.
Dicha cortina puede hacerse de
algún género ligero, ya sea
blanco, crema ó crudo, según
el color de los muebles, cancel
y tapiz.
El segundo grabado representa un librero bufete, que se
puede colocar, por ejemplo, en
el ángulo opuesto á la puerta
ó ventana, y si no, donde el
gusto de la lectora crea que es
más conveniente para la armonía del gabinete. Este mueble
presta gran utilidad, pues sirve
de biblioteca y de escritorio.
Arriba de la pequeña cómoda
del centro, se extiende una tabla para escribir. Los armarios
de los lados pueden ocuparse
con papeles importantes ó útiles de trabajo, y en el tablero
del centro, el cual está cubierto por una cortinilla que puede hacerse del mismo género
de la de la ventana, se pondrán
todos aquellos objetos que es
preciso tener á la mano, al empezar á trabajar; como tintero,
lápices, reglas, compases, etc.
Será de muy buen efecto poner

o

CABEZAS FEMENINAS
Nunca , como ahora, se le ha d ado tanta importancia á la cabeza de la mujer. Sombreros, peinetas, flores y lazos. todo es poco para adornarla.
El gran moño que represen ta la figura de nuestro
grabado, se hace de muselina de seda azul pálido.
Para confeccionar este moño, córtese una tira de
muselina, que mida
treinta centímetros de
ancho; dóblese á la
mitad, y vaya sujetándose de veinte en
veinte centímetros
con puntadas finas para que no se vean.
Después, póngase en
el ceutro del lazo un
vistoso prendedor negro ó una hebilla dorada. Por debajo del
moño, se coloca una
horquilla convenientemente asegurada, con
la cual debe prenderse el lazo sobre el cabello.
Las peinetas tienen también un lugar muy preferente entre el peinado. Se usan solas y también
adornadas con listones de color. Estas últimas
son más bien las que están en privanza, pues resultan muy artísticas.
Aconsejamos á nuestras lectoras que escojan la
seda brillante para esta clase de adornos, pues da
muy buen efecto el brillo de la seda entre el brillo natural de los cabellos.
Se usa también llevar, según la moda griega, ramos pequeños de uvas entremezclados con listones de dos colores, torcidos uno con otro en elegante combinación. Así se usaba para las fiestas
de Baco; y ahora la moda resucita estas costumbres. No hay que olvidarlo, lectoras mías.

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FoT.

FÉux, DE

PARís.-MooAs

BfoHOFF

DAVID.

Traje de baile.-Confeccionado en crespón de China,
rosa pálido. La sobre-falda tiene forma de túnica corta y
en la orilla lleva un fleco de borlas de seda.
El cuerpo es completamente sencillo, con mangas cortas
y ajustadas, encima de las cuales lleva unas hombreras de
gasa rosa que caen flotantes por la ~spalda. A un la~o del
talle tiene un elegante lazo de terciopelo que termma en
dos borlas.

FoT.

FÉLIX, DE

PARfs.-MooAS

BÉC'IIOFF

DAvrn.

Elegante abrigo color de marfil, hecho en forma de manto, y adornado con bordados realzados,
ele seda del mismo color.

t,

.. .

�A LOS ENFERMOS

DEL ESTOMAGO
,

E INTESTINOS
¿Sufre V d. del estómago; no tiene apetito, digiere con
dificultad, tiene Vd. gastritis, dispepsia, gastralgia, disenteria, úlcera del estómago, dilatación del estómago, neurastenia gástrica, anemia con dispepsia, una enfermedad
de los intestinos?
¿Por la mañana, al levantarse, tiene la lengua sucia,
mal olor de aliento, está bilioso, tiene aguas de boca?
¿Después de las comidas, tiene V d. eructo, agrios,
gases, pirosis; vahídos, pesadez de cabeza, ruidos en los
oídos, sofocación, opresión, palpitación del corazón?

¿Tiene V d. dolores al vientre, á la espalda, vómitos,
estreñimiento, diarreas?
¿Se altera V d. con facilidad, está febril, se irrita por
la menor cosa, está triste, abatido, evita el trato social,
teniendo por la noche ensueños, sueño agitado, respiración difícil?
¿Desea evitar el mareo del mar al tener que embarcarse?
¿Ningún remedio, ningún régimen ha podido curar
á Vd? No se desespere, tome pronto

Elíxir Estomacal de Saiz de Carlos
Es seguro en sus efectos y SIEMPRE inofensivo, aunEs el remedio del día, usado en el mundo entero, el
que únicamente triunfa de las enfermedades rebeldes á que se use años seguidos. Cura las diarreas de los niños,
aumenta el apetito, tonifica y ayuda á las digestiones, por
todo tratamiento del estómago é intestinos.
Preguntad á todo el que lo tome y os dirá: "EL ELI- lo que es de uso necesario.
XIR ESTOMACAL de SAIZ DE CARLOS (stomalix)
De venta en todas las Droguerías y Farmacias.
me ha curado radicalmente, mientras que los demás medicamentos no me habían ni aún aliviado."

Agente 6enml en Amérlu, carios S. Prats, Apartado 468, México, D. F.

Consultas para las Damas
PARA U TEZ.
Presumida:-Puede usted usar en las
ocasiones que me indica, el ''Agua Oriental," pero teniendo siempre en cuenta, el
dai'io que hace á la piel, el uso de estas
composiciones. La que hoy recomiendo á
usted da muy buen efecto; pero usándola
diariamente, podrla maltratar su tez.

(J

~()

MONOGRAMA.
Lucla:-Day á usted el monograma que
desea, para marcar fundas.

VARIAS CONSULTAS.
Es¡,eranza:-No hay pintura que sea
Inofensiva para la tez; hasta ahora, no se
ha descubierto ninguna substancia de
esas, Que puedan usarse con frecuencia,
sin desmejorar mucho el cutis. Tal vez le
serla á usted útil, alguna crema como la
de " Simón" y otras, que sii:t perjuicio notable, blanquean la piel y la ponen tersa
y suave.

-El agua oxigenada para tel'lir de rubio
los cabellos, se usa, poniendo una cucha•
rada pequeih dt esta substancia, disuelta en medio vaso de agua simple. Ptro yo
me atrevo á aconsejarle que no haga uso
de esta preparación, pues además de quemar el cabello, el color rubio que le da, es
muy desagradable y no se puede quitar,
sino después de mucho tiempo.

RECETAS UTILES.
Mariota:-No he recibido ninguna carta
suya; hoy contesto con mucho gusto á sus
preguntas. Puede usted sumergir las escamas, en éter ó bencina, y si esto no da
resultado, serla bueno qu~ hiciese uso del.
sulfuro de carbono, ó de una solución débil, de carbonato de amoniaco.
-Para el panal de rosa. se hace almlbar con tres litros de azúcar, que se clarifica con una clara de huevo, y se deja
reposar hasta el dla siguiente. Luego se
cuela por un lienzo, se pone al fuego para
que tome el punto de caramelo; en seguida se aparta, se bate bien y sin dejar de
batir, se le mezclan dos claras de huevo,
también muy batidas, el zumo de medio
limón y una cucharadita de esencia de rosa. Después, se vaclan en las piezas en
q•1e se desean amoldar los panales, no
sacándose de alll, sino cuando se hayan
enfriado bien. Se pueden, también, adornar e.tos panales con figuritas de alftfü·
que ó con frutitas de pasta.
-No es fácil quitarle al cabello lo naturalmente rizado, pero, lavándoselo con
agua, en la que se hayan disuelto tomates verdes, á veces se consigue volverlo
un poco más lacio.
RESPUESTA.
Carlota:-No he tenido el gusto de recibir sus dos cartas anteriore,; es probable
que se hayan extraviado. Respecto de la
pregunta que se sirve hacerme, le digo

que, no es indispensable llevar, sino el
apellido paterno, pero á veces es más conveniente lle,•ar también el de la madre,
sobre todo cuando hay varias personas
que tengan el mismo apellido que uno
tiene.

CONSEJOS DOMESTICOS.
Gloria:-A la salsa de gitomate se le
pone la cebolla al tiempo de freirse, y después, al ponerle el agua, se deja alll para
que la sazone, sacándosela en seguida.
Puede usted anadirle un poco de vinagre,
para procurar de este modo que se conserve más tiempo.
- Para quitar el pano del rostro, se necesita, ante todo, saber de qué causa proviene éste, pues muchas veces lo produce
alguna otr1t enfermedad, ya sea de los ó,ganos digestivos, ó ~ualquiera perturbación del organismo. Serla conveniente que
consultara usted con un doctor á ese respecto, para que le dé su opinión. Como
remedio local, puede usted usar la leche
antefélica, que da á veces buenos resulta·
dos. Para las arrugas del rostro, es muy
eficaz el "massage facial."
- No creo que sea perjudicial el vapor
de agua caliente que usted usa, pero tal
vez no tiene efectos ningunos, para lo que
desea.
- Es muy conveniente, á fin de adelgazarse, evitar la alimeotación que contenga féculas y materias grasosas. El ejercicio es indispen~able para evitar la gordura exagerada.

•

_J
UN MODELO.

Aurora:-Doy á usted el modelo de abrigo para nina de dos á cuatro afios. Puede
hacerse en franela blanca, adornado con
con tiras bordadas de seda en la misma
franela, ó si no, con algún encaje grueso
y pasamanerlas.

PARA LAS MANCHAS.
UNA PREPARACION.
Costena:-El bálsamo de la Meca, no lo
hay ea nuestro pals, sino en la América
del Sur, pueJe substituirse con tintura de
benjul. En uno de los números anteriores,
di á usted esta misma respuesta, tal vez
usted no vió dicho número.

J. Benltez:-Nada es tan eficaz para
quitar las manchas de pintura, como el
aguarrás; y á fin de que desaparezca de
la tela que se ha limpiaJo, el mal olor de
esa substancia, bastará exponerla al aire
libre por dos ó tres dlas.
MARGARITA,

•

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1908, Año 15, Tomo 2, No 17, Octubre 25</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>L UNDO LUSTRADO
Registrado como articulo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.-Impreso en papel de las Fibl'lcas de San Ra.faeL

Año XV-Tomo 11

México, I!&gt; de Noviembre de 1908

Monumentos interesantes de arte colonial

Número 18

�566

Et MbNoo)ttism.ilio
In\!
'
11,V11ll'KtCl!'llO:

Director, Dr. Luis Lara y Pardo.
Gerente General,

ALF'ONSO E. BRAVO.
OFICINAS:

Calle de Alfaro número 9, México. D. F. AD&gt;t.rt&gt;t.dO DOS·
tal 2.570. -Tsléfnnos: Erlc.,s"n, 1476.
Compailí&amp; Telt,tónlca, 471.

--

PRECIOS DE SUBSCRIPCIÓK:

En la Ciudad ..............................
En los Est1&lt;dos. ......... . . . . . . .. . .. . . . . .. . .. .
En el Extranjero,...... . . . . . .. .. . . . .. . . . .

$ 1.2:í

1.50

2.00

NÚMEROS SUELTOS:

En la 01&lt;plt:.l. ........................... $0.3.5 cs.
En los &amp;.Lados . .............. .......... $0.50 cs.

La Puntualidad
hay alguna cualidad que
SI mente
permita distinguir claraá un anglosajón de
un mexicano, es la puntualidad.
Los anglosajones son
la puntualidad misma y
se creerían deshonrados si, habiendo prometido llegar á las dos, se presentaran á las
dos y cinco. Un inglés amigo nuestro se levantó la tapa de los .sesos por haber acudido á una cita con diez minutos de atraso. Y
lo peor del caso es que la culpa no fué suya: su reloj se había parado sin previo avi~o y nuestro amigo no se dió de ello cuenta 'hasta después de muerto, de donde dimanó el retardo.
Un yankee, éste no amigo, antes bien
enemio-o nuestro, es decir, del que habla,
se co~umió en cruel y letal melancolía por
una causa semejante. Y dicho sea en honor
de la verdad, no sólo los anglosajones, sino los germanos, los galos, los ítalos y los
iberos del norte participan de tan envidiable virtud, á grados no menos envidiables.
En México se dan casos, pero son muy
raros, r dada la informalidad de la masa de
nuestros conciudadanos, suele suceder que
los hombres bien inclinados y de puntualidad innata, acaban por escarmentar y
volverse tan poco puntuales como lamayoría de la Nación.
· E~ verdad que hay almas bien templadas
y caracteres enérgicos que resisten á la tentación y que yerguen su puntualidad de
o-ranito como una roca inmutable en medio
del cabrilleo de las olas. Pero es esa una
excepción digna de bronces y de mármoles,
tanto así es rara (111)ÍS en nuestra sociedad.
Los demás somos informales por esencia,
presencia y potencia; gozamos con serlo y
hasta hacemos gala de ello.
Y, bien mirado, no es un placer banal
el de hacer esperar. Hacerse esperar es
mantener la atención ajena fija en nuestra
persona; es exacerbar, en los que esperan,
el deseo, el anhelo, las ansias de la impaciencia; es darse garantías de producir una
conmoción, un sacudimiento á nuestra llegada, y es, por fin, darnos importancia, hacernos valer, dejar entender que estamos
tomados por entero, que no nos basta nuestro tiempo, que los negocios, la sociedad,
las preocupaciones nos han acaparado; en
suma que somos alguien y que no es un
cualq~iera, ni un pelagatos, ni el primero
que pasa quien va á llegar.
Este efecto teatral de la espera lo conocen los artistas .Y literatos muy á fondo.
Esos momentos que preceden á la salida de
la primadona; esos instantes que el orador
tarda en desplegar su discurso y en calarse
las irafas; ese siglo de jadeante ansiedad
pre~rsor del anuncio. "El Señor Mi~~stro,"
pronunciado solemnemente por el u31er, todo eso realza la emoción, la retina, la hace
exquisita.

tas muJeres nos parecerían infinitameh•
te menos bellas y menos elegantes si no se
hicieran esperar, J el efecto de sus entradas
de reinas en los salones .V en los teatros se
perdería, en parte, sin el aguijón de la impaciencia con que las aguardamos.
Los magnates que, en fuerza de dinero ó
de poderío, saben todo lo que hay que saber .Y conocen á foi;ido el corazón hun~ano,
retardan siempre el momento de deJarse
ver. Por eso interminables salones y pasadizos preceden al lugar en que reciben, y,
por eso, gustan de imponernos largas antesalas antes de admitirnos á su presencia.
En arte y en literatura el procedimiento
de la espera está reglamentado, sistematizado y es obligatorio. Discurso sin exordio,
tratado sin prólogo, fragmento musical sin
preludio, son deformes: están mutilados é
incompletos, les falta algo y esa falta la resentimos porque por ella no nos encontramos bien preparados para la emoción que
nos espera.
La informalidad, pues, es propia de razas emotivas, sensibles y de temperamento
artístico. Por eso los latinos, y sobre todo
los meridionales y los tropicales, somos tan
informales.
Para nosotros el tiempo no es dinero sino emoción. Sólo preferimos lo que nos
impresiona, lo que nos conmueve; sólo una
cosa odiamos: el aburrimiento. Al tedio anteponemos todo, inclusive la ira, la tristeza, el dolor.
Llegar con retardo es provocar emoción.
No importa que éstasea la cólera de los que
esperan; lo importante es que nuestra persona pro,Toque impresiones, que no caiga
con el desgarbo y la sosería de una mariposa en una taza de atole.
Además, los seres emotivos y sentimentales gustan tanto ó más de producir impresión que de resentirla. A falta de cosa
mejor preferimos hacer un berrinche; pero
si podemos tender á los demás de una cólera, tanto mejor: nuestro placer será mayor
aún.

Y bien considerado todo, la informalidad
no nos es tan funesta como pudiera parecerlo. La falta de puntualidad, que es calamitosa ahí donde todo el mundo es puntual, se hace inofensiva .Y hasta amena alú
donde ninguno lo es; que es nuestro caso.
En estas condiciones, la informalidad no es
más que puntualidad retardada; á tanto
equivale como á que todos hubiéramos
atrasado nuestro reloj, lo cual no tendría,
ni tiene en realidad, inconvenientes para
nadie.
Los inconvenientes de la informalidad
son grandes, enormes, al grado de hacerla
odiosa; pero de ello tienen la culpa las gentes puntuales. Si dejaren de serlo, todo caminaría como sobre ruedas; y que dejen
de serlo les es más fácil por estar en minoría, que el que los informales cambien de
modo de ser.
Pasa, como se ve, en estos particulares, lo
que con la distribución de la riqueza. Lo
malo es que haya ricos y pobres; si todos
fuéramos pobres, nadie lo sería; y si todos fuéramos ricos, no habría más que pobres. Sólo que propondría yo lo segundo
de preferencia á lo primero.
Resumiendo: Un buen programa de reg·eneración nuestra podría formularse así:
Que todos los puntuales se conYiertan á la
informalidad y todos los pobres á la riqueza.
Y es probado.

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567

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LA CIENCIA YEL CRIMEN
CRONICA CIENTIF"ICA
O ES RARO ver escrito que la
ciencia puede ser utilizada
por los enemigos de la sociedad, para la mejor realización
de sus tristes proezas, ó para
obtener la impunidad, una
vez que las han cometido. Ya
son los envenenadores que,
merced á conocimientos profundos en la química y la fisiología, atentan contra la vida de sus
semejantes é impiden que se descubran las huellas de sus crímenes. Los falsificadores, los estafadores suelen aprovecharse de conocimientos
científicos para la realización de sus atentados, y
sabido es que los ladrones de cajas fuertes necesitan conocimientos d e mecánica para ejercer su
delictuosa industria. No es necesario explicar cómo los anarquistas se dedican al estudio de los
explosivos para preparar sus bombas h cmicidas.
Mas, por otra parte, la ciencia presta servicios
inestimables en el descubrimiento de los delitos,
hasta el punto de que, en la actualidad, un buen
jefe de policía debe tener conocimientos científicos más que elementales para orientarse en sus
laboriosas y dilíciles tareas, y debe recurrir casi
siempre á exámenes periciales de naturaleza científica.
La aplicación de las ciencias á esta clase de investigaciones es muy interesante, y aun ha sido
llevada demasiado lejos por imaginaciónes exaltadas. Ultimamente se ha puesto de nuevo al debate en Europa, y con ocasión de ciertos crímenes
recientes, cometidos en Inglaterra, la cnestión de
si sería posible, por medio de la fotografía de una
persona que acaba de morir, recoger las últimas
impresiones visuales que recibiera. El problema,
á primera vista, es verdaderamente sensacional.
Figuráos cuán simplificadas quedarían las investigaciones judiciales si fuera posible, mediante un
sencillo procedimiento fotográfico, obtener una
fiel reproducción de las imágenes visuales que hubieran podido impresionar ese ojo en los últimos
momentos de la vida. El asesinato sin testigos
sería descubierto muy fácilmente, y cuando menos, las condiciones especiales en que hubiera
cometídose cualquier crimen de esa naturaleza,
serían mny útilmente reveladas por este procedimiento. No es extraño, pues, que investigadores
serios se hayan consagrado á hacer experimentos
en tal sentido y que sigan empeñándose en esta
clase de trabajos.
Algunas ligeras consideraciones permiten, sin
embargo, deducir que es verdaderamente imposible obtener tales re velaciones, y que esos procedimientos están irremisiblemente destinados á
fracasar. En primer lugar, no se ocultan las dificultades que hay para obtener una fotografía de
la retina, que se encuentra en la parte posterior
del ojo. Es verdad que se conocen aparatos que
permiten proyectar al fondo del ojo un haz de
luz suficiente para ello. Los oculistas usan á cada
momento de esta clase de aparatos, y si no utilizan para ellos focos de luz muy poderosa, es por
el daño que podría causar al ojo vivo. Pero los
oculistas que han aplorado millares de ojos humanos por medio del oftalmoscopio, no h.!n llegado á obtener más que imágenes más ó menos
claras de la terminación del nervio óptico, de los
vasos sanguíneos que allí serpean; pero nunca de
las impresiones visuales recibidas por la retina.
Es la retina, ó sea la placa sensible del ojo, la
expansión terminal del nervio óptico, que está
encargada de trasmitir al cerebro, por intermedio de ese cordón nervioso, las impresiones que
recibe. El centro cerebral es quien las conserva
y aun las reproduce á voluntad muchas veces; pero todos los hechos observados demuestran que
en la retina las imágenes no persisten sino momentáneamente. La multiplicidad de imágenes
que se suceden y se perciben claramente, una tras
otra, indica que la retina no puede retener, durante un tiempo considerable, la misma imagen en
las condiciones ordinarias. Para que una imagen
persista, es indispensable que la impresión por
ella producida sea extraordinariamente intensa,
como sucede cuando se ve fijamente un foco de
luz muy viva, y que la imagen persiste por un
tiempo más ó menos grande, probablemente en la
retina misma.
Pero la objeción principal que puede hacerse á
esa teoría, es que, aun en el caso de que la retina fuese capaz de retener una imagen por algún
tiempo, esto sería durante la vida, mas no una
vez que la muerte hubiese suspendido todas l as
funciones. Desde el momentoqueocurre la muerte, se producen cambios radicales en la intimidad
de los tejidos, y sabido es que esos cambios se
producen con más rapidez en el tejido nervioso,
de que la retina está formada. Así es como, la primera función que se suspende, es la facultad,
propia del tejido nervioso, de trasmitir las impresiones de l os órganos superficiales á los centros, ó las reacciones de éstos á aquéllos.
La suposición de que sería posible fotografiar
la imagen retiniana, se deriva de un experimento
muy interesante hecho, hace tiempo, por un fisió•

Sr. D. Manuel T. Garcla y su esposa Doña Marciala García de García,
quienes acaban de ceteb, ar sus bodas de diamante.
logó notable. El fisiólogo mató un conejo, le extirpó rápidamente un ojo y expuso éste de manera que la retina recibiera la imag_en de una ventana vivamente iluminada, por un hempo bastante
largo; sujetó en seguida el fondo del ojo á un procedimiento semejante al revelado de una placa
fotográfica, y obtuvo una imagen confusa de la
ventana.
Tal experimento difiere radicalme~te de los
otros. Sabido es que en el fondo del ºl? se ela~ ra una substancia especial llamada &lt;purpura visual&gt;, que se destruye por la luz y se regenera ~n
la obscnridad. Es claro que, en tanto que hubie se en el ojo una cantidad sensible de esa substancia sería fácil obtener una imagen confusa de un
cn~rpo muy luminoso que en ella se fija~a por u.n
tiempo considerable_- .Pero esto no qui.ere d~cir
que una imagen, rec1bi.da dura~te. los ulhmos instantes de la vida, pudiera persistir después de la
muerte.

Bodas de Diamante
E l ~ábaco 24 del mes próximo pasado se efec-

Las bodas de diamante de los señores García.-La
ceremonia en el templo de San Cosme.

h1ó en la iglesia de San Cosme una ceremonia rara entrenosotros: la celebración de las bodas de
diamante de dos esposos que han pasado sesenta
años de l una de miel.
A las diez de la mañana se presentaron en las
puertas del templo el señor Don Manuel T. ~arda, de ochenta y cinco años de edad, y la senora
Marciala García de García, de más de ochenta, para celebrar el sexagésimo aniversario de su matrimonio.
A las puertas de la iglesia fueron recibidos por
el párroco, lo mismo que sesenta .años antes, quien
vestía traje de grandes ceremonias. A la entrada
del templo se celebró la primera parte de la fiesta después de la cual los desposados se dirigier~n á las gradas del altar, donde se repitió la ceremonia nupcial de la velación, igual á la celebrada sesenta años antes, apadrinada por dos hijos
de los señores García,
Terminada la fiesta, los desposados se retiraron
á los acordes de la marcha de Tannhauser.
Sesenta años antes se había efectuado la misma
ceremonia con ligeras variantes y la celebrada
hace diez días hizo recordar á los octogenarios
una vida llena de alegrías y de satisfacciones mu1u 1s, de las que guardan, como recuerdo, una nu-

,-.,r

Grupo de descendientes de los señores Garcfo,,-L(I familia n!lmera sesenta y tres persona,,

merosa descendencia en tres generaciones. Tienen
los señores García siete hijos, cincnenta y cuatro
nietos y dos biznietos.
Los grabados que acompañan estas líneas representan á los señores García el día de sus bodas de diamante, la ceremonia en el templo y un
grupo de parte de su numerosa familia,la que, sin
duda, es la más grande que existe actualmente en
la República,

NUPCIAS
El sábado 24 del mes próximo pasado se unieron en matrimonio la señorita Obdulia Miranda y
el señor Don Julio Necoechea, compañero nuestro en las labores periodísticas.
La ceremonia se efectuó sin ostentación y con
toda sencillez, ante las familias de los desposados y algunas personas de su intimidad; el nuevo
hogar se inició de una manera modesta; pero no
por eso cuenta con menos elementos para abrigar
en él una larga y completa felicidad.
Conocemos á los contrayentes y no desconfiamos de que nuestras esperanzas y nuestros deseos
se verán realizados en el hogar de los señores Necoechea.

Sra, Obdulia Miranda de Necoechea.

�568

EL MUNDO ILUSTRADO
------,.-

569

EL l\JUNDO ILUSTJtADO

-,,

Vista general de la casa del Sr. Stampa.

Residencias Modernas
Hace muy pocos días que fué inaugurada la suntuosa residencia del señor Don Manuel Stampa en l a calle de Lerma, de la aristocrática colonia
Cuauhtemoc.
La fachada del edificio, sencilla y sin nada que se pueda llamar detalle de
ornamentación, no corresponde al elegantísimo interior, en el que se ha derrochado bu en gusto y &lt;savoir vivre&gt;.
Una escalinata, tan sencilla como el resto de la fachada, conduce á un
&lt;hall&gt;, en el que empieza á admirarse la delicadeza y exquisitez de los habitantes de la regia mansión; en el primer piso están los salones para recepciones y fiestas, de los que da idea una de las fotografías que reproducimos; los muebles de estos salones son de estilo Luis XV, el mismo que domina en toda la sala; entre otras cosas se admira un hermoso tapiz que alfombra el piso del salón mayor.
En el mismo piso se hallan el salón-comedor y sus dependencias, que corresponden en elegancia á los salones de recibir.
El piso alto de la casa está destinado á las habitaciones privadas, á las
cuales no penetramos, pero sabemos que son suntuosas como las que nos fué
dado admirar.
El edificio está construido en la esquina de dos calles y en la parte posterior está rodeado por un extenso y hermoso jardín, al fondo del cual están
las cuadras y cocheras.
Ilustramos esta nota con algunas fotografías de la casa, tomadas con luz
artificial al caer la tarde; por ellas verán nuestros lectores que nuestros
elogios no son injustificados, y que la nueva residencia del señor Stampa bien
merece un lugar en una ciudad que ha dado en llamarse de los palacios, nombre que quizás dentro de poco sea justificado.

Departamento de preparación de fulmínato de mercurio.
mientras que se recibían las máquinas é impleme!1tos. Fué presidente de esa comisión el señor General de Arhllería Adolfo
Iberri, á quien, después del desempeño d~ e:lla, se 1~ _ha encomendado la dirección del nuevo establecimiento m1htar.
El edificio fué proyectado y construído bajo la dirección de

Máquinas para embutir cápsules.-FabriCflción de cascos.

La Fábri::a Nacional de Cartuchos
En nota anterior informamos de la inauguración de la
Fábrica Nacional de Cartuchos, anexa al departamento de
Artillería de la Secretaría de Guerra.
Dijimos entonces, y ahora lo confirmamos, que el establecimiento puede ser considerado como uno de los mejores en su género¡ el plan general y la instalación de la maquinaria se hicieron bajo la dirección de una comisión
especial que fué enviada á Alemania con el único objeto
de estudiar los modos y procedimientos de elaboración,

o

D
D

Departamento de cargadores.

6
~

Vestlbulo.

Par de jarrones ofrecidos por "El Mundo ilustrado" al puesto más artístico de la
Kermesse de Tacubaya á favor del Congreso de Madres.-Fué obtenido por el
puesto de confetti rosa, á cargo de las Sras. Luz Cervantes de Ocampo y
Concepción Cervantes de lcaza, y Señoritas María Luisa Reyes
Spíndola y Marta Parlange.
Fabricación de la me~cla explosiva.

oficiales del cuerpo de ingenieros constructores, entre ellos
los capitanes Luis V. Macieu, que lo comenzó, y Mario E
Santafé, á quien tocó terminarlo.
Cuenta la fábrica con setenta y cinco- departamentos, en
los que se llevan á cabo todas las operaciones necesarias
para la construcción de municiones para armamento Manser de siete milímetros, que es el que usa nuestro ejército.
Los talleres principales de la fábrica son los q ne se dedican á la fabricación de cascos, en los que se convierten
discos de latón en cartuchos cilíndricos de forma especial,
listos para recibir la carga de explosivos y balas.
El local destinado á la mezcla de los explosivos se halla
aislado del resto de la fábrica par un foso de un metro sesenta centímetros de ancho, con el objeto de evitar la propagación de los explosivos en caso de que se produzca alguna. El mismo departamento se halla aislado del de cápsules por medio de un extenso jardín que tiene el mismo
objeto.
Hace poco más de diez meses que la fábrica se puso en
movimiento y no s~ hizo su inauguración oficial sino hasta
que se tuvo la seguridad de que las máquinas funcionaban
perfectamente, como lo probaron las experiencias, hechas
delante del señor Presidente de la República.

�510

l!JL MUN.1.)O lLU~'flUl&gt;O

571

EL MUNDO ILUSTRADO

-------- -

Sr. José Porrúa, distinguido orador.

Sr. Jusé Viñas, pianista.

En la Es&lt;:;uela de Comercio
El día veintitrés del mes próximo pasado se
efectuó en la Escuela Superior de Comercio una
agradable velada literariomusical, con la que los
alumnos del establecimiento celebraron el día
onomástico de su director, el señor Don Rafael
Sierra.
En esa fiesta se inauguró el Teatro Salón de la

elementos artísticos de los más valiosos en la Colonia española de México.
Fué encargado de hacer el elogio del inmortal
músico el Sr. Don José Porrúa, distinl(uido periodista español y afamado orador, que alcanzó un
nuevo triunfo en la tribuna en esa noche. El pianista Don José Viñas tomó parte en los números
musicales y también reafirmó su fama de ejecu-

Srita. Guadalupe Pérez Bonilla, soprano dramática

Sra. Sara Reyes Sp{ndola de Meyer
(Fot. de "El Mundo Ilustrado.")

Sr. Jorge Dufour Jenkins.

El enlace ~le.ver-Reyes Spíndola ha sido una de l11s notas sociales más simpáticas de estos días. Se efectu6 el sábado 24 de Octubre en la iglesia de San Hip6lito, artísticamente adornada é iluminada con multitud de foquillos incandescentes.
..A la ceremonia concurrieron familias muy distinguidas. El

Sr. Noé Quintero, barítono.
escuela, en el cual tuvo lugar el programa de la
velada, que resultó amena y escogida. Publicamos
una vista del teatro inau~urado y los retratos de
las personas que principalmente contribuyeron al
é::rito de la fiesta.

Sr. Jesús Franco, tenor.

EN HONOR DE SARASATE
La Colonia de vascos en México organizó y llevó á debido efecto una hermosa velada en honor
de su ilustre compatriota el gran violinista Pablo
de Sarasate, que murió recientemente.
La ceremonia fué lucidísima. Se efectuó en el
teatro Principal, y para darle brillo, se unieron

matrimonio ciYil se efectu6 poco antes, en la misma mañana, en 4t,
hermosa residencia que la familia Re,yes Spíndola posee en la avenida Juárez. El señor Presidente de la República asisti6 á laceremonia J7 firm6 el acta matrimonial, como testigo. A mediodía fué
ofrecido en Cbapultepec un almuerzo á los desposados. El señor
Me,rer y la se~ora Sara Reyes Spíndola de 1\leyer han partido ya
para Nueva 1 ork, de donde pasarán á Europa, en un viaje de recreo que durará varios meses. Fijarán su r esidencia después en
México.
. , La desposada recibi6 numerosos .V muy valiosos obsequios. El
fotog-r~b cb «El Mundo Ilustrado» obtuvo, en la mañana de la ccremo::b, b s fo~og-rafías (] uc publicamos en esta página.

Sr. José Pierson, maestro de música.

AJ,'Cf dcb:m haber contraído matrimonio, en la iglesia de Ntra.
Sra. de L :mr dcs, la hermosa .V distinguida Srita. Gloria Lillo
Forastcr .\° el Sr. Jorge Dufour Jenkins. La noria es de familia espa~ola, ]¡'1.ia ~el estimable caballero D. Hafael Lillo y hermana del
artista del mismo nombre. El no,·io pertenece á la colonia americana Y, t'.l.nto él GOmo la hoy señora de Jenkins, son altamente estimados en la sociedad mexicana.

tante. El violinista Rocabruna cooperó al éx ito
de la velada, ya tocando solo, ya con el qu:nteto
de que forma parte muy principal.
Publicamos los retratos de los señores Don José
Porrúa y Don José Viñas.

o

Srita. Gloria Lillo Foraster,
Sriia. Sofia Piña, soprano ligera.

El Sr. Lic. Rafael Reyes Sp{ndola y la señorita
su hija entrando á la iglesia.

Salón Teatro que acaba de inaugurarse en la Escuela de Comercio.

Interior de la iglesia de San Hip6lito duronte el enlace
Meyer-Reyes Splndola.

�572

EL l\IUNDO ILUSTRADO

573

El.. JllUNDO ILUSTRADO

LA BANDA DE POLICIA EN LA HABANA

Oyendo á la Banda de Policía desde los balcones del Palacio Municipal
de la Habana.-En el balc6n central está el señor Alcalde.
La prensa diaria ha informado yade los triunfos
obtenidos por nuestra prestigiada Banda de Policía
en la capital de la República de Cuba, y de las
muchas atenciones de que ha sido objeto de parte de las autoridades cubanas.
Gracias á la amabilidad del señor Coronel Félix Díaz, Inspector General de Policía, podemos
ofrecer á nuestros lectores algunas fotografías tomadas durante la estancia de la Banda en la Habana, las que reproducen las principal es escenas
de esa estancia.

Mesa I'' íncipal del banquete ofrecido á la Banda de Policía
p or rl señor Alcalde de la Habana.

Los periódicos habaneros, sin distinción de partidos, se han expresado de la Banda en los mejores té1 minos. Esta dió un concierto á su llegada
en el malecón del puerto, y, á pesar de que el
tiempo fué muy malo durante él, asistió una numerosa concurrencia, que soportó la lluvia y el
viento por oir á nuestros paisanos y aplaudirlos
calurosamente.
El segundo concierto fué frente al Palacio
Municipal, y para corresponderá él, el alcalde de
la ciudad, señor Cárdenas, ofreció á los músicos

La Banda de Policía locando frente al Palacio Municipal de la Haban:i
en medio de una multitud de entusiastas admiradores.

una cena en el hotel &lt;Sevilla», uno de los mejores
de la ciudad. Después de cada una de las piezas
de que se compusieron los conciertos, los músicos oyeron grandes ovaciones, y el señor Preza,
como director de la agrupación, fué objeto de las
más grandes atenciones.
Las fotografías que reproducimos represeutau
el concierto dado frente al Palacio Municipal,
la mesa principal del banquete eu el hotel «Sevilla» y los miembros de la Banda con su director.

Grupo Je los miembros de la Banda de PolicEa, inmadu
durante sit estancia en la Habana.

Lf\ HUIDA DE, Df\FNB
Eu la llanura del Atica; cuando nació la ciudad
soberana, el dios del sol vió una mañana, en las
riberas del Cefiso, á una ninfa de quien quedó
prendado súbitamente por su cabellera blonda, su
gracia tímida y su frescura primaveral.
Ella miraba correr el agua por encima de sus
pies de marfil y soñaba en el desconocido, dulce
y encantador como ella, que no tardaría en decirle, en voz baja, las palabras que necesitaba su corazón.
De repente un relámpago ilumina la tierra, el
cielo, la onda del Cefiso; y Dafne vió aparecer al
joven Apolo, resplandeciente la blancura del
cuerpo, llameante la mirada, la coraza de oro, de
luz el casco, terrible, ardiente y puro.
Habló. Y á lo~ acordes de su voz armoniosa, el
aire vibró como una lira.

Dafne no lo escuchó. Y espantada por el fulgor
del inmortal amante huyó de él.
Más rápida que las ondas corrió hacia las moradas del hombre; pero sintiendo muy cerca de
ella los pasos ligeros del Olímpico, quien sonreía
alegre y orgulloso, gritó entonces á lo alto:
-¡Oh Zeus formidable! Mis fuerzas desfallecen.
Estoy perdida. Tú sólo puedes socorrerme. ¡Ten
piedad de mí!
Oída fué al instante su plegaria. Y en el momento que la mano del dios tocó su espalda, la
ninfa fué transformada en planta.

Desde aquel día, sobre el claro Cefiso se inclinan las rosadas flores del místico laurel. Sin voluptuosidad alguna, el caminante aspira su amar-

go perfume. Ni el fuego estival ni las nieves invernales marchitan sus pétalos. Pero algunas veces,- á la hora pesarosa en que las estrellas ape·
nas salpican con su oro pálido la lividez del cielo,-acompañadas de un canto triste las hojas
murmuran:
-¡Dafne! ¡Dafne! ¡Con qué castigo ha respondido á tu plegaria impía el mayor de los dioses!
Tuviste miedo á las alegrías sobrehumanas: has
merecido tu arraigo en el suelo, has merecido tu
eterna cautividad.
«Tú, tan bella, ¿por qué huiste del abrazo divino? Piensa, ¡ay! que las que han amado al radioso Apolo reinan, á su lado, en la gloria, y son las
madres de los semidioses!
«¿Acaso no lo sabías?»
CHAATINA P svc.

FIE8Tf\ A R T l8TIOf\

"Un sueño de amor,'' representado por las i:eñoritas Aurora Pérez
Gallardo y María Ve/asco Rus y el señor Arel/ano.

"Entre el amor y el interés."-Por la señorita Marí-i de la Luz Za·
valeta y los señores Víllena, Zavaleta y Chávez.

El sábado 24 del mes próximo pasado se abrieron los salones de la elegante residencia de los señores Pérez Gallardo para recibir á sus numerosas
amistades, quienes iban á presentar sus felicitaciones al señor Lic. Don Rafael Pérez Gallardo, con motivo de su día onomástico.
La señora Doña María Villaseñor de Pérez Gallardo, esposa del señor Ji.
cenciado, organizó una artística fiesta para obsequiará los felicitantes, la cual
resultó muy hermosa y dejo gratísimos recuerdos entre las personas que tuvieron el placer de asistir á ella.
En un amplio salón, arreglado exprofeso, se representaron algunos cuadros plásticos muy artísticos.
De cuatro se compuso la serie, y en todos ellos se notó el buen gusto y
propiedad artística de los organizadores. El primero representaba las Artes. Muy-propia fué la representación de la Música, la Pintura, la Escultura
y la Poesía, la cual estuvo á cargo de las señoritas Luz Pérez Gallardo, Lucía
Zavaleta, Dolores Noriega,·María Velasco Rus, Aurora Pérez Gallardo, Carmen Solórzano y los señores Salvador Villena, Jos(Pérez Gallardo y Daniel
Chávez.

Morales, Elisa M. de Horcasitas, María Luisa J. de Velasco Rus, Josefina C.
de Arroyo de Anda, Elena B. de Clark, Dolores O. de Núñez, Manuela S. de
Montaño Ramiro, Natalia C. de Castillo, Aurora D. de la Lama, Carlota M. de
Ortega, Carmen G. de Solórzano, María V. de Franyutti, María M. de Zavaleta, María M. de Do man, Manuela M. de Verástegui, Mercedes Flores Alatorre
de Maza, Guadalupe P. de Castillo, Dolores V. de Rebolledo, María Ch. de
Castillo, Guadalupe C. de Velasco, Emilia B. de Cordero, Manuela R. de Barranco y María M.. de Escudero.
Señoritas Blanca García Teruel, Mercedes, Isabel y Concepción Rabasa,
Luz y María Franyutti, María Elisa y Josefina Horcasitas, Esperanza y Dolore~ Montaño Ramiro, Margarita y Evangelina Casasús, Aurora y Felicidad
Davalos, María y Teresa Arroyo de Anda, Elena y Alicia Clark Sofía y Lucía Núñez, María de la Luz y Dolores Morales, María Sánchez .A.ldana, Isabel
y Margarita, Vela~co, Rosal~a Zapata Vera, María Dupont, Concepción y Guadalupe Verastegu1, Hortensia Montero, Luz y Mercedes Maza, Dolores Noriega y Mahlde Velasco Rus.
Señores Lic. José R. Avila, Lic. Joaquín D. Casasús Antonio Maza Francisco Montaño Ramiro, Francisco Solórzano, Lic. Luis VeÍasco Rus Lic. Alfonso
Torres Torija, Pascual Luna y Parra, Adolfo de la Lama, Lic. Est~ban Maqueo
Castellanos, Miguel Puga, Manuel Zapata Vera, Luciano Núñez, Gustavo
Miguel y Miguel Castillo, Lic. Antonio Sánchez Aldana, Ignacio Burgoa, Luí~
Martínez de Castro, Francisco Verástegui, Guillermo Clark, Dr. Fernando
Ortega, Tomás Rebolledo, Alfonso Cordero, Néstor Escudero Francisco Noriega, José D. Morales, Agustín Dorman, Federico Dávalos, Antonio Coca Carlos Márquez, Rafael Hornedo, Roberto Curie! y otros.
'

" La reina de Alejandría y su corte."-El papel principal , stuvo á
cargo de la señorita Dávalos.
El se)!undo cuadro se llamó: «Entre el amor y el interés»; el asunto era
muy original y llamó la atención de los concurrentes, entre quienes motivó
varias discusiones. Sn representación que estuvo muy cuidadosa, fué desempeñada por la señorita María de la Luz Zavaleta y los señores Villena, Z:ivaleta
y Chávez.
El tercero de los cuadros llevados á la escena-fué sumamente hermoso;
estaba basado en un asunto histórico que se presta para darle gran lucimiento: «La corte de la reina Berenice de Alejandría&gt;. L&lt;'s ti ajes, las actitud,·s y
el conjunto fueron objeto de estudio especial, lo que dió por resultado una
representación irreprochable. El papel de la reiua estaba á cargo de la señorita Dávalos, quien estuvo hecha una verdadera soberana.
El último cuadro fué de gran belleza; se llamó 4:Un sueño de amor&gt;. El
asunto era de gran ternura, y las personas que lo desempeñaron también lo
trataron tiernamente.. Una joven dormida, cuyo sueño era velado por el ángel
del amor, veía en sueños un apuesto galán. Los personajes fueron representados por las señoritas Aurora Pérez Gallardo y María Velasco Rus y el señor
Arellano, quienes red bieron calurosas muestras de aprobación de parte de la
numerosa y selecta u oncurrencia.
Después de los cuadros plásticos, se tocaron algunos números de concierto por las señoritas Elena y Carmen Rebolledo y el señor Luis Pérez Gallardo.
Cerca de la media.noche los in vitados pasaron al ambigú, donde se sirvió
una exquisita cena, terminada la cual todos los concurrentes se dedicaron á
bailará los acordes de las mejores piezas del repertorio de la orquesta Lerdo.
De entre la numerosa concurrencia pudimos recoger los siguientts
nombres:
Señoras Herlinda M. de Burgoa, Catalina Altamirano de Casasús, Mercedes H. de Rabasa, Man•lela García Conde Avila, Carmen Mariscal de Luna
arra, María D. de Zapata Vera, María F. de Dávalos, María Mercenario de

,,,
Sr. Ricardo Alduvín, Presidente de la Sociedad de Alumnos de Me.
dicina, y dos de los iniciadores de la misma.

•

�574

l!lL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

••••

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575

~ .....,. ~ ..-- ~i►.-- ~i►.-•~m

~

ITEATRALESI
Li►.-- ~..-- ~•-- ~ ..-- ~ ..---.~ ..-- ~J

pala~ras: &lt;El perdón es, á menudo, la peor de las
mentiras&gt;.
Y estos dos personajes: la señora Baudricourt
y Juana, son, en sí, todo el drama. La madre inconcebible que odia á una hija y la hija altiva
ante ese odio, que, en vez de sufrir, se rebela¡ que,
en vez de callar, protesta, y que en vez del techo
del hogar, prefiere el de un amante, sacrificándolo
todo, ha$ta el honor. Una hija que va hasta el fin
de su exaltación, como la madre, llega hasta el
término de la injusticia.
El primer acto, lleno de interés, presenta la tesis d~ la obra con un diálogo brillante y fácil y
termma con un toque sentimental y hermoso. Es
un bello acto¡ pero el mejor de la obra es el seg1;1ndo, sobre todo desde la escena en que Juana
dice claramente á la consentida Susana todo el
odio que siente por ella, que le ha robado el mejor de los amores: el de su madre.
- 1:ú me llamas cariñosamente- le dice,- pero
n~ sientes !as palabras que pronuncias¡ son un
chsé que benes en el alma, y si no, repite estas
palabras: &lt;Juana, hermanita, yo te quiero mucho&gt;.
Y Susana se turba y balbute sin poderlas pronunciar.
Entonces suena la hora de las verdades, de toda
la verdad. «¡Renuncia
á tu matrimonio, Susana! dice la sacrificada, los Roizel s o n
unos ladrones&gt;.
Antt esta revelación,
la preferida se desmaya: viene Francisca,
luego la Sra. Baudri·
court y, al fin, Baudricourt mismo.
Y aquí la escena culminante con que terminó el acto¡ los insultos, las calumnias, las
ofensas de la madre á
la hija sacrificada, y la
rebelión de ésta ante tanta cru e 1 da d.
Prende su sombrero á
la cabeza altiva, y ante todos los suyos declara cuánto ha penado
y cómo no quiere penar más. Les da s u
adiós como un último
"La Sacrificada."-Primer acto.
grito de sufrimiento y,
con un beso á Francisca, se marcha para siempre.
Tampoco extraña el carácter bonachón de BauLiterariamente termina aquí la obra.
di:icourt, ni su carencia de energía para imponer
El acto que sigue es abominable. Falso, esperaá su esposa el cariño por Juana¡ ni menos sordo, sabido de antemano, daña horriblemente la
prende el desenfado de los aventureros Roizel.
buena impresión que dejaron los actos anterioRepito: el único personaje cuya psiquis choca,
res, y hace decaer el entusiasmo, matándolo rees el de Mme. Baudricourt, y la razón es clara: En
pentinamente como una apoplejía.
la vida y en el teatro-que es la historia de la
¡Lástima de final!
Vida-el personaje simpático, por excelo,ncia, es
&lt;La Sacrificada&gt; estuvo desempeñada á concienla madre. Y en esta obra se hace una tortuosa
cia. La Sra. Fábregas, por tan hermosa, hizo que
desviación, un aniquilamiento cruel del senticomprendiéramos menos las preferencias de la Sra.
miento maternal.
Baudricourt. En su interpretación estuvo ajustaLa señora Baudricourt es odiosa porque para
da á la complexidad del diíícil personaje de &lt;La
una hija cierra no sólo el corazón, sino la inteliSacrificada&gt;, esa alma mezcla de dolor y rabia, de
gencia¡ por Juana, por su Juana, no siente nada,
amor y despego que le valió muchos aplausos en
no comprende nada, no ve nada¡ maltrata, ofende,
la primera representación.
humilla y llega al colmo, á la calumnia.
Dorville, el Sr. Mutio, tuvo momentos felices,
Nosotros, en este medio lejano al culmen de la
aunque, en general, nos pareció un apasionado en
civilización europea, no conocemos, no concebifrío,-valga la frase-quizá por la monotonía del
mos una madre así. Y Gastón Devore, en su obra,
acento ó escasez de inflexiones de la voz. Discrenos la presenta digna de todos los odios ó cuantísima la Srita. Cancino y la Sra. Monreal agrado menos de todos los desprecios: no hay en todable en su antipático papel.
da la obra un solo rasgo que haya sido concedido
El Sr. Vásquez hizo un Roizel (jr.) bien entencomo atenuante á este repulsivo personaje, ni sidido y los demás completaron la labor con méquiera el perdón que otorga á Juana en el acto
rito. Alberto Michel ha logrado una buena tratercero, ya que ella misma lo rechaza con estas
ducción.

••••

L Teatro Antoine, de París, abrió su temporada de 1907 con la comedia en tres
actos de Gastón Devore: &lt;La Sacrifiée&gt;,
L.!:::==:::.✓ que hoy, castizamente vertida al
español por Alberto Michel, ha
constituído un éxito franco para la compañía de
Virginia Fábregas.
La prueba más clara del éxito alcanzado, fué
las discusiones que se entablaron en cuanto cayó
la cortina después del último acto.
La obra es falsa, decían unos.
Es humana, afirmaban los otros.
Y así rodaban los calificativos de boca en boca,
en pro y en contra de la obra nueva.
Y esta diversidad de opiniones era originada
por uno solo de los personajes de &lt;La Sacrificada&gt;: por la Sra. Baudricourt.
En efecto. Todos conciben y aceptan el carácter de las tres hijas, y más el de Juana una especie
de &lt;Cenicienta&gt; que, por falta de am~r maternal
de ese sublime amor que dulcifica todas las al~
mas, s~ vuelve. hosca, dura, impulsiva y fiera¡
~rancis_ca, la pn_mogénita, que se resigna á todo
sm abrir los labios, y Susana, la consentida mimada y preferida.
'

Sra. Soledad Goyzueta, que ha reanudado sus
triunfos de cantante en el Orrin.

*

4 4

Linares Rivas, el triunfador comediógrafo español, dió la nota alegre de esta función con el estreno de un sainete lleno de gracia fina: &lt;Cuando
Ellas Quieren&gt;.
Su diálogo fresco y fácil, las situaciones bien
logradas y la tesis de la obrilla-que también estas humoradas suelen tener tesis-hizo del estreno un buen éxito. El público rió y aun aplaudió
una escena que en el teatro de la tanda hubiera
sido interpretada con escándalo de los oyentes¡
pero en este teatro, donde la perspicacia no llega
á la malicia, pasó sin lastimar purezas.
Fueron, pues, dos triunfos para el teatro «Virginia Fábregas&gt;.
En esta semana se habrá estrenado una nueva
obra de Pepe Gamboa: &lt;El Día del Juicio&gt;, cuya
crónica imparcial daremos ilustrada en nuestro
próximo número.
Será lo único que rompa la cadena de Tenorios
que se nos espera.
¿Cuándo terminará esta cursi costumbre?

•

*

4 4

Los periódicos españoles recientes nos traen
crónicas de la última obra de Joaquín Dicenta,
estrenada en el Salón Regio de Madrid, cuyo título es &lt;La Confesión&gt;.
Entre los varios cronistas hallamos al del Fígaro de Barcelona, quien, á pesar de que se muestra muy severo co_n Dicenta, concede que su nueva obra es la mejor que ha escrito, sin exceptuará
&lt;Juan José&gt;. Según el citado cronista, la obra puede considerarse como una &lt;comedia, drama, tragedia comprimida ó lo que se quiera¡ una pieza
muy sencilla, muy lógica, muy bien pensada, muy
bien escrita y exenta de los efectismos, retorismos y salvedades que afean otras obras del mismo autor . . .. .. &gt;
Esto es lo que recogemos de los cronistas de
allende el Atlántico. Cuando la obra llegue á
nuestras manos ó á nuestros escenarios, tendremos mejor ocasión para ocuparnos de ella.
LORELEY.

ARTISTAS DE LA COMP ARÍA BORRÁS: AMALIA SÁNC HEZ, NARCISA LÓ PEZ, JUAN ROMÁN, DOMINICA MARTÍN E Z,

''Cuando Ellas Quieren." -Escena culminante.

"Cuando Ellas Quieren. "-Primer cuadro.

CARMEN BOVE Y AMPARO PLASENCIA,

¡¡.11

�EL MUNDO ILUSTRADO

577

EL MUNDO ILUSTRADO

Y estas palabras parecieron volar en el aire como una caricia. Aurora hizo con la cabeza un
signo afirmativo.
-La señorita Fannyme ofende con citar delante de mí versos de otro-declaró Bruno con seriedad.-Hablemos de política 6 de literatura.

•••

N NAPOLES, ante el
eterno é inmutable paisaje clásico: el mar inmóvil y sombrío, surcado por una línea de plata brillante y temblorosa¡ el Vesubio negro,
agitado por un soplo
ardiente; las islás envueltas en ligera bruma;
,
á lo lejos, barcas, como
fantasmas, bajo el cielo
claro, casi transparente¡ y, en el 'golfo encantado,
una serenidad absoluta, una belleza impasible,:·-;::
, ,En la terraza se veían, 6, mejor dicho, se adivinaban los claveles en flor, rojos y frescos como
los labios de Fanny¡ los grandes ojos glaucos de

María, que se había puesto en las delicadas orejas,
á través de minúsculos agujerillos, dos jazmines
de flexible talle, tan blancos como las mejillas
que rozaban ligeramente; la frente pensativa, el
perfil sereno y las trenzas brunas de Aurora, la
recién casada¡ el cigarro encendido de Justino,
semejante á un microscópico reflejo del cráter
en erupción; la melena rubia de Bruno, el poeta
de los fáciles éxitos; y, por último, el resplandor
de un brillante puesto en. el dedo de Carlos, el
rico contratista de obras públicas, Y al lado, detrás, aquí y acullá, por todas partes, otras terrazas

b~ñadas por el claro_r lunar; otras terrazas imprecisas apenas bosqueiadas en la niebla diáfana . ...
El silencio se prolongaba.
Las dos jóvenes callaban, distraídas. Aurora
estaba absorta. Justino, profundamente ocupado
con su cigarro. En cuanto á Carlos, había hablado
poco; tal vez calculaba interiormente el costo de
construcción de un ramal, 6 el de explotación de
nn~ vía principal. Entonces Bruno, que, en su
cahdad de poeta, se creía obligado á decir cosas
muy comunes y vulgares, respiró profundamente
y exclamó:
-¡Qué buen olor de conserva de tomates!
:-Yo solamen~~ percf bo el perfume de los jazmmes-respondio Jushno que, por contradicción,
se había puesto elegiaco.
María se inclinó un poco, cortó un clavel y se
lo arrojó. Justino lo pilló al vuelo, pero no dió
las gracias por él.
-Es la conserva de
Ana Rafaela, nuestra vecina-dij o Fanny,- regresando de un viaje de
exploración y haciendo
crujir complacientemente sus za patitos lustrosos.
-Debe haberla puesto
al sol esta mañana .. .. El
sol es muy útil para las
conservas-hizo n o t ar
Bruno con aire de convencimiento.
-El sol es hermoso.. ".
dijo María con voz armoniosa y caliente.
-Yo no me permito
hablar de la luna ante estas damas-añadió Bruno
con desprecio.
-La luna se parece á
un primer amor-replicó
J ustino, admirando su
propia frase.
Fanny sonrió y golpeó con su abanico un
pliegue de sn falda, que
se había desordenado¡ la
palidez de María pareció aumentar; Aurora se
estremeció y sonrojó¡
Jnstino arrojó lejos de
sí su cigarro extinguido,
y el taciturno contratista alzó la cara. Pero cada
u n o de los personajes
presentes se aislaba en
un pensamiento, tal vez
en un sentimiento. Bruno, el poeta, adivinaba
que la situación se hacía
ligeramente ridícula¡ las
almas se enternecían en
esta noche de estío ante
las palabras: primer amor.
Había que disipar esos
ensueños, esa ternura insólita y un poco necia.
- ¡Primer amor! ¡primer amor!- exclamó encabritando el caballo alado de su imaginación.
Tonterías, niñerías.. . ...
Cuando pienso que tuve
también mi primer amor
(y todavía no estoy bien
cierto de ello) me pongo
rojo de vergüenza. Figuráos un jovencillo, un
adolescente d e zancas
largas, de manos rojas y
codos nudosos que palidece, pierde el comer y
el beber, que se recorta
sus futuros bigotes con las tijeras de su hermana
mayor, que se anuda corbatas maravillosas, que
escribe versos .... sí, versos, Dios mío! Un jovenzuelo que se enamora siempre de la mujer más
tonta y estúpida de la vecindad; de la primita, de
la hija de su profesor, de la obrera de la casa, de
la camarista de su mamá, de la primera que se le
presenta, aunque sea una vieja de cincuenta años:
eso es el primer amor. ¿No es para dar risa? Rubores idiotas, palideces absurdas, discursos ridículos, timideces pueriles, temores, sonrisas, lágriIdas, desesperaciones inútiles: esto es el primer

amor. Dos enamorados que tiemblan de ser sorprendidos por sus padres y castigados ¡dos transidos ~e amor, _que es~riben cartas de diez p áginas
con imprecaciones, Juramento~, faltas de ortodrafía, interjecciones, puntos suspensivos, lágri"mas
que se mezclan con la tinta, incoherencias, besos
celestes, en un estilo demasiado terrestre¡dos enamorados que quieren huir, que desean matarse,
matará los demás, que quieren casarse, y de los
que una usa la falda corta y el otro va todavía al
colegio ... . eso es el primer amor: un amor lánguido, pálido, incoloro, dulzón como un jarabe
simple! Y sin embargo, oigo que le alaban, y todo
el mundo se enternece cuando hablan de él. .. ...
¿~ara qué sirve ese primer amor, fav or de decirme?
Y como había llegado á cierto irritado tono se
calmó bruscamente, pensando que es necesario 'ser
correcto.
Los demás le miraban con asombro.
- ¿Qué dicen las damas?-preguntó haciendo
una reverencia.
Mas parecía dirigirse particularmente á Fanny.
-Para nosotras las mujeres, el primer amor es
siempre el último- respondió aquélla con su bella audacia de joven precoz, mirándole bien de
frente.
Bruno bajó los ojos durante un momento y pareció que hubiera caído toda su falsa exaltación.
- El amor es hermoso como el sol. ... . .-dijo
lentamente María, juntando las manos como para
orar.

•
••
Sólo Aurora continuaba en silencio. Sonreía
melancólicamente mirando al mar, pensando en
su primer amor, en su esposo, en el brillante oficial que en esos momentos caminaba á bordo del
«Vettor Pisani&gt;, en los fríos y lejanos mares del
Japón.
-¡Bah! Estás en uu error, Bruno-dijo Justino
buscándose en el bolsillo otro cigarro. Y o estoy
por el primer amor: es fresco, ingenuo, cándido·
es el incierto balbuceo de un niño que empieza
hablar, es el alba llena de rayos y claridaces es
u?-a deliciosa ignorancia .. . . Goces pequeños quiza¡ pero que, por el momento, ahogan por su exuberancia. Las impresiones son profundas y, sin
embarg?, conservan extrema delicadeza¡ el perfume es ligero, pero capaz de embriagaros¡ se siente el alma de fiesta y el corazón gozoso; se siente
na~ar en el azul y en _el ét_er¡se siente uno en posesión de un tesoro meshmable, como si vagase
uno en el espacio al pensamiento de ser todo uno
para el otro .... . .
Y una gravedad insólita estaba en su voz·el cigarro se consumía vanamente entre sus dedos.
- E~ ~n idilio- replicó Bruno, con un ligero
encogimiento de hombros. Sea, admitamos el amor
para obedecer á la tradicional voz de la multitud·
digamos que existe, que es una fuerza, una poten~
cía¡ pero, al menos, debe ser robusto y sólido . .. .
es necesario que sea un drama en vez de un idilio; un mediodía ardiente en vez de una pálida
aurora; una fiebre furiosa en vez de un sencillo
rubor; un perfume violento que aturde y anonada¡ un poema ardiente en vez de un vago balbuceo; una flor tropical en vez de una tímida violeta; una_ciencia absoluta en lugar de la negra ignorancia.
- ¡Paradojas!- gri tó J ustino.
-¡Verdades!- contestó el otro. Si yo amara ....
- Mucho cuidado, Bruno, que nos va usted á
hacer confidencias- interrumpió Fanny.
Bruno se inclinó, dominado una vez más por la
voz harmoniosa de la joven.
Todos estaban graves y serios, como si quisieran, cada uno por su parte, resolver un penoso
problema. Se aislaban unos de otros, en uno de
esos momentos extraños de egoísmo en que el alma se repliega en sí misma y el cuerpo queda mudo, como una ventana celosamente cerrada.
Fanny se balanceaba en su cabecera, murmurando palabras vanas, mordiendo suave y distraídamente unas hojas de verbena que le teñían de
v_erd~ l_os labios. Bruno la miraba fijamente, como
si quisiera entender sus palabras con los ojos.
- ¿Qué dice Fanny?-preguntóJustino á María
apoyando la mano en la silla que ocupaba la jo'.
ven.
Esta, repitiendo los versos del poeta:

á

Apres avoir souffert, il faut souffrir encere·
11 faut aimer san cesse, aprés avoir aimé. '
(Después de haber sufrido, hay que sufrir todavía·
hay que amar sin cesar, después de haber amado.)

En la calle de Santa Lucía, los tres se detuvieron un poco. Bruno y Justino discutían aún.
-Tu amor rosa y blanco no es artístico, querido.
- Pero sin primer amor no podría haber segundo; esto es elemental en aritmética!
- ¿Lo crees?
-Estoy seguro. El drama viene después del
idilio. Está probado . . ..
-¿Por la aritmética?
- ¡Bruno, te pones farsante!
- No, querido. He acabado por creer en el amor.
Es la debilidad de los grandes hombres ..... .
- O de los pequeños ... .
- Eso está por ver ... .
- ¿ Qué piensas tú, Carlos?
-Creo que ustedes dos se engañan. En Jugar de
hablar de amor, valdría más amar ..... .
Y su alta y delgada silueta se perdió en la sombra de la calle Chiatamone.

El Ceñidor de Boda
I
La mañana d e mis bodas recibí la orden de seguir al marqués de Gr ean, para ir á sostener al
ej ército de los bretones, más allá de los mares.
- "Ven conmigo, paje mío; hoy debo despedirme de mi esposa . . .. ¡Oh! ¡cómo se me despedaza
el corazón!"
·
A medida que se acercaba á la casa, crecía su
temblor, y cuando entró, el corazón le latía con
fuerza.
- ''Ay, Aloida! debo embarcarme, d ebo dejarte...
-En nombre del cielo no te embarques, no me
dejes, amor mío. El viento es mudable¡ el mar,
traidor. Si llegaras á perecer ¿qué sería de mí ?
Con la impaciencia de recibir noticias tuyas, recorreré la costa, pre.~untando de cabaña en cabaña: Marineros, ¿habéis oído hablar de mi esposo?
La joven lloraba, y él trató de consolarla:
-No llores por mí, Aloida¡ te traeré de ultramar un ceñidor, un ceñidor de púrpura, adornado
de rubíes.
Cuando la aurora apareció, el caballero dijo
tristemente:

Vislü general de Sarajevo.
111
Mientras los mendigos convidados á la boda
iban y venían por la casa, un nuevo pordiosero
llegóse á pedir hospitalidad.
-¿Pudierais darme qué comer y una cama? Cae
ya la noche, y no sé d ónde pasarla.
- Ciertamente,- dijo la dueña de aquella morada;-tenéis razón, cae ya la noche, la alegre no-

MATILDE SERAO.

*
LA BOSNIA
A cuestión de Oriente sigue siendo la preocupación deEuropa.
Las cancillerías continúan ocupándose de
la proyectada conferencia, la cual, según los pasos que llevan, no se efectuará nunca.
Los incidentes menudean; ya el viaje del
príncipe heredero de Servia á San Petersburgo,
del que se dijo qne era de gran importancia para
el estado actual de cosas, y que al fin resultó que
tenía por objeto el que el príncipe se case con su
prima la gran duquesa Pavlovna, é infinidad de
detalles, muchos de los cuales han resultado có·
micos al fin. De todos modos, la paz europea no
se ha quebrantado, ni parece que esté á punto de
quebrantarse; los aprestos militares de Montenegro, de Servia y aun de la misma nueva nación,
Bulgaria, no valen la pena de tomarse en consideración, pues aunque el nuevo Zar tiene un ejército de cuatrocientos mil hombres bien disciplinados y equipados, si á las potencias no les conviene la guerra, y es seguro que no les convendrá, no dejarán que se haga, sino que esperarán
á que Turquía, que de por sí se va acabando lentamente, agonice para poder repartirse un cadá. ver que, no por serlo, será menos coJiciado.

IL

Vista á ojo de pájaro de Sarajevo, capital de la Bosnia.
-El gallo canta, ¡oh, hermosa mía! Es de día
ya . .... .
- No, -dijo ella,-es la luna, es la luna, amor
mío, la luna que brilla en la colina.
-No,-replicó él,-por desgracia es el sol lo
que alumbra ; tiempo es ya de dejarte. ¡Adiós, adiós,
dicha mía!
Y se marchó. En su tránsito, las urracas no dejaron de repetir: "Si el mar es traidor, más lo son
las mujeres."
11

Alrededores de Novi, Bosnia.
Mientras tanto, Austria sigue con sus buenas
ideas de quedarse con la Bosnia y la Herzegovina. Según periódicos ingleses, la historia de estos
deseos se originó por los de las citadas provincias
que, queriendo tener una constitución, se la pidieron á Francisco José, cuyos s~ntimientos democráticos les inspiraron confianza.
Francisco José les hubiera dado esa constitución, desde luego, de la mejor voluntad; pero como las provincias sólo estaban &lt;ocupadas&gt;, pensó
que esa ocupación no le daba bastantes derechos
para darles una nueva forma de gobierno; para
que ello fuera posible, se necesitaba que las provincias estuvieran bajo el dominio de Austria de
una manera definitiva¡ por esta razón, y sólo para poder satisfacer los justos deseos de los bosnios, fué por lo que el emperador Francisco José
decidió la anexión de las provinsias &lt;ocupadas&gt;.
Ahora, si esta anexión no parece bien á alguien
que esté en condiciones de impedirla, es seguro
que no se llevará á cabo; pero como es probable
que las potencias se ocupen de algo más importante durante su conferencia, es casi seguro '}Ue
Francisco José aproveche las primeras convulsiones mortales de Turquía para quedarse con una
buena parte de ella.
Ilustramos estas líneas con algunas vistas de la
capital de Bosnia y sus alrededores, lugares que,
dentro de poco, estarán bajo el régimen constitul!ional del Imperio austro-húngaro.

*

En el San Juan de otoño la joven decía: He visto á lo lejos una nave que luchaba con las olas¡
de pie sobre la popa estaba el que amo; en una
mano tenía la espada; combatía de un modo horrible; la sangre cubría su traje¡ le rodeaba un
montón de cadáveres; al fin, mi pobre amigo pereció.
¡Ay! Al año siguiente se había casado con
otro .. .. . .
Concluyóse, entre tanto, la guerra. El caballero
está de regreso. Con el corazón alegre, y lleno de
júbilo, parte aquella misma noche á verá su adorada esposa.
Al acercarse á la casa, oye el sonido de las gaitas y de las tiorbas. Ve la aldea alumbrada por
antorchas brillantes.
- Festejadores del año nuevo que corréis por el
campo, decidme: ¿hay algo de bueno en la aldea
de donde venís? ¿Qué significa esa banda de música que se oye?
-¡Oh, señor! son los tocadores de tiorba que
ejecutan, dos á dos, el canto de boda. Ya veréis
la sopa de leche que atraviesa el umbral de la
puerta.

Bosnia.-Visegrand y su famoso puente.

che; amado mendigo: aquí se os dará dónde dormir y también podréis cenar con los demás. Acercáos, buen hombre, y entrad en casa: mi marido y
yo os serviremos con esmero; sed bienvenido á
nuestra morada.
Al comenzar el baile, después del primer servicio, la esposa preguntó:
-¿Qué tenéis, pobre hombre? ¿por qué no bailáis?
- Nada, señora; no bailo porque estoy fatigado.
La tercera vez que se pusieron al baile, ella le
dijo con una dulce sonrisa:-Venid á bailar conmigo.
Y mientras bailaban, él , inclinándose hacia ella,
le dijo al oí do:

Cementerio judío en Sarajevo.
- ¿Qué habéis hecho del anillo que recibisteis
de mí en el umbral de esta misma puerta hace
hoy cabalmente un año?
Aloida unió las manos levantando los ojos al
cielo y exclamó:
-¡Dios mío; hasta ahora había vivido sin afanes ..... ! Pensaba ser viuda y tengo dos maridos!
-Os equivocáis, hermosa mía, no tenéis nin.'
guno. Y , sacando un puñal que llevaba oculto
s e ~o cl~vó en, el corazón! tan violentamente, qu~
la mfehz cayo al suelo sm decir palabra.
En la iglesia de la abadía de Daoulaz se ve una
imagen de la Virgen, con un ceñidor adornado
con rubíes traídos de ultramar. Si deseáis saber
quién se lo dió, preguntad al monje penitente
que está postrado á s us pies.

�ir.r.

579

\T!T'll)() fl.(T&lt;lTllA p()

EL MUNDO ILUSTRADO

Resultado del Duodécimo Concurso
La mayorla de nuestras lectoras se interesaron en el concurso, que consistla en
reconstruir una figura-una cruz griega,formada por fragmentos de dos de los
anuncios msertados en el número correspondiente de este semanario.
Hubo algunas subscriptoras
que nos remitieron soluciones
incompletas, pues se limitaron
á señalar los fragmentos é indicar el anuncio á que perteneclan; pero se olvidaron de la
otra parte del concurso, que requerla la formación de una figura regular, cuando menos.
Las soluciones exactas que
recibimos fueron de las personas siguientes: Sri ta. Maria del
Consuelo Zárate, de Guanajuato, Desterrados, 8; Sra. Ester
A. de Alatorre, de Guadalajara,
calle del Retoño número 3; Sra.
Angela H. de Gallástegui, de
Sombrerete, calle de Hidalgo,
59; Sra. Felicitas Z. de Hernández, de Santiago lxcuintla, Tepic; Srita. Delfina Olivera, de
Oaxaca, 3~ de Tinoco y Palacios; Srita. Carolina Herrera
Welsh, de Jalapa, calle de los
Berros, n; Sra. Maria E. viuda
de Gaviño, de México, Consuelo, x; L. Gutiérrez, Santa Cruz,
de Guadalajara, López Cotilla
490; Emma Orozco, Dirección
General de Correos; Emma Valles, Zaragoza, 21, Parral; Sra.
Isabel L. de Padilla, de Tacubaya, 2~ de Dolores, x; Sra. C.
Saldlvar de Garza, Monterrey,
V1!1a~rán, 20; Srita. Soledad Martlnez. Gracida, de
Guadalajara calle de Hidalgo, 213; Celta Cárdenas
de Berlanga,' de Saltillo; Sra. Ra_quel F: de Gar~uño,
de Tenango del Valle; Niña Mana Herhnda Cehs! de
Orizaba. Ver.; sra. c lemencia B. _de Torres, Snta.
Luisa Sánchez de G0mez Palacio, Dgo.; Sra. C.
Treviño de Sáinz1 de Monterrey; Srita. Belén Villalobos, de Parral, Chih.
..
Como el número de soluciones exactas ex:ed10 al
de premios ofrecidos, fué necesario sortearlos entre las personas arriba indicadas. La suerte fa voreció á la Srita. Emma Orozco, de México, D. F.; Srtta.
S iledad Martlnez Gracida, de GuadalaJara, y Sra.
Angela H. de Gallástegui, de Sombrerete, á cuya disposición se encuentran los premios respectivos. ...:•J

XIV Concurso de "El Mundo Ilustrado"
11
EDIFICIOS Y MONUMENTOS

L a11 corrida11 riel dolllin(Jo Jj ch Uctuóre.-~1 la izq11iacla, de arriha á 1dJ11Jo: ima 1•e1·ó,1ic11 de "Relru11- J'i
pr1guito" (Plciza ".El TorM").- lJ11 lance de 0-aon 1 (Plaza ".Jlfé.rico").- " 11lore1w de ~tlgec:m8" rle.~p,1/~ r/e
1111 r¡,,;tr, ("El Trn•eo").- A la chreclw: " Oliiquito de B egoña" 1'11 m, lance de cap11 ("Jlé.1.·ico").- Tí°C1,11 te Segura en una ve-r6n¿ca (".El 101·('0"). -C/aomt en un pase de pcclw (".1.llé;fJico. ")
1

En vista del interés que despertara el concurso de las nueve siluetas de per.
sonajes, para el cual hemos recibido ya muchas. soluciones, hoy proponemos otro
seme¡aate Y_no menos sencillo. Bastará designar el nombre de todos y cuda uno de los monumentos cuya siiueta se·ve
en esta págma. La mavorla de estos monumentos se encuentra en la República Mexicana. y los pocos extranjeros son
1e los más conocidos. Unos y otros se ven representados, con frecuencia, en tarjetas postales álbumes etc
Se darán tres premios á las soluciones más aproximadas, y en caso de haber más de t;es exactás s·e sortearán
entre ellas, los premios. Las soluciones deberán ser umitidas al Departamento de Concursos antes del' 16 de Noviem~
bre próximo. Los premios consistirán en: Un hermoso devocionario; una terracota; un primoroso sachet.

�581

EL MUNDO ILUSTRADO

580

1/1"

EL MUNDO ILUSTRADO

NOVELA ORIGINAL POR ALBERTO CHABROL

EL SUEÑO HEROICO

(CONTINÚA.)

H

IZO con lentitud un signo afirmativo.
-Y ahora, tiene usted la certidumbre de que se casará?
Otro signo, esta vez negativo.
que penetra en mi corazón y lo
&lt;lilata agradablemente.
-As! es que el buen juicio le
ordena á usteá preparar el porvenir como si.. .. como si fuera á suce&lt;ler lo peor? Pues bien, déjemt usted que te diga cómo
he visto esta preparación de su éxito, de su felicidad!. ...
Le repito que un ano en el Conservatorio bastarla para
poner en sus manos la más alta recompensa; desde entonces su fortu,1&amp; estarla hecha .... Es necesario, pues,
que usted entre al Conservatorio, Miette; pero no podrá
ser antes del Otoño; de aqul á entonces reflexione; puedo yo retenerla aqul?
Miette murmuró: ·
-Pero, ¿por qué no?
-Por qué no? Es usted tan niffa? . . Qué edad tiene
usted, Miette?
-Diez y ocho anos dos meses.
-Y yo qué edad cree usted que tenga?
Su mueca pueril fué deliciosa; alzó los hombros:
-Yo no sél Por otra parte, ,:¡ué me importa su edad!
Me habla caldo bien la coraza de viejo solterón, pero
sucede que esta coraza es de papel y que una mano de
niña la desgarra hasta arañar un poco la piel.
Respondla ahora bastante bravamente á Miette.
-Por el sentimiento que le inspiro, poco le importa, en
efecto, mi edad; pero el mundo piensa de distinta manera que usted ... y ... .si usted me mirara con sus grande~ ojos cándidos y pudiera oirme sin comprenderme,
M1ette; pero, de todos modos. yo debo decirle todo, y si
usted siguiera aquí hasta el Otoño, me verla yo pronto
acogido en todas partes con sonrisas equivocas, y en
poco tiempo, según temo, con palabras despectivas. . ..
Miette pareció comprender, á medias por lo meno~,
porque bajó los ojos y se volvió á otro lado, en tanto
que su voz temblorosa murmuraba:
-Pues bien, para evitar que usted tuviese estas molestias, me resignarla á regresará mi casa.
-Regresar allá? Está usted loca, Miette? Regresar
hacia un peligro de que tan juiciosamente ha huido! ....
Exponerse de nuevo, voluntariamente esta vez, á la persecución de un hombre que, como me lo ha declarado
usted hace un momento, no tiene la intención de hacer
de usted su esposa? .... Y en fin, su novela terminará
con lágrimas y se verla usted para siempre condenada
á una situación baja y servil! .... No, yo he pensado en
algo mejor que eso para usted .. . . y .... para los dos, porque, á pesar de sus errores hacia mi, á pesar de su ..
de su poca confianza .. .. siento que nunca, nunca, podrla
usted llegará ser para mi completamente extrana . . ..
Tost un poco después de este nuevo 'lcceso patético,
para añadir con relativa firmeza:
-Y he pensado que serla bueno para u~ted pasar ale:unos meses de aqul al Otono en una casa de educación. Muy cerca de aqul está el Conventode las Damas
de Sión, lo sabe usted; la generala Versombre irla á entrar en arreglos con la Superiora. Merlín podría ir al
locutorio cuantas veces usted lo deseara, y la generala
se encargarla de usted con gusto, ciertamente, los dlas
de salida y . .. . nos verlamos en su casa.
Verdaderamente me complacla al fin de mi frase al entrever esta corte (quién sabe, tal vez una corte preliminar de bodas) que me serla permitido hacer á Miette,
que serla entonces la protegida, la hija adoptiva de la
generala ... Entregado á este ensueño me puse á pa.
sear en el salón y perdl de vista el rostro de Miette; pe·
ro de repente un inmenso sollozo me detuvo en mi paseo.
Me volvl estremecido hacia ella. Miette, de pie, se retorcla las manos: Acudl, le tomé las manos tratando de
calmarla, pero exclamó con voz entrecortada á cada palabra:
-Todo esto .... es .... es culpa de la señorita Lambrecy .... Oh! por qué la invitó usted! .... Por qué! La odio!
Eramos tan felices; sobre todo de cinco á siete, en la
otra semanal. . . . Le tomé las manos y la atrala hacia
mi, inclinándome de manera que nuestros alientos se
mezclaban y que mis labios rozaban sus rizos ... Me
amarla Miette sin saberlo, creyendo siempre en el horizonte de su primer ensueño? Era r.e&lt;;esario que lo supiera yo, que lo supiera inmediatamente, por fin! ....
-Si invité á la señorita Lambrecy, le repito que no
hay que culpará nadie más que á usted misma .... á su
ingratitud .... á su silencio obstinado .... Abra usted, al
fin, su corazón hasta el fondo, Miette; hágamelo conocer
todo, pequeña esfinge encantadora, pequeño enigma
malévolo! ....
Miette no respiraba sino con el aliento corto, y cuando me pareció olr la confesión palpitante de ternura, retiró un poco la cabeza como en un primer gesto de pudor
que requiere huir del beso de amor ....... Mis labios casi
rozaron su frente; si la tocan, Miette no se retirará, lo
sé, lo siento; pero en seguida, qué situación más diflcil,
con su secreto feroz siempre entre ella y yol ...
De nuevo la atraje por l11s manos, que todavla conservaba en las mlas . ... la conjuré, pero derrepente, ruidos
y rumores nos hicieron estremecer á ambos . . el,a se
apartó de mi; en la puerta entreabierta cerca de nosotros, la bondadosa cara de Merlín (atraldo sin duda por
los sollozos de Miette) se adelantaba tan curiosamente
crispado por la inquietud y el terror, que Miette le lanzó una de sus más frescas carcajadas.
Por más que no me hiciera gracia la aparición de este
estúpido buen hombre, no pude menos que hacer coro
con ella, y, sintiendo que para llevar la conversación

otra vez al punto en que la dejaba, era necesario tomarla de un poco atrás. le dije:
-Puesto que viniste, dale un buen consejo á Miette:
hazle comprender que (lebe aceptar ir al colegio hasta el
momento en que entre al Conservatorio.
Merlín, sin entrar más al saUn, alzó la barba rasurada y me replicó:
-Que hable ó que no h1ble, es lo mismo. Mie:te no
hará sino lo que ella diga.... . y además, ella sabe bien
quP me lavo las manos en todo!
Hecha esta hermosa declaración, se retiró tranquilo y
la puerta volvió á cerrarse. Miette se mantenla á algunos pasos de mi, vuelta hacia la ventana . . Se ha roto
el encanto ... ella hablaba ya con voz firme, muy distinta, muy clara, aunque baja:
-Yo le suplico que me conceda hasta el fin de la semana.. el sábado en la tarde le diré si quiero ir al colegio . ... ó bien .... yo le diré . ... todo lo que usted desea
saber; y entonces usted decidirá por si mismo ....
Yo no sé si debo temer ó esperar de esta frase, pero
después de todo, decido que conviene esperar.
esto
quiere decir que estará todavla Miette unos dlas más
cerca de mi; la ocasión de hace un momento, puede volverse á presentar; ¿volverá?
No se ha vuelto á presentar. Miette ha vuelto á ser
sencillamente, (excepto en el traje), lo que era antes de
lo que ella llama: la comida Lambrecy. Pasamos los
dias junto~ ... Noto, sin embargo, que sabe gentilmente emprender el vuelo en los momentos bastante numerosos en que me pongo .....llrico ......como si la mayor
coqueta de Par!s le hubiese enseñado el arte de estas
huidas sutiles y hábiles ....... .
EL DIARIO DE MIETTE.
Lunes 30 de Diciembre.
¡Qué desenla:e tendrá mi aventura! El gran proyecto
de mi primo es ponerme en el convento hasta que pueda
hacerme entrar en el Conservatorio.
Sin embargo, Marcos me ama: lo he visto, lo he sentido; pero antes de confesármelo, antes de pronunciar
la palabra casamimto. cree tener necesidad de la bendición del mundo ...... No se casa uno con su cocinera.. . Mientras que tal vez una joven nacida del pueblo, es cierto, pero consagrada como gran artista, y además saliendo del convento y puesta bajo el patronato
de la generala Versombre ...
No permitiré que se dé el cambio á si mismo; quiero
que se case conmigo como me ha amado, porque me ha
conoci Jo en la pobreza obscura de una sirviente. Pero
de lo que ouisiera poder persuadirte inmediatame1,te, es
de la falsed_ad de e,ta novela absurda que se ha forjado
él á propósito de un amor contrariado que sintiera yo
por un joven meridional! Primero me divertl de este
error tan extravagante y me parecla también que estimulaba mis sentimientos; pero no sé por qué ahora me
irrita, me hiere, me es insoportable! .. .. Cuando lo vi
ayer que sufrla por ello, estuve á punto de gritarle: ¡Pero si es á Ud. á quien amo, si nunca ha sido otro más
que usted! v creo que eso hubiera bastado; creo oue hubiera yo podido_ reservar el resto de mis secretos para
cuando me hubiera encontrado en el querido asilo de
sus brazos, que habria extendido hacia m[ sin cuidarse
ya de las bendiciones ó de los anatemas del mundo para
MiPtte la Arlesiana ....
_Vacilaba, no me atrevla . . . tenia miedo, ¡oh, tanto
m1edol aunque no fuese más q..e de su cólera . . . . cuando
Merlin, oue me habla 01do llorar, acudió creyendo en la
catástrofe del descubrimiento y que venl!l á participar
de mi desastre con un valor que habría debido salvarlo
de mis reproches .... Porque, en fin, todo ~e resolverá
hoy, y tal vez sea mi dicha perdurable! ... .
Por lo que pudiera suceder, prohib[ á Merlin quejamás, jamás interviniera, aun cuando por un aguj~ro de
la llave viera que mi primo me despedazaba . ..
Por lo demás, Marcos y yo (que concienzudamente
he reflexionado en el partido que me propuso) hemos
vuelto á ser los mejores amigJs del mundo y casi no
nos separamos. Me cuenta ,us viajes ....
¡Oh, nuestro viaje de bodas! i!riamos adonde él ya ha
estado, por todas pa1tesl Estoy celosa de todos los gustos de su vida que ha disfrutado sin mi y quisiera participarlos ...
EL DIARIO DE MARCOS.
Martes primero de Enero.
Esta mañana cuando Merlín, mientras arreglaba mi
ropa cepillada en la silla al pie del lecho, me diJ las felicitaciones de año nuevo, sentl gran vergüenza al tenaerle,-por no haberme atrevido a algo me¡or,-el billete
de Banco que cada año le doy como aguinaldo. Me pari:c!a cometer un pecado de falta del respeto, á la vez contra un viejo pariente y contra el "Chambelán de ta
princesa," (cuyo titulo tiene siempre el aspecto de
cumplir sus funciones cerca de Miette). Por qué no le
habrla yo comprado una tabaquera de oro incrustado
de pieJra~. regalo que se .ecost1Jmbraba en el curso del
antiguo régimen.
Debo co11fesar que Merlin no ha parecido hacerse la
misma pregunta ni participar de mis escrúpulos; su gratitud so: manifestó, hasta donde puedo acordarme, en
términos idénticos á los del año pasado. y nada pudo
hac~rme pensar que me ocultaba su orgullo lastimado.
¡Por otra parte, el aguinaldo de Miette me preocupaba mucho más! Ayer sal! para buscarlo: ¡Oh, algo bonito, sencillo, sin valor, sin pretensión, sin significación!. ...

Y para ad~uirir e,t~ objeto tan sencillo, sin valor,
etc., me encammé ha~1a la calle de la Paz y la recorrl
toda buscando con lentitud y escrupulosa atención en
lo, aparadorPs de las joyerlas vii tosas .. . Nada me
gu,ta para M1ette .. . ¿Nada? Si: esa sr nija, es:-: anillJ
de oro con un brillante y una perla .. . ¡Serla tan gracioso verlo en el pequeño anular de M1ettel . .. Pero hui
par3: no caer en la tentación de preguntar siquiera el
precio . . . . ¿Eshré loco? E,e anillo que querfa colocar
en el dedJ Je esa niña seria el primero de una caderia
que me cvnvertirla en e;clavo para el re~to de mis
dlas ....
RPgresé á casa con la, manos vaclas. Pensé librarme
de ~1 perplejidad por Miette misma, que me parece que
no_t1_ene vac1lac1ones en su elección. Medirla lo que
quisiera, y yo lo traerla en coche desde la tienda que
hubiera e~cogido ella.
Pero esta mañana, como todos los anos en igual fecha, entré á la recámara de mi madre, abrl un mueble
un pequeño escritorio flamenco, cuya parte superior en~
cierra un número infinito de ca¡·oncltos en que duermen
desde la muerte de ella, todas as joyas de las mujeres
de _la familia. Vi el cajón de las sortijas ....cuando menos
qumce, Y entre ellas, una muy sencillita: un myosotis
de pequeños zafiros con una gotita blanca enmedio ....
Volv\ á cerrar el minúsculo estuche; iba á depositarlo
en m1 bolsa, para poco después. cuando Miette subiera
á recibir su lección de canto .... Entonces ¿estaba decidí•
do? .... ¡Nol ¡nol el myosotis fué vuelto á colocar en su
pequeño lecho de satln blanco y luego en el cajón y éste
vuelto á cerrar. Y sal! de la recámara Jugando con una
caden~ de mal!, antigua, á la que está suspendida una
cruz bizantina, de un trabajo curioso de esmalte.
&lt;:)rdené á Merlín q~e hiciera subirá Miette; llegó ella
ag1t~d_a, aunque sonriente y como aspirando la alegria
de v1v1r por sus pequellas y finas narices.
-Miette, aqul tiene usted esto para que se haga otro
collar, porque te':)drá que ponerse seguramente otra vez
su traje de Artesiana, aunque no sea más que para ir á
un baile de fantasia . ..
-¡Voy á ponérmela inmediatamente para ver el efectol-exclamó encantada.
Y la ol bajar la escaltra de cuatro en cuatro escalones, y de cuatro en cuatro la subió la pequena Artesiana ~iez minutos más tarde, radia':1te y embriagadora ...
Admira su nuevo collar en el espeJo y me hace admirarlo .... Los esmaltes multicolores haclan un ef~cto maravilloso sobre el corpiño de raso color de rosal. ... tan
maravilloso, que tuve que apartar mis miradas y hacer
notar á Miette, con mi voz profesoral, que habla llegado
la hora de vocalizar ... . .y pasamos un dla delicioso .. . . .
¡Dios mlol ¡Qué será de m, pasado mañana, cuando
.M1ette me haya hecho su confesión, confesión tan pura
como sus miradas, cuando yo haya dado mi brazo á
torcer y ella se haya resignado, para agradarme, á entrar al convento! . ...
DIARIO DE MIETTE.
Martes primero de Enero.
¡Victoria! ¡Ohl ¡sil ciertamente, victoria! E;toy bien
cierta de que mi pnmo :me ama; ¿de otro modo me habrla
acaso da&lt;lo esta preciosa cruz antigua que su madre
usó, según me ha dicho, cuando era joven?
J\\e ama: ¡,i! y ... á medida que mi persuasión es más
completa, mi malestar .. . ...mi .... espanto, aumentan
cuando estoy cerca de él .. . Jamás tendré el valor de
hablarle después de mañana, no, jamas! Le dir&lt;\ quién
soy yo, y le dire tambien cómo lo he engañado! . ..... . .
¡DIOS mio! s1 la herida de su orgullo matase su ternura? ....
He concebido un plan. Todavla pasaremos el dla de
mañana junto~ ...... Quizá sea el último de los más bellos dlas de mi vida . .... Luego, desde el alba, pasado
mañana, me levantaré y obligaré á Merlín á que me lleve á Angles por el rápido que parte á las seis .... y, solamente después de mi partida, mi primo encontrará escrita _mi confesión .. Y luego .. .. me olvidará ...... ¡No!
Acudirá á Angles á buscará su es.,)osa ... .
Jueves 3 de Enero.
¡Todo está perdido! Merlín acaba de llevar mi baúl á
mi recámara, baúl que llené ya con mis ropas en desorden ..... . Rosina desempacará todo esto en Angles en
tanto que yo pasaré mi vida llorando . . . .
'
¡Oh, Maese Lorioll Usted ha sido la causa de la desgracia, usted, con su pescadera y su carta de agradecimiento.
Esta mañana, después de mis ejercicios de vocalización, platicábamos Marcos y yo en un momento de descanso: me hablaba de los teatros romanos, de las arenas que hay en Provenza, de todos esos admirables monumentos cuya duración tiene algo de terrible. según
dice él, entre las generaciones que duran tan p·oco. Al
venir á Parb habla yo traldo un álbum, en el cual colecciono fotografías de monumentos con el orjeto de afiadirle lo que encontrara mejor de monumentos parisienses. Ofrecl á Marcos irá b.iscar este álbum y mostrarle
varias vistas muy hermosas de las arenas de Arle•. De
un salto llegué á mi recámara y regresé; abrl el álb.im,
y, en lugar de una fotog1 afia, fué un gran sobre el que
aparecio á los ojos de m1 primo; un sobre que llevaba esta dirección, trazada por la letra tortuosa de Maese
Loriol:

(Continuará) .

LA FIESTA DE LOS BESOS

D("El Dorado," Epopeya Salvaje.

Para "El Mundo Ilustrado."

(Sobre un pensamiento de Carlos Ledgar).

Aquella vez el héroe dormfa en una hamaca,
que 1ba y venía como va y viene la re,a~a,
con ahand1no lánguido y grave ondulación.
L'ls párpado~ de seda cubrlan los radiantes
ojos como si fuesen e~tuch?s de diamantes ....
Y sólo se escuchaba latir un corazón.

El Rey Amor sus triunfos conmemora;
su~ jardines son sueños, embelesos,
y convida á su fiesta encantadora
á sus buenos amigos: á los Besos.

Soñaba. ¿En qué soñ 1ba? .. .S~ñ1ba en cien mendigos,
inton3aS las melenas, rasgados los abr1g~s
y cóncava, la~ manos en muda implorac1on ....
A veces, por delllnte del grupo. un caballero
pasaha; y, desatando su bolsa de dinero,
lanzaba por los aires el último doblón.
A veces, por delante del grupo, una elegante
matrona de aire ollmpico y clásico semblante,
pasaba á la manera de una visión triunfal:
postrados los mendigos rendlanla hcmendje;
y ella le daba el fino pañuelu d~ ~l~o encaje,
en que bordada en oro lucia su mic1al.
A veces, por delante del grupo, un relumbrante
obispo de amrlia túnica y llrico talante,
sentla que cala sobre su dla el J!lal: . .
se persignaba; y, lleno de esplntu cnst1ano,
como limosna daba, con persuasiva mano
y gesto soberano, su anillo episcopal .... .
Después, iban pasando magnates entre flamas
de raso, áureos mancebos, deslumbradoras damas.
Y regalaban todos, con pródiga largueza,
al grupo mendicante. Y el oro, pieza á pieza,
cala sobre el suelo con golpes de martillo
y se apilaba en cuajos de alucinante brillo.
Hasta que, al fin, cubierto de limpida armadura,
pasó un guerrero, sobria y esbelta la _figura,
impávido el semblante y adusta la mirada:
como no hallase nada con que atender al ruego,
detúvose un instante reflexionando; y luego,
llegóse á los mendigos y les dejó su espae1a.
Y cuando los mendigos se irguieron á porfia,
al ver que tal espada quizás les prometla_ .
el brillo de un gran dla de ensueno y amb1c1ón,
apareció una virgen de rubia cabellera,
con actitud romántica y traje blanco, que era
un rayo de sol pálido envuelto en un vellón.
Trala entre sus manos aglomeradas flores
de vividos colores y exóticos olores,
que de una selva acaso cogi~ndo fué al través;
y cuando los mendigos la vieron asombrados,
ella acercóse á ellos y les llamó sLIJados
y les echó un m1nojo de flores á los pies ....
Entonces, aquel grupo transfiguradamenle
cogtó flores y espaoa; y oyó que de repente
sonó en las lejanlas el ~co de un clarln.
Y con aquellas flores y con aquella espada,
al buscar rumbo en una planicie desolada,
se fué serenamente perdiendo en el confin . ...

La fama de una fiesta tan hermosa
hace acudir á todos con empeño,
y hacia el palacio van color de rosa
que formó el Rey Amor en un ensueño.
A'llo tu boca fresca, carnosa y corallnea;
tu boca que se abre como una flor v1rgh,ea
dende perfuma un beso,
roc!o de tu alma dentro de un cáliz preso,
más puro y cristalino que el matinal roclo.
Amo tu breve aliento
que respirar anslo,
porque en su soplo siento
como si penetrara todo tu sér dentro del mio.
"l' amo también tu boca;
tu boca donde el verbo perennemente_ evoca
viejas tonalidades de rezos y plegarias.
dichas por las novicias vlrgenes solitarias
en los desiertos coros,
en medio de sus éxtasis y sus arrobamientos;
plegarias qu~ son versos mlsticos y sonoro~,
hechos con mis palabras y con tus pensamientos.
Amo tus ojos verdes de nitidez profunda, .
tus ojos de esmeraldas, en donde tus pupilas,
bajo el sereno brillo de luz que las inunda,
.
siempre se ven mis claras, más hondas, más tranquilas.
Ojos en donde imprime
tu alma inmaculada
su gracia milagrosa, que salva y que redime
con sólo una mirada.
Yo velo sus insomnios y su doliente lloro.
Yo amo sus pestañas, sus párpados sedeños
y eternamente adoro
hasta las transitorias visiones de sus sueilos.
Y amo también tus ojos de transparencias frias;
tus ojos donde he vbb no sé qué lejanlas
llenas de soledades y de melancollas.
Amo su luz difusa de blanca madrugada,
su errante luz de agua, llena de ondulaciones,
como la luz sagrada ,
mágica y enigmática de las comtelaciones.
Tu espiritu y tu cuerpo, tu carne y tu latido.
Sangré, calor é idea;
todo lo que se ha unido
para que tu sér sea
la humanidad de un alma que arrastra peregrina
sobre la tierra árida, su exaltación divina.
FRANCISCO J. PICHARDO.
O~tubre, 1go8.

***

Disipóse aquel sueño; y el gran héroe dormido
penetró, de una fuerza m1stenosa encendido,
en la sombra profunda como un buen !'Ofiador.
Y la sombra era á modo de una selva bravla .. . .
Y abrió, entonces, los ojos; y se vió que tenla
en la diestra una espada y en la izquierda una flor . . ...
JOSÉ SANTOS CHOCANO.

~'~
if~

/ lPi l AMilMAIE.
(INÉDITOS)

Ya llegan. Ved aquellos que alborotan
con la risa de plata de los besos:
son los de la niñez; son los que brotan
inocentes, alegres y traviesos.
Ved aquel con su traje de Romeo
que derrama sonrisas seductoras:
es el Beso Romántico, el deseo
de todas las doncellas soñadoras.
Es pobre y es poeta; de la vida
rechaza siempre el miserable yugo,
miembro de la familia ya extinguida
de que fueron Musset y Víctor Rugo.
¡Con qué respeto ven á aquella santa
con vestido de virgen, pura y bella!
El Beso de la Madre que adelanta ... . . .
¡todos bajan la voz delante de ella!
Beso ceremonioso aquel que, tieso,
viste de diplomático extranjero
Jlevando al pecho cruces: es el Beso
que llega tarde y que se va el primero.
Y esos que hablan de historias y de intrigas,
y que inconstantes de pareja mudan,
son esos Besos Frívolos de amigas
que se encuentran al paso y se saludan.
Un carruaje en la putrta se detiene;
¡qué lacayos, qué lujo, qué elegancia!
Es buen mozo y es joven el que viene
vistiendo el rojo frac con arrogancia.
Inmenso crisantemo luce airoso
en la solapa de su frac flamante;
las mujeres se dicen: ¡qué buen mozo!
y los hombres exclaman: iqué elegante!
Adora la champaña, el baile, el juego:
es el Beso de Amor, que cuando besa
todo en él es pasión y todo es fuego,
y quema, y arrebata, y embelesa.
Nadie faltaba al comenzar la fiesta,
y se escucha uu murmullo alegre, inquieto,
cuando comienza á preludiar la orquesta
los primero~ acordes del minuete.
¿Quién es aquel que llega de improviso
con extraña faz, pálida y fría?
¿Por qué viene, si nadie le dió aviso,
á interrumpir la fiesta y la alegría?

Para "El Mundo Ilustrado."

*

Un Solitario Amor

La nocte era fría, callada y muy negra;
los astros brillaban más tenues que nunca;
en ronda siniestra graznaban los buhos
y el viento silbando azotaba las tumbas.

Se detiene; los labios no desplega,
pero todo ante él quedóse inerte .. . .
No lo espera ninguno y siempre llega . . . . . .
Es el último Beso: ¡el de la Muerte!
GUSTAVO

y.~¡ ;iéJa~· en· t~- i~iiio -,~·P¿Ii~e .Añiói'a mi~
florecio en la floresta de mi melancolla,
inmutable, y eterno, tu amor espiritual.

Los brazos tendidos, palpando en las sombras
y hollando las plantas espinas agudas,
vaóaba yo en tanto, sin guía ni rumbo,
cu:1 mudo fantasma de triste figura.

F. U!trbacli.
Amo tus finas manos de tenues palideces,
tiernas y cariñosas;
tus .manos donde, á veces,
tibias y perfumadas , como si fueran rosas,
se rompen tus caricias llt)nas de timideces.
Amo su roce ágil, su piel humedecida,
sus azuladas venas por donde va tu vida,
y su contacto suave,
intenso y misterioso como el calor de un ave.
Y amo también tus manos
que imitan como vuelos trémulos y lejanos,
si rápidas se alelan ó Intimas se enlazan ,
curvas y oscilaciones, que en mis ensueños trazan
sendas de redención. Y en mi melancolía
parece que tu mano piadosa é inocente
sigoa sobre mi frente
tu religión, que es toda la luz del alma mia.

En el laberinto de los mausoleos
yo vi que un espectro fugaz de ultratumba
seguía mis pasos, tal vez intentando
• cubrir mis pesares con su larga túnica.
iQué dulces fruiciones las que allí sentía .. ,
La vida es un golfo letal de amargura
y acaso nos brinda consuelo y descanso
al linde borroso de la calma única . ...
¿Y á d6 dirigía mis pasos furtivos?
No sé; solamente deduzco, en mis dudas,
que entonces buscaba consuelo á mis males
y alivio á mis penas vagando entre tumbas.
R ANULFO P ENAGOS.

F.

A G UILAR,

~~
if~

SIMBOLO
En el mármol jaspeado de la mesa consola
hay un cofre que guarda para siempre tus rizos·
y no muere la gloria de sus negros hechizos '
como muere en la playa el temblor de la ola.
Está oscuro el ambiente. La campiña está sola:
es Invierno: hay un vuelo de menudos granizos
que en los árboles secos ponen una aureola
como blanca diadema de diamantes postizos.
Y qué tristes los campos en sus albos relieves....
Se dijera que el blanco fulgurar de las nieves
simboliza, inconsciente, tu vejez prematura.
Pero ensaya la n ieve su ritual despedida:
iy los campos se cubren otra v ez de verdura . . ..
y en ti queda la nieve para toda la v ida!
Matanzas, 1908.

A GUST Í N A COSTA.

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EL MUNDO ILUSTRADO

583

EL MUNDO ILUSTRADO

Confecciones de Ultima Moda
dorada aurora de una dicha imprevista, como de
las sombras de la noche se levanta la luz deslumbradora del nuevo sol, radiante de esplendor.

CRONICA
•
L triste Noviembre anuncia su llegada
la fúnebre voz de las campanas que
tocan á muerto; los enlutados
crespones flotan en estos días por
todas partes¡ diríase que también la Tristeza celebra su fiesta con solemnes y expresivas ceremonias; en el obscuro y fresco verdor de los cementerios tiende sus melancólicas galas en una lluvia de simbólicas flores; rosas blancas que semejan almas tristes, violetas y heliotropos, con sus
trajes de luto religioso; pensamientos negros, poéticos representantes del duelo, y azules nomeolvides, suave y delicada imagen de la fidelidad y
del recuerdo. Bajo la húmeda sombra de los árboles,
en la tranquila soledad de la ciudad de los muert&lt;'s, las flores y las almas llegan como una oleada
de brisa, en cuyas alas la vida y el afecto vienen
á saludar, en el más poético y delicado de los
idiomas, á los seres queridos ausentes para siempre¡ los pétalos de las flores y el llanto de los
ojos caen como piadosa caricia sobre las olvidadas tumbas. ¡Dulce y encantadora poesía la de los
cementerios! ¿Gustarán de ella, también, mis amables lectoras? Los espíritus delicados y afectos al
placer inefable de la contemplación, han amado
siempre esa forma poética en que se presenta la
tristeza de la muerte, y muchos poetas y artistas
excelsos han ido á buscar, en la paz de lós cementerios, nuevos impulsos al vuelo de su inspiración para cantar la elegía de las lágrimas, de las
cuales dijo un escritor de talento poco común:
&lt;qu-itadle á la vida las lágrimas, y le quitaréis lo
mejor,. Allí, entre el perfume de las madreselvas
y de las rosas, bajo la alta bóveda de los árboles,
cuya sombra de fino encaje besa los mármoles de
las losas que cubren los sepulcros; mientras los
pája1os en las ramas cantan la alegría de la vida,
tan cerca de la muerte, allí no se siente espanto
ni tristeza: una suave melancolía, amable como
el descanso y elevada como el ensueño, viene á
hacer grata compañía en la apacible y misteriosa
región de las tumbas. Todo se va perdiendo en la
lenta agonía de la luz¡ el silencio llega como el
dueño de aquel sitio tranquilo y solemne¡ las
puertas van á cerrarse: es preciso partir; mas en
la vereda estrecha y sombría se encuentran los
últimos visitantes de los muertos¡ bellas enlutadas apresúranse á salir, volviendo por última vez
sus ojos velados, en los cuales, como la luz del
crepúsculo, flota una tierna y postrera mirada. Los negros velos y las telas de luto parecen
aumentar su misterioso encanto.
Hay una ventaja indiscutible en esos atavíos, y
es la elegancia que en sí tienen, comunicando, á
quienes los llevan, una severa distinción. El insustituible crespón inglés es, como siempre, el
adorno obligado de estos trajes, los cuales se
adaptan siempre á las indicaciones que la Moda
va ofreciendo en sus diferentes confecciones. Hemos visto un elegante modelo de traje para luto
riguroso en cachemir liso, con sobrefalda que se
prolonga por el frente en un ángulo hasta la orilla del traje¡ la falda interior es toda de crespón
inglés, lo cual da á este modelo gran originalidad¡
en la parte inferior lleva tres bieses del mismo
crespón. El cuerpo está hecho en cachemir liso,
con hombreras de estilo japonés, adornadas con
tres bieses de crespón y abiertas sobre un delantero de este mismo crespón alforzado. En la elección de los sombreros para luto hay una marcada
prefuencia por la toca, con su largo velo flotante que cae cubriendo la espalda, alargándose más
ó menos, según lo riguroso del duelo. Estos sombreros son los más propios y discretos para el
luto de esposo, aunque la viuda sea joven. Para
Cltalquicra otro panmtesco, aun de los más cercanos, puede aceptarse la forma de sombrero que se
prefiera, siendo siempre indispensable el velo por
detrás¡ éste puede ser de crespón inglés ó bien de
gasa opaca. El velo en el rostro es también un requisito indispensable en el luto riguroso; pocos
accesorios del adorno femenino tienen tan grande
influencia como este para favorecer al rostro. Las
líneas se suavizan bajo los pliegues del velo, y la
tez aparece más tersa y suave á través del vaporoso tul de luto. Tal vez muchas de mis queridas
lectoras sabr.in, por experiencia, cuán frecuentemente sucede que la belleza, adornada con los
atavíos de duelo, suele ten'der mágicas redes álos
corazones, y de las negras gasas se desprende la

---•r'"

o

MARGARITA.

CHAMINADE

G

Moda, que opina en todo como una sultaa, y hace y deshace á su gusto, ha dado un
ºlugar muy distinguido entre sus músicos
predilectos á la exquisita Madame Cecilia Chaminade.
Todos los pianistas, en la actualidad, interpretan su música. Los principiantes hacen esfuerzos
por vencer las dificultades de esos arabescos dibujados en tonalidades raras; y los artistas acabados encuentran en esa música original amplio
campo donde desahogar alguna emoción íntima,
ya sea de pena, ya de jovial alegría. Porque la
música de la Chaminade lo tiene todo: el canto á
la felicidad y la elegía al dolor. Hay en sus notas para todos los gustos.
Hoy tenemos el placer de ofrecer á nuestras
lectoras el último retrato de la distinguida com-

positora. Madame Chaminade nac10 en París¡
tiene cuarenta y siete años. Cuando apenas era
una niña de ocho, llamó la atención de Bizet por
su manera especial de tocar el piano; ya acusaba
una personalidad desde entonces. Comenzó á estudiar con el gran maestro Le Couppey, y á la
vez tomaba clases de armonía y fuga con el profesor Savad. Tocaba música de cámara con Marsick, Delsarte y Godard.
A los 18 años se presentó por primera vez ante
el público, obteniendo un éxito completo. Y poco después comenzó á dedicarse á la composición.
Sus obras causaron la admiración de Ambroise
Thomas, quien decía: «Esta dama no es una mujer que compone, sino un compositor que es una
mujer).
La sei'íora Chaminade es viuda, hace dos años
que murió su esposo.
Todas sus composiciones son bellísimas é interesantes. Sus romanzas para canto son interpretadas con delicia por sus adoradores, y la artista
tiene predilección por ellas. &lt;Para estudiar mi~
romanzas,-dice- aconsejo y recomiendo much:&gt;
al cantante que antes de hacerse cargo de la música, lea el verso y lo entienda. Hoy, todo lo hacen los
versos; y el idiom:1 francés, especialmente, cuenta con un tesoro de exquisitos poemas quintaesenciados en unas cuantas palabras. Sabiendo el sentido del verso, posesionándose de su si~nificado,
la expresión de la pieza está ya salvada. Ye jamás he puesto música á versos que no hagan
en mí una profunda impresión¡ y siempre los escojo sentimentales y delicados. A ellos, seguramente, debo la mayor parte de mis éxitos; á ello,
me acojo siempre, y de ellos espero todo. Las p~labras de mis romanzas han sido traducidas al
inglés; pero yo prefiero que se cante1;1 en fra11cés,
pues mi oído ha buscado con cuidado y pacien-

cía que el sonido de la nota y el de la sílaba que
le corresponde, guarden perfecta armonía, y ésto
tiene que perderse al ser traducido á otro idioma. Recomiendo, pues, que se prefiera el mío.
Una vez comprendido el significado del verso,
debe el cantante estudiar, muy despacio, las notas, teniendo cuidado de no equivocarse, porque
un equívoco al principio significa un equívoco
hasta.el fin-al menos en mi experiencia como
maestra, esto es lo que he observado siempre- y
por eso recomiendo mucho que las notas se lean
lo más despacio posible. Opino que no hay nada
más propio para el cantante que -icompañarse por
sí mismo las piezas. Con dos ó tres años que se
dediquen al piano, basta para pnder acompañar
mis romanzas. El cantante, si no se acompaña, no
es.tá completo,.

•

L traje sastre sencillo, con la
falda plegada y el saco corto,
poco más ó menos será la hechura dominante de la estación. Tenemos, además, el saco
entallado, complemento elegante del traje sastre. El más
«chic&gt; de estos paletós será
el jaquet con ó sin chaleco, y pued~n elegirlo ~as
señoras cuya figura les permita aspirar al estilo
severo.
Hay que atender, además, al corte y á la hechura, para completar el conjunto elega~te de uno de
estos trajes. Los forros y entretelas tienen que ser
de muy buena calidad y muy bien arreglados, para producir el resultado que se desea e]\ estos esti los de supremo '.!11sto.

USOS DE SOCIEDAD
N otra ocasión dijimos á nuestras lectoras
algo sobre el placer de la buena conversación, del que tan poco se disfruta actualmen- - - - te á causa de varias circunstancias, entre otras, la facilidad con que se mezcla la murmuración en todos los círculos sociales, impidiendo, de este modo, tratar de asuntos verdaderamente agradables é interesantes. Hay también otro obstáculo en las visitas y reuniones para lograr que la conversación sea expansiva,
franca y animada. Con frecuencia se observa que,
cuando está11 reunidas varias personas, no se
acostumbra formar grupos entre las más conocidas é íntimas de ellas, á fi11 de conversar de una
manera grata y cordial, pues sin haber una razón determinada, ésto causa mal efecto en todos
los círculos de reunión, y así, es preciso tener
una conversación general v en voz alta. Esta costumbre tiene varios incoavenientes, entre los
cuales, el primero es, sin duda, establecer la necesidad de que una sola persona vaya sucesivamente haciendo el papel de &lt;confereucista,, y todos los demás, de oyentes. Como no puede haber
el mismo grado de confianza ó de simpatía entre
los concurrentes, esa conversación, generalizada,
tampoco puede ser agradable á todos, dando por
resultado una completa falta de expansión y de
atractivo á las reuniones. Formar diferentes grupos entre la concurrencia no significa, de ningún
modo, hablar en voz baja, ni faltar en lo más mínimo á la buena educación: es simplemente buscar la compañía más propia y más grata para tener un rato de agradable y franca comunicación.
Así vemos, con frecuencia, que el conversar de
arte, ó de asuntos sentimentales, no es ni poco
agradable á los que desean tratar de política, historia, ciencia ó cualquier otro motivo ajeno á
los a11teriores; y aun cuando la cortesía social
obliga á ser flexible á todas las conversaciones y
á procurar que los demás estén agradados, no se
encuentra en este esfuerzo de complacencia lasatisfación que podría tenerse si con la más amplia
libertad se eligiera e l grupo de personas con el
cual se encuentre más semejanza de ideas é inclinaciones, ó cualquiera otra simpatía individual.
Los recién presentados en la casa tienen, de este modo, mejor oportunidad para evitar la natural reserva que se experimenta en un círculo de
personas desconocidas¡ y de la cortesía de los
dueños de la casa depende ya solamente poner
en relación á los antiguos amigos, con los que
han sido presentados nuevamente.
La conversación, de este modo, será franca y
cordial, y tendrá todos los encantos que ese desahogo del espíritu puede tener¡ no habiendo -ya
el justo y natural temor de fatigar á los concurrentes con asuntos que pueden ser muy interesantes para algunos, pero tal vez fastidiosos, y sin
ningún atractivo, para otros. No puede negarrn
que, á veces, es una verdadera contrariedad escuchará alguna persona monopolizando por completo la conversación, y todo el resto de la concurrencia soportando con a~pecto de resignación
mal disimulada, aquella interminable catarata de
palabras sin interés ni atractivo para muchos de
los presentes, hasta que alguno de ellos, con más
audacia y resolución que los otros, se despide
brevemente, dando. con esto, feliz oportunidad á
las demás personas para imitarle siu tardanza.
Es probable que, si en nuestras reuniones se admitiera cierta libertad á ese respecto, éstas tPndrían más atractivo y se extendería la costumbre
de frecuentar los círculos sociales.

También se llevan levitas que generalmente
llegan abajo de la rodilla, y convienen solamente
á las mujeres de alta estatura. Realmente se necesita una esbelta figura para llevar bien el paletó
que llega hasta la rodilla; hay una inmensa variedad de modelos en dichos paletós, de formas
excéntricas y con mayor ó menor atractivo. Los
hay enteramente lisos¡ otros, adornados con la
misma tela, en sesgos ó tablas, que vienen de la
manga al centro de la cintura, á fin de que ésta sea
reducida y los hombros anchos.

Aunque la combinación de tres colores parece
de pronto extraña, lo cierto es que algunas telas,
nuevas para estas confecciones, vienen combinadas así; pero solamente en tonos muy suaves y
para ser llevada, por damas de aspecto distinguido y de gusto refinado. A cierta distancia, estas
telas parecen de un color indefinido. Las rayas son
muy comunes, pero los «plaids, tienen la supremacía. Los paños f.inos de fantasía entran también
en la hechura de trajes &lt;plaids) ó rayados, y
agradan, sobre todo, por su novedad.
Los paños lisos de buena calidad serán muy
usados en la próxima estación de invierno para
los «trajes sastre, más elegantes, cuya perfección
depende, sobre todo, del color y de la correcta
aplicación de los adornos. El terciopelo, ¡!alón,
encaje gn1eso y bordado de trencilla ó soutache,
serán los adornos preferidos para este estilo de
trajes. Los paletós serán de treinta pulgadas,
más ó menos, en forma de jaquet, ó bien entallados y de forma caprichosa. Todos se llevarán muy
adormdos, con chalecos, vtteltas, puños, y en raros modelos, con grandes bolsas.
Las faldas cortas llegarán al tobillo ó al empeine del pie, y las tablas tienen ya una completa
aceptación.
Los paletós serán de di versos estilos; el «prin-

ce chap&gt;, y formas parecidas á éstas, tendrán mucha privanza. Son los de est~ estilo, medio entallados, y su elegancia depende exclusivamente de
la corrección de su corte y de i:u hechura. Los
nuevos modelos de paletós entallados traen, por
el frente, las esquinas cuadradas en oposición del
jaquet
Son, sin duda, muy elegantes para algunas personas¡ pero en general favorece más el corte de
jaquet.

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lE.\Ccllllcmn&amp; Il}¡cm~ittfo&amp;

Damos aquí á nuestras lectoras unos breves
apuntes sobre algo de economía doméstica, pues
en este asunto, cualquier detalle puede considerarse importante, desde el momento en que, reuniendo en conjunto esos pequeños cuidados, insignificantes en apariencia, se encuentra como resultado el orden y la economía que toda buena
ama de casa debe tener siempre presente en el
gobierno de su hogar.
Es preciso no poner nunca el agua caliente, casi hirviendo, antes de soltar el agua fría en las
tinas de baño, porque nada maltrata tanto su esmalte como eso. Debería colocarse esta advertencia en todos los cuartos de los baños públicos,
para que las personas que hacen uso de la tina,
tomaran [las precauciones necesarias á ese respecto.
Para limpiar alfombras y tapetes, es muy útil
la siguiente composición: Se deslíen 250 ¡!ramos
de jabón y se ponen á hervir en medio litro de
agua; se añade otro medio l itro de agua caliente, en la que se habrán disuelto 15 gramos
de sales de tártaro¡ luego se limpia el tapete ó
alfumbra con un cepillo duro, mojado en esta
mezcla, frotándMe á lo largo del hilo: y se
quita la jabonadura con un lienzo mojado en
agua fría. Si la alfombra tuviese mucho color verde, se añade á dicha composición una taza de vinagre, para que no se destiña la alfombra.
Al hacer pasteles, debe emplearse siempre azúcar de clase superior, que se pasará antes por un
tamiz fino. Si en la confección de los pasteles
es preciso usar cáscaras de naranja ó de limón
para darles aroma, rállense éstas y luego humedézcanse con un poco de coñac.
También es conveniente cubrir los moldes de
los pasteles con papeles untados previamente
con mantequilla, y tener listo otro papel engrasado para ponerlo sobre el pastel, que después de
estar bien cubierto, se le pondrá encima el fuego,
si se ha de dorar por la parte superior.
Para limpiar los espejos debe usarse un jabón
llamado de arena, y en seguida se limpiarán con
algunos lienzos de franela, á fin de que no se empañen, como sucede cuando se limpian con cual·
quiera otra clase de lienzos, de los cuales se desprenden pequeñas motas.

00

Para Estar Bien en Casa
Desde hace algunos años que los ingenieros han
tomado la costumbre de inspirarse, para la constru;:ción de las casas nuevas, en el estilo Luis
XVI, lo cual es, sin duda, muy gracioso cuando
se hace con gusto; pero es muy molesto en los
momentos actuales, eo los que están de moda los
muebles antiguos de la época del Renacimiento y
aun de épocas anteriores.
La separación de las piezas de la casa por medio de vidrieras anchas con vidrio; cuadrados
pequeños, es muy molesta en este caso, á pesar
de que tiene su utilidad, puesto que permite que la luz se reparta de una manera uniforme
en todo el cuarto. Pero estos comentarios no tienen ninguna utilidad puesto que el «modern-style»
de la arquitectura se ha impuesto y nada lo hará
variar¡ lo que hay que procurar entonces es armonizar este e~tilo de la mejor manera posible
con los muebles que poseemos.

Las cortinas llamadas &lt;misterios,, con que se
adornan esas vidrieras, son una magnífica transición entre el estilo de la casa y el de los muebles¡
por lo tanto son artículos á los que se debe dar
la mayor importancia. En lugar de hacer uso de
las sedas ligeras de colores blanco, verde ó ro~a
claro, que se asocian tan lindamente con los estilos frívolos del siglo XVIII, se usarán sedas antiguas, con los matices rosa viejo ó rojo viejo, tirando un poco al frambuesa. Este último matiz
es caliente y anima mucho las piezas. Lo~ muebles de encino y de caoba se destacan de una manera admirable sobre él. Las grandes cortinas de
las ventanas se hacen de los mismos colores, lo
que da un efecto muy arrullador por las noches á
la luz eléctrica.
Pe-·o si la decoración estilo Luis XV ó Luis XVI
es molesta en los comedores y en los salones de
recibir, en cambio, en las recámaras es el ideal soñado. En efecto, nada es más gracioso ni más coqueto para guardar los sueños de una mujer hermosa, que las delicadezas de estos estilos ligeros
y finamente elegantes.

***
Las personas que no dispongan de bastante espacio para hacerse un budoir, podrán improvisarlo en su mismo cuarto de tocador. En este cuarto
íntimo, al que penetra la lnz después de haber
pasado por pesadas cortinas, la «chaise-longue&gt;
está indicada, una &lt;chaise&gt; di vid ida en dos ó tres
partes, á menos que se prefiera la antigua silla de
respaldo tendido, cubierta de brocado ó de seda
clara. Esta se cubre, á su vez, con una malla ó con
una piel de color chinchilla ó blanco. Sobre el
respaldo y los brazos se acumulan un sin fin de
cojines redondo~ de muselina antigua, cubiertos
con encaje de Cluny ó de Valenciennes. Estos cojine$; para que sean más suaves, se les llena de
pluma fina y se les reviste de satín rosa niel, cu-yos tono~ tenues son esclarecidos por la cubierta
de encajes.
Los cojines redondos son preferibles á los cuadrados porque no se gastan de las esquinas.
Naturalmente que tanto los cojines, como sus
cubiertas, las de los muebles y todos los trabajos
de co5tura ó de tejido, deben ser hechos por la
misma habitante del budoir, para que todo esté
en tono. No se comprende cuánta importancia tiene este detalle. El trabajo de la mujer está en
mejor armonía con el cuarto y con la atmósfera
que se respira en él que el del mejor tapicero. El
trabajo de la ama de casa da al cuarto un sello
de mayor intimidad y más &lt;en casa&gt;.
Además de significar esto una economía considerable, es una satisfacción encantadora el poder
ejecutar esos trabajos, eu los que se revela el cariño de una mujer por su casa. Cada objeto toma
algo del pensamiento que lo inspiró. se impregna
del sentimiento que lo creó y contribuye así á la
intimidad del cuarto más íntimo. Con un poco
de gusto se puede hacer infinidad de combinaciones con muselina, bordados y encajes.

.

"•

Tanto para las recámaras como para los cuartos
de tocador, son muy buscadas esas antiguas mesas para peinar que se llaman &lt;marquesas,, de madera de rosa, llenas de cajoncitos, de tabletas y
de rinconcitos para secretos que hacen pensar en
lo que tendrían que esconder en ella~ nuestras
abuelas. Si no puede uno permitirse tales l ujos, lo
que es muy excusable, se hará uso de una mesa
de madera, barnizada de laca blanca, con una cubierta de muselina con encajes y protegida por
un cristal biselado del tamaño exacto de la mesa.
Un espejo con marco blanco, barnizado también,
de laca y dos candelabros son todo el adorno de
esta mesa, el cual se completa con la infinidad de
pequeños objetos que tan bien conocen las muchachas coquetas: polveras, trastos más ó menos
~~r::~~!do~eªs t;~~! ;~~le~:!:t!~~:Ja:f:~~•1!~~
damente esta mesa de tocador. Para terminar diremos que algunas damas que pueden darse el lujo de tocadores elegantes, prefieren la mesa blanca laqueada por parecerles más cómoda¡ además.
se pueden substituir los objetos costosos que se
venden en los grandes almacenes, por otros que
no son de tanto precio, pero que tienen un sabor
más personal en su elección.

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FoT. Fí~LIX,

DE

PARís. - MonAs BÉr1rnn DAVID.

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FOT FÉLIX DE PARIS
' . - MODAS PERDOUX,

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Salida ele teatro 6 de baile. Lujoso manto zibelino, de color chinchilla; el cuello es de nutria, en
forma de esclavina r vuelto hacia abajo; en la orilla está guarnecido de pequeiías colas

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Traje de baile, hecho en velo azul de Sajonia, bordado
de oro. Este elegante traje, estilo imperio, lleva sobrefalda,
derecha por el frente, cayendo ligeramente por l~s lados.
1 El corpiño tiene una ancha franja en forma de cinturón,
bordada de oro; el escote es redondo, guarnecido en la orilla de soutache. Las mangas son hasta el codo, completamente bordadas de oro.

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�VICTORIA

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La Cerveza de la Aristocracia
La Colonia Alemana la prefiere porque es igual á la mejor que se
fabrica en aquel país.

Sin Rival por su Calidad
Ligera, digestiva y al mismo tiempo nutritiva. Es de las más finas
que se elaboran en México.
Uno de los mejores triunfos de la Cervecería T oluca y México, S. A.

-1----..----------------------

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                    <text>L
Registrauo como artículn

Año XV-Torno 11

l

1

UNDO LUSTRADO
&lt;• /S&lt;''5Unda claRe, ""ll 3 de No\'iembre &lt;le 1894.-Impreso en papel de las Fábricas de San Rafae l.

México, 8 de Noviembre de 1908
Vidas Viejas y Flores Nuevas

..

De un óleo por A. Gedovius, para "El Mundo Ilustrado."

Número 19

�Jllt Mtl'NDO ll,t1S'.11RADtl

i'éeompensa nntic1pac1a c1e incontables sa•
críficios. Por eso son solemnes .v suntuosas;
Director, Dr. Luis Lara y Pardo.
Gerente General,

ALFONSO E. BRAVO.
OFICINAS:

Oalle de Al!t\rn n1ímPrn 9. México. D. F. Ap'\rtado t&gt;&lt;&gt;S·
tal 2.á70. T ..léf 1oos: Ertc,,sr,n. 1476.
Oompañfa Tdef.ínlca, 471.

--

PRECIOS DE SUBSCRIPCIÓ!i;

Jea la Ct11dad .............................. $ 1.2:'i
F.n lo,, F,,tadO!l. ......... .. .. . . . . . .. . . . . . .. .. . 1.:,0
En el Extranjero.............. . .. .. .. .. . . 2.00
NÚMEROS SUELTOS:

F.n la Owpltal. ........................... $0 3.5 cs.
En lns F.st,\OOS ..... . .................. i-0.!\0 cs.

La Gran Apoteosis
L

A mujer tiene, en sn Yidn,

tln solo día dr grnndeza .Y
Lle apoteosis: el de su boda.
De niiia, \'Ístrnla sus padres dr blanco, préndcnla
l'l ,·clo albo, ponen en su
mano el ramillete ele rosas y la llernn al
templo tí ofrecer flores á :\!arfo. Los ojitos
nc&lt;r1·os chispean, las pupilas azules brillan,
so;ríen lo, labios nacarados, Hotnn al ,·il'nto las perfumachls cnhellprm,; .r el enjambre
de palomas, al pie dt&gt;I 11ltar, lanza sus arrullos en forma ele cánticos.
~lás tarde, en los umbrnlcs de la ndolPscencin, el capullo, vronto :1 entreabrí l'M', ve
brillar .r siente ele nul'rn C'n sus J&gt;l~talos el
tibio calor de los rayos del ciclo. \'ueh·e la
niña n re,·estir las· alb,1s vestiduras .r los
bhincos ,·rlos, y, prnstero1ula 01 nl. ,·ez ante
el altar, n' venir lmci,t ella la hostia hlanq.,
uísima, emblema ele pureza .r de re&lt;kn'.:1011.

.Más tarde, .r ya rn tmlo &lt;'l &lt;'splenclor &lt;le
su belleza, el primer baile despirrta su coraz6n á las emocion&lt;'s misterio;:as; la paloma blanca .r la rosa, mística se transforman
en ágil y alada mariposa, .r, por la primera
vez, la joven se siente hzlla ,\' se si&lt;'nte mujer.
Pero estos esplendores, de los que es centro de com·ergl'ncia y foco &lt;le irradiae:ión.
palidecen al fulgor del gmn día.\" ante la
deiticación de hl gran apoteosis; .r si al pie
de la Yirgen ern paloma, ante el comu lg-atorio, ángel .V en el baile, rrinn; ante el altar
y bajo la corona de azahares .r las tem1es gasas, se transforma en diosa.
Jamás la mujer es mús bella, jamás se la
siente más pura y mns intangible, jamás se
la ve á la yez más ruborosa .v mns md ia.nte,
más tímida .,· más triunfal que l'I día &lt;'11 q ul'
entrega su corazón, su albedrío y su &lt;l&lt;-stino al que ha de ser su t&gt;sposo.
Para ella aquellas flores .r aquellas l11ces;
en su honor aquellos himnos .r aquellos homenajes; para su ambiente aquellos perfumes. ,
Todo,s los que la han amado la han colmado de dones, como las l)uenas hadas á los
recién nacidos -:i· vienen á formarle cortejo
y séquito de honor.
Cuando envuelta en nubes, como suelen las estrellas, ~- arrastrando cauda como
los cometas, llega al templo rodeada de toda su corte, seg·uida de pajes, rodeada de
damas de honor y de caballeros sirvientes,
clavadas en ella, como en una aparición,
todas las miradas, inclinadas como al paso
de la soberanía, todas las frentes, la mujer transfigurada, no tiene de humano más
que los lineamientos y aparece, á la vez,
ángel, reina y diosa.
Las fiestas nupciales son la reparaci6n
que ofrecemos á la mujer de la obscuridad
en la que la hacemos vidr. de la ~sclavitud
que le yamos á imponer, Lle los dolores y
de las angustias que la esperan: son una

por eso, aunque duran un instante, rnlen lo
que toda una existencia.
Al confiar 1í la esposa un tesoro clr honra
que gual'dar, al imponerle la maternidad
con todo su cortejo de dolores .v de responsabilidades, al exigirle labre nuestra clich1t
con su amor, con su belleza y con su virtud,
sabemos qur no llr.vamos una emperatriz :í
su sol io, sino más bien una vídima, 111 sacrifitio.
Y al rer que va .'loo riente :í la pirn, como
al &lt;rLeocalli» sangl'iento h1s \'Íctimas inmolachls á IIuitzilopoxtli, tenPmos, indi,·ichrnl
y colecti\'ameute, la ,·idenc:ia de la sublimidad de aquel sacrificio. .Y no queremos otra
cosa, que hacer arder en el altar todas las
luces, que reg-ar en l'I pa,·imrnto todas las
flor&lt;"s, que evaporar en la atmó!-.fera todos
los perfumes .v que encender eu el firmamento todos las astros.
Quisiéramos que tocia la sot iedncl .,· tO(fa
la Naturnleza fueran testigos de la sublimidad ~- la grandeza clt&gt; a&lt;¡ul'lhL inmolación
mi unta ria de tant,1 belleza. de tanta ht•rmosura .r ele tanta, \'irtucl 111 bi1•11 de la Naturaleza~· dr la espetie; quibi~ramos, ante
aquel holocausto, todas las prn!-.tP1·naciones
y todos los homenajes. y q ne tocios lo!,, Jll'chos exhalaran el himno ti innfal q11e debe
acompaiiar al sacrifkio á lodos los hPrnísmos.
Por srntirse, n11nque no Sl':l má..; que un
inst:rnte, superior á todo y :í todo.s; por
,·er.sl'. una, rez 1:,iquiera, la cscla,·a tra11~formada en sob:-ra11a; pur !-.l'lltir.,,e, n111u111c
sólo un punto, árl.,itrn .r su l ,yug-adorn, hl
mujer se rrsignn á ese camino del calrnrio
que se llama la maternidad.
Ya espos··, su cab¿za, un solo seguulo
nltirn, tl'ndní que clohll'g-;lrse a11tc las exigrncias .,· las nPtesidades de su nuern existencia; tendrá que seg11i 1· amando de~deñada, que seguir ob:drcicndo menospreciada .r tiranizada, q uc seg·uir 1:,ipndo fiel
cngaiiad,1, que maní fcstarse satü,feclm hm ta de la miseria .r drl oprobio, ., que ostcnt:1r la srrt&gt;nidad en la frente .r la dulce s01:risa en los labios.
Pasados los µrimeros transportl's, el hombre rnl\'erá á la brega .r al combate diarios; su cankter se agriará por los fracasos
de la ambición ó los desdenes de la fortuna; querrá encontrar en el hogar lo 'l ue en
\'ano ha buscado en la calle; .r la mujer, tan
herida como el hombre por l'l desencm1to,
por el fracaso .r también, ií yeces, hasta. por
la miseria, y la ignominia, deberá consolar
en \'ez de blnsfcm:1r, sonrl'ÍI' en vez de llorar, ,v prestar al hombre el npo,ro .,· el consuelo de que tanto ha menester ella misma.
En rnno la humanidad ha progresado tanto, en rnno el derecho .Y la justicia han realizado tantas conquistas, en rano las costumbres se hnn dulcificado y las le.res se
han hecl10 m:ts .,· m:1s protectorns del débil:
todal'ía ho.r, como en ht edad de piedra, PI
hombre trabaja mrnos, sufre menos .Y alcanza ma.ror bienestar, grandeza y g-loria
l1t1e la mujer.
Tocla\'Ía ho.r, como entoncPs, la mujl'r
pelea al lado del hombre; .\' después de la
victoria, es á él á quien se corona de laurel
y es ella la q ne pn~pam el festín y si1Te á
los comensall's el banquete.
La mujer, con sus Yirtudes, ha de neutralizar los ,·icios del hombre, con la economía reparar la procligitlidad, con la fidelidad pagar la inconstancia .\' todavía ha de
compartir las miserias y el oprnbio, que
alentar la debilidarl, que consolar la decepci6n, que curar la enfermedad y que afrontar la muerte para chtrnos hijos.
En cambio de todo esto, sólo le ofrecemos In, apoteosis de su fiesta nupcial.

DR. M.

00

FLoRES.

CRONICA CIENTIFICA

599

i..lL ~túNDO tLt1STJUí&gt;O

Ferrocarril de Colima á Manzanillo

los Sentidos y su Evolución

HACE

mucho tiempo que Jorge
Wilson definió los ór.!(anos de
los sentidos como las «sendas
del conocimiento&gt;. Esta definición es excelente, pues claramente señala el papel que
desempeñan los ojos, los oidos
y demás órganos sensoriales
en la vida. No vemos con los ojos, ni oimos con
los oidos; éstos no son más que los medios para
trasmitir al cerebro las sensaciones producidas
en esos órganos por la luz y por la vibración sonora.
E,tos no tienen poder de discernir. No hacen
más que recoger y registrar las impresiones que
reciben del mundo exta,or para trasmitirlas á
las celdillas cerebrales que están destinadasá ocuparse de ellas. Después, estas celdillas clasifican
las impresiones recibidas, dictaminan acerca de
ellas, y de esta manera se despierta el discernimiento, y se ejercita una de las más maravillosas
funciones cerebrales: darnos cuenta de lo que vemos y de lo que oímos ó sentimos.
Una vez recono:ida y señalada la diferencia,
entre el trabajo de recibir y trasmitir sensaciones y el de clasrficarlas y tener conciencia de
ellas. procederemos al estudio de los sentidos entre los auimales que ocupan lugares bajos en la
cs;ala zoológica y los que ocu p:m los altos. Para
empezar. nos ocup~remos de seres, á los que se
considera como exc luidos del mundo de la sensibilid~d: las plautas, seres que poseen u,1 sentido
que podríamos llamar de tacto generalizado. Si vemo,; q ne una flor se c1err&lt;1 al recibir un soplo frío,
debe111.,s consider.ir que está dotad:i c'.e un poder
de sentir muy semejdnte al que tienen los animales. Aquí no se trala de nervios seguramente,
como no se puede hablar de nervios tampoco en
el mundo de los annn.1les inferiores.
La materi?. viviente ósea el protoplasmamuestra siempre una potencia de sensibilidad como parte esencial de ella. Un ser viviente no necesita de un sislema nervioso para reaccionarante impresiones recibidas del mundo exterior. Lo
único que se ne.:csita es materb viviente; de este principio partirá la creación de un , istcma
nervioso, necesidad que se hará sentn po, krior•
mente como resultado de un desarrollo de la ,•ida
y del organismo. Lo único que hacen los nervios
es aguzar la sensibiliclad y hacer que los que lo
poseen sean más aptos para recibir y responder
con mayor prontitud al estímulo procedente del
mundo exterior.
El sér dotado de un sistema nervioso adquiere
con él la facultad de diferenciar las sensaciones
recibidas, aparte de la de percepción, que es com11n á todos los seres que viven. Es como si iniciáramos el sentido del tacto con la defensa contra los enemigos y la necesidad de llevar el alimento á la boca, y lo desarrolláramos después para responde á otras necesidades de la vida y conforme á la variedad de las sensaciones que nos
vienen del mundo exterior.
Hay que notar también que la creación y el desarrollo de celdillas cerebrales, destinadas á la percepción de los diferentes sonido&lt;, olores y demás
sensaciones, deben haberse efectuado en consonancia con el desarrollo natural de los o idos y de
los ojos, considerados como órganos de recibir y
trasmitir sensaciones, Seguramente que es una
cuestión muy difícil la de decidir si la evolución
de los sentidos se debió al desarrollo del cerebro 6 si la de éste fué provocada por la de los
órganos de los sentidos, al tener que responder á
la infinidad de sensaciones recibidas, lo que hubiera tenido que originar la creación de celdillas
encargadas de las nuevas sensaciones.
Nos inclinamos á creer que el estímulo vino
del exterior, y, para valernos de un ejemplo perfectamente visible, empezó por crear esas manchas de
color que vemos en algunos animales inferiores,
las cuales, obrando siempre bajo la influencia exterior, se convirtieron, con el tiempo, en aparatos
apropiados para recibir las sensaciones luminosas,
y más tarde se convirtieron en ojos, 6, en otro
orden de ideas, creó primero esas bolsas llenas
de viscosidades, como las que vemos á los lados
de la cabeza de los peces, las que evolucionaron
basta convertirse en los complicados órganos llamados oidos.
Hay una prueba que podemos aplicar á todos
los animales para darnos idea de su origen, y esta prueba es la de su desarrollo. Parece extraño,
pero el proceso de desarrollo es exactamente e l
mismo que el de evolución. El desarrollo de un
órgano 6 de un sér, no es más que un compendio
de la historia de su evolución. Apllquese esto al
desarrollo del sistema nervioso y se llegará á la
conclusión de que tiene que haber evolucionado
de acuerdo con las necesidades creadas por las
impresiones del exterior.

PUENTE SOBRE EL RÍO TUXPAN.

MUESTRA DE TERRAPLÉN ARMADO, CERCA DE MANZANILLO.

Está muy próxima la inau~nración de una de
las línea• de ferrocarril más importantes de la
República: la que unirá la capital con la costa del
Pacífico.
Durante muchos aüos fué el sueño de los ferrocarrileros dd país contar cou una linea que,
partiendo de la ca pi tal, terminara en alguno de
los puertos del Pacífico, los más importantes de
la República, si se tiene en cons1&lt;.leración sus
condiciones naturales.
Si á este natural deseo se une la circunstancia
de que el camino entre la ciudad de México y el
puerto de Manzanillo es uno de los más pintorescos y hermosos del país, se comprenderá
lo mucho que significa, desde tcdos puntos de
vista, la linea que fué terminada hace do~ semanas y que será inaugurada dentro de muy pocos
días.
Mnchos años hace que se proyectó la línea de
que se trata, y aunque ha tenido que sufrir al.~ unas modificaciones su trazo primitivo, se puede decir que ya se terminó sobre los mismos

UNA ''PASADEl&lt;A ' AL Plt: DEL NEYA_:\l,

pl:inos que se habían proyectarlo. La parte comprendida entre México y Guadala¡ara ha estado
en explotación durante varios aiios, y es bien conocida; pero la parte que se extiende entre Tuxpan y Manzanillo es casi totalmente clesconocida
y la queencierra las mayores bellezas y la que,
por la misma razón, ha dado más trabajo á los
constructores.
El paso sobre el río Tuxpan. el cual cruza varias veces y sigue en la mayor parte de su curso,
las harr;mcas que se hallan á los lados del Colima y otra infinidad de accidentes del camino, lo
hacen más pintoresco y más atractivo. Las grandes obras de ingeniería que se han construido para vencer esos accidentes y dificullades, son dignas de la admiración de todo el mundo.
Hay quince túneles, entre ellos el más grande
que ex:iste en la República, y nna infinidad de
puentes, desde simples pasaderas hasta el enorme
de la Quesería , que mide cerca de ciento treinta
metros Los trabajos de terracería son quizás úuicos en su género; debido á la clase de terreno por

donde pasa el ferrocarril y al ímpetu de las aguas
en tiempo de lluvias, se ha necesitado armar
los terraplenes con muros de cemento que los protejan á los lados.

• ••
Aparte de las bellezas de la construcción y de
lo m11cho que hay que admirar por parte de los
trabajos ejecutados, las bellezas naturales de los
paisajes, por los que atraviesa la vía, bastan para
iustificar un viaje por la región. Los que lo hemos hecho á lomo de mula y con infinidad de dificultades y trastornos, experimentaremos un placer sin ig11al al repetirlo á bordo de lujosos trenes y rodeados de todas las comodidades del Pullman; los que no lo han hecho, deben hacerlo para
conocer nna de las más hermosas y fértiles regiones de nuestro país.
'
Cruza la vía por en medio de grandes extensiones sembradas de plátanos, por sobre barrancas
cuyo fondo no se puede distinguir, en parte, por
su enorme profundidad y, en parte también, porque están cubiertas de una exuberante y rica
vegetación.
Cuando se pasa cerca del Nevado y se le ve,
por el camino de mulas, catorce veces desde otros
tantos lugares, presenta á la visfa tantas faces diferentes, que se llega á dudar de que sea la misma montaña. El pico, cubierto de nieve, se destaca por encima de las nubes y va lentamente acercándose al viajero, y cuando parece que va á tocarse, se aleja de nuevo y ésto por catorce veces
diferentes.
Basta que la línea una á la capital de la Repú~lica con l_a costa occidental del país para que su
1mportanc1a, desde el punto de vista comercial,
sea grandísima¡ en efecto, llegando el ferrocarril á
la ciudad de México, puede conectar con todas
las vías que hay en el país y poner en comunicación á las poco conocidas costas occidentales con
el resto del país. A parte de esto, la riqueza de la
región recorrida basta para dar importancia á la vía.
¡Cuántas riquezas han quedado inexploradas en
la sierra por falta de un medio rápido de comunicación! Desde el punto de vista industrial hay
maderas, piedras y frutos; desde el punto de vista de la minería, es incalculable la enorme riqueza que duerme por falta de quienes vayan á despertarla de su sueño.

• *•
Tales son las energías que pondrá en movimiento la nueva línea, y de allí que no hayamos vacilado en llamarla una de las más importantes de
la República.

00
l'ANORAMA GENE RAL DE COLIMA,

�900

EL MUNDO fLUSTHAOO

E..L JARDIN DE. PALACIO

J:L ~!U~DO ILUST l! .\l&gt;O

,¡() 1
tH-E-E-H-f-E-.f-HE-E-E-ffi-E-H·i-~é-'t,'H~tft,,ff-'-ti-'nH~H;ffÉcfi'E-ftfE-ÍÉ'iHf-t

j

En el riejo pahlt'io I irr1~i11al, dentro d1' los muros
macizos qut' le clan el aspecto de una alhóndiga, hechos
para defender la autori(hul real contra los desmanes ele
las multitudes in&lt;lómitas, existe un jardín mu.r hermoso

El Congreso Católico de León ~

'11·H-t.i-t-t-t-t'J-t'i-t-t-t'J·U-!-t.H-!-t-!.- t-t-!,U:t,U'J,t-t-t,U-!:t.i:!.i:t:!-t.i:-!:t'i'-!:t'i-t:t:t-t:t:t:t;.

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siempre &lt;lcnt,rn d1•I et·itrrio di' la
religión católica.
La idea.ele este ¡wriótl ico fué iniciada durante una d(' las 1íltimas
sesiones del Congreso, .r fué l'ecibida con tal entusiasmo, que en seguida se abrió una suscrición drstinada á sufragar los primet·os gastos de publicación; la lista de sus
critores fué encnbezada por el mis
11;10 señor Arzouispo Ouilloll', prt's1dente del Congreso, .Y el entusin;:mo &lt;lr este prelado fué sN·undadu
por todos los as.istentcs.
En esta página presentamos fotografía:; tomadas para «El ~I unclo Ilustrado&gt; durante la reunión
tlcl rPferido ( 'ongr&lt;&gt;so, cuyas sesiones se efectuaron l'n PI ~eminario.
Otrn de las fotogrnfías es la Cull'
dml, don&lt;ll' ~e Cf('ctuarnn ulo·unns
teremonin~ religiosas.
'"'

Ilmo. Sr. Dr. J. d~ J&lt;'stís Mora, Obi~po de León.
Plafoforma de honor.

\' muv poco conocido, como que no se le advierte desde los sitios que más fre~uenta el público. Se encuentra en la parte posterior dPl edificio, hacia la derecha ,, hacia él dan las ventanas de lo que forma realmente la residencia
presicle'ncial.
Xo ocupa una gran superficie; pero, gracias al &lt;'xquisito cuidlHlo de que
es objeto por parte del señor Larralcle, Intendente ele! palacio, es uno ck los
más hermosos que se pueden yer en nuestra metrópoli. Con frecuencia es 1·isitado por turistas y aun por personas residentes en ~léxico. Es cu rioso &lt;¡ue
la mayoría de los visitantes sean extranjeros; pero lo mismo acontece con muchas otras cosas bellas que poseemos: pasan inadvertidas para los que rrsicl&lt;•n
aquí y en cambio, entusiasman á los ,·isitantes.
,
p'u'bhcamos en esta página algunas vistas tomlldas por nuestro fotógn\fo. por
deferencia del :,;;r. Larrnlcle, y que pueden clar idea de la belleza ele este jardín.
Afíacliremos que es fácil Yisitarlo con permiso del señor Intentlmte y rspec·ialmente las personas que Yisitan la capital no deben desaprovechar la oportunidad para. ello.

.\taha _de efectuars&lt;' en la hi:5:órica ci u&lt;la&lt;l de León, asiento del ohisp_atlo &lt;lel m~smo nombre,_ In reu,m?n del Congreso Católic-o Agrícola-So&lt;·ial. Est,r Congreso ha sido el 11IL1mo ele una serie el&lt;' reuniones sen;iejantrs que se han ~fectuad~ ¡,cr!ódicamente r!1 ,lire1·sos puntos de la Hé¡HÍlil1ca, con el o_bJeto de cl1scut1r asuntos so(:Ialrs .1· agTícolas, siempre dentro de _los límite~ i°;lpueslos P?r la fe católica. Estr Congreso ha exced ido en 11nportanc1a a los ~n~enores, tanto por haber estado wesiclido por
un ari,ob,spo .Y haber as1st1do á 1~1 los sríio1·1's Obispos ele Tulancino·o r
de Leon .v el doctor Fnnáncle_z, Drán clr la Cat&lt;'cl ml, como por &lt;'sta~ r¿pr_esentaclos los ~eíiores arzo~1spos .r obispos mexirnnos ,\' haber concurndo un gran,,numero de agnculLorcs dP diversas 1·e(l'iones
del. ¡la'1s
...
( .
. En este vongreso se trata1·011 asu ntos muy intrresantes, como por
PJemplo, el de los B~ncos agrícolas .r casas de pr¡Sstamos, el salario de
los labradores. el cultivo de las ph~ntas trxtiles, los forrajes, la estaclístic.a ag-ricola .I' _alguno; otrns. Se c1tn, muy rspecinlmentr, r l traba jo dl'I
:-;¡•, J t~an :\Ia!·iano Lo pez, .sate~lrátic~ drl Sem inat·io de León, Src1:('lario
del ~e11or Ob1sp~ de rs~ cl10ces1s, qmen tl'ató 1·esp{'cto del slllario dr los
h1?l'1egos, cxpontc~do _ideas 1·erdad{'rnnw11tP lilwralPs ,\' anrnzadas; cxpl!c.anclo la conve~1encia ele hacer que los lahradorcs participaran l'll las
ut1lt&lt;lMles que o~t1~nen los haccn1ndos, opinó que el jornal debe numen-•
tarse :" que cl ~ax1mum clP t~·aba.1~ diario clebp srr dt:&gt; cli(!z horas. Este
tral&gt;'.!.lº es muy mtere~an_te, s1 s&lt;' t1e~e l'n ~ll&lt;'nta que, en la mayoría de
los ~staclos-dr la H&lt;'pul~lic-a, &lt;'I lraba.¡o ag-ncol.1 t's, g-t'nPrnlmrntr, dr más
dP diez horns ,\' el sn lano l'S mu,r b:1,1 0.
En ~I mismo C~ng'l'('so se hizo l'C"ferencin :'t lo::; rrsultados obtenidos en
!ns 1·et!01ones ante1·1on'_s, .V, ent,re ellos, se cití&gt; t&gt;sprcialmente la fundación
tlP soc1Nlacles cooperativas en fuluncinJro.
, L' na de las medidas de más trascendencia, y seguramente la que más
l_1~rn r¡ur_ sr rec~1rr~le_est; (:o.ngrr,so,. rs la fundación de un periódico qur
se
( atohca i-iocml~
1 llamai, á la «l'-\rm,rn,1
•
,
, el cual , como lo 1'ncli·ca s u nomi:·r. sem s&lt;'manano y sr ocupnt·a ele los intPrrses ele la clnse a~rícola,

Edificio del Seminario, donde se reunió el Congreso.
El salón de sesiones.
Interior de la Catetral de Le6n.

o

�J,]f, )ff:,,&lt;1)0

i02

Ef., MUNl)() fLUSTRAl&gt;O

ILUS1' ll.\l)O

res ávidos de contemplar, en ese personaje audaz
y gentil, su propia emotividad y su propio anhelo. Don Juan es un antepasado, un pariente lejano que queremos y admiramos, y sentimos que
las leyes nos prohiban imitarlo
Viendo, desde las butacas, las hazañas prodigiosas del héroe sevillano, nos estorba en las piernas el doblez inmaculado que creó el Príncipe de
Gales, y nos pesan los faldones del jaquet.
Quisiéramos ceñir la malla de colores vivos y
la gorguera almidonada. Llegamos hasta á confeccionamos, &lt;in-mente&gt;, la trusa que usaríamos
y notamos en el flanco el peso de la espada.
En nuestros labios bulle la provocación y el
insulto. A nuestro pecho llama un amor prohibido y defendido que nos sentimos capaces de poseer y arrancará quien lo prohibe y defiende, y
aplaudimos sinceramente sus crímenes y admiramos, con entusiasmo, las hazañas de ese aventurero de juventud eterna.
En nuestros teatros, salvo una ó dos excepciones, la obra de Zorrilla, de la que decía Adolfo de
Castro que era &lt;prueba evidente de su genio como poeta lírico y cantor legendario&gt;, fué hecha
en cómico.
En Veracruz, por ejemplo, se hizo un Tenorio
extraordinario reformado as{:
Acto 1&lt;?-Gran rumba veracruzana en la Hostería del Laurel.
Acto 39-Cantos exóticos por la trouppe japonesa.
En el acto del panteón, los japoneses matarán
á palos, por medio del Ken-jitsu, á Don Juan Tenorio.
¡Y hubo un lleno á reventar!

••••

••••
convertir las ventas en palacios y las maritornes
en Dulcineas.
Don Juan, el desalmado aventurero, es nuestra
juventud. El sevillano espadachín y astuto, que
tiene siempre en los labios la provocación y el
reto, y el acero en las manos dispuesto á ensan-

."

"'

--

-....

-.... -....-.....
-....

-.... -,

LORELEY.

*

Publicamos en la página anterior los retratos de
las Sritas. El vira de Teba, Luisa de Teba y Luisa
Algoy, y de los Sres. Carlos S. Solórzano, Manuel de
la Bandera y Gustavo Márquez, del Conservatorio
de .Música, que formaron un simpático cuadro de
aficionados inteligentes, para representar el &lt;Tenorio&gt;en Tacubaya. Obtuvieron gran éxito, especialmente la~ señoritas, que son muy aventajadas discípulas de Eugenia Torres.

SRITA, LUISA ALGOY.

Fol. d, "El Mundo Ilustrado."

bien prohibido; no amamos á Doña Inés, odiamos
á Don Luis, y no es el triunfo el amor ~e la novicia, sino la burla del caballero prometido.
El tercero, el romántico gascón, es nuestro sér.
Cyrano, la última hoja de nuestra flor de lis en
campo de sueño de la heráldica de nuestra r, za,
es la tercera parte del alma nuestra.
Ese vividor poeta, ridículo y sublime, pendenciero y misericordioso, tiene el sentido de lo real
y desprecia la vida. Su espíritu romántico, su actitud de fanfarrón, presuntuoso, superficial y ame-

SRITA, LUISA DE TEBA,

Fot. dt "El Mundo Ilustrado. 11

ESDE el siglo XVI, en la comedia de Juan

Cueva, y poco después en dos obras
ID) dedellagran
Tirso-aquel que á orillas del

Manzanares labraba versos como Petrarca y fué
uno de los primeros que hizo psicología repasando las cuentas de su rosario,-desde su cadencioso Burlador de Sevilla, el personaje español que
todavía hoy nos encanta, el aventurero Don Juan,
tomó nombre y forma.

•

EL COMETA MOREHOUSE
Para "El Mundo Ilustrado."

SRITA. ELVJRA DE TEBA, QUE SE DISTINGUIÓ EN
EL PAPEL DE DOÑA INÉS.

Fot. d, "El Mando Ilustrado."

grentarse por una futilería, es nuestra púber voluntad. Queremos, más que el triunfo, la .e~hibición del triunfo; más que el amor, la env1d1a de
los otros por ese amor; y no saltamos los muros
del convento por un bien amado, sino por un

SR, MANUEL DE LA BANDERA,

Fot de "El Mundo Ilustrado."
SR. CARLOS S, SQLÓRZANO.

no, es nuestro espíritu y es nuestra actitud. Así
vamos por el mundo los latinos, con la retórica
en los labios y el vacío en el cerebro, con el traje
llamativo y el cuerpo deforme y con el único
afán de que nos oigan y nos miren, aunque después nos sonroje la burla.
Pero también, como ese &lt;histrión de pasiones&gt;,
amamos sordamente por no provocar la risa con
nuestras deformidades al declarar ese amor, ypreferimos poseer un alma más que un cuerpo.
Nuestro romanticismo nos lleva hasta á hacer
que de los labios de Roxana bajen besos por las
yedras para la boca de Cristián, si sabemos que
esas caricias nacieron de nuestras palabras dichas
en la sombra¡ y morimos tranquilos, adorando como el hidalgo Don Alonso, la vida de ensueños
recorrida¡ como el Don Juan, la vida de amores
caminada, y como Bergerac, nuestro penacho.

Fot. dt "El Mundo /lastrado."

Viene á nosotros, lo miran nuestros ojos con el
prisma policromo de lo~ versos de Zorrilla, y nos
encanta su finchazón, nos seduce su fanfarronería
y admiramos su falsa audacia.
Porque todos llevamos dentro un pedazo del
alma del «Tenorio&gt;.
La raza latina, nuestra raza, amante de quimeras é hidalguías, tiene sus tres héroes, como una
flor de lis en su heráldica: Don Alonso Quijada,
Don Juan Tenorio y Cyrano de Bergerac.
El primero, el ingenioso hidalgo, es nuestro espíritu: fantástico hasta la locura, soñador hasta la
quimera, redentor hast¡t la heroicidad.
Sus altas voces de fe, de misericordia y de reto,
son florecimientos de su ingenuidad y de su santo amor á la justicia, de su anhelo á la conquista
de lo irreal é intangible, de todo lo que por grande y bueno y alto es inaccesible, vago y flotante,
y que á fuerza de esa locura de redención suele

SR. GUSTAVO MÁRQUEZ,

Fot. dt "El Mundo Ilustrado."

***

Así, cada año, los teatros rebosan de espectado·

,

1E-1N uno de los últimos números de este perióJ..I;¿¡dico, el Sr. Prof. D. Luis G. León nos dió á
conocer el resultado de sus observaciones del
cometa que, en estos días, es visible con gemelos
de teatro.
También nos dió á conocer una reseña sucinta
d\\ los cometas que se han presentado durante el
siglo que corre, y nos habló especialmente del
cometa Halley, que próximamente será visible y
que vendrá, una vez más, á ratificar el dominio de
la matemática, permitiendo al astrónomo predecir un acontecimiento celeste, que fatalmente se
producirá.
En el cometa .Morehouse se han notado en estos días cambios sumamente notables, no sólo en
la forma de su cola, sino también en las condensaciones ó ráfagas que parten de su núcleo¡ basta
comparar el dibujo que el Sr. León hizo de él la
noche del 11 del actual, con la fotografía obtenida en el Observatorio de Tacubaya la noche del
dfa 19 de Octubre, para cerciorarse de esto.
Como se sabe, el cometa fué descubierto la noche del 2 del pasado, y su aspecto era el de una
nebulosa sin núcleo y con una pequeña cola; con
esa apariencia permaneció hasta el 30, aunque aumentando de brillo á causa de su aproximación á
la Tierra¡ pero el 1'? de Octubre se notó, con sorpresa, que el núcleo había disminuido de brillo y
que el apéndice, en forma de cola, había desaparecido, viéndose reaparecer el día 3, aunque sumamente pequeña.
Sin cambiar de aspecto per~aneció hasta el 15,
en que se notó un gran cambio en la forma de la
cola; ésta comenzó por aumentar de tamaño y volverse sumamente delgada, presentando condensaciones á manera de ráfagas brillantes ó costillas
que parece que giran junto con todo el cometa al'.
rededor de un eje¡ del examen de todas las observaciones hechas en los observatorios, se podrá
deducir si realmente hay movimiento de rotación
ó simples cambios en la forma.
Su aspecto el día 16 era el de una especie de
tridente, siendo los dientes de los bordes mucho más pequeños que el central, que se prolongaba en una cola delgada; á partir de ese día, las
ráfagas fueron disminuyendo de tamaño, con excepción de la central, hasta volverse á ver con esa
forma el 19; el 20 casi tuvo la apariencia del 18·
pero lo que ha sido más notable, es que el día 23
se le volvió á ver con el aspecto del 20 y el 26
con ese mismo aspecto. El día 22, al siguiente de
haber alcanzado su máximo brillo, presentó las
mismas ráfagas que el 19, aunque más largas y
brillantes, pero la posición de éstas era la misma•
de llegarse á comprobar el movimiento de rota:
ción de este cometa sobre sí mismo, el período

Don Justo Benltez; el Presidente del Ecuador, Her von
Bulow, Lord Beresford y Mr. Magoon, Gobernador de
Cuba.
En cuanto á la séptima silueta, fué acertada en la
mayoría de las veces, y las pocas confusiones que encontramos fueron la del General mexicano Don Manuel
Mondragón; del Mayor Alfredo Dreyfus y el Rey de
Grecia. Hubo otras diversas, pero menos frecuentes.
Encontramos la lista completa de las nueve siluetas
exacth, que son: la del Presidente Armando Fallieres;
de S.M. Alfonso Xlll con su primogénito; del señor Penha, Presidente de la República del Braril; de Mr. Roosevelt; de S. M. Eduardo Vil; de S. M. Guillermo 11; de
S. M. Victor Manuel; del seftor General Porfirio Diaz y
del Lic. Manuel Estrada Cabrera, únicamente en catorce soluciones, remitidas por las personas siguientes:
~uz _Marte! Meza, de San Pedro, Coahuila; Maria de
:sulhvant, de Monterrey, calle de Wáshington número
Lf7; de la señora Guadalupe Pérez de Escudero, de Te1&gt;1c, calle de Veracruz, 85; de la señora Ester M. de
Velásquez, _de México, calle de la Cerbatana número 1;
d~ la señonta Luz Castillo, de Mexico, Avenida Pomente 24, número 1,019; de la señorita Maria Eugenia
González G., de_ México, Espalda de San Andrés, número. 1; de la señorita Raquel_ Méndez, de México, Reforma
numero n6; de la señorita Soffa Huesca Rivera de
Chalchicomula, Puebla; de la señorita María Luisa Aldre~e, de Ensenada, Baja California; de la se!lorita lgnac1a Charles, de México, Puente de Monzón número
8; del selior Fidencio Rodriguez Berchl de E~senada
B_aja California; del señor Alfonso Mor¡les G., de A\é~
x1co, calle de la Perpetua número 19; una solución, sin
firma, procedent_e de San Andrés Tuxtla; y de la seliorita
Esperanz_a Barron, de Ensenada, Baja California.
Aparecieron como dudosas una de Batopilas, Chihuahua, en la_ que se atribuye la quinta silueta al Rey
d_e_ Inglaterra o al Emperador de Austria, y otra soluc1on, pro~edente de Guadalajara, en que se atribuye la
tercera silueta al Presidente del Brasil al selior Roca
Expresl~ente de la_ República Argentina, ó bien al Jeté
del qabmete de !taita. Por lo tanto, estas soluciones se
consideran ~mo simplemente aproximadas, que no se
pueden equiparar con las anteriores que son enteramente exactas.
'

El cometa Morehouse; de una positiva tomada
en el Observatorio de Tacubaya.
probablemente será de tres días aparentemente,
pues habrá necesidad de hacer algunas correcciones por la posición de la Tierra, para deducir el
movimiento real. Las observaciones visuales no
tienen el peso de las fotográficas como se comprende¡ así es que para llegar á concluir la rotación, habrá necesidad de discutir todas las fotografías tomadas en todos los observatorios. Para
concluir, diré que según las efemérides del Observatorio de Lick, en California, el cometa irá
disminuyendo de brillo rápidamente, á partir del
10 de Noviembre, siendo ya invisible á mediados
de Diciembre, por estar casi entre los rayos del
Sol.
Octubre 27 de 1908.
JOAQUÍN GALLO.

*

Resultado del Déeimotereer Conturso

DE

todas partes del pals recibimos soluciones al décimotercer concurso, ó sea al de las nueve siluetas
de personajes notables. El recuento y examen de las
soluciones ha sido muy laborioso. Un gran número de
soluciones S'llamente eran exactas en lo que se referla
á tres ó cuatro figuras que, como las del Sr. General
Dlaz, del Presidente Roosevelt y del Emperador Guillermo, estaban sumamente claras. No hubo una solución
siquiera que fuese equivocada en lo que se refiere al
Presidente de México, y muy pocas lo fueron en cuanto
á los otro3 dos personajes antes mencionados.
Descontando el número incontable de las soluciones
que estaban equivocadas en más de dos personajes, hubo muchas otr~s que estaban acertadas, con excepción
de la tercera silueta de la parte superior, que pareció
ser el escollo con que tropezaron la mayorla de las concursantes. Al misterioso personaje atribuyeron los nombres más variados, como puede verse por el siguiente
resumen:
En 48 soluciones encontramos que á la tercera silueta se. le da el nombre de Don Manuel Amador Guerrero,
Presidente de Panamá. En 37, el del General Cipriano
Castro, Presidente de Venezuela. En 16, el nombre de
M. Clemenceau. En 16, el nombre del Señor Lic. Don José !ves Limantour. En 18 soluciones venia ese nombre
en blanco. En 12, venia el nombre de Dan Tomás Estrada Palma, Expresidente de Cuba. En 9, el del Rey de
Suecja. En 81 el de algún personaje japonés. En 6, el del
Presidente de Costa-Rica. En 6, el del Presidente de la
República Argentina. En 5, el de Mr. Root. En otras 5, el
del Presidente de El Salvador. En 41 el de Francisco José.
En 4, el _del Preslde_nte Zelaya, de Nicaragua. En 4 1 el
del Pres1de~te Dáv1la, de Honduras. En 4, el del Presidente de Smta. En 4 1 el del Señor Lic. Olegario Molina,
M1mstro de Fomento de México. En 3. el del Rey Leopold~ d_e Bélgica. En 3, el de Mr. Taft. En 2 1 el de Rudyard
K1plmg, el famoso poeta anglomdio. En 2 1 el de Mr.
T~ompson, Embajador de los Estados Unidús en México. En 2, el del Sepor Mariscal, Ministro de Relaciones en México. En 2, el del Presidente de Chile.
En 2, el del Rey de Servia. En 2, el del Rey de Grecia;
Y los nombres siguientes fueron e,1contrados por nosotros una vez cada uno en distintas soluciones: Maura
Rey de Rumania, Mr. Bryan, Rey de Noruega, Mr. Hu~
ghes, Gobernador de Nueva York. Conde Esterhazzi. el
Zar Nicolás, el General Smlrnoff, el Prlncipe de Bismarck, _el Presidente del Perú, Mr. Cortelyou, el famoso
hacendista americano; el notable político mexicano, Lic.

SR, PENHA,

Presidente de la República del Brasil.
Publicamos el retrato del señor Presidente Penha
para que nuestras lectoras puedan compararlo con IÁ
silueta que apareció más dudosa.
Conforme á las bases del concurso, los tres premios
fueron sorteados entre las personas que firmaban tas
ca~orce soluciones 9:ntes referidas. Y la suerte favorec10 á la~ persona~ siguientes: _seliorita Raquel Méndez,
de México; señorita Maria Luisa Aldrete de Ensenada
Baja California, y Luz Marte! Meza de San Pedro Coa~
huila. A disposición de estas personas se encuéntran
los premios ofrecidos.
Preparamos un concurso tan interesante como éste
para nuestro próximo número.

••••••••••••••••

Sr. General Lic. José de la Paz Alvarez, Magistrado del Tribunal Superior de Justicia Militar, t el 3 del actual.

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EL 'll":'íl)O ILl"STI:

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\1)()

El vencedor de la carrera de motocicleta.s,

U11 nwm,•rrlo sensaáonul.

Ganó el montado por el señor Luis Illanes Blanco, corriendo seiscientos metros en cuarenta segundos.
Las carreras séptima y novena fueron las más sensacionales por lo que
respecta á caballos¡ los dos eran «pur sang&gt;, montados por «gentlemen
riders&gt; y jockeys. En la séptima venció un caballo poco conocido, «Barlette&gt;,
de los establos de L. Blum y en la novena «Dalesman&gt;, de la misma procedencia.

Carrera de obstáculos.
Entre el Club «Hércules&gt; y el Hípico Militar formaron un programa Je
carreras que se llevó á efecto el domingo primero de los corrientes en los terrenos del hipódromo de Peralvillo. Si bien es cierto que algunos exigentes
dicen que no fué muy selecto, de lo que no puede quejarse nadie, se!(ura·
mente, es de su variedad: hubo para todos los gustos y para todas las aficiones deportivas: carreras en caballos, en bicicletas movidas á fuerza de pier-

Partida de los ciclistas.
h1.bían pisado nuestro hipódromo y de los que se esperaba mucho justamente, en vista de sus antecedentes gloriosos, tanto de abolengo como de he·
chos consumados por ellos mismos.
La primera carrera de caballos, tercera del programa, se convirtió en un
match entre Oceaner de «Blum&gt; y «Nancy :Crown&gt; del mismo; hay que advertir que los c,atro caballos inscritos eran del mismo propietario, el cual match

Estas fueron todas las carreras üe cabal os que hubo; en los intervalos
de una á otra, y ocupando los turnos impares del programa, hubo carreras
en bicicletas, las que, por mucho que interesen, siempre resultan tediosas.
La primera, á mil seiscientos nueve metros, la ganó Jorge Watson en dos minutos cincuenta y cinco segundo. La tercera la ganó Carlos Morales, y la
quinta, en la que se disputaba el campeonato de peso ligero, la ganó el mismo. La octava la ganó Francisco Carreto, del «Club México&gt;.
La décima carrera fué para motocicletas ó bicicletas con motor; diez
vueltas á la pista; premio: copa de campeonato, la cual fué ganada por W. W.
Gotte en quince minutos treinta y ocho segundos.
La décimaprimera, lo mismo que la décimasegunda, fueron para automóviles de turismo, y al final se hizo una carrera de exhibición para automóviles de carrera.
La fiesta fué de invitación, y las tribunas se vieron llenas de una numerosa y selecta concurrencia; tanto en las graderías como en el terreno que se
halla al frente de ellas, se veían ricos y elegantes trajes, ya de colores claros
entre las damas, ya los severos de los casimires y paños entre los varones.
Si desde el punto de vista deportivo la reunión no merece considerarse
como un gran acontecimiento, socialmente considerada sí fué una reunión
animada y elegante, á la que concurrieron los elementos más distinguidos de
la afición dr.porti va. Los organizadores de la fiesta bien pueden estar satisfechos de ella, y creemos que en gran parte tal ftté el objeto de la misma al organizarse.

Los cícli.,las del Club "México" que ganaron el ca111peo11afo.

Acompañan estas líneas fotografías tomadas durante las carreras, tanto de
la pista como de las tribunas.

*
LA BURLA DE..L AGUA
El teniente Robles lli:gando á la meta.

Los a11tom6víles en la línea para partir.

na, en bicicletas con motor y en automóviles; las carrerasá pie estaban anun·
ciadas en el forro del programa que se repartió á la entrada; pero fueron las
únicas que faltaron para acabar de hacer el programa á gusto de todos los
«sportmen&gt;.
Entre las carreras de caballos, las carreras clásicas, sin disputa, hubo algunas que llamaron la atención por tomar parte en ellas los caballos que nunca

fué ganado por el primero, en un minuto cuatro segundos y tres quintos.
El cuarto lugar del programa lo ocupó una carrera militar entre Chapultepec y Bird Wood, montados por el alumno Revilla y el teniente Robles,
respectivamente; ganó el segundo. La sexta fué «para todos&gt;. Rezaba el programa: «Caballos del país, con fierro, que no hayan ganado ninguna carrera ó
match en el presente año&gt;. Entraron siete caballos, casi todos desconocidos.

Fín de la carrera de ''pur•sang."

Listos para la carrera de molocicleias.

EL riachuelo viene

charlando un idilio rústico entre cañaverales. Con
melodiosa travesura, entre diáfanas risas, comenta, el móvil verdor de
las márgenes. Pasa con premura por de-bajo del puentecilo de madera, arrastrando guijas, en fuga hacia el valle verde, hacia el río turbio, hacia el remoto mar lleno de amargura y de truenos. Es compasivo con las bestias sedientas, y acaricia, con jovial lujuria, las pantorrillas de las campesinas que le
roban el agua. No conoce la tristeza sino en los días de invierno, cuando
su caudal se enturbia y alborota bajo el cielo nublado.
En el puente precario, recostado sobre la baranda to~ca, inclinándome hacia el fugitivo frescor del riachuelo, me hundo en mi solitaria cavilación
como en un antro. La tarde es tibia y polvorienta como en una batalla. E{
cielo tiene un difuso resplandor melancólico, blanquizco. El valle verde
es un sitio encantador y el silencio es profundo y triste. De vez en cuando un
soplo de brisa caliente suscita en el caña•eral, el c~al mueve sus grises
garzotas con solemnidad guerrera bajo los cielos de aluminio.
Siento que la soledad es amarga y que la vida es tlura. El crepúsculo
me parece erizado de puñales como una asechanza, y quiero consolarme escuchando los gozos del agua corriente. Miro con afán la linfa clara y fresca en
que se copia el cielo monótono. Pero aunque aguzo lo~ sentidos, no alcanzo
á comprender la canción del agua: entra por mis oidos, 1e,bala por mis nervio~ co1110 un sopor insípido y se desvanece al cabo eu uu leve malestar. A
fuerza de mirar, logro ver reflejada mi faz en la inquieta superficie del
arroyo. Mi rostro baila, tiembla, se de forma en la onda desigual. Ya se enco~e, después se alarga, como un fantástico pez. El riachuelo lanza una risa
húmeda ....
Y bajo la tarde, yo sonrío,

o
La exhíbicíón de automóviles de carrera.

�EL llfUNDO ILUSTRADO

606

TRADUCIDO

Los Grandes Edificios de México

I

L constante progreso de la capital de la
República se nota, principalmente! por
as grandes y herm9sas construcciones
que, á diario, se levantan en todos los
rumbos de la ciudad, especialmente en
aquellos que, por sus condiciones de higiene y belleza, son los llamados á formar los principales
núcleos del vecindario, La parte céntrica de México tampoco ha escapado á la inexorable ley de
las reformas, y, prueba de ello, es el crecido número de hermosas fincas que ostentan, airosas, la
hermosura de sus fachadas.
Una de las transformaciones más notables, es la
representada por esta fotografía, que reproduce
el suntuoso &lt;Edificio Quirk&gt;, situado en la esquina de la A venida de San Francisco y calle de
Gante. Hace apenas unos cuantos meses se levantaba en este lugar una ruinosa y vieja casa, que
deslucía el conjunto de modernos edificios que la
rodearon; pero, gracias á la iniciativa del estimado y conocido capitalista inglés, Don Tomás
Quirk, puede contar México ahora con una de
sus fincas más hermosas. Efectivamente, el &lt;Edificio Quirk&gt;, nombre con que se conoce esta casa,
acaba de ser inaugurado espléndidamente con las
oficinas de hombres de negocios y de profesionales mexicanos y extranjeros.
El señor Quirk, que lleva muchos años de residir en nuestra República, ha labrado aquí una
fortuna brillantísima, gracias á su honradez y
energía para el trabajo¡ y dicho caballero, á pesar
de su capital crecido, prefiere seguir viviendo en
nuestra patria en vez de hacerlo en In!(laterra,
donde residen muchos miembros de su familia.
El señor Quirk quiere á México y lo manifiesta
con acciones tales, como las de emprender constantemente negocios brillantes que, además de
producirle bu-enos resultados, colaboran al engrandecimiento general de la República. Entre
las empresas principales del señor Quirk figura
la Compañía Ladrillera de Teoloyúcan, S. A.,
que, entre las de su género, es la primera en México. Además, es ,miembro principal de otras muchas empresas florecientes. Como colaborador inteligente y activo de este hombre de negocios, figura el señor Maximiliano L. Sielzer, muy relacionado con los principales hombres de empresa.
El señor Sielzer regentea el &lt;Edificio Qnirk&gt; y es
colaborador muy importante de &lt;La Compañía
Ladrillera de Teoloyúcan&gt; y de los otros negocios en que tiene participación ~l Presidente c;l.e

esta Compañía. Los extranjeros que, como los seTÍores Quirk y Sielzer, se identifican á nuestras
costumbres y á nuestro progreso, son los factores
importantes de nuestro desarrollo y los que
deben tomarse como modelos de laboriosidad é
inteligencia.
Y ya que hablamos del gran «Edificio Quirk&gt;, cuyo costo es de cerca de un millón de pesos, bueno
es decir algo acerca de las negociaciones y oficinas
que lo ocupan¡ pero, antes de seguir adelante, manifestaremos que esta gran finca fué contratada y

Sr. Do11 Tomás Quirk.
edificada por la&lt;Compañía Mexicana de Construcciones é Ingeniería&gt;, que tiene su despach? en el
«Centro Mercantil&gt; y de la cual es Ingemero en
Jefe el Señor Teniente Coronel Don PorfirioDíaz.
El trabajo de decoración del edificio fué llevado
á cabo por la acreditada casa Evers y Cía., de es·
ta capital.
. .
.
Los principales despachos ~el «Edificio_ Q"?1rk&gt;
están alquilados por las siguientes neg?c1ac~ones
y profesionales: El Banco Federal, la Joyena de
A. C. Smith, La Cía. de Construcciones y Présta-

mos en México, Cía. Financiera Mexicana, Dr. D.
G. Turnbull, Lic. Juan R. Orcí, Ing. Johnson &amp;
Enos, The Suchi Timber C'? y otras más.
.
También se encuentran los Sres. P. Avehne y
A. Delalande, concesionarios exclusivos enMéxico de la gran casa de París &lt;Pathé Fréres&gt;, fabricantes de películas cinematográficas, aparatos de
proyección, fonógrafos, discos y todos los implementos necesarios para dejar elegantemente montado desde un gran salón de espectáculos hasta
un sencillo y modesto aparato para familias.
Los negocios de esta casa son muy importantes
y están ramificados eñ toda la República.
Señores Alfred Horwitz y Cía., propietarios de
una joyería y casa de antigüedades, que ocupa la
esquina de dicha casa y que, por su variado surtido y precios moderados, es muy conocida en todo el país.
Granger Furnishing Co., elegante camisería y
sombrerería, cuyo surtido procede directamente
del extranjero, especialmente de las principales
fábricas de los Estados Unidos. Los caballeros
más conocidos de México se surten en esta casa
que es, por todos conceptos, recomendable.
El señor Humberto I. Braschi, que entre los distintos ramos que abarca su casa, figura en primera
escala la importación de carbón de piedra en toda
la República, siendo el más antiguo é importante
comerciante en este ramo. Se ocupa también en
otras empresas, como la que acaba de contratar y
es la construcción del camino carretero y para
automóviles de Iguala á Chilpancingo, Estado de
Guerrero.
Señores Luis Monroy Durán y Cía., S. e. C., Ingenieros contratistas muy reputados en la República, representantes y agentes exclusivos de la
afamada fábrica de cables de acero &lt;F. W Scott&gt;, de
Reddish, Ingl.¡ de la &lt;Ropeways Ltd.&gt;, de Londres, y de la gran fábrica de maquinaria&lt;Hollman
Bros&gt; y de otras muchas casas importantes, interesados también en otras empresas, como la Cía.
Explotadora de Montes en Oaxaca, en minas, etc.
El muy conocido médico cirujano Dr. P. W.
Monroe, acreditado por una gran clientela.
La Cía. Cubana de Inversiones &lt;El Guardián&gt;,
cuya casa matriz está en la Habana y cuyos negocios en México, ya muy importantes, aumentan cada día.
El cirujano dentista Dr. L. Engber!(, que por su
honradez y habilidad profesionales se ha dado á
conocer ampliamente en esta capital.
Todavía hay algunos despachos vacantes, y el
señor Sielzer está dispuesto á atender afablemente á todos los visitantes del edificio, para enseñar
los departamentos que están por alquilar

M

PARA

"EL

MUNDO

ILUSTRADO."

- Oiga usted: ¿le molestaría dejarme pintar este patiecillo?
-No señor¡ al contrario, de muy buena voluntad,-me contestó una señora como de cuarenta
años, alta, vestida de luto y con bondadosa cara.
Pero no sé qué cosa podrá usted pintar aquí; es
tan chico y lo tenemos todo en desorden; porque
estoy sola, con una pobre hermana que está muy
enferma, y no me queda tiempo para nada.
- No es más que copiar las flores.
-iAh! ¡vaya, vaya! Si le hubiese usted visto el
año pasado, cuando todos estábamos sanos y mi
pobre marido (q. e. p. d.) vivía, entonces sí era
un gusto verlo. La hiedra trepaba hasta el techo,
de manera que siempre teníamos sombra. Pero
ahora . ... ¡ay!. . . . . . me falta humor y las plantas
quieren que se las cuide como si fueran personas.
Desde que la pobre muchachita está en este estado, parece que las flores lo comprenden.
Había visto el patiecillo desde la entrada: un
rincón lleno de luz¡ las paredes, azules, de un
azul intenso, sin medias tintas de ultramar violáceo, capaz de avergonzar al mismo cielo de la
costa¡ un brocal tan azul, una escalerilla azul, y
en medio de tanto azul un grupo de macetas y
tiestos, de los que se desbordaba gran cantidad de
llores. Allí, la mal va real junto á lo rosa opulenta¡
allá el lirio, de un candor inmaculado, junto á las
diminutas violetas de hojillas semiabiertas¡ más
allá grandes hortensias, cuyo verdor se desvanecía para cambiarse en color de rosa, y una gran
trepadora que manchaba, con puntos de oro, la
sombra de los arbustos.
De cerca observé que realmente las plantas estaban descuidadas¡ debían sufrir por el calor y la
sed¡ las hojas se tostaban y las flores se decoloraban¡ sentían tristeza¡ sentían la nostalgia de una
mano que las acariciase: el abandono se notaba
en todo, y las más sensibles, como los lirios, inclinaban el cuello lánguidamente y parecía que
sufrían; pero sucedía que en ese estado todo lo
que perdían en salud y fuerza ganaban en simpatía.
Tomando una silla que la buena señora me ofreció, comencé á trabajar. Extendía el color en la
tela, manchaba, diseñaba y tornaba á manchar pa•
ra recomenzar desde el principio otra vez con la
fiebre del trabajo que se comienza¡ y la señora, de
pie á mi derecha, parecía tomar mucho interés en
mi trabajo y me hablaba continuamente:
-¿Sabe usted? Mi marido era pintor de paredes¡ así comprendo lo que es la pintura. Para pintar cortinajes en las salas y angelitos en las recámaras, para imitar la madera y el mármol no había ninguno como él. Su mano valía un Perú. iAh,
señor, si usted lo hubiera visto trabajar! Era ligero como el relámpago: hacía cualquier trabajo
en un abrir y cerrar de ojos. Mas, el pobrecito ha
muerto y ..... ¿ve usted? ..... Ahora me queda
la hermana que los médicos ya han desahuciado....
Mientras me decía esto, observé que sus ojos
miraban atentamente una ventana cerrada que daba al patiecillo. Yo, atareado con mi trabajo, respondía con monosílabos¡ y ella, creyendo que me
perturbaba:
- Bueno, me dijo, me voy. Usted haga y deshaga como si estuviese en su casa.
Continué trabajando todavía un poco. El sol
huía en el firmamento y se acercaba al ocaso
cuando, tras la vidriera de la ventana en que la
señora había tenido fijas las miradas por largo
tiempo, ví un rostro terriblemente pálido: dos ojos
inmensos y como hundidos bajo una frente de calavera, c:.ue miraban con mirada dolorosa, baja, sobre la vidriera. Parecía ser trna muchacha joven
y perdidamente enferma¡ una muerta tras el cris-

ILUSTRACIONES

tal de un nicho; una visión de aquellas que dejan una impresión de horror imborrable. Era como la impresión de una figura de cera que hubiese muerto dentro de una vitrina¡ una impresión
de aquellas que se sueñan por la noche.

***
Al día siguiente volví á la misma hora á continuar mi pintura, y encontré á la enferma sentada
ante las llores del fondo.
En aquel baño de luz y entre las plantas me
pareció menos fantasma que el día anterior. Me
pareció más carnal y con mayores señales de belleza. Los ojos eran azules como el patiecillo y
parecían contener una alegría ida y una alegría
naciente: tal brillaba en ellos la juventud y á
veces se velaban de una melancolía tan profunda,
que era imposible mirarlos. Eran el espejo de un
corazón joven que reflejaban alternativamente el
azul sereno y las brumas que pasaban dentro
del pensamiento. Les rodeaba una aureola obscura, haciéndoles parecerse á dos astros declinantes
en un ocaso umbroso. A veces parecía una niña¡
á veces una viejecilla. No debía tener más de
diez y seis años. ¡Pobre muchacha! ¡Pobre flor!
-Diga usted,-me dijo con voz suave:-¿le molesto?
-No, señorita¡ de ningún modo.
-Pero, si le estorbo _á la vista, me iré.
-No se mueva usted¡ en tal caso, me iría yo.
No se movió la pobrecilla, no se movió ni un
momento siquiera, excepto cuando tosía. No se
movió hasta que el sol le cayó encima, acariciándole las manos, besándole el rostro, cubriéndola
de besos de oro, reví viendo el frío de aquel cuerpo que parecía extinguirse.
Y o no podía pintar: no veía el cuadro, no veía
á otra cosa que á ella. Quieta, recogida y trémula,
parecía que las otras flores la miraban, y todo parecía mirar la figura, y á mis ojos todo desaparecía,
y ella era todo el cuadro. El resto solamente formaba aureola, servía de fondo, de cielo azul. Las plantas, las flores, las paredes pintadas, la sombra de
la trepadora, la luz del sol, todo, todo se fundía,
todo se iba esfumando en torno de aquella nota
tan triste, de aquella flor más triste y más vívida
que las otras, que inclinaba el cuello como lirio.
Instintivamente, como si pintase una flor más
en el cuadro, comencé á retratarla sin que ella se
diese cuenta¡ y no es posible describir la mezcla
de dolor y egoísmo de pintor con que se buscan todos los pliegues del sufrimiento, las señales de la muerte que se acerca y los colores que
se vau perdiendo cuando se está ante un modelo.
En aquella ansiedad terrible no se ve más que la
finura del color¡ de aquellas buenas enfermas, á
medias tintas violáceas que se pierden en esfumacionas finísimas: el color, la forma exterior y
la expresión de las angustias del alma. Y mientras la pintaba con crueldad inconsciente, la pobre enferma no me parecía sino una figura, algo
de belleza macabra, la naturaleza muerta, estupendamente hermosa.
A poco rato se movió y sonrió, dando á entender que se había dado cuenta de que ahora la ~staba copiando¡ pero siguió tranquila, consintiendo en que yo continuara mi trabajo. Luego, haciendo un esfuerzo, se levantó y se acercó al cuadro, y mirándole fijamente exclamó:
-¡Dios mío! ¿Tan destruida, tan enferma estoy?
-No, señorita. Es que apenas la he esbozado¡
es que ....
Se alejó.
Cuando estuve aute la ventana, sin pensar que
yo la observaba, la veía tomar un espejito y mirarse largamente¡ me pareció que suspiraba, y lue-

DE

A.

GEDOVIUS.

go se dejó caer en su asiento, con la mirada fija
en el cristal.

***
-¡Si me hubiese usted conocido hace tres meses!-dijo al día siguiente á la misma hora.-Entonces habría podido decirle: ahora sí me puede
usted hacer un hermoso retrato. ¡Tan alegre, tan
risueña que era! Todo me hacía reir. Mi hermana
tenía que reñirme á cada momento, pero en vano .... Para el baile era yo la habilidad misma.
¿ Ve usted este traje? Lo llevaba puesto el día de
la última fiesta. lQuién lo diría, eh? Era el primer baile á que yo asistía, y bailé todo, todo: no
estuve quieta ni un momento! Dicen que eso fué
lo que me hizo mal¡ pero yo no lo creo. Me oprime esta tos, que dicen que no tiene importancia
alguna¡ pero yo no sé, no sé qué pensar. A veces
creo que no será nada¡ mas otras veces me viene
un terror de morir, que lloro constantemente, yo
que jamás había llorado!. ... Pero no sé por qué
le refiero á usted estas cosas ... .
-Tenga usted valor, que no tardará en curar.
-¿Acaso es usted médico?
-¿No ve usted que soy pintor?
-Sí, lo veo¡ pero lo pregunté por broma. ¡Cuánto me gusta la pintura! ¿Ve usted? Si yo fuera
pintor, pintaría siempre cosas alegres¡ bosques
llenos de sombra, panoramas, casas ~uevas y señoras hermosas y bien vestidas, y ... , iqué sé yo!
cosas que fuesen alegres. lQniere usted que vaya
á sentarme?
-Como usted quiera. Y o voy ahora á pintar
las flores.
-¡Pobres flores!-dijo pasándoles la mano por
encima como para acariciarlas y yendo á sentarse
á su lugar.
- ¿Ve usted? Me parece hoy estar mucho mejor. iAl fin podré ir á bailar!- me dijo después,
riendo con tristeza infinita.
¡Pobre muchacha! Poco después de haberse sentado le atacó la tos, aquella tos que parecía salir
de lo más profundo de sus entrañas, una tos que
parecía arrancarle la vida dejándole el alma deprimida. ¡Pobrecilla! Vi que le brotaron dos lágrimas y corrieron á lo largo de su rostro¡ y así,
con la cabeza baja, permaneció en actitud de ensueño. ¿En qué pensaba? Acaso no pensaba, ó
pensaba vagamente¡ y nada era más amargo que
aquella tristeza hecha de ensueños confusos, de
dudas, de presentimientos extraños¡aquella tristeza sin nombre, que era como una gran nube que
envolvía el alma y que dejaba el corazón entre
brumas, que parecía el ocaso del sol de la vida,
el crepúsculo y la nostalgia de las cosas descon.&gt;cidas. ¡Morir! A los diecisiete años morir y sentirse morir cuando se abre la ·ventana llena de luz
y de esperanza y tener que decirse á sí misma:
''En un mes, en ocho días, quizá mañana, tendrás
que despedirte no sólo de lo que amas, sino también de todo lo que habrías de amar!"
Pero ¿por qué habría yo comenzado este cuadro?
Luego, permanecía pensativa¡ yo, contemplándola con el pincel inerte. Me parecía como si fuese una clepsidra llena de gotas de sangre.
&lt;Ahora no faltan más que cinco-pensaba¡ahora cuatro, tres, dos&gt;. Y llegando á uno, decía
para mí: «Ahora caerá de su corazón la última gota y ella quedará muerta sobre los tiestos de
llores&gt;.
-¿En qué piensa?-me preguntó de improviso
como si leyese en el fondo de mi pensamiento.
- Estoy muy contrariado porque el cuadro no
me resulta bien.
-¿Será ,que no estoy bastante quieta?
--Sí, usted está quieta; hablo del fondo, de es·

�609

EL MUNDO ILUSTRADO

de ella, á la hermana, y muchas veces $alía si n
haber visto á 11adie¡ cuando un día ella bajó y me
dijo: 4'.Vengo á que tennine el cuadro».
Ya es tiempo-me atreví á responder,
Pínteme u~tcd, replicó sentándose en el sitio
acostumbrado. Jamás la había visto tan con ten ta
como aquel día: todo era hacer proyectos para el
porvenir y edificar castillos en el aire. Cuando
estuviese curada, cambiaría todas las llores del jardín, sembraría muchas rosas y muchos claveles.
Nada de lirios, porque cuando se marchitaban tenían 1111 aspecto muy triste. Se haría 1111 vestido
color de rosa, parecido al que tenía una amiga
suya, y cuando llegase la fiesta del país, no dejaría
de concurrirá ningún baile. Sí: volvería á bailar,
y quería divertirse y vivir, sob1·e todo vivir, porque no era justo morir tan pronto. Quería regar
las llores; y la viuda y yo tuvimos qne regarla•.
Al recibir el agua parecía que revivían agradecidas, y ella las miró de modo tau misteriorn, con
mirar tan vago, que su mirada pareció todo
un mundo secreto de dudas y csperauzas.

eervecerla ellaLLÁfemoc
Üfrece un !/Janr¡uefe á los fleriodisfas.

•••

No volvió á bajar al pafiecillo.
-¿Quiere usted verla? me pre~untó un día la
hermana mayor.-Eslá muriendo¡ pero usteJ la
encontra, á levantada.
Subí y la encontré rodeada de sus amigas, todas jóvenes, todas alegres, vestidas de claro: flores de primavera junto á nna tumba, como un
vuelo de alondras junto á un pajarillo trémulo,
un pajarillo con las dos alas plegadas, con el estertor de la agonía.
¿Ha terminado usted el cuadro?-mc dijo todavía.
-Sí. ya está concluído.
Si es así, ahora puedo morir.
Pero ¿ por qué dice usted esas cosas?
-iPor reir! . . .. , En verdad no he estado nunca
tao bien, murmm ó. Y permaneció como adormecida.

..

**

No despertó más.
Blanco el féretro, !:is amigas vestidas de blanco,
pasando por la blancura del camino: eran les funerales de un lirio. Con las llores del jardincito
la hicimos una corona, que depositamos scbre el
féretro, y si me hubiese atrevido á ello, le habría
puesto también el cuadro.
Se habían ido el fondo y la figura, y de aquel
pat,ecilloazul, antes tan alegre, no quedaban hoy
más que cuatro paredes. Pequeño como era, parecía n na capillita azul, abierta y desmantelada¡ un
{Judo de mes de María desnudo y empobrecido
por el viento del invierno. Todo en derredor e~taba quieto: arriba la trepadora colgaba como desvanecida¡ a4uí el sol sin reflejos; en lo alto una
ventana abierta y vacía.

te azul del patiecillo. Pero no se moleste usted,
descanse.
-¡Oh, pronto descansaré bastante!
Para darle valor estuve por decirle una broma;
pero viendo su mirada resignada y cvnvencida,
la broma se me ahogó en la garganta y solamente
volví el rostro como si me ocupase atentamente
del cuadro.

•••
Al día siguiente no bajó -al patiecillo, ni al siguiente tampoco. Al otro día la vi tras la vidrie-

ra. Sonrió y me saludó¡ á su tos l os vidrios se
opacaron, y ella, con su mano descarnada, los l impió y después se retiró a,l interior de la pieza.
Un día vino su médico, y como yo lo conocía,
entablamos con versa.:ión, mientras ella, desde
arriba, con s11s ¡!raodes ojos de enferma, espiaba
tratando de sorprender una seña, un ademán, un
movimiento que la sacase de su duda, El médico
me dijo que no volvería á verla otro día.
Yo no faltaba ningún día. Unacorrientedesimpatía me llevaba allí y el cuadro casi no me servía sino de pretexto. Veía yo pasará las amigas

.lllucho tiempo expuse el cuadro, y se me dijo
que alguno de los parientes había preguntado el
precio.
Eran unos primos y fní á buscarlos. ¡Pobre g~nte! Quizá querían tener uu recuerdo de la pobre
niña muerta!
-Verá usted,-:nc dijeron¡-la casa que usted
conoce la teníamos en venta¡ y como algún conocido nue~tro en América ha hablado de comprarla, quisiéramos mandarle la piutura, (si acaso u sted no quiere mucho por ella), á fin de que puedan ver cómo es la casa.
-¿Y la niña?
- La niña ... .ioll! la niña no importa: la borraremos.

Puestos levantados por la cervecería 4'.Cuauhtemoc&gt; en las fiestas de Covadonga en Puebla.

A ya prestigiadacervecería«Cuauhtemoc», deMonterrey, que no hace cuatro meses estableció
..,..,_,=----;~ir,;.
su agencia en Puebla, donde ya otras compañías habían sentado sus reales, pero á las que
está derrotando á gran prisa, ofreció¡ por conducto de su agente el Sr. D. Luis D'Angelo,
un suntuoso banquete á los miembros del segundo
Congreso de Periodistas de los Estados, reunido en
Puebla á últimas fechas.
A la invitacion que el señor D 'Angelo hizo á todos
los señores periodistas, que representaban á casi todos los periódicos de la República, acudieron aquéllos, celebrándose la fiesta
en el arjstocrático restaurant «Giacopello», el más elegante de la ciudad.

A las siete de la noche se sentaron á la mesa los comensales, enmedio de
la alegría más franca y de la fraternidad más hermosa, y mientras duraba la
'
1
comiqa, una buena orquesta dió selecto concierto, siendo aplaudidísima.
El Sr. Lic. Heriberto Barrón, en nombre de la cerveceríaj ofreció el banquete, y le contestó, dando las gracias, el Sr. D. Carlos R. Menéndez, Presidente de la «Prensa Asociada de los Estados», teniendo frases verdaderamente halagadoras para la cervecería «Cuauhtemoc», á la cual se acordó dirigir un
expresivo telegrama de agradecimiento y simpatía, por las atenciones de que
hizo objeto á los periodistas.
El señor D'Angelo recogió, autógrafos, varios pensamientos dedicados á
SR. DO.N LUIS D'.ANGELO,
la cervecería por
Agente de la Cervecería 4'.Cuauhtemoc&gt; en Puebla,
1 o s congresistas,
que ofrecí6 el banquete.
pensamientos que
publicaremos en otro número, concretándonos hoy á hacerlo con el del señor Menéndez que, casualmente, llegó
á nuestro poder:

SANTIAGO RUSIÑOL.

«La cervecería «Cuauhtemoc» se ha hecho acreedora á la estimación del público mexicano, por la bondad
de sus productos y por la cortesía de su Director hacía
la Prensa Nacional».
I
Puebla, Noviembre 4 de 1908.
CARLOS

Grupo de periodistas que asísti6 al banquete ofrecido por la
cervecerfa «Cttauhtemoc&gt;•

•

R.

MENÉNDEZ.

La cervecería «Cuauhtemoc» obsequió á los señores
congresistas hermosos carnets, carpetas de piel de Rusia y billeteras, todo con inscripciones alusivas.

�610

JCL MUNDO ILUSTRADO

611

EL MUNDO ILUSTRADO

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· ..

. •',_;',;
.': ...·:

Rres. William H. Taft y James S. Sherman, candidatos á la Presidencia y Vicepresidencia de los Estados Unidos,
respectivamente, proclamados por el partido republicano.-Triunfantes en
las recientes elecciones.

•

Sres. John W. Kern y "\Yilliam ,l. Br,van, candidatos á la Vicepresidencia y Presidencia de los Estados Unidos,
respecti n1mentc, proclamados por el partido demócrata. - Derrotados
en las recientes elecciones.

�612

EL l\fUNDO ILUSTRADO

Fonógrafos y Cine111atógrafos

ILA (Q)!FIEN§IlVA

PAtHE FRERES, PARIS

Novela original por Alberto Chabrol.

P. Aveline y A. Delalande, Unicos Concesionarios para la República Mexicana
Almacenes y Oficinas: Calle de Gante·núm. J. Apartado 509.

Teléfonos: Mexicana, núm. 1736; Eússon, núm. 59.

11111íflkí~IIIIIIIIIIIIU

Almacén para ventas al menudeo defon6grafos Pathé Freres.

La casa P. Aveline y A. Delalande, únicos concesionarios en la República .Mexicana de los establecimientos Pathé Freres, de París, fundaron el mes
de Febrero de 1906, en la casa número 10 de la calle de Zuleta, un establecimiento para la venta exclusiva de todos los aparatos que fabrica en sus inmensas fábricas de Chatau, Vincennes y Joinville-Je-Pont [Francia] la Com·
pañía General de Fonógrafos, Cinematógrafos y Aparatos de precisión. [Establecimientos Pathé Freres, de París].
La importancia, siempre creciente, de los negocios que dirigen los Sres.
P. A veline v A. Delalande, acaba de obligarlos á buscar locales más vastos, de
los cuales pueden dar una idea las fotografías que ilustran estas líneas, en

Vis/a parcipl del almacén de fonógrnj, ,s al 111t-nudeo.

las cuales se po?rá notar, al mi~mo tiempo, que no se ha descuidado ningún
detalle para umr el coufort á Jo agradable en los soberbios almacenes del
edificio QUIRK,
Los señores Aveline y Delalandehan hecho coincidir la inauguración de
sus nuevos almacenes y oficinas con el recibo de 1ma gran remisión de todos
los aparatos creados últimamente por los establecimientos Pathé Freres tanto en cinemató)!rafos, cuyos nuevos proyectores con ventanillas automáticas
garantizan contra incendio, corno en fouógrafos de modelos muy elegantes, y
de discos con las última~ impresiones hechas en París, de todas las novedades artísticas (canto y orquesta• ), que son apreciados en todo el mundo.

613

1,: r, ,1PNl&gt;O JLUSTB \DI&gt;

S

R. MERLIN,
Doméstico de la casa del sefioJ
Marcos Delombre.
25 bis, rue Notre-Dame-desChamps.
Parls. (Para h, sefiorita Miette ).

¿Tuvo ,\\arcos tiempo de leer
esta dirección? Mi mano estaba
~obre el a al n11smo tiempo Que su mirada, según creo;
y su mano, ca,i al mismo tiempo también, cayo rudamente s,.bre la mía, aplastándola con un golpe seco.
Con sólo mi gesto h3bria él podido saber que esa carta
me era personal . . y ... de orden intimo ... ¡Oh. su voz!
no, no era ya su voz, sino una especie de silbido ronco
que debe s•rvir desde que el mundo es mundo para todas esas emociones en que se mezclan la cólera y el disgusto.
-¡Déjeme ust~d ver, Miette, yo lo quiero! ¿Entiende
usteJ ? ...
¡No, no la verá! 1ntentó levantar mis dedo,; uno á uno;
pare:la que queria queorarlo,;, me hacia sufrir humblemente .. nu,stras manos 1zqu1erdas luchaban .... Su
fllerza de hombre iha á v~ncer; pero entonces me incliné sohre la m~,a. sobre el álbum, sobre mi mano, sobre
la suya, y los apreté .:uant, pude con m, rostro. Oi á
/1\arcos 11;ntar mi nomhre como si le hubiera hecho un
mal atroz, como en Id queja de un herido cuando la herida le irrita to,ll el almd .. Y me causa pena hJherlP parecido tan mali., m• causa pena mi locit resist.:nc1a; pero
tenía miedo, ¡oh! tenía miedo cte cejer y todo esto me
obligó á hacer e~ta cosa txtraña, inaudita. de besar la
mano de Marcos en una súpli~a desesperada ....
J\\arcos l~nzó un grito no menos extrafio que mi beso,
que me helo de p1~s á cabeza, en tanto que arrnncó su
mano de mis labios y la sawJió como si le hubiesen hecho una quemadura dolorosa. Le vi que fué á caer •n
un sillón en que quedó postrado un momento con la rabeza en las manos. Y cuando retiró su ro,tro me oarecia pálido hasta los labios .... Me parPció que iba á morir de di,gust/J y de espanto ... mis dedos permanecie•
ron incrustados en la carta sin que m, , oluntad interviniera entonces para nada .... Marcos me habló en voz
baja que apenas reconocl .. .
-Después de .... lo que a,.aba usted de hacer Miette
usteJ debe comprender que, i no me da esa ca:ta en ei
instante mismo, todo está conclu!Jo entre nosotros ...
para siempre!
¡Oh, cómo µu Jo creer que yo le desafiaba! ¡Cómc,! Apenas tuve la fuerza de murmurar:
-¡i\\a fi rnal
Se 1rguió, y con los ojos inmensamente ar1ertos y el
ro,tro .ri,;pado. me lanzó e,ta~ terribles palabras:
-¿,\\añana? ¡Mafiana como hoy, comosiPmpre. usted
mentirá! ¡Ustetl es la mentira misma. la más peligrosa
simuladora que he conocido! .... ¡Salga usted de aqul
criatura cruel! ¡Criatura perversa!....
'
Hubiera quendo saltarle al cuello, pedirle perdón ó
más bien explicarle que no tenia nada que perdonarmL.
Pero este arrebato de un hombre que me era tan poco
familiar me fulmi~ó ...... No sé cómn pud~ llegará la
puerta que me designaba todavia por el movimiento foroz de su brazo.

***

Almacén de vPnta de los aparatos cinematogr6ficos de Pathé Freres.
Oficina.•, privadn, sala y sulón úe pr,,yeccíonPs.
i'E-:....E:i'E:f&lt;f:H,E:H, ............E-:......................................................E-c ...E:.............H,i'..Eci-:!Eéic~:E:•éH•.H-:E-c..........E-:...............

COMPAÑIA EXPLOTADORA CINEMATOGRAFICA
Oficinas: Gante Núm. 1 (Edificio Qnirk). Apartado Núm. 509

Los conocidos empresarios, Sres. Enrique Rosas y José Alva, han formado una sociedad mercantil bajo la razón social que encabeza estas líneas, y
han establecido bien acondicionadas oficinas en la calle de Gante número 1.
La casa á que aludimos, digna de mencionarse, se dedica de una manera
amplia al alquiler de películas cinematográficas, habiendo invertido dichos
señores un buen capital que representan UN MIL O&lt;;HOCIENTAS PELICULAS que han aportado, y las cuales se encuentran en perfecto estado de conservación, y harán, por lo tanto, floreciente á esta empresa.
Debemos añadir que bien informados de la importancia de esta negociación, así como del buen orden administrativo que tiene, sabemos á ciencia
cierta que esta empresa tiene celebrados contratos de importancia con la casa de los Sres. P. Aveline y A. Delalande, únicos concesionarios de la reputada casa PATHE, de París, así como con otros fabricantes de películas, para
comprarles varios ejemplares de cuanto produzcan¡ por lo tanto, en poco
tiempo más será vastísimo el repertorio de esta empresa, la que, según tenemos entendido, está patrocinada por la honorable negociación de los Sres.
P. Aveline y A. Delalande, de París.
Hemos estado accidentalmente en el interior de dichas oficinas, y hemos
notado un movimiento extraordinario, saliendo continuamente remisiones de
vistas para diferentes lugares de la República, cosa que hace presumir la demanda de este artículo¡ también hemos oido de personas conocedoras en el
ue¡!ocio, que en el momento no hay empresa de esta índole que tenga un repertorio tau variado y tau en buenas condiciones el estado de las películas,
y sin duda por esta causa tiene tal movimiento¡ hemos visto también saloues
de la Capital. de los más importantes, servidos por los Sres. Rosas, Alva y
Compañía ósea la '"COMPAN!A EXPLOTADORA CINEMATOGRAFICA,"
y en obsequio de la verdad no deja que desear, tanto sus magníficas proyec•
ciones, como lo varíado y novedoso de sus películas.

Teléfonos: Ericss, n, Núm. 59; Cía. Mexicana, Núm. 1,736.

Y ahora, todo está concluido. . . . . . Des pué, de ha her
apenas tocado su almuerzo. Marco, se v1,tió inmeJia·
tamente para dirigirse, según pare.:e, á una matiné; m
la casa de la sefiora Lambrecy. Regre~ó como homhre
libertado á sa novia, á su círculo, á quien no pone entre
ella v él el abismo del misterio, que no ,;e goza con su
ternura como parece hacerlo la audaz Miette.
¡Dios mio! ¿por qué me negué todavía á hablar? ¿Por
qué? .... ¡No ,él ¡lo amo, lo amo como no sospechaba
Q~e se pudiera amar cuando me a!revi á tomar la ofm·
~zioa frente á frente de aquel á quien mi tfo quena convertir en mi prometido, mi esposo! ....
¡ La ofensit•u la encontraba tan sencilla cuando bajé
de m1 peñ~n de Anglesl y ahora me parece un acto de
demencia mcrelble .... ,\\arcos lo juzgará asf 1 sln duda
cuando haya leído la confesión que acabo de escribirle'
y hoy tendrá, menos que nunca, el deseo de llamar s~
esoosa á la aventurera EnriquHa de Angles ....
Y. por otra parte, ¿qué esperar? .... El dijo que todo
estaba concluido entre nosotros, y, para cump:ir su palabra, no regresará esta tarde, sino despué~ de que se
haya comprometido solemnemente ....
¡Oh, Dms mfol ¡Dios mio! ¡Se necesitarla un milagro!
_Ptro ¿cómo no pensé ya en ello? Hay, en pleno corazon de la crndad, un lugar escogido á propósito donde
se hace el milagro á la luz del mundo. En otro tiempo,
cuando era yo pequeña, encontrábame mortalmente enferma de escarlatina y fui salvada por un voto que mi
madre. seoarándose un momento de mi cuna fué á hacer ante el altar de Nuestra Sefiora de las Viétorias ...
¿Por qué no serla yo escu.:hada como lo fué ella? Cierto. pedir el amor de Marcos; es pedir algo más indispensable que la vida misma ...
-Merlin, ve á buscarme un carruaje, te lo suplico
-¿Un carruaje? ... ¿Dónde vamos?
·
-Tú solamente hasta el primer sitio de coches, yyo ..
voy á Nuestra Sefiora de las Victorias.
-Pero ¿te acompaño?
-No; es inútil.. _ti ~ochero me volcará tal vez; pero
no me comerá .. .. m, pnmo podrá venir más pronto de
lo que pensamos ... y tendrá ne;e,idad de hablarte
Merlín murmuró muy bajo q..ie si el sefi~r al llegar
nia necesidad de hablará alguien, no habla de ser ciertamente, á él . . .
'
-¡Todo esto dará lugar á nuevos embrollos!-gimió él
en voz alta con los ojos al cielo. Y luego, tú sabes, yo
estoy ya cansado .... 1Entre lo que se debe y to que no
~e debe decir! ....
-Pero tú no tienes nada que ocultar de mi visita á
Nuestra Señora de las Victorias ...

te-

tL DIARIO DE MARCOS.
Jueves 3 de Enero por la noche.
lino de los departamenfos interiores de conservación de películas.

Desde hace mucho tiempo el amor sentimental no era
para mi ya más que un escollo, salvado para ~iempre

por fin! La que en el amor de mi primera juventud se
complació en torturar mi corazón, no habla abandonado
su victima sino después de haberla dejado muerta: por
lo menos lo creyó, y yo lo crei también y llevaba mi corazón en mi pecho, lo mismo que en una tumba .... ¿Qué
ha sido necesario para reali?ar la milagrosa resurrección? que se aproxime un dedo de nina que ha hecho
palpitar, que ha hecho gritar, que ha hecho salir á e,e
muerto más vibrante y más vivo que r,unca!
Llamo en vano á mis recuerdos en testimonio: jamás
he temido la vida ta11to como hoy; nunca he esperado
tanto de ella como esta noche y tiemblo todavfa en este
momento por mis temores y oortodas mis esperanzas....
¡Oh, M1ette! ven pronto á di~ipar las unas y á cambiar
la~ otras en alegrfas definitivas, pe~ueña hada para
quien la, metamorfosis no son más que un juego ba·
nal.
i\\a&lt;;, ¿por qué hablo de metamorfo,is? No; Miette es
todo lo ljue es a la vez. Esta mañana, durante la escena
mas ext ra na en que jamás haya yo tomado pa1te. cuan·
do M1ette ,.1rpos1taba en mi mano ese beso terrible, si,
verJaderamente terrible, y al mbmo tiempo me rd1u• ó
un ,ulo t~stimorno de su conhanza, en un momento en
aue la exr,ul,é por fin; si, en ese momento acaso no vela
yo su alma de joven, blanca como un trajt bautismal, y
á la qJe un hombre privilegiado e'ltre todos correspondfa eu,efiar el bien, el mal, fa vida y el amor ....
S,n embargo, había yo pronunciado las pálabras irreparable,. Todo estaba concluido entre no~otros ....
,\\e vestl después de almorzar, anunciando á Merlín
m, 1ntencion de dirigirme á la matinée musica l y danzante qui! daba hoy ta señora Lambrecy. M,ette v~rta
en ese hecho la confirmación de ,u cte,grac1:1 t111al. Podria dejar mi casa sin hacer e~fuerzo para revelarme los
mlstmos que habi:i ocultado á su capricho; r&lt;gr.:sa, ia
á su pequeña aldea muerta; esperarla la co11clu,1ón fune,ta de su novela con ese cobarde enamorado ljUe su~pira, nero á qJíen las preocupaciones &lt;ocia le, 1nt1m1dan. y que no teme exponer la reputación de una rnña
tan bella y tan pura.
Pero de repente, cas: á la puerta de la casa de la seflora Lambrecy algo me dijo que no debla penetrar en
esa fiesta, que darla en ella el espectáculo de un tan·
tasma, que helarla el gozo de las jóvenes, que espantarla á toJas esas criaturas de cintas y encajes que revoloteaban ya en brazos de sus parejas, y que, en fin, tendri:i que irme á refugiar h&amp;,ta la antesala, ó bien retirarme definitivamente.
-¡Cochero, al bosque!
Me hice conducirá los lugares desiertos, más allá del
steeple-chase. Era un dia frlo y grb; no habia bruma y,
sin embargo, la melancolfa del cielo envolvió los árboles,
los setos, con una espe,ie de velo intangible, bajo el
cual toda la naturaleza (porque la primavera que debe
libertarla está lejos, m•Jy lejos,) parece oir suspiros de
amor ansiosos .....
¡Y yo mismo suspiro y amo! y !t\iette, esta primavera
adorable, se retira, se retira ~líl cesar de;pués de haber
venido á soplar en mi corazón esperanzas de dicha .....
¡Oh misteriosa niña! ¿quién ere~? ¿Es posible que un
humilde campesino te ha&gt; a reClbido del Cielo en su morada rústica? Tal vez una trá~1ca historia de amor causó tu nacimiento, tal vez no tuvi -te mas que una madre
adoptiva en la hermana de m1 viejo criado, y e,to rxplicaria los prosternam,er.tos i11cre1~1es del bu~n hombre,
lleno, á la vez. de compa~1ón y de respeto para una criatura noble y desdichada ....
¡Ah! si no hubiera más que este secreto en tu corta
exi,tencia, Ndette, y s, futrd e,te secreto el úmco que
tuvieses que darme á conocer mafiana, e~peraria á mañana con una impaciencia llena de sonrbas, sabiendo
que no tendria que conocer la parte que los otros han
te,ddo hasta hoy en tu de~tinol ....
Ma~ ese homhre de allá ... ese hombre á quien escribe y que le escnbe .... Puts bien, no. Una vez mas,
su tie,o en mi mano, e,te verdadero be,u de amor nv
me ha ~ido dado por labios que conocian ya el amor.
todavla una vez, Miette sofió, no ha amado .... y ¿quién
~abe st esa carta que me ha ocultado por un procedimiento tan extraño no fuera una carta de adios que hubiera impuesto ella misma? ....
¡Ah! por qué pronuncié e'lta especie de maldición con
la que expulsé á M1ette, por la cual la vi arrastrarse hacia la puerta, expresando en su rostro un increíble terror de nifia y casi un dolor de mujer . . Puesto que
me costaba tanto esperar hasta mafiana, ¿no me correspondfa provocar sus confidencias inmediatas, comenzando yo mismo por la confesión de mi ternura, y, en
Jugar de hablarle de convento y de conservatorio, hablarle de nuestro matrimonio?
¡Ah! ¿Quién sabe si la nifia enloquecida no habrá obe·
decido demasiado á mi orden de esta mafiafia? ¿Quién
sabe si no se ha marchado ya'/ ¿Quién sabe si no ha salido para siempre de esta casa cuyo dueño la trató como
esclava, que le debiera todo, hasta los secretos intimos
de su corazón? .... 1Miette perdida para mil ¡oh! ¡gran
lorrl que me he hecho este dado irreparable ....
De repente cesé en mi vagar lento y sm objeto y luego me entregué á una marcha forzada para aproximarme á los lagos, donde tendrfa oportunidad de encontrar
un coche que regresara vacío y que me condujera en
veinte minutos (quizá no demasiado tarde) á la calle
Notre· Dame-des-Chamrs.
Sin duda merec,a yo ese castigo; tuve que andar á
pie hasta la estacion de Passy; sofocado, con la boca
seca, menos por la carrera que por la angustia; apenas
si pude dar mi dirección al cochero al subir al primer carruaje que encontré frente á la estación.
El volver á ver mi casa con su aspecto de solidez perfecta, ba~tó para poner mi corazón en calma .... ¡Qué
terrore~ quiméricos! Como si mi buen Merlín no e~tuviera allí para hacer oir la razón á Miette en caso de
Que la cólera la hubiera impulsado á alguna resolución
loca ....
Entré en el salón: todo estaba allf en buen orJen, aun
el arpa que, erguida en su sitio, parecfa llamar la cari·
cia de la&lt;; manos de Miette; el sotabanco e~taba silencioso: ¿acaso esperaba yo que Miette saludara el ruido
de mis pasos cantando un himno de triunfo?
Llamé, y en seguida !Ji á instalarme en mi bufete,
donde todavia estaban extendidas varias de las hojas
escritas por Mie\te. Merlín tardó en venir. ¿Tal vez
Miette le habria dicho todo, y tal vez tstaba disgustado
conmigo por la severidad con que traté á esa nifia hacia la cual sentía una indulgencia inagotable? . . ¡Quél
¿~e mguia á continuar a m, servicio? .... ¡oh, gran Dios!
¿,e habría marchado llevándosela?... .
¡Respiré! Merlin se tardó un poco, pero al fin se

aproximaba á lo largo del corredor; su mano tomó la
penlla de la puerta ... fingf leer con atención.
-El sefior llama?
- ¡Ahl .... Merlin, favor de decir á Miette que le ruego suba un momento ....
Escogí esta fórmula para que Miette no se diese cuenta de m1 disposición actual. Pero Merfln no cerraba la
puerta y su tosecilla ronca me hizo volver -la cara. Veo
su gran rostro luna~ enteramente rojo.
-¿Qué hay, Merlrn? ...
Tu.,10 útra vez y luego me contestó:
-Sefior, es que Miette no está en casa.
Me puse en pie de un salto y á dos pasos de él, que
retrocedió hasta el cortedor.
-¿Se ha marchado? ¿se ha marchado?
-¡Ha salido, sefio11
-¿S_!lió? .... y la dejasteis salir sola? ¿á esa joven á
esa uma?
,
-Sefior, yo ~ismo la puse en un carruaje.
-¿En c~rruaJt? ¿y dónde la llevará ese carruaje'
-Pues t1onde queria ir, supongo ... . á N•Je~tra Sefiora de las V1ctor1as.
. Con esta Sfguridad, el pobre hombre, que se habla
v_,,ro de _nuevo ce.rea de_l escollo de la m~, tira tan dificil de evitar, sallo para irme á traer el carruaje
Helo aqu1 ante la casa ... ,',\¡ toca, m1 bolero, mis guantes .... ¡Oh, con qué_ fcrvor voy á orar ... arrodillada e..
las bal&lt;1v~as
y ,1 la Santa V1rge11 me escucha 1 si me
abre de par en par el curazon de Marcos, yo le da ré corno ex-voto, un gran corazon de oro con nuestros' dos
nombres trazados encima por un p_equefio cordón de
pe11as ...
El estupor me paralizó fa lengua cuando menos un
mmuto la, go. De repente vela ,osas extremadamente
úbscura~.
-¿M1ttte fué á NJestra Sefiora de las Victorias?
¿y cvn (!Ué ot&gt;jeto, dime? pero, ¡habla, pues! ¿con
vb1eto? ...
. -P&lt;ro, sefior ... e~to no tieue nada de extraordinario .. . cuanoo va uno a la igle~,a es para retar ¡me pare.:e!
,
A ~sas palabras, me acerqué al pobre hombre que se
retiro todavfa mAs, y exclamé:
-¡Las. igles~a~ en Parls se usan también para citas'
¿Oyes tu, estup1do?
·
Pero entonces el rostro de Merlín se puso verdadera~ent_e lunar1 porque se volvió lívido por esta acusación
d1rlg1da hacia su adorada sobrina
:-¡Oh! sefio_r! ¡Si usted no fuera el sefiorl . . .. ¡Decir que
Mtette tiene citas! ....
. Su _cólera, que comenzaba á grufiir tras su respeto no
d1smmufa en nada mi propia cólera· le repliqué en 'vo
todavfa más alta:
'
z
-¡Y _tú si te imagin!ls, por tu debilidad inaudita, hacer
la fehc1dad de_tu sobrmal .. . . En fin, tú no negarás ue
este amor lo tiene. en. el corazón, puesto que tú has Q agado con tu propio dmero el obsequio que ella com~ró
~n casad~ Boutlgny? Entonces, ámenos llUe no estés
todavla (o hayas vuelto) á la infancia, no puedes¡ norar que un enamoraao no se deja despistar fácilmenie
Y esta carta que tú mismo entrega~te á Miette esta m~~
fiana, esta carta ~ue guardaba cuidadosamente en un
álbum, ¿puedes tu negar Que se trataba en ella de la cita de hoy? .... ¿Puede~? ¿Te atreve~?
A m, d1luv10 ue apóstrofes, i\\erfin agitaba los brazos
como un atont_ado . ..... Se aprovechó ae q:ie me detuve
para tomar aliento y me respondió:
-¡Oh, yo, se~or, no niego nada! Ylo he dicho delante del _seilor, M1ettesabe Que me lavo las manos en t"d
El cm1sm_o de esa_cor,fesión que me renovaba, en Éfe~~
to, me petnficó; dec1d1damente el buen hombre está perdido: Me cruce de brazos para impeair que, siguiendo
m1~ impulsos, le sacudiera de los hombros y con acento 1ust1c1ero le pregunté:
'
-¿El honor de tu sobrina está de pt r medio y tu· te
lava~ las manos? ....
Alzo las manos abiertas como para rechazar el espectro de la locura y txclamó:
-¡El honor de ,',\1ttt,! ¡El honor de Mlettel
Después le vi calmarse, y con ti orazo tendido hacia
la ventana,_ agrego ét,P vd1-mt'nc1a menos brusca:
-¡Pero s, allf ~sta ,',\1ctlcl H.: oldo un coche en la
puerta .... PLles bien, que el stñor se ~xplique de u
buena ~Pz con ella de todos e,tos misterios, y que la vu~I~
va yo a llevar allá, de donde no deb1a haber venido nunca, purque, s1 esto dura un poco más nos volveremos
los tres locos de atar.
'
Mientras tanto escu!rió el bulto. Y yo, tan·rabioso como podria estarlo segun su prediccion, me precipité á
la ventana y la abrl en el momento' preciso en que ,',\iette abria la puerta del patio. Aungu_e el dfa comenzaba
á caer, vf bten bajo su rostro exqu1S1to, •semi~onriente
y su ademán al cerrar la puerta era el de una person;
ocupad!l en pensamientos enteramente serenos
-1M1ette!
·
A\zó los ojos_ hacia mi _observatorio, la vi estremecerse hgerament~, luego, doc,1, en lagar de dirigirse al sotabanco,_sub10 con el mismo paso tranquilo (su paso
de señorita ) la escalm1.
Hice encender la luz eléctrica, porque antes de que me
hablara queria sorprender la verdad en su fisonomfa
abri ante ella la puerta del salón. Antes de volverla ~
cerrar le arrojé con los dientes apretados ta pregunt
que me ahogaba desde hacia dos minutos·
ª
-¿De dónde viene usted?
·
E_lla parecia teme~osa de mi como en la maiíana; sus
labios temblaban; sta embargo, me respondió con ciert

·q~é

~~:

a

-Pue~, de Nuestra Sefiora ~ las Victorias. ¿Nos
lo han dicho á usted?
···
e
-Si, me lo han dicho, al mjsmo· tiempo que me han
hecho recordar que las iglesias son para rezar
· ol
mente, Miette.. yo estoy cierto de que se reza·¿0;/m:;
fervor, Y también más largamente cuando rezan dos
juntos, ocultos tras la sombra de u~ pllar
,Y.iette murmuró:
·
···
-¿Dos juntos?
Calló un inst!lnte, y después, sorprendiendo mi pensam1_ento_. lan~o una exclamación palideciendo más y
se dmg10 _hacia !a puerta_. Su mano estaba en la periÚa·
pero. _al ml',mo t1_empo, m, mano se apoyó en ta su a'
1mp1d1éndole abm. ,',\e puse á hablar, y mi voz no~ .'
más que un cuchicheo ronco:
ra
--Confiésemelo usted, Mi,tte:--~ i ui ted estaba e ola t n
Nuestra Sefiora de las Victorias, ¿es que habrá iuo ar .
zar por aquel á quien ama?
&lt;
-Si .... y que él nome ama . ...
( Concluircí.)

�614

EL MUNDO ILUSTRADO

LAS AGUAS

615

EL MUNDO ILUST ltADO

DEL NAZAS

,
'1

Publicamos el presente diagrama que pone de manifiesto, por manera gráfica e mcontestable, el despojo de que han sido víctimas los algodoneros del N azas en virtud de un
acuerdo administrativo_que amenaza con la ruina á una de las regiones más laboriosas y
ricas del país.
En efecto, los agricultores de la región alta han sido privados de las aguas del N azas
en el período del 20 de Agosto al 20 de Septiembre. Como el diagrama lo evidencía, esas
son precisamente las aguas que más aprovechan á los agricultores despojados, pues son las
aguas de preparación, sin cuyo riego toda siembra es imposible. En el mes de Octubre y los
que siguen, el agua del Nazas es muy poca; pero aunque mucha fuere, de nada serví-

ría, pues el riego que proporciona es secundario y, sin el primero, el de preparación, es completamente inútil. ¿De qué puede servir que el agua aniegue los terrenos en donde el germen
se ha perdido? Los lectores apreciarán toda la fuerza del documento gráfico que publicamos,
hecho con datos exclusivamente oficiales. La cuestión de las aguas del N azas, la más palpitante de las que inquietan hoy á la opinión pública, encierra un importantísimo problema,
que lesiona derechos individuales y puede poner en peligro la propiedad privada, y repercutirá, sin duda, aun en el terreno del crédito nacional en el extranjero.
En estos momentos hay gran agitación entre los agricultores, para quienes este asunto
es de mucha trascendencia. La República entera está pendiente de la solución.

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'' LA AMERICANA ''
Gran Fábrica de Hilados y Tejidos

Un patio de la fábrica.

Sal6n de telares.

TT 'i7NA de las cuestiones más trascendentales de

l,U

las que se trataron durante el Congreso Católico de León, fué la manera de remediar
las necesidades de la clase trabajadora y de los
peones de las haciendas, cuyos salarios no están
en correspondencia con sus exigencias, situación
que se presta mucho para abusos é irregularidades.
La cuestión del vestido, entre otras, ocupa un
lugar muy principal entre las que están todavía
por resolverse. Así es que luego que nuestro enviado especial al Congreso supo que en la misma
ciudad de León existe una fábrica en la que se
elabora y se expende con especialidad manta
gruesa. propia para el uso de los trabai.1dores del
campo, y que ella se proporciona á los labradores á un precio equitativo, ·quiso conocer esa fábrica, lo que le fué concedido galantemente por
los administradores de la misma.
La fábrica se llama &lt;La Americana&gt; y cuenta
con una historia tan larga como gloriosa. Fundada el año de 1877, ha dedicado los treinta y un
años de su existencia á mejorar constantemente
sns elementos de fabricación.
Dijimos ya que su especialidad es la manta
gruesa, propia para vestidos de peones y trabajadores de campo, ramo al que ha dedicado de preferencia sus atenciones y en el que ba II egad o á
una perfección que, seguramente, no ba sido igualada por ningún e~tablecimiento similar del país
Cuenta actualmente con una magnífica maquinaria inglesa de los últimos modelos y con un amplio terreno, el que ha utilizado con gran tino para la instalación de los edificios que abrigan los
diferentes departamentos del establecimiento fabril,
Estos e~tán perfectamente arreglados y rn su
ramo son, sin duda, de los mejores; son los siguiente,: de cardas, de estrechadores, de trósiles y de
telares; en el siguiente departamento está instalado un gran motor eléctrico de 85 caballos de fuerza, que es el que pone en movimiento la maquinaria; siguen el departamento de carpintería, e l t~1lermecánico, la~ máquinas para en!!omn tela~ y

la de limpiar hilazas y pábibs, la acepilladora y
la dobladora.
En el departamento de telares hay setenta y
dos máquinas, las que trabajan constantemente.
Los productos de e,ta fábrica han merecido
grandes distinciones y recompensas que le hau

Sr. D. Carlos Portillo. Gerente de la Fábrica.
sido concedidas en las exposiciones en las que
se ha presentado; entre otras, recordamos una medalla de oro y primer premio en la exposición de
Saint Louis Misso11ri y una distinción igua I en
rl concur,o i.1dustrial celebrado en la cindad de
León.

Al hablar de la fábrica sería injusto dejar de hacer una mención de las personas encargadas de su
manejo, gracias á quienes ha llegado á la envidiable altura en que se halla. Gira el establecimiento bajo la razón social «Viuda de Portillo&gt;, y es
gerente de ella el Sr. D. Carlos Portillo, hombre
hábil y trabajador, á cuya laboriosidad debe la fá·
brica una gran parte de su actual bienestar y bien
cimentado crédito. Igualmente ha contribuido á él
el Sr. D. Rafael Portillo, que desempeña el cargo
de maestro mecánico de los talleres, en el que
muestra gran habilidad, y que sin duda ha cooperado ;,l gran crédito de que gozan los productos de «La Americana&gt; en todo el país.
Para dar una idea de la gran demanda que han
alcanzado estos productos, citaremos un dato que
habla por sí mismo: durante los meses corridos
entre el primero de Noviembre del año próximo pasado al primero de Abril del presente, se
ebboraron y vendieron en la fábrica 36,432 kiIo•~ramos de hilaza y 22,085 piezas de manta.
Para sus trabajos emplea la fábrica á doscientos
obreros que disfrutan de salarios altos, si se les
compara con los que perciben en otros establecimientos de la misma clase: la mayoría de e~tos trabajadores son mujere~.
Lo~ amplios terrenos de la fábrica lindan con
la calle Soledad Norte, y la entrada de ella está
marcada con el número 101 de la misma calle.
Ilustramos las presentes líneas con varias vistas, reproducción de fotografías directas de los
diversos departamentos de la fábrica, tomadas durante la visita de nuestro enviado especial.
Publicamos también un retrato del señor Gerente, Don Carlos Portillo, de quien ya dijimos que e,
una de las personas que más han contribuido á elevará la fábrica y colocarla en el puesto en que
se halla, y á cuya amabilidad debió nuestro enviado el .~usto de visitar un establecimiento del que
no vacilamos en repetir que es uno de los primeros, en sn género, en u nestro paí5.

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Á {a iz,¡11i,-1'1/11, 1/, t//'l'Íli,1 rí nl1aJo: f'1111 1·,,r11111c11 r/1, J!r,rtí 11 l"ríM¡11,,.:' (í'l,rz" " .Ji,'/ Jort'o). - Cnrr

O!t''/III

L'/ ]'01·1,o "). -''(•I.
• r/,, Bc-(JOíi,1'' plncl,1111do rí 8/l M{/'1J1r/o tr ·o ("J/é.,ico").-,l
rI 13 ,, ,~meno •• ('' 1,
1111¡111fo
11
lo rl1•1·1'dU1: 1'11 par del Jlari11ero ("Jié.,·ico "). -Gao!la ador11d1tdo.~e ("Jfé.rico' ').-j)/arti11 Viísq11,,z p,,,•f'ilrí ndoi,:e pru·aentrar ci matar ("El Toreo.'')
·

1•111·11

Sulón de: trósiles.

Salón de trósilcs y telares.-Vista e.tlcríor.

1

I

1

1

�618

,~r. mr~rno ILUSTRADO

619

lsL l\lU'.\'l&gt;O lLUS'l't: \DO

UNf\ Hf\OIENDf\ MODBL,O
Lo·s BENEFICIOS OE LA IRRIGACIÓN

El Clavicordio de la Abuela

Durante las conferencias de la Semana Católica que
tu vieron efecto últimamente en la
ciudad de León, el
Sr. D. Salvador Artola, distinguido
agricultor de la citada ciudad, presentó un estudio
importan tí si roo,
que llamó mucho
la atención y que,
de seguro, habría
servido para que
muchos de los agricultores allí presentes tomaran nota para implantar en sus fincas de campo los métodos pregonados
por el orador. El estudio del
señor Artola versó sobre
irrigación y cultivo de tierras en el Valle de León,
por un plan adaptable no
sólo á esos terrenos, sino á
todos los del país, por estériles que sean.
Si como el estudio del señor Artola hubieran sido
todos los presentados al Con- Despacho de la hacienda.-Parte:de las cernen/eras desde el mirador de la hac1·e d -B b
· d
á
greso, seguramente los frutos
.
,
.
n ª·
om arroJan o agua un canal.-Zahurrd0
que de él se hubieran obtedas con ce s de razas fmas.-Cone¡eras.-Molmo de mxtamal Y alfalfares.-Un ejemplar de raza Palanchino.
nido habrían sido más provechosos para los conferencistas y agricultores en
mejores ra~s extranjeras y del país, para los que
tecidas por norias á una profundidad de diez megeneral.
ha construido zahurdas, invento especial, gallinetros cuando menos, para tener diariamente nueve
El ~epresentante de «El .Mundo Ilustrado&gt;, que
ros y conejeras con las mejores razas y ganzos de
metros cúbicos de agua, con los que riegan los teTolosa.
apreció en lo que vale el talento y labores del Sr.
rrenos ahora tan fértiles. Hace 14 años cuando
Artola, solicitó, y fué galantemente atendido por
D_esde el punto de vista industrial, cuenta la
empezaron á trabajarse apenas, costaron' seis mil
este señor, visitar su hacienda, que se encuentra
hacienda con molinos de nixtamal que surten á
pesos y en la actualidad tienen un valor de ciená unos cuatro kilómetros de la ciudad. Muy imto cincuenta mil.
todo el ba~rio del Cohecillo, que es bastante granportante fué la visita á aquel lugar, en donde se
de, beneficiando á los habitantes con sus precios
El Sr. Artola, que ha merecido los parabienes
pudo apreciar los trabajos de un hombre laboriobajos. La~ habitaciones para peones y empleados
de todos los agricultores vecinos, que ya lo imiso, inteligente y constante.
son amplias é higiénicas. Reina allí el aseo ortan, es un verdadero agricultor técnico y honra
Las _:'rojes es el nombre de la finca de campo
den, _moralidad y hábito del trabajo dign¿ de
del país.
del senor Artola, finca que abarca una extensión
mencionarse y es, por todos conceptos el sistema
Las utilidades que saca de su rancho las inde irrigación.
'
de 180 hectáreas de terrenos planos enteramente
vierte en mejorarlo cada día, estudiando conslos que, debido á la calidad de su subsuelo abunLástima que no podamos hablar detalladatantemente todo aquello que pueda ser de utilidante en agua, ha podido su propietario convermente de es?s trabajos como se lo merecen, pordad. Allí se admira la canalización y el magnífitir en una fuente de riqueza, estableciendo un
que, en realidad, son muy importantes y hablan
co sistema de siembras y cosecha de maíz cebasistema de irrigación artificial por medio de bommuy alto del talento y laboriosidad de su autor.
da, trigo, garbanzo, cacahuate, papa, camot~, alfalbas centrífugas movidas por electricidad, y abasfa en gran escala, etc., etc., cría de cerdos de las

ª

AJulián del Casal.
En el castillo, fresca, linda,
la marquesita Rosalinda,
mientras la blanda brisa vuela,
con su pequeña mano blanca
una pavana grave arranca
al clavicordio de la abuela.
¡Notas de Lully y de Rameau!
versos que á ella recitó
el primo rubio tan galán¡
que tiene el aire caprichoso,
y que es gallardo y orgulloso
como un mancebo de Rohán,
Va la manita en el teclado
como si fuese un lirio alado
lanzando al aire la canción,
y con sonrisa placentera
sonríe el viejo de gorguera
en los ta pices del salón.
En el tapiz está un amor,
y una pastora da una flor
al pastorcito que la anhela.
Es una boca en flor la boca
de la que alegre y viva toca
el clavicordio de la abuela.
Es una fresa, es una guinda¡
los labios son de Rosalinda
que toca y toca y toca más.
Tiene en su rostro Abril y Mayo¡
en su mirada brilla un rayo¡
con la cabeza hace el compás.
iQué linda está la marquesita!
Es una blanca margarita,
es una rosa, es un jazmín.
Su cabellera es un tesoro;
si ríe, brota un canto de oro
en su reir de querubín.
El cielo tiene sobre el traje¡
si hay una nube es un encaje,
espuma, bruma, suave tul¡
como ella es blanca y sonrosada,
y de oro puro coronada,
qué bien le sienta el traje azul!
Ella hacia un lado inclina suave
la cabecita, como un ave
que casi va, que casi vuela¡
y alza su mano el son sutil
de la blancura del marfil
del clavicordio de la abuela.
La niña, dulce cual la miel,
canta á compás rondó y rondel,
canta los versos de Ronsard¡
y cuando lanza en su clamor
los tiernos versos del amor,
se pone siempre á suspirar.
Amor sus rosas nuevas brinda
á la marquesa Rosalinda
que al amor corre sin cautela,
sin escuchar que en el teclado
canta un amor desengañado:
el clavicordio de la abuela.
¡Amar, reir! La vida es corta.
Gozar de Abril es lo que importa,
en el primer loco delirio¡
bello es que el leve colibrí
bata alas de oro y carmesí
sobre la nieve azul del lirio.
Y aunque al terrible viaje largo
empuja el ronco viento amargo,
cuyo siniestro nombre hiela,
bien es que el pobre viajador
anime el vivo son de amor
del clavicordio de la abuela.
RUBÉN DARÍO.

BOSQUEJO
Para "El Mundo Ilustrado."

Un camino muy largo ...... el de la vida,
con espinas y rosas¡
de las primeras, muchas¡ de las segundas, pocas.
Allá lejos, muy lejos, como vagas
claridades de aurora,
un rayo de esperanza y un destello de gloria¡
-cuando no las oculta alguna nube
que pasa y se evapora,
se ven siempre á lo lejos, aunque nunca se tocan.

MUSICA TRISTE
¿ Un amor que se va? .... ¡Cuántos se han ido!

Otro amor volverá más duradero
Y menos doloroso que el olvido,
El alma es como el pájaro señero
Que roto el nido en el ruinoso alero,
' Sobre otro alero reconstruye el nido.
Puede el último amor ser el primero ....
Mientras más torturado y abatido,
El corazón del hombre es más sincero.
Tras de cada nublado hay un lucero
Y por ruda tormenta sacudido
Florece hasta morir el limonero.
¿Un amor que se va? ... ,¡Cuántos se han ido!
¡Puede el último amor ser el primero.
RUEGO
No te alejes del piano todavía.
Alada brote del marfil del piano,
Bajo el lirio fragante de tu mano,
La tierna y amorosa melodía.
Ese adagio tristísimo y arcano
Dulcifica mi espíritu doliente,
Como si presintiera por mi frente
La inefable caricia de tu mano.
Si dispuso el dolor, con golpe fiero,
Llenar de sombras la existencia mía,
Ya se levanta luminoso el día
y florece otra vez el limonero.
No te alejes del piano todavía ....
¡Puede el último amor ser el primero!
ANDRtS MATA.

El murmullo del mundo, que se escucha
como un eco de notas
que se pierden las unas, que se alargan !as otras;
-las primeras ríen,
las segundas lloran.Y cruzando el sendero solitario
-pues las grandezas siempre van á solasun alma de poeta
que se pierde en las sombras,
siempre yendo adelante, que es su guía
el rayo de esperanza
y el destello de gloria.
GUSTAVO

F.

AGUILAR.

México, Octubre de 1908.

*

PAISAJE
(Para tu Album).
Para "El Mundo Ilustrado."

Se oculta el Sol y sus postreros rayos
Tiñen el Occidente de escarlata, ,
Y entre ricos celajes, en Oriente
Tiende la Luna su crespón de plata.
Una parvada de inocentes aves
Cruza por el espacio, alegremente,
Y las esbeltas palmas se retratan
En el límpido espejo de la fuente.
Su imponente oración da la campana
En la elevada torre que blanquea,
Inspirando en mi sér una plegaria¡

UN POCO DE ENSUEÑO
La rueca de la amable fantasía
Danza en el pavimento aires livianos¡
Ven, y con la blancura de tus manos,
Hila un poco de ensueño, amada mía.
Las horas por vivir guardan arcanos
Acaso dolorosos, y en la vía,
La gasa de un ensueño amenguaría
El odio y el rencor de los hermanos.
Cubramos nuestros dulces ideales
Con el velo impalpable y transparente
De una ilusión¡ tomémonos cordiales.
Debe ser bello que al final del sueño,
La tierra nos acoja dignamente
Hilando el postrer copo de un ensueño.
EDMUNDO VELÁSQUEZ,

Y al mirarte pasar entre las flores,
El recuerdo de ayer arde y flamea
Con el fuego voraz de mis amores.
VIRGILIO AZAMAR.

Cosamaloapam, Ver., Octubre 7 de 1908.

*

MADRIGAL
Porque es blanco y es bello tu abanico,
porque es fino y es suave,
y porque se distiende y se recoge
como un albo plumaje ..... .
y porque sé que es tuyo, me parece,
poniendo en él mis frases,
que dejo resbalar una caricia
sobre el ala de un ángel. .....
FELTX CALLEJAS,

�l~L

,w,

1&gt;0 1 LliSTlt \ l&gt;Cl

LAS CUNAS
U

CRONICA
o armonioso ha quedado vibrando aún
el recuerdo después de la última temada musical. Las impresiones de arte
,no son como la estela que deja en las
olas el paso transitorio de un navío: consérvanse
imperecederas en el más íntimo y oculto s-intuario del alma, como lámparas de inextinguible claridad ó cual flores misteriosas, brotadas al calor
del fuego sagrado del arte, cuyos pétalos, siempre
frescos y perfomados, no pueden marchitarse
jamás.
Y aun cuando to&lt;las las manifestaciones artísticas son inmensas y exquisitas en sí mismas y en
la emoción que tienen el mágico pode, de produc'ii-, es, sin embargo, la música la más elevada de
esas cimas, la que corona esas alturas, como la
nieve luminosa y blanca que, en argentada diadema, brilla sobre la cumbre de los volcanes.
Toda palabra tiene su alcance limitado, toda
idea puede apreciarse en su verdadera extensión;
pero la música, en el divino idioma de la harmonía,
alcanza la intensidad más completa en la facultad
de expresar, y toca, con sus alas, el infinito en la
sensación. Los más altos artífices de la palabra
encuentran en su labor innumerables &lt;lrficult,,des;
la poca energía de los conceptos, cuando las ~randes pasiones humanas figuran en la es:ena de sns
obras, el deficiente color de las frases en aquellas
páginas en que el autor deseada ardientemente
trasmitir su propia vida sentimental; y como ,i
esto fuese poco, la pobreza del idioma para expresar los diversos y múltiples matic~s de la~
sensaciones, pues la riqueza del estilo no admite
usar los mismos términos, ni L monotonh de las
imágenes y descripciones. Y poco más ó menos,
en las demás artes, se encuentra circunscrito el
horizonte en que deba tender el vuelo la in,piración; solamente la música, llamada por un1va,al
opinión _&lt;arte divino», no conoce obstáculos ni limites; océano sin playas que lo detenl!an, deja correr sus aguas impetuosas en olas de harmonía,
confundiéndose el azul de sus perspectivas con
el lejano horizonte en el glorioso beso de dos inmensidades; y otras veces, con alas de águila, Ievántase hasta las vertiginosas alturas del genio, ó
bien se desliza entre las flores de los jardines como
tímida mariposa, ya cuando eleva el canto de trágicas pasiones, ya susurrando delicados y tiernos
amores que pasan sobre las aln.as como el suave
roce de una ala de pájaro, ó como el tibio rocío
de una aurora primaveral.
Sin duda que mis lectoras esperan, con ansiedad, la temporada de invierno, tan pródiga en
esas manifestaciones artísticas que nos llegan del
viejo mundo. Los teatros abren ya sus puertas, y
la Moda prepara los lujosos atavíos que las damas deberán lucir en esa clase de espectáculo~.
Especialmente en los abrigos se esmcnn la fantasía y el buen gusto á fin de confeccionar, en ese
artículo, todas las combinaciones más elegantes y
exquisitas que puedan imaginarse.
Parece que la novedad más importante en este
invierno, respecto de abri)!os, será la ori~rnal creación del manto zibelino. Estos elegantes abrigos
son sumamente cómodos y confortables; se hacen en piel de zorro, de nutria ó de cualquiera
otra. También se usa, para estas confecciones, el
paño ó el astrakán.
Las capas comienzan á aparecer nuevamente,
con mangas ó sin ellas, en telas lisas y de cuadros. Hay que elegir, sin embargo, la forma de
abrigo que convenga á cada persona, y me atrevo
á aconsejará mis lectoras que esta clase de abrigos
sea preferida por las de alta ó mediana estatura,
pues para las mujeres de talla pequeña es mejor
el jaquet ó paletó corto ó semilar_go. Los abrigos de grandes dimensiones se veo muy mal si
no son llevados por personas altas. haciéndo&lt;e
solamente una excepción cuando se trata de abrigos para salir del teatro ó baile, ,pues en este estilo los más elegantes son siempre larl(os.
El terciopelo, la piel, el soutache y l&lt;&gt;s grandes
botones de fantasía, serán los adornos preteridos
de esta estación. Las boas, estolas y manguitos de
piel, tienen actualmente gran privanza; nada más
natural, lectoras mías: el frío aumenta i-.us rigores y hay que ponerse prontamente ex: defensa; y si este motivo no fuera suficiente., ¿me
diréis si hay algo mas elegante y que embellezca

tanto el semblante femenino como la p,·oximidad de la obscura y luciente piel, junto de la tez
suave y sonrosada de un liudo rostro? Esto es
bastante, ciertamente, para que el reinado de las
pieles tenga largo tiempo la más completa aceptación.
MARGARITA.

tro en form:i de alero y que sirve para resguard.&lt;r
del sol).
Verónica iba siempre junto de Pedro¡ un día
acabó por buscar el amparo de su mano, fuerte y
segura á pesar de ser la de un niño, y, desde entonces, no la abandonó ya. Caminaban así, hablando y riendo, mirándose con asombro y cariño de
tiempo en tiempo.

.................. ' ........ . .......... . ... .

Pedro y Verónica
La hermana ile Pierre Loti, 1'\me.
Marie Viaud. acaba de morir. Era
una mujer superior que fué para su
hermano la más querida amiga. De
los papeles lntimos de la dama, encontrados en su bufete, acaba de
extraerse e, te recuerdo de infancia
c¡ue traducimos hoy para • El Mundo Ilustrado," y que es un re:latoJ de frescura y gracia, donde se
cuenta el idilio del re4ueño Pierre
Loti y de Verónica, idilio sencillo y
tierno. que trae á la mrmoria los
amores de Pablo y V.rginia.

RA en el centro de aquel pueblecillo, en una vieja casa con pequeñas
ventanas de fierro pintadas de verde, seg1ín la usanza de la isla.
Todo brillaba al be,o de un hermoso
y benéfico sol.
Había, al derredor de la vieja casa,
una especie de párterre lleno de
rosas bermejas, de resedá~, de ~randcs flores
amarillas y blancas que, por las mañana~. alzaban
sus corolas en actitud altiva, y que al fuego del
mediodía se inclinaban con sumisión sobre la arena. Todo este cuadro envuelto en 1,n penetrante
olor de azahar, la flor simbólica que, perezosamente, arrastraba el viento ..... .
Al frente, un caminito angosto llevaba en su
pendiente hacia la playa hermosa y amplia. Después de ella, el mar ...
Una docena de chiquillos, todos ellos hijos de
pescadores, con los pies desnudos y la cabeza al
aire, segníaT' ó precedían á mi hermanillo Pedro,
yendo y viniendo á su derredor como mariposas,
puestos los negros y hermosos ojos en los de Pedro, que no eran menos negros y grandes. Seguíanle devotamente y con aire de a~ombro. Porque en aquella época y en aquel la isla, un c-petit
mousieur», un caballerito, era cosa de asombro y
valía la pena de mirarle y remirarle.
Por el sendero arenoso,acompañado invariablemente por su apasionado cortejo, Pedrn bajaba todos los días á la playa para recoger las conchas
de todos colores que se amontonabai. eu esta parte de la costa: amarillas, rosadas, violetas, de los
tonos más vivos, de las formas más delicadas y
raras.
Las había admirables y lindas. Los chiquillos
recogían las más hermosas y corrían á entregarlas á Pedro, silenciosamente, con respeto, en actitudes casi solemnes.
Verónica era una de sus más asiduas acompañan1es. Un poco más pequeña que Pedro, fenia la
carita dulce y soñadora, la tez ligeramenté morena, y dos admirables ojos grises que relampagneaban misteriosamente ...... Llevaba en la cabeza
una grande kfrhenote blanca, (kichenote, vieja palabra del país que designaba un antiguo tocado,
especie de corneta monjil que avanza hacia el ros-

Al alba de Dios. la pequeña Verónica abría los
ojo~, saltaba del lecho y corría hacia nuestra casa. Acurrucada junto á la cerrada puerta, como
un anadoncillo de pi 11maje suave, la e11contr~ba
yo todas las mañanns al abrirla. Pcdrr, mientras
se vestía, pensaba que allí estaba su amiga: por
ella se hacía madrugador. De prisa lavaba su rostro, peinaba sus blondos cabe! los y corría hacia
la puerta Un gran beso sonoro y un nmplio abrazo era invariablemente el salndo. Después á la
plática; charlaban de sus trabajos de la víspera,
de s11s proyectos, de sus recolecciones de conchas
y riscos. Algunas veces, Verónica, antes de venir
á sentarse á la puerta, había hecho ya una correría por la playa y de allá traía maravillas. . .
-¡Mira! decía orgullosa, imira!
Y dejaba caer de su delantal encantado una cascada de colores que rodaba en confusión de nácar ....
Un día, hacia fines de Agosto, Pedro, después
de una larga meditación en que resol vía, sin duda, las di/i&lt;;ultades provenidas de las diferencias
sociales de mi hermanillo y de su amiga, aquél
dijo á é~ta, de una manera solemne y grave:
-Verón¡ca: nos casaremos los dos. Al volver
con mis padres les pediré el permiso.
El día 15 de Septiembre fué preciso abandonar
la isla.
Pedro había hecho una hermosa v especial recolección d.e conchas, estrellas de mar, riscos, caracoles, algas, g111jarros marinos ...... era aqnello
un tesoro del allo de una montaña. In,acrnble,
quería llevarlo todo; fué preciso seleccionar lo
mejor, y, ayudado por Verónica, se empacó todo
en cajas cuidadosamente envueltas y atadas con
cuerdas.
Habfa sonado la hora. Un enorme coche que
llegó de Saint-Pierre azoró el pueblo con su ruido de viejo herraje y el trote brusco de sus mulas. Este coche venía por nosotros.
Pedro introdujo en él, cuidadosamente, todos sus
paquetes; el equipaje fué colocado en el pescante: corté del parterre algunas rosas bermejas y me
hundí en la caverna negra de aquel coche, casi
fantástico por su vejez y rara estructura.
Mi hermano Pedro, que se había ya despedido
largamente de su pequeña prometida, tomó asiento junto á mí, y pude ver sus ojos nublados por
honda tristeza, mirando hacia el sendero arenoso
donde Verónica, el rostro oculto por las manos,
sollozaba en trágica y dolorosa actitud ..... .
Entonces, mientras el coche escapaba en ve1·tiginosa carrera, sentí erl mi alma como un gran peso-esto uo era por la primera vez,- y clavando
mis ojos en Pedro, me pregunté silenciosamente:
¿Q11é será de este niño en la vida? ¿Qne será de aquella silueta que, desde el fin del camino,
vuelve hacia nosotros sus brazos y sus ojos? ¿Qué
hay de desesperanza en ese pequeño corazón?
¿Qué hay de ... ngustia en presencia de este aban•
dono?
MARÍA V!AUD.

Ne.ta. Sabemos lo que ha sido de Pierre Loti.
Mas no sabemos ¡ay! nada de lo que se refiere á la
tierna Verónica.

POEMAS

UNA

casa sin niños-ha dicho un poeta sentimental-es como una jaula sin pájaro."
Todas las señoras, con muy raras excepciones, encuentran deliciosa lo loca al~arahía que meten los
chiqttillos por patios y corredores . .... Y ¿qué
diremos de los tímidos gorjeos de los niños que
aún no ponen sus piececillos por el suelo? Esos
son los consentidos, los mimados, los_ eternamente adorados por propios y extraños. Todo para el
bebé:. los mejores juguetes, los alimentos más suaves y más bien condimentados, las telas más finas, los encajes más vistosos .... Su pequeña persona es un muestrario de monerías y artificio: entredoses, puntas, gaveados, deshilados, alforzas....
¿Y la cttna? ¿qué diremos de la cuna, del nido en
donde reposa ese pajarito encantado? .... Pues de
la cuna diremos sencillamente que es una maravilla. El colchón y la almohada son de pluma¡de
holanda finísima las pequeñas sábanas; los pnnchns color de rosa ó azules, de suavísimo algodón,
y las colcllas ...... ¡ah! las colchas son un prodigio de arte. Acabamos de ver una, elegantísima,
en la cuna del predilecto de una casa rica; y en
bien de nuestras lectoras, hemos enviado al fotó.~rafo p,1r.1 que saque las muestras que hoy tenemos el gusto &lt;l; dar en este número. El fondo de
la colcha es de seda brillante color de ros:, encendido, y las estrellas son tejidas al cr&lt;'chel.
He aquí la muestra en tamaño natural. No puede ser más claro el dibttjo.

LOS MUERTOS

ra que le dé fuerza suficiente y no esté expuesta
á aflojarse.
Una vez que estén hechas siete estrellas iguales á las que indica el grabado 1, procédase á
j untarlas,-como lo indica el grabado número 2,cosiéndolas con hilo que tenga el mismo grueso
del tejido.

I
AJO el puro blancor de la nieve-se extiende el cementerio-desierto. A través de los árboles desnudos, raqu íticos y todos vestidos de blanco,-pasa
gimiendo el ábrego.
Y en un descenso incesante, caen ligeros-los
hermosos copos de algodón-agitando suavemente en el espacio-una bruma blanca y móvil.
Y las tumbas silenciosas y frías-los arbustos y
las finas cruces yertas,-se esfuman y desaparecen
-bajo ese apacible y pálido sudario.
Es la muerte inmensa de la naturaleza-que extiende, como un vasto velo,-su enorme y blanca
tristeza sobre la muerte del hombre.

II

Uniéndolas así, de siete en siete, r,ronto se formará una tela artística y elegante, que tendrá el
tamaño exacto de la cuna del niño.
Una vez alcanzado este tamaño, se procederá,

Y pienso en los muertos.-Olvidados, desnudos
y míseros deben tener frío-en la tierra, tiritando
dolorosamente-en sus lechos negros.
Y creo escuchar el gemido de sus lamentos, gemebundos y llorosos.-&lt;c¿Dó se ha ido el dulce calor
amigo-de los rayos del sol? iAy! el poco aliento
que nos queda se nos está helando!-Y con este
frío no es posible dormir.-Que vuelvan los días
ea que la 1ierra es buena y está tib1a,-y la brisa
murmura su canción.
e-Somos los eternos desheredados;-nos abandonó para siempre la alegría de la vida¡-y ahora
nuestro corazón se encuentra sin calor y desnudo,-y desnudo, completamente desnudo nuestro
cuerpo!
&lt;Somos los eternos desheredados;-y es menester que tengamos encima de uosotros luz,-calor
y flores para que nuestros ojos puedan-dormir
su sueño en paz&gt;.

III
Pero los copos innumerables caen siempre
fríos, hermosos é insensibles; y la grande y pura
sábana de terciopelo-va espesándose más y más.
Y siempre bajo ese vasto sudario-se extiende
el cementerio desierto;-y á través de los árboles
enjutos y todos vestidos de blanco-pasa el ábrego prorrumpiendo en sollozos.

VENDRAS

Las esquinas de la estrella van aumentándose á
razón de una cadena en cada vuelta y dos macizos verticales. Los plastroncitos realzados se hacen con cinco macizos verticales, cerrando los
cinco por medio de una sola cadena, apretada, pa-

co:no lo indica el grabado número 3, el cual muestra la colcha ya completamente terminaéla,-á
confeccionar el fleco, que se hace enrollando hilo
bastante en un cartón que dé el ancho conveniente y cortándolo por un lado. Después se cuenta
de diez en diez hilos, y con cada grnpo se hace
un nudo en las orillas de las estrellas.
Esta colcha es susceptible de hacerse más ó
menos elegante. Por ejemplo, puede tejerse con
seda blanca ó de color; puede también hacerse
con hilaza rosa ó azul, teniendo cuidado que el
color del tejido vaya en armonía con el color del
fondo. La q11e tomó el fotógrafo estaba tejida con
hilo del número 40. así es que resultaba muy fina,
y se veía deliciosa sobre el fondo rosa brillante.
Su confección queda al gusto de las lectoras.

Vendrás de hennosas y apartadas orillas .... -En
alguna parte, no sé bien dónde, comprendo que
existes. Desde la eternidad, mi alma ansiosa espera tu llegada encantadora á través del espacio.
En las horas de inmenso dolor, cuando el gran
fardo de la vida-abrumaba mis hombros con su
peso implacable,-el reflejo suave y dulce de tu figura, entrevista en sueñor,-poofa una caric'a en
las sombras de mi alma.
Y el encanto Iuminoso de tu mágica aparicióncuraba á menudo mi corazón herido, tal como la
caricia de una hermana¡-y el murmullo de bondad que descendía-de la fresca y clara sombra
de tu boca, llenaba mi corazón de esperanzas.
Comprendo y sé que tú existes .... y soy el único que lo s.;.be.-Conozco más profundam,-nte tu
rostro,-joh, Sueño fugitivo! ¡oh, Novia espectral!que las propi:ls máscaras reales que he tocado con
mis manos.
Te c;onozco hasta el fondo de tu alma diáfana
y sé que en ninguna parte de este mundo ninguna doncella ha tenido jamás la pura gracia azul
de tu mirada-inmen5a y bella como el cielo.
Tu nombre, que me reveló la voz de la nochr
-~s má~ dulce que el de la muerte; -y tu frent~
mas radiosa que la lumbre pálida de la luna y
la llama de las estrellas matinales.
Tú vendrás. . . . . Para ti, y en medio de un vasto piélago-formado con mis lágrimas, he construido una casa de cristal,-parameutada con ardienles rosas de qmmera,-y en la cual la Ternura ha colocado un lecho, muelle como una nube.
Y cuando caigas, estremecida, entre mis brazos
-y cuando mi frente ardorosa repose sobre tu se'.
no s~grado, tu alma se mezdará á mi alma,- y
monremos de una dulce y larga muerte ..... .
ARCHAG TCHOBANIAN1

(Armenio).

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1751956&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1908, Año 15, Tomo 2, No 19, Noviembre 8</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>INDICE.

"EL MUNDO ILUSTRADO",

BIOGRAFIA,

Grover Cleveland.
Lic. Genaro García.
Ignacio T. Chávez.
Lic. Eduardo Pankhurst.
Ludevic Halevy.
Enrique C. Creel.
Lic. Ignacio Bravo Betancourt.
T~lstoy á los SO años.
Victoriano Sardou
Taft Intimo.
Enrique BoriAs.
Hnos. Alan!s Tamez.

..

3

7
10
11
13
50
309
359
440
449
529
590

BELLAS ARTES, etc.
Hallazgos Arqueol6gicos.
7
Ultimas Obras de Julio Ruelas. 16
Museo TecnnlÓgico Industrial.
1$
Biblioteca Militar.
32
Una Fiesta de Arte Cl~sico.
62
Los Pintores de Mujeres.
69
Burmeste;, Rey del Violín.
70
Exposici~n Mexicana en Trieste. 77
Exposicion de Escultura.
137
Diego U. Rivera.
157
Germán Gedovius.
337
La Exoosición Fuster.
36g
Concurso de Arte Decorativo.
442
Bee~hoven.
490
Ceramica Policroma é Incrustada543
Chopin Intimo.
54
Nacionalidades Muertas: Venecia
160-192-209-22$
El Adorno de la Mujer en Diversas Epcms.
332

DEPORTES:
Club Híoico Militar.
g
Equitación. 34-13g
312
El Junior Club.
63
Automovilismo. 83- 145l69
Un Torneo Atlético.
6g
Carreras de Automóviles
Monterrey-Porvenir.96-110
Los Juegos Olímpicos.
114
El Club Hércules.
171
Esgrima. y Espada.
210-547
Carreras de Autom6viles
Monterrey-Concepción.
261
Ju~gos Olimoicos en Mascarones.365
Carreras Diversas.
430

L

Base-Ball.
DIVERSOS:
La Vida Internarlamentaria.
La Musica Moderna y la Sordera .
Congreso Científico Pan-Amer.
El Río de las Balsas.
Jalana.
La Huasteca.
Los Ríos de Tabasco y Chianas.
La Riqueza y el Trabajo en Mich,
Guanajuato.
La Archiduquesa Carlota.
Tributo á México.
Bosnia.
Mazatlán.
Los Palacios de M~xico.
El Palacio de doña Ana.
El Colegio Militar.
Monterrey Actual.
Bellezas de 1.{onterrey/
La Reinera.
La Basílica de Guada~upe
La Cervecería Cuauhtemoc.
HISTORIA:
Hidalgo.
Churubusco.
.lolino del Rey.
16 de Septiembre.
Dolores Hidalgo.
Reliquias Históricas.
Retrato de Iturbide.
27 de Septiembre.

•

g

15g
230
264
.265
269
279
2$7

NOTICIAS:
Nueva Linea! Guadalajara .
4
Reinas de la Simnat1a en México.
9
Fiestas del 4 de Julio.
61-12
Las Fiestas Francesas.
75-61-33
Concurso de Simnatía en Guadalaj. 37
Elecci6nes Presidenciales en E.U. 39
Coronaci6n de la Virgen de Gto.
46
Los Tranvías Eléctricoa de Vera-e. 56
Bellezas de Guaq.alajara.
59
La Fiesta del Carmen.
60
Las Aguas de Xochimilco.
67
Maniobras Militares en Oaxaca.
7g
Escuela Militar en Guadalajara.
84
En Puerto Arturo Tres Afios
Desnués de la Guerra. ·
90

•

,r

�,

..

•

Colonia Penal Islas JKarias .
.91
Concurso de Sombreros
Adornados en Pachuca.
109
La Fiesta de los Vascos.
117
Combate de Floree en Puebla.
132
Ntra. Sra. de Pueblito y del
Patrocinio.
174
Misión de Paz.
186
Los Descendientes del Emoerador Moctezuma.
216
Fotografía de la Voz Humana.
2~8
Felicitaci6nes al Presidente. 2 3
Las Fiestas en Santa María.
267
Concurso de Simpatía en l'o¡elia.2~
Cuartel Modelo de Infanter a. 3~
En Honor del Lic. Verdad.
3
Escuela Correccional.
382
Simulacro en Morelia.
ª81
Congreso Católico en León.
Venezuela y su Presidente.
Desmembramiento de Turquía.
446
Actualidades Extranjeras.
517
Alfonso XIII concede A la Cervecer!a Cuauhtémoc usar BU
escudo.
551
Fiestas en Manzanillo.
568
Bellezas de Colima.
58~
Sabinas Hidalgo, N.L.
59

m

10g
En Memoria de Hidalgo.
Damas de la Colonia Americana.
113
La Revolución de Honduras .
115
El Ultimo Triunfo de Zepuelin.
130
El Nuevo F.C. á Culiacán.
173
Incendio en 11 Dos Bocas".
183
11
11
¡g5
Puente Colgante P. Diaz.
Kermesse de Caridad .
187
Fiestas de Covadonga.
232-23l
Telegrafía Submarina sin Alambree .22
Desde la Canastilla de un Globo. 260
lt de Sept. Ceremonias Oficiales. 266
El F.C. Pan Americano.
2S2
La Conquista del Espacio.
334
La Fortificaci6n de Nuestras Costas338
El Cometa Morehouse.372-429,66,98-503
El Nuevo Estado Euroneo.
ª83
F.C. Colima á Manzanillo.
425- 41
ca,didatos A la Presidencia
en EE.UU.
436
Las Aguas del Nazas. 440-470-525-550
Mr.Bryan en Lonterrey.
526
Monterrey Actual.
563-567
Bellezas de Uonterrey.
565
La Reinera.
592
La Cervecería Cuauhtémoc en las
Fiestas Presidenciales.
582

TE A T RO.

Páginas: 19-10-139-140-141-156-190-214-247-271-297-324-343-366-388-406
409-410-428-452-473-493-518-529-546-600.
T O R O S.

Páginas: 207-347-373-393-415-443-455-468-478-502- 5 531 .

••••••• •

.

."

�CARLOS PEREZ MALD0NADO
MONTERREY, MEXICO.

�L UNDO
Registrado como a rticulo d P. segu nd:.. clase, en 3 de Noviembre d r• 189 4.- Impreso en papel de las Fábricas de San R afael.

Año XV-Tomo 11

México, 12 de Julio de 1908

Número 2

El Excmo. Sr. Ministro de Chile, acompañado del Sr. Introductor de Embajadores y del Secretario de la Legación.
(Fotografía tomada poco antes de la solemne recepción en Palacio.)

�..

39

ET, ,ruNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

38

!Onl!'iedcric:

LA NECESIDAD YLA PERFECCION HUMANA

Director, Dr. L uis Lara y Pardo.
Gerente General,

ALF O NSO E. B R AVO.
OFICINAS PROVISIONALES:

Segunda de las Damas 4. México. D. F. Aol\rtado PoS
tal 2.570. -Tc1léfnnos: Erlcsnn, 1476.
Compa!ifa Telefónica, 471.

--

PRECIOS DE SUBSCRIPCIÓN:

En la Otudad ................................. S 1.2:'\
En los Estado~......... .. . .. . .. .. .. . . .. .. .. .. 1 !\O
En el Extranjero ,... ,. .. .. .. . .. . .. .. . .. . 2,00
NÚMEROS SUELTOS:

En la Oaoltal. .......... ................. SO 35 r.~.
En los Estados. . .. . ........... . . .. .. . . .. .. SO.!íO cs.

Más novedades en "El Mundo Ilustrado"
No obstante que hemos recibido numerosas demostraciones de que EL ~Immo ILUSTRADO, en su nuern época, ha sido perfectnmente recibido por sus lectores habituales y que las mt'joras fJ ue hemo comenzado á introducir en él han complacido ií
nuestros subscriptores, debemos declarar
sinceramente que no nos sentimos enteramente satisfecho , porque no es aún lo que
de earíamos no otros c¡ue fuera. El aplauso
general con que el último número fué recibido, nos obliga á esforzarnos más todavía.
La premura del tiempo con que contábamos para reorganizar nuestros trabajos al
mismo tiempo que nos hicimos cargo del peri6&lt;lico, nos impidió realizar punt,ualmente
todo lo &lt;¡ ue teníamos pro.rectado para esa
edición. Diocultades de última hora no permitieron completar el tiro de la otra entrega de no,·ela que debió haber ido incluida
en el periódico; pero con el presente número irán _ya las dos entregas ofrecidas, así como la música :,· la nO\·ela quese inserta en el
cuerpo del periódico.
Nuestra sección de encargos está ya funcionando regularmente, .Y hemos recibido
algunas comisiones de cuantía. Creemos necesario hacer unas explicaciones á este respecto. Algunas personas nos han hecho encargos q ne no han detallado~• nos hemos
,·isto obligados á pedir instrucciones más
completas, con lo cual se ha perdido el
tiempo. Por esta razón desearíamos que se
nos dieran explicaciones minuciosas, ó que se
nos diera libertad de elección en caso dudoso.
Cuando el encargo significa una comisión de
compra, por la cual no cargamos exceso alguno por comisión, nosotros procuraremos
obtener siempre los precios más c6modos,
ámenos que se nos indique determinada
casa comercial. En todo caso, el pedido debe venir acompaiiado de su importe, exceptuado el caso en que la persona que hace el
encargo tenga crédito personal en la casa
vendedora de que se trate, y en cu.ro caso,
la operación se hará siempre á riesg·o del
vendedor. Atenderemos órdenes telegráficas, en las mismas condiciones, teniendo en
cuenta que, si es necesario pedir nuevas
instrucciones por .esa Yía, no cargaremos
tampoco el gaf'to que nuestros propios mensajes originen.
Preparamos más novedades queanunciaremos mur pronto y que, estamos seguros,
impresionarán gratamente á nuestros abonados.
Estamos recibien·clo constantemente cartas de subscriptores que nos piden algunos
asuntos especiales, ó hacen indicaciones
respecto á las mejoras proyectadas. En la
imposibilidad &lt;le contestar separadamente :í
cada uno, debemos decir &lt;¡ue todas, absolutamente, son tomadas en cuenta .Y sujetas á
estudio, y adoptaremos las que nos parezcan mejores, en cuanto sea oportuno.

La necesidad es madre de la industria.
Aguijoneado el hombre por el hambre, por
la nesnudez, por el peligro .Y estimulado por
el anhelo del bienestar y de la felicidad, todo lo ha transformado al rededor su.yo. Del
desierto ha hecho el verg·el; de la desolación,
la comodidad; de la miseria la riqueza. De
ltl cuern del troglodita ha pasado al palacio
dt&gt;l magnate; del hampo ha ll&lt;'ga&lt;lo á la púr1n11·a; del hnmbre al b.rnquete; de la dc·bilithHl ií la tut'rza.; de la ignorancia :í la e:iencin .Y de la barbarie al a1'tt&gt; -" á la cirilizaci6n.
Parn defenderse de las fierns y de los
hombres ha, forjado armas; para ,·encer hi
rt b~ldía tle las cosas inertes ha fabricado
irn,trnmentos y maq uinal'ia; pam eolmar las
defü.ienci,ts de la :Naturaleza .r remediar sus
im1•erfecciones, ha im·entado el comercio .Y
la industria, y arrastrado en su carro de
combate .Y de triunfo por la poderosa cuádrig,1 de sus necesidades, de sus apetitos, de
sus aspiraciones r ele sus ideales ha transformado el mundo .r sembrnclo á su paso los
más estupendos prndigios.
:Nuern creaJor, ha l1echo de las tinieblas
luz; de la inercia empuje; del hielo fuego .Y
de la muerte ,·ida; é insaciable é infatig,1ble toda da pide más ií quien todo le ha dado .Y se afana por mejorar .r aquilatar indefinidamente su obra.
Al par q uc todo lo ha mejorado se ha mejorado á sí mismo, .Y es esto acaso lo más
grandioso de su obra.
Era débil y se ha hecho fuerte; torpe .Y
lento y se ha hecho agil; su ,·ista, su oído,
su tacto, su musculatura, su cerebro eran
toscos .Y rudos, r el trabajo y la acti,·idad
los han mejorado y atinado.
Con sólo el poder de su inteligencia, antes rept~I .Y ho,y águila, ha suplido todo,
bastado a todo, im·entado todo. Y cunndo la
necesidad lo instiga .Y lo apremia clesenrnel,·e sus aptitud&lt;'s á un grado prodigioso .r
sab2 suplir maradllosamente su impotencia.
Prirndo de la luz, el ciego se forja, casi,
con el tact,o una segunda vista. Su sensibilidad tactil se hace exquisita .Y adquiere una
precisión matemática. El tacto le re,·ela, á
falta de la pupila, todas las delicadezas de
la forma J' de la· proporciones; contorno,
relie\'e, disposición relatirn de las diversas
partes, nada escapa al alcance de su tacto.
Palpando, lo mismo puede conocer y describir la Yenus de :\Jito que descifrar la inscripción semiborrada de una medalla antigua. Llega con la práctica á ejecutar labores delicada , á coser, á bordar, á tañer in~tnunentos musicales, J. guiándose por la
textura de ciertos cuerpos, puede hasta discernir su color y emplearlo en su trabajo.
8in brújula y sin guía sabe orientarse y circulnr por lugares populosos, sin extraviarse;
en su casa ó en la escuela conoce toda la
distribución del local, el sitio que las cosas
ocupan; .Y rn .r ,·iene, corre y juega, asciende y desciende rampas .Y escaleras, sin titubwr ni tropesar.
El sor&lt;lo-mud ,&gt;, aca o más i.npotente aún,
alcanza lo prodigioso. ::-iigue con la ,·ista la
g_-.st,icuhtción ,r el aLlamán, J&gt;Crcib~ ,\' analiza en el mo,·imiento de los labios la frase
que se le dil'ige; llega por la percepción
tactil &lt;le las vibraciones á discernir los sonidos.,· acaba por imitarlos.r aprende á hablar.

Los deformes .r los mutilados realizan
también ,·erdaderns proevts; los hay que,
amputados, trabajan y andan; con sus muñones se imprO\·isan miembros; lo c¡ue no
pueden ejecutar con las manos lo intentan
y lo logran con los pies. Y es sorprendente, tanto como doloroso, verlos entregados
á desenfrenados malabarismos, ahí donde

nosotros trabajamos con despa1·pajo .r comodidad.
Los seres normales realizan también perfeccionamientos inauditos de su org-anismo,
apremiados por la fuerza de ht necesidad.
Los grandes virtuo. os, los juglares y
acróbata., ciertos artífices .Y obreros son
,·erda&lt;leras maravilla.s de sensibilidad y de
ejecución. Rapidez ,·e1·tigino ·a, precisión
matemáLica, complexidHd inaudita, delicadeza infantil, ,·igor atlético, todo se alcanza y todo se logra con el ejercicio y la persevernncia si la afición ó la nccesidaJ los
espolean.
•••
En este orden de ideas son dignas de estudio las mujeres. Sin parecer extraonlinarias en nada, .Y aun apareciendo inferiores
en mucho, poseen habilidildes r capacidades
sorprendentes, adquil'idas en fuerza de las
necesidades de su po ición social y doméstica,
., sobre todo si es de cie1'ta significaCl011.

El recato .,· la di creci6n que las costumbres le han impuesto, les vedan mirar de
frente, examinar lo que las rodea de un modo ostensible .Y persistente, detenerse demasiado en el examen de lo que les interesa.
De ahí que nadie ,·ea tan lejos, ni tan hondo, ni tan aprisa, ni analice mejor lo que
ve que las mujeres. Una ojeada de paso y
una mirada de reojo y fugitirn, les basta para darse cuenta de un conjunto complexo,
y sin que nadie se dé cuenta ele ello. De pasada en la calle, sin detenerse y sin perder
tiempo, todo lo ,·en, de todo dan cuenta y
todo lo pueden describir; tocado, traje, joyas. Obligadas á tener la ,·ista baja ó á Yer
al e pacio frente á í, han aprendido á mirar lateralmente, sin rnlrnr la rista, en un
radio increíble. A Yeces tal parece que pueden ver de espaldas.
A falta de ciencia tienen que ejercitar
mucho su instinto, y lo tienen tan penetrante, que tal parece, á reces, que adirinan
los mi terios más recónditos .r que pueden
penetra1· los arcanos más hondos. En general, para ellas, un niño enfermo es un libro
abierto. Ahí donde los doctores dudan r rncilan, suelen ellas ,·e1· clarns como 10: luz
del día, la causa .r hasta la naturaleza del
mal.
•••
Leer en la fisonomía de los demás el estado de su alma, es uno de sus más admirables atributos. Engaiiar á las mujeres es sumamente difícil; se necesita un po&lt;le1· de
disimulo formidable. El engaiio, la mentira, podrán tolerarlo ; pero generalmente
saben discernirlos y darse de ellos cuenta.
Cuando una mujer pregunta: t Qué te pasa i
ó afirma: Algo te ha pasado, de cien ,·eces
en noventa tiene razón.
Las decidoras de buena ventura, las magas ,Y brujas son siempre mujeres. Sólo
ella saben adivinar lo que com·iene que el
horóscopo diga ó lo que debe forzosamente
decir. La lisonomía, el ademán, el porte la
voz, el estilo, tienen para ellas una elocu~ncia de que suelen carecer para nosotros.
Y es que no otros las hemos hecho así:
ca vi losas, desconfiadas, hábiles para obserrnr, como incomparables para disimula,· r
las necesidades que les hemos creado 'e~
fuerza de exig·encias, de servidumbre v de
tiranía, han desennielto en ella las aptitudes y las capacidades que necesitan para
defenderse en lo posible de nosotros.
Y somos injustos reprochfodoles que
sean frfrolas cuando no les toleramos que
sean se1·ias y profundas, que sean 11stutas
cuando les hemos vedado seduertes, y que
sean hipócritas cuando las hemos explotado
y esquilmado con las mentfras convencionales del hogar y de la sociedad.
DR. M. FLORES.

Fachada del Instituto de Oa:raca.

Patio de honor J' escalera 11101111111ental.

GROVER CLEVELAND
Ha muerto en Princeton, donde había residido
desde que se retiró de la política, Mr. Gro ver Cle•
veland, que por dos períodos distintos ocupó la
presidencia de lo, Estados U nidos y que se retiró
después, amado y respetado por todos sus conciudadanos.
Cleveland era considerado como la p ersonali•
dad más alta del partido demócrata, y muchas ve•
ces cuando este partido, tras sucesivas derrotas,
ante el desconcierto de sus lcaders, se fijó nueva•
mente en Mr. Cleveland, con la esperanza de que
el prestigio personal del distinguido estadista
fuese un faclor más en fa ver de los intereses de
los demócratas. Cleveland, empero. no quiso ja·
más volverá ejercer la jefatura de ese partido, al
que perteneció hasta su muerte.
Cleveland nació en Caldwell, Estado de Nueva
York, en 1837, de manera que ha muerto á la.edad
de setenta y un año. Ocupó la presidencia de los
Estados Unidos por primera vez en 1884, y des•
pués de haberse retirado á la elección de Harrison, volvió á ser eleclo para el período constitu•
cional de 1892 á 1896: desde entonces los republi•
canos han dominado en la casa Blanca. Al terminar su período Cleveland, se agitaba en los Estados Unidos, con una intensidad casi sin ejemplo, la cuestión de la plata, y se esbozaba ya el
plan de intervención en Cuba que dió por resul•
tado la guerra de 1898. Todos los diplomáticos y
estadistas del mundo convinieron en que la ac•
ción conciliadora y conservadora de Cleveland
refrenó lo, ímpetu~ del parlamento americano, y
debido á él se aplazó el co::ifliclo. Cleveland declaró que no aceptaba su candidatura por un período más. Su popularidad había sufrido precisa•
mente gracias á su aclitud pacifica, y entonces los
demócratas se fijaron en Mr. Bryan, el hombre más
apropósito para sostener la plataforma del bimetalismo. La campaña elecloral que s iguió ha sido
uua de las más reñidas é interesantes en la na•
\:iÓn vecina, y Cleveland, al resultar electo lilac
Kinley, se retiró á la vida privada.

(,'rover Cleveland, expresidente de Estados Unidos.

�EL MUNDO ILUSTRADO

NUEVA LINEA A GUADALAJARA

El Sr. Gobernador Ahumada claz,a11do el primer riel.

La Comitil'a llegando d la Estaci611.

El día veintinueve del mes próximo pasado se
efectuó en Orendain, Estado de Jalisco, la colocación del primer clavo de la línea del ferrocarril
Southem Pacific en territorio de la citada entidad
de la República.
El acto revistió gran solemnidad, y la colocación fué hecha por el gobernador del Estado, señor Coronel Miguel Ahumada, quien clavó en el
durmiente un clavo de oro hecho construir expresamente por la compañía del ferrocarril á ese propósito.
Con anticipación se circularon las invitaciones
para el acto; y se tuvo cuidado de que fueran repartidas entre personas representantes de todas
las clases intelectuales de la ciudad de Guadalajara y del Estado de Jalisco, quienes salieron de
la capital el día citado á las diez y media de la
mañana en un tren especial organizado por la
compañía del ferrocarril Central.
Como veinte kilómetros adelante de la estación
de Orendain del ferrocarril Central, los invitados
descendieron del tren, siendo recibidos por el señor Jowell Jordan, agente d e vía del ferroca,rril
Southem Pacific, quien ofreció al señor Coronel
Ahumada el clavo de oro, el cual tiene grabada la
siguiente inscripción : "A la ci udad de Guadalajara; al señor Coronel Don Miguel Ahumada, gobernador del Estado de Jalisco, la compañía ferrocarrilera "Sur Pacifico." Junio 29 de 1908."
El primer funcionario del Estado tomó el clavo
y, después de haberlo colocado en el lugar propio
del durmiente, lo hizo entrar en él con unos cuantos martillazos. El señor Jordan tomó el clavo del
durmiente y lo presento al señor Ahumada diciendo: "Señor Gobernador: La compañía del Southem Pacific" se siente honrada al ofrecer á usted este clavo como recuerdo del acto solemne
que acaba usted de celebrar. Sírvase usted aceptarlo, _así como la promesa de que s i alguna vez
se retira usted de sus empleos oficiales, y en vista de las aptitudes que ha demostrado, tendrá en
la compañía el empleo de jefe de los peones."
El señor Ahumada recibió el clavo y dió las
gracias por el obsequio, así como por el ofrecimiento del pues to de jefe de peones. Después se
refirió á la importancia del ferrocarril cuyo primer clavo acababa de colocar en territorio jalisciense. Dijo que servirá como lazo de unión para
todos los E stados de la costa del Pacífico, tan ricos en recursos, los que hasta ahora, no han sido
d~bidamente explotados. Predijo un gran porvemr para Guadalajara, de la que dijo que llegará á
ser el Ch1cago de México por su actividad fabril
y manufacturera. Para terminar, el señor Gobernador propuso un viva México y otro al E stado de
Jalisco, los cuales fueron secundados con entusiasmo por todos los concurrentes.
Terminado el acto de la colocación los invitados subieron al tren especial para' dirigir se á
Orendain donde la compañía d el Southem tiene
sus talleres. Bajo un cobertizo preparado al efecto, se sirvió un banquete en el que tomaron asiento cerca de ciento cincuenta personas.
A la hora del Champagne el señor Lic. Antonio
Pérez Verdía, representante legal del ferrocarril
en el Estado, tomó la palabra para ofrecer el banquete al s_eñor Gober':1a~or y darle las gracias por
haberse dignado pres1d1r la ceremonia; al mismo
tiempo dió las gracias á todos los presentes. Despu~ enco~ó la labor de los ferrocarriles, la que
ha sido pos~ble gracias á la sólida tranquilidad
de que se disfruta en el país, producto de la sabia
administración pública, tanto de la República como de cada uno de los Estados.
El señor Coronel Ahumada contestó á este brin·
dis dando las gracias porque se le hubiera invitado á llevará cabo uu acto de tan grande trascendencia que indudablemente beneficiará mucho al
Estado de Jalisco. Hizo notar el señor Gobernador que es el cuarto clavo que coloca en una vía
d~ ferrocarril, Y,q~e se daría por muy feliz si pudiera clavar el ultimo de esta importante línea
la que considera de capital trascendencia para to'.
dos los Estados de la costa del Pacifico.
Terminado el banquete los invitados subieron
de nuevo en el tren especial dirigiéndose á la ciudad de Guadalajara, á donde llegaron poco después de las tres de la tarde.

·En el Campo·de··las Operaciones
&gt;&gt;&gt;&gt;&gt;&gt;**&lt;&lt;&lt;&lt;&lt;&lt;
Agradable excnrsión.-Un grupo de comerciantes en la CERVECERIA TOLUCA.--La proclaman como la primera,y
más importante del P~, y la que fabrica las cervezas más puras y sanas.
i
1

.Fac/¡ada de lafdbn"ca.-Los excursionistas se dirigm
á lafdbrica de vidrio.

El domingo 28 del pasado, á las cuatro de la
tarde, agregado al tren ordinario, salía. de la.
estación de Colonia. un carro especia.], y en él
cosa &lt;le cincuenta peI'Súnas, comerciantes, industriales, etc., todo un grupo que iba. á dele!·
tarse, visitando una de nuestras primeras Industrias: la Fábrica. de Cerveza de Toluca.
Se tenla. por delante dos días de fiesta, ¿en
qué otra cosa mejor, más a.mena., á la vez que
mú instructiva y mora.!, que irá admirar todo lo que pl!ede el trabajo humano, hubieran
podido emplearse esas cuarenta y ocho horas?
Nosotros fuimos de los viajeros, y se nos habla dicho tanto de los adelantos alcanzados por
la negociación, que con ju:1ticia es honra. de la
industria mexicana., que, en verdad, casi hubiéramos dejado pasar Inadvertidas las bellezas
de los paisajes que, á través de las ventanillas
del carro, se deslb.aban rápidas ante las miradas, á no ser porque el camino se imponía por
sus atractivos.
Viaje delicioso, tal es la palabra. A las perspectivas del trayecto, se unía la alegría de los
pasajeros, á quienes con toda finura atendían
los seílores don Julio Ocádiz, agente general
de la Cervecería de Tol11ca en México, ayudado, y bien ayudado por cierto, de los seilores
agentes don Adolfo Basso y don Alejandro Marcucci. En los vasos, lanzaba sus dorados rayos
el licor de Gambrlnus; en los labios chispeaban
las frases agudas; brillaba en todas las miradas
el contento; percibía.se que descansados todos
aquellos espíritus de las faenas de la lucha dia-

En u110 de los p atios de ta fábrica.

ria por la existencia., se entregaban de lleno al
sano esparcimiento de aquellas horas que transcurrieron sin sentirlo.
LLEGADA A TOLUCA.

En la estación de Toluca, nos esperaban los
seílores don Francisco Gottwald, Director General de la Fábrica; don Jorge Eisembach, Jefe del Eieritorio; don Cario¡¡ Hahne, Director
de la Fábrica. de Vidrio, y don Luis Alamo.
Con esa ga:anterfa que le cara.eteriza, proverbial en él y bien conocida de cuantos van á
visitar la Oompallfa Cervecera de Toluca y México, el sefior Gottwa.ld dió la bienvenida á los
viajeros, y en carros especiales fuimos llevados
á los hoteles de la Gran Sociedad y de Andue1.a, donde se había dispuesto el aloja.miento necesario.

u ,mu INDUSTRIA I DDEIU.
El lunes, á las nueve de la maílana., empezábamos nuestra visita. á la Fábrica. de la Comp:i.ilfa Cervecera de Toluca y México.
No nos habían engaflado. El progreso realizado por esa. empresa., es sencillaq:iente colosal.
Desde los rumores que 's urgen de su interior,
nos traen el hálito poderoso y vivificante de la
labor human:i.. Puede as~gurarse, sjn temor de
exagerar, que una gran mayoría.de Ías familias
de jornaleros ó de artesanos en Toluca, vive directa ó indirectamente de la Compaflfa de Cerveza.

DE SORPRESA EN SORPRESA.

Decir que el orden y la higiene més perfectos reinan en el interior de ijSOS vastos departamentos, serla punto menos que innecesario.
Por doquiera se' encuentran pozos artes,anos
que surten de agua cla.rlslma las bombas destinadas á llenar los servicios de aseo, que son
ali( constantes¡ por todas partes, la mirada vigilante de los encargados respectivos, cuida de
que no haya nunca nada. que sea. una nota discordante para la limpieza del lugar.
Después de esta primera impresión gra.tfsima. vánse recibiendo otra.s tan varias, pero tan
satisfactorias todas, que, en verdad, es dlffcil,
dentro de los cortos límites tle una crónica,
condensar cuanto se ocurre á la imaglnac16n.
Pero domina en ella una de las a.lea-rías mM
profundas, y, hay que decirlo, más patrióticas:
la de qne en todas las labores, múltiples á la
vez que Interesantísimas y compllca1as que
requiere la elaboración de las cervezas, todos
los elementos que se emplean, son mexicanos.
No ha.y sino tres que son importados: el corcho,
la malta y el lúpulo, que no pueden adquirirse
en México, en las condiciones inctlspensables.
:pe ahí en fuera, nada es extranjero. Botellas,
cajas, etiquetas y materia.les de que se componen, son mexicanos; la Fábrica, para unos,
cuenta con 'sus illi$talaciones especiales; para,
otros, loa pide á industrias nacionales.
Y después, lo que atrae es la. pureza de las
materias primas, del agua, del lúpulo de Saaz,

A los postres de una comida de boda entra el
criado diciendo que un seflor pregunta por la
novia y que desea hablar con ella.
La madre se levanta. enfurecida:
-Diga usted á ese caballero que mi hija no
es la. misma, porque se ha casado.
,t
,t ..

-¿Tú no sabes,-decía una muchacha. muy
inocente á otra muy lista,-que tu futuro tiene sesenta a!los bien contados?
. -Yo no he mirado más que una cosa: que
tiene cien mil duros bien contados.
El Sr. Gober11ador Ahumada y

Stt

comitiva

!.os jefes de la cerveceria con alg1111os de los exrnrsiollislas
Grupo de excursionistas.

�EL MUNDO ILUSTRADO

41

Importantes hallazgos arqueológicos

i
1

L os visitantes saliendo de los talleres de carpintería

~e la ceba.da; los cocimientos están á la vista
~e cuantos quieran presenciarlos; los tanques
~e a.cero donde se llevan á cabo las fermenta.biones, están perfectamente esmaltados, á fin
~e evitar cua.lquie! desprendimie.nto metálico;
as botellas que se reciben vacías, son escrupuosamente revisadas en un depa.rta.mento espepia.l, por emplea.dos que rechazan sin piedad
lma.ntas dan la menor muestra. de desaseo que.
pueda ocasionar la descomposición de la bebida, y las envían á los hornos para. su refundición; el la.va.do de las botellas que no ofrecen
ninguno de los inconvenientes previstos, se
realiza por medio de máquinas adecua.das, lo
mismo que el embotella.do.

t

U PASTEURIZACIOII,

Operación tan importante como ésta en la
elaboración de la cerveza, ha. merecido, como
~ de suponerse, esmera.da. atención por parte
(Je la Dirección de la Fábrica.
Para ella se sigue uno de los últimos y mejo•
res procedimientos alemanes. 1Jnos termómetros visibles ponen de manifiesto las distintas
tempera.turas á que sa sujeta á la cerveza después de embotella.da, para. hacerla más a.grada.ble.
Igual cuida.do, se observa para. los cocimien •
tos, que una. vez hechos, pasan á tanques inmensos de reposo, y son distribuidos, por últi~o, en ca.i'ierias que les ponen en las condiciones debidas para llegar á los refrigeradores,
donde permanece la. cerveza hasta que, como
se dice, se la cda su punto,&gt; pues es de advertirse que la que sale de los tanques, no es vendida sino pasado el tiempo necesario.
A TRAVES DE LOS OEPARTAMEIITOS• .

No describiremos todos los departamentos
de que se compone la Fábrica de Toluca: necesitaríamos un libro.
' Per9 no pbdemos menos de recordar que,
además de su establecimiento de ferretería., del

Durante su reciente viaje á Huatusco, el señor
Licen ciado Francisco Belmar, profesor d el Museo
Nacional, hizo algunos imp ortantes d escubrimient os arqueológi cós.
Los p rincip ales objetos h allados p or el señor
Belmar fueron en viados al Museo Nacional, d onde
se l es ha clasificad o para colocarl os en los lugares que les corresponda en las colecciones con
que cuenta el establecimiento.
Los ejemplares recogidos en las ú ltimas exploraciones arqueológicas llevadas á cabo por los
profesores d el .Museo han aumentado de tal manera las coleccion es, q ue se h a h ech o n ecesaria l a
ampliación del edificio de la calle d e l a Mon eda
p ara la colocación aprop iada d e l os objetos.
Como en la casa que ocupa actualmente el Museo no se dispone de suficiente local, se h a decidid o tran sladar el m useo de h istoria natural á otro
para d edicar todo el edificio al museo de arq ueol ogía é historia d e México.
Publicamos tres fotografías q ue representan al gunos objetos proced entes d e Huatusco, producto
de la excursión d el señor profesor Belmar.

El patio de los talleres mecánicos.

cual se provee á la fábrica. de todos los elementos del ramo que pueda. ,necesitar, tiene su departa.mento de construc9ión de ta.pones, á cargo del maestro don Francisco La.fora, en que
llega el corcho en bruto,. para salir convertido
en los ta.pones de diversys tama.i'ios y formas
que requiere la industria. vastísimos almacenes
1
donde se guardan al ab;rigo
de cualquier influencia. nociva., las• materias primas 1&gt;a.ra. la
elaboración; bodegas donde, en los momentos
de nuestra visita., había. más de cuatro millones de botellas vacías, listas para. ser llenadas.
US FABRICAS DE VIDRIO Y DE HIELO.

No hay que a.sombrarse al oír esa. cifra. de
cuatro millones. Si algo ha. procurado la. Compaffia. en estos últimos tiempos, es especialmente poder atender á sus pedidos siempre en
aumento, y para. ello ha. sido preciso activar la
producción de botellas. La. producción es actualmente de 225,000 por : semana, ó se a. n
12.500,000 anuales. Sin embargo, este ' exorbi·
tante número no basta. toda.vía. El consumo
aumenta, los pedidos se suceden sin cesar, hay
que satisfacer á la. demanda., y para ello además
de hacer una instalación completa de fabricación de vidrio, en que dos hornos funcionan noche y día sin descanso, ofreciendo á los ojos
del visitante todas las curiosas é instructivas
operaciones tle esa industria., acerca de la cual
el Director de la. Fábrica, seiior Hahne hizo
galantes explicaciones á los visitantes, que
quedaron muy complacidos de su atención y fineza. Se ha hecho indispensable establecer un
nuevo departamento de refrigeración, y se está montando en la actualidad. Con él se obtendrá una. producción de 150 toneladas de hielo
diarias, y 500 de refrigeración.
A esto ha.y que a.iiadir que también las cajas
se confeccionan en la. misma. fábrica.
La madera, que entra en bruto, sale convertida. en los cajones que llevan en sus entra.iia.s
los millones y millones de botellas que se des-

parra.man después en el comercio de la República entera. ó en las barricas que encierran la
dora.da. y espumosa. bebida., que es tan a.preciada. en todo el país.
DE REGRESO.

Nuevo Director del Museo Nacional

Apenas si hemos descrito una. ligerísima. parte de la importante fábrica. de la. Compa.iifa Cervecera de Toluca. y México. Sin embargo, ya se
_comprenderá cuán complacidos queda.ron los
numerosos visitantes, de su paseo á través de
los numerosos departamentos y dependencias
que la forman.
Era ya más de medio dfa. cuando salimos de
a.lli.
Antes de dejarnos ir, se quiso obsequiarnos
con un banquete. Sentáronse á la mesa., ele•
gantemente adornada, más de sesenta personas, y después de disfrutar de una exquisita
comida, amenizada. por una buena. orquesta., el
señor licencia.do don Francisco Gabriel Ga.xtola., apodera.do de la compai'iía, dió las gracias á
los visitantes; pintó con elocuentes palabras
los adelantos alcanza.dos por la compai'iia de
éerveza. de Toluca. y México, y la. significación
que ellos tenían en la próspera. marcha de la
Industria nacional, y nos despedimos.
El carro especial volvió á traernos á México,
donde podemos dar una buena noticia pafa.
concluir: la Compa.füa Cervecera de Toluca. tiene en proyecto, y lo realizará en breve, orga,.
nizar excursiones para. facilitar la vi.sita. á sus
fábricas, y para. que aprecien sus proyectos.
· No vacilamos en augurarles todo género de
éxitos. Paseos así son de los que necesitamos:
divierten, instruyen y moralizan.
t'os comerciantes que forma.ron parte de la.
excursión, y á quienes se dedicó, nos decían:
«Estamos sorprendidos de la Compaiifa. Cervecera de Toluca y México, S. A. Declaramos
que sus productos son los más puros y sanos, y
estamos resueltos á recomendarla.&gt;

Lic. D. Genaro García
El Sr. Lic. Genaro García que d esde h ace algún
tiempo ocupaba el puesto d e sub -director de ese
E stablecimient o, h a sido nombrado p or el Sr. P residente Director efect ivo desde el d ía 1&lt;? de Julio.

'

SR. D. GE NARO GARUA
Nombrado Director del ,lluseo Na;ional.
El Sr. García ha llevado á cabo imp or tantes mejoras en el Museo. Muy l argo sería el mencinar las·
basta d ecir que aun en la prensa extranjera se en:
comia el estad o d e p rogreso y cultura q u e d ich a
Institución ha alcanzado bajo la ad ministración
d el Sr. García
El bagaje literario que h ace legítima la elección
del Sr. García, es bien extenso y valioso: "El caráct er de la Conquista;" Refutación á la obra que
escribió sobr e el Sr. Juárez D. Francisco Buln~s; "Relación de la Florida;" "A rreglo y Anotación d e la H istoria d e la Con q u ista p or Bern a!
Díaz" y varias otras.

Saliendo de los almacenes.

E n,imo de los patios de la fábrica .

Objetos arqueológicos hallados en Hieatusco, Veracruz y que están ya clas.-,;cado
¡ u
"
.
,
-,¡•
s eu e mu seo lvacional.

�'Et"'Mi:JNDO ILUSTRAD◊

Las Reinas de la Simpatía
Publicamos en plana aparte los retratos de
las diez señoritas que obtuvieron mayor número de votos en el concurso abierto para determinar quién es la seíiorita más simpática de la
capital
Obtuvo el mayor número de votos la Sri ta.
Mercedes Berrlozábal y siguieron en orden numérico descendente las otra&lt;; nueve con un número de votos que no por ser menor que el obtenido por la &lt;Reina,&gt; dejó de ser considerable.

$

Lucida fiesta del Mutualismo

Los lllÍClllbros del Club Hipico, regresando de San A 11gel.

EL GLUB t\lPIGO MILITf\R
P.i.ra celebrar la toma de posesión de la nueva mesa directiva del Club Hípico Militar, se
organizó un banquete, el cual se efectuó el do·
mingo cinco del actual en San Angel Inn.
A la con vi vialidad fueron invitados todos los
socios del Club y la mesa se vió muy animada.
A las doce y media del día citado, partieron
de la plaza de la Constitución los trenes especiales que condujer&lt;'n á los invitados hasta el
local elegido. La comida pasó en medio del
mayor entusiasmo, y durante ella se pronuncictron discursos por la felicidad de los asociados, la feliz gestión de la mesa, cuy_a toma de
posesión se celebraba y la prosperidad de la
agrupación.
Terminada la comida los asistentes se dedi·
ca.ron á juegos de sport y de todas clases en los
jardines, regresando á esta ciudad en las primeras horas de la noche, trayendo los más gratos recuetdos de su expedición al campo. c...='
Publicamos una fotografía tomada en los jar·
dlnes, momentos después de terminado ei banquete.

Las elecciones se efectuaron en todo el Estado en medio de la mayor tranquilidad.
Durango ha asegurado, con la reelección de
su gobernante, la continuación del período de
paz y tranquilidad de que disfruta desde hace
mucho tiempo.

Bajo la presidencia honoraria del señor secretario de Fomento, Lic. Olegario .Molina, se efectuó
el viernes último por la noche, la fiesta de aniver•
sario de la sociedad de Conductores "Hijos de Hidalgo" en el teatro Virginia Fábregas.
Además d el señor .Molina, ocuparon la plataforma de honor los señores Don Fernando Pimentel
y Fagoaga, presidente del Ayuntamiento de la
ciudad; Coronel Don Félix Díaz, Inspector general de Policía; Don José Casarín, Sub-director de
rentas municipales¡ Wenceslao Cervantes, Ignacio
Carranza, I. Villa y Frías, y Lic. M. A. Sanz, fun•
cionarios y miembros honorarios de la agrupación,
El programa de la velada se compuso de números
selectos y novedosos que fueron ejecutados á conciencia por los encargados de ella. La fiesta fué
muy concurrida, y todos los asistentes á esta se
retiraron muy complacidos y llevando gratos re•
cuerdos.

o

REELECCION DEL SR. LIC. ESTEBAN FERNANDEZ
El Estado de Durango celebró el primero del
actual sus elecciones generales de Gobernador,
Diputados al Congreso Local, Magistrados del
Tribunal Superior y miembros del Ayunta•
miento de la ciudad-capital.
En vista de la sabia administración del Sr.
Lir.. D. Estéban Feroández, quien ha desempeñado la primera magistratura de esa entidad
en los últimos periodos gubernativos, era de esperarse su reelección para el alto puesto, la
cual fué declara.da por unanimidad absoluta.
de los electores
La elección de un diputado al Congreso Local cayó en la persona del Sr. Dr. Felipe P.
Galván, como propietario, y el Sr. Francisco
Asúnsolo, para .;uplente.

VlRGINIA lTURBJVt'
Sr Esteban Femández.

La ptala/arma de /¡01101·, en la jiesta 11mhtalista det Teatro Virginia Fábregas

�44

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

NUESTRAS CORDIALES RELACIONES

45

CON SUD!MERIC!

La recepción de un nuevo representante de la
remota y progresista república de Chile ha puesto nuevamente de relieve la cordialidad de las
relaciones que nos unen con ella.
Los discursos que se cambiaron entre el nuevo
ministro Sr. Anibal Cruz Díaz, y nuestro primer
magistrado, fueron en extremo sinceros y reflejaron los buenos deseos mutuos de los pueblos mexicano y chileno, así como de sus gobernantes.
La representación de la República c~ilena e~
nuestro país ha estado encomendada siempre a
personas de alto valer moral y so~ial co~o el actual ministro señor Cruz y el anterior, senor Walker Martínez, lo cual prueba la importancia que
se concede en Chile á esa representación.
En la lejana república se ve con atención y se
siguen con cuidado nuestros pr~greso~; _asi lo expresó en su discurso el nuevo d1plomahco, y por
nuestra parte nosotros estamos al tanto de los no
menos sorprendentes progresos de la república de
Chile y hemos procurado siemprn conservar buenas relaciones con esa parte del continente considerando que esas relaciones son de mucha importancia para la conservación de la raza latinoamericana.
La ceremonia de recepción se guió por el ceremonial acostumbrado en tales ocasiones, siendo
de notar únicamente la presencia de un público
mucho más numeroso que el que generalmente
concurre á las recepciones diplomáticas. Los militares de alta graduación formaron valla como
de costumbre, y después de los discursos, el señor
Secretario de Relaciones hizo las presentaciones
de estilo.
Debido á la amabilidad del señor Ministro, ofrecemos á nuestros lectores una fotografía tomada
en la escalera de la residencia di plomatica chilena, en la que se vé al señor Ministro acompañado
por el señor primer Introductor de Embajadores
D. Alfredo Barrón y por el primer Secretario de
la Legación. Publicamos también una vista de la
Legación Chilena al exterior y un retrato del señor Ministro en su residencia.

o
EL SR. SENADOR D. IGNACIO T. CHAVEZ
La distinguida familia Chávez, á la que perte·
nece el señor Subsecretario de Instrucción Públi·
ca y Bellas Artes, sufrió el sábado cuatro una pérdida irreparable con la muerte del jefe de ella,
señor Senador Don Ignacio T. Chávez, ocurrida en
las primeras horas de la mañana en la residencia

R eridencia del Sr. 11/inistro de Cllile en la Colonia fuárez.
del finado, en la décimaprimera calle de las Flo·
res.
El señor Chávez fué un patriota intachable de
indiscutibles méritos y virtudes, y fué, además,
un padre modelo, siendo buena prueba de ello los
méritos de cada uno de sus hijos, quienes ocupan
en su mayoría puestos prominentes en la admi·
nistración pública.
Al tener noticia de la defunción del señor Chávez la casa mortuoria se vió llena de las ofrendas
florales que en gran cantidad enviaron las personas que se honraron con la amistad del señor Senador.
·
El señor Chávez fué oriundo del Estado de
Aguascalientes, donde se le tenía en gran estima,
por lo que su fallecimiento ha sido especialmente sentido en ese Estado y entre la colonia residente en la capital.
Publicamos un retrato del señor Chávez y enviamos á la atribulada familia la expresión de
nuestra sincera condolencia.

Sr. Senador Ignacio T. Cltávez,
t el 4 del actual.

o

El nuevo Secretario del Museo Nacional
El día 19 del corriente mes, tomó posesión del
cargo de Secretario del Museo Nacional el Sr. D.
Nemesio García Naranjo, en substitución dd ·Sr.
D. Roberto Argüelles Bringas, quien pasó á des·
empeñar un puesto de importancia en la Secretaría de Instrucción Pública y Bellas Artes.
El Sr. García Naranjo goza de merecido renom·
bre en los círculos literarios más escogidos. Durante el año de 1905, en las fiestas del tercer cen·
tenario del Quijote, alcanzó ruidoso triunfo con
la hermosa composición que dedicara al ilustre Cer·
vantes. Este semanario ha tenido á su vez la satisfacción de premiar con mención honorífica una
bella composición que dicho señor presentó en
uno de nuestros concursos.
El nuevo Secretario del Museo Nacional culti·
va discretamente nuestra Historia y ha producido
interesantes estudios, entre ellos, las biografías de
Sor Juana Inés de la Cruz y del Lic. Verdad.

Lic. Eduardo G. Panklwrst,
t el 5 del actual.

El Sr. Lic. Eduardo Pankhurst
J'\Uerte &lt;le ur, patrioh.

El domingo último dejó de existir en esta ciudad el señor Licenciado Don Eduardo Pankhurst,
quien en los últimos años desempeñó la primera
magistratura del Estado de Zacatecas.
Con la muerte del señor Pankhurst pierde el
partido liberal uno de sus más adictos miembros, y
la administración pública uno de sus más activos
servidores. Su vida fué muy útil en los diversos
cargos en que prestó sus servicios á la nación.
Nació en la ciudad de Zacatecas el diez de abril
de 1840, é hizo sus primeros estudios en su ciudad natal, con gran aprovechamiento, como lo
atestiguan los premios y distinciotl.es que le fueron otorgadas. Terminada su instrucción primaria, pasó el joven al seminario de Guadalajara,
donde estudió matemáticas y los ramos secundarios de la educación de aquella época.
Contaba el señor Pankhurst diez y siete años de
edad, cuando le sorprendió en el seminario la sublevación del coronel Landa, á la cabeza del quinto batallón, y ese acontecimiento decidió de su
vocación, pues le hizo afiliarse entre los defensores de las ideas liberales, de las que desde entonces fué un defensor decidido.
Terminada con brillo su carrera de abogado,

Excmo. Sr. Ministro de Cltile y m Secretario, en el
Corredor de la L egación.
Sr. .Nemesio García ,Yaranjo, secretario del
JJluseo 1Vacional.

El cortejo.fúneb1-e m el Tepeyac.
ocupó el puesto de defensor de oficio. A la entrada de los zuavos á Zacatecas, el señor Pankhurst
fundó un periódico, en el que expresaba las ideas
más avanzadas de liberalismo y de republicanismo, lo que le valió ser espiado por los partidarios
del imperio y encarcelado al fin. Esta fu é la iniciación de nuestro biografiado en el periodismo,
en el que ocupó siempre un puesto distinguido,
haciéndose notar por sus ideas liberales é independientes, sin haber descendido nunca á la diatriva ni al insulto.
El año de 1867 fué nombrado profesor de Lógica del Instituto de ciencias del Estado de Zacatecas, y se le encomendó la revisión de las leyes
del Registro Civil, fué Juez de Primera Instancia
y Magistrado del Supremo Tribunal del Estado,
hasta octubre del mismo año en que fué electo
Diputado al Congreso de la Unión, por el distrito
de Zacatecas.
Renunció este puesto en marzo del siguiente
año, para aceptar el de Secretario de Gobierno de
su Estado natal.
Después de haber desempeñado en esa Entidad
todos los empleos públicos de importancia, desde
defensor de oficio hasta Secretario de Gobierno,
fue distinguido por el General Díaz con el nombramiento de Secretario de Gobernación el mes de
abril de 1879, teniendo en cuenta sus importantes
servicios á la causa de la revolución de Tuxtepec,
de la que fué constante afiliado y ardiente defensor.
Diez meses duró solamente la gestión administrativa del señor Pankhurst en la citada Secretar ía .de Estado, la que renunció por su voluntad en
enero del siguiente año; y á pesar de esto dejó
muy buenos recuerdos de ella. Reorganizó la po·
l icía de la ciudad de México y del Distrito Federal; reglamentó el servicio de la Beneficencia Pública y dictó enérgicas leyes en cóntra de la embriaguez. Retirado del gabinete presidencial, ocupó de nuevo el puesto de Magistrado al Tribunal
Superior de Zacatecas, hasta su elección para la
primera magistratura del Estado, la que desem¡;eñó hasta su sentida muerte.
Sus estudios jurídicos son notables, habiendo
cultivado con especialidad los relativos á Derecho
Constitucional y legislaciones locales de su Estado, al que dedicó la mayor parte del esfuerzo de
su vida política.
La noticia de su fallecimiento fué recibida en
todas partes con muestras de profundo d olor, y lo
fué más en Zacatecas, que tanto le debe; la legislatura del Estado declaró duelo oficial, y pidió
que se enviara el cadáver del finado para que se
le hicieran los honores á que era acreedor. La fa.
milia del señor Pankhurst, teniendo en cuenta la
modestia que siempre distinguió los actos del fi.
nado, se negó á acceder á la solicitud oficial, y
ordenó que la inhumación del cadáver se hiciera
en el panteón del Tepeyac, en la cercana ciudad
de Guadalupe Hidalgo.
La comitiva fúnebre partió de la casa uúmeró 7
de la calle de Medinas, presidida por el señor General Don Manuel González Cosío, Secretario de
Guerra y Marina, en representación del señor Presidente de la República. Las ofrendas florales fue·
ron muy numerosas y. escogidas, y fueron enviadas por las más prominentes personas de nuestra
sociedad y por los miembros de la colonia zacatecana, residen tes en la ca pital.
El sepelio se efectuó en el panteón del Tepeyac, donde descansan los restos del esclarecido
liberal, ardiente patriota y fecundo educador de
la juventud.
,/

MUERE UN VIRTUOSO SACERDOTE
El domingo cinco de los corrientes fallec.ió en
su residencia, casa número 10 de la calle de San
Miguel, el presbítero Don José E. Vargas : Porras,
sacerdote muy virtuoso que desempeñó cargos de
mucha importancia en los círculos eclesíasticos.
Fué el reverendo señor Vargas procurador de
la mitra de Cuernavaca y provisor general de la
misma, y en el arzobispado metropolitano desempeñó puestos de mucha importancia y responsabilidad, habiendo estado durante mucho tiempo
encargado de varios de los principales curatos,

Pbro, José E. Vargas Pon-as.
t el 5 del actual.
tanto en esta ciudad como en los sufraganeos del
citado arzobispado.
La muerte del señor Vargas ha sido muy sentida. Sus funerales se efectuaron el lunes último y
el cadáver fué acompañado á su última morada
en el panteón general de Dolores por un gran número d e fieles que fueron sus feligreses y compañeros en el desempeño de la ruda tarea sacerdotal.

�EL ~fUNDO ILUSTRADO

46

,E L 4 DE JULIO
La colonia nort americana residente entre
nosotros celebró con gran entusiasmo tste año,
como los :1.11teriores, el aniversHio de la declarar.ión de lude pendencia de lo&amp; Estados Unidos.
El Tívoli del Elíseo, al que se abandonó el
año próximo pasado para celebrar la fiesta en
el Parque Lur.a, volvió este año por s~s derechC'S
de ant,igüedan y fué el lugar escogido para la
celebración. Los vetustos árboles del parque se
vieron desde por la mañana engalanados con
banderas y guías de flores, y desde las nueve
las calles se empezaron á cubrir de papell\los
arrojados por las manos de los muchachos,
uuienes fueron los iniciadores de las demostraélones de buen humor que hablan de repetirse
en medio del mayor entusiasmo durante todo
el día..
El humor sano y franco de los americanos hizo á un lado toda clase de etiQuetas, para dedic,1rse en cuerpo y alma álacelebración. Cuando el confeti empezó á entrar en las bo-.ias 'lUe
reian y hacer cosquilleos por entre los cuellos
de las cami,as, hubo quien dijera: «No vale la
pena de molestarse por eso.&gt; Y todos tomaron
á pechos el trc1,hajo de divertirse sit! disgustarse porQue se le lanzara á la cara un puño de
confeti, aprovechando el momento de una risa
ó sP- le deslizara un saco de papelillos por el
cuello.
A las diez ne la mañana se presentó en el t{voli el Sr. Vicepresidente de la República, D.
Ramón Corral, Quien llevaba la representación
de nuestro primer M:_a gistrado para la presi •
dencia de las fiestas. La llegada del alto funcionario fué la señal para que empezara á des·
arrollarse el programa ofichi.l organizado por la
comisión. El presidente de ella dió la bienvenida al Sr. Oorr.al y lo condujo á la plataforma
de honor donde debía tener lugar el acto oficial.
El primer número del programa fué el discur,o oficial. el cual estuvoá cargo del General
C. H. M. y Agra.monte; la pieza oratoria estuvo
llena de patriotismo que inflamó en cada párrafo los corazones de 101 americanos present,es; duró el discurso veinte minutos y al final
fué calurosa.mente aplaudido.
Después del discurso oficial, el sei'íor Vicepresideote visitó todas las di versiones que habia.
en él parque y en seiruida fué conducido á uno
de \os salones pequei'íos del tivoli, donde se sirvió el almuerzo que año por afio ofrece la. colonia. americana al seí1or Presidente de la República ó á la. persona que lo represente en la
presidencia. de la festividad. Al terminar el almuerzo, el Lic. Lorenzo L. Bedford, presidente
de la comisión organizadora, tümó la palabra
para. dar las gracias a\ señor Corral por haber
acepta.do la presidencia. dP. la. fiesta, y lamentar la. ausencia del seí1or Presidente; dijo que
es motivo de gran olacer el observar cómo aumentan los sentimientos de amistad entre la
colonia a.mericaua y el puPblo de México. Para
terminar brindó por el señor Presidente de la
República, quieo ha. asegurado no sólo la paz
de las arenas, sino la paz de los espíritus en este, el país de la hospita.líclad por excelencia; por
el gabinetP- que tan hábilmente secunda las la.•
bori•s ele! General Día.z y por el señor Vicepresidente.
0

47

EL MUNDO ILUSTRADO

La. fi¡!'nra principal de la conmemoración es
Jorge Washington, primer presidente de los
Estados U nidos. Disgustada la colonia inglesa
de Virginia por los altos impuestos decretados
por Inglaterra y las colonias del Norte por la
clausura del puerto de Boston al comercio exterior: se der.idió iniciar una guerra contra los
ingleses ha.~ta obtener la absnluta iodependencia de Inglaterra. El Congreso general de las
colonias decirlió iniciar la" operaciones en Ahril
rte 1775, crmfiriendo el mando general de ellas
á ,Jnr.re Washington.
E l Oong-reso rennicio en Filadelfia suscribió
la solemne declara&lt;lión de Independencia redactada por una comisión de sus miembros, la
r.ua.\ fué :rnrobada solemnemente el cuatro de
Julio ne l 7i6.
Eo Fel:!rero de 1778 Frn.ncia. reconoció la independencia de los Estados Uoidos, y el 18 de
Septiembre de 1781 se consumó esa. independencia por la capitulación del general inglés Oornwa.lis á la cabeza dti una fuerza de siete mil
solda.dos.
La declaración de independencia es un hermoso documento modelo en su género. Después
de una. exposición de moti vos en Que se hace
mención de los derechos del hombre á la libertad y á la. elección de su gobierno, á la igualdad ante el mundo civiliza.do. declaran los representantes de los Estados Unidos de Amérir.:i. que no tienen relación ninguna con la Gran
Bretaña y que obrarán de ese día en adelante
por su propia voluntad y sin consultar para
ello má, que los ni te reses de sus conciudadanos.
Preconizan el derrnho para declarar la paz_y la
guerra á quien mejor les c:mvenga, y termman
prometiendo defender y sostener esa declaración con sus vidas en caso de que sea necesario.

El discurso oficial.

♦

LUDO VIC HALEVY

forge Wasltinglon.

Este contestó al brindis la.mentado la ausencia. del señor Pre~idente y ensalsando la fiesta,
asi como el acontecimiento que se celebraba.

Carreras de Niñas

Para terminar, brindó por el pueblo y el presidente de los Estados Unidos.
La oa.rtida del señor Vicepresidente fué
anuocla.da. con una salva de veintiuna. cámaras,
como Jo había sido su lle¡!'llda.
Por la tarde continuó la batalla. de confeti
Iniciada por la mañana y las diversiones del tívoli, hasta que la lluvia puso fin al entusiasmo.
Una de las partes principales de la fiesta fué
la sección deportiva. Es bien oonocida la afición de los americanos á. los juel!'0S atléticos, y
es bien sabido que en ninguna de las fiestas de
la colonia. falta. un selecto programa de deportes, el que siempre ha sido uno de los principales atractivos del cuatro de Julio.
En el programa había número~ para oue puoieran tomar parte en ellos I" er oms e' e todas
las edades y de ambos sexos, desde las carreras
de nil'ías y de niños de meuos de tres años de
edad hasta .as carreras para sefioras casadas
y •·sportmen" profesionales. Hubo carreras á
pie, saltos de a.ltu ra y dist,a.nllia, carreras de
tres pies. y todos los depo1tes, aun los más extravagantes.
El acontecimiento que se celebraba es de importam:ia universal; no solo es el aniversario
ne la necia.ración de independencia de los Esta.dos Unidos, sino que es el aniversario de la
fecha que inició una era de indepPndencia y
de libertad para todo el mundo, Laffayette, el
l!'ran predicador de la libertad, después de haber contribuido de una mane)a eficaz á la independencia de ia gran repúhlica americana
llevó sus ideas rte libertad á Francia é inició
la revolución que radiando por todo el mundo
t,rajo las ideas de libertad al nuevo mnnrto,
dando por resultado la proclamación de la in•
dependencia de ca.si todas las colonfas espai'íolas que se ha.liaban al Sur de los Estados Uni•
dos, entre ellas nosotros.

V1 literatura y el teatro franceses sufrieron una
pérdida irreparable con la muerte de Ludovic
Halevy, ocurrida en los últimos días del mes de
Mayo último.
Durante más de cincuenta años el nombre de
Halevy firmó las operetas, comedias y vaudevilles que obtuvieron los grandes éxitos en los teatros franceses; unido á Meilhac fué libretista de
las óperas de Offembach, que todavía se recuerdan
con delicia por los asistentes al teatro en los años
de setenta y ochenta.
Como novelista escribió muchas obras de fina
observación y de estilo cómico, bajo el cual se
ocultaba un conocimiento preciso de las cosas y
de las personas que, como dice un autor francés,
hubiera honrado á un jefe de policía. Una colección de sus artículos escritos bajo el título de
"Instantáneas" sería la mejor historia de las costumbres de su tiempo.
Su espíritu de observación le condujo siempre
á la crítica, pero una crítica razonada y alentadora que en lugar de desanimar al criticado lo ayudaba en su carrera literaria. A este respecto se
cuenta una anécdota de él; acabando de ser nombrado miembro de la Academia francesa el año de
1886, Halevy leyó una novela firmada por un autor desconocido y editada por una librería de poco ó ningún renombre; la leyó y se impresionó
mucho con el estilo. En lugar de hacer uso de su
autoridad como académico, al salir de la ceremonia de su recepción se dirigió á la redacción del
"Journal des Debats" y recomendó al nuevo l iterato; la redacción le mandó hacer una novela, y
de esta manera empezó su carrera M. René Bazin,
actual miembro de la Academia y compañero de ·
Halevy en ella durante los últimos años.
El escritor tenía una verdadera pasión por el
teatro; no sólo fué uno de los más fecundos autores para la escena, sino que se interesaba en todo
lo que se relacionara con el teatro, y las publicaciones francesas le deben magníficas colaboraciones. Cuando cumplió cincuenta años como autor
dramático, él mismo hizo una colección de los
documentos que podían servir para la historia de
su carrera y los ordenó para su publicación en
"Le Theatre," acompañándola con impresiones y
recuerdos de su laboriosa y florida vida teatral,
Y como fué trabajador en el teatro lo fué en todo lo que aprendió. Una vez, después de la representación de una de sus obras que había obtenido un gran éxito, se oyó d ecir á alguien:
"Lástima! era tan buen jefe de sección." Era el
príncipe Napoleón que había conocido á Halevy
en el ministerio de Algeria y las Colonias como
empleado, y que había admirado su laboriosidad
y su constancia para el trabaj:,, como la admiró
todo el que estuvo en contacto con él. Cuando
formó parte del consejo de administración d el
Instituto, y cuando presidió la Sociedad de Autor~s Dr~máticos dió muestras de un espíritu admimstrahvo muy ordenado, y de un conocimiento
Y dominio absolutos del manejo de los hombres.
Escrupulo~? y _justo, dotado de un tacto y de
u_:1a correcc1on irreprochables, durante muchos
anos fué el director de las elecciones en la Academia francesa sin que nadie se diera cuenta casi
de ello.
. Tal fué el grande hombre á quien el teatro y la
literatura francesa lloran.

/,a carrera de nilios en el Tivoli.

Un acto de circo.

�48

EL MUNDO TLUSTRADO

49

EL MUNDO ILUSTRADO

MEGARIDA
Traducción especial de "El Mundo Ilustrado."

N LA región en que el
mar de Chiatamone es
má5 inquieto y viene á
romperse en espuma blanca contra
las negras rocas que constituyen
los formidables cimientos del Castillo del Huevo; allí, donde la mirada melancól ica del pen5ador
descubre un paisaje triste que hiela el corazón, h.lbía antiguamente, en l a lejanía de los tiempos,
cien años, cuando menas, ante~ del
nacimiento de Cristo Redentor,
una vasta isla florida que se llamaba Megarida ó Me~ara, que si.~nifica grande en el dulce idioma
de los grie!(o5. E5te pedazo de tierra se había desprendido de la
playa de Platamonia, pero sin alejarse mucho de ella; y como si el
fermento primaveral hubiese pasado de la colin a á la isla por sobre
las on das del mar; cuando la estación hermosa coronaba de rosas
y jazmines las montañ~s, la isl a
florecía también entre las salobres
aguas, como un ramillete gigantesco que la naturaleza hubiese hecho sur~ir allí, como u n altar el evado á Flora la diosa perfumada.
.,,_Lill ...
Durante las noches de estío,
,.~
suaves músicas se elevaban de la
t.__ _¡_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _......,
isla, y, al claror de la 1una, parecía
que las ninfas marinas,-somrbas ligeras, se entremente hasta la playa; sus hermosas esclavas ocugaban á danzas sagradas y embriagadoras: y si alparon el lugar de las sirenas. Estas solamente laguien pasaba por la ribera, apartaba sus miradas
mentaron haber perdido las grutas de coral en
de esas visiones y se alejaba de allí, y las parejas
medio de las verdes algas, y fueron á quejarse á
d e enamorados que gustaban de vagar, mano entre
Poseidon, que no las escuchó. La suntuosa finca
mano, á lo largo de la playa, enviaban un saludo
fué construida y surgieron como por encanto jará la isla divina é incli naban la cabeza para no
dines dignos de un emperador; los viveros se lleturbar al augusto baile.
naron de anguilas de horrible forma de serpiente
La isla, con sus praderas ver dinegras, con sus
y de carne delicada; en los corrales se encerraron
bosques tupidos, con sus frescas llanuras y sus
los más exquisitos volátiles destinados á exigenrosales floridos, debía estar habitada por las dríatísimos estómagos; en los pórticos de la villa redas y l as nereidas; de otra manera no se la husonaron la cítara y la teorba en honor de Servilia,
biera visto tan alegre bajo la luz del sol , tan mála hermana de Catón, esposa de Lúculo, la más
gica al resplandor lunar, siempre colorida, siemhermosa de las damas romanas. Hubo bailes bupre serena, siempre perfumada. Era divina, porlliciosos, mágicas iluminaciones, juegos, festines,
q ue allí tenían su mansión las diosas.
como los que sol o Lúculo sabía dar. Hubo perfuPero Lúculo, el guerrero fuerte, el amigo de los
mes de nardo, copas de cristal teñido, en las cuahombres de letras, el primero entre los epicureos,
les se disolvían perlas en vino generoso; hubo
habituado á satisfacer todos sus caprichos, gustatogas de púrpura, peplos de seda, gemas maravilloba de las villas rodeadas de agua por todas partes,
sas, coronas de rosas; hubo el cántico eterno á la
estaba mortalmente fastidiado de su espléndido
belleza y al amor. A llí acudieron, á incendiarse
palacio en Roma, de su casa de campo en Baia, de
en la luz de los ojos de Servilia, los tímidos jósu qu inta de Pompeya. Quería otra.en la isla Mevenes que no se atrevían á pronunciar palabra
garida, y la tuvo. Violó la residencia de las ninante ella, y los atrevidos, cuyo lengu-ije superaba
fas marinas para hacer de ella su propia residenen audacia á sus miradas; hombres graves y macia; quiso poseer los prados, los ramilletes de roduros que aún sonreían al amor; viejos que sussas, las cortinas de enredaderas que caían blanadpiraban por la juventud perdida¡ y Servilia reía,

j

Estudio del N atural por A . Gedovius, para "El Mundo Ilus trado ."

joven y alegre, feliz enmedio de
ese incienso de amor; reía siempre, hechicera y cruel como una
sirena. Y Lúculo, plácidp -filósofo
y marido más plácido aún, gozaba
con los triunfos de su mujer. Gustaba de las fiestas suntuosas que
duraban desde por la noche hasta
la alborada, de las comidas interminables en que el néctar ~igue
al néctar, en que la imctginación
del cocinero domina á la del poeta y d errama en las hornillas las
riquezas de un rey; gustaba de
conversar con los letrados, á quienes ofrecía vasos de oro, animales
preciosos, casas y jardines para
mostrarles su generosidad.
Servilia subía la risueña pendiente del placer, tranquila, hacia
la paz de la vejez. Para divertir~e, hacía construir un canal de
agua viva, construir un palado,
rechazar las aguas del m1r allá lejos para ensanchar lo5 límites de
su isla querida. Servilia se dejaba
p erfumar p or sus esclavas; se bañaba en leche, se prendía en las
orejas dos pesadas perlas que le
desgarraban la carne, se adornaba
c&lt;;&gt;n túnicas que parecían de aire
tejido, se calzaba con s:mdalia~
que tenían precio fabuloso; y sen tada ante el espejo de reluciente
acero, se contemplaba ....
Estaba en pleno triunfo de la belleza y de la
juventud. Los ojos ardientes de l os que la amaban, le daban una aureola de fuego en medio de
la cual, como una graciosa salamandra, pasaba sin
quemarse; los suspiro5 de los que la amaban, formábanle una nube que ella se deleitaba al respirar. El mar venía mansamente á morir á las playas de la Megarida, sin osar enfurecerse; el sol la
acariciaba con ternura; los céfiros hacían ondular
sus campos de flores; á la tranq\lila luz de la luna,
la isla parecía enteramente blanca, nívea, láctea,
bañada por la infinita dulzura del ambiente. Y
Servilia, tendida en su lecho de marfil, vestida
con telas recamadas de oro, se dejaba abanicar de
sus esclavas, se estremecía• de p lacer con la brisa
del mar, miraba dist raídamente la teoría de bailarinas, y murmuraba:
-¡Yo soy, yo soy la sirena!
Y el aire murmuraba también, después de haber jugueteado con la perfumada cabellera de la
joven:
-¡Ella es, ella es l a sirena! Servilia, cuando pone en alto una guirnalda de rosas, es bella con
Flora, cuando lleva en la frente la media luna
resplandeciente y ciñe á su flanco el carcax de
plata, es Diana; cuando sale del baño, sin ornamentos, con la cabellera desatada, toda perfuma-

�50

EL MUNDO ILUSTRADO

da y envuelta en su túnica blanca, y se deja enjugar por sus esclavas, es .. . .
- . . .. bella como Venus, murmura la esclava.
-Más bella que Venus, replica Servilia en su
olímpico orgullo.
Y esto lo oyeron las ninfas oceánicas; Venus
supo que Servilia la había ofendido y, esta vez,
Poseidón escuchó la queja de su hermosa amante.
Roe, roe, alga gris, flácida; incrustáos, incrustáos oh moluscos! ¡oh conchas! para minar los
cimiento's· hundid vuestras raíces, ¡oh parásitos!
para arra~car una pa_rtícula de tierra;_ remo:,ed,
removed ¡oh animahllos del coral! hiere, hiere,
¡oh persi~tente ola! h,iz un agujero cubierto de
arena, de plantas, un agujero pérfido, negro profundo; cavad, cavad, ¡oh pequeñas y pacientes
fuerzas del mar! Lloran las náyades, lloran también l as sirenas, porque Venus ha sido ofendida
y Po;eidón está encolerizado!

r

Servilia ríe y canta. Lúculo está ausente en su
villa de Tusculum, y la vida es un dón feliz-la
vida en el amor, en la riqueza, en el lujo, en los
placeres más delicados, en las locuras más costosas. Ser joven, ser sana, ser nea, ser alegre, ser
admirada, exaltada, loada, glorificada, idolatrada y
amada hasta la última palpitación de la vida! Pero el mar se agita sordamente; la tierra se estremece, se oye un terrible crugi~o; un grito feroz
s ube al cielo; las ondas se alzan amenazadoras y
la isla Feliz, la isla Megarida desaparece e~ el
abismo de las aguas, tra~ada con su villa, sus Jardines sus vi veros, la belleza, el orgullo y tal vez
el primer suspiro de amor de Servilia.
-¡Bebamos por los dioses infernales!-dijo tranquilamente Lúculo en su villa de Tusculum, cuando recibió la noticia del acontecimiento-derramando en el suelo algunas gotas del vino generoso.
¿ Quieres remover la profundidad del mar, oh
atrevido nadador? ¿Estás cansado de las sirenas
de la tierra? Ve á la playa rocallosa de Chiatamonte, detén tu aliento y arrojáte al agua; en un
instante llegarás al fondo y verás los arcos de la
quinta, los jar 1ínes de Lúculo, y su bella esposa,
que se ha convertido en la sirena del mar. Mas
no te dejes seducir por la visión encantadora, y
vuelve á la superficie, oh atrevido nadador: en
tierra encontrarás sirenas como Servilia, que no
podrán amarte y que te harán morir de amor.

..

POEMA
En el fondo tranquilo de sus ojos,
unos ojos muy dulces, he leído
resignación, piedad, y en los sonrojos
de sus labios escuálidos, oi'Oido.
Ella, como una sombra dolorida,
deslizándose va serenamente . .. .. .
Es una soberana incomprendida
que guarda su dolor como la fuente
de la harmonía secreta de su vida.

y ha de morir temprano, reclinada
en su lecho de ensuei'io y de martirio:
un signo misterioso su mirada
tiene y la frágil morbidez de un lirio.

51

EL MUNDO ILUSTRADO

Ultimas Obras del Artista Julio Ruelas
PINTURAS Y DIBUJOS INEDITOS

Han lleg·ado, hace unos días, á México,
las últimas obras del dibujante .Y pintor Julio Ruelas. Solicitado como fué el talento
del genial artista, las obras que dejara inéditas al ser sorprendido por la muerte no
podían ser muchas. El lote que han recibido sus hermanos es, en efecto, escaso: seis
pinturas comprendiendo una serie de marinas ele Saint Malo; una agua fuerte; varios
estudios á lápiz y un álbum en c¡ue las primerns ideas de las composiciones del artista se adivinan en trazos ténues é indecisos.
Eso es todo, muy poco en cantidad; pero
iqué grande en interés y en belleza! iqué
vasto y qué profundo en pensamiento, qué
sabio y qué fuerte en ejecución 1
No hace todavía un año que Julio Ruelas
fué estrangulado por la muerte allá en París, y en tan corto tiempo su obra de artista se ha magnificado .v su prestigio &lt;le poeta dibujante impera en todas las conciencias. En vida se le discutió, se le amenguó
y se llegó hasta negar lo que Ruelas tuvo
más indudable: su personalidad. Por extravíos de juicio; por radicalismos ele escuela
ó de ideal, por bizca mala fe .r por ictérica
envidia se pretendió falsear la sólida gloria
de Ruelas. Se trató de hacerlo aparecer como un inconsciente sonámbulo rng·arnso enmedio del romanticismo alemán, perdido en
la Selva Negra ele su leyenda, hurtando los
frutos ele oro del mág·ico jardín ele Kinger
y desalterándose en las fuentes color de zafiro de los alcázares de Boekling. Tal insinuación tuvo la perfidia de aparecer Yerosímil ante los ojos del vulgo que juzgaba
por apariencias supel'ffoiales; del vulgo que
encuentra semejanza entre nuestro arte azteca .Y el arte egipcio; para quien todas las
aguas fuertes violentamente iluminadas son
de Rembrandt y todos los cuadros ele vírgenes son ele Murillo!Por fortuna no son los colegas los que hacen la reputación y consagran
la fama de un artista. Ni la crítica tampoco.
Esta lo más que llega á hacer es un análisis y una explicación del éxito que hizo el
público. Así sucede por fortuna y las opiniones ele los camaradas son tan violentas
como transitorias. Lo definitivo es el laudo
de la gran opinión anónima que suele tardar; pero que al fin se afirma y señala como el índice de una brújula el rumbo luminoso de la Gloria. Ruelas tuvo ese laudo; su
nombre, apreciado entre quienes en Europa
considerarnn sus obras, es hoy ilustre en

toda la América Latina. Quienes en vista
de los dibujos de Ruelas, de sus dibujos
atormentados y siniestramente fantásticos
lo tacharon ele " poseu1·," de insincero, de
histrión ele una siniestra farsa, fueron más
allá ele la infamia .Y eso pueden asegurarlo
cuantos conocieron íntimamente al artista;
yo, sobre todo, para quien la niñez y la juventud de Julio Ruelas fueron tan familiares como podían ser las ele un hermano.
Siempre á mi lado evoco su lig·ura hosca y
silenciosa y enlutada. IAh! no era una máscara ese rostro aquilino, atezado .r gTa,,e
.que escondía el ardor de un espfritu tendido hacia un inefable ideal .Y ang:ustiado por
una crnel .Y depresora percepción de la vida! Si hubo algún espíritu para quien la
existencia no se tomó el trabajo de enmascarar sus tristezas y ele disimular sus abominaciones, ese espíritu fu é el de Julio
Ruelas. Por un proterYO dón de videncia,
por un nefando fenómeno ele óptica espiritual, Ruelas, sin mirar la enrnltura de las
cosas, internaba su mirada en las entrañas
de toda apariencia .... Imaginad el tormento de aquel vidente lamentable para qnien
toda envoltura no es opaca sino trasparente! Así Ruelas veía el cráneo y lo tegumentos bajo la frente eucarística de la novia; el pudridero y el osario bajo el alúd de
flores; la fisiología laboriosa bajo el vientre
marmóreo ele la Venus!
Su vida y sn obra estuvieron justificadas
por su muerte. La implacable deidad se
presentó ante el arti ta tal .r como él la había concebido r evocado en sus famosos dibujos: sardónica, fatal, traidora é implacable.
Y por eso el gran Rubén Daría pudo
decir: "La muerte de Rucias fué un dib ujo
de Ruelas !"
Dejemos esta frase triste concisa ,v justa
como un epitafio sobre la piedra tumbal del
artista. He querido depurar la lóg·ica de
una vida lamentable r ele una gloriosa obra
de artista. Huya del sitio sagTado "le rnl
noir clu blasphéme'' y contemplen los admiradores de Ruelas el brillo ele sus postreras
obras.
***

Dos son los cuadros más importantes atesorados hoy por la familia de Ruelas, un
óleo sin concluir: "La Araña," y un pastel:
"El Sátiro ahogado." Este último tiene por
asunto uno de los episodios amados por
Ruelas. Sobre el césped de la márgen de un
lago dos sátiros sacan del aiua, por medio
de unas cuerdas, el cadáver.gris y túmido
de un compañero. El asunto tiene una gran

Sor Juana de la Cruz, Santa Teresa,
Maria BilShkirtsheff son sus hermanas
de celda, de dolor y de harmonía,
y en su extraño convento la Trlsteza,
bajo el nimbo severo de sus canas,
desgrana su rosario cada dia.
Si al caer de la tarde su sonrisa
entre el concierto vesperal disuena,
compasiva recógela la brba
para rimar un himno con su pena.
Y á su mirar de eoferma incomprendida,
á su resignación y á su pureza
ofrece jugos tóxicos la vida,
en tanto que ella por los tristes reza.
Y ha de morir temprano. Su semblante,
con una pa.lidfz ultrarrundana,
dice la loca aspiración errante
que la arrastra al misterio del Nirvana.
ALBERTO 0ARBAJAL .

poesía agreste ,v~un saln1.i(sentimiento. El
color no es mu_,,.J uminoso; pero:sí lleno de
armonía en su tonalidad gris: el agua es
profunda, sombría, transparente en las orlas de azul índigo y en las blancas espumas.
En cuanto al dibujo es el ele Huelas preciso, analítico y detallista. La musculatura
de los sátiros vivos tiene el vig·or del esfuezo y la carne del cachí ver, flásicla ,r decolorada, es carne de muerto ..... .
&lt;La Araña&gt; es una tela de as unto literario simbólico, lleno de intención J7 de trascendencia, como todas las concepciones de
Ruelas.
En primer término, flotante y suspendida sobre una telaraña, prendida en secos
ramazones, está una figura de mujer desnuda, llena ele indolente impudor. A sus pies,
J' sujeto por la misma red, un esqueleto humano disecado por la rnracidacl de la hembra, parece derrumbarse. El fondo dilata
una vasta y sinuosa lejanía. Abajo, en una
profunda vereda, van apenas esbozados, el
fchril Don Quijote y su tardo escudero.
La alegoría, el símbolo cruel y profundo
es claro. Ruelas, que era un extraordinario
sensitivo .v un enfermo de la voluntad, creía
en el papel nefasto .Y fatal de la Mujer sobre el Hombre. No creía en Odiseo atándose al fuerte mástil para resistir como tm
hombre la tentación vertiginosa .... Generalizaba, y "La Araña" tiene las proporciones ele una verdad universal. El drama pa·
sa sobre las cumbres, dominando la tierra,
sobre la humanidad simbolizada por el heroico paladín iluso y por el escudero prosaico ,v sesudo.
Lo cierto es que ese esqueleto nada simboliza con verdad tan amarga como el alma
del pintor, la pobre alma que tanto sucumbió!
Sucumbió en un medio adverso; turn
las espaldas mutiladas y sangrientas . ... t No
fué acaso el drama de su e.spfritu, semejante al drama del Angel que en "La Visita
Maravillosa" hizo Wells caer sobre la tieI'l'ct1 .. . •

Apunte_deJutioRuetas.

Ap1mte de julio Rucias.

El_S,it1ro:ahogado.-O!co de Ruet:is.

.

"Los fuegos fátuos" es una agua fuerte,
inédita de Julio Ruelas. Profundamente
sombría muestra un sepulcro al borde de

un talud que concln,re en un foso. :O,urge
del sepulcro una mujer agitando :una larga
r luminosa cabellera, ondulante .Y hifurca~la como una flama. Es el fuego fát no, en
el fondo del foso que es un osario, una pareja de chacales aulla al insólito fuego. El
pavor ele los cementerio , la irremediable
t risteza &lt;le la noche sepulcral está traducida con una intensidad comparable rí la ele
algunas aguas fuertes de Gaya. Es una de
las obras mejor logradas del pintor de las
tristes fantasías.
El boceto de una acuarela en que rema
desesperado un barquero en pleno océano
y es abordado por un espectro que deja una
larguísima estela perdida en el horizonte,
es otra obra llena ele misterioso pavor entre
las postreras obras ele Ruelas.

***

Como pueden ver los lectores, las obras
que hemos reseñado y cuyas fotografías
publicamos, son dignas del gran talento que
en su brern existencia reflejó con tan honda poesía y tan siniestro encanto las visiones ele su vida.
Fué Julio Ruelas el poeta de una gran
tragedia. La Mujer, el Sátiro y el Espectro,
fueron los protagonistas. Los actos se llamaron el Amor; el Dolor; la Muerte, y el
alma que quiera arder de pasión, estremecerse ele congoja y sentirse ensombrecida
por una mortal pesadumbre, no tiene más
que acercarse al umbral negro y marmóreo
de la Obra del ilustre pintor!
Jos:i:: Ju.11.NTABLADA.

••

Nuestras acciones son las que deben hablar
de nosotros; es más bello merecer recompensas
sin recibirlas que recibirlas sin ser digno de
ellas.
BAYARD.

"La A raíia,".-0/eo, de Ruetas.

Por caros que os sean vuestro patrimonio, el
honor y la vida, estad pronto á sacrificarlo to.
do al deber si os exige semPjantes sacrificios.
SILVIO PELLICO.

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53

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

¿Cómo tuvo Miss Grace esa idea? De un modo muy sencillo: leyendo uno
de los mejores libros del escritor inglés Tharckeray, en el que consagra todo
un capítulo á l os diferentes medios que hay de ganarse la vida. Indica que
una mujer inteligente reemplazaría ventajosamente en las ventas de objetos
d e arte ó de lujo, á los ignorantes que generalmente las hacen,
Declara que una persona amante de las obras de arte, y que conozca su valor, no por resúmenes breves de catálo~os, sino por observaciones personal es, es más apta para convencerá los compradores que uno que ignore la existencia de Chardin ó d e Lawrence.
Miss Grace es la persona refinada que soñaba el escritor, su educación artística es de las más completas. Ha recorrido toda Europa, no desconoce el
Louvre, ni las galerías de Inglaterra, ni los Rembrandt de Holanda, ni los
Velázquez de Madrid, ni los bellos museos d e Roma, de Florencia ó de Venecia.
Por eso la sala de ventas que ella preside, se ha hecho el lugar de reunión de los más curiosos aficionados, de los ricos compradores y de una
p1rte de esa sociedad elegante, que atrae por todas partes la atención, sobre
t:&gt;do cuando se m ezcla con los asuntos de arte.
A~í es que las e,posas y hs hijas de lo, millon;irios recurren á la bella
rematadora para que les de nociones pira poder reconocer la autenticidad de
un:t porcelana ó de un en::aje. Sobre todo para la venta d e alhajas y de obras
m1estras de bordados, e~ indispensable la presencia d e Miss Grace.
UltimJ.mente lmbo una venta d e remate muy importante en la casa de
una modista de New York, y se llamó para dirigirla á un comisario rematador ordinario: aquello fué un desastre. Queriendo reparar la falta de éxito de
esa tentativa, se llamó á Miss Grace, que aceptó, y el día de la venta se asistió al más bello espectáculo que se haya visto. El remate fué lucidísimo; la
joven hacía sonar su martillo en la, mil exdam1ciones de los compradores
que ofrecían sumas altísimas.
Una de las cosas que más gustar:,n, y qne se adquirió á elevado precio, fué
una colección de peinados desde la más re:nota antiguedad hasta nuestros días,
en buenos marcos.

La an/(1;ua ig lesia de Hellemilas, transformada en 11111seo.

Es seguro que con el ejemplo del éxito alcanzado por Miss Grace, muchas jóvenes americanas adoptarán el lucrativo oficio de comisario rematador,
que según las pruebas, es mucho más propio p:ira la delicadeza y tacto de una
mujer que para el carácter un poco brus::o y poco paciente del hombre.

El Museo T egnológico Industrial
Acaba de inaugurarse, sin que ello haya llamado la mínima atención, un establecimiento de gran
importancia para el público; el Museo Tegnológico Industrial situado en lo que fué capilla de Be1\emita,.
El nuevo establecimiento es una dependencia
d ~ la Secretaría de Fomento, en la que se coleccionirán muestras de productos naturales y modelos
de máquinas y aparatos industriales, las cuales
muestras y modelos estarán á dispo,ición del público para su estudio.
La ex-iglesia y ex-biblioteca de Betlemitas fué
reform1da tanto en su interior como en su exterior para acondicionarla debidamente para su
nuevo uso. En la parte de fuera fué limpiada y
renovada y se le abrieron ventanas y tragaluces
para obtener la necesaria iluminación. En el interior se colocaron estantes y escaparates para acomodar en ellos los objetos que se exhiban. Para
esto se ha hecho uso, en parte, de los escaparates
en que se exhibieron los productos mexicanos en
la última exposición internacional de París y en
la más reciente de Chicago.
El Museo será de gran utilidad para que l os
productores é industriales de las diferentes regiones del país se dén cuenta de los productos, tanto naturales como de las industrias de las regiones que están muy distantes y que les son desconocidas.
La inau iuración se hizo sin ceremonia ninguna,
asistiendo á ella sol o algunos empleados de la
Secretaría de Fomento que están directamente relacionados con el departamento que se inauguraba.

Apenas habrá en México figura más popular &lt;_!Ue
la de Francisco Gavilanes, que, durante doce anos
ha recorrido los escenarios de México, y que ha
hecho reir á niños y viejos con sus personolísimas
interpretaciones grotescas.
, .
Gavilanes es uno de los actores comicos que
más simpatías han alcanzado entre nosotros, si ~o es
que ha sido el que más volu1;1tades ha conqui_stado en el público. Hemos temdo actores cómicos
de más alta escuela, así en el teatro español como
en el extranjero. Ha habido quienes pongan un
arte más delicado y fino en sus interpretaciones;
pero no ha habido, ind~d-~blemente, _ninguno 9ue
entienda con tanta precision y exactitud la p ,icología de nuestro público y le arranque más francas risas. Y esto no quiere decir, ni mucho menos, que Gavilanes sea un. mal actor. Por el contrario, posee dotes excepcionales y sabe ~acar partido aún de los personajes menos apropiados, de
los papeles más ingratos, de las situaciones más
comprometidas. Hace años, Gavilanes habría podido figurar en primera línea entre l os actores cómicos del teatro español, y no habría pasado inadvertido en ningún teatro del mundo. Ahora el actor se ha plegado á las exigencias del pú~lico y ha
seguido la pendiente del género que cultiva. Pero
aun así, es indudablemente el más espontáneo de
los actores del género cómico, que pisan los escenarios de la República.
Gavilanes tiene de especial que se ha hecho casi exclusivamente en México. Su nombre no es
conocido eJl España sino por las noticias que de
este país llegan á la península, donde trabajó
siempre como actor serio, de modo que su personalidad como actor cómico se desenvolvió exclusivamente aquí.
El popular actor cuenta su historia en unas
cuantas líneas. No es una romántica historia, llena de aventuras.
«Nací en la Villa de Gracia, cerca de Barcelona,
en 1869. Mi padre era industrial y yo lo hubiera
sido también, puesto que hasta aprendí un oficio,
á no haber sido por mi afición por el teatro, que
fué dominante.
«Comencé desde niño á representar, y hasta los
trece años trabajé como aficionado en varios tea tros en Barcelona, representando dramas de los
más populares. A los diez y ocho años debuté ya
formalmente en el Teatro Tívoli de Barcelona, co-

o
UNA MUJER COMISARIO
AVANCES DEL FEMINISMO.
Hay que mencionar una nueva conquista femenina: una joven americana de la mejor sociedad,
Miss Grace Buchanon, á quien reveses de fortuna
han obligado á ganarse la vida, acaba de adoptar
la ocupación de comisario rematador. Es la primera vez que este hecho se produce, y ha llamado tanto la atención, como cuando se presentó la
primera mujer cochero.
Los salones del)Jfuseo, llenos de muestrarios.

mo primer bajo en una compañía de zarzuela. Era
primer bajo serio, y con este carácter trabajé durante cuatro años. De allí pasé á América, contratado con un actor llamado Mario Navarro, de
quien no he vuelto á tener noticias. Con él estuve
otros cuatro años, siempre haciendo trabajo serio,
en Cuba, Puerto Rico, etc.
«Finalmente, el día cuatro de Enero debuté en
el Teatro Arbeu de México, en una obra de género chico, del cual no me he apartado hasta la pre·
sente. !Sí, es verdad que mi nombre, como actor
cómico, lo he hecho en este país, que considero
como el mío propio.:,,
En los últimos diez años, Gavilanes ha trabajado con la empresa Arcaráz con muy cortos intervalos. En este tiempo ha hecho más de cuatrocientos papeles diversos, y ha tomado parte en
más de siete mil representaciones distintas. Ha
creado numerosos tipos, así de zarzuelas españolas como de algunas mexicanas.

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EL MUNDO ILUSTRADO

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li]L MUNDO ILUSTRADO

SEGUNDO CONCURSO

ILA OlFIENSilVA

DE

''EL .MUNDO ILUSTRADO''
El éxito alcanzado por nuestrn pl'imer
concurso, del que hemos recibido _ya algunas soluciones, nos hace creer que esta nueva sección del semanario obtendrá mucho
éxito.
El concurso que hoy presentamos es quizá más sencillo que el anterio1·, y sólo rcq uiere un poco de paciencia y de cálculo.
Para ganar un premio se necesitará ordenar las letras incluidas en las tres líneas
del cuadro siguiente, y que forman todas

una frase ele diez y siete palabras, en el concepto de que en cada línea hay palabras
completas, pues ninguna de ellas está diYidida, .v la lectura ele la frase es en el sentido ordinario. Habrá además que decir el
númer o aproximado de letras que contendrá la sección de concursos, el &lt;lía que se
publique la solución, sin incluir ninguno ele
los asuntos extraños á esta sección que puedan estar contenidos en la misma página.
Se otorg·arán tres premios á quienes en-

víen la solución correcta y S3 aproximen
más al número ele letras.
Las contestaciones deben recibirse hasta
el doming·o 26 del actual, r el resultado se
publicará el domingo siguiente.
Los premios son:
Una caja de perfume.
Una pulsera para señora.
Una cartera para caballero.
Las líneas por descifrar son:

ORLLTMNEDMAEL U UIOEE S OJ SU R
YIEEROP S NITMAESAENUTQOSMAMRA
LARBNEUBCIPXLCAINAELMUPAIECA
+++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++,:t++++++++++++t-+++++++++++++++++++++++++++

E~NSE_ÑANZA OBLIGATORIA

-Seííora : He llamado á Ud. para decirle que mande más aseadito á su niño, porque todos los demá~ se
quejan de su olor ..... .
-Seíiorita profesora, yo mando á mi hijo á la escuela para que lo enseñen, no para que lo huelan.

BSOS CRI .A DO S

- Pero que es eso, Juan, me t iene Ud. sorprendida .
- Más sorprendido debo est ar yo, señora, que no la creía á Ud. en

casa.

- Por Dios, Maria, Ud. aquí, en la sala, descans:i.ndo ..... .
-Como Ud. siempre quiere estar en la cocina, por eso me he venido
el. descansar aquf.

Novela por Albertch Chobrrol.
( CONTINÚ.A. )

¡Ah, ahora me acuerdo! Mi tío escribia esta
carta., cuando su grito de angustia nos llevó
de un s1l c,o, cerca de él, a Rosioa y á mi. ... Estaba sentado todavía, oprimiéndose con una
mano el corazón, mientras que con la otra, con
ademán maquinal, metía los papeles en el cajón abierto .. . . Y nunca, nunca más pudo volver á su escritorio y acabar esta carta, pero...
¡ah! me acuerdo aún de otra cosa: esta carta
fué la preocupación de su agonía. Varias vece~,
durante el último dla de su vida, levantando
la cabeza de la almohada, me buscaba con su
mi rada vacía, menos para verme que para asegurarse de mi au;¡encia.: yo me ocultaba llorando en las cortinas, se volvió hacia M. Lo·
riol, que le tenia la mano, y murmuró: "La
carta, la carta" . .... ,
Evidentemente quería que sin decirme nada,
mi tutor hiciera llegar á mi primo ese último
grito detenido por la muerte sobre sus labios,
á fin de provocar su enternecimiento y decidirlo á tomarme por esposa. M. Loriol, llevaría
con alegría la carta todavía hoy si yo quisiera.
¡Pero nunca perrr.itiré que se me arroje á la
cabeza de ese caballero!
No ... . .. puesto que es su gusto, que se le deje con sus viejos sepulcros y sus momias que
tienen cuatro mil años de moho y de encierro.
Es seguro que yo debi ser fea, la última vez
que mi primo me vió, porque manifiesta tanto
horror á la sola posibilidad de encontrarme
ante sus ojos.
En este punto de mis reflexiones, me levanto
de un salto y me rii rijo á. la. chimenea . Sobre
un porta-fotografías de forma. de abanico, están alineados mis retratos desde que era yo
una chiquilla.
Primero un delicioso bebé casi desnudo, á
quien pongo buena cara; des pué, una muñeca de
tres ó cuatro años, dentro de una nube de encajes ..... ¡ Dios mio! ... ¡ Heme aqui á los doce
años!
Aunque se habla alargado la orla de mi vestid0, éste no habla podido ocultar mis piernas,
que parecían palos de boliche; mi mano, plana
coJ10 una plegadera, salia de la manga queparecía haberse quedado á medio camino .... . la
sonrisa impuesta por el fotóg rafo, no es más
que un gesto sin expresión, y, además de todo
esto, se nota en mi ojo izquierdo un movimiento de parpadeo que lo hace aparecer como ojo
de pájaro nocturno.
A gran prisa me retiro de ese figurón, comprendiendo los desalentadores recuerdos que
semejante figura debe haber dejado en el ánimo de mi primo Marcos, y fijo mis mi radas en
el último de mis retratos que mi tio me mandó hacer en Lyon el mes de agosto, ct1ando me
llevó expresamente para tomtrlo.
Mi ojo izquierdo no tiembla ya y estoy segura de que no se daría á mis piernas la figura ds
bolos, además de que no se les ve por estar
ocultas con mi primer vestido largo; y lo que
!'le ve de mis brazos no carece de gracia y de redondez. En cuanto á mi cint,ura .... . . bueno, me
basta con recordar lo que acerca de ella me dijo Mme. Clement.
-Creo que no necesita usted apretar dema•
siadú la cinta de su corsé.
Levanto los ojos y veo mi cara reflejada en el
e,pejo: no es nada desagradable, aun para mí.
Llevo en la cabeza. un casco de cabellos bronceados con rizos un poco más claros á los lados
de la frente, y, á pesar de mis grandes desgracias, mis mejillas se conservan blancas y sonrosadas como flo res que ha.o decidido no marchitarse jamás . ... Ah! si mi ptimo quisiera regresar!. . ..
Bueno, pero, ¿cómo es que no he recibido ni
una sola línea de expresión de simpatía, cuando ya hace más de un mes que M, Lorlol le

/ .os talleres de Obras Públicas, i 11a11g 1trndas la semana última.

participó la dolorosa noticia? ¡Quién sabe! Tal
vez al regresar á Francia sienta remordimientos y decida hacer una visit a á la tumba de la
per;;ona á quien se las negó en vida durante
ta.otos aíios ....
Ya me figuro la actitud que adoptarla al verlo venir; porque no podría. dejar de verlo, pues
la casa, situada sobre las rocas, domina la. úoi·
ca ca.lle que conduce á la única plaza del pueblo. Detrás de él veo á un hombre cargando su
saco de viaje; los coches no se aventuran por la
pendiente; mi primo Marcos se me presentará
con su alta estatura, aun más hermoso que a.n•
tes, con su color monero que los soles de Asia
y de A frica han debido broncear lo mismo que
su bigote ligero que riza al rededor de su boca;
todo su aspecto respira una tristeza que me explica en pocas frases tan luego como nos hallamos frente á. frente. Yo quisiera presentarme á
él con una dignidad no menos firme,:pero el recuerdo de mi tío, despertado á nuestra presencia, me hará llorar, sin duda, y es seguro
que Marcos llorará también ....
Y poco á poco se dará cuenta de que ya no
soy la. monita de otros años que sólo hacía gestos ... y después .. .. después . .. !Oh! Di0smío. ..
suceden tantas cosas inveroslmiles en las novelas que leo los domingos en la biblioteca parroquial de San Agrícolo ... . . .
Pero ¡ay! en lo más bello de mi éxtasis, Rosina me llama del jardín, y, por la abertura de
la. venta.na me da una carta cubierta de estampillas de todos los pa.ises. Es de mi primo Marcos que me escribe de Florencia:
«Mi querida prima.:
&lt;La carta de M. Loriol ha andado tras de mi
por París, Creta, Egipto y Palestina, para encontrarme por fin aquí, después de tres serna.
nas de circulación. Espero que est as explicaciones bastarán para excusarme de mi aparente indiferencia, pero no mitigan mi peaa por
no haber podido asistir á los últimos momentos del que ta.oto lloramos los dos.
No quiero comparar mi pesar con el vuestro;
sé que, además de lo que yo pierdo, perdéis la
compa.flía y la ternura diaria de un padre. ¡Ayl
prima mía, no puedo hacer más que expresa.ros
con mi tristeza, la simpatía profunda que la
vuestra me inspira, y rogaros que me consideréis siempre como
&lt;Vuestro devoto primo
MARCOS D E LOllIBRE,&gt;
[CONTINUARÁ .]

Los Talleres de la Direcdón de Obras Públicas
El viernes tres de los corrien tes inauguró con
toda solemnidad el señor Vicepresidente de la
R epública y Secretario de Gobernación, Don Ramón Corral, l os talleres de la Maestranza de la
Dirección d e Obras Públicas del Distrito Federal.
El acto inaugural fué sencillo; el señor Vicepresid ente, acompañado por el señor Licenciado
Don Miguel Macedo, Subsecretario de Gobernación, y por el señor Ingeniero Don Guillermo Beltrán y Puga, Director General de Obras P úblicas,
llegó á la puerta del nuevo edifici o á las diez y
media de la mañana, y fué recibido por una comisión nombrada al efecto, la que le condujo al salón principal, donde los concurrentes oyeron el
informe rendido por el director de las obras de
construcción de l os nuevo, talleres, señor Ing.
Pablo Salinas y Delgado.
En su minucioso informe, el señor Salinas se
refirió al costo de los talleres y utilidad de los
mismos.
La Maestranza se halla en el lugar que ocupó
durante muchos años el rastro de ciudad en la
plazuela de San Lucas, con entrada p or la calle
del Puente de San Antonio Abad. Para las obras
de adaptación del local, se hizo uso d e los materiales sobrantes del derrumbe de los diversos departamentos de que se componía el matadero, lográndose obtener un salón techado con una superficie de seis mil seteci entos cincuenta metros
cuadrados, el más grande de que se dispone en la
ciudad para taller mecánico; en ese salón se instalaron las máquinas, las cuales son movidas p or
electricidad; hay un motor de vapor de veinticinco caballos de fuerza, del que se usará en los casos de que por alguna circunstancia se s uspenda
la corriente que mueve los motores eléctricos.
Además de estos datos, el in forme del señor Salinas contiene otros muy importantes de carácter
meramente administrativo.
Terminada la lectura del informe, los concurrentes salieron del gran salón del taller para
presenciar la ceremonia del descubrimiento de
una lápida conmemorati va que se halla en la parte superior d e la puerta de entrada d e laMaestranza.
La placa estaba cubierta por dos banderas con
los colores nacionales, á las cuales había fijos d os
cordones para correrlas; los señores Secretario y
Subsecretario de Gobernación, tiraron de esos
cordones y se vió la lápi da, en la que está grabada la siguiente inscripción: «DIRECCION GENERAL DE OBRAS PUBLICAS.-MAESTRANZA.Establecida é inaugurada, siendo Secretario de
Gobernación el señor Vicepresidente de la República Don Ramón Corral.-Julio3 de 1908.&gt;
En estos momentos el silbato de la caldera empezó á silbar y duró silbando por algunos minut os. El señor Vicepresidente de la República hizo
girar una llave, y la corriente eléctrica se comunicó á los motores, lo que h izo que todas las máquinas empezaran á trabajar.
El señor Corral y sus acompañantes pasaron en
revista todos los departamentos de los talleres,
enterándose de su marcha y funcionamiento.
Los departamen tos de que consta la Maestranza
son l os siguientes: Carrocería y Carpintería, Mecánica, Herrería, Fundición de fierro y bronce,
Hojalatería y Pintura, y Talabartería; todos estos
talleres están dotados con las máquinas más modernas 'f apropiadas, y cuentan con el personal
necesario,

..

�lU. MUNDO IU1S'1'RADO

La Compañía Telefónica y Telegráfica Mexicana

DE NUB8TRf\8 L,E,OTORf\8
En nuestro número anterior, propusimos la im•
portante cuestión relativa á la edad que debe tener una joven para contraer matrimonio.
Error muy grande de nuestras pasadas edades
ha sido pensar que las mujeres tomen estado ca•
si en la niñez, pues vemos, sin necesidad de remontarnos á épocas muy l ejanas, que el uso de
nuestros mayores, era hacer de la niña esposa y
madre, no pocas veces á los catorce y quince años,
poniendo sobre sus hombros una carga, de cuyo
peso y responsabilidad, no se daban cuenta muchas veces sino hasta después de varios años de
casadas, al ver con tris teza inútil y tardía los malos resultados de un matrimonio prematuro. Y
estos, ne solamente en sus relaciones íntimas con
el e~poso, sino en la deficiente ó mala educación
de la familia que sin culpa por su parte, reporta
las consecuencias de una ligereza, producto del
medio ó de los errores de una época.
Solicitamos de nuestras lectoras conocer su opi•
n :ón sobre es·e asunto, y hemos recibido solamente dos respuestas, que, aunque anónimas, denotan
desde Iuego el juicio y clara inteligencia de sus
autoras.
Una de ellas dice así: "La edad propia en las
mujeres para contraer matrimonio no puede fijarse de un modo determinado, pues no se desarrollan en todas las jóvenes á la misma•edad las fa.
cultades y dotes necesarias para ser una buena esposa y más aún, madre.
"Así, puede decirse, que la edad no es lo que
debe tenerse solamente en cuenta para un asunto
tan grave y decisivo en la felicidad de toda la vida, sino la formación del tarácter, y aptitud para
el gobierno de un hogar."
Otra carta dice poco más ó menos lo siguiente:
"La cuestión de elegir esposo, juzgo que no puede tratarse antes de los veinte ó veinticinco años,
pues hasta entonces no será fácil acertar en la
elección por carecer de la experiencia y sensatez
n ecesarias.
'Como en la actualidad no se ejerce ya presión
moral sobre las vo'luntades como antiguamente se
acostumbraba, la mujer debe por sí sola hacer esta elección, de la cual depende su dicha. Por tan•
to, necesita haber salido ya de esa primera juventud llena de ensueños y bellos espejismos tan
propicios para equivocar el verdadero camino y
que sólo conducen á hondos abismos en los cuales naufragan todas las soñadas venturas y los do•
rados anhelos de los quince años."
Vemos con gusto que nuestras lectoras han tomado con interés un asunto trascendental por todos motivos, y felicitamos á las dos incógnitas é
inteligentes autoras de los pensamientos que hoy
damos á conocer.

CRONICA DE LA MODA
¡Julio! el mes de las lluvias, como si dijéramos:
¡el mes de las lágrimas! Pero la Moda,-que es vitral á cuyo través se descomponen en colores dichas y penas,-no parece advertir la semejanza
que esas perlas cristalinas tienen con las gotas de
llanto. Para ella, para la Moda, todo es risa, todo
es una sonora carcajada, todo es alegría. Sus cascabeles ahuyentan á los buhos meditativos del si- •
lencio; salen éstos de las covachas y rincones, y
escapan en parvadas asustadizas, cuando ella llega .... L3. Moda se alegra hasta con los entierros.
Allí está en el duelo el fino pañuelo de batista
con su coqueta franja obscura y el calado, á ojo,
del dobladillo; allí el crespón con sus espumas
sombrías¡ allí el manto mister)()SO que hace más
negras y espesas las pestañas....... Todas las mu•
jeres son lindas-hasta las feas,-en atavío de duelo. La sombra del manto retoca las líneas del rostro, suavisa la tez, pone misterio en la mirada.
Más de un corazón ha quedado preso en la red de
un velo obscuro, como insecto de oro que se de•
bate entre los hilos de la tela de araña ....... ¡Ah,
maldita Moda!, malditos velos, malditos ojos que
le hicieron su esclavo!
La Moda se ríe de los entierros, de las lágrimas
congeladas en los vidrios, de las tristes gotas que
descienden lentamente d el cielo. La Moda lo aprovecha todo. Ella, como los traperos en el basurero, escarba, escarba, y saca partido hasta de l os
pedazos de vidrio empañado, hasta de las cuentas
rotas ....
Tristes y nubladas cuentas son las que desden·
den calladamente en estas largas tardes de julio.
El poeta descuidado, el que se conforma con el
sombrerillo calabrés, sin suspirar jamás por la
elegante chistera, el que cuenta más que las monedas de su bolsillo, los latidos de su corazón,
ese, junto á la ventana, teje sus versos y hace la
alegría sincera y sentida de las calladas gotas, de
esas frágiles perlas que se desgranan entre el fo.
llaje con un susurro ....
Pero la Moda .... ¡oh, no! Desde su alcoba cerra•
da y perfumada, oye la voz de su doncella que le
dice: «Señorita, señorita, ahí está ya la lluvia que
viene á buscarla.&gt; Y ella, con la sonrisa del aburrido que recibe la visita de un amigo que sabe

divertirle, abre su puerta de par en par, y le sale
al paso. La lluvia para ella no es el canto elegiaco que invita al reposo y á la meditación: es la
clarinada sonora que la llama al torneo de la ele•
gancia y del chic. Ha llegado la hora. Y, ante su
erudito consultor, el espejo, se pone las zapatillas
de hule, no las que cubren todo el pie deformando su fina forma, sino las otras, las que dejan el
alto tacón al aire y ocultan la punta, fingiendo
un refinamiento de discreción.
Y ahí el impermeable de irreprochable forma y
color, que llega hasta la fimbria del vestido, de
anchas mangas y vueltas caprichosas, de labores
como laberintos forjados en pespuntes d e seda
obscura, de holgada forma y botones arte nuevo.
Ahí la media calada á través de cuya red vése la
blanea y suave tez como rosa en capullo.. . ... Ahí
el fino paraguas que, cerrado, pasa por el vuelo de
un anillo, y abierto, e, la monstruosa corola de
una flor fantástica y negra, sólo entrevista en la
fauna de los cuentos. La Moda se encanta llevando en la mano una de estas exuberantes flores,
cuyos tallos están rematados por cabezas de animales felinos ó por figurillas en relieve, imitando
camafeos.
Estas tardes de julio, lánguidas y lluviosas, son
para la Moda minas de oro.
Lectora mía: si eres romántica, y los mil giros
de la moda no vuelán tu cabecita encantadora,
ponte á tejer tu labor, como el poeta sus versos,
junto al cristal de tu ventana, mientras canta la
lluvia su fino canto entre los follajes temblorosos.
Pero si quieres saber lo que la Señora Moda ha
traído de nuevo para la estación del a~ua, ponte
tu sombrero con rosas, abre tu sombrilla, y lánza•
te por esas calles de Dios á ver con tus propios
ojos lo que te cuento en mi cróuica. ¿Qué verás
en las avenidas? Paraguas y más paraguas .... Pequeños, grandes, lustrosos, opacos, pesados, frágiles, de todos los sistemas, de todas las telas, y
hasta de todas las form3.s 1 porque no me negarás
que los viejos y maltrechos, aquellos sobre los
que el tiempo puso su manaza pesada y burda, estrujando la seda y libertando las varillas de grillos y cadenas, remedan, en su paseo por las ca•
Hes, el vuelo desigual y atontado de los murciélagos ... Guárdete Dios y la fortuna de abrir con
tus dedos de rosa uno d e estos avechuchos de mal
agüero, porque la Moda, despiadada siempre y
siempre ligera, como casquivana mariposa, te señalaría cruelmente, y mandaría que fueses arrojada de sus dominios.
Buena fortuna te deseo, querida lectora. Que en
tus arcas no falten ni el lino ni las provisiones,
para que puedas ostentar en tu rostro los bellos
colores de la salud, y en tu cuerpo, delicado y
suave, las finas telas con que la Moda envuelve
amorosamente á sus hijas mimadas.
Llueve, llueve y llueve .... es por ahora de lo
único que puedo hablarte. Perdona á la lluvia.
Perdóname á mí.

LAS DOS CABRAS
APOL.000

Había una vez una cabrita toda blanca, con cua•
tro patas blancas, que estab1 paseándose á la orilla de un foso.
Y había otra cabrita toda negra, que tenía también cuatro patas blancas, y que se paseaba en la
orilla opuesta del mismo foso,
Y sobre el foso había un puente para pasar . . ..
La cabrita blanco quiso atravesar e l foso. Y se
encaminó hacia el puente. La cabrita negra quiso
igualmente atravesar el foso, y desde el lado
opuesto encaminóse también hacia el puente.
Y he aquí que las dos cabras se encontraron á
la mitad del puente.
Pero el puente era estrecho. La cabrita blanca
podía pasar muy bien ella sola. La cabrita negra
podía pasar también. Pero las dos cabras no po•
dían pasar juntas.
Entonces la cabra blanca dijo á la negra:
-Déjame pasar á mí.
La cabra negra no quiso, y respondió:
-No¡ soy yo quien pasará la primera. Vuélvete
á la orilla del foso para que me dejes pasar.
Pero la cabra blanca no quería volverse. Ella
debía pasar la primera.
-Si tú no me dejas pasar, se lo diré á mi madre. Ella tiene grandes cuernos con los que ven•
drá á cornarte.
-Y bien-dijo la otra,-si tú no me dejas pasar, se lo diré á mi padre. Y él vendrá á cornar á
tu madre.
-Déjame pasar, ó te doy un tope.
-No, yo he de pasar antes que tú.
Y la cabra negra bajó la cabeza y dió á la blan•
ca un gran golpe.
Y la eabra blanca bajó también la cabeza y ¡pan!
dió otro golpe á la negra.
¡Pan! pan! pan! Las dos cabras se daban golpes
á más y mejor .....
Y sabéis lo que sucedió? Esto: Tan fuerte gol-

en su edificio propio, situado en la. ca.lle del Ar·
co de San Agustln número 8, estableció uno de
los más modernos conmutadores, conocidos técnicamente con la. denominación de ·'conmutador de energía. central," porque en el mismo
edificio se genera la. corriente para. iluminar
los millares de pequeños focos incandescentes
que indican, al descolgar el audífono el subscriptor, cuando desea. éste una comunicación.
Hay un depart amento especial de motoresgeneradores y de baterías acurr.ula.dora.s, destinados á suministrar esa corriente, a.si como paradar energía á los teléfonos, tanto para trasmitir la voz como para hacer sonar los timbres
de los mismos.
El sistema de teléfonos que actualment e está en uso en la Capital, P.S idéntico al que se
emplea para hablar entre Nueva York y Chi•
cago, á la. sorprendente distancia de 1,600 kiló·
metros, ó sean 40 kilómetros más de la distancia que ha.y, por la· linea del Ferrocarril Naclo•
nal, entre esta Capital y La.redo y regreso á
Monterrey.
Los Ingenieros electricistas europeos y americanos que han visitado la planta de la Compañía. en su oficina central, han declara.do sin
reticencia alguna., que no hay mejor lnstal:l.clón telefónica. en ninguna parte del mundo.

pe se dieron, que cayeron juntas al foso, quedando maltrechas entre las piedras.
¡Bé! bé! bé! gemían balando tristemente sin pensar ya en disputas ni discusiones.
Y balando, balando, salieron del foso y empren•
dieron, cada una por distinto rumbo, el camino
de su aprisco.
He aquí lo que sucede frecuentemente cuando
se disputa.
M. C APU I.

El arte de la economía
No vamos á tratar únicamente en este artículo
sobre las indicaciones necesarias para el arreglo
del interior y el arte de adornar li casa, sino más
que nada sobre las cosas que se relacionan más ín•
timamente con el arreglo personal de la mujer ele·
gante.
Se da uno bien cuenta de lo que se gasta, pero
pocas gentes imaginan las economías que una mu·
jer práctica puede realizar. Con tacto é inteligen·
cia, se llegan á conciliar todas las exigencias de
la coquetería, con los recursos de que cada una
dispone.
Ciertas damas de la buena sociedad nos dan
ejemplo de orden y economía, y mucho se adelantaría si todas las mujeres quisieran imitarlas. En
muchas casas se dan sueldos altísimos á ciertas
camareras que no tienen más mérito que haber servido antes en una casa de más lujo, cuando hay
domésticas más útiles que éstas y de menores pretensiones que hacen mejor el servicio.
Es increíble lo que algunas elegantes gastan en
hacerse ondular el cabello diariamente: unas pa·
gan á peluqueros que van á la casa, otras que dis·
ponen de menos comodidades, van á las casas de
peinados, y las más pagan camareras que casi no
tienen en la casa más obligación que esa. Con
uu ligero estudio y no vacilando ante un trabajo
que e n realidad es divertido y nada pesado, las
mujeres pueden rizarse por sí mismas y aún pei·
narse, ocupando sólo al peluquero en casos muy
especiales: cuando se va al teatro, á una recep·
ción, etc.¡ y si al fin del mes se hace la cuenta de
lo ahorrado, seguramente se encuentra en caja una
buena cantidad que puede emplearse en algo indispensable.
La cuestión de los vestidos también es de gran
importancia¡ en la época actual se gastan sumas
considerables sólo porque el traje sale de tal ó
cual taller. La vanidad de la modista es una verdadera plaga en nuestros días. Hay, sin embargo,
algunas damas que no vacilan en dirigir ellas
mismas sus trajes empleando obreras hábiles.
Esto se observa entre damas de las más elegantes
de París. Hace algún tiempo, en una recepción, se
admiró el traje llevado por la condesa Greffulhe¡
era una verdadera maravilla por la elegancia de
su corte y la corrección de su confección. Este
precioso traje tenía, además, la particularidad de
que ningún modisto tuvo el orgullo de anunciarlo
como obra de sus talleres, porque la aristocrática
dama lo había dirigido ella misma en su casa.

•••
Las mujeres comienzan á preocuparse por dirigir sus confecciones, entre otras cosas, por el insoportable despotismo de las modistas que molesta á las señoras delicadas. No hay modista que en
estos tiempos quiera hacer la prueba de los trajes
en la casa de su cliente, sino que ésta ha de ir al
taller á la hora indicada, porque si falta, aunque
sea en dos ó tres minutos, corre riesgo de sufrir
una observación.
Muchas modistas no sirven desde luego á cualquier persona que se presente en su taller á mandar hacer un traje¡ hay que ir precedidas de fama
de riqueza y formalidad para ser bien atendidas,
y no es extraño que algunas señoras de magnífica
posición social, tengan que pedir una recomendación á sus amigas para presentarse á la tirana modista y tener seguridad de que se le atenderá.
Las clases de corte y confección de rop1 se está haciendo indispensable en la educación de las
jóvenes, y es seguro que llegará el día en que una
muchacha inteligente y práctica dirigirá sus tra·
jes y su ropa interior, aunque pertenezca á una familia de alta clase.
Por otra parte, las obreras que casi siempre están mal pagadas, preferirán trabajar en casas particulares donde tendrán mejores sueldos y disfrutarán de mayores comodidades, y hay algunas de
estas muchachas obreras que tienen gran talento
para disponer y confeccionar un traje.
Deben, en consecuencia, las mujeres económicas y ordenadas, procurar dirigir esas obras de
tanta importancia en la vida de la sociedad ele·
gante y seguramente que ganarán sus prendas de
vestir en buen gusto al mismo tiempo que ellas
lograrán hacer muy buenas economías.
~~

ii~

Conmutador sistema de energla central.

Se organizó la Compa.i'iía en Nueva. York el
afio de 1882, y en esta Capital estableció su primera. red el mismo a.!lo, habiendo empeza.do sólo con 200 subscriptores. Más tarde se extendió
á las poblaciones dal Distrito Federal, contan·
do ahora con 3,300 subscriptores en la Capital,
más de 250 comprendidos en las centra.les de
Coyoacán, Guadalupe Hidalgo, Ta.cuba, Ta.cuba.ya. y Tlálpa.m, formando una. extensa. red en
todo el Distrito Federal.
Queriendo ensanchar su campo de acción,
p1.ulatina.mente se fué extendiendo á diversos
Estados de la. R&lt;3pública., teniendo en la actualidad redes telefónicas en las siguientes ciudades: Gua.da.la.jara., León, Querétaro, San Luis
Potosi, Sa.ltillo, Monterrey, Za.ca.tecas, Tampico, Progreso, Veracruz y Mérida, con ramificaciones á los principales distritos de los Estados
respectivos, y aún proyecta. extenderse á otras
ciudades de no menos importancia.
En virtud de la importancia comercial que
ha. adquirido la. Capital de la República., la.
Compañia. resolvió dota.ria. de una planta. tele.
fónica. del sistema. más moderno, á fin de suministrar un servicio análogo en todas sus partes
al que existe en las principales ciudades del
mundo. Al efecto, sin omitir gasto alguno, en
octubre del a.lle próximo pasa.do, despuElS de
dos a!los de laboriosos trabajos, logró inaugurar una. flamante red de ca.bles subterráneos,
circunda.dos por gruesas capas de concreto, y

.llfotores para poder llamará los teléfonos de los s11bscriptores.- C11adro de protectores y.de
distribttci6n de Uneas.

�quier subscriptor de la red g~nerál en el Dfs
. trfto Federal.
Las primeras empresas que reconocieron la.
ventaja. de esta. clase de instalaciones, fueron
los Ferrocarriles Nacional de México y Central
Mexicano. En las oficinas del Nacfon&amp;l de México, situadas en las calles del Cinco de Mayo
y Verga.ra, ha.y uno de estos conmutadores con
capacidad para 30 teléfonos locales y otro de
iguales dimensiones en la. Estación de la. Colonia., comunica.dos ambos conmutadores entre si por medio de lineas troncales, y á la vez,
cada. uno dP. ellos, con la oficina central de la
Compa.fifa.. En idént icas condiciones y con dos
conmuta.dores de igual capacidad, está el Ferrocarril Central Mexicano, pues tiene uno en
sus oficinas del edificio de La Mutua y otro en
la Estación de Buenavista.
Acaba la. Compa.nía. de firmar contrato con
el Hotel Palacio, situado en la esquina de las
calles del Puente del Espíritu Santo y Avenida. del 16 de Septiemrre, para. una instalación
de servicio loca.\ de este sistema, con 47 teléfonos, habiendo ya. Insta.la.do un conmuta.dor de
igual clase en el Hotel del Jardín, que está
dando excelentes resulta.dos.

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flfotor-dinamo y ammutador para cargar los acumuladores.

•

Una. gran innovación que la. Compafífa. ha introducido en la. Capital, es el sistema de conectar dos ó cuatro subscript-0res en un mismo
circuito. Esta. es la única. planta telefónica. en
la. República que puede actualmente sumlnls•
trar esta clase de servicio1 debido á que su conmutador está especialmente adapta.do para
ello. Aunque·en los Estados Unidos se explota
este sistema. desde hace tiempo, en México es
enteramente nuevo, y la Compafíla, deseosa. de
introducir en su aervlclo de "energía central"
todo lo más moderno, no olvidó este detalle a.\
instalar su nuevo conmutador y ca.bles subte•
rráneos. Los circuitos de cuatro subscriptores
sólo se instala.o en domicilios, y los de dos subscriptores indistintamente en despachos ó domicilios. Las cuotas para los primeros son de
$4.00 mensuales, y p&amp;ra los segundos, ó sean los
de dos subscriptor~, de $6.00 para despachos,
ó $5.00 para. domicilios.
Está ta.n bien combinado este sistema., que
a.unque ha.ya. dos, tres ó cuatro subscriptores
en el mismo circuito, pueden usarse los teléfc•
nos enteramente igual á los de línea. independiente, sin que al llamar la central á uno de
ellos suenen los timbres de los otros; y cua.ndo
p-0r alguno se pida. comunicación á la. central
los otros no se dan cuenta de ello.
A los dos subscriptores de un circuito se les
asigna el mism'.l número, pero se distingue uno
del otro por el color negro ó rojo, y á los cuatro
subscriptores de un circuito también se les
asigna un mismo número, distinguiéndose por
los C()lores verde, azul, blanco y oro; por ejemplo: si un subscriptor de un circuito de cuatro
tiene el número c8001 azul ,&gt; así aparece su
nombre en el orden alfa.bético en las listas de
subscriptores, y de esa manera se deberá pedir
el número~ la central, cuando se quiera hablar
con él, y de igual modo aparece en las listas de
subscriptores el nombre y núm1iro con el color
respectivo de cada. subscriptor de los dos en un
circuito.
La. razón por la. que puede la. Compafíia. cobrar cuotas tan bajas, es obvia toda vez que
sólo tiene que construir un circuito para cuatro subscriptores, siendo que .para linea directa, cuya cuota es de $8.33 meusua.les, requiere
nn circuito especial para cada subscriptor.

Este sistema He inauguró en mayo del presente ano, y á la. fecha., sólo de esta clase de subscriptores ha habido 93 nuevos, esta.ndo todos
perfectamente contentos y satisfechos del servicio que reciben por tan reducido precio.
Otra de las grandes reformas que ha !otro·
ducldo la. Compa.fiía es l?l establecimiento de
conmutadores de «energía central&gt; para servicio local, en establecimientos mercantiles y ho·
teles. Este sistema consiste en establecer conmutadores de diversas capacidades en lugar
determinado dentro de un edificio, con teléfonos en los diversos departamentos del mlsm&lt;',
que permiten comunicarse entre sf, sin necesidad de pedir comunicación á la oficina central,
y al mismo tiempo con lineas tronce.les entre
esos conmutadores y la oficina central de la.
Compafiía, á efecto de que desde cua.lquiera. de
los teléfonos loca.les pueda hablarse con cual

. Puesto de la Compa,iía en la fiesta del Tívoli,

A continuación a.pa.re~en los nombres de los
establecimientos que tienen conmutador de este sistema. para. servicio local, con comunicación por medio de lineas troncales con la centra.\ de la Compa.fiia., y, por consiguiente, con
t oda. la. red del Dist rito F ederal.
Roberto Boker y Cia., Compañia. Cervecera.
de Toluca. y México, Compa.fifa Mexicana. de
Luz y F uerza. Motriz, Compa!'lía. Waters P lerce Oil; Lics. Elizaga, Iba.rra., Gorozpe, Norlega
y Ramos, en el edificio de La Mutua.; cEI Buen
Tono,&gt; F ábrica. de Cigarros; Lics. Canclno y
;Rlba.; Na.tlona.l Type a.nd Paper Compa.ny,
Compa.fíía. Nacional Empa.oa.dora, uno en sus
oficinas en el edificio de cLa. Mexicana.&gt; y otro
en su expendio en la calle de San Juan de Letrán; sefior Vicepresidente de la. República, en
su domicilio; Mexlco City Ba.nking Compa.ny,
La. Mexlcan Steel products a.nd Machinery
Compa.ny; Lics. Wllson y González G11,rza, en
el edificio de cLa Mutua,&gt; é International Machinery a.nd Engineerlng Company, en el mismo edificio de cLa Mutua..&gt;
E~tá a.pa.Ja.bra.da con otras diversas casas de
comercio la instalación de conmuta.dores de
este sistema., y próxima.mente se firmarán los
contratos respectivos.
Tiene la. Compa.fiia. tambltin comunicación
directa. con todas las principales oficinas de los
Gobiernos Federal y del Distrito, y lineas troncales que comunican su central con los conmutadores de las redes particulares del Gobierno
del Distrito, Inspección Gene; al de Policfa. y
Secretaria de Guerra.; de tal manera que desde
cualquiera. departamento de esas oficinas pú•
bllcas se puede hablar con toda. la. red general
de la Compa.nia., y viceversa..
No descansa. 1a Compania en ensa.nohar su
red, y al efectr.&gt;, celebró un contrato con la. Secreta.ria. de Comunicaciones y Obras Públicas,
para. comunicar el Distrito F ederal con la. ciudad de Pa.chuca., habiéndose inaugura.do la. CO·
municación el día. 2 de Abril con un éxito sorprendente, pudiendo los subscriptores de M éxlco y de J&gt;achuca. hablar directamente entre si
desde sus propias casas. Esta es la. primera y
única. lh;1ea. telefónica. para uso público que comunica. el Distrito F ederal con cualquier punto fuera del mismo, que haya. sido autorizada.
por el Gobierno F ederal, por medio del contrato respectivo.

•••
• •
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Hermoso modelo de saco abrigo de media estación. El fondo
puede ser de cu~lq~üer tela ligera, haciendo contraste con el encaje,
que puede substituirse por un bonito punto. El cuello y la mano-a
son novedosos ;y originales.
·
"'

�EL MUNDO ILUSTRADO

58

IEXCCUJR§IlOINIES [))JE ILA IESCCUIEILA INOJRMAIL
Varias veces, en estos últimos días, las Aulas de
la Escuela Normal de Profesores han quedado desiertas.
La juventud que á diario las llena, se ha derramado gozosa por campos y alrededores en numerosas excursiones escolares.
El Cerro de la Estrella, el Observatorio Astronómico de Tacubaya, Guadalupe, Tizapán, Xochimilco, el Bosque de Chapultepec, se han convertido temporalmente en salones de estudio, en sitios de cátedras. ¡Y con qué atención han sido escuchadas éstas!
Podría pensarse que los alumnos, al abandonar
las Salas de la Escuela, se han visto libres de la
indiferencia habitual que desgraciadamente oprime tan á menudo las voluntades de nuestros estudiantes.
Con el paseo en estos días jubilosos de verano,
impregnados aún con los perfumes de primavera,
algo como una inyección de vida penetra á su~
organismos al aspirar el aire de l os campos, al
sentir que el sol, ardiente y benéfico, fustiga sus
carnes d e reclusos.
Esta es la palabra; reclusos son generalmente
nuestros estudiantes, reclusos en sus pobres cuartos, en los corredores de la Escuela, y esto explica uno de los resultados más notables de las excursiones.
El aire y la luz de los campos ha hecho que la
sangre de los que pasan la vida en los corredores
conventuales de un edificio vetusto y en los
cuartos mal ventilados de casa de vecindad de
barrio, se vivifique con los ejercicios gimnásticos,
ejecutados al aire libre en lugares abiertos y dotados de una exuberante vegetación como la cañada de Contreras; los ejercicios de remo en los
lagos de Chapultepec y de Xochimilco; las grandes caminatas á pie en busca de ejemplares zoológicos, y la contemplación de los hermosos paisajes que tanto abundan en todas las montañas que
limitan el Valle de México.
Como campo de experimentación y laboratorio
de observaciones, ninguno más apropiaao que el
que ofrece la naturaleza por todas partes. ¿Dónde
darse mejor cuenta de las diversas especies vegetales de la flora del valle, que en las montañas
cubiertas de vegetación; dónde espiar mejor las
costumbres de los animales, que en sus ocios al
Sol entre los bosques y montes de Xochimilco, de
la Magdalena, de Chapultepec y del enorme vivero de roedores que se llama el Cerro de la Estrella; ó viéndolos impacientes dentro de las jaulas del jardín Zoológico de Chapultepec?
¿ Y dónde darse mejor cuenta de la configuración
topográfica y geológica del suelo, que sobre el mismo suelo? ¿Dónde podría estudiarse mejor las leyes de las corrientes de agua, que viendo la infinidad de arroyos que surcan las colinas que circundan nuestro valle?
Indudablemente que estas excursiones han de
ser de mucho provecho para los que toman parte
en ellas, desde el punto de vista didáctico.
Aparte de las ventajas inmediatas de tales
paseos, como hacer prácticos los conocimien•
tos teóricos, poner en ejercicio facultades como la
percepción, la imaginación, etc., hay los resultados inmediatos, secundarios; cambios favorables
para el estudio que se producen en la mentalidad
de los excursionistas; acopios de luz y de vida
que llevan á sus cuartos de bohemios, anhelo de
desplegar energías que han obtenido en la con·
templación de la energía soberana de la Naturaleza.
Y sobre todas las ventajas, sobre todos l os resultados, está la alegría profunda que nace en las
almas de los escolares cuando van á excursiones,
alegría siempre sana, siempre vivificadora.
El estado de ánimo de los estudiantes, después
de una de estas jiras, no puede ser mejor¡ el cuerpo se halla cansado por las fatigas físicas, pero el
espíritu se ha enriquecido con muchos conocimientos nuevos, y las escenas pintorescas del camino se unen á las nuevas enseñanzas, haciendo
que éstas no se olviden fácilmente. Es una enseñanza objetiva de las más provechosas, porque
asocia la aridez del estudio con la variedad y hermosura del paseo; el trabajo de asimilación con la
alegría de la contemplación.
El conocido precepto «enseñar divirtiendo,» se
va transformando poco á poco en este otro: «divertir para enseñar.»

J.L:-.JRo.s,o
~
-.!..90B

Una partida de Caza en el camino á Co11treras.

�60

EL MUNDO ILUSTUADO

El Instituto Científico de Oaxaoa

Laboratorio de qulmica.

Salón de actos del lnstittt!o.

,Gabinete de física.

El Instituto Científico de la ciudad de
Oaxaca, uno de los planteles de educació n,
que tiene una historia más gloriosa en la
República, tanto por sus alumnos como por
los actos históricos de que ha sido teatro,
ha progresado 1iltimamcnte de una manera
notable, gracias á las g-C'stiones del actual
Gobernador del Estado, S"ñor Lic. Don
Emilio Pimentel.
El Instituto cuenta actualmente con uno
de los mií.s hermosos edificios en su género,
dotado de una elegante fachada, un patio
amplio y hermoso, r un grandioso salón de
actos, departamentos de lo cuales publicamos algunas fotograffas.
Hecientemente se estableció un gabinete
de -ñsica ;r química pro,·isto c:on los apara(os más modernos.\' apropi:Hlos que fueron
encargados expre~amente ñ una de las rr:ás
afamadas C!\$fü:i del ramo en Ru ropa, los cuales fueron instalados con el ma.ror esmero
por los ¡1rofesores encargados del dPpartamento; también publicamos fotografías, por
separado, de este nuc1·0 !!ttLinete, que es
sin duela uno de los mP.iores dotados en la
República.
Como se \'ení Pn PI grabado adjunto, el
salón de actos es u1uy hermoso .\' está mu,r
bien acondicionado. fü-tá ainuPblado con
numerosos .r cómodos asi&lt;'ntos para dar cnbida á más d0 &lt;:iento l Ín;,ucnta personas;
sus condiciones nclísLicas han siclo grandemente ayudadas gmcias al artesonado r¡ue
lo cubre, ,\' á la ciru 1m,tan&lt;:ia de haberse
evitado la colo{:ación rlc cortinaj&lt;'s en profusión; en el tcntro clel salón hay un dosel
para la presidencia de las ceremonias, .v en
las puertas, porti('res q uc no sobresalen nada de los muros.
Los demás departamentos del Instituto
han siclo también mejomclos, procurnndo en
todos ellos dar mayor comodidad á los
educandos, dotándolos al mismo tiempo de
los útiles más apropiados para sus estu(Hos
é iu restigaciones cientHicas.
Los corredores que circundan al patio
principal han siclo pavimentados con mosaico impermeable y \'istoso que les da muy
buen aspecto. Los muros fueron limpiados
.r pintados de nuevo y los techos ele los mismos corredores cubiertos con nuevo tapiz.

..

-Es usted inhumana conmigo. Sólo le pido
un poco de ca.riño, por compasión, como una
limosna..
-¡Imposible! Tengo ya muchos pobres á
quienes socorrer.

Parle alta del Corredor.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                    <text>L LINDO LUSTUADO
Registrado como articulo c1 e sc~unda c lase, en 3 de Noviembre ele 1894.-Impreso en papel de las Fábricas de San Rafael.

Año XV-Tomo 11

México, 15 de Noviembre de 1908

S. M. Eduardo VII, Rey de Inglaterra,
CUYO CUMPLEAÑOS CELEBRO LA COLONIA BRITANICA
EL LUNES ULTIMO.

,

Número 20

�EL MUNDO ILUSTRADO

Director, Dr. Luis Lara y Pardo.
Gerente General,

ALFONSO E. BRAVO.
OFICINAS:

Calle de Al taro número 9. México. D. F. Ao..rtado oosta.l 2.570. -TP]éfl)ao~: Erlc,,s,,a, 1476.
Oomoa.ilfa Tel~tónlca, ~71.

--

PRECIOS DE SUBSCRIPCIÓK:

En la Ciudad .............................. $ 1.25

F.o lOll F.~tados........... . . .. . .. .. . . .. .. .. . .. .

En el Extranjero....... .. .. .. . .. .. . .. .. ..

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2.00

NÚMEROS SUELTOS:

Rn la Ca¡¡ltlLI. ........................... $0.3.'i cs.
En los &amp;!tac.los.. . .. . ... .. . : .. . . .. .. .. .. ¡¡¡.r,o cs.

VICTORIANO SARDOU
A muerte de Sardou deja
un gran rncío en la literatura dramática de Francia
y aun del mundo entero.
Por la fecundidad, por la
.
. intensidad, por el brillo .Y
por el éxito, Victoriano Sardou ha sido uno
de los primeros y de los más arandes en la
última mitad del siglo pasado~
Para apoderarse del público, pam deslumbrarlo, conmoYerlo .v subyugarlo, nadie como Sardou, .r pocos como él para divertirlo, entretenerlo, juguetear con él _y
hacerlo reir.
·
En su lira vibraban todas las cuerdas, desde la del alto drama hasta In del s1tinete; su
diálogo chispeante siempre fué rápido, fácil; su estilo, amplio ;v flrxiblc, se acomodaba á todos los géneros y á tod,1s las circunstancias ,v nada es comparable á su ingenio
para anudar y desenlazar la intriga, ¡mra
hacer surgir las peripecias y, sobre todo, para crear situaciones pungitivas ó escenas
dramáticas ó cómicas, ¡xttéticas ó 1·idículas.
Tanto talento y tanto éxito debían desencadenar contra él todas las iras de la crítica. Mientras el público todo lo toleraba
en Sardou y todo lo aclamaba, la crítica no
tuvo jamás la menor indulgencia para él.
Datos fundamentales, desenvolvimiento y
descripción de tipos y de caracteres intriga, peripecias ;v desenlace, estilo .,~ hasta
1nise en 11cene, todo le fué vituperado reprobado, anatematizado; y en tanto ei público llenaba el teatro con su muchedumbre
y con sus aplausos, Ja crítica entonaba
el de profu11dis y gimoteaba el delenda
est Oartago del arte dramático.
El alfanje que se esgrimió contra él fué
la acusactón persistente, monótona y testaruda de falsedad de todas sus creaciones.
Sus personajes eran meros fantoches· sus
il!trigas, burdas y mentirosas; sus situ~ciones, forzadas é inverosímiles; sus desenlaces, fantásticos é inaceptables. Nada dirra0
mos de su psicología, de su historia y de su
moral: la crítica encontraba todo ello monstruoso, cuando no ridículo ó e5candaloso.
Al ver la luz estas líneas puede aHrmarse que en la prensa mundial, como hoy se
dice, los críticos, sin dejar de enaltecér tí
Sardou, porque siempre se eualtece á los
muertos, concluirá sus ditirambos con esta
lamentación:
!Lástima grande
Q,ue no sea verdad tanta belleza!
Si fuéramos poetas ó dramaturgos, apeteceríamos que el único reproche á nuestras
producciones fuera el de no ser verdaderas.
No hay cargo más grande, si es fundado
para las obras de la ciencia ó de la filosofía;

no lo hay m:ts anoc1ino p:u-.L l.ts cr~:ic1ones
del arte.
Vituperar rí un artista la falsechd dC' sus
obras, es sólo aceptable parn quienes pro fosan, como los realistas modernos, que sólo
hay arte dentro de lo verdadero, ó que l:t
verdad, como muchos lo piensan, es la única belleza positiva.
Nada ha.y, sin embargo, menos admisible
que semejante axioma.
Si sólo dentro de la verdad existe el arte,
y si sólo por su verdad se justifica y se
a(Juilata, entonces el arte sitie sobrando.
Vi,·imos dentro de la realiditd; clhi nos
envuelve .v compenetra; doquiern que rnl\'emos la vista, cosas, seres, sucesos nos
muestran lo real en todos sus aspectos. La
vida misma, dentro de la hipótesis renlistn,
sería arte; y el a1-tc, imitación .Y aclulte1·ación de lo real, no tendrfa razón de ser.
¿A qué la pintura.)' la escultura si tenemos la natumleza1 ¿A qué la poesfa si tenemos el pensamiento y hi sensación 1 l A
qué el drama si tenemos la, sociedad?
Los poetas cantan el amor; pero nosotros
lo sentimos, y este realismo es mejor que
aquel li1·ismo. Huelgan las no,·elas ahí donde, como en el hombre .V en la sociedad
reales, hay pasioni&gt;s, intrigas, peripecias .Y
desenlaces. C.tda vida es un drama, :v con
vivir .v ver vivir nos habremos ahorrado el
ir al teatro y los gastos de librerfa.
El Rama.nrna hace combati1· á los monstruos; la Iliada á los dioses y á los héroes·
Lafontaine les da lrnbla :í los animales .Y le~
atribu,yc acciones absurdas; no se necesita
de Arpagon para contemplar las bajezas de
la a,·aricia, ni de Falstaff pa,ra conocer las
ridiculeces y las ignominias de la concnpiscencia: la vida ofrece esto último en abundancia .Y con un realismo insuperable; lo
primC'ro, la vida y la realidad lo nieg,rn
obstinacl:1mente, .Y sin emb:u·go, el !fama.vana, la Iliada, son grnnrles ~, bellos poemas, así como Lafontaine, Moliére y Shakespcarc grandes poetas.
iQué prneba todo er,to? Que el arte .Y
la \'erda&lt;l no son ni pueden ser la misma,
cosa: que el arte puede explotar lo Yerdad&lt;:'ro: pero que no le está vedado lo fab;o
ni siquiem lo absurdo.
Acusar d,~ falseclad ií un poeta, :í un dramaturgo 6 :í un artista en ganeral, no t'S,
por t&gt;Í misma, acusación de mucha trascemlcncia, y es hasta glorioso en ocasiones
ser objeto de los mismos cargos que se fo1·mulan contra Víctor Rugo, contra Calderón ó contra Ra,cine.
Lo que ha.v que pedir al arte no es tanto
la verdad cuanto la harmonía, que es su lógica, ni la precisión, sino hi fuerza, y que
8ardou fué lógico aun dentro de lo irreal
.Y que ha siJo poderoso, son cosas inne~
gables.
La crítica, ante el gran desaparecido acabará, por desarmar, y ht hom do la ju;ticia
sonará para él más allá de la tumb¡, como
resonó para su gloria, en vida, la trompeta
de la fama.
Mas de lejos, con mayor serenidad y menor ofuscación, se le reputará dianó sucesor
de los m:is graneles dramaturais ~· sobre
todo de los más ingeniosos .r fec'u~dos comedió~rafos del pasado siglo .Y de . la vieja
Francia; y cuando ya la crítica ni se acuP-rde de sus farnritos de hoy, todavía los teatros ofrecerán al público los encantos y las
emociones de la Familia Benoiton, de Rabagas, de Thermidor, de Di vorSlons y de
Madame Saos Géne.

635

tt MUNDO !LUSTltAbO

Crónica Científica
LOS ULTIMOS DESCUBRIMIENTOS

NO de los informes presentados últi mamente á la Academia de Ciencias
de París, que llamó justamente la
atención de los académicos, fué presenta_d o por el doctor Delbert y se
relaciona con las operaciones llevadas á cabo por el Sr. A. Carrel, preceptor de Lyón, por medio de las
cuales ha 111serto miembros ajenos en cuerpos de
perros.
Una de las operaciones más notables fué la nefrectomia doblei_ejecutada en u11 perro¡ después
de la vados los nnones en una solución conveniente. el cirujano colocó uno de ellos en su lugar suforando las arterias, el canal renal y los nrét¡ros.
Una hora después de terminada la operación se
restableció la circulación de la san~re, y el perro,
salvado de esta manera, pudo vivir perfectamente
con un solo riñón.
Otra operación, que es concluyente, fué ejecutada en un &lt;fox-terrier&gt;. Se le tuvo que amputar una
pata y se le insertó un miembro semejante de un
perro de la misma talla; se suturaron las arterias
l?s músculos, los nervios y la piel y se le sorne~
tJó á la inmovilización con un aparato de yeso,
después de lo cual, y transcurrido ef tiempo necesario, la inserción fué perfecta.
Est_a s operaci?nes hacen afirmar qite la inserción
de miembros aJenos será una de las más brillantes operaciones de la cirugía del porvenir. Para
resol ver, de una manera práctica y definitiva este
problema, sólo falta encontrar un modo de' conservar -~l injerto. S~ su¡(iere, á esterespecto, la conservac1on de los miembros en hielo para que estén listos para usarse en cualquier momento.
También, en este sentido, ha hecho grandes pro¡!resos M. Carrel, pues ha logrado insertar fracciooes de arteria que han estado, durante ocho días,
f~~ra del _organismo, conservadas en una soluc1on especial.

•••
El _p:i._p~l de trapos ya no es más qne un recuerdo h1stonco: hace muchos años que fuésubstituido por el de pulpa de madera, y apenas si una
qtte, otra vez se fabrican papeles especiales de lino o de seda. Pero el papel está despoblando los
bosqu~s, y si. sigue como hasta ahora, pronto se
ª&amp;?taran los arboles y no habrá de donde sacar
mas papel.
Ante esl~ amenaza, se ha tenido que buscar otra
materia pnma: 110 es nuevo el problema; se ha
tratado de resolverlo desde hace muchos años, sin
que se hu!:H~ra llegado á la solución sino hace
muy poco !tempo.
Los últimos ensayos se han hecho con el
ta_llo del algodonero que, hasta hace poco, 110 serv 1a P~:ª nada. A Texas, E stados Unidos, correspood,o la suerte de resol ver el problema. Después
de vanas experiencias infructuosas se logró obtener uua pulpa de magnífica calidad con el tallo
del a lgodonero.
P.:ro no es sólo eso, sino que ahora resulta que
la pulpa hallada es mucho mejor que la de cualquier olra madera de las usadas hasta ahora, y que
de ella se puede hacer un p:ipel tan resistente
c~mo el sacado de los mejores trapos. Los tallos
tienen un costo insignificante, como que hasta
ahora, ,110 habían servido para nada, y se hace un
favor a los plantadores,_ porque les evita el gasto
de recogerlos, que era bien pesado año con año.
La nueva utilización del tallo del algodonero
e~ u11 beneficio inapreciable cuando la planta ha
s1_do ata~ada por el gorgojo, pues en este caso es
bien sabido que se pierde la cosecha sin remedio
y ~omo el ta_llo se puede utilizar tanto con el gor~
go¡o como sm él, el beneficio es evidente.

** *
Ya que el papel está consumiendo1 á gran pris•
los pocos árboles que quedan en el mundo jusi~
es que substituya á la madera en algunos de sus
usos, y hay que advertir que la substitución se
está haciendo á gran prisa.
Después de haber usado papel para ruedas de
carros y para toneles, se le acaba de usar para hacer botes y navegar sobre ellos por regiones tan
escabrosas como las que recorre la corriente del
río Potomac en los Estados Unidos.
La invención se debe á un periodista que, no
hallando que hacer con los ejemplares no vendidos de su periódico, ideó hacer con ellos una barca capaz de navegar por ríos y por ruares como
cualquier yate ó bote de madera. El resu1t'ado obtenido por el constructor fué espléndido, y el
bote del nuevo material marchó como si hubiera
e~tado sacado del árbol más corpulento.

LL,·ga,I., de l.i ¡w1111era lncomo/ora de GuaJalaja,a á Colima -Una curva entre
Colima y Manzanillo.-Túnel cerca de la eslaci6n ''Madrid" entre
Colima y Manzanillo.
(F"ots. de José J. Ramos.)

El Ferrocarril de Colima á Manzanillo
Cerrado nuestro número anterior y después de insertas en él las fotografías que publi·
camos de la vía y de los trabajos del ferrocarril de Colima á Manzanillo, recibimos más fo.
tografías de esa misma línea¡ como la región fotografiada es una de las más pintorescas y hermosas de nuestro país, y la línea de que se trata es una de las má~ importantes que se han
construído en la República, publicamos las fotografías recibidas, en plana '.especial, y en vista de la belleza de ellas esperamos que sean del agr:,do de nuestros lectores.
Es probable que sigamos recibiendo de nuestros agentes y corresponsales otras vistas de
la región, y siempre que las estimemos dignas de ello, les daremos publicidad, pues el asunto nos parece merecerlo,

!ROMAN'lrilCA

Y

-

A VÉSPERO derrama su luz diamantina. Ha
un rato que comenzó la lucha entre los dos
irreconciliables enemigos. La tarde, airada,
pretende anular las fuerzas de su contrincante, la noche, con el soplo de sus brisas y con
el susurro de sus hojas. ¡Pobre! ¿No ves que agonizas? ¿No comprendes que las sombras implacables se acercan y que quedaráq, en breve, sumergida en ellas, como pétalo flotante en el torbellino?
Oye; yo soy tu poeta. Yo, al igual que tus flores,
te amo ha mucho tiempo: soy tu aliada. Cuando la
noche te s11ccde, busco un rincón en que refugiar

Túnel de •'Ju/a" entre Colima y Manza111ll0.-RebllJe
los "Amiales" entre Colima y Man2anillo.

ud

ce, , v ~e

(F"ots. de José J. Ramos.)

conmigo mis tristezas, y creeme, aunque me oculte, no dejo de atisbar los movimientos de tu negra
rival¡ si en algo te soy infiel, perdona, es una rival tan bella!
Yo sé ;ue tú, ya vencida, llegas á calmarte, saboreando de antemano el triunfo que sobre ella
obtendrás en el mañana. A quien no amo porque
tú odias, es al momento del combate, es al crepúsculo.
¡Ah! si supieras cuántas cosas sé de él. Un día
en que reinabas con todo tu esplendor me propuse esperar su llegada: quería ver el desarrollo de
aquella periódica contienda y iqué de ardides tramó para vencerte! Tú, tan fragante y débil, tenías
que doblegarte ásus artimañas de conquistador experto. Mandó brisas más frescas que las tuyas y
más perfumadas ..... . ultrajó todas las flores que

alentaste durante el día, les arrebató sus perfumes, hacieudo á muchas doblar sus cabecitas para
siempre .... hizo cantará tus pájaros; pero sus
tri nos parecían tristes despedidas.
En el cementerio vecino los sauces hablaron, y
al abrigo de sus sombras, contaron al crepúsculo
historias fabulosas ... .
Cerca de las ruinas que allá en el campo yermo levantan sus picachos derruidos, lo vi más
triste y me pareció que cantaba endechas conmovedoras á cosas muertas y lóbregas.
Allí terminó la lucha: fuiste vencida¡ tu sol
rojo de bochorno, acabó de ocultar su disco aUJ
eu el ocaso . . ... .
B E ATRIZ DE PoRTINARI,

tlf

�63(i

EL MUNUO ILUSTRA no

637

EL MUNDO ILUSTRADO

LA TEMPORADA DE BASE-BALL

«Tlalpam&gt;.-Al bat,

Temas del concurso de a, te decorat,w,:
El Molino del Rey.
Alrededores de Chap11ltepec.

Hace aproximadamente nueve años que un grupo esforzado de jóvenes afi.
ciouados al «sport&gt; idearon establecer una temporada de juegos de pelota al
aire libre ( base-ball) y, para ello, organizaron &lt;teams» y en un terreno inmediato á la calzada de la Reforma armaron su campamento para disputarse el
triunfo domingo á domingo. La idea fué ganando terreno y no tardó en establecerse un campeonato, que llegó á despertar entusiasmo entre los afectos al
saludable ejercicio deportivo. En 1905 el entusiasmo llegó á su más alto grado¡ los principales periódicos trataron de dar gran impulso al desarrollo del
«sport&gt; eu México, medida salvadora para nuestra raza; se levantó un parque
en la Reforma; «El Imparcial&gt; ofreció una hermosa copa de plata como trofeo para el vencedor, y ese invierno el campeonato de pelota hizo época eu
los auales de México, pues se jugaron partidos mejores que en muchas ciudades americanas.
Este año, la temporada se ha inaugurado y la inauguración ha pasado
inadvertida para la prensa diaria. El viejo parque ya no existe: ha sido convertido en centro de recreo de un colegio particular que lo usa poco, y donde-lo ha hecho saber un diario-se trata de dar novilladas. El noble y viril
deporte ha ido á refugiarse nuevamente al abrigo de la colonia de habla inglesa, al «Country Club&gt;, donde le han seguido fielmente los esforzados adeptos
mexicanos que aman la cultura del cuerpo tanto como la del espíritu.
Cuatro son los «teams&gt; que ahora se disputan el campeonato: el «Country
Club&gt;, el «Granger&gt;, el &lt;Tlalpam&gt; y el «México&gt;. Los dos primeros están cas i
totalmeute formados de americanos, con algunos mexicanos, entre quienes sobresale el joven Echegaray, mientras que los dos últimos clubs están formados principalmente de mexicanos.
En los juegos inaugurales, que resultaron interesantes y fueron presenciados por una concurrencia numerosa, resultaron vencedores los dos «teams&gt;
americanos. No será difícil que la proposición se invierta, porque repetidas
veces los mexicanos han obtenido notables triunfos.
Nuestro fotógrafo pudo lograr muy interesantes instantáneas de los juegos de inauguración.

La novena &lt;.GrangertJ en el &lt;.Counlry CluiJ»

Concurso de Arte Decorativo
En los últimos días del mes de Septiembre próximo pasado se iniciaron
en la Escuela Nacional de Bellas Artes, varios concursos entre los alumno~
de las diferentes asignaciones del plantel,
Hubo concursos de pi~tura y de es~ultura y todos obtuvieron muy buenos resultados; pero rev1sheron mayor importancia el de paisaje y el de pintura decorativa, especial mente el segundo, que fué una verdadera revelación
La importancia del concurso de paisaje está en su resultado, tanto por el nú:
mero de cuadros presentados á él, como por la perfección de éstos.
Pero el que sin duda tiene una importancia capital, es el de pintura decorativa, pues dado el desdén con que se ve generalmente este ramo ent
nuestros artistas, se temía que su resultado fuera algo menos que mediano r;
suce~ió todo lo contrario, pues si no se presentaron cuadros que puedan
cons1der~rse ~o~o de maestros, sí hubo varios que indican, aparte de muy
b~enas d1spos1c1ones para el ramo, una gran dedicación y un estudio concienzudo.
Las ilustraciones que acompañan estas líneas muestran algunas de las
combinaciones de _ornamen~a~ión presentadas al concurso, las cuales, como se
ve, son muy artísticas y ong1nales, y es seguro que si se continúa cultivand
esta clase de pintura, se llegará á crear un arte decorativo propio de nosotro;
Los alumnos que se distinguieron más en esta clase, fueron Quintero d~
la Torre y Benjamín Co~ia. En la de paisaje los mejores cuadros fueron firmados por Saturnino Herran y Romano d e la Torre.
Publicamos también alguno de los cuadros de paisaje que más sobresalieron en el concurso,

Una tirada á primera base.

Míckel, en prim era base, esperando la p elota.

�EL MUNDO ILUSTRADO

638

639

EL MUNDO ILUSTRADO

VENEZUELA Y SU PRESIDENTE
Una vez más están llamando la atención del mundo entero D. Cipriano
Castro, Presidente de la República de Venezuela, y el país que él gobierna.
Pocas personalidades han sido tan discutidas en los últimos tiempos como la
del señor Castro¡ mientras que muchos le consideran como un gobernante modelo y gran vigilante de los intereses de su país, y en éste se le da oficialmente el nombre de restaurador y libertador, otros dicen que es el tirano más
arbitrario y déspota que se conoce, y que, con sus caprichos, está arruinando
á la nación cuyos destinos se le han encomendado.
Todos, ó casi todos, están de acuerdo en que es un tirano¡ lo que se discute es si su tiranía es de las que benefician á los pueblosó de las que le hacen mal. En vista de algunos de sus actos, aun se ha llegado á dudar acerca
del equilibrio de sus facultades mentales.
Todavía no se olvidan las grandes discusiones á que dió origen el bombardeo de puertos venezolanos por buques holandeses, franceses y alemanes,
hace unos cinco años, bombardeo motivado por la negativa del Presidente
Castro á pagar ciertas deudas de la nación. La acción coaligada de los gobiernos y la neutralidad de los Estados Unidos, cuyo apoyo había solicitado Venezuela, dieron por resultado que Castro reconociera las deudas y arreglara
su pago, el que se fué verificando lentamente y en paz hasta que llegó su
turno á los Estados Unidos.
Tenía esta nación varias reclamaciones pendientes contra el gobierno venezolano por actos de éste en contra de compañías y ciudadanos de la Unión
americana, y el Presidente Castro se negó, de plano, á que se hiciera el pago
correspondiente. El gobierno de los Estados Unidos, en obvio de mayores
dificultades, se vió en la necesidad de desistir en sus reclamaciones y las
compañías norteamericanas se quedaron sin indemnización por los daños sufridos en sus intereses.
Parece que el éxito de esta maniobra alentó
al Presidente Castro, y, á renglón seguido, empezó á dictar leyes en contra de todas las compañías extranjeras que existían en el país. La
única comunicación de Venezuela con los demás países de la tierra era el cable de la compañía francesa, el cual quedó cortado desde el
bombardeo de los puertos, y desde entonces,
para comunicarse con sus semejantes los venezolanos, ha necesitado recurrir á la estación
de Willemstadt, en la isla de Curazao.
Es esta una posesión holandesa colocada
frente á las costas de Venezuela y á una distancia relativamente corta de ellas¡ por esta
razón el gobierno de Holanda es el que, con
más frecuencia, se halla sometido á los desastrosos resultados de las disposiciones del Presidente Castro.
El acontecimiento, que una vez más concentra en el señor Castro y en su país las miradas
de todo el mundo, es la expedición de un decreto del 14 de Mayo del presente año en el que
declaraba el jefe de la nación que quedaba prohibido el trasborde de-~mercancías destinadas
á puertos venezolanos en aguas de Curazao.
Esta disposición no podía convenir, de ninguna manera, á Holanda, y protestó en contra
de ella, protesta dela que el General Castro hizo tanto caso como el que acostumbra hacer de

Los excursionistas llegando á la Hacienda,

Los ¡ó,.enes que lomaron parte en la novillada.

A orillas del lago.

EXCURSION CAMPESTRE
~os jóvenes ~ue forman el &lt;Junior Club&gt; efectuaron el domingo una excursión á la Hacienda de San Juan de Dios, propiedad del Sr. D. Alejandro
d~ la Ar~na, con el ~n de festejar el día de días del Sr. Pbro. D. Carlos Heredia, Presidente de dich_o Club. Hubo en la Hacienda una novillada, en que tomaron parte algunos miembros de la citada agrupación.
La fiesta resultó ag~dabilísima y, durante ella, se tomaron fotografías, algunas _de las cuales publicamos en esta página, y que nos fueron galantemente cedidas por el Sr. Pbro. Heredia.

La Victoria: vista de la parte Sur.- La Universidad de Caracas.

*

GRAN INCENDIO EN EL ORO

Catedral de Caracas.

todas las protestas que proceden de gobiernos extranjeros. Ante la inacción de Venezuela sobre
el particular, y considerando que de seguir las cosas así el gobierno no había de hacer nada para
modificar la situación, le urgió para que revocara el citado decreto, indicación ante la cual el
Presidente Castro conservó su silencio despreciativo.
· --:=Holanda envió finalmente _un ultimátum, en el que especificaba que si para el primero de
Noviembre próximo pasado no estaba revocado el decreto eu cuestión, bombardearía los puertos
venezolanos, Ante este ultimátum el Presidente Castro permaneció tan impasible como antes y
dejó pasar el primero del presente mes sin haber revocado el repetido decreto.
Holanda no ha bombardeado todavía los puertos de la costa de Venezuela; pero hace preparativos militares en las aguas de Curazao. Ahora ¿valdrá la pena que Holanda tome la ofensiva
contra los puertos venezolanos? ¿los resultados que obtenga justificarán los gastos de las hostilidades? Creemos que estas cuestiones son las que han retardado la actividad hostil de Holanda.
~JCon la expedición del ultimátum se han revocado todos los tratados celebrados entre Venezuela y Holanda, y, entre ellos, uno firmado el 20 de Agosto de 1894, por el cual se comprometía
Venezuela á cancelar todas sus reclamaciones pendientes con Holanda, y ésta, por su parte, á evitar por todos los medios que estuvieran á su alcance la propagación de revoluciones en territorio venezolano. Desde la fecha del ultimátum se abolió el impuesto sobre armas en el puerto de
Willemstadt, Curazao, y se declaró que Holanda no se preocupará, en lo de adelante, por los
movimientos revolucionarios que haya en Venezuela.
Tal es el estado de cosas á que ha llegado la cuestión, y en todas partes se espera, con ansiedad, el resultado de todo esto.

La ~rósp~ra_ población de El Oro acaba de ser teatro de una catástrofe.
El domingo ulhmo se declaró un terrible incendio que destruyó totalmente
tres manzanas de las calles de 8 de Mayo, Luz del Día y El Desierto. Dícese
que el, r:uego no ~estruy~ las calles adyacentes, gracias á los esfuerzos del Jefe Pohhco, Sr. Lic. Rami~ez, Y. de los_ gerentes de las negociaciones mineras,
(ue,. ~yodados por e_l vecindario, pudieron ai&amp;lar el foco del incendio. Muchas
amihas quedaron sin albergue, y las pérdidas se calculan en doscientos mil
pesos.
1:,as fotografías relativas nos fueron remitidas por el Sr. N. Flores y ella
dan idea ~e los terribles efectos del fue¡(o.

Ahora daremos á nuestros· lectores datos acerca del país que probablemente será teatro del
conflicto armado que parece más cercano.
Venezuela se halla situada en la parte norte de la América del Sur, en la región comprend
1
dida entre el Ecuador y el Trópico de Cáncer. Su superficie, incluyendo las islas que se hallan
bajo su jurisdicción territorial, es de un millón quinientos mil kilómetros cuadrados, y su poblaHotel Klindt en Caracas.
ción, formada en su mayoría por la raza blanca, es alrededor de tres millones de habitantes.
De acuerdo con su configuración física, se divide el país en tres zonas que se llaman: de
las montañas, de los llanos y de los bosques¡ en estas dos últimas es donde Venezuela tiene sus grandes riquezas: el ganado y las maderas preciosas.
Además de la parte que puede llamarse propiamente Venezuela, hay una gran región conocida con el nombre de Guayana venezolana, famosa por sus enormes riquezas en minas de oro.
La capital de Venezuela se llama Caracas, ciudad famosa por la suavidad de su clima, la belleza de sus mujeres y la amabilidad de sus hombres. Es una
ciudad de cerca de cien mil habitantes. Nuestras ilustraciones reproducen algunos edificios de Caracas y parte de la ciudad de la Victoria.

El incendio en El Oro.-Sitío en que estuvieron las casas destruidas.

Los escombro.; humeantes.

�640

EL MUNDO ILUSTRADO

El Desmembramiento de Turquía

641

EL IIIUNDO ILUSTRADO

tó el territorio de Montenegro y confió á Austria la pacificación de BosniaHerzegovina y de Novi Bazar. Grecia recibió tres años más tarde, en premio de
haberse mantenido en actitud expectante en el conflicto anterior, un aumento en su territorio, en Tesalia y ei Epiro. En 1885, despues de la revolución de Filipópolis, la Rumelia oriental se unió á Bulgaria y los confines del
imperio turco se redujeron á lo que muestra el último de los mapitas más pequeños.
La guerra grecoturca de 1897 tuvo por efecto que las potencias reconocieran la autonomía administrativa; pero no la independencia de Cr.:ta. Por
último, los acontecimientos recientes, que aún tienen conmovida á Europa,
disminuyen muy considerablemente los dominios otomanos en ese continente é introducen cambios muy importantes en el mapa, puesto que Bulgaria se
hace independiente, lo mismo que Creta¡ Rumelia oriental se anexa á Bulgaria, y Bosnia y Herzegovina quedan definitivamente anexadas á Austria.
En caso de que estos hechos sean sancionados por las potencias, el mapa de los Balkanes quedará como lo muestra la carta más grande. El dominio turco no se ejercerá ya sino en Tracia turca y Albania musulmana, fieles,
á pesar de: todos los trastornos, á Constantinopla y Macedonia, en donde
siete pueblos distintos: griego, búlgaro, servio, turco, rumano, albanés y judío,
coexisten sin la menor simpatía ni unión. Turquía quedará limitada á los últimos confines de Europa, y habrá avanzado una etapa más en su agonía de
más de un siglo.

NUPCIAL
El lunes 9 de los corrientes vistió el templo de Santa Brígida sus
mejores galas para recibir á la selecta concurrencia que asistió á la ceremonia religiC\sa del matrimonio de la señorita Amalia Monteverde con el señor
Don Joaquín López Negrete.

Matrimonio L6pez Negreie-Monteverde.
saliendo del templo.

Los desposados

Proclamaci6n de /a~Independencia de Bulgaria.
La serie de pequeños mapas que publicamos en
esta página muestran, gráfica y claramente, las dis·
minuciones sucesivas que, durante los últimos
cien años, ha sufrido el territorio dominado por
los turcos, por los grandes invasores que, siglos
antes, fundaran uno de los más poderosos imperios de la tierra. Estas disminuciones se refieren
exclusivamente á la parte europea del imperio,
pues, por lo que respecta á la parte asiática, los
cambios en los límites del imperio otomano han
sido menos frecuentes y, sobre todo, mucho menos importantes. Ya desde antes de 1812, en que
se firmó el tratado de Bucarest, el imperio otomano había comenzado su retirada de Europa. Desde su última conquista, la ocupación de Candia
en 1669, los turcos habían perdido Hungría, Transilvania y una parte de su autoridad sobre los
principados moldovalacos. Le quedaba, no obstante, una gran extensión territorial, como puede
verse en el primer mapa de la parte superior.
En el segundo mapa, que corresponde á los re·

sultados del tratado de Bucarest, firmado después
de la campaña feliz de Rusia, se ve el imperlo
otomano reducido por la pérdida de toda Besarabia. Desde esa época, además del peligro exterior en que se halla el imperio, por el debilitamiento de sus fronteras, empieza á presentarse el
peligro interior, por el despertar de los pueblos
cristianos que, durante siglos, habían estado bajo
su dominio¡ despertar que informa, por sí sola, la
historia contemporánea de la península de los
Balkanes y de la cuestión de Oriente.
La tercera carta muestra la situación creada para Turquía por el tratado de Andrinópolis, que
puso fin á la insurrección griega y que fué completado por los protocolos de Londres. Por ese
tratado, Grecia se hizo independiente y Rusia adquirió el protectorado, de hecho, sobre los principados moldovalacos (Rumanía), que no quedaron unidos á Turquía sino por el vasallaje virtual. Los principados danubianos, libres del protectorado ruso por el tratado de 1856, y de la in-

gerencia política de Turquía desde 1858, se reunieron en 1861 en un solo Estado (Rumanía] autónomo, pero aún tributario del sultán.
Bosnia- Herzegovina y luego Bulgaria se sublevaron en 1875 y dieron lugar á la guerra rusoturca de 1877. A consecuencia de la toma de Plewna, Turquía tuvo que firmar el tratado de San Estéfano, y sus fronteras quedaron modificadas conforme se ve en el mapa de 1878. Por ese tratado
se fundó el principado de Bulgaria, que debía
extenderse desde el Danubio hasta el Archipiélago heleno y desde el mar Negro hasta las montañas de Pinde, y habría aislado Constantinopla del resto de la Turquía europea. Las potencias no quedaron conformes con esas cláusulas, que eran demasiado favorables á la influencia rusa, y el convenio se reformó por el tratado de
Berlín, que redujo á sus dos terceras partes al
principado búlgaro, hizo de la Rumelia oriental
una provincia turca autónoma, reconoció la independencia completa de Servia y Rumanía, aumen-

La co11c11rrcncia llegando al templo.

Sra. Gloria Lillo de Jenkins.

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L
Mapas de Turquía, en diversas épocas, desde principios del siglo XIX, hasta la Independencia de Bulgaria.

El adorno floral era particularmente bello: además de un tapiz de llores
blancas de las clases más exquisitas, había, de trecho en trecho, jarrones de
metal y de porcelana, sosteniendo plantas finas de rico follaje. En el altar
mayor, en el cual se celebró la ceremonia, y en los laterales inmediatos, se
habían colocado ramos de llores formando artístico conjunto.
A las once y media de la mañana los preludios de la marcha nupcial de
Lohengrin hicieron saber á los presentes que llegaba la contrayente, acompañada por sus señores padres, que fueron padrinos en la ceremonia, y luciendo el simbólico traje blanco, de corte princesa irreprochable, hecho de rica
piel de seda y adornado con no menos ricos encajes.
En el vestíbulo del templo, corno es costumbre, se efectuó la ceremonia que se llama de manos, la cual, como ya lo dijimos, fué apadrinada
por los señores padres de la desposada: Don Francisco Monteverde y Doña
Carmen E. de Monteverde. Terminada est:i parle de la ceremonia, los novios
se dirigieron al pie del altar mayor, en el cual se celebró la misa de velación,
acto que fué apadrinado por el señor Don Angel López Negrete y la señora
Doña Petra Salcido de López Negrete.
La ceremonia civil se efectuó por la tarde en la casa habitación de los
señores padres de la desposada¡ el acta matt-imonial fué firmada por el señor
Vicepresidente de la República, Don Ramón Corral¡ Lic. Esteban Fernández,
Gobernador del E stado de Durango¡ Don Arturo Branilf, Ingeniero Don Gabriel Ortiz, Don Antonio Monteverde, Lic. Jesús F. Uriarte, Don Javier Icaza
y Landa, Don Ricardo Otero, Don Angel López; Negrete y los padres de la
desposada.

Damas de honor de la desposada.

J/ 7

�EL l\IUNDO ILUSTRADO

643

EL ~mNDO ILUSTRADO

CASA HABITACIÓN DE MR. TAFT, EN CINCINNATI.

TAFf INTIMO
Sra,~María C. de Bacmeister, fundadora de la Asociación para socon·er á los niños pobres.

Srita. Concepción Granja, fundadora de la Aso·
ciación para auxiliar niños pobres.

Srita. Elena Zapata, Directora del jardín de niños «Pestalozzi&gt; y fundadora de la Asociación
para auxiliar niños pohres.

\

El Presidente electo de los Estados Unidos, Mr. William H. Taft, está descansando
de las fatigas de la campaña electoral en
una de sus quintas de campo, antes de entregarse á la turbulenta vida de primer magistrado de la gran Unión americana.
El importante personaje político es de un
carácter afable y cariñoso en su trato íntimo¡ gusta de los juegos al aire libre, en los
que es muy diestro, principalmente del
«golf&gt;, juego que siempre practica en sus
residencias campestres, y en el que siempre
derrota á sus contrarios.
Publicamos retratos de Mr. Taft en traje
de c:golf~, en una de sus quintas de verano
y las casas donde nació y donde vive actualmente.

*

La Futura Duquesa de los Abruzzos
Don Pedro de A/varado, minero millonario q11e vino
especialmente á conocer al Señor Presidente.

Ha quedado decidido el matrimonio del
Duque de los Abruzzos, miembro de la fa.
MR, TAFT EN SU QUINTA DE VERANO.

MR. TAFT JUGANDO

11

GOLF."

milia real italiana, con la señorita Katherine Elkins, hija de un senador de
los Estados Unidos.
La futura miembro de la familia real está educada conforme á los sanos
principios de las familias norteamericanas, y es gran aficionada á los deportes y á los ejercicios al aire libre¡ las fotografías adjuntas la representan en
traje de s_alón y saltando una cerca á caballo.

Ilmo. Sr. José M. Cáceres y Martfnez, Obispo de
Sri/a. Rosaura Zupata, fundadora de la Asocia•
Zamora, que acaba de ser nombrado arzol1ispo titular.
ción para auxiliar niños pobres.

SR. CANÓNIGO MIGUEL MU~OZ Y PAREDES,
·j·

el 6 riel acfzia l.

Ml SS KATHERINE ELKINS1 FUTURA DUQUESA DE LOS ABRUZZOS.

Banquete e,i el Club Inglés para celcbrari,?l cµm¡:,le9ñ 011 del_Rey Eduarao.

Banquete en el Club.-La mesa de honor.

MISS ELKINS ES UNA GRAi&lt;:ECUESTRE.

�645
EL l\IUNDO ILUSTRADO

644

EL MUNDO ILUSTRADO
bajo el ardoroso fuego de un sol primaveral, fuí
á verla. Recibióme en el corredor luminoso con
un abrazo, jcon un abrazo tan fuerte, que quería
decir tantas cosas! ... Me miró luego con sonrisa
alegre en los labios y triste en los ojos. Su mauo
blanca, su mano nerviosa, agarrábase á mi hombro
con desmayada expresión de regocijo.
-Primo, primo .... ¡Cuánto tiempo, Dios mío,
cuánto tiempo!. .. .
Y en tales palabras, y en su semblante, en el
que á duras penas podía reprimir angustiada mueca, advertí el dolor contenido, pero latente. ¡Oh,
cuán distinta la María Rosario de hoy á la de en-

tonces!

E las mozas de mi pueblo, pocas ó ninguna tan feliz como
mi prima María Rosario.
Todavía me acuerdo, en los instantes de vagarosa nostalgia
• en que parece adonnirme una
:' racha de la mansa brisa del
lugarejo, de aquella chicuela
grácil, menudita, de rizosos
cabellos castaños que sobre lo sonrosado del cutis, cuando se esparcían tenían visos de oro· de
la~ios frescos y ~uaves ·y'de ojos casi glaucos, ~ue
chispeaban sonriendo al par que los labios.
. Porque es de advertir que María Rosario era
hnda, c_on _la belleza un tanto infantil y sosa de
la provmc1ana¡ pero con la misma sana frescura
con igual desbordamiento de vida que las mucha:
chas que, desde su tierna infancia, han sido extrañas á los ,refinamientos del tocador, y respirado l~s sa,lu~1feros aires de las vegas, y tenido por
medios umcos para realzar su encanto los fondos
azulados y purpúreos del cielo libre, los arrullos
de las arboledas por la tarde durante el paseo· y
en el interior, en el hogar, el embalsamado a:nbiente de los patios llenos de flores, en los cuales, sobre el aroma múltiple descuella el de los
naranjos aljofarados de az~har como promesa
nupcial.
'

D

Pero noto que me he corrido en el elogio de mi
primita. He dicho, si la memoria no me es infiel
al correr de la pluma, que era extraña á los refinamientos del tocador, y no es verdad. ¡Perra
manía esta de considerar á las señoritas del terruño poco menos que como rústicas aldeanas! No:
María Rosario sentía adoración amable por los
polvos de azurea, el cold-cream y la esencia d e
white-rose,muy en boga entonces. María Rosario reinaba en su alcoba, budoír también, como una princecita de novela moderna. ¡Como que era el ídolo
de sus padres, mis buenos tíos que paz hayan los
cuales mirábanse en las niñas de sus ojos ~hispeantes, que sonreían al par que los labios!
No puede bortárseme de la memoria el hermoso cuarto de mi prima María Rosario. ¿Ni cómo

iba á olvidarlo si allí la vi refr¡ si allí contemplé
extasiado su ir y venir de gorrióninquieto¡si allí,
en suma, deleitéme ante aquella su vida juvenil
Y suave, la única que convenía á su natural de
v!r~en nacida para gozar de la espuma frívola, esp1ntuosa de la común existencia y no de sus sedimentos amargos?
Era una habitación pequeña, más larga que ancha, luminosa, con enrejada ventana hacia la calle principal del pueblo, tan llena de sol al mediodía como obscura y lóbrega al entrar la noche.
En un rincón, discretamente oculto á ojeos curiosos, hallábase el tocador, con su cubierta de mármol,-de mármol, sí señor , que era el asombro de
la cíudad,-materialmente tapizada de cuantas
chucherías ideó el majín de fabricantes de porcelanas y bordadoras de cojines, relojeras, alfileteros y otras cosas más que escapan á mi impericia
masculina en achaques costureriles, y la enorme
luna biselada donde en tantas ocasiones ella se
lisonjeó al ver reflejado su rostro, ó escudriñó
atónita en su imagen, sobre la tersura del cristal,
rastros vagos de pena .... Al fondo, el lecho seerguía, una cama angosta de doncella, con amplio
pabellón de seda azul, el que, sin duda, en sus
sueños de adolescencia, hizo las veces &lt;!e cielo
estremecido por el aletear de los ángeles. Y aquí,
y ahí, y acullá, en de1Tedor, en todas partes, mil

lindos y menudos objetos, veladores, sillas de sutil tallado, cuadros, caracoles del mar en confus ión, como fiel trasunto que e·,•an de aquella naturaleza jubilosa de niña mimada, de niña grande.
Muchas veces, mientras se peinaba, yo la pregunté:
-María Rosario: ¿eres feliz?
Y ella me respondía:
-¡Oh, mucho, primo, muchísimo, inmensamente! Para otros, la vida es lar~a fastidiosa tarda
e!1 pasar: á mí los días se me figuran así, clliquihues-y mostrábame s u primoroso meñique¡-y
cuando transcurren me imagino vivirlos en sueños, por lo rápidos ... .. .
.: ~ra_ verdad: jamás padre alguno festejó á su
hi¡a umca como á la suya festejaron mis tíos. Ha-

bía que ver á aquel excelente viejo de barba entrecana
sentando en sus piernas
María Rosario y diciéndola:
&lt;Hija, llegaron novedades á
la tienda de don Rafael¡ hay
'.11~selinas, gas~s, listones, sombreros ..... Anda,
1p1de lo que quieras!&gt;-O bien: &lt;Esta noche tendrem_os función en el teatro; tomé una platea;
?onv1d~ á d~s _de tus amiguitas y arréglate&gt;.l Y dona Cnshna? ¿Dónde se vió madre más
amant~ ~e su retoño_?, Lo menos la comparaba con
la Punsn~a Concepc1on- que era, por cierto, muy
fea en mi pueblo¡-y de tan alto hubiera querido
ponerla en las propias estrellas.
En el lugar la envidiaban las pollas¡ requeríanla de amor los mozos¡ la aromaban, con dulces
aromas, las flores de su jardín¡ y yo, á menudo,
cuando la veía en la calle, en su casa, en el paseo
ó en el ~eatro, s~lía preguntarla:
- Mana Rosario: ¿eres feliz ?
Y ella ?'1e respondía, cuando no con los labios
con los o¡os.
•
Todos estos recuerdos los hago ahora, cuando
~e _desnudo, en ~l cuarto del hotel, añorando los
mc1dentes del dia, ~l primero de vacaciones que
paso,. después de dilatada ausencia, en la tierra
de mis mayores, _donde no me queda ya otro pariente que María Rosario. A la
luz del velón de sebo, de este largo, de este patriarcal velón que
parpadea en la mesa de noche en
t~nto me recojo al lecho, pien;o y
pienso ....
Llegué por la mañana. ¡He visto
tantas cosas! ¡He sentido tanto! En
c:ida rincón de calle, en cada puntiaguda guija del empedrado en
cada florecilla silvestre que temblequeaba en las grietas de los
muros, sourióme un recuerdo con
sonrisa triste, con la triste sonrisa
de lo que pasó y no volverá nunca. En el 9mpanario de la parroquia saludáronme sones argentinos, en los que creí reconocer vcc~s amada~ y de tiempo acá no
oidas; el cielo radioso, vestido de
azul, parecía saludarme también
con la mueca cordial de otros
días .. Y, á l_a _vez que el regocijo,
conturbo m1 animo la congoja del
desterrado que torna al suelo natal y en él encuentra, tan sólo, un
fantasma de las realidades muertas.
Todo está igual. No cambiaron
la~ cosas, sino las gentes. ¡Veo tantas caras extrañas! ¡Me conocen
tan pocos!
En el Casino hube de toparme
con Pepe Mendoza, con Luis Méndez, con Paco Ramfrez, únicos amigos de mi infancia que aquí restan. A ellos pregunté, tras de sabr4:1sa y ab~ndante charla, por mi
pnma Mana Rosario, y ellos me
contaron la historia lamentabl e.
Algo de ésta sabía yo¡ pero el oírla relatar en el teatro mismo de
los sucesos conmovióme dolorosamente.
María Rosario había contraído
matrimon}o con aquel ricach o que
yo conoci, en los preliminares de
sus amores. Se casó enamorada,
rebosante de ilusión: era- dícenme,-al entrar en la iglesia ceñido
su cu_erpo ~~nudito por el traje
nupcial, la nmagrande de siempre.
Su sonrisa infantil trocóse en llan1o, sin embargo, cuando el sacerdote enlazó la
mano de la esposa con la del esposo. Los pobr~~ ~iejo~, mis tíos, lloraron también: el gorrion mqui~to abandonaba su jaula de oro .... y
no _parece smo que aqu~llas lágrimas fueron el
prologo_de º!ras amarguisimas: ella quedó huérfana un ano m~s tard~. ~ mamita siguió al padre con
un mes de diferencia, mcapaz, quizá, de ver fríamen_te las torturas del ídolo... . ¡Un horror! El
m~nd_o, degenerado, la despreció en cuanto las
m1senas ~~l embarazo deformaron sus redondeces
~as~as Y hneron s~s mejillas con la palidez del
1acmto¡ había nacido un niño¡ hablábase de golpes, de borracheras formidables . ... iun escándalo, un verdadero escándalo en el pueblo!
¡Pobre María Rosario! Ahora mismo, esta tarde,

á

El patio exhalaba un aroma de jazmín y de claveles. Yo permanecía extático. Ella exclamó, recobrándose, con un supremo esfuerzo de matrona
valerosa que me hizo olvidar por un instante á
la muñeca ingenua que tanto quise:
-Pasa, pasa .... Anda, vamos á la sala .... ¡Tenemos que hablar por los codos! ¡Ah! ¿Quieres
conocer al bebé, á mi hijo, á tu sobrino?. . . Y
á una señal de asentimiento por parte mía: -¡Natalia! ¡Natalia! Traiga al niño.

.................. , ..... ' ... ' ' .....

Pasé largas horas en la sala de su caserón provinciano.
¡Oh, la lenta extinción de la luz¡ la caída melancólica de la tarde, con el toque lejano d&amp; las
campanas que llamaban al rezo; el rumor de la
solitaria calleja que venía á morir en la grave
estancia confundido con el apacible de nuestra
plática! Hablamos de muchas cosas. Todo el pasado resucitó en la evocación piadosa: las familiares siluetas, la coqueta alcoba, el patio con sus
naranjos en flor cual promesa nupcial ... Yo miraba cómo su faz blanca, de tan pálida, iba borrándose en la penumbra. La luz expiraba allí,
tras de los cabellos castaños. Los gritos del niño,
á quien besara con amor momentos antes, iban
apagándose también en el silencio. No nos veíamos casi; yo escuchaba su voz y la mía, voces
ansiosas, que evocaban, que tenían un poder mágico para hacer surgir de las tinieblas á los fantasmas amados.
Y entonces, embriagado, poseído por rara alucinación que me hacía ver no sé si con mis ojos
ó con los ojos de mi alma á la primita de antaño, á la de las pupilas que chispeaban cuando
sonreían los labios, pregunté:
- María Rosario: ¿eres [eliz?
Ella me respondió, en la sombra, con un sollozo.
CARLOS GoNZÁLEZ Pi-:ÑII,

00
CONTRA EL DUELO
l A PRENSA EUROPEA se ocupa de los éxitos
obtenidos por el Príncipe Alfonso de Barbón
en su gran lucha contra el duelo en Enropa. Los
periódicos, con este motivo, han recordado paso á
paso los esfuerzos hechos en los primeros años
del siglo actual para la extinción de esto, que
consideran como un vestigio de épocas bárbaras.
El Príncipe Alfonso de Borbón escribió á su tío,
el Príncipe Cario~ de Lowenstain en 1900, pidiéndole que tratara de formar en Alemania una Liga
contra el duelo, El Príncipe Carlos, á principios
de Enero siguiente, había formado un pequeño
comité provisional y empezó á hacer prosélitos.
En Octubre del mismo año el Príncipe Carlos reunió en Léipzig la primera Junta contra el duelq,
en la cual se resolvió crear Tribunales de Honor.
Se estableció la Liga alemana contra el duelo, cuyo comité central se fundó en Junio de 1902. A
principios de 1907 el Príncipe Carlos indujo á
doscientos profesores de diferentes Universidades á que se unieran á la Liga. Cuando se retiró
á un monasterio de dominicos en Holanda, hace
pocos meses, la Liga contaba 30 comités perfectamente organizados y más de 3,000 miembros i nscritos de toda clase de bandos políticos y creencias religiosas. Entre los estudiantes al~manes se
han formado sociedades que tienden á disminuir
el duelo y que llevan el nombre de Freie- Studentenschaft. Actualmente el duelo en Alemania ha
sido infinitamente más raro. En Austria- Hungría
el movimiento comenzó en Mayo de 1901 con una
petición firmada por diez personas muy distinguidas. Pocos meses después los prosélitos llegaron á 1500, entre ellos 16 príncipes y364miembros
de la nobleza. La Liga Nacional Austriaca contra
el duelo quedó constituída definitivamente en
1902. La asociación contra el duelo de estudian-

tes, de la Universidad de Viena, se organizó en
1905, y tiene ahora 250 miembros¡ 6300 señoras se
han adherido á la Liga austriaca. La disminución
de los duelos en Austria es cada año más notable. La prensa austríaca está enteramente en favor de esos trabajos. La disminución de los duelos en Austria es cada año más notable. La prensa austriaca está enteramente en favor de esos
trabajos.
En Hungría, que se consideraba como el país
del duelo por excelencia, se creó una Liga Nacional contra el duelo en 1903. Como resultado de
ella los duelos están disminuyendo y los comités
de la Liga han podido impedir y evitar varios
duelos durante los últimos cinco años. Un oficial
en Budapest escribió una pieza teatral contra el
duelo en 1907. Galitzia, que después de Hungría
se consideraba como el país más duelístico en
Europa, ha seguido ahora un movimento contrario, y en el espacio de tres años los duelos casi
han desaparecido enteramente de allí. Los tribunales de honor, que se han instalado para reprimir esa costumbre, no son una mera farsa. Un caballero que había cometido una ofensa fué sentenciado ó bien á destierro ó á la muerte civil.
Esco)!ió el destierro y abandonó el país. Esos
tribunales de honor hacen prever que se establezca una nueva forma de presión social que resulte un valioso auxiliar para los tribunales ordinarios de justicia. Mil setecientas cincuenta señoras se han alistado en la Liga en Galitzia, y su
influencia ha contribuído mucho para la extinción
del duelo.
En Italia el Marqués Filipo Crispolti organizó
una Liga contra el duelo en 1902. Todos los médicos de Palermo. Messina y Siena se han comprometido á no asistir á ningún duelo. El Rey Víctor Manuel II aceptó el patronato de la Liga italiana en Diciembre de 1907.
En Francia el Príncipe Alfonso de Borbón se
dirigió á M. Joseph du Bourg, en Toulouse en Noviembre de 1907, para la formación de un comité
provisional, del cual forman parte muchas personas prominentes y no pocos antiguos militares.
En 1903 se creó en París la primera corte de honor, que estaba formada de militares muy distinguidos.
Gracias á la creación de jurados de honor en
el ejército belga en 1889, el duelo ha d esaparecido de allí. En España la liga fué organizada en
1904 por el Barón Albi. El Rey Alfonso aceptó la
presidencia honoraria en 1906 de la Liga Nacional Española contra el duelo. En 1907 sólo hubo
cuatro ó cinco duelo~ en España.
El duelo se ha extin~uido en México por cau~as muy diversas, sin que aean substituidos por
1ribunales de honor. Esta desaparición se refiere
exclusivamente al duelo con preliminares, con
testigos y formalidades dizque caballerescas. El
asesinato subsiste y aun aumenta en otras formas.
No hay, pues, que vanagloriarnos.

*

Melancolía de Otoño

r:

STA tarde, en Chapultepec, he visto caer
as primeras hojas.
Desprendíanse de las ramas de los fresnos, de los álamos, de los sauces inclinados sobre el espejo movedizo del agua,
s uavemente, dulcemente, arrebatadas por débiles
rachas de aire, d e un aire fresco, precursor del helado de invierno. Y allá iban, susurrantes. cantando su vieja y triste canción que arrulló la melancolía d e los poetas, d esde remotas edades, y
puso en lo5 amantes, de hoy y de ayer, una mirada
de mansa cou¡(oja.
Yo contemplaba su peregrinación, tan antigua
como el mundo y tan nueva como la sonrisa de
una mujer enferma que se despide de la juventud
y del amor¡ pere)!rinacióu doliente que trae al
ánimo la bienhechora caricia de la añoranza, y envuelve nuestros pensamientos en vaga penumbra,
haciéndoles resaltar del fondo borroso del pasado. Huían, arrastradas por el viento de la tarde,
primero lentamente, modulando un ruego-tan
apacible era su murmullo;-vertiginosas después,
sembrando la atmósfern, saturada de aromas de
selva, de plañideras quejas que se desvanecían
en el susurrar del bosque.
En el término del paseo, larga y angosta calleja orillada de ahuehuetes centenarios, irradiaba
un crepúsculo de tintas pálidas. Era una palpitación del ocaso, blanda, apenas perceptible; el

cielo, de nacarada trasparencia y veteado de oro,
tenía entonces sensibilidad de carne.
Y todo me pareció en tal instante animado de
profunda, de misteriosa euritmia: la coloración
amarillenta de las frondas¡ la caída de las hojas¡
el tramonto, revelador de la infinita melancolía
de la Naturaleza y de las cosas.
Y pensé entonces, en el recogimiento casi místico de aquel rincón de bosque, en el vulgarísimo
y, sin embargo, extraño fenómeno de que tantos
han hablado y han sentido tantos: la repetición
constante, á través de los tiempos, de los temas
inspirados por Natura.
¿Cómo es que espectáculos como el que en la
memorable tarde me deleitaba, han sido fuente
perenne de poesía, tesoro nunca agotado de belleza, ánfora en donde los prosistas y los poetas de
antaño y ogaño- desde las regiones en que
impera la blanca serenidad de la nieve, hasta
aquellas ebrias de luz solar y de verdor,-bebieron la divina ambrosía para derramarla en páginas admirables?
El rápsoda, que iba de pueblo en pueblo y de
aldea en aldea de la primitiva Grecia, de seguro
hizo sus jornadas en compañía de las hojas, durante la pálida estación que sigu11 al estío, y cantó al otoño y á las hojas ante el asombro del concurso, mozas y mancebos tocados del anhelo de
poesía. Los poetas romanos de la decadencia, al
abandonar el festín, laxo el espíritu y molido el
cuerpo por el placer, pisaron en la plaza pública
las hojas secas arrastradas por la brisa desde la
romana campiña, y relacionaron su cansancio con
el de los árboles, en los que á la lozanía de la
primavera sigue el despojo otoñal. Y los trovadores, hijos legítimos de los vagabundos helenos,
que como ellos de villorrio en villorio iban de
castillo eu castillo, iluminando con destellos de
luz la noche pesadísima de aquellas edades, cantaron también, ante los torreones de la mansión
que encerrara rubia princesa, la melancolía de
noviembre, exactamente como hoy lo hiciera un
poeta quintaesenciado de estos tiempos.
¡Eterno encanto de la belleza y de la poesía!
Así podrán venir nuevos artistas y nuevas obras
de arte; así podrán elegirse, dentro de muchos siglos, iguales asuntos: la sensación será intensa,
imborrable.
Con las generaciones de artistas sucede lo que
con las generaciones de hombres: que aun cuando sean las mismas corporalmente, é idénticos
sus ideales, y semejantes sus fu entes de emoción,
é insubstituible el marco de la naturaleza dentro
del cual s: mueven, son espiritualmente distintas, y traducen de modo vario, poliforme, las impresiones del vivir, ya en la vida misma, en las
letras ó en las artes.
Y mientras esto pienso, las hojas siguen su curso, á ras de tierra, sobre la arena que con los reflejos del crepúsculo ostenta matices rojos....... .
Algunas son pequeñitas y corren apresuradas, estrellándose ahora contra retorcido tronco, ó cayendo luego en el agua tranquila, inmóvil, de un
regato; otras, grandes, mgúsas, secas, de palidez
clorótica, se mueven con dificultad, secreteándose gravemente. Al mirarlas, se me ocurre preguntar, á semejanza del poeta:-¿Adónde irán?Acaso atraviesen áridas campiñas, arrebatadas por
e l cierzo de invierno¡ acaso suban á las montañas;
acaso, como meta de su viaje, alcancen las infinitas lejanías d el mar ..... .
Apenas quedan, en el poniente. rastros vagos
de la pnesta del sol. Acércase el fin de la tarde,
y el bosque parece adormirse en la semiluz que
precede á la noche. Del azul obscuro del cielo s¿
destaca la silueta del Granero del Molino del
Rey, á modo de fantasma¡ á lo lejos, por las avenidas umbrosas, se perciben murmullos indefinibles que tienen, asimismo, la vaguedad de la tarde expiraute.
He dejado mi rincón de hierba, yendo camino
d e la ciudad, que se adivina ruidosa tras de las
ramas. En uno de los islotes del lago dijérase
que el sol dejó, sobre la vestidura de un sauz,
partículas de su beso de oro. En el estanque, cloquean las ranas á tiempo que los gansos, de blanco plumaje, se recogen á la sombra de sus casetas. Entre el follaje, piar de pájaros se escucha
como arrullo. Reclinada, una mujer rubia, de amplia vestidura, oye el gorgoriteo de una fuente.
A mi paso, en un cenador, tengo la vislumbre de
dos sombras que se me figuran amantes ....
Y todo es suave, dulce, apacible¡ nada á mi alrededor disuena de la débil penumbra, d el murmullo de las caídas hojas. Todo lo envuelve la
melancolía otoñal, musa de los poetas.
C. G. P.

�M6

EL l\filNDO ILUSTRADO

647

EL MUNDO ILUSTRADO

REVISTA EXTRANJERA

Borrás en "Raffles"

Para "El Mundo Ilustrado."
Milán, Octubre 20 de 1908.
EL «GRAND GU!GNOU.-EL «DIANA KURSAL&gt;.-Los
SOMBREROS EN LOS TEATROS,

~:...~{. :~: ~=~: . ....
.

.

'
•

JEL CABLE nos ha trasmitido una dolorosa
noticia: ha muerto en París el maestro Sardou. El decano de los dramaturgos franceses muere viejo y feliz, triunfador y rico. Coronado en
vida por la egregia Sara Bernhardt, deja esa vida
luminosa coronada de inmortalidad¡ porque Sardou, más que todos, mejor que todos los dramaturgos contemporáneos, sabía el secreto de la
emoción escénica, conocía el resorte que sacude
los públicos con la intensidad del golpe teatral, y
sus obras, más que literarias, efectistas, eran hechas, no para deleitar el pensamiento, sino para
estrujar el alma á fuerza de sorpresas dolorosas,
de angustias imprevistas, de gritos inesperados y
llantos crueles, que, por humanos y brutales, estremecían las masas y arrancaban el aplauso.
Cuando se sale del teatro, después de haber visto
una obra de Sardou, no se lleva en el alma una
~rata memoria, sino un molesto abatímiento, consecuencia del trabajo físico en que estuvieron
nuestros nervios, contrayéndose y aflojándose, de
sensación en sensación y de sorpresa en sorpresa.
Porque Sardou, el maestro de quien dice Claretie
en su artículo necrológico que era &lt;el teatro hecho hombre&gt;, fué un mago de la escena. A su
conjuro aparecían el bien y el mal con su cohorte

de dolores, de suplicios, de angustias y martirios,
punzando almas increíbles, personajes falsos y
en historias fabulosas.
El teatro de Sardou es intangible, es convencional y, á veces, absurdo¡ pero allí frente á la escena lo vemos vivido, real y posible. El maestro
halló el secreto de esta magia, encontró el patrón
del éxito y sobre él dibujó todas sus obras.
&lt;En el teatro-dice Zola-el éxito es el todo¡
hace falta alcanzarlo é inmediato, bárbaro, absoluto. Un libro puede esperar; una obra escénica
ó triunfa ó se hunde.&gt; Así, Sardou no se proponía
más de una cosa al escribir, conquistar al público
á toda costa, achicándose á su medida cuanto hiciera falta, porque su ambición no iba más allá de
los aplausos.
Sólo una vez aspiró á más; quiso tener una
obra maestra y escribió &lt;El Odio&gt;, cuyo fracaso
fué como el rayo que cegó á San Pablo para darle la luz del alma, y en una carta, llena de acusaciones y arrepentimientos, prometió-ya que el
público no quería obras maestras-no volver á
escribirlas, cumpliendo su ofrecimiento desde
&lt;Dora&gt; hasta &lt;L' Affaire de Poisons&gt;, su drama póstumo.
El viejo autor, tan duramente criticado por Zola, tan cruelmente juzgado por todos los intelec-

.

I

•

t ...

tuales ~e Par~s, muere triunfador y rico porque
aprendió hábilmente el secreto de engañar.

***
Por fin llegó Borrás.
Un gran entusiasmo, una ferviente curiosidad
lo esperaba. Seguíamos con avidez los avisos que
nos daba la empresa y anhelábamos el anuncio de
la primera representación. Esta llegó por fin y un
aplauso unánime de cortesía, ó eco de una fama
sabida, saludó al actor español en &lt;Tierra Baja&gt;
que fué la obra elegida.
'
Pasaron las escenas del primer acto en un vasto
si~encio, ese callar acostumbrado de nuestro público, que no se atreve nunca á exteriorizar su impresión sino después que ha leído la prensa. Pero hubo de romper esta vergonzosa temeridad por
la fuerza imperiosa, atrayente, dominadora del
gran actor, y en el segundo acto el aplauso brotó
espontáneo, sincero, uniforme y devoto ante los
matices psicológicos de ese Menelich de Guimerá que hasta ahora conocimos. Borrás entra en el
tipo vastamente, lo subraya, lo encarna; más aún
le da alma, su alma superior y vidente que v~
desde la plegaria dicha al ras de la tierra, frotando el rostro en el polvo mismo, hasta la potencia brutal, que contrae los dedos para cortar la vida del amo-lobo
En &lt;El Místico&gt; (el contraste de &lt;Tierra Baja&gt;)
Borrás ha superado las demás creaciones que le
hemos visto. Ese vaso de eterno amor, todo unción y ternura, todo caridad y perdón que pinta
Rusiñol, fué creado por Borrás con toda el alma·
en la hora de la muerte lo vimos palidecer en 1~
agonía, amoratarse en la asfixia, contraer las facciones nerviosamente con un profundo estudio
patológico, que hizo daño en las almas de los
oyentes á fuerza de la verdad con que fué hecha;
pero nada mejor expresado, nada mejor sentido
que aquel sollozo incontenido que cierra la escena con «Marta&gt; en el acto tercero.
Todos los ojos lloraban y todas las manos aplaudían.
Pasaba por nuestro espíritu la convicción del
martirio¡ sufríamos con él y con él lloramos.
Sí, Padre Ramón: por tu eterna bondad fuimos
una hora buenos¡ nos hiciste. tuyos, y, alma de tu
alma, ascendimos contigo al calvario de tu dolor
donde te dejaron solo, exclamando tus divinas palabras: &lt;sólo Cristo tiene siempre los brazos
abiertos&gt;.
Y la soledad que tú sentiste, la sentimos nosotros al mirarte, porque nos convenciste de ella
con tu genialidad. ¡Bendito seas!
El entusiasmo me alejó del camino que debo
seguir. Me aparté de la aspereza de la crónica por
ir á ese carmen florido de la lírica. Pido perdón y
vuelvo sobre mis pasos.
Son estas dos obras, repito, en las que Borrás se
ha presentado más victorioso y alto. Inspirado
siempre, genial á veces y artista excelso en cada
acción, palabra y gesto, la personalidad que nos
visita es digna de la fama que la anunció.
Tan grande es, tan alto está, que su brillo hace
esfumar las figuras que le rodean. Pero no á tal
grado que no hayamos podido apercibir una alta
discreción y una suprema belleza en la Sra. Palma:
una gentileza y aun algo más, temperamento si se
quiere, en la Srita. Pla y estudio y arte en los
Sres. Martí y García de Leonardo.
En resumen: la compañía, entre sí, homogénea,
aunque distante del genial actor.
El público, como es penosa costumbre, escaso,
muy escaso.
Nuestra argentocracia en casa.
¿Será que tampoco entiende el español?
LORELEY.

A imitación del teatro existente en París, conocido en esa capital con el nombre de El «Grand Guignol&gt;, se ha organizado en el «Olimpia&gt;, de esta
ciudad, una compañía semejante á aquélla para representar, traducido, su repertorio especialísimo,
con el agregado de las muy pocas obras dramáticas italianas en un acto que existen actualmente.
El «Grand Guignol&gt; fue creado en París diez
años hace en el patio de una casa, y su repertorio es lo que le ha dado notoriedad. Hay autores
que escriben especialmente para él, y en su repertorio figuran aun los de más nota, que también
le dedican algunos trabajos ajustados á su escena.
Así ofrece sin cesar novedades que atraen un público no siempre popular.
Las representaciones se componen de cuatro
piezas en un acto, siendo muy diversas entre sí;
pero todas de un sabor característico. Comienzan
con un acto en verso, de asunto histórico, fantástico ó romántico¡ después una comedia de costumbres¡ en seguida la piece, que es la parte típica
del «Grand Gnignol&gt;. Un drama breve, sensacional, terrorífico, destinado á satisfacer la curiosidad morbosa y triste que hay en el alma popular
y que arrastra á los espectáculos más ho1ribles é
imponentes. Estos drama~ ofrecen episodios angustiosos, torturantes, presentados á veces con
aparatos mecánicos que aumentan el efecto. Dra•
mas del género de &lt;Al Teléfono&gt;, de De Lorde,
que es uno de los poseedores de ese teatro. La
última parte la constituye un sainete, generalmente grotesco ó de color muy subido. Estas condiciones especialísimas no pueden fácilmente adaptarse á otros ambientes, y así al &lt;Olimpia&gt; se suceden noche á noche las protestas de un público
no habituado á contrastes tan curiosos. La sorpresa, la hilaridad, las lágrimas, la indignación,
la angustia, etc., en contrastes continuados, fatigan hasta abrumar cuando no fastidian.
El .-Diana Kursal&gt; es un nuevo teatro que se
ha estrenado en esta metrópoli lombarda, aumentando el número, ya grande, de los existentes.
Era un baño: antes existía sólo una muy larga y
estrecha alberca, á orillas de la cual pusieron el
indispensable cinematógrafo y un expendio de
bebidas y helados; pero como el punto es populosísimo y está lejos del centro y cerca de la estación central de los ferrocarriles, lo tomó por su
cuenta una compañía que ha erigido (siempre en
torno á la alberca) un gran hotel con muy elegante restaurant, un frontón y el teatro, que ya
fué estrenado con buen éxito de la compañía de
opereta Maresca, Queda ubicado en el cuartel llamado de «Puerta Venecia&gt; y, dentro de poco, se
estrenarán los salones de juego, con ruleta y todo.

••*
El tan traído asunto de los sombreros de las señor:is en los teatros ha quedado aquí definitiva·
mente resuelto. Después de grandes escándalos,
que casi noche á noche suscitaba el público masculino sin el menor respeto para el femenino, la
Sociedad Su vine y Zervoni, explotadora de ocho
teatros y á imitación de la tradicional costumbre
de la «Scala:1&gt;1 dió la orden (sin que para ello interviniera la autoridad y dándole la mayor publicidad) de no permitir á ninguna señora, por ningún
motivo, asistirá los espectáculos con el sombrero
puesto, poniendo á disposición de ellas el guardarropa gratuito. Mucha indignación causó al
principio esto á las señoras¡ pero ahora ya se sujetaron á la orden, no sin haber causado, antes, los
grandes gritos y suspensiones momentáneas de
los espectáculos. Y así el problema tan difícil
(aquí con energía brutal y en otra parte con delicadeza exquisita) ha quedado resuelto, y las señoras ya están contentas, pues á más de poder
lucir sus sombreros á la entrada y salida de los
espectáculos, han hallado oportunidad de lucir
sus elegantes peinetas, ~ue están usándose muy
lujosas, y el gusto de sus peinados.
J. M. L.

Acto 30, escena antepenúltima: Guendolin, Sra. de Palma; Raffles, Sr. Borrás; Mollders, Sr. Tovar;
El Conde, Sr. Martf, y Belfor, Sr. García de Leonarrlo.

N &gt; se debe contrade:ir abiertameJte la opinión de
aq 1el á q:1ien se desea ~ersuadir.

** *
El sabio duda á roeoudo; el necio de r.a la duda, todo
lo sabe, menos su propia ig:norancia.

***

M. VICTORIANO SARDOU

Y

SU NIETO,
(De 11110:de los:úllimos retratos.)

Lleva el hombre en la estrechez
De una vida de pobreza,
Desembotados los pies
Y embJtada la cabeza.

Acto 39, escena penúltima: Mme. Vidal, Sra. Sarrá;:Ra!Jles, Sr. Borrás, y Manders, Sr. Tovar.

�l!lL MUNDO [LUSTRADO

649

EL MUNDO ILUSTRADO

ºJo

RA el tiempo en que
Nuestro Señor creó el
Universo, cuando hizo
no solamente el mundo, sino también los
animales y las plantas,
dando á cada uno su
nombre propio.
Pasaron entonces mu·
chas y grandes cosas
que si se supieran, no
habría en el mundo nada inexplicable; mas, por
ignorarlas, hay mucho que aún no podemos comprender.
Era el día en que el Señor, en el Paraíso, pintaba los pájaros. Había gastado ya todos los colores de su paleta; d e suerte que, si no hubiera.secado sus pinceles sobre las al~s del cardenal, este
no habría sido pintado tan brillantemente._ . ,
Fué también entonces cuando el asno recib10 en
herencia sus largas orejas¡ él no entendió el nombre que se le había dado, ó por mejor decir, se le
olvidó mientras avanzaba unos cuantos pasos en
el verde césped del Paraíso; tres veces volv~ó á
preguntar cómo se llama~a, hast~. que el Senor,
asiéndole por las dos ore¡as, le di¡o: &lt;Tu nombre
es asno, asno, asno&gt;.
y mientras el Señor hablaba, le tiraba de las
orejas, á fin de que ent~udiese mejor y se acordase de lo que se le dec1a.
Sucecieron tantas cosas singulares en aquel
tiempo ..... .
Majestuoso y dulce, el Señor trabajaba y c_reaba infatigable, y ya al caer la tarde tuvo la idea
de formar un pequeño pájaro gris.
&lt;Acuérdate que tu nombre es Petirrojo&gt;, dijo e l
Señor al pájaro cuando estuvo termiuada_s,u creación. Y, poniéndolo sobre su mano, lo de¡o volar.
Mas cuando el pájaro hubo volado por un momento y contempló la her~osa re~i~n donde debía vivir tuvo deseos de mirarse a st mismo. Entonces n~tó que su cuello era tan gris como todo
el resto de s u cuerpo. El Petirrojo volvía varias
veces á mirarse en el agua, mas no pudo descubrir ni una sola pluma roja. De maner~. que el
pajarillo resolvió vol ver adonde estaba el Señor.
Grande y bueno, el Creador continuaba su obra,
y de sus manos salían mariposas que revoloteaban sobre su frente, palomas que arrullaban s-ibre sus hombros; y los lirios, las rosas y los amarantos crecían á sus pies.
El corazón del pajarillo latió de emoción¡ mas
al fin con ligeros saltos, se aproximó al Señor, y
posá~dose sobre su mano, le dijo:
- Deseo hacerte una sola pregunta.
-¿Qué quieres saber? dijo el Señor.
. .
-¿Por qué causa me has llamado Pehrro¡o
cuando soy óris desde el pico hasta el fin el e la
cola? ¿Por "qué me llamas Petirrojo cuando no
tengo ni una sola pluma roja?
.
.
y el pájaro, con sus pequeños o¡os negros, miraba al Señor de una manera suplicante. A su lado veía faisanes todos rojos, excepto una mancha
de oro· papagayos con sus magníficas corbatas carmesíes\ gallos con rojas crestas, sin hablar de las
mariposas y de los peces dorados y rosas. E l pajarillo pensaba, naturalmente, co1: cuanta facil_idad podría ponérsele una ?equena mancha ~o¡a
sobre s u garganta, siendo as1 un hermoso pá¡aro
que respondiera á su nombre.
-¿Por qué me llamo Petirrojo si soy enteramente gris? preguntó de nuevo e,l pajarillo, esperand o que el Señor le re~pondena:

&lt;Amigo mío, veo que he olvidado pintar de rojo las plumas de tu cuello; espera solamente un
instante y ésto quedará hecho ...... &gt;
Mas el Señor no hizo ningún movimiento y replicó:
&lt;Te he llamado Petirrojo y así te llamarás¡ pero has de ser tú quien ha de merecer tener el cuello rojo&gt;.
Y el Seño.- levantó la mano, y de nuevo el pajarillo voló hacia el vasto mundo. Descendió del
Paraíso sumido en profundas reflexiones. l Qué
podía hacer un pobre pájaro para procurarse unas
plumas rojas? Lo único que supo discurrir fué
alojarse en un seto y poner su nido entre un rosal. Tal vez esperaba que un pétalo de aquellas
llores se adhiriese á su garganta y le diese su hermoso color.

...
«

Años sin número habían transcurrido desde ese
día que había sido el más feliz de la tierra. Desde entonces los animales y los hombres habían
abandonado el Paraíso, esparciéndose sobre todo
el mundo¡ y los hombres habían aprendido á cultivar los campos; hacíause vestiduras, cubriéndolas de adornos; y sabían construir grandes templos
y poderosas ciudades, como Tebas, Roma y Jerusal én.
Levantóse por fin un día, del cual debía conservarse siempre el recuerdo en la historia del
mundo. En esa mañana, el petirrojo estaba posado sobre una colina escueta, íuera de los muros
de Jerusalén; allí cantaba para sus pequeñitos,
que reposaban en su nido en medio de las rosas.
El petirrojo describía á sus hijuelos el día maravilloso de la creación y de su bautismo; relato
que cada petirrojo había hecho á sus hijos, desde
el primero que lo había escuchado de Dios mismo, cuando había salido de su mano.
- Y ved aquí, concl uyó melancólicamente el pajarillo, tantos años han pasado, tantas rosas se han
abierto, tantos pájaros han salido del huevo desde la creación, que sería imposible contarlos; mas
el petirrojo continúa siendo siempre un pequeño
pájaro gris, y no ha merecido aún tener plumas
rojas.
Los pequeñuelos abrieron sus largos picos y
preguntaron si sus antecesores no habían procurado cumplir alguna grande acción para ganar el
incomparable color rojo, y aseguraron valientemente que ellos alcanzarían el fin por el cual sus
ascendientes habían luchado tan largo tiempo sin
éxito alguno; mas el petirrojo les contestó que esto era casi imposible. ¿Qué podían esperar ellos
cuando ¡espetables antecesores suyos habían fracasado? ¿Qué podían hacer, sino amar, cantar y
luchar? ¿Qué podían .... ? El pájaro se detuvo á
la mitad de su frase, pues por una de las puertas
de Jerusalén salía un gran número de gentes, y
esta multitud se dirigía hacia la colina donde habitaba el pájaro. Venían caballeros en briosos
corceles; hombres á pie con largas picas; ayudantes de verdugos llevando clavos y martillos; sacerdotes y jueces avanzando con majestad¡ mujeres que lloraban, y una gran multitud de mendigos y vagabundos, corriendo y aullando. El pajarillo gris estaba posado sobre el borde
de su nido y temblaba. A cada i n sta n t e
creía que el seto iba
á ser hollado por los

pies de la multitud, y que sus hijuelos morirían.
-Tened 'cuidado, gritaba á los indefensos pequeños; est~echaos los unos junto á los otros y
guardad silencio; he aquí un caballo que avanza
en dirección nuestra; más allá viene un guerrero
calzado de fierro; ahí viene ya cerca una multitud
salvaje que se precipih hacia acá.
Repentinamente el pájaro calló y cesaron s~s
advertencias· casi olvidó el peligro que le hacia
estremecer. Saltó de su nido y extendió las alas
delante de sus pequeñuelos.
-No, esto es espantoso, dijo, yo no quiero que
veais este espectáculo; son tres malhechores que
van á ser crucificados.
Y abrió sus alas de tal suerte, que los pajarillos no pudieron ver nada¡ solamtnte escuchaban
el mido de los golpes del martillo; gritos y lamentos de dolor, unidos á los salvajes aullidos de
la multitud.
El petirrojo observaba todo lo que pasaba con
los ojos dilatados por el terror.
-Cuán crueles son los hombres, dijo después
de un momento; no les ha parecido bastante clavará esas pobres gentes en la cruz, sino que sobre
la cabeza de uno de ellos han colocado una corona de espinas; éstas han herido su frente y la
sangre corre en abundancia; este hombre es tau
bello, lanza en su derredor miradas tan dulces,
que es imposible no amarlo.
El pajarillo estaba penetrado de la ?1ás profunda compasión por el coronado de espmas.
-Si yo fuese mi hermana el águila, pensaba,
arrancaría los clavos de sus manos y despedazaría con mis ganas á aquellos que lo hacen sufrir.
Vio la sangre que continuaba corriendo de la
frente del crucificado, y no pudo permanecer por
más tiempo en su nido.
-Aunque yo sea débil y pequeño, haré algo eu
favor de ese pobre hombre, pensó el pájaro. Y
dejando su nido, tendió su vuelo describiendo
grandes círculos a l, derredor d,e la _cruz.
Varias veces volo cerca de el, sin osar acercarse· era un pobre animalillo que jamás se había
aproximado á ningún hombre. Mas poco á poco
sé íué alentando, llegóse muy cerca, y con el pico logró sacar una espina que estaba clavada en
la frente del mártir.
Mientras esto hacía, una gota d e sangre cayó
sobre el cuello del pájaro; la gota se extendió y
pintó de rojo las plumas de su garganta ....
Entonces el crucificado abrió los labios y murmuró:
- Tú has conquistado, por piedad, todo aquello
por lo que tu raza ha luchado desde la creación
del mundo.
Al volver el pájaro á su nido, le gritaron sus
pequeñuelos:
- Tu garganta está roja: las plumas de tu pecho
son más rojas que las rosas.
-Esto no es más que una gota de sangre de la
frente del pobre hombre, dijo el pájaro; y desaparecerá cuando me bañe en un riachuelo ó en una
fuente cristalina.
Mas por mucho que se bañó el pajarillo el ~~­
lor rojo que esmaltaba su pecho no desaparec10;
y cuando sus pequeñuelos crecieron, el mismo color de sangre brillaba sobre sus pechos, como brilla ahora sobre el de todos los petirrojos
que hemos visto hasta hoy.
SELMA LAGERLOF.

J

. ,
· .-«Gallito&gt; adornándose (Toreo). -&lt;Gallito&gt; en un par al tercer toro (foreo). )'i
A la izquierda, dearn~a aab~J \ -La o-ran estocada de Martín Vásquez (Toreo).- A la derecl~~: Mai·_tm
-Gaona entrando á mata1 (México :11 (T~reo) -Un par de banderillas de fuego á un toro dC' Cienegudla
Vásquez r~matandodespues
un lapcded a rod~
(México).-Gaona
mu r de su t~rcer toro (México). - &lt;Gallito&gt; liando la muleta (Toreo).

1 i:

�651

650

EL MUNDO ILUSTRADO

ILA OIFIENSilVA

oaldas de corazones de oro, á tos cuales pronto agregaremos uno Marcos y fOI Yademás, ¡tantas gentes, hombres Y mujeres, arrodilladas delante del altar del privilegiad_o, y esos cirios que ardlan alrededor de los lampadanos como pequellas almas ardientes como la mla! .. .

(CONCLUYE)

LOS ANGLES.
AMBIEN ella cuchicheaba con la voz
trémula; pero sus
hermosos ojos ¡tri·
ses, en los que flotaba una luz celestial, estaban fijos
en mis olos .. ¿Qué
querla decir? ¡oh,
gran Dlosl ¿Q u é
querla decir? ¿Por
qué me miraba as!?
¿Por qué esa mirada invadla todo mi
sér, mi vida, mi
1¡
cólera, mi dolor? ...
¿Qué es to que me
Ql!eda de mi mismo? Sólo mi amor y ta embriaguez de
m1 amor hecha de gozo vacilante, de dicha temerosa
de alegria desordenada!
'
-1Qué locura, rezar por un ingrato! habla de rezar
por et que la ama, porque está aqul á sus pies ...
Le hablaba de rodillas, y as!, como 'ella habla besado
locamente mi mano en la mallana, yo besé su pequella
mano crispada, que se retiró inmediatamente como un
pájaro asustado... Pero ella no se retiró, y enteramente erguid.a, con el rostro despojado por un momento de
sus gracias pueriles para revestirse con el encanto divino de la modestia virginal, pronunció ta frase deliciosa:
-¡Recé por el que está aqu!I ...
Querla salir ahora; pero la retuve. Ya no Je ordenaba,
sino le suplicaba:
-¡Miette, por piedad! 1Le aseguro que me es imposible
esperar hasta mallana para saber todo! ....
Y como si en la mujer, cualquiera que sea su Juventud, fuera et amor maternal el que se agita encima de
todo otro sentimiento á ta vista del hombre que sufre,
A\lette hizo et ademán adorable de apoyar por un segundo su mano en mi frente, y casi en un suspiro me dijo:
-No esperará usted hasta mallana ... .
Cinco minutos más tarde, Merlín llegó poniendo con
precaución sus pantuflas en la alfombra, y ha!&gt;lando en
voz baja como en la recámari. de un enfermo:
-:Ml~tte escribe al sellor; ruega al sellor que tenga
pac1enc1a.
¿Qué puede escribirme Miette? ... Apostarla yo á que
es una confesión de ailla que va á la primera comunión.
Ha llegado et momento de la comida; oigo á Merlin que
pone el cubierto ... . ¡Cuánto tarda Miette e,1 enviarme
su confesión! .... Temo que ta pobre nilla se atormente á
causa de sus pequellos misterios; ¿pero acaso no he obtenido to esencial de su confesión, puesto que me ama?
¡Oh, yo quiero que su confianza no le cueste ningún
esfuerzo, haciéndole saber que ta mla es infinita, y .:¡ue
nada de to que puede escribirme ella desde et fondo de
su alcoba virginal me podrla quitar ta persuasión de que
es la más pura como la más linda prometida que hom•
bre alguno haya tenido jamás .... Voy á ordenará Merlio que añada á mi mesa el cubierto de A\iette y et suyo
también; comeremos los tres "en familia!"

1r

Viernes s de Enero.
Llegamos al amanecer. Si Marcos tomó el tren inmediato, llegará aqul dentro de un instante y estará presente á la hora del almuerzo. su cubierto está en la mesa, lo mismo que el de Maese Lorlol, pues envié á Merlln C0':110 heraldo para anunciar mi victoria. No puedo,
no Quiero dudar de ella por un solo Instante ...
Pasé unos ratos frente al espejo; mi apariencia no es
mala á pesar de la noche de viaje..... Marcos no encontrará aqul al figurón de mis doce allos ....
Consulté una vez más el indicador de los ferrocarriles;
me parecla que el tren de Marcos estaba atrasado ....
Rosina, no menos impaciente que yo, fué como explorador hasta el otro lado de la plaza, donde empieza la
calle en descenso ...... Yo iba á la ventana á cada minuto ....
Rosina agitaba su li~tón con la cabeza y su palluelo
con la mano .... ¡Nada! .... 1Nada! ....
¡Ahora si hay 11lgo! .... Rosina echa á reir y su listón
se agita de una manera desordenada.... .
Yo tiemblo .... me estremezco!. .. .
e vi venir tal como me lo habla figurado algunos dlas
después de la muerte de mi tfo. . . . Primero surgió su
cabeza, desp~és toda su persona con un aire elegante,
tranquilo y vivo á la vez. Detrás de él venia Merlin radiante, cargando la maleta, hacia la cual se lanz;ron
dos chiquillos que jugaban á las canicas y que quedaron
deslumbrados ante el espectáculo tan poco común de un
viajero en los Angles. Al fin, detrás de todos venia
otro hombr_e que á penas podía contener una sonrisa:
Maese Lonol, quien con los movimientos de su cabeza
parecía querer de_cir: "Todo ha salido bien; pero es contra toda prudencia y contra toda previsión."
Marcos no perdió el tiempo en tomar una actitud! De
c~atro p_ascb atravesó _la plaza y penetró al zaguán al
mismo tiempo que Rosma,
-¡Miettel 1Miettel
1La voz del amo querido! .... No puedo; no puedo obedecerla. Temblando de la cabeza á los pies, permanezco apoyada de codos sobre el escritorio de mi tlo Pero
él me adivinó y entró á la pieza.. . . .
·
-1Miette1
Oigo su aliento; sus brazos se apoderan de mi• me
estrechan contra su pecho .... su cara se acerca 'á la
mla, que trato de apartar .... ¡Oh, Dios mlol ¿para qué
tomé "La Ofensiva" si él era quien habla de hacer resonar el clarin de la victoria?

l

ALBERTO CHABROL.
FIN.

PROBABlllDADfS fNLA RUUJ A

~1:1

ª O D A Europa se ha conmovido con la
nueva&lt;leyde los números pequeños&gt; último descubrimiento del Doctor Ch~les
Henry, quien se ha dedicado, desde hace
mucho tiempo, á la aplicación de los
cálculos matemáticos á las ruletas de Montecarlo.
Quizás nuestros lectores crean que eso de &lt;toda Europa&gt; es una exageración; pero ya se irán
convenciendo, en el curso de este artículo, de que
no hemos exagerado en lo más mínimo
Después de laboriosos y continuados cálculos,
el Doctor Henry-, basado en lo que él llama la ley
de las secuencias, asegura que el negro y el rojo
&lt;llegan&gt; en una proporción perfectamente definida.
Dice que el cálculo de probabilidades se puede
aplicar cuando el número de tiradas es indefinido; pero que en un cierto límite, cuando sólo se trata de :pocas tira~as, hay que aplicar nuevas leyes.
Estudia la cuestión desde un punto de vista que
llama sicofísico y funda sus investigaciones en las
vibraciones elementales de las partículas y el intervalo musical de la quinta, lo que le da como
resultado una proporción de 3:2, la cual adopta
para la ruleta. Sobre esta base el calculador formula leyes, las cuales asegura que harán ganar á
cualquier jugador en Montecarlo.
Ahora va una de las pruebas de la importancia
que en Europa se da á estas cuestiones: uno de
los periódicos científicos más serios y más caracterizados de Inglaterra, «El Nature» de -Londres,
1

DIARIO DE MIETTE.
A bordo del ferrocarril.
Merlín me lleva de nuevo á los Aogles. Lo he querido
asl. Et ejecuta to que te mando sin comprenderlo.
-Bueno, me decla, ¿por qué te marchas, ya que tu
primo no está disgustado contigo?
-Precisamente por eso, porque no está disgustado....
Mientras que yo acababa de escribir mi confesión y la
metfa en un sobre, junto con ta carta de Maese Lorlol,causa de tantas lágrimas, Merlín fué á buscar al portero de
una de tas casas vecinas que se encarga de los "extras" cuando los hay en la C'lSa.
A tas siete en punto, hora á la que deberla salir nuestro tren de ta estación de Lyón, este buen hombre subirla al comedor, pondrla en manos de mi primo mi confesión y te servirla la comida. Todo estaba arreglado:
eran las seis y media de la tarde; Merlin se habla acorazado con su mejor sobretodo, y, para estar más de
acuerdo con et programa de nuestra fuga, se metió et
sombrero hasta las cejas. Tomó el rollo de las mantas
y mi saquito de mano; no llevamos otra cosa. Marché
delante de él envuelta en mi grao abrigo de pieles, y
suavemente, muy suavemente para: no hacer ruido, atravesamos el patio. I:nvié con mi mano un beso hacia el
salón .... y salimos á la calle.
A cincuenta pasos de la puerta nos esperaba un carruaje, y diez minutos antes de la hora de partida del
rápido estábamos instalados cada uno en un rincón del
tren .... Este camina desde hace una hora ... .
Marcos debe haber terminado ya la lectura .... 10h no,
ahora que sé lo mucho que me ama y cuánto lo amo yo
no hubiera consentido, por nada, en¡dormir bajo el mismo
techo que él! fOh, qué felicidad que Marcos no haya
venido á los Angles durante tos últimos allos, y que no le
haya yo empezado á amar más que de una maner.t infantil. De otro modo, jamás me hubiera atrevido á tomar la ofensiva, y 1hubiéramos permanecido los dos
tan desgraciados en nuestra separación!....
'
Bueno, ¿y tengo la absoluta seguridad del éxito?
Marcos, que es un hombre que sabe, desde hace mucho
tiempo, lo que es el amor, ¿no irá á desconocerme precisamente por lo que he hecho por él? ...... ¿No Irá á desconfiar y á creerme dotada de un gusto innato por las cosas románticas? ... .
¡Oh, pero qué es lo que estoy pensando! ¿No me ha
declarado él su amor y le he hecho ver el mio, y ¿no ha
empezado á efectuarse et milagro desde mi regreso de
Nuestra Sellora de las Victorias? 1Habla rogado tanto y
con tanta confianza! 1Cómo habrla podido dudar de la
posibilidad de los milagros, al ver los muros incrustados de tantas plaquitas de.mármol y adornados con guir-

-~

dedica largos y bien fundados artículos á probar
que los cálculos del Dr. Henry carecen por completo de base científica y no pueden conducir á
1;1ada. Algunas personas, muchas, han empezado
a ensayar las reglas del doctor calculista y el periódico científico les interpela para que ~o sigan
usando de un método que no se basa en nada racional. &lt;Las matemáticas de que se vale el calculador están muy lejos de merecer tal nombre1 y
no hay ninguna razón científica en que se basen
sus procedimientos&gt;.
Sin embargo de esto, y conira los consejos del
«Nature&gt;, hay ~uchas pers?nas, tanto en Europa
c~mo en Amén~a, que sostienen que la ley de los
numeros pequenos puede ser tomada en consideración. &lt;El Nature&gt;, á pesar de mostrarse enemigo de las teorías del Dr. Henry, admite que la construcción de las ruletas de Montecarlo da á la
banca _una ventaja sobre lo~ jugadores, que puede estimarse en 1.35 por ciento en las tiradas
simples y 2.7 por ciento en las series largas.
Estos tantos por ciento se refieren al capital
colocado sobre la carpeta y procedente de un jugador. Supongamos que uno de ellos coloca una
apuesta de cinc_o francos sobre un número; por
ese hecho los cmco francos sufren una depreciación que los convierte en cuatro francos noventa y tres céntimos. Colocada la misma apuesta en
cualquiera otra parte, sólo vale cuatro francos
ochenta y seis céntimos. Si la apuesta queda sobre la carpeta, ya sea que haya ganado previamente ó no, la depreciación continúa y la suma
de estas depreciaciones hace al fin el beneficio de
la banca.
Las est~dísticas_ muestr~n que cada mesa gana,
por té~mmo medio, 400 hras por día, lo cual quiere decir que se apuesta en ellas como 200000 liras
diariamente. De esto se desprende que l as nueve
mesas que se usan en la temporada de invierno
ganan 3,600 liras por día, y que las apuestas que
se hacen en todas ellas, durante la misma temporada, llegan á la respetable suma de 180 000 liras
por día.
'
Bien puede considerarse que la mayoría de los
jugadores pierden. Hay algunos que se contentan
con perder lo que les parece conveniente· otros
pierden una cantidad que han fijado de antemano
y dejan de jugar, y otros pierden algo más de lo
que se habían propuesto. Algunos de los jug:idores ganan; pero el número de éstos disminuye
mientras más se alarga el tiempo que permanecen
jugando.
Muchos de los jugadores, casi todos, han ganado seguramente; pero han tratado de obtener mayores ganancias y en ello ha estado el mal, pues
al fin pierden. Pocos jugadores saben el momento
en el que deben dejar de jugar y cuando tienen
una ganancia razonable, tomando en consideración
el capital con que se juega. Siempre que un jugador, que llega á la mesa con un pequeño capital,
trata de desbancar á la casa con ganancias desconsideradas, sucede que á la postre pierde, ya
sea que la banca sólo tenga un tres por ciento de
probabilidades ó que tenga más ó menos.
El gran capital de la banca le da una enorme
ventaja sobre el jugador, cuyo capital es relativa•
mente corto, ventaja que es independiente de la
forma de distribución de las mesas.
La influencia del capital puede verse en un simple juego de &lt;rojo y negro&gt;. Supongamos que Pedro y Pablo son los jugadores y que ponen cinco
pesos en cada apuesta. Es seguro que, á la larga,
alguno de ellos pierde todo su capital. Cuál de los
dos pierda, depende de la proporción que haya entre sus dos capitales. Puede probarse fácilmente que
las probabilidades de arruinarse que tiene cada
uno de ellos están en razón inversa de sus capitales. Si el capital de Pedro es de quinientos pesos y el de Pablo es de cuatrocientos, Pablo tendrá probabilidades de ser arruinado en razón
de 5:4.
La afirmación de que si se prolonga bastante el
juego dará por resultado la ruina de alguno de
los jugadores, puede parecer aventurada á algu.
nos; pero eso es porque no se ha estudiado el caso con detenimiento. Hay la creencia, muy popularizada, de que el número de tiradas que gana
cada uno es sensiblemente igual; pero esto no es
cierto: si al principio generalmente la proporción
entre las jugadas ganadas por los jugadores es
sensiblemente igual á la unidad, esta proporción
tiende á aumentar mientras más se juega.

Los Poetas
r 1Dejad la carav_aoa sollador_a
cruzar por el desierto de la vida;
no interrumpáis su marcha de sonámbulos . ...
dejadla que prosiga!
Con su fardo &lt;le ensuellos á la espalda
pensativos caminan;
conocen los dolores: son poetas
y suellan: son artistas.
Extranjeros de todos los palses
en busca de la tierra prometida;
nómadas que levantan, á su p¡,so,
monumentos de rimas
en que la forma y el estilo marcan
su época de vida;
alll graban la historia de sus pueblos
como las tribus nómadas antiguas;
su canto es una imagen de su siglo
envuelta en harmonlas.
Levantan un altar á sus deidades:
Amor ó Libertad, Dolor ó Dicha,
algo de lo que es grande y lo que es bello,
algo de lo que son y á lo que aspiran;
llevan dentro de si sus dioses lares
y en caravana universal caminan ....
1No detengáis su marcha de sonámbulos:
dejadlos que prosigan!

***

¡un versol ¿y qué es un vers~~ .... es un murmullo,
un suspiro, una queja, una car1c1a;
algo que, siendo triste, nos subyuga
como dulce amargura de sonrisas;
algo que nos encanta y nos conmueve
como música llena de harmonla;
pensamientos en rltmlca bandada
:on sus alas de notas extendidas
en busca 1e la eterna primavera .....
Asl vuelan también las golondrinas
Y el poeta los suella; entre las brumas
del infinito del azur, los mira,
los suella en el gorjeo de las aves
y en el &lt;tébil murmullo de la brisa;
en et mirar ardiente de la que ama
y en et perfume de la flor que aspira,
en todo to que siente y lo que adora
y en todo lo que es vida.
Y el poeta los vive: sus dolores
hacen brotar arpegios de su lira;
sus quejas son baladas
y sus poemas lágrimas escritas;
perenne melancólico
la tristeza es su musa preferida,
envolviendo un suspiro en cada nota
y en C'lda frase toda la poesla.
Y esos versos que suena entre sus sueños,
y esos versos que viven en su vida,
el poeta tos une y los engarza
como perlas divinas,
y encierra una verdad en cada estrofa
y prende una belleza en cada rima.

***
Despreciando l~s zarzas del camino
cruzan por el desierto de la vida;
los hiere el desengallo, y son filósofos;
surge en ellos la Idea, y son artistas.
Extranjeros de todos los palses
de paso por el mundo donde habitan,
su patria es el pals de sus ensuenos,
ese bello ideal cosmopolita.
Allá van con su fardo de ilusiones
y en caravana universal caminan ...
¡No detengáis su marcha de sonámbulos:
dejadlos que prosigan!
GUSTAVO F. AGUILAR.

*

DE "HOLOCAUSTOS"
Para "El Mundo Ilustrado."

Igual que nardos en rubores tintos
en la elegancia eurítmica de un vaso,
la Tarde, entre los oros del Ocaso,
se ajaba como un ramo de jacintos!
Y á la purpúrea claridad que e?-viara
el Sol, ya oculto en nublazones fiJas,
se tornaba de múrice la clara
pedrería estelar de tus sortijas!
Fuiste mía, alba flor de neurastenia,
cuando en un deshojarse de gardenia
te rendiste al ardor de mis instintos;
mientras se ajó la tarde, paso á paso,
en el ánfora de oro del Ocaso
como un sangriento ramo de jacintos!
JOSÉ DE J. NIÍiíEZ Y DoMÍNGUEZ,

CAMPESTRE
A Ar{stides Mes/re.
La tarde se adormece en la llanura.
Incierto el panorama se destaca
bajo la luz anémica, ya opaca
en cada agrupación de la verdura.
La vespertina claridad perdura,
fingiendo una labor de fina laca,
en el espacio cóncavo, que es placa
donde pintan las formas su hermosura.
La noche se condensa en el contorno
del silencioso campo. De retorno
hacia la casa van con lento paso
El labrador y sus rendidos bueyes;
y son, yuntas y el hombre, únicos reyes
de aquellas soledades del Ocaso!. .. .

ODA CIVICA
(ENlU:lNAUGURACION DEL MONUMENTO AJUAREZ EN GUATEMALA)
Canto este viejo tronco de la montalla azt~ca,
Poblada ancestralmente de genios y vestiglos,
Y el torbellino al lado de su ho¡arasca seca,
Que levanta en los aires suco ~mna ~e si_glos.
Canto este viejo tronco de heroicas c1catnces, .
Erguido entre et tumulto de las banderas rojas.
Canto el sudor de sangre que baña sus ralees
y et viento de cleu allos que pasa por sus hojas ....
y fué en la media noche de América. Y el coro
De todos nuestros héroes se reunió en un pullo,
Turiferariamente se oyó un clarln sonoro;_
y otro héroe en cuyas sienes el Sol grabo su cullo,
Llegó con tal reposo por _largo derrotero
Como si en cada paso midiese un siglo entero.

En ese coro estaba Bollvar el primero,
Enarbolando el iris de su bander!I· un dla
Saltó á la pella que abre, como s1 fuese un brazo,
Del crespón Tequendama la majestad_bravla;
y recogió del fondo del agua aquel chispazo
De que hizo la bandera _que luego.!. e!1 su osadia,
Clavó en las irisadas meves del L.h1mborazo.
y el dios recibió en júbilo al héroe que venia.
Trala él las sienes opresas entre abrojos;
El rayo el tibio rayo de la melaocolla
En tas ~lucinantes cavernas de sus ojos;
y la fatiga eterna del herolsmo vano
En las desnudas plantas, que, por la selva umbria,
supieron de la piedra, la zarza y el pantano,
y entraron en la gloria sangrando todavla.

¿Quién era aquel trasunto de la vetusta raza,
Digno de que en el bronce de un medallón guerrero,
Pusiérase en 'su diestra la abrumadora maza
y en su siniestra el disco de s1:1 broquel, de ~uero?
El era como un tronco que tuviese conc1enc1a
En una florescencia de hero/cos desen~allos:
•Era la copa viva que recogió ta _esencia
Filtrada por los indios en oovec1eatos allosl
El entonó los cantos con que cantaba el sol
La imperativa musa de Netzahualc_oyotl;
El recogió las flechas finas como miradas
Que dejó en diez mil t_roncos Quet~alcoatl clavadas;
El aprendió la frase sm protesta m ruego,
Coa que Cuauhtémoc puso las plantas en el fuego;
y él sofló en una patria que fuese como u1,a
xochipatotl hecha de sol y algo de luna.
Si Je obstinó la suerte, como un corcel _salvaje
Que se encabrita al borde del antro, y sm vendaje,
Sin espuelas, cogido de la gr!ln crin sonora,
Jinete de los siglos está corneado ahora.
y et ritmo de los cascos de ese galope arran:a
Chispas para sus ojos, flores p~a su frente: ,
Clavó la última flecha en la estirpe, en et ~nea,
y asi partió hacia el viejo nopal de la serpiente.
Después del dla clásico en que él entró en el coro
De nuestros héroes, supo buscar las soledades;
y eternamente encima de su corcel de oro,
Aún corre por las selvas atravesando edades.
Juárez: no has concluido. Juárez: corre á to largo
De este mar del Balboa, no inútilmente amargo;
Tahvez tú, con el Istmo de .Morazán te aclama;
Retumbos de volcanes son trompas de tu fama.
Corre corre atraviesa todo mi Continente:
Poeta del Sur,' hago que mi ala~anza _vibre
Para invitarte al éxodo hacia m1 patria ausente.
¡Oh el Caballero Andante de ta Conciencia Libre
Et dla en que el Estrecho llegue á escuchar tus bronces,
todos seremos fuertes, todos seremos grandes;
y cual sofló Bollvar, han de formar, entonces,
L~ misma cordillera los pueblos que los Andes.
JOSE SANTOS CHOCANO.
Guatemala, 27 de Octubre de 1908.

DARÍO HERRERA

*

ALTER EGO
Mi espíritu ha pasado por no sé cuántas vidas;
siento, á veces, el eco de memorias perdidas
que, desde lejos, vienen y me punzan el alma
Unos ojos me dicen al robarme la calma:
"1Nos hemos visto ha tiempol"-Innu!Derabtes cosas
me levantan recuerdos que, como manposas
de tumba, cruzan prontas por mi cer~bro y vuelan
dejándome inquietudes que, á veces, me revelan
como ráfagas de otras existencias y seres
que no he visto y conozco .... y labios de mujeres
que en este mundo nunca jamás habla mirado,
siento que han sido mios y que los he besado!
¡Cosas extrallas todas! Y hay algo más preciso:
.Mi alma siente un encanto singular, un hechizo
al pensar en un tiempo que en ella está grabaoo,
como en un bloc de mármol, un relieve. El pasado
tiene en mi, como brecha de luz, una extinguida
porción que fué, hace siglos, mi más brillante vidal
Yo porté-estoy seguro-una tizona al cinto.
Recuerdo vagamente su ¡,cero, á veces tinto
en sangre y otras veces retampagueante y fiero,
cruzado en brava rilla con otro noble acero.
Yo vesti-no lo dudo-jubón y calcé espuela
y llevé de los hombros al tabardo, y en velapasé más de uaa noche, hasta llegar el dla,
rondando por debajo de alguna celosla,
al cuello la gorguera como un collar de espuma
y en et chambergo blanca y altanera ta pluma!
Vivl por aquel tiempo, sin duda. 1Hasta porflo
que un romance de entonces es un romance mio!
Galante ful y bizarro. Amé las aventuras,
logré muchas hazallas, hice muchas locuras,
ful poderoso á veces, á veces ful senclllo,
y, después de soldado, ful sellor de un castillo.
Por un rey muy glorioso fui armado caballero,
tuve un corcel de guerra, y tuve un escudero,
y aun á decir me atrevo que en batalla rel'lida
me atravesó una lanza y mor! de la herida!
Visiones esfumadas de lances y amorfos,
de caballos y de armas son los ensuellos mios.
Siento el romanticismo de aquella edad remota
como un perfume viejo que en mi esplritu flota ...
¿Que en dónde fué? ¡Quién sabe! Sólo decir podrla
que es la misma Que hoy quiero la mujer que querla
en ese tiempo antiguo, en la otra vida aquella,
y que, cual yo, vivla y que me amaba ella!
Me es familiar el nombre que tuvo y ella sabe
decir et mlo muy quedo, con una voz muy suave,
como la voz que entonces lo pronunciaba. Y tiene
esa voz como un eco que de muy lejos viene,
Por eso sé que antallo, y en una edad florida,
mi esplritu romántico pasó por otra vida!
ANTONIO MEDIS SOLIO.
México, Septiembre-1908.

o

EL ARIA
Para "El Mundo Ilustrado."

En el hilo del trino, sutil como de araña,
Se prendió mi embeleso atraído y domado
Por el raro prestigio del canto delicado
Que inundó mi sensorio de una impresión extraña.
En éxtasis sel(uía la diáfana maraña
De las notas del aria, y el pensamiento alado
Volaba hacia la voz ligero, apasionado
De lo que le causaba una emoción tamaña.
De pronto cesó el chorro sonoro y cristalino
De la voz armoniosa .... Cortóse la canción ....
Y tras breve silencio oyóse un mortecino
Suspiro, que al truncarme aquella seducción,
Me dejó un inefable recuerdo femenino
Y una indecible angustia dentro del corazón.
JEN'ARO ESTRADA,

Culiacán, Siualoa.

�G52

EL MUNDO ILUSTRADO

EJ. ;1rUN DO ILUS'rnA DO

((~41€l_~ÜJ
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'

El Arte en los Visillos

CRONICA
L invierno está definitivamente entre nosotros¡ ha llegado presuroso como un monarca que codicia su reinado, y rindiéndose á este imperio, los seres y las cosas le tributan
completo vasallaje.
·
Si la bella estación primaveral tiene, como súbditos, los pájaros con sus cantos. y las ll~res_ con
sus galas y sus perfumes, también el m vierno
tiene su brill:inte cortejo de noches resplandecientes¡ sueña la lima en el tranquilo azu~ del horizonte su eterno sueño de ventura¡ y si el campo está entristecido por las llores marchitas que
el viento arrebata impetuoso y cruel, en cambio,
las estrellas, llores luminosas, abren sus pétalos
sobre el sereno azul del cielo. En los países del
Norte, los blancos copos de nieve caen como lluvia silenciosa de lirios y azucenas. La poesía de
la nieve triunfa aún del encanto peculiar de las
demás estaciones¡ las opulentas residencias de las
ciudades y las pobres casitas de las aldeas, igualmente que los picos de las montafias y las amarillentas arboledas de los bosques, cúbrense con
un manto de inmaculada blancura, como si tuviesen un supremo anhelo de fraternidad y de semejanza·1 diríase que el espíritu de una hada piadosa oc ulta entre los blancos copos de la nieve,
d¡spréndese de las nubes gris perla y baja hacia la tierra, llena de injustas desigualdades, para
vestir con un solo traje y un solo color tranquilo y suave, ya los palacios de los poderosos, ya,
también, las humildes ruinas de las chozas en qne
habitan los desamparados de la dicha. El hada de
la nieve desciende sonriente y silenciosa, en vuelta en los albos crespones de la niebla invernal¡ la
atmósfera, pura y serena, trasmite á larga distancia los toques lejanos de las campanas que anuncian el amanecer¡ los pájaros despiertan en sus
nidos y callan asustados al ver el misterioso sudario blanco que cubre las ramas y el verde césped¡ los habit~ntes de ~as popul_osas ciu~~des
despiertan también al discreto aviso de la grajea" que llama suavemente en los cristales, y el
hada misteriosa sonríe entre sus níveos velos al
ver extendido su manto de igualdad y de apacible blancura, que siquiera por breves momentos
trae á la memoria la dulce idea de considerar, como una sola y grande familia, á toda la humanidad.
Mas no tiene únicamente el invierno encantos
especiales en la Naturaleza: también la sociedad
trata de reemplazar las diversiones campestres y
los juegos de sport, que son el atractivo del Estío
y de la Primavera, con la a~ertura de teatros y
salones inaugurando sus brillantes temporadas
artístic~s, los grandes ~ailes y toda clase ~e espectáculos, que en el hemp_o de las lluvias fre·
cuentes no tendrían aceptación.
Verdaderamente espléndidos son los modelos
europeos que nos han llegado en las últimas publicaciones de modas para los trajes de baile y
de teatro. Hablaremos á nuestras lectoras, siquiera sea brevemente, de algunos de ellos. Un exquisito modelo para traje de baile está hecho en seda ligera, de color ros~ p_álido¡ absolutamente original es su forma de tumca¡ los delanteros, completamente sueltos y abiertos, dejan ver todo el
frente del traje, que es de tul bordado de perlas y
van recogidos en la parte inferior de la falda, formando una elegante drapería, sujeta ~on una rica
aplicación bordada de perlas en eshlo oriental.
Limitan el escote vaporosas bandas de gasa del
mismo color, que están recogidas en el centro por
una gran aplicació11 del mismo bordado de perlas fingiendo corselete. Mangas flotantes de gasa,
abiertas por enmedio, dejando ver el brazo y sujetas al hombro por otra lujosa aplicación bordada que termina en un fle~o de perlas. Este eleg~nte y original modelo tiene un ma~cado est_1lo
oriental no sólo por sus bordados, smo también
por su f~rma, que recuerda la graciosa indolencia
con que las bellas hijas de esos paíse~ saben ,11~var los trajes sueltos y las telas recogidas arhshcamente en caprichosos pliegues. Este modelo hará seguramente mucho favor á una muje~ esbelta
y elegante, que se?a lleva~lo con la gra~i~sa majestad que ese estilo requier_e. ~tro exquisito at~vío de teatro ó baile es: eshlo impeno, en satm
blanco con sobrefalda de tul, bordado de oro y
flores realzadas en seda blanca. Esta sobrefalda

E

termina por el frente en un fleco de hilo de oro
y seda, que cae sobre la falda interior y se prolonga por los lados hasta cubrir toda la cola. El
corpiño es de tul bordado, sobre fondo de satín,
y al derredor del escote lleva una guarnición de
flores, también bordadas y realzadas, de seda
blanca.
Mangas de tul bordado, que llegan hasta el codo y en forma de campana. Muchos otros modelos, exquisitos en su confección y riqueza de telas y adornos, podríamos citará nuestras lectoras¡
pero no faltará otra ocasión de hacerlo, y entretanto que ésta lle¡;!a, se despide
MARGARITA.

•
Cuestiones Trascendentales
LA DICHA

E

N uno de 1-:&gt;s anteriores números propusimos á nuestras
lectoras la interesante y discutida cuestión de analizar
cuáles son las bases más ciertas para la felicidad de la mujer, y solicitamos de ellas nos
diesen á conocer su opinión
sobre asunto tan importante.
Con la amabilidad que las caracteriza, se han
dignado, desde luego, tomar parte en el propuesto
concurso. Hoy damos á conocer algunas de las
respuestas que á ese respecto hemos recibido. La
primera dice así: &lt;Es verdad, no es una, sino muchas las dichas que existen en la vida. Y tan poderosa influen.::ia ejerce sobre el las el carácter,
que la más grande,aquella áquien damos el nombre de felicidad, es muy distinta para cada individuo. Unos, la cifran en la gloria¡ otros, en el
poder¡ algunos, en las riquezas¡ muchos, en el
amor¡ todos en un ideal. De aquí que cada uno
define la dicha á su manera. Sabrá encontrarla el
carácter más práctico y la hallará, aunque no compt:nse por completo sus aspiraciones, el que sepa
llenar los inmensos huecos de la realidad, con los
nobles recursos de un alma generosa y grande.
RYMA». No es preciso ponderar el ingenio, la sutileza y el espíritu de análisis que esta respuesta
encierra. La inteligente é incógnita autora de ella
merece encontrar la dicha, pues los dos caminos
que indica para llegar á alcanzarla, son, indudablemente, los más rectos y dignos para conseguir
ese fin. En la mayoría de las respuestas que se
han dado á esa cuestión, predomina la idea de
colocar las bases para la dicha de la mujer en el
espíritu de aceptación, ó más bien dicho, de abnegación, tan necesaria al espíritu femenino. Las
palabras varían, las frases toman diferente forma¡
pero en la esencia se conserva la idea siempre
igual en todas las opiniones. Otra de las respuestas que hemos recibido dice algo semejante en
las siguientes palabras: &lt;Las bases más seguras
para la dicha de la mujer, no están fuera de ella,
sino en su misma personalidad: los elementos de
que esté formada su vida pueden serle adverscs
y contrarios¡ pero si ella tiene interiormente recursos para transformar esos acontecimientos, de
penosos y desagradables en actos de abnegación,
fortaleza y dulzura, encontrará, como una justa
compensación, la gratitud, estimación y atmósfera de cariño que forma, en la mayor parte de las
mujeres, la única y verdadera felicidad». Como
se ve, la opinión general se adhiere á esta misma
idea¡ los escritores más notables de Europa la
expresan bajo diferentes formas¡ pero la riqueza
del estilo y la galanura de las frases no cambia la

fisonomía de ella. Por ejemplo: para Glessé Amamy, la dicha en el amor no es fija ni durable¡ aun
admitiendo que se pneda ser feliz diez añ&lt;'s, ¿qué
hará del resto de su vida quien ha pnesto en la
pasión todos sus sueños y todas sus esperanzas?...
Muy distinto es el aspecto de este asunto si se
reemplaza la palabra &lt;amor» por la de &lt;afecto»¡
hay mujeres poco favorecidas por la naturaleza
que nunca serán esposas ni madres¡ mas á las cuales su gran corazón asegura una vida relati vamente feliz. Existen algunas que, ann clavadas en el
lecho del dolor, dan. sin embargo, ejemplo de serenidad y aun de tranquilo heroísmo, pues saben,
olvidándose á sí mismas, olvidar sus dolores.
Mme. Oddo Dellou, que ha estudiado especialmente la fisonomía del feminismo, opina que no
deben tenerse en cuenta las circunstancias favorables á la dicha, ni las pasiones sentidas ó inspiradas que pueden contribuir á ella¡ la clave del
enigma debe buscarse en el fondo permanente é
íntimo del propio sér¡ y espera, dicha escritora,
haberla encontrado en da flexibilidad del carácter». Esta opinión, apropiada en todos los casos,
lo será más aún á medida que se multiplican y
se hacen complicadas las relaciones de una persona cuya vida es necesaria á otros¡ por tanto, se
aplica mejor á una mujer casada. Aunque es evidente que la mujer reina por su belleza ó por su
ingenio, es igualmente cierto que esto no es una
virtud propia, sino una especie de delegación del
verdadero poder, del cual ella ha sabido atraerse
la concesión. No sería posible que alcanzase este
fin si contrariara constantemente los gu3tos é inclinaciones de su esposo. Lo menos que puede
hacer, si no los halaga, es soportarlos amablemente¡ actitud recompensada sin dnda con una amplia dispensación, por parte del esposo, de atenciones y favores de toda especie. De ll'.lQnera que
solamente con los recursos de la sumisión y dulzura la mujer puede reinar y ser feliz.
Después de haber establecido estas dos flexibilidades de carácter, la que viene de la propia naturaleza y la que se obtiene por la educación,
Mme. Oddo Defiou responde á una dificultad deducida de las anteriores consideraciones: &lt;el carácter más dócil, casi semejante á la simplicidad,
no será, ciertamente, un hermoso carácter. Hay
que convenir en esto¡ distinguirse por una gran
facilidad en atrofiar el ímpetu natural y seguir
una vía ya trazada, aceptar cualquiera forma del
destino, es distinguirse por cualidades negativas.
Mas ¿acaso es preciso buscar la dicha en la person~lidad fuertemente acentuada? De ningún modo¡ renunciando á la vanidad de se~ superior, se
adquirirá la prudencia y la modestia que man.tendrán la dicha de la mujer en un terreno sólido
y tranquilo». Si á estas cualidades se pueden reunir alguna discreción y gracia en el adorno de su
persona, la citada escritora promete, con su experiencia de mujer, la mayor dicha posible en el
lugar que el destino señale á cada una.
El novelista Camille Bruno da una graciosa
respuesta, llena de humorístico ingenio. Si se debe creer en su opinión, la dicha consiste en el
contento de sí mismo, ó más bien dicho, enla admiración de la propia belleza real ó supuesta. Dice que existen mujeres, y son, por cierto, las más
bellas, que viven en el_ éxtasis y en la sorpresa
constante de su propia hermosura. Ellas creen
que ese éxtasis es comparti~o _por todo el sexo
masculino, y, en consecuencia, Juzgan que el sexo
femenino las honra con unos celos feroces. Jamás
la duda de sí mismas, el temor de una rival, la
desconfianza de ser menos amadas ó una vaga
sensación de desaliento, vienen á rozar ligeramente su cerebro¡ y, ¿acaso estas mujeres no son
perfectamente felices? Dudamos de la sinceridad
de esta opinión, pues las personas de talento saben bien que la dicha esalgodiverso y mejorque
una satisfacción de amor propio.
Continuaremos dando á conocer las opiniones
de nuestras lectoras sobre tan interesante asunto.

O hay lugar más amplio ni mejor para
sembrar el buen gusto, que el campo, fecundo siempre, de los visillos y cortinas
para velar los vidrios de ventanas y balcones.
Las construcciones modernas, en las cuales campea el arte, no admiten ya las vidrieras de tableros
cnn vidrios: ahora aquéllas sólo se hacen de una

N

l lGJrlA

Fi.;¡ura 3.

...

Figura l.
pieza, con vidrios enteros, que prestan á las fa.
chadas un aspecto elegante y distinguido. Y con
la forma atrayente y linda de esas vidrieras, el
arte de la labor femenina se ha ampliado, y hoy
por hoy,-como el ave que va de paso y se d&lt;'tiene
á lanzar un trino en la copa de un árbol hermoso,-se ha detenido y se ha posado con verdadero deleite en las vidrieras de las ventanas ..
El arte-pájaro encantado que revuela sin ce·
sar-ha encontrado abrigo suave en los tenues ó
espesos pliegues de los visillos. Allí está parado.
Atrapadlo, lectoras mías, y ved lo que trae entre
las alas.
Desde luego el grabado número 1 no puede ser
más sugestivo de lo que es. Una transparente muselina, más transparente que las espumas del
agua, se dobladilla por ambos lados, se borda por
la parte inferior, escogiendo para este bordado una
hilaza blanca muy fina, y así al C'aer, como dicen
las señoras, se coloca sobre el bastoncillo de metal que, á la mitad del vidrio, debe estar atornillado sobre la madera de la hoja.

nefa puede ~er aznl obscnro, y las medias estrellas pueden ser blancas.
El grabado m1mero 4 representa otro l!énero de
visillo. Este se hace de raso gris perla. Es propio para ponerse en esas ve11tanas anchas, ba·
jo de las cuales gustan las señoras colocar un
canapé. Estas ventanas no llegan hasta el suelo,
sino qne se apartan de él, generalmente, por 1111

2

Para dejar tela con qué hacer los faldones del
corpiño, colocad la mano abierta, partiendo del
alfiler, y cortad la muselina debajo de la mano.

Figura 4.
metro de distancia. Y para ellas es propio este
visillo, porque no resulta transparente, sino que
es, por el contrario, grueso é impide el paso del
aire por las hendeduras invisibles que hay en toda ventana. El dibujo va pintado. Verdes los
ramos y rojos los pájaros.

FIGURA

3

Prended con alfileres un pliegue de tres dedos
de ancho.

* EN CASA
LA MODISTA
EXPLICACIONES! PRACTICAS

Figura 2 .
Respecto del grabado número 2, no hay elogi_o
suficiente para hacer notar las bellezas y la originalidad del motivo que adorna la parte inferior del visillo. La tela de éste es seda Japonesa,
color crema. El bordado está hecho al punto de
cruz con seda negra. El contraste que resulta entre el color crema del fondo del visillo y el
color negro de las golondrinas bordadas, es delicioso. Estos visillos se verían muy bien en la
recámara de una señorita, que estuviera tapizada
con papel azul.
El número 3 es de un tono y de una forma
muy serios. Este visillo se vería muy bien en la
alcoba de un caballero. La forma de esta cortinavisillo es propia para los vidrios anchos, p~i~s
como advertirán nuestras lectoras, son dos visillos en uno esto con el objeto de que puedan
abrirse separándose por la mitad y corriéndose
hacia los lados. La cenefa que adorna el derredor no es bordada: es una tira comprada y pegada sobre la tela. Esta última debe ser peluche rojo, y la cenefa debe, también, armonizar en color
con el de la tela. Por ejemplo, el fondo de la ce-

FIGURA

1
He aquí la manera de hacer un corpiño. Doblad
la muselina por la mitad y colocadla en el centro
de la espalda. Poned un alfiler (el cual veréis en
la figura siguiente) para indicar la cintura.
FIGURA

4

Cortad el sobrante del pliegue en la forma que
indica el grabado.

�~: ~

. '

... -

·... ~..:~ :'f .

.

Ftux,

DE PARís.-MODAS RoNDEAU.

TRAJE DE CALLE.-Confeccionado en paño blanco, adornado de soutache y botones de fantasía. Este elegante y
original traje, de estilo sastre, tiene el cuerpo de forma princesa, sobre el cual va un jaquet corto, sin mangas, completamente bordado de soutache. La falda lleva por el frente,
y en la orilla, un bordado de soutache. Camisola de encaje¡
en el cuello y en las mangas tiene vuelos de gasa blanca y
· lazos de terciopelo negro.

DE RATLE.-Hecho en &lt;;P,tla liberty, &lt;le
color tornasolado en plata y vioieta. La falrla
abiertii por un lado sobre una falda interior de la
misma seda. El cuerpo es ligeramente fruncido y
cerrado por un lado con dos graneles rosas de seda y gasa. Mang·as hasta el co&lt;lo, de gasa blanca.
THAJE

----------- '-------.---------·--~~~-'------------.......

. -

.

FuT.

FoT. F~:ux., DE PARís.- MoDAS DRECOLL.

.•.

........

�ES MI PREFERIDA

LA CERVEZA PILSNER, TOLUCA,
Es la más popular en México
Es la que toma todo el mundo. Sana, Pura y Delicada.

Hay que pedir la legítima, porque, como lodo lo
bueno, está siendo imitada. Pero su sabor es único,
y el que la ha tomado una vez, no puede confundirla con ninguna otra.

Compañía Cervecera Toluca y México, S. A.
Fijarse bien en la marca para no aceptar
las falsificaciones y modificaciones.

-··------------------

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>L LINDO LUSTRADO
Registrado como articulo ¡le sc~unda clase, en 3 de Noviembre &lt;ltl 1894.--Impreso en papel de las Fé.bricas de San Rafael.

Año XV-Tomo 11

México, 22 de Noviembre de 1908

Excmo. Sr. D. Francisco L. de la Barra,
NOMBRADO EMBAJADOR DE MEXICO EN ,LOS ESTADOS UNIDOS.

Número 21

�667

EL MUNDO ILÚSTRADO

it MÚNDO ILÚSTRADb
-

ll)füred@rlc:

EL- ENIGMA

Director, Dr. Luis Lara y Pardo.

HE.RMOSA NOVELA

TRADUCCION ESPECIAL, CON

Gerente General,

ALFONSO E. BRAVO.

ILUSTRACIONES DE RAFAEL LI•

LLO •

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LA NOVELA COMPLETA SE TER·
MINARA EN POCO TIEMPO

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OBRAS NUEVAS Y ESCOGIMOS

.TI. !Bs!EJRJR cdl~ .JJlUJRil(QlUIE

PUBLICAREMOS DCS PAGINAS

que ha hecho sensación en Paris

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OFICINAS:

comienza hoy á publicarse en

0alle de Alfaro número 9. México, D. F. Aoutado postal 2.570. -T"léfnnos: ErlCSS"n, 1476.
Compañía Teletónlca, 471.

"EJ Mundo Ilustrado"

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PRECIOS PE SUBSCRIPCIÓi,;:

En la Ciudad .............................. $ 1.2"
F.n los Estados........... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . l.óO
En el Extranjero.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . 2.00
NÚMEROS SUELTOS:

En la Capital. ........................... $0.3-'i cs.
En los Estados. . . . . . . . ..... :. . . . . .. . . $0.50 cs.

Snobismo y Progreso

r

ADA más común ni más natural,
ntre moralistas y soci6logos, que
studia1· .r probar las malas conseuencias ele nuestros vicios .v los
excelentes resultados de nuestras virtudes.
La relación que existe entre el vicio .v
el mal, la virtud y el bien, es la materia
prima de la moral, su base fundamental y
científica, y es, también, uno de los capítulos interesantes y mu.r principales de la
sociología.
Pero nadie, ó muy pocos, han emprendido el estudio, no menos interesante .r capital, de las ventajas que pueden tener
nuestros defectos .Y de los inconvC'nientes
reales y efectivos de la ma,yor parte ele
nuestras virtudes.
Sea dicho con verdad, esas cosas ni han
dejado ni podido dejar de estudiarse; pero
tan sólo indirectamente, de una manera
vergonzante, como á hurtadillas y jamás
de una manera franca .r metódica.
Así, por ejemplo, los economistas, algunos de ellos al menos, han sostenido que
el lujo, y con él el despilfarro, son un gran
estímulo á la industria, fomentan la Pl'O··
ducción, dan trabajo á los obreros y que
el bolsillo del pródigo es el cuerno de la
abundancia del trabajador.
iSi esto no es probar los bienes que un
vicio es ca1)az de producir, que venga Dios
y lo diga! ·"Cuando los destiladores de alcoholes,
como hoy los cultivadores de vid en Francia, se lamentan de que sus productos no
se venden, lo que hacen es protestar contra la sobriedad, que es una gran virtud,
en razón de los males que acarrea á una
industria floreciente, es decir, á un sinnúmero de capitales y de brazos.
La lucha eterna entre el consumidor y el
productor revela hechos de la misma índole. El productor quiere vender caro y el
consumidor comprar barato; la parsimonia
de este último en g·astar, virtud estimabilísima, es perniciosa á aquél, digno también
de estimación; y como no puede ser más
que una vil'tud la de sacarle al prnpio trabajo todo el provecho posible, que es el
caso del productor, resulta que las virtudes de cada beligerante tienden á resultar
dañosas para el otro, cosa que pretendíamos demostrar.
•·
Los conflictos cotidianos entre el capital
y el trabajo evidencian el mismo hecho. El
obrero aspira á trabajar menos .Y á ganar
más, cualidad inestimable, salvo para fil capitalista; y el capitalista propende á pagar
menos y á hacer trabajar más, virtud que
distingue á toda buena ama de casa .Y que
todos convienen en ensalzar, salvo los trabajadores. Nuevo ejemplo de virtudes perniciosas.

QUEREMOS DAR A CONOCER

DE

1

1

'

Y así, por ese orden, en todo lo demás.
Entre los vicio, modernos m:'ís cargantes, mús vituperados .Y, en el fondo, más
benéticos, figura el Mobis1110, es decir, la
novelería., el µrurito de lo inédito rnalizado sistemática, automáticamente, en frío,
por decirlo así.
No hay que confundir al .~11oh con el
excéntrico. El 8i10bis1110 es imitativo, la
excentricidad es originnl. El excéntrico
puede engendrar y engen&lt;lrn al .~nob; el MIOb
presupone al excéntrico.
Ahora bien, el s11ob1s1110 es el agente más
activo &lt;le la difusión .Y, por consiguiente, &lt;le
la realización del progreso.
Si todos fuéramos, como pasa en China,
rutrnarios, amigos de lo conocido, desconfiados &lt;le lo original .Y de lo novedoso, la
mayor parte de los progTesos humanos no
se hubieran realizado .r hubieran muerto
en gennen como en Ch ina, que Víctor Hugo llama: «Un frasco lle110 de fetos&gt;.
Para generaliznr el consumo del zapote
prieto, se necesitó un héroe, acaso un excéntrico: el primero que lo comió .Y, además,
una falange de 1mohN que sig11ieron comiéndolo porq ne vieron comerlo y que generalizaron su uso.
Las gentes &lt;le nuestra generación han
presenciado esa influencia en multitud de
casos. Por puro snobi,~mo comenzamos á
comer queso Grnyére, que nos producía
náuseas. De ese modesto peldaño partimos
para escalar la cima en donde se ciernen el
Roquefort, el Limbugo y el queso de yerbas más nauseosos que el Gn1yére y hoy
de mu.v general consumo. 8upl"imid los peldaños &lt;le nuestro snobisnw y se acabó la escala de Jacob.
La bicicleta fué fruto del snobismo. Se
liacírt bicicleta porque otros la hacían y se
afrontaban, por snobis1110, los peligros de ese
género de.~vort.
Un díi.t ine encontré todo entrapajado, con
muletas y un brazo en cabrestillo, á un amigo que, tres días antes, disfrutaba de la más.
cabal salud.
• -¿Qué ha sido elloi le preg·unté.
- La bicicleta-me r espondió un tanto
avergonzado.
-¿ Y por qué moqtas en bicicleta?
- Por higiene. Y luego, rectificando,agregó:-No, viejecito: monto por 8nobismo.
La bicicleta ha producillo desastres bastantes á su completa prnscripción y el snobi.~1110 la ha mantenido en el solio.
Un día un ciclista cayó de su cabalgadura J' se rompió media docena de huesos.
Acudió al punto el gendarme del mismo y,
compasivo, preguntó al herido:
-¿Se ha hecho. usted mucho dañoi
- Mucho, vecino, suspiró el lesionado.
-¡Pobre señor! ¿Qué es la primera vez
que monta usted en bicicleta?
- !No, gendarme, la última!
Si todos tu vieran esa dosis de sentido común, ningún progreso se hubiera realizado. Pero el .snobismo sostiene y alienta en
la adversidad, y el prngreso es.
Un día se le octu·:i.:.e á un extravagante
plantarse un panamá con las alas abPtidas
y salir á la calle con la cabeza dentro de un
tompeate de á dosciento':l pesos. Todo el
mundo se ríe de él, lo burla J' lo escarnece;
en el barrio de la Bolsa lo apedrean. Uual-

(

ESTA, NO TRADUCIDA AUN • •
EN CADA NUMERO, PARA DAR

LECTURA MAS ABUNDANTE - - 1

\

quiera creería que á nadie mús se le ocurriní repetir el disparate.
!Error! Al dfasig-uiente ya circulnn rninte tompeates, al otro cien, y el tompeate
panameño se convierte en institución, gracias al empuje propagador del .~noÓ18//IO.
Pues ¿_y el automóvm Ahora J' H comienza á abrigarse la esperanza de salir en automóvil del garage y de llegar si(Juiem á
la esquina. Al principio no se veía, otra cosa, en calles y caminos, que automóviles ni
panne y cha11jfi,1uw en pepitoria.
El sólo número ele las dctimas que ha
hecho el automovilismo bastaría para haber
clado al traste con ese 8port. Pern el 8110bl.~mo vela; gracias á él ,ya se ven en ,1~xico
más automóviles que transeúntes y el lote
de las víctimas es el más poblado del panteón de Dolores.
·
Al automóvil seguirán el aereoplano .r el
dirigible, y el s11obiN1110 mantendrá en alto
el pabellón, hasta que estos nuevos medios
lleguen á serlo de locomoción y no de exterminio.
El'go: sin el snobi,rn1~ no habría progreso, que era nuestra tesis.
El 81100, como el pu lq ne, es mal comprendido y vive \'ilipendiado cuando merecía
ser bendecido.
Dn. l\,I. FLORES.

o
La Mujer Española y su Influencia
N un reciente artículo, publicado en &lt;España Moderna&gt;, hace el autor, Mr. Havelock
Ellis, algunas notables a preciaciones acerca de la mujer
española y la influencia que
ésta ejerce en las costumbres
,·
de su tiempo-y de su pueblo.
Empieza Mr. Ellis por considerar á la mujer
españéla desde el punto de vista de su apariencia
física, y dice que, sin duda, es la más hermosa del
mundo. Dice que pbsee un buena apariencia una
maravillosa complexión, rasgos finos y ojo~ brillantes¡ pero agrega que su principal belleza está
en su manera de marchar.
«~l andar de la mujer española es digno y su
achtud es reposada, como la de una sacerdotisa
que llevara la urna sagrada .... ;á pesar de esto, posee la gracia y la agilidad de los felinos, cu yo
cuerpo es intensamente vívido y cuyos movimientos son armoniosos y mesurados&gt;.
Es una equivocación el figurarse que la mujer
española se deja llevar por lo que los franceses
llaman &lt;temperament&gt;. Tiene muy poco de ello.
Indudablemente que está dotada de una gran capacidad para las pasiones-su misticismo, tenacidad y fervor lo prueban bastante;-pero la misma
intensidad de su carácter le impide ser emotiva.
La muje'. española típica es muy despreocupada; sus atnbutos son la fuerza y la dulzura¡ se
muestra siempre tranquila y dueña de sí misma
y en sus relaciones con el hombre, su conducta'.
aunque agradable y franca, tiene siempre el sello
de esa serenidad innata y propio dominio. Espera y recibe muchas atenciones del sexo contrario·
sin embargo, éstas raras veces conducen á más qu~
un mero cambio de cumplidos. La mujer española necesita muchos admiradores á su derredor, porque gusta de escoger y no de ser escogida. Esta
muestra de independencia no es motivo de la menor admiración en España.
. Quizás. ?ºr ~sto sea por lo que las mujeres que
tienen h110s, sm ser casadas, no son obj~to de des•
precio como en otros países, y que los hijos efe
uniones ilegítimas no llevenenEspaña el estigma
á que se les condena en otras partes. Esto se de.
be, sin duda, en gran parte á los restos de las pri.

El feretro al ser descendido de la carroza

El cortejo fúnebre llega á la Villa de Guadalupe.
mitivas costumbres del patriarcado, á las que los
españoles se han adherido de una manera tan tenaz.
El uso de que los hijos de matrimonios legítimos lleven el nombre de la madre, de preferencia
al del padre, cosa que sucede con frecuencia, demuestra la carencia de arrogancia por el lado paterno ...... Desde el siglo IV de la era cristiana
las mujeres españolas insistieron en conservar su
nombre de solteras después de la boda- el Sínodo de El vira había atentado en contra de esta costumbre,-y, para citar un ejemplo, el gran pintor
Velásquez llevó el nombre de su madre y no el
de su padre. Aún ahora es costumbre llevar los
dos nombres: el del padre y el de la madre .... Es
curioso observar que en España, que ha sido considerada siempre como el país más fanáticamente
católico, las mujeres han disfrutado, desde hace
varios siglos, de libertades que nunca se les han
concedido en los países protestantes.
En toda la historia de España se ve á la mujer
grandemente respetada. En algunas épocas se ha
hallado á una altura muy superior al hombre,
desde el punto de vista intelectual, y ha desempeñado cargos de responsabilidad en los gobiernos, dando muestras del mayor acierto. Concepción Arenal, por ejemplo, vistió el traje varonil
para poder estudiar en la Universidad y su marido nunca se opuso á ello. Emilia Pardo Bazán,
la escritora más grande de España en est&lt;'s tii:mpos, deplora que, bajo el sistema constitucional
que rige, «los hombres sean dueños de todos los
derechos y hayan dejado á la mujer todas las
obligaciones&gt;; pero esto no es más que &lt;una faz
transitoria, debida á las condiciones políticas actuales. Espai'ia adoptó el sistema parlamentario
ingles, el que no ha podido asimilar todavía&gt; .. ,.
&lt;La campaña en favor del sufragio femenino no
ha tenido, hasta ahora, un éxito favorable¡ pero
esto no quiere decir que se tenga indiferencia por
los asuntos de la nación¡ el sufragio masculino no
es más que una farsa indecorosa que existe en
teoría y no en la práctica¡ por lo tanto, ¿por qué
habíamos de envidiarlo las mujeres? Pero luego
que la vida política de la nación entre en un estado de verdadera actividad, las mujeres tomarán
una parte principal en ella, para lo cual están admirablemente dotadas&gt;.
Tomar á la &lt;Carmen&gt; de Merimée como el verda-

no sabe cómo se deletrea su propio nombre, muestra más tacto y prudencia que muchas de sus hermanas mejor educadas de otros países. La educación superior no les está prohibida; pero muy
pocas se dedican á los estudios; las tradiciones
semiolientales tienen toda vía gran influencia sobre las costumbres y se necesita mucho valor para desafiar la o pinion pública.

♦

El Sr. Dr. D. Manuel Ortega Reyes

SR. DR. MANUEL ORTEGA REYES,

t el 13 del actual.
dero retrato de las muchachas españolas, es absurdo. Seguramente que el tipo tiene algunos puntos
de semejanza con las gitanas; pero la trabajadora
española y la cigarrera no tienen nada de común
con la famosa heroína. Son sensibles y trabajadoras, y, en caso de contraer matrimonio, son muy
buenas madres y esposas.
Se cita el caso de una trabajado a que apareció
entre las filas de los huelguistas durante una huelga ocurrida hace pocos años en Barcelona, animó
á la multitud que desfallecía ante las bayonetas
de los soldados, y desapareció sin que se supiera
di', dónde babía venido ni para dónde se marchó.
La mujer española recibe una instrucción muy
rudimentaria, y varias no saben leer ni escribir.
Pe.ro seguramente que no hay país en el mundo
en el que se vea más la poca importancia de esto. La mujer de la clase baja, que con frecuencia

Mom~ntos antes de descender á la fo~a d férdro.

El Sr. Gral. Díoz entrando al panteón á la cabeza del cortejo.

_..

El viernes 13 de los corrientes dejó de existir, á la edad de ochenta y nueve años, e l señor
Doctor Don Manuel Ortega Reyes, senador al
Congreso de la Unión.
El señor Ortega Reyes fué padre de la señora
Doña Delfina Ortega de Díaz, primera esposa del
señor Presidente de la República y madre del señor teniente coronel Porfirio Díaz.
Durante su larga vida, el hoy finado desempeñó importantes puestos en la Administración pública, tanto en la capital de la República como
en Oaxaca, capital de su Estado natal. En esta última fné Director del Instituto Científico, del
Hospital Militar, profesor de Historia Natural en
este establecimiento, Director de la Casa de Moneda y ocupó uu alto puesto en la Dirección del ferrocarril Mexicano del Sur.
Fué autor de la primera carta geográfica del
Estado dP. Oaxaca, y escribió varios libros acerca
de la Hü t ~ria Natural y de la medicina locales.
Escribió una historia de la vida y hechos del
General Don Vicente Guerrero, y deja inédita una
obra acerca de Juárez y un trabajo sobre Geología,
ciencia en la que era muy competente.
Como dijimos ya, á su muerte ocupaba un puesto en el Senado, y por varios años fué miembro
de la Cámara de Diputados.
A los funerales del señor Ortega Reyes, efectuados el sábado 14 bajo la presidencia del señor
General D. Porfirio Díaz, asistió una distinguida
y numerosa concurrencia, y sobre la tumba del
finado, en el panteón del Tepeyac, se depositaron
numerosas coronas como prueba póstuma de la
estimación en que fué tenido en vida.

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�668

EL MUNDO ILUSTRADO
I, MU:'&gt;DO ILUSTRADO

UNf\ VIR PINTORESOf\

660

EL CONCURSO DE GANADERIA EN COYOACAN

El Señor Presidente y .,us acompañantes saliendo del edificio de la Exposic16n.- El departamento de perros.
El domingo 15 de los corrientes inauguró el Primer Magistrado de la República el concurw de ganadería, que se
celebra actualmente en el edificio especial levantado en la
villa de Coyoacán.
Hace muchos años que se celebran concursos de esta clase en el mismo edificio, y cada uno, casi sin excepción, ha
sobrepasado al anterior en importancia. El que se celebra
actualmente bien puede decir~e que hará época en la historia de ellos por la belleza y variedad de los ejemplares
presentados, y por las entusias1as y significativas fiestas á
que ha dado origen su apertura.

Túnel número 5 entre Colima y Manzanillo.-Puenle de
Cachipehule en el kil6metro 223.

Puente del Carpintero entre Colima y Manzanillo.-Un paisaje hermosís imo en el valle del
río Tuxpan.- Una calle de Colima.

Cumpliem:io la promesa que hicimos en nuestro número anterior, de dará conocer á nuestros lectores las fotografías que
recibiéramos de paisajes y detalles de construcción de la gran
vía ferrocarrilera que une á la ciudad de Colima con el puerto de Manzanillo, publicamos en esta plana las últimas recibidas, que son bellísimas.
Ya en otra ocasión dijimos que la nueva línea atraviesa una
de las regiones más fértiles y más accidentadas de nuestro territorio, y ésto hace que un viaje por ella esté lleno de sorpresas para el viajero, tanto desde el punto de vista de los
bellos paisajes, como del de las obras de arte y de ingeniería
que se han tenido que ejecutar durante la construcción de
la vía.
Abundan en ella las curvas atrevidas, los túneles enormes y
los puentes monumentales, y los paisajes á los lados de la vía
bien pueden contarse entre los más hermosos del mundo, como lo prueban las fotografías que acompañan estas líneas.
Entre ellas hay una que representa un puente llamado del
Carpintero, el cual tiene ciento setenta pies de alto y trescientos noventa y uno de largo. Otro puente, el de Cachipehule,
tiene ciento doce pies de alto y doscientos diez y ocho de
largo.
Las otras representan escenas tan hermosas, que basta su
vista para dar una idea de las enormes bellezas que esperan
al viajero que, cómodamente reclinado en los muelles cojines del carro Pullman. se deslice sobre los rieles entre Guadalajara, la perla de Occidente, y Manzanillo, el puerto de
mejor porvenir en el Pacífico, sin darse cuenta de los trabajos que costó construir la atrevida línea.

Escuchando el discurso del Director de la Escuela de
Agricultura.-La comitiva se dirige á la
estaci6n, después de la ceremonia inaugural.-La exhibici6n de ganado bovino,

Visita á los ejemplares de ganado equino.

"

A las diez y media de la mañana del citado día se presentó, á las puertas del edificio, el Señor General Don Porfi·
rio Dfaz, acompañado por el Señor Secretario de Fomento,
por el Señor Gobernador del Distrito y por varios ayudantes de Estado Mayor, y en seguida se dió principio al programa acordado, el que fué artístico y selecto.
Después de oír al Señor Director de la Escuela de Agricultura hablar de la importancia y trascendencia de los
concursos y de los bienes que hace al hombre el ganado,
el Señor Presidente declaró inaugurada la exposición, y en
seguida pasó á recorrerla detenidamente en todos sus departamentos.
Visitó primero los dedicados á ejemplares de ganado bovino, equino y porcino, y al fin en los que se hallaban las
aves y los abonos para cultivo de la tierra. Publicamos
varias fotografías tomadas durante la visita del Señor Presidente á la exposición y de la fiesta inaugural.

�EL MUNDO ILUSTRADO

670

METROPOLITANAS
GENTE DE COLETA
EN estos días de locura taurófila
no e~ raro que á la vuelta de la
t~'t':'~,."",."', '111=;;== esquina; en los bars elegantes;
t.'&gt;1-"'llfr:""1 en los almacenes cuando se
va de compras; en los jardines
iluminados por la deliciosa
claridad matinal de Noviembre, y aun en vuestra propia
casa, Clonne no parece sino que desde la cocinera hasta el ama están enteradas en achaques de
tauromaquia, veais que se traban discusiones terribles á propósito de toros y toreros. Háblase
con calor de las ganaderías: los cornúpetos de tal
tienen &lt;más arrobas&gt; que los de cual; pero éstos
muestran mayor bravura que aquéllos, Se entablan verdaderas r1ñas en pro ó en contra de los
diestros. Salen á relucir los nombres de los ídolos
famosos para comparar la faena_ que hicieron el
domingo tantos de hace quién sabe cuántos años,
con la realizada ayer mismo por Gaona ó «Gallito&gt;. Y entre el tintineo de las copas que vibran al
chocar, derramando licor de oro por sus bordes
ó mezclándose á las notas aladas, frágiles, que
brotan de los kioscos, esparciéndose luego en el
aire transparente, saturado de aroma de flores; ó
disonando de la charla argentina, dulce, de nuestras mexicanitas, tan lindas, tan muñecas, que alborotan en aceras y mostradores, oís estallar las
vociferaciones en jerga taurómaca, estruendosas,
tremendas, proferidas con verdadero calor meridional,
A los ojos del burgués, del utilitario, del que
todo quiere subordinarlo á lugares comunes de
compostura y protección á los animales, y que
sería capaz-por más que se las coma,- de privarse de un almuerzo de perdices, pensando tan
sólo en los estremecimientos de agonía de los
pebres bípedos al caer bajo la escopeta del caza·
dor, semejante espectáculo es grotesco, salvaje, in•
concebible en hombres civilizados. En cambio, para el artista, para el que sabe desentrañar las sensaciones de color y de luz, es bello.
Más, mil veces más hermosa es la visión meridional de nuestras muchedumbres, ebrias de sol,
entusiasmándose con las hazañas de un torero
que la de un grupo de yanquis discutiendo un
ro11nd en el cual se han roto las quijadas dos salvajes-y éstos sí que lo son de veras,-ó la de
otro de alemanes que apuestan ante dos panzudos
bebedores de cerveza, ó la de una multitud parisiense arrobada en la contemplación de insípidas
carreras de caballos.
Estos escándalos, estos torbellinos de admiración ante las proezas de la habilidad y del valor;
estas embriagueces colectivas que se desarrollan
en los circos, bajo la lluvia de fuego solar y animadas por los gritos y las armonías mitad acariciadoras, mitad tristes dentro de su reidor regocijo, de la música flamenca, demuestran, cuando
menos, la vivacidad de una raza; prueban, á falta
de cosa mejor, que hay impulsos, que hay nervios,
condición la más bella de nuestro temperamento
latino.
El espectáculo, si bien se mira, para los hombres verdaderamente cultos es inocente, aunque
al leer esto sonrían los señores de las perdices.
Blasco lbáñez, el vigoroso novelista hispano, lo
ha dicho en un artículo reciente: el artista va á
los toros á empaparse en el brillante colorido de

la fiesta y á aburrirse mirando, sin ver, los lances
propiamente taurómacos.
Y es verdad.
Aquel ambiente de desbordado entusiasmo, que
flota sobre los tendidos pletóricos, en los que junto á la faz sonriente y embellecida por los afeites
de la cortesana elegante obsérvase el rostro rubicundo y vociferador del taurófilo empedernido, y
en los que una muchedumbre heterogénea, sugestionada de antemano por la emoción próxima, bulle, se agita y palmotea; aquel desfile lento, ceremonioso, de las cuadrillas, fig11ras arrancadas de
un cuadro goyesco, en que el oro de los alamares
centellea sobre la tersa seda, y todos los colores:
el rojo, d perla, el azul, el verde, se funden y parecen adquirir una vibración radiosa á la caricia
del sol; la salida de la fiera que corre por el redondel, se revuelve y embbte á las capas de los
ligeros peones; los vuelos raudos del percal rojo
que el torero agita en la cabeza misma de la bestia; el banderillero que, paso á paso, se encamina
al ciego enemigo hasta clavarle en los morros los
palitroques multicolores¡ el porte arrogante del
espada, firme, erguido, evitando el peligro de la
acometida con la roja flámula, son componentes
bellos de un todo hermoso, que siempre deleitarán al artista que va en busca del encanto de la
línea.
¿ Y quién es el héroe en el torneo? ¿Quién es el
torero?
Si en vuestras correrías á través de la metrópoli, al mediodía ó por la tarde, os internáis en esa
1uidosa, en esa alegre calle del Coliseo que, como
muy bien piensa un amigo mío, es de las pocas
que en México ostentan un matiz característico,
podréis ver á la gente de coleta: hombres por lo
común de a{eminados andares, de moreno rostro
afeitado, algunos luciendo tufos, todos ocultando
la coleta, emblema del oficio, bajo el jerezano de
tendidas alas, y materialmente ceñidos por el tra•
je, traje curioso y raro, compuesto de la corta
chaquetilla que contrasta, por su gallardía, con el
ancho pantalón á cuadros.
He ahí á los ídolos. Si en la plaza reinan airosc,s, y enamoran mujeres, y, producen buena impresión, en la calle son cordialmente antipáticos
por lo chulescos.
Esto, por lo que toca al exterior; que si en su
alma nos metemos, muchas y muy singulares cosas podríamos encontrar, que ya han sido reveladas por los que de psicología de gente de coleta
se ocupan.
El sentimiento que domina al torero, el que le
inicia en la carrera, el que le empuja hacia el
éxito y el que en ocasiones suele también llevar•
le á la muerte, es uno inmenso, indomable, que le
subyuga y le ciega: el ansia de notoriedad.
En el mundo puede uno distinguirse por medio
de la creación de obras de arte: libros, estatuas,
cuadros, sinfonías; por el dominio completo de
una ciencia, cuyo conocimiento hondo puede movernos á descubrir nuevas verdades; por el ejercicio de grandes virtudes-aunque muchas de
ellas no rezan ya con nuestra época,-como la :filantropía, que infunde en el ánimo el deseo santo de ser benéficos á los demás.
Ahora bien, para realizarlo, para alcanzar el
triunfo siquiera sea momentáneo por alguna de
las susodichas sendas que hacia él convergen, necesítanse, cuando no el talento y el temperamento, la alta bondad, el supremo desprendimiento,
y de ambas cosas carece, por lo general, el torero.
¿Qué hace entonces?
Echar mano del recurso único que le resta para obtener, si no la gloria, sí el fugaz suceso: el
valor, el valor que hoy, como hace siglos, conmueve á las turbas; el valor, patrimonio, dentro

de sus elegidos, así del sabio como del patán, del
bueno como del malo.
Flaco recurso es este, en verdad, en los tiempos que corren. El hombre que tiene afán de popularidad, y para conseguirlo no dispone de otro
elemento que el aludido, encuentra estrecho el
campo, limitado el horizonte de acción. Antaño
le fuera fácil, confiado en la fuerza de su brazo y
la propia intrepidez, lanzarse á la guerra de Flandes, á vencer al turco en Lepanto, ó á la conquista de América¡ en nuestros días, en que no hay
guerras, ni quedan países por conquistar, ni existen aventuras como no sean las inventadas por el
señor Conan-Doyle, el valor, propiamente dicho,
es algo raro, por no decir inútil, que, si fuese posible materializarle, yacería en la penumbra de
los museos, como las tizonas y yelmos de los paladines famosos.
El joven diestro que en sus comienzos va de pueblo en pueblo y de capea en capea, hambriento, miserable, con los zapatos destrozados, soñando con
aclamaciones delirantes, y que viste el traje de
luces luego de algunas cornadas que á cambio de
su sangre le dan habilidad y conocimiento; el
mozo que al fin llega á torero profesional y va de
plaza en plaza, ídolo de muchedumbre, agasajado,
aplaudido, seducido, rico, y encuentra al cabo el
ocaso del vivir en los cuernos del toro, silbado
por los mismos que ayer le aplaudieron, ó dominado por ese innato orgullo que se llama ve,-giienza torera, ó bien se retira con millones de duros
á su cortijo, es quizá un trasunto del viejo paladín de las leyendas, retoño exótico de los tiempos caballerescos, degenerado, afeado, menos romántico é ideal en esta que don Francisco Navarro Ledesma llamó edad poltrona.
Y es infant il y triste, después de todo, el anhelo de esos seres rudos, venidos casi siempre del
redaño del pueblo, sin cultura, henchidos de aspiraciones de notoriedad: viven el éxito pasajero
de un día; gozan de todos los placeres fuertes;
son aclamados, adorados en la embriaguez de un
culto inmenso¡ pero, al encontrar á la Pálida de
que habló nuestro Duque, en la plaza misma ó en
sus retiros embalsamados de olor de claveles y de
azahar, cuando no en mísera zahurda, el olvido
les acoge á su sombra protectora, y la gloria, en
un tiempo esplendorosa, se disipa.
¿Quién se acordará, dentro de un siglo, de los
maestros de la tauromaquia?
Fuentes y «Guerrita&gt; serán, entonces, algo tan
vago, tan legendario, tan fantástico comoAmadís
de Gaula y Reinaldos de Monta! ván.

EL MUNDO ILUSTRADO

671

El Matrimonio Ham-Johnson
BRILLANTE NOTA SOCIAL DE LA SEMANA

CARLOS GoNZÁL'EZ PEÑA.

't:J?tittH-:f'

EL NUEVO PRESIDENTE DE CUBA

d:

El templo
Sonia Brítda durante la ceremonia nupcial,
la manana del miércoles 18 de los corrientes.

Sr. W. Kurtz Johnson y Sra. Eno Ham de Johnson .-Fot. de "El Mundo
Ilustrado," tomada al salir del templo.

Gral. José Miguel G6mez, Presidente de Cuba

Grapo de personas que tomaron parte en la mascarada de fantasía celebrada por el "Club Viole/a,"
de patinadores, la noche del miércoles 18 de los corrientes l'II el s•ilc'n «Fénix&gt;.

Ha sido electo Presidente de Cuba el candidato
del partido liberal, General Don José Miguel G6mez, á quien acompañará en el mando, con el carácter de Vicepresidente, el señor Lic. Don Alfredo Zayas y Alfonso.
La campaña electoral, iniciada apenas se
tuvo conocimiento de
las intenciones de los
Estados Unidos de
devolver á Cuba su
soberanía, fuémuyreñida, y tanto los liberales como los conservadores se mostraron
activos en pro de sus
respectivos candidatos, El triunfo del partido liberal es t u v n
muchas veces en peligro, en vista de las Lic. Alfredo Zayas y Aldisenciones o c u r r ii onso, Vicepresidente
das en su seno, y los
electo de Cuba.
conservadores consideraron en varias ocasiones su triunfo como seguro.

Ali/unos de los pri11cipc,les obsequios rrcibídos por la desposada .

•

�673

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

672

Las AGUAS
COMPARACION entre los volúmenes totales de agua en el río Nazas, _las P_Orciones de los volúm~nes aforados sobre el vertedor del Coyote, que correspondieron á los canales mferwres ~ los correspondientes_ á los
períodos del 20 de Agosto al 20 de Septiembre y del 15 de Agosto al 15 de Septiembre, durante los anos de
1898 á 1907, según datos oficiales.

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Canales Superiores y Canales Inferiores

ABIDO es que sobre el río Nazas hay nueve

de donde se derivan los diversos ca§ presas,
nales con que se efectúan los riegos de la re•

gión conocida con el nombre de &lt;La Laguna&gt;. Estas presas son en orden de localización en el se~tido de la corriente del río: la de Santa Margarita, la de San Fernando, la de Santa Rosa, la de
Calabazas la del Coyote, la del Cuije, la de Guadalupe, l¡ d~ San Pedro y la de la Colonia. El
Reglamento actual de distribución de. las aguas
del río, que expidió el Supremo Gobierno el 15
de Junio de 1895, subdivide los canales derivados
de dichas presas en &lt;canales superiores&gt; y &lt;canales inferiores&gt;¡ los &lt;superiores~ son los que se derivan de las cinco primeras presas, esto es, desde
la de Santa Margarita hasta la del Coyote, y los
&lt;inferiores&gt;, los que se derivan de las cuatro últimas, es decir, desde la presa del Cuije hasta la de
la Colonia.
Aforos en el Rio, las Presas y los Canales

&lt;La Comisión Inspectora del río Nazas&gt;, encargada de vigilar porque las aguas del río se di~tribnyan de acuerdo con el Reglamento antes citado, ha practicado aforos bastante c~idadosos en
el río, las presas y los canales, consignando sus
resultados en registros, de los cual~s se han tomado los datos necesarios para la formación de
los cuadros comparativos adjuntos.
Cuadro número 1

Como lo expresa su título, este cuadro es una
COMPARACIÓN entre los volúmenes totales de
agua en el río Nazas, los volúmenes aforados so•
bre el vertedor del Coyote y los correspondientes á los períodos del 20 de Agosto al 20 de Sep-

1&lt;?- (A} Promedio de los volúmenes aforados
sobre el vertedor
de El Coyote.... 378.794,600mts.cúb.
(B) Promedio de los volúmenes corres pondientes á los
períodos del 20 de
Agosto al 20 de
Septiembre....... 283.277,883 11
(C) Promedio de los volúmenes corres•

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períodos del 15 de
Agosto al 15 de
Septiembre.. . . . . . 271.044,075 mts. cúb.
Y, por lo tanto, las diferencias por investigar
resultan desfavorables á los &lt;canales inferiores&gt;
como sigue:
Diferencia en contra
de los canales in•
feriores, en caso de
concederles el gasto total del río,
durante el periodo
del 20 de Agosto al
20 de Septiembre
(A-B) .... ........ 95.516,717mts.cúb.

Diferencia en contra
de los canales in•
feriores, en caso de
concederles el gasto total del río,
durante el período
del 15 de Agosto al
15 de Septiembre
(A-B} ........... . 107.750,525
ó bien:

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100-D

De las condiciones actuales de distribución de las aguas
del RIO NAZAS y las que resultan de conceder á los
CANALES INFERIORES el gasto del goce total del río
durante los periodos del 20 de Agosto a1 20 de Septiembre ó del 15 de Agosto al 15 de Septiembre.

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!!!!1!2. -Todas las cifras de la columnas A, B, C, E, F y G expresan metros cúbicos.

Cuadros Comparativos

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tiembre y del 15 de Agosto al 15 de Septiembre,
durante los años de 1898 á 1907, según datos ofi•
dales.
Los aforos practicados sobre la presa del Coyote, como vertedor ó en el río, inmediatamente
abajo de este lugar (como se especifica en algunos
de los registros de aforos de la Comisión Inspectora del Nazas), dan los volúmenes de agua no
aprovechados por los &lt;canales superiores&gt;, y que
c;:orresponden, según el. Reglamento de d~stri~nción de las aguas del no, á los &lt;canales mfenores&gt;. Para los volúmenes correspondientes á los
períodos del 20 de Agosto al 20 de Septiembre y
del 15 de Agosto al 15 de Septiembre, se tomaron
los aforos relativos al gasto total del río, durante
esos períodos: así, pnes, la comparación que se hace en el cuadro de referencia, tiene por objeto:
investigar las diferencias (á favor ó en contra de
los canales inferiores) entre los volúmenes de
agua que les concedió á éstos el Reglamento vigente y los que les corresponderían en caso de
cambiar las condiciones actuales de distribución
de las aguas del río Nazas, por las que resultan
de conceder á los &lt;canales inferiores&gt; el goce del
gasto total del río durante los períodos del 2~ de
Septiembre ó del 15 de Agosto al 15 de Sephem•
bre, respectivamente.
En las últimas columnas de la tabla que está en
la parte inferior del cuadro, se han consignado
los resultados obtenidos, de dos maneras: promediando las cifras correspondientes á cada uno de
los diez años considerados y determinando, en
tantos por ciento respecto al volumen medio total de agua en el río, las proporciones de éste q ne
correspondan á los canales inferiores en las di ver•
sas condiciones de distribución estudiadas. Estos
resultados son como sigue:

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NOTAS.- Las cifr~
::d:i~:t~!fos ~is~os y registros.-Las de la columna E fueron obtenidas de la manera. siguiente: desitnando los volú•
~n:sol~~~~os s~bre los vertedores del Coyote y de la Colonia y las pérdidas observadas en el .trayecto comprendld;entr~os mism~s v~rt~dores
por las letras que encabezan las columnas respectivas, esto es, por B, C y D, las cifras correspondientes de la columna , ser , para ca a ano

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COMPARACION entre los volúmenes totales de agua en el río Nazas, los volúmenes aforados sobre el vertedor del Coyote y los correspondientes á los períodos del 20 de Agosto al 20 de Septiembre y del 15 de
Agosto al 15 de Septiembre, durante los años de 1898 á 1907, según datos oficiales.

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dichos canales, si
se les concedier., el
gasto total del río,
durante el período del 15 de Agos•
to al 15 de Septiembre ......... .

28.01%
Pero quizás los resultados así obtenidos no pue•
dan aceptarse, desde el punto de vista científico,
en atención á que en el período considerado de
diez años hubo dos (1905 y 1906) en que las avenidas del río fueron, por su magnitud, verdaderamente excepciona/es, y los estudios que se han
hecho del río Nazas son bastante recientes para
que se pretenda, con ellos, definir su régimen y
asegurar que dichas aguas se rep,u rlirán periódica•
mente cada diez años. Examinando en el cuadro
de que se trata las curvas que representan gráficamente las leyes de variación de los distintos elementos por comparar, se ve de relieve la inlluencia tao grande que ejercieron las avenidas de
1905 y 1906 cu los resultados arriba consignados.
Para expresar numéricamente esta influencia, habrá que excluir dichos años de la comparación y
promediar, por ejemplo, sólo las cifras que corresponden á los siete primeros años, esto es, de
1898 á 1904 (inclusive). Los resultados, muy dis•
tintos de los anteriores, son:
(A) Promedio de los volúmenes aforado~
sobre el vertedor
del Coyote....... 179.538,757 mts. cúb.
(B) Promedio de los volúmenes correspondientes á los
períodos del 20 de
Agosto al 20 de
Septiembre. . . . . . . 221.343,070 11
(C) Promedio de los volúmenes correspondientes á los
períodos del 15 de
Agosto al 15 de
Septiembre. ...... 190.940,556 11 11
Las diferencias, ahora, resultan á favor de los
&lt;canales inferiores&gt;, como sigue:
Diferencias á favor
de los &lt;canales inferiores&gt;, en caso
de concederles el
gasto total del río,
durante el período
del 20 de Agosto
al 20 de Septiembre (B-A). . . . . . . . 48.804,315 mts. cúb.
Diferenciaá favor de
los &lt;canales inferiores&gt;, en caso de
concederles el gasto total del río, du-

rante el período
del 15 de Agosto
al 15 de Septiembre (C- A). . . . . . . . 16.401 799 mis. cúb.
Podría objetarse que tampoco las cifras anteriores son aceptables, desde el punto de vista cien•
tífico, como los verdaderos valores medios de los
elementos por comparar; sin embargo, atendiendo
á que los volúmenes de agua aforados sobre el
vertedor del Coyote se expresan siempre los
volúmenes aprovechados por los canales inferiores, pues una parte de dicha ~gua pasa algunas
veces _sobre la presa de la Colonia, como vertedor,
y va a perderse hasta la laguna de Mayrán, y precisamente las cantidades de agua que de esta manera se. perdieron los años de 1895 y 1896, según
los registros de aforos de la Comisión Inspectora del Nazas, excedieron á las aprovechadas por
los canales inferiores, los años restantes, se justifica en cierto modo, la exclusión que de dichos
dos años se hizo en la comparación anterior. Si no
obstante esto, se consideran inaceptables los resultados obtenidos, de éstos, de los consignados
en el cuadro número 1 y de las líneas anteriores,
pueden deducirse las siguientes conclusiones:
H-En años que pudieran llamarse normales,
como los de 1898 á 1904 (período que comprende
algunos años escasos y otro, abundantes, pero no
extraordinarios), en que casi toda el agua del río
se utiliza en la irrigación, los &lt;canales inferiores&gt;
resultarán favorecidos á expensas de los &lt;canales
superiores&gt;, si en vez de distribuir el agua del río
Nazas de,ac~erdo con el Reglamento vigente, se
concede a dichos &lt;canales inferiores&gt; el goce de
• todo el gasto del río durante los períodos del 20
de Agosto al 20 de Se~tiembre ó del 15 de Agosto
al 15 de Septiembre.
2~- La ventaja resultante para los canales inferiores y, por lo tanto, el perjuicio sufrido por los
&lt;canales superiores&gt;, es, en años como los citados
mucho mayor en el primer caso que en el segun:
do¡y
3~-:--En años como los de 1905 y 1906, en que las
avemdas del río sean extraordinarias, si se distribuye el agua de acuerdo con el Reglamento vigente, se satisfarán los derechos de todos los ri•
bereños (superiores é inferiores) y quedará un
e~cedente q~e se perderá en la laguna de Mayran, no pudiéndose definir, por ser insuficientes
los datos de sólo dos años, el sentido y valor de
l~s diíer~ncia_s resultantes para los &lt;canales superiores é. inf1mores&gt; entre los volúmenes de agua
que reciban en las condiciones actuales de distribución y las que recibirían si se concediera á los
&lt;canales inferiores&gt; el gasto total del río durante los períodos del 20 de Agosto al 20 de Septiembre ó del 15 de Agosto al 15 de Septiembre.
Para comprobar las conclusiones anteriores, ó
mejor dicho, para darles mayor fuerza no excluyendo del estudio los años de 1905 y 1906, se procedió á la formación del

Cuadro número 2.

que, como lo expresa su título, es una comparación entre los volúmenes totales de aguas en el
río Nazas; las porciones de los volúmenes aforad?s sobre el vertedor del Coyote, que correspondieron á los &lt;canales inferiores&gt; y las correspondientes á los períodos del 20 de Agosto al 20 de
Septiembre y del 15 de Agosto al 15 de Septiembre,. durante los años de 1898 á 1907, según datos
oficiales&gt;.
La única diferencia de este cuadro, respecto al
anterior, consiste en que: los volúmenes de agua
aforados sobre el vertedor del Coyote no expresando propiamente los volúmenes aprovechados
por los &lt;canales inferiores&gt;, puesto que algunos
años [s~bre todo los abundantes], pasaron, según
los registros de aforos de la Comisión Inspec•
tora del Nazas, cantidades apreciables de agua sobre el vertedor de la Colonia, se corrigieron dichos volúmenes, substrayéndoles los correspondientes á los aforos practicados sobre el vertedor
de la Colonia. Pero como hay pérdidas de agua
por evaporación é infiltración en el trayecto del
río comprendido entre los dos vertedores en cuestión, pérdidas observadas por la misma Comisión
Inspectora del Nazas y consignadas en uno de sus
registros citados, se hicieron, á su vez, las correcciones correspondientes á dichas pérdidas en las
cifras que expresan los volúmenes aforados sobre
el vertedor de la Colonia. Estas correcciones se
hicieron de la manera siguiente:
Designando los volúmenes aforados sobre los
v~rtedores del Coyote y de la Colonia y las pérdidas, expresadas en tantos por cientos, observa•
das en el trayecto comprendido entre los mismos
vertedores, por las letras que encabezan lascolumnas respectivas, en el cuadro número 2, esto
es, por &lt;B&gt;, &lt;C&gt; y &lt;D&gt; la corrección correspondiente á los aforos practicados sobre el vertedor de la Colonia, se deducirá de la siguiente
proporción:
100: 100- D : : X : C,
de donde:
X-aforo corregido-100 x C
100-D.
el c~al habrá que substraer, para cada año, de los
volumenes aforados sobre el vertedor del Coyote (&lt;B&gt;).
B- 100 X C
100-D
para obtener las proporciones de dichos volúmenes que verdaderamente utilizaron los ribereños
de abajo, en irrigación. L-as cifras que expresan
los volúmenes así obtenidos, se encontrarán consignadas en el cuadro de referencia, en la columna marcada con la letra &lt;E&gt;.
La simple '!inspección de las curvas construidas
con los resultados obtenidos de la manera arriba

�EL ~TUNDO ILUSTRADO

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674

675

COMPARACION entre los volúmenes totales de agua aforados sobre el vertedor del Coyote (río Nazas), con
exclusión de los correspondientes á los meses del 20 de Agosto al 20 de Septiembr~ y del 1S de Agost~ al
15 de Septiembre, respectivamente, y los v?lúmenes d~~ivados por los canales superiores en los meses citados, durante los años de 1898 á 1907, segun datos ofzczales.
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PROMEDIOS

de aforos de la «Comisión Inspectora del Río Nazas&gt;.t c_uadro, fueron tomados de los redistros
NOTAS.-Los datos que sirvieron para la formaciÓn d e es~
,.,
Todas las cifras en él consignadas expresan metros cub1cos.
indicada y las correspondientes á los períodos
del 20 de Agosto al 20 de Septiembre y del 15 de
Agosto al 15 de Septiembre, respectivamente, basta para demostrar: &lt;que en case de cambiar las
condiciones actuales de distribución de las aguas
del río Nazas por las que resultan de conceder
á los &lt;canales inferiores&gt; el goce del gasto total
del río, durante los períodos del 20 de Agosto á
20 de Septiembre ó del 15 de Agosto al 15 de Septiembre, dichos &lt;canales inferiores&gt; recibirán una
cantidad de agua mayor que la porción que verdaderamente aprovecharon de la que les concedió el Reglamento vigente en el decenio considerado de 1898 á 1907&gt;.

"Banco de Cobranzas Meruntile~"
En vista de lo que recieutemente han publicado varios periódicos importantes de esta capital,
referente al establecimiento del &lt;Banco de Cobranzas Mercantiles&gt;, hemos creido oportuno, por
considerarlo de positiva utilidad, adquirir exactos y fidedignos informes de la nueva institución.

CONCLUSIONES FINALES
De las consideraciones á que han dado lugar los
resultados de los cuadros núms. 1 y 2, y que han
sido consignados en las líneas anteriores, puede
deducirse, en resumen, las siguientes conclusiones.
1:i--Que las modificaciones estudiadas en el sistema actual de distribución de las aguas del río
Nazas, redundarán en beneficio para los &lt;canales
inferiores&gt; y, por consiguiente, en perjuicio para
los «canales superiores&gt; en años normales como
los de 1898 á 1904.
2~-Que en años extraordinarios, como los de
1905 y 1906, los datos de que se dispone no bastan
para definir las condiciones resultantes de las
modificaciones propuestas; pero siendo capaces
las avenidas del río Nazas de satisfacer todas las
necesidades, tanto de los ribereños de arriba como de los de abajo, ni unos ni otros pueden tener interés, en este caso, en cambiar las condiciones actuales de distribución de las aguas delrío;y
3~-Que la única modificación en el sistema actual de distribución que, sin pt&gt;rjuicio de los intereses ya creados, beneficiaría á toda la comarca
algodonera del Nazas, sería aquella que hiciera
aprovechables los volúmenes de agua q ne ahora se
pierden para la irrigación, yet1do, inútilmente, á
almacenarse á la la.l(una de Mayrán.
México, Octubre de 1908.

(Firmado): ING, PANr.

Lic. D. Gualberto Vargas Martinez

Así lo hemos hecho, y ahora podemos decir á
nuestros lectores que se trata, en efecto, de una
institución importante, nueva en su género, Y que
ha comenzado á prestar positivos beneficios al
comercio y á los particulares.
Obtuvimos una entrevi11ta del Lic. Don Gualberto Vargas Martínez, fundador del Banco, y de
sus labios oimos la historia y el desarrollo del
negocio.

HA sorprendido-y con pena por ciertover que la obra de Pepe Gamboa, á pesar
del éxito en su estreno, no ha vuelto á merecer los honores del cartel de ese teatro. ¿Por
qué?
De todos los esfuerzos que nuestra intelectualidad intenta en su paupérrimo medio de acción,
es &lt;El Día del Juicio&gt;, innegablemente, el mejor
logrado; por lo menos, es la primera comedia de
autor nacional que pasa triunfadora por nuestros
escenarios.

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Empresa difícil y ardua es la de entenderse con
deudores morosos, que ya por falta de elementos
ó por sobra de informalidad, detienen inmoderadamente el cumplimiento de sus compromisos.
Los acreedores, ya sean comerciantes ó particulales, desmayan muchas veces en sus trabajos de
cobranza, pues prefieren perder los adeudos en
vez de recurrirá tribunales, donde los largos juicios resultan costosos y á veces estériles; y de
esta manera se pierden innumerables cuentas que,
aunque de poca importancia si se consideran en
partidas sueltas, forman, en cambio, una suma
respetable consideradas en junto.
¿Por qué darse como perdidos muchos de tales
adeudos? ¿Por qué no recurrir á procedimientos
eficaces, nuevos y rápidos, para obtener el pa.l(o de
cuentas que se tenían por perdidas?
De esto precisamente se ocupa el &lt;Banco de
Cobranzas Mercantiles&gt; que últimamente ha entrado en una época de verdadero apogeo. La institución fué establecida hace seis años, tiempo en
el que, gracias á la inteligencia, empeño y trabajo
del Lic. Vargas, ha logrado colocarse :l. envidiable altura y llegará constituir una empresa índí~pensable. Sus métodos de cobranza son infalibles, y el Banco, que no es sociedad anónima, sino de propiedad particular, tiene agentes y sucursales en toda la República, lo mismo en grandes
ciudades que en pequeñas villas. Su domicilio
social está en México, calle de Celaya, 15 bis, y
por s.us oficinas desfilan, á diario, muchos hombres de negocios que, convencidos de la eficacia
y buenos servicios del Banco, le entregan cuentas
para su cobranza.
Felicitamos al señor Lic. Vargas y al comercio
de México; y declaramos que en nuestra reciente
visita á las oficinas, quedamos gratamente sorprendidos del orden que reina en ellas y de los
muchos negocios de la empresa, que cuenta, como
clientela principal, á las casas extranjeras más
importantes de México.

Pero no han valido ni el aplauso espontáneo con
que fué recibida la obra, ni los juicios alentadores de la prensa toda, ni el deseo que el público
manifiesta de ver estas raras floraciones del estéril carmen de nuestra dramaturgia. La comedía de
Gamboa se estrenó y .... gracias. Anotemos una
injusticia.
Mas ya que no ha vuelto á la escena, he de resignarme á escribir estas líneas con la impresión
compleja del estreno.
Aquella noche anoté un primer acto todo lnz y
color, arrancado de la vida misma y trasladado
á la escena con firmeza y vigor.
El diálogo entre Don Perfecto y Rafael, es largamente cansado y con paja, mucha paja.
En cambio, el final del acto es de una animación que reclama y obliga al aplauso.
Viene el acto segundo, el mejor de la obra, y
nos deja el convencimiento de la maestría con
que ha sido escrito, concentrando toda la fuerza
de la situación y la psicología de los perso!llljes
que determina el género de la obra, y que debemos clasificar como &lt;comedía de carácter&gt;.
Este acto, por más completo, fué el que dejó
mejor impresión; yo, individualmente, gusté más
del ambiente del tercero, á pesar de sus convencionalismos y del gravísimo error de poner, sin
necesidad, sin motivo, una escena repugnante de
ofensas y vulgaridades en los labios de María,
alma toda pasión, que nos tiene encantados y rendidos, y que rompe ese encantamiento con el
golpe brutal de unos celos malsanos y tardíos, expresados en vehementes recriminaciones sin
culpa.
El amor flota en los tres actos, como la luz en
el primero, inundándolo todo, penetrándolo todo
de un aroma que nos es conocido.
No hay complicaciones, ni problemas, ni siquiera dificultades; la escena pasa llanamente, sin
tropiezos; se dijera que el público no hace más
que contemplarse y enternecerse en ese tránsito
de nuestra vida misma por la escena.
Es una comedia juvenil de cortos vuelos.
De sus personajes, el mejor dibujado, el más
firmemente sostenido, es el Don Indalecio; Cervantes estuvo en él impecablemente.
Pero nadie se identificó más ni mejor que la
Sra. Fábregas en su María. Me atrevo á afirmar
que, en comedia, ningún personaje ·ha sido más
fielmente sentido y expresado por esta actriz.
¿Es el medio en que la obra pasa?
¿Es la hermandad de estas dos almas?
¿Es el cariño con que Virgínía:tom6 la-obra?

No lo sé; pero in~isto en afirmar que su María
es de lo mejor que ha hecho.
En mérito de interpretación sigue el actor Vásquez, en el Don Perfecto, y Solares en su Rafael.
Los demás personajes, por su poca fuerza en la
acción de la comedia, no oponían dificultades y
fueron dichos de la mejor manera,
Y repito: &lt;El Día del Juicio&gt; triunfó francamente, indiscutiblemente. Merece volverá escena
muchas veces.

***
EN ARBEU .-" Los Vlejos."-"La Madre Eterna. "

Dos dramas de Ignacio Iglesias, diferentes en
procedimfonto, idénticos en doctrina. Iglesias es
un apóstol del socialismo, un evangelista de ese

José Joaquín Gamboa, autor dramático mexicano,
que acaba de estrenar la comedia "Día del
Juicio" en el« Vireinia Fábre,gas&gt;.
Fot. H. J. Gutiérrez.
hálito humano que acaricia y remueve las conciencias jóvenes de su &lt;patria chica&gt;, y por eso,
ya sea todo dolor, como en &lt;Los Viejos&gt;, ya todo
poesía, como en &lt;La Madre Eterna&gt;, su doctrina
de amor y piedad universal va esparciendo á los
cuatro vientos sus evangelios de confraternidad
humana. &lt;Los Viejos&gt;, drama interno, que sin pasar en la escena grandes cosas, por nuestra alma
hace pasar grandes dolores. Iglesias hace daño,
tortura y desgarra el espíritu obligándolo á meditar en ese cruel tramonto de la vida obrera, que
cae, como las ramas y los troncos, secos de tanto
florecer y que, en vez de la savia que repuje su
vida ó que al menos la alargue, hallan el hacha y el viento huracanado para acercar la muerte.
Y la muerte llega, y no como la esperamos, lenta, fría, pausada, agotadora; llega brutal, momentánea, apoplética, ligando, inmovili~ando de un
golpe aquella voluntad, aquel vigor inmarcesible
del pobre Juan, á quien le niegan la vida y el derecho de vivir

Borrás hace de este personaje una creación genial. Hay tal diferenciación en este tipo de los
otros, tal cambio, tal disfraz en su gesto y en su
voz, que dió trabajo reconocerle. Ha hecho un
estudio concienzudo y sabio del viejo obrero de
Iglesias, y lo ha teñido con todos los tonos del
dolor, de la desesperanza y del crepúsculo. No
hubo ojos sin lágrimas al escuchar el discorde
&lt;canto á la juventud&gt;. En ese mutis genial pasó
por nuestros nervios el hormigueo del escalofrío
y fué imposible reprimir el llanto.
Toda la obra trasciende verdad y tristeza, y deja en el alma hondo escozor, amargo dejo de crueldad, desgarraduras que hace en el espíritu contemplativo la aspereza del procedimiento con los
garfios crueles de su naturalismo.
En &lt;La Madre Eterna&gt;, suave idilio de poesía
y muerte, Iglesias torna á predicar su doctrina de
amor y misericordia. Aquí el apóstol es Florencío, un poeta enfermo de tuberculosis, que va buscando la vida al campo y en el campo muere después de haber prendido, en las almas que le rodean, soles de fe y estrellas de esperanza; descendiendo hasta los espíritus obscuros de los campesinos para poner, en ellos, lamparitas de ensueño, Florencio es la bondad y la belleza, y esto
canta en sus versos y en su vida que corta fué,
Une dos almas que uu juramento inconsciente
tenía alejadas y muere, como el sol, regando luz.
Pasa el frío de la muerte por la escena.
El viento arroja puñado$ de hojas por la venta abierta. El invierno llega; y Florencío, cantando en suaves versos la canción del estío, muere
de asfixia, regando, como el viento, el puñado de
hojas de sus versos.
Esta escena final es intensa y dolorosa. Todas
las actitudes que encuadran el retablo de la muerte se alzan en la escena con el silencio que precede la catástrofe. Todo calla. Enmudece hasta
el viento y, en ese enmudecimiento, resbala el
llanto como único desahogo.
Creí que el drama terminaba así: mudo, torvo,
sin más sonido que el beso de piedad y amor que
pone María en los pliegos de papel donde Florencío escribió sus versos últimos; pero sorprendió
mi encanto un apéndice ridículo, extemporáneo,
vulgar, ínqigno, que pone el autor en labios de
Gabriel, quien sin un sollozo, sin el más leve
rasgo de dolor por la muerte de su benefactor,
declara que Florencio es inmortal.
¡Lástima grande de este postizo inútil!
Borrás, magnífico, portentoso y fervorosamente
ovacionado.
La Sra. Pla, correctísima. Insisto en mi opinión
de que es ella el temperamento más artístico del
cuadro.
Todos los demás, perfectamente en sus personajes, menos el Andrés, que me pareció un tanto
deplacé.
Y el público más numeroso. ¡Gracias á Dios!
iAh! En la función del lunes, á precios reducidos, estuvo toda la aristocracia que falta en las
funciones á precios normales. iOh, santa economía!
LORELEY,

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l!lL MUNDO ILUSTRADO

EL MONDO ILUSTRADO

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l'IU58TRO P f\ 1 8
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-Escucha, amor mío, escucha un antiguo cuento persa, que revela un senti~ c'?mún al alma de
todas las mujeres. Nos declaráis impenetrables Y
enigmáticas como esfinges egipcias, por ahorra~os
el trabajo de estudiarnos ó por egoísmo de no violentaros en complacernos.
-Te escucho.
.
-Era una princesa de un pa~s oriental, una
princesita de cabellos de oro y OJOS de esmeralda,

más codiciados por los caballeros que los tesoros
de su padre y el brillo de la diadema real. Pero
la princesita no era feliz: había contemplado su
imagen en la corriente de los ríos, entre las flores
del loto y sabía que era hermosa; había escuchado
su acento agitar los cascabeles del aire con notas
cristalinas y conoció la armonía¡ había sentido
estremécerse su corazón contemplando las estre
llas en el azul de lo infinito, y supo que existían
deleites ignorados para las almas soñadoras.
-Sigue ..... .
-El dolor mordió en S'ij alma, dolor de un a11•

'

helo imposible, de un amor extrahumano, intenso inmortal como se lo habían revelado la canción del ag~a, el alma de la n,oche, y el misterio
de los cielos. Mientras concebia asi el amor, atormentaba con crueldad de hermosa, que no compadece jamás sentimient?s que ~o comparte, á todos los galanes que suspiraban a sus pies.
El rey, su padre, deseaba casar!~, y sus heraldos, pregonando su voluntad, tra¡eron en torno

de la hermosa á los galanes caballeros del reino Y
á los príncipes más poderosos de todos los países
de la tierra.
.
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-Yo te amo le dijo un sabio.-No am~ Jamas
á otra mujer¡ si tú me coITespondes, trabaiaré día
y noche en mi laboratorio, . s?ndear~ los corazones, profundizaré en los vieios códices y arrancaré sus secretos á la Naturaleza¡ yo_ ll~g~ré á ¡enetrar por ti en el misterio del principio de la
vida y del enigma de la muerte.. Y o crearé una
humanidad nueva, sin dolores, sin enferme~ades!
de corazones puros, donde no existan ~el odio m

la traición. Un linaje de hombres buenos é inmortales. Am;vne y realizaré todo esto; serás la
redentora de tu especie.
Y la princesa sonrió triste y ,sus rizos de
cubrieron cou sus hebras, la nacar de sus mep1bs al a••Úa.r
la cabecita en un movimiento de ueb
gación.
-Yo te amo-le dijo un guerrero.-No hay nada en el mundo que se opon.~a á mi valor; sabría
deshacer entre mi~ dedos el arco de Rama Y quebrar las cadenas de Prometeo; sólo para ti, la amada única, hay ternura en mi alma; si m~ corres:
pondes, sembraré la muerte y el externumo; mi
brazo invencible someterá pueblos y nac10nes para alzarte un trono desde el que domines á t_od_a
la tierra; tu capricho y tu poder no tendrán limites, tuyos serán todos los tesoros. Amame y te haré reina del U ni verso.
.
y la princesa sonrió triste y en sus labios de
grana hubo una mueca de des~én.
. ,
-Yo te amo-· e dijo un arhstt,-y si t~ me ~orrespondes, perpetuaré tu imag~u con m~ gemo,
inmortalizaré tu nombre y los siglos vemder?s te
llamarán bienaventurada entre todas las muieres
porque fuiste la inspiradora de un a, lista: Amame y no tendrás rival. Mi amor es la gt~na.
y la princesa sonrió tnste y su peq nena mano
blanca hizo un signo de descontento. .
Empujado por la muititud l~egó_ al p_ie del trono un trovador que permanec1a silencioso.
- ¿No me dices nada?-interrogó la princesa.
-Admiro, señora, tu belleza y tu bondad.
--¿No aspiras á mi amor?
-No, yo no soy digno de poseerte porque nada
puedo darte.
-¿Cómo?
.
-Soy un trovador errante, un peregrino de
amor que vaga cant~ndo á la vida '( derrochando
pródigo mi existencia en los camarines de las castellanas. Adoré á muchas mujeres, que destroza~~n
mi alma y mi cuerpo entre sus brazos. Un hr~o
azul ha tendido sus pétalos sobre el marfil de mis
mejillas y en mis ojos de s~mbr_aarde el fueg?de
la calentura. Y o no soy sabio, lll gne;I'ero, m ~rtista y nada puedo ofrecerte con el ultimo é mtens~ rayo verde de mi existencia,
-¿Pero me amas?
-Sí te amo¡ con el amor consciente del que conoce t~dos los amores y todos los placeres; del
qu• puede aquilatar todo tu valer y tu hermoso:
ra .... _.Pero no puedo darte poder, renombre, ni
gloria.
-¿Cómo me amarías?
-No sé hacer nada ...... Estaría siempre á tus
pies arrullando tu oído con mis cantos; cuando
me mandases callar, permanecería mudo, arrobado
en tu contemplación, aspirand_o toda tu bel~eza y
toda tu idealidad¡ mis ojos, mis manos y mis labios no se cansarían de acariciar el tesoro de tu
cuerpo· me desvanecería en la tibia caricia de tu
aliento: y dentro de mi alma guardaría amoroso
el eco de todas tus palabras, de todos tus anhelos,
de todos tus pensamientos. Y o no sabría más que
adorarte.
.
y la princesa sonrió gozosa y en sus o¡os verdes hubo un reflejo de mar en calma.
-¡Oh, mi poeta! Yo te amo. Me ~s _dulce ~escender de mi solio para acercarme a h. A mi alma de mujer no la seducen la sabiduría, el poder
y la gloria cuan~o aspira al amor. El sólo es sabio, poderoso é mmortal.
.
.
_ y ahora, amor mío, ¿qué piensas de mi
cuento?
-Necesito todavía algunos datos para conocer
bien esa psic,ología que m_e presentas ~omo sín~esis del sentir femenino. Dime: lera artista tu princesa?
.
-Sí, y por eso había escu~hado á la quimera, y
por eso necesitaba la adoración de todos los momentos, envolverse en perfume de alma, ha,ce~
del amante un espejo en el q~e se advrase a s1
misma en continua contemplación. Anular sus vi-·
das para dar vida al amor.
- y, dime: ¿era egoísta tu princesa?
--¡Era mujer!. .....

º:.º

CARMEN DE BURGOS,

( Colombine).

tt

EL ATARDECER E~ EL LAG0 DE PÁTZCOARO,

LOSOJOSI
El eminente e~critor René Bazin
Dcaba de publicar su libro "Memories
d'u ne Vieille Fille," un hermoso volumen, donde ha invertido, á torrentes. su encanto de narrador, su penetración de psicólogo y su lucidez
como pintor de costumbres contemporáneas. De ese libro arrancamoG,
para nuestros lectores, estas páginas

deliciosas.

OS ojos! ¡Oh! hay unos que lo
dicen todo; hay otros que no
dicen nada: la mayor parte
dicen una ó dos cosas á lo
más.
He leido, en las novelas y en
los versos, elogios sin fin sobre
el irresistible atractivo de los
ojos color de violeta, de lo~
negros como la noche, de los jaspeados, de los azules, de los grises. Mas éstos son, casi siempre, los
ojos que aman. Yo- oídlo bien,-buscando más
sabiamente que esos escritores, he encontrado en
la vida los ojos que piensan.
¡Cuán hermosa es la belleza pensativa! Atrae y,
á la vez, intimida. Se os acerca, os habla, os
sonríe . ... mas guarda siempre en sus ojos la inmensidad desconocida del lugar de donde viene,
del país donde ha estado sola, enteramente sola, y
al cual volverán á llevarla esas alas misteriosas
que ha plegado un breve momento, por piedad
tal vez ..... .
Varias religiosas me han dado esta dulce y
cruel emoción; una, sobre todo, que conozco bastante. Es bella y no lo sabe. No tiene espejo para
prenderse el velo blanco; pero si éste le cuelga
más de un lado que del otro, sus compañeras, que
la adoran, vuelan á componer el gracioso desperfecto. Cuando entra al recibidor, y después de poner su mirada entera sobre toda mi persona, articula con sn clara voz: «Bnenosdías&gt;, me parece que
la luz "ntra con ella. ¡Oh! y cuando dice: «¡Cuánto gusto tengo de veros! Dadme noticias de los
que amo, ¡he pensado tanto en ellos! ¿Dónde está
Lucía? ¿Qué hace Juan? ¿Aún vive Manuel? . . . . »
entonces, al sentir que están pasando sobre n.í,
como una gran ola vi viente, todos los pensamientos
de esta alma, toda su ternura, todos sus recuerdos,

siento inmensos deseos de ponerme de rodillas. 'f' el secreto: Luisa era amada; el pretendiente le
en actitud devota .. .. ; mis no lo hago porq ne ella
había revelado su amor en esa misma tarde: unas
no lo consentiría.
flores, un pañuelo olvidado, una carta recogida
•
de prisa, todo esto era el rastro de la eterna his••
toria de amores.
Los ojos que piensan, los ojos de mujer, sobre
Pero entonces, si la historia era alegre porque
los que flota otra sombra más honda qne la de la
la respuesta de la declara.:ión no dependía de
ternura, existen: yo los he enccmtrado. El campo
otros labios que de los de la misma Luisa, ¿ por
no los ignora; he solido verlos en las granjas,
qué aquel aire triGte v de~agradado? ·
en las eras, en las alqueríaG. Os a~eguro que los he
-Vamos-le dijo Fernanda,-adivino tu amor
visto, qne los he observado largamente.
y el de tu enamorado; pero lo que sí no puedo
En Bance, un pequeño pueblecillo, vivía Feradivinar es el motivo de ese aire mohíno que
nanda con Luisa su hermana: eGta última la más
tienes, de esa inquietud; di: ¿qué te pasa, qué es
hábil costurera de la comarca. Las doG, ocupadas
lo que temes? ....
de la mañana á la noche y desde el 19 de Enero
-¿Qué temo? respondió Luisa mirándola fijahasta el 31 de Diciembre, cosían y cosían siempre,
mente y envolviéndola en sn cólera:-jtemo tns
ya trabajando en su propia casa, ya saliendo á las
ojos!
ajenas.
iAh! temía sus ojos, temía su pensamiento.
-¡Cuánt;:i se pare:en Feruanda y Luisa,-decían
El enamorado volvió por la respueGta; pero
su~ vecinas.
Luisa tuvo cuidado de citarlo para el otro extreY había razón para ello, porque las dos hermamo del pueblo, en el huerto de una amiga suya.
nas eran gemelas.
El era un buen hombre, un poco rudo, que no
Su ele!(ancia, su talle flexible, sus ojos negros,
sabía de conquistas y que estaba satisfecho con
sus mejillas rosadas, todos estos encantos eran
los ojos de Luisa y con las economías que ella
alabados, por igual, al tratarse de las dos muchahabía guardado. Sin embargo, tres meses después
cha~.
del noviazgo, cuando sólo faltaban ocho días pa-Si tuviera que escoger para nuera mía á una
ra la boda, las dos gemelas tuvieron que separarse.
de esas dos jóvenes decía más de una vieja,-no
Fernanda, anegada en llanto, vino á verme. Parsé á cuál de las dos escogería.
tía muy lejos; iba á buscar su vida en otro pueCiertamente que las dos muchachas tenían el
blo. Lloraba angustiosamente, acnsaba á su herespíritu vivo; mas Fernanda llevaba en el coramana y repetía entre sollozos aho~ados:
zón una dulce inquietud que la fatiga del día no
- ¡Miradme, miradme bien! ¿ ten_go acaso la cara
era bastante para dormir y apagar. Estudiaba la
de una coqueta?
fisonomía de las gentes y de los animales; sacaba
-iOh, no! Fernanda.
una filosofía de cada historia que venía á meterse
- Y bien, Dios mío, es por mis ojos. sólo por
por su puerta; sabía gustar la belleza de las tarmis ojos por lo que tengo que partir. Mi hermades; pensaba en todo ese vasto mundo que ella
na está como loca. ¿ Creeis que ayer me ha dicho:
no conocía; pensaba también en la muerte ..... .
«ino te puedo sufrir! Cuando levantas los ojos
Todo esto le había hecho crecer el alma. En tanpara verme, busco asustada si no está él por alto que la de Luisa habíase quedado de igual tagún rincón del cuarto?&gt; ... .
maño. Mas esto nadie lo notaba, y todos seguían
Miré largamente á aquella mujer, y comprendí
diciendo:
cuánta razón asistía á su hermana para obligarla
-¡Qué igualdad! No pueden negar que son geá partir: Fernanda tenía los ojos que piensan; la
melas.
otra sólo tenía los ojos que aman.
Una tarde, al volver Fernanda de la J!ranja
vecina, en donde había pasado el día confeccioRENÉ BAZII,.
nando una camisola, quedóse un tanto sorprendida de encontrar á su hermana Luisa inquieta,
(De la Academia Francesa).
caprichosa, ya riendo, ya suspirando, ya en expansiva charla, ya en silencio huraño ....
-Di, Luisa- preguntóle Fernanda:- ¿qué tienes hoy que tan rara me pareces?
Y aunque Luisa nada dijo, Fernanda adivinó

�678

EL MUNDO ILUSTRADO

El-ENIGMA
Novela por J. Berr de Turique.

PRIMERA PARTE.

I

ODOS los años,
desde los primeros
días de Junio, el
señor y la señora
Le Quesnel, con su
hija Lucy, iban á
instalarse h as t a
Noviembre en su
casita de campo
de &lt;Iris&gt;, en Dammartin, á algunos
k i 16 me t ros de
Coulommiers.
En la época, lejana ya, en que
el señor Le Quesnel había comprado la casa de
campo, su posición pecuniaria no igualaba, ni con
mucho, á la que adquirió después.
Así, esa modesta quinta estaba lejos de ofrecerle un confort igual al que encontraba en París
durante el invierno en su lujosa residencia del
boulevard Hanssmann.
A veces, disgustado de sentirse allí demasiado
estrecho y mirando al mismo tiempo con envidia
las otras propiedades más amplias, mejor comprendidas y situadas en lugares más cercanos á
la vía férrea, hablaba entonces de cambiar de residencia. Pero esta veleidad duraba poco. En el
fondo, él y su mujer tenían mucho cariño á esa
casa, en la cual habían pasado tantas horas felices y habían visto crecer á su hija.
En el año mismo de su casamiento fué cuando
el señor Le Quesnel, interesado en negocios de la
región, compró la casa de campo, á fin de poder
cuidar de ellos lo más cerca posible. En aquel
momento la propiedad modestísima no abarcaba
más que una hectárea. Poco á poco había crecido
y se había embellecido. En lugar del antiguo patiecillo, inmediato á la casa, había ahora un amplio jardín, extendido en terrenos adquiridos posteriormente. Por el lado opuesto, en terrenos
comprados al año siguiente, se había plantado un
pequeño bosque, cuyos árboles eran exactamente
contemporáueos de Lucy.
En el interior tambiéu se habían hecho adiciones, ensanches, edificación de una ala, construcción de una terraza, etc., etc., todas las cuales recordab'lln á los habitantes dedr~s&gt; algunas fechas
felices de su existencia: un buen negocio, mejoramiento de situación, curación, fiesta ó aniversario.
Sin embargo, estas transformaciones sucesivas
no habían podido cambiar el carácter primitivo
de su construcción, que conservaba todavía su
puerta de entrada demasiado estrecha, su minúsculo portón, su escalera sin estilo y los techos
muy bajos.
A pesar de todos estos inconvenientes, en los
momentos en que Lucy se acercaba á los veinte
años, cuando esas paredes y esos árboles guardaban toda la historia de su infancia, ¿cómo abandcnar tales recuerdos?
Otra razón ataba también al señor y á la señora
Le Quesnel á esa casa: las relaciones de sociedad.
Sin hablar de los habitantes de Dammartin, cultivadores, comerciantes, que les consideraban,
hasta cierto punto, como los castellanos de la re•
gión, sentimiento más y más raro de parte de los
campesinos, respecto á los parisienses, y les de-

mostraban confianza y respeto, el señor y la señora Le Quesnel, durante esos veinte años, se. ~abían ligado íntimamente con diferentes familias
de las cercanías.
A Pezarches, desde luego, situado á diez kilómetros de Dammartin, estaban el conde Y la condesa de Theil, dos viejos amables, indulgentes y
rancios, que parecían salidos de una novela de
Jules Sandeau.
Un poco más lejos, en sn castillo magnífico, se
encontraban los Tillier: él, gran refinador, hombre
de negocios, que manejaba ~~Bones¡ no ~acía, es
cierto, más que breves apariciones en &lt;lns&gt;¡ pero
su mujer era una persona amable y dulce, co_n la
cual la señora Le Quesnel gustab~ de platicar.
Además, Teresa Tillier, de la misma edad de
Lucy, se había convertido, para ést~, en una verdadera amiga, y su hermano Máximo ~levaba á
esas partidas de juventud todo el entusiasmo de
su buen humor de hijo de familia.
Por otra parte, en el mismo Coulo~mier•, tod_a
una pequeña colonia había emprendido el camino de &lt;Iris&gt; donde sabía que sería acogida con
aJ!rado, que 'encontraría un té bien serv!do, Y ~o
que es preferible para algunos, una partida sena
de bridJ!e, pues el señor Le Quesnel era un gran
aficionado á este juego.
Así es que el domingo, durante los meses de
estío, había gran concurrencia en &lt;Iris&gt;, y cada
uno llegaba allí según sus medios, sea en carruaje, en auto ó por ferrocarril.
El señor Plassard, gran industrial de Couloi_nmiers, consejero general, iba junto con su mu¡er
en su Panhard de último modelo, conduciendo
casi siempre á su prefecto, señor Manuel Leroy,
soltero jovial, y á su amigo íntimo, Ricardo Duroc, procurador de la República, célibe también,
de más de cuarenta años¡ pero todavía muy agradable en su persona y poseedor de una bellísima
fortuna, que hubiera hecho de él uno de las m~jores partidos, si sus aires de solterón endurecido no le hubieran puesto al abrigo de las tentaciones matrimoniales. Finalmente, para completar esta reunión, el ejército se hacía representar
por el comandante Mandru, que, acompañado de
la comandante, habría considerado como una
deserción no ocurrir regularmente todos los domingos á hacer un visita á sus amigos Le Quesnel.
Estos ¿hubieran podido encontrar en cualquier
parte nuevos elementos de distracción para su hija y para ellos mismos?
He aquí por qué, al hablará veces de trasladarse á otra parte, como ciertas personas visitan las
casas vacías, sabiendo muy á fondo de sí mismas
que no se decidirán jamás á mudar de casa, el
propietario de &lt;Iris&gt; regresaba puntualmente con
su familia, todos los veranos, á Dammartin.
II

Aquel año los Tillier debían instalarse mucho
más pronto que de costumbre en su castillo de
Rozoy. Teresa había estado bastante enferma durante el fin del invierno, y el médico le aconsejó
ir sin tardanza á reparar sus fuerzas en el campo.
Mas la joven no se sentía muy inclinada á salir
de París desde el mes de Abril, cuando todas sus
amigas se quedaban allí.
iSi acaso los Le Quesnel hubieran podido adelantar su viaje á Dammartin! Pero, precisamente,
l(raudes negocios detenían al señor Le Quesnel en
París en ese momento y una temporada en Vichy,
que el médico había prescrito á su mujer, iba á
retardar por un mes su llel(ada á «Iris&gt;.
-¿Y tú también vas á Vichy? preguntó Teresa
á Lucy con aire melancólico.
-Yo .... no sé todavía .... No me gustaría ....
¿Pero qué haría sola en París sin mamá y con un
papá tan ocupado como el mío?
-Bueno, pues ven conmigo á Rozoy. Espera-

rás muy tranquilamente á que tus padres se instalen en «Iris&gt; para regresar con ellos.
-¡Vaya qué luminosa idea! ¿Qué dice de ello
tu mamá?
-Pues si. ..... ¡si acaso el señor Tillier no encuentra obstáculo!
Como esta combinación satisfacía á todo el mundo, ocho días después Lucy se encontraba en una
recamarita flamante, preparada á propósito al lado de la de Teresa, en el castillo de Rozoy.
Estas seis semanas de permanencia en la casa
de los Tillier fueron para la joven particularmente exquisitas. . .
.
.
La compañía constante de su amiga, la vida al
aire libre, los deportes, las partidas ~e a1;1tomóvil,
tenían para ella un enca.ito tanto mas vivo cuanto que Máximo tomaba parte en ellas.
Máximo, apuesto, la mirada viva, el bigote fino
levantado audazmente de una manera que senta. ba muy bien á sus veintitrés años, era un caballero seductor.
Cuando se paseaba en el campo entresu hermana Teresa, una morena picante, un poco fuerte de
aspecto, altiva, y Lucy, rubia, de tinte brillante,
delicada y distinguida, era difícil no fijarse en
este grupo, cuyos elementos variados se hacían
resaltar uno á otro en tan feliz conjunto.
Licenciado en derecho, Máximo empezaba á ponerse pausadamente al tanto de los asuntos de su
padre. Pero sus ocupaciones le dejaban ocios que
había aprovechado para convertirse en un &lt;chauffeur&gt; consumado.
-Con mi hermano, proclamaba Teresa, los riesgos de accidentes se encuentran reducidos al mínimum.
Así es que ella no confiaba en ningún otro, y
el mecánico que las acompañaba veía generalmente su papel reducido al de un cuidador del carruaje, cuando las jóvenes se bajaban de él para
admirar alguna iglesia más de cerca ó para descansar á la sombra de la arboleda.
Máximo, instruido, sensible á las bellezas de la
naturaleza, afectísimo á las cosas de arte, era para
Teresa y Lucyun compañero culto en esos paseos,
y sabía, según los casos, llamar la atención de
ellas sobre el color de un paisaje ó el carácter de
un edificio. Por supuesto que su ciencia teológica no dañaba ni su destreza ni su agilidad, y en
el &lt;tennis&gt; era alternativamente para las jóvenes
un compañero precioso y un adversario terrible.
Con esos papeles diversos de camarada, de guía
y de mentor que Máximo asumía re,pecto de Lucy, fatalmente debían conducirle al papel de enamorado.
Una hermosa mañana gris, una noche un poco
agitada, ocurrióle buscar la causa de esta agitación, y tuvo que reconocer que en él germinaba
un sentimiento nuevo, muy diferente de los arranques que había podido experimentar hasta entonces ante un maniquí de modista ó el figurín de
un periódico de modas. La emoción que sintió
algunos instantes después, durante el almuerzo,
al encontrarse frente á frente de Lucy, no le dejó
ninguna duda sobre la realidad de su descubrimiento.
Precisamente entonces no había bajado todavía
Teresa.
La señorita Le Quesnel, sola en el comedor, esperando la llegada de su amiga, se encontraba d~
pie ante un gran ventanal leyendo una carta que
la criada, al distribuir el correo, acababa de entregarle.
En el primer instante, absorta por la lectura, no
había advertido la entrada de Máximo.
Este la contempló con delicia, admirando la
gracia natural de su actitud, la frescura de su tez,
el encanto particular que de toda su persona emanaba.
Mas Lucy levantó los ojos á pocos instantes.
Aunque Máximo no hubiera hecho movimiento
alguno, aun cuando hubiese detenido su respiración para poder prolongar la ternura de ese mo-

679

EL MUNOO lLUSTHADO

mento, ella experimentó, por instinto, la sensación
de que estaba siendo observada.
-Cómo, ¿estaba usted aquí, Máximo?-dijo sorprendida.
-Sí, desde hace un momento.
- ¿Y por qué no anuncia usted su llegada?dijo sonriendo.
- No quería perturbará usted en la lectura de
esa carta.
- ¡Oh! no me hubiera usted perturbado. Por lo
demás, ya concluí. Es mamá que me anuncia que
su temporada de baños va á termínar: está ya en
el décimonono día.
-Entonces .... ¿va á querer recogerá usted?
Máximo pronunció la palabra recoger con un
tono tal como si se hubiese tratado de un rapto.
Lucy no pudo menos que notarlo.
-¡Vaya! ¡Confieso que me apenaría que fuese
de otra manera! Sabe usted bien que hace tres
largas semanas que no he abrazado á mi querida
mamá, y veo bien, por sus cartas, que eso le hace
falta tanto como á mí.
Máximo dijo:
-¿Y usted espera partir? ....
-Dentro de tres días.
- ¿Para ir inmediatamente á &lt;Iris&gt;?
-Tal vez no inmediatamente¡ pero pronto, con
certeza. Deseo que sea lo más pronto posible para no estar mucho tiempo lejos de Teresa. La
transición sería demasiado brusca para mí si tuviera, después de haber vivido tan íntimamente
con ella durante tres semanas, que se.pararme de
una manera completa.
Ciertamente, en Rozoy, en Dammartin, como la
distancia era corta y Máximo habría tenido, con
frecuencia, ocasión de encontrarse otra vez con
Lucy .... pero sólo en visita .... no la vería ya
sino en presencia de otras personas. Las palabras
que cambiarían serían banales por fuerza, ó, cuando menos, indiferentes.
Esto le causó desgarradora pena.
Tuvo la impresión clarísima de que si dejaba
marchar así á la joven, sin hacerle conocer su estado de ánimo, i,in saber qué sentimiento experimentaba ella respecto de él, no se presentaría jamás otra ocasión de explicación.
-Cuando menos, le dijo, espero que usted no
conservará un recuerdo demasiado malo de su
permanencia en esta casa.
Ella sonrió.
-En inglés, esto se llama &lt;echar el anzuelo
para sacar cumplidos&gt;.
-Entiendo el inglés, dijo Máximo.
Por un momento permanecieron silenciosos.
Un tanto turbada, Lucy dijo por decir algo:
-1Es curioso! Teresa tarda en bajar hoy! Es la
primera v;ez que es tan perezosa.
Máximo, entonces, con un afectuoso reproche,
dijo:
-iVaya! Usted se equivocaba hace un momento
al expresar alguna desconfianza por las impresiones que usted iba á llevarse de aquí, en lo que
me concierne personalmente, cuando menos. ¡Apenas hace cinco minutos que está usted aquí conmigo y ya le pesa!
Sin saber, justamente, si Máximo hablaba en serio, Lucy le contestó:
-¡Perdón si le he molestado! No era esta mi intención.
Y agregó con voz ligeramente:
-¡No le creía tan susceptible!
Máximo se apresuróá rectificar un poco conmovido, porque se acercaba el momento de la confesión:
-No es susceptibilidad. Es temor cuando menos.
-¿Temor? preguntó Lucy, sin comprender aún
adonde llegarla el joven.
-Sí, tengo tanto temor de dis{!ustarla, ó más
bien, de no serle bastante agradable!
Lucy, turbada, bajó los ojos.
Máximo entonces se aproximó á ella.
-Sí, es necesario que usted lo sepa, señorita
Lucy-en ese momento su voz se estremecía ligeramente,-que .... por fin, que estoy muy triste por
la idea de que usted se vaya. ¡Me había habituado
tanto á vivir cerca de usted!. ... La casa, desde
que usted forma parte de ella, ¡me parece tan animada tan atrayente!. ... Y yo no me daba cuenta
con ¡xactitud. ¿comprende usted? lo que experimentaba .... Pensaba que mi buen humor, mi alegría, provenían únicamente de lo hermoso del
tiempo, de la libertad de que disfruto hoy. Pero
ahora, veo claro en mí: es usted, usted sola la
que me atrae y la que me retiene aquí .... ¡porque
la amo!
Lucy, oprimida, respondió:
-¿Está usted bien seguro, Máximo, de haber leido en sí mismo completamente? ¿No toma usted
por amor verdadero lo que no es, tal vez, sino simpatía ó un capricho que pase? Desde hace quince días que estoy en Rozoy con su hermana, y
que ninguna otra persona extraña ha estado cerca
de usted, tengo para mí la ventaja de haberme
presentado á sus ojos sin ninguna comparación
posible. ¿Significa, sin embargo, que pueda desafiarlas todas? En París, en cualquiera parte, durante
el verano, cuando usted encuentre otras jóvenes
infinitamente más seductoras-¡oh! yo le aseguro
que hay muchas, añadió respondiendo anticipadamente al gesto negativo de Máximo!-¿sus sentimientos hacia mí no se modificarán?
Máximo replicó:

·-No me engaño: la amo con un amor puro y
profundo. La turbación que me invade cuando
usted está presente; la impaciencia con que la espero cuando tarda aunque sea instantes¡ el desgarramiento que me produce el sólo pensamiento
Je que usted vaá alejarse, no pueden dejarme ninguna duda y deben también tranquilizar á usted
plenamente. Si usted consiente en llevar mi nombre, ninguna mujer, yo se lo juro, habrá sido más
amada, más adorada por su marido. Así, lo que
le suplico que haga es que lea dentro de sí misma para saber si por su parte usted se siente capaz de amarme un poco!
Si Lucy hubiérase encontrado más dueña de
sí misma, habría aprovechado el pretexto que se
le ofrecía para diferir su respuesta, á fin de que,
poniendo alguna distancia entre ellos, Máximo
pudiera medir exactamente la profundidad y la
tenacidad de sus sentimientos. Pero cuando ella
había exhortado al joven á que no comprometiera
su vida á la ligera, fué por un exceso de escrúpulo, y estremeciéndose al verlo batir en retirada,
porque ya su corazón mismo había hablado.
Esta declaración, que Máximo le hacía ahora, la
esperaba ella, la deseaba.
Así es que, incapaz de ocultar su emoción: «¡Oh,
dijo ella, en cuanto á mí, ya lo he pensado! hace
tiempo que lo he pensado&gt;.
Gozo inmenso entró entonces en el corazón de
Máximo.
·
iLeamaba!
Sus brazos se abrieron por sí mismos, y atrayendo á la joven hacia sí, la estrechó contra su co•
razón.
Así permanecieron durante algunos segundos,
con el pecho oprimido, incapaces de pronunciar
una palabra.
Luego, Máximo. llevando á sus labios la cabellera dorada de Lucy, dijo como en éxtasis:-¡Mi
esposa! ¡Mi querida esposa!
- ¡Mi prometido! murmuró Lncy.
Fué todo.
¿Qué harían ahora los dos? ¿Cuándo anunciaría cada uno la noticia á sus respectivos padres?
No tuvieron ni siquiera el tiempo de preguntárselo.
Teresa, que había llegado hacía un momento,
vió y oyó todo, y le saltó al cuello:
-iAh, amigos míos! ¡Si supieran qué feliz soy!
Los dos jóvenes, turbados como si hubieran sido
sorprendidos en alguna falta, intentaron disculparse.
-Pero ..... .
- ¿Pero de qué justificarse? ¿Hay algo más genil que este casamiento? Por mi parte, siempre he
pensado en él. Estaban ustedes creados el uno para el otro ...... Pero de la simpatía al amor podía
haber alguna distancia. .... En fin ..... Está he-:ho.
Así estoy segura de que la mujer de mi hermano
no intentará alejarlo de mí y que el marido de
mi amiga más íntima no querrá separarse de ell ,.
Lucy no pudo evitar sonreír.
-¿ Qué, en verdad .... teníais miedo? ..... .
- Yo sí. ... Se han visto .... hermanas políticas
que no se avienen. Y entonces en vano se es hermano y hermana, porque se convierten casi en
extraños el uno para el otro.
-Te aseguro, querida hermana-dijo Máximoque esta perspectiva no era de temer entre nosotros.
-No, tal vez .... En fin, ¿qué quieres? Como
hermana, prefiero Lucy á cualquiera otra. Esto no
podrá enfadarte, según creo . .... .
-No¡ no me enfada ....
- Ni á mí,-añadió Lncy sonriendo y lloro&lt;a,
porque por una reacción natural, sus ojos se habían llenado de lágrimas.
Se oyeron pasos. El señor y la señora Tillier
iban á llegar.
·
- Cálmate-dijo vivamente Teresaá Lucy. Evi
ternos que mis padres comprendan lo que pasa.
Lucy hizo un ademán de temor.
- ¿Cómo? ¿Podrían tus padres oponerse? . ...
Teresa se echó á reir.
-No. Ni siquiera hay dificultades de dinero
que vencer, puesto que tú también eres rica. Sólo
que yo conozco á papá. Es un hombre práctico.
Con él las cuestiones de sentimiento vienen en
segundo término. En cuanto á mamá, es la corrección en persona. La idea de que tu mamá se disgustara por no haber sido ad vertida . . . . . En fin,
creeme, vale más esperar. Y esta tarde, en nuestro paseo, tendremos tiempo de trazar tranquilamente nuestro plan.
- ¡Ah! decididamente, Teresilla--dijo Máximo-tú eres un gran general.

III
Hacía dos semanas que Lucy se había instalado de nuevo en «Iris&gt;. Pero su pensamiento no
había salido de Rozoy, y esperaba con impaciencia febril que llegara el momento, felizmente cercano, en que Máximo informara de sus proyectos
á sus padres. Porque esta confidencia, que debería
coincidir con la partida de Lucy, se había retardado por consejo de Teresa, á causa del estado de
ánimo de su padre, que no parecía estar entonces
en la mejor disposición. Desde hacía unas semanas que el señor Tillier parecía, si no inquieto,
porque su ~ran fortuna le ponía al abrigo de cualquier contin~encia, al menos preocupado por
cierta depresión anormal en el mercado de azú·
car. Se hablaba de casas que habían ya suspendido sus pa.~os y de otras que estaban á punto de
suspenderlos. Había, por lo tanto, que tomar medidas extraordinarias, modificar las órdenes de
compra y de venta, y reunir pronto al consejo de
administración. De aquí la necesidad de dirigirse
casi á diario á París, de donde regresaba de mal
humor, diciendo pestes de aquellos que, por su
imprudencia ó su mala fe, le quitaban el reposo.
-Creedme, niños- había dicho Teresa á los
enamorados que tascaban el freno-no es todavía
el momento. En tanto que papá tenga la misma
arruga en la frente, no hay que hacer nada. Esperemos que el azúcar esté en alza.
Máximo y Lucy esperaban, pues, pero con impaciencia. Quien más sufría era Lucy. Al menos
Máximo tenía á Teresa, con quien podía hablar
de ella. Pero ella no tenía á nadie. Ni siquiera
tenía la distracción de las visitas, otras veces tan
numerosas, y que la hubiesen quitado por momentos su idea fija¡ porque sus padres no se habían decidido aún á abrir su casa, pues el estado
de los negocios, que influía en los nervios del señor Tillier, repercutía también en la vida del señor Le Quesnel.
Obligado á estar casi constantemente en París,
no teniendo automóvil para cortar el trayecto y
regresar á buena hora, el señor Le Quesnel pernoctaba en la casa de la calle de Hausmann casi
todos los días, acompañado únicamente de Pedro,
su antiguo camarista. En esas condiciones, con
reducido personal y en ausencia del jefe de la
casa, era difícil recibir. Lucy pasaba, pues, sus
días monótonos, sola con su madre, porque Teresa, que se encontraba un tanto indispuesta, no había podido ir á verla.
De tiempo en tiempo, es verdad, Lucy se dirigía á Rozoy¡ pero en carretela el trayecto de casi
veinte kilómetros, de ida y vuelta, se convertía
casi en un viaje, y no podía hacerlo con frecuencia.
Solamente el &lt;procurador&gt; había presentádose
en esos días en la quinta &lt;Iris&gt;. Se había cometido un robo en un lugar de las cercanías, y el funcionario había ido al desempeño de su deber: al
pasar por la quinta, que vió habitada, le pareció
correcto entrar á saludar á sus moradores.
Era un extraño sujeto, este Ricardo Duroc. A
pesar de su fortuna y de su verdadero talento,
vegetaba desde hacía quince años en el mismo
puesto, sin que pareciera que &lt;los de arriba• pensaran en promoverlo y mejorarlo. Alguien achacaba ese abandono al excesivo celo profesional
del magistrado. Se hablaba de ciertos careos en
los cuales, por su empeño en descubrir la verdad,
no había vacilado en sujetará los acusados á interrogatorios torturantes. En realidad tales rumores eran exagerados. Duroc debía su situación á
cierta falta de tacto que, muy al principio, le había hecho en un asunto delicado la reputación de
magistrado poco complaciente. En la época de su
noviciado tuvo que ini,truir un proceso sensacional, en el que se encontraba complicado un alto
personaje. En lugar de apresurarse á despachar el
asunto, se había dejado arrastrar por la necesidad
de descubrir completamente el misterio . .... . Naturalmente esto le había perjudicado.
- Vea usted, amigo mío - le dijo en cierta ocasió un antiguo consejero del tribunal de casación,
que mostraban interés por él, y que acababa de
hacer inútilmente uu nuevo intento en su favor¡usted es víctima de su celo! Su antigua curiosidad le cuesta caro. Que esto le sirva de lección.
Y si mañana se presentaren las mismas circunstancias ... .
(Continuará).

�680

ÉL MUNDO fLUS'fRADO
EL MUNDO ILUSTltADO

68L

El Hijo Pródigo

Las más bellas fantasías
naufragan en tus demencias¡
ni las artes ni las ciencias

Abre, madre; soy yo, que hasta tus puertas,
de vuelta de la vida,.
llamo tímido, en busca de un consuelo
para el alma angustiosa y dolorida.

Endulzan tus agonías,
ídolo de las ausencias,
prior de melancolías.

Abre, madre; soy yo¡ sí, soy tu hijo
que, débil y cansado,
vuelve á ti tras inmensos infortunios,
como el ave á su nido abandonado.

¡Oh monstruo de afinidades! ....
domador de omnipotencias
las más libres y bravías:
Verdugo de soledades,
ídolo de las ausencias,
prior de melancolías.

Soy tu hijo, el infiel, aquel ingrato
que hoy vuelve arrepentido,
buscando entre tus brazos maternales
para todas las penas el olvido!

ARMAND V ASSEUR.

II
Tú me viste crecer: era yo un lirio
que, siempre perfumado,
adornó tus altares ¡madre mía!. . . . .
La niñez lno es un lirio inmaculado? ..... .
Cuántas veces las lágrimas corrieron
(oh madre! de mis ojos,
al recuerdo inmortal de aquellos días
en que estuve á tus pies, puesto de hinojos.
iMadre, madre mía! quiero ser bueno¡
yo quiero ser el niño
que orgulloso llevaba á tus altares,
con las flores de Mayo, su cariño.
Que vuelvan esas horas encantadas,
que vuelvan esos días,
en que en ti nada más cifré constante
todas las santas esperanzas mías! ....
Tengo sed de ese amor, amor del cielo,
del que jamás olvida:
para mi alma, la enferma, la insaciable,
jnada son los amores de la vida!
Quiero amar¡ pero amar como te amaba,
con infinito anhelo,
con ese amor que en irisadas nubes
¡huye del mundo, hasta tocar el cielo!

III
Abre, madre, soy yo¡ sí, soy tu hijo
que, débil y cansado,
vuelve á ti como el ave que, aterida,
vuelve en busca del nido abandonado.
Soy tu hijo, el ingrato, aquel que un día
creyó en loco desvelo,
encontrar en humanos corazones
otro anhelo más grande que tu anhelo.
Mas perdóname, madre¡ al fin he vuelto
y torno arrepentido,
buscando entre tus brazos maternales
para todas mis penas el olvido!

Y amo también-perdona,-hasta el suspiro
que en tu alma pura tímido se es~onde,
y que exhalas, cruel, cuando te miro,
enviándolo ¡ay de mí! quién sabe adónde.
A. RODRÍGUEZ PORTILLO,

A Raúl Dehera.

San Salvador, 1908.

*
POEMA
Llevando las espinas del martirio
sobre la triste frente anacarada,
joven y bella, la encontré muriendo
de un hospital en la desierta sala.
Amó, sedienta del amor tranquilo,
cuando estaba su vida en luz plenaria
y aun parece que besa, en la agonía,
su corona de flores marchitadas.
Mostrando los estragos del suicidio
sobre la altiva frente destrozada,
joven y-hermoso le encontré cadáver
del ancho mar en la desierta playa.
Mártir errante de la fe perdida,
no iluminó su ruta la esperanza
ni radiosos destellos de la dicha
constelaron su noche desolada!. ....
Sin flores que consagren la memoria,
como altar de una ermita abandonada,
allá, sobre la tierra de los muertos,
se levantan dos cruces solitarias.
Reposan á su sombra protectora
despojos de dos almas olvidadas ....
sólo la yedra, amiga de las ruinas,
como amante caricia las enlaza.
LUIS V. VARELA.

*

c5\'IANOS DE ARTISTA

ARISTEO DE LA TORRE.

:HOMENAJE
Amo todo lo tuyo. Adoro el leve
gorjeo de tu voz arrulladora,
y la cadencia que tu planta breve
ritma al andar, con gracia seductora.
Amo la lumbre de tus ojos pardos,
auroras de candor y de cariño,
y tus senos erectos y gallardos,
palpitando en la red de tu corpiño.
Amo tu perfumada cabellera
suelta en madejas en tu dorso bello,
ya profusa, besando tu cadera,
ó en espeso &lt;bandean&gt; junto á tu cuello.

A Ta izquierda, de arriba abajo: ..Bienvenida"'de.•pué.s de matará .s11 primer ioro.-Un magnífi&lt;:o par de "Bienvenida " Una vara de "Chicorrito."-A la derecha: ManueZ-M.ejía.s, "Bienvenida."- Vicente Segura perfilándose para matar.-"Bienvenída '' adornándo.•e con Ta.s banderillas.-(Plaza "El:Toreo. ")

Amo el coral que tu sonrisa leve
deja admirar, en la armonía pura
del rojo contrastando con la nieve
de tu pareja y alba dentadura.

CROMO

Manos suaves de seda, ligeras cual bruma,
perfumadas y tibias como boa de pluma,
que lleváis á las mías la caricia suprema
en la pu1posa palma y en la rosada yema,
¿qué Pan enamorado, qué castálida ondiua
robaron envidiosos la flauta cristalina?
¿En dónde están ¡oh, pétalos de la pálida camelia'
las flores de la locura que deshojaba Ofelia?
Manos que sois los lirios en la sagruda Homilía
predicaron los santos al hablar de Cecilia,
tocad el clavicordio de la adorable santa,
tan dulce como el eco de su gentil garganta.
Volved, volved al piano, preludiad la sonata
de la luna que tiembla sobre el lago de plata
y la góndola de oro, que silenciosa rema
hacia el recodo obscuro de la dicha suprema
donde sobre los frescos y entre las rocas áridas,
despe;ezan sus élitros las dormidas cantáridas .
Tocad . . esa es ¡oh, manos! la divina romanza
de las almas que buscan ensueño y esperanza.
ARMANDO

R. PORTILLO.

DE A.GONIAS

Amo el tibio perfume de tu traje
con que el alma y sentido me conturbas,
y hasta el dru-frú&gt; del temblador encaje
sobre la gloria de tus regias curvas.

!dolo de las ausencias,
prior de melancolías,
que haces noches de los días
y de las noches demencias.

Amo también el roce acariciante
de tu trémula mano entre la mía,
si, al mismo tiempo, tu mirada amante
en mi alma enciende el luminar del día.

Tus congojosas violencias
tornan las horas sombrías,
ídolo de las ausencias,
prior de melancolías.

Bajo el toldo de luz de un sol radiante
que tiñe el cielo de escarlata y oro,
la cuadrilla-al rumor de inmenso coro desfila ante la turba delirante.
De pronto, entre el bullicio discordante,
suenan las notas del clarín sonoro,
y con ímpetu ciego parte el toro
á bregar en la lid, noble y pujante.
Llega el supremo trance, y el torero
brinda, empuñando el reluciente acero,
con vivo ardor . ...
En actitud serena
aguarda la frenética embestida,
y, cuando rueda el animal sin vida,
un ibrav..,! atronador vibra y resuena.

Raúl A. Esteva.

SUEÑO
DE ADA NEGRT.

Una vez yo soñaba.
Y vi una inmensa población: hermanos
sus hijos é inven:cible ella en el mundo:
virgen de rebeliones y tiranos.
Y nada era más santo y más jocundo
que tal amor entre hombres: toda gloria
de él emanaba y un ardor fecundo
De serena grandeza y de victoria ....
.. . ,¡Oh venturoso, oh libre, oh envidiado
pueblo sin tradición y sin historia,
á un porvenir de paz encaminado! ....
.... Una vez yo soñaba.
MANUEL S. PICHARDO.
Noviembre, 1908.

!LA MA)Q)!RJE. CillE.GA
- ¿Qué ruido es ese, Lucía?
¿Quién ha movido la puerta?
-Es .... el aire, madre mía,
Que está la ventana abierta.
-Ciérrala, porque ha tocado
La campana á la oración.
Niña, ¿no oíste? ¡Han sonado
Pasos en la habitación!
-Es .... . . que se ha puesto á enredar,
Madre, el travieso perrillo,
Y se divierte en saltar
Jugando con un ovillo ...
-Hija, acércate hacia mí¡
Tal vez el recelo influya;
Mas me parece que oí
Una voz que µo es la tuya. ,
Ven, acércate, Lucía¡
¡Niña! ¡niña! ¡Ay, Dios! ¿Qué es eso?
-Madre .. .. aquí estoy ..... ,
-[¡Juraría
Que había escuchado un beso!]
REMIGIO CAULA.

�682

EL MUNDO ILUSTRADO

683

EL MUNDO ILUSTRADO

se desea y se aprecia, que aprender á estimar
aquello que los demás juzgan valioso. Y al decir estas palabras, la linda caprichosa acariciaba
su brazalete favorito, que contenía dos ojos de
gato sin ningún valor&gt;.
Esta es la breve y graciosa historia que el autor
inglés pone en una de las páginas de su interesante obra¡ ¿acaso calumniará al bello sexo? Mis
amables lectoras responderán, á sí mismas, esta
pregunta.

00

LA MODISTA EN CASA
EXPLICACIONES PRACTICAS

CRONICA

1&lt;~I

ODOS los seres y las cosas tienen un
objeto determinado, 6, más bien dicho,
una misión que llenar¡ ·y de una mane,;¡..
ra admirable se encuentran dotados
unos y otros, con cualidades suficientes
para cumplir su destino. Aunque es cierto, y nadie puede dudarlo, que la mujer tiene en la vida
un papel muy importante, el cual varía de aspecto tanto como pueden variar las múltiples circunstancias en que suele encontrarse colocada,
convendrán sin dificultad, mis amables lectoras,
en asegurar que uno de esos objetos de primera
importancia, en la existencia femenina, es formar
el dulce atractivo, el principal encanto de las
personas que le rodean. Para alcanzar este alto
fin, no hay sacrificio interior 6 exterior á que la
mujer no se sujete con todo gusto¡ la sociedad y
la crítica desconocen, con mucha frecuencia, la
causa interna de estos sacrificios¡ se les ll3JI1an
esfuerzos de vanidad y fragilidades de espíritus
débiles¡ se les considera como un culto ridículo
del amor propio y aun llegan á ponderar, casi de
un modo ofensivo, el constante cuidado y la preocupación del bello sexo por aparecer siempre de
un modo agradable. Pero si los críticos fuesen un
poco más piadosos y sinceros, encontrarían bien
pronto la causa secreta y determinante que obliga
á la mujer á pensar constantemente en el arreglo
de su persona, pues teniendo un exterior grato á
la vista, que es la primera é indispensable aceptación, ya será posible después manifestar los más
exquisitos encantos del espíritu, las más delicadas flores de los &lt;jardines interiores&gt;, cultivadas
quizá á duras penas¡ regadas, en muchas ocasiones,
con silenciosas lágrimas, y desconocidas innumerables veces, ocultas como están, en el secreto
santuario de algunos corazones.
La mujer necesitaba de un auxilio oportuno y
eficaz para que secundase sus incesantes y á veces penosos esfuerzos¡ pocos ha encontrado en la
sociedad para ser ayudada moralmente¡ mas en lo
exterior, el arte, la industria y el comercio, combinándose armoniosamente en provecho suyo y
del embellecimiento femenino, ha contribuido
siempre á los caprichos y exigencias de la Moda,
multiplicando sus creaciones y refinando, cada
vez más, el gusto y la comodidad de los arhculos
de lujo y de confort. Diremos hoy algo á nuestras
amables lectoras sobre las novedades que trae la
presente estación para los sombreros de las damas.
Como puede considerarse que estamos en pleno
invierno, á causa de lo riguroso del frío se ha
marcado ya el carácter definitivo en los nuevos
modelos. Antes de señalar algunos de éstos, es
conveniente fijar la atención en importantes observaciones de un orden completamente general.
El sombrero tiene una influencia directa, tanto
sobre la belleza del rostro, como sobre el conjunto del atavío femenino.
Vemos, en efecto, muy hermos:is mujeres desmerecer mucho en el aspecto de su toilette, á causa del mediano 6 mal gusto que han tenido para
elegir sus sombreros, y en cambio otras, infinitamente menos favorecidas por la Naturaleza, ofrecen un delicioso conjunto, provenido de la gracia
que el sombrero les presta. Es bien sabido el decisivo efecto de los peidados sobre el encanto del
rostro¡ pero en seguida debe considerarse, como
muy importante, el capítulo de los sombreros, y
una de las circunstancias que ha de tenerse en
cuenta es la de saber adaptarlos al tipo y á la
edad, El sombrero, en efecto, debe tender á exagerar las cualidades del tipo y atenuar los defectos de éste, á menos que se tenga la excéntrica
idea de formarse una fisonomía demasiado original y ponderar, así, el rasgo característico del rostro, á fin de ponerlo de relieve. Mas éste es, ciertamente, un procedimiento bastante escabroso,
en el cual no pueden tener buen éxito sino algunas mujeres muy seguras de su belleza, y que
gustan de subyugar á su fantasía y á su capricho
las severas leyes de la Moda. Una mujer discreta
y de buen gusto,. que no desea atraer so?re ella
demasiada atención, debe atenerse á lo dicho anteriormente. Llévense, por consi,~uiente, sombr¿ros que pongan de relieve las cualidades del rostro y o::ulten hábilmente los defectos de éste. L:is

jovencitas de dieciséis á dieciocho años pueden
preferir los sombreros de atrevida forma, que descubren del todo el rostro y caen un poco sobre la
nuca, pues una tez suave y joven debe dejarse
admirar en su deslumbrante frescura. Por tanto,
las formas levantadas por el frente serán las indicadas en este caso¡ y como adornos propios, vienen en los modelos de invierno abullonados de
seda liberty 6 algunas rosas, las que de gasa en
e~tío y de tafeta en otoño, serán, en invierno, de
ricos terciopelos en tonos salientes y vi vos.
No es posible menos que lamentar la intransigencia de la Moda que impone á las mujeres jóvenes el uso de la monumental capelina. Las dimensiones de los sombreros de invierno son, de
verdad, exageradas¡ algunos miden un metro diez
centímetros de circunferencia¡ la forma es monótona y sin variedad, muy plana y rodeada de
bandas torcidas de terciopelo 6 seda. A veces se
adornan con una sencilla corona de grandes flores
de terciopelo. Hay mujeres á quien&amp;$ estos sombreros hacen aparecer deliciosas, y existen, en
cambio, rostros que no pueden soportarlos sin
desmerecer notablemente. Las señoras de alguna
edad, si tienen la fortuna de conservar su tez
fresca y sonrosada y la flexibilidad de su talle,
pueden verse muy elegantes con grandes sombreros de fieltro ó terciopelo negro, algo inclinados
por el frente. La toca debe ádoptarse solamente
por las personas de mayor edad, y se lleva en
terciopelos de tonos obscuros y discretos, que encuadran perfectamente el rostro. Aun cuando estos detalles parecen minucioso~ y sin aparente
importancia, mis lectoras comprenderán que, en
realidad, la tienen muy grande, y disculparán, sin
duda, que les haya hablado tan largamente en ese
sentido.

MARGARITA.

*

EL BUEN GUSTO PARA LA ELECCION
DE LOS_GUANTES

OS guantes son una parte muy importante
del atavío femenino, porque están constantemente expuestos á las miradas. Cuántas
~
...__ _.,,. veces uu lindo traje no luce, pues la
persona que lo lleva no conoce las reglas, por de•
cir así. que se necesitan para usar guantes con propiedad.
En primer lugar, deben excluirse de ellos los colores llamati vos, como verde, rosa, azul y rojo.
El café rojizo obscuro puede usarse en invierno¡
el plomo, café y negro siempre se ven bien cuando se llevan trajes obscuros. El color blanco rara
vez se ve impropio¡ h&gt;s colores de paja y gris
perla se han considerado muy elegantes este año,
así como los de cuero en tonos claros. Nunca será
de buen gusto, ni propio, usar guantes de otros colores que los ya mencionados. Si el traje es obscuro, como verde, azul marino 6 guinda, deberán
usarse guantes de colores discretos como gris, café 6 negro. S i es blanco ó de color claro, solamente se verán bien los guantes blancos, color de paja ó perla. Los guantes de color café sirven para
todos los trajes de estilo sastre¡ pero no se ven
muy ell1gantes sino cuando el traje es del mismo
color. Los guantes negros no deben usarse con los
trajes escotados, porque los vuelven sombríos, ni
con los vestidos de telas ligeras, blancos 6 muy
claros, que son la nota dominante del verano.
Los de color de paja y gris perla se llevan mucho, actualmente, con trajes claros. Los vestidos
blancos requieren siempre guantes del mismo color. El matiz plomo 6 gris obscuro no está muy
aceptado en los guantes de última moda, y cuando se usan es, por lo regular, con trajes de estilo
sastre, negros ó grises de cualquier estilo.
Debe tomarse en consideración, no sólo el color de los guantes, sino también su calidad. Los
de seda y los de hilo nunca son elegantes, y sólo
deben llevarse en las mañanas con trajes de lino
6 de algodón, en color blanco 6 beige. Son muy
cómodos para salir á hacer compras; pero mu y impropios para nacer visitas. Para éstas se usan de
cabritilla 6 piel de Suecia. También se llevan los
de gamuza, que son muy cómodos durante el verano, pues son muy fre~cos y tienen la venfaja

de poderse lavar en casa. Vienen en dos colores,
el suyo propio y blancos¡ los primeros se han
usado mucho este verano con trajes estilo sastre,
ya sean de paño 6 de lienzo, y con vestidos sencillos, propios para paseos en la mañana. Los
de piel de Suecia se usan siempre durante el es
tío, porque son más frescos que los de cabritilla.
Para estar correctamente vestida, deben usarse
en todo caso estos últimos¡ son caros, pero duran
mucho y hay gran facilidad para limpiarlos bien.
Las mujeres elegantes deben ser muy cuidadosas en el buen gusto que se requiere para elegir
sus guantes con discreción.

Cómo cortar el Corpiño
( 1"éause lasfiguras publicadas en rl nú111e,-o anterior)

FIGURA

8

Poned todavía más alfileres de cada lado.

FIGURA

11

Medid un trozo de muselina partiendo de la altura de la oreja hasta una cuarta más abajo de la
cintura, y cortadlo,

*

Caprichos Femeniles
Tomamos de una obra muy sugestiva, cuyo autor es inglés, las siguientes líneas, que tienen un
sentido más profundo del que aparece superficialmente, y tal vez interesen á nuestras lectoras.
&lt;Desearía saber, preguntaba una jovencita á un
sabio, por qué causa una mujer que tiene magníficas joyas con diamantes, perlas, esmeraldas y
rubíes prefiere, sobre todas éstas, un topacio amarillo cu yo color no le gusta, por cierto, y que no
siempre le queda bien al conjunto de su atavío.
Cuantas veces ha usado este topacio, ha tenido
que arrepentirse, porque se le cae 6 la lastima su
engarce¡ tiene algún disgusto, 6 por último, lo
pierde un día y no puede encontrarlo, á pesar de
todos los esfuerzos que para esto emplea.
&lt;Desde que no tiene el topacio, las otras piedras
preciosas, que solía admirar, pierden todo encanto ante sus ojos y no cesa de lamentar la pérdida
de su joya preferida.-Mira las brillantes luces que
despido- le dice el diamante¡-te vuelvo deslumbradora y envidiada¡ no me despecies.
-Soy suave y hermosa-le susurra la perla¡- cuando me tienes cerca de tu blanca piel, la acaricio y
la vuelvo más fresca y más bella: llévame contigo.- Teugo talento-dice la esmeralda¡-cuando me
usas, despierto tu ingenio; ¿por qué no me estimas ya?-Mi color de sangre da un brillo fulgente
á tu hermosa piel, haciéndola más tersa y suave
- le canta el rubí-y, sin embargo, no me quieres.
Todos los días hablan de esta manera sus joyas
á la mujer, que no les presta atención por estar
pensando en el feo topacio cuyo encanto aumenta para ella cada día¡ ¿por qué sucede esto, sabio?
preguntó la joven.
-&lt;La primera razón-contestó el sabio- existe
en que la mujer es una necia que ignora el valor
de las joyas que posee. La segunda es que el topacio es más necio todavía, pues no comprende la
ventaja de estar cerca de la piel suave y blanca
de la mujer, en V4'Z de permanecer olvidado en el
polvo del camino, 6 ser recogido por un extraño,
para quien es despreciable ó indiferente. Pero la
razón principal es que las cosas son más deseadas cuando se hallan fuera del alcance de aquel
que tanto las anhela¡ y también, porque el mundo
está lleno de necios, en los cuales no existen
ideas ni opiniones justas, sino caprichos irracionales&gt;.
No quedó satisfecha la joven con la respuesta
del sabio, y se puso á reflexionar. Después de un
rato, sacó estas conclusiones:
Indudablemente que si la mujer admiraba tanto su topacio, es porque no era un topacio sino
en la apariencia y, en realidad, era un diamante
raro, cuyo gran valor no escapó á su instinto femenino. No debía, sin embargo, haberle prodigado sus caricias y sus preferencias, pues por esto
llegó á fastidiarlo. Ni las joyas soportan tantas
mieles. Si la mujer llegara á encontrar su diamante amarillo, debería guardarlo en el fondo de
su alhajero y no demostrarle que lo prefería á
sus otras joyas¡ así el topacio apreciaría sus iavores.
- ¿Para qué pides mi opinión - repuso el sabiosi te atienes á la tuya? Esa mujer es probable
que no recobre su topacio, el cual estará muy
contento disfrutando su libertad, y al cabo del
tiempo se destruirá como toda materia¡ y entre
tanto, después que la mujer haya enrojecido sus
ojos por el continuo llorar, comenzará á encontrarle bellezas y encantos á algún zafiro que la
consolará, y no vol verá á acordarse del topacio.
- Nome convencen tus razones, sabio-contestó
lajoven;- sicmpre es más agradab!e poseer lo que

FIGURA

5

Extended la pieza y aplastad con los dedos la
costura, sin quitar los alfileres.
FIGURA

9

Cortad una espalda muy grande, mucho más de
lo que sea nec:-esario¡ esto con el objeto de que la
tela no estorbe al cortar bien el lado. Cortad ta mbién lo que sobre ( de aquí deberá sacarse el pe queño lado que se uneá la espalda), y trazad con
cuidado, la línea del hombro.
'

FIGURA

12

Colocad la muselina á la altura de la oreja (sin
apoyarla en el rostro). Y para que crucen los botones, dejad tres dedos más de tela partiendo del
centro del pecho.

tum~res¡ las de hoy no son favorables á ella. Los
medios de locomoción están de tal modo transformados, que ningún vehículo sería capaz, hoy
por hoy, de transportar ~se estorboso mueble.
Además, actualmente la muier es de trabajo como
el ~o~bre¡ lconcebís el martirio de una pobre
oficimsta cargando toco el día semejante peso y
es!orbando con sus dimensiones el paso de los demas? ·; .. Seria un absurdo, una cosa incalificable·
tendria que haber una revolución en toda form'
para hacer que la crinolina volviera á las cova~
chas obscuras &lt;le donde Miss Reed pretende sacarla hoy&gt;.
FIGURA 6

LA CRINOLINA

Pero no ha sido necesario llegar á tanto porque
la clientela de Miss Reed se ha declarado'. por esta sola vez, en rebeldía. Sus bellas y elegantes
c~ientes quieren los paños á la griega, las colas
bien largas como la de los pavos reales y las caderas esbeltas y aristocráticas. Y ha sid~ preciso
darlas gusto. Miss Reed, con profundo descontento, ha guardado las hojas sueltas,-quizás para
volver á s~carlas más tarde,- y no sin cierto desdén ha deJado correr la tijera por la línea recta
de la~ _largas y estrechas faldas. Ante todo hay
que vivir¡ l_a ley del_ pan se impone¡ y Miss Reed
no es. caprichosa, s_mo una mujercita razonable
que siempre está mirando la manera de traer novedade~ á su taller. Por esta vez fracasó en s
propósitos.
us

En días pasados, una modista de fama que impone
su gusto en la aristocracia de Nueva York tuvo la
audaz idea-porque audaz se puede ll~mar-de
pretender hacer revivir la muerta crinolina. En
hojas suelta~, elegantemente impresas y con grabados de primer orden, hizo el panedírico del ridículo accesorio femenino, pondera;do su belleza (?), y ~ca~ndo por llamarla tómoda y elegante.
Los periódicos de aquella ciudad combatieron
enérgicamente la idea de Miss Reed, con tanto
calor, ~omo si se tratase de asunto político. &lt;No
es _posible- decían- que á la exageración de los
pemados y de los sombreros de las damas se añada ahora el volumen de la crinolina no es posible. Cuando ésta se usaba, eran otras las cos-

Para demostrar hasta qué extremo llega la propaganda electoral Yla desenfrenada afición que se ha desarroltado en algunos medios, 11. los depones, se cuenta ue
un comité electoral presentaba 11. sus electores 11. M Rq
kln, candidato A la Cll.[!lara de los Comunes y
man eléctrico, en los siguientes términos: "Sportman
activo Y emprendedor, M. Raukin sufrió la fracturad
la nariz en un combate de box, se partió un dedo Ju~
gando al polo, se rompió una pierna en un partido d
foot-ball. Después de haber salido de la Unlversld ~
de Oxford, M. Raukin emprendió largos viajes. Hacaz!do la cabra montés, la cabra blanca, el oso blanco y 1
oso en la~ montanas Rocallosas. Cazó el bisonte en le
Malasia,"
a
Evidentemente todos estos eran tltulos mll.s que 50•
brados ....

Cortad una tira, al hilo del género, y m~didla
al tamaño del cuello.

FIGURA

10

Prended y colocad bien sobre el cuerpo el ped~zo que sobró de la espalda, y cortad, siguiendo
bien la línea, al derredor del brazo.
.....,,. ~ · - - ~ ~ .....~ .....,,. ~11':.i ii:!!.1111':.i ii:!!.11

FIGURA

7

Poned la costura en el centro y prended cada
lado con un alfiler, á fin de que no se mueva la
tela.

*

sptt

�FoT. Ftux,

DE

PAHís. - MonAS CAI•'.rnÉ.

TRAJE DE ·ÓALLE.-Confeccionado en sa.tín aiu l
marino. L a sobl'elalda se prolonga, por el frrnte.
hasta la orilla de la falda interiol' fol'mando un pico. L as mangas son de gasa fantaHía rn colo!' marfil; en la parte superior llern una sobremanga
guarnecida de soutache. Camisola de la misma gasa, ;y, á la orilla del escote, lleva una guarnición de
soutache, igual á la q ne tiene la sobremanga. _

FOT.

FÉLIX,

DE PARís. -

MODAS LAF ERRIE~tE.

TRAJE DE BAILE. - H echo ele velo azul cielo,
bordado de oro, con motivos ele seda gris perla.
E l lienzo delantero de la falda sube hacia el hombro, en donde se l'CCog·e en e·legantes pliegues.
Este lienzo rn sujeto, en el lado derecho del talle, por un elegante b1·oche arte nuern. El corselete es ele tela de oro con bordados realzados.

�-

EL MUNDO ll,USTRADO

ELIXIR SAIZ DE CARLOS.
Cura el 98 por 100 cte los enfermos del estómago é intestinos, demostrado en
15 años de éxitos constantes, y lo recetan los principales médicos de las cinco par=
tes del mundo. Ayuda á tas di~estiunes, abre el apetito, quita el dolor y todas las
mole~tias de la digestión y tonifica. Cura las acedías, aguas de boca, el dolor y ar•
dor de estómago, los vómitos, vértigo estomacal, dispepsia, indigestión, dilatación
y úlceras del estómago, bipercloridria, neurastenia gástrica, anemia y clorosis con
dispepsia, mareo de mar, flatulencias, etc.; suprime los cólicos, quita la diarrea y
disentería, fetidez de las deposiciones, el malestar y los gases y es antiséptico. Cura
las diarreas de los niños, incluso en la época del destete y dentición, hasta el punto
de restituir á la vida enfermos irremisiblemente perdidos. Vigoriza el estómago é
intestinos, la digestión se normaliza, el enfermo come más, digiere mejor y se nu·
tre, aumentando de peso si estaba enflaquecido.

'

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Gra~iella: _Doy á usted dos modelos pa-

ra tra¡e de mfia pequefia, á fin de que eli-

ja el que sea más de su gusto. Uno de
ellos es de cachemira liso en colores claros,

nerse una sefi. rita dE' veinte año&lt;; la collet de que usted me habla, teniendo solamente cuidado de usarla con un traje de
color discreto, pues con uno blanco ó muy
claro, harta muy mal efecto.

INDICACIONES A UNA SUSCRlTORA
Miml: En mi concepto no debe usted

}
eXíelente

al principio de tomarla. un/l vez C'ln,um1da deja gran tranquilidad y satisf.icc,ón
Intima, muy suficientes para equilibrar
prontamente todos los trastornos interiores, tan propios para dafiar la salud flsica y las facultades todas de una persona.
Si, como usted dice. desea que ta ayude
en esta situación dificil, le indicaré todo
lo que, en mi humilde juicio, debe hacer
para resolverse á tan dura determinación.

RESPUESTA
Airam: En nuestro número anterior se
publicó el modelo que se sirvió usted pedirme para traje de nifia.
Resptcto de la manera más propia de
ataviarla, me parece que estará muy elegante con dicho traje, sombrero blanco
adornado con plumas del mismo color, medias caladas de seda y zapatos bajos.
Los cabellos deben ir peinados igual al
figurin que dimos á usted, substituyendo
el lazo de listón obscuro por uno blanco.
(;uantes blancos de cabritilla. Con e~te
atavlo, la nina quedará elegantemente
arreglada para asistir á la ceremonia de
que usted me habla.

•

oCa f an¡a de esfa delicada (!;rve3 a es ur¡iversal, como lo prueban las. medallas
que }¡a oblenido en foOas las
€.rposiciones.

VARIAS RECETAS

con un bonito cuello de encaje. y un ampho corselete de red de seda igual al color del vestido.
'
El otro es de franela á cuadros, en colores medios, adornado con botones de
fantasla, pequefios volantes de seda ligera y treutilla. El canesú es de seda blanca
liberty.
PARA UNA SERORITA
Flor óe lis: Me parece que si puede po-

ream;1dar s~s relaciones con el joven que
tan 1mpres1onable se muestra á los encantos de otras amigas. No tema usted
empeorar en su enfermedad por la pena de
romper con ~sa persona á quien tanto
quiere; nada hace más dafio á una salud
delicada y á _un temperamento nervioso,
oue las contmuas luchas de corazón y la
debilidad para decidirse á tomar una resolución definitiva que, si bien hace sufrir

/\ ~

Chap: Las manchas de la cara desaparecen pronto empleando un ungüento de
harina de altramuces, hiel fresca de cabra,
zumo de limón y alumbre, mezclados en
cantidades iguales.
-Para preservar ta ropa de la polilla,
es conveniente sacarla al aire y al sol, ponerle después alcanfor en grano y envolverla en un género de lino. Las hQjas secas del tabaco, los granos de pimienta y
el almizcle, dan también buenos resultados para este objeto.
-Para quitar las espinillas de la cara
es muy eficaz ponerse un poco de glicerina mezclada con polvo de almidón.

La bebida de los hogares.
DOS MODELOS
Una su&lt;;critora: En esta sección verá
usted el modelo para traje de niña en el
géner~ que me indica. El adorno será muy
aprnp1ado de tiras bordadas ó encajes d~
bol1llo. Puede llevar cinturón ó banda de
seda anudada por detrás.
-El modelo de carpeta para piano vertical se hace en seda, cuyo color armonice
co~. _el de los muebles de la sala; y la guar111&lt; 101 puede ir de encaje mglés ó d~ bor(1,.Ju de aphcación.

La prefieren las familias

Si queréis tomar una buena Cerveza, pedid siempre

-

TOLUCA EXTRA

•

�r,

G88

EL MUNDO ILUSTRADO

La Turba, Fuente de Millones

Las Mejores
Gotas para
,
t ·
Curar la Tos
:
son Ias Gotas ·
. •_
del Pectoral~
de Cereza del
Dr. Ayer.

DE LA MULTITUD

*

Que han usado nuestra pre•
paración ó que la están usando
¡ en la actualidad jamás hemos
b'd d ·
'
h
La turba, material que cubre grandes to son los abonos, entre los cuales no hay
nada
mejor
que
tos
nitratos.
1 sa 1 o
e nmguno que no aya
extensiones de la tierra, habla sido conHasta
ahora
se
les
hacia
venir
de
Chile;
quedado
satisfecho
del
resultado.
•aderada, hasta hace poco tiempo, como algo desprovisto de todo valor; pero, gracias pero ante la amena~a de la desaparición No pretendemos nada que no
.
.
,
.
al reciente descubrimiento de un sabio de esos grandes criaderos, se produjo un
aulmico, el profesor Muntr., quien ha en- pánico en el mundo, el cual solo es com· haya sido ámphamente JUStificontrado la manera de extraer nitratos de parable co_n la alegria que ha causado el cado por la experiencia. Al rela turba, ésta se ha conve1tido en un ma- descubrimiento del profesor Muntz.
comendarl a á 1os enf ermos no
1
nantial de riquezas Incalculable, ~obre to•
.
tenemos
más que haoer referendo si tenemos en cuenta que se e~táu ago•**
tando los criaderos de nitrato en Chile,
cia
á
sus
mériLos. Se han obHablando con él acerca de esta cuestii n
los más vac;tos que se conocen en el
se
expresó
como
sigue:
tenido
grandes
curaciones y de
mundo.
-''Es verdad, hay una "cuestión de los seguro que se obtendrán muchas
El importante descubrimiento ha sido nitratos"
y
el
problema
se
presenta
con
explicado por su mismo descubrlior en cierto cerácter de agudez. El año de 1890 más. No hay y podemos a~eguuna entrevista con periodistas franceses. se pagaban diez y ocho francos por los cie11
rarlo honradamente, ningun okilos de nitratvs, y ahora valen veinticin4 *•
co y aun veintiocho. Esto quiere decir quP tro medicamento, que pueda em'"El número de comedores de pan. deda los nitratos se están agotando y que s~ plear~e con mayor fé y confianhace poco el célebre qulmico inglés Sir fin no está, quizás, muy remoto."
-'·He aqul porqué,señorprofesor, vue~- za. Alimenta y sostiene las .fuerWilliam Crookes. era de tre~cientos setenta millones en 1870. En 1895 era ya de tro procedimiento para extraer nitratos d zas del enfermo durante esos pequinientos diez y siete millones, y desde la turba está llamando tan justamente l. riodos en que falta el apetito
entonces sigue aumentando en la misma atención: ¿quisiera usted decirnos en qu,
y los alimentos no pueden diconsiste?"
proporción.
gerirse. Para evitar las falsificaciones ponemos esta marca de
fábrica en cada botella de }¡¡,

W

Setenta años atrás los médicos
usaron por primera vez el Pectoral
de Cereza del Dr. Ayer, y desde
entonces ha sido el remedio tipo
para la tos en todo el mundo. Millares de familias en Europa, Asia,
Africa y América guardan siempre
en su casa un frasco de esta medicina para poder usarla en cualquier
caso imprevisto de urgencia. El

Pectoral de Cereza
del Dr. Ayer
domina los esfuerzos espasmódicos
del toser, alivia la congestión de la
garganta, calma la inflamación de
los tubos bronquiales é impide que
la afección interese los pulmones.
lfay muchos substitutos é imi•
taciones. Cerciórese de que sr.
obtiene el Pectoral de Cereza
"del DR. /\ VER." (No contiene

alcohol ni veneno)
C111/,r fr"sro n.&lt;IP»fa la fórmula en z,,
1·or,llrttr,. 1'1·,·f¡u11t,. ,,Mnt a su. ,nP(liNJ
fo ,¡uP opinu &lt;1'-1 J•ecturnl tle Cm•ez&lt;t ,kl
/J1•. Ayer,

Prepnrado por el DR. J. C. AYER y CIA.,
LowE'll, Maas.• E. U. de A,
1

Embellece en

1

Una Noche
Yo misma me quité las arrugas en tres
noches con un remedio casero descubierto
por mi, después de haberme cansado de
consultar médicos esiiecialistas, usar
cold
creams y someterme •a. so ¡&gt;a," f acia
· 1es
.
sm el m:nor resultado.
.
La senora A. Sáncbez, me escribe:
'' Es el único remedio eu el mundo que
r¡,almente extirpa las arrugas y el único
digno de recomendarse.''
'
La señorita E. L Vazquez d'ce·
''M
1
.

·

_

, •

.•

.~

hace parecer ve)nt! anos m~s J?ven.
Co~ gusto enviare detalles. a qu_1rn me
los pida, absolutamente gratis. Mi señas
son: fü•len Sanborn, Dept. 2204, Cleveland, Ohio, E. U. de A.
Antes i!e facilitar informes con res·
pecto á mi procedimiento, se me ha de
prometer absoluto secreto para protej~r
mis intereses. No se hará el menor caso
á quiene~ busquen satisfa.cPT una mera
curiosidad.

l:.xplolac:1ó11 ele una ~ul,trera en Chile.

"Ya hoy no se llega á producir montai'las de trigo mas que decuplicando el pojer de producción de la tierra por medio
de los nitrato~ Pero ¿qué se hará dentro
de cincuenta años, cuando se hayan agot~do las grandes salit;eras de Chile? Lleg irá el hambre, á menos que la ciencia
11aya encontrado, de aqul para entonces, la
manera d~ produc1f, nitratos artiticiales en
gran
cantidad
Pues
bien, la....
ciencia ha hecho ese des1cubrimiento, y hay que confesar quepo
cos tienen tanta importancia desde mu(hos
puntos de vista.
Las plantas tienen necesidad de los ni• rat'l°'! lo• _que se hallan abundantemente en
la tierra, SU!-o ralees los extraen de donde
to, encuentran; pero llfga un momento en
q 1e ~e agttao, y entoncts hay que devolver á la tierra to que ha perdid~; para es-

-"El procedimlentoqueyo,°en colaboración con M. Laine, he encontrado para la
fabricación de los nitratos, no es más que
una imitación de la Naturaleza. La mayor
parte de los nitratos que existen en la tie·
rra son obra de microbios.
"SI: loi. nitratos de que viven las plan·
tas son fabricados por los microbios de
cierta clase que pululan en las capas su·
perficia1es de la tierra. Estos microbios
qulmicos s~ben atacar, trabajar, fermen·
tar toda clase de detritus y desechos, tales como hojas secas y substancias orgánicas que se depositan sobre el suelo.
'·Lo 11ue es verdaderamente notable, es
que estos microbios, en sus tareas, han
simplificado el trabajo dividiéndolo. Cuando una cuadrilla, por decirlo ac;I, de estos
microbios quimicos ha convertido gran
parte de estos desechos en sales amonia-

"Preparación de Wampole" y
nin ella ninguna es legítima. Es
tan sabt·o.;.1, como la miel y contiene los principios nutritivos y
curativos del Aceite de Bacalao
Puro, que extraemos de los hígados frescos del bacalao, con
Jarabe de Hipofosfitos Compuesto, Malta y Cerezo Silvestre.
Tomada antes de las comidas,
aumenta el apetito, ayuda á la
dige3ti.'.m, y vuelve ..í. los placeres
y tareas del mundo á muchos
· perdido ya toda esquo l1abian
p-3ranza. "El Profesor Adrian
de Uaray, dice; C.:&gt;n buen éxito
1c U3ado la Preparación de Wampole en los Anémicos, Cloróticos, Palúdicos, en la neurastenia
y en otras enfermedades que deJ·an al or!?:anismo débil y la san~
gro empobrecida, y los enfermos
se han vigorizado y aumentado
en peso." En todas las Boticas

¡

ESPECIFICOS VETERINARIO&amp;
DEL DP..HUMPHRF.YS

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PARA CURAR, Á

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CURA

A.A. FIEBRES, Congestiones, Inflama•
cioncs.

B.3 . .AFECCIONES DE LOS TEN-

DONES Y JJLUSCULOS, espar•

e.e.

avanes reumatismo.

ENFEIWEDA.DES DE LAS
GLANDULA.S.
D.D, ENFERMEDADES ORIGINADAS POR LOS VERMES.
E,E. .AFECCIONES DE LAS YIAS
.RESPIR.A'l.'QRIA.S.
COLICOS, dolores de vientre diar,

"°.F.

rea, disentería.
1 -....C, HEllIORRA.GIAS O FLUJOS

DE SANGRE, y evita el aborto.

H.H. ENFERMEDADES -DE LA.
1,1.

J.K.

OIUNA. y de los lUNONES.
ENFE:JHIEDA.DES DE U
1'IEL, sarna roña.
ENFERMEDADES ORIGINAD.AS por indigestiones.

UNG1IBNTO VETERINARIO PARA OASOOS
PARA USO EXTERNO.
cl~eri°!'i~ef~':;-:¡;1nc1pales boticas y guarni•
El Manual del Dr. Humphreyg ('196 páginas),
oobre las enfermedades de los animo les y moda
de curarlas, se da gratis, pldese á su boticario,

HIJMPHREYS' MEDICINE CO,,
Extracción de turba en los yacimientos.

t:or, William ~ Anu Sts,.

NEW YORK.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1751956&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=&amp;isbn=</text>
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                    <text>l

UNDO LUSTRADO

Registrado como a rticulo !le segunda c lase, en 3 de Noviembre rle 1894.-Impreso en papel de las Fé.bricas de San Rafael.

Año XV-Tomo 11

México, 29 de Noviembre de 1908

Sr. General Pablo Rocha y Portu, Veterano de las Guerras de Reforma é Intervención,
·¡· e n Gua n a juato el 19 del actual.

Número 22

�EL MUNDO ILUSTRADO

698

l!:L MUNDO ILUSTRAlJO

!Dfur~foric:

Cabe :todavía admitir variedad entre la
línea recta y la curva; pero es que el análisis de la forma no ha sido suficiente. La líDirector, Dr. Luis:Lara y Pardo.
nea, recta ó curva, no es más que agreg·ación de puntos, y éstos, como hace un rato
Gerente General,
las unidades, son todos idénticos.
Si de la forma pasamos á la materia, las
ALFONSO E. BRAVO.
cosas parecen pasar de otro modo J', en rigor, pasan lo mismo. Como la cantidad en
OFICINAS:
unidades y la forma en puntos, la materia
Calle de Alfara número 9, Mb1co, D. F. Apartado posacaba
por resolverse en átomos; ,r sobre
tal 2.570. -Teléfonos: Erlcsson, 1476.
Compañía Telefónica, 471.
que cada átomo es idéntico á los demás en
cada substancia, cuando se comparan los de
.
un!l ~u~stancia__con los &lt;le otra, tQdo.s res11lPRECIOS DE SUBSCRIPCIÓN:
tan ser pu1·os y simples centros de energía,
En la O!udad .. .. .. .. .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . $ 1.25
lo que los reduce á una desesperante uniEn los Estados,.......... ..... . . . . . . . . . . . . . . . . 1.50
En el Extranjero,.. .... . . . . . . .. . . . . . . . . . . . 2.00
formidad,
NÚMEROS SUELTOS:
No tanto, podrá respondérsénos, p01·que
En la Oapltal. ........................... $0,8.'S cs.
las
fuerzas son muchas y distintas y ya eso
En los Estados.... .. . .. .. .............. $0.50 cs.
constituye variedad.
No ha,r tal cosa. Los físicos han demostrado la unidad de todas las fuerzas; calor,
luz, electricidad, energía mecánica, todo es
lo mismo: vibración del éter, y los químicos
no están lejos cll' proba!' la unidad de In
materia; todo lo explican unos por el calor,
Dijo el poeta:
otros por la electricidad, antes de mucho
todo será radiación, y ,,oJvemos á caer, de
l'lle pe1· f1•opo 1xu·ia,· natura é Ú&lt;'llrt
lo mtHtiple y lo vario, en lo uno .\' enlomoy aparentemente tuvo razón.
nótono.
La Naturaleza es, en efecto, multiforme .,T
Las estructuras vh·ientes, tan disímbolas,
multicolora. Es incontable la variedad ele
ofrecen todas la misma particularidad: eslos seres é innumerable la di\·ersidad de
tar compuestas de tejidos; y al consuelo de
los fenómenos.
encontrar la ,·ariedad siquiera sea en las maEn el cielo: astros, nubes, meteoros, arnifestaciones de la \'ida, sigue el desengaño
coiris· en la tierra: flores, aves, montañas,
de arnriguar que los tejidos están todos
laO'OS ' ríos. Y ni un astro se parece á otro
compuestos de celdillas, y que éstas, á su
astro: ni una nube á otra nube, ni un sér á
vez, seg·ún reza la histología ultramicroscóotro sér.
pica, están también compuestas de celdillas,
Aun tratándose de las mismas especies de
;r éstas, seguramente, de otras, hasta que
cosas cada una difiere de las otras. No hay
se llegue, cosa indudable, á establecer que,
ni uo; rocas, ni dos árboles, ni dos hombres
como toda la materia, están compuestas, en
i!roales. Cada sér, individualmente considedefinitiva, &lt;le átomos que son centros idénr:do ofrece caracteres que le son propios
ticos de producción de una fuerza única,
y qu~ el resto de sus semejantes no presencualquiera qu~ ella sea.
ta. Entre dos gemelos median diferencias
Levantemos la vista al cielo. Su bellez'.l.
profundas y no median menos entre dos moes espléndida y su variedad inagotable. Las
nedas salidas del mismo troquel.
constelaciones se agrupan en tiguras capriDesde el átomo hasta el astro, desde la
chosas ,r disímbolas que los griegos compaceldilla hasta el hombre, desde el aduar
raron á diversos seres; cruzan, de tiempo en
hasta la sociedad, cada cosa es diferente
tiempo, bólidos luminosos; aparecen, de tarde las demás cosas y la variedad de todas
de en t:1rcle, astros caudales que ciñen coellas es inagotable.
rona y arrastran manto; una vaga niebla,
Los días se suceden, dicen los franceses,
pol rnl'e&lt;la de estrellas, la Vía Láctea, forma
y no se parecen; ni las demás cosas taro poco.
al Universo un cinturón degasaconstelada.
Pero ésto, que es evidente, sintéticamenPues bien: todo eso no es más que la rete, deja de serlo analítica1:11ente.
petición de una misma cosa y, en rigor, una
Las cantidades son legión y lo son tamcosa única: centros de atracción, de luz y de
bién los números que las representan. Mecalor, alrededor de los cuales giran planetas
dian abismos entre las decenas, los millares
seguidos de satélites en órbitas idénticas,
y los millones. La cantidad, en su desensegún las mismas leyes, y movidos por una
volvimiento, llena el infinito y es intermisola fuerza.
nable en grandeza como en pequeñez.
Eso, repetido testarudamente millones de
Ahora bien, la cantidad, analizada, deja
veces, eso es el cielo; y toda esa sucesión de
de ser varia para hacerse una. Toda cifra,
sistemas planetarios forma un solo c:)njunpor O'rande que se la suponga ó por insigto: la Vía Láctea.
nific:nte que se la considere, es tan sólo
Dondequiera que volvemos la vista, si
conjunto de unidades. Y estas unidades son
la simple contemplación nos revela en el
idénticas, invariables, siempre las mismas,
cielo y en la tierra una variedad infinita, el
cualquiera que sea el total que formen.
análisis nos hace caer en la más pesada moEsto hadaexclamaráSelgas: &lt;Parece innotonía.
creíble que se llame público á un simple
La ciencia no hace más que demoler la
conjunto de particulares&gt;.
labor del arte; .Y tan lo han comprendido así
Lo mismo la forma. Un sólido es un
los artistas, que, no pudiendo dejar de paamontonamiento de planos, dispuestos unos
g·ar tributo á la unidad, que es monotonía,
sobre otros, como las páginas de un libro.
han maniobrado hábilmente, héchose de
Serán en número tan intinito como se q uiealiados en las filas enemigas, é incorporado,
ra · pero todos son idénticos. Podrá alegará las reglas del arte, la de la unidad, á pesar
se 'que los planos constitutivos de un cubo,
de ser tan terrible enemiga de la variedad.
sus tajadas ó rebanadas, que diríamos en
La ciencia, entre tanto, sigue su trabajo
lenO'uaje vulgar, son diferentes de los que
de zapa y presentando á la Naturaleza en
for~n una pirámide triangular ó un prissu único y verdadero aspecto de monótona
ma exagonal, demos por caso. Pero en el
variedad.
fondo no es así y un análisis más profundo
lo demuestra.
En efecto, si un cubo es un amontonamiento de planos cuadrados JT un tetraedro
lo es de planos triangulares, como quiera
que todo plano no es más que un conjunto
de líneas, la pretendida diferencia se evapora y la monotonía &lt;le la línea suhsiste.

--

MONOTONA VARIEDAD

Crónica Científica
ESCULTURAS DE LUZ

O que sigue pudiera llamarse: "La fotogra.
fía para los ciegos." Antes, cuando se hablaba de fotografía y de retratos á un cie•
- - - - - - go de nacimiento, seguro que esto no
despertaba en su imaginación una idea precisa.
Un pobre sér que nunca ha visto nada, no podía
formarse una idea de lo que es la imagen. Sin
embargo, e~ I!robal]le que se ppeda desperta¡~n
él vagas analogías, puesto que, disponiendo del
tacto, puede conocer la forma, puede leer en un
libro con caracteres realzados, recorrer el contorno de una estatua y tener conciencia de él.
Por lo tanto, si se llega á obtener una fotografía con un relieve tangible, se habrá logrado una
fotografía para los ciegos. De esta manera, un sér
desheredado de la luz podrá conservar, y, por decirlo así, volver á ver, de alguna manera que no
sea por la memoria, la figura de los seres amados
y perdidos, sobre la cual ha pasado, durante toda
su vida, sus dedos para que se saturen de la forma, como si fueran otras tantas miradas.
A primera vista esto parece imposible; una magia irrealizable: ifijar los relieves de los cuerpos
por medio de la fotoquimia! Sin embargo, el señor
Baese, de Florencia, acaba de descubrir la fotoescultura.
Y no es el primero que intenta la solución del
problema; ya un francés, Francisco Willeme, había hecho algunas estatuitas y algunos bustos de
·fotografía directa de los modelos vi vos; pero su
procedimiento era demasiado complicado, y á pe•
sar de las modificaciones que le hizo su autor, fué
prácticamente inaplicable.
Después M. Barbichon, miembro de la sociedad
fotográfica de Francia, basándose en los trabajos
de Fox Talbot, y el sabio Alfonso Poitevin, llegaron á hacer fotografías en relieve, fundándose
en las propiedades de la gelatina bicromatada.
Estas propiedades son las siguientes:
H-Se hace más ó menos insoluble en su espesor, según la intensidad de la luz que la ha heri•
do é impresionado.
2:i--Puesta en el agua fría, no se infla en los lugares que han experimentado la acción de la luz,
mientras que las otras, por el contrario, afectan
un relieve considerable.
Las pruebas obtenidas por M. Barbichon sufrie·
ron una suerte muy curiosa cuando las quiso pre•
sentar á un salón de arte: en el salón de fotografía se las rehusaron como esculturas y en el de escultura se las rehusaron por ser fotografías, La
manipulación de este procedimiento era sumamente complicada y exigía una gran habilidad de
parte del operador, y, por lo tanto, no hizo mejor
fortuna que su antecesor.
El procedimiento que acaba de ser inventado
por el señor Baese es mucho más sencillo; pero,
para llegar á serlo, se ha teniJo que vencer grandes dificultades. Para darnos una idea de él examinemos un clisé fotográfico. Notaremos que los
blancos 'y los negros forman matices esfumados,
cuyas graduaciones no se relacionan tanto con la
plástica del sujeto como con los colores de sus
ropas y de la luz que recibe.
Si proyectamos esta negativa sobre una capa de
gelatina bicromatada, la cual sometemos en seguida al inflamento por medio del agua fría, obtendremos el mayor relieve en las partes obscuras y
el menor en las claras. Obtendremos, por lo tanto,
un relieve completamente falso, puesto que el color de un vestido puede modificarlo más ó menos.
Un saco blanco no dará ningún relieve, y un corpiño negro dará, en cambio, un relieve considerable.
No se obtendría mejor resultado con un original de un solo color, tal como una estatua ó un
bajorrelieve. En efecto, la luz no se repartiría sobre ese original, según la mayor ó menor distancia de sus diversas partes, al centro de iluminación. Esto depende de que un rayo luminoso que
tenga una sección de un centímetro cuadrado, por
ejemplo, que caiga sobre una superficie perpendicular á su dirección, iluminará con mucha más
intensidad que si cae sobre un plano inclinado;
en este último caso, iluminará mayor extensión,
pero con menor intensidad.
Por lo tanto, la iluminación de un modelo es
independiente de su relieve, y sólo tendrá relación con la mayor ó menor inclinación. de los diferentes planos que lo forman, ¿Cómo obtener
una fotografía en la que el claro obscuro no dependa de los colores ni de las sombras?
El señor Baese ideó colocar, entre el modelo y
la lámpara que lo ilumina, un prisma de vidrio
coloreado, el cual absorbe más ó menos luz, según el espesor que ésta atraviesa. La fotografía
obtenida con esta iluminación es muy defectuosa
en razón de las degradaciones de la luz, que están
muy atenuadas por la interposición del prisma.
El clisé obtenido presenta, además, los defectos enumerados antes, debidos á la absorción de
la luz por los colores y á la inclinación de las
diferentes partes del modelo.

SRITA. JOSEFINA VILLASEil"OR.

SRITA. ADELA VJGNON.

Reinas del concurso de Simpatía, abierto por el Sr. Nicolás Caamaño en Orizaba,

I/uminaci6n del teatro de Culiacán en las recientes fiestas en honor del Sr. General Cañedo.
Entonces1 lo que hay que hacer, es obtener otro
clisé, en el que las partes que recibían menos luz,
sean las que reciban más y viceversa. Comparando las dos negativas, notaremos que las degradaciones de luz, aunque muy debilitadas, se ~alla1;
en sentido inverso, y que los defectos debidos a
la inclinación de los planos y á la absorción de
la luz, se encuentran también invertidos.
La imagen positiva que se obtiene por medio
de un clisé negativo, no es, como todo el_ mundo
lo sabe, más que una inversión del negativo; por
lo tanto se comprende bien que, teniendo los dos
negativ~s que hemos obtenido, l?s m~smos defectos de degradación, pero en sentido inverso, los
positivos que se obt~ngan de el!os ten~rán defectos iguales y en sentido contrario también.
Sobreponiendo los dos positivos d~ m_anera.que
las figuras coincidan, lo que no es difícil, puesto
que las dos placas han sido tomadas desde el mismo punto y el sujeto no se ha movido, veremos
que las dos placas no forman más que una sola,
en la que las degradaciones de _luz se neu~rali~an,
lo mismo que los defectos debidos á la inclinación de los planos.

Quien haya seguido con atención esta ligera reseña, comprenderá que ~i se expone debajo de esta placa doble una placa de gelatina bicromatada
y luel(o se somete á un h.Lño de agua fría, se obtendrá una fotografía ~n relieve, muy J&gt;erfecta, del
sujeto. Tan fácil así es; pero no se le había ocurrido á nadie.
Lo que hemos reseñado son las operaciones que
.::onstituyeron el procedimiento primitivo; pero
éste ha sido modificado notablemente, y ahora el
aparato del señor Baese hace el trabajo, de una
manera automática, en todas sus faces. Con su
aparato perfeccionado espera el inventor obtener,
dentro de poco, no sólo relieves, sino estatuas
completas de los sujetos.
Se comprenden todas las aplicaciones á que está llamado el nuevo invento. Además de sus usos
artísticos, que serán infinitos, para reproducciones
de exactitud matemática no habrá nada que lo supere. Y si juntamos al nuevo invento con la fotografía de colores, sólo faltará que la diosa Venus
conceda la vida á las estatuas, como á Galatea, para obtener reproducciones perfectamente humanas.

SRA. CARMEN GONZÁLEZ DE SERRATO.

Contraieron matrimonio en Guanajuato
el 19 de los corrientes,

�UNA VIDA DE GLORIA
Y DE

SUFRIMIENTOS
ACE pocos meses dos periodistas franceses, para satisfacer
su curiosidad personal -y-con
protesta de absoluta reserva,
hicieron val'ias preguntas á
las principales personalidades
de estos tiempos. Les preguntaron quién es, según ellas, el
poeta más grande, el más gran pintor, el más grande
de los músicos, el más grande entre los novelistas y el más grande de los sabios que han existido.
Después, y como interrogación final: ¿Quién de
todos estos genios sintetiza mejor á los demás?
El resultado de este interrogatorio fué el siguiente:
El poeta más grande, Víctor Hugo.
El músico más grande, Beethovep.
El pintor más grande, Rembrandt.
El novelista más grande, Balzac.
El más grande hombre de ciencia, BaS'ón.
Por fin, el superhombre entre todos estos superhombres, designado por· una enorme mayoría de
99 voces, fué Beethoven.
No pretendemos explicará nuestros lectores, en
un artículo, á un hombre que sintetiza á todos los
genios superiores del muudo: sería una tarea demasiado difícil. Vamos sólo á trazar algunos de
los princ ipales episodios de una existencia maónífica y dolorosa, soportada con tanta nobleza by
estoicismo. M. Romaiu Rolland ponía estas palabras al fin de la hermosa y artística biografía que
escribió del gran artista: «Reanimemos, á 'ejemplo suyo, la fe del hombre en la vida y en el
hombre&gt;.
Empezaremos por la parte física, por 11sa cabeza
admirable que ha sido inmortalizada por tantos
pintores y escultores; una frente amplia y pote¡¡-

'

te, los misnios oj os luminosos que admiraron los
conteniporáneÓ§ .de Balzac -én el autor de la «Comedia Humana&gt;. Una expresión potente y, esparcidas por toda la cara, esa tristeza soberana, esa
melancolía altiva de los desgraciados y de los no
comprendidos.
·
En su juventud tuvo algunas veleidades de elcgaucia;se le vi ó caracolear por el &lt;Prater» en Vie-

na, llevar medias negras
y ponerse polvo. Más tarde, las tempestades de su
vida, la pobreza, el trabajo, barrieron estas preocupaciones. Salí a s in
sombrero, con una barba
de varios días y una melena salvaje, vestido con un saco y un pantalón de piel de cabra, Cuando lo veían pasar los muchachos, gritaban. «¡Mira! ahí va
Robinsón Crusoe&gt;. Y las gentes niayores se
burlaban del loco. Es inútil hablar aquí de
los frutos de la colosal labor de Beethoven. ¿ Quién
no se hl\ estremecido al escul=har la ~Appass.ionata&gt;
y á todos los pianos del mundo cantando y repitiendo la canción inmortal de la &lt;Sonata al claro
de Luna?&gt; Por otra parte, la vida explica la
obra y es tan interesante como angustioso ver á
esta última floreciente de gloria y de obras maestras, á pesar di: }as contrarie4ades de la otra.
Beethoven nac;ió el 16 de Diciembre de 1770,
en Bonna, ceréa de Colonia, de un padre alcohólico y de úna madre tuberculosa: Este detalle es
necesario: explica las múltiples cargas que pesaron,
como la fatalidad, sobre esta existencia de hombre; explica 1a·sordera gue sobrevino al músico
á los veintiséis' años de su edad.
El padre quiso saéar alguna ventaja de su hijo
desde que éste llegó á la edacf de cuatro años. Se
le exhibía como pequeño prodigio, después de una
preparación intensa que consistía en sentar al niño frente á su clavicordio y hacerlo tocar hasta
que le salía la sangre por las. y emas de los dedos.
A los once años formaba parte de la orquesta del
teatro; á los trece, era organista; á los diez y siete,
jefe de familia, pues ;.suruíaJa responsabilidad de
la educación de sus dos hermanos menores.
Iniciación en la v ida, primeros éxitos, primer
dinero ganado, que reanima al neófito.
· «Por ejemplo, escribía él á Wegler con una ingenuidad exquisita, veo á un amigo que se halla
en la indigencia; si el estado d e mi bolsa no me
permite auxiliarlo en seguida, no tengo más que

~:~~ia,yf\_

L'.1 Lcg-,tei6n m~xican:i l'n Tokio ocupa una casa propiedad de nuestro Gobierno ue co · t' ·
·
·
11
ml'ntc sl' aii:i pi i~1·on los terrenos de la residencia de nuestro representante y se adq~i~·ió 'un ~~1
e~?1otgo de a&lt;lmi_racif • H?cicntefías ele ese Jar&lt;lrn, que debemos á la amabilidad del Rr. D. Federico Gamboa tiubsecreta11.-o do
i~.
amlosen csdta P, ana fotogTalectores una idea ele lo pintm·esco del sitio.
'
'
e e acwnes, as que arnn á nuestros

�702

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ítU8T!U1)0

sentarme á mi mesa de trabajo, y en poco tiempo
lo he sacado de apuros. Ya ves que esto es en•
cantador&gt;.
Aquí tenemos que mencionar la catástrofe más
espantosa de su vida: En 1796, á la edad de veintiséis años, Beethoven se quedó sordo, El doctor
Klotz-Forest, que examinó el caso desde el punto de vista médico, declaró que el mal tenía su
origen en una afección ~eneral hereditaria. Diagnosticó un catarro de las trompas de Eustaquio,
catarro que se tranformó, en 1799, en una otitis
media aguda que pasó al estado de otitis catarral
crónica. Para componer su mú~ica se servía el
desgraciado de una varilla de madera, una de cuyas extremidades colocaba en la caja del piano y
la otra entre sus dientes; así oía, ó casi oía.
Léanse estas cartas, en las que Beethoven se
confiesa:
&lt;Mi querido, mi bueno, mi afectuoso Amenda:
tu Beethoven es profundamente desgraciado. Sabe
que la parte más noble de mi sér, mi oido, ha bajado mucho. Ya ea la época en que nos hallábamos juntos experimentaba síntomas del mal y los
ocultaba; pero desde entoaces esto ha empeorado
mucho. ¿Curaré? Lo espero, naturalmente, pero
muy poco¡ estas enfermedades son incurables.
¡Cuán tristemente debo vivir, evitar todo lo que
amo y que me es querido, y esto en un mundo
tan miserable, tan egoísta! ¡En.qué triste resignación tengo que refugiarme! Sia duda que me he
propuesto sobreponerme á todos estos males¡ pero
¿cómo me será posible esto?&gt;
A otra persona escribía lo siguiente:
&lt;En el teatro ten,go que ponerme junto á la orquesta para oir algo de lo que dice el actor. No
oigo los sonidos altos de los instrumentos, ni de
las voces, si me coloco un poco lejos. Cuando se
me habla en voz baja, apenas percibo, y cuando
se me grita, no lo puedo soportar .... Muy á menudo he maldecido mi existencia. Plutarco me ha
enseñado la resignación. Quiero, siempre que esto me sea posible, desafiar mi destino¡ pero hay
momentos en mi vida en los que me siento como
la criatura más miserable de Dios ..... ,¡Resigna•
ciónl ¡qué recurso tan triste! y, sin_ embargo, es el
único que me queda&gt;.
Todas las sensaciones, todas las tristezas, todos
los dolores físicos ó morales de un hombre como
éste, debían tener un eco artístico; el de esta catástrofe fué la &lt;Sonata Patética&gt;. Pero lo que es
admirable, es que, después de semejante prueba,
todavía el maestro haya podido cantar la alegría
con la exuberante juventud de algunas de sus
obras.
Un hombre como él debía preocuparse por los
inmensos acontecimientos que se desarrollaban
en esos momentos en Francia: la Revolución, la
epopeya napoleónica. Beethoven era republicano¡
se sabe que la&lt;Sinfonía Heroica&gt; foé escrita para
Bonaparte. El manuscrito primitivo lleva este título: &lt;Buonaparte&gt;. Cuando Beethoven tuvo noticia de la coronación de Napoleón, montó en cólera: &lt;¡Entonces no es más que un hombre como
los demás!&gt; exclamó; rompió la dedicatoria y escribió: &lt;Sinfonía Heroica ..... . para celebrar el
recuerdo de un hombre grande&gt;.
&lt;Romano revolucionario, espectro de Plutarco,
escribe M. Romain Rolland, soñaba en una repÚ·
blica heroica, fundada por el dios de la victoria:
el primer cónsul; y, golpe tras golpe, forjó la
«Sinfonía Heroica, Buonaparte&gt; y el final de la
&lt;Sinfonía en Do menor&gt;, Primera música verdader.\mente revolucionaria¡ el alma de la época vive
en ella con la intensidad y la pureza que tienen
los grandes acontecimientos en las grandes almas
solitarias, cuyas impresiones no son debilitadas
por el toque de la realidad. La figura de Beethoven aparece nimbada con los reflejos de estas gue•
rras épicas. Se ven por todas partes, quizás sin
intención, en las obras de ese período: en la obertura de Coriolau, donde se siente soplar las tempestades; en el &lt;Cuarto Quatuor,&gt; op 18, cuya primera parte tiene tanta semejanza con la obertura
citada, en la &lt;Sonata Appassionatta, op. 57&gt;, de la
que Bismarck decía: &lt;Si la oyera á menudo, sería
siempre muy valiente ...... &gt;
En Mayo de 1806, Beethoven se enamoró de Teresa de Brunswick. He aquí en qué palabras tan
deliciosas habla ella del acontecimiento:
&lt;Un domingo por la tarde, dice, después de comer á la luz de la luna, Beethoven se sentó al
piano. Al principio paseó su mano por el teclado.
&lt;Francisco y yo sabemos lo que significa esto.
Así preludiaba él siempre. Después hirió algunos
acordes sobre las notas bajas, y, lentamente, con
una solemnidad misteriosa, tocó un canto de Sebastián Bach: &lt;Si quieres darme tu corazón, que
sea al principio en secreto, y que nadie pueda
adivinar nuestro pensamiento común&gt;. Mi madre
y el cura se habían dormido; mi hermano, de pie
delante de mí, miraba; y yo, á quien su canto y
su mirada penetraban, sentí la vida en su plenitud. Al día siguiente por la mañana nos encontramos en el parque. El me dijo: &lt;Estoy escribiendo una ópera. La principal figura está en mí,
delante de mí, por tedas partes adonde voy, en
todas partes en donde estoy, Nunca me he sentido á tal altura. Todo es luz, pureza, claridad. Hasta ahora me parecía al niño ese de los cuentos de
hadas que va recogiendo los guijarros, sin ver las
flores que crecen en su camino&gt;.
Por uno de esos misterios frecuentes en las

existencias tan azarosas, á merced de vientos tan
contrarios, el matrimonio no se llevó á cabo. ¿Por
qué? Nunca se supo. Lo cierto es que Beethoven
amó hasta su último suspiro á Terei;a Brunswick,
y ésta amó á Beethoven hasta su muerte.
En 1810 volvió, pues, á su soledad, Soledad altiva é independiente. Aquí tenemos que hacer
lugar á una anécdota célebre, que probará que en
este sérel carácter estaba á la altura del genio. De
una carta del maestro tomamos las siguientes líneas:
&lt;Los reyes y los príncipes pueden hacer profesores y consejeros secretos; pueden colmarlos de
títulos y de condecoraciones¡ pero no pueden hacer grandes hombres, espfritus que se eleven sobre el fango del mund,o¡ y cuando se juntan dos
hombres como yo yGoethe, esos señores deben sentir nuestra grandeza. Ayer encontramos á nuestro paso á toda la familia imperial, La vimos de
lejos. Goethe se separó de mí para colocarse á un
lado del camino. Le dije todo lo que me vino á
la boca, sin obtener ningún resultado. Entonces
me aseguré el sombrero en la cabeza, abotoné mi
levita y me interné, con los brazos por la espalda, en medio de los grupos más compactos. Los
príncipes y los cortesanos hicieron reverencias;
el duque Rodolfo se quitó el sombrero para saludarme; la señora emperatriz fué la primera que
me saludó. Para divertirme, observé el paso de
la procesión por delante de Goethe. Se colocó á la
orilla del camino, profundamente inclinado, con
su sombrero en la mano. Después lo regañé y se
lo eché en cara¡ no le perdoné nada .... &gt;
Estos accesos de independencia fueron tachados de salvajismo. A pesar de todo, la gloria del
maestro crecía: en 1814 fué citado como una gloria europea en el congreso de Viena. Después vinieron las horas malas. Tres ricos señores se habían comprometido á servirle una renta de cuatro
mil florines á condición de que no saliera de Viena: no pudieron cumplir su compromiso. La sordera se hizo completa. En 1822 pidió que se le
permitiera dirigir el ensayo general de &lt;Fidelio&gt;,
y como no oía nada de lo que pasaba en el foro,
llevó á los cantantes y á la orquesta á un fracaso. Dos años más tarde, el 7 de Mayo de 1824, dirigía la «Sinfonía con coros&gt; ó más bien como dice el programa: tomaba parte en la dirección del
concierto, y no oía nada del ruido que se hacía
en la sala aclamándolo, no se llegó á dar cuenta
de ello sino cuando una de las cantantes lo tomó
de la mano y lo volvió de cara al público para
que viera á todo el mundo de pie y agitando pañuelos y sombreros, y aplaudía frenéticamente.
Cuando quería tocar suavemente las teclas, no sonaban, acariciaba el silencio ....
Estaba urgido por necesidades de dinero, atormentado por procesos, por cuidados domésticos.
Para colmo de desgracia, amaba apasionadamente
á su sobrino Carlos y éste le pagó con la más negra de las ingratitudes y le ocasionó inquietudes
y sufrimientos incontables. En medio de estas
pruebas, de esta vida mediana, conoció el admirable triunfo de la &lt;novena sinfonía&gt;, tocada delante de un público tan entusiasta que Beethoven
se desmayó de emoción. A partir de este momento, su alma indomable se habituó al sufrimiento.
No por ello trabajó menos bien, sostenido por
una ironía amarga, un desprecio intenso. Cada
día se enfermaba más, sufrió la ictericia, y después contrajo una pleuresía durante un viaje que
hizo á Viena para ver á su sobrino. Cuando llegó,
pidió á éste que le fuera á buscar un médico; el
sobrino se olvidó de ello y el médico llegó demasiado tarde. Beethoven, atacado de congestión
pulmonar y de cirrosis atrófica de Laenec ( enfermedad del hígado), se acostó, para no levantarse
más, en un lecho donde el desgraciado era comido por las chinches.
No había en la casa un centavo para pagar médico, medicinas ó alimentos. La sociedad filarmónica de Londres, por medio de un adelanto de
dos mil quinientos francos, contribuyó para endulzar en algo sus últimos momentos. Después
de haber sufrido tres operaciones, Beethoven expiró durante una tempestad, en medio de los relámpagos. Fué un extrañe quien le cerró los ojos.
Así murió, á la edad de cincuenta y siete años,
aquel á quien el sufragio de los artistas debía designar, ochenta años más tarde, aomo una de las
glorias más grandes de la humanidad.
H. D.

♦
LA GANCION DEL GONDOLERO
UNA JOYA MUSICAL

Llamamos la atención de nuestras lectoras, especialmente, sobre la página musical que acom•
paña á este número. Es, sin disputa, una de las
más inspiradas composiciones de Méndelssohn.
Su ejecución no ofrece dificultades serias y su
efecto es verdaderamente admirable. A propósito
de ella, circula una anécdota que pasa por ser verídica. Dícese que esta melodía fué improvisada
en un paseo nocturno por los canales de Venecia.
El compositor no acertaba á terminar esta página
cuando, precisamente en esos momentos, un reloj

cercano dió las tres. Y casualmente el tono de la
campana estaba perfectamente de acuerdo con el
tono de la composición. El compositor encontró
esta coincidencia muy de su gusto y puso fin á la
página musical con tres notas graves, imitando
las de la campana.

Las Traducciones de Versos

DEMachado
ZAYAS ha traducido los Trofeos de Heredia y
las obras completas de Verlaine. Estas son las novedades literarias. Me encuentro, ante las pastas invioladas de estas versiones, como
ante puertas misteriosas de una ciudad tal vez sacrílega y réproba, y no me atrevo á entrar ....
Siempre una traducción inspira primero recelo
y después desencanto, cuando no indignación.
¿Por qué la cólera divina de la leyenda estrujó
las lenguas de los insensatos de Babel con un horrible divorcio y marcó, con la discordia eterna,
el verbo de los hombres? ¿Por qué mató la voz
común de aquella generación soberbia y audaz, la
igual corriente que fluía por las gargantas, bañando á todos en una música de solidaridad y de comunión armoniosa?
Un grupo hizo más ríspido, más agrio aquel
lenguaje fraternal y único; otro lo relajó y diluyó en flojas cadencias; otro lo estranguló con sordos y roncos gluteos . ... Y nació, desde entonces,
esa necesidad molesta, el traductor.
El traductor, sociológicamente, es una de las
muchas fuerzas que unen á los pueblos en la Civilización, que no tiene fronteras¡ pero desde el
punto de vista del Arte, siempre serán las traducciones (salvo algún intento logrado providencialmente) tapices vistos por el revés, en que apenas se adivina el dibujo y el color entre los hilos
de la trama torpe y grosera, según el símil de Cervantes.
¿Pasará sobre estos versos castellanos que tengo á la vista el estremecimiento de lujuria y el
misticismo enfermo de Verlaine, la loca y vaga
abstracción de sus &lt;Romanzas sin palabras&gt; y la
burla divinade su&lt;Sagesse?&gt; Y el librodeDeZayas nos traerá al herrero heroico que concentró,
en cada uno de sus versos lapidarios, una epopeya salvaje ó el gesto enorme del mar ó el grito
pánico de los bosques, como cabe un gigante en
un plafón pequeño, combinando sabiamente la disposición de su escorzo? ¿Estará en este libro el
estro de Heredia, del cincelador que arrancó á la
forma, en lucha brava, sus trofeos sonoros y rutilantes?
El recuerdo de &lt;Las Flores del Mal&gt;, traducidas
por Eduardo Marquina, de esa impúdica versión
del poeta doliente y maldito, me separa de estas
nuevas traducciones. ¡Cómo en la pluma de Marquina, quizá mercenaria de un editor codicioso,
se convierte el resplandor sombrío y los acres
perfumes y el canto vibrante y nervioso del autor de &lt;La Carroña&gt;, en frase llana y pesada, en
hipérbaton de clicM, en versificación desabrida y
ripiosa!
Y es que la palabra tiene un valor insustituible en idioma distinto del que es su fuente. No
sólo el espíritu, lo inmaterial, lo inaprensible, lo
alado, es épico, lfrico, didáctico, dulce, grave ó
terrible, ingenuo ó irónico, sino también lo son
, los vocablos, los metros, las rimas, las letras, los
acentos, misteriosamente onomatopéyicos de los
giros más secretos del alma¡ hasta la vacilación ó
la firmeza con que se escribe, hasta el papel que
aparece limpio y terso ó con manchas de tinta y
manchas de llanto, todo es la obra íntegra, viva,
palpitante.
Una traducción es como el &lt;homúnculos&gt; que
quiso hacer el físico de la Edad Media, fabricando admirablemente celdillas, tejidos, nervios, sangre ( de acuerdo con fórmulas químicas, como el
traductor fabrica su obra de acuerdo con el Diccionario) y construyó una asombrosa maquinaria
humana, un hombre artificial, en quien estaban
obedecidas rigurosamente todas las fórmulas y,
sin embargo, no se movía, ni amaba, ni odiaba, ni
pensaba.
Y á pesar de que me atraen sobre mi mesa estos
libros sugestivos y acicalados, con su marca &lt;Vien
de paraitre&gt;, su olor fresco y su brillo satinado y
flamante, 110 los leo, y á la luz de mi bujía compañera, tomo la vieja edición verleniana de Vanier,
la sacudo del polvo y, acomodado en mi sillón,
destapo el frasco que contiene intocable la gris
melancolía del Pouvre Lelien, y leo una vez más:

703

••••
Glosando los carteles de Arbeu, para entresacar
la nota culminante y dar con ella cuenta en estas
líneas, sólo resaltan, á mis ojos, las tres geniales
creaciones de Borrás: &lt;Tierra Baja&gt;, &lt;El Místico&gt;
Y &lt;Los Yiejos&gt;¡ tríptico glorioso que pone al actor espanol, no á la cabeza de los actores iberos
sino más alto que ellos y al frente de todos lo~
artistas de fama universal.
Ermete Zaconi- á quien Borrás, con modestia,
llam~ maestrn- no posee mayores facultades que
este msuperable actor español, de gesto vario, de
acción llana y de voz rica, afinada en todas las
gamas. Su observación penetra en todos los detalles, hasta en fruslerías inconsideradas, y de ella
hace Borrás derroche pródigo en sus interpretaciones.
Allí están el Bautista de &lt;Buena Gente&gt;¡ el Menelich de &lt;Tierra Baja&gt;¡ el padre Ramón de &lt;El
Místico&gt;, y el Juan, el viejo atáxico del &lt;chef d'oeuvre&gt; de Iglesias, todos espíritus di versos entre sí
que el actor catalán repuja con el damasquinado
de su orfebrería.
Alrededor de estas estupendas creaciones giran, como satélites, todas las otras: &lt;Juan José&gt;,
«Mala Raza&gt;, &lt;El Adversario&gt;, que nos inundan
de luz el alma; pero es luz refleja, luz de luna, no
la transverberación directa del sol, como en aquellas que en nuestros jardines contemplativos hace brotar todas las flores de nuestra admiración.
La empresa ha comprendido tal diferencia de
luminosidades, y por eso, en los carteles, abundan
las repeticiones. De ahí que nada nuevo pueda
anotar en estas líneas, con excepción de «La Divina Palabra&gt;, de Linares Ri vas, y que paso por
alto por ser, como las otras, luz de luna.

***
En el &lt;Virginia Fábregas&gt; celebró su función
de beneficio el actor Cardona.
Dos grandes atractivos presentaba el programa:
un estreno de los Quintero: &lt;Las de Caín&gt;, y el
monólogo de Copée: &lt;La Huelga de los Herrer.:&gt;s&gt;,
recitado por Borrás.
Esto último fué la mejor impresión que se llevó el público aquella noche. Borrás puso toda su
alma, todo su gran espíritu vibrante en la recitación de los sonoros versos que tradujera Catarineu, y la ovación unánime, aclamadora, resonó como un nuevo y alto triunfo del prodigioso actor.
En cuanto al estreno de &lt;Las de Caín&gt;, diré mi
impresión:
La nueva comedia de los hermanos Quintero,
que no es comedia, sino un sainete en tres actos,
es un hijo anémico, de esos encantadores de la
gracia, deformado y endeble por la fecundidad
pasmosa de sus padres.
Viendo sus obras anteriores, no sabe uno qué
pensar de esos magos del ingenio.
¿Son coloristas nada más?
¿Son sus obras exclusivamente la traslación de
la vida al teatro?
¿No tienen más fin que el de entretenernos con
su fina gracia y re~ocijarnos con su campanilleo
sonoro?

••••
¿Las fábulas que crean tienen moraleja?
·
¿Q son lirismos que encantan sin más
fin que el de encantar?
En todas sus obras hay poesía¡ ¿pero
hay tendencia en ellas?
Sí. Los Quintero son los médicos del
espíritu español. Atentos á los males de
ese pueblo suyo, que tanto quieren, para
cada dol?r que le descubren, para cada
nueva tristeza que le notan, tienen siempre dispuesta medicina: la gotita de miel
para los labios secos, el perfumado aceite para las heridas laceradas.
Así, por ejemplo, en la oleada aventurera, en ese sacudimiento caballeresco
que agitó á España á fines del pasado siglo, los Quintero crearon como un calmante, como un rocío para aquella ~ed,
la encantadora sátira de &lt;Los Galeotes•
que fué sabrosa medicina para aqueÍ
acerbo mal, contagioso y endémico.
Más tarde cayó sobre el espíritu visionario de ese pueblo, todo ardor, la
pesante angustia de sentirse triste, de
creerse decadente, de llorar, y llorar y
llorar.
Y los doctores Quin tero, auscultando
este nuevo mal, esta terrible anemia que
con.sumía las energías de su patria, le
aplicaron, como remedio, su divina comedia &lt;El Genio Alegre&gt;, que con su repiqueteo sonoro, con su coloración ardiente, con su invasión luminosa como
la de un nuevo día, inyectó vida y sangre á todos los espíritus sombríos, regando en todos ellos el evangelio sublime
con que cierran su obra: &lt;Lo mejor de
la vida es la vida misma. Alegrémonos
de haber nacido&gt;.
Poco después, como_uncollar finísimo, ~
como una mancuerna Joyante, fabricó su
ingenio esa nota patriótica, toda poesía,
que l~amaron &lt;La Patria Chica&gt;, y que
fué, sm duda, una conciliación para los
"Imperio," famosa "danseuse que ha debutado"
espíritus separatistas.
en el Principal.
Así.' los Quintero s~n, algo más que
coloristas: son unos psicologos intensos,
benefactores del Arte, del Pueblo y de la Patria.
y hasta falsos. Un primer acto enorme, cuyo final
Ellos saben poner siempre, en las aflicciones un
- ~e :1P!a_uso-lo mata la salida sosa de un persoconsuelo; en las fatigas, un descanso¡ y cu~ndo
naJe muhl; un segundo acto maestro y un tercer
menos pueden poner, como en &lt;Las de Caín» unacto obligado. He aquí el resumen.
tan las bocas de miel, que fabrican en los ;icos
La obra, para mí, fué un desencanto.
panales de su gracia inagotable y fresca. Por eso
En la interpretación, tomando en cuenta que
yo veo en los Quintero algo más que al retratista
la obra f~é puesta en cuatro días, pudimos notar
algo_~s que al pintor. Veo en ellos la mano qu;
un plausible esfuerzo en todos, teniendo por nuesacancia, la palabra que consuela, la mirada piadosa.
tra parte que poner un poquito de imaginación
fªra resta~ edades en algunas de las hijas del seSu~ obra~ son intensas, aunque las vistan de
nor &lt;!_e Cam, entre las cuales merecieron aplauso
sencille,z. Tienen la profundidad de un mar y nos
la senora Fábregas y la señorita Cancino, quien
llevan a flote y contemplando el cielo.
tuvo escenas muy bien comprenditlas.
Po~,eso los he desconocido en su última proA esta representación pusieron realce los actoduccion, donde no han puesto más que gracia
res Galé, Vásquez y Mutio, que tuvieron á su car•
sin ahondar, sin bucear como en sus otras obras'.
go los personajes más visibles del flamante saine&lt;Las de Caín&gt; entretiene divierte hace reirte. En resumen: todos con deseos de agradar aunpero no deja en el alma esa' huella de perfum¡
que algunos no lo consiguieron. Se aplaudió únicon que nos penetra su labor de rosas.
camente el buen deseo.
Un asunto trivial, expresado en tipos grotescos
Anoche ha de haberse celebrado el beneficio de
la señora Fábregas con las obras &lt;Magda&gt; y &lt;La
F~erza Bruta&gt;; _esta última escrita para dicha actriz por D. Jacmto Benavente.

***
. La Colonia am~ricana, que con frecuencia orgamza repres~taciones po.r aficionados, acaba de
~ar una muy mteresante, y que resultó divertidís~ma, en el ~eatro &lt;VirginiaFábregas&gt;. Se represento la comedia «Are you a mason&gt;, ante un público formado
lo ~~ ~ranado de la Colonia, que
hall~ la obra diverhdtsima y á los intérpretes excepcionalmente correctos.

Pº:

LORELEY.

Obediencia.
- Juan, cierra la puerta de la azotea¡ el viento
está terrible.
- Pero mamá . . ... .
- No me gusta que me hagas observaciones· ¡cierra la puerta!
'
- -Pero es que . . ..
-Te ordeno que cierres esa puerta sin decir
una palabra más.

Je fais souvent ce reve etrange et penetrant
D'une femme inconnue et que j'aime et que m'aime,
Et qui n'est, chaque fois, ni tout á fait la meme
Ni tout á fait une autre, et m'aime et me compred.
WILHEIM MEISTER,

~. D~sp~é~ · d~ i~· ·t~~p~~t~d; la· ~~ff~~ ·~mpezó á
,.. ouscar á su hermana Luisa.
Juan contestó inmediatamente:
-Está en la azotea, mamá.
0

Borrás en "El Mfstico," una de las piezas en que ray a á mayor altura,

•

�EL MUNDO ILUSTRADO

704

C3oloc¡uio

D

de

ORA ISABEL DE VARGAS se
llamaba la Priora y Doña Catalina de Salazar se llamaba la
Observante. En religión, Sor
María del Divino Amor la una
y Sor María del Amor Hermoso la otra. Entrambas á dos,
elegida~ de la celeste gracia,
dechados de virtud y edificación de todos.
Era la hora en que, terminada la refacción postrera, tenían aquellas buenas descalzas, según la
regla de la Orden, el tiempo de su recreo vespertino. En la huerta, las novicias, como blancas palomas, nmníanse bajo los cipreses y la inspección de su directora. Las profesas paseaban emparejadas bajo el largo emparrado qu_e bordea la
tapia, y la Priora y la Observ3:nte deJaban transcurrir su rato de reposo en la celda rectoral, que
estaba en el segundo piso del convente., y desde
cuyas ventanas percibíanse, de un lado, la huerta
conventual y la llanura del campoy, del otro, las
calles de la villa. Era una tarde amena, escondíase un sol propicio á las jácaras y no á las elegías,
y finábase un día veraniego, caliente, dorado y
alegre como el vino castellano de Rueda.
-Dígame VuestraReverencia, madre-comenzó
diciendo la Observante:-¿deberé confesar, como
pecado, el haberme despojado del cilicio estos días?
Fray Diego es tan escrupuloso.
-Hermana-contestó la Priora,- esta es falta
menor si seguís cuidando de la mortificación del
espíritu.
O.-iAy! el enemigo me acecha.
P.- Será tal vez el pícaro demonio de las burlas.
O.- No, madre, es el peor de los demonios. El
del recuerdo.
A esto la Priora santiguóse y dijo:
- El cándido Cordero de Dios nos acompañe.
O.-Madre: vos fuisteis gran letrada en el siglo.
Y recuerdo que la santa madre y el santo padre
Fray Juan de la Cruz teníanos en grande estima
y os ponderaban con extremo.
P.-Vanidades de la tierra, mi hija. Eso no añoraremos más, y Dios sea servido.
Y las manos abaciales movían las gruesas cuentas del rosario, que sonaban unas con otras como
tablillas de lazarina.
O.-1Ay, madre, feliz vos! Diréos que he tenido
antinoche un conato de disipación. Dióme el intento de escribir unas glosas.

la Priora y la

P.-¿Glosas de qué y á quién? Místicas y di vinas, por de contado.
O. - No lofueran y cortara mis manos,Reverencia. Pero, ¡ay! que mientras las escribía, vinieron
fantasmas del siglo á visitarme.
. .
P. - Hermana: tornad á vuestro cuerpo el c1hcio. Diez años ha que vivo en esta santa casa, y
diez años ha que escribí mis últim..&gt;s versos.
O.-¿Son esos que en papel amarillento ya, Y
con tinta que pierde la color, vi el otro día?
.P- (Con cierto sobresalto).-¿Dónde. m1 hermana?
O.-Entre las hojas del Libro de Morfo Egipciaca, q ne me hicisteis merced de prestarme.
P.-¡Ah!
O.-Placiéronme, y los recuerdo. Titúlanse, veréis: El blanco rosal que se deshoja.
P.-(Entre una sonrisa y un suspiro).-Es verdad. Un soneto.
O.-Os mostraré que me lo sé hasta el fin. Es•
cuchad si es así. (Detiénese un punto, toma me•
moria, y con suave y reposada voz comienza á
recitar):
Mi corazón es un rosal florido,
Un frondoso rosal de blancas flores:
Vos lo sabéis muy bien, que habéis cogido
De sus últimas rosas las mejores.

Si una bárbara mano le menea,
Su flor responde al enemigo gesto.
Cuando alguien con guijarros me apedrea,
Con pedrea de rosas le contesto.
Pero, ¡ay! pobre rosal de triste suerte,
Entre la vida y vos, sois más que el fuerte
Vendaval de las furias repentinas.
Y como vais crueles, deshojando
Sus flores poco á poco, van quedando
Solamente en sus ramas las espinas.
Y terminando la Observante su declamación,
quedaron las dos en silencio y con los ojos humillados.
P.-¡Ay, hermana! Soy ahora yo quien doblará
sus cilicios. Es cierto que el demonio del recuerdo ha hecho presa de vos.
O.-Pero, madre, pues que de diez años á esta
parte no habéis vuelto á escribir ....
La Priora, como enojada con tales discursos, cogió al azar un Eucologio de sobre el bufetillo con-

ICI. MUNDO lLUBTRAOO

705

{)6servanfe.

Vistas de Nuestro País

tiguo, y comenzó á leer ó á fingi~ como ~ue leía.
La Observante, para imitarla, cogió del mismo lugar un libr&lt;&gt; de horas. Y quiso tal_ vez el pícaro
demonio de las burlas que lo abriese por donde
había un blanco papel, en cuya cabecera, con tinta que se veía fresca y reciente, estaba escrito:
Soneto.
Advirtiólo la despierta Sor María del Divino
Amor, y dijo al punto:
-- Véis que como los años ha hecho borrosa la
lectura del que sabéis, tomé partido de trasladarle á ese nuf.vo papel.
La Observante no quiso ser indiscreta para inquirir si ciertamente trataba de copiar aquellos
antiguos y doliente~ versos de ~el~ncol_ia, 6_ de
escribir otros nuevos, fruto de ulltma msp1ración. Pero aunque lo hubiese querido, hubiera sido inútil, porque en esto sonó el grav~ tintineo
de una campana que anunciaba que el hempo del
recreo había dado fin, y por entre los senderos
del huerto, bordeados de boj y de romero, tornaban á la casa las novicias como un blanco rebaño, y las madres graves pasaban del emparrado al
claustro bajo ya silenciosas, porque la parleta había concluido.
La Observante no tuvo más remedio que abandonar el libro de horas, porque la Prelada había
salido de la celda, y avanzando por la galería,
que ya la luna ,acarici~ba, marchaba _c~n ~eposado
y triste andar a la capilla, para pres1d1r a las buenas religiosas en la oración nocturna.
PEDRO DE RÉPIDE.

*
IMI~~li@]P)@Iln~©lIID@l$)

YANORAMA GENERAL DEL PUERTO DE MAZATLÁN

--~
-

:.,

.'

.

EL BALCON
A ti linda lectora que me lees-y perdona que
te tut~e, en gracia de la costumb~e;-á ti, que ahora derramas la mirada de tus OJOS sobre estas líneas que trazó la mano de obscuro cronista, va dedicado este artículo.
y o de ti sé que amas las cosas pequeñas, las
cosas frágiles. .Por eso á H1 ~n est~s _días de periodismo noticiero, de pohhca fastidiosa, de tur•
badoras finanzas, se acogen los poetas. Tú, con
protectora mano, has acariciado
sus ensueños¡ tú, con atención que
en devota raya, aliviaste sus cuitas y congojas. En la atmósfera
suave, transparente de tu budoir,
si eres rica¡ ó en el rincón íntimo, encantadoramente dulce de
tu sala modesta, si á la clase me•
dia estás afiliada¡ ó en el taller,
durante el anhelado descanso, si
pobre naciste, has recorrido con
deleite las páginas que, en prosa
ó en rima, habláronte del sol, del
amor, de las flores, de todas las
cosas bellas que vinieron á teñir
de rosa las horas grises, ó levantaron una punta del velo que oculta la eterna realidad y el eterno
misterio .... ¿Qué extraño es, pues,
que se te consagre, de vez en cuan•
do, el comentario de lo frívolo, y
el cronista, pluma en mano, vuelva hacia ti también los cansados
ojos, y hable de algo que trascien•
da á ilusión y te sea, de consiguiente, grato?
Es quizá á la tarde, durante la
siesta, junto á ta balcón, cuando
lees esta revista, que no parece
sino que está hecha para tu regalo
y solaz. Todo en la casa respira
silencio. Todo duerme con el sueño reparador del día. Acaso lleguen á tus oídos rumores de fregoteo, allá, en la cocina, que, por con•
traste, te harán más apetecible la
delicada faena de leer que te has
impuesto. Acaso un gozquecillo
travieso juguetee en la alfombra
solicitando, con sus monerías, el
premio de tus miradas. Pero tú
no despegas las pupilas de los renglones de apretada lectura¡ de los
grabados que te transmiten, plásticamente, la sensación de la vida
metropolitana¡ de las ilustraciones y dibujos ejecutados con pri•
mor¡ y hasta-¿por qué no decirlo,
aunque peque de vanidoso?-de
esta crónica que aún no te dice
nada prometiéndote mucho.

EL ASTILLERO DE MAZATLÁN DURANTE UNAS REGATAS.

Un soplo de aire estremece las cortinas. De la
calle ascienden débiles ruidos: ya es el transeúnte endomingado que va de paseo, á festejar el día
de fiesta, después de las rudas ó monótonas tareas
de la semana, andando calles, encarcelándose en
teatros, ó yendo al campo á respirar la pura bri•
sa¡ ya el carruaje que remonta la vía al trote largo de sus caballos¡ ya el feo automóvil, símbolo
de nuestros años de industrialismo, que avanza
dejando una estela de ingratos olores.
Ahora abandonas sobre tus rodillas la historia~
da página. Ahora te distraes y fijas la mirada, ya
que no en la calle, en el balcón, no lejf's del cual
te encuentras. Y es ahora también cuando yo te
pido que me escuches-no atreviéndome á hacer•
lo antes por no apartarte de tu entretenimiento
en los ratos de ocio,- y pienses cuanto te sea po•
sible pensar acerca de eso que junto á ti tienes,
del balcón nada menos, que es el tema del presente artículo.
Adivino que sonríes.-¿Cómo-dirás,-para discurrir sobre el balcón es para lo que este cronista, que el diablo confunda, nos ha espe_tado tal
prólogo y dicho tantas lindezas que no vienen al
caso?
Y o te ruego, sin embargo, que no adelantes tu
fallo. ¿Has reflexionado por ventura alguna vez
en lo que el balcón significa, y en lo que el balcón representa, hoy como ayer, mañana como hoy,
según dijo uno de tus favoritos?-Yo creo que
sí· y aun me atrevo á suponer que al balcón de~s, pese á tus papás-muy señores míos- horas
inolvidables.
José Ingegnieros-un señor de nutrida ciencia
que quizá no conozcas-ha dicho, refiriéndose á
su visita á una vetusta y venerable casa que hasta ha poco existía en Verona y que inmortalizó
Shakespeare, que la humanidad agradecida debe
de consagrar monumentos á los amantes célebres
que han honrado al amor: á Romeo y Julieta, á
Eloísa y Abelardo, á Laura y Petrarca, á Dante y
Beatriz .... El amor engrandece el alma humana,
dándola celeste apariencia¡ al amor se deben muchas de las conquistas de la humanidad, en las
ciencias en las artes y en la vida; el amor lo ennoblece todo, lo embellece todo y todo lo di viniza, hasta cuando se debate en el fango, como ocurrió con el caballero de Grieux y Manón, ó con
la dichosa Dama de las Camelias, pór otro nombre Margarita Gauthier, que enterneció á nuestras abuelas y todavía sigue enterneciéndonos á
nosotros, sin que podamos remediarlo¡ y el amor,
finalmente, así en las ficciones de los artistas como en la realidad viva, es algo precioso, algo semejante á la copa sagrada del Graal, que estamos
en la obligación de glorificar con el mármol.
Y si el psiquiatra argentino es de opinión que
se levante un monumento al amor, yo propondría
que en ese monumento, si posible fuese, se enal-

teciera al balcón-elemento el más útil de que el
amor se ha valido para clavar sus dardos,-por
medio del bajorrelieve.
Porque el balcón-y aquí entra lo serio, querida y ha poco escéptica lectora,-ha desempeñado papel importantísimo en la humana historia amorosa. El balcón es más grande que las
pirámides, porque éstas encierran momias y aquél
mundos vivientes de pasión, almas que vibran¡
el balcón representa más que los campos de batalla célebres, porque en éstos segáronse vidas y en
aquél se concertaron existencias por venir. Y
mientras que en Waterloo se cierne el águila
creada por Gerome, yo no sé que al balcón se le
consagre otro homenaje, como no sea la &lt;'Strofa
de algún olvidado poeta, ó los claveles y miosotis que dili~nte mano blanca ponga en tiestos,
junto á la barandilla.
iAh! los prestigios del balcón ..... .
Allí fué donde Julieta, reteniendo á su amante
con los desnudos brazos ceñidos al cuello varonil, dijo las mara villosas ternuras:
¿Te quieres ir? Aun lejos viene el día.
La voz del ruiseñor, no de la alondra,
Hizo vibrar tu t{mpano medroso.
Canta en aquel ¡ranado cada noche;
Creeme, fué el ruiseñor, amado mío;

y donde Cyrano, según Rostand, murmuró aman•
tes interrogaciones ante la sombra de Roxana:
...... Commencts•la
A comprffl.drt, á pri,mt? voyons, lt rends•ta comptt?
&amp;ns•ta. man amt, un ptu, dans ctUe ombrt, qui monte? . ... . .

¿Pero son acaso necesarias las citas, para pon•
derarlas excelencias del balcón?
Por el balcón embriagáronse de amor los amantes. El balcón, adormido en el silencio de las
obscuras noches de las ciudades antiguas, escuchó
los requerimientos del galán, las protestas apasionadas de la doncella, y acaso un beso cuyo rumor
desvanecióse confundido con el follaje de arcaicos jardines. El balcón, iluminado por el claro de
la luna, sirvió de marco á muchas cabezas rubias
ó de negra cabellera que se juntaron en el éxtasis. El balcón, durante el día, abrióse, dejando
entrar rayos de sol que hicieron pensar á la mu•
jer en el ausente, perdido quizá en lejanas tierras, como buen soldado, en aquellos tiempos en
que la religión y las armas eran patrimonio de
gente noble. Y el balcón dió vida á muchos hombres enfermos de indiferencia y de hastío¡ y divinizó muchas horas de jóvenes recluídas por el
rigorismo de la vieja disciplina en la soledad de
sus moradas.
Ya ves, lectora amable, ya ves tú que dudabas
de la importancia del balcón, lo mucho que de
él puede decirse.

¡Lástima grande que haya perdido hoy no pocos desus legendarios encantos!
No existe ya la calle umbrosa, la retorcida y
angosta calleja propicia al amor y al misterio.
Han desaparecido los jardines que daban abrigo
á las alondras. Si Julieta se alzara de su tumbatumba real ó imaginada por el poeta, ¡qué importa!- no sentiría su pecho estremecido por el gorjeo anunciador de la aurora. Si el pobre Cyrano
viviera, no podría envolver su alma en la divina
palabra, á fin de hacerla llegar al balcón, á través
de la sombra. Se ha hecho la luz, y con la desaparición del misterio dióse puñalada mortal al
amor, siendo que misterio y amor van siempre
unidos.
Allí, en la esquina, tienes, ¡oh benévola! el foco
que ilumina con necia claridad tu balcón, burlándose de la luna que hoy sólo conmueve al decir de los críticos, á los vates cursis¡ allí 'está el
gendarme que todo lo ve y de todo es testigo·
m~y cerca ;¡:,asa el tren eléctrico con estrépito d~
mil demonios, capaz de ahogar en los labios las
más sutiles razones eróticas.
¿Y los amantes? ¿Dónde están los amantes?
¿Dónde está Romeo? ¿Dónde el enrevesado teólogo que fué asombro de doctores y encanto de
Eloísa? ¿Dónde el sentimental abate que adoró á
la linda ladrona de joyas que prodigaba besos?
¡Cuán distintos, jay, lectora mía! aquellos de entonces á estos que gastan calcetines calados, y choclos yanquis, y antiestéticos sombreros Panamá,
y se rapan la nuca, y comienzan por escribirte
en ~apel color d~ rosa, con muy buena letra y
mahsima ortograha, la frase consabida: Desde el
feliz momento en que conocí á usted . ... !
En el bal~ón sólo quedas tú, que con tus ojos,
y con tus nsas, y con tus gestos, y con tus trajes
ofrendas algo de la imperecedera belleza en la si:
métrica, en la regular, en la odiosa calle moderna.
Deja, pues, la revista; no acabes de leer esta
crónica, te lo ruego. Ve al balcón. Cae la tarde, y
en el Poniente irradian fulgores rojos. Ve al balcón, V haz ahí alarde de tus encantos y de tus
gracias: él es, él será siempre tu marco, marco
muy hermoso para tan linda imagen.
CARLOS GONZÁLEZ PERA.

~,_

'i¡~

De ir solos por la vida nos quejamos
A la contraria suerte:
Y solos:nunca vamos;
Que, mientras por la vida caminamos,
Siguiendo nuestros pasos va la muerte.

�706 ,

EL MUNDO ILUSTRADO

l!:L MUNDO ILUSTRADO

707

LA HACIENDA DE SAN JUAN DE .DIOS
UNA GRAN FINCA RURAL

Hermoso ejemplar holandé$.

En una de las regiones
más bellas del valle de
México, cerca de la ciudad de Tlalpam, se halla
la hermosa hacienda de
San Juan de Dios, de la
propiedad de la virtuosa
y caritativa dama Doña
Soledad Toriello viuda
de Arena.
La finca se halla, desde
hace varios años, al cuidado de los caballeros D.
Andrés y D. Alejandro
de 1a Arena, personas
bien conocidas y prestigiadas en los círculos de
hombres de negocios y de
empresa, á cuyos afanes
y trabajo asiduo se debe
el grado de prosperidad
á que ha llegado, prosperidad que está perfectamente probada por la e.xuberanc a~y esplendidez de sus
productos.
·
La organización de la hacienda es inmejorable y gracias
á ella, reina el orden más absoluto y todos sus tr;bajos se

t
....t

'' Kurio, '' suizo, reserva de campeonato.
Suizo, primer premio.

.
. -

---,.::;,- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - ' . ' . " " " - -....

-

Suizo, primer premio.

Dos holandesas.

Una· calzada en la hacienda de San Juan de Dios,
«Canari Cok&gt;, primer premio.
Suizas, pura raza.

ejecutan con gran precisión, lo que asegura, de
antemano, sus buenos resultados.
Tienen los terrenos de la finca una extensión
de mil doscientas diez 'f ocho hectáreas de tierras cultivables, en las que se siembra maíz, cebada y alfalfa, tod~ para el consumo del ganado.
Las tierras son de un jugo notable; son terrenos
de sedimentación, antiguo lecho del lago de Xochimilco, que produceu trescientos granos por
cada uno de maíz sembrado. Se están bordeando
nuevos terrenos del mismo origen, con lo que la
hacienda aumentará en extensión y, por lo tanto,
en productos.

Vacas holaTtdesas de los establos de San Juan de Dios
Grupo de ganado holandés.
Fachada:de la hacienda de San Juan de Dios.

Los establos de San Juan de Dios son de los
primeros en su género; cuentan con doscientas
vacas de pura sangre, entre suizas y holandesas,
y trescientas cruzadas, las cuales producen, por
término medio, dos mil litros de leche diariamente, los cuales se venden en esta ciudad y en
las de los alrededores.
Hay un toril hermosísimo que está dedicado,
especialmente, á diez toros suizos de una preciosa lámina. Hay, además de éstos, otros diez y seis
toros importados, todos de pura sangre.
A todos los certámenes que se han celebrado en
Coyoacán ha enviado la ha~ienda de San Juan de

Dios, hermosos ejemplares de su ganado, y en todos ha obtenido los premios y las distinciones
más honrosas. Al último concurso envió un lote
de hermosísimos animales, que, con justicia, ha
llamado poderosamente la atención de los visitantes del mismo, tanto por la hermosa apariencia
de las reses presentadas, como por sus mágníficas
condiciones.
Formaba parte de este lote el bellísin::o toro
«Kuno&gt;, que ganó el año pasado el gran premio
de campeonato, animal de pura raza, importado,
y que actualmente tiene setenta y siete meses de
edad, También estaban en el lote los toros:

Holandesa1 primer premio.

&lt;Prin~&gt;, suizo, de pura raza, importado, de sesenta y siete m~ses de edad; &lt;Canario&gt; y «Duque&gt;,
holandeses, importados, de treinta y un meses de
edad cada uno.
Había, además, un grupo de vacas holandesas
im_portadas, de raza pura, entre las que se distinguieron, por su hermosura: &lt;Flora Pietretje de
K~b, «Di_wertje tulleta de Kob, &lt;Flora Pitertie
Wit&gt;, &lt;Pnnces de Kol Berly&gt;, &lt;Belle Daisy Wit&gt;,
«~urora Ellen&gt;, &lt;Aurora Katherine&gt;, «Mercedes
Pieve Heng~rvel&gt; y «Countess Beauty de Kob.
Todas ellas tienen de 33 á SO meses.
. E~ un lote de vacas suizas, importadas, había las
si~mentes: &lt;Duque_sa&gt;, con dos crías, y «Suber&gt;,
suizas puras, nacidas en la hacienda· «Niña&gt;
«Gacela&gt; y «Asturiana&gt;.
'
'
Todos estos animales fueron objeto de los más
calur?sos elogios, y agraciados por el jurado con
12 primeros y 8 segundos. Además de estas distinciones, cuenta la hacienda con una reserva de
ca~peonato, d_el año ~róximo pasado, y cinco
primeros premios anteriores.

�~:l.

708

LA HACIENDA DE LA PROVIDENCIA

11 l i :'- ¡,,. 11 U~TIU I H 1

concurso de ganadería que se efectuó en Coyoacán.
De las sesenta y cuatro cabezas que formaban el
lote presentado, cuarenta y cuatro obtuvieron
primeros premios y veinte segundos, además de
dos premios de campeonato: el de toros nacidos
en el país, obtenido por el «Quijote&gt;, hermoso
ejemplar que mereció los elogios del señor Pusi•
dente de la República, del señor Secretario de
Fomento y de todos los que tuvieron oportunidad
de admirarlo, incluso los otros expositores¡ y el
campeonato de toros s:iizos importados, que fué
obtenido por el «Adler&gt;, precioso animal que fué
traído al país hace menos de dos semanas.
Trajo el señor Parres á la exposición un lote de
cuarenta terneras, nacidas todas en su hacienda,
lote que fué motivo, no sólo de elogios, sino de
verdadera admiración¡ de ellas obtuvieron pri•
meros premios las siguientes: «La Catalana&gt;, de
34 meses de edad¡ «La Hechicera&gt;, de 26; «La Pin•
tada&gt;, hermana de la anterior;«La Auroia&gt;, de 20&gt;¡
«La Museb, «La Na v~rra». «La Joya&gt;, «La Rosi•

•
Sr. D. Pedro Dueñas y Sra. Juana lbáñez de Dueñas. (Fot. de " El Mundo Ilustrado "

D . W . Moreh ousc.

'El Quijote," cnmpeón de toros nacidos en el paí.•,
y "El Hidalgo," primer premio.

tomada después de la ceremonia nupcial.
Ruidoso y espléndido ha sido el triunfo obtenido por el Sr. D. Juan de la Fuente Parres
con su exposición de ganado bovino, procedente
de la Hacienda de La Providencia, en el reciente

NUPCIAL
La elegante capilla del Señor de Santa Teresa vistió, el lunes último, sus
blancas galas para servir de marco apropiado á la ceremonia nupcial en que
unieron sus destinos la Srita. Juana lbáñez y Peón y el Sr. D. Pedro Dueñas.
El decorador encargado del adorno hizo derroche de buen gusto, y
el aspecto del templo era encantador. Grandes guías ¿e flores blancas baja•
ban desde el centro de la cúpula para venir á encnadrar jarrones de porcelana de Sevres, que sostenían artísticos ramos de flore~.

GruFO de ej,·mplares importud~s.
ta&gt;, «La Doncella&gt; y la «Exposición&gt;; esta última,
una preciosa ternerita de once meses de edad 1 des•
pertó verdadero entusiasmo en1re quienes la con•
templaron y entre los miembros del jurado cali•
ficador.

Figura número 1.

Esperando la salida de los desposados.
La ceremonia pasó enmedio de su augusta sencillez, y cuando los despo•
sados se retiraron, llevaban, con ellos, las felicitaciones de sus múltiples y dis·
tiuguidas amistades, que llenaron el templo durante la misa de velación.

*

tud que había dentro del campo del anteojo. Decididamente algo exlraordi•
nario había ocurrido en aquella cauda, que sufría tan notable transformación.
El lunes 19 y el martes 20 volví á ver el cometa, pero sin notar que la cauda
hubiera recobrado su aspecto primitivo.
En la sesión que celebró la Sociedad Mexicana de Geografía el jueve~
22 de Octubre próximo pasado, al presentar una nota acerca del cometa
que actualmente nos visita, presenté una teoría para tratar de explicar la
desaparición de la cauda. He comunicado mi teoría al Sr. Morehouse, des•
cubridor del nuevo astro, y en carta fechada el 12 del presente mes, me dice
que está de acuerdo con mi hipótesis y que va á darla á conocer en algunos
magazines de los Estados Unidos del Norte. La teorfa que presenté á la Socie•
dad de Geografía está contenida en las siguientes líneas:
(Pasa á la página 709.)

EL COMETA "MOREHOUSE"
Escrito expresamente para
"El Mundo Ilustrado"
~N

El Mundo Ilustrado, correspondiente al domingo 13 de Octubre próximo pasado, tuve el gusto de dar á conocer mis observaciones del cometa
"Morehouse," cometa que se ha hecho verdaderamente célebre por las
curiosas transformaciones que ha experimentado su cauda.
En la noche del miércoles 14 de Octubre, el viajero celeste se encentra•
ba muy cerca de la estrella "iota," de la constelación del Cisne, y la cauda,
fácilmente observable con anteojos de teatro, llegaba hasta la pequeña estre•
lla núm. 20 de la misma constelación. Dentro del campo de mi telescopio
de 80 mm. cabía la cabellera del cometa y la estrella "iota" del Cisne. Gran
número de estrellas pequeñas se distinguían á través de la cauda del come•
ta. En la noche del 15 de Octub1 e, el cielo estaba cubierto por nubes que eran
impulsadas por un viento del NE., y en un momento en que se despejó precisamente la región ocupada por el astro cabelludo, le dirigí mi telescopio y
me sorprendí grandemente al ver que la cauda había disminuido mucho
de brillo. Al día siguiente-día 16-recibí un telegrama del Sr. Eduardo
C. Pickering, Dfrector del Observatorio Harvard, diciendo que la víspera,
tanto el Sr. Morebouse como el Rev. J. H. Metcalf, y en el mismo Obser•
vatorio Harvard, habían notado transformaciones en la cauda del cometa. Por
las revistas recibidas de Europa, he sabido que iguales transformaciones fue•
ron observadas en el Observatorio de París. El día 16 la noche estuvo nota•
blemente despejada en el Valle de México. Observado el cometa "Morehou•
se" con el telescopio, la cauda estaba casi perdida y solamente se observaban
dos débiles ráfagas que llegaba¡¡ á dos pequeñas estrellas de octava magni•

!!;¿¡

Figura número 2.

Grupo de terneras nacidas en "La Providencia"
Grupo de terneras nacidas en la hacienda.

"Adler," campeón de toros suizos importados
De toros nacidos en el p~ís presentó el señor Parres á diez y siete,
que fueron otros tantos primeros p~emios, y ,mtre los que descolla•
ron, de una m~nera notable, el q.Qu1¡ote&gt;, del que ya dijimos que obtuvo el _pre~10 de_ campeonato, y el «Narváeu, tan hermoso, que
su propietario se v1ó en la necesidad de ceder á las instancias de
un expositor que se empeñó en comprarlo á cualquier pr.:cio.
Ademá~ d_el_ «Adler&gt;, el camyeón de los toros suizos importados,
que con ¡usb~1a obtuvo t~n senalada distinción, había seis vacas
que ~ueron 1mportad~s. ¡untas con él, y que obtuvieron primeros
p~emios todas. A pro~o~ito de vacas suizas, debemos decir que, , 111
dispu_ta, no hay en _.M.exico un establo mejor snrtidc-. El señor Parres bene el grandioso proyecto de reunir en él de mil qnin'cn•
tas á dos m_il :vacas suizas de pura sangre, y ¡arece que no está Jcios
del cumplimiento de su proyecto.

�Lf\ Hf\OIENDA DE, OOf\Ff\

portados, medida que prueba la prevhióu. de lo~
propietarios de la finc.1, pues bien pudiera suce·
der q Lte algunos de los árboles antiguos perdieran
su vigor por la edad y, en ese caso, no habría de
donde tomar nuevos retoños¡ pero con la magnífica precaución adoptada, no ha y el menor riesgo
de que esto suceda.
El sistema de riego de la finca es otra de lascosas muy dignas de llamar la atención de los hombres de campo. Tiene la hacienda en propiedad
los inagotables manantiales de «Peña Pobre&gt;, que
le suministran á diario agua suficiente para re·tar
uua finca de doble extensión de la que tiene Coapa, agua que se hace circular por un magnífico
sistema de canales que la hacen llegar hasta el
Canal Nacional, al que se vierte el excedente del
líquido. Además, y para el caso de que los terrenos llegaran á anegarse, lo que es muy difícil,
hay una instalación de bombas que ha costado
trescientos mil pesos, las cuales tienen una gran capacidad.
Se cultiva, actualmente, en la hacienda una extensión de un sitio de ganado mayor, y se está
tratando de desecar una extensión igual de terreno, que actualmente es una ciénega, con lo que se

1
Hermosa vaca de los e~tablos de Coapa, premiad« en Coyoaccí11.
Cerca de la capital, á las puertas mismas de la
ciudad y con una línea de tranvías que la une á
ella, se halla la hacienda de Coapa, propiedad del
Sr. D. Javier Algara, quien la adquirió hace cinco años en la suma de un millón quinientos mil
pesos, de su&lt; antiguos propietarios, la familia Tondlo.
.Recorrido~ doce kilómetro~ de la vía que une
la capital con la pintoresca ciudad de Tlalpam,
se llega á la parada de Coapa y al pórtico principal de la hacienda. El visitante debe prepararse
para recibir una serie de sorpresas, que no por
ser agradables, son menos impresionantes. El trabajo de toda la hacienda se hace por medio de
máqu111as modernas de los modelos más perfectos,
y en todas partes donde se lla podido se ha sustituido el trabajo del hombre y de la máquina
pnnt1ti va é imp.:rfecla por el de máquinas perfectas, silenciosa~ y moderna~, que los ejecutan
con una precisión y una rapidez maravillosas.
Un detalle de gran importancia es la economía
que ha acarreado, para la finca, el uso de las máquinas, pues como todas ellas están movidas por
medio de un motor de gas pobre, éste ejecuta diari&lt;1rnente, con un gasto máximo de sólo tres pesos, el mismo trabajo que hacen los motores de
otras clases, gastando diez y seis pesos por término medio, economía muy digna de fijar la atención de lo~ hombres de campo y de todos los que
usan maquinaria que tiene que ser movida por
medio de motores independientes.
Los productos principales de la hacienda son
maiz, cebada, trigo, leche y pulque. Sus establos
cuentan con vacas de primer orden y de sangre
pura, tanto suizas como holandesas, y cruzadas
de esas con del país, las cuales producen, por término medio, ciento veinte decalitros de leche
por día, con un mínimum, por cabeza, de diez litros d, arios.
La instalación de los establos es verdaderamente ad ni: rabie: las vacas suizas de pura sangre son
sesenta. .:u ya leche se utiliza para la enanza de

Las yeguas &lt;Basseda&gt;, &lt;Combí11atíon&gt; y &lt;Carcanet», de la hacienda de Coapa.

los becerros, sin que se venda una gota de ella¡
las holandesa&lt;, también de sangre pura, son ciento veinte, y la leche de éstas tampoco se vende,
sino que se utiliza para conservar la raza.
Para la conservación y almacenamiento de sus
¡!ranos cuenta la finca con trojes monumentales,
que parecen iglesia!f de tres naves cada una, y de
enormes proporciones.
Está la hacienda cruzada en todas direcciones
por calzadas sombreadas por árboles, que crecen
á los lados de ella, por en medio de las cuales se
pueden recon:er los prados, los campos de siembra y los potreros de pastura para el ganado, ya
sea en carruaje ó en automóvil. Ademas de esto,
hay en toda la finca un servicio de ferrocarril Dec-auvílle, fijo y movible, que se usa para el transporte de granos, personas y herramientas para el
servicio de la misma. En esta vía se hace uso de
plataformas de trucks, dobles.

•*•
Por todo lo antedicho se hace notar la hacienda entre las fincas de su clase¡ pero lo que la señala particularmente, detalle que no puede hallarse en ninguna otra, son los criaderos para ganado caballar fino. Cuenta éste con sesenta yeguas
de sangre pura, algunas de las cuales están representadas en los grabados que acompañan estas líneas. También publicamos fotografías de algunos
de los potrillos, hijos de esas yeguas, los cuales
han sido inscritos ya para las carreras del Derby
mexicano, que se correrán el año de 1910, y que
son los únicos que hasta ahora llenan las condiciones de ser nacidos en el país, de pura sangre,
y en los años fijados por las condiciones del primer Derby mexicano. Todos estos potrillos tienen la medalla del «Stood book&gt;.
Publicamos también una fotografía del caballo
semental, el &lt;Five Nations&gt;, cuya estampa y demás cualidades son la mejor garantía de la ga-

llardía y magníficas condiciones de los potrillas.
Este caballo fué presentado en la reciente exposición de l!anadería en Coyoacán, y apenas lo vió
el señor Presidente de la República, preguntó de
quién era ese hermoso ejemplar, el más bello, siu
duda, de todos los que se presentaron. Cuando se
informó á nuestro Primer Magistrado de que el
caballo pertenece al señor Algara, felicitó al poseedor de tan hermoso animal, que, sin duda, contribuirá mucho para el mejoramiento de la raza
caballar en nuestro país.

E, hermoso semental "Five Nations," p,rdre de /ns polrancos
que tcm 11án parte en el D,rby d., 1910

~~~~~~~~~~

El patio del criadero e~tá perCecbmente acondicionado; por un lado tiene aleros y cobertizos,
y por el otro, boxes para el parto de las yeguas y
el cuidado de los ejemplares que están enfermos.
Fuera del patio, y á su derredor, hay praderas para la alimentación de los caballos, y campos y
calzadas para su recreo y ejercicio.
Podemos asegurar, sin lugar á duda, que este
departamento es el mejor en su clase en la República, y que los caballos que salgan de él, aparte
de servir grandemente para mejorar la raza en
nuestro país, darán á México buena fama como
país ganadero y productor de caballos de raza.
La casa de la hacienda es antigua y espaciosa;
cuenta con grandes salas de la época colonial,
amuebladas con gran lujo y elegancia, á la par
que con una encantadora sencillez, que cuadra
muy bien en una residencia campestre.
Anexa á la casa hay una inmensa huerta, que
después de haber sido cultivada durante muchos
años por los naturales de nuestro país, ha sido
puesta últimamente en manos de unos agricultores japoneses, quienes han hecho en ella verdaderas maravillas¡ han obtenido plantas y frutos
de modelos que no se conocían entre nosotros, por
más que nuestro suelo, hábilmente manejado, es
capaz de producir todo lo que racionalmente se
le pid:l.
Todos los campos de labor que están sembrados
con árboles, han sido replantados con árboles im-

•

1

•
Vacas cruzadus "La Cariñosa, " "La Española" y "La Níña"

«CameliaJ&gt;, «Con';ha» y &lt;Madrileña&gt;, vac~s de la hacienda de Coapa,
premiadas en el concurso Je Coyoacán. ·

«Lu Ga111a1&gt;, «Mora&gt; y «Gulatea&gt;, vucas &lt;le lo:;
e.&lt;fablos de Coapa.

"Rainbow," "Lucy Light," y Ali Abroad, con sus crías de dos meses,

duplicarán los ya considerables rendimientos de la finca. Los jardines
con que cuenta ésta son muy amplios y se hallan en pleno florecimiento, lo mismo que las huertas y lugares, en los que se cult1 van árboles frutales, la mayoría de los cuales son importados.
En lo q1;1e c~ncierrre á los productos de la linea en ganado, bastr,
para ~u elogio, citar el hecho de que han obtenido veintiún premi os
en el último concurso en Coyoacán, de los cuales doce fueron fl'l·
meros.
Tales son los progresos y adelantos á que ha llegado la hermosa
hacienda de Coapa, gracias á los asiduos cuidados é intelidencia mo,trados por sus propietarios, los cuales han hecho que á pe"sar de que
la finca se halla á las puertas de la ciudad, cuenta con todos los elementos de las mejores de su clase, no sólo en nuestro país, sino en los
extraniero•, y qne se pueda citar como un modelo entre sus similares
en todo el mundo.

�EL MUNDO ILUS'PRADO

Fiesta inaugural de la Escuela de Artes y Oficios.-El estrado oficial: á~la derecha del Señor President&lt;la Sr.i. Mercedes McGregor,
Directora del plantel; á la izquierda, el señor Secretario de lnstrucci6n Piíblica.
El Señor Presidente se retira del edificio.
EL COMETA "MOREHOUSE"

Instantáneas de la corrida del domingo últimc, to.'.Iladas es.r-edalmente para «El Mundo Ilustrado».
De arriba á abajo: á la izquierda, un par de «Negrito»; «Gallito)) rematando un quite;
á la derecha: una verónica de «Relampaguito»; espléndido par
de «Gallito))¡ «Gallito)&gt; perfilándcse para la
suerte suprema.

(Sigue de la páJ!ina 708).
"Por regla general, cuando un cometa aparece en las profundidades del
espacio, presenta el aspee!&lt;&gt; de una nebulosa redondeada, poco luminosa; conforme se va acercando al Sol, aumenta de tamaño y se observa en el interior
de la nebulosidad una zona más brillante que recibe el nombre de núcleo.
Muchas veces esto es lo único que se ve en los pequeños cometas; pero en
los grandes sucede que, al aproximarse al perihelio, parte de la m:isa cometaria que forma la cabellera, es rechazada en dirección contraria al Sol y forma la cauda. Resulta, pues, que la cauda es una prolon~ación de la atmósfera
del cometa, rechazada, sin duda alguna, por una acción eléctrica del Sol. La
acción magneto- eléctrica del Sol se manifiesta claramente, siempre que una
gran mancha ó que un l(rupo numeroso de manchas pequeñas pasan por el
meridiano central del Sol, y en los últimos años han ocurrido algunos casos
de esa naturaleza. Básteme recordar el paso de la gran mancha del 31 de Octubre de 1903, que produjo tremendas perturbaciones en los aparatos telegráficos de los Estados Unidos y del Norte de Europa. Fué una verdadera
tempestad magnética que registraron todos los magnetómetros del mu~do. Mi
ilustrado amigo el Sr. Profesor Don Manuel Moreno y And~, que estaba entonces encargado del Departamento J\1agnético del Observatorio Nacional de
Tacubaya, me mostró el diagrama de la gran perturbación producida por el
paso meridiano de aquel extenso grupo solar. El Sol envía, pues, hasta distancias enormes, efluvios eléctricos y flujos magnéticos que producen diversos
efectos. El análisis espectral ha permitido comprobar que la masa de los cometas es de naturaleza gaseosa, dominando en ella los hidrocarburos. Supongamos un cometa que se acerca al Sol. Las partículas materiales del Sol, disociadas por una acción eléctrica, se dividen en electrones ósea en corpúsculos electrizados que llevan una carga determinada. Estos electrones, que caminan velozmente, como la materia radiante en los tubos de Crookes, chocan
con la masa del cometa, donde también hay materia disociada, aunque no
todavía bajo la forma de electrones. Los corpúsculos lanzado, por el Sol ceden su carga eléctrica álas partículas de la masa cometaria. Supongamos que
es una carga positiva que podemos representar por + q. Pero como al mismo tiempo el Sol ha seguido lanzando un flujo de electricidad positiva, las
partículas de la masa camelaría son rechazadas y vienen á formar la cauda.
Si no interviene la acción magnética, la cauda será rectilínea; pero si esa acción magnética interviene por cualquier causa, la cauda puede deformarse,
como se observó en el hermoso cometa de Donati, en el año de 1858. Existen
en los gabinetes de física tubos de Crookes, que al ser iluminados por la corriente inducida de un carrete de Rumhkorff, producen efluvios de hermoso
color violado, que van del polo positivo al polo negativo. Basta acercar un
imán á las paredes del tubo de Crookes, para ver aquella materia gaseosa de
extraordinaria tenuidad encorvarse, deformarse y seguir los movimientos
del imán. Además, considero que si el Sol está engendrando manchas, su actividad no puede perderse en grande escala al exterior, y no ejercerá una acción sobre la cauda cometaria; pero precisamente en los días en que hemos
notado una debilitación en la c;,.uda del cometa "Morehouse," el Sol ha estado
enteramente inmaculado, según informes de mi laborioso amigo el Sr. Don
Jesús Medina, constante observador de la superficie solar. Resulta, que un
aumento de actividad e.xterna en el Sol, por la ausencia de manchas, ha producido una emisión mayor de energía y una mayor velocidad en los electrone,, que han tenido como efecto dispersar en el espacio la masa de la cauda
cornetaria, y, por lo tanto, hacerla más tenue y menos visible. El año próximo pasado observé cuidadosamente, y por mucho tiempo, el hermoso cometa
"Daniel," y n~ se notaron cambios notables en el brillo de la cauda, y en
esa época hab1a numerosas manchas en el Sol."
El cometa "Morehouse," descubierto el día 19 de Septiembre en la constelación de la Jirafa, pasó después á la de Casiopea y, más tarde, á la de Cefeo. Entró luego á la hermosa constelación del Cisue, llegó á la de la Lira y
actualmente se encuentra en la del Aguila. Cuando las condiciones atmosfé-

ricas lo han permitido, el cometa ha sido fácilmente observable á la simple
vista, con especialidad buscando puntos donde no moleste el brillo de la
luz eléctrica. Los pueblos de los alrededores de la ciudad de México, donde
el alumbrado es deficiente, se prestan muy bien p:ira la observación del cometa á la simple vista: Coyoacán, por ejemplo.
El dibujo que publico con estas líneas (figura 1) representa el lugar que
el corneta ocupaba en el cielo el sábado 14 de Noviembre álas 9 de la noche.
La c,trella que ~e ob,erva á la derecha, ó sea al Norte del cometa, es "teta"
de la Serpiente. La estrella brillante que se ve arriba del cometa, con otras
dos que la acompañan, es la estrella de primera magnitud "Altaír" del Aguila. Actualmente hay que buscar al cometa más al Sur, cerca de las tres estrellitas que se ven en el dibujo, la mayor de las cuales es "lambda" del
A~uila. La« otras dos estrellas brillantes, representadas en el dibujo, son ''Deneb" del Cisne (arriba y á la derecha) y "Wega" de la Lira á la derecha de
la torre. Esta torre es la del templo d e Santo Domingo, que queda al frente
de mi observatorio.
La fi~ura 2 representa el aspecto del cometa observado con el telescopio
en la noche del viernes 20 del actual á las 7 y 20 minutos. La cauda se ha ensanchado mucho y presenta unas ramificaciones al Sur. Tengo la satisfacción
de dar á conocer el retrato del joven descubridor del cometa, Mr. D. W. Morehouse, retrato que ha tenido la amabilidad de enviarme.
Por las efemérides calculadas por el Sr. Ebell, de Berlín, puedo decir
que de aquí hasta el 7 de Diciembre próximo, el cometa "Morehouse" caminará en la constelación del Aguila sobre la línea llevada de "zet~" á "lambda," y rumbo al Sur. Hay que buscar el cometa al Occidente desde las 6 y
media de la tarde, tan pronto como ya no haya luz crepuscular. Búsquese
primero con anteojos de teatro y después será muy fácil hallarlo á la simple
vista.
Para terminar, diré que, aplicado el análisis espectral á este cometa, se
ha encontrado que no solamente presenta las tres rayas características de los
hidrocarbnros, sino también las rayas del cianógeno, especialmente una de
las rayas que pertenecen á la región ultraviolada del espectro.
México, Noviembre 23 de 1908.
Luis G. LEÓN.

00
INAUGURACION 0( LA ESCUtLA 0( ARHS Y OFICIOS PARA MUHRtS
El domingo 22 de los corrientes, y presidida por el señor Presidente de la República, se efectuó la fiesta inaugural del nuevo edificio dedicado á la E,cuela Nacional de Artes y Oficios para mujeres.
Se halla éste en la calle de Necatitlán, y fué construido, desde sus cimientos, expresamente para el plantel que ahora lo ocupa.
Ya en otra ocasión hemos publicado vistas y descripcione, del nuevo
edificio, por lo qu_e nos abstenemo; de hacerlo ahora, limitándonos á ofrecer,
á nuestros lectores, vistas de la ceremonia iuau.:(ural, que fué hermosa y significativa.

�710

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

711

Un flegante Centro de Reunión
"Dulcería de la Opera"
Uno de los acontecimientos sociales y
comerciales más significati vos de la anterior semana, ha sido, indudablemente, la
inauguración de la &lt;Dulcería de la Opera»,
situada en la Avenida del 5 de Mayo, número 10.
El nuevo establecimiento, montado con
verdadero lujo y con un buen gnsto irre.
prochable, recuerda los lugares de pública

El-ENIGMA
Novela por J. Berr de Turíque
Traducida especialmente para "El Mundo Ilustrado"

"La Dulcerla de la ~Opera."
(Fots. tomadas el d(a de la inauguración).
reunión en los boulevards parisienses, donde todo es &lt;chic&gt; y &lt;confort&gt;.
La verdad es que México necesitaba ya un sitio de esta naturaleza, donde la sociedad elegante pueda darse
cita á diario.
La &lt;Dulcería de la Opera&gt; ha sido
fundada por el señor D. Raoul Mille,
estimable y distinguido miembro de
la Colonia francesa y jefe de la gran
Librería de Bouret, conocida y acreditada en toda la República.
La nueva casa será, además, un depósito de los productos confeccionados '.por~«Lá Chocolatería Francesa&gt;
situada en la Colonia Hidalgo, calle del Dr. Lucio, 10, y~que también es propiedad del
señor Raoul Mille.
Esta fábrica sólo tiene cuatro años de establecida, y ya está perfectamente relacionada en toda la República, adonde á diario sirve pedidos al por mayor.

•••
Distinguidas familias de México concurrieron el lunes pasado á la inauguración
de la &lt;Dulcería de la Opera&gt;, y todas ellas fueron galantemente atendidas y obsequiadas por el señor Mille, que recibió afectuosas felicitaciones de todos sus amigos. En
la inauguración vimos al señor Ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes y á
los miembros más conspicuos de las colonias francesa é inglesa.
Se ha visto ya que nuestra sociedad sabe corresponder á los esfuerzos de quien
desea agradarla, pues durante todos los días de la semana ha estado muy concurrida la
elegante y aristocrática &lt;Dulcería de la Opera&gt;.

Fotografías tomadas al entrar la columna á;_la ciudad.

Ilustraciones delillo.

!CARDO contestó
con flema:
-Pues bien, cueste lo que me cueste, señor consejero,
creo que mañana
no podría evitar
hacer lo mismo.
No hace uno su
naturaleza á su
gusto. iQuéquiere
,·~ usted! Ante el cul~ pable que se oculta me ataca una
especie de locura:
la locura de saber. Dejo de ser accesible á la piedad, Mis propios intereses no me importan. Tampoco me importaría mi vida ó la vida de los míos.
No veo más que una cosa: el enigma que tengo
ante mí y cuya clave necesito arrancar á toda
costa.
-Entonces, dé usted su dimisión, amigo mío...
ya que es rico .
-Pero, ¿qué haría yo, señor consejero, si no
tuviera nada que hacer?
El viejo magistrado no pudo menos que sonreír.
-Evidentemente, con el temperamento que usted tiene .... acabaría por hi pocondriar!. ....
La señora Le Quesnel, dichosa de romper por
un instante la monotonía de sus horas con la visita de Ricardo Duroc, le trató con afecto. También Lucy volvió á verle con gusto porque siempre había tenido simpatía por él.
Los recuerdos de la infancia son los más tenaces.
La joven recordaba ahora, con reconocimiento,
que el señor procurador, que tenía más de treinta años cuando ella no pasaba de los ocho, n.&gt;
desdeñaba seguirla al jardín para hacer, con ella,
una partida de &lt;tennis&gt;, ó bien sentarla en sus
rodillas en un rincón de la sala para contarle
cuentos, en tanto que las personas mayores jugaban á las cartas.
A medida que ella tabía crecido, tl se había
mostrado siempre gentil para ella, benévolo; parecía tomarla ya en serio cuando todavía nadie le
prestaba atención. Sin darse cuenta de ello, se
sentía conmovida por las atenciones de ese hombre ya maduro y le concedía un lugarcito aparte
en su corazón, como á un gran amigo.
En los últimos años había reflexionado sobre
este caso, tratando de comprender por qué razón
ese hombre, de un carácter más bien sombrío, rudo con los demás por temperamento y por oficio,
se mostraba siempre, hacia eila, de una dulzura
tan exquisita.
Mucho tiempo atrás, Ricardo había perdido una
pariente á quien amaba mucho. Y Lucy había llegado á preguntarse si esta ternura, protectora y
conmovida que el señor Duroc le mostraba, no
pasaba, en realidad, en su interior por dirigirse
al sér desaparecido, á quien justamente ella se
parecería tal vez un poco. Más tarde la imaginación, despertada por lecturas é inclinada á lo romántico, había transformado insensiblemente la
pariente en amiga y después en novia.
Ricardo habría perdido una novia adorada 6,
tal vez, había roto con ella. De todos modos, era
un gran amor por el que llevaba luto, y al mirar
el rostro de ella, se despertaban en él lejanas y
tiernas remembranzas.
Por lo demás, en aquel día Lucy no se detuvo
en estas reflexiones. Considerándose ya desven.-

turada, porque la felicidad que estaba cierta de
obtener se le e~capaba aún por algunos días, tenía algo más que hacer que apiadarse retrospectivamente de los antij(nos dolores de otro, aunque
este otro fuese su mejor amiJ(o.
Pú~ose la señora Le Quesnel á explicará Ricardo por qué no había abierto aún su quinta para recibirá sus amigos; desde lue~o, á cau~a dela
verdadera necesidad de reposo para ella, de~pués
de la temporada que pasó curándo5e en Vichy.
Habló de5pués de los trastornos del señor Le
Que~nel, de ese oficio en el que hay necesidad de
estar siempre alerta.
- ¡Ah! si supiera u5ted, señor mío. qué contenta me vería si mi marido consintiera en retirarse
definitivamente de los negocio5. Podría hacerlo,
en verdad puesto que ha trabajado bastante para
disfrutar 1;n poco ahora de la modesta comodidad
que ha adquirido. Pero es imposible hacerle entender la razón. Se está acabando, se lo aseguro á
usted, se está acabando.
Luego púsose á preguntar por sus amigos de
Coulommiers. ¿Cómo estaban losPlassard? .. . . ¿Y
los Maudru? ¿El señor Manuel Leroy? ¿El subprefecto continuaba en su puesto? ...... Sin duda
que, en fecha no lejana, mejoraría de empleo.
Cierto que lo sentirían mucho todos en &lt;Iris&gt;.
¡Un hombre tan agradable, tan buena persona, tan
alel(re!
Recordó que tenía enfrente á un magistrado que
también esperaba, sin duda, adelantar en su carrera.
-Y bien, señor Duroc, ¿ y usted? .... No sabremos pronto que ha sido usted por fin mejorado en
París'! Hace lo menos quince años que se han olvidado de usted.
Ricardo sonrió.
-¡Oh! en cuanto á mí, señora, estoy clavado en
Cou lom miers.
-¡Es incomprensible! Un hombre de tanto valimiento!
Y añadió en seguida:
- No porque estemos encantados de verle aquí
todos los años querríamos ser tan egoístas ....
- ¡Oh! sí, interrumpió Lucy ..... .
Ricardo se inclinó hacia la joven.
Esta añadió sonriendo:
-Sí; me habría -gustado seguramente menos esta quinta si no hubiera encontrado á usted aquí
todas las temporadas, cuando era todavía niña,
para jugar conmigo y contarme hermosos cuentos ..... .
La señora Le Quesnel dijo vivamente:
- ¡Oh! es verdad, el señor Duroc ha sido siempre tan bueno para ti. .....
Y, dirigiéndose al procurador:
-¡Positivamente usted la ha mimado demasiado! Y eso pase cuando era pequeña; pero todavía
lo hace usted, y, ya sea una partida de &lt;tennis&gt;
6 un libro lo que ella desea, está segura siempre
de encontrar á usted dispuesto á ofrecer la una ó
á traer el otro. Y o se lo aseguro- añadió riendoque va usted á hacer muy difícil la tarea para su
marido, si éste quiere agradarla.
-Si. ..... su marido-dijo Ricardo con voz un
poco vacilante.-La señorita Lucy está, en efecto,
en edad en que usted debe pensar para ella .. ...
Un poco turbada por el giro que tomaba la conversación, Lucy se retiró al fondo del salón para
arreglar algún cortinaje.
La señora Le Quesnel, á media voz, respondió
en tono de confianza:
-¡Vamos! que en este otoño cumplirá veinte
años .... Si quiere casarse con un joven . .. .. .
- Joven .... evidentemente, es necesario que sea
joven,-dijo Ricardo vagamenlc;,
- Sí, es preferible. Así, al menos cuando las dificultades sobrevengan ...... y sobrevienen siempre, se puede decir que se ha pasado juntos los
mejores años de la existencia.

En estos momentos el reloj daba las cinco.
Ricardo debía tomar el tren para Coulommiers.
Se puso en pie. El espejo de enfrente le reflejó su
imagen con el cráneo semidesnudo y numerosos
hilos blancos brillando en su barba.
-Sí, que sea joven- dijo.- En efecto, usted tiene razón .... creo que es preferible.
Y se despidió de la señora y la señorita Le
Quesnel.

IV
Las enérgicas medidas que tomaron los grand~s
refinadores para impedir el desastre, comprandQ
casi todo el «stock&gt; del mercado, habían producido su efecto. Si no se había evitado completamente d «krack», por lo menos se había limitado,
V los especuladores, que habían creído poder realizar grandes ganancias esperando la baja, se veían
ahora, al contrario, muy desorientados.
Lucy recibió la carta siguiente:
&lt;Queridísima amiga:
&lt;Desde hace algunos días parece que papá está
tranquilo; así, pues, mañana sábado en la noche
á la hora en que mamá, sentada en su mecedor~
teje, y en que papá, en su gran sillón fuma su pipa (¿recuerdas_ este cuadro, no es verdad?), Máximo espera decirles todo. No te emociones, Esto
irá como balsa de aceite.
&lt;La escena pasará de este modo:
«Comenzarán por inquietarse. Luego papá hará
algunas observaciones sobre la edad de mi hermano, los estudios que tiene que hacer todavía, etc.,
etc.
«Pero como tú eres para ellos la novia soñada
querrán mejor asegurar que correr riesgo más tar'.
de, y pronto se adherirán á las ideas de su hijo,
calurosamente apoyado por su hermana.
«A pesar de la seguridad de mis previsiones
estoy cierta de que vas á estar como en ascua~
durante dos días. Así es que el domingo próximo
es decir, pasado mañana, iremos en el día Marco~
y yo á visitará dris&gt; ¿y quién sabe? Tal vez
mis padres nos acompañen, porque querrán, sin
duda, hablar cuanto antes de este gran asunto
con el señor y la señora Le Quesnel. De todas maneras, en caso de que los sucesos se pongan á la
cuarta velocidad, pondré secretamente en mi bolsi!a de mano un par de g~antes blancos para papa. De este modo sería posible hacer, en cualquier
momento, la petición oficial.
&lt;Entonces, hasta el domingo, hermanita querida.
«Recibe mis besos.- -TERESA&gt;.
Para Lucy esta carta llegaba á tiempo. Hacía
dos semanas que todo se retrasaba y ella se sentía
notablemente enervada. Apenas dormía casi no
comía, imaginándose que el momento ta~ esperado no llegaría jamás. A tal punto que srl mamá
mirándola desmejorar, se inquietaba un poco.
'
Pero había bastado este momento para repararlo todo.
En su gozo, un gozo intenso, Lucy pensó arrojarse al cuello de su mamá y contarle todo. Este
movimiento hubiera est~ ,en armonía con la esp~ntan~idad de su nat~l"aleza franca, porque sufna c_asi _por haberse visto obligada, durante tantos dias, a ocultar r.ste gran secreto á la señora Le
Quesnel. Mas la retuvo una especie de incertidumbre. Quizás esta_ confesión llegaría demasiado
temprano,_porque, sm pensar en la posibilidad de
una negativa de parte del señor Tillier, tal vez
podrfa hacer alguna objeción á un compromiso
mmediato y preferir esperar, por ejemplo á que
Máximo hubiese pasado sus exá menes de d~ctorado ó terminado su permanencia en la refinería objeciones q_ue Lucy esperaba encontrar, por 'más
que estuvieses~g~ra de que, en principio, se tendría el consentimiento del señor y la señora Tillier ......

�712

Mas, de todas maneras, y dada su incertidt1m•
bre acerca de las condiciones en que se efectuaría el casamiento, valía más, para descubrir este
secreto, esperar todavía dos días, puesto que, en
ellos, todo se habría arreglado.
Las horas le parecieron largas hasta el domingo.
Lamentaba tambien un poco que este día justamente coincidiera con la primera recepción de la
temporada en casa de sus padres. Pero este no
era, en todo caso, más que un lil!ero inconveniente, porque sería siempre fácil, durante la partid.1
de cartas, condacir á Teresa al jardín para que
r efirier~ todo. Y si acaso, el señor y la señora Tillier hubieran proyectado hablar confidencialmente con el señor y la señora Le Quesnel, sabrían bien cómo encontrar medio para ello.
Durante toda la maüaua Lucy no tuvo punto
de reposo
-¡Pero qué tienes hoy, hija mía, pareces tan
agitada!
-¡No tengo nada, mamá, nada!
La señora Le Quesnel se dirigió á su marido:
-Ha~ notado, Emilio, lcómo ha mejorado Lucy
desde haa dos días?
-¿Ah, sí?
La manera como respondía, indicaba que no
había notado nada.
La señora Le Qnesnel se dió cuenta de ello.
Se encogió ligeramente de hombros, sonriendo.
-Dicho en otras palabras, no has puesto más
atención en ella ayer que hoy. Por lo demás, me
pregunto qué te puede interesar eu este momento
aparte de tus negocios de azúcar que te acaparan.
Er señor Le Qnesnel dió su excusa.
-No hay que tomármelo á mal¡ en efecto, estoy
ocupado por ahora.
-¿ No tienes disgustos al menos?
El señor Le Quesnel, en este momento, miró fi.
jam,nte á su mujer.
Inmediatamente que hizo la pregunta había ido
á tomar un plumerito, detrás de un biombo, sobre ta chimenea, para desempolvar un poco los
mueble•.
Era claro, por su calma, que ella estaba cierta,
de antemano, de la respuesta: «No, esposa mía ... &gt;
Mnchas veces, en el cnrso de su vida, viendo á
su marido oct1pado, le había hecho la misma pre-~ttn ta, y siempre le había respondido: «No, esposa mía&gt;. Y como los sucesos no habían dejado de
mostrar que decía la verdad, pnesto que los negodos habían ido siempre á más y mejor, ¿por
qt1é se habría alarmado hoy especialmente la señora Le Quesnel?
Solamente cuando ella, pasando á otra idea, llamó al camarista Pedro para -darle una orden, el
señor Le Quesnel, en lugar de contestarle, se dejó
caer en un sillón, tomando de la mesa cercana el
periódico del día. No lo leyó sin embargo (hay

EL MUNlJV ILU!JTl{AlJU

que creerlo, por más que tuviera el aspecto de
examinarlo con atención), pues lo tenía al revés.
Lucy gritó:
-iAh! El conde y la condesa de Theil.
Los señores de la casa se levantaron á recibir á
los recién llegados, se5uidos de cerca por el resto
de la concurrencia.
Tras las primeras efusiones, los cumplimientos
usuales, las indispensables palabras acerca del
tiempo y los sucesos del día, las señoras fueron
sacando de sus sacos de mano sus labores y los
hombres dirigieron una ojeada á la mesa de juego, ya lista,
-¡Ah! el buen «bridge&gt;--exclamó el señor Plassard.-¡Cuánta falta me hacía!
Inmediatamente, para indicar bien que no trataba de perder el tiempo, tomó una carta.
Le Quesnel invitó á los otros á imitarle.
-;Jueguen ustedes, señores! Dentro de un momento haremos una segunda mesa, cuando lleguen
los Tillier y el señor Dnroc.
Lucy vió el reloj.
-¡Las dos y media! Teresa debería estar aquí ya.
Pero el comandante prefería quedar como espectador¡ así es que la partida comenzó sin él, en
tanto que las señoras se acomodaban en sus respectivos asientos y Lucy se ocupaba en preparar
el té.
-¡Ah! me olvidaba-dijo de repente Manuel Leroy-Ricardo me encargó decir á ustedes que no
conhran con él esta tarde.
-¿Por qué? prel!untó la señora Le Quesnel.
-Anoche hubo un crimen, cometido en San Simón .... y como procurador de la República .....
Una especie de malestar se advirtió en la concurrencia .... . .
-Es espantoso-dijo la señora Plassard;-¡cuántos crímenes ha habido últimamente por aquí!
Pronto no habrá seguridad por ninguna parte.
-¡Pobre señor Duroc! iQué oficio tan cruel el
suyo- replicó la condesa de Theil.
-¿El?-respondió Manuel- bien se ve que no
conocen ustedes á nuestro amigo Ricardo. De
otra manera no le compadecerían, Ante un her•
moso crimen es como el cirujano ante una h ermosa operación.
En este momento se oyó el ruido de un automóvil.
-¡Ab.! es Tere5a, exclamó Lucy llena de gozo.
El ruido disminuyó¡ el coche pasó sin detenerse.
«No vendrán&gt;, pensaba inquieta.
Sin embargo, tuvo un momento de esperanza.
Acababa de abrirse la puerta del salón.
Se apresuró á ver quién era.
-¡Ah! &amp;í es . . ..
Fué Ricardo Duroc quien entró.

-¡Qué amable es usted, señorita Lucy, que ha
venido á encontrarme.
Besó la mano de la joven, que, fuera por la premura casi exagerada que había mostrado, no pudo
más que murmurar una frase vaga ... .. .
-lYa?-preguntó Manuel á Ricardo-pudiste
echar mano al culpable?
- Muy fácilmente. Confesó todo desde luego.
El subprofesor se apartó entonces de la mesa
de juego en que su presencia no era, por el momento necesaria, y se adelantó hacia el grupo formado por las señoras.
-¿Eh? ¡Cuando les decía que este señor tiene
el fuego sagrado! Es necesario que encuentre dificultades.
-Sí-confesó con desenfado el procurador¡sin eso, ¿dónde estaría el mérito? Lo que es interesante en mi oficio, es encontrarme voluntariamente frente á una máscara placentera ó asombrada, y por preguntas diestras obligarle á traicionarse de repente, á- contraerse, á palidecer.
-¡Qué hombre! - dijo Manuel con tono burles•
co.- Te aseguro que nos causas calosfrío.
El procurador añadió:
- Seguir la pista al individuo que se busca y
hacerle pasar, á pesar suyo, por la sorpresa, el temor y el espanto si es necesario, para llevarle, en
fin, á confesar su falta ....
-¿Qué alegría, no?
Y el subprefecto sacudió afectuosamente á su
amigo por los hombros.
Ricardo sonrió.
- iSí! Y esa alegría vale tanto, yo les aseguro á
ustedes, como la de presidir un consejo de revisión [señalando con el dedo á Manuel], ó comprar quinientos sacos de azúcar (señalando al señor Le Quesnel en la mesa de «bndge&gt;) ó aun hacer un «match» de «tennis&gt; señorita Lucy. Y aunq ne por la modesta parte que me toca, no se trata, con mucha frecuencia, más que de una bolsa ó
de un portamonedas que contenía tres francos y
medio, juro á ustedes que en el momento en que
llego al fin, es decir, cuando tengo la confesión,
experimento sin igual placer.
Manuel habría replicado tal vez. Pero se le llamaba al «bridge&gt;, en que los jugadores se reprochaban mutuamente sus faltas. Se oía la voz tronante del señor Plassard.
-¡Pero es creíble, señor Le Quesnel! ¡En diez
minutos van dos errores que comete usted! ¿En
qué piensa, pues?
Era ya cerca de las cinco.
Decididamente Teresa no vendrá.
Lucy, atenta al menor ruido exterior, se preguntaba qué habría podido suceder.
Su imaginación iba muy adelante. ¿Habría rehusado el señor Tillier su consentimiento? No, tal
suposición era imposible.
¿Entonces qué? ¿Una enfermedad repentina?
¿ Un accidente?
Ya los hombres hal)ían d ejado la mesa de juego.
La conversación se había hecho general.
Primero se había hablado del crimen cometido
en San Simón. Después, por transición muy natural, se habían cruzado las más di versas opiniones sobre la cuestión de la pena de muerte. ¿La
supresión de ésta era buena ó era mala? El comandante Maudru profesaba una opinión muy
clara, que reclamaba la severidad á todo trance.
-Cuando la culpabilidad de un individuo no
es dudosa, hay que suprimírsele. La colectividad
que paga impuesto está en derecho de rehusarse
á subvenir al mantenimiento de uu asesino.
La señora Plassard, que no habría soportado
que ante ella se matara una mosca, era completamente de la opinión del comandante.
Pero Manuel contestó:
-¿La sociedad? Pero sí de todas maneras tendrá que pagar. Sí no es el plato de fríjoles del
preso, sí el sueldo del verdugo.
En cuanto á Ricardo, vacilaba en dar su opinión.
-Garantizadme, desde luego, la infalibilidad de
la justicia ....
Por supuesto que estas graves consideraciones
y aun la evocación del cadáver de la anciana asesinada la víspera en su lecho, no impedían á la
conciencia encontrar suculento el pastel que se
acababa de servir.
-Pero usted no ha tomado nada, ·señor- dijo
de repente la señora Le Quesnel á Ricardo,
Lucy se acercaba con una taza en la mano.
-¿Un poco deté?
-Con mucho gusto- dijo Ricardo,- yo le pediría á usted algunos pasteles, porque á causa de
este negocio de San Simón, apenas pude desayunarme,
- Y no nos había usted dicho nada-replicó la
señora Le Quesnel en tono de afectuoso reproche.
Veamos, ¿no quiere usted que se le sirva algo un
poco más substancial?
Se volvió hacia Lucy q ne, aunque habiendo perdido toda esperanza de que llegara alguien á esa
hora, no despegaba las miradas de la puerta.
-Haz que traigan bizcochos y Syracusa.
- Bueno, mamá.
La joven desapareció.
(Continuará).

713

EL MUNDO ILUSTRADO

PSIQUIS

EN EL ALBUM NATURA

Para "El Mundo /laslrado."

Por do paseaste en la campiña,
grabada tienen, afable niña,
tu imagen bella las blancas rosas.
Y en sus alitas multicolores,
también grabada como las llores,
tu imagen llevan las mariposas.

Cuando el encanto de tus sueños roba
el dulce despertar de la mañana;
cuando tenue la luz llega á tu alcoba
tras la cortina azul de tu ventana
y hasta tu blanco lecho se desliza
y tus párpados abre cuidadosa,
como se abren al soplo de la brisa
los delicados pétalos de rosa,
;.no has oído muy quedo, muy pausado,
que llaman á tu puerta·~ ..... .
Es un suspiro que se me ha escapado
y que llega á buscarte y te despierta.
Cuando ocultas después tu cabecita,
hundiendo el almohadón de blanda pluma
que, al rodearla, imita
un torbellino de encrespada espuma¡
cuando el ropaje muévese impulsado
por los suaves vaivenes de tu pecho
y pensando en un frío no llegado
te envuelves en las sábanas del lecho, ~
¿roce de alas tus labios han sentido
que turba de la atmósfera la calma? ....
Es un beso en un soplo desprendido
que en mis sueños te dí con toda el alma.
Noviembre de 1908.
GUSTAVO

F.

AGUILAR,

*
EL REGRESO DE LOS BARCOS
La tarde va cayendo¡ el sol declina ....
parece que las aguas quedan solas¡
y al beso de la noche, ya vecina,
se cubre todo el mar con la neblina,
que es el traje de noche de las olas.
Las barcas pescadoras van llegando
al puerto, ya en la obscuridad sumido;
y, una á una las velas arriando,
presurosas al puerto van entrando,
como vuelven los pájaros al nido.
M. MORERA GARCÍA,

*
IE.N !LA CAILILIE.JJA
Al claror dela tarde que agoniza
cruzo por la vetusta callejuela.
En toda su extensión no se di visa
otro perfil que el corvo de una abuela
asomada á un postigo. De allí vuela
pesado olor á viejo. La sonrisa
furtiva de su cuerpo una mozuela
me da al través de aquel postigo. Prisa
me doy después en retornar. Es ella
á la que miro en el postigo abierto.
La saludo y le dicen cómo es bella
mis ojos y el tornarme á cada paso
por verla. Ríe .... El callejón desierto
condensa los fulgores del ocaso!
FELIPE

V ALDERRAMA.

En la alta cumbre, la blanca nieve,
luciente guarda tu cuerpo leve.
Y en la espesura del bosque frío,
entre las palmas, bajo las frondas,
en un recodo de glaucas ondas,
tus formas puras las guarda el río.

OCASO
Viene cayendo la tarde¡
El viento duerme en las hojas;
El perfume de los nardos
Se esparce fresco y sutil;
Pasa la tarde del tiempo,
Vuelve la blanca mañana
Y la noche vuela ufana
Desde un abril á otro abril.
Y a la tarde de mi vida
Se aproxima silenciosa;
La ilusión duerme en la noche
Del olvido y el dolor;
Ya no volverá risueña
Para mí blanca mañana
Ni la dulce edad temprana
De mi inocencia y candor.
Ya los lazos que á la vida
Atan con llores del aire,
Los encantos misteriosos
De la hermosa juventud,
Van cayendo uno por uno,
Como espigas olvidadas,
En las llanuras calladas
De la triste senectud.

En sus pupilas negras y graves,
tu dócil talle guardan las aves.
Y casta, pura, muy pensativa,
de las colinas en la aJJ.cha falda,
en dijes verdes como esmeralda,
tu imagen tiene la sensitiva.

R.

TREJO CASTILLO,

O Y E*.. . ....
(Pan «El Mund; Ilustrado).
Oye, doliente y pálida visión de mis ensueños:
cuando me hunda en la sombra de la melancolfa
no interrumpas mis sueños con cantos halagüefios·
de tu voz arcangélica con la rara harmonla
'
no interrumpas mis sueños!
Escucha: e~toy herido por las traiciones malas·
mi espmtu se encumbra ~obre de los perversos '
deja que abran sus alas de mirificas galas
'
y canten á la vida las aves de mis versos!
¡Jeja que abran las alas!
Deja que crucifique mi alma creyente y buena
y eleve, desde el trágico madero de mis rimas '
d caliz lle mi pena que el Destino envenena '. . .
Deja que alce, cual Cristo, del ideal en las cimas
el cáliz de mi penal
'

DORILA CASTELL DE ÜROZCO.

*

NOCTIVAGANCIA

Deja, visión doliente, fantasma de mis sueños
Que cun ~u desmayado blancor de eucaristla
'
fl~rez:an mi, ensuef\os como litios sedeños ....
Que en el jardln de Otoño de mi melancolfa
florezcan mis ensuef\osl

Joaé de J. Núñez y Domínguez.
Diluyóse en la noche taciturna
el alma vagabunda
de la última canción. En la desierta
calle, que fué bullicio y tráfico, resuenan
mis pasos persiguiéndose en el eco.
Los faroles eléctricos
parecen parpadear. En una ráfaga
de viento frío que del cerro baja,
los dormidos recuerdos se sacuden.
Sueño. Ensueño. Ambiciones y las fútiles
conquistas del amor y de la gloria.
La luna en mengua es una hoz que corta
espigas en el cielo florecido
de estrellas. Los latidos
de algo enorme palpitan en secreto,
(el alma abrumadora del silencio),
y el reloj de la torre
abre su ojo insomne
que en esta paz nocturna y dolorosa
sufre la pesadilla de las horas.
L EONCIO MARTÍNEZ Y MARTÍNEZ,

*

LAXITUD
No como enantes ambiciono el día
p~ra gozar deleites con sus horas,
dilatando en lo azul esas canoras
a ves de ensueño que en mi sér había.
No como ayer, proyectos la alegría
ha cada noche para las auroras,
ni rumbo á la esperanza van las proras
de mi inquietud y mi melancolía,
•
Ni goce ni dolor hay en mí mismo,
Ahora finge el silencio de un abismo
mi corazón, exento de reproche
para la vida de falaz promesa,
y mi cuerpo y mi espíritu en pereza
claman por el olvido de la noche.
FELIPE VALDERRAMA.

�EL MUNDO ILUBTBADO

714

715

EL MUNDO ILUSTDORA

to, que si la razón se inclina á censurar la fantas~a, vencida, perdona; y cuando pasan'seda, terc~opelo, enca1es, plumas, muselinas, velos, flores,
cmtas y v.olantes, el más grave sonríe y, con cierto acatamiento, exclama: ¡Salve, fémina!

G.

MARTÍNEZ SIERRA,

LA MODISTA EN CASA

CRONICA

l

AS NOCHES DE INVIERNO, lectoras mías,
son tranquilas y gratas cuando al dulce calor de la chimenea y de los corazones reunidos bajo un mismo techo y un mismo
ideal, se ven pasar las horas de la'velada, como palomas viajeras que tienden sus alas hacia la región
misteriosa del tiempo, de donde nunca han de
volver.
Afuera el viento invernal gime, y su lúgubre
voz parece amenazar al atrevido que intente traspasar el protector dintel de las puertas del hogar;
los árboles, en los desiertos campos y en los jardines de la ciudad, sacuden sus ramas escuetas á
las cuales se ha quedado prendida, con invencible
fidelidad, alguna hoja amarillenta, semejanteá una
esperanza postrera, que se acoge al ensueño con
angustiosa desolación, para_ no morir arr~batada
por el viento helado de la implacable realidad.
El cielo nocturno esplende con la 1uz de sus
astros más brillantes y puros, mientras más se enfría la atmósfera; parecen decirnos, con su luminoso resplandor, que los flotantes crespones de
las nubes estivales son como las fugitivas ilusiones enemigas de la luz y de la verdad.
Pero á medida que el frío aumenta en las calles
y en los campos áridos y tristes, el calor del hogar se reconcentra y parece más vivo y confortable· ¿será porque las almas necesitan la proximidad de las personas queridas, en otras ocasiones
ausentes y como olvidadas de la familia? Tal vez¡
mas en esas largas veladas, cuando cerca de la
mesa de trabajo se encuentran reunidos dos seres
que acaso por ligeros resentimientos se habían
separado, entonces un saludo al invierno "br~ta
interiormente de aquellos corazones, como un himno á la bella estación de los días breves cual realidades pasajeras, más rica en dichas íntimas y
en largos reconcentramientos, durante los cuales
se dilata la perspectiva de los sueños en amplia
y hermosa extensión. A la luz de la lámpara, se
trabaja y se tejen juntamente la fina labor del encaje y la eterna red de los p~oyectos y_de las reconstrucciones de pasadas dichas¡ y mientras las
bellas manos delicadas, con mágicas evocaciones,
cubren de ornato y de flores la tela, el adormecido pensamiento evoca los complícados arabescos y las perfumadas rosas y violetas de un recqerdo lejano.
_
• .
.
.
También otra so'l.adora infatigable, te¡e, borda
y dibuja sus caprichosas fantasías artísticas, que
figuran no poco en la vida imaginativa de la mujer: la moda, siempre la moda, ~bil artífice, consejera y guía de la belleza femenina.
En la presente estación de iJ1.vierno, la tendencia general de las confecciones se resume en un
e'stilo que define el carácter de los trajes preferidos actualmente por las damas. El estilo ''Directorio" es el reinante, á pesar de que existen otras
muchas formas elegantes y exquisitas. Pero la nota predominante de la estación es la e,sb,elte.z, el
adelgazamiento de la silueta. Para 1~ mu¡eres
delicadas y flexibles, esto es muy fácil_ de conseguir¡ basta llevar un traje de cort~ ie~:-illo y con
líneas definidas, sobriedad en los JÍliegues y la
cola terminada en punta, á fin de marcar el conjunto del traje¡ par~ las .damas men9s esbeltas, la
cuestión se complica, sin embargo¡ los recursos
de la moda tienen suficiente poder para alcanzar
un éxito completo en l a impresión óptica. De la
habilidad en el corte de las faldas depende este
resultado¡ así es que, en su aparente sencillez de
túnicas griegas, estos trajes requieren verdaderos
prodigios de arte, á fin de tener un aspecto elegante. Nunca como hoy, los grandes maestros de la
confección han tenido campo más vasto para desarrollar su talento.
Después de hacer notar la f~rma dominante ~e
los trajes de la presente estación, hay que decir
al~o sobre las telas favoritas que se usarán. Parece°que obtendrá la preferencia el otomano, ya sea
en los elegantes trajes ''Directorio," ya en los de
corte princesa¡ en los jaquets Luis XV, en las levitas y aun en los mismos sombreros, el otomano
reinará seguramente. E sta es una tela, bella y sedosa, que sólo puede te1:1er en la actual~dad, como
rival, al paño d e seda, 1g~almente fl~xible y suave con su matiz de cambiantes refle¡os, cuyo encanto es indudable. No por esto debe creerse que
el terciopelo ondulante y acariciador, el satín 6
el crespón de China, habrán cesado de figurar¡ al

contrario, están en plena aceptación, lo mismo
que el tussor, el cual va á tomar un aspecto netamente invernal con su elegante y lindo tejido moteado caprichosamente, que le permite prolongar
sus éxitos en una estación en la cual se hubiese
rehusado la privanza del tussor liso y sin ningún
dibujo del año pasado.
A esta variedad de telas de seda es preciso
añadir las gasas transparentes y vaporosas, el velo real, el tul de punto grueso, el de seda metali ·
zada, y una nueva muselina de sed;,, más espesa
y resistente que la •antigua, aunque sin perder la
ligereza graciosa de ésta. Todas las telas que
constituirán la elegancia de los trajes de teatro,
baile 6 reunión, se bordarán de oro mate., lentejuela, nácares irisados, tubillos de cristal y toda
clase de imitaciones de piedras preciosas¡ las
aplicaciones de terciopelo en dibujos egipcios, 6
flores matizaáas en diversos tonos, pondrán también sus calientes reflejos sobre estas vaporosas
telas, y serán el refinamiento del buen gusto en
las confecciones de los trajes de ceremonia, en la
presente estación.
Es indudable que nuestras amables lectoras dedicarán algunos ratos de las veladas de invierno
á pensar en la combinación de sus atavíos para
las reuniones y espectáculos, en los cuales les desea un éxito completo.
MAR GARITA.

*

Galas y Mujeres
EN EL JARDIN ENCANTADO DE PARIS

N el jardín encantado de
París, sobre el asfalto,
bajo el cielo pálido,
sobre los bien enarenados jardines, bajo el
sol tibio, en el aire que
huele á Otoño, ha florecido la maravillosa
flor que corresponde á
la sutil luminosidad y
á la tibieza de aquel
aire: la flor de la triunfante feminidad.
París es la mujer de París: toda su majestuosa
artificialidad de la vida es marco para su artificialidad exquisita¡ la languidez de los jardines es
símbolo de su ternura superficial¡ el rumor del
agua en las fuentes es como su voz que no dice
nada, pero que habla á la fantasía tan dulcemente, que casi parece oírla el corazón¡ la luz velada
es el mirar maligno de sus ojos: la bruma leve
que cierra las perspectivas, es como un anuncio
de su aparición. Por las calles frívolas para ella
riendo frívolamente, ondulando, amando apenas,
dejándose amar, fingiendo que llora tan perfectamente que se engaña á sí misma¡ y la ciudad con
sus colorines, con sus luces, con sus músicas, con
la fantasmagoría de sus escaparates, le ayuda á
engañar y á engañarse¡ porque ya he dicho que la
ciudad y la mujer son hermanas gemelas, hermanas cómplices que van muy de la mano echando
polvo azul á los ojos ilusionados; y suena para
pagar á la ciudad y á la mujer, el tintineo, el tin1ineo de todos los oros del mundo¡ y la ciudad se
enriquece, y la mujer vive ... . hasta que muere,
trocada acaso la comedia en tragedia. Allí están
las aguas, á veces tan negras, del Sena, suministrando todo el elemento de fatalidad que es menester para dramatizar estas vidas un poco locas,
un poco perversas, un algo sentimentales y un
mucho inconscientes.
Pajarillo sin seso, con una chispa intermitente
anidada en el corazón, friolenta, golosa, envidiosa- todo adorablemente,-esta muñeca perfumada, que siempre tiene sed y á menudo saca las
uñas de gata, ha nacido con el instinto de la compostura. Ya de niña, enmedio del arroyo, con cuatro harapos viste á la muñeca como á una reina¡
obrerilla, trotando con la caja al brazo por los bulevares, lleva el organdí con elegancia de crespón
de China; el tul, con majestad de encaje; el sombrerillo de pocos francos, con imperio de corona,
y las flores de trapo se hacen de ilusión al posarse en el rubio blando de su cabellera, Mujercita

burguesa, hace de su cuerpo una tentadora y bien
compuesta estrofa, y sabe la línea, y conoce la
ciencia del pliegue, y acaso deja de comer por el
placer de verse linda y de arremolinar volantes
con frufrús de sedas en torno al tafilete del pulido zapato . . .. sobre el que hay una hebilla que
ojalá fuese de metal precioso; pero que siempre
suele ser linda.
Por toda esta ciencia, por esta innata sabiduría
en el vestir, cuando para el serpentino cuerpo de
la parisiense la riqueza puede lograr los terciopelos de Oriente, las pieles del Norte, los paños
de Inglaterra, las sedas de China, los encajes de
Bélgica y de España, las lentejuelas de París y
las tenues muselinas, no hay poema comparable
al poema de su figulina, que ha robado la nobleza de líneas á las más sugestivas tanagras, la ondulación al agua, el revuelo á la espuma, el rumor al aire que pasa entre los árboles y el perfume al más suave de los olores campesinos; de tal
manera en el conjunto del cuerpo y del traje se
compenetran los diversos elementos de belleza,
que no se sabe si la gracia del movimiento está
en el impecable corte de la falda 6 la sabiduría
del corte en la maravilla de flexibilidad de la tela 6 en el milagro serpentino del cuerpo sabio en
movimiento; y otro tanto ocurre con el color, cuya armonía no se sabe si está en la tenue ligereza
de los velos 6 en el aroma, que al revolotear en
el aire despiden, 6 en la arrogancia de la cabeza y
cuello que lo sustentan.
Es por la mañana, casi mediodía: los plátanos
del bulevar, bajo el sol pálido, tienden leves sombras por el suelo; la multitud va y viene en el
trajín diurno al trabajo, á la lucha por la vida¡
¿crees que á esta hora la parisiense, flor de estufa, descansa de las mundanas fatigas de la noche,
del teatro, del baile? Nada de eso: para la mañana, la mujercita elegante ha inventado un deber
que la hace madrugadora: el de lucir el traje corto, el trotteur de paño, falda airosamente ceñida,
chaquetilla 6 bolero que se entreabren sobre la
muselina de la blusa, sombrero diminuto y correcto, botas de cuero claro, paso menudito, pero
rápido, porque este traje es de quehacer, de negocio, de mujer ocupada; hay que hacer con él la
inevitable tournée de compras antes del almuerzo.
Para el cual ved al maravilloso traje de casa, hecho de la más frívola, lánguida y plegante de
las telas, con un color que casi no es color, con
una forma que apenas es una ilusión de forma. Si
por la tarde han de hacerse visitas, la fantasía,
apoderándose de las líneas del traje de mañana,
quiebra donosamente su severidad alargando la
fálda, bordando motivos orientales de seda policroma sobre la monocromía propicia del paño,
empenachando el sombrero con la soberbia de
atrevidas plumas, calzando finamente el pie de
negro, la mano de un propicio color, amplificando el velo que cubre el rostro para envolver en
bruma favorable la cabeza, Y esto con toda libertad de línea, de estilo, hasta de fantasía¡ porque
pasó la época de la modas tiranas y hoy cada rostro puede elegir la luz que le conviene, y todos
los ojos son sabedores de la sombra que mejor
cuadra á su claro ú obscuro color; así una concurrencia femenina ha perdido toda monotonía, y
los afortunados que, al caer de la tarde, sentados
en las terrazas de los cafés, miran pasar la ola de
feminidad engalanada, bien pueden imaginar que
por arte de magia se ha compuesto para ellos una
cien veces multiforme fantasmagoría; á esta hora
la ciudad, París, se envuelve en una especie de
hálito sentimental que tiene un poco de ternura
difusa¡ hasta en el corazón del artificio urbano
deja sentir su magia melancólica la influencia de
la puesta de sol. Y cuando el sol se ha puesto,
París se trueca en maravilla, porque su artificialidad, con las luces anuncios, las músicas, las películas cinematográficas, llega á su grado sumo¡
entonces hay que buscar á la elegante en casa,
presidiendo la comida de ceremonia, 6 en casa
ajena asistiendo á ella, 6 en el teatro, 6 en el music-hall, 6, si es verano, paseando bajo los árboles
de los jardines, hechos lugar de esparcimiento. Y
como la ciudad, ella ha alcanzado la cumbre de
su soberanía, y todos los tejidos maravillosos y
todos los encajes y todas las plumas y todas las
suavidades é irisaciones y ondulaciones del mundo parecen hechos para marco de su personilla
insensible é irresistibl~¡ viendo el traje casi poemático, se piensa en la epopeya prolija de las
manos humildes que han hecho, horas y días y
noches, labor de araña para embellecer aquella
viviente frivolidad¡y tal es el poder de su encan-

EXPLICACIONES PRACTICAS
Cómo Cortar el Corpiño
( Véanse las fígurQ1J publicadas en el número anterior)

FIGURA
FIGURA

16

20

He aq l1 í el delantero concluido.

Entallad bien la tela sobre el busto, prendiendo con alfileres, y el sobrante dejadlo al aire.

FIGURA
FIGURA

13

Cortad siguiendo la línea del brazo que se ve
bien á través de la tela.

FIGURA

17

Unid el delantero con el costado, teniendo cuidado de recortar al derredor del brazo. Después,
tomad la espalda y el delantero y unidlos.

FIGURA

18

Haced las pinzas de dos pliegues dobles, dejando, entre ellos, un intervalo de dos centímetros.
FIGURA

14

Con e1 pequeño trozo que sobra del delantero,
cortad el segundo lado de debajo del brazo.

LA MODA DEL BRAZALETE
Está poniéndose de moda la costumbre de llevar tantos brazaletes como quepan en el brazo.
Las jovencitas que se inician en sociedad son las
que patrocinan esta costumbre, y hay algunas que
llevan hasta una docena.
Los brazaletes están también en boga como regalos de boda.
Los hay de oro lisos y de oro grabado¡ éstos
son más elegantes y más vistosos; los hay flexibles y los hay también rígidos, adornados con piedras semi preciosas.
Los que gozan de más favor son los que llevan
zafiros americanos y topacios escoceses.
Las señoritas que poseen piedras pequeñas las
están haciendo poner en argollas apropiadas para
brazaletes.
Esta moda y este furor no es más que una parte de la boga de que disfrutan actualmente las
modas imperio. Es bien sabido que la emperatriz
Josefina usaba tal cantidad de joyas, que los joyeles de la reina María Antonieta le parecieron de·
masiado pequeños; en vista de ello, siempre llevaba sobre su delicado cuerpo todas las joyas que
no podía guardar en sus cofres.
Las modas imperio, al ser revividas, han traído
con ellas el furor por las joyas de la emperatriz
Josefina. Se fabrica toda clase de cadenas de acuerdo con los dibujos de los brazaletes. Las sortija$
que se usaban todavía hace menos de un año y
que tenían una piedra 6 dos, han pasado á la historia, y en su lugar se usan joyas con monturas
de los dibujos más caprichosos.

*

FIGURA

15

Cortad la tela siguiendo el derredor del cuello.

FIGURA

19

Cortad lo que sobre de las pinzas, y marcad el
centro del delantero.

21

He aquí la espalda terminada.

Un peluquero, que había pasado una noche tormentosa, tenía al día siguiente el pulso poco firme y cortó la cara de un parroquiano muchas vece_s. El cliente sufrió todo con paciencia, y al terminar el tormento, se levantó é hizo un buche de
agua, después de lo cual empezó á sacudir la cabeza con fuerza.
-¿Le duelen á usted las muelas?
-No, pero estoy viendo si todavía no se me
sale el agua por los carrillos.

�TRAJE DE RAILE.- De estilo imperio, hecho en tul
negro bordado ele oro. Sobrefalda que termi:_a en dos
picos por un lado y se acorta ligeramente por ~etrás.
Escote redondo adornado con un lazo ele terc10pelo
neg-ro y dos ele~ntes brnches de camafeos. Mangas
cortas y estrechas.

FoT. FÉLIX,

DE

PARís.- MoDAS

REm'ERN.

TRAJE DE CALLE. - Eleg·,uit0 traje de seda azul
eléctrico, de estilo princesa, con sobrefalda ligeramente recogida á un lado, formando graciosa drapería. La parte superior del corpií'j_o y las mangas
están cubiertas por una rica aplicaci6n de terciopelo en el mismo color, bordada con hilo de oro y plata.

�....,_________________________ -

VICTORIA

La Cerveza de la Aristocracia
La Colonia Alemana la prefiere porque es igual á la mejor que se
f ahrica en aquel país.
,,

Sin Rival por su Calidad
Ligera, digestiva y al mismo tiempo nutritiva. Es de las más finas
que se elaboran en México.
Uno de los mejores triunfos de la Cervecería T oluca y México, S. A.

--------------------------1. .

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1751956&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1908, Año 15, Tomo 2, No 22, Noviembre 29</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>L UNDO LUSTRADO
•

R egistra do como a r ticu lo

Año XV-Tomo 11

!1 e

sc~un da clase, en 3 de :--ovicmbrc ele 189 1.- Impreso en papel de las Fá.br icas de Sa n Rafael.

México, 6 de Diciembre de 1908

Número 23

CUERNAVACA HA SIDO EL DESTINO DE LA BRIGADA EXPEDICIONARIA Y EL TEATRO DE UN SIMULACRO EN LA SEMANA ULTIMA. LUGAR DE
LOS MAS PINTORESCOS, NOS DA OCASION DE PUBLICAR ESTA HERMOSA FOTOGRAFIA DEL SR. LUIS CUEVAS,
QUE REPRESENTA LA VIEJA E HISTORICA IGLESIA DE LA CIUDAD,

�726
!Dñll"edcrfo:

Director, Dr. Luis Lara y Pardo.
Gerente General,

ALFONSO E. BRAVO.
OFICINAS:

Calle de Altaro número 9. México. D. F. A1&gt;11rtado
tal Z.570. -Teléfonos: Erlcssnn, 1476.
Oom1&gt;aflía Teletón lea, 471.

--

PRECIOS DE SUBSCRIPCIÓN:

En la Ciudad .... .. ........................
En los Estados,.......... .. .. . . .. . .. .. .. .. .. ..
En el Extranjero... .. .. .. .. .. . .. . .. .. .. ..

$

1.25

1.50

z.oo

l'íÚM.EROS SUELTOS:

En la 0a1&gt;I t&gt;&lt;l. ..................... ...... $0.3.'I rR.
En los Est&gt;&lt;dos.. . .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. $0.50 cs.

t&gt;OS·

mo posea ,·erdadt'ras pl'escas arLísticas, debo ded ucit' q nr sus pl'&lt;'frrPncias serían para China, en rlogio &lt;le la rual ha escrito
(dtimamente un brillantl' ,\' birn fundado
artículo comparatirn.
Ahora bien: es rosa perfectamente averiguada que el Oriente no es gTato sino á
los occidentales q ll&lt;' no lo conoct'n.
De esto puede cluclar quien no haya, leído la "Madama ürisante1m1, •· de Pierre Loti,
poema épico del más tétrito .v negro aburrimiento.
Pero en suma ";,' al fin Luis Urbina y José .T uan Tablada son poetas, r lo son de verdad, y faltarfan á todas las trnd iciones si
algo actual les gustara ,v si nlgo exótico les
repugnara. Lo bello, según ~pencer, es
tan sólo lo viejo, .r, agrngaríamos nosotros,
lo extraíio, lo exótico, lo extrnrng,rnte y ..
lo incómodo.

iPor qué son bellas las rninas? Pues .. ..
por desmantelaJas, por solitarias, por inEn Dónde en Qué Epoca habitables, por fastidiosas. Luego es cosa
clara que á Luis y á José Juan tenían que
Hubiera Querido Nacer -y Vivir
gustarles, respectivamente, In Y enecia del
Renacimiento y la Uhina de no importa qué
edad.
A los que ven para atrás tenemos que
ÍAS pasados, mis amigos de &lt;El
oponer los que ,Ten para adelante, que, coImparcial&gt; vinieron á preguntarmo es &lt;le presumir, están tan lejos ele lo
me en qué época y en qué país
justo como los otros. :;\!ns, acaso, toda yez
hubiera querido nacer y viYir.
que sobre lo pasado hay indicios, en tanto
Aunque la pregunta me cogió de improque sobre lo porvenir sólo conjeturas.
viso, contesté sinceramente que ;yo no huIIa,v, en el reportazgo tle ' 'El Imparcial;'
biera querido nacer en otra época ni en
diversas personas que se resignan, tal yez
otro país que los que me han tocado en
á más no poder, á haber nacido en este
suerte.
país; pero que hubieran deseado posponer
Después he leído, en el periódico de refesu
natalicio hasta dos ó tres siglos después
rencia, que casi yo so.v el (mico de mi opió
hasta
In realización de ideales que suponión, y que distinguidísimas persona-s, entre
nen
infalibles
.r &lt;le cierta é inequfroca re11ellas muy queridos amigos míos, hubieran
lización.
preferido quién nacer en otro país, quién
Virginitl Fábregas, por ejemplo, hubiera
vivir en otra época, y que no escasea11 quiequerido nact'r más tarde. Sobre que ésto
nes, á la vez, preferirían otras épocas y otros
es un deseo esencialmente fomenino, sobre
países.
que la simpática artista es jO\·en .\', lo que
Con su pan se lo coman. Y o sig·o ere.rent'S peor, &lt;ligo, uwjor, ó mejor,-no sé lo r¡ue
do que quien ha tenido la fortuna de que su
me dig·o,-todada belhl, no comprendo por
vida cabalgue entre la segunda mitad del
qué hubiera qnericlo esperar el &lt;lesen\'Olvi·
siglo XIX y el primer cuarto del XX, no
miento del arte dramático en :\léxico, parn
tiene nada ni á nadie que envidiar, y pne&lt;Lue las hatlas viijieran á depositartodos los
de reputarse hijo de la dicha con haber
dones sobre su cuna.
caido tan á tiempo en la existencia. Y creo,
asimismo, que quien en época semejante ha
Quien tenía pleno derecho á rcclama1· un
nacido ~, vi vid o en nuestro país, no t iene
nacimiento tardío, lo más tnrtlío posible,
por qué envidiar nada de lo que es exótico
hubiera siclo Pancho Cardona, tanto por sí
mismo cuanto por los progreso:; del arte
y extraño.
Luis Urbina, por ejemplo, hubiera c1u&lt;'dmmátieo nacional; pl'ro si é l no lo hit rerido vivir en Venecia en la época del Hl'- · clamado, ¿con qué derecho lo reclama Virnacimiento. Buena pro le haga; pero á legin ia Fábregas?
guas se conoce que el viejN1ito no conoce
No, señora mía. No debe nadi{' renunciar
ni Venecia ni la época del Renacimiento.
á ser etapa de nnaevoluci6n, so pretexto de
Venecia, hor aún, no es más que el barrio
,·er realizado el desenvolvimiento de quees
de la zanja cuadrada; y en la época á que
artífice principal.
se refiere Luis, Venecia no era más que la
Matikle 11ontoya sí t iene pleno derecho
zanja cuadrada, complicada con la colonia
á pedir haber ,·ivido, luchado .r trabajado
de la Bolsa.
en otra época .r en otro medio q ne en los
Hectifiq nemos.
nuestros. Su reino no es ele este mundo.
Para que en México se estime, en lo mucho
Estamos calumniando á la zanja cuadraque vale, el esfuerzo femenino en favor del
da y á la colonia de la Bolsa. La zanja cuatrabajo y en bien de la humanidad, pasarán
drada tiene el pudor de ser suqterránea, en
muchos años; y Matilde se ha adelantado á
tanto que el Gran Canal veneciano tiene
esa época. En este país, y en los tiempos
la desvergüenza de correr á descubierto; y
que corren, la mujer no es estimada sino
la colonia de la Bolsa brilla de luz eléctripor lo que tiene de víctima, de escla,•a, de
ca, mientras en Venecia brilla por su ausumisa ó de bella. Cuando la mujer quiere
sencia la luz, y, durante el Renacimiento,
tender las alas, salir de su esfera, emanci •
brillaba también por el mismo motivo la
parse noblemente, prescindir de la falsa
gendarmería.
adoración y de la pérfida generosidad del
José Juan Tablada es otra cosa y otro
hombre, no encontrad, en la p lebe social
cuento. Hubiera querido nacer y vivir en
más que el escarnio; pero en la aristocrncia
el Ortente. Rectamente se infiere que el
moral el respeto y la consideración.
inspirado José Juan conoce el Oriente tanEn cuanto á los arquitectos que hubieran
to como Luis Urbina Venecia. Una sola coquerido vi vil' en el siglo de Pericles y á los
sa habla en su favor, tanto como en su conmilitares que desearían haber nacido cuantra, á saber: que ni precisa el país oriend0 :México sea, no un país hospitalario y detal de su preferencia, ni fija tampoco época
mocrático, sino una nación imperialista ~
especial á su deseado advenimiento á esas
agresiva, me permitiré, salvo el respeto,
privilegiadas regiones. Como quiera que
s'ugerirles q ne en tiempo de Pericles los arJosé J nan no ha hecho panegírico alguno,
quitectos no cobraban el 10% sobre el preen circunstancia ninguna, de Turquía, la
supuesto de las obras, y que hay una mejor
India y el Japón, por más que de este últi-

y

727

l!:L MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

mtrn&lt;'ra de parodiar el "Si ri.~ p1Je1111 p111·11
Ó&lt;'l/11111'' ses la ele precaver la guerm consagrándose n las obras de la paz. Que lo diga el Gral. Dfaz.

Los Palé1cios de México

.;-,~
,,

Crónica Científica
EL ALMA DE LAS PLANTAS
J Oswinsky el Lulcr Burbank ruso. á quien
se deben ya muchas creacione~ hortículas que
no se habían siquiera ,o,ptchado antes, expresa, en un estudio que ac~ba de publicar,
su opinión de que la vida de las plantas es en
todo idéntica á la de los animales, y, por lo tanto, á la de los seres hum1nos¡ asegura que tienen
sus temperamentos, sus gu~tos, sus apetitos, sus
simpatías y sus horrores. Hasta ahora la ciencia
agrícola las había considerado como desprovistas
d e todos estos atributos y sólo se preocupaba por
que tnvieran alimentación conveniente por medio del riego, de que estuvieran protegidas en
contra de la inclemencia del tiempo y de que gozaran de una temperatura que favoreciera su desarrollo.
La cultura científica empieza á obrar de otra
manera mu y diferente. Tiene en cuenta la verdadera naturaleza de la planta, y se ha convencido
de que, para obtener un buen desarrollo, hay que
tratarla lo m,ismo que á los individuos de la especie humana, seres que sienten y que piensan.
Tómese, como ejemplo, al hongo. Examínese su
estructura, obsérvense sus movimientos sobre todo, y se notará que obedecen á una verdadera
&lt;lucha por la vida&gt;. Deposítese el plasmodio del
criptogama sobre una hoja de papel ó sobre un
pedazo d e madera, cubierto con gelatina, y se verá al plasmodio moverse, buscar, como si estuviera provisto de tentáculos imperceptibles, los lugares que están secos, y mostrar así que tiene
conciencia de su personalidad.
Para convencernos más de ello, coloquemos
una hoja de papel dentro del agua y veremos que
el ducus&gt; seadhiereá la hoja, como buscando protección contra la humedad¡ s1 se echa sal al agua,
se notará como un movimiento de horror, pues
no gusta de vivir en los medios salinos.
Oswinsky ha notado también que las plantas
son mucho más sensibl es á la luz que la mayoría
de los animales. Muchas de ellas buscan la luz
d el Sol y esperan su salida vueltas hacia el Oriente; m u chas también se cierran una vez que se
ha puesto el astro rey. Otras, ¡::or el contrario,
velan de noche y duermen de día; algunas de ent re las dicotiledóneas colocan sus pétalos de noche como si estuvieran muertas y parecen revivir
á los primeros rayos del Sol.
Algunas l eguminosas duermen sobre sus tallos¡
otras colocan sus hojas de tal manera, que nunca
reciben la luz directamente. Las llores que están
en macetas, dentro de las habitaciones, se inclinan
en dirección de la ventana Hay algunos lirios
que se inclinan hacia la luz, aun cuando se la dé
una lámpara colocada lejos de ellas, y cuando se
retira la lámpara, se nota un esfuerzo sensible
por ir en su seguimiento.
Algunas plantas pronostican las variaciones de
temperatura y se previenen para soportarlas. La
achicoria sabe cuándo va á llover y no se ab1e
para no sufrir los aguaceros. Las mimosas temen
el ruido, y las sensitivas sufren un ver.iadero
síncope al ruido del rayo. La mayoría de las llores si enten los efectos del éter, de la cocaina y de
la morfina.
De todas estas observaciones, deduce Oswinsky
que Aristóteles no estaba lejos de la verdad
cu ando hablaba del alma de las plantas. &lt;Tomar en
cuenta esta alma es haber andado la mitad del
camino que conduce al éxito&gt;, dice el agricultor
ruso. La planta vive por la reproducción, que es,
en último análisis, el fin principal de la vida de
los hombres. Por lo tanto, hay que cuidarlas en
vista de s n semilla, nutrirlas con este fin, y si se
sabe hacerlo de buena manera, la planta secundará al jardinero y al horticultor con una bnena
voluntad manifiesta.
Esto podrá parecer paradójico, poético, imaginario; pero la experiencia demuestra que no ha y
nada más cierto. La educación de las plantas está
llamada á ocupar un lugar entre las ciencias d el
porvenir.

~
•

Vista general de la casa.

De las muchas lineas que se han cons. tt'llido retÍt'ntemente en nut'stra ci udad, st'guramente que en pocas, si acaso en nlg·una,
se hn tenido un cui&lt;lado tan nimio como el
demostrado t'n la distribución tanto exterior como inlerior q uc Sl' observa en la casa c¡ue S&lt;' levanta en la t'squina de la terc&lt;.'ra ealle de la Industria, propiedad del Sr.
D. Guillermo ele Landa .\' Escandón.
lksde el l'lrgante pórtico, que da acceso
al amvlio vestíbulo ,Y á la señorial escalera,
hasta el último detalle de se1Ticio, se ha
dedicado especial atención, tanto al conjunto como á cada una de las partes que constituyen la casa.
Pasada la reja ele hicno, que señala el límite de la banc1 ueta, se halla un amplio jar-

Recámara del Sr. de Landa y Escand6n.
Un detalle del gran sa/6n.

abierta, por uno de sus lados, hacia una encantadora &lt;serre&gt;,
donde se culti,·an plantas finas de climas cálidos, que perfuman todo el aposento.
Frente á la monumental escalera y á un lado del gran balcón está la biblioteca, que refleja, en sus bien surtidos estantes,
los gustos literarios del propietario de la casa.
El gran salón de recepciones es un verdadero museo de

Sala de mrfaica.

dín de estHo inglés pt'rfectamente cuidado, que rodea á la tinca por dos lados, haciendo que se de'staque mejor su héhnosa
fachada. Esta está diYiclida en dos alas, que corresponden :ílos
clos frentes, las cuales están cli\·ididas por un torreón que ocupa la esquina.
Una de las fachadas ve al Sur, ;v, al centro de ella, hay un
amplio balcón que cierra una g·alería llena de lnz .V de colores. La, otra fachada mira- al Onente y, en el medio de ella, está, sobresaliendo, el amplio y elegante pórtico &lt;le! que .va hicimos referencia; pasada la puerta vidriera que cierra el vestíbulo exterior, se lleg·a al «hall&gt; ó vestíbulo interior, del que
arranca una monumental escalera de mármol con un artístico '
pasamanos ele hierro forjado.
En la planta baja ele la casa están los sig·nientes departamentos: al fondo del «hall&gt; está el comedor, hermosa galería

El "hall" y la escalera monumental.

�728

EL MUNDO ILUSTRADO

729

EL l'tfUNDO ILUSTRADO

obras de art&lt;' .Y de riq uezn: no hay uno solo, de los objetos que lo ocupan, que no llame la ntención por alguna de las clos citadas cualidades. .Jarrones ele porcelanas ricas, tanto francesas como orientales; muebles de estilos refinndos y ele ¡)l'ocedencia
auténtica; ricos cortinajes de sedas y ta pices raros; pinturas calzadas eon firmas cll'
renombre universal: todo se destaca sobre
un fondo de riquísimo estuco.
En la pnrte altn cll-\ la casa, se hallan las
rccfünaras y alcobas, las cualC's tu,·imos el
gw,to de visitar también, gl'acias 11 In galante amabilidad del señor ele Landa y Escandón. Pie.::as destinadas á la vida íntima;
no se nota en ellas la lujosa ostentación rt ue
en los rlepartnmentos en los rt ne se desa1·1·0lla la ,·ida social de una de las familias mns
distingllidas de nue!:itra ciudad; pern ~í se

Actualidades Extranjeras
+------+

Fotografías enviadas especialmente para "El Mundo Ilustrado"

nota que son parte de las que sin rncilación
hemos llamado, y lo repetimo~, una de las
residencias mejor organizadas en 1Iéxico.
La galantC'rfa clrl espléndido propietario
drJ suntuoso palaeio no se limitó á permitirnos admirar lns U!'llems de él, !:iino que
nos permiti6 tomar ele ella vistns fotográficas, las que tenemos l?I g·usto de ofrecer á
nuestros lectores adjuntas á estas líneas,
parn c1ue con ellas, mejor que con la más
ví,·icla drsc1·ipció11, se clen cuenta ele las riquezas .r J)l'C'eiosidadrs que en&lt;:icrrn. una ele
las resideneias q UC' rnn más justicia hal'á
que la ci udad ele México melva it merecer
el título clc «ciudad &lt;le los palaeios&gt;.

Recámara"de la Sra. de Landa y Escand6n,
El gran sal6n cíe recepciones.
El sal6n comedor.

Después de la cuestión presidC'ncial en
Estados Cnidos, la curstión clrportiva E'S la
r¡uE' más apasiona. Elrcto Taft y ckrrolaclo
Ilr,rnn, l'esuelta la sucC'sión ele Hooserelt, la
atención públicn se fija ahora en h1 campaiia deportiva q ne acaba clC' eomenza r .\' q ur
durará todo el inrierno. En rralidad son clos
las grandes campañas deportirnsque se hacen durante el año rn la He¡níblica recina.
La primera es la ele VC'rano, Pn que se efectúa el campeonato ele b:1se-b.1ll. La otra es
en im·iemo, en la qu&lt;', como la nieve impide ese ejercicio, se le su bstituyc por el football, que eslá haciéndose rl jm•go nacional
1U11ericano, .r que es, sin disputa, el más int&lt;'nso de los juegos al aire libt·e. l'na ).
otra entasiasman .r ponen en tensión á todo
C'I pueblo nme1·icano; pPro en la primrra son
profesionales quienes luchan unos C'on otros,
en tanto que en la segunda, In ju,·C'ntud escolar toma principalísima parte, y, por lo
consiguienlE', el interés es mueho ma.vor.
Una ele las fotografías quC' puhlieamos en
esta página fu(- tomada durantC' uno ele• los
partidos más famosos, que se jugó el 1-! dC'
Noviembre último, entre las Unirnrsidades
de Yale y dr Princetor, lns dos más gTancles
de los Estados Unidos. El juego fué presrnciatlo ¡ior treinta mi I E'Sp&lt;'C'tadorrs. La
Fni\·ersidacl de YalC' obturn el triunfo.
-Las sufn1g·istas no pierden el tiempo y
continú,rn luchando por ohtC'ner el rnto fomenino en las elecciones. lngfalenn .r Estados Unidos son teatro de In más intensn
agitación en ese sentido, .r mientms lns sufragistas inglesas tu vieron, en días pasados,
la ocu rrencia de introcluC'irse astutamente
al Parlamento británico, las americanas hicieron mucho rnido durantr la reciente
elección municipal de :X nern York. Las fotografías q ne publicamos fur1·on tomadas
durante la manifestación monstruo que S&lt;'
rl'ectu6 el día ele la C'lecciún.
En este punto, el feminismo acaba de obtener un triunfo mt1.,· seifalndo con la elección de ~[iss Dovr: que acaha d0 obtener el
sufragio parn el pursto ele «alcaldesa» en la
ciudad británica dr W.rcomh. Es la primera mujer f!UO va á clesempeiiar, en el mundo,
el cargo ele jefe del cuerpo municipal.

Las sufragistas, arroiadas del interior del «City Hall», se instalan en la puerta::

El "hall" al fondo el comedor.
"Serre" adjunta al comedor.

Miss Dove, la primera alcaldesa electa en el mundo

Un ¡ueto de «foot-balt&gt;,

�73l

EL MUNOO ll,US1'l!AIJO

L BENEFICIO de Virginia Fábregas llevó
público hasta llenar, por completo, todas las
localidades del coliseo de San Andrés. El
programa ofrecía dos estrenos: &lt;Magda&gt;, de Suderrmann, vertido al español, y &lt;La Fuerza Bruta&gt;,
de Benavente, comedia en un acto que en la coronada villa alcanzó grande éxito, y que, entre
. nosotros, pasó apenas, y eso debido á la ocasión
con que fué estrenada. Esa noche y en ese teatro,
á fuerza de la dosis enorme de cariño que tiene
para la Sra. Fábregas el público á él asiduo, se
hubiera aplaud,ido hasta &lt;El Apoteosis de un
Exodo&gt;.
En cuanto á &lt;Magda&gt;, ¿vimos efectivamente la
obra de Suderrmann?
Mientras atronaba el aire en derredor mío el
chasquido entusiasta del aplauso, el uniforme y
sordo runrún de la sorpresa que recibió á la hermosa actriz, deslumbrante de lujo y atavío, ostentosa, brillante y provocativa, vi pasar el cortejo
de &lt;Magda&gt; que han contemplado mis ojos: desde la Reiter hasta Tina di Lorenzo (sin que pueda olvidar á Teresa Mariani). Y mi memoria fué
despertando en cada escena, en cada frase un gesto, una actitud, un silencio; esos inesperados silencios teatrales que son, á veces, más intensos
que el llanto y la agonía.
Virginia estaba allí, con el disfraz de «Magda&gt;.
Entró ágil, con desenfado y llaneza, con un aire
mundano de mujer libre y habituada á despertar
deseos. La &lt;Magda&gt; de Virginia no era ninguna
de las que yo conozco; no era la nerviosa rebelde
de Virginia Reiter, ni la suntuosa aventurera intranquila de Teresa Mariani, ni la apasionada severa de Tina di Lorenzo; porque ellas tres ponían,
en su nueva vida de admiraciones y triunfos, el
vago surco que en el alma de &lt;Magda&gt; dejaron
su honestidad primitiva de humilde mujer alemana, y que se borra en la &lt;Magda&gt; en español,
dejando sólo la &lt;chic&gt; parisiense, mariposa de
cuerpos y de almas.
No es la excesiva, la apasionada germana que,
por un impulso de temperamento, deja el regazo
patet'llo por las conmociones frecuentes del amor,
cuyo desengaño le sirve milagrosamente de escala
para súbir al reino del Arte: esta &lt;Magda&gt; flamante
más parece una &lt;habituée&gt;, una predestinada arrepentida que probó el placer y le amargó los labios; que respiró el aire y perforó cavernas en
sus pulmones, y que, desencantada, torna al hogar
como el hijo pródigo.
No es esta la &lt;Magda&gt; de Suderrmann. La cantan-

E

te prusiana que hemos visto en el teatro extranjero es la burguesa chiquilla, toda sinceridad que,
al probar la vida, su acre sabor contrajo el gesto
de la falsedad; es la bonachona criatura que, á
fuerza de vivir en carnaval, trae pegada á la cara
la máscara de la comedia.
Por eso no puede ya sacudir sus coqueterías de
camerino, ni su constante pose y hasta su lenguaje chapurrea modismos y locuciones extranjeros
que no puede reprimir. Pero, en toda esta modificación de su vida exterior, queda intocada la rebelde, la indisciplinada que protesta de toda autoridad, la dominadora.
Y &lt;Magda&gt;, en español, se desvirtúa, se esclaviza,
se rebaja.
Nuestro temperamento y nuestra raza no conocen esas imperiosidades en el alma femenina que,
entre nosotros, es toda bondad y amor, toda resignación y humildad, toda ternura. La &lt;Magda&gt; de
Suderrmann, acaso por extraña á nosotros, no es
simpática¡ pero sí emocionante, y traducida á
nuestro idioma é interpretada por espíritus de
docilidad latina, ni nos seducen sus placeres ni
sus pesares nos desgarran el corazón No penetra
hasta el fondo de nuestro sentimiento, no ~e infiltra, no ahonda; pasa como una nave: á flote y
zozobrando.
Por eso no es posible exigir, ni siquiera pedir
que una actriz de nuestro temperamento se identifique con el personaje germano.
¿Es esto decir que la &lt;Magda&gt; de Virginia Fábregas no alcanzara aplausos?
No: los hubo y con exceso. Se trataba de agasajar á la artista compatriota en su noche de honor
y el cariñr ¡ la simpatía se desbordaron.
Lo que he dicho de ella, en la interpretación de
ese abstracto personaje de &lt;Magda&gt;, lo hago exteosi vo á todos los que con ella trabajaron.
El aspecto del teatro era soberbio. Todo su público se había reunido allí para aplaudir á la beneficiada, y cuando ella apareció, cayeron flores
hasta alfombrar sus pasos.
Fué una noche de rosas.
El lunes último se despidió la compañía con
la obra de los Quintero: &lt;Las de Caín&gt;, y el jueves hará su presentación en el &lt;Degollado&gt; de Guadalajara, donde hará, como acostumbra, su temporada de invierno. En esta ausencia ocupará el
&lt;Virginia Fábregas&gt; el transformista &lt;Aldo&gt;, de
quien ya nos hemos ocupado.

VIRGINIA FÁBREGAS EN "MAGDA"

•••
En Arbeu, Borrás ha logrado un mayor triunfo
con el drama hermano de &lt;Tierra Baja&gt;: &lt;Mar y
Cielo&gt;, de Angel Guimerá, y más grande triunfo
en &lt;El Abuelo&gt;, de Galdós, representado el miércoles último.
Había verdadera expectación por ver al admirado actor en'esta obra, y los deseos, tan avivados
con los triunfos anteriores, quedaron satisfechos.
&lt;El Abuelo&gt; de Borrás no podremos olvidarlo
nunca.
LORELEY.

*

días los entregará al municipio. En su residencia se encuentran reunidos todos los Ridgeley y el mejor amigo de la familia, el Mayor Maurewarde: han
venido para asistir á la imponente ceremonia. El hermano de Jesson, Ricardo (á quien la carrera diplomática obliga á vivir lejos de Inglaterra), ha llegado también.: siente, desde luego, viva simpatía por su nueva cuñada, á quien
no conocía. Los viajes, la permanencia en el extranjero, le han enseñado á no
respetar ciegamente la &lt;respetabilidad nacional&gt;.
Como Ibsen se había burlado en &lt;La Comedia del Amor&gt; y &lt;Los Pilares
de la Sociedad&gt;, de sus virtuosos compatriotas, Pinero no ha temido bromear
con la devoción inglesa y la pureza del &lt;home&gt;. Ha satirizado los principios
de la familia, que están al servicio del egoísmo; la moral general, que es favorable á los intereses particulares; la austeridad, que es enemi¡¡a de la indulgencia, y de la bondad, que teme el gozo y el arte.
No solamente contra Nina se han unido los Ridgeley, sino también
contra toda alegría. El alcalde presenta una petición de vecinos que desearían un kiosco instalado en los jardines de Aunabelle. Los Ridgeley se estremecen al pensar qué aires de baile podrán turbar la serenidad de ese lugar. Rechazan con indignación la oferta de Nina, que desearía levantar á sus expensas uua fuente adornada con una estatua alegórica. Temen la imaginación
libre del escultor, que sin duda revelaría formas femeninas bajo los árboles
de Annabclle. También quieren apartar á Nina de esta fundación. Quieren
que asista á la ceremonia sin participar en la obra. Nioa, que uo puede contener sus lá¡(rimas, se inclina, sin embargo, ante esta voluntad de los Ridgeley.
Pero sabe que, sin consultársele, se le ha dado al pequeño Roberto, como sala de trabajo, el&lt;boudoir&gt; de Annabelle, que hasta ese día había permanecido
cuidadosamente cerrado. Jesson le había prometido esa pieza. Puesto que es
así, puesto que todo el mundo se empeña en herirla, no se presentará al día
siguiente en la tribuna oficial. Esto causará en la pequeña aldea un escándalo, y N ina se encierra en su recámara, desafiando á los Ridgeley y á su marido.
Llega el día de la ceremonia. Los Ridgeley, vestidos de negro, i:stán dispuestos á partir con Jesson. Esperan todavía que Nina los acompañe. Esta
eutra¡ la acogen gritos de sorpresa y de indignación: ¡su vestido es co·
lor de rosa! Con toda calma explica á su esposo que ella no tiene razón de
vestirse de luto¡ que ese día es, para ella, i¡(ual á todos los otros y que está
decidida á no vivir con los muertos. Y cuando Jesson le reprocha que falta
al respeto que merece la memoria de Annabelle, le responde que él fué el más
gravemente infiel al recuerdo de la muerta cuando se casó con el aya de su
hijo. Esta réplica, por Jo justa, irrita á Jesson; éste declara que lamenta amargamente ese matrimonio, y Nioa estalla en sollozos.

LA CASA EN ORDEN
CABA de ser traducida al francés, y representada en París,
la ú!tima comedia de Arturo
W. Pinero, el más notable
dramaturgo inglés de esta
época, cuyas obras han sido
discutidas, comentadas y reconocidas por todos como
producciones de gran aliento, que bastan para formar una personalidad en
el mundo literario; la nueva obra ha sido tan discutida como ks otras; su éxito en París ha sido
franco, y segurameute que no tardará en ser traducida al castellano. Esto recordará que algunas
de las obras de Pinero se conocen en México y
una de ellas, que nos fué dada á conocer pridieramente en italiano con el nombre de &lt;La Seconda Moglie&gt;, gustó mucho. Creemos que nuestros
lectores leerán con_ interés :1 extracto siguiente
de una de las me1ores revistas publicadas en
Francia, respecto de la nueva obra:
Hemos conocido una mujer amable que se llamaba Froufrou. Meilhac y Halévy nos contaron
su historia. Pensé en este seductor parisiense al
ver en la escena á la inglesita Nina que es la heroin~ ~e Pinero. No es, como Frouf~ou, la hija de
un vividor: su padre es un venerable pastor. No
ha crec~do en una _r:sidencia lujosa: tenía que
dar lecciones para v1 vir. No está curiosa de goces
~undanos, bailes y comedias: no es más que sencilla y alegre, y es su carácter el que inquieta á
Henry Jesson, el viudo con quien se ha casado.
Este cree que Nina no es «respetable&gt;. Quisiera
que su rostro fuese grave, su tocado correcto sus
actitudes austeras. ¿Cómo es posible que pe~manezca tanto tiempo en el jardín con sus perritos?
¿No tiene el deber sagrado de mantener &lt;la casa
en orden?&gt; Annabelle, la primera esposa de Jessoo, sí se dedicaba á esa augusta labor por lo
cual Jesson permanecía fielmente ligado ai recuerdo de la muerta. Y por esto ha quitado á Nina la
autoridad doméstica para entregársela á Géraldiue Ridgeley, la hermana de Annabelle. Nina se
encuentra aislada en la casa de su marido. Siente pasar sobre ella el desprecio. Sufre. Llora.
¿Por qué no declara á su esposo que la tutela
de Géraldine le e~ insoportable? ¿Por qué no cierra la puerta á Sir Daniel Ridgeley y á Lady Ridgeley, y también á Price Ridgeley, el padre, la
madre y el hermano de Annabelle? ¿Cómo permite á toda esta familia que le haga observaciones que la hieren y que critiquen agriamente su
conducta? Es que Nina, antes de casarse con Jesson, era el aya de su hijo, el pequeño Roberto. De
condición social inferior, está habituada á recibir órdenes. Se siente vagamente avergonzada de
haberse convertido en la dueña de una casa donde parecía destinada á obedecer siempre. Se asombra de ser la esposa de Jesson, rico propietario y
notable político.
Apenas si pregunta por qué Jesson se ha casado con ella. Si tuviera menos modestia recordaría que este viudo inconsolable no fué insensible
á su gracia. Nina posee, pues, un poder quepodrá vencer todas las virtudes de Annabelle. Mas
no lo sospecha. Nina parece resignada á su suerte. Par~ honrar la memoria de la muerta, Jesson
obsequia á sus electores unos jardines que llevarán el nombre de Annabelle. Dentro de algunos

A cto segundo -Nína ante los reproches de los Ridgeley.
queja. Los Ridgeley abusan de ella y Ricardo lamenta haberla desarmado. Se siente responsable
de su desdicha. Da primero una lección justa á
Price Ridgeley, que se ha permitido hablar á la
ligera de Nina. Para hablar á su cuñada de sus
implacables enemigos, se decide, al fin, á decir la
verdad á Jesson, entregándole la correspondencia
amorosa. Ha tenido antes cuidado de expulsar de
allí al Mayor Maurewarde.
Jesson queda como estúpido. Sus ilusiones se
disipan. Ya no tiene sino muy corta estimación
por la esposa que tuvo la casa en orden. En cambio, aprecia la generosidad de Nina, que no se ha
servido de esas cartas. Comprende que es superior á los Ridgeley y que debe defenderla de sus
hipócritas ataques. Les invita sencillamente á ir
lo menos posible á su casa. Aleja de ella á Géraldine. Vivirá en lo sucesivo sólo con Nina.
Pero, ¿cuáles serán sus sentimientos respecto
de su mujer y respecto del pequeño Roberto? ¿Estará menos triste? ¿Nina llegará á crear en esta
fría residencia un poco de alegría? ¿Su gracia dará á Jesson el olvido'/ Al terminar la pieza se
siente el temor de que Nina y Roberto tengan,
ante ellos, un porvenir doloroso.

A

Pero una divinidad le trae un consuelo. No es
el hada que viene en ayuda de Cenicienta: es la
diosa que reina en el viejo teatro. Su palacio es
el almacén de los accesorios, y su varilla mágica
no está adornada de cintas suntuosas, sino de hojas de papel. Y ha entregado al pequeño Roberto un saco que perteneció á Annabelle. Roberto
lo descubrió en el &lt;boudoir&gt; de la muerta. Como
no lo pudo abrir, se lo llevó á Nina, y ésta encuentra en el saco cartas que el Mayor Maure·
warde, amigo de la familia, escribió á Annabelle,
y que prueban que la implacable esposa ~1;1éamante de Maurewarde, que Roberto es su h1¡0 y que
los amantes debían huir con el niño el día mismo en que Annabelle murió en un accidente de
carruaje.
.
Nina tiene en sus manos su vengan.za. No piensa entregar á Jesson esa correspondencia; pero
puede hacer saber á los Ridgeley que puede des·
honrar á Annabelle y les ob1igará á humillarse
ante ella y á dejar la casa. Participa su proyecto
á su cuñado Ricardo, quien le declara que no debe manchar la memoria de Aonabelle. Le mues·
tra que los amantes han expiado su falta cruelmente, y que matando á A~nabelle, _la Pr~videncia quiso evitar un escandalo, 1mpon1éndole
abandonar el hogar conyugal. Este razonamiento
conmueve á Nina y no deja de asombrar á los espectadores. Es cierto que se trata de la hija de
un pastor y que este origen la obliga á venerar los
sermones. Así, pues, entrega á Ricardo las cartas
fatales á fin de que las queme.
No se contenta con renunciar á su venganza.
Vestida de luto asiste á la ceremonia que glorifica á Annabelle. No desea ya luchar. Presenta excusas á los Ridgeley y consiente y se pliega á todos sus caprichos. Su energía está rota. Todo el
mundo podrá ya insultarla sin arrancarle una

Aclo cuarto.-Escena final,

�732

EL MUNDO ILUSTRADO

733

EL MUNDO ILUSTRADO

EJ--ENIGtvtA
Novela por J. Berr de Turique

Ilustraciones de Lillo.

Traducida especialmente para "El Mundo Ilustrado"
(CONTINUA)

- Ya me dará usted noticias de ese Syracusa,
dijo el señor Le Quesnel. Es un regalo que me
hicieron hace cosa de diez años. Algo completamente superior, ya verá usted.
Dirigiéndose á la señora Le Quesnel:
-A menos que le hayas dado fin. ¿Quedará algo todavía?
-Sí.
La conversación continuaba.
El comandante Maudru anunciaba su nombramiento próximo en Melun. Y aunque dejaba entender la satisfacción que le causaba ese ascenso,
expresaba su sentimiento por no poder, en lo sucesivo, ir con tanta frecuencia á «Iris&gt; debido á la
distancia.
La señora Le Quesnel murmuró:
-¡Qué lástima! Perder amigos como el señor y
la señora Maudru ..... Porque son tan preciosas
en el campo estas relaciones de buena vecindad,
sobre todo para quien pasa generalmente cinco
meses completos en Demartin, y algunas veces
completamente solo.
-Pero-interrumpió la condesa de Theil-el señor Le Quesnel no se ausenta nunca por mucho
tiempo, ¿no?
- Casi tres días por semana. Tiene que irse el
domingo por la noche después de comer y no
regresa sino hasta el miércoles ó jueves.
En este momento entró Lucy.
-Mamá, ya no hay Syracusa.
- Con razón lo alababa usted tanto-dijo Ricardo á Le Quesnel- riendo,
-¡Pero ese vino se ha evaporado!-dijo Manuel.
La señora Le Quesnel se mostraba incrédula.
Todavía la antevíspera quedaban cuatro botellas.
Estaba segura de ello, absolutamente segura, pues
las había contado ella misma; y luego nadie había tomado de ese vino.
Se sentía cierto ambiente de malestar. Sin duda
no se trataba sino de un latrocinio banal; pero
esa historia, que estaba viniendo inmediatamente
después del asesinato cometido en las inmediaciones, caía de la manera más inoportuna. Todos
los ojos estaban fijos en el procurador.
-¿ Qué piensa usted de eso ?- le preguntó el señor Le Quesnel.
Se encogió ligeramente de hombros.
-Pienso que este asunto no es grave. Seguramente que, ó la señora Le Quesnel contó mal, ó
se engañó sobre el vino contenido en las botellas.
- Absolutamente, absolutamente- replicó la señora-no hay error posigle.
- De todos modos-replicó el señor Le Quesnel
-no es por cuatro desdichadas botellas que nos
vamos á quebrar la cabeza.
En un rincón de la sala, Manuel, divertido, miraba á Ricardo.
-Egpere usted- dijo en voz baja á Plassard,
que se encontraba cerca de él-jvamos á sacarle
de quicio!
y tomando la palabra con la mayor seriedad:
-En efecto, á primera vista .... por cuatro desdichadas botellas .... ¿Pero quién puede asegurar
que este asunto no es, en realidad, más grave de lo
que parece hoy?
..
.
.
-Evidentemente-di10 Ricardo, sm notar la
malicia de la pregunta. Se sabe de dónde se parte,
cuando se comienza una averiguación; pero no se
sabe nunca adónde se llegará.
Manuel, después de hacer seña con el codo á
Plassard, se había dirigido á la señora Le Quesnel:
-Usted nota hoy, señora, que le han robado
cuatro botellas. Pero sería muy asombroso que se
hubieran detenido allí, y tal vez mañana notará

usted que la han despojado también de objetos de
mayor valor . . . .. .
- ¡Oh! exclamó la señora Le Quesnel aterrorizada.
Queda bastante para Ricardo que, lanzado sobre
la pista, no puede menos que añadir, sin notar las
sonrisas del subprefecto y de Plassard:
- !Quién sabe si hace años que le vienen robando á usted!
La opinión general estaba ya hecha.
Quizás la situación era grave.
La señora Maudru, conmovida, recordó que había conocido antes á una señora á quien robaban
así, y como se trataba de objetos sin importancia,
á fin de evitarse molestias, había preferido hacer
como si no lo notara. Pues bien, una mañana la
habían encontrado estrangulada en su cama.
La condesa de Theil añadió que una de sus amigas, que vivía en León, tenía, desde hacía veinte
años, el mismo criado, uno de aquellos que parecen destinados á obtener el premio dé virtud.
Pues bien, un día se supo que ese criado era jefe
de uua banda de rateros.
Evidentemente, la situación no podía quedarse así.
-Dado todo lo que se acaba de decir, mi querido procurador-dijo gravemente el señor Le
Quesnel-no tendría ya ni un momento de tranquilidad si no se aclarara este misterio.
-Sí, sí, es necesario absolutamente-afirmó la
señora Le Quesnel.
-Tanto más que esta noche debo partir por ...
{en este momento la voz del señor Le Quesnel se
turbó ligeramente) por más tiempo que de costumbre . .. . Y la idea de que mi esposa y mi hija
pudieran estará merced .. ..
-Sea-contestó Ricardo, - voy á tranquilizará
usted.
VI
- ¿Quiere usted hacer una averiguación?-había
dicho el señor Le Quesnel.
-¡Bah! Avf.riguaciones es un término demasiado grande; sólo quiero una pequeñísima indagación.
Los invitados, poco dispuestos á asistirá algún
interrogatorio penoso, aprovecharon la circunstancia de que fuese avanzada la hora para despedirse.
Mientras que los señores de la casa, que, por lo
demás, no habían hecho nada para retenerlos, los
despedían hasta la reja del jardín, Lucy se encontró sola con Ricardo.
Este hombre, que jamás le había impuesto respeto, ni siquiera en la época de su infancia y á
quien ella trataba familiarmente á pesar de la diferencia de edad que les separaba, y sobre quien
ella sentía tener un ascendiente real, venía, en un
instante, á revestir á sus ojos una importancia
nueva.
Dejaba de ser amigo para convertirse en magistrado. En su fisonomía se acentuaban los rasgos
duros. Ella se le representó con su toca, en su asiento, implacable hacia el acusado. Aquel jardinero,
á aquella sirviente culpable en verdad, pero cuya
falta tenía excusas sin duda, se la imaginaba, de
antemano, conducida ante los tribunales y, después, arrojada al fondo de una cárcel.
Se despertó su piedad.
Se acercó á Ricardo y gentilmente, con tono
acariciador, le dijo:

-Tengo una gracia que pedir á usted señor
mí~
'
Ricardo sonrió.
-¿Una gracia? lá mí, señorita Lucy? ¡Veamos!
¡Hable usted!
- Pues bien- dijo suavemente,-es que si usted
descubre al autor de Pste insignificante latrocinio
no se muestre con él muy severo. Una buena amo'.
nestación, ¿no es verdad? Nada más.
Ricardo volvió á sonreír,
Hubiera s_ido capaz de hacer más por ella.
-Entendido- contestó¡-pero á condición de
que ~o se trate más que de una falta sin importan~ia. Supói:igase usted que, de hilo en hilo, llego a descubrir ..... .
- ¿Todo un complot contra la seguridad del jef~ del Estad~? ¡Oh! ~ntonces, en ese caso, es usted
hb ·e de pedir ~rabaJos forzados ó destierro.
- Dos penas igualmente crueles-concluyó Ricardo.
-¡?h.! en cuanto á eso - dijo Lucy,-no soy de
la o_prn1ón de uste,d. Si tuviera que elegir, yo no
vacilaría. Escogena el destierro.
. - Tal vez tenga usted razón-contestó Ricardo
riendo.
.Y_ luego, como si esta afirmación de la joven
vrniera á recordarle su propia situación, añadió
con la voz ligeramente turbada:
-Por otra _parte, en este mundo, ¿quién de nosotros puede Jactarse deno haber sufrido nunca la
pena ~~l dest~er!o? Desterrado de un país en que
se quisier~ . vivir. Desterrado de un corazón en
que se quisiera entrar . .... .
Lucy le vió con atención por un momento
-¡Qué triste dice usted eso!
·
-No, no - respondió vivamente Ricardo.
--Por lo demás, con frecuencia he notado en
usted ese aire de tristeza.
-¿Y cuándo?
-Pues . ... en ciertos momentos.
- Precise usted-preguntó él.
-Dios mío . .. . .. No sé cómo explicar.
-Sí. Inténtelo usted ...
Ella habí_a dicho demasiado para quedar allí.
-Pues bien .... vea usted .... como ahora sobre
todo cuando usted me mira.
'
_El pro&lt;:ui:;ador palideció un poco. ¿El había sufrido e~ ndiculo de saber que su secreto estaba
descubierto?
Fingió un aire incrédulo, y contestó:
- Entonces renunc~o á comprender, señorita
Lucy, por qué n_o es ciei:;tamente su palmito fresco
y sonriente quien podia hacer en mí la melancolía.
~ Qué pas~ entonces en el espíritu de Lucy?
,Fué el disgusto de tener que batirse en retirad
confesando que su observación no se fundab ª
nada?
en
¿Deseó, puesto que la ocasión se presentaba
comprobar que l.f noveli_ta que se había imagina'.
do sobr~ el pasado de Ricardo era exacta?
- ¡Quién sabe!-murmuró.
El señor Duroc se sobresaltó.
Ella temió haberlo lastimado y llena de confusión, añadió:
' '
-¡Oh! le pido perdón. Haga usted cuenta
no he dicho nada.
que
Pero Ricardo, por indiferente que pareci·er
t ~ba d emasia
· d t
a, eso urbado para quedar en la incertidumbre.
•
Tomó la mano de la i?".en, y, con tono muy dulce, pero en el que se adivmaba el imperativo:
- ~bsolutamente, señorita Lucy, le pido que s
exphque.
e

ª

Lucy intentó desprender su mano, lamentando
ya amargamente su imprudencia.
-¿Para qué? ¡Puesto que iba á decir una tontería!
Ricardo retuvo á la joven cerca de él.
-Pues bien, diga u~ted, de todos modos, esa
tontería. ¡Lo quiero! ¡Lo exijo!
Lucy estaba sin salida. De repente se le presentó en la imaginación un símil entre su situación
y aquella en que iba á encontrarse el acusado
dentro de un momt&gt;nto, ese acusado cuyo partido
-sin darse cuenta por qué-había tomado de antemano. Que, por su desd~cha, p~onu1;1c~ara una palabra de más ... . y estana perdido. 1Ricardo no le
soltaría!
Así espantada inmediatamente por la idea de
una l;cha, para la que se sentía sin fuerzas, prefirió declararse vencida.
-Es que .... dijo después de una segunda va·
cilación ..... . usted va á encontrarme tonta ..... .
indiscreta y pretensiosa . . . .. .
-¡No absolutamente! Soy incapaz: de encontrarle á usted esos defectos.
Y añadió, al quedar ella silenciosa:
-La escucho.
-Pues bien-dijo Lucy ruborizándose,-me he
preguntado, desde hace mu~ho tiempo, por qué
un hombre de su edad, y seno como es, se mostraba tan gentil, tan afectuoso, tan excepcionalmente atento para una muchacha como yo .. . .
- ¡Ah!
- Y trataba de explicarme también por qué me
miraba usted, á veces, con un aire tau ... tan triste, y tan dulce al mismo tiempo.
Ricardo ansioso, esperaba el fin.
- Sí po~que con los otros (no sé si ya se lo he
dicho 'antes), usted me parece tener la mirada muy
dura, señor mío.
Ricardo ahora se sentía más turbado aún que la
joven.
-¡Ah! con los otros tengo .... . .
Lucy fué quien primero se r~hiz_o. Y viendo
que había salido del paso más difícil, dijo sonriendo:
-¡Vamos! Confiese usted que era un problema.
-¿Del cual ha encontrado usted la solución?
dijo Ricardo con vivacidad.
Pero inmediatamente lamentó haber hecho esa
pregunta.
¿Qué respuesta iba á recibir?
.
.
- He encontrado uoa, Usted me dirá s1 es exac•
ta. Esta es: usted lleva en el corazón el recuerdo
de un gran amor, y esa persona, á quien usted
amó en otro tiempo, y que, tal vez, ha muerto, ó
en fin, que de cualquier mod~ está p~rdida para
llSted ... . pues bien, la casualidad quiere que yo
me le parezca un poco ..... .
Si Lacy hubiera adivinado toda la verdad; si le
hubiera dicho, ó aun si le hubiera dado á entender: &lt;Soy vo á quien usted ama&gt;, como la confesión de uu sentimiento igual y recíproco no podía venir después de parte de la joven, Ricardo
hubiera creído morir de confusión.

En lugar de esto, la buena suerte quería qu'e la
joven no hubiese comprendido sino á medias, y
que el modo con que interpretaba el afecto de
Ricardo permitiese á éste redoblar sus atenciones
y su ternura hacia ella.
-Usted es una profunda psicóloga, exclamó,
desde que se hubo repuesto de su emoción.
Orgullosa de haber adivinado, preguntó:
- Al menos no me tomará usted á mal el que se
lo haya dicho.
-¡Tomárselo á mal, señorita Lucy! ¡Pero por
qué si así es! ¡Si es enteramente así!
Y le tomó la mano y la besó.

VII
Ricardo recorría el jardín con el señor y la señora de Le Quesnel preguntándoles sobre el número y la calidad de las personas á su servicio,
cuidando de pasar, ante la habitación del jardinero ó ante la cocina, para dirigir una ojeada á la
fisonomía de cada uno de esos personajes.
Lucy había quedado en el salón.
En cualquier otro momento, sin duda se hubiese detenido á pensar de nuevo en la conversación, un poco extraña, que acababa de tener con
el señor Duroc. Pero su inquietud de antes, sobre la ausencia de Teresa, volvió á apoderarse de
ella desde que estuvo sola.
-¿Por qué no ha venido? ¿Qué ha podido pasar?-se repetía.
En este momento Teresa apareció en el umbral.
- ¡Ah! ¿tú? gritó lucy corriendo á encontrarla.
Estaba inquieta, ¡figúrate!
-Sí, respondió Teresa en tono poco turbado,
en efecto .... es tarde.
- ¡Pensaba que habría alguien enfermo en casa
de ustedes! Y luego, ¿comprendes? no era eso solamente. Por segura que estuviese de tus padres....
en tanto que la palabra que se espera no haya sido pronunciada ..... .
y ya abría los brazos para recibir á su amiga,
cuando la vió que retrocedía algunos pasos, volviendo las miradas hacia otra parte.
- ¿Qué? preguntó.
Ante el silencio embarazoso de Teresa, Lucy se
volvió súbit~mente temerosa.

-¿Habló Máximo á tus padres?
Teresa, conmovidísima, tomó las
manos de su amiga.
-¡Pobrecita! ¡Te pido perdón!
-¿Perdón? ¿Por qué?
-¡Porque yo soy quien ha estimulado ese amor entre mi hermano y tú! lQué quieres? ¡Te amaba
tanto! ¡Mi gozo hubiera sido tan
vivo si te hubiese llamado hermana! ¡Estaba tan segura también de
que mis padres aprobarían esa
idea!
- ¿ Entonces no? - preguntó
Lucy.
-No.
Lucy se había dejado caer en un
canapé y grandes lágrimas surcaban
sus mejillas.
Teresa la contempló con verdadera piedad por un instante, y des·
pués, volviéndose á su hermano,
que acababa de llegar y qne vacilaba en entrar:
-Puedes entrar; estamos solas;
Máximo.
Máximo se acercó entonces. Su
VOZ temblaba.
- ¡Lucy, hay que tener valor!
Esta, haciendo un esfuerzo sobre sí misma, se había calmado un
poco.
- Entonces- preguntó á Máximo-sus padres se oponen á su casamiento.
- Sí¡ pero tranquilízate. No soy
de aquellos que se someten sin resistir. Y nos casaremos de todos
modos, adorada Lucy-agregó tomándole las manos y cubriéndolas de caricias.
Teresa, por su parte, apoyó á su
hermano.
-Sí. No es más que un retardo.
Un año ó dos de paciencia tal
vez. Ustedes son todavía bastante
jóvenes uno y otro para recobrar
el tiempo perdido. En Alemania
los novios esperan mucho más tiempo.
Lucy se sentía hoy más dueña de sí misma.
-En fin, ¿qué es lo que sucedió?
-Pues bien, esto es, - dijo Máximo ....
Pero, callando de repente, como si tuviera miedo de no expresarse con las precauciones suficientes, hizo seña á su hermana:
-Habla, Teresa.
Esta replicó:
-Esta mañana, después del desayuno, Máximo
confesó á nuestros padres que te amaba desde hace mucho tiempo y les suplicó que fueran oficialmente á pedir tu mano.
-¿Entonces?
-Después papá declaró, de la manera más formal, que no daría nunca su consentímiento á ese
matrimonio.
-¡Oh!
-Sí, en vano supliqué, rogué ....
La actitud de Lucy se hizo huraña.
- Pero en fin, lpor qué? lQué es lo que les he
hecho yo á sus padres?
Teresa la tranquilizó.
-No eres tú, querida mía, puesto que te encuentran encantadora. Pero se trata de cuestiones de
interés, de los que no comprendo gran cosa. Papá
es financiero y creo que, cuando se está en las finanzas, se tratan los asuntos del corazón desde
un punto de vista especial.
Lucy se irguió:
-¡Mis padres son ricos! ¡Tengo gruesa dote!
¡Quinientos mil francos cuando menos! Ustedes
se lo han dicho asi al señor y la señora Le Quesnel, lno es verdad?
Teresa contestó vivamente:
-iOh, no es esto! Aunque tus padres hubieran
sido siempre pobres, ante las súplicas de Máximo
papá hubiera consentído de todos modos ....
Lucy comprendía cada vez menos. Su voz se
hizo suplicante:
-Veamos. ¿Qué es lo que ustedes me ocultan?
Máximo, entonces, se volvió hacia ella y tomándole las manos:
'

(Continuará).

���MR. BRYAN
EN MONTERREY
•

D

URANTE diez días la ciudad de Monterrey
hospedó al ilustre derrotado de la última
campaña electoral en los Estados Unidos,
.Mr. William J. Bryau, quien, por tercera vez, vi·s itó nuestro país.
Después de su reciente campaña quiso descansar y pensó en nuestro país. que tan buenos descansos le ha proporcionado en otras ocasiones.
Pasó la frontera mexicana el 'día 20 del me~ próximo pasado, y , desde su entrada á territorio me'ficano, fué objeto de las atenciones á
que sus méritos, tanto personales como políticos, lo hacen acreedor.
Luego que se supo en Monterrey la
proximidad del distinguido visitante,
la colonia norteamericana, los hombres &lt;le negocios y el mismo señor
Gobernador de Nuevo León, que es
amigo persona\ de Mr. Bryan, prepararon á éste una brillante recepción.
A su llegada á la ciudad se alojó en
la casa del señor Coronel Robertson,
Director de &lt;The Monterrey News&gt;,
-y amigo íntimo de la familia Bryan.
De las primeras personas en presen- ·
tarse al aloja'lliento de ésta, fueron
el señor Gobernador y la señora su
esposa, visita que fué correspondida
el mismo día por la tarde.
La colonia norteamericana, con con·
:sentimiento de Mr. Bryan, arregló un
programa de entretenimiento en honor de los visitantes, por medio del
,cual les mostró su aprecio y estimadón. Después de un día de descanso
,en la hermosa quinta &lt;Bella vista&gt;,
]Propiedad del señor Robertson, Mr.
Bryan salió rumbo á Aldamas acompañado por un grupo de buenos tiradores, con el objeto de dedicarse á la
caza de patos y bajo protesta de no
ihabhr á éstos nada de política.
A su regreso de la cacería, el gran
demócrata asistió á la fiesta del &lt;día
de gracias&gt; (thaksgiving day), en la
que se le nombró orador oficial¡ el
discurso que pronunció en esta ocasión es una hermosa pieza oratoria¡
evitó, en lo absoluto, hablar de política, y mostró, como en todas las
oportunidades que se le han presentado, su cariño por nuestro país y
por sus adelantos. El tema del discurso fné &lt;la cooperación&gt;, y trató este
asunto empezando por hablar de los
individuos y terminó aplicando sus
observaciones á los países vecinos;
dijo que los americanosde los Estados
Unidos que van áEuropa hacen mal,
put&gt;s deberían venir á México, en donde tienen
tanto que observar y aprender, como en cualq u iera de los países que se hallan del otro lado del
Atlántico. Este, como todos los discursos del distinguido tribuno, fué acogido con grandes aplausos y muestras de sincera aprobación.
f!i Durante la fiesta de&lt;gracias&gt;, expresóMr.Bryan
su deseo de ser presentado á los principales hombres de negocios de la ciudad, los legítimos representantes de la banca y del comercio; este deseo fué expresado en presencia de los jefes de la

cervecería &lt;Cuauhtemoc&gt;, y como, por otra parte,
ningún local se presta tanto como el de la fábrica
de la citada cervecería para una reunión de hombres de negocios, los señores Sada, con la galantería que los caracteriza, invitaron á Mr. Bryan
para que la presentación que deseaba se hiciera
en la lábrica donde se elaboran las exquisitas cervezas de reputación nacional.
Aceptada la invitación, se fijó el día 27 del mes
próximo pasado para la presentación, y á las diez
de la mañana de ese día estaban reunidos, en el
edificio de la cervecería, todos los hombres que
representan la actividad comercial de la populosa
ciud.i.d capital del E~tado de Nuevo León.

Fuentes, José L. Garza, Noé Garza, Jesús González Tre•iño, Francisco J. González, José J. González, Ricardo M. González:, Jesús María Hinojosa, Fél ix Hoeck, Rafael H. Lillo, Salvador Madero, Ignacio Malo Best, José A. Mu~uerza, Ricardo
L. Ortiz:, Valentín Rivero, Víctor Rivero, Rodolfo
J. Rodríguez, Ricardo Sada, León Signoret, Enrique Sada, A lberto Sada, Jesús Sada, Pablo Sagarra,
Carlos Saavedra, Pablo Salas y López, Daniel Salas y Lóper, Jesús Sandoval, Vicente Solís. Constantino de Tárnava, Ramón Yarza y B. H. Wright.
La visita . fué minuciosa, aunque incompleta,
por la premura del tiempo: todo~ y cada uno de
los departamentos recorridos fueron objeto de la

El sitio de honor en la mesa del "lunch-:hampagne" en la cffvecería «:::uauhtemocJo,
Pocos minutos después se presentó á las puertas de la fábrica el visitante de honor, acompañado por el señor Coronel Robertson y del señor T.
A y res Robertson, Vicecónsul general de los Eshdos Unidos en Monterrey.
El señor Don Francisco G. Sada, Gerente de la
cervecería, hizo la presentación de Mr. Bryan á
las personas que lo esperaban, y qut: eran las siguientes: Señores Roberto Bremer, Ingeniero Francisco Beltrán, Manuel Cantú Treviño, Ingeniero
Nicolá~ L. Feilberg, Miguel Ferrara, Fernando de

Grupo de visitantes á las puertas de la cervecería &lt;Cuauhfemoc&gt;.

detallada atención del visitante, quien se informó,
con curiosidad de sabio observador, de los métodos y procedimientos de fabricación. Se visitaron
los departamentos de cocimientos¡ la casa de máquinas de refrigeración y el nuev9 ltepartamento
donde se está construyendo una gr,n refrigeradora, que ocupará tres grandes generadores eléctricos, la sala de embotellar, el departamento de entiquetado y envase, un gran edificio de cuatro pisos, de acero, destinado á almacenes generales de
botellas¡ los talleres de forros y cajas, la casa de
molinos, de siete pisos y la fábrica de hielo.
El tiempo había transcurridó brevemente y los
visitantes empez:aban á sentir la necesidad de
descanso¡ con la oportunidad característica en los
directores de la fábrica, los invitaron á un exquisito &lt;luuch-champagne&gt; que se sirvió en los amplios salones de la casa de cocimientos.
Los suculentos manjares y el esmerado servicio
hicieron honor á los encargados del ambigú. A la
hora del champaña el Sr. D. Francisco Sada, en
corta y expresiva alocución, pidió al Sr. Coronel
Robertson que, á nombre de todos los presentes,
y especialmente á nombre de los jefes de la negociación, hiciera saber á Mr. B_ryan los buenos
sentimientos que despertó su visita y lo muy halagados que se sentían con ella.
El Sr. Robertson es un orador de fácil palabra,
que ha sido aplaudid" en la tribuna en diversas
oc1siones, y por lo tanto, su discurso fué elocuente y lleno de figuras retóricas que entusiasmaron
á los oyentes.
En contestación p. él, Mr. Bryan tomó la palabra y se expresó en los siguientes términos:
&lt;Señores:- Aunque no puedo contestar con la
elocuente palabra del Sr. Robertson, puedo manifestará ustedes mi estimación de las atenciones que se me han dispensado hoy y de las pruebas de cortesía que se han dado á la señora Bryan
y á mí en esta visita y en otras anteriores,
«Hace mucho que he sentido interés por la República de México, y ese interés ha aumentado
con las visitas~ue varias veces he hecho á este
p:iís.
&lt;Siempre he considerado á su presidente como
á uno de los hombres de Estado más grandes que
hay en el mundo; pues tomando en cuenta todas
las circunstancias en que se ha encontrado, y cons iderando los trabajos que ha emprendido, creo
que no hay en el mundo, en la generación prese nte, ninguno que ocupe tan encumbrada posición con may ores méritos pan el aplauso univer-

sal (aplausos). Me satisface poder hacer tales elogios ~e_él, pues creo que los merece, no sólo en
la opm1ón de los que han visto de cerca su labor,
sino también á juicio de los que han llegado á
venir á este país.
&lt;Vine á este Estado al hacer mi primera visita
á México hace once años, y entonces conocí al
señor General Reyes, quien hizo en mí una impresión como muy pocos hombres la han hecho¡
y al hacer esta nueva visita lo he saludado de
nuevo, y me causa satis facción ver ~us ideas y las
de otros hombres y su labor entusiasta para construir la base en que se está erigiendo la civilización mexicana. Tengo muchas esperanz:as del
porvenir de este país, pues llegarán ustedes á ser
un pueblo fuerte, y no creo estar engañado en
esta creencia. Estoy tan seguro del futuro de
vuestra patria como lo estoy del de mi propio
país ó del de otras repúblicas del mundo, y opino porque se estrechen más y más las relaciones
amistosas existentes entre México y los Estados
Unidos, relaciones que harán á los habitantes de
ambas naciones reconocer y estrechar los lazos de
amistad y obrar de acuerdo con los propósitos de
hacer el bien. De todo corazón opino como Mr.
Robertson, que este país está entrando en una era
de prosperidad. Creo que aumentará mucho el
bienestar de todos los países, aunque circunstancias especiales puedan retardar temporalmente
su progreso; y hay una razón entre otras que induce á creerlo así, y es que los hombres principales facilitan el intercambio de ideas en el mundo de la política de todas las naciones.
&lt;La circulación monetaria es siempre una parte en la medida del progreso. Las circuns1a 1cias
han cambiado dentro de los últimos 12 ó 15 años,
pue~ antes de 1896 el peso había estado subiendo
y los precios bajando, cuyas circunstancias se
debían á la creciente escasez: d~ dinero, tomando
en cuenta la producción del mismo. Estas circunstancias lueron tan bien conocidas, que se convocaron tres congresos internacionales, á los cuales las naciones enviaron sus representantes para
estudiar qué podría hacerse para salvar al mundo de un desastre. Pero providencialmente las
minas de oro empei:aron á dar un torrente de
metal amarillo, y hoy en día podría acuñarse más
dinero con la producción anual de oro, que lo
que podría haberse hecho hace 12 años con la
producción de oro y plata¡ y al venir tal aumento en la provisión monetaria del mundo, se ha
obtenido una solución para la depresión industrial. Durante los últimos 12 años hemos experimentado una era de prosperidad casi universal, y
espero ver una continuación de este desarrollo
y progreso del mundo industrial, mientras la provisión de dinero llene la demanda para todos los
fines. La manera de continuar esta situación bonancible es buscar facilidades de dinero y evitar
la decadencia de los precios. Me da gusto ver que
México siga los sistemas de otras naciones y sa•
ca ventaja de estas circunstancias universales.
&lt;He visto, desde hace años, que se encuentra
bastante diticultad para definir la palabra &lt;ci vilización&gt;; pcr lo q ne á mí toca, la definiría como el
desarrollo armonioso de la raza humana, de manera
física, mental y moral, pues no puede haber civilización completa que no incluya un desarrollo
moral, mental y físico. El hombre que se desarrolla sólo físicamente, no es más que un bruto¡ el
hombre que se desarrolla sólo física y mentalmente puede llegar á ser una maldición; pero cuando
el hombre se desarrolla fuerte de cuerpo y activo

Las familias Bryun y Robertson en la Qui11ta &lt; Belh v sta&gt;,
en su inteligencia, y educa á la vez su carácter
moral, podemos esperar de él las cosas más grandes para el bien común. (Aplauso. )
&lt;Estoy hablando ahora á ricos 1::ombres de ne¡:!ocios, y debo decir que se me ha juzgado mal al
decir que no soy amigo del capital. Yo soy amigo
de todo lo que es justo y bueno, y jamás me opondría al derecho d~ propiedad, que es la bas.e del
pro¡(reso del mundo. (Aplauso.)
«Cuando un hombre ocupa una posición política, puede echar los cimientos de relaciones ben éficas entre las naciones, porque en los tiempos
modernos todos los países, más que nunca, dependen unos de otros. Cuando un hombre goza de
prosperidad, se dice, generalmente, que posee una
independencia feliz¡ pero esto es un error, porque entre más alta sea la posición de una persona,
más grandes son sus obligaciones y responsabilidades. No hay nadie independiente: este país es
dependiente del nuestro; los Estados Unidos tienen dependencia y deberes serios hacia ustedes y
todos los países tienen obligaciones entre sí. La
independencia de un p1ís se mide también por la
inteligencia de sus gobernantes y por el espíritu
de progreso de sus ciudadanos. No conozco mejor
medio para juzgar á las naciones que aplicarles
las reglas que usamos para los individuos; y de
igual modo que creo ventajoso para mí que todos
mis vecinos aprovechen, hasta donde sea posible,
sus oportunidades y gocen de la mayor prosperidad, creo también benéfico para mi país que todos lo~ otros países gocen el desarrollo más com·
p leto de sus recursos, y no puedo imaginar nin-

gún bien permanente para mi patria que pudier.l
ser comprado á costa de algún daño para otra nación. Deseo ardient emente que los Estados Unidos tengan mochos merecimientos haciendo muchos beneficios á otros paises. Tales servicios
pueden hacersededistintas maneras· perohay una
forma en la cual podríamos, ahora, a~mentar nuestra _utili?ad para otros países. Creo que nuestras
~mv~rs1dades debieran dar más atención á la
c1enc1a de gobernar y debiéramos traer estudiantes de todas las naciones hacia nuestras Universidades. Estos estudiantes, educados en nuestras
~eorías df: gobernar y familiarizados con nuestros
ideales é mt~reses, volverían á sus hogares llevando_ 1~ me1or d~ nn~tra Patria y usarían los
conoc1m1_entos, as1 obtenidos, para beneficios de
sus_ propios hermanos. De esa manera tendrjamos
amigos en todos los países y, teniendo amigos, estaríamos más seguros que con ejércitos y armadas. La bandera americana no debiera verse más
como signo de guerra y de fuerza sino como emblema de libertad, paz y justicia. '
&lt;~adie de los que viven en México desea más
ardientemente que yo la prosperidad de este país
y que espere con más ahinco que el éxito corone
su marcha hacia adelante. No hay nadie tampoco
que se regocije más por el progreso que tengo la
seguridad que será alca=ado por esta •nación y
s~s habitantes.-Señores, doy á ustedes las gracias&gt;.
Las últimas palabras del gran tribuno se ahoga•
ron en!re los estr_uendosos aplausos de los oyen•
tes, quienes le tributaron u~ ovación que, segu1'.lmen~e, será recoz:dada por mucho tiempo por la
smcendad y entusiasmo que la animaron.

***
Con esto terminó la fiesta que reunió alrede•
dor del eximio político, á los hombres pr~minen•
tes de la sociedad regiomontana, quienes tributaron un merecido elogio al gran demócrata.
Después de esta fiesta, asistió Mr. Bryan á una
función en el teatro &lt;Juárez&gt;, durante la cual recibió nuevas muestras de la estimación que ha sabido crearse entre los habitantes de la capital del
Estado de Nuevo León.

,

***
Diez días después de su llegada á la ciudad de
Monterrey, salió de ella Mr. Bryan y se dirigió
al Norte, rumbo á los Estados Unidos á confun-·
dirse entre la ~ultitud de ciudadanos' trabajadores que contribuyen al engrandecimiento de su
país por medio de su trabajo constante y asiduo.
E! d~a 2 d~ los corrientes salió Mr. Bryan de
· territorio mexicano; antes de dedicarse á sus cuot idianas tareas, irá á cazar: pavos salvajes al rancho de King, en Texas. Una ver descansado de sus
fatigas durante la campaña que acaba de terminar, vol verá á sus diarias labores, llevando im
recuerdo grato de su tercera visita á nuestro país,
la que le habrá afianzado aún más en sus ideas
acerca de nuestra prosperidad y nuestro p or venir
brillante.

Recorriendo la propiedad del coronel Roberlson.

�-

EL llmNDO ILUSTRADO

ENRIQUE BORRAS
/

&lt;INCA HARTOG II', VACA~OLANDESA, GRAN PREMIO DE CAMPEONATO
y MEDALLA DE ORO.

LA RAZA HOLSTEIN ENJMEXICO
Jra4ucido 4,1 periódico "Ho'stein ~riiscan",de lo(Estados Unidos
"El desarrollo de los
intereses de la raza
Holstein en México
está progresando en
una escala considerable, y especialmente
desde que los exportadores se han limitado á embarcar únicamente ganado de sangre pura y de alta clase el cual se acompañ~ con el certificado
de registro y el traspaso correspondiente.
Varios individuos de
SR. D. URSINO ARE LLANO, la raza Holstein han
fu;dador del e.•ta blo de la sido enviados á México, cuyos pedigrees
calle del Aguila.
sería difícil trazar, Y
aunque la superioridad de este ganado "de clase
. ferior sin dudaalguna ha hecho mucho en fa~~r de '1a localidad que los recibió, tales exportaciones han demorado y estor_bado el mer~do
de ganado de sangre pura que tiene los certificados de registro adecuados.
"En estos últimos años, sin embargo, el _ga~ado,
con su pedigree ha demostrado _su superioridad,
y los mejores criadores no quieren tener na~a
ne hacer con el ganado sin papeles para su pie
Je cría, y hay ahora varios notables ganaderos q_ue
poseen ganado, el cual daría fama á cualqui~r
criador de los Estados U nid?s. A parec4:. promi·
nen te entre los criadores mexicanos el ~nor Flo•
rencio U. Arellano, de la ciudad de Méxtco, Y tenemos la fortuna de poder demostrar la gran cla•
se de su ganado, reproduciendo la~ foto~rafías de
varios magnificos animales y al mismo hemp? el
hacerle presente la felicitación de la fratermdad
de criadoi:es porque posee un lote tan notabl~ de
padres. La genealogía y ca~id~d d~ estos amm~les son sin disputa alguna, mdiscuhbles Y consh•
tuyen ~n excelente tributo para la empresa, conocimientos, destreza é inteligencia del Sr. Ar_ellano, quien merece el éxito que sabemos esta obteniendo."
,
El hacer una descripción extensa de la magmfica genealogía de los toros que figuran ilustrados,
es apenas necesaria, porque sus nombres demuestran en alto grado la excelencia de su sangre en

&lt;LADI ROUBLE DE KOL&gt;, VACA HOLANDESA, SANGRE PURA,
IMPORTADA, 9 A!1"OS 8 MESES.

un promedio en pruebas oficiales en producto de
las líneas de que vienen¡ pero daremos algunos
mantequilla de 27.93 en 7 días.
datos que son de verdadero interé~.
.
Esta vaca obtuvo el gran premio de campeona·
En primer término figura el toro c:Brooks1de
to y medalla de oro.
Hengerveld Paub, núm. 26,029, hijo de la gran
En tercer lu!(ar fidura la vaca &lt;Lady Rouble de
vaca en la raza &lt;Netherland Hengerveld&gt;, núm.
Kol&gt; número 50 883 cu ya prueba oficial fué de
13,106, cuyo registro oficial fué de 26 libras 10
348 libras 3 onza's d; leche en 7 días, y 13 libras
onzas en 7 días¡ 18,293¾' libras de leche en un
9 onzas de mantequilla en 7 días, á los 3 años d_e
año, dando 3.92% de grasa, figurando en su geneaedad, figurando en su extensa genealogí~ los ~n1logía las notables vacas &lt;Pauline Paul&gt; con un
males más notables en la raza¡ pues solo as1 se
registro de 31 libras 1 onza de mantequilla en 7
explica que &lt;Lady Ronbte de Kot&gt;, al hacer su
días y 18,069 libras de leche en un año¡ la de Kol
prueba oficial, á los 3 años de edad, su leche ha2ª con un registro oficial de 26 libras 9 onzas de
mantequilla en 7 días, y 536¼ libra~ de leche en
ya dado 4.14% de J!ra•a.
7 días; asegurando que á
ese país no se ha man•
dado toro que tenga ya
hijas en el avanzado registro oficial¡ con tan es•
pléndidas producciones
en leche y mantequilla,
llamándole con sobrada
razón toro &lt;Standard&gt;.
Este toro fué premiado por el jurado califi cador con una reserva de
campeonato. Como se verá, su genealogía es limpia y bien hubiera_ merecido el gran premio de
campeonato; pero el jurado sólo le concedió una
reserva en vista de su
edad, según se dijo. Como
esta condición no estaba
estipulada en los requ~sitos del concurso, seria
bueno que se fijara oficialmente un límite de
edad para los campeonatos, para evitar sorpresas
desagradables como la re•
"uROPSKY_SAGGIE," RESERVA DE CAMPEONATO.
cibida por el Sr. Arellano.
En enarto lugar figura el toro &lt;Empire Kin¡(&gt;
En segundo lugar figura la vaca «Inca Hartog
núm: 29,551, un animal de espléndida genealogía,
2ª&gt; núm. 40,500, un modelo de la raza con un muy
teniendo por antecesores al notable toro en la raalto registro y que creemos no se ha m;.nd~~o
za &lt;Netherland Prince&gt;, á la vaca «Lady Fay&gt;,
otra igual á ese país, atendie~do á su producc~on
que hizo un registro á los 4_ años de ed~d de ~O,Of 8
que es notable, pues prodnJ" en_ prueba oficial,
libras de leche en un año¡a la vaca &lt;P1etert¡e 2-&gt;.
86 libras de leche en un día, 19 hbras 4 onzas de
q ne dió 30 318 ½ libras de leche en un año, ó sean
mantequilla en 7 días y 575 libras 9 onzas de le13,953 kil~gramos de leche¡ á la ~Pauline Paul&gt;_,
che en 7 días, á los 5 años de ed~d¡ figurando en
de 31 libras una onza de mantequilla en 7 días¡ a
su genealogía los más notables e1emplares de _la
la de «Kol 2ª&gt; con un producto de 26 libras 9 onraza, pues esto se explica viend_o su genealog1a,
zas en 7 días, todos estos &lt;récords&gt; oficiales.
que sus 13 antecesoras madres tienen un pr?me•
Hubo además una reserva de campeonato á fa.
dio en pruebas oficiales de leche- de 86.53 ~1bras
vor del toro &lt;Dropsky Saggie&gt;.
por día: en su pedigree sus 19 antecesoras tienen

A PRIMERA y única vez que he visto á Borrás de cerca, fué en su cameri110 del Arbeu, durante un entre•
acto.
Yo hubiese querido entrevistarle, hablar largo y tendido con él sobre
su arte, sobre su carrera, sobre sus
aficiones, sobre sµs com.ienzos y
posteriores triunfos teatrales .... Movíanme á ello
no sólo el deber periodístico, sino la admiración¡
elemento éste el más poderoso para vencer toda
timidez, allanar todo obstáculo, y acercarme á la
que, hoy por hoy, es la gran figura en la escena
mexicana. Pero-y aquí llega el momento de ser
francos-no creo en la intervíew. El que un e~crítor ó periodista, cuya tarea es la de comunicar
sus impresiones ó informaciones al público, se
cuele muy diestramente en las ):labitaciones de un
personaje ponderado en la ciencia ó en el arte,
con el fin de preguntarle lo que piensa, cómo vive, qué ha hecho y qué determina hacer en el futuro, paréceme, á más de cómico, grotesco, pues
preguntón y preguntado bien se cuidan de ponerse una máscara más compacta que las que de ordinario gastamos en la vida, y todo se reduce á
una pose cuyo espíritu, genialmente arlequinesco,
encárgase de agrandar el lector, creyéndola sincera.
As~ pues, no me decidí á importunar al señor
Borrás. Apenas si he cambiado tres ó cuatro palabras con él, precedidas y seguidas de un apretón de manos-como tantos otros que daría el artista á sus devotos de ambos Continentes.-Me
limité á ver y oir cuanto á su personalidad se
refería, y ahora no hago más que trasladar mis
impresiones al papel, simplemente. He creído más
útil el procedimiento de inducciones y deducciones que el de falsas interviews.
Allí, ante el espejo, en el pequeño cuarto luminoso, hallábase el héroe aplaudidísimo de tantos
dramas y tragedias. No lucía la rara y á la par
atrayente vestimenta de Manelich¡ ni la de Juan,
el viejo obrero. Vestía elegante traje de color, y
ocupábase en hacer, c.&gt;n nimio detenimiento, el
lazo de su corbata. Un rumor sordo y vago. como
el del mar en tiempo de calma, venía á morir en

***

Borrás.-Caricatura de Massaguer,
&lt;EMPIRE KING,&gt; TORO HOLANDÉS, SANGRE PURA, IMPORTADO,
8 AROS 8 MESES,

«l'ROO :•IOE HENGERVELn l'AUL&gt;, TORO HOLANDÉS, SAN::iRE PUR•,
RESERVA DE CAMPEONATO.

la reducida estancia. Los admiradores, los indispensables y eternos
visitantes del artista celebrado,
arrellanábanse en mullidos asientos, escuchando con atención la
palabra breve, incisiva, de Borrás,
ó haciéndole preguntas á las que
él respondía volviendo apena~ el
rostro inteligente, de nervioso
ge&lt;to.
·
Desde mi rincón hube de complacerme en mirar, con mirada escudriñadora, la figura erguida, aristocrática, de noble señor, del artista, reflejada en la tersura del
cristal. De su fisonomía, lo que
con mayor relieve se destaca 1
hiere la atención de quien le contempla, son la frente y los ojos.
La frente es ancha, despejada, como abierta á los grandes pensamientos y á las grandes inspiraciones¡ los ojos, pequeños, hundidos en la cavidad craneana, fulguran al resonar la frase que bro•
ta de los labios enérgica, con extraño vigor. Y éstos se contraen
á menudo, apareciendo en ellos
una sonrisa llana, amable, que está en armonía con la expresión
peculiar de la faz toda, expresión
que denuncia al impulsivo, al
franco, al triunfadorsatisfecho de
la lucha.
Nunca en el artista excelso que
admiramos en el escenario ó en el
libro hemos de encontrar, al sorprenderle en la vida, al burgués
que de vulgar peca y al resto de
sus vulgares semejantes aseméjase:
al mismo Borrás que vi recitando
con dulzura bucólica á los campesinos asombrados en La Madre Eterna, y al que admiré en el
mítin de Los Viejo.•, es al que ahora veo en este
diminuto cuarto de bastidores adentro. Hay en él,
en la intimidad, la misma arrogancia, el propio
sello de distinción que en la escena.
Advirtiendo esto, 110 pude menos de recordar
entonces cuanto del actor catalán sabía¡ y la historia de su vida dijérase que se aparecía á mis
ojos, como su figura, ¡(rabada en caractere~ diamantinos sobre la biselada lnna.

¿Quién esBorrás? ¿Cuál la existencia anterior de este victorioso
que todavía hace cinco años era
un obscuro?
Enrique Borrás hállase ahora en
la edad que, según doña Emilia
Pardo Bazán, es época de los grandes esplendores artísticos y de los
grandes impulsos, porque el fuego
y ardimiento de la juventud témplase con el sereno pensar de la
madurez y las lecciones de la experiencia. Buena parte de su vida
se esfuma en la va~uedad gris de
la penumbra: la suprema aureola
no le ciñó sino hasta hoy.
Nació en Badalona, pueblecillo
de las inmediaciones de la ciudad
condal, siendo sus padres industriales acomodados. Era ya un predestinado á las lides escénicas,
pues desde su infancia sintió afición desmedida por el teatro, afición cuyos anhelos no se vieron
satisfec-hos sino años después, cuando, siendo un adolescente todavía,
debutó en el casino de su pueblo
con el Ernesto de El Gran Gal,oto,
En aquellos días su devoción teatral concentrábase en la persona
de don Antonio Vico, y así se comprende que Borrás, el gran Borrás
de ahora, el que no sabe de hinchazones ni lirismos, eligiese, como obra de presentación, la más
fambsa del teatro oropelesco de
Echegaray. Y fué tan inesperado
y á la vez tan decidido el buen
éxito, que el joven debutante firmó, desde lnego, contrata con la
Compañia Tutau.
Y aquí empieza, propiamente, la carrera artística de Borrás, carrera sin grandes incidentes, sin
grandes tropiezos ni clamorosps triunfos en muchos años: Borrás recorrió con la susodicña compañía, como galán joven y representando en castellano, varios teatros de su provincia. Más tarde,
.J!racias á la notoriedad que adquiriese y á Sil valer
inne¡!able, ingresó al teatro&lt;Romea&gt;, de Barcelona,
en calidad de primer actor, circunstancia á la que
el eximio artista debe, sin duda. el haber adquirido una personalidad propia, bien definida, en la
escena de su patria.
El renacimiento literario catalán-que dió origen al movimi_e nto político regionalista, común-

'

737

Borrás.-Caricalura de Líllo.
mente conocido por el nombre de &lt;catalanismo&gt;, alcanzaba ya, en aquellas fechas, Sil completo esplendor. La lengua catalana, antiquísina, que en
un principio usara toda la Provenza y que ahora
sólo se habla propiamente en el Rosellón, y se
extiende por toda ta cos~a de Levante, siguiendo
la cuenca del Mediterráneo, hasta cerca de Génova¡ - la lengua c. talana que, según la Historia, Julio César oyó hablar cuando invadió España y
formó colonia en Ampurdia, y emplearon los tro•
vadores en sus layes, y en ella escribieron sus
crónicas reyes tan famosos como Jaime I y Pedro IV,
renacía á la vida literaria. Su sueño había durado muchos siglos. y de su estado de marasmo,
acentuado desde 1714 con la pérdida de las Ji.
bertades del país, había revivido desde principios del si¡(lo XIX, no bien entraron en Cataluña las luces del progreso moderno y de la
libertad comtitucional. Don Mariano Aguiló buscó en las antiguas crónicas la verdadera fuente
del idioma, y Federico Soler ( Pitarrc,) había
echado los cimientos del teatro. Los Juegos Florales de Barcelona, infundiendo en el ánimo dd
pueblo el amor por los certámenes literarios en
lengua catalana, despertaron la idea de regionalismo, á la vez que nuevos cerebros suriían par.i
el cultivo de las letras. El catalán hab1a abandonado la cima de las montañas y las choz1s de los
pastores para irradiar, con destellos de or0, en las
estrofas de Mosén Jacinto Verdaguer, el poeta
santo¡ en los versos de una simphddd bucólica
de Juan Maragall, y en las pá_~iuas de arte moder•
no de Narciso Oller.
Enrique Borrás pudo ver, desde el escenario
del teatro &lt;Romea~, las faces más brillautes de este
resurgimiento, y aun tomar parte activa en ellas.
La literatura catalana alcanzó, de uu salto, el ni.ve! de las europeas. Había filósofos, dramaturgos,
prosadores y poetas: á Federico Soler siguieron
bien pronto, en el teatro, Guimerá, Rusiñol, Iglesias, Gual y Crehuet¡ Pompeyo Gener estudiaba el
movimiento literario desde un punto de vista
científico, enlazándole con los caracteres peculiares del ambiente y de la raza¡ al verbo inspirado
del creador de La Atlá11tida siguieron los de
Alejandro de Riquer, Maragall y Matheu, y estalló el lmmorismo ya regocijado, ya cáustico, de
Apeles Mestres y Emilio Vilanova.
En el teatro, todo período literario debe detraer
necesariamente sus intérpretes. El intérprete del
moderno teatro catalán fué Borrás.
Como losautoresdramáticos, queluego de beber
eu las fuentes del idioma, -ya que no de la tradición, porque carecían de ella, literariamente hablando,-habían snfrido hs influencias del teatro
extranjero, en especial del escandinavo, representado por Ibsen, y del italiano, que tenía por paladines á Giaccosa, Rovetta y Braceo, díferenciándose totalmente de los del resto de la Península,
-así Enrique Borrás traía consigo una personalidad nueva y una novísima fison omía. No era el
actor hinchado, declamador, ampuloso, al modo
de Valero, Calvo y Vico. Su pod~rosa emotividad
residía en el gesto y en el detalle; que no en la
pirotecnia de la declamación y en el grito. Dijérase que sus maestros son los italianos, y que á
los preceptos del naturalismo se ha ccfiido, sin
apartarse de ellos 1rn ápice.
( Sigue en la págí11a 744.)

�EL MUNDO TLUSTRADO

738

•
~-

tf ~ ,.

A PI Y MARGALL

Diafanizando el oro de la muerta
hojazón que á la rama se prendía,:
nimbó de luz fantástica é incierta
la casa de los pájaros .... •_y ardía
en el carmín solar un ala· abierta.

Hay en la vida de los pueblos horas
en la~ que lentamente, precursoras
de próxima tormenta,
nubes que forma el llanto que derraman
esclavos y oprimidos,
el siniestro cendal descogen graves:
y enmudecen las aves,
entra á rastra~ la fiera en su espelunca,
como un manto de plomo
sobre el mundo la atmósfera se extiende,
todo, aterrado, su labor suspende,
y hasta el aliento uní versal se trunca!
Cada vez más el horizonte cier¡"&amp;.
y estrecha su confín; más lobreg~te
sus crespones el nublo que se m~e
ocultando el azul de las alturas¡
más se enturbian las puras
aguas, limpias ayer, del terso estanque;
hasta que al fin, con formidable arranque,
rompe el turbión el yugo que lo aferra,
sacude todo su letal desmayo,
rasga su seno el nubarrón que aterra,
vuelca el cielo sus rayos en la tierra
y se alza un héroe donde cae un rayo!
Y así te alzaste tú, cuando caía
derrumbada una raza ante la historia;
así al fulgor de llamas y entre escombros,
sobre una tradición hecha pedazos,
enmedio del despueblo,
te erguiste levantando entre tus brazos
la augusta y santa libertad de un pueblo!
Hay voces del pasado que en las noches
trae el eco que, místico,
en nuestro oído sus murmullos vibra
y mil ensueños en la mente fragua,
y que vienen de allá, tal como apenas
llegan á recostarse en las arenas
los círculos concéntricos del agua.

Y en el eco en que sólo nuestro oido
oye un murmullo vago,
escucha el escogido
ora un canto de amor, ora un rugido,
ora el épico estruendo del estrago!
Y así, tras el halago
del alma apasionada
que todo en aras de su amor lo inmola,
atarea subiendo al infinito
el imprecante grito
que en la hoguera lanzó Savonarolal
Así anima y despierta
hombres y cosas de los tiempos de antes,
así sombras gigantes,
en el lívido belfo aun vibradora
la frase redentora
que fué del muudo pasmo,
sacuden el marasmo
del sueño de la muerte, y vemos cómo.
reviviendo con él su noble anhelo
~ndaz Vercingetorix se levanta,
y corno un mar con sus retumbos cauta
la epopeya inmortal de Masanielo ....
En cada etapa histórica, en cada época
en que el de arriba olvida al que está abajo,
en que para unos es todo contento,
todo andustias para otros y trabajo;
en la q;e sin recuerdos de que viene
de un mismo tronco todo,
el uno para holgar, cojines tiene,
para el descanso el otro, tierra ó lodo¡
en la que se figura
el que vive entre el bien y la grandeza,
que la madre común Naturaleza
hizo para escalón de su ventura
lo mismo que un ~uijarro, una cabeza;
surge algún corazón al que convergen,
como al cristal convexo van los rayos
del sol á convergir, angustias, quejas,
ímpetus contenidos y desmayos,
oprobios de hoy y humillaciones viejas.
Y así va concentrando poco á poco
al cHombre-humanidad&gt;calor.... y luego ....
¡al fin se forma el foco
y en lenguas rojas se levanta el fuego ....

¡Señor, tu fuiste Humanidad; tu grito
fué queja del esclavo y del precito,
y fué tu corazón como una lente
que recogió al través de lo infinito
los rayos todos de da zarza ardiente&gt;.

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Toda era paz, la tarde y poesía,
y yo la vi morir desde la banca
donde, cual lluvia rumorosa y blanca,
la gran fronda del álamo caía.
Para abarcar del horizonte el fondo
levanté lentamente la cabeza
y uní, al silencio del jardín, el hondo
silencio espiritual de mi tristeza.

Predicaste el decálogo ante un pueblo
lleno de malestar y de amarguras,
y tu voz {ué la de él: voz que redime¡
voz del Señor; ¡que cuando el pueblo gime
truena la voz de Dios en las alturas!
¡Ay! si no oyen tu acento en el murmullo
del eco que en las noches
llega del más allá; ¡ay! si no escuchan
esas voces lejanas que así suenan¡
¡ay los que torpes contra el pueblo luchan!
¡ay los que al pueblo así desencadenan!
¡Guarden los poderosos, los que gozan,
de ver que son los tristes sus hermanos,
y nobles, tiendan sus cuidadas manos
á las que el yunque y el cincel destrozan!
Lleven aliento á los que ahoga el lloro,
el pan al que carece de fortuna,
y pródigos derramen el tesoro
del verbo, que consuela más que el oro,
en el verso, en la escuela, en la tribunal
¡Oh, cómo es grande la misión que enseña!
¡qué grande el que se empeña
y lucha por el bien, y al fin arraiga
flores y arbustos en la dura peña!. ...
¡Quéle importa dormirá aquel que sueña!
¡El que enseñó á esperar, triunfa aunque caiga!
Y así triunfaste tú: fué tu caída
la del ~rano del trigo sobre el surco¡
en él se hundió tu vida
como junto á la vid se enclava el serpo,
para erguirse después ante el destino,
dando al pueblo á beber sangre en tu vino,
dando al pueblo á comer, pan en tu cuerpo!
!Qué grandeza hubo en ti! Justo es que ahora,
que tu cuerpo no es ya; que disgregado
en átomos, juguetes hoy del viento,
soplos doquiera llevan del aliento
que á ti te dió vigor en él pasado,
no tu tierra natal, el mundo todo,
mientras el mundo en el espacio gire
tu afán por romper yugos
y tu sublime abnegación admire;
que sobre el odio vil y las inquinas
tu espíritu inmortal triunfante suba,
y que enjuguen la sangre
que á tu planta arrancaron las espinas,
el mar azul en que se engasta Cuba,
y el mar que es manto azul de Filipinas!
¡Ciudadano del mundo: van los bronces
á modelar fundidos una idea
al modelar tu estatua; que ella sea
el pensamiento universal entonces!
¡Sí! que la humanidad en ella vea
al fulgor de las llamas y entre escombros,
sobre la tradición hecha pedazos,
enmedio del despueblo,
alzar &lt;Al Porvenir&gt; entre sus brazos,
la augusta y santa libertad del pueblo!
JOSÉ PEÓN DEL VALLE.

Noviembre 27 de 1908.

*

VESPERTINA

Ojos y corazón puse en el cielo
y sorprendí la misericordiosa
piedad de aquel Ocaso en agonía,
mientras enfrente, tras el grácil velo
que era una dulce ensoñación, la rosa
de nácar de la luna se entreabría.

*
**
¡Santa puesta del sol, que da el olvido
de un éxtasis angélico á mis males;
santa puesta del sol, que entibia un nido
oculto entre hojarascas otoñales!
Tú dejas á unas aves que se aneguen
en fulgor melancólico y tardío;
les das luz y calor antes que lleguen
la noche, el viento, la tiniebla, el frío.
Y como el nido que la fronda encubre
pone, no sé qué luz desconocida,
un rayo de esperanza en el Octubre
tan lleno de hojas secas de mi vida.

***
de mi sér ~a obsesión de tu belleza;
tu blanca imagen, tu cabello blondo,
y, en comunión con la naturaleza,
uno, al silencio del jardín, el hondo
silencio espiritual de mi tristeza.
LUIS

G.

.....---- ----.
... . -

l!TRBINA,

...

---- --- .

*

Vidas de M ísterio

ORGANISMOS DE HOJAS

Paradas en ti suelo sois notas dormidas·
pero al venir silbando los locos vendavales
tornan vuestras aristas crujientes espirales'
fantasmas rotativos que esconden raras vid~s.
Vu~stros embudos broncos de bocas retorcidas
deswben una danza de giros espectrales
y azotan con sus látigos las iras otoñales
vuestro veloz desfile de formas impelidas.
Hilando y más hilando vuestra hojarasca seca
va andando y más andando como alocada rueca'
que, al describir sus circulos, de un sér la vida adquiere.
Y mientras dura el giro de la visión briosa
es organismo errante con alma misteriosa '
que nace, crece, ondula, camina, canta y muere.
11
ORGANISMOS DE VAPOR

Sobre un fondo dorado la nube se deslíe;
antes, forma con luce; las flores de un magnolio·
después, vuélvese un principe sobre flotante solio
que en un vivido instante de su esplendor se engrle.
Primero que en jirones la nube se desvle
pinta un egipcio, un húngaro, un sirio y un' mongollo

y luego sobre el cúmulo de ardiente Capitolio

'
forja un dragón sangriento que inmensurable rie.
Traza después la nube fantásticos perfiles;
después el carro heroico del esplenttente Aquiles
y una visión, y un águila de pluma al sol tendid°a.
¡Oh, mutación de formas! Yo sé que unos momentos
tenéis venas de brumas, pasiones, sentimientos
y sangre, y ansia, y sueños, y amor, y encanto 'y vida.
SALVADOR RUEDA.

Un sutil dardo atravesó el follaje
y se clavó en el nido . ... El sol hacía
la última buena acción: sellaba el viaje
con la postrera caridad del día.

--

Y pienso en ti- (¿Por qué?) Viene del fondo

•

Last&lt;los foto~1·affas de la pa~tGe'superior y media, á la clc1·ccha, fucmn tomadas por el Rr &lt;1 J -:\hrtíncz en :i\lor&lt;'I.
e 1a corl'l&lt;1a en ()ne toreo aona. Las otras son de h corrida Qll "F'l Tot·' » i 1 . . . ' . " '
,,
1.1,
«Bienvenida» en la muerte de su seo-undo
toro
Y
en
las
ba,nde1•1'llas·
y·
a'
V:
co
e
t
o1rudngo
pa-,ado,
.Y
murstran
~
"'
,
asquez en un pase e muleta.
t l u1·an

�EL MUNDO ILUSTRADO

740

CRONICA
A HISTORIA, llamada oportunamente por
algún escritor, vida de los que no existen,
tiene alguna semejanza con la misteriosa
..__ _,., y fecunda labor de la·tieri:a, ,e~ la cual
los despojo! de todo lo que se cree muhl vuelven á germinar y más tarde á florecer con nuev_a
y brillante existencia. Las hojas secas y amarillentas conviértense en polvo, que más tarde alimentará á los nuevos.retoños, verdes y lozanos, ó
á las aterciopeladas flores, deslumbrantes de juventud y belleza.
Cuentan los versos de populares coplas que
también en las tumbas nacen flores, en cuyos pétalos habita la esencia de seres que la muerte alejó de nuestro lado. Tan dulce y melancólica poesía está inspirada, seguramente, en la contemplación de la Naturaleza, que infatigable en su producción creadora, de las cosas muertas hace surgir la vida.
De un modo análogo hace la historia con las
pasadas épocas, pues maravillosamente, y al enérgico influjo de la palabra evocadora, se reconstruyen personajes y acontecimientos ya lejanos de
nuestros días; vuelven á reproducirse los cuadros
de antiguas costumbres; el de~orado, _mueble~ y
trajes de otros tiempos, sobrevive también en pinturas y relieves de inspiración histórica, poniendo de este modo, una resistencia hábil y poderosa' al olvido implacable que el tiempo deja á su
paso. Hay grande encanto en el recuerdo de algunas edades, cuyas costumbres poéticas y galantes parecen compendiar el alma toda de una época; y hasta en los trajes y atavíos femeninos
alienta la inspiración de los artistas que engalanaron, con el brillo de su fantasía, la belleza de
las mujeres y el lujo de los salones.
Actualmente inicia la moda una reconstrucción
histórica en los sombreros elegantes y voluminosos que recuerdan las graciosas y liudas damas
de la corte fastuosa de Luis XV. Las grandes formas de fieltro y terciopelo, guarnecidas con largas
plumas de avestruz, hacen pensar en las hermosas cabezas cuyos cabellos se peinaban en bucles sedosos y lucientes y suaves ondulaciones, lo mismo que ahora, pues el sombrero, como toda corona pone sus leyes, y el peinado es el primero en
ac~tarlas ya que es lo más pró.timo á su imperio.
Aun c~ando el terciopelo y el fieltro tienen la
preferencia para la confección de los sombreros,
también el otomano disfruta de gran favor. Eutre
los últimos modelos hay uno de esa tela, extraordinariamente elegante y sobrio en stt combinación· la forma es muy grande, de un color violeta
seco,' que parece ser ~l (avorito de _las damas en
este invierno, y por umco adorno hene una sola
pluma de color de mal va, en tonos SUJ ves, y de tan
grandes dimensiones, que después de rodear la
ancha copa formando penacho, baja_ po~ un lado
casi hasta tocar el hombro. La asociac1on de esos
dos colores tan exquisitos, ni demasiado sombríos
ni demasiado claros, forman un conjunto verdaderamente elegante y de buen gusto.
El azul en todos sus matices, desde el azul roa·
rino hasta el pizarra y el eléctrico, será uno de
los colores favoritos para los sombreros de invierno· y en cuestión de adornos, no sólo las plumas te~drán privanza, sino ta[Jlbién algl,lnas pieles, por más que esto parezca extravagante. ~n
bonito modelo de sombrero nos demuestra practicamente el feliz resultado de esta audaz confección, pues la forma es de satén azul obscuro, ccn
grandes alas muy tendidas, y un zorro blanco rodea la copa· á esto hemos llegado, lectoras mías, á
poder colo~ar un zorro, con toda amplitud y graciosamente, sobre un sombrero. En cuanto á la comodidad de este capricho de la moda, no puede
asegurarse que sea muy completa, pues ya se deduce d pe~o de semejante confección sobre una
delicada cabeza femenina. Sin embargo, no es remota una evolución á ese respecto, y quién sabe
si pronto vendrán los diminutos "bibis," como
muestra de la última palabra en materia de elegancia.
Por ahora hay que someterse al reinado de los
grandes y majestuosos sombreros, desde los atrevidos fieltros estilo Luis XV, hasta la forma plana y sencilla, en la cual se (enrollan largas bandas torcidas de satén ó liberty. También se usan
flores enormes, con pétalos de seda y de terciopelo; y la más nueva de las fantasías en los ador-

nos es, sin duda, la corona de plumas, hecha hábilmente con pequeñas plumas destrozadas y unidas de pájaros del paraíso.
Se usan también inmensas alas extendidas, cubriendo casi todo el frente del sombrero. En este
artículo la variedad es muy grande; pero la más
en boga de las fantasías traídas para el invierno,
es la de las alas de- ibis, matizadas en rosa, desde
el tono débilmente rosado de la aurora, hasta el
rojo fuego del sol poniente.
Sobre los grandes sombreros levantados se colocan siempre las plumas de avestruz, ó aigrettes,
que son de atrevida y graciosa elegancia; pero dichas formas se diferencian solamente de las planas por la manera original de recoger uno de sus
lados y por la disposición de las plumas, pues
la forma no se levanta casi sobre la cabeza: apenas tiene una imperceptible barreta que la eleva ligeramente, y al peinado toca, con sus bucles
y ondulaciones, llenar el hueco de las alas le·
vanta das.
Algunas formas, no menos elegantes, se inclinan al lado izquierdo, con el ala bajada suavemente sobre la sien. Cuand) no pueden llevarse
estos grandes sombreros, ya sea porque la fisonomía no va de acuerdo con ellos, ó por cualquier
otro motivo, queda el recurso del sombrero-toca,
muy bonito también, y adornado con grandes alas
y abullonados de terciopelo ó satén.
Mis amables lectoras tienen ahora un amplio
campo para elegir la forma de sombrero que mejor armonice con sn rostro; la moda y el espejo
les dirán, sin duda. algo más oportuno de lo que
pudiera indicarles.

*

LAS PLUMAS DE LAS AVES
EN EL ADORNO FEMENINO
AS plumas que la mujer pone
en sus cabellos y en sus sombreros entran en el número
de esas graciosas futilidades,
de las cuales sabe ella sacar
un maravilloso partido para
el adorno de su persona. Mas
¿piensa acaso que estas bagatelas, venidas casi siempre de tierras lejanas,
representan un admirable gasto de audacia, valor
é ingenio, por parte de intrépidos y hábiles cazadores? Seguir el camino de las plumas, desde que
baten el viento en las alas de los pájaros, hasta
que son colocadas graciosamente en la «toilette&gt;
femenina, es poner delante de los ojos de nuestras lectoras una serie de escenas pintorescas y
dramáticas, al mismo tiempo que mostrarles datos
muy curiosos sobre la considerable importancia
de este comercio.
Entre los adornos que el animal presta al hombre, no hay otro en todas las épocas más buscado
y estimado, como las plumas de pájaros.
Siempre se ha presentado, como muy natural, la
idea de aprovecharse de este artículo para realzar
la belleza de la mujer, adornando con él los peinados y sombreros. Esta idea es muy antigua y
su origen parece nacer en las edades más remotas
de la humanidad. Es indudable que nuestros antecesores casi prehistóricos, ~e adornaban con plumas de volátiles, cazados por ellos mismos. Los
salvajes de nuestra época actual hacen también
uso de ellas. Sobre los monumentos egipcios, que
datan de quince ó veinte siglos antes de la Era
cristiana, los escultores representaban personajes
llevando plumas de avestruz, ya en los cabellos,
ya en los abanicos de las mujeres. En Roma, los
guardias de los emperadores usaban grandes cascos empenachados de plumas, y las damas de elevada alcurnia cubrían, con ellas, sus cabelleras
hermosas y rizadas. En la Edad media, los cascos
de los guerreros estaban igualmente adornados
con soberbias plomas. En el siglo XV este artículo de lujo vino á ser uno de los principales orna-

tos de las damas; en esta época las plumas costaban sumas elevadísimas; de manera que las grandes señoras llevaban sobre la cabeza verdaderas
fortunas. Al partir del Renacimiento, este adorno tuvo un empleo más discreto en el traje mas·
culino; poco tiempo después no lo llevaban los
hombres más que en el uniforme militar. La gran
época guerrera de la revolución francesa es la
edad triunfante del penacho. En los atavíos de
las damas adquirieron las plumas una importan•
cia verdaderamente extraordinaria. María Autonieta puso á la moda peinados extravagantes y
voluminosos, en los coales fig11rab10 las plumas
de avestruz; este uso se mantuvo hasta la Restauración, en cuya época fueron reemplazadas por
las de los pájaros del paraíso. Bajo el segundo
imperio, los penachos reaparecen nuevamente, y
desde entonces los suntuosos tocados, levantados
como un edificio sobre lss cabezas de las damas,
se han a bandonado¡ mas las alas de los pájaros
han venido á ser el ornamento indispensable de
los sombreros femeninos. La pluma es actualmente, como la piel, objeto de un comercio considerable. Para proveer á las necesidades de la moda,
los volátiles de muchas regiones del mundo son,
á millones, sacrificados sin compasión. A causa
de esta caza despiadada, los pájaros y los animales, cuyas pieles se utilizan, serán pronto exterminados. Tal vez el apasionamiento de la moda
por estos artículos se convierta, para los pobres
animalillos, en un recurso salvador, pues como
todos los accesorios que tienen un reinado demasiado próspero, pueden caer bien pronto del fa·
vor de las damas, y entonces las aves y los cuadrúpedos, tan perseguidos, se hallarán en paz y
podrán reconstruir sus agotadas especies.
Las regiones del Norte son de los principales
centros de producción en este género. Dichos países proveen, en grande abundancia, no solamente
de plumas á la moda, sino también de las que se
utilizan para almohadones, cojines, etc. ¿A qué terribles destrozos dan lugar las necesidades industriales de la época actual? Algunas cifras nos
permitirán juzgar de ellos. Solamente en el pequeño archipiélago de las islas Féroes, treinta
mil gaviotas son matadas todos los años. En el
distrito de Obdorsk, en Siberia, se exportan, en al•
.!(unos años, hasta 650 kilogramos de plumas. Pero
la caza de todos esos pájarcs no es, ciertamente,
nad.o fácil. Cada año cuesta la vida á mucho, pobres hombres, que por unos cuantos sueldos trepan á las montañas más escarpadas y peligrosas,
para robar los nidos de las a ves colocados entre
las rocas.
A fin de apoderarse de algunos pájaros, los cazadores de las islas Féroes emplean dos artificios,
que requieren tanto valor como ingenio.
Suben á aquellas alturas armados de bastones
provistos de un grueso anzuelo, con el cual sacan
de los huecos de las rocas los infelices pájaros, á
los que tnercen el cuello rápidamente.
Las gaviotas son atrapadas por medio de un hilillo atado á una larga pértiga de cuatro ó cinco
metros. El cazador se instala sobre una parte saliente de la barranca y allí procura tener libres
sus movimientos. Luego, con una lazada en la
punta del hilillo, va cazando con esta astucia á
las aves, que sin la menor desconfianza revolotean en torno de él. Con un solo golpe pueden
apoderarse de dos, tres y cuatro volátiles, y si el
cazador es muy hábil, su botín, al fin de la jornada, puede llegar hasta un millar de víctimas. Para
los habitantes de las islas Féroes, la escalación
de las barrancas constituye un &lt;sport&gt; nacional.
Los perseguidores de los nidos ponen su amor
propio en hacer ostentación de verdaderas audacias de valor, y estimulados los unos por los
atrevimientos de los otros, llegan, á veces, á hacer
actos de increíbles locuras. Muy á menudo estas
temeridades son castigadas con terribles desgracias; pero ningún accidente puede moderar el intrépido ardor de esos jóvenes cazadores. Antiguamente, para detener á los imprudentes, se dictó una ley que juzgaba como suicidas á los c1zadores muertos en las montañas y, en consec•1encia, se les negaba sepultura sagrada. La familia
podía, sin embargo, rechazar esa sentencia poruu
medio que parece inspirado en las pruebas jurídicas de la Edad Media . Un amigo ó pariente del
difunto debía grabar algunas palabras sobre la
roca en que se había verificado el funesto accidente, para probar así, de un modo práctico, que
la caída no había sido resultado de una temeridad.

741

EL MUNDO ILUSTRADO

Esta vida, constantemente expuesta á los grandes peligros, eleva, naturalmente, el alma de esos
hombres, y todos los viajeros exaltan unánimemente el alto valor moral de los cazadores de nidos de las islas Féroes. Son valientes como leones y ca?allerescos como paladines de la Edad
Media. Si en un paso peligroso algún cazador, padre d~ u':1a numerosa familia, pierde el bastón que
le es i°:dispensable, inmediatamente su compañero, un ¡oven soltero, le tiende el suyo, diciéndole: "Toma, salva tu vida, que es más necesaria
que la mía." Y, alg_unos instantes después, el pobre muchacho tropieza y cae en las insondables
gargantas de aquellos precipicios.
Muchos incidentes, terribles unos y curiosos
o_tros, hay en la caza de los pájaros, cuyas plumas
sirven para el adorno de -nuestras bellas lectoras
á quienes continuaremos dando estos datos e~
otra ocasión.

otras. Esta caja debe ser mucho más larga que todas. Dos cajas, una sobre otra, son bastantes para formar una elegante chimenea. El aparador del
comedor está hecho de tres cajas. Una caja bocaabajo servirá muy bien, recortándole convenientemente las patas, para hacer la mesa. Para hacerla más perfecta, póngasele otro cartón más grande
encima.
Viene ahora el biombo. Quítese á una caja los
dos lados más pequeños; así quedarán solamente
los dos lados restantes y el fondo. Y para que el
biombo resulte más elegante, cálese por la parte
de arriba y recórtensele las patas.
Hay que tener cuidado de que todos los muebles guarden perfecta proporción. Una vez concluídos, píntense de azul con pintura esmalte.

El Invierno y los Patinadores
PARA LAS DAMAS
Manera de hacer, á domicilio, un mobiliario
para casa de muñecas

Vamos á proporcionar á las mamás la manera
práctica de hacer un buen ahorro con la manufactura, á domicilio, de un mobiliario para casa
de muñecas. El procedimiento no puede ser más
sencillo, y pasamos á exponerlo.

~

,~

.

.

··.:::::--, -

- ~ -:__

-~----

Las muñecas necesitan camas en que dormir,
mesas, sillas, chimeneas para calentarse, lavabos,
etc., etc. Es preciso atender á su confort con el
mismo cuidado con que atendemos al nuestro (al
menos así lo piensan las chiquillas que tienen
muñecas y que se preocupan por ellas como las
mamás por sus hijos).
He aquí la manera de hacer todo ese mobiliario. Comencemos por la cama: tómese una cija de
cartón y desgárrense sus cuatro lados; después
dóblense los lados de la caja hacia dentro haciendo unos cortes por la parte baja de la cama para
indicar las patas, y luego córtese también el calado de la cabecera y piesera.
Otra caja de cartón servirá para hacer la silla,
Se desgarran los cuatro lados del cartón; luego se
van doblando uno sobre otro hasta dejar solamente un lado sin doblar, y de allí se pasa á los calados del respaldo y del asiento.
El lavabo está hecho siguiendo el mismo sistema que se empleó en la silla; pero para este mueble hay que escoger una caja más larga que las

--

~~---___,,.

------

__ ~,:::...::~.,_. .

Los patinadores se habían p~esto tristes porque
este &lt;sport&gt; estaba casi olvidado. La bicicleta vino
á derrotar á los patines, y mientras éstos dormían
humillante sueño en las covachas la bicicleta
alada corría por todas partes con vértigos locos.
Pero p_asó ya también esta novedad, se hizo vieja,
y no sin cierto enternecimiento descendimos á
los sótanos, abrimos la puerta y sacamos nuestros
enmohecidos patines. No servían ya, es verdad;
pero como las l(randes casas de comercio conocen
bien nuestras volubilidades, tenían ya en sus
aparadores lo que habíamos ido á buscar á los
desvanes, y no tuvimos sino acudir á ellos para
prove~rnos de hermosos y flamantes patines.
Lástuna es que no tengamos aquí el invierno
real que tienen otros países. En el Gran Parque,
de Londres, las escenas son divertidísimas. Señoras, niños, viejos, todo el mundo patina allí. La
nieve ~resta cariñosame_nte su blanca alfombra, y
los pahnadores van y vienen, apostando carreras
haciendo equilibrios maravillosos. No se me b~
olvidado lo que en cierta ocasión vi allí. Un amigo me dijo:
- Si mañana quieres divertirte, ven conmigo al
Gran Parque.
Acepté su invitación y me encontré, ¿con qué
creen ustedes que me encontré? pues nada menos
q:Ue con., ... una boda. El novio .y la novia, cogidos de la mano, recorrían el parque vertiginosamente. Ella llevaba su vestido de desposada; él
sus azahares en la solapa de la levita. Los suegros
bregaban para darles alcance; las damas de honor
de la novia huían también como arrastradas por
un vértigo; los convidados seguían su huella, y
hast": un galgo fiel, que ciebió asistir en primer
térnnno á la ceremonia del matrimonio, corría
desaforadamente ladrando con júbilos de loco.
Aquella escena era incomparable. No he visto después nada que me haga reir tanto. Para escenas
extravagantes, Londres.

COLORES QUE SE USARAN
EN ESTE INVIERNO
Entre los colores más de moda en este año fi.
gura principalmente el verde. Hacía tiempo que
no se usaba tanto y nunca como ahora había habido tan diferentes y delicados matices de verdes.
El color favorito es el verde bronce que se encuentra en varios tonos, desde el ~ás obscuro
hasta el más claro. En raso, este color mezclado
con gris, da un efecto maravilloso é indefinido
IJ?ás agradable ,aún que un solo c9Jor. iQué di ver'.
sidad y fantas1a han desplegado en este año los
fabrica°:tes de ~añ_os! Parecía que en el pa•ado se
había dicho la ultima. palabra en esta materia; pero los que han aparecido en este otoño superan á
los anteriores en lo suave, sedoso y en la diversidad de colores.
Los paños de color café, como chaudrón cedro
hoja seca, etc .... se usarán mucho, así co~o algu:
nos azules, entre los que descuella el azul pavo

de diferentes tonos. También hemos visto preciosos trajes, hechos de paño azul marino, porcelana,
celeste y turquesa, entre los colores claros.
Hay una variedad completa de grises, no sólo
para trajes de ese color, sino combinados con los
colores nuevos, como azul, amatista, verde, fresa
y otros. El color gris es, sin duda, el que se presta más para combinarlo con otros colores. Hay
gran variedad de tonos en los grises, humo y topo, que hacen más favor que los grises azulosos,
por lo cual se han generalizado entre las damas
de buen gusto.
Vuelven á usarse este año el l(ris elefante, humo de Londres y topo, que no han decaído para
nada desde hace algunos años que aparecieron.
Es preciso ver estos matices de color gris para
apreciar su elegancia y distinción, que no pueden
explicarse con palabras, y cuyo efecto depende
muchas veces, de u~a varia,nte pequeñísima en el
tono. Los rasos gns claro son los más bonitos
porque el brillo del género les da vida sin qui'.
tarles nada de sus tintes suaves.
'
Las faldas de estilo Directorio ó Imperio, con
bolero de talle muy corto, que pusieron de moda
las parisienses ele~antes durante la primavera pasada Y 9ue no tuvieron mucha aceptación, se han
generalizado hoy bastante, y un buen número de
trajes cortos, para calle, tienen un estilo Directorio ~an. marca~o como las de falda larga, siendo
estos ulhmos, sm duda, más graciosos y elegantes. Las faldas cortas, ceñidas como un guante por
la parte superior y con más ó menos vuelo en la
,nferior, son difíciles de llevar, aunque ahora se
encuentran modelos y moldes que dan buen resultado en su corte.
En general, las faldas serán más bonitas este
invierno que en la primavera pasada. Todavía se
llevan las faldas pleg~das, hechas de géneros suaves y delgados; pero las que están más de moda
para los trajes de calle, son de corte circular co~
bastantes costuras para que uo se cuelguen y un
pliegue invertido en la costura de atrás. Las faldas de lana llevan botones en el frente ya sea en
la parte de abajo ó enmedio, ó en lo~ lados lo
mismo que se usaban en las faldas lavables, dur~nte este verano.. Los botones con ojales y presillas, verdaderas o figuradas, serán una parte importante del adorno de los vestidos de calle en
este invierno.
Los adornos de b!eses y botones de raso negro
ó del color del vestido, para los abrigos y faldas
de lana, que ~e.ron una novedad en la primavera
pasada, subsishrán. Entre los trajes elegantes
se -.i:en muchos adornos de raso negro, en combinaciones verdaderamente artísticas y delicadas.
Los prendedores de gran tamaño constituyen
a~tualmente todo el chic, tales como se usaron en
tiempo de nuestros abuelos. Exceptuando los camafeos, todos los demás son muy vistosos. Los
prendedores modernos resplandecen y brillan
pues están hec_hos con una sola piedra grande d~
colores mi. y vivos. Son un adorno llamativo en
el que no debe haber nada modesto. Esa pi~dra
es la que los constituye, porque la montadura es
un aro delgado que _la sostiene alrededor, sin quitarle nada de su brillo. Las piedras transparentes, por regla general, no tienen montadura sólida que lesquitar!asu diafanidad. Paraestos prendedores lo~ amatistas y topacios se usan más que
las otras piedras transparentes, como el granate,
el óp~lo ~e un solo color y el común, porque el
topacio, bien tallado, resplandece con luces de
fuego Y el amatista tiene destellos más delicados.

*

Un sindicato neoyorkino tuvo la idea de comprar el &lt;Herald&gt; de Nueva York, y dirigió un telegra~a ~ Gordon Bennet, á París, en el que decía
lo siguiente: ¿Por qué cantidad vendería usted el
«Herald?&gt;
. Contestación: Edición diaria á tres centavos
e¡emplar; los domingos, cinco centavos.

•••

. Par~ dar . una idea de la enorme población del
imperio chmo, dijo un profesor á sus discípulos:
-Por ca~a vez que respira uno de ustedes mueren dos chmos.
'
A poco rato vió á uno de los chiquillos que resoplaba como un toro.
- ¿Qué estás haciendo, Juanito?
- Matando chinos, señor.

�FoT.
FoT.

F1:;ux, DE PARís.-:MonAs

TRA-TE

LAF~,KRIEHE.

DE CALLl&lt;J.- Confeccionado rn terciopelo

neoTo con camisola ele seda blanca, cubierta con
aplica~iones de encaje inglés.
El delantero del busto y los hombr9s van cu biertos ele un rico bordado de oro mate .Y nácar con
motirns arte nuern.

FÉux,

DE PARís. -:MonAs BEER.

TRAJE DE BAILE. ·-Hecho en tercio1wlo rojo fneg·o y tul blanco, bordado ele perlas.
Este elegante traje, estilo Directorio. original en
su confecci6n, tiene la cola, el delantero y la orilla
de la falda de terciopelo; los lados son de tul, bordado al realce en seda y perlas.

1

�744

EL MUNDO Il,USTRADO

Para Curar el Reuma y la Gota
TOMEN

REUMATOL
8

Pulmofosfol -

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'

M,ditamtnlo dt lt6uro ixito para cvrar la Nnrastoia y 1nf,nntdadt1 ntrvioso1, Dtbiüdad, Falta
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Apartado 468

Enrique Borrás
(Sigue de la página 737 ).
Y Borrás fué el creador de los héroes del teatro
de su región. Ha conquistado ruidosos triunfos,
encarnando el Manelich de Tierra Baja; el Juan,
de Los Viejos, pobre obrero que se rebela en contfa
de la injusticia social; el Padre Ramón, de El Mis•
tico, drama tosco, sin grandes méritos, pero que vivirá porque evoca una sombra augusta: la sombra
del poeta infortunado q ne cultivó llores blancas de
misticismo y cantó cataclismos geológicos; el Flo·
rencio, de La Madre Eterna; el Jacinto, de El Palio Azul, encantador idilio en el que el amor y la
belleza pasan, dulcemente, envueltos en el peplo
sombrío del supremo dolor v de la muerte ... ..
¡y tantos, y tantos otros que aún no le he visto
y de que no tengo noticia!

***
Pero estaba de Dios, como ordinariamente se
dice; ó de los empresarios- que es lo más probable,-que la gloria de Borrás no había de encerrarse en Cataluña, ni ser el catalán, lengua que
sólo hablan pocos millones de seres, la única que
recibiera sus inspiraciones.
Una de tantas noches dióle la ventolera al gran
actor Ermete Zacconi, rey de la escena italiana,
que á la sazón se encontraba. en Barcelona, por
asistir á una función del &lt;Romea&gt;. Ignoro lo que
el ilnst~e artista sentiría viendo á Borrás, ni qué
demostraciones hizo, ni qué cosas dijo del creador
de Manelich; pero es lo cierto que Zacconi declaró aquella noche á Borrás como uno de los gran•
des actores de nuestro tiempo, y que Borrás fué
consagrado entonces por el gran sacerdote del
teatro contemporáneo. El actor que vegetase en
la atmósfera demasiado local, harto enrarecida de
uu teatro barcelonés, ignorado de América y de
la propia España, despertaba de pronto á la celebridad.
Apresuróse el empresario del teatro de la &lt;Comedia&gt; de Madrid, don Tirso Escudero, á contratarle con su Compañía para dar una serie de re·
presentaciones en catalán, las cuales dieron comienzo con Tierra Baja, lograndó Borrás una de
sus mejores é inolvidables victorias. La crítica
madrileña hubo de enalteccrle, pero tan sólo le
saludó como paladín de un arte meramente regional: fué tema de actualidad el discutir si Borrás
ser la tan grande en castellano como en la lengua
de Verdaguer.

MEXICO, D. F.

Y memorable como el tema fué el chasco que
los que de ello dudaban se llevaron: Borrás representó, en el beneficio de un artista, un acto del
Juan J o1J§¡ y el éxito-según el común decir-.•o·
br1&gt;pas6 á la.• e.•pe• onzas.
De ahí en adelante, Borrás sería no el gran actor catalán, sino también el artista que en el teatro español ocupa~e lugar señaladísimo: el primero á la hora presente. Unióse con Rosario Pino, é
hizo una lournée por España; yendo después á
Buenos Aires con compañía propia, amén de em•
prendr.r, como ahora lo hace, un viaje artístico á
la Habana y á México.
Es verdaderamente asombroso cómo Borrás,
que durante años toda una vida,-hablase el catalán en el teatro, pudo cambiar de idioma, en•
trando cou el pie derecho en la dramaturgia es•
pañola. Su dicción castellana es pura, musical,
correctísima; milagro que debe, sin duda, á su
prodigiosa voz, que á más de flexibilidad es rica
en matice~, y á su talento. Y este milagro tanto
más me intriga, cuanto que Enrique Borrás, que
en la escena, como he dicho, es pulcro hasta el
exceso pronunciando la lengua de los clásicos del
siglo de oro, en la conversación íntima tiene el
marcadísimo acento catalán que tener pudiera un
emigrante de Barcelona llegado en el último
barco.
Y pasando á otro género de consideraciones,
relacionadas espiritualmente con las anteriores,
cabe preguntar: -¿Es Borrás tan grande en el teatro de su terruño, como en los demás, español y
extranjero inclusive?
Y o creo que no, contra la opinión del ilustre
actor mismo, cuya obra favorita, y en la que cree
estar mejor, es El Alcalde de Zalamea. No pienso
que imite á nadie en sus interpretaciones castellanas y francesas: Borrás siempre será Borrás, es
decir, el actor personalísimo y de supremo talento creador; pero en ellas no advertimos la propia
fuerza, la genuina y genial inspiración que en el
teatro catalán, por más que sean-¿quién lo niega?- bellísimas, y en ellas se revele Borrás como
el más grande de los actores españoles que cono•
cernos.
De buena gana disertaría en este particular, copiosa y largamente. Pero observo que mi cerebro
se va cansando de evocar yde escribir mi pluma.
Allí, en el propio cam,•rino, desde el rincón,
mientras oigo al artista-que ya ha terminado su
toilette ante el espejo-charlar vagamente con sus
amigos, me asaltan, como las abejas de oro de que
hablaba el poeta, las mil deliciosas pequeñeces
que de él me han contado: Borrás es muy culto y
muy jovial en la vida corriente. Sus amores ar-

tísticos están representados, en la escena, por Ermete Zacconi, su protector y amigo; en el teatro
extranjero, por lbsen; en el catalán, por Iglesias.
Y sus afecciones íntimas, las que todos guardamos en el ara secreta, extrañas á la curiosidad
malsana de la turba, como algo muy puro y muy
blanco que sólo para nosotros sonríe, se encarnan
en su hijo único, un buen mozo que, según me
dicen, edúcase ahora en un colegio de Suiza.
Y aún seguiría evocando, evocando todas esas
menudas y lindas cosas, si no fuera porque cuando más distraído me hallaba en mis cavilaciones,
dejóse oír la última llamada del segundo acto, y
en el estrecho pasillo que al cuarto de Borrás conduce, prodújose una confusión indecible y se escuchó el vaivén apresurado de actores, actrices,
maquinistas y empleados, que precede á la entrada en escena .... Tod&lt;'s nos pusimos en pie. Ahí
estaba, erguido y sonriente, el ¡!ran actor, que no
adivinó sin duda, en este cronista que ahora escribe y al que estrechó la mano como tantas otras •
manos estrechara. en señal de amistosa despedida, al intruso ávido de desentrañar su personalidad íntima.
Yo le pido me perdone la indiscreción, en gracia de haberle ahorrado la interview,-que no es
menudo ahorro por cierto ..... .
CARLOS GONZÁLEZ PE~A.

Por mayoría:
Un profesor de cirugía pasaba visita con sus
alumnos á la sala de un hospital. Al pasar junto
á la cama de un &lt;caso dudoso&gt;, se detuvo y fué
preguntando á cada uno de sus seis acompañantes:
-¿Qué opina usted? ¿debemos operará estepaciente?
Todos dijeron que no, y después de ellos el
profesor dijo: «Pues os habéis equivocado todos;
es un caso en el que hay que operar y mañana lo
haré&gt;.
-No hará usted tal, dijo el enfermo; bastante
mayoría es seis contra uno y no me dejaré.

***

Un negro se enfermó y mandó llamar á un médico de su raza y color; viendo que éste no acertaba, llamó á un blanco, quien empezó á examinarlo . Entre otras preguntas le hizo la siguiente,
¿Tomó el otro médico su temperatura?
-Pues no lo sé; pero hasta ahora lo único que
me ha faltado es mi reloj.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1908, Año 15, Tomo 2, No 23, Diciembre 6</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>L LINDO LUSTRADO
Registrado como articulo de segunda clase, en 3 de Noviembre d~ 1894.-Impreso en papel de las Fé.brlcas de San Rafael.

Año XV-Tomo 11

México, IJ de Diciembre de 1908

,

ILMO. SR. DR. DON JOSE MORA,
PRECONIZADO ARZOBISPO DE MEXICO.

Número 24

�EL MONDO ILUSTRADO

758

Crónica Científica

Director, Dr. Luis Lara y Pardo.
Gerente General,

ALFONSO E.. BRAVO.

Las cosas .Y los fenómenos son, sin &lt;luda,
poi' sí mismos, capaces de producir placer
ó dolol', entusiasmo 6 indignación; pero es
incuestionable que, como no podemos miLA LUNA NO ESTA MUERTA
rarlos sino á través de nuestro temperamento ó del estado accidental de nuestros
~
OR muchos años, ó ruejor dicho, pormu6rganos, éstos tienen que interponerse forl[,,~ ~ chos siglos, se ha citado á la Luna, á
zosamente entre el mundo y nosotros y
:,ií,
: ; ese fragmento de noso~os mismos, codarle un colorido especial que los hechos,
~
mo ejemplo más cercano del frío y de
por sí mismos, no tienen.
r:9i": ¡;¡ · la soledad absolutos¡ basta el fastidio
~ •&lt; la han llamado los poetas «solitaria y
Los hictéricos ven Lodo amal'illo, y, los
fría&gt;, cosa que parece autorizada por estas noches
que usan gafas azules, todo azul; lo cual se
de nuestro seudoinvierno, en las que la Luna
brilla tan hermosa. Ahora, el que los poetas ha·
reproduce substancialmente en la misma
yan asentado esto, guiándose por las apariencias,
forma cuando, entre el objeto y r,/ .wjeto,
no tiene nada de particular¡ parece que esos buese interpone, como no puede ser menos, un
nos señores están dispensados de saber astronotemperamento.
mía¡ pero lo que daba á la afirmación un carácter
de seriedad, es que los señores astrónomos eran
De aquí resulta que nuestras apreciaciode la misma opinión, y ya el dicho de éstos sí panes sobre cosas y hombres, estas últimas
rece que debe tomarse en serio.
sobre todo, resultan siempre más ó menos
Pero he aquí que, á pe~ar de todo eso, ahora
resulta que nuestro satélite no está tan frío como
viciadas y que solemos pecar, en ellas, bien
lo habían declarado, y que, por lo tanto, no es
por exceso de optimismo, bien por rxceso
todavía &lt;un cadáver flotando en el espacio&gt;, co&lt;le pesimismo.
mo le llamó, no hace mucho, un escritor de novelas científicas.
En general, juzgamos á las gentes .r sus
Un sabio belga es quien acaba de hacer la deactos mejores ó peores de lo que, en realiclaración anterior, basada en observaciones perdad, son; y cuando no tenemos cuidado de
sonales unas y tomadas poc otros sabios otras¡ pecorregir, como dicen los astrónomos, nuesro todas muy recientes.
En su trabajo, el perspicaz sabio empieza por
tras observaciones, apreciamos y fallamos
hacer notar las dificultades que se han tenido,
sin suficiente ponderación ni suficiente
hasta ahora, para determinar el grado de calor que
equidad; y ya, por exceso de optimismo,
emite la Luna, y que, por más que se han concennos exponemos á dañarnos, ó ,ra, por excetrado sus rayos por medio de espejos y reflectores, no se ha llegado á lograr conmover á los terso de pesimismo, nos ,·emos orillados á la
mómetros más sensibles.
intoler~ncia y hasta á la iniquidad.
El año de 1846 se pensó en substituir los termómetros, que tan mal se estaban portando, por
Si, resentida una impresión, tuYiéramos
las pilas termoeléctricas, y gracias á esta substicuidado ele discernir la parte que en ella
tuci óo se empezó á notar en nuestro satélite algo
tomamos nosotros mismos y la que corresde calor, aunque muy poco. El primero en obserponde á los hechos ó personas que la causan,
var estos resultados fué un italiano, Melloni.
Del año de 1846 á esta fecha se han inventado
acabaríamos por afocar mejor los fenómemuchos aparatos, infinitamente más sensibles que
nos en nuestro espíritu, por cot'l'egit· los
el termómetro y que la pila electrotérmica¡ en
errores á que naestro .estado mental .Y or1881 se inventó el Bolómetro de Langley; después
gánico nos orilla, .r \'iendo más claro, proel radiómetro de Crookes, y todavía después el
radiomicrómetro de Boy, aparatos que nos permicederíamos más rectamente y con mayor
ten medir temperaturas que escapan á cuanto se
justificación.
había inventado antes, y que han indicado que la
Así, por ejemplo, en el matrimonio naLuna emite calor¡ ahora queda en pie la dificultad de medir ese calor.
da más frecuente que juzgar cada cónyuLord Rosse estima que el que emite la Luna,
ge al otro como causa de enojos, de arredurante el plenifonio, equivale á un ochenta mibatos y de tlesuzones que encuentran su
lésimo del del Sol¡ y Hutchins dice que no es más
explicación, no en lo que se supone set· su
que un ciento ochenta y cinco milésimo del emitido por el astro rey. Pero aun cuando se llegue
origen, sino en el mismo que las resiente.
á determinar una constante, será muy difícil lleSi el marido es bilioso, juzga malé,·ola ásu
gar á saber cuál es la temperatura de la snperficie
mujer y todo en ella lo exaspera .r deslunar.
agrada; si la mujer es flemática, cree bruHay que tomar en consideración que el calor,
procedente de la Luna, tiene dos orígenes: uno, el
tal, ligero y arrebatado al marido. Si uno
calor propio del satélite, y otro, el reflejado del
y otro se conocieran mejor á sí mismos,
Sol¡ de que se afirme la predominancia de uno ó
juzgarían con menos se,eridad á su cónyudel otro, depende la determinación del calor luge, tendrían mayor tolerancia recíproca r
nar y la dificultad está en saber escoger.
La concepción de una Luna extremadamente
las cosas del hogar caminarían mejor.
fría, parece confirmada por las experiencias boloConozco padres y madres que e&lt;lucan á
métricas de Langley, que descubrió, en la radiación lun&lt;1r, una notable cantidad de ondas mucho
sus hijos con el solo criterio de su propio
más amplias que las correspondientes á un block
temperamento ó de su estado actual. Sernde hielo¡ de sus estudios deduce que la temperaros cuando coléricos, son tolerantes .V contura de la noche lunar debe ser de 235°, de donsentidores cuando están de buen humor;
de se puede concluir que la mayor parte del calor, emitido por la Luna, proviene de la reflección
hoy instigan al retozo y a,I bullicio, .r masolar.
ñana, mal dispuestos, lo reprimen .Y casti"g·an; r asi anda ello. . .- .
-.,., . Experiencias posteriores, hechas por varios sa0

el~!'

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En los Estados................. :.. . .. . .. . .. .. . 1.50
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CUERPO Y ALMA

'f -

I los hombres reflexionaran en que

una buena parte de los estados del
alma-giro de las ideas, naturaleza de las emociones, orientaci6n
del criterio y energía de la voluntad,-dependen del estado y funcionamiento de
nuestros 6rganos corporales, de nuestra salud, de nuestro vigor, de la manera con
que trabajan nuestras vísceras y con que
se desempeñan nuestras funciones fisiol6gicas, multitud de errores y de faltas inevitables, iniquidades é injusticias no se cometerían, y las relaciones humanas se1fan
más razonables y más dulces.
Estamos cansados de observar cuán acentuados efectos mentales proüucen los trastornos físicos; nadie ignora que la digesti6n, la circulaci6n, la respiraci6n, según
se veritiquen, provocan estados del espíritu
placenteros 6 dolorosos, tranquilos 6 violentos. Sabemos, por propia y ajena experiencia, que el hambriento, como la fiera,
es irritable y feroz; qne el harto, como el
cerdo, es apático r torpe; que el anémico
es melanc6lico y soñador; que el biliososu nombre lo tlice,-es mal genioso é intolerante, y el sanguíneo festivo y decidor.
Y, esto no obstante, no bien un hecho
exterior 6 un acto ajeno nos monta en cólera, nos produce amargura 6 decepci6n,
lo que menos se nos ocurre es inquirir si
ese efecto es atribuible al hecho 6 al acto,
6 si es, tan s6lo, fruto del estado de nuestro propio organismo.
Cuando estamos irritables, todo nos parece irritante, hasta lo más apacible; cuando iracundos, todo nos causa c6lera, hasta
lo menos agresivo; cuando melancólicos,
todo nos parece triste, hasta lo más festivo.
Según anda nuestro espíritu, es deeir,
nuestras funciones or~ánicas, la mismn música nos hace llorar ó reir, el mismo rspectáculo nos divierte ó aburre, las mismas
palabras nos exasperan 6 regocijan.
Las gentes que tienE&gt;n ·belicoso el \·ino,
no bien beben, cuando todo les parece injurioso, y las que lo tien~n melancólico, lloran todas las lágrimas de su cuerpo por las
más insulsas tonterías.
El temperamento de cada cual, molde de
nuestro carácter, tiene un origen oTgánico
é informa todo el pensamiento, toda la emoción, toda la acción humanas.
Ante los mismos hechos morales y sociales, Demócrito reía y Heráclito lloraba. El
optimismo es tan extremado como el pesimismo y tan involuntario como él.
El temperamento, como causa permanente, y el estado orgánico del momento, determinan nuestra actitud y nuestro proceder ante lo que nos rodea.
~

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_n am~~O ~JO, al casa!~~•- ~!.JO.ª SU pt O- :..
u
metida: H1 quieres ser teT1z:.a mi lado, nQ,..'

tienes que hacer más que una~cosa: no bien
me oio-as lleO'ar haz poner l.&lt;t sopa eñ
.,,
"" ' . ..
, la mesa r no me d1n)as la lJa1abra hasta
que no la ha_ya toma&lt;lo.

Mi amigo se conocía bien. El hambre lo
ponía furioso, 1~ hacía pendenciero, injusto, intolerante. _No bien comenzaba á comer,
aquel lobo se fransform:iba en cordero y ,r:i
se podía ~ratar con él.
Si todos tuviéramos esa previsión y esa
precaución, familia, nmistad, socie&lt;lad nos
serían más gratas .Y fieles, y nosotros sedamos roás amados r respetados.

bios, entre ellos W. W. Coblentz y Frank Very,
concuerdan con las observaciones del sabio belga.
Todo lo cual nos deja tan en duda como antes¡
per~ da a~ problema una importancia que n~nca
h_ab1a temdo antes de e~ta ta~ acalorada d1~cus16u, basada en observaciones ngurosamentec1entíficas y en datos suministrados por los aparatos
más perfectos que se conocen en la actualidad.
Ahora, colocados en otr., terreno, supougamos
que, después de los estudios de los sabios, resulta
que la Luna no está muerta¡ que en nuestro satélite, parte de nuestro planeta, es posible la vida, y
que, como consecuencia inmediata, existen en ella
seres vivientes, aun cuando sea en estado rudimentario, ¡como se avivarían los ensueños de
Pierre Selené, de Wells y de otros tantos á quienes ha fascinado la idea de los habitantes de la
Luna! Estando, como está, la Luna mucho más
cerca de nosotros, la comunicación con sus habitantes sería mucho más fácil que con cualquier
planeta.
Todo esto en el supuesto de que los selenitas
sean seres pensantes y capaces de comunicarse
con nosotros¡ pero ¿es posible la existencia de
seres organizados para pensar á temperaturas que
bajan más de doscientos grados del cero? Proba•
blemente no, y, en este caso, aun cuando los seres
existan y estén tan cerca de nosotros, nunca tendremos el gusto de cambiar correspondencia con
ellos.

PONTONEROS CONSTRUYEN.DO UN PUENTE

CO LEGIO ~IILITAR PASANDO EL PUENTE [ EN SIMl!LACRO.]

ESPERANDO ÓRDENES FRENTE AL CUARTEL GENt,;RAI..

ARTILLERIA LIGERA RECONOCIENDO EL BLANCO.

ARTILLERÍA LIGERA D ISPARANDO ,UN CAÑÓN.

ARTILLERÍA DE MONTAR., [EN SIMULACRO].
1

( Fotografías del Sr. Luis {:~evas.)

�761

et Mt1NDo n.trs1RA1'0

El domingo próximo pasado se efectuó una de
las ceremonias que tienen el privilegio de conmover, directa ó indirectamente, á todos los ha•
bitantes de la ciudad de México, de todas las clases y de todas las categorías.
El acto en que el Presidente de la República
premia da aplicación y el saber&gt; de los gallardos ybizarros hijos del Colegio Militar ha despertado, desde hace muchos años, el entusiasmo
de los poco entusiasmables habitantes de nuestra
conventual ciudad, hasta el punto d,! convertirse
en objeto de las conversaciones de todos durante
la mayor parte ele los trescientos sesenta y cinco
días del ciclo solar.
La gran promesa que encarna el edificio levantado sobre el histórico cerro y en medio de los
viejos ahuehuetes, parece renovarse cada vez que
los simpáticos muchachos hacen ver, á los n:.iles
de espectadores que concurren á la distribución,
que no en vano están disfrutando de las consideraciones que la Nación concede á los que se
dedican á su servicio desde la juventud, sacrifi •
cando, á veces, el sentimiento de libertad y re·
beldía, innato en los que acaban de pasar de los
tres lustros y empiezan á tener el orgullo de peinar ligero bozo sobre la boca.
Fuera de toda idea de militarismo, el Colegio es
una instituciótt altamente simpática para todo,¡
los que no la aman por espíritu militar, lo hacen por tener en él á algún pariente ó conocido, y todos sienten que es la cuna de los que,
andando el tiempo, han de defender las instituciones queridas de la patria y el honor nacional,
como lo han hecho en otras ocasiones.
Las estatuas de los bravos centinelas que adornan la entrada del gran patio de honor¡ los retratos de los cade'.es que sucumbieron sosteniendo
la enseña nacional frente á las balas de los invasores norte. mericanos¡los recuerdos que evoca cada uno de los lugares del edificio, hacen que el
patriotismo arda en el pecho aun de los más apáticos¡ y esto, visto después de la ceremonia de los
premios, tiene un valor incalculable, se agranda
y se sublima hasta lo infinito y hace llegar la
emoción hasta las lágrimas.
El domingo próximo pasado, el veterano de los
campos de batalla dió, á los nuevos soldados, la
última clase, la que se da cada año en el amplio
comedor del Colegio, después de haber puesto en
sus manos los premios y recompensas á que los
habían hecho acreedores sus trabajos durante el
año. La tribuna monumental se vió, como todos
los años, henchida de un público que, ansioso de
asistir á la promesa anual de los gallardos jóvenes, se dirigió al bosque desde las primeras ho-

cha regular hasta el año de 1847, en cuya época
fué invadido el país por los norteamericanos y
extinguido el establecimiento, cu ya posición mi•
litar fué tornada á viva fuerza, habiendo perecido
heroicamente en el combate el teniente Juan de
la Barrera y los alumnos Agustín Melgar, Juan
Escutia, Fernando Montes de Oca, Vicente Sná•
rez y Francisco Márquez.
Repuesto el Gobierno nacional, se abrió de
nuevo el Colegio y continuó hasta el 30 de Marzo de 1863, en que se cerró con motivo de la in·
vasión francesa y el establecimiento d-::1 llamado
Imperio. Vuelto á reponer el Gobierno de la República, se volvió á abrir el Colegio en Enero de
1869, según decreto de 7 de Diciembre de 1867,
expedido por el Presidente C. Benito Juárez,
siendo Ministro de la Guerra el General de Di visión Don Ignacio Mejía, y desde cuya última fecha sigue sus labores con bastante mejoramiento.

•••

Sr. Coronel Don Jo:;é íl1aría Cortés Gallardo,
primer Director del ColeJ1io Militar.
ras de la mañana para contemplar ese bello espectáculo de la juventud estudiosa, premiada por
la patria, en cuya representación está en el lugar
de honor el aguerrido S'lldado.
¿Por qué se quiere al Colegio Militar? Aparte
de qtte es una promesa para el porvenir, cuenta
con uoa historia de la que vamos á ocuparnos á
grandes ras~os.

Colectivamente el Colegio Militar se ha distinguido siempre en las ocasiones que se le han presentado. El 15 de Julio de 1840 estalló un pronunciamiento contra el Gobierno dentro de la
ciudad de México; los alumnos fueron los primeros en correr á su defensa y con alguna~ tropas
de la guarnición combatieron, durante once días,
en las calles y edificios hasta triunfar, y por su
heroico comportamiento fueron condecorados en
la Plaza Principal y ante el Ejército, el 27 de
Septiembre del mismo a.ñ o. En 1847 los alumnos
de la época llenaron de honor y gloria á su Colegio, batiéndose hasta el sacrificio contra el invasor
norteamericano. El 13 de Octubre de 1858 el Gobierno conservador puso á los alumnos á defender la garita de San Cosme, por donde inopinadamente quería forzar la Plaza una fuerte columna de liberales; los alumnos fueron los primeros
en contener y rechazar al enemigo, mientras salieron las tropas de la guarnición, habiendo tenido en el combate cuatro muertos, tres heridos
y varios prisioneros, y por cuyo digno comportamiento todos recibieron el grado de subteniente~ del Ejército.
Individualmente muchos alumuos se han distin~uido hasta llegará los primeros puestos del
Ejército, y por haberse perdido la historia del
Colegio en nuestras guerras extranjeras y no dejar olvidados á algunos hombres de valer, no damos la relación nominal de ellos.
¡En qué breves líneas está condensada la historia de nuestra gran institución militar, y á pesar de ello, cuántos recuerdos evoca! ¿Quién no
se siente conmovido al recordar los hermosos sacrificios de los soldados niños de entonces que,
como los de ahora, acababan de pasar de los tres
lu~tros, y empezaban á sentir el bozo sobre los
labios, y que no vacilaron un momento para sa-

Sr. Gral. Brigadier Joaquín Beltrán, Director
del Colegio Militar.

EL MF.CANISMO DEL CARÓN &lt;MONDRAGÓN&gt; ES EXPLICADO POR SU IN·

UN DESCANSO Á LA INFANTERÍA [EN SIMULACRO].
EL GRAL. MONDRAGÓN, UN «ATTACHÉ&gt; ALEMÁN Y AYUDANTES, LLEGAN·

VENTC'IR AL «ATTACHÉ&gt; ALEMÁN.
OFICIALES Y CADETES EN LAS CUREÑAS DE LOS CA~ONES «MONDRAGÓN&gt;.
HACIENDO PUNTERÍA CON LOS CA~ONE~ «]'!ONDRAGÓN&gt;.

DO Á UN CAMPO DE OPERACIONES.
INFANTERÍA [EN SIMULACRO].

Teniente Alfonso Desenlis, condecorado con la medalla del Mérito Facultativo de
se¡unda clase.

Fué fundado en 1824, siendo Presidente de la
República el General Don Guadalupe Victoria¡
Miuistro de la Guerra, el General Don Manuel
Mier y Terán, y primer Director del Colegio, el
Coronel de Ingenieros Don José María Cortés Gallardo. Su primer nombre fué «Escuela de Cadetes&gt; y se instaló en el castillo de Perote, Estado
de Veracruz, habiendo sido imperfecta esta institución hasta el año de 1833, en que se ampliaron los estudios y se formó el primer reglamento, siendo Ministro de la Guerra Don José María
Torne!, 'f Director del establecimiento el Coronel de Ingenieros Don Ignacio Mora y Villamil.
Y a perfeccionada, siguió la institución una m¡¡.r.

Anverso de la medalla de plata.

�7

l!!L- MUND" JLUEITRADO

762

L.t TRIBUNA DE HONOR.

1:L Sli:i:IOR l'RliSIDF.NTF. F.NTREGA UNA DE LAS Ml DALT.AS.

crificar sus vidas ante los cañones de la más in·
los cadetes, ansiosos, esperando la llegada de la
mios de este año fué excepcionalmente importanjusta de las invasiones que ha sufrido nuestra
novia ó de la hermana que venga á dar algún
te; durante ella se impusieron dos medallas: una
patria? Y, siguiendo el ejemplo de estos heroicos
premio á la semana, pasada en medio de los lide oro y la otra de plata.
niños, cuántos otros hijos del plantel han sabido
bros y al lado de los profesores, yel estímulo paAbel Dávila, alumno teniente pensionado, fué
distinguirse en el campo de batalla, y euántos
ra la que está por venir, que se pasará de la misquien se luzo acreedor á la primera, y Alfonso
han contribuido para poner en el alto lugar en
ma manera que la anterior.
Desentis cabo de alumnos, á la segunda. Estos
que se encuentra el nombre de nues·,:.:~...:.:~,......,,...:.=.==.:;.:~~...:..::...:;:.:.:.:.:~;_------------';;;..a==7.1 dos paladines del estudio y de la
tra justamente prestigiada academia
comtancia en el trabajo ostentaron,
militar.
con legítimo oriullo, las dos honrosas
Si de los tiempos antiguos volvedistinciones.
mos los ojos al presente, nos encon*
traremos con los sucesores de los mis••
mos heroicos niños, dedicados á la
Y una vez salidos del Colegio é innoble tarea de fortalecer el alma y el
gresados á las filas del batallón ó del
cuerpo para ponerlos, después, al serregimiento, después de ocho años de
vicio de la patria.
encierros, de privaciones y de trabaDirige actualmente el establecijos, podrán lucir sobre el pecho la
miento el señor General B~igadier
primeo condecoración de su carrera
Joaquín Beltrán, hijo del mismo y
militar, obtenida en los bancos de las
militar que cuenta con una limpia
aulas y ante los encerados de la sala
hoja de servicios. El señor Director
de exámenes.
es ayudado en sus labores por el seY cuando á ella se vengan á juntar
ñor Coronel de Estado Mayor Espeotras obtenidas en el campo de batacial, Artola Fontella, quien desempella, teñidas con la sangre de los eneña el cargo de Subdirector del planmigos, medallas cuya gloria se contel, dando muestras de gran dedicafunda con el grito de los moribundos,
ción y laboriosidad en el cumplimiencon el fragor del ruido de la granada,
to de sus delicadas funciones.
con las desgarradoras escenas de semejantes que se destrozan en una
***
ansia de gloria personal ó en medio
Si algún jueves,[después de las cinEL SF.ROR PRESIDENTE ENTRANDO AL COLEGIO ~ ILITAR.
de un odio de momento, entonces
co y media de la :tarde, tenéis una
quizás reeuerden, con dolor, todos
hora y media desocupada, os invito
esos
trabajes,
todos esos desvelos que sirvieron
En
uno
de
los
rincones
del
patio
toca
una
baná que la paséis en medio de los cadetes que, en ese
para convertirlos en piezas de esa horrible máda militar y á sus acordes bailan los cadetes unos
día, reciben la visita semanaria de sus familias y
quina de destrucción que se llama la guerra.
con otros, porque el rigorismo de la disciplina
amistades.
no permite que lo hagan con algunas de las guaDespués de la cómoda escalera, construida por
pas visitantes, á quienes se somete al suplicio de
los mismos alumnos, ó de la monumental rampa,
Tántalo ante este espectáculo de hombres bailannivelada por los mismos, se llega á la gran portado solos,
da, detrás de la cual se extiende el espacioso paA un lado de la portada, y pasando frente al
tio de honor, y á cuyos lados se hallan las estacuerpo de guardia, está el patio «Juan de la Batuas de los dos valientes centinelas que murieron
rrera&gt;, que conduce á los demás departamentos
en defensa de su patria. Por el patio discurren
del edificio. En la parte alta están los dormitorios, en los que se alínean las camas amarillas y
· las cómodas de madera obscura, con las iniciales
C. M. por todas partes,
Cuenta el plantel con grandes salones de estudio, un gimnasio perfectamente acondicionado y
amplios patios para recreo y ejercicio de los cadetes, quienes sólo salen del establecimiento los
domingos y el resto de la semana están sometidos á todo~ los rigores del régimen militar, bajo
el cual se forman su espíritu y su carácter
Los aiez meses y medio que los alumnos pasan
en ese encierro, durante el año, tienen su recompensa en los premios que se les otorga el primer
domingo de Diciembre en la solemnísima fiesta
que sintetiza todos los afanes y todos los anhelos
de'esos largos meses de privaciones.
La~distribución del domingo último tuvo una
importancia excepcional; durante ella se colocó,
en el pecho de dos cadetes, las dos más altas distinciones que el Colegio otorga á los alumnos.
Cuando.un alumno se distingue durante su carrera militar, hasta el punto de hacerse acreedor
al primer premio en todos y cada uno de los años,
se le concede una medalla de oro, que se llama
medalla del mérito facultativo de primera clase, y
en caso de que el cadete se haya hecho acreedor
á segundos premios durante toda la carrera, se le
concede una medalla de plata, que se llama del
mérito facultativo de segunda clase.
No es nada fácil obtener una de estas medallas.
¡Cuántos trabajos, cuántos desvelos se frustran, á
veces, por una enfermedad de última hora; cuántas inteligencias se disputan los premios cada
año, y á cuántos hay que vencer para hacerse dignos de las más grandes recompensas á que se puede aspirar, en competencia con más de mil seres
dedicados únicamente al estudio y al trabajo!
LA MEDALLA DE ORO.
Por eso es por lo que la distribución de preABEL DÁVILA, CONDECORADO CON LA MEDALLA
DE ORO.

t

;

Cerámica Policroma e Incrustada
Factura Precolombina

~XISTEN muy bellos ejemplares de cerámica
indíg~na, que denotan la artística cultura al- /~'
canzada por los primitivos pobladores de Í(
América y, especialmente, de México.
1
El subsuelo de Cholula, Cuautitláu, Tacuba y t
muchos otros lugares del país constituye un ver- 1
dadero museo, donde existen millares de vasijas
adornadas con los suntuosos motivos que creara
el originalísimo espíritu de aquellos remotos pueblos.
Los objetos cuyas ilustraciones acompañan estas líneas, fueron encontrados en Chalchihuites,
Zacatecas, y revelan la existencia de civilizaciones absolutamente desconocidas; pero que debieron ser, por los vestigios que legaron, de las más
cultas y sabias del Continente.
Los dos vasos que aparecen en perspectiva horizontal y vertical, son de barro obscuro, bien cocido. El artífice obtuvo en ellas una forma de líneas elegantes y armoniosas que semejan á la de
águila que extiende las alas y desgarra con el pialgunos recipientes etruscos. El ornato consta de
los contornos, hechos en relieve, de estuco negro,
co una serpiente, dibujada toda ella con trazos
de líneas rectas, lo que le da alguna semejanza
que limitan espacios incrustados con láminas pocon el águila típica de la heráldica prusiana.
licromas. En la parte inferior del vaso hay dos
En conjunto, el ornato es una estilización engrecas: una de pequeñas almenas escalonadas, y
teramente nueva en el arte precolombino, predootra superior, de línea~ que se cruzan perpendiminando en ella el atinado y sobrio uso de la lícularmente y terminan en un curioso zig-zag. En
la comba superior de los vasos · luce un original
nea recta.
Respecto á las consideraciones arqueológicas
ornato exterior é interior: el primero comprende
una serie de volutas negras, de estuco, que limique estas piezas puedan sugerir, diremos que son
de escasa importancia y meramente hipotéticas¡
tan á otras interiores de policromía vi vísima y
las almenas escalonadas son conocidas con disbrillante. Admira, realmente, la artística decoratintas variantes en civilizaciones ya estudiadas;
ción interior de estas hermosas piezas: es una

J.I:¿¡

1

las volutas son más raras, pero su tipo tampoco
es verdaderamente nuevo en la arqueología americana. La~ labores de contornos realzados é incrustaciones policromas, sí eran ignoradas en lb
absoluto por no haberse presentado hasta hoy en
la cerámica que conocemos de épocas pasadas.
La representación del águila, considerada com.o
simbolismo, recuerda inmediatamente á la famosa
águila heráldica de la tribu azteca que desgarra
una serpiente, diferenciándose sólo en que no
está posada en un nopal.
, Esto y el hecho de mencionar dicha tribu en
1 su discutida &lt;tira de la peregrinación&gt;, un lugar
1/ situado en Zacatecas, donde se estacionó y al cual
/ dió por nombre Chicomostoc ó &lt;siete cuevas&gt;
(Chalchihuites es un lugar de cuevas excavadas,
que se cuentan en gran número), permitiría entrar
en consideraciones hipotéticas, más ó menos autorizadas.
Los objetos que hemos mencionado fueron de'!.cubiertos, así como los restantes que aparecen
en las ilustraciones, en el grau salón de las co4
lumnas que desenterró el Sr. Gamio, en las inme
diaciones de la población de Chalchihuites.
La referida exploración fué iniciada por el Sr.
D. Jenaro García, Director del Museo, que empeñosamente trabaja por enriquecer el establecimiento. Las fotografías fueron tomadas por el Sr.
Antonio Cortés, del mismo Museo.

1

�it r,tt1Nbo

tLttSi'RA ho

F.L

~ru~mo rr.mmtA no

•

EXCURSIÓN AL PICO DF. ORI7ABA, ORC'AN17ArA P' R U' I GRUPO DE JÓVENF.S DE LA CIUDAD DEL MISMO NOMBRE.

LL Lnl Ll:. DE &lt;o.LA CHlHUAHLENSE) EN EL BL'CELL HALL, EL SÁBADO

5 DEL ACTLAL. ( INSTANTÁNEA HECI A CON I;AG1'ES. O PAl&lt;A 4-EL MUNDO ILUSTRADO&gt;.)

Los

Animales Tutelares en el Arte

La &lt;Tierra Baja&gt;, de Guimerá &lt;trá¡!ica, agreste y brava&gt;--tal h; sido

CÓKllOBA.-RUlNAS DE LA CASA MENÉNDEZ Y CIA.-INCENDIO OCURRIDO LA NOCHE DEL

29 n.- Nr· •·,,;:¡-,-,o~ DE 1908.- DEPARTAMENTO DE JIIAQUJNARIA
..._✓-

SRITA. MARÍA LUISA BRUIGAS, DE ORIZABA, QUE SOBRESALIÓ EN EL
CONCURSO DE SIMPATÍA.

ROSA

..

, L JB DE PATINADORES, RECIENTEMENTE ORGANIZADO EN ORIZA A
,--

CóRDOBA.-RUINAS DE LA CASA~MENÉNDEZ Y CI \.-INCENDIO OCURRIDO L\ NOCHE
DEL

29

DE NOVIEMBRE DE 1908. -COMERCIANTES EN CAFÉ Y TABACO,

Tú no ~abes lo que dices, viejo Gottlieb, exigiéndome que olvide á Rosa
y, con ella, mis mejores años, los días dichosos de mi vida en Viena!
Escucha la voz de tus recuerdos, vieja armazón de hombre¡ rememora tus
amores y confiesa después francamente que te estremeces aún pensando que,
á orillas del Danubio, te juraron a lguna vez eterno amor.
Mira: lué en Prater donde la conocí; en él donde la dije la primera palabra
de amor; en él paseamos felices y tranquilos; en él nos vimos por ú ltima vez,
sin que nunca, ni una sola diferencia, ni una sola siquiera ¿entiendes? empañara el cie 1o de nuestra pasión.
Han pasado los años, hemos estado lejos, muy lejos, el uno del otro. Ella
no recuerda esa vida de luz en que vivimo~ sin pensar en el mundo, cuando
los dos nos amábamos: ha dado su corazón; pero aun cuando todo lo olvide y
todo lo prostituya, no conseguirá borrar de mi mente los recuerdos, los dulces
recuerdos de mis amores. que son mí amor del presente.
Entiende, estúpido Gottlieb, que no me importa la actualidad, porque de
ella nada quiero¡ la vileza y la infamia del presente no han existido siempre
en su corazón; ella tiene, como tú, un pasado, y ese pasado, viejo judío, es de
pureza, de ternura y de amor.
Te ríes y me llamas visionario porque ella se ríe y me llama tonto; no han
sido, no, mis labios, los que la han anunciado este amor que la conservo. Sé

.

que e~ una estatua de carne y nada más; hue tod'J
Jo noble, grande y digno ha deia?arecido de su
corazón, y no la diría, como no la he dicho, ni
una palabra del fuego que aún arde en mí.
¿Para qué he de hablarla 5i me ha de contestar
un sarcasmo? Y aun cuando dijese que me ama
todavía, entiéndelo bien, Gottlieb, yo sé que no
deho, y por tanto, que no puedo mirarla.
Mira, viejo judío: somos en esta vida como el
viajero que camina por una senda escabrosa; no
podemos hacer todo el viaje de una sola jornada;
en los mo~entos de descanso, abandonamos el
cuerpo para que recobre nuevas fuerzas y consagramos el pensamiento á gozar, recordando los
placeres que alguna vez aspiramos, ó fraguando
los que alguna vez aspiraremos.
Tú, viejo avaro, gozas con el dinero que has
amontonado y con el que amontonarás.

;.:' ¿Por-qué ·no me~dejas gozará mí con el :recuerdo de mis pasados amores?
Cuando era pura medió su retrato, que todavía
conservo; ese es el que me sirve para no olvidar
sus facciones; mirándolo, creo ver á ella misma
bajo los melancólicos tilos del inolvidable Prater;
me parece que va á hablar como lo hacía entonces, que me sonríe dulce, muy dulcemente...... .
Ese es, Gottlieb, todo mi amor; nadie lo sabe
más que tú y ella; á nadie Je importa y no te importa decir: ¿por qué quieres impedírmelo?
Acuérdate de tu hija Abigail; piensa lo que sería de ti si te la arrebataran ó le la matara □, !Ah!
te estremeces y lloras; pues bien, mis recuerdos
son mi Abigail: ¡déjame con ellos!
OSCAR

WEBER,

concentrada por un cronista en tres
epítetos que son tres precio~os ha•
llazl!os del léxico- robusto drama democrático y montaraz, está dominado
por la visión del lobo, accesorio tírico
que en cada escena de esta obra a~oma su piel leonada, su husmeante hocico y su hirsuto mostacho. Es como
l:t rttbrica e~pecial de esta cre:ici6n
de arte: concisa de pasión, hecha á rudos toques de poesía, como á toscos
y valiente~ hachazos. Borrás nos la ha
traído de Cataluña como una flor áspera y bella.
El lobo, este animal tutelar de
toda la obra, aparece desde la narración de la lucha que so~tiene Manelik
con el perro salvaje, allá en la hondonada, bajo la soledad luminosa de
la~ estrellas. E~te relato es el fiero re{!alo de bodas que ha traído á Marta.
Luel!o el hosco animal es su alma
m;sma que ventea el ataque 'en la
cueva lúl!ubre y estúpida de su duda;
y desde el horrible a~ujero en que
revuelca su rabia sorda ve pasar la
presa ....... Entonces Seba~tián es el
lobo y Manelik es el mastín de fuer•
tes músculos que lo despedaza. Y el
barro obscuro de este hijo de los picachos se ilumina con un relámpago
de reivindicaciones- como el sebo se
convierte en luz, según la expresión
de Hu¡!o;-y el zafio pastor, el sometido, el burlado, tiene la noble grandeza del siervo que se rebela contra
\in feudalismo aun oprimente, de toda una clase
~ocia! ,:ue ya había abolido, desde "1 siglo XVI,
el derecho de pernada.
El drama todo está hecho de lobo y de montaña, está cortado á golpes secos y fuertes, como se
doma un pedernal. Tiene la médula del catalanismo que abre nuevas brechas con vigor brusco y
ioven, con un soplo de &lt;pueblo•, en el arte castellano señorial, clásico y católico.
Para realizar esta labor de ímpetu, Guimerá invocó, como signo propicio, la existencia del lobo
huraño y libre, que pasa por el rudo poema con
su andar rápido y artero y su espantoso hedor,
como el buey blanco y manso por las campiñas
de Vir¡!ilio. Es un nuevo animal tutelar de la literatura, como los perros alongados de los cuadros
del Veronés, como los gatos baudelereanos &lt;!'parecidos á lo espirit1;1al por lo misteriosos y sutiles&gt;,
como las albas criaturas que rasl(an los estanques
de Lugones, en sus jardines líricos v abstrusos
bajo su~ crepúsculos refinados de decadencia.
'
WtLH&amp;I-J,1 futSTtR,

�767

EL MUNDO ILUSTRADO

[TEE\71tf;\LE~ l~
:·: ..} ·.··:~.

...

..
público culto y desapa~ionado, va la famos:1 .-cla
que&gt;, entran los rencores persona!es y las enemistades; los representantes de un numero extraordinario de agencias teatrales, con sus correspondientes órganos de publicidad y, por fin, los intereses de un fortísimo grupo de banqueros que
tienen en la mano periódicos importantes. Cuenta el maestro anécdotas como esta: &lt;Cuando
se estrenó renovado, el teatro &lt;Re,!io&gt; de Turín y se 'quería dar la Tetralogía de Wagn1:r,
l,ubo muchos viajes y c:imbio febril de cartas y
telegramas con los editor_e•, que par~cían bien
dispuestos á hacer algo di1no d~ l~s circun~ta_ucias. Se formalizaron las negociaciones y v1111eron las cifras. El editor quiere i95,000 francos de
alquiler! Le preguntaron estupefactos por qué una
cifra tan alta. Y el otro explica: lQué necesidad
hay de recurrir á música de Wagner? Nosotros
debemos con~ervar el culto del gran arte nuestro
italiano· dar óperas de Wagner después de la
muerte de Verdi, sería un insulto á su memoria.
La razón es convincente: la cifra enorme de los
derechos, protectores de nuestro arte. Y á la viuda de Wagner, temerosa del gran obstáculo, el
editor dice: ¡Déjeme usted hacer, es ~ente que
puede pagar! ¡Yo busco el interés de usted! La
Tetralogía fué desechada por fuerza y se tuvo que
representar &lt;Aida&gt;. El homenaje á Verdi y el culto de nuestro arte se dieron, en fin, como buen
motivo para poner en escena la más réciente obra
de mi músico&gt;.
Siendo el propio maestro Leoncavallo_quien ha
dicho lo anterior, huelgan los comentanos.

CRONICA EXTRANJERA
Milán, Noviembre de 1908

Huelga de músicos.- Las casas editoras.Acusación del maestro Leoncavallo.
Lo músicos todos de las orquestas de estos teatros se han declarado en huel¡(a porque exigen
un aumento de paga que no se les ha podido conceder. Estos, como todos los profesionistas, empleados, etc., tienen instituida una sociedad mutualista, fundada con sólidas bases, con su mesa
directiva y sus estatutos. Los representantes son
abogados, socios de la liga en genera}, En la actual interesante temporada de Otono, todos los
teatros que están en trabajo (menos uno, el Manzoni) son explotados por la sociedad Suvini y
Zervoni, contra quien los músicos se han rebelado, al parecer injustamente. Las, dos partes contrarias se mantienen firmes, y asi se ven ahora en
Milán espectáculos nunca vistos: funciones de
ópera y opereta con piano solo, &lt;La Boheme&gt; y
«Carmen&gt; representándose en el D'Alverme en
tales condiciones y en esta temporada, la más seria de dicho teatro! Las dos primeras noches el
público rió y se divertió; pero ahora está justamente indignado. En los teatros de comedia y
opereta la cosa es más pasable, sobre todo en los
primeros, donde no es indispe_nsll:ble la orquesta.
En el Lírico se da la &lt;Turlupmcide&gt;, de Renato
Simoni una revista político-social de gran ingenio· pe~o de una sátira sangrientísima; el director
de ~rquesta toca el piano, y el segundo maestro
que dirige junto á él, á ca~a momento tiene que
dejar la batuta para empunar la tambora, que es
el instrumento que en la pieza acompaña los discursos de Gabriel D'Annunzio. Y no hay trazas
de conciliación, y la empresa tendrá que ceder,
pues á más de que los músicos han recibido votos de solidaridad de casi todas las orquestas de
Italia, los coristas y maquinistas han advertido
que se adherirán á la huelga en caso que sean
contratados músicos extraños.

A. C.B.

El ríllz'mn n alfo rn/,l' fos f:,cs ro- .,·r:dc;, .&lt;',1::&lt;l.',rn y Gabriel Esnn11rrfzar.

El lugar del combate.

Un encuentro reñido.

Campeon~to de f spada de Combate

En el camino por el que iban lamentando su
desgraciada suerte, encontraron un pobre gato que
maullaba,
Era, en verdad, un desgraciado, tan pobre como
ellos, pues no tenía más que la piel pelada sobre
sus huesos.
Si hubiera tenido pelos en la piel, sin duda no
hubiera sido tan miserable, seguramente no se le
verían los huesos,
Pero como no tenía pelos, y con su pobre piel
sobre los huesos, era, en verdad, un pobre gato.

~.-.;

~~

Si el cielo de noche
Me pongo á mirar,
Tantas luces y tanto silencio
Me dan qué pensar¡
Y, al ver cómo callan
Tierra, viento y mar,
Me parece que el mundo es un muerto
Que van á enterrar.
BALART

La eminente actriz Tina dí Lorenzo que nos
visiforá dentro de pocos días,

•

Luz'gj Caru,i, primer actor de la Compañia.
«Tina di Lorenzo&gt;.

Grupo de jueces y fíractores.

*••

Para que se pueda tener una idea del punto que
alcanza la parcialidad y hasta, el despohs~~ d;
los editores musicales, he aqui la declarac1on o
acusación que, especialmente contra_ la casa Ri;
cordi, hace el maestro Leoncavallo, informando a
un autor novel y que publica el periódico romano &lt;La Vita&gt;.-&lt;En la época actual (habla el
maestro), hay editores que dicen á los empresarios: ¿Quiere usted tal ópera? Bueno, no meopcngo; pero .... debe Vd. tomar esta otra de Fnlano.
Fulano es un músico de gran fama, como Vd . s.tbe; es mi músico sobre todo. ¿Quiere Vd. mú~ic_a
de Wagner? Muy bien; pero... ¿y nuestra mu,i-_
ca? Y la música italiana es siempre aquella de m,
maestro.
Agrega Leoncavallo que los editores imponen
condiciones como estas: Ustedes, empresancs, se
obligan á no dar, por ejemplo, óperas de Leouca
vallo, bajo pena de multa de ~lgunos miles de
francos. Con es'.e s·shma llegan a crear celebnd.1des á beneficio exclu~ivo de un solo artis!a y
grande daño de los l tros, porque el público ign0ra las buenas cosas de aqu!llos autores cuyas operas son muy deficientemente representadas. L~oncavallo sigue diciendo que aun cuando u~ maestro ha vencido las orimeras batallas, las dtficullades son infinitas, porque hay que pedir el j uid_o
del público y venir á Milán. Afirma que el ¡iublico de Milán es el meior de Italia y el más _inteligente, y que su juicio es infali~le. S~ co~qmsta
la fama en Milán ó no se conquista ¡amas. Pero
ílgrega que cuando se abre la &lt;Scala&gt;, á más del

L MARTES ocho de~los corrientes se efectuó,
en la elegante residencia del Sr. Teniente
Coron.e} D. Pablo Escandón, en la calle del
Puente de Al varado, la .-ponle&gt; final para decidir
el campeonato de espada de combate, en la ciudad
de México.
A las diez de la mañana se hallaban reunidos
en el jardín de la citada residencia, los caballeros que debían tomar parte en el torneo, y se procedió á sortear los lugares y á arreglar los «handicaps&gt;
Hecho esto, empezaron los asaltos, durante los
cuales los asaltantes mostraron gran de~treza y
habilidad. Fungieron de jefes de campo los señores ingeniero Daniel Garza, Rafael Cardeña y profesor Lucien Mérignac, quienes designaron, como
primeros tiradores, á los señores Gabriel Fernández Somellera, Gabriel Esnaurrízar y capitán de
fragata Cristóbal Gon.zález.
Hecha la declaración del jurado, se procedió á
entregar á los agraciados los premios de campeonato concedidos por el profesor Mérignac, consistentes en una medalla de oro al primer lugar, en
cuyo anverso se ve á un tirador de espada, y detrás de él una pareja de tiradores en un asalto;
en el reverso hay lugar para una inscripción alusiva. El segundo consistió en una medalla igual
á la anterior, con la sola diferencia de ser de plata; y el tercero, en un magnífico juego de espadas.
Terminados los asaltos, el señor Escandón invitó á los presentes á un exquisito &lt;lnnch-champagne&gt;, que se sirvió en el amplio y elega1;1te salón
comedor de la casa.
La fiesta dejó muy gratos recuerdos entre los
asistentes y ha constituido una página digna de
recordación en la historia de los deportes entre
nosotros.

E

*
Tesoro de los Pobres
una vez, ya no recuerdo en qué país,
HABÍA
dos pobres, tanto, que no poseían nada; pero

A. Falconí, actor de la Compañía
« Tina dí Lorenzo&gt;.

nada de nada.
No tenían pan que poner en la alacena, ni ala
cena eu que poner el pan.
No tenían casa para poner la alacena, ni terreno
donde construir una casa.
Teniendo casa, hubieran podido colocar la alacena.

*

En el centro, el Sr. Gabriel Fernández Somellera
[l er.lugar] á suderecha,el Sr. Gabriel Esnau- '
rrfzar, [29 lugar] y la izquierda el capitán de navío D. Cristóbal González.
Y si hubieran tenido alacena, seguramente que
en uno de cualquiera de sus rincones hubieran
encontrado un pedazo de pan.
Pero _como no tenían ni terreno, ni casa, ni alacena, m pan, eran verdaderamente pobres.
Lo que más echaban de menos, era hasta un poco de sidra.
Pero lo que hubieran preferido siempre no era
el pan, sino la casa.
Y aquellos pobres se consideraban más pobres
que nunca durante la noche de una gren fiesta
triste noche para ellos, solemne y al egre par~
otros que tenían fuego en la chimenea y la olia
puesta en la lumbre.

* * y se ayudan los unos á
Los pobres son buenos
los otros.
Los pobres de nuestro cuento regocijáronse al
encontrar el gato y no pensaron en comérselo·
por el contrario, le dieron un poco de tocino qu~
les habían dado á ellos por caridad,
El gato, después de haber comido, echó á andar
delante de ellos y los condujo á una vieja choza
abandonada.
Había en ella dos asientos y una chimenea según pudieron ver al entrar, merced á un ray~ de
luna que desapareció en seguida,
Y el gato desapareció con el rayo de luna.
Cuando se encontraron en tinieblas delante de
la chimenea negra, que la ausencia del fuego ha·
cía más negra todavía, dijeron:
-¡Ah, si tuviéramos aunque no fuera más que
algunos tizones .... Hace tanto frío!. ... Sería bueno pasar aquí la noche al lado del hogar contándonos historias.
'
De pronto, dos ascuas brillaron en el fondo del
hogar; h~rmosas ascuas amarillas como de oro.
Y el viejo se frotó ligeramente las manos diciendo á su mu.jer:
'
-¿Notas ese hermo~o calor?
-Sí que lo noto - respondió la vieja, y alargaba las manos hacia el fuego.
-Sopla un poco y él luego se avivará.
-No, respondió el marido-se acabará demasiado pronto.
Toda la noche estuvierqn al lado de la chimenea, con las manos extendidas hacia aquellas ascua~, que r_elucían co_mo dos luises y que seguían
ardiendo sin consumirse.
Y cuando llegó la mañana, los pobre:s que habían pasado satisfechos, sin frío, la noche, vieron ei:i el fondo de la chimenea al pobre gato que
los miraba con sus grandes ojos de oro.
Ent?nces comprendieron que el reflejo de aquellos o¡os era el fuego que los había calentado to.
da la noche,
Y el gato les dijo:
-&lt;La ilusión es el tesoro de los pobres&gt;,
J. R1

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL

o

PAPALOTE
A la distinguida Srila. Julia Iglesias Calderón.

pero vas pronto. No
dilates, porque tu papá
no tarda en lle,!ar y no
he echado todavía uin•
guna tortilla.
Así dijo doña Refu¡¡io
á su pequeño hijo Antolín al poner, en manos
de éste, doce centavos
para la compra de un
comal en la casa de tía
Pepa.
Antolín 1 único hijo de doña Refu¡(io, llegaba á
los nueve años sin haber podido gozar, á S\. antojo,
de los encantos con que suele brindarnos la existencia en esa época dulcísima que bien quisiéramos volver interminable. Su condición de hijo
único, que pudo para él ser ventajosísima, no lo
fué ni un segundo, pues aparte de que menudeaban sobre sus débiles espaldas los chicotazos que,
casi siempre sin motivo, le asestaba el vicioso de
su padre, y sobre su cabeza los muy fuertes y do•
lorosos pescozones de doña Refugio, Antolín, el
pobre Antolín, salía de la escuela, no para ir á
jugar como la mayor parte de los niños de s_u
edad y de su clase, sino pai:a ocuparse, ora en ir
por el maíz al mercado, ora en llenar de agua las
dos tinajas de la cocina tras largos y fatigosos via•
jes al río. Además, Antolín no podía, por seri:nuy
pobre, tener, como otros niños, ni trompos, m ca•
nicas, ni flecha.&lt;, ni papalotes, ni cerbatanas. Ra·
ras, muy raras veces caía en los bolsillos de su
rompílado pantalón alguna moneda de á centavo,
la cual era convertida casi instantáneamente por
el rapaz, en un merengue, en un bocadillo de ma•
mey ó en algún camotito de Santa Clara.
Pero un dulce cada ocho días es demasiado poco
placer para un niño. Y cuando desgranando maíz
para el cerdo y las gallinas de su ca~a, oía el po•
bre Antolín sobre su cabeza el zumbar de un papalote, alzaba los ojos, los clavaba tristemente
alegres en aquel objeto de stis ansias, y, sin poder
contenerse, en un arranque de entusiasmo infantil
se ponía de pie y gritaba jubiloso:
-¡Mira, mamá, qué papelote tan bonito!
Cuando Antc.lín recibió de manos de su madre
los doce centavos para la compra de un coma!,
corrió ligero á cumplir con su encomienda. Al
franquear la puerta de la casa de tía Pepa, detúvose, deslumbrado, ante una hilera de papalote~
nuevecitos que de la pared colgaban. ¡Qué bonitos!
Eran de pico y de gallardetes y tenían zumbadores por todos lados. Si él tu viera dinero para comprar uno, ¡qué gusto se daría empinándolo en el
patio de su casa, después de echar el agua y desgr.mar el maíz para el cerdo y las gallinas! Pero
esos papelotes debían de costar mucho . .. ..... lo
m•noi tres reale;¡ y ¿adónde cogía él tanto dinero?
M entras esto pen~aba, llegó de la calle un niño
d.:l v.:cindario aquel, y dijo con voz entrecortada
por la sofocación:
-¡Un papalote de á diez centavos!
Recibió el niño el papalote que pedía, y, tras
de pagarlo, salió sonriente delante de Antolín,
que le siguió, con melancólica mirada, hasta perderlo de vista, para quedar después mudo, inmóvil, embebecido en la contemplación de aquellos
armazones poligonales forrados de papel de varios y vivísimos colores. Y ¡qué baratos eran!
¡Diez centavos!. .. .. Pero diez centavos tampoco
los tenía. No, no los tenía. Porque los doce que
llevaba en la mano no eran suyos, sino para com•
prar el comal que su mamá le había encargado
con tanta urgencia. ¡Si él hubiera guardado los
centavos que le regalaba de vez en cuando su pa•
drino!. ..... ¡Tonto! ¿Por qué gastarlos en dulces
si los dulces se acababan tan pronto? Un papelote,
cuidándolo bien, duraba mucho. ¡Si él pudiera!. ..
Si su mamá no lo sobara, tomaría los doce centavos aquellos para comprar el papefole. Pero Jo
iban á sobar mucho .... Después de todo, una tunda más ¿qué importaría? ¿No le azotaban á cada
minuto, á cada sel(undo? Sí, se decidiría á todo.
Diez centavos para el papelote y los otros dos
para Cof!lprar hilo &lt;del diez&gt; en casa de tía Tules.
Faltaba la cola ...... Pues la cola la conseguirí'\
en las tiendas de ropa ó en algún basurero de la
orilla del río.
Fué sacado de sus imaginaciones por tía Pepa,
que, desde su buh,ca de cuero, le espiaba sin pestañear, temerosa de que fuera á cometerla alguna
travesura.
-¿Qué querías, hijito?
-Pues .... quería.. . .. -contestó Antolín indeciso;- quería ..... .
Después, cual empujado por mano misteriosa,
entró decidido y dijo con voz firme:
-Deme u.,té un papelote de á diez centavos.
Ufano por la posesión de aquella hermosa prenda, fuése á comprar el hilo &lt;del diez&gt; en casa de
tía Tules, en seguida á buscar trapos viejos para
hacer la cola, y media hora después, en un callejón muy próxin ,o á ~u ca~a y limitado en el t:X•
tn~mo sur _por el no1 .l\ut&lt;1Un, olvidado de sus
AS,

tristezas pasadas y sin pensar ni un momento en
sus desazones futuras, tenía muy empinado su
hermoso papalote, que zumbaba sin interrnp·
ción y movía majestuosa y acompasadamente la
cola. ¿Quién má~ feliz en aquellos instante~? Su
papelote estaba más alto que las palmas de la orilla
opuesta¡ n.ás alto que las torre~ de los templos¡
más alto, mucho más, que la más alta casuarina.
Y ¡qué bien corrían por el hilo, casi recto, hasta
lle¡(ar al fremlln , loi. corrMs que bajo la forma de
cir.:ulitos de papel le enviaba! Y ¡qué zumbido!..
Seguramente no había en todo el pueblo un pape•
lnte como el suyo.
Cansado de distraerse con los corren.&lt;, dió en
soltar el cabo del hilo, atado á una tablilla, y correr tras él hasta alcanzarle¡ pero desistió á poco
de esta suerte, porque una vez anduvo tan de pri-

Pepa supo que allí había estado "un muchachito
flaquito, de pantalón azul y camisa colorada," que
había comprado un p apelote de á diez centavos.
A juzgar por las señas, aquel muchacho no po•
día ser sino ~utolín.
Sin de~pedirse de tía Pepa, d oña Refugio se echó
á la calle, no sabit:ndo, de pronto, qué camino seguir. Mu y brevemente, sin embargo, dejó tal actitud, pues pudo ver, en dirección de su casa, un
pequeño papalote cuyo zumbar de colmena llegaba
hasta sus oídos, ensordecidos por el enojo.
-Allí ha de estar-pensó. - Y sin vacilar un
instante, tomó el rumbo señalado.
Antolín se había sei..tado muellemente sobre un
montoncito de verde grama. Olvidado allí de sus
angustias de todos los días¡ sin sentir el dolor de
los burujones y el ardor de los cardenales que Je

Una gran instalación torrificadora de cafe
•

*

Siendo México, como es, uno de los países productores de más
y de mejor café en el mundo, parecía extraño que no se hubiera
fundado en la República ningún establecimiento que se dedicara
exclusivamente á la preparación y torrificación del rico grano, cuya
aceptación universal asegura una fortuna para quien se dedique á
esa industria, que á la yez es relativamente fácil y muy remuneradora.
P ero existe, y desde hace muchos años, un establecimiento de esa
clase que está haciendo la fortuna de su propietario, quien con tesón ,v constancia ha procurado el constante mejoramiento de su
instala ".ión.
El año de 1880 fundó el r::ir. D. Benjamín Campa, en la ciudad
de Guanajuato, una casa cu_yo giro especial era la torrificación de
calé, haciendo uso de los procedimientos más modernos de que se
disponían en la época para esa industria.
Debido á la constancia y á las justas aspiraciones de su propietario, traducidas en una labor ímproba, la casa no sólo se ha conserrndo, sino que ha prosperado notablemente J' ha estado siempre á la altura de las primeras de su clase.
Actualmente toda la instalación está mo,-ida por electricidad; emplea á ciento cincuenta operarios, hombres y mujeres, y sus productos cuentan con general aceptación en todo el país, lo que está
probado por el hecho de ser la casa preferida por todos los principales hoteles y restaurants de la República.
Tiene el señor Campa especial cuidado en la selección de los
granos que emplean en su casa, y sólo usa café de primera clase,
de Uruapam y de los principales puntos productores de la costa
de Veracruz.
El lema de la casa es &lt;Siempre arriba&gt;, &lt;Siempre el mejor&gt;, y
no se economiza gasto, trabajo ó esfuerzo que tienda á que este lema sea llevado siempre con justicia á la vez que con orgullo.
Ha presentado el señor Campa los productos de su casa á varios concursos industriales, y guard.t, como recuerdo de ellos, dos
primeros premios, obtenidos uno en la exposición municipal de
lrapuato y el otro en el concurso ele las clases productoras de Guadalajara.
Han aumentado de tal manera los negocios de la casa, y sus productos han alcanzado tal circulación, que el seiior Campa se ha
visto en la necesidad de establecer una imprenta, montada con todos los adelantos del arte tipográfico, en gran escala, para responderá las necesidades de emp:1.que, despacho de negocios comerciales y propagandn . .8n esta imprenta se ejecutan los trabajos necesarios para la fábrica y apenas se da abasto pam. ellos.
La maquinaria r¡ue se emplea para la torrefacción del café, es de
origen alemán .Y de lo mejor que se conoce en su clase. La instalación ocup:t una casa. amrlia .v cómoda, ht marcada con el número
46, frente al Parque Porfirio Dfoz de la ciu(h1d ele Guanajuato, y,
aunque no tiene a pru-tado en e1 correo, ó a lg-u na otra seña especial,
es de tal manern conocida en toda la ciudad, que basta el nombre
de &lt;El Operario&gt; pimt o 11(' recib,1, con tod,t seguridad, cualquiera
comunicación que se le dirija.

Sr. Don Benjomln Campa. prnp1etarío de la ín~talncíón
&lt;El Operario&gt;.

Tenemos el gusto de acompañar á e::.tas líneas un I et1 ato del se
ñor Campa. en el que verán nuestros lectores las caracterí!:&gt;ticas de
un hombre trabajador y constante; sus rasgos revelan energía y laboriosidad, comprobadas por la fructífera labor ([UJ1 ha llerndo á
cabo desde la fundación de su casr1, labor que ha sido proYechosa.,
no sólo para su ciudad .r Estado, sino para hi industria_cafetera de
nuestro vaís.

Torrificadora qu~ se usa en
« El Operario&gt;.

sa y tan á saltos la tablilla aquella, que, para alcanzarla y evitar con ello que su papalote se cayera
al agua, vióse en la necesidad irnperio~a de arrojarse al río y sufrir muy serio y peligroso cha·
puzón.
Mientras tanto, doña Refugio, hecha un botafuego, iba de la cocina á la calle y de la calle á la
cocin?. ¿ En dónde diablos estaría Antolín? ¿Por
qué no regresaba todavía? ¡Muchacho maldecido!
¡ Ya se las pagaría todas junta; ! Y como si sintiera
la necesidad de golpear algo, ya daba un puntapié
á este mueble que la interrumpía el paso¡ ya em•
pujaba rabiosamente la puerta que un soplo de la
brisa había entrecerrado¡ ya azotaba, contra el fo.
gón ó contra el lavadP-ro, esta cuchara, ese moliuillo, aquella sartén ó cualquiera otro trasto de
la cocina.
El padre de Antolín llegó á las once en punto
pidiendo de almorzar.
- El almuerzo está, pero no hay tortillas-dijo
secamente doña Refugio.
-Entonces, ¿qué demonio~ has hecho en toda
la mañana?-repuso furiosamente el marido.
Frenética como nunca, salió inmediatamente
doña Refugio en busca de su hijo. En casa de tía

habían producido los últimos golpes de doña Refugio¡ descansando á más y mejor de las despeñaduras sufridas con tantos y tan frecuentes viajes
al río¡ sordo á los ruidos de la calle¡ ciego aun
para los transeúntes que pegaditos á él pasaban¡
ajeno, en fin, á todo lo que en torno de él ocurría,
contemplaba, verdaderamente embebecido, su papalote.
Doña Refugio pudo llegar hasta su hijo sin que
és te la sintiera y sin darle tiempo para que pu•
diera poner pies en polvorosa. Le sorprendió
cuando, ebrio de impresiones que jamás había sentido, que quizá ya nunca sentiría, escuchaba, embelesado, aquel zumbido intermitente que llegaba
hasta sus oídos como el aletear de los colibríes
que había visto tanta~ veces, mientras desgranaba
maíz en el patio de su casa, libar, sedientos y palpitantes, la dulce miel de los tulipanes y de los
floripondios de la cerca.
¡Pobrecito Antolín! Fué casi levantado en peso
por su madre¡ mas el dolor físico, que tan rudo
como inesperado ataque le produjo, fué nada para
la angustia que sintió cuando,abandonadoelhilo
de su hermoso papalote, caía éste lentamente, moviéndose de un lado á otro, como la cabeza de

También publicamos fotografías de los modelos {lo máquinas
que se usan en la casa para la torrefacción del café, modelos que,
como dijimos antes, proYienen de las principales fübricas de máquinas &lt;le Alemania, ~• que responden á las más recientes necesidades de los torrificadores y expendedores de café.
:=;
Nos es muy grato tener que citar ejemplos de laboriosidad, que
tanto honran á nue::.tro país, cc•mo el que nos ocupa, pues es seg·uro
qne de se~niir todos nuestros hombres de negocios por el mi1;mo
camino, dentro de poco tiempo todos los productos de nuestro rico
suelo, algunos de ·los cuales no han sido debidamente explotados
por falta de capitales ó de inteligencias, llegarán al g rado de desarrollo y de prosperichtd á que son acreedores, tiinto por el país ele
la tierra en el que han tenido la suert I dr, nacer, como por la
época que les tocó, tan llena de aclivillades v a -piraciones hacia
la perfección y el adelanto.

=

Ojalá que los demás hombres de empresa qu ' se hallan entre
nosotros, tomando ejemplo de los trabaja.dores como el señor
Campa, se dediquen á explotar las riquezas nat , les en que tanto
abunda nue~tro país, lo cual redundará tanto rn be .oficio de nuestra industria como en beneficio de ellos mismcs.
M aquinaría ellemana en uso en « El O¡•ernrío&gt;.

-

�p;L M U N UC I ll,UIH' K .\I JV

.

,..
•

'

,José Motos; arrendatario de Egisto, por
Ruiz H nos., Daniel Ruiz Diego¡ arrenda~·
tario de la Ri11conada, Lucas Elizalde, J ual1' ·
R. Orozco; como arrendatario del Caracol,
Jesús Re.v na hijo; como arrendatario de los
ranchos Porvenir ~' Sa,n Gonzalo, Miguel
Alba; como ar rendatarios de los r anchos La
L uz y T res Ríos, Tomás 8iquei ros; como
arrendatario de Providencia y Santa Hosalía, Eulogio Meléndez é hijo; como arrendatario de Tornillo y F lorida, Prisci liano
Rangel; como ar rendatario de Florencia,
Pedro Franco¡ como ar rendatario de fiucrte
de Alfalfa y Allende, por Cayetano ,) ustiniani, Ignacio J . J ustiniani¡ como arrendatar io de Venecia y La Au rora, Ignacio ,T.
J ustiniani ¡ como arren&lt;latario de San Al berto, por Juan S. P areja, Ignacio ,T. ,Justiniani;
como an endatario de Buenavista, por .José
Cordero, Ignacio J. J ustiniani; como arrendatario de la Glorieta, l\fatías Rod ríg·uez;
como arrendatario de Suerte Chica .r San
G regorio, Nicanor Salcido; por mí .r por
los parcioneros del rancho de l\1iramar,
Alejandro B. Córclo-rn; como arrendatitrio
de 8anta Cruz, Santa Elena y Santoña,
Leonardo Siqueiros H . ; corno arrendatario
de La Purísima y Ca lifornia, Leonardo B.
Córdova; por la hacienda del P ilar ,Y anexa$,
Praxedis de la Peña; por Agua Verde y
f-ianta María, Indalecio de la Peña; por ~an
Francisco y Santa Anita, Antonio Rivas¡
por el rancho del Compás, E. Velilla; por el
rancho del Carrizal, Bernardo Elizon&lt;lo;
por el rancho de San ,José, Donato Gutiérrez¡ pór la haciencfa de La Concha, Carlos
l\1ar tínez¡ como arrendatario de San Sebastián, Marcos An&lt;lrade¡ como al'l'endatario de L eocadius, Pedro Ba&lt;lillo; como
arrendatar io de la hacienda de Santa Rosa,
Benito Nog-ueira; por la sociedad :1gl'Ícola
Siller, Badillo y Andrade, Gonzfilo t&gt;iller;
como arrendatar io del rancho :Media Luna,
C. García; Fábrica de hilados y tejidos L a
Amistad, Prince, Torres y P rince; W. Balsiger, comerciante; comerciante Roque L ona; como agricu ltores y comerciantes, Ruiz
H nos.; como arrendatarios ele los s iguientes
ranchos: La Palma, P erú, Santa Fe, t\an
Agustín, L a P erla, Martínez Arauna y Cobián, P rudencio Cobián; como comerciante,
por José González Cuadra, Ama&lt;lo Pando; comerciante, Antonio R uiz L avín;
comerciante, Juan Salcedo; comerciante,
Dionisio González; por la hacienda de
Bilbao, Ulpiano R uiz Lavín; Fábrica de
jabón y aceite La Esperanza, J mm F .
Brittingham, gerente; Fábrica de Jabón
y aceite y Molino de Trigo'' La Alianza," Sociedad Anónima Limitada, p. p.
Hugo Francke, Bruno Harzer ; propie-

!

La Cuestión del NazaS
VOTO DE GRACIAS que los ribereños del RIO NAZAS elevaron
al Señor Presidente de la Repú·
blica, General Don Porfirio Díaz,
.al Señor Ministro de Comunica·
,dones y Obras Públicas, General
:Don Manuel González Cosío, y al
Jefe de la Comisión del Nazas, Señor Ingeniera Don J. Ramón de
Ibarrola, POR LA EXPEDICION
DEL REGLAMENTO DE 15 DE
.JUNIO DE 1895 para la distribución de las aguas del río Nazas,
desde la presa de San Fernando,
en el Estado de Durango, hasta la
presa de la Colonia, en el de Coahuila.

Al manifestará nuestro Primer ~Iagist rado los más expresivos votos ele agradecimiento por el inestimable beneticio que se
ha sen·iclo dispensarnos, asegurando de

toda expoliación nuestros derechos
á las aguas del Nazas legítimamente
adquiridos, debemos hacerlo ig·nalmente
1iarn con el señor ministro de Comun~ca?io-

nes ,, Obras PÍlblicas con el convencnrnento tl~ que á negocio tan arduo le ha_dedica&lt;1o su preferente atención, para satisfacer

los fueros de la justicia y salvar
cuantiosos intereses amenazados de
)"Uina, cuando ellos se habían creado
bajo el amparo de la ley y salvaguardia de la autoridad pública.
Y si deseamos hacer notar aquí, aunque
en nuestra insi(l'nificancia, la alta estima en
que tenemos l os empeñosos trabajos ~e
nuestro Gobierno en general, en notorio
beneficio de los antiguos agricultores de
esta comarca dP. la Laguna, debemos también enaltecer en nuestro ánimo, como un
acto de rigurosa justicia, los particula-

nos compete, después de haber sufrido t~1,1-

res desvelos y constantes afanes que
para llegar á conseguir este fin, tuvo que emprender el respetable s~ñor Ingeniero en Jefe de la Comisión Inspectora del río Nazas, siendo
nuestro convencimiento íntimo que
sólo algunos años de concienzuda
observación han podido venir á establecer con la contundente evidencia de l~s hechos, la verdad y justicia en que se basa el Reglamento de
aguas de quince del presente mes.
Testigos hemos sido de las tareas
que sobre sí se ha echado el s~~?r
Ingeniero en Jefe de la Com1S1on
Inspectora del Nazas; y si bien, lo repe-

·,tas expoliaciones por la poderosa co1!1pama
del Tlahualilo, d urante un larg.? penod? de

timos por nuestra insignificancia nada vald rá n{iestra manifestación, sí queremos

a ños. Obran, en esa Secreta~ia, ~ult1tud
de representaciones q ue los n ~eren?s. perjudicados hemos elev~do al senor m~n~st:º•
patent izándole la ruma á ~~1e. v1me10_
nuestras pr opiedades por la 1hm1tada a~1bición de aquella compañía que, subrepticiamente, obtuvo su concesión para aprovecharse de la mayor part.e de. la~ aguas
del Nazas, sin haber obtemclo s1qu1era los
b uenos resultados que de sn empresa se
prometía. Así, pues, como en otr as r repet idas veces hemos levantad~ nuestra voz
para pedir justicia y poner, a las_ cl~r_as, la
iniq uidad con que desde su prmc1p10. l~a
procedido la compañía, l~?Y que 1~ Justicia
ha tomado, en esta cuest1on, el as1e_n to que
le corresponde, no nos creemos d1spen_sy.dos del deber de eleva1: esta represcntac10;1
al ilustre Primer Magistrado de la Hapublica por el muy digno conducto de uste~,
p ara hacerle pr~s~nte nue,:tro agradecimiento por el dec1d1do empeno q~e ha pue~to al darnos su reglamento, Y as1 ~umphr

dejar escrito un voto de gracias para aquel funcionario, que con su
honorabilidad acostumbrada, y no
teniendo más punto de mira que la
verdad y la justicia, ha podido infor-

Señor Ministro de C;:imunicaciones .V Obras
Públicas:
L os que aba'jo firmamos, ribe reños del !'ÍO
1fazas, ante la honorabilidad é ilustración
·del señor ministro, compare~emo~ ~ expo.ner : q ue con fecha 15 deJumoprox1~o~asado el señor Presidente de la Repubhca
t uvo á bien expedir el Reglamento definitivo para la distribución de las aguas
del r ío Nazas, desde la presa de S. Fer~ando en el Estado de Durango, ha~ta la pre·sa 'a e la Colonia, en ~l de Coahu1l~, reglamento que inspirado en los mas sanos

·principio~ de justicia y especialmente en el respeto que se debe al derecho ajeno, ha puesto en salvo_ el que

con el más noble y elevado fm de su
alta misión, cual es el de dar á cada
uno lo que es suyo.

mar de la exactitud de los hechos al señor
Presidente de la República, para que el

nuevo Reglamento se base en el trivial principio de ser primero en derecho el que lo es en tiempo.
Ro(l'amos á Ud., señor ministro, se sirva
dar c;enta al señor P residente de la República con lo antes expuesto, bajo las protestas de nuestra más atenta consideración
_y respeto.
Ciudad Lerdo, Julio 20 de 1895.
Gilberto Ladn, Vega y García, Gutiénez S' Orozue, Apraiz Hermanos, Manuel
Oli ver, ,JeslÍs Re_yna, Velor y Echegarny,
Ladn ,v Rirns, por Yicente Can eón, ,TeslÍs
Torrero; Pedro Cancino Ruiz, poi· la hacienda de El Relámpago, Torres H nos. Y
Cía.; por el rancho de Solís, :Macario Sán-

chez Aguirre; por la haci;nda de_ Corona,
E. Sobrino; por José Mana Urrutia, Agustín P ámanes; por José González, J osé Arr~villaga; por la hacienda ~e Granada, 1?es1derio Meza; por la hacienda de Sohma,
Leonardo Sánchez Aguirre ; por el rancl~o
de El Tambor, Dolores F lores _Y Dano
Vásquez; Braulio Cárdenas, Fra?c1sco Galván; por la hacienda de E l H ormiguero, ~1.
Azuela Emilio A. Zambrano, J. E. 11oJar ;
por la hacienda de San Antonio del ~~'ot~,
Andrés Eppen, Garza Pedraza,_ Ep1farno
I (l'lesias· por el r ancho del Alam1to, Albert; Gardía; por el rancho de X ue~o León,
Agustín de la P eña; por la hacienda de
Santo Niño, A lberto Cancino; por la ha-

cienda de Dolores y anexas, F. Galván; por la hacienda de San _Lorenzo,
Ezequiel Ortiz; por la hacienda de
Vildózala, Víctor Delissalde; por la
hacienda de San José de los Alamos,
Albino Santos Coy; por el rancho de
Santa Brígida, Antonio García; por
el lote Chicago, Enrique Garza; por
el rancho de Santo Tomás, Jesús
Garza García; por el rancho de Santa
Catarina, Jesús Sánchez Jurado; por
la hacienda de San Marcos, Pablo
V. Fernández; por Yucatá_n, Guadalupe G. Nuncio; por mi rancho de
Candelaria, C. Herrera; por la Candelaria Regalado, Néstor Vargas;
por la hacienda de Yucatán, Se~astián Sifuentes Rivera; por Franc1sco
Madero, Atanasio González, Francisco l. Madero; por la hacienda del
Sacramento, por R. R Lujá,n, Jesús_,E.
Luján; por L uján y P_eña, J esus E . L u1an,

Juan Acuña,Aurebo Corral;por Gurza Hnos., V entura G. Sarabia; po_r
p. Guillermo Purcell, J. Holschne1der; por la Glorieta, Laguneta del
Carmen y Cinta de la Canoa, ~A. Benavides; como arrendatar•?
de Buenavista y Menfis, Benav1des y Díaz de León; arrendatario
de Santa Ana, Viesca Arizpe Hnos.;
por p. Luis S. de Aguay~, E. ~rnelas Jesús Jiménez, A. Fanas, Miguel
G;nzález Fierro, A. Medellín, Is'
.
mael Sifuentes;
como arrend atar10
de La Carolina, B. Elozua; por el
rancho Panamá, Justino Horner, Fábrica L a Favorita, Stephens Y Cía. i como
arrendatario de la hacienda de Santa
Lucía, por Juan Bandres, José Aguacite; por E l Jaboncillo, J osr Antonio Ste-

tarios de la hacienda de Santa Teresa, Sucesores de Hernández Hermanos; como comerciantes, Sucesores
de Hernández H nos.; por La Copsta,ncia,
Fábrica de hilados y tejidos de Lms Ve,yán
y Cía., P edro A ivarez; como comerciautes,
L aureano Arruza y Uía.; como comerciantes, Hugues y P inonceli, Federico .Me'nghdehel; como comerciante, Feliciano Chabot; Doctor Antonio Lofler, J esé Sariñana¡
como propietario de las haciendas Las Leocadias, Jaboncillo y Alamito, Jesús Calderón; Federico Ritter, dueño de las

haciendas de Bolívar, San Ignacio y
Santa Lucía, P r axedis de la Peña, F rnmencio F uentes, Francisco Madero.
Nada prueba mejor el valor moral ele los
«ribereños de abajo&gt; que el anterior documento, cuya publicación ha hecho necesaria
la actitud insolente con que los mismos ribereños han querido apoyar sus inicuns
p retensiones al despojo. Como se ha visto,
los mismos señores Madero, Gurza y Viesca .Y socios, que después de la atentator ia
disposición del Ministro Molina ~· por ella
alentados, se ban lanzado á discuti r .Y á incr iminar el actual Reglamento vigente, son
los mismos que hace algunos años declara-

nes · como arrendatario de E l Relámpago,
Cat~rino Navarro; como arr endatario ~e
La Esmeralda, Garzón Hnos.; arrendatario
Fermín González;, ar rendatadel RefuO'iO
.,
,
A
t'
rio de la Reforma y Nuevo Leon, Agus rn
de la Peña· arrendatario del Recuerdo, por
'
,
Félix Ramírez,
Roberto Ram1rez¡
arrendatar io de Suerte G rande, Roberto Duguy,
Jesús Pámenes; arrendatario de Hidalgo,

'

ban e!&gt;e mismo Reg-lam:'1.to 4-Í! spiraclo rn
los mñs ~anos pr incipios de ju~ticia .r espl'cialmente en el respeto que se debe al
derecho ajeno», á e!-\e mismo derecho a'jeno &lt;.:ontra el cunl se co11spira ho,Y, con un
impudor sólo comparnble á una ambición
&amp;in eserúpulos ni n·spetos.
Hi en 18H-) afirmHban los· exprPsados r ib1'reíios fJ ue el Re,u-lamento vigeute asegurnb,t «de toda expolinción sus derechos tí
las 111_ruas del río Nazas», lcon qué cara se
atrernn hoy :í pretender la moditicación de
t&gt;se Rcghunento que tantos beneficios les
procu , a .\' que defiende sus derechos como
un:t inexpugmtble ciududela?
t Por qué !,i entonc&lt;'s reconocían «los empeíiosos trabajos del Gobierno general y los
particulares &lt;les,·elos y constantes afanes
del Ingeniero en ,Jefe de ht Uomisión InsJH'dora del Nazas~, t ilthw hoy la obra del
Gubirr no de injusta .Y deficiente y clespre&lt;:i;m, en todos los tonos de la ironía, la obra

del señor I barrola que tan calurosamente
elogiaron1
¿Por qué si aseguran que el actual Reglamento vigente se basa &lt;en el trivial
principio de ser el primero en derecho el
que lo es en tiempo&gt;, se niegan hoy á reconocer los derechos antiguos y primordiales de los ribereños de la. región alta1
¿Y qué nombre merecen los que niegan
lo asegurado bajo su firma, y desconocen
sns propias palabras, .r atropellan sus declaraciones, y aseveran hoy una cosa perfectamente contraria á la que afirmaron
ªJ'ed ..... .
Por liviana que sea la conciencia de los
ribereños de abajo, en ella debe existir un
último resto de pudor. El dará, á quienes de tal manera atropellan el derecho que
antes reconocían bajo su firma, la respuesta dura y justiciera q ue sólo un exceso de
consiclernción, quizás inmerecida, puede
impedir pronunciar .... . .

S. M. el Rey D. Alfonso XIII concede,
á una negociación mexicana, el
derecho de poder usar su escudo
UN CASO UNICO EN LA HISTORIA DE NUESTRA
INDUSTRIA NACIONAL
Cuando un gobierno es honorable, fuerte y prestig-ioso; cuando lfls instituciones ele
un país están aceptadas y sólidamente apoyadas por el pueblo; cuando, por último,
hay una. nación que, firme y ampliamente,
se abre paso entre el núcleo respetable y
respetado de las demás naciones, puede decirse que ese gobierno .Y ese país tienen
la más completa de las garantías para su
propio desarrollo y engrandecimiento.
Eso ha sucedido con nuestra patria, con
esta Nación mexicana que, del estado caótico en que se hallaba a.ver, ha surg·ido esplendente y poderosa, para formar parte,
ocupando lugar distinguido, en el .congreso
de los primeros países del m unao.E l prestigio y honorabilidad de nuestro
Gobierno han t raído, como fatal consecuencia, el adelanto y el resurgimiento ele todas las energías vivas de su suelo y de sus
hijos. L as buenas relaciones de amistad que
cu lt iva con los demás gobiernos han se.r vido para que éstos no dejen pasar por alto la ocasión de distinguir y premiar los
t rabajos y la ¡nteligencia de los buenos mexicanos; y así es como vemos, con ha.lag·adora frecuencia, que lo mismo Francia .r
Alemania, España y los Estados Unidos,
rinden á México inequívocas mue!;tras de
estimación y respeto.
iQueréis una pr ueba rde esto últ imo?
iqueréis palpar la verdad de nuestro aserto1 Para ello os basta con fijaros en el último acto público del Gobierno español, en
esa prueba elocuentísima de la estimación
y preferencia con que siempre se distingue
á lo que tiene merecimiento y propio ,·aler.
Esa prueba, única en la historia de la industria mexicana, consiste en el amplio derecho que S. M. el Rey Don Alfonso XIII

ha concedido á la cervecería «Cuauhtemoc&gt;
para que esta negociación haga uso del escudo de la Casa Real de Madrid en todas
sus marcas, t imbres. etiquetas y cuantos
muebles ú objetos aproveche en uso propio. Esa única distinción, abstra_yéndose
de las muchas y si~nificativas que la cervecería. ha recibido, basta para pregonar
muy alto el crédito y la importancia de la
g ran fábrica de Monterre_y. Los mexicanos
debemos estar complacidos con esa distinción tan alta y merecida.
,
Razón hubo para elhl., pues la cervecería
«Cuau htemoc», dedicada solamente al trabajo y á engrandecer el crédito de las industrias nacionales, es el Yi vo ejemplo de, lo
que rnlen la perseverancia .r la inteligencia consagradas á una causa noble: la cat'lsa
del t rabajo.
Hemos dicho lo anterior á propósito de
lo c¡ue hemos visto en las calles de México:
que los carros repartidores de la cervecería
«Cuaubtemoc» ostentan, con legítima .satisfacción por parte de sus dueños, el hermoso escudo de la Casa Real de Don Alfonso. Son los únicos carros, no sólo en
~léxico, sino en toda la República, que pregonan públicamente tan honrosa distinción.
La cervecería sabe corresponder lealmente, y por su parte da pruebas á diario
de su estimación .Y consideración afectuosa hacia la colonia española, que es tan honorable y digna de respeto. Las buenas Telaciones que existen entre esa colonia y la
cervecería descansan sobre base lirme, y
nada habrá que pueda destruirlas ni entibiarlas.
.
Cuando las amistades son sinceras y sólidas, sus lazos son inquebrantables.

�7&lt;H)

EL MUNDO ILUSTRADO
l!lL ~lUl'\Dv ILUSTRADO

Nuestros Concursos ·
Habíamos dejado sin publicar el resultado del
décimocuarto concurso, ó sea el de las siluetas
de edificios, porque teníamos el proyecto de re•
formar completamente el plan de dichos concur•
sos.
Al de las siluetas de edificios no recibimos ninguna solución exacta. La más aproximada fué la
de la señora María G. de Treviño, de Monterrey,
cuya lista contenía los nombres de los siguientes
edificios: monumento á D. Manuel María Contreras; catedral de Guadalajara¡ monumento á Carlos IV, en México; capilla en el cerro de Las
Campanas, donde fué fusilado Maximiliano; edificio de la compañía Sínger en Nueva York; casa que habitó el cura Hidalgo en Dolores; abadía
de Westminster en Londres.
Esa lista sólo tenía un error, pues la primera
silueta es de la Torre de Londres y no del monumento á Contreras.
La lista remitida por el Sr. J. Porras Ugarte, de
c. Camargo, contenía dós errores, pues confundía
la catedral de Guadalajara con la iglesia del San•
to Sepulcro, y la abadía de Westminster con el
edificio dd &lt;World&gt; en Nueva York.
La tercera soh1ción, que fué enviada por la señorita María Núñez, de Puebla, contenía igualmente dos errores, pues confundía los dos prime•

Los monteros a/ú,tándose para la cace,ía imptr,al.

· h I·¡eo rl,. I E tnf)era dor Francisto Jo.sé.
Bnnq1tPle en Chnpuff,-pec e" honn~ rlel Jtl

ros edificios.
A estas personas corresponden los premios ofrecidos.
Hemos resuelto, como dijimos ya, reformar ra•
dicalmente l as bases de nuestros concursos. Muchas de nuestras lectoras nos han indicado que,
siendo muy grande el número de concursantes,
tres premios, por más que sean siempre artísticos
y valiosos, son muy pocos. Desearían que fuese
siempre mayor el número de recompensas, con el
fin de que pocas veces hubiera necesidad de sor•
tear los premios, como ha acontecido ya en dos
ocasiones distintas. Teniendo en cuenta esas jus•
tas razones, hemos pensado hacer un concurso
mensual en vez de hacer uno semanario.
Así es que, en lo sucesivo, haremos, exclusivamente para nuestras lectoras, á partir de Enero
próximo, un concurso mensual, en el que distribuiremos diez premios, todos ellos artísticos Y
elegantes, propios para señoras. En esta misma
página publicamos la fotografía de un lote de
premios que hemos comprado en la Joyería &lt;La
Esmeralda&gt;, y del que se tomarán los premios
pira el primer concurso, que se anunciará en el

Las jauríus u,adus en la cact'ría imperiul.

(FOTS. THOMPS01'1 ESPECIAU:S PARA &lt;EL MUNDO ILUSTRADO&gt;).

Lote de ohsequios para /o.s participante.&lt; en nu?siros conc11r.&lt;o.&lt;.

mes próximo.
Fuera de estos concursos, que serán
exclusivamente destinados á nuestras
l e:toras, tenemos en proyecto, para
el próximo año, concursos trimestrales, literarios, artísticos, deportivos,
etc., para los cuales destinaremos can•
tidades en numerario.
y ya q ne de reformar hablamos,
podemos anunciar á nuestros lectores
que el año próximo sufrirá «El Mundo Ilustrado&gt; grandes mejoras, que
indudablemente agra~arán á nues•
tros lectores. Tratamos de modernizar este semanario lo más posible,
poniéndole á la altura de los últi•
mos adelantos del periodismo sema•
nario en Europa y Estados Unidos.

una persona que niega ó desaprueba, mientras la cola, hacia
adelante y ascendiendo por su extremo libre, ondulaba perezosamente, cual si diera un triste adiós al desventurado niño
que la había sacado de entre la basura para hacerla vivir, por
unos instantes, en el cielo.
Antolín. magullado por los golpes de su madre, no podía incorporarse de la cama al día siguiente. Dolíanle horriblemente
los brazos y las piernas. Sin embargo, urgidc por doña Refugio, habría salido aquella mañana al mercado, á no ser rodos ó tres muy visibles cardenales que cruzaban el rostro
del pobre niño, pues por primera vez temió doña Refugio a J
"qué dirán," y por primera vez también sintió en su espíritu
algo parecido al remordimiento.
A medida que transcurrían las horas, el malestar de Antolín aumentaba. En la tarde, cuando su madre se llegó hasfa él
por ver si era posible que fuera por el maíz, le halló ardiendo
en calentura. Su rostro había enrojecido notablemente, y en
el sitio de los cardenales adquiría, poco á poco, un tinte amorata~
·
Doña Refugio cavilaba. ¿Sería por la terrible felpa ó sería
por el chapuzón aquella calentura? ¡Dios mío!. ...... ¿P.ira
qué castigará su hijo tan cruelmente?
Y la cara seria, muy seria, y la mirada reveladora de la angustia nacida del remordimiento; doña Refugio no paraba en
la cocina, pues de continuo abandonabas ns faenas para llegarse hasta el desmantelado lecho de su hijo.
p.,, •1&lt;.a n perial de caza- El suceso más nolublt: de /u lemµo, uda.
Varias veces mandó llamar al médico sin resultado. ¡Dios
en la corte del Káiser.
mío! Y la fiebre crecía y Antolín deliraba. Un delirio alegre
(FOT. THOMPSON, ESPECIAL PAl'A &lt;EL MUNDO ILUSTRID01),
unas veces; triste, muy triste otras. De vez en cuando, entre
las horripilaciones que parecían querer desbaratar el endeble
cuerpo del niño, un puchero contraía sus labios de color de sangre, y ,·Jr sus quemantes mejillas corrían lenta, muy lentamente gruesas y pesadas lágrimas. Otras veces su boca sonreía con sonrisa de cielo, y, presa el enfermito de un dulcísimo espasmo de placer, decía señalando hacia arriba con temblorosa mano:
-¡Mira, mamá, qué papelotes tan bonito!
A falta de médico, caritativas vecinas encargáronse de prescribir á Antolín cuanto de buena fe creyeron conveniente para lograr la salvación del niño. Pero todo f ué
inútil. Antolín murió, murió al amanecer del día siguiente, delirando con su her·
moso papalote. Y como al morir llorara, en su carita de niño infortunado quedó pintado el triste y dolorido gesto que precede al sollozo.
El padre de Antolín, idiotizado por el alcohol, no vertió ni una lágrima¡ doña
Refugio, sí: doña Refugio lloró mucho, mucho ....
Y todavía hoy, después de largos años, cuando la madre de Antolín, anciana y
sola, oye sonar sobre su cabeza blanca el zumbar de un papalote, siente en su cora•
zón angustia inmensa, y de sus ojos, moribundos por la vejez, brotan lá¡(rimas de
amor y de remordimiento que se estancan y se evaporan en el dédalo de arrugas
de sus mejillas.
Un soplo de la brisa entra en el patio y cruza suspirando por entre los tuliraues
y los floripondios de la cerca.
Y el papalote sigue zumbando.... zumbando ...
CtETO FERNANDEZ.

¡,. i.-!.-Jt (.'/ J)' 111, g r lé, lltl/1•1 ,",C Vc.'ll á ,., P' ,nce.-..a Cecilia Y á
los príncipes Augusto Guillermo y Osear Joaquín.

1111p11

L•~· , u~L" í~1

(FOT. THOMPSON, ESPECIAL PARA «EL MUNDO ILUSTRADO&gt;).

00
EL CENTENARIO DE BAUMIER

Aspecto del salón del Casino Español, durante el hanquelc ofrecid" á B ?rrás el miércoles último.

A:aba de ef~ctuar, e en la ciudad de
Valmondois el ce11te ario de Honoré Daumier. Nacido en Marsella en 1808 el gran
caricaturista vivió mucho tiempo en Valmondois y alll murió en 1879, en una modesta casuca que él quer!ll entrañablemente. Gracias á la iniciativa de algunos amigos y numerosos admiradores de
Daumier, su busto fué erigido e1, la plaza
de ta población. La ceremonia ael centenario, aunque oficial, fué, sobretodo, una
manif .,~tación arttstica, concebida y llevada á cabo por artistas.

.. .,...

.•

---- -

j .

--. -

INSTANTÁNEA TOMADA CON MAGN!!SD PARA «EL .MUNDO ILUSTRADC&gt;.

El Emperador Guillermo observci el ZP¡&gt;pelin, á bordo del vapor
&lt;Reina Carlota&gt;,

El dirigible Ze¡,f)eli,;. lí.,fo pnra ascender llevando á bordJ al
príncipe Tteredero de Alemania,

(FOTS. THOMPSON, ESPECIAUS PAM &lt;EL MUNDO ILUSTRADO&gt;.)

�7it

EL MUNDO ILUSTRADO

El-ENIGMA
Novela por J. Berr de Turiqtte

llu11tracione&amp; de Lillo. ·

Traducida especialmente para "El Mundo I u, trado"
(CONTINUA)

-Mi Lucy, mi querida Lucy, ile juro que usted
~t:rá mi esposa! Y aun cuando yo no tuviera más
que lo necesario para hacerla vivir en un cuarto
de sexto piso, no me sometería á la voluntad de
mis padres .... Mas ahora dependo de ellos¡ si
desobedezco, me quitan todos los medios de subsistencia .... y tampoco puedo hacer que usted
carezca de tod.J.
- Y aun cuando tu viera que hacerla vivir en un
cuarto de sexto piso, no vacilaría en pasarme del
consentimiento de mi padre. Mas dependo de él.
Y si, á pesar de su prohibición, me caso con usted ahora, me quitará los medios de vivir. No podría, de ningún modo, dejar á usted sin lo necesario.
Lucy no se rendía á este argumento.
-¡Pero si mis padres son ricos! Y, además, me
quieren. ¡Harán todo lo posible por hacerme fe.
liz! ¡Su dinero será nuestro!
Máximo se encontraba al pie de la escalinata.
- No puedo aceptarlo-murmuró.
Luego, en un arranque de ternura:
-Sí, quiero á usted sin recibir nada de ellos.....
y esto len¡(o derecho de hacerlo . ..... ¡y lo haré!
Mas, por ahora, mis padres no consienten que me
case con usted sin dote. Y yo no tengo nada mío,
¿usted comprende ...... ?
Lucy se pasó la mano por la frente.
-No, no comprendo ....... ¡Siento volverme
loca!
-Pero será preciso que cedan ....... Y cuando
regrese yo de este viaje ....
-¡Ah! ¿usted se marcha?-dijo Lucy dolorosamente.
Teresa creyó un deber acudir en ayuda de su
hermano.
-Mis padres exigen que Máximo se aleje por
algún tiempo ..... .
-¿Para ol vidarme't
-Así lo creen. Pero cuando regrese y que se
convenzan de la persistencia de mi amor ....
- ¡Oh! sí, estoy muy cierta de que cederánafirmó Teresa. Por lo demás, allí estaré yo, durante su ausencia, para abogar por su causa y la
tu ya. ¡Oh! ¡esto es indudable! ¡Los conozco y sé que
acabarán por enternecerse! Y l11ego, lodo cambiará. ¡Quién sabe! Cuando Máximo regrese, los
obstáculos para el casamiento tal vez habrán desaparecido por sí mismos.
-¡Los obstáculos ..... ! pero ¿qué obstáculos?
-No sé qué negocios de azúcar-dijo Teresa
turbada.
Luego, asustada de haber dicho demasiado:
-Tú no comprendes nada de eso, lo mismo que
yo ......
Lucy suspiró.
-Y... ¿parte usted pronto?-preguntó á Máximo.
-Sí. Mis padres me hicieron prometerles que
no volvería aquí. Pero la idea de expatriarme sin
volverla á ver ..... . ¡Oh, Lucy! Yo ..... .
A su vez, Máximo no lograba dominarse¡ las
palabras se le anudaban en la garganta.
Los dos jóvenes, dominados por invencible
emoción, fueron á caer sollozando el uno en brazos del otro.
Teresa, atenta á los ruidos del exterior, tuvo
miedo de que alguien entrase.
-Van á venir, Máximo. ¡Partamos!
Pero Lucy se había ya calmado.
- ¡Oh! pueden venir! Ya lo ves, estoy tranquila ...... muy tranquila. Y mis padres, á quienes
hubiera querido dar 1.a sorpresa de un casamiento que les hubiera llenado de gozo, no se darán,
j,1más, cuenta de mi .... ( sonrió tristemente) de
mi decepción.
-Y, como hablando consigo misma, añadió:
-iA.h! ¡qué bien hice en no decirles nada! Les

causaría hoy más pe•ar que á mí, puesto q11e, se•
¡!Ún parece, ellos sou á los que no quieren por
p:irientes.
Teresa hizo seña á Máximo para indicarle qnc
era hora de retirarse.
-Al menos á ti, Teresa, vol veré á verte, ¿no rs
verdad?
-Sí. . . .. . sí. .... nos arreglaremos para el lo,
dijo Teresa un poco turbada.
-¡Eu qué tono dices esto! Pero ¿acaso mis padres han cometido un crimen?
Teresa, á su vez, se sentía ya sin fuerza~.
-No ...... Estoy segura de que no hay nada.... .
Pero tú sabes ..... cuando las gentes están en los
negocios .... .
Se oían paso~ en el jardín; había que dar término á la entrevista.
-¡Pronto! ¡Pronto! Alguien viene-dijo Teresa
á su hermano.
El joven quiso, por última vez, tomar la mano
de Lucy y depositar en ella un beso.
Ella le detuvo con un gesto.
-¡Adiós, Máximo!
-No, hasta la vista-replicó éste. Tengo fe en
el porvenir¡ le respondo á usted de que nos casaremos.
Pero el final de su frase se perdió.
Ya Teresa le había arrastrado tras ella.
Lucy, sola, permaneció uu instante como aturdida. Le parecía que ac:ibaba de tener una pesadilla. Le fué necesario un verdadero esfuerzo de
voluntad para confirmarse que se encontraba en
plena realidad.
Olvidaba, por otra parte, completamente el
desgarramiento de su propio corazón, para no
pensar sino en sus padres. ó, más bien, en su padre. ¿De qué podía ser culpable? Recordaba esta
frase lanzada por Teresa: &lt;Aun cuando el señor
y la señora Le Quesnel hubieran sido siempre
pobres, ante las súplicas de Máximo, mis padres
hubieran consentido de todos modos ...... &gt; ¿Era,
pues, su fortuna lo que se les reprochaba'? ¿Habría sido mal adquirida? Pero no: jesta suposición
era imposible! El señor Le Quesnel se habíamostrado siempre, ante su hija, tan recto, tan escrupuloso. Así es que se rebelaba ante esa acusación
estúpida, cobarde, pues que no se habían atrevido á formularla claramente.
Lucy se levantó vivamente hacia la reja, creyendo ver todavía allí á Máximo y á Teresa pa·
ra gritarles: «¡Es falso, es falso! ¡Mi padre es el
hombre más honrado del mundo!&gt;
Fué justamente al señor Le Quesnel á quien vió.
Llegaba en esos momentos con su esposa y Ri·
cardo.
Si hubiera estado solo, Lucy habría corrido
instintivamente á arrojarse á su cuello y probar·
le, cubriéndole de caricias, que no dudaba de él.
Pero la presencia de un extraño detuvo este impulso suyo. Y como todavía tenía los ojos enro·
jecidos y temía que lo pudieran advertir, prefirió
subir á su recámara, dejando, para más tarde, una
manifestación de ternura en la que veía ella algo
como una reparación.

VIII
Ricardo, en el jardín, acababa de terminar su
investigación preparatoria.
En su opinión, hasta estar mejor informado
cuando menos, el ayudante del jardinero, el co·
chero, la cocinera y la recamarera no eran culpa·
bles. El criado era el único sobre quien recaían
sus sospechas.
Sin embargo, la señora Le Quesnel se negaba á
admitir que fuese culpable.

-Figúrese usted, mi querido ~eñor, que Pedro
ha envejecido á nuestro servicio, que está en
nuestr.1 casa desde hace veinte años, y que, repetidas veces, nos ha dado pruebas de la más ah•
soluta devoción.
Pero el procurador no cambiaba de idea.
-Veamos. Razonemos, señora. Acabamos de
entrar en la bodega. ¿Y r¡ué hemos encontrad"
contra la pared en que estaban colocadas, según
dice usted, las botellas en cuestión? Esta bolsa de
tabaco que usted reconoce que pertenece á su
criado.
-Pero Pedro-replicó la señora Le Quesnelpuede haber tenido veinte razones para bajar á la
bod,?ga.
Ricardo contestó:
-A la primera bodega, sí. Pero, si he compren·
dido bien las explicaciones de usted, no pudo
haber entrado á la segunda, que es la del vino de
que se trata, porque, según los recuerdos de usted, que me han parecido particularmente preci·
sos, no ha tenido ocasión de hacer subir este vino
desde hace una semana.
-Pero ese objeto pudo haber caído-de su bolsa
desde hace algún tiempo.
·
-Imposible¡ el tabaco está fresco.
-¿Sin duda por la humedad de la bodega?
-No, porque si el tabaco hubiera permanecido
en la bodega desde hace varios días, tendría olor
de moho, y no lo tiene.
Pero el señor Le Quesnel no parecía estar ple·
namente convencido aún.
Ricardo añadió:
-Por lo demás, nada será más sencillo que to·
mar informes de la tienda de la población. El ten·
dero nos dirá si el criado fué ayer 6 esta mañana
á llenar la bolsa.
La señora Le Quesnel tuvo, entonces, un gesto
de espanto.
-¡Oh, no, se lo ruego! Esperemos todavía an·
tes de hacer pesar públicamente nuestras s~spechas sobre este viejo criado.
Ricardo no insistió.
-Sea. ¿Quién nos dice que no lo confesará él
mismo dentro de un momento?
La señora Le Quesnel alzó los brazos al cielo.
Trat~ba de c?mprender por qué Pedro, que era la
sobriedad misma, había cometido ese robo.
¿Se te~ía el derecho, sin mayores pruebas, de
acusar asi á un hombre cuya probidad, hasta ese
momento, era tan manifiestamente cierta?
A eso el procurador contestó que, si acusaba
á Pedro, no pretendía condenarlo todavía. Ese
objeto, en todo caso, habría podido serle robado
y nada probaba aún que el verdadero ladrón n~
lo hu~iera perdido en ese lugar, ó no lo hubiera
depositado allí expresamente para despistar. Todo era posible, Quizás el culpable sería al fin de
cuen~as, ~lguien en quien no se habí¡ pensa¡:!o.
La historia de las investigaciones actuales era
fértil en sorpresas de ese género, Recordó tma
vieja _pieza de teaJro en la cual se encontraba que
el crimen se habia cometido por el juez mismo
en un acceso de sonambulismo.
-¿Quién sabe-dijo riendo al señor Le Quesnel- si usted no es sonámbulo también, y si, sin
darse cuenta de ello, no ha ido en la noche á dar
una vuelta á su bodega? Creame: á veces se va
tras una pista, pensando que se instruye el asunto más sencillo del mundo, y después de muchos
rodeos .... ¡queda uno estupefacto de lo que se
llega á descubrir!
-Entonces ¿qué va usted á hacer ahora?-preguntó la se~ora Le Quesnel,
-A examinar á ese Pedro, si usted me hiciera
favor de hacerlo venir.

- - Pero ... . ¿qué habrá que decirle?
-Le preguntará usted si sabía que las botellas
habían desaparecido.
Pedro acudió al llamamiento de la ·señora Le
Quesnel.
-¿La señora ha llamado? ¿ Es, sin duda, para
que me lleve la mesa de té?
Ya se dirigía al fondo de la pieza, cuando la
pregunta que se le dirigió le hizo detenerse rápidamente de un salto.
-¿Sabe usted, Pedro; que no hay ya ni una sola botella de Syracusa en la bodega?
-Sí. ... yo .... no ....
-Vea usted, se turba-dijo Ricardo al oído del
señor Le Quesnel.
-En efecto.
La señora Le Quesnel replicó:
-Conté cuatro la semana pasada. ¿No las ha
cambiado usted de sitio por casualidad?
La turbación de Pedro aumentó.
-No, señora¡ yo . ...
El señor Le Quesnel creyó su deber intervenir.
-El vino común que tomamos todos los días
está en la primera bodega.
-Sí, el señor lo sabe bien.
-Sólo el otro vino está en la segunda. Ahora
bien, desde hace una semana no hemos bebido de
él. ¿No ha tenido usted que entrar por cualquie·
ra razón, á la segunda bodega?
'
-No, señor; yo ... .
Ricardo_, que desde la llegada de Pedro, había
p_erm~necido en silencio, hasta indiferente en apanencia, acababa de dar vuelta al salón, de manera de encontrarse en el camino que concluía de recorrer el cria~o; luego, inc~inándose de repente:
-Toma-d1¡0,-no sé quién ha dejado caer esto.
Y mostró la caja de tabaco.
M_aquinalmente, Pedro dijo: &lt;iEs mía, señor!&gt;
Viendo el asombro que producía esta declaración, añadió:
-Pido perdón á la señora. Tal vez la dejé caer
esta mañana al asear esta pieza.
El señor, la señora Le Quesnel y Ricardo se miraron unos á otros.
--Ent_onces - hizo observar Ricardo,-puesto q u teste ob¡eto es de usted, amigo mío, y puesto que
aún lo t~nía en su poder esta mañana, ¿puede usted exphcarme por qué acabo de encontrarlo en
esa bodega, doude no había usted entrado desde
hace ocho días?

•

Pedro, con las facciones sumamente alteradas,
murmuraba:
- No sé, señor . .. . yo.
Las señora Le Quesnel
parecía tan conmovida
como Pedro.
-Vamos, responda us•
ted, ami¡!o mío. Nosotros
no le acusamos. Usted
ha dado, desde el tiempo
que está á nuestro ser•
vicio, demasiadas pruebas de devoción, hasta
de cariño. Pero debe usted comprender que la
situación es grave. Hay
allí un misterio ....
-Que la Justicia tiene
el deber de esclarecerañadió gravemt&gt;nte el
procurador.
Pedro, con acento de
verdaderas in c er idad,
gritó:
-Juro al señor y á la
señora que no soy ladrón.
-Sin ser precisamente
ladrón-respondió el señor Le Quesnel-usted
podría haber tomado, sin
darse cuenta, hábitos de
intemperancia. Y entonces, á pesar suyo . ..
-Tampoco soy un bo·
rrachc,
RicarJo intervino, y,
con tono brusco:
- Sin embargo, usted
ha entrado en la bodega
esta mañana. Vamos, confiéselo.
Pedro, con la cabeza
baja, como fiera acorralada, no intentó resistir.
- Pues bien, sí . . .. Entré á la bodega esta mañana..... . y soy yo quien
ha tomado las botellas.
Ricardo triunfaba.
Se volvió al señor y á
la señora Le Quesnel con
aire satisfecho. Después
volvió á su tarea con
Pedro.
--Puesto que no es usted ni un ladrón ni un
borra~ho, y si u~ted tomó esas botellas, es que
tendria u na razon particular para tomarlas. ¿Puede usted hacérmela conocer?
Pedro volvió la c1beza.
-No.
Ricardo, entonce,, le: puso la mano en el hombro.
-En tal caso, tendré la pena de hacerlo aprehender.
Y como el otro intentara desprenderse:
-;Cuidado! ¡agrava usted su caso! Rebelión contr~ la magistrat.ura: Soy procurador de la Repúb_hca en el terntono de Coulommiers, y Dammarhn se encuentra en mi jurisdicción.
Súbitamente la fisonomía de Pedro cambió. Acababa de tomar el partido de decir todo.
-Pues bien, puesto que asf es, interróJ!ueme
usJed; responderé. Después de todo, tal vez valga
mas.
-¿Dónde están esas cuatro botellas?
-~i; casi de Picnard, el cant inero, frente á la
estac1on.
-¡Ah! ¿El es quien aconsejó á usted?
-No-contestó vivamente,Pedro¡-él nada tiene
que ver en el asunto. El me pagó esas cuatro botellas á quince francos cada una. Yo le dije que
el s_eñor y la señora me las habían dado para mi
mu¡er enferma en el hospital¡ pero que yo prefería ~omprarle, con el producto de la venta, vino
corriente, en vista de que es más tónico.
La señora Le Quesnel comprendía cada vez
menos.
-¿Cómo? ¿Su esposa está enferma en el hospital?
-No; pero había que encontrar una razón para
tener dinero inmediatamente.

-¿A tal punto estaba usted urgido?
-Sí, señora.
-¿Por qué no me lo pidió usted?
Durante estas últimas réplicas Ricardo había
observado fijamente á Pedro.
'
- Acérquese usted-le dijo.
•
Pedro se acercó.
-Quítese usted su delantal.
Pedro obedeció.
Se le vió entonces un jaquet y un traje de persona acomodada.
-Bien l:1)e decía yo-dijo Ricardo- que esos
zapatos lustrosos y ese ¡&gt;antalón de fantasía no
estaban de acuerdo con el delantal.
Preguntó:
-¿Ese traje es todo nuevo?
-_Sí, señor procurador, todo es nuevo.
Ricardo, en este momento, pasó detrás de Pe·
dro, y volteando la parte superior del jaque!
detrás del cuello, leyó: &lt;Al High Life&gt; Jacquin'
Sastre.
'
'
-Mucho mt: complace, amigo mío-le dijoque tengamos los dos el mismo sastre.
Y continuó el examen del traje.
-Espaldas demasiado anchas, talle mal ajustado. Esta es ropa hecha.
Pedro hizo una señal afirma ti va.
--;¿Es qu~ seg~ramente usted trataba de veslirse, o más ~1en disfraza~se .de un momento á otro?
- ~ero ¿~ué puede significar todo eslQ? - mur~uro la senora, Le Quesnel en voz baja 4 su mando que parec1a, por lo demás, tan eslunefa t 0
como cll,.
,
c
Ricardo prosiguió:
-¿ Y cuándo compró usted ese traje?
-Esta mañana, señor.
-En :fecto - hiz~ _notar la señora LeQuesnel, esta manana lo env1e á Coulommiers.
El procurador reflexionó un momento
-No es, ciert_amente, p~ra permanece; aquí par~ lo que ne:esitab~ veshr,se de esta manera. ¿Sa
b1a uste_~, sen ora, si él tenia que ir á París?
La senora Le Quesnel contestó afirmativamente.
E~ efecto, P~dro le había pedido permiso de
partir en la ~1sma tarde para ir á ver á su hermano _en_Pans¡ estaría de regreso al día siguiente.
. Dec1d1damei;t~, esta averiguación comenzaba á
mteresar pr,od1~10samenle á Ricardo. El criado
no le parec1a, sm embargo, tener mal aspecto. Pero ¿por q~é se dejaba arrancar la verdad sólo á
p_edazos? ¿Cuál podría ser el objelo de esta histona de dislraz?
Examinaba á Pedro de pies á cabeza da d
v~e~tas t_ambién detrás de él, cuando, de ~epe!te~
d1s_t1ngu16 un cuerpo voluminoso en la bolsa izquierda de los faldones del jaquel.
-Muéstreme usted lo que hay dentro- orde '
Pedro obedeció y sacó un objeto, envuelto ne:
papel de seda, que extendió al procurador.
Este ~esdobló el paquete y de él sacó una barba poshza.
La señora Le Quesnel estaba aturdida. Imaginaba que ese criado fuera jefe de una banda de
lad1;ones, como aquella de que se había hablado
hacia al¡!unos momentos.
En cuanto á Ri~ardo, fruncía el entrecejo, atent~, como en los d1as de sus más serias investigaciones.
-Las otras bolsas-ordenó-todo, vacíe usted
todo.
Pedro, dócil, ponía una tras otra. en una mesilla, todas las cosas q uc llevaba consigo.
-:-Todo, todo-decía Ricardo después de cada
o~¡eto.-Bueno, la cartera la examinaré después.
S1, el p~rtamonedas también . . .... ¡Ah! cartuchos.
La seno.ra Le Quesnel lanzó un grito.
N~ hab1a duda posible. Pedro no era sino un
asesino. Todos habían visto la muerte de cerca. y
aun: en ese momento, ¿quién podía afirmar que,
teniendo oculta un arma preparada, no . .. .
Instintivamente la señora retrocedió algunos
pasos, tranquilizada.! sin embargo, un poco por el
hecho de que el senor Duroc, que era fuerte y
alto, no perdía de vista á ese hombre.
Por fin, todas las piezas de convicción se encontraban en la mesa.
-Le ~scucho-dijo Ricardoá Pedro.-¿Quégolpe med1tab~ ust_ed? ~eflexione que, si no es culpable,todavia: s1 no tiene en su activo una serie
de cnmenes impunes hasta ahora, está en su interés confesarme todo. En tanto que el delito no
se comete, aun cuando la premeditación esté cla-

( Continuará).

�1!lL MttNDO ILÚSTRADo

USOS DE SOCIEDAD

CCIRONilCCA
A luz no es amiga del invierno¡ despierta tarde ~n los fríos
crepúsculos matutinos y se
levanta de su rosado lecho con
negligencia de reina malhu ·
morada; apenas si deja ver _su
dorada so11risa entre las me·
bla espesa que flota sobre la
atmósiera, y cuando al fin el
cielo aparece azul y sereno en. l~s úl~imas, horas
de la mañana, un sol pálido y hbio vie~~ a besar
los cristales denuestrobalcón,como fugitiva ven·
tura que bien pronto se alejará. Al mediodía pa•
sa veloz y después desaparece¡ la tarde lleg~. y
apenas hay tiempo de ~ontempla: el hermoso c_re•
púsculo invernal, admirable con¡unto _de celap:s,
en los cuales el rojo luminoso '( metálico del. po·
niente se confunde con los hnt~s azul y viole·
ta del horizonte. El día ha termmado¡ su corta
duración tiene la intensa dulzura de todas las be·
llezas pasajeras y breves, tales como las flores, la
ilusión y el amor. Es posible que mi~ amabl~s
lectoras tengan igual opinión sobre el encanto de
las dichas breves¡ esas que pasan rozando ªJ?enas
el alma, semejantes á un ala blanc~ de manpo~_a
sobre los pétalos de la flor; esas. ~ichas que bn·
llan, cual chispas de oro, en las tinieblas de un espíritu triste y sombrío, como las estrellas errantes en el cielo lóbrego de una noch~ obscura; de
es.;.s venturas, en fin, que por la rapidez de _su p~so en nuestro horizonte sentimental, no de¡an si·
no un deslumbramiento delicioso, exento, para
siempre, del sabor amargo del hastío. Uno de ~os
más íntimos y eficaces secretos para conservarin·
tacta la flor del recuerdo, sería, sin .duda, no beber hasta la última gota del dorado. l~~or de la felicidad; acaso la inconforme ambi~ion del al~a
quedaría suspirando; pero, en cambio, n.o vendna
el hasho, el crn. l, el implacable enerr:iigo d~ to·
das las alegrías. r'or esto goc~mos, mis queridas
lectoras, de los breves y hermosc,s d!as invernales¡ no llegarán el calor y 1~ luz á fatigar vu_estros
bellos ojos; cuando el crepusculo haya ~ermrnado,
comenzarán los preparativos para asistir al teatro
ó al baile en cuyos espectáculos las flores de belleza fem~nina superarán, ciertamente, á las flores
naturales que no han podido resist.i~ los rigores
del intenso frío de la presente estacion.
También las blancas y lindas manos, semej_antes á pétalos de rosa, necesitan de calor y abrigo;
la Moda, siempre deseosa de at~nder á l~s necesi ·
dadu 6 á los caprichos femenmos, ha ideado el
uso, útil y elegante, del ~anguit~. Su inv~nto no
es muy moderno, por cierto¡ existen vanos cuadros y grabados en los cuales se representa á las
damas de la época de María Ant?nieta_ llevando
manguitos, y algunos de grand~ dimeusiones. No
se podía pensar, por aquellos !iempos, en la grave
dificultad que presentan, e~téhcamente habland?,
la combinación de los grandes som?reros preler~dos hoy por la Moda, con el voluminoso mau¡tui·
to mucho más ahora que los sombreros se adorn~n con pieles suaves y que los mangu!to~ crecen
cada día más. Para hablar en el lengua¡e irrespe·
tuoso de la geometría, la silueta femenina pu_ede
compararse á una pirámide invertida, pues mien·
tras el traje ciñe cada vez más el cuerpo, sob~e to·
do en l a extremidad de la falda, el voluminoso
aspecto del gran sombrero, del man.guit.o y de los
cuellos rizados aumentan extraordiuanameute la
parte superior de la persona.
Es verdad que las devotas de la línea y de. la
estética tienen el recurso de llevar el manguito
bajo el brazo ó simplemente en la ma110, cvmo lo
hacían las damas de la época de i:1aría Antoni~ta
y del Directorio, para cuya achtn.d s~ n~ce~it~
realmente mucha gracia y extraordmano c~c;
pero nuestras damas no carecen de estos req tnsi ·
tos, y vemos ya en calles y paseos, bellas y elegantes friolentas, ocultando con toda. ,l(racia s.us
delicadas manos bajo la afelpada y brillante piel
de los manguitos.
Como hemos dicho á nuestras lectoras, la Moda
tiende á aumentar cada día más las dimensiones
de este gracioso abrigo fem~~ino; los 11;ás pequ~ños miden á lo largo veinticmco ó tremta centi·
metros; pero los preferidos por el buen gusto son
de mayor tamaño,

Las pieles reinan ahora por completo. En algu·
na otra ocasión daremos cuenta á nuestras lecto•
ras de lo principal que de ellas puede d ..cirles.

C11estiones Trascendentales
LA DICHA

]E

L CONCURSO abierto para que nuestras
lectoras fijen el criterio que debe presidir
á la determinación de las b.tses para en•
contrar la dicha de la mujer, ha sido acogido con entusiasmo. Hemos recibido va:i~s respuestas, todas interesantes, las cuales se ira.n .PU·
blicando según el orden con que se han rec1b1do.
Hoy daremos á conocer algunas de ellas, cuv~ diversidad en la apreciación q11e hacen de la dicha,
demuestra, una vez más, lo personal de este asunto.
Es preciso amar, dicen unas, y entre tormento
y tormento gustar la dulzura de l~s penas amorosas. Al contrario, dicen otras, la ,dicha est~ ~n el
silencio y el descanso del corazon. La fehct~ad,
para algunas, consiste en ser bellas y en_ remar
por este medio; otras opinan que es preferible ser
humilde y pasar inadvertida. Ciertos caracter~s
creen que vencer los . obstáculos co~ la energia
trae la dicha¡ en cambio, algunos piensan que se
encuentra en ser paciente y en tener, como escudo la fortaleza invencible de la resignación. Es,
pu~s, admirable considerar a_biertos, por las dife·
rentes opiniones, tantos caminos para encontrar
la dicha, y sin embargo, tan pocas personas felices.
Mas esa diversidad de ideas demuestra, de un
modo evidente, que no hay un secreto único para
encontrar la ventura y no se reduce á una sola
forma de almas la que pueda franquear el misterioso dintel, siempre cerrado á los mortales. Hay
una dicha propia de cada carácter, y el problema
viene así á ser más complicado para resolverse
de un modo general. Es en vano preguntar si la
dicha se encuentra fuera de nosotros en las circunstancias exteriores ó en lo más íntimo del
propio sér; lo probable es. hallarla cu.ando los
acontecimientos guardan cierta ;,rmonia con el
carácter individual. Hay almas que tienen nece•
sidad, para ensancharse, de gran.des sensaciones,
de luz, bullicio y hasta de obstaculos. que ven•
cer. Sería inútil mostrar á estos espíritus el camino de la dicha, señalándoles una senda de modesta y tranquila mediocri.dad, pues ciert:&gt;! bellas
almas de combate desprecian esas pequenas satisfacciones· hay una fuerza tan ardiente en su
interior, qu~ necesitan de esfuerzos sublimes y
continuos para emplearla.
Esta di visión no es peculiar solamente á la especie humana, ~xiste tambi~n en las plantas, pues
mientras unas tienen necesidad de mucho sol Y
del aire libre y vigoroso de los bosques, otras, en
cambio, no pueden resistir estos elementos en toda su extensión y se desarrollan suavemente bajo la sombra protectora de las altas y frondosas
encinas.
Por ejemplo: á un Bonaparte, es decir, á una de
las almas más ávidas y ambiciosas que han existido, es preciso darles, para su. dich.a, tempestades
y sacudimientos, no sólo propio~, s.mo de !as personas que giran en su extensa orbita social. El
día en que, cerca de Compiegne, bajo una llu_via
torrencial 1 calado hasta los huesos y mal abrigado por el alero derruido de una capilla, vió Napoleón llegar el carruaje en el cual venía la archiduquesa María Luisa, fué intensamen.te feliz;
pero era preciso ésto para llenar la n:1ed1da de la
dicha codiciada por ese carácter dommante y ambicioso. Y como nn contraste completo, hay almas que sólo pueden tomar 1~ felicidad á _pequeñas dosis, como toman los pa¡anllos su alimento:
ue grano en grano.

Para convencernos, estudiemos algnnas de esrs
respuestas. Una dice lo sigu~ente: &lt;L~ verda~P• a
dicha consiste en sacar el meior partido posible
de las condiciones en que la vida no; colo.:,,, y
formarnos una felicidad de lo que tenemos, y no
estar soñando con lo que no poseemos&gt;. Esta respuesta tiene simpatía ~on la de !il_ema ~ranco, la
cual dice: «Es necesario no pedir a la vida aquello que le es imposible dar&gt;. Elena Peterman opina de un modo análogo, pues se expresa en términos más ó menos semejantes: «Vale más ver las
bellezas y las cualidades que las fealdades y defectos de los seres y las cosas; la ilusión perpetua
de la belleza produce un estado de espíritu comparable á lo que es la sonrisa en el rostro; seamos modestos en nuestros deseos y, sobre todo,
seamos optimistas&gt;. Una respuesta anónima se
adhiere á esta opinión diciendo: &lt;Es preciso amar
la vida no viendo sino los buenos lados de ella¡
hay que olvidar lo malo y recordar lo gr,at_o para
contemplarlo aumentado como en, u~ mag~c~ es•
pe¡ismo; se debe pensar en lo prachc?, vivir la
vida diaria alegremente, no volver la vista hacia
los obstáculos pasados, y no pensar en el porvenir sino para esperarlo mejor&gt;.- C. Vemos aquí una
sucesión de espíritus tranquilos, mode~tos y pn~dentes que buscan la dicha por un mismo camino· mas en otras respuestas se observa un vivo
co;traste dé ideas, como lo demuestra la siguiente opinión: &lt;Para ser fel!z, es preciso ~esenvolv_er
todas las facultades, vivir toda la vida propia,
ensanchar todo el sér como las flores hacen con
sus pétalos para recibir la luz, la vida y la alegría en tod~ su hermosa plenitu~&gt;.-Hortensia.
Algo semejante en el fondo, si . no en la forma,
es la respuesta dulce, pero enér.1(1ca, c¡.ue ponem~s
á continuación: &lt;Para seguir el cammo de la di•
cha, se necesita una paciencia obstinada y una
suave fortaleza, á fin de avanzar por entre las espinas del sendero y no escuchar las voces que
nos apartan de él; es preciso ser fuerte, porque el
trayecto es largo, y tener dulzura para hacer ~rotar al paso flores que hagan agradable el cammo.
La senda de la dicha es como aquellas de los
cuentos en las cuales audaces caball-.ros se atrevían á' entrar para conseguir all(nna magnífica
promesa. Al principio, el camino era á.~Pe.ro y fa.
tigoso; poco á poco se hada menos dtfícil, hasta
qne al fin el valiente caballero se encontraba en
delicioso y encantado jardín. Todo el .error consiste en esperar demasiado pronto la dicha; acaso
está á la mitad de la vida, ó quizá al fin de ella,
c-,mo el c-allegro&gt; triunfal al fin de una smton1a&gt;.
Parece increible que en una alma femenina exista una dosis tan alta de energía y perseverancia;
pero no pueden ne.l(arse ciertos ejemplares de es·
tas nobles facultades en el bello sexo.
Para concluir, daremos á conocer una opinión
en la cual se encierran, á nuestro juicio, todas las
condiciones necesarias para encontrar la dicha.
Es esta: &lt;El secreto de la felicidad no debe buscarse en la disposición principal de nuestro
carácter, sobre el cual casi nada podemos, sino
en las cualidades posibles de adquirir y de las
que dependen modificar el carácter persoua_l;
por esto los moralistas enseñan á n~ destrmr
los ímpetus, sino á saber gobernarlos hábilmente.
Las pasiones naturales deben red.ucirs~ con energías adquiridas, empleadas con dtscrecióo, es decir refrenándose las demasiado fogosas y estimu•
la;do las atrofiadas y casi extinguidas, que hacen
falta para el vigor de la acción. Este eq~ilib~io
producirá la armonía, que es la fórmula misterio•
sa de la dicha. El día en que todo el sistema de
fuerzas intelectuales y sensitivas funcione sin
dificultad· cuando esos movimientos conserven
sn energí~ para reglamentar tod3;5 las accion.es,
entonces el espíritu no encontrara obstáculos m•
superables y se hallará pronto y fuerte para las
l 1tchas de la vida. La dicha, pues, está en la per•
fección. Cuando ésta se alcanza, no hay una idea,
un sentimiento, que no se convierta en acorde armonioso y esta es tal vez la significación que tienen las arpas de oro, colocadas entre las manos
de los elegidos&gt;.-HENRI Brnou.
Esta respuesta es, acaso, el resumen más aproximado de lo que constituye la dicha: nuestras lectoras han leído, sin duda con interés, la extensa
variedad de opiniones dadas á ese respecto, y con
su lectura habrán pasado agradablemente al,l(unos
ratos; esto último es más que suficieute para satisfacer nuestros deseos.

S muy sabido que todo conjunto se
compone de grandes ó pequeños detalles, y, casi siempre, de éstos depende el feliz resultado de aquél.
Igualmente podemos decir de la vida
social, en la que nos encontramos
con una multitnd de pequeñeces, al
parecer insignificantes; pero de las
cuales depende la complacencia ó el desagrado al
tratar con las demás personas.
Hoy haremos notar á nuestras lectoras algnnas
de esas citadas pequeñeces que, en realidad, no
carecen de importancia. Una de éstas es, por
ejemplo, la costumbre, muy generalizada, de no
devvlver los libros que los amigos se prestan entre sí. De todos los objetos de uso personal é íntimo, ninguno es tan querido, y á veces necesario,
como los libros preferidos por su dueño, á quien
hacen, de continuo, grata y consoladora compañía. La imperiosa necesidad de comunicar las impresiones propias nos obliga á desear que nuestros ami.l(os conozcan las obras de literatura más
de nuestro agrado, y á esto se debe, precisamente,
la pérdida de aquéllas, pues no todas las perso•
nas juzgan necesario ni oportuno devolverlas inmediatamente después de haberlas leído, como
debía ser, sino que, en algunas ocasiones, las
prestan ellas á su vez, y los pobres libros van de
c.,sa en casa, y de unas manos á otras-no todas
muy limpias por desgracia-hasta que, completamente destruidos, vuelven, al cabo de larga au~cncia, á su dueño, quien recibe no poco disgusto
con esa transformación tan desagradable.
No pncde ser más sencilla la manera de evitar
esa co5tumbre, pues si todas las personas tuviesen en cuenta estos pequeños detalles, considerarían, como una obligación de cortesía, devolver
los libros en seguida de haberlos leído; y si, por
algún motivo, se les dificulta su lectura, entonces
no debían retardar más tiempo la devolución á su
dueño, para no incurrir en esa falta de atención.
En cuanto á prestar los libros ajenos, no hay
para qué ponderar cuán incorrecta es esta costum•
bre, pues bien puede suceder ;,.ue se extravíen de
una manera irremediable, y muchas veces éstos
tienen nn valor estimativo, pues se liga á ellos algún recuerdo particnlar y querido para su dueño.
En vista de tan grande incorrección, se nota
ya marcada dificultad en varias personas para
prestar sus libros y solamente por compromiso
ceden á ello.
No se puede censurar de egoísmo y desconfianza esta conducta, pues queda completamente justificada con las desatenciones dichas anteriormente.
Ya que de cortesía social tratamos, no es posible olvidar algunas fórmulas relegadas, según parece, al capítulo de los buenos recuerdos de otras
épocas, en las cuales la galantería y consideración, para tratará las damas, era como una ley
grata á los que la observaban y á quienes se fa.
vorecía con ella. No está muy remoto el tiempo
en el que, al viajar en los trenes y cuando todos
los sitios estaban ocupados, se consideraba deber
social en un caballero ceder el asiento á cualquiera señora, ya fuese ó no hermosa, de mucha ó de
poca edad. Mas, ahora, esta costumbre de cortesía
social ha desaparecido casi por completo, y, á pesar de toda la buena voluntad posible con que
las damas tratan de acostumbrarse á esta reforma
tan inesperada, no lo consiguen, pues, al entrar á
un tren y ver el espectáculo que presenta su interior, no se puede menosdesentiruna impresión
muy desagradable.
Las eñoras, guardando penosamente de pie el
equilibrio, tratadas frecuentemente con absoluta
brusquedad por parte de los empleados, atrope-

lladas por los pasajeros que entran y salen, en algunas ocasiones llevando niños á quienes lomolesto de la situación hace llorar, y muchas veces
estas señoras son ya de avanzada edad ó de aspecto débil y enfermizo. Mas, entre tanto, los se•
ñores, cómodamente colocados en sus asientos,
van entregados al encanto de la contemplación,
entre las nubes de humo de sus cigarros, ó á la
delicia indiscutible de una grata lectura ....
Cuán amables y galantes consideramos, ahora,
los bnenos tiempos de antaño, en los cuales el
cuadro era totalmente distinto y en el que los
usos de sociedad tenían aspecto tan diverso.
Tal vez se verifique una evolución favorable á
las damas en este sentido; así debemos esperarlo,
lectoras mías, y, entre tanto que esto llega .... sigamos de pie y tengamos paciencia.

La Escritura Derecha
-Sólo la escritura derecha debe aceptarse,-dicen los pedago(os modernos.
Y, á este respecto, se provocan discusiones, se
nombran representantes para que tomen la palabra en las Sociedades de pedagogía, se forman partidos, se citan juntas.
Los E~tados Unidos no son indiferentes á este
movimiento científico, y convocan á los profesores de nombradía para que opinen sobre el particular. La opinión de los hombres competentes es
unánime. &lt;Rehusad la escritora oblicua-dicen
todos;-no aceptéis sino la escritura dereclia&gt;.
Y tienen razón. No hay sino ver la postura forzada que se adopta para la escritura oblicua: un
solo codo apoyado; por tanto, el peso todo del
cuerpo recargado sobre un lado; el pie izquierdo
colocado más adelante que el derecho; el codo
izquierdo muy separado del cuerpo; el codo derecho casi adherido á las costillas. La columna
vertebral, tan frágil en el niño, se desvía de la
dirección vertical y propende, al cabo de algún tiempo, á doblarse visiblemente. Las vértebras sufren una torcedura, y el lado izquierdo del
tórax, apoyándose continuamente sobre la orilla
de la mesa, oprime los pulmones y engendra la
deformación del esternón. Esta posición oblicua
forza la cabeza á inclinarse hacia la izquierda,
los ojos se acercan demasiado al papel, y, cosa importantísima, l a vista se debilita grandemente. Es un hecho indudable: la escritura oblicua engendra la miopía.
Es preciso adoptar la escritura recta. Así, la
posición derecha del papel trae, naturalmente, la
posición derecha del cuerpo, de la cabeza y de la
columna vertebral. No hay, no puede haber miopía en ese caso, ni puede tampoco haber obstáculo ninguno para el desarrollo completo del
pecho.
Jorge Sand lo dijo bien claro: Papel recto, escritura recta, cuerpo recto.
Esta opinión tiende á generalizarse. Es la de
los profesores, de los comerciantes, de los industriales de todos los países civilizados.
Por todas partes se hacen propagandas á su fa.
vor. En algunos colegios de importancia está ya
completamente adoptado este sistema. Nadie se
atreve á ponerle objeciones. Lo que pasa es que
no se generaliza en todo el mundo porque el progreso siempre tuvo sus enemigos. Nadie le pone
objeciones; pero no todos quieren adoptar ese
nuevo sistema que rompe, de una manera brusca
y violenta, con la leyenda sagrada que reza: "el
cuerpo jorobado, los ojos bizcos, la cabeza con
calambres .... " La leyenda está consagrada por el
tiempo y hay que respetarla; quien la toque, será un réprobo, un anatematizado.

HOMBRES YANIMALES

•

ACE algunas semanas se entabló una en•
riosa discusión entre un célebre escritor,
colaborador del &lt;Ladies Home Journal&gt;,
poeta exquisito, y el director de una sociedad feminista.
Se hablaba de &lt;animales&gt;, aunqne el asunto parezca prosaico y ajeno á la reunión de damas y
caballeros que, en esa ocasión, se efectuaba con
motivo del arreglo de una fiesta para la próxima
navidad.
-¿Es posible?-lecía la hermosa Mrs. Brawn¿es posible, como dice nuestro poeta, que todo
ser humano tiene una cabeza de animal? .. . . .. No
puede ser; protesto contra semejante aserto.
Los unos uníanse á sus protestas, l.&gt;s otros estaban por la parte contraria. Se hizo observar que,
en todo tiempo, los artistas se han preocupado por
este pequeño problema y que Leonardo de Vinci,
David, Boilly, hallaron esta semejanza, colocando
siempre, al lado del tipo humano, el tipo animal
que le correspondía.
-¡No¡ esto no es posible-repdía, incrédula y
asombrada, la linda Mrs. Brawn,-no puede ser.
-Sí que lo es -decían unos.
-Yo tengo un vecino -exclamó el poeta-que
tiene cara de perro.
-Y yo otro dijo un escritor,-que cuantas veces hablo con él, me parece que estoy dirigiendo
la palabra á un ganso.
Una ruidosa carcajada acogió esta frase.
-Veamo,-tornó á aecir la interesante Sra.
Brawn, que en esa noche lucía un gracioso traje
amarillo pálido con franjas negras:-no digáis cosas que no podéis probar; el dueño de esta casa
que nos rresta una hospitalidad tan cariñosa, ¿de
qué tendrá la cara, de asno, de hipopótamo, de
jabalí de las Indias? .... . . decidlo, decidlo discretamente ....
-Dejemos en paz á Mr. Gard- -dijo interviniendo en la disensión Rabier, uno de nuestros más
notables pintores de animales, ilustrador de las
fábulas de La Fontaine, humorista espiritual, para quien la Naturaleza es, como para la fábula,
u na amplia comedia con cien actos diversos;·-dejemos, repito, á nuestro amable huésped Mr, Gard
quien se ocupa en estos momentos de preparar
su mejor lunch y ocupémonos de vos misma, señora, de vos misma que semejáis, en perfecto modo, un delicioso animalillo que es vuestro retrato.
T~dos los circunstantes se pusieron de pie,
atraidos por la novedad de la frase.
- ¿A qué animal me parezco?-dijo la linda
Sra. Brawn, picada en e..ctremo y haciendo esfuerzos sobrehumanos para impedir que la sangre de
1'I indignación le subiera al rostro.
-¿A qué animal? -respondió el pintor;-no os
indignéis, 1inda señora, vos toda entera sois ....
una golondrina,
Y, diciendo esto, sacó su lápiz, que él no abandonaba nunca, y trazó en uu papel la silueta de
ese gracioso volátil. Un grito unánime estalló en
la sala, La semejanza era completa. La golondrina
y la Sra. Brawn no eran sino una sola persona.
-Estoy convencida-dijo la hermosa señora, visiblemente halagada.
Y la discusión terminó en vista de esta prueba
concluyente

JHI

•

Bnen tino:
- De las constancias se desprende que usted
arrojó una piedra al señor.
-Y que le pegué, su señoría.

•
••
-El será irlandés; pero sus hijos nacieron en
Francia, y, por lo tanto, son franceses.
-Según eso, si una gata tiene hijos en el horno
de un panadero, serán bizcochos,

�EoT. F1&lt;~LIX. DE PARís.- MoDAS DAILLY.
TRAJE DE-BAILE.-En seda ligera p.e color rosa pálido, hecho en· forma de túnica. En la parte inferior de la falda,
lleva una elegante drapería abierta, sobre muselina de seda del mismo color, recogida con una rica aplicación d
bordado con moti vos orientales. Otra de estas aplicaciones
forma un corselete en el delantero, limitando el escote.
Mangas cortas, de fantasía, recogidas en
hombros, co
aplicaciones.
1

FoT. F.i:;ux, DE PARfs. -MoDAS LEWIS.
ELEGANTE SOMBRERO

ele fieltro, en color violettt.

bscuro, adornado con una banda de list6n Pompaur Y ftores de terciopelo lila,

�776

Et MUNDO tLUSTRADO

LAS MADRES
Sobre la techumbre
que cubre mi Jecho,·
tapa de sepulcro
con quien me confieso
oigo, por las noches, '
la cuna de un niño romper el silencio
Y esa melodía constante acompaña,
'
como un dulce amigo, mis largos recnerdos.
A veces la cuna
se pára un momento,
Y un triste vagido, muy triste, muy triste,
se escucha á Jo lejos
en la noche muda, más triste y más sola
que el mismo lamento;
y la santa madre
vuelve al de la cuna blando bamboleo
Y se acalla el lloro del insomne niño '
mientras el columpio le sigue mecie1;do.
Mas, apenas pára
la cuna su ritmo, que extíoguesc lento,
otra vez el vagido penoso
se clava en el alma más hondo y más trémulo¡
y otra vez la madre, con mano subh•ne,
balancea á su dulce pequeño,
y un suave efluvio, cual de adormideras,
parece que esparcen sus líricos dedos .....
Poco á poco las luengas mecidas
acortan su vuelo,
y de cortas, aun van á más breves,
y de breves, á un leve cuneo
que apenas se siente, que apenas se escucha
cual rumor inefable del cielo,
'
y la mano que mece y que mece
ya es seda que cruje, ya es giro del viento,
ya espuma que pasa,
ya es beso, ya es brisa, ya es roce, ya es sueño.
iOh, cómo las madres
saben esa escala de blandos descensos
que duermen los niños de toias las razas
con la melodía de ritmo materno,
y mueven las cunas con largas mecidas,
después les acortan su armónico vuelo
después les reducen sus lentos vaivenes
como si los ángeles las fuesen midiendo,
hasta que las truecan
sutil movimiento,
el imperceptible rumor de la brisa,
el imperceptible reírse del céfiro,
y, por fin, la música de vagos andares
que se oye en el hondo latir del silencio.
Y en cuantos instantes el niño rebulle
su cuerpo de pájaro y exhala el lamento,
iqné divina paciencia! La madre,
con i)!ual y sublime cuneo,
principia otra escala de largas mecidas,
como una cadencia de ritmos diversos
que trasmite al columpio amoroso
la magia del cielo,
y forma otra larga, menguante escalera ·
de leves mecidas que vanse extinduiendo
cual si reglas divinas y sabias
.,
'
fuesen graduando su dulce descenso
que apenas se nota, que apenas se siente
igual que un crepúsculo que va anocheci~ndo,
hasta que el acento del niño se calla
en un esponjoso dormir de su cuerpo,
y sólo se escuchan mil músicas leves
coa! si respirase la marcha del tiempo.
Alma solitaria que duermes tu niño
con el sacrificio de tu amor más tierno
sin que sobrecoja tu pecho la ira,
'
sin que se impaciente tu santo cerebro
sin que puedas dejar de ser madre
'
ni un solo momento¡
alma solitaria que noches y noches,
todas las larguísimas del lóbrego invierno,

LIBERACION
Hay algo que aun me liga á la existencia.
Yo no sé lo que aguardo¡ pero espero
Con tan honda ansiedad, con tal vehemencia
Que no sé cómo, de esperar, no muero.
'
Que algv vendrá mi corazón presiente
Para hacerme feliz ó hacerme daño.
lQué me traerá lo que aguardé impaciente?
¿La eterna paz ó un nuevo desengaño?
La noche avanza, y siento que á mi p11erta
Llama una mano poderosa y fuerte.
- ¡Entr.1, sombra esperada, ya está abierta!
toda tu cadena de :1oches sin número,
toda tu cadena de insomnios s1u término:
te escucho amorosa meciendo tu cuna,
te escucho tu niño divino meciendo:
¡oh, tú sí que sabes, al són de tu lira,
rimar grandes versos,
y tejer tu vida, tu amor, tus entrañas
al pasar y vol ver de tu péndulo!
Hilandera sublime que hilas
al són de tu cuna los hombres, los tiempos¡
musa excelsa, vestal inmutable,
iquiéu pudiera imitar tus ejemplos
y arrullar, de las penas humanas,
el lloro perpetuo,
y dormir con largas mecidas
que se escalonaran con ntmos eternos!
!Oh, poetas! ¡oh, madres sublimes!
vosotras tan sólo sabéis hacer versos¡
la cona es la lira de todas las razas¡
y el cordaje inmortal, vuestros dedos.
SALVADOR RUEDA.

España, Octubre de 1908.

~,,;

~

CASTA VOLUPTUOSIDAD
Para "El Mundo Ilustrado. "
Una alcoba de doncella,
de doncella casta y bella
que no sabe más de amor
que el que encierra una mirada,
una carta perfumada,
un retrato y una flor.
Diez y siete primaveras¡
ilusiones lisonjeras
bosquejan el porvenir¡
siempre inquieto el pensamiento.
y un espíritu sediento
de volar y de vivir.
Amanece. Luz incierta
por la mal cerrada puerta
y á través del fino tul,
llega al lecho y la despierta
dentro de su estuche azul.
Piensa que es tenaz err peño
de la luz, robarle el sueño,
y suspira al despertar.
Tiende el brazo, perezosa,
cuya piel, tersa y sedosa,
va las sedas á tocar¡
le retira con presteza,
en él hunde su cabeza
y sintiendo su calor
en aquel dulce embeleso,
se oye un beso y, tras el beso,
se escucha un "yo pecador ..... . "
GUSTAVO F. AGUIUR.

¿Quién e~es? -:Y una voz clama afligida:
- Lo que tu quieras .... El amor, la muerte ....
iAlgo que viene á libertar tu vida!
FRANCISCO VILLAESPESA,

MEDALLON
Sol-re el dormido mar de mi tristeza
como al través de la flotante bruma
'
te vi surgir en la argentada espuma'
llena de ingente gracia y gentileza. '
Se me antoja tu espléndida belleza
raro portento de belleza suma
y q1;1e ni un cisne con la blao~ pluma
dt.btera hollar su celestial pureza.
En tus mejillas hay sangre de aurora,
rayos de sol en tus divi¡:¡os ojos
y en tu boca, que incita mis antojos,
del amor la sonrisa tentadora
dulces encantos que en mi ardi~nte anhelo
pienso que irradian sobre el mundo el cielo.
RAN ULFO PENAGOS,

1PAilS ID&gt;IE S\IJIE~O
Deja que empolve tu cabeza blonda
¡Ob, mi amada maligna y hechicera!
Serás, bajo la nívea cabellera,
Una joven duquesa de la Fronda.
Inconstante y fugaz, como la onda
Te llevó tu capricho á mi rieera.
'
Ya sen tí florecer tu prima vera
_i
Sobre mi pena misteriosa y honda.
Y-pues mi cielo tu sonrisa irisa,
Haz que sus alas, en gentil sonrisa,
El ave roja de tus labios tienda ..... .
Aunque después me hieran tus desvíos
Acuñaré en tu honor los versos míos
'
Con tu busto ducal y tu leyenda.
RICARDO JAIMES FREYRE.

'

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                    <text>·~-~-~-~-~-~·~'El ,_ CENTRO -MERCANTIL •
Grandes Almacenes de Ropa y Novedades

'--

•

•
•

•

s.

Apartado 472

.....

R egistra d o como articulo

Año XV- Tomo 11

1

Robert y Compañía Sucs. · México, D. F. ·

•

Vasto Surtido de Artículos de Obsequio
PARA

1

&lt;e

seg-unda clase, en 3 de Noviembr e ele 1894.--Impreso en papel de las Fábricas de San Rafael.

México, 20 de Diciembre de 1908

l

•

Navidad y Año Nuevo
JUEGOS de Estatuas de Bronce dotados de focos para luz eléctrica .
Vitrinas Caoba, Escritorios, Jugueteros, Costureros,
Mesitas doradas y de meta], Columnas Mayólica con macetas.

•

.

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..

[L j\\UNDO ILUSTRADO

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i;uelos. 5ombrilla~, Abar,icos, Bolsas de mar,o,
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·,· · · · · ·

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.
•

'" , . ·V da ta Cintura• &amp;anal• N l!!A•

. . . . . . . . . . . . . .~.......411111111-• ..._..
I

Vista del tajo en el Kilómetro 222 del F. C. de Colima, que acaba de inaugurar
el Señor Presidente de la República.

Número 25

�790

EL MUNDO ILUSTRADO

Director, Dr. Luis Lara y Pardo.
Gerente General,

ALFONSO E. BRAVO.

OFICINAS:

0a.lle de Alta.ro ntímero 9, México, D. F. Ap,ntado
ta.l 2.570. -Teléfonos: E rlcsson. 1476.
Comva.ñfa TelefónJca, 471.

pn~-

--

PRECI OS DE SUBSCRIPCIÓN:

En la. Oludad ................... . .........
En los Est ados.......... . . .. .. .. .. . . .. .. . . . . . .
En el Extranjero. . . .. .. .. . . . . . .. .. . .. .. ..

$ 1.2-'i

l.!'iO

2.00

N'ÓMEROS SUELTOS:

En la 0avtt al. .......... . ................ $0.il-'i cs.
En los Estados.. .. . .. .. .. .. .. .. .. .. .. $0.50 cs.

El Secreto del Buen Exito
LAMA á cada paso ltl. atención en
la vida que la posición de los hombres, su fortuna, sus triunfos, no
correspondan, casi nunca, á lo que
era de esperarse de sus cualidades predominantes.
No siempre, en efecto, es más acertado
el más sabio, ni vencedor el más valiente,
ni enaltecido el más inspirado; como no es
tampoco más subyugadora la más bella, ni
más rico el más calculador, ni más afortunado el más cauto.
Y el hecho contrario no es menos notable. No es el escolar mejor instruido el que
hará más brillante car rera en la vida; á cada paso nos encontramos con financieros de
suprema habilidad que fracasan al lado de
otros muy medianos que p rosperan. Cuando, como el tirano antig·uo, buscamos las
adormideras más altas, solemos encontrar
que no son las más robustas, .V los recuerdos de nuestra vida están llenos de merecimientos sin recom pensa y ele mediocridades triunfales.
Entra la falange al combate, y al final
resu lta que no es el más temerario, ni el
más robusto, ni el más hábil quien ha asestado los golpes mejores ni tendido en tierra mayor número de adversarios, y solemos quedar maravillados del camino que
recorren y de la :i.ltura á que se elevan avecillas que no tienen las poderosas alas del
águila ó del cóndor.
Estos hechos suelen sorprendernos y hasta sublevarnos; antee1los clamamos justicia
y sentimos decepción, tanto más, cuanto
que, en general, siempre nos creemos acreedores á lo mejor, y que nos sentimos postergados por los triunfos ajenos; y si somos
un poco pensadores, llegamos á creP.r que,
en el orden social, no priva la ley de proporcionalidad entre la causa y su efecto.
Un poco de reflexión nos hará más equitativos.
Nuestro error consiste en juzg·ar del mérito de las gentes y en prever sus buenos
éxitos en razón de sus cualidades más salientes; es decir, en mutilar la personalidad
para predecir su destino. Consiste ig·ualmente en creer en la eficiencia del talento,
del valor, de la ciencia, etc., independientemente de las condiciones del medio en
que actúan y de la · atmósfera que los envuelve.
Una y otra cosa son ocasionadas á error.
Para triunfar en la vida, no basta ni puede

bastar una sola facultad , por excelsa que
sea.
La vida activa, la carrera de un hombre
en sociedad, supone el concurso 6, grado
mayor ó menor de todas y cada una de sus
facultades, desde las más humildemente físicas hasta las más altamente morales.
La lucha por la existencia, el conflicto de
los intereses, suponen más c¡ue el predominjo de una sola, la armonía de su conjunto,
Una facult~d sola, aun suponiéndola excelsa, no da jamás la plenitud ele sus frutos
en la práctica sin la coopemción eficaz de
las otras.
La fuerza vale poco sin la mañ.-1. El solo
talento sin la rnluntad surle aborta!'; .ven
ocasiones ba,sta que la -sal ud .Y el l"ig-or sean
precarios, pant c¡ue t,odo porreni r ,·enga
por tier ra.
Siendo esLo así, nach t,iene de extrafío
que suelan &lt;lescollar los hombres armoniosos en el conjunto de su ser, m:ís tiue los
desequilibrados geniales. Una ll$diocridad
coherente y congruente suele representar
una g-ran fuerza y vencer en la lucha ú las
aptitudes excelsas; pero solitarias y aisladas que no encuentran aliados en otrns aptitudes complementarias é indispensables.
Estas consideraciones explican cómo ciertas medianías superan en buen éxito á personalidades que les son superiores de muchos codos en punto á ciertas facultades
intelectuales ó morales.
Es cosa evidente, por ejemplo, e¡ ue el talento y el genio se esterilizan casi siempre
si una voluntad enérgica no Jru; secunda.
Puede un hombre tener vastísimas concepciones; pero escasa perseverancia, viéndose
por esa razón frustrados sus propósitos.
En otras ocasiones no es la falta de aptitud,
sino la sobra de pereza, lo que impide á un
hombre escalar las altas cimas.
Las mujeres más bellas suelen ceder el
puesto á Jas más atractivas ó á las más vi1·tuosas; .v en ocasiones todo un edificio ele
g randiosos pro.rectos viene por tierra, rPducido á polvo, porque faltaron al arquitecto el tacto y la prudencia,
La perspicacia y el conocimiento de los
hombres es cualidad sin la cual no hn.v carrera política ni diplomática posibles; .r
suelen los grandes capitanes ser vencidds
y humillados por no haber sido hábiles administradores.
De aquí tanta águila muerta en el huern;
ele aquí tanta gloria desvanecida en humo;
de aquí tanta ilusión disipada :r tanta esperanza fallida.
Y de aquí también tantos humildes que
serán los más poderosos, tantos pobres que
serán los más ricos, tantas medianías que
serán excelsitudes.
Y no por iniquidades de la suerte, 'no por
injusticias del destino, no por extrañas rnleidades de la fortuna, sino porque la vida
es complexa, porque el medio puede ser ó
no favorable á la eclosión ele la flor, á la
madurez del fruto, á la g·erminación de la
simiente, y porque e l hombre no puede correr con un solo pie, como no lo puede el
ciervo, ni, como tampoco lo puede el águila, volar con una sola ala.

Jr
J
.,...

~!~

Cuando no podemos lograr lo que deseamos, debemos contentarnos con lo que tenemos.

*

* que una vez; pero se
La muerte n o llega * más
hace sentir á cada momento en la vida.

*••

No darse por entendido del agravio, es una i nocente vengan za .
"* de valor por cambiar
La abnegación no cambia
de causa.

.

Crónica Científica
Seis-millon~s de seres e n una gota

OR la _cent~sima vez se ocu pan los microb1olog1stas de los inconvenientes
gravísimos que tienen los proced imien tos usados en las iglesias de varias rel igiones, tanto en las pilas de agua
bendita, como en las rejas de los confesonarios
El último grito de alarma ha sido lanzado n¡ d
menos que por un fraile italiano que, por razó:
de su estado, no puede ser motejado de irreligioso, mote muy de moda cuando de tales cosas se
trata. Fray Agostino Gemelli, médico y sacerdote
especialista en lo que se refiere á microbiología'
se ha dedicado últimamente, con el fin más reli'.
gioso en mira, al estudio y observarión del :tdua
que contienen las pilas de la iglesia d e Sa~ ta
Croce, en Turín, pilas que se lavan diariamente
con bicloruro de mercurio, y se ha encontrado
hasta ciento cincuenta mil microbios por ceutímetro cúbico en ag~a tomada de 1~ su perficie, y
nada menos que seis millones de microbios en la
misma cantidad de agua, tomada del fondo d e ta
pila.
Para ver hasta qué punto estos pequeños seres
eran ofensivos, inyectó parte de esla agua á varios animales, á los que ha visto morir, presa de
la tuberculosis, la colitis ó la difteria, enfermedades que no tenían más causa que la in vección
de agua bendita.
Indudablemente que los que van á tomar adna
á las pilas no se la inyectan; si así fuera, morirían
por docenas diariamente, pero si se la colocan
sobre la frente sudorosa, y entre nuestro pueblo
ha y personas ::¡ue se rocían casi todo el cu erpo
con el agua de las pi as de las iglesias.
Opina el citado doctor que no hasta limpiar
las pilas todos los días con bicloruro de mercurio, como se hace actualmente en Italia, sino que
sería necesario adoptar una forma de tomar agua
bendita, en ta que se evitara la intromisión de
las manos en el agua que queda en el recipiente ;
para ello propone que se use uua llave au tomática que dé agua al oprimirse por los fieles y que
se cierre enseguida, y que el agua caiga á un recipiente que se desaguara constantemente, de manera que nunca hubiera agua en él.
Figúrense nuestros lectores: si esto se ha hallado en pilas que se lavan diariamente con una solución desinfectante de biclornro de mercur io,
una de las substancias más efectivas para la muerte de los microbios, qué sucederá en las pilas de
nuestras iglesias, que si se llegan á lavar alguna vez en el año, es allá por el Sábad o de Gloria,
y eso con «zacate y jabón comunes&gt;. ¿Qué son
los seis millones de microbios que encontró el
Doctor Gemelli en las pilas de las iglesias ita lianas, comparadas con las enormes colonias de animaluchos de todas clases, microbios y parásitos,
que habrá, sin duda, en el fondo, en el medio y
aun en la superficie de las pilas de al gunas de
nuestras iglesias?
Y si los perros y los conejos que inyectó nuestro sabio y prudente sacerdote murieron de tuberculosis, de colitis y de difteria lqué séquito
de enfermedades infecciosas no hallaríamos entre las causadas por los microbios de nuestro pueblo?

La otra observación del padre Gemelli se r efiere á l as rejas de )os confesonarios.
Dice el padre que una vez que lavaban la reja
del confesonario en una iglesia de Milán, n otó
que varios animaluchos que estaban cerca d el caño donde se tiró el agua, se acercaron á beberla,
y todos ellos murieron en el acto. Le llamó esto
la atención, y tomó agua con la que habían lava·
do otra reja para examinarla con el microscopio.
En medio de infinidad de suciedad es, que molestaron al¡!o la observación, se encontró tal cantidad
de microbios y de tantas formas y tamaños, que
fué imposible darse cuenta de cuántos eran;
todos esos microbios habían pasad o, cuando menos, veinticuatro horas adheridos á la reja, siendo
aspirados por todos los que se acercaban á cumplir con las prácticas de la religión.
E l padre Gemelli, movido á compasión por s us
semejantes en vista de estos graves males, se ha
dirigido á las autoridades eclesiásticas italianas,
el Vaticano inclusive, para que se ocup en d e remediarlos; nosotros, al recoger y relatar las experiencias del sabio italiano, lo imitamos, Y veríamos con mucho gusto que se hiciera algo por
eliminar causas de infección tan peligrosas Y que
se hallan al alcance de todo el mund o católico,
que forma una mayoría de los habitan tes de México.

Una calle de Colima.
La calle principal.
.
.
Uno de los mejores puentes del Ferrocarnl de Colima.
Grupo de los Üobemadores de ,Talisoo .r Colima con
sus comitivas.
·· Foto¡,!ra/f.llS del enviado

Ya por «RamóñCiH7'aÍ», -en ci ue estuvo el
El muellP clondP sr pfpctuó el banquetR.
Otl'a \'Ísta del gTan puente'.
i'ÍllC'\'a Escu&lt;'ht «Lamacll'icl», en Colima.
especial de "El Mundo ll11sln1,1o.

.,

�703

EL MUNDO ILUSTRADO

Panorama de Manzanil/o,
F'o t . d e l representante de " El Mu ndo I lustrado"

El Ferrocarril de Colima a Manzanillo
r

LAS FIE S TAS INA UGU R ALES
Breve, tan breve que parece un ensueño, fué el
viaje · del señor Presidente de la República, durante el cual se verificó la inauguración de la
primera línea que une directamente á la capital
con la costa del Pacífico.
En setenta y dos horas de marcha triunfal, el
Primer Magistrado de la Nación inauguró e l nuevo ferrocarril, visitó una de las regiones más hermosas y más ricas de nuestro territorio, y recibió
las manifestaciones del aprecio en que se l,: tiene en todas partes.

•••
El viernes 11 de los corrientes, á las diez y media de la mañana, los acordes del Himno Nacio·
nal, el ruido del cañón y el bullicio en la estación
del ferrocarril Central, anunciaron que salía de
la capital el jefe de la Nación para d irigirse á
Manzanillo á declarar oficialmente inaugurada
una de las líneas que más eficazmente contribuí·

rán a l engran decimiento y progreso nacionales.
El v iaje de ida fué fantástico en fuerza de ser
rápido, sin más detenciones que las muy breves
que se hicieron en Guanajuato, Irapuato y Colima, para dar lugar á las entusiastas demostracio·
nes de los habitantes de estas ciudades, y el que
se agregaran al tren presidencial los carros· especiales de los gobernadores de las citadas Entidades federa t i vas; el tren corrió con toda velocidad
y sin descanso entre esta ciudad y e l puerto de
Manzanillo.
Los ocupantes del tren asistieron á un desfile
feérico d e llanos, estaciones, puentes, viaductos y
túneles que se sucedían con gran rapidez, sin dejar más impresión que la de un paisaje huyente,
alumbrado durante el día por la deslumbradora
luz del Sol, y, durante la noche, por la palidez de
la luz lunar. Las grandes obras de arte y de ingeniería, en que abunda el camino, parecían vi·
sienes de pesadi lla que pasaban a nte los atónitos
ojos de los que querían darse alguna cuenta deél.

El Señor Presidente, el Señor Ministro de Guerra y su comitiva
al salir de la estación.

C'allP &lt;lt&gt; los .\lmar&lt;•11l':--, el&lt;' ( 'olim:i.
Pala &lt;·io dl' Uol&gt;ierno til' Co!illla.
I g lesia de ~an Frnncisco ,\ l1nolo.rn11, Colima.
Urnt cnsit comercial en Colima.

.•.

Así, en medio del vértigo de la velocidad, se
pasó todo e l camino, durante el cual se percibía,
de cuando en cuando, algo como notas de himno
desgarradas · en jirones· por la misma velociclad
del _&lt;montruo de hierro», que se había encargado
de conducir a l tren presidencial hasta las lejanas
costas del Pacífico; era que se pasaba cerca de
una estación en la que los habitant es del lugar
. poblado más cercano, se habían reunido para r.endir los debidos hono,res a l hombre que dirige los
destinos di: la Nación.
Al fin se llegó á Manzanillo á la una y cuareµta minutos de la tarde del día 15 y, en seguida, se
efectuó ~l banquete oficial, ceremonia la más pro. minente de las fiestas inaugurales. El señor Presidente, vistiendo el traje de gran ceremonia -y
llevando al pecho las insignias de Gran Cruz , de
- la Legión de Honor, descendió de su carro especial y se dirigió al muelle, donde se había preparado la mesa de honor.

El Sr. Embajador Thompson, con el Sr Gobernador Landa y Escand6n,
esperando la llegada del Señor Presidente.

,Jard ín tlv ('olinw.
Casa :.\luni,·ipal d(' ;\[:u1z:t1 1illu.
Panorama del \¡]ima.
Pue11tc de Zarag·oz:1, Co!.im·i.
Fvf1¿;rufíos cld Sr. Z Sa11n:du.

El S eñor Presidente baja del tren en Bueñavista,
á su regreso de Colima.

El "Señor Presidente cruza por entre una multitnd que
le di6 la qíenvenida,

�794

EL MUNDO ILUSTRADO

En este sitio puede admirarse una hermosa á la
V?.z que curiosísima perspectiva: el tren camina
según hemos dicho, por la ribera derecha d el Rí~
Grande, entre dos cordilleras majestuosas que no
pierden su c_ontinuidad h~sta 1~ costa; parece,
pues, que la linea se ve obligada a seguir el rumb_o que la naturaleza le marca; pero no sucede así,
sino que d e pronto, y como obedeciendo á u na
caprichosa idea, cambia la dirección, penetra la
montaña en nn punto y se pierde. A la salida del
túnel se puede ad mirar una obra de ingeniería
notable: en la misma boca de salida está amarrado
un puente que sirve d e paso en una barranca y
enfrente, al t erminar el pnente, se encnentr; 1~
entrada d el siguiente túnel. Continúa después el
camino por la nueva barranca del río, cruza el
Salado y sigue la estribación derecha hasta rebasar
la superficie del valle de Colima.
Entre Tuxpan y Colima hay construidos 14
puentes, siendo entre ellos los más importantes
los de Los Yugos, San Joaquín, segundo crucero
del río Tnxpan y Quesería, con una l ongitud de
420, 454, 470 y 489 pies respectivamente; y como
obra admirable y atrevida, debemos citar el puente de Santa Rosa, lugar en que llegaron á juntarse
los trabajos emprendidos por los dos extremos de
la !~nea, terminando allí su construcción, y que
se hende en un solo y largo tramo sobre u n abismo de cerca de 300 pies de profundidad.
En el tramo de Colima á Manzanillo hay tres
túneles y cuatro pnentes, siendo notable, entre éstos, el de Armería que atraviesa por sobre el r ío
de este nombre, en una longitud de 860 pies, en
seis grandiosos tramos.
Esto, en lo que se refiere á la parte p intoresca
é instructiva del ferrocarril; por lo que hace á su

La mesa de honor en el banquete celebrado en Guadalajara.
Los brindis que se cambiaron durante el ban•
quete son de una gran significación, sobre todo el pronunciado por el comandante del «Catinac~, buque insignia de la escuadrilla de buques
franceses que hicieron honores á nuestro Presidente, y la contestación que de él dió el Primer
Magistrado.
Pocas horas después de la llegada á Manzanillo
partió de ese puerto la comitiva presidencial para regresar á la ca pital.
A las nueve de la noche llegó el tren presidencial á Colima, donde se detuvo para que el visitante asistiera á las fiestas que los habitantes de
la ciudad habían preparado en su honor; hubo
una procesión popular, que desfiló frente al señor
Presidente, aclamándole, y después de ella volvió el Primer Magistrado al tren y continuó el
viaje, para llegar, poco después delas once ~e la
mañana, á la hermosa capital del Estado de Jalisco.
En Guadalajara también asistió el señor General Díaz á las manifestaciones de aprecio que le
tenían preparadas los miembros prominentes de
la población, y á renglón seguido se continuó el
viaj e, pues el Jefe de la Nación tenía que estar
en la capital el lunes por la mañana.
Al descender de sus carros el Presidente y sus
acompañantes, quedaba terminado el importante
y trascendental viaje; el Jefe de la Nación había
declarado oficialmente que el ferrocarril que une
á Colima con Manzanillo y con la capital de la
República, estaba inaugurado, y que por lo tanto,
desde ese día es cosa del dominio público; es un
nuevo factor para el engrandecimiento de la Nación, el cual es tan grandemente ayudado con las
vías de comunicación.
Ahora demos una idea de la importancia de la
mejora inaugurada y de la región que abre á los
enormes beneficios de la civilización.
La distancia de Guadalajara á Tuxpan es de 198

i!!L MUNDO ILUSTRAD/)

795

POULE FINAL DE PISTOLA
., T T ~-- T 7 7r

rT1

•

1:1

•

..
El Señor Presidente llega á Guadalojara.
kilómetros. Entre Tu xpan y Colima median 68,
siendo la pendí-ente máxima en la línea de dos
por ciento.
La curva máxima es de seis grados.
A unos 8 kilómetros al Sur de Tuxpan se encuentra el primer túnel, y á su salida, el primer
puente sobre el Río Grande; al abandonar este
puente la línea, sigue la margen izquierda del
mismo río y vuelve á cruzarlo en el gran puente
de Tenexcamilpa, siguiendo la ribera derecha.

Desfile popular ante el palacio de gobierno de Guadalajara.

importancia, desde el punto de vista comercial,
habrá mucho que decir. La circunstancia de unir
á la costa del Pacífico con la del Atlántico pasando por el centro del país, basta para que sea llamada la vía á sostener un gran tráfico á través de
nuestra Re pública, la cual se halla situada de tal
manera en el mapa comercial del mundo, que es
puente paso, tanto entre el Oriente y el Occidente
como entre el Norte y el Sur.
Ahora, si de estas consideraciones generales pasamos á las particulares que se r elacionan con la
región del país, puesta en comunicación por la
nueva vía con el resto del mundo civilizado, encontraremos nuevas razones para augurar un gran
porvenir á la nueva vía férrea.
El Estado de Jalisco, así como su capital, son
bien conocidos por la circunstancia de haber estado ligados con nuestra ciudad d urante muchos
años; pero no pasa lo mismo con el Estado de
Colima, el que, por falta de comunicaciones directas y fáciles, ha permanecido ignorado del cen·
tro hasta ahora.
Se halla situ ado entre el Océano y los Estados
de Jalisco y Michoacán; s u extensi ón superficial
es muy reducida; es el penúltimo de los Estados
de la federación d esde ese punto de vista~pero la
fertilidad de su suelo hace de él uno de los más
hermosos y de los más importantes. En el mar le
pertenecen las islas de Revillagigedo, las cuales,
por sí solas, tienen una extensión de más de cua•
renta kilómetros cuadrados y cuyo fértil suelo es
fuente de grandes riquezas n aturales.
Según el censo d e 1900, su población es de
65,115 habitantes,· población que se considera aumentada d esde la fecha citada en un cinco por
ciento.
El Estado produce azúcar, arroz, añil, algodón,
cacao, café, coquito de aceite, frijo l, maíz, tabaco
y maderas preciosas.
La ciudad de Colima, capital del Estado, está
situada en la vertiente austral del volcán de Colima, á 53 kilómetros de la costa del Pacífico Y á
504 metros de altura sobre el nivel del mar. Su
clima es templado y nunca el termóm etro ha mar•
cado más de 37 grados d e temperatura á la so111;bra. Dista 706 kilómetros de la ciudad de Méu•
co y 264 de la de Guadalajara.

Grupo de jueces y tiradores que tomaron parle en
el campeonato.
A las diez de la 1nañana empezaron á llegar al edificio del club los eleganl.!s trenes que conducían á los in vitad os, y pronto se vió la terraza del
edificio cubierta p or los brillantes trajes de las damas y los correctos de los
caballeros, gue discnrrían por ella en espera de la hora en que debía dar
principio la fi~sta.

Cargando /as pistolas.-Sres. Arturo Bran,ff y Ange_l Esmdero, segundo y
primer premio del campeonato, respectivamente.
Llegada de los invitados.
El domingo 13 d e los corrientes se efectuó, en terrenos del «Club Automovilista&gt;, en Chapulte pec, la «ponle» final de pistola de combate entre los tira•
dores d e la ciudad de México.
-~~
,
La fiesta fué organizada y dirigida por el señor Mérignac, director de Il!-..,
escuela magistral de esgrima, á quien hay que felicitar por el brillante éxito
obtenido,

A las diez y media, colocados en sus puestos los jueces, que eran los señores Mérignac y Somellera, empezaron los combates entre los once tiradores
que llegaron á esta prneba final. La frecuencia de los puntos y lo r eñido de
los combates, son buena prueba de la habilidad de los concurrentes, que mostraron mucha destreza y gran vista en el manejo de la pistola.
En cada combate se excluía á uno de los tiradores, y de exclusión en exclusión se llegó á designar á 103 dos mejores tiradores entre los concurrentes; éstos fueron: el Sr. D. Angel Escudero, en primer lugar, y el Sr. D. Arturo Braniff, en segundo.
A los citados caballeros se otorgaron los premios del campeonato, consistent es: el primero, en un parte de pistola de combate y el segundo en una
h ermosa pistola sistema Cólts.
Terminada la «poule» y otorgados los premios á los vencedores, el profesor Mérignac invitó á los presentes á que pasaran al salón comedor del club,
donde se sirvió un exquisito «lun ch-champagne».
Dos horas d espués de principiada la fiesta se retiraron los invitados del
edifiéio dei ~lub en los mismos lujosos trenes que á él los habían traído, llevando un recuerdo muy grato de una de las más brillantes fiestas deportivas
que se han efectuado entre nosotros.
Acomp¡\ñan á estas líneas, vistas fotográficas de los principales incidente1
de la elegante reunión de de¡.orte.

00

•

�'796

EL MUNDO ILUSTRADO

TU, MUNno n,USTRA no

707

GRUTA EN QUE NACIÓ CRISTO, SEGÚN LA LEYENDA.

La Virgen de los Angéles
~

ANTE los ocho días que María pasó
n el establo de Belén, no tuvo que
~~ preocuparse por nada. Los pastores le
~ llevaban queso, fruta, pan y leña para
encender lumbre. Sus mujeres y sus hijas prodigaban toda clase de cuidados á la madre y al niño. Además, los tres reyes Magos dejaron un montón de tapices, telas preciosas, joyas y vasos de
oro.
Al cabo de una semana, cuando ya pudo andar,
decidió volver ásu casa de Nazareth. Algunos pastores deseaban acompañarla; pero ella les dijo:
- No quiero que por nosotros dejen ustedes
sus campos y rebaños. Mi hijo nos conducirá.
-Pero, dijo José, ¿ vamos á dejar aquí los presentes de los Magos?
-Sí, replicó María.
Y distribuyó á los_pastores los presentes de l os
Magos.
-¿No podríamos llevarnos aunque fuera una
parte pequeña? repuso José.
-¿Para qué la necesitamos? respondió María.
Poseemos un tesoro más valioso.

*••
Hacía mucho sol en el camino. María llevaba al
niño en brazos; José cargaba una cesta con ropa y
algunas modestas provisiones. A mediodía se detuvieron á sestear, muy fatigados, á la sombra de
un bosque.
En el moruento, de detrás de los árboles, salieron varios angelitos, colorados y mofletudos, con
dos alitas en la espalda, que les servían para revolotear ó para hacer sus pasos fáciles y ligeros.
Eran listos y más vigorosos de lo que podría suponerse, á juzgar por su poca edad y su cuerpecito.
Ofrecieron á los viajeros u n cántaro de agua fría
y una buena provisión de frutas, que habían cor·
tado quién sabe de dónde.

Cuando la santa familia emprendió de nuevo el
camino, la siguieron los ángeles. A José le ayudaron con la cesta; pero María no quiso confiarles
el niño.
Llegada la noche, los ángeles arreglaron lechos
de musgo, bajo un gran sicomoro, y velaron toda
la noche el sueño de Jesús.

***
María llegó á su casa de Nazareth situada en una
callejuela populosa; casa blanca, plana de techo,
con una terracita cubierta, donde José tenía instalado su taller.
1;,os ánge~es no los habían abandonado y se·
guian prestandoles toda clase de servicios. Cuando el niño lloraba, uno lo mecía suavemente· otros
tañían sus arpas ó, en caso necesario, le mudaban
pañales en un santiamén. Muy temprano aseaban
la casa, Y después de las comidas se llevaban
prontamente los platos y las escudillas para lavarlos en la fuente cercana. Cuando la virgen iba
al lavadero, tomaban la ropa, se la repartían, gol~eaban alegrem~nte las telas mojadas, las ponían
a secar en las piedras y luego las volvían á casa.
Cuando María, hilando en s u rueca, se quedaba
dormida por el mucho calor, sin d espertarla conel uían la tarea.
También con José tenían muchas atenciones. Le
alistaban su herramienta y le ayudaban á guardarla ~espués del trabajo, y barrían las virutas y
el serrm para que el taller estuviera siempre limpio.

** *
Así tan atendida por los ángeles, y no teniendo
nada que hacer, María se fastidiaba y oraba más
y más siempre, reflexionando acerca de esta situación. Una mañana, al levantarse, vió á los ángeles
ocupados en asear la casa, les quitó la escoba y los
despidió, aparentando enojo. Volvieron después
de la comida y trataron de levantar la mesa; pero
l e dió un capirotazo á uno de ellos, y todos se
pusieron en fuga. Volvieron poco después. Cuando la virgen hacía sus preparativos para hilar, un
ánget trató de apoderarse de su huso; ella lo per-

siguió, amenazándole hasta el taller d e José. Al
cabo de una hora, mientras cosía, sentada cerca
del niño, notó que dos ángeles se habían deslizado bajo la cuna y la movían disimuladamente.
Ella se levantó, los echó fuera y cerró tan prontamente la puerta, que uno de los ángeles quedó
prendido de un ala y lanzó un grito. María le
soltó y le dijo: bien merecido lo tienes por andarte metiendo en lo que no debes. Avisa á tus
compañeros y no vuelvan por todo esto.

•*•
-Vamos, dijo José, ¿porqué echas fuera á todas estas buenas gentecillas? Me parece que nos
prestan importantes servicios.
- Precisamente por eso, respondió María.
-No te entiendo, replicó José. Desde el momen·
to que tu hijo es el Mesías, es muy natural que
los ángeles le sirvan y q ne la madre se aproveche
de la ocasión.
-¡Oh! dijo María, vaya una observación falta
de tino ¿No sabes que el Mesías viene al
mundo para s ufrir con los hombres, y, por consiguiente, para soportar todos los males que es na•
tural que experimenten los niños? Verdad es que
yo debo suavizar, en cuanto esté en mi mano, es•
tas molestias, supuesto que soy su madre; pero no
sé á cuenta de qué vienen otros á encargarse de
mis asuntos. ¿Acaso las otras madres no cuidan
con sus propias manos á sus chiquitines? ¿No sería cobardía de mi parte renunciará mis labores
maternales? Por lo pronto, te puedo asegurar que
á mi hijo le gusta más ser cuidado por mí que
por esos monigotes con alas; y sé que me asocio
más á su voluntad redentora, aceptando las penas
como las otras mujeres y soportando toda la con·
dición humana. Sí, quiero ser yo sola la que en·
vuelva en sus pañales á mi hijo, yo sola la que le
adormezca y arrulle, y yo sola la que me entienda con la casa y la que hile en la rueca y la que
vaya al lavadero .. .... Y como todos estos traba·
jos insignificantes me causan verdadero placer,
no hay en ello mérito de mi parte; pero sería cul:
pable si tolerara que los ángeles usurparan J1ll
puesto ... . . ,¿Comprendes ahora?

-Me parece que sí, hija mia ... ... Mas entonces
¿ va á ser preciso que yo renuncie también á los ligeros servicios que los ángeles me prestan de vez
en cuando?
-Indudablemente, amigo mío.
- - Y o había entendido, sin embargo, q ne el ser
marido de la madre del Mesías daba algunos derechos. Pero debes de tener razón, porque eres
más inteligente y sabia que yo, á pesar de que
tengas quince años apenas, y de que haya yo pasado de los sesenta.

METROPOLITANAS

*•*

no es el aleteo de misterio
evocador, que invade 1os pueblos durante la semana que
precede á Navidad, el que flota en estas noches invernales
de México.
Pretenderéis en vano oír el ulular del viento al
colarse por las retorcidas callejuelas, como si trajese en pos jirones de vagas historias de melancolía; el gemido de los v iejos postigos, cuyas maderas se estremecen al soplo helado, dejando
caer la polilla amontonada en su~ rendijas por el
paso de los siglos¡ la narración monótona de lamaritornes, que en la cocina llena de tibieza, al amor
de la lumbre que en el fogón se extingue entre
cenizas, di vierte á los niños con cuentos de santos, de l adrones y de alma~ en pena, si bien menos donosos que los de ese caballero de las edades
heroicas que se llama don Ramón del Valle Inclán, no menos su~estivos, no menos saturados de
color y de rústica ingenuidad, de ingenuidad grata
á la mente, como al paladar lo es el jarro de es;
pnmosa leche bebido á la luz del amanecer ..... .
No sabréis de nada de estas cosas que, á los que
de nuestro rincón provinciano vinimos años ha,
se nos aparecen ahora como fragmentos de remotas fantasías que ignoramos si en realidad hemos
vivido, ó sólo aprendimos en libros antaño saboreados, en libros de aquí ó de allende el mar,
porque la poesía tiene el don de universalizarse,
de penetrar en nuestro modo de ser íntimo, en
nuestras pequeñeces, en nuestros sueños, á tal
punto que, cuando queremos apartarla, imposible
es nuestro deseo.
Pero si no existe ese patriarcal encanto que
mueve á la contemplación y á la inercia, otros
hay, en cambio, cuyo goce siempre será de1 eilable.
No suspira el viento en sórdidas encrucijadas;
no cuenta historias la fámula; no cantan su acostumbrada canción de invierno los postigos; pero rei nan la luz y el movimiento, la confagiosa alegría y
el ansia de regocijo. Bailan las ilusiones y las espe•1:a~1zas su anhelada zarabanda; y todos, los pequeños
y los grandes: el rico, que durante un año enredóse
en oombiru;.lciones de negocios; el hortera, que permam:s:.iP p~errado tras del mostrador; el emplea-

Ahora bien, como á la siguiente noche el niflo
Jesús lloraba sin poder dormirse, se oyó de prortto en la calle una melodía ligera y de extremada
dulzura.
Abrió María la puerta y vió á la luz de la luna,
e n fila contra las paredes de la casa, muchos ángeles que tocaban con arpas diminutas.
- ¿Otra vez? les dijo ella. Y si á mi h ijo no le
da la gana de dormir? Y si se le antoja seguir
aguantando sus dolores en l as encías? .... Sobre
todo ¿no estoy aquí yo que soy su madre? ..... .
Os largáis ó me enfado.
A la mañana siguiente no aparecieron por todo aquello; pero al otro día, María les vió en el
patio agrupados debajo de la higuera, tímidos,
avergonzados y llorando en silencio.
-Angelitos míos, díjoles ella, puedo pareceros
demasiado severa, porque estáis muy chiquillos
para comprenderme. Mas oíd: la vieja Séfora, que
vive enfrente, está paralítica. Un poco más lejos
está la buena Raquel, que tiene doce hijos y que
pasa -la pena negra para criarlos. Y en Nazareth
podréis encontrar á muchas otras mujeres pobres.
Y bien, á ellas debéis ayudarles á arreglar la d,sa, á lavar la ropa y á cuidará los niños . ..... Si
queréis dar gusto al mío, ese es el modo de conseguirlo.
Y viendo que arrugaban las naricillas, dando
señales de tristeza, añadió:
- Cuando esté más grandecito, pueda ser que os
dé permiso de jugar con él. ..... Pero, por ahora,
haced lo que os mando.

** *

Y ese año, todas las mujeres pobres y enfermas que había en Nazareth fueron ayudadas, y
todos los niños mecidos por servidores in visibles
(porque solamente José y María veían á los angelitos); y los bebés no lloraron más, excepción hecha del niño Jesus, que quería sufrir por ellos.
J ULIO L E.IIIA!TRE.

(De En marge des vieux livres, seg1mda serie.}

•

es la sombra densa, impalpable,
N Osúbitamente
transparentada por
el refiejo blanco de la luna;

dillo, que soñó con aventuras inclinado sobre el
pupitre; y la gentil obrerita, y la damisela, sienten
ese no sé qué, mezcla de júbilo y galantes ambiciones, que es patrimonio de los espíritus en esta
semana invernal, dorado prólogo de Nochebuena.
iLas posadas!
¿ Conocéis, acaso, todas las promesas, todas las
sonrisas, todos los amables proyectos que este
nombre guarda?
Yo de mí sé deciros que, entre las fiestas que
para regalo y solaz de futuras generaciones crearon nuestros abuelos, ninguna hay que tenga, como
ésta, tan origip.al embeleso, y pinte el alma mexicana con tan delicados matices, y despierte en
nuestro interior tal mundo de sensaciones. Y como yo creo que piensan muchos, porque á mi
lado cuando paso, y en los hogares, y en los trenes, y en los paseos, oigo la palabra tentadora, la
deliciosa palabra que .brota de los labios rojos de
las jóvenes, de la desdentada boca de los ancianos, y hasta-lqué más?- de las fauces de terribles
matronas que con ejércitos de niñas casaderas
discurren, revolviendo en torno las inquisitoriales miradas.
Sonríen los seres y las cosas. Ved, si no, el mudo regocijo de las calles: en la del Coliseo-yo seguiré llamándola así, pese á los señores de la co·
misión de nomenclatura, porque para mí esos
viejos nombres tienen el encanto de la tradición
y del recuerdo, superiores á todos los encantos;en la del Coliseo, digo, los mercaderes sacaron á
relucir en vitrinas y en escaparates cuantos cachivaches se creáron para recreo de los ojos en
las clásicas posadas. Ya son los juguetes de porcelana, de cuya blancura se destican los colores
pálidos y que representan cabezas de niños que
alborotan, ó de gatos pensativos; diminutos chapines que se dijera prontos á calzar el lindo pie de
Cenicienta; gorros fantásticos, casas en miniatura,
6 el animal más burdo, pero más sabroso de la
creación-que diría el olímpico don Juan Valera,
el cual sabía descender á minucias gastronómicas:
-el cerdo, rosado, gordo, extático sobre los cuar•
tos traseros, en actitud tranquila . ..... Y los mil
curiosos adornos de papel, que se inventaron para
engalanar salas, corredores y altarillos durante la
fiesta: cadenas multicolores, de fina ó tosca factura; raras floraciones en las que se mezclan los más
· disparatados tintes; faroles venecianos ó nipones.. . ... . . ¡Y cajas para dulces, y bomboneras, y
otros frívolos é innumerables objetos que, guardando recóndita s imetría, lucen á la claridad centelleante de los globos eléctricos, qu~ ligeramente
velan el musgo y la falsa escarcha que recuerda la
Navidad, cayendo en arambeles sobre las pantallas!. .....
Rebosan gente las aceras. Son las mamás, que
llevando de la mano á sus retoños, se proveen

�para la noche¡ son los eternos vagabundos, que
miran simplemente y con mirar se sienten satisfechós¡ son los provincianos, que quizá extrañen
esta fiebre de cosas fútiles, este bullicio característico de la metrópoli¡ es, en fin, la multitud sin
nombre, variada y homogénea dentro de su hete
rogeneidad, que se echa de puertas afuera, ávida
de derramar la calderilla ganada quién sabe á
costa de cuántas p rivaciones, y que se embriaga.
y que palpita, y que es feliz en este breve mo, mento crepuscular de invierno, cuando en la atmósfera flotan destellos de sol.
Pero no es sólo aquí, en el centro del México
colonial, donde se observa tal zambra.
Id á la Alameda. Ahí está lo verdaderamente
típico, lo pintoresco, lo que halaga al costumbrista. A la sombra de los árboles centenarios, de
los árboles santos que han albergado tan tas generaciones de pájaros y vigorizado, con su frescura,
á tantas generaciones de niños, se yerguen las barracas, todavía fuertes, todavía sólida~ á pes ar
del embate de tantos prohibitivos decretos gubernamentales. Bajo sus recias tablas cubiertas d e
mantas, en el recinto alumbrado por primitivos
mecheros de petróleo, hállanse los puestos de golosinas, degolosinas baratas que todos compra1;1:
higos, ciruelas de España, rugosos pasas .... Las p1 ·
ñatas, pend ientes del improvisad? techo, atraen
por su riqueza de color. Y en ca1as, y en montones sobre el mostrador, vense los confites que presto
llenarán la amplia panza de aquéllas, y que habrán
de esparcirse por el patio, no bien d palo afort unado haga trizas la tosca olla vestida de gala, con
beneplácito de los niños.
Entre las barracas, junto á la acera, estará el
vendedor de cacahuates· voceando su mercancía
con agudos gritos. Rasga l os tímpanos el estallf ·
do de la chirimía¡ en la penumbra, cada vez mas
opaca, hienden el aire l os cohetes, y lucen_ con
varias coloraciones las luces de Bengala que sinrnlan estrellas, y cabelleras blondas que caen, y
círculos rojizos que giran con girar mareante ....
R eina l a confu si ón. Al escándalo de los veud.,.
dores únense los ruidosos requerimientos de bara·
tura lanzados por los clientes¡ las risas¡ las aho·
gadas exclamaciones de los que se asfixian, com primidos por l a muchedumbre. Vuelven las obreras de sus talleres¡ la «gata sisa&gt;¡ proles enteras,
numerosas proles de toda condición, van peregri ·
nan do por l a feria, á la sombra del arbolado, en
la noche que hace descender, sobre los prados
cercanos, la seducción del silencio que tanto contrasta con el barullo próximo.
Mas llega la hora ansiada. En los relojes públicos suenan las nueve con vibración argentina
que repercute.
Se han despejado las aceras¡ aminoró, como por
ensalmo, el griterío. Las llamas rojizas de l~s
mecheros parp.1dean¡ las barracas yacen casi soh·
!arias.
¿Dónde está la multitud-preguntará algún ignorante turista ¡-en dónde la modistilla que reía
con pícaros andares, y la «gata&gt; y los graciosos
rebaños conducidos por los papás?
Y yo le llevaré de la mano-si tal merced me
demanda,-al rincón de alguno de estos caserones
nuestros, verdaderos mundos en pequeño, en el
cual se desarrolla, con típico esplendor, el dorado pról ogo de Navidad.
•
Es en una vivienda, en la modesta salita engalanada con cadenas de papel y faroles multicolo·
res. Del altar, niños sonrientes cogiero11 en brazos á la Sagrada Familia: al carpintero q ne va e n
compañía de María, ya madre del divino infante,
en busca de posada, hu yendo de b. persecución
od iosa. E l cortejo de peregrinos aguarda, con
las dirr.inutas velas encendidas¡ y no bien los
santos atraviesan el umbral, se pone en marcha,
á través del obscuro patio, entonando mozos y
doncellas, viejos y viejas, la monótona letanía cu·
yo ritmo conduce, allá dentro, el piano de alquiler, de amarillento teclado, sobre el que da sendos manazos el músico de la casa, que en ningún
holgorio falta.
A llá van Lucha, Tacha y Pancha, señoritas de
la vecindad que, con ser los nombres cariñosos
que les aplican tan feos, son por extremo bonitas, coqueteando con sus novios ó pretendientes¡
allá va la vieja beata-que en parte alguna deja ,
réis de encontrar,-recomendando compostura en
el rezo:- «¡Orden, niños! ¿Qué es eso de chotear
á los santos, cerno si fueran nuestros iguales?&gt;allá va la portera, rezongando como Dios le da á
entender el &lt;Ora p ro nobis»¡ y don Jesusito, y
don Ricardito, y don Juliancito, pobres sexagenarios que no pudiendo ya meterse en requiebros,
en razón de lo carcomido de sus humanidades,
confórmanse con reir suave y bonachonamente
Y ya están de nuevo en la sala. Los santos pe·
regrinos, en fuerza de tanto rogar, encontraron
posada. Los chicuelos retozan en el patio, mo·
mentos después, engullendo los restos de la pi·
ñata. Ha llegado la fies ta á su apogeo¡ repárten·
se los juguetes¡ menudean las copas de jerez y
los pasteles se desmenuzan en la púrpura de los
labios. El &lt;virtuoso» de largas melenas siéntase
al piano-luego d e no pocas almibaradas instancias, en las que van en vueltas adulaci ones á s u
enorme talento de artista, -y ataca las notas d el
primer vals.
Tacha, Lucha y Pancha bailan. Sus galanes
son mozalbetes relamidos, que poco antes aplan,·

'199

EL MUNDO ILUSTRADO

798

EL lllUNDO ILUSTRADO

charon, ellos mismos, los trajes negros que osten•
tau. Don Ricardito, don Jnliancito y don Jesusito añoran en un rincón las posadas que v ieron en s us verdes ju ventudes. Y las señoras mayores, Placidita, Apolonita y Ru fi nita, ven con
s ingular cont ento la ale¡(ría de sus hijas, y hasta
admiran la habilidad felina con ,¡ne saben pes·
car - qu izá para un fut uro matrimonio-á estos
jóvenes vestidos de negro que son los besu.~o5
rn á~ r e beldes y enemigos del santo estado q uepasean por el turbulen to mar de la met rópol i.
Y ahí les ten éis más tarde, s ud oro sos, conmoví ·
d os por la danza. Se o yen cud1icheos. De pronto, una voz esta lla:
- Panchita, hi ja, anda, canta á los señores al
gnna cosa.
Panchita sabe qu e ha d e cantar¡ pero se hace la
to nta:
-iAy, mamá, s i n © me ac uerdo !

La concurrencia interviene, alarmada:
-Vamos. Panchi ta, háganos el favor.
- ¡P or Dios, Panchita!

La matrona vuelve á la carga:
-Niña, no te hagas t'del rogar».
-Pero, mamá, si tú sabes que soy atroz, atroz ....
En fin, si los señores me perdonan . ..
Y ~anc!1ita, sin mayores preámbulos, se d irige
al piano, y entona el &lt;Vorrei Morir-romanza
muy nueva,-obsequiando con una mirada sentimental á uno de los jóvenes vestidos de negro.

· ·L~~- ~¡~;~ ·s~-~-· · T~;.~~- eÍ. b;i¡;_" M~·z;s· ~- ~~~;s
r evolotean p or la salita estrecha. Ampos de luna bañan de claridad el patio. Mirándoles, quizá una sombra de melancolía pase por sus feme·
nil es o jos, al pensar que el fin de las posadas se
acerca.
Rie tú, morenitil de las negras pupilas¡ charla,
cncantildor:1 blonda de las seducciones suaves·
coquetea, linda muñeca que :i todos atraes cod
tus hechizo~. ¡Amad todas! Pronto llegará la
~ochebuena, la ,que pone término á las alegrías,
a los amo res y a las nsas. ¿Y entonces, , .... '(
C A RLOS GoNZÁL EZ PEÑA .

DE POCOS AÑOS A ESTA PARTE
SE HA TRANSFORMADO UN BARRIO DE LA CAPITAL
Los Buenos Ejemplos que Deben Imitarse
El :\Jéxico de callejuelas sombrías .r nol'hcs sin luz; el n•tusto :\léxico fJ ue. :í semejanza drl hfro\' mitolóp:ico, rsturn dormido si~fos .r m:1s si~tlos espernndo que lo
despertara la rnz potentr dr la ei,·iliznción:
C'I ~réxico, Pn fin. qur S&lt;&gt;lo a1.ruarclaba rl
·'le1·ánlat&lt;' .randa.. el&lt;' las arl rs. cl&lt;'I comcreio .r clr la industria, ha despr rtado .rn dt&gt;
su larguísimo sopor y hoy surg·r llr no dr
encantos y poblado dr bellezas.
/-li la historia de la \'apitnl dr In Heptíblica es mu.r intt&gt; resantr por todo lo que
lit&gt;ne ele inst ruc::tirn .,· amena: si los riejos
[)\' rg-aminos nos eurntan. en ar('aica gTamática y antieuada orto~Tnffo, la rida de &lt;'Sta
('iudad, que fué asiento de la ambición nohlr y d\'l rspírilu ,\!'ll&lt;'ITe1·0. ho.r. &lt;'11 cambio,
los periódit'os morlcrnos-,·irirntes páió nas d&lt;' la historia ern tPmponfoea- nos hablan de suel'sos q ne todos preseneiamos .,·
dr lwchos qur para todos tienen interés.
En el'ec::to. i:í quifo no intP resa sahercó1110 prosperamos, l'0ll eu::í (ps rl&lt;'mentos
\'Ontamos para nurstro eng-mnde&lt;·imirnto
fut,uro • .r qniénl'S son los hombres ó las
empn'sas que hasla 110~· día han coad.rn rndo más (' licnzmente en nuestro desarrollo !
Es inn wstionahle qnr esta pregunta ha
sur~·ido alg·urnt ,·rz en r l espíritu ele los
lwmhr&lt;'S ('llltos. Y ('omo pudiern suceder
que muehos no In hayan respondido satisfaetoriamcntc. t 1·ataremos df' hae1•rlo c,111
&lt;•I mrt.rnr acierto posible.
La mod('l'lla r ida clr :\IÍ&gt;xico. l'omo la dr
todas las nacio1ws de la tierra, desc.:ans:l sobre la triple basr Jp la paz, l'I l'omcrcio
.r la industria. ( 'untamos con \'sos t&gt;lcmentos ,r. gracias á l' llos. rshunos riendo á diario el res urg·imicnto pasmoso de nuestras
riquezas. ~i limitamos nuestras obserraciones á la ciudad de ;\lt~xico. 1·rrrmos también que la part1• matl' 1·ial dr In mPtrópoli
f'stá cambiando incesantemente gracias á la
ac·ción l'otnbinacl1t Llr las autoridades y Je
]os particulares.

Tendríamos innumerables casos que citar : pero se nos ocurre por ahora referi rnos á uno ele 1, ,s l,a1Tios más ropulosos,
conocidos r importantrs: el de Perah-i llo
donde a prnas hac&lt;' cuatro años había anti~
hig·ienieas barracas .r calles polrnsas. Tal
estarlo huhirra persistido por más tiempo,
á no srr por r,I estímulo que entre los propietarios d" fincas de ese rumbo se despertó l'llnndo lodos rieron que la cen·ecería
«CuauhtemcH'&gt; adquiría un hermoso edifil'io. iluminaba S ll fachada, construía embanq 11ctados .r mrjorn ha considernblemente las
eondicionrs materiales del barrio. De enton('\'S ad sP ha rmbelleeido el nimbo; .v los
propi&lt;'tario~. a~n1ijoneados por el estímulo
ele In gTan c·r1Trc.:rrí11, no cesan de hacer
mrjoras.
También sueedi1í un caso igual en calles
eéntriras. las ele Plateros, donde la cer rnerría &lt;Cuauhtemoc» fué la primera en instalar un letrr ro luminoso al frente del eleg·ante dcs parho qur allí posee. Apenas ,·isto
PSr letrern no,·edoso .r a1-tístico, las demás
c.:asas comerciales rlc P lateros lo imitaron; .'ahora sucede que csa gran artrria de la
c.iudad está ilumi11acla rspléndiclamente desde las primeras horas de la noche.

Coron ~l Manuel A/arcón, Gobernador de Mondos, muerto en C,uernavaca el
martes 14 del actual á las cinco de la mañana.

Sr. Rafael Mondragóny Sra. Aurora González de Mondragón ; contrajeron
matrimonio en_Dolores Hidalgo el u fo 3 del actua l.

&amp;
.,,,.
Durante los últimos siete días se han efectuado
acontecimientos de la índ ole más di versa en nuestro país.
Al lado de notas gratas, como el matrimonio de
los señores Mondragón, tenemos que dar cuenta
de nno de los hechos más luctuosos, como es la
m uerte del señor Coronel D. ManuelAlarcón, que
fué gobernador d el Estado de Mo,relos. Junto _á la
mención de los nombres de J ose Manuel Pu1g y
Carlos del Toro laur eados en el concurso abierto
por la Escuela Normal de Profesores de esta ciudad, tenemos que ocuparnos de algo que, si bien
es cierto aue no es una nota dolorosa, todo lo
contrario, i.v encaja con la ínaole de l a que acabamos de mencionar· se t rata del banquete con el
que la Asociación d¡l Colegio Militar. h_a querido
sancionar su reconocimiento de los mentos y servicios del señor Noris, como el último de los su•
pervivientes de la l(loriosa epopeya que se desarrnlló en el Colegio ante el avance de las tropas
n0,·tean1cricnnac:,

En esta plana d amos algunas foto1rafías que
ilustran esos acoutcc1 m ie nto&lt;.

Sr. Carlos Toro, que obluvo segundo premio.

~,{.
o;¡,.

Sr. Jnsé Manuel Puig, que obtuvo primer premio

La ce1Tecería «Cuauhtemoc&gt; ha dado,
JHH's. rjemplos muy dig·nos de imitarse .'"
ha eontri buido poderosamente al embellecimiento de In ciuclacl, estimulando con sus
acciones.
Así qrnxla explicado cómo el elemento
industrial, representado en este caso por la
:.rr:111 fáhrirn de ~fonterre,,·, es uno de los
elenw11tos sobre r¡ue dl'scansa el progreso
actual (le la lfopú blica.
O,ial:í qur esta. ecn·ccería sig·n. instalanrlo
IPtrrros luminoso~ Pn rnrias callrs de Méx i&lt;"o, [l"Cs, adrmás de e¡ ur &lt;'SH mejora es
decora ti rn rn alto grado, proporciona iítile:, r entajas al 1·ecinuariu.

S r. D. Teófilo N oris.

Banquete dado p or la Asociación del Colegio Militar en _honor de D. Teófilo Noris.

�800

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO IT,USTRADO

Actualidades Extranjeras
El suceso deportivo más interesante, en las tÍI·
timas semanas, ha sido la carrera de automóviles
en Sa vannah, en la cual se disputaron el gran
premio en los últimos dh.s de Noviembre próximo pasado.
Como de costumbre, hubo accidentes: el más
sc:rio fué el que ocurrió al mecánico De Rosa y
al &lt;chaufTeur» Johaz, en el cual el primero resultó
muerto. El hecho va siendo tri vial en esa clase
de pruebas de temeridad deportiva. En este caso
se marcó el suceso por los funerales hechos al
mecánico, que se efectuaron en la Catedral de
San Juau el día último de Noviembre. Asistieron
millares de persona~ y se organizó una gran procesión hasta el cementerio.

Al ltetrato de Vrliísqnez Pintado por él Mismo
¿Dónde estás? ¿Dó nde estás? T., busco á tientas
y hacia el misterio sordo tiendo en vano
el eco de mis voces soñolientas
y 11 angustia aterida de mis manos.

1Ro111a, G aferít1 del Capitolio ).

Con el mostac ho erguido y con su pera,
con el cabello largo y la )lolilla,
y la mirada donde el genio brilla,
él nos dejó su imagen verdadera.

Alma: por inquirir tu indicio ó rastro
con la tt1ía á· la noche adusta abierta,
te meñdigué.gimiendo de astro en astro,
como.el &lt;;:iego que va de puerta en puerta.

..

Gloria del arle y de la tierra ibera,
todos aquellos seres de Castilla
-cortesanos y gentes de traíllala vida hoy tienen que el pincel les diera.

,;

, ,,

,·•i/r,, ,/o &lt;Í J., ( 't1 ledrol:

r ct. Thon1pso n

El grun globo de A. E. Gaudron.
Las fotografías que publicarr.os y que nos fueron remitidas directamente d el sitio de los s ncesos, fueron tomadas durante los funerales.

* **
El 18 de Noviembre último se efectuó una de
las más interesantes tentativas hechas últimamente en la conquista del aire. El globo más grande.
construído hasta ahora en el mu ndo, partió de
Londres con la esperanza de llegar á Siberia y
romper el &lt;récord&gt; del mundo en cuantoá distancia atravesada por este medio. Esta última parte
no se llegó á realizar, porque e l globo tuvo que
tocar tierra en Mateki Derevn i, Rusia, á medio-

Canastilla c:m los inslrumenlo.s científicos.
día del sábado 21 de Noviembre, después de tres
días una hora de haber permanecido en el espacio¡ de manera que queda en pie e 1«récord» hecto
por el Conde De la Vaulx.

Las dimensiones del
globo fueron: diámetro,
59 pies; circunferencia,
285 pies;superficie, 33,333
pies; capacidad, 107,963
pies cúbicos; fuerza ascensional, dos toneladas.
El costo de la tela fué
de cerca de seseo ta
mil pesos en nuestramoneda . Los aeronautas fueron A. E. Gaudron, Capitán de la expedición;
el Capitán Maitland y C.
C. Turner, representante
del periódico i n g 1 é s
«Loudon Daily Graphic».
Llevaron consigo multitud de instrumentos,
que se ven en las fotografías adjuntas; entre
ellos, uno que hacía sonar una campana desd e
el momento en que el
globo se encontraba á
menos de 500 pies de la
tierra. E ste aparato, que
es de la mayor importancia, servía para advertir
la proximidad de las
montañas cuando e l tiempo estuviera brumoso é
impidiera explorar la trayectoria recorrida por el
globo. Otro instrumento
mu y delicado, pero mu y
i nteresaote, es el estadoscopio. que indica la dirección del movimiento
exacto del globo. Tan importante es e l nuevo aparato, que se ve en una de
las fotografías y que cons iste en un cilindro de
zinc hueco, que sirve como lastrador automático
c uando el ¡(lobo va por
encima del mar. En este

1

especia l para

11

EI M undo Il ustrado,"

•

P ero de todos ellos la presencia
no vale tanto, no, cual la existencia
que tú te diste con tus propias manos!' .-

.

. '

L os rasgos y ademanes todavía
vemos de aquellos príncipes que un día
su grandeza midieran los enanos.
l~ris r ·., / .-: d·· /,, :·.-' ·ri ·• 111

::.. ..,
"-:., t..-.
~ i~'

Diciembre

&lt;..') .

G UI LLERM O

POSADA.

UN SUEÑO
( De Gabriel D 'Ann1111zio).

D E T RANSITO
¡Oh trinnfador que surges de la bruma
Q ue de tu sol mitiga los rigores!
En e l prado, ante ti, brotan las Aores
Como ,brota del mar la blanca espuma.
Y al mirar que en tu trono de diamante
D!posita sus perlas el rocío,
Qu iero q ne á ti se eleve el canto mío,
O frenda de mi pecho palpitante.

Estaba muerta, s in calor. La herida
era visible apenas en el Aanco:
;estrecha fuga para tanta vida!

¡Oh viajero inmortal! marchas de prisa,
Mostrando, ante los s igl9s, tu grandeza:
Eres Aor, er es pájaro, eres brisa;

El lienzo funera l no era más blanco
que el cadáver. Ja::nás humana cosa
verá el ojo más blanco que aquel blanco.

Encierras un conjunto de belleza ....
El invierno te ofrece sn sonrisa
Y yo canto á tu noble gentileza!
Vi l&lt;GILIO Az AMAI&lt;.

Ardía Primavera impztuosa¡
los cristales, de cínifes inermes,
gol peaban con ala rumorosa ....

Cosamaloapam, Ver., Diciembre 12 de 1908

Huyó de ella e l calor. Yo dije: ;,duermes ?
Con un salvaje so nreír violento
más cerca repetíle: ¿Duermes? ¿Duermes'!
¿Duermes?, y al recordar que aquel acento
no era el mío, me c rispo de pavura.
Escuché. Ni un murmullo, ni un acento.
Cautivo de la roja arquitectura,
se dilataba en el bochorno un fuerte
olor á destapada sepultura.
El hálito invisible de la muerte
me estaba sofocando en la cerrada
habitación. A la mujer inerte
¿duermes'! le dije, /,duermes? Nada, 11,,da.
El lienzo funera l no era más blanco.
Sobre la tierra de los hombres, nada
verá el ojo más blanco que aquel blanco.
G UILJ.EIU\O

VA!.1-:NCIA.

.,,~

~~
R etabl o

.

M¡is.,ya, -ahora, en la margen del torrente
me,.I.1e sentado en espera de mi día,
mirando cómo todo lo existente
, cQrre sin plan, .sin orden ni arm.cnía.

!PO!LOCA· MAZIU~OCA
Polka- mazurka, algo anticuada, de Czern y,
polka mazurka para baile de salón ;
polka-mazurka emocionante que yo oí
en una tris te y prov inciana reunión .

T,í me rec uerdas á la uiña que yo vi
aquella tarde de solemne procesión . ...
Polka mazurka que interpretas mi pasión ,
esa pasión ta n fuerte y loca q u e sentí .. ..
Polka mazurka, tú me causas honda pena,
porque me has hecho recor dará la morena,
q uc tan brntal é inicuamente me engañó .
Y me rec uerdas que te oía interpretada
por su voz cálida, criolla y perfumada
del olor acre de la tierra en que nació ....

D urante breves horas fui ste mi compafiera
en la impaciente y dulce festinación de un viaje
y en esas breves horas, toda una primavera,
e n mi alma y en tus ojos diafanizó el paisaje.
Hay un fugaz enca nto de ensueño en la quimera
de amores con que pueblan todo pere~rinaje:
el oro y e l p e rfume de una ampl ia cabellera
y el descuidado pliegue de un indolente encaje.
Y así como de un sueño perdura solamente
un resplandor d orado de niebla inconsistente
que aviva en la memoria la falsa dicha trunca,
de nnestro raudo encuentro, tal vez desvanecida
quede una luz de estrella, que en la azarosa vida
jamás nos hemos visto, ni no~ veremos nunca!
;No nos veremos nunca! Perdidos en la senda
que marca la derrota de nuestra vida errante
como un lejano rayo de luna d e leyeuda
'
será el dulce recuerdo del fugitivo instante.
Tal vez, bajo otros cie;os,
tan cerca, que su lumbre
y sólo del acaso que nos
qne anime la memoria la

plantemos nuestra tienda
confunda el caminante
unió dependa
'
aparición distante,

Pero como en la noche percíbense los rastros
que á la pupila absorta, desde apagados astros,
muestran la hebra de oro cte fenecida lumbre,
en la profunda noche d el alma, vagamente
tu blanca 1uz de estrella, d esconocida ausente
será como un celeste fulgor que la deslumbre.'
FEDERICO U11RBACJJ.

1908.

AN DHÉS GONZ ÁLEZ B LANCO.

l." Ca/edra[ de San Juan, donde se Pjectuaron los funerales.
Fot. T hompson, especial para " E l Mu n do Ilustrado

caso, basta arrojar el cilindro, que tiene agujeros
en su superficie, dentro del allua, sostenido por
un cable, de manera de aumentar ó disminuir á
voluntad el peso del globo.

Ya están ambos á diestra del Padre deseado,
los dos santos varones, el chantre y el cantado,
el Grant San!.:&gt; Domingo de Silos venerado
y el maestro Bernardo de Berceo nominado.
Y o veo al santo como en la sabida prosa
fecha en nombre de Christo y de la Gloriosa:
la color amariella, la marcha fatigosa ,
el cabello tirado, la frente luminosa . ..
Y á su lado el poeta, romeo peregrino,
sonríe á los de ahora q ue andamos el ca mino,
y el galardón nos muestra de su claro destino:
una palma gloriosa y un vaso de buen vino.

,,~

~¡~

O l íver etto d e Fermo
(Del tiempo de los Médicis )
Fué valiente, fué hermoso, fué arti sta ;
Inspiró amor, terror y respeto.
En p intarle gladiando desnudo
ilustró su pincel Tintoretto.
Machi:lVello nos narra su historia
d e ases ino elegante y discreto.
César Rorgia lo ahorcó en Si11i.~a¡¡l,.1.
. . . . Dejó 1in c uadro, un- p11fial y uu sone to.

El laslrador aulomálico.
El cortéjo fúnebre del aulomovilisla De Rosa.
fot. Thompson , especial pa r a el " E1:Mundo Ilustrado"

MAN UF:r. MACHADO.

Oviedo-IX-1908.

EN LA MARGEN DEL TORRENTE
Alma que u n día amé, Alma infundida
en una forma frág il y huidera,
Alma que fué la lumbre de m i vida
y fué la vida de mi primavera;
Alma de un suave encanto adolescente,
de un efímero cuerpo feme nino ¡
te perdiste en la sombra eternamente
y yo hube de seguir solo el camino.
Quebrado el pomo de alabastro terso,
roto e l santo fanal de líneas puras,
¿á qué buscar seutido al universo
ó perseguir vereda, andando á obscuras?
Quebrado e l pomo, el bálsamo sagrado
derramóse en si lenc io, de repente.
Se perdió, se voló . Dios ha cegado.
La alondra enmudeció. Secó la fuente.
Ya el pájaro de luz uo h4ce s u nido
recó ndito entre estrellas ó entre rosas.
Extin¡(uida tú. Alma, se ha exti1;1g uido
el alma i nnumerable.de las cosas.

DE. "LEJANIAS INTIMAS"
...... "Y tn aquellas noches líricas, ella
tenia el esplendor de un plenilunio. "
t Buenos

Aires) ,

Cuando fueron tus ojos de mis ojos espejos,
y en su azul enco~traban la más pura terneza,
cada vez que te fuiste yo sentl la tristeza
de una lumbre priv-ada de sus propios refle¡os .
Ya ese tiempo de intensa juventud está lejos,
que los_años transcurren con doliente presteza:
hay quizá nlveas hebras en tu rubia cabeza:
hay tan sólo en mi alma del cansancio los dejos .
Mas si á verte volviera como allá te veia
la amistad reemplazara mis vehementes an;ores
cual la esencia en el pomo á las flo res de un dla'.
Y ya hoy, sin los cambios de mis breves fervores
en mi fuera continua la fugaz alegria
'
que tus ojos me daban en sus castos fulg ores.
DARIO IIERRl:RA.

Panamá , Noviembre.-rgo8 .

�802

EL MUNDO ILUSTRADO

803

EL MUNDO ILUSTRADO

todas sus esencias, más penetrante. más invasora
de mi espíritu que lo hizo suyo devotamente,
quedará siempre viva la remembranza de su creación en &lt;El Abuelo&gt;, de Galdós. Esta fué el resumen de todo su arte. Bastaría ella sola á poner
en su frente la consagración gloriosa.

TEATRALES

E

L heraldo del arte dramático
español contemporáneo-Borrás,-el único continuador
de las glorias de Vico, deja
vacía la escena de Arbeu y
parte á la vecina Puebla á
hacer, en ella, la pródiga donación de sus fascinantes
creaciones. Deja en nosotros
una huel~a _imborrable y grata, cuya nostalgia sólo nos alivia la promesa de su regreso.
. El pú~lico le quiso co°!o algo suyo, como gloria propia Y, por eso, la ultima noche que representó _ante nosotros, todas las manos aplaudían,
sacudiendo las ramas del entusiasmo para hacer
caer á las plant~s del artista todas las flores de la
admiración.
Borrás debe irse encantado de esa última noche. Fué su apoteosis, su glorificación en México,
porque aquel día lo ensalzaron espíritus sanos,
los de los pobres qu~, rara vez, son alumbrados
por el sol del arte y Borrás fué para ellos, en una
so~a noche, alba, tramonto y crepúsculo. Por vez
primera lo escuchaban; por vez primera recibían
su lu~ plena; por vez última, quizá, lo admirarían

*
""
En el Principal celebró su función de beneficio
el actor cómico Paco Gavilanes con un programa
sugestivo, en el que figuraba el nombre de Borrás,
elemento bastante á llenar las localidades de ese
coliseo aquella noche.
Se estrenó un a propósito, escrito sin pretensiones por los señores Medina, Elizondo, Gallego y
Vitoria, que llenó su objeto. Hoy publicamos los
personajes de uno de los números más salientes
de la ohrita, la «Zandun_ga de Tehuanas» que está á cargo de las señoras Rniz París, Matilde García y alguna otra.
A más de las dos citadas tiples, se hicieron
aplaudir, en primer término, la artista Amparo Ro·,
mo, que canta con "cachet parisien" los "couplets"
de "El Hombre Mono," y las señoritas Pozuelo,
Sara López y Lui sa Rodríguez, en sus números
musicales respectivos.
La obra decae porque carece de final¡ pero enbetiene y este es el objeto único con que fué escrita.
Para Gavilanes fué una noche de aplausos y
satisfacciones,

SUS OJOS,

y el artista aquella noche vibró más, sintió
mas Y, en consecuencia, más hizo sentir y vibrar.
Para su alma amplísima, toda sensibilidad, bastaba el saber que el público de esa vez era una
masa de humildes, para tener tal circunstancia
como acicate de su inspiración. Y lo vimos como

...

En el «Virginia Fábregas» ha debutado una pare ja de b:iile que es un número de &lt;varietés» del

Srita, Emilia Leovalli, distinguida soorano
que cantará esta tarde en el «Arbeu».
que no pueden pagar por verme, ante ese público
mi trabajo sería el mejor que hiciera cu mi vida,
Yo disfruto del placer que doy más que del que
recibo.
Borrás ama á los humildes. Yo quiero entrever,
en ese firme amor, la causa de su identificación
gloriosa con el Juan de &lt;Los Viejos» y el padre
Ramón, beatífico avatar de Mosén Jacinto Verda_guer.
La ausencia del actor catalán va á entristecernos. Su arte ha hecho huella en nuestras almas
y no lo podremos olvidar. De todas sus creaciones queda un perfume, y como concentración de

::;ra, Matilde Garcí-l, en traje de tehuana.

Luisa Ruiz París, en traje tehuano.

Sr. E.utimio Serrato Y Sra. María del Carmen Gonzdlez de Serrato; contrajeron matrimonio el 19 de Noviembre último.

NUPCIAL
El d ía 19 del mes próximo pasado se efectuó
en Gnanajuato el enlace civil y canónico d el señor Don E utimio s~.rrato con la señorita María
del Carmen González, acont ecimien to notable por
pertenecer los dos contrayentes á las familias más
distinguidas d e la sociedad guauajuatense.
¡, La casa de la familia Serrato se engalanó artística y elegantemente para recibir al señor Juez d e
lo civil, quien, en repre¡entación de la Ley, unió

los destinos d el distinguido caballero con los de
la bella señorita, momentos antes de que el cortej_o nupcial partiera rumboaltemplodela Asunc1011, donde se santificó el matrimonio ante las
aras del altar y ante el representante de la su prema dignidad del culto católico. .
El templo citado, uno de los más aristocráticos
d e la ciudad, se vió )leno por una distinguida y
numerosa concurrencia que iba á asistir al cumpli~iei:to de las aspiraciones de los que_el santo
scnhm1ento del amor había unido, unión que iba

á ser sancionada ante D ios como lo había sido an•
te los hombres.
Por la noche del mismo día el señor Serrato y
su esposa, la señora González de Serrato, partieron á su viaje de bodas, que empezó por la ciudad de Guadalajara y comprendió muchos pun. tos de nuestro país, entre ellos la capital; á su regreso á Guanajuato, los desposad os fueron objeto
d e cariñosas demostracion es de parte de sus numerosas amistades, quienes les desean una ete.ma
luna de miel.

nunca, trémulo de emoción, lleno de sinceridad,
vasto en su arte, haciendo de su labor una ofrenda cariñosa, una dádiva espontánea nacida de
su amor por los humildes.
Cuando en las primeras noches de ru temporada, con un teatro casi desierto, Borrás iba á hacer «El Abuelo», de Galdós, al terminar el acto
primero entró en su camerino donde algunos de
sus amigos departíamos, y él, con displicencia,
nos dijo: «¡No tengo gana de trabajar hoy! ¡Estoy
cansado!»
Salimos á la sala y comprendimos la causa de
su desgano. /.A qué gastar energías para divertir
(y no complacer y menos entusiasmar) á unos
cuantos espectadores que habían comprado palco
y lunetas para desempolvar las casacas recluidas, charlando con sus vecinos aun en plena representación'/
Y sin embargo, Borrás, en e1 acto segundo, entró de lleno en sus facultades; nos estrujó, nos
venció y, como siempre, nos sedujo; en escala ascendente sus vibraciones artísticas fueron multiplicándose y creciendo hasta el final de la obra,
en que el aplauso unánime estalló.
-¿Cómo, le preguntamos, pudo Ud. dominar su
cansancio'I
-Yo-respondió -no trabajo para el que paga,
!tino para el que disfruta. Les ví á Vds. y eso me
basta!
Es est e un ejem plo de su pureza artística y una
prueba del deleite con que hizo, ante nosotros, la
última representación del &lt;Místico&gt;.
- &lt;Si yo pudiera- nos decía una noche-colocarme
en el pórtico del teatro y hacer entrará todos los

teatro «Scala&gt; de París, ~formado -oor mad:ime
Deveres y Tom Terris.
•
...~"'M ~
Es la debutante una mu¡er ;hermosa y agradable,
cuyos bailes se aplauden y aun repiten, espe•
cialmente el cake-walk. Creemos que hay mayor
mérito en las otras danzas, la de los Apaches
por ejemplo; pero nuestro público no puede saborearlos como debiera por desconocimient o de
los tipos y lo poco habituado á este género d e
&lt;atractions •.
Y como punto final á estas notas, daremos á
ustedes una no.licia grata: probablemente veremos
en el &lt;Virginia Fábregas» una gran temporada de
ópera, en cuyo cuadro figuran d os estrellas
de luz universal: Liria C.tvalieri y la Nelson.
Bastaría la belleza triunfal de la primera para
garantizar el buen éxito de la temporada, sin
añadir la fama que corona los éxitos de la cantante americana. E stas dos celebridades nos visitarán en la segunda quincena de Enero, si el
propietrario del teatro, Sr. Cardona, cede á las
proposic iones de la Empresa Qnintanilla.
Con que esto se realice y en abundamiento de
promesas gratas veamos inaugurada cuanto antes
la tem porada en &lt;Arbeu&gt; de Tina d i Lorenzo, se·
rá p ródig .,mente subsidiado el hueco d e arte que
Borrás de ja en nuestro c~cenario.
Así sea.
L ORELEY.

(_)
Mildred D e,·eres, notable bailarina del teatro
" Virginia Fábregas."

�E04
EL ]l[UNDO [LUSTIU1&gt;ü
EL MUNDO ILUSTRADO

IX

Novela~por J. Berr de Turíque

Traducida especialmente para "El Mundo Ilustrado"
(CONTINUA)
ramente establecida, el Ministerio Público puede
todavía requerir con moderación.
Pedro se encogió de hombros.
-No se dé usted tanta pena, señor procurador.
Piense usted bien que, si fuera un verdadero ladrón, desde hace más de veinte años que ten¡¡o
la confianza del señor y la señora, habda hurtado
lo suficiente para comprarme una casita en las
cercanías, y no estaría yo ante ustedes.
-Es justo- mnrmuró la señora Le Quesnel.
Pedro, haciendo un esfuerzo, añadió:
-Pues bieu, esto es todo: lo que me faltó para
que nadie advirtiera nada, fué una moneda de sesenta francos. Entonces, como uu día ya había yo
dado á probar ese vino á tío Picnard y él me había dicho: «Ya sabes, siempre que me traiga, de
ese vino, te paj(aré á quince francos botella» ....
Ricardo indicó, por un gesto, que, por el momento, esos detalles le importaban poco. Preguntó:
- Pero ¿para qué tenía usted necesidad inmediata de esos sesenta francos?
- Porque temía no tener bastante dinero para
pagar este traje. esta barba postiza y también para pagar mi billete de ferrocarril.
- ¿Y comprar esos cartuchos? añadió el procurador.
-No, esos cartuchos son del revólver del señor.
- ¿Cómo? dijo el serior Le Quesnel.
Pedro, hasta entonces, se había contentado con
responderá las preguntas que le hacían, si~ dejar
adivinar, sin embargo, los verdaderos sentimientos que experimentara.
Pero en ese momento, dejando de dominarse,
dejó ~~tallar _b~uscamente toda la e_moción que,
desde el principio de la escena, le agitaba.
- .... Porque, vea usted, señor procurador, desde ayer no vivo. Y además, no poder decir nada
por temor de inquietar á la señora y á la señorita!
¡Ah! qué feliz me siento de todos modos; sí, de
que todo esté descubierto.
Sacando de su bolsa un gran pañuelo, se ~onó
varias veces ruidosamente, pensando, así, disimular las palabras que se le agolpaban en la garganta.
Ricardo no sabÍ\l qué pensar. ¿En qué nueva
faz iba á entrar este asunto? ¿Ese hombre era, por
fin sincero ó hacía una comedia?
La señora Le Quesnel estaba vivamente conmovida.
En cuanto al señor Le Quesnel, se advertía cierta turbación en su rostro.
- ¿ Usted adivina adónde va á parar?-preguntó
Ricardo.
- Absolutamente ...
Pero esta res puesta era obscura.
Ricardo miró, á su vez, al dueño de la casa y
pudo advertir la turbación que éste experimentaba. ·
,
--Vamos, ·tranquilícese, amigo-dijo a Pedr_o,y explíquese.
..
En este momento, el procurador sorprend,o en
el sefülr Le Quesnel ~n ademán, no .. :. u1_1 movimiento repentino hacia Pedro, comos1 le mvitase
á callar. Lo anotó cuidadosamente, y esto le despertó mayor curiosidad de dejar hablar libremente á Pedro.
-Le escucho-dijo al criado.
- Pnes bien, esto es: Ayer, como á la media noche al regres,ir de la fiesta del pMblo adonde ha;
bía 'ido con el jardinero y su ~uier, me sorpren~i
al ver que la recámara del seuor estaba todavia

,

iluminada, porque de ordinario, á ,esa hora, ya
hace tiempo que el señor ~e ha retirado~ dormir.
Así, después de haber subido á mi departamento,
pensé que, tal vez, el S!!ñor estaba enfer¡:no y podría necesitarme; por esto bajé otra vez y con
suavidad llamé á la puerta. Nadie respondió. Entonces quise abrir. Como hecho á propósito, l a
puerta estaba cerrada con llave. «Esto no es natn·
rab, me dije. Y me causó tanto mayor temor,
cuanto que oí al señor que andaba agitadamente
en la pieza. Pregunté lo que podía acontecer. Pero
¿cómo saberlo? Felizmente me vino una idea: ir
á rodear por el tocador del señor y ver para su
recámara por la vidriera. Snbiendo eu un banquillo alcanzaría fácil mente para ello.
Mientras escuchaba á Pedro, Duroc tenía la mirada fija en el seiior Le Quesnel. Este último lo
notaba, y, á cada momento, cambiaba de sitio, pe·
ro á pesar de sus esfuerzos, no lograba lib ·arse
de esa vigilancia que le seguía por todas partes, como un navio que, por las noches, intentara
vanamente~salirdel haz luminoso con que le cu·
briera un proyector enemigo.
-Eu seguida, dijo Ricardo á Pedro.
-Como acabo de decir al señor procurador, el
señor andaba en la pieza. Sin duda por esto 110
me había oído llamar; tenía en sn mano un despacho que le había yo entre~ado en la mañana
antes de comer, y por el cual. desde el primer momento, me parecía que se había conmovido pro·
fundamente.
Esta vez, el señor Le Quesnel no pudo contenerse.
-Vamos, Pedro.
Pero Ricardo lo detuvo con autoridad.
-Déjelo usted hablar, se lo suplico, mi querido señor. Es necesario que sepamos.
Pedro, á la indicación del procnrádor, reanudó su relato:
-De tiempo en tiempo el señor se detenía, se
sentaba en la mesa para escribir, luego volvía á
pasearse á grandes pasos. No hay duda, me dije .... Algo sucede.
Por fin, al cabo de un momento, el señor se diril(ió al cajón de sn bufete y sacó de él su re·
vól ver.
-¡Oh!-exclamó la señora Le Quesnel.
-Estaba tranquilo sin embargo, porque· tenía
la seguridad de que el revólver no estaba carga·
do. Entonces el señor abrió otro cajón, aquel en
qne se guardan l os cartuchos, y cargó el arma.
El señor Le Quesnel creyó vivamente que debía dar una explicación.
-Acababa de oir pasos en el jardín, y como
creía que los criados estaban durmiendo ...
Pero ya, á su mujer misma, su testimonio parecía sujeto á cuarentena, y las miradas de la señora
Le Quesnel y de Ricardo invitaban al criado á
segui.r.
-Entonces-añadió Pedro-tenía yo la mano en
el picaporte, y al menor movimiento .... pero el
señor colocó el revólver en su sitio; después vol·
vió á ponerse á escribir, á escribir largamente.
No Sf acostó antes de las dos de la mañana. Durante ese tiempo no había yo dejado de espiarle.
-Buen Pedro-dijo la señora Le Quesi:iel.
A la hora de costumbre, como si nada hubiera
pasaqo, entré para arreglar la pieza, y mientras
el se?or se encontraba en su gabinete de trabajo,
fuí álrev.ol_yer 1111 poco por todas_partes _P_a!·.a darme cue,ita de lo que pasaba. Sobre una carpeta
había una carta para la señora y otra para el.Co-

misari o de policía del cuartel, en París. Era cla·
ro: el señor iba á suicidarse.
Le Quesnel, con la cabeza inclinada, como s i
su cuello no hubiera tenido fuerzas para sostenerla, se había dejado caer en una silla. La señora Le Quesnel se ,acercó á él para interrogarle.
Pero las palabras se le detuvieron en la garganta,
y no pudo más que tomar la mano de su marido,
y, de pie, cerca de él, lloró silenciosamente.
- ¿Eu seguida ?- dijo Ricardo.
Y, al mismo ,tiempo, consciente del supl icio
que imponía á la pobre mujer, se excusó ante ella.
-En interés de vu~stro propio marido, usted
comprende bien, señora, que no debemos ignorar
nada.
Pedro continuó:
-Como el señor debía partir esta noche para
París, le pedí que me permitiera acompañarle.
Me dijo que no en un tono q~e no admitía réplica. Entonces me recordéhist9riassemejantes ocurridas á gentes mezcladas en los asuntos del señor. El otro, sabe usted-el de los millones-que
regresó solo de los baños de mar á París, sin consentir hacerse acompañar de su criado, y que, al
día siguiente, se le había encontrado muerto en
su cama.
-¿ Entonces?
-Entonces comencé por quitar inmediatamente todos los cartuchos del señor. Por esto es que
se encontraban en mi bolsa. Después fuí á Coulommiers á comprarme un traje conveniente y
una. barba postiza para poder, sin ser reconocido
por el señor, ni provocar su desconfianza, subir
con él en un compartiment;&gt; de primera, de manera de no perdtrlo de vista ni un minuto. Pero
para todo esto &amp;,e necesitaba hacer gastos. Mis
ahorros están en París en la casa de mi mujer, y
necesitaba yo inmediatamente un centenar de francos cuando menos; pero no podía yo explicar á
nadie para qué necesitaba ese dinero.
Y entonces, en uu cómico · movimiento de desesperación, el buen Pedro comenzó á lamentarse.
-¡Y decir que hoy justamente hayan necesitado de ese vino! ¡Qué mala suerte tengo!
Pero se arrepint ió al momento.
-Pues bien, no. iHe dicho mal cuando dije que
es mala suerte! ¡Ahora estoy más tranquilo!
El hondo suspiro que lanzó indicaba, en efecto, que se sentía menos oprimido; y su rostro se
iluminó de repente cuando Ricardo le dijo:
-Le pido perdón, amigo mío, de haber sospechado de usted. ¿Quiere usted hacerme el favor
de estrecharme la mano?
Durante ese tiempo, Le Quesnel, siempre en un
mismo sitio, parecía aniquilado, y la señora Le
Quesnel, con la mano en el hombro de su marido,
seguía sollozando.
Pedro, al retirarse, contempló tristemente el
grupo y pre~untó en voz baja á Ricardo:
-¿Cree el señor que pueda esto arreglarse?
-Sí, lo creo firmemente.
-¡Ah! desde hace tiempo ya había notado que
el señor está atormentado. El ha querido hacer uu
gran esfuerzo para rehacerse.
Y al llegar á la puerta hasta la cual le había ido
conduciendo suavemente Ricardo, se volvió una
vez más y dijo suspirando: «¡Ah! ¡esos malditos
negocios de dinero!»

El señor y la señora Le Quesnel quedaron solos
con Ricardo.
Este, ante el dolor mudo de esos dos seres, buscaba en vano las palabras que convenía decir.
Cierto, él se alegraba ahora de haber llevado esa
averiguación hasta el último extremo, puesto que,
gracias á ella, iba á evitarse la muerte de un hombre. No era dudoso, en efecto, que como el proyecto del señor Le Quesnel era conocido ya de su
mujer, ésta obtendría de él la promesa de renunciar
á la idea del suicidio.
La misión de Ricardo quedaba, pues, terminada,
cuando menos como magistrado. Y como amigo,
la discreción, acaso, no le obligaba á retirarse, haciendo comprender á esas pobres gentes, aun por
un simple apretón de manos, que podían contar
con su simpatía.
Pensaba en esto él, preocupado de buscar una
salida conveniente, cuando la imagen de Lucy
surgió ante su espíritu.
Se representó inmediatamente á la joven mezclada á escenas de lágrimas y desesperación, y esa
visión le sublevó.
Aun teniendo por cierto que, por súplicas unidas á las de su madre, arrancaría á su padre la
promesa de vivir, ¿cómo sería en lo sucesivo la
existencia de ella? Penosa y estrecha; porque debía ser completa la ruina de sus padres. El lujo á
que es taba habituada le iba á faltar forzosamente.
Todos esos objetos que amaba, y que para ella
formaban parte de la casa, desaparecerían pronto,
dispersados al viento por las subastas. La casa
misma pasaría á otras manos.
Al verano siguiente, si él regresaba á esa mansión, ya no encontraría en ella á Lucy; se sintió
el corazón oprimido.
Sin duda, ya é l se había hecho á la idea de ver
casada un día á la señorita Lucy. Pero al menos,
auu cuando perteneciera á otro, él tendría el gozo
de contemplarla, de hablarle cuando viniera en el
verano á habitar en la casa de sus padres. Y ahora
sobre todo, que había entre ellos un pequeño secreto, sus conversaciones serían más íutimas. Graciasá ese «quid pro quo» de sentimientos, se permitirían miradas más largas, presiones de manos
más intensas. Migajas ó más bien limosnas de
amo!", sí. Pero en sus más hermosos sueños Ricardo no había tenido más,?speranzas, y hasta el moment9 presente tampoco creía obtener más. Y de
repente, porque un vil asunto de negocios se atravesaba, ¿se vería privado de lo que iluminaba su
existencia? No.
En un segundo, todos esos pensamientos desfilaron en su espíritu. Inmediatamente él tomó su
resolución.
Se acercó á Le Quesnel que, hundido siempre
en su silla y en la misma postura, hacía el efecto
de una masa inerte, y le dijo simplemente:
-Lo que me asombra, mi querido señor, es que
antes de pensar en esta solución por el suicidio,
solución que, por otra parte, no lo es, usted no
haya acudido á aquellos de sus amigos que hubieran podido tal vez ayudarle á salir de ese mal
paso.
El señor Le Quesnel se irguió.
-¿Qué amigo? ¿Y para qué?
-Para conseguír que le prestasen dinero.
-Pues sí- dijo la señora Le Quesnel.-Con las
relaciones que tenemos....
.,
El marido tuvo entonces un gesto de rebehon.
- Sí, los amigos . ... las relaciones .... sirven
para invitarnos á comer, para hacer un_a partid_a
de bridge; pero no para prestar trescientos mil
francos.
- Perdón-respondió Ricardo- se puede perfectamente prestar trescientos mil francos á un
hombre como usted, cuya fortuna es siempre una
garantía. Sabido es que, cuando se está en los negocios, puede sufrirse un trastorno mom~ntáneo.
La señora Le Quesnel aprobaba moviendo la
cabeza.
.
- Pero si puede usted encentra~, mi queri?o señor, diez banqueros por uno, dispuestos a consentir á hacerle este adelanto. Y, á falta de banqueros, tiene usted, sin duda, amigos p~rson,ales
que no vacilarían un momento para obligar a un
hombre á quien aprecian y estiman. . ,
Ricardo, sin concluir la frase, tend10 la mano
á Le Quesnel.
La cordialidad de su ademán debía - él lo pensaba -subrayar su oferta.
Pero Le Qnesnel evitó mirarl,e. .
-No. No soy ya un hombre a quien se puede

80ii
estimar. Mañana, á mediodía, debo pagar trescientos mil francos y no poseo esa cantidad.
La señora Le Quesnel no comprendía.
-¿Cómo'/
Eu electo, la pobre mujer podía comprender difícilmente.
Que su marido no tuviera, por el momento, una
suma tan importante, podía explicarse en rigor.
Sin embargo, su fortuna era bastante considerable para que vendiendo, aun con pérdida, algunos legajos de valores, le fuese posible hacer fren te á la situación.
-Sin embargo, amigo mío - dijo ella.
Le Quesnel adivinó las palabras que á su mujer le venían á los labios.
- No, nada me queda-replicó.
La señora Le Quesnel se puso lívida.
-;.Pero la dote. de Lucy'l Tú me habías dicho
que la pusiste en salvo.
Le Quesnel se dejó caer sobre su silla, anonadado como un culpable·. Y, casi sin voz, repitió:
-¡Nada; te he dicho nada!
Era necesario que hubiese explicaciones.
Fueron muy penosas.
Era la eterna historia de los especuladores.
Desde ha-::ía dos años teda su fortuna se había
desvanecido. La fatalidad.... las operaciones
más prudentes, las inversiones más seguras .. .
¡todo se había hundido! Y él ni siquiera había
puesto al corriente á su mujer .... ¿para qué?
¿para inquietarla antes de tiempo, cuando de un
momento á otro esperaba rehacerse'f ¡Una sola
especulació'l feliz y habría recobrado todo! Por
último, esa baja en el azúcar había venido¡ baja
lógica, justificada. El había creído que duraría,
como casi todos lo creyeron, y en ese sentido tomó sus disposiciones; pero hé aquí que súbitamente, y por un golpe de bolsa imprevisto, había
comenzado á subir, á subir locamente. Alza facticia, no había que dudarlo ....
-¡Ah! Si tuviera solamente un poco de tiempo
de espíra ... . iPero ese vencimiento de mañana!
-Entonces ¿nada le queda á usted ?-preguntó
Ricardo.
Le Quesnel hizo un signo negativo con la cabeza.
--En cuanto á dinero contante, nada.
-Pero debe usted tener todavía algunos valores.
-Sí, q ne pueden subir; pero, en el momento actual, no valen más que por el papel que tienen.
Ricardo recorrió con la mirada toda la pieza y
abarcó los cuadros, los mnebles, las vitrinas que
la decoraban. Recordó también que, en algunas
visitas que había hecho á la casa de los Le Quesuel, había podid9 advertir la presencia de cuadros interesantes.
-¿ Y los objetos de arte que posee usted?
Le Quesnel se encogió de hombros.
-Algunos bibelots, cuadros de buenos artistas.
Sí; tal vez, en una subasta, después de un suicidio sensacional, podrían rendir alguna cantidad.
Pero, para venderlos al moment&lt;', no sacaría de
ellos veinticinco mil francos.
-¿Y esta quinta'(
- Es lo mismo. Si espero una oferta, puede valer más de cien mil francos. Si yo tengo que venderla, me ofrecerán treinta ó cuarenta mil.J
La señora Le Quesnel, ante su propia ruina,
lanzó un grito de angustia.
-¡Dios mío! ¿Qué va á ser de nosotros?
-iAh! Si yo lo supiera- gimió Le Quesne!.
-Usted pagará mañana, desde luego, los trescientos mil francos que debe.
La frase había sido pronunciada por Ricardo
con tono neto, decisivo, como una orden.
El señor y la señora Le Quesnel le miraron casi con espanto, preguntándose si habría comprendido bien las explicaciones-¡ay! demasiado claras- que acababan de darle.
- iPagarlos .... ! ¿pero con qué?-dijo Le Quesnel aturdido.
-Con mi dinero. Le presto á usted esa suma.
Casi de un salto la señora Le Quesnel se le
acercó, l e tomó la mano y la oprimió en las suyas.
-¡Ah, señor!. ..... amigo mío ..... .
Ricardo, conmovidísimo, la detuvo.
-Permítame usted, señora. Es sencillo. No
arriesgo nada por otra parte. Es sólo un préstamo.
Le Quesnel, á su vez, había tomado la mano de
Ricardo y la oprimía con fuerza.
-Gracias, querido amigo, gracias desde el fondo de mi corazón por sn generosidad; pero no
tengo derecho de aceptar.
-Debe usted hacerlo, señor Le Quesnel res-

_

..........

pendió Ricardo;-usted debe aceptar estos trt.;~.
cientos mil francos. Y debe usted hacerlo, si no
por usted mismo, al menos por su mujer y su hija.
En este momento entró Lucy.
Acababa de ver al pie de la escalinata á Pedro
que sollozaba.
Dolorosamente sorprendida, primero por el
pensamiento de que este viejo servidor, á quien
quería y consideraba como si formara parte de la
familia, hubiese sido precisamente el culpable
que se buscaba, y había tratado de interrogarle,
con el fin de, si era necesario, hacer valer,
ante Ricardo, circunstancias atenuantes que le beneficiaran. Pero desde las primeras palabras comprendió que se trataba de otra cosa distinta. Había caído una desgracia sobre la casa. ¿Cuál po-.
dría ser esa desgracia? Pedro, con frases entrecortadas, no había dicho más que enigmas. La joven,
inquieta, iba á interrogar á sus padres.
No tuvo necesidad de hacerlo.
-Señorita Lucy- le dijo inmediatamente Ricardo desde que la vió-su padre, á consecuencia
de especulacionei. desdichadas, pero que en nada
comprometen su honorabilidad, debe pagar mañana, antes de mediodía, la cantidad de trescientos
mil francos que no tiene, porque está arruinado.
L u cy se puso súbitamente pálida. Y no era tmto la ruina de su padre la que en este instante la
hería, sino el proceder de Máximo. La verdad se
le presentaba bruscamente. Sin duda, desde la
víspera, los Tillier sabían todo, y si Máxill!-O. no
se casaba con ella, era porque, en esos momentos,
ella estaba pobre.
.
Ricardo añadió: «Su padre, señorita, ha querido matarme, y gracias á la devoción de ese .orlado, nosotros lo supimos. A h ora bien, acabo- de
ofrecerle esa suma con la mejor voluntad;'•pero
él rehusa.
Si el señor Duroc hablaba así ante-Lucy, tomándola por testigo, era que quería que ella le· a,yudaseá triunfar de los escrúpulos de su padTe. -·
Pero el señor Le Quesnel no dejó tiempo á su
hija de tomar partido contra él.
- Sí, rehuso-respondió vivamente-porque ial
servicio no se puede aceptar sino de un parieFte,
cuando se trata de salvar el honor del nombre ó
d~ evitar un escándalo en la misma familia.
La señora Le Quesnel intervino también, suplicante.
- Pero puesto que tú devol verás esa cantidad
al señor Duroc, así como los réditos ....
-No. No estoy seguro de poderla devolver.
Y dirigiéndose á Ricardo:
-Y aun cuando, gracias á usted, pagara esa deuda inmediatamente, ¡,con qué fondos podría yo
emprender mañana nuevos negocios? Tendría que
vegetar tal vez por diez años. Y en diez años ....
¿seré todavía de este mundo? ... :
La señora Le Quesnel, aterrorizada, exclamó:
-Si rehusas, es porque tienes otra idea contraria; porque no eres el hombre que deje protestar
su firma. ¿ Todavía piensas en matarte?
Le Quesnel tuvo un gesto de cansancio.
-No. Ya no tendría valor para ello.
- Entonces, ¿qué vas á hacer ?
- No lo sé. Voy á ver . ... Reflexionaré. Me ha
venido una idea.
La señora Le Qnesnel esperaba ansiosa.
-¿Cuál?
El pobre hombre hablaba lentamente, con esfuerzo. Sentía que en su cerebro todo un trabajo
venía efectuándose.-Sí. ... tal vez ... los Tillier .... No había pensado en ellos hasta ahora.
Lucy, con aire un tanto irónico, intervino:.
-¿Crees tú que el señor Tillier sea un hombre
que te haga un servicio?
- Sí, si le tiene cuenta. Y precisamente en estos momentos necesita un apoderado; para ese
puesto de confianza le hace falta un hombre que
tenga, no sólo como yo, la experiencia de los negocios, sino también una clientela dispuesta á seguirle, una clientela importante. Todavía hace
poco me decía: «Un hombre como ustedes lo que
necesito». ¡Ah! Si en aquel momento yo hubiera
querido, era la sal vación lo que me ofrecía! Pero
tenía buenas razones para preferir mi libertad;
mientras que hoy ..... .
El señor Le Quesnel se había erguido de nuevo,
como si hubiera recobrado el valor. Reaparecía
su_temperamento de luchador.

(Conli1111ará).

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�806

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MUNDO ILUS'l'llADo

807

EL MUNDO U.USTRADO

La piel de zorro está en completa privanza, oo
sólo para boas, manguitos y cuellos, sino también
para adorno de algunos sombreros.
Las formas de todas estas pieles varían mucho;
pero domina la profusión de pequeñas colas flotantes, no sólo por el frente, sino también por la
espalda de estos elegantes y graciosos abrigos.
No dudo de que mis lectoras tendrán especial
simpatía por las suaves y acariciadoras pieles,
que además de ser útiles para el abrigo, tienen la
ventaja de prestar elegancia y belleza á las 1-ortadoras de ellas.

NTRE lo mucho inaccesible y
misterioso, lectoras mías, que
se presenta al entendimiento
humano, sin poder analizarse
por completo, debe darse el
primer lugar al genio artístico, á la inspiración espontánea
'
y admirable, tacnltad exqu isita
de unos cuantos elegidos.
·
No hay sino fijar un poco la atención en la libertad absoluta, la independencia personal, que
forman la atmósfera en la cual se desarrolla el genio. Las reglas son las mismas, los maestros enseñan igualmente á todos sus discípulos, la escuela no varía en su inflexibl e doctrina, y, sin embargo, entre la multitud de peregrinos que caminan
hacia el país encantado de la gloria, la mayoría
pierde el rumbo de la verdadera senda y permanece siempre como extraviada en los intrincados
laberintos; otros desfallecen y retroceden; solamenDE LA SILU ETA FEM ENINA
te u no que otro llega al fin triunfante de esta peregrinación tan fatigosa; estos son los que tienen
facultades indefinibles y extraordinarias, cuyo impuho interior no se produce con reglas ni con lecN ingenioso escritor francés, que hablaba
ciones; estos, en fin, son los artistas geniales, que
de las mujeres con cierta piedad ruda y
forman la de-licia y admiración de todas las épocas
burlona ternura, las Han.aba pequeñas y
y de todas las naciones. Esa luz, esa inspiración
necia~ criaturas que ponen todo su cuidapeculiar del verdadero artista, no se puede analido y atención en vestirse y componerse, de tal
zar ciertamente, ni podría declararse con pala·
modo y con tal capricho, que ya toman la semebras, determinando en qué parte del individuo
janza de una campana, ya la de un paraguas en
existe¡ pero es comprensible para todos, su at·
su funda.
mósfera potente y arrebatadora se impone; si la
Algo de cierto hay en esta crítica, pues en tanciencia es accesible solamente á unos cuantos, el
to que todos los seres tienen . en la naturaleza su
·arte es difusivo y pródigo para las multitudes,
forma específica y determinada, la mujer. gracias
entre las cuales, aun cuando se compongan de saá una excepción que bace ciertamente honor á los
bios é ignorantes, ricos ó pobres, jóvenes ó anciaartífices de la moda, toma diferentes aspectos, ennos, penetra con la irresistible soberanía de la
tre los cuales resaltan dos particularmente, como
lu.z, alumbra y calienta cuanto á su paso encucn·
bases é inspiración de todos los demás: el tipo fitra, transformándolo con mágico encanto, y ha·
no, esbelto y casi fantástico que alterna, de epoca
ciendo ver las asperezas del camino en un espeen época, con el voluminoso y amplio, del mismo
jismo deslumbrador, cuya sugestiva visión hace
modo que las transfo1 maciones de la Naturaleza
olvidar las penas y el cansancio de la exisse manifiestan en la a teja y en la mariposa. •
tencia.
Actualmente estamos en Ja época del tipo extraNo podemos quejarnos, lectoras mías, de carefino y adelgazado hasta la exageración, y compacer ahora de espect:1.cnlos de arte; nuestros rerando una silueta del tiempo presente con la de
cuerdos están llenos de las altas impresiones pro·
una dama del siglo XVII, queda demostrada la
ducidas por ellos, y aún tenemos promesas halaevidencia de la variabilidad y el capricho con
gadoras que nos anuncian elevados goces de ese
que la graciosa compañera de Adán fluctúa, llevagénero; la emoción agita sus alas para tender el
da por el vuelo imaginativo de su consejera la
vuelo por l os amplios horizontes que le ofrecen
Moda, entre los contrastes más vivos de diversos
las manifestaciones del genio artístico.
atavíos. El ritmo de esta fluctuación de dimenNi los rigores del intenso frío de estas noches
siones en la silueta femenina es bien curioso; no
invernales hacen retrocederá la numerosa conpuede dudarse que del siglo XIII al XVI ei"tipo
currencia que llena nuestros teatros; solamente se
de la belleza, antiguamente tan frágil y esbelto, se
aumenta lo confortable de los abrigos, y tal vez á
ha desvanecido en el pasado, y del aspecto ideal
esto se debe el favor de que gozan actualmente
de u.na castellana mística se ha avanzado tanto en
las pieles. Hay una variedad extraordinaria de
ese sentido, que la . reina Margarita pudo muy
ellas; pero sin duda que en este año se usan más
bien, según se dice, en la terrible. noche de la San
largas y más anchas que nunca. El único inconBartolomé, ocultar, bajo sus amplias vestiduras, á
veniente es su elevado precio, pues en este arsu esposo, el rey Enrique de Navarra. Las formas
tículo no se admiten im.itaciones de ninguna espe·
voluminosas de la silueta merecen el reconocicie. Se llevan con preferencia las de armiño y
miento de lo~ pueblos, pues ellas conservaron á
nutria¡ pero también se usa mucho la piel extrala Francia uno de sus mejores monarcas.
ña de caracul, con una especie de guarnición es·
Las figuras femeninas aumentaron prodigiosatrecha en el escote ó alrededor de ellas. Este
mente en el siglo XVIII; pero cayeron de plano
elegante adorno puede confeccionarse en casa y
en desuso cuando la sencillez revolucionaria huhacerlo aparecer de última moda, pues la piel de
bo suprimido los paniers, del mismo modo que la
caracul es tan espesa y larga, qut- es muy fácil
guillotina trató de suprimir la nobleza. Mas el siañadirla con otra semejante, sin que se pueda noglo XIX vió crecer poco á poco la amplitud de
tar este artificio, adquiriendo así una boa de granlos trajes, y de la túnica de Mme. Tallien surgiedes dimensiones y en apariencia muy costosa, soron progresivamente las dimensiones necesarias
lamente con añadir dos pequeñas.
para cubrir la crinolina. Esta última tomó el ceLo mismo puede decirse de la piel de ardilla,
tro del reinado en los dominios de la Moda, y
cuyo uso está muy en boga; si se tienen algunas de
largo tiempo se sostuvo en privanza hasta que al
estas pieles relegadas al olvido, con varias de ellas
fin se hundió en el pasado, lo mismo que el &lt;popuede formarse una el egante y voluminosa boa del
lissón&gt;, derivado directamente de ella.
más buen gusto posible.
Es inútil ponderar á nuestras lectoras el conUn modelo de cuello para abrigo, que tal vez
traste tan completo en que ahora nos encontraagrade á mis lectoras y el cual puede igualmente
mos, pues la silueta lemenina contemporánea,
arreglarse en casa, está hecho de raso negro con
aplicada sobre una dama de las que inspiraron
una tira compuesta de tablones de dos ó tres pul·
sus inimitables y elegantes cuadros al célebre
gadas; sobre esta tira se pone una bonita guarniVan Dyck, tendría seguramente el aspecto de un
ción de piel negra y luciente; en donde van los
esqueleto, tal cual se ven ahora por medio de los
broches para cerrarse dicho cuello, deben colorayos Roentgen.
carse dos graciosos rizados de listón liberty, que
Así continúa alternando con un capricho, hasterminan en dos largas puntas. Si se desea hata cierto punto uniforme y regular, el gusto de la
cerlo más vistoso, puede pon érsele á la tira, ro·
Moda; como es natural, el mobiliario se cotrforma
deando el cuello, un bonito y fino encaje plegado,
con él¡ el hombre, la literatura y hasta la política le siguen, ,y en fin, toda la faz del mundo se
formando gola.

00

DIFERENTES ASPECTOS

U

transforma con el cambio de la silueta femenil.

La forma de los carruajes tiene también por esta
ca~sa, que sufrir diversas alteraciones¡ ~i el capricho de la Moda no aumenta actualmente las
proporciones de las faldas, es probablement e por
no alterar los estrechos asientos de los «auto&gt;
qu~, como es 5abido, se consideran los tronos pre'.
f~r~dos por las damas elegantes y afectas á las dehcias del &lt;$port&gt;. Hay una secreta afinidad entre los objetos y muebles que tienen íntimo contacto con ~as personas y éstas mismas; por ejemplo: una htera ó silla de manos no p uelle menos
de evocar en nuestra iwaginación la deliciosa y
linda figura de una dama de la corte de Luis XV·
y los trajes de estilo imperio traen el recuerd~
de la é~oca bri~lante y tP.mpestnosa de Napoleón.
También la literatura y el vocabulario de la
poesía se transforman junto con la Moda. Los
epítetos de sirena, lirio, serpiente encantadora y
otros de ese género, corresponden al aspecto ligero Y e.• belto, que prestan á la mujer los trajes
flexibles y adaptados al cuerpo. Mas cuando la
&lt;toilette&gt; femenina comienzaá apoyarse en la base
voluminosa d~ los círculos, los poetas, impr~sionados rnconscientemente por esa amplitud, ensanchan tarpbién sus sentimientos, y · entonces su
musa habla de la grandeza y majestad de sus damas, lamenta el fuego que devora sus corazones
y la esclavitud á que los ha reducido el imperio
de sus hermosas soberanas. Este es lenguaje d e
los siglos, en que la Moda ha puesto sobre el bello sexo una montaña de telas y de adornos aparatosos y complicados.
Siguiendo la inspiración de los usos actuales
di:emos que, para el gusto refinado y artísti.:o, e;
mil veces preferible la forma con' emporánea de
los trajes femeninos, pues parece atributo indiscutible de la mujer una gracia delicada y frágil,
un aspecto espirita al é idealizado que, por cierto,
no le pueden prestar las pesadas y amplias forma~ de otras edad es. Ahora los poetas exquisitos
y sentimentales bien hacen en comparar las bellas y flexibles figuras de nuestras damas con los
tallos suaves y ondulantes de las flores, ccn los
flotantes celajes que en líneas indecisas tiñen el
horizonte de luminosos matices y, en fin, con otr a
multitud de imágenes poéticas y delicadas, cou
las cuales los poetas, eternos trovadores y cronistas de las costumbres, ideas y sentimientos de
cada época, cantan dulcemente todo lo que hay
en éstas de bello y halagador.
No cabe duda, lectoras mías: la silueta femenina varía mucho; pero, en la actualidad , nos ha tocado una de sus más hermosas transformaciones,
y por tanto, el arte y la belleza, hermanos gemelos, deben estar complacidos.

seudónimo ocultaba el nombre de un oficial de
marina, el amigo de Julián, que admiraba profundamente las obras del desconocido literato, preguntó al punto:
-¿Quién es ese oficial?
-Julián Viaud,- le respondieron.
Este nombre le causó un gran asombro. ¡Julián
Viaud! ¿No era este el nombre de su camarada
del &lt;Rochefort?&gt; ¿Sería él el autor de esas obras
maestras? .. .. No; era imposible. Y el oficial de
marina recordaba perfectamente cuántas veces se
había explayado con su amigo sobre la emoción
intensa que le había embargado al leer &lt;El casamiento de Loti&gt;, &lt;Mi hermano Ives&gt;, &lt;La historia
de un Spay&gt;, sin haber notado jamás alteración
ninguna en el rostro de Julián, sin que éste le
hubiese dicho nunca: &lt;Yo soy el autor de esos¡¡.
bros&gt;. ¿Sería posible esto? ¿No coincidiría el nombre de su amigo con el del notable literato? Más

bien esto podría•suceder. De lo =contrario, cómo
era posible aquel silencio, aquella indiferencia
para escuchar el sincero y espontáneo elogio,tan sincero y tan espontáneo como el suyo, que
no sospechaba ser escuchado por el que lo provocara,-¿cómo había de ser posible esa actitud casi ausente algunas veces y otras casi reveladora
de antipatías por aquellas conversaciones'! No;
¿á quién no le halaga el elogio? No podía ser. El
se convencería.
Algún tiempo después, el oficial, de vuelta de
un viaje, se embarcó para Tolón. Por la noche,
al entrar en el salón de fumar del buque, vió de
pronto, entre los concurrentes, á su amigo Julián,
el cual venía ya hacia él con sonrisa jubilosa. Un
apretado abrazo los unió por un momento, y en
seguida vinieron los reproches, las aclaraciones.
-¡Vamos! decid de una vez,¿ sois ó no sois Pierre Loti?

- Por supuesto que lo soy, amigo mío.
-¿Es posible, Julián, es posible que no me hayáis dicho tal cosa, á mí que soy vuestro camarada, vuestro hermano, vuestro mejor y más leal
amigo? ¿es posible esto? Casi es una traición . . .
una mala partida ....
- - No, no,-le respondió Ju\ián,- es que me dan
horror los cumplimientos forzados; la obligación
que se impone á los amigos de elogiar nuestros
trabajos gusten ó no, el compromiso ....
-¿Compromiso con quien es un adorador ciego de vuestras obras? . ... iAh, traidor amigo!. ..
Esta anécdota sirve de protesta contra los que
acusan á Pierre Loti de abusar del «yo&gt;. Este
hombre es un lírico que necesita el desahogo de
sus propias emociones; pero nunca un fatuo ni
un egoísta.
París está encantado en estos momentos con
alojar al sen siti vo y notable literato.

Lf\ MODl8 Tf\ EN OftSf\
lnstrucéiones para cortar una falda

P·- Póngase la. tela cinco !ledos más
a.rdba de la. cintura y procúrese que dicha. tela
ca ga. á plomo (para lo cual se atan las tijeras con
una. cinta, y se sueltan). La. téla debe ponerse
sobre la línea que marque la cinta.
FHGURA

F IGURA 3.-Prended bien con altiltlrc::s lll útl,a.U•
tero, tanto en el centro de la cintura com '&gt; á lo
largo de la costura, y después cortad las otr:1.S dos
piezas de los lados tal como el grabado lo 1odlca.,
dando á cada. pieza ocho centímetros por la parte
alta. y treinta. y ocho por la baja. Preuded bien
con alfileres.

FHWRA 5. -Una vez cerradas todas las piezas,
se procede á poner la pretina, para lo cual debe
cortarse una tira (al hilo de la tela) que mida
tres dedos de ancho y cuyo largo se acomode á lo
que dé la. cintura de la falda.

00

ECOS DE PARIS
IERRE LOTI va á ser de nuevo el hombre del día.
Como sabrán ya nuestros lectores,
Julián Viaud-nombre verdadero del
exquisito literato,-ha ido á París para
dirigir personalmente su obra Ramuntcho.
Pierre Loti no es muy comunicativo. Habla poco, se muestra difícilmente. Es un silencioso, un
solitario; mas á pesar de esa frialdad, que le cu bre como una capa, es de una dulzura y de una
sensibilidad exquisitas.
Se le acusa de abusar del &lt;yo&gt; en todas sus
obras. Y, sin embargo, no hay otro espíritu más
sencillo que el suyo, no hay otra alma más modesta. La anécdota siguiente-que se remonta á la
época en que el literato Pierre Loti era menos
conocido que el marino Julián Viaud,- da la mejor prueba de lo que decimos.
Siendo oficial de un buque, se ligó estrechamente, con lazos de sincera amisfad, á otro compañero suyo, oficial también, de su misma edad y
grado. Varios meses pasaron así juntos, en fnt~ma
amistad, á bordo del &lt;Rochefort&gt;; pero un día el
destino cayó implacable sobre aquel cariño, obligándolos á separarse. Julián Viaud se quedaba
en el &lt;Rochefort&gt; y su amigo partía para otros
mares más lejanos.
Un día, sobre cubierta de &lt;El Elba&gt;- buque
donde el amigo de Julián había ido á prestar sus
servicios,-la conversación recayó sobre las obras
de Pierre Loti, y como alguien afirmase que ese

2.-Córtese la tela sesgada.. La pieza
debe tener diez centímetros de ancho por la parte
de arriba y treinta centímetros por la parte de
aba.jo,
JfIGURA

4.-La pieza de atrás tiene el ancho
que resulte a.l unir las demás:piezas, y por la. parte
baja debe tener cincuenta. centímetros. La abertura se corta sesgada según lo indica el grabado.
FIGURA

.FIGURA 6.-Vlene después el recorte de la parte de abajo, que debe hacerse iniciándolo primero con alfileres en todo el redondo de la falda.
Hay que tener gran cuidado en este recorte para
evitar lo que las seiloras designan con el nombre
de colas,

�-FoT. Ft;r.1x, Dffi P,\H ís. - :\Lo DAS l&gt;&lt;EUH,Ll,T

{

FoT. FÉux, DE PARís.-Mon,1s Hox,&gt;EAU.

')

, T RAJE DE CALLE,- De estilo princesa, confeccionado en ·
,satén negro. El cuerpo es de muselina de seda tableada,
· con hombreras y canesú de encaje de punto de Venecia ·
· En el cuello' y en los puños de las mangas tiene volante~ ·
de 'gasa blanca.

TRAJE DE BAILE,-Hecho en mesalina de seda blanca
y tul bordado con seda y perlas. El delantero y la cola

van cubiertos del mi~mo tul. El escote adornado con
encaje de punto de Venecia. Mangas hasta la mitad del
brazo, con hombreras de tul bordado y cinturón de ter
ciopelo color de fresa.

�82:l

EL MUNDO ILUSTRADO

~~~N~~N~'WWWWWWWWWWWW~wwwwwww~
~ Los Médicos más notables de la República certifican la bondad del ELIXIR DE SAIZ DE CARLOS, el único~
~
específico que cura de verdad las enfermedades del Estómago é Intestinos.
~
~
).~
~

f..

~
~
~

~

~

~

-----

1

Sr. Dr. Saiz de Carlos.
Muy senor mio:
Tengo la satisfacción de manifestar á
u&lt;ted Que ~i~more Que he emnleado e1
ELIXIR ESTOMACAL DE SAlZ DE CARLOS, sólo he tenido que felicitarme por los
buenos re~ultados obtenidos.
Me es itrato suscribirme de usted afeclf•
simo S. S.

CAL DE SAIZ DE CARLOS, y debo decir
á Ud. que en los casos en que lo he usado, se ha mostrado eficaz para combatir
algunos slntomas de las dispepsias, y
algunos enformo~ considéranse curados.
Me es grato ofrecerme.de usted afectl·
simo S. s .

la

~
Espero r~coger _más obs_ervaciones, y ~~
me será sattsfactono comunicará Ud. los ,,

sobre todo cronicos, el ELIXIR ESTO·
MACAL es un recurso con que debe contarse. pues que sus buenos resultados son resultados que siga obteniendo á favor de ,...i
casi constantes.
tan agradable preparación; creyendo des- ~
Queda de Ud. afmo. atto. s. s.
de ahora que serán magnlficos siempre ~
que sepa manejarla, usándola en los caDr. Francisco de P. Chacón. sos en que debe modificar ó combatir di· 'J
Dr. M. Carmona y VaIIe.
Profesor de Anatomfa Quirúrgica en la cho ELIXIR, según las substancias acti~ ~
Escuela N. de México, etc., etc.
vas que entran en su esmerada compoDirector de la Escuela N. de Medicina
sición.
'J
de México, etc., etc.
Soy de Ud. afmo. atto. S. S.

Dr. J. P. Gayón.

(erveza

Dr. Salvador F. Alca1a·. ~

Sr. Dr. Saiz de Carlos.
Muy seflor mio:

mas

Director del Hospital Civil de Guadala• 'J
Sr. Dr. Saiz de Carlos.
jara, etc., etc.
~
Muy señor mio de mi distinguida con•
He empleado en varios de mis enfermos
__
i.,
·
el ELIXIR ESTOMACAL DE SAIZ DE
~ Sr. Dr. Saiz de Carlos.
sideración:
CARLOS, y lo considero como un excelen.
S D S · d C 1
'J
Contesto á Ud. su carta de fecha 18 del te eupéptico, buen tónico y digestivo.
r. r. aiz e ar os.
~
corri_e_nte en la que se sirve pedirme mi
S
b
d bl h
d
t
epa
Muy seflor mio:
j •
..,,
Muy senor m o.
opm1on acerca del ELIXIR ESTOMACAL
usa or agra
e ace e es ª pr
Con verdadera satisfacción participo á , ...i
sted q~e ~ª;l~~i;r ~~d!~ª~:~~ii~i~~cils~c:ft~;~f:s Ud. que el ELIXIR ESTOMACAL DE SAlZ ~~
~ Cumplo un d~ber verdaderamente grato ¡DE SAIZ DE CARLOS
.
Diré
á
.u
al manifo&lt;tarle los excelentes resnltaJos siempre me abS t uve de prescribir á mis de acción bien detuminadas y ya conocí- DE CARLOS es una preparación ~ue me •""
del ELIXIR ESTOMACAL DE SAIZ DE I enfermos los espec_lficos que eSt án en bo- das, como son la Quinina, Pepsina, Hie· ha dado brillantes resultados en las DIS·
~ CARLOS pues apenas empiezo á pres- ita, porque casi siempre los autores de rro, Cocaína, etc., garantiza su eficacia PEPSIAS. en general, y muy particular.• 'J
cribirlo y 'ya he visto cederá su uso una tales medicamrntos hacen un secreto de en varios padecimientos del aparato di- ~ente en la_s GASTRALGIAS. Para esta ~
DIARREA de larga duración y rebelde á los
sf~?i~ºd~L6~IXI~ gestivo.
ult1m/l afección (o he empleado en mi se~ otros medios
de tratamientn y otra grave
. .
. ..
• co
,
flora con un éxito verdaderamente com- 'J
1
l'cad
de VOMITos' casi incura- mo su autorJ.,dlCa! su con_iposic.on, conoDr. A. Lopez
Hermosa. pleto.
~
Y comp
c1endo las sustancia~ activas que lo for.
. .
Quedo de Ud atentos s
,,
bles, durante la digestt~n_.
.
man, me decidl á aplicarlo en las afeccio- 1 _Profesor ad¡unto de Chmca Y. de Obste·
· ·
,
~ No dud~ que esta_med1cma seguJTá CO· nes en que lo ere! indicado, una vez cono- t~1c1a en la Escuela N.deMedmna de Mé
Dr. Carlos Te1eda. 'J
rre,pond1endo en m1 práctica á las espe· cida la cJmposición de dicho ELIXIR.
/ x1co, etc., etc.
. .
.
~
ranzas Que en ella tengo fundadas, Y asl
As! es que to he empleado de preterenProfesor de_Cllnica mfa~t1l en la Escue•
~ tendré el gusto de participárselo en su cia en el CATARRO GASTRICO y en el
la N. de Med1cma de México, etc., etc.
~
oportunidad.
GASTRO-INTESTINAL, tanto agudo como I Sr. Dr. Saiz de Carlos.
_
~
Soy de vd. afmo. S. S. Q. S. M. B.
crónico, en los adultos v en los ninos, Los
..,,
•,
buenos efectos del ELIXIR han sido consMuy senor mio:
Profesor de Higiene de la Escuela Nor•
l .
Dr. Manuel Gutierrez. tantes en el catarro gástrico y gastro in- i'\uy grato me es hacer saber á Ud. que mal para Profesores de México, etc. etc. 'J
. .
_
testinal crónico, sobre todo en los casos en todos los casos que de DISPEPSIAS
El Médico Cirujano que suscribe certiPrde~~r de Obst~ncia en la E,cutll N. en que dichas afecciones son dolorosas y estomacal é intestinal, no ligadas con le- fica que ha usado er, distintas afecciones
~ de Med1cma de Méx1~0, etc., etc.
están acompafladas de diarrea. Lo he em- siones orgánicas, he usado el ELIXIR ES· del ESTOMAGO. el ELIXIR ESTOMACAL 'J
pleado también con muy buen resultado TOMACAL DE SAIZ DE CARLOS á titulo DE SAIZ DE CARLOS, siempre con muy ~
sr. Dr. Saiz de carios.
en los niflos, despué, de la primera in- de digestivo tónico, he logrado beneficiar buenos resultados.
~
fa'lcia.
á mis enfermos de una manera pe1fecta,
Veracruz, Julio 21 de 1900.
(
~
Muy senor mio:
j Asl es que creo que en los CATARROS cuando la DISPEPS IA ha sido atónica y
~ Estoy ensayando el ELIXIR ESTOMA· GASTRICOS, GASTRO-INTESTINALES, acompañada de dolor.
Dr. R. Benítez. ~

~
~

Profe~or de la Escuela N. de Medicina
de México, etc.
__

~
~
~

isi-ó%"1~1t°~~-

ª

.

.

~

~
~

~

fx~uisita

ª

~

-

-

~

I

De venta en Farmacias

yDroguerías.-Agente General de América, Carlos S. Prats.-Apartado

468, México,

o. F.

~

~MMMMMMMMMMMMMMMMM~~MMMMMM~

Crisantema:-No se usan ya tarjetas
de ninguna espede para los bautizos; lo
más elegante es obsequiar con cajas de
dulces que hay, á propósito para este ob·
jeto, en las dulcerlas francesas; y en vez
de las tarjetas que se usaban antes, se
acostumbra hoy regalar medallas con el
nombre del niño y la fecha del bautizo.

ASUNTO COMERCIAL
Alitio:-Puede usted dirigirse á la sec•
ción de encargos que tiene este semana·
rio; solamente se requiere que dé usted su
nombre, pues dicha sección es para los
subscriptores.

VARIAS CONSULTAS
Gloria:-Con lo que usted me indica , es
s uficiente para contestarle á todas sus
preguntas con el mayor gusto.
-En esta sección verá el modelo de
peinado que desea. Atendiendo á los da-

tos que usted me da, creo le favorecerá
mucho ese modelo.
-A\uy pronto tendré el gusto de darle
la receta de los brioches, pues hasta ahora no he podido conseguirla.
-Para limpiar la boa de plumas, puede
usted frotarla con solarina, y como esta
substancia le quita lo rizado á las plumas, conseguirá usted volverla~ á su estado anterior con el siguiente procedimiento: se pone sal en grano sobre un
braserillo con lumbre, y, en seguida, co•
lócanse las plumas de manera que re•
ciban el vapor de la sal quemada; nada
más con esto volverfn á rizarse por si
solas.

RECETAS DOMESTICAS
Consu elo:-Los cubiertos se limpian
muy bien con jabón de sapolio, que en·
contrará usted en las droguerlas. All l
mismo conseguirá polvos de crisantema
para de;truir toda clase de insectos; y si
desea· preservar la ropa de la palomilla,
ponga usted pastillas de formalina ó de
creolina entre ella para lograr ese objeto.
-A fin de purificar el agua, es conveniente poner un carbón en su estado natural dentro de la vasija en que se conserva el agua; este procedimiento es bien
senci llo, consigue lo que usted desea y
es favorable á la digestión en vez de perjudicarla.
-El ponchese prepara con té bastante
concentrado, al cual se mezcla azúcar,
ron ó coñac; en seguida se le ponen
trocitos de naranja y de limón, ó cerezas.
-Las torrejas se hacen con rebanadas
de bizcocho, las cuales se envuelven en
huesvo bien batido; en seguida se frien y
luego se ponen en la miel, cuando ya está
de punto alto.

-Hay mucha variedad en la manera de
preparar los chongos; una de ellas es la
siguiente: se hace almibar de punto subido con una libra de azúcar y se deja enfriar; s e baten nueve yemas de huevo con
un poco de mantequilla y se mezclan con
el almíbar frio; en seguida se pone todo
á la lumbre para que dé un hervor y lue·
go se aparta. En una cacerola se coloca
una capa de rebanadas de pan trio ó de
bizcocho, otra d~ almlbar, y de este modo
se sigue hasta llenar la cacerola, la cual
se pone á dos fuegos , á fin de que los
chongos queden cocidos.
-Para hacer los ~ufluelos, se cocen
unos tomates verdes con todo y cáscara
y un poco de anfs. Este cocimiento se
mezcla con fa harina para amasarla, agre•
gándole dos onzas de manteca y dos huevos por cada libra de harina; luego que esté bien amasada, se deja reposar tres ho·
ras para que se esponjen y después se
hacen los bJfluelos, procurando que sean
muy d.;lgados, y se frien en la manteca,
poniéndoles luego la miel.

dlas y flltrese después. Antes de aplicar·
se, los cabellos deben lavarse con una solución de carbonato de potasa. Para impedir la calda del pelo, es muy eficaz usar,
al peinarse, cocimiento de quina bien con·
centrado.

DOS CONSEJOS
Gisela:-Para lavarse los dientes use
usted la pasta del Dr. Pierre.
-Puede usted introducir, como sorpre.
sa divertida en su posada, unas másca•
ras que sólo cubren la mitad del rostro, al ·
cual dan la expresión más graciosa y original que puede imaginarse.
-En otra ocasión daré á usted la receta
que se sirvió pedirme.

..Ca fa171a de esfa delicada fJerve3a es uqiversal, como· lo prueban las medallas
que }¡a obtenido en foiJas las
exposiciones.
.

* **
Coqueta honrada:-Busque usted n~spuesta á su pregunta en la sección de
consultas médicas.

La bebida de los hogares.

ALGO DE HIGIENE
H. de P.:-Las manchas d'e la car!l desaparecen empleando un ungüento compuesto de harina de altramuces, hiel fresca de cabra, zumo de limón y alumbre,
mezclados por partes iguales. Para que el
polvo se adhiera bien, es muy eficaz po·
nerse en la te,i un poco de glicerina. No
creo que sea nociva al cutis la crema "Simón ," siempre que se use con moderación.
-Para tenir las canas de color castaño ,
es buena la siguiente preparación, la cual
es del todo inofensiva: jugo de las cortezas verdes que tiene la 11uez, una parte
por otras nueve de alcohol. Déjese en
maceración esta substancia durante diez

La prefieren las familias.

Si queréis tomar una buena Cerveza, pedid siempre
-¿Por qué no te casas, Ramón ?preguntaron á uno.
-Porque impongo condiciones, respondió.
- ¿Cuáles?
-Quiero que mi esposa sea guapa,
rica y tonta. Si no es rica y guapa, yo
no la acepto¡ y si no es tonta, no me
aceptará ella á mí.

-

TOLUCA EXTRA

�82 1
¡;;r, JIIUNT&gt;O TLUST runo

Las Mejores
Gotas para
Curar fa Tos
son lasGotasr · ·
del Pectoral
';J
de Cereza del ·
Dr. Ayer.
~

es imposible, hay va rios libritos q ue
dan reglas basta11te aceptables tanto
para aplicar éste, como p ara la gim •
nasia ortopédica, q ne tiene por fin remediar algún defecto físico.

,
•

--~
El S arampión

Setenta años atrás los médicos
usaron por primera vez el Pect8 ral
de Cereza del Dr. Ayer, y desde
entonces ha sido el remedio tipo
para la tos en todo el mundo. Millar~s de familias en Europa, Asia,
Afr1ca y América guardan siempre
en su casa un frasco de esta medicina para poder usarla en cualquier
c:iso imprevisto dG urgenci:.!. El

~~

. ...

Sección de Consultas Médicas

tos, sobre todo mientras hay a elevaApenas habrá enfermedad más coción de temperatura y subsistan los
mún y mejor conocida . q ue esta fiebre
si::nos de catarr o; y por la otra, asear
Atendiendo á que con frecuencia se h 1 eruptiva; q ue ataca de prefer encia á
cen á este reriódico consu ltas sobre a suncon escrúpulo y frecuencia la boca y
los pequeños; que no confiere la intos de medicina, hemos res uelto establela garianta de los enfermos, ~aliéndomunidad; que, por el contrario, repite
cer un departamento especial de cons ul
se de soluciones desinfectantes, como
con frecuencia pasado algún ti empo,
tas á cargo de persona competente, que
de ácido bórico ó agua oxigenada,
y q ue, muy benigna en sí misma,
se eucargará de contestar, ya sea en e~ta
pues lo probable es que por la boca y
excepto en casos recouocídamentc
columna ó en carta privada . Para casos que
la garganta se produzca la infección
malignos, causa. sin embargo, la muerd ~ma nden d e~tudio de un es peciali&lt;ta
b:·ó11quica ó pulmon ar,
hemos obt enido el conrn rso de varios dis~
te á veces por complicaciones fáci le~
L;1s localizaciones por parte del in·
tmg•1iJos e, peciahqas de e~ta ciudad á
de evitar. Muchos n iños perecen por
iestino se evitan mant eniendo al ell ·
quie1&gt;es som,terernos, dt buen grado. ¡~~
bronquitis ó infecciones intestinales,
cue,tione, que &lt;e nos pr0pongan. E-t a
ferino bajo un régimen dietético muy
adquiridas después d e una sarampión,
sección e- tá. además, en (omh111,1ción co n
e~tricto, llasta que el médico lo cony esto se debe, en la gen era l idad de
~I J•rartamento de e11~arKo~; de man Ha
sidere innecesario. Es muy común
lo~ casos, á que no se tie ne con aquéque lo, sub,crir tores que lo~ de~een. pueque
los
uiños
sobre
todo,
d
espués
llos, durante l¡i convalecencia, todas
den ~utenff sus medicameJ.tos pe r e,te
del d ebilitamiento causado por la fielas precauciones debidas.
intermejio, en condiciones 1·t'r,1"deramendomina los esfuerzos espasmódicos
bn·, se encuenh-en ham brientos, y las
te rxcepcionale,. como 1:0 rodrlarr ol•lt-·
El sarampión es sumamente conladel toser, alivia la congestión de la
madres, crey endo hacerles un bien,
nHlo, ~ ino haciendu un ,·iaje t!trertan,r 1 ~ioso, á fal punt o, q ue cuando un niño
garganta, calmu. la inflamación de
teá l:ic:ipit~I.
les permitan, á tontas y á locas, comer
es atacado en una familia en que hay
)03 tubo3 Lronquiales é impide que
'-• coHe&lt;pondencia l'•ra e, ta sección
cuanto ellos dernan . Esto, en las convarios pequeños, casi il"l"emi;iblemcndeu~ c.•tar dmg1&lt;1a á EL MUNDO ILUS·
h afección interese los pulmones.
diciones
especiales
de
los
convale
te todos ellos contraen el mal. Por
TRADO, departamento de conwltas mécientes el el sarmapión, es mny peli ~rofi ay muchos substitutosé imi•
esta razón y por l a benignidad casi
dic:i~.
so
y
trae
consigo
muchas
veces
gn,t:iciones . Cerciórese de que se
c0nstante de la en rermedad, las reglas
vísimas infecciones intestinales. r-'o
obt iene el Pectoral de Cereza
de aislamiento no se aplican con gran
hay que olvidar que e l int estino es
"del DR. AVER." (No contiene
rigor. Es muy útil, sin embargo, hael órgano más dclicndo de los niños,
::ilcohol ni veneno)
Para limpiar botellas
cerlo, por más que s ea muy difícil de
y
lo es tanto más cuanl0 más t ierna
r ealizar.
Se ir.traduce en l•s t,,,tellas pJpel .te
C&lt;tclu fNr .'un o.~fPn ffi la fÓrtnu ltr, ru lfl
es la edad ele éste. Al rnéJico toca vi Comienza b enfermedad por elevap1r1ódi;o (Or tailo en p, dacitos, ~e,¡,, é•
f ttloto . Pn:r1111.•t1• 11SINl a su 'ln;dir1,
gilar el fu nciona miento del ap;ir ato
se
agrega ro•: a agua . se sacude cun I uer 7 a
ción
d
e
1emperatum,
á
veces
muy
0
1
' ' ' 'JU&lt;'
J i1to tl, l PectoN,l ele Ucrc·zu d d
d igestivo, ad como ordenar el lavado
lh• . Ayc,·.
_ __
y al rtco urm ¡'(, que,1ar;i el vidrio rtrfecgrande. El cuadro de síntoma~ es ya
tamentr lirn, 1 , .
i ntestinal, siempre que sea necesario.
demasiado tri via I para q ne sea necel'~~par,ido por el DR. J. C. AYER y CIA ..
Este
lavado
d
ebe
hacerse
siempre
Lowoll, M:ass., E . u. de ,A,
·
s~rio trazarle una yez m:ís. La crupción cardclerís1 ica, los signos de ca- con sonda, que debe ser escrupulosalnocula cién de l suelo para l a pro tarro y aun de br onq uitis, son muy mente hervida antes-y á espués de ca ducción de l eguminosas
VINO
d a ocasió n que se use, y _para practi conocidos aun por las personas menos
Para esto rxi'lt'll vanos métodos.
U 10 de etto , cnn -,,t,. n repa1 tir á voleo,
familiarizadas con l a obser vación de carlo hay que s ujetarse estrictamente
á e ,t:ts instrucciones: no usar de maantt&gt;&lt; •~ h l•h•r, t1··rr1 prr.crdente de u11 a
un enfermo; de modo &lt;¡oe, si en las
1
tinca rn ,d,¡i,terJ, en la que veg,t 1n perprimeras cuarenta y ocho horas pu- yor cantidad de líquiao que el orde·
le~tamen1e. ,,n condiciones 1JrJinarias, la
nado p or el médico; á menos de in ·
diera haber d uda respecto á la natulegumbre que se .rata de cultivar , y el
dicación especi al del facultativo, la
raleza d el mal, en cuanto los primeros
otro, menos practico. tratándose de grant
em
peratura
del
l
íquido
debe
ser
albrotes de erupción aparecen, ya no
de~ ext,,n-rones , · se reduce á dil uir en
pued e haber duda. Igual cosa p uede rededor de 38 grados; la altura del
agua ddermin,1d I ca1,tiJaJ de la tierra
recipiente, á menos de ind icaci ón
d ecir se respecto del tratamiento, q ue
regeneradora y n ciar con ella el terreno
contraria,
no debe pasar de setenta
que s e trat• de fertiliza r.
se lim ita á ad ministrar pociones surecetados en
centímetros sobre la de la sonda que
E, el pnmer caso, debe esparcir,e 250
doríficas, á las que se atribu ye 1-a virla Tisis,
se
u sa¡ se debe colocar al niño acos·
ki tcgramos de ti err¡¡. por hectHea, y en et
tnd de fac ilitar la erup ción, lo cual
lado sobre uno de l os lados, con la
srg indo, diluir en roo litros de agua 5 de
la Brippe,
rs favorable, pues se ha visto q ue en
ti, rra, y el li ~u ido resultante por seJipierna de debajo extendida y la otra
cuanto
ésta
es
compl
eta,
la
t
emp
erala Anemia,
mentadón repartirl0 á razón de 50 gradoblada
;
déjese
escurrir
el
líquido
tura ba ja y la mejoría se in icia, mien mos
aproximaJa mente por met~o cuadrala Neurastenia,
len tamente, sin forzar su salida.
, tras que, por e l con trario, e n los casos
do. operación que se simplifica y fa crl t 1
DR. WEIL,
la s Conoalescencias.
graves, la e rupción n o apa,ece franincorpor~ nJo el rgn que se quiera .
camente. Fuera de eso, e l tratamien to
f;,,.;lfir la firma :
es s iatomático; se ender eza á comba1ir los Si,!;DOS de localizaciones espe!'l.llrl.~l&lt;..I.\\, JAQLI
cia les, la s c ua les se productn con más
."if- ALIVIAN
frecuencia por parte del ap a rato resEn todas las Farmaci,.;;.
\,JANIAMENltTOM,\NO
Coq ueta Honrada:-No h ay md,,. piratorio ó de los i ntestinos.
DE
A evita r estas local izaciones, que
camcnto capaz de producir el d,·,.
pueden tomar cierto carácter de ¡(ra- arrollo parcia l de cualquier parte del
vedad. d eben teudcr muy pi-incipa lcuerpo. Lo que se puede acons!'jar
NADA TAN EFICAZ Y
mente los esfuenos. La c o mplicación
es e l masaje y la gimnástica, que ~í
F
ACIL
de tomar como Ju
respiratoria más frecuen te es la bronson muy eficaces, á condición de c¡ne
1
qu,tis, que suele "lcanzar gravedad
se les siga con perseverancia. Su ef,Y o misma me quité las anugas en tres
cxtraordinaria, Y se prod u ce por incacia y, sobre todo, la rapidez de su
n oches con un remedio case ro descubierto
fccción, faci li tada, en ocasiones, por acción, d isminuyen á medida que la
por mí, después de habernie cansado de
consultar médicos especialistas, usar 1 los enfriamientos. De aqu í u n doble
edad es más avanzada . Sería muy con- 1
EZA.
cold crcams y someterme á soba ; faciales
•ara el.DOLOR de CAB
Pr ecepto muy inter esante d e observar: veniente que ese masaje fuese aplir
sin el menor r'esultaclo.
UNA SOLA' OBLEA alivia aJ
Por una parte, evitar los enfriamiencad o por mano experta; pero si esto I
La señora A. Sánchez, me escribe:
' 'Es el único. r emedio en el mundo que
~~-::::::::::::::::::::::::~~~~:::::::::::::::::::::::::~ 1 momento el más fuerte dolor de
r ealmente extirpa las arr ugas, y el único ~::::::::::~digno de recomendarse. ' '
; cabem.
La señurita E. L. Vazquez, clice : "Me
1
No contiene Antipirina ni otr8I
hace parecer veinte añ os más jornn. ''
Con gusto cn\'iaré detalles :í quirn me
drogas peligrosas. Insista siemlos pida, absolutamente g ratis. i'.Ii señas
son: Helen Sanbom, D ept. 220.J, Clevepre .en que le den la de "Stearns"
. U s a lm~r-rana• son curlidlls por e l F.JlitiJ' de Vir g lnle N yrdahl que cura
land, Ohio, E. U . de A.
1g u11tmente los varic oce lea, varices, a ccid e ntes del retorno de edad
Antes de facilitar informes con resque
es la tmica legitima.
cong-.,, t,o ' "~• y hemorrag ias d e toda n a tnraleza.
'
pecto á mí procedimiento, se me ha de
No confundir n unca el Ellxtr d e v ,r ~inle lll'yrdahl con las fnlsifieaciones
p rometer absoluto secreto para protcjer
fra udul e ntas , con que se rrueba de substitu irlo, las que no tieuen 11i11gun
valor Y ll m enud o son pe(1g rosas. Po r e_sto debe exigirse sobre la envoltura
mis intereses. No se hará el menor caso
de cada fr3 sco la ti1·111a degorant1a : N yrda hl. Envio grntuito y franco
á quienee busquen sat isfacer una mera
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~ei Drª ~yer

1

JARABE

CAPSULAS

dJ FOSFOGLICERATO

de CAL de CHAPOTBAUT

Consultas Médicas

.
b

ACURA

----- --

Embellece en
Una Noche

STEAHNS.

OBLEAS DE STEARN[

NO OS DEJEIS ENGAÑAR '-

AS ALMORRANAS

¡

825

SIEM1'RE LA VERDAIJlo
"Cuando está U d. en duda di.
ga la verdad. " F ué un experi,
mentado y viejo diplomático el
qutJ así dijo á un principiante en
la can era. La ment ira puede
pasar en algunas cosas pero no
en los negocios. El :fraude y eng~üo á menudo son ventajosos
mientras se ocultan ; pero tarde
ó temprano se descúbrir[m, y entonces viene el fracaso, y el castigo. Lo mejor y mfrs seguro e,:
el decir la verdad en todo tiempo, pues de esta manera se.
hace uno de amigos c_c nstant es
y de una reput ación q1,e siempre vale cien centavos por peso,
donde quiera que uno ofrezca e•
,..,e; en venta. Estamos en situac.,,_ --1 ~ afirmar modestamen,.
t e, que sor.;,.. --qt,a b2.se o.eser f
sa la universal po}l--~".. "'. ridad do i.,.
PREPARACION de WAMPOLE
El público ha descubierto que
esta medicina es exactamente Lq ue pretende ser, y que producG
los resultados que siempre hemos
pretendido. Con toda franqueza
~- i.,q, dado á conocer su natr:
raleza. :', tan sabrosa como J.,
miel y conti&lt;:M-:o J..')dos los princi~
pios nutritivos y c11r.1,tivos del
Aceite de Hígado de Bacalao
Puro, combinados con Jarabe de
Hipofosfitos Compuesto, Extractos de Malta y Cerezo Silvestre.
Estos elementos forman una corrbinación de suprema excelen(;.,,.
"J :--~ritos medicinales.
Ningun
remedio ha t enido tal éxito en
los casos de Influenza, Pérdiua
de Carnes, Debilidad y Mal Estado de los Nervios, así como t odas las afecciones que proceden
de Sangre Impura. "El Sr. i_; __
Porfirio Parra, Profesor de Medicina en México, d ice : La Preparación de Wampole está compuesta de los principios nutritivos del Aceit e de Bacalao, Malta,
H ipofosfitos y Co, ezo Silvestre.
En las personas debilitadas esta.
medicina me ha servido perfec•
tamente." En todas las Boticas.

de

NAFÉ
LANORENI
contra

la Tos, el Catarro
y la Bronquitis

TAN

•

,,

L\'-,,.

EL Mm'DO TI,USTRADO

FREDERICK STEARNS I CIA.

LINIMENTO GENEAU
• • • 'i'OPICO
reemplasaDdt

ti

Paego ••• dolor Di
caida. del pelo, car•

raplda

y eeirurA de

Jae Cojera■, E■para,,

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Paris.l65, Rue S 1-Honor, J Iodu rumat1w

SEÑORAS••
EL APIOL Di LOS

$400.00 por Minuto
Si despertara de su sueño eterno alguno de los grand~s artistas de los tiempos
heroicos del arte clásico y se encontrara
con las cuentas de los "music-halls" ó de
los salones de variedades de nuestros
buenos tiempos del tango y de la malla,
,seguramente que se morirla de vergüenza
ante las enormes sumas que hallarla al
lado de nombres de arti~tas ( ?) cuya principal gloria consiste en la desvergüenza
de costumbres ó en la más extravagante
gimnástica coreográfica.

Allá por los años de 1864 ó 65 se hizo el
gran escándalo porque Hortensia Schneider se negó á trabajar más en el "Palais
Royal" si no se le pagaban dos mil francos
por mes. ¡Cuántas cómicas, que están muy
lejos de la Schneider, se ganan eso y aún
más cada noche. Hay que recordar que la
Schneider fué la creadora de casi todos
los papeles principales de las obras de
Offenbach.

l"Alt,I

LOS

DltNTf5

"El
l.J, ntífrioo Ideal"
1.1 mvla :v conserva la
, d"ntadura como nlnirún
otro,
Aceptado oor miles de
11M ••··= lfo Ju..v otro que lo subst.ttuya.
·• vo&gt;nta en todas la.q flro¡ruPrfa.~ y Ro•lcas,
10 ñO tubo, ~ dlrectar.nentt1, rendtlendo el lm

f2

.Dentacura Co.,
......... ~

•

• J

u '

•

ESPECfFICO'S
DEL AFAMADO

vr, Humphreys de Nueva ':úrk

Chalí«pine.-ft[me. R é¡&lt;1ne.-J. Granier, la M elba y la Patti.$400.00 por minuto.
Ps.ra dar una idea de esos gastos tan
extr ~ordinarios;como poco [justificados de
los :" managers" de salones de "varieté ," perdónese los barbarismos que son
de I igor en estos asuntos, publicó la sil(Uiente anécdota un periódico de los Estados Unidos: "El direc:or de uno de los
nás grandes "music-halls," de Londres,
recibió, hace pocos dlas, un telegrama en
los s iguientes términos: " ¿Está ust~d dispue, to á contratar, por diez mil francos
por noche, á la muerta viva, mujer que se
corta en pedazos á los ojos del público y
que vuelve á la vida después?" La contestación á este telegrama fué solamente
la palabra "Convenido." A pesar de este
convenio, la mujer muerta viva no llegó jamás; per J el empresario pudo anunciar
que no retrocedfa ante ningún gasto por
complacer al público."
No sabemos si la anécdota será cierta en
todas sus partes; pero si sabemos que hay
empresarios capaces de patrocinarla con
su nombre, y sabemos más: que hay empresarios capaces de pagar los diez mil
francos ó más siempre que la variedad
lo valga,

***

Dr"JORET, HOMOLLE

Y esto no se limita á los "ha lis" y cafds..conclerto; en los teatros sucede lo
mlsmo1 los reyes do 11 eséena do nuestros
dlas reciben sueldos q111 ni siquiera ha•
blan •Ido aoftados 1nto1, lito, co1110 todo

~IIGUIN,IH,l,Í~,,,,11,11tf11f•tt1,-,

111 quecon el commloHrtlaclona, obedtct
Ala 1,, d• la 11f1rta ~ 11 ••••11411 d11ll1
11 cru416n 4• la, ''h•II•.'' to, Cttt,11 np

crm ,., Do/or,s,R1tar1101
l1111r111on11 ~. ,., M1n11r1JII

necesidad de ofrecer grandes sumas á los
artistas que valen la pena, á riesgo de
verlos marcharse á servir de "variattés"
en salones que no tienen catege&gt;rla, pero
si dinero.

,ueota11 con ~DIIPllll11 Y... VII 111 la

Específico 1'io. 27.
E ste vnlioKo específico tiene perfocto
dominio sobre las secrecion es de los riñor&gt;es,
y ya solo ó, en algunos cnsos, altemañdu
·on el número 30, ha aliviado y cnrao.0 á
mil lnres de personas.
El especifico No. 27 curn lns enfermedailes
de los l"iñones. Arenilla, orina escasa,
dol0rosa ó retardada. C,ílculo r enal, catiuro
de la vej iga, depósitos a renosos y m alsmios
eu la orina. Orina espesa, turb ir. y
espumosa, nb11"l.dante en depósitos mncnsos
y ladrillosos. Dolores en la r egión de los
riñones y la vejiga. Dilatación de ia gláncinla
p rostata. Flujo penosos é insuficien tes en
\as personas ele edad. Orina en sangren luda,
etc. Centenares de personas de edad se nnn
salvndo de nños de s ufrimientos usaildo
este específico.
E l específico No. 27 puede t om nrse con
nbsolnta con fiauza en su poder cumt:vo,
q ne no puede exagerarse ni es t imnrse en
demasía.
T reinta y seis específicos más ¡mra otras
~nfermedacles.

Los Especfftcos de l Dr. Humpbreys se hallan de
ven ca en to das las d roguerías y farmacias d e prl'llera
clase por el m undo e ntero.
GRATlS-EI manual !le!Dr Humphreys con.tiene
"Gaulois" se quejaba, con gran escánda- una lista completa de estos r emedios é lnstruccloues
pa ra su uso. SP envia. gra tis al q ue lo solicite y
io de que se pagaran 15o francos por 110: h mande
su dtrecclóu.
á Zulma Bouffar, estrella de los escenaH umphreys' Horneo. MedJclne Co.. Cor. Wlllia&gt;d

rios de opereta que estaba haciendo grar.
furor con "La Roi carotte.'' Debemos tener en cuenta que en esa época habla
otras muchas artistas tan notables come
ella, que no reciblan ni la mitad de ese
sueldo.
Paulin Menier, en los dias de su mayor
boga, cuando tenla á su cargo el papel dt
Choppart en el "Correo de Lyón," no recibla más que seis mil francos por año, es
decir, veinte francos diarios, ósea uno~
ocho pesos de nuestra moneda. Ge~ffroy, el gran cómico, ganaba mil francos
por mes en el ''Palais Royal," y sólo la
competencia hizo que se le duplicara este
sueldo al ser ·s olkitado por el Gymnase.
En aquellos- tiempos, los mejores sueldos fueron los·que ganaba Sara Bernhardt,
á quien se pllede llamar la iniciadora de
los grandes sueldos. 'Su primer Jira por
América le dejó seiscientos mil franco1 ;
r~cibla cinco mil por noche y, además, el
empresario se encargaba de todos los gas.
tos, tanto de transporte como de estancia
en cualquiera ciudad. En vista del bum
resultado de esta jira, la gran trágica or
ganiza, desde entonces, sus viajes com,
empresaria; en una de ellas : llevó á Co·
quelin Atnt, t quien p1¡ab1 tres mil fran•
coa por noche, Todo esto eatt muy 1,Jos
dt l01 1111ldo1 d• 101 1ctorta y aun ele h&gt;'

auton, dt ha.e unQI OHtnta 1ll01,

••11
Une«•"'°' l\ltl11.. , Yae dt 11111 •••

and.A.nn Streetd, New Yo,:k:.

HIGlENE del TOCADOR
Las cualidades antisépticas,
detersivas yc1catrizantl s&lt;¡ue
IJ;,11

merecido

al

coattar Saponiné

le Bellf

su admisión en los Hospitales
de Paris, explican la boga dte~e producto para lodos los nso,del tocador : Cuidados de la
Boca á que µurifica, de i&lt;J!'
Cabellos cuya caida detiene
Lociones de las Criae, Cui,
dados íntimos, etc
Desconfiarse de las- falst{icaciones
EN

LAS

FARMACIAS,

UnicoAgent.e apoderado Carlos MULLER
Apartado 140°', Me.z:1co

•

�82(i

EL MUNDO TLUSTRADO

"La Joya"

EL MUNDO ILUSTRADO
cosa que no se conoce, ¡;robablem wte, en
ninguna parte del mundo. Naturalmente
que, con tales entradas, bien se puede pagar á los artistas de diel á doce mil francos por noche.
Nosotros, á pesar del desarrollo embrionario de nuestro arte teatral, ya hemos visto levantarse el telón con u:i costo de cinco ó seis mil francos cuando nos
han visitado artistas como la Patti y Coquelin; no podemos decir lo mismo de la
visita de Sara Bernhardt, porque en esa
vez nuestro público brilló por su ausencia.
El dominio del "music-hall" y de los muchos salones de cine con variedades [? J.
quizás nos dé á conocer, dentro de poco
tiempo, á artistas oue merezcan ese nombre y que reciban grandes sueldos; por
ahora tenemos que conformarnos con ver
llenos los salones de segundo ó de tercer
orden y vaclo el teatro donde trabaja Aldo, el único á quien se puede llamar un
artista de los de ese género que tenemos
ahora en casa.

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y_ delicada bellez• , una blancura perfact a y un aterelopelado lnoomparabl, f
Cuatro tonos en cada una de loe colorea Rosa y Raquel Blanco de u.na pureza.
e •)9()luta. Son loa polvos de arroz de lu NIIDU y los reyes de loe polvos de arroz
• QN E L . Paa ptJ11f18U .,Je, AYENUE DE L'OPtRA, PARIS.

•

~~~-

La crema del "Siecte Mondaio"
V LOS ARTISTAS
FRANCESES

o
LA S,ÑoR1TA MITZY-OALTI
de /a '' Comrdia France1a "

~
Yo lo drda ro aqui, la
verdad me obliga á ello
Su .:rema, Señor. me
parece la mas dolce.

La. seductora. pensionista. de la. "Comedia. Francesa." de Pa.ris
lleva. un precioso fe s fimonío a la. "Crema. du Siecle éMonda.in ".
8',(jnguna. crema. pa.ra. el cútis es, efecficua.menfe, ma.s dolce Y
mas sua.ve. 'Por su empleo la.s elega.nfes consercua.rán una. fez
de rosa. y una. encarnación magnífica.
,
DEPOSITOS

Eclga r Heyrnans y C".
Kuri Primos.
Kuri Hermanos.
8Jcha el C1• .
Assael Hermanos.
José Uihlein Sucrs.
Julio Lat,adie Sucrs y C'•.
Manuel Méndez y Méndez.

EN

MÉX I CO :

Carlos Felix y C'•.
Agustín Vargas Sucrs.
Agustín Hernández.
E. Michel et C'•.
Julio Lamicq.
B. y L. Grisi.
Pedro Claverie Suc rs.

Silva Berrueco y C'• en Guadalajará.- Ramirez. y Urzúa, en
Guadalajará . - ll defonso Trigc.s, en Jalapa. - J. D. Diaz
y Diaz, en Mérida. - P;,t,ón, Correa J C'', en Mérida E. Rodríguez y C'', en iv1onterrey . - Eduardo Bremer y C'",
en Monterrey. - Tolis y Renero, en Oaxaca. - Joaquin
lbañez, en l'uebla. - Angel Rangel en Puebla. - Rafael
~ Rodríguez y C", en San Luis Potosi ,G, Muller1 en Yera-Cru.1.

°''· ~'-"""

827

t

~~~ 4'"

Una ¡,,,l.,/Jra de-:_Coquelin. -C.:na lágrima de Sttra.- Un;grilo~ de
Mou1Jef.- $4L0.0J por minuto, ,

malos: Albe11o Glatigny, poeta famoso en
Parls, recibla cinco francos por noche por
figu rar como comparsa en un drama en el
que tenla que salir un personaje á dar limosna á unos pobres que se hallaban en
un puente. Este papel era disputado por
los miembros de los clubs literarios, y al
fin, por caridad, se le dió de una manera
permanente á Glatigny.
En Francia, cuando se habla de un tenor. se dice generalmente aue tiene cinco
mil francos en la garganta; de nadie se
puede decir ~sto con más propiedad que
de Caruso, quien ha batido el " récord" de
todos los sueldos altos de que han di~frutado los artistas del mundo. Conried, el
e"1presario de la "Opera House" de Nueva
Yo1k, tiene contratado al gran tenor en la
bella suma de un millón de francos por
año, y por ésto adquiere el hábil americano el derecho de qu~ no cante Caruso en
ninguna parte sin su permiso. Para no
perder el t iempo, Caruso se hace fácilmente otros veinticinco mil francos cantando doce piezas para una compañia de
fo nógrafos.
Junto á Caruso se puede citará otros
grandes cantores, como Chalispine, quien
gana diez mil francos por noche. y la
Melba, á quien se pagó ochenta mil francos por diez funciones.
Pero todo esto es nada comparado con
lo que ha ganado la Patti, si bien es cierto que esto e~ en casos aislados y no en
:ma contrata como la que tiene Caruso.
Una noche, en los Estados Unidos, se le
pagó veinticinco mil francos por una sola
noche.
En Parls, en el "Eden Concert," se le
pagó quince mil francos por cantar tres
pieza~, que no duraron, en conjunto, arriba
de quince minutos, el " record" de mil francos por minuto, ósea cuatrocientos pesos
de nuestra m!lneJa, aproximadamente. En
!ª "Opera" apenas se le pagaba tres mil
francos por representación.
En la mi,m1 época, M~dame Carvalho
ganaba mil fran cos por noche: Nilsion,
1,200; Faure, 2 ,000, y Capoul, 6co.

•••
Al lado de los grwndes cantores, hay
q11, citar Aloa srand;, m1hkos, q110 tam•
tit•n han t111ldo •11eldo1 f1bu1ci,os en , 11r•
taa.ípo"•·

El ilustre p,1~erew_;ky tocó una noche
en la casa del millonario americano /1\r.
A;tor, y al día siguiente rtcibió un sobre
que contenta diez mil fran~os. Raúl Pugno, el célebre profesor del Conservatorio
de Femína, no toca pqr menos de dos mil
francos; Kubelick, el violinista, recibe tres
mil francos , é lsai recibe doscientos cincue1,ta mil francos por temporada de conciertos.
El café-concierto, el abuelo de los "music·halls," al que se debe tantos grandes
artistas como Teresa y Paulus, no pagaba á éstos más que cien francos, y para
eso los hacia andar por todo Parls; Paulus llegaba á hacerse unos trescientos
francos por noche, t rabajando t res veces.
lvette Gilbert, cuando todavla querla
cantar en Parls, recibla ochocientos francos por noche; en la "Scala," en Londres
y en Berlln no canta por menos de mil
setecientos á mil ochocientos francos.
Actualmente Polin pide cuatrocientos
francos por dla; Mayol, de doscientos á
t rescientos en Parls, y de quince mil á
dieciocho mil por mes en los teatros de
provincia.
Fragson recibe, en Londres, veintiún mil
francos por cincuenta representaciones en
el "Moulin Rouge."
Uno de los atractivos que bastaban para llenar una sala, hay que citará Frégoli el innumerable, á quien pagaba el
"Olympia" cuarenta mil francos por mes.
Little Tich ganaba quince mil ; Mephisto, el que por primera vez hizo la suerte
del " loo¡,ing the loop," ganaba veint isiete mi l francos, y Madama Helene Dutrieux, inventora del dificil acto de " la
flecha humana," recibla diez y siete mil
francos al mes por arriesgar la vida una
vez cada noche.
Hemos citado algunos de los artistas que
más dinero reciben; pero hay otros muchos que no les van en zaga.

• •*
Naturalmente que si los empresarios no
tuvieran la seguridad de que las entradas
de sus teatros ó salones están á la altura
de tales sueldos, no los pegarlao, ...
6n 101 grandes teatros de los E¡¡tados
Unidos, talH como el Mii11l11é..,i_ó la Op1•
r11 Hau11, 111 entradaB 1le1aJ1 ;, la ,nof.l!I•
suma de uunta mi\ lranco1 por no,he,

Un oficial alemán ha presentado al Cuerpo de Estado Mayor un proyecto para carro de ferrocarril que puede servir, durante
la noche, para abrigar á toda una compañia, y que tiene, además, un camarote para
oficiales, una cocina para la compatlla y
una torre de observaciones, gracias á la
cual puede comunicarse con el exterior por
medio de la telegrafla sin hilos.
Este curo tiene la ventaja de poder plegarse, de manera que cuando no esté en
uso, puede ser t ransportado por dos caballos; se le ha dado el nombre de carroacordeón.
EL MOVIMIENTO CO NTINUO

Los perseguidores de la utopía que se
ll.1ma " movimiento continuo," no desean-

san; durante los últimos cincuenta atlos
se han pedido en Londres como diez patentes por año por otros tantos que creen
haber llegado á la solución de ella .
CA R N AV AL MO DERNISTA

La ciudad de Niza, para ponerse á la altura del momento histórico actual, ha decidid!&gt; que S.M. Carnaval XXXVII, rey de
la Locura, haga su entrada á la ciudad este año en un aeroplano.
Ojalá que el vehlculo no vaya á hacer
la locura de cortar el hilo de la preciosa
vida de Su Majestad.
DE SA R D O U

En el álbum de una señorita francesa,
que tiene pensamientos de los hombres
más grandes de Francia en la época actual , se encuentra el siguiente:
"Repetir una calumnia, es lo mismo que
deshacerse de una moneda falsa."
VICTORIANO SARDOU.
UN PRI NCI PE M AL V ESTIDO

Se cuenta la siguiente ané~dota dd act ual Zar de Bulgaria:
Hace unos seis años visitó Parls de incógnito y pidió, á Mr. Georges Cain, Que
le sirviera de cicerone. Al salir á la calle
le dijo: "Como corremos algún riesgo en
caso de que se me reconozca, hágame usted el favor de omitir absolutamente todo
t ratamiento."
El Zar es miembro de la familia Borbón,
y, por lo tanto, descendiente de los reyes
áe Francia. Durante una visita al " Palais
Royal," el futuro Z1r llevaba una indumentaria muy poco apropiada para un hijo de
reyes, y todos los servidores del palacio
le velan con muy mala cara.
Al llegar á un amplio salón hallaron los
visitantes á un jefe de escritorio, quien,
más decidido que sus compañeros, se dirigla abiertamente al incógnito con la manifiesta intención de hacerle alguna indicación poco correcta, cuando oyó que el
hombre de mal talante decla visiblemente
emocionado: "Esta fué !ª recámara de mi

madre;" ante esta exclamación, el celoso
servidor de la democracia saludó con respeto al ilustre desconocido y guardó sus
observaciones desfavorables para mejor
ocasión.
EL AIRE Y EL A G UA

El conde Zeppelin, autor :tel famoso globo dirigible de su nombre, es, ó cuando
menos fué, un nadador tan hábil como ha
sido después hábil volador. A ese respecto se cuentan dos anécdotas célebres:
Una vez que se hallaba delante de las
caldas del Niágara, vió un pedazo de madera que flotaha á merced de la corriente,
y que, con fre:uencia, chocaba contra una
roca; le vino la gana de imitar al pedazo
de madera y, á renglón seguido, se despojó de su ropa y se echó al agua. Los que
lo vieron le juzgaron perdido; pero después de haberse dejado golpear contra la
roca dos ó tres veces, subió sobre ella y
contempló por algunos minutos la catarata; en seguida se dejó llevar por la corriente y fué á salir un poco más abaje.
En otra vez, durante la guerra contra
Austria, el conde asistla al combate de
Aschaffenbourg; una división wurtenburguesa se hallaba de un lado del rlo Maine
y una de hesse estaba del otro lado . Era
necesario que se comunicara una con la
otra y el enemigo ocupaba todos los
puentes.
El conde montó á caballo y se lanzó á
gran carrera hasta un lugar desierto entre dos puentes del rlo; una vez alll, se
echó al agua con uniforme, armas y botas
que le llegaba hasta arriba de las rodillas.
A la mitad del rlo le faltaron las fuerzas y, sin perder la serenidad, se dejó
hundir; al llegar al fondo dió una patada
y volvió á flote, tomó un poco de aire y se
hundió de nuevo; después de unas cinco
ó seis veces de este juego habla descansado bastante para continuar su viaje.
Esta aventura se parece mucho á las
del barón de /1\ unchausen; pero no hacemos más que transcribirla de un periódico alemán.

Una motoclc l eta colosal

La velocidad de la motocicleta, que cm
y¡, suficientemente acelerada, no satisface todavía. En el afán de poder superará
los cien kilómetros por hora, se ha construido en Francia una motocicleta " monstruo" á cinco cilindros, de 35 caballos de
fuerza,
fata motocicleta es la más grande y la
más potente del mundo.
La f alta de vivien das e n Roma

Una de las principales causas de la crisis municipal de Roma , ha sido la acusación verificada contra la administración
actual por no haber ésta hecho absoluta.
mente nada pa ra aliviar la afligente situación de la clase obrera, la cual ~arece de
viviendas.

Morales
yRangel
SASTRES
p a r a S e ño ras
-y -

Cab alle ros

SOMBREROS
a d h oc p a r a
los v est i dos

A ven i d a

Independencia
Número 39
M éxi c o, D . F.

T e l é fono
ERICSSON

oooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooco
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=== = ==!

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GASTOS DE COMBUSTIBLE, CINCO CENTAVOS DE LERA POR UN BARO
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1

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o. Monasterio. Sr. Ing O. O. Gon7;,tlez, Sr. D. li:. Al~ert Amour, Escuela~ rances», Sr. Or. l• . B»umg ..rten, Sr. D. Lucl~n l\lerlgnac,
Sr. D, Raonl Mllle, Chocolatería. l• rancesa: Sr. D. C. del&gt;&lt; Arena, Sr. D. A. de la Arena, Sr. D. Salvador l\llranda, Sr. D. J. l\llrand:&lt;,
Sr Jng Auguste Leroy, Sr. Ing. Luis de Lama, Sr. Ing. Th. l\lenard, Sr. Gonzalo Garcés, Sr. l\lanuel Robert, Sra. Viuda rle Bracbo
s r: A. Pontones, Sr. A. Páez. Sr. J. Rennow. Sr. E. Schwob. Sr. H. l\lar&amp;ea.n, Sr. R. ~llnettl. Sr. Ca rlos Ueeg. Sr. J . Ayllon. s,. J. Loeh'
Sr. Tb. Gendrop. Sr. J. l\11icías, Sr. Adrián Sovarnes, Sr. H. Doumec, Sr. J , Rlouse, Sr. A. Dorja. Sr. L. Zerllob, Sr, ~' - J. Koehler, Sr. i
Llre, Sr. L. Uerrera, Sr. O. Zubleta , Sr. o. Schremvel Y Sr. O. Lomelfn.

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EL MUNDO ILUSTRADO

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1 LA CREMA ROSADA

AJEDREZ

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PROBLEMA NUM. 19. DE C. W. PHILLIPS. DE TORONTO

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MUNDO n.usttw)Q

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lEIFIElMilEJRilID)lE§

!Dl!E 11...A S!EMAWA \l.Jll.'I['Il!MIA

NEGRAS.

21

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0

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"'

de DiJembre de 1883
Motln del níquel

Usada por todas las grandes artis=
tas y las damas aristócratas, es la
mejor preparación entre todas las
de su clase

Para (onservar el. (utis

I!
I!

Bajo el gobierno del Presidente D. Manuel González, á fines del ano 1882, se
emitió moneda menuda de niquel para satisfacer las neces idades de la circulación.
Esta moneda no fué bien recibida por el
"tlhllco por varias razones; en primer lut:"r, se le dió poder ilimitado de liberación,
lo cual hacia que fueran muy molestos los
pagos y cobros; y en seguida, se contrató
la acullación con una casa particular, cosa que también disgustó mucho al pueblo.
Aunque se habla prometido que la emisión serla limitada y restringida por ciertas condiciones, al fin se emitió moneda
en mayor cantidad de la que se habla prometido, lo cual dió por resultado la depreciación de la misma, depreciación que llegó á un ciento por ciento.
E.to dió por resultado que los sueldos
que pagaba el Gobierno en nlquel, salidos
de la Tesorerla de la Nación, se convert lan en la mitad de su valc,r. Los comerciantes del mer.:ado del " Volador," que
era entonces el principal, se negaron á
recibir el nlquel, y el dla 21 de Di.:iembre
de 1883 se dirigi&amp;ron frente al Palacio Nacional en espera del Primer Magbtrado
de la Nació", á quien expusieron sus quejas. Este prometió atenderlas y pocos
dias después cesó la circulación del nlquel.

lsUNOAS
Juegan las blancas y dan mate en dos jugadas

CURA LAS EXCORIACIONES,
ERUPCIONES, SARPULLIDO
YGRANOS

m
SUAVIZA,
PERFUMA, HERMOSEA
YREFRESCA LA PIEL

Hemos recibido la siguiente solución al problema núm. 17.
de C. A. Bolvin.

Blancas.
1C 6 R
2P4C
3 T 7 R+ +

1D
lb

Negras.
1RXC
2 cualquiera

1R6A
l . . . . .. . ..... ..
2P 4 D
2 P 4 A Jaque
3 C 8 D lugar primero + +
············ ···
cananea, Diciembre 19 de 1go8.
OLALLO RUBIO.

D

di

IL.(Q) QlU[ !D&gt;IlCJE.M IL.OS CAW'Il'A!RJE.S

m

DISIMULA LAS ARRUGAS
YLE COMUNICA EL BRILLO 1
ATERCIOPELADO
DE LA JUVENTUD
11

El bocado del amor
es más dulce que la miel ;
pero en cintas ocasiones .. ..
amarga más que la hiel.

Forman t us c ejas dos arcos
con un entrecejo enmedlo,
que parece Abril y Ma yo
cuando de fl or están llt!n os.

22 de Diciembre de 186g
Mu ere D . Francisco Z arco

A las seis y media de la mañana del
dia 22 de Diciembre del ano de 186g lalleció el distinguido periodista, ilustr~ liberal y hábil estadista Lic. D. Francisco
Zarco.
Zarco fué una de las figuras que más
se destacaron en la lucha en favor de las
instituciones liberaler , y á él se debe, en
gran parte, la promulgación de nuestra
Constitución federal.
Desde muy nino dió muestras de una
preclara Inteligencia, lo que le valió ser
nombrado ayudante del ministerio universal de Querétaro á la edad de diez y ocho
anos. Regresó á la ciudad de .México y se
dedicó al periodismo, rama del saber humano en que descolló notablemente. Cultivó con acierto todos los estilos periodlsticos; la franca manifestación de sus
ideas liberales lo hicieron encarcelar durante el gobi.,rno de Zuloaga, y en la cárcel se le hizo victima de toda clase de
maltratos por espacio de más de seis
meses, hasta que se restableció el gobierno constitucional.
A los veintidós años de edad tué electo

D.

La Dicha
de la Mujer

FRANCISCO Z AR:o.

di putado. En esa época fué elemento decisivo para la formación y promulgación de
nuestra Carta Fundamental. El Presidentt·
Juárez le nombró Ministro de Relaciones
y Jtfe del Gabinete; en este puesto dictó
las leyes de beneficencia y de prensa, que
se consideran como modelos de legislación. Durante la intervención francesa siguió al Presidente Juárez; fué Pre,idente
de la Diputación permanente. Fundó un
periódico, que se llamó " La lndependen&lt;ia Mexicana ," el cual continuó en el Sal·
tillo con el nombre de "La Acción ." En
los Estados Unidos fundó el ·•Club Mexicano." A su reg reso á México se dedi~ó
al periodismo como director del " Siglo
XIX," puesto del que se separó poco antes de su muerte.

No hay amenaza más gr ande p ara la
felicidad de la vida d e una mujer que los
s ufrimien tos que r esultan de desarreglos
de los órga nos f emeninos.
M illar es de millares de m ujeres h an
reconocido esto en el momento
cuando ya era d emas iado tarde
para r ecuperar s u salud , y hasta
p ara s alvar su vida.
El s er una esposa irreprens ible, el conservar el a mor y
a dmiración de s u esposo, debe
ser el anhelo incesante d e la
m ujer.
S i sien te una m ujer que
se va agotando s u Energía,
que fá~ilm ente se cansa, 11
a par ecen ojeras en sus ojos,
c uando t ien e D o l o r d e
E s p a l da , D olor de Cabeza,
T ira ntez, N .:r viosidad, Leucorrea, M e nstr u ac i ón irregular, 6 Fastidio, debería comenz~r enseguida á r e.-;i a blecer su s istema _Por
medio de un t6nico dot ado de propiedad es específicas t al c omo las tiene
el Compuesto Vegetal de Lydia E. !'inkha m.

El Compuesto Vegetal de Lydia. E. Pinkha.m
Cura las peores for ma s de achaques femeniles tales como Tirantez, D ebilidad
de la E spalda, Caída y Desviación de la ~[atriz, Jntlamadón, Afecciones de los
O varios y todas las E nfer meaades orgánicas del U tero ó ~latriz, y es de sumo
valor en el Cambio de la V ida; disuelve y arroja ele la Matriz tumores q ue
comienzan á for marse, y contrarresta cualquier tendencia hacia Humores cancerosos. ~ ita D esmayos, H ister ismo, P ostración Ner vio?~ª· y Agotamient~,
y vigoriza y enton a el E stóma!\'º· Cura las Jaquecas, Debilidad General, lnd1gestión, etc., y fortifica todo el sistema.
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_. . . ...11111.
LaNcvedad
en Perfumerla

23 de Diciembre de 1842
Nombra Bravo la Junta Nacional
Leg islativa

Los trabajos del Congreso Constituyente, iniciados el ano de 1842, encontraron,
desde luego, la más decidida oposición de
parte de los reaccionarios, que velan en
el cuerpo colegiado una barra infranqueable para sus aspiraciones. El proyecto de
Constitución se tachó de antirreligioso, inmoral y antipatriótico, y al fin se organizó un levantamiento en toda la Nación en
contra de los constituyentes.
El Gobierno federal, queriendo contemporizar con los revolucionarios, acto que
no parece muy bien depurado, se adhirió,
en parte, al manifiesto de los conjurados,
y expidió un decreto, firmado por el Presidente interino D. Nicolás Bravo, en el
que creaba una Junta Nacional Legislati·
va, que habla de encargarse de la redacción de las bases que hablan de regirá
la Nación mexicana. El mismo Bravo nombró á los miembros de esta junta el 23 de
Diciembre de 1842.

1

"S'-'LA MIA"
Esencia para el pañuelo

Creac~de

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México.

A FLEBITIS

Cuando te encuentro en la calle
te quisiera preguntar
si te causo yo alegria
6 si te causo pesar.
V ISTA GE N'ERAL DE C UAUTLA.

¿ Quiere v. ponerse al abrigo del embolio, el accid_ente mas terri~le de la
ftebil;is ? Si V.na escapado é él, ¿ quiere V. evitar las hinchazones pers1sten~e!I,
los entumecimientos, la debihdad, que resul tan tan é m enudo de ltt fleb1t1s
antigua? Tom e é cttda comida una copit11 de Elixir de Vtrglnte llT7rctahl,
que res ta bleceré la circulación y haré desaparecer todo dolor. Envio
g ratuito del folleto explicativo escribiendo é : •:vrdahl, :20, &amp;ue de
z.&amp;:aoehefoucanld, :Paria.- Ex!jase la firma de garant ía N;vrdabl,
De venta en todas 1111 Droguerías f Farma cias.

�EL MUNDO n.USTRADO

:r.¡

de Diciembre de 18Ú

las deblÍfdades del que había sido llamado

Aegresa Moreloa á Cuautla

Después de los brillantes hechos de armas de Chiautla é Izúcar, que fueron coro.n ados por dos espléndidas victorias de las
armas insurgentes, los habitantes de P.ieb!a sintieron temor de que el gran caudillo se dirigiera contra ellos; pero él, cuya
pericia militar le indicaba el peligro de
apoderarse de la segunda capital del virreinato y teniendo enemigos tanto adelante como atrás de ella, optó por continuar su campaña en las tierras calientes,
hasta apoderarse de todo el Sur. Tomada
esta resolución, se dirigió á Cuautla, adonde entró, sin ninguna resistencia, el 24 de
Diciembre de 18II.
25 de Diciembre de 1861
Fusilamiento de Lindoro Cajigas

En los últimos meses del año de r86r,
la causa de la reacción st·frió muchos reveses. Márquez, uno de los jefes má, entendidos con que contaba, fué desalojado
de Villa lturbide tres dlas después de
haber entrado á ella; el dfa 6 de Diciembre fué derrotado el Jefe espaf!ol Lindoro
Cajigas en un encuentro con el coronel
Florencio Soria; el dfa 10, el jefe liberal
Spfnola derrotó, en Acambay, á una partida de reaccionarios y, por fin, el 25 del
mismo fué hecho prisionero y fusilado el
citado Cajigas por las fuerzas del comandante Francisco Barriga.
Todo el resto del mes fué tan funesto
para los conservadores como lo había sido su principio, hasta que llegaron las
primeras tropas intervencionistas á principios del siguiente afio, pues los conservadores Juzgaban que la intervención era
su obra maestra.
26 de Diciembre de 1855.
Llega el Gral. de l a Llave á Tlatlau·
qui

En efeméride anterior hablamos de los

GRAL

D.

IGNACIO DE LA.

LLAVE.

al desempefto de puesto tan delicado, en
circunstancias excepcionales y careciendo
de aptitudes para ello.
Las crisis ministeriales se sucedían ca•
si diariamente; con grandes dificultades
se manten fa completo el G1binete; las Cámaras estaban haciendo guerra encubierta
é indigna al Presid,mte, y las dtfdcciones
de la~ tropas federales se sucedían casi
día por día.
Cada deslealtad causaba gran desazón
al débil Presidente; las de Moret, Uraga
y Valdés le pusieron en estado lastimoso;
pero la que más Efecto hizo en su ánimo,
fué la de CallPjo en Ulúa, llevada á cabo
el 27 de Diciembre de 1852. Cuando reci•
bió la noticia de ella, dejó caer el reloj
que ttnía en la mano, el cual se estrelló
contra el suelo.

desórdenes que originó el partido conservador al establecerse el gobierno del Gral.
Comonfort, de quien esperaban muchas
cosas que no hizo. También hablamos de
las circulares que, con este motivo, dirigió el Obispo de Puebla á sus diocesan.:,s,
circulares que no dieron ningún resultado,
pues la insurrección cundió de manera
alarmante entre los ncapoaxtlas.
El Gobierno federal, queriendo reprimir,
á toda costa, estos desórdenes, ordenó
que el Gral. D. Ignacio de la Llave saliera,
al frente de tropas federales, al lugar de
los desórdenes. Al llegará Llar.os, y para
evitar la ffus.,ión de sangre, el jefe liberal
se dirigió á los insurrectos y les hizo ver
que hablan sido engallados por los enemigos del orden. Para probarlo, les envió
copia de las cir.:ulares de que ya hablamos ; pero esto no sirvió de nada. De la
4 •4
Ll'lve siguió su camino y llegó á Tlatlauqui el 26 de Diciembre de 1855. N&lt;, pudo
La moda, que no descansa un momento
pasar de ali! porque las tropas que llevaen su incesante tarea de buscar novedaba se declararon en favor de los revC'lucio- des y refinamientos, ha realizado una
narios y lo abandonaron en ese lugar:
creación lujosfsima. Se trata de un mitón
de hilo finísimo de oro y plata entrelazado, en cuyo tejido v ,u engarzadas pie27 de Diciembre de 1852
dras preciosas, formando capri.hosos diPronunciamiento de Callejo en Ulúa
bujos. En la parte en que el mitón se cif!e
Los últimos dias de la Ajministración
á la mul!eca, lleva una e;pecie de brazade Don Mariano Arista se s1 ñalaron por lete flexible. E,te mitón se llevd. solameninfinidad de desórdenes á que dieron lugar te en la mano izquierda, y su valor viene

preciosas en todos los dedos de la mano
parecfa que no se pod1a llegar más allá
en cuestión de adorno~; pero este nuevo
mitón de joyería, que permite lucir las
sortijas e, los dedos, y, además, ostentar el oro y la pedrerfl en el dorso, ha venido realmente á batir el "récord" del
lujo.

SASTRES
para Sefloras
•y-

Caballeros

SOMBREROS

***

ad hoc para
los vestidos

Avenida

Independencia
Número 39

.,.~

México, O. F'.

VARIEDADES

cuali, que resulta, por sus vicisitudes, .
una verdadera encarnación del famoso
héroe de Alejandro Dumas. Despué; de
haber estado doce al!os en presidio, le cayó la herencia de una fortuna, que se eleva á varios millones de francos. Una vez
que entró ya en posesión de ellos, se ha
retirado á vivir en una magnifica quinta,
situada en las cercanías de Ginebra, y
ahora acaba de comprar tres automóviles.
Hace poco invitó á comer á uno de los Jueces que le habían cor,denado y lo trató
como á cuerpo de rey.

- -EXHIBICION DE ESTUFAS Y APARATOS ELECTRICOS, PARA COCINAR, EN LACAS~ DE, _ _
Tercer Orden
de S. Agustín, 5

Morales
yRangel

A ser de seis 4 doce mll francos, Despues
de la moda de llevar anillos con pledru

Los concursos menudean y no queda
nada en el mundo que no sea objeto de los
modernos certám~nes. Desde la belleza
de la mujer hasta la de los gatos, desde la
gordura de los hombres hasta la agilidad
y rapidez de los rapabarbas, hemos tenido
concursos interesantísimos. El más reciente de todos ellos es el celebrado ._. - .-_,,,;
ílérlfn sobre cuestión "capital y peliagu~'~
da," pues se trataba del pelo de las sefioras, para premiar el de mayor longitud.
En él ha resultado vencedora la Srita. Eisa Bllng. Un Jurado respetable, asesoraEl triste "récord" de las enfermedades do de un peluquero de teatros como pericrónicas corresponde, de derecho, á una to, 111 procedido escrupulosamente á la
pobre:mujerde Vigunollo, del Ayuntamien- medición de la mata de pelo de la Srita.
to de Cellio (Italia). Una dolencia mal cu- Bung y la ha adjudicado el premio, en
rada, cuando t~nia veintiún al!os, la hizo vista de Que mide la friolera de 1. me97
guar.lar cama, que no ha podido dejar hace tros. Los dos premios siguientes se otorcuarenta y siete. La "tia Rosa," como la · garon á las que pasaban de 1.19 metros.
llama el vecindario, es muy querida y
•
muy visitada por todos, que la tienen en
••
opinión de sanh por la serena paciencia
En los alrededores de Ginebra vive hoy
con que soporta tan larga desventura.
un feliz mortal, llamado Glrolanino Pas-

811

SCH0NDUBE Y NEUGEBAUER

Tercer Orden
de S. Agustín, 5

Teléfono

AURELIO MACIAS NAVARRO. f:lrnJann
A v~n1da Uoroui&lt; 85. IA ates Pal&gt;&lt;·

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1

LA MAYOR DB LA CAPITA~ EN SU .RAMO

28

F. S.-Los Santos Inocentes, mirtires (rito doble de l'egunda clase
con octava); y San Eutiquio, presbítero, mártir.

Martes

29

Santo Tomás Cantuariense. !lbi~po; Crescencio, mártires, y David,
rey y prof~ta.
Cuarto cree eite en Piscis á las
n h., 3 m., 48 seg. de la noche.
Heladas.

30

Jueves

31

Santos Silve;tre, papa, confesor;
Zótico, pre~bftero; Columba. virgen, é Hrlaria, mártires. En Cate·
dral hay Tedéum después de la m. sa, y en casi todas las iglesias
ejercicio de acción de gracias por
la noche.

S. ALVAREZ

Francisco S. Gonzálu y CTa.-·Gómez Palacio, Dur.

1

L.unes

Santos Sal&gt;ino, obispo, y Honorio,
mártires. Oficia y misa de la rnfraoctava de 1a Navidad.

n..nt,lsta

Dn~·

El Señor Don Archibaldo Guedea, Alcalde de León, Guanajuato, México,
habiendo tenido resultados satisfactorios del uso de la Peruna,
lo pone en conocimiento de los Sres. Peruna Drug Co.,
por medio de la carta siguiente:

(49 de mes. Vacante. Pascua).
San Juan, apóstol y evangelista.
Oficio y misa propios; rito dob!e
de segunda clase con octava y ornamento blanco; se conmemoran
las octavas de la Natividad y San
Esteban.-P.

EL JARABE DE CAPULIN CURA T,A
TOS en 24 hora.s.-l'ida Ud. el legítimo
preparado por J. M. de la Garza, Farmacéutico.-Se vende ~n la Botica de San
Agustín, Gnadalajara, á 50 cs. pomo.
CURACION SEGURA. ¡¡PIWBBELO!!
DOCTOR FRANCISCO DE P. MILLAN.

RECOMIEND! Ll PE-HU-NA.

27

Miércoles

F.,oec1al1,t" ~n ,,,.r, rm•·d"d"• secreta,.
Olrugfa. 1~ de Santo UnruJngo oúm. 5.

EL SR. ALCALDE DE LEON

Domingo

Avisos Económicos

•

BuavlzlL, limpia. y emhellece el cutis.

I¡

Calendario de la Semana

~11190911 ~
ENERO
Viernes

I°

La Circuncisión de Nuestro Seflor Jesucristo. o~tava de su Navidad. Santos Odilón, abad, y Eufrosina, virgen. Oficio y mha propios: rito doble de segunda clase
y ornamento blanco. Función en
Catedral, procesión con el Divinf
simo antes de la misa. sermón é
indulgencia plenaria. Mal!ana sigue la exposición del Divinfsimo
por la indulgencia de las cuarenta
horas, habiendo vísperas cantadas
por la tarde. En la Basllica de
Guadalupe, fonción. indulgencia
plenaria y y exposición del Divinf~imo por cuatro dias. Función solemne en la parroquia de San Sebastián, iglesia de S'!.n Francisco
y otros templos, con exposición del
Divinl;imo, que se repite el dia
primero de cada mes. El primer
viernes de ca~a.mes, función al Sagrado Coraion de Jes~s en muchos templos. con exposición del
Divinlsimo. En Catedral se reza
el rosario todos los días del a/lo
acabado el oficio del coro por la
maflans; en otras iglesias se reza
por la tarde, En San Felipe de Jesús, San Bernardo, la Profe;a y
otros templos, hay ejercicio tooas
las noches, En el Colegie de Nif!ts, toctos los viernes por la noche hay ejercicios de la colradfa
del Divino Rostro, y en la Encarnación el de la Congregación de la
Buena Muerte.
Conjunción de Mercurio y Urano á
lis 9 h. 18 m. de la noche.

PALACIO MUNICIPAL DE LEON,GUANAJUATO. MEXICO,

~+++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++-t+++:;

t

León, üuanajuato, México, Oct. 10, 1905. t
The Peruna Drug Co., Columbus, Ohio.
i+
+
Muy Sres. míos:-Habiendo usado con muy buenos t
Í resultados la Peruna, me es grato hacerlo conocer por i
i medio de la presente.
t
i
Quedo de Vdes. !lfmo. y S. S.
t
(Alcalde de León)
A. GUEDEA.

ii

f

f

++++++++++++++H++++++++++++++++++++H++++++t-+++++

Catarro en Países Cálidos.

~~1~=

1

fisn~só~~~:g~:~d~:fn°a/e~se!
terístlco de los países cálidos.

En países rrios el catarro a.recta
generalmente la cabeza, la garga.n•
Palabras de Gratitud.
ta y los pulmones.
Va.nel!'as,
S. L. P., Méx., Enero
Ha.y, no obstante, u.na clase de
catarro aún más pe'1R'roso, que 5 de 1906
preva.le~e en países cálidos, tales Sr. Dr. S. B. Ha.rtman,
como Texas, México y una !!'~an parColumbos, Ohio, E. U. de A.
te de la América del Sur. Dicho caEstimado y respetable Doctor:
tarro ataca los canales por donde
Desde la erlad de ocho años venia
pasan los alimentos El estóm~l!O,
el higa.do, los Intestinos y l?s rino- padeoleodo de catarro crónico.
Tomé una. infinidad de remedios,
nes son los órganos que principaly me calma.ron temporalmente.
mente afecta.
Por fin llegó á mis manos su liPor más que es verdad que en bro
titullño e Las Enfermedades de
pafses cálidos se padece ocasional. la V ida,. y ea1 erapo de que casos
mente de catarro de la. na.rn Y de idéuticos al mio eran trata.dos con
la. cabPza., también es verdad que su remedio la Peruna, decid! to•
en países fríos, durante la estación ma.rlo, siendo in mensa la. sorpresa.
calurosa., se p11,dece frecuentemen- al notar gran mejoria desde las prite de los órganos abdomln3:les.
meras dosis. Con tres fra.sros me
Es no obstante, una verdad pro• curé·, .
bada.' que catarro de los órganos
De Vd. ~tto. y S, S.
respi~atorlos es ca.ract,erfstico de_M. s. RODRÍGUEZ,
los paises frfos, y catarro de los ór-

La Peruna se v-ende en-:tód~s las Droguerías, en dos tamaños
de $1.00 y $2.00 Botella.

Sábado

2

La Octava de San Esteban, protomártir. Santos Martiniano, obispo, y Macario Alejandrino, confesores. Todos los sábados del aíj_o
misa cantada por la mafiana y ejercicio por la tarde en varias iglesias
en honor de la santísima Vírgen,
En Catedral y Guadalupe ~e can.
ta la Salva des pué&amp; de Completa•.

1

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Mesitas doradas y de metal, Columnas Mayólica con macetas.

Centros de Mesa de Cristal.
Floreros, Juegos de Cristal para Tocador, Estuches con Perfumes,
Necesaires de Costura.

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1 •

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UNDO LUSTRADO

1

Registrado como articu lo &lt; e segunda c lase, en 3 de Noviembre ñe 1894.- I mpreso en papel de las F~bricas de San Rafael.

- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - --Año XV-Tomo 11
México, 27 de Diciembre de 1908
Número 26

México, D. F.

PARA

•

L

Artísticos TiQteros d, Platioo, AlbaJ,roj, Sacbets para Paí;uelos. 5ombrillas, Aba,,ico5, Bolsas de mal)o,
JueiOS dt P,ir,etas.

Extenso Surtido en Cajas de Papel con Sobres.
Albums para Retratos y Tarjetas Postales.
Inmenso Surtido en Flores y Plantas ArtificialeF.

Estuches para viaje, Portamonedas, Juegos de Mantel
. y Servilletas de todos tamaños y colores.

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Caminos y Centros de Mesa bordados. Colchas con Cojines de seda y punto.

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Ricos CORTES DE PANO BORDADO para Vestidos
lncomp11rable Surtido en Paletós de Paño estilo Directoire é Imperio.
Boas y Collets de Pluma y de Piel.
Elegantes 5ombreros Modelos para Señoras. Completo Surtido
en artículos de Estambre. Abrigos de Paño para Niñas.

Deoósito de los Acreditados Corsés Marca C. P. ALA SIRENA

-~-~-~-~..

•
•

Y de la Cintura • Sanarle Nl::A.

·~-~~~-~-

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organizado en su honor en Guadalajara.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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