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                    <text>L UNDO LUSTRADO
Registrado como articulo de segunda clase, en 3 de Noviembre d•! 1894.-Impreso en papel de Jru;¡ I&lt;'IH,rlcas de San Rafael.

Año XV-Tomo 11

México, 25 de Octubre de 1908

PPO!Jeclo de ..Af_on.unzenlo á la eoPPegiOOPa en. .QuePélaPO,
2o. pPenzio en el con.cttPSOJ foPmaoo
ln.geniePo ea,•los ,,Alo,•iega.

Pº" el

Número 17

�534

EL MUNDO ILUSTRADO

IDñll'ecfo1rfo:

Director, Dr. Luis Lara y Pardo.
Gerente General,

ALFONSO E. BRAVO.
OFICINAS:

O.,lle de Alt&gt;i.ro número 9. México. D. F. Ao!\rtl\do
~al 2.570. - Teléfonos: Erlcsnn, 1476.
Oompailía Telefóolca, 471.

1)09·

--

PRECIOS DE SUBSCRIPCIÓN:

En la OludRd ..............................
F.n 109 E~tados, .............. .. .. .. .. .. .. .. ..
En el ExtranJtiru....... .. .. .. . .. .. . .. .. ..

$ 1.2,;

1.50

z.oo

HÚMEROS SUELTOS:

F.o la Capital. ..... . ..... , ............... $0 3/\ rs.
En los Estado,. .. .. .. .. .. .. .. .. . .. .. . $0./\0 cs.

EL YO
bien el hombre cree conocer á
ondo una cosa, parece formarse
&lt;lea cabal de ella, discernirla y saber cuáles .v cuántos son sus atributos, ;ya puede apostarse cualquier dinero
á' que no sabe lo que se pesca, ni de la misa la media, ni cosa que lo valga.
Nuestros antepasados creían conocer el
cielo, amplia cúpula azul, diáfana, tachonada ele estrellas; y después ha venido á
aYeriguarse que no hay tal bóveda ni tal
tachonamicnto, ni tal azul.
En realidad el hombre que menos sabe,
es quien cree más saber, .r la frase "sólo sé
que no sé nadtt", es frase de los sabios y
no com·icción del nilgo.
Son los médicos los que, en general, ignoran las causas, el mecanismo .v la naturaleza de las enfermc&lt;l,ldes, y los tratamientos que les con\'ienen; las masas nunca ignoran nacfa ele eso. Siemprn sabrn que
el enfermo tiene un aire atraN8ado, que
se le ha p egado algo en las tripas, ó que el
mal depende de una fuerte irritación. Y
sabe igualmente que con una vilmct de nixtamal con cal viva, unos papaclio8 fuertes
ó una infusión de tres bas1uita8 recogidas
en tres diferentes rincones, el paciente recobrará la s::tlud y quedará como nue,·o.
Son los estadistas, sociólogos ~- moralistas los que se devanan los sesos y se rompen la cabeza para averiguar el por qué de
la miseria pública, de los males que aquejan á las naciones, de la desmoralización
de los pueblos; para los simples burgueses
esos problemas han tenido solución y esos
fenómenos explicaci(m. Con afirmar que el
mal gobierno es el causante de todos esos
perjuicios, y con pedir que se expidan tales y cuales leyes ó que caiga el orden de
cosas establecido, ya todo queda arreglado
~r hecha la felicidad del país.
Ese hecho de siempre creer saber lo que
se ignora y de poseer la explicación de todo lo inexplicable es general á todos los hombres y á todos los ramos del saber humano.
iPor qué sopla el vientoi Los griegos
os dirán que porque á Eolo le place soplar
ó porque el Noto se escapó de los odres en
que lo habían encerrado los argonautas.
iPor qué giran los astrosi Los pueblos
primitivos os responderán que porque unos
ángeles se di vierten en hacel'los rodar.
iC6mo es que no vemos al sol volver
al Oriente para reanudar su errabunda
y cotidiana excursión i Simón el Bobito explica que cuando el sol regresa de su viaje
al Poniente, vuelve al Oriente por el mismo
camino que siguió á la ida; sólo que como
regresa de noche nadie lo vé pasar.
Y si sediento de curiosidad preguntáis
por qué el azogue es tan movedizo, no faltará quien, lleno de suficiencia, os replique:
Pues, Ibonito el azogue para estarse quieto!
Si todo lo anterior es cierto y lo es, es
de buena guerra, para medir nuestros conocimientos en una materia, contar, pesar

y medir las explicaciones de que disponemos para darnos cuenta de los hechos. Si
son muchas y satisfactorias y sobre todo
si son simples y llanas ya podemos dar por
cierto q ne no sabemos ni palabra en el
asunto en cuestión; de la misma manera
que para saber si ha.r medicamentos eficaces contra una enfermedad el mejor camino
es contar el número de los que se preconinizan: si es uno sólo .V se le recomienda sin
entusiasmo, ha.v esperanzas de que cure; si
son muchos é infalibles .va puede darse por
cierto que la enfermedad en litigio no se
cura ni con padres descalzos y que no la
ali vi.a ni San ,Tuan Bautista.
Tanto es así esto último que un médico
decfa á su enfermo: &lt;Apresúrese á tomar
la medicina nuev1i mientras cure; después
pasará de moda ,V ,va será tarde.&gt;
Volviendo á nuestro asunto haremos observar que nada creemos conocer mejor y
más profundamente que nosotros mismos;
por lo que, aplicando la regla de hace un
rato, lleg,tremos á la conclusión de que nada conocemos menos ni ignoramos más
completamente.
Veámoslo: Nuestra propia personalidad
nos aparece como compuesta de dos cosas
completa y radicalmP-nte distintas. La una
el yo que forma núcleo, centro, que es
soberana, indivisible é inmarcesible, y la
otra, ó mejor las otras, que son múltiples,
disímbolas, inconexas y que son mis atributos ó los atributos del yo.
En este supuesto una cosa so.v yo y otra
distinta mis brazos, mis piernas, mis ideas,
mis emociones y mi voluntad. Cuando hablo de mí. entiendo hablar de algo especial
y fundamental, .r cuando hablo de mis convicciones, de mis esperanzas, de mjs decisiones, de mis ideas entiendo hahlar de algo q ne es mío; pero que no es yo. De la misma manera hablo de mi levita, de mis zapatos
óde mis pantalones como cosas distintas y diferentes de mi cuerpo que ,·isten y protegen;
pero que no son mi cuerpo. El yo nos parece ser respecto á sus atributos lo que el
árbol á sus frondas, á sus flores y á sus frutos. Estos son secciones 6 apéndices transitorios, renovables, de aplicación, en tanto
que el árbol permanece perenne, inmutable, único, idéntico á través d., los otoños
que lo despojan y de las primaveras que lo
visten.
Justamente ese yo inmutable, tronco, en
relación con el ramaje, y núcleo con relación á los accidentes, e&gt;s lo q ne creemos conocer mejor y de lo que creemos estar más
enterados; y justamente eso es lo que, al
menos en sí mismo, conocemos menos.
Supongamos una mesa 6 una silla. Estos
objetos tienen su yo y sus atributos como
el hombre. El yo de estas cosas son la mesa
y las silla mismas y los atributos están
constituídos por las patas, el tablero, el respaldo, etc.
Ahora bien; suprimamos los atributos;
destruyamos las patas, el respaldo, etc., etc.
iQué queda de la mesa1 Nada. tQué fué
de aquel yo, de aquel núcleo, de aquel
asiento y sostén de las propiedades del objeto i Se ha evaporado.
Con el árbol de hace un rato pasaría lo
mismo. Si le quitamos las hojas, las flores,
las ramas, quedaría el tronco; pero ese tronco no es el árbol sino también atributo del
árbol. Suprimámoslo también .í suprimamos las raíces y todos lo&amp; atributos .Y adiós
árbol! te quedaste sin gente.
Apliquemos al hombre esa cirugía moderna. Quitémosle todo el cuerpo y quedará el alma. Cuidado no se escape, porque
sólo en ella tenemos esperanza de encontrar
el yo humano. Pero puesto que el alma tiene atributos suprimámoslos para aislar el
yo. Y por mucho cuidado que se tenga se
verá que una vez suprimidas las sensaciones, las ideas, las emociones y la voluntad
nos quedan las manos vacías y el yo se evaporó al disiparse sus atributos.

Ya se ve cuanta razón teníamos al comenzar. Cr.eiamos conocerá fondo el yo, lo considerábamos como fundamental ~, perenne,
por medio de él explicábamos sus atributos
y ahora nos resulta todo lo contrario, á saber, que conocíamos mejor los atributos que
su sujeto, que lejos el yo de explicar los
atributo,, éstos son los que explican el yo
y lo constitu.ven, creíamos éste inmutable
y ahora resulta cnrnbiadizo, lo creíamos
perdurable y no es sino efímero .r en fuerza
de sabe1· tanto respecto de nu&lt;'stro .110 hemos llegado á saber que no saLíamos nada
sobre el particular.
Al llegar á estos resultados nuestro cerebro es un Yolcán, ¡wotestamos con indiO'nación contm este rebajamiento de nuest;a
dignidad y preferimos reneg·1u· del análisis
que nos desencanta á perder la ilusión que
nos halagaba y si no hubieran .Yª pasado
los tiempos ele l,t persecusión ya n ríamos
arder en un candil, clig·o, en una hog·uera á
los más conspícuos psicologistas modernos.
DR.

M.

FLORES.

Crónica Científica.
QUE SON

LAS CELDILLAS

MUCHO se ha hablado últimamente de las celdillas cerebrales y de su funcionamiento, y
se ha llegado á creer por muchos que las celdillas son algo
peculiar al cerebro. Para que
los que se han formado esa ma::!!Eie!Ma~~ la idea se deshagan de ella y para que todos nuestros lectores se den cuenta de lo
que es ese admirable elemento que se llama celdilla. vamos á hablar algo acerca de él.
Decíamos antes que la celdilla no es elemento
exclusivo del cerebro, y ampliando la idea diremos que tampC'CO es elemento peculiar á cierta
clase de seres vivientes¡ tanto los animales como
las plantas están constituídos por celdillas· el ani~al más inferior de la creación, lo mismo' que la
infima planta están formados por una celdilla· los
animales y las plantas superiores están form¡dos
por grupos de celdillas, ésta es la diferencia esencial entre unos y otros: los seres inferiores son
monocelulares¡ los superiores son multicelulares.
El conocimiento y estudio de las celdillas no
progresó con rapidez. Hace medio siglo que se
hizo la campaña científica en favor de ellas y los
triunfos no fueron muy cercanos unos de otros
pero si fneron importantes y decisivos. En la&lt;iis'.
cusión tomaron parte los más grandes fisiólogos
de la época, entre ellos Schwan, Koliker, Virchow
y Huxley.
Al fin se llegó al convencimiento de que en todo tejido vegetal ó animal que se lleva ante el
microscopio se acaba por descubrir un elemento
ó unidad que se llama la celdilla, el cual varía
en la f?r1;0a_y el tamaño, y está formado por un
muro o limite¡ algunos elementos variables según el cuerpo de que se trate¡ y en el int~rior
una partícula que se llama núcleo, á la que acompaña otra partícula menor que se llama nucleolo.
Investigaciones posteriores mostraron que la celdilla en. su ~stado típico contiene el proto-plasma
ó materia viva, y actualmente se considera al núcleo y á su acompañante el nucleolo como las
partes principales de la celdilla en vista de que
son las que están íntimamente ligadas con el proceso de reproducción.
Esto hizo avanzar el estudio de la celdilla has,
ta el punto de llegar á concluír que no es necesario el límite ó muro para la existencia de la
unidad completa. La concepción actual de la celdilla es: una pequeñísima porción de materia viviente con un núcleo y un nucleolo. Esta pequeña unidad se asemeja en cierta manera al cuerpo
de .que forma parte. Es una especie de bosquejo
ó hp? ~el cuerpo, pues crece, se alimenta y se
mulhphca exactam~nte de la misma manera que
él. Las plantas y animales de las especies inferiores, como hemos visto, están formados por una
sola celdilla, y s in embargo cumplen con todas y
cada una de las funciones vitales.
Por tanto el cuerpo viviente no es más que
una corporación de celdillas, y esta manera de
representará los seres es muy acertada pues gracias á los esfuerzos combinados de las ~grupaciones de celdillas la vida se desarrolla con su gran
complexidad de fenómenos. Se puede decir que
las celdillas son los trabajadores de los cuerpos
pues gracias á ellas se llevan á cabo todas las ope'.
raciones de los vivientes.
El elemento constituyente del hueso es la cel·
dilla huesosa, la que no solo entra en la construc.

==--~~1

EL MUNDO n..USTRADO

.,

Tiradores citacando el flanco izquierdo.

El simulacro en Morelia.-Tiradores rodilla en tierra.
ción del hueso, sino que lo repara cuando ha sufrido averías. Son celdillas las que secretan
los jul(os digestivos¡ las del estómag_., hígado Y
glándulas salivares. El hígado es una ~ran colonia de celdillas encargadas de las funciones c~mplicadas de ese órgano¡ celdillas forman el te¡ido
de la piel lo mismo que la grasa quf: se halla ~ebajo de esa envoltura. Otras dan origen al musculo, y sobre todas ellas, ~e hallan. las que forman el cerebro y los nervios, que sirven para gobernar á l as demás.
Lo que hacen los cuerpos superiores no es más
que imitar las funcione_s de los monoc~lulares por
la cooperación de multitudes de celdillas de diferentes clases y grados de importancia. Asf es
que podemos conside~ á l_a ~~ldill,a como el tipo de toda vitalidad. Si eush,o algun estado anterior como es probable, podna representarse por
una :nasa de protoplasma más simple &lt;¡.U~, las
existentes, lo cual á su tiempo, se convirho en
las celdillas que conocemos ahora.
Desde un cierto punto de vista, ¡:or 1~ tanto,_ el
cuerpo de un animal, que parece un simple mdividuo, puede ser más bien considerado como el
tipo de una agrupación ó colonia. El cuerpo, como la nación, por ejemplo, está formado 1;or un
conjunto de unidades de diferentes categonas cuyo trabajo se evidencía por el buen ó el mal estado del conjunto general.
Aun los medios de defensa del cuerpo tienen
forma de celdillas, pues en la sangre hallam"s_pequeños corpúsculos blanco~,_llamados le~coc,!os
que sirven para la destrucci?n de los micro~1os
que se introducen al, orgamsmo. Estas. ce_ld11las
se pueden comparar a una columna samta1 ia vo•
lante que proteje al cuerpo contra ks ataques de
sus enemigos.
Hay otro aspecto de la vida des_de el cual _también tienen un interés muy especial las celdillas,
porque, en ciertas circunstancias, pueden convertirse ellas mismas en elementos de enfermedades
y de destrucción para el organismo. ~os tumores
cancerosos son originados por celdillas que se
han creado á expensas del mismo tejido, _Y que,
durante su vida errante son causa de senas enfermedades.
Hay otras muchas que son originadas por desarrollo defectuoso de las celdillas. Lo que ahora nos confunde es por qué estas celdillas muerden, literalmente, la mano que les da de comer.

00

Lucido Simuldcro en Morelia
La comisión organizadora de los festejos con
que se celebr~ en la capital del Estado de Michoacán el día onomástico del Señor Presidente
de la República organizó un simulacro de guerra
que debió haberse efectuado el día quince del
mes de septiembre último, y que no se llevó á
efecto ese día por las abundantes lluvias; la función de armas se efectuó el domingo once de los
corrientes en las lomas de Santa María cercanas á
Morelia.
Tomaron parte en
ella el batallón M'Jre
los de la Escuela Industrial Militar &lt;Porfirio Díaz&gt; y un batallón de tropas federales.
Antes del simulacro
el señor Gobernador
del Estado hizo entre)!a de bandera al batallón Morelos, con todas las formalidades
del caso.
La fie5ta despertó
gran entusiasmo en la
ciudad y una gran concurrencia fué á las lomas á presenciarla¡
publicamos algunas
fotografías tanto de la
ceremonia de entrega
de bandera como de
las diversas faces del
simulacro.

nos ocupamos en nuestras colulD:nas, ya otra ocasión hemos hablado sobre el mismo asunto, haciendo notar toda la importancia que las fiestas
escolares tienen para el adelanto y progre.s o del
ejército¡ esta fiesta tiene ~l principal a~r~chvo de
ser la primera qt!e llega a nuestra nohc1a de ~as
efectuadas en los Estados, pues todas l~s ~ntenores que han llegado á nuestro conocimu:nto se
efechiaron en la ciudad ó en alguna de los .alrededores, pero siempre en el campo. de acció~
de la comandancia militar del D1stnto Federa_l,
ojalá que tengamos que ocuparnos con frecuencia

r.-.~
NUEVA BIBLIOTECA MILITAR
El General Juan A. Hernández y los jefes y oficiales del octavo batallón en
la inauguración de la biblioteca militar.

Con toda solemnidad
se inaugur ó en días
pasados la biblioteca militar adjunta al cuar_tel
que ocupa actualmente el octavo batallón de mfantería en la ciudad de Oaxaca.
La ceremonia inaugural fué rodea~a de tod:1 la
solemnidad que merecía dada su 1mportanc1a Y
significación¡ el señor General Don J?ª~. A. _Hernández jefe de la zona militar, presidio la rnauguración y durante ella se pro1:1unciaron discursos en los que se puso de mantfiesto la trascen;
dencia y significación del acto que se llevaba a
cabo.
No es ésta la primera fiesta de su especie de que

El batallón' Xorel1s" en linea desplegadc.1, antes del simulacro.

de esta clase de festividades que son tan hermosas.
t· ·
De la misma ciudad de Oaxaca tenemos no 1c1a
de importancia para la administración pública¡ 1~
renovación de ayuntamiento, la cual, conforme a
las leyes locales, se efectuó en los últimos días
del mes de septiembre próximo pasado.
Ilustramos estas líneas con fotografías tomadas
durante la fiesta inaugural de la biblioteca del octavo batallón.

Acto de la entrega de bandera al batallón ''Morelos."

�536

l!JI. MUNDO U,USTRAD(l

La Nueva Escuela Correccional

UN NUEVO ESTAooiIEUROPEO
La antigua y tan debatida cuestión
de los Balkanes, y la no menos antigua "cuestión de Oriente" están una
vez más de actualidad en Europa
y amenazan con interrumpir la paz
entre las potencias y provocar la tan
temida conflagración europea, por más
que esto último es un'\ probabilidad
muy remota pJ.ra los que están bien
informados acerca de la pótencia militar de cada uno de los países europeos.
Según el tratado firmado en Berlin
el año de 1878, por medio del cual se
aplacó po1--algún tiempo la cuestión
que ahora se ha hecho de actualidad,
el extinto reino de Bulgaria, que en
aquella época era una provincia del
imperio turco, quedó constituido en
un principado independiente, pero
bajo la soberanía de Turquía¡ el mismo tratado pu,o á la provincia de la
Boznia-Herze;(oviu1 en el difícil predicamento de ser parte dzl impeno
tnrco. pero admini;trada por AnstriaHungría.
Estas libertades y anomalías tenían
que dar por n:sultado, tarJe ó t eni prano, pretension!, por una y olr.1
parte, y ese tra.t.,do que eu apl.neucia había arreglado tod:ts las cuestiones pendientes, lo que hizo fué preparar nuevas y más gr:t ves dificultades.
Desde 1878 á la fecha se han a¡,!i lado
más ó menos importautes cuestiones eu
lo, Balkanes, pero uintuna de ellas había 11 egado á asumir gr,m Importancia,
quizás porque los llllerese, que se
jugaban en ellas no eran tan ((r.rndcs.
Pero llegó un momento enelqneAustria vió la posibilidad y laco11vcnieocia de ancxar.,e de una maner.~ definitiva la provincia Boznia, y Bulgaria
notó qne el ferrocarril de Rumelia
oriental, región que ya antessel11bía
apropiado, era u11 buen ne.~ocio, y
casi al mismo tiempo declararou las
dos potencias ( ?} : una su deseo de
anexión, y la otra su falta de deseo
de desltacer,e del ferrocarril, ocupado por la fuerza.
Turquía protestó, como era natural contra estos dos actos, los que
di;ectamente herían su honor nacional, y como Bulg~ria sintió qne su
vasallaje al sultan le estorbaba en
sus planes decié.1ó ind_ependerse,, y
así l o hizo por declarac10n del pnnci pe Fernando. quien por ese acto
quedó con el título de Zar de Bulgaria.
Esta noticia fué comunicada á las
cancillerías extranjeras el día seis del
presente mes, y en todas ellas se manife~tó la mayor sorpresa.
Empezó la a_1itación general ; Turquía, juzgándose a~raviada por la actitud de Bul¿aria, se preparó para
castigar por las armas el atrevimiento, y Bulgaria, que ya estaba preparada para el golpe, no se hizo esperar
con su respuesta á los aprestos bélicos de sus antiguos dominadores. Todo estaba l isto; la guerra parecía ine1. La gran Mezquila.-2. El gran hotel Bu.lgaria.- 3. Una iglesia griega.-4. Campesino búlgaro á caballo.vitable, pero Rusia, guiada por ~u
buen corazón, ó porque no con venia
5. El Zar de Bulgaria y s11 esposa la Zarina.-6. El único vigilante del paso de Shipka.-7 y 8.
semejante guerra á sus intereses, inCampescnas btílgaras.-9. En la Plaza del Mercado.-10, Campesino búlgaro
tervino en la cuestión, regañó á los
arando.-11, Escena típica de calle.
búlgaros y les dijo que si seguían con
sus malas intenciones tendría que
da por alguien que tiene interés en que las cosas
imponer la paz con la punta de s~s bayonetas X
hacerse la guerra? Es lo que está por ver, pero
queden como van á quedar; se ha llegado á decir
la boca de sus cañones. El enemigo no parec10
es probable que si Inglaterra dice que no lo vale,
que Alemania tiene gran parte de culpa en el
despreciable al nuevo Zar, y prudentemente optó
es porque ya lo tiene bien visto.
conflicto, y el tan traído y llevado nombre del
por no proseguir en sus tareas bélicas, para las
En fin, la cuestión está pendiente todavía, y su
Kaiser, ha vuelto á figurar por una vez más como
que contaba con el apoyo de Servia y de Monteresolución no debe tardar mucho, pero confiamos
el &lt;Deus ex machina&gt; de todo lo sucedido.
negro.
en que el renacimiento de Bulgaria y la anexión
de la Boznia por Austria, si se lleva á efecto, se
harán en paz, y que todo se tratará en el bufete
*"*
•••
y no en el campo de batalla. Algunos dirán que
Luego que las potencias supieron que el estad_o
Nosotros, americanos, que vivimos tan lejos de
los tratados son siempre injustos y que vence el
de cosas había salido de su punto normal, deciesas cuestiones, y que no podemos apreciar en tomás fuerte, pero es casi seguro que sucedería lo
dieron celebrar una conferencia, recurso que está
da su importancia lo que valen las cuestiones de
mismo en el campo.
muy en boga entre ellas, con el objet~ d~ discutir
cancillería en Europa, no nos figuramos cómo se
la cuestión. Parece que asuntos de mas importandesarrollan y se llevan á cabo esas grandes comcia han en.tretenido á las cancillerías, y la confebinaciones en las que se juega con el equilibrio
rencia no ha llegado á efectuarse; lo cual no imde todo un continente. Si las potencias deciden
Hay gran número de ciudades notables por espide que se crea que la actitud de Rusia casi ha
que un país está de más en el mapa, optan á rentar edificadas en islas. Venecia está edificada en
dado al traste con el conflicto, y que la ccnferenglón seguido por repartírsela, y lo propio habían
118 islitas que se comunican por medio de 378
cia quizás no sea necesaria.
pensado hacer con Turquía; quizás en la próxima
puentes y pararelas. Viene después Amsterdam,
y en ese estado han quedado las cosas por ahoconferencia, si se efectúa, se llegue á la concluque extiende sus edificios en 100 islas unidas por
ra· Bulgaria se erigió en nación independiente y
sión de que está sobrando¡ en ese caso Turquía
cerca de 300 puentes. Gante en 26 islas con 280
soberana bajo el gobierno del Zar Fernando; Ausdejará de figurar en los mapas de la tierra¡ á últipuentes, y Stocolmo, la Venecia d el Norte, en una
tria se anexará probablemente á la Boznia, y la
ma hora se dice que Inglaterra se opondrá á la
infinidad de islotes que hacen de la capital de
paz europea no se alterará por eso¡ tanto mejor.
división, y ya se sabe que el voto de Inglat~rra
Suecia una de las más interesantes y pintorescas
Hasta aquí lo que se ha dicho y lo que los casignifica la primera marina del mundo, y un e¡érciudades del mundo.
blegramas han comunicado, pero debajo de todo
cito que si no es el primero, tampoco es el úlello los que ven con ojos de lince aseguran que
timo.
hay una combinación de das potencias&gt; y que
Y por otra parte, ¿acaso vale la repartición de
todo ello no ha sido más que una comedia fraguaTurquía el trabajo que se toman las potencias al

Preparándose para la marcha á Tlálpam.

0000~000000000000000

,

Fachada de la antigua escuela.- Corrigendos en formación
para ser trasladados.

1 1

El patio~de San Pedro y San Pablo.
•
El jueves de la semana próxima pasada fueron
Estas razones y otras de disciplina hicieron que
transladados al nuevo edificio que en Tlálpam se
se pensara en transladar la escuela á un lugar que
ha destinado á escuela correccional para menores
se encontrara en el campo, y que reuniera las nelos que ocuparon por mucho tiempo el edificio
cesarias condiciones de amplitud y aislamiento.
del ex-convento de San Pedro y San Pablo.
Estas se hallaron en un terreno situado en las
El edificio antiguo, á pesar de las reformas que
cercanías de la ciudad de Tlálpam á un lado de
se le hicieron hace unos diez años para mejor
la vía de tranvías de tracción animal que van de
adaptarlo á su objeto, era poco adecuado para él
la estación á la escuela de aspirantes.
en razón de su vetustez y de hallarse en el cenEl terreno mide cuarenta mil metros cuadrados
tro de una ciudad, donde por razón natural el aide superficie, la mayor parte de los cuales se dere que se ¡;espira está viciado por la respiración
dicarán al cultivo de plantas y 11:gumbres, lo que,
de los habitantes de la misma.
al mismo tiempo que servirá de útil solaz á los

537

l!JI, MUNDO ILU8TKAIJU

El nuevo edificio.
corrigendos, les hará tomar cariño por la tierra,
pasión muy poco desarrollada entre las personas
que se educan en el medio ambiente de nuestra
ciudad.
En el centro de este extenso terreno, se construyó el edificio, nuevo desde sus cimientos, y
bastante amplio para contener el doble ó más de
los corrigendos confinados actualmente en la escuela. La distribución que se ha dado al edificio,
responde perfectameute á las exigencias de lamoderna educación penal Las dependencias de que
consta están distribuídas en dos pisos¡ en el primero están los talleres y las clases¡ estas últimas
son de orfeón, de orquesta y de banda, y las necesarias para impartir á los reclusos la instruc·
ción primaria elemental y superior.
En la planta alta hay ocho salones dormitorios
grandes y bien ventilados, y dos más pequeños,
que se dedican á enfermería y servicio médico ;
éste cuenta, además, con departamentos para botiquín, cuarto de practicantes y demás dependencias necesarias para un servicio médico completo.
El director de la escuela, Capitán A. Sotelo, ha
tenido cuidado de que todos los departamentos
sean emplios y bien acondicionados. Los talleres
están en salones que miden veinticinco metros
de largo por seis de ancho, y reciben luz y aire
por amplias y numerosas ventanas.
Para facilitar el despacho de asuntos que se relacionen con las causas judiciales que se siguen
á los corrigendos, se ha instalado en el mismo
edificio de la escuela una oficina dependiente del
juzgado del Tlálpam, en la que se tramitaráu, hasta donde sea posible, todas las causas de los reclusos.
Ilustramos estas líneas con una vista general de
la nueva escuela, varias de la antigua y fotografías tomadas durante la translación de los corrigendos del edificio de San Pedro y San Pablo al
nuevo de Tlálpam.

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�538

EL MUNDO ILUSTRADO
EIL MUNDO ILUSTRADO

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539

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o-:upa ta fábrica fué proyectada y dirigida por oficiales del cuerpo de
ingenieros constructores, y la instalación de la maquinaria fué hecha
por una comisión e~pecial que estudió el asunto en Alemania; esta
comisión estuvo presidida por el senor General lberri, quien ha quedado como director del nuevo establecimiento militar.

Sra. Dolores Verdugo de Zubieta y Sr. Pedro C. Zub1eta.
(Fot. Valleto.)

El viernes 16 de:los corrientes!se .efectuó, en presencia del senor
Presidente de la República, la inauguración de la Fábrica Nacional de
Cartuchos, que se levanta al Oeste del bosque de Chapultepec.
La fábrica está dotada de todas las máquinas necesarias para la fabricación de material para armamento de siete millmetros, de sistema
Mauser, en uso en nuestro ejército. La construcción del edificio que

Srita. Sara Estela Reyes Splndola.
Ayer han debido unir sus destinos, conforme al ceremonial del culto católico, la Srita. Sara Estela Reyes Spíndola y el Sr. Enrique Meyer. La ceremonia no se ha hecho con pompa exagerada ni con insolente lujo. Modesta,
como la virtud misma, la desposada ha querido que la ceremonia no fuese
deslumbrante, á pesar de que á ello tiene derecho por su posición en sociedad. Mas, en cambio, al altar la ha acQ.mpañado un coro de admiraciones
sinceras y de homenajes rendidos á su belleza, á su virtud, á su cultura y
á su raro talento.
La Srita. Reyes Spíndola es uno de los ornatos más valiosos de la sociedad mexicana, de la que es predilecta y que unánimemente ha hecho votos por su felicidad eterna.
El Sr. Meyer es un caballero muy
estimable, y difícilmente un nuevo
hogar podría establecerse bajo más
venturosos auspicios.
*

**

También se unieron con los lazos
del himeneo, el lunes 12 de los presentes y en el templo de Santa Brígida, la señorita Dolores Verdugo y
Rosas y el señor Don Pedro C. Zubieta. Es proverbial la elegancia de las
ceremonias nupciales que se efectúan
en el templo mencionado¡ así es
que sólo diremos que la fiesta nupcial
fué notable por su lujo y elegancia, y que una concurrencia selectísima llenó el templo y prodigó
las más calurosas muestras de estimación y aprecio á los contrayentes.
Otro hogar feliz se formó recientemente con la unión de la señorita MaSr. Enrique Meyer.
ría Ponsáa é Hilión y el Sr. Guillermo Ortega y Franco, quienes celebraron la ceremonia nupcial en uno de los más elegantes templos de esta
ciudad.

\

Fachada de la f á brica.-Departamentode lavado.-Sa16n de máquinas.
Máquina para embutir cartuchos.-Hornos de recocer.-El señor Presidente presenciando las pruebas del nuevo fusil-ametralladora.

Sr. D. Guillermo Ortega Franco y Sra. María Ponsáa
de Ortega Franco.

*

�54L

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

540

Fiesta en honor del Sr. Obregón González

La Instalación Eléctrica de "San Pedro."··Toluca, México.
En número anterior nos ocupamos de la importancia que tiene la Fábrica de Casimires de Tejidos de lana, de la propiedad del señor Ingeniero
Don Manuel Medina Garduño; dijimos, entonces,
cómo es notable ésa industria genuinamente nacional, y cómo ha alcanzado merecido prestigio
en todos los mercados de la República.
Describimos, en esta ocasión, la hermosa finca
de campo, elevada á un grado de producción extraordinaria, debido á la reconocida dedicación y
aptitudes de su inteligente propietario. El maíz y
el trigo se producen en proporción envidi_able, y
los otros esquilmos son dignos de encomio, habiéndose obtenido, mediante prolongada y cuidado~a labor, que las lanas del ganado sampedreño
sean de la mejor calidad.
Fáltanos ahora ocuparnos de la Instalación eléctrica que motiva el presente artículo, y que es
origen de legítimo orgullo para el apreciable propietario de la opulenta «Negociación Agrícola é
Industrial de San Pedro, Estado de México.»

•
••

Se necesita conocer ·de cerca y en todos sus pormenores esta curiosa Instalación eléctrica, para
formarse cabal idea del esfuerzo realizado.
No es una Instalación grandiosa, ni presume de
ello; pero el dueño debe ufanarse, con legítima
ufanía, de lo que ha sabido hacer; porque este establecimiento industrial, modelo de orden, economía y limpieza, es, en su género, la demostración
elocuente de lo que pueden y alcanzan el talento
humano y una discreta y hábil distribución de la
riqueza privada.
Este centro productor de energía eléctrica cuenta ya once años de perfecto y no interrumpido
funcionamiento. Y cuando se penetra en aquellos
salones y se contempla el estado de conservación
en que se halla la maquinaria, no obstante los
años de trabajo que han transcurrido, se puede
creer que hace muy poco tiempo que está en uso,
que apenas un año ó dos tendrá de vida activa, y
que una hada cariñosa protege la finca, dotándola de los necesarios elementos para el logro del
bonancible éxito que se admira.
Y conste que lo que estamos describiendo y que
representa un gran capital acumulado allí, es producto de un solo hombre, quien no ha necesitado
de concursos extraños para colocar su Instalación
Eléctrica á la altura de cualesquiera otras, por la
regularidad de su trabajo, no interrumpido ni de
día ni de noche,

***

Esta notable Instalación de que venimos ocupándonos fué la primera que proporcionó á la bella capital del Estado de México, un alumbrado
público de doscientos focos de arco, de sistema
alemán, tan perfecto como el de la capital de la
República, y cuya claridad, fijeza é intensidad,
nos fué dado reconocer años atrás que visitamos
á Toluca. En la actualidad son dos Compañías las

La inauguración del túnel «Porfirio Díaz,» mejora de importancia capital para la ciudad de
Guanajuato, ha sido origen de numerosas manifestaciones del aprecio en que es tenido por sus
gobernados el señor Don Joaquín Obregón González, primer magistrado del Estado de ese nombre.
La última manifestación de ese carácter de que
tenemos noticia fué un simpático día de campo
organizado por varios amigos íntimos del señor
Gobernador, el cual se efectuó el domingo cuatro
de los presentes en la &lt;Quinta de Rocha» cercana
á la ciudad de Guauajuato.
Si el señor Obregón hubiera dudado alguna vez
acerca del aprecio en que se le tieue, hubiera
bastado el franco entusiasmo y la sincera alegría
manifestada en e~ta fiesta para disipar esas dudas.
A las once de la mañana partieron los invitados de la estación respectiva del ferrocarril Central para dirigirse en carruajes al sitio elegido
para la fiesta, el cual, en manos de las comisiones
encargadas de ello, había sido convertido en un
sitio de recreo engalanado preciosamente para
una gran fiesta. A la una se sirvió un banquete
de trescientos cincuenta cubiertos, durante el
cual reinó la más franca alegría y al fin de él
se pronunciaron elocu_entes y sentidos brindis.

que, unidas, hacen el servicio que por espacio de
diez años desempeñó, por
s í s o 1 a, la Instalación
Eléctrica de San Pedro.
Esta misma Instalación
proporciona, de i gua 1
manera, alumbrado de
luz incandescente, para
las oficinas públicas y las
casas particulares, á un
precio que envidiaríamos para México y con
un servicio que ya desearíamos también para la
misma capital.

*

* *de tejidos
La fábrica
de lana de que hicimos
mérito en anterior artículo y en las líneas que
preceden, es t á movida
por la fuerza eléctrica de
esta Instalación; fuerza
que abastace a l g u nas
otras industrias que radican en Toluca, y que de
día en día se siguen desarrollando al amparo de
la producción de la fuerza motriz eléctrica, tan
favorablemente ministra·
da á las múltiples colmenas del trabajo.

Hermoso carro alegórico de los comerciantes de Zacatlánen las 1ílt1mas fiestas patri6ticas.- Puebla.

A la sombra del manzano
Fábula de HE.LTAI.

En el jardín de un magnate, discurrían seis personas: un sabio, un mercader, un poeta, un abogado, un joven profundamente enamorado y una doncella. Una racha de viento arrojó seis manzanas al suelo, y cada cual eligió
una ftuta.
El hombre de ciencia, al levantarla, descubrió una ley natural.
El mercader vendió la suya.
El poeta se la comió.
El enamorado la regaló al objeto de su cariño.
El papiniano entabló pleito con el dueño del árbol por un golpe que recibió al caerle la fruta en la cabeza.
En cambio, la joven obsequió su manzana al potentado, conquistó su
afecto, y en medio de la~ riquens que rodeab1n á su ·protector, vivió dicho•
sa el resto de su vida.

***

Las dos instalaciones
terminales de esta Fábrica, la productora y la receptora, la una en la Hacienda de San Pedro y la
Ing. Manuel Medina Garduño, Propietario de la Fábrica d(San Pedro.
otra en Toluca, merecen
diversos intereses que tienen á su cargo, con poser conocidas, por sus elegantes y costosos edifisitivo
gusto y verdadera dedicación.
cios, construidos ad-hoc y dotados con todos los
Se les pagan buenos jornales;se les concede haaparatos y maquinarias necesarios pa\·a la distribitación higiénica y gratuita; no existe aquí la
bución eléctrica.
inicua &lt;Tienda de Raya;:&gt; se ha organizado una
banda de música, y al lado de todo esto, lo que
***
es más hermoso y más loable: junto al templo del
En el monte, el acueducto y la arquería por
trabajo el templo del saber.
donde se conduce la hulla blanca, generadora de
Los hijos del obrero tienen su escuela. El camluz y fuerza, es un trabajo de ingeniería que honpo, los aires purísimos de aquellas montañas vira á su autor, el Sr. Medina Garduño.
gorizan sus organismos, y el pan eucarístico de
Ahora bien, detrás de estas tres hermosas prola.enseñanza les da vigor para el espíritu.
piedades- la finca agrícola, la Fábrica de hilados
Por todos es estimado y q 1 1erido el Sr. Ing. D.
y tejidos de lana y la Instalación Eléctrica-se
Manuel
Medina Garduño¡ y cuando su vida se
adivina una muchedumbre que vive con la vida
apague, cuando Natura le llame á su seno, el mehonrada que proporciona el trabajo.
Los empleados de todas estas propiedades, en
jor epitafio para su tumba, será el recordar á cuantos la contemplen, que Manuel Medina Garduño
su mayoría, tanto los superiores como los inferio
res, están creados y educados en la misma finca,
fue un alto espíritu, digno de respeto y cariño,
y connaturalizados con ella, cuidan con esmero los
porque fué bueno, fué honrado y fué trabajador.

•

J. G. G.

Grupo de personas que asistieron á_la fiesta en honor del Sr. Gohemador
de. Guana;uato, en primera fila el Sr. Obreg611.
El señor Lic. Don Bonifacio Olivares ofreció el
banquete y la fiesta al señor Gobernador, en nombre de los organizadores, y el magistrado contestó dando las gracias; durante su discurso el señor
Obregón se ocupó de describir el carácter del
pueblo guanajuatense y lo hizo de una manera tan
fiel y entusiasta, que sus palabras fueron acogidas
con un espontáneo y unánime aplauso de los concurrentes. Después' de los discursos de estilo, el
poeta Lanuza pronunció unos versos y un cuento
galante para las damas, los que fueron muy celebrados.
Terminada la comida los concurrentes pasaron
á la plaza de toros ; en el coso improvisado se
efectuó una corrida de toros en la que tomaron
parte personas de la misma concurrencia; la cual
estuvo llena de incidentes cómicos unos y emosionantes otros. Después de la corrida los invitados se dedicaron al baile, y al caer la tarde regresaron á Guanajuato después de haber pasado
un día muy agradable del que guardarán gratísimos recuerdos, sobre todo el señor Gobernador y
su apreciable familia, quienes recibieron en ese
día una prueba más de lo mucho que se les estima entre los habitantes de la entidad federativa
que con tanto acierto gobierna el señor Obregón.
~~

*'"

Mr. G. Zillgwit, de Inglewood {Califomia], posee un caballo con una magnífica crin de 6 metros
de longitud. El afortunado propietario ha recibido varias ofertas de algunos conspicuos directores de circos ecuestres, algunas de las cuales han
llegado á la bonita suma de 50,000 francos, sin
que ninguna de ellas lie haya decidido á desprenderse de su magnífico ejemplar.

Instalací6n en San Pedro.

Instalación eléctrica de la Fábrica de San Pedro.

Ayuntamiento electo recie11le111.enle en lq, ciudad de Oaxaca.-En la primera fila, sentados, al centro:
Sr. Adolfo G. Silva, P residente; á su derecha: Lic. José Guillermo Toro, Dr. Severo Cervantes, Pedro
l,asseur y Octavio Fígueroa; á su izquierda: Líe. Manuel Palacios y Silva, Dr. Francisco ftfartínez, Ismael Colmenares y Rafael Olivera Toro; en pié, de derecha á ízgttierda: Daniel Vargas, Tesorero; Miguel D{az, Enrique Ulmo, Manuel Velásquez Uriarte, Angel Ortega, Nicolás E. Tejada, Farmacéutico
José R. Núñez, Farm'.lcéutíco Gondlo Ramírez, Manuel Martínez y Secretario Angel Figueroa.

�542

F.l. MUNDO IT,USTRADO

Et MUNDO

543

ILUSTRADO

Budha escapa y se torna asceta. Vive cuarenta y
cinco años en retiro monástico y predicando la
redención, y muere vulgarmente á los 80 años.
Ante el cadáver del hombre-luz, los discípulos,
hombres y mujeres, se arrodillan y exclaman en
una sola voz, toda convencimiento y fe, la palabra resumen de su creencia: ¡Nirvana! ;Nirvana!
que es conformidad en los dolores pasados, resignación en los desencantos sufridos, perfección en
la muerte por desprecio á la vida.
Y Gautama expira con su palabra de conformidad entre los labios: ¡Nirvana.!
Obra que propaga y enseña una de las más hondas filosofías religiosas, es este poema dialogado
de Paul Verola, cuyos versos se escucharon devotamente en la vetusta sala del Odeón.
M. Antoine inicia su temporada con un triunfo.

De los teatros de París que abren sus puertas
á la temporada de invierno, es el Odeón el primero que en el año actual inicia y despierta el interés del público con el estreno de un poema dramático de Paul Verola, musicado por M.F. Richepin.
Para M. Antoine, el director del Teatro Nacional del Odeón, que es tan amante de las obras de
espectáculo, habrá hallado de seguro en &lt;El Nirvana&gt; de Paul Verola, amplio terreno donde mostrar sus altas facultades de director y sus vastos
conocimientos de indumentaria.
Antoine se precia de esto. Recuerdo que en 1906,
cuando se hizo en su teatro la reprisse de la célebre tragedia shakespiriana «Julio César&gt;, fué
tan rigorista en la propiedad de la mise-en scene,
que cuantos trajes vistieron los personajes de la
obra eran auténticos y comprados en casas de anticuarios. Tal atrezzo importó á la empresa varios miles de francos.
&lt;El Nirvana&gt; de Verola pasa en la India, el
país legendario y soñador, lleno de colorido y
fantasía. Es el momento de la revelación de un
credo religioso, y su fundador, Budha, aparece en
la obra con su nombre verdadero: Sidharitha, apodado también Gautama, y es él quien se impone
la carga de penetrar de su sabiduría á todos los
ciegos del espíritu¡ sol de almas, aurora de siglos,
Budha es el primer Dios-Hombre.
Así nos lo presenta el poeta, lleno de fe, en los
jardines primitivos, queriendo alejar de sí todo
lo que es desagradable en la vida y sufre el primer desencanto de los &lt;Cuatro Encuentros&gt;, que
le muestran las máscaras horribles del Dolor, la
Vejez, la Miseria y la Muerte.
Abandona los bosques paternales, la casa y el
reino lareales y aparece más tarde, solo, á la sombra de una higuera, meditando los nuevos ev.angelios que derramará en el mundo. Sus primeros
discípulos, espantados, le abandonan¡ pero las
fuerzas de sus teorías, la profundidad de su ciencia hacen agrupar nuevos discípulos en torno suyo, y llegan á ser tan numerosos, que los brahmanes se alarman y quieren darle muerte, de la que

Hécior Brrlro¿

En Arbeu, un nuevo éxito para la Sociedad de
Conciertos.
Berlioz fué el elegido y el consagrado en la última audición. Su «Sinfonía Fantástica&gt; llenó los
ámbitos del viejo coliseo, con el florecimiento de
pasión que vibra en todos los pasajes de esta tragedia musical.
El viejo maestro, torvo, lleno de escepticismo,
casi excéntrico, se muestra en su obra, vacía en
ella toda su alma que fué flor de pasión - Berlioz
lloraba de amor á los 60 años-y el espectador
que escucha esta maravillosa obra, va siguiendo
en ella, sin ayuda del folleto explicativo, necesario en todas las sin[onías, el éxodo de amor que
recorrió este espíritu aislado y -rehacio que nació
para su[rir.
La &lt;Sinfonía Fantástica&gt; es, seguramente, la obra
más inspirada de Luis Héctor, pues que tuvo por
musa una pasión, la que supo inspirarle Miss
Smithson, joven artista intérpretedeShakespeare.
De este hondo amor Berlioz fortificó su espíritu que floreció en su intensa &lt;Sinfonía&gt;.
Nosotros la hemos sentido, porque, como él, hemos amado, y en cada pasaje, en cada tiempo, en
cada vibración, en cada nota, recordamos una
mujer, un ensueño, un dolor ó un beso que amamos y nos dieron.
Berlioz llegó á la cumbre con su &lt;Sinfonía fúnebre y triunfal&gt;¡ mas ni esta obra ni &lt;La Vuelta

•

•
•

Carlota Pla.
Primera actriz Enriqueta de Palma.
El eminente actor Enrique Borrás.

Camino- Garr:g6.

*••

á la Vida&gt;, ni &lt;Las Sombras de Hamlet&gt; ni mucho
menos su &lt;Benvenuto Cellini&gt;, que fué silbado
por mala interpretación, pudieron salvarle de la
miseria y murió pobre de recursos é inmensamente rico de amor.
El más cruel de los calvarios de la vida.
De la interpretación de las obras de este creador apasionado y del triunfo del maestro Julián
Carril}o, daremos nota amplia en nuestro próximo numero.

El eminente actor Borrás está ♦ndo término á
su temporada en Cuba, y pronto le tendremos en
nuestro Teatro Arbeu.
Publicamos hoy algunas fotografías de las-principales figuras de este cuadro dramático.

*••

•
••

Consuelo Badil/o.

- ...,.
Alberto Villaseñor.

•

Juana Ramón.

En Orrin se ha presentado un cuadro de zarzuela formado con elementos conocidos y estima,.
dos de nuestro público: Juana Ramón Aurora
Prado, el barítono Flores y, como novedad Cristino lnclán, un joven barítono español ~ue hizo
su presentación con la vieja obra de Chapí, &lt;La
Tempestad&gt;, en el papel de Simón.
El debutante posee una buena voz, amplia y
robusta, cuya emisión clara se hace grata al oído,

Borrás en "Don Alvaro 6 la Fuerza del Sino"
En noches de más tranquilidad para él podremos juzgarlo con más certeza.
Los elencos anuncian á nuestra privilegiada cantante Chole Goyzueta, á quien el público desea
volverá esc11char. Tal vez muy pronto quede satisf¡:ch9,

En el Teatro «Virginia Fábregas&gt; se ensaya cuidadosamente la preciosa comedia francesa &lt;La Sacrificada&gt;, traducida por Alberto Michel. En mi
próxima crónica hablaré de esta obra, que tanto
impresionó al público de la Ciudad-Luz.
LORELEY.

�,
54.4

F.L MUNDO TI,USTltADO

los Zapatos de la Muñeca
[Cuento de Edrriundo Frank]

I

-E-1 XISTIERON
hace algún tiempo una
niña llamada Lilí y un anciano za-

~~
h

patero de viejo á quien decían el
Padre Kolbus.
La tienda de éste se encontraba junto á la casa de los padres de Lilí; y
si aquella en nada embellecía dicha casa, en cambio tenía una comodidad para sus habitantes: cuando el calzado
estaba &lt;enfermo,&gt; se hallaba el médico á la mano.

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.

f

Por otra parte, había reconocido la voz de su
pequeña vecina que, estando bien educada, jamás
dejaba de saludarlo cuanao pasaba frente á la
tienda.
Pero como el trabajo urgía, el viejo no estaba
dispuesto á charlar.
Sin embargo, Lilí insistía:
- Sr. Kolbus! señor Kolbus!
-¿Qué deseas, amiguita?
Sr. Kolbus, se trata de los zapatos ....
El zapatero se decidió entonces á levantar los
ojos, y pudo ver la gentil, la blonda cabeza de_ L1lí, que apenas sobrepa~aba el mostrador de la henda, notando también con gran asombro sobre aquél,
otra personita, mny bien vestida, á fe mía! cuyas
faldas recogidas descubrían sus pequeños pies, finamente calzados.
-Los zapatos de mi muñeca, concluyó Lilí sin
desconcertarse.
El Padre Kolhus podía
haberse reído, levanta1·
los hombros y decirle:
- Señorita, es usted una
pequeña tonta. No se distrae para semejantes naderías á un trabajador
ocupado. ¿Tengo acaso
tiempo que perder, componiendo zapatos de muñecas?
En lugar de sonreír ó
de refunfuñar, dejó su
trabajo y acomodándose
sus gafas, se puso á examinar con mucha seriedad los minúsculos borceguíes, volteándolos por
todos lados enlre sus toscos dedos, ennegrecido~
por la cera y la pez; palpándolos con sus largos
pulgares aplastados en
forma de espátula.
-Los empeines? Hum!
Hum!..... . Los contrafuertes? Peuh! Peuh!. . . .
Las zuelas? Oh! oh! . .. .
Se hubiera dicho que
era la consulta de un doctor, con el fruncir de sus
cejas, con las muecas de
sus labios; sus sordas exclamaciones hacían conocer la gravedad del
diagnóstico.
-Ya veo lo que necesitan. añadió.
-Costará mucho? preguntó ansiosamente Lilí.
- No te inquietes por
esto, que siempre habrá
tiempo para arreglarlo.
- Dilatará , Ud. _demasiado?
-Bastante. Vuelve mañana á la misma hora.
- -Sobre todo, no deje
~sted de cumplir su palabra . .. .
Y penetrada de la importancia del asunto que
acababa de tratar ella sola,· como si fuera una persona grande, Lilí se alejó,
apretando á su muñeca
contra su pecho.
Al día siguiente:
- Buenos días, señor
Kolbus, están listos?
-Míralos, mi pequeña
cliente!
Y puso el par de zapatitos sobre el mostrador,
no sin habe_rles dado antes &lt;la última pasada&gt; con
una punta de su mandil.
-Cuánto debo á Ud. señor Kolbus?
-Hum! Recosidos los
empeines . . . .. reforzados
los contrafuertes ... compuesta una zuela .... Es mucho tra~ajo..
Lilí, de sonrosada que era de~rdmano, se puso
roja como una peonia y balbuceo:
.
-Es que . . .. yo uo tengo más de dos céntimos
que mamá me había dado para comprar un pastel;
y yo los guardé porque creía ....
Y el temor á un regaño hacía que las lágrimas
asomaran á sus ojos.
El Padre Kolbus mentía con el aplomo de un
sacamuelas. En realidad no había tocado los zapatos de la muñeca. casi nuevos aún y en ex~elente estado. Pero no era él de esos pedantes msufribles que pretenden no dar jamás la r~zó~ á
los niños, y destruir sistemáticamente sus 1l_us10nes desde su más tierna edad. Porel contrano, su
sabiduría de humilde zapatero le había hecho
comprender que entre los chiquillos, la imaginación es muchas veces un estimulante muy eficaz
del espíritu práctico. Por esto había tomado tan
en serio su papel en esta infantil co~edia.
-Bueno, amiguita, añadió el anciano, guarda

----~ ~ ~
1

Por otra parte, la vecindad del · Padre Kolbus
no era desagr~able: el buen hombre C9sía tranquilamente e'l"'cnero, agujereáb.dolo con la lezna y
tirando del cáñamo; algunas veces acompañaba
su trabajo de algún cantar de pasados tiempos, introduciendo un poco de animación y de alegría
en aquel rincón de la tranquila calle de provincia.
Un día, mientras golpeaba una zuela con el
martillo, lanzaba al viento una canción más vieja
que él mismo.
Margarita, vida mía,
Margarita de mi amor,
Para abrirte el apetito
Un regalo te haré yo .. . .
Cuando llegaba á la mitad de una «fioritura&gt; final, fué interrumpido por una voz clara y sonora:
- Buenos días, señor Kolbus.
- Muy buenos, nifia mía, contestó aquél, que
estimaba que una cortesía c;;on otra debe pagarse.

-

545

EL MUNDO ILUSTRADO

tu dos céntimos, y págame con dos besos, un_o en
cada mejilla. Es un precio especial para m1 vecina· con ellos quedaré pagado.
Lilí aceptó este arreglo cou la mejor gracia del
mundo; y el Padre Kolbus la _besó á su vez, para
otorgarle el recibo correspondiente.
Y entretanto aqnél reía de buena ga_na, los zapatos viejos, coltados á los muros,. baJO el toldo
de la tienda, parecían sonreír también.
A.M. C.

La Rebelión de la Mujer
__¿,

·••\il

-

N la actualidad la m1;1jer est á en_ plena
rebelión, y esta rebehon es un signo de
los tiempos. Sn protesta aparece en todas las clases de la sociedad y en todos
los extremos de la tierra. Ha penetrado en la literatura, en el arte y en la economía. Vibrn en la
política de Occidente. Todas las convenciones y
las costnmbres aparecen inciertas, y los viej~s
ideales yacen en el polvo desechos y desacreditados. Salta á la vista por todas partes y hace presentir nuevos rumbos. Es tan poderosa y tan re?l,
que hay que reconocerla como una de las tendencias de la época, censurada ó recibida con regocijo, hay que admitirla c?mo una fucrz_a.
La rebelión de la muier contra las ligaduras que
la oprimen no es de esta generación ~olamente:
aunque probablemente en est~ gener~c1ón llegara
á un período culminante. Existen senales de que
la rebelión de la mujer es tan antigua como las
circunstancias contra las que se rebela. La agitación se ha hecho sentirá través de toda la histo•
ria del mundo civilizado y del no civilizado. Sn
rebelión contra la sujeción y la esclavitud, ha sido un problema que se presenta periódicamente
ante el hombre que ha luchado para dirigir exclusivamente los destinos de la humanidad. Su
existencia no se hace constar positivamente en
las páginas de la historia, porque los historiadores del mundo han sido, por regla general, hombres para quienes la suerte y los sen!imientos de
las mujeres eran materia de escasa impor~~nc1a;
pero la evidencia de una constante rebeho~ se
manifiesta por todas partes. La delatan la h1st~ria, la literatura, los dichos populares, la tradición hablada lo mismo que los usos y reglas que
demuestran qué precauciones se adoptaban ó qué
represiones se imponían.
En refranes y aforismos ha cristalizado el concepto que el hombre tiene de la mnjer, y en toda
época este concepto.ha demostrado el temor y el
convencimiento de que aquélla no se conforma
con su situación.
La frase admitida, &lt;esfera femenina,&gt;. basada
en la necesidad de la reclusión de la muJer dentro del bogar, prueba que las energías de la opinión pública y de la ley, lo mismo qne los consejos de la Iglesia, han tenido que emplears~ para
apartar á las mujeres del empleo de su achv1dad
en más amplios intereses.
La solidez de las fuerzas requeridas para sujetarlas allí, prueba que las mujeres h~~ considerado el hoóar más bien como una pns1on que como un ref:gio. Esta costumbre de ,la recl_usión
doméstica, general toda vía en los paises orientales y no muy rara en algunas clases y en algunos
países de Europa, suministra, la prueba de la
creencia masculina de que el contacto con el
mundo exterior era una causa poderosa de descontento. Las mujeres estaban y están recluídas,
porque existe en ellas una potencialidad para la
rebelión que no necesita más que la libertad para encontrar forma y expresión. El hombre ha
creído que con proverbios, el auxilio sacerdo_tal,
instituciones como el harem y otras podía evitar
que la rebelión llegase á su madurez, ahogando el
gérmen· pero en rigor no ha hecho más que cambiar el ~entro del desorden, y en el interior del
hogar aquélla se ha manifestado por medio del
malestar y del desasosiego, y los esfuerzos que el
hombre ha tenido que estar constantemente haciendo para mantener en equilibrio una ine~table
balanza, demuestran el vigor de las fuerzas con
las que ha tenido que luchar.
.
Las tradiciones nos demuestran que la persistencia de la rebelión ha obligado al hombre á emplear el soborno, la lisonja y las amenazas para
conquistar una sombra de paz. Pero esto no es lo
peor; cuando la persnasión no surtía e~ecto, se
empleaba como aguijón y como escarmiento el
castigo. Los museos de antigüedades conserva_n
las muestras del empleo de la tortura para repnmir la rebelión. La hechicería, los aparatos de
tormento, la fl.agelación, ,la mordaza, se han usado
en Inglaterra y otros pa1ses como armas para conseguir el fin propuesto.
El empleo de semejantes procedimient~s para
obtener la sumisión, aunque no pueda JUShficarse,
puede explicarse por una ~encilla ~onsideración;
e l hombre miraba su propia aut,,ondad como un
derecho incuestionable y sagrado. Inclinándose
aute el altar de la fuerza bruta, y deseando obtener la snmisión donde fuera posible, aceptó las
enseñanzas de la ciega costumbre con espontánea
vanidad. Toda infracción de esta autoridad, toda

Paisaje Mexicano.

•

discusión de este derecho superior está fuera, no
sólo de su voluntad, sino de su inteligencia. La
mujer estaba hecha para servir; debía estar hecha
para servir. Y si el problema de su esencia no
desarrollada ni expresada, luchando á través de
un velo de injusticias, se presentaba alguna vez
ante su mente con fuerza especial, el hombre inclinaba su cabeza como si estuviese delante de
un misterio sagrado, y adoraba á la misma criatura á _quien se esforzaba por encadenar.
En la actualidad, el clamor en demanda de libertad y justicia se oye por todo el mundo. Las
mujeres de Occidente están poseídas de entusiasmo, y las de Oriente despiertan al conocimiento
de nuevas necesidades. En algunos países, tanto
del nuevo como del viejo mundo, se han conquistado ya la mayor parte de las libertades, y la actual rebelión encuentra por primera vez su adecuada organización. En Oriente se clama por la
educación, aunque también se comprenda la necesidad de libertad política, y lo mismo en China
que en el Japón se ha iniciado un amplio movimiento educativo entre las mujeres. Las mujeres
de raza musulmana de algunas ciudades como
Elizabetpal, Hadgi y Ufa han organizado recientemente sociedades para librar á sn sexo de los
límites de la ignorancia y de la opresión. Sus
hermanas de Oranburgo han enviado una conmovedora petición á la Duma pidiendo instrucción,
libertad personal y la condición de seres humanos.
El movimiento en Europa y en los países de
lengua inglesa ha adquirido vigor, gracias á la
energía y á los auxilios del neo- sufragismo, que
considera tan necesaria la protesta y la presión
como la propaganda. El c 1amor principal en estos
países se refiere á la igualdad política de los sexos, al derecho de representación política, al voto parlamentario. Las hijas de Occidente piden el
poder y la cindadanía en todos los grandes imperios del mundo, y esta petición significa algo
más que la expresión del deseo de tomar mayor
parte en la vida nacional: significa que la mujer
pide un amplio reconocimiento de su personalidad humana, idéntica á la personalidad del hombre. Detrás de la petición del derecho á votar se
manifiesta la convicción de que las mujeres están
capacitadas lo mismo que los hombres para el
ejercicio de todas las libertades de pensamiento,
acción y expresión, y de que la libertad no es
una necesidad del sexo, sino una necesidad humana. La rebelión de las mujeres de Occidente
crece en este sentido rápidamente.
En Nueva Zelanda, en Anstralia, en cuatro Estados de América, en Finlandia y en Noruega, han
conseguido el voto parlamentario. Las mujeres de
estos países son ciudadanas, y, por lo tanto, pueden
ejercitar constitucionalmente sus derechos; pero
en otros países la tarea es toda vía tarea revolucionaria. Las mujeres suecas y dinamarquesas han con·
segnido recientemente los derechos municipales,
y actualmente se lanzan con gran entusiasmo á la
lucha por la representación nacional. En Suecia
se ha hecho mención en el discurso de la Corona
del sufragio femenino, y este asunto forma parte
del programa del partido liberal, y organízanse
grandes demostraciones, con objeto de conseguir
su inclusión en el bill de reforma electoral, prometido para este año.
En Alemania, en Austria y en Italia, el moví-

miento es vigoroso. Las mujeres italianas han pedido á las dos Cámaras la revocación de la parte
del Código civil que limita su libertad, y en el
último mes de Abril celebraron un Congreso nacional magno, que se vió honrado con la asistencia de la Reina y del Ministro de Instrucción, ante los cuales se adoptaron resolucione~ referentes
a la igualdad política de ambos sexos. En Alemania y Austria se han vencido varios obstáculos,
como eran la prohibición de celebrar reuniones
públicas y de mezclarse en cuestione~ políticas.
El aspecto polit,co de la rebelión de las mujeres aparece á Jo~ ojos de la mnltitnd con caracteres desproporcionados, y l"On frecuencia se forma
de él una idea equivocada. Esto obedece á dos
causas: á que ha sido más universal la acción
contra la incapacidad de las mujeres para la política que la que se refiere á la esfera industrial y
social, y á que aquéllas han luchado principalmente por conseguir derechos políticos; pero la
lucha por el voto es un medio para conseguir
un fin.
Los adversarios de la emancipación de la mujer
convendrán en que el mayor trastorno producido
por la revolución femenina es el q11e se refiere á
la maternidad involuntaria y excesiva. Las estadísticas trimestrales demuestran que el número
de nacimientos disminuye constantemente, y aunque á ello contribuyan diferentes causas, no puede negarse que el principal es el delil)erado propósito de evitar la maternidad, propósito producido algunas veces por causas económicas, pero
en la ma}oría de los casos por una rebeldía personal, fundada en la libertad que en cuestiones
vitales debe tener la mujer, y en su derecho á
elegir. La mujer cree que la maternidad consciente es la verdadera maternidad conveniente para
la madre y el hijo.
Ya se mire con simpatía ó con prevención el
problema que plantea la rebelión de la mujer,
hay que reconocer que existe y puesto que existe, hav que reconocer que tiene una causa y obedece á las injusticias que las mujeres han sufrido
ó revela la limitación y la debilidad de un sexo
que en vano el hombre se ha esforzado en elevar
á la condición humana. Para los que honradamente sostienen esta última conclusión, el acual estado debe producirles gran desasosiego, pues la
existencia real de la rebdión y las ventajas adquiridas serían un nuevo peligro; pero, además,
el argumento de que las mujere5 son por naturaleza de un sexo que debe permanecer en la servidumbre, resulta ridículo frente á los hechos. En
primer lugar, lo que por naturaleza debe ser esclavo no se revela, y sería más que improbable,
sería imposible que, como demuestra la historia,
la mujer hubiese estado en constante estado de
rebelión si su condición hubiese sido conforme á
su naturaleza.
Los adversarios de la emanci pa;ión señalan
triunfalmente la existencia de 1111 cierto número
de mnjeres contentas con su suerte en di fe l'entes
estados¡ pero habría que averiguar si es cierta esa
conformidad ó sólo una apariencia d e ella para
dejará salvo la dignidad.
Las leyes de todos los países son injustas e n
sus términos y en su aplicación respecto á las
mujeres, cuya persona y cuyos bienes no están
asegurados contra el abuso. Las leyes matrimoniales y de parentesco hacen injustas distinciones

entre hombres y mujeres ; en la lucha por la vida,
las mujeres trabajadoras sufren las consecuencias
de la desigualdad y de los prejuicios. Contra todo esto tiene que rebelarse la mujer, y es en ella
un sagrado deber. En esta lucha no se encuentra
sola, pues en todas partes existen agrupaciones
de hombres, más numerosas cada vez, que, abandonando el criterio masculino, sostienen el criterio humano, que conduce á la pnrificación de la
vida.
El movimiento feminista es prueba evidente de
la nueva interpretación de la vida, de sentimientos más nobles. Establece que la condición de ser
humano y no la de sexo es la base de la libertad,
del derecho y de la responsabilidad. Pero, además
de este resultado, producirá otros; rstablecerá los
fundamentos de un mundo nuevo, por los grandes problemas que á este sexo penetran en la vida de la raza y que exigen una solución en todas
las esferas de la actividad humana. Intimamente unidos con ellos están los problemas de
raza, de moralidad, de salud, de riqueza, y en cada una de estas grandes corrientes del esfuerzo
humano, el exclusivismo masculino ha producido
desgracia~ y desequilibrios. Unicamente de la
cooperación de ambos sexos puede surgir un
concepto claro y sano, una honrada y fuerte
organización, puesto que el esfuerzo de ambas
partes es la normal ex-presión del esfuerzo humano. El fin es cierto y la victoria está próxima,
pues es evidente que la rebelión de la mujer se
extiende por todas partes y es la característica de
la época.
TERESA füTTINGTON-GREIG.

•

C(Q)hl(Q)N lH!UMAN(Q)
Oh! corazón tumauo, átomo en que está re5umido lo infinito!- Oh! mi~terio impenetrable! oh! indecible maravilla!-sol má~ noble que el inmenso
sol que abrasa los cielo•,-claridad más sagrada
que el fulgor místico de los luceros!. .. . ..
En tu seno, oh! va50 frágil-espuma un océano
más profundo y temible-que el que lanza contra el cielo sus olas rugidoras.
Tú tienes impulsos más poderosos y más intrépidos-hacia las alturas, hacia lo terrible Desconocido,-q ue las montañas gigantescas que se en_cumbran en el espacio.
En tu latido de un minuto el universo todo entero-palpita con calofríos de dolor y de amorde vida y de muerte¡ y tú tienes estremecimientos
que el universo ignora y que tú mismo has creado,-más impetuoso que la gran fiebre de las tempestades.
Eres la lámpara de la creación, débil y trémula,- pero la única que arroja un poco de claridad-en medio á la espesa noche de las cosas y
la única qne trata de darle un sentido al nniv~rso, p ues fuera de tí todo marcha inconscientey servil como una d ócil máqui na.
Oh! corazón humano, gloria á tí, oh! doloroso
mártir! Holocausto redentor! tú, escudriñador eterno-del áspero, sombrío é insondable enigma-tú
el más desgraciado y el más grande de los hijo~
de la natural eza.
A RCHAG T CHOBANI I\N,

�546

EL MUNDO ILUSTRADO

GRAN SENSlCION EN GUADALAJARA
EL LIC. D. JUAN R. OACI

Pocos asuntos han causado tanta sensación en
Guadalajara como el que se refiere á un ruidosísimo litigio, iniciado desde hace algunos años y
fallado definitivamente por la Suprema Corte de
Justicia de la: Nación, en los últimos días del pasado mes de Septiembre.
El negocio, en síntesis, es como sil(ue: el señor
licenciado D. Juan R. Orcí acaba de ¡!:mar, por
unanimidad de votos en la Suprema Corte, un
amparo que solicitó á nombre de D. Nicolás Tortolero y Vallejo contra D. Cenobio Sauza, de Guadalajara, á quien patrocinaba el licenciado D.
Eutimio Cervantes El negocio consistió sustancialmente en que el señor Tortolero denunció
unas minas de hierro llamadas &lt;La Esperanza&gt; y

Lic. Juan R. Orc1.

en que, habiendo obtenido su título y estando al
corriente del impuesto
minero, solicitó la reivindicación de dichas
minas, que son un rico
criadero de hierro, en
virtud de que el detentador de ellas, D. Cenobio
Sauza, no las había adquirido ori,~inariamente
de la Nación.
En Guadalajara ha sido
este un asunto de enorme resonancia, y del que
se han ocupado todos
los periódicos locales,
entre otros &lt;La Gaceta&gt;,
que todavía dedica varios artículos con motivo de la irrevocable decisión de la Suprema
Corte.
Dada la importancia
del litigio y el triun(o
tan honroso del señor licenciado Orcí, consideramos de justicia dedicar
unas cuantas líneas á la
personalidad de este distinguido abogado.
El señor licenciado D.
Juan R. Orcí, originario
del Estado de Sonora,
cursó en México sus estudios preparatorios y
normales, así como los
de jurisprudencia en los
que se distinguió notablemente. A la vez que
recibió el título de abogado, obtuvo el de profesor normalista¡ pero más
se ocupa en el foro que
El Sr. Lic. Ore{ en su despacho.
en la cátedra.
Su recepción fué en 1903 y, con motivo de ella,
cretario de Instrucción Pública y Bellas Artes.
presentó una tesis importantísima referente á la
Actualmente es concejal del Ayuntamiento de
clase de contratos que celebran los particulares
México y diputado suplente por uno de los cancon las compañías de luz eléctri&lt;"a y á la clase de
tones de Jalisco. Su prestigio como abogado le ha
delito5 que cometen los que clandestinamente
valido la representación de las siguientes empreusan de esa luz. Debemos advertir que cuando el
sas: &lt;Oyster Fish Co.&gt;, «Manufacturing Shoe
señor Orcí presentó su tesis, no se legislaba aún
Co.&gt;, &lt;Mercantil Banking Co.&gt;, de la que es aboacerca de esos delitos que él puntualizó claragado y secretario¡ «Compañía Italiana de Consmente en su trabajo.
trucciones&gt;. También es secretario de las compaEl señor Lic. Orcí ha desempeñado las cátedras
ñías carboníferas «Ciudad Porfirio Díaz, S. A&gt;. y
de Antropología Pedagógica en la Escuela Nor«El Rubio&gt;.
mal de Profesores y la de Psicología en la PrepaCon gusto publicamos el retrato del distinguido
ratoria, sustituyendo interinamente en esta últijurisconsulto, que ocupa lugar prominente en el
ma al licenciado D. Ezequiel A. Chávez, subseforo mexicano.

UN NUEVO PROFESOR
El profesorado de México cuenta con un nuevo
miembro, el señor D. NéstorE. Monroy, que hace
muy pocos días sustentó examen en el que fué
aprobado unánimemente. El señor Monroy es un
luchador inteligente y perseverante, muy conocido en México donde trabaja en labores pedagógicas desde muchos años antes de obtener el título,
pues su pericia en diversos ramos del saber, lo ha
hecho apto, desde que era estudiante, para trasmitir los conocimientos que posee.
Con motivo de su brillante examen y de las
muchas felicitaciones que ha recibido, creemos
de oportunidad publicar su retrato y dar á conocer algunos datos de su vida: el señor Monroy nació en el Estado de Hidalgo y á los diez y seis
años de edad vino á México ingresando como
alumno de la Preparatoria. Las malas condicio•
nes económicas por que atravesaba lo hicieron desistir en su propósito de seguir una carrera; pero
el Lic. D. Justo Sierra, Ministro de Instrucción
Pública y Bellas Artes, lo ayudó decididamente
facilitándole su ingreso en la Normal de Profesores y nombrándolo Repetidor de Química en Preparatoria. El señor Monroy tuvo entonces elementos suficientes para atender á sus necesidades y á sus estudios, y fué así como continuó la
carrera aumentando sus ingresos, pues tuvo varios alumnos particulares que le remuneraron sus
trabajos.
El señor Monroy, que tiene 29 años de edad, es
el tipo de los luchadores que gracias á sus personales esfuerzos, ha logrado colocarse en una posición indept.nü.iente y respetable. El &lt;Mundo Ilustrado&gt; lo felicita con motivo de su recepción.

los anuncios á que corresponden los fragmentos
que representa el grabado, y formar, con ellos, una
ó más figuras. Aconsejamos á las lectoras que si
no quieren mutilar sus ejemplares, calquen simplemente los fragmentos, así como la figura que
de ellos resulte.
Como el número de soluciones que recibimos
es cada vez mayor, ad vertimos que, en caso de que
haya mayor número de soluciones exactas que de
premios, se rifarán éstos entre los de igual ca•
lidad.

Nuestros Concursos
Cada vez obtienen mayor aceptación los concursos que, para entretenimiento de las subscriptoras de &lt;El Mundo Ilustrado&gt;, hemos establecido. El interés que esas cuestiones despiertan se
ve claramente en el número de soluciones que
recibimos y que aumenta de día en día.
Deseamos hacer algunas aclaraciones respecto á
estos concursos, y muy especialmente al número
12. Las soluciones á este concurso deben recibirse, para tomarlas en cuenta, á más tardar mañana lunes 26 de Octubre, y el resultado se publica,
rá el domingo siguiente.
El concurso consta de dos partes, según lo expresamos en las bases respectivas; Designar el ó

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MONUMENTO A LA CORREGIDORA

Prof. Nésfor E. Monroy.

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A iniciativa de la Junta Central del Centenario
de la Independencia del Estado de Querétaro, se
elevará dentro de poco tiempo un monumento en
lugar céntrico de la ciudad capital del citado Estado, á Doña Josefa Ortiz de Domínguez, esposa
del corregidor de la ciudad el año de 1810.
Para poder aprovechar hasta donde fuera posible todos los elementos artísticos de que se puede disponer en el país, la junta abrió un concurso
para que se presentaran proyectos para el mencionado monumento, de entre los cuales se hizo
una selección por un jurado formado por los señores: arquitecto Antonio Rivas Mercado, Ingeniero Armando J. Santacruz é Ingeniero Salvador
Alvarez.
Estos caballeros, después de examinar los proyectos presentados, dictaminaron que es acreedor
al primer premio el que reproducimos en la pri·
mera plana de ese número, firmado por el señor
Don Eulogio Ferraez Barrera. Por la fotografía
que publicamos, los lectores podrán darse cuenta
de las bellezas del proyecto.
El premiado en segundo lugar es también muy
hermoso y entró al concurso calzado con la firma
del ingeniero Carlos N oriega.
Una vez aprobado el proyecto, se iniciarán dentro de poco los trabajos de construcción, pues la
junta desea que este monumento sea inaugurado
el 15 de Septiembre de 1910, cuando se celebre el
primer centenario del mensaje enviado por Doña
Josefa Ortiz de Domínguez á los conjurados de
Dolores, mensaje que, en gran parte, hizo que Hidalgo se decidiera á proclamar la independencia
en las primeras horas del día siguiente,

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EL MUNDO ILUSTRADO

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Instantáneas de las última&lt; funciones laurinas.-A la izquierda de arrib1 á abajo: Una pica de Álfu}elas (Plaza ''México"). - N.lampaguito en un pa3e (Plaza "El Toreo").-Martín Vnzquez adornániosr (" El Toreo").-Una ver6níca de "Chíquífó de Begoña
("Méxíco").-A la derecha: Cngída de Ganna (''Méxicn").-Relampag11it,&gt;en 11n lance de arrojo ("El Toreo") - Una b11enn var.1
de "Veneno" ('·El Torro") -Gao'la ,·, 1117/ari lri rn q•,il&lt;' ("México.")

�548

EL MUNDO ILUSTRADO

549

EL MUNDO ILUSTRADO

NOVELA ORIGINAL POR ALBERTO CHABROL
(CONTINÚA.)

UY LISONJEADO! Solo que
M1ette adore ó no á su profesor de arpa, eso no importa. Aunque no viviera
bajo mi techo la sobrina
de mi viejo Merlm, Miette
serla siempre sagrada ....
Gastón se apresura á exclamar:
-Es verJad, quien podrla
pensar otra cosa!
-Entonces, qué pensabas?
-Lo contrario! es decir, la
ceremonia civil, el cura, los órganos, la "flor de azahar,
toda la batshol11 de la ceremonia .. .. Cuamto la seflorita
M1ette entró ayer en el salón, tu vida parecla depender
a,I menor de sus gestos ....
Nos levantamos de la mesa yendo hacia el salón de
música y dije á Gastón riendo:
-Veo que para dejarte enteramente el lugar cerca de
Genoveva Lambrecy va á serme necesario casarme con
mi cocinera 1
-Cocinera! ... Luis XVI fué esposo de Maria Antonieta, pastora de Trianon. La sefl~rita Miette_ entienle
de cocina menos que Maria Antometa de fabncar mantequilla ....
La comparación era favorable para mi.. . . Pero la locura de todo esto se me volverá á presentar en la mente;
estas tres semanas últimas deblan ser las únicas en mi
vida que habrla dejado absorver por esta joven linda,
deliciosa, admirable, llena de los dones más preciosos,
sea) Pero he encontrado otras ciertamente desde que
mi vida de hombre comenzó á las cuales se podría aplicar la misma enumeración de calificativo~, y á las cuales, sin embargo, no he puesto el anil,o de compromiso
en el dedo.
Pero no! Digamos la verdad: Miette es única. Jamás,
amás he vhto otra joven que me haya parecido iguaarle en el permanente triunfo de su belleza en plena florescencia.

Encantadora criatura! Ah! la sirena siempre nueva!
Lo que me impide que suspire ruidosamente, lo qu;}
impide á mi corazon y mi voz ablandarse cuando contesto á.los buenos dlas de Miette, es acaso el deseo evidente que descubro;emella de provocar mi sorprtsa y mis preguntas. He quedado verdaderamente contento de mi
cuando habiéndole designado mi bufete, en el cual se
amontona un paquete de hojas en blanco, le dije:
-Tengo un articulo que escribir con urgencia esta maflana; Miette, quiere usted escribir á mi oictado? De esta mallera será más rápido, según me parece.
Sin decir palabra (y aún creo que quedó casi decepcionada) Miette se instaló con la misma premura con que
debe hacerlo en su recámara para redactar las cartas
que llevan en seguida el júbilo á su Provenzal enamorado .... Probó la pluma en su ufla, la mojó en el tintero
la pasó por la e~ponja húmeda, la volvió á mojar, y después, teniéndola en los dedos, esperó la voz de su amo.
Con mis notas en la mano, me puse á dictar; Miette
escribla muy rápidamente. y [lo cual me inquietaba un
poco] sin la menor vacilación en cuanto áortografla. Esta manera de trabajar con un secretario (Y qué secretario), me conviene más de lo que habla creldo ... Se sientP uno ya frei,te al público, á ese público selecto á quien
se ambiciona seducir ....
Miette no se detenta jamás; se mostraba perfectamente á sus anchas. Y resultó que yo lo estaba menos que
ella ... Lo que me venia á la boca no se parecfa absolutamente á lo que estaba en mis notas . .
Hablamos llenado ya tres grandes cuartillas; me acerq11é al bufete y tomé una .. .. La escritura, un poco larga,
pero muy clara, demuestra la idealidad de imaginación
y la precisión de carácter .... Ningún error ortográfico...
Como dice Merlín: Fuera de la cocina no hay cosa que
Miette no sepa!
Le pedí que me leyera lo que habla escrito, resignándome á olr ti cantoneo de la escuela de las monjas. No;
11\iette lee con toda naturalidad, y su acento provenzal
aqul y alli refuerza, según me parece, el sabor de mis
escritos.
Las palabras que pronunciaba Miette no eran ya las
DIARIO DE MIETTE
palabras que habla yo dictado, era11 las nota~, eran las
mallas de una red de armonla, de las que para siempre
Domingo 29 de Diciemrre.
vov á quedar prisionero, dichoso hasta lo inexpresable.
Acaso he sido demasiado presuntuosa? Mi temeridad
Reaccioné contra esta emoción de todo mi ser, y, como
que, y lo convengo, ha sido verdaderamente excesiva,
todas las reacciones, ésta fué brutal. Apenas Miette huestá á punto de ser castigada? A pe~ar de las órdenes
bo depositado la última hoja sobre el bufete, yo le dije
suficientemente precisas, aunq•ie indirectamente dadas
con el tono más irónico:
por mi primo, aperecl ante sus invitados ayer tarde. No
-Es decir que ahandona usted so traje de Artesiana,
era ni para verlos ni para mostrarme á ellos; era únicaMiette? Encuentra usted que no ha obtenido la otra nomente para conocer por fin á Genoveva Lambrecy, era
che todo el éxito que esperaba de él?
para que Marcos nos tuviera á las dos Juntas á la vista.
Con la pluma todavla en los dedos para un signo de
¿Quién saldrla triunfante en la prueba? Ella ó yo? Quién
p•mtuación que iba á poner, alzó la cara, levantó los
ha salido? Tiemblo al contestarme... Oh! el rubor, la
ojos medio cerrados y que me pareclan largos, largos
palidez, y otra vez el rubor. de Marcos cuando nuestras
como hendiduras de abismos, y me respondió no sin
miradas se cruzaro:i en los 1r,stantes en que adelantaba
cierta altivez:
en el salón ofreciendo la azucarera y alargando mucho
-No es esto, pero resueltamente no me gusta que me
el brazo (porque á pesar de todo experimentaba yo ciervean como un fenómeno de feria. como me han visto
to terror por mi audacia) de los demás, no he visto más
esos sefiores y esas damas, especialmente esas damas.
que á Genoveva Lambrecy: me ha parecido encantadoFácil era sobre-entender que afladla interiormente: ra y fina con su vestido Oe gasa blanca con t ranspareny sobre t?do la seflorita Lambrecyl
te azul lo que me h1 explicado la confosión de Merlín.
Entonces sintiendo que renacla, por su primera imE, muy distinguida tambi~n esta Pllrisiense, pero si yo
pertinencia, mi cólera del otro dla, le dije:
tuera Marcos, y lo digo con toda franqueza, preferiría
-Confesará U5ted que si estu exhibición ha tenido albuena y sencillamente á Miette. Por otra parte, á juzgo de mortificante para su vanidad, nadie más que usgar por la mirada que me ha dirigido. no ~ebe ser de una
ted es responsable.
dulzura extraordinó.ria, y á juzgar también por su voz
-Lo sé!
(pues Marcos la ha hecho cantar después), el pensa- •
Esto era claro y seco; significaba: Muy bienl son mis
miento es desolador si ama su voz, puede amar su perasuntos, no hablemos más!
sonal . . . Notas como puntas de agujas, se creerla ofr
Al contrario, yo ..no tenla otra cosa en la cabeza que
un cantorcito de la parroquia de San Sulpicio ...
hablar.
Esta maflana, Marcos estuvo escribiendo en su salón,
-Debla usted saber que ha cometido una inconsecuendespués Merlín le llevó la revista, que él se puso á leer
cia de las más desagradables ....
inmediatamente. Me he cuidado mucho de cantar; todo
-Una inconsecuencia? ....
debe ser tristeza en mi corazón puesto que he contristaLa orgullosa seflorita desapareció de nuevo; la ingedo á mi Sefior, y efectivamente lo es .... Marcos puede
nua fué quien hi10 la pregunta con sus grandes ojos llellamarme de un momento á otro para de:irme que expulnos de curiosidad y de asombro.
sa de su casa á su sirviente insubordinada, de la cual
-Sf, muchacha, si estas personas hubieran sido mese habla hecho erróneamente benefactor, y que su "esnos amigas mlas, usted podla comprometer su porver,ir
posa" Genoveva Lambrecy no pod_rfa p~rmitir que estupor esa audacia.. . ese porvenir no depende, y usted
viera cerca de ella. Ya ayer hab¡a ueJado entenderá
misma no lo ha creldo nunca, á pesar de sus misterios,
Merlin que se hacia necesari? tomar un partido cual·
del aprendizaje de la cocina; y ante estas mismas pariquiera porque yo no aprendena jamás la coc11.a.
sienses, á las cuales más tarde se necesitará pedir la
Quisiera saber, oh) quisiera saber todo lo que piensa,
consagración de su talento, estas paricieuses, á las cuatodo lo que trata de hacer ....
les para agradarles se debe arrojar tanto polvo en los
ojos, usted, acaba de presentárseles en el estado de
Por la noche.
simple criada, de pequeña Cenicienta)
Miette se volvió de espaldas; vió por la ventana hacia
No hubo lección de cinco á siete hoy tamp.&gt;col Mi priel exterior y ol su murmullo vehemente que me dijo:
mo salió casi inmediatamente después de cnmer; es muy
-Si usted se enojó porque ful al salón antier, no es
tarde· yo no sé qué horas de la noche ... Tal vez Marpor el daflo que esto pudiera ~acerme, no es á causa de
cos ha pasado la velada en casa de la seflora Lambrecy
mi
... de mi porvenir; es á causa de la seílorita Lambre''en femilia." Ya?
cy. de su prometida! ...
La incertidumbre me ahoga como una ráfaga de temComo en la noche de Navidad, Miette no me hablaba
pestad .... Quisiera mejor ser fulminada de una vez.
ya en tercera persona. Y asi es mejor en el orden de las
Cualquiera que sea el resultado cantaré maflana por la
cosasl Pero en este morrento no pensé sino en la frase
maflana.
de Gastón Sorreze, que se referla á las dos pequeflas
DIARIO DE MARCOS.
rivales. á las dos enamoradas de mi. . . . Miette celosa
de Genoveva? Bah! Miette que habla traldo á Parls toLunes 30 de Diciembre.
da una novela en su corazón y que, como habla yo tenido la prueba el dla de Navidad, esperab1 aún darle el
Esta manana ordené á N,erlln que me enviara á su sode~enlace más feliz! .... Por otra pane, vanamente me
brina. Yo no temla que ella e~tuviese á 1&gt;unto de morir
h•cia e,os razonamiento, tran~uilirndores, no sentía
de miedo porque acababa de olr el preludio de un canto
por eso cierta fitbre exlralh fermentar en mis venas .....
jubilante.
.
Me ou•e al unbono de su vehemencia.
Sin embargo sube en silencio; su, pasos 1Jge1os se
-¿Quié 1 le ha di:ho á u,ted 1.1ue amo á la seflorita
ac,mpaf11n solamente del fru fru de la sed.ten la alfomLamorecy?
¿Qtlién le ha dicho á usted que es mi promebrt porque no e~ ya mi arle;1ana la que abre la puerta
tida?
del 'salón! Mittte se me presenta en traje de calle con
-Era necesario que me lo dijeran?
alda de paño negro.

l

-Eso significa que lo ha visto usted? Pues bueno, en
qué? vamos, en qué?
-En que toda la vida de la casa st ha cambiado desde el dla en que usted esperaba recibirla.
Saboreo la palabra deli.:iosa: "La vid1 de la casa"
como si fuera la_intimidad. de nosotros dos la que gentes
importunas hubiesen vemdo á turbar sin derecho) Oh!
por qué continué el interrogatorio?
-¿Quiere usted decir simplemente que ha interrumpido nu~stras lecciones de canto y arpa?
Miette no respondió, pero no tenla necesidad de su
respuesta afirmativa para reir amargamente, muy bajo
de esta ilusión con Que me engaflaba hacia un instante'.
E:iamora&lt;ta de mi, Miettel No; como todas las mujeres,
Miette me consagra á mi, á su profesor. el exceso de su
sentimentalidad, si acaso, si no es que su celo obedece
simplemente al aguijón que se encuentra en et corazón
de todas las mujeres hermosas, y fatalmente conscientes
de su belleza.....este aguijón es el egolsmo, el instinto á
veces necesario, cruel, de acaparar ternezas, de acapa~
rar devociones, sacrificios de hombres fascinados por
ellas ...
Pero, en fin, ellas han nacido con todos los derechos,
as! es que yo no pienso ni un sólo minuto en negárselos
á mi adorable sirviente. Soy yo quien explica mi conducta, y, ¡ay1sólo yo quien sufre) ....
Desearla, por lo menos, que la alteración de mi voi
no traicionara mi sufrimiento ....
-Deberla usted saber por qué no la he llamado para
recibir mis consejos, y no debla usted echar la culpa á
la seflorita Lambrecy .... Recuerde usted la noche de Navidad ... quise entonces poner á usted en guardia contra un peligro que su imaginación y su inexperiencia podlan hacerle correr contra un desbordamiento de su corazón, demasiado joven aún para tener legltimamente
secretos ....
Usted me rehusó la confianza que yo solicitaba, sin
embargo, con el desinterés de un hermano mayor que le
ha dado á usted pruebas ciertas de su afecto .... Y Miette ahora vuelta hacia ,ni me miró con una mirada un
poco extraña, donde la vacilación y ternura se mezclan
á una especie de estudio ansioso que hizo de mi fisonomla ....
Por fin, murmuró, pero ahora su voz estaba más indecisa que.lamia!
-Retardar una confesión no es falta de confianza)
Me aproximé un paso, y aunque sufrla de antemano
por lo que iba á olr, endulzando mi voz para darle ánimo:
-Entonces,-le dije por fin,-cuál es el hombre en
quien usted piensa constantemente, aqoel por quien yo
lo he visto bien Miette, usted se condenarla á pan y
agua, con el fin de poder satisfacer uno de sus caprichos?
Y otra vez vela en los labios de Miette palpitar las
palabras de conf_estón .
Sus párpados se bajaron y se levantaron. ¿lrla á hablar? Para olr mejor (porque era él quien iba á olr) mi
corazón dejó de latir .... Pero Miette respiró, y después
ruborosa y agitada murmuró:
-¡Oh! Todavfa no ahora .....pronto, se lo juro, pronto!
-Me eché á reir:
-Pues bien! entendido! me lo dirá usted el dfa de mi
casamiento con la seflorita Lambrecy.
Y antes de haber dejado de reir, ol á Miette que replicó con los dientes apretados:
-Ese dla estaré lejos de aqufl ... .
¿Por qué pareció que ella sufrla? ... Me puseá pasear
en el salón por algunos minutos. Miette quedó completamente inmóvil en su silla; regresé cerca de ella, muy
cerca; mi mano se apoyaba en el escritorio; me incliné
un poco y vi que, á mi aliento, los rizos bronceados de
sus cabellos se agitaban y estremeclan. Habrfa sido
exquisito tomarlos entre mis labios y rozar la piel satinada de su frente baja y pura ..... Pero me incl rporé y
me retiré un poco para comenzar á decir con voz doctoral:
-Escuche usted, Miette; no será el dla de mi casamiento cuando sea necesario que usted se encuentre lejos de aqul, será mucho más pronto; inmediatamente.
Pero, gran Dios! cuál es esta mano misteriosa y extrafla, que sacude la,¡ sensibilidades tan especiales y
tan ingenuas?
Miette se puso en pie de un salto, y con las manos
juntas, la expresión enérgica, exclamó locamente.
-U,ted me despide; usted me expulsa. Oh! nol nol Lo
conjuro! No! Quiero permanecer aqull quiero quedar-

me!....

.

Le tomé las manos como para hacer que ella dejara de
experimentar la sensación del abandono:
-Pero chiquita insensata é incomprensible! No ha
visto usted lo que tiene de anormal su presencia en esta casa donde ningún titulo la retiene, ninguno, porque
el de criada no le conviene respecto de ninguna personal. ...
-Y si yo quiero ser su sirviente, quién tiena el derecho de prohlbfrmelo?
Volvl la vista á otro lado, incapaz de sostener el tierno desafio de la suya, antes de replicar:
-Yo no quisiera ver en tal exaltación infantil pisotear
las magnffi~as promesas que le hace la vida .... Le ruego querida Miette, sentarse de nuevo y escucharme.
Á\e obedeció; di algunos pasos, luego me acerqué A su
silla menos turbado de lo (lile parece.
-Si usted ha venido á Parls, es porque el joven á
quien amaba no querla ó no podla casarse con usted
no es esto?
(Continuará.)

NUBES DE OCASO
y después que se fueron la tardía experiencia
vino cruel, á dejarle, una amarga memoria. .
Al caer de la tarde
y al caer de las hojas
hacia el poniente,
bogando encima de su larga sombra,
se iba mi ensueño,
á perderse del cielo en las rosas,
nubes de ocaso.
Y rodando las hojas
á la cama del sol, cual mi ensueño,
perdidas iban.
¡Ay, otoño, mi &lt;-toño de gloria,
qué triste es tu calma serena y tranquila!
cuando corre al ocaso, á la hora
que el sol se traspone,
de ensueños la ronda,
sembrando en tierra,
semillas de otro mundo, largas sombras.
A la costa del sol van rodando
amarillas olas,
que ayer verdes, prendidas al árbol,
bebieron sus rayos del cielo en la copa,
del sol mismo hambrientas
buscando la sola,
la eterna ventura
de arder de su pecho en la fragua ardorosa.
Y allí, cenizas y humo,
dar á la tierra lo que de ella brota,
y á las nubes, al cielo, lo celeste,
y en las celestes costas,
el sol al acostarse cada día
rendido de su obra,
enjugarle el sudor de oro encendido,
la sa vía roja.
Y vosotros también, mis ensueños,
del árbol de mi vida frescas hojas,
en tierra dejaréis vuestra ceniza,
que fué tierra fangosa,
y al sol eterno,
en el templo de ~loria
en que oriente y ocaso se hei·manan,
el alma entera
rendiréis en suprema victoria,
vuelta al fin á su fuente de vida.
Al caer de la tarde
y al caer de las hojas,
amarillos como ellas, se van mis ensueños,
rodando cual olas;
en el lecho del sol van buscando
libertad redentora.

;Ya _pasó com? un s_ueño la fugaz muchedumbre! ...
el anciano, abatido, sm amor y sin lumbre,
aun solloza en la puerta de la humilde casita . . .
Y al mirar como el tiempo la derrumba á pedazos
vuelve al cielo los ojos y se cruza ele brazos
esperando, con miedo, la postrera visita! . .
GUILLF.R)IO DF. MONT.-\Gl'.

Septiembre de 1go8.

La Ciudad de Hierro
colmar tu regazo
con frutos de otoño.
Cuando puesto ya el sol, de tu sen&lt;&gt;
rebotan tus piedras
el toque de qneda
me parecen los siglos mejerse.
que el tiempo se anega,
y vivir una vida celeste
-quietud y visioues!Salamauca!
MIGlJEL DE UNAMUNO.

•

AYER Y HOY.
LA. CITA.
(Como se escribía oyer)
Burlando la tupida enredadera
Pasa 1111 rayo ele luna entre las flores .
l'n humilde arroyuelo sus amores
va arrullando á través ele la pradtra.
Sus perfumes le da la Primavera,
los encendidos astros sus fulgores,
sus gorjeos los dulces ruiseñores
y sn flébil susurro la Palmera . . . .
Dos cuerpos se dibujan vagamente
en la línea indecis:, que separa
la fresca linfa de la verde alfombra'.
Después. .

. , el rojo sol tiiie el Oritntr

y espuma la visi6n, cual si envidiara

ATARDECER DE ESTIO EN SALAMANCA.

la discreta ventura de la sombra! . . .

(Como se escribe hoy)

,

Del color de la espiga triguera
ya madura
son las piedras que á tu alma revisten,
Salamanca,
y en las tardes doradas de junio
semejan sus torres
del sol á la puesta
gigantescas columnas de mieses
orgullo del campo
que ciñe tu solio.
Desde lo alto derrama su sangre,
lluvia de oro,
sobre tí el regio sol de Castilla,
pelícano ardiente,
y en tus piedras anidan palomas
que arrullan en ellas
eternos amores
al acorde de bronces sagrados
que lanzan al aire
seculares quejas
de los siglos.,
Los vencejos tu cielo repasan
poblando su calma
con hosannas de vida ligera,
jubilosa,
las tardes de estío,
y este cielo, tu prez y tu dicha,
Salamanca,
es el cielo que viste tus piedras
con oro de siglos.
Como poso del cielo en la tierra
resplende tu pompa,
Salamanca,
del cielo platónico
que en la tarde del Renacimiento
cabe el Tormes Fray Luis meditando
soñara.
Sobre tí se detienen las horas
de reveza,
soltando su jugo,
su savia de eterno,
y en tus aguas se mirau los siglos
dejando á la historia

,\ través de la5 hojas de arrayán y picuala
donde el tímido arroyo por el césped resbala,
cual sonrisa de plata, rompe las sombras una
tenue cinta formada por un rayo de luna. . .
Desde el negro infinito. los astros majestuosos
sobre el e-ampo den aman fulgores misteriosos . .
de la brisa hay aron1a de arrullos y de amores;
en la fronda se escapan trinos de risueñores . .
En el rayo de luna, sobre la verde alfombra,
dos cuerpos confundirlos en uno, lentamente
se dibujan, y avanzan despacio, muy despacio .
Una nube, oportuna, tiende discreta sombra,
perfume de dicha se esparce en el ambiente
y una tstela de besos atraviesa el espacio . . . .
1111

Filosofía de fo vida.
(Como se escribía ayer)
Nací, y fué mi desgracia el nacimiento;
pues al punto dolencias prematuras
me hicieron maldecir las desventuras
de la vida á que vine en tal momento.
Abandonéme un día al sentimiento
y del amor probé las amarguras;

encontré falsedades por ternuras
y la amistad negóse á mi tormento . .
La ciencia me arrancó la fé que amaba
sin darme la verdad á que aspiraba,
sueño es la gloria que buscó mi lira .
Y tras tantos engaños de la suerte,
¡falta, quizás, que la insondable muerte
me reserve también una mentira!

( Como se escribe hoy)
Ved sentado en la puerta de la casa vacía
el pobre viejecito de la faz arrugada
snspi rando al recuerdo de la dulce alborada
en que fueron sus huéspedes juventud y alegría.
Visitarou su casa el amor y la gloria,
el placer y la dicha, la ambición y la ciencia . . .

(NUEVA YORK)
A Enrique Henriquez y Fabio Fiallo.

Esta c_iudad agolpa sus casas en un juego
de naipe~ fabulosos, que desplomará lueóo
el soplo de los Siglos .... Nínive se levaita
de nuevo, Babilonia vuelve á bulhr. y tanta
ale¡!ría es, el eco de una tumba que canta ... .
pasara e~ orgullo de esta ciudad fornida ... .
.Oh Babiloma!, ioh Nínive!, joh fuente de la vida!

(ª

¿ Y qué valdrán, entonces, las cívicas preseas
las plazas resonantes, las vías luminosas
'
Y los ~ladinescos bosques de chimeneas?
Una ciudad no vale más que un jardín de rosas....

Sobre los oleajes de este trajín sonoro
hacen vibrar su cola los cetáceos del ~ro·
y hay en los engranajes de estas rueda~ c;njientes
ogros devoradores que rechinan los dientes ... '.
Trenes que van aéreos con afán visionario
cual si, s~ desgranaran las cuentas de un ;osario;
automovlles que huyen vertiginosamente
c?m? queriendo avaros descontar el pres~nte;
fabricas que parecen multiplicar las horas
entr~ u°: tropel de manos prestidigitador~;
resp1rac1ón de hornazas; crin de locomotoras·
1
polvo que~¡ sol se irisa y humo que enluta el c ielo:
la carrera _rncesante, pero jamás el vuelo·
Y por encima de este bullicio secular '
nn gran puente á manera de un grill;te del mar.
i_Oh Señor! P~ro ldónde la alada Poesía?
~dónde las ~iete cu~rdas y la sola armonía?
,dónde el so~ milagroso de Orfeo, que en un día
levantaba penascos y ciudades hacía?
iOh Señor! La trompeta de Watt Whittman es sólo
la del Angel del Juicio Final. ¿No es cierto, A polo?
Y no hay na,da que oprima tanto mi corazón
como nn pais enfermo de civilización . . ..
Poesí~_: aquí mismo te encuentro. Musa mía:
regoci¡ate en una sorprendente alegría .. . .
Este país de prosa cotizable y nefanda
que se envuelve del humo con los espesos tules
entre sus asperezas, tiene la nota blanda
'
de los cabellos rubios y los ojos azules ....
Así ~s como esta máquina es solamente un juego
de gigantes esclavbs de un cupidillo ciego·
Y así es como resume su vida fragorosa
'
en un botón de nácar, bajo un pulgar de rosa ....
JOSE SANTOS CHOCANO.

*

CONSONANCllAS.
Soy orgulloso, y mi valor me abona
pues de Cyrano el espadín me ciño· '
ansío de laurel una corona
'
y odio 1a obscuridad y am~ el armiño.
Pero á ese orgullo tu bondad destrona
lQué no puede la miel de tu cariño?
·
Ei_i mis _e~trofas tu piedad pregona
mi sensihvo corazón de niño.
¿Te dicen que no me ames? No hagas caso
Que tú y yo caminamos al ocaso
'
y la vida- tú sabes-es muy corta.
. No me muestres tus ojos desdeñosos;
si sabes que seremos muy dichosos,
lo que el mundo murmure, lqué te importa?
LUIS ANDRÉS

ZúflIGA.

�550

n

CRONICA
O es posible quejarse del otoño, lectoras mías; es cierto que
el frío avanza cpn vuelo demasiado presuroso; pudiera
decirse que trata de sorprendernos antes de haber hecho,
con toda previsión, los indispensables preparativos de la
estación de invierno; pero en cambio, ¡qué hermoso cielo azul y qué dulces mañanas nos ha
traído como una compensación! No más amenazas
de lluvia triste y constante, no más relámpagos
entre las nubes grises y sombrías; la fiesta del sol
y del tranquilo horizonte convida suavemente
á salir, á pesar del viento frío que recorre las calles y los campos, buscando, tal vez, un tibio nido para ocultar en él su propia inquietud de vagabu ndo descontento. Y vuela hacia los bosques,
en donde puede l ibremente sacudir los viejos árboles que meditan en su contemplación de sigl os;
los gruesos y nudosos troncos se burlan de sus
audaces embates; las ramas de edad le resisten
tranquilas y confiadas: es la experiencia y la discreción de los años que se ríe de los arrebatos y
de los impulsos de la irreflexiva juventud; pero
las pobres hojillas nuevas, los tiernos retoñ?s, no
tienen esa fortaleza y sucumben: el soplo impetuoso del viento triunfa al fin; se las lleva en
sus brazos invisibles, y una nube de polvo gris
las ciega y arrebata en loca carrera; mas ese cruel
tirano, despiadado é inconstante, bien pronto las
abandona, las deja sepultadas entre la tierra de
los caminos y veredas, para huir en busca de hojas nuevas y lozanas; de otras que no lancen ese
lamento apagado y melancólico, producido por el
crepitar de las hojas marchitas bajo el pie del indiferente caminante.
¿No os parece, lectoras mías, que tiene algo de
siniestro el aullido fatídico del viento en las tristes noches invernales? Es como un fúnebre idioma en el cual parece relatar dolorosas historias
qu~ él ha aprendido, tal vez, en su incesante viaje
de errante aventurero.
Por las cerradas puertas se introduce, atrevido
y curioso, para sorprender á la bella y melancólica pensativa que, con el libro entre las manos y
el recuerdo en el alma, sueña despierta; los pesados cortinajes agítanse inquietos al soplo del intruso que se ha deslizado en aquel tibio nido; un
estremecimiento nervioso hace á la dulce lectora
envolverse con premura en su abrigo; los sueños
huyen de su pensamiento como aves asustadas
por aquella racha de viento helado, y el vagabundo ríe tras los cristales con su burla maléfica.
Aun en el interior de la casa es preciso abrigarse bieu, á fin de evitar todas estas sorpresas
desagradables; por fortuna tenemos actualmente
los confortables y graciosos &lt;sweaters&gt; de estambre que tan útiles son para la presente estación.
Lo~ vemos en todos los colores y en diferentes
tejidos· tienen la ventaja de abrigar sin exceso, y
ademá;, no son de ningún modo estorbosos para
las ocupaciones domésticas, como pasa con los
chales y fichús de estambre. J!;n cuan~o á los abr~gos para salir, los hay de D)'llchos estilos y en diferentes telas: cheviot, terciopelo, paño y sarga.
En sus dimensiones y formas hay, también, una
gran variedad, pues unos son largos, otros cortos
y algunos semilargos; se usan sueltos y entallados, predominando en estos últim?s la forma de
jaqnetódelevita corta.~ este~shlo hay un m_odelo muy elegante y gracioso: hene un. req~eno
chaleco adicionado que le da mucha origrnahdad
en su confección. Para los días fre~cos del temprauo otoño, puede hacerse uno de estos model~s
en sarga azul marino, guarnecido con una trencilla de pasamanería del mis~o color, con chaleco
adicionado de seda clara ligera, bordada de soutache. En el cuello puede llevar una bonita corbata de gasa ó de encaje en colores claros; y las
mangas deben usarse largas ó semilargas. Estas
últimas, amplias y de corte de campana, han encontrado mucha aceptación.
En esta misma forma de abrigos, hay otro elegante modelo, hecho en c~eviot gris de &lt;punt~ de
espina&gt;, adornado de terciopelo negro y tren&lt;:1lla
del mismo color. El delantero es cruzado, de¡ando ver un pequeño escote; se abrocha con tres

N

grandes botones de fantasía. La orilla inferior de
este abrigo puede ser derecha ó formando puntas en los lados. Aún hay más riqueza y variedad
en los abrigos que la Moda trae para la presente
estación; continuaremos dando noticias de ellos
á nuestras lectoras, pues sin duda es el asunto
más interesante que puede ofrecerles en la actualidad.
MARGARITA,

CUESTIONES TRASCENDENTALES
LA D ICHA
O HAY asunto más discutido y
difícil de analizar que el de
saber definir cuáles son las bases más fijas y seguras para encontrar la dicha. Siendo esta
cuestión altamente interesante,
solicitamos de nuestras lectoras nos den á conocer su opi=&lt;!i:!!!::::=!&gt;= nión sobre cuáles son las cualidades que juzgan más indispensables en una
mujer para ser feliz. Sus respuestas serán, sin duda, leídas con agrado; y para comenzar desde luego á tratar el punto sin alargar demasiado el prólogo, damos hoy á conocer alJ!unos juicios muy
interesantes de escritores notables, publicados en
un conocido periódico francés, y que servirán de
base en el concurso de opiniones á que esperamos
se dignen cooperar, con las suyas, nuestras amables lectoras.
El conocido novelista Paul Bourget cree que la
dicha reside en el espíritu de aceptación; Mme.
Grazia Deledda, en la inteliJ!encia; Mme. Marie
Aune de Bovet, en la energía del carácter; M. Benson, en la actividad y en el placer de poner en
movimiento la actividad de los demás; y Mlle.
Ellen Key, en el dón de amar. E-sta última escritora dice que si la Naturaleza ha rehusado á la
mujer el gran dón de amar, no puede haber para
ella dicha posible, ó si bien, tiene esta facultad,
pero las circunstancias han impedido su completo desarrollo, se considerará siempre desgraciada.
Una resignación apacible será el estado de ánimo más próximo á la dicha que podrá alcanzar.
Y esto, si encuentra en sí misma la rara facultad
de hacer felices á los otros con los humildes goces de la vida práctica, y posea, además, otra cualidad más rara aún: la de soportar con grandeza
de al ma y en silencio, sus propias penas, aliviando bondadosamente las de los demás.
El escritor realista, Vicente Rlasco Ibáñez, es
de una opinión semejante á la anterior, si no en
la dicha que se encuentra en amar, al menos en
la de saber inspirar afecto. Piensa dicho escritor
que las cualidades más propias para asegurar la
dicha de una mujer, son aquellas que le ayudan
á hacerse amar. Dice que el amor es un estado de
ilusión capaz de endulzar todas las tristezas de
la vida, y que la monotonía de la existencia solamente puede soportarse engañándose á sí mismo, y de todas esas astucias convencionales, el
amor es la mejor de todas.
M. Michel Corday opina que la felicidad se basa en el perfecto equilibrio de una buena salud,
pues muchas veces la neurastenia hace sufrir, al
paciente y á los que le rodean, penas indecibles
é incalculables. Como segunda cualidad en la mujer para ser feliz, coloca este escritor la bondad.
No la debilidad del carácter muelle y perezoso,
sino una indulgencia lúcida y una activa complacencia.
Y reunida á la bondad interior, la ternura manifestada exteriormente, pues juzga ese escritor
que la facultad de amar es muy rara de encontrarse; y la ternura tiene varios racimos y di versas florecencias, como son: la maternidad, la amistad, el altruismo, y otras formas de sentimientos,
que son como el perfume de la vida. Con mucha
sutileza y espíritu de análisis, dice el citado autor que no hay &lt;una dicha&gt;, sino muchas, según
la inmensa diversidad de los seres humanos. Uno
la encuentra en los goces del arte ó de la ciencia;
otro, en la atmósfera del hogar; aquel, en las satisfacciones mundanas. La dicha en ciertos espíritus está en ser lihres, otros la encuentran viviendo en dulce sumisión; y de este modo, las

N

formas de felicidad cambian tanto, como los gustos é inclinaciones de cada persona, ?ero tratando de llegar á una opinión más general, podemos
ver, en otros escritores, juicios más concretos, como es el de Pérez Galdós, el cual opina que las
cualidades mejores en una mujer, para su dicha,
son aquellas que reflejan, completan y compensan las del hombre. La señora Pardo Bazán, que
á pesar de su espíritu casi varonil por su potencia y erudición, debe sentir todas las penas afectuosas de los corazones femeninos, dice que si
supiera cuáles son las cualidades indispensables
en la mujer para ser feliz, se habría consagrado á
adquirirlas. En España se dice con frecuencia:
&lt;infeliz de la que nace hermosa», y sin embargo,
la belleza es una cualidad inestimable, propia para alcanzar la dicha, habiendo, en cambio, personas que colocan la ventura en defectos ó cualidades inferiores, demostrando, con esto, lo relativo
y discutirle de tal asunto.
No hay menos melancolía en la respuesta de M.
Paul Margueritte, que dice así: &lt;¿Cuáles son las
cualidades mejores para asegurar la dicha de una
muja, ó más modestamente, su paz interior?
&lt;El equilibrio de su razón, una inteligencia op·
timista y la igualdad de humor. Reunamos en un
armonioso conjunto un cuerpo sano con un espíritu fuerte, y encontraremos en él dificultades
para ver las diferentes situaciones de la vida, como insoportables y desgraciadas; están en nosotros
mismos, más bien que en los demás, los elementos
para la satisfacción moral. En cuanto á la dicha
intensa y absoluta, es mucho pedir, y ni aun se le
debe buscar&gt;.
Por último, M. Jules Bois da una interesante
opinión, en la cual demuestra que el &lt;feminismo&gt;
no es lo más apropiado para hacer feliz á la mujer, y dice así: &lt;Las cualidades que debe desenvolver la mujer de nuestra época para encontrar
la dicha, son de dos clases: por una parte, las virtudes del pasado; por la otra, las fuerzas del porvenir.
La mujer debe elegir esposo por ella misma,
porque este asunto es una parte importante de su
destino. Ella sabe mejor que nadie cuál debe ser
su compañero, el padre de sus hijos. Los consejos
que á ese respecto reciba, debe atenderlos, mas no
seguirlos como órdenes ciegas, pues el matrimonio
debe decidirse por ella y no por los demás.
En cuanto á la mujer casada, debe ingeniarse en
la tarea, á veces difícil y siempre delicada, de
adaptarse á los gustos y al temperamento de su
esposo. Para esto, es preciso que sea modesta, dulce y paciente, cuidando de dar al hogar una atmósfera de confort, á fin de que, haciendo feliz á
su compañero, asegure ella \&gt;U propia felicidad.
Todas estas son las virtudes del pasado, pero
también es preciso atender á las fuerzas del porvenir. La mujer debe .:uidar de no permitir que
se atrofie su voluntad, y de saber contar con ella
misma en los casos difíciles, desarrollando supersonalidad y armándose de pies á cabeza, intelectual y prácticamente. La individualidad que se
ha ejercitado con la energía, encuentra en el infortunio un aumento de fuerzas para combatir; de
lo contrario, quedará expuesta á ser un resto de
naufragio moral, ó de perder la razón. Que en último resultado, la mujer sepa que su dicha integral no puede separarse de la del hombre, más que
la fuente de su seguridad no está solamente en él,
sino ante toda en ella&gt;. He aquí, lectoras mías, una
lista de opiniones dadas por escritores célebres;
todas son interesantes y se prestan á la discusión,
que presentamos en esta forma: ¿ La dicha eslá en
el carácter, y en cuál carácter? ¿Es preciso esperar
las condiciones del porvenir para la dicha de la
mujer? Toca á nuestras amables lectoras la contestación á estas preguntas.

Decla un joven hablando con Fontenelle, que las
ocurrtncias fd1ce~ y los dichos agudos, no eran prueba de ingenio, ~mo efectll de la casualidad. Es cierto,
replicó Fontenelle. y también es una casualidad que no
se les ocurra ninguna á los tontos.

"""
En un tribunal.-¿Qué profesión ejerce usted1
-Son inventor.
-¿Y qué ha inventado usted?
-Hasta ahora nada, senor Presidente, pero estoy
pensando en descubrir algo extraordinario.

o

551

EL MUNDO ILUSTRADO

MUNDO ILUSTRADO

•

UDABLE que el orden y la propiepara arreglar la casa, producen, no
sólo bienestar y facilidad para
ejecutar los trabajos y ocupaciones indispensables en la vida, sino que influyen
directamente hasta en el estado del ánimo, proporcionando buen humor y deseo de cumplir mejor
con las obligaciones, pues cuando no hay orden
ni arreglo en el hogar, éstas se hacen p4:sadas y
enojosas.

1

Y tal vez parezca exageración lo que vamos á
decir; pero cuando la mujer es industriosa, ordenada, y sabe poner en todas y cada una de las habitaciones que componen su hogar un toque de
gracia y de refinamiento, se hace encantadora y
amable para todos los miembros de su familia,
conquistando incondicionalmente sus voluntades,
y haciéndose un sér indispensable del cual nadie
quiere prescindir. ¿ Os parece exagerado, lectoras
mías? Pues no es así; y la razón se encuentra fácilmente. Todos tenemos una tendencia innata á
la comodidad y al confort, y cualquiera que nos
los proporcione, nos hace disfrutar de un placer
casi necesario. Y de un modo muy particular vemos esta tendencia en el hombre. Es éste, por na-

en la parte superior de este mueble, alguna estatua artística y bella, como nos lo representa el
grabado.
Pueden creer mis lectoras, que con muy poca
esfuerzo, improvisarán según este modelo, un pequeño estudio, para ellas, ó para los niños, si tienen alguno que embellezca su hogar.
turaleza, un sér de placer y no se le puede tener
contento sino proporcionándole todas esas como·
didades que, por otra parte, es muy justo disfrute, como' una tregua y descanso de su vida, por
regla general, más fatigosa y accidentada que la
nuestra. ¡Cuántas veces hemos visto esposos, hijos y hermanos, dejar las diversiones y entretenimientos peligrosos, cuando las mujeres que forman su hogar procuran hacérselo a,l!radable y risueño, no sólo por medio de la afabilidad y del
trato cariñoso, sino también por el aspecto de elegancia y coquetería que una mujer hábil puede
imprimir en él!
No es indis'¡¡ensable tener muchos elementos
pecuniarios para hacer esto; con un poco de cuidado y de empeño, todas las mujeres lo conseguirán.
Hoy damos á nuestras lectoras el modelo de un
pequeño gabinete de estudio ó de trabajo, sencillo y fácil de improvisarse. Como no todas las casas tienen amplitud para destinar un cuarto á este uso, puede elegirse la pieza que sea más amplia
y que no tenga mucho tránsito, para tomar un espacio suficiente y colocar el cancel que representa nuestro grabado, cuidando de que alguna puerta ó ventana le dé luz. La madera de que se haga
queda enteramente al gusto y elementos de que
se disponga; debiendo preferir alguna de color
claro, para darle un aspecto más risueño. Como se
ve en el grabado, los muros del cancel están aprovechados forman.lo dos pequeños armarios destinados á libros y si es necesario á objetos de trabajo como pinturas, pinceles, modelos ú otros útiles de dibujo y aun de labores. Arriba pueden ponerse unas cortinas susceptibles de correrse. En el
primer compartimento pueden colocarse tiestos,
floreros con flores, ó cualquiera otro objeto agradable á la vista, como una estatuita, busto, tibor,
etc. El pequeño ajuar que está en el fondo es también de madera y debe procurarse que armonice
con la del cancel, tanto en el color, corno en la
construcción. Algunos cuadros 6 fotografías en
los muros representando artistas ó sabios que más se hayan
distinguido en el arte ó en la
ciencia que se prefiera, y á la
cual se dediquen esos ratos de
estudio que se supone transcurrirán gratos en ese pequeño
gabinete, servirán de mucho á
la imaginación para tenerla
atenta, y al aspecto, para embellecerlo. Las paredes podrán
quedarse con el mismo ta¡:iz
que el resto de la pieza; pero
sería preferible se le pusiera
alguno de acuerdo con la tendencia del pequeño estudio ó
biblioteca. No hay que olvidar la puerta ó ventana para
poner en ella alguna cortina
... ue la adorne y permita suavizar la luz cuando se necesite.
Dicha cortina puede hacerse de
algún género ligero, ya sea
blanco, crema ó crudo, según
el color de los muebles, cancel
y tapiz.
El segundo grabado representa un librero bufete, que se
puede colocar, por ejemplo, en
el ángulo opuesto á la puerta
ó ventana, y si no, donde el
gusto de la lectora crea que es
más conveniente para la armonía del gabinete. Este mueble
presta gran utilidad, pues sirve
de biblioteca y de escritorio.
Arriba de la pequeña cómoda
del centro, se extiende una tabla para escribir. Los armarios
de los lados pueden ocuparse
con papeles importantes ó útiles de trabajo, y en el tablero
del centro, el cual está cubierto por una cortinilla que puede hacerse del mismo género
de la de la ventana, se pondrán
todos aquellos objetos que es
preciso tener á la mano, al empezar á trabajar; como tintero,
lápices, reglas, compases, etc.
Será de muy buen efecto poner

o

CABEZAS FEMENINAS
Nunca , como ahora, se le ha d ado tanta importancia á la cabeza de la mujer. Sombreros, peinetas, flores y lazos. todo es poco para adornarla.
El gran moño que represen ta la figura de nuestro
grabado, se hace de muselina de seda azul pálido.
Para confeccionar este moño, córtese una tira de
muselina, que mida
treinta centímetros de
ancho; dóblese á la
mitad, y vaya sujetándose de veinte en
veinte centímetros
con puntadas finas para que no se vean.
Después, póngase en
el ceutro del lazo un
vistoso prendedor negro ó una hebilla dorada. Por debajo del
moño, se coloca una
horquilla convenientemente asegurada, con
la cual debe prenderse el lazo sobre el cabello.
Las peinetas tienen también un lugar muy preferente entre el peinado. Se usan solas y también
adornadas con listones de color. Estas últimas
son más bien las que están en privanza, pues resultan muy artísticas.
Aconsejamos á nuestras lectoras que escojan la
seda brillante para esta clase de adornos, pues da
muy buen efecto el brillo de la seda entre el brillo natural de los cabellos.
Se usa también llevar, según la moda griega, ramos pequeños de uvas entremezclados con listones de dos colores, torcidos uno con otro en elegante combinación. Así se usaba para las fiestas
de Baco; y ahora la moda resucita estas costumbres. No hay que olvidarlo, lectoras mías.

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FoT.

FÉux, DE

PARís.-MooAs

BfoHOFF

DAVID.

Traje de baile.-Confeccionado en crespón de China,
rosa pálido. La sobre-falda tiene forma de túnica corta y
en la orilla lleva un fleco de borlas de seda.
El cuerpo es completamente sencillo, con mangas cortas
y ajustadas, encima de las cuales lleva unas hombreras de
gasa rosa que caen flotantes por la ~spalda. A un la~o del
talle tiene un elegante lazo de terciopelo que termma en
dos borlas.

FoT.

FÉLIX, DE

PARfs.-MooAS

BÉC'IIOFF

DAvrn.

Elegante abrigo color de marfil, hecho en forma de manto, y adornado con bordados realzados,
ele seda del mismo color.

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.. .

�A LOS ENFERMOS

DEL ESTOMAGO
,

E INTESTINOS
¿Sufre V d. del estómago; no tiene apetito, digiere con
dificultad, tiene Vd. gastritis, dispepsia, gastralgia, disenteria, úlcera del estómago, dilatación del estómago, neurastenia gástrica, anemia con dispepsia, una enfermedad
de los intestinos?
¿Por la mañana, al levantarse, tiene la lengua sucia,
mal olor de aliento, está bilioso, tiene aguas de boca?
¿Después de las comidas, tiene V d. eructo, agrios,
gases, pirosis; vahídos, pesadez de cabeza, ruidos en los
oídos, sofocación, opresión, palpitación del corazón?

¿Tiene V d. dolores al vientre, á la espalda, vómitos,
estreñimiento, diarreas?
¿Se altera V d. con facilidad, está febril, se irrita por
la menor cosa, está triste, abatido, evita el trato social,
teniendo por la noche ensueños, sueño agitado, respiración difícil?
¿Desea evitar el mareo del mar al tener que embarcarse?
¿Ningún remedio, ningún régimen ha podido curar
á Vd? No se desespere, tome pronto

Elíxir Estomacal de Saiz de Carlos
Es seguro en sus efectos y SIEMPRE inofensivo, aunEs el remedio del día, usado en el mundo entero, el
que únicamente triunfa de las enfermedades rebeldes á que se use años seguidos. Cura las diarreas de los niños,
aumenta el apetito, tonifica y ayuda á las digestiones, por
todo tratamiento del estómago é intestinos.
Preguntad á todo el que lo tome y os dirá: "EL ELI- lo que es de uso necesario.
XIR ESTOMACAL de SAIZ DE CARLOS (stomalix)
De venta en todas las Droguerías y Farmacias.
me ha curado radicalmente, mientras que los demás medicamentos no me habían ni aún aliviado."

Agente 6enml en Amérlu, carios S. Prats, Apartado 468, México, D. F.

Consultas para las Damas
PARA U TEZ.
Presumida:-Puede usted usar en las
ocasiones que me indica, el ''Agua Oriental," pero teniendo siempre en cuenta, el
dai'io que hace á la piel, el uso de estas
composiciones. La que hoy recomiendo á
usted da muy buen efecto; pero usándola
diariamente, podrla maltratar su tez.

(J

~()

MONOGRAMA.
Lucla:-Day á usted el monograma que
desea, para marcar fundas.

VARIAS CONSULTAS.
Es¡,eranza:-No hay pintura que sea
Inofensiva para la tez; hasta ahora, no se
ha descubierto ninguna substancia de
esas, Que puedan usarse con frecuencia,
sin desmejorar mucho el cutis. Tal vez le
serla á usted útil, alguna crema como la
de " Simón" y otras, que sii:t perjuicio notable, blanquean la piel y la ponen tersa
y suave.

-El agua oxigenada para tel'lir de rubio
los cabellos, se usa, poniendo una cucha•
rada pequeih dt esta substancia, disuelta en medio vaso de agua simple. Ptro yo
me atrevo á aconsejarle que no haga uso
de esta preparación, pues además de quemar el cabello, el color rubio que le da, es
muy desagradable y no se puede quitar,
sino después de mucho tiempo.

RECETAS UTILES.
Mariota:-No he recibido ninguna carta
suya; hoy contesto con mucho gusto á sus
preguntas. Puede usted sumergir las escamas, en éter ó bencina, y si esto no da
resultado, serla bueno qu~ hiciese uso del.
sulfuro de carbono, ó de una solución débil, de carbonato de amoniaco.
-Para el panal de rosa. se hace almlbar con tres litros de azúcar, que se clarifica con una clara de huevo, y se deja
reposar hasta el dla siguiente. Luego se
cuela por un lienzo, se pone al fuego para
que tome el punto de caramelo; en seguida se aparta, se bate bien y sin dejar de
batir, se le mezclan dos claras de huevo,
también muy batidas, el zumo de medio
limón y una cucharadita de esencia de rosa. Después, se vaclan en las piezas en
q•1e se desean amoldar los panales, no
sacándose de alll, sino cuando se hayan
enfriado bien. Se pueden, también, adornar e.tos panales con figuritas de alftfü·
que ó con frutitas de pasta.
-No es fácil quitarle al cabello lo naturalmente rizado, pero, lavándoselo con
agua, en la que se hayan disuelto tomates verdes, á veces se consigue volverlo
un poco más lacio.
RESPUESTA.
Carlota:-No he tenido el gusto de recibir sus dos cartas anteriore,; es probable
que se hayan extraviado. Respecto de la
pregunta que se sirve hacerme, le digo

que, no es indispensable llevar, sino el
apellido paterno, pero á veces es más conveniente lle,•ar también el de la madre,
sobre todo cuando hay varias personas
que tengan el mismo apellido que uno
tiene.

CONSEJOS DOMESTICOS.
Gloria:-A la salsa de gitomate se le
pone la cebolla al tiempo de freirse, y después, al ponerle el agua, se deja alll para
que la sazone, sacándosela en seguida.
Puede usted anadirle un poco de vinagre,
para procurar de este modo que se conserve más tiempo.
- Para quitar el pano del rostro, se necesita, ante todo, saber de qué causa proviene éste, pues muchas veces lo produce
alguna otr1t enfermedad, ya sea de los ó,ganos digestivos, ó ~ualquiera perturbación del organismo. Serla conveniente que
consultara usted con un doctor á ese respecto, para que le dé su opinión. Como
remedio local, puede usted usar la leche
antefélica, que da á veces buenos resulta·
dos. Para las arrugas del rostro, es muy
eficaz el "massage facial."
- No creo que sea perjudicial el vapor
de agua caliente que usted usa, pero tal
vez no tiene efectos ningunos, para lo que
desea.
- Es muy conveniente, á fin de adelgazarse, evitar la alimeotación que contenga féculas y materias grasosas. El ejercicio es indispen~able para evitar la gordura exagerada.

•

_J
UN MODELO.

Aurora:-Doy á usted el modelo de abrigo para nina de dos á cuatro afios. Puede
hacerse en franela blanca, adornado con
con tiras bordadas de seda en la misma
franela, ó si no, con algún encaje grueso
y pasamanerlas.

PARA LAS MANCHAS.
UNA PREPARACION.
Costena:-El bálsamo de la Meca, no lo
hay ea nuestro pals, sino en la América
del Sur, pueJe substituirse con tintura de
benjul. En uno de los números anteriores,
di á usted esta misma respuesta, tal vez
usted no vió dicho número.

J. Benltez:-Nada es tan eficaz para
quitar las manchas de pintura, como el
aguarrás; y á fin de que desaparezca de
la tela que se ha limpiaJo, el mal olor de
esa substancia, bastará exponerla al aire
libre por dos ó tres dlas.
MARGARITA,

•

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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          <name>Título Uniforme</name>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1908, Año 15, Tomo 2, No 17, Octubre 25</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>L UNDO LUSTRADO
Registrado como articulo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.-Impreso en papel de las Fibl'lcas de San Ra.faeL

Año XV-Tomo 11

México, I!&gt; de Noviembre de 1908

Monumentos interesantes de arte colonial

Número 18

�566

Et MbNoo)ttism.ilio
In\!
'
11,V11ll'KtCl!'llO:

Director, Dr. Luis Lara y Pardo.
Gerente General,

ALF'ONSO E. BRAVO.
OFICINAS:

Calle de Alfaro número 9, México. D. F. AD&gt;t.rt&gt;t.dO DOS·
tal 2.570. -Tsléfnnos: Erlc.,s"n, 1476.
Compailí&amp; Telt,tónlca, 471.

--

PRECIOS DE SUBSCRIPCIÓK:

En la Ciudad ..............................
En los Est1&lt;dos. ......... . . . . . . .. . .. . . . . .. . .. .
En el Extranjero,...... . . . . . .. .. . . . .. . . . .

$ 1.2:í

1.50

2.00

NÚMEROS SUELTOS:

En la 01&lt;plt:.l. ........................... $0.3.5 cs.
En los &amp;.Lados . .............. .......... $0.50 cs.

La Puntualidad
hay alguna cualidad que
SI mente
permita distinguir claraá un anglosajón de
un mexicano, es la puntualidad.
Los anglosajones son
la puntualidad misma y
se creerían deshonrados si, habiendo prometido llegar á las dos, se presentaran á las
dos y cinco. Un inglés amigo nuestro se levantó la tapa de los .sesos por haber acudido á una cita con diez minutos de atraso. Y
lo peor del caso es que la culpa no fué suya: su reloj se había parado sin previo avi~o y nuestro amigo no se dió de ello cuenta 'hasta después de muerto, de donde dimanó el retardo.
Un yankee, éste no amigo, antes bien
enemio-o nuestro, es decir, del que habla,
se co~umió en cruel y letal melancolía por
una causa semejante. Y dicho sea en honor
de la verdad, no sólo los anglosajones, sino los germanos, los galos, los ítalos y los
iberos del norte participan de tan envidiable virtud, á grados no menos envidiables.
En México se dan casos, pero son muy
raros, r dada la informalidad de la masa de
nuestros conciudadanos, suele suceder que
los hombres bien inclinados y de puntualidad innata, acaban por escarmentar y
volverse tan poco puntuales como lamayoría de la Nación.
· E~ verdad que hay almas bien templadas
y caracteres enérgicos que resisten á la tentación y que yerguen su puntualidad de
o-ranito como una roca inmutable en medio
del cabrilleo de las olas. Pero es esa una
excepción digna de bronces y de mármoles,
tanto así es rara (111)ÍS en nuestra sociedad.
Los demás somos informales por esencia,
presencia y potencia; gozamos con serlo y
hasta hacemos gala de ello.
Y, bien mirado, no es un placer banal
el de hacer esperar. Hacerse esperar es
mantener la atención ajena fija en nuestra
persona; es exacerbar, en los que esperan,
el deseo, el anhelo, las ansias de la impaciencia; es darse garantías de producir una
conmoción, un sacudimiento á nuestra llegada, y es, por fin, darnos importancia, hacernos valer, dejar entender que estamos
tomados por entero, que no nos basta nuestro tiempo, que los negocios, la sociedad,
las preocupaciones nos han acaparado; en
suma que somos alguien y que no es un
cualq~iera, ni un pelagatos, ni el primero
que pasa quien va á llegar.
Este efecto teatral de la espera lo conocen los artistas .Y literatos muy á fondo.
Esos momentos que preceden á la salida de
la primadona; esos instantes que el orador
tarda en desplegar su discurso y en calarse
las irafas; ese siglo de jadeante ansiedad
pre~rsor del anuncio. "El Señor Mi~~stro,"
pronunciado solemnemente por el u31er, todo eso realza la emoción, la retina, la hace
exquisita.

tas muJeres nos parecerían infinitameh•
te menos bellas y menos elegantes si no se
hicieran esperar, J el efecto de sus entradas
de reinas en los salones .V en los teatros se
perdería, en parte, sin el aguijón de la impaciencia con que las aguardamos.
Los magnates que, en fuerza de dinero ó
de poderío, saben todo lo que hay que saber .Y conocen á foi;ido el corazón hun~ano,
retardan siempre el momento de deJarse
ver. Por eso interminables salones y pasadizos preceden al lugar en que reciben, y,
por eso, gustan de imponernos largas antesalas antes de admitirnos á su presencia.
En arte y en literatura el procedimiento
de la espera está reglamentado, sistematizado y es obligatorio. Discurso sin exordio,
tratado sin prólogo, fragmento musical sin
preludio, son deformes: están mutilados é
incompletos, les falta algo y esa falta la resentimos porque por ella no nos encontramos bien preparados para la emoción que
nos espera.
La informalidad, pues, es propia de razas emotivas, sensibles y de temperamento
artístico. Por eso los latinos, y sobre todo
los meridionales y los tropicales, somos tan
informales.
Para nosotros el tiempo no es dinero sino emoción. Sólo preferimos lo que nos
impresiona, lo que nos conmueve; sólo una
cosa odiamos: el aburrimiento. Al tedio anteponemos todo, inclusive la ira, la tristeza, el dolor.
Llegar con retardo es provocar emoción.
No importa que éstasea la cólera de los que
esperan; lo importante es que nuestra persona pro,Toque impresiones, que no caiga
con el desgarbo y la sosería de una mariposa en una taza de atole.
Además, los seres emotivos y sentimentales gustan tanto ó más de producir impresión que de resentirla. A falta de cosa
mejor preferimos hacer un berrinche; pero
si podemos tender á los demás de una cólera, tanto mejor: nuestro placer será mayor
aún.

Y bien considerado todo, la informalidad
no nos es tan funesta como pudiera parecerlo. La falta de puntualidad, que es calamitosa ahí donde todo el mundo es puntual, se hace inofensiva .Y hasta amena alú
donde ninguno lo es; que es nuestro caso.
En estas condiciones, la informalidad no es
más que puntualidad retardada; á tanto
equivale como á que todos hubiéramos
atrasado nuestro reloj, lo cual no tendría,
ni tiene en realidad, inconvenientes para
nadie.
Los inconvenientes de la informalidad
son grandes, enormes, al grado de hacerla
odiosa; pero de ello tienen la culpa las gentes puntuales. Si dejaren de serlo, todo caminaría como sobre ruedas; y que dejen
de serlo les es más fácil por estar en minoría, que el que los informales cambien de
modo de ser.
Pasa, como se ve, en estos particulares, lo
que con la distribución de la riqueza. Lo
malo es que haya ricos y pobres; si todos
fuéramos pobres, nadie lo sería; y si todos fuéramos ricos, no habría más que pobres. Sólo que propondría yo lo segundo
de preferencia á lo primero.
Resumiendo: Un buen programa de reg·eneración nuestra podría formularse así:
Que todos los puntuales se conYiertan á la
informalidad y todos los pobres á la riqueza.
Y es probado.

00

mt

rd:t1NJjo

567

tttlsruM

LA CIENCIA YEL CRIMEN
CRONICA CIENTIF"ICA
O ES RARO ver escrito que la
ciencia puede ser utilizada
por los enemigos de la sociedad, para la mejor realización
de sus tristes proezas, ó para
obtener la impunidad, una
vez que las han cometido. Ya
son los envenenadores que,
merced á conocimientos profundos en la química y la fisiología, atentan contra la vida de sus
semejantes é impiden que se descubran las huellas de sus crímenes. Los falsificadores, los estafadores suelen aprovecharse de conocimientos
científicos para la realización de sus atentados, y
sabido es que los ladrones de cajas fuertes necesitan conocimientos d e mecánica para ejercer su
delictuosa industria. No es necesario explicar cómo los anarquistas se dedican al estudio de los
explosivos para preparar sus bombas h cmicidas.
Mas, por otra parte, la ciencia presta servicios
inestimables en el descubrimiento de los delitos,
hasta el punto de que, en la actualidad, un buen
jefe de policía debe tener conocimientos científicos más que elementales para orientarse en sus
laboriosas y dilíciles tareas, y debe recurrir casi
siempre á exámenes periciales de naturaleza científica.
La aplicación de las ciencias á esta clase de investigaciones es muy interesante, y aun ha sido
llevada demasiado lejos por imaginaciónes exaltadas. Ultimamente se ha puesto de nuevo al debate en Europa, y con ocasión de ciertos crímenes
recientes, cometidos en Inglaterra, la cnestión de
si sería posible, por medio de la fotografía de una
persona que acaba de morir, recoger las últimas
impresiones visuales que recibiera. El problema,
á primera vista, es verdaderamente sensacional.
Figuráos cuán simplificadas quedarían las investigaciones judiciales si fuera posible, mediante un
sencillo procedimiento fotográfico, obtener una
fiel reproducción de las imágenes visuales que hubieran podido impresionar ese ojo en los últimos
momentos de la vida. El asesinato sin testigos
sería descubierto muy fácilmente, y cuando menos, las condiciones especiales en que hubiera
cometídose cualquier crimen de esa naturaleza,
serían mny útilmente reveladas por este procedimiento. No es extraño, pues, que investigadores
serios se hayan consagrado á hacer experimentos
en tal sentido y que sigan empeñándose en esta
clase de trabajos.
Algunas ligeras consideraciones permiten, sin
embargo, deducir que es verdaderamente imposible obtener tales re velaciones, y que esos procedimientos están irremisiblemente destinados á
fracasar. En primer lugar, no se ocultan las dificultades que hay para obtener una fotografía de
la retina, que se encuentra en la parte posterior
del ojo. Es verdad que se conocen aparatos que
permiten proyectar al fondo del ojo un haz de
luz suficiente para ello. Los oculistas usan á cada
momento de esta clase de aparatos, y si no utilizan para ellos focos de luz muy poderosa, es por
el daño que podría causar al ojo vivo. Pero los
oculistas que han aplorado millares de ojos humanos por medio del oftalmoscopio, no h.!n llegado á obtener más que imágenes más ó menos
claras de la terminación del nervio óptico, de los
vasos sanguíneos que allí serpean; pero nunca de
las impresiones visuales recibidas por la retina.
Es la retina, ó sea la placa sensible del ojo, la
expansión terminal del nervio óptico, que está
encargada de trasmitir al cerebro, por intermedio de ese cordón nervioso, las impresiones que
recibe. El centro cerebral es quien las conserva
y aun las reproduce á voluntad muchas veces; pero todos los hechos observados demuestran que
en la retina las imágenes no persisten sino momentáneamente. La multiplicidad de imágenes
que se suceden y se perciben claramente, una tras
otra, indica que la retina no puede retener, durante un tiempo considerable, la misma imagen en
las condiciones ordinarias. Para que una imagen
persista, es indispensable que la impresión por
ella producida sea extraordinariamente intensa,
como sucede cuando se ve fijamente un foco de
luz muy viva, y que la imagen persiste por un
tiempo más ó menos grande, probablemente en la
retina misma.
Pero la objeción principal que puede hacerse á
esa teoría, es que, aun en el caso de que la retina fuese capaz de retener una imagen por algún
tiempo, esto sería durante la vida, mas no una
vez que la muerte hubiese suspendido todas l as
funciones. Desde el momentoqueocurre la muerte, se producen cambios radicales en la intimidad
de los tejidos, y sabido es que esos cambios se
producen con más rapidez en el tejido nervioso,
de que la retina está formada. Así es como, la primera función que se suspende, es la facultad,
propia del tejido nervioso, de trasmitir las impresiones de l os órganos superficiales á los centros, ó las reacciones de éstos á aquéllos.
La suposición de que sería posible fotografiar
la imagen retiniana, se deriva de un experimento
muy interesante hecho, hace tiempo, por un fisió•

Sr. D. Manuel T. Garcla y su esposa Doña Marciala García de García,
quienes acaban de ceteb, ar sus bodas de diamante.
logó notable. El fisiólogo mató un conejo, le extirpó rápidamente un ojo y expuso éste de manera que la retina recibiera la imag_en de una ventana vivamente iluminada, por un hempo bastante
largo; sujetó en seguida el fondo del ojo á un procedimiento semejante al revelado de una placa
fotográfica, y obtuvo una imagen confusa de la
ventana.
Tal experimento difiere radicalme~te de los
otros. Sabido es que en el fondo del ºl? se ela~ ra una substancia especial llamada &lt;purpura visual&gt;, que se destruye por la luz y se regenera ~n
la obscnridad. Es claro que, en tanto que hubie se en el ojo una cantidad sensible de esa substancia sería fácil obtener una imagen confusa de un
cn~rpo muy luminoso que en ella se fija~a por u.n
tiempo considerable_- .Pero esto no qui.ere d~cir
que una imagen, rec1bi.da dura~te. los ulhmos instantes de la vida, pudiera persistir después de la
muerte.

Bodas de Diamante
E l ~ábaco 24 del mes próximo pasado se efec-

Las bodas de diamante de los señores García.-La
ceremonia en el templo de San Cosme.

h1ó en la iglesia de San Cosme una ceremonia rara entrenosotros: la celebración de las bodas de
diamante de dos esposos que han pasado sesenta
años de l una de miel.
A las diez de la mañana se presentaron en las
puertas del templo el señor Don Manuel T. ~arda, de ochenta y cinco años de edad, y la senora
Marciala García de García, de más de ochenta, para celebrar el sexagésimo aniversario de su matrimonio.
A las puertas de la iglesia fueron recibidos por
el párroco, lo mismo que sesenta .años antes, quien
vestía traje de grandes ceremonias. A la entrada
del templo se celebró la primera parte de la fiesta después de la cual los desposados se dirigier~n á las gradas del altar, donde se repitió la ceremonia nupcial de la velación, igual á la celebrada sesenta años antes, apadrinada por dos hijos
de los señores García,
Terminada la fiesta, los desposados se retiraron
á los acordes de la marcha de Tannhauser.
Sesenta años antes se había efectuado la misma
ceremonia con ligeras variantes y la celebrada
hace diez días hizo recordar á los octogenarios
una vida llena de alegrías y de satisfacciones mu1u 1s, de las que guardan, como recuerdo, una nu-

,-.,r

Grupo de descendientes de los señores Garcfo,,-L(I familia n!lmera sesenta y tres persona,,

merosa descendencia en tres generaciones. Tienen
los señores García siete hijos, cincnenta y cuatro
nietos y dos biznietos.
Los grabados que acompañan estas líneas representan á los señores García el día de sus bodas de diamante, la ceremonia en el templo y un
grupo de parte de su numerosa familia,la que, sin
duda, es la más grande que existe actualmente en
la República,

NUPCIAS
El sábado 24 del mes próximo pasado se unieron en matrimonio la señorita Obdulia Miranda y
el señor Don Julio Necoechea, compañero nuestro en las labores periodísticas.
La ceremonia se efectuó sin ostentación y con
toda sencillez, ante las familias de los desposados y algunas personas de su intimidad; el nuevo
hogar se inició de una manera modesta; pero no
por eso cuenta con menos elementos para abrigar
en él una larga y completa felicidad.
Conocemos á los contrayentes y no desconfiamos de que nuestras esperanzas y nuestros deseos
se verán realizados en el hogar de los señores Necoechea.

Sra, Obdulia Miranda de Necoechea.

�568

EL MUNDO ILUSTRADO
------,.-

569

EL l\JUNDO ILUSTJtADO

-,,

Vista general de la casa del Sr. Stampa.

Residencias Modernas
Hace muy pocos días que fué inaugurada la suntuosa residencia del señor Don Manuel Stampa en l a calle de Lerma, de la aristocrática colonia
Cuauhtemoc.
La fachada del edificio, sencilla y sin nada que se pueda llamar detalle de
ornamentación, no corresponde al elegantísimo interior, en el que se ha derrochado bu en gusto y &lt;savoir vivre&gt;.
Una escalinata, tan sencilla como el resto de la fachada, conduce á un
&lt;hall&gt;, en el que empieza á admirarse la delicadeza y exquisitez de los habitantes de la regia mansión; en el primer piso están los salones para recepciones y fiestas, de los que da idea una de las fotografías que reproducimos; los muebles de estos salones son de estilo Luis XV, el mismo que domina en toda la sala; entre otras cosas se admira un hermoso tapiz que alfombra el piso del salón mayor.
En el mismo piso se hallan el salón-comedor y sus dependencias, que corresponden en elegancia á los salones de recibir.
El piso alto de la casa está destinado á las habitaciones privadas, á las
cuales no penetramos, pero sabemos que son suntuosas como las que nos fué
dado admirar.
El edificio está construido en la esquina de dos calles y en la parte posterior está rodeado por un extenso y hermoso jardín, al fondo del cual están
las cuadras y cocheras.
Ilustramos esta nota con algunas fotografías de la casa, tomadas con luz
artificial al caer la tarde; por ellas verán nuestros lectores que nuestros
elogios no son injustificados, y que la nueva residencia del señor Stampa bien
merece un lugar en una ciudad que ha dado en llamarse de los palacios, nombre que quizás dentro de poco sea justificado.

Departamento de preparación de fulmínato de mercurio.
mientras que se recibían las máquinas é impleme!1tos. Fué presidente de esa comisión el señor General de Arhllería Adolfo
Iberri, á quien, después del desempeño d~ e:lla, se 1~ _ha encomendado la dirección del nuevo establecimiento m1htar.
El edificio fué proyectado y construído bajo la dirección de

Máquinas para embutir cápsules.-FabriCflción de cascos.

La Fábri::a Nacional de Cartuchos
En nota anterior informamos de la inauguración de la
Fábrica Nacional de Cartuchos, anexa al departamento de
Artillería de la Secretaría de Guerra.
Dijimos entonces, y ahora lo confirmamos, que el establecimiento puede ser considerado como uno de los mejores en su género¡ el plan general y la instalación de la maquinaria se hicieron bajo la dirección de una comisión
especial que fué enviada á Alemania con el único objeto
de estudiar los modos y procedimientos de elaboración,

o

D
D

Departamento de cargadores.

6
~

Vestlbulo.

Par de jarrones ofrecidos por "El Mundo ilustrado" al puesto más artístico de la
Kermesse de Tacubaya á favor del Congreso de Madres.-Fué obtenido por el
puesto de confetti rosa, á cargo de las Sras. Luz Cervantes de Ocampo y
Concepción Cervantes de lcaza, y Señoritas María Luisa Reyes
Spíndola y Marta Parlange.
Fabricación de la me~cla explosiva.

oficiales del cuerpo de ingenieros constructores, entre ellos
los capitanes Luis V. Macieu, que lo comenzó, y Mario E
Santafé, á quien tocó terminarlo.
Cuenta la fábrica con setenta y cinco- departamentos, en
los que se llevan á cabo todas las operaciones necesarias
para la construcción de municiones para armamento Manser de siete milímetros, que es el que usa nuestro ejército.
Los talleres principales de la fábrica son los q ne se dedican á la fabricación de cascos, en los que se convierten
discos de latón en cartuchos cilíndricos de forma especial,
listos para recibir la carga de explosivos y balas.
El local destinado á la mezcla de los explosivos se halla
aislado del resto de la fábrica par un foso de un metro sesenta centímetros de ancho, con el objeto de evitar la propagación de los explosivos en caso de que se produzca alguna. El mismo departamento se halla aislado del de cápsules por medio de un extenso jardín que tiene el mismo
objeto.
Hace poco más de diez meses que la fábrica se puso en
movimiento y no s~ hizo su inauguración oficial sino hasta
que se tuvo la seguridad de que las máquinas funcionaban
perfectamente, como lo probaron las experiencias, hechas
delante del señor Presidente de la República.

�510

l!JL MUN.1.)O lLU~'flUl&gt;O

571

EL MUNDO ILUSTRADO

-------- -

Sr. José Porrúa, distinguido orador.

Sr. Jusé Viñas, pianista.

En la Es&lt;:;uela de Comercio
El día veintitrés del mes próximo pasado se
efectuó en la Escuela Superior de Comercio una
agradable velada literariomusical, con la que los
alumnos del establecimiento celebraron el día
onomástico de su director, el señor Don Rafael
Sierra.
En esa fiesta se inauguró el Teatro Salón de la

elementos artísticos de los más valiosos en la Colonia española de México.
Fué encargado de hacer el elogio del inmortal
músico el Sr. Don José Porrúa, distinl(uido periodista español y afamado orador, que alcanzó un
nuevo triunfo en la tribuna en esa noche. El pianista Don José Viñas tomó parte en los números
musicales y también reafirmó su fama de ejecu-

Srita. Guadalupe Pérez Bonilla, soprano dramática

Sra. Sara Reyes Sp{ndola de Meyer
(Fot. de "El Mundo Ilustrado.")

Sr. Jorge Dufour Jenkins.

El enlace ~le.ver-Reyes Spíndola ha sido una de l11s notas sociales más simpáticas de estos días. Se efectu6 el sábado 24 de Octubre en la iglesia de San Hip6lito, artísticamente adornada é iluminada con multitud de foquillos incandescentes.
..A la ceremonia concurrieron familias muy distinguidas. El

Sr. Noé Quintero, barítono.
escuela, en el cual tuvo lugar el programa de la
velada, que resultó amena y escogida. Publicamos
una vista del teatro inau~urado y los retratos de
las personas que principalmente contribuyeron al
é::rito de la fiesta.

Sr. Jesús Franco, tenor.

EN HONOR DE SARASATE
La Colonia de vascos en México organizó y llevó á debido efecto una hermosa velada en honor
de su ilustre compatriota el gran violinista Pablo
de Sarasate, que murió recientemente.
La ceremonia fué lucidísima. Se efectuó en el
teatro Principal, y para darle brillo, se unieron

matrimonio ciYil se efectu6 poco antes, en la misma mañana, en 4t,
hermosa residencia que la familia Re,yes Spíndola posee en la avenida Juárez. El señor Presidente de la República asisti6 á laceremonia J7 firm6 el acta matrimonial, como testigo. A mediodía fué
ofrecido en Cbapultepec un almuerzo á los desposados. El señor
Me,rer y la se~ora Sara Reyes Spíndola de 1\leyer han partido ya
para Nueva 1 ork, de donde pasarán á Europa, en un viaje de recreo que durará varios meses. Fijarán su r esidencia después en
México.
. , La desposada recibi6 numerosos .V muy valiosos obsequios. El
fotog-r~b cb «El Mundo Ilustrado» obtuvo, en la mañana de la ccremo::b, b s fo~og-rafías (] uc publicamos en esta página.

Sr. José Pierson, maestro de música.

AJ,'Cf dcb:m haber contraído matrimonio, en la iglesia de Ntra.
Sra. de L :mr dcs, la hermosa .V distinguida Srita. Gloria Lillo
Forastcr .\° el Sr. Jorge Dufour Jenkins. La noria es de familia espa~ola, ]¡'1.ia ~el estimable caballero D. Hafael Lillo y hermana del
artista del mismo nombre. El no,·io pertenece á la colonia americana Y, t'.l.nto él GOmo la hoy señora de Jenkins, son altamente estimados en la sociedad mexicana.

tante. El violinista Rocabruna cooperó al éx ito
de la velada, ya tocando solo, ya con el qu:nteto
de que forma parte muy principal.
Publicamos los retratos de los señores Don José
Porrúa y Don José Viñas.

o

Srita. Gloria Lillo Foraster,
Sriia. Sofia Piña, soprano ligera.

El Sr. Lic. Rafael Reyes Sp{ndola y la señorita
su hija entrando á la iglesia.

Salón Teatro que acaba de inaugurarse en la Escuela de Comercio.

Interior de la iglesia de San Hip6lito duronte el enlace
Meyer-Reyes Splndola.

�572

EL l\IUNDO ILUSTRADO

573

El.. JllUNDO ILUSTRADO

LA BANDA DE POLICIA EN LA HABANA

Oyendo á la Banda de Policía desde los balcones del Palacio Municipal
de la Habana.-En el balc6n central está el señor Alcalde.
La prensa diaria ha informado yade los triunfos
obtenidos por nuestra prestigiada Banda de Policía
en la capital de la República de Cuba, y de las
muchas atenciones de que ha sido objeto de parte de las autoridades cubanas.
Gracias á la amabilidad del señor Coronel Félix Díaz, Inspector General de Policía, podemos
ofrecer á nuestros lectores algunas fotografías tomadas durante la estancia de la Banda en la Habana, las que reproducen las principal es escenas
de esa estancia.

Mesa I'' íncipal del banquete ofrecido á la Banda de Policía
p or rl señor Alcalde de la Habana.

Los periódicos habaneros, sin distinción de partidos, se han expresado de la Banda en los mejores té1 minos. Esta dió un concierto á su llegada
en el malecón del puerto, y, á pesar de que el
tiempo fué muy malo durante él, asistió una numerosa concurrencia, que soportó la lluvia y el
viento por oir á nuestros paisanos y aplaudirlos
calurosamente.
El segundo concierto fué frente al Palacio
Municipal, y para corresponderá él, el alcalde de
la ciudad, señor Cárdenas, ofreció á los músicos

La Banda de Policía locando frente al Palacio Municipal de la Haban:i
en medio de una multitud de entusiastas admiradores.

una cena en el hotel &lt;Sevilla», uno de los mejores
de la ciudad. Después de cada una de las piezas
de que se compusieron los conciertos, los músicos oyeron grandes ovaciones, y el señor Preza,
como director de la agrupación, fué objeto de las
más grandes atenciones.
Las fotografías que reproducimos represeutau
el concierto dado frente al Palacio Municipal,
la mesa principal del banquete eu el hotel «Sevilla» y los miembros de la Banda con su director.

Grupo Je los miembros de la Banda de PolicEa, inmadu
durante sit estancia en la Habana.

Lf\ HUIDA DE, Df\FNB
Eu la llanura del Atica; cuando nació la ciudad
soberana, el dios del sol vió una mañana, en las
riberas del Cefiso, á una ninfa de quien quedó
prendado súbitamente por su cabellera blonda, su
gracia tímida y su frescura primaveral.
Ella miraba correr el agua por encima de sus
pies de marfil y soñaba en el desconocido, dulce
y encantador como ella, que no tardaría en decirle, en voz baja, las palabras que necesitaba su corazón.
De repente un relámpago ilumina la tierra, el
cielo, la onda del Cefiso; y Dafne vió aparecer al
joven Apolo, resplandeciente la blancura del
cuerpo, llameante la mirada, la coraza de oro, de
luz el casco, terrible, ardiente y puro.
Habló. Y á lo~ acordes de su voz armoniosa, el
aire vibró como una lira.

Dafne no lo escuchó. Y espantada por el fulgor
del inmortal amante huyó de él.
Más rápida que las ondas corrió hacia las moradas del hombre; pero sintiendo muy cerca de
ella los pasos ligeros del Olímpico, quien sonreía
alegre y orgulloso, gritó entonces á lo alto:
-¡Oh Zeus formidable! Mis fuerzas desfallecen.
Estoy perdida. Tú sólo puedes socorrerme. ¡Ten
piedad de mí!
Oída fué al instante su plegaria. Y en el momento que la mano del dios tocó su espalda, la
ninfa fué transformada en planta.

Desde aquel día, sobre el claro Cefiso se inclinan las rosadas flores del místico laurel. Sin voluptuosidad alguna, el caminante aspira su amar-

go perfume. Ni el fuego estival ni las nieves invernales marchitan sus pétalos. Pero algunas veces,- á la hora pesarosa en que las estrellas ape·
nas salpican con su oro pálido la lividez del cielo,-acompañadas de un canto triste las hojas
murmuran:
-¡Dafne! ¡Dafne! ¡Con qué castigo ha respondido á tu plegaria impía el mayor de los dioses!
Tuviste miedo á las alegrías sobrehumanas: has
merecido tu arraigo en el suelo, has merecido tu
eterna cautividad.
«Tú, tan bella, ¿por qué huiste del abrazo divino? Piensa, ¡ay! que las que han amado al radioso Apolo reinan, á su lado, en la gloria, y son las
madres de los semidioses!
«¿Acaso no lo sabías?»
CHAATINA P svc.

FIE8Tf\ A R T l8TIOf\

"Un sueño de amor,'' representado por las i:eñoritas Aurora Pérez
Gallardo y María Ve/asco Rus y el señor Arel/ano.

"Entre el amor y el interés."-Por la señorita Marí-i de la Luz Za·
valeta y los señores Víllena, Zavaleta y Chávez.

El sábado 24 del mes próximo pasado se abrieron los salones de la elegante residencia de los señores Pérez Gallardo para recibir á sus numerosas
amistades, quienes iban á presentar sus felicitaciones al señor Lic. Don Rafael Pérez Gallardo, con motivo de su día onomástico.
La señora Doña María Villaseñor de Pérez Gallardo, esposa del señor Ji.
cenciado, organizó una artística fiesta para obsequiará los felicitantes, la cual
resultó muy hermosa y dejo gratísimos recuerdos entre las personas que tuvieron el placer de asistir á ella.
En un amplio salón, arreglado exprofeso, se representaron algunos cuadros plásticos muy artísticos.
De cuatro se compuso la serie, y en todos ellos se notó el buen gusto y
propiedad artística de los organizadores. El primero representaba las Artes. Muy-propia fué la representación de la Música, la Pintura, la Escultura
y la Poesía, la cual estuvo á cargo de las señoritas Luz Pérez Gallardo, Lucía
Zavaleta, Dolores Noriega,·María Velasco Rus, Aurora Pérez Gallardo, Carmen Solórzano y los señores Salvador Villena, Jos(Pérez Gallardo y Daniel
Chávez.

Morales, Elisa M. de Horcasitas, María Luisa J. de Velasco Rus, Josefina C.
de Arroyo de Anda, Elena B. de Clark, Dolores O. de Núñez, Manuela S. de
Montaño Ramiro, Natalia C. de Castillo, Aurora D. de la Lama, Carlota M. de
Ortega, Carmen G. de Solórzano, María V. de Franyutti, María M. de Zavaleta, María M. de Do man, Manuela M. de Verástegui, Mercedes Flores Alatorre
de Maza, Guadalupe P. de Castillo, Dolores V. de Rebolledo, María Ch. de
Castillo, Guadalupe C. de Velasco, Emilia B. de Cordero, Manuela R. de Barranco y María M.. de Escudero.
Señoritas Blanca García Teruel, Mercedes, Isabel y Concepción Rabasa,
Luz y María Franyutti, María Elisa y Josefina Horcasitas, Esperanza y Dolore~ Montaño Ramiro, Margarita y Evangelina Casasús, Aurora y Felicidad
Davalos, María y Teresa Arroyo de Anda, Elena y Alicia Clark Sofía y Lucía Núñez, María de la Luz y Dolores Morales, María Sánchez .A.ldana, Isabel
y Margarita, Vela~co, Rosal~a Zapata Vera, María Dupont, Concepción y Guadalupe Verastegu1, Hortensia Montero, Luz y Mercedes Maza, Dolores Noriega y Mahlde Velasco Rus.
Señores Lic. José R. Avila, Lic. Joaquín D. Casasús Antonio Maza Francisco Montaño Ramiro, Francisco Solórzano, Lic. Luis VeÍasco Rus Lic. Alfonso
Torres Torija, Pascual Luna y Parra, Adolfo de la Lama, Lic. Est~ban Maqueo
Castellanos, Miguel Puga, Manuel Zapata Vera, Luciano Núñez, Gustavo
Miguel y Miguel Castillo, Lic. Antonio Sánchez Aldana, Ignacio Burgoa, Luí~
Martínez de Castro, Francisco Verástegui, Guillermo Clark, Dr. Fernando
Ortega, Tomás Rebolledo, Alfonso Cordero, Néstor Escudero Francisco Noriega, José D. Morales, Agustín Dorman, Federico Dávalos, Antonio Coca Carlos Márquez, Rafael Hornedo, Roberto Curie! y otros.
'

" La reina de Alejandría y su corte."-El papel principal , stuvo á
cargo de la señorita Dávalos.
El se)!undo cuadro se llamó: «Entre el amor y el interés»; el asunto era
muy original y llamó la atención de los concurrentes, entre quienes motivó
varias discusiones. Sn representación que estuvo muy cuidadosa, fué desempeñada por la señorita María de la Luz Zavaleta y los señores Villena, Z:ivaleta
y Chávez.
El tercero de los cuadros llevados á la escena-fué sumamente hermoso;
estaba basado en un asunto histórico que se presta para darle gran lucimiento: «La corte de la reina Berenice de Alejandría&gt;. L&lt;'s ti ajes, las actitud,·s y
el conjunto fueron objeto de estudio especial, lo que dió por resultado una
representación irreprochable. El papel de la reiua estaba á cargo de la señorita Dávalos, quien estuvo hecha una verdadera soberana.
El último cuadro fué de gran belleza; se llamó 4:Un sueño de amor&gt;. El
asunto era de gran ternura, y las personas que lo desempeñaron también lo
trataron tiernamente.. Una joven dormida, cuyo sueño era velado por el ángel
del amor, veía en sueños un apuesto galán. Los personajes fueron representados por las señoritas Aurora Pérez Gallardo y María Velasco Rus y el señor
Arellano, quienes red bieron calurosas muestras de aprobación de parte de la
numerosa y selecta u oncurrencia.
Después de los cuadros plásticos, se tocaron algunos números de concierto por las señoritas Elena y Carmen Rebolledo y el señor Luis Pérez Gallardo.
Cerca de la media.noche los in vitados pasaron al ambigú, donde se sirvió
una exquisita cena, terminada la cual todos los concurrentes se dedicaron á
bailará los acordes de las mejores piezas del repertorio de la orquesta Lerdo.
De entre la numerosa concurrencia pudimos recoger los siguientts
nombres:
Señoras Herlinda M. de Burgoa, Catalina Altamirano de Casasús, Mercedes H. de Rabasa, Man•lela García Conde Avila, Carmen Mariscal de Luna
arra, María D. de Zapata Vera, María F. de Dávalos, María Mercenario de

,,,
Sr. Ricardo Alduvín, Presidente de la Sociedad de Alumnos de Me.
dicina, y dos de los iniciadores de la misma.

•

�574

l!lL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

••••

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575

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ITEATRALESI
Li►.-- ~..-- ~•-- ~ ..-- ~ ..---.~ ..-- ~J

pala~ras: &lt;El perdón es, á menudo, la peor de las
mentiras&gt;.
Y estos dos personajes: la señora Baudricourt
y Juana, son, en sí, todo el drama. La madre inconcebible que odia á una hija y la hija altiva
ante ese odio, que, en vez de sufrir, se rebela¡ que,
en vez de callar, protesta, y que en vez del techo
del hogar, prefiere el de un amante, sacrificándolo
todo, ha$ta el honor. Una hija que va hasta el fin
de su exaltación, como la madre, llega hasta el
término de la injusticia.
El primer acto, lleno de interés, presenta la tesis d~ la obra con un diálogo brillante y fácil y
termma con un toque sentimental y hermoso. Es
un bello acto¡ pero el mejor de la obra es el seg1;1ndo, sobre todo desde la escena en que Juana
dice claramente á la consentida Susana todo el
odio que siente por ella, que le ha robado el mejor de los amores: el de su madre.
- 1:ú me llamas cariñosamente- le dice,- pero
n~ sientes !as palabras que pronuncias¡ son un
chsé que benes en el alma, y si no, repite estas
palabras: &lt;Juana, hermanita, yo te quiero mucho&gt;.
Y Susana se turba y balbute sin poderlas pronunciar.
Entonces suena la hora de las verdades, de toda
la verdad. «¡Renuncia
á tu matrimonio, Susana! dice la sacrificada, los Roizel s o n
unos ladrones&gt;.
Antt esta revelación,
la preferida se desmaya: viene Francisca,
luego la Sra. Baudri·
court y, al fin, Baudricourt mismo.
Y aquí la escena culminante con que terminó el acto¡ los insultos, las calumnias, las
ofensas de la madre á
la hija sacrificada, y la
rebelión de ésta ante tanta cru e 1 da d.
Prende su sombrero á
la cabeza altiva, y ante todos los suyos declara cuánto ha penado
y cómo no quiere penar más. Les da s u
adiós como un último
"La Sacrificada."-Primer acto.
grito de sufrimiento y,
con un beso á Francisca, se marcha para siempre.
Tampoco extraña el carácter bonachón de BauLiterariamente termina aquí la obra.
di:icourt, ni su carencia de energía para imponer
El acto que sigue es abominable. Falso, esperaá su esposa el cariño por Juana¡ ni menos sordo, sabido de antemano, daña horriblemente la
prende el desenfado de los aventureros Roizel.
buena impresión que dejaron los actos anterioRepito: el único personaje cuya psiquis choca,
res, y hace decaer el entusiasmo, matándolo rees el de Mme. Baudricourt, y la razón es clara: En
pentinamente como una apoplejía.
la vida y en el teatro-que es la historia de la
¡Lástima de final!
Vida-el personaje simpático, por excelo,ncia, es
&lt;La Sacrificada&gt; estuvo desempeñada á concienla madre. Y en esta obra se hace una tortuosa
cia. La Sra. Fábregas, por tan hermosa, hizo que
desviación, un aniquilamiento cruel del senticomprendiéramos menos las preferencias de la Sra.
miento maternal.
Baudricourt. En su interpretación estuvo ajustaLa señora Baudricourt es odiosa porque para
da á la complexidad del diíícil personaje de &lt;La
una hija cierra no sólo el corazón, sino la inteliSacrificada&gt;, esa alma mezcla de dolor y rabia, de
gencia¡ por Juana, por su Juana, no siente nada,
amor y despego que le valió muchos aplausos en
no comprende nada, no ve nada¡ maltrata, ofende,
la primera representación.
humilla y llega al colmo, á la calumnia.
Dorville, el Sr. Mutio, tuvo momentos felices,
Nosotros, en este medio lejano al culmen de la
aunque, en general, nos pareció un apasionado en
civilización europea, no conocemos, no concebifrío,-valga la frase-quizá por la monotonía del
mos una madre así. Y Gastón Devore, en su obra,
acento ó escasez de inflexiones de la voz. Discrenos la presenta digna de todos los odios ó cuantísima la Srita. Cancino y la Sra. Monreal agrado menos de todos los desprecios: no hay en todable en su antipático papel.
da la obra un solo rasgo que haya sido concedido
El Sr. Vásquez hizo un Roizel (jr.) bien entencomo atenuante á este repulsivo personaje, ni sidido y los demás completaron la labor con méquiera el perdón que otorga á Juana en el acto
rito. Alberto Michel ha logrado una buena tratercero, ya que ella misma lo rechaza con estas
ducción.

••••

L Teatro Antoine, de París, abrió su temporada de 1907 con la comedia en tres
actos de Gastón Devore: &lt;La Sacrifiée&gt;,
L.!:::==:::.✓ que hoy, castizamente vertida al
español por Alberto Michel, ha
constituído un éxito franco para la compañía de
Virginia Fábregas.
La prueba más clara del éxito alcanzado, fué
las discusiones que se entablaron en cuanto cayó
la cortina después del último acto.
La obra es falsa, decían unos.
Es humana, afirmaban los otros.
Y así rodaban los calificativos de boca en boca,
en pro y en contra de la obra nueva.
Y esta diversidad de opiniones era originada
por uno solo de los personajes de &lt;La Sacrificada&gt;: por la Sra. Baudricourt.
En efecto. Todos conciben y aceptan el carácter de las tres hijas, y más el de Juana una especie
de &lt;Cenicienta&gt; que, por falta de am~r maternal
de ese sublime amor que dulcifica todas las al~
mas, s~ vuelve. hosca, dura, impulsiva y fiera¡
~rancis_ca, la pn_mogénita, que se resigna á todo
sm abrir los labios, y Susana, la consentida mimada y preferida.
'

Sra. Soledad Goyzueta, que ha reanudado sus
triunfos de cantante en el Orrin.

*

4 4

Linares Rivas, el triunfador comediógrafo español, dió la nota alegre de esta función con el estreno de un sainete lleno de gracia fina: &lt;Cuando
Ellas Quieren&gt;.
Su diálogo fresco y fácil, las situaciones bien
logradas y la tesis de la obrilla-que también estas humoradas suelen tener tesis-hizo del estreno un buen éxito. El público rió y aun aplaudió
una escena que en el teatro de la tanda hubiera
sido interpretada con escándalo de los oyentes¡
pero en este teatro, donde la perspicacia no llega
á la malicia, pasó sin lastimar purezas.
Fueron, pues, dos triunfos para el teatro «Virginia Fábregas&gt;.
En esta semana se habrá estrenado una nueva
obra de Pepe Gamboa: &lt;El Día del Juicio&gt;, cuya
crónica imparcial daremos ilustrada en nuestro
próximo número.
Será lo único que rompa la cadena de Tenorios
que se nos espera.
¿Cuándo terminará esta cursi costumbre?

•

*

4 4

Los periódicos españoles recientes nos traen
crónicas de la última obra de Joaquín Dicenta,
estrenada en el Salón Regio de Madrid, cuyo título es &lt;La Confesión&gt;.
Entre los varios cronistas hallamos al del Fígaro de Barcelona, quien, á pesar de que se muestra muy severo co_n Dicenta, concede que su nueva obra es la mejor que ha escrito, sin exceptuará
&lt;Juan José&gt;. Según el citado cronista, la obra puede considerarse como una &lt;comedia, drama, tragedia comprimida ó lo que se quiera¡ una pieza
muy sencilla, muy lógica, muy bien pensada, muy
bien escrita y exenta de los efectismos, retorismos y salvedades que afean otras obras del mismo autor . . .. .. &gt;
Esto es lo que recogemos de los cronistas de
allende el Atlántico. Cuando la obra llegue á
nuestras manos ó á nuestros escenarios, tendremos mejor ocasión para ocuparnos de ella.
LORELEY.

ARTISTAS DE LA COMP ARÍA BORRÁS: AMALIA SÁNC HEZ, NARCISA LÓ PEZ, JUAN ROMÁN, DOMINICA MARTÍN E Z,

''Cuando Ellas Quieren." -Escena culminante.

"Cuando Ellas Quieren. "-Primer cuadro.

CARMEN BOVE Y AMPARO PLASENCIA,

¡¡.11

�EL MUNDO ILUSTRADO

577

EL MUNDO ILUSTRADO

Y estas palabras parecieron volar en el aire como una caricia. Aurora hizo con la cabeza un
signo afirmativo.
-La señorita Fannyme ofende con citar delante de mí versos de otro-declaró Bruno con seriedad.-Hablemos de política 6 de literatura.

•••

N NAPOLES, ante el
eterno é inmutable paisaje clásico: el mar inmóvil y sombrío, surcado por una línea de plata brillante y temblorosa¡ el Vesubio negro,
agitado por un soplo
ardiente; las islás envueltas en ligera bruma;
,
á lo lejos, barcas, como
fantasmas, bajo el cielo
claro, casi transparente¡ y, en el 'golfo encantado,
una serenidad absoluta, una belleza impasible,:·-;::
, ,En la terraza se veían, 6, mejor dicho, se adivinaban los claveles en flor, rojos y frescos como
los labios de Fanny¡ los grandes ojos glaucos de

María, que se había puesto en las delicadas orejas,
á través de minúsculos agujerillos, dos jazmines
de flexible talle, tan blancos como las mejillas
que rozaban ligeramente; la frente pensativa, el
perfil sereno y las trenzas brunas de Aurora, la
recién casada¡ el cigarro encendido de Justino,
semejante á un microscópico reflejo del cráter
en erupción; la melena rubia de Bruno, el poeta
de los fáciles éxitos; y, por último, el resplandor
de un brillante puesto en. el dedo de Carlos, el
rico contratista de obras públicas, Y al lado, detrás, aquí y acullá, por todas partes, otras terrazas

b~ñadas por el claro_r lunar; otras terrazas imprecisas apenas bosqueiadas en la niebla diáfana . ...
El silencio se prolongaba.
Las dos jóvenes callaban, distraídas. Aurora
estaba absorta. Justino, profundamente ocupado
con su cigarro. En cuanto á Carlos, había hablado
poco; tal vez calculaba interiormente el costo de
construcción de un ramal, 6 el de explotación de
nn~ vía principal. Entonces Bruno, que, en su
cahdad de poeta, se creía obligado á decir cosas
muy comunes y vulgares, respiró profundamente
y exclamó:
-¡Qué buen olor de conserva de tomates!
:-Yo solamen~~ percf bo el perfume de los jazmmes-respondio Jushno que, por contradicción,
se había puesto elegiaco.
María se inclinó un poco, cortó un clavel y se
lo arrojó. Justino lo pilló al vuelo, pero no dió
las gracias por él.
-Es la conserva de
Ana Rafaela, nuestra vecina-dij o Fanny,- regresando de un viaje de
exploración y haciendo
crujir complacientemente sus za patitos lustrosos.
-Debe haberla puesto
al sol esta mañana .. .. El
sol es muy útil para las
conservas-hizo n o t ar
Bruno con aire de convencimiento.
-El sol es hermoso.. ".
dijo María con voz armoniosa y caliente.
-Yo no me permito
hablar de la luna ante estas damas-añadió Bruno
con desprecio.
-La luna se parece á
un primer amor-replicó
J ustino, admirando su
propia frase.
Fanny sonrió y golpeó con su abanico un
pliegue de sn falda, que
se había desordenado¡ la
palidez de María pareció aumentar; Aurora se
estremeció y sonrojó¡
Jnstino arrojó lejos de
sí su cigarro extinguido,
y el taciturno contratista alzó la cara. Pero cada
u n o de los personajes
presentes se aislaba en
un pensamiento, tal vez
en un sentimiento. Bruno, el poeta, adivinaba
que la situación se hacía
ligeramente ridícula¡ las
almas se enternecían en
esta noche de estío ante
las palabras: primer amor.
Había que disipar esos
ensueños, esa ternura insólita y un poco necia.
- ¡Primer amor! ¡primer amor!- exclamó encabritando el caballo alado de su imaginación.
Tonterías, niñerías.. . ...
Cuando pienso que tuve
también mi primer amor
(y todavía no estoy bien
cierto de ello) me pongo
rojo de vergüenza. Figuráos un jovencillo, un
adolescente d e zancas
largas, de manos rojas y
codos nudosos que palidece, pierde el comer y
el beber, que se recorta
sus futuros bigotes con las tijeras de su hermana
mayor, que se anuda corbatas maravillosas, que
escribe versos .... sí, versos, Dios mío! Un jovenzuelo que se enamora siempre de la mujer más
tonta y estúpida de la vecindad; de la primita, de
la hija de su profesor, de la obrera de la casa, de
la camarista de su mamá, de la primera que se le
presenta, aunque sea una vieja de cincuenta años:
eso es el primer amor. ¿No es para dar risa? Rubores idiotas, palideces absurdas, discursos ridículos, timideces pueriles, temores, sonrisas, lágriIdas, desesperaciones inútiles: esto es el primer

amor. Dos enamorados que tiemblan de ser sorprendidos por sus padres y castigados ¡dos transidos ~e amor, _que es~riben cartas de diez p áginas
con imprecaciones, Juramento~, faltas de ortodrafía, interjecciones, puntos suspensivos, lágri"mas
que se mezclan con la tinta, incoherencias, besos
celestes, en un estilo demasiado terrestre¡dos enamorados que quieren huir, que desean matarse,
matará los demás, que quieren casarse, y de los
que una usa la falda corta y el otro va todavía al
colegio ... . eso es el primer amor: un amor lánguido, pálido, incoloro, dulzón como un jarabe
simple! Y sin embargo, oigo que le alaban, y todo
el mundo se enternece cuando hablan de él. .. ...
¿~ara qué sirve ese primer amor, fav or de decirme?
Y como había llegado á cierto irritado tono se
calmó bruscamente, pensando que es necesario 'ser
correcto.
Los demás le miraban con asombro.
- ¿Qué dicen las damas?-preguntó haciendo
una reverencia.
Mas parecía dirigirse particularmente á Fanny.
-Para nosotras las mujeres, el primer amor es
siempre el último- respondió aquélla con su bella audacia de joven precoz, mirándole bien de
frente.
Bruno bajó los ojos durante un momento y pareció que hubiera caído toda su falsa exaltación.
- El amor es hermoso como el sol. ... . .-dijo
lentamente María, juntando las manos como para
orar.

•
••
Sólo Aurora continuaba en silencio. Sonreía
melancólicamente mirando al mar, pensando en
su primer amor, en su esposo, en el brillante oficial que en esos momentos caminaba á bordo del
«Vettor Pisani&gt;, en los fríos y lejanos mares del
Japón.
-¡Bah! Estás en uu error, Bruno-dijo Justino
buscándose en el bolsillo otro cigarro. Y o estoy
por el primer amor: es fresco, ingenuo, cándido·
es el incierto balbuceo de un niño que empieza
hablar, es el alba llena de rayos y claridaces es
u?-a deliciosa ignorancia .. . . Goces pequeños quiza¡ pero que, por el momento, ahogan por su exuberancia. Las impresiones son profundas y, sin
embarg?, conservan extrema delicadeza¡ el perfume es ligero, pero capaz de embriagaros¡ se siente el alma de fiesta y el corazón gozoso; se siente
na~ar en el azul y en _el ét_er¡se siente uno en posesión de un tesoro meshmable, como si vagase
uno en el espacio al pensamiento de ser todo uno
para el otro .... . .
Y una gravedad insólita estaba en su voz·el cigarro se consumía vanamente entre sus dedos.
- E~ ~n idilio- replicó Bruno, con un ligero
encogimiento de hombros. Sea, admitamos el amor
para obedecer á la tradicional voz de la multitud·
digamos que existe, que es una fuerza, una poten~
cía¡ pero, al menos, debe ser robusto y sólido . .. .
es necesario que sea un drama en vez de un idilio; un mediodía ardiente en vez de una pálida
aurora; una fiebre furiosa en vez de un sencillo
rubor; un perfume violento que aturde y anonada¡ un poema ardiente en vez de un vago balbuceo; una flor tropical en vez de una tímida violeta; una_ciencia absoluta en lugar de la negra ignorancia.
- ¡Paradojas!- gri tó J ustino.
-¡Verdades!- contestó el otro. Si yo amara ....
- Mucho cuidado, Bruno, que nos va usted á
hacer confidencias- interrumpió Fanny.
Bruno se inclinó, dominado una vez más por la
voz harmoniosa de la joven.
Todos estaban graves y serios, como si quisieran, cada uno por su parte, resolver un penoso
problema. Se aislaban unos de otros, en uno de
esos momentos extraños de egoísmo en que el alma se repliega en sí misma y el cuerpo queda mudo, como una ventana celosamente cerrada.
Fanny se balanceaba en su cabecera, murmurando palabras vanas, mordiendo suave y distraídamente unas hojas de verbena que le teñían de
v_erd~ l_os labios. Bruno la miraba fijamente, como
si quisiera entender sus palabras con los ojos.
- ¿Qué dice Fanny?-preguntóJustino á María
apoyando la mano en la silla que ocupaba la jo'.
ven.
Esta, repitiendo los versos del poeta:

á

Apres avoir souffert, il faut souffrir encere·
11 faut aimer san cesse, aprés avoir aimé. '
(Después de haber sufrido, hay que sufrir todavía·
hay que amar sin cesar, después de haber amado.)

En la calle de Santa Lucía, los tres se detuvieron un poco. Bruno y Justino discutían aún.
-Tu amor rosa y blanco no es artístico, querido.
- Pero sin primer amor no podría haber segundo; esto es elemental en aritmética!
- ¿Lo crees?
-Estoy seguro. El drama viene después del
idilio. Está probado . . ..
-¿Por la aritmética?
- ¡Bruno, te pones farsante!
- No, querido. He acabado por creer en el amor.
Es la debilidad de los grandes hombres ..... .
- O de los pequeños ... .
- Eso está por ver ... .
- ¿ Qué piensas tú, Carlos?
-Creo que ustedes dos se engañan. En Jugar de
hablar de amor, valdría más amar ..... .
Y su alta y delgada silueta se perdió en la sombra de la calle Chiatamone.

El Ceñidor de Boda
I
La mañana d e mis bodas recibí la orden de seguir al marqués de Gr ean, para ir á sostener al
ej ército de los bretones, más allá de los mares.
- "Ven conmigo, paje mío; hoy debo despedirme de mi esposa . . .. ¡Oh! ¡cómo se me despedaza
el corazón!"
·
A medida que se acercaba á la casa, crecía su
temblor, y cuando entró, el corazón le latía con
fuerza.
- ''Ay, Aloida! debo embarcarme, d ebo dejarte...
-En nombre del cielo no te embarques, no me
dejes, amor mío. El viento es mudable¡ el mar,
traidor. Si llegaras á perecer ¿qué sería de mí ?
Con la impaciencia de recibir noticias tuyas, recorreré la costa, pre.~untando de cabaña en cabaña: Marineros, ¿habéis oído hablar de mi esposo?
La joven lloraba, y él trató de consolarla:
-No llores por mí, Aloida¡ te traeré de ultramar un ceñidor, un ceñidor de púrpura, adornado
de rubíes.
Cuando la aurora apareció, el caballero dijo
tristemente:

Vislü general de Sarajevo.
111
Mientras los mendigos convidados á la boda
iban y venían por la casa, un nuevo pordiosero
llegóse á pedir hospitalidad.
-¿Pudierais darme qué comer y una cama? Cae
ya la noche, y no sé d ónde pasarla.
- Ciertamente,- dijo la dueña de aquella morada;-tenéis razón, cae ya la noche, la alegre no-

MATILDE SERAO.

*
LA BOSNIA
A cuestión de Oriente sigue siendo la preocupación deEuropa.
Las cancillerías continúan ocupándose de
la proyectada conferencia, la cual, según los pasos que llevan, no se efectuará nunca.
Los incidentes menudean; ya el viaje del
príncipe heredero de Servia á San Petersburgo,
del que se dijo qne era de gran importancia para
el estado actual de cosas, y que al fin resultó que
tenía por objeto el que el príncipe se case con su
prima la gran duquesa Pavlovna, é infinidad de
detalles, muchos de los cuales han resultado có·
micos al fin. De todos modos, la paz europea no
se ha quebrantado, ni parece que esté á punto de
quebrantarse; los aprestos militares de Montenegro, de Servia y aun de la misma nueva nación,
Bulgaria, no valen la pena de tomarse en consideración, pues aunque el nuevo Zar tiene un ejército de cuatrocientos mil hombres bien disciplinados y equipados, si á las potencias no les conviene la guerra, y es seguro que no les convendrá, no dejarán que se haga, sino que esperarán
á que Turquía, que de por sí se va acabando lentamente, agonice para poder repartirse un cadá. ver que, no por serlo, será menos coJiciado.

IL

Vista á ojo de pájaro de Sarajevo, capital de la Bosnia.
-El gallo canta, ¡oh, hermosa mía! Es de día
ya . .... .
- No, -dijo ella,-es la luna, es la luna, amor
mío, la luna que brilla en la colina.
-No,-replicó él,-por desgracia es el sol lo
que alumbra ; tiempo es ya de dejarte. ¡Adiós, adiós,
dicha mía!
Y se marchó. En su tránsito, las urracas no dejaron de repetir: "Si el mar es traidor, más lo son
las mujeres."
11

Alrededores de Novi, Bosnia.
Mientras tanto, Austria sigue con sus buenas
ideas de quedarse con la Bosnia y la Herzegovina. Según periódicos ingleses, la historia de estos
deseos se originó por los de las citadas provincias
que, queriendo tener una constitución, se la pidieron á Francisco José, cuyos s~ntimientos democráticos les inspiraron confianza.
Francisco José les hubiera dado esa constitución, desde luego, de la mejor voluntad; pero como las provincias sólo estaban &lt;ocupadas&gt;, pensó
que esa ocupación no le daba bastantes derechos
para darles una nueva forma de gobierno; para
que ello fuera posible, se necesitaba que las provincias estuvieran bajo el dominio de Austria de
una manera definitiva¡ por esta razón, y sólo para poder satisfacer los justos deseos de los bosnios, fué por lo que el emperador Francisco José
decidió la anexión de las provinsias &lt;ocupadas&gt;.
Ahora, si esta anexión no parece bien á alguien
que esté en condiciones de impedirla, es seguro
que no se llevará á cabo; pero como es probable
que las potencias se ocupen de algo más importante durante su conferencia, es casi seguro '}Ue
Francisco José aproveche las primeras convulsiones mortales de Turquía para quedarse con una
buena parte de ella.
Ilustramos estas líneas con algunas vistas de la
capital de Bosnia y sus alrededores, lugares que,
dentro de poco, estarán bajo el régimen constitul!ional del Imperio austro-húngaro.

*

En el San Juan de otoño la joven decía: He visto á lo lejos una nave que luchaba con las olas¡
de pie sobre la popa estaba el que amo; en una
mano tenía la espada; combatía de un modo horrible; la sangre cubría su traje¡ le rodeaba un
montón de cadáveres; al fin, mi pobre amigo pereció.
¡Ay! Al año siguiente se había casado con
otro .. .. . .
Concluyóse, entre tanto, la guerra. El caballero
está de regreso. Con el corazón alegre, y lleno de
júbilo, parte aquella misma noche á verá su adorada esposa.
Al acercarse á la casa, oye el sonido de las gaitas y de las tiorbas. Ve la aldea alumbrada por
antorchas brillantes.
- Festejadores del año nuevo que corréis por el
campo, decidme: ¿hay algo de bueno en la aldea
de donde venís? ¿Qué significa esa banda de música que se oye?
-¡Oh, señor! son los tocadores de tiorba que
ejecutan, dos á dos, el canto de boda. Ya veréis
la sopa de leche que atraviesa el umbral de la
puerta.

Bosnia.-Visegrand y su famoso puente.

che; amado mendigo: aquí se os dará dónde dormir y también podréis cenar con los demás. Acercáos, buen hombre, y entrad en casa: mi marido y
yo os serviremos con esmero; sed bienvenido á
nuestra morada.
Al comenzar el baile, después del primer servicio, la esposa preguntó:
-¿Qué tenéis, pobre hombre? ¿por qué no bailáis?
- Nada, señora; no bailo porque estoy fatigado.
La tercera vez que se pusieron al baile, ella le
dijo con una dulce sonrisa:-Venid á bailar conmigo.
Y mientras bailaban, él , inclinándose hacia ella,
le dijo al oí do:

Cementerio judío en Sarajevo.
- ¿Qué habéis hecho del anillo que recibisteis
de mí en el umbral de esta misma puerta hace
hoy cabalmente un año?
Aloida unió las manos levantando los ojos al
cielo y exclamó:
-¡Dios mío; hasta ahora había vivido sin afanes ..... ! Pensaba ser viuda y tengo dos maridos!
-Os equivocáis, hermosa mía, no tenéis nin.'
guno. Y , sacando un puñal que llevaba oculto
s e ~o cl~vó en, el corazón! tan violentamente, qu~
la mfehz cayo al suelo sm decir palabra.
En la iglesia de la abadía de Daoulaz se ve una
imagen de la Virgen, con un ceñidor adornado
con rubíes traídos de ultramar. Si deseáis saber
quién se lo dió, preguntad al monje penitente
que está postrado á s us pies.

�ir.r.

579

\T!T'll)() fl.(T&lt;lTllA p()

EL MUNDO ILUSTRADO

Resultado del Duodécimo Concurso
La mayorla de nuestras lectoras se interesaron en el concurso, que consistla en
reconstruir una figura-una cruz griega,formada por fragmentos de dos de los
anuncios msertados en el número correspondiente de este semanario.
Hubo algunas subscriptoras
que nos remitieron soluciones
incompletas, pues se limitaron
á señalar los fragmentos é indicar el anuncio á que perteneclan; pero se olvidaron de la
otra parte del concurso, que requerla la formación de una figura regular, cuando menos.
Las soluciones exactas que
recibimos fueron de las personas siguientes: Sri ta. Maria del
Consuelo Zárate, de Guanajuato, Desterrados, 8; Sra. Ester
A. de Alatorre, de Guadalajara,
calle del Retoño número 3; Sra.
Angela H. de Gallástegui, de
Sombrerete, calle de Hidalgo,
59; Sra. Felicitas Z. de Hernández, de Santiago lxcuintla, Tepic; Srita. Delfina Olivera, de
Oaxaca, 3~ de Tinoco y Palacios; Srita. Carolina Herrera
Welsh, de Jalapa, calle de los
Berros, n; Sra. Maria E. viuda
de Gaviño, de México, Consuelo, x; L. Gutiérrez, Santa Cruz,
de Guadalajara, López Cotilla
490; Emma Orozco, Dirección
General de Correos; Emma Valles, Zaragoza, 21, Parral; Sra.
Isabel L. de Padilla, de Tacubaya, 2~ de Dolores, x; Sra. C.
Saldlvar de Garza, Monterrey,
V1!1a~rán, 20; Srita. Soledad Martlnez. Gracida, de
Guadalajara calle de Hidalgo, 213; Celta Cárdenas
de Berlanga,' de Saltillo; Sra. Ra_quel F: de Gar~uño,
de Tenango del Valle; Niña Mana Herhnda Cehs! de
Orizaba. Ver.; sra. c lemencia B. _de Torres, Snta.
Luisa Sánchez de G0mez Palacio, Dgo.; Sra. C.
Treviño de Sáinz1 de Monterrey; Srita. Belén Villalobos, de Parral, Chih.
..
Como el número de soluciones exactas ex:ed10 al
de premios ofrecidos, fué necesario sortearlos entre las personas arriba indicadas. La suerte fa voreció á la Srita. Emma Orozco, de México, D. F.; Srtta.
S iledad Martlnez Gracida, de GuadalaJara, y Sra.
Angela H. de Gallástegui, de Sombrerete, á cuya disposición se encuentran los premios respectivos. ...:•J

XIV Concurso de "El Mundo Ilustrado"
11
EDIFICIOS Y MONUMENTOS

L a11 corrida11 riel dolllin(Jo Jj ch Uctuóre.-~1 la izq11iacla, de arriha á 1dJ11Jo: ima 1•e1·ó,1ic11 de "Relru11- J'i
pr1guito" (Plciza ".El TorM").- lJ11 lance de 0-aon 1 (Plaza ".Jlfé.rico").- " 11lore1w de ~tlgec:m8" rle.~p,1/~ r/e
1111 r¡,,;tr, ("El Trn•eo").- A la chreclw: " Oliiquito de B egoña" 1'11 m, lance de cap11 ("Jlé.1.·ico").- Tí°C1,11 te Segura en una ve-r6n¿ca (".El 101·('0"). -C/aomt en un pase de pcclw (".1.llé;fJico. ")
1

En vista del interés que despertara el concurso de las nueve siluetas de per.
sonajes, para el cual hemos recibido ya muchas. soluciones, hoy proponemos otro
seme¡aate Y_no menos sencillo. Bastará designar el nombre de todos y cuda uno de los monumentos cuya siiueta se·ve
en esta págma. La mavorla de estos monumentos se encuentra en la República Mexicana. y los pocos extranjeros son
1e los más conocidos. Unos y otros se ven representados, con frecuencia, en tarjetas postales álbumes etc
Se darán tres premios á las soluciones más aproximadas, y en caso de haber más de t;es exactás s·e sortearán
entre ellas, los premios. Las soluciones deberán ser umitidas al Departamento de Concursos antes del' 16 de Noviem~
bre próximo. Los premios consistirán en: Un hermoso devocionario; una terracota; un primoroso sachet.

�581

EL MUNDO ILUSTRADO

580

1/1"

EL MUNDO ILUSTRADO

NOVELA ORIGINAL POR ALBERTO CHABROL

EL SUEÑO HEROICO

(CONTINÚA.)

H

IZO con lentitud un signo afirmativo.
-Y ahora, tiene usted la certidumbre de que se casará?
Otro signo, esta vez negativo.
que penetra en mi corazón y lo
&lt;lilata agradablemente.
-As! es que el buen juicio le
ordena á usteá preparar el porvenir como si.. .. como si fuera á suce&lt;ler lo peor? Pues bien, déjemt usted que te diga cómo
he visto esta preparación de su éxito, de su felicidad!. ...
Le repito que un ano en el Conservatorio bastarla para
poner en sus manos la más alta recompensa; desde entonces su fortu,1&amp; estarla hecha .... Es necesario, pues,
que usted entre al Conservatorio, Miette; pero no podrá
ser antes del Otoño; de aqul á entonces reflexione; puedo yo retenerla aqul?
Miette murmuró: ·
-Pero, ¿por qué no?
-Por qué no? Es usted tan niffa? . . Qué edad tiene
usted, Miette?
-Diez y ocho anos dos meses.
-Y yo qué edad cree usted que tenga?
Su mueca pueril fué deliciosa; alzó los hombros:
-Yo no sél Por otra parte, ,:¡ué me importa su edad!
Me habla caldo bien la coraza de viejo solterón, pero
sucede que esta coraza es de papel y que una mano de
niña la desgarra hasta arañar un poco la piel.
Respondla ahora bastante bravamente á Miette.
-Por el sentimiento que le inspiro, poco le importa, en
efecto, mi edad; pero el mundo piensa de distinta manera que usted ... y ... .si usted me mirara con sus grande~ ojos cándidos y pudiera oirme sin comprenderme,
M1ette; pero, de todos modos. yo debo decirle todo, y si
usted siguiera aquí hasta el Otoño, me verla yo pronto
acogido en todas partes con sonrisas equivocas, y en
poco tiempo, según temo, con palabras despectivas. . ..
Miette pareció comprender, á medias por lo meno~,
porque bajó los ojos y se volvió á otro lado, en tanto
que su voz temblorosa murmuraba:
-Pues bien, para evitar que usted tuviese estas molestias, me resignarla á regresará mi casa.
-Regresar allá? Está usted loca, Miette? Regresar
hacia un peligro de que tan juiciosamente ha huido! ....
Exponerse de nuevo, voluntariamente esta vez, á la persecución de un hombre que, como me lo ha declarado
usted hace un momento, no tiene la intención de hacer
de usted su esposa? .... Y en fin, su novela terminará
con lágrimas y se verla usted para siempre condenada
á una situación baja y servil! .... No, yo he pensado en
algo mejor que eso para usted .. . . y .... para los dos, porque, á pesar de sus errores hacia mi, á pesar de su ..
de su poca confianza .. .. siento que nunca, nunca, podrla
usted llegará ser para mi completamente extrana . . ..
Tost un poco después de este nuevo 'lcceso patético,
para añadir con relativa firmeza:
-Y he pensado que serla bueno para u~ted pasar ale:unos meses de aqul al Otono en una casa de educación. Muy cerca de aqul está el Conventode las Damas
de Sión, lo sabe usted; la generala Versombre irla á entrar en arreglos con la Superiora. Merlín podría ir al
locutorio cuantas veces usted lo deseara, y la generala
se encargarla de usted con gusto, ciertamente, los dlas
de salida y . .. . nos verlamos en su casa.
Verdaderamente me complacla al fin de mi frase al entrever esta corte (quién sabe, tal vez una corte preliminar de bodas) que me serla permitido hacer á Miette,
que serla entonces la protegida, la hija adoptiva de la
generala ... Entregado á este ensueño me puse á pa.
sear en el salón y perdl de vista el rostro de Miette; pe·
ro de repente un inmenso sollozo me detuvo en mi paseo.
Me volvl estremecido hacia ella. Miette, de pie, se retorcla las manos: Acudl, le tomé las manos tratando de
calmarla, pero exclamó con voz entrecortada á cada palabra:
-Todo esto .... es .... es culpa de la señorita Lambrecy .... Oh! por qué la invitó usted! .... Por qué! La odio!
Eramos tan felices; sobre todo de cinco á siete, en la
otra semanal. . . . Le tomé las manos y la atrala hacia
mi, inclinándome de manera que nuestros alientos se
mezclaban y que mis labios rozaban sus rizos ... Me
amarla Miette sin saberlo, creyendo siempre en el horizonte de su primer ensueño? Era r.e&lt;;esario que lo supiera yo, que lo supiera inmediatamente, por fin! ....
-Si invité á la señorita Lambrecy, le repito que no
hay que culpará nadie más que á usted misma .... á su
ingratitud .... á su silencio obstinado .... Abra usted, al
fin, su corazón hasta el fondo, Miette; hágamelo conocer
todo, pequeña esfinge encantadora, pequeño enigma
malévolo! ....
Miette no respiraba sino con el aliento corto, y cuando me pareció olr la confesión palpitante de ternura, retiró un poco la cabeza como en un primer gesto de pudor
que requiere huir del beso de amor ....... Mis labios casi
rozaron su frente; si la tocan, Miette no se retirará, lo
sé, lo siento; pero en seguida, qué situación más diflcil,
con su secreto feroz siempre entre ella y yol ...
De nuevo la atraje por l11s manos, que todavla conservaba en las mlas . ... la conjuré, pero derrepente, ruidos
y rumores nos hicieron estremecer á ambos . . el,a se
apartó de mi; en la puerta entreabierta cerca de nosotros, la bondadosa cara de Merlín (atraldo sin duda por
los sollozos de Miette) se adelantaba tan curiosamente
crispado por la inquietud y el terror, que Miette le lanzó una de sus más frescas carcajadas.
Por más que no me hiciera gracia la aparición de este
estúpido buen hombre, no pude menos que hacer coro
con ella, y, sintiendo que para llevar la conversación

otra vez al punto en que la dejaba, era necesario tomarla de un poco atrás. le dije:
-Puesto que viniste, dale un buen consejo á Miette:
hazle comprender que (lebe aceptar ir al colegio hasta el
momento en que entre al Conservatorio.
Merlín, sin entrar más al saUn, alzó la barba rasurada y me replicó:
-Que hable ó que no h1ble, es lo mismo. Mie:te no
hará sino lo que ella diga.... . y además, ella sabe bien
quP me lavo las manos en todo!
Hecha esta hermosa declaración, se retiró tranquilo y
la puerta volvió á cerrarse. Miette se mantenla á algunos pasos de mi, vuelta hacia la ventana . . Se ha roto
el encanto ... ella hablaba ya con voz firme, muy distinta, muy clara, aunque baja:
-Yo le suplico que me conceda hasta el fin de la semana.. el sábado en la tarde le diré si quiero ir al colegio . ... ó bien .... yo le diré . ... todo lo que usted desea
saber; y entonces usted decidirá por si mismo ....
Yo no sé si debo temer ó esperar de esta frase, pero
después de todo, decido que conviene esperar.
esto
quiere decir que estará todavla Miette unos dlas más
cerca de mi; la ocasión de hace un momento, puede volverse á presentar; ¿volverá?
No se ha vuelto á presentar. Miette ha vuelto á ser
sencillamente, (excepto en el traje), lo que era antes de
lo que ella llama: la comida Lambrecy. Pasamos los
dias junto~ ... Noto, sin embargo, que sabe gentilmente emprender el vuelo en los momentos bastante numerosos en que me pongo .....llrico ......como si la mayor
coqueta de Par!s le hubiese enseñado el arte de estas
huidas sutiles y hábiles ....... .
EL DIARIO DE MIETTE.
Lunes 30 de Diciembre.
¡Qué desenla:e tendrá mi aventura! El gran proyecto
de mi primo es ponerme en el convento hasta que pueda
hacerme entrar en el Conservatorio.
Sin embargo, Marcos me ama: lo he visto, lo he sentido; pero antes de confesármelo, antes de pronunciar
la palabra casamimto. cree tener necesidad de la bendición del mundo ...... No se casa uno con su cocinera.. . Mientras que tal vez una joven nacida del pueblo, es cierto, pero consagrada como gran artista, y además saliendo del convento y puesta bajo el patronato
de la generala Versombre ...
No permitiré que se dé el cambio á si mismo; quiero
que se case conmigo como me ha amado, porque me ha
conoci Jo en la pobreza obscura de una sirviente. Pero
de lo que ouisiera poder persuadirte inmediatame1,te, es
de la falsed_ad de e,ta novela absurda que se ha forjado
él á propósito de un amor contrariado que sintiera yo
por un joven meridional! Primero me divertl de este
error tan extravagante y me parecla también que estimulaba mis sentimientos; pero no sé por qué ahora me
irrita, me hiere, me es insoportable! .. .. Cuando lo vi
ayer que sufrla por ello, estuve á punto de gritarle: ¡Pero si es á Ud. á quien amo, si nunca ha sido otro más
que usted! v creo que eso hubiera bastado; creo oue hubiera yo podido_ reservar el resto de mis secretos para
cuando me hubiera encontrado en el querido asilo de
sus brazos, que habria extendido hacia m[ sin cuidarse
ya de las bendiciones ó de los anatemas del mundo para
MiPtte la Arlesiana ....
_Vacilaba, no me atrevla . . . tenia miedo, ¡oh, tanto
m1edol aunque no fuese más q..e de su cólera . . . . cuando
Merlin, oue me habla 01do llorar, acudió creyendo en la
catástrofe del descubrimiento y que venl!l á participar
de mi desastre con un valor que habría debido salvarlo
de mis reproches .... Porque, en fin, todo ~e resolverá
hoy, y tal vez sea mi dicha perdurable! ... .
Por lo que pudiera suceder, prohib[ á Merlin quejamás, jamás interviniera, aun cuando por un aguj~ro de
la llave viera que mi primo me despedazaba . ..
Por lo demás, Marcos y yo (que concienzudamente
he reflexionado en el partido que me propuso) hemos
vuelto á ser los mejores amigJs del mundo y casi no
nos separamos. Me cuenta ,us viajes ....
¡Oh, nuestro viaje de bodas! i!riamos adonde él ya ha
estado, por todas pa1tesl Estoy celosa de todos los gustos de su vida que ha disfrutado sin mi y quisiera participarlos ...
EL DIARIO DE MARCOS.
Martes primero de Enero.
Esta mañana cuando Merlín, mientras arreglaba mi
ropa cepillada en la silla al pie del lecho, me diJ las felicitaciones de año nuevo, sentl gran vergüenza al tenaerle,-por no haberme atrevido a algo me¡or,-el billete
de Banco que cada año le doy como aguinaldo. Me pari:c!a cometer un pecado de falta del respeto, á la vez contra un viejo pariente y contra el "Chambelán de ta
princesa," (cuyo titulo tiene siempre el aspecto de
cumplir sus funciones cerca de Miette). Por qué no le
habrla yo comprado una tabaquera de oro incrustado
de pieJra~. regalo que se .ecost1Jmbraba en el curso del
antiguo régimen.
Debo co11fesar que Merlin no ha parecido hacerse la
misma pregunta ni participar de mis escrúpulos; su gratitud so: manifestó, hasta donde puedo acordarme, en
términos idénticos á los del año pasado. y nada pudo
hac~rme pensar que me ocultaba su orgullo lastimado.
¡Por otra parte, el aguinaldo de Miette me preocupaba mucho más! Ayer sal! para buscarlo: ¡Oh, algo bonito, sencillo, sin valor, sin pretensión, sin significación!. ...

Y para ad~uirir e,t~ objeto tan sencillo, sin valor,
etc., me encammé ha~1a la calle de la Paz y la recorrl
toda buscando con lentitud y escrupulosa atención en
lo, aparadorPs de las joyerlas vii tosas .. . Nada me
gu,ta para M1ette .. . ¿Nada? Si: esa sr nija, es:-: anillJ
de oro con un brillante y una perla .. . ¡Serla tan gracioso verlo en el pequeño anular de M1ettel . .. Pero hui
par3: no caer en la tentación de preguntar siquiera el
precio . . . . ¿Eshré loco? E,e anillo que querfa colocar
en el dedJ Je esa niña seria el primero de una caderia
que me cvnvertirla en e;clavo para el re~to de mis
dlas ....
RPgresé á casa con la, manos vaclas. Pensé librarme
de ~1 perplejidad por Miette misma, que me parece que
no_t1_ene vac1lac1ones en su elección. Medirla lo que
quisiera, y yo lo traerla en coche desde la tienda que
hubiera e~cogido ella.
Pero esta mañana, como todos los anos en igual fecha, entré á la recámara de mi madre, abrl un mueble
un pequeño escritorio flamenco, cuya parte superior en~
cierra un número infinito de ca¡·oncltos en que duermen
desde la muerte de ella, todas as joyas de las mujeres
de _la familia. Vi el cajón de las sortijas ....cuando menos
qumce, Y entre ellas, una muy sencillita: un myosotis
de pequeños zafiros con una gotita blanca enmedio ....
Volv\ á cerrar el minúsculo estuche; iba á depositarlo
en m1 bolsa, para poco después. cuando Miette subiera
á recibir su lección de canto .... Entonces ¿estaba decidí•
do? .... ¡Nol ¡nol el myosotis fué vuelto á colocar en su
pequeño lecho de satln blanco y luego en el cajón y éste
vuelto á cerrar. Y sal! de la recámara Jugando con una
caden~ de mal!, antigua, á la que está suspendida una
cruz bizantina, de un trabajo curioso de esmalte.
&lt;:)rdené á Merlín q~e hiciera subirá Miette; llegó ella
ag1t~d_a, aunque sonriente y como aspirando la alegria
de v1v1r por sus pequellas y finas narices.
-Miette, aqul tiene usted esto para que se haga otro
collar, porque te':)drá que ponerse seguramente otra vez
su traje de Artesiana, aunque no sea más que para ir á
un baile de fantasia . ..
-¡Voy á ponérmela inmediatamente para ver el efectol-exclamó encantada.
Y la ol bajar la escaltra de cuatro en cuatro escalones, y de cuatro en cuatro la subió la pequena Artesiana ~iez minutos más tarde, radia':1te y embriagadora ...
Admira su nuevo collar en el espeJo y me hace admirarlo .... Los esmaltes multicolores haclan un ef~cto maravilloso sobre el corpiño de raso color de rosal. ... tan
maravilloso, que tuve que apartar mis miradas y hacer
notar á Miette, con mi voz profesoral, que habla llegado
la hora de vocalizar ... . .y pasamos un dla delicioso .. . . .
¡Dios mlol ¡Qué será de m, pasado mañana, cuando
.M1ette me haya hecho su confesión, confesión tan pura
como sus miradas, cuando yo haya dado mi brazo á
torcer y ella se haya resignado, para agradarme, á entrar al convento! . ...
DIARIO DE MIETTE.
Martes primero de Enero.
¡Victoria! ¡Ohl ¡sil ciertamente, victoria! E;toy bien
cierta de que mi pnmo :me ama; ¿de otro modo me habrla
acaso da&lt;lo esta preciosa cruz antigua que su madre
usó, según me ha dicho, cuando era joven?
J\\e ama: ¡,i! y ... á medida que mi persuasión es más
completa, mi malestar .. . ...mi .... espanto, aumentan
cuando estoy cerca de él .. . Jamás tendré el valor de
hablarle después de mañana, no, jamas! Le dir&lt;\ quién
soy yo, y le dire tambien cómo lo he engañado! . ..... . .
¡DIOS mio! s1 la herida de su orgullo matase su ternura? ....
He concebido un plan. Todavla pasaremos el dla de
mañana junto~ ...... Quizá sea el último de los más bellos dlas de mi vida . .... Luego, desde el alba, pasado
mañana, me levantaré y obligaré á Merlín á que me lleve á Angles por el rápido que parte á las seis .... y, solamente después de mi partida, mi primo encontrará escrita _mi confesión .. Y luego .. .. me olvidará ...... ¡No!
Acudirá á Angles á buscará su es.,)osa ... .
Jueves 3 de Enero.
¡Todo está perdido! Merlín acaba de llevar mi baúl á
mi recámara, baúl que llené ya con mis ropas en desorden ..... . Rosina desempacará todo esto en Angles en
tanto que yo pasaré mi vida llorando . . . .
'
¡Oh, Maese Lorioll Usted ha sido la causa de la desgracia, usted, con su pescadera y su carta de agradecimiento.
Esta mañana, después de mis ejercicios de vocalización, platicábamos Marcos y yo en un momento de descanso: me hablaba de los teatros romanos, de las arenas que hay en Provenza, de todos esos admirables monumentos cuya duración tiene algo de terrible. según
dice él, entre las generaciones que duran tan p·oco. Al
venir á Parb habla yo traldo un álbum, en el cual colecciono fotografías de monumentos con el orjeto de afiadirle lo que encontrara mejor de monumentos parisienses. Ofrecl á Marcos irá b.iscar este álbum y mostrarle
varias vistas muy hermosas de las arenas de Arle•. De
un salto llegué á mi recámara y regresé; abrl el álb.im,
y, en lugar de una fotog1 afia, fué un gran sobre el que
aparecio á los ojos de m1 primo; un sobre que llevaba esta dirección, trazada por la letra tortuosa de Maese
Loriol:

(Continuará) .

LA FIESTA DE LOS BESOS

D("El Dorado," Epopeya Salvaje.

Para "El Mundo Ilustrado."

(Sobre un pensamiento de Carlos Ledgar).

Aquella vez el héroe dormfa en una hamaca,
que 1ba y venía como va y viene la re,a~a,
con ahand1no lánguido y grave ondulación.
L'ls párpado~ de seda cubrlan los radiantes
ojos como si fuesen e~tuch?s de diamantes ....
Y sólo se escuchaba latir un corazón.

El Rey Amor sus triunfos conmemora;
su~ jardines son sueños, embelesos,
y convida á su fiesta encantadora
á sus buenos amigos: á los Besos.

Soñaba. ¿En qué soñ 1ba? .. .S~ñ1ba en cien mendigos,
inton3aS las melenas, rasgados los abr1g~s
y cóncava, la~ manos en muda implorac1on ....
A veces, por delllnte del grupo. un caballero
pasaha; y, desatando su bolsa de dinero,
lanzaba por los aires el último doblón.
A veces, por delante del grupo, una elegante
matrona de aire ollmpico y clásico semblante,
pasaba á la manera de una visión triunfal:
postrados los mendigos rendlanla hcmendje;
y ella le daba el fino pañuelu d~ ~l~o encaje,
en que bordada en oro lucia su mic1al.
A veces, por delante del grupo, un relumbrante
obispo de amrlia túnica y llrico talante,
sentla que cala sobre su dla el J!lal: . .
se persignaba; y, lleno de esplntu cnst1ano,
como limosna daba, con persuasiva mano
y gesto soberano, su anillo episcopal .... .
Después, iban pasando magnates entre flamas
de raso, áureos mancebos, deslumbradoras damas.
Y regalaban todos, con pródiga largueza,
al grupo mendicante. Y el oro, pieza á pieza,
cala sobre el suelo con golpes de martillo
y se apilaba en cuajos de alucinante brillo.
Hasta que, al fin, cubierto de limpida armadura,
pasó un guerrero, sobria y esbelta la _figura,
impávido el semblante y adusta la mirada:
como no hallase nada con que atender al ruego,
detúvose un instante reflexionando; y luego,
llegóse á los mendigos y les dejó su espae1a.
Y cuando los mendigos se irguieron á porfia,
al ver que tal espada quizás les prometla_ .
el brillo de un gran dla de ensueno y amb1c1ón,
apareció una virgen de rubia cabellera,
con actitud romántica y traje blanco, que era
un rayo de sol pálido envuelto en un vellón.
Trala entre sus manos aglomeradas flores
de vividos colores y exóticos olores,
que de una selva acaso cogi~ndo fué al través;
y cuando los mendigos la vieron asombrados,
ella acercóse á ellos y les llamó sLIJados
y les echó un m1nojo de flores á los pies ....
Entonces, aquel grupo transfiguradamenle
cogtó flores y espaoa; y oyó que de repente
sonó en las lejanlas el ~co de un clarln.
Y con aquellas flores y con aquella espada,
al buscar rumbo en una planicie desolada,
se fué serenamente perdiendo en el confin . ...

La fama de una fiesta tan hermosa
hace acudir á todos con empeño,
y hacia el palacio van color de rosa
que formó el Rey Amor en un ensueño.
A'llo tu boca fresca, carnosa y corallnea;
tu boca que se abre como una flor v1rgh,ea
dende perfuma un beso,
roc!o de tu alma dentro de un cáliz preso,
más puro y cristalino que el matinal roclo.
Amo tu breve aliento
que respirar anslo,
porque en su soplo siento
como si penetrara todo tu sér dentro del mio.
"l' amo también tu boca;
tu boca donde el verbo perennemente_ evoca
viejas tonalidades de rezos y plegarias.
dichas por las novicias vlrgenes solitarias
en los desiertos coros,
en medio de sus éxtasis y sus arrobamientos;
plegarias qu~ son versos mlsticos y sonoro~,
hechos con mis palabras y con tus pensamientos.
Amo tus ojos verdes de nitidez profunda, .
tus ojos de esmeraldas, en donde tus pupilas,
bajo el sereno brillo de luz que las inunda,
.
siempre se ven mis claras, más hondas, más tranquilas.
Ojos en donde imprime
tu alma inmaculada
su gracia milagrosa, que salva y que redime
con sólo una mirada.
Yo velo sus insomnios y su doliente lloro.
Yo amo sus pestañas, sus párpados sedeños
y eternamente adoro
hasta las transitorias visiones de sus sueilos.
Y amo también tus ojos de transparencias frias;
tus ojos donde he vbb no sé qué lejanlas
llenas de soledades y de melancollas.
Amo su luz difusa de blanca madrugada,
su errante luz de agua, llena de ondulaciones,
como la luz sagrada ,
mágica y enigmática de las comtelaciones.
Tu espiritu y tu cuerpo, tu carne y tu latido.
Sangré, calor é idea;
todo lo que se ha unido
para que tu sér sea
la humanidad de un alma que arrastra peregrina
sobre la tierra árida, su exaltación divina.
FRANCISCO J. PICHARDO.
O~tubre, 1go8.

***

Disipóse aquel sueño; y el gran héroe dormido
penetró, de una fuerza m1stenosa encendido,
en la sombra profunda como un buen !'Ofiador.
Y la sombra era á modo de una selva bravla .. . .
Y abrió, entonces, los ojos; y se vió que tenla
en la diestra una espada y en la izquierda una flor . . ...
JOSÉ SANTOS CHOCANO.

~'~
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/ lPi l AMilMAIE.
(INÉDITOS)

Ya llegan. Ved aquellos que alborotan
con la risa de plata de los besos:
son los de la niñez; son los que brotan
inocentes, alegres y traviesos.
Ved aquel con su traje de Romeo
que derrama sonrisas seductoras:
es el Beso Romántico, el deseo
de todas las doncellas soñadoras.
Es pobre y es poeta; de la vida
rechaza siempre el miserable yugo,
miembro de la familia ya extinguida
de que fueron Musset y Víctor Rugo.
¡Con qué respeto ven á aquella santa
con vestido de virgen, pura y bella!
El Beso de la Madre que adelanta ... . . .
¡todos bajan la voz delante de ella!
Beso ceremonioso aquel que, tieso,
viste de diplomático extranjero
Jlevando al pecho cruces: es el Beso
que llega tarde y que se va el primero.
Y esos que hablan de historias y de intrigas,
y que inconstantes de pareja mudan,
son esos Besos Frívolos de amigas
que se encuentran al paso y se saludan.
Un carruaje en la putrta se detiene;
¡qué lacayos, qué lujo, qué elegancia!
Es buen mozo y es joven el que viene
vistiendo el rojo frac con arrogancia.
Inmenso crisantemo luce airoso
en la solapa de su frac flamante;
las mujeres se dicen: ¡qué buen mozo!
y los hombres exclaman: iqué elegante!
Adora la champaña, el baile, el juego:
es el Beso de Amor, que cuando besa
todo en él es pasión y todo es fuego,
y quema, y arrebata, y embelesa.
Nadie faltaba al comenzar la fiesta,
y se escucha uu murmullo alegre, inquieto,
cuando comienza á preludiar la orquesta
los primero~ acordes del minuete.
¿Quién es aquel que llega de improviso
con extraña faz, pálida y fría?
¿Por qué viene, si nadie le dió aviso,
á interrumpir la fiesta y la alegría?

Para "El Mundo Ilustrado."

*

Un Solitario Amor

La nocte era fría, callada y muy negra;
los astros brillaban más tenues que nunca;
en ronda siniestra graznaban los buhos
y el viento silbando azotaba las tumbas.

Se detiene; los labios no desplega,
pero todo ante él quedóse inerte .. . .
No lo espera ninguno y siempre llega . . . . . .
Es el último Beso: ¡el de la Muerte!
GUSTAVO

y.~¡ ;iéJa~· en· t~- i~iiio -,~·P¿Ii~e .Añiói'a mi~
florecio en la floresta de mi melancolla,
inmutable, y eterno, tu amor espiritual.

Los brazos tendidos, palpando en las sombras
y hollando las plantas espinas agudas,
vaóaba yo en tanto, sin guía ni rumbo,
cu:1 mudo fantasma de triste figura.

F. U!trbacli.
Amo tus finas manos de tenues palideces,
tiernas y cariñosas;
tus .manos donde, á veces,
tibias y perfumadas , como si fueran rosas,
se rompen tus caricias llt)nas de timideces.
Amo su roce ágil, su piel humedecida,
sus azuladas venas por donde va tu vida,
y su contacto suave,
intenso y misterioso como el calor de un ave.
Y amo también tus manos
que imitan como vuelos trémulos y lejanos,
si rápidas se alelan ó Intimas se enlazan ,
curvas y oscilaciones, que en mis ensueños trazan
sendas de redención. Y en mi melancolía
parece que tu mano piadosa é inocente
sigoa sobre mi frente
tu religión, que es toda la luz del alma mia.

En el laberinto de los mausoleos
yo vi que un espectro fugaz de ultratumba
seguía mis pasos, tal vez intentando
• cubrir mis pesares con su larga túnica.
iQué dulces fruiciones las que allí sentía .. ,
La vida es un golfo letal de amargura
y acaso nos brinda consuelo y descanso
al linde borroso de la calma única . ...
¿Y á d6 dirigía mis pasos furtivos?
No sé; solamente deduzco, en mis dudas,
que entonces buscaba consuelo á mis males
y alivio á mis penas vagando entre tumbas.
R ANULFO P ENAGOS.

F.

A G UILAR,

~~
if~

SIMBOLO
En el mármol jaspeado de la mesa consola
hay un cofre que guarda para siempre tus rizos·
y no muere la gloria de sus negros hechizos '
como muere en la playa el temblor de la ola.
Está oscuro el ambiente. La campiña está sola:
es Invierno: hay un vuelo de menudos granizos
que en los árboles secos ponen una aureola
como blanca diadema de diamantes postizos.
Y qué tristes los campos en sus albos relieves....
Se dijera que el blanco fulgurar de las nieves
simboliza, inconsciente, tu vejez prematura.
Pero ensaya la n ieve su ritual despedida:
iy los campos se cubren otra v ez de verdura . . ..
y en ti queda la nieve para toda la v ida!
Matanzas, 1908.

A GUST Í N A COSTA.

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EL MUNDO ILUSTRADO

583

EL MUNDO ILUSTRADO

Confecciones de Ultima Moda
dorada aurora de una dicha imprevista, como de
las sombras de la noche se levanta la luz deslumbradora del nuevo sol, radiante de esplendor.

CRONICA
•
L triste Noviembre anuncia su llegada
la fúnebre voz de las campanas que
tocan á muerto; los enlutados
crespones flotan en estos días por
todas partes¡ diríase que también la Tristeza celebra su fiesta con solemnes y expresivas ceremonias; en el obscuro y fresco verdor de los cementerios tiende sus melancólicas galas en una lluvia de simbólicas flores; rosas blancas que semejan almas tristes, violetas y heliotropos, con sus
trajes de luto religioso; pensamientos negros, poéticos representantes del duelo, y azules nomeolvides, suave y delicada imagen de la fidelidad y
del recuerdo. Bajo la húmeda sombra de los árboles,
en la tranquila soledad de la ciudad de los muert&lt;'s, las flores y las almas llegan como una oleada
de brisa, en cuyas alas la vida y el afecto vienen
á saludar, en el más poético y delicado de los
idiomas, á los seres queridos ausentes para siempre¡ los pétalos de las flores y el llanto de los
ojos caen como piadosa caricia sobre las olvidadas tumbas. ¡Dulce y encantadora poesía la de los
cementerios! ¿Gustarán de ella, también, mis amables lectoras? Los espíritus delicados y afectos al
placer inefable de la contemplación, han amado
siempre esa forma poética en que se presenta la
tristeza de la muerte, y muchos poetas y artistas
excelsos han ido á buscar, en la paz de lós cementerios, nuevos impulsos al vuelo de su inspiración para cantar la elegía de las lágrimas, de las
cuales dijo un escritor de talento poco común:
&lt;qu-itadle á la vida las lágrimas, y le quitaréis lo
mejor,. Allí, entre el perfume de las madreselvas
y de las rosas, bajo la alta bóveda de los árboles,
cuya sombra de fino encaje besa los mármoles de
las losas que cubren los sepulcros; mientras los
pája1os en las ramas cantan la alegría de la vida,
tan cerca de la muerte, allí no se siente espanto
ni tristeza: una suave melancolía, amable como
el descanso y elevada como el ensueño, viene á
hacer grata compañía en la apacible y misteriosa
región de las tumbas. Todo se va perdiendo en la
lenta agonía de la luz¡ el silencio llega como el
dueño de aquel sitio tranquilo y solemne¡ las
puertas van á cerrarse: es preciso partir; mas en
la vereda estrecha y sombría se encuentran los
últimos visitantes de los muertos¡ bellas enlutadas apresúranse á salir, volviendo por última vez
sus ojos velados, en los cuales, como la luz del
crepúsculo, flota una tierna y postrera mirada. Los negros velos y las telas de luto parecen
aumentar su misterioso encanto.
Hay una ventaja indiscutible en esos atavíos, y
es la elegancia que en sí tienen, comunicando, á
quienes los llevan, una severa distinción. El insustituible crespón inglés es, como siempre, el
adorno obligado de estos trajes, los cuales se
adaptan siempre á las indicaciones que la Moda
va ofreciendo en sus diferentes confecciones. Hemos visto un elegante modelo de traje para luto
riguroso en cachemir liso, con sobrefalda que se
prolonga por el frente en un ángulo hasta la orilla del traje¡ la falda interior es toda de crespón
inglés, lo cual da á este modelo gran originalidad¡
en la parte inferior lleva tres bieses del mismo
crespón. El cuerpo está hecho en cachemir liso,
con hombreras de estilo japonés, adornadas con
tres bieses de crespón y abiertas sobre un delantero de este mismo crespón alforzado. En la elección de los sombreros para luto hay una marcada
prefuencia por la toca, con su largo velo flotante que cae cubriendo la espalda, alargándose más
ó menos, según lo riguroso del duelo. Estos sombreros son los más propios y discretos para el
luto de esposo, aunque la viuda sea joven. Para
Cltalquicra otro panmtesco, aun de los más cercanos, puede aceptarse la forma de sombrero que se
prefiera, siendo siempre indispensable el velo por
detrás¡ éste puede ser de crespón inglés ó bien de
gasa opaca. El velo en el rostro es también un requisito indispensable en el luto riguroso; pocos
accesorios del adorno femenino tienen tan grande
influencia como este para favorecer al rostro. Las
líneas se suavizan bajo los pliegues del velo, y la
tez aparece más tersa y suave á través del vaporoso tul de luto. Tal vez muchas de mis queridas
lectoras sabr.in, por experiencia, cuán frecuentemente sucede que la belleza, adornada con los
atavíos de duelo, suele ten'der mágicas redes álos
corazones, y de las negras gasas se desprende la

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o

MARGARITA.

CHAMINADE

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Moda, que opina en todo como una sultaa, y hace y deshace á su gusto, ha dado un
ºlugar muy distinguido entre sus músicos
predilectos á la exquisita Madame Cecilia Chaminade.
Todos los pianistas, en la actualidad, interpretan su música. Los principiantes hacen esfuerzos
por vencer las dificultades de esos arabescos dibujados en tonalidades raras; y los artistas acabados encuentran en esa música original amplio
campo donde desahogar alguna emoción íntima,
ya sea de pena, ya de jovial alegría. Porque la
música de la Chaminade lo tiene todo: el canto á
la felicidad y la elegía al dolor. Hay en sus notas para todos los gustos.
Hoy tenemos el placer de ofrecer á nuestras
lectoras el último retrato de la distinguida com-

positora. Madame Chaminade nac10 en París¡
tiene cuarenta y siete años. Cuando apenas era
una niña de ocho, llamó la atención de Bizet por
su manera especial de tocar el piano; ya acusaba
una personalidad desde entonces. Comenzó á estudiar con el gran maestro Le Couppey, y á la
vez tomaba clases de armonía y fuga con el profesor Savad. Tocaba música de cámara con Marsick, Delsarte y Godard.
A los 18 años se presentó por primera vez ante
el público, obteniendo un éxito completo. Y poco después comenzó á dedicarse á la composición.
Sus obras causaron la admiración de Ambroise
Thomas, quien decía: «Esta dama no es una mujer que compone, sino un compositor que es una
mujer).
La sei'íora Chaminade es viuda, hace dos años
que murió su esposo.
Todas sus composiciones son bellísimas é interesantes. Sus romanzas para canto son interpretadas con delicia por sus adoradores, y la artista
tiene predilección por ellas. &lt;Para estudiar mi~
romanzas,-dice- aconsejo y recomiendo much:&gt;
al cantante que antes de hacerse cargo de la música, lea el verso y lo entienda. Hoy, todo lo hacen los
versos; y el idiom:1 francés, especialmente, cuenta con un tesoro de exquisitos poemas quintaesenciados en unas cuantas palabras. Sabiendo el sentido del verso, posesionándose de su si~nificado,
la expresión de la pieza está ya salvada. Ye jamás he puesto música á versos que no hagan
en mí una profunda impresión¡ y siempre los escojo sentimentales y delicados. A ellos, seguramente, debo la mayor parte de mis éxitos; á ello,
me acojo siempre, y de ellos espero todo. Las p~labras de mis romanzas han sido traducidas al
inglés; pero yo prefiero que se cante1;1 en fra11cés,
pues mi oído ha buscado con cuidado y pacien-

cía que el sonido de la nota y el de la sílaba que
le corresponde, guarden perfecta armonía, y ésto
tiene que perderse al ser traducido á otro idioma. Recomiendo, pues, que se prefiera el mío.
Una vez comprendido el significado del verso,
debe el cantante estudiar, muy despacio, las notas, teniendo cuidado de no equivocarse, porque
un equívoco al principio significa un equívoco
hasta.el fin-al menos en mi experiencia como
maestra, esto es lo que he observado siempre- y
por eso recomiendo mucho que las notas se lean
lo más despacio posible. Opino que no hay nada
más propio para el cantante que -icompañarse por
sí mismo las piezas. Con dos ó tres años que se
dediquen al piano, basta para pnder acompañar
mis romanzas. El cantante, si no se acompaña, no
es.tá completo,.

•

L traje sastre sencillo, con la
falda plegada y el saco corto,
poco más ó menos será la hechura dominante de la estación. Tenemos, además, el saco
entallado, complemento elegante del traje sastre. El más
«chic&gt; de estos paletós será
el jaquet con ó sin chaleco, y pued~n elegirlo ~as
señoras cuya figura les permita aspirar al estilo
severo.
Hay que atender, además, al corte y á la hechura, para completar el conjunto elega~te de uno de
estos trajes. Los forros y entretelas tienen que ser
de muy buena calidad y muy bien arreglados, para producir el resultado que se desea e]\ estos esti los de supremo '.!11sto.

USOS DE SOCIEDAD
N otra ocasión dijimos á nuestras lectoras
algo sobre el placer de la buena conversación, del que tan poco se disfruta actualmen- - - - te á causa de varias circunstancias, entre otras, la facilidad con que se mezcla la murmuración en todos los círculos sociales, impidiendo, de este modo, tratar de asuntos verdaderamente agradables é interesantes. Hay también otro obstáculo en las visitas y reuniones para lograr que la conversación sea expansiva,
franca y animada. Con frecuencia se observa que,
cuando está11 reunidas varias personas, no se
acostumbra formar grupos entre las más conocidas é íntimas de ellas, á fi11 de conversar de una
manera grata y cordial, pues sin haber una razón determinada, ésto causa mal efecto en todos
los círculos de reunión, y así, es preciso tener
una conversación general v en voz alta. Esta costumbre tiene varios incoavenientes, entre los
cuales, el primero es, sin duda, establecer la necesidad de que una sola persona vaya sucesivamente haciendo el papel de &lt;confereucista,, y todos los demás, de oyentes. Como no puede haber
el mismo grado de confianza ó de simpatía entre
los concurrentes, esa conversación, generalizada,
tampoco puede ser agradable á todos, dando por
resultado una completa falta de expansión y de
atractivo á las reuniones. Formar diferentes grupos entre la concurrencia no significa, de ningún
modo, hablar en voz baja, ni faltar en lo más mínimo á la buena educación: es simplemente buscar la compañía más propia y más grata para tener un rato de agradable y franca comunicación.
Así vemos, con frecuencia, que el conversar de
arte, ó de asuntos sentimentales, no es ni poco
agradable á los que desean tratar de política, historia, ciencia ó cualquier otro motivo ajeno á
los a11teriores; y aun cuando la cortesía social
obliga á ser flexible á todas las conversaciones y
á procurar que los demás estén agradados, no se
encuentra en este esfuerzo de complacencia lasatisfación que podría tenerse si con la más amplia
libertad se eligiera e l grupo de personas con el
cual se encuentre más semejanza de ideas é inclinaciones, ó cualquiera otra simpatía individual.
Los recién presentados en la casa tienen, de este modo, mejor oportunidad para evitar la natural reserva que se experimenta en un círculo de
personas desconocidas¡ y de la cortesía de los
dueños de la casa depende ya solamente poner
en relación á los antiguos amigos, con los que
han sido presentados nuevamente.
La conversación, de este modo, será franca y
cordial, y tendrá todos los encantos que ese desahogo del espíritu puede tener¡ no habiendo -ya
el justo y natural temor de fatigar á los concurrentes con asuntos que pueden ser muy interesantes para algunos, pero tal vez fastidiosos, y sin
ningún atractivo, para otros. No puede negarrn
que, á veces, es una verdadera contrariedad escuchará alguna persona monopolizando por completo la conversación, y todo el resto de la concurrencia soportando con a~pecto de resignación
mal disimulada, aquella interminable catarata de
palabras sin interés ni atractivo para muchos de
los presentes, hasta que alguno de ellos, con más
audacia y resolución que los otros, se despide
brevemente, dando. con esto, feliz oportunidad á
las demás personas para imitarle siu tardanza.
Es probable que, si en nuestras reuniones se admitiera cierta libertad á ese respecto, éstas tPndrían más atractivo y se extendería la costumbre
de frecuentar los círculos sociales.

También se llevan levitas que generalmente
llegan abajo de la rodilla, y convienen solamente
á las mujeres de alta estatura. Realmente se necesita una esbelta figura para llevar bien el paletó
que llega hasta la rodilla; hay una inmensa variedad de modelos en dichos paletós, de formas
excéntricas y con mayor ó menor atractivo. Los
hay enteramente lisos¡ otros, adornados con la
misma tela, en sesgos ó tablas, que vienen de la
manga al centro de la cintura, á fin de que ésta sea
reducida y los hombros anchos.

Aunque la combinación de tres colores parece
de pronto extraña, lo cierto es que algunas telas,
nuevas para estas confecciones, vienen combinadas así; pero solamente en tonos muy suaves y
para ser llevada, por damas de aspecto distinguido y de gusto refinado. A cierta distancia, estas
telas parecen de un color indefinido. Las rayas son
muy comunes, pero los «plaids, tienen la supremacía. Los paños f.inos de fantasía entran también
en la hechura de trajes &lt;plaids) ó rayados, y
agradan, sobre todo, por su novedad.
Los paños lisos de buena calidad serán muy
usados en la próxima estación de invierno para
los «trajes sastre, más elegantes, cuya perfección
depende, sobre todo, del color y de la correcta
aplicación de los adornos. El terciopelo, ¡!alón,
encaje gn1eso y bordado de trencilla ó soutache,
serán los adornos preferidos para este estilo de
trajes. Los paletós serán de treinta pulgadas,
más ó menos, en forma de jaquet, ó bien entallados y de forma caprichosa. Todos se llevarán muy
adormdos, con chalecos, vtteltas, puños, y en raros modelos, con grandes bolsas.
Las faldas cortas llegarán al tobillo ó al empeine del pie, y las tablas tienen ya una completa
aceptación.
Los paletós serán de di versos estilos; el «prin-

ce chap&gt;, y formas parecidas á éstas, tendrán mucha privanza. Son los de est~ estilo, medio entallados, y su elegancia depende exclusivamente de
la corrección de su corte y de i:u hechura. Los
nuevos modelos de paletós entallados traen, por
el frente, las esquinas cuadradas en oposición del
jaquet
Son, sin duda, muy elegantes para algunas personas¡ pero en general favorece más el corte de
jaquet.

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lE.\Ccllllcmn&amp; Il}¡cm~ittfo&amp;

Damos aquí á nuestras lectoras unos breves
apuntes sobre algo de economía doméstica, pues
en este asunto, cualquier detalle puede considerarse importante, desde el momento en que, reuniendo en conjunto esos pequeños cuidados, insignificantes en apariencia, se encuentra como resultado el orden y la economía que toda buena
ama de casa debe tener siempre presente en el
gobierno de su hogar.
Es preciso no poner nunca el agua caliente, casi hirviendo, antes de soltar el agua fría en las
tinas de baño, porque nada maltrata tanto su esmalte como eso. Debería colocarse esta advertencia en todos los cuartos de los baños públicos,
para que las personas que hacen uso de la tina,
tomaran [las precauciones necesarias á ese respecto.
Para limpiar alfombras y tapetes, es muy útil
la siguiente composición: Se deslíen 250 ¡!ramos
de jabón y se ponen á hervir en medio litro de
agua; se añade otro medio l itro de agua caliente, en la que se habrán disuelto 15 gramos
de sales de tártaro¡ luego se limpia el tapete ó
alfumbra con un cepillo duro, mojado en esta
mezcla, frotándMe á lo largo del hilo: y se
quita la jabonadura con un lienzo mojado en
agua fría. Si la alfombra tuviese mucho color verde, se añade á dicha composición una taza de vinagre, para que no se destiña la alfombra.
Al hacer pasteles, debe emplearse siempre azúcar de clase superior, que se pasará antes por un
tamiz fino. Si en la confección de los pasteles
es preciso usar cáscaras de naranja ó de limón
para darles aroma, rállense éstas y luego humedézcanse con un poco de coñac.
También es conveniente cubrir los moldes de
los pasteles con papeles untados previamente
con mantequilla, y tener listo otro papel engrasado para ponerlo sobre el pastel, que después de
estar bien cubierto, se le pondrá encima el fuego,
si se ha de dorar por la parte superior.
Para limpiar los espejos debe usarse un jabón
llamado de arena, y en seguida se limpiarán con
algunos lienzos de franela, á fin de que no se empañen, como sucede cuando se limpian con cual·
quiera otra clase de lienzos, de los cuales se desprenden pequeñas motas.

00

Para Estar Bien en Casa
Desde hace algunos años que los ingenieros han
tomado la costumbre de inspirarse, para la constru;:ción de las casas nuevas, en el estilo Luis
XVI, lo cual es, sin duda, muy gracioso cuando
se hace con gusto; pero es muy molesto en los
momentos actuales, eo los que están de moda los
muebles antiguos de la época del Renacimiento y
aun de épocas anteriores.
La separación de las piezas de la casa por medio de vidrieras anchas con vidrio; cuadrados
pequeños, es muy molesta en este caso, á pesar
de que tiene su utilidad, puesto que permite que la luz se reparta de una manera uniforme
en todo el cuarto. Pero estos comentarios no tienen ninguna utilidad puesto que el «modern-style»
de la arquitectura se ha impuesto y nada lo hará
variar¡ lo que hay que procurar entonces es armonizar este e~tilo de la mejor manera posible
con los muebles que poseemos.

Las cortinas llamadas &lt;misterios,, con que se
adornan esas vidrieras, son una magnífica transición entre el estilo de la casa y el de los muebles¡
por lo tanto son artículos á los que se debe dar
la mayor importancia. En lugar de hacer uso de
las sedas ligeras de colores blanco, verde ó ro~a
claro, que se asocian tan lindamente con los estilos frívolos del siglo XVIII, se usarán sedas antiguas, con los matices rosa viejo ó rojo viejo, tirando un poco al frambuesa. Este último matiz
es caliente y anima mucho las piezas. Lo~ muebles de encino y de caoba se destacan de una manera admirable sobre él. Las grandes cortinas de
las ventanas se hacen de los mismos colores, lo
que da un efecto muy arrullador por las noches á
la luz eléctrica.
Pe-·o si la decoración estilo Luis XV ó Luis XVI
es molesta en los comedores y en los salones de
recibir, en cambio, en las recámaras es el ideal soñado. En efecto, nada es más gracioso ni más coqueto para guardar los sueños de una mujer hermosa, que las delicadezas de estos estilos ligeros
y finamente elegantes.

***
Las personas que no dispongan de bastante espacio para hacerse un budoir, podrán improvisarlo en su mismo cuarto de tocador. En este cuarto
íntimo, al que penetra la lnz después de haber
pasado por pesadas cortinas, la «chaise-longue&gt;
está indicada, una &lt;chaise&gt; di vid ida en dos ó tres
partes, á menos que se prefiera la antigua silla de
respaldo tendido, cubierta de brocado ó de seda
clara. Esta se cubre, á su vez, con una malla ó con
una piel de color chinchilla ó blanco. Sobre el
respaldo y los brazos se acumulan un sin fin de
cojines redondo~ de muselina antigua, cubiertos
con encaje de Cluny ó de Valenciennes. Estos cojine$; para que sean más suaves, se les llena de
pluma fina y se les reviste de satín rosa niel, cu-yos tono~ tenues son esclarecidos por la cubierta
de encajes.
Los cojines redondos son preferibles á los cuadrados porque no se gastan de las esquinas.
Naturalmente que tanto los cojines, como sus
cubiertas, las de los muebles y todos los trabajos
de co5tura ó de tejido, deben ser hechos por la
misma habitante del budoir, para que todo esté
en tono. No se comprende cuánta importancia tiene este detalle. El trabajo de la mujer está en
mejor armonía con el cuarto y con la atmósfera
que se respira en él que el del mejor tapicero. El
trabajo de la ama de casa da al cuarto un sello
de mayor intimidad y más &lt;en casa&gt;.
Además de significar esto una economía considerable, es una satisfacción encantadora el poder
ejecutar esos trabajos, eu los que se revela el cariño de una mujer por su casa. Cada objeto toma
algo del pensamiento que lo inspiró. se impregna
del sentimiento que lo creó y contribuye así á la
intimidad del cuarto más íntimo. Con un poco
de gusto se puede hacer infinidad de combinaciones con muselina, bordados y encajes.

.

"•

Tanto para las recámaras como para los cuartos
de tocador, son muy buscadas esas antiguas mesas para peinar que se llaman &lt;marquesas,, de madera de rosa, llenas de cajoncitos, de tabletas y
de rinconcitos para secretos que hacen pensar en
lo que tendrían que esconder en ella~ nuestras
abuelas. Si no puede uno permitirse tales l ujos, lo
que es muy excusable, se hará uso de una mesa
de madera, barnizada de laca blanca, con una cubierta de muselina con encajes y protegida por
un cristal biselado del tamaño exacto de la mesa.
Un espejo con marco blanco, barnizado también,
de laca y dos candelabros son todo el adorno de
esta mesa, el cual se completa con la infinidad de
pequeños objetos que tan bien conocen las muchachas coquetas: polveras, trastos más ó menos
~~r::~~!do~eªs t;~~! ;~~le~:!:t!~~:Ja:f:~~•1!~~
damente esta mesa de tocador. Para terminar diremos que algunas damas que pueden darse el lujo de tocadores elegantes, prefieren la mesa blanca laqueada por parecerles más cómoda¡ además.
se pueden substituir los objetos costosos que se
venden en los grandes almacenes, por otros que
no son de tanto precio, pero que tienen un sabor
más personal en su elección.

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FoT. Fí~LIX,

DE

PARís. - MonAs BÉr1rnn DAVID.

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FOT FÉLIX DE PARIS
' . - MODAS PERDOUX,

.

Salida ele teatro 6 de baile. Lujoso manto zibelino, de color chinchilla; el cuello es de nutria, en
forma de esclavina r vuelto hacia abajo; en la orilla está guarnecido de pequeiías colas

'

Traje de baile, hecho en velo azul de Sajonia, bordado
de oro. Este elegante traje, estilo imperio, lleva sobrefalda,
derecha por el frente, cayendo ligeramente por l~s lados.
1 El corpiño tiene una ancha franja en forma de cinturón,
bordada de oro; el escote es redondo, guarnecido en la orilla de soutache. Las mangas son hasta el codo, completamente bordadas de oro.

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�VICTORIA

..

La Cerveza de la Aristocracia
La Colonia Alemana la prefiere porque es igual á la mejor que se
fabrica en aquel país.

Sin Rival por su Calidad
Ligera, digestiva y al mismo tiempo nutritiva. Es de las más finas
que se elaboran en México.
Uno de los mejores triunfos de la Cervecería T oluca y México, S. A.

-1----..----------------------

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>L
Registrauo como artículn

Año XV-Torno 11

l

1

UNDO LUSTRADO
&lt;• /S&lt;''5Unda claRe, ""ll 3 de No\'iembre &lt;le 1894.-Impreso en papel de las Fábricas de San Rafae l.

México, 8 de Noviembre de 1908
Vidas Viejas y Flores Nuevas

..

De un óleo por A. Gedovius, para "El Mundo Ilustrado."

Número 19

�Jllt Mtl'NDO ll,t1S'.11RADtl

i'éeompensa nntic1pac1a c1e incontables sa•
críficios. Por eso son solemnes .v suntuosas;
Director, Dr. Luis Lara y Pardo.
Gerente General,

ALFONSO E. BRAVO.
OFICINAS:

Oalle de Al!t\rn n1ímPrn 9. México. D. F. Ap'\rtado t&gt;&lt;&gt;S·
tal 2.á70. T ..léf 1oos: Ertc,,sr,n. 1476.
Oompañfa Tdef.ínlca, 471.

--

PRECIOS DE SUBSCRIPCIÓ!i;

Jea la Ct11dad .............................. $ 1.2:'i
F.n lo,, F,,tadO!l. ......... .. .. . . . . . .. . . . . . .. .. . 1.:,0
En el Extranjero.............. . .. .. .. .. . . 2.00
NÚMEROS SUELTOS:

F.n la Owpltal. ........................... $0 3.5 cs.
En lns F.st,\OOS ..... . .................. i-0.!\0 cs.

La Gran Apoteosis
L

A mujer tiene, en sn Yidn,

tln solo día dr grnndeza .Y
Lle apoteosis: el de su boda.
De niiia, \'Ístrnla sus padres dr blanco, préndcnla
l'l ,·clo albo, ponen en su
mano el ramillete ele rosas y la llernn al
templo tí ofrecer flores á :\!arfo. Los ojitos
nc&lt;r1·os chispean, las pupilas azules brillan,
so;ríen lo, labios nacarados, Hotnn al ,·il'nto las perfumachls cnhellprm,; .r el enjambre
de palomas, al pie dt&gt;I 11ltar, lanza sus arrullos en forma ele cánticos.
~lás tarde, en los umbrnlcs de la ndolPscencin, el capullo, vronto :1 entreabrí l'M', ve
brillar .r siente ele nul'rn C'n sus J&gt;l~talos el
tibio calor de los rayos del ciclo. \'ueh·e la
niña n re,·estir las· alb,1s vestiduras .r los
bhincos ,·rlos, y, prnstero1ula 01 nl. ,·ez ante
el altar, n' venir lmci,t ella la hostia hlanq.,
uísima, emblema ele pureza .r de re&lt;kn'.:1011.

.Más tarde, .r ya rn tmlo &lt;'l &lt;'splenclor &lt;le
su belleza, el primer baile despirrta su coraz6n á las emocion&lt;'s misterio;:as; la paloma blanca .r la rosa, mística se transforman
en ágil y alada mariposa, .r, por la primera
vez, la joven se siente hzlla ,\' se si&lt;'nte mujer.
Pero estos esplendores, de los que es centro de com·ergl'ncia y foco &lt;le irradiae:ión.
palidecen al fulgor del gmn día.\" ante la
deiticación de hl gran apoteosis; .r si al pie
de la Yirgen ern paloma, ante el comu lg-atorio, ángel .V en el baile, rrinn; ante el altar
y bajo la corona de azahares .r las tem1es gasas, se transforma en diosa.
Jamás la mujer es mús bella, jamás se la
siente más pura y mns intangible, jamás se
la ve á la yez más ruborosa .v mns md ia.nte,
más tímida .,· más triunfal que l'I día &lt;'11 q ul'
entrega su corazón, su albedrío y su &lt;l&lt;-stino al que ha de ser su t&gt;sposo.
Para ella aquellas flores .r aquellas l11ces;
en su honor aquellos himnos .r aquellos homenajes; para su ambiente aquellos perfumes. ,
Todo,s los que la han amado la han colmado de dones, como las l)uenas hadas á los
recién nacidos -:i· vienen á formarle cortejo
y séquito de honor.
Cuando envuelta en nubes, como suelen las estrellas, ~- arrastrando cauda como
los cometas, llega al templo rodeada de toda su corte, seg·uida de pajes, rodeada de
damas de honor y de caballeros sirvientes,
clavadas en ella, como en una aparición,
todas las miradas, inclinadas como al paso
de la soberanía, todas las frentes, la mujer transfigurada, no tiene de humano más
que los lineamientos y aparece, á la vez,
ángel, reina y diosa.
Las fiestas nupciales son la reparaci6n
que ofrecemos á la mujer de la obscuridad
en la que la hacemos vidr. de la ~sclavitud
que le yamos á imponer, Lle los dolores y
de las angustias que la esperan: son una

por eso, aunque duran un instante, rnlen lo
que toda una existencia.
Al confiar 1í la esposa un tesoro clr honra
que gual'dar, al imponerle la maternidad
con todo su cortejo de dolores .v de responsabilidades, al exigirle labre nuestra clich1t
con su amor, con su belleza y con su virtud,
sabemos qur no llr.vamos una emperatriz :í
su sol io, sino más bien una vídima, 111 sacrifitio.
Y al rer que va .'loo riente :í la pirn, como
al &lt;rLeocalli» sangl'iento h1s \'Íctimas inmolachls á IIuitzilopoxtli, tenPmos, indi,·ichrnl
y colecti\'ameute, la ,·idenc:ia de la sublimidad de aquel sacrificio. .Y no queremos otra
cosa, que hacer arder en el altar todas las
luces, que reg-ar en l'I pa,·imrnto todas las
flor&lt;"s, que evaporar en la atmó!-.fera todos
los perfumes .v que encender eu el firmamento todos las astros.
Quisiéramos que tocia la sot iedncl .,· tO(fa
la Naturnleza fueran testigos de la sublimidad ~- la grandeza clt&gt; a&lt;¡ul'lhL inmolación
mi unta ria de tant,1 belleza. de tanta ht•rmosura .r ele tanta, \'irtucl 111 bi1•11 de la Naturaleza~· dr la espetie; quibi~ramos, ante
aquel holocausto, todas las prn!-.tP1·naciones
y todos los homenajes. y q ne tocios lo!,, Jll'chos exhalaran el himno ti innfal q11e debe
acompaiiar al sacrifkio á lodos los hPrnísmos.
Por srntirse, n11nque no Sl':l má..; que un
inst:rnte, superior á todo y :í todo.s; por
,·er.sl'. una, rez 1:,iquiera, la cscla,·a tra11~formada en sob:-ra11a; pur !-.l'lltir.,,e, n111u111c
sólo un punto, árl.,itrn .r su l ,yug-adorn, hl
mujer se rrsignn á ese camino del calrnrio
que se llama la maternidad.
Ya espos··, su cab¿za, un solo seguulo
nltirn, tl'ndní que clohll'g-;lrse a11tc las exigrncias .,· las nPtesidades de su nuern existencia; tendrá que seg11i 1· amando de~deñada, que seguir ob:drcicndo menospreciada .r tiranizada, q uc seg·uir 1:,ipndo fiel
cngaiiad,1, que maní fcstarse satü,feclm hm ta de la miseria .r drl oprobio, ., que ostcnt:1r la srrt&gt;nidad en la frente .r la dulce s01:risa en los labios.
Pasados los µrimeros transportl's, el hombre rnl\'erá á la brega .r al combate diarios; su cankter se agriará por los fracasos
de la ambición ó los desdenes de la fortuna; querrá encontrar en el hogar lo 'l ue en
\'ano ha buscado en la calle; .r la mujer, tan
herida como el hombre por l'l desencm1to,
por el fracaso .r también, ií yeces, hasta. por
la miseria, y la ignominia, deberá consolar
en \'ez de blnsfcm:1r, sonrl'ÍI' en vez de llorar, ,v prestar al hombre el npo,ro .,· el consuelo de que tanto ha menester ella misma.
En rnno la humanidad ha progresado tanto, en rnno el derecho .Y la justicia han realizado tantas conquistas, en rano las costumbres se hnn dulcificado y las le.res se
han hecl10 m:ts .,· m:1s protectorns del débil:
todal'ía ho.r, como en ht edad de piedra, PI
hombre trabaja mrnos, sufre menos .Y alcanza ma.ror bienestar, grandeza y g-loria
l1t1e la mujer.
Tocla\'Ía ho.r, como entoncPs, la mujl'r
pelea al lado del hombre; .\' después de la
victoria, es á él á quien se corona de laurel
y es ella la q ne pn~pam el festín y si1Te á
los comensall's el banquete.
La mujer, con sus Yirtudes, ha de neutralizar los ,·icios del hombre, con la economía reparar la procligitlidad, con la fidelidad pagar la inconstancia .\' todavía ha de
compartir las miserias y el oprnbio, que
alentar la debilidarl, que consolar la decepci6n, que curar la enfermedad y que afrontar la muerte para chtrnos hijos.
En cambio de todo esto, sólo le ofrecemos In, apoteosis de su fiesta nupcial.

DR. M.

00

FLoRES.

CRONICA CIENTIFICA

599

i..lL ~túNDO tLt1STJUí&gt;O

Ferrocarril de Colima á Manzanillo

los Sentidos y su Evolución

HACE

mucho tiempo que Jorge
Wilson definió los ór.!(anos de
los sentidos como las «sendas
del conocimiento&gt;. Esta definición es excelente, pues claramente señala el papel que
desempeñan los ojos, los oidos
y demás órganos sensoriales
en la vida. No vemos con los ojos, ni oimos con
los oidos; éstos no son más que los medios para
trasmitir al cerebro las sensaciones producidas
en esos órganos por la luz y por la vibración sonora.
E,tos no tienen poder de discernir. No hacen
más que recoger y registrar las impresiones que
reciben del mundo exta,or para trasmitirlas á
las celdillas cerebrales que están destinadasá ocuparse de ellas. Después, estas celdillas clasifican
las impresiones recibidas, dictaminan acerca de
ellas, y de esta manera se despierta el discernimiento, y se ejercita una de las más maravillosas
funciones cerebrales: darnos cuenta de lo que vemos y de lo que oímos ó sentimos.
Una vez recono:ida y señalada la diferencia,
entre el trabajo de recibir y trasmitir sensaciones y el de clasrficarlas y tener conciencia de
ellas. procederemos al estudio de los sentidos entre los auimales que ocupan lugares bajos en la
cs;ala zoológica y los que ocu p:m los altos. Para
empezar. nos ocup~remos de seres, á los que se
considera como exc luidos del mundo de la sensibilid~d: las plautas, seres que poseen u,1 sentido
que podríamos llamar de tacto generalizado. Si vemo,; q ne una flor se c1err&lt;1 al recibir un soplo frío,
debe111.,s consider.ir que está dotad:i c'.e un poder
de sentir muy semejdnte al que tienen los animales. Aquí no se trala de nervios seguramente,
como no se puede hablar de nervios tampoco en
el mundo de los annn.1les inferiores.
La materi?. viviente ósea el protoplasmamuestra siempre una potencia de sensibilidad como parte esencial de ella. Un ser viviente no necesita de un sislema nervioso para reaccionarante impresiones recibidas del mundo exterior. Lo
único que se ne.:csita es materb viviente; de este principio partirá la creación de un , istcma
nervioso, necesidad que se hará sentn po, krior•
mente como resultado de un desarrollo de la ,•ida
y del organismo. Lo único que hacen los nervios
es aguzar la sensibiliclad y hacer que los que lo
poseen sean más aptos para recibir y responder
con mayor prontitud al estímulo procedente del
mundo exterior.
El sér dotado de un sistema nervioso adquiere
con él la facultad de diferenciar las sensaciones
recibidas, aparte de la de percepción, que es com11n á todos los seres que viven. Es como si iniciáramos el sentido del tacto con la defensa contra los enemigos y la necesidad de llevar el alimento á la boca, y lo desarrolláramos después para responde á otras necesidades de la vida y conforme á la variedad de las sensaciones que nos
vienen del mundo exterior.
Hay que notar también que la creación y el desarrollo de celdillas cerebrales, destinadas á la percepción de los diferentes sonido&lt;, olores y demás
sensaciones, deben haberse efectuado en consonancia con el desarrollo natural de los o idos y de
los ojos, considerados como órganos de recibir y
trasmitir sensaciones, Seguramente que es una
cuestión muy difícil la de decidir si la evolución
de los sentidos se debió al desarrollo del cerebro 6 si la de éste fué provocada por la de los
órganos de los sentidos, al tener que responder á
la infinidad de sensaciones recibidas, lo que hubiera tenido que originar la creación de celdillas
encargadas de las nuevas sensaciones.
Nos inclinamos á creer que el estímulo vino
del exterior, y, para valernos de un ejemplo perfectamente visible, empezó por crear esas manchas de
color que vemos en algunos animales inferiores,
las cuales, obrando siempre bajo la influencia exterior, se convirtieron, con el tiempo, en aparatos
apropiados para recibir las sensaciones luminosas,
y más tarde se convirtieron en ojos, 6, en otro
orden de ideas, creó primero esas bolsas llenas
de viscosidades, como las que vemos á los lados
de la cabeza de los peces, las que evolucionaron
basta convertirse en los complicados órganos llamados oidos.
Hay una prueba que podemos aplicar á todos
los animales para darnos idea de su origen, y esta prueba es la de su desarrollo. Parece extraño,
pero el proceso de desarrollo es exactamente e l
mismo que el de evolución. El desarrollo de un
órgano 6 de un sér, no es más que un compendio
de la historia de su evolución. Apllquese esto al
desarrollo del sistema nervioso y se llegará á la
conclusión de que tiene que haber evolucionado
de acuerdo con las necesidades creadas por las
impresiones del exterior.

PUENTE SOBRE EL RÍO TUXPAN.

MUESTRA DE TERRAPLÉN ARMADO, CERCA DE MANZANILLO.

Está muy próxima la inau~nración de una de
las línea• de ferrocarril más importantes de la
República: la que unirá la capital con la costa del
Pacífico.
Durante muchos aüos fué el sueño de los ferrocarrileros dd país contar cou una linea que,
partiendo de la ca pi tal, terminara en alguno de
los puertos del Pacífico, los más importantes de
la República, si se tiene en cons1&lt;.leración sus
condiciones naturales.
Si á este natural deseo se une la circunstancia
de que el camino entre la ciudad de México y el
puerto de Manzanillo es uno de los más pintorescos y hermosos del país, se comprenderá
lo mucho que significa, desde tcdos puntos de
vista, la linea que fué terminada hace do~ semanas y que será inaugurada dentro de muy pocos
días.
Mnchos años hace que se proyectó la línea de
que se trata, y aunque ha tenido que sufrir al.~ unas modificaciones su trazo primitivo, se puede decir que ya se terminó sobre los mismos

UNA ''PASADEl&lt;A ' AL Plt: DEL NEYA_:\l,

pl:inos que se habían proyectarlo. La parte comprendida entre México y Guadala¡ara ha estado
en explotación durante varios aiios, y es bien conocida; pero la parte que se extiende entre Tuxpan y Manzanillo es casi totalmente clesconocida
y la queencierra las mayores bellezas y la que,
por la misma razón, ha dado más trabajo á los
constructores.
El paso sobre el río Tuxpan. el cual cruza varias veces y sigue en la mayor parte de su curso,
las harr;mcas que se hallan á los lados del Colima y otra infinidad de accidentes del camino, lo
hacen más pintoresco y más atractivo. Las grandes obras de ingeniería que se han construido para vencer esos accidentes y dificullades, son dignas de la admiración de todo el mundo.
Hay quince túneles, entre ellos el más grande
que ex:iste en la República, y nna infinidad de
puentes, desde simples pasaderas hasta el enorme
de la Quesería , que mide cerca de ciento treinta
metros Los trabajos de terracería son quizás úuicos en su género; debido á la clase de terreno por

donde pasa el ferrocarril y al ímpetu de las aguas
en tiempo de lluvias, se ha necesitado armar
los terraplenes con muros de cemento que los protejan á los lados.

• ••
Aparte de las bellezas de la construcción y de
lo m11cho que hay que admirar por parte de los
trabajos ejecutados, las bellezas naturales de los
paisajes, por los que atraviesa la vía, bastan para
iustificar un viaje por la región. Los que lo hemos hecho á lomo de mula y con infinidad de dificultades y trastornos, experimentaremos un placer sin ig11al al repetirlo á bordo de lujosos trenes y rodeados de todas las comodidades del Pullman; los que no lo han hecho, deben hacerlo para
conocer nna de las más hermosas y fértiles regiones de nuestro país.
'
Cruza la vía por en medio de grandes extensiones sembradas de plátanos, por sobre barrancas
cuyo fondo no se puede distinguir, en parte, por
su enorme profundidad y, en parte también, porque están cubiertas de una exuberante y rica
vegetación.
Cuando se pasa cerca del Nevado y se le ve,
por el camino de mulas, catorce veces desde otros
tantos lugares, presenta á la visfa tantas faces diferentes, que se llega á dudar de que sea la misma montaña. El pico, cubierto de nieve, se destaca por encima de las nubes y va lentamente acercándose al viajero, y cuando parece que va á tocarse, se aleja de nuevo y ésto por catorce veces
diferentes.
Basta que la línea una á la capital de la Repú~lica con l_a costa occidental del país para que su
1mportanc1a, desde el punto de vista comercial,
sea grandísima¡ en efecto, llegando el ferrocarril á
la ciudad de México, puede conectar con todas
las vías que hay en el país y poner en comunicación á las poco conocidas costas occidentales con
el resto del país. A parte de esto, la riqueza de la
región recorrida basta para dar importancia á la vía.
¡Cuántas riquezas han quedado inexploradas en
la sierra por falta de un medio rápido de comunicación! Desde el punto de vista industrial hay
maderas, piedras y frutos; desde el punto de vista de la minería, es incalculable la enorme riqueza que duerme por falta de quienes vayan á despertarla de su sueño.

• *•
Tales son las energías que pondrá en movimiento la nueva línea, y de allí que no hayamos vacilado en llamarla una de las más importantes de
la República.

00
l'ANORAMA GENE RAL DE COLIMA,

�900

EL MUNDO fLUSTHAOO

E..L JARDIN DE. PALACIO

J:L ~!U~DO ILUST l! .\l&gt;O

,¡() 1
tH-E-E-H-f-E-.f-HE-E-E-ffi-E-H·i-~é-'t,'H~tft,,ff-'-ti-'nH~H;ffÉcfi'E-ftfE-ÍÉ'iHf-t

j

En el riejo pahlt'io I irr1~i11al, dentro d1' los muros
macizos qut' le clan el aspecto de una alhóndiga, hechos
para defender la autori(hul real contra los desmanes ele
las multitudes in&lt;lómitas, existe un jardín mu.r hermoso

El Congreso Católico de León ~

'11·H-t.i-t-t-t-t'J-t'i-t-t-t'J·U-!-t.H-!-t-!.- t-t-!,U:t,U'J,t-t-t,U-!:t.i:!.i:t:!-t.i:-!:t'i'-!:t'i-t:t:t-t:t:t:t;.

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1

~\~~.

siempre &lt;lcnt,rn d1•I et·itrrio di' la
religión católica.
La idea.ele este ¡wriótl ico fué iniciada durante una d(' las 1íltimas
sesiones del Congreso, .r fué l'ecibida con tal entusiasmo, que en seguida se abrió una suscrición drstinada á sufragar los primet·os gastos de publicación; la lista de sus
critores fué encnbezada por el mis
11;10 señor Arzouispo Ouilloll', prt's1dente del Congreso, .Y el entusin;:mo &lt;lr este prelado fué sN·undadu
por todos los as.istentcs.
En esta página presentamos fotografía:; tomadas para «El ~I unclo Ilustrado&gt; durante la reunión
tlcl rPferido ( 'ongr&lt;&gt;so, cuyas sesiones se efectuaron l'n PI ~eminario.
Otrn de las fotogrnfías es la Cull'
dml, don&lt;ll' ~e Cf('ctuarnn ulo·unns
teremonin~ religiosas.
'"'

Ilmo. Sr. Dr. J. d~ J&lt;'stís Mora, Obi~po de León.
Plafoforma de honor.

\' muv poco conocido, como que no se le advierte desde los sitios que más fre~uenta el público. Se encuentra en la parte posterior dPl edificio, hacia la derecha ,, hacia él dan las ventanas de lo que forma realmente la residencia
presicle'ncial.
Xo ocupa una gran superficie; pero, gracias al &lt;'xquisito cuidlHlo de que
es objeto por parte del señor Larralcle, Intendente ele! palacio, es uno ck los
más hermosos que se pueden yer en nuestra metrópoli. Con frecuencia es 1·isitado por turistas y aun por personas residentes en ~léxico. Es cu rioso &lt;¡ue
la mayoría de los visitantes sean extranjeros; pero lo mismo acontece con muchas otras cosas bellas que poseemos: pasan inadvertidas para los que rrsicl&lt;•n
aquí y en cambio, entusiasman á los ,·isitantes.
,
p'u'bhcamos en esta página algunas vistas tomlldas por nuestro fotógn\fo. por
deferencia del :,;;r. Larrnlcle, y que pueden clar idea de la belleza ele este jardín.
Afíacliremos que es fácil Yisitarlo con permiso del señor Intentlmte y rspec·ialmente las personas que Yisitan la capital no deben desaprovechar la oportunidad para. ello.

.\taha _de efectuars&lt;' en la hi:5:órica ci u&lt;la&lt;l de León, asiento del ohisp_atlo &lt;lel m~smo nombre,_ In reu,m?n del Congreso Católic-o Agrícola-So&lt;·ial. Est,r Congreso ha sido el 11IL1mo ele una serie el&lt;' reuniones sen;iejantrs que se han ~fectuad~ ¡,cr!ódicamente r!1 ,lire1·sos puntos de la Hé¡HÍlil1ca, con el o_bJeto de cl1scut1r asuntos so(:Ialrs .1· agTícolas, siempre dentro de _los límite~ i°;lpueslos P?r la fe católica. Estr Congreso ha exced ido en 11nportanc1a a los ~n~enores, tanto por haber estado wesiclido por
un ari,ob,spo .Y haber as1st1do á 1~1 los sríio1·1's Obispos ele Tulancino·o r
de Leon .v el doctor Fnnáncle_z, Drán clr la Cat&lt;'cl ml, como por &lt;'sta~ r¿pr_esentaclos los ~eíiores arzo~1spos .r obispos mexirnnos ,\' haber concurndo un gran,,numero de agnculLorcs dP diversas 1·e(l'iones
del. ¡la'1s
...
( .
. En este vongreso se trata1·011 asu ntos muy intrresantes, como por
PJemplo, el de los B~ncos agrícolas .r casas de pr¡Sstamos, el salario de
los labradores. el cultivo de las ph~ntas trxtiles, los forrajes, la estaclístic.a ag-ricola .I' _alguno; otrns. Se c1tn, muy rspecinlmentr, r l traba jo dl'I
:-;¡•, J t~an :\Ia!·iano Lo pez, .sate~lrátic~ drl Sem inat·io de León, Src1:('lario
del ~e11or Ob1sp~ de rs~ cl10ces1s, qmen tl'ató 1·esp{'cto del slllario dr los
h1?l'1egos, cxpontc~do _ideas 1·erdad{'rnnw11tP lilwralPs ,\' anrnzadas; cxpl!c.anclo la conve~1encia ele hacer que los lahradorcs participaran l'll las
ut1lt&lt;lMles que o~t1~nen los haccn1ndos, opinó que el jornal debe numen-•
tarse :" que cl ~ax1mum clP t~·aba.1~ diario clebp srr dt:&gt; cli(!z horas. Este
tral&gt;'.!.lº es muy mtere~an_te, s1 s&lt;' t1e~e l'n ~ll&lt;'nta que, en la mayoría de
los ~staclos-dr la H&lt;'pul~lic-a, &lt;'I lraba.¡o ag-ncol.1 t's, g-t'nPrnlmrntr, dr más
dP diez horns ,\' el sn lano l'S mu,r b:1,1 0.
En ~I mismo C~ng'l'('so se hizo l'C"ferencin :'t lo::; rrsultados obtenidos en
!ns 1·et!01ones ante1·1on'_s, .V, ent,re ellos, se cití&gt; t&gt;sprcialmente la fundación
tlP soc1Nlacles cooperativas en fuluncinJro.
, L' na de las medidas de más trascendencia, y seguramente la que más
l_1~rn r¡ur_ sr rec~1rr~le_est; (:o.ngrr,so,. rs la fundación de un periódico qur
se
( atohca i-iocml~
1 llamai, á la «l'-\rm,rn,1
•
,
, el cual , como lo 1'ncli·ca s u nomi:·r. sem s&lt;'manano y sr ocupnt·a ele los intPrrses ele la clnse a~rícola,

Edificio del Seminario, donde se reunió el Congreso.
El salón de sesiones.
Interior de la Catetral de Le6n.

o

�J,]f, )ff:,,&lt;1)0

i02

Ef., MUNl)() fLUSTRAl&gt;O

ILUS1' ll.\l)O

res ávidos de contemplar, en ese personaje audaz
y gentil, su propia emotividad y su propio anhelo. Don Juan es un antepasado, un pariente lejano que queremos y admiramos, y sentimos que
las leyes nos prohiban imitarlo
Viendo, desde las butacas, las hazañas prodigiosas del héroe sevillano, nos estorba en las piernas el doblez inmaculado que creó el Príncipe de
Gales, y nos pesan los faldones del jaquet.
Quisiéramos ceñir la malla de colores vivos y
la gorguera almidonada. Llegamos hasta á confeccionamos, &lt;in-mente&gt;, la trusa que usaríamos
y notamos en el flanco el peso de la espada.
En nuestros labios bulle la provocación y el
insulto. A nuestro pecho llama un amor prohibido y defendido que nos sentimos capaces de poseer y arrancará quien lo prohibe y defiende, y
aplaudimos sinceramente sus crímenes y admiramos, con entusiasmo, las hazañas de ese aventurero de juventud eterna.
En nuestros teatros, salvo una ó dos excepciones, la obra de Zorrilla, de la que decía Adolfo de
Castro que era &lt;prueba evidente de su genio como poeta lírico y cantor legendario&gt;, fué hecha
en cómico.
En Veracruz, por ejemplo, se hizo un Tenorio
extraordinario reformado as{:
Acto 1&lt;?-Gran rumba veracruzana en la Hostería del Laurel.
Acto 39-Cantos exóticos por la trouppe japonesa.
En el acto del panteón, los japoneses matarán
á palos, por medio del Ken-jitsu, á Don Juan Tenorio.
¡Y hubo un lleno á reventar!

••••

••••
convertir las ventas en palacios y las maritornes
en Dulcineas.
Don Juan, el desalmado aventurero, es nuestra
juventud. El sevillano espadachín y astuto, que
tiene siempre en los labios la provocación y el
reto, y el acero en las manos dispuesto á ensan-

."

"'

--

-....

-.... -....-.....
-....

-.... -,

LORELEY.

*

Publicamos en la página anterior los retratos de
las Sritas. El vira de Teba, Luisa de Teba y Luisa
Algoy, y de los Sres. Carlos S. Solórzano, Manuel de
la Bandera y Gustavo Márquez, del Conservatorio
de .Música, que formaron un simpático cuadro de
aficionados inteligentes, para representar el &lt;Tenorio&gt;en Tacubaya. Obtuvieron gran éxito, especialmente la~ señoritas, que son muy aventajadas discípulas de Eugenia Torres.

SRITA, LUISA ALGOY.

Fol. d, "El Mundo Ilustrado."

bien prohibido; no amamos á Doña Inés, odiamos
á Don Luis, y no es el triunfo el amor ~e la novicia, sino la burla del caballero prometido.
El tercero, el romántico gascón, es nuestro sér.
Cyrano, la última hoja de nuestra flor de lis en
campo de sueño de la heráldica de nuestra r, za,
es la tercera parte del alma nuestra.
Ese vividor poeta, ridículo y sublime, pendenciero y misericordioso, tiene el sentido de lo real
y desprecia la vida. Su espíritu romántico, su actitud de fanfarrón, presuntuoso, superficial y ame-

SRITA, LUISA DE TEBA,

Fot. dt "El Mundo Ilustrado. 11

ESDE el siglo XVI, en la comedia de Juan

Cueva, y poco después en dos obras
ID) dedellagran
Tirso-aquel que á orillas del

Manzanares labraba versos como Petrarca y fué
uno de los primeros que hizo psicología repasando las cuentas de su rosario,-desde su cadencioso Burlador de Sevilla, el personaje español que
todavía hoy nos encanta, el aventurero Don Juan,
tomó nombre y forma.

•

EL COMETA MOREHOUSE
Para "El Mundo Ilustrado."

SRITA. ELVJRA DE TEBA, QUE SE DISTINGUIÓ EN
EL PAPEL DE DOÑA INÉS.

Fot. d, "El Mando Ilustrado."

grentarse por una futilería, es nuestra púber voluntad. Queremos, más que el triunfo, la .e~hibición del triunfo; más que el amor, la env1d1a de
los otros por ese amor; y no saltamos los muros
del convento por un bien amado, sino por un

SR, MANUEL DE LA BANDERA,

Fot de "El Mundo Ilustrado."
SR. CARLOS S, SQLÓRZANO.

no, es nuestro espíritu y es nuestra actitud. Así
vamos por el mundo los latinos, con la retórica
en los labios y el vacío en el cerebro, con el traje
llamativo y el cuerpo deforme y con el único
afán de que nos oigan y nos miren, aunque después nos sonroje la burla.
Pero también, como ese &lt;histrión de pasiones&gt;,
amamos sordamente por no provocar la risa con
nuestras deformidades al declarar ese amor, ypreferimos poseer un alma más que un cuerpo.
Nuestro romanticismo nos lleva hasta á hacer
que de los labios de Roxana bajen besos por las
yedras para la boca de Cristián, si sabemos que
esas caricias nacieron de nuestras palabras dichas
en la sombra¡ y morimos tranquilos, adorando como el hidalgo Don Alonso, la vida de ensueños
recorrida¡ como el Don Juan, la vida de amores
caminada, y como Bergerac, nuestro penacho.

Fot. dt "El Mundo /lastrado."

Viene á nosotros, lo miran nuestros ojos con el
prisma policromo de lo~ versos de Zorrilla, y nos
encanta su finchazón, nos seduce su fanfarronería
y admiramos su falsa audacia.
Porque todos llevamos dentro un pedazo del
alma del «Tenorio&gt;.
La raza latina, nuestra raza, amante de quimeras é hidalguías, tiene sus tres héroes, como una
flor de lis en su heráldica: Don Alonso Quijada,
Don Juan Tenorio y Cyrano de Bergerac.
El primero, el ingenioso hidalgo, es nuestro espíritu: fantástico hasta la locura, soñador hasta la
quimera, redentor hast¡t la heroicidad.
Sus altas voces de fe, de misericordia y de reto,
son florecimientos de su ingenuidad y de su santo amor á la justicia, de su anhelo á la conquista
de lo irreal é intangible, de todo lo que por grande y bueno y alto es inaccesible, vago y flotante,
y que á fuerza de esa locura de redención suele

SR. GUSTAVO MÁRQUEZ,

Fot. dt "El Mundo Ilustrado."

***

Así, cada año, los teatros rebosan de espectado·

,

1E-1N uno de los últimos números de este perióJ..I;¿¡dico, el Sr. Prof. D. Luis G. León nos dió á
conocer el resultado de sus observaciones del
cometa que, en estos días, es visible con gemelos
de teatro.
También nos dió á conocer una reseña sucinta
d\\ los cometas que se han presentado durante el
siglo que corre, y nos habló especialmente del
cometa Halley, que próximamente será visible y
que vendrá, una vez más, á ratificar el dominio de
la matemática, permitiendo al astrónomo predecir un acontecimiento celeste, que fatalmente se
producirá.
En el cometa .Morehouse se han notado en estos días cambios sumamente notables, no sólo en
la forma de su cola, sino también en las condensaciones ó ráfagas que parten de su núcleo¡ basta
comparar el dibujo que el Sr. León hizo de él la
noche del 11 del actual, con la fotografía obtenida en el Observatorio de Tacubaya la noche del
dfa 19 de Octubre, para cerciorarse de esto.
Como se sabe, el cometa fué descubierto la noche del 2 del pasado, y su aspecto era el de una
nebulosa sin núcleo y con una pequeña cola; con
esa apariencia permaneció hasta el 30, aunque aumentando de brillo á causa de su aproximación á
la Tierra¡ pero el 1'? de Octubre se notó, con sorpresa, que el núcleo había disminuido de brillo y
que el apéndice, en forma de cola, había desaparecido, viéndose reaparecer el día 3, aunque sumamente pequeña.
Sin cambiar de aspecto per~aneció hasta el 15,
en que se notó un gran cambio en la forma de la
cola; ésta comenzó por aumentar de tamaño y volverse sumamente delgada, presentando condensaciones á manera de ráfagas brillantes ó costillas
que parece que giran junto con todo el cometa al'.
rededor de un eje¡ del examen de todas las observaciones hechas en los observatorios, se podrá
deducir si realmente hay movimiento de rotación
ó simples cambios en la forma.
Su aspecto el día 16 era el de una especie de
tridente, siendo los dientes de los bordes mucho más pequeños que el central, que se prolongaba en una cola delgada; á partir de ese día, las
ráfagas fueron disminuyendo de tamaño, con excepción de la central, hasta volverse á ver con esa
forma el 19; el 20 casi tuvo la apariencia del 18·
pero lo que ha sido más notable, es que el día 23
se le volvió á ver con el aspecto del 20 y el 26
con ese mismo aspecto. El día 22, al siguiente de
haber alcanzado su máximo brillo, presentó las
mismas ráfagas que el 19, aunque más largas y
brillantes, pero la posición de éstas era la misma•
de llegarse á comprobar el movimiento de rota:
ción de este cometa sobre sí mismo, el período

Don Justo Benltez; el Presidente del Ecuador, Her von
Bulow, Lord Beresford y Mr. Magoon, Gobernador de
Cuba.
En cuanto á la séptima silueta, fué acertada en la
mayoría de las veces, y las pocas confusiones que encontramos fueron la del General mexicano Don Manuel
Mondragón; del Mayor Alfredo Dreyfus y el Rey de
Grecia. Hubo otras diversas, pero menos frecuentes.
Encontramos la lista completa de las nueve siluetas
exacth, que son: la del Presidente Armando Fallieres;
de S.M. Alfonso Xlll con su primogénito; del señor Penha, Presidente de la República del Braril; de Mr. Roosevelt; de S. M. Eduardo Vil; de S. M. Guillermo 11; de
S. M. Victor Manuel; del seftor General Porfirio Diaz y
del Lic. Manuel Estrada Cabrera, únicamente en catorce soluciones, remitidas por las personas siguientes:
~uz _Marte! Meza, de San Pedro, Coahuila; Maria de
:sulhvant, de Monterrey, calle de Wáshington número
Lf7; de la señora Guadalupe Pérez de Escudero, de Te1&gt;1c, calle de Veracruz, 85; de la señora Ester M. de
Velásquez, _de México, calle de la Cerbatana número 1;
d~ la señonta Luz Castillo, de Mexico, Avenida Pomente 24, número 1,019; de la señorita Maria Eugenia
González G., de_ México, Espalda de San Andrés, número. 1; de la señorita Raquel_ Méndez, de México, Reforma
numero n6; de la señorita Soffa Huesca Rivera de
Chalchicomula, Puebla; de la señorita María Luisa Aldre~e, de Ensenada, Baja California; de la se!lorita lgnac1a Charles, de México, Puente de Monzón número
8; del selior Fidencio Rodriguez Berchl de E~senada
B_aja California; del señor Alfonso Mor¡les G., de A\é~
x1co, calle de la Perpetua número 19; una solución, sin
firma, procedent_e de San Andrés Tuxtla; y de la seliorita
Esperanz_a Barron, de Ensenada, Baja California.
Aparecieron como dudosas una de Batopilas, Chihuahua, en la_ que se atribuye la quinta silueta al Rey
d_e_ Inglaterra o al Emperador de Austria, y otra soluc1on, pro~edente de Guadalajara, en que se atribuye la
tercera silueta al Presidente del Brasil al selior Roca
Expresl~ente de la_ República Argentina, ó bien al Jeté
del qabmete de !taita. Por lo tanto, estas soluciones se
consideran ~mo simplemente aproximadas, que no se
pueden equiparar con las anteriores que son enteramente exactas.
'

El cometa Morehouse; de una positiva tomada
en el Observatorio de Tacubaya.
probablemente será de tres días aparentemente,
pues habrá necesidad de hacer algunas correcciones por la posición de la Tierra, para deducir el
movimiento real. Las observaciones visuales no
tienen el peso de las fotográficas como se comprende¡ así es que para llegar á concluir la rotación, habrá necesidad de discutir todas las fotografías tomadas en todos los observatorios. Para
concluir, diré que según las efemérides del Observatorio de Lick, en California, el cometa irá
disminuyendo de brillo rápidamente, á partir del
10 de Noviembre, siendo ya invisible á mediados
de Diciembre, por estar casi entre los rayos del
Sol.
Octubre 27 de 1908.
JOAQUÍN GALLO.

*

Resultado del Déeimotereer Conturso

DE

todas partes del pals recibimos soluciones al décimotercer concurso, ó sea al de las nueve siluetas
de personajes notables. El recuento y examen de las
soluciones ha sido muy laborioso. Un gran número de
soluciones S'llamente eran exactas en lo que se referla
á tres ó cuatro figuras que, como las del Sr. General
Dlaz, del Presidente Roosevelt y del Emperador Guillermo, estaban sumamente claras. No hubo una solución
siquiera que fuese equivocada en lo que se refiere al
Presidente de México, y muy pocas lo fueron en cuanto
á los otro3 dos personajes antes mencionados.
Descontando el número incontable de las soluciones
que estaban equivocadas en más de dos personajes, hubo muchas otr~s que estaban acertadas, con excepción
de la tercera silueta de la parte superior, que pareció
ser el escollo con que tropezaron la mayorla de las concursantes. Al misterioso personaje atribuyeron los nombres más variados, como puede verse por el siguiente
resumen:
En 48 soluciones encontramos que á la tercera silueta se. le da el nombre de Don Manuel Amador Guerrero,
Presidente de Panamá. En 37, el del General Cipriano
Castro, Presidente de Venezuela. En 16, el nombre de
M. Clemenceau. En 16, el nombre del Señor Lic. Don José !ves Limantour. En 18 soluciones venia ese nombre
en blanco. En 12, venia el nombre de Dan Tomás Estrada Palma, Expresidente de Cuba. En 9, el del Rey de
Suecja. En 81 el de algún personaje japonés. En 6, el del
Presidente de Costa-Rica. En 6, el del Presidente de la
República Argentina. En 5, el de Mr. Root. En otras 5, el
del Presidente de El Salvador. En 41 el de Francisco José.
En 4, el _del Preslde_nte Zelaya, de Nicaragua. En 4 1 el
del Pres1de~te Dáv1la, de Honduras. En 4, el del Presidente de Smta. En 4 1 el del Señor Lic. Olegario Molina,
M1mstro de Fomento de México. En 3. el del Rey Leopold~ d_e Bélgica. En 3, el de Mr. Taft. En 2 1 el de Rudyard
K1plmg, el famoso poeta anglomdio. En 2 1 el de Mr.
T~ompson, Embajador de los Estados Unidús en México. En 2, el del Sepor Mariscal, Ministro de Relaciones en México. En 2, el del Presidente de Chile.
En 2, el del Rey de Servia. En 2, el del Rey de Grecia;
Y los nombres siguientes fueron e,1contrados por nosotros una vez cada uno en distintas soluciones: Maura
Rey de Rumania, Mr. Bryan, Rey de Noruega, Mr. Hu~
ghes, Gobernador de Nueva York. Conde Esterhazzi. el
Zar Nicolás, el General Smlrnoff, el Prlncipe de Bismarck, _el Presidente del Perú, Mr. Cortelyou, el famoso
hacendista americano; el notable político mexicano, Lic.

SR, PENHA,

Presidente de la República del Brasil.
Publicamos el retrato del señor Presidente Penha
para que nuestras lectoras puedan compararlo con IÁ
silueta que apareció más dudosa.
Conforme á las bases del concurso, los tres premios
fueron sorteados entre las personas que firmaban tas
ca~orce soluciones 9:ntes referidas. Y la suerte favorec10 á la~ persona~ siguientes: _seliorita Raquel Méndez,
de México; señorita Maria Luisa Aldrete de Ensenada
Baja California, y Luz Marte! Meza de San Pedro Coa~
huila. A disposición de estas personas se encuéntran
los premios ofrecidos.
Preparamos un concurso tan interesante como éste
para nuestro próximo número.

••••••••••••••••

Sr. General Lic. José de la Paz Alvarez, Magistrado del Tribunal Superior de Justicia Militar, t el 3 del actual.

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El vencedor de la carrera de motocicleta.s,

U11 nwm,•rrlo sensaáonul.

Ganó el montado por el señor Luis Illanes Blanco, corriendo seiscientos metros en cuarenta segundos.
Las carreras séptima y novena fueron las más sensacionales por lo que
respecta á caballos¡ los dos eran «pur sang&gt;, montados por «gentlemen
riders&gt; y jockeys. En la séptima venció un caballo poco conocido, «Barlette&gt;,
de los establos de L. Blum y en la novena «Dalesman&gt;, de la misma procedencia.

Carrera de obstáculos.
Entre el Club «Hércules&gt; y el Hípico Militar formaron un programa Je
carreras que se llevó á efecto el domingo primero de los corrientes en los terrenos del hipódromo de Peralvillo. Si bien es cierto que algunos exigentes
dicen que no fué muy selecto, de lo que no puede quejarse nadie, se!(ura·
mente, es de su variedad: hubo para todos los gustos y para todas las aficiones deportivas: carreras en caballos, en bicicletas movidas á fuerza de pier-

Partida de los ciclistas.
h1.bían pisado nuestro hipódromo y de los que se esperaba mucho justamente, en vista de sus antecedentes gloriosos, tanto de abolengo como de he·
chos consumados por ellos mismos.
La primera carrera de caballos, tercera del programa, se convirtió en un
match entre Oceaner de «Blum&gt; y «Nancy :Crown&gt; del mismo; hay que advertir que los c,atro caballos inscritos eran del mismo propietario, el cual match

Estas fueron todas las carreras üe cabal os que hubo; en los intervalos
de una á otra, y ocupando los turnos impares del programa, hubo carreras
en bicicletas, las que, por mucho que interesen, siempre resultan tediosas.
La primera, á mil seiscientos nueve metros, la ganó Jorge Watson en dos minutos cincuenta y cinco segundo. La tercera la ganó Carlos Morales, y la
quinta, en la que se disputaba el campeonato de peso ligero, la ganó el mismo. La octava la ganó Francisco Carreto, del «Club México&gt;.
La décima carrera fué para motocicletas ó bicicletas con motor; diez
vueltas á la pista; premio: copa de campeonato, la cual fué ganada por W. W.
Gotte en quince minutos treinta y ocho segundos.
La décimaprimera, lo mismo que la décimasegunda, fueron para automóviles de turismo, y al final se hizo una carrera de exhibición para automóviles de carrera.
La fiesta fué de invitación, y las tribunas se vieron llenas de una numerosa y selecta concurrencia; tanto en las graderías como en el terreno que se
halla al frente de ellas, se veían ricos y elegantes trajes, ya de colores claros
entre las damas, ya los severos de los casimires y paños entre los varones.
Si desde el punto de vista deportivo la reunión no merece considerarse
como un gran acontecimiento, socialmente considerada sí fué una reunión
animada y elegante, á la que concurrieron los elementos más distinguidos de
la afición dr.porti va. Los organizadores de la fiesta bien pueden estar satisfechos de ella, y creemos que en gran parte tal ftté el objeto de la misma al organizarse.

Los cícli.,las del Club "México" que ganaron el ca111peo11afo.

Acompañan estas líneas fotografías tomadas durante las carreras, tanto de
la pista como de las tribunas.

*
LA BURLA DE..L AGUA
El teniente Robles lli:gando á la meta.

Los a11tom6víles en la línea para partir.

na, en bicicletas con motor y en automóviles; las carrerasá pie estaban anun·
ciadas en el forro del programa que se repartió á la entrada; pero fueron las
únicas que faltaron para acabar de hacer el programa á gusto de todos los
«sportmen&gt;.
Entre las carreras de caballos, las carreras clásicas, sin disputa, hubo algunas que llamaron la atención por tomar parte en ellas los caballos que nunca

fué ganado por el primero, en un minuto cuatro segundos y tres quintos.
El cuarto lugar del programa lo ocupó una carrera militar entre Chapultepec y Bird Wood, montados por el alumno Revilla y el teniente Robles,
respectivamente; ganó el segundo. La sexta fué «para todos&gt;. Rezaba el programa: «Caballos del país, con fierro, que no hayan ganado ninguna carrera ó
match en el presente año&gt;. Entraron siete caballos, casi todos desconocidos.

Fín de la carrera de ''pur•sang."

Listos para la carrera de molocicleias.

EL riachuelo viene

charlando un idilio rústico entre cañaverales. Con
melodiosa travesura, entre diáfanas risas, comenta, el móvil verdor de
las márgenes. Pasa con premura por de-bajo del puentecilo de madera, arrastrando guijas, en fuga hacia el valle verde, hacia el río turbio, hacia el remoto mar lleno de amargura y de truenos. Es compasivo con las bestias sedientas, y acaricia, con jovial lujuria, las pantorrillas de las campesinas que le
roban el agua. No conoce la tristeza sino en los días de invierno, cuando
su caudal se enturbia y alborota bajo el cielo nublado.
En el puente precario, recostado sobre la baranda to~ca, inclinándome hacia el fugitivo frescor del riachuelo, me hundo en mi solitaria cavilación
como en un antro. La tarde es tibia y polvorienta como en una batalla. E{
cielo tiene un difuso resplandor melancólico, blanquizco. El valle verde
es un sitio encantador y el silencio es profundo y triste. De vez en cuando un
soplo de brisa caliente suscita en el caña•eral, el c~al mueve sus grises
garzotas con solemnidad guerrera bajo los cielos de aluminio.
Siento que la soledad es amarga y que la vida es tlura. El crepúsculo
me parece erizado de puñales como una asechanza, y quiero consolarme escuchando los gozos del agua corriente. Miro con afán la linfa clara y fresca en
que se copia el cielo monótono. Pero aunque aguzo lo~ sentidos, no alcanzo
á comprender la canción del agua: entra por mis oidos, 1e,bala por mis nervio~ co1110 un sopor insípido y se desvanece al cabo eu uu leve malestar. A
fuerza de mirar, logro ver reflejada mi faz en la inquieta superficie del
arroyo. Mi rostro baila, tiembla, se de forma en la onda desigual. Ya se enco~e, después se alarga, como un fantástico pez. El riachuelo lanza una risa
húmeda ....
Y bajo la tarde, yo sonrío,

o
La exhíbicíón de automóviles de carrera.

�EL llfUNDO ILUSTRADO

606

TRADUCIDO

Los Grandes Edificios de México

I

L constante progreso de la capital de la
República se nota, principalmente! por
as grandes y herm9sas construcciones
que, á diario, se levantan en todos los
rumbos de la ciudad, especialmente en
aquellos que, por sus condiciones de higiene y belleza, son los llamados á formar los principales
núcleos del vecindario, La parte céntrica de México tampoco ha escapado á la inexorable ley de
las reformas, y, prueba de ello, es el crecido número de hermosas fincas que ostentan, airosas, la
hermosura de sus fachadas.
Una de las transformaciones más notables, es la
representada por esta fotografía, que reproduce
el suntuoso &lt;Edificio Quirk&gt;, situado en la esquina de la A venida de San Francisco y calle de
Gante. Hace apenas unos cuantos meses se levantaba en este lugar una ruinosa y vieja casa, que
deslucía el conjunto de modernos edificios que la
rodearon; pero, gracias á la iniciativa del estimado y conocido capitalista inglés, Don Tomás
Quirk, puede contar México ahora con una de
sus fincas más hermosas. Efectivamente, el &lt;Edificio Quirk&gt;, nombre con que se conoce esta casa,
acaba de ser inaugurado espléndidamente con las
oficinas de hombres de negocios y de profesionales mexicanos y extranjeros.
El señor Quirk, que lleva muchos años de residir en nuestra República, ha labrado aquí una
fortuna brillantísima, gracias á su honradez y
energía para el trabajo¡ y dicho caballero, á pesar
de su capital crecido, prefiere seguir viviendo en
nuestra patria en vez de hacerlo en In!(laterra,
donde residen muchos miembros de su familia.
El señor Quirk quiere á México y lo manifiesta
con acciones tales, como las de emprender constantemente negocios brillantes que, además de
producirle bu-enos resultados, colaboran al engrandecimiento general de la República. Entre
las empresas principales del señor Quirk figura
la Compañía Ladrillera de Teoloyúcan, S. A.,
que, entre las de su género, es la primera en México. Además, es ,miembro principal de otras muchas empresas florecientes. Como colaborador inteligente y activo de este hombre de negocios, figura el señor Maximiliano L. Sielzer, muy relacionado con los principales hombres de empresa.
El señor Sielzer regentea el &lt;Edificio Qnirk&gt; y es
colaborador muy importante de &lt;La Compañía
Ladrillera de Teoloyúcan&gt; y de los otros negocios en que tiene participación ~l Presidente c;l.e

esta Compañía. Los extranjeros que, como los seTÍores Quirk y Sielzer, se identifican á nuestras
costumbres y á nuestro progreso, son los factores
importantes de nuestro desarrollo y los que
deben tomarse como modelos de laboriosidad é
inteligencia.
Y ya que hablamos del gran «Edificio Quirk&gt;, cuyo costo es de cerca de un millón de pesos, bueno
es decir algo acerca de las negociaciones y oficinas
que lo ocupan¡ pero, antes de seguir adelante, manifestaremos que esta gran finca fué contratada y

Sr. Do11 Tomás Quirk.
edificada por la&lt;Compañía Mexicana de Construcciones é Ingeniería&gt;, que tiene su despach? en el
«Centro Mercantil&gt; y de la cual es Ingemero en
Jefe el Señor Teniente Coronel Don PorfirioDíaz.
El trabajo de decoración del edificio fué llevado
á cabo por la acreditada casa Evers y Cía., de es·
ta capital.
. .
.
Los principales despachos ~el «Edificio_ Q"?1rk&gt;
están alquilados por las siguientes neg?c1ac~ones
y profesionales: El Banco Federal, la Joyena de
A. C. Smith, La Cía. de Construcciones y Présta-

mos en México, Cía. Financiera Mexicana, Dr. D.
G. Turnbull, Lic. Juan R. Orcí, Ing. Johnson &amp;
Enos, The Suchi Timber C'? y otras más.
.
También se encuentran los Sres. P. Avehne y
A. Delalande, concesionarios exclusivos enMéxico de la gran casa de París &lt;Pathé Fréres&gt;, fabricantes de películas cinematográficas, aparatos de
proyección, fonógrafos, discos y todos los implementos necesarios para dejar elegantemente montado desde un gran salón de espectáculos hasta
un sencillo y modesto aparato para familias.
Los negocios de esta casa son muy importantes
y están ramificados eñ toda la República.
Señores Alfred Horwitz y Cía., propietarios de
una joyería y casa de antigüedades, que ocupa la
esquina de dicha casa y que, por su variado surtido y precios moderados, es muy conocida en todo el país.
Granger Furnishing Co., elegante camisería y
sombrerería, cuyo surtido procede directamente
del extranjero, especialmente de las principales
fábricas de los Estados Unidos. Los caballeros
más conocidos de México se surten en esta casa
que es, por todos conceptos, recomendable.
El señor Humberto I. Braschi, que entre los distintos ramos que abarca su casa, figura en primera
escala la importación de carbón de piedra en toda
la República, siendo el más antiguo é importante
comerciante en este ramo. Se ocupa también en
otras empresas, como la que acaba de contratar y
es la construcción del camino carretero y para
automóviles de Iguala á Chilpancingo, Estado de
Guerrero.
Señores Luis Monroy Durán y Cía., S. e. C., Ingenieros contratistas muy reputados en la República, representantes y agentes exclusivos de la
afamada fábrica de cables de acero &lt;F. W Scott&gt;, de
Reddish, Ingl.¡ de la &lt;Ropeways Ltd.&gt;, de Londres, y de la gran fábrica de maquinaria&lt;Hollman
Bros&gt; y de otras muchas casas importantes, interesados también en otras empresas, como la Cía.
Explotadora de Montes en Oaxaca, en minas, etc.
El muy conocido médico cirujano Dr. P. W.
Monroe, acreditado por una gran clientela.
La Cía. Cubana de Inversiones &lt;El Guardián&gt;,
cuya casa matriz está en la Habana y cuyos negocios en México, ya muy importantes, aumentan cada día.
El cirujano dentista Dr. L. Engber!(, que por su
honradez y habilidad profesionales se ha dado á
conocer ampliamente en esta capital.
Todavía hay algunos despachos vacantes, y el
señor Sielzer está dispuesto á atender afablemente á todos los visitantes del edificio, para enseñar
los departamentos que están por alquilar

M

PARA

"EL

MUNDO

ILUSTRADO."

- Oiga usted: ¿le molestaría dejarme pintar este patiecillo?
-No señor¡ al contrario, de muy buena voluntad,-me contestó una señora como de cuarenta
años, alta, vestida de luto y con bondadosa cara.
Pero no sé qué cosa podrá usted pintar aquí; es
tan chico y lo tenemos todo en desorden; porque
estoy sola, con una pobre hermana que está muy
enferma, y no me queda tiempo para nada.
- No es más que copiar las flores.
-iAh! ¡vaya, vaya! Si le hubiese usted visto el
año pasado, cuando todos estábamos sanos y mi
pobre marido (q. e. p. d.) vivía, entonces sí era
un gusto verlo. La hiedra trepaba hasta el techo,
de manera que siempre teníamos sombra. Pero
ahora . ... ¡ay!. . . . . . me falta humor y las plantas
quieren que se las cuide como si fueran personas.
Desde que la pobre muchachita está en este estado, parece que las flores lo comprenden.
Había visto el patiecillo desde la entrada: un
rincón lleno de luz¡ las paredes, azules, de un
azul intenso, sin medias tintas de ultramar violáceo, capaz de avergonzar al mismo cielo de la
costa¡ un brocal tan azul, una escalerilla azul, y
en medio de tanto azul un grupo de macetas y
tiestos, de los que se desbordaba gran cantidad de
llores. Allí, la mal va real junto á lo rosa opulenta¡
allá el lirio, de un candor inmaculado, junto á las
diminutas violetas de hojillas semiabiertas¡ más
allá grandes hortensias, cuyo verdor se desvanecía para cambiarse en color de rosa, y una gran
trepadora que manchaba, con puntos de oro, la
sombra de los arbustos.
De cerca observé que realmente las plantas estaban descuidadas¡ debían sufrir por el calor y la
sed¡ las hojas se tostaban y las flores se decoloraban¡ sentían tristeza¡ sentían la nostalgia de una
mano que las acariciase: el abandono se notaba
en todo, y las más sensibles, como los lirios, inclinaban el cuello lánguidamente y parecía que
sufrían; pero sucedía que en ese estado todo lo
que perdían en salud y fuerza ganaban en simpatía.
Tomando una silla que la buena señora me ofreció, comencé á trabajar. Extendía el color en la
tela, manchaba, diseñaba y tornaba á manchar pa•
ra recomenzar desde el principio otra vez con la
fiebre del trabajo que se comienza¡ y la señora, de
pie á mi derecha, parecía tomar mucho interés en
mi trabajo y me hablaba continuamente:
-¿Sabe usted? Mi marido era pintor de paredes¡ así comprendo lo que es la pintura. Para pintar cortinajes en las salas y angelitos en las recámaras, para imitar la madera y el mármol no había ninguno como él. Su mano valía un Perú. iAh,
señor, si usted lo hubiera visto trabajar! Era ligero como el relámpago: hacía cualquier trabajo
en un abrir y cerrar de ojos. Mas, el pobrecito ha
muerto y ..... ¿ve usted? ..... Ahora me queda
la hermana que los médicos ya han desahuciado....
Mientras me decía esto, observé que sus ojos
miraban atentamente una ventana cerrada que daba al patiecillo. Yo, atareado con mi trabajo, respondía con monosílabos¡ y ella, creyendo que me
perturbaba:
- Bueno, me dijo, me voy. Usted haga y deshaga como si estuviese en su casa.
Continué trabajando todavía un poco. El sol
huía en el firmamento y se acercaba al ocaso
cuando, tras la vidriera de la ventana en que la
señora había tenido fijas las miradas por largo
tiempo, ví un rostro terriblemente pálido: dos ojos
inmensos y como hundidos bajo una frente de calavera, c:.ue miraban con mirada dolorosa, baja, sobre la vidriera. Parecía ser trna muchacha joven
y perdidamente enferma¡ una muerta tras el cris-

ILUSTRACIONES

tal de un nicho; una visión de aquellas que dejan una impresión de horror imborrable. Era como la impresión de una figura de cera que hubiese muerto dentro de una vitrina¡ una impresión
de aquellas que se sueñan por la noche.

***
Al día siguiente volví á la misma hora á continuar mi pintura, y encontré á la enferma sentada
ante las llores del fondo.
En aquel baño de luz y entre las plantas me
pareció menos fantasma que el día anterior. Me
pareció más carnal y con mayores señales de belleza. Los ojos eran azules como el patiecillo y
parecían contener una alegría ida y una alegría
naciente: tal brillaba en ellos la juventud y á
veces se velaban de una melancolía tan profunda,
que era imposible mirarlos. Eran el espejo de un
corazón joven que reflejaban alternativamente el
azul sereno y las brumas que pasaban dentro
del pensamiento. Les rodeaba una aureola obscura, haciéndoles parecerse á dos astros declinantes
en un ocaso umbroso. A veces parecía una niña¡
á veces una viejecilla. No debía tener más de
diez y seis años. ¡Pobre muchacha! ¡Pobre flor!
-Diga usted,-me dijo con voz suave:-¿le molesto?
-No, señorita¡ de ningún modo.
-Pero, si le estorbo _á la vista, me iré.
-No se mueva usted¡ en tal caso, me iría yo.
No se movió la pobrecilla, no se movió ni un
momento siquiera, excepto cuando tosía. No se
movió hasta que el sol le cayó encima, acariciándole las manos, besándole el rostro, cubriéndola
de besos de oro, reví viendo el frío de aquel cuerpo que parecía extinguirse.
Y o no podía pintar: no veía el cuadro, no veía
á otra cosa que á ella. Quieta, recogida y trémula,
parecía que las otras flores la miraban, y todo parecía mirar la figura, y á mis ojos todo desaparecía,
y ella era todo el cuadro. El resto solamente formaba aureola, servía de fondo, de cielo azul. Las plantas, las flores, las paredes pintadas, la sombra de
la trepadora, la luz del sol, todo, todo se fundía,
todo se iba esfumando en torno de aquella nota
tan triste, de aquella flor más triste y más vívida
que las otras, que inclinaba el cuello como lirio.
Instintivamente, como si pintase una flor más
en el cuadro, comencé á retratarla sin que ella se
diese cuenta¡ y no es posible describir la mezcla
de dolor y egoísmo de pintor con que se buscan todos los pliegues del sufrimiento, las señales de la muerte que se acerca y los colores que
se vau perdiendo cuando se está ante un modelo.
En aquella ansiedad terrible no se ve más que la
finura del color¡ de aquellas buenas enfermas, á
medias tintas violáceas que se pierden en esfumacionas finísimas: el color, la forma exterior y
la expresión de las angustias del alma. Y mientras la pintaba con crueldad inconsciente, la pobre enferma no me parecía sino una figura, algo
de belleza macabra, la naturaleza muerta, estupendamente hermosa.
A poco rato se movió y sonrió, dando á entender que se había dado cuenta de que ahora la ~staba copiando¡ pero siguió tranquila, consintiendo en que yo continuara mi trabajo. Luego, haciendo un esfuerzo, se levantó y se acercó al cuadro, y mirándole fijamente exclamó:
-¡Dios mío! ¿Tan destruida, tan enferma estoy?
-No, señorita. Es que apenas la he esbozado¡
es que ....
Se alejó.
Cuando estuve aute la ventana, sin pensar que
yo la observaba, la veía tomar un espejito y mirarse largamente¡ me pareció que suspiraba, y lue-

DE

A.

GEDOVIUS.

go se dejó caer en su asiento, con la mirada fija
en el cristal.

***
-¡Si me hubiese usted conocido hace tres meses!-dijo al día siguiente á la misma hora.-Entonces habría podido decirle: ahora sí me puede
usted hacer un hermoso retrato. ¡Tan alegre, tan
risueña que era! Todo me hacía reir. Mi hermana
tenía que reñirme á cada momento, pero en vano .... Para el baile era yo la habilidad misma.
¿ Ve usted este traje? Lo llevaba puesto el día de
la última fiesta. lQuién lo diría, eh? Era el primer baile á que yo asistía, y bailé todo, todo: no
estuve quieta ni un momento! Dicen que eso fué
lo que me hizo mal¡ pero yo no lo creo. Me oprime esta tos, que dicen que no tiene importancia
alguna¡ pero yo no sé, no sé qué pensar. A veces
creo que no será nada¡ mas otras veces me viene
un terror de morir, que lloro constantemente, yo
que jamás había llorado!. ... Pero no sé por qué
le refiero á usted estas cosas ... .
-Tenga usted valor, que no tardará en curar.
-¿Acaso es usted médico?
-¿No ve usted que soy pintor?
-Sí, lo veo¡ pero lo pregunté por broma. ¡Cuánto me gusta la pintura! ¿Ve usted? Si yo fuera
pintor, pintaría siempre cosas alegres¡ bosques
llenos de sombra, panoramas, casas ~uevas y señoras hermosas y bien vestidas, y ... , iqué sé yo!
cosas que fuesen alegres. lQniere usted que vaya
á sentarme?
-Como usted quiera. Y o voy ahora á pintar
las flores.
-¡Pobres flores!-dijo pasándoles la mano por
encima como para acariciarlas y yendo á sentarse
á su lugar.
- ¿Ve usted? Me parece hoy estar mucho mejor. iAl fin podré ir á bailar!- me dijo después,
riendo con tristeza infinita.
¡Pobre muchacha! Poco después de haberse sentado le atacó la tos, aquella tos que parecía salir
de lo más profundo de sus entrañas, una tos que
parecía arrancarle la vida dejándole el alma deprimida. ¡Pobrecilla! Vi que le brotaron dos lágrimas y corrieron á lo largo de su rostro¡ y así,
con la cabeza baja, permaneció en actitud de ensueño. ¿En qué pensaba? Acaso no pensaba, ó
pensaba vagamente¡ y nada era más amargo que
aquella tristeza hecha de ensueños confusos, de
dudas, de presentimientos extraños¡aquella tristeza sin nombre, que era como una gran nube que
envolvía el alma y que dejaba el corazón entre
brumas, que parecía el ocaso del sol de la vida,
el crepúsculo y la nostalgia de las cosas descon.&gt;cidas. ¡Morir! A los diecisiete años morir y sentirse morir cuando se abre la ·ventana llena de luz
y de esperanza y tener que decirse á sí misma:
''En un mes, en ocho días, quizá mañana, tendrás
que despedirte no sólo de lo que amas, sino también de todo lo que habrías de amar!"
Pero ¿por qué habría yo comenzado este cuadro?
Luego, permanecía pensativa¡ yo, contemplándola con el pincel inerte. Me parecía como si fuese una clepsidra llena de gotas de sangre.
&lt;Ahora no faltan más que cinco-pensaba¡ahora cuatro, tres, dos&gt;. Y llegando á uno, decía
para mí: «Ahora caerá de su corazón la última gota y ella quedará muerta sobre los tiestos de
llores&gt;.
-¿En qué piensa?-me preguntó de improviso
como si leyese en el fondo de mi pensamiento.
- Estoy muy contrariado porque el cuadro no
me resulta bien.
-¿Será ,que no estoy bastante quieta?
--Sí, usted está quieta; hablo del fondo, de es·

�609

EL MUNDO ILUSTRADO

de ella, á la hermana, y muchas veces $alía si n
haber visto á 11adie¡ cuando un día ella bajó y me
dijo: 4'.Vengo á que tennine el cuadro».
Ya es tiempo-me atreví á responder,
Pínteme u~tcd, replicó sentándose en el sitio
acostumbrado. Jamás la había visto tan con ten ta
como aquel día: todo era hacer proyectos para el
porvenir y edificar castillos en el aire. Cuando
estuviese curada, cambiaría todas las llores del jardín, sembraría muchas rosas y muchos claveles.
Nada de lirios, porque cuando se marchitaban tenían 1111 aspecto muy triste. Se haría 1111 vestido
color de rosa, parecido al que tenía una amiga
suya, y cuando llegase la fiesta del país, no dejaría
de concurrirá ningún baile. Sí: volvería á bailar,
y quería divertirse y vivir, sob1·e todo vivir, porque no era justo morir tan pronto. Quería regar
las llores; y la viuda y yo tuvimos qne regarla•.
Al recibir el agua parecía que revivían agradecidas, y ella las miró de modo tau misteriorn, con
mirar tan vago, que su mirada pareció todo
un mundo secreto de dudas y csperauzas.

eervecerla ellaLLÁfemoc
Üfrece un !/Janr¡uefe á los fleriodisfas.

•••

No volvió á bajar al pafiecillo.
-¿Quiere usted verla? me pre~untó un día la
hermana mayor.-Eslá muriendo¡ pero usteJ la
encontra, á levantada.
Subí y la encontré rodeada de sus amigas, todas jóvenes, todas alegres, vestidas de claro: flores de primavera junto á nna tumba, como un
vuelo de alondras junto á un pajarillo trémulo,
un pajarillo con las dos alas plegadas, con el estertor de la agonía.
¿Ha terminado usted el cuadro?-mc dijo todavía.
-Sí. ya está concluído.
Si es así, ahora puedo morir.
Pero ¿ por qué dice usted esas cosas?
-iPor reir! . . .. , En verdad no he estado nunca
tao bien, murmm ó. Y permaneció como adormecida.

..

**

No despertó más.
Blanco el féretro, !:is amigas vestidas de blanco,
pasando por la blancura del camino: eran les funerales de un lirio. Con las llores del jardincito
la hicimos una corona, que depositamos scbre el
féretro, y si me hubiese atrevido á ello, le habría
puesto también el cuadro.
Se habían ido el fondo y la figura, y de aquel
pat,ecilloazul, antes tan alegre, no quedaban hoy
más que cuatro paredes. Pequeño como era, parecía n na capillita azul, abierta y desmantelada¡ un
{Judo de mes de María desnudo y empobrecido
por el viento del invierno. Todo en derredor e~taba quieto: arriba la trepadora colgaba como desvanecida¡ a4uí el sol sin reflejos; en lo alto una
ventana abierta y vacía.

te azul del patiecillo. Pero no se moleste usted,
descanse.
-¡Oh, pronto descansaré bastante!
Para darle valor estuve por decirle una broma;
pero viendo su mirada resignada y cvnvencida,
la broma se me ahogó en la garganta y solamente
volví el rostro como si me ocupase atentamente
del cuadro.

•••
Al día siguiente no bajó -al patiecillo, ni al siguiente tampoco. Al otro día la vi tras la vidrie-

ra. Sonrió y me saludó¡ á su tos l os vidrios se
opacaron, y ella, con su mano descarnada, los l impió y después se retiró a,l interior de la pieza.
Un día vino su médico, y como yo lo conocía,
entablamos con versa.:ión, mientras ella, desde
arriba, con s11s ¡!raodes ojos de enferma, espiaba
tratando de sorprender una seña, un ademán, un
movimiento que la sacase de su duda, El médico
me dijo que no volvería á verla otro día.
Yo no faltaba ningún día. Unacorrientedesimpatía me llevaba allí y el cuadro casi no me servía sino de pretexto. Veía yo pasará las amigas

.lllucho tiempo expuse el cuadro, y se me dijo
que alguno de los parientes había preguntado el
precio.
Eran unos primos y fní á buscarlos. ¡Pobre g~nte! Quizá querían tener uu recuerdo de la pobre
niña muerta!
-Verá usted,-:nc dijeron¡-la casa que usted
conoce la teníamos en venta¡ y como algún conocido nue~tro en América ha hablado de comprarla, quisiéramos mandarle la piutura, (si acaso u sted no quiere mucho por ella), á fin de que puedan ver cómo es la casa.
-¿Y la niña?
- La niña ... .ioll! la niña no importa: la borraremos.

Puestos levantados por la cervecería 4'.Cuauhtemoc&gt; en las fiestas de Covadonga en Puebla.

A ya prestigiadacervecería«Cuauhtemoc», deMonterrey, que no hace cuatro meses estableció
..,..,_,=----;~ir,;.
su agencia en Puebla, donde ya otras compañías habían sentado sus reales, pero á las que
está derrotando á gran prisa, ofreció¡ por conducto de su agente el Sr. D. Luis D'Angelo,
un suntuoso banquete á los miembros del segundo
Congreso de Periodistas de los Estados, reunido en
Puebla á últimas fechas.
A la invitacion que el señor D 'Angelo hizo á todos
los señores periodistas, que representaban á casi todos los periódicos de la República, acudieron aquéllos, celebrándose la fiesta
en el arjstocrático restaurant «Giacopello», el más elegante de la ciudad.

A las siete de la noche se sentaron á la mesa los comensales, enmedio de
la alegría más franca y de la fraternidad más hermosa, y mientras duraba la
'
1
comiqa, una buena orquesta dió selecto concierto, siendo aplaudidísima.
El Sr. Lic. Heriberto Barrón, en nombre de la cerveceríaj ofreció el banquete, y le contestó, dando las gracias, el Sr. D. Carlos R. Menéndez, Presidente de la «Prensa Asociada de los Estados», teniendo frases verdaderamente halagadoras para la cervecería «Cuauhtemoc», á la cual se acordó dirigir un
expresivo telegrama de agradecimiento y simpatía, por las atenciones de que
hizo objeto á los periodistas.
El señor D'Angelo recogió, autógrafos, varios pensamientos dedicados á
SR. DO.N LUIS D'.ANGELO,
la cervecería por
Agente de la Cervecería 4'.Cuauhtemoc&gt; en Puebla,
1 o s congresistas,
que ofrecí6 el banquete.
pensamientos que
publicaremos en otro número, concretándonos hoy á hacerlo con el del señor Menéndez que, casualmente, llegó
á nuestro poder:

SANTIAGO RUSIÑOL.

«La cervecería «Cuauhtemoc» se ha hecho acreedora á la estimación del público mexicano, por la bondad
de sus productos y por la cortesía de su Director hacía
la Prensa Nacional».
I
Puebla, Noviembre 4 de 1908.
CARLOS

Grupo de periodistas que asísti6 al banquete ofrecido por la
cervecerfa «Cttauhtemoc&gt;•

•

R.

MENÉNDEZ.

La cervecería «Cuauhtemoc» obsequió á los señores
congresistas hermosos carnets, carpetas de piel de Rusia y billeteras, todo con inscripciones alusivas.

�610

JCL MUNDO ILUSTRADO

611

EL MUNDO ILUSTRADO

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· ..

. •',_;',;
.': ...·:

Rres. William H. Taft y James S. Sherman, candidatos á la Presidencia y Vicepresidencia de los Estados Unidos,
respectivamente, proclamados por el partido republicano.-Triunfantes en
las recientes elecciones.

•

Sres. John W. Kern y "\Yilliam ,l. Br,van, candidatos á la Vicepresidencia y Presidencia de los Estados Unidos,
respecti n1mentc, proclamados por el partido demócrata. - Derrotados
en las recientes elecciones.

�612

EL l\fUNDO ILUSTRADO

Fonógrafos y Cine111atógrafos

ILA (Q)!FIEN§IlVA

PAtHE FRERES, PARIS

Novela original por Alberto Chabrol.

P. Aveline y A. Delalande, Unicos Concesionarios para la República Mexicana
Almacenes y Oficinas: Calle de Gante·núm. J. Apartado 509.

Teléfonos: Mexicana, núm. 1736; Eússon, núm. 59.

11111íflkí~IIIIIIIIIIIIU

Almacén para ventas al menudeo defon6grafos Pathé Freres.

La casa P. Aveline y A. Delalande, únicos concesionarios en la República .Mexicana de los establecimientos Pathé Freres, de París, fundaron el mes
de Febrero de 1906, en la casa número 10 de la calle de Zuleta, un establecimiento para la venta exclusiva de todos los aparatos que fabrica en sus inmensas fábricas de Chatau, Vincennes y Joinville-Je-Pont [Francia] la Com·
pañía General de Fonógrafos, Cinematógrafos y Aparatos de precisión. [Establecimientos Pathé Freres, de París].
La importancia, siempre creciente, de los negocios que dirigen los Sres.
P. A veline v A. Delalande, acaba de obligarlos á buscar locales más vastos, de
los cuales pueden dar una idea las fotografías que ilustran estas líneas, en

Vis/a parcipl del almacén de fonógrnj, ,s al 111t-nudeo.

las cuales se po?rá notar, al mi~mo tiempo, que no se ha descuidado ningún
detalle para umr el coufort á Jo agradable en los soberbios almacenes del
edificio QUIRK,
Los señores Aveline y Delalandehan hecho coincidir la inauguración de
sus nuevos almacenes y oficinas con el recibo de 1ma gran remisión de todos
los aparatos creados últimamente por los establecimientos Pathé Freres tanto en cinemató)!rafos, cuyos nuevos proyectores con ventanillas automáticas
garantizan contra incendio, corno en fouógrafos de modelos muy elegantes, y
de discos con las última~ impresiones hechas en París, de todas las novedades artísticas (canto y orquesta• ), que son apreciados en todo el mundo.

613

1,: r, ,1PNl&gt;O JLUSTB \DI&gt;

S

R. MERLIN,
Doméstico de la casa del sefioJ
Marcos Delombre.
25 bis, rue Notre-Dame-desChamps.
Parls. (Para h, sefiorita Miette ).

¿Tuvo ,\\arcos tiempo de leer
esta dirección? Mi mano estaba
~obre el a al n11smo tiempo Que su mirada, según creo;
y su mano, ca,i al mismo tiempo también, cayo rudamente s,.bre la mía, aplastándola con un golpe seco.
Con sólo mi gesto h3bria él podido saber que esa carta
me era personal . . y ... de orden intimo ... ¡Oh. su voz!
no, no era ya su voz, sino una especie de silbido ronco
que debe s•rvir desde que el mundo es mundo para todas esas emociones en que se mezclan la cólera y el disgusto.
-¡Déjeme ust~d ver, Miette, yo lo quiero! ¿Entiende
usteJ ? ...
¡No, no la verá! 1ntentó levantar mis dedo,; uno á uno;
pare:la que queria queorarlo,;, me hacia sufrir humblemente .. nu,stras manos 1zqu1erdas luchaban .... Su
fllerza de hombre iha á v~ncer; pero entonces me incliné sohre la m~,a. sobre el álbum, sobre mi mano, sobre
la suya, y los apreté .:uant, pude con m, rostro. Oi á
/1\arcos 11;ntar mi nomhre como si le hubiera hecho un
mal atroz, como en Id queja de un herido cuando la herida le irrita to,ll el almd .. Y me causa pena hJherlP parecido tan mali., m• causa pena mi locit resist.:nc1a; pero
tenía miedo, ¡oh! tenía miedo cte cejer y todo esto me
obligó á hacer e~ta cosa txtraña, inaudita. de besar la
mano de Marcos en una súpli~a desesperada ....
J\\arcos l~nzó un grito no menos extrafio que mi beso,
que me helo de p1~s á cabeza, en tanto que arrnncó su
mano de mis labios y la sawJió como si le hubiesen hecho una quemadura dolorosa. Le vi que fué á caer •n
un sillón en que quedó postrado un momento con la rabeza en las manos. Y cuando retiró su ro,tro me oarecia pálido hasta los labios .... Me parPció que iba á morir de di,gust/J y de espanto ... mis dedos permanecie•
ron incrustados en la carta sin que m, , oluntad interviniera entonces para nada .... Marcos me habló en voz
baja que apenas reconocl .. .
-Después de .... lo que a,.aba usted de hacer Miette
usteJ debe comprender que, i no me da esa ca:ta en ei
instante mismo, todo está conclu!Jo entre nosotros ...
para siempre!
¡Oh, cómo µu Jo creer que yo le desafiaba! ¡Cómc,! Apenas tuve la fuerza de murmurar:
-¡i\\a fi rnal
Se 1rguió, y con los ojos inmensamente ar1ertos y el
ro,tro .ri,;pado. me lanzó e,ta~ terribles palabras:
-¿,\\añana? ¡Mafiana como hoy, comosiPmpre. usted
mentirá! ¡Ustetl es la mentira misma. la más peligrosa
simuladora que he conocido! .... ¡Salga usted de aqul
criatura cruel! ¡Criatura perversa!....
'
Hubiera quendo saltarle al cuello, pedirle perdón ó
más bien explicarle que no tenia nada que perdonarmL.
Pero este arrebato de un hombre que me era tan poco
familiar me fulmi~ó ...... No sé cómn pud~ llegará la
puerta que me designaba todavia por el movimiento foroz de su brazo.

***

Almacén de vPnta de los aparatos cinematogr6ficos de Pathé Freres.
Oficina.•, privadn, sala y sulón úe pr,,yeccíonPs.
i'E-:....E:i'E:f&lt;f:H,E:H, ............E-:......................................................E-c ...E:.............H,i'..Eci-:!Eéic~:E:•éH•.H-:E-c..........E-:...............

COMPAÑIA EXPLOTADORA CINEMATOGRAFICA
Oficinas: Gante Núm. 1 (Edificio Qnirk). Apartado Núm. 509

Los conocidos empresarios, Sres. Enrique Rosas y José Alva, han formado una sociedad mercantil bajo la razón social que encabeza estas líneas, y
han establecido bien acondicionadas oficinas en la calle de Gante número 1.
La casa á que aludimos, digna de mencionarse, se dedica de una manera
amplia al alquiler de películas cinematográficas, habiendo invertido dichos
señores un buen capital que representan UN MIL O&lt;;HOCIENTAS PELICULAS que han aportado, y las cuales se encuentran en perfecto estado de conservación, y harán, por lo tanto, floreciente á esta empresa.
Debemos añadir que bien informados de la importancia de esta negociación, así como del buen orden administrativo que tiene, sabemos á ciencia
cierta que esta empresa tiene celebrados contratos de importancia con la casa de los Sres. P. Aveline y A. Delalande, únicos concesionarios de la reputada casa PATHE, de París, así como con otros fabricantes de películas, para
comprarles varios ejemplares de cuanto produzcan¡ por lo tanto, en poco
tiempo más será vastísimo el repertorio de esta empresa, la que, según tenemos entendido, está patrocinada por la honorable negociación de los Sres.
P. Aveline y A. Delalande, de París.
Hemos estado accidentalmente en el interior de dichas oficinas, y hemos
notado un movimiento extraordinario, saliendo continuamente remisiones de
vistas para diferentes lugares de la República, cosa que hace presumir la demanda de este artículo¡ también hemos oido de personas conocedoras en el
ue¡!ocio, que en el momento no hay empresa de esta índole que tenga un repertorio tau variado y tau en buenas condiciones el estado de las películas,
y sin duda por esta causa tiene tal movimiento¡ hemos visto también saloues
de la Capital. de los más importantes, servidos por los Sres. Rosas, Alva y
Compañía ósea la '"COMPAN!A EXPLOTADORA CINEMATOGRAFICA,"
y en obsequio de la verdad no deja que desear, tanto sus magníficas proyec•
ciones, como lo varíado y novedoso de sus películas.

Teléfonos: Ericss, n, Núm. 59; Cía. Mexicana, Núm. 1,736.

Y ahora, todo está concluido. . . . . . Des pué, de ha her
apenas tocado su almuerzo. Marco, se v1,tió inmeJia·
tamente para dirigirse, según pare.:e, á una matiné; m
la casa de la sefiora Lambrecy. Regre~ó como homhre
libertado á sa novia, á su círculo, á quien no pone entre
ella v él el abismo del misterio, que no ,;e goza con su
ternura como parece hacerlo la audaz Miette.
¡Dios mio! ¿por qué me negué todavía á hablar? ¿Por
qué? .... ¡No ,él ¡lo amo, lo amo como no sospechaba
Q~e se pudiera amar cuando me a!revi á tomar la ofm·
~zioa frente á frente de aquel á quien mi tfo quena convertir en mi prometido, mi esposo! ....
¡ La ofensit•u la encontraba tan sencilla cuando bajé
de m1 peñ~n de Anglesl y ahora me parece un acto de
demencia mcrelble .... ,\\arcos lo juzgará asf 1 sln duda
cuando haya leído la confesión que acabo de escribirle'
y hoy tendrá, menos que nunca, el deseo de llamar s~
esoosa á la aventurera EnriquHa de Angles ....
Y. por otra parte, ¿qué esperar? .... El dijo que todo
estaba concluido entre nosotros, y, para cump:ir su palabra, no regresará esta tarde, sino despué~ de que se
haya comprometido solemnemente ....
¡Oh, Dms mfol ¡Dios mio! ¡Se necesitarla un milagro!
_Ptro ¿cómo no pensé ya en ello? Hay, en pleno corazon de la crndad, un lugar escogido á propósito donde
se hace el milagro á la luz del mundo. En otro tiempo,
cuando era yo pequeña, encontrábame mortalmente enferma de escarlatina y fui salvada por un voto que mi
madre. seoarándose un momento de mi cuna fué á hacer ante el altar de Nuestra Sefiora de las Viétorias ...
¿Por qué no serla yo escu.:hada como lo fué ella? Cierto. pedir el amor de Marcos; es pedir algo más indispensable que la vida misma ...
-Merlin, ve á buscarme un carruaje, te lo suplico
-¿Un carruaje? ... ¿Dónde vamos?
·
-Tú solamente hasta el primer sitio de coches, yyo ..
voy á Nuestra Sefiora de las Victorias.
-Pero ¿te acompaño?
-No; es inútil.. _ti ~ochero me volcará tal vez; pero
no me comerá .. .. m, pnmo podrá venir más pronto de
lo que pensamos ... y tendrá ne;e,idad de hablarte
Merlín murmuró muy bajo q..ie si el sefi~r al llegar
nia necesidad de hablará alguien, no habla de ser ciertamente, á él . . .
'
-¡Todo esto dará lugar á nuevos embrollos!-gimió él
en voz alta con los ojos al cielo. Y luego, tú sabes, yo
estoy ya cansado .... 1Entre lo que se debe y to que no
~e debe decir! ....
-Pero tú no tienes nada que ocultar de mi visita á
Nuestra Señora de las Victorias ...

te-

tL DIARIO DE MARCOS.
Jueves 3 de Enero por la noche.
lino de los departamenfos interiores de conservación de películas.

Desde hace mucho tiempo el amor sentimental no era
para mi ya más que un escollo, salvado para ~iempre

por fin! La que en el amor de mi primera juventud se
complació en torturar mi corazón, no habla abandonado
su victima sino después de haberla dejado muerta: por
lo menos lo creyó, y yo lo crei también y llevaba mi corazón en mi pecho, lo mismo que en una tumba .... ¿Qué
ha sido necesario para reali?ar la milagrosa resurrección? que se aproxime un dedo de nina que ha hecho
palpitar, que ha hecho gritar, que ha hecho salir á e,e
muerto más vibrante y más vivo que r,unca!
Llamo en vano á mis recuerdos en testimonio: jamás
he temido la vida ta11to como hoy; nunca he esperado
tanto de ella como esta noche y tiemblo todavfa en este
momento por mis temores y oortodas mis esperanzas....
¡Oh, M1ette! ven pronto á di~ipar las unas y á cambiar
la~ otras en alegrfas definitivas, pe~ueña hada para
quien la, metamorfosis no son más que un juego ba·
nal.
i\\a&lt;;, ¿por qué hablo de metamorfo,is? No; Miette es
todo lo ljue es a la vez. Esta mañana, durante la escena
mas ext ra na en que jamás haya yo tomado pa1te. cuan·
do M1ette ,.1rpos1taba en mi mano ese beso terrible, si,
verJaderamente terrible, y al mbmo tiempo me rd1u• ó
un ,ulo t~stimorno de su conhanza, en un momento en
aue la exr,ul,é por fin; si, en ese momento acaso no vela
yo su alma de joven, blanca como un trajt bautismal, y
á la qJe un hombre privilegiado e'ltre todos correspondfa eu,efiar el bien, el mal, fa vida y el amor ....
S,n embargo, había yo pronunciado las pálabras irreparable,. Todo estaba concluido entre no~otros ....
,\\e vestl después de almorzar, anunciando á Merlín
m, 1ntencion de dirigirme á la matinée musica l y danzante qui! daba hoy ta señora Lambrecy. M,ette v~rta
en ese hecho la confirmación de ,u cte,grac1:1 t111al. Podria dejar mi casa sin hacer e~fuerzo para revelarme los
mlstmos que habi:i ocultado á su capricho; r&lt;gr.:sa, ia
á su pequeña aldea muerta; esperarla la co11clu,1ón fune,ta de su novela con ese cobarde enamorado ljUe su~pira, nero á qJíen las preocupaciones &lt;ocia le, 1nt1m1dan. y que no teme exponer la reputación de una rnña
tan bella y tan pura.
Pero de repente, cas: á la puerta de la casa de la seflora Lambrecy algo me dijo que no debla penetrar en
esa fiesta, que darla en ella el espectáculo de un tan·
tasma, que helarla el gozo de las jóvenes, que espantarla á toJas esas criaturas de cintas y encajes que revoloteaban ya en brazos de sus parejas, y que, en fin, tendri:i que irme á refugiar h&amp;,ta la antesala, ó bien retirarme definitivamente.
-¡Cochero, al bosque!
Me hice conducirá los lugares desiertos, más allá del
steeple-chase. Era un dia frlo y grb; no habia bruma y,
sin embargo, la melancolfa del cielo envolvió los árboles,
los setos, con una espe,ie de velo intangible, bajo el
cual toda la naturaleza (porque la primavera que debe
libertarla está lejos, m•Jy lejos,) parece oir suspiros de
amor ansiosos .....
¡Y yo mismo suspiro y amo! y !t\iette, esta primavera
adorable, se retira, se retira ~líl cesar de;pués de haber
venido á soplar en mi corazón esperanzas de dicha .....
¡Oh misteriosa niña! ¿quién ere~? ¿Es posible que un
humilde campesino te ha&gt; a reClbido del Cielo en su morada rústica? Tal vez una trá~1ca historia de amor causó tu nacimiento, tal vez no tuvi -te mas que una madre
adoptiva en la hermana de m1 viejo criado, y e,to rxplicaria los prosternam,er.tos i11cre1~1es del bu~n hombre,
lleno, á la vez. de compa~1ón y de respeto para una criatura noble y desdichada ....
¡Ah! si no hubiera más que este secreto en tu corta
exi,tencia, Ndette, y s, futrd e,te secreto el úmco que
tuvieses que darme á conocer mafiana, e~peraria á mañana con una impaciencia llena de sonrbas, sabiendo
que no tendria que conocer la parte que los otros han
te,ddo hasta hoy en tu de~tinol ....
Ma~ ese homhre de allá ... ese hombre á quien escribe y que le escnbe .... Puts bien, no. Una vez mas,
su tie,o en mi mano, e,te verdadero be,u de amor nv
me ha ~ido dado por labios que conocian ya el amor.
todavla una vez, Miette sofió, no ha amado .... y ¿quién
~abe st esa carta que me ha ocultado por un procedimiento tan extraño no fuera una carta de adios que hubiera impuesto ella misma? ....
¡Ah! por qué pronuncié e'lta especie de maldición con
la que expulsé á M1ette, por la cual la vi arrastrarse hacia la puerta, expresando en su rostro un increíble terror de nifia y casi un dolor de mujer . . Puesto que
me costaba tanto esperar hasta mafiana, ¿no me correspondfa provocar sus confidencias inmediatas, comenzando yo mismo por la confesión de mi ternura, y, en
Jugar de hablarle de convento y de conservatorio, hablarle de nuestro matrimonio?
¡Ah! ¿Quién sabe si la nifia enloquecida no habrá obe·
decido demasiado á mi orden de esta mafiafia? ¿Quién
sabe si no se ha marchado ya'/ ¿Quién sabe si no ha salido para siempre de esta casa cuyo dueño la trató como
esclava, que le debiera todo, hasta los secretos intimos
de su corazón? .... 1Miette perdida para mil ¡oh! ¡gran
lorrl que me he hecho este dado irreparable ....
De repente cesé en mi vagar lento y sm objeto y luego me entregué á una marcha forzada para aproximarme á los lagos, donde tendrfa oportunidad de encontrar
un coche que regresara vacío y que me condujera en
veinte minutos (quizá no demasiado tarde) á la calle
Notre· Dame-des-Chamrs.
Sin duda merec,a yo ese castigo; tuve que andar á
pie hasta la estacion de Passy; sofocado, con la boca
seca, menos por la carrera que por la angustia; apenas
si pude dar mi dirección al cochero al subir al primer carruaje que encontré frente á la estación.
El volver á ver mi casa con su aspecto de solidez perfecta, ba~tó para poner mi corazón en calma .... ¡Qué
terrore~ quiméricos! Como si mi buen Merlín no e~tuviera allí para hacer oir la razón á Miette en caso de
Que la cólera la hubiera impulsado á alguna resolución
loca ....
Entré en el salón: todo estaba allf en buen orJen, aun
el arpa que, erguida en su sitio, parecfa llamar la cari·
cia de la&lt;; manos de Miette; el sotabanco e~taba silencioso: ¿acaso esperaba yo que Miette saludara el ruido
de mis pasos cantando un himno de triunfo?
Llamé, y en seguida !Ji á instalarme en mi bufete,
donde todavia estaban extendidas varias de las hojas
escritas por Mie\te. Merlín tardó en venir. ¿Tal vez
Miette le habria dicho todo, y tal vez tstaba disgustado
conmigo por la severidad con que traté á esa nifia hacia la cual sentía una indulgencia inagotable? . . ¡Quél
¿~e mguia á continuar a m, servicio? .... ¡oh, gran Dios!
¿,e habría marchado llevándosela?... .
¡Respiré! Merlin se tardó un poco, pero al fin se

aproximaba á lo largo del corredor; su mano tomó la
penlla de la puerta ... fingf leer con atención.
-El sefior llama?
- ¡Ahl .... Merlin, favor de decir á Miette que le ruego suba un momento ....
Escogí esta fórmula para que Miette no se diese cuenta de m1 disposición actual. Pero Merfln no cerraba la
puerta y su tosecilla ronca me hizo volver -la cara. Veo
su gran rostro luna~ enteramente rojo.
-¿Qué hay, Merlrn? ...
Tu.,10 útra vez y luego me contestó:
-Sefior, es que Miette no está en casa.
Me puse en pie de un salto y á dos pasos de él, que
retrocedió hasta el cortedor.
-¿Se ha marchado? ¿se ha marchado?
-¡Ha salido, sefio11
-¿S_!lió? .... y la dejasteis salir sola? ¿á esa joven á
esa uma?
,
-Sefior, yo ~ismo la puse en un carruaje.
-¿En c~rruaJt? ¿y dónde la llevará ese carruaje'
-Pues t1onde queria ir, supongo ... . á N•Je~tra Sefiora de las V1ctor1as.
. Con esta Sfguridad, el pobre hombre, que se habla
v_,,ro de _nuevo ce.rea de_l escollo de la m~, tira tan dificil de evitar, sallo para irme á traer el carruaje
Helo aqu1 ante la casa ... ,',\¡ toca, m1 bolero, mis guantes .... ¡Oh, con qué_ fcrvor voy á orar ... arrodillada e..
las bal&lt;1v~as
y ,1 la Santa V1rge11 me escucha 1 si me
abre de par en par el curazon de Marcos, yo le da ré corno ex-voto, un gran corazon de oro con nuestros' dos
nombres trazados encima por un p_equefio cordón de
pe11as ...
El estupor me paralizó fa lengua cuando menos un
mmuto la, go. De repente vela ,osas extremadamente
úbscura~.
-¿M1ttte fué á NJestra Sefiora de las Victorias?
¿y cvn (!Ué ot&gt;jeto, dime? pero, ¡habla, pues! ¿con
vb1eto? ...
. -P&lt;ro, sefior ... e~to no tieue nada de extraordinario .. . cuanoo va uno a la igle~,a es para retar ¡me pare.:e!
,
A ~sas palabras, me acerqué al pobre hombre que se
retiro todavfa mAs, y exclamé:
-¡Las. igles~a~ en Parls se usan también para citas'
¿Oyes tu, estup1do?
·
Pero entonces el rostro de Merlín se puso verdadera~ent_e lunar1 porque se volvió lívido por esta acusación
d1rlg1da hacia su adorada sobrina
:-¡Oh! sefio_r! ¡Si usted no fuera el sefiorl . . .. ¡Decir que
Mtette tiene citas! ....
. Su _cólera, que comenzaba á grufiir tras su respeto no
d1smmufa en nada mi propia cólera· le repliqué en 'vo
todavfa más alta:
'
z
-¡Y _tú si te imagin!ls, por tu debilidad inaudita, hacer
la fehc1dad de_tu sobrmal .. . . En fin, tú no negarás ue
este amor lo tiene. en. el corazón, puesto que tú has Q agado con tu propio dmero el obsequio que ella com~ró
~n casad~ Boutlgny? Entonces, ámenos llUe no estés
todavla (o hayas vuelto) á la infancia, no puedes¡ norar que un enamoraao no se deja despistar fácilmenie
Y esta carta que tú mismo entrega~te á Miette esta m~~
fiana, esta carta ~ue guardaba cuidadosamente en un
álbum, ¿puedes tu negar Que se trataba en ella de la cita de hoy? .... ¿Puede~? ¿Te atreve~?
A m, d1luv10 ue apóstrofes, i\\erfin agitaba los brazos
como un atont_ado . ..... Se aprovechó ae q:ie me detuve
para tomar aliento y me respondió:
-¡Oh, yo, se~or, no niego nada! Ylo he dicho delante del _seilor, M1ettesabe Que me lavo las manos en t"d
El cm1sm_o de esa_cor,fesión que me renovaba, en Éfe~~
to, me petnficó; dec1d1damente el buen hombre está perdido: Me cruce de brazos para impeair que, siguiendo
m1~ impulsos, le sacudiera de los hombros y con acento 1ust1c1ero le pregunté:
'
-¿El honor de tu sobrina está de pt r medio y tu· te
lava~ las manos? ....
Alzo las manos abiertas como para rechazar el espectro de la locura y txclamó:
-¡El honor de ,',\1ttt,! ¡El honor de Mlettel
Después le vi calmarse, y con ti orazo tendido hacia
la ventana,_ agrego ét,P vd1-mt'nc1a menos brusca:
-¡Pero s, allf ~sta ,',\1ctlcl H.: oldo un coche en la
puerta .... PLles bien, que el stñor se ~xplique de u
buena ~Pz con ella de todos e,tos misterios, y que la vu~I~
va yo a llevar allá, de donde no deb1a haber venido nunca, purque, s1 esto dura un poco más nos volveremos
los tres locos de atar.
'
Mientras tanto escu!rió el bulto. Y yo, tan·rabioso como podria estarlo segun su prediccion, me precipité á
la ventana y la abrl en el momento' preciso en que ,',\iette abria la puerta del patio. Aungu_e el dfa comenzaba
á caer, vf bten bajo su rostro exqu1S1to, •semi~onriente
y su ademán al cerrar la puerta era el de una person;
ocupad!l en pensamientos enteramente serenos
-1M1ette!
·
A\zó los ojos_ hacia mi _observatorio, la vi estremecerse hgerament~, luego, doc,1, en lagar de dirigirse al sotabanco,_sub10 con el mismo paso tranquilo (su paso
de señorita ) la escalm1.
Hice encender la luz eléctrica, porque antes de que me
hablara queria sorprender la verdad en su fisonomfa
abri ante ella la puerta del salón. Antes de volverla ~
cerrar le arrojé con los dientes apretados ta pregunt
que me ahogaba desde hacia dos minutos·
ª
-¿De dónde viene usted?
·
E_lla parecia teme~osa de mi como en la maiíana; sus
labios temblaban; sta embargo, me respondió con ciert

·q~é

~~:

a

-Pue~, de Nuestra Sefiora ~ las Victorias. ¿Nos
lo han dicho á usted?
···
e
-Si, me lo han dicho, al mjsmo· tiempo que me han
hecho recordar que las iglesias son para rezar
· ol
mente, Miette.. yo estoy cierto de que se reza·¿0;/m:;
fervor, Y también más largamente cuando rezan dos
juntos, ocultos tras la sombra de u~ pllar
,Y.iette murmuró:
·
···
-¿Dos juntos?
Calló un inst!lnte, y después, sorprendiendo mi pensam1_ento_. lan~o una exclamación palideciendo más y
se dmg10 _hacia !a puerta_. Su mano estaba en la periÚa·
pero. _al ml',mo t1_empo, m, mano se apoyó en ta su a'
1mp1d1éndole abm. ,',\e puse á hablar, y mi voz no~ .'
más que un cuchicheo ronco:
ra
--Confiésemelo usted, Mi,tte:--~ i ui ted estaba e ola t n
Nuestra Sefiora de las Victorias, ¿es que habrá iuo ar .
zar por aquel á quien ama?
&lt;
-Si .... y que él nome ama . ...
( Concluircí.)

�614

EL MUNDO ILUSTRADO

LAS AGUAS

615

EL MUNDO ILUST ltADO

DEL NAZAS

,
'1

Publicamos el presente diagrama que pone de manifiesto, por manera gráfica e mcontestable, el despojo de que han sido víctimas los algodoneros del N azas en virtud de un
acuerdo administrativo_que amenaza con la ruina á una de las regiones más laboriosas y
ricas del país.
En efecto, los agricultores de la región alta han sido privados de las aguas del N azas
en el período del 20 de Agosto al 20 de Septiembre. Como el diagrama lo evidencía, esas
son precisamente las aguas que más aprovechan á los agricultores despojados, pues son las
aguas de preparación, sin cuyo riego toda siembra es imposible. En el mes de Octubre y los
que siguen, el agua del Nazas es muy poca; pero aunque mucha fuere, de nada serví-

ría, pues el riego que proporciona es secundario y, sin el primero, el de preparación, es completamente inútil. ¿De qué puede servir que el agua aniegue los terrenos en donde el germen
se ha perdido? Los lectores apreciarán toda la fuerza del documento gráfico que publicamos,
hecho con datos exclusivamente oficiales. La cuestión de las aguas del N azas, la más palpitante de las que inquietan hoy á la opinión pública, encierra un importantísimo problema,
que lesiona derechos individuales y puede poner en peligro la propiedad privada, y repercutirá, sin duda, aun en el terreno del crédito nacional en el extranjero.
En estos momentos hay gran agitación entre los agricultores, para quienes este asunto
es de mucha trascendencia. La República entera está pendiente de la solución.

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rr,nrrn.\1)()

'' LA AMERICANA ''
Gran Fábrica de Hilados y Tejidos

Un patio de la fábrica.

Sal6n de telares.

TT 'i7NA de las cuestiones más trascendentales de

l,U

las que se trataron durante el Congreso Católico de León, fué la manera de remediar
las necesidades de la clase trabajadora y de los
peones de las haciendas, cuyos salarios no están
en correspondencia con sus exigencias, situación
que se presta mucho para abusos é irregularidades.
La cuestión del vestido, entre otras, ocupa un
lugar muy principal entre las que están todavía
por resolverse. Así es que luego que nuestro enviado especial al Congreso supo que en la misma
ciudad de León existe una fábrica en la que se
elabora y se expende con especialidad manta
gruesa. propia para el uso de los trabai.1dores del
campo, y que ella se proporciona á los labradores á un precio equitativo, ·quiso conocer esa fábrica, lo que le fué concedido galantemente por
los administradores de la misma.
La fábrica se llama &lt;La Americana&gt; y cuenta
con una historia tan larga como gloriosa. Fundada el año de 1877, ha dedicado los treinta y un
años de su existencia á mejorar constantemente
sns elementos de fabricación.
Dijimos ya que su especialidad es la manta
gruesa, propia para vestidos de peones y trabajadores de campo, ramo al que ha dedicado de preferencia sus atenciones y en el que ba II egad o á
una perfección que, seguramente, no ba sido igualada por ningún e~tablecimiento similar del país
Cuenta actualmente con una magnífica maquinaria inglesa de los últimos modelos y con un amplio terreno, el que ha utilizado con gran tino para la instalación de los edificios que abrigan los
diferentes departamentos del establecimiento fabril,
Estos e~tán perfectamente arreglados y rn su
ramo son, sin duda, de los mejores; son los siguiente,: de cardas, de estrechadores, de trósiles y de
telares; en el siguiente departamento está instalado un gran motor eléctrico de 85 caballos de fuerza, que es el que pone en movimiento la maquinaria; siguen el departamento de carpintería, e l t~1lermecánico, la~ máquinas para en!!omn tela~ y

la de limpiar hilazas y pábibs, la acepilladora y
la dobladora.
En el departamento de telares hay setenta y
dos máquinas, las que trabajan constantemente.
Los productos de e,ta fábrica han merecido
grandes distinciones y recompensas que le hau

Sr. D. Carlos Portillo. Gerente de la Fábrica.
sido concedidas en las exposiciones en las que
se ha presentado; entre otras, recordamos una medalla de oro y primer premio en la exposición de
Saint Louis Misso11ri y una distinción igua I en
rl concur,o i.1dustrial celebrado en la cindad de
León.

Al hablar de la fábrica sería injusto dejar de hacer una mención de las personas encargadas de su
manejo, gracias á quienes ha llegado á la envidiable altura en que se halla. Gira el establecimiento bajo la razón social «Viuda de Portillo&gt;, y es
gerente de ella el Sr. D. Carlos Portillo, hombre
hábil y trabajador, á cuya laboriosidad debe la fá·
brica una gran parte de su actual bienestar y bien
cimentado crédito. Igualmente ha contribuido á él
el Sr. D. Rafael Portillo, que desempeña el cargo
de maestro mecánico de los talleres, en el que
muestra gran habilidad, y que sin duda ha cooperado ;,l gran crédito de que gozan los productos de «La Americana&gt; en todo el país.
Para dar una idea de la gran demanda que han
alcanzado estos productos, citaremos un dato que
habla por sí mismo: durante los meses corridos
entre el primero de Noviembre del año próximo pasado al primero de Abril del presente, se
ebboraron y vendieron en la fábrica 36,432 kiIo•~ramos de hilaza y 22,085 piezas de manta.
Para sus trabajos emplea la fábrica á doscientos
obreros que disfrutan de salarios altos, si se les
compara con los que perciben en otros establecimientos de la misma clase: la mayoría de e~tos trabajadores son mujere~.
Lo~ amplios terrenos de la fábrica lindan con
la calle Soledad Norte, y la entrada de ella está
marcada con el número 101 de la misma calle.
Ilustramos las presentes líneas con varias vistas, reproducción de fotografías directas de los
diversos departamentos de la fábrica, tomadas durante la visita de nuestro enviado especial.
Publicamos también un retrato del señor Gerente, Don Carlos Portillo, de quien ya dijimos que e,
una de las personas que más han contribuido á elevará la fábrica y colocarla en el puesto en que
se halla, y á cuya amabilidad debió nuestro enviado el .~usto de visitar un establecimiento del que
no vacilamos en repetir que es uno de los primeros, en sn género, en u nestro paí5.

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Á {a iz,¡11i,-1'1/11, 1/, t//'l'Íli,1 rí nl1aJo: f'1111 1·,,r11111c11 r/1, J!r,rtí 11 l"ríM¡11,,.:' (í'l,rz" " .Ji,'/ Jort'o). - Cnrr

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·

1•111·11

Sulón de: trósiles.

Salón de trósilcs y telares.-Vista e.tlcríor.

1

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1

1

�618

,~r. mr~rno ILUSTRADO

619

lsL l\lU'.\'l&gt;O lLUS'l't: \DO

UNf\ Hf\OIENDf\ MODBL,O
Lo·s BENEFICIOS OE LA IRRIGACIÓN

El Clavicordio de la Abuela

Durante las conferencias de la Semana Católica que
tu vieron efecto últimamente en la
ciudad de León, el
Sr. D. Salvador Artola, distinguido
agricultor de la citada ciudad, presentó un estudio
importan tí si roo,
que llamó mucho
la atención y que,
de seguro, habría
servido para que
muchos de los agricultores allí presentes tomaran nota para implantar en sus fincas de campo los métodos pregonados
por el orador. El estudio del
señor Artola versó sobre
irrigación y cultivo de tierras en el Valle de León,
por un plan adaptable no
sólo á esos terrenos, sino á
todos los del país, por estériles que sean.
Si como el estudio del señor Artola hubieran sido
todos los presentados al Con- Despacho de la hacienda.-Parte:de las cernen/eras desde el mirador de la hac1·e d -B b
· d
á
greso, seguramente los frutos
.
,
.
n ª·
om arroJan o agua un canal.-Zahurrd0
que de él se hubieran obtedas con ce s de razas fmas.-Cone¡eras.-Molmo de mxtamal Y alfalfares.-Un ejemplar de raza Palanchino.
nido habrían sido más provechosos para los conferencistas y agricultores en
mejores ra~s extranjeras y del país, para los que
tecidas por norias á una profundidad de diez megeneral.
ha construido zahurdas, invento especial, gallinetros cuando menos, para tener diariamente nueve
El ~epresentante de «El .Mundo Ilustrado&gt;, que
ros y conejeras con las mejores razas y ganzos de
metros cúbicos de agua, con los que riegan los teTolosa.
apreció en lo que vale el talento y labores del Sr.
rrenos ahora tan fértiles. Hace 14 años cuando
Artola, solicitó, y fué galantemente atendido por
D_esde el punto de vista industrial, cuenta la
empezaron á trabajarse apenas, costaron' seis mil
este señor, visitar su hacienda, que se encuentra
hacienda con molinos de nixtamal que surten á
pesos y en la actualidad tienen un valor de ciená unos cuatro kilómetros de la ciudad. Muy imto cincuenta mil.
todo el ba~rio del Cohecillo, que es bastante granportante fué la visita á aquel lugar, en donde se
de, beneficiando á los habitantes con sus precios
El Sr. Artola, que ha merecido los parabienes
pudo apreciar los trabajos de un hombre laboriobajos. La~ habitaciones para peones y empleados
de todos los agricultores vecinos, que ya lo imiso, inteligente y constante.
son amplias é higiénicas. Reina allí el aseo ortan, es un verdadero agricultor técnico y honra
Las _:'rojes es el nombre de la finca de campo
den, _moralidad y hábito del trabajo dign¿ de
del país.
del senor Artola, finca que abarca una extensión
mencionarse y es, por todos conceptos el sistema
Las utilidades que saca de su rancho las inde irrigación.
'
de 180 hectáreas de terrenos planos enteramente
vierte en mejorarlo cada día, estudiando conslos que, debido á la calidad de su subsuelo abunLástima que no podamos hablar detalladatantemente todo aquello que pueda ser de utilidante en agua, ha podido su propietario convermente de es?s trabajos como se lo merecen, pordad. Allí se admira la canalización y el magnífitir en una fuente de riqueza, estableciendo un
que, en realidad, son muy importantes y hablan
co sistema de siembras y cosecha de maíz cebasistema de irrigación artificial por medio de bommuy alto del talento y laboriosidad de su autor.
da, trigo, garbanzo, cacahuate, papa, camot~, alfalbas centrífugas movidas por electricidad, y abasfa en gran escala, etc., etc., cría de cerdos de las

ª

AJulián del Casal.
En el castillo, fresca, linda,
la marquesita Rosalinda,
mientras la blanda brisa vuela,
con su pequeña mano blanca
una pavana grave arranca
al clavicordio de la abuela.
¡Notas de Lully y de Rameau!
versos que á ella recitó
el primo rubio tan galán¡
que tiene el aire caprichoso,
y que es gallardo y orgulloso
como un mancebo de Rohán,
Va la manita en el teclado
como si fuese un lirio alado
lanzando al aire la canción,
y con sonrisa placentera
sonríe el viejo de gorguera
en los ta pices del salón.
En el tapiz está un amor,
y una pastora da una flor
al pastorcito que la anhela.
Es una boca en flor la boca
de la que alegre y viva toca
el clavicordio de la abuela.
Es una fresa, es una guinda¡
los labios son de Rosalinda
que toca y toca y toca más.
Tiene en su rostro Abril y Mayo¡
en su mirada brilla un rayo¡
con la cabeza hace el compás.
iQué linda está la marquesita!
Es una blanca margarita,
es una rosa, es un jazmín.
Su cabellera es un tesoro;
si ríe, brota un canto de oro
en su reir de querubín.
El cielo tiene sobre el traje¡
si hay una nube es un encaje,
espuma, bruma, suave tul¡
como ella es blanca y sonrosada,
y de oro puro coronada,
qué bien le sienta el traje azul!
Ella hacia un lado inclina suave
la cabecita, como un ave
que casi va, que casi vuela¡
y alza su mano el son sutil
de la blancura del marfil
del clavicordio de la abuela.
La niña, dulce cual la miel,
canta á compás rondó y rondel,
canta los versos de Ronsard¡
y cuando lanza en su clamor
los tiernos versos del amor,
se pone siempre á suspirar.
Amor sus rosas nuevas brinda
á la marquesa Rosalinda
que al amor corre sin cautela,
sin escuchar que en el teclado
canta un amor desengañado:
el clavicordio de la abuela.
¡Amar, reir! La vida es corta.
Gozar de Abril es lo que importa,
en el primer loco delirio¡
bello es que el leve colibrí
bata alas de oro y carmesí
sobre la nieve azul del lirio.
Y aunque al terrible viaje largo
empuja el ronco viento amargo,
cuyo siniestro nombre hiela,
bien es que el pobre viajador
anime el vivo son de amor
del clavicordio de la abuela.
RUBÉN DARÍO.

BOSQUEJO
Para "El Mundo Ilustrado."

Un camino muy largo ...... el de la vida,
con espinas y rosas¡
de las primeras, muchas¡ de las segundas, pocas.
Allá lejos, muy lejos, como vagas
claridades de aurora,
un rayo de esperanza y un destello de gloria¡
-cuando no las oculta alguna nube
que pasa y se evapora,
se ven siempre á lo lejos, aunque nunca se tocan.

MUSICA TRISTE
¿ Un amor que se va? .... ¡Cuántos se han ido!

Otro amor volverá más duradero
Y menos doloroso que el olvido,
El alma es como el pájaro señero
Que roto el nido en el ruinoso alero,
' Sobre otro alero reconstruye el nido.
Puede el último amor ser el primero ....
Mientras más torturado y abatido,
El corazón del hombre es más sincero.
Tras de cada nublado hay un lucero
Y por ruda tormenta sacudido
Florece hasta morir el limonero.
¿Un amor que se va? ... ,¡Cuántos se han ido!
¡Puede el último amor ser el primero.
RUEGO
No te alejes del piano todavía.
Alada brote del marfil del piano,
Bajo el lirio fragante de tu mano,
La tierna y amorosa melodía.
Ese adagio tristísimo y arcano
Dulcifica mi espíritu doliente,
Como si presintiera por mi frente
La inefable caricia de tu mano.
Si dispuso el dolor, con golpe fiero,
Llenar de sombras la existencia mía,
Ya se levanta luminoso el día
y florece otra vez el limonero.
No te alejes del piano todavía ....
¡Puede el último amor ser el primero!
ANDRtS MATA.

El murmullo del mundo, que se escucha
como un eco de notas
que se pierden las unas, que se alargan !as otras;
-las primeras ríen,
las segundas lloran.Y cruzando el sendero solitario
-pues las grandezas siempre van á solasun alma de poeta
que se pierde en las sombras,
siempre yendo adelante, que es su guía
el rayo de esperanza
y el destello de gloria.
GUSTAVO

F.

AGUILAR.

México, Octubre de 1908.

*

PAISAJE
(Para tu Album).
Para "El Mundo Ilustrado."

Se oculta el Sol y sus postreros rayos
Tiñen el Occidente de escarlata, ,
Y entre ricos celajes, en Oriente
Tiende la Luna su crespón de plata.
Una parvada de inocentes aves
Cruza por el espacio, alegremente,
Y las esbeltas palmas se retratan
En el límpido espejo de la fuente.
Su imponente oración da la campana
En la elevada torre que blanquea,
Inspirando en mi sér una plegaria¡

UN POCO DE ENSUEÑO
La rueca de la amable fantasía
Danza en el pavimento aires livianos¡
Ven, y con la blancura de tus manos,
Hila un poco de ensueño, amada mía.
Las horas por vivir guardan arcanos
Acaso dolorosos, y en la vía,
La gasa de un ensueño amenguaría
El odio y el rencor de los hermanos.
Cubramos nuestros dulces ideales
Con el velo impalpable y transparente
De una ilusión¡ tomémonos cordiales.
Debe ser bello que al final del sueño,
La tierra nos acoja dignamente
Hilando el postrer copo de un ensueño.
EDMUNDO VELÁSQUEZ,

Y al mirarte pasar entre las flores,
El recuerdo de ayer arde y flamea
Con el fuego voraz de mis amores.
VIRGILIO AZAMAR.

Cosamaloapam, Ver., Octubre 7 de 1908.

*

MADRIGAL
Porque es blanco y es bello tu abanico,
porque es fino y es suave,
y porque se distiende y se recoge
como un albo plumaje ..... .
y porque sé que es tuyo, me parece,
poniendo en él mis frases,
que dejo resbalar una caricia
sobre el ala de un ángel. .....
FELTX CALLEJAS,

�l~L

,w,

1&gt;0 1 LliSTlt \ l&gt;Cl

LAS CUNAS
U

CRONICA
o armonioso ha quedado vibrando aún
el recuerdo después de la última temada musical. Las impresiones de arte
,no son como la estela que deja en las
olas el paso transitorio de un navío: consérvanse
imperecederas en el más íntimo y oculto s-intuario del alma, como lámparas de inextinguible claridad ó cual flores misteriosas, brotadas al calor
del fuego sagrado del arte, cuyos pétalos, siempre
frescos y perfomados, no pueden marchitarse
jamás.
Y aun cuando to&lt;las las manifestaciones artísticas son inmensas y exquisitas en sí mismas y en
la emoción que tienen el mágico pode, de produc'ii-, es, sin embargo, la música la más elevada de
esas cimas, la que corona esas alturas, como la
nieve luminosa y blanca que, en argentada diadema, brilla sobre la cumbre de los volcanes.
Toda palabra tiene su alcance limitado, toda
idea puede apreciarse en su verdadera extensión;
pero la música, en el divino idioma de la harmonía,
alcanza la intensidad más completa en la facultad
de expresar, y toca, con sus alas, el infinito en la
sensación. Los más altos artífices de la palabra
encuentran en su labor innumerables &lt;lrficult,,des;
la poca energía de los conceptos, cuando las ~randes pasiones humanas figuran en la es:ena de sns
obras, el deficiente color de las frases en aquellas
páginas en que el autor deseada ardientemente
trasmitir su propia vida sentimental; y como ,i
esto fuese poco, la pobreza del idioma para expresar los diversos y múltiples matic~s de la~
sensaciones, pues la riqueza del estilo no admite
usar los mismos términos, ni L monotonh de las
imágenes y descripciones. Y poco más ó menos,
en las demás artes, se encuentra circunscrito el
horizonte en que deba tender el vuelo la in,piración; solamente la música, llamada por un1va,al
opinión _&lt;arte divino», no conoce obstáculos ni limites; océano sin playas que lo detenl!an, deja correr sus aguas impetuosas en olas de harmonía,
confundiéndose el azul de sus perspectivas con
el lejano horizonte en el glorioso beso de dos inmensidades; y otras veces, con alas de águila, Ievántase hasta las vertiginosas alturas del genio, ó
bien se desliza entre las flores de los jardines como
tímida mariposa, ya cuando eleva el canto de trágicas pasiones, ya susurrando delicados y tiernos
amores que pasan sobre las aln.as como el suave
roce de una ala de pájaro, ó como el tibio rocío
de una aurora primaveral.
Sin duda que mis lectoras esperan, con ansiedad, la temporada de invierno, tan pródiga en
esas manifestaciones artísticas que nos llegan del
viejo mundo. Los teatros abren ya sus puertas, y
la Moda prepara los lujosos atavíos que las damas deberán lucir en esa clase de espectáculo~.
Especialmente en los abrigos se esmcnn la fantasía y el buen gusto á fin de confeccionar, en ese
artículo, todas las combinaciones más elegantes y
exquisitas que puedan imaginarse.
Parece que la novedad más importante en este
invierno, respecto de abri)!os, será la ori~rnal creación del manto zibelino. Estos elegantes abrigos
son sumamente cómodos y confortables; se hacen en piel de zorro, de nutria ó de cualquiera
otra. También se usa, para estas confecciones, el
paño ó el astrakán.
Las capas comienzan á aparecer nuevamente,
con mangas ó sin ellas, en telas lisas y de cuadros. Hay que elegir, sin embargo, la forma de
abrigo que convenga á cada persona, y me atrevo
á aconsejará mis lectoras que esta clase de abrigos
sea preferida por las de alta ó mediana estatura,
pues para las mujeres de talla pequeña es mejor
el jaquet ó paletó corto ó semilar_go. Los abrigos de grandes dimensiones se veo muy mal si
no son llevados por personas altas. haciéndo&lt;e
solamente una excepción cuando se trata de abrigos para salir del teatro ó baile, ,pues en este estilo los más elegantes son siempre larl(os.
El terciopelo, la piel, el soutache y l&lt;&gt;s grandes
botones de fantasía, serán los adornos preteridos
de esta estación. Las boas, estolas y manguitos de
piel, tienen actualmente gran privanza; nada más
natural, lectoras mías: el frío aumenta i-.us rigores y hay que ponerse prontamente ex: defensa; y si este motivo no fuera suficiente., ¿me
diréis si hay algo mas elegante y que embellezca

tanto el semblante femenino como la p,·oximidad de la obscura y luciente piel, junto de la tez
suave y sonrosada de un liudo rostro? Esto es
bastante, ciertamente, para que el reinado de las
pieles tenga largo tiempo la más completa aceptación.
MARGARITA.

tro en form:i de alero y que sirve para resguard.&lt;r
del sol).
Verónica iba siempre junto de Pedro¡ un día
acabó por buscar el amparo de su mano, fuerte y
segura á pesar de ser la de un niño, y, desde entonces, no la abandonó ya. Caminaban así, hablando y riendo, mirándose con asombro y cariño de
tiempo en tiempo.

.................. ' ........ . .......... . ... .

Pedro y Verónica
La hermana ile Pierre Loti, 1'\me.
Marie Viaud. acaba de morir. Era
una mujer superior que fué para su
hermano la más querida amiga. De
los papeles lntimos de la dama, encontrados en su bufete, acaba de
extraerse e, te recuerdo de infancia
c¡ue traducimos hoy para • El Mundo Ilustrado," y que es un re:latoJ de frescura y gracia, donde se
cuenta el idilio del re4ueño Pierre
Loti y de Verónica, idilio sencillo y
tierno. que trae á la mrmoria los
amores de Pablo y V.rginia.

RA en el centro de aquel pueblecillo, en una vieja casa con pequeñas
ventanas de fierro pintadas de verde, seg1ín la usanza de la isla.
Todo brillaba al be,o de un hermoso
y benéfico sol.
Había, al derredor de la vieja casa,
una especie de párterre lleno de
rosas bermejas, de resedá~, de ~randcs flores
amarillas y blancas que, por las mañana~. alzaban
sus corolas en actitud altiva, y que al fuego del
mediodía se inclinaban con sumisión sobre la arena. Todo este cuadro envuelto en 1,n penetrante
olor de azahar, la flor simbólica que, perezosamente, arrastraba el viento ..... .
Al frente, un caminito angosto llevaba en su
pendiente hacia la playa hermosa y amplia. Después de ella, el mar ...
Una docena de chiquillos, todos ellos hijos de
pescadores, con los pies desnudos y la cabeza al
aire, segníaT' ó precedían á mi hermanillo Pedro,
yendo y viniendo á su derredor como mariposas,
puestos los negros y hermosos ojos en los de Pedro, que no eran menos negros y grandes. Seguíanle devotamente y con aire de a~ombro. Porque en aquella época y en aquel la isla, un c-petit
mousieur», un caballerito, era cosa de asombro y
valía la pena de mirarle y remirarle.
Por el sendero arenoso,acompañado invariablemente por su apasionado cortejo, Pedrn bajaba todos los días á la playa para recoger las conchas
de todos colores que se amontonabai. eu esta parte de la costa: amarillas, rosadas, violetas, de los
tonos más vivos, de las formas más delicadas y
raras.
Las había admirables y lindas. Los chiquillos
recogían las más hermosas y corrían á entregarlas á Pedro, silenciosamente, con respeto, en actitudes casi solemnes.
Verónica era una de sus más asiduas acompañan1es. Un poco más pequeña que Pedro, fenia la
carita dulce y soñadora, la tez ligeramenté morena, y dos admirables ojos grises que relampagneaban misteriosamente ...... Llevaba en la cabeza
una grande kfrhenote blanca, (kichenote, vieja palabra del país que designaba un antiguo tocado,
especie de corneta monjil que avanza hacia el ros-

Al alba de Dios. la pequeña Verónica abría los
ojo~, saltaba del lecho y corría hacia nuestra casa. Acurrucada junto á la cerrada puerta, como
un anadoncillo de pi 11maje suave, la e11contr~ba
yo todas las mañanns al abrirla. Pcdrr, mientras
se vestía, pensaba que allí estaba su amiga: por
ella se hacía madrugador. De prisa lavaba su rostro, peinaba sus blondos cabe! los y corría hacia
la puerta Un gran beso sonoro y un nmplio abrazo era invariablemente el salndo. Después á la
plática; charlaban de sus trabajos de la víspera,
de s11s proyectos, de sus recolecciones de conchas
y riscos. Algunas veces, Verónica, antes de venir
á sentarse á la puerta, había hecho ya una correría por la playa y de allá traía maravillas. . .
-¡Mira! decía orgullosa, imira!
Y dejaba caer de su delantal encantado una cascada de colores que rodaba en confusión de nácar ....
Un día, hacia fines de Agosto, Pedro, después
de una larga meditación en que resol vía, sin duda, las di/i&lt;;ultades provenidas de las diferencias
sociales de mi hermanillo y de su amiga, aquél
dijo á é~ta, de una manera solemne y grave:
-Verón¡ca: nos casaremos los dos. Al volver
con mis padres les pediré el permiso.
El día 15 de Septiembre fué preciso abandonar
la isla.
Pedro había hecho una hermosa v especial recolección d.e conchas, estrellas de mar, riscos, caracoles, algas, g111jarros marinos ...... era aqnello
un tesoro del allo de una montaña. In,acrnble,
quería llevarlo todo; fué preciso seleccionar lo
mejor, y, ayudado por Verónica, se empacó todo
en cajas cuidadosamente envueltas y atadas con
cuerdas.
Habfa sonado la hora. Un enorme coche que
llegó de Saint-Pierre azoró el pueblo con su ruido de viejo herraje y el trote brusco de sus mulas. Este coche venía por nosotros.
Pedro introdujo en él, cuidadosamente, todos sus
paquetes; el equipaje fué colocado en el pescante: corté del parterre algunas rosas bermejas y me
hundí en la caverna negra de aquel coche, casi
fantástico por su vejez y rara estructura.
Mi hermano Pedro, que se había ya despedido
largamente de su pequeña prometida, tomó asiento junto á mí, y pude ver sus ojos nublados por
honda tristeza, mirando hacia el sendero arenoso
donde Verónica, el rostro oculto por las manos,
sollozaba en trágica y dolorosa actitud ..... .
Entonces, mientras el coche escapaba en ve1·tiginosa carrera, sentí erl mi alma como un gran peso-esto uo era por la primera vez,- y clavando
mis ojos en Pedro, me pregunté silenciosamente:
¿Q11é será de este niño en la vida? ¿Qne será de aquella silueta que, desde el fin del camino,
vuelve hacia nosotros sus brazos y sus ojos? ¿Qué
hay de desesperanza en ese pequeño corazón?
¿Qué hay de ... ngustia en presencia de este aban•
dono?
MARÍA V!AUD.

Ne.ta. Sabemos lo que ha sido de Pierre Loti.
Mas no sabemos ¡ay! nada de lo que se refiere á la
tierna Verónica.

POEMAS

UNA

casa sin niños-ha dicho un poeta sentimental-es como una jaula sin pájaro."
Todas las señoras, con muy raras excepciones, encuentran deliciosa lo loca al~arahía que meten los
chiqttillos por patios y corredores . .... Y ¿qué
diremos de los tímidos gorjeos de los niños que
aún no ponen sus piececillos por el suelo? Esos
son los consentidos, los mimados, los_ eternamente adorados por propios y extraños. Todo para el
bebé:. los mejores juguetes, los alimentos más suaves y más bien condimentados, las telas más finas, los encajes más vistosos .... Su pequeña persona es un muestrario de monerías y artificio: entredoses, puntas, gaveados, deshilados, alforzas....
¿Y la cttna? ¿qué diremos de la cuna, del nido en
donde reposa ese pajarito encantado? .... Pues de
la cuna diremos sencillamente que es una maravilla. El colchón y la almohada son de pluma¡de
holanda finísima las pequeñas sábanas; los pnnchns color de rosa ó azules, de suavísimo algodón,
y las colcllas ...... ¡ah! las colchas son un prodigio de arte. Acabamos de ver una, elegantísima,
en la cuna del predilecto de una casa rica; y en
bien de nuestras lectoras, hemos enviado al fotó.~rafo p,1r.1 que saque las muestras que hoy tenemos el gusto &lt;l; dar en este número. El fondo de
la colcha es de seda brillante color de ros:, encendido, y las estrellas son tejidas al cr&lt;'chel.
He aquí la muestra en tamaño natural. No puede ser más claro el dibttjo.

LOS MUERTOS

ra que le dé fuerza suficiente y no esté expuesta
á aflojarse.
Una vez que estén hechas siete estrellas iguales á las que indica el grabado 1, procédase á
j untarlas,-como lo indica el grabado número 2,cosiéndolas con hilo que tenga el mismo grueso
del tejido.

I
AJO el puro blancor de la nieve-se extiende el cementerio-desierto. A través de los árboles desnudos, raqu íticos y todos vestidos de blanco,-pasa
gimiendo el ábrego.
Y en un descenso incesante, caen ligeros-los
hermosos copos de algodón-agitando suavemente en el espacio-una bruma blanca y móvil.
Y las tumbas silenciosas y frías-los arbustos y
las finas cruces yertas,-se esfuman y desaparecen
-bajo ese apacible y pálido sudario.
Es la muerte inmensa de la naturaleza-que extiende, como un vasto velo,-su enorme y blanca
tristeza sobre la muerte del hombre.

II

Uniéndolas así, de siete en siete, r,ronto se formará una tela artística y elegante, que tendrá el
tamaño exacto de la cuna del niño.
Una vez alcanzado este tamaño, se procederá,

Y pienso en los muertos.-Olvidados, desnudos
y míseros deben tener frío-en la tierra, tiritando
dolorosamente-en sus lechos negros.
Y creo escuchar el gemido de sus lamentos, gemebundos y llorosos.-&lt;c¿Dó se ha ido el dulce calor
amigo-de los rayos del sol? iAy! el poco aliento
que nos queda se nos está helando!-Y con este
frío no es posible dormir.-Que vuelvan los días
ea que la 1ierra es buena y está tib1a,-y la brisa
murmura su canción.
e-Somos los eternos desheredados;-nos abandonó para siempre la alegría de la vida¡-y ahora
nuestro corazón se encuentra sin calor y desnudo,-y desnudo, completamente desnudo nuestro
cuerpo!
&lt;Somos los eternos desheredados;-y es menester que tengamos encima de uosotros luz,-calor
y flores para que nuestros ojos puedan-dormir
su sueño en paz&gt;.

III
Pero los copos innumerables caen siempre
fríos, hermosos é insensibles; y la grande y pura
sábana de terciopelo-va espesándose más y más.
Y siempre bajo ese vasto sudario-se extiende
el cementerio desierto;-y á través de los árboles
enjutos y todos vestidos de blanco-pasa el ábrego prorrumpiendo en sollozos.

VENDRAS

Las esquinas de la estrella van aumentándose á
razón de una cadena en cada vuelta y dos macizos verticales. Los plastroncitos realzados se hacen con cinco macizos verticales, cerrando los
cinco por medio de una sola cadena, apretada, pa-

co:no lo indica el grabado número 3, el cual muestra la colcha ya completamente terminaéla,-á
confeccionar el fleco, que se hace enrollando hilo
bastante en un cartón que dé el ancho conveniente y cortándolo por un lado. Después se cuenta
de diez en diez hilos, y con cada grnpo se hace
un nudo en las orillas de las estrellas.
Esta colcha es susceptible de hacerse más ó
menos elegante. Por ejemplo, puede tejerse con
seda blanca ó de color; puede también hacerse
con hilaza rosa ó azul, teniendo cuidado que el
color del tejido vaya en armonía con el color del
fondo. La q11e tomó el fotógrafo estaba tejida con
hilo del número 40. así es que resultaba muy fina,
y se veía deliciosa sobre el fondo rosa brillante.
Su confección queda al gusto de las lectoras.

Vendrás de hennosas y apartadas orillas .... -En
alguna parte, no sé bien dónde, comprendo que
existes. Desde la eternidad, mi alma ansiosa espera tu llegada encantadora á través del espacio.
En las horas de inmenso dolor, cuando el gran
fardo de la vida-abrumaba mis hombros con su
peso implacable,-el reflejo suave y dulce de tu figura, entrevista en sueñor,-poofa una caric'a en
las sombras de mi alma.
Y el encanto Iuminoso de tu mágica aparicióncuraba á menudo mi corazón herido, tal como la
caricia de una hermana¡-y el murmullo de bondad que descendía-de la fresca y clara sombra
de tu boca, llenaba mi corazón de esperanzas.
Comprendo y sé que tú existes .... y soy el único que lo s.;.be.-Conozco más profundam,-nte tu
rostro,-joh, Sueño fugitivo! ¡oh, Novia espectral!que las propi:ls máscaras reales que he tocado con
mis manos.
Te c;onozco hasta el fondo de tu alma diáfana
y sé que en ninguna parte de este mundo ninguna doncella ha tenido jamás la pura gracia azul
de tu mirada-inmen5a y bella como el cielo.
Tu nombre, que me reveló la voz de la nochr
-~s má~ dulce que el de la muerte; -y tu frent~
mas radiosa que la lumbre pálida de la luna y
la llama de las estrellas matinales.
Tú vendrás. . . . . Para ti, y en medio de un vasto piélago-formado con mis lágrimas, he construido una casa de cristal,-parameutada con ardienles rosas de qmmera,-y en la cual la Ternura ha colocado un lecho, muelle como una nube.
Y cuando caigas, estremecida, entre mis brazos
-y cuando mi frente ardorosa repose sobre tu se'.
no s~grado, tu alma se mezdará á mi alma,- y
monremos de una dulce y larga muerte ..... .
ARCHAG TCHOBANIAN1

(Armenio).

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Fondo Pérez Maldonado</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>INDICE.

"EL MUNDO ILUSTRADO",

BIOGRAFIA,

Grover Cleveland.
Lic. Genaro García.
Ignacio T. Chávez.
Lic. Eduardo Pankhurst.
Ludevic Halevy.
Enrique C. Creel.
Lic. Ignacio Bravo Betancourt.
T~lstoy á los SO años.
Victoriano Sardou
Taft Intimo.
Enrique BoriAs.
Hnos. Alan!s Tamez.

..

3

7
10
11
13
50
309
359
440
449
529
590

BELLAS ARTES, etc.
Hallazgos Arqueol6gicos.
7
Ultimas Obras de Julio Ruelas. 16
Museo TecnnlÓgico Industrial.
1$
Biblioteca Militar.
32
Una Fiesta de Arte Cl~sico.
62
Los Pintores de Mujeres.
69
Burmeste;, Rey del Violín.
70
Exposici~n Mexicana en Trieste. 77
Exposicion de Escultura.
137
Diego U. Rivera.
157
Germán Gedovius.
337
La Exoosición Fuster.
36g
Concurso de Arte Decorativo.
442
Bee~hoven.
490
Ceramica Policroma é Incrustada543
Chopin Intimo.
54
Nacionalidades Muertas: Venecia
160-192-209-22$
El Adorno de la Mujer en Diversas Epcms.
332

DEPORTES:
Club Híoico Militar.
g
Equitación. 34-13g
312
El Junior Club.
63
Automovilismo. 83- 145l69
Un Torneo Atlético.
6g
Carreras de Automóviles
Monterrey-Porvenir.96-110
Los Juegos Olímpicos.
114
El Club Hércules.
171
Esgrima. y Espada.
210-547
Carreras de Autom6viles
Monterrey-Concepción.
261
Ju~gos Olimoicos en Mascarones.365
Carreras Diversas.
430

L

Base-Ball.
DIVERSOS:
La Vida Internarlamentaria.
La Musica Moderna y la Sordera .
Congreso Científico Pan-Amer.
El Río de las Balsas.
Jalana.
La Huasteca.
Los Ríos de Tabasco y Chianas.
La Riqueza y el Trabajo en Mich,
Guanajuato.
La Archiduquesa Carlota.
Tributo á México.
Bosnia.
Mazatlán.
Los Palacios de M~xico.
El Palacio de doña Ana.
El Colegio Militar.
Monterrey Actual.
Bellezas de 1.{onterrey/
La Reinera.
La Basílica de Guada~upe
La Cervecería Cuauhtemoc.
HISTORIA:
Hidalgo.
Churubusco.
.lolino del Rey.
16 de Septiembre.
Dolores Hidalgo.
Reliquias Históricas.
Retrato de Iturbide.
27 de Septiembre.

•

g

15g
230
264
.265
269
279
2$7

NOTICIAS:
Nueva Linea! Guadalajara .
4
Reinas de la Simnat1a en México.
9
Fiestas del 4 de Julio.
61-12
Las Fiestas Francesas.
75-61-33
Concurso de Simnatía en Guadalaj. 37
Elecci6nes Presidenciales en E.U. 39
Coronaci6n de la Virgen de Gto.
46
Los Tranvías Eléctricoa de Vera-e. 56
Bellezas de Guaq.alajara.
59
La Fiesta del Carmen.
60
Las Aguas de Xochimilco.
67
Maniobras Militares en Oaxaca.
7g
Escuela Militar en Guadalajara.
84
En Puerto Arturo Tres Afios
Desnués de la Guerra. ·
90

•

,r

�,

..

•

Colonia Penal Islas JKarias .
.91
Concurso de Sombreros
Adornados en Pachuca.
109
La Fiesta de los Vascos.
117
Combate de Floree en Puebla.
132
Ntra. Sra. de Pueblito y del
Patrocinio.
174
Misión de Paz.
186
Los Descendientes del Emoerador Moctezuma.
216
Fotografía de la Voz Humana.
2~8
Felicitaci6nes al Presidente. 2 3
Las Fiestas en Santa María.
267
Concurso de Simpatía en l'o¡elia.2~
Cuartel Modelo de Infanter a. 3~
En Honor del Lic. Verdad.
3
Escuela Correccional.
382
Simulacro en Morelia.
ª81
Congreso Católico en León.
Venezuela y su Presidente.
Desmembramiento de Turquía.
446
Actualidades Extranjeras.
517
Alfonso XIII concede A la Cervecer!a Cuauhtémoc usar BU
escudo.
551
Fiestas en Manzanillo.
568
Bellezas de Colima.
58~
Sabinas Hidalgo, N.L.
59

m

10g
En Memoria de Hidalgo.
Damas de la Colonia Americana.
113
La Revolución de Honduras .
115
El Ultimo Triunfo de Zepuelin.
130
El Nuevo F.C. á Culiacán.
173
Incendio en 11 Dos Bocas".
183
11
11
¡g5
Puente Colgante P. Diaz.
Kermesse de Caridad .
187
Fiestas de Covadonga.
232-23l
Telegrafía Submarina sin Alambree .22
Desde la Canastilla de un Globo. 260
lt de Sept. Ceremonias Oficiales. 266
El F.C. Pan Americano.
2S2
La Conquista del Espacio.
334
La Fortificaci6n de Nuestras Costas338
El Cometa Morehouse.372-429,66,98-503
El Nuevo Estado Euroneo.
ª83
F.C. Colima á Manzanillo.
425- 41
ca,didatos A la Presidencia
en EE.UU.
436
Las Aguas del Nazas. 440-470-525-550
Mr.Bryan en Lonterrey.
526
Monterrey Actual.
563-567
Bellezas de Uonterrey.
565
La Reinera.
592
La Cervecería Cuauhtémoc en las
Fiestas Presidenciales.
582

TE A T RO.

Páginas: 19-10-139-140-141-156-190-214-247-271-297-324-343-366-388-406
409-410-428-452-473-493-518-529-546-600.
T O R O S.

Páginas: 207-347-373-393-415-443-455-468-478-502- 5 531 .

••••••• •

.

."

�CARLOS PEREZ MALD0NADO
MONTERREY, MEXICO.

�L UNDO
Registrado como a rticulo d P. segu nd:.. clase, en 3 de Noviembre d r• 189 4.- Impreso en papel de las Fábricas de San R afael.

Año XV-Tomo 11

México, 12 de Julio de 1908

Número 2

El Excmo. Sr. Ministro de Chile, acompañado del Sr. Introductor de Embajadores y del Secretario de la Legación.
(Fotografía tomada poco antes de la solemne recepción en Palacio.)

�..

39

ET, ,ruNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

38

!Onl!'iedcric:

LA NECESIDAD YLA PERFECCION HUMANA

Director, Dr. L uis Lara y Pardo.
Gerente General,

ALF O NSO E. B R AVO.
OFICINAS PROVISIONALES:

Segunda de las Damas 4. México. D. F. Aol\rtado PoS
tal 2.570. -Tc1léfnnos: Erlcsnn, 1476.
Compa!ifa Telefónica, 471.

--

PRECIOS DE SUBSCRIPCIÓN:

En la Otudad ................................. S 1.2:'\
En los Estado~......... .. . .. . .. .. .. . . .. .. .. .. 1 !\O
En el Extranjero ,... ,. .. .. .. . .. . .. .. . .. . 2,00
NÚMEROS SUELTOS:

En la Oaoltal. .......... ................. SO 35 r.~.
En los Estados. . .. . ........... . . .. .. . . .. .. SO.!íO cs.

Más novedades en "El Mundo Ilustrado"
No obstante que hemos recibido numerosas demostraciones de que EL ~Immo ILUSTRADO, en su nuern época, ha sido perfectnmente recibido por sus lectores habituales y que las mt'joras fJ ue hemo comenzado á introducir en él han complacido ií
nuestros subscriptores, debemos declarar
sinceramente que no nos sentimos enteramente satisfecho , porque no es aún lo que
de earíamos no otros c¡ue fuera. El aplauso
general con que el último número fué recibido, nos obliga á esforzarnos más todavía.
La premura del tiempo con que contábamos para reorganizar nuestros trabajos al
mismo tiempo que nos hicimos cargo del peri6&lt;lico, nos impidió realizar punt,ualmente
todo lo &lt;¡ ue teníamos pro.rectado para esa
edición. Diocultades de última hora no permitieron completar el tiro de la otra entrega de no,·ela que debió haber ido incluida
en el periódico; pero con el presente número irán _ya las dos entregas ofrecidas, así como la música :,· la nO\·ela quese inserta en el
cuerpo del periódico.
Nuestra sección de encargos está ya funcionando regularmente, .Y hemos recibido
algunas comisiones de cuantía. Creemos necesario hacer unas explicaciones á este respecto. Algunas personas nos han hecho encargos q ne no han detallado~• nos hemos
,·isto obligados á pedir instrucciones más
completas, con lo cual se ha perdido el
tiempo. Por esta razón desearíamos que se
nos dieran explicaciones minuciosas, ó que se
nos diera libertad de elección en caso dudoso.
Cuando el encargo significa una comisión de
compra, por la cual no cargamos exceso alguno por comisión, nosotros procuraremos
obtener siempre los precios más c6modos,
ámenos que se nos indique determinada
casa comercial. En todo caso, el pedido debe venir acompaiiado de su importe, exceptuado el caso en que la persona que hace el
encargo tenga crédito personal en la casa
vendedora de que se trate, y en cu.ro caso,
la operación se hará siempre á riesg·o del
vendedor. Atenderemos órdenes telegráficas, en las mismas condiciones, teniendo en
cuenta que, si es necesario pedir nuevas
instrucciones por .esa Yía, no cargaremos
tampoco el gaf'to que nuestros propios mensajes originen.
Preparamos más novedades queanunciaremos mur pronto y que, estamos seguros,
impresionarán gratamente á nuestros abonados.
Estamos recibien·clo constantemente cartas de subscriptores que nos piden algunos
asuntos especiales, ó hacen indicaciones
respecto á las mejoras proyectadas. En la
imposibilidad &lt;le contestar separadamente :í
cada uno, debemos decir &lt;¡ue todas, absolutamente, son tomadas en cuenta .Y sujetas á
estudio, y adoptaremos las que nos parezcan mejores, en cuanto sea oportuno.

La necesidad es madre de la industria.
Aguijoneado el hombre por el hambre, por
la nesnudez, por el peligro .Y estimulado por
el anhelo del bienestar y de la felicidad, todo lo ha transformado al rededor su.yo. Del
desierto ha hecho el verg·el; de la desolación,
la comodidad; de la miseria la riqueza. De
ltl cuern del troglodita ha pasado al palacio
dt&gt;l magnate; del hampo ha ll&lt;'ga&lt;lo á la púr1n11·a; del hnmbre al b.rnquete; de la dc·bilithHl ií la tut'rza.; de la ignorancia :í la e:iencin .Y de la barbarie al a1'tt&gt; -" á la cirilizaci6n.
Parn defenderse de las fierns y de los
hombres ha, forjado armas; para ,·encer hi
rt b~ldía tle las cosas inertes ha fabricado
irn,trnmentos y maq uinal'ia; pam eolmar las
defü.ienci,ts de la :Naturaleza .r remediar sus
im1•erfecciones, ha im·entado el comercio .Y
la industria, y arrastrado en su carro de
combate .Y de triunfo por la poderosa cuádrig,1 de sus necesidades, de sus apetitos, de
sus aspiraciones r ele sus ideales ha transformado el mundo .r sembrnclo á su paso los
más estupendos prndigios.
:Nuern creaJor, ha l1echo de las tinieblas
luz; de la inercia empuje; del hielo fuego .Y
de la muerte ,·ida; é insaciable é infatig,1ble toda da pide más ií quien todo le ha dado .Y se afana por mejorar .r aquilatar indefinidamente su obra.
Al par q uc todo lo ha mejorado se ha mejorado á sí mismo, .Y es esto acaso lo más
grandioso de su obra.
Era débil y se ha hecho fuerte; torpe .Y
lento y se ha hecho agil; su ,·ista, su oído,
su tacto, su musculatura, su cerebro eran
toscos .Y rudos, r el trabajo y la acti,·idad
los han mejorado y atinado.
Con sólo el poder de su inteligencia, antes rept~I .Y ho,y águila, ha suplido todo,
bastado a todo, im·entado todo. Y cunndo la
necesidad lo instiga .Y lo apremia clesenrnel,·e sus aptitud&lt;'s á un grado prodigioso .r
sab2 suplir maradllosamente su impotencia.
Prirndo de la luz, el ciego se forja, casi,
con el tact,o una segunda vista. Su sensibilidad tactil se hace exquisita .Y adquiere una
precisión matemática. El tacto le re,·ela, á
falta de la pupila, todas las delicadezas de
la forma J' de la· proporciones; contorno,
relie\'e, disposición relatirn de las diversas
partes, nada escapa al alcance de su tacto.
Palpando, lo mismo puede conocer y describir la Yenus de :\Jito que descifrar la inscripción semiborrada de una medalla antigua. Llega con la práctica á ejecutar labores delicada , á coser, á bordar, á tañer in~tnunentos musicales, J. guiándose por la
textura de ciertos cuerpos, puede hasta discernir su color y emplearlo en su trabajo.
8in brújula y sin guía sabe orientarse y circulnr por lugares populosos, sin extraviarse;
en su casa ó en la escuela conoce toda la
distribución del local, el sitio que las cosas
ocupan; .Y rn .r ,·iene, corre y juega, asciende y desciende rampas .Y escaleras, sin titubwr ni tropesar.
El sor&lt;lo-mud ,&gt;, aca o más i.npotente aún,
alcanza lo prodigioso. ::-iigue con la ,·ista la
g_-.st,icuhtción ,r el aLlamán, J&gt;Crcib~ ,\' analiza en el mo,·imiento de los labios la frase
que se le dil'ige; llega por la percepción
tactil &lt;le las vibraciones á discernir los sonidos.,· acaba por imitarlos.r aprende á hablar.

Los deformes .r los mutilados realizan
también ,·erdaderns proevts; los hay que,
amputados, trabajan y andan; con sus muñones se imprO\·isan miembros; lo c¡ue no
pueden ejecutar con las manos lo intentan
y lo logran con los pies. Y es sorprendente, tanto como doloroso, verlos entregados
á desenfrenados malabarismos, ahí donde

nosotros trabajamos con despa1·pajo .r comodidad.
Los seres normales realizan también perfeccionamientos inauditos de su org-anismo,
apremiados por la fuerza de ht necesidad.
Los grandes virtuo. os, los juglares y
acróbata., ciertos artífices .Y obreros son
,·erda&lt;leras maravilla.s de sensibilidad y de
ejecución. Rapidez ,·e1·tigino ·a, precisión
matemáLica, complexidHd inaudita, delicadeza infantil, ,·igor atlético, todo se alcanza y todo se logra con el ejercicio y la persevernncia si la afición ó la nccesidaJ los
espolean.
•••
En este orden de ideas son dignas de estudio las mujeres. Sin parecer extraonlinarias en nada, .Y aun apareciendo inferiores
en mucho, poseen habilidildes r capacidades
sorprendentes, adquil'idas en fuerza de las
necesidades de su po ición social y doméstica,
., sobre todo si es de cie1'ta significaCl011.

El recato .,· la di creci6n que las costumbres le han impuesto, les vedan mirar de
frente, examinar lo que las rodea de un modo ostensible .Y persistente, detenerse demasiado en el examen de lo que les interesa.
De ahí que nadie ,·ea tan lejos, ni tan hondo, ni tan aprisa, ni analice mejor lo que
ve que las mujeres. Una ojeada de paso y
una mirada de reojo y fugitirn, les basta para darse cuenta de un conjunto complexo,
y sin que nadie se dé cuenta ele ello. De pasada en la calle, sin detenerse y sin perder
tiempo, todo lo ,·en, de todo dan cuenta y
todo lo pueden describir; tocado, traje, joyas. Obligadas á tener la ,·ista baja ó á Yer
al e pacio frente á í, han aprendido á mirar lateralmente, sin rnlrnr la rista, en un
radio increíble. A Yeces tal parece que pueden ver de espaldas.
A falta de ciencia tienen que ejercitar
mucho su instinto, y lo tienen tan penetrante, que tal parece, á reces, que adirinan
los mi terios más recónditos .r que pueden
penetra1· los arcanos más hondos. En general, para ellas, un niño enfermo es un libro
abierto. Ahí donde los doctores dudan r rncilan, suelen ellas ,·e1· clarns como 10: luz
del día, la causa .r hasta la naturaleza del
mal.
•••
Leer en la fisonomía de los demás el estado de su alma, es uno de sus más admirables atributos. Engaiiar á las mujeres es sumamente difícil; se necesita un po&lt;le1· de
disimulo formidable. El engaiio, la mentira, podrán tolerarlo ; pero generalmente
saben discernirlos y darse de ellos cuenta.
Cuando una mujer pregunta: t Qué te pasa i
ó afirma: Algo te ha pasado, de cien ,·eces
en noventa tiene razón.
Las decidoras de buena ventura, las magas ,Y brujas son siempre mujeres. Sólo
ella saben adivinar lo que com·iene que el
horóscopo diga ó lo que debe forzosamente
decir. La lisonomía, el ademán, el porte la
voz, el estilo, tienen para ellas una elocu~ncia de que suelen carecer para nosotros.
Y es que no otros las hemos hecho así:
ca vi losas, desconfiadas, hábiles para obserrnr, como incomparables para disimula,· r
las necesidades que les hemos creado 'e~
fuerza de exig·encias, de servidumbre v de
tiranía, han desennielto en ella las aptitudes y las capacidades que necesitan para
defenderse en lo posible de nosotros.
Y somos injustos reprochfodoles que
sean frfrolas cuando no les toleramos que
sean se1·ias y profundas, que sean 11stutas
cuando les hemos vedado seduertes, y que
sean hipócritas cuando las hemos explotado
y esquilmado con las mentfras convencionales del hogar y de la sociedad.
DR. M. FLORES.

Fachada del Instituto de Oa:raca.

Patio de honor J' escalera 11101111111ental.

GROVER CLEVELAND
Ha muerto en Princeton, donde había residido
desde que se retiró de la política, Mr. Gro ver Cle•
veland, que por dos períodos distintos ocupó la
presidencia de lo, Estados U nidos y que se retiró
después, amado y respetado por todos sus conciudadanos.
Cleveland era considerado como la p ersonali•
dad más alta del partido demócrata, y muchas ve•
ces cuando este partido, tras sucesivas derrotas,
ante el desconcierto de sus lcaders, se fijó nueva•
mente en Mr. Cleveland, con la esperanza de que
el prestigio personal del distinguido estadista
fuese un faclor más en fa ver de los intereses de
los demócratas. Cleveland, empero. no quiso ja·
más volverá ejercer la jefatura de ese partido, al
que perteneció hasta su muerte.
Cleveland nació en Caldwell, Estado de Nueva
York, en 1837, de manera que ha muerto á la.edad
de setenta y un año. Ocupó la presidencia de los
Estados Unidos por primera vez en 1884, y des•
pués de haberse retirado á la elección de Harrison, volvió á ser eleclo para el período constitu•
cional de 1892 á 1896: desde entonces los republi•
canos han dominado en la casa Blanca. Al terminar su período Cleveland, se agitaba en los Estados Unidos, con una intensidad casi sin ejemplo, la cuestión de la plata, y se esbozaba ya el
plan de intervención en Cuba que dió por resul•
tado la guerra de 1898. Todos los diplomáticos y
estadistas del mundo convinieron en que la ac•
ción conciliadora y conservadora de Cleveland
refrenó lo, ímpetu~ del parlamento americano, y
debido á él se aplazó el co::ifliclo. Cleveland declaró que no aceptaba su candidatura por un período más. Su popularidad había sufrido precisa•
mente gracias á su aclitud pacifica, y entonces los
demócratas se fijaron en Mr. Bryan, el hombre más
apropósito para sostener la plataforma del bimetalismo. La campaña elecloral que s iguió ha sido
uua de las más reñidas é interesantes en la na•
\:iÓn vecina, y Cleveland, al resultar electo lilac
Kinley, se retiró á la vida privada.

(,'rover Cleveland, expresidente de Estados Unidos.

�EL MUNDO ILUSTRADO

NUEVA LINEA A GUADALAJARA

El Sr. Gobernador Ahumada claz,a11do el primer riel.

La Comitil'a llegando d la Estaci611.

El día veintinueve del mes próximo pasado se
efectuó en Orendain, Estado de Jalisco, la colocación del primer clavo de la línea del ferrocarril
Southem Pacific en territorio de la citada entidad
de la República.
El acto revistió gran solemnidad, y la colocación fué hecha por el gobernador del Estado, señor Coronel Miguel Ahumada, quien clavó en el
durmiente un clavo de oro hecho construir expresamente por la compañía del ferrocarril á ese propósito.
Con anticipación se circularon las invitaciones
para el acto; y se tuvo cuidado de que fueran repartidas entre personas representantes de todas
las clases intelectuales de la ciudad de Guadalajara y del Estado de Jalisco, quienes salieron de
la capital el día citado á las diez y media de la
mañana en un tren especial organizado por la
compañía del ferrocarril Central.
Como veinte kilómetros adelante de la estación
de Orendain del ferrocarril Central, los invitados
descendieron del tren, siendo recibidos por el señor Jowell Jordan, agente d e vía del ferroca,rril
Southem Pacific, quien ofreció al señor Coronel
Ahumada el clavo de oro, el cual tiene grabada la
siguiente inscripción : "A la ci udad de Guadalajara; al señor Coronel Don Miguel Ahumada, gobernador del Estado de Jalisco, la compañía ferrocarrilera "Sur Pacifico." Junio 29 de 1908."
El primer funcionario del Estado tomó el clavo
y, después de haberlo colocado en el lugar propio
del durmiente, lo hizo entrar en él con unos cuantos martillazos. El señor Jordan tomó el clavo del
durmiente y lo presento al señor Ahumada diciendo: "Señor Gobernador: La compañía del Southem Pacific" se siente honrada al ofrecer á usted este clavo como recuerdo del acto solemne
que acaba usted de celebrar. Sírvase usted aceptarlo, _así como la promesa de que s i alguna vez
se retira usted de sus empleos oficiales, y en vista de las aptitudes que ha demostrado, tendrá en
la compañía el empleo de jefe de los peones."
El señor Ahumada recibió el clavo y dió las
gracias por el obsequio, así como por el ofrecimiento del pues to de jefe de peones. Después se
refirió á la importancia del ferrocarril cuyo primer clavo acababa de colocar en territorio jalisciense. Dijo que servirá como lazo de unión para
todos los E stados de la costa del Pacífico, tan ricos en recursos, los que hasta ahora, no han sido
d~bidamente explotados. Predijo un gran porvemr para Guadalajara, de la que dijo que llegará á
ser el Ch1cago de México por su actividad fabril
y manufacturera. Para terminar, el señor Gobernador propuso un viva México y otro al E stado de
Jalisco, los cuales fueron secundados con entusiasmo por todos los concurrentes.
Terminado el acto de la colocación los invitados subieron al tren especial para' dirigir se á
Orendain donde la compañía d el Southem tiene
sus talleres. Bajo un cobertizo preparado al efecto, se sirvió un banquete en el que tomaron asiento cerca de ciento cincuenta personas.
A la hora del Champagne el señor Lic. Antonio
Pérez Verdía, representante legal del ferrocarril
en el Estado, tomó la palabra para ofrecer el banquete al s_eñor Gober':1a~or y darle las gracias por
haberse dignado pres1d1r la ceremonia; al mismo
tiempo dió las gracias á todos los presentes. Despu~ enco~ó la labor de los ferrocarriles, la que
ha sido pos~ble gracias á la sólida tranquilidad
de que se disfruta en el país, producto de la sabia
administración pública, tanto de la República como de cada uno de los Estados.
El señor Coronel Ahumada contestó á este brin·
dis dando las gracias porque se le hubiera invitado á llevará cabo uu acto de tan grande trascendencia que indudablemente beneficiará mucho al
Estado de Jalisco. Hizo notar el señor Gobernador que es el cuarto clavo que coloca en una vía
d~ ferrocarril, Y,q~e se daría por muy feliz si pudiera clavar el ultimo de esta importante línea
la que considera de capital trascendencia para to'.
dos los Estados de la costa del Pacifico.
Terminado el banquete los invitados subieron
de nuevo en el tren especial dirigiéndose á la ciudad de Guadalajara, á donde llegaron poco después de las tres de la tarde.

·En el Campo·de··las Operaciones
&gt;&gt;&gt;&gt;&gt;&gt;**&lt;&lt;&lt;&lt;&lt;&lt;
Agradable excnrsión.-Un grupo de comerciantes en la CERVECERIA TOLUCA.--La proclaman como la primera,y
más importante del P~, y la que fabrica las cervezas más puras y sanas.
i
1

.Fac/¡ada de lafdbn"ca.-Los excursionistas se dirigm
á lafdbrica de vidrio.

El domingo 28 del pasado, á las cuatro de la
tarde, agregado al tren ordinario, salía. de la.
estación de Colonia. un carro especia.], y en él
cosa &lt;le cincuenta peI'Súnas, comerciantes, industriales, etc., todo un grupo que iba. á dele!·
tarse, visitando una de nuestras primeras Industrias: la Fábrica. de Cerveza de Toluca.
Se tenla. por delante dos días de fiesta, ¿en
qué otra cosa mejor, más a.mena., á la vez que
mú instructiva y mora.!, que irá admirar todo lo que pl!ede el trabajo humano, hubieran
podido emplearse esas cuarenta y ocho horas?
Nosotros fuimos de los viajeros, y se nos habla dicho tanto de los adelantos alcanzados por
la negociación, que con ju:1ticia es honra. de la
industria mexicana., que, en verdad, casi hubiéramos dejado pasar Inadvertidas las bellezas
de los paisajes que, á través de las ventanillas
del carro, se deslb.aban rápidas ante las miradas, á no ser porque el camino se imponía por
sus atractivos.
Viaje delicioso, tal es la palabra. A las perspectivas del trayecto, se unía la alegría de los
pasajeros, á quienes con toda finura atendían
los seílores don Julio Ocádiz, agente general
de la Cervecería de Tol11ca en México, ayudado, y bien ayudado por cierto, de los seilores
agentes don Adolfo Basso y don Alejandro Marcucci. En los vasos, lanzaba sus dorados rayos
el licor de Gambrlnus; en los labios chispeaban
las frases agudas; brillaba en todas las miradas
el contento; percibía.se que descansados todos
aquellos espíritus de las faenas de la lucha dia-

En u110 de los p atios de ta fábrica.

ria por la existencia., se entregaban de lleno al
sano esparcimiento de aquellas horas que transcurrieron sin sentirlo.
LLEGADA A TOLUCA.

En la estación de Toluca, nos esperaban los
seílores don Francisco Gottwald, Director General de la Fábrica; don Jorge Eisembach, Jefe del Eieritorio; don Cario¡¡ Hahne, Director
de la Fábrica. de Vidrio, y don Luis Alamo.
Con esa ga:anterfa que le cara.eteriza, proverbial en él y bien conocida de cuantos van á
visitar la Oompallfa Cervecera de Toluca y México, el sefior Gottwa.ld dió la bienvenida á los
viajeros, y en carros especiales fuimos llevados
á los hoteles de la Gran Sociedad y de Andue1.a, donde se había dispuesto el aloja.miento necesario.

u ,mu INDUSTRIA I DDEIU.
El lunes, á las nueve de la maílana., empezábamos nuestra visita. á la Fábrica. de la Comp:i.ilfa Cervecera de Toluca y México.
No nos habían engaflado. El progreso realizado por esa. empresa., es sencillaq:iente colosal.
Desde los rumores que 's urgen de su interior,
nos traen el hálito poderoso y vivificante de la
labor human:i.. Puede as~gurarse, sjn temor de
exagerar, que una gran mayoría.de Ías familias
de jornaleros ó de artesanos en Toluca, vive directa ó indirectamente de la Compaflfa de Cerveza.

DE SORPRESA EN SORPRESA.

Decir que el orden y la higiene més perfectos reinan en el interior de ijSOS vastos departamentos, serla punto menos que innecesario.
Por doquiera se' encuentran pozos artes,anos
que surten de agua cla.rlslma las bombas destinadas á llenar los servicios de aseo, que son
ali( constantes¡ por todas partes, la mirada vigilante de los encargados respectivos, cuida de
que no haya nunca nada. que sea. una nota discordante para la limpieza del lugar.
Después de esta primera impresión gra.tfsima. vánse recibiendo otra.s tan varias, pero tan
satisfactorias todas, que, en verdad, es dlffcil,
dentro de los cortos límites tle una crónica,
condensar cuanto se ocurre á la imaglnac16n.
Pero domina en ella una de las a.lea-rías mM
profundas, y, hay que decirlo, más patrióticas:
la de qne en todas las labores, múltiples á la
vez que Interesantísimas y compllca1as que
requiere la elaboración de las cervezas, todos
los elementos que se emplean, son mexicanos.
No ha.y sino tres que son importados: el corcho,
la malta y el lúpulo, que no pueden adquirirse
en México, en las condiciones inctlspensables.
:pe ahí en fuera, nada es extranjero. Botellas,
cajas, etiquetas y materia.les de que se componen, son mexicanos; la Fábrica, para unos,
cuenta con 'sus illi$talaciones especiales; para,
otros, loa pide á industrias nacionales.
Y después, lo que atrae es la. pureza de las
materias primas, del agua, del lúpulo de Saaz,

A los postres de una comida de boda entra el
criado diciendo que un seflor pregunta por la
novia y que desea hablar con ella.
La madre se levanta. enfurecida:
-Diga usted á ese caballero que mi hija no
es la. misma, porque se ha casado.
,t
,t ..

-¿Tú no sabes,-decía una muchacha. muy
inocente á otra muy lista,-que tu futuro tiene sesenta a!los bien contados?
. -Yo no he mirado más que una cosa: que
tiene cien mil duros bien contados.
El Sr. Gober11ador Ahumada y

Stt

comitiva

!.os jefes de la cerveceria con alg1111os de los exrnrsiollislas
Grupo de excursionistas.

�EL MUNDO ILUSTRADO

41

Importantes hallazgos arqueológicos

i
1

L os visitantes saliendo de los talleres de carpintería

~e la ceba.da; los cocimientos están á la vista
~e cuantos quieran presenciarlos; los tanques
~e a.cero donde se llevan á cabo las fermenta.biones, están perfectamente esmaltados, á fin
~e evitar cua.lquie! desprendimie.nto metálico;
as botellas que se reciben vacías, son escrupuosamente revisadas en un depa.rta.mento espepia.l, por emplea.dos que rechazan sin piedad
lma.ntas dan la menor muestra. de desaseo que.
pueda ocasionar la descomposición de la bebida, y las envían á los hornos para. su refundición; el la.va.do de las botellas que no ofrecen
ninguno de los inconvenientes previstos, se
realiza por medio de máquinas adecua.das, lo
mismo que el embotella.do.

t

U PASTEURIZACIOII,

Operación tan importante como ésta en la
elaboración de la cerveza, ha. merecido, como
~ de suponerse, esmera.da. atención por parte
(Je la Dirección de la Fábrica.
Para ella se sigue uno de los últimos y mejo•
res procedimientos alemanes. 1Jnos termómetros visibles ponen de manifiesto las distintas
tempera.turas á que sa sujeta á la cerveza después de embotella.da, para. hacerla más a.grada.ble.
Igual cuida.do, se observa para. los cocimien •
tos, que una. vez hechos, pasan á tanques inmensos de reposo, y son distribuidos, por últi~o, en ca.i'ierias que les ponen en las condiciones debidas para llegar á los refrigeradores,
donde permanece la. cerveza hasta que, como
se dice, se la cda su punto,&gt; pues es de advertirse que la que sale de los tanques, no es vendida sino pasado el tiempo necesario.
A TRAVES DE LOS OEPARTAMEIITOS• .

No describiremos todos los departamentos
de que se compone la Fábrica de Toluca: necesitaríamos un libro.
' Per9 no pbdemos menos de recordar que,
además de su establecimiento de ferretería., del

Durante su reciente viaje á Huatusco, el señor
Licen ciado Francisco Belmar, profesor d el Museo
Nacional, hizo algunos imp ortantes d escubrimient os arqueológi cós.
Los p rincip ales objetos h allados p or el señor
Belmar fueron en viados al Museo Nacional, d onde
se l es ha clasificad o para colocarl os en los lugares que les corresponda en las colecciones con
que cuenta el establecimiento.
Los ejemplares recogidos en las ú ltimas exploraciones arqueológicas llevadas á cabo por los
profesores d el .Museo han aumentado de tal manera las coleccion es, q ue se h a h ech o n ecesaria l a
ampliación del edificio de la calle d e l a Mon eda
p ara la colocación aprop iada d e l os objetos.
Como en la casa que ocupa actualmente el Museo no se dispone de suficiente local, se h a decidid o tran sladar el m useo de h istoria natural á otro
para d edicar todo el edificio al museo de arq ueol ogía é historia d e México.
Publicamos tres fotografías q ue representan al gunos objetos proced entes d e Huatusco, producto
de la excursión d el señor profesor Belmar.

El patio de los talleres mecánicos.

cual se provee á la fábrica. de todos los elementos del ramo que pueda. ,necesitar, tiene su departa.mento de construc9ión de ta.pones, á cargo del maestro don Francisco La.fora, en que
llega el corcho en bruto,. para salir convertido
en los ta.pones de diversys tama.i'ios y formas
que requiere la industria. vastísimos almacenes
1
donde se guardan al ab;rigo
de cualquier influencia. nociva., las• materias primas 1&gt;a.ra. la
elaboración; bodegas donde, en los momentos
de nuestra visita., había. más de cuatro millones de botellas vacías, listas para. ser llenadas.
US FABRICAS DE VIDRIO Y DE HIELO.

No hay que a.sombrarse al oír esa. cifra. de
cuatro millones. Si algo ha. procurado la. Compaffia. en estos últimos tiempos, es especialmente poder atender á sus pedidos siempre en
aumento, y para. ello ha. sido preciso activar la
producción de botellas. La. producción es actualmente de 225,000 por : semana, ó se a. n
12.500,000 anuales. Sin embargo, este ' exorbi·
tante número no basta. toda.vía. El consumo
aumenta, los pedidos se suceden sin cesar, hay
que satisfacer á la. demanda., y para ello además
de hacer una instalación completa de fabricación de vidrio, en que dos hornos funcionan noche y día sin descanso, ofreciendo á los ojos
del visitante todas las curiosas é instructivas
operaciones tle esa industria., acerca de la cual
el Director de la. Fábrica, seiior Hahne hizo
galantes explicaciones á los visitantes, que
quedaron muy complacidos de su atención y fineza. Se ha hecho indispensable establecer un
nuevo departamento de refrigeración, y se está montando en la actualidad. Con él se obtendrá una. producción de 150 toneladas de hielo
diarias, y 500 de refrigeración.
A esto ha.y que a.iiadir que también las cajas
se confeccionan en la. misma. fábrica.
La madera, que entra en bruto, sale convertida. en los cajones que llevan en sus entra.iia.s
los millones y millones de botellas que se des-

parra.man después en el comercio de la República entera. ó en las barricas que encierran la
dora.da. y espumosa. bebida., que es tan a.preciada. en todo el país.
DE REGRESO.

Nuevo Director del Museo Nacional

Apenas si hemos descrito una. ligerísima. parte de la importante fábrica. de la. Compa.iifa Cervecera de Toluca. y México. Sin embargo, ya se
_comprenderá cuán complacidos queda.ron los
numerosos visitantes, de su paseo á través de
los numerosos departamentos y dependencias
que la forman.
Era ya más de medio dfa. cuando salimos de
a.lli.
Antes de dejarnos ir, se quiso obsequiarnos
con un banquete. Sentáronse á la mesa., ele•
gantemente adornada, más de sesenta personas, y después de disfrutar de una exquisita
comida, amenizada. por una buena. orquesta., el
señor licencia.do don Francisco Gabriel Ga.xtola., apodera.do de la compai'iía, dió las gracias á
los visitantes; pintó con elocuentes palabras
los adelantos alcanza.dos por la compai'iia de
éerveza. de Toluca. y México, y la. significación
que ellos tenían en la próspera. marcha de la
Industria nacional, y nos despedimos.
El carro especial volvió á traernos á México,
donde podemos dar una buena noticia pafa.
concluir: la Compa.füa Cervecera de Toluca. tiene en proyecto, y lo realizará en breve, orga,.
nizar excursiones para. facilitar la vi.sita. á sus
fábricas, y para. que aprecien sus proyectos.
· No vacilamos en augurarles todo género de
éxitos. Paseos así son de los que necesitamos:
divierten, instruyen y moralizan.
t'os comerciantes que forma.ron parte de la.
excursión, y á quienes se dedicó, nos decían:
«Estamos sorprendidos de la Compaiifa. Cervecera de Toluca y México, S. A. Declaramos
que sus productos son los más puros y sanos, y
estamos resueltos á recomendarla.&gt;

Lic. D. Genaro García
El Sr. Lic. Genaro García que d esde h ace algún
tiempo ocupaba el puesto d e sub -director de ese
E stablecimient o, h a sido nombrado p or el Sr. P residente Director efect ivo desde el d ía 1&lt;? de Julio.

'

SR. D. GE NARO GARUA
Nombrado Director del ,lluseo Na;ional.
El Sr. García ha llevado á cabo imp or tantes mejoras en el Museo. Muy l argo sería el mencinar las·
basta d ecir que aun en la prensa extranjera se en:
comia el estad o d e p rogreso y cultura q u e d ich a
Institución ha alcanzado bajo la ad ministración
d el Sr. García
El bagaje literario que h ace legítima la elección
del Sr. García, es bien extenso y valioso: "El caráct er de la Conquista;" Refutación á la obra que
escribió sobr e el Sr. Juárez D. Francisco Buln~s; "Relación de la Florida;" "A rreglo y Anotación d e la H istoria d e la Con q u ista p or Bern a!
Díaz" y varias otras.

Saliendo de los almacenes.

E n,imo de los patios de la fábrica .

Objetos arqueológicos hallados en Hieatusco, Veracruz y que están ya clas.-,;cado
¡ u
"
.
,
-,¡•
s eu e mu seo lvacional.

�'Et"'Mi:JNDO ILUSTRAD◊

Las Reinas de la Simpatía
Publicamos en plana aparte los retratos de
las diez señoritas que obtuvieron mayor número de votos en el concurso abierto para determinar quién es la seíiorita más simpática de la
capital
Obtuvo el mayor número de votos la Sri ta.
Mercedes Berrlozábal y siguieron en orden numérico descendente las otra&lt;; nueve con un número de votos que no por ser menor que el obtenido por la &lt;Reina,&gt; dejó de ser considerable.

$

Lucida fiesta del Mutualismo

Los lllÍClllbros del Club Hipico, regresando de San A 11gel.

EL GLUB t\lPIGO MILITf\R
P.i.ra celebrar la toma de posesión de la nueva mesa directiva del Club Hípico Militar, se
organizó un banquete, el cual se efectuó el do·
mingo cinco del actual en San Angel Inn.
A la con vi vialidad fueron invitados todos los
socios del Club y la mesa se vió muy animada.
A las doce y media del día citado, partieron
de la plaza de la Constitución los trenes especiales que condujer&lt;'n á los invitados hasta el
local elegido. La comida pasó en medio del
mayor entusiasmo, y durante ella se pronuncictron discursos por la felicidad de los asociados, la feliz gestión de la mesa, cuy_a toma de
posesión se celebraba y la prosperidad de la
agrupación.
Terminada la comida los asistentes se dedi·
ca.ron á juegos de sport y de todas clases en los
jardines, regresando á esta ciudad en las primeras horas de la noche, trayendo los más gratos recuetdos de su expedición al campo. c...='
Publicamos una fotografía tomada en los jar·
dlnes, momentos después de terminado ei banquete.

Las elecciones se efectuaron en todo el Estado en medio de la mayor tranquilidad.
Durango ha asegurado, con la reelección de
su gobernante, la continuación del período de
paz y tranquilidad de que disfruta desde hace
mucho tiempo.

Bajo la presidencia honoraria del señor secretario de Fomento, Lic. Olegario .Molina, se efectuó
el viernes último por la noche, la fiesta de aniver•
sario de la sociedad de Conductores "Hijos de Hidalgo" en el teatro Virginia Fábregas.
Además d el señor .Molina, ocuparon la plataforma de honor los señores Don Fernando Pimentel
y Fagoaga, presidente del Ayuntamiento de la
ciudad; Coronel Don Félix Díaz, Inspector general de Policía; Don José Casarín, Sub-director de
rentas municipales¡ Wenceslao Cervantes, Ignacio
Carranza, I. Villa y Frías, y Lic. M. A. Sanz, fun•
cionarios y miembros honorarios de la agrupación,
El programa de la velada se compuso de números
selectos y novedosos que fueron ejecutados á conciencia por los encargados de ella. La fiesta fué
muy concurrida, y todos los asistentes á esta se
retiraron muy complacidos y llevando gratos re•
cuerdos.

o

REELECCION DEL SR. LIC. ESTEBAN FERNANDEZ
El Estado de Durango celebró el primero del
actual sus elecciones generales de Gobernador,
Diputados al Congreso Local, Magistrados del
Tribunal Superior y miembros del Ayunta•
miento de la ciudad-capital.
En vista de la sabia administración del Sr.
Lir.. D. Estéban Feroández, quien ha desempeñado la primera magistratura de esa entidad
en los últimos periodos gubernativos, era de esperarse su reelección para el alto puesto, la
cual fué declara.da por unanimidad absoluta.
de los electores
La elección de un diputado al Congreso Local cayó en la persona del Sr. Dr. Felipe P.
Galván, como propietario, y el Sr. Francisco
Asúnsolo, para .;uplente.

VlRGINIA lTURBJVt'
Sr Esteban Femández.

La ptala/arma de /¡01101·, en la jiesta 11mhtalista det Teatro Virginia Fábregas

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EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

NUESTRAS CORDIALES RELACIONES

45

CON SUD!MERIC!

La recepción de un nuevo representante de la
remota y progresista república de Chile ha puesto nuevamente de relieve la cordialidad de las
relaciones que nos unen con ella.
Los discursos que se cambiaron entre el nuevo
ministro Sr. Anibal Cruz Díaz, y nuestro primer
magistrado, fueron en extremo sinceros y reflejaron los buenos deseos mutuos de los pueblos mexicano y chileno, así como de sus gobernantes.
La representación de la República c~ilena e~
nuestro país ha estado encomendada siempre a
personas de alto valer moral y so~ial co~o el actual ministro señor Cruz y el anterior, senor Walker Martínez, lo cual prueba la importancia que
se concede en Chile á esa representación.
En la lejana república se ve con atención y se
siguen con cuidado nuestros pr~greso~; _asi lo expresó en su discurso el nuevo d1plomahco, y por
nuestra parte nosotros estamos al tanto de los no
menos sorprendentes progresos de la república de
Chile y hemos procurado siemprn conservar buenas relaciones con esa parte del continente considerando que esas relaciones son de mucha importancia para la conservación de la raza latinoamericana.
La ceremonia de recepción se guió por el ceremonial acostumbrado en tales ocasiones, siendo
de notar únicamente la presencia de un público
mucho más numeroso que el que generalmente
concurre á las recepciones diplomáticas. Los militares de alta graduación formaron valla como
de costumbre, y después de los discursos, el señor
Secretario de Relaciones hizo las presentaciones
de estilo.
Debido á la amabilidad del señor Ministro, ofrecemos á nuestros lectores una fotografía tomada
en la escalera de la residencia di plomatica chilena, en la que se vé al señor Ministro acompañado
por el señor primer Introductor de Embajadores
D. Alfredo Barrón y por el primer Secretario de
la Legación. Publicamos también una vista de la
Legación Chilena al exterior y un retrato del señor Ministro en su residencia.

o
EL SR. SENADOR D. IGNACIO T. CHAVEZ
La distinguida familia Chávez, á la que perte·
nece el señor Subsecretario de Instrucción Públi·
ca y Bellas Artes, sufrió el sábado cuatro una pérdida irreparable con la muerte del jefe de ella,
señor Senador Don Ignacio T. Chávez, ocurrida en
las primeras horas de la mañana en la residencia

R eridencia del Sr. 11/inistro de Cllile en la Colonia fuárez.
del finado, en la décimaprimera calle de las Flo·
res.
El señor Chávez fué un patriota intachable de
indiscutibles méritos y virtudes, y fué, además,
un padre modelo, siendo buena prueba de ello los
méritos de cada uno de sus hijos, quienes ocupan
en su mayoría puestos prominentes en la admi·
nistración pública.
Al tener noticia de la defunción del señor Chávez la casa mortuoria se vió llena de las ofrendas
florales que en gran cantidad enviaron las personas que se honraron con la amistad del señor Senador.
·
El señor Chávez fué oriundo del Estado de
Aguascalientes, donde se le tenía en gran estima,
por lo que su fallecimiento ha sido especialmente sentido en ese Estado y entre la colonia residente en la capital.
Publicamos un retrato del señor Chávez y enviamos á la atribulada familia la expresión de
nuestra sincera condolencia.

Sr. Senador Ignacio T. Cltávez,
t el 4 del actual.

o

El nuevo Secretario del Museo Nacional
El día 19 del corriente mes, tomó posesión del
cargo de Secretario del Museo Nacional el Sr. D.
Nemesio García Naranjo, en substitución dd ·Sr.
D. Roberto Argüelles Bringas, quien pasó á des·
empeñar un puesto de importancia en la Secretaría de Instrucción Pública y Bellas Artes.
El Sr. García Naranjo goza de merecido renom·
bre en los círculos literarios más escogidos. Durante el año de 1905, en las fiestas del tercer cen·
tenario del Quijote, alcanzó ruidoso triunfo con
la hermosa composición que dedicara al ilustre Cer·
vantes. Este semanario ha tenido á su vez la satisfacción de premiar con mención honorífica una
bella composición que dicho señor presentó en
uno de nuestros concursos.
El nuevo Secretario del Museo Nacional culti·
va discretamente nuestra Historia y ha producido
interesantes estudios, entre ellos, las biografías de
Sor Juana Inés de la Cruz y del Lic. Verdad.

Lic. Eduardo G. Panklwrst,
t el 5 del actual.

El Sr. Lic. Eduardo Pankhurst
J'\Uerte &lt;le ur, patrioh.

El domingo último dejó de existir en esta ciudad el señor Licenciado Don Eduardo Pankhurst,
quien en los últimos años desempeñó la primera
magistratura del Estado de Zacatecas.
Con la muerte del señor Pankhurst pierde el
partido liberal uno de sus más adictos miembros, y
la administración pública uno de sus más activos
servidores. Su vida fué muy útil en los diversos
cargos en que prestó sus servicios á la nación.
Nació en la ciudad de Zacatecas el diez de abril
de 1840, é hizo sus primeros estudios en su ciudad natal, con gran aprovechamiento, como lo
atestiguan los premios y distinciotl.es que le fueron otorgadas. Terminada su instrucción primaria, pasó el joven al seminario de Guadalajara,
donde estudió matemáticas y los ramos secundarios de la educación de aquella época.
Contaba el señor Pankhurst diez y siete años de
edad, cuando le sorprendió en el seminario la sublevación del coronel Landa, á la cabeza del quinto batallón, y ese acontecimiento decidió de su
vocación, pues le hizo afiliarse entre los defensores de las ideas liberales, de las que desde entonces fué un defensor decidido.
Terminada con brillo su carrera de abogado,

Excmo. Sr. Ministro de Cltile y m Secretario, en el
Corredor de la L egación.
Sr. .Nemesio García ,Yaranjo, secretario del
JJluseo 1Vacional.

El cortejo.fúneb1-e m el Tepeyac.
ocupó el puesto de defensor de oficio. A la entrada de los zuavos á Zacatecas, el señor Pankhurst
fundó un periódico, en el que expresaba las ideas
más avanzadas de liberalismo y de republicanismo, lo que le valió ser espiado por los partidarios
del imperio y encarcelado al fin. Esta fu é la iniciación de nuestro biografiado en el periodismo,
en el que ocupó siempre un puesto distinguido,
haciéndose notar por sus ideas liberales é independientes, sin haber descendido nunca á la diatriva ni al insulto.
El año de 1867 fué nombrado profesor de Lógica del Instituto de ciencias del Estado de Zacatecas, y se le encomendó la revisión de las leyes
del Registro Civil, fué Juez de Primera Instancia
y Magistrado del Supremo Tribunal del Estado,
hasta octubre del mismo año en que fué electo
Diputado al Congreso de la Unión, por el distrito
de Zacatecas.
Renunció este puesto en marzo del siguiente
año, para aceptar el de Secretario de Gobierno de
su Estado natal.
Después de haber desempeñado en esa Entidad
todos los empleos públicos de importancia, desde
defensor de oficio hasta Secretario de Gobierno,
fue distinguido por el General Díaz con el nombramiento de Secretario de Gobernación el mes de
abril de 1879, teniendo en cuenta sus importantes
servicios á la causa de la revolución de Tuxtepec,
de la que fué constante afiliado y ardiente defensor.
Diez meses duró solamente la gestión administrativa del señor Pankhurst en la citada Secretar ía .de Estado, la que renunció por su voluntad en
enero del siguiente año; y á pesar de esto dejó
muy buenos recuerdos de ella. Reorganizó la po·
l icía de la ciudad de México y del Distrito Federal; reglamentó el servicio de la Beneficencia Pública y dictó enérgicas leyes en cóntra de la embriaguez. Retirado del gabinete presidencial, ocupó de nuevo el puesto de Magistrado al Tribunal
Superior de Zacatecas, hasta su elección para la
primera magistratura del Estado, la que desem¡;eñó hasta su sentida muerte.
Sus estudios jurídicos son notables, habiendo
cultivado con especialidad los relativos á Derecho
Constitucional y legislaciones locales de su Estado, al que dedicó la mayor parte del esfuerzo de
su vida política.
La noticia de su fallecimiento fué recibida en
todas partes con muestras de profundo d olor, y lo
fué más en Zacatecas, que tanto le debe; la legislatura del Estado declaró duelo oficial, y pidió
que se enviara el cadáver del finado para que se
le hicieran los honores á que era acreedor. La fa.
milia del señor Pankhurst, teniendo en cuenta la
modestia que siempre distinguió los actos del fi.
nado, se negó á acceder á la solicitud oficial, y
ordenó que la inhumación del cadáver se hiciera
en el panteón del Tepeyac, en la cercana ciudad
de Guadalupe Hidalgo.
La comitiva fúnebre partió de la casa uúmeró 7
de la calle de Medinas, presidida por el señor General Don Manuel González Cosío, Secretario de
Guerra y Marina, en representación del señor Presidente de la República. Las ofrendas florales fue·
ron muy numerosas y. escogidas, y fueron enviadas por las más prominentes personas de nuestra
sociedad y por los miembros de la colonia zacatecana, residen tes en la ca pital.
El sepelio se efectuó en el panteón del Tepeyac, donde descansan los restos del esclarecido
liberal, ardiente patriota y fecundo educador de
la juventud.
,/

MUERE UN VIRTUOSO SACERDOTE
El domingo cinco de los corrientes fallec.ió en
su residencia, casa número 10 de la calle de San
Miguel, el presbítero Don José E. Vargas : Porras,
sacerdote muy virtuoso que desempeñó cargos de
mucha importancia en los círculos eclesíasticos.
Fué el reverendo señor Vargas procurador de
la mitra de Cuernavaca y provisor general de la
misma, y en el arzobispado metropolitano desempeñó puestos de mucha importancia y responsabilidad, habiendo estado durante mucho tiempo
encargado de varios de los principales curatos,

Pbro, José E. Vargas Pon-as.
t el 5 del actual.
tanto en esta ciudad como en los sufraganeos del
citado arzobispado.
La muerte del señor Vargas ha sido muy sentida. Sus funerales se efectuaron el lunes último y
el cadáver fué acompañado á su última morada
en el panteón general de Dolores por un gran número d e fieles que fueron sus feligreses y compañeros en el desempeño de la ruda tarea sacerdotal.

�EL ~fUNDO ILUSTRADO

46

,E L 4 DE JULIO
La colonia nort americana residente entre
nosotros celebró con gran entusiasmo tste año,
como los :1.11teriores, el aniversHio de la declarar.ión de lude pendencia de lo&amp; Estados Unidos.
El Tívoli del Elíseo, al que se abandonó el
año próximo pasado para celebrar la fiesta en
el Parque Lur.a, volvió este año por s~s derechC'S
de ant,igüedan y fué el lugar escogido para la
celebración. Los vetustos árboles del parque se
vieron desde por la mañana engalanados con
banderas y guías de flores, y desde las nueve
las calles se empezaron á cubrir de papell\los
arrojados por las manos de los muchachos,
uuienes fueron los iniciadores de las demostraélones de buen humor que hablan de repetirse
en medio del mayor entusiasmo durante todo
el día..
El humor sano y franco de los americanos hizo á un lado toda clase de etiQuetas, para dedic,1rse en cuerpo y alma álacelebración. Cuando el confeti empezó á entrar en las bo-.ias 'lUe
reian y hacer cosquilleos por entre los cuellos
de las cami,as, hubo quien dijera: «No vale la
pena de molestarse por eso.&gt; Y todos tomaron
á pechos el trc1,hajo de divertirse sit! disgustarse porQue se le lanzara á la cara un puño de
confeti, aprovechando el momento de una risa
ó sP- le deslizara un saco de papelillos por el
cuello.
A las diez ne la mañana se presentó en el t{voli el Sr. Vicepresidente de la República, D.
Ramón Corral, Quien llevaba la representación
de nuestro primer M:_a gistrado para la presi •
dencia de las fiestas. La llegada del alto funcionario fué la señal para que empezara á des·
arrollarse el programa ofichi.l organizado por la
comisión. El presidente de ella dió la bienvenida al Sr. Oorr.al y lo condujo á la plataforma
de honor donde debía tener lugar el acto oficial.
El primer número del programa fué el discur,o oficial. el cual estuvoá cargo del General
C. H. M. y Agra.monte; la pieza oratoria estuvo
llena de patriotismo que inflamó en cada párrafo los corazones de 101 americanos present,es; duró el discurso veinte minutos y al final
fué calurosa.mente aplaudido.
Después del discurso oficial, el sei'íor Vicepresideote visitó todas las di versiones que habia.
en él parque y en seiruida fué conducido á uno
de \os salones pequei'íos del tivoli, donde se sirvió el almuerzo que año por afio ofrece la. colonia. americana al seí1or Presidente de la República ó á la. persona que lo represente en la
presidencia. de la festividad. Al terminar el almuerzo, el Lic. Lorenzo L. Bedford, presidente
de la comisión organizadora, tümó la palabra
para. dar las gracias a\ señor Corral por haber
acepta.do la presidencia. dP. la. fiesta, y lamentar la. ausencia del seí1or Presidente; dijo que
es motivo de gran olacer el observar cómo aumentan los sentimientos de amistad entre la
colonia a.mericaua y el puPblo de México. Para
terminar brindó por el señor Presidente de la
República, quieo ha. asegurado no sólo la paz
de las arenas, sino la paz de los espíritus en este, el país de la hospita.líclad por excelencia; por
el gabinetP- que tan hábilmente secunda las la.•
bori•s ele! General Día.z y por el señor Vicepresidente.
0

47

EL MUNDO ILUSTRADO

La. fi¡!'nra principal de la conmemoración es
Jorge Washington, primer presidente de los
Estados U nidos. Disgustada la colonia inglesa
de Virginia por los altos impuestos decretados
por Inglaterra y las colonias del Norte por la
clausura del puerto de Boston al comercio exterior: se der.idió iniciar una guerra contra los
ingleses ha.~ta obtener la absnluta iodependencia de Inglaterra. El Congreso general de las
colonias decirlió iniciar la" operaciones en Ahril
rte 1775, crmfiriendo el mando general de ellas
á ,Jnr.re Washington.
E l Oong-reso rennicio en Filadelfia suscribió
la solemne declara&lt;lión de Independencia redactada por una comisión de sus miembros, la
r.ua.\ fué :rnrobada solemnemente el cuatro de
Julio ne l 7i6.
Eo Fel:!rero de 1778 Frn.ncia. reconoció la independencia de los Estados Uoidos, y el 18 de
Septiembre de 1781 se consumó esa. independencia por la capitulación del general inglés Oornwa.lis á la cabeza dti una fuerza de siete mil
solda.dos.
La declaración de independencia es un hermoso documento modelo en su género. Después
de una. exposición de moti vos en Que se hace
mención de los derechos del hombre á la libertad y á la. elección de su gobierno, á la igualdad ante el mundo civiliza.do. declaran los representantes de los Estados Unidos de Amérir.:i. que no tienen relación ninguna con la Gran
Bretaña y que obrarán de ese día en adelante
por su propia voluntad y sin consultar para
ello má, que los ni te reses de sus conciudadanos.
Preconizan el derrnho para declarar la paz_y la
guerra á quien mejor les c:mvenga, y termman
prometiendo defender y sostener esa declaración con sus vidas en caso de que sea necesario.

El discurso oficial.

♦

LUDO VIC HALEVY

forge Wasltinglon.

Este contestó al brindis la.mentado la ausencia. del señor Pre~idente y ensalsando la fiesta,
asi como el acontecimiento que se celebraba.

Carreras de Niñas

Para terminar, brindó por el pueblo y el presidente de los Estados Unidos.
La oa.rtida del señor Vicepresidente fué
anuocla.da. con una salva de veintiuna. cámaras,
como Jo había sido su lle¡!'llda.
Por la tarde continuó la batalla. de confeti
Iniciada por la mañana y las diversiones del tívoli, hasta que la lluvia puso fin al entusiasmo.
Una de las partes principales de la fiesta fué
la sección deportiva. Es bien oonocida la afición de los americanos á. los juel!'0S atléticos, y
es bien sabido que en ninguna de las fiestas de
la colonia. falta. un selecto programa de deportes, el que siempre ha sido uno de los principales atractivos del cuatro de Julio.
En el programa había número~ para oue puoieran tomar parte en ellos I" er oms e' e todas
las edades y de ambos sexos, desde las carreras
de nil'ías y de niños de meuos de tres años de
edad hasta .as carreras para sefioras casadas
y •·sportmen" profesionales. Hubo carreras á
pie, saltos de a.ltu ra y dist,a.nllia, carreras de
tres pies. y todos los depo1tes, aun los más extravagantes.
El acontecimiento que se celebraba es de importam:ia universal; no solo es el aniversario
ne la necia.ración de independencia de los Esta.dos Unidos, sino que es el aniversario de la
fecha que inició una era de indepPndencia y
de libertad para todo el mundo, Laffayette, el
l!'ran predicador de la libertad, después de haber contribuido de una mane)a eficaz á la independencia de ia gran repúhlica americana
llevó sus ideas rte libertad á Francia é inició
la revolución que radiando por todo el mundo
t,rajo las ideas de libertad al nuevo mnnrto,
dando por resultado la proclamación de la in•
dependencia de ca.si todas las colonfas espai'íolas que se ha.liaban al Sur de los Estados Uni•
dos, entre ellas nosotros.

V1 literatura y el teatro franceses sufrieron una
pérdida irreparable con la muerte de Ludovic
Halevy, ocurrida en los últimos días del mes de
Mayo último.
Durante más de cincuenta años el nombre de
Halevy firmó las operetas, comedias y vaudevilles que obtuvieron los grandes éxitos en los teatros franceses; unido á Meilhac fué libretista de
las óperas de Offembach, que todavía se recuerdan
con delicia por los asistentes al teatro en los años
de setenta y ochenta.
Como novelista escribió muchas obras de fina
observación y de estilo cómico, bajo el cual se
ocultaba un conocimiento preciso de las cosas y
de las personas que, como dice un autor francés,
hubiera honrado á un jefe de policía. Una colección de sus artículos escritos bajo el título de
"Instantáneas" sería la mejor historia de las costumbres de su tiempo.
Su espíritu de observación le condujo siempre
á la crítica, pero una crítica razonada y alentadora que en lugar de desanimar al criticado lo ayudaba en su carrera literaria. A este respecto se
cuenta una anécdota de él; acabando de ser nombrado miembro de la Academia francesa el año de
1886, Halevy leyó una novela firmada por un autor desconocido y editada por una librería de poco ó ningún renombre; la leyó y se impresionó
mucho con el estilo. En lugar de hacer uso de su
autoridad como académico, al salir de la ceremonia de su recepción se dirigió á la redacción del
"Journal des Debats" y recomendó al nuevo l iterato; la redacción le mandó hacer una novela, y
de esta manera empezó su carrera M. René Bazin,
actual miembro de la Academia y compañero de ·
Halevy en ella durante los últimos años.
El escritor tenía una verdadera pasión por el
teatro; no sólo fué uno de los más fecundos autores para la escena, sino que se interesaba en todo
lo que se relacionara con el teatro, y las publicaciones francesas le deben magníficas colaboraciones. Cuando cumplió cincuenta años como autor
dramático, él mismo hizo una colección de los
documentos que podían servir para la historia de
su carrera y los ordenó para su publicación en
"Le Theatre," acompañándola con impresiones y
recuerdos de su laboriosa y florida vida teatral,
Y como fué trabajador en el teatro lo fué en todo lo que aprendió. Una vez, después de la representación de una de sus obras que había obtenido un gran éxito, se oyó d ecir á alguien:
"Lástima! era tan buen jefe de sección." Era el
príncipe Napoleón que había conocido á Halevy
en el ministerio de Algeria y las Colonias como
empleado, y que había admirado su laboriosidad
y su constancia para el trabaj:,, como la admiró
todo el que estuvo en contacto con él. Cuando
formó parte del consejo de administración d el
Instituto, y cuando presidió la Sociedad de Autor~s Dr~máticos dió muestras de un espíritu admimstrahvo muy ordenado, y de un conocimiento
Y dominio absolutos del manejo de los hombres.
Escrupulo~? y _justo, dotado de un tacto y de
u_:1a correcc1on irreprochables, durante muchos
anos fué el director de las elecciones en la Academia francesa sin que nadie se diera cuenta casi
de ello.
. Tal fué el grande hombre á quien el teatro y la
literatura francesa lloran.

/,a carrera de nilios en el Tivoli.

Un acto de circo.

�48

EL MUNDO TLUSTRADO

49

EL MUNDO ILUSTRADO

MEGARIDA
Traducción especial de "El Mundo Ilustrado."

N LA región en que el
mar de Chiatamone es
má5 inquieto y viene á
romperse en espuma blanca contra
las negras rocas que constituyen
los formidables cimientos del Castillo del Huevo; allí, donde la mirada melancól ica del pen5ador
descubre un paisaje triste que hiela el corazón, h.lbía antiguamente, en l a lejanía de los tiempos,
cien años, cuando menas, ante~ del
nacimiento de Cristo Redentor,
una vasta isla florida que se llamaba Megarida ó Me~ara, que si.~nifica grande en el dulce idioma
de los grie!(o5. E5te pedazo de tierra se había desprendido de la
playa de Platamonia, pero sin alejarse mucho de ella; y como si el
fermento primaveral hubiese pasado de la colin a á la isla por sobre
las on das del mar; cuando la estación hermosa coronaba de rosas
y jazmines las montañ~s, la isl a
florecía también entre las salobres
aguas, como un ramillete gigantesco que la naturaleza hubiese hecho sur~ir allí, como u n altar el evado á Flora la diosa perfumada.
.,,_Lill ...
Durante las noches de estío,
,.~
suaves músicas se elevaban de la
t.__ _¡_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _......,
isla, y, al claror de la 1una, parecía
que las ninfas marinas,-somrbas ligeras, se entremente hasta la playa; sus hermosas esclavas ocugaban á danzas sagradas y embriagadoras: y si alparon el lugar de las sirenas. Estas solamente laguien pasaba por la ribera, apartaba sus miradas
mentaron haber perdido las grutas de coral en
de esas visiones y se alejaba de allí, y las parejas
medio de las verdes algas, y fueron á quejarse á
d e enamorados que gustaban de vagar, mano entre
Poseidon, que no las escuchó. La suntuosa finca
mano, á lo largo de la playa, enviaban un saludo
fué construida y surgieron como por encanto jará la isla divina é incli naban la cabeza para no
dines dignos de un emperador; los viveros se lleturbar al augusto baile.
naron de anguilas de horrible forma de serpiente
La isla, con sus praderas ver dinegras, con sus
y de carne delicada; en los corrales se encerraron
bosques tupidos, con sus frescas llanuras y sus
los más exquisitos volátiles destinados á exigenrosales floridos, debía estar habitada por las dríatísimos estómagos; en los pórticos de la villa redas y l as nereidas; de otra manera no se la husonaron la cítara y la teorba en honor de Servilia,
biera visto tan alegre bajo la luz del sol , tan mála hermana de Catón, esposa de Lúculo, la más
gica al resplandor lunar, siempre colorida, siemhermosa de las damas romanas. Hubo bailes bupre serena, siempre perfumada. Era divina, porlliciosos, mágicas iluminaciones, juegos, festines,
q ue allí tenían su mansión las diosas.
como los que sol o Lúculo sabía dar. Hubo perfuPero Lúculo, el guerrero fuerte, el amigo de los
mes de nardo, copas de cristal teñido, en las cuahombres de letras, el primero entre los epicureos,
les se disolvían perlas en vino generoso; hubo
habituado á satisfacer todos sus caprichos, gustatogas de púrpura, peplos de seda, gemas maravilloba de las villas rodeadas de agua por todas partes,
sas, coronas de rosas; hubo el cántico eterno á la
estaba mortalmente fastidiado de su espléndido
belleza y al amor. A llí acudieron, á incendiarse
palacio en Roma, de su casa de campo en Baia, de
en la luz de los ojos de Servilia, los tímidos jósu qu inta de Pompeya. Quería otra.en la isla Mevenes que no se atrevían á pronunciar palabra
garida, y la tuvo. Violó la residencia de las ninante ella, y los atrevidos, cuyo lengu-ije superaba
fas marinas para hacer de ella su propia residenen audacia á sus miradas; hombres graves y macia; quiso poseer los prados, los ramilletes de roduros que aún sonreían al amor; viejos que sussas, las cortinas de enredaderas que caían blanadpiraban por la juventud perdida¡ y Servilia reía,

j

Estudio del N atural por A . Gedovius, para "El Mundo Ilus trado ."

joven y alegre, feliz enmedio de
ese incienso de amor; reía siempre, hechicera y cruel como una
sirena. Y Lúculo, plácidp -filósofo
y marido más plácido aún, gozaba
con los triunfos de su mujer. Gustaba de las fiestas suntuosas que
duraban desde por la noche hasta
la alborada, de las comidas interminables en que el néctar ~igue
al néctar, en que la imctginación
del cocinero domina á la del poeta y d errama en las hornillas las
riquezas de un rey; gustaba de
conversar con los letrados, á quienes ofrecía vasos de oro, animales
preciosos, casas y jardines para
mostrarles su generosidad.
Servilia subía la risueña pendiente del placer, tranquila, hacia
la paz de la vejez. Para divertir~e, hacía construir un canal de
agua viva, construir un palado,
rechazar las aguas del m1r allá lejos para ensanchar lo5 límites de
su isla querida. Servilia se dejaba
p erfumar p or sus esclavas; se bañaba en leche, se prendía en las
orejas dos pesadas perlas que le
desgarraban la carne, se adornaba
c&lt;;&gt;n túnicas que parecían de aire
tejido, se calzaba con s:mdalia~
que tenían precio fabuloso; y sen tada ante el espejo de reluciente
acero, se contemplaba ....
Estaba en pleno triunfo de la belleza y de la
juventud. Los ojos ardientes de l os que la amaban, le daban una aureola de fuego en medio de
la cual, como una graciosa salamandra, pasaba sin
quemarse; los suspiro5 de los que la amaban, formábanle una nube que ella se deleitaba al respirar. El mar venía mansamente á morir á las playas de la Megarida, sin osar enfurecerse; el sol la
acariciaba con ternura; los céfiros hacían ondular
sus campos de flores; á la tranq\lila luz de la luna,
la isla parecía enteramente blanca, nívea, láctea,
bañada por la infinita dulzura del ambiente. Y
Servilia, tendida en su lecho de marfil, vestida
con telas recamadas de oro, se dejaba abanicar de
sus esclavas, se estremecía• de p lacer con la brisa
del mar, miraba dist raídamente la teoría de bailarinas, y murmuraba:
-¡Yo soy, yo soy la sirena!
Y el aire murmuraba también, después de haber jugueteado con la perfumada cabellera de la
joven:
-¡Ella es, ella es l a sirena! Servilia, cuando pone en alto una guirnalda de rosas, es bella con
Flora, cuando lleva en la frente la media luna
resplandeciente y ciñe á su flanco el carcax de
plata, es Diana; cuando sale del baño, sin ornamentos, con la cabellera desatada, toda perfuma-

�50

EL MUNDO ILUSTRADO

da y envuelta en su túnica blanca, y se deja enjugar por sus esclavas, es .. . .
- . . .. bella como Venus, murmura la esclava.
-Más bella que Venus, replica Servilia en su
olímpico orgullo.
Y esto lo oyeron las ninfas oceánicas; Venus
supo que Servilia la había ofendido y, esta vez,
Poseidón escuchó la queja de su hermosa amante.
Roe, roe, alga gris, flácida; incrustáos, incrustáos oh moluscos! ¡oh conchas! para minar los
cimiento's· hundid vuestras raíces, ¡oh parásitos!
para arra~car una pa_rtícula de tierra;_ remo:,ed,
removed ¡oh animahllos del coral! hiere, hiere,
¡oh persi~tente ola! h,iz un agujero cubierto de
arena, de plantas, un agujero pérfido, negro profundo; cavad, cavad, ¡oh pequeñas y pacientes
fuerzas del mar! Lloran las náyades, lloran también l as sirenas, porque Venus ha sido ofendida
y Po;eidón está encolerizado!

r

Servilia ríe y canta. Lúculo está ausente en su
villa de Tusculum, y la vida es un dón feliz-la
vida en el amor, en la riqueza, en el lujo, en los
placeres más delicados, en las locuras más costosas. Ser joven, ser sana, ser nea, ser alegre, ser
admirada, exaltada, loada, glorificada, idolatrada y
amada hasta la última palpitación de la vida! Pero el mar se agita sordamente; la tierra se estremece, se oye un terrible crugi~o; un grito feroz
s ube al cielo; las ondas se alzan amenazadoras y
la isla Feliz, la isla Megarida desaparece e~ el
abismo de las aguas, tra~ada con su villa, sus Jardines sus vi veros, la belleza, el orgullo y tal vez
el primer suspiro de amor de Servilia.
-¡Bebamos por los dioses infernales!-dijo tranquilamente Lúculo en su villa de Tusculum, cuando recibió la noticia del acontecimiento-derramando en el suelo algunas gotas del vino generoso.
¿ Quieres remover la profundidad del mar, oh
atrevido nadador? ¿Estás cansado de las sirenas
de la tierra? Ve á la playa rocallosa de Chiatamonte, detén tu aliento y arrojáte al agua; en un
instante llegarás al fondo y verás los arcos de la
quinta, los jar 1ínes de Lúculo, y su bella esposa,
que se ha convertido en la sirena del mar. Mas
no te dejes seducir por la visión encantadora, y
vuelve á la superficie, oh atrevido nadador: en
tierra encontrarás sirenas como Servilia, que no
podrán amarte y que te harán morir de amor.

..

POEMA
En el fondo tranquilo de sus ojos,
unos ojos muy dulces, he leído
resignación, piedad, y en los sonrojos
de sus labios escuálidos, oi'Oido.
Ella, como una sombra dolorida,
deslizándose va serenamente . .. .. .
Es una soberana incomprendida
que guarda su dolor como la fuente
de la harmonía secreta de su vida.

y ha de morir temprano, reclinada
en su lecho de ensuei'io y de martirio:
un signo misterioso su mirada
tiene y la frágil morbidez de un lirio.

51

EL MUNDO ILUSTRADO

Ultimas Obras del Artista Julio Ruelas
PINTURAS Y DIBUJOS INEDITOS

Han lleg·ado, hace unos días, á México,
las últimas obras del dibujante .Y pintor Julio Ruelas. Solicitado como fué el talento
del genial artista, las obras que dejara inéditas al ser sorprendido por la muerte no
podían ser muchas. El lote que han recibido sus hermanos es, en efecto, escaso: seis
pinturas comprendiendo una serie de marinas ele Saint Malo; una agua fuerte; varios
estudios á lápiz y un álbum en c¡ue las primerns ideas de las composiciones del artista se adivinan en trazos ténues é indecisos.
Eso es todo, muy poco en cantidad; pero
iqué grande en interés y en belleza! iqué
vasto y qué profundo en pensamiento, qué
sabio y qué fuerte en ejecución 1
No hace todavía un año que Julio Ruelas
fué estrangulado por la muerte allá en París, y en tan corto tiempo su obra de artista se ha magnificado .v su prestigio &lt;le poeta dibujante impera en todas las conciencias. En vida se le discutió, se le amenguó
y se llegó hasta negar lo que Ruelas tuvo
más indudable: su personalidad. Por extravíos de juicio; por radicalismos ele escuela
ó de ideal, por bizca mala fe .r por ictérica
envidia se pretendió falsear la sólida gloria
de Ruelas. Se trató de hacerlo aparecer como un inconsciente sonámbulo rng·arnso enmedio del romanticismo alemán, perdido en
la Selva Negra ele su leyenda, hurtando los
frutos ele oro del mág·ico jardín ele Kinger
y desalterándose en las fuentes color de zafiro de los alcázares de Boekling. Tal insinuación tuvo la perfidia de aparecer Yerosímil ante los ojos del vulgo que juzgaba
por apariencias supel'ffoiales; del vulgo que
encuentra semejanza entre nuestro arte azteca .Y el arte egipcio; para quien todas las
aguas fuertes violentamente iluminadas son
de Rembrandt y todos los cuadros ele vírgenes son ele Murillo!Por fortuna no son los colegas los que hacen la reputación y consagran
la fama de un artista. Ni la crítica tampoco.
Esta lo más que llega á hacer es un análisis y una explicación del éxito que hizo el
público. Así sucede por fortuna y las opiniones ele los camaradas son tan violentas
como transitorias. Lo definitivo es el laudo
de la gran opinión anónima que suele tardar; pero que al fin se afirma y señala como el índice de una brújula el rumbo luminoso de la Gloria. Ruelas tuvo ese laudo; su
nombre, apreciado entre quienes en Europa
considerarnn sus obras, es hoy ilustre en

toda la América Latina. Quienes en vista
de los dibujos de Ruelas, de sus dibujos
atormentados y siniestramente fantásticos
lo tacharon ele " poseu1·," de insincero, de
histrión ele una siniestra farsa, fueron más
allá ele la infamia .Y eso pueden asegurarlo
cuantos conocieron íntimamente al artista;
yo, sobre todo, para quien la niñez y la juventud de Julio Ruelas fueron tan familiares como podían ser las ele un hermano.
Siempre á mi lado evoco su lig·ura hosca y
silenciosa y enlutada. IAh! no era una máscara ese rostro aquilino, atezado .r gTa,,e
.que escondía el ardor de un espfritu tendido hacia un inefable ideal .Y ang:ustiado por
una crnel .Y depresora percepción de la vida! Si hubo algún espíritu para quien la
existencia no se tomó el trabajo de enmascarar sus tristezas y ele disimular sus abominaciones, ese espíritu fu é el de Julio
Ruelas. Por un proterYO dón de videncia,
por un nefando fenómeno ele óptica espiritual, Ruelas, sin mirar la enrnltura de las
cosas, internaba su mirada en las entrañas
de toda apariencia .... Imaginad el tormento de aquel vidente lamentable para qnien
toda envoltura no es opaca sino trasparente! Así Ruelas veía el cráneo y lo tegumentos bajo la frente eucarística de la novia; el pudridero y el osario bajo el alúd de
flores; la fisiología laboriosa bajo el vientre
marmóreo ele la Venus!
Su vida y sn obra estuvieron justificadas
por su muerte. La implacable deidad se
presentó ante el arti ta tal .r como él la había concebido r evocado en sus famosos dibujos: sardónica, fatal, traidora é implacable.
Y por eso el gran Rubén Daría pudo
decir: "La muerte de Rucias fué un dib ujo
de Ruelas !"
Dejemos esta frase triste concisa ,v justa
como un epitafio sobre la piedra tumbal del
artista. He querido depurar la lóg·ica de
una vida lamentable r ele una gloriosa obra
de artista. Huya del sitio sagTado "le rnl
noir clu blasphéme'' y contemplen los admiradores de Ruelas el brillo ele sus postreras
obras.
***

Dos son los cuadros más importantes atesorados hoy por la familia de Ruelas, un
óleo sin concluir: "La Araña," y un pastel:
"El Sátiro ahogado." Este último tiene por
asunto uno de los episodios amados por
Ruelas. Sobre el césped de la márgen de un
lago dos sátiros sacan del aiua, por medio
de unas cuerdas, el cadáver.gris y túmido
de un compañero. El asunto tiene una gran

Sor Juana de la Cruz, Santa Teresa,
Maria BilShkirtsheff son sus hermanas
de celda, de dolor y de harmonía,
y en su extraño convento la Trlsteza,
bajo el nimbo severo de sus canas,
desgrana su rosario cada dia.
Si al caer de la tarde su sonrisa
entre el concierto vesperal disuena,
compasiva recógela la brba
para rimar un himno con su pena.
Y á su mirar de eoferma incomprendida,
á su resignación y á su pureza
ofrece jugos tóxicos la vida,
en tanto que ella por los tristes reza.
Y ha de morir temprano. Su semblante,
con una pa.lidfz ultrarrundana,
dice la loca aspiración errante
que la arrastra al misterio del Nirvana.
ALBERTO 0ARBAJAL .

poesía agreste ,v~un saln1.i(sentimiento. El
color no es mu_,,.J uminoso; pero:sí lleno de
armonía en su tonalidad gris: el agua es
profunda, sombría, transparente en las orlas de azul índigo y en las blancas espumas.
En cuanto al dibujo es el ele Huelas preciso, analítico y detallista. La musculatura
de los sátiros vivos tiene el vig·or del esfuezo y la carne del cachí ver, flásicla ,r decolorada, es carne de muerto ..... .
&lt;La Araña&gt; es una tela de as unto literario simbólico, lleno de intención J7 de trascendencia, como todas las concepciones de
Ruelas.
En primer término, flotante y suspendida sobre una telaraña, prendida en secos
ramazones, está una figura de mujer desnuda, llena ele indolente impudor. A sus pies,
J' sujeto por la misma red, un esqueleto humano disecado por la rnracidacl de la hembra, parece derrumbarse. El fondo dilata
una vasta y sinuosa lejanía. Abajo, en una
profunda vereda, van apenas esbozados, el
fchril Don Quijote y su tardo escudero.
La alegoría, el símbolo cruel y profundo
es claro. Ruelas, que era un extraordinario
sensitivo .v un enfermo de la voluntad, creía
en el papel nefasto .Y fatal de la Mujer sobre el Hombre. No creía en Odiseo atándose al fuerte mástil para resistir como tm
hombre la tentación vertiginosa .... Generalizaba, y "La Araña" tiene las proporciones ele una verdad universal. El drama pa·
sa sobre las cumbres, dominando la tierra,
sobre la humanidad simbolizada por el heroico paladín iluso y por el escudero prosaico ,v sesudo.
Lo cierto es que ese esqueleto nada simboliza con verdad tan amarga como el alma
del pintor, la pobre alma que tanto sucumbió!
Sucumbió en un medio adverso; turn
las espaldas mutiladas y sangrientas . ... t No
fué acaso el drama de su e.spfritu, semejante al drama del Angel que en "La Visita
Maravillosa" hizo Wells caer sobre la tieI'l'ct1 .. . •

Apunte_deJutioRuetas.

Ap1mte de julio Rucias.

El_S,it1ro:ahogado.-O!co de Ruet:is.

.

"Los fuegos fátuos" es una agua fuerte,
inédita de Julio Ruelas. Profundamente
sombría muestra un sepulcro al borde de

un talud que concln,re en un foso. :O,urge
del sepulcro una mujer agitando :una larga
r luminosa cabellera, ondulante .Y hifurca~la como una flama. Es el fuego fát no, en
el fondo del foso que es un osario, una pareja de chacales aulla al insólito fuego. El
pavor ele los cementerio , la irremediable
t risteza &lt;le la noche sepulcral está traducida con una intensidad comparable rí la ele
algunas aguas fuertes de Gaya. Es una de
las obras mejor logradas del pintor de las
tristes fantasías.
El boceto de una acuarela en que rema
desesperado un barquero en pleno océano
y es abordado por un espectro que deja una
larguísima estela perdida en el horizonte,
es otra obra llena ele misterioso pavor entre
las postreras obras ele Ruelas.

***

Como pueden ver los lectores, las obras
que hemos reseñado y cuyas fotografías
publicamos, son dignas del gran talento que
en su brern existencia reflejó con tan honda poesía y tan siniestro encanto las visiones ele su vida.
Fué Julio Ruelas el poeta de una gran
tragedia. La Mujer, el Sátiro y el Espectro,
fueron los protagonistas. Los actos se llamaron el Amor; el Dolor; la Muerte, y el
alma que quiera arder de pasión, estremecerse ele congoja y sentirse ensombrecida
por una mortal pesadumbre, no tiene más
que acercarse al umbral negro y marmóreo
de la Obra del ilustre pintor!
Jos:i:: Ju.11.NTABLADA.

••

Nuestras acciones son las que deben hablar
de nosotros; es más bello merecer recompensas
sin recibirlas que recibirlas sin ser digno de
ellas.
BAYARD.

"La A raíia,".-0/eo, de Ruetas.

Por caros que os sean vuestro patrimonio, el
honor y la vida, estad pronto á sacrificarlo to.
do al deber si os exige semPjantes sacrificios.
SILVIO PELLICO.

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53

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

¿Cómo tuvo Miss Grace esa idea? De un modo muy sencillo: leyendo uno
de los mejores libros del escritor inglés Tharckeray, en el que consagra todo
un capítulo á l os diferentes medios que hay de ganarse la vida. Indica que
una mujer inteligente reemplazaría ventajosamente en las ventas de objetos
d e arte ó de lujo, á los ignorantes que generalmente las hacen,
Declara que una persona amante de las obras de arte, y que conozca su valor, no por resúmenes breves de catálo~os, sino por observaciones personal es, es más apta para convencerá los compradores que uno que ignore la existencia de Chardin ó d e Lawrence.
Miss Grace es la persona refinada que soñaba el escritor, su educación artística es de las más completas. Ha recorrido toda Europa, no desconoce el
Louvre, ni las galerías de Inglaterra, ni los Rembrandt de Holanda, ni los
Velázquez de Madrid, ni los bellos museos d e Roma, de Florencia ó de Venecia.
Por eso la sala de ventas que ella preside, se ha hecho el lugar de reunión de los más curiosos aficionados, de los ricos compradores y de una
p1rte de esa sociedad elegante, que atrae por todas partes la atención, sobre
t:&gt;do cuando se m ezcla con los asuntos de arte.
A~í es que las e,posas y hs hijas de lo, millon;irios recurren á la bella
rematadora para que les de nociones pira poder reconocer la autenticidad de
un:t porcelana ó de un en::aje. Sobre todo para la venta d e alhajas y de obras
m1estras de bordados, e~ indispensable la presencia d e Miss Grace.
UltimJ.mente lmbo una venta d e remate muy importante en la casa de
una modista de New York, y se llamó para dirigirla á un comisario rematador ordinario: aquello fué un desastre. Queriendo reparar la falta de éxito de
esa tentativa, se llamó á Miss Grace, que aceptó, y el día de la venta se asistió al más bello espectáculo que se haya visto. El remate fué lucidísimo; la
joven hacía sonar su martillo en la, mil exdam1ciones de los compradores
que ofrecían sumas altísimas.
Una de las cosas que más gustar:,n, y qne se adquirió á elevado precio, fué
una colección de peinados desde la más re:nota antiguedad hasta nuestros días,
en buenos marcos.

La an/(1;ua ig lesia de Hellemilas, transformada en 11111seo.

Es seguro que con el ejemplo del éxito alcanzado por Miss Grace, muchas jóvenes americanas adoptarán el lucrativo oficio de comisario rematador,
que según las pruebas, es mucho más propio p:ira la delicadeza y tacto de una
mujer que para el carácter un poco brus::o y poco paciente del hombre.

El Museo T egnológico Industrial
Acaba de inaugurarse, sin que ello haya llamado la mínima atención, un establecimiento de gran
importancia para el público; el Museo Tegnológico Industrial situado en lo que fué capilla de Be1\emita,.
El nuevo establecimiento es una dependencia
d ~ la Secretaría de Fomento, en la que se coleccionirán muestras de productos naturales y modelos
de máquinas y aparatos industriales, las cuales
muestras y modelos estarán á dispo,ición del público para su estudio.
La ex-iglesia y ex-biblioteca de Betlemitas fué
reform1da tanto en su interior como en su exterior para acondicionarla debidamente para su
nuevo uso. En la parte de fuera fué limpiada y
renovada y se le abrieron ventanas y tragaluces
para obtener la necesaria iluminación. En el interior se colocaron estantes y escaparates para acomodar en ellos los objetos que se exhiban. Para
esto se ha hecho uso, en parte, de los escaparates
en que se exhibieron los productos mexicanos en
la última exposición internacional de París y en
la más reciente de Chicago.
El Museo será de gran utilidad para que l os
productores é industriales de las diferentes regiones del país se dén cuenta de los productos, tanto naturales como de las industrias de las regiones que están muy distantes y que les son desconocidas.
La inau iuración se hizo sin ceremonia ninguna,
asistiendo á ella sol o algunos empleados de la
Secretaría de Fomento que están directamente relacionados con el departamento que se inauguraba.

Apenas habrá en México figura más popular &lt;_!Ue
la de Francisco Gavilanes, que, durante doce anos
ha recorrido los escenarios de México, y que ha
hecho reir á niños y viejos con sus personolísimas
interpretaciones grotescas.
, .
Gavilanes es uno de los actores comicos que
más simpatías han alcanzado entre nosotros, si ~o es
que ha sido el que más volu1;1tades ha conqui_stado en el público. Hemos temdo actores cómicos
de más alta escuela, así en el teatro español como
en el extranjero. Ha habido quienes pongan un
arte más delicado y fino en sus interpretaciones;
pero no ha habido, ind~d-~blemente, _ninguno 9ue
entienda con tanta precision y exactitud la p ,icología de nuestro público y le arranque más francas risas. Y esto no quiere decir, ni mucho menos, que Gavilanes sea un. mal actor. Por el contrario, posee dotes excepcionales y sabe ~acar partido aún de los personajes menos apropiados, de
los papeles más ingratos, de las situaciones más
comprometidas. Hace años, Gavilanes habría podido figurar en primera línea entre l os actores cómicos del teatro español, y no habría pasado inadvertido en ningún teatro del mundo. Ahora el actor se ha plegado á las exigencias del pú~lico y ha
seguido la pendiente del género que cultiva. Pero
aun así, es indudablemente el más espontáneo de
los actores del género cómico, que pisan los escenarios de la República.
Gavilanes tiene de especial que se ha hecho casi exclusivamente en México. Su nombre no es
conocido eJl España sino por las noticias que de
este país llegan á la península, donde trabajó
siempre como actor serio, de modo que su personalidad como actor cómico se desenvolvió exclusivamente aquí.
El popular actor cuenta su historia en unas
cuantas líneas. No es una romántica historia, llena de aventuras.
«Nací en la Villa de Gracia, cerca de Barcelona,
en 1869. Mi padre era industrial y yo lo hubiera
sido también, puesto que hasta aprendí un oficio,
á no haber sido por mi afición por el teatro, que
fué dominante.
«Comencé desde niño á representar, y hasta los
trece años trabajé como aficionado en varios tea tros en Barcelona, representando dramas de los
más populares. A los diez y ocho años debuté ya
formalmente en el Teatro Tívoli de Barcelona, co-

o
UNA MUJER COMISARIO
AVANCES DEL FEMINISMO.
Hay que mencionar una nueva conquista femenina: una joven americana de la mejor sociedad,
Miss Grace Buchanon, á quien reveses de fortuna
han obligado á ganarse la vida, acaba de adoptar
la ocupación de comisario rematador. Es la primera vez que este hecho se produce, y ha llamado tanto la atención, como cuando se presentó la
primera mujer cochero.
Los salones del)Jfuseo, llenos de muestrarios.

mo primer bajo en una compañía de zarzuela. Era
primer bajo serio, y con este carácter trabajé durante cuatro años. De allí pasé á América, contratado con un actor llamado Mario Navarro, de
quien no he vuelto á tener noticias. Con él estuve
otros cuatro años, siempre haciendo trabajo serio,
en Cuba, Puerto Rico, etc.
«Finalmente, el día cuatro de Enero debuté en
el Teatro Arbeu de México, en una obra de género chico, del cual no me he apartado hasta la pre·
sente. !Sí, es verdad que mi nombre, como actor
cómico, lo he hecho en este país, que considero
como el mío propio.:,,
En los últimos diez años, Gavilanes ha trabajado con la empresa Arcaráz con muy cortos intervalos. En este tiempo ha hecho más de cuatrocientos papeles diversos, y ha tomado parte en
más de siete mil representaciones distintas. Ha
creado numerosos tipos, así de zarzuelas españolas como de algunas mexicanas.

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EL MUNDO ILUSTRADO

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li]L MUNDO ILUSTRADO

SEGUNDO CONCURSO

ILA OlFIENSilVA

DE

''EL .MUNDO ILUSTRADO''
El éxito alcanzado por nuestrn pl'imer
concurso, del que hemos recibido _ya algunas soluciones, nos hace creer que esta nueva sección del semanario obtendrá mucho
éxito.
El concurso que hoy presentamos es quizá más sencillo que el anterio1·, y sólo rcq uiere un poco de paciencia y de cálculo.
Para ganar un premio se necesitará ordenar las letras incluidas en las tres líneas
del cuadro siguiente, y que forman todas

una frase ele diez y siete palabras, en el concepto de que en cada línea hay palabras
completas, pues ninguna de ellas está diYidida, .v la lectura ele la frase es en el sentido ordinario. Habrá además que decir el
númer o aproximado de letras que contendrá la sección de concursos, el &lt;lía que se
publique la solución, sin incluir ninguno ele
los asuntos extraños á esta sección que puedan estar contenidos en la misma página.
Se otorg·arán tres premios á quienes en-

víen la solución correcta y S3 aproximen
más al número ele letras.
Las contestaciones deben recibirse hasta
el doming·o 26 del actual, r el resultado se
publicará el domingo siguiente.
Los premios son:
Una caja de perfume.
Una pulsera para señora.
Una cartera para caballero.
Las líneas por descifrar son:

ORLLTMNEDMAEL U UIOEE S OJ SU R
YIEEROP S NITMAESAENUTQOSMAMRA
LARBNEUBCIPXLCAINAELMUPAIECA
+++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++,:t++++++++++++t-+++++++++++++++++++++++++++

E~NSE_ÑANZA OBLIGATORIA

-Seííora : He llamado á Ud. para decirle que mande más aseadito á su niño, porque todos los demá~ se
quejan de su olor ..... .
-Seíiorita profesora, yo mando á mi hijo á la escuela para que lo enseñen, no para que lo huelan.

BSOS CRI .A DO S

- Pero que es eso, Juan, me t iene Ud. sorprendida .
- Más sorprendido debo est ar yo, señora, que no la creía á Ud. en

casa.

- Por Dios, Maria, Ud. aquí, en la sala, descans:i.ndo ..... .
-Como Ud. siempre quiere estar en la cocina, por eso me he venido
el. descansar aquf.

Novela por Albertch Chobrrol.
( CONTINÚ.A. )

¡Ah, ahora me acuerdo! Mi tío escribia esta
carta., cuando su grito de angustia nos llevó
de un s1l c,o, cerca de él, a Rosioa y á mi. ... Estaba sentado todavía, oprimiéndose con una
mano el corazón, mientras que con la otra, con
ademán maquinal, metía los papeles en el cajón abierto .. . . Y nunca, nunca más pudo volver á su escritorio y acabar esta carta, pero...
¡ah! me acuerdo aún de otra cosa: esta carta
fué la preocupación de su agonía. Varias vece~,
durante el último dla de su vida, levantando
la cabeza de la almohada, me buscaba con su
mi rada vacía, menos para verme que para asegurarse de mi au;¡encia.: yo me ocultaba llorando en las cortinas, se volvió hacia M. Lo·
riol, que le tenia la mano, y murmuró: "La
carta, la carta" . .... ,
Evidentemente quería que sin decirme nada,
mi tutor hiciera llegar á mi primo ese último
grito detenido por la muerte sobre sus labios,
á fin de provocar su enternecimiento y decidirlo á tomarme por esposa. M. Loriol, llevaría
con alegría la carta todavía hoy si yo quisiera.
¡Pero nunca perrr.itiré que se me arroje á la
cabeza de ese caballero!
No ... . .. puesto que es su gusto, que se le deje con sus viejos sepulcros y sus momias que
tienen cuatro mil años de moho y de encierro.
Es seguro que yo debi ser fea, la última vez
que mi primo me vió, porque manifiesta tanto
horror á la sola posibilidad de encontrarme
ante sus ojos.
En este punto de mis reflexiones, me levanto
de un salto y me rii rijo á. la. chimenea . Sobre
un porta-fotografías de forma. de abanico, están alineados mis retratos desde que era yo
una chiquilla.
Primero un delicioso bebé casi desnudo, á
quien pongo buena cara; des pué, una muñeca de
tres ó cuatro años, dentro de una nube de encajes ..... ¡ Dios mio! ... ¡ Heme aqui á los doce
años!
Aunque se habla alargado la orla de mi vestid0, éste no habla podido ocultar mis piernas,
que parecían palos de boliche; mi mano, plana
coJ10 una plegadera, salia de la manga queparecía haberse quedado á medio camino .... . la
sonrisa impuesta por el fotóg rafo, no es más
que un gesto sin expresión, y, además de todo
esto, se nota en mi ojo izquierdo un movimiento de parpadeo que lo hace aparecer como ojo
de pájaro nocturno.
A gran prisa me retiro de ese figurón, comprendiendo los desalentadores recuerdos que
semejante figura debe haber dejado en el ánimo de mi primo Marcos, y fijo mis mi radas en
el último de mis retratos que mi tio me mandó hacer en Lyon el mes de agosto, ct1ando me
llevó expresamente para tomtrlo.
Mi ojo izquierdo no tiembla ya y estoy segura de que no se daría á mis piernas la figura ds
bolos, además de que no se les ve por estar
ocultas con mi primer vestido largo; y lo que
!'le ve de mis brazos no carece de gracia y de redondez. En cuanto á mi cint,ura .... . . bueno, me
basta con recordar lo que acerca de ella me dijo Mme. Clement.
-Creo que no necesita usted apretar dema•
siadú la cinta de su corsé.
Levanto los ojos y veo mi cara reflejada en el
e,pejo: no es nada desagradable, aun para mí.
Llevo en la cabeza. un casco de cabellos bronceados con rizos un poco más claros á los lados
de la frente, y, á pesar de mis grandes desgracias, mis mejillas se conservan blancas y sonrosadas como flo res que ha.o decidido no marchitarse jamás . ... Ah! si mi ptimo quisiera regresar!. . ..
Bueno, pero, ¿cómo es que no he recibido ni
una sola línea de expresión de simpatía, cuando ya hace más de un mes que M, Lorlol le

/ .os talleres de Obras Públicas, i 11a11g 1trndas la semana última.

participó la dolorosa noticia? ¡Quién sabe! Tal
vez al regresar á Francia sienta remordimientos y decida hacer una visit a á la tumba de la
per;;ona á quien se las negó en vida durante
ta.otos aíios ....
Ya me figuro la actitud que adoptarla al verlo venir; porque no podría. dejar de verlo, pues
la casa, situada sobre las rocas, domina la. úoi·
ca ca.lle que conduce á la única plaza del pueblo. Detrás de él veo á un hombre cargando su
saco de viaje; los coches no se aventuran por la
pendiente; mi primo Marcos se me presentará
con su alta estatura, aun más hermoso que a.n•
tes, con su color monero que los soles de Asia
y de A frica han debido broncear lo mismo que
su bigote ligero que riza al rededor de su boca;
todo su aspecto respira una tristeza que me explica en pocas frases tan luego como nos hallamos frente á. frente. Yo quisiera presentarme á
él con una dignidad no menos firme,:pero el recuerdo de mi tío, despertado á nuestra presencia, me hará llorar, sin duda, y es seguro
que Marcos llorará también ....
Y poco á poco se dará cuenta de que ya no
soy la. monita de otros años que sólo hacía gestos ... y después .. .. después . .. !Oh! Di0smío. ..
suceden tantas cosas inveroslmiles en las novelas que leo los domingos en la biblioteca parroquial de San Agrícolo ... . . .
Pero ¡ay! en lo más bello de mi éxtasis, Rosina me llama del jardín, y, por la abertura de
la. venta.na me da una carta cubierta de estampillas de todos los pa.ises. Es de mi primo Marcos que me escribe de Florencia:
«Mi querida prima.:
&lt;La carta de M. Loriol ha andado tras de mi
por París, Creta, Egipto y Palestina, para encontrarme por fin aquí, después de tres serna.
nas de circulación. Espero que est as explicaciones bastarán para excusarme de mi aparente indiferencia, pero no mitigan mi peaa por
no haber podido asistir á los últimos momentos del que ta.oto lloramos los dos.
No quiero comparar mi pesar con el vuestro;
sé que, además de lo que yo pierdo, perdéis la
compa.flía y la ternura diaria de un padre. ¡Ayl
prima mía, no puedo hacer más que expresa.ros
con mi tristeza, la simpatía profunda que la
vuestra me inspira, y rogaros que me consideréis siempre como
&lt;Vuestro devoto primo
MARCOS D E LOllIBRE,&gt;
[CONTINUARÁ .]

Los Talleres de la Direcdón de Obras Públicas
El viernes tres de los corrien tes inauguró con
toda solemnidad el señor Vicepresidente de la
R epública y Secretario de Gobernación, Don Ramón Corral, l os talleres de la Maestranza de la
Dirección d e Obras Públicas del Distrito Federal.
El acto inaugural fué sencillo; el señor Vicepresid ente, acompañado por el señor Licenciado
Don Miguel Macedo, Subsecretario de Gobernación, y por el señor Ingeniero Don Guillermo Beltrán y Puga, Director General de Obras P úblicas,
llegó á la puerta del nuevo edifici o á las diez y
media de la mañana, y fué recibido por una comisión nombrada al efecto, la que le condujo al salón principal, donde los concurrentes oyeron el
informe rendido por el director de las obras de
construcción de l os nuevo, talleres, señor Ing.
Pablo Salinas y Delgado.
En su minucioso informe, el señor Salinas se
refirió al costo de los talleres y utilidad de los
mismos.
La Maestranza se halla en el lugar que ocupó
durante muchos años el rastro de ciudad en la
plazuela de San Lucas, con entrada p or la calle
del Puente de San Antonio Abad. Para las obras
de adaptación del local, se hizo uso d e los materiales sobrantes del derrumbe de los diversos departamentos de que se componía el matadero, lográndose obtener un salón techado con una superficie de seis mil seteci entos cincuenta metros
cuadrados, el más grande de que se dispone en la
ciudad para taller mecánico; en ese salón se instalaron las máquinas, las cuales son movidas p or
electricidad; hay un motor de vapor de veinticinco caballos de fuerza, del que se usará en los casos de que por alguna circunstancia se s uspenda
la corriente que mueve los motores eléctricos.
Además de estos datos, el in forme del señor Salinas contiene otros muy importantes de carácter
meramente administrativo.
Terminada la lectura del informe, los concurrentes salieron del gran salón del taller para
presenciar la ceremonia del descubrimiento de
una lápida conmemorati va que se halla en la parte superior d e la puerta de entrada d e laMaestranza.
La placa estaba cubierta por dos banderas con
los colores nacionales, á las cuales había fijos d os
cordones para correrlas; los señores Secretario y
Subsecretario de Gobernación, tiraron de esos
cordones y se vió la lápi da, en la que está grabada la siguiente inscripción: «DIRECCION GENERAL DE OBRAS PUBLICAS.-MAESTRANZA.Establecida é inaugurada, siendo Secretario de
Gobernación el señor Vicepresidente de la República Don Ramón Corral.-Julio3 de 1908.&gt;
En estos momentos el silbato de la caldera empezó á silbar y duró silbando por algunos minut os. El señor Vicepresidente de la República hizo
girar una llave, y la corriente eléctrica se comunicó á los motores, lo que h izo que todas las máquinas empezaran á trabajar.
El señor Corral y sus acompañantes pasaron en
revista todos los departamentos de los talleres,
enterándose de su marcha y funcionamiento.
Los departamen tos de que consta la Maestranza
son l os siguientes: Carrocería y Carpintería, Mecánica, Herrería, Fundición de fierro y bronce,
Hojalatería y Pintura, y Talabartería; todos estos
talleres están dotados con las máquinas más modernas 'f apropiadas, y cuentan con el personal
necesario,

..

�lU. MUNDO IU1S'1'RADO

La Compañía Telefónica y Telegráfica Mexicana

DE NUB8TRf\8 L,E,OTORf\8
En nuestro número anterior, propusimos la im•
portante cuestión relativa á la edad que debe tener una joven para contraer matrimonio.
Error muy grande de nuestras pasadas edades
ha sido pensar que las mujeres tomen estado ca•
si en la niñez, pues vemos, sin necesidad de remontarnos á épocas muy l ejanas, que el uso de
nuestros mayores, era hacer de la niña esposa y
madre, no pocas veces á los catorce y quince años,
poniendo sobre sus hombros una carga, de cuyo
peso y responsabilidad, no se daban cuenta muchas veces sino hasta después de varios años de
casadas, al ver con tris teza inútil y tardía los malos resultados de un matrimonio prematuro. Y
estos, ne solamente en sus relaciones íntimas con
el e~poso, sino en la deficiente ó mala educación
de la familia que sin culpa por su parte, reporta
las consecuencias de una ligereza, producto del
medio ó de los errores de una época.
Solicitamos de nuestras lectoras conocer su opi•
n :ón sobre es·e asunto, y hemos recibido solamente dos respuestas, que, aunque anónimas, denotan
desde Iuego el juicio y clara inteligencia de sus
autoras.
Una de ellas dice así: "La edad propia en las
mujeres para contraer matrimonio no puede fijarse de un modo determinado, pues no se desarrollan en todas las jóvenes á la misma•edad las fa.
cultades y dotes necesarias para ser una buena esposa y más aún, madre.
"Así, puede decirse, que la edad no es lo que
debe tenerse solamente en cuenta para un asunto
tan grave y decisivo en la felicidad de toda la vida, sino la formación del tarácter, y aptitud para
el gobierno de un hogar."
Otra carta dice poco más ó menos lo siguiente:
"La cuestión de elegir esposo, juzgo que no puede tratarse antes de los veinte ó veinticinco años,
pues hasta entonces no será fácil acertar en la
elección por carecer de la experiencia y sensatez
n ecesarias.
'Como en la actualidad no se ejerce ya presión
moral sobre las vo'luntades como antiguamente se
acostumbraba, la mujer debe por sí sola hacer esta elección, de la cual depende su dicha. Por tan•
to, necesita haber salido ya de esa primera juventud llena de ensueños y bellos espejismos tan
propicios para equivocar el verdadero camino y
que sólo conducen á hondos abismos en los cuales naufragan todas las soñadas venturas y los do•
rados anhelos de los quince años."
Vemos con gusto que nuestras lectoras han tomado con interés un asunto trascendental por todos motivos, y felicitamos á las dos incógnitas é
inteligentes autoras de los pensamientos que hoy
damos á conocer.

CRONICA DE LA MODA
¡Julio! el mes de las lluvias, como si dijéramos:
¡el mes de las lágrimas! Pero la Moda,-que es vitral á cuyo través se descomponen en colores dichas y penas,-no parece advertir la semejanza
que esas perlas cristalinas tienen con las gotas de
llanto. Para ella, para la Moda, todo es risa, todo
es una sonora carcajada, todo es alegría. Sus cascabeles ahuyentan á los buhos meditativos del si- •
lencio; salen éstos de las covachas y rincones, y
escapan en parvadas asustadizas, cuando ella llega .... L3. Moda se alegra hasta con los entierros.
Allí está en el duelo el fino pañuelo de batista
con su coqueta franja obscura y el calado, á ojo,
del dobladillo; allí el crespón con sus espumas
sombrías¡ allí el manto mister)()SO que hace más
negras y espesas las pestañas....... Todas las mu•
jeres son lindas-hasta las feas,-en atavío de duelo. La sombra del manto retoca las líneas del rostro, suavisa la tez, pone misterio en la mirada.
Más de un corazón ha quedado preso en la red de
un velo obscuro, como insecto de oro que se de•
bate entre los hilos de la tela de araña ....... ¡Ah,
maldita Moda!, malditos velos, malditos ojos que
le hicieron su esclavo!
La Moda se ríe de los entierros, de las lágrimas
congeladas en los vidrios, de las tristes gotas que
descienden lentamente d el cielo. La Moda lo aprovecha todo. Ella, como los traperos en el basurero, escarba, escarba, y saca partido hasta de l os
pedazos de vidrio empañado, hasta de las cuentas
rotas ....
Tristes y nubladas cuentas son las que desden·
den calladamente en estas largas tardes de julio.
El poeta descuidado, el que se conforma con el
sombrerillo calabrés, sin suspirar jamás por la
elegante chistera, el que cuenta más que las monedas de su bolsillo, los latidos de su corazón,
ese, junto á la ventana, teje sus versos y hace la
alegría sincera y sentida de las calladas gotas, de
esas frágiles perlas que se desgranan entre el fo.
llaje con un susurro ....
Pero la Moda .... ¡oh, no! Desde su alcoba cerra•
da y perfumada, oye la voz de su doncella que le
dice: «Señorita, señorita, ahí está ya la lluvia que
viene á buscarla.&gt; Y ella, con la sonrisa del aburrido que recibe la visita de un amigo que sabe

divertirle, abre su puerta de par en par, y le sale
al paso. La lluvia para ella no es el canto elegiaco que invita al reposo y á la meditación: es la
clarinada sonora que la llama al torneo de la ele•
gancia y del chic. Ha llegado la hora. Y, ante su
erudito consultor, el espejo, se pone las zapatillas
de hule, no las que cubren todo el pie deformando su fina forma, sino las otras, las que dejan el
alto tacón al aire y ocultan la punta, fingiendo
un refinamiento de discreción.
Y ahí el impermeable de irreprochable forma y
color, que llega hasta la fimbria del vestido, de
anchas mangas y vueltas caprichosas, de labores
como laberintos forjados en pespuntes d e seda
obscura, de holgada forma y botones arte nuevo.
Ahí la media calada á través de cuya red vése la
blanea y suave tez como rosa en capullo.. . ... Ahí
el fino paraguas que, cerrado, pasa por el vuelo de
un anillo, y abierto, e, la monstruosa corola de
una flor fantástica y negra, sólo entrevista en la
fauna de los cuentos. La Moda se encanta llevando en la mano una de estas exuberantes flores,
cuyos tallos están rematados por cabezas de animales felinos ó por figurillas en relieve, imitando
camafeos.
Estas tardes de julio, lánguidas y lluviosas, son
para la Moda minas de oro.
Lectora mía: si eres romántica, y los mil giros
de la moda no vuelán tu cabecita encantadora,
ponte á tejer tu labor, como el poeta sus versos,
junto al cristal de tu ventana, mientras canta la
lluvia su fino canto entre los follajes temblorosos.
Pero si quieres saber lo que la Señora Moda ha
traído de nuevo para la estación del a~ua, ponte
tu sombrero con rosas, abre tu sombrilla, y lánza•
te por esas calles de Dios á ver con tus propios
ojos lo que te cuento en mi cróuica. ¿Qué verás
en las avenidas? Paraguas y más paraguas .... Pequeños, grandes, lustrosos, opacos, pesados, frágiles, de todos los sistemas, de todas las telas, y
hasta de todas las form3.s 1 porque no me negarás
que los viejos y maltrechos, aquellos sobre los
que el tiempo puso su manaza pesada y burda, estrujando la seda y libertando las varillas de grillos y cadenas, remedan, en su paseo por las ca•
Hes, el vuelo desigual y atontado de los murciélagos ... Guárdete Dios y la fortuna de abrir con
tus dedos de rosa uno d e estos avechuchos de mal
agüero, porque la Moda, despiadada siempre y
siempre ligera, como casquivana mariposa, te señalaría cruelmente, y mandaría que fueses arrojada de sus dominios.
Buena fortuna te deseo, querida lectora. Que en
tus arcas no falten ni el lino ni las provisiones,
para que puedas ostentar en tu rostro los bellos
colores de la salud, y en tu cuerpo, delicado y
suave, las finas telas con que la Moda envuelve
amorosamente á sus hijas mimadas.
Llueve, llueve y llueve .... es por ahora de lo
único que puedo hablarte. Perdona á la lluvia.
Perdóname á mí.

LAS DOS CABRAS
APOL.000

Había una vez una cabrita toda blanca, con cua•
tro patas blancas, que estab1 paseándose á la orilla de un foso.
Y había otra cabrita toda negra, que tenía también cuatro patas blancas, y que se paseaba en la
orilla opuesta del mismo foso,
Y sobre el foso había un puente para pasar . . ..
La cabrita blanco quiso atravesar e l foso. Y se
encaminó hacia el puente. La cabrita negra quiso
igualmente atravesar el foso, y desde el lado
opuesto encaminóse también hacia el puente.
Y he aquí que las dos cabras se encontraron á
la mitad del puente.
Pero el puente era estrecho. La cabrita blanca
podía pasar muy bien ella sola. La cabrita negra
podía pasar también. Pero las dos cabras no po•
dían pasar juntas.
Entonces la cabra blanca dijo á la negra:
-Déjame pasar á mí.
La cabra negra no quiso, y respondió:
-No¡ soy yo quien pasará la primera. Vuélvete
á la orilla del foso para que me dejes pasar.
Pero la cabra blanca no quería volverse. Ella
debía pasar la primera.
-Si tú no me dejas pasar, se lo diré á mi madre. Ella tiene grandes cuernos con los que ven•
drá á cornarte.
-Y bien-dijo la otra,-si tú no me dejas pasar, se lo diré á mi padre. Y él vendrá á cornar á
tu madre.
-Déjame pasar, ó te doy un tope.
-No, yo he de pasar antes que tú.
Y la cabra negra bajó la cabeza y dió á la blan•
ca un gran golpe.
Y la eabra blanca bajó también la cabeza y ¡pan!
dió otro golpe á la negra.
¡Pan! pan! pan! Las dos cabras se daban golpes
á más y mejor .....
Y sabéis lo que sucedió? Esto: Tan fuerte gol-

en su edificio propio, situado en la. ca.lle del Ar·
co de San Agustln número 8, estableció uno de
los más modernos conmutadores, conocidos técnicamente con la. denominación de ·'conmutador de energía. central," porque en el mismo
edificio se genera la. corriente para. iluminar
los millares de pequeños focos incandescentes
que indican, al descolgar el audífono el subscriptor, cuando desea. éste una comunicación.
Hay un depart amento especial de motoresgeneradores y de baterías acurr.ula.dora.s, destinados á suministrar esa corriente, a.si como paradar energía á los teléfonos, tanto para trasmitir la voz como para hacer sonar los timbres
de los mismos.
El sistema de teléfonos que actualment e está en uso en la Capital, P.S idéntico al que se
emplea para hablar entre Nueva York y Chi•
cago, á la. sorprendente distancia de 1,600 kiló·
metros, ó sean 40 kilómetros más de la distancia que ha.y, por la· linea del Ferrocarril Naclo•
nal, entre esta Capital y La.redo y regreso á
Monterrey.
Los Ingenieros electricistas europeos y americanos que han visitado la planta de la Compañía. en su oficina central, han declara.do sin
reticencia alguna., que no hay mejor lnstal:l.clón telefónica. en ninguna parte del mundo.

pe se dieron, que cayeron juntas al foso, quedando maltrechas entre las piedras.
¡Bé! bé! bé! gemían balando tristemente sin pensar ya en disputas ni discusiones.
Y balando, balando, salieron del foso y empren•
dieron, cada una por distinto rumbo, el camino
de su aprisco.
He aquí lo que sucede frecuentemente cuando
se disputa.
M. C APU I.

El arte de la economía
No vamos á tratar únicamente en este artículo
sobre las indicaciones necesarias para el arreglo
del interior y el arte de adornar li casa, sino más
que nada sobre las cosas que se relacionan más ín•
timamente con el arreglo personal de la mujer ele·
gante.
Se da uno bien cuenta de lo que se gasta, pero
pocas gentes imaginan las economías que una mu·
jer práctica puede realizar. Con tacto é inteligen·
cia, se llegan á conciliar todas las exigencias de
la coquetería, con los recursos de que cada una
dispone.
Ciertas damas de la buena sociedad nos dan
ejemplo de orden y economía, y mucho se adelantaría si todas las mujeres quisieran imitarlas. En
muchas casas se dan sueldos altísimos á ciertas
camareras que no tienen más mérito que haber servido antes en una casa de más lujo, cuando hay
domésticas más útiles que éstas y de menores pretensiones que hacen mejor el servicio.
Es increíble lo que algunas elegantes gastan en
hacerse ondular el cabello diariamente: unas pa·
gan á peluqueros que van á la casa, otras que dis·
ponen de menos comodidades, van á las casas de
peinados, y las más pagan camareras que casi no
tienen en la casa más obligación que esa. Con
uu ligero estudio y no vacilando ante un trabajo
que e n realidad es divertido y nada pesado, las
mujeres pueden rizarse por sí mismas y aún pei·
narse, ocupando sólo al peluquero en casos muy
especiales: cuando se va al teatro, á una recep·
ción, etc.¡ y si al fin del mes se hace la cuenta de
lo ahorrado, seguramente se encuentra en caja una
buena cantidad que puede emplearse en algo indispensable.
La cuestión de los vestidos también es de gran
importancia¡ en la época actual se gastan sumas
considerables sólo porque el traje sale de tal ó
cual taller. La vanidad de la modista es una verdadera plaga en nuestros días. Hay, sin embargo,
algunas damas que no vacilan en dirigir ellas
mismas sus trajes empleando obreras hábiles.
Esto se observa entre damas de las más elegantes
de París. Hace algún tiempo, en una recepción, se
admiró el traje llevado por la condesa Greffulhe¡
era una verdadera maravilla por la elegancia de
su corte y la corrección de su confección. Este
precioso traje tenía, además, la particularidad de
que ningún modisto tuvo el orgullo de anunciarlo
como obra de sus talleres, porque la aristocrática
dama lo había dirigido ella misma en su casa.

•••
Las mujeres comienzan á preocuparse por dirigir sus confecciones, entre otras cosas, por el insoportable despotismo de las modistas que molesta á las señoras delicadas. No hay modista que en
estos tiempos quiera hacer la prueba de los trajes
en la casa de su cliente, sino que ésta ha de ir al
taller á la hora indicada, porque si falta, aunque
sea en dos ó tres minutos, corre riesgo de sufrir
una observación.
Muchas modistas no sirven desde luego á cualquier persona que se presente en su taller á mandar hacer un traje¡ hay que ir precedidas de fama
de riqueza y formalidad para ser bien atendidas,
y no es extraño que algunas señoras de magnífica
posición social, tengan que pedir una recomendación á sus amigas para presentarse á la tirana modista y tener seguridad de que se le atenderá.
Las clases de corte y confección de rop1 se está haciendo indispensable en la educación de las
jóvenes, y es seguro que llegará el día en que una
muchacha inteligente y práctica dirigirá sus tra·
jes y su ropa interior, aunque pertenezca á una familia de alta clase.
Por otra parte, las obreras que casi siempre están mal pagadas, preferirán trabajar en casas particulares donde tendrán mejores sueldos y disfrutarán de mayores comodidades, y hay algunas de
estas muchachas obreras que tienen gran talento
para disponer y confeccionar un traje.
Deben, en consecuencia, las mujeres económicas y ordenadas, procurar dirigir esas obras de
tanta importancia en la vida de la sociedad ele·
gante y seguramente que ganarán sus prendas de
vestir en buen gusto al mismo tiempo que ellas
lograrán hacer muy buenas economías.
~~

ii~

Conmutador sistema de energla central.

Se organizó la Compa.i'iía en Nueva. York el
afio de 1882, y en esta Capital estableció su primera. red el mismo a.!lo, habiendo empeza.do sólo con 200 subscriptores. Más tarde se extendió
á las poblaciones dal Distrito Federal, contan·
do ahora con 3,300 subscriptores en la Capital,
más de 250 comprendidos en las centra.les de
Coyoacán, Guadalupe Hidalgo, Ta.cuba, Ta.cuba.ya. y Tlálpa.m, formando una. extensa. red en
todo el Distrito Federal.
Queriendo ensanchar su campo de acción,
p1.ulatina.mente se fué extendiendo á diversos
Estados de la. R&lt;3pública., teniendo en la actualidad redes telefónicas en las siguientes ciudades: Gua.da.la.jara., León, Querétaro, San Luis
Potosi, Sa.ltillo, Monterrey, Za.ca.tecas, Tampico, Progreso, Veracruz y Mérida, con ramificaciones á los principales distritos de los Estados
respectivos, y aún proyecta. extenderse á otras
ciudades de no menos importancia.
En virtud de la importancia comercial que
ha. adquirido la. Capital de la República., la.
Compañia. resolvió dota.ria. de una planta. tele.
fónica. del sistema. más moderno, á fin de suministrar un servicio análogo en todas sus partes
al que existe en las principales ciudades del
mundo. Al efecto, sin omitir gasto alguno, en
octubre del a.lle próximo pasa.do, despuElS de
dos a!los de laboriosos trabajos, logró inaugurar una. flamante red de ca.bles subterráneos,
circunda.dos por gruesas capas de concreto, y

.llfotores para poder llamará los teléfonos de los s11bscriptores.- C11adro de protectores y.de
distribttci6n de Uneas.

�quier subscriptor de la red g~nerál en el Dfs
. trfto Federal.
Las primeras empresas que reconocieron la.
ventaja. de esta. clase de instalaciones, fueron
los Ferrocarriles Nacional de México y Central
Mexicano. En las oficinas del Nacfon&amp;l de México, situadas en las calles del Cinco de Mayo
y Verga.ra, ha.y uno de estos conmutadores con
capacidad para 30 teléfonos locales y otro de
iguales dimensiones en la. Estación de la. Colonia., comunica.dos ambos conmutadores entre si por medio de lineas troncales, y á la vez,
cada. uno dP. ellos, con la oficina central de la
Compa.fifa.. En idént icas condiciones y con dos
conmuta.dores de igual capacidad, está el Ferrocarril Central Mexicano, pues tiene uno en
sus oficinas del edificio de La Mutua y otro en
la Estación de Buenavista.
Acaba la. Compa.nía. de firmar contrato con
el Hotel Palacio, situado en la esquina de las
calles del Puente del Espíritu Santo y Avenida. del 16 de Septiemrre, para. una instalación
de servicio loca.\ de este sistema, con 47 teléfonos, habiendo ya. Insta.la.do un conmuta.dor de
igual clase en el Hotel del Jardín, que está
dando excelentes resulta.dos.

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flfotor-dinamo y ammutador para cargar los acumuladores.

•

Una. gran innovación que la. Compafífa. ha introducido en la. Capital, es el sistema de conectar dos ó cuatro subscript-0res en un mismo
circuito. Esta. es la única. planta telefónica. en
la. República que puede actualmente sumlnls•
trar esta clase de servicio1 debido á que su conmutador está especialmente adapta.do para
ello. Aunque·en los Estados Unidos se explota
este sistema. desde hace tiempo, en México es
enteramente nuevo, y la Compafíla, deseosa. de
introducir en su aervlclo de "energía central"
todo lo más moderno, no olvidó este detalle a.\
instalar su nuevo conmutador y ca.bles subte•
rráneos. Los circuitos de cuatro subscriptores
sólo se instala.o en domicilios, y los de dos subscriptores indistintamente en despachos ó domicilios. Las cuotas para los primeros son de
$4.00 mensuales, y p&amp;ra los segundos, ó sean los
de dos subscriptor~, de $6.00 para despachos,
ó $5.00 para. domicilios.
Está ta.n bien combinado este sistema., que
a.unque ha.ya. dos, tres ó cuatro subscriptores
en el mismo circuito, pueden usarse los teléfc•
nos enteramente igual á los de línea. independiente, sin que al llamar la central á uno de
ellos suenen los timbres de los otros; y cua.ndo
p-0r alguno se pida. comunicación á la. central
los otros no se dan cuenta de ello.
A los dos subscriptores de un circuito se les
asigna el mism'.l número, pero se distingue uno
del otro por el color negro ó rojo, y á los cuatro
subscriptores de un circuito también se les
asigna un mismo número, distinguiéndose por
los C()lores verde, azul, blanco y oro; por ejemplo: si un subscriptor de un circuito de cuatro
tiene el número c8001 azul ,&gt; así aparece su
nombre en el orden alfa.bético en las listas de
subscriptores, y de esa manera se deberá pedir
el número~ la central, cuando se quiera hablar
con él, y de igual modo aparece en las listas de
subscriptores el nombre y núm1iro con el color
respectivo de cada. subscriptor de los dos en un
circuito.
La. razón por la. que puede la. Compafíia. cobrar cuotas tan bajas, es obvia toda vez que
sólo tiene que construir un circuito para cuatro subscriptores, siendo que .para linea directa, cuya cuota es de $8.33 meusua.les, requiere
nn circuito especial para cada subscriptor.

Este sistema He inauguró en mayo del presente ano, y á la. fecha., sólo de esta clase de subscriptores ha habido 93 nuevos, esta.ndo todos
perfectamente contentos y satisfechos del servicio que reciben por tan reducido precio.
Otra de las grandes reformas que ha !otro·
ducldo la. Compa.fiía es l?l establecimiento de
conmutadores de «energía central&gt; para servicio local, en establecimientos mercantiles y ho·
teles. Este sistema consiste en establecer conmutadores de diversas capacidades en lugar
determinado dentro de un edificio, con teléfonos en los diversos departamentos del mlsm&lt;',
que permiten comunicarse entre sf, sin necesidad de pedir comunicación á la oficina central,
y al mismo tiempo con lineas tronce.les entre
esos conmutadores y la oficina central de la.
Compafiía, á efecto de que desde cua.lquiera. de
los teléfonos loca.les pueda hablarse con cual

. Puesto de la Compa,iía en la fiesta del Tívoli,

A continuación a.pa.re~en los nombres de los
establecimientos que tienen conmutador de este sistema. para. servicio local, con comunicación por medio de lineas troncales con la centra.\ de la Compa.fiia., y, por consiguiente, con
t oda. la. red del Dist rito F ederal.
Roberto Boker y Cia., Compañia. Cervecera.
de Toluca. y México, Compa.fifa Mexicana. de
Luz y F uerza. Motriz, Compa!'lía. Waters P lerce Oil; Lics. Elizaga, Iba.rra., Gorozpe, Norlega
y Ramos, en el edificio de La Mutua.; cEI Buen
Tono,&gt; F ábrica. de Cigarros; Lics. Canclno y
;Rlba.; Na.tlona.l Type a.nd Paper Compa.ny,
Compa.fíía. Nacional Empa.oa.dora, uno en sus
oficinas en el edificio de cLa. Mexicana.&gt; y otro
en su expendio en la calle de San Juan de Letrán; sefior Vicepresidente de la. República, en
su domicilio; Mexlco City Ba.nking Compa.ny,
La. Mexlcan Steel products a.nd Machinery
Compa.ny; Lics. Wllson y González G11,rza, en
el edificio de cLa Mutua,&gt; é International Machinery a.nd Engineerlng Company, en el mismo edificio de cLa Mutua..&gt;
E~tá a.pa.Ja.bra.da con otras diversas casas de
comercio la instalación de conmuta.dores de
este sistema., y próxima.mente se firmarán los
contratos respectivos.
Tiene la. Compa.fiia. tambltin comunicación
directa. con todas las principales oficinas de los
Gobiernos Federal y del Distrito, y lineas troncales que comunican su central con los conmutadores de las redes particulares del Gobierno
del Distrito, Inspección Gene; al de Policfa. y
Secretaria de Guerra.; de tal manera que desde
cualquiera. departamento de esas oficinas pú•
bllcas se puede hablar con toda. la. red general
de la Compa.nia., y viceversa..
No descansa. 1a Compania en ensa.nohar su
red, y al efectr.&gt;, celebró un contrato con la. Secreta.ria. de Comunicaciones y Obras Públicas,
para. comunicar el Distrito F ederal con la. ciudad de Pa.chuca., habiéndose inaugura.do la. CO·
municación el día. 2 de Abril con un éxito sorprendente, pudiendo los subscriptores de M éxlco y de J&gt;achuca. hablar directamente entre si
desde sus propias casas. Esta es la. primera y
única. lh;1ea. telefónica. para uso público que comunica. el Distrito F ederal con cualquier punto fuera del mismo, que haya. sido autorizada.
por el Gobierno F ederal, por medio del contrato respectivo.

•••
• •
FoT. FÉLIX DE PARfs.- }lonAs BEcrroFF Davrn.

Hermoso modelo de saco abrigo de media estación. El fondo
puede ser de cu~lq~üer tela ligera, haciendo contraste con el encaje,
que puede substituirse por un bonito punto. El cuello y la mano-a
son novedosos ;y originales.
·
"'

�EL MUNDO ILUSTRADO

58

IEXCCUJR§IlOINIES [))JE ILA IESCCUIEILA INOJRMAIL
Varias veces, en estos últimos días, las Aulas de
la Escuela Normal de Profesores han quedado desiertas.
La juventud que á diario las llena, se ha derramado gozosa por campos y alrededores en numerosas excursiones escolares.
El Cerro de la Estrella, el Observatorio Astronómico de Tacubaya, Guadalupe, Tizapán, Xochimilco, el Bosque de Chapultepec, se han convertido temporalmente en salones de estudio, en sitios de cátedras. ¡Y con qué atención han sido escuchadas éstas!
Podría pensarse que los alumnos, al abandonar
las Salas de la Escuela, se han visto libres de la
indiferencia habitual que desgraciadamente oprime tan á menudo las voluntades de nuestros estudiantes.
Con el paseo en estos días jubilosos de verano,
impregnados aún con los perfumes de primavera,
algo como una inyección de vida penetra á su~
organismos al aspirar el aire de l os campos, al
sentir que el sol, ardiente y benéfico, fustiga sus
carnes d e reclusos.
Esta es la palabra; reclusos son generalmente
nuestros estudiantes, reclusos en sus pobres cuartos, en los corredores de la Escuela, y esto explica uno de los resultados más notables de las excursiones.
El aire y la luz de los campos ha hecho que la
sangre de los que pasan la vida en los corredores
conventuales de un edificio vetusto y en los
cuartos mal ventilados de casa de vecindad de
barrio, se vivifique con los ejercicios gimnásticos,
ejecutados al aire libre en lugares abiertos y dotados de una exuberante vegetación como la cañada de Contreras; los ejercicios de remo en los
lagos de Chapultepec y de Xochimilco; las grandes caminatas á pie en busca de ejemplares zoológicos, y la contemplación de los hermosos paisajes que tanto abundan en todas las montañas que
limitan el Valle de México.
Como campo de experimentación y laboratorio
de observaciones, ninguno más apropiaao que el
que ofrece la naturaleza por todas partes. ¿Dónde
darse mejor cuenta de las diversas especies vegetales de la flora del valle, que en las montañas
cubiertas de vegetación; dónde espiar mejor las
costumbres de los animales, que en sus ocios al
Sol entre los bosques y montes de Xochimilco, de
la Magdalena, de Chapultepec y del enorme vivero de roedores que se llama el Cerro de la Estrella; ó viéndolos impacientes dentro de las jaulas del jardín Zoológico de Chapultepec?
¿ Y dónde darse mejor cuenta de la configuración
topográfica y geológica del suelo, que sobre el mismo suelo? ¿Dónde podría estudiarse mejor las leyes de las corrientes de agua, que viendo la infinidad de arroyos que surcan las colinas que circundan nuestro valle?
Indudablemente que estas excursiones han de
ser de mucho provecho para los que toman parte
en ellas, desde el punto de vista didáctico.
Aparte de las ventajas inmediatas de tales
paseos, como hacer prácticos los conocimien•
tos teóricos, poner en ejercicio facultades como la
percepción, la imaginación, etc., hay los resultados inmediatos, secundarios; cambios favorables
para el estudio que se producen en la mentalidad
de los excursionistas; acopios de luz y de vida
que llevan á sus cuartos de bohemios, anhelo de
desplegar energías que han obtenido en la con·
templación de la energía soberana de la Naturaleza.
Y sobre todas las ventajas, sobre todos l os resultados, está la alegría profunda que nace en las
almas de los escolares cuando van á excursiones,
alegría siempre sana, siempre vivificadora.
El estado de ánimo de los estudiantes, después
de una de estas jiras, no puede ser mejor¡ el cuerpo se halla cansado por las fatigas físicas, pero el
espíritu se ha enriquecido con muchos conocimientos nuevos, y las escenas pintorescas del camino se unen á las nuevas enseñanzas, haciendo
que éstas no se olviden fácilmente. Es una enseñanza objetiva de las más provechosas, porque
asocia la aridez del estudio con la variedad y hermosura del paseo; el trabajo de asimilación con la
alegría de la contemplación.
El conocido precepto «enseñar divirtiendo,» se
va transformando poco á poco en este otro: «divertir para enseñar.»

J.L:-.JRo.s,o
~
-.!..90B

Una partida de Caza en el camino á Co11treras.

�60

EL MUNDO ILUSTUADO

El Instituto Científico de Oaxaoa

Laboratorio de qulmica.

Salón de actos del lnstittt!o.

,Gabinete de física.

El Instituto Científico de la ciudad de
Oaxaca, uno de los planteles de educació n,
que tiene una historia más gloriosa en la
República, tanto por sus alumnos como por
los actos históricos de que ha sido teatro,
ha progresado 1iltimamcnte de una manera
notable, gracias á las g-C'stiones del actual
Gobernador del Estado, S"ñor Lic. Don
Emilio Pimentel.
El Instituto cuenta actualmente con uno
de los mií.s hermosos edificios en su género,
dotado de una elegante fachada, un patio
amplio y hermoso, r un grandioso salón de
actos, departamentos de lo cuales publicamos algunas fotograffas.
Hecientemente se estableció un gabinete
de -ñsica ;r química pro,·isto c:on los apara(os más modernos.\' apropi:Hlos que fueron
encargados expre~amente ñ una de las rr:ás
afamadas C!\$fü:i del ramo en Ru ropa, los cuales fueron instalados con el ma.ror esmero
por los ¡1rofesores encargados del dPpartamento; también publicamos fotografías, por
separado, de este nuc1·0 !!ttLinete, que es
sin duela uno de los mP.iores dotados en la
República.
Como se \'ení Pn PI grabado adjunto, el
salón de actos es u1uy hermoso .\' está mu,r
bien acondicionado. fü-tá ainuPblado con
numerosos .r cómodos asi&lt;'ntos para dar cnbida á más d0 &lt;:iento l Ín;,ucnta personas;
sus condiciones nclísLicas han siclo grandemente ayudadas gmcias al artesonado r¡ue
lo cubre, ,\' á la ciru 1m,tan&lt;:ia de haberse
evitado la colo{:ación rlc cortinaj&lt;'s en profusión; en el tcntro clel salón hay un dosel
para la presidencia de las ceremonias, .v en
las puertas, porti('res q uc no sobresalen nada de los muros.
Los demás departamentos del Instituto
han siclo también mejomclos, procurnndo en
todos ellos dar mayor comodidad á los
educandos, dotándolos al mismo tiempo de
los útiles más apropiados para sus estu(Hos
é iu restigaciones cientHicas.
Los corredores que circundan al patio
principal han siclo pavimentados con mosaico impermeable y \'istoso que les da muy
buen aspecto. Los muros fueron limpiados
.r pintados de nuevo y los techos ele los mismos corredores cubiertos con nuevo tapiz.

..

-Es usted inhumana conmigo. Sólo le pido
un poco de ca.riño, por compasión, como una
limosna..
-¡Imposible! Tengo ya muchos pobres á
quienes socorrer.

Parle alta del Corredor.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1751956&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1908, Año 15, Tomo 2, No 2, Julio 12</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>L LINDO LUSTUADO
Registrado como articulo c1 e sc~unda c lase, en 3 de Noviembre ele 1894.-Impreso en papel de las Fábricas de San Rafael.

Año XV-Tomo 11

México, 15 de Noviembre de 1908

S. M. Eduardo VII, Rey de Inglaterra,
CUYO CUMPLEAÑOS CELEBRO LA COLONIA BRITANICA
EL LUNES ULTIMO.

,

Número 20

�EL MUNDO ILUSTRADO

Director, Dr. Luis Lara y Pardo.
Gerente General,

ALFONSO E. BRAVO.
OFICINAS:

Calle de Al taro número 9. México. D. F. Ao..rtado oosta.l 2.570. -TP]éfl)ao~: Erlc,,s,,a, 1476.
Oomoa.ilfa Tel~tónlca, ~71.

--

PRECIOS DE SUBSCRIPCIÓK:

En la Ciudad .............................. $ 1.25

F.o lOll F.~tados........... . . .. . .. .. . . .. .. .. . .. .

En el Extranjero....... .. .. .. . .. .. . .. .. ..

1.50
2.00

NÚMEROS SUELTOS:

Rn la Ca¡¡ltlLI. ........................... $0.3.'i cs.
En los &amp;!tac.los.. . .. . ... .. . : .. . . .. .. .. .. ¡¡¡.r,o cs.

VICTORIANO SARDOU
A muerte de Sardou deja
un gran rncío en la literatura dramática de Francia
y aun del mundo entero.
Por la fecundidad, por la
.
. intensidad, por el brillo .Y
por el éxito, Victoriano Sardou ha sido uno
de los primeros y de los más arandes en la
última mitad del siglo pasado~
Para apoderarse del público, pam deslumbrarlo, conmoYerlo .v subyugarlo, nadie como Sardou, .r pocos como él para divertirlo, entretenerlo, juguetear con él _y
hacerlo reir.
·
En su lira vibraban todas las cuerdas, desde la del alto drama hasta In del s1tinete; su
diálogo chispeante siempre fué rápido, fácil; su estilo, amplio ;v flrxiblc, se acomodaba á todos los géneros y á tod,1s las circunstancias ,v nada es comparable á su ingenio
para anudar y desenlazar la intriga, ¡mra
hacer surgir las peripecias y, sobre todo, para crear situaciones pungitivas ó escenas
dramáticas ó cómicas, ¡xttéticas ó 1·idículas.
Tanto talento y tanto éxito debían desencadenar contra él todas las iras de la crítica. Mientras el público todo lo toleraba
en Sardou y todo lo aclamaba, la crítica no
tuvo jamás la menor indulgencia para él.
Datos fundamentales, desenvolvimiento y
descripción de tipos y de caracteres intriga, peripecias ;v desenlace, estilo .,~ hasta
1nise en 11cene, todo le fué vituperado reprobado, anatematizado; y en tanto ei público llenaba el teatro con su muchedumbre
y con sus aplausos, Ja crítica entonaba
el de profu11dis y gimoteaba el delenda
est Oartago del arte dramático.
El alfanje que se esgrimió contra él fué
la acusactón persistente, monótona y testaruda de falsedad de todas sus creaciones.
Sus personajes eran meros fantoches· sus
il!trigas, burdas y mentirosas; sus situ~ciones, forzadas é inverosímiles; sus desenlaces, fantásticos é inaceptables. Nada dirra0
mos de su psicología, de su historia y de su
moral: la crítica encontraba todo ello monstruoso, cuando no ridículo ó e5candaloso.
Al ver la luz estas líneas puede aHrmarse que en la prensa mundial, como hoy se
dice, los críticos, sin dejar de enaltecér tí
Sardou, porque siempre se eualtece á los
muertos, concluirá sus ditirambos con esta
lamentación:
!Lástima grande
Q,ue no sea verdad tanta belleza!
Si fuéramos poetas ó dramaturgos, apeteceríamos que el único reproche á nuestras
producciones fuera el de no ser verdaderas.
No hay cargo más grande, si es fundado
para las obras de la ciencia ó de la filosofía;

no lo hay m:ts anoc1ino p:u-.L l.ts cr~:ic1ones
del arte.
Vituperar rí un artista la falsechd dC' sus
obras, es sólo aceptable parn quienes pro fosan, como los realistas modernos, que sólo
hay arte dentro de lo verdadero, ó que l:t
verdad, como muchos lo piensan, es la única belleza positiva.
Nada ha.y, sin embargo, menos admisible
que semejante axioma.
Si sólo dentro de la verdad existe el arte,
y si sólo por su verdad se justifica y se
a(Juilata, entonces el arte sitie sobrando.
Vi,·imos dentro de la realiditd; clhi nos
envuelve .v compenetra; doquiern que rnl\'emos la vista, cosas, seres, sucesos nos
muestran lo real en todos sus aspectos. La
vida misma, dentro de la hipótesis renlistn,
sería arte; y el a1-tc, imitación .Y aclulte1·ación de lo real, no tendrfa razón de ser.
¿A qué la pintura.)' la escultura si tenemos la natumleza1 ¿A qué la poesfa si tenemos el pensamiento y hi sensación 1 l A
qué el drama si tenemos la, sociedad?
Los poetas cantan el amor; pero nosotros
lo sentimos, y este realismo es mejor que
aquel li1·ismo. Huelgan las no,·elas ahí donde, como en el hombre .V en la sociedad
reales, hay pasioni&gt;s, intrigas, peripecias .Y
desenlaces. C.tda vida es un drama, :v con
vivir .v ver vivir nos habremos ahorrado el
ir al teatro y los gastos de librerfa.
El Rama.nrna hace combati1· á los monstruos; la Iliada á los dioses y á los héroes·
Lafontaine les da lrnbla :í los animales .Y le~
atribu,yc acciones absurdas; no se necesita
de Arpagon para contemplar las bajezas de
la a,·aricia, ni de Falstaff pa,ra conocer las
ridiculeces y las ignominias de la concnpiscencia: la vida ofrece esto último en abundancia .Y con un realismo insuperable; lo
primC'ro, la vida y la realidad lo nieg,rn
obstinacl:1mente, .Y sin emb:u·go, el !fama.vana, la Iliada, son grnnrles ~, bellos poemas, así como Lafontaine, Moliére y Shakespcarc grandes poetas.
iQué prneba todo er,to? Que el arte .Y
la \'erda&lt;l no son ni pueden ser la misma,
cosa: que el arte puede explotar lo Yerdad&lt;:'ro: pero que no le está vedado lo fab;o
ni siquiem lo absurdo.
Acusar d,~ falseclad ií un poeta, :í un dramaturgo 6 :í un artista en ganeral, no t'S,
por t&gt;Í misma, acusación de mucha trascemlcncia, y es hasta glorioso en ocasiones
ser objeto de los mismos cargos que se fo1·mulan contra Víctor Rugo, contra Calderón ó contra Ra,cine.
Lo que ha.v que pedir al arte no es tanto
la verdad cuanto la harmonía, que es su lógica, ni la precisión, sino hi fuerza, y que
8ardou fué lógico aun dentro de lo irreal
.Y que ha siJo poderoso, son cosas inne~
gables.
La crítica, ante el gran desaparecido acabará, por desarmar, y ht hom do la ju;ticia
sonará para él más allá de la tumb¡, como
resonó para su gloria, en vida, la trompeta
de la fama.
Mas de lejos, con mayor serenidad y menor ofuscación, se le reputará dianó sucesor
de los m:is graneles dramaturais ~· sobre
todo de los más ingeniosos .r fec'u~dos comedió~rafos del pasado siglo .Y de . la vieja
Francia; y cuando ya la crítica ni se acuP-rde de sus farnritos de hoy, todavía los teatros ofrecerán al público los encantos y las
emociones de la Familia Benoiton, de Rabagas, de Thermidor, de Di vorSlons y de
Madame Saos Géne.

635

tt MUNDO !LUSTltAbO

Crónica Científica
LOS ULTIMOS DESCUBRIMIENTOS

NO de los informes presentados últi mamente á la Academia de Ciencias
de París, que llamó justamente la
atención de los académicos, fué presenta_d o por el doctor Delbert y se
relaciona con las operaciones llevadas á cabo por el Sr. A. Carrel, preceptor de Lyón, por medio de las
cuales ha 111serto miembros ajenos en cuerpos de
perros.
Una de las operaciones más notables fué la nefrectomia doblei_ejecutada en u11 perro¡ después
de la vados los nnones en una solución conveniente. el cirujano colocó uno de ellos en su lugar suforando las arterias, el canal renal y los nrét¡ros.
Una hora después de terminada la operación se
restableció la circulación de la san~re, y el perro,
salvado de esta manera, pudo vivir perfectamente
con un solo riñón.
Otra operación, que es concluyente, fué ejecutada en un &lt;fox-terrier&gt;. Se le tuvo que amputar una
pata y se le insertó un miembro semejante de un
perro de la misma talla; se suturaron las arterias
l?s músculos, los nervios y la piel y se le sorne~
tJó á la inmovilización con un aparato de yeso,
después de lo cual, y transcurrido ef tiempo necesario, la inserción fué perfecta.
Est_a s operaci?nes hacen afirmar qite la inserción
de miembros aJenos será una de las más brillantes operaciones de la cirugía del porvenir. Para
resol ver, de una manera práctica y definitiva este
problema, sólo falta encontrar un modo de' conservar -~l injerto. S~ su¡(iere, á esterespecto, la conservac1on de los miembros en hielo para que estén listos para usarse en cualquier momento.
También, en este sentido, ha hecho grandes pro¡!resos M. Carrel, pues ha logrado insertar fracciooes de arteria que han estado, durante ocho días,
f~~ra del _organismo, conservadas en una soluc1on especial.

•••
El _p:i._p~l de trapos ya no es más qne un recuerdo h1stonco: hace muchos años que fuésubstituido por el de pulpa de madera, y apenas si una
qtte, otra vez se fabrican papeles especiales de lino o de seda. Pero el papel está despoblando los
bosqu~s, y si. sigue como hasta ahora, pronto se
ª&amp;?taran los arboles y no habrá de donde sacar
mas papel.
Ante esl~ amenaza, se ha tenido que buscar otra
materia pnma: 110 es nuevo el problema; se ha
tratado de resolverlo desde hace muchos años, sin
que se hu!:H~ra llegado á la solución sino hace
muy poco !tempo.
Los últimos ensayos se han hecho con el
ta_llo del algodonero que, hasta hace poco, 110 serv 1a P~:ª nada. A Texas, E stados Unidos, correspood,o la suerte de resol ver el problema. Después
de vanas experiencias infructuosas se logró obtener uua pulpa de magnífica calidad con el tallo
del a lgodonero.
P.:ro no es sólo eso, sino que ahora resulta que
la pulpa hallada es mucho mejor que la de cualquier olra madera de las usadas hasta ahora, y que
de ella se puede hacer un p:ipel tan resistente
c~mo el sacado de los mejores trapos. Los tallos
tienen un costo insignificante, como que hasta
ahora, ,110 habían servido para nada, y se hace un
favor a los plantadores,_ porque les evita el gasto
de recogerlos, que era bien pesado año con año.
La nueva utilización del tallo del algodonero
e~ u11 beneficio inapreciable cuando la planta ha
s1_do ata~ada por el gorgojo, pues en este caso es
bien sabido que se pierde la cosecha sin remedio
y ~omo el ta_llo se puede utilizar tanto con el gor~
go¡o como sm él, el beneficio es evidente.

** *
Ya que el papel está consumiendo1 á gran pris•
los pocos árboles que quedan en el mundo jusi~
es que substituya á la madera en algunos de sus
usos, y hay que advertir que la substitución se
está haciendo á gran prisa.
Después de haber usado papel para ruedas de
carros y para toneles, se le acaba de usar para hacer botes y navegar sobre ellos por regiones tan
escabrosas como las que recorre la corriente del
río Potomac en los Estados Unidos.
La invención se debe á un periodista que, no
hallando que hacer con los ejemplares no vendidos de su periódico, ideó hacer con ellos una barca capaz de navegar por ríos y por ruares como
cualquier yate ó bote de madera. El resu1t'ado obtenido por el constructor fué espléndido, y el
bote del nuevo material marchó como si hubiera
e~tado sacado del árbol más corpulento.

LL,·ga,I., de l.i ¡w1111era lncomo/ora de GuaJalaja,a á Colima -Una curva entre
Colima y Manzanillo.-Túnel cerca de la eslaci6n ''Madrid" entre
Colima y Manzanillo.
(F"ots. de José J. Ramos.)

El Ferrocarril de Colima á Manzanillo
Cerrado nuestro número anterior y después de insertas en él las fotografías que publi·
camos de la vía y de los trabajos del ferrocarril de Colima á Manzanillo, recibimos más fo.
tografías de esa misma línea¡ como la región fotografiada es una de las más pintorescas y hermosas de nuestro país, y la línea de que se trata es una de las má~ importantes que se han
construído en la República, publicamos las fotografías recibidas, en plana '.especial, y en vista de la belleza de ellas esperamos que sean del agr:,do de nuestros lectores.
Es probable que sigamos recibiendo de nuestros agentes y corresponsales otras vistas de
la región, y siempre que las estimemos dignas de ello, les daremos publicidad, pues el asunto nos parece merecerlo,

!ROMAN'lrilCA

Y

-

A VÉSPERO derrama su luz diamantina. Ha
un rato que comenzó la lucha entre los dos
irreconciliables enemigos. La tarde, airada,
pretende anular las fuerzas de su contrincante, la noche, con el soplo de sus brisas y con
el susurro de sus hojas. ¡Pobre! ¿No ves que agonizas? ¿No comprendes que las sombras implacables se acercan y que quedaráq, en breve, sumergida en ellas, como pétalo flotante en el torbellino?
Oye; yo soy tu poeta. Yo, al igual que tus flores,
te amo ha mucho tiempo: soy tu aliada. Cuando la
noche te s11ccde, busco un rincón en que refugiar

Túnel de •'Ju/a" entre Colima y Manza111ll0.-RebllJe
los "Amiales" entre Colima y Man2anillo.

ud

ce, , v ~e

(F"ots. de José J. Ramos.)

conmigo mis tristezas, y creeme, aunque me oculte, no dejo de atisbar los movimientos de tu negra
rival¡ si en algo te soy infiel, perdona, es una rival tan bella!
Yo sé ;ue tú, ya vencida, llegas á calmarte, saboreando de antemano el triunfo que sobre ella
obtendrás en el mañana. A quien no amo porque
tú odias, es al momento del combate, es al crepúsculo.
¡Ah! si supieras cuántas cosas sé de él. Un día
en que reinabas con todo tu esplendor me propuse esperar su llegada: quería ver el desarrollo de
aquella periódica contienda y iqué de ardides tramó para vencerte! Tú, tan fragante y débil, tenías
que doblegarte ásus artimañas de conquistador experto. Mandó brisas más frescas que las tuyas y
más perfumadas ..... . ultrajó todas las flores que

alentaste durante el día, les arrebató sus perfumes, hacieudo á muchas doblar sus cabecitas para
siempre .... hizo cantará tus pájaros; pero sus
tri nos parecían tristes despedidas.
En el cementerio vecino los sauces hablaron, y
al abrigo de sus sombras, contaron al crepúsculo
historias fabulosas ... .
Cerca de las ruinas que allá en el campo yermo levantan sus picachos derruidos, lo vi más
triste y me pareció que cantaba endechas conmovedoras á cosas muertas y lóbregas.
Allí terminó la lucha: fuiste vencida¡ tu sol
rojo de bochorno, acabó de ocultar su disco aUJ
eu el ocaso . . ... .
B E ATRIZ DE PoRTINARI,

tlf

�63(i

EL MUNUO ILUSTRA no

637

EL MUNDO ILUSTRADO

LA TEMPORADA DE BASE-BALL

«Tlalpam&gt;.-Al bat,

Temas del concurso de a, te decorat,w,:
El Molino del Rey.
Alrededores de Chap11ltepec.

Hace aproximadamente nueve años que un grupo esforzado de jóvenes afi.
ciouados al «sport&gt; idearon establecer una temporada de juegos de pelota al
aire libre ( base-ball) y, para ello, organizaron &lt;teams» y en un terreno inmediato á la calzada de la Reforma armaron su campamento para disputarse el
triunfo domingo á domingo. La idea fué ganando terreno y no tardó en establecerse un campeonato, que llegó á despertar entusiasmo entre los afectos al
saludable ejercicio deportivo. En 1905 el entusiasmo llegó á su más alto grado¡ los principales periódicos trataron de dar gran impulso al desarrollo del
«sport&gt; eu México, medida salvadora para nuestra raza; se levantó un parque
en la Reforma; «El Imparcial&gt; ofreció una hermosa copa de plata como trofeo para el vencedor, y ese invierno el campeonato de pelota hizo época eu
los auales de México, pues se jugaron partidos mejores que en muchas ciudades americanas.
Este año, la temporada se ha inaugurado y la inauguración ha pasado
inadvertida para la prensa diaria. El viejo parque ya no existe: ha sido convertido en centro de recreo de un colegio particular que lo usa poco, y donde-lo ha hecho saber un diario-se trata de dar novilladas. El noble y viril
deporte ha ido á refugiarse nuevamente al abrigo de la colonia de habla inglesa, al «Country Club&gt;, donde le han seguido fielmente los esforzados adeptos
mexicanos que aman la cultura del cuerpo tanto como la del espíritu.
Cuatro son los «teams&gt; que ahora se disputan el campeonato: el «Country
Club&gt;, el «Granger&gt;, el &lt;Tlalpam&gt; y el «México&gt;. Los dos primeros están cas i
totalmeute formados de americanos, con algunos mexicanos, entre quienes sobresale el joven Echegaray, mientras que los dos últimos clubs están formados principalmente de mexicanos.
En los juegos inaugurales, que resultaron interesantes y fueron presenciados por una concurrencia numerosa, resultaron vencedores los dos «teams&gt;
americanos. No será difícil que la proposición se invierta, porque repetidas
veces los mexicanos han obtenido notables triunfos.
Nuestro fotógrafo pudo lograr muy interesantes instantáneas de los juegos de inauguración.

La novena &lt;.GrangertJ en el &lt;.Counlry CluiJ»

Concurso de Arte Decorativo
En los últimos días del mes de Septiembre próximo pasado se iniciaron
en la Escuela Nacional de Bellas Artes, varios concursos entre los alumno~
de las diferentes asignaciones del plantel,
Hubo concursos de pi~tura y de es~ultura y todos obtuvieron muy buenos resultados; pero rev1sheron mayor importancia el de paisaje y el de pintura decorativa, especial mente el segundo, que fué una verdadera revelación
La importancia del concurso de paisaje está en su resultado, tanto por el nú:
mero de cuadros presentados á él, como por la perfección de éstos.
Pero el que sin duda tiene una importancia capital, es el de pintura decorativa, pues dado el desdén con que se ve generalmente este ramo ent
nuestros artistas, se temía que su resultado fuera algo menos que mediano r;
suce~ió todo lo contrario, pues si no se presentaron cuadros que puedan
cons1der~rse ~o~o de maestros, sí hubo varios que indican, aparte de muy
b~enas d1spos1c1ones para el ramo, una gran dedicación y un estudio concienzudo.
Las ilustraciones que acompañan estas líneas muestran algunas de las
combinaciones de _ornamen~a~ión presentadas al concurso, las cuales, como se
ve, son muy artísticas y ong1nales, y es seguro que si se continúa cultivand
esta clase de pintura, se llegará á crear un arte decorativo propio de nosotro;
Los alumnos que se distinguieron más en esta clase, fueron Quintero d~
la Torre y Benjamín Co~ia. En la de paisaje los mejores cuadros fueron firmados por Saturnino Herran y Romano d e la Torre.
Publicamos también alguno de los cuadros de paisaje que más sobresalieron en el concurso,

Una tirada á primera base.

Míckel, en prim era base, esperando la p elota.

�EL MUNDO ILUSTRADO

638

639

EL MUNDO ILUSTRADO

VENEZUELA Y SU PRESIDENTE
Una vez más están llamando la atención del mundo entero D. Cipriano
Castro, Presidente de la República de Venezuela, y el país que él gobierna.
Pocas personalidades han sido tan discutidas en los últimos tiempos como la
del señor Castro¡ mientras que muchos le consideran como un gobernante modelo y gran vigilante de los intereses de su país, y en éste se le da oficialmente el nombre de restaurador y libertador, otros dicen que es el tirano más
arbitrario y déspota que se conoce, y que, con sus caprichos, está arruinando
á la nación cuyos destinos se le han encomendado.
Todos, ó casi todos, están de acuerdo en que es un tirano¡ lo que se discute es si su tiranía es de las que benefician á los pueblosó de las que le hacen mal. En vista de algunos de sus actos, aun se ha llegado á dudar acerca
del equilibrio de sus facultades mentales.
Todavía no se olvidan las grandes discusiones á que dió origen el bombardeo de puertos venezolanos por buques holandeses, franceses y alemanes,
hace unos cinco años, bombardeo motivado por la negativa del Presidente
Castro á pagar ciertas deudas de la nación. La acción coaligada de los gobiernos y la neutralidad de los Estados Unidos, cuyo apoyo había solicitado Venezuela, dieron por resultado que Castro reconociera las deudas y arreglara
su pago, el que se fué verificando lentamente y en paz hasta que llegó su
turno á los Estados Unidos.
Tenía esta nación varias reclamaciones pendientes contra el gobierno venezolano por actos de éste en contra de compañías y ciudadanos de la Unión
americana, y el Presidente Castro se negó, de plano, á que se hiciera el pago
correspondiente. El gobierno de los Estados Unidos, en obvio de mayores
dificultades, se vió en la necesidad de desistir en sus reclamaciones y las
compañías norteamericanas se quedaron sin indemnización por los daños sufridos en sus intereses.
Parece que el éxito de esta maniobra alentó
al Presidente Castro, y, á renglón seguido, empezó á dictar leyes en contra de todas las compañías extranjeras que existían en el país. La
única comunicación de Venezuela con los demás países de la tierra era el cable de la compañía francesa, el cual quedó cortado desde el
bombardeo de los puertos, y desde entonces,
para comunicarse con sus semejantes los venezolanos, ha necesitado recurrir á la estación
de Willemstadt, en la isla de Curazao.
Es esta una posesión holandesa colocada
frente á las costas de Venezuela y á una distancia relativamente corta de ellas¡ por esta
razón el gobierno de Holanda es el que, con
más frecuencia, se halla sometido á los desastrosos resultados de las disposiciones del Presidente Castro.
El acontecimiento, que una vez más concentra en el señor Castro y en su país las miradas
de todo el mundo, es la expedición de un decreto del 14 de Mayo del presente año en el que
declaraba el jefe de la nación que quedaba prohibido el trasborde de-~mercancías destinadas
á puertos venezolanos en aguas de Curazao.
Esta disposición no podía convenir, de ninguna manera, á Holanda, y protestó en contra
de ella, protesta dela que el General Castro hizo tanto caso como el que acostumbra hacer de

Los excursionistas llegando á la Hacienda,

Los ¡ó,.enes que lomaron parte en la novillada.

A orillas del lago.

EXCURSION CAMPESTRE
~os jóvenes ~ue forman el &lt;Junior Club&gt; efectuaron el domingo una excursión á la Hacienda de San Juan de Dios, propiedad del Sr. D. Alejandro
d~ la Ar~na, con el ~n de festejar el día de días del Sr. Pbro. D. Carlos Heredia, Presidente de dich_o Club. Hubo en la Hacienda una novillada, en que tomaron parte algunos miembros de la citada agrupación.
La fiesta resultó ag~dabilísima y, durante ella, se tomaron fotografías, algunas _de las cuales publicamos en esta página, y que nos fueron galantemente cedidas por el Sr. Pbro. Heredia.

La Victoria: vista de la parte Sur.- La Universidad de Caracas.

*

GRAN INCENDIO EN EL ORO

Catedral de Caracas.

todas las protestas que proceden de gobiernos extranjeros. Ante la inacción de Venezuela sobre
el particular, y considerando que de seguir las cosas así el gobierno no había de hacer nada para
modificar la situación, le urgió para que revocara el citado decreto, indicación ante la cual el
Presidente Castro conservó su silencio despreciativo.
· --:=Holanda envió finalmente _un ultimátum, en el que especificaba que si para el primero de
Noviembre próximo pasado no estaba revocado el decreto eu cuestión, bombardearía los puertos
venezolanos, Ante este ultimátum el Presidente Castro permaneció tan impasible como antes y
dejó pasar el primero del presente mes sin haber revocado el repetido decreto.
Holanda no ha bombardeado todavía los puertos de la costa de Venezuela; pero hace preparativos militares en las aguas de Curazao. Ahora ¿valdrá la pena que Holanda tome la ofensiva
contra los puertos venezolanos? ¿los resultados que obtenga justificarán los gastos de las hostilidades? Creemos que estas cuestiones son las que han retardado la actividad hostil de Holanda.
~JCon la expedición del ultimátum se han revocado todos los tratados celebrados entre Venezuela y Holanda, y, entre ellos, uno firmado el 20 de Agosto de 1894, por el cual se comprometía
Venezuela á cancelar todas sus reclamaciones pendientes con Holanda, y ésta, por su parte, á evitar por todos los medios que estuvieran á su alcance la propagación de revoluciones en territorio venezolano. Desde la fecha del ultimátum se abolió el impuesto sobre armas en el puerto de
Willemstadt, Curazao, y se declaró que Holanda no se preocupará, en lo de adelante, por los
movimientos revolucionarios que haya en Venezuela.
Tal es el estado de cosas á que ha llegado la cuestión, y en todas partes se espera, con ansiedad, el resultado de todo esto.

La ~rósp~ra_ población de El Oro acaba de ser teatro de una catástrofe.
El domingo ulhmo se declaró un terrible incendio que destruyó totalmente
tres manzanas de las calles de 8 de Mayo, Luz del Día y El Desierto. Dícese
que el, r:uego no ~estruy~ las calles adyacentes, gracias á los esfuerzos del Jefe Pohhco, Sr. Lic. Rami~ez, Y. de los_ gerentes de las negociaciones mineras,
(ue,. ~yodados por e_l vecindario, pudieron ai&amp;lar el foco del incendio. Muchas
amihas quedaron sin albergue, y las pérdidas se calculan en doscientos mil
pesos.
1:,as fotografías relativas nos fueron remitidas por el Sr. N. Flores y ella
dan idea ~e los terribles efectos del fue¡(o.

Ahora daremos á nuestros· lectores datos acerca del país que probablemente será teatro del
conflicto armado que parece más cercano.
Venezuela se halla situada en la parte norte de la América del Sur, en la región comprend
1
dida entre el Ecuador y el Trópico de Cáncer. Su superficie, incluyendo las islas que se hallan
bajo su jurisdicción territorial, es de un millón quinientos mil kilómetros cuadrados, y su poblaHotel Klindt en Caracas.
ción, formada en su mayoría por la raza blanca, es alrededor de tres millones de habitantes.
De acuerdo con su configuración física, se divide el país en tres zonas que se llaman: de
las montañas, de los llanos y de los bosques¡ en estas dos últimas es donde Venezuela tiene sus grandes riquezas: el ganado y las maderas preciosas.
Además de la parte que puede llamarse propiamente Venezuela, hay una gran región conocida con el nombre de Guayana venezolana, famosa por sus enormes riquezas en minas de oro.
La capital de Venezuela se llama Caracas, ciudad famosa por la suavidad de su clima, la belleza de sus mujeres y la amabilidad de sus hombres. Es una
ciudad de cerca de cien mil habitantes. Nuestras ilustraciones reproducen algunos edificios de Caracas y parte de la ciudad de la Victoria.

El incendio en El Oro.-Sitío en que estuvieron las casas destruidas.

Los escombro.; humeantes.

�640

EL MUNDO ILUSTRADO

El Desmembramiento de Turquía

641

EL IIIUNDO ILUSTRADO

tó el territorio de Montenegro y confió á Austria la pacificación de BosniaHerzegovina y de Novi Bazar. Grecia recibió tres años más tarde, en premio de
haberse mantenido en actitud expectante en el conflicto anterior, un aumento en su territorio, en Tesalia y ei Epiro. En 1885, despues de la revolución de Filipópolis, la Rumelia oriental se unió á Bulgaria y los confines del
imperio turco se redujeron á lo que muestra el último de los mapitas más pequeños.
La guerra grecoturca de 1897 tuvo por efecto que las potencias reconocieran la autonomía administrativa; pero no la independencia de Cr.:ta. Por
último, los acontecimientos recientes, que aún tienen conmovida á Europa,
disminuyen muy considerablemente los dominios otomanos en ese continente é introducen cambios muy importantes en el mapa, puesto que Bulgaria se
hace independiente, lo mismo que Creta¡ Rumelia oriental se anexa á Bulgaria, y Bosnia y Herzegovina quedan definitivamente anexadas á Austria.
En caso de que estos hechos sean sancionados por las potencias, el mapa de los Balkanes quedará como lo muestra la carta más grande. El dominio turco no se ejercerá ya sino en Tracia turca y Albania musulmana, fieles,
á pesar de: todos los trastornos, á Constantinopla y Macedonia, en donde
siete pueblos distintos: griego, búlgaro, servio, turco, rumano, albanés y judío,
coexisten sin la menor simpatía ni unión. Turquía quedará limitada á los últimos confines de Europa, y habrá avanzado una etapa más en su agonía de
más de un siglo.

NUPCIAL
El lunes 9 de los corrientes vistió el templo de Santa Brígida sus
mejores galas para recibir á la selecta concurrencia que asistió á la ceremonia religiC\sa del matrimonio de la señorita Amalia Monteverde con el señor
Don Joaquín López Negrete.

Matrimonio L6pez Negreie-Monteverde.
saliendo del templo.

Los desposados

Proclamaci6n de /a~Independencia de Bulgaria.
La serie de pequeños mapas que publicamos en
esta página muestran, gráfica y claramente, las dis·
minuciones sucesivas que, durante los últimos
cien años, ha sufrido el territorio dominado por
los turcos, por los grandes invasores que, siglos
antes, fundaran uno de los más poderosos imperios de la tierra. Estas disminuciones se refieren
exclusivamente á la parte europea del imperio,
pues, por lo que respecta á la parte asiática, los
cambios en los límites del imperio otomano han
sido menos frecuentes y, sobre todo, mucho menos importantes. Ya desde antes de 1812, en que
se firmó el tratado de Bucarest, el imperio otomano había comenzado su retirada de Europa. Desde su última conquista, la ocupación de Candia
en 1669, los turcos habían perdido Hungría, Transilvania y una parte de su autoridad sobre los
principados moldovalacos. Le quedaba, no obstante, una gran extensión territorial, como puede
verse en el primer mapa de la parte superior.
En el segundo mapa, que corresponde á los re·

sultados del tratado de Bucarest, firmado después
de la campaña feliz de Rusia, se ve el imperlo
otomano reducido por la pérdida de toda Besarabia. Desde esa época, además del peligro exterior en que se halla el imperio, por el debilitamiento de sus fronteras, empieza á presentarse el
peligro interior, por el despertar de los pueblos
cristianos que, durante siglos, habían estado bajo
su dominio¡ despertar que informa, por sí sola, la
historia contemporánea de la península de los
Balkanes y de la cuestión de Oriente.
La tercera carta muestra la situación creada para Turquía por el tratado de Andrinópolis, que
puso fin á la insurrección griega y que fué completado por los protocolos de Londres. Por ese
tratado, Grecia se hizo independiente y Rusia adquirió el protectorado, de hecho, sobre los principados moldovalacos (Rumanía), que no quedaron unidos á Turquía sino por el vasallaje virtual. Los principados danubianos, libres del protectorado ruso por el tratado de 1856, y de la in-

gerencia política de Turquía desde 1858, se reunieron en 1861 en un solo Estado (Rumanía] autónomo, pero aún tributario del sultán.
Bosnia- Herzegovina y luego Bulgaria se sublevaron en 1875 y dieron lugar á la guerra rusoturca de 1877. A consecuencia de la toma de Plewna, Turquía tuvo que firmar el tratado de San Estéfano, y sus fronteras quedaron modificadas conforme se ve en el mapa de 1878. Por ese tratado
se fundó el principado de Bulgaria, que debía
extenderse desde el Danubio hasta el Archipiélago heleno y desde el mar Negro hasta las montañas de Pinde, y habría aislado Constantinopla del resto de la Turquía europea. Las potencias no quedaron conformes con esas cláusulas, que eran demasiado favorables á la influencia rusa, y el convenio se reformó por el tratado de
Berlín, que redujo á sus dos terceras partes al
principado búlgaro, hizo de la Rumelia oriental
una provincia turca autónoma, reconoció la independencia completa de Servia y Rumanía, aumen-

La co11c11rrcncia llegando al templo.

Sra. Gloria Lillo de Jenkins.

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Mapas de Turquía, en diversas épocas, desde principios del siglo XIX, hasta la Independencia de Bulgaria.

El adorno floral era particularmente bello: además de un tapiz de llores
blancas de las clases más exquisitas, había, de trecho en trecho, jarrones de
metal y de porcelana, sosteniendo plantas finas de rico follaje. En el altar
mayor, en el cual se celebró la ceremonia, y en los laterales inmediatos, se
habían colocado ramos de llores formando artístico conjunto.
A las once y media de la mañana los preludios de la marcha nupcial de
Lohengrin hicieron saber á los presentes que llegaba la contrayente, acompañada por sus señores padres, que fueron padrinos en la ceremonia, y luciendo el simbólico traje blanco, de corte princesa irreprochable, hecho de rica
piel de seda y adornado con no menos ricos encajes.
En el vestíbulo del templo, corno es costumbre, se efectuó la ceremonia que se llama de manos, la cual, como ya lo dijimos, fué apadrinada
por los señores padres de la desposada: Don Francisco Monteverde y Doña
Carmen E. de Monteverde. Terminada est:i parle de la ceremonia, los novios
se dirigieron al pie del altar mayor, en el cual se celebró la misa de velación,
acto que fué apadrinado por el señor Don Angel López Negrete y la señora
Doña Petra Salcido de López Negrete.
La ceremonia civil se efectuó por la tarde en la casa habitación de los
señores padres de la desposada¡ el acta matt-imonial fué firmada por el señor
Vicepresidente de la República, Don Ramón Corral¡ Lic. Esteban Fernández,
Gobernador del E stado de Durango¡ Don Arturo Branilf, Ingeniero Don Gabriel Ortiz, Don Antonio Monteverde, Lic. Jesús F. Uriarte, Don Javier Icaza
y Landa, Don Ricardo Otero, Don Angel López; Negrete y los padres de la
desposada.

Damas de honor de la desposada.

J/ 7

�EL l\IUNDO ILUSTRADO

643

EL ~mNDO ILUSTRADO

CASA HABITACIÓN DE MR. TAFT, EN CINCINNATI.

TAFf INTIMO
Sra,~María C. de Bacmeister, fundadora de la Asociación para socon·er á los niños pobres.

Srita. Concepción Granja, fundadora de la Aso·
ciación para auxiliar niños pobres.

Srita. Elena Zapata, Directora del jardín de niños «Pestalozzi&gt; y fundadora de la Asociación
para auxiliar niños pohres.

\

El Presidente electo de los Estados Unidos, Mr. William H. Taft, está descansando
de las fatigas de la campaña electoral en
una de sus quintas de campo, antes de entregarse á la turbulenta vida de primer magistrado de la gran Unión americana.
El importante personaje político es de un
carácter afable y cariñoso en su trato íntimo¡ gusta de los juegos al aire libre, en los
que es muy diestro, principalmente del
«golf&gt;, juego que siempre practica en sus
residencias campestres, y en el que siempre
derrota á sus contrarios.
Publicamos retratos de Mr. Taft en traje
de c:golf~, en una de sus quintas de verano
y las casas donde nació y donde vive actualmente.

*

La Futura Duquesa de los Abruzzos
Don Pedro de A/varado, minero millonario q11e vino
especialmente á conocer al Señor Presidente.

Ha quedado decidido el matrimonio del
Duque de los Abruzzos, miembro de la fa.
MR, TAFT EN SU QUINTA DE VERANO.

MR. TAFT JUGANDO

11

GOLF."

milia real italiana, con la señorita Katherine Elkins, hija de un senador de
los Estados Unidos.
La futura miembro de la familia real está educada conforme á los sanos
principios de las familias norteamericanas, y es gran aficionada á los deportes y á los ejercicios al aire libre¡ las fotografías adjuntas la representan en
traje de s_alón y saltando una cerca á caballo.

Ilmo. Sr. José M. Cáceres y Martfnez, Obispo de
Sri/a. Rosaura Zupata, fundadora de la Asocia•
Zamora, que acaba de ser nombrado arzol1ispo titular.
ción para auxiliar niños pobres.

SR. CANÓNIGO MIGUEL MU~OZ Y PAREDES,
·j·

el 6 riel acfzia l.

Ml SS KATHERINE ELKINS1 FUTURA DUQUESA DE LOS ABRUZZOS.

Banquete e,i el Club Inglés para celcbrari,?l cµm¡:,le9ñ 011 del_Rey Eduarao.

Banquete en el Club.-La mesa de honor.

MISS ELKINS ES UNA GRAi&lt;:ECUESTRE.

�645
EL l\IUNDO ILUSTRADO

644

EL MUNDO ILUSTRADO
bajo el ardoroso fuego de un sol primaveral, fuí
á verla. Recibióme en el corredor luminoso con
un abrazo, jcon un abrazo tan fuerte, que quería
decir tantas cosas! ... Me miró luego con sonrisa
alegre en los labios y triste en los ojos. Su mauo
blanca, su mano nerviosa, agarrábase á mi hombro
con desmayada expresión de regocijo.
-Primo, primo .... ¡Cuánto tiempo, Dios mío,
cuánto tiempo!. .. .
Y en tales palabras, y en su semblante, en el
que á duras penas podía reprimir angustiada mueca, advertí el dolor contenido, pero latente. ¡Oh,
cuán distinta la María Rosario de hoy á la de en-

tonces!

E las mozas de mi pueblo, pocas ó ninguna tan feliz como
mi prima María Rosario.
Todavía me acuerdo, en los instantes de vagarosa nostalgia
• en que parece adonnirme una
:' racha de la mansa brisa del
lugarejo, de aquella chicuela
grácil, menudita, de rizosos
cabellos castaños que sobre lo sonrosado del cutis, cuando se esparcían tenían visos de oro· de
la~ios frescos y ~uaves ·y'de ojos casi glaucos, ~ue
chispeaban sonriendo al par que los labios.
. Porque es de advertir que María Rosario era
hnda, c_on _la belleza un tanto infantil y sosa de
la provmc1ana¡ pero con la misma sana frescura
con igual desbordamiento de vida que las mucha:
chas que, desde su tierna infancia, han sido extrañas á los ,refinamientos del tocador, y respirado l~s sa,lu~1feros aires de las vegas, y tenido por
medios umcos para realzar su encanto los fondos
azulados y purpúreos del cielo libre, los arrullos
de las arboledas por la tarde durante el paseo· y
en el interior, en el hogar, el embalsamado a:nbiente de los patios llenos de flores, en los cuales, sobre el aroma múltiple descuella el de los
naranjos aljofarados de az~har como promesa
nupcial.
'

D

Pero noto que me he corrido en el elogio de mi
primita. He dicho, si la memoria no me es infiel
al correr de la pluma, que era extraña á los refinamientos del tocador, y no es verdad. ¡Perra
manía esta de considerar á las señoritas del terruño poco menos que como rústicas aldeanas! No:
María Rosario sentía adoración amable por los
polvos de azurea, el cold-cream y la esencia d e
white-rose,muy en boga entonces. María Rosario reinaba en su alcoba, budoír también, como una princecita de novela moderna. ¡Como que era el ídolo
de sus padres, mis buenos tíos que paz hayan los
cuales mirábanse en las niñas de sus ojos ~hispeantes, que sonreían al par que los labios!
No puede bortárseme de la memoria el hermoso cuarto de mi prima María Rosario. ¿Ni cómo

iba á olvidarlo si allí la vi refr¡ si allí contemplé
extasiado su ir y venir de gorrióninquieto¡si allí,
en suma, deleitéme ante aquella su vida juvenil
Y suave, la única que convenía á su natural de
v!r~en nacida para gozar de la espuma frívola, esp1ntuosa de la común existencia y no de sus sedimentos amargos?
Era una habitación pequeña, más larga que ancha, luminosa, con enrejada ventana hacia la calle principal del pueblo, tan llena de sol al mediodía como obscura y lóbrega al entrar la noche.
En un rincón, discretamente oculto á ojeos curiosos, hallábase el tocador, con su cubierta de mármol,-de mármol, sí señor , que era el asombro de
la cíudad,-materialmente tapizada de cuantas
chucherías ideó el majín de fabricantes de porcelanas y bordadoras de cojines, relojeras, alfileteros y otras cosas más que escapan á mi impericia
masculina en achaques costureriles, y la enorme
luna biselada donde en tantas ocasiones ella se
lisonjeó al ver reflejado su rostro, ó escudriñó
atónita en su imagen, sobre la tersura del cristal,
rastros vagos de pena .... Al fondo, el lecho seerguía, una cama angosta de doncella, con amplio
pabellón de seda azul, el que, sin duda, en sus
sueños de adolescencia, hizo las veces &lt;!e cielo
estremecido por el aletear de los ángeles. Y aquí,
y ahí, y acullá, en de1Tedor, en todas partes, mil

lindos y menudos objetos, veladores, sillas de sutil tallado, cuadros, caracoles del mar en confus ión, como fiel trasunto que e·,•an de aquella naturaleza jubilosa de niña mimada, de niña grande.
Muchas veces, mientras se peinaba, yo la pregunté:
-María Rosario: ¿eres feliz?
Y ella me respondía:
-¡Oh, mucho, primo, muchísimo, inmensamente! Para otros, la vida es lar~a fastidiosa tarda
e!1 pasar: á mí los días se me figuran así, clliquihues-y mostrábame s u primoroso meñique¡-y
cuando transcurren me imagino vivirlos en sueños, por lo rápidos ... .. .
.: ~ra_ verdad: jamás padre alguno festejó á su
hi¡a umca como á la suya festejaron mis tíos. Ha-

bía que ver á aquel excelente viejo de barba entrecana
sentando en sus piernas
María Rosario y diciéndola:
&lt;Hija, llegaron novedades á
la tienda de don Rafael¡ hay
'.11~selinas, gas~s, listones, sombreros ..... Anda,
1p1de lo que quieras!&gt;-O bien: &lt;Esta noche tendrem_os función en el teatro; tomé una platea;
?onv1d~ á d~s _de tus amiguitas y arréglate&gt;.l Y dona Cnshna? ¿Dónde se vió madre más
amant~ ~e su retoño_?, Lo menos la comparaba con
la Punsn~a Concepc1on- que era, por cierto, muy
fea en mi pueblo¡-y de tan alto hubiera querido
ponerla en las propias estrellas.
En el lugar la envidiaban las pollas¡ requeríanla de amor los mozos¡ la aromaban, con dulces
aromas, las flores de su jardín¡ y yo, á menudo,
cuando la veía en la calle, en su casa, en el paseo
ó en el ~eatro, s~lía preguntarla:
- Mana Rosario: ¿eres feliz ?
Y ella ?'1e respondía, cuando no con los labios
con los o¡os.
•
Todos estos recuerdos los hago ahora, cuando
~e _desnudo, en ~l cuarto del hotel, añorando los
mc1dentes del dia, ~l primero de vacaciones que
paso,. después de dilatada ausencia, en la tierra
de mis mayores, _donde no me queda ya otro pariente que María Rosario. A la
luz del velón de sebo, de este largo, de este patriarcal velón que
parpadea en la mesa de noche en
t~nto me recojo al lecho, pien;o y
pienso ....
Llegué por la mañana. ¡He visto
tantas cosas! ¡He sentido tanto! En
c:ida rincón de calle, en cada puntiaguda guija del empedrado en
cada florecilla silvestre que temblequeaba en las grietas de los
muros, sourióme un recuerdo con
sonrisa triste, con la triste sonrisa
de lo que pasó y no volverá nunca. En el 9mpanario de la parroquia saludáronme sones argentinos, en los que creí reconocer vcc~s amada~ y de tiempo acá no
oidas; el cielo radioso, vestido de
azul, parecía saludarme también
con la mueca cordial de otros
días .. Y, á l_a _vez que el regocijo,
conturbo m1 animo la congoja del
desterrado que torna al suelo natal y en él encuentra, tan sólo, un
fantasma de las realidades muertas.
Todo está igual. No cambiaron
la~ cosas, sino las gentes. ¡Veo tantas caras extrañas! ¡Me conocen
tan pocos!
En el Casino hube de toparme
con Pepe Mendoza, con Luis Méndez, con Paco Ramfrez, únicos amigos de mi infancia que aquí restan. A ellos pregunté, tras de sabr4:1sa y ab~ndante charla, por mi
pnma Mana Rosario, y ellos me
contaron la historia lamentabl e.
Algo de ésta sabía yo¡ pero el oírla relatar en el teatro mismo de
los sucesos conmovióme dolorosamente.
María Rosario había contraído
matrimon}o con aquel ricach o que
yo conoci, en los preliminares de
sus amores. Se casó enamorada,
rebosante de ilusión: era- dícenme,-al entrar en la iglesia ceñido
su cu_erpo ~~nudito por el traje
nupcial, la nmagrande de siempre.
Su sonrisa infantil trocóse en llan1o, sin embargo, cuando el sacerdote enlazó la
mano de la esposa con la del esposo. Los pobr~~ ~iejo~, mis tíos, lloraron también: el gorrion mqui~to abandonaba su jaula de oro .... y
no _parece smo que aqu~llas lágrimas fueron el
prologo_de º!ras amarguisimas: ella quedó huérfana un ano m~s tard~. ~ mamita siguió al padre con
un mes de diferencia, mcapaz, quizá, de ver fríamen_te las torturas del ídolo... . ¡Un horror! El
m~nd_o, degenerado, la despreció en cuanto las
m1senas ~~l embarazo deformaron sus redondeces
~as~as Y hneron s~s mejillas con la palidez del
1acmto¡ había nacido un niño¡ hablábase de golpes, de borracheras formidables . ... iun escándalo, un verdadero escándalo en el pueblo!
¡Pobre María Rosario! Ahora mismo, esta tarde,

á

El patio exhalaba un aroma de jazmín y de claveles. Yo permanecía extático. Ella exclamó, recobrándose, con un supremo esfuerzo de matrona
valerosa que me hizo olvidar por un instante á
la muñeca ingenua que tanto quise:
-Pasa, pasa .... Anda, vamos á la sala .... ¡Tenemos que hablar por los codos! ¡Ah! ¿Quieres
conocer al bebé, á mi hijo, á tu sobrino?. . . Y
á una señal de asentimiento por parte mía: -¡Natalia! ¡Natalia! Traiga al niño.

.................. , ..... ' ... ' ' .....

Pasé largas horas en la sala de su caserón provinciano.
¡Oh, la lenta extinción de la luz¡ la caída melancólica de la tarde, con el toque lejano d&amp; las
campanas que llamaban al rezo; el rumor de la
solitaria calleja que venía á morir en la grave
estancia confundido con el apacible de nuestra
plática! Hablamos de muchas cosas. Todo el pasado resucitó en la evocación piadosa: las familiares siluetas, la coqueta alcoba, el patio con sus
naranjos en flor cual promesa nupcial ... Yo miraba cómo su faz blanca, de tan pálida, iba borrándose en la penumbra. La luz expiraba allí,
tras de los cabellos castaños. Los gritos del niño,
á quien besara con amor momentos antes, iban
apagándose también en el silencio. No nos veíamos casi; yo escuchaba su voz y la mía, voces
ansiosas, que evocaban, que tenían un poder mágico para hacer surgir de las tinieblas á los fantasmas amados.
Y entonces, embriagado, poseído por rara alucinación que me hacía ver no sé si con mis ojos
ó con los ojos de mi alma á la primita de antaño, á la de las pupilas que chispeaban cuando
sonreían los labios, pregunté:
- María Rosario: ¿eres [eliz?
Ella me respondió, en la sombra, con un sollozo.
CARLOS GoNZÁLEZ Pi-:ÑII,

00
CONTRA EL DUELO
l A PRENSA EUROPEA se ocupa de los éxitos
obtenidos por el Príncipe Alfonso de Barbón
en su gran lucha contra el duelo en Enropa. Los
periódicos, con este motivo, han recordado paso á
paso los esfuerzos hechos en los primeros años
del siglo actual para la extinción de esto, que
consideran como un vestigio de épocas bárbaras.
El Príncipe Alfonso de Borbón escribió á su tío,
el Príncipe Cario~ de Lowenstain en 1900, pidiéndole que tratara de formar en Alemania una Liga
contra el duelo, El Príncipe Carlos, á principios
de Enero siguiente, había formado un pequeño
comité provisional y empezó á hacer prosélitos.
En Octubre del mismo año el Príncipe Carlos reunió en Léipzig la primera Junta contra el duelq,
en la cual se resolvió crear Tribunales de Honor.
Se estableció la Liga alemana contra el duelo, cuyo comité central se fundó en Junio de 1902. A
principios de 1907 el Príncipe Carlos indujo á
doscientos profesores de diferentes Universidades á que se unieran á la Liga. Cuando se retiró
á un monasterio de dominicos en Holanda, hace
pocos meses, la Liga contaba 30 comités perfectamente organizados y más de 3,000 miembros i nscritos de toda clase de bandos políticos y creencias religiosas. Entre los estudiantes al~manes se
han formado sociedades que tienden á disminuir
el duelo y que llevan el nombre de Freie- Studentenschaft. Actualmente el duelo en Alemania ha
sido infinitamente más raro. En Austria- Hungría
el movimiento comenzó en Mayo de 1901 con una
petición firmada por diez personas muy distinguidas. Pocos meses después los prosélitos llegaron á 1500, entre ellos 16 príncipes y364miembros
de la nobleza. La Liga Nacional Austriaca contra
el duelo quedó constituída definitivamente en
1902. La asociación contra el duelo de estudian-

tes, de la Universidad de Viena, se organizó en
1905, y tiene ahora 250 miembros¡ 6300 señoras se
han adherido á la Liga austriaca. La disminución
de los duelos en Austria es cada año más notable. La prensa austríaca está enteramente en favor de esos trabajos. La disminución de los duelos en Austria es cada año más notable. La prensa austriaca está enteramente en favor de esos
trabajos.
En Hungría, que se consideraba como el país
del duelo por excelencia, se creó una Liga Nacional contra el duelo en 1903. Como resultado de
ella los duelos están disminuyendo y los comités
de la Liga han podido impedir y evitar varios
duelos durante los últimos cinco años. Un oficial
en Budapest escribió una pieza teatral contra el
duelo en 1907. Galitzia, que después de Hungría
se consideraba como el país más duelístico en
Europa, ha seguido ahora un movimento contrario, y en el espacio de tres años los duelos casi
han desaparecido enteramente de allí. Los tribunales de honor, que se han instalado para reprimir esa costumbre, no son una mera farsa. Un caballero que había cometido una ofensa fué sentenciado ó bien á destierro ó á la muerte civil.
Esco)!ió el destierro y abandonó el país. Esos
tribunales de honor hacen prever que se establezca una nueva forma de presión social que resulte un valioso auxiliar para los tribunales ordinarios de justicia. Mil setecientas cincuenta señoras se han alistado en la Liga en Galitzia, y su
influencia ha contribuído mucho para la extinción
del duelo.
En Italia el Marqués Filipo Crispolti organizó
una Liga contra el duelo en 1902. Todos los médicos de Palermo. Messina y Siena se han comprometido á no asistir á ningún duelo. El Rey Víctor Manuel II aceptó el patronato de la Liga italiana en Diciembre de 1907.
En Francia el Príncipe Alfonso de Borbón se
dirigió á M. Joseph du Bourg, en Toulouse en Noviembre de 1907, para la formación de un comité
provisional, del cual forman parte muchas personas prominentes y no pocos antiguos militares.
En 1903 se creó en París la primera corte de honor, que estaba formada de militares muy distinguidos.
Gracias á la creación de jurados de honor en
el ejército belga en 1889, el duelo ha d esaparecido de allí. En España la liga fué organizada en
1904 por el Barón Albi. El Rey Alfonso aceptó la
presidencia honoraria en 1906 de la Liga Nacional Española contra el duelo. En 1907 sólo hubo
cuatro ó cinco duelo~ en España.
El duelo se ha extin~uido en México por cau~as muy diversas, sin que aean substituidos por
1ribunales de honor. Esta desaparición se refiere
exclusivamente al duelo con preliminares, con
testigos y formalidades dizque caballerescas. El
asesinato subsiste y aun aumenta en otras formas.
No hay, pues, que vanagloriarnos.

*

Melancolía de Otoño

r:

STA tarde, en Chapultepec, he visto caer
as primeras hojas.
Desprendíanse de las ramas de los fresnos, de los álamos, de los sauces inclinados sobre el espejo movedizo del agua,
s uavemente, dulcemente, arrebatadas por débiles
rachas de aire, d e un aire fresco, precursor del helado de invierno. Y allá iban, susurrantes. cantando su vieja y triste canción que arrulló la melancolía d e los poetas, d esde remotas edades, y
puso en lo5 amantes, de hoy y de ayer, una mirada
de mansa cou¡(oja.
Yo contemplaba su peregrinación, tan antigua
como el mundo y tan nueva como la sonrisa de
una mujer enferma que se despide de la juventud
y del amor¡ pere)!rinacióu doliente que trae al
ánimo la bienhechora caricia de la añoranza, y envuelve nuestros pensamientos en vaga penumbra,
haciéndoles resaltar del fondo borroso del pasado. Huían, arrastradas por el viento de la tarde,
primero lentamente, modulando un ruego-tan
apacible era su murmullo;-vertiginosas después,
sembrando la atmósfern, saturada de aromas de
selva, de plañideras quejas que se desvanecían
en el susurrar del bosque.
En el término del paseo, larga y angosta calleja orillada de ahuehuetes centenarios, irradiaba
un crepúsculo de tintas pálidas. Era una palpitación del ocaso, blanda, apenas perceptible; el

cielo, de nacarada trasparencia y veteado de oro,
tenía entonces sensibilidad de carne.
Y todo me pareció en tal instante animado de
profunda, de misteriosa euritmia: la coloración
amarillenta de las frondas¡ la caída de las hojas¡
el tramonto, revelador de la infinita melancolía
de la Naturaleza y de las cosas.
Y pensé entonces, en el recogimiento casi místico de aquel rincón de bosque, en el vulgarísimo
y, sin embargo, extraño fenómeno de que tantos
han hablado y han sentido tantos: la repetición
constante, á través de los tiempos, de los temas
inspirados por Natura.
¿Cómo es que espectáculos como el que en la
memorable tarde me deleitaba, han sido fuente
perenne de poesía, tesoro nunca agotado de belleza, ánfora en donde los prosistas y los poetas de
antaño y ogaño- desde las regiones en que
impera la blanca serenidad de la nieve, hasta
aquellas ebrias de luz solar y de verdor,-bebieron la divina ambrosía para derramarla en páginas admirables?
El rápsoda, que iba de pueblo en pueblo y de
aldea en aldea de la primitiva Grecia, de seguro
hizo sus jornadas en compañía de las hojas, durante la pálida estación que sigu11 al estío, y cantó al otoño y á las hojas ante el asombro del concurso, mozas y mancebos tocados del anhelo de
poesía. Los poetas romanos de la decadencia, al
abandonar el festín, laxo el espíritu y molido el
cuerpo por el placer, pisaron en la plaza pública
las hojas secas arrastradas por la brisa desde la
romana campiña, y relacionaron su cansancio con
el de los árboles, en los que á la lozanía de la
primavera sigue el despojo otoñal. Y los trovadores, hijos legítimos de los vagabundos helenos,
que como ellos de villorrio en villorio iban de
castillo eu castillo, iluminando con destellos de
luz la noche pesadísima de aquellas edades, cantaron también, ante los torreones de la mansión
que encerrara rubia princesa, la melancolía de
noviembre, exactamente como hoy lo hiciera un
poeta quintaesenciado de estos tiempos.
¡Eterno encanto de la belleza y de la poesía!
Así podrán venir nuevos artistas y nuevas obras
de arte; así podrán elegirse, dentro de muchos siglos, iguales asuntos: la sensación será intensa,
imborrable.
Con las generaciones de artistas sucede lo que
con las generaciones de hombres: que aun cuando sean las mismas corporalmente, é idénticos
sus ideales, y semejantes sus fu entes de emoción,
é insubstituible el marco de la naturaleza dentro
del cual s: mueven, son espiritualmente distintas, y traducen de modo vario, poliforme, las impresiones del vivir, ya en la vida misma, en las
letras ó en las artes.
Y mientras esto pienso, las hojas siguen su curso, á ras de tierra, sobre la arena que con los reflejos del crepúsculo ostenta matices rojos....... .
Algunas son pequeñitas y corren apresuradas, estrellándose ahora contra retorcido tronco, ó cayendo luego en el agua tranquila, inmóvil, de un
regato; otras, grandes, mgúsas, secas, de palidez
clorótica, se mueven con dificultad, secreteándose gravemente. Al mirarlas, se me ocurre preguntar, á semejanza del poeta:-¿Adónde irán?Acaso atraviesen áridas campiñas, arrebatadas por
e l cierzo de invierno¡ acaso suban á las montañas;
acaso, como meta de su viaje, alcancen las infinitas lejanías d el mar ..... .
Apenas quedan, en el poniente. rastros vagos
de la pnesta del sol. Acércase el fin de la tarde,
y el bosque parece adormirse en la semiluz que
precede á la noche. Del azul obscuro del cielo s¿
destaca la silueta del Granero del Molino del
Rey, á modo de fantasma¡ á lo lejos, por las avenidas umbrosas, se perciben murmullos indefinibles que tienen, asimismo, la vaguedad de la tarde expiraute.
He dejado mi rincón de hierba, yendo camino
d e la ciudad, que se adivina ruidosa tras de las
ramas. En uno de los islotes del lago dijérase
que el sol dejó, sobre la vestidura de un sauz,
partículas de su beso de oro. En el estanque, cloquean las ranas á tiempo que los gansos, de blanco plumaje, se recogen á la sombra de sus casetas. Entre el follaje, piar de pájaros se escucha
como arrullo. Reclinada, una mujer rubia, de amplia vestidura, oye el gorgoriteo de una fuente.
A mi paso, en un cenador, tengo la vislumbre de
dos sombras que se me figuran amantes ....
Y todo es suave, dulce, apacible¡ nada á mi alrededor disuena de la débil penumbra, d el murmullo de las caídas hojas. Todo lo envuelve la
melancolía otoñal, musa de los poetas.
C. G. P.

�M6

EL l\filNDO ILUSTRADO

647

EL MUNDO ILUSTRADO

REVISTA EXTRANJERA

Borrás en "Raffles"

Para "El Mundo Ilustrado."
Milán, Octubre 20 de 1908.
EL «GRAND GU!GNOU.-EL «DIANA KURSAL&gt;.-Los
SOMBREROS EN LOS TEATROS,

~:...~{. :~: ~=~: . ....
.

.

'
•

JEL CABLE nos ha trasmitido una dolorosa
noticia: ha muerto en París el maestro Sardou. El decano de los dramaturgos franceses muere viejo y feliz, triunfador y rico. Coronado en
vida por la egregia Sara Bernhardt, deja esa vida
luminosa coronada de inmortalidad¡ porque Sardou, más que todos, mejor que todos los dramaturgos contemporáneos, sabía el secreto de la
emoción escénica, conocía el resorte que sacude
los públicos con la intensidad del golpe teatral, y
sus obras, más que literarias, efectistas, eran hechas, no para deleitar el pensamiento, sino para
estrujar el alma á fuerza de sorpresas dolorosas,
de angustias imprevistas, de gritos inesperados y
llantos crueles, que, por humanos y brutales, estremecían las masas y arrancaban el aplauso.
Cuando se sale del teatro, después de haber visto
una obra de Sardou, no se lleva en el alma una
~rata memoria, sino un molesto abatímiento, consecuencia del trabajo físico en que estuvieron
nuestros nervios, contrayéndose y aflojándose, de
sensación en sensación y de sorpresa en sorpresa.
Porque Sardou, el maestro de quien dice Claretie
en su artículo necrológico que era &lt;el teatro hecho hombre&gt;, fué un mago de la escena. A su
conjuro aparecían el bien y el mal con su cohorte

de dolores, de suplicios, de angustias y martirios,
punzando almas increíbles, personajes falsos y
en historias fabulosas.
El teatro de Sardou es intangible, es convencional y, á veces, absurdo¡ pero allí frente á la escena lo vemos vivido, real y posible. El maestro
halló el secreto de esta magia, encontró el patrón
del éxito y sobre él dibujó todas sus obras.
&lt;En el teatro-dice Zola-el éxito es el todo¡
hace falta alcanzarlo é inmediato, bárbaro, absoluto. Un libro puede esperar; una obra escénica
ó triunfa ó se hunde.&gt; Así, Sardou no se proponía
más de una cosa al escribir, conquistar al público
á toda costa, achicándose á su medida cuanto hiciera falta, porque su ambición no iba más allá de
los aplausos.
Sólo una vez aspiró á más; quiso tener una
obra maestra y escribió &lt;El Odio&gt;, cuyo fracaso
fué como el rayo que cegó á San Pablo para darle la luz del alma, y en una carta, llena de acusaciones y arrepentimientos, prometió-ya que el
público no quería obras maestras-no volver á
escribirlas, cumpliendo su ofrecimiento desde
&lt;Dora&gt; hasta &lt;L' Affaire de Poisons&gt;, su drama póstumo.
El viejo autor, tan duramente criticado por Zola, tan cruelmente juzgado por todos los intelec-

.

I

•

t ...

tuales ~e Par~s, muere triunfador y rico porque
aprendió hábilmente el secreto de engañar.

***
Por fin llegó Borrás.
Un gran entusiasmo, una ferviente curiosidad
lo esperaba. Seguíamos con avidez los avisos que
nos daba la empresa y anhelábamos el anuncio de
la primera representación. Esta llegó por fin y un
aplauso unánime de cortesía, ó eco de una fama
sabida, saludó al actor español en &lt;Tierra Baja&gt;
que fué la obra elegida.
'
Pasaron las escenas del primer acto en un vasto
si~encio, ese callar acostumbrado de nuestro público, que no se atreve nunca á exteriorizar su impresión sino después que ha leído la prensa. Pero hubo de romper esta vergonzosa temeridad por
la fuerza imperiosa, atrayente, dominadora del
gran actor, y en el segundo acto el aplauso brotó
espontáneo, sincero, uniforme y devoto ante los
matices psicológicos de ese Menelich de Guimerá que hasta ahora conocimos. Borrás entra en el
tipo vastamente, lo subraya, lo encarna; más aún
le da alma, su alma superior y vidente que v~
desde la plegaria dicha al ras de la tierra, frotando el rostro en el polvo mismo, hasta la potencia brutal, que contrae los dedos para cortar la vida del amo-lobo
En &lt;El Místico&gt; (el contraste de &lt;Tierra Baja&gt;)
Borrás ha superado las demás creaciones que le
hemos visto. Ese vaso de eterno amor, todo unción y ternura, todo caridad y perdón que pinta
Rusiñol, fué creado por Borrás con toda el alma·
en la hora de la muerte lo vimos palidecer en 1~
agonía, amoratarse en la asfixia, contraer las facciones nerviosamente con un profundo estudio
patológico, que hizo daño en las almas de los
oyentes á fuerza de la verdad con que fué hecha;
pero nada mejor expresado, nada mejor sentido
que aquel sollozo incontenido que cierra la escena con «Marta&gt; en el acto tercero.
Todos los ojos lloraban y todas las manos aplaudían.
Pasaba por nuestro espíritu la convicción del
martirio¡ sufríamos con él y con él lloramos.
Sí, Padre Ramón: por tu eterna bondad fuimos
una hora buenos¡ nos hiciste. tuyos, y, alma de tu
alma, ascendimos contigo al calvario de tu dolor
donde te dejaron solo, exclamando tus divinas palabras: &lt;sólo Cristo tiene siempre los brazos
abiertos&gt;.
Y la soledad que tú sentiste, la sentimos nosotros al mirarte, porque nos convenciste de ella
con tu genialidad. ¡Bendito seas!
El entusiasmo me alejó del camino que debo
seguir. Me aparté de la aspereza de la crónica por
ir á ese carmen florido de la lírica. Pido perdón y
vuelvo sobre mis pasos.
Son estas dos obras, repito, en las que Borrás se
ha presentado más victorioso y alto. Inspirado
siempre, genial á veces y artista excelso en cada
acción, palabra y gesto, la personalidad que nos
visita es digna de la fama que la anunció.
Tan grande es, tan alto está, que su brillo hace
esfumar las figuras que le rodean. Pero no á tal
grado que no hayamos podido apercibir una alta
discreción y una suprema belleza en la Sra. Palma:
una gentileza y aun algo más, temperamento si se
quiere, en la Srita. Pla y estudio y arte en los
Sres. Martí y García de Leonardo.
En resumen: la compañía, entre sí, homogénea,
aunque distante del genial actor.
El público, como es penosa costumbre, escaso,
muy escaso.
Nuestra argentocracia en casa.
¿Será que tampoco entiende el español?
LORELEY.

A imitación del teatro existente en París, conocido en esa capital con el nombre de El «Grand Guignol&gt;, se ha organizado en el «Olimpia&gt;, de esta
ciudad, una compañía semejante á aquélla para representar, traducido, su repertorio especialísimo,
con el agregado de las muy pocas obras dramáticas italianas en un acto que existen actualmente.
El «Grand Guignol&gt; fue creado en París diez
años hace en el patio de una casa, y su repertorio es lo que le ha dado notoriedad. Hay autores
que escriben especialmente para él, y en su repertorio figuran aun los de más nota, que también
le dedican algunos trabajos ajustados á su escena.
Así ofrece sin cesar novedades que atraen un público no siempre popular.
Las representaciones se componen de cuatro
piezas en un acto, siendo muy diversas entre sí;
pero todas de un sabor característico. Comienzan
con un acto en verso, de asunto histórico, fantástico ó romántico¡ después una comedia de costumbres¡ en seguida la piece, que es la parte típica
del «Grand Gnignol&gt;. Un drama breve, sensacional, terrorífico, destinado á satisfacer la curiosidad morbosa y triste que hay en el alma popular
y que arrastra á los espectáculos más ho1ribles é
imponentes. Estos drama~ ofrecen episodios angustiosos, torturantes, presentados á veces con
aparatos mecánicos que aumentan el efecto. Dra•
mas del género de &lt;Al Teléfono&gt;, de De Lorde,
que es uno de los poseedores de ese teatro. La
última parte la constituye un sainete, generalmente grotesco ó de color muy subido. Estas condiciones especialísimas no pueden fácilmente adaptarse á otros ambientes, y así al &lt;Olimpia&gt; se suceden noche á noche las protestas de un público
no habituado á contrastes tan curiosos. La sorpresa, la hilaridad, las lágrimas, la indignación,
la angustia, etc., en contrastes continuados, fatigan hasta abrumar cuando no fastidian.
El .-Diana Kursal&gt; es un nuevo teatro que se
ha estrenado en esta metrópoli lombarda, aumentando el número, ya grande, de los existentes.
Era un baño: antes existía sólo una muy larga y
estrecha alberca, á orillas de la cual pusieron el
indispensable cinematógrafo y un expendio de
bebidas y helados; pero como el punto es populosísimo y está lejos del centro y cerca de la estación central de los ferrocarriles, lo tomó por su
cuenta una compañía que ha erigido (siempre en
torno á la alberca) un gran hotel con muy elegante restaurant, un frontón y el teatro, que ya
fué estrenado con buen éxito de la compañía de
opereta Maresca, Queda ubicado en el cuartel llamado de «Puerta Venecia&gt; y, dentro de poco, se
estrenarán los salones de juego, con ruleta y todo.

••*
El tan traído asunto de los sombreros de las señor:is en los teatros ha quedado aquí definitiva·
mente resuelto. Después de grandes escándalos,
que casi noche á noche suscitaba el público masculino sin el menor respeto para el femenino, la
Sociedad Su vine y Zervoni, explotadora de ocho
teatros y á imitación de la tradicional costumbre
de la «Scala:1&gt;1 dió la orden (sin que para ello interviniera la autoridad y dándole la mayor publicidad) de no permitir á ninguna señora, por ningún
motivo, asistirá los espectáculos con el sombrero
puesto, poniendo á disposición de ellas el guardarropa gratuito. Mucha indignación causó al
principio esto á las señoras¡ pero ahora ya se sujetaron á la orden, no sin haber causado, antes, los
grandes gritos y suspensiones momentáneas de
los espectáculos. Y así el problema tan difícil
(aquí con energía brutal y en otra parte con delicadeza exquisita) ha quedado resuelto, y las señoras ya están contentas, pues á más de poder
lucir sus sombreros á la entrada y salida de los
espectáculos, han hallado oportunidad de lucir
sus elegantes peinetas, ~ue están usándose muy
lujosas, y el gusto de sus peinados.
J. M. L.

Acto 30, escena antepenúltima: Guendolin, Sra. de Palma; Raffles, Sr. Borrás; Mollders, Sr. Tovar;
El Conde, Sr. Martf, y Belfor, Sr. García de Leonarrlo.

N &gt; se debe contrade:ir abiertameJte la opinión de
aq 1el á q:1ien se desea ~ersuadir.

** *
El sabio duda á roeoudo; el necio de r.a la duda, todo
lo sabe, menos su propia ig:norancia.

***

M. VICTORIANO SARDOU

Y

SU NIETO,
(De 11110:de los:úllimos retratos.)

Lleva el hombre en la estrechez
De una vida de pobreza,
Desembotados los pies
Y embJtada la cabeza.

Acto 39, escena penúltima: Mme. Vidal, Sra. Sarrá;:Ra!Jles, Sr. Borrás, y Manders, Sr. Tovar.

�l!lL MUNDO [LUSTRADO

649

EL MUNDO ILUSTRADO

ºJo

RA el tiempo en que
Nuestro Señor creó el
Universo, cuando hizo
no solamente el mundo, sino también los
animales y las plantas,
dando á cada uno su
nombre propio.
Pasaron entonces mu·
chas y grandes cosas
que si se supieran, no
habría en el mundo nada inexplicable; mas, por
ignorarlas, hay mucho que aún no podemos comprender.
Era el día en que el Señor, en el Paraíso, pintaba los pájaros. Había gastado ya todos los colores de su paleta; d e suerte que, si no hubiera.secado sus pinceles sobre las al~s del cardenal, este
no habría sido pintado tan brillantemente._ . ,
Fué también entonces cuando el asno recib10 en
herencia sus largas orejas¡ él no entendió el nombre que se le había dado, ó por mejor decir, se le
olvidó mientras avanzaba unos cuantos pasos en
el verde césped del Paraíso; tres veces volv~ó á
preguntar cómo se llama~a, hast~. que el Senor,
asiéndole por las dos ore¡as, le di¡o: &lt;Tu nombre
es asno, asno, asno&gt;.
y mientras el Señor hablaba, le tiraba de las
orejas, á fin de que ent~udiese mejor y se acordase de lo que se le dec1a.
Sucecieron tantas cosas singulares en aquel
tiempo ..... .
Majestuoso y dulce, el Señor trabajaba y c_reaba infatigable, y ya al caer la tarde tuvo la idea
de formar un pequeño pájaro gris.
&lt;Acuérdate que tu nombre es Petirrojo&gt;, dijo e l
Señor al pájaro cuando estuvo termiuada_s,u creación. Y, poniéndolo sobre su mano, lo de¡o volar.
Mas cuando el pájaro hubo volado por un momento y contempló la her~osa re~i~n donde debía vivir tuvo deseos de mirarse a st mismo. Entonces n~tó que su cuello era tan gris como todo
el resto de s u cuerpo. El Petirrojo volvía varias
veces á mirarse en el agua, mas no pudo descubrir ni una sola pluma roja. De maner~. que el
pajarillo resolvió vol ver adonde estaba el Señor.
Grande y bueno, el Creador continuaba su obra,
y de sus manos salían mariposas que revoloteaban sobre su frente, palomas que arrullaban s-ibre sus hombros; y los lirios, las rosas y los amarantos crecían á sus pies.
El corazón del pajarillo latió de emoción¡ mas
al fin con ligeros saltos, se aproximó al Señor, y
posá~dose sobre su mano, le dijo:
- Deseo hacerte una sola pregunta.
-¿Qué quieres saber? dijo el Señor.
. .
-¿Por qué causa me has llamado Pehrro¡o
cuando soy óris desde el pico hasta el fin el e la
cola? ¿Por "qué me llamas Petirrojo cuando no
tengo ni una sola pluma roja?
.
.
y el pájaro, con sus pequeños o¡os negros, miraba al Señor de una manera suplicante. A su lado veía faisanes todos rojos, excepto una mancha
de oro· papagayos con sus magníficas corbatas carmesíes\ gallos con rojas crestas, sin hablar de las
mariposas y de los peces dorados y rosas. E l pajarillo pensaba, naturalmente, co1: cuanta facil_idad podría ponérsele una ?equena mancha ~o¡a
sobre s u garganta, siendo as1 un hermoso pá¡aro
que respondiera á su nombre.
-¿Por qué me llamo Petirrojo si soy enteramente gris? preguntó de nuevo e,l pajarillo, esperand o que el Señor le re~pondena:

&lt;Amigo mío, veo que he olvidado pintar de rojo las plumas de tu cuello; espera solamente un
instante y ésto quedará hecho ...... &gt;
Mas el Señor no hizo ningún movimiento y replicó:
&lt;Te he llamado Petirrojo y así te llamarás¡ pero has de ser tú quien ha de merecer tener el cuello rojo&gt;.
Y el Seño.- levantó la mano, y de nuevo el pajarillo voló hacia el vasto mundo. Descendió del
Paraíso sumido en profundas reflexiones. l Qué
podía hacer un pobre pájaro para procurarse unas
plumas rojas? Lo único que supo discurrir fué
alojarse en un seto y poner su nido entre un rosal. Tal vez esperaba que un pétalo de aquellas
llores se adhiriese á su garganta y le diese su hermoso color.

...
«

Años sin número habían transcurrido desde ese
día que había sido el más feliz de la tierra. Desde entonces los animales y los hombres habían
abandonado el Paraíso, esparciéndose sobre todo
el mundo¡ y los hombres habían aprendido á cultivar los campos; hacíause vestiduras, cubriéndolas de adornos; y sabían construir grandes templos
y poderosas ciudades, como Tebas, Roma y Jerusal én.
Levantóse por fin un día, del cual debía conservarse siempre el recuerdo en la historia del
mundo. En esa mañana, el petirrojo estaba posado sobre una colina escueta, íuera de los muros
de Jerusalén; allí cantaba para sus pequeñitos,
que reposaban en su nido en medio de las rosas.
El petirrojo describía á sus hijuelos el día maravilloso de la creación y de su bautismo; relato
que cada petirrojo había hecho á sus hijos, desde
el primero que lo había escuchado de Dios mismo, cuando había salido de su mano.
- Y ved aquí, concl uyó melancólicamente el pajarillo, tantos años han pasado, tantas rosas se han
abierto, tantos pájaros han salido del huevo desde la creación, que sería imposible contarlos; mas
el petirrojo continúa siendo siempre un pequeño
pájaro gris, y no ha merecido aún tener plumas
rojas.
Los pequeñuelos abrieron sus largos picos y
preguntaron si sus antecesores no habían procurado cumplir alguna grande acción para ganar el
incomparable color rojo, y aseguraron valientemente que ellos alcanzarían el fin por el cual sus
ascendientes habían luchado tan largo tiempo sin
éxito alguno; mas el petirrojo les contestó que esto era casi imposible. ¿Qué podían esperar ellos
cuando ¡espetables antecesores suyos habían fracasado? ¿Qué podían hacer, sino amar, cantar y
luchar? ¿Qué podían .... ? El pájaro se detuvo á
la mitad de su frase, pues por una de las puertas
de Jerusalén salía un gran número de gentes, y
esta multitud se dirigía hacia la colina donde habitaba el pájaro. Venían caballeros en briosos
corceles; hombres á pie con largas picas; ayudantes de verdugos llevando clavos y martillos; sacerdotes y jueces avanzando con majestad¡ mujeres que lloraban, y una gran multitud de mendigos y vagabundos, corriendo y aullando. El pajarillo gris estaba posado sobre el borde
de su nido y temblaba. A cada i n sta n t e
creía que el seto iba
á ser hollado por los

pies de la multitud, y que sus hijuelos morirían.
-Tened 'cuidado, gritaba á los indefensos pequeños; est~echaos los unos junto á los otros y
guardad silencio; he aquí un caballo que avanza
en dirección nuestra; más allá viene un guerrero
calzado de fierro; ahí viene ya cerca una multitud
salvaje que se precipih hacia acá.
Repentinamente el pájaro calló y cesaron s~s
advertencias· casi olvidó el peligro que le hacia
estremecer. Saltó de su nido y extendió las alas
delante de sus pequeñuelos.
-No, esto es espantoso, dijo, yo no quiero que
veais este espectáculo; son tres malhechores que
van á ser crucificados.
Y abrió sus alas de tal suerte, que los pajarillos no pudieron ver nada¡ solamtnte escuchaban
el mido de los golpes del martillo; gritos y lamentos de dolor, unidos á los salvajes aullidos de
la multitud.
El petirrojo observaba todo lo que pasaba con
los ojos dilatados por el terror.
-Cuán crueles son los hombres, dijo después
de un momento; no les ha parecido bastante clavará esas pobres gentes en la cruz, sino que sobre
la cabeza de uno de ellos han colocado una corona de espinas; éstas han herido su frente y la
sangre corre en abundancia; este hombre es tau
bello, lanza en su derredor miradas tan dulces,
que es imposible no amarlo.
El pajarillo estaba penetrado de la ?1ás profunda compasión por el coronado de espmas.
-Si yo fuese mi hermana el águila, pensaba,
arrancaría los clavos de sus manos y despedazaría con mis ganas á aquellos que lo hacen sufrir.
Vio la sangre que continuaba corriendo de la
frente del crucificado, y no pudo permanecer por
más tiempo en su nido.
-Aunque yo sea débil y pequeño, haré algo eu
favor de ese pobre hombre, pensó el pájaro. Y
dejando su nido, tendió su vuelo describiendo
grandes círculos a l, derredor d,e la _cruz.
Varias veces volo cerca de el, sin osar acercarse· era un pobre animalillo que jamás se había
aproximado á ningún hombre. Mas poco á poco
sé íué alentando, llegóse muy cerca, y con el pico logró sacar una espina que estaba clavada en
la frente del mártir.
Mientras esto hacía, una gota d e sangre cayó
sobre el cuello del pájaro; la gota se extendió y
pintó de rojo las plumas de su garganta ....
Entonces el crucificado abrió los labios y murmuró:
- Tú has conquistado, por piedad, todo aquello
por lo que tu raza ha luchado desde la creación
del mundo.
Al volver el pájaro á su nido, le gritaron sus
pequeñuelos:
- Tu garganta está roja: las plumas de tu pecho
son más rojas que las rosas.
-Esto no es más que una gota de sangre de la
frente del pobre hombre, dijo el pájaro; y desaparecerá cuando me bañe en un riachuelo ó en una
fuente cristalina.
Mas por mucho que se bañó el pajarillo el ~~­
lor rojo que esmaltaba su pecho no desaparec10;
y cuando sus pequeñuelos crecieron, el mismo color de sangre brillaba sobre sus pechos, como brilla ahora sobre el de todos los petirrojos
que hemos visto hasta hoy.
SELMA LAGERLOF.

J

. ,
· .-«Gallito&gt; adornándose (Toreo). -&lt;Gallito&gt; en un par al tercer toro (foreo). )'i
A la izquierda, dearn~a aab~J \ -La o-ran estocada de Martín Vásquez (Toreo).- A la derecl~~: Mai·_tm
-Gaona entrando á mata1 (México :11 (T~reo) -Un par de banderillas de fuego á un toro dC' Cienegudla
Vásquez r~matandodespues
un lapcded a rod~
(México).-Gaona
mu r de su t~rcer toro (México). - &lt;Gallito&gt; liando la muleta (Toreo).

1 i:

�651

650

EL MUNDO ILUSTRADO

ILA OIFIENSilVA

oaldas de corazones de oro, á tos cuales pronto agregaremos uno Marcos y fOI Yademás, ¡tantas gentes, hombres Y mujeres, arrodilladas delante del altar del privilegiad_o, y esos cirios que ardlan alrededor de los lampadanos como pequellas almas ardientes como la mla! .. .

(CONCLUYE)

LOS ANGLES.
AMBIEN ella cuchicheaba con la voz
trémula; pero sus
hermosos ojos ¡tri·
ses, en los que flotaba una luz celestial, estaban fijos
en mis olos .. ¿Qué
querla decir? ¡oh,
gran Dlosl ¿Q u é
querla decir? ¿Por
qué me miraba as!?
¿Por qué esa mirada invadla todo mi
sér, mi vida, mi
1¡
cólera, mi dolor? ...
¿Qué es to que me
Ql!eda de mi mismo? Sólo mi amor y ta embriaguez de
m1 amor hecha de gozo vacilante, de dicha temerosa
de alegria desordenada!
'
-1Qué locura, rezar por un ingrato! habla de rezar
por et que la ama, porque está aqul á sus pies ...
Le hablaba de rodillas, y as!, como 'ella habla besado
locamente mi mano en la mallana, yo besé su pequella
mano crispada, que se retiró inmediatamente como un
pájaro asustado... Pero ella no se retiró, y enteramente erguid.a, con el rostro despojado por un momento de
sus gracias pueriles para revestirse con el encanto divino de la modestia virginal, pronunció ta frase deliciosa:
-¡Recé por el que está aqu!I ...
Querla salir ahora; pero la retuve. Ya no Je ordenaba,
sino le suplicaba:
-¡Miette, por piedad! 1Le aseguro que me es imposible
esperar hasta mallana para saber todo! ....
Y como si en la mujer, cualquiera que sea su Juventud, fuera et amor maternal el que se agita encima de
todo otro sentimiento á ta vista del hombre que sufre,
A\lette hizo et ademán adorable de apoyar por un segundo su mano en mi frente, y casi en un suspiro me dijo:
-No esperará usted hasta mallana ... .
Cinco minutos más tarde, Merlín llegó poniendo con
precaución sus pantuflas en la alfombra, y ha!&gt;lando en
voz baja como en la recámari. de un enfermo:
-:Ml~tte escribe al sellor; ruega al sellor que tenga
pac1enc1a.
¿Qué puede escribirme Miette? ... Apostarla yo á que
es una confesión de ailla que va á la primera comunión.
Ha llegado et momento de la comida; oigo á Merlin que
pone el cubierto ... . ¡Cuánto tarda Miette e,1 enviarme
su confesión! .... Temo que ta pobre nilla se atormente á
causa de sus pequellos misterios; ¿pero acaso no he obtenido to esencial de su confesión, puesto que me ama?
¡Oh, yo quiero que su confianza no le cueste ningún
esfuerzo, haciéndole saber que ta mla es infinita, y .:¡ue
nada de to que puede escribirme ella desde et fondo de
su alcoba virginal me podrla quitar ta persuasión de que
es la más pura como la más linda prometida que hom•
bre alguno haya tenido jamás .... Voy á ordenará Merlio que añada á mi mesa el cubierto de A\iette y et suyo
también; comeremos los tres "en familia!"

1r

Viernes s de Enero.
Llegamos al amanecer. Si Marcos tomó el tren inmediato, llegará aqul dentro de un instante y estará presente á la hora del almuerzo. su cubierto está en la mesa, lo mismo que el de Maese Lorlol, pues envié á Merlln C0':110 heraldo para anunciar mi victoria. No puedo,
no Quiero dudar de ella por un solo Instante ...
Pasé unos ratos frente al espejo; mi apariencia no es
mala á pesar de la noche de viaje..... Marcos no encontrará aqul al figurón de mis doce allos ....
Consulté una vez más el indicador de los ferrocarriles;
me parecla que el tren de Marcos estaba atrasado ....
Rosina, no menos impaciente que yo, fué como explorador hasta el otro lado de la plaza, donde empieza la
calle en descenso ...... Yo iba á la ventana á cada minuto ....
Rosina agitaba su li~tón con la cabeza y su palluelo
con la mano .... ¡Nada! .... 1Nada! ....
¡Ahora si hay 11lgo! .... Rosina echa á reir y su listón
se agita de una manera desordenada.... .
Yo tiemblo .... me estremezco!. .. .
e vi venir tal como me lo habla figurado algunos dlas
después de la muerte de mi tfo. . . . Primero surgió su
cabeza, desp~és toda su persona con un aire elegante,
tranquilo y vivo á la vez. Detrás de él venia Merlin radiante, cargando la maleta, hacia la cual se lanz;ron
dos chiquillos que jugaban á las canicas y que quedaron
deslumbrados ante el espectáculo tan poco común de un
viajero en los Angles. Al fin, detrás de todos venia
otro hombr_e que á penas podía contener una sonrisa:
Maese Lonol, quien con los movimientos de su cabeza
parecía querer de_cir: "Todo ha salido bien; pero es contra toda prudencia y contra toda previsión."
Marcos no perdió el tiempo en tomar una actitud! De
c~atro p_ascb atravesó _la plaza y penetró al zaguán al
mismo tiempo que Rosma,
-¡Miettel 1Miettel
1La voz del amo querido! .... No puedo; no puedo obedecerla. Temblando de la cabeza á los pies, permanezco apoyada de codos sobre el escritorio de mi tlo Pero
él me adivinó y entró á la pieza.. . . .
·
-1Miette1
Oigo su aliento; sus brazos se apoderan de mi• me
estrechan contra su pecho .... su cara se acerca 'á la
mla, que trato de apartar .... ¡Oh, Dios mlol ¿para qué
tomé "La Ofensiva" si él era quien habla de hacer resonar el clarin de la victoria?

l

ALBERTO CHABROL.
FIN.

PROBABlllDADfS fNLA RUUJ A

~1:1

ª O D A Europa se ha conmovido con la
nueva&lt;leyde los números pequeños&gt; último descubrimiento del Doctor Ch~les
Henry, quien se ha dedicado, desde hace
mucho tiempo, á la aplicación de los
cálculos matemáticos á las ruletas de Montecarlo.
Quizás nuestros lectores crean que eso de &lt;toda Europa&gt; es una exageración; pero ya se irán
convenciendo, en el curso de este artículo, de que
no hemos exagerado en lo más mínimo
Después de laboriosos y continuados cálculos,
el Doctor Henry-, basado en lo que él llama la ley
de las secuencias, asegura que el negro y el rojo
&lt;llegan&gt; en una proporción perfectamente definida.
Dice que el cálculo de probabilidades se puede
aplicar cuando el número de tiradas es indefinido; pero que en un cierto límite, cuando sólo se trata de :pocas tira~as, hay que aplicar nuevas leyes.
Estudia la cuestión desde un punto de vista que
llama sicofísico y funda sus investigaciones en las
vibraciones elementales de las partículas y el intervalo musical de la quinta, lo que le da como
resultado una proporción de 3:2, la cual adopta
para la ruleta. Sobre esta base el calculador formula leyes, las cuales asegura que harán ganar á
cualquier jugador en Montecarlo.
Ahora va una de las pruebas de la importancia
que en Europa se da á estas cuestiones: uno de
los periódicos científicos más serios y más caracterizados de Inglaterra, «El Nature» de -Londres,
1

DIARIO DE MIETTE.
A bordo del ferrocarril.
Merlín me lleva de nuevo á los Aogles. Lo he querido
asl. Et ejecuta to que te mando sin comprenderlo.
-Bueno, me decla, ¿por qué te marchas, ya que tu
primo no está disgustado contigo?
-Precisamente por eso, porque no está disgustado....
Mientras que yo acababa de escribir mi confesión y la
metfa en un sobre, junto con ta carta de Maese Lorlol,causa de tantas lágrimas, Merlín fué á buscar al portero de
una de tas casas vecinas que se encarga de los "extras" cuando los hay en la C'lSa.
A tas siete en punto, hora á la que deberla salir nuestro tren de ta estación de Lyón, este buen hombre subirla al comedor, pondrla en manos de mi primo mi confesión y te servirla la comida. Todo estaba arreglado:
eran las seis y media de la tarde; Merlin se habla acorazado con su mejor sobretodo, y, para estar más de
acuerdo con et programa de nuestra fuga, se metió et
sombrero hasta las cejas. Tomó el rollo de las mantas
y mi saquito de mano; no llevamos otra cosa. Marché
delante de él envuelta en mi grao abrigo de pieles, y
suavemente, muy suavemente para: no hacer ruido, atravesamos el patio. I:nvié con mi mano un beso hacia el
salón .... y salimos á la calle.
A cincuenta pasos de la puerta nos esperaba un carruaje, y diez minutos antes de la hora de partida del
rápido estábamos instalados cada uno en un rincón del
tren .... Este camina desde hace una hora ... .
Marcos debe haber terminado ya la lectura .... 10h no,
ahora que sé lo mucho que me ama y cuánto lo amo yo
no hubiera consentido, por nada, en¡dormir bajo el mismo
techo que él! fOh, qué felicidad que Marcos no haya
venido á los Angles durante tos últimos allos, y que no le
haya yo empezado á amar más que de una maner.t infantil. De otro modo, jamás me hubiera atrevido á tomar la ofensiva, y 1hubiéramos permanecido los dos
tan desgraciados en nuestra separación!....
'
Bueno, ¿y tengo la absoluta seguridad del éxito?
Marcos, que es un hombre que sabe, desde hace mucho
tiempo, lo que es el amor, ¿no irá á desconocerme precisamente por lo que he hecho por él? ...... ¿No Irá á desconfiar y á creerme dotada de un gusto innato por las cosas románticas? ... .
¡Oh, pero qué es lo que estoy pensando! ¿No me ha
declarado él su amor y le he hecho ver el mio, y ¿no ha
empezado á efectuarse et milagro desde mi regreso de
Nuestra Sellora de las Victorias? 1Habla rogado tanto y
con tanta confianza! 1Cómo habrla podido dudar de la
posibilidad de los milagros, al ver los muros incrustados de tantas plaquitas de.mármol y adornados con guir-

-~

dedica largos y bien fundados artículos á probar
que los cálculos del Dr. Henry carecen por completo de base científica y no pueden conducir á
1;1ada. Algunas personas, muchas, han empezado
a ensayar las reglas del doctor calculista y el periódico científico les interpela para que ~o sigan
usando de un método que no se basa en nada racional. &lt;Las matemáticas de que se vale el calculador están muy lejos de merecer tal nombre1 y
no hay ninguna razón científica en que se basen
sus procedimientos&gt;.
Sin embargo de esto, y conira los consejos del
«Nature&gt;, hay ~uchas pers?nas, tanto en Europa
c~mo en Amén~a, que sostienen que la ley de los
numeros pequenos puede ser tomada en consideración. &lt;El Nature&gt;, á pesar de mostrarse enemigo de las teorías del Dr. Henry, admite que la construcción de las ruletas de Montecarlo da á la
banca _una ventaja sobre lo~ jugadores, que puede estimarse en 1.35 por ciento en las tiradas
simples y 2.7 por ciento en las series largas.
Estos tantos por ciento se refieren al capital
colocado sobre la carpeta y procedente de un jugador. Supongamos que uno de ellos coloca una
apuesta de cinc_o francos sobre un número; por
ese hecho los cmco francos sufren una depreciación que los convierte en cuatro francos noventa y tres céntimos. Colocada la misma apuesta en
cualquiera otra parte, sólo vale cuatro francos
ochenta y seis céntimos. Si la apuesta queda sobre la carpeta, ya sea que haya ganado previamente ó no, la depreciación continúa y la suma
de estas depreciaciones hace al fin el beneficio de
la banca.
Las est~dísticas_ muestr~n que cada mesa gana,
por té~mmo medio, 400 hras por día, lo cual quiere decir que se apuesta en ellas como 200000 liras
diariamente. De esto se desprende que l as nueve
mesas que se usan en la temporada de invierno
ganan 3,600 liras por día, y que las apuestas que
se hacen en todas ellas, durante la misma temporada, llegan á la respetable suma de 180 000 liras
por día.
'
Bien puede considerarse que la mayoría de los
jugadores pierden. Hay algunos que se contentan
con perder lo que les parece conveniente· otros
pierden una cantidad que han fijado de antemano
y dejan de jugar, y otros pierden algo más de lo
que se habían propuesto. Algunos de los jug:idores ganan; pero el número de éstos disminuye
mientras más se alarga el tiempo que permanecen
jugando.
Muchos de los jugadores, casi todos, han ganado seguramente; pero han tratado de obtener mayores ganancias y en ello ha estado el mal, pues
al fin pierden. Pocos jugadores saben el momento
en el que deben dejar de jugar y cuando tienen
una ganancia razonable, tomando en consideración
el capital con que se juega. Siempre que un jugador, que llega á la mesa con un pequeño capital,
trata de desbancar á la casa con ganancias desconsideradas, sucede que á la postre pierde, ya
sea que la banca sólo tenga un tres por ciento de
probabilidades ó que tenga más ó menos.
El gran capital de la banca le da una enorme
ventaja sobre el jugador, cuyo capital es relativa•
mente corto, ventaja que es independiente de la
forma de distribución de las mesas.
La influencia del capital puede verse en un simple juego de &lt;rojo y negro&gt;. Supongamos que Pedro y Pablo son los jugadores y que ponen cinco
pesos en cada apuesta. Es seguro que, á la larga,
alguno de ellos pierde todo su capital. Cuál de los
dos pierda, depende de la proporción que haya entre sus dos capitales. Puede probarse fácilmente que
las probabilidades de arruinarse que tiene cada
uno de ellos están en razón inversa de sus capitales. Si el capital de Pedro es de quinientos pesos y el de Pablo es de cuatrocientos, Pablo tendrá probabilidades de ser arruinado en razón
de 5:4.
La afirmación de que si se prolonga bastante el
juego dará por resultado la ruina de alguno de
los jugadores, puede parecer aventurada á algu.
nos; pero eso es porque no se ha estudiado el caso con detenimiento. Hay la creencia, muy popularizada, de que el número de tiradas que gana
cada uno es sensiblemente igual; pero esto no es
cierto: si al principio generalmente la proporción
entre las jugadas ganadas por los jugadores es
sensiblemente igual á la unidad, esta proporción
tiende á aumentar mientras más se juega.

Los Poetas
r 1Dejad la carav_aoa sollador_a
cruzar por el desierto de la vida;
no interrumpáis su marcha de sonámbulos . ...
dejadla que prosiga!
Con su fardo &lt;le ensuellos á la espalda
pensativos caminan;
conocen los dolores: son poetas
y suellan: son artistas.
Extranjeros de todos los palses
en busca de la tierra prometida;
nómadas que levantan, á su p¡,so,
monumentos de rimas
en que la forma y el estilo marcan
su época de vida;
alll graban la historia de sus pueblos
como las tribus nómadas antiguas;
su canto es una imagen de su siglo
envuelta en harmonlas.
Levantan un altar á sus deidades:
Amor ó Libertad, Dolor ó Dicha,
algo de lo que es grande y lo que es bello,
algo de lo que son y á lo que aspiran;
llevan dentro de si sus dioses lares
y en caravana universal caminan ....
1No detengáis su marcha de sonámbulos:
dejadlos que prosigan!

***

¡un versol ¿y qué es un vers~~ .... es un murmullo,
un suspiro, una queja, una car1c1a;
algo que, siendo triste, nos subyuga
como dulce amargura de sonrisas;
algo que nos encanta y nos conmueve
como música llena de harmonla;
pensamientos en rltmlca bandada
:on sus alas de notas extendidas
en busca 1e la eterna primavera .....
Asl vuelan también las golondrinas
Y el poeta los suella; entre las brumas
del infinito del azur, los mira,
los suella en el gorjeo de las aves
y en el &lt;tébil murmullo de la brisa;
en et mirar ardiente de la que ama
y en et perfume de la flor que aspira,
en todo to que siente y lo que adora
y en todo lo que es vida.
Y el poeta los vive: sus dolores
hacen brotar arpegios de su lira;
sus quejas son baladas
y sus poemas lágrimas escritas;
perenne melancólico
la tristeza es su musa preferida,
envolviendo un suspiro en cada nota
y en C'lda frase toda la poesla.
Y esos versos que suena entre sus sueños,
y esos versos que viven en su vida,
el poeta tos une y los engarza
como perlas divinas,
y encierra una verdad en cada estrofa
y prende una belleza en cada rima.

***
Despreciando l~s zarzas del camino
cruzan por el desierto de la vida;
los hiere el desengallo, y son filósofos;
surge en ellos la Idea, y son artistas.
Extranjeros de todos los palses
de paso por el mundo donde habitan,
su patria es el pals de sus ensuenos,
ese bello ideal cosmopolita.
Allá van con su fardo de ilusiones
y en caravana universal caminan ...
¡No detengáis su marcha de sonámbulos:
dejadlos que prosigan!
GUSTAVO F. AGUILAR.

*

DE "HOLOCAUSTOS"
Para "El Mundo Ilustrado."

Igual que nardos en rubores tintos
en la elegancia eurítmica de un vaso,
la Tarde, entre los oros del Ocaso,
se ajaba como un ramo de jacintos!
Y á la purpúrea claridad que e?-viara
el Sol, ya oculto en nublazones fiJas,
se tornaba de múrice la clara
pedrería estelar de tus sortijas!
Fuiste mía, alba flor de neurastenia,
cuando en un deshojarse de gardenia
te rendiste al ardor de mis instintos;
mientras se ajó la tarde, paso á paso,
en el ánfora de oro del Ocaso
como un sangriento ramo de jacintos!
JOSÉ DE J. NIÍiíEZ Y DoMÍNGUEZ,

CAMPESTRE
A Ar{stides Mes/re.
La tarde se adormece en la llanura.
Incierto el panorama se destaca
bajo la luz anémica, ya opaca
en cada agrupación de la verdura.
La vespertina claridad perdura,
fingiendo una labor de fina laca,
en el espacio cóncavo, que es placa
donde pintan las formas su hermosura.
La noche se condensa en el contorno
del silencioso campo. De retorno
hacia la casa van con lento paso
El labrador y sus rendidos bueyes;
y son, yuntas y el hombre, únicos reyes
de aquellas soledades del Ocaso!. .. .

ODA CIVICA
(ENlU:lNAUGURACION DEL MONUMENTO AJUAREZ EN GUATEMALA)
Canto este viejo tronco de la montalla azt~ca,
Poblada ancestralmente de genios y vestiglos,
Y el torbellino al lado de su ho¡arasca seca,
Que levanta en los aires suco ~mna ~e si_glos.
Canto este viejo tronco de heroicas c1catnces, .
Erguido entre et tumulto de las banderas rojas.
Canto el sudor de sangre que baña sus ralees
y et viento de cleu allos que pasa por sus hojas ....
y fué en la media noche de América. Y el coro
De todos nuestros héroes se reunió en un pullo,
Turiferariamente se oyó un clarln sonoro;_
y otro héroe en cuyas sienes el Sol grabo su cullo,
Llegó con tal reposo por _largo derrotero
Como si en cada paso midiese un siglo entero.

En ese coro estaba Bollvar el primero,
Enarbolando el iris de su bander!I· un dla
Saltó á la pella que abre, como s1 fuese un brazo,
Del crespón Tequendama la majestad_bravla;
y recogió del fondo del agua aquel chispazo
De que hizo la bandera _que luego.!. e!1 su osadia,
Clavó en las irisadas meves del L.h1mborazo.
y el dios recibió en júbilo al héroe que venia.
Trala él las sienes opresas entre abrojos;
El rayo el tibio rayo de la melaocolla
En tas ~lucinantes cavernas de sus ojos;
y la fatiga eterna del herolsmo vano
En las desnudas plantas, que, por la selva umbria,
supieron de la piedra, la zarza y el pantano,
y entraron en la gloria sangrando todavla.

¿Quién era aquel trasunto de la vetusta raza,
Digno de que en el bronce de un medallón guerrero,
Pusiérase en 'su diestra la abrumadora maza
y en su siniestra el disco de s1:1 broquel, de ~uero?
El era como un tronco que tuviese conc1enc1a
En una florescencia de hero/cos desen~allos:
•Era la copa viva que recogió ta _esencia
Filtrada por los indios en oovec1eatos allosl
El entonó los cantos con que cantaba el sol
La imperativa musa de Netzahualc_oyotl;
El recogió las flechas finas como miradas
Que dejó en diez mil t_roncos Quet~alcoatl clavadas;
El aprendió la frase sm protesta m ruego,
Coa que Cuauhtémoc puso las plantas en el fuego;
y él sofló en una patria que fuese como u1,a
xochipatotl hecha de sol y algo de luna.
Si Je obstinó la suerte, como un corcel _salvaje
Que se encabrita al borde del antro, y sm vendaje,
Sin espuelas, cogido de la gr!ln crin sonora,
Jinete de los siglos está corneado ahora.
y et ritmo de los cascos de ese galope arran:a
Chispas para sus ojos, flores p~a su frente: ,
Clavó la última flecha en la estirpe, en et ~nea,
y asi partió hacia el viejo nopal de la serpiente.
Después del dla clásico en que él entró en el coro
De nuestros héroes, supo buscar las soledades;
y eternamente encima de su corcel de oro,
Aún corre por las selvas atravesando edades.
Juárez: no has concluido. Juárez: corre á to largo
De este mar del Balboa, no inútilmente amargo;
Tahvez tú, con el Istmo de .Morazán te aclama;
Retumbos de volcanes son trompas de tu fama.
Corre corre atraviesa todo mi Continente:
Poeta del Sur,' hago que mi ala~anza _vibre
Para invitarte al éxodo hacia m1 patria ausente.
¡Oh el Caballero Andante de ta Conciencia Libre
Et dla en que el Estrecho llegue á escuchar tus bronces,
todos seremos fuertes, todos seremos grandes;
y cual sofló Bollvar, han de formar, entonces,
L~ misma cordillera los pueblos que los Andes.
JOSE SANTOS CHOCANO.
Guatemala, 27 de Octubre de 1908.

DARÍO HERRERA

*

ALTER EGO
Mi espíritu ha pasado por no sé cuántas vidas;
siento, á veces, el eco de memorias perdidas
que, desde lejos, vienen y me punzan el alma
Unos ojos me dicen al robarme la calma:
"1Nos hemos visto ha tiempol"-Innu!Derabtes cosas
me levantan recuerdos que, como manposas
de tumba, cruzan prontas por mi cer~bro y vuelan
dejándome inquietudes que, á veces, me revelan
como ráfagas de otras existencias y seres
que no he visto y conozco .... y labios de mujeres
que en este mundo nunca jamás habla mirado,
siento que han sido mios y que los he besado!
¡Cosas extrallas todas! Y hay algo más preciso:
.Mi alma siente un encanto singular, un hechizo
al pensar en un tiempo que en ella está grabaoo,
como en un bloc de mármol, un relieve. El pasado
tiene en mi, como brecha de luz, una extinguida
porción que fué, hace siglos, mi más brillante vidal
Yo porté-estoy seguro-una tizona al cinto.
Recuerdo vagamente su ¡,cero, á veces tinto
en sangre y otras veces retampagueante y fiero,
cruzado en brava rilla con otro noble acero.
Yo vesti-no lo dudo-jubón y calcé espuela
y llevé de los hombros al tabardo, y en velapasé más de uaa noche, hasta llegar el dla,
rondando por debajo de alguna celosla,
al cuello la gorguera como un collar de espuma
y en et chambergo blanca y altanera ta pluma!
Vivl por aquel tiempo, sin duda. 1Hasta porflo
que un romance de entonces es un romance mio!
Galante ful y bizarro. Amé las aventuras,
logré muchas hazallas, hice muchas locuras,
ful poderoso á veces, á veces ful senclllo,
y, después de soldado, ful sellor de un castillo.
Por un rey muy glorioso fui armado caballero,
tuve un corcel de guerra, y tuve un escudero,
y aun á decir me atrevo que en batalla rel'lida
me atravesó una lanza y mor! de la herida!
Visiones esfumadas de lances y amorfos,
de caballos y de armas son los ensuellos mios.
Siento el romanticismo de aquella edad remota
como un perfume viejo que en mi esplritu flota ...
¿Que en dónde fué? ¡Quién sabe! Sólo decir podrla
que es la misma Que hoy quiero la mujer que querla
en ese tiempo antiguo, en la otra vida aquella,
y que, cual yo, vivla y que me amaba ella!
Me es familiar el nombre que tuvo y ella sabe
decir et mlo muy quedo, con una voz muy suave,
como la voz que entonces lo pronunciaba. Y tiene
esa voz como un eco que de muy lejos viene,
Por eso sé que antallo, y en una edad florida,
mi esplritu romántico pasó por otra vida!
ANTONIO MEDIS SOLIO.
México, Septiembre-1908.

o

EL ARIA
Para "El Mundo Ilustrado."

En el hilo del trino, sutil como de araña,
Se prendió mi embeleso atraído y domado
Por el raro prestigio del canto delicado
Que inundó mi sensorio de una impresión extraña.
En éxtasis sel(uía la diáfana maraña
De las notas del aria, y el pensamiento alado
Volaba hacia la voz ligero, apasionado
De lo que le causaba una emoción tamaña.
De pronto cesó el chorro sonoro y cristalino
De la voz armoniosa .... Cortóse la canción ....
Y tras breve silencio oyóse un mortecino
Suspiro, que al truncarme aquella seducción,
Me dejó un inefable recuerdo femenino
Y una indecible angustia dentro del corazón.
JEN'ARO ESTRADA,

Culiacán, Siualoa.

�G52

EL MUNDO ILUSTRADO

EJ. ;1rUN DO ILUS'rnA DO

((~41€l_~ÜJ
,

"

&gt;(

'

El Arte en los Visillos

CRONICA
L invierno está definitivamente entre nosotros¡ ha llegado presuroso como un monarca que codicia su reinado, y rindiéndose á este imperio, los seres y las cosas le tributan
completo vasallaje.
·
Si la bella estación primaveral tiene, como súbditos, los pájaros con sus cantos. y las ll~res_ con
sus galas y sus perfumes, también el m vierno
tiene su brill:inte cortejo de noches resplandecientes¡ sueña la lima en el tranquilo azu~ del horizonte su eterno sueño de ventura¡ y si el campo está entristecido por las llores marchitas que
el viento arrebata impetuoso y cruel, en cambio,
las estrellas, llores luminosas, abren sus pétalos
sobre el sereno azul del cielo. En los países del
Norte, los blancos copos de nieve caen como lluvia silenciosa de lirios y azucenas. La poesía de
la nieve triunfa aún del encanto peculiar de las
demás estaciones¡ las opulentas residencias de las
ciudades y las pobres casitas de las aldeas, igualmente que los picos de las montafias y las amarillentas arboledas de los bosques, cúbrense con
un manto de inmaculada blancura, como si tuviesen un supremo anhelo de fraternidad y de semejanza·1 diríase que el espíritu de una hada piadosa oc ulta entre los blancos copos de la nieve,
d¡spréndese de las nubes gris perla y baja hacia la tierra, llena de injustas desigualdades, para
vestir con un solo traje y un solo color tranquilo y suave, ya los palacios de los poderosos, ya,
también, las humildes ruinas de las chozas en qne
habitan los desamparados de la dicha. El hada de
la nieve desciende sonriente y silenciosa, en vuelta en los albos crespones de la niebla invernal¡ la
atmósfera, pura y serena, trasmite á larga distancia los toques lejanos de las campanas que anuncian el amanecer¡ los pájaros despiertan en sus
nidos y callan asustados al ver el misterioso sudario blanco que cubre las ramas y el verde césped¡ los habit~ntes de ~as popul_osas ciu~~des
despiertan también al discreto aviso de la grajea" que llama suavemente en los cristales, y el
hada misteriosa sonríe entre sus níveos velos al
ver extendido su manto de igualdad y de apacible blancura, que siquiera por breves momentos
trae á la memoria la dulce idea de considerar, como una sola y grande familia, á toda la humanidad.
Mas no tiene únicamente el invierno encantos
especiales en la Naturaleza: también la sociedad
trata de reemplazar las diversiones campestres y
los juegos de sport, que son el atractivo del Estío
y de la Primavera, con la a~ertura de teatros y
salones inaugurando sus brillantes temporadas
artístic~s, los grandes ~ailes y toda clase ~e espectáculos, que en el hemp_o de las lluvias fre·
cuentes no tendrían aceptación.
Verdaderamente espléndidos son los modelos
europeos que nos han llegado en las últimas publicaciones de modas para los trajes de baile y
de teatro. Hablaremos á nuestras lectoras, siquiera sea brevemente, de algunos de ellos. Un exquisito modelo para traje de baile está hecho en seda ligera, de color ros~ p_álido¡ absolutamente original es su forma de tumca¡ los delanteros, completamente sueltos y abiertos, dejan ver todo el
frente del traje, que es de tul bordado de perlas y
van recogidos en la parte inferior de la falda, formando una elegante drapería, sujeta ~on una rica
aplicación bordada de perlas en eshlo oriental.
Limitan el escote vaporosas bandas de gasa del
mismo color, que están recogidas en el centro por
una gran aplicació11 del mismo bordado de perlas fingiendo corselete. Mangas flotantes de gasa,
abiertas por enmedio, dejando ver el brazo y sujetas al hombro por otra lujosa aplicación bordada que termina en un fle~o de perlas. Este eleg~nte y original modelo tiene un ma~cado est_1lo
oriental no sólo por sus bordados, smo también
por su f~rma, que recuerda la graciosa indolencia
con que las bellas hijas de esos paíse~ saben ,11~var los trajes sueltos y las telas recogidas arhshcamente en caprichosos pliegues. Este modelo hará seguramente mucho favor á una muje~ esbelta
y elegante, que se?a lleva~lo con la gra~i~sa majestad que ese estilo requier_e. ~tro exquisito at~vío de teatro ó baile es: eshlo impeno, en satm
blanco con sobrefalda de tul, bordado de oro y
flores realzadas en seda blanca. Esta sobrefalda

E

termina por el frente en un fleco de hilo de oro
y seda, que cae sobre la falda interior y se prolonga por los lados hasta cubrir toda la cola. El
corpiño es de tul bordado, sobre fondo de satín,
y al derredor del escote lleva una guarnición de
flores, también bordadas y realzadas, de seda
blanca.
Mangas de tul bordado, que llegan hasta el codo y en forma de campana. Muchos otros modelos, exquisitos en su confección y riqueza de telas y adornos, podríamos citará nuestras lectoras¡
pero no faltará otra ocasión de hacerlo, y entretanto que ésta lle¡;!a, se despide
MARGARITA.

•
Cuestiones Trascendentales
LA DICHA

E

N uno de 1-:&gt;s anteriores números propusimos á nuestras
lectoras la interesante y discutida cuestión de analizar
cuáles son las bases más ciertas para la felicidad de la mujer, y solicitamos de ellas nos
diesen á conocer su opinión
sobre asunto tan importante.
Con la amabilidad que las caracteriza, se han
dignado, desde luego, tomar parte en el propuesto
concurso. Hoy damos á conocer algunas de las
respuestas que á ese respecto hemos recibido. La
primera dice así: &lt;Es verdad, no es una, sino muchas las dichas que existen en la vida. Y tan poderosa influen.::ia ejerce sobre el las el carácter,
que la más grande,aquella áquien damos el nombre de felicidad, es muy distinta para cada individuo. Unos, la cifran en la gloria¡ otros, en el
poder¡ algunos, en las riquezas¡ muchos, en el
amor¡ todos en un ideal. De aquí que cada uno
define la dicha á su manera. Sabrá encontrarla el
carácter más práctico y la hallará, aunque no compt:nse por completo sus aspiraciones, el que sepa
llenar los inmensos huecos de la realidad, con los
nobles recursos de un alma generosa y grande.
RYMA». No es preciso ponderar el ingenio, la sutileza y el espíritu de análisis que esta respuesta
encierra. La inteligente é incógnita autora de ella
merece encontrar la dicha, pues los dos caminos
que indica para llegar á alcanzarla, son, indudablemente, los más rectos y dignos para conseguir
ese fin. En la mayoría de las respuestas que se
han dado á esa cuestión, predomina la idea de
colocar las bases para la dicha de la mujer en el
espíritu de aceptación, ó más bien dicho, de abnegación, tan necesaria al espíritu femenino. Las
palabras varían, las frases toman diferente forma¡
pero en la esencia se conserva la idea siempre
igual en todas las opiniones. Otra de las respuestas que hemos recibido dice algo semejante en
las siguientes palabras: &lt;Las bases más seguras
para la dicha de la mujer, no están fuera de ella,
sino en su misma personalidad: los elementos de
que esté formada su vida pueden serle adverscs
y contrarios¡ pero si ella tiene interiormente recursos para transformar esos acontecimientos, de
penosos y desagradables en actos de abnegación,
fortaleza y dulzura, encontrará, como una justa
compensación, la gratitud, estimación y atmósfera de cariño que forma, en la mayor parte de las
mujeres, la única y verdadera felicidad». Como
se ve, la opinión general se adhiere á esta misma
idea¡ los escritores más notables de Europa la
expresan bajo diferentes formas¡ pero la riqueza
del estilo y la galanura de las frases no cambia la

fisonomía de ella. Por ejemplo: para Glessé Amamy, la dicha en el amor no es fija ni durable¡ aun
admitiendo que se pneda ser feliz diez añ&lt;'s, ¿qué
hará del resto de su vida quien ha pnesto en la
pasión todos sus sueños y todas sus esperanzas?...
Muy distinto es el aspecto de este asunto si se
reemplaza la palabra &lt;amor» por la de &lt;afecto»¡
hay mujeres poco favorecidas por la naturaleza
que nunca serán esposas ni madres¡ mas á las cuales su gran corazón asegura una vida relati vamente feliz. Existen algunas que, ann clavadas en el
lecho del dolor, dan. sin embargo, ejemplo de serenidad y aun de tranquilo heroísmo, pues saben,
olvidándose á sí mismas, olvidar sus dolores.
Mme. Oddo Dellou, que ha estudiado especialmente la fisonomía del feminismo, opina que no
deben tenerse en cuenta las circunstancias favorables á la dicha, ni las pasiones sentidas ó inspiradas que pueden contribuir á ella¡ la clave del
enigma debe buscarse en el fondo permanente é
íntimo del propio sér¡ y espera, dicha escritora,
haberla encontrado en da flexibilidad del carácter». Esta opinión, apropiada en todos los casos,
lo será más aún á medida que se multiplican y
se hacen complicadas las relaciones de una persona cuya vida es necesaria á otros¡ por tanto, se
aplica mejor á una mujer casada. Aunque es evidente que la mujer reina por su belleza ó por su
ingenio, es igualmente cierto que esto no es una
virtud propia, sino una especie de delegación del
verdadero poder, del cual ella ha sabido atraerse
la concesión. No sería posible que alcanzase este
fin si contrariara constantemente los gu3tos é inclinaciones de su esposo. Lo menos que puede
hacer, si no los halaga, es soportarlos amablemente¡ actitud recompensada sin dnda con una amplia dispensación, por parte del esposo, de atenciones y favores de toda especie. De ll'.lQnera que
solamente con los recursos de la sumisión y dulzura la mujer puede reinar y ser feliz.
Después de haber establecido estas dos flexibilidades de carácter, la que viene de la propia naturaleza y la que se obtiene por la educación,
Mme. Oddo Defiou responde á una dificultad deducida de las anteriores consideraciones: &lt;el carácter más dócil, casi semejante á la simplicidad,
no será, ciertamente, un hermoso carácter. Hay
que convenir en esto¡ distinguirse por una gran
facilidad en atrofiar el ímpetu natural y seguir
una vía ya trazada, aceptar cualquiera forma del
destino, es distinguirse por cualidades negativas.
Mas ¿acaso es preciso buscar la dicha en la person~lidad fuertemente acentuada? De ningún modo¡ renunciando á la vanidad de se~ superior, se
adquirirá la prudencia y la modestia que man.tendrán la dicha de la mujer en un terreno sólido
y tranquilo». Si á estas cualidades se pueden reunir alguna discreción y gracia en el adorno de su
persona, la citada escritora promete, con su experiencia de mujer, la mayor dicha posible en el
lugar que el destino señale á cada una.
El novelista Camille Bruno da una graciosa
respuesta, llena de humorístico ingenio. Si se debe creer en su opinión, la dicha consiste en el
contento de sí mismo, ó más bien dicho, enla admiración de la propia belleza real ó supuesta. Dice que existen mujeres, y son, por cierto, las más
bellas, que viven en el_ éxtasis y en la sorpresa
constante de su propia hermosura. Ellas creen
que ese éxtasis es comparti~o _por todo el sexo
masculino, y, en consecuencia, Juzgan que el sexo
femenino las honra con unos celos feroces. Jamás
la duda de sí mismas, el temor de una rival, la
desconfianza de ser menos amadas ó una vaga
sensación de desaliento, vienen á rozar ligeramente su cerebro¡ y, ¿acaso estas mujeres no son
perfectamente felices? Dudamos de la sinceridad
de esta opinión, pues las personas de talento saben bien que la dicha esalgodiverso y mejorque
una satisfacción de amor propio.
Continuaremos dando á conocer las opiniones
de nuestras lectoras sobre tan interesante asunto.

O hay lugar más amplio ni mejor para
sembrar el buen gusto, que el campo, fecundo siempre, de los visillos y cortinas
para velar los vidrios de ventanas y balcones.
Las construcciones modernas, en las cuales campea el arte, no admiten ya las vidrieras de tableros
cnn vidrios: ahora aquéllas sólo se hacen de una

N

l lGJrlA

Fi.;¡ura 3.

...

Figura l.
pieza, con vidrios enteros, que prestan á las fa.
chadas un aspecto elegante y distinguido. Y con
la forma atrayente y linda de esas vidrieras, el
arte de la labor femenina se ha ampliado, y hoy
por hoy,-como el ave que va de paso y se d&lt;'tiene
á lanzar un trino en la copa de un árbol hermoso,-se ha detenido y se ha posado con verdadero deleite en las vidrieras de las ventanas ..
El arte-pájaro encantado que revuela sin ce·
sar-ha encontrado abrigo suave en los tenues ó
espesos pliegues de los visillos. Allí está parado.
Atrapadlo, lectoras mías, y ved lo que trae entre
las alas.
Desde luego el grabado número 1 no puede ser
más sugestivo de lo que es. Una transparente muselina, más transparente que las espumas del
agua, se dobladilla por ambos lados, se borda por
la parte inferior, escogiendo para este bordado una
hilaza blanca muy fina, y así al C'aer, como dicen
las señoras, se coloca sobre el bastoncillo de metal que, á la mitad del vidrio, debe estar atornillado sobre la madera de la hoja.

nefa puede ~er aznl obscnro, y las medias estrellas pueden ser blancas.
El grabado m1mero 4 representa otro l!énero de
visillo. Este se hace de raso gris perla. Es propio para ponerse en esas ve11tanas anchas, ba·
jo de las cuales gustan las señoras colocar un
canapé. Estas ventanas no llegan hasta el suelo,
sino qne se apartan de él, generalmente, por 1111

2

Para dejar tela con qué hacer los faldones del
corpiño, colocad la mano abierta, partiendo del
alfiler, y cortad la muselina debajo de la mano.

Figura 4.
metro de distancia. Y para ellas es propio este
visillo, porque no resulta transparente, sino que
es, por el contrario, grueso é impide el paso del
aire por las hendeduras invisibles que hay en toda ventana. El dibujo va pintado. Verdes los
ramos y rojos los pájaros.

FIGURA

3

Prended con alfileres un pliegue de tres dedos
de ancho.

* EN CASA
LA MODISTA
EXPLICACIONES! PRACTICAS

Figura 2 .
Respecto del grabado número 2, no hay elogi_o
suficiente para hacer notar las bellezas y la originalidad del motivo que adorna la parte inferior del visillo. La tela de éste es seda Japonesa,
color crema. El bordado está hecho al punto de
cruz con seda negra. El contraste que resulta entre el color crema del fondo del visillo y el
color negro de las golondrinas bordadas, es delicioso. Estos visillos se verían muy bien en la
recámara de una señorita, que estuviera tapizada
con papel azul.
El número 3 es de un tono y de una forma
muy serios. Este visillo se vería muy bien en la
alcoba de un caballero. La forma de esta cortinavisillo es propia para los vidrios anchos, p~i~s
como advertirán nuestras lectoras, son dos visillos en uno esto con el objeto de que puedan
abrirse separándose por la mitad y corriéndose
hacia los lados. La cenefa que adorna el derredor no es bordada: es una tira comprada y pegada sobre la tela. Esta última debe ser peluche rojo, y la cenefa debe, también, armonizar en color
con el de la tela. Por ejemplo, el fondo de la ce-

FIGURA

1
He aquí la manera de hacer un corpiño. Doblad
la muselina por la mitad y colocadla en el centro
de la espalda. Poned un alfiler (el cual veréis en
la figura siguiente) para indicar la cintura.
FIGURA

4

Cortad el sobrante del pliegue en la forma que
indica el grabado.

�~: ~

. '

... -

·... ~..:~ :'f .

.

Ftux,

DE PARís.-MODAS RoNDEAU.

TRAJE DE CALLE.-Confeccionado en paño blanco, adornado de soutache y botones de fantasía. Este elegante y
original traje, de estilo sastre, tiene el cuerpo de forma princesa, sobre el cual va un jaquet corto, sin mangas, completamente bordado de soutache. La falda lleva por el frente,
y en la orilla, un bordado de soutache. Camisola de encaje¡
en el cuello y en las mangas tiene vuelos de gasa blanca y
· lazos de terciopelo negro.

DE RATLE.-Hecho en &lt;;P,tla liberty, &lt;le
color tornasolado en plata y vioieta. La falrla
abiertii por un lado sobre una falda interior de la
misma seda. El cuerpo es ligeramente fruncido y
cerrado por un lado con dos graneles rosas de seda y gasa. Mang·as hasta el co&lt;lo, de gasa blanca.
THAJE

----------- '-------.---------·--~~~-'------------.......

. -

.

FuT.

FoT. F~:ux., DE PARís.- MoDAS DRECOLL.

.•.

........

�ES MI PREFERIDA

LA CERVEZA PILSNER, TOLUCA,
Es la más popular en México
Es la que toma todo el mundo. Sana, Pura y Delicada.

Hay que pedir la legítima, porque, como lodo lo
bueno, está siendo imitada. Pero su sabor es único,
y el que la ha tomado una vez, no puede confundirla con ninguna otra.

Compañía Cervecera Toluca y México, S. A.
Fijarse bien en la marca para no aceptar
las falsificaciones y modificaciones.

-··------------------

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1908, Año 15, Tomo 2, No 20, Noviembre 15</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>L LINDO LUSTRADO
Registrado como articulo ¡le sc~unda clase, en 3 de Noviembre &lt;ltl 1894.--Impreso en papel de las Fé.bricas de San Rafael.

Año XV-Tomo 11

México, 22 de Noviembre de 1908

Excmo. Sr. D. Francisco L. de la Barra,
NOMBRADO EMBAJADOR DE MEXICO EN ,LOS ESTADOS UNIDOS.

Número 21

�667

EL MUNDO ILÚSTRADO

it MÚNDO ILÚSTRADb
-

ll)füred@rlc:

EL- ENIGMA

Director, Dr. Luis Lara y Pardo.

HE.RMOSA NOVELA

TRADUCCION ESPECIAL, CON

Gerente General,

ALFONSO E. BRAVO.

ILUSTRACIONES DE RAFAEL LI•

LLO •

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LA NOVELA COMPLETA SE TER·
MINARA EN POCO TIEMPO

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OBRAS NUEVAS Y ESCOGIMOS

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que ha hecho sensación en Paris

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comienza hoy á publicarse en

0alle de Alfaro número 9. México, D. F. Aoutado postal 2.570. -T"léfnnos: ErlCSS"n, 1476.
Compañía Teletónlca, 471.

"EJ Mundo Ilustrado"

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PRECIOS PE SUBSCRIPCIÓi,;:

En la Ciudad .............................. $ 1.2"
F.n los Estados........... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . l.óO
En el Extranjero.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . 2.00
NÚMEROS SUELTOS:

En la Capital. ........................... $0.3-'i cs.
En los Estados. . . . . . . . ..... :. . . . . .. . . $0.50 cs.

Snobismo y Progreso

r

ADA más común ni más natural,
ntre moralistas y soci6logos, que
studia1· .r probar las malas conseuencias ele nuestros vicios .v los
excelentes resultados de nuestras virtudes.
La relación que existe entre el vicio .v
el mal, la virtud y el bien, es la materia
prima de la moral, su base fundamental y
científica, y es, también, uno de los capítulos interesantes y mu.r principales de la
sociología.
Pero nadie, ó muy pocos, han emprendido el estudio, no menos interesante .r capital, de las ventajas que pueden tener
nuestros defectos .Y de los inconvC'nientes
reales y efectivos de la ma,yor parte ele
nuestras virtudes.
Sea dicho con verdad, esas cosas ni han
dejado ni podido dejar de estudiarse; pero
tan sólo indirectamente, de una manera
vergonzante, como á hurtadillas y jamás
de una manera franca .r metódica.
Así, por ejemplo, los economistas, algunos de ellos al menos, han sostenido que
el lujo, y con él el despilfarro, son un gran
estímulo á la industria, fomentan la Pl'O··
ducción, dan trabajo á los obreros y que
el bolsillo del pródigo es el cuerno de la
abundancia del trabajador.
iSi esto no es probar los bienes que un
vicio es ca1)az de producir, que venga Dios
y lo diga! ·"Cuando los destiladores de alcoholes,
como hoy los cultivadores de vid en Francia, se lamentan de que sus productos no
se venden, lo que hacen es protestar contra la sobriedad, que es una gran virtud,
en razón de los males que acarrea á una
industria floreciente, es decir, á un sinnúmero de capitales y de brazos.
La lucha eterna entre el consumidor y el
productor revela hechos de la misma índole. El productor quiere vender caro y el
consumidor comprar barato; la parsimonia
de este último en g·astar, virtud estimabilísima, es perniciosa á aquél, digno también
de estimación; y como no puede ser más
que una vil'tud la de sacarle al prnpio trabajo todo el provecho posible, que es el
caso del productor, resulta que las virtudes de cada beligerante tienden á resultar
dañosas para el otro, cosa que pretendíamos demostrar.
•·
Los conflictos cotidianos entre el capital
y el trabajo evidencian el mismo hecho. El
obrero aspira á trabajar menos .Y á ganar
más, cualidad inestimable, salvo para fil capitalista; y el capitalista propende á pagar
menos y á hacer trabajar más, virtud que
distingue á toda buena ama de casa .Y que
todos convienen en ensalzar, salvo los trabajadores. Nuevo ejemplo de virtudes perniciosas.

QUEREMOS DAR A CONOCER

DE

1

1

'

Y así, por ese orden, en todo lo demás.
Entre los vicio, modernos m:'ís cargantes, mús vituperados .Y, en el fondo, más
benéticos, figura el Mobis1110, es decir, la
novelería., el µrurito de lo inédito rnalizado sistemática, automáticamente, en frío,
por decirlo así.
No hay que confundir al .~11oh con el
excéntrico. El 8i10bis1110 es imitativo, la
excentricidad es originnl. El excéntrico
puede engendrar y engen&lt;lrn al .~nob; el MIOb
presupone al excéntrico.
Ahora bien, el s11ob1s1110 es el agente más
activo &lt;le la difusión .Y, por consiguiente, &lt;le
la realización del progreso.
Si todos fuéramos, como pasa en China,
rutrnarios, amigos de lo conocido, desconfiados &lt;le lo original .Y de lo novedoso, la
mayor parte de los progTesos humanos no
se hubieran realizado .r hubieran muerto
en gennen como en Ch ina, que Víctor Hugo llama: «Un frasco lle110 de fetos&gt;.
Para generaliznr el consumo del zapote
prieto, se necesitó un héroe, acaso un excéntrico: el primero que lo comió .Y, además,
una falange de 1mohN que sig11ieron comiéndolo porq ne vieron comerlo y que generalizaron su uso.
Las gentes &lt;le nuestra generación han
presenciado esa influencia en multitud de
casos. Por puro snobi,~mo comenzamos á
comer queso Grnyére, que nos producía
náuseas. De ese modesto peldaño partimos
para escalar la cima en donde se ciernen el
Roquefort, el Limbugo y el queso de yerbas más nauseosos que el Gn1yére y hoy
de mu.v general consumo. 8upl"imid los peldaños &lt;le nuestro snobisnw y se acabó la escala de Jacob.
La bicicleta fué fruto del snobismo. Se
liacírt bicicleta porque otros la hacían y se
afrontaban, por snobis1110, los peligros de ese
género de.~vort.
Un díi.t ine encontré todo entrapajado, con
muletas y un brazo en cabrestillo, á un amigo que, tres días antes, disfrutaba de la más.
cabal salud.
• -¿Qué ha sido elloi le preg·unté.
- La bicicleta-me r espondió un tanto
avergonzado.
-¿ Y por qué moqtas en bicicleta?
- Por higiene. Y luego, rectificando,agregó:-No, viejecito: monto por 8nobismo.
La bicicleta ha producillo desastres bastantes á su completa prnscripción y el snobi.~1110 la ha mantenido en el solio.
Un día un ciclista cayó de su cabalgadura J' se rompió media docena de huesos.
Acudió al punto el gendarme del mismo y,
compasivo, preguntó al herido:
-¿Se ha hecho. usted mucho dañoi
- Mucho, vecino, suspiró el lesionado.
-¡Pobre señor! ¿Qué es la primera vez
que monta usted en bicicleta?
- !No, gendarme, la última!
Si todos tu vieran esa dosis de sentido común, ningún progreso se hubiera realizado. Pero el .snobismo sostiene y alienta en
la adversidad, y el prngreso es.
Un día se le octu·:i.:.e á un extravagante
plantarse un panamá con las alas abPtidas
y salir á la calle con la cabeza dentro de un
tompeate de á dosciento':l pesos. Todo el
mundo se ríe de él, lo burla J' lo escarnece;
en el barrio de la Bolsa lo apedrean. Uual-

(

ESTA, NO TRADUCIDA AUN • •
EN CADA NUMERO, PARA DAR

LECTURA MAS ABUNDANTE - - 1

\

quiera creería que á nadie mús se le ocurriní repetir el disparate.
!Error! Al dfasig-uiente ya circulnn rninte tompeates, al otro cien, y el tompeate
panameño se convierte en institución, gracias al empuje propagador del .~noÓ18//IO.
Pues ¿_y el automóvm Ahora J' H comienza á abrigarse la esperanza de salir en automóvil del garage y de llegar si(Juiem á
la esquina. Al principio no se veía, otra cosa, en calles y caminos, que automóviles ni
panne y cha11jfi,1uw en pepitoria.
El sólo número ele las dctimas que ha
hecho el automovilismo bastaría para haber
clado al traste con ese 8port. Pern el 8110bl.~mo vela; gracias á él ,ya se ven en ,1~xico
más automóviles que transeúntes y el lote
de las víctimas es el más poblado del panteón de Dolores.
·
Al automóvil seguirán el aereoplano .r el
dirigible, y el s11obiN1110 mantendrá en alto
el pabellón, hasta que estos nuevos medios
lleguen á serlo de locomoción y no de exterminio.
El'go: sin el snobi,rn1~ no habría progreso, que era nuestra tesis.
El 81100, como el pu lq ne, es mal comprendido y vive \'ilipendiado cuando merecía
ser bendecido.
Dn. l\,I. FLORES.

o
La Mujer Española y su Influencia
N un reciente artículo, publicado en &lt;España Moderna&gt;, hace el autor, Mr. Havelock
Ellis, algunas notables a preciaciones acerca de la mujer
española y la influencia que
ésta ejerce en las costumbres
,·
de su tiempo-y de su pueblo.
Empieza Mr. Ellis por considerar á la mujer
españéla desde el punto de vista de su apariencia
física, y dice que, sin duda, es la más hermosa del
mundo. Dice que pbsee un buena apariencia una
maravillosa complexión, rasgos finos y ojo~ brillantes¡ pero agrega que su principal belleza está
en su manera de marchar.
«~l andar de la mujer española es digno y su
achtud es reposada, como la de una sacerdotisa
que llevara la urna sagrada .... ;á pesar de esto, posee la gracia y la agilidad de los felinos, cu yo
cuerpo es intensamente vívido y cuyos movimientos son armoniosos y mesurados&gt;.
Es una equivocación el figurarse que la mujer
española se deja llevar por lo que los franceses
llaman &lt;temperament&gt;. Tiene muy poco de ello.
Indudablemente que está dotada de una gran capacidad para las pasiones-su misticismo, tenacidad y fervor lo prueban bastante;-pero la misma
intensidad de su carácter le impide ser emotiva.
La muje'. española típica es muy despreocupada; sus atnbutos son la fuerza y la dulzura¡ se
muestra siempre tranquila y dueña de sí misma
y en sus relaciones con el hombre, su conducta'.
aunque agradable y franca, tiene siempre el sello
de esa serenidad innata y propio dominio. Espera y recibe muchas atenciones del sexo contrario·
sin embargo, éstas raras veces conducen á más qu~
un mero cambio de cumplidos. La mujer española necesita muchos admiradores á su derredor, porque gusta de escoger y no de ser escogida. Esta
muestra de independencia no es motivo de la menor admiración en España.
. Quizás. ?ºr ~sto sea por lo que las mujeres que
tienen h110s, sm ser casadas, no son obj~to de des•
precio como en otros países, y que los hijos efe
uniones ilegítimas no llevenenEspaña el estigma
á que se les condena en otras partes. Esto se de.
be, sin duda, en gran parte á los restos de las pri.

El feretro al ser descendido de la carroza

El cortejo fúnebre llega á la Villa de Guadalupe.
mitivas costumbres del patriarcado, á las que los
españoles se han adherido de una manera tan tenaz.
El uso de que los hijos de matrimonios legítimos lleven el nombre de la madre, de preferencia
al del padre, cosa que sucede con frecuencia, demuestra la carencia de arrogancia por el lado paterno ...... Desde el siglo IV de la era cristiana
las mujeres españolas insistieron en conservar su
nombre de solteras después de la boda- el Sínodo de El vira había atentado en contra de esta costumbre,-y, para citar un ejemplo, el gran pintor
Velásquez llevó el nombre de su madre y no el
de su padre. Aún ahora es costumbre llevar los
dos nombres: el del padre y el de la madre .... Es
curioso observar que en España, que ha sido considerada siempre como el país más fanáticamente
católico, las mujeres han disfrutado, desde hace
varios siglos, de libertades que nunca se les han
concedido en los países protestantes.
En toda la historia de España se ve á la mujer
grandemente respetada. En algunas épocas se ha
hallado á una altura muy superior al hombre,
desde el punto de vista intelectual, y ha desempeñado cargos de responsabilidad en los gobiernos, dando muestras del mayor acierto. Concepción Arenal, por ejemplo, vistió el traje varonil
para poder estudiar en la Universidad y su marido nunca se opuso á ello. Emilia Pardo Bazán,
la escritora más grande de España en est&lt;'s tii:mpos, deplora que, bajo el sistema constitucional
que rige, «los hombres sean dueños de todos los
derechos y hayan dejado á la mujer todas las
obligaciones&gt;; pero esto no es más que &lt;una faz
transitoria, debida á las condiciones políticas actuales. Espai'ia adoptó el sistema parlamentario
ingles, el que no ha podido asimilar todavía&gt; .. ,.
&lt;La campaña en favor del sufragio femenino no
ha tenido, hasta ahora, un éxito favorable¡ pero
esto no quiere decir que se tenga indiferencia por
los asuntos de la nación¡ el sufragio masculino no
es más que una farsa indecorosa que existe en
teoría y no en la práctica¡ por lo tanto, ¿por qué
habíamos de envidiarlo las mujeres? Pero luego
que la vida política de la nación entre en un estado de verdadera actividad, las mujeres tomarán
una parte principal en ella, para lo cual están admirablemente dotadas&gt;.
Tomar á la &lt;Carmen&gt; de Merimée como el verda-

no sabe cómo se deletrea su propio nombre, muestra más tacto y prudencia que muchas de sus hermanas mejor educadas de otros países. La educación superior no les está prohibida; pero muy
pocas se dedican á los estudios; las tradiciones
semiolientales tienen toda vía gran influencia sobre las costumbres y se necesita mucho valor para desafiar la o pinion pública.

♦

El Sr. Dr. D. Manuel Ortega Reyes

SR. DR. MANUEL ORTEGA REYES,

t el 13 del actual.
dero retrato de las muchachas españolas, es absurdo. Seguramente que el tipo tiene algunos puntos
de semejanza con las gitanas; pero la trabajadora
española y la cigarrera no tienen nada de común
con la famosa heroína. Son sensibles y trabajadoras, y, en caso de contraer matrimonio, son muy
buenas madres y esposas.
Se cita el caso de una trabajado a que apareció
entre las filas de los huelguistas durante una huelga ocurrida hace pocos años en Barcelona, animó
á la multitud que desfallecía ante las bayonetas
de los soldados, y desapareció sin que se supiera
di', dónde babía venido ni para dónde se marchó.
La mujer española recibe una instrucción muy
rudimentaria, y varias no saben leer ni escribir.
Pe.ro seguramente que no hay país en el mundo
en el que se vea más la poca importancia de esto. La mujer de la clase baja, que con frecuencia

Mom~ntos antes de descender á la fo~a d férdro.

El Sr. Gral. Díoz entrando al panteón á la cabeza del cortejo.

_..

El viernes 13 de los corrientes dejó de existir, á la edad de ochenta y nueve años, e l señor
Doctor Don Manuel Ortega Reyes, senador al
Congreso de la Unión.
El señor Ortega Reyes fué padre de la señora
Doña Delfina Ortega de Díaz, primera esposa del
señor Presidente de la República y madre del señor teniente coronel Porfirio Díaz.
Durante su larga vida, el hoy finado desempeñó importantes puestos en la Administración pública, tanto en la capital de la República como
en Oaxaca, capital de su Estado natal. En esta última fné Director del Instituto Científico, del
Hospital Militar, profesor de Historia Natural en
este establecimiento, Director de la Casa de Moneda y ocupó uu alto puesto en la Dirección del ferrocarril Mexicano del Sur.
Fué autor de la primera carta geográfica del
Estado dP. Oaxaca, y escribió varios libros acerca
de la Hü t ~ria Natural y de la medicina locales.
Escribió una historia de la vida y hechos del
General Don Vicente Guerrero, y deja inédita una
obra acerca de Juárez y un trabajo sobre Geología,
ciencia en la que era muy competente.
Como dijimos ya, á su muerte ocupaba un puesto en el Senado, y por varios años fué miembro
de la Cámara de Diputados.
A los funerales del señor Ortega Reyes, efectuados el sábado 14 bajo la presidencia del señor
General D. Porfirio Díaz, asistió una distinguida
y numerosa concurrencia, y sobre la tumba del
finado, en el panteón del Tepeyac, se depositaron
numerosas coronas como prueba póstuma de la
estimación en que fué tenido en vida.

•

�668

EL MUNDO ILUSTRADO
I, MU:'&gt;DO ILUSTRADO

UNf\ VIR PINTORESOf\

660

EL CONCURSO DE GANADERIA EN COYOACAN

El Señor Presidente y .,us acompañantes saliendo del edificio de la Exposic16n.- El departamento de perros.
El domingo 15 de los corrientes inauguró el Primer Magistrado de la República el concurw de ganadería, que se
celebra actualmente en el edificio especial levantado en la
villa de Coyoacán.
Hace muchos años que se celebran concursos de esta clase en el mismo edificio, y cada uno, casi sin excepción, ha
sobrepasado al anterior en importancia. El que se celebra
actualmente bien puede decir~e que hará época en la historia de ellos por la belleza y variedad de los ejemplares
presentados, y por las entusias1as y significativas fiestas á
que ha dado origen su apertura.

Túnel número 5 entre Colima y Manzanillo.-Puenle de
Cachipehule en el kil6metro 223.

Puente del Carpintero entre Colima y Manzanillo.-Un paisaje hermosís imo en el valle del
río Tuxpan.- Una calle de Colima.

Cumpliem:io la promesa que hicimos en nuestro número anterior, de dará conocer á nuestros lectores las fotografías que
recibiéramos de paisajes y detalles de construcción de la gran
vía ferrocarrilera que une á la ciudad de Colima con el puerto de Manzanillo, publicamos en esta plana las últimas recibidas, que son bellísimas.
Ya en otra ocasión dijimos que la nueva línea atraviesa una
de las regiones más fértiles y más accidentadas de nuestro territorio, y ésto hace que un viaje por ella esté lleno de sorpresas para el viajero, tanto desde el punto de vista de los
bellos paisajes, como del de las obras de arte y de ingeniería
que se han tenido que ejecutar durante la construcción de
la vía.
Abundan en ella las curvas atrevidas, los túneles enormes y
los puentes monumentales, y los paisajes á los lados de la vía
bien pueden contarse entre los más hermosos del mundo, como lo prueban las fotografías que acompañan estas líneas.
Entre ellas hay una que representa un puente llamado del
Carpintero, el cual tiene ciento setenta pies de alto y trescientos noventa y uno de largo. Otro puente, el de Cachipehule,
tiene ciento doce pies de alto y doscientos diez y ocho de
largo.
Las otras representan escenas tan hermosas, que basta su
vista para dar una idea de las enormes bellezas que esperan
al viajero que, cómodamente reclinado en los muelles cojines del carro Pullman. se deslice sobre los rieles entre Guadalajara, la perla de Occidente, y Manzanillo, el puerto de
mejor porvenir en el Pacífico, sin darse cuenta de los trabajos que costó construir la atrevida línea.

Escuchando el discurso del Director de la Escuela de
Agricultura.-La comitiva se dirige á la
estaci6n, después de la ceremonia inaugural.-La exhibici6n de ganado bovino,

Visita á los ejemplares de ganado equino.

"

A las diez y media de la mañana del citado día se presentó, á las puertas del edificio, el Señor General Don Porfi·
rio Dfaz, acompañado por el Señor Secretario de Fomento,
por el Señor Gobernador del Distrito y por varios ayudantes de Estado Mayor, y en seguida se dió principio al programa acordado, el que fué artístico y selecto.
Después de oír al Señor Director de la Escuela de Agricultura hablar de la importancia y trascendencia de los
concursos y de los bienes que hace al hombre el ganado,
el Señor Presidente declaró inaugurada la exposición, y en
seguida pasó á recorrerla detenidamente en todos sus departamentos.
Visitó primero los dedicados á ejemplares de ganado bovino, equino y porcino, y al fin en los que se hallaban las
aves y los abonos para cultivo de la tierra. Publicamos
varias fotografías tomadas durante la visita del Señor Presidente á la exposición y de la fiesta inaugural.

�EL MUNDO ILUSTRADO

670

METROPOLITANAS
GENTE DE COLETA
EN estos días de locura taurófila
no e~ raro que á la vuelta de la
t~'t':'~,."",."', '111=;;== esquina; en los bars elegantes;
t.'&gt;1-"'llfr:""1 en los almacenes cuando se
va de compras; en los jardines
iluminados por la deliciosa
claridad matinal de Noviembre, y aun en vuestra propia
casa, Clonne no parece sino que desde la cocinera hasta el ama están enteradas en achaques de
tauromaquia, veais que se traban discusiones terribles á propósito de toros y toreros. Háblase
con calor de las ganaderías: los cornúpetos de tal
tienen &lt;más arrobas&gt; que los de cual; pero éstos
muestran mayor bravura que aquéllos, Se entablan verdaderas r1ñas en pro ó en contra de los
diestros. Salen á relucir los nombres de los ídolos
famosos para comparar la faena_ que hicieron el
domingo tantos de hace quién sabe cuántos años,
con la realizada ayer mismo por Gaona ó «Gallito&gt;. Y entre el tintineo de las copas que vibran al
chocar, derramando licor de oro por sus bordes
ó mezclándose á las notas aladas, frágiles, que
brotan de los kioscos, esparciéndose luego en el
aire transparente, saturado de aroma de flores; ó
disonando de la charla argentina, dulce, de nuestras mexicanitas, tan lindas, tan muñecas, que alborotan en aceras y mostradores, oís estallar las
vociferaciones en jerga taurómaca, estruendosas,
tremendas, proferidas con verdadero calor meridional,
A los ojos del burgués, del utilitario, del que
todo quiere subordinarlo á lugares comunes de
compostura y protección á los animales, y que
sería capaz-por más que se las coma,- de privarse de un almuerzo de perdices, pensando tan
sólo en los estremecimientos de agonía de los
pebres bípedos al caer bajo la escopeta del caza·
dor, semejante espectáculo es grotesco, salvaje, in•
concebible en hombres civilizados. En cambio, para el artista, para el que sabe desentrañar las sensaciones de color y de luz, es bello.
Más, mil veces más hermosa es la visión meridional de nuestras muchedumbres, ebrias de sol,
entusiasmándose con las hazañas de un torero
que la de un grupo de yanquis discutiendo un
ro11nd en el cual se han roto las quijadas dos salvajes-y éstos sí que lo son de veras,-ó la de
otro de alemanes que apuestan ante dos panzudos
bebedores de cerveza, ó la de una multitud parisiense arrobada en la contemplación de insípidas
carreras de caballos.
Estos escándalos, estos torbellinos de admiración ante las proezas de la habilidad y del valor;
estas embriagueces colectivas que se desarrollan
en los circos, bajo la lluvia de fuego solar y animadas por los gritos y las armonías mitad acariciadoras, mitad tristes dentro de su reidor regocijo, de la música flamenca, demuestran, cuando
menos, la vivacidad de una raza; prueban, á falta
de cosa mejor, que hay impulsos, que hay nervios,
condición la más bella de nuestro temperamento
latino.
El espectáculo, si bien se mira, para los hombres verdaderamente cultos es inocente, aunque
al leer esto sonrían los señores de las perdices.
Blasco lbáñez, el vigoroso novelista hispano, lo
ha dicho en un artículo reciente: el artista va á
los toros á empaparse en el brillante colorido de

la fiesta y á aburrirse mirando, sin ver, los lances
propiamente taurómacos.
Y es verdad.
Aquel ambiente de desbordado entusiasmo, que
flota sobre los tendidos pletóricos, en los que junto á la faz sonriente y embellecida por los afeites
de la cortesana elegante obsérvase el rostro rubicundo y vociferador del taurófilo empedernido, y
en los que una muchedumbre heterogénea, sugestionada de antemano por la emoción próxima, bulle, se agita y palmotea; aquel desfile lento, ceremonioso, de las cuadrillas, fig11ras arrancadas de
un cuadro goyesco, en que el oro de los alamares
centellea sobre la tersa seda, y todos los colores:
el rojo, d perla, el azul, el verde, se funden y parecen adquirir una vibración radiosa á la caricia
del sol; la salida de la fiera que corre por el redondel, se revuelve y embbte á las capas de los
ligeros peones; los vuelos raudos del percal rojo
que el torero agita en la cabeza misma de la bestia; el banderillero que, paso á paso, se encamina
al ciego enemigo hasta clavarle en los morros los
palitroques multicolores¡ el porte arrogante del
espada, firme, erguido, evitando el peligro de la
acometida con la roja flámula, son componentes
bellos de un todo hermoso, que siempre deleitarán al artista que va en busca del encanto de la
línea.
¿ Y quién es el héroe en el torneo? ¿Quién es el
torero?
Si en vuestras correrías á través de la metrópoli, al mediodía ó por la tarde, os internáis en esa
1uidosa, en esa alegre calle del Coliseo que, como
muy bien piensa un amigo mío, es de las pocas
que en México ostentan un matiz característico,
podréis ver á la gente de coleta: hombres por lo
común de a{eminados andares, de moreno rostro
afeitado, algunos luciendo tufos, todos ocultando
la coleta, emblema del oficio, bajo el jerezano de
tendidas alas, y materialmente ceñidos por el tra•
je, traje curioso y raro, compuesto de la corta
chaquetilla que contrasta, por su gallardía, con el
ancho pantalón á cuadros.
He ahí á los ídolos. Si en la plaza reinan airosc,s, y enamoran mujeres, y, producen buena impresión, en la calle son cordialmente antipáticos
por lo chulescos.
Esto, por lo que toca al exterior; que si en su
alma nos metemos, muchas y muy singulares cosas podríamos encontrar, que ya han sido reveladas por los que de psicología de gente de coleta
se ocupan.
El sentimiento que domina al torero, el que le
inicia en la carrera, el que le empuja hacia el
éxito y el que en ocasiones suele también llevar•
le á la muerte, es uno inmenso, indomable, que le
subyuga y le ciega: el ansia de notoriedad.
En el mundo puede uno distinguirse por medio
de la creación de obras de arte: libros, estatuas,
cuadros, sinfonías; por el dominio completo de
una ciencia, cuyo conocimiento hondo puede movernos á descubrir nuevas verdades; por el ejercicio de grandes virtudes-aunque muchas de
ellas no rezan ya con nuestra época,-como la :filantropía, que infunde en el ánimo el deseo santo de ser benéficos á los demás.
Ahora bien, para realizarlo, para alcanzar el
triunfo siquiera sea momentáneo por alguna de
las susodichas sendas que hacia él convergen, necesítanse, cuando no el talento y el temperamento, la alta bondad, el supremo desprendimiento,
y de ambas cosas carece, por lo general, el torero.
¿Qué hace entonces?
Echar mano del recurso único que le resta para obtener, si no la gloria, sí el fugaz suceso: el
valor, el valor que hoy, como hace siglos, conmueve á las turbas; el valor, patrimonio, dentro

de sus elegidos, así del sabio como del patán, del
bueno como del malo.
Flaco recurso es este, en verdad, en los tiempos que corren. El hombre que tiene afán de popularidad, y para conseguirlo no dispone de otro
elemento que el aludido, encuentra estrecho el
campo, limitado el horizonte de acción. Antaño
le fuera fácil, confiado en la fuerza de su brazo y
la propia intrepidez, lanzarse á la guerra de Flandes, á vencer al turco en Lepanto, ó á la conquista de América¡ en nuestros días, en que no hay
guerras, ni quedan países por conquistar, ni existen aventuras como no sean las inventadas por el
señor Conan-Doyle, el valor, propiamente dicho,
es algo raro, por no decir inútil, que, si fuese posible materializarle, yacería en la penumbra de
los museos, como las tizonas y yelmos de los paladines famosos.
El joven diestro que en sus comienzos va de pueblo en pueblo y de capea en capea, hambriento, miserable, con los zapatos destrozados, soñando con
aclamaciones delirantes, y que viste el traje de
luces luego de algunas cornadas que á cambio de
su sangre le dan habilidad y conocimiento; el
mozo que al fin llega á torero profesional y va de
plaza en plaza, ídolo de muchedumbre, agasajado,
aplaudido, seducido, rico, y encuentra al cabo el
ocaso del vivir en los cuernos del toro, silbado
por los mismos que ayer le aplaudieron, ó dominado por ese innato orgullo que se llama ve,-giienza torera, ó bien se retira con millones de duros
á su cortijo, es quizá un trasunto del viejo paladín de las leyendas, retoño exótico de los tiempos caballerescos, degenerado, afeado, menos romántico é ideal en esta que don Francisco Navarro Ledesma llamó edad poltrona.
Y es infant il y triste, después de todo, el anhelo de esos seres rudos, venidos casi siempre del
redaño del pueblo, sin cultura, henchidos de aspiraciones de notoriedad: viven el éxito pasajero
de un día; gozan de todos los placeres fuertes;
son aclamados, adorados en la embriaguez de un
culto inmenso¡ pero, al encontrar á la Pálida de
que habló nuestro Duque, en la plaza misma ó en
sus retiros embalsamados de olor de claveles y de
azahar, cuando no en mísera zahurda, el olvido
les acoge á su sombra protectora, y la gloria, en
un tiempo esplendorosa, se disipa.
¿Quién se acordará, dentro de un siglo, de los
maestros de la tauromaquia?
Fuentes y «Guerrita&gt; serán, entonces, algo tan
vago, tan legendario, tan fantástico comoAmadís
de Gaula y Reinaldos de Monta! ván.

EL MUNDO ILUSTRADO

671

El Matrimonio Ham-Johnson
BRILLANTE NOTA SOCIAL DE LA SEMANA

CARLOS GoNZÁL'EZ PEÑA.

't:J?tittH-:f'

EL NUEVO PRESIDENTE DE CUBA

d:

El templo
Sonia Brítda durante la ceremonia nupcial,
la manana del miércoles 18 de los corrientes.

Sr. W. Kurtz Johnson y Sra. Eno Ham de Johnson .-Fot. de "El Mundo
Ilustrado," tomada al salir del templo.

Gral. José Miguel G6mez, Presidente de Cuba

Grapo de personas que tomaron parte en la mascarada de fantasía celebrada por el "Club Viole/a,"
de patinadores, la noche del miércoles 18 de los corrientes l'II el s•ilc'n «Fénix&gt;.

Ha sido electo Presidente de Cuba el candidato
del partido liberal, General Don José Miguel G6mez, á quien acompañará en el mando, con el carácter de Vicepresidente, el señor Lic. Don Alfredo Zayas y Alfonso.
La campaña electoral, iniciada apenas se
tuvo conocimiento de
las intenciones de los
Estados Unidos de
devolver á Cuba su
soberanía, fuémuyreñida, y tanto los liberales como los conservadores se mostraron
activos en pro de sus
respectivos candidatos, El triunfo del partido liberal es t u v n
muchas veces en peligro, en vista de las Lic. Alfredo Zayas y Aldisenciones o c u r r ii onso, Vicepresidente
das en su seno, y los
electo de Cuba.
conservadores consideraron en varias ocasiones su triunfo como seguro.

Ali/unos de los pri11cipc,les obsequios rrcibídos por la desposada .

•

�673

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

672

Las AGUAS
COMPARACION entre los volúmenes totales de agua en el río Nazas, _las P_Orciones de los volúm~nes aforados sobre el vertedor del Coyote, que correspondieron á los canales mferwres ~ los correspondientes_ á los
períodos del 20 de Agosto al 20 de Septiembre y del 15 de Agosto al 15 de Septiembre, durante los anos de
1898 á 1907, según datos oficiales.

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Canales Superiores y Canales Inferiores

ABIDO es que sobre el río Nazas hay nueve

de donde se derivan los diversos ca§ presas,
nales con que se efectúan los riegos de la re•

gión conocida con el nombre de &lt;La Laguna&gt;. Estas presas son en orden de localización en el se~tido de la corriente del río: la de Santa Margarita, la de San Fernando, la de Santa Rosa, la de
Calabazas la del Coyote, la del Cuije, la de Guadalupe, l¡ d~ San Pedro y la de la Colonia. El
Reglamento actual de distribución de. las aguas
del río, que expidió el Supremo Gobierno el 15
de Junio de 1895, subdivide los canales derivados
de dichas presas en &lt;canales superiores&gt; y &lt;canales inferiores&gt;¡ los &lt;superiores~ son los que se derivan de las cinco primeras presas, esto es, desde
la de Santa Margarita hasta la del Coyote, y los
&lt;inferiores&gt;, los que se derivan de las cuatro últimas, es decir, desde la presa del Cuije hasta la de
la Colonia.
Aforos en el Rio, las Presas y los Canales

&lt;La Comisión Inspectora del río Nazas&gt;, encargada de vigilar porque las aguas del río se di~tribnyan de acuerdo con el Reglamento antes citado, ha practicado aforos bastante c~idadosos en
el río, las presas y los canales, consignando sus
resultados en registros, de los cual~s se han tomado los datos necesarios para la formación de
los cuadros comparativos adjuntos.
Cuadro número 1

Como lo expresa su título, este cuadro es una
COMPARACIÓN entre los volúmenes totales de
agua en el río Nazas, los volúmenes aforados so•
bre el vertedor del Coyote y los correspondientes á los períodos del 20 de Agosto al 20 de Sep-

1&lt;?- (A} Promedio de los volúmenes aforados
sobre el vertedor
de El Coyote.... 378.794,600mts.cúb.
(B) Promedio de los volúmenes corres pondientes á los
períodos del 20 de
Agosto al 20 de
Septiembre....... 283.277,883 11
(C) Promedio de los volúmenes corres•

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pondientes á los
períodos del 15 de
Agosto al 15 de
Septiembre.. . . . . . 271.044,075 mts. cúb.
Y, por lo tanto, las diferencias por investigar
resultan desfavorables á los &lt;canales inferiores&gt;
como sigue:
Diferencia en contra
de los canales in•
feriores, en caso de
concederles el gasto total del río,
durante el periodo
del 20 de Agosto al
20 de Septiembre
(A-B) .... ........ 95.516,717mts.cúb.

Diferencia en contra
de los canales in•
feriores, en caso de
concederles el gasto total del río,
durante el período
del 15 de Agosto al
15 de Septiembre
(A-B} ........... . 107.750,525
ó bien:

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del río que correspondió á los cana•
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100-D

De las condiciones actuales de distribución de las aguas
del RIO NAZAS y las que resultan de conceder á los
CANALES INFERIORES el gasto del goce total del río
durante los periodos del 20 de Agosto a1 20 de Septiembre ó del 15 de Agosto al 15 de Septiembre.

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!!!!1!2. -Todas las cifras de la columnas A, B, C, E, F y G expresan metros cúbicos.

Cuadros Comparativos

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tiembre y del 15 de Agosto al 15 de Septiembre,
durante los años de 1898 á 1907, según datos ofi•
dales.
Los aforos practicados sobre la presa del Coyote, como vertedor ó en el río, inmediatamente
abajo de este lugar (como se especifica en algunos
de los registros de aforos de la Comisión Inspectora del Nazas), dan los volúmenes de agua no
aprovechados por los &lt;canales superiores&gt;, y que
c;:orresponden, según el. Reglamento de d~stri~nción de las aguas del no, á los &lt;canales mfenores&gt;. Para los volúmenes correspondientes á los
períodos del 20 de Agosto al 20 de Septiembre y
del 15 de Agosto al 15 de Septiembre, se tomaron
los aforos relativos al gasto total del río, durante
esos períodos: así, pnes, la comparación que se hace en el cuadro de referencia, tiene por objeto:
investigar las diferencias (á favor ó en contra de
los canales inferiores) entre los volúmenes de
agua que les concedió á éstos el Reglamento vigente y los que les corresponderían en caso de
cambiar las condiciones actuales de distribución
de las aguas del río Nazas, por las que resultan
de conceder á los &lt;canales inferiores&gt; el goce del
gasto total del río durante los períodos del 2~ de
Septiembre ó del 15 de Agosto al 15 de Sephem•
bre, respectivamente.
En las últimas columnas de la tabla que está en
la parte inferior del cuadro, se han consignado
los resultados obtenidos, de dos maneras: promediando las cifras correspondientes á cada uno de
los diez años considerados y determinando, en
tantos por ciento respecto al volumen medio total de agua en el río, las proporciones de éste q ne
correspondan á los canales inferiores en las di ver•
sas condiciones de distribución estudiadas. Estos
resultados son como sigue:

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NOTAS.- Las cifr~
::d:i~:t~!fos ~is~os y registros.-Las de la columna E fueron obtenidas de la manera. siguiente: desitnando los volú•
~n:sol~~~~os s~bre los vertedores del Coyote y de la Colonia y las pérdidas observadas en el .trayecto comprendld;entr~os mism~s v~rt~dores
por las letras que encabezan las columnas respectivas, esto es, por B, C y D, las cifras correspondientes de la columna , ser , para ca a ano

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\'ol~menes corrospoodient,s, los periodos del IS de .\go---'
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COMPARACION entre los volúmenes totales de agua en el río Nazas, los volúmenes aforados sobre el vertedor del Coyote y los correspondientes á los períodos del 20 de Agosto al 20 de Septiembre y del 15 de
Agosto al 15 de Septiembre, durante los años de 1898 á 1907, según datos oficiales.

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Vohím,.,.. eom,,ponditntes , .loo l'frlodos d•I 20 de A¡ow,
al W de !-epliembre .... .................. ...... .. .... ··-·-•-·\'olúm,nes correspondientes, loo perlodoo del 15 de Al'JII')
al 1$ de Sepli•mbro ........................ , ........... ...........

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dichos canales, si
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gasto total del río,
durante el período del 15 de Agos•
to al 15 de Septiembre ......... .

28.01%
Pero quizás los resultados así obtenidos no pue•
dan aceptarse, desde el punto de vista científico,
en atención á que en el período considerado de
diez años hubo dos (1905 y 1906) en que las avenidas del río fueron, por su magnitud, verdaderamente excepciona/es, y los estudios que se han
hecho del río Nazas son bastante recientes para
que se pretenda, con ellos, definir su régimen y
asegurar que dichas aguas se rep,u rlirán periódica•
mente cada diez años. Examinando en el cuadro
de que se trata las curvas que representan gráficamente las leyes de variación de los distintos elementos por comparar, se ve de relieve la inlluencia tao grande que ejercieron las avenidas de
1905 y 1906 cu los resultados arriba consignados.
Para expresar numéricamente esta influencia, habrá que excluir dichos años de la comparación y
promediar, por ejemplo, sólo las cifras que corresponden á los siete primeros años, esto es, de
1898 á 1904 (inclusive). Los resultados, muy dis•
tintos de los anteriores, son:
(A) Promedio de los volúmenes aforado~
sobre el vertedor
del Coyote....... 179.538,757 mts. cúb.
(B) Promedio de los volúmenes correspondientes á los
períodos del 20 de
Agosto al 20 de
Septiembre. . . . . . . 221.343,070 11
(C) Promedio de los volúmenes correspondientes á los
períodos del 15 de
Agosto al 15 de
Septiembre. ...... 190.940,556 11 11
Las diferencias, ahora, resultan á favor de los
&lt;canales inferiores&gt;, como sigue:
Diferencias á favor
de los &lt;canales inferiores&gt;, en caso
de concederles el
gasto total del río,
durante el período
del 20 de Agosto
al 20 de Septiembre (B-A). . . . . . . . 48.804,315 mts. cúb.
Diferenciaá favor de
los &lt;canales inferiores&gt;, en caso de
concederles el gasto total del río, du-

rante el período
del 15 de Agosto
al 15 de Septiembre (C- A). . . . . . . . 16.401 799 mis. cúb.
Podría objetarse que tampoco las cifras anteriores son aceptables, desde el punto de vista cien•
tífico, como los verdaderos valores medios de los
elementos por comparar; sin embargo, atendiendo
á que los volúmenes de agua aforados sobre el
vertedor del Coyote se expresan siempre los
volúmenes aprovechados por los canales inferiores, pues una parte de dicha ~gua pasa algunas
veces _sobre la presa de la Colonia, como vertedor,
y va a perderse hasta la laguna de Mayrán, y precisamente las cantidades de agua que de esta manera se. perdieron los años de 1895 y 1896, según
los registros de aforos de la Comisión Inspectora del Nazas, excedieron á las aprovechadas por
los canales inferiores, los años restantes, se justifica en cierto modo, la exclusión que de dichos
dos años se hizo en la comparación anterior. Si no
obstante esto, se consideran inaceptables los resultados obtenidos, de éstos, de los consignados
en el cuadro número 1 y de las líneas anteriores,
pueden deducirse las siguientes conclusiones:
H-En años que pudieran llamarse normales,
como los de 1898 á 1904 (período que comprende
algunos años escasos y otro, abundantes, pero no
extraordinarios), en que casi toda el agua del río
se utiliza en la irrigación, los &lt;canales inferiores&gt;
resultarán favorecidos á expensas de los &lt;canales
superiores&gt;, si en vez de distribuir el agua del río
Nazas de,ac~erdo con el Reglamento vigente, se
concede a dichos &lt;canales inferiores&gt; el goce de
• todo el gasto del río durante los períodos del 20
de Agosto al 20 de Se~tiembre ó del 15 de Agosto
al 15 de Septiembre.
2~- La ventaja resultante para los canales inferiores y, por lo tanto, el perjuicio sufrido por los
&lt;canales superiores&gt;, es, en años como los citados
mucho mayor en el primer caso que en el segun:
do¡y
3~-:--En años como los de 1905 y 1906, en que las
avemdas del río sean extraordinarias, si se distribuye el agua de acuerdo con el Reglamento vigente, se satisfarán los derechos de todos los ri•
bereños (superiores é inferiores) y quedará un
e~cedente q~e se perderá en la laguna de Mayran, no pudiéndose definir, por ser insuficientes
los datos de sólo dos años, el sentido y valor de
l~s diíer~ncia_s resultantes para los &lt;canales superiores é. inf1mores&gt; entre los volúmenes de agua
que reciban en las condiciones actuales de distribución y las que recibirían si se concediera á los
&lt;canales inferiores&gt; el gasto total del río durante los períodos del 20 de Agosto al 20 de Septiembre ó del 15 de Agosto al 15 de Septiembre.
Para comprobar las conclusiones anteriores, ó
mejor dicho, para darles mayor fuerza no excluyendo del estudio los años de 1905 y 1906, se procedió á la formación del

Cuadro número 2.

que, como lo expresa su título, es una comparación entre los volúmenes totales de aguas en el
río Nazas; las porciones de los volúmenes aforad?s sobre el vertedor del Coyote, que correspondieron á los &lt;canales inferiores&gt; y las correspondientes á los períodos del 20 de Agosto al 20 de
Septiembre y del 15 de Agosto al 15 de Septiembre,. durante los años de 1898 á 1907, según datos
oficiales&gt;.
La única diferencia de este cuadro, respecto al
anterior, consiste en que: los volúmenes de agua
aforados sobre el vertedor del Coyote no expresando propiamente los volúmenes aprovechados
por los &lt;canales inferiores&gt;, puesto que algunos
años [s~bre todo los abundantes], pasaron, según
los registros de aforos de la Comisión Inspec•
tora del Nazas, cantidades apreciables de agua sobre el vertedor de la Colonia, se corrigieron dichos volúmenes, substrayéndoles los correspondientes á los aforos practicados sobre el vertedor
de la Colonia. Pero como hay pérdidas de agua
por evaporación é infiltración en el trayecto del
río comprendido entre los dos vertedores en cuestión, pérdidas observadas por la misma Comisión
Inspectora del Nazas y consignadas en uno de sus
registros citados, se hicieron, á su vez, las correcciones correspondientes á dichas pérdidas en las
cifras que expresan los volúmenes aforados sobre
el vertedor de la Colonia. Estas correcciones se
hicieron de la manera siguiente:
Designando los volúmenes aforados sobre los
v~rtedores del Coyote y de la Colonia y las pérdidas, expresadas en tantos por cientos, observa•
das en el trayecto comprendido entre los mismos
vertedores, por las letras que encabezan lascolumnas respectivas, en el cuadro número 2, esto
es, por &lt;B&gt;, &lt;C&gt; y &lt;D&gt; la corrección correspondiente á los aforos practicados sobre el vertedor de la Colonia, se deducirá de la siguiente
proporción:
100: 100- D : : X : C,
de donde:
X-aforo corregido-100 x C
100-D.
el c~al habrá que substraer, para cada año, de los
volumenes aforados sobre el vertedor del Coyote (&lt;B&gt;).
B- 100 X C
100-D
para obtener las proporciones de dichos volúmenes que verdaderamente utilizaron los ribereños
de abajo, en irrigación. L-as cifras que expresan
los volúmenes así obtenidos, se encontrarán consignadas en el cuadro de referencia, en la columna marcada con la letra &lt;E&gt;.
La simple '!inspección de las curvas construidas
con los resultados obtenidos de la manera arriba

�EL ~TUNDO ILUSTRADO

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674

675

COMPARACION entre los volúmenes totales de agua aforados sobre el vertedor del Coyote (río Nazas), con
exclusión de los correspondientes á los meses del 20 de Agosto al 20 de Septiembr~ y del 1S de Agost~ al
15 de Septiembre, respectivamente, y los v?lúmenes d~~ivados por los canales superiores en los meses citados, durante los años de 1898 á 1907, segun datos ofzczales.
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PROMEDIOS

de aforos de la «Comisión Inspectora del Río Nazas&gt;.t c_uadro, fueron tomados de los redistros
NOTAS.-Los datos que sirvieron para la formaciÓn d e es~
,.,
Todas las cifras en él consignadas expresan metros cub1cos.
indicada y las correspondientes á los períodos
del 20 de Agosto al 20 de Septiembre y del 15 de
Agosto al 15 de Septiembre, respectivamente, basta para demostrar: &lt;que en case de cambiar las
condiciones actuales de distribución de las aguas
del río Nazas por las que resultan de conceder
á los &lt;canales inferiores&gt; el goce del gasto total
del río, durante los períodos del 20 de Agosto á
20 de Septiembre ó del 15 de Agosto al 15 de Septiembre, dichos &lt;canales inferiores&gt; recibirán una
cantidad de agua mayor que la porción que verdaderamente aprovecharon de la que les concedió el Reglamento vigente en el decenio considerado de 1898 á 1907&gt;.

"Banco de Cobranzas Meruntile~"
En vista de lo que recieutemente han publicado varios periódicos importantes de esta capital,
referente al establecimiento del &lt;Banco de Cobranzas Mercantiles&gt;, hemos creido oportuno, por
considerarlo de positiva utilidad, adquirir exactos y fidedignos informes de la nueva institución.

CONCLUSIONES FINALES
De las consideraciones á que han dado lugar los
resultados de los cuadros núms. 1 y 2, y que han
sido consignados en las líneas anteriores, puede
deducirse, en resumen, las siguientes conclusiones.
1:i--Que las modificaciones estudiadas en el sistema actual de distribución de las aguas del río
Nazas, redundarán en beneficio para los &lt;canales
inferiores&gt; y, por consiguiente, en perjuicio para
los «canales superiores&gt; en años normales como
los de 1898 á 1904.
2~-Que en años extraordinarios, como los de
1905 y 1906, los datos de que se dispone no bastan
para definir las condiciones resultantes de las
modificaciones propuestas; pero siendo capaces
las avenidas del río Nazas de satisfacer todas las
necesidades, tanto de los ribereños de arriba como de los de abajo, ni unos ni otros pueden tener interés, en este caso, en cambiar las condiciones actuales de distribución de las aguas delrío;y
3~-Que la única modificación en el sistema actual de distribución que, sin pt&gt;rjuicio de los intereses ya creados, beneficiaría á toda la comarca
algodonera del Nazas, sería aquella que hiciera
aprovechables los volúmenes de agua q ne ahora se
pierden para la irrigación, yet1do, inútilmente, á
almacenarse á la la.l(una de Mayrán.
México, Octubre de 1908.

(Firmado): ING, PANr.

Lic. D. Gualberto Vargas Martinez

Así lo hemos hecho, y ahora podemos decir á
nuestros lectores que se trata, en efecto, de una
institución importante, nueva en su género, Y que
ha comenzado á prestar positivos beneficios al
comercio y á los particulares.
Obtuvimos una entrevi11ta del Lic. Don Gualberto Vargas Martínez, fundador del Banco, y de
sus labios oimos la historia y el desarrollo del
negocio.

HA sorprendido-y con pena por ciertover que la obra de Pepe Gamboa, á pesar
del éxito en su estreno, no ha vuelto á merecer los honores del cartel de ese teatro. ¿Por
qué?
De todos los esfuerzos que nuestra intelectualidad intenta en su paupérrimo medio de acción,
es &lt;El Día del Juicio&gt;, innegablemente, el mejor
logrado; por lo menos, es la primera comedia de
autor nacional que pasa triunfadora por nuestros
escenarios.

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de los eorres1,ondientes , los meses del 16 de AJIC'IO al 15

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Empresa difícil y ardua es la de entenderse con
deudores morosos, que ya por falta de elementos
ó por sobra de informalidad, detienen inmoderadamente el cumplimiento de sus compromisos.
Los acreedores, ya sean comerciantes ó particulales, desmayan muchas veces en sus trabajos de
cobranza, pues prefieren perder los adeudos en
vez de recurrirá tribunales, donde los largos juicios resultan costosos y á veces estériles; y de
esta manera se pierden innumerables cuentas que,
aunque de poca importancia si se consideran en
partidas sueltas, forman, en cambio, una suma
respetable consideradas en junto.
¿Por qué darse como perdidos muchos de tales
adeudos? ¿Por qué no recurrir á procedimientos
eficaces, nuevos y rápidos, para obtener el pa.l(o de
cuentas que se tenían por perdidas?
De esto precisamente se ocupa el &lt;Banco de
Cobranzas Mercantiles&gt; que últimamente ha entrado en una época de verdadero apogeo. La institución fué establecida hace seis años, tiempo en
el que, gracias á la inteligencia, empeño y trabajo
del Lic. Vargas, ha logrado colocarse :l. envidiable altura y llegará constituir una empresa índí~pensable. Sus métodos de cobranza son infalibles, y el Banco, que no es sociedad anónima, sino de propiedad particular, tiene agentes y sucursales en toda la República, lo mismo en grandes
ciudades que en pequeñas villas. Su domicilio
social está en México, calle de Celaya, 15 bis, y
por s.us oficinas desfilan, á diario, muchos hombres de negocios que, convencidos de la eficacia
y buenos servicios del Banco, le entregan cuentas
para su cobranza.
Felicitamos al señor Lic. Vargas y al comercio
de México; y declaramos que en nuestra reciente
visita á las oficinas, quedamos gratamente sorprendidos del orden que reina en ellas y de los
muchos negocios de la empresa, que cuenta, como
clientela principal, á las casas extranjeras más
importantes de México.

Pero no han valido ni el aplauso espontáneo con
que fué recibida la obra, ni los juicios alentadores de la prensa toda, ni el deseo que el público
manifiesta de ver estas raras floraciones del estéril carmen de nuestra dramaturgia. La comedía de
Gamboa se estrenó y .... gracias. Anotemos una
injusticia.
Mas ya que no ha vuelto á la escena, he de resignarme á escribir estas líneas con la impresión
compleja del estreno.
Aquella noche anoté un primer acto todo lnz y
color, arrancado de la vida misma y trasladado
á la escena con firmeza y vigor.
El diálogo entre Don Perfecto y Rafael, es largamente cansado y con paja, mucha paja.
En cambio, el final del acto es de una animación que reclama y obliga al aplauso.
Viene el acto segundo, el mejor de la obra, y
nos deja el convencimiento de la maestría con
que ha sido escrito, concentrando toda la fuerza
de la situación y la psicología de los perso!llljes
que determina el género de la obra, y que debemos clasificar como &lt;comedía de carácter&gt;.
Este acto, por más completo, fué el que dejó
mejor impresión; yo, individualmente, gusté más
del ambiente del tercero, á pesar de sus convencionalismos y del gravísimo error de poner, sin
necesidad, sin motivo, una escena repugnante de
ofensas y vulgaridades en los labios de María,
alma toda pasión, que nos tiene encantados y rendidos, y que rompe ese encantamiento con el
golpe brutal de unos celos malsanos y tardíos, expresados en vehementes recriminaciones sin
culpa.
El amor flota en los tres actos, como la luz en
el primero, inundándolo todo, penetrándolo todo
de un aroma que nos es conocido.
No hay complicaciones, ni problemas, ni siquiera dificultades; la escena pasa llanamente, sin
tropiezos; se dijera que el público no hace más
que contemplarse y enternecerse en ese tránsito
de nuestra vida misma por la escena.
Es una comedia juvenil de cortos vuelos.
De sus personajes, el mejor dibujado, el más
firmemente sostenido, es el Don Indalecio; Cervantes estuvo en él impecablemente.
Pero nadie se identificó más ni mejor que la
Sra. Fábregas en su María. Me atrevo á afirmar
que, en comedia, ningún personaje ·ha sido más
fielmente sentido y expresado por esta actriz.
¿Es el medio en que la obra pasa?
¿Es la hermandad de estas dos almas?
¿Es el cariño con que Virgínía:tom6 la-obra?

No lo sé; pero in~isto en afirmar que su María
es de lo mejor que ha hecho.
En mérito de interpretación sigue el actor Vásquez, en el Don Perfecto, y Solares en su Rafael.
Los demás personajes, por su poca fuerza en la
acción de la comedia, no oponían dificultades y
fueron dichos de la mejor manera,
Y repito: &lt;El Día del Juicio&gt; triunfó francamente, indiscutiblemente. Merece volverá escena
muchas veces.

***
EN ARBEU .-" Los Vlejos."-"La Madre Eterna. "

Dos dramas de Ignacio Iglesias, diferentes en
procedimfonto, idénticos en doctrina. Iglesias es
un apóstol del socialismo, un evangelista de ese

José Joaquín Gamboa, autor dramático mexicano,
que acaba de estrenar la comedia "Día del
Juicio" en el« Vireinia Fábre,gas&gt;.
Fot. H. J. Gutiérrez.
hálito humano que acaricia y remueve las conciencias jóvenes de su &lt;patria chica&gt;, y por eso,
ya sea todo dolor, como en &lt;Los Viejos&gt;, ya todo
poesía, como en &lt;La Madre Eterna&gt;, su doctrina
de amor y piedad universal va esparciendo á los
cuatro vientos sus evangelios de confraternidad
humana. &lt;Los Viejos&gt;, drama interno, que sin pasar en la escena grandes cosas, por nuestra alma
hace pasar grandes dolores. Iglesias hace daño,
tortura y desgarra el espíritu obligándolo á meditar en ese cruel tramonto de la vida obrera, que
cae, como las ramas y los troncos, secos de tanto
florecer y que, en vez de la savia que repuje su
vida ó que al menos la alargue, hallan el hacha y el viento huracanado para acercar la muerte.
Y la muerte llega, y no como la esperamos, lenta, fría, pausada, agotadora; llega brutal, momentánea, apoplética, ligando, inmovili~ando de un
golpe aquella voluntad, aquel vigor inmarcesible
del pobre Juan, á quien le niegan la vida y el derecho de vivir

Borrás hace de este personaje una creación genial. Hay tal diferenciación en este tipo de los
otros, tal cambio, tal disfraz en su gesto y en su
voz, que dió trabajo reconocerle. Ha hecho un
estudio concienzudo y sabio del viejo obrero de
Iglesias, y lo ha teñido con todos los tonos del
dolor, de la desesperanza y del crepúsculo. No
hubo ojos sin lágrimas al escuchar el discorde
&lt;canto á la juventud&gt;. En ese mutis genial pasó
por nuestros nervios el hormigueo del escalofrío
y fué imposible reprimir el llanto.
Toda la obra trasciende verdad y tristeza, y deja en el alma hondo escozor, amargo dejo de crueldad, desgarraduras que hace en el espíritu contemplativo la aspereza del procedimiento con los
garfios crueles de su naturalismo.
En &lt;La Madre Eterna&gt;, suave idilio de poesía
y muerte, Iglesias torna á predicar su doctrina de
amor y misericordia. Aquí el apóstol es Florencío, un poeta enfermo de tuberculosis, que va buscando la vida al campo y en el campo muere después de haber prendido, en las almas que le rodean, soles de fe y estrellas de esperanza; descendiendo hasta los espíritus obscuros de los campesinos para poner, en ellos, lamparitas de ensueño, Florencio es la bondad y la belleza, y esto
canta en sus versos y en su vida que corta fué,
Une dos almas que uu juramento inconsciente
tenía alejadas y muere, como el sol, regando luz.
Pasa el frío de la muerte por la escena.
El viento arroja puñado$ de hojas por la venta abierta. El invierno llega; y Florencío, cantando en suaves versos la canción del estío, muere
de asfixia, regando, como el viento, el puñado de
hojas de sus versos.
Esta escena final es intensa y dolorosa. Todas
las actitudes que encuadran el retablo de la muerte se alzan en la escena con el silencio que precede la catástrofe. Todo calla. Enmudece hasta
el viento y, en ese enmudecimiento, resbala el
llanto como único desahogo.
Creí que el drama terminaba así: mudo, torvo,
sin más sonido que el beso de piedad y amor que
pone María en los pliegos de papel donde Florencío escribió sus versos últimos; pero sorprendió
mi encanto un apéndice ridículo, extemporáneo,
vulgar, ínqigno, que pone el autor en labios de
Gabriel, quien sin un sollozo, sin el más leve
rasgo de dolor por la muerte de su benefactor,
declara que Florencio es inmortal.
¡Lástima grande de este postizo inútil!
Borrás, magnífico, portentoso y fervorosamente
ovacionado.
La Sra. Pla, correctísima. Insisto en mi opinión
de que es ella el temperamento más artístico del
cuadro.
Todos los demás, perfectamente en sus personajes, menos el Andrés, que me pareció un tanto
deplacé.
Y el público más numeroso. ¡Gracias á Dios!
iAh! En la función del lunes, á precios reducidos, estuvo toda la aristocracia que falta en las
funciones á precios normales. iOh, santa economía!
LORELEY,

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l!lL MUNDO ILUSTRADO

EL MONDO ILUSTRADO

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l'IU58TRO P f\ 1 8
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-Escucha, amor mío, escucha un antiguo cuento persa, que revela un senti~ c'?mún al alma de
todas las mujeres. Nos declaráis impenetrables Y
enigmáticas como esfinges egipcias, por ahorra~os
el trabajo de estudiarnos ó por egoísmo de no violentaros en complacernos.
-Te escucho.
.
-Era una princesa de un pa~s oriental, una
princesita de cabellos de oro y OJOS de esmeralda,

más codiciados por los caballeros que los tesoros
de su padre y el brillo de la diadema real. Pero
la princesita no era feliz: había contemplado su
imagen en la corriente de los ríos, entre las flores
del loto y sabía que era hermosa; había escuchado
su acento agitar los cascabeles del aire con notas
cristalinas y conoció la armonía¡ había sentido
estremécerse su corazón contemplando las estre
llas en el azul de lo infinito, y supo que existían
deleites ignorados para las almas soñadoras.
-Sigue ..... .
-El dolor mordió en S'ij alma, dolor de un a11•

'

helo imposible, de un amor extrahumano, intenso inmortal como se lo habían revelado la canción del ag~a, el alma de la n,oche, y el misterio
de los cielos. Mientras concebia asi el amor, atormentaba con crueldad de hermosa, que no compadece jamás sentimient?s que ~o comparte, á todos los galanes que suspiraban a sus pies.
El rey, su padre, deseaba casar!~, y sus heraldos, pregonando su voluntad, tra¡eron en torno

de la hermosa á los galanes caballeros del reino Y
á los príncipes más poderosos de todos los países
de la tierra.
.
,
-Yo te amo le dijo un sabio.-No am~ Jamas
á otra mujer¡ si tú me coITespondes, trabaiaré día
y noche en mi laboratorio, . s?ndear~ los corazones, profundizaré en los vieios códices y arrancaré sus secretos á la Naturaleza¡ yo_ ll~g~ré á ¡enetrar por ti en el misterio del principio de la
vida y del enigma de la muerte.. Y o crearé una
humanidad nueva, sin dolores, sin enferme~ades!
de corazones puros, donde no existan ~el odio m

la traición. Un linaje de hombres buenos é inmortales. Am;vne y realizaré todo esto; serás la
redentora de tu especie.
Y la princesa sonrió triste y ,sus rizos de
cubrieron cou sus hebras, la nacar de sus mep1bs al a••Úa.r
la cabecita en un movimiento de ueb
gación.
-Yo te amo-le dijo un guerrero.-No hay nada en el mundo que se opon.~a á mi valor; sabría
deshacer entre mi~ dedos el arco de Rama Y quebrar las cadenas de Prometeo; sólo para ti, la amada única, hay ternura en mi alma; si m~ corres:
pondes, sembraré la muerte y el externumo; mi
brazo invencible someterá pueblos y nac10nes para alzarte un trono desde el que domines á t_od_a
la tierra; tu capricho y tu poder no tendrán limites, tuyos serán todos los tesoros. Amame y te haré reina del U ni verso.
.
y la princesa sonrió triste y en sus labios de
grana hubo una mueca de des~én.
. ,
-Yo te amo-· e dijo un arhstt,-y si t~ me ~orrespondes, perpetuaré tu imag~u con m~ gemo,
inmortalizaré tu nombre y los siglos vemder?s te
llamarán bienaventurada entre todas las muieres
porque fuiste la inspiradora de un a, lista: Amame y no tendrás rival. Mi amor es la gt~na.
y la princesa sonrió tnste y su peq nena mano
blanca hizo un signo de descontento. .
Empujado por la muititud l~egó_ al p_ie del trono un trovador que permanec1a silencioso.
- ¿No me dices nada?-interrogó la princesa.
-Admiro, señora, tu belleza y tu bondad.
--¿No aspiras á mi amor?
-No, yo no soy digno de poseerte porque nada
puedo darte.
-¿Cómo?
.
-Soy un trovador errante, un peregrino de
amor que vaga cant~ndo á la vida '( derrochando
pródigo mi existencia en los camarines de las castellanas. Adoré á muchas mujeres, que destroza~~n
mi alma y mi cuerpo entre sus brazos. Un hr~o
azul ha tendido sus pétalos sobre el marfil de mis
mejillas y en mis ojos de s~mbr_aarde el fueg?de
la calentura. Y o no soy sabio, lll gne;I'ero, m ~rtista y nada puedo ofrecerte con el ultimo é mtens~ rayo verde de mi existencia,
-¿Pero me amas?
-Sí te amo¡ con el amor consciente del que conoce t~dos los amores y todos los placeres; del
qu• puede aquilatar todo tu valer y tu hermoso:
ra .... _.Pero no puedo darte poder, renombre, ni
gloria.
-¿Cómo me amarías?
-No sé hacer nada ...... Estaría siempre á tus
pies arrullando tu oído con mis cantos; cuando
me mandases callar, permanecería mudo, arrobado
en tu contemplación, aspirand_o toda tu bel~eza y
toda tu idealidad¡ mis ojos, mis manos y mis labios no se cansarían de acariciar el tesoro de tu
cuerpo· me desvanecería en la tibia caricia de tu
aliento: y dentro de mi alma guardaría amoroso
el eco de todas tus palabras, de todos tus anhelos,
de todos tus pensamientos. Y o no sabría más que
adorarte.
.
y la princesa sonrió gozosa y en sus o¡os verdes hubo un reflejo de mar en calma.
-¡Oh, mi poeta! Yo te amo. Me ~s _dulce ~escender de mi solio para acercarme a h. A mi alma de mujer no la seducen la sabiduría, el poder
y la gloria cuan~o aspira al amor. El sólo es sabio, poderoso é mmortal.
.
.
_ y ahora, amor mío, ¿qué piensas de mi
cuento?
-Necesito todavía algunos datos para conocer
bien esa psic,ología que m_e presentas ~omo sín~esis del sentir femenino. Dime: lera artista tu princesa?
.
-Sí, y por eso había escu~hado á la quimera, y
por eso necesitaba la adoración de todos los momentos, envolverse en perfume de alma, ha,ce~
del amante un espejo en el q~e se advrase a s1
misma en continua contemplación. Anular sus vi-·
das para dar vida al amor.
- y, dime: ¿era egoísta tu princesa?
--¡Era mujer!. .....

º:.º

CARMEN DE BURGOS,

( Colombine).

tt

EL ATARDECER E~ EL LAG0 DE PÁTZCOARO,

LOSOJOSI
El eminente e~critor René Bazin
Dcaba de publicar su libro "Memories
d'u ne Vieille Fille," un hermoso volumen, donde ha invertido, á torrentes. su encanto de narrador, su penetración de psicólogo y su lucidez
como pintor de costumbres contemporáneas. De ese libro arrancamoG,
para nuestros lectores, estas páginas

deliciosas.

OS ojos! ¡Oh! hay unos que lo
dicen todo; hay otros que no
dicen nada: la mayor parte
dicen una ó dos cosas á lo
más.
He leido, en las novelas y en
los versos, elogios sin fin sobre
el irresistible atractivo de los
ojos color de violeta, de lo~
negros como la noche, de los jaspeados, de los azules, de los grises. Mas éstos son, casi siempre, los
ojos que aman. Yo- oídlo bien,-buscando más
sabiamente que esos escritores, he encontrado en
la vida los ojos que piensan.
¡Cuán hermosa es la belleza pensativa! Atrae y,
á la vez, intimida. Se os acerca, os habla, os
sonríe . ... mas guarda siempre en sus ojos la inmensidad desconocida del lugar de donde viene,
del país donde ha estado sola, enteramente sola, y
al cual volverán á llevarla esas alas misteriosas
que ha plegado un breve momento, por piedad
tal vez ..... .
Varias religiosas me han dado esta dulce y
cruel emoción; una, sobre todo, que conozco bastante. Es bella y no lo sabe. No tiene espejo para
prenderse el velo blanco; pero si éste le cuelga
más de un lado que del otro, sus compañeras, que
la adoran, vuelan á componer el gracioso desperfecto. Cuando entra al recibidor, y después de poner su mirada entera sobre toda mi persona, articula con sn clara voz: «Bnenosdías&gt;, me parece que
la luz "ntra con ella. ¡Oh! y cuando dice: «¡Cuánto gusto tengo de veros! Dadme noticias de los
que amo, ¡he pensado tanto en ellos! ¿Dónde está
Lucía? ¿Qué hace Juan? ¿Aún vive Manuel? . . . . »
entonces, al sentir que están pasando sobre n.í,
como una gran ola vi viente, todos los pensamientos
de esta alma, toda su ternura, todos sus recuerdos,

siento inmensos deseos de ponerme de rodillas. 'f' el secreto: Luisa era amada; el pretendiente le
en actitud devota .. .. ; mis no lo hago porq ne ella
había revelado su amor en esa misma tarde: unas
no lo consentiría.
flores, un pañuelo olvidado, una carta recogida
•
de prisa, todo esto era el rastro de la eterna his••
toria de amores.
Los ojos que piensan, los ojos de mujer, sobre
Pero entonces, si la historia era alegre porque
los que flota otra sombra más honda qne la de la
la respuesta de la declara.:ión no dependía de
ternura, existen: yo los he enccmtrado. El campo
otros labios que de los de la misma Luisa, ¿ por
no los ignora; he solido verlos en las granjas,
qué aquel aire triGte v de~agradado? ·
en las eras, en las alqueríaG. Os a~eguro que los he
-Vamos-le dijo Fernanda,-adivino tu amor
visto, qne los he observado largamente.
y el de tu enamorado; pero lo que sí no puedo
En Bance, un pequeño pueblecillo, vivía Feradivinar es el motivo de ese aire mohíno que
nanda con Luisa su hermana: eGta última la más
tienes, de esa inquietud; di: ¿qué te pasa, qué es
hábil costurera de la comarca. Las doG, ocupadas
lo que temes? ....
de la mañana á la noche y desde el 19 de Enero
-¿Qué temo? respondió Luisa mirándola fijahasta el 31 de Diciembre, cosían y cosían siempre,
mente y envolviéndola en sn cólera:-jtemo tns
ya trabajando en su propia casa, ya saliendo á las
ojos!
ajenas.
iAh! temía sus ojos, temía su pensamiento.
-¡Cuánt;:i se pare:en Feruanda y Luisa,-decían
El enamorado volvió por la respueGta; pero
su~ vecinas.
Luisa tuvo cuidado de citarlo para el otro extreY había razón para ello, porque las dos hermamo del pueblo, en el huerto de una amiga suya.
nas eran gemelas.
El era un buen hombre, un poco rudo, que no
Su ele!(ancia, su talle flexible, sus ojos negros,
sabía de conquistas y que estaba satisfecho con
sus mejillas rosadas, todos estos encantos eran
los ojos de Luisa y con las economías que ella
alabados, por igual, al tratarse de las dos muchahabía guardado. Sin embargo, tres meses después
cha~.
del noviazgo, cuando sólo faltaban ocho días pa-Si tuviera que escoger para nuera mía á una
ra la boda, las dos gemelas tuvieron que separarse.
de esas dos jóvenes decía más de una vieja,-no
Fernanda, anegada en llanto, vino á verme. Parsé á cuál de las dos escogería.
tía muy lejos; iba á buscar su vida en otro pueCiertamente que las dos muchachas tenían el
blo. Lloraba angustiosamente, acnsaba á su herespíritu vivo; mas Fernanda llevaba en el coramana y repetía entre sollozos aho~ados:
zón una dulce inquietud que la fatiga del día no
- ¡Miradme, miradme bien! ¿ ten_go acaso la cara
era bastante para dormir y apagar. Estudiaba la
de una coqueta?
fisonomía de las gentes y de los animales; sacaba
-iOh, no! Fernanda.
una filosofía de cada historia que venía á meterse
- Y bien, Dios mío, es por mis ojos. sólo por
por su puerta; sabía gustar la belleza de las tarmis ojos por lo que tengo que partir. Mi hermades; pensaba en todo ese vasto mundo que ella
na está como loca. ¿ Creeis que ayer me ha dicho:
no conocía; pensaba también en la muerte ..... .
«ino te puedo sufrir! Cuando levantas los ojos
Todo esto le había hecho crecer el alma. En tanpara verme, busco asustada si no está él por alto que la de Luisa habíase quedado de igual tagún rincón del cuarto?&gt; ... .
maño. Mas esto nadie lo notaba, y todos seguían
Miré largamente á aquella mujer, y comprendí
diciendo:
cuánta razón asistía á su hermana para obligarla
-¡Qué igualdad! No pueden negar que son geá partir: Fernanda tenía los ojos que piensan; la
melas.
otra sólo tenía los ojos que aman.
Una tarde, al volver Fernanda de la J!ranja
vecina, en donde había pasado el día confeccioRENÉ BAZII,.
nando una camisola, quedóse un tanto sorprendida de encontrar á su hermana Luisa inquieta,
(De la Academia Francesa).
caprichosa, ya riendo, ya suspirando, ya en expansiva charla, ya en silencio huraño ....
-Di, Luisa- preguntóle Fernanda:- ¿qué tienes hoy que tan rara me pareces?
Y aunque Luisa nada dijo, Fernanda adivinó

�678

EL MUNDO ILUSTRADO

El-ENIGMA
Novela por J. Berr de Turique.

PRIMERA PARTE.

I

ODOS los años,
desde los primeros
días de Junio, el
señor y la señora
Le Quesnel, con su
hija Lucy, iban á
instalarse h as t a
Noviembre en su
casita de campo
de &lt;Iris&gt;, en Dammartin, á algunos
k i 16 me t ros de
Coulommiers.
En la época, lejana ya, en que
el señor Le Quesnel había comprado la casa de
campo, su posición pecuniaria no igualaba, ni con
mucho, á la que adquirió después.
Así, esa modesta quinta estaba lejos de ofrecerle un confort igual al que encontraba en París
durante el invierno en su lujosa residencia del
boulevard Hanssmann.
A veces, disgustado de sentirse allí demasiado
estrecho y mirando al mismo tiempo con envidia
las otras propiedades más amplias, mejor comprendidas y situadas en lugares más cercanos á
la vía férrea, hablaba entonces de cambiar de residencia. Pero esta veleidad duraba poco. En el
fondo, él y su mujer tenían mucho cariño á esa
casa, en la cual habían pasado tantas horas felices y habían visto crecer á su hija.
En el año mismo de su casamiento fué cuando
el señor Le Quesnel, interesado en negocios de la
región, compró la casa de campo, á fin de poder
cuidar de ellos lo más cerca posible. En aquel
momento la propiedad modestísima no abarcaba
más que una hectárea. Poco á poco había crecido
y se había embellecido. En lugar del antiguo patiecillo, inmediato á la casa, había ahora un amplio jardín, extendido en terrenos adquiridos posteriormente. Por el lado opuesto, en terrenos
comprados al año siguiente, se había plantado un
pequeño bosque, cuyos árboles eran exactamente
contemporáueos de Lucy.
En el interior tambiéu se habían hecho adiciones, ensanches, edificación de una ala, construcción de una terraza, etc., etc., todas las cuales recordab'lln á los habitantes dedr~s&gt; algunas fechas
felices de su existencia: un buen negocio, mejoramiento de situación, curación, fiesta ó aniversario.
Sin embargo, estas transformaciones sucesivas
no habían podido cambiar el carácter primitivo
de su construcción, que conservaba todavía su
puerta de entrada demasiado estrecha, su minúsculo portón, su escalera sin estilo y los techos
muy bajos.
A pesar de todos estos inconvenientes, en los
momentos en que Lucy se acercaba á los veinte
años, cuando esas paredes y esos árboles guardaban toda la historia de su infancia, ¿cómo abandcnar tales recuerdos?
Otra razón ataba también al señor y á la señora
Le Quesnel á esa casa: las relaciones de sociedad.
Sin hablar de los habitantes de Dammartin, cultivadores, comerciantes, que les consideraban,
hasta cierto punto, como los castellanos de la re•
gión, sentimiento más y más raro de parte de los
campesinos, respecto á los parisienses, y les de-

mostraban confianza y respeto, el señor y la señora Le Quesnel, durante esos veinte años, se. ~abían ligado íntimamente con diferentes familias
de las cercanías.
A Pezarches, desde luego, situado á diez kilómetros de Dammartin, estaban el conde Y la condesa de Theil, dos viejos amables, indulgentes y
rancios, que parecían salidos de una novela de
Jules Sandeau.
Un poco más lejos, en sn castillo magnífico, se
encontraban los Tillier: él, gran refinador, hombre
de negocios, que manejaba ~~Bones¡ no ~acía, es
cierto, más que breves apariciones en &lt;lns&gt;¡ pero
su mujer era una persona amable y dulce, co_n la
cual la señora Le Quesnel gustab~ de platicar.
Además, Teresa Tillier, de la misma edad de
Lucy, se había convertido, para ést~, en una verdadera amiga, y su hermano Máximo ~levaba á
esas partidas de juventud todo el entusiasmo de
su buen humor de hijo de familia.
Por otra parte, en el mismo Coulo~mier•, tod_a
una pequeña colonia había emprendido el camino de &lt;Iris&gt; donde sabía que sería acogida con
aJ!rado, que 'encontraría un té bien serv!do, Y ~o
que es preferible para algunos, una partida sena
de bridJ!e, pues el señor Le Quesnel era un gran
aficionado á este juego.
Así es que el domingo, durante los meses de
estío, había gran concurrencia en &lt;Iris&gt;, y cada
uno llegaba allí según sus medios, sea en carruaje, en auto ó por ferrocarril.
El señor Plassard, gran industrial de Couloi_nmiers, consejero general, iba junto con su mu¡er
en su Panhard de último modelo, conduciendo
casi siempre á su prefecto, señor Manuel Leroy,
soltero jovial, y á su amigo íntimo, Ricardo Duroc, procurador de la República, célibe también,
de más de cuarenta años¡ pero todavía muy agradable en su persona y poseedor de una bellísima
fortuna, que hubiera hecho de él uno de las m~jores partidos, si sus aires de solterón endurecido no le hubieran puesto al abrigo de las tentaciones matrimoniales. Finalmente, para completar esta reunión, el ejército se hacía representar
por el comandante Mandru, que, acompañado de
la comandante, habría considerado como una
deserción no ocurrir regularmente todos los domingos á hacer un visita á sus amigos Le Quesnel.
Estos ¿hubieran podido encontrar en cualquier
parte nuevos elementos de distracción para su hija y para ellos mismos?
He aquí por qué, al hablará veces de trasladarse á otra parte, como ciertas personas visitan las
casas vacías, sabiendo muy á fondo de sí mismas
que no se decidirán jamás á mudar de casa, el
propietario de &lt;Iris&gt; regresaba puntualmente con
su familia, todos los veranos, á Dammartin.
II

Aquel año los Tillier debían instalarse mucho
más pronto que de costumbre en su castillo de
Rozoy. Teresa había estado bastante enferma durante el fin del invierno, y el médico le aconsejó
ir sin tardanza á reparar sus fuerzas en el campo.
Mas la joven no se sentía muy inclinada á salir
de París desde el mes de Abril, cuando todas sus
amigas se quedaban allí.
iSi acaso los Le Quesnel hubieran podido adelantar su viaje á Dammartin! Pero, precisamente,
l(raudes negocios detenían al señor Le Quesnel en
París en ese momento y una temporada en Vichy,
que el médico había prescrito á su mujer, iba á
retardar por un mes su llel(ada á «Iris&gt;.
-¿Y tú también vas á Vichy? preguntó Teresa
á Lucy con aire melancólico.
-Yo .... no sé todavía .... No me gustaría ....
¿Pero qué haría sola en París sin mamá y con un
papá tan ocupado como el mío?
-Bueno, pues ven conmigo á Rozoy. Espera-

rás muy tranquilamente á que tus padres se instalen en «Iris&gt; para regresar con ellos.
-¡Vaya qué luminosa idea! ¿Qué dice de ello
tu mamá?
-Pues si. ..... ¡si acaso el señor Tillier no encuentra obstáculo!
Como esta combinación satisfacía á todo el mundo, ocho días después Lucy se encontraba en una
recamarita flamante, preparada á propósito al lado de la de Teresa, en el castillo de Rozoy.
Estas seis semanas de permanencia en la casa
de los Tillier fueron para la joven particularmente exquisitas. . .
.
.
La compañía constante de su amiga, la vida al
aire libre, los deportes, las partidas ~e a1;1tomóvil,
tenían para ella un enca.ito tanto mas vivo cuanto que Máximo tomaba parte en ellas.
Máximo, apuesto, la mirada viva, el bigote fino
levantado audazmente de una manera que senta. ba muy bien á sus veintitrés años, era un caballero seductor.
Cuando se paseaba en el campo entresu hermana Teresa, una morena picante, un poco fuerte de
aspecto, altiva, y Lucy, rubia, de tinte brillante,
delicada y distinguida, era difícil no fijarse en
este grupo, cuyos elementos variados se hacían
resaltar uno á otro en tan feliz conjunto.
Licenciado en derecho, Máximo empezaba á ponerse pausadamente al tanto de los asuntos de su
padre. Pero sus ocupaciones le dejaban ocios que
había aprovechado para convertirse en un &lt;chauffeur&gt; consumado.
-Con mi hermano, proclamaba Teresa, los riesgos de accidentes se encuentran reducidos al mínimum.
Así es que ella no confiaba en ningún otro, y
el mecánico que las acompañaba veía generalmente su papel reducido al de un cuidador del carruaje, cuando las jóvenes se bajaban de él para
admirar alguna iglesia más de cerca ó para descansar á la sombra de la arboleda.
Máximo, instruido, sensible á las bellezas de la
naturaleza, afectísimo á las cosas de arte, era para
Teresa y Lucyun compañero culto en esos paseos,
y sabía, según los casos, llamar la atención de
ellas sobre el color de un paisaje ó el carácter de
un edificio. Por supuesto que su ciencia teológica no dañaba ni su destreza ni su agilidad, y en
el &lt;tennis&gt; era alternativamente para las jóvenes
un compañero precioso y un adversario terrible.
Con esos papeles diversos de camarada, de guía
y de mentor que Máximo asumía re,pecto de Lucy, fatalmente debían conducirle al papel de enamorado.
Una hermosa mañana gris, una noche un poco
agitada, ocurrióle buscar la causa de esta agitación, y tuvo que reconocer que en él germinaba
un sentimiento nuevo, muy diferente de los arranques que había podido experimentar hasta entonces ante un maniquí de modista ó el figurín de
un periódico de modas. La emoción que sintió
algunos instantes después, durante el almuerzo,
al encontrarse frente á frente de Lucy, no le dejó
ninguna duda sobre la realidad de su descubrimiento.
Precisamente entonces no había bajado todavía
Teresa.
La señorita Le Quesnel, sola en el comedor, esperando la llegada de su amiga, se encontraba d~
pie ante un gran ventanal leyendo una carta que
la criada, al distribuir el correo, acababa de entregarle.
En el primer instante, absorta por la lectura, no
había advertido la entrada de Máximo.
Este la contempló con delicia, admirando la
gracia natural de su actitud, la frescura de su tez,
el encanto particular que de toda su persona emanaba.
Mas Lucy levantó los ojos á pocos instantes.
Aunque Máximo no hubiera hecho movimiento
alguno, aun cuando hubiese detenido su respiración para poder prolongar la ternura de ese mo-

679

EL MUNOO lLUSTHADO

mento, ella experimentó, por instinto, la sensación
de que estaba siendo observada.
-Cómo, ¿estaba usted aquí, Máximo?-dijo sorprendida.
-Sí, desde hace un momento.
- ¿Y por qué no anuncia usted su llegada?dijo sonriendo.
- No quería perturbará usted en la lectura de
esa carta.
- ¡Oh! no me hubiera usted perturbado. Por lo
demás, ya concluí. Es mamá que me anuncia que
su temporada de baños va á termínar: está ya en
el décimonono día.
-Entonces .... ¿va á querer recogerá usted?
Máximo pronunció la palabra recoger con un
tono tal como si se hubiese tratado de un rapto.
Lucy no pudo menos que notarlo.
-¡Vaya! ¡Confieso que me apenaría que fuese
de otra manera! Sabe usted bien que hace tres
largas semanas que no he abrazado á mi querida
mamá, y veo bien, por sus cartas, que eso le hace
falta tanto como á mí.
Máximo dijo:
-¿Y usted espera partir? ....
-Dentro de tres días.
- ¿Para ir inmediatamente á &lt;Iris&gt;?
-Tal vez no inmediatamente¡ pero pronto, con
certeza. Deseo que sea lo más pronto posible para no estar mucho tiempo lejos de Teresa. La
transición sería demasiado brusca para mí si tuviera, después de haber vivido tan íntimamente
con ella durante tres semanas, que se.pararme de
una manera completa.
Ciertamente, en Rozoy, en Dammartin, como la
distancia era corta y Máximo habría tenido, con
frecuencia, ocasión de encontrarse otra vez con
Lucy .... pero sólo en visita .... no la vería ya
sino en presencia de otras personas. Las palabras
que cambiarían serían banales por fuerza, ó, cuando menos, indiferentes.
Esto le causó desgarradora pena.
Tuvo la impresión clarísima de que si dejaba
marchar así á la joven, sin hacerle conocer su estado de ánimo, i,in saber qué sentimiento experimentaba ella respecto de él, no se presentaría jamás otra ocasión de explicación.
-Cuando menos, le dijo, espero que usted no
conservará un recuerdo demasiado malo de su
permanencia en esta casa.
Ella sonrió.
-En inglés, esto se llama &lt;echar el anzuelo
para sacar cumplidos&gt;.
-Entiendo el inglés, dijo Máximo.
Por un momento permanecieron silenciosos.
Un tanto turbada, Lucy dijo por decir algo:
-1Es curioso! Teresa tarda en bajar hoy! Es la
primera v;ez que es tan perezosa.
Máximo, entonces, con un afectuoso reproche,
dijo:
-iVaya! Usted se equivocaba hace un momento
al expresar alguna desconfianza por las impresiones que usted iba á llevarse de aquí, en lo que
me concierne personalmente, cuando menos. ¡Apenas hace cinco minutos que está usted aquí conmigo y ya le pesa!
Sin saber, justamente, si Máximo hablaba en serio, Lucy le contestó:
-¡Perdón si le he molestado! No era esta mi intención.
Y agregó con voz ligeramente:
-¡No le creía tan susceptible!
Máximo se apresuróá rectificar un poco conmovido, porque se acercaba el momento de la confesión:
-No es susceptibilidad. Es temor cuando menos.
-¿Temor? preguntó Lucy, sin comprender aún
adonde llegarla el joven.
-Sí, tengo tanto temor de dis{!ustarla, ó más
bien, de no serle bastante agradable!
Lucy, turbada, bajó los ojos.
Máximo entonces se aproximó á ella.
-Sí, es necesario que usted lo sepa, señorita
Lucy-en ese momento su voz se estremecía ligeramente,-que .... por fin, que estoy muy triste por
la idea de que usted se vaya. ¡Me había habituado
tanto á vivir cerca de usted!. ... La casa, desde
que usted forma parte de ella, ¡me parece tan animada tan atrayente!. ... Y yo no me daba cuenta
con ¡xactitud. ¿comprende usted? lo que experimentaba .... Pensaba que mi buen humor, mi alegría, provenían únicamente de lo hermoso del
tiempo, de la libertad de que disfruto hoy. Pero
ahora, veo claro en mí: es usted, usted sola la
que me atrae y la que me retiene aquí .... ¡porque
la amo!
Lucy, oprimida, respondió:
-¿Está usted bien seguro, Máximo, de haber leido en sí mismo completamente? ¿No toma usted
por amor verdadero lo que no es, tal vez, sino simpatía ó un capricho que pase? Desde hace quince días que estoy en Rozoy con su hermana, y
que ninguna otra persona extraña ha estado cerca
de usted, tengo para mí la ventaja de haberme
presentado á sus ojos sin ninguna comparación
posible. ¿Significa, sin embargo, que pueda desafiarlas todas? En París, en cualquiera parte, durante
el verano, cuando usted encuentre otras jóvenes
infinitamente más seductoras-¡oh! yo le aseguro
que hay muchas, añadió respondiendo anticipadamente al gesto negativo de Máximo!-¿sus sentimientos hacia mí no se modificarán?
Máximo replicó:

·-No me engaño: la amo con un amor puro y
profundo. La turbación que me invade cuando
usted está presente; la impaciencia con que la espero cuando tarda aunque sea instantes¡ el desgarramiento que me produce el sólo pensamiento
Je que usted vaá alejarse, no pueden dejarme ninguna duda y deben también tranquilizar á usted
plenamente. Si usted consiente en llevar mi nombre, ninguna mujer, yo se lo juro, habrá sido más
amada, más adorada por su marido. Así, lo que
le suplico que haga es que lea dentro de sí misma para saber si por su parte usted se siente capaz de amarme un poco!
Si Lucy hubiérase encontrado más dueña de
sí misma, habría aprovechado el pretexto que se
le ofrecía para diferir su respuesta, á fin de que,
poniendo alguna distancia entre ellos, Máximo
pudiera medir exactamente la profundidad y la
tenacidad de sus sentimientos. Pero cuando ella
había exhortado al joven á que no comprometiera
su vida á la ligera, fué por un exceso de escrúpulo, y estremeciéndose al verlo batir en retirada,
porque ya su corazón mismo había hablado.
Esta declaración, que Máximo le hacía ahora, la
esperaba ella, la deseaba.
Así es que, incapaz de ocultar su emoción: «¡Oh,
dijo ella, en cuanto á mí, ya lo he pensado! hace
tiempo que lo he pensado&gt;.
Gozo inmenso entró entonces en el corazón de
Máximo.
·
iLeamaba!
Sus brazos se abrieron por sí mismos, y atrayendo á la joven hacia sí, la estrechó contra su co•
razón.
Así permanecieron durante algunos segundos,
con el pecho oprimido, incapaces de pronunciar
una palabra.
Luego, Máximo. llevando á sus labios la cabellera dorada de Lucy, dijo como en éxtasis:-¡Mi
esposa! ¡Mi querida esposa!
- ¡Mi prometido! murmuró Lncy.
Fué todo.
¿Qué harían ahora los dos? ¿Cuándo anunciaría cada uno la noticia á sus respectivos padres?
No tuvieron ni siquiera el tiempo de preguntárselo.
Teresa, que había llegado hacía un momento,
vió y oyó todo, y le saltó al cuello:
-iAh, amigos míos! ¡Si supieran qué feliz soy!
Los dos jóvenes, turbados como si hubieran sido
sorprendidos en alguna falta, intentaron disculparse.
-Pero ..... .
- ¿Pero de qué justificarse? ¿Hay algo más genil que este casamiento? Por mi parte, siempre he
pensado en él. Estaban ustedes creados el uno para el otro ...... Pero de la simpatía al amor podía
haber alguna distancia. .... En fin ..... Está he-:ho.
Así estoy segura de que la mujer de mi hermano
no intentará alejarlo de mí y que el marido de
mi amiga más íntima no querrá separarse de ell ,.
Lucy no pudo evitar sonreír.
-¿ Qué, en verdad .... teníais miedo? ..... .
- Yo sí. ... Se han visto .... hermanas políticas
que no se avienen. Y entonces en vano se es hermano y hermana, porque se convierten casi en
extraños el uno para el otro.
-Te aseguro, querida hermana-dijo Máximoque esta perspectiva no era de temer entre nosotros.
-No, tal vez .... En fin, ¿qué quieres? Como
hermana, prefiero Lucy á cualquiera otra. Esto no
podrá enfadarte, según creo . .... .
-No¡ no me enfada ....
- Ni á mí,-añadió Lncy sonriendo y lloro&lt;a,
porque por una reacción natural, sus ojos se habían llenado de lágrimas.
Se oyeron pasos. El señor y la señora Tillier
iban á llegar.
·
- Cálmate-dijo vivamente Teresaá Lucy. Evi
ternos que mis padres comprendan lo que pasa.
Lucy hizo un ademán de temor.
- ¿Cómo? ¿Podrían tus padres oponerse? . ...
Teresa se echó á reir.
-No. Ni siquiera hay dificultades de dinero
que vencer, puesto que tú también eres rica. Sólo
que yo conozco á papá. Es un hombre práctico.
Con él las cuestiones de sentimiento vienen en
segundo término. En cuanto á mamá, es la corrección en persona. La idea de que tu mamá se disgustara por no haber sido ad vertida . . . . . En fin,
creeme, vale más esperar. Y esta tarde, en nuestro paseo, tendremos tiempo de trazar tranquilamente nuestro plan.
- ¡Ah! decididamente, Teresilla--dijo Máximo-tú eres un gran general.

III
Hacía dos semanas que Lucy se había instalado de nuevo en «Iris&gt;. Pero su pensamiento no
había salido de Rozoy, y esperaba con impaciencia febril que llegara el momento, felizmente cercano, en que Máximo informara de sus proyectos
á sus padres. Porque esta confidencia, que debería
coincidir con la partida de Lucy, se había retardado por consejo de Teresa, á causa del estado de
ánimo de su padre, que no parecía estar entonces
en la mejor disposición. Desde hacía unas semanas que el señor Tillier parecía, si no inquieto,
porque su ~ran fortuna le ponía al abrigo de cualquier contin~encia, al menos preocupado por
cierta depresión anormal en el mercado de azú·
car. Se hablaba de casas que habían ya suspendido sus pa.~os y de otras que estaban á punto de
suspenderlos. Había, por lo tanto, que tomar medidas extraordinarias, modificar las órdenes de
compra y de venta, y reunir pronto al consejo de
administración. De aquí la necesidad de dirigirse
casi á diario á París, de donde regresaba de mal
humor, diciendo pestes de aquellos que, por su
imprudencia ó su mala fe, le quitaban el reposo.
-Creedme, niños- había dicho Teresa á los
enamorados que tascaban el freno-no es todavía
el momento. En tanto que papá tenga la misma
arruga en la frente, no hay que hacer nada. Esperemos que el azúcar esté en alza.
Máximo y Lucy esperaban, pues, pero con impaciencia. Quien más sufría era Lucy. Al menos
Máximo tenía á Teresa, con quien podía hablar
de ella. Pero ella no tenía á nadie. Ni siquiera
tenía la distracción de las visitas, otras veces tan
numerosas, y que la hubiesen quitado por momentos su idea fija¡ porque sus padres no se habían decidido aún á abrir su casa, pues el estado
de los negocios, que influía en los nervios del señor Tillier, repercutía también en la vida del señor Le Quesnel.
Obligado á estar casi constantemente en París,
no teniendo automóvil para cortar el trayecto y
regresar á buena hora, el señor Le Quesnel pernoctaba en la casa de la calle de Hausmann casi
todos los días, acompañado únicamente de Pedro,
su antiguo camarista. En esas condiciones, con
reducido personal y en ausencia del jefe de la
casa, era difícil recibir. Lucy pasaba, pues, sus
días monótonos, sola con su madre, porque Teresa, que se encontraba un tanto indispuesta, no había podido ir á verla.
De tiempo en tiempo, es verdad, Lucy se dirigía á Rozoy¡ pero en carretela el trayecto de casi
veinte kilómetros, de ida y vuelta, se convertía
casi en un viaje, y no podía hacerlo con frecuencia.
Solamente el &lt;procurador&gt; había presentádose
en esos días en la quinta &lt;Iris&gt;. Se había cometido un robo en un lugar de las cercanías, y el funcionario había ido al desempeño de su deber: al
pasar por la quinta, que vió habitada, le pareció
correcto entrar á saludar á sus moradores.
Era un extraño sujeto, este Ricardo Duroc. A
pesar de su fortuna y de su verdadero talento,
vegetaba desde hacía quince años en el mismo
puesto, sin que pareciera que &lt;los de arriba• pensaran en promoverlo y mejorarlo. Alguien achacaba ese abandono al excesivo celo profesional
del magistrado. Se hablaba de ciertos careos en
los cuales, por su empeño en descubrir la verdad,
no había vacilado en sujetará los acusados á interrogatorios torturantes. En realidad tales rumores eran exagerados. Duroc debía su situación á
cierta falta de tacto que, muy al principio, le había hecho en un asunto delicado la reputación de
magistrado poco complaciente. En la época de su
noviciado tuvo que ini,truir un proceso sensacional, en el que se encontraba complicado un alto
personaje. En lugar de apresurarse á despachar el
asunto, se había dejado arrastrar por la necesidad
de descubrir completamente el misterio . .... . Naturalmente esto le había perjudicado.
- Vea usted, amigo mío - le dijo en cierta ocasió un antiguo consejero del tribunal de casación,
que mostraban interés por él, y que acababa de
hacer inútilmente uu nuevo intento en su favor¡usted es víctima de su celo! Su antigua curiosidad le cuesta caro. Que esto le sirva de lección.
Y si mañana se presentaren las mismas circunstancias ... .
(Continuará).

�680

ÉL MUNDO fLUS'fRADO
EL MUNDO ILUSTltADO

68L

El Hijo Pródigo

Las más bellas fantasías
naufragan en tus demencias¡
ni las artes ni las ciencias

Abre, madre; soy yo, que hasta tus puertas,
de vuelta de la vida,.
llamo tímido, en busca de un consuelo
para el alma angustiosa y dolorida.

Endulzan tus agonías,
ídolo de las ausencias,
prior de melancolías.

Abre, madre; soy yo¡ sí, soy tu hijo
que, débil y cansado,
vuelve á ti tras inmensos infortunios,
como el ave á su nido abandonado.

¡Oh monstruo de afinidades! ....
domador de omnipotencias
las más libres y bravías:
Verdugo de soledades,
ídolo de las ausencias,
prior de melancolías.

Soy tu hijo, el infiel, aquel ingrato
que hoy vuelve arrepentido,
buscando entre tus brazos maternales
para todas las penas el olvido!

ARMAND V ASSEUR.

II
Tú me viste crecer: era yo un lirio
que, siempre perfumado,
adornó tus altares ¡madre mía!. . . . .
La niñez lno es un lirio inmaculado? ..... .
Cuántas veces las lágrimas corrieron
(oh madre! de mis ojos,
al recuerdo inmortal de aquellos días
en que estuve á tus pies, puesto de hinojos.
iMadre, madre mía! quiero ser bueno¡
yo quiero ser el niño
que orgulloso llevaba á tus altares,
con las flores de Mayo, su cariño.
Que vuelvan esas horas encantadas,
que vuelvan esos días,
en que en ti nada más cifré constante
todas las santas esperanzas mías! ....
Tengo sed de ese amor, amor del cielo,
del que jamás olvida:
para mi alma, la enferma, la insaciable,
jnada son los amores de la vida!
Quiero amar¡ pero amar como te amaba,
con infinito anhelo,
con ese amor que en irisadas nubes
¡huye del mundo, hasta tocar el cielo!

III
Abre, madre, soy yo¡ sí, soy tu hijo
que, débil y cansado,
vuelve á ti como el ave que, aterida,
vuelve en busca del nido abandonado.
Soy tu hijo, el ingrato, aquel que un día
creyó en loco desvelo,
encontrar en humanos corazones
otro anhelo más grande que tu anhelo.
Mas perdóname, madre¡ al fin he vuelto
y torno arrepentido,
buscando entre tus brazos maternales
para todas mis penas el olvido!

Y amo también-perdona,-hasta el suspiro
que en tu alma pura tímido se es~onde,
y que exhalas, cruel, cuando te miro,
enviándolo ¡ay de mí! quién sabe adónde.
A. RODRÍGUEZ PORTILLO,

A Raúl Dehera.

San Salvador, 1908.

*
POEMA
Llevando las espinas del martirio
sobre la triste frente anacarada,
joven y bella, la encontré muriendo
de un hospital en la desierta sala.
Amó, sedienta del amor tranquilo,
cuando estaba su vida en luz plenaria
y aun parece que besa, en la agonía,
su corona de flores marchitadas.
Mostrando los estragos del suicidio
sobre la altiva frente destrozada,
joven y-hermoso le encontré cadáver
del ancho mar en la desierta playa.
Mártir errante de la fe perdida,
no iluminó su ruta la esperanza
ni radiosos destellos de la dicha
constelaron su noche desolada!. ....
Sin flores que consagren la memoria,
como altar de una ermita abandonada,
allá, sobre la tierra de los muertos,
se levantan dos cruces solitarias.
Reposan á su sombra protectora
despojos de dos almas olvidadas ....
sólo la yedra, amiga de las ruinas,
como amante caricia las enlaza.
LUIS V. VARELA.

*

c5\'IANOS DE ARTISTA

ARISTEO DE LA TORRE.

:HOMENAJE
Amo todo lo tuyo. Adoro el leve
gorjeo de tu voz arrulladora,
y la cadencia que tu planta breve
ritma al andar, con gracia seductora.
Amo la lumbre de tus ojos pardos,
auroras de candor y de cariño,
y tus senos erectos y gallardos,
palpitando en la red de tu corpiño.
Amo tu perfumada cabellera
suelta en madejas en tu dorso bello,
ya profusa, besando tu cadera,
ó en espeso &lt;bandean&gt; junto á tu cuello.

A Ta izquierda, de arriba abajo: ..Bienvenida"'de.•pué.s de matará .s11 primer ioro.-Un magnífi&lt;:o par de "Bienvenida " Una vara de "Chicorrito."-A la derecha: ManueZ-M.ejía.s, "Bienvenida."- Vicente Segura perfilándose para matar.-"Bienvenída '' adornándo.•e con Ta.s banderillas.-(Plaza "El:Toreo. ")

Amo el coral que tu sonrisa leve
deja admirar, en la armonía pura
del rojo contrastando con la nieve
de tu pareja y alba dentadura.

CROMO

Manos suaves de seda, ligeras cual bruma,
perfumadas y tibias como boa de pluma,
que lleváis á las mías la caricia suprema
en la pu1posa palma y en la rosada yema,
¿qué Pan enamorado, qué castálida ondiua
robaron envidiosos la flauta cristalina?
¿En dónde están ¡oh, pétalos de la pálida camelia'
las flores de la locura que deshojaba Ofelia?
Manos que sois los lirios en la sagruda Homilía
predicaron los santos al hablar de Cecilia,
tocad el clavicordio de la adorable santa,
tan dulce como el eco de su gentil garganta.
Volved, volved al piano, preludiad la sonata
de la luna que tiembla sobre el lago de plata
y la góndola de oro, que silenciosa rema
hacia el recodo obscuro de la dicha suprema
donde sobre los frescos y entre las rocas áridas,
despe;ezan sus élitros las dormidas cantáridas .
Tocad . . esa es ¡oh, manos! la divina romanza
de las almas que buscan ensueño y esperanza.
ARMANDO

R. PORTILLO.

DE A.GONIAS

Amo el tibio perfume de tu traje
con que el alma y sentido me conturbas,
y hasta el dru-frú&gt; del temblador encaje
sobre la gloria de tus regias curvas.

!dolo de las ausencias,
prior de melancolías,
que haces noches de los días
y de las noches demencias.

Amo también el roce acariciante
de tu trémula mano entre la mía,
si, al mismo tiempo, tu mirada amante
en mi alma enciende el luminar del día.

Tus congojosas violencias
tornan las horas sombrías,
ídolo de las ausencias,
prior de melancolías.

Bajo el toldo de luz de un sol radiante
que tiñe el cielo de escarlata y oro,
la cuadrilla-al rumor de inmenso coro desfila ante la turba delirante.
De pronto, entre el bullicio discordante,
suenan las notas del clarín sonoro,
y con ímpetu ciego parte el toro
á bregar en la lid, noble y pujante.
Llega el supremo trance, y el torero
brinda, empuñando el reluciente acero,
con vivo ardor . ...
En actitud serena
aguarda la frenética embestida,
y, cuando rueda el animal sin vida,
un ibrav..,! atronador vibra y resuena.

Raúl A. Esteva.

SUEÑO
DE ADA NEGRT.

Una vez yo soñaba.
Y vi una inmensa población: hermanos
sus hijos é inven:cible ella en el mundo:
virgen de rebeliones y tiranos.
Y nada era más santo y más jocundo
que tal amor entre hombres: toda gloria
de él emanaba y un ardor fecundo
De serena grandeza y de victoria ....
.. . ,¡Oh venturoso, oh libre, oh envidiado
pueblo sin tradición y sin historia,
á un porvenir de paz encaminado! ....
.... Una vez yo soñaba.
MANUEL S. PICHARDO.
Noviembre, 1908.

!LA MA)Q)!RJE. CillE.GA
- ¿Qué ruido es ese, Lucía?
¿Quién ha movido la puerta?
-Es .... el aire, madre mía,
Que está la ventana abierta.
-Ciérrala, porque ha tocado
La campana á la oración.
Niña, ¿no oíste? ¡Han sonado
Pasos en la habitación!
-Es .... . . que se ha puesto á enredar,
Madre, el travieso perrillo,
Y se divierte en saltar
Jugando con un ovillo ...
-Hija, acércate hacia mí¡
Tal vez el recelo influya;
Mas me parece que oí
Una voz que µo es la tuya. ,
Ven, acércate, Lucía¡
¡Niña! ¡niña! ¡Ay, Dios! ¿Qué es eso?
-Madre .. .. aquí estoy ..... ,
-[¡Juraría
Que había escuchado un beso!]
REMIGIO CAULA.

�682

EL MUNDO ILUSTRADO

683

EL MUNDO ILUSTRADO

se desea y se aprecia, que aprender á estimar
aquello que los demás juzgan valioso. Y al decir estas palabras, la linda caprichosa acariciaba
su brazalete favorito, que contenía dos ojos de
gato sin ningún valor&gt;.
Esta es la breve y graciosa historia que el autor
inglés pone en una de las páginas de su interesante obra¡ ¿acaso calumniará al bello sexo? Mis
amables lectoras responderán, á sí mismas, esta
pregunta.

00

LA MODISTA EN CASA
EXPLICACIONES PRACTICAS

CRONICA

1&lt;~I

ODOS los seres y las cosas tienen un
objeto determinado, 6, más bien dicho,
una misión que llenar¡ ·y de una mane,;¡..
ra admirable se encuentran dotados
unos y otros, con cualidades suficientes
para cumplir su destino. Aunque es cierto, y nadie puede dudarlo, que la mujer tiene en la vida
un papel muy importante, el cual varía de aspecto tanto como pueden variar las múltiples circunstancias en que suele encontrarse colocada,
convendrán sin dificultad, mis amables lectoras,
en asegurar que uno de esos objetos de primera
importancia, en la existencia femenina, es formar
el dulce atractivo, el principal encanto de las
personas que le rodean. Para alcanzar este alto
fin, no hay sacrificio interior 6 exterior á que la
mujer no se sujete con todo gusto¡ la sociedad y
la crítica desconocen, con mucha frecuencia, la
causa interna de estos sacrificios¡ se les ll3JI1an
esfuerzos de vanidad y fragilidades de espíritus
débiles¡ se les considera como un culto ridículo
del amor propio y aun llegan á ponderar, casi de
un modo ofensivo, el constante cuidado y la preocupación del bello sexo por aparecer siempre de
un modo agradable. Pero si los críticos fuesen un
poco más piadosos y sinceros, encontrarían bien
pronto la causa secreta y determinante que obliga
á la mujer á pensar constantemente en el arreglo
de su persona, pues teniendo un exterior grato á
la vista, que es la primera é indispensable aceptación, ya será posible después manifestar los más
exquisitos encantos del espíritu, las más delicadas flores de los &lt;jardines interiores&gt;, cultivadas
quizá á duras penas¡ regadas, en muchas ocasiones,
con silenciosas lágrimas, y desconocidas innumerables veces, ocultas como están, en el secreto
santuario de algunos corazones.
La mujer necesitaba de un auxilio oportuno y
eficaz para que secundase sus incesantes y á veces penosos esfuerzos¡ pocos ha encontrado en la
sociedad para ser ayudada moralmente¡ mas en lo
exterior, el arte, la industria y el comercio, combinándose armoniosamente en provecho suyo y
del embellecimiento femenino, ha contribuido
siempre á los caprichos y exigencias de la Moda,
multiplicando sus creaciones y refinando, cada
vez más, el gusto y la comodidad de los arhculos
de lujo y de confort. Diremos hoy algo á nuestras
amables lectoras sobre las novedades que trae la
presente estación para los sombreros de las damas.
Como puede considerarse que estamos en pleno
invierno, á causa de lo riguroso del frío se ha
marcado ya el carácter definitivo en los nuevos
modelos. Antes de señalar algunos de éstos, es
conveniente fijar la atención en importantes observaciones de un orden completamente general.
El sombrero tiene una influencia directa, tanto
sobre la belleza del rostro, como sobre el conjunto del atavío femenino.
Vemos, en efecto, muy hermos:is mujeres desmerecer mucho en el aspecto de su toilette, á causa del mediano 6 mal gusto que han tenido para
elegir sus sombreros, y en cambio otras, infinitamente menos favorecidas por la Naturaleza, ofrecen un delicioso conjunto, provenido de la gracia
que el sombrero les presta. Es bien sabido el decisivo efecto de los peidados sobre el encanto del
rostro¡ pero en seguida debe considerarse, como
muy importante, el capítulo de los sombreros, y
una de las circunstancias que ha de tenerse en
cuenta es la de saber adaptarlos al tipo y á la
edad, El sombrero, en efecto, debe tender á exagerar las cualidades del tipo y atenuar los defectos de éste, á menos que se tenga la excéntrica
idea de formarse una fisonomía demasiado original y ponderar, así, el rasgo característico del rostro, á fin de ponerlo de relieve. Mas éste es, ciertamente, un procedimiento bastante escabroso,
en el cual no pueden tener buen éxito sino algunas mujeres muy seguras de su belleza, y que
gustan de subyugar á su fantasía y á su capricho
las severas leyes de la Moda. Una mujer discreta
y de buen gusto,. que no desea atraer so?re ella
demasiada atención, debe atenerse á lo dicho anteriormente. Llévense, por consi,~uiente, sombr¿ros que pongan de relieve las cualidades del rostro y o::ulten hábilmente los defectos de éste. L:is

jovencitas de dieciséis á dieciocho años pueden
preferir los sombreros de atrevida forma, que descubren del todo el rostro y caen un poco sobre la
nuca, pues una tez suave y joven debe dejarse
admirar en su deslumbrante frescura. Por tanto,
las formas levantadas por el frente serán las indicadas en este caso¡ y como adornos propios, vienen en los modelos de invierno abullonados de
seda liberty 6 algunas rosas, las que de gasa en
e~tío y de tafeta en otoño, serán, en invierno, de
ricos terciopelos en tonos salientes y vi vos.
No es posible menos que lamentar la intransigencia de la Moda que impone á las mujeres jóvenes el uso de la monumental capelina. Las dimensiones de los sombreros de invierno son, de
verdad, exageradas¡ algunos miden un metro diez
centímetros de circunferencia¡ la forma es monótona y sin variedad, muy plana y rodeada de
bandas torcidas de terciopelo 6 seda. A veces se
adornan con una sencilla corona de grandes flores
de terciopelo. Hay mujeres á quien&amp;$ estos sombreros hacen aparecer deliciosas, y existen, en
cambio, rostros que no pueden soportarlos sin
desmerecer notablemente. Las señoras de alguna
edad, si tienen la fortuna de conservar su tez
fresca y sonrosada y la flexibilidad de su talle,
pueden verse muy elegantes con grandes sombreros de fieltro ó terciopelo negro, algo inclinados
por el frente. La toca debe ádoptarse solamente
por las personas de mayor edad, y se lleva en
terciopelos de tonos obscuros y discretos, que encuadran perfectamente el rostro. Aun cuando estos detalles parecen minucioso~ y sin aparente
importancia, mis lectoras comprenderán que, en
realidad, la tienen muy grande, y disculparán, sin
duda, que les haya hablado tan largamente en ese
sentido.

MARGARITA.

*

EL BUEN GUSTO PARA LA ELECCION
DE LOS_GUANTES

OS guantes son una parte muy importante
del atavío femenino, porque están constantemente expuestos á las miradas. Cuántas
~
...__ _.,,. veces uu lindo traje no luce, pues la
persona que lo lleva no conoce las reglas, por de•
cir así. que se necesitan para usar guantes con propiedad.
En primer lugar, deben excluirse de ellos los colores llamati vos, como verde, rosa, azul y rojo.
El café rojizo obscuro puede usarse en invierno¡
el plomo, café y negro siempre se ven bien cuando se llevan trajes obscuros. El color blanco rara
vez se ve impropio¡ h&gt;s colores de paja y gris
perla se han considerado muy elegantes este año,
así como los de cuero en tonos claros. Nunca será
de buen gusto, ni propio, usar guantes de otros colores que los ya mencionados. Si el traje es obscuro, como verde, azul marino 6 guinda, deberán
usarse guantes de colores discretos como gris, café 6 negro. S i es blanco ó de color claro, solamente se verán bien los guantes blancos, color de paja ó perla. Los guantes de color café sirven para
todos los trajes de estilo sastre¡ pero no se ven
muy ell1gantes sino cuando el traje es del mismo
color. Los guantes negros no deben usarse con los
trajes escotados, porque los vuelven sombríos, ni
con los vestidos de telas ligeras, blancos 6 muy
claros, que son la nota dominante del verano.
Los de color de paja y gris perla se llevan mucho, actualmente, con trajes claros. Los vestidos
blancos requieren siempre guantes del mismo color. El matiz plomo 6 gris obscuro no está muy
aceptado en los guantes de última moda, y cuando se usan es, por lo regular, con trajes de estilo
sastre, negros ó grises de cualquier estilo.
Debe tomarse en consideración, no sólo el color de los guantes, sino también su calidad. Los
de seda y los de hilo nunca son elegantes, y sólo
deben llevarse en las mañanas con trajes de lino
6 de algodón, en color blanco 6 beige. Son muy
cómodos para salir á hacer compras; pero mu y impropios para nacer visitas. Para éstas se usan de
cabritilla 6 piel de Suecia. También se llevan los
de gamuza, que son muy cómodos durante el verano, pues son muy fre~cos y tienen la venfaja

de poderse lavar en casa. Vienen en dos colores,
el suyo propio y blancos¡ los primeros se han
usado mucho este verano con trajes estilo sastre,
ya sean de paño 6 de lienzo, y con vestidos sencillos, propios para paseos en la mañana. Los
de piel de Suecia se usan siempre durante el es
tío, porque son más frescos que los de cabritilla.
Para estar correctamente vestida, deben usarse
en todo caso estos últimos¡ son caros, pero duran
mucho y hay gran facilidad para limpiarlos bien.
Las mujeres elegantes deben ser muy cuidadosas en el buen gusto que se requiere para elegir
sus guantes con discreción.

Cómo cortar el Corpiño
( 1"éause lasfiguras publicadas en rl nú111e,-o anterior)

FIGURA

8

Poned todavía más alfileres de cada lado.

FIGURA

11

Medid un trozo de muselina partiendo de la altura de la oreja hasta una cuarta más abajo de la
cintura, y cortadlo,

*

Caprichos Femeniles
Tomamos de una obra muy sugestiva, cuyo autor es inglés, las siguientes líneas, que tienen un
sentido más profundo del que aparece superficialmente, y tal vez interesen á nuestras lectoras.
&lt;Desearía saber, preguntaba una jovencita á un
sabio, por qué causa una mujer que tiene magníficas joyas con diamantes, perlas, esmeraldas y
rubíes prefiere, sobre todas éstas, un topacio amarillo cu yo color no le gusta, por cierto, y que no
siempre le queda bien al conjunto de su atavío.
Cuantas veces ha usado este topacio, ha tenido
que arrepentirse, porque se le cae 6 la lastima su
engarce¡ tiene algún disgusto, 6 por último, lo
pierde un día y no puede encontrarlo, á pesar de
todos los esfuerzos que para esto emplea.
&lt;Desde que no tiene el topacio, las otras piedras
preciosas, que solía admirar, pierden todo encanto ante sus ojos y no cesa de lamentar la pérdida
de su joya preferida.-Mira las brillantes luces que
despido- le dice el diamante¡-te vuelvo deslumbradora y envidiada¡ no me despecies.
-Soy suave y hermosa-le susurra la perla¡- cuando me tienes cerca de tu blanca piel, la acaricio y
la vuelvo más fresca y más bella: llévame contigo.- Teugo talento-dice la esmeralda¡-cuando me
usas, despierto tu ingenio; ¿por qué no me estimas ya?-Mi color de sangre da un brillo fulgente
á tu hermosa piel, haciéndola más tersa y suave
- le canta el rubí-y, sin embargo, no me quieres.
Todos los días hablan de esta manera sus joyas
á la mujer, que no les presta atención por estar
pensando en el feo topacio cuyo encanto aumenta para ella cada día¡ ¿por qué sucede esto, sabio?
preguntó la joven.
-&lt;La primera razón-contestó el sabio- existe
en que la mujer es una necia que ignora el valor
de las joyas que posee. La segunda es que el topacio es más necio todavía, pues no comprende la
ventaja de estar cerca de la piel suave y blanca
de la mujer, en V4'Z de permanecer olvidado en el
polvo del camino, 6 ser recogido por un extraño,
para quien es despreciable ó indiferente. Pero la
razón principal es que las cosas son más deseadas cuando se hallan fuera del alcance de aquel
que tanto las anhela¡ y también, porque el mundo
está lleno de necios, en los cuales no existen
ideas ni opiniones justas, sino caprichos irracionales&gt;.
No quedó satisfecha la joven con la respuesta
del sabio, y se puso á reflexionar. Después de un
rato, sacó estas conclusiones:
Indudablemente que si la mujer admiraba tanto su topacio, es porque no era un topacio sino
en la apariencia y, en realidad, era un diamante
raro, cuyo gran valor no escapó á su instinto femenino. No debía, sin embargo, haberle prodigado sus caricias y sus preferencias, pues por esto
llegó á fastidiarlo. Ni las joyas soportan tantas
mieles. Si la mujer llegara á encontrar su diamante amarillo, debería guardarlo en el fondo de
su alhajero y no demostrarle que lo prefería á
sus otras joyas¡ así el topacio apreciaría sus iavores.
- ¿Para qué pides mi opinión - repuso el sabiosi te atienes á la tuya? Esa mujer es probable
que no recobre su topacio, el cual estará muy
contento disfrutando su libertad, y al cabo del
tiempo se destruirá como toda materia¡ y entre
tanto, después que la mujer haya enrojecido sus
ojos por el continuo llorar, comenzará á encontrarle bellezas y encantos á algún zafiro que la
consolará, y no vol verá á acordarse del topacio.
- Nome convencen tus razones, sabio-contestó
lajoven;- sicmpre es más agradab!e poseer lo que

FIGURA

5

Extended la pieza y aplastad con los dedos la
costura, sin quitar los alfileres.
FIGURA

9

Cortad una espalda muy grande, mucho más de
lo que sea nec:-esario¡ esto con el objeto de que la
tela no estorbe al cortar bien el lado. Cortad ta mbién lo que sobre ( de aquí deberá sacarse el pe queño lado que se uneá la espalda), y trazad con
cuidado, la línea del hombro.
'

FIGURA

12

Colocad la muselina á la altura de la oreja (sin
apoyarla en el rostro). Y para que crucen los botones, dejad tres dedos más de tela partiendo del
centro del pecho.

tum~res¡ las de hoy no son favorables á ella. Los
medios de locomoción están de tal modo transformados, que ningún vehículo sería capaz, hoy
por hoy, de transportar ~se estorboso mueble.
Además, actualmente la muier es de trabajo como
el ~o~bre¡ lconcebís el martirio de una pobre
oficimsta cargando toco el día semejante peso y
es!orbando con sus dimensiones el paso de los demas? ·; .. Seria un absurdo, una cosa incalificable·
tendria que haber una revolución en toda form'
para hacer que la crinolina volviera á las cova~
chas obscuras &lt;le donde Miss Reed pretende sacarla hoy&gt;.
FIGURA 6

LA CRINOLINA

Pero no ha sido necesario llegar á tanto porque
la clientela de Miss Reed se ha declarado'. por esta sola vez, en rebeldía. Sus bellas y elegantes
c~ientes quieren los paños á la griega, las colas
bien largas como la de los pavos reales y las caderas esbeltas y aristocráticas. Y ha sid~ preciso
darlas gusto. Miss Reed, con profundo descontento, ha guardado las hojas sueltas,-quizás para
volver á s~carlas más tarde,- y no sin cierto desdén ha deJado correr la tijera por la línea recta
de la~ _largas y estrechas faldas. Ante todo hay
que vivir¡ l_a ley del_ pan se impone¡ y Miss Reed
no es. caprichosa, s_mo una mujercita razonable
que siempre está mirando la manera de traer novedade~ á su taller. Por esta vez fracasó en s
propósitos.
us

En días pasados, una modista de fama que impone
su gusto en la aristocracia de Nueva York tuvo la
audaz idea-porque audaz se puede ll~mar-de
pretender hacer revivir la muerta crinolina. En
hojas suelta~, elegantemente impresas y con grabados de primer orden, hizo el panedírico del ridículo accesorio femenino, pondera;do su belleza (?), y ~ca~ndo por llamarla tómoda y elegante.
Los periódicos de aquella ciudad combatieron
enérgicamente la idea de Miss Reed, con tanto
calor, ~omo si se tratase de asunto político. &lt;No
es _posible- decían- que á la exageración de los
pemados y de los sombreros de las damas se añada ahora el volumen de la crinolina no es posible. Cuando ésta se usaba, eran otras las cos-

Para demostrar hasta qué extremo llega la propaganda electoral Yla desenfrenada afición que se ha desarroltado en algunos medios, 11. los depones, se cuenta ue
un comité electoral presentaba 11. sus electores 11. M Rq
kln, candidato A la Cll.[!lara de los Comunes y
man eléctrico, en los siguientes términos: "Sportman
activo Y emprendedor, M. Raukin sufrió la fracturad
la nariz en un combate de box, se partió un dedo Ju~
gando al polo, se rompió una pierna en un partido d
foot-ball. Después de haber salido de la Unlversld ~
de Oxford, M. Raukin emprendió largos viajes. Hacaz!do la cabra montés, la cabra blanca, el oso blanco y 1
oso en la~ montanas Rocallosas. Cazó el bisonte en le
Malasia,"
a
Evidentemente todos estos eran tltulos mll.s que 50•
brados ....

Cortad una tira, al hilo del género, y m~didla
al tamaño del cuello.

FIGURA

10

Prended y colocad bien sobre el cuerpo el ped~zo que sobró de la espalda, y cortad, siguiendo
bien la línea, al derredor del brazo.
.....,,. ~ · - - ~ ~ .....~ .....,,. ~11':.i ii:!!.1111':.i ii:!!.11

FIGURA

7

Poned la costura en el centro y prended cada
lado con un alfiler, á fin de que no se mueva la
tela.

*

sptt

�FoT. Ftux,

DE

PAHís. - MonAS CAI•'.rnÉ.

TRAJE DE ·ÓALLE.-Confeccionado en sa.tín aiu l
marino. L a sobl'elalda se prolonga, por el frrnte.
hasta la orilla de la falda interiol' fol'mando un pico. L as mangas son de gasa fantaHía rn colo!' marfil; en la parte superior llern una sobremanga
guarnecida de soutache. Camisola de la misma gasa, ;y, á la orilla del escote, lleva una guarnición de
soutache, igual á la q ne tiene la sobremanga. _

FOT.

FÉLIX,

DE PARís. -

MODAS LAF ERRIE~tE.

TRAJE DE BAILE. - H echo ele velo azul cielo,
bordado de oro, con motivos ele seda gris perla.
E l lienzo delantero de la falda sube hacia el hombro, en donde se l'CCog·e en e·legantes pliegues.
Este lienzo rn sujeto, en el lado derecho del talle, por un elegante b1·oche arte nuern. El corselete es ele tela de oro con bordados realzados.

�-

EL MUNDO ll,USTRADO

ELIXIR SAIZ DE CARLOS.
Cura el 98 por 100 cte los enfermos del estómago é intestinos, demostrado en
15 años de éxitos constantes, y lo recetan los principales médicos de las cinco par=
tes del mundo. Ayuda á tas di~estiunes, abre el apetito, quita el dolor y todas las
mole~tias de la digestión y tonifica. Cura las acedías, aguas de boca, el dolor y ar•
dor de estómago, los vómitos, vértigo estomacal, dispepsia, indigestión, dilatación
y úlceras del estómago, bipercloridria, neurastenia gástrica, anemia y clorosis con
dispepsia, mareo de mar, flatulencias, etc.; suprime los cólicos, quita la diarrea y
disentería, fetidez de las deposiciones, el malestar y los gases y es antiséptico. Cura
las diarreas de los niños, incluso en la época del destete y dentición, hasta el punto
de restituir á la vida enfermos irremisiblemente perdidos. Vigoriza el estómago é
intestinos, la digestión se normaliza, el enfermo come más, digiere mejor y se nu·
tre, aumentando de peso si estaba enflaquecido.

'

\

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Consultas para las Damas
Gra~iella: _Doy á usted dos modelos pa-

ra tra¡e de mfia pequefia, á fin de que eli-

ja el que sea más de su gusto. Uno de
ellos es de cachemira liso en colores claros,

nerse una sefi. rita dE' veinte año&lt;; la collet de que usted me habla, teniendo solamente cuidado de usarla con un traje de
color discreto, pues con uno blanco ó muy
claro, harta muy mal efecto.

INDICACIONES A UNA SUSCRlTORA
Miml: En mi concepto no debe usted

}
eXíelente

al principio de tomarla. un/l vez C'ln,um1da deja gran tranquilidad y satisf.icc,ón
Intima, muy suficientes para equilibrar
prontamente todos los trastornos interiores, tan propios para dafiar la salud flsica y las facultades todas de una persona.
Si, como usted dice. desea que ta ayude
en esta situación dificil, le indicaré todo
lo que, en mi humilde juicio, debe hacer
para resolverse á tan dura determinación.

RESPUESTA
Airam: En nuestro número anterior se
publicó el modelo que se sirvió usted pedirme para traje de nifia.
Resptcto de la manera más propia de
ataviarla, me parece que estará muy elegante con dicho traje, sombrero blanco
adornado con plumas del mismo color, medias caladas de seda y zapatos bajos.
Los cabellos deben ir peinados igual al
figurin que dimos á usted, substituyendo
el lazo de listón obscuro por uno blanco.
(;uantes blancos de cabritilla. Con e~te
atavlo, la nina quedará elegantemente
arreglada para asistir á la ceremonia de
que usted me habla.

•

oCa f an¡a de esfa delicada (!;rve3 a es ur¡iversal, como lo prueban las. medallas
que }¡a oblenido en foOas las
€.rposiciones.

VARIAS RECETAS

con un bonito cuello de encaje. y un ampho corselete de red de seda igual al color del vestido.
'
El otro es de franela á cuadros, en colores medios, adornado con botones de
fantasla, pequefios volantes de seda ligera y treutilla. El canesú es de seda blanca
liberty.
PARA UNA SERORITA
Flor óe lis: Me parece que si puede po-

ream;1dar s~s relaciones con el joven que
tan 1mpres1onable se muestra á los encantos de otras amigas. No tema usted
empeorar en su enfermedad por la pena de
romper con ~sa persona á quien tanto
quiere; nada hace más dafio á una salud
delicada y á _un temperamento nervioso,
oue las contmuas luchas de corazón y la
debilidad para decidirse á tomar una resolución definitiva que, si bien hace sufrir

/\ ~

Chap: Las manchas de la cara desaparecen pronto empleando un ungüento de
harina de altramuces, hiel fresca de cabra,
zumo de limón y alumbre, mezclados en
cantidades iguales.
-Para preservar ta ropa de la polilla,
es conveniente sacarla al aire y al sol, ponerle después alcanfor en grano y envolverla en un género de lino. Las hQjas secas del tabaco, los granos de pimienta y
el almizcle, dan también buenos resultados para este objeto.
-Para quitar las espinillas de la cara
es muy eficaz ponerse un poco de glicerina mezclada con polvo de almidón.

La bebida de los hogares.
DOS MODELOS
Una su&lt;;critora: En esta sección verá
usted el modelo para traje de niña en el
géner~ que me indica. El adorno será muy
aprnp1ado de tiras bordadas ó encajes d~
bol1llo. Puede llevar cinturón ó banda de
seda anudada por detrás.
-El modelo de carpeta para piano vertical se hace en seda, cuyo color armonice
co~. _el de los muebles de la sala; y la guar111&lt; 101 puede ir de encaje mglés ó d~ bor(1,.Ju de aphcación.

La prefieren las familias

Si queréis tomar una buena Cerveza, pedid siempre

-

TOLUCA EXTRA

•

�r,

G88

EL MUNDO ILUSTRADO

La Turba, Fuente de Millones

Las Mejores
Gotas para
,
t ·
Curar la Tos
:
son Ias Gotas ·
. •_
del Pectoral~
de Cereza del
Dr. Ayer.

DE LA MULTITUD

*

Que han usado nuestra pre•
paración ó que la están usando
¡ en la actualidad jamás hemos
b'd d ·
'
h
La turba, material que cubre grandes to son los abonos, entre los cuales no hay
nada
mejor
que
tos
nitratos.
1 sa 1 o
e nmguno que no aya
extensiones de la tierra, habla sido conHasta
ahora
se
les
hacia
venir
de
Chile;
quedado
satisfecho
del
resultado.
•aderada, hasta hace poco tiempo, como algo desprovisto de todo valor; pero, gracias pero ante la amena~a de la desaparición No pretendemos nada que no
.
.
,
.
al reciente descubrimiento de un sabio de esos grandes criaderos, se produjo un
aulmico, el profesor Muntr., quien ha en- pánico en el mundo, el cual solo es com· haya sido ámphamente JUStificontrado la manera de extraer nitratos de parable co_n la alegria que ha causado el cado por la experiencia. Al rela turba, ésta se ha conve1tido en un ma- descubrimiento del profesor Muntz.
comendarl a á 1os enf ermos no
1
nantial de riquezas Incalculable, ~obre to•
.
tenemos
más que haoer referendo si tenemos en cuenta que se e~táu ago•**
tando los criaderos de nitrato en Chile,
cia
á
sus
mériLos. Se han obHablando con él acerca de esta cuestii n
los más vac;tos que se conocen en el
se
expresó
como
sigue:
tenido
grandes
curaciones y de
mundo.
-''Es verdad, hay una "cuestión de los seguro que se obtendrán muchas
El importante descubrimiento ha sido nitratos"
y
el
problema
se
presenta
con
explicado por su mismo descubrlior en cierto cerácter de agudez. El año de 1890 más. No hay y podemos a~eguuna entrevista con periodistas franceses. se pagaban diez y ocho francos por los cie11
rarlo honradamente, ningun okilos de nitratvs, y ahora valen veinticin4 *•
co y aun veintiocho. Esto quiere decir quP tro medicamento, que pueda em'"El número de comedores de pan. deda los nitratos se están agotando y que s~ plear~e con mayor fé y confianhace poco el célebre qulmico inglés Sir fin no está, quizás, muy remoto."
-'·He aqul porqué,señorprofesor, vue~- za. Alimenta y sostiene las .fuerWilliam Crookes. era de tre~cientos setenta millones en 1870. En 1895 era ya de tro procedimiento para extraer nitratos d zas del enfermo durante esos pequinientos diez y siete millones, y desde la turba está llamando tan justamente l. riodos en que falta el apetito
entonces sigue aumentando en la misma atención: ¿quisiera usted decirnos en qu,
y los alimentos no pueden diconsiste?"
proporción.
gerirse. Para evitar las falsificaciones ponemos esta marca de
fábrica en cada botella de }¡¡,

W

Setenta años atrás los médicos
usaron por primera vez el Pectoral
de Cereza del Dr. Ayer, y desde
entonces ha sido el remedio tipo
para la tos en todo el mundo. Millares de familias en Europa, Asia,
Africa y América guardan siempre
en su casa un frasco de esta medicina para poder usarla en cualquier
caso imprevisto de urgencia. El

Pectoral de Cereza
del Dr. Ayer
domina los esfuerzos espasmódicos
del toser, alivia la congestión de la
garganta, calma la inflamación de
los tubos bronquiales é impide que
la afección interese los pulmones.
lfay muchos substitutos é imi•
taciones. Cerciórese de que sr.
obtiene el Pectoral de Cereza
"del DR. /\ VER." (No contiene

alcohol ni veneno)
C111/,r fr"sro n.&lt;IP»fa la fórmula en z,,
1·or,llrttr,. 1'1·,·f¡u11t,. ,,Mnt a su. ,nP(liNJ
fo ,¡uP opinu &lt;1'-1 J•ecturnl tle Cm•ez&lt;t ,kl
/J1•. Ayer,

Prepnrado por el DR. J. C. AYER y CIA.,
LowE'll, Maas.• E. U. de A,
1

Embellece en

1

Una Noche
Yo misma me quité las arrugas en tres
noches con un remedio casero descubierto
por mi, después de haberme cansado de
consultar médicos esiiecialistas, usar
cold
creams y someterme •a. so ¡&gt;a," f acia
· 1es
.
sm el m:nor resultado.
.
La senora A. Sáncbez, me escribe:
'' Es el único remedio eu el mundo que
r¡,almente extirpa las arrugas y el único
digno de recomendarse.''
'
La señorita E. L Vazquez d'ce·
''M
1
.

·

_

, •

.•

.~

hace parecer ve)nt! anos m~s J?ven.
Co~ gusto enviare detalles. a qu_1rn me
los pida, absolutamente gratis. Mi señas
son: fü•len Sanborn, Dept. 2204, Cleveland, Ohio, E. U. de A.
Antes i!e facilitar informes con res·
pecto á mi procedimiento, se me ha de
prometer absoluto secreto para protej~r
mis intereses. No se hará el menor caso
á quiene~ busquen satisfa.cPT una mera
curiosidad.

l:.xplolac:1ó11 ele una ~ul,trera en Chile.

"Ya hoy no se llega á producir montai'las de trigo mas que decuplicando el pojer de producción de la tierra por medio
de los nitrato~ Pero ¿qué se hará dentro
de cincuenta años, cuando se hayan agot~do las grandes salit;eras de Chile? Lleg irá el hambre, á menos que la ciencia
11aya encontrado, de aqul para entonces, la
manera d~ produc1f, nitratos artiticiales en
gran
cantidad
Pues
bien, la....
ciencia ha hecho ese des1cubrimiento, y hay que confesar quepo
cos tienen tanta importancia desde mu(hos
puntos de vista.
Las plantas tienen necesidad de los ni• rat'l°'! lo• _que se hallan abundantemente en
la tierra, SU!-o ralees los extraen de donde
to, encuentran; pero llfga un momento en
q 1e ~e agttao, y entoncts hay que devolver á la tierra to que ha perdid~; para es-

-"El procedimlentoqueyo,°en colaboración con M. Laine, he encontrado para la
fabricación de los nitratos, no es más que
una imitación de la Naturaleza. La mayor
parte de los nitratos que existen en la tie·
rra son obra de microbios.
"SI: loi. nitratos de que viven las plan·
tas son fabricados por los microbios de
cierta clase que pululan en las capas su·
perficia1es de la tierra. Estos microbios
qulmicos s~ben atacar, trabajar, fermen·
tar toda clase de detritus y desechos, tales como hojas secas y substancias orgánicas que se depositan sobre el suelo.
'·Lo 11ue es verdaderamente notable, es
que estos microbios, en sus tareas, han
simplificado el trabajo dividiéndolo. Cuando una cuadrilla, por decirlo ac;I, de estos
microbios quimicos ha convertido gran
parte de estos desechos en sales amonia-

"Preparación de Wampole" y
nin ella ninguna es legítima. Es
tan sabt·o.;.1, como la miel y contiene los principios nutritivos y
curativos del Aceite de Bacalao
Puro, que extraemos de los hígados frescos del bacalao, con
Jarabe de Hipofosfitos Compuesto, Malta y Cerezo Silvestre.
Tomada antes de las comidas,
aumenta el apetito, ayuda á la
dige3ti.'.m, y vuelve ..í. los placeres
y tareas del mundo á muchos
· perdido ya toda esquo l1abian
p-3ranza. "El Profesor Adrian
de Uaray, dice; C.:&gt;n buen éxito
1c U3ado la Preparación de Wampole en los Anémicos, Cloróticos, Palúdicos, en la neurastenia
y en otras enfermedades que deJ·an al or!?:anismo débil y la san~
gro empobrecida, y los enfermos
se han vigorizado y aumentado
en peso." En todas las Boticas

¡

ESPECIFICOS VETERINARIO&amp;
DEL DP..HUMPHRF.YS

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PARA CURAR, Á

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CURA

A.A. FIEBRES, Congestiones, Inflama•
cioncs.

B.3 . .AFECCIONES DE LOS TEN-

DONES Y JJLUSCULOS, espar•

e.e.

avanes reumatismo.

ENFEIWEDA.DES DE LAS
GLANDULA.S.
D.D, ENFERMEDADES ORIGINADAS POR LOS VERMES.
E,E. .AFECCIONES DE LAS YIAS
.RESPIR.A'l.'QRIA.S.
COLICOS, dolores de vientre diar,

"°.F.

rea, disentería.
1 -....C, HEllIORRA.GIAS O FLUJOS

DE SANGRE, y evita el aborto.

H.H. ENFERMEDADES -DE LA.
1,1.

J.K.

OIUNA. y de los lUNONES.
ENFE:JHIEDA.DES DE U
1'IEL, sarna roña.
ENFERMEDADES ORIGINAD.AS por indigestiones.

UNG1IBNTO VETERINARIO PARA OASOOS
PARA USO EXTERNO.
cl~eri°!'i~ef~':;-:¡;1nc1pales boticas y guarni•
El Manual del Dr. Humphreyg ('196 páginas),
oobre las enfermedades de los animo les y moda
de curarlas, se da gratis, pldese á su boticario,

HIJMPHREYS' MEDICINE CO,,
Extracción de turba en los yacimientos.

t:or, William ~ Anu Sts,.

NEW YORK.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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UNDO LUSTRADO

Registrado como a rticulo !le segunda c lase, en 3 de Noviembre rle 1894.-Impreso en papel de las Fé.bricas de San Rafael.

Año XV-Tomo 11

México, 29 de Noviembre de 1908

Sr. General Pablo Rocha y Portu, Veterano de las Guerras de Reforma é Intervención,
·¡· e n Gua n a juato el 19 del actual.

Número 22

�EL MUNDO ILUSTRADO

698

l!:L MUNDO ILUSTRAlJO

!Dfur~foric:

Cabe :todavía admitir variedad entre la
línea recta y la curva; pero es que el análisis de la forma no ha sido suficiente. La líDirector, Dr. Luis:Lara y Pardo.
nea, recta ó curva, no es más que agreg·ación de puntos, y éstos, como hace un rato
Gerente General,
las unidades, son todos idénticos.
Si de la forma pasamos á la materia, las
ALFONSO E. BRAVO.
cosas parecen pasar de otro modo J', en rigor, pasan lo mismo. Como la cantidad en
OFICINAS:
unidades y la forma en puntos, la materia
Calle de Alfara número 9, Mb1co, D. F. Apartado posacaba
por resolverse en átomos; ,r sobre
tal 2.570. -Teléfonos: Erlcsson, 1476.
Compañía Telefónica, 471.
que cada átomo es idéntico á los demás en
cada substancia, cuando se comparan los de
.
un!l ~u~stancia__con los &lt;le otra, tQdo.s res11lPRECIOS DE SUBSCRIPCIÓN:
tan ser pu1·os y simples centros de energía,
En la O!udad .. .. .. .. .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . $ 1.25
lo que los reduce á una desesperante uniEn los Estados,.......... ..... . . . . . . . . . . . . . . . . 1.50
En el Extranjero,.. .... . . . . . . .. . . . . . . . . . . . 2.00
formidad,
NÚMEROS SUELTOS:
No tanto, podrá respondérsénos, p01·que
En la Oapltal. ........................... $0,8.'S cs.
las
fuerzas son muchas y distintas y ya eso
En los Estados.... .. . .. .. .............. $0.50 cs.
constituye variedad.
No ha,r tal cosa. Los físicos han demostrado la unidad de todas las fuerzas; calor,
luz, electricidad, energía mecánica, todo es
lo mismo: vibración del éter, y los químicos
no están lejos cll' proba!' la unidad de In
materia; todo lo explican unos por el calor,
Dijo el poeta:
otros por la electricidad, antes de mucho
todo será radiación, y ,,oJvemos á caer, de
l'lle pe1· f1•opo 1xu·ia,· natura é Ú&lt;'llrt
lo mtHtiple y lo vario, en lo uno .\' enlomoy aparentemente tuvo razón.
nótono.
La Naturaleza es, en efecto, multiforme .,T
Las estructuras vh·ientes, tan disímbolas,
multicolora. Es incontable la variedad ele
ofrecen todas la misma particularidad: eslos seres é innumerable la di\·ersidad de
tar compuestas de tejidos; y al consuelo de
los fenómenos.
encontrar la ,·ariedad siquiera sea en las maEn el cielo: astros, nubes, meteoros, arnifestaciones de la \'ida, sigue el desengaño
coiris· en la tierra: flores, aves, montañas,
de arnriguar que los tejidos están todos
laO'OS ' ríos. Y ni un astro se parece á otro
compuestos de celdillas, y que éstas, á su
astro: ni una nube á otra nube, ni un sér á
vez, seg·ún reza la histología ultramicroscóotro sér.
pica, están también compuestas de celdillas,
Aun tratándose de las mismas especies de
;r éstas, seguramente, de otras, hasta que
cosas cada una difiere de las otras. No hay
se llegue, cosa indudable, á establecer que,
ni uo; rocas, ni dos árboles, ni dos hombres
como toda la materia, están compuestas, en
i!roales. Cada sér, individualmente considedefinitiva, &lt;le átomos que son centros idénr:do ofrece caracteres que le son propios
ticos de producción de una fuerza única,
y qu~ el resto de sus semejantes no presencualquiera qu~ ella sea.
ta. Entre dos gemelos median diferencias
Levantemos la vista al cielo. Su bellez'.l.
profundas y no median menos entre dos moes espléndida y su variedad inagotable. Las
nedas salidas del mismo troquel.
constelaciones se agrupan en tiguras capriDesde el átomo hasta el astro, desde la
chosas ,r disímbolas que los griegos compaceldilla hasta el hombre, desde el aduar
raron á diversos seres; cruzan, de tiempo en
hasta la sociedad, cada cosa es diferente
tiempo, bólidos luminosos; aparecen, de tarde las demás cosas y la variedad de todas
de en t:1rcle, astros caudales que ciñen coellas es inagotable.
rona y arrastran manto; una vaga niebla,
Los días se suceden, dicen los franceses,
pol rnl'e&lt;la de estrellas, la Vía Láctea, forma
y no se parecen; ni las demás cosas taro poco.
al Universo un cinturón degasaconstelada.
Pero ésto, que es evidente, sintéticamenPues bien: todo eso no es más que la rete, deja de serlo analítica1:11ente.
petición de una misma cosa y, en rigor, una
Las cantidades son legión y lo son tamcosa única: centros de atracción, de luz y de
bién los números que las representan. Mecalor, alrededor de los cuales giran planetas
dian abismos entre las decenas, los millares
seguidos de satélites en órbitas idénticas,
y los millones. La cantidad, en su desensegún las mismas leyes, y movidos por una
volvimiento, llena el infinito y es intermisola fuerza.
nable en grandeza como en pequeñez.
Eso, repetido testarudamente millones de
Ahora bien, la cantidad, analizada, deja
veces, eso es el cielo; y toda esa sucesión de
de ser varia para hacerse una. Toda cifra,
sistemas planetarios forma un solo c:)njunpor O'rande que se la suponga ó por insigto: la Vía Láctea.
nific:nte que se la considere, es tan sólo
Dondequiera que volvemos la vista, si
conjunto de unidades. Y estas unidades son
la simple contemplación nos revela en el
idénticas, invariables, siempre las mismas,
cielo y en la tierra una variedad infinita, el
cualquiera que sea el total que formen.
análisis nos hace caer en la más pesada moEsto hadaexclamaráSelgas: &lt;Parece innotonía.
creíble que se llame público á un simple
La ciencia no hace más que demoler la
conjunto de particulares&gt;.
labor del arte; .Y tan lo han comprendido así
Lo mismo la forma. Un sólido es un
los artistas, que, no pudiendo dejar de paamontonamiento de planos, dispuestos unos
g·ar tributo á la unidad, que es monotonía,
sobre otros, como las páginas de un libro.
han maniobrado hábilmente, héchose de
Serán en número tan intinito como se q uiealiados en las filas enemigas, é incorporado,
ra · pero todos son idénticos. Podrá alegará las reglas del arte, la de la unidad, á pesar
se 'que los planos constitutivos de un cubo,
de ser tan terrible enemiga de la variedad.
sus tajadas ó rebanadas, que diríamos en
La ciencia, entre tanto, sigue su trabajo
lenO'uaje vulgar, son diferentes de los que
de zapa y presentando á la Naturaleza en
for~n una pirámide triangular ó un prissu único y verdadero aspecto de monótona
ma exagonal, demos por caso. Pero en el
variedad.
fondo no es así y un análisis más profundo
lo demuestra.
En efecto, si un cubo es un amontonamiento de planos cuadrados JT un tetraedro
lo es de planos triangulares, como quiera
que todo plano no es más que un conjunto
de líneas, la pretendida diferencia se evapora y la monotonía &lt;le la línea suhsiste.

--

MONOTONA VARIEDAD

Crónica Científica
ESCULTURAS DE LUZ

O que sigue pudiera llamarse: "La fotogra.
fía para los ciegos." Antes, cuando se hablaba de fotografía y de retratos á un cie•
- - - - - - go de nacimiento, seguro que esto no
despertaba en su imaginación una idea precisa.
Un pobre sér que nunca ha visto nada, no podía
formarse una idea de lo que es la imagen. Sin
embargo, e~ I!robal]le que se ppeda desperta¡~n
él vagas analogías, puesto que, disponiendo del
tacto, puede conocer la forma, puede leer en un
libro con caracteres realzados, recorrer el contorno de una estatua y tener conciencia de él.
Por lo tanto, si se llega á obtener una fotografía con un relieve tangible, se habrá logrado una
fotografía para los ciegos. De esta manera, un sér
desheredado de la luz podrá conservar, y, por decirlo así, volver á ver, de alguna manera que no
sea por la memoria, la figura de los seres amados
y perdidos, sobre la cual ha pasado, durante toda
su vida, sus dedos para que se saturen de la forma, como si fueran otras tantas miradas.
A primera vista esto parece imposible; una magia irrealizable: ifijar los relieves de los cuerpos
por medio de la fotoquimia! Sin embargo, el señor
Baese, de Florencia, acaba de descubrir la fotoescultura.
Y no es el primero que intenta la solución del
problema; ya un francés, Francisco Willeme, había hecho algunas estatuitas y algunos bustos de
·fotografía directa de los modelos vi vos; pero su
procedimiento era demasiado complicado, y á pe•
sar de las modificaciones que le hizo su autor, fué
prácticamente inaplicable.
Después M. Barbichon, miembro de la sociedad
fotográfica de Francia, basándose en los trabajos
de Fox Talbot, y el sabio Alfonso Poitevin, llegaron á hacer fotografías en relieve, fundándose
en las propiedades de la gelatina bicromatada.
Estas propiedades son las siguientes:
H-Se hace más ó menos insoluble en su espesor, según la intensidad de la luz que la ha heri•
do é impresionado.
2:i--Puesta en el agua fría, no se infla en los lugares que han experimentado la acción de la luz,
mientras que las otras, por el contrario, afectan
un relieve considerable.
Las pruebas obtenidas por M. Barbichon sufrie·
ron una suerte muy curiosa cuando las quiso pre•
sentar á un salón de arte: en el salón de fotografía se las rehusaron como esculturas y en el de escultura se las rehusaron por ser fotografías, La
manipulación de este procedimiento era sumamente complicada y exigía una gran habilidad de
parte del operador, y, por lo tanto, no hizo mejor
fortuna que su antecesor.
El procedimiento que acaba de ser inventado
por el señor Baese es mucho más sencillo; pero,
para llegar á serlo, se ha teniJo que vencer grandes dificultades. Para darnos una idea de él examinemos un clisé fotográfico. Notaremos que los
blancos 'y los negros forman matices esfumados,
cuyas graduaciones no se relacionan tanto con la
plástica del sujeto como con los colores de sus
ropas y de la luz que recibe.
Si proyectamos esta negativa sobre una capa de
gelatina bicromatada, la cual sometemos en seguida al inflamento por medio del agua fría, obtendremos el mayor relieve en las partes obscuras y
el menor en las claras. Obtendremos, por lo tanto,
un relieve completamente falso, puesto que el color de un vestido puede modificarlo más ó menos.
Un saco blanco no dará ningún relieve, y un corpiño negro dará, en cambio, un relieve considerable.
No se obtendría mejor resultado con un original de un solo color, tal como una estatua ó un
bajorrelieve. En efecto, la luz no se repartiría sobre ese original, según la mayor ó menor distancia de sus diversas partes, al centro de iluminación. Esto depende de que un rayo luminoso que
tenga una sección de un centímetro cuadrado, por
ejemplo, que caiga sobre una superficie perpendicular á su dirección, iluminará con mucha más
intensidad que si cae sobre un plano inclinado;
en este último caso, iluminará mayor extensión,
pero con menor intensidad.
Por lo tanto, la iluminación de un modelo es
independiente de su relieve, y sólo tendrá relación con la mayor ó menor inclinación. de los diferentes planos que lo forman, ¿Cómo obtener
una fotografía en la que el claro obscuro no dependa de los colores ni de las sombras?
El señor Baese ideó colocar, entre el modelo y
la lámpara que lo ilumina, un prisma de vidrio
coloreado, el cual absorbe más ó menos luz, según el espesor que ésta atraviesa. La fotografía
obtenida con esta iluminación es muy defectuosa
en razón de las degradaciones de la luz, que están
muy atenuadas por la interposición del prisma.
El clisé obtenido presenta, además, los defectos enumerados antes, debidos á la absorción de
la luz por los colores y á la inclinación de las
diferentes partes del modelo.

SRITA. JOSEFINA VILLASEil"OR.

SRITA. ADELA VJGNON.

Reinas del concurso de Simpatía, abierto por el Sr. Nicolás Caamaño en Orizaba,

I/uminaci6n del teatro de Culiacán en las recientes fiestas en honor del Sr. General Cañedo.
Entonces1 lo que hay que hacer, es obtener otro
clisé, en el que las partes que recibían menos luz,
sean las que reciban más y viceversa. Comparando las dos negativas, notaremos que las degradaciones de luz, aunque muy debilitadas, se ~alla1;
en sentido inverso, y que los defectos debidos a
la inclinación de los planos y á la absorción de
la luz, se encuentran también invertidos.
La imagen positiva que se obtiene por medio
de un clisé negativo, no es, como todo el_ mundo
lo sabe, más que una inversión del negativo; por
lo tanto se comprende bien que, teniendo los dos
negativ~s que hemos obtenido, l?s m~smos defectos de degradación, pero en sentido inverso, los
positivos que se obt~ngan de el!os ten~rán defectos iguales y en sentido contrario también.
Sobreponiendo los dos positivos d~ m_anera.que
las figuras coincidan, lo que no es difícil, puesto
que las dos placas han sido tomadas desde el mismo punto y el sujeto no se ha movido, veremos
que las dos placas no forman más que una sola,
en la que las degradaciones de _luz se neu~rali~an,
lo mismo que los defectos debidos á la inclinación de los planos.

Quien haya seguido con atención esta ligera reseña, comprenderá que ~i se expone debajo de esta placa doble una placa de gelatina bicromatada
y luel(o se somete á un h.Lño de agua fría, se obtendrá una fotografía ~n relieve, muy J&gt;erfecta, del
sujeto. Tan fácil así es; pero no se le había ocurrido á nadie.
Lo que hemos reseñado son las operaciones que
.::onstituyeron el procedimiento primitivo; pero
éste ha sido modificado notablemente, y ahora el
aparato del señor Baese hace el trabajo, de una
manera automática, en todas sus faces. Con su
aparato perfeccionado espera el inventor obtener,
dentro de poco, no sólo relieves, sino estatuas
completas de los sujetos.
Se comprenden todas las aplicaciones á que está llamado el nuevo invento. Además de sus usos
artísticos, que serán infinitos, para reproducciones
de exactitud matemática no habrá nada que lo supere. Y si juntamos al nuevo invento con la fotografía de colores, sólo faltará que la diosa Venus
conceda la vida á las estatuas, como á Galatea, para obtener reproducciones perfectamente humanas.

SRA. CARMEN GONZÁLEZ DE SERRATO.

Contraieron matrimonio en Guanajuato
el 19 de los corrientes,

�UNA VIDA DE GLORIA
Y DE

SUFRIMIENTOS
ACE pocos meses dos periodistas franceses, para satisfacer
su curiosidad personal -y-con
protesta de absoluta reserva,
hicieron val'ias preguntas á
las principales personalidades
de estos tiempos. Les preguntaron quién es, según ellas, el
poeta más grande, el más gran pintor, el más grande
de los músicos, el más grande entre los novelistas y el más grande de los sabios que han existido.
Después, y como interrogación final: ¿Quién de
todos estos genios sintetiza mejor á los demás?
El resultado de este interrogatorio fué el siguiente:
El poeta más grande, Víctor Hugo.
El músico más grande, Beethovep.
El pintor más grande, Rembrandt.
El novelista más grande, Balzac.
El más grande hombre de ciencia, BaS'ón.
Por fin, el superhombre entre todos estos superhombres, designado por· una enorme mayoría de
99 voces, fué Beethoven.
No pretendemos explicará nuestros lectores, en
un artículo, á un hombre que sintetiza á todos los
genios superiores del muudo: sería una tarea demasiado difícil. Vamos sólo á trazar algunos de
los princ ipales episodios de una existencia maónífica y dolorosa, soportada con tanta nobleza by
estoicismo. M. Romaiu Rolland ponía estas palabras al fin de la hermosa y artística biografía que
escribió del gran artista: «Reanimemos, á 'ejemplo suyo, la fe del hombre en la vida y en el
hombre&gt;.
Empezaremos por la parte física, por 11sa cabeza
admirable que ha sido inmortalizada por tantos
pintores y escultores; una frente amplia y pote¡¡-

'

te, los misnios oj os luminosos que admiraron los
conteniporáneÓ§ .de Balzac -én el autor de la «Comedia Humana&gt;. Una expresión potente y, esparcidas por toda la cara, esa tristeza soberana, esa
melancolía altiva de los desgraciados y de los no
comprendidos.
·
En su juventud tuvo algunas veleidades de elcgaucia;se le vi ó caracolear por el &lt;Prater» en Vie-

na, llevar medias negras
y ponerse polvo. Más tarde, las tempestades de su
vida, la pobreza, el trabajo, barrieron estas preocupaciones. Salí a s in
sombrero, con una barba
de varios días y una melena salvaje, vestido con un saco y un pantalón de piel de cabra, Cuando lo veían pasar los muchachos, gritaban. «¡Mira! ahí va
Robinsón Crusoe&gt;. Y las gentes niayores se
burlaban del loco. Es inútil hablar aquí de
los frutos de la colosal labor de Beethoven. ¿ Quién
no se hl\ estremecido al escul=har la ~Appass.ionata&gt;
y á todos los pianos del mundo cantando y repitiendo la canción inmortal de la &lt;Sonata al claro
de Luna?&gt; Por otra parte, la vida explica la
obra y es tan interesante como angustioso ver á
esta última floreciente de gloria y de obras maestras, á pesar di: }as contrarie4ades de la otra.
Beethoven nac;ió el 16 de Diciembre de 1770,
en Bonna, ceréa de Colonia, de un padre alcohólico y de úna madre tuberculosa: Este detalle es
necesario: explica las múltiples cargas que pesaron,
como la fatalidad, sobre esta existencia de hombre; explica 1a·sordera gue sobrevino al músico
á los veintiséis' años de su edad.
El padre quiso saéar alguna ventaja de su hijo
desde que éste llegó á la edacf de cuatro años. Se
le exhibía como pequeño prodigio, después de una
preparación intensa que consistía en sentar al niño frente á su clavicordio y hacerlo tocar hasta
que le salía la sangre por las. y emas de los dedos.
A los once años formaba parte de la orquesta del
teatro; á los trece, era organista; á los diez y siete,
jefe de familia, pues ;.suruíaJa responsabilidad de
la educación de sus dos hermanos menores.
Iniciación en la v ida, primeros éxitos, primer
dinero ganado, que reanima al neófito.
· «Por ejemplo, escribía él á Wegler con una ingenuidad exquisita, veo á un amigo que se halla
en la indigencia; si el estado d e mi bolsa no me
permite auxiliarlo en seguida, no tengo más que

~:~~ia,yf\_

L'.1 Lcg-,tei6n m~xican:i l'n Tokio ocupa una casa propiedad de nuestro Gobierno ue co · t' ·
·
·
11
ml'ntc sl' aii:i pi i~1·on los terrenos de la residencia de nuestro representante y se adq~i~·ió 'un ~~1
e~?1otgo de a&lt;lmi_racif • H?cicntefías ele ese Jar&lt;lrn, que debemos á la amabilidad del Rr. D. Federico Gamboa tiubsecreta11.-o do
i~.
amlosen csdta P, ana fotogTalectores una idea ele lo pintm·esco del sitio.
'
'
e e acwnes, as que arnn á nuestros

�702

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ítU8T!U1)0

sentarme á mi mesa de trabajo, y en poco tiempo
lo he sacado de apuros. Ya ves que esto es en•
cantador&gt;.
Aquí tenemos que mencionar la catástrofe más
espantosa de su vida: En 1796, á la edad de veintiséis años, Beethoven se quedó sordo, El doctor
Klotz-Forest, que examinó el caso desde el punto de vista médico, declaró que el mal tenía su
origen en una afección ~eneral hereditaria. Diagnosticó un catarro de las trompas de Eustaquio,
catarro que se tranformó, en 1799, en una otitis
media aguda que pasó al estado de otitis catarral
crónica. Para componer su mú~ica se servía el
desgraciado de una varilla de madera, una de cuyas extremidades colocaba en la caja del piano y
la otra entre sus dientes; así oía, ó casi oía.
Léanse estas cartas, en las que Beethoven se
confiesa:
&lt;Mi querido, mi bueno, mi afectuoso Amenda:
tu Beethoven es profundamente desgraciado. Sabe
que la parte más noble de mi sér, mi oido, ha bajado mucho. Ya ea la época en que nos hallábamos juntos experimentaba síntomas del mal y los
ocultaba; pero desde entoaces esto ha empeorado
mucho. ¿Curaré? Lo espero, naturalmente, pero
muy poco¡ estas enfermedades son incurables.
¡Cuán tristemente debo vivir, evitar todo lo que
amo y que me es querido, y esto en un mundo
tan miserable, tan egoísta! ¡En.qué triste resignación tengo que refugiarme! Sia duda que me he
propuesto sobreponerme á todos estos males¡ pero
¿cómo me será posible esto?&gt;
A otra persona escribía lo siguiente:
&lt;En el teatro ten,go que ponerme junto á la orquesta para oir algo de lo que dice el actor. No
oigo los sonidos altos de los instrumentos, ni de
las voces, si me coloco un poco lejos. Cuando se
me habla en voz baja, apenas percibo, y cuando
se me grita, no lo puedo soportar .... Muy á menudo he maldecido mi existencia. Plutarco me ha
enseñado la resignación. Quiero, siempre que esto me sea posible, desafiar mi destino¡ pero hay
momentos en mi vida en los que me siento como
la criatura más miserable de Dios ..... ,¡Resigna•
ciónl ¡qué recurso tan triste! y, sin_ embargo, es el
único que me queda&gt;.
Todas las sensaciones, todas las tristezas, todos
los dolores físicos ó morales de un hombre como
éste, debían tener un eco artístico; el de esta catástrofe fué la &lt;Sonata Patética&gt;. Pero lo que es
admirable, es que, después de semejante prueba,
todavía el maestro haya podido cantar la alegría
con la exuberante juventud de algunas de sus
obras.
Un hombre como él debía preocuparse por los
inmensos acontecimientos que se desarrollaban
en esos momentos en Francia: la Revolución, la
epopeya napoleónica. Beethoven era republicano¡
se sabe que la&lt;Sinfonía Heroica&gt; foé escrita para
Bonaparte. El manuscrito primitivo lleva este título: &lt;Buonaparte&gt;. Cuando Beethoven tuvo noticia de la coronación de Napoleón, montó en cólera: &lt;¡Entonces no es más que un hombre como
los demás!&gt; exclamó; rompió la dedicatoria y escribió: &lt;Sinfonía Heroica ..... . para celebrar el
recuerdo de un hombre grande&gt;.
&lt;Romano revolucionario, espectro de Plutarco,
escribe M. Romain Rolland, soñaba en una repÚ·
blica heroica, fundada por el dios de la victoria:
el primer cónsul; y, golpe tras golpe, forjó la
«Sinfonía Heroica, Buonaparte&gt; y el final de la
&lt;Sinfonía en Do menor&gt;, Primera música verdader.\mente revolucionaria¡ el alma de la época vive
en ella con la intensidad y la pureza que tienen
los grandes acontecimientos en las grandes almas
solitarias, cuyas impresiones no son debilitadas
por el toque de la realidad. La figura de Beethoven aparece nimbada con los reflejos de estas gue•
rras épicas. Se ven por todas partes, quizás sin
intención, en las obras de ese período: en la obertura de Coriolau, donde se siente soplar las tempestades; en el &lt;Cuarto Quatuor,&gt; op 18, cuya primera parte tiene tanta semejanza con la obertura
citada, en la &lt;Sonata Appassionatta, op. 57&gt;, de la
que Bismarck decía: &lt;Si la oyera á menudo, sería
siempre muy valiente ...... &gt;
En Mayo de 1806, Beethoven se enamoró de Teresa de Brunswick. He aquí en qué palabras tan
deliciosas habla ella del acontecimiento:
&lt;Un domingo por la tarde, dice, después de comer á la luz de la luna, Beethoven se sentó al
piano. Al principio paseó su mano por el teclado.
&lt;Francisco y yo sabemos lo que significa esto.
Así preludiaba él siempre. Después hirió algunos
acordes sobre las notas bajas, y, lentamente, con
una solemnidad misteriosa, tocó un canto de Sebastián Bach: &lt;Si quieres darme tu corazón, que
sea al principio en secreto, y que nadie pueda
adivinar nuestro pensamiento común&gt;. Mi madre
y el cura se habían dormido; mi hermano, de pie
delante de mí, miraba; y yo, á quien su canto y
su mirada penetraban, sentí la vida en su plenitud. Al día siguiente por la mañana nos encontramos en el parque. El me dijo: &lt;Estoy escribiendo una ópera. La principal figura está en mí,
delante de mí, por tedas partes adonde voy, en
todas partes en donde estoy, Nunca me he sentido á tal altura. Todo es luz, pureza, claridad. Hasta ahora me parecía al niño ese de los cuentos de
hadas que va recogiendo los guijarros, sin ver las
flores que crecen en su camino&gt;.
Por uno de esos misterios frecuentes en las

existencias tan azarosas, á merced de vientos tan
contrarios, el matrimonio no se llevó á cabo. ¿Por
qué? Nunca se supo. Lo cierto es que Beethoven
amó hasta su último suspiro á Terei;a Brunswick,
y ésta amó á Beethoven hasta su muerte.
En 1810 volvió, pues, á su soledad, Soledad altiva é independiente. Aquí tenemos que hacer
lugar á una anécdota célebre, que probará que en
este sérel carácter estaba á la altura del genio. De
una carta del maestro tomamos las siguientes líneas:
&lt;Los reyes y los príncipes pueden hacer profesores y consejeros secretos; pueden colmarlos de
títulos y de condecoraciones¡ pero no pueden hacer grandes hombres, espfritus que se eleven sobre el fango del mund,o¡ y cuando se juntan dos
hombres como yo yGoethe, esos señores deben sentir nuestra grandeza. Ayer encontramos á nuestro paso á toda la familia imperial, La vimos de
lejos. Goethe se separó de mí para colocarse á un
lado del camino. Le dije todo lo que me vino á
la boca, sin obtener ningún resultado. Entonces
me aseguré el sombrero en la cabeza, abotoné mi
levita y me interné, con los brazos por la espalda, en medio de los grupos más compactos. Los
príncipes y los cortesanos hicieron reverencias;
el duque Rodolfo se quitó el sombrero para saludarme; la señora emperatriz fué la primera que
me saludó. Para divertirme, observé el paso de
la procesión por delante de Goethe. Se colocó á la
orilla del camino, profundamente inclinado, con
su sombrero en la mano. Después lo regañé y se
lo eché en cara¡ no le perdoné nada .... &gt;
Estos accesos de independencia fueron tachados de salvajismo. A pesar de todo, la gloria del
maestro crecía: en 1814 fué citado como una gloria europea en el congreso de Viena. Después vinieron las horas malas. Tres ricos señores se habían comprometido á servirle una renta de cuatro
mil florines á condición de que no saliera de Viena: no pudieron cumplir su compromiso. La sordera se hizo completa. En 1822 pidió que se le
permitiera dirigir el ensayo general de &lt;Fidelio&gt;,
y como no oía nada de lo que pasaba en el foro,
llevó á los cantantes y á la orquesta á un fracaso. Dos años más tarde, el 7 de Mayo de 1824, dirigía la «Sinfonía con coros&gt; ó más bien como dice el programa: tomaba parte en la dirección del
concierto, y no oía nada del ruido que se hacía
en la sala aclamándolo, no se llegó á dar cuenta
de ello sino cuando una de las cantantes lo tomó
de la mano y lo volvió de cara al público para
que viera á todo el mundo de pie y agitando pañuelos y sombreros, y aplaudía frenéticamente.
Cuando quería tocar suavemente las teclas, no sonaban, acariciaba el silencio ....
Estaba urgido por necesidades de dinero, atormentado por procesos, por cuidados domésticos.
Para colmo de desgracia, amaba apasionadamente
á su sobrino Carlos y éste le pagó con la más negra de las ingratitudes y le ocasionó inquietudes
y sufrimientos incontables. En medio de estas
pruebas, de esta vida mediana, conoció el admirable triunfo de la &lt;novena sinfonía&gt;, tocada delante de un público tan entusiasta que Beethoven
se desmayó de emoción. A partir de este momento, su alma indomable se habituó al sufrimiento.
No por ello trabajó menos bien, sostenido por
una ironía amarga, un desprecio intenso. Cada
día se enfermaba más, sufrió la ictericia, y después contrajo una pleuresía durante un viaje que
hizo á Viena para ver á su sobrino. Cuando llegó,
pidió á éste que le fuera á buscar un médico; el
sobrino se olvidó de ello y el médico llegó demasiado tarde. Beethoven, atacado de congestión
pulmonar y de cirrosis atrófica de Laenec ( enfermedad del hígado), se acostó, para no levantarse
más, en un lecho donde el desgraciado era comido por las chinches.
No había en la casa un centavo para pagar médico, medicinas ó alimentos. La sociedad filarmónica de Londres, por medio de un adelanto de
dos mil quinientos francos, contribuyó para endulzar en algo sus últimos momentos. Después
de haber sufrido tres operaciones, Beethoven expiró durante una tempestad, en medio de los relámpagos. Fué un extrañe quien le cerró los ojos.
Así murió, á la edad de cincuenta y siete años,
aquel á quien el sufragio de los artistas debía designar, ochenta años más tarde, aomo una de las
glorias más grandes de la humanidad.
H. D.

♦
LA GANCION DEL GONDOLERO
UNA JOYA MUSICAL

Llamamos la atención de nuestras lectoras, especialmente, sobre la página musical que acom•
paña á este número. Es, sin disputa, una de las
más inspiradas composiciones de Méndelssohn.
Su ejecución no ofrece dificultades serias y su
efecto es verdaderamente admirable. A propósito
de ella, circula una anécdota que pasa por ser verídica. Dícese que esta melodía fué improvisada
en un paseo nocturno por los canales de Venecia.
El compositor no acertaba á terminar esta página
cuando, precisamente en esos momentos, un reloj

cercano dió las tres. Y casualmente el tono de la
campana estaba perfectamente de acuerdo con el
tono de la composición. El compositor encontró
esta coincidencia muy de su gusto y puso fin á la
página musical con tres notas graves, imitando
las de la campana.

Las Traducciones de Versos

DEMachado
ZAYAS ha traducido los Trofeos de Heredia y
las obras completas de Verlaine. Estas son las novedades literarias. Me encuentro, ante las pastas invioladas de estas versiones, como
ante puertas misteriosas de una ciudad tal vez sacrílega y réproba, y no me atrevo á entrar ....
Siempre una traducción inspira primero recelo
y después desencanto, cuando no indignación.
¿Por qué la cólera divina de la leyenda estrujó
las lenguas de los insensatos de Babel con un horrible divorcio y marcó, con la discordia eterna,
el verbo de los hombres? ¿Por qué mató la voz
común de aquella generación soberbia y audaz, la
igual corriente que fluía por las gargantas, bañando á todos en una música de solidaridad y de comunión armoniosa?
Un grupo hizo más ríspido, más agrio aquel
lenguaje fraternal y único; otro lo relajó y diluyó en flojas cadencias; otro lo estranguló con sordos y roncos gluteos . ... Y nació, desde entonces,
esa necesidad molesta, el traductor.
El traductor, sociológicamente, es una de las
muchas fuerzas que unen á los pueblos en la Civilización, que no tiene fronteras¡ pero desde el
punto de vista del Arte, siempre serán las traducciones (salvo algún intento logrado providencialmente) tapices vistos por el revés, en que apenas se adivina el dibujo y el color entre los hilos
de la trama torpe y grosera, según el símil de Cervantes.
¿Pasará sobre estos versos castellanos que tengo á la vista el estremecimiento de lujuria y el
misticismo enfermo de Verlaine, la loca y vaga
abstracción de sus &lt;Romanzas sin palabras&gt; y la
burla divinade su&lt;Sagesse?&gt; Y el librodeDeZayas nos traerá al herrero heroico que concentró,
en cada uno de sus versos lapidarios, una epopeya salvaje ó el gesto enorme del mar ó el grito
pánico de los bosques, como cabe un gigante en
un plafón pequeño, combinando sabiamente la disposición de su escorzo? ¿Estará en este libro el
estro de Heredia, del cincelador que arrancó á la
forma, en lucha brava, sus trofeos sonoros y rutilantes?
El recuerdo de &lt;Las Flores del Mal&gt;, traducidas
por Eduardo Marquina, de esa impúdica versión
del poeta doliente y maldito, me separa de estas
nuevas traducciones. ¡Cómo en la pluma de Marquina, quizá mercenaria de un editor codicioso,
se convierte el resplandor sombrío y los acres
perfumes y el canto vibrante y nervioso del autor de &lt;La Carroña&gt;, en frase llana y pesada, en
hipérbaton de clicM, en versificación desabrida y
ripiosa!
Y es que la palabra tiene un valor insustituible en idioma distinto del que es su fuente. No
sólo el espíritu, lo inmaterial, lo inaprensible, lo
alado, es épico, lfrico, didáctico, dulce, grave ó
terrible, ingenuo ó irónico, sino también lo son
, los vocablos, los metros, las rimas, las letras, los
acentos, misteriosamente onomatopéyicos de los
giros más secretos del alma¡ hasta la vacilación ó
la firmeza con que se escribe, hasta el papel que
aparece limpio y terso ó con manchas de tinta y
manchas de llanto, todo es la obra íntegra, viva,
palpitante.
Una traducción es como el &lt;homúnculos&gt; que
quiso hacer el físico de la Edad Media, fabricando admirablemente celdillas, tejidos, nervios, sangre ( de acuerdo con fórmulas químicas, como el
traductor fabrica su obra de acuerdo con el Diccionario) y construyó una asombrosa maquinaria
humana, un hombre artificial, en quien estaban
obedecidas rigurosamente todas las fórmulas y,
sin embargo, no se movía, ni amaba, ni odiaba, ni
pensaba.
Y á pesar de que me atraen sobre mi mesa estos
libros sugestivos y acicalados, con su marca &lt;Vien
de paraitre&gt;, su olor fresco y su brillo satinado y
flamante, 110 los leo, y á la luz de mi bujía compañera, tomo la vieja edición verleniana de Vanier,
la sacudo del polvo y, acomodado en mi sillón,
destapo el frasco que contiene intocable la gris
melancolía del Pouvre Lelien, y leo una vez más:

703

••••
Glosando los carteles de Arbeu, para entresacar
la nota culminante y dar con ella cuenta en estas
líneas, sólo resaltan, á mis ojos, las tres geniales
creaciones de Borrás: &lt;Tierra Baja&gt;, &lt;El Místico&gt;
Y &lt;Los Yiejos&gt;¡ tríptico glorioso que pone al actor espanol, no á la cabeza de los actores iberos
sino más alto que ellos y al frente de todos lo~
artistas de fama universal.
Ermete Zaconi- á quien Borrás, con modestia,
llam~ maestrn- no posee mayores facultades que
este msuperable actor español, de gesto vario, de
acción llana y de voz rica, afinada en todas las
gamas. Su observación penetra en todos los detalles, hasta en fruslerías inconsideradas, y de ella
hace Borrás derroche pródigo en sus interpretaciones.
Allí están el Bautista de &lt;Buena Gente&gt;¡ el Menelich de &lt;Tierra Baja&gt;¡ el padre Ramón de &lt;El
Místico&gt;, y el Juan, el viejo atáxico del &lt;chef d'oeuvre&gt; de Iglesias, todos espíritus di versos entre sí
que el actor catalán repuja con el damasquinado
de su orfebrería.
Alrededor de estas estupendas creaciones giran, como satélites, todas las otras: &lt;Juan José&gt;,
«Mala Raza&gt;, &lt;El Adversario&gt;, que nos inundan
de luz el alma; pero es luz refleja, luz de luna, no
la transverberación directa del sol, como en aquellas que en nuestros jardines contemplativos hace brotar todas las flores de nuestra admiración.
La empresa ha comprendido tal diferencia de
luminosidades, y por eso, en los carteles, abundan
las repeticiones. De ahí que nada nuevo pueda
anotar en estas líneas, con excepción de «La Divina Palabra&gt;, de Linares Ri vas, y que paso por
alto por ser, como las otras, luz de luna.

***
En el &lt;Virginia Fábregas&gt; celebró su función
de beneficio el actor Cardona.
Dos grandes atractivos presentaba el programa:
un estreno de los Quintero: &lt;Las de Caín&gt;, y el
monólogo de Copée: &lt;La Huelga de los Herrer.:&gt;s&gt;,
recitado por Borrás.
Esto último fué la mejor impresión que se llevó el público aquella noche. Borrás puso toda su
alma, todo su gran espíritu vibrante en la recitación de los sonoros versos que tradujera Catarineu, y la ovación unánime, aclamadora, resonó como un nuevo y alto triunfo del prodigioso actor.
En cuanto al estreno de &lt;Las de Caín&gt;, diré mi
impresión:
La nueva comedia de los hermanos Quintero,
que no es comedia, sino un sainete en tres actos,
es un hijo anémico, de esos encantadores de la
gracia, deformado y endeble por la fecundidad
pasmosa de sus padres.
Viendo sus obras anteriores, no sabe uno qué
pensar de esos magos del ingenio.
¿Son coloristas nada más?
¿Son sus obras exclusivamente la traslación de
la vida al teatro?
¿No tienen más fin que el de entretenernos con
su fina gracia y re~ocijarnos con su campanilleo
sonoro?

••••
¿Las fábulas que crean tienen moraleja?
·
¿Q son lirismos que encantan sin más
fin que el de encantar?
En todas sus obras hay poesía¡ ¿pero
hay tendencia en ellas?
Sí. Los Quintero son los médicos del
espíritu español. Atentos á los males de
ese pueblo suyo, que tanto quieren, para
cada dol?r que le descubren, para cada
nueva tristeza que le notan, tienen siempre dispuesta medicina: la gotita de miel
para los labios secos, el perfumado aceite para las heridas laceradas.
Así, por ejemplo, en la oleada aventurera, en ese sacudimiento caballeresco
que agitó á España á fines del pasado siglo, los Quintero crearon como un calmante, como un rocío para aquella ~ed,
la encantadora sátira de &lt;Los Galeotes•
que fué sabrosa medicina para aqueÍ
acerbo mal, contagioso y endémico.
Más tarde cayó sobre el espíritu visionario de ese pueblo, todo ardor, la
pesante angustia de sentirse triste, de
creerse decadente, de llorar, y llorar y
llorar.
Y los doctores Quin tero, auscultando
este nuevo mal, esta terrible anemia que
con.sumía las energías de su patria, le
aplicaron, como remedio, su divina comedia &lt;El Genio Alegre&gt;, que con su repiqueteo sonoro, con su coloración ardiente, con su invasión luminosa como
la de un nuevo día, inyectó vida y sangre á todos los espíritus sombríos, regando en todos ellos el evangelio sublime
con que cierran su obra: &lt;Lo mejor de
la vida es la vida misma. Alegrémonos
de haber nacido&gt;.
Poco después, como_uncollar finísimo, ~
como una mancuerna Joyante, fabricó su
ingenio esa nota patriótica, toda poesía,
que l~amaron &lt;La Patria Chica&gt;, y que
fué, sm duda, una conciliación para los
"Imperio," famosa "danseuse que ha debutado"
espíritus separatistas.
en el Principal.
Así.' los Quintero s~n, algo más que
coloristas: son unos psicologos intensos,
benefactores del Arte, del Pueblo y de la Patria.
y hasta falsos. Un primer acto enorme, cuyo final
Ellos saben poner siempre, en las aflicciones un
- ~e :1P!a_uso-lo mata la salida sosa de un persoconsuelo; en las fatigas, un descanso¡ y cu~ndo
naJe muhl; un segundo acto maestro y un tercer
menos pueden poner, como en &lt;Las de Caín» unacto obligado. He aquí el resumen.
tan las bocas de miel, que fabrican en los ;icos
La obra, para mí, fué un desencanto.
panales de su gracia inagotable y fresca. Por eso
En la interpretación, tomando en cuenta que
yo veo en los Quintero algo más que al retratista
la obra f~é puesta en cuatro días, pudimos notar
algo_~s que al pintor. Veo en ellos la mano qu;
un plausible esfuerzo en todos, teniendo por nuesacancia, la palabra que consuela, la mirada piadosa.
tra parte que poner un poquito de imaginación
fªra resta~ edades en algunas de las hijas del seSu~ obra~ son intensas, aunque las vistan de
nor &lt;!_e Cam, entre las cuales merecieron aplauso
sencille,z. Tienen la profundidad de un mar y nos
la senora Fábregas y la señorita Cancino, quien
llevan a flote y contemplando el cielo.
tuvo escenas muy bien comprenditlas.
Po~,eso los he desconocido en su última proA esta representación pusieron realce los actoduccion, donde no han puesto más que gracia
res Galé, Vásquez y Mutio, que tuvieron á su car•
sin ahondar, sin bucear como en sus otras obras'.
go los personajes más visibles del flamante saine&lt;Las de Caín&gt; entretiene divierte hace reirte. En resumen: todos con deseos de agradar aunpero no deja en el alma esa' huella de perfum¡
que algunos no lo consiguieron. Se aplaudió únicon que nos penetra su labor de rosas.
camente el buen deseo.
Un asunto trivial, expresado en tipos grotescos
Anoche ha de haberse celebrado el beneficio de
la señora Fábregas con las obras &lt;Magda&gt; y &lt;La
F~erza Bruta&gt;; _esta última escrita para dicha actriz por D. Jacmto Benavente.

***
. La Colonia am~ricana, que con frecuencia orgamza repres~taciones po.r aficionados, acaba de
~ar una muy mteresante, y que resultó divertidís~ma, en el ~eatro &lt;VirginiaFábregas&gt;. Se represento la comedia «Are you a mason&gt;, ante un público formado
lo ~~ ~ranado de la Colonia, que
hall~ la obra diverhdtsima y á los intérpretes excepcionalmente correctos.

Pº:

LORELEY.

Obediencia.
- Juan, cierra la puerta de la azotea¡ el viento
está terrible.
- Pero mamá . . ... .
- No me gusta que me hagas observaciones· ¡cierra la puerta!
'
- -Pero es que . . ..
-Te ordeno que cierres esa puerta sin decir
una palabra más.

Je fais souvent ce reve etrange et penetrant
D'une femme inconnue et que j'aime et que m'aime,
Et qui n'est, chaque fois, ni tout á fait la meme
Ni tout á fait une autre, et m'aime et me compred.
WILHEIM MEISTER,

~. D~sp~é~ · d~ i~· ·t~~p~~t~d; la· ~~ff~~ ·~mpezó á
,.. ouscar á su hermana Luisa.
Juan contestó inmediatamente:
-Está en la azotea, mamá.
0

Borrás en "El Mfstico," una de las piezas en que ray a á mayor altura,

•

�EL MUNDO ILUSTRADO

704

C3oloc¡uio

D

de

ORA ISABEL DE VARGAS se
llamaba la Priora y Doña Catalina de Salazar se llamaba la
Observante. En religión, Sor
María del Divino Amor la una
y Sor María del Amor Hermoso la otra. Entrambas á dos,
elegida~ de la celeste gracia,
dechados de virtud y edificación de todos.
Era la hora en que, terminada la refacción postrera, tenían aquellas buenas descalzas, según la
regla de la Orden, el tiempo de su recreo vespertino. En la huerta, las novicias, como blancas palomas, nmníanse bajo los cipreses y la inspección de su directora. Las profesas paseaban emparejadas bajo el largo emparrado qu_e bordea la
tapia, y la Priora y la Observ3:nte deJaban transcurrir su rato de reposo en la celda rectoral, que
estaba en el segundo piso del convente., y desde
cuyas ventanas percibíanse, de un lado, la huerta
conventual y la llanura del campoy, del otro, las
calles de la villa. Era una tarde amena, escondíase un sol propicio á las jácaras y no á las elegías,
y finábase un día veraniego, caliente, dorado y
alegre como el vino castellano de Rueda.
-Dígame VuestraReverencia, madre-comenzó
diciendo la Observante:-¿deberé confesar, como
pecado, el haberme despojado del cilicio estos días?
Fray Diego es tan escrupuloso.
-Hermana-contestó la Priora,- esta es falta
menor si seguís cuidando de la mortificación del
espíritu.
O.-iAy! el enemigo me acecha.
P.- Será tal vez el pícaro demonio de las burlas.
O.- No, madre, es el peor de los demonios. El
del recuerdo.
A esto la Priora santiguóse y dijo:
- El cándido Cordero de Dios nos acompañe.
O.-Madre: vos fuisteis gran letrada en el siglo.
Y recuerdo que la santa madre y el santo padre
Fray Juan de la Cruz teníanos en grande estima
y os ponderaban con extremo.
P.-Vanidades de la tierra, mi hija. Eso no añoraremos más, y Dios sea servido.
Y las manos abaciales movían las gruesas cuentas del rosario, que sonaban unas con otras como
tablillas de lazarina.
O.-1Ay, madre, feliz vos! Diréos que he tenido
antinoche un conato de disipación. Dióme el intento de escribir unas glosas.

la Priora y la

P.-¿Glosas de qué y á quién? Místicas y di vinas, por de contado.
O. - No lofueran y cortara mis manos,Reverencia. Pero, ¡ay! que mientras las escribía, vinieron
fantasmas del siglo á visitarme.
. .
P. - Hermana: tornad á vuestro cuerpo el c1hcio. Diez años ha que vivo en esta santa casa, y
diez años ha que escribí mis últim..&gt;s versos.
O.-¿Son esos que en papel amarillento ya, Y
con tinta que pierde la color, vi el otro día?
.P- (Con cierto sobresalto).-¿Dónde. m1 hermana?
O.-Entre las hojas del Libro de Morfo Egipciaca, q ne me hicisteis merced de prestarme.
P.-¡Ah!
O.-Placiéronme, y los recuerdo. Titúlanse, veréis: El blanco rosal que se deshoja.
P.-(Entre una sonrisa y un suspiro).-Es verdad. Un soneto.
O.-Os mostraré que me lo sé hasta el fin. Es•
cuchad si es así. (Detiénese un punto, toma me•
moria, y con suave y reposada voz comienza á
recitar):
Mi corazón es un rosal florido,
Un frondoso rosal de blancas flores:
Vos lo sabéis muy bien, que habéis cogido
De sus últimas rosas las mejores.

Si una bárbara mano le menea,
Su flor responde al enemigo gesto.
Cuando alguien con guijarros me apedrea,
Con pedrea de rosas le contesto.
Pero, ¡ay! pobre rosal de triste suerte,
Entre la vida y vos, sois más que el fuerte
Vendaval de las furias repentinas.
Y como vais crueles, deshojando
Sus flores poco á poco, van quedando
Solamente en sus ramas las espinas.
Y terminando la Observante su declamación,
quedaron las dos en silencio y con los ojos humillados.
P.-¡Ay, hermana! Soy ahora yo quien doblará
sus cilicios. Es cierto que el demonio del recuerdo ha hecho presa de vos.
O.-Pero, madre, pues que de diez años á esta
parte no habéis vuelto á escribir ....
La Priora, como enojada con tales discursos, cogió al azar un Eucologio de sobre el bufetillo con-

ICI. MUNDO lLUBTRAOO

705

{)6servanfe.

Vistas de Nuestro País

tiguo, y comenzó á leer ó á fingi~ como ~ue leía.
La Observante, para imitarla, cogió del mismo lugar un libr&lt;&gt; de horas. Y quiso tal_ vez el pícaro
demonio de las burlas que lo abriese por donde
había un blanco papel, en cuya cabecera, con tinta que se veía fresca y reciente, estaba escrito:
Soneto.
Advirtiólo la despierta Sor María del Divino
Amor, y dijo al punto:
-- Véis que como los años ha hecho borrosa la
lectura del que sabéis, tomé partido de trasladarle á ese nuf.vo papel.
La Observante no quiso ser indiscreta para inquirir si ciertamente trataba de copiar aquellos
antiguos y doliente~ versos de ~el~ncol_ia, 6_ de
escribir otros nuevos, fruto de ulltma msp1ración. Pero aunque lo hubiese querido, hubiera sido inútil, porque en esto sonó el grav~ tintineo
de una campana que anunciaba que el hempo del
recreo había dado fin, y por entre los senderos
del huerto, bordeados de boj y de romero, tornaban á la casa las novicias como un blanco rebaño, y las madres graves pasaban del emparrado al
claustro bajo ya silenciosas, porque la parleta había concluido.
La Observante no tuvo más remedio que abandonar el libro de horas, porque la Prelada había
salido de la celda, y avanzando por la galería,
que ya la luna ,acarici~ba, marchaba _c~n ~eposado
y triste andar a la capilla, para pres1d1r a las buenas religiosas en la oración nocturna.
PEDRO DE RÉPIDE.

*
IMI~~li@]P)@Iln~©lIID@l$)

YANORAMA GENERAL DEL PUERTO DE MAZATLÁN

--~
-

:.,

.'

.

EL BALCON
A ti linda lectora que me lees-y perdona que
te tut~e, en gracia de la costumb~e;-á ti, que ahora derramas la mirada de tus OJOS sobre estas líneas que trazó la mano de obscuro cronista, va dedicado este artículo.
y o de ti sé que amas las cosas pequeñas, las
cosas frágiles. .Por eso á H1 ~n est~s _días de periodismo noticiero, de pohhca fastidiosa, de tur•
badoras finanzas, se acogen los poetas. Tú, con
protectora mano, has acariciado
sus ensueños¡ tú, con atención que
en devota raya, aliviaste sus cuitas y congojas. En la atmósfera
suave, transparente de tu budoir,
si eres rica¡ ó en el rincón íntimo, encantadoramente dulce de
tu sala modesta, si á la clase me•
dia estás afiliada¡ ó en el taller,
durante el anhelado descanso, si
pobre naciste, has recorrido con
deleite las páginas que, en prosa
ó en rima, habláronte del sol, del
amor, de las flores, de todas las
cosas bellas que vinieron á teñir
de rosa las horas grises, ó levantaron una punta del velo que oculta la eterna realidad y el eterno
misterio .... ¿Qué extraño es, pues,
que se te consagre, de vez en cuan•
do, el comentario de lo frívolo, y
el cronista, pluma en mano, vuelva hacia ti también los cansados
ojos, y hable de algo que trascien•
da á ilusión y te sea, de consiguiente, grato?
Es quizá á la tarde, durante la
siesta, junto á ta balcón, cuando
lees esta revista, que no parece
sino que está hecha para tu regalo
y solaz. Todo en la casa respira
silencio. Todo duerme con el sueño reparador del día. Acaso lleguen á tus oídos rumores de fregoteo, allá, en la cocina, que, por con•
traste, te harán más apetecible la
delicada faena de leer que te has
impuesto. Acaso un gozquecillo
travieso juguetee en la alfombra
solicitando, con sus monerías, el
premio de tus miradas. Pero tú
no despegas las pupilas de los renglones de apretada lectura¡ de los
grabados que te transmiten, plásticamente, la sensación de la vida
metropolitana¡ de las ilustraciones y dibujos ejecutados con pri•
mor¡ y hasta-¿por qué no decirlo,
aunque peque de vanidoso?-de
esta crónica que aún no te dice
nada prometiéndote mucho.

EL ASTILLERO DE MAZATLÁN DURANTE UNAS REGATAS.

Un soplo de aire estremece las cortinas. De la
calle ascienden débiles ruidos: ya es el transeúnte endomingado que va de paseo, á festejar el día
de fiesta, después de las rudas ó monótonas tareas
de la semana, andando calles, encarcelándose en
teatros, ó yendo al campo á respirar la pura bri•
sa¡ ya el carruaje que remonta la vía al trote largo de sus caballos¡ ya el feo automóvil, símbolo
de nuestros años de industrialismo, que avanza
dejando una estela de ingratos olores.
Ahora abandonas sobre tus rodillas la historia~
da página. Ahora te distraes y fijas la mirada, ya
que no en la calle, en el balcón, no lejf's del cual
te encuentras. Y es ahora también cuando yo te
pido que me escuches-no atreviéndome á hacer•
lo antes por no apartarte de tu entretenimiento
en los ratos de ocio,- y pienses cuanto te sea po•
sible pensar acerca de eso que junto á ti tienes,
del balcón nada menos, que es el tema del presente artículo.
Adivino que sonríes.-¿Cómo-dirás,-para discurrir sobre el balcón es para lo que este cronista, que el diablo confunda, nos ha espe_tado tal
prólogo y dicho tantas lindezas que no vienen al
caso?
Y o te ruego, sin embargo, que no adelantes tu
fallo. ¿Has reflexionado por ventura alguna vez
en lo que el balcón significa, y en lo que el balcón representa, hoy como ayer, mañana como hoy,
según dijo uno de tus favoritos?-Yo creo que
sí· y aun me atrevo á suponer que al balcón de~s, pese á tus papás-muy señores míos- horas
inolvidables.
José Ingegnieros-un señor de nutrida ciencia
que quizá no conozcas-ha dicho, refiriéndose á
su visita á una vetusta y venerable casa que hasta ha poco existía en Verona y que inmortalizó
Shakespeare, que la humanidad agradecida debe
de consagrar monumentos á los amantes célebres
que han honrado al amor: á Romeo y Julieta, á
Eloísa y Abelardo, á Laura y Petrarca, á Dante y
Beatriz .... El amor engrandece el alma humana,
dándola celeste apariencia¡ al amor se deben muchas de las conquistas de la humanidad, en las
ciencias en las artes y en la vida; el amor lo ennoblece todo, lo embellece todo y todo lo di viniza, hasta cuando se debate en el fango, como ocurrió con el caballero de Grieux y Manón, ó con
la dichosa Dama de las Camelias, pór otro nombre Margarita Gauthier, que enterneció á nuestras abuelas y todavía sigue enterneciéndonos á
nosotros, sin que podamos remediarlo¡ y el amor,
finalmente, así en las ficciones de los artistas como en la realidad viva, es algo precioso, algo semejante á la copa sagrada del Graal, que estamos
en la obligación de glorificar con el mármol.
Y si el psiquiatra argentino es de opinión que
se levante un monumento al amor, yo propondría
que en ese monumento, si posible fuese, se enal-

teciera al balcón-elemento el más útil de que el
amor se ha valido para clavar sus dardos,-por
medio del bajorrelieve.
Porque el balcón-y aquí entra lo serio, querida y ha poco escéptica lectora,-ha desempeñado papel importantísimo en la humana historia amorosa. El balcón es más grande que las
pirámides, porque éstas encierran momias y aquél
mundos vivientes de pasión, almas que vibran¡
el balcón representa más que los campos de batalla célebres, porque en éstos segáronse vidas y en
aquél se concertaron existencias por venir. Y
mientras que en Waterloo se cierne el águila
creada por Gerome, yo no sé que al balcón se le
consagre otro homenaje, como no sea la &lt;'Strofa
de algún olvidado poeta, ó los claveles y miosotis que dili~nte mano blanca ponga en tiestos,
junto á la barandilla.
iAh! los prestigios del balcón ..... .
Allí fué donde Julieta, reteniendo á su amante
con los desnudos brazos ceñidos al cuello varonil, dijo las mara villosas ternuras:
¿Te quieres ir? Aun lejos viene el día.
La voz del ruiseñor, no de la alondra,
Hizo vibrar tu t{mpano medroso.
Canta en aquel ¡ranado cada noche;
Creeme, fué el ruiseñor, amado mío;

y donde Cyrano, según Rostand, murmuró aman•
tes interrogaciones ante la sombra de Roxana:
...... Commencts•la
A comprffl.drt, á pri,mt? voyons, lt rends•ta comptt?
&amp;ns•ta. man amt, un ptu, dans ctUe ombrt, qui monte? . ... . .

¿Pero son acaso necesarias las citas, para pon•
derarlas excelencias del balcón?
Por el balcón embriagáronse de amor los amantes. El balcón, adormido en el silencio de las
obscuras noches de las ciudades antiguas, escuchó
los requerimientos del galán, las protestas apasionadas de la doncella, y acaso un beso cuyo rumor
desvanecióse confundido con el follaje de arcaicos jardines. El balcón, iluminado por el claro de
la luna, sirvió de marco á muchas cabezas rubias
ó de negra cabellera que se juntaron en el éxtasis. El balcón, durante el día, abrióse, dejando
entrar rayos de sol que hicieron pensar á la mu•
jer en el ausente, perdido quizá en lejanas tierras, como buen soldado, en aquellos tiempos en
que la religión y las armas eran patrimonio de
gente noble. Y el balcón dió vida á muchos hombres enfermos de indiferencia y de hastío¡ y divinizó muchas horas de jóvenes recluídas por el
rigorismo de la vieja disciplina en la soledad de
sus moradas.
Ya ves, lectora amable, ya ves tú que dudabas
de la importancia del balcón, lo mucho que de
él puede decirse.

¡Lástima grande que haya perdido hoy no pocos desus legendarios encantos!
No existe ya la calle umbrosa, la retorcida y
angosta calleja propicia al amor y al misterio.
Han desaparecido los jardines que daban abrigo
á las alondras. Si Julieta se alzara de su tumbatumba real ó imaginada por el poeta, ¡qué importa!- no sentiría su pecho estremecido por el gorjeo anunciador de la aurora. Si el pobre Cyrano
viviera, no podría envolver su alma en la divina
palabra, á fin de hacerla llegar al balcón, á través
de la sombra. Se ha hecho la luz, y con la desaparición del misterio dióse puñalada mortal al
amor, siendo que misterio y amor van siempre
unidos.
Allí, en la esquina, tienes, ¡oh benévola! el foco
que ilumina con necia claridad tu balcón, burlándose de la luna que hoy sólo conmueve al decir de los críticos, á los vates cursis¡ allí 'está el
gendarme que todo lo ve y de todo es testigo·
m~y cerca ;¡:,asa el tren eléctrico con estrépito d~
mil demonios, capaz de ahogar en los labios las
más sutiles razones eróticas.
¿Y los amantes? ¿Dónde están los amantes?
¿Dónde está Romeo? ¿Dónde el enrevesado teólogo que fué asombro de doctores y encanto de
Eloísa? ¿Dónde el sentimental abate que adoró á
la linda ladrona de joyas que prodigaba besos?
¡Cuán distintos, jay, lectora mía! aquellos de entonces á estos que gastan calcetines calados, y choclos yanquis, y antiestéticos sombreros Panamá,
y se rapan la nuca, y comienzan por escribirte
en ~apel color d~ rosa, con muy buena letra y
mahsima ortograha, la frase consabida: Desde el
feliz momento en que conocí á usted . ... !
En el bal~ón sólo quedas tú, que con tus ojos,
y con tus nsas, y con tus gestos, y con tus trajes
ofrendas algo de la imperecedera belleza en la si:
métrica, en la regular, en la odiosa calle moderna.
Deja, pues, la revista; no acabes de leer esta
crónica, te lo ruego. Ve al balcón. Cae la tarde, y
en el Poniente irradian fulgores rojos. Ve al balcón, V haz ahí alarde de tus encantos y de tus
gracias: él es, él será siempre tu marco, marco
muy hermoso para tan linda imagen.
CARLOS GONZÁLEZ PERA.

~,_

'i¡~

De ir solos por la vida nos quejamos
A la contraria suerte:
Y solos:nunca vamos;
Que, mientras por la vida caminamos,
Siguiendo nuestros pasos va la muerte.

�706 ,

EL MUNDO ILUSTRADO

l!:L MUNDO ILUSTRADO

707

LA HACIENDA DE SAN JUAN DE .DIOS
UNA GRAN FINCA RURAL

Hermoso ejemplar holandé$.

En una de las regiones
más bellas del valle de
México, cerca de la ciudad de Tlalpam, se halla
la hermosa hacienda de
San Juan de Dios, de la
propiedad de la virtuosa
y caritativa dama Doña
Soledad Toriello viuda
de Arena.
La finca se halla, desde
hace varios años, al cuidado de los caballeros D.
Andrés y D. Alejandro
de 1a Arena, personas
bien conocidas y prestigiadas en los círculos de
hombres de negocios y de
empresa, á cuyos afanes
y trabajo asiduo se debe
el grado de prosperidad
á que ha llegado, prosperidad que está perfectamente probada por la e.xuberanc a~y esplendidez de sus
productos.
·
La organización de la hacienda es inmejorable y gracias
á ella, reina el orden más absoluto y todos sus tr;bajos se

t
....t

'' Kurio, '' suizo, reserva de campeonato.
Suizo, primer premio.

.
. -

---,.::;,- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - ' . ' . " " " - -....

-

Suizo, primer premio.

Dos holandesas.

Una· calzada en la hacienda de San Juan de Dios,
«Canari Cok&gt;, primer premio.
Suizas, pura raza.

ejecutan con gran precisión, lo que asegura, de
antemano, sus buenos resultados.
Tienen los terrenos de la finca una extensión
de mil doscientas diez 'f ocho hectáreas de tierras cultivables, en las que se siembra maíz, cebada y alfalfa, tod~ para el consumo del ganado.
Las tierras son de un jugo notable; son terrenos
de sedimentación, antiguo lecho del lago de Xochimilco, que produceu trescientos granos por
cada uno de maíz sembrado. Se están bordeando
nuevos terrenos del mismo origen, con lo que la
hacienda aumentará en extensión y, por lo tanto,
en productos.

Vacas holaTtdesas de los establos de San Juan de Dios
Grupo de ganado holandés.
Fachada:de la hacienda de San Juan de Dios.

Los establos de San Juan de Dios son de los
primeros en su género; cuentan con doscientas
vacas de pura sangre, entre suizas y holandesas,
y trescientas cruzadas, las cuales producen, por
término medio, dos mil litros de leche diariamente, los cuales se venden en esta ciudad y en
las de los alrededores.
Hay un toril hermosísimo que está dedicado,
especialmente, á diez toros suizos de una preciosa lámina. Hay, además de éstos, otros diez y seis
toros importados, todos de pura sangre.
A todos los certámenes que se han celebrado en
Coyoacán ha enviado la ha~ienda de San Juan de

Dios, hermosos ejemplares de su ganado, y en todos ha obtenido los premios y las distinciones
más honrosas. Al último concurso envió un lote
de hermosísimos animales, que, con justicia, ha
llamado poderosamente la atención de los visitantes del mismo, tanto por la hermosa apariencia
de las reses presentadas, como por sus mágníficas
condiciones.
Formaba parte de este lote el bellísin::o toro
«Kuno&gt;, que ganó el año pasado el gran premio
de campeonato, animal de pura raza, importado,
y que actualmente tiene setenta y siete meses de
edad, También estaban en el lote los toros:

Holandesa1 primer premio.

&lt;Prin~&gt;, suizo, de pura raza, importado, de sesenta y siete m~ses de edad; &lt;Canario&gt; y «Duque&gt;,
holandeses, importados, de treinta y un meses de
edad cada uno.
Había, además, un grupo de vacas holandesas
im_portadas, de raza pura, entre las que se distinguieron, por su hermosura: &lt;Flora Pietretje de
K~b, «Di_wertje tulleta de Kob, &lt;Flora Pitertie
Wit&gt;, &lt;Pnnces de Kol Berly&gt;, &lt;Belle Daisy Wit&gt;,
«~urora Ellen&gt;, &lt;Aurora Katherine&gt;, «Mercedes
Pieve Heng~rvel&gt; y «Countess Beauty de Kob.
Todas ellas tienen de 33 á SO meses.
. E~ un lote de vacas suizas, importadas, había las
si~mentes: &lt;Duque_sa&gt;, con dos crías, y «Suber&gt;,
suizas puras, nacidas en la hacienda· «Niña&gt;
«Gacela&gt; y «Asturiana&gt;.
'
'
Todos estos animales fueron objeto de los más
calur?sos elogios, y agraciados por el jurado con
12 primeros y 8 segundos. Además de estas distinciones, cuenta la hacienda con una reserva de
ca~peonato, d_el año ~róximo pasado, y cinco
primeros premios anteriores.

�~:l.

708

LA HACIENDA DE LA PROVIDENCIA

11 l i :'- ¡,,. 11 U~TIU I H 1

concurso de ganadería que se efectuó en Coyoacán.
De las sesenta y cuatro cabezas que formaban el
lote presentado, cuarenta y cuatro obtuvieron
primeros premios y veinte segundos, además de
dos premios de campeonato: el de toros nacidos
en el país, obtenido por el «Quijote&gt;, hermoso
ejemplar que mereció los elogios del señor Pusi•
dente de la República, del señor Secretario de
Fomento y de todos los que tuvieron oportunidad
de admirarlo, incluso los otros expositores¡ y el
campeonato de toros s:iizos importados, que fué
obtenido por el «Adler&gt;, precioso animal que fué
traído al país hace menos de dos semanas.
Trajo el señor Parres á la exposición un lote de
cuarenta terneras, nacidas todas en su hacienda,
lote que fué motivo, no sólo de elogios, sino de
verdadera admiración¡ de ellas obtuvieron pri•
meros premios las siguientes: «La Catalana&gt;, de
34 meses de edad¡ «La Hechicera&gt;, de 26; «La Pin•
tada&gt;, hermana de la anterior;«La Auroia&gt;, de 20&gt;¡
«La Museb, «La Na v~rra». «La Joya&gt;, «La Rosi•

•
Sr. D. Pedro Dueñas y Sra. Juana lbáñez de Dueñas. (Fot. de " El Mundo Ilustrado "

D . W . Moreh ousc.

'El Quijote," cnmpeón de toros nacidos en el paí.•,
y "El Hidalgo," primer premio.

tomada después de la ceremonia nupcial.
Ruidoso y espléndido ha sido el triunfo obtenido por el Sr. D. Juan de la Fuente Parres
con su exposición de ganado bovino, procedente
de la Hacienda de La Providencia, en el reciente

NUPCIAL
La elegante capilla del Señor de Santa Teresa vistió, el lunes último, sus
blancas galas para servir de marco apropiado á la ceremonia nupcial en que
unieron sus destinos la Srita. Juana lbáñez y Peón y el Sr. D. Pedro Dueñas.
El decorador encargado del adorno hizo derroche de buen gusto, y
el aspecto del templo era encantador. Grandes guías ¿e flores blancas baja•
ban desde el centro de la cúpula para venir á encnadrar jarrones de porcelana de Sevres, que sostenían artísticos ramos de flore~.

GruFO de ej,·mplares importud~s.
ta&gt;, «La Doncella&gt; y la «Exposición&gt;; esta última,
una preciosa ternerita de once meses de edad 1 des•
pertó verdadero entusiasmo en1re quienes la con•
templaron y entre los miembros del jurado cali•
ficador.

Figura número 1.

Esperando la salida de los desposados.
La ceremonia pasó enmedio de su augusta sencillez, y cuando los despo•
sados se retiraron, llevaban, con ellos, las felicitaciones de sus múltiples y dis·
tiuguidas amistades, que llenaron el templo durante la misa de velación.

*

tud que había dentro del campo del anteojo. Decididamente algo exlraordi•
nario había ocurrido en aquella cauda, que sufría tan notable transformación.
El lunes 19 y el martes 20 volví á ver el cometa, pero sin notar que la cauda
hubiera recobrado su aspecto primitivo.
En la sesión que celebró la Sociedad Mexicana de Geografía el jueve~
22 de Octubre próximo pasado, al presentar una nota acerca del cometa
que actualmente nos visita, presenté una teoría para tratar de explicar la
desaparición de la cauda. He comunicado mi teoría al Sr. Morehouse, des•
cubridor del nuevo astro, y en carta fechada el 12 del presente mes, me dice
que está de acuerdo con mi hipótesis y que va á darla á conocer en algunos
magazines de los Estados Unidos del Norte. La teorfa que presenté á la Socie•
dad de Geografía está contenida en las siguientes líneas:
(Pasa á la página 709.)

EL COMETA "MOREHOUSE"
Escrito expresamente para
"El Mundo Ilustrado"
~N

El Mundo Ilustrado, correspondiente al domingo 13 de Octubre próximo pasado, tuve el gusto de dar á conocer mis observaciones del cometa
"Morehouse," cometa que se ha hecho verdaderamente célebre por las
curiosas transformaciones que ha experimentado su cauda.
En la noche del miércoles 14 de Octubre, el viajero celeste se encentra•
ba muy cerca de la estrella "iota," de la constelación del Cisne, y la cauda,
fácilmente observable con anteojos de teatro, llegaba hasta la pequeña estre•
lla núm. 20 de la misma constelación. Dentro del campo de mi telescopio
de 80 mm. cabía la cabellera del cometa y la estrella "iota" del Cisne. Gran
número de estrellas pequeñas se distinguían á través de la cauda del come•
ta. En la noche del 15 de Octub1 e, el cielo estaba cubierto por nubes que eran
impulsadas por un viento del NE., y en un momento en que se despejó precisamente la región ocupada por el astro cabelludo, le dirigí mi telescopio y
me sorprendí grandemente al ver que la cauda había disminuido mucho
de brillo. Al día siguiente-día 16-recibí un telegrama del Sr. Eduardo
C. Pickering, Dfrector del Observatorio Harvard, diciendo que la víspera,
tanto el Sr. Morebouse como el Rev. J. H. Metcalf, y en el mismo Obser•
vatorio Harvard, habían notado transformaciones en la cauda del cometa. Por
las revistas recibidas de Europa, he sabido que iguales transformaciones fue•
ron observadas en el Observatorio de París. El día 16 la noche estuvo nota•
blemente despejada en el Valle de México. Observado el cometa "Morehou•
se" con el telescopio, la cauda estaba casi perdida y solamente se observaban
dos débiles ráfagas que llegaba¡¡ á dos pequeñas estrellas de octava magni•

!!;¿¡

Figura número 2.

Grupo de terneras nacidas en "La Providencia"
Grupo de terneras nacidas en la hacienda.

"Adler," campeón de toros suizos importados
De toros nacidos en el p~ís presentó el señor Parres á diez y siete,
que fueron otros tantos primeros p~emios, y ,mtre los que descolla•
ron, de una m~nera notable, el q.Qu1¡ote&gt;, del que ya dijimos que obtuvo el _pre~10 de_ campeonato, y el «Narváeu, tan hermoso, que
su propietario se v1ó en la necesidad de ceder á las instancias de
un expositor que se empeñó en comprarlo á cualquier pr.:cio.
Ademá~ d_el_ «Adler&gt;, el camyeón de los toros suizos importados,
que con ¡usb~1a obtuvo t~n senalada distinción, había seis vacas
que ~ueron 1mportad~s. ¡untas con él, y que obtuvieron primeros
p~emios todas. A pro~o~ito de vacas suizas, debemos decir que, , 111
dispu_ta, no hay en _.M.exico un establo mejor snrtidc-. El señor Parres bene el grandioso proyecto de reunir en él de mil qnin'cn•
tas á dos m_il :vacas suizas de pura sangre, y ¡arece que no está Jcios
del cumplimiento de su proyecto.

�Lf\ Hf\OIENDA DE, OOf\Ff\

portados, medida que prueba la prevhióu. de lo~
propietarios de la finc.1, pues bien pudiera suce·
der q Lte algunos de los árboles antiguos perdieran
su vigor por la edad y, en ese caso, no habría de
donde tomar nuevos retoños¡ pero con la magnífica precaución adoptada, no ha y el menor riesgo
de que esto suceda.
El sistema de riego de la finca es otra de lascosas muy dignas de llamar la atención de los hombres de campo. Tiene la hacienda en propiedad
los inagotables manantiales de «Peña Pobre&gt;, que
le suministran á diario agua suficiente para re·tar
uua finca de doble extensión de la que tiene Coapa, agua que se hace circular por un magnífico
sistema de canales que la hacen llegar hasta el
Canal Nacional, al que se vierte el excedente del
líquido. Además, y para el caso de que los terrenos llegaran á anegarse, lo que es muy difícil,
hay una instalación de bombas que ha costado
trescientos mil pesos, las cuales tienen una gran capacidad.
Se cultiva, actualmente, en la hacienda una extensión de un sitio de ganado mayor, y se está
tratando de desecar una extensión igual de terreno, que actualmente es una ciénega, con lo que se

1
Hermosa vaca de los e~tablos de Coapa, premiad« en Coyoaccí11.
Cerca de la capital, á las puertas mismas de la
ciudad y con una línea de tranvías que la une á
ella, se halla la hacienda de Coapa, propiedad del
Sr. D. Javier Algara, quien la adquirió hace cinco años en la suma de un millón quinientos mil
pesos, de su&lt; antiguos propietarios, la familia Tondlo.
.Recorrido~ doce kilómetro~ de la vía que une
la capital con la pintoresca ciudad de Tlalpam,
se llega á la parada de Coapa y al pórtico principal de la hacienda. El visitante debe prepararse
para recibir una serie de sorpresas, que no por
ser agradables, son menos impresionantes. El trabajo de toda la hacienda se hace por medio de
máqu111as modernas de los modelos más perfectos,
y en todas partes donde se lla podido se ha sustituido el trabajo del hombre y de la máquina
pnnt1ti va é imp.:rfecla por el de máquinas perfectas, silenciosa~ y moderna~, que los ejecutan
con una precisión y una rapidez maravillosas.
Un detalle de gran importancia es la economía
que ha acarreado, para la finca, el uso de las máquinas, pues como todas ellas están movidas por
medio de un motor de gas pobre, éste ejecuta diari&lt;1rnente, con un gasto máximo de sólo tres pesos, el mismo trabajo que hacen los motores de
otras clases, gastando diez y seis pesos por término medio, economía muy digna de fijar la atención de lo~ hombres de campo y de todos los que
usan maquinaria que tiene que ser movida por
medio de motores independientes.
Los productos principales de la hacienda son
maiz, cebada, trigo, leche y pulque. Sus establos
cuentan con vacas de primer orden y de sangre
pura, tanto suizas como holandesas, y cruzadas
de esas con del país, las cuales producen, por término medio, ciento veinte decalitros de leche
por día, con un mínimum, por cabeza, de diez litros d, arios.
La instalación de los establos es verdaderamente ad ni: rabie: las vacas suizas de pura sangre son
sesenta. .:u ya leche se utiliza para la enanza de

Las yeguas &lt;Basseda&gt;, &lt;Combí11atíon&gt; y &lt;Carcanet», de la hacienda de Coapa.

los becerros, sin que se venda una gota de ella¡
las holandesa&lt;, también de sangre pura, son ciento veinte, y la leche de éstas tampoco se vende,
sino que se utiliza para conservar la raza.
Para la conservación y almacenamiento de sus
¡!ranos cuenta la finca con trojes monumentales,
que parecen iglesia!f de tres naves cada una, y de
enormes proporciones.
Está la hacienda cruzada en todas direcciones
por calzadas sombreadas por árboles, que crecen
á los lados de ella, por en medio de las cuales se
pueden recon:er los prados, los campos de siembra y los potreros de pastura para el ganado, ya
sea en carruaje ó en automóvil. Ademas de esto,
hay en toda la finca un servicio de ferrocarril Dec-auvílle, fijo y movible, que se usa para el transporte de granos, personas y herramientas para el
servicio de la misma. En esta vía se hace uso de
plataformas de trucks, dobles.

•*•
Por todo lo antedicho se hace notar la hacienda entre las fincas de su clase¡ pero lo que la señala particularmente, detalle que no puede hallarse en ninguna otra, son los criaderos para ganado caballar fino. Cuenta éste con sesenta yeguas
de sangre pura, algunas de las cuales están representadas en los grabados que acompañan estas líneas. También publicamos fotografías de algunos
de los potrillos, hijos de esas yeguas, los cuales
han sido inscritos ya para las carreras del Derby
mexicano, que se correrán el año de 1910, y que
son los únicos que hasta ahora llenan las condiciones de ser nacidos en el país, de pura sangre,
y en los años fijados por las condiciones del primer Derby mexicano. Todos estos potrillos tienen la medalla del «Stood book&gt;.
Publicamos también una fotografía del caballo
semental, el &lt;Five Nations&gt;, cuya estampa y demás cualidades son la mejor garantía de la ga-

llardía y magníficas condiciones de los potrillas.
Este caballo fué presentado en la reciente exposición de l!anadería en Coyoacán, y apenas lo vió
el señor Presidente de la República, preguntó de
quién era ese hermoso ejemplar, el más bello, siu
duda, de todos los que se presentaron. Cuando se
informó á nuestro Primer Magistrado de que el
caballo pertenece al señor Algara, felicitó al poseedor de tan hermoso animal, que, sin duda, contribuirá mucho para el mejoramiento de la raza
caballar en nuestro país.

E, hermoso semental "Five Nations," p,rdre de /ns polrancos
que tcm 11án parte en el D,rby d., 1910

~~~~~~~~~~

El patio del criadero e~tá perCecbmente acondicionado; por un lado tiene aleros y cobertizos,
y por el otro, boxes para el parto de las yeguas y
el cuidado de los ejemplares que están enfermos.
Fuera del patio, y á su derredor, hay praderas para la alimentación de los caballos, y campos y
calzadas para su recreo y ejercicio.
Podemos asegurar, sin lugar á duda, que este
departamento es el mejor en su clase en la República, y que los caballos que salgan de él, aparte
de servir grandemente para mejorar la raza en
nuestro país, darán á México buena fama como
país ganadero y productor de caballos de raza.
La casa de la hacienda es antigua y espaciosa;
cuenta con grandes salas de la época colonial,
amuebladas con gran lujo y elegancia, á la par
que con una encantadora sencillez, que cuadra
muy bien en una residencia campestre.
Anexa á la casa hay una inmensa huerta, que
después de haber sido cultivada durante muchos
años por los naturales de nuestro país, ha sido
puesta últimamente en manos de unos agricultores japoneses, quienes han hecho en ella verdaderas maravillas¡ han obtenido plantas y frutos
de modelos que no se conocían entre nosotros, por
más que nuestro suelo, hábilmente manejado, es
capaz de producir todo lo que racionalmente se
le pid:l.
Todos los campos de labor que están sembrados
con árboles, han sido replantados con árboles im-

•

1

•
Vacas cruzadus "La Cariñosa, " "La Española" y "La Níña"

«CameliaJ&gt;, «Con';ha» y &lt;Madrileña&gt;, vac~s de la hacienda de Coapa,
premiadas en el concurso Je Coyoacán. ·

«Lu Ga111a1&gt;, «Mora&gt; y «Gulatea&gt;, vucas &lt;le lo:;
e.&lt;fablos de Coapa.

"Rainbow," "Lucy Light," y Ali Abroad, con sus crías de dos meses,

duplicarán los ya considerables rendimientos de la finca. Los jardines
con que cuenta ésta son muy amplios y se hallan en pleno florecimiento, lo mismo que las huertas y lugares, en los que se cult1 van árboles frutales, la mayoría de los cuales son importados.
En lo q1;1e c~ncierrre á los productos de la linea en ganado, bastr,
para ~u elogio, citar el hecho de que han obtenido veintiún premi os
en el último concurso en Coyoacán, de los cuales doce fueron fl'l·
meros.
Tales son los progresos y adelantos á que ha llegado la hermosa
hacienda de Coapa, gracias á los asiduos cuidados é intelidencia mo,trados por sus propietarios, los cuales han hecho que á pe"sar de que
la finca se halla á las puertas de la ciudad, cuenta con todos los elementos de las mejores de su clase, no sólo en nuestro país, sino en los
extraniero•, y qne se pueda citar como un modelo entre sus similares
en todo el mundo.

�EL MUNDO ILUS'PRADO

Fiesta inaugural de la Escuela de Artes y Oficios.-El estrado oficial: á~la derecha del Señor President&lt;la Sr.i. Mercedes McGregor,
Directora del plantel; á la izquierda, el señor Secretario de lnstrucci6n Piíblica.
El Señor Presidente se retira del edificio.
EL COMETA "MOREHOUSE"

Instantáneas de la corrida del domingo últimc, to.'.Iladas es.r-edalmente para «El Mundo Ilustrado».
De arriba á abajo: á la izquierda, un par de «Negrito»; «Gallito)) rematando un quite;
á la derecha: una verónica de «Relampaguito»; espléndido par
de «Gallito))¡ «Gallito)&gt; perfilándcse para la
suerte suprema.

(Sigue de la páJ!ina 708).
"Por regla general, cuando un cometa aparece en las profundidades del
espacio, presenta el aspee!&lt;&gt; de una nebulosa redondeada, poco luminosa; conforme se va acercando al Sol, aumenta de tamaño y se observa en el interior
de la nebulosidad una zona más brillante que recibe el nombre de núcleo.
Muchas veces esto es lo único que se ve en los pequeños cometas; pero en
los grandes sucede que, al aproximarse al perihelio, parte de la m:isa cometaria que forma la cabellera, es rechazada en dirección contraria al Sol y forma la cauda. Resulta, pues, que la cauda es una prolon~ación de la atmósfera
del cometa, rechazada, sin duda alguna, por una acción eléctrica del Sol. La
acción magneto- eléctrica del Sol se manifiesta claramente, siempre que una
gran mancha ó que un l(rupo numeroso de manchas pequeñas pasan por el
meridiano central del Sol, y en los últimos años han ocurrido algunos casos
de esa naturaleza. Básteme recordar el paso de la gran mancha del 31 de Octubre de 1903, que produjo tremendas perturbaciones en los aparatos telegráficos de los Estados Unidos y del Norte de Europa. Fué una verdadera
tempestad magnética que registraron todos los magnetómetros del mu~do. Mi
ilustrado amigo el Sr. Profesor Don Manuel Moreno y And~, que estaba entonces encargado del Departamento J\1agnético del Observatorio Nacional de
Tacubaya, me mostró el diagrama de la gran perturbación producida por el
paso meridiano de aquel extenso grupo solar. El Sol envía, pues, hasta distancias enormes, efluvios eléctricos y flujos magnéticos que producen diversos
efectos. El análisis espectral ha permitido comprobar que la masa de los cometas es de naturaleza gaseosa, dominando en ella los hidrocarburos. Supongamos un cometa que se acerca al Sol. Las partículas materiales del Sol, disociadas por una acción eléctrica, se dividen en electrones ósea en corpúsculos electrizados que llevan una carga determinada. Estos electrones, que caminan velozmente, como la materia radiante en los tubos de Crookes, chocan
con la masa del cometa, donde también hay materia disociada, aunque no
todavía bajo la forma de electrones. Los corpúsculos lanzado, por el Sol ceden su carga eléctrica álas partículas de la masa cometaria. Supongamos que
es una carga positiva que podemos representar por + q. Pero como al mismo tiempo el Sol ha seguido lanzando un flujo de electricidad positiva, las
partículas de la masa camelaría son rechazadas y vienen á formar la cauda.
Si no interviene la acción magnética, la cauda será rectilínea; pero si esa acción magnética interviene por cualquier causa, la cauda puede deformarse,
como se observó en el hermoso cometa de Donati, en el año de 1858. Existen
en los gabinetes de física tubos de Crookes, que al ser iluminados por la corriente inducida de un carrete de Rumhkorff, producen efluvios de hermoso
color violado, que van del polo positivo al polo negativo. Basta acercar un
imán á las paredes del tubo de Crookes, para ver aquella materia gaseosa de
extraordinaria tenuidad encorvarse, deformarse y seguir los movimientos
del imán. Además, considero que si el Sol está engendrando manchas, su actividad no puede perderse en grande escala al exterior, y no ejercerá una acción sobre la cauda cometaria; pero precisamente en los días en que hemos
notado una debilitación en la c;,.uda del cometa "Morehouse," el Sol ha estado
enteramente inmaculado, según informes de mi laborioso amigo el Sr. Don
Jesús Medina, constante observador de la superficie solar. Resulta, que un
aumento de actividad e.xterna en el Sol, por la ausencia de manchas, ha producido una emisión mayor de energía y una mayor velocidad en los electrone,, que han tenido como efecto dispersar en el espacio la masa de la cauda
cornetaria, y, por lo tanto, hacerla más tenue y menos visible. El año próximo pasado observé cuidadosamente, y por mucho tiempo, el hermoso cometa
"Daniel," y n~ se notaron cambios notables en el brillo de la cauda, y en
esa época hab1a numerosas manchas en el Sol."
El cometa "Morehouse," descubierto el día 19 de Septiembre en la constelación de la Jirafa, pasó después á la de Casiopea y, más tarde, á la de Cefeo. Entró luego á la hermosa constelación del Cisue, llegó á la de la Lira y
actualmente se encuentra en la del Aguila. Cuando las condiciones atmosfé-

ricas lo han permitido, el cometa ha sido fácilmente observable á la simple
vista, con especialidad buscando puntos donde no moleste el brillo de la
luz eléctrica. Los pueblos de los alrededores de la ciudad de México, donde
el alumbrado es deficiente, se prestan muy bien p:ira la observación del cometa á la simple vista: Coyoacán, por ejemplo.
El dibujo que publico con estas líneas (figura 1) representa el lugar que
el corneta ocupaba en el cielo el sábado 14 de Noviembre álas 9 de la noche.
La c,trella que ~e ob,erva á la derecha, ó sea al Norte del cometa, es "teta"
de la Serpiente. La estrella brillante que se ve arriba del cometa, con otras
dos que la acompañan, es la estrella de primera magnitud "Altaír" del Aguila. Actualmente hay que buscar al cometa más al Sur, cerca de las tres estrellitas que se ven en el dibujo, la mayor de las cuales es "lambda" del
A~uila. La« otras dos estrellas brillantes, representadas en el dibujo, son ''Deneb" del Cisne (arriba y á la derecha) y "Wega" de la Lira á la derecha de
la torre. Esta torre es la del templo d e Santo Domingo, que queda al frente
de mi observatorio.
La fi~ura 2 representa el aspecto del cometa observado con el telescopio
en la noche del viernes 20 del actual á las 7 y 20 minutos. La cauda se ha ensanchado mucho y presenta unas ramificaciones al Sur. Tengo la satisfacción
de dar á conocer el retrato del joven descubridor del cometa, Mr. D. W. Morehouse, retrato que ha tenido la amabilidad de enviarme.
Por las efemérides calculadas por el Sr. Ebell, de Berlín, puedo decir
que de aquí hasta el 7 de Diciembre próximo, el cometa "Morehouse" caminará en la constelación del Aguila sobre la línea llevada de "zet~" á "lambda," y rumbo al Sur. Hay que buscar el cometa al Occidente desde las 6 y
media de la tarde, tan pronto como ya no haya luz crepuscular. Búsquese
primero con anteojos de teatro y después será muy fácil hallarlo á la simple
vista.
Para terminar, diré que, aplicado el análisis espectral á este cometa, se
ha encontrado que no solamente presenta las tres rayas características de los
hidrocarbnros, sino también las rayas del cianógeno, especialmente una de
las rayas que pertenecen á la región ultraviolada del espectro.
México, Noviembre 23 de 1908.
Luis G. LEÓN.

00
INAUGURACION 0( LA ESCUtLA 0( ARHS Y OFICIOS PARA MUHRtS
El domingo 22 de los corrientes, y presidida por el señor Presidente de la República, se efectuó la fiesta inaugural del nuevo edificio dedicado á la E,cuela Nacional de Artes y Oficios para mujeres.
Se halla éste en la calle de Necatitlán, y fué construido, desde sus cimientos, expresamente para el plantel que ahora lo ocupa.
Ya en otra ocasión hemos publicado vistas y descripcione, del nuevo
edificio, por lo qu_e nos abstenemo; de hacerlo ahora, limitándonos á ofrecer,
á nuestros lectores, vistas de la ceremonia iuau.:(ural, que fué hermosa y significativa.

�710

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

711

Un flegante Centro de Reunión
"Dulcería de la Opera"
Uno de los acontecimientos sociales y
comerciales más significati vos de la anterior semana, ha sido, indudablemente, la
inauguración de la &lt;Dulcería de la Opera»,
situada en la Avenida del 5 de Mayo, número 10.
El nuevo establecimiento, montado con
verdadero lujo y con un buen gnsto irre.
prochable, recuerda los lugares de pública

El-ENIGMA
Novela por J. Berr de Turíque
Traducida especialmente para "El Mundo Ilustrado"

"La Dulcerla de la ~Opera."
(Fots. tomadas el d(a de la inauguración).
reunión en los boulevards parisienses, donde todo es &lt;chic&gt; y &lt;confort&gt;.
La verdad es que México necesitaba ya un sitio de esta naturaleza, donde la sociedad elegante pueda darse
cita á diario.
La &lt;Dulcería de la Opera&gt; ha sido
fundada por el señor D. Raoul Mille,
estimable y distinguido miembro de
la Colonia francesa y jefe de la gran
Librería de Bouret, conocida y acreditada en toda la República.
La nueva casa será, además, un depósito de los productos confeccionados '.por~«Lá Chocolatería Francesa&gt;
situada en la Colonia Hidalgo, calle del Dr. Lucio, 10, y~que también es propiedad del
señor Raoul Mille.
Esta fábrica sólo tiene cuatro años de establecida, y ya está perfectamente relacionada en toda la República, adonde á diario sirve pedidos al por mayor.

•••
Distinguidas familias de México concurrieron el lunes pasado á la inauguración
de la &lt;Dulcería de la Opera&gt;, y todas ellas fueron galantemente atendidas y obsequiadas por el señor Mille, que recibió afectuosas felicitaciones de todos sus amigos. En
la inauguración vimos al señor Ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes y á
los miembros más conspicuos de las colonias francesa é inglesa.
Se ha visto ya que nuestra sociedad sabe corresponder á los esfuerzos de quien
desea agradarla, pues durante todos los días de la semana ha estado muy concurrida la
elegante y aristocrática &lt;Dulcería de la Opera&gt;.

Fotografías tomadas al entrar la columna á;_la ciudad.

Ilustraciones delillo.

!CARDO contestó
con flema:
-Pues bien, cueste lo que me cueste, señor consejero,
creo que mañana
no podría evitar
hacer lo mismo.
No hace uno su
naturaleza á su
gusto. iQuéquiere
,·~ usted! Ante el cul~ pable que se oculta me ataca una
especie de locura:
la locura de saber. Dejo de ser accesible á la piedad, Mis propios intereses no me importan. Tampoco me importaría mi vida ó la vida de los míos.
No veo más que una cosa: el enigma que tengo
ante mí y cuya clave necesito arrancar á toda
costa.
-Entonces, dé usted su dimisión, amigo mío...
ya que es rico .
-Pero, ¿qué haría yo, señor consejero, si no
tuviera nada que hacer?
El viejo magistrado no pudo menos que sonreír.
-Evidentemente, con el temperamento que usted tiene .... acabaría por hi pocondriar!. ....
La señora Le Quesnel, dichosa de romper por
un instante la monotonía de sus horas con la visita de Ricardo Duroc, le trató con afecto. También Lucy volvió á verle con gusto porque siempre había tenido simpatía por él.
Los recuerdos de la infancia son los más tenaces.
La joven recordaba ahora, con reconocimiento,
que el señor procurador, que tenía más de treinta años cuando ella no pasaba de los ocho, n.&gt;
desdeñaba seguirla al jardín para hacer, con ella,
una partida de &lt;tennis&gt;, ó bien sentarla en sus
rodillas en un rincón de la sala para contarle
cuentos, en tanto que las personas mayores jugaban á las cartas.
A medida que ella tabía crecido, tl se había
mostrado siempre gentil para ella, benévolo; parecía tomarla ya en serio cuando todavía nadie le
prestaba atención. Sin darse cuenta de ello, se
sentía conmovida por las atenciones de ese hombre ya maduro y le concedía un lugarcito aparte
en su corazón, como á un gran amigo.
En los últimos años había reflexionado sobre
este caso, tratando de comprender por qué razón
ese hombre, de un carácter más bien sombrío, rudo con los demás por temperamento y por oficio,
se mostraba siempre, hacia eila, de una dulzura
tan exquisita.
Mucho tiempo atrás, Ricardo había perdido una
pariente á quien amaba mucho. Y Lucy había llegado á preguntarse si esta ternura, protectora y
conmovida que el señor Duroc le mostraba, no
pasaba, en realidad, en su interior por dirigirse
al sér desaparecido, á quien justamente ella se
parecería tal vez un poco. Más tarde la imaginación, despertada por lecturas é inclinada á lo romántico, había transformado insensiblemente la
pariente en amiga y después en novia.
Ricardo habría perdido una novia adorada 6,
tal vez, había roto con ella. De todos modos, era
un gran amor por el que llevaba luto, y al mirar
el rostro de ella, se despertaban en él lejanas y
tiernas remembranzas.
Por lo demás, en aquel día Lucy no se detuvo
en estas reflexiones. Considerándose ya desven.-

turada, porque la felicidad que estaba cierta de
obtener se le e~capaba aún por algunos días, tenía algo más que hacer que apiadarse retrospectivamente de los antij(nos dolores de otro, aunque
este otro fuese su mejor amiJ(o.
Pú~ose la señora Le Quesnel á explicará Ricardo por qué no había abierto aún su quinta para recibirá sus amigos; desde lue~o, á cau~a dela
verdadera necesidad de reposo para ella, de~pués
de la temporada que pasó curándo5e en Vichy.
Habló de5pués de los trastornos del señor Le
Que~nel, de ese oficio en el que hay necesidad de
estar siempre alerta.
- ¡Ah! si supiera u5ted, señor mío. qué contenta me vería si mi marido consintiera en retirarse
definitivamente de los negocio5. Podría hacerlo,
en verdad puesto que ha trabajado bastante para
disfrutar 1;n poco ahora de la modesta comodidad
que ha adquirido. Pero es imposible hacerle entender la razón. Se está acabando, se lo aseguro á
usted, se está acabando.
Luego púsose á preguntar por sus amigos de
Coulommiers. ¿Cómo estaban losPlassard? .. . . ¿Y
los Maudru? ¿El señor Manuel Leroy? ¿El subprefecto continuaba en su puesto? ...... Sin duda
que, en fecha no lejana, mejoraría de empleo.
Cierto que lo sentirían mucho todos en &lt;Iris&gt;.
¡Un hombre tan agradable, tan buena persona, tan
alel(re!
Recordó que tenía enfrente á un magistrado que
también esperaba, sin duda, adelantar en su carrera.
-Y bien, señor Duroc, ¿ y usted? .... No sabremos pronto que ha sido usted por fin mejorado en
París'! Hace lo menos quince años que se han olvidado de usted.
Ricardo sonrió.
-¡Oh! en cuanto á mí, señora, estoy clavado en
Cou lom miers.
-¡Es incomprensible! Un hombre de tanto valimiento!
Y añadió en seguida:
- No porque estemos encantados de verle aquí
todos los años querríamos ser tan egoístas ....
- ¡Oh! sí, interrumpió Lucy ..... .
Ricardo se inclinó hacia la joven.
Esta añadió sonriendo:
-Sí; me habría -gustado seguramente menos esta quinta si no hubiera encontrado á usted aquí
todas las temporadas, cuando era todavía niña,
para jugar conmigo y contarme hermosos cuentos ..... .
La señora Le Quesnel dijo vivamente:
- ¡Oh! es verdad, el señor Duroc ha sido siempre tan bueno para ti. .....
Y, dirigiéndose al procurador:
-¡Positivamente usted la ha mimado demasiado! Y eso pase cuando era pequeña; pero todavía
lo hace usted, y, ya sea una partida de &lt;tennis&gt;
6 un libro lo que ella desea, está segura siempre
de encontrar á usted dispuesto á ofrecer la una ó
á traer el otro. Y o se lo aseguro- añadió riendoque va usted á hacer muy difícil la tarea para su
marido, si éste quiere agradarla.
-Si. ..... su marido-dijo Ricardo con voz un
poco vacilante.-La señorita Lucy está, en efecto,
en edad en que usted debe pensar para ella .. ...
Un poco turbada por el giro que tomaba la conversación, Lucy se retiró al fondo del salón para
arreglar algún cortinaje.
La señora Le Quesnel, á media voz, respondió
en tono de confianza:
-¡Vamos! que en este otoño cumplirá veinte
años .... Si quiere casarse con un joven . .. .. .
- Joven .... evidentemente, es necesario que sea
joven,-dijo Ricardo vagamenlc;,
- Sí, es preferible. Así, al menos cuando las dificultades sobrevengan ...... y sobrevienen siempre, se puede decir que se ha pasado juntos los
mejores años de la existencia.

En estos momentos el reloj daba las cinco.
Ricardo debía tomar el tren para Coulommiers.
Se puso en pie. El espejo de enfrente le reflejó su
imagen con el cráneo semidesnudo y numerosos
hilos blancos brillando en su barba.
-Sí, que sea joven- dijo.- En efecto, usted tiene razón .... creo que es preferible.
Y se despidió de la señora y la señorita Le
Quesnel.

IV
Las enérgicas medidas que tomaron los grand~s
refinadores para impedir el desastre, comprandQ
casi todo el «stock&gt; del mercado, habían producido su efecto. Si no se había evitado completamente d «krack», por lo menos se había limitado,
V los especuladores, que habían creído poder realizar grandes ganancias esperando la baja, se veían
ahora, al contrario, muy desorientados.
Lucy recibió la carta siguiente:
&lt;Queridísima amiga:
&lt;Desde hace algunos días parece que papá está
tranquilo; así, pues, mañana sábado en la noche
á la hora en que mamá, sentada en su mecedor~
teje, y en que papá, en su gran sillón fuma su pipa (¿recuerdas_ este cuadro, no es verdad?), Máximo espera decirles todo. No te emociones, Esto
irá como balsa de aceite.
&lt;La escena pasará de este modo:
«Comenzarán por inquietarse. Luego papá hará
algunas observaciones sobre la edad de mi hermano, los estudios que tiene que hacer todavía, etc.,
etc.
«Pero como tú eres para ellos la novia soñada
querrán mejor asegurar que correr riesgo más tar'.
de, y pronto se adherirán á las ideas de su hijo,
calurosamente apoyado por su hermana.
«A pesar de la seguridad de mis previsiones
estoy cierta de que vas á estar como en ascua~
durante dos días. Así es que el domingo próximo
es decir, pasado mañana, iremos en el día Marco~
y yo á visitará dris&gt; ¿y quién sabe? Tal vez
mis padres nos acompañen, porque querrán, sin
duda, hablar cuanto antes de este gran asunto
con el señor y la señora Le Quesnel. De todas maneras, en caso de que los sucesos se pongan á la
cuarta velocidad, pondré secretamente en mi bolsi!a de mano un par de g~antes blancos para papa. De este modo sería posible hacer, en cualquier
momento, la petición oficial.
&lt;Entonces, hasta el domingo, hermanita querida.
«Recibe mis besos.- -TERESA&gt;.
Para Lucy esta carta llegaba á tiempo. Hacía
dos semanas que todo se retrasaba y ella se sentía
notablemente enervada. Apenas dormía casi no
comía, imaginándose que el momento ta~ esperado no llegaría jamás. A tal punto que srl mamá
mirándola desmejorar, se inquietaba un poco.
'
Pero había bastado este momento para repararlo todo.
En su gozo, un gozo intenso, Lucy pensó arrojarse al cuello de su mamá y contarle todo. Este
movimiento hubiera est~ ,en armonía con la esp~ntan~idad de su nat~l"aleza franca, porque sufna c_asi _por haberse visto obligada, durante tantos dias, a ocultar r.ste gran secreto á la señora Le
Quesnel. Mas la retuvo una especie de incertidumbre. Quizás esta_ confesión llegaría demasiado
temprano,_porque, sm pensar en la posibilidad de
una negativa de parte del señor Tillier, tal vez
podrfa hacer alguna objeción á un compromiso
mmediato y preferir esperar, por ejemplo á que
Máximo hubiese pasado sus exá menes de d~ctorado ó terminado su permanencia en la refinería objeciones q_ue Lucy esperaba encontrar, por 'más
que estuvieses~g~ra de que, en principio, se tendría el consentimiento del señor y la señora Tillier ......

�712

Mas, de todas maneras, y dada su incertidt1m•
bre acerca de las condiciones en que se efectuaría el casamiento, valía más, para descubrir este
secreto, esperar todavía dos días, puesto que, en
ellos, todo se habría arreglado.
Las horas le parecieron largas hasta el domingo.
Lamentaba tambien un poco que este día justamente coincidiera con la primera recepción de la
temporada en casa de sus padres. Pero este no
era, en todo caso, más que un lil!ero inconveniente, porque sería siempre fácil, durante la partid.1
de cartas, condacir á Teresa al jardín para que
r efirier~ todo. Y si acaso, el señor y la señora Tillier hubieran proyectado hablar confidencialmente con el señor y la señora Le Quesnel, sabrían bien cómo encontrar medio para ello.
Durante toda la maüaua Lucy no tuvo punto
de reposo
-¡Pero qué tienes hoy, hija mía, pareces tan
agitada!
-¡No tengo nada, mamá, nada!
La señora Le Quesnel se dirigió á su marido:
-Ha~ notado, Emilio, lcómo ha mejorado Lucy
desde haa dos días?
-¿Ah, sí?
La manera como respondía, indicaba que no
había notado nada.
La señora Le Qnesnel se dió cuenta de ello.
Se encogió ligeramente de hombros, sonriendo.
-Dicho en otras palabras, no has puesto más
atención en ella ayer que hoy. Por lo demás, me
pregunto qué te puede interesar eu este momento
aparte de tus negocios de azúcar que te acaparan.
Er señor Le Qnesnel dió su excusa.
-No hay que tomármelo á mal¡ en efecto, estoy
ocupado por ahora.
-¿ No tienes disgustos al menos?
El señor Le Quesnel, en este momento, miró fi.
jam,nte á su mujer.
Inmediatamente que hizo la pregunta había ido
á tomar un plumerito, detrás de un biombo, sobre ta chimenea, para desempolvar un poco los
mueble•.
Era claro, por su calma, que ella estaba cierta,
de antemano, de la respuesta: «No, esposa mía ... &gt;
Mnchas veces, en el cnrso de su vida, viendo á
su marido oct1pado, le había hecho la misma pre-~ttn ta, y siempre le había respondido: «No, esposa mía&gt;. Y como los sucesos no habían dejado de
mostrar que decía la verdad, pnesto que los negodos habían ido siempre á más y mejor, ¿por
qt1é se habría alarmado hoy especialmente la señora Le Quesnel?
Solamente cuando ella, pasando á otra idea, llamó al camarista Pedro para -darle una orden, el
señor Le Quesnel, en lugar de contestarle, se dejó
caer en un sillón, tomando de la mesa cercana el
periódico del día. No lo leyó sin embargo (hay

EL MUNlJV ILU!JTl{AlJU

que creerlo, por más que tuviera el aspecto de
examinarlo con atención), pues lo tenía al revés.
Lucy gritó:
-iAh! El conde y la condesa de Theil.
Los señores de la casa se levantaron á recibir á
los recién llegados, se5uidos de cerca por el resto
de la concurrencia.
Tras las primeras efusiones, los cumplimientos
usuales, las indispensables palabras acerca del
tiempo y los sucesos del día, las señoras fueron
sacando de sus sacos de mano sus labores y los
hombres dirigieron una ojeada á la mesa de juego, ya lista,
-¡Ah! el buen «bridge&gt;--exclamó el señor Plassard.-¡Cuánta falta me hacía!
Inmediatamente, para indicar bien que no trataba de perder el tiempo, tomó una carta.
Le Quesnel invitó á los otros á imitarle.
-;Jueguen ustedes, señores! Dentro de un momento haremos una segunda mesa, cuando lleguen
los Tillier y el señor Dnroc.
Lucy vió el reloj.
-¡Las dos y media! Teresa debería estar aquí ya.
Pero el comandante prefería quedar como espectador¡ así es que la partida comenzó sin él, en
tanto que las señoras se acomodaban en sus respectivos asientos y Lucy se ocupaba en preparar
el té.
-¡Ah! me olvidaba-dijo de repente Manuel Leroy-Ricardo me encargó decir á ustedes que no
conhran con él esta tarde.
-¿Por qué? prel!untó la señora Le Quesnel.
-Anoche hubo un crimen, cometido en San Simón .... y como procurador de la República .....
Una especie de malestar se advirtió en la concurrencia .... . .
-Es espantoso-dijo la señora Plassard;-¡cuántos crímenes ha habido últimamente por aquí!
Pronto no habrá seguridad por ninguna parte.
-¡Pobre señor Duroc! iQué oficio tan cruel el
suyo- replicó la condesa de Theil.
-¿El?-respondió Manuel- bien se ve que no
conocen ustedes á nuestro amigo Ricardo. De
otra manera no le compadecerían, Ante un her•
moso crimen es como el cirujano ante una h ermosa operación.
En este momento se oyó el ruido de un automóvil.
-¡Ab.! es Tere5a, exclamó Lucy llena de gozo.
El ruido disminuyó¡ el coche pasó sin detenerse.
«No vendrán&gt;, pensaba inquieta.
Sin embargo, tuvo un momento de esperanza.
Acababa de abrirse la puerta del salón.
Se apresuró á ver quién era.
-¡Ah! &amp;í es . . ..
Fué Ricardo Duroc quien entró.

-¡Qué amable es usted, señorita Lucy, que ha
venido á encontrarme.
Besó la mano de la joven, que, fuera por la premura casi exagerada que había mostrado, no pudo
más que murmurar una frase vaga ... .. .
-lYa?-preguntó Manuel á Ricardo-pudiste
echar mano al culpable?
- Muy fácilmente. Confesó todo desde luego.
El subprofesor se apartó entonces de la mesa
de juego en que su presencia no era, por el momento necesaria, y se adelantó hacia el grupo formado por las señoras.
-¿Eh? ¡Cuando les decía que este señor tiene
el fuego sagrado! Es necesario que encuentre dificultades.
-Sí-confesó con desenfado el procurador¡sin eso, ¿dónde estaría el mérito? Lo que es interesante en mi oficio, es encontrarme voluntariamente frente á una máscara placentera ó asombrada, y por preguntas diestras obligarle á traicionarse de repente, á- contraerse, á palidecer.
-¡Qué hombre! - dijo Manuel con tono burles•
co.- Te aseguro que nos causas calosfrío.
El procurador añadió:
- Seguir la pista al individuo que se busca y
hacerle pasar, á pesar suyo, por la sorpresa, el temor y el espanto si es necesario, para llevarle, en
fin, á confesar su falta ....
-¿Qué alegría, no?
Y el subprefecto sacudió afectuosamente á su
amigo por los hombros.
Ricardo sonrió.
- iSí! Y esa alegría vale tanto, yo les aseguro á
ustedes, como la de presidir un consejo de revisión [señalando con el dedo á Manuel], ó comprar quinientos sacos de azúcar (señalando al señor Le Quesnel en la mesa de «bndge&gt;) ó aun hacer un «match» de «tennis&gt; señorita Lucy. Y aunq ne por la modesta parte que me toca, no se trata, con mucha frecuencia, más que de una bolsa ó
de un portamonedas que contenía tres francos y
medio, juro á ustedes que en el momento en que
llego al fin, es decir, cuando tengo la confesión,
experimento sin igual placer.
Manuel habría replicado tal vez. Pero se le llamaba al «bridge&gt;, en que los jugadores se reprochaban mutuamente sus faltas. Se oía la voz tronante del señor Plassard.
-¡Pero es creíble, señor Le Quesnel! ¡En diez
minutos van dos errores que comete usted! ¿En
qué piensa, pues?
Era ya cerca de las cinco.
Decididamente Teresa no vendrá.
Lucy, atenta al menor ruido exterior, se preguntaba qué habría podido suceder.
Su imaginación iba muy adelante. ¿Habría rehusado el señor Tillier su consentimiento? No, tal
suposición era imposible.
¿Entonces qué? ¿Una enfermedad repentina?
¿ Un accidente?
Ya los hombres hal)ían d ejado la mesa de juego.
La conversación se había hecho general.
Primero se había hablado del crimen cometido
en San Simón. Después, por transición muy natural, se habían cruzado las más di versas opiniones sobre la cuestión de la pena de muerte. ¿La
supresión de ésta era buena ó era mala? El comandante Maudru profesaba una opinión muy
clara, que reclamaba la severidad á todo trance.
-Cuando la culpabilidad de un individuo no
es dudosa, hay que suprimírsele. La colectividad
que paga impuesto está en derecho de rehusarse
á subvenir al mantenimiento de uu asesino.
La señora Plassard, que no habría soportado
que ante ella se matara una mosca, era completamente de la opinión del comandante.
Pero Manuel contestó:
-¿La sociedad? Pero sí de todas maneras tendrá que pagar. Sí no es el plato de fríjoles del
preso, sí el sueldo del verdugo.
En cuanto á Ricardo, vacilaba en dar su opinión.
-Garantizadme, desde luego, la infalibilidad de
la justicia ....
Por supuesto que estas graves consideraciones
y aun la evocación del cadáver de la anciana asesinada la víspera en su lecho, no impedían á la
conciencia encontrar suculento el pastel que se
acababa de servir.
-Pero usted no ha tomado nada, ·señor- dijo
de repente la señora Le Quesnel á Ricardo,
Lucy se acercaba con una taza en la mano.
-¿Un poco deté?
-Con mucho gusto- dijo Ricardo,- yo le pediría á usted algunos pasteles, porque á causa de
este negocio de San Simón, apenas pude desayunarme,
- Y no nos había usted dicho nada-replicó la
señora Le Quesnel en tono de afectuoso reproche.
Veamos, ¿no quiere usted que se le sirva algo un
poco más substancial?
Se volvió hacia Lucy q ne, aunque habiendo perdido toda esperanza de que llegara alguien á esa
hora, no despegaba las miradas de la puerta.
-Haz que traigan bizcochos y Syracusa.
- Bueno, mamá.
La joven desapareció.
(Continuará).

713

EL MUNDO ILUSTRADO

PSIQUIS

EN EL ALBUM NATURA

Para "El Mundo /laslrado."

Por do paseaste en la campiña,
grabada tienen, afable niña,
tu imagen bella las blancas rosas.
Y en sus alitas multicolores,
también grabada como las llores,
tu imagen llevan las mariposas.

Cuando el encanto de tus sueños roba
el dulce despertar de la mañana;
cuando tenue la luz llega á tu alcoba
tras la cortina azul de tu ventana
y hasta tu blanco lecho se desliza
y tus párpados abre cuidadosa,
como se abren al soplo de la brisa
los delicados pétalos de rosa,
;.no has oído muy quedo, muy pausado,
que llaman á tu puerta·~ ..... .
Es un suspiro que se me ha escapado
y que llega á buscarte y te despierta.
Cuando ocultas después tu cabecita,
hundiendo el almohadón de blanda pluma
que, al rodearla, imita
un torbellino de encrespada espuma¡
cuando el ropaje muévese impulsado
por los suaves vaivenes de tu pecho
y pensando en un frío no llegado
te envuelves en las sábanas del lecho, ~
¿roce de alas tus labios han sentido
que turba de la atmósfera la calma? ....
Es un beso en un soplo desprendido
que en mis sueños te dí con toda el alma.
Noviembre de 1908.
GUSTAVO

F.

AGUILAR,

*
EL REGRESO DE LOS BARCOS
La tarde va cayendo¡ el sol declina ....
parece que las aguas quedan solas¡
y al beso de la noche, ya vecina,
se cubre todo el mar con la neblina,
que es el traje de noche de las olas.
Las barcas pescadoras van llegando
al puerto, ya en la obscuridad sumido;
y, una á una las velas arriando,
presurosas al puerto van entrando,
como vuelven los pájaros al nido.
M. MORERA GARCÍA,

*
IE.N !LA CAILILIE.JJA
Al claror dela tarde que agoniza
cruzo por la vetusta callejuela.
En toda su extensión no se di visa
otro perfil que el corvo de una abuela
asomada á un postigo. De allí vuela
pesado olor á viejo. La sonrisa
furtiva de su cuerpo una mozuela
me da al través de aquel postigo. Prisa
me doy después en retornar. Es ella
á la que miro en el postigo abierto.
La saludo y le dicen cómo es bella
mis ojos y el tornarme á cada paso
por verla. Ríe .... El callejón desierto
condensa los fulgores del ocaso!
FELIPE

V ALDERRAMA.

En la alta cumbre, la blanca nieve,
luciente guarda tu cuerpo leve.
Y en la espesura del bosque frío,
entre las palmas, bajo las frondas,
en un recodo de glaucas ondas,
tus formas puras las guarda el río.

OCASO
Viene cayendo la tarde¡
El viento duerme en las hojas;
El perfume de los nardos
Se esparce fresco y sutil;
Pasa la tarde del tiempo,
Vuelve la blanca mañana
Y la noche vuela ufana
Desde un abril á otro abril.
Y a la tarde de mi vida
Se aproxima silenciosa;
La ilusión duerme en la noche
Del olvido y el dolor;
Ya no volverá risueña
Para mí blanca mañana
Ni la dulce edad temprana
De mi inocencia y candor.
Ya los lazos que á la vida
Atan con llores del aire,
Los encantos misteriosos
De la hermosa juventud,
Van cayendo uno por uno,
Como espigas olvidadas,
En las llanuras calladas
De la triste senectud.

En sus pupilas negras y graves,
tu dócil talle guardan las aves.
Y casta, pura, muy pensativa,
de las colinas en la aJJ.cha falda,
en dijes verdes como esmeralda,
tu imagen tiene la sensitiva.

R.

TREJO CASTILLO,

O Y E*.. . ....
(Pan «El Mund; Ilustrado).
Oye, doliente y pálida visión de mis ensueños:
cuando me hunda en la sombra de la melancolfa
no interrumpas mis sueños con cantos halagüefios·
de tu voz arcangélica con la rara harmonla
'
no interrumpas mis sueños!
Escucha: e~toy herido por las traiciones malas·
mi espmtu se encumbra ~obre de los perversos '
deja que abran sus alas de mirificas galas
'
y canten á la vida las aves de mis versos!
¡Jeja que abran las alas!
Deja que crucifique mi alma creyente y buena
y eleve, desde el trágico madero de mis rimas '
d caliz lle mi pena que el Destino envenena '. . .
Deja que alce, cual Cristo, del ideal en las cimas
el cáliz de mi penal
'

DORILA CASTELL DE ÜROZCO.

*

NOCTIVAGANCIA

Deja, visión doliente, fantasma de mis sueños
Que cun ~u desmayado blancor de eucaristla
'
fl~rez:an mi, ensuef\os como litios sedeños ....
Que en el jardln de Otoño de mi melancolfa
florezcan mis ensuef\osl

Joaé de J. Núñez y Domínguez.
Diluyóse en la noche taciturna
el alma vagabunda
de la última canción. En la desierta
calle, que fué bullicio y tráfico, resuenan
mis pasos persiguiéndose en el eco.
Los faroles eléctricos
parecen parpadear. En una ráfaga
de viento frío que del cerro baja,
los dormidos recuerdos se sacuden.
Sueño. Ensueño. Ambiciones y las fútiles
conquistas del amor y de la gloria.
La luna en mengua es una hoz que corta
espigas en el cielo florecido
de estrellas. Los latidos
de algo enorme palpitan en secreto,
(el alma abrumadora del silencio),
y el reloj de la torre
abre su ojo insomne
que en esta paz nocturna y dolorosa
sufre la pesadilla de las horas.
L EONCIO MARTÍNEZ Y MARTÍNEZ,

*

LAXITUD
No como enantes ambiciono el día
p~ra gozar deleites con sus horas,
dilatando en lo azul esas canoras
a ves de ensueño que en mi sér había.
No como ayer, proyectos la alegría
ha cada noche para las auroras,
ni rumbo á la esperanza van las proras
de mi inquietud y mi melancolía,
•
Ni goce ni dolor hay en mí mismo,
Ahora finge el silencio de un abismo
mi corazón, exento de reproche
para la vida de falaz promesa,
y mi cuerpo y mi espíritu en pereza
claman por el olvido de la noche.
FELIPE VALDERRAMA.

�EL MUNDO ILUBTBADO

714

715

EL MUNDO ILUSTDORA

to, que si la razón se inclina á censurar la fantas~a, vencida, perdona; y cuando pasan'seda, terc~opelo, enca1es, plumas, muselinas, velos, flores,
cmtas y v.olantes, el más grave sonríe y, con cierto acatamiento, exclama: ¡Salve, fémina!

G.

MARTÍNEZ SIERRA,

LA MODISTA EN CASA

CRONICA

l

AS NOCHES DE INVIERNO, lectoras mías,
son tranquilas y gratas cuando al dulce calor de la chimenea y de los corazones reunidos bajo un mismo techo y un mismo
ideal, se ven pasar las horas de la'velada, como palomas viajeras que tienden sus alas hacia la región
misteriosa del tiempo, de donde nunca han de
volver.
Afuera el viento invernal gime, y su lúgubre
voz parece amenazar al atrevido que intente traspasar el protector dintel de las puertas del hogar;
los árboles, en los desiertos campos y en los jardines de la ciudad, sacuden sus ramas escuetas á
las cuales se ha quedado prendida, con invencible
fidelidad, alguna hoja amarillenta, semejanteá una
esperanza postrera, que se acoge al ensueño con
angustiosa desolación, para_ no morir arr~batada
por el viento helado de la implacable realidad.
El cielo nocturno esplende con la 1uz de sus
astros más brillantes y puros, mientras más se enfría la atmósfera; parecen decirnos, con su luminoso resplandor, que los flotantes crespones de
las nubes estivales son como las fugitivas ilusiones enemigas de la luz y de la verdad.
Pero á medida que el frío aumenta en las calles
y en los campos áridos y tristes, el calor del hogar se reconcentra y parece más vivo y confortable· ¿será porque las almas necesitan la proximidad de las personas queridas, en otras ocasiones
ausentes y como olvidadas de la familia? Tal vez¡
mas en esas largas veladas, cuando cerca de la
mesa de trabajo se encuentran reunidos dos seres
que acaso por ligeros resentimientos se habían
separado, entonces un saludo al invierno "br~ta
interiormente de aquellos corazones, como un himno á la bella estación de los días breves cual realidades pasajeras, más rica en dichas íntimas y
en largos reconcentramientos, durante los cuales
se dilata la perspectiva de los sueños en amplia
y hermosa extensión. A la luz de la lámpara, se
trabaja y se tejen juntamente la fina labor del encaje y la eterna red de los p~oyectos y_de las reconstrucciones de pasadas dichas¡ y mientras las
bellas manos delicadas, con mágicas evocaciones,
cubren de ornato y de flores la tela, el adormecido pensamiento evoca los complícados arabescos y las perfumadas rosas y violetas de un recqerdo lejano.
_
• .
.
.
También otra so'l.adora infatigable, te¡e, borda
y dibuja sus caprichosas fantasías artísticas, que
figuran no poco en la vida imaginativa de la mujer: la moda, siempre la moda, ~bil artífice, consejera y guía de la belleza femenina.
En la presente estación de iJ1.vierno, la tendencia general de las confecciones se resume en un
e'stilo que define el carácter de los trajes preferidos actualmente por las damas. El estilo ''Directorio" es el reinante, á pesar de que existen otras
muchas formas elegantes y exquisitas. Pero la nota predominante de la estación es la e,sb,elte.z, el
adelgazamiento de la silueta. Para 1~ mu¡eres
delicadas y flexibles, esto es muy fácil_ de conseguir¡ basta llevar un traje de cort~ ie~:-illo y con
líneas definidas, sobriedad en los JÍliegues y la
cola terminada en punta, á fin de marcar el conjunto del traje¡ par~ las .damas men9s esbeltas, la
cuestión se complica, sin embargo¡ los recursos
de la moda tienen suficiente poder para alcanzar
un éxito completo en l a impresión óptica. De la
habilidad en el corte de las faldas depende este
resultado¡ así es que, en su aparente sencillez de
túnicas griegas, estos trajes requieren verdaderos
prodigios de arte, á fin de tener un aspecto elegante. Nunca como hoy, los grandes maestros de la
confección han tenido campo más vasto para desarrollar su talento.
Después de hacer notar la f~rma dominante ~e
los trajes de la presente estación, hay que decir
al~o sobre las telas favoritas que se usarán. Parece°que obtendrá la preferencia el otomano, ya sea
en los elegantes trajes ''Directorio," ya en los de
corte princesa¡ en los jaquets Luis XV, en las levitas y aun en los mismos sombreros, el otomano
reinará seguramente. E sta es una tela, bella y sedosa, que sólo puede te1:1er en la actual~dad, como
rival, al paño d e seda, 1g~almente fl~xible y suave con su matiz de cambiantes refle¡os, cuyo encanto es indudable. No por esto debe creerse que
el terciopelo ondulante y acariciador, el satín 6
el crespón de China, habrán cesado de figurar¡ al

contrario, están en plena aceptación, lo mismo
que el tussor, el cual va á tomar un aspecto netamente invernal con su elegante y lindo tejido moteado caprichosamente, que le permite prolongar
sus éxitos en una estación en la cual se hubiese
rehusado la privanza del tussor liso y sin ningún
dibujo del año pasado.
A esta variedad de telas de seda es preciso
añadir las gasas transparentes y vaporosas, el velo real, el tul de punto grueso, el de seda metali ·
zada, y una nueva muselina de sed;,, más espesa
y resistente que la •antigua, aunque sin perder la
ligereza graciosa de ésta. Todas las telas que
constituirán la elegancia de los trajes de teatro,
baile 6 reunión, se bordarán de oro mate., lentejuela, nácares irisados, tubillos de cristal y toda
clase de imitaciones de piedras preciosas¡ las
aplicaciones de terciopelo en dibujos egipcios, 6
flores matizaáas en diversos tonos, pondrán también sus calientes reflejos sobre estas vaporosas
telas, y serán el refinamiento del buen gusto en
las confecciones de los trajes de ceremonia, en la
presente estación.
Es indudable que nuestras amables lectoras dedicarán algunos ratos de las veladas de invierno
á pensar en la combinación de sus atavíos para
las reuniones y espectáculos, en los cuales les desea un éxito completo.
MAR GARITA.

*

Galas y Mujeres
EN EL JARDIN ENCANTADO DE PARIS

N el jardín encantado de
París, sobre el asfalto,
bajo el cielo pálido,
sobre los bien enarenados jardines, bajo el
sol tibio, en el aire que
huele á Otoño, ha florecido la maravillosa
flor que corresponde á
la sutil luminosidad y
á la tibieza de aquel
aire: la flor de la triunfante feminidad.
París es la mujer de París: toda su majestuosa
artificialidad de la vida es marco para su artificialidad exquisita¡ la languidez de los jardines es
símbolo de su ternura superficial¡ el rumor del
agua en las fuentes es como su voz que no dice
nada, pero que habla á la fantasía tan dulcemente, que casi parece oírla el corazón¡ la luz velada
es el mirar maligno de sus ojos: la bruma leve
que cierra las perspectivas, es como un anuncio
de su aparición. Por las calles frívolas para ella
riendo frívolamente, ondulando, amando apenas,
dejándose amar, fingiendo que llora tan perfectamente que se engaña á sí misma¡ y la ciudad con
sus colorines, con sus luces, con sus músicas, con
la fantasmagoría de sus escaparates, le ayuda á
engañar y á engañarse¡ porque ya he dicho que la
ciudad y la mujer son hermanas gemelas, hermanas cómplices que van muy de la mano echando
polvo azul á los ojos ilusionados; y suena para
pagar á la ciudad y á la mujer, el tintineo, el tin1ineo de todos los oros del mundo¡ y la ciudad se
enriquece, y la mujer vive ... . hasta que muere,
trocada acaso la comedia en tragedia. Allí están
las aguas, á veces tan negras, del Sena, suministrando todo el elemento de fatalidad que es menester para dramatizar estas vidas un poco locas,
un poco perversas, un algo sentimentales y un
mucho inconscientes.
Pajarillo sin seso, con una chispa intermitente
anidada en el corazón, friolenta, golosa, envidiosa- todo adorablemente,-esta muñeca perfumada, que siempre tiene sed y á menudo saca las
uñas de gata, ha nacido con el instinto de la compostura. Ya de niña, enmedio del arroyo, con cuatro harapos viste á la muñeca como á una reina¡
obrerilla, trotando con la caja al brazo por los bulevares, lleva el organdí con elegancia de crespón
de China; el tul, con majestad de encaje; el sombrerillo de pocos francos, con imperio de corona,
y las flores de trapo se hacen de ilusión al posarse en el rubio blando de su cabellera, Mujercita

burguesa, hace de su cuerpo una tentadora y bien
compuesta estrofa, y sabe la línea, y conoce la
ciencia del pliegue, y acaso deja de comer por el
placer de verse linda y de arremolinar volantes
con frufrús de sedas en torno al tafilete del pulido zapato . . .. sobre el que hay una hebilla que
ojalá fuese de metal precioso; pero que siempre
suele ser linda.
Por toda esta ciencia, por esta innata sabiduría
en el vestir, cuando para el serpentino cuerpo de
la parisiense la riqueza puede lograr los terciopelos de Oriente, las pieles del Norte, los paños
de Inglaterra, las sedas de China, los encajes de
Bélgica y de España, las lentejuelas de París y
las tenues muselinas, no hay poema comparable
al poema de su figulina, que ha robado la nobleza de líneas á las más sugestivas tanagras, la ondulación al agua, el revuelo á la espuma, el rumor al aire que pasa entre los árboles y el perfume al más suave de los olores campesinos; de tal
manera en el conjunto del cuerpo y del traje se
compenetran los diversos elementos de belleza,
que no se sabe si la gracia del movimiento está
en el impecable corte de la falda 6 la sabiduría
del corte en la maravilla de flexibilidad de la tela 6 en el milagro serpentino del cuerpo sabio en
movimiento; y otro tanto ocurre con el color, cuya armonía no se sabe si está en la tenue ligereza
de los velos 6 en el aroma, que al revolotear en
el aire despiden, 6 en la arrogancia de la cabeza y
cuello que lo sustentan.
Es por la mañana, casi mediodía: los plátanos
del bulevar, bajo el sol pálido, tienden leves sombras por el suelo; la multitud va y viene en el
trajín diurno al trabajo, á la lucha por la vida¡
¿crees que á esta hora la parisiense, flor de estufa, descansa de las mundanas fatigas de la noche,
del teatro, del baile? Nada de eso: para la mañana, la mujercita elegante ha inventado un deber
que la hace madrugadora: el de lucir el traje corto, el trotteur de paño, falda airosamente ceñida,
chaquetilla 6 bolero que se entreabren sobre la
muselina de la blusa, sombrero diminuto y correcto, botas de cuero claro, paso menudito, pero
rápido, porque este traje es de quehacer, de negocio, de mujer ocupada; hay que hacer con él la
inevitable tournée de compras antes del almuerzo.
Para el cual ved al maravilloso traje de casa, hecho de la más frívola, lánguida y plegante de
las telas, con un color que casi no es color, con
una forma que apenas es una ilusión de forma. Si
por la tarde han de hacerse visitas, la fantasía,
apoderándose de las líneas del traje de mañana,
quiebra donosamente su severidad alargando la
fálda, bordando motivos orientales de seda policroma sobre la monocromía propicia del paño,
empenachando el sombrero con la soberbia de
atrevidas plumas, calzando finamente el pie de
negro, la mano de un propicio color, amplificando el velo que cubre el rostro para envolver en
bruma favorable la cabeza, Y esto con toda libertad de línea, de estilo, hasta de fantasía¡ porque
pasó la época de la modas tiranas y hoy cada rostro puede elegir la luz que le conviene, y todos
los ojos son sabedores de la sombra que mejor
cuadra á su claro ú obscuro color; así una concurrencia femenina ha perdido toda monotonía, y
los afortunados que, al caer de la tarde, sentados
en las terrazas de los cafés, miran pasar la ola de
feminidad engalanada, bien pueden imaginar que
por arte de magia se ha compuesto para ellos una
cien veces multiforme fantasmagoría; á esta hora
la ciudad, París, se envuelve en una especie de
hálito sentimental que tiene un poco de ternura
difusa¡ hasta en el corazón del artificio urbano
deja sentir su magia melancólica la influencia de
la puesta de sol. Y cuando el sol se ha puesto,
París se trueca en maravilla, porque su artificialidad, con las luces anuncios, las músicas, las películas cinematográficas, llega á su grado sumo¡
entonces hay que buscar á la elegante en casa,
presidiendo la comida de ceremonia, 6 en casa
ajena asistiendo á ella, 6 en el teatro, 6 en el music-hall, 6, si es verano, paseando bajo los árboles
de los jardines, hechos lugar de esparcimiento. Y
como la ciudad, ella ha alcanzado la cumbre de
su soberanía, y todos los tejidos maravillosos y
todos los encajes y todas las plumas y todas las
suavidades é irisaciones y ondulaciones del mundo parecen hechos para marco de su personilla
insensible é irresistibl~¡ viendo el traje casi poemático, se piensa en la epopeya prolija de las
manos humildes que han hecho, horas y días y
noches, labor de araña para embellecer aquella
viviente frivolidad¡y tal es el poder de su encan-

EXPLICACIONES PRACTICAS
Cómo Cortar el Corpiño
( Véanse las fígurQ1J publicadas en el número anterior)

FIGURA
FIGURA

16

20

He aq l1 í el delantero concluido.

Entallad bien la tela sobre el busto, prendiendo con alfileres, y el sobrante dejadlo al aire.

FIGURA
FIGURA

13

Cortad siguiendo la línea del brazo que se ve
bien á través de la tela.

FIGURA

17

Unid el delantero con el costado, teniendo cuidado de recortar al derredor del brazo. Después,
tomad la espalda y el delantero y unidlos.

FIGURA

18

Haced las pinzas de dos pliegues dobles, dejando, entre ellos, un intervalo de dos centímetros.
FIGURA

14

Con e1 pequeño trozo que sobra del delantero,
cortad el segundo lado de debajo del brazo.

LA MODA DEL BRAZALETE
Está poniéndose de moda la costumbre de llevar tantos brazaletes como quepan en el brazo.
Las jovencitas que se inician en sociedad son las
que patrocinan esta costumbre, y hay algunas que
llevan hasta una docena.
Los brazaletes están también en boga como regalos de boda.
Los hay de oro lisos y de oro grabado¡ éstos
son más elegantes y más vistosos; los hay flexibles y los hay también rígidos, adornados con piedras semi preciosas.
Los que gozan de más favor son los que llevan
zafiros americanos y topacios escoceses.
Las señoritas que poseen piedras pequeñas las
están haciendo poner en argollas apropiadas para
brazaletes.
Esta moda y este furor no es más que una parte de la boga de que disfrutan actualmente las
modas imperio. Es bien sabido que la emperatriz
Josefina usaba tal cantidad de joyas, que los joyeles de la reina María Antonieta le parecieron de·
masiado pequeños; en vista de ello, siempre llevaba sobre su delicado cuerpo todas las joyas que
no podía guardar en sus cofres.
Las modas imperio, al ser revividas, han traído
con ellas el furor por las joyas de la emperatriz
Josefina. Se fabrica toda clase de cadenas de acuerdo con los dibujos de los brazaletes. Las sortija$
que se usaban todavía hace menos de un año y
que tenían una piedra 6 dos, han pasado á la historia, y en su lugar se usan joyas con monturas
de los dibujos más caprichosos.

*

FIGURA

15

Cortad la tela siguiendo el derredor del cuello.

FIGURA

19

Cortad lo que sobre de las pinzas, y marcad el
centro del delantero.

21

He aquí la espalda terminada.

Un peluquero, que había pasado una noche tormentosa, tenía al día siguiente el pulso poco firme y cortó la cara de un parroquiano muchas vece_s. El cliente sufrió todo con paciencia, y al terminar el tormento, se levantó é hizo un buche de
agua, después de lo cual empezó á sacudir la cabeza con fuerza.
-¿Le duelen á usted las muelas?
-No, pero estoy viendo si todavía no se me
sale el agua por los carrillos.

�TRAJE DE RAILE.- De estilo imperio, hecho en tul
negro bordado ele oro. Sobrefalda que termi:_a en dos
picos por un lado y se acorta ligeramente por ~etrás.
Escote redondo adornado con un lazo ele terc10pelo
neg-ro y dos ele~ntes brnches de camafeos. Mangas
cortas y estrechas.

FoT. FÉLIX,

DE

PARís.- MoDAS

REm'ERN.

TRAJE DE CALLE. - Eleg·,uit0 traje de seda azul
eléctrico, de estilo princesa, con sobrefalda ligeramente recogida á un lado, formando graciosa drapería. La parte superior del corpií'j_o y las mangas
están cubiertas por una rica aplicaci6n de terciopelo en el mismo color, bordada con hilo de oro y plata.

�....,_________________________ -

VICTORIA

La Cerveza de la Aristocracia
La Colonia Alemana la prefiere porque es igual á la mejor que se
f ahrica en aquel país.
,,

Sin Rival por su Calidad
Ligera, digestiva y al mismo tiempo nutritiva. Es de las más finas
que se elaboran en México.
Uno de los mejores triunfos de la Cervecería T oluca y México, S. A.

--------------------------1. .

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                    <text>L UNDO LUSTRADO
•

R egistra do como a r ticu lo

Año XV-Tomo 11

!1 e

sc~un da clase, en 3 de :--ovicmbrc ele 189 1.- Impreso en papel de las Fá.br icas de Sa n Rafael.

México, 6 de Diciembre de 1908

Número 23

CUERNAVACA HA SIDO EL DESTINO DE LA BRIGADA EXPEDICIONARIA Y EL TEATRO DE UN SIMULACRO EN LA SEMANA ULTIMA. LUGAR DE
LOS MAS PINTORESCOS, NOS DA OCASION DE PUBLICAR ESTA HERMOSA FOTOGRAFIA DEL SR. LUIS CUEVAS,
QUE REPRESENTA LA VIEJA E HISTORICA IGLESIA DE LA CIUDAD,

�726
!Dñll"edcrfo:

Director, Dr. Luis Lara y Pardo.
Gerente General,

ALFONSO E. BRAVO.
OFICINAS:

Calle de Altaro número 9. México. D. F. A1&gt;11rtado
tal Z.570. -Teléfonos: Erlcssnn, 1476.
Oom1&gt;aflía Teletón lea, 471.

--

PRECIOS DE SUBSCRIPCIÓN:

En la Ciudad .... .. ........................
En los Estados,.......... .. .. . . .. . .. .. .. .. .. ..
En el Extranjero... .. .. .. .. .. . .. . .. .. .. ..

$

1.25

1.50

z.oo

l'íÚM.EROS SUELTOS:

En la 0a1&gt;I t&gt;&lt;l. ..................... ...... $0.3.'I rR.
En los Est&gt;&lt;dos.. . .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. $0.50 cs.

t&gt;OS·

mo posea ,·erdadt'ras pl'escas arLísticas, debo ded ucit' q nr sus pl'&lt;'frrPncias serían para China, en rlogio &lt;le la rual ha escrito
(dtimamente un brillantl' ,\' birn fundado
artículo comparatirn.
Ahora bien: es rosa perfectamente averiguada que el Oriente no es gTato sino á
los occidentales q ll&lt;' no lo conoct'n.
De esto puede cluclar quien no haya, leído la "Madama ürisante1m1, •· de Pierre Loti,
poema épico del más tétrito .v negro aburrimiento.
Pero en suma ";,' al fin Luis Urbina y José .T uan Tablada son poetas, r lo son de verdad, y faltarfan á todas las trnd iciones si
algo actual les gustara ,v si nlgo exótico les
repugnara. Lo bello, según ~pencer, es
tan sólo lo viejo, .r, agrngaríamos nosotros,
lo extraíio, lo exótico, lo extrnrng,rnte y ..
lo incómodo.

iPor qué son bellas las rninas? Pues .. ..
por desmantelaJas, por solitarias, por inEn Dónde en Qué Epoca habitables, por fastidiosas. Luego es cosa
clara que á Luis y á José Juan tenían que
Hubiera Querido Nacer -y Vivir
gustarles, respectivamente, In Y enecia del
Renacimiento y la Uhina de no importa qué
edad.
A los que ven para atrás tenemos que
ÍAS pasados, mis amigos de &lt;El
oponer los que ,Ten para adelante, que, coImparcial&gt; vinieron á preguntarmo es &lt;le presumir, están tan lejos ele lo
me en qué época y en qué país
justo como los otros. :;\!ns, acaso, toda yez
hubiera querido nacer y viYir.
que sobre lo pasado hay indicios, en tanto
Aunque la pregunta me cogió de improque sobre lo porvenir sólo conjeturas.
viso, contesté sinceramente que ;yo no huIIa,v, en el reportazgo tle ' 'El Imparcial;'
biera querido nacer en otra época ni en
diversas personas que se resignan, tal yez
otro país que los que me han tocado en
á más no poder, á haber nacido en este
suerte.
país; pero que hubieran deseado posponer
Después he leído, en el periódico de refesu
natalicio hasta dos ó tres siglos después
rencia, que casi yo so.v el (mico de mi opió
hasta
In realización de ideales que suponión, y que distinguidísimas persona-s, entre
nen
infalibles
.r &lt;le cierta é inequfroca re11ellas muy queridos amigos míos, hubieran
lización.
preferido quién nacer en otro país, quién
Virginitl Fábregas, por ejemplo, hubiera
vivir en otra época, y que no escasea11 quiequerido nact'r más tarde. Sobre que ésto
nes, á la vez, preferirían otras épocas y otros
es un deseo esencialmente fomenino, sobre
países.
que la simpática artista es jO\·en .\', lo que
Con su pan se lo coman. Y o sig·o ere.rent'S peor, &lt;ligo, uwjor, ó mejor,-no sé lo r¡ue
do que quien ha tenido la fortuna de que su
me dig·o,-todada belhl, no comprendo por
vida cabalgue entre la segunda mitad del
qué hubiera qnericlo esperar el &lt;lesen\'Olvi·
siglo XIX y el primer cuarto del XX, no
miento del arte dramático en :\léxico, parn
tiene nada ni á nadie que envidiar, y pne&lt;Lue las hatlas viijieran á depositartodos los
de reputarse hijo de la dicha con haber
dones sobre su cuna.
caido tan á tiempo en la existencia. Y creo,
asimismo, que quien en época semejante ha
Quien tenía pleno derecho á rcclama1· un
nacido ~, vi vid o en nuestro país, no t iene
nacimiento tardío, lo más tnrtlío posible,
por qué envidiar nada de lo que es exótico
hubiera siclo Pancho Cardona, tanto por sí
mismo cuanto por los progreso:; del arte
y extraño.
Luis Urbina, por ejemplo, hubiera c1u&lt;'dmmátieo nacional; pl'ro si é l no lo hit rerido vivir en Venecia en la época del Hl'- · clamado, ¿con qué derecho lo reclama Virnacimiento. Buena pro le haga; pero á legin ia Fábregas?
guas se conoce que el viejN1ito no conoce
No, señora mía. No debe nadi{' renunciar
ni Venecia ni la época del Renacimiento.
á ser etapa de nnaevoluci6n, so pretexto de
Venecia, hor aún, no es más que el barrio
,·er realizado el desenvolvimiento de quees
de la zanja cuadrada; y en la época á que
artífice principal.
se refiere Luis, Venecia no era más que la
Matikle 11ontoya sí t iene pleno derecho
zanja cuadrada, complicada con la colonia
á pedir haber ,·ivido, luchado .r trabajado
de la Bolsa.
en otra época .r en otro medio q ne en los
Hectifiq nemos.
nuestros. Su reino no es ele este mundo.
Para que en México se estime, en lo mucho
Estamos calumniando á la zanja cuadraque vale, el esfuerzo femenino en favor del
da y á la colonia de la Bolsa. La zanja cuatrabajo y en bien de la humanidad, pasarán
drada tiene el pudor de ser suqterránea, en
muchos años; y Matilde se ha adelantado á
tanto que el Gran Canal veneciano tiene
esa época. En este país, y en los tiempos
la desvergüenza de correr á descubierto; y
que corren, la mujer no es estimada sino
la colonia de la Bolsa brilla de luz eléctripor lo que tiene de víctima, de escla,•a, de
ca, mientras en Venecia brilla por su ausumisa ó de bella. Cuando la mujer quiere
sencia la luz, y, durante el Renacimiento,
tender las alas, salir de su esfera, emanci •
brillaba también por el mismo motivo la
parse noblemente, prescindir de la falsa
gendarmería.
adoración y de la pérfida generosidad del
José Juan Tablada es otra cosa y otro
hombre, no encontrad, en la p lebe social
cuento. Hubiera querido nacer y vivir en
más que el escarnio; pero en la aristocrncia
el Ortente. Rectamente se infiere que el
moral el respeto y la consideración.
inspirado José Juan conoce el Oriente tanEn cuanto á los arquitectos que hubieran
to como Luis Urbina Venecia. Una sola coquerido vi vil' en el siglo de Pericles y á los
sa habla en su favor, tanto como en su conmilitares que desearían haber nacido cuantra, á saber: que ni precisa el país oriend0 :México sea, no un país hospitalario y detal de su preferencia, ni fija tampoco época
mocrático, sino una nación imperialista ~
especial á su deseado advenimiento á esas
agresiva, me permitiré, salvo el respeto,
privilegiadas regiones. Como quiera que
s'ugerirles q ne en tiempo de Pericles los arJosé J nan no ha hecho panegírico alguno,
quitectos no cobraban el 10% sobre el preen circunstancia ninguna, de Turquía, la
supuesto de las obras, y que hay una mejor
India y el Japón, por más que de este últi-

y

727

l!:L MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

mtrn&lt;'ra de parodiar el "Si ri.~ p1Je1111 p111·11
Ó&lt;'l/11111'' ses la ele precaver la guerm consagrándose n las obras de la paz. Que lo diga el Gral. Dfaz.

Los Palé1cios de México

.;-,~
,,

Crónica Científica
EL ALMA DE LAS PLANTAS
J Oswinsky el Lulcr Burbank ruso. á quien
se deben ya muchas creacione~ hortículas que
no se habían siquiera ,o,ptchado antes, expresa, en un estudio que ac~ba de publicar,
su opinión de que la vida de las plantas es en
todo idéntica á la de los animales, y, por lo tanto, á la de los seres hum1nos¡ asegura que tienen
sus temperamentos, sus gu~tos, sus apetitos, sus
simpatías y sus horrores. Hasta ahora la ciencia
agrícola las había considerado como desprovistas
d e todos estos atributos y sólo se preocupaba por
que tnvieran alimentación conveniente por medio del riego, de que estuvieran protegidas en
contra de la inclemencia del tiempo y de que gozaran de una temperatura que favoreciera su desarrollo.
La cultura científica empieza á obrar de otra
manera mu y diferente. Tiene en cuenta la verdadera naturaleza de la planta, y se ha convencido
de que, para obtener un buen desarrollo, hay que
tratarla lo m,ismo que á los individuos de la especie humana, seres que sienten y que piensan.
Tómese, como ejemplo, al hongo. Examínese su
estructura, obsérvense sus movimientos sobre todo, y se notará que obedecen á una verdadera
&lt;lucha por la vida&gt;. Deposítese el plasmodio del
criptogama sobre una hoja de papel ó sobre un
pedazo d e madera, cubierto con gelatina, y se verá al plasmodio moverse, buscar, como si estuviera provisto de tentáculos imperceptibles, los lugares que están secos, y mostrar así que tiene
conciencia de su personalidad.
Para convencernos más de ello, coloquemos
una hoja de papel dentro del agua y veremos que
el ducus&gt; seadhiereá la hoja, como buscando protección contra la humedad¡ s1 se echa sal al agua,
se notará como un movimiento de horror, pues
no gusta de vivir en los medios salinos.
Oswinsky ha notado también que las plantas
son mucho más sensibl es á la luz que la mayoría
de los animales. Muchas de ellas buscan la luz
d el Sol y esperan su salida vueltas hacia el Oriente; m u chas también se cierran una vez que se
ha puesto el astro rey. Otras, ¡::or el contrario,
velan de noche y duermen de día; algunas de ent re las dicotiledóneas colocan sus pétalos de noche como si estuvieran muertas y parecen revivir
á los primeros rayos del Sol.
Algunas l eguminosas duermen sobre sus tallos¡
otras colocan sus hojas de tal manera, que nunca
reciben la luz directamente. Las llores que están
en macetas, dentro de las habitaciones, se inclinan
en dirección de la ventana Hay algunos lirios
que se inclinan hacia la luz, aun cuando se la dé
una lámpara colocada lejos de ellas, y cuando se
retira la lámpara, se nota un esfuerzo sensible
por ir en su seguimiento.
Algunas plantas pronostican las variaciones de
temperatura y se previenen para soportarlas. La
achicoria sabe cuándo va á llover y no se ab1e
para no sufrir los aguaceros. Las mimosas temen
el ruido, y las sensitivas sufren un ver.iadero
síncope al ruido del rayo. La mayoría de las llores si enten los efectos del éter, de la cocaina y de
la morfina.
De todas estas observaciones, deduce Oswinsky
que Aristóteles no estaba lejos de la verdad
cu ando hablaba del alma de las plantas. &lt;Tomar en
cuenta esta alma es haber andado la mitad del
camino que conduce al éxito&gt;, dice el agricultor
ruso. La planta vive por la reproducción, que es,
en último análisis, el fin principal de la vida de
los hombres. Por lo tanto, hay que cuidarlas en
vista de s n semilla, nutrirlas con este fin, y si se
sabe hacerlo de buena manera, la planta secundará al jardinero y al horticultor con una bnena
voluntad manifiesta.
Esto podrá parecer paradójico, poético, imaginario; pero la experiencia demuestra que no ha y
nada más cierto. La educación de las plantas está
llamada á ocupar un lugar entre las ciencias d el
porvenir.

~
•

Vista general de la casa.

De las muchas lineas que se han cons. tt'llido retÍt'ntemente en nut'stra ci udad, st'guramente que en pocas, si acaso en nlg·una,
se hn tenido un cui&lt;lado tan nimio como el
demostrado t'n la distribución tanto exterior como inlerior q uc Sl' observa en la casa c¡ue S&lt;' levanta en la t'squina de la terc&lt;.'ra ealle de la Industria, propiedad del Sr.
D. Guillermo ele Landa .\' Escandón.
lksde el l'lrgante pórtico, que da acceso
al amvlio vestíbulo ,Y á la señorial escalera,
hasta el último detalle de se1Ticio, se ha
dedicado especial atención, tanto al conjunto como á cada una de las partes que constituyen la casa.
Pasada la reja ele hicno, que señala el límite de la banc1 ueta, se halla un amplio jar-

Recámara del Sr. de Landa y Escand6n.
Un detalle del gran sa/6n.

abierta, por uno de sus lados, hacia una encantadora &lt;serre&gt;,
donde se culti,·an plantas finas de climas cálidos, que perfuman todo el aposento.
Frente á la monumental escalera y á un lado del gran balcón está la biblioteca, que refleja, en sus bien surtidos estantes,
los gustos literarios del propietario de la casa.
El gran salón de recepciones es un verdadero museo de

Sala de mrfaica.

dín de estHo inglés pt'rfectamente cuidado, que rodea á la tinca por dos lados, haciendo que se de'staque mejor su héhnosa
fachada. Esta está diYiclida en dos alas, que corresponden :ílos
clos frentes, las cuales están cli\·ididas por un torreón que ocupa la esquina.
Una de las fachadas ve al Sur, ;v, al centro de ella, hay un
amplio balcón que cierra una g·alería llena de lnz .V de colores. La, otra fachada mira- al Onente y, en el medio de ella, está, sobresaliendo, el amplio y elegante pórtico &lt;le! que .va hicimos referencia; pasada la puerta vidriera que cierra el vestíbulo exterior, se lleg·a al «hall&gt; ó vestíbulo interior, del que
arranca una monumental escalera de mármol con un artístico '
pasamanos ele hierro forjado.
En la planta baja ele la casa están los sig·nientes departamentos: al fondo del «hall&gt; está el comedor, hermosa galería

El "hall" y la escalera monumental.

�728

EL MUNDO ILUSTRADO

729

EL l'tfUNDO ILUSTRADO

obras de art&lt;' .Y de riq uezn: no hay uno solo, de los objetos que lo ocupan, que no llame la ntención por alguna de las clos citadas cualidades. .Jarrones ele porcelanas ricas, tanto francesas como orientales; muebles de estilos refinndos y ele ¡)l'ocedencia
auténtica; ricos cortinajes de sedas y ta pices raros; pinturas calzadas eon firmas cll'
renombre universal: todo se destaca sobre
un fondo de riquísimo estuco.
En la pnrte altn cll-\ la casa, se hallan las
rccfünaras y alcobas, las cualC's tu,·imos el
gw,to de visitar también, gl'acias 11 In galante amabilidad del señor ele Landa y Escandón. Pie.::as destinadas á la vida íntima;
no se nota en ellas la lujosa ostentación rt ue
en los rlepartnmentos en los rt ne se desa1·1·0lla la ,·ida social de una de las familias mns
distingllidas de nue!:itra ciudad; pern ~í se

Actualidades Extranjeras
+------+

Fotografías enviadas especialmente para "El Mundo Ilustrado"

nota que son parte de las que sin rncilación
hemos llamado, y lo repetimo~, una de las
residencias mejor organizadas en 1Iéxico.
La galantC'rfa clrl espléndido propietario
drJ suntuoso palaeio no se limitó á permitirnos admirar lns U!'llems de él, !:iino que
nos permiti6 tomar ele ella vistns fotográficas, las que tenemos l?I g·usto de ofrecer á
nuestros lectores adjuntas á estas líneas,
parn c1ue con ellas, mejor que con la más
ví,·icla drsc1·ipció11, se clen cuenta ele las riquezas .r J)l'C'eiosidadrs que en&lt;:icrrn. una ele
las resideneias q UC' rnn más justicia hal'á
que la ci udad ele México melva it merecer
el título clc «ciudad &lt;le los palaeios&gt;.

Recámara"de la Sra. de Landa y Escand6n,
El gran sal6n cíe recepciones.
El sal6n comedor.

Después de la cuestión presidC'ncial en
Estados Cnidos, la curstión clrportiva E'S la
r¡uE' más apasiona. Elrcto Taft y ckrrolaclo
Ilr,rnn, l'esuelta la sucC'sión ele Hooserelt, la
atención públicn se fija ahora en h1 campaiia deportiva q ne acaba clC' eomenza r .\' q ur
durará todo el inrierno. En rralidad son clos
las grandes campañas deportirnsque se hacen durante el año rn la He¡níblica recina.
La primera es la ele VC'rano, Pn que se efectúa el campeonato ele b:1se-b.1ll. La otra es
en im·iemo, en la qu&lt;', como la nieve impide ese ejercicio, se le su bstituyc por el football, que eslá haciéndose rl jm•go nacional
1U11ericano, .r que es, sin disputa, el más int&lt;'nso de los juegos al aire libt·e. l'na ).
otra entasiasman .r ponen en tensión á todo
C'I pueblo nme1·icano; pPro en la primrra son
profesionales quienes luchan unos C'on otros,
en tanto que en la segunda, In ju,·C'ntud escolar toma principalísima parte, y, por lo
consiguienlE', el interés es mueho ma.vor.
Una ele las fotografías quC' puhlieamos en
esta página fu(- tomada durantC' uno ele• los
partidos más famosos, que se jugó el 1-! dC'
Noviembre último, entre las Unirnrsidades
de Yale y dr Princetor, lns dos más gTancles
de los Estados Unidos. El juego fué presrnciatlo ¡ior treinta mi I E'Sp&lt;'C'tadorrs. La
Fni\·ersidacl de YalC' obturn el triunfo.
-Las sufn1g·istas no pierden el tiempo y
continú,rn luchando por ohtC'ner el rnto fomenino en las elecciones. lngfalenn .r Estados Unidos son teatro de In más intensn
agitación en ese sentido, .r mientms lns sufragistas inglesas tu vieron, en días pasados,
la ocu rrencia de introcluC'irse astutamente
al Parlamento británico, las americanas hicieron mucho rnido durantr la reciente
elección municipal de :X nern York. Las fotografías q ne publicamos fur1·on tomadas
durante la manifestación monstruo que S&lt;'
rl'ectu6 el día ele la C'lecciún.
En este punto, el feminismo acaba de obtener un triunfo mt1.,· seifalndo con la elección de ~[iss Dovr: que acaha d0 obtener el
sufragio parn el pursto ele «alcaldesa» en la
ciudad británica dr W.rcomh. Es la primera mujer f!UO va á clesempeiiar, en el mundo,
el cargo ele jefe del cuerpo municipal.

Las sufragistas, arroiadas del interior del «City Hall», se instalan en la puerta::

El "hall" al fondo el comedor.
"Serre" adjunta al comedor.

Miss Dove, la primera alcaldesa electa en el mundo

Un ¡ueto de «foot-balt&gt;,

�73l

EL MUNOO ll,US1'l!AIJO

L BENEFICIO de Virginia Fábregas llevó
público hasta llenar, por completo, todas las
localidades del coliseo de San Andrés. El
programa ofrecía dos estrenos: &lt;Magda&gt;, de Suderrmann, vertido al español, y &lt;La Fuerza Bruta&gt;,
de Benavente, comedia en un acto que en la coronada villa alcanzó grande éxito, y que, entre
. nosotros, pasó apenas, y eso debido á la ocasión
con que fué estrenada. Esa noche y en ese teatro,
á fuerza de la dosis enorme de cariño que tiene
para la Sra. Fábregas el público á él asiduo, se
hubiera aplaud,ido hasta &lt;El Apoteosis de un
Exodo&gt;.
En cuanto á &lt;Magda&gt;, ¿vimos efectivamente la
obra de Suderrmann?
Mientras atronaba el aire en derredor mío el
chasquido entusiasta del aplauso, el uniforme y
sordo runrún de la sorpresa que recibió á la hermosa actriz, deslumbrante de lujo y atavío, ostentosa, brillante y provocativa, vi pasar el cortejo
de &lt;Magda&gt; que han contemplado mis ojos: desde la Reiter hasta Tina di Lorenzo (sin que pueda olvidar á Teresa Mariani). Y mi memoria fué
despertando en cada escena, en cada frase un gesto, una actitud, un silencio; esos inesperados silencios teatrales que son, á veces, más intensos
que el llanto y la agonía.
Virginia estaba allí, con el disfraz de «Magda&gt;.
Entró ágil, con desenfado y llaneza, con un aire
mundano de mujer libre y habituada á despertar
deseos. La &lt;Magda&gt; de Virginia no era ninguna
de las que yo conozco; no era la nerviosa rebelde
de Virginia Reiter, ni la suntuosa aventurera intranquila de Teresa Mariani, ni la apasionada severa de Tina di Lorenzo; porque ellas tres ponían,
en su nueva vida de admiraciones y triunfos, el
vago surco que en el alma de &lt;Magda&gt; dejaron
su honestidad primitiva de humilde mujer alemana, y que se borra en la &lt;Magda&gt; en español,
dejando sólo la &lt;chic&gt; parisiense, mariposa de
cuerpos y de almas.
No es la excesiva, la apasionada germana que,
por un impulso de temperamento, deja el regazo
patet'llo por las conmociones frecuentes del amor,
cuyo desengaño le sirve milagrosamente de escala
para súbir al reino del Arte: esta &lt;Magda&gt; flamante
más parece una &lt;habituée&gt;, una predestinada arrepentida que probó el placer y le amargó los labios; que respiró el aire y perforó cavernas en
sus pulmones, y que, desencantada, torna al hogar
como el hijo pródigo.
No es esta la &lt;Magda&gt; de Suderrmann. La cantan-

E

te prusiana que hemos visto en el teatro extranjero es la burguesa chiquilla, toda sinceridad que,
al probar la vida, su acre sabor contrajo el gesto
de la falsedad; es la bonachona criatura que, á
fuerza de vivir en carnaval, trae pegada á la cara
la máscara de la comedia.
Por eso no puede ya sacudir sus coqueterías de
camerino, ni su constante pose y hasta su lenguaje chapurrea modismos y locuciones extranjeros
que no puede reprimir. Pero, en toda esta modificación de su vida exterior, queda intocada la rebelde, la indisciplinada que protesta de toda autoridad, la dominadora.
Y &lt;Magda&gt;, en español, se desvirtúa, se esclaviza,
se rebaja.
Nuestro temperamento y nuestra raza no conocen esas imperiosidades en el alma femenina que,
entre nosotros, es toda bondad y amor, toda resignación y humildad, toda ternura. La &lt;Magda&gt; de
Suderrmann, acaso por extraña á nosotros, no es
simpática¡ pero sí emocionante, y traducida á
nuestro idioma é interpretada por espíritus de
docilidad latina, ni nos seducen sus placeres ni
sus pesares nos desgarran el corazón No penetra
hasta el fondo de nuestro sentimiento, no ~e infiltra, no ahonda; pasa como una nave: á flote y
zozobrando.
Por eso no es posible exigir, ni siquiera pedir
que una actriz de nuestro temperamento se identifique con el personaje germano.
¿Es esto decir que la &lt;Magda&gt; de Virginia Fábregas no alcanzara aplausos?
No: los hubo y con exceso. Se trataba de agasajar á la artista compatriota en su noche de honor
y el cariñr ¡ la simpatía se desbordaron.
Lo que he dicho de ella, en la interpretación de
ese abstracto personaje de &lt;Magda&gt;, lo hago exteosi vo á todos los que con ella trabajaron.
El aspecto del teatro era soberbio. Todo su público se había reunido allí para aplaudir á la beneficiada, y cuando ella apareció, cayeron flores
hasta alfombrar sus pasos.
Fué una noche de rosas.
El lunes último se despidió la compañía con
la obra de los Quintero: &lt;Las de Caín&gt;, y el jueves hará su presentación en el &lt;Degollado&gt; de Guadalajara, donde hará, como acostumbra, su temporada de invierno. En esta ausencia ocupará el
&lt;Virginia Fábregas&gt; el transformista &lt;Aldo&gt;, de
quien ya nos hemos ocupado.

VIRGINIA FÁBREGAS EN "MAGDA"

•••
En Arbeu, Borrás ha logrado un mayor triunfo
con el drama hermano de &lt;Tierra Baja&gt;: &lt;Mar y
Cielo&gt;, de Angel Guimerá, y más grande triunfo
en &lt;El Abuelo&gt;, de Galdós, representado el miércoles último.
Había verdadera expectación por ver al admirado actor en'esta obra, y los deseos, tan avivados
con los triunfos anteriores, quedaron satisfechos.
&lt;El Abuelo&gt; de Borrás no podremos olvidarlo
nunca.
LORELEY.

*

días los entregará al municipio. En su residencia se encuentran reunidos todos los Ridgeley y el mejor amigo de la familia, el Mayor Maurewarde: han
venido para asistir á la imponente ceremonia. El hermano de Jesson, Ricardo (á quien la carrera diplomática obliga á vivir lejos de Inglaterra), ha llegado también.: siente, desde luego, viva simpatía por su nueva cuñada, á quien
no conocía. Los viajes, la permanencia en el extranjero, le han enseñado á no
respetar ciegamente la &lt;respetabilidad nacional&gt;.
Como Ibsen se había burlado en &lt;La Comedia del Amor&gt; y &lt;Los Pilares
de la Sociedad&gt;, de sus virtuosos compatriotas, Pinero no ha temido bromear
con la devoción inglesa y la pureza del &lt;home&gt;. Ha satirizado los principios
de la familia, que están al servicio del egoísmo; la moral general, que es favorable á los intereses particulares; la austeridad, que es enemi¡¡a de la indulgencia, y de la bondad, que teme el gozo y el arte.
No solamente contra Nina se han unido los Ridgeley, sino también
contra toda alegría. El alcalde presenta una petición de vecinos que desearían un kiosco instalado en los jardines de Aunabelle. Los Ridgeley se estremecen al pensar qué aires de baile podrán turbar la serenidad de ese lugar. Rechazan con indignación la oferta de Nina, que desearía levantar á sus expensas uua fuente adornada con una estatua alegórica. Temen la imaginación
libre del escultor, que sin duda revelaría formas femeninas bajo los árboles
de Annabclle. También quieren apartar á Nina de esta fundación. Quieren
que asista á la ceremonia sin participar en la obra. Nioa, que uo puede contener sus lá¡(rimas, se inclina, sin embargo, ante esta voluntad de los Ridgeley.
Pero sabe que, sin consultársele, se le ha dado al pequeño Roberto, como sala de trabajo, el&lt;boudoir&gt; de Annabelle, que hasta ese día había permanecido
cuidadosamente cerrado. Jesson le había prometido esa pieza. Puesto que es
así, puesto que todo el mundo se empeña en herirla, no se presentará al día
siguiente en la tribuna oficial. Esto causará en la pequeña aldea un escándalo, y N ina se encierra en su recámara, desafiando á los Ridgeley y á su marido.
Llega el día de la ceremonia. Los Ridgeley, vestidos de negro, i:stán dispuestos á partir con Jesson. Esperan todavía que Nina los acompañe. Esta
eutra¡ la acogen gritos de sorpresa y de indignación: ¡su vestido es co·
lor de rosa! Con toda calma explica á su esposo que ella no tiene razón de
vestirse de luto¡ que ese día es, para ella, i¡(ual á todos los otros y que está
decidida á no vivir con los muertos. Y cuando Jesson le reprocha que falta
al respeto que merece la memoria de Annabelle, le responde que él fué el más
gravemente infiel al recuerdo de la muerta cuando se casó con el aya de su
hijo. Esta réplica, por Jo justa, irrita á Jesson; éste declara que lamenta amargamente ese matrimonio, y Nioa estalla en sollozos.

LA CASA EN ORDEN
CABA de ser traducida al francés, y representada en París,
la ú!tima comedia de Arturo
W. Pinero, el más notable
dramaturgo inglés de esta
época, cuyas obras han sido
discutidas, comentadas y reconocidas por todos como
producciones de gran aliento, que bastan para formar una personalidad en
el mundo literario; la nueva obra ha sido tan discutida como ks otras; su éxito en París ha sido
franco, y segurameute que no tardará en ser traducida al castellano. Esto recordará que algunas
de las obras de Pinero se conocen en México y
una de ellas, que nos fué dada á conocer pridieramente en italiano con el nombre de &lt;La Seconda Moglie&gt;, gustó mucho. Creemos que nuestros
lectores leerán con_ interés :1 extracto siguiente
de una de las me1ores revistas publicadas en
Francia, respecto de la nueva obra:
Hemos conocido una mujer amable que se llamaba Froufrou. Meilhac y Halévy nos contaron
su historia. Pensé en este seductor parisiense al
ver en la escena á la inglesita Nina que es la heroin~ ~e Pinero. No es, como Frouf~ou, la hija de
un vividor: su padre es un venerable pastor. No
ha crec~do en una _r:sidencia lujosa: tenía que
dar lecciones para v1 vir. No está curiosa de goces
~undanos, bailes y comedias: no es más que sencilla y alegre, y es su carácter el que inquieta á
Henry Jesson, el viudo con quien se ha casado.
Este cree que Nina no es «respetable&gt;. Quisiera
que su rostro fuese grave, su tocado correcto sus
actitudes austeras. ¿Cómo es posible que pe~manezca tanto tiempo en el jardín con sus perritos?
¿No tiene el deber sagrado de mantener &lt;la casa
en orden?&gt; Annabelle, la primera esposa de Jessoo, sí se dedicaba á esa augusta labor por lo
cual Jesson permanecía fielmente ligado ai recuerdo de la muerta. Y por esto ha quitado á Nina la
autoridad doméstica para entregársela á Géraldiue Ridgeley, la hermana de Annabelle. Nina se
encuentra aislada en la casa de su marido. Siente pasar sobre ella el desprecio. Sufre. Llora.
¿Por qué no declara á su esposo que la tutela
de Géraldine le e~ insoportable? ¿Por qué no cierra la puerta á Sir Daniel Ridgeley y á Lady Ridgeley, y también á Price Ridgeley, el padre, la
madre y el hermano de Annabelle? ¿Cómo permite á toda esta familia que le haga observaciones que la hieren y que critiquen agriamente su
conducta? Es que Nina, antes de casarse con Jesson, era el aya de su hijo, el pequeño Roberto. De
condición social inferior, está habituada á recibir órdenes. Se siente vagamente avergonzada de
haberse convertido en la dueña de una casa donde parecía destinada á obedecer siempre. Se asombra de ser la esposa de Jesson, rico propietario y
notable político.
Apenas si pregunta por qué Jesson se ha casado con ella. Si tuviera menos modestia recordaría que este viudo inconsolable no fué insensible
á su gracia. Nina posee, pues, un poder quepodrá vencer todas las virtudes de Annabelle. Mas
no lo sospecha. Nina parece resignada á su suerte. Par~ honrar la memoria de la muerta, Jesson
obsequia á sus electores unos jardines que llevarán el nombre de Annabelle. Dentro de algunos

A cto segundo -Nína ante los reproches de los Ridgeley.
queja. Los Ridgeley abusan de ella y Ricardo lamenta haberla desarmado. Se siente responsable
de su desdicha. Da primero una lección justa á
Price Ridgeley, que se ha permitido hablar á la
ligera de Nina. Para hablar á su cuñada de sus
implacables enemigos, se decide, al fin, á decir la
verdad á Jesson, entregándole la correspondencia
amorosa. Ha tenido antes cuidado de expulsar de
allí al Mayor Maurewarde.
Jesson queda como estúpido. Sus ilusiones se
disipan. Ya no tiene sino muy corta estimación
por la esposa que tuvo la casa en orden. En cambio, aprecia la generosidad de Nina, que no se ha
servido de esas cartas. Comprende que es superior á los Ridgeley y que debe defenderla de sus
hipócritas ataques. Les invita sencillamente á ir
lo menos posible á su casa. Aleja de ella á Géraldine. Vivirá en lo sucesivo sólo con Nina.
Pero, ¿cuáles serán sus sentimientos respecto
de su mujer y respecto del pequeño Roberto? ¿Estará menos triste? ¿Nina llegará á crear en esta
fría residencia un poco de alegría? ¿Su gracia dará á Jesson el olvido'/ Al terminar la pieza se
siente el temor de que Nina y Roberto tengan,
ante ellos, un porvenir doloroso.

A

Pero una divinidad le trae un consuelo. No es
el hada que viene en ayuda de Cenicienta: es la
diosa que reina en el viejo teatro. Su palacio es
el almacén de los accesorios, y su varilla mágica
no está adornada de cintas suntuosas, sino de hojas de papel. Y ha entregado al pequeño Roberto un saco que perteneció á Annabelle. Roberto
lo descubrió en el &lt;boudoir&gt; de la muerta. Como
no lo pudo abrir, se lo llevó á Nina, y ésta encuentra en el saco cartas que el Mayor Maure·
warde, amigo de la familia, escribió á Annabelle,
y que prueban que la implacable esposa ~1;1éamante de Maurewarde, que Roberto es su h1¡0 y que
los amantes debían huir con el niño el día mismo en que Annabelle murió en un accidente de
carruaje.
.
Nina tiene en sus manos su vengan.za. No piensa entregar á Jesson esa correspondencia; pero
puede hacer saber á los Ridgeley que puede des·
honrar á Annabelle y les ob1igará á humillarse
ante ella y á dejar la casa. Participa su proyecto
á su cuñado Ricardo, quien le declara que no debe manchar la memoria de Aonabelle. Le mues·
tra que los amantes han expiado su falta cruelmente, y que matando á A~nabelle, _la Pr~videncia quiso evitar un escandalo, 1mpon1éndole
abandonar el hogar conyugal. Este razonamiento
conmueve á Nina y no deja de asombrar á los espectadores. Es cierto que se trata de la hija de
un pastor y que este origen la obliga á venerar los
sermones. Así, pues, entrega á Ricardo las cartas
fatales á fin de que las queme.
No se contenta con renunciar á su venganza.
Vestida de luto asiste á la ceremonia que glorifica á Annabelle. No desea ya luchar. Presenta excusas á los Ridgeley y consiente y se pliega á todos sus caprichos. Su energía está rota. Todo el
mundo podrá ya insultarla sin arrancarle una

Aclo cuarto.-Escena final,

�732

EL MUNDO ILUSTRADO

733

EL MUNDO ILUSTRADO

EJ--ENIGtvtA
Novela por J. Berr de Turique

Ilustraciones de Lillo.

Traducida especialmente para "El Mundo Ilustrado"
(CONTINUA)

- Ya me dará usted noticias de ese Syracusa,
dijo el señor Le Quesnel. Es un regalo que me
hicieron hace cosa de diez años. Algo completamente superior, ya verá usted.
Dirigiéndose á la señora Le Quesnel:
-A menos que le hayas dado fin. ¿Quedará algo todavía?
-Sí.
La conversación continuaba.
El comandante Maudru anunciaba su nombramiento próximo en Melun. Y aunque dejaba entender la satisfacción que le causaba ese ascenso,
expresaba su sentimiento por no poder, en lo sucesivo, ir con tanta frecuencia á «Iris&gt; debido á la
distancia.
La señora Le Quesnel murmuró:
-¡Qué lástima! Perder amigos como el señor y
la señora Maudru ..... Porque son tan preciosas
en el campo estas relaciones de buena vecindad,
sobre todo para quien pasa generalmente cinco
meses completos en Demartin, y algunas veces
completamente solo.
-Pero-interrumpió la condesa de Theil-el señor Le Quesnel no se ausenta nunca por mucho
tiempo, ¿no?
- Casi tres días por semana. Tiene que irse el
domingo por la noche después de comer y no
regresa sino hasta el miércoles ó jueves.
En este momento entró Lucy.
-Mamá, ya no hay Syracusa.
- Con razón lo alababa usted tanto-dijo Ricardo á Le Quesnel- riendo,
-¡Pero ese vino se ha evaporado!-dijo Manuel.
La señora Le Quesnel se mostraba incrédula.
Todavía la antevíspera quedaban cuatro botellas.
Estaba segura de ello, absolutamente segura, pues
las había contado ella misma; y luego nadie había tomado de ese vino.
Se sentía cierto ambiente de malestar. Sin duda
no se trataba sino de un latrocinio banal; pero
esa historia, que estaba viniendo inmediatamente
después del asesinato cometido en las inmediaciones, caía de la manera más inoportuna. Todos
los ojos estaban fijos en el procurador.
-¿ Qué piensa usted de eso ?- le preguntó el señor Le Quesnel.
Se encogió ligeramente de hombros.
-Pienso que este asunto no es grave. Seguramente que, ó la señora Le Quesnel contó mal, ó
se engañó sobre el vino contenido en las botellas.
- Absolutamente, absolutamente- replicó la señora-no hay error posigle.
- De todos modos-replicó el señor Le Quesnel
-no es por cuatro desdichadas botellas que nos
vamos á quebrar la cabeza.
En un rincón de la sala, Manuel, divertido, miraba á Ricardo.
-Egpere usted- dijo en voz baja á Plassard,
que se encontraba cerca de él-jvamos á sacarle
de quicio!
y tomando la palabra con la mayor seriedad:
-En efecto, á primera vista .... por cuatro desdichadas botellas .... ¿Pero quién puede asegurar
que este asunto no es, en realidad, más grave de lo
que parece hoy?
..
.
.
-Evidentemente-di10 Ricardo, sm notar la
malicia de la pregunta. Se sabe de dónde se parte,
cuando se comienza una averiguación; pero no se
sabe nunca adónde se llegará.
Manuel, después de hacer seña con el codo á
Plassard, se había dirigido á la señora Le Quesnel:
-Usted nota hoy, señora, que le han robado
cuatro botellas. Pero sería muy asombroso que se
hubieran detenido allí, y tal vez mañana notará

usted que la han despojado también de objetos de
mayor valor . . . .. .
- ¡Oh! exclamó la señora Le Quesnel aterrorizada.
Queda bastante para Ricardo que, lanzado sobre
la pista, no puede menos que añadir, sin notar las
sonrisas del subprefecto y de Plassard:
- !Quién sabe si hace años que le vienen robando á usted!
La opinión general estaba ya hecha.
Quizás la situación era grave.
La señora Maudru, conmovida, recordó que había conocido antes á una señora á quien robaban
así, y como se trataba de objetos sin importancia,
á fin de evitarse molestias, había preferido hacer
como si no lo notara. Pues bien, una mañana la
habían encontrado estrangulada en su cama.
La condesa de Theil añadió que una de sus amigas, que vivía en León, tenía, desde hacía veinte
años, el mismo criado, uno de aquellos que parecen destinados á obtener el premio dé virtud.
Pues bien, un día se supo que ese criado era jefe
de uua banda de rateros.
Evidentemente, la situación no podía quedarse así.
-Dado todo lo que se acaba de decir, mi querido procurador-dijo gravemente el señor Le
Quesnel-no tendría ya ni un momento de tranquilidad si no se aclarara este misterio.
-Sí, sí, es necesario absolutamente-afirmó la
señora Le Quesnel.
-Tanto más que esta noche debo partir por ...
{en este momento la voz del señor Le Quesnel se
turbó ligeramente) por más tiempo que de costumbre . .. . Y la idea de que mi esposa y mi hija
pudieran estará merced .. ..
-Sea-contestó Ricardo, - voy á tranquilizará
usted.
VI
- ¿Quiere usted hacer una averiguación?-había
dicho el señor Le Quesnel.
-¡Bah! Avf.riguaciones es un término demasiado grande; sólo quiero una pequeñísima indagación.
Los invitados, poco dispuestos á asistirá algún
interrogatorio penoso, aprovecharon la circunstancia de que fuese avanzada la hora para despedirse.
Mientras que los señores de la casa, que, por lo
demás, no habían hecho nada para retenerlos, los
despedían hasta la reja del jardín, Lucy se encontró sola con Ricardo.
Este hombre, que jamás le había impuesto respeto, ni siquiera en la época de su infancia y á
quien ella trataba familiarmente á pesar de la diferencia de edad que les separaba, y sobre quien
ella sentía tener un ascendiente real, venía, en un
instante, á revestir á sus ojos una importancia
nueva.
Dejaba de ser amigo para convertirse en magistrado. En su fisonomía se acentuaban los rasgos
duros. Ella se le representó con su toca, en su asiento, implacable hacia el acusado. Aquel jardinero,
á aquella sirviente culpable en verdad, pero cuya
falta tenía excusas sin duda, se la imaginaba, de
antemano, conducida ante los tribunales y, después, arrojada al fondo de una cárcel.
Se despertó su piedad.
Se acercó á Ricardo y gentilmente, con tono
acariciador, le dijo:

-Tengo una gracia que pedir á usted señor
mí~
'
Ricardo sonrió.
-¿Una gracia? lá mí, señorita Lucy? ¡Veamos!
¡Hable usted!
- Pues bien- dijo suavemente,-es que si usted
descubre al autor de Pste insignificante latrocinio
no se muestre con él muy severo. Una buena amo'.
nestación, ¿no es verdad? Nada más.
Ricardo volvió á sonreír,
Hubiera s_ido capaz de hacer más por ella.
-Entendido- contestó¡-pero á condición de
que ~o se trate más que de una falta sin importan~ia. Supói:igase usted que, de hilo en hilo, llego a descubrir ..... .
- ¿Todo un complot contra la seguridad del jef~ del Estad~? ¡Oh! ~ntonces, en ese caso, es usted
hb ·e de pedir ~rabaJos forzados ó destierro.
- Dos penas igualmente crueles-concluyó Ricardo.
-¡?h.! en cuanto á eso - dijo Lucy,-no soy de
la o_prn1ón de uste,d. Si tuviera que elegir, yo no
vacilaría. Escogena el destierro.
. - Tal vez tenga usted razón-contestó Ricardo
riendo.
.Y_ luego, como si esta afirmación de la joven
vrniera á recordarle su propia situación, añadió
con la voz ligeramente turbada:
-Por otra _parte, en este mundo, ¿quién de nosotros puede Jactarse deno haber sufrido nunca la
pena ~~l dest~er!o? Desterrado de un país en que
se quisier~ . vivir. Desterrado de un corazón en
que se quisiera entrar . .... .
Lucy le vió con atención por un momento
-¡Qué triste dice usted eso!
·
-No, no - respondió vivamente Ricardo.
--Por lo demás, con frecuencia he notado en
usted ese aire de tristeza.
-¿Y cuándo?
-Pues . ... en ciertos momentos.
- Precise usted-preguntó él.
-Dios mío . .. . .. No sé cómo explicar.
-Sí. Inténtelo usted ...
Ella habí_a dicho demasiado para quedar allí.
-Pues bien .... vea usted .... como ahora sobre
todo cuando usted me mira.
'
_El pro&lt;:ui:;ador palideció un poco. ¿El había sufrido e~ ndiculo de saber que su secreto estaba
descubierto?
Fingió un aire incrédulo, y contestó:
- Entonces renunc~o á comprender, señorita
Lucy, por qué n_o es ciei:;tamente su palmito fresco
y sonriente quien podia hacer en mí la melancolía.
~ Qué pas~ entonces en el espíritu de Lucy?
,Fué el disgusto de tener que batirse en retirad
confesando que su observación no se fundab ª
nada?
en
¿Deseó, puesto que la ocasión se presentaba
comprobar que l.f noveli_ta que se había imagina'.
do sobr~ el pasado de Ricardo era exacta?
- ¡Quién sabe!-murmuró.
El señor Duroc se sobresaltó.
Ella temió haberlo lastimado y llena de confusión, añadió:
' '
-¡Oh! le pido perdón. Haga usted cuenta
no he dicho nada.
que
Pero Ricardo, por indiferente que pareci·er
t ~ba d emasia
· d t
a, eso urbado para quedar en la incertidumbre.
•
Tomó la mano de la i?".en, y, con tono muy dulce, pero en el que se adivmaba el imperativo:
- ~bsolutamente, señorita Lucy, le pido que s
exphque.
e

ª

Lucy intentó desprender su mano, lamentando
ya amargamente su imprudencia.
-¿Para qué? ¡Puesto que iba á decir una tontería!
Ricardo retuvo á la joven cerca de él.
-Pues bien, diga u~ted, de todos modos, esa
tontería. ¡Lo quiero! ¡Lo exijo!
Lucy estaba sin salida. De repente se le presentó en la imaginación un símil entre su situación
y aquella en que iba á encontrarse el acusado
dentro de un momt&gt;nto, ese acusado cuyo partido
-sin darse cuenta por qué-había tomado de antemano. Que, por su desd~cha, p~onu1;1c~ara una palabra de más ... . y estana perdido. 1Ricardo no le
soltaría!
Así espantada inmediatamente por la idea de
una l;cha, para la que se sentía sin fuerzas, prefirió declararse vencida.
-Es que .... dijo después de una segunda va·
cilación ..... . usted va á encontrarme tonta ..... .
indiscreta y pretensiosa . . . .. .
-¡No absolutamente! Soy incapaz: de encontrarle á usted esos defectos.
Y añadió, al quedar ella silenciosa:
-La escucho.
-Pues bien-dijo Lucy ruborizándose,-me he
preguntado, desde hace mu~ho tiempo, por qué
un hombre de su edad, y seno como es, se mostraba tan gentil, tan afectuoso, tan excepcionalmente atento para una muchacha como yo .. . .
- ¡Ah!
- Y trataba de explicarme también por qué me
miraba usted, á veces, con un aire tau ... tan triste, y tan dulce al mismo tiempo.
Ricardo ansioso, esperaba el fin.
- Sí po~que con los otros (no sé si ya se lo he
dicho 'antes), usted me parece tener la mirada muy
dura, señor mío.
Ricardo ahora se sentía más turbado aún que la
joven.
-¡Ah! con los otros tengo .... . .
Lucy fué quien primero se r~hiz_o. Y viendo
que había salido del paso más difícil, dijo sonriendo:
-¡Vamos! Confiese usted que era un problema.
-¿Del cual ha encontrado usted la solución?
dijo Ricardo con vivacidad.
Pero inmediatamente lamentó haber hecho esa
pregunta.
¿Qué respuesta iba á recibir?
.
.
- He encontrado uoa, Usted me dirá s1 es exac•
ta. Esta es: usted lleva en el corazón el recuerdo
de un gran amor, y esa persona, á quien usted
amó en otro tiempo, y que, tal vez, ha muerto, ó
en fin, que de cualquier mod~ está p~rdida para
llSted ... . pues bien, la casualidad quiere que yo
me le parezca un poco ..... .
Si Lacy hubiera adivinado toda la verdad; si le
hubiera dicho, ó aun si le hubiera dado á entender: &lt;Soy vo á quien usted ama&gt;, como la confesión de uu sentimiento igual y recíproco no podía venir después de parte de la joven, Ricardo
hubiera creído morir de confusión.

En lugar de esto, la buena suerte quería qu'e la
joven no hubiese comprendido sino á medias, y
que el modo con que interpretaba el afecto de
Ricardo permitiese á éste redoblar sus atenciones
y su ternura hacia ella.
-Usted es una profunda psicóloga, exclamó,
desde que se hubo repuesto de su emoción.
Orgullosa de haber adivinado, preguntó:
- Al menos no me tomará usted á mal el que se
lo haya dicho.
-¡Tomárselo á mal, señorita Lucy! ¡Pero por
qué si así es! ¡Si es enteramente así!
Y le tomó la mano y la besó.

VII
Ricardo recorría el jardín con el señor y la señora de Le Quesnel preguntándoles sobre el número y la calidad de las personas á su servicio,
cuidando de pasar, ante la habitación del jardinero ó ante la cocina, para dirigir una ojeada á la
fisonomía de cada uno de esos personajes.
Lucy había quedado en el salón.
En cualquier otro momento, sin duda se hubiese detenido á pensar de nuevo en la conversación, un poco extraña, que acababa de tener con
el señor Duroc. Pero su inquietud de antes, sobre la ausencia de Teresa, volvió á apoderarse de
ella desde que estuvo sola.
-¿Por qué no ha venido? ¿Qué ha podido pasar?-se repetía.
En este momento Teresa apareció en el umbral.
- ¡Ah! ¿tú? gritó lucy corriendo á encontrarla.
Estaba inquieta, ¡figúrate!
-Sí, respondió Teresa en tono poco turbado,
en efecto .... es tarde.
- ¡Pensaba que habría alguien enfermo en casa
de ustedes! Y luego, ¿comprendes? no era eso solamente. Por segura que estuviese de tus padres....
en tanto que la palabra que se espera no haya sido pronunciada ..... .
y ya abría los brazos para recibir á su amiga,
cuando la vió que retrocedía algunos pasos, volviendo las miradas hacia otra parte.
- ¿Qué? preguntó.
Ante el silencio embarazoso de Teresa, Lucy se
volvió súbit~mente temerosa.

-¿Habló Máximo á tus padres?
Teresa, conmovidísima, tomó las
manos de su amiga.
-¡Pobrecita! ¡Te pido perdón!
-¿Perdón? ¿Por qué?
-¡Porque yo soy quien ha estimulado ese amor entre mi hermano y tú! lQué quieres? ¡Te amaba
tanto! ¡Mi gozo hubiera sido tan
vivo si te hubiese llamado hermana! ¡Estaba tan segura también de
que mis padres aprobarían esa
idea!
- ¿ Entonces no? - preguntó
Lucy.
-No.
Lucy se había dejado caer en un
canapé y grandes lágrimas surcaban
sus mejillas.
Teresa la contempló con verdadera piedad por un instante, y des·
pués, volviéndose á su hermano,
que acababa de llegar y qne vacilaba en entrar:
-Puedes entrar; estamos solas;
Máximo.
Máximo se acercó entonces. Su
VOZ temblaba.
- ¡Lucy, hay que tener valor!
Esta, haciendo un esfuerzo sobre sí misma, se había calmado un
poco.
- Entonces- preguntó á Máximo-sus padres se oponen á su casamiento.
- Sí¡ pero tranquilízate. No soy
de aquellos que se someten sin resistir. Y nos casaremos de todos
modos, adorada Lucy-agregó tomándole las manos y cubriéndolas de caricias.
Teresa, por su parte, apoyó á su
hermano.
-Sí. No es más que un retardo.
Un año ó dos de paciencia tal
vez. Ustedes son todavía bastante
jóvenes uno y otro para recobrar
el tiempo perdido. En Alemania
los novios esperan mucho más tiempo.
Lucy se sentía hoy más dueña de sí misma.
-En fin, ¿qué es lo que sucedió?
-Pues bien, esto es, - dijo Máximo ....
Pero, callando de repente, como si tuviera miedo de no expresarse con las precauciones suficientes, hizo seña á su hermana:
-Habla, Teresa.
Esta replicó:
-Esta mañana, después del desayuno, Máximo
confesó á nuestros padres que te amaba desde hace mucho tiempo y les suplicó que fueran oficialmente á pedir tu mano.
-¿Entonces?
-Después papá declaró, de la manera más formal, que no daría nunca su consentímiento á ese
matrimonio.
-¡Oh!
-Sí, en vano supliqué, rogué ....
La actitud de Lucy se hizo huraña.
- Pero en fin, lpor qué? lQué es lo que les he
hecho yo á sus padres?
Teresa la tranquilizó.
-No eres tú, querida mía, puesto que te encuentran encantadora. Pero se trata de cuestiones de
interés, de los que no comprendo gran cosa. Papá
es financiero y creo que, cuando se está en las finanzas, se tratan los asuntos del corazón desde
un punto de vista especial.
Lucy se irguió:
-¡Mis padres son ricos! ¡Tengo gruesa dote!
¡Quinientos mil francos cuando menos! Ustedes
se lo han dicho asi al señor y la señora Le Quesnel, lno es verdad?
Teresa contestó vivamente:
-iOh, no es esto! Aunque tus padres hubieran
sido siempre pobres, ante las súplicas de Máximo
papá hubiera consentído de todos modos ....
Lucy comprendía cada vez menos. Su voz se
hizo suplicante:
-Veamos. ¿Qué es lo que ustedes me ocultan?
Máximo, entonces, se volvió hacia ella y tomándole las manos:
'

(Continuará).

���MR. BRYAN
EN MONTERREY
•

D

URANTE diez días la ciudad de Monterrey
hospedó al ilustre derrotado de la última
campaña electoral en los Estados Unidos,
.Mr. William J. Bryau, quien, por tercera vez, vi·s itó nuestro país.
Después de su reciente campaña quiso descansar y pensó en nuestro país. que tan buenos descansos le ha proporcionado en otras ocasiones.
Pasó la frontera mexicana el 'día 20 del me~ próximo pasado, y , desde su entrada á territorio me'ficano, fué objeto de las atenciones á
que sus méritos, tanto personales como políticos, lo hacen acreedor.
Luego que se supo en Monterrey la
proximidad del distinguido visitante,
la colonia norteamericana, los hombres &lt;le negocios y el mismo señor
Gobernador de Nuevo León, que es
amigo persona\ de Mr. Bryan, prepararon á éste una brillante recepción.
A su llegada á la ciudad se alojó en
la casa del señor Coronel Robertson,
Director de &lt;The Monterrey News&gt;,
-y amigo íntimo de la familia Bryan.
De las primeras personas en presen- ·
tarse al aloja'lliento de ésta, fueron
el señor Gobernador y la señora su
esposa, visita que fué correspondida
el mismo día por la tarde.
La colonia norteamericana, con con·
:sentimiento de Mr. Bryan, arregló un
programa de entretenimiento en honor de los visitantes, por medio del
,cual les mostró su aprecio y estimadón. Después de un día de descanso
,en la hermosa quinta &lt;Bella vista&gt;,
]Propiedad del señor Robertson, Mr.
Bryan salió rumbo á Aldamas acompañado por un grupo de buenos tiradores, con el objeto de dedicarse á la
caza de patos y bajo protesta de no
ihabhr á éstos nada de política.
A su regreso de la cacería, el gran
demócrata asistió á la fiesta del &lt;día
de gracias&gt; (thaksgiving day), en la
que se le nombró orador oficial¡ el
discurso que pronunció en esta ocasión es una hermosa pieza oratoria¡
evitó, en lo absoluto, hablar de política, y mostró, como en todas las
oportunidades que se le han presentado, su cariño por nuestro país y
por sus adelantos. El tema del discurso fné &lt;la cooperación&gt;, y trató este
asunto empezando por hablar de los
individuos y terminó aplicando sus
observaciones á los países vecinos;
dijo que los americanosde los Estados
Unidos que van áEuropa hacen mal,
put&gt;s deberían venir á México, en donde tienen
tanto que observar y aprender, como en cualq u iera de los países que se hallan del otro lado del
Atlántico. Este, como todos los discursos del distinguido tribuno, fué acogido con grandes aplausos y muestras de sincera aprobación.
f!i Durante la fiesta de&lt;gracias&gt;, expresóMr.Bryan
su deseo de ser presentado á los principales hombres de negocios de la ciudad, los legítimos representantes de la banca y del comercio; este deseo fué expresado en presencia de los jefes de la

cervecería &lt;Cuauhtemoc&gt;, y como, por otra parte,
ningún local se presta tanto como el de la fábrica
de la citada cervecería para una reunión de hombres de negocios, los señores Sada, con la galantería que los caracteriza, invitaron á Mr. Bryan
para que la presentación que deseaba se hiciera
en la lábrica donde se elaboran las exquisitas cervezas de reputación nacional.
Aceptada la invitación, se fijó el día 27 del mes
próximo pasado para la presentación, y á las diez
de la mañana de ese día estaban reunidos, en el
edificio de la cervecería, todos los hombres que
representan la actividad comercial de la populosa
ciud.i.d capital del E~tado de Nuevo León.

Fuentes, José L. Garza, Noé Garza, Jesús González Tre•iño, Francisco J. González, José J. González, Ricardo M. González:, Jesús María Hinojosa, Fél ix Hoeck, Rafael H. Lillo, Salvador Madero, Ignacio Malo Best, José A. Mu~uerza, Ricardo
L. Ortiz:, Valentín Rivero, Víctor Rivero, Rodolfo
J. Rodríguez, Ricardo Sada, León Signoret, Enrique Sada, A lberto Sada, Jesús Sada, Pablo Sagarra,
Carlos Saavedra, Pablo Salas y López, Daniel Salas y Lóper, Jesús Sandoval, Vicente Solís. Constantino de Tárnava, Ramón Yarza y B. H. Wright.
La visita . fué minuciosa, aunque incompleta,
por la premura del tiempo: todo~ y cada uno de
los departamentos recorridos fueron objeto de la

El sitio de honor en la mesa del "lunch-:hampagne" en la cffvecería «:::uauhtemocJo,
Pocos minutos después se presentó á las puertas de la fábrica el visitante de honor, acompañado por el señor Coronel Robertson y del señor T.
A y res Robertson, Vicecónsul general de los Eshdos Unidos en Monterrey.
El señor Don Francisco G. Sada, Gerente de la
cervecería, hizo la presentación de Mr. Bryan á
las personas que lo esperaban, y qut: eran las siguientes: Señores Roberto Bremer, Ingeniero Francisco Beltrán, Manuel Cantú Treviño, Ingeniero
Nicolá~ L. Feilberg, Miguel Ferrara, Fernando de

Grupo de visitantes á las puertas de la cervecería &lt;Cuauhfemoc&gt;.

detallada atención del visitante, quien se informó,
con curiosidad de sabio observador, de los métodos y procedimientos de fabricación. Se visitaron
los departamentos de cocimientos¡ la casa de máquinas de refrigeración y el nuev9 ltepartamento
donde se está construyendo una gr,n refrigeradora, que ocupará tres grandes generadores eléctricos, la sala de embotellar, el departamento de entiquetado y envase, un gran edificio de cuatro pisos, de acero, destinado á almacenes generales de
botellas¡ los talleres de forros y cajas, la casa de
molinos, de siete pisos y la fábrica de hielo.
El tiempo había transcurridó brevemente y los
visitantes empez:aban á sentir la necesidad de
descanso¡ con la oportunidad característica en los
directores de la fábrica, los invitaron á un exquisito &lt;luuch-champagne&gt; que se sirvió en los amplios salones de la casa de cocimientos.
Los suculentos manjares y el esmerado servicio
hicieron honor á los encargados del ambigú. A la
hora del champaña el Sr. D. Francisco Sada, en
corta y expresiva alocución, pidió al Sr. Coronel
Robertson que, á nombre de todos los presentes,
y especialmente á nombre de los jefes de la negociación, hiciera saber á Mr. B_ryan los buenos
sentimientos que despertó su visita y lo muy halagados que se sentían con ella.
El Sr. Robertson es un orador de fácil palabra,
que ha sido aplaudid" en la tribuna en diversas
oc1siones, y por lo tanto, su discurso fué elocuente y lleno de figuras retóricas que entusiasmaron
á los oyentes.
En contestación p. él, Mr. Bryan tomó la palabra y se expresó en los siguientes términos:
&lt;Señores:- Aunque no puedo contestar con la
elocuente palabra del Sr. Robertson, puedo manifestará ustedes mi estimación de las atenciones que se me han dispensado hoy y de las pruebas de cortesía que se han dado á la señora Bryan
y á mí en esta visita y en otras anteriores,
«Hace mucho que he sentido interés por la República de México, y ese interés ha aumentado
con las visitas~ue varias veces he hecho á este
p:iís.
&lt;Siempre he considerado á su presidente como
á uno de los hombres de Estado más grandes que
hay en el mundo; pues tomando en cuenta todas
las circunstancias en que se ha encontrado, y cons iderando los trabajos que ha emprendido, creo
que no hay en el mundo, en la generación prese nte, ninguno que ocupe tan encumbrada posición con may ores méritos pan el aplauso univer-

sal (aplausos). Me satisface poder hacer tales elogios ~e_él, pues creo que los merece, no sólo en
la opm1ón de los que han visto de cerca su labor,
sino también á juicio de los que han llegado á
venir á este país.
&lt;Vine á este Estado al hacer mi primera visita
á México hace once años, y entonces conocí al
señor General Reyes, quien hizo en mí una impresión como muy pocos hombres la han hecho¡
y al hacer esta nueva visita lo he saludado de
nuevo, y me causa satis facción ver ~us ideas y las
de otros hombres y su labor entusiasta para construir la base en que se está erigiendo la civilización mexicana. Tengo muchas esperanz:as del
porvenir de este país, pues llegarán ustedes á ser
un pueblo fuerte, y no creo estar engañado en
esta creencia. Estoy tan seguro del futuro de
vuestra patria como lo estoy del de mi propio
país ó del de otras repúblicas del mundo, y opino porque se estrechen más y más las relaciones
amistosas existentes entre México y los Estados
Unidos, relaciones que harán á los habitantes de
ambas naciones reconocer y estrechar los lazos de
amistad y obrar de acuerdo con los propósitos de
hacer el bien. De todo corazón opino como Mr.
Robertson, que este país está entrando en una era
de prosperidad. Creo que aumentará mucho el
bienestar de todos los países, aunque circunstancias especiales puedan retardar temporalmente
su progreso; y hay una razón entre otras que induce á creerlo así, y es que los hombres principales facilitan el intercambio de ideas en el mundo de la política de todas las naciones.
&lt;La circulación monetaria es siempre una parte en la medida del progreso. Las circuns1a 1cias
han cambiado dentro de los últimos 12 ó 15 años,
pue~ antes de 1896 el peso había estado subiendo
y los precios bajando, cuyas circunstancias se
debían á la creciente escasez: d~ dinero, tomando
en cuenta la producción del mismo. Estas circunstancias lueron tan bien conocidas, que se convocaron tres congresos internacionales, á los cuales las naciones enviaron sus representantes para
estudiar qué podría hacerse para salvar al mundo de un desastre. Pero providencialmente las
minas de oro empei:aron á dar un torrente de
metal amarillo, y hoy en día podría acuñarse más
dinero con la producción anual de oro, que lo
que podría haberse hecho hace 12 años con la
producción de oro y plata¡ y al venir tal aumento en la provisión monetaria del mundo, se ha
obtenido una solución para la depresión industrial. Durante los últimos 12 años hemos experimentado una era de prosperidad casi universal, y
espero ver una continuación de este desarrollo
y progreso del mundo industrial, mientras la provisión de dinero llene la demanda para todos los
fines. La manera de continuar esta situación bonancible es buscar facilidades de dinero y evitar
la decadencia de los precios. Me da gusto ver que
México siga los sistemas de otras naciones y sa•
ca ventaja de estas circunstancias universales.
&lt;He visto, desde hace años, que se encuentra
bastante diticultad para definir la palabra &lt;ci vilización&gt;; pcr lo q ne á mí toca, la definiría como el
desarrollo armonioso de la raza humana, de manera
física, mental y moral, pues no puede haber civilización completa que no incluya un desarrollo
moral, mental y físico. El hombre que se desarrolla sólo físicamente, no es más que un bruto¡ el
hombre que se desarrolla sólo física y mentalmente puede llegar á ser una maldición; pero cuando
el hombre se desarrolla fuerte de cuerpo y activo

Las familias Bryun y Robertson en la Qui11ta &lt; Belh v sta&gt;,
en su inteligencia, y educa á la vez su carácter
moral, podemos esperar de él las cosas más grandes para el bien común. (Aplauso. )
&lt;Estoy hablando ahora á ricos 1::ombres de ne¡:!ocios, y debo decir que se me ha juzgado mal al
decir que no soy amigo del capital. Yo soy amigo
de todo lo que es justo y bueno, y jamás me opondría al derecho d~ propiedad, que es la bas.e del
pro¡(reso del mundo. (Aplauso.)
«Cuando un hombre ocupa una posición política, puede echar los cimientos de relaciones ben éficas entre las naciones, porque en los tiempos
modernos todos los países, más que nunca, dependen unos de otros. Cuando un hombre goza de
prosperidad, se dice, generalmente, que posee una
independencia feliz¡ pero esto es un error, porque entre más alta sea la posición de una persona,
más grandes son sus obligaciones y responsabilidades. No hay nadie independiente: este país es
dependiente del nuestro; los Estados Unidos tienen dependencia y deberes serios hacia ustedes y
todos los países tienen obligaciones entre sí. La
independencia de un p1ís se mide también por la
inteligencia de sus gobernantes y por el espíritu
de progreso de sus ciudadanos. No conozco mejor
medio para juzgar á las naciones que aplicarles
las reglas que usamos para los individuos; y de
igual modo que creo ventajoso para mí que todos
mis vecinos aprovechen, hasta donde sea posible,
sus oportunidades y gocen de la mayor prosperidad, creo también benéfico para mi país que todos lo~ otros países gocen el desarrollo más com·
p leto de sus recursos, y no puedo imaginar nin-

gún bien permanente para mi patria que pudier.l
ser comprado á costa de algún daño para otra nación. Deseo ardient emente que los Estados Unidos tengan mochos merecimientos haciendo muchos beneficios á otros paises. Tales servicios
pueden hacersededistintas maneras· perohay una
forma en la cual podríamos, ahora, a~mentar nuestra _utili?ad para otros países. Creo que nuestras
~mv~rs1dades debieran dar más atención á la
c1enc1a de gobernar y debiéramos traer estudiantes de todas las naciones hacia nuestras Universidades. Estos estudiantes, educados en nuestras
~eorías df: gobernar y familiarizados con nuestros
ideales é mt~reses, volverían á sus hogares llevando_ 1~ me1or d~ nn~tra Patria y usarían los
conoc1m1_entos, as1 obtenidos, para beneficios de
sus_ propios hermanos. De esa manera tendrjamos
amigos en todos los países y, teniendo amigos, estaríamos más seguros que con ejércitos y armadas. La bandera americana no debiera verse más
como signo de guerra y de fuerza sino como emblema de libertad, paz y justicia. '
&lt;~adie de los que viven en México desea más
ardientemente que yo la prosperidad de este país
y que espere con más ahinco que el éxito corone
su marcha hacia adelante. No hay nadie tampoco
que se regocije más por el progreso que tengo la
seguridad que será alca=ado por esta •nación y
s~s habitantes.-Señores, doy á ustedes las gracias&gt;.
Las últimas palabras del gran tribuno se ahoga•
ron en!re los estr_uendosos aplausos de los oyen•
tes, quienes le tributaron u~ ovación que, segu1'.lmen~e, será recoz:dada por mucho tiempo por la
smcendad y entusiasmo que la animaron.

***
Con esto terminó la fiesta que reunió alrede•
dor del eximio político, á los hombres pr~minen•
tes de la sociedad regiomontana, quienes tributaron un merecido elogio al gran demócrata.
Después de esta fiesta, asistió Mr. Bryan á una
función en el teatro &lt;Juárez&gt;, durante la cual recibió nuevas muestras de la estimación que ha sabido crearse entre los habitantes de la capital del
Estado de Nuevo León.

,

***
Diez días después de su llegada á la ciudad de
Monterrey, salió de ella Mr. Bryan y se dirigió
al Norte, rumbo á los Estados Unidos á confun-·
dirse entre la ~ultitud de ciudadanos' trabajadores que contribuyen al engrandecimiento de su
país por medio de su trabajo constante y asiduo.
E! d~a 2 d~ los corrientes salió Mr. Bryan de
· territorio mexicano; antes de dedicarse á sus cuot idianas tareas, irá á cazar: pavos salvajes al rancho de King, en Texas. Una ver descansado de sus
fatigas durante la campaña que acaba de terminar, vol verá á sus diarias labores, llevando im
recuerdo grato de su tercera visita á nuestro país,
la que le habrá afianzado aún más en sus ideas
acerca de nuestra prosperidad y nuestro p or venir
brillante.

Recorriendo la propiedad del coronel Roberlson.

�-

EL llmNDO ILUSTRADO

ENRIQUE BORRAS
/

&lt;INCA HARTOG II', VACA~OLANDESA, GRAN PREMIO DE CAMPEONATO
y MEDALLA DE ORO.

LA RAZA HOLSTEIN ENJMEXICO
Jra4ucido 4,1 periódico "Ho'stein ~riiscan",de lo(Estados Unidos
"El desarrollo de los
intereses de la raza
Holstein en México
está progresando en
una escala considerable, y especialmente
desde que los exportadores se han limitado á embarcar únicamente ganado de sangre pura y de alta clase el cual se acompañ~ con el certificado
de registro y el traspaso correspondiente.
Varios individuos de
SR. D. URSINO ARE LLANO, la raza Holstein han
fu;dador del e.•ta blo de la sido enviados á México, cuyos pedigrees
calle del Aguila.
sería difícil trazar, Y
aunque la superioridad de este ganado "de clase
. ferior sin dudaalguna ha hecho mucho en fa~~r de '1a localidad que los recibió, tales exportaciones han demorado y estor_bado el mer~do
de ganado de sangre pura que tiene los certificados de registro adecuados.
"En estos últimos años, sin embargo, el _ga~ado,
con su pedigree ha demostrado _su superioridad,
y los mejores criadores no quieren tener na~a
ne hacer con el ganado sin papeles para su pie
Je cría, y hay ahora varios notables ganaderos q_ue
poseen ganado, el cual daría fama á cualqui~r
criador de los Estados U nid?s. A parec4:. promi·
nen te entre los criadores mexicanos el ~nor Flo•
rencio U. Arellano, de la ciudad de Méxtco, Y tenemos la fortuna de poder demostrar la gran cla•
se de su ganado, reproduciendo la~ foto~rafías de
varios magnificos animales y al mismo hemp? el
hacerle presente la felicitación de la fratermdad
de criadoi:es porque posee un lote tan notabl~ de
padres. La genealogía y ca~id~d d~ estos amm~les son sin disputa alguna, mdiscuhbles Y consh•
tuyen ~n excelente tributo para la empresa, conocimientos, destreza é inteligencia del Sr. Ar_ellano, quien merece el éxito que sabemos esta obteniendo."
,
El hacer una descripción extensa de la magmfica genealogía de los toros que figuran ilustrados,
es apenas necesaria, porque sus nombres demuestran en alto grado la excelencia de su sangre en

&lt;LADI ROUBLE DE KOL&gt;, VACA HOLANDESA, SANGRE PURA,
IMPORTADA, 9 A!1"OS 8 MESES.

un promedio en pruebas oficiales en producto de
las líneas de que vienen¡ pero daremos algunos
mantequilla de 27.93 en 7 días.
datos que son de verdadero interé~.
.
Esta vaca obtuvo el gran premio de campeona·
En primer término figura el toro c:Brooks1de
to y medalla de oro.
Hengerveld Paub, núm. 26,029, hijo de la gran
En tercer lu!(ar fidura la vaca &lt;Lady Rouble de
vaca en la raza &lt;Netherland Hengerveld&gt;, núm.
Kol&gt; número 50 883 cu ya prueba oficial fué de
13,106, cuyo registro oficial fué de 26 libras 10
348 libras 3 onza's d; leche en 7 días, y 13 libras
onzas en 7 días¡ 18,293¾' libras de leche en un
9 onzas de mantequilla en 7 días, á los 3 años d_e
año, dando 3.92% de grasa, figurando en su geneaedad, figurando en su extensa genealogí~ los ~n1logía las notables vacas &lt;Pauline Paul&gt; con un
males más notables en la raza¡ pues solo as1 se
registro de 31 libras 1 onza de mantequilla en 7
explica que &lt;Lady Ronbte de Kot&gt;, al hacer su
días y 18,069 libras de leche en un año¡ la de Kol
prueba oficial, á los 3 años de edad, su leche ha2ª con un registro oficial de 26 libras 9 onzas de
mantequilla en 7 días, y 536¼ libra~ de leche en
ya dado 4.14% de J!ra•a.
7 días; asegurando que á
ese país no se ha man•
dado toro que tenga ya
hijas en el avanzado registro oficial¡ con tan es•
pléndidas producciones
en leche y mantequilla,
llamándole con sobrada
razón toro &lt;Standard&gt;.
Este toro fué premiado por el jurado califi cador con una reserva de
campeonato. Como se verá, su genealogía es limpia y bien hubiera_ merecido el gran premio de
campeonato; pero el jurado sólo le concedió una
reserva en vista de su
edad, según se dijo. Como
esta condición no estaba
estipulada en los requ~sitos del concurso, seria
bueno que se fijara oficialmente un límite de
edad para los campeonatos, para evitar sorpresas
desagradables como la re•
"uROPSKY_SAGGIE," RESERVA DE CAMPEONATO.
cibida por el Sr. Arellano.
En enarto lugar figura el toro &lt;Empire Kin¡(&gt;
En segundo lugar figura la vaca «Inca Hartog
núm: 29,551, un animal de espléndida genealogía,
2ª&gt; núm. 40,500, un modelo de la raza con un muy
teniendo por antecesores al notable toro en la raalto registro y que creemos no se ha m;.nd~~o
za &lt;Netherland Prince&gt;, á la vaca «Lady Fay&gt;,
otra igual á ese país, atendie~do á su producc~on
que hizo un registro á los 4_ años de ed~d de ~O,Of 8
que es notable, pues prodnJ" en_ prueba oficial,
libras de leche en un año¡a la vaca &lt;P1etert¡e 2-&gt;.
86 libras de leche en un día, 19 hbras 4 onzas de
q ne dió 30 318 ½ libras de leche en un año, ó sean
mantequilla en 7 días y 575 libras 9 onzas de le13,953 kil~gramos de leche¡ á la ~Pauline Paul&gt;_,
che en 7 días, á los 5 años de ed~d¡ figurando en
de 31 libras una onza de mantequilla en 7 días¡ a
su genealogía los más notables e1emplares de _la
la de «Kol 2ª&gt; con un producto de 26 libras 9 onraza, pues esto se explica viend_o su genealog1a,
zas en 7 días, todos estos &lt;récords&gt; oficiales.
que sus 13 antecesoras madres tienen un pr?me•
Hubo además una reserva de campeonato á fa.
dio en pruebas oficiales de leche- de 86.53 ~1bras
vor del toro &lt;Dropsky Saggie&gt;.
por día: en su pedigree sus 19 antecesoras tienen

A PRIMERA y única vez que he visto á Borrás de cerca, fué en su cameri110 del Arbeu, durante un entre•
acto.
Yo hubiese querido entrevistarle, hablar largo y tendido con él sobre
su arte, sobre su carrera, sobre sus
aficiones, sobre sµs com.ienzos y
posteriores triunfos teatrales .... Movíanme á ello
no sólo el deber periodístico, sino la admiración¡
elemento éste el más poderoso para vencer toda
timidez, allanar todo obstáculo, y acercarme á la
que, hoy por hoy, es la gran figura en la escena
mexicana. Pero-y aquí llega el momento de ser
francos-no creo en la intervíew. El que un e~crítor ó periodista, cuya tarea es la de comunicar
sus impresiones ó informaciones al público, se
cuele muy diestramente en las ):labitaciones de un
personaje ponderado en la ciencia ó en el arte,
con el fin de preguntarle lo que piensa, cómo vive, qué ha hecho y qué determina hacer en el futuro, paréceme, á más de cómico, grotesco, pues
preguntón y preguntado bien se cuidan de ponerse una máscara más compacta que las que de ordinario gastamos en la vida, y todo se reduce á
una pose cuyo espíritu, genialmente arlequinesco,
encárgase de agrandar el lector, creyéndola sincera.
As~ pues, no me decidí á importunar al señor
Borrás. Apenas si he cambiado tres ó cuatro palabras con él, precedidas y seguidas de un apretón de manos-como tantos otros que daría el artista á sus devotos de ambos Continentes.-Me
limité á ver y oir cuanto á su personalidad se
refería, y ahora no hago más que trasladar mis
impresiones al papel, simplemente. He creído más
útil el procedimiento de inducciones y deducciones que el de falsas interviews.
Allí, ante el espejo, en el pequeño cuarto luminoso, hallábase el héroe aplaudidísimo de tantos
dramas y tragedias. No lucía la rara y á la par
atrayente vestimenta de Manelich¡ ni la de Juan,
el viejo obrero. Vestía elegante traje de color, y
ocupábase en hacer, c.&gt;n nimio detenimiento, el
lazo de su corbata. Un rumor sordo y vago. como
el del mar en tiempo de calma, venía á morir en

***

Borrás.-Caricatura de Massaguer,
&lt;EMPIRE KING,&gt; TORO HOLANDÉS, SANGRE PURA, IMPORTADO,
8 AROS 8 MESES,

«l'ROO :•IOE HENGERVELn l'AUL&gt;, TORO HOLANDÉS, SAN::iRE PUR•,
RESERVA DE CAMPEONATO.

la reducida estancia. Los admiradores, los indispensables y eternos
visitantes del artista celebrado,
arrellanábanse en mullidos asientos, escuchando con atención la
palabra breve, incisiva, de Borrás,
ó haciéndole preguntas á las que
él respondía volviendo apena~ el
rostro inteligente, de nervioso
ge&lt;to.
·
Desde mi rincón hube de complacerme en mirar, con mirada escudriñadora, la figura erguida, aristocrática, de noble señor, del artista, reflejada en la tersura del
cristal. De su fisonomía, lo que
con mayor relieve se destaca 1
hiere la atención de quien le contempla, son la frente y los ojos.
La frente es ancha, despejada, como abierta á los grandes pensamientos y á las grandes inspiraciones¡ los ojos, pequeños, hundidos en la cavidad craneana, fulguran al resonar la frase que bro•
ta de los labios enérgica, con extraño vigor. Y éstos se contraen
á menudo, apareciendo en ellos
una sonrisa llana, amable, que está en armonía con la expresión
peculiar de la faz toda, expresión
que denuncia al impulsivo, al
franco, al triunfadorsatisfecho de
la lucha.
Nunca en el artista excelso que
admiramos en el escenario ó en el
libro hemos de encontrar, al sorprenderle en la vida, al burgués
que de vulgar peca y al resto de
sus vulgares semejantes aseméjase:
al mismo Borrás que vi recitando
con dulzura bucólica á los campesinos asombrados en La Madre Eterna, y al que admiré en el
mítin de Los Viejo.•, es al que ahora veo en este
diminuto cuarto de bastidores adentro. Hay en él,
en la intimidad, la misma arrogancia, el propio
sello de distinción que en la escena.
Advirtiendo esto, 110 pude menos de recordar
entonces cuanto del actor catalán sabía¡ y la historia de su vida dijérase que se aparecía á mis
ojos, como su figura, ¡(rabada en caractere~ diamantinos sobre la biselada lnna.

¿Quién esBorrás? ¿Cuál la existencia anterior de este victorioso
que todavía hace cinco años era
un obscuro?
Enrique Borrás hállase ahora en
la edad que, según doña Emilia
Pardo Bazán, es época de los grandes esplendores artísticos y de los
grandes impulsos, porque el fuego
y ardimiento de la juventud témplase con el sereno pensar de la
madurez y las lecciones de la experiencia. Buena parte de su vida
se esfuma en la va~uedad gris de
la penumbra: la suprema aureola
no le ciñó sino hasta hoy.
Nació en Badalona, pueblecillo
de las inmediaciones de la ciudad
condal, siendo sus padres industriales acomodados. Era ya un predestinado á las lides escénicas,
pues desde su infancia sintió afición desmedida por el teatro, afición cuyos anhelos no se vieron
satisfec-hos sino años después, cuando, siendo un adolescente todavía,
debutó en el casino de su pueblo
con el Ernesto de El Gran Gal,oto,
En aquellos días su devoción teatral concentrábase en la persona
de don Antonio Vico, y así se comprende que Borrás, el gran Borrás
de ahora, el que no sabe de hinchazones ni lirismos, eligiese, como obra de presentación, la más
fambsa del teatro oropelesco de
Echegaray. Y fué tan inesperado
y á la vez tan decidido el buen
éxito, que el joven debutante firmó, desde lnego, contrata con la
Compañia Tutau.
Y aquí empieza, propiamente, la carrera artística de Borrás, carrera sin grandes incidentes, sin
grandes tropiezos ni clamorosps triunfos en muchos años: Borrás recorrió con la susodicña compañía, como galán joven y representando en castellano, varios teatros de su provincia. Más tarde,
.J!racias á la notoriedad que adquiriese y á Sil valer
inne¡!able, ingresó al teatro&lt;Romea&gt;, de Barcelona,
en calidad de primer actor, circunstancia á la que
el eximio artista debe, sin duda. el haber adquirido una personalidad propia, bien definida, en la
escena de su patria.
El renacimiento literario catalán-que dió origen al movimi_e nto político regionalista, común-

'

737

Borrás.-Caricalura de Líllo.
mente conocido por el nombre de &lt;catalanismo&gt;, alcanzaba ya, en aquellas fechas, Sil completo esplendor. La lengua catalana, antiquísina, que en
un principio usara toda la Provenza y que ahora
sólo se habla propiamente en el Rosellón, y se
extiende por toda ta cos~a de Levante, siguiendo
la cuenca del Mediterráneo, hasta cerca de Génova¡ - la lengua c. talana que, según la Historia, Julio César oyó hablar cuando invadió España y
formó colonia en Ampurdia, y emplearon los tro•
vadores en sus layes, y en ella escribieron sus
crónicas reyes tan famosos como Jaime I y Pedro IV,
renacía á la vida literaria. Su sueño había durado muchos siglos. y de su estado de marasmo,
acentuado desde 1714 con la pérdida de las Ji.
bertades del país, había revivido desde principios del si¡(lo XIX, no bien entraron en Cataluña las luces del progreso moderno y de la
libertad comtitucional. Don Mariano Aguiló buscó en las antiguas crónicas la verdadera fuente
del idioma, y Federico Soler ( Pitarrc,) había
echado los cimientos del teatro. Los Juegos Florales de Barcelona, infundiendo en el ánimo dd
pueblo el amor por los certámenes literarios en
lengua catalana, despertaron la idea de regionalismo, á la vez que nuevos cerebros suriían par.i
el cultivo de las letras. El catalán hab1a abandonado la cima de las montañas y las choz1s de los
pastores para irradiar, con destellos de or0, en las
estrofas de Mosén Jacinto Verdaguer, el poeta
santo¡ en los versos de una simphddd bucólica
de Juan Maragall, y en las pá_~iuas de arte moder•
no de Narciso Oller.
Enrique Borrás pudo ver, desde el escenario
del teatro &lt;Romea~, las faces más brillautes de este
resurgimiento, y aun tomar parte activa en ellas.
La literatura catalana alcanzó, de uu salto, el ni.ve! de las europeas. Había filósofos, dramaturgos,
prosadores y poetas: á Federico Soler siguieron
bien pronto, en el teatro, Guimerá, Rusiñol, Iglesias, Gual y Crehuet¡ Pompeyo Gener estudiaba el
movimiento literario desde un punto de vista
científico, enlazándole con los caracteres peculiares del ambiente y de la raza¡ al verbo inspirado
del creador de La Atlá11tida siguieron los de
Alejandro de Riquer, Maragall y Matheu, y estalló el lmmorismo ya regocijado, ya cáustico, de
Apeles Mestres y Emilio Vilanova.
En el teatro, todo período literario debe detraer
necesariamente sus intérpretes. El intérprete del
moderno teatro catalán fué Borrás.
Como losautoresdramáticos, queluego de beber
eu las fuentes del idioma, -ya que no de la tradición, porque carecían de ella, literariamente hablando,-habían snfrido hs influencias del teatro
extranjero, en especial del escandinavo, representado por Ibsen, y del italiano, que tenía por paladines á Giaccosa, Rovetta y Braceo, díferenciándose totalmente de los del resto de la Península,
-así Enrique Borrás traía consigo una personalidad nueva y una novísima fison omía. No era el
actor hinchado, declamador, ampuloso, al modo
de Valero, Calvo y Vico. Su pod~rosa emotividad
residía en el gesto y en el detalle; que no en la
pirotecnia de la declamación y en el grito. Dijérase que sus maestros son los italianos, y que á
los preceptos del naturalismo se ha ccfiido, sin
apartarse de ellos 1rn ápice.
( Sigue en la págí11a 744.)

�EL MUNDO TLUSTRADO

738

•
~-

tf ~ ,.

A PI Y MARGALL

Diafanizando el oro de la muerta
hojazón que á la rama se prendía,:
nimbó de luz fantástica é incierta
la casa de los pájaros .... •_y ardía
en el carmín solar un ala· abierta.

Hay en la vida de los pueblos horas
en la~ que lentamente, precursoras
de próxima tormenta,
nubes que forma el llanto que derraman
esclavos y oprimidos,
el siniestro cendal descogen graves:
y enmudecen las aves,
entra á rastra~ la fiera en su espelunca,
como un manto de plomo
sobre el mundo la atmósfera se extiende,
todo, aterrado, su labor suspende,
y hasta el aliento uní versal se trunca!
Cada vez más el horizonte cier¡"&amp;.
y estrecha su confín; más lobreg~te
sus crespones el nublo que se m~e
ocultando el azul de las alturas¡
más se enturbian las puras
aguas, limpias ayer, del terso estanque;
hasta que al fin, con formidable arranque,
rompe el turbión el yugo que lo aferra,
sacude todo su letal desmayo,
rasga su seno el nubarrón que aterra,
vuelca el cielo sus rayos en la tierra
y se alza un héroe donde cae un rayo!
Y así te alzaste tú, cuando caía
derrumbada una raza ante la historia;
así al fulgor de llamas y entre escombros,
sobre una tradición hecha pedazos,
enmedio del despueblo,
te erguiste levantando entre tus brazos
la augusta y santa libertad de un pueblo!
Hay voces del pasado que en las noches
trae el eco que, místico,
en nuestro oído sus murmullos vibra
y mil ensueños en la mente fragua,
y que vienen de allá, tal como apenas
llegan á recostarse en las arenas
los círculos concéntricos del agua.

Y en el eco en que sólo nuestro oido
oye un murmullo vago,
escucha el escogido
ora un canto de amor, ora un rugido,
ora el épico estruendo del estrago!
Y así, tras el halago
del alma apasionada
que todo en aras de su amor lo inmola,
atarea subiendo al infinito
el imprecante grito
que en la hoguera lanzó Savonarolal
Así anima y despierta
hombres y cosas de los tiempos de antes,
así sombras gigantes,
en el lívido belfo aun vibradora
la frase redentora
que fué del muudo pasmo,
sacuden el marasmo
del sueño de la muerte, y vemos cómo.
reviviendo con él su noble anhelo
~ndaz Vercingetorix se levanta,
y corno un mar con sus retumbos cauta
la epopeya inmortal de Masanielo ....
En cada etapa histórica, en cada época
en que el de arriba olvida al que está abajo,
en que para unos es todo contento,
todo andustias para otros y trabajo;
en la q;e sin recuerdos de que viene
de un mismo tronco todo,
el uno para holgar, cojines tiene,
para el descanso el otro, tierra ó lodo¡
en la que se figura
el que vive entre el bien y la grandeza,
que la madre común Naturaleza
hizo para escalón de su ventura
lo mismo que un ~uijarro, una cabeza;
surge algún corazón al que convergen,
como al cristal convexo van los rayos
del sol á convergir, angustias, quejas,
ímpetus contenidos y desmayos,
oprobios de hoy y humillaciones viejas.
Y así va concentrando poco á poco
al cHombre-humanidad&gt;calor.... y luego ....
¡al fin se forma el foco
y en lenguas rojas se levanta el fuego ....

¡Señor, tu fuiste Humanidad; tu grito
fué queja del esclavo y del precito,
y fué tu corazón como una lente
que recogió al través de lo infinito
los rayos todos de da zarza ardiente&gt;.

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Toda era paz, la tarde y poesía,
y yo la vi morir desde la banca
donde, cual lluvia rumorosa y blanca,
la gran fronda del álamo caía.
Para abarcar del horizonte el fondo
levanté lentamente la cabeza
y uní, al silencio del jardín, el hondo
silencio espiritual de mi tristeza.

Predicaste el decálogo ante un pueblo
lleno de malestar y de amarguras,
y tu voz {ué la de él: voz que redime¡
voz del Señor; ¡que cuando el pueblo gime
truena la voz de Dios en las alturas!
¡Ay! si no oyen tu acento en el murmullo
del eco que en las noches
llega del más allá; ¡ay! si no escuchan
esas voces lejanas que así suenan¡
¡ay los que torpes contra el pueblo luchan!
¡ay los que al pueblo así desencadenan!
¡Guarden los poderosos, los que gozan,
de ver que son los tristes sus hermanos,
y nobles, tiendan sus cuidadas manos
á las que el yunque y el cincel destrozan!
Lleven aliento á los que ahoga el lloro,
el pan al que carece de fortuna,
y pródigos derramen el tesoro
del verbo, que consuela más que el oro,
en el verso, en la escuela, en la tribunal
¡Oh, cómo es grande la misión que enseña!
¡qué grande el que se empeña
y lucha por el bien, y al fin arraiga
flores y arbustos en la dura peña!. ...
¡Quéle importa dormirá aquel que sueña!
¡El que enseñó á esperar, triunfa aunque caiga!
Y así triunfaste tú: fué tu caída
la del ~rano del trigo sobre el surco¡
en él se hundió tu vida
como junto á la vid se enclava el serpo,
para erguirse después ante el destino,
dando al pueblo á beber sangre en tu vino,
dando al pueblo á comer, pan en tu cuerpo!
!Qué grandeza hubo en ti! Justo es que ahora,
que tu cuerpo no es ya; que disgregado
en átomos, juguetes hoy del viento,
soplos doquiera llevan del aliento
que á ti te dió vigor en él pasado,
no tu tierra natal, el mundo todo,
mientras el mundo en el espacio gire
tu afán por romper yugos
y tu sublime abnegación admire;
que sobre el odio vil y las inquinas
tu espíritu inmortal triunfante suba,
y que enjuguen la sangre
que á tu planta arrancaron las espinas,
el mar azul en que se engasta Cuba,
y el mar que es manto azul de Filipinas!
¡Ciudadano del mundo: van los bronces
á modelar fundidos una idea
al modelar tu estatua; que ella sea
el pensamiento universal entonces!
¡Sí! que la humanidad en ella vea
al fulgor de las llamas y entre escombros,
sobre la tradición hecha pedazos,
enmedio del despueblo,
alzar &lt;Al Porvenir&gt; entre sus brazos,
la augusta y santa libertad del pueblo!
JOSÉ PEÓN DEL VALLE.

Noviembre 27 de 1908.

*

VESPERTINA

Ojos y corazón puse en el cielo
y sorprendí la misericordiosa
piedad de aquel Ocaso en agonía,
mientras enfrente, tras el grácil velo
que era una dulce ensoñación, la rosa
de nácar de la luna se entreabría.

*
**
¡Santa puesta del sol, que da el olvido
de un éxtasis angélico á mis males;
santa puesta del sol, que entibia un nido
oculto entre hojarascas otoñales!
Tú dejas á unas aves que se aneguen
en fulgor melancólico y tardío;
les das luz y calor antes que lleguen
la noche, el viento, la tiniebla, el frío.
Y como el nido que la fronda encubre
pone, no sé qué luz desconocida,
un rayo de esperanza en el Octubre
tan lleno de hojas secas de mi vida.

***
de mi sér ~a obsesión de tu belleza;
tu blanca imagen, tu cabello blondo,
y, en comunión con la naturaleza,
uno, al silencio del jardín, el hondo
silencio espiritual de mi tristeza.
LUIS

G.

.....---- ----.
... . -

l!TRBINA,

...

---- --- .

*

Vidas de M ísterio

ORGANISMOS DE HOJAS

Paradas en ti suelo sois notas dormidas·
pero al venir silbando los locos vendavales
tornan vuestras aristas crujientes espirales'
fantasmas rotativos que esconden raras vid~s.
Vu~stros embudos broncos de bocas retorcidas
deswben una danza de giros espectrales
y azotan con sus látigos las iras otoñales
vuestro veloz desfile de formas impelidas.
Hilando y más hilando vuestra hojarasca seca
va andando y más andando como alocada rueca'
que, al describir sus circulos, de un sér la vida adquiere.
Y mientras dura el giro de la visión briosa
es organismo errante con alma misteriosa '
que nace, crece, ondula, camina, canta y muere.
11
ORGANISMOS DE VAPOR

Sobre un fondo dorado la nube se deslíe;
antes, forma con luce; las flores de un magnolio·
después, vuélvese un principe sobre flotante solio
que en un vivido instante de su esplendor se engrle.
Primero que en jirones la nube se desvle
pinta un egipcio, un húngaro, un sirio y un' mongollo

y luego sobre el cúmulo de ardiente Capitolio

'
forja un dragón sangriento que inmensurable rie.
Traza después la nube fantásticos perfiles;
después el carro heroico del esplenttente Aquiles
y una visión, y un águila de pluma al sol tendid°a.
¡Oh, mutación de formas! Yo sé que unos momentos
tenéis venas de brumas, pasiones, sentimientos
y sangre, y ansia, y sueños, y amor, y encanto 'y vida.
SALVADOR RUEDA.

Un sutil dardo atravesó el follaje
y se clavó en el nido . ... El sol hacía
la última buena acción: sellaba el viaje
con la postrera caridad del día.

--

Y pienso en ti- (¿Por qué?) Viene del fondo

•

Last&lt;los foto~1·affas de la pa~tGe'superior y media, á la clc1·ccha, fucmn tomadas por el Rr &lt;1 J -:\hrtíncz en :i\lor&lt;'I.
e 1a corl'l&lt;1a en ()ne toreo aona. Las otras son de h corrida Qll "F'l Tot·' » i 1 . . . ' . " '
,,
1.1,
«Bienvenida» en la muerte de su seo-undo
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Y
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asquez en un pase e muleta.
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�EL MUNDO ILUSTRADO

740

CRONICA
A HISTORIA, llamada oportunamente por
algún escritor, vida de los que no existen,
tiene alguna semejanza con la misteriosa
..__ _,., y fecunda labor de la·tieri:a, ,e~ la cual
los despojo! de todo lo que se cree muhl vuelven á germinar y más tarde á florecer con nuev_a
y brillante existencia. Las hojas secas y amarillentas conviértense en polvo, que más tarde alimentará á los nuevos.retoños, verdes y lozanos, ó
á las aterciopeladas flores, deslumbrantes de juventud y belleza.
Cuentan los versos de populares coplas que
también en las tumbas nacen flores, en cuyos pétalos habita la esencia de seres que la muerte alejó de nuestro lado. Tan dulce y melancólica poesía está inspirada, seguramente, en la contemplación de la Naturaleza, que infatigable en su producción creadora, de las cosas muertas hace surgir la vida.
De un modo análogo hace la historia con las
pasadas épocas, pues maravillosamente, y al enérgico influjo de la palabra evocadora, se reconstruyen personajes y acontecimientos ya lejanos de
nuestros días; vuelven á reproducirse los cuadros
de antiguas costumbres; el de~orado, _mueble~ y
trajes de otros tiempos, sobrevive también en pinturas y relieves de inspiración histórica, poniendo de este modo, una resistencia hábil y poderosa' al olvido implacable que el tiempo deja á su
paso. Hay grande encanto en el recuerdo de algunas edades, cuyas costumbres poéticas y galantes parecen compendiar el alma toda de una época; y hasta en los trajes y atavíos femeninos
alienta la inspiración de los artistas que engalanaron, con el brillo de su fantasía, la belleza de
las mujeres y el lujo de los salones.
Actualmente inicia la moda una reconstrucción
histórica en los sombreros elegantes y voluminosos que recuerdan las graciosas y liudas damas
de la corte fastuosa de Luis XV. Las grandes formas de fieltro y terciopelo, guarnecidas con largas
plumas de avestruz, hacen pensar en las hermosas cabezas cuyos cabellos se peinaban en bucles sedosos y lucientes y suaves ondulaciones, lo mismo que ahora, pues el sombrero, como toda corona pone sus leyes, y el peinado es el primero en
ac~tarlas ya que es lo más pró.timo á su imperio.
Aun c~ando el terciopelo y el fieltro tienen la
preferencia para la confección de los sombreros,
también el otomano disfruta de gran favor. Eutre
los últimos modelos hay uno de esa tela, extraordinariamente elegante y sobrio en stt combinación· la forma es muy grande, de un color violeta
seco,' que parece ser ~l (avorito de _las damas en
este invierno, y por umco adorno hene una sola
pluma de color de mal va, en tonos SUJ ves, y de tan
grandes dimensiones, que después de rodear la
ancha copa formando penacho, baja_ po~ un lado
casi hasta tocar el hombro. La asociac1on de esos
dos colores tan exquisitos, ni demasiado sombríos
ni demasiado claros, forman un conjunto verdaderamente elegante y de buen gusto.
El azul en todos sus matices, desde el azul roa·
rino hasta el pizarra y el eléctrico, será uno de
los colores favoritos para los sombreros de invierno· y en cuestión de adornos, no sólo las plumas te~drán privanza, sino ta[Jlbién algl,lnas pieles, por más que esto parezca extravagante. ~n
bonito modelo de sombrero nos demuestra practicamente el feliz resultado de esta audaz confección, pues la forma es de satén azul obscuro, ccn
grandes alas muy tendidas, y un zorro blanco rodea la copa· á esto hemos llegado, lectoras mías, á
poder colo~ar un zorro, con toda amplitud y graciosamente, sobre un sombrero. En cuanto á la comodidad de este capricho de la moda, no puede
asegurarse que sea muy completa, pues ya se deduce d pe~o de semejante confección sobre una
delicada cabeza femenina. Sin embargo, no es remota una evolución á ese respecto, y quién sabe
si pronto vendrán los diminutos "bibis," como
muestra de la última palabra en materia de elegancia.
Por ahora hay que someterse al reinado de los
grandes y majestuosos sombreros, desde los atrevidos fieltros estilo Luis XV, hasta la forma plana y sencilla, en la cual se (enrollan largas bandas torcidas de satén ó liberty. También se usan
flores enormes, con pétalos de seda y de terciopelo; y la más nueva de las fantasías en los ador-

nos es, sin duda, la corona de plumas, hecha hábilmente con pequeñas plumas destrozadas y unidas de pájaros del paraíso.
Se usan también inmensas alas extendidas, cubriendo casi todo el frente del sombrero. En este
artículo la variedad es muy grande; pero la más
en boga de las fantasías traídas para el invierno,
es la de las alas de- ibis, matizadas en rosa, desde
el tono débilmente rosado de la aurora, hasta el
rojo fuego del sol poniente.
Sobre los grandes sombreros levantados se colocan siempre las plumas de avestruz, ó aigrettes,
que son de atrevida y graciosa elegancia; pero dichas formas se diferencian solamente de las planas por la manera original de recoger uno de sus
lados y por la disposición de las plumas, pues
la forma no se levanta casi sobre la cabeza: apenas tiene una imperceptible barreta que la eleva ligeramente, y al peinado toca, con sus bucles
y ondulaciones, llenar el hueco de las alas le·
vanta das.
Algunas formas, no menos elegantes, se inclinan al lado izquierdo, con el ala bajada suavemente sobre la sien. Cuand) no pueden llevarse
estos grandes sombreros, ya sea porque la fisonomía no va de acuerdo con ellos, ó por cualquier
otro motivo, queda el recurso del sombrero-toca,
muy bonito también, y adornado con grandes alas
y abullonados de terciopelo ó satén.
Mis amables lectoras tienen ahora un amplio
campo para elegir la forma de sombrero que mejor armonice con sn rostro; la moda y el espejo
les dirán, sin duda. algo más oportuno de lo que
pudiera indicarles.

*

LAS PLUMAS DE LAS AVES
EN EL ADORNO FEMENINO
AS plumas que la mujer pone
en sus cabellos y en sus sombreros entran en el número
de esas graciosas futilidades,
de las cuales sabe ella sacar
un maravilloso partido para
el adorno de su persona. Mas
¿piensa acaso que estas bagatelas, venidas casi siempre de tierras lejanas,
representan un admirable gasto de audacia, valor
é ingenio, por parte de intrépidos y hábiles cazadores? Seguir el camino de las plumas, desde que
baten el viento en las alas de los pájaros, hasta
que son colocadas graciosamente en la «toilette&gt;
femenina, es poner delante de los ojos de nuestras lectoras una serie de escenas pintorescas y
dramáticas, al mismo tiempo que mostrarles datos
muy curiosos sobre la considerable importancia
de este comercio.
Entre los adornos que el animal presta al hombre, no hay otro en todas las épocas más buscado
y estimado, como las plumas de pájaros.
Siempre se ha presentado, como muy natural, la
idea de aprovecharse de este artículo para realzar
la belleza de la mujer, adornando con él los peinados y sombreros. Esta idea es muy antigua y
su origen parece nacer en las edades más remotas
de la humanidad. Es indudable que nuestros antecesores casi prehistóricos, ~e adornaban con plumas de volátiles, cazados por ellos mismos. Los
salvajes de nuestra época actual hacen también
uso de ellas. Sobre los monumentos egipcios, que
datan de quince ó veinte siglos antes de la Era
cristiana, los escultores representaban personajes
llevando plumas de avestruz, ya en los cabellos,
ya en los abanicos de las mujeres. En Roma, los
guardias de los emperadores usaban grandes cascos empenachados de plumas, y las damas de elevada alcurnia cubrían, con ellas, sus cabelleras
hermosas y rizadas. En la Edad media, los cascos
de los guerreros estaban igualmente adornados
con soberbias plomas. En el siglo XV este artículo de lujo vino á ser uno de los principales orna-

tos de las damas; en esta época las plumas costaban sumas elevadísimas; de manera que las grandes señoras llevaban sobre la cabeza verdaderas
fortunas. Al partir del Renacimiento, este adorno tuvo un empleo más discreto en el traje mas·
culino; poco tiempo después no lo llevaban los
hombres más que en el uniforme militar. La gran
época guerrera de la revolución francesa es la
edad triunfante del penacho. En los atavíos de
las damas adquirieron las plumas una importan•
cia verdaderamente extraordinaria. María Autonieta puso á la moda peinados extravagantes y
voluminosos, en los coales fig11rab10 las plumas
de avestruz; este uso se mantuvo hasta la Restauración, en cuya época fueron reemplazadas por
las de los pájaros del paraíso. Bajo el segundo
imperio, los penachos reaparecen nuevamente, y
desde entonces los suntuosos tocados, levantados
como un edificio sobre lss cabezas de las damas,
se han a bandonado¡ mas las alas de los pájaros
han venido á ser el ornamento indispensable de
los sombreros femeninos. La pluma es actualmente, como la piel, objeto de un comercio considerable. Para proveer á las necesidades de la moda,
los volátiles de muchas regiones del mundo son,
á millones, sacrificados sin compasión. A causa
de esta caza despiadada, los pájaros y los animales, cuyas pieles se utilizan, serán pronto exterminados. Tal vez el apasionamiento de la moda
por estos artículos se convierta, para los pobres
animalillos, en un recurso salvador, pues como
todos los accesorios que tienen un reinado demasiado próspero, pueden caer bien pronto del fa·
vor de las damas, y entonces las aves y los cuadrúpedos, tan perseguidos, se hallarán en paz y
podrán reconstruir sus agotadas especies.
Las regiones del Norte son de los principales
centros de producción en este género. Dichos países proveen, en grande abundancia, no solamente
de plumas á la moda, sino también de las que se
utilizan para almohadones, cojines, etc. ¿A qué terribles destrozos dan lugar las necesidades industriales de la época actual? Algunas cifras nos
permitirán juzgar de ellos. Solamente en el pequeño archipiélago de las islas Féroes, treinta
mil gaviotas son matadas todos los años. En el
distrito de Obdorsk, en Siberia, se exportan, en al•
.!(unos años, hasta 650 kilogramos de plumas. Pero
la caza de todos esos pájarcs no es, ciertamente,
nad.o fácil. Cada año cuesta la vida á mucho, pobres hombres, que por unos cuantos sueldos trepan á las montañas más escarpadas y peligrosas,
para robar los nidos de las a ves colocados entre
las rocas.
A fin de apoderarse de algunos pájaros, los cazadores de las islas Féroes emplean dos artificios,
que requieren tanto valor como ingenio.
Suben á aquellas alturas armados de bastones
provistos de un grueso anzuelo, con el cual sacan
de los huecos de las rocas los infelices pájaros, á
los que tnercen el cuello rápidamente.
Las gaviotas son atrapadas por medio de un hilillo atado á una larga pértiga de cuatro ó cinco
metros. El cazador se instala sobre una parte saliente de la barranca y allí procura tener libres
sus movimientos. Luego, con una lazada en la
punta del hilillo, va cazando con esta astucia á
las aves, que sin la menor desconfianza revolotean en torno de él. Con un solo golpe pueden
apoderarse de dos, tres y cuatro volátiles, y si el
cazador es muy hábil, su botín, al fin de la jornada, puede llegar hasta un millar de víctimas. Para
los habitantes de las islas Féroes, la escalación
de las barrancas constituye un &lt;sport&gt; nacional.
Los perseguidores de los nidos ponen su amor
propio en hacer ostentación de verdaderas audacias de valor, y estimulados los unos por los
atrevimientos de los otros, llegan, á veces, á hacer
actos de increíbles locuras. Muy á menudo estas
temeridades son castigadas con terribles desgracias; pero ningún accidente puede moderar el intrépido ardor de esos jóvenes cazadores. Antiguamente, para detener á los imprudentes, se dictó una ley que juzgaba como suicidas á los c1zadores muertos en las montañas y, en consec•1encia, se les negaba sepultura sagrada. La familia
podía, sin embargo, rechazar esa sentencia poruu
medio que parece inspirado en las pruebas jurídicas de la Edad Media . Un amigo ó pariente del
difunto debía grabar algunas palabras sobre la
roca en que se había verificado el funesto accidente, para probar así, de un modo práctico, que
la caída no había sido resultado de una temeridad.

741

EL MUNDO ILUSTRADO

Esta vida, constantemente expuesta á los grandes peligros, eleva, naturalmente, el alma de esos
hombres, y todos los viajeros exaltan unánimemente el alto valor moral de los cazadores de nidos de las islas Féroes. Son valientes como leones y ca?allerescos como paladines de la Edad
Media. Si en un paso peligroso algún cazador, padre d~ u':1a numerosa familia, pierde el bastón que
le es i°:dispensable, inmediatamente su compañero, un ¡oven soltero, le tiende el suyo, diciéndole: "Toma, salva tu vida, que es más necesaria
que la mía." Y, alg_unos instantes después, el pobre muchacho tropieza y cae en las insondables
gargantas de aquellos precipicios.
Muchos incidentes, terribles unos y curiosos
o_tros, hay en la caza de los pájaros, cuyas plumas
sirven para el adorno de -nuestras bellas lectoras
á quienes continuaremos dando estos datos e~
otra ocasión.

otras. Esta caja debe ser mucho más larga que todas. Dos cajas, una sobre otra, son bastantes para formar una elegante chimenea. El aparador del
comedor está hecho de tres cajas. Una caja bocaabajo servirá muy bien, recortándole convenientemente las patas, para hacer la mesa. Para hacerla más perfecta, póngasele otro cartón más grande
encima.
Viene ahora el biombo. Quítese á una caja los
dos lados más pequeños; así quedarán solamente
los dos lados restantes y el fondo. Y para que el
biombo resulte más elegante, cálese por la parte
de arriba y recórtensele las patas.
Hay que tener cuidado de que todos los muebles guarden perfecta proporción. Una vez concluídos, píntense de azul con pintura esmalte.

El Invierno y los Patinadores
PARA LAS DAMAS
Manera de hacer, á domicilio, un mobiliario
para casa de muñecas

Vamos á proporcionar á las mamás la manera
práctica de hacer un buen ahorro con la manufactura, á domicilio, de un mobiliario para casa
de muñecas. El procedimiento no puede ser más
sencillo, y pasamos á exponerlo.

~

,~

.

.

··.:::::--, -

- ~ -:__

-~----

Las muñecas necesitan camas en que dormir,
mesas, sillas, chimeneas para calentarse, lavabos,
etc., etc. Es preciso atender á su confort con el
mismo cuidado con que atendemos al nuestro (al
menos así lo piensan las chiquillas que tienen
muñecas y que se preocupan por ellas como las
mamás por sus hijos).
He aquí la manera de hacer todo ese mobiliario. Comencemos por la cama: tómese una cija de
cartón y desgárrense sus cuatro lados; después
dóblense los lados de la caja hacia dentro haciendo unos cortes por la parte baja de la cama para
indicar las patas, y luego córtese también el calado de la cabecera y piesera.
Otra caja de cartón servirá para hacer la silla,
Se desgarran los cuatro lados del cartón; luego se
van doblando uno sobre otro hasta dejar solamente un lado sin doblar, y de allí se pasa á los calados del respaldo y del asiento.
El lavabo está hecho siguiendo el mismo sistema que se empleó en la silla; pero para este mueble hay que escoger una caja más larga que las

--

~~---___,,.

------

__ ~,:::...::~.,_. .

Los patinadores se habían p~esto tristes porque
este &lt;sport&gt; estaba casi olvidado. La bicicleta vino
á derrotar á los patines, y mientras éstos dormían
humillante sueño en las covachas la bicicleta
alada corría por todas partes con vértigos locos.
Pero p_asó ya también esta novedad, se hizo vieja,
y no sin cierto enternecimiento descendimos á
los sótanos, abrimos la puerta y sacamos nuestros
enmohecidos patines. No servían ya, es verdad;
pero como las l(randes casas de comercio conocen
bien nuestras volubilidades, tenían ya en sus
aparadores lo que habíamos ido á buscar á los
desvanes, y no tuvimos sino acudir á ellos para
prove~rnos de hermosos y flamantes patines.
Lástuna es que no tengamos aquí el invierno
real que tienen otros países. En el Gran Parque,
de Londres, las escenas son divertidísimas. Señoras, niños, viejos, todo el mundo patina allí. La
nieve ~resta cariñosame_nte su blanca alfombra, y
los pahnadores van y vienen, apostando carreras
haciendo equilibrios maravillosos. No se me b~
olvidado lo que en cierta ocasión vi allí. Un amigo me dijo:
- Si mañana quieres divertirte, ven conmigo al
Gran Parque.
Acepté su invitación y me encontré, ¿con qué
creen ustedes que me encontré? pues nada menos
q:Ue con., ... una boda. El novio .y la novia, cogidos de la mano, recorrían el parque vertiginosamente. Ella llevaba su vestido de desposada; él
sus azahares en la solapa de la levita. Los suegros
bregaban para darles alcance; las damas de honor
de la novia huían también como arrastradas por
un vértigo; los convidados seguían su huella, y
hast": un galgo fiel, que ciebió asistir en primer
térnnno á la ceremonia del matrimonio, corría
desaforadamente ladrando con júbilos de loco.
Aquella escena era incomparable. No he visto después nada que me haga reir tanto. Para escenas
extravagantes, Londres.

COLORES QUE SE USARAN
EN ESTE INVIERNO
Entre los colores más de moda en este año fi.
gura principalmente el verde. Hacía tiempo que
no se usaba tanto y nunca como ahora había habido tan diferentes y delicados matices de verdes.
El color favorito es el verde bronce que se encuentra en varios tonos, desde el ~ás obscuro
hasta el más claro. En raso, este color mezclado
con gris, da un efecto maravilloso é indefinido
IJ?ás agradable ,aún que un solo c9Jor. iQué di ver'.
sidad y fantas1a han desplegado en este año los
fabrica°:tes de ~añ_os! Parecía que en el pa•ado se
había dicho la ultima. palabra en esta materia; pero los que han aparecido en este otoño superan á
los anteriores en lo suave, sedoso y en la diversidad de colores.
Los paños de color café, como chaudrón cedro
hoja seca, etc .... se usarán mucho, así co~o algu:
nos azules, entre los que descuella el azul pavo

de diferentes tonos. También hemos visto preciosos trajes, hechos de paño azul marino, porcelana,
celeste y turquesa, entre los colores claros.
Hay una variedad completa de grises, no sólo
para trajes de ese color, sino combinados con los
colores nuevos, como azul, amatista, verde, fresa
y otros. El color gris es, sin duda, el que se presta más para combinarlo con otros colores. Hay
gran variedad de tonos en los grises, humo y topo, que hacen más favor que los grises azulosos,
por lo cual se han generalizado entre las damas
de buen gusto.
Vuelven á usarse este año el l(ris elefante, humo de Londres y topo, que no han decaído para
nada desde hace algunos años que aparecieron.
Es preciso ver estos matices de color gris para
apreciar su elegancia y distinción, que no pueden
explicarse con palabras, y cuyo efecto depende
muchas veces, de u~a varia,nte pequeñísima en el
tono. Los rasos gns claro son los más bonitos
porque el brillo del género les da vida sin qui'.
tarles nada de sus tintes suaves.
'
Las faldas de estilo Directorio ó Imperio, con
bolero de talle muy corto, que pusieron de moda
las parisienses ele~antes durante la primavera pasada Y 9ue no tuvieron mucha aceptación, se han
generalizado hoy bastante, y un buen número de
trajes cortos, para calle, tienen un estilo Directorio ~an. marca~o como las de falda larga, siendo
estos ulhmos, sm duda, más graciosos y elegantes. Las faldas cortas, ceñidas como un guante por
la parte superior y con más ó menos vuelo en la
,nferior, son difíciles de llevar, aunque ahora se
encuentran modelos y moldes que dan buen resultado en su corte.
En general, las faldas serán más bonitas este
invierno que en la primavera pasada. Todavía se
llevan las faldas pleg~das, hechas de géneros suaves y delgados; pero las que están más de moda
para los trajes de calle, son de corte circular co~
bastantes costuras para que uo se cuelguen y un
pliegue invertido en la costura de atrás. Las faldas de lana llevan botones en el frente ya sea en
la parte de abajo ó enmedio, ó en lo~ lados lo
mismo que se usaban en las faldas lavables, dur~nte este verano.. Los botones con ojales y presillas, verdaderas o figuradas, serán una parte importante del adorno de los vestidos de calle en
este invierno.
Los adornos de b!eses y botones de raso negro
ó del color del vestido, para los abrigos y faldas
de lana, que ~e.ron una novedad en la primavera
pasada, subsishrán. Entre los trajes elegantes
se -.i:en muchos adornos de raso negro, en combinaciones verdaderamente artísticas y delicadas.
Los prendedores de gran tamaño constituyen
a~tualmente todo el chic, tales como se usaron en
tiempo de nuestros abuelos. Exceptuando los camafeos, todos los demás son muy vistosos. Los
prendedores modernos resplandecen y brillan
pues están hec_hos con una sola piedra grande d~
colores mi. y vivos. Son un adorno llamativo en
el que no debe haber nada modesto. Esa pi~dra
es la que los constituye, porque la montadura es
un aro delgado que _la sostiene alrededor, sin quitarle nada de su brillo. Las piedras transparentes, por regla general, no tienen montadura sólida que lesquitar!asu diafanidad. Paraestos prendedores lo~ amatistas y topacios se usan más que
las otras piedras transparentes, como el granate,
el óp~lo ~e un solo color y el común, porque el
topacio, bien tallado, resplandece con luces de
fuego Y el amatista tiene destellos más delicados.

*

Un sindicato neoyorkino tuvo la idea de comprar el &lt;Herald&gt; de Nueva York, y dirigió un telegra~a ~ Gordon Bennet, á París, en el que decía
lo siguiente: ¿Por qué cantidad vendería usted el
«Herald?&gt;
. Contestación: Edición diaria á tres centavos
e¡emplar; los domingos, cinco centavos.

•••

. Par~ dar . una idea de la enorme población del
imperio chmo, dijo un profesor á sus discípulos:
-Por ca~a vez que respira uno de ustedes mueren dos chmos.
'
A poco rato vió á uno de los chiquillos que resoplaba como un toro.
- ¿Qué estás haciendo, Juanito?
- Matando chinos, señor.

�FoT.
FoT.

F1:;ux, DE PARís.-:MonAs

TRA-TE

LAF~,KRIEHE.

DE CALLl&lt;J.- Confeccionado rn terciopelo

neoTo con camisola ele seda blanca, cubierta con
aplica~iones de encaje inglés.
El delantero del busto y los hombr9s van cu biertos ele un rico bordado de oro mate .Y nácar con
motirns arte nuern.

FÉux,

DE PARís. -:MonAs BEER.

TRAJE DE BAILE. ·-Hecho en tercio1wlo rojo fneg·o y tul blanco, bordado ele perlas.
Este elegante traje, estilo Directorio. original en
su confecci6n, tiene la cola, el delantero y la orilla
de la falda de terciopelo; los lados son de tul, bordado al realce en seda y perlas.

1

�744

EL MUNDO Il,USTRADO

Para Curar el Reuma y la Gota
TOMEN

REUMATOL
8

Pulmofosfol -

==

'

M,ditamtnlo dt lt6uro ixito para cvrar la Nnrastoia y 1nf,nntdadt1 ntrvioso1, Dtbiüdad, Falta
dt nu.trici6n, Fatiia mu,cular y ntroiosa, Dtmtrcraci6n, Con11alu1ncia1 l,ntas, Escr6falas y Raquitis-

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Apartado 468

Enrique Borrás
(Sigue de la página 737 ).
Y Borrás fué el creador de los héroes del teatro
de su región. Ha conquistado ruidosos triunfos,
encarnando el Manelich de Tierra Baja; el Juan,
de Los Viejos, pobre obrero que se rebela en contfa
de la injusticia social; el Padre Ramón, de El Mis•
tico, drama tosco, sin grandes méritos, pero que vivirá porque evoca una sombra augusta: la sombra
del poeta infortunado q ne cultivó llores blancas de
misticismo y cantó cataclismos geológicos; el Flo·
rencio, de La Madre Eterna; el Jacinto, de El Palio Azul, encantador idilio en el que el amor y la
belleza pasan, dulcemente, envueltos en el peplo
sombrío del supremo dolor v de la muerte ... ..
¡y tantos, y tantos otros que aún no le he visto
y de que no tengo noticia!

***
Pero estaba de Dios, como ordinariamente se
dice; ó de los empresarios- que es lo más probable,-que la gloria de Borrás no había de encerrarse en Cataluña, ni ser el catalán, lengua que
sólo hablan pocos millones de seres, la única que
recibiera sus inspiraciones.
Una de tantas noches dióle la ventolera al gran
actor Ermete Zacconi, rey de la escena italiana,
que á la sazón se encontraba. en Barcelona, por
asistir á una función del &lt;Romea&gt;. Ignoro lo que
el ilnst~e artista sentiría viendo á Borrás, ni qué
demostraciones hizo, ni qué cosas dijo del creador
de Manelich; pero es lo cierto que Zacconi declaró aquella noche á Borrás como uno de los gran•
des actores de nuestro tiempo, y que Borrás fué
consagrado entonces por el gran sacerdote del
teatro contemporáneo. El actor que vegetase en
la atmósfera demasiado local, harto enrarecida de
uu teatro barcelonés, ignorado de América y de
la propia España, despertaba de pronto á la celebridad.
Apresuróse el empresario del teatro de la &lt;Comedia&gt; de Madrid, don Tirso Escudero, á contratarle con su Compañía para dar una serie de re·
presentaciones en catalán, las cuales dieron comienzo con Tierra Baja, lograndó Borrás una de
sus mejores é inolvidables victorias. La crítica
madrileña hubo de enalteccrle, pero tan sólo le
saludó como paladín de un arte meramente regional: fué tema de actualidad el discutir si Borrás
ser la tan grande en castellano como en la lengua
de Verdaguer.

MEXICO, D. F.

Y memorable como el tema fué el chasco que
los que de ello dudaban se llevaron: Borrás representó, en el beneficio de un artista, un acto del
Juan J o1J§¡ y el éxito-según el común decir-.•o·
br1&gt;pas6 á la.• e.•pe• onzas.
De ahí en adelante, Borrás sería no el gran actor catalán, sino también el artista que en el teatro español ocupa~e lugar señaladísimo: el primero á la hora presente. Unióse con Rosario Pino, é
hizo una lournée por España; yendo después á
Buenos Aires con compañía propia, amén de em•
prendr.r, como ahora lo hace, un viaje artístico á
la Habana y á México.
Es verdaderamente asombroso cómo Borrás,
que durante años toda una vida,-hablase el catalán en el teatro, pudo cambiar de idioma, en•
trando cou el pie derecho en la dramaturgia es•
pañola. Su dicción castellana es pura, musical,
correctísima; milagro que debe, sin duda, á su
prodigiosa voz, que á más de flexibilidad es rica
en matice~, y á su talento. Y este milagro tanto
más me intriga, cuanto que Enrique Borrás, que
en la escena, como he dicho, es pulcro hasta el
exceso pronunciando la lengua de los clásicos del
siglo de oro, en la conversación íntima tiene el
marcadísimo acento catalán que tener pudiera un
emigrante de Barcelona llegado en el último
barco.
Y pasando á otro género de consideraciones,
relacionadas espiritualmente con las anteriores,
cabe preguntar: -¿Es Borrás tan grande en el teatro de su terruño, como en los demás, español y
extranjero inclusive?
Y o creo que no, contra la opinión del ilustre
actor mismo, cuya obra favorita, y en la que cree
estar mejor, es El Alcalde de Zalamea. No pienso
que imite á nadie en sus interpretaciones castellanas y francesas: Borrás siempre será Borrás, es
decir, el actor personalísimo y de supremo talento creador; pero en ellas no advertimos la propia
fuerza, la genuina y genial inspiración que en el
teatro catalán, por más que sean-¿quién lo niega?- bellísimas, y en ellas se revele Borrás como
el más grande de los actores españoles que cono•
cernos.
De buena gana disertaría en este particular, copiosa y largamente. Pero observo que mi cerebro
se va cansando de evocar yde escribir mi pluma.
Allí, en el propio cam,•rino, desde el rincón,
mientras oigo al artista-que ya ha terminado su
toilette ante el espejo-charlar vagamente con sus
amigos, me asaltan, como las abejas de oro de que
hablaba el poeta, las mil deliciosas pequeñeces
que de él me han contado: Borrás es muy culto y
muy jovial en la vida corriente. Sus amores ar-

tísticos están representados, en la escena, por Ermete Zacconi, su protector y amigo; en el teatro
extranjero, por lbsen; en el catalán, por Iglesias.
Y sus afecciones íntimas, las que todos guardamos en el ara secreta, extrañas á la curiosidad
malsana de la turba, como algo muy puro y muy
blanco que sólo para nosotros sonríe, se encarnan
en su hijo único, un buen mozo que, según me
dicen, edúcase ahora en un colegio de Suiza.
Y aún seguiría evocando, evocando todas esas
menudas y lindas cosas, si no fuera porque cuando más distraído me hallaba en mis cavilaciones,
dejóse oír la última llamada del segundo acto, y
en el estrecho pasillo que al cuarto de Borrás conduce, prodújose una confusión indecible y se escuchó el vaivén apresurado de actores, actrices,
maquinistas y empleados, que precede á la entrada en escena .... Tod&lt;'s nos pusimos en pie. Ahí
estaba, erguido y sonriente, el ¡!ran actor, que no
adivinó sin duda, en este cronista que ahora escribe y al que estrechó la mano como tantas otras •
manos estrechara. en señal de amistosa despedida, al intruso ávido de desentrañar su personalidad íntima.
Yo le pido me perdone la indiscreción, en gracia de haberle ahorrado la interview,-que no es
menudo ahorro por cierto ..... .
CARLOS GONZÁLEZ PE~A.

Por mayoría:
Un profesor de cirugía pasaba visita con sus
alumnos á la sala de un hospital. Al pasar junto
á la cama de un &lt;caso dudoso&gt;, se detuvo y fué
preguntando á cada uno de sus seis acompañantes:
-¿Qué opina usted? ¿debemos operará estepaciente?
Todos dijeron que no, y después de ellos el
profesor dijo: «Pues os habéis equivocado todos;
es un caso en el que hay que operar y mañana lo
haré&gt;.
-No hará usted tal, dijo el enfermo; bastante
mayoría es seis contra uno y no me dejaré.

***

Un negro se enfermó y mandó llamar á un médico de su raza y color; viendo que éste no acertaba, llamó á un blanco, quien empezó á examinarlo . Entre otras preguntas le hizo la siguiente,
¿Tomó el otro médico su temperatura?
-Pues no lo sé; pero hasta ahora lo único que
me ha faltado es mi reloj.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                    <text>L LINDO LUSTRADO
Registrado como articulo de segunda clase, en 3 de Noviembre d~ 1894.-Impreso en papel de las Fé.brlcas de San Rafael.

Año XV-Tomo 11

México, IJ de Diciembre de 1908

,

ILMO. SR. DR. DON JOSE MORA,
PRECONIZADO ARZOBISPO DE MEXICO.

Número 24

�EL MONDO ILUSTRADO

758

Crónica Científica

Director, Dr. Luis Lara y Pardo.
Gerente General,

ALFONSO E.. BRAVO.

Las cosas .Y los fenómenos son, sin &lt;luda,
poi' sí mismos, capaces de producir placer
ó dolol', entusiasmo 6 indignación; pero es
incuestionable que, como no podemos miLA LUNA NO ESTA MUERTA
rarlos sino á través de nuestro temperamento ó del estado accidental de nuestros
~
OR muchos años, ó ruejor dicho, pormu6rganos, éstos tienen que interponerse forl[,,~ ~ chos siglos, se ha citado á la Luna, á
zosamente entre el mundo y nosotros y
:,ií,
: ; ese fragmento de noso~os mismos, codarle un colorido especial que los hechos,
~
mo ejemplo más cercano del frío y de
por sí mismos, no tienen.
r:9i": ¡;¡ · la soledad absolutos¡ basta el fastidio
~ •&lt; la han llamado los poetas «solitaria y
Los hictéricos ven Lodo amal'illo, y, los
fría&gt;, cosa que parece autorizada por estas noches
que usan gafas azules, todo azul; lo cual se
de nuestro seudoinvierno, en las que la Luna
brilla tan hermosa. Ahora, el que los poetas ha·
reproduce substancialmente en la misma
yan asentado esto, guiándose por las apariencias,
forma cuando, entre el objeto y r,/ .wjeto,
no tiene nada de particular¡ parece que esos buese interpone, como no puede ser menos, un
nos señores están dispensados de saber astronotemperamento.
mía¡ pero lo que daba á la afirmación un carácter
de seriedad, es que los señores astrónomos eran
De aquí resulta que nuestras apreciaciode la misma opinión, y ya el dicho de éstos sí panes sobre cosas y hombres, estas últimas
rece que debe tomarse en serio.
sobre todo, resultan siempre más ó menos
Pero he aquí que, á pe~ar de todo eso, ahora
resulta que nuestro satélite no está tan frío como
viciadas y que solemos pecar, en ellas, bien
lo habían declarado, y que, por lo tanto, no es
por exceso de optimismo, bien por rxceso
todavía &lt;un cadáver flotando en el espacio&gt;, co&lt;le pesimismo.
mo le llamó, no hace mucho, un escritor de novelas científicas.
En general, juzgamos á las gentes .r sus
Un sabio belga es quien acaba de hacer la deactos mejores ó peores de lo que, en realiclaración anterior, basada en observaciones perdad, son; y cuando no tenemos cuidado de
sonales unas y tomadas poc otros sabios otras¡ pecorregir, como dicen los astrónomos, nuesro todas muy recientes.
En su trabajo, el perspicaz sabio empieza por
tras observaciones, apreciamos y fallamos
hacer notar las dificultades que se han tenido,
sin suficiente ponderación ni suficiente
hasta ahora, para determinar el grado de calor que
equidad; y ya, por exceso de optimismo,
emite la Luna, y que, por más que se han concennos exponemos á dañarnos, ó ,ra, por excetrado sus rayos por medio de espejos y reflectores, no se ha llegado á lograr conmover á los terso de pesimismo, nos ,·emos orillados á la
mómetros más sensibles.
intoler~ncia y hasta á la iniquidad.
El año de 1846 se pensó en substituir los termómetros, que tan mal se estaban portando, por
Si, resentida una impresión, tuYiéramos
las pilas termoeléctricas, y gracias á esta substicuidado ele discernir la parte que en ella
tuci óo se empezó á notar en nuestro satélite algo
tomamos nosotros mismos y la que corresde calor, aunque muy poco. El primero en obserponde á los hechos ó personas que la causan,
var estos resultados fué un italiano, Melloni.
Del año de 1846 á esta fecha se han inventado
acabaríamos por afocar mejor los fenómemuchos aparatos, infinitamente más sensibles que
nos en nuestro espíritu, por cot'l'egit· los
el termómetro y que la pila electrotérmica¡ en
errores á que naestro .estado mental .Y or1881 se inventó el Bolómetro de Langley; después
gánico nos orilla, .r \'iendo más claro, proel radiómetro de Crookes, y todavía después el
radiomicrómetro de Boy, aparatos que nos permicederíamos más rectamente y con mayor
ten medir temperaturas que escapan á cuanto se
justificación.
había inventado antes, y que han indicado que la
Así, por ejemplo, en el matrimonio naLuna emite calor¡ ahora queda en pie la dificultad de medir ese calor.
da más frecuente que juzgar cada cónyuLord Rosse estima que el que emite la Luna,
ge al otro como causa de enojos, de arredurante el plenifonio, equivale á un ochenta mibatos y de tlesuzones que encuentran su
lésimo del del Sol¡ y Hutchins dice que no es más
explicación, no en lo que se supone set· su
que un ciento ochenta y cinco milésimo del emitido por el astro rey. Pero aun cuando se llegue
origen, sino en el mismo que las resiente.
á determinar una constante, será muy difícil lleSi el marido es bilioso, juzga malé,·ola ásu
gar á saber cuál es la temperatura de la snperficie
mujer y todo en ella lo exaspera .r deslunar.
agrada; si la mujer es flemática, cree bruHay que tomar en consideración que el calor,
procedente de la Luna, tiene dos orígenes: uno, el
tal, ligero y arrebatado al marido. Si uno
calor propio del satélite, y otro, el reflejado del
y otro se conocieran mejor á sí mismos,
Sol¡ de que se afirme la predominancia de uno ó
juzgarían con menos se,eridad á su cónyudel otro, depende la determinación del calor luge, tendrían mayor tolerancia recíproca r
nar y la dificultad está en saber escoger.
La concepción de una Luna extremadamente
las cosas del hogar caminarían mejor.
fría, parece confirmada por las experiencias boloConozco padres y madres que e&lt;lucan á
métricas de Langley, que descubrió, en la radiación lun&lt;1r, una notable cantidad de ondas mucho
sus hijos con el solo criterio de su propio
más amplias que las correspondientes á un block
temperamento ó de su estado actual. Sernde hielo¡ de sus estudios deduce que la temperaros cuando coléricos, son tolerantes .V contura de la noche lunar debe ser de 235°, de donsentidores cuando están de buen humor;
de se puede concluir que la mayor parte del calor, emitido por la Luna, proviene de la reflección
hoy instigan al retozo y a,I bullicio, .r masolar.
ñana, mal dispuestos, lo reprimen .Y casti"g·an; r asi anda ello. . .- .
-.,., . Experiencias posteriores, hechas por varios sa0

el~!'

OFICINAS:

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En los Estados................. :.. . .. . .. . .. .. . 1.50
En el Extranjero,.. .. .. .. .. .. . .. .. . .. .. . . 2.00
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En los Estados.. .. . .. ................ $0.50 cs.

CUERPO Y ALMA

'f -

I los hombres reflexionaran en que

una buena parte de los estados del
alma-giro de las ideas, naturaleza de las emociones, orientaci6n
del criterio y energía de la voluntad,-dependen del estado y funcionamiento de
nuestros 6rganos corporales, de nuestra salud, de nuestro vigor, de la manera con
que trabajan nuestras vísceras y con que
se desempeñan nuestras funciones fisiol6gicas, multitud de errores y de faltas inevitables, iniquidades é injusticias no se cometerían, y las relaciones humanas se1fan
más razonables y más dulces.
Estamos cansados de observar cuán acentuados efectos mentales proüucen los trastornos físicos; nadie ignora que la digesti6n, la circulaci6n, la respiraci6n, según
se veritiquen, provocan estados del espíritu
placenteros 6 dolorosos, tranquilos 6 violentos. Sabemos, por propia y ajena experiencia, que el hambriento, como la fiera,
es irritable y feroz; qne el harto, como el
cerdo, es apático r torpe; que el anémico
es melanc6lico y soñador; que el biliososu nombre lo tlice,-es mal genioso é intolerante, y el sanguíneo festivo y decidor.
Y, esto no obstante, no bien un hecho
exterior 6 un acto ajeno nos monta en cólera, nos produce amargura 6 decepci6n,
lo que menos se nos ocurre es inquirir si
ese efecto es atribuible al hecho 6 al acto,
6 si es, tan s6lo, fruto del estado de nuestro propio organismo.
Cuando estamos irritables, todo nos parece irritante, hasta lo más apacible; cuando iracundos, todo nos causa c6lera, hasta
lo menos agresivo; cuando melancólicos,
todo nos parece triste, hasta lo más festivo.
Según anda nuestro espíritu, es deeir,
nuestras funciones or~ánicas, la mismn música nos hace llorar ó reir, el mismo rspectáculo nos divierte ó aburre, las mismas
palabras nos exasperan 6 regocijan.
Las gentes que tienE&gt;n ·belicoso el \·ino,
no bien beben, cuando todo les parece injurioso, y las que lo tien~n melancólico, lloran todas las lágrimas de su cuerpo por las
más insulsas tonterías.
El temperamento de cada cual, molde de
nuestro carácter, tiene un origen oTgánico
é informa todo el pensamiento, toda la emoción, toda la acción humanas.
Ante los mismos hechos morales y sociales, Demócrito reía y Heráclito lloraba. El
optimismo es tan extremado como el pesimismo y tan involuntario como él.
El temperamento, como causa permanente, y el estado orgánico del momento, determinan nuestra actitud y nuestro proceder ante lo que nos rodea.
~

. ,
. " ~t v. ,
. ~
_n am~~O ~JO, al casa!~~•- ~!.JO.ª SU pt O- :..
u
metida: H1 quieres ser teT1z:.a mi lado, nQ,..'

tienes que hacer más que una~cosa: no bien
me oio-as lleO'ar haz poner l.&lt;t sopa eñ
.,,
"" ' . ..
, la mesa r no me d1n)as la lJa1abra hasta
que no la ha_ya toma&lt;lo.

Mi amigo se conocía bien. El hambre lo
ponía furioso, 1~ hacía pendenciero, injusto, intolerante. _No bien comenzaba á comer,
aquel lobo se fransform:iba en cordero y ,r:i
se podía ~ratar con él.
Si todos tuviéramos esa previsión y esa
precaución, familia, nmistad, socie&lt;lad nos
serían más gratas .Y fieles, y nosotros sedamos roás amados r respetados.

bios, entre ellos W. W. Coblentz y Frank Very,
concuerdan con las observaciones del sabio belga.
Todo lo cual nos deja tan en duda como antes¡
per~ da a~ problema una importancia que n~nca
h_ab1a temdo antes de e~ta ta~ acalorada d1~cus16u, basada en observaciones ngurosamentec1entíficas y en datos suministrados por los aparatos
más perfectos que se conocen en la actualidad.
Ahora, colocados en otr., terreno, supougamos
que, después de los estudios de los sabios, resulta
que la Luna no está muerta¡ que en nuestro satélite, parte de nuestro planeta, es posible la vida, y
que, como consecuencia inmediata, existen en ella
seres vivientes, aun cuando sea en estado rudimentario, ¡como se avivarían los ensueños de
Pierre Selené, de Wells y de otros tantos á quienes ha fascinado la idea de los habitantes de la
Luna! Estando, como está, la Luna mucho más
cerca de nosotros, la comunicación con sus habitantes sería mucho más fácil que con cualquier
planeta.
Todo esto en el supuesto de que los selenitas
sean seres pensantes y capaces de comunicarse
con nosotros¡ pero ¿es posible la existencia de
seres organizados para pensar á temperaturas que
bajan más de doscientos grados del cero? Proba•
blemente no, y, en este caso, aun cuando los seres
existan y estén tan cerca de nosotros, nunca tendremos el gusto de cambiar correspondencia con
ellos.

PONTONEROS CONSTRUYEN.DO UN PUENTE

CO LEGIO ~IILITAR PASANDO EL PUENTE [ EN SIMl!LACRO.]

ESPERANDO ÓRDENES FRENTE AL CUARTEL GENt,;RAI..

ARTILLERIA LIGERA RECONOCIENDO EL BLANCO.

ARTILLERÍA LIGERA D ISPARANDO ,UN CAÑÓN.

ARTILLERÍA DE MONTAR., [EN SIMULACRO].
1

( Fotografías del Sr. Luis {:~evas.)

�761

et Mt1NDo n.trs1RA1'0

El domingo próximo pasado se efectuó una de
las ceremonias que tienen el privilegio de conmover, directa ó indirectamente, á todos los ha•
bitantes de la ciudad de México, de todas las clases y de todas las categorías.
El acto en que el Presidente de la República
premia da aplicación y el saber&gt; de los gallardos ybizarros hijos del Colegio Militar ha despertado, desde hace muchos años, el entusiasmo
de los poco entusiasmables habitantes de nuestra
conventual ciudad, hasta el punto d,! convertirse
en objeto de las conversaciones de todos durante
la mayor parte ele los trescientos sesenta y cinco
días del ciclo solar.
La gran promesa que encarna el edificio levantado sobre el histórico cerro y en medio de los
viejos ahuehuetes, parece renovarse cada vez que
los simpáticos muchachos hacen ver, á los n:.iles
de espectadores que concurren á la distribución,
que no en vano están disfrutando de las consideraciones que la Nación concede á los que se
dedican á su servicio desde la juventud, sacrifi •
cando, á veces, el sentimiento de libertad y re·
beldía, innato en los que acaban de pasar de los
tres lustros y empiezan á tener el orgullo de peinar ligero bozo sobre la boca.
Fuera de toda idea de militarismo, el Colegio es
una instituciótt altamente simpática para todo,¡
los que no la aman por espíritu militar, lo hacen por tener en él á algún pariente ó conocido, y todos sienten que es la cuna de los que,
andando el tiempo, han de defender las instituciones queridas de la patria y el honor nacional,
como lo han hecho en otras ocasiones.
Las estatuas de los bravos centinelas que adornan la entrada del gran patio de honor¡ los retratos de los cade'.es que sucumbieron sosteniendo
la enseña nacional frente á las balas de los invasores norte. mericanos¡los recuerdos que evoca cada uno de los lugares del edificio, hacen que el
patriotismo arda en el pecho aun de los más apáticos¡ y esto, visto después de la ceremonia de los
premios, tiene un valor incalculable, se agranda
y se sublima hasta lo infinito y hace llegar la
emoción hasta las lágrimas.
El domingo próximo pasado, el veterano de los
campos de batalla dió, á los nuevos soldados, la
última clase, la que se da cada año en el amplio
comedor del Colegio, después de haber puesto en
sus manos los premios y recompensas á que los
habían hecho acreedores sus trabajos durante el
año. La tribuna monumental se vió, como todos
los años, henchida de un público que, ansioso de
asistir á la promesa anual de los gallardos jóvenes, se dirigió al bosque desde las primeras ho-

cha regular hasta el año de 1847, en cuya época
fué invadido el país por los norteamericanos y
extinguido el establecimiento, cu ya posición mi•
litar fué tornada á viva fuerza, habiendo perecido
heroicamente en el combate el teniente Juan de
la Barrera y los alumnos Agustín Melgar, Juan
Escutia, Fernando Montes de Oca, Vicente Sná•
rez y Francisco Márquez.
Repuesto el Gobierno nacional, se abrió de
nuevo el Colegio y continuó hasta el 30 de Marzo de 1863, en que se cerró con motivo de la in·
vasión francesa y el establecimiento d-::1 llamado
Imperio. Vuelto á reponer el Gobierno de la República, se volvió á abrir el Colegio en Enero de
1869, según decreto de 7 de Diciembre de 1867,
expedido por el Presidente C. Benito Juárez,
siendo Ministro de la Guerra el General de Di visión Don Ignacio Mejía, y desde cuya última fecha sigue sus labores con bastante mejoramiento.

•••

Sr. Coronel Don Jo:;é íl1aría Cortés Gallardo,
primer Director del ColeJ1io Militar.
ras de la mañana para contemplar ese bello espectáculo de la juventud estudiosa, premiada por
la patria, en cuya representación está en el lugar
de honor el aguerrido S'lldado.
¿Por qué se quiere al Colegio Militar? Aparte
de qtte es una promesa para el porvenir, cuenta
con uoa historia de la que vamos á ocuparnos á
grandes ras~os.

Colectivamente el Colegio Militar se ha distinguido siempre en las ocasiones que se le han presentado. El 15 de Julio de 1840 estalló un pronunciamiento contra el Gobierno dentro de la
ciudad de México; los alumnos fueron los primeros en correr á su defensa y con alguna~ tropas
de la guarnición combatieron, durante once días,
en las calles y edificios hasta triunfar, y por su
heroico comportamiento fueron condecorados en
la Plaza Principal y ante el Ejército, el 27 de
Septiembre del mismo a.ñ o. En 1847 los alumnos
de la época llenaron de honor y gloria á su Colegio, batiéndose hasta el sacrificio contra el invasor
norteamericano. El 13 de Octubre de 1858 el Gobierno conservador puso á los alumnos á defender la garita de San Cosme, por donde inopinadamente quería forzar la Plaza una fuerte columna de liberales; los alumnos fueron los primeros
en contener y rechazar al enemigo, mientras salieron las tropas de la guarnición, habiendo tenido en el combate cuatro muertos, tres heridos
y varios prisioneros, y por cuyo digno comportamiento todos recibieron el grado de subteniente~ del Ejército.
Individualmente muchos alumuos se han distin~uido hasta llegará los primeros puestos del
Ejército, y por haberse perdido la historia del
Colegio en nuestras guerras extranjeras y no dejar olvidados á algunos hombres de valer, no damos la relación nominal de ellos.
¡En qué breves líneas está condensada la historia de nuestra gran institución militar, y á pesar de ello, cuántos recuerdos evoca! ¿Quién no
se siente conmovido al recordar los hermosos sacrificios de los soldados niños de entonces que,
como los de ahora, acababan de pasar de los tres
lu~tros, y empezaban á sentir el bozo sobre los
labios, y que no vacilaron un momento para sa-

Sr. Gral. Brigadier Joaquín Beltrán, Director
del Colegio Militar.

EL MF.CANISMO DEL CARÓN &lt;MONDRAGÓN&gt; ES EXPLICADO POR SU IN·

UN DESCANSO Á LA INFANTERÍA [EN SIMULACRO].
EL GRAL. MONDRAGÓN, UN «ATTACHÉ&gt; ALEMÁN Y AYUDANTES, LLEGAN·

VENTC'IR AL «ATTACHÉ&gt; ALEMÁN.
OFICIALES Y CADETES EN LAS CUREÑAS DE LOS CA~ONES «MONDRAGÓN&gt;.
HACIENDO PUNTERÍA CON LOS CA~ONE~ «]'!ONDRAGÓN&gt;.

DO Á UN CAMPO DE OPERACIONES.
INFANTERÍA [EN SIMULACRO].

Teniente Alfonso Desenlis, condecorado con la medalla del Mérito Facultativo de
se¡unda clase.

Fué fundado en 1824, siendo Presidente de la
República el General Don Guadalupe Victoria¡
Miuistro de la Guerra, el General Don Manuel
Mier y Terán, y primer Director del Colegio, el
Coronel de Ingenieros Don José María Cortés Gallardo. Su primer nombre fué «Escuela de Cadetes&gt; y se instaló en el castillo de Perote, Estado
de Veracruz, habiendo sido imperfecta esta institución hasta el año de 1833, en que se ampliaron los estudios y se formó el primer reglamento, siendo Ministro de la Guerra Don José María
Torne!, 'f Director del establecimiento el Coronel de Ingenieros Don Ignacio Mora y Villamil.
Y a perfeccionada, siguió la institución una m¡¡.r.

Anverso de la medalla de plata.

�7

l!!L- MUND" JLUEITRADO

762

L.t TRIBUNA DE HONOR.

1:L Sli:i:IOR l'RliSIDF.NTF. F.NTREGA UNA DE LAS Ml DALT.AS.

crificar sus vidas ante los cañones de la más in·
los cadetes, ansiosos, esperando la llegada de la
mios de este año fué excepcionalmente importanjusta de las invasiones que ha sufrido nuestra
novia ó de la hermana que venga á dar algún
te; durante ella se impusieron dos medallas: una
patria? Y, siguiendo el ejemplo de estos heroicos
premio á la semana, pasada en medio de los lide oro y la otra de plata.
niños, cuántos otros hijos del plantel han sabido
bros y al lado de los profesores, yel estímulo paAbel Dávila, alumno teniente pensionado, fué
distinguirse en el campo de batalla, y euántos
ra la que está por venir, que se pasará de la misquien se luzo acreedor á la primera, y Alfonso
han contribuido para poner en el alto lugar en
ma manera que la anterior.
Desentis cabo de alumnos, á la segunda. Estos
que se encuentra el nombre de nues·,:.:~...:.:~,......,,...:.=.==.:;.:~~...:..::...:;:.:.:.:.:~;_------------';;;..a==7.1 dos paladines del estudio y de la
tra justamente prestigiada academia
comtancia en el trabajo ostentaron,
militar.
con legítimo oriullo, las dos honrosas
Si de los tiempos antiguos volvedistinciones.
mos los ojos al presente, nos encon*
traremos con los sucesores de los mis••
mos heroicos niños, dedicados á la
Y una vez salidos del Colegio é innoble tarea de fortalecer el alma y el
gresados á las filas del batallón ó del
cuerpo para ponerlos, después, al serregimiento, después de ocho años de
vicio de la patria.
encierros, de privaciones y de trabaDirige actualmente el establecijos, podrán lucir sobre el pecho la
miento el señor General B~igadier
primeo condecoración de su carrera
Joaquín Beltrán, hijo del mismo y
militar, obtenida en los bancos de las
militar que cuenta con una limpia
aulas y ante los encerados de la sala
hoja de servicios. El señor Director
de exámenes.
es ayudado en sus labores por el seY cuando á ella se vengan á juntar
ñor Coronel de Estado Mayor Espeotras obtenidas en el campo de batacial, Artola Fontella, quien desempella, teñidas con la sangre de los eneña el cargo de Subdirector del planmigos, medallas cuya gloria se contel, dando muestras de gran dedicafunda con el grito de los moribundos,
ción y laboriosidad en el cumplimiencon el fragor del ruido de la granada,
to de sus delicadas funciones.
con las desgarradoras escenas de semejantes que se destrozan en una
***
ansia de gloria personal ó en medio
Si algún jueves,[después de las cinEL SF.ROR PRESIDENTE ENTRANDO AL COLEGIO ~ ILITAR.
de un odio de momento, entonces
co y media de la :tarde, tenéis una
quizás reeuerden, con dolor, todos
hora y media desocupada, os invito
esos
trabajes,
todos esos desvelos que sirvieron
En
uno
de
los
rincones
del
patio
toca
una
baná que la paséis en medio de los cadetes que, en ese
para convertirlos en piezas de esa horrible máda militar y á sus acordes bailan los cadetes unos
día, reciben la visita semanaria de sus familias y
quina de destrucción que se llama la guerra.
con otros, porque el rigorismo de la disciplina
amistades.
no permite que lo hagan con algunas de las guaDespués de la cómoda escalera, construida por
pas visitantes, á quienes se somete al suplicio de
los mismos alumnos, ó de la monumental rampa,
Tántalo ante este espectáculo de hombres bailannivelada por los mismos, se llega á la gran portado solos,
da, detrás de la cual se extiende el espacioso paA un lado de la portada, y pasando frente al
tio de honor, y á cuyos lados se hallan las estacuerpo de guardia, está el patio «Juan de la Batuas de los dos valientes centinelas que murieron
rrera&gt;, que conduce á los demás departamentos
en defensa de su patria. Por el patio discurren
del edificio. En la parte alta están los dormitorios, en los que se alínean las camas amarillas y
· las cómodas de madera obscura, con las iniciales
C. M. por todas partes,
Cuenta el plantel con grandes salones de estudio, un gimnasio perfectamente acondicionado y
amplios patios para recreo y ejercicio de los cadetes, quienes sólo salen del establecimiento los
domingos y el resto de la semana están sometidos á todo~ los rigores del régimen militar, bajo
el cual se forman su espíritu y su carácter
Los aiez meses y medio que los alumnos pasan
en ese encierro, durante el año, tienen su recompensa en los premios que se les otorga el primer
domingo de Diciembre en la solemnísima fiesta
que sintetiza todos los afanes y todos los anhelos
de'esos largos meses de privaciones.
La~distribución del domingo último tuvo una
importancia excepcional; durante ella se colocó,
en el pecho de dos cadetes, las dos más altas distinciones que el Colegio otorga á los alumnos.
Cuando.un alumno se distingue durante su carrera militar, hasta el punto de hacerse acreedor
al primer premio en todos y cada uno de los años,
se le concede una medalla de oro, que se llama
medalla del mérito facultativo de primera clase, y
en caso de que el cadete se haya hecho acreedor
á segundos premios durante toda la carrera, se le
concede una medalla de plata, que se llama del
mérito facultativo de segunda clase.
No es nada fácil obtener una de estas medallas.
¡Cuántos trabajos, cuántos desvelos se frustran, á
veces, por una enfermedad de última hora; cuántas inteligencias se disputan los premios cada
año, y á cuántos hay que vencer para hacerse dignos de las más grandes recompensas á que se puede aspirar, en competencia con más de mil seres
dedicados únicamente al estudio y al trabajo!
LA MEDALLA DE ORO.
Por eso es por lo que la distribución de preABEL DÁVILA, CONDECORADO CON LA MEDALLA
DE ORO.

t

;

Cerámica Policroma e Incrustada
Factura Precolombina

~XISTEN muy bellos ejemplares de cerámica
indíg~na, que denotan la artística cultura al- /~'
canzada por los primitivos pobladores de Í(
América y, especialmente, de México.
1
El subsuelo de Cholula, Cuautitláu, Tacuba y t
muchos otros lugares del país constituye un ver- 1
dadero museo, donde existen millares de vasijas
adornadas con los suntuosos motivos que creara
el originalísimo espíritu de aquellos remotos pueblos.
Los objetos cuyas ilustraciones acompañan estas líneas, fueron encontrados en Chalchihuites,
Zacatecas, y revelan la existencia de civilizaciones absolutamente desconocidas; pero que debieron ser, por los vestigios que legaron, de las más
cultas y sabias del Continente.
Los dos vasos que aparecen en perspectiva horizontal y vertical, son de barro obscuro, bien cocido. El artífice obtuvo en ellas una forma de líneas elegantes y armoniosas que semejan á la de
águila que extiende las alas y desgarra con el pialgunos recipientes etruscos. El ornato consta de
los contornos, hechos en relieve, de estuco negro,
co una serpiente, dibujada toda ella con trazos
de líneas rectas, lo que le da alguna semejanza
que limitan espacios incrustados con láminas pocon el águila típica de la heráldica prusiana.
licromas. En la parte inferior del vaso hay dos
En conjunto, el ornato es una estilización engrecas: una de pequeñas almenas escalonadas, y
teramente nueva en el arte precolombino, predootra superior, de línea~ que se cruzan perpendiminando en ella el atinado y sobrio uso de la lícularmente y terminan en un curioso zig-zag. En
la comba superior de los vasos · luce un original
nea recta.
Respecto á las consideraciones arqueológicas
ornato exterior é interior: el primero comprende
una serie de volutas negras, de estuco, que limique estas piezas puedan sugerir, diremos que son
de escasa importancia y meramente hipotéticas¡
tan á otras interiores de policromía vi vísima y
las almenas escalonadas son conocidas con disbrillante. Admira, realmente, la artística decoratintas variantes en civilizaciones ya estudiadas;
ción interior de estas hermosas piezas: es una

J.I:¿¡

1

las volutas son más raras, pero su tipo tampoco
es verdaderamente nuevo en la arqueología americana. La~ labores de contornos realzados é incrustaciones policromas, sí eran ignoradas en lb
absoluto por no haberse presentado hasta hoy en
la cerámica que conocemos de épocas pasadas.
La representación del águila, considerada com.o
simbolismo, recuerda inmediatamente á la famosa
águila heráldica de la tribu azteca que desgarra
una serpiente, diferenciándose sólo en que no
está posada en un nopal.
, Esto y el hecho de mencionar dicha tribu en
1 su discutida &lt;tira de la peregrinación&gt;, un lugar
1/ situado en Zacatecas, donde se estacionó y al cual
/ dió por nombre Chicomostoc ó &lt;siete cuevas&gt;
(Chalchihuites es un lugar de cuevas excavadas,
que se cuentan en gran número), permitiría entrar
en consideraciones hipotéticas, más ó menos autorizadas.
Los objetos que hemos mencionado fueron de'!.cubiertos, así como los restantes que aparecen
en las ilustraciones, en el grau salón de las co4
lumnas que desenterró el Sr. Gamio, en las inme
diaciones de la población de Chalchihuites.
La referida exploración fué iniciada por el Sr.
D. Jenaro García, Director del Museo, que empeñosamente trabaja por enriquecer el establecimiento. Las fotografías fueron tomadas por el Sr.
Antonio Cortés, del mismo Museo.

1

�it r,tt1Nbo

tLttSi'RA ho

F.L

~ru~mo rr.mmtA no

•

EXCURSIÓN AL PICO DF. ORI7ABA, ORC'AN17ArA P' R U' I GRUPO DE JÓVENF.S DE LA CIUDAD DEL MISMO NOMBRE.

LL Lnl Ll:. DE &lt;o.LA CHlHUAHLENSE) EN EL BL'CELL HALL, EL SÁBADO

5 DEL ACTLAL. ( INSTANTÁNEA HECI A CON I;AG1'ES. O PAl&lt;A 4-EL MUNDO ILUSTRADO&gt;.)

Los

Animales Tutelares en el Arte

La &lt;Tierra Baja&gt;, de Guimerá &lt;trá¡!ica, agreste y brava&gt;--tal h; sido

CÓKllOBA.-RUlNAS DE LA CASA MENÉNDEZ Y CIA.-INCENDIO OCURRIDO LA NOCHE DEL

29 n.- Nr· •·,,;:¡-,-,o~ DE 1908.- DEPARTAMENTO DE JIIAQUJNARIA
..._✓-

SRITA. MARÍA LUISA BRUIGAS, DE ORIZABA, QUE SOBRESALIÓ EN EL
CONCURSO DE SIMPATÍA.

ROSA

..

, L JB DE PATINADORES, RECIENTEMENTE ORGANIZADO EN ORIZA A
,--

CóRDOBA.-RUINAS DE LA CASA~MENÉNDEZ Y CI \.-INCENDIO OCURRIDO L\ NOCHE
DEL

29

DE NOVIEMBRE DE 1908. -COMERCIANTES EN CAFÉ Y TABACO,

Tú no ~abes lo que dices, viejo Gottlieb, exigiéndome que olvide á Rosa
y, con ella, mis mejores años, los días dichosos de mi vida en Viena!
Escucha la voz de tus recuerdos, vieja armazón de hombre¡ rememora tus
amores y confiesa después francamente que te estremeces aún pensando que,
á orillas del Danubio, te juraron a lguna vez eterno amor.
Mira: lué en Prater donde la conocí; en él donde la dije la primera palabra
de amor; en él paseamos felices y tranquilos; en él nos vimos por ú ltima vez,
sin que nunca, ni una sola diferencia, ni una sola siquiera ¿entiendes? empañara el cie 1o de nuestra pasión.
Han pasado los años, hemos estado lejos, muy lejos, el uno del otro. Ella
no recuerda esa vida de luz en que vivimo~ sin pensar en el mundo, cuando
los dos nos amábamos: ha dado su corazón; pero aun cuando todo lo olvide y
todo lo prostituya, no conseguirá borrar de mi mente los recuerdos, los dulces
recuerdos de mis amores. que son mí amor del presente.
Entiende, estúpido Gottlieb, que no me importa la actualidad, porque de
ella nada quiero¡ la vileza y la infamia del presente no han existido siempre
en su corazón; ella tiene, como tú, un pasado, y ese pasado, viejo judío, es de
pureza, de ternura y de amor.
Te ríes y me llamas visionario porque ella se ríe y me llama tonto; no han
sido, no, mis labios, los que la han anunciado este amor que la conservo. Sé

.

que e~ una estatua de carne y nada más; hue tod'J
Jo noble, grande y digno ha deia?arecido de su
corazón, y no la diría, como no la he dicho, ni
una palabra del fuego que aún arde en mí.
¿Para qué he de hablarla 5i me ha de contestar
un sarcasmo? Y aun cuando dijese que me ama
todavía, entiéndelo bien, Gottlieb, yo sé que no
deho, y por tanto, que no puedo mirarla.
Mira, viejo judío: somos en esta vida como el
viajero que camina por una senda escabrosa; no
podemos hacer todo el viaje de una sola jornada;
en los mo~entos de descanso, abandonamos el
cuerpo para que recobre nuevas fuerzas y consagramos el pensamiento á gozar, recordando los
placeres que alguna vez aspiramos, ó fraguando
los que alguna vez aspiraremos.
Tú, viejo avaro, gozas con el dinero que has
amontonado y con el que amontonarás.

;.:' ¿Por-qué ·no me~dejas gozará mí con el :recuerdo de mis pasados amores?
Cuando era pura medió su retrato, que todavía
conservo; ese es el que me sirve para no olvidar
sus facciones; mirándolo, creo ver á ella misma
bajo los melancólicos tilos del inolvidable Prater;
me parece que va á hablar como lo hacía entonces, que me sonríe dulce, muy dulcemente...... .
Ese es, Gottlieb, todo mi amor; nadie lo sabe
más que tú y ella; á nadie Je importa y no te importa decir: ¿por qué quieres impedírmelo?
Acuérdate de tu hija Abigail; piensa lo que sería de ti si te la arrebataran ó le la matara □, !Ah!
te estremeces y lloras; pues bien, mis recuerdos
son mi Abigail: ¡déjame con ellos!
OSCAR

WEBER,

concentrada por un cronista en tres
epítetos que son tres precio~os ha•
llazl!os del léxico- robusto drama democrático y montaraz, está dominado
por la visión del lobo, accesorio tírico
que en cada escena de esta obra a~oma su piel leonada, su husmeante hocico y su hirsuto mostacho. Es como
l:t rttbrica e~pecial de esta cre:ici6n
de arte: concisa de pasión, hecha á rudos toques de poesía, como á toscos
y valiente~ hachazos. Borrás nos la ha
traído de Cataluña como una flor áspera y bella.
El lobo, este animal tutelar de
toda la obra, aparece desde la narración de la lucha que so~tiene Manelik
con el perro salvaje, allá en la hondonada, bajo la soledad luminosa de
la~ estrellas. E~te relato es el fiero re{!alo de bodas que ha traído á Marta.
Luel!o el hosco animal es su alma
m;sma que ventea el ataque 'en la
cueva lúl!ubre y estúpida de su duda;
y desde el horrible a~ujero en que
revuelca su rabia sorda ve pasar la
presa ....... Entonces Seba~tián es el
lobo y Manelik es el mastín de fuer•
tes músculos que lo despedaza. Y el
barro obscuro de este hijo de los picachos se ilumina con un relámpago
de reivindicaciones- como el sebo se
convierte en luz, según la expresión
de Hu¡!o;-y el zafio pastor, el sometido, el burlado, tiene la noble grandeza del siervo que se rebela contra
\in feudalismo aun oprimente, de toda una clase
~ocia! ,:ue ya había abolido, desde "1 siglo XVI,
el derecho de pernada.
El drama todo está hecho de lobo y de montaña, está cortado á golpes secos y fuertes, como se
doma un pedernal. Tiene la médula del catalanismo que abre nuevas brechas con vigor brusco y
ioven, con un soplo de &lt;pueblo•, en el arte castellano señorial, clásico y católico.
Para realizar esta labor de ímpetu, Guimerá invocó, como signo propicio, la existencia del lobo
huraño y libre, que pasa por el rudo poema con
su andar rápido y artero y su espantoso hedor,
como el buey blanco y manso por las campiñas
de Vir¡!ilio. Es un nuevo animal tutelar de la literatura, como los perros alongados de los cuadros
del Veronés, como los gatos baudelereanos &lt;!'parecidos á lo espirit1;1al por lo misteriosos y sutiles&gt;,
como las albas criaturas que rasl(an los estanques
de Lugones, en sus jardines líricos v abstrusos
bajo su~ crepúsculos refinados de decadencia.
'
WtLH&amp;I-J,1 futSTtR,

�767

EL MUNDO ILUSTRADO

[TEE\71tf;\LE~ l~
:·: ..} ·.··:~.

...

..
público culto y desapa~ionado, va la famos:1 .-cla
que&gt;, entran los rencores persona!es y las enemistades; los representantes de un numero extraordinario de agencias teatrales, con sus correspondientes órganos de publicidad y, por fin, los intereses de un fortísimo grupo de banqueros que
tienen en la mano periódicos importantes. Cuenta el maestro anécdotas como esta: &lt;Cuando
se estrenó renovado, el teatro &lt;Re,!io&gt; de Turín y se 'quería dar la Tetralogía de Wagn1:r,
l,ubo muchos viajes y c:imbio febril de cartas y
telegramas con los editor_e•, que par~cían bien
dispuestos á hacer algo di1no d~ l~s circun~ta_ucias. Se formalizaron las negociaciones y v1111eron las cifras. El editor quiere i95,000 francos de
alquiler! Le preguntaron estupefactos por qué una
cifra tan alta. Y el otro explica: lQué necesidad
hay de recurrir á música de Wagner? Nosotros
debemos con~ervar el culto del gran arte nuestro
italiano· dar óperas de Wagner después de la
muerte de Verdi, sería un insulto á su memoria.
La razón es convincente: la cifra enorme de los
derechos, protectores de nuestro arte. Y á la viuda de Wagner, temerosa del gran obstáculo, el
editor dice: ¡Déjeme usted hacer, es ~ente que
puede pagar! ¡Yo busco el interés de usted! La
Tetralogía fué desechada por fuerza y se tuvo que
representar &lt;Aida&gt;. El homenaje á Verdi y el culto de nuestro arte se dieron, en fin, como buen
motivo para poner en escena la más réciente obra
de mi músico&gt;.
Siendo el propio maestro Leoncavallo_quien ha
dicho lo anterior, huelgan los comentanos.

CRONICA EXTRANJERA
Milán, Noviembre de 1908

Huelga de músicos.- Las casas editoras.Acusación del maestro Leoncavallo.
Lo músicos todos de las orquestas de estos teatros se han declarado en huel¡(a porque exigen
un aumento de paga que no se les ha podido conceder. Estos, como todos los profesionistas, empleados, etc., tienen instituida una sociedad mutualista, fundada con sólidas bases, con su mesa
directiva y sus estatutos. Los representantes son
abogados, socios de la liga en genera}, En la actual interesante temporada de Otono, todos los
teatros que están en trabajo (menos uno, el Manzoni) son explotados por la sociedad Suvini y
Zervoni, contra quien los músicos se han rebelado, al parecer injustamente. Las, dos partes contrarias se mantienen firmes, y asi se ven ahora en
Milán espectáculos nunca vistos: funciones de
ópera y opereta con piano solo, &lt;La Boheme&gt; y
«Carmen&gt; representándose en el D'Alverme en
tales condiciones y en esta temporada, la más seria de dicho teatro! Las dos primeras noches el
público rió y se divertió; pero ahora está justamente indignado. En los teatros de comedia y
opereta la cosa es más pasable, sobre todo en los
primeros, donde no es indispe_nsll:ble la orquesta.
En el Lírico se da la &lt;Turlupmcide&gt;, de Renato
Simoni una revista político-social de gran ingenio· pe~o de una sátira sangrientísima; el director
de ~rquesta toca el piano, y el segundo maestro
que dirige junto á él, á ca~a momento tiene que
dejar la batuta para empunar la tambora, que es
el instrumento que en la pieza acompaña los discursos de Gabriel D'Annunzio. Y no hay trazas
de conciliación, y la empresa tendrá que ceder,
pues á más de que los músicos han recibido votos de solidaridad de casi todas las orquestas de
Italia, los coristas y maquinistas han advertido
que se adherirán á la huelga en caso que sean
contratados músicos extraños.

A. C.B.

El ríllz'mn n alfo rn/,l' fos f:,cs ro- .,·r:dc;, .&lt;',1::&lt;l.',rn y Gabriel Esnn11rrfzar.

El lugar del combate.

Un encuentro reñido.

Campeon~to de f spada de Combate

En el camino por el que iban lamentando su
desgraciada suerte, encontraron un pobre gato que
maullaba,
Era, en verdad, un desgraciado, tan pobre como
ellos, pues no tenía más que la piel pelada sobre
sus huesos.
Si hubiera tenido pelos en la piel, sin duda no
hubiera sido tan miserable, seguramente no se le
verían los huesos,
Pero como no tenía pelos, y con su pobre piel
sobre los huesos, era, en verdad, un pobre gato.

~.-.;

~~

Si el cielo de noche
Me pongo á mirar,
Tantas luces y tanto silencio
Me dan qué pensar¡
Y, al ver cómo callan
Tierra, viento y mar,
Me parece que el mundo es un muerto
Que van á enterrar.
BALART

La eminente actriz Tina dí Lorenzo que nos
visiforá dentro de pocos días,

•

Luz'gj Caru,i, primer actor de la Compañia.
«Tina di Lorenzo&gt;.

Grupo de jueces y fíractores.

*••

Para que se pueda tener una idea del punto que
alcanza la parcialidad y hasta, el despohs~~ d;
los editores musicales, he aqui la declarac1on o
acusación que, especialmente contra_ la casa Ri;
cordi, hace el maestro Leoncavallo, informando a
un autor novel y que publica el periódico romano &lt;La Vita&gt;.-&lt;En la época actual (habla el
maestro), hay editores que dicen á los empresarios: ¿Quiere usted tal ópera? Bueno, no meopcngo; pero .... debe Vd. tomar esta otra de Fnlano.
Fulano es un músico de gran fama, como Vd . s.tbe; es mi músico sobre todo. ¿Quiere Vd. mú~ic_a
de Wagner? Muy bien; pero... ¿y nuestra mu,i-_
ca? Y la música italiana es siempre aquella de m,
maestro.
Agrega Leoncavallo que los editores imponen
condiciones como estas: Ustedes, empresancs, se
obligan á no dar, por ejemplo, óperas de Leouca
vallo, bajo pena de multa de ~lgunos miles de
francos. Con es'.e s·shma llegan a crear celebnd.1des á beneficio exclu~ivo de un solo artis!a y
grande daño de los l tros, porque el público ign0ra las buenas cosas de aqu!llos autores cuyas operas son muy deficientemente representadas. L~oncavallo sigue diciendo que aun cuando u~ maestro ha vencido las orimeras batallas, las dtficullades son infinitas, porque hay que pedir el j uid_o
del público y venir á Milán. Afirma que el ¡iublico de Milán es el meior de Italia y el más _inteligente, y que su juicio es infali~le. S~ co~qmsta
la fama en Milán ó no se conquista ¡amas. Pero
ílgrega que cuando se abre la &lt;Scala&gt;, á más del

L MARTES ocho de~los corrientes se efectuó,
en la elegante residencia del Sr. Teniente
Coron.e} D. Pablo Escandón, en la calle del
Puente de Al varado, la .-ponle&gt; final para decidir
el campeonato de espada de combate, en la ciudad
de México.
A las diez de la mañana se hallaban reunidos
en el jardín de la citada residencia, los caballeros que debían tomar parte en el torneo, y se procedió á sortear los lugares y á arreglar los «handicaps&gt;
Hecho esto, empezaron los asaltos, durante los
cuales los asaltantes mostraron gran de~treza y
habilidad. Fungieron de jefes de campo los señores ingeniero Daniel Garza, Rafael Cardeña y profesor Lucien Mérignac, quienes designaron, como
primeros tiradores, á los señores Gabriel Fernández Somellera, Gabriel Esnaurrízar y capitán de
fragata Cristóbal Gon.zález.
Hecha la declaración del jurado, se procedió á
entregar á los agraciados los premios de campeonato concedidos por el profesor Mérignac, consistentes en una medalla de oro al primer lugar, en
cuyo anverso se ve á un tirador de espada, y detrás de él una pareja de tiradores en un asalto;
en el reverso hay lugar para una inscripción alusiva. El segundo consistió en una medalla igual
á la anterior, con la sola diferencia de ser de plata; y el tercero, en un magnífico juego de espadas.
Terminados los asaltos, el señor Escandón invitó á los presentes á un exquisito &lt;lnnch-champagne&gt;, que se sirvió en el amplio y elega1;1te salón
comedor de la casa.
La fiesta dejó muy gratos recuerdos entre los
asistentes y ha constituido una página digna de
recordación en la historia de los deportes entre
nosotros.

E

*
Tesoro de los Pobres
una vez, ya no recuerdo en qué país,
HABÍA
dos pobres, tanto, que no poseían nada; pero

A. Falconí, actor de la Compañía
« Tina dí Lorenzo&gt;.

nada de nada.
No tenían pan que poner en la alacena, ni ala
cena eu que poner el pan.
No tenían casa para poner la alacena, ni terreno
donde construir una casa.
Teniendo casa, hubieran podido colocar la alacena.

*

En el centro, el Sr. Gabriel Fernández Somellera
[l er.lugar] á suderecha,el Sr. Gabriel Esnau- '
rrfzar, [29 lugar] y la izquierda el capitán de navío D. Cristóbal González.
Y si hubieran tenido alacena, seguramente que
en uno de cualquiera de sus rincones hubieran
encontrado un pedazo de pan.
Pero _como no tenían ni terreno, ni casa, ni alacena, m pan, eran verdaderamente pobres.
Lo que más echaban de menos, era hasta un poco de sidra.
Pero lo que hubieran preferido siempre no era
el pan, sino la casa.
Y aquellos pobres se consideraban más pobres
que nunca durante la noche de una gren fiesta
triste noche para ellos, solemne y al egre par~
otros que tenían fuego en la chimenea y la olia
puesta en la lumbre.

* * y se ayudan los unos á
Los pobres son buenos
los otros.
Los pobres de nuestro cuento regocijáronse al
encontrar el gato y no pensaron en comérselo·
por el contrario, le dieron un poco de tocino qu~
les habían dado á ellos por caridad,
El gato, después de haber comido, echó á andar
delante de ellos y los condujo á una vieja choza
abandonada.
Había en ella dos asientos y una chimenea según pudieron ver al entrar, merced á un ray~ de
luna que desapareció en seguida,
Y el gato desapareció con el rayo de luna.
Cuando se encontraron en tinieblas delante de
la chimenea negra, que la ausencia del fuego ha·
cía más negra todavía, dijeron:
-¡Ah, si tuviéramos aunque no fuera más que
algunos tizones .... Hace tanto frío!. ... Sería bueno pasar aquí la noche al lado del hogar contándonos historias.
'
De pronto, dos ascuas brillaron en el fondo del
hogar; h~rmosas ascuas amarillas como de oro.
Y el viejo se frotó ligeramente las manos diciendo á su mu.jer:
'
-¿Notas ese hermo~o calor?
-Sí que lo noto - respondió la vieja, y alargaba las manos hacia el fuego.
-Sopla un poco y él luego se avivará.
-No, respondió el marido-se acabará demasiado pronto.
Toda la noche estuvierqn al lado de la chimenea, con las manos extendidas hacia aquellas ascua~, que r_elucían co_mo dos luises y que seguían
ardiendo sin consumirse.
Y cuando llegó la mañana, los pobre:s que habían pasado satisfechos, sin frío, la noche, vieron ei:i el fondo de la chimenea al pobre gato que
los miraba con sus grandes ojos de oro.
Ent?nces comprendieron que el reflejo de aquellos o¡os era el fuego que los había calentado to.
da la noche,
Y el gato les dijo:
-&lt;La ilusión es el tesoro de los pobres&gt;,
J. R1

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL

o

PAPALOTE
A la distinguida Srila. Julia Iglesias Calderón.

pero vas pronto. No
dilates, porque tu papá
no tarda en lle,!ar y no
he echado todavía uin•
guna tortilla.
Así dijo doña Refu¡¡io
á su pequeño hijo Antolín al poner, en manos
de éste, doce centavos
para la compra de un
comal en la casa de tía
Pepa.
Antolín 1 único hijo de doña Refu¡(io, llegaba á
los nueve años sin haber podido gozar, á S\. antojo,
de los encantos con que suele brindarnos la existencia en esa época dulcísima que bien quisiéramos volver interminable. Su condición de hijo
único, que pudo para él ser ventajosísima, no lo
fué ni un segundo, pues aparte de que menudeaban sobre sus débiles espaldas los chicotazos que,
casi siempre sin motivo, le asestaba el vicioso de
su padre, y sobre su cabeza los muy fuertes y do•
lorosos pescozones de doña Refugio, Antolín, el
pobre Antolín, salía de la escuela, no para ir á
jugar como la mayor parte de los niños de s_u
edad y de su clase, sino pai:a ocuparse, ora en ir
por el maíz al mercado, ora en llenar de agua las
dos tinajas de la cocina tras largos y fatigosos via•
jes al río. Además, Antolín no podía, por seri:nuy
pobre, tener, como otros niños, ni trompos, m ca•
nicas, ni flecha.&lt;, ni papalotes, ni cerbatanas. Ra·
ras, muy raras veces caía en los bolsillos de su
rompílado pantalón alguna moneda de á centavo,
la cual era convertida casi instantáneamente por
el rapaz, en un merengue, en un bocadillo de ma•
mey ó en algún camotito de Santa Clara.
Pero un dulce cada ocho días es demasiado poco
placer para un niño. Y cuando desgranando maíz
para el cerdo y las gallinas de su ca~a, oía el po•
bre Antolín sobre su cabeza el zumbar de un papalote, alzaba los ojos, los clavaba tristemente
alegres en aquel objeto de stis ansias, y, sin poder
contenerse, en un arranque de entusiasmo infantil
se ponía de pie y gritaba jubiloso:
-¡Mira, mamá, qué papelote tan bonito!
Cuando Antc.lín recibió de manos de su madre
los doce centavos para la compra de un coma!,
corrió ligero á cumplir con su encomienda. Al
franquear la puerta de la casa de tía Pepa, detúvose, deslumbrado, ante una hilera de papalote~
nuevecitos que de la pared colgaban. ¡Qué bonitos!
Eran de pico y de gallardetes y tenían zumbadores por todos lados. Si él tu viera dinero para comprar uno, ¡qué gusto se daría empinándolo en el
patio de su casa, después de echar el agua y desgr.mar el maíz para el cerdo y las gallinas! Pero
esos papelotes debían de costar mucho . .. ..... lo
m•noi tres reale;¡ y ¿adónde cogía él tanto dinero?
M entras esto pen~aba, llegó de la calle un niño
d.:l v.:cindario aquel, y dijo con voz entrecortada
por la sofocación:
-¡Un papalote de á diez centavos!
Recibió el niño el papalote que pedía, y, tras
de pagarlo, salió sonriente delante de Antolín,
que le siguió, con melancólica mirada, hasta perderlo de vista, para quedar después mudo, inmóvil, embebecido en la contemplación de aquellos
armazones poligonales forrados de papel de varios y vivísimos colores. Y ¡qué baratos eran!
¡Diez centavos!. .. .. Pero diez centavos tampoco
los tenía. No, no los tenía. Porque los doce que
llevaba en la mano no eran suyos, sino para com•
prar el comal que su mamá le había encargado
con tanta urgencia. ¡Si él hubiera guardado los
centavos que le regalaba de vez en cuando su pa•
drino!. ..... ¡Tonto! ¿Por qué gastarlos en dulces
si los dulces se acababan tan pronto? Un papelote,
cuidándolo bien, duraba mucho. ¡Si él pudiera!. ..
Si su mamá no lo sobara, tomaría los doce centavos aquellos para comprar el papefole. Pero Jo
iban á sobar mucho .... Después de todo, una tunda más ¿qué importaría? ¿No le azotaban á cada
minuto, á cada sel(undo? Sí, se decidiría á todo.
Diez centavos para el papelote y los otros dos
para Cof!lprar hilo &lt;del diez&gt; en casa de tía Tules.
Faltaba la cola ...... Pues la cola la conseguirí'\
en las tiendas de ropa ó en algún basurero de la
orilla del río.
Fué sacado de sus imaginaciones por tía Pepa,
que, desde su buh,ca de cuero, le espiaba sin pestañear, temerosa de que fuera á cometerla alguna
travesura.
-¿Qué querías, hijito?
-Pues .... quería.. . .. -contestó Antolín indeciso;- quería ..... .
Después, cual empujado por mano misteriosa,
entró decidido y dijo con voz firme:
-Deme u.,té un papelote de á diez centavos.
Ufano por la posesión de aquella hermosa prenda, fuése á comprar el hilo &lt;del diez&gt; en casa de
tía Tules, en seguida á buscar trapos viejos para
hacer la cola, y media hora después, en un callejón muy próxin ,o á ~u ca~a y limitado en el t:X•
tn~mo sur _por el no1 .l\ut&lt;1Un, olvidado de sus
AS,

tristezas pasadas y sin pensar ni un momento en
sus desazones futuras, tenía muy empinado su
hermoso papalote, que zumbaba sin interrnp·
ción y movía majestuosa y acompasadamente la
cola. ¿Quién má~ feliz en aquellos instante~? Su
papelote estaba más alto que las palmas de la orilla
opuesta¡ n.ás alto que las torre~ de los templos¡
más alto, mucho más, que la más alta casuarina.
Y ¡qué bien corrían por el hilo, casi recto, hasta
lle¡(ar al fremlln , loi. corrMs que bajo la forma de
cir.:ulitos de papel le enviaba! Y ¡qué zumbido!..
Seguramente no había en todo el pueblo un pape•
lnte como el suyo.
Cansado de distraerse con los corren.&lt;, dió en
soltar el cabo del hilo, atado á una tablilla, y correr tras él hasta alcanzarle¡ pero desistió á poco
de esta suerte, porque una vez anduvo tan de pri-

Pepa supo que allí había estado "un muchachito
flaquito, de pantalón azul y camisa colorada," que
había comprado un p apelote de á diez centavos.
A juzgar por las señas, aquel muchacho no po•
día ser sino ~utolín.
Sin de~pedirse de tía Pepa, d oña Refugio se echó
á la calle, no sabit:ndo, de pronto, qué camino seguir. Mu y brevemente, sin embargo, dejó tal actitud, pues pudo ver, en dirección de su casa, un
pequeño papalote cuyo zumbar de colmena llegaba
hasta sus oídos, ensordecidos por el enojo.
-Allí ha de estar-pensó. - Y sin vacilar un
instante, tomó el rumbo señalado.
Antolín se había sei..tado muellemente sobre un
montoncito de verde grama. Olvidado allí de sus
angustias de todos los días¡ sin sentir el dolor de
los burujones y el ardor de los cardenales que Je

Una gran instalación torrificadora de cafe
•

*

Siendo México, como es, uno de los países productores de más
y de mejor café en el mundo, parecía extraño que no se hubiera
fundado en la República ningún establecimiento que se dedicara
exclusivamente á la preparación y torrificación del rico grano, cuya
aceptación universal asegura una fortuna para quien se dedique á
esa industria, que á la yez es relativamente fácil y muy remuneradora.
P ero existe, y desde hace muchos años, un establecimiento de esa
clase que está haciendo la fortuna de su propietario, quien con tesón ,v constancia ha procurado el constante mejoramiento de su
instala ".ión.
El año de 1880 fundó el r::ir. D. Benjamín Campa, en la ciudad
de Guanajuato, una casa cu_yo giro especial era la torrificación de
calé, haciendo uso de los procedimientos más modernos de que se
disponían en la época para esa industria.
Debido á la constancia y á las justas aspiraciones de su propietario, traducidas en una labor ímproba, la casa no sólo se ha conserrndo, sino que ha prosperado notablemente J' ha estado siempre á la altura de las primeras de su clase.
Actualmente toda la instalación está mo,-ida por electricidad; emplea á ciento cincuenta operarios, hombres y mujeres, y sus productos cuentan con general aceptación en todo el país, lo que está
probado por el hecho de ser la casa preferida por todos los principales hoteles y restaurants de la República.
Tiene el señor Campa especial cuidado en la selección de los
granos que emplean en su casa, y sólo usa café de primera clase,
de Uruapam y de los principales puntos productores de la costa
de Veracruz.
El lema de la casa es &lt;Siempre arriba&gt;, &lt;Siempre el mejor&gt;, y
no se economiza gasto, trabajo ó esfuerzo que tienda á que este lema sea llevado siempre con justicia á la vez que con orgullo.
Ha presentado el señor Campa los productos de su casa á varios concursos industriales, y guard.t, como recuerdo de ellos, dos
primeros premios, obtenidos uno en la exposición municipal de
lrapuato y el otro en el concurso ele las clases productoras de Guadalajara.
Han aumentado de tal manera los negocios de la casa, y sus productos han alcanzado tal circulación, que el seiior Campa se ha
visto en la necesidad de establecer una imprenta, montada con todos los adelantos del arte tipográfico, en gran escala, para responderá las necesidades de emp:1.que, despacho de negocios comerciales y propagandn . .8n esta imprenta se ejecutan los trabajos necesarios para la fábrica y apenas se da abasto pam. ellos.
La maquinaria r¡ue se emplea para la torrefacción del café, es de
origen alemán .Y de lo mejor que se conoce en su clase. La instalación ocup:t una casa. amrlia .v cómoda, ht marcada con el número
46, frente al Parque Porfirio Dfoz de la ciu(h1d ele Guanajuato, y,
aunque no tiene a pru-tado en e1 correo, ó a lg-u na otra seña especial,
es de tal manern conocida en toda la ciudad, que basta el nombre
de &lt;El Operario&gt; pimt o 11(' recib,1, con tod,t seguridad, cualquiera
comunicación que se le dirija.

Sr. Don Benjomln Campa. prnp1etarío de la ín~talncíón
&lt;El Operario&gt;.

Tenemos el gusto de acompañar á e::.tas líneas un I et1 ato del se
ñor Campa. en el que verán nuestros lectores las caracterí!:&gt;ticas de
un hombre trabajador y constante; sus rasgos revelan energía y laboriosidad, comprobadas por la fructífera labor ([UJ1 ha llerndo á
cabo desde la fundación de su casr1, labor que ha sido proYechosa.,
no sólo para su ciudad .r Estado, sino para hi industria_cafetera de
nuestro vaís.

Torrificadora qu~ se usa en
« El Operario&gt;.

sa y tan á saltos la tablilla aquella, que, para alcanzarla y evitar con ello que su papalote se cayera
al agua, vióse en la necesidad irnperio~a de arrojarse al río y sufrir muy serio y peligroso cha·
puzón.
Mientras tanto, doña Refugio, hecha un botafuego, iba de la cocina á la calle y de la calle á la
cocin?. ¿ En dónde diablos estaría Antolín? ¿Por
qué no regresaba todavía? ¡Muchacho maldecido!
¡ Ya se las pagaría todas junta; ! Y como si sintiera
la necesidad de golpear algo, ya daba un puntapié
á este mueble que la interrumpía el paso¡ ya em•
pujaba rabiosamente la puerta que un soplo de la
brisa había entrecerrado¡ ya azotaba, contra el fo.
gón ó contra el lavadP-ro, esta cuchara, ese moliuillo, aquella sartén ó cualquiera otro trasto de
la cocina.
El padre de Antolín llegó á las once en punto
pidiendo de almorzar.
- El almuerzo está, pero no hay tortillas-dijo
secamente doña Refugio.
-Entonces, ¿qué demonio~ has hecho en toda
la mañana?-repuso furiosamente el marido.
Frenética como nunca, salió inmediatamente
doña Refugio en busca de su hijo. En casa de tía

habían producido los últimos golpes de doña Refugio¡ descansando á más y mejor de las despeñaduras sufridas con tantos y tan frecuentes viajes
al río¡ sordo á los ruidos de la calle¡ ciego aun
para los transeúntes que pegaditos á él pasaban¡
ajeno, en fin, á todo lo que en torno de él ocurría,
contemplaba, verdaderamente embebecido, su papalote.
Doña Refugio pudo llegar hasta su hijo sin que
és te la sintiera y sin darle tiempo para que pu•
diera poner pies en polvorosa. Le sorprendió
cuando, ebrio de impresiones que jamás había sentido, que quizá ya nunca sentiría, escuchaba, embelesado, aquel zumbido intermitente que llegaba
hasta sus oídos como el aletear de los colibríes
que había visto tanta~ veces, mientras desgranaba
maíz en el patio de su casa, libar, sedientos y palpitantes, la dulce miel de los tulipanes y de los
floripondios de la cerca.
¡Pobrecito Antolín! Fué casi levantado en peso
por su madre¡ mas el dolor físico, que tan rudo
como inesperado ataque le produjo, fué nada para
la angustia que sintió cuando,abandonadoelhilo
de su hermoso papalote, caía éste lentamente, moviéndose de un lado á otro, como la cabeza de

También publicamos fotografías de los modelos {lo máquinas
que se usan en la casa para la torrefacción del café, modelos que,
como dijimos antes, proYienen de las principales fübricas de máquinas &lt;le Alemania, ~• que responden á las más recientes necesidades de los torrificadores y expendedores de café.
:=;
Nos es muy grato tener que citar ejemplos de laboriosidad, que
tanto honran á nue::.tro país, cc•mo el que nos ocupa, pues es seg·uro
qne de se~niir todos nuestros hombres de negocios por el mi1;mo
camino, dentro de poco tiempo todos los productos de nuestro rico
suelo, algunos de ·los cuales no han sido debidamente explotados
por falta de capitales ó de inteligencias, llegarán al g rado de desarrollo y de prosperichtd á que son acreedores, tiinto por el país ele
la tierra en el que han tenido la suert I dr, nacer, como por la
época que les tocó, tan llena de aclivillades v a -piraciones hacia
la perfección y el adelanto.

=

Ojalá que los demás hombres de empresa qu ' se hallan entre
nosotros, tomando ejemplo de los trabaja.dores como el señor
Campa, se dediquen á explotar las riquezas nat , les en que tanto
abunda nue~tro país, lo cual redundará tanto rn be .oficio de nuestra industria como en beneficio de ellos mismcs.
M aquinaría ellemana en uso en « El O¡•ernrío&gt;.

-

�p;L M U N UC I ll,UIH' K .\I JV

.

,..
•

'

,José Motos; arrendatario de Egisto, por
Ruiz H nos., Daniel Ruiz Diego¡ arrenda~·
tario de la Ri11conada, Lucas Elizalde, J ual1' ·
R. Orozco; como arrendatario del Caracol,
Jesús Re.v na hijo; como arrendatario de los
ranchos Porvenir ~' Sa,n Gonzalo, Miguel
Alba; como ar rendatarios de los r anchos La
L uz y T res Ríos, Tomás 8iquei ros; como
arrendatario de Providencia y Santa Hosalía, Eulogio Meléndez é hijo; como arrendatario de Tornillo y F lorida, Prisci liano
Rangel; como ar rendatario de Florencia,
Pedro Franco¡ como ar rendatario de fiucrte
de Alfalfa y Allende, por Cayetano ,) ustiniani, Ignacio J . J ustiniani¡ como arrendatar io de Venecia y La Au rora, Ignacio ,T.
J ustiniani ¡ como arren&lt;latario de San Al berto, por Juan S. P areja, Ignacio ,T. ,Justiniani;
como an endatario de Buenavista, por .José
Cordero, Ignacio J. J ustiniani; como arrendatario de la Glorieta, l\fatías Rod ríg·uez;
como arrendatario de Suerte Chica .r San
G regorio, Nicanor Salcido; por mí .r por
los parcioneros del rancho de l\1iramar,
Alejandro B. Córclo-rn; como arrendatitrio
de 8anta Cruz, Santa Elena y Santoña,
Leonardo Siqueiros H . ; corno arrendatario
de La Purísima y Ca lifornia, Leonardo B.
Córdova; por la hacienda del P ilar ,Y anexa$,
Praxedis de la Peña; por Agua Verde y
f-ianta María, Indalecio de la Peña; por ~an
Francisco y Santa Anita, Antonio Rivas¡
por el rancho del Compás, E. Velilla; por el
rancho del Carrizal, Bernardo Elizon&lt;lo;
por el rancho de San ,José, Donato Gutiérrez¡ pór la haciencfa de La Concha, Carlos
l\1ar tínez¡ como arrendatario de San Sebastián, Marcos An&lt;lrade¡ como al'l'endatario de L eocadius, Pedro Ba&lt;lillo; como
arrendatar io de la hacienda de Santa Rosa,
Benito Nog-ueira; por la sociedad :1gl'Ícola
Siller, Badillo y Andrade, Gonzfilo t&gt;iller;
como arrendatar io del rancho :Media Luna,
C. García; Fábrica de hilados y tejidos L a
Amistad, Prince, Torres y P rince; W. Balsiger, comerciante; comerciante Roque L ona; como agricu ltores y comerciantes, Ruiz
H nos.; como arrendatarios ele los s iguientes
ranchos: La Palma, P erú, Santa Fe, t\an
Agustín, L a P erla, Martínez Arauna y Cobián, P rudencio Cobián; como comerciante,
por José González Cuadra, Ama&lt;lo Pando; comerciante, Antonio R uiz L avín;
comerciante, Juan Salcedo; comerciante,
Dionisio González; por la hacienda de
Bilbao, Ulpiano R uiz Lavín; Fábrica de
jabón y aceite La Esperanza, J mm F .
Brittingham, gerente; Fábrica de Jabón
y aceite y Molino de Trigo'' La Alianza," Sociedad Anónima Limitada, p. p.
Hugo Francke, Bruno Harzer ; propie-

!

La Cuestión del NazaS
VOTO DE GRACIAS que los ribereños del RIO NAZAS elevaron
al Señor Presidente de la Repú·
blica, General Don Porfirio Díaz,
.al Señor Ministro de Comunica·
,dones y Obras Públicas, General
:Don Manuel González Cosío, y al
Jefe de la Comisión del Nazas, Señor Ingeniera Don J. Ramón de
Ibarrola, POR LA EXPEDICION
DEL REGLAMENTO DE 15 DE
.JUNIO DE 1895 para la distribución de las aguas del río Nazas,
desde la presa de San Fernando,
en el Estado de Durango, hasta la
presa de la Colonia, en el de Coahuila.

Al manifestará nuestro Primer ~Iagist rado los más expresivos votos ele agradecimiento por el inestimable beneticio que se
ha sen·iclo dispensarnos, asegurando de

toda expoliación nuestros derechos
á las aguas del Nazas legítimamente
adquiridos, debemos hacerlo ig·nalmente
1iarn con el señor ministro de Comun~ca?io-

nes ,, Obras PÍlblicas con el convencnrnento tl~ que á negocio tan arduo le ha_dedica&lt;1o su preferente atención, para satisfacer

los fueros de la justicia y salvar
cuantiosos intereses amenazados de
)"Uina, cuando ellos se habían creado
bajo el amparo de la ley y salvaguardia de la autoridad pública.
Y si deseamos hacer notar aquí, aunque
en nuestra insi(l'nificancia, la alta estima en
que tenemos l os empeñosos trabajos ~e
nuestro Gobierno en general, en notorio
beneficio de los antiguos agricultores de
esta comarca dP. la Laguna, debemos también enaltecer en nuestro ánimo, como un
acto de rigurosa justicia, los particula-

nos compete, después de haber sufrido t~1,1-

res desvelos y constantes afanes que
para llegar á conseguir este fin, tuvo que emprender el respetable s~ñor Ingeniero en Jefe de la Comisión Inspectora del río Nazas, siendo
nuestro convencimiento íntimo que
sólo algunos años de concienzuda
observación han podido venir á establecer con la contundente evidencia de l~s hechos, la verdad y justicia en que se basa el Reglamento de
aguas de quince del presente mes.
Testigos hemos sido de las tareas
que sobre sí se ha echado el s~~?r
Ingeniero en Jefe de la Com1S1on
Inspectora del Nazas; y si bien, lo repe-

·,tas expoliaciones por la poderosa co1!1pama
del Tlahualilo, d urante un larg.? penod? de

timos por nuestra insignificancia nada vald rá n{iestra manifestación, sí queremos

a ños. Obran, en esa Secreta~ia, ~ult1tud
de representaciones q ue los n ~eren?s. perjudicados hemos elev~do al senor m~n~st:º•
patent izándole la ruma á ~~1e. v1me10_
nuestras pr opiedades por la 1hm1tada a~1bición de aquella compañía que, subrepticiamente, obtuvo su concesión para aprovecharse de la mayor part.e de. la~ aguas
del Nazas, sin haber obtemclo s1qu1era los
b uenos resultados que de sn empresa se
prometía. Así, pues, como en otr as r repet idas veces hemos levantad~ nuestra voz
para pedir justicia y poner, a las_ cl~r_as, la
iniq uidad con que desde su prmc1p10. l~a
procedido la compañía, l~?Y que 1~ Justicia
ha tomado, en esta cuest1on, el as1e_n to que
le corresponde, no nos creemos d1spen_sy.dos del deber de eleva1: esta represcntac10;1
al ilustre Primer Magistrado de la Hapublica por el muy digno conducto de uste~,
p ara hacerle pr~s~nte nue,:tro agradecimiento por el dec1d1do empeno q~e ha pue~to al darnos su reglamento, Y as1 ~umphr

dejar escrito un voto de gracias para aquel funcionario, que con su
honorabilidad acostumbrada, y no
teniendo más punto de mira que la
verdad y la justicia, ha podido infor-

Señor Ministro de C;:imunicaciones .V Obras
Públicas:
L os que aba'jo firmamos, ribe reños del !'ÍO
1fazas, ante la honorabilidad é ilustración
·del señor ministro, compare~emo~ ~ expo.ner : q ue con fecha 15 deJumoprox1~o~asado el señor Presidente de la Repubhca
t uvo á bien expedir el Reglamento definitivo para la distribución de las aguas
del r ío Nazas, desde la presa de S. Fer~ando en el Estado de Durango, ha~ta la pre·sa 'a e la Colonia, en ~l de Coahu1l~, reglamento que inspirado en los mas sanos

·principio~ de justicia y especialmente en el respeto que se debe al derecho ajeno, ha puesto en salvo_ el que

con el más noble y elevado fm de su
alta misión, cual es el de dar á cada
uno lo que es suyo.

mar de la exactitud de los hechos al señor
Presidente de la República, para que el

nuevo Reglamento se base en el trivial principio de ser primero en derecho el que lo es en tiempo.
Ro(l'amos á Ud., señor ministro, se sirva
dar c;enta al señor P residente de la República con lo antes expuesto, bajo las protestas de nuestra más atenta consideración
_y respeto.
Ciudad Lerdo, Julio 20 de 1895.
Gilberto Ladn, Vega y García, Gutiénez S' Orozue, Apraiz Hermanos, Manuel
Oli ver, ,JeslÍs Re_yna, Velor y Echegarny,
Ladn ,v Rirns, por Yicente Can eón, ,TeslÍs
Torrero; Pedro Cancino Ruiz, poi· la hacienda de El Relámpago, Torres H nos. Y
Cía.; por el rancho de Solís, :Macario Sán-

chez Aguirre; por la haci;nda de_ Corona,
E. Sobrino; por José Mana Urrutia, Agustín P ámanes; por José González, J osé Arr~villaga; por la hacienda ~e Granada, 1?es1derio Meza; por la hacienda de Sohma,
Leonardo Sánchez Aguirre ; por el rancl~o
de El Tambor, Dolores F lores _Y Dano
Vásquez; Braulio Cárdenas, Fra?c1sco Galván; por la hacienda de E l H ormiguero, ~1.
Azuela Emilio A. Zambrano, J. E. 11oJar ;
por la hacienda de San Antonio del ~~'ot~,
Andrés Eppen, Garza Pedraza,_ Ep1farno
I (l'lesias· por el r ancho del Alam1to, Albert; Gardía; por el rancho de X ue~o León,
Agustín de la P eña; por la hacienda de
Santo Niño, A lberto Cancino; por la ha-

cienda de Dolores y anexas, F. Galván; por la hacienda de San _Lorenzo,
Ezequiel Ortiz; por la hacienda de
Vildózala, Víctor Delissalde; por la
hacienda de San José de los Alamos,
Albino Santos Coy; por el rancho de
Santa Brígida, Antonio García; por
el lote Chicago, Enrique Garza; por
el rancho de Santo Tomás, Jesús
Garza García; por el rancho de Santa
Catarina, Jesús Sánchez Jurado; por
la hacienda de San Marcos, Pablo
V. Fernández; por Yucatá_n, Guadalupe G. Nuncio; por mi rancho de
Candelaria, C. Herrera; por la Candelaria Regalado, Néstor Vargas;
por la hacienda de Yucatán, Se~astián Sifuentes Rivera; por Franc1sco
Madero, Atanasio González, Francisco l. Madero; por la hacienda del
Sacramento, por R. R Lujá,n, Jesús_,E.
Luján; por L uján y P_eña, J esus E . L u1an,

Juan Acuña,Aurebo Corral;por Gurza Hnos., V entura G. Sarabia; po_r
p. Guillermo Purcell, J. Holschne1der; por la Glorieta, Laguneta del
Carmen y Cinta de la Canoa, ~A. Benavides; como arrendatar•?
de Buenavista y Menfis, Benav1des y Díaz de León; arrendatario
de Santa Ana, Viesca Arizpe Hnos.;
por p. Luis S. de Aguay~, E. ~rnelas Jesús Jiménez, A. Fanas, Miguel
G;nzález Fierro, A. Medellín, Is'
.
mael Sifuentes;
como arrend atar10
de La Carolina, B. Elozua; por el
rancho Panamá, Justino Horner, Fábrica L a Favorita, Stephens Y Cía. i como
arrendatario de la hacienda de Santa
Lucía, por Juan Bandres, José Aguacite; por E l Jaboncillo, J osr Antonio Ste-

tarios de la hacienda de Santa Teresa, Sucesores de Hernández Hermanos; como comerciantes, Sucesores
de Hernández H nos.; por La Copsta,ncia,
Fábrica de hilados y tejidos de Lms Ve,yán
y Cía., P edro A ivarez; como comerciautes,
L aureano Arruza y Uía.; como comerciantes, Hugues y P inonceli, Federico .Me'nghdehel; como comerciante, Feliciano Chabot; Doctor Antonio Lofler, J esé Sariñana¡
como propietario de las haciendas Las Leocadias, Jaboncillo y Alamito, Jesús Calderón; Federico Ritter, dueño de las

haciendas de Bolívar, San Ignacio y
Santa Lucía, P r axedis de la Peña, F rnmencio F uentes, Francisco Madero.
Nada prueba mejor el valor moral ele los
«ribereños de abajo&gt; que el anterior documento, cuya publicación ha hecho necesaria
la actitud insolente con que los mismos ribereños han querido apoyar sus inicuns
p retensiones al despojo. Como se ha visto,
los mismos señores Madero, Gurza y Viesca .Y socios, que después de la atentator ia
disposición del Ministro Molina ~· por ella
alentados, se ban lanzado á discuti r .Y á incr iminar el actual Reglamento vigente, son
los mismos que hace algunos años declara-

nes · como arrendatario de E l Relámpago,
Cat~rino Navarro; como arr endatario ~e
La Esmeralda, Garzón Hnos.; arrendatario
Fermín González;, ar rendatadel RefuO'iO
.,
,
A
t'
rio de la Reforma y Nuevo Leon, Agus rn
de la Peña· arrendatario del Recuerdo, por
'
,
Félix Ramírez,
Roberto Ram1rez¡
arrendatar io de Suerte G rande, Roberto Duguy,
Jesús Pámenes; arrendatario de Hidalgo,

'

ban e!&gt;e mismo Reg-lam:'1.to 4-Í! spiraclo rn
los mñs ~anos pr incipios de ju~ticia .r espl'cialmente en el respeto que se debe al
derecho ajeno», á e!-\e mismo derecho a'jeno &lt;.:ontra el cunl se co11spira ho,Y, con un
impudor sólo comparnble á una ambición
&amp;in eserúpulos ni n·spetos.
Hi en 18H-) afirmHban los· exprPsados r ib1'reíios fJ ue el Re,u-lamento vigeute asegurnb,t «de toda expolinción sus derechos tí
las 111_ruas del río Nazas», lcon qué cara se
atrernn hoy :í pretender la moditicación de
t&gt;se Rcghunento que tantos beneficios les
procu , a .\' que defiende sus derechos como
un:t inexpugmtble ciududela?
t Por qué !,i entonc&lt;'s reconocían «los empeíiosos trabajos del Gobierno general y los
particulares &lt;les,·elos y constantes afanes
del Ingeniero en ,Jefe de ht Uomisión InsJH'dora del Nazas~, t ilthw hoy la obra del
Gubirr no de injusta .Y deficiente y clespre&lt;:i;m, en todos los tonos de la ironía, la obra

del señor I barrola que tan calurosamente
elogiaron1
¿Por qué si aseguran que el actual Reglamento vigente se basa &lt;en el trivial
principio de ser el primero en derecho el
que lo es en tiempo&gt;, se niegan hoy á reconocer los derechos antiguos y primordiales de los ribereños de la. región alta1
¿Y qué nombre merecen los que niegan
lo asegurado bajo su firma, y desconocen
sns propias palabras, .r atropellan sus declaraciones, y aseveran hoy una cosa perfectamente contraria á la que afirmaron
ªJ'ed ..... .
Por liviana que sea la conciencia de los
ribereños de abajo, en ella debe existir un
último resto de pudor. El dará, á quienes de tal manera atropellan el derecho que
antes reconocían bajo su firma, la respuesta dura y justiciera q ue sólo un exceso de
consiclernción, quizás inmerecida, puede
impedir pronunciar .... . .

S. M. el Rey D. Alfonso XIII concede,
á una negociación mexicana, el
derecho de poder usar su escudo
UN CASO UNICO EN LA HISTORIA DE NUESTRA
INDUSTRIA NACIONAL
Cuando un gobierno es honorable, fuerte y prestig-ioso; cuando lfls instituciones ele
un país están aceptadas y sólidamente apoyadas por el pueblo; cuando, por último,
hay una. nación que, firme y ampliamente,
se abre paso entre el núcleo respetable y
respetado de las demás naciones, puede decirse que ese gobierno .Y ese país tienen
la más completa de las garantías para su
propio desarrollo y engrandecimiento.
Eso ha sucedido con nuestra patria, con
esta Nación mexicana que, del estado caótico en que se hallaba a.ver, ha surg·ido esplendente y poderosa, para formar parte,
ocupando lugar distinguido, en el .congreso
de los primeros países del m unao.E l prestigio y honorabilidad de nuestro
Gobierno han t raído, como fatal consecuencia, el adelanto y el resurgimiento ele todas las energías vivas de su suelo y de sus
hijos. L as buenas relaciones de amistad que
cu lt iva con los demás gobiernos han se.r vido para que éstos no dejen pasar por alto la ocasión de distinguir y premiar los
t rabajos y la ¡nteligencia de los buenos mexicanos; y así es como vemos, con ha.lag·adora frecuencia, que lo mismo Francia .r
Alemania, España y los Estados Unidos,
rinden á México inequívocas mue!;tras de
estimación y respeto.
iQueréis una pr ueba rde esto últ imo?
iqueréis palpar la verdad de nuestro aserto1 Para ello os basta con fijaros en el último acto público del Gobierno español, en
esa prueba elocuentísima de la estimación
y preferencia con que siempre se distingue
á lo que tiene merecimiento y propio ,·aler.
Esa prueba, única en la historia de la industria mexicana, consiste en el amplio derecho que S. M. el Rey Don Alfonso XIII

ha concedido á la cervecería «Cuauhtemoc&gt;
para que esta negociación haga uso del escudo de la Casa Real de Madrid en todas
sus marcas, t imbres. etiquetas y cuantos
muebles ú objetos aproveche en uso propio. Esa única distinción, abstra_yéndose
de las muchas y si~nificativas que la cervecería. ha recibido, basta para pregonar
muy alto el crédito y la importancia de la
g ran fábrica de Monterre_y. Los mexicanos
debemos estar complacidos con esa distinción tan alta y merecida.
,
Razón hubo para elhl., pues la cervecería
«Cuau htemoc», dedicada solamente al trabajo y á engrandecer el crédito de las industrias nacionales, es el Yi vo ejemplo de, lo
que rnlen la perseverancia .r la inteligencia consagradas á una causa noble: la cat'lsa
del t rabajo.
Hemos dicho lo anterior á propósito de
lo c¡ue hemos visto en las calles de México:
que los carros repartidores de la cervecería
«Cuaubtemoc» ostentan, con legítima .satisfacción por parte de sus dueños, el hermoso escudo de la Casa Real de Don Alfonso. Son los únicos carros, no sólo en
~léxico, sino en toda la República, que pregonan públicamente tan honrosa distinción.
La cervecería sabe corresponder lealmente, y por su parte da pruebas á diario
de su estimación .Y consideración afectuosa hacia la colonia española, que es tan honorable y digna de respeto. Las buenas Telaciones que existen entre esa colonia y la
cervecería descansan sobre base lirme, y
nada habrá que pueda destruirlas ni entibiarlas.
.
Cuando las amistades son sinceras y sólidas, sus lazos son inquebrantables.

�7&lt;H)

EL MUNDO ILUSTRADO
l!lL ~lUl'\Dv ILUSTRADO

Nuestros Concursos ·
Habíamos dejado sin publicar el resultado del
décimocuarto concurso, ó sea el de las siluetas
de edificios, porque teníamos el proyecto de re•
formar completamente el plan de dichos concur•
sos.
Al de las siluetas de edificios no recibimos ninguna solución exacta. La más aproximada fué la
de la señora María G. de Treviño, de Monterrey,
cuya lista contenía los nombres de los siguientes
edificios: monumento á D. Manuel María Contreras; catedral de Guadalajara¡ monumento á Carlos IV, en México; capilla en el cerro de Las
Campanas, donde fué fusilado Maximiliano; edificio de la compañía Sínger en Nueva York; casa que habitó el cura Hidalgo en Dolores; abadía
de Westminster en Londres.
Esa lista sólo tenía un error, pues la primera
silueta es de la Torre de Londres y no del monumento á Contreras.
La lista remitida por el Sr. J. Porras Ugarte, de
c. Camargo, contenía dós errores, pues confundía
la catedral de Guadalajara con la iglesia del San•
to Sepulcro, y la abadía de Westminster con el
edificio dd &lt;World&gt; en Nueva York.
La tercera soh1ción, que fué enviada por la señorita María Núñez, de Puebla, contenía igualmente dos errores, pues confundía los dos prime•

Los monteros a/ú,tándose para la cace,ía imptr,al.

· h I·¡eo rl,. I E tnf)era dor Francisto Jo.sé.
Bnnq1tPle en Chnpuff,-pec e" honn~ rlel Jtl

ros edificios.
A estas personas corresponden los premios ofrecidos.
Hemos resuelto, como dijimos ya, reformar ra•
dicalmente l as bases de nuestros concursos. Muchas de nuestras lectoras nos han indicado que,
siendo muy grande el número de concursantes,
tres premios, por más que sean siempre artísticos
y valiosos, son muy pocos. Desearían que fuese
siempre mayor el número de recompensas, con el
fin de que pocas veces hubiera necesidad de sor•
tear los premios, como ha acontecido ya en dos
ocasiones distintas. Teniendo en cuenta esas jus•
tas razones, hemos pensado hacer un concurso
mensual en vez de hacer uno semanario.
Así es que, en lo sucesivo, haremos, exclusivamente para nuestras lectoras, á partir de Enero
próximo, un concurso mensual, en el que distribuiremos diez premios, todos ellos artísticos Y
elegantes, propios para señoras. En esta misma
página publicamos la fotografía de un lote de
premios que hemos comprado en la Joyería &lt;La
Esmeralda&gt;, y del que se tomarán los premios
pira el primer concurso, que se anunciará en el

Las jauríus u,adus en la cact'ría imperiul.

(FOTS. THOMPS01'1 ESPECIAU:S PARA &lt;EL MUNDO ILUSTRADO&gt;).

Lote de ohsequios para /o.s participante.&lt; en nu?siros conc11r.&lt;o.&lt;.

mes próximo.
Fuera de estos concursos, que serán
exclusivamente destinados á nuestras
l e:toras, tenemos en proyecto, para
el próximo año, concursos trimestrales, literarios, artísticos, deportivos,
etc., para los cuales destinaremos can•
tidades en numerario.
y ya q ne de reformar hablamos,
podemos anunciar á nuestros lectores
que el año próximo sufrirá «El Mundo Ilustrado&gt; grandes mejoras, que
indudablemente agra~arán á nues•
tros lectores. Tratamos de modernizar este semanario lo más posible,
poniéndole á la altura de los últi•
mos adelantos del periodismo sema•
nario en Europa y Estados Unidos.

una persona que niega ó desaprueba, mientras la cola, hacia
adelante y ascendiendo por su extremo libre, ondulaba perezosamente, cual si diera un triste adiós al desventurado niño
que la había sacado de entre la basura para hacerla vivir, por
unos instantes, en el cielo.
Antolín. magullado por los golpes de su madre, no podía incorporarse de la cama al día siguiente. Dolíanle horriblemente
los brazos y las piernas. Sin embargo, urgidc por doña Refugio, habría salido aquella mañana al mercado, á no ser rodos ó tres muy visibles cardenales que cruzaban el rostro
del pobre niño, pues por primera vez temió doña Refugio a J
"qué dirán," y por primera vez también sintió en su espíritu
algo parecido al remordimiento.
A medida que transcurrían las horas, el malestar de Antolín aumentaba. En la tarde, cuando su madre se llegó hasfa él
por ver si era posible que fuera por el maíz, le halló ardiendo
en calentura. Su rostro había enrojecido notablemente, y en
el sitio de los cardenales adquiría, poco á poco, un tinte amorata~
·
Doña Refugio cavilaba. ¿Sería por la terrible felpa ó sería
por el chapuzón aquella calentura? ¡Dios mío!. ...... ¿P.ira
qué castigará su hijo tan cruelmente?
Y la cara seria, muy seria, y la mirada reveladora de la angustia nacida del remordimiento; doña Refugio no paraba en
la cocina, pues de continuo abandonabas ns faenas para llegarse hasta el desmantelado lecho de su hijo.
p.,, •1&lt;.a n perial de caza- El suceso más nolublt: de /u lemµo, uda.
Varias veces mandó llamar al médico sin resultado. ¡Dios
en la corte del Káiser.
mío! Y la fiebre crecía y Antolín deliraba. Un delirio alegre
(FOT. THOMPSON, ESPECIAL PAl'A &lt;EL MUNDO ILUSTRID01),
unas veces; triste, muy triste otras. De vez en cuando, entre
las horripilaciones que parecían querer desbaratar el endeble
cuerpo del niño, un puchero contraía sus labios de color de sangre, y ,·Jr sus quemantes mejillas corrían lenta, muy lentamente gruesas y pesadas lágrimas. Otras veces su boca sonreía con sonrisa de cielo, y, presa el enfermito de un dulcísimo espasmo de placer, decía señalando hacia arriba con temblorosa mano:
-¡Mira, mamá, qué papelotes tan bonito!
A falta de médico, caritativas vecinas encargáronse de prescribir á Antolín cuanto de buena fe creyeron conveniente para lograr la salvación del niño. Pero todo f ué
inútil. Antolín murió, murió al amanecer del día siguiente, delirando con su her·
moso papalote. Y como al morir llorara, en su carita de niño infortunado quedó pintado el triste y dolorido gesto que precede al sollozo.
El padre de Antolín, idiotizado por el alcohol, no vertió ni una lágrima¡ doña
Refugio, sí: doña Refugio lloró mucho, mucho ....
Y todavía hoy, después de largos años, cuando la madre de Antolín, anciana y
sola, oye sonar sobre su cabeza blanca el zumbar de un papalote, siente en su cora•
zón angustia inmensa, y de sus ojos, moribundos por la vejez, brotan lá¡(rimas de
amor y de remordimiento que se estancan y se evaporan en el dédalo de arrugas
de sus mejillas.
Un soplo de la brisa entra en el patio y cruza suspirando por entre los tuliraues
y los floripondios de la cerca.
Y el papalote sigue zumbando.... zumbando ...
CtETO FERNANDEZ.

¡,. i.-!.-Jt (.'/ J)' 111, g r lé, lltl/1•1 ,",C Vc.'ll á ,., P' ,nce.-..a Cecilia Y á
los príncipes Augusto Guillermo y Osear Joaquín.

1111p11

L•~· , u~L" í~1

(FOT. THOMPSON, ESPECIAL PARA «EL MUNDO ILUSTRADO&gt;).

00
EL CENTENARIO DE BAUMIER

Aspecto del salón del Casino Español, durante el hanquelc ofrecid" á B ?rrás el miércoles último.

A:aba de ef~ctuar, e en la ciudad de
Valmondois el ce11te ario de Honoré Daumier. Nacido en Marsella en 1808 el gran
caricaturista vivió mucho tiempo en Valmondois y alll murió en 1879, en una modesta casuca que él quer!ll entrañablemente. Gracias á la iniciativa de algunos amigos y numerosos admiradores de
Daumier, su busto fué erigido e1, la plaza
de ta población. La ceremonia ael centenario, aunque oficial, fué, sobretodo, una
manif .,~tación arttstica, concebida y llevada á cabo por artistas.

.. .,...

.•

---- -

j .

--. -

INSTANTÁNEA TOMADA CON MAGN!!SD PARA «EL .MUNDO ILUSTRADC&gt;.

El Emperador Guillermo observci el ZP¡&gt;pelin, á bordo del vapor
&lt;Reina Carlota&gt;,

El dirigible Ze¡,f)eli,;. lí.,fo pnra ascender llevando á bordJ al
príncipe Tteredero de Alemania,

(FOTS. THOMPSON, ESPECIAUS PAM &lt;EL MUNDO ILUSTRADO&gt;.)

�7it

EL MUNDO ILUSTRADO

El-ENIGMA
Novela por J. Berr de Turiqtte

llu11tracione&amp; de Lillo. ·

Traducida especialmente para "El Mundo I u, trado"
(CONTINUA)

-Mi Lucy, mi querida Lucy, ile juro que usted
~t:rá mi esposa! Y aun cuando yo no tuviera más
que lo necesario para hacerla vivir en un cuarto
de sexto piso, no me sometería á la voluntad de
mis padres .... Mas ahora dependo de ellos¡ si
desobedezco, me quitan todos los medios de subsistencia .... y tampoco puedo hacer que usted
carezca de tod.J.
- Y aun cuando tu viera que hacerla vivir en un
cuarto de sexto piso, no vacilaría en pasarme del
consentimiento de mi padre. Mas dependo de él.
Y si, á pesar de su prohibición, me caso con usted ahora, me quitará los medios de vivir. No podría, de ningún modo, dejar á usted sin lo necesario.
Lucy no se rendía á este argumento.
-¡Pero si mis padres son ricos! Y, además, me
quieren. ¡Harán todo lo posible por hacerme fe.
liz! ¡Su dinero será nuestro!
Máximo se encontraba al pie de la escalinata.
- No puedo aceptarlo-murmuró.
Luego, en un arranque de ternura:
-Sí, quiero á usted sin recibir nada de ellos.....
y esto len¡(o derecho de hacerlo . ..... ¡y lo haré!
Mas, por ahora, mis padres no consienten que me
case con usted sin dote. Y yo no tengo nada mío,
¿usted comprende ...... ?
Lucy se pasó la mano por la frente.
-No, no comprendo ....... ¡Siento volverme
loca!
-Pero será preciso que cedan ....... Y cuando
regrese yo de este viaje ....
-¡Ah! ¿usted se marcha?-dijo Lucy dolorosamente.
Teresa creyó un deber acudir en ayuda de su
hermano.
-Mis padres exigen que Máximo se aleje por
algún tiempo ..... .
-¿Para ol vidarme't
-Así lo creen. Pero cuando regrese y que se
convenzan de la persistencia de mi amor ....
- ¡Oh! sí, estoy muy cierta de que cederánafirmó Teresa. Por lo demás, allí estaré yo, durante su ausencia, para abogar por su causa y la
tu ya. ¡Oh! ¡esto es indudable! ¡Los conozco y sé que
acabarán por enternecerse! Y l11ego, lodo cambiará. ¡Quién sabe! Cuando Máximo regrese, los
obstáculos para el casamiento tal vez habrán desaparecido por sí mismos.
-¡Los obstáculos ..... ! pero ¿qué obstáculos?
-No sé qué negocios de azúcar-dijo Teresa
turbada.
Luego, asustada de haber dicho demasiado:
-Tú no comprendes nada de eso, lo mismo que
yo ......
Lucy suspiró.
-Y... ¿parte usted pronto?-preguntó á Máximo.
-Sí. Mis padres me hicieron prometerles que
no volvería aquí. Pero la idea de expatriarme sin
volverla á ver ..... . ¡Oh, Lucy! Yo ..... .
A su vez, Máximo no lograba dominarse¡ las
palabras se le anudaban en la garganta.
Los dos jóvenes, dominados por invencible
emoción, fueron á caer sollozando el uno en brazos del otro.
Teresa, atenta á los ruidos del exterior, tuvo
miedo de que alguien entrase.
-Van á venir, Máximo. ¡Partamos!
Pero Lucy se había ya calmado.
- ¡Oh! pueden venir! Ya lo ves, estoy tranquila ...... muy tranquila. Y mis padres, á quienes
hubiera querido dar 1.a sorpresa de un casamiento que les hubiera llenado de gozo, no se darán,
j,1más, cuenta de mi .... ( sonrió tristemente) de
mi decepción.
-Y, como hablando consigo misma, añadió:
-iA.h! ¡qué bien hice en no decirles nada! Les

causaría hoy más pe•ar que á mí, puesto q11e, se•
¡!Ún parece, ellos sou á los que no quieren por
p:irientes.
Teresa hizo seña á Máximo para indicarle qnc
era hora de retirarse.
-Al menos á ti, Teresa, vol veré á verte, ¿no rs
verdad?
-Sí. . . .. . sí. .... nos arreglaremos para el lo,
dijo Teresa un poco turbada.
-¡Eu qué tono dices esto! Pero ¿acaso mis padres han cometido un crimen?
Teresa, á su vez, se sentía ya sin fuerza~.
-No ...... Estoy segura de que no hay nada.... .
Pero tú sabes ..... cuando las gentes están en los
negocios .... .
Se oían paso~ en el jardín; había que dar término á la entrevista.
-¡Pronto! ¡Pronto! Alguien viene-dijo Teresa
á su hermano.
El joven quiso, por última vez, tomar la mano
de Lucy y depositar en ella un beso.
Ella le detuvo con un gesto.
-¡Adiós, Máximo!
-No, hasta la vista-replicó éste. Tengo fe en
el porvenir¡ le respondo á usted de que nos casaremos.
Pero el final de su frase se perdió.
Ya Teresa le había arrastrado tras ella.
Lucy, sola, permaneció uu instante como aturdida. Le parecía que ac:ibaba de tener una pesadilla. Le fué necesario un verdadero esfuerzo de
voluntad para confirmarse que se encontraba en
plena realidad.
Olvidaba, por otra parte, completamente el
desgarramiento de su propio corazón, para no
pensar sino en sus padres. ó, más bien, en su padre. ¿De qué podía ser culpable? Recordaba esta
frase lanzada por Teresa: &lt;Aun cuando el señor
y la señora Le Quesnel hubieran sido siempre
pobres, ante las súplicas de Máximo, mis padres
hubieran consentido de todos modos ...... &gt; ¿Era,
pues, su fortuna lo que se les reprochaba'? ¿Habría sido mal adquirida? Pero no: jesta suposición
era imposible! El señor Le Quesnel se habíamostrado siempre, ante su hija, tan recto, tan escrupuloso. Así es que se rebelaba ante esa acusación
estúpida, cobarde, pues que no se habían atrevido á formularla claramente.
Lucy se levantó vivamente hacia la reja, creyendo ver todavía allí á Máximo y á Teresa pa·
ra gritarles: «¡Es falso, es falso! ¡Mi padre es el
hombre más honrado del mundo!&gt;
Fué justamente al señor Le Quesnel á quien vió.
Llegaba en esos momentos con su esposa y Ri·
cardo.
Si hubiera estado solo, Lucy habría corrido
instintivamente á arrojarse á su cuello y probar·
le, cubriéndole de caricias, que no dudaba de él.
Pero la presencia de un extraño detuvo este impulso suyo. Y como todavía tenía los ojos enro·
jecidos y temía que lo pudieran advertir, prefirió
subir á su recámara, dejando, para más tarde, una
manifestación de ternura en la que veía ella algo
como una reparación.

VIII
Ricardo, en el jardín, acababa de terminar su
investigación preparatoria.
En su opinión, hasta estar mejor informado
cuando menos, el ayudante del jardinero, el co·
chero, la cocinera y la recamarera no eran culpa·
bles. El criado era el único sobre quien recaían
sus sospechas.
Sin embargo, la señora Le Quesnel se negaba á
admitir que fuese culpable.

-Figúrese usted, mi querido ~eñor, que Pedro
ha envejecido á nuestro servicio, que está en
nuestr.1 casa desde hace veinte años, y que, repetidas veces, nos ha dado pruebas de la más ah•
soluta devoción.
Pero el procurador no cambiaba de idea.
-Veamos. Razonemos, señora. Acabamos de
entrar en la bodega. ¿Y r¡ué hemos encontrad"
contra la pared en que estaban colocadas, según
dice usted, las botellas en cuestión? Esta bolsa de
tabaco que usted reconoce que pertenece á su
criado.
-Pero Pedro-replicó la señora Le Quesnelpuede haber tenido veinte razones para bajar á la
bod,?ga.
Ricardo contestó:
-A la primera bodega, sí. Pero, si he compren·
dido bien las explicaciones de usted, no pudo
haber entrado á la segunda, que es la del vino de
que se trata, porque, según los recuerdos de usted, que me han parecido particularmente preci·
sos, no ha tenido ocasión de hacer subir este vino
desde hace una semana.
-Pero ese objeto pudo haber caído-de su bolsa
desde hace algún tiempo.
·
-Imposible¡ el tabaco está fresco.
-¿Sin duda por la humedad de la bodega?
-No, porque si el tabaco hubiera permanecido
en la bodega desde hace varios días, tendría olor
de moho, y no lo tiene.
Pero el señor Le Quesnel no parecía estar ple·
namente convencido aún.
Ricardo añadió:
-Por lo demás, nada será más sencillo que to·
mar informes de la tienda de la población. El ten·
dero nos dirá si el criado fué ayer 6 esta mañana
á llenar la bolsa.
La señora Le Quesnel tuvo, entonces, un gesto
de espanto.
-¡Oh, no, se lo ruego! Esperemos todavía an·
tes de hacer pesar públicamente nuestras s~spechas sobre este viejo criado.
Ricardo no insistió.
-Sea. ¿Quién nos dice que no lo confesará él
mismo dentro de un momento?
La señora Le Quesnel alzó los brazos al cielo.
Trat~ba de c?mprender por qué Pedro, que era la
sobriedad misma, había cometido ese robo.
¿Se te~ía el derecho, sin mayores pruebas, de
acusar asi á un hombre cuya probidad, hasta ese
momento, era tan manifiestamente cierta?
A eso el procurador contestó que, si acusaba
á Pedro, no pretendía condenarlo todavía. Ese
objeto, en todo caso, habría podido serle robado
y nada probaba aún que el verdadero ladrón n~
lo hu~iera perdido en ese lugar, ó no lo hubiera
depositado allí expresamente para despistar. Todo era posible, Quizás el culpable sería al fin de
cuen~as, ~lguien en quien no se habí¡ pensa¡:!o.
La historia de las investigaciones actuales era
fértil en sorpresas de ese género, Recordó tma
vieja _pieza de teaJro en la cual se encontraba que
el crimen se habia cometido por el juez mismo
en un acceso de sonambulismo.
-¿Quién sabe-dijo riendo al señor Le Quesnel- si usted no es sonámbulo también, y si, sin
darse cuenta de ello, no ha ido en la noche á dar
una vuelta á su bodega? Creame: á veces se va
tras una pista, pensando que se instruye el asunto más sencillo del mundo, y después de muchos
rodeos .... ¡queda uno estupefacto de lo que se
llega á descubrir!
-Entonces ¿qué va usted á hacer ahora?-preguntó la se~ora Le Quesnel,
-A examinar á ese Pedro, si usted me hiciera
favor de hacerlo venir.

- - Pero ... . ¿qué habrá que decirle?
-Le preguntará usted si sabía que las botellas
habían desaparecido.
Pedro acudió al llamamiento de la ·señora Le
Quesnel.
-¿La señora ha llamado? ¿ Es, sin duda, para
que me lleve la mesa de té?
Ya se dirigía al fondo de la pieza, cuando la
pregunta que se le dirigió le hizo detenerse rápidamente de un salto.
-¿Sabe usted, Pedro; que no hay ya ni una sola botella de Syracusa en la bodega?
-Sí. ... yo .... no ....
-Vea usted, se turba-dijo Ricardo al oído del
señor Le Quesnel.
-En efecto.
La señora Le Quesnel replicó:
-Conté cuatro la semana pasada. ¿No las ha
cambiado usted de sitio por casualidad?
La turbación de Pedro aumentó.
-No, señora¡ yo . ...
El señor Le Quesnel creyó su deber intervenir.
-El vino común que tomamos todos los días
está en la primera bodega.
-Sí, el señor lo sabe bien.
-Sólo el otro vino está en la segunda. Ahora
bien, desde hace una semana no hemos bebido de
él. ¿No ha tenido usted que entrar por cualquie·
ra razón, á la segunda bodega?
'
-No, señor; yo ... .
Ricardo_, que desde la llegada de Pedro, había
p_erm~necido en silencio, hasta indiferente en apanencia, acababa de dar vuelta al salón, de manera de encontrarse en el camino que concluía de recorrer el cria~o; luego, inc~inándose de repente:
-Toma-d1¡0,-no sé quién ha dejado caer esto.
Y mostró la caja de tabaco.
M_aquinalmente, Pedro dijo: &lt;iEs mía, señor!&gt;
Viendo el asombro que producía esta declaración, añadió:
-Pido perdón á la señora. Tal vez la dejé caer
esta mañana al asear esta pieza.
El señor, la señora Le Quesnel y Ricardo se miraron unos á otros.
--Ent_onces - hizo observar Ricardo,-puesto q u teste ob¡eto es de usted, amigo mío, y puesto que
aún lo t~nía en su poder esta mañana, ¿puede usted exphcarme por qué acabo de encontrarlo en
esa bodega, doude no había usted entrado desde
hace ocho días?

•

Pedro, con las facciones sumamente alteradas,
murmuraba:
- No sé, señor . .. . yo.
Las señora Le Quesnel
parecía tan conmovida
como Pedro.
-Vamos, responda us•
ted, ami¡!o mío. Nosotros
no le acusamos. Usted
ha dado, desde el tiempo
que está á nuestro ser•
vicio, demasiadas pruebas de devoción, hasta
de cariño. Pero debe usted comprender que la
situación es grave. Hay
allí un misterio ....
-Que la Justicia tiene
el deber de esclarecerañadió gravemt&gt;nte el
procurador.
Pedro, con acento de
verdaderas in c er idad,
gritó:
-Juro al señor y á la
señora que no soy ladrón.
-Sin ser precisamente
ladrón-respondió el señor Le Quesnel-usted
podría haber tomado, sin
darse cuenta, hábitos de
intemperancia. Y entonces, á pesar suyo . ..
-Tampoco soy un bo·
rrachc,
RicarJo intervino, y,
con tono brusco:
- Sin embargo, usted
ha entrado en la bodega
esta mañana. Vamos, confiéselo.
Pedro, con la cabeza
baja, como fiera acorralada, no intentó resistir.
- Pues bien, sí . . .. Entré á la bodega esta mañana..... . y soy yo quien
ha tomado las botellas.
Ricardo triunfaba.
Se volvió al señor y á
la señora Le Quesnel con
aire satisfecho. Después
volvió á su tarea con
Pedro.
--Puesto que no es usted ni un ladrón ni un
borra~ho, y si u~ted tomó esas botellas, es que
tendria u na razon particular para tomarlas. ¿Puede usted hacérmela conocer?
Pedro volvió la c1beza.
-No.
Ricardo, entonce,, le: puso la mano en el hombro.
-En tal caso, tendré la pena de hacerlo aprehender.
Y como el otro intentara desprenderse:
-;Cuidado! ¡agrava usted su caso! Rebelión contr~ la magistrat.ura: Soy procurador de la Repúb_hca en el terntono de Coulommiers, y Dammarhn se encuentra en mi jurisdicción.
Súbitamente la fisonomía de Pedro cambió. Acababa de tomar el partido de decir todo.
-Pues bien, puesto que asf es, interróJ!ueme
usJed; responderé. Después de todo, tal vez valga
mas.
-¿Dónde están esas cuatro botellas?
-~i; casi de Picnard, el cant inero, frente á la
estac1on.
-¡Ah! ¿El es quien aconsejó á usted?
-No-contestó vivamente,Pedro¡-él nada tiene
que ver en el asunto. El me pagó esas cuatro botellas á quince francos cada una. Yo le dije que
el s_eñor y la señora me las habían dado para mi
mu¡er enferma en el hospital¡ pero que yo prefería ~omprarle, con el producto de la venta, vino
corriente, en vista de que es más tónico.
La señora Le Quesnel comprendía cada vez
menos.
-¿Cómo? ¿Su esposa está enferma en el hospital?
-No; pero había que encontrar una razón para
tener dinero inmediatamente.

-¿A tal punto estaba usted urgido?
-Sí, señora.
-¿Por qué no me lo pidió usted?
Durante estas últimas réplicas Ricardo había
observado fijamente á Pedro.
'
- Acérquese usted-le dijo.
•
Pedro se acercó.
-Quítese usted su delantal.
Pedro obedeció.
Se le vió entonces un jaquet y un traje de persona acomodada.
-Bien l:1)e decía yo-dijo Ricardo- que esos
zapatos lustrosos y ese ¡&gt;antalón de fantasía no
estaban de acuerdo con el delantal.
Preguntó:
-¿Ese traje es todo nuevo?
-_Sí, señor procurador, todo es nuevo.
Ricardo, en este momento, pasó detrás de Pe·
dro, y volteando la parte superior del jaque!
detrás del cuello, leyó: &lt;Al High Life&gt; Jacquin'
Sastre.
'
'
-Mucho mt: complace, amigo mío-le dijoque tengamos los dos el mismo sastre.
Y continuó el examen del traje.
-Espaldas demasiado anchas, talle mal ajustado. Esta es ropa hecha.
Pedro hizo una señal afirma ti va.
--;¿Es qu~ seg~ramente usted trataba de veslirse, o más ~1en disfraza~se .de un momento á otro?
- ~ero ¿~ué puede significar todo eslQ? - mur~uro la senora, Le Quesnel en voz baja 4 su mando que parec1a, por lo demás, tan eslunefa t 0
como cll,.
,
c
Ricardo prosiguió:
-¿ Y cuándo compró usted ese traje?
-Esta mañana, señor.
-En :fecto - hiz~ _notar la señora LeQuesnel, esta manana lo env1e á Coulommiers.
El procurador reflexionó un momento
-No es, ciert_amente, p~ra permanece; aquí par~ lo que ne:esitab~ veshr,se de esta manera. ¿Sa
b1a uste_~, sen ora, si él tenia que ir á París?
La senora Le Quesnel contestó afirmativamente.
E~ efecto, P~dro le había pedido permiso de
partir en la ~1sma tarde para ir á ver á su hermano _en_Pans¡ estaría de regreso al día siguiente.
. Dec1d1damei;t~, esta averiguación comenzaba á
mteresar pr,od1~10samenle á Ricardo. El criado
no le parec1a, sm embargo, tener mal aspecto. Pero ¿por q~é se dejaba arrancar la verdad sólo á
p_edazos? ¿Cuál podría ser el objelo de esta histona de dislraz?
Examinaba á Pedro de pies á cabeza da d
v~e~tas t_ambién detrás de él, cuando, de ~epe!te~
d1s_t1ngu16 un cuerpo voluminoso en la bolsa izquierda de los faldones del jaquel.
-Muéstreme usted lo que hay dentro- orde '
Pedro obedeció y sacó un objeto, envuelto ne:
papel de seda, que extendió al procurador.
Este ~esdobló el paquete y de él sacó una barba poshza.
La señora Le Quesnel estaba aturdida. Imaginaba que ese criado fuera jefe de una banda de
lad1;ones, como aquella de que se había hablado
hacia al¡!unos momentos.
En cuanto á Ri~ardo, fruncía el entrecejo, atent~, como en los d1as de sus más serias investigaciones.
-Las otras bolsas-ordenó-todo, vacíe usted
todo.
Pedro, dócil, ponía una tras otra. en una mesilla, todas las cosas q uc llevaba consigo.
-:-Todo, todo-decía Ricardo después de cada
o~¡eto.-Bueno, la cartera la examinaré después.
S1, el p~rtamonedas también . . .... ¡Ah! cartuchos.
La seno.ra Le Quesnel lanzó un grito.
N~ hab1a duda posible. Pedro no era sino un
asesino. Todos habían visto la muerte de cerca. y
aun: en ese momento, ¿quién podía afirmar que,
teniendo oculta un arma preparada, no . .. .
Instintivamente la señora retrocedió algunos
pasos, tranquilizada.! sin embargo, un poco por el
hecho de que el senor Duroc, que era fuerte y
alto, no perdía de vista á ese hombre.
Por fin, todas las piezas de convicción se encontraban en la mesa.
-Le ~scucho-dijo Ricardoá Pedro.-¿Quégolpe med1tab~ ust_ed? ~eflexione que, si no es culpable,todavia: s1 no tiene en su activo una serie
de cnmenes impunes hasta ahora, está en su interés confesarme todo. En tanto que el delito no
se comete, aun cuando la premeditación esté cla-

( Continuará).

�1!lL MttNDO ILÚSTRADo

USOS DE SOCIEDAD

CCIRONilCCA
A luz no es amiga del invierno¡ despierta tarde ~n los fríos
crepúsculos matutinos y se
levanta de su rosado lecho con
negligencia de reina malhu ·
morada; apenas si deja ver _su
dorada so11risa entre las me·
bla espesa que flota sobre la
atmósiera, y cuando al fin el
cielo aparece azul y sereno en. l~s úl~imas, horas
de la mañana, un sol pálido y hbio vie~~ a besar
los cristales denuestrobalcón,como fugitiva ven·
tura que bien pronto se alejará. Al mediodía pa•
sa veloz y después desaparece¡ la tarde lleg~. y
apenas hay tiempo de ~ontempla: el hermoso c_re•
púsculo invernal, admirable con¡unto _de celap:s,
en los cuales el rojo luminoso '( metálico del. po·
niente se confunde con los hnt~s azul y viole·
ta del horizonte. El día ha termmado¡ su corta
duración tiene la intensa dulzura de todas las be·
llezas pasajeras y breves, tales como las flores, la
ilusión y el amor. Es posible que mi~ amabl~s
lectoras tengan igual opinión sobre el encanto de
las dichas breves¡ esas que pasan rozando ªJ?enas
el alma, semejantes á un ala blanc~ de manpo~_a
sobre los pétalos de la flor; esas. ~ichas que bn·
llan, cual chispas de oro, en las tinieblas de un espíritu triste y sombrío, como las estrellas errantes en el cielo lóbrego de una noch~ obscura; de
es.;.s venturas, en fin, que por la rapidez de _su p~so en nuestro horizonte sentimental, no de¡an si·
no un deslumbramiento delicioso, exento, para
siempre, del sabor amargo del hastío. Uno de ~os
más íntimos y eficaces secretos para conservarin·
tacta la flor del recuerdo, sería, sin .duda, no beber hasta la última gota del dorado. l~~or de la felicidad; acaso la inconforme ambi~ion del al~a
quedaría suspirando; pero, en cambio, n.o vendna
el hasho, el crn. l, el implacable enerr:iigo d~ to·
das las alegrías. r'or esto goc~mos, mis queridas
lectoras, de los breves y hermosc,s d!as invernales¡ no llegarán el calor y 1~ luz á fatigar vu_estros
bellos ojos; cuando el crepusculo haya ~ermrnado,
comenzarán los preparativos para asistir al teatro
ó al baile en cuyos espectáculos las flores de belleza fem~nina superarán, ciertamente, á las flores
naturales que no han podido resist.i~ los rigores
del intenso frío de la presente estacion.
También las blancas y lindas manos, semej_antes á pétalos de rosa, necesitan de calor y abrigo;
la Moda, siempre deseosa de at~nder á l~s necesi ·
dadu 6 á los caprichos femenmos, ha ideado el
uso, útil y elegante, del ~anguit~. Su inv~nto no
es muy moderno, por cierto¡ existen vanos cuadros y grabados en los cuales se representa á las
damas de la época de María Ant?nieta_ llevando
manguitos, y algunos de grand~ dimeusiones. No
se podía pensar, por aquellos !iempos, en la grave
dificultad que presentan, e~téhcamente habland?,
la combinación de los grandes som?reros preler~dos hoy por la Moda, con el voluminoso mau¡tui·
to mucho más ahora que los sombreros se adorn~n con pieles suaves y que los mangu!to~ crecen
cada día más. Para hablar en el lengua¡e irrespe·
tuoso de la geometría, la silueta femenina pu_ede
compararse á una pirámide invertida, pues mien·
tras el traje ciñe cada vez más el cuerpo, sob~e to·
do en l a extremidad de la falda, el voluminoso
aspecto del gran sombrero, del man.guit.o y de los
cuellos rizados aumentan extraordiuanameute la
parte superior de la persona.
Es verdad que las devotas de la línea y de. la
estética tienen el recurso de llevar el manguito
bajo el brazo ó simplemente en la ma110, cvmo lo
hacían las damas de la época de i:1aría Antoni~ta
y del Directorio, para cuya achtn.d s~ n~ce~it~
realmente mucha gracia y extraordmano c~c;
pero nuestras damas no carecen de estos req tnsi ·
tos, y vemos ya en calles y paseos, bellas y elegantes friolentas, ocultando con toda. ,l(racia s.us
delicadas manos bajo la afelpada y brillante piel
de los manguitos.
Como hemos dicho á nuestras lectoras, la Moda
tiende á aumentar cada día más las dimensiones
de este gracioso abrigo fem~~ino; los 11;ás pequ~ños miden á lo largo veinticmco ó tremta centi·
metros; pero los preferidos por el buen gusto son
de mayor tamaño,

Las pieles reinan ahora por completo. En algu·
na otra ocasión daremos cuenta á nuestras lecto•
ras de lo principal que de ellas puede d ..cirles.

C11estiones Trascendentales
LA DICHA

]E

L CONCURSO abierto para que nuestras
lectoras fijen el criterio que debe presidir
á la determinación de las b.tses para en•
contrar la dicha de la mujer, ha sido acogido con entusiasmo. Hemos recibido va:i~s respuestas, todas interesantes, las cuales se ira.n .PU·
blicando según el orden con que se han rec1b1do.
Hoy daremos á conocer algunas de ellas, cuv~ diversidad en la apreciación q11e hacen de la dicha,
demuestra, una vez más, lo personal de este asunto.
Es preciso amar, dicen unas, y entre tormento
y tormento gustar la dulzura de l~s penas amorosas. Al contrario, dicen otras, la ,dicha est~ ~n el
silencio y el descanso del corazon. La fehct~ad,
para algunas, consiste en ser bellas y en_ remar
por este medio; otras opinan que es preferible ser
humilde y pasar inadvertida. Ciertos caracter~s
creen que vencer los . obstáculos co~ la energia
trae la dicha¡ en cambio, algunos piensan que se
encuentra en ser paciente y en tener, como escudo la fortaleza invencible de la resignación. Es,
pu~s, admirable considerar a_biertos, por las dife·
rentes opiniones, tantos caminos para encontrar
la dicha, y sin embargo, tan pocas personas felices.
Mas esa diversidad de ideas demuestra, de un
modo evidente, que no hay un secreto único para
encontrar la ventura y no se reduce á una sola
forma de almas la que pueda franquear el misterioso dintel, siempre cerrado á los mortales. Hay
una dicha propia de cada carácter, y el problema
viene así á ser más complicado para resolverse
de un modo general. Es en vano preguntar si la
dicha se encuentra fuera de nosotros en las circunstancias exteriores ó en lo más íntimo del
propio sér; lo probable es. hallarla cu.ando los
acontecimientos guardan cierta ;,rmonia con el
carácter individual. Hay almas que tienen nece•
sidad, para ensancharse, de gran.des sensaciones,
de luz, bullicio y hasta de obstaculos. que ven•
cer. Sería inútil mostrar á estos espíritus el camino de la dicha, señalándoles una senda de modesta y tranquila mediocri.dad, pues ciert:&gt;! bellas
almas de combate desprecian esas pequenas satisfacciones· hay una fuerza tan ardiente en su
interior, qu~ necesitan de esfuerzos sublimes y
continuos para emplearla.
Esta di visión no es peculiar solamente á la especie humana, ~xiste tambi~n en las plantas, pues
mientras unas tienen necesidad de mucho sol Y
del aire libre y vigoroso de los bosques, otras, en
cambio, no pueden resistir estos elementos en toda su extensión y se desarrollan suavemente bajo la sombra protectora de las altas y frondosas
encinas.
Por ejemplo: á un Bonaparte, es decir, á una de
las almas más ávidas y ambiciosas que han existido, es preciso darles, para su. dich.a, tempestades
y sacudimientos, no sólo propio~, s.mo de !as personas que giran en su extensa orbita social. El
día en que, cerca de Compiegne, bajo una llu_via
torrencial 1 calado hasta los huesos y mal abrigado por el alero derruido de una capilla, vió Napoleón llegar el carruaje en el cual venía la archiduquesa María Luisa, fué intensamen.te feliz;
pero era preciso ésto para llenar la n:1ed1da de la
dicha codiciada por ese carácter dommante y ambicioso. Y como nn contraste completo, hay almas que sólo pueden tomar 1~ felicidad á _pequeñas dosis, como toman los pa¡anllos su alimento:
ue grano en grano.

Para convencernos, estudiemos algnnas de esrs
respuestas. Una dice lo sigu~ente: &lt;L~ verda~P• a
dicha consiste en sacar el meior partido posible
de las condiciones en que la vida no; colo.:,,, y
formarnos una felicidad de lo que tenemos, y no
estar soñando con lo que no poseemos&gt;. Esta respuesta tiene simpatía ~on la de !il_ema ~ranco, la
cual dice: «Es necesario no pedir a la vida aquello que le es imposible dar&gt;. Elena Peterman opina de un modo análogo, pues se expresa en términos más ó menos semejantes: «Vale más ver las
bellezas y las cualidades que las fealdades y defectos de los seres y las cosas; la ilusión perpetua
de la belleza produce un estado de espíritu comparable á lo que es la sonrisa en el rostro; seamos modestos en nuestros deseos y, sobre todo,
seamos optimistas&gt;. Una respuesta anónima se
adhiere á esta opinión diciendo: &lt;Es preciso amar
la vida no viendo sino los buenos lados de ella¡
hay que olvidar lo malo y recordar lo gr,at_o para
contemplarlo aumentado como en, u~ mag~c~ es•
pe¡ismo; se debe pensar en lo prachc?, vivir la
vida diaria alegremente, no volver la vista hacia
los obstáculos pasados, y no pensar en el porvenir sino para esperarlo mejor&gt;.- C. Vemos aquí una
sucesión de espíritus tranquilos, mode~tos y pn~dentes que buscan la dicha por un mismo camino· mas en otras respuestas se observa un vivo
co;traste dé ideas, como lo demuestra la siguiente opinión: &lt;Para ser fel!z, es preciso ~esenvolv_er
todas las facultades, vivir toda la vida propia,
ensanchar todo el sér como las flores hacen con
sus pétalos para recibir la luz, la vida y la alegría en tod~ su hermosa plenitu~&gt;.-Hortensia.
Algo semejante en el fondo, si . no en la forma,
es la respuesta dulce, pero enér.1(1ca, c¡.ue ponem~s
á continuación: &lt;Para seguir el cammo de la di•
cha, se necesita una paciencia obstinada y una
suave fortaleza, á fin de avanzar por entre las espinas del sendero y no escuchar las voces que
nos apartan de él; es preciso ser fuerte, porque el
trayecto es largo, y tener dulzura para hacer ~rotar al paso flores que hagan agradable el cammo.
La senda de la dicha es como aquellas de los
cuentos en las cuales audaces caball-.ros se atrevían á' entrar para conseguir all(nna magnífica
promesa. Al principio, el camino era á.~Pe.ro y fa.
tigoso; poco á poco se hada menos dtfícil, hasta
qne al fin el valiente caballero se encontraba en
delicioso y encantado jardín. Todo el .error consiste en esperar demasiado pronto la dicha; acaso
está á la mitad de la vida, ó quizá al fin de ella,
c-,mo el c-allegro&gt; triunfal al fin de una smton1a&gt;.
Parece increible que en una alma femenina exista una dosis tan alta de energía y perseverancia;
pero no pueden ne.l(arse ciertos ejemplares de es·
tas nobles facultades en el bello sexo.
Para concluir, daremos á conocer una opinión
en la cual se encierran, á nuestro juicio, todas las
condiciones necesarias para encontrar la dicha.
Es esta: &lt;El secreto de la felicidad no debe buscarse en la disposición principal de nuestro
carácter, sobre el cual casi nada podemos, sino
en las cualidades posibles de adquirir y de las
que dependen modificar el carácter persoua_l;
por esto los moralistas enseñan á n~ destrmr
los ímpetus, sino á saber gobernarlos hábilmente.
Las pasiones naturales deben red.ucirs~ con energías adquiridas, empleadas con dtscrecióo, es decir refrenándose las demasiado fogosas y estimu•
la;do las atrofiadas y casi extinguidas, que hacen
falta para el vigor de la acción. Este eq~ilib~io
producirá la armonía, que es la fórmula misterio•
sa de la dicha. El día en que todo el sistema de
fuerzas intelectuales y sensitivas funcione sin
dificultad· cuando esos movimientos conserven
sn energí~ para reglamentar tod3;5 las accion.es,
entonces el espíritu no encontrara obstáculos m•
superables y se hallará pronto y fuerte para las
l 1tchas de la vida. La dicha, pues, está en la per•
fección. Cuando ésta se alcanza, no hay una idea,
un sentimiento, que no se convierta en acorde armonioso y esta es tal vez la significación que tienen las arpas de oro, colocadas entre las manos
de los elegidos&gt;.-HENRI Brnou.
Esta respuesta es, acaso, el resumen más aproximado de lo que constituye la dicha: nuestras lectoras han leído, sin duda con interés, la extensa
variedad de opiniones dadas á ese respecto, y con
su lectura habrán pasado agradablemente al,l(unos
ratos; esto último es más que suficieute para satisfacer nuestros deseos.

S muy sabido que todo conjunto se
compone de grandes ó pequeños detalles, y, casi siempre, de éstos depende el feliz resultado de aquél.
Igualmente podemos decir de la vida
social, en la que nos encontramos
con una multitnd de pequeñeces, al
parecer insignificantes; pero de las
cuales depende la complacencia ó el desagrado al
tratar con las demás personas.
Hoy haremos notar á nuestras lectoras algnnas
de esas citadas pequeñeces que, en realidad, no
carecen de importancia. Una de éstas es, por
ejemplo, la costumbre, muy generalizada, de no
devvlver los libros que los amigos se prestan entre sí. De todos los objetos de uso personal é íntimo, ninguno es tan querido, y á veces necesario,
como los libros preferidos por su dueño, á quien
hacen, de continuo, grata y consoladora compañía. La imperiosa necesidad de comunicar las impresiones propias nos obliga á desear que nuestros ami.l(os conozcan las obras de literatura más
de nuestro agrado, y á esto se debe, precisamente,
la pérdida de aquéllas, pues no todas las perso•
nas juzgan necesario ni oportuno devolverlas inmediatamente después de haberlas leído, como
debía ser, sino que, en algunas ocasiones, las
prestan ellas á su vez, y los pobres libros van de
c.,sa en casa, y de unas manos á otras-no todas
muy limpias por desgracia-hasta que, completamente destruidos, vuelven, al cabo de larga au~cncia, á su dueño, quien recibe no poco disgusto
con esa transformación tan desagradable.
No pncde ser más sencilla la manera de evitar
esa co5tumbre, pues si todas las personas tuviesen en cuenta estos pequeños detalles, considerarían, como una obligación de cortesía, devolver
los libros en seguida de haberlos leído; y si, por
algún motivo, se les dificulta su lectura, entonces
no debían retardar más tiempo la devolución á su
dueño, para no incurrir en esa falta de atención.
En cuanto á prestar los libros ajenos, no hay
para qué ponderar cuán incorrecta es esta costum•
bre, pues bien puede suceder ;,.ue se extravíen de
una manera irremediable, y muchas veces éstos
tienen nn valor estimativo, pues se liga á ellos algún recuerdo particnlar y querido para su dueño.
En vista de tan grande incorrección, se nota
ya marcada dificultad en varias personas para
prestar sus libros y solamente por compromiso
ceden á ello.
No se puede censurar de egoísmo y desconfianza esta conducta, pues queda completamente justificada con las desatenciones dichas anteriormente.
Ya que de cortesía social tratamos, no es posible olvidar algunas fórmulas relegadas, según parece, al capítulo de los buenos recuerdos de otras
épocas, en las cuales la galantería y consideración, para tratará las damas, era como una ley
grata á los que la observaban y á quienes se fa.
vorecía con ella. No está muy remoto el tiempo
en el que, al viajar en los trenes y cuando todos
los sitios estaban ocupados, se consideraba deber
social en un caballero ceder el asiento á cualquiera señora, ya fuese ó no hermosa, de mucha ó de
poca edad. Mas, ahora, esta costumbre de cortesía
social ha desaparecido casi por completo, y, á pesar de toda la buena voluntad posible con que
las damas tratan de acostumbrarse á esta reforma
tan inesperada, no lo consiguen, pues, al entrar á
un tren y ver el espectáculo que presenta su interior, no se puede menosdesentiruna impresión
muy desagradable.
Las eñoras, guardando penosamente de pie el
equilibrio, tratadas frecuentemente con absoluta
brusquedad por parte de los empleados, atrope-

lladas por los pasajeros que entran y salen, en algunas ocasiones llevando niños á quienes lomolesto de la situación hace llorar, y muchas veces
estas señoras son ya de avanzada edad ó de aspecto débil y enfermizo. Mas, entre tanto, los se•
ñores, cómodamente colocados en sus asientos,
van entregados al encanto de la contemplación,
entre las nubes de humo de sus cigarros, ó á la
delicia indiscutible de una grata lectura ....
Cuán amables y galantes consideramos, ahora,
los bnenos tiempos de antaño, en los cuales el
cuadro era totalmente distinto y en el que los
usos de sociedad tenían aspecto tan diverso.
Tal vez se verifique una evolución favorable á
las damas en este sentido; así debemos esperarlo,
lectoras mías, y, entre tanto que esto llega .... sigamos de pie y tengamos paciencia.

La Escritura Derecha
-Sólo la escritura derecha debe aceptarse,-dicen los pedago(os modernos.
Y, á este respecto, se provocan discusiones, se
nombran representantes para que tomen la palabra en las Sociedades de pedagogía, se forman partidos, se citan juntas.
Los E~tados Unidos no son indiferentes á este
movimiento científico, y convocan á los profesores de nombradía para que opinen sobre el particular. La opinión de los hombres competentes es
unánime. &lt;Rehusad la escritora oblicua-dicen
todos;-no aceptéis sino la escritura dereclia&gt;.
Y tienen razón. No hay sino ver la postura forzada que se adopta para la escritura oblicua: un
solo codo apoyado; por tanto, el peso todo del
cuerpo recargado sobre un lado; el pie izquierdo
colocado más adelante que el derecho; el codo
izquierdo muy separado del cuerpo; el codo derecho casi adherido á las costillas. La columna
vertebral, tan frágil en el niño, se desvía de la
dirección vertical y propende, al cabo de algún tiempo, á doblarse visiblemente. Las vértebras sufren una torcedura, y el lado izquierdo del
tórax, apoyándose continuamente sobre la orilla
de la mesa, oprime los pulmones y engendra la
deformación del esternón. Esta posición oblicua
forza la cabeza á inclinarse hacia la izquierda,
los ojos se acercan demasiado al papel, y, cosa importantísima, l a vista se debilita grandemente. Es un hecho indudable: la escritura oblicua engendra la miopía.
Es preciso adoptar la escritura recta. Así, la
posición derecha del papel trae, naturalmente, la
posición derecha del cuerpo, de la cabeza y de la
columna vertebral. No hay, no puede haber miopía en ese caso, ni puede tampoco haber obstáculo ninguno para el desarrollo completo del
pecho.
Jorge Sand lo dijo bien claro: Papel recto, escritura recta, cuerpo recto.
Esta opinión tiende á generalizarse. Es la de
los profesores, de los comerciantes, de los industriales de todos los países civilizados.
Por todas partes se hacen propagandas á su fa.
vor. En algunos colegios de importancia está ya
completamente adoptado este sistema. Nadie se
atreve á ponerle objeciones. Lo que pasa es que
no se generaliza en todo el mundo porque el progreso siempre tuvo sus enemigos. Nadie le pone
objeciones; pero no todos quieren adoptar ese
nuevo sistema que rompe, de una manera brusca
y violenta, con la leyenda sagrada que reza: "el
cuerpo jorobado, los ojos bizcos, la cabeza con
calambres .... " La leyenda está consagrada por el
tiempo y hay que respetarla; quien la toque, será un réprobo, un anatematizado.

HOMBRES YANIMALES

•

ACE algunas semanas se entabló una en•
riosa discusión entre un célebre escritor,
colaborador del &lt;Ladies Home Journal&gt;,
poeta exquisito, y el director de una sociedad feminista.
Se hablaba de &lt;animales&gt;, aunqne el asunto parezca prosaico y ajeno á la reunión de damas y
caballeros que, en esa ocasión, se efectuaba con
motivo del arreglo de una fiesta para la próxima
navidad.
-¿Es posible?-lecía la hermosa Mrs. Brawn¿es posible, como dice nuestro poeta, que todo
ser humano tiene una cabeza de animal? .. . . .. No
puede ser; protesto contra semejante aserto.
Los unos uníanse á sus protestas, l.&gt;s otros estaban por la parte contraria. Se hizo observar que,
en todo tiempo, los artistas se han preocupado por
este pequeño problema y que Leonardo de Vinci,
David, Boilly, hallaron esta semejanza, colocando
siempre, al lado del tipo humano, el tipo animal
que le correspondía.
-¡No¡ esto no es posible-repdía, incrédula y
asombrada, la linda Mrs. Brawn,-no puede ser.
-Sí que lo es -decían unos.
-Yo tengo un vecino -exclamó el poeta-que
tiene cara de perro.
-Y yo otro dijo un escritor,-que cuantas veces hablo con él, me parece que estoy dirigiendo
la palabra á un ganso.
Una ruidosa carcajada acogió esta frase.
-Veamo,-tornó á aecir la interesante Sra.
Brawn, que en esa noche lucía un gracioso traje
amarillo pálido con franjas negras:-no digáis cosas que no podéis probar; el dueño de esta casa
que nos rresta una hospitalidad tan cariñosa, ¿de
qué tendrá la cara, de asno, de hipopótamo, de
jabalí de las Indias? .... . . decidlo, decidlo discretamente ....
-Dejemos en paz á Mr. Gard- -dijo interviniendo en la disensión Rabier, uno de nuestros más
notables pintores de animales, ilustrador de las
fábulas de La Fontaine, humorista espiritual, para quien la Naturaleza es, como para la fábula,
u na amplia comedia con cien actos diversos;·-dejemos, repito, á nuestro amable huésped Mr, Gard
quien se ocupa en estos momentos de preparar
su mejor lunch y ocupémonos de vos misma, señora, de vos misma que semejáis, en perfecto modo, un delicioso animalillo que es vuestro retrato.
T~dos los circunstantes se pusieron de pie,
atraidos por la novedad de la frase.
- ¿A qué animal me parezco?-dijo la linda
Sra. Brawn, picada en e..ctremo y haciendo esfuerzos sobrehumanos para impedir que la sangre de
1'I indignación le subiera al rostro.
-¿A qué animal? -respondió el pintor;-no os
indignéis, 1inda señora, vos toda entera sois ....
una golondrina,
Y, diciendo esto, sacó su lápiz, que él no abandonaba nunca, y trazó en uu papel la silueta de
ese gracioso volátil. Un grito unánime estalló en
la sala, La semejanza era completa. La golondrina
y la Sra. Brawn no eran sino una sola persona.
-Estoy convencida-dijo la hermosa señora, visiblemente halagada.
Y la discusión terminó en vista de esta prueba
concluyente

JHI

•

Bnen tino:
- De las constancias se desprende que usted
arrojó una piedra al señor.
-Y que le pegué, su señoría.

•
••
-El será irlandés; pero sus hijos nacieron en
Francia, y, por lo tanto, son franceses.
-Según eso, si una gata tiene hijos en el horno
de un panadero, serán bizcochos,

�EoT. F1&lt;~LIX. DE PARís.- MoDAS DAILLY.
TRAJE DE-BAILE.-En seda ligera p.e color rosa pálido, hecho en· forma de túnica. En la parte inferior de la falda,
lleva una elegante drapería abierta, sobre muselina de seda del mismo color, recogida con una rica aplicación d
bordado con moti vos orientales. Otra de estas aplicaciones
forma un corselete en el delantero, limitando el escote.
Mangas cortas, de fantasía, recogidas en
hombros, co
aplicaciones.
1

FoT. F.i:;ux, DE PARfs. -MoDAS LEWIS.
ELEGANTE SOMBRERO

ele fieltro, en color violettt.

bscuro, adornado con una banda de list6n Pompaur Y ftores de terciopelo lila,

�776

Et MUNDO tLUSTRADO

LAS MADRES
Sobre la techumbre
que cubre mi Jecho,·
tapa de sepulcro
con quien me confieso
oigo, por las noches, '
la cuna de un niño romper el silencio
Y esa melodía constante acompaña,
'
como un dulce amigo, mis largos recnerdos.
A veces la cuna
se pára un momento,
Y un triste vagido, muy triste, muy triste,
se escucha á Jo lejos
en la noche muda, más triste y más sola
que el mismo lamento;
y la santa madre
vuelve al de la cuna blando bamboleo
Y se acalla el lloro del insomne niño '
mientras el columpio le sigue mecie1;do.
Mas, apenas pára
la cuna su ritmo, que extíoguesc lento,
otra vez el vagido penoso
se clava en el alma más hondo y más trémulo¡
y otra vez la madre, con mano subh•ne,
balancea á su dulce pequeño,
y un suave efluvio, cual de adormideras,
parece que esparcen sus líricos dedos .....
Poco á poco las luengas mecidas
acortan su vuelo,
y de cortas, aun van á más breves,
y de breves, á un leve cuneo
que apenas se siente, que apenas se escucha
cual rumor inefable del cielo,
'
y la mano que mece y que mece
ya es seda que cruje, ya es giro del viento,
ya espuma que pasa,
ya es beso, ya es brisa, ya es roce, ya es sueño.
iOh, cómo las madres
saben esa escala de blandos descensos
que duermen los niños de toias las razas
con la melodía de ritmo materno,
y mueven las cunas con largas mecidas,
después les acortan su armónico vuelo
después les reducen sus lentos vaivenes
como si los ángeles las fuesen midiendo,
hasta que las truecan
sutil movimiento,
el imperceptible rumor de la brisa,
el imperceptible reírse del céfiro,
y, por fin, la música de vagos andares
que se oye en el hondo latir del silencio.
Y en cuantos instantes el niño rebulle
su cuerpo de pájaro y exhala el lamento,
iqné divina paciencia! La madre,
con i)!ual y sublime cuneo,
principia otra escala de largas mecidas,
como una cadencia de ritmos diversos
que trasmite al columpio amoroso
la magia del cielo,
y forma otra larga, menguante escalera ·
de leves mecidas que vanse extinduiendo
cual si reglas divinas y sabias
.,
'
fuesen graduando su dulce descenso
que apenas se nota, que apenas se siente
igual que un crepúsculo que va anocheci~ndo,
hasta que el acento del niño se calla
en un esponjoso dormir de su cuerpo,
y sólo se escuchan mil músicas leves
coa! si respirase la marcha del tiempo.
Alma solitaria que duermes tu niño
con el sacrificio de tu amor más tierno
sin que sobrecoja tu pecho la ira,
'
sin que se impaciente tu santo cerebro
sin que puedas dejar de ser madre
'
ni un solo momento¡
alma solitaria que noches y noches,
todas las larguísimas del lóbrego invierno,

LIBERACION
Hay algo que aun me liga á la existencia.
Yo no sé lo que aguardo¡ pero espero
Con tan honda ansiedad, con tal vehemencia
Que no sé cómo, de esperar, no muero.
'
Que algv vendrá mi corazón presiente
Para hacerme feliz ó hacerme daño.
lQué me traerá lo que aguardé impaciente?
¿La eterna paz ó un nuevo desengaño?
La noche avanza, y siento que á mi p11erta
Llama una mano poderosa y fuerte.
- ¡Entr.1, sombra esperada, ya está abierta!
toda tu cadena de :1oches sin número,
toda tu cadena de insomnios s1u término:
te escucho amorosa meciendo tu cuna,
te escucho tu niño divino meciendo:
¡oh, tú sí que sabes, al són de tu lira,
rimar grandes versos,
y tejer tu vida, tu amor, tus entrañas
al pasar y vol ver de tu péndulo!
Hilandera sublime que hilas
al són de tu cuna los hombres, los tiempos¡
musa excelsa, vestal inmutable,
iquiéu pudiera imitar tus ejemplos
y arrullar, de las penas humanas,
el lloro perpetuo,
y dormir con largas mecidas
que se escalonaran con ntmos eternos!
!Oh, poetas! ¡oh, madres sublimes!
vosotras tan sólo sabéis hacer versos¡
la cona es la lira de todas las razas¡
y el cordaje inmortal, vuestros dedos.
SALVADOR RUEDA.

España, Octubre de 1908.

~,,;

~

CASTA VOLUPTUOSIDAD
Para "El Mundo Ilustrado. "
Una alcoba de doncella,
de doncella casta y bella
que no sabe más de amor
que el que encierra una mirada,
una carta perfumada,
un retrato y una flor.
Diez y siete primaveras¡
ilusiones lisonjeras
bosquejan el porvenir¡
siempre inquieto el pensamiento.
y un espíritu sediento
de volar y de vivir.
Amanece. Luz incierta
por la mal cerrada puerta
y á través del fino tul,
llega al lecho y la despierta
dentro de su estuche azul.
Piensa que es tenaz err peño
de la luz, robarle el sueño,
y suspira al despertar.
Tiende el brazo, perezosa,
cuya piel, tersa y sedosa,
va las sedas á tocar¡
le retira con presteza,
en él hunde su cabeza
y sintiendo su calor
en aquel dulce embeleso,
se oye un beso y, tras el beso,
se escucha un "yo pecador ..... . "
GUSTAVO F. AGUIUR.

¿Quién e~es? -:Y una voz clama afligida:
- Lo que tu quieras .... El amor, la muerte ....
iAlgo que viene á libertar tu vida!
FRANCISCO VILLAESPESA,

MEDALLON
Sol-re el dormido mar de mi tristeza
como al través de la flotante bruma
'
te vi surgir en la argentada espuma'
llena de ingente gracia y gentileza. '
Se me antoja tu espléndida belleza
raro portento de belleza suma
y q1;1e ni un cisne con la blao~ pluma
dt.btera hollar su celestial pureza.
En tus mejillas hay sangre de aurora,
rayos de sol en tus divi¡:¡os ojos
y en tu boca, que incita mis antojos,
del amor la sonrisa tentadora
dulces encantos que en mi ardi~nte anhelo
pienso que irradian sobre el mundo el cielo.
RAN ULFO PENAGOS,

1PAilS ID&gt;IE S\IJIE~O
Deja que empolve tu cabeza blonda
¡Ob, mi amada maligna y hechicera!
Serás, bajo la nívea cabellera,
Una joven duquesa de la Fronda.
Inconstante y fugaz, como la onda
Te llevó tu capricho á mi rieera.
'
Ya sen tí florecer tu prima vera
_i
Sobre mi pena misteriosa y honda.
Y-pues mi cielo tu sonrisa irisa,
Haz que sus alas, en gentil sonrisa,
El ave roja de tus labios tienda ..... .
Aunque después me hieran tus desvíos
Acuñaré en tu honor los versos míos
'
Con tu busto ducal y tu leyenda.
RICARDO JAIMES FREYRE.

'

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1751956&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1908, Año 15, Tomo 2, No 24, Diciembre 13</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>·~-~-~-~-~-~·~'El ,_ CENTRO -MERCANTIL •
Grandes Almacenes de Ropa y Novedades

'--

•

•
•

•

s.

Apartado 472

.....

R egistra d o como articulo

Año XV- Tomo 11

1

Robert y Compañía Sucs. · México, D. F. ·

•

Vasto Surtido de Artículos de Obsequio
PARA

1

&lt;e

seg-unda clase, en 3 de Noviembr e ele 1894.--Impreso en papel de las Fábricas de San Rafael.

México, 20 de Diciembre de 1908

l

•

Navidad y Año Nuevo
JUEGOS de Estatuas de Bronce dotados de focos para luz eléctrica .
Vitrinas Caoba, Escritorios, Jugueteros, Costureros,
Mesitas doradas y de meta], Columnas Mayólica con macetas.

•

.

Centros de Mesa de Cristal.

..

[L j\\UNDO ILUSTRADO

\

Floreros, Juegos de Cristal para Tocador, Estuches con Perfumes,
Necesaires de Costura. · ·

-

·Artísticos TiQteros de Platino, AlbaJeros, Sacbets para Pa•
i;uelos. 5ombrilla~, Abar,icos, Bolsas de mar,o,
•
Jue,iOS d, Peir,etas.

Extenso S~rtido en Cajas de Papel con Sobres.
•

Albums para Retratos y Tarjetas Postales.
Inmenso Surtido en Flore5 y Plantas Artificiales.

•
.-

Estuches para viaje, Portamonedas, Juegos de Mantel
•
. · y Servilletas de todos tamaños y colores.
•
Caminos y Centros de Mesa bordados. Colchas con Cojines de seda y punto.

:.
,

Ricos CORTES DE PANO BORDADO para Vestidos
Incomp11rable Surtido en Paletós de Paño estilo Directoire é Imperio.
Boas y Collets de Pluma y de Piel.
Elegantes Sombreros Modelos para Señoras. Completo Surtido
en artículos de Estambre. Abrigos de Paño para Niñas.

.-· Deoósito delos Acreditados Corsés Marca C. P. ALA SIRENA
·,· · · · · ·

·

. ........ .

.
•

'" , . ·V da ta Cintura• &amp;anal• N l!!A•

. . . . . . . . . . . . . .~.......411111111-• ..._..
I

Vista del tajo en el Kilómetro 222 del F. C. de Colima, que acaba de inaugurar
el Señor Presidente de la República.

Número 25

�790

EL MUNDO ILUSTRADO

Director, Dr. Luis Lara y Pardo.
Gerente General,

ALFONSO E. BRAVO.

OFICINAS:

0a.lle de Alta.ro ntímero 9, México, D. F. Ap,ntado
ta.l 2.570. -Teléfonos: E rlcsson. 1476.
Comva.ñfa TelefónJca, 471.

pn~-

--

PRECI OS DE SUBSCRIPCIÓN:

En la. Oludad ................... . .........
En los Est ados.......... . . .. .. .. .. . . .. .. . . . . . .
En el Extranjero. . . .. .. .. . . . . . .. .. . .. .. ..

$ 1.2-'i

l.!'iO

2.00

N'ÓMEROS SUELTOS:

En la 0avtt al. .......... . ................ $0.il-'i cs.
En los Estados.. .. . .. .. .. .. .. .. .. .. .. $0.50 cs.

El Secreto del Buen Exito
LAMA á cada paso ltl. atención en
la vida que la posición de los hombres, su fortuna, sus triunfos, no
correspondan, casi nunca, á lo que
era de esperarse de sus cualidades predominantes.
No siempre, en efecto, es más acertado
el más sabio, ni vencedor el más valiente,
ni enaltecido el más inspirado; como no es
tampoco más subyugadora la más bella, ni
más rico el más calculador, ni más afortunado el más cauto.
Y el hecho contrario no es menos notable. No es el escolar mejor instruido el que
hará más brillante car rera en la vida; á cada paso nos encontramos con financieros de
suprema habilidad que fracasan al lado de
otros muy medianos que p rosperan. Cuando, como el tirano antig·uo, buscamos las
adormideras más altas, solemos encontrar
que no son las más robustas, .V los recuerdos de nuestra vida están llenos de merecimientos sin recom pensa y ele mediocridades triunfales.
Entra la falange al combate, y al final
resu lta que no es el más temerario, ni el
más robusto, ni el más hábil quien ha asestado los golpes mejores ni tendido en tierra mayor número de adversarios, y solemos quedar maravillados del camino que
recorren y de la :i.ltura á que se elevan avecillas que no tienen las poderosas alas del
águila ó del cóndor.
Estos hechos suelen sorprendernos y hasta sublevarnos; antee1los clamamos justicia
y sentimos decepción, tanto más, cuanto
que, en general, siempre nos creemos acreedores á lo mejor, y que nos sentimos postergados por los triunfos ajenos; y si somos
un poco pensadores, llegamos á creP.r que,
en el orden social, no priva la ley de proporcionalidad entre la causa y su efecto.
Un poco de reflexión nos hará más equitativos.
Nuestro error consiste en juzg·ar del mérito de las gentes y en prever sus buenos
éxitos en razón de sus cualidades más salientes; es decir, en mutilar la personalidad
para predecir su destino. Consiste ig·ualmente en creer en la eficiencia del talento,
del valor, de la ciencia, etc., independientemente de las condiciones del medio en
que actúan y de la · atmósfera que los envuelve.
Una y otra cosa son ocasionadas á error.
Para triunfar en la vida, no basta ni puede

bastar una sola facultad , por excelsa que
sea.
La vida activa, la carrera de un hombre
en sociedad, supone el concurso 6, grado
mayor ó menor de todas y cada una de sus
facultades, desde las más humildemente físicas hasta las más altamente morales.
La lucha por la existencia, el conflicto de
los intereses, suponen más c¡ue el predominjo de una sola, la armonía de su conjunto,
Una facult~d sola, aun suponiéndola excelsa, no da jamás la plenitud ele sus frutos
en la práctica sin la coopemción eficaz de
las otras.
La fuerza vale poco sin la mañ.-1. El solo
talento sin la rnluntad surle aborta!'; .ven
ocasiones ba,sta que la -sal ud .Y el l"ig-or sean
precarios, pant c¡ue t,odo porreni r ,·enga
por tier ra.
Siendo esLo así, nach t,iene de extrafío
que suelan &lt;lescollar los hombres armoniosos en el conjunto de su ser, m:ís tiue los
desequilibrados geniales. Una ll$diocridad
coherente y congruente suele representar
una g-ran fuerza y vencer en la lucha ú las
aptitudes excelsas; pero solitarias y aisladas que no encuentran aliados en otrns aptitudes complementarias é indispensables.
Estas consideraciones explican cómo ciertas medianías superan en buen éxito á personalidades que les son superiores de muchos codos en punto á ciertas facultades
intelectuales ó morales.
Es cosa evidente, por ejemplo, e¡ ue el talento y el genio se esterilizan casi siempre
si una voluntad enérgica no Jru; secunda.
Puede un hombre tener vastísimas concepciones; pero escasa perseverancia, viéndose
por esa razón frustrados sus propósitos.
En otras ocasiones no es la falta de aptitud,
sino la sobra de pereza, lo que impide á un
hombre escalar las altas cimas.
Las mujeres más bellas suelen ceder el
puesto á Jas más atractivas ó á las más vi1·tuosas; .v en ocasiones todo un edificio ele
g randiosos pro.rectos viene por tierra, rPducido á polvo, porque faltaron al arquitecto el tacto y la prudencia,
La perspicacia y el conocimiento de los
hombres es cualidad sin la cual no hn.v carrera política ni diplomática posibles; .r
suelen los grandes capitanes ser vencidds
y humillados por no haber sido hábiles administradores.
De aquí tanta águila muerta en el huern;
ele aquí tanta gloria desvanecida en humo;
de aquí tanta ilusión disipada :r tanta esperanza fallida.
Y de aquí también tantos humildes que
serán los más poderosos, tantos pobres que
serán los más ricos, tantas medianías que
serán excelsitudes.
Y no por iniquidades de la suerte, 'no por
injusticias del destino, no por extrañas rnleidades de la fortuna, sino porque la vida
es complexa, porque el medio puede ser ó
no favorable á la eclosión ele la flor, á la
madurez del fruto, á la g·erminación de la
simiente, y porque e l hombre no puede correr con un solo pie, como no lo puede el
ciervo, ni, como tampoco lo puede el águila, volar con una sola ala.

Jr
J
.,...

~!~

Cuando no podemos lograr lo que deseamos, debemos contentarnos con lo que tenemos.

*

* que una vez; pero se
La muerte n o llega * más
hace sentir á cada momento en la vida.

*••

No darse por entendido del agravio, es una i nocente vengan za .
"* de valor por cambiar
La abnegación no cambia
de causa.

.

Crónica Científica
Seis-millon~s de seres e n una gota

OR la _cent~sima vez se ocu pan los microb1olog1stas de los inconvenientes
gravísimos que tienen los proced imien tos usados en las iglesias de varias rel igiones, tanto en las pilas de agua
bendita, como en las rejas de los confesonarios
El último grito de alarma ha sido lanzado n¡ d
menos que por un fraile italiano que, por razó:
de su estado, no puede ser motejado de irreligioso, mote muy de moda cuando de tales cosas se
trata. Fray Agostino Gemelli, médico y sacerdote
especialista en lo que se refiere á microbiología'
se ha dedicado últimamente, con el fin más reli'.
gioso en mira, al estudio y observarión del :tdua
que contienen las pilas de la iglesia d e Sa~ ta
Croce, en Turín, pilas que se lavan diariamente
con bicloruro de mercurio, y se ha encontrado
hasta ciento cincuenta mil microbios por ceutímetro cúbico en ag~a tomada de 1~ su perficie, y
nada menos que seis millones de microbios en la
misma cantidad de agua, tomada del fondo d e ta
pila.
Para ver hasta qué punto estos pequeños seres
eran ofensivos, inyectó parte de esla agua á varios animales, á los que ha visto morir, presa de
la tuberculosis, la colitis ó la difteria, enfermedades que no tenían más causa que la in vección
de agua bendita.
Indudablemente que los que van á tomar adna
á las pilas no se la inyectan; si así fuera, morirían
por docenas diariamente, pero si se la colocan
sobre la frente sudorosa, y entre nuestro pueblo
ha y personas ::¡ue se rocían casi todo el cu erpo
con el agua de las pi as de las iglesias.
Opina el citado doctor que no hasta limpiar
las pilas todos los días con bicloruro de mercurio, como se hace actualmente en Italia, sino que
sería necesario adoptar una forma de tomar agua
bendita, en ta que se evitara la intromisión de
las manos en el agua que queda en el recipiente ;
para ello propone que se use uua llave au tomática que dé agua al oprimirse por los fieles y que
se cierre enseguida, y que el agua caiga á un recipiente que se desaguara constantemente, de manera que nunca hubiera agua en él.
Figúrense nuestros lectores: si esto se ha hallado en pilas que se lavan diariamente con una solución desinfectante de biclornro de mercur io,
una de las substancias más efectivas para la muerte de los microbios, qué sucederá en las pilas de
nuestras iglesias, que si se llegan á lavar alguna vez en el año, es allá por el Sábad o de Gloria,
y eso con «zacate y jabón comunes&gt;. ¿Qué son
los seis millones de microbios que encontró el
Doctor Gemelli en las pilas de las iglesias ita lianas, comparadas con las enormes colonias de animaluchos de todas clases, microbios y parásitos,
que habrá, sin duda, en el fondo, en el medio y
aun en la superficie de las pilas de al gunas de
nuestras iglesias?
Y si los perros y los conejos que inyectó nuestro sabio y prudente sacerdote murieron de tuberculosis, de colitis y de difteria lqué séquito
de enfermedades infecciosas no hallaríamos entre las causadas por los microbios de nuestro pueblo?

La otra observación del padre Gemelli se r efiere á l as rejas de )os confesonarios.
Dice el padre que una vez que lavaban la reja
del confesonario en una iglesia de Milán, n otó
que varios animaluchos que estaban cerca d el caño donde se tiró el agua, se acercaron á beberla,
y todos ellos murieron en el acto. Le llamó esto
la atención, y tomó agua con la que habían lava·
do otra reja para examinarla con el microscopio.
En medio de infinidad de suciedad es, que molestaron al¡!o la observación, se encontró tal cantidad
de microbios y de tantas formas y tamaños, que
fué imposible darse cuenta de cuántos eran;
todos esos microbios habían pasad o, cuando menos, veinticuatro horas adheridos á la reja, siendo
aspirados por todos los que se acercaban á cumplir con las prácticas de la religión.
E l padre Gemelli, movido á compasión por s us
semejantes en vista de estos graves males, se ha
dirigido á las autoridades eclesiásticas italianas,
el Vaticano inclusive, para que se ocup en d e remediarlos; nosotros, al recoger y relatar las experiencias del sabio italiano, lo imitamos, Y veríamos con mucho gusto que se hiciera algo por
eliminar causas de infección tan peligrosas Y que
se hallan al alcance de todo el mund o católico,
que forma una mayoría de los habitan tes de México.

Una calle de Colima.
La calle principal.
.
.
Uno de los mejores puentes del Ferrocarnl de Colima.
Grupo de los Üobemadores de ,Talisoo .r Colima con
sus comitivas.
·· Foto¡,!ra/f.llS del enviado

Ya por «RamóñCiH7'aÍ», -en ci ue estuvo el
El muellP clondP sr pfpctuó el banquetR.
Otl'a \'Ísta del gTan puente'.
i'ÍllC'\'a Escu&lt;'ht «Lamacll'icl», en Colima.
especial de "El Mundo ll11sln1,1o.

.,

�703

EL MUNDO ILUSTRADO

Panorama de Manzanil/o,
F'o t . d e l representante de " El Mu ndo I lustrado"

El Ferrocarril de Colima a Manzanillo
r

LAS FIE S TAS INA UGU R ALES
Breve, tan breve que parece un ensueño, fué el
viaje · del señor Presidente de la República, durante el cual se verificó la inauguración de la
primera línea que une directamente á la capital
con la costa del Pacífico.
En setenta y dos horas de marcha triunfal, el
Primer Magistrado de la Nación inauguró e l nuevo ferrocarril, visitó una de las regiones más hermosas y más ricas de nuestro territorio, y recibió
las manifestaciones del aprecio en que se l,: tiene en todas partes.

•••
El viernes 11 de los corrientes, á las diez y media de la mañana, los acordes del Himno Nacio·
nal, el ruido del cañón y el bullicio en la estación
del ferrocarril Central, anunciaron que salía de
la capital el jefe de la Nación para d irigirse á
Manzanillo á declarar oficialmente inaugurada
una de las líneas que más eficazmente contribuí·

rán a l engran decimiento y progreso nacionales.
El v iaje de ida fué fantástico en fuerza de ser
rápido, sin más detenciones que las muy breves
que se hicieron en Guanajuato, Irapuato y Colima, para dar lugar á las entusiastas demostracio·
nes de los habitantes de estas ciudades, y el que
se agregaran al tren presidencial los carros· especiales de los gobernadores de las citadas Entidades federa t i vas; el tren corrió con toda velocidad
y sin descanso entre esta ciudad y e l puerto de
Manzanillo.
Los ocupantes del tren asistieron á un desfile
feérico d e llanos, estaciones, puentes, viaductos y
túneles que se sucedían con gran rapidez, sin dejar más impresión que la de un paisaje huyente,
alumbrado durante el día por la deslumbradora
luz del Sol, y, durante la noche, por la palidez de
la luz lunar. Las grandes obras de arte y de ingeniería, en que abunda el camino, parecían vi·
sienes de pesadi lla que pasaban a nte los atónitos
ojos de los que querían darse alguna cuenta deél.

El Señor Presidente, el Señor Ministro de Guerra y su comitiva
al salir de la estación.

C'allP &lt;lt&gt; los .\lmar&lt;•11l':--, el&lt;' ( 'olim:i.
Pala &lt;·io dl' Uol&gt;ierno til' Co!illla.
I g lesia de ~an Frnncisco ,\ l1nolo.rn11, Colima.
Urnt cnsit comercial en Colima.

.•.

Así, en medio del vértigo de la velocidad, se
pasó todo e l camino, durante el cual se percibía,
de cuando en cuando, algo como notas de himno
desgarradas · en jirones· por la misma velociclad
del _&lt;montruo de hierro», que se había encargado
de conducir a l tren presidencial hasta las lejanas
costas del Pacífico; era que se pasaba cerca de
una estación en la que los habitant es del lugar
. poblado más cercano, se habían reunido para r.endir los debidos hono,res a l hombre que dirige los
destinos di: la Nación.
Al fin se llegó á Manzanillo á la una y cuareµta minutos de la tarde del día 15 y, en seguida, se
efectuó ~l banquete oficial, ceremonia la más pro. minente de las fiestas inaugurales. El señor Presidente, vistiendo el traje de gran ceremonia -y
llevando al pecho las insignias de Gran Cruz , de
- la Legión de Honor, descendió de su carro especial y se dirigió al muelle, donde se había preparado la mesa de honor.

El Sr. Embajador Thompson, con el Sr Gobernador Landa y Escand6n,
esperando la llegada del Señor Presidente.

,Jard ín tlv ('olinw.
Casa :.\luni,·ipal d(' ;\[:u1z:t1 1illu.
Panorama del \¡]ima.
Pue11tc de Zarag·oz:1, Co!.im·i.
Fvf1¿;rufíos cld Sr. Z Sa11n:du.

El S eñor Presidente baja del tren en Bueñavista,
á su regreso de Colima.

El "Señor Presidente cruza por entre una multitnd que
le di6 la qíenvenida,

�794

EL MUNDO ILUSTRADO

En este sitio puede admirarse una hermosa á la
V?.z que curiosísima perspectiva: el tren camina
según hemos dicho, por la ribera derecha d el Rí~
Grande, entre dos cordilleras majestuosas que no
pierden su c_ontinuidad h~sta 1~ costa; parece,
pues, que la linea se ve obligada a seguir el rumb_o que la naturaleza le marca; pero no sucede así,
sino que d e pronto, y como obedeciendo á u na
caprichosa idea, cambia la dirección, penetra la
montaña en nn punto y se pierde. A la salida del
túnel se puede ad mirar una obra de ingeniería
notable: en la misma boca de salida está amarrado
un puente que sirve d e paso en una barranca y
enfrente, al t erminar el pnente, se encnentr; 1~
entrada d el siguiente túnel. Continúa después el
camino por la nueva barranca del río, cruza el
Salado y sigue la estribación derecha hasta rebasar
la superficie del valle de Colima.
Entre Tuxpan y Colima hay construidos 14
puentes, siendo entre ellos los más importantes
los de Los Yugos, San Joaquín, segundo crucero
del río Tnxpan y Quesería, con una l ongitud de
420, 454, 470 y 489 pies respectivamente; y como
obra admirable y atrevida, debemos citar el puente de Santa Rosa, lugar en que llegaron á juntarse
los trabajos emprendidos por los dos extremos de
la !~nea, terminando allí su construcción, y que
se hende en un solo y largo tramo sobre u n abismo de cerca de 300 pies de profundidad.
En el tramo de Colima á Manzanillo hay tres
túneles y cuatro pnentes, siendo notable, entre éstos, el de Armería que atraviesa por sobre el r ío
de este nombre, en una longitud de 860 pies, en
seis grandiosos tramos.
Esto, en lo que se refiere á la parte p intoresca
é instructiva del ferrocarril; por lo que hace á su

La mesa de honor en el banquete celebrado en Guadalajara.
Los brindis que se cambiaron durante el ban•
quete son de una gran significación, sobre todo el pronunciado por el comandante del «Catinac~, buque insignia de la escuadrilla de buques
franceses que hicieron honores á nuestro Presidente, y la contestación que de él dió el Primer
Magistrado.
Pocas horas después de la llegada á Manzanillo
partió de ese puerto la comitiva presidencial para regresar á la ca pital.
A las nueve de la noche llegó el tren presidencial á Colima, donde se detuvo para que el visitante asistiera á las fiestas que los habitantes de
la ciudad habían preparado en su honor; hubo
una procesión popular, que desfiló frente al señor
Presidente, aclamándole, y después de ella volvió el Primer Magistrado al tren y continuó el
viaje, para llegar, poco después delas once ~e la
mañana, á la hermosa capital del Estado de Jalisco.
En Guadalajara también asistió el señor General Díaz á las manifestaciones de aprecio que le
tenían preparadas los miembros prominentes de
la población, y á renglón seguido se continuó el
viaj e, pues el Jefe de la Nación tenía que estar
en la capital el lunes por la mañana.
Al descender de sus carros el Presidente y sus
acompañantes, quedaba terminado el importante
y trascendental viaje; el Jefe de la Nación había
declarado oficialmente que el ferrocarril que une
á Colima con Manzanillo y con la capital de la
República, estaba inaugurado, y que por lo tanto,
desde ese día es cosa del dominio público; es un
nuevo factor para el engrandecimiento de la Nación, el cual es tan grandemente ayudado con las
vías de comunicación.
Ahora demos una idea de la importancia de la
mejora inaugurada y de la región que abre á los
enormes beneficios de la civilización.
La distancia de Guadalajara á Tuxpan es de 198

i!!L MUNDO ILUSTRAD/)

795

POULE FINAL DE PISTOLA
., T T ~-- T 7 7r

rT1

•

1:1

•

..
El Señor Presidente llega á Guadalojara.
kilómetros. Entre Tu xpan y Colima median 68,
siendo la pendí-ente máxima en la línea de dos
por ciento.
La curva máxima es de seis grados.
A unos 8 kilómetros al Sur de Tuxpan se encuentra el primer túnel, y á su salida, el primer
puente sobre el Río Grande; al abandonar este
puente la línea, sigue la margen izquierda del
mismo río y vuelve á cruzarlo en el gran puente
de Tenexcamilpa, siguiendo la ribera derecha.

Desfile popular ante el palacio de gobierno de Guadalajara.

importancia, desde el punto de vista comercial,
habrá mucho que decir. La circunstancia de unir
á la costa del Pacífico con la del Atlántico pasando por el centro del país, basta para que sea llamada la vía á sostener un gran tráfico á través de
nuestra Re pública, la cual se halla situada de tal
manera en el mapa comercial del mundo, que es
puente paso, tanto entre el Oriente y el Occidente
como entre el Norte y el Sur.
Ahora, si de estas consideraciones generales pasamos á las particulares que se r elacionan con la
región del país, puesta en comunicación por la
nueva vía con el resto del mundo civilizado, encontraremos nuevas razones para augurar un gran
porvenir á la nueva vía férrea.
El Estado de Jalisco, así como su capital, son
bien conocidos por la circunstancia de haber estado ligados con nuestra ciudad d urante muchos
años; pero no pasa lo mismo con el Estado de
Colima, el que, por falta de comunicaciones directas y fáciles, ha permanecido ignorado del cen·
tro hasta ahora.
Se halla situ ado entre el Océano y los Estados
de Jalisco y Michoacán; s u extensi ón superficial
es muy reducida; es el penúltimo de los Estados
de la federación d esde ese punto de vista~pero la
fertilidad de su suelo hace de él uno de los más
hermosos y de los más importantes. En el mar le
pertenecen las islas de Revillagigedo, las cuales,
por sí solas, tienen una extensión de más de cua•
renta kilómetros cuadrados y cuyo fértil suelo es
fuente de grandes riquezas n aturales.
Según el censo d e 1900, su población es de
65,115 habitantes,· población que se considera aumentada d esde la fecha citada en un cinco por
ciento.
El Estado produce azúcar, arroz, añil, algodón,
cacao, café, coquito de aceite, frijo l, maíz, tabaco
y maderas preciosas.
La ciudad de Colima, capital del Estado, está
situada en la vertiente austral del volcán de Colima, á 53 kilómetros de la costa del Pacífico Y á
504 metros de altura sobre el nivel del mar. Su
clima es templado y nunca el termóm etro ha mar•
cado más de 37 grados d e temperatura á la so111;bra. Dista 706 kilómetros de la ciudad de Méu•
co y 264 de la de Guadalajara.

Grupo de jueces y tiradores que tomaron parle en
el campeonato.
A las diez de la 1nañana empezaron á llegar al edificio del club los eleganl.!s trenes que conducían á los in vitad os, y pronto se vió la terraza del
edificio cubierta p or los brillantes trajes de las damas y los correctos de los
caballeros, gue discnrrían por ella en espera de la hora en que debía dar
principio la fi~sta.

Cargando /as pistolas.-Sres. Arturo Bran,ff y Ange_l Esmdero, segundo y
primer premio del campeonato, respectivamente.
Llegada de los invitados.
El domingo 13 d e los corrientes se efectuó, en terrenos del «Club Automovilista&gt;, en Chapulte pec, la «ponle» final de pistola de combate entre los tira•
dores d e la ciudad de México.
-~~
,
La fiesta fué organizada y dirigida por el señor Mérignac, director de Il!-..,
escuela magistral de esgrima, á quien hay que felicitar por el brillante éxito
obtenido,

A las diez y media, colocados en sus puestos los jueces, que eran los señores Mérignac y Somellera, empezaron los combates entre los once tiradores
que llegaron á esta prneba final. La frecuencia de los puntos y lo r eñido de
los combates, son buena prueba de la habilidad de los concurrentes, que mostraron mucha destreza y gran vista en el manejo de la pistola.
En cada combate se excluía á uno de los tiradores, y de exclusión en exclusión se llegó á designar á 103 dos mejores tiradores entre los concurrentes; éstos fueron: el Sr. D. Angel Escudero, en primer lugar, y el Sr. D. Arturo Braniff, en segundo.
A los citados caballeros se otorgaron los premios del campeonato, consistent es: el primero, en un parte de pistola de combate y el segundo en una
h ermosa pistola sistema Cólts.
Terminada la «poule» y otorgados los premios á los vencedores, el profesor Mérignac invitó á los presentes á que pasaran al salón comedor del club,
donde se sirvió un exquisito «lun ch-champagne».
Dos horas d espués de principiada la fiesta se retiraron los invitados del
edifiéio dei ~lub en los mismos lujosos trenes que á él los habían traído, llevando un recuerdo muy grato de una de las más brillantes fiestas deportivas
que se han efectuado entre nosotros.
Acomp¡\ñan á estas líneas, vistas fotográficas de los principales incidente1
de la elegante reunión de de¡.orte.

00

•

�'796

EL MUNDO ILUSTRADO

TU, MUNno n,USTRA no

707

GRUTA EN QUE NACIÓ CRISTO, SEGÚN LA LEYENDA.

La Virgen de los Angéles
~

ANTE los ocho días que María pasó
n el establo de Belén, no tuvo que
~~ preocuparse por nada. Los pastores le
~ llevaban queso, fruta, pan y leña para
encender lumbre. Sus mujeres y sus hijas prodigaban toda clase de cuidados á la madre y al niño. Además, los tres reyes Magos dejaron un montón de tapices, telas preciosas, joyas y vasos de
oro.
Al cabo de una semana, cuando ya pudo andar,
decidió volver ásu casa de Nazareth. Algunos pastores deseaban acompañarla; pero ella les dijo:
- No quiero que por nosotros dejen ustedes
sus campos y rebaños. Mi hijo nos conducirá.
-Pero, dijo José, ¿ vamos á dejar aquí los presentes de los Magos?
-Sí, replicó María.
Y distribuyó á los_pastores los presentes de l os
Magos.
-¿No podríamos llevarnos aunque fuera una
parte pequeña? repuso José.
-¿Para qué la necesitamos? respondió María.
Poseemos un tesoro más valioso.

*••
Hacía mucho sol en el camino. María llevaba al
niño en brazos; José cargaba una cesta con ropa y
algunas modestas provisiones. A mediodía se detuvieron á sestear, muy fatigados, á la sombra de
un bosque.
En el moruento, de detrás de los árboles, salieron varios angelitos, colorados y mofletudos, con
dos alitas en la espalda, que les servían para revolotear ó para hacer sus pasos fáciles y ligeros.
Eran listos y más vigorosos de lo que podría suponerse, á juzgar por su poca edad y su cuerpecito.
Ofrecieron á los viajeros u n cántaro de agua fría
y una buena provisión de frutas, que habían cor·
tado quién sabe de dónde.

Cuando la santa familia emprendió de nuevo el
camino, la siguieron los ángeles. A José le ayudaron con la cesta; pero María no quiso confiarles
el niño.
Llegada la noche, los ángeles arreglaron lechos
de musgo, bajo un gran sicomoro, y velaron toda
la noche el sueño de Jesús.

***
María llegó á su casa de Nazareth situada en una
callejuela populosa; casa blanca, plana de techo,
con una terracita cubierta, donde José tenía instalado su taller.
1;,os ánge~es no los habían abandonado y se·
guian prestandoles toda clase de servicios. Cuando el niño lloraba, uno lo mecía suavemente· otros
tañían sus arpas ó, en caso necesario, le mudaban
pañales en un santiamén. Muy temprano aseaban
la casa, Y después de las comidas se llevaban
prontamente los platos y las escudillas para lavarlos en la fuente cercana. Cuando la virgen iba
al lavadero, tomaban la ropa, se la repartían, gol~eaban alegrem~nte las telas mojadas, las ponían
a secar en las piedras y luego las volvían á casa.
Cuando María, hilando en s u rueca, se quedaba
dormida por el mucho calor, sin d espertarla conel uían la tarea.
También con José tenían muchas atenciones. Le
alistaban su herramienta y le ayudaban á guardarla ~espués del trabajo, y barrían las virutas y
el serrm para que el taller estuviera siempre limpio.

** *
Así tan atendida por los ángeles, y no teniendo
nada que hacer, María se fastidiaba y oraba más
y más siempre, reflexionando acerca de esta situación. Una mañana, al levantarse, vió á los ángeles
ocupados en asear la casa, les quitó la escoba y los
despidió, aparentando enojo. Volvieron después
de la comida y trataron de levantar la mesa; pero
l e dió un capirotazo á uno de ellos, y todos se
pusieron en fuga. Volvieron poco después. Cuando la virgen hacía sus preparativos para hilar, un
ánget trató de apoderarse de su huso; ella lo per-

siguió, amenazándole hasta el taller d e José. Al
cabo de una hora, mientras cosía, sentada cerca
del niño, notó que dos ángeles se habían deslizado bajo la cuna y la movían disimuladamente.
Ella se levantó, los echó fuera y cerró tan prontamente la puerta, que uno de los ángeles quedó
prendido de un ala y lanzó un grito. María le
soltó y le dijo: bien merecido lo tienes por andarte metiendo en lo que no debes. Avisa á tus
compañeros y no vuelvan por todo esto.

•*•
-Vamos, dijo José, ¿porqué echas fuera á todas estas buenas gentecillas? Me parece que nos
prestan importantes servicios.
- Precisamente por eso, respondió María.
-No te entiendo, replicó José. Desde el momen·
to que tu hijo es el Mesías, es muy natural que
los ángeles le sirvan y q ne la madre se aproveche
de la ocasión.
-¡Oh! dijo María, vaya una observación falta
de tino ¿No sabes que el Mesías viene al
mundo para s ufrir con los hombres, y, por consiguiente, para soportar todos los males que es na•
tural que experimenten los niños? Verdad es que
yo debo suavizar, en cuanto esté en mi mano, es•
tas molestias, supuesto que soy su madre; pero no
sé á cuenta de qué vienen otros á encargarse de
mis asuntos. ¿Acaso las otras madres no cuidan
con sus propias manos á sus chiquitines? ¿No sería cobardía de mi parte renunciará mis labores
maternales? Por lo pronto, te puedo asegurar que
á mi hijo le gusta más ser cuidado por mí que
por esos monigotes con alas; y sé que me asocio
más á su voluntad redentora, aceptando las penas
como las otras mujeres y soportando toda la con·
dición humana. Sí, quiero ser yo sola la que en·
vuelva en sus pañales á mi hijo, yo sola la que le
adormezca y arrulle, y yo sola la que me entienda con la casa y la que hile en la rueca y la que
vaya al lavadero .. .... Y como todos estos traba·
jos insignificantes me causan verdadero placer,
no hay en ello mérito de mi parte; pero sería cul:
pable si tolerara que los ángeles usurparan J1ll
puesto ... . . ,¿Comprendes ahora?

-Me parece que sí, hija mia ... ... Mas entonces
¿ va á ser preciso que yo renuncie también á los ligeros servicios que los ángeles me prestan de vez
en cuando?
-Indudablemente, amigo mío.
- - Y o había entendido, sin embargo, q ne el ser
marido de la madre del Mesías daba algunos derechos. Pero debes de tener razón, porque eres
más inteligente y sabia que yo, á pesar de que
tengas quince años apenas, y de que haya yo pasado de los sesenta.

METROPOLITANAS

*•*

no es el aleteo de misterio
evocador, que invade 1os pueblos durante la semana que
precede á Navidad, el que flota en estas noches invernales
de México.
Pretenderéis en vano oír el ulular del viento al
colarse por las retorcidas callejuelas, como si trajese en pos jirones de vagas historias de melancolía; el gemido de los v iejos postigos, cuyas maderas se estremecen al soplo helado, dejando
caer la polilla amontonada en su~ rendijas por el
paso de los siglos¡ la narración monótona de lamaritornes, que en la cocina llena de tibieza, al amor
de la lumbre que en el fogón se extingue entre
cenizas, di vierte á los niños con cuentos de santos, de l adrones y de alma~ en pena, si bien menos donosos que los de ese caballero de las edades
heroicas que se llama don Ramón del Valle Inclán, no menos su~estivos, no menos saturados de
color y de rústica ingenuidad, de ingenuidad grata
á la mente, como al paladar lo es el jarro de es;
pnmosa leche bebido á la luz del amanecer ..... .
No sabréis de nada de estas cosas que, á los que
de nuestro rincón provinciano vinimos años ha,
se nos aparecen ahora como fragmentos de remotas fantasías que ignoramos si en realidad hemos
vivido, ó sólo aprendimos en libros antaño saboreados, en libros de aquí ó de allende el mar,
porque la poesía tiene el don de universalizarse,
de penetrar en nuestro modo de ser íntimo, en
nuestras pequeñeces, en nuestros sueños, á tal
punto que, cuando queremos apartarla, imposible
es nuestro deseo.
Pero si no existe ese patriarcal encanto que
mueve á la contemplación y á la inercia, otros
hay, en cambio, cuyo goce siempre será de1 eilable.
No suspira el viento en sórdidas encrucijadas;
no cuenta historias la fámula; no cantan su acostumbrada canción de invierno los postigos; pero rei nan la luz y el movimiento, la confagiosa alegría y
el ansia de regocijo. Bailan las ilusiones y las espe•1:a~1zas su anhelada zarabanda; y todos, los pequeños
y los grandes: el rico, que durante un año enredóse
en oombiru;.lciones de negocios; el hortera, que permam:s:.iP p~errado tras del mostrador; el emplea-

Ahora bien, como á la siguiente noche el niflo
Jesús lloraba sin poder dormirse, se oyó de prortto en la calle una melodía ligera y de extremada
dulzura.
Abrió María la puerta y vió á la luz de la luna,
e n fila contra las paredes de la casa, muchos ángeles que tocaban con arpas diminutas.
- ¿Otra vez? les dijo ella. Y si á mi h ijo no le
da la gana de dormir? Y si se le antoja seguir
aguantando sus dolores en l as encías? .... Sobre
todo ¿no estoy aquí yo que soy su madre? ..... .
Os largáis ó me enfado.
A la mañana siguiente no aparecieron por todo aquello; pero al otro día, María les vió en el
patio agrupados debajo de la higuera, tímidos,
avergonzados y llorando en silencio.
-Angelitos míos, díjoles ella, puedo pareceros
demasiado severa, porque estáis muy chiquillos
para comprenderme. Mas oíd: la vieja Séfora, que
vive enfrente, está paralítica. Un poco más lejos
está la buena Raquel, que tiene doce hijos y que
pasa -la pena negra para criarlos. Y en Nazareth
podréis encontrar á muchas otras mujeres pobres.
Y bien, á ellas debéis ayudarles á arreglar la d,sa, á lavar la ropa y á cuidará los niños . ..... Si
queréis dar gusto al mío, ese es el modo de conseguirlo.
Y viendo que arrugaban las naricillas, dando
señales de tristeza, añadió:
- Cuando esté más grandecito, pueda ser que os
dé permiso de jugar con él. ..... Pero, por ahora,
haced lo que os mando.

** *

Y ese año, todas las mujeres pobres y enfermas que había en Nazareth fueron ayudadas, y
todos los niños mecidos por servidores in visibles
(porque solamente José y María veían á los angelitos); y los bebés no lloraron más, excepción hecha del niño Jesus, que quería sufrir por ellos.
J ULIO L E.IIIA!TRE.

(De En marge des vieux livres, seg1mda serie.}

•

es la sombra densa, impalpable,
N Osúbitamente
transparentada por
el refiejo blanco de la luna;

dillo, que soñó con aventuras inclinado sobre el
pupitre; y la gentil obrerita, y la damisela, sienten
ese no sé qué, mezcla de júbilo y galantes ambiciones, que es patrimonio de los espíritus en esta
semana invernal, dorado prólogo de Nochebuena.
iLas posadas!
¿ Conocéis, acaso, todas las promesas, todas las
sonrisas, todos los amables proyectos que este
nombre guarda?
Yo de mí sé deciros que, entre las fiestas que
para regalo y solaz de futuras generaciones crearon nuestros abuelos, ninguna hay que tenga, como
ésta, tan origip.al embeleso, y pinte el alma mexicana con tan delicados matices, y despierte en
nuestro interior tal mundo de sensaciones. Y como yo creo que piensan muchos, porque á mi
lado cuando paso, y en los hogares, y en los trenes, y en los paseos, oigo la palabra tentadora, la
deliciosa palabra que .brota de los labios rojos de
las jóvenes, de la desdentada boca de los ancianos, y hasta-lqué más?- de las fauces de terribles
matronas que con ejércitos de niñas casaderas
discurren, revolviendo en torno las inquisitoriales miradas.
Sonríen los seres y las cosas. Ved, si no, el mudo regocijo de las calles: en la del Coliseo-yo seguiré llamándola así, pese á los señores de la co·
misión de nomenclatura, porque para mí esos
viejos nombres tienen el encanto de la tradición
y del recuerdo, superiores á todos los encantos;en la del Coliseo, digo, los mercaderes sacaron á
relucir en vitrinas y en escaparates cuantos cachivaches se creáron para recreo de los ojos en
las clásicas posadas. Ya son los juguetes de porcelana, de cuya blancura se destican los colores
pálidos y que representan cabezas de niños que
alborotan, ó de gatos pensativos; diminutos chapines que se dijera prontos á calzar el lindo pie de
Cenicienta; gorros fantásticos, casas en miniatura,
6 el animal más burdo, pero más sabroso de la
creación-que diría el olímpico don Juan Valera,
el cual sabía descender á minucias gastronómicas:
-el cerdo, rosado, gordo, extático sobre los cuar•
tos traseros, en actitud tranquila . ..... Y los mil
curiosos adornos de papel, que se inventaron para
engalanar salas, corredores y altarillos durante la
fiesta: cadenas multicolores, de fina ó tosca factura; raras floraciones en las que se mezclan los más
· disparatados tintes; faroles venecianos ó nipones.. . ... . . ¡Y cajas para dulces, y bomboneras, y
otros frívolos é innumerables objetos que, guardando recóndita s imetría, lucen á la claridad centelleante de los globos eléctricos, qu~ ligeramente
velan el musgo y la falsa escarcha que recuerda la
Navidad, cayendo en arambeles sobre las pantallas!. .....
Rebosan gente las aceras. Son las mamás, que
llevando de la mano á sus retoños, se proveen

�para la noche¡ son los eternos vagabundos, que
miran simplemente y con mirar se sienten satisfechós¡ son los provincianos, que quizá extrañen
esta fiebre de cosas fútiles, este bullicio característico de la metrópoli¡ es, en fin, la multitud sin
nombre, variada y homogénea dentro de su hete
rogeneidad, que se echa de puertas afuera, ávida
de derramar la calderilla ganada quién sabe á
costa de cuántas p rivaciones, y que se embriaga.
y que palpita, y que es feliz en este breve mo, mento crepuscular de invierno, cuando en la atmósfera flotan destellos de sol.
Pero no es sólo aquí, en el centro del México
colonial, donde se observa tal zambra.
Id á la Alameda. Ahí está lo verdaderamente
típico, lo pintoresco, lo que halaga al costumbrista. A la sombra de los árboles centenarios, de
los árboles santos que han albergado tan tas generaciones de pájaros y vigorizado, con su frescura,
á tantas generaciones de niños, se yerguen las barracas, todavía fuertes, todavía sólida~ á pes ar
del embate de tantos prohibitivos decretos gubernamentales. Bajo sus recias tablas cubiertas d e
mantas, en el recinto alumbrado por primitivos
mecheros de petróleo, hállanse los puestos de golosinas, degolosinas baratas que todos compra1;1:
higos, ciruelas de España, rugosos pasas .... Las p1 ·
ñatas, pend ientes del improvisad? techo, atraen
por su riqueza de color. Y en ca1as, y en montones sobre el mostrador, vense los confites que presto
llenarán la amplia panza de aquéllas, y que habrán
de esparcirse por el patio, no bien d palo afort unado haga trizas la tosca olla vestida de gala, con
beneplácito de los niños.
Entre las barracas, junto á la acera, estará el
vendedor de cacahuates· voceando su mercancía
con agudos gritos. Rasga l os tímpanos el estallf ·
do de la chirimía¡ en la penumbra, cada vez mas
opaca, hienden el aire l os cohetes, y lucen_ con
varias coloraciones las luces de Bengala que sinrnlan estrellas, y cabelleras blondas que caen, y
círculos rojizos que giran con girar mareante ....
R eina l a confu si ón. Al escándalo de los veud.,.
dores únense los ruidosos requerimientos de bara·
tura lanzados por los clientes¡ las risas¡ las aho·
gadas exclamaciones de los que se asfixian, com primidos por l a muchedumbre. Vuelven las obreras de sus talleres¡ la «gata sisa&gt;¡ proles enteras,
numerosas proles de toda condición, van peregri ·
nan do por l a feria, á la sombra del arbolado, en
la noche que hace descender, sobre los prados
cercanos, la seducción del silencio que tanto contrasta con el barullo próximo.
Mas llega la hora ansiada. En los relojes públicos suenan las nueve con vibración argentina
que repercute.
Se han despejado las aceras¡ aminoró, como por
ensalmo, el griterío. Las llamas rojizas de l~s
mecheros parp.1dean¡ las barracas yacen casi soh·
!arias.
¿Dónde está la multitud-preguntará algún ignorante turista ¡-en dónde la modistilla que reía
con pícaros andares, y la «gata&gt; y los graciosos
rebaños conducidos por los papás?
Y yo le llevaré de la mano-si tal merced me
demanda,-al rincón de alguno de estos caserones
nuestros, verdaderos mundos en pequeño, en el
cual se desarrolla, con típico esplendor, el dorado pról ogo de Navidad.
•
Es en una vivienda, en la modesta salita engalanada con cadenas de papel y faroles multicolo·
res. Del altar, niños sonrientes cogiero11 en brazos á la Sagrada Familia: al carpintero q ne va e n
compañía de María, ya madre del divino infante,
en busca de posada, hu yendo de b. persecución
od iosa. E l cortejo de peregrinos aguarda, con
las dirr.inutas velas encendidas¡ y no bien los
santos atraviesan el umbral, se pone en marcha,
á través del obscuro patio, entonando mozos y
doncellas, viejos y viejas, la monótona letanía cu·
yo ritmo conduce, allá dentro, el piano de alquiler, de amarillento teclado, sobre el que da sendos manazos el músico de la casa, que en ningún
holgorio falta.
A llá van Lucha, Tacha y Pancha, señoritas de
la vecindad que, con ser los nombres cariñosos
que les aplican tan feos, son por extremo bonitas, coqueteando con sus novios ó pretendientes¡
allá va la vieja beata-que en parte alguna deja ,
réis de encontrar,-recomendando compostura en
el rezo:- «¡Orden, niños! ¿Qué es eso de chotear
á los santos, cerno si fueran nuestros iguales?&gt;allá va la portera, rezongando como Dios le da á
entender el &lt;Ora p ro nobis»¡ y don Jesusito, y
don Ricardito, y don Juliancito, pobres sexagenarios que no pudiendo ya meterse en requiebros,
en razón de lo carcomido de sus humanidades,
confórmanse con reir suave y bonachonamente
Y ya están de nuevo en la sala. Los santos pe·
regrinos, en fuerza de tanto rogar, encontraron
posada. Los chicuelos retozan en el patio, mo·
mentos después, engullendo los restos de la pi·
ñata. Ha llegado la fies ta á su apogeo¡ repárten·
se los juguetes¡ menudean las copas de jerez y
los pasteles se desmenuzan en la púrpura de los
labios. El &lt;virtuoso» de largas melenas siéntase
al piano-luego d e no pocas almibaradas instancias, en las que van en vueltas adulaci ones á s u
enorme talento de artista, -y ataca las notas d el
primer vals.
Tacha, Lucha y Pancha bailan. Sus galanes
son mozalbetes relamidos, que poco antes aplan,·

'199

EL MUNDO ILUSTRADO

798

EL lllUNDO ILUSTRADO

charon, ellos mismos, los trajes negros que osten•
tau. Don Ricardito, don Jnliancito y don Jesusito añoran en un rincón las posadas que v ieron en s us verdes ju ventudes. Y las señoras mayores, Placidita, Apolonita y Ru fi nita, ven con
s ingular cont ento la ale¡(ría de sus hijas, y hasta
admiran la habilidad felina con ,¡ne saben pes·
car - qu izá para un fut uro matrimonio-á estos
jóvenes vestidos de negro que son los besu.~o5
rn á~ r e beldes y enemigos del santo estado q uepasean por el turbulen to mar de la met rópol i.
Y ahí les ten éis más tarde, s ud oro sos, conmoví ·
d os por la danza. Se o yen cud1icheos. De pronto, una voz esta lla:
- Panchita, hi ja, anda, canta á los señores al
gnna cosa.
Panchita sabe qu e ha d e cantar¡ pero se hace la
to nta:
-iAy, mamá, s i n © me ac uerdo !

La concurrencia interviene, alarmada:
-Vamos. Panchi ta, háganos el favor.
- ¡P or Dios, Panchita!

La matrona vuelve á la carga:
-Niña, no te hagas t'del rogar».
-Pero, mamá, si tú sabes que soy atroz, atroz ....
En fin, si los señores me perdonan . ..
Y ~anc!1ita, sin mayores preámbulos, se d irige
al piano, y entona el &lt;Vorrei Morir-romanza
muy nueva,-obsequiando con una mirada sentimental á uno de los jóvenes vestidos de negro.

· ·L~~- ~¡~;~ ·s~-~-· · T~;.~~- eÍ. b;i¡;_" M~·z;s· ~- ~~~;s
r evolotean p or la salita estrecha. Ampos de luna bañan de claridad el patio. Mirándoles, quizá una sombra de melancolía pase por sus feme·
nil es o jos, al pensar que el fin de las posadas se
acerca.
Rie tú, morenitil de las negras pupilas¡ charla,
cncantildor:1 blonda de las seducciones suaves·
coquetea, linda muñeca que :i todos atraes cod
tus hechizo~. ¡Amad todas! Pronto llegará la
~ochebuena, la ,que pone término á las alegrías,
a los amo res y a las nsas. ¿Y entonces, , .... '(
C A RLOS GoNZÁL EZ PEÑA .

DE POCOS AÑOS A ESTA PARTE
SE HA TRANSFORMADO UN BARRIO DE LA CAPITAL
Los Buenos Ejemplos que Deben Imitarse
El :\Jéxico de callejuelas sombrías .r nol'hcs sin luz; el n•tusto :\léxico fJ ue. :í semejanza drl hfro\' mitolóp:ico, rsturn dormido si~fos .r m:1s si~tlos espernndo que lo
despertara la rnz potentr dr la ei,·iliznción:
C'I ~réxico, Pn fin. qur S&lt;&gt;lo a1.ruarclaba rl
·'le1·ánlat&lt;' .randa.. el&lt;' las arl rs. cl&lt;'I comcreio .r clr la industria, ha despr rtado .rn dt&gt;
su larguísimo sopor y hoy surg·r llr no dr
encantos y poblado dr bellezas.
/-li la historia de la \'apitnl dr In Heptíblica es mu.r intt&gt; resantr por todo lo que
lit&gt;ne ele inst ruc::tirn .,· amena: si los riejos
[)\' rg-aminos nos eurntan. en ar('aica gTamática y antieuada orto~Tnffo, la rida de &lt;'Sta
('iudad, que fué asiento de la ambición nohlr y d\'l rspírilu ,\!'ll&lt;'ITe1·0. ho.r. &lt;'11 cambio,
los periódit'os morlcrnos-,·irirntes páió nas d&lt;' la historia ern tPmponfoea- nos hablan de suel'sos q ne todos preseneiamos .,·
dr lwchos qur para todos tienen interés.
En el'ec::to. i:í quifo no intP resa sahercó1110 prosperamos, l'0ll eu::í (ps rl&lt;'mentos
\'Ontamos para nurstro eng-mnde&lt;·imirnto
fut,uro • .r qniénl'S son los hombres ó las
empn'sas que hasla 110~· día han coad.rn rndo más (' licnzmente en nuestro desarrollo !
Es inn wstionahle qnr esta pregunta ha
sur~·ido alg·urnt ,·rz en r l espíritu ele los
lwmhr&lt;'S ('llltos. Y ('omo pudiern suceder
que muehos no In hayan respondido satisfaetoriamcntc. t 1·ataremos df' hae1•rlo c,111
&lt;•I mrt.rnr acierto posible.
La mod('l'lla r ida clr :\IÍ&gt;xico. l'omo la dr
todas las nacio1ws de la tierra, desc.:ans:l sobre la triple basr Jp la paz, l'I l'omcrcio
.r la industria. ( 'untamos con \'sos t&gt;lcmentos ,r. gracias á l' llos. rshunos riendo á diario el res urg·imicnto pasmoso de nuestras
riquezas. ~i limitamos nuestras obserraciones á la ciudad de ;\lt~xico. 1·rrrmos también que la part1• matl' 1·ial dr In mPtrópoli
f'stá cambiando incesantemente gracias á la
ac·ción l'otnbinacl1t Llr las autoridades y Je
]os particulares.

Tendríamos innumerables casos que citar : pero se nos ocurre por ahora referi rnos á uno ele 1, ,s l,a1Tios más ropulosos,
conocidos r importantrs: el de Perah-i llo
donde a prnas hac&lt;' cuatro años había anti~
hig·ienieas barracas .r calles polrnsas. Tal
estarlo huhirra persistido por más tiempo,
á no srr por r,I estímulo que entre los propietarios d" fincas de ese rumbo se despertó l'llnndo lodos rieron que la cen·ecería
«CuauhtemcH'&gt; adquiría un hermoso edifil'io. iluminaba S ll fachada, construía embanq 11ctados .r mrjorn ha considernblemente las
eondicionrs materiales del barrio. De enton('\'S ad sP ha rmbelleeido el nimbo; .v los
propi&lt;'tario~. a~n1ijoneados por el estímulo
ele In gTan c·r1Trc.:rrí11, no cesan de hacer
mrjoras.
También sueedi1í un caso igual en calles
eéntriras. las ele Plateros, donde la cer rnerría &lt;Cuauhtemoc» fué la primera en instalar un letrr ro luminoso al frente del eleg·ante dcs parho qur allí posee. Apenas ,·isto
PSr letrern no,·edoso .r a1-tístico, las demás
c.:asas comerciales rlc P lateros lo imitaron; .'ahora sucede que csa gran artrria de la
c.iudad está ilumi11acla rspléndiclamente desde las primeras horas de la noche.

Coron ~l Manuel A/arcón, Gobernador de Mondos, muerto en C,uernavaca el
martes 14 del actual á las cinco de la mañana.

Sr. Rafael Mondragóny Sra. Aurora González de Mondragón ; contrajeron
matrimonio en_Dolores Hidalgo el u fo 3 del actua l.

&amp;
.,,,.
Durante los últimos siete días se han efectuado
acontecimientos de la índ ole más di versa en nuestro país.
Al lado de notas gratas, como el matrimonio de
los señores Mondragón, tenemos que dar cuenta
de nno de los hechos más luctuosos, como es la
m uerte del señor Coronel D. ManuelAlarcón, que
fué gobernador d el Estado de Mo,relos. Junto _á la
mención de los nombres de J ose Manuel Pu1g y
Carlos del Toro laur eados en el concurso abierto
por la Escuela Normal de Profesores de esta ciudad, tenemos que ocuparnos de algo que, si bien
es cierto aue no es una nota dolorosa, todo lo
contrario, i.v encaja con la ínaole de l a que acabamos de mencionar· se t rata del banquete con el
que la Asociación d¡l Colegio Militar. h_a querido
sancionar su reconocimiento de los mentos y servicios del señor Noris, como el último de los su•
pervivientes de la l(loriosa epopeya que se desarrnlló en el Colegio ante el avance de las tropas
n0,·tean1cricnnac:,

En esta plana d amos algunas foto1rafías que
ilustran esos acoutcc1 m ie nto&lt;.

Sr. Carlos Toro, que obluvo segundo premio.

~,{.
o;¡,.

Sr. Jnsé Manuel Puig, que obtuvo primer premio

La ce1Tecería «Cuauhtemoc&gt; ha dado,
JHH's. rjemplos muy dig·nos de imitarse .'"
ha eontri buido poderosamente al embellecimiento de In ciuclacl, estimulando con sus
acciones.
Así qrnxla explicado cómo el elemento
industrial, representado en este caso por la
:.rr:111 fáhrirn de ~fonterre,,·, es uno de los
elenw11tos sobre r¡ue dl'scansa el progreso
actual (le la lfopú blica.
O,ial:í qur esta. ecn·ccería sig·n. instalanrlo
IPtrrros luminoso~ Pn rnrias callrs de Méx i&lt;"o, [l"Cs, adrmás de e¡ ur &lt;'SH mejora es
decora ti rn rn alto grado, proporciona iítile:, r entajas al 1·ecinuariu.

S r. D. Teófilo N oris.

Banquete dado p or la Asociación del Colegio Militar en _honor de D. Teófilo Noris.

�800

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO IT,USTRADO

Actualidades Extranjeras
El suceso deportivo más interesante, en las tÍI·
timas semanas, ha sido la carrera de automóviles
en Sa vannah, en la cual se disputaron el gran
premio en los últimos dh.s de Noviembre próximo pasado.
Como de costumbre, hubo accidentes: el más
sc:rio fué el que ocurrió al mecánico De Rosa y
al &lt;chaufTeur» Johaz, en el cual el primero resultó
muerto. El hecho va siendo tri vial en esa clase
de pruebas de temeridad deportiva. En este caso
se marcó el suceso por los funerales hechos al
mecánico, que se efectuaron en la Catedral de
San Juau el día último de Noviembre. Asistieron
millares de persona~ y se organizó una gran procesión hasta el cementerio.

Al ltetrato de Vrliísqnez Pintado por él Mismo
¿Dónde estás? ¿Dó nde estás? T., busco á tientas
y hacia el misterio sordo tiendo en vano
el eco de mis voces soñolientas
y 11 angustia aterida de mis manos.

1Ro111a, G aferít1 del Capitolio ).

Con el mostac ho erguido y con su pera,
con el cabello largo y la )lolilla,
y la mirada donde el genio brilla,
él nos dejó su imagen verdadera.

Alma: por inquirir tu indicio ó rastro
con la tt1ía á· la noche adusta abierta,
te meñdigué.gimiendo de astro en astro,
como.el &lt;;:iego que va de puerta en puerta.

..

Gloria del arle y de la tierra ibera,
todos aquellos seres de Castilla
-cortesanos y gentes de traíllala vida hoy tienen que el pincel les diera.

,;

, ,,

,·•i/r,, ,/o &lt;Í J., ( 't1 ledrol:

r ct. Thon1pso n

El grun globo de A. E. Gaudron.
Las fotografías que publicarr.os y que nos fueron remitidas directamente d el sitio de los s ncesos, fueron tomadas durante los funerales.

* **
El 18 de Noviembre último se efectuó una de
las más interesantes tentativas hechas últimamente en la conquista del aire. El globo más grande.
construído hasta ahora en el mu ndo, partió de
Londres con la esperanza de llegar á Siberia y
romper el &lt;récord&gt; del mundo en cuantoá distancia atravesada por este medio. Esta última parte
no se llegó á realizar, porque e l globo tuvo que
tocar tierra en Mateki Derevn i, Rusia, á medio-

Canastilla c:m los inslrumenlo.s científicos.
día del sábado 21 de Noviembre, después de tres
días una hora de haber permanecido en el espacio¡ de manera que queda en pie e 1«récord» hecto
por el Conde De la Vaulx.

Las dimensiones del
globo fueron: diámetro,
59 pies; circunferencia,
285 pies;superficie, 33,333
pies; capacidad, 107,963
pies cúbicos; fuerza ascensional, dos toneladas.
El costo de la tela fué
de cerca de seseo ta
mil pesos en nuestramoneda . Los aeronautas fueron A. E. Gaudron, Capitán de la expedición;
el Capitán Maitland y C.
C. Turner, representante
del periódico i n g 1 é s
«Loudon Daily Graphic».
Llevaron consigo multitud de instrumentos,
que se ven en las fotografías adjuntas; entre
ellos, uno que hacía sonar una campana desd e
el momento en que el
globo se encontraba á
menos de 500 pies de la
tierra. E ste aparato, que
es de la mayor importancia, servía para advertir
la proximidad de las
montañas cuando e l tiempo estuviera brumoso é
impidiera explorar la trayectoria recorrida por el
globo. Otro instrumento
mu y delicado, pero mu y
i nteresaote, es el estadoscopio. que indica la dirección del movimiento
exacto del globo. Tan importante es e l nuevo aparato, que se ve en una de
las fotografías y que cons iste en un cilindro de
zinc hueco, que sirve como lastrador automático
c uando el ¡(lobo va por
encima del mar. En este

1

especia l para

11

EI M undo Il ustrado,"

•

P ero de todos ellos la presencia
no vale tanto, no, cual la existencia
que tú te diste con tus propias manos!' .-

.

. '

L os rasgos y ademanes todavía
vemos de aquellos príncipes que un día
su grandeza midieran los enanos.
l~ris r ·., / .-: d·· /,, :·.-' ·ri ·• 111

::.. ..,
"-:., t..-.
~ i~'

Diciembre

&lt;..') .

G UI LLERM O

POSADA.

UN SUEÑO
( De Gabriel D 'Ann1111zio).

D E T RANSITO
¡Oh trinnfador que surges de la bruma
Q ue de tu sol mitiga los rigores!
En e l prado, ante ti, brotan las Aores
Como ,brota del mar la blanca espuma.
Y al mirar que en tu trono de diamante
D!posita sus perlas el rocío,
Qu iero q ne á ti se eleve el canto mío,
O frenda de mi pecho palpitante.

Estaba muerta, s in calor. La herida
era visible apenas en el Aanco:
;estrecha fuga para tanta vida!

¡Oh viajero inmortal! marchas de prisa,
Mostrando, ante los s igl9s, tu grandeza:
Eres Aor, er es pájaro, eres brisa;

El lienzo funera l no era más blanco
que el cadáver. Ja::nás humana cosa
verá el ojo más blanco que aquel blanco.

Encierras un conjunto de belleza ....
El invierno te ofrece sn sonrisa
Y yo canto á tu noble gentileza!
Vi l&lt;GILIO Az AMAI&lt;.

Ardía Primavera impztuosa¡
los cristales, de cínifes inermes,
gol peaban con ala rumorosa ....

Cosamaloapam, Ver., Diciembre 12 de 1908

Huyó de ella e l calor. Yo dije: ;,duermes ?
Con un salvaje so nreír violento
más cerca repetíle: ¿Duermes? ¿Duermes'!
¿Duermes?, y al recordar que aquel acento
no era el mío, me c rispo de pavura.
Escuché. Ni un murmullo, ni un acento.
Cautivo de la roja arquitectura,
se dilataba en el bochorno un fuerte
olor á destapada sepultura.
El hálito invisible de la muerte
me estaba sofocando en la cerrada
habitación. A la mujer inerte
¿duermes'! le dije, /,duermes? Nada, 11,,da.
El lienzo funera l no era más blanco.
Sobre la tierra de los hombres, nada
verá el ojo más blanco que aquel blanco.
G UILJ.EIU\O

VA!.1-:NCIA.

.,,~

~~
R etabl o

.

M¡is.,ya, -ahora, en la margen del torrente
me,.I.1e sentado en espera de mi día,
mirando cómo todo lo existente
, cQrre sin plan, .sin orden ni arm.cnía.

!PO!LOCA· MAZIU~OCA
Polka- mazurka, algo anticuada, de Czern y,
polka mazurka para baile de salón ;
polka-mazurka emocionante que yo oí
en una tris te y prov inciana reunión .

T,í me rec uerdas á la uiña que yo vi
aquella tarde de solemne procesión . ...
Polka mazurka que interpretas mi pasión ,
esa pasión ta n fuerte y loca q u e sentí .. ..
Polka mazurka, tú me causas honda pena,
porque me has hecho recor dará la morena,
q uc tan brntal é inicuamente me engañó .
Y me rec uerdas que te oía interpretada
por su voz cálida, criolla y perfumada
del olor acre de la tierra en que nació ....

D urante breves horas fui ste mi compafiera
en la impaciente y dulce festinación de un viaje
y en esas breves horas, toda una primavera,
e n mi alma y en tus ojos diafanizó el paisaje.
Hay un fugaz enca nto de ensueño en la quimera
de amores con que pueblan todo pere~rinaje:
el oro y e l p e rfume de una ampl ia cabellera
y el descuidado pliegue de un indolente encaje.
Y así como de un sueño perdura solamente
un resplandor d orado de niebla inconsistente
que aviva en la memoria la falsa dicha trunca,
de nnestro raudo encuentro, tal vez desvanecida
quede una luz de estrella, que en la azarosa vida
jamás nos hemos visto, ni no~ veremos nunca!
;No nos veremos nunca! Perdidos en la senda
que marca la derrota de nuestra vida errante
como un lejano rayo de luna d e leyeuda
'
será el dulce recuerdo del fugitivo instante.
Tal vez, bajo otros cie;os,
tan cerca, que su lumbre
y sólo del acaso que nos
qne anime la memoria la

plantemos nuestra tienda
confunda el caminante
unió dependa
'
aparición distante,

Pero como en la noche percíbense los rastros
que á la pupila absorta, desde apagados astros,
muestran la hebra de oro cte fenecida lumbre,
en la profunda noche d el alma, vagamente
tu blanca 1uz de estrella, d esconocida ausente
será como un celeste fulgor que la deslumbre.'
FEDERICO U11RBACJJ.

1908.

AN DHÉS GONZ ÁLEZ B LANCO.

l." Ca/edra[ de San Juan, donde se Pjectuaron los funerales.
Fot. T hompson, especial para " E l Mu n do Ilustrado

caso, basta arrojar el cilindro, que tiene agujeros
en su superficie, dentro del allua, sostenido por
un cable, de manera de aumentar ó disminuir á
voluntad el peso del globo.

Ya están ambos á diestra del Padre deseado,
los dos santos varones, el chantre y el cantado,
el Grant San!.:&gt; Domingo de Silos venerado
y el maestro Bernardo de Berceo nominado.
Y o veo al santo como en la sabida prosa
fecha en nombre de Christo y de la Gloriosa:
la color amariella, la marcha fatigosa ,
el cabello tirado, la frente luminosa . ..
Y á su lado el poeta, romeo peregrino,
sonríe á los de ahora q ue andamos el ca mino,
y el galardón nos muestra de su claro destino:
una palma gloriosa y un vaso de buen vino.

,,~

~¡~

O l íver etto d e Fermo
(Del tiempo de los Médicis )
Fué valiente, fué hermoso, fué arti sta ;
Inspiró amor, terror y respeto.
En p intarle gladiando desnudo
ilustró su pincel Tintoretto.
Machi:lVello nos narra su historia
d e ases ino elegante y discreto.
César Rorgia lo ahorcó en Si11i.~a¡¡l,.1.
. . . . Dejó 1in c uadro, un- p11fial y uu sone to.

El laslrador aulomálico.
El cortéjo fúnebre del aulomovilisla De Rosa.
fot. Thompson , especial pa r a el " E1:Mundo Ilustrado"

MAN UF:r. MACHADO.

Oviedo-IX-1908.

EN LA MARGEN DEL TORRENTE
Alma que u n día amé, Alma infundida
en una forma frág il y huidera,
Alma que fué la lumbre de m i vida
y fué la vida de mi primavera;
Alma de un suave encanto adolescente,
de un efímero cuerpo feme nino ¡
te perdiste en la sombra eternamente
y yo hube de seguir solo el camino.
Quebrado el pomo de alabastro terso,
roto e l santo fanal de líneas puras,
¿á qué buscar seutido al universo
ó perseguir vereda, andando á obscuras?
Quebrado e l pomo, el bálsamo sagrado
derramóse en si lenc io, de repente.
Se perdió, se voló . Dios ha cegado.
La alondra enmudeció. Secó la fuente.
Ya el pájaro de luz uo h4ce s u nido
recó ndito entre estrellas ó entre rosas.
Extin¡(uida tú. Alma, se ha exti1;1g uido
el alma i nnumerable.de las cosas.

DE. "LEJANIAS INTIMAS"
...... "Y tn aquellas noches líricas, ella
tenia el esplendor de un plenilunio. "
t Buenos

Aires) ,

Cuando fueron tus ojos de mis ojos espejos,
y en su azul enco~traban la más pura terneza,
cada vez que te fuiste yo sentl la tristeza
de una lumbre priv-ada de sus propios refle¡os .
Ya ese tiempo de intensa juventud está lejos,
que los_años transcurren con doliente presteza:
hay quizá nlveas hebras en tu rubia cabeza:
hay tan sólo en mi alma del cansancio los dejos .
Mas si á verte volviera como allá te veia
la amistad reemplazara mis vehementes an;ores
cual la esencia en el pomo á las flo res de un dla'.
Y ya hoy, sin los cambios de mis breves fervores
en mi fuera continua la fugaz alegria
'
que tus ojos me daban en sus castos fulg ores.
DARIO IIERRl:RA.

Panamá , Noviembre.-rgo8 .

�802

EL MUNDO ILUSTRADO

803

EL MUNDO ILUSTRADO

todas sus esencias, más penetrante. más invasora
de mi espíritu que lo hizo suyo devotamente,
quedará siempre viva la remembranza de su creación en &lt;El Abuelo&gt;, de Galdós. Esta fué el resumen de todo su arte. Bastaría ella sola á poner
en su frente la consagración gloriosa.

TEATRALES

E

L heraldo del arte dramático
español contemporáneo-Borrás,-el único continuador
de las glorias de Vico, deja
vacía la escena de Arbeu y
parte á la vecina Puebla á
hacer, en ella, la pródiga donación de sus fascinantes
creaciones. Deja en nosotros
una huel~a _imborrable y grata, cuya nostalgia sólo nos alivia la promesa de su regreso.
. El pú~lico le quiso co°!o algo suyo, como gloria propia Y, por eso, la ultima noche que representó _ante nosotros, todas las manos aplaudían,
sacudiendo las ramas del entusiasmo para hacer
caer á las plant~s del artista todas las flores de la
admiración.
Borrás debe irse encantado de esa última noche. Fué su apoteosis, su glorificación en México,
porque aquel día lo ensalzaron espíritus sanos,
los de los pobres qu~, rara vez, son alumbrados
por el sol del arte y Borrás fué para ellos, en una
so~a noche, alba, tramonto y crepúsculo. Por vez
primera lo escuchaban; por vez primera recibían
su lu~ plena; por vez última, quizá, lo admirarían

*
""
En el Principal celebró su función de beneficio
el actor cómico Paco Gavilanes con un programa
sugestivo, en el que figuraba el nombre de Borrás,
elemento bastante á llenar las localidades de ese
coliseo aquella noche.
Se estrenó un a propósito, escrito sin pretensiones por los señores Medina, Elizondo, Gallego y
Vitoria, que llenó su objeto. Hoy publicamos los
personajes de uno de los números más salientes
de la ohrita, la «Zandun_ga de Tehuanas» que está á cargo de las señoras Rniz París, Matilde García y alguna otra.
A más de las dos citadas tiples, se hicieron
aplaudir, en primer término, la artista Amparo Ro·,
mo, que canta con "cachet parisien" los "couplets"
de "El Hombre Mono," y las señoritas Pozuelo,
Sara López y Lui sa Rodríguez, en sus números
musicales respectivos.
La obra decae porque carece de final¡ pero enbetiene y este es el objeto único con que fué escrita.
Para Gavilanes fué una noche de aplausos y
satisfacciones,

SUS OJOS,

y el artista aquella noche vibró más, sintió
mas Y, en consecuencia, más hizo sentir y vibrar.
Para su alma amplísima, toda sensibilidad, bastaba el saber que el público de esa vez era una
masa de humildes, para tener tal circunstancia
como acicate de su inspiración. Y lo vimos como

...

En el «Virginia Fábregas» ha debutado una pare ja de b:iile que es un número de &lt;varietés» del

Srita, Emilia Leovalli, distinguida soorano
que cantará esta tarde en el «Arbeu».
que no pueden pagar por verme, ante ese público
mi trabajo sería el mejor que hiciera cu mi vida,
Yo disfruto del placer que doy más que del que
recibo.
Borrás ama á los humildes. Yo quiero entrever,
en ese firme amor, la causa de su identificación
gloriosa con el Juan de &lt;Los Viejos» y el padre
Ramón, beatífico avatar de Mosén Jacinto Verda_guer.
La ausencia del actor catalán va á entristecernos. Su arte ha hecho huella en nuestras almas
y no lo podremos olvidar. De todas sus creaciones queda un perfume, y como concentración de

::;ra, Matilde Garcí-l, en traje de tehuana.

Luisa Ruiz París, en traje tehuano.

Sr. E.utimio Serrato Y Sra. María del Carmen Gonzdlez de Serrato; contrajeron matrimonio el 19 de Noviembre último.

NUPCIAL
El d ía 19 del mes próximo pasado se efectuó
en Gnanajuato el enlace civil y canónico d el señor Don E utimio s~.rrato con la señorita María
del Carmen González, acont ecimien to notable por
pertenecer los dos contrayentes á las familias más
distinguidas d e la sociedad guauajuatense.
¡, La casa de la familia Serrato se engalanó artística y elegantemente para recibir al señor Juez d e
lo civil, quien, en repre¡entación de la Ley, unió

los destinos d el distinguido caballero con los de
la bella señorita, momentos antes de que el cortej_o nupcial partiera rumboaltemplodela Asunc1011, donde se santificó el matrimonio ante las
aras del altar y ante el representante de la su prema dignidad del culto católico. .
El templo citado, uno de los más aristocráticos
d e la ciudad, se vió )leno por una distinguida y
numerosa concurrencia que iba á asistir al cumpli~iei:to de las aspiraciones de los que_el santo
scnhm1ento del amor había unido, unión que iba

á ser sancionada ante D ios como lo había sido an•
te los hombres.
Por la noche del mismo día el señor Serrato y
su esposa, la señora González de Serrato, partieron á su viaje de bodas, que empezó por la ciudad de Guadalajara y comprendió muchos pun. tos de nuestro país, entre ellos la capital; á su regreso á Guanajuato, los desposad os fueron objeto
d e cariñosas demostracion es de parte de sus numerosas amistades, quienes les desean una ete.ma
luna de miel.

nunca, trémulo de emoción, lleno de sinceridad,
vasto en su arte, haciendo de su labor una ofrenda cariñosa, una dádiva espontánea nacida de
su amor por los humildes.
Cuando en las primeras noches de ru temporada, con un teatro casi desierto, Borrás iba á hacer «El Abuelo», de Galdós, al terminar el acto
primero entró en su camerino donde algunos de
sus amigos departíamos, y él, con displicencia,
nos dijo: «¡No tengo gana de trabajar hoy! ¡Estoy
cansado!»
Salimos á la sala y comprendimos la causa de
su desgano. /.A qué gastar energías para divertir
(y no complacer y menos entusiasmar) á unos
cuantos espectadores que habían comprado palco
y lunetas para desempolvar las casacas recluidas, charlando con sus vecinos aun en plena representación'/
Y sin embargo, Borrás, en e1 acto segundo, entró de lleno en sus facultades; nos estrujó, nos
venció y, como siempre, nos sedujo; en escala ascendente sus vibraciones artísticas fueron multiplicándose y creciendo hasta el final de la obra,
en que el aplauso unánime estalló.
-¿Cómo, le preguntamos, pudo Ud. dominar su
cansancio'I
-Yo-respondió -no trabajo para el que paga,
!tino para el que disfruta. Les ví á Vds. y eso me
basta!
Es est e un ejem plo de su pureza artística y una
prueba del deleite con que hizo, ante nosotros, la
última representación del &lt;Místico&gt;.
- &lt;Si yo pudiera- nos decía una noche-colocarme
en el pórtico del teatro y hacer entrará todos los

teatro «Scala&gt; de París, ~formado -oor mad:ime
Deveres y Tom Terris.
•
...~"'M ~
Es la debutante una mu¡er ;hermosa y agradable,
cuyos bailes se aplauden y aun repiten, espe•
cialmente el cake-walk. Creemos que hay mayor
mérito en las otras danzas, la de los Apaches
por ejemplo; pero nuestro público no puede saborearlos como debiera por desconocimient o de
los tipos y lo poco habituado á este género d e
&lt;atractions •.
Y como punto final á estas notas, daremos á
ustedes una no.licia grata: probablemente veremos
en el &lt;Virginia Fábregas» una gran temporada de
ópera, en cuyo cuadro figuran d os estrellas
de luz universal: Liria C.tvalieri y la Nelson.
Bastaría la belleza triunfal de la primera para
garantizar el buen éxito de la temporada, sin
añadir la fama que corona los éxitos de la cantante americana. E stas dos celebridades nos visitarán en la segunda quincena de Enero, si el
propietrario del teatro, Sr. Cardona, cede á las
proposic iones de la Empresa Qnintanilla.
Con que esto se realice y en abundamiento de
promesas gratas veamos inaugurada cuanto antes
la tem porada en &lt;Arbeu&gt; de Tina d i Lorenzo, se·
rá p ródig .,mente subsidiado el hueco d e arte que
Borrás de ja en nuestro c~cenario.
Así sea.
L ORELEY.

(_)
Mildred D e,·eres, notable bailarina del teatro
" Virginia Fábregas."

�E04
EL ]l[UNDO [LUSTIU1&gt;ü
EL MUNDO ILUSTRADO

IX

Novela~por J. Berr de Turíque

Traducida especialmente para "El Mundo Ilustrado"
(CONTINUA)
ramente establecida, el Ministerio Público puede
todavía requerir con moderación.
Pedro se encogió de hombros.
-No se dé usted tanta pena, señor procurador.
Piense usted bien que, si fuera un verdadero ladrón, desde hace más de veinte años que ten¡¡o
la confianza del señor y la señora, habda hurtado
lo suficiente para comprarme una casita en las
cercanías, y no estaría yo ante ustedes.
-Es justo- mnrmuró la señora Le Quesnel.
Pedro, haciendo un esfuerzo, añadió:
-Pues bieu, esto es todo: lo que me faltó para
que nadie advirtiera nada, fué una moneda de sesenta francos. Entonces, como uu día ya había yo
dado á probar ese vino á tío Picnard y él me había dicho: «Ya sabes, siempre que me traiga, de
ese vino, te paj(aré á quince francos botella» ....
Ricardo indicó, por un gesto, que, por el momento, esos detalles le importaban poco. Preguntó:
- Pero ¿para qué tenía usted necesidad inmediata de esos sesenta francos?
- Porque temía no tener bastante dinero para
pagar este traje. esta barba postiza y también para pagar mi billete de ferrocarril.
- ¿Y comprar esos cartuchos? añadió el procurador.
-No, esos cartuchos son del revólver del señor.
- ¿Cómo? dijo el serior Le Quesnel.
Pedro, hasta entonces, se había contentado con
responderá las preguntas que le hacían, si~ dejar
adivinar, sin embargo, los verdaderos sentimientos que experimentara.
Pero en ese momento, dejando de dominarse,
dejó ~~tallar _b~uscamente toda la e_moción que,
desde el principio de la escena, le agitaba.
- .... Porque, vea usted, señor procurador, desde ayer no vivo. Y además, no poder decir nada
por temor de inquietar á la señora y á la señorita!
¡Ah! qué feliz me siento de todos modos; sí, de
que todo esté descubierto.
Sacando de su bolsa un gran pañuelo, se ~onó
varias veces ruidosamente, pensando, así, disimular las palabras que se le agolpaban en la garganta.
Ricardo no sabÍ\l qué pensar. ¿En qué nueva
faz iba á entrar este asunto? ¿Ese hombre era, por
fin sincero ó hacía una comedia?
La señora Le Quesnel estaba vivamente conmovida.
En cuanto al señor Le Quesnel, se advertía cierta turbación en su rostro.
- ¿ Usted adivina adónde va á parar?-preguntó
Ricardo.
- Absolutamente ...
Pero esta res puesta era obscura.
Ricardo miró, á su vez, al dueño de la casa y
pudo advertir la turbación que éste experimentaba. ·
,
--Vamos, ·tranquilícese, amigo-dijo a Pedr_o,y explíquese.
..
En este momento, el procurador sorprend,o en
el sefülr Le Quesnel ~n ademán, no .. :. u1_1 movimiento repentino hacia Pedro, comos1 le mvitase
á callar. Lo anotó cuidadosamente, y esto le despertó mayor curiosidad de dejar hablar libremente á Pedro.
-Le escucho-dijo al criado.
- Pnes bien, esto es: Ayer, como á la media noche al regres,ir de la fiesta del pMblo adonde ha;
bía 'ido con el jardinero y su ~uier, me sorpren~i
al ver que la recámara del seuor estaba todavia

,

iluminada, porque de ordinario, á ,esa hora, ya
hace tiempo que el señor ~e ha retirado~ dormir.
Así, después de haber subido á mi departamento,
pensé que, tal vez, el S!!ñor estaba enfer¡:no y podría necesitarme; por esto bajé otra vez y con
suavidad llamé á la puerta. Nadie respondió. Entonces quise abrir. Como hecho á propósito, l a
puerta estaba cerrada con llave. «Esto no es natn·
rab, me dije. Y me causó tanto mayor temor,
cuanto que oí al señor que andaba agitadamente
en la pieza. Pregunté lo que podía acontecer. Pero
¿cómo saberlo? Felizmente me vino una idea: ir
á rodear por el tocador del señor y ver para su
recámara por la vidriera. Snbiendo eu un banquillo alcanzaría fácil mente para ello.
Mientras escuchaba á Pedro, Duroc tenía la mirada fija en el seiior Le Quesnel. Este último lo
notaba, y, á cada momento, cambiaba de sitio, pe·
ro á pesar de sus esfuerzos, no lograba lib ·arse
de esa vigilancia que le seguía por todas partes, como un navio que, por las noches, intentara
vanamente~salirdel haz luminoso con que le cu·
briera un proyector enemigo.
-Eu seguida, dijo Ricardo á Pedro.
-Como acabo de decir al señor procurador, el
señor andaba en la pieza. Sin duda por esto 110
me había oído llamar; tenía en sn mano un despacho que le había yo entre~ado en la mañana
antes de comer, y por el cual. desde el primer momento, me parecía que se había conmovido pro·
fundamente.
Esta vez, el señor Le Quesnel no pudo contenerse.
-Vamos, Pedro.
Pero Ricardo lo detuvo con autoridad.
-Déjelo usted hablar, se lo suplico, mi querido señor. Es necesario que sepamos.
Pedro, á la indicación del procnrádor, reanudó su relato:
-De tiempo en tiempo el señor se detenía, se
sentaba en la mesa para escribir, luego volvía á
pasearse á grandes pasos. No hay duda, me dije .... Algo sucede.
Por fin, al cabo de un momento, el señor se diril(ió al cajón de sn bufete y sacó de él su re·
vól ver.
-¡Oh!-exclamó la señora Le Quesnel.
-Estaba tranquilo sin embargo, porque· tenía
la seguridad de que el revólver no estaba carga·
do. Entonces el señor abrió otro cajón, aquel en
qne se guardan l os cartuchos, y cargó el arma.
El señor Le Quesnel creyó vivamente que debía dar una explicación.
-Acababa de oir pasos en el jardín, y como
creía que los criados estaban durmiendo ...
Pero ya, á su mujer misma, su testimonio parecía sujeto á cuarentena, y las miradas de la señora
Le Quesnel y de Ricardo invitaban al criado á
segui.r.
-Entonces-añadió Pedro-tenía yo la mano en
el picaporte, y al menor movimiento .... pero el
señor colocó el revólver en su sitio; después vol·
vió á ponerse á escribir, á escribir largamente.
No Sf acostó antes de las dos de la mañana. Durante ese tiempo no había yo dejado de espiarle.
-Buen Pedro-dijo la señora Le Quesi:iel.
A la hora de costumbre, como si nada hubiera
pasaqo, entré para arreglar la pieza, y mientras
el se?or se encontraba en su gabinete de trabajo,
fuí álrev.ol_yer 1111 poco por todas_partes _P_a!·.a darme cue,ita de lo que pasaba. Sobre una carpeta
había una carta para la señora y otra para el.Co-

misari o de policía del cuartel, en París. Era cla·
ro: el señor iba á suicidarse.
Le Quesnel, con la cabeza inclinada, como s i
su cuello no hubiera tenido fuerzas para sostenerla, se había dejado caer en una silla. La señora Le Quesnel se ,acercó á él para interrogarle.
Pero las palabras se le detuvieron en la garganta,
y no pudo más que tomar la mano de su marido,
y, de pie, cerca de él, lloró silenciosamente.
- ¿Eu seguida ?- dijo Ricardo.
Y, al mismo ,tiempo, consciente del supl icio
que imponía á la pobre mujer, se excusó ante ella.
-En interés de vu~stro propio marido, usted
comprende bien, señora, que no debemos ignorar
nada.
Pedro continuó:
-Como el señor debía partir esta noche para
París, le pedí que me permitiera acompañarle.
Me dijo que no en un tono q~e no admitía réplica. Entonces me recordéhist9riassemejantes ocurridas á gentes mezcladas en los asuntos del señor. El otro, sabe usted-el de los millones-que
regresó solo de los baños de mar á París, sin consentir hacerse acompañar de su criado, y que, al
día siguiente, se le había encontrado muerto en
su cama.
-¿ Entonces?
-Entonces comencé por quitar inmediatamente todos los cartuchos del señor. Por esto es que
se encontraban en mi bolsa. Después fuí á Coulommiers á comprarme un traje conveniente y
una. barba postiza para poder, sin ser reconocido
por el señor, ni provocar su desconfianza, subir
con él en un compartiment;&gt; de primera, de manera de no perdtrlo de vista ni un minuto. Pero
para todo esto &amp;,e necesitaba hacer gastos. Mis
ahorros están en París en la casa de mi mujer, y
necesitaba yo inmediatamente un centenar de francos cuando menos; pero no podía yo explicar á
nadie para qué necesitaba ese dinero.
Y entonces, en uu cómico · movimiento de desesperación, el buen Pedro comenzó á lamentarse.
-¡Y decir que hoy justamente hayan necesitado de ese vino! ¡Qué mala suerte tengo!
Pero se arrepint ió al momento.
-Pues bien, no. iHe dicho mal cuando dije que
es mala suerte! ¡Ahora estoy más tranquilo!
El hondo suspiro que lanzó indicaba, en efecto, que se sentía menos oprimido; y su rostro se
iluminó de repente cuando Ricardo le dijo:
-Le pido perdón, amigo mío, de haber sospechado de usted. ¿Quiere usted hacerme el favor
de estrecharme la mano?
Durante ese tiempo, Le Quesnel, siempre en un
mismo sitio, parecía aniquilado, y la señora Le
Quesnel, con la mano en el hombro de su marido,
seguía sollozando.
Pedro, al retirarse, contempló tristemente el
grupo y pre~untó en voz baja á Ricardo:
-¿Cree el señor que pueda esto arreglarse?
-Sí, lo creo firmemente.
-¡Ah! desde hace tiempo ya había notado que
el señor está atormentado. El ha querido hacer uu
gran esfuerzo para rehacerse.
Y al llegar á la puerta hasta la cual le había ido
conduciendo suavemente Ricardo, se volvió una
vez más y dijo suspirando: «¡Ah! ¡esos malditos
negocios de dinero!»

El señor y la señora Le Quesnel quedaron solos
con Ricardo.
Este, ante el dolor mudo de esos dos seres, buscaba en vano las palabras que convenía decir.
Cierto, él se alegraba ahora de haber llevado esa
averiguación hasta el último extremo, puesto que,
gracias á ella, iba á evitarse la muerte de un hombre. No era dudoso, en efecto, que como el proyecto del señor Le Quesnel era conocido ya de su
mujer, ésta obtendría de él la promesa de renunciar
á la idea del suicidio.
La misión de Ricardo quedaba, pues, terminada,
cuando menos como magistrado. Y como amigo,
la discreción, acaso, no le obligaba á retirarse, haciendo comprender á esas pobres gentes, aun por
un simple apretón de manos, que podían contar
con su simpatía.
Pensaba en esto él, preocupado de buscar una
salida conveniente, cuando la imagen de Lucy
surgió ante su espíritu.
Se representó inmediatamente á la joven mezclada á escenas de lágrimas y desesperación, y esa
visión le sublevó.
Aun teniendo por cierto que, por súplicas unidas á las de su madre, arrancaría á su padre la
promesa de vivir, ¿cómo sería en lo sucesivo la
existencia de ella? Penosa y estrecha; porque debía ser completa la ruina de sus padres. El lujo á
que es taba habituada le iba á faltar forzosamente.
Todos esos objetos que amaba, y que para ella
formaban parte de la casa, desaparecerían pronto,
dispersados al viento por las subastas. La casa
misma pasaría á otras manos.
Al verano siguiente, si él regresaba á esa mansión, ya no encontraría en ella á Lucy; se sintió
el corazón oprimido.
Sin duda, ya é l se había hecho á la idea de ver
casada un día á la señorita Lucy. Pero al menos,
auu cuando perteneciera á otro, él tendría el gozo
de contemplarla, de hablarle cuando viniera en el
verano á habitar en la casa de sus padres. Y ahora
sobre todo, que había entre ellos un pequeño secreto, sus conversaciones serían más íutimas. Graciasá ese «quid pro quo» de sentimientos, se permitirían miradas más largas, presiones de manos
más intensas. Migajas ó más bien limosnas de
amo!", sí. Pero en sus más hermosos sueños Ricardo no había tenido más,?speranzas, y hasta el moment9 presente tampoco creía obtener más. Y de
repente, porque un vil asunto de negocios se atravesaba, ¿se vería privado de lo que iluminaba su
existencia? No.
En un segundo, todos esos pensamientos desfilaron en su espíritu. Inmediatamente él tomó su
resolución.
Se acercó á Le Quesnel que, hundido siempre
en su silla y en la misma postura, hacía el efecto
de una masa inerte, y le dijo simplemente:
-Lo que me asombra, mi querido señor, es que
antes de pensar en esta solución por el suicidio,
solución que, por otra parte, no lo es, usted no
haya acudido á aquellos de sus amigos que hubieran podido tal vez ayudarle á salir de ese mal
paso.
El señor Le Quesnel se irguió.
-¿Qué amigo? ¿Y para qué?
-Para conseguír que le prestasen dinero.
-Pues sí- dijo la señora Le Quesnel.-Con las
relaciones que tenemos....
.,
El marido tuvo entonces un gesto de rebehon.
- Sí, los amigos . ... las relaciones .... sirven
para invitarnos á comer, para hacer un_a partid_a
de bridge; pero no para prestar trescientos mil
francos.
- Perdón-respondió Ricardo- se puede perfectamente prestar trescientos mil francos á un
hombre como usted, cuya fortuna es siempre una
garantía. Sabido es que, cuando se está en los negocios, puede sufrirse un trastorno mom~ntáneo.
La señora Le Quesnel aprobaba moviendo la
cabeza.
.
- Pero si puede usted encentra~, mi queri?o señor, diez banqueros por uno, dispuestos a consentir á hacerle este adelanto. Y, á falta de banqueros, tiene usted, sin duda, amigos p~rson,ales
que no vacilarían un momento para obligar a un
hombre á quien aprecian y estiman. . ,
Ricardo, sin concluir la frase, tend10 la mano
á Le Quesnel.
La cordialidad de su ademán debía - él lo pensaba -subrayar su oferta.
Pero Le Qnesnel evitó mirarl,e. .
-No. No soy ya un hombre a quien se puede

80ii
estimar. Mañana, á mediodía, debo pagar trescientos mil francos y no poseo esa cantidad.
La señora Le Quesnel no comprendía.
-¿Cómo'/
Eu electo, la pobre mujer podía comprender difícilmente.
Que su marido no tuviera, por el momento, una
suma tan importante, podía explicarse en rigor.
Sin embargo, su fortuna era bastante considerable para que vendiendo, aun con pérdida, algunos legajos de valores, le fuese posible hacer fren te á la situación.
-Sin embargo, amigo mío - dijo ella.
Le Quesnel adivinó las palabras que á su mujer le venían á los labios.
- No, nada me queda-replicó.
La señora Le Quesnel se puso lívida.
-;.Pero la dote. de Lucy'l Tú me habías dicho
que la pusiste en salvo.
Le Quesnel se dejó caer sobre su silla, anonadado como un culpable·. Y, casi sin voz, repitió:
-¡Nada; te he dicho nada!
Era necesario que hubiese explicaciones.
Fueron muy penosas.
Era la eterna historia de los especuladores.
Desde ha-::ía dos años teda su fortuna se había
desvanecido. La fatalidad.... las operaciones
más prudentes, las inversiones más seguras .. .
¡todo se había hundido! Y él ni siquiera había
puesto al corriente á su mujer .... ¿para qué?
¿para inquietarla antes de tiempo, cuando de un
momento á otro esperaba rehacerse'f ¡Una sola
especulació'l feliz y habría recobrado todo! Por
último, esa baja en el azúcar había venido¡ baja
lógica, justificada. El había creído que duraría,
como casi todos lo creyeron, y en ese sentido tomó sus disposiciones; pero hé aquí que súbitamente, y por un golpe de bolsa imprevisto, había
comenzado á subir, á subir locamente. Alza facticia, no había que dudarlo ....
-¡Ah! Si tuviera solamente un poco de tiempo
de espíra ... . iPero ese vencimiento de mañana!
-Entonces ¿nada le queda á usted ?-preguntó
Ricardo.
Le Quesnel hizo un signo negativo con la cabeza.
--En cuanto á dinero contante, nada.
-Pero debe usted tener todavía algunos valores.
-Sí, q ne pueden subir; pero, en el momento actual, no valen más que por el papel que tienen.
Ricardo recorrió con la mirada toda la pieza y
abarcó los cuadros, los mnebles, las vitrinas que
la decoraban. Recordó también que, en algunas
visitas que había hecho á la casa de los Le Quesuel, había podid9 advertir la presencia de cuadros interesantes.
-¿ Y los objetos de arte que posee usted?
Le Quesnel se encogió de hombros.
-Algunos bibelots, cuadros de buenos artistas.
Sí; tal vez, en una subasta, después de un suicidio sensacional, podrían rendir alguna cantidad.
Pero, para venderlos al moment&lt;', no sacaría de
ellos veinticinco mil francos.
-¿Y esta quinta'(
- Es lo mismo. Si espero una oferta, puede valer más de cien mil francos. Si yo tengo que venderla, me ofrecerán treinta ó cuarenta mil.J
La señora Le Quesnel, ante su propia ruina,
lanzó un grito de angustia.
-¡Dios mío! ¿Qué va á ser de nosotros?
-iAh! Si yo lo supiera- gimió Le Quesne!.
-Usted pagará mañana, desde luego, los trescientos mil francos que debe.
La frase había sido pronunciada por Ricardo
con tono neto, decisivo, como una orden.
El señor y la señora Le Quesnel le miraron casi con espanto, preguntándose si habría comprendido bien las explicaciones-¡ay! demasiado claras- que acababan de darle.
- iPagarlos .... ! ¿pero con qué?-dijo Le Quesnel aturdido.
-Con mi dinero. Le presto á usted esa suma.
Casi de un salto la señora Le Quesnel se le
acercó, l e tomó la mano y la oprimió en las suyas.
-¡Ah, señor!. ..... amigo mío ..... .
Ricardo, conmovidísimo, la detuvo.
-Permítame usted, señora. Es sencillo. No
arriesgo nada por otra parte. Es sólo un préstamo.
Le Quesnel, á su vez, había tomado la mano de
Ricardo y la oprimía con fuerza.
-Gracias, querido amigo, gracias desde el fondo de mi corazón por sn generosidad; pero no
tengo derecho de aceptar.
-Debe usted hacerlo, señor Le Quesnel res-

_

..........

pendió Ricardo;-usted debe aceptar estos trt.;~.
cientos mil francos. Y debe usted hacerlo, si no
por usted mismo, al menos por su mujer y su hija.
En este momento entró Lucy.
Acababa de ver al pie de la escalinata á Pedro
que sollozaba.
Dolorosamente sorprendida, primero por el
pensamiento de que este viejo servidor, á quien
quería y consideraba como si formara parte de la
familia, hubiese sido precisamente el culpable
que se buscaba, y había tratado de interrogarle,
con el fin de, si era necesario, hacer valer,
ante Ricardo, circunstancias atenuantes que le beneficiaran. Pero desde las primeras palabras comprendió que se trataba de otra cosa distinta. Había caído una desgracia sobre la casa. ¿Cuál po-.
dría ser esa desgracia? Pedro, con frases entrecortadas, no había dicho más que enigmas. La joven,
inquieta, iba á interrogar á sus padres.
No tuvo necesidad de hacerlo.
-Señorita Lucy- le dijo inmediatamente Ricardo desde que la vió-su padre, á consecuencia
de especulacionei. desdichadas, pero que en nada
comprometen su honorabilidad, debe pagar mañana, antes de mediodía, la cantidad de trescientos
mil francos que no tiene, porque está arruinado.
L u cy se puso súbitamente pálida. Y no era tmto la ruina de su padre la que en este instante la
hería, sino el proceder de Máximo. La verdad se
le presentaba bruscamente. Sin duda, desde la
víspera, los Tillier sabían todo, y si Máxill!-O. no
se casaba con ella, era porque, en esos momentos,
ella estaba pobre.
.
Ricardo añadió: «Su padre, señorita, ha querido matarme, y gracias á la devoción de ese .orlado, nosotros lo supimos. A h ora bien, acabo- de
ofrecerle esa suma con la mejor voluntad;'•pero
él rehusa.
Si el señor Duroc hablaba así ante-Lucy, tomándola por testigo, era que quería que ella le· a,yudaseá triunfar de los escrúpulos de su padTe. -·
Pero el señor Le Quesnel no dejó tiempo á su
hija de tomar partido contra él.
- Sí, rehuso-respondió vivamente-porque ial
servicio no se puede aceptar sino de un parieFte,
cuando se trata de salvar el honor del nombre ó
d~ evitar un escándalo en la misma familia.
La señora Le Quesnel intervino también, suplicante.
- Pero puesto que tú devol verás esa cantidad
al señor Duroc, así como los réditos ....
-No. No estoy seguro de poderla devolver.
Y dirigiéndose á Ricardo:
-Y aun cuando, gracias á usted, pagara esa deuda inmediatamente, ¡,con qué fondos podría yo
emprender mañana nuevos negocios? Tendría que
vegetar tal vez por diez años. Y en diez años ....
¿seré todavía de este mundo? ... :
La señora Le Quesnel, aterrorizada, exclamó:
-Si rehusas, es porque tienes otra idea contraria; porque no eres el hombre que deje protestar
su firma. ¿ Todavía piensas en matarte?
Le Quesnel tuvo un gesto de cansancio.
-No. Ya no tendría valor para ello.
- Entonces, ¿qué vas á hacer ?
- No lo sé. Voy á ver . ... Reflexionaré. Me ha
venido una idea.
La señora Le Qnesnel esperaba ansiosa.
-¿Cuál?
El pobre hombre hablaba lentamente, con esfuerzo. Sentía que en su cerebro todo un trabajo
venía efectuándose.-Sí. ... tal vez ... los Tillier .... No había pensado en ellos hasta ahora.
Lucy, con aire un tanto irónico, intervino:.
-¿Crees tú que el señor Tillier sea un hombre
que te haga un servicio?
- Sí, si le tiene cuenta. Y precisamente en estos momentos necesita un apoderado; para ese
puesto de confianza le hace falta un hombre que
tenga, no sólo como yo, la experiencia de los negocios, sino también una clientela dispuesta á seguirle, una clientela importante. Todavía hace
poco me decía: «Un hombre como ustedes lo que
necesito». ¡Ah! Si en aquel momento yo hubiera
querido, era la sal vación lo que me ofrecía! Pero
tenía buenas razones para preferir mi libertad;
mientras que hoy ..... .
El señor Le Quesnel se había erguido de nuevo,
como si hubiera recobrado el valor. Reaparecía
su_temperamento de luchador.

(Conli1111ará).

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�806

mL

MUNDO ILUS'l'llADo

807

EL MUNDO U.USTRADO

La piel de zorro está en completa privanza, oo
sólo para boas, manguitos y cuellos, sino también
para adorno de algunos sombreros.
Las formas de todas estas pieles varían mucho;
pero domina la profusión de pequeñas colas flotantes, no sólo por el frente, sino también por la
espalda de estos elegantes y graciosos abrigos.
No dudo de que mis lectoras tendrán especial
simpatía por las suaves y acariciadoras pieles,
que además de ser útiles para el abrigo, tienen la
ventaja de prestar elegancia y belleza á las 1-ortadoras de ellas.

NTRE lo mucho inaccesible y
misterioso, lectoras mías, que
se presenta al entendimiento
humano, sin poder analizarse
por completo, debe darse el
primer lugar al genio artístico, á la inspiración espontánea
'
y admirable, tacnltad exqu isita
de unos cuantos elegidos.
·
No hay sino fijar un poco la atención en la libertad absoluta, la independencia personal, que
forman la atmósfera en la cual se desarrolla el genio. Las reglas son las mismas, los maestros enseñan igualmente á todos sus discípulos, la escuela no varía en su inflexibl e doctrina, y, sin embargo, entre la multitud de peregrinos que caminan
hacia el país encantado de la gloria, la mayoría
pierde el rumbo de la verdadera senda y permanece siempre como extraviada en los intrincados
laberintos; otros desfallecen y retroceden; solamenDE LA SILU ETA FEM ENINA
te u no que otro llega al fin triunfante de esta peregrinación tan fatigosa; estos son los que tienen
facultades indefinibles y extraordinarias, cuyo impuho interior no se produce con reglas ni con lecN ingenioso escritor francés, que hablaba
ciones; estos, en fin, son los artistas geniales, que
de las mujeres con cierta piedad ruda y
forman la de-licia y admiración de todas las épocas
burlona ternura, las Han.aba pequeñas y
y de todas las naciones. Esa luz, esa inspiración
necia~ criaturas que ponen todo su cuidapeculiar del verdadero artista, no se puede analido y atención en vestirse y componerse, de tal
zar ciertamente, ni podría declararse con pala·
modo y con tal capricho, que ya toman la semebras, determinando en qué parte del individuo
janza de una campana, ya la de un paraguas en
existe¡ pero es comprensible para todos, su at·
su funda.
mósfera potente y arrebatadora se impone; si la
Algo de cierto hay en esta crítica, pues en tanciencia es accesible solamente á unos cuantos, el
to que todos los seres tienen . en la naturaleza su
·arte es difusivo y pródigo para las multitudes,
forma específica y determinada, la mujer. gracias
entre las cuales, aun cuando se compongan de saá una excepción que bace ciertamente honor á los
bios é ignorantes, ricos ó pobres, jóvenes ó anciaartífices de la moda, toma diferentes aspectos, ennos, penetra con la irresistible soberanía de la
tre los cuales resaltan dos particularmente, como
lu.z, alumbra y calienta cuanto á su paso encucn·
bases é inspiración de todos los demás: el tipo fitra, transformándolo con mágico encanto, y ha·
no, esbelto y casi fantástico que alterna, de epoca
ciendo ver las asperezas del camino en un espeen época, con el voluminoso y amplio, del mismo
jismo deslumbrador, cuya sugestiva visión hace
modo que las transfo1 maciones de la Naturaleza
olvidar las penas y el cansancio de la exisse manifiestan en la a teja y en la mariposa. •
tencia.
Actualmente estamos en Ja época del tipo extraNo podemos quejarnos, lectoras mías, de carefino y adelgazado hasta la exageración, y compacer ahora de espect:1.cnlos de arte; nuestros rerando una silueta del tiempo presente con la de
cuerdos están llenos de las altas impresiones pro·
una dama del siglo XVII, queda demostrada la
ducidas por ellos, y aún tenemos promesas halaevidencia de la variabilidad y el capricho con
gadoras que nos anuncian elevados goces de ese
que la graciosa compañera de Adán fluctúa, llevagénero; la emoción agita sus alas para tender el
da por el vuelo imaginativo de su consejera la
vuelo por l os amplios horizontes que le ofrecen
Moda, entre los contrastes más vivos de diversos
las manifestaciones del genio artístico.
atavíos. El ritmo de esta fluctuación de dimenNi los rigores del intenso frío de estas noches
siones en la silueta femenina es bien curioso; no
invernales hacen retrocederá la numerosa conpuede dudarse que del siglo XIII al XVI ei"tipo
currencia que llena nuestros teatros; solamente se
de la belleza, antiguamente tan frágil y esbelto, se
aumenta lo confortable de los abrigos, y tal vez á
ha desvanecido en el pasado, y del aspecto ideal
esto se debe el favor de que gozan actualmente
de u.na castellana mística se ha avanzado tanto en
las pieles. Hay una variedad extraordinaria de
ese sentido, que la . reina Margarita pudo muy
ellas; pero sin duda que en este año se usan más
bien, según se dice, en la terrible. noche de la San
largas y más anchas que nunca. El único inconBartolomé, ocultar, bajo sus amplias vestiduras, á
veniente es su elevado precio, pues en este arsu esposo, el rey Enrique de Navarra. Las formas
tículo no se admiten im.itaciones de ninguna espe·
voluminosas de la silueta merecen el reconocicie. Se llevan con preferencia las de armiño y
miento de lo~ pueblos, pues ellas conservaron á
nutria¡ pero también se usa mucho la piel extrala Francia uno de sus mejores monarcas.
ña de caracul, con una especie de guarnición es·
Las figuras femeninas aumentaron prodigiosatrecha en el escote ó alrededor de ellas. Este
mente en el siglo XVIII; pero cayeron de plano
elegante adorno puede confeccionarse en casa y
en desuso cuando la sencillez revolucionaria huhacerlo aparecer de última moda, pues la piel de
bo suprimido los paniers, del mismo modo que la
caracul es tan espesa y larga, qut- es muy fácil
guillotina trató de suprimir la nobleza. Mas el siañadirla con otra semejante, sin que se pueda noglo XIX vió crecer poco á poco la amplitud de
tar este artificio, adquiriendo así una boa de granlos trajes, y de la túnica de Mme. Tallien surgiedes dimensiones y en apariencia muy costosa, soron progresivamente las dimensiones necesarias
lamente con añadir dos pequeñas.
para cubrir la crinolina. Esta última tomó el ceLo mismo puede decirse de la piel de ardilla,
tro del reinado en los dominios de la Moda, y
cuyo uso está muy en boga; si se tienen algunas de
largo tiempo se sostuvo en privanza hasta que al
estas pieles relegadas al olvido, con varias de ellas
fin se hundió en el pasado, lo mismo que el &lt;popuede formarse una el egante y voluminosa boa del
lissón&gt;, derivado directamente de ella.
más buen gusto posible.
Es inútil ponderar á nuestras lectoras el conUn modelo de cuello para abrigo, que tal vez
traste tan completo en que ahora nos encontraagrade á mis lectoras y el cual puede igualmente
mos, pues la silueta lemenina contemporánea,
arreglarse en casa, está hecho de raso negro con
aplicada sobre una dama de las que inspiraron
una tira compuesta de tablones de dos ó tres pul·
sus inimitables y elegantes cuadros al célebre
gadas; sobre esta tira se pone una bonita guarniVan Dyck, tendría seguramente el aspecto de un
ción de piel negra y luciente; en donde van los
esqueleto, tal cual se ven ahora por medio de los
broches para cerrarse dicho cuello, deben colorayos Roentgen.
carse dos graciosos rizados de listón liberty, que
Así continúa alternando con un capricho, hasterminan en dos largas puntas. Si se desea hata cierto punto uniforme y regular, el gusto de la
cerlo más vistoso, puede pon érsele á la tira, ro·
Moda; como es natural, el mobiliario se cotrforma
deando el cuello, un bonito y fino encaje plegado,
con él¡ el hombre, la literatura y hasta la política le siguen, ,y en fin, toda la faz del mundo se
formando gola.

00

DIFERENTES ASPECTOS

U

transforma con el cambio de la silueta femenil.

La forma de los carruajes tiene también por esta
ca~sa, que sufrir diversas alteraciones¡ ~i el capricho de la Moda no aumenta actualmente las
proporciones de las faldas, es probablement e por
no alterar los estrechos asientos de los «auto&gt;
qu~, como es 5abido, se consideran los tronos pre'.
f~r~dos por las damas elegantes y afectas á las dehcias del &lt;$port&gt;. Hay una secreta afinidad entre los objetos y muebles que tienen íntimo contacto con ~as personas y éstas mismas; por ejemplo: una htera ó silla de manos no p uelle menos
de evocar en nuestra iwaginación la deliciosa y
linda figura de una dama de la corte de Luis XV·
y los trajes de estilo imperio traen el recuerd~
de la é~oca bri~lante y tP.mpestnosa de Napoleón.
También la literatura y el vocabulario de la
poesía se transforman junto con la Moda. Los
epítetos de sirena, lirio, serpiente encantadora y
otros de ese género, corresponden al aspecto ligero Y e.• belto, que prestan á la mujer los trajes
flexibles y adaptados al cuerpo. Mas cuando la
&lt;toilette&gt; femenina comienzaá apoyarse en la base
voluminosa d~ los círculos, los poetas, impr~sionados rnconscientemente por esa amplitud, ensanchan tarpbién sus sentimientos, y · entonces su
musa habla de la grandeza y majestad de sus damas, lamenta el fuego que devora sus corazones
y la esclavitud á que los ha reducido el imperio
de sus hermosas soberanas. Este es lenguaje d e
los siglos, en que la Moda ha puesto sobre el bello sexo una montaña de telas y de adornos aparatosos y complicados.
Siguiendo la inspiración de los usos actuales
di:emos que, para el gusto refinado y artísti.:o, e;
mil veces preferible la forma con' emporánea de
los trajes femeninos, pues parece atributo indiscutible de la mujer una gracia delicada y frágil,
un aspecto espirita al é idealizado que, por cierto,
no le pueden prestar las pesadas y amplias forma~ de otras edad es. Ahora los poetas exquisitos
y sentimentales bien hacen en comparar las bellas y flexibles figuras de nuestras damas con los
tallos suaves y ondulantes de las flores, ccn los
flotantes celajes que en líneas indecisas tiñen el
horizonte de luminosos matices y, en fin, con otr a
multitud de imágenes poéticas y delicadas, cou
las cuales los poetas, eternos trovadores y cronistas de las costumbres, ideas y sentimientos de
cada época, cantan dulcemente todo lo que hay
en éstas de bello y halagador.
No cabe duda, lectoras mías: la silueta femenina varía mucho; pero, en la actualidad , nos ha tocado una de sus más hermosas transformaciones,
y por tanto, el arte y la belleza, hermanos gemelos, deben estar complacidos.

seudónimo ocultaba el nombre de un oficial de
marina, el amigo de Julián, que admiraba profundamente las obras del desconocido literato, preguntó al punto:
-¿Quién es ese oficial?
-Julián Viaud,- le respondieron.
Este nombre le causó un gran asombro. ¡Julián
Viaud! ¿No era este el nombre de su camarada
del &lt;Rochefort?&gt; ¿Sería él el autor de esas obras
maestras? .. .. No; era imposible. Y el oficial de
marina recordaba perfectamente cuántas veces se
había explayado con su amigo sobre la emoción
intensa que le había embargado al leer &lt;El casamiento de Loti&gt;, &lt;Mi hermano Ives&gt;, &lt;La historia
de un Spay&gt;, sin haber notado jamás alteración
ninguna en el rostro de Julián, sin que éste le
hubiese dicho nunca: &lt;Yo soy el autor de esos¡¡.
bros&gt;. ¿Sería posible esto? ¿No coincidiría el nombre de su amigo con el del notable literato? Más

bien esto podría•suceder. De lo =contrario, cómo
era posible aquel silencio, aquella indiferencia
para escuchar el sincero y espontáneo elogio,tan sincero y tan espontáneo como el suyo, que
no sospechaba ser escuchado por el que lo provocara,-¿cómo había de ser posible esa actitud casi ausente algunas veces y otras casi reveladora
de antipatías por aquellas conversaciones'! No;
¿á quién no le halaga el elogio? No podía ser. El
se convencería.
Algún tiempo después, el oficial, de vuelta de
un viaje, se embarcó para Tolón. Por la noche,
al entrar en el salón de fumar del buque, vió de
pronto, entre los concurrentes, á su amigo Julián,
el cual venía ya hacia él con sonrisa jubilosa. Un
apretado abrazo los unió por un momento, y en
seguida vinieron los reproches, las aclaraciones.
-¡Vamos! decid de una vez,¿ sois ó no sois Pierre Loti?

- Por supuesto que lo soy, amigo mío.
-¿Es posible, Julián, es posible que no me hayáis dicho tal cosa, á mí que soy vuestro camarada, vuestro hermano, vuestro mejor y más leal
amigo? ¿es posible esto? Casi es una traición . . .
una mala partida ....
- - No, no,-le respondió Ju\ián,- es que me dan
horror los cumplimientos forzados; la obligación
que se impone á los amigos de elogiar nuestros
trabajos gusten ó no, el compromiso ....
-¿Compromiso con quien es un adorador ciego de vuestras obras? . ... iAh, traidor amigo!. ..
Esta anécdota sirve de protesta contra los que
acusan á Pierre Loti de abusar del «yo&gt;. Este
hombre es un lírico que necesita el desahogo de
sus propias emociones; pero nunca un fatuo ni
un egoísta.
París está encantado en estos momentos con
alojar al sen siti vo y notable literato.

Lf\ MODl8 Tf\ EN OftSf\
lnstrucéiones para cortar una falda

P·- Póngase la. tela cinco !ledos más
a.rdba de la. cintura y procúrese que dicha. tela
ca ga. á plomo (para lo cual se atan las tijeras con
una. cinta, y se sueltan). La. téla debe ponerse
sobre la línea que marque la cinta.
FHGURA

F IGURA 3.-Prended bien con altiltlrc::s lll útl,a.U•
tero, tanto en el centro de la cintura com '&gt; á lo
largo de la costura, y después cortad las otr:1.S dos
piezas de los lados tal como el grabado lo 1odlca.,
dando á cada. pieza ocho centímetros por la parte
alta. y treinta. y ocho por la baja. Preuded bien
con alfileres.

FHWRA 5. -Una vez cerradas todas las piezas,
se procede á poner la pretina, para lo cual debe
cortarse una tira (al hilo de la tela) que mida
tres dedos de ancho y cuyo largo se acomode á lo
que dé la. cintura de la falda.

00

ECOS DE PARIS
IERRE LOTI va á ser de nuevo el hombre del día.
Como sabrán ya nuestros lectores,
Julián Viaud-nombre verdadero del
exquisito literato,-ha ido á París para
dirigir personalmente su obra Ramuntcho.
Pierre Loti no es muy comunicativo. Habla poco, se muestra difícilmente. Es un silencioso, un
solitario; mas á pesar de esa frialdad, que le cu bre como una capa, es de una dulzura y de una
sensibilidad exquisitas.
Se le acusa de abusar del &lt;yo&gt; en todas sus
obras. Y, sin embargo, no hay otro espíritu más
sencillo que el suyo, no hay otra alma más modesta. La anécdota siguiente-que se remonta á la
época en que el literato Pierre Loti era menos
conocido que el marino Julián Viaud,- da la mejor prueba de lo que decimos.
Siendo oficial de un buque, se ligó estrechamente, con lazos de sincera amisfad, á otro compañero suyo, oficial también, de su misma edad y
grado. Varios meses pasaron así juntos, en fnt~ma
amistad, á bordo del &lt;Rochefort&gt;; pero un día el
destino cayó implacable sobre aquel cariño, obligándolos á separarse. Julián Viaud se quedaba
en el &lt;Rochefort&gt; y su amigo partía para otros
mares más lejanos.
Un día, sobre cubierta de &lt;El Elba&gt;- buque
donde el amigo de Julián había ido á prestar sus
servicios,-la conversación recayó sobre las obras
de Pierre Loti, y como alguien afirmase que ese

2.-Córtese la tela sesgada.. La pieza
debe tener diez centímetros de ancho por la parte
de arriba y treinta centímetros por la parte de
aba.jo,
JfIGURA

4.-La pieza de atrás tiene el ancho
que resulte a.l unir las demás:piezas, y por la. parte
baja debe tener cincuenta. centímetros. La abertura se corta sesgada según lo indica el grabado.
FIGURA

.FIGURA 6.-Vlene después el recorte de la parte de abajo, que debe hacerse iniciándolo primero con alfileres en todo el redondo de la falda.
Hay que tener gran cuidado en este recorte para
evitar lo que las seiloras designan con el nombre
de colas,

�-FoT. Ft;r.1x, Dffi P,\H ís. - :\Lo DAS l&gt;&lt;EUH,Ll,T

{

FoT. FÉux, DE PARís.-Mon,1s Hox,&gt;EAU.

')

, T RAJE DE CALLE,- De estilo princesa, confeccionado en ·
,satén negro. El cuerpo es de muselina de seda tableada,
· con hombreras y canesú de encaje de punto de Venecia ·
· En el cuello' y en los puños de las mangas tiene volante~ ·
de 'gasa blanca.

TRAJE DE BAILE,-Hecho en mesalina de seda blanca
y tul bordado con seda y perlas. El delantero y la cola

van cubiertos del mi~mo tul. El escote adornado con
encaje de punto de Venecia. Mangas hasta la mitad del
brazo, con hombreras de tul bordado y cinturón de ter
ciopelo color de fresa.

�82:l

EL MUNDO ILUSTRADO

~~~N~~N~'WWWWWWWWWWWW~wwwwwww~
~ Los Médicos más notables de la República certifican la bondad del ELIXIR DE SAIZ DE CARLOS, el único~
~
específico que cura de verdad las enfermedades del Estómago é Intestinos.
~
~
).~
~

f..

~
~
~

~

~

~

-----

1

Sr. Dr. Saiz de Carlos.
Muy senor mio:
Tengo la satisfacción de manifestar á
u&lt;ted Que ~i~more Que he emnleado e1
ELIXIR ESTOMACAL DE SAlZ DE CARLOS, sólo he tenido que felicitarme por los
buenos re~ultados obtenidos.
Me es itrato suscribirme de usted afeclf•
simo S. S.

CAL DE SAIZ DE CARLOS, y debo decir
á Ud. que en los casos en que lo he usado, se ha mostrado eficaz para combatir
algunos slntomas de las dispepsias, y
algunos enformo~ considéranse curados.
Me es grato ofrecerme.de usted afectl·
simo S. s .

la

~
Espero r~coger _más obs_ervaciones, y ~~
me será sattsfactono comunicará Ud. los ,,

sobre todo cronicos, el ELIXIR ESTO·
MACAL es un recurso con que debe contarse. pues que sus buenos resultados son resultados que siga obteniendo á favor de ,...i
casi constantes.
tan agradable preparación; creyendo des- ~
Queda de Ud. afmo. atto. s. s.
de ahora que serán magnlficos siempre ~
que sepa manejarla, usándola en los caDr. Francisco de P. Chacón. sos en que debe modificar ó combatir di· 'J
Dr. M. Carmona y VaIIe.
Profesor de Anatomfa Quirúrgica en la cho ELIXIR, según las substancias acti~ ~
Escuela N. de México, etc., etc.
vas que entran en su esmerada compoDirector de la Escuela N. de Medicina
sición.
'J
de México, etc., etc.
Soy de Ud. afmo. atto. S. S.

Dr. J. P. Gayón.

(erveza

Dr. Salvador F. Alca1a·. ~

Sr. Dr. Saiz de Carlos.
Muy seflor mio:

mas

Director del Hospital Civil de Guadala• 'J
Sr. Dr. Saiz de Carlos.
jara, etc., etc.
~
Muy señor mio de mi distinguida con•
He empleado en varios de mis enfermos
__
i.,
·
el ELIXIR ESTOMACAL DE SAIZ DE
~ Sr. Dr. Saiz de Carlos.
sideración:
CARLOS, y lo considero como un excelen.
S D S · d C 1
'J
Contesto á Ud. su carta de fecha 18 del te eupéptico, buen tónico y digestivo.
r. r. aiz e ar os.
~
corri_e_nte en la que se sirve pedirme mi
S
b
d bl h
d
t
epa
Muy seflor mio:
j •
..,,
Muy senor m o.
opm1on acerca del ELIXIR ESTOMACAL
usa or agra
e ace e es ª pr
Con verdadera satisfacción participo á , ...i
sted q~e ~ª;l~~i;r ~~d!~ª~:~~ii~i~~cils~c:ft~;~f:s Ud. que el ELIXIR ESTOMACAL DE SAlZ ~~
~ Cumplo un d~ber verdaderamente grato ¡DE SAIZ DE CARLOS
.
Diré
á
.u
al manifo&lt;tarle los excelentes resnltaJos siempre me abS t uve de prescribir á mis de acción bien detuminadas y ya conocí- DE CARLOS es una preparación ~ue me •""
del ELIXIR ESTOMACAL DE SAIZ DE I enfermos los espec_lficos que eSt án en bo- das, como son la Quinina, Pepsina, Hie· ha dado brillantes resultados en las DIS·
~ CARLOS pues apenas empiezo á pres- ita, porque casi siempre los autores de rro, Cocaína, etc., garantiza su eficacia PEPSIAS. en general, y muy particular.• 'J
cribirlo y 'ya he visto cederá su uso una tales medicamrntos hacen un secreto de en varios padecimientos del aparato di- ~ente en la_s GASTRALGIAS. Para esta ~
DIARREA de larga duración y rebelde á los
sf~?i~ºd~L6~IXI~ gestivo.
ult1m/l afección (o he empleado en mi se~ otros medios
de tratamientn y otra grave
. .
. ..
• co
,
flora con un éxito verdaderamente com- 'J
1
l'cad
de VOMITos' casi incura- mo su autorJ.,dlCa! su con_iposic.on, conoDr. A. Lopez
Hermosa. pleto.
~
Y comp
c1endo las sustancia~ activas que lo for.
. .
Quedo de Ud atentos s
,,
bles, durante la digestt~n_.
.
man, me decidl á aplicarlo en las afeccio- 1 _Profesor ad¡unto de Chmca Y. de Obste·
· ·
,
~ No dud~ que esta_med1cma seguJTá CO· nes en que lo ere! indicado, una vez cono- t~1c1a en la Escuela N.deMedmna de Mé
Dr. Carlos Te1eda. 'J
rre,pond1endo en m1 práctica á las espe· cida la cJmposición de dicho ELIXIR.
/ x1co, etc., etc.
. .
.
~
ranzas Que en ella tengo fundadas, Y asl
As! es que to he empleado de preterenProfesor de_Cllnica mfa~t1l en la Escue•
~ tendré el gusto de participárselo en su cia en el CATARRO GASTRICO y en el
la N. de Med1cma de México, etc., etc.
~
oportunidad.
GASTRO-INTESTINAL, tanto agudo como I Sr. Dr. Saiz de Carlos.
_
~
Soy de vd. afmo. S. S. Q. S. M. B.
crónico, en los adultos v en los ninos, Los
..,,
•,
buenos efectos del ELIXIR han sido consMuy senor mio:
Profesor de Higiene de la Escuela Nor•
l .
Dr. Manuel Gutierrez. tantes en el catarro gástrico y gastro in- i'\uy grato me es hacer saber á Ud. que mal para Profesores de México, etc. etc. 'J
. .
_
testinal crónico, sobre todo en los casos en todos los casos que de DISPEPSIAS
El Médico Cirujano que suscribe certiPrde~~r de Obst~ncia en la E,cutll N. en que dichas afecciones son dolorosas y estomacal é intestinal, no ligadas con le- fica que ha usado er, distintas afecciones
~ de Med1cma de Méx1~0, etc., etc.
están acompafladas de diarrea. Lo he em- siones orgánicas, he usado el ELIXIR ES· del ESTOMAGO. el ELIXIR ESTOMACAL 'J
pleado también con muy buen resultado TOMACAL DE SAIZ DE CARLOS á titulo DE SAIZ DE CARLOS, siempre con muy ~
sr. Dr. Saiz de carios.
en los niflos, despué, de la primera in- de digestivo tónico, he logrado beneficiar buenos resultados.
~
fa'lcia.
á mis enfermos de una manera pe1fecta,
Veracruz, Julio 21 de 1900.
(
~
Muy senor mio:
j Asl es que creo que en los CATARROS cuando la DISPEPS IA ha sido atónica y
~ Estoy ensayando el ELIXIR ESTOMA· GASTRICOS, GASTRO-INTESTINALES, acompañada de dolor.
Dr. R. Benítez. ~

~
~

Profe~or de la Escuela N. de Medicina
de México, etc.
__

~
~
~

isi-ó%"1~1t°~~-

ª

.

.

~

~
~

~

fx~uisita

ª

~

-

-

~

I

De venta en Farmacias

yDroguerías.-Agente General de América, Carlos S. Prats.-Apartado

468, México,

o. F.

~

~MMMMMMMMMMMMMMMMM~~MMMMMM~

Crisantema:-No se usan ya tarjetas
de ninguna espede para los bautizos; lo
más elegante es obsequiar con cajas de
dulces que hay, á propósito para este ob·
jeto, en las dulcerlas francesas; y en vez
de las tarjetas que se usaban antes, se
acostumbra hoy regalar medallas con el
nombre del niño y la fecha del bautizo.

ASUNTO COMERCIAL
Alitio:-Puede usted dirigirse á la sec•
ción de encargos que tiene este semana·
rio; solamente se requiere que dé usted su
nombre, pues dicha sección es para los
subscriptores.

VARIAS CONSULTAS
Gloria:-Con lo que usted me indica , es
s uficiente para contestarle á todas sus
preguntas con el mayor gusto.
-En esta sección verá el modelo de
peinado que desea. Atendiendo á los da-

tos que usted me da, creo le favorecerá
mucho ese modelo.
-A\uy pronto tendré el gusto de darle
la receta de los brioches, pues hasta ahora no he podido conseguirla.
-Para limpiar la boa de plumas, puede
usted frotarla con solarina, y como esta
substancia le quita lo rizado á las plumas, conseguirá usted volverla~ á su estado anterior con el siguiente procedimiento: se pone sal en grano sobre un
braserillo con lumbre, y, en seguida, co•
lócanse las plumas de manera que re•
ciban el vapor de la sal quemada; nada
más con esto volverfn á rizarse por si
solas.

RECETAS DOMESTICAS
Consu elo:-Los cubiertos se limpian
muy bien con jabón de sapolio, que en·
contrará usted en las droguerlas. All l
mismo conseguirá polvos de crisantema
para de;truir toda clase de insectos; y si
desea· preservar la ropa de la palomilla,
ponga usted pastillas de formalina ó de
creolina entre ella para lograr ese objeto.
-A fin de purificar el agua, es conveniente poner un carbón en su estado natural dentro de la vasija en que se conserva el agua; este procedimiento es bien
senci llo, consigue lo que usted desea y
es favorable á la digestión en vez de perjudicarla.
-El ponchese prepara con té bastante
concentrado, al cual se mezcla azúcar,
ron ó coñac; en seguida se le ponen
trocitos de naranja y de limón, ó cerezas.
-Las torrejas se hacen con rebanadas
de bizcocho, las cuales se envuelven en
huesvo bien batido; en seguida se frien y
luego se ponen en la miel, cuando ya está
de punto alto.

-Hay mucha variedad en la manera de
preparar los chongos; una de ellas es la
siguiente: se hace almibar de punto subido con una libra de azúcar y se deja enfriar; s e baten nueve yemas de huevo con
un poco de mantequilla y se mezclan con
el almíbar frio; en seguida se pone todo
á la lumbre para que dé un hervor y lue·
go se aparta. En una cacerola se coloca
una capa de rebanadas de pan trio ó de
bizcocho, otra d~ almlbar, y de este modo
se sigue hasta llenar la cacerola, la cual
se pone á dos fuegos , á fin de que los
chongos queden cocidos.
-Para hacer los ~ufluelos, se cocen
unos tomates verdes con todo y cáscara
y un poco de anfs. Este cocimiento se
mezcla con fa harina para amasarla, agre•
gándole dos onzas de manteca y dos huevos por cada libra de harina; luego que esté bien amasada, se deja reposar tres ho·
ras para que se esponjen y después se
hacen los bJfluelos, procurando que sean
muy d.;lgados, y se frien en la manteca,
poniéndoles luego la miel.

dlas y flltrese después. Antes de aplicar·
se, los cabellos deben lavarse con una solución de carbonato de potasa. Para impedir la calda del pelo, es muy eficaz usar,
al peinarse, cocimiento de quina bien con·
centrado.

DOS CONSEJOS
Gisela:-Para lavarse los dientes use
usted la pasta del Dr. Pierre.
-Puede usted introducir, como sorpre.
sa divertida en su posada, unas másca•
ras que sólo cubren la mitad del rostro, al ·
cual dan la expresión más graciosa y original que puede imaginarse.
-En otra ocasión daré á usted la receta
que se sirvió pedirme.

..Ca fa171a de esfa delicada fJerve3a es uqiversal, como· lo prueban las medallas
que }¡a obtenido en foiJas las
exposiciones.
.

* **
Coqueta honrada:-Busque usted n~spuesta á su pregunta en la sección de
consultas médicas.

La bebida de los hogares.

ALGO DE HIGIENE
H. de P.:-Las manchas d'e la car!l desaparecen empleando un ungüento compuesto de harina de altramuces, hiel fresca de cabra, zumo de limón y alumbre,
mezclados por partes iguales. Para que el
polvo se adhiera bien, es muy eficaz po·
nerse en la te,i un poco de glicerina. No
creo que sea nociva al cutis la crema "Simón ," siempre que se use con moderación.
-Para tenir las canas de color castaño ,
es buena la siguiente preparación, la cual
es del todo inofensiva: jugo de las cortezas verdes que tiene la 11uez, una parte
por otras nueve de alcohol. Déjese en
maceración esta substancia durante diez

La prefieren las familias.

Si queréis tomar una buena Cerveza, pedid siempre
-¿Por qué no te casas, Ramón ?preguntaron á uno.
-Porque impongo condiciones, respondió.
- ¿Cuáles?
-Quiero que mi esposa sea guapa,
rica y tonta. Si no es rica y guapa, yo
no la acepto¡ y si no es tonta, no me
aceptará ella á mí.

-

TOLUCA EXTRA

�82 1
¡;;r, JIIUNT&gt;O TLUST runo

Las Mejores
Gotas para
Curar fa Tos
son lasGotasr · ·
del Pectoral
';J
de Cereza del ·
Dr. Ayer.
~

es imposible, hay va rios libritos q ue
dan reglas basta11te aceptables tanto
para aplicar éste, como p ara la gim •
nasia ortopédica, q ne tiene por fin remediar algún defecto físico.

,
•

--~
El S arampión

Setenta años atrás los médicos
usaron por primera vez el Pect8 ral
de Cereza del Dr. Ayer, y desde
entonces ha sido el remedio tipo
para la tos en todo el mundo. Millar~s de familias en Europa, Asia,
Afr1ca y América guardan siempre
en su casa un frasco de esta medicina para poder usarla en cualquier
c:iso imprevisto dG urgenci:.!. El

~~

. ...

Sección de Consultas Médicas

tos, sobre todo mientras hay a elevaApenas habrá enfermedad más coción de temperatura y subsistan los
mún y mejor conocida . q ue esta fiebre
si::nos de catarr o; y por la otra, asear
Atendiendo á que con frecuencia se h 1 eruptiva; q ue ataca de prefer encia á
cen á este reriódico consu ltas sobre a suncon escrúpulo y frecuencia la boca y
los pequeños; que no confiere la intos de medicina, hemos res uelto establela garianta de los enfermos, ~aliéndomunidad; que, por el contrario, repite
cer un departamento especial de cons ul
se de soluciones desinfectantes, como
con frecuencia pasado algún ti empo,
tas á cargo de persona competente, que
de ácido bórico ó agua oxigenada,
y q ue, muy benigna en sí misma,
se eucargará de contestar, ya sea en e~ta
pues lo probable es que por la boca y
excepto en casos recouocídamentc
columna ó en carta privada . Para casos que
la garganta se produzca la infección
malignos, causa. sin embargo, la muerd ~ma nden d e~tudio de un es peciali&lt;ta
b:·ó11quica ó pulmon ar,
hemos obt enido el conrn rso de varios dis~
te á veces por complicaciones fáci le~
L;1s localizaciones por parte del in·
tmg•1iJos e, peciahqas de e~ta ciudad á
de evitar. Muchos n iños perecen por
iestino se evitan mant eniendo al ell ·
quie1&gt;es som,terernos, dt buen grado. ¡~~
bronquitis ó infecciones intestinales,
cue,tione, que &lt;e nos pr0pongan. E-t a
ferino bajo un régimen dietético muy
adquiridas después d e una sarampión,
sección e- tá. además, en (omh111,1ción co n
e~tricto, llasta que el médico lo cony esto se debe, en la gen era l idad de
~I J•rartamento de e11~arKo~; de man Ha
sidere innecesario. Es muy común
lo~ casos, á que no se tie ne con aquéque lo, sub,crir tores que lo~ de~een. pueque
los
uiños
sobre
todo,
d
espués
llos, durante l¡i convalecencia, todas
den ~utenff sus medicameJ.tos pe r e,te
del d ebilitamiento causado por la fielas precauciones debidas.
intermejio, en condiciones 1·t'r,1"deramendomina los esfuerzos espasmódicos
bn·, se encuenh-en ham brientos, y las
te rxcepcionale,. como 1:0 rodrlarr ol•lt-·
El sarampión es sumamente conladel toser, alivia la congestión de la
madres, crey endo hacerles un bien,
nHlo, ~ ino haciendu un ,·iaje t!trertan,r 1 ~ioso, á fal punt o, q ue cuando un niño
garganta, calmu. la inflamación de
teá l:ic:ipit~I.
les permitan, á tontas y á locas, comer
es atacado en una familia en que hay
)03 tubo3 Lronquiales é impide que
'-• coHe&lt;pondencia l'•ra e, ta sección
cuanto ellos dernan . Esto, en las convarios pequeños, casi il"l"emi;iblemcndeu~ c.•tar dmg1&lt;1a á EL MUNDO ILUS·
h afección interese los pulmones.
diciones
especiales
de
los
convale
te todos ellos contraen el mal. Por
TRADO, departamento de conwltas mécientes el el sarmapión, es mny peli ~rofi ay muchos substitutosé imi•
esta razón y por l a benignidad casi
dic:i~.
so
y
trae
consigo
muchas
veces
gn,t:iciones . Cerciórese de que se
c0nstante de la en rermedad, las reglas
vísimas infecciones intestinales. r-'o
obt iene el Pectoral de Cereza
de aislamiento no se aplican con gran
hay que olvidar que e l int estino es
"del DR. AVER." (No contiene
rigor. Es muy útil, sin embargo, hael órgano más dclicndo de los niños,
::ilcohol ni veneno)
Para limpiar botellas
cerlo, por más que s ea muy difícil de
y
lo es tanto más cuanl0 más t ierna
r ealizar.
Se ir.traduce en l•s t,,,tellas pJpel .te
C&lt;tclu fNr .'un o.~fPn ffi la fÓrtnu ltr, ru lfl
es la edad ele éste. Al rnéJico toca vi Comienza b enfermedad por elevap1r1ódi;o (Or tailo en p, dacitos, ~e,¡,, é•
f ttloto . Pn:r1111.•t1• 11SINl a su 'ln;dir1,
gilar el fu nciona miento del ap;ir ato
se
agrega ro•: a agua . se sacude cun I uer 7 a
ción
d
e
1emperatum,
á
veces
muy
0
1
' ' ' 'JU&lt;'
J i1to tl, l PectoN,l ele Ucrc·zu d d
d igestivo, ad como ordenar el lavado
lh• . Ayc,·.
_ __
y al rtco urm ¡'(, que,1ar;i el vidrio rtrfecgrande. El cuadro de síntoma~ es ya
tamentr lirn, 1 , .
i ntestinal, siempre que sea necesario.
demasiado tri via I para q ne sea necel'~~par,ido por el DR. J. C. AYER y CIA ..
Este
lavado
d
ebe
hacerse
siempre
Lowoll, M:ass., E . u. de ,A,
·
s~rio trazarle una yez m:ís. La crupción cardclerís1 ica, los signos de ca- con sonda, que debe ser escrupulosalnocula cién de l suelo para l a pro tarro y aun de br onq uitis, son muy mente hervida antes-y á espués de ca ducción de l eguminosas
VINO
d a ocasió n que se use, y _para practi conocidos aun por las personas menos
Para esto rxi'lt'll vanos métodos.
U 10 de etto , cnn -,,t,. n repa1 tir á voleo,
familiarizadas con l a obser vación de carlo hay que s ujetarse estrictamente
á e ,t:ts instrucciones: no usar de maantt&gt;&lt; •~ h l•h•r, t1··rr1 prr.crdente de u11 a
un enfermo; de modo &lt;¡oe, si en las
1
tinca rn ,d,¡i,terJ, en la que veg,t 1n perprimeras cuarenta y ocho horas pu- yor cantidad de líquiao que el orde·
le~tamen1e. ,,n condiciones 1JrJinarias, la
nado p or el médico; á menos de in ·
diera haber d uda respecto á la natulegumbre que se .rata de cultivar , y el
dicación especi al del facultativo, la
raleza d el mal, en cuanto los primeros
otro, menos practico. tratándose de grant
em
peratura
del
l
íquido
debe
ser
albrotes de erupción aparecen, ya no
de~ ext,,n-rones , · se reduce á dil uir en
pued e haber duda. Igual cosa p uede rededor de 38 grados; la altura del
agua ddermin,1d I ca1,tiJaJ de la tierra
recipiente, á menos de ind icaci ón
d ecir se respecto del tratamiento, q ue
regeneradora y n ciar con ella el terreno
contraria,
no debe pasar de setenta
que s e trat• de fertiliza r.
se lim ita á ad ministrar pociones surecetados en
centímetros sobre la de la sonda que
E, el pnmer caso, debe esparcir,e 250
doríficas, á las que se atribu ye 1-a virla Tisis,
se
u sa¡ se debe colocar al niño acos·
ki tcgramos de ti err¡¡. por hectHea, y en et
tnd de fac ilitar la erup ción, lo cual
lado sobre uno de l os lados, con la
srg indo, diluir en roo litros de agua 5 de
la Brippe,
rs favorable, pues se ha visto q ue en
ti, rra, y el li ~u ido resultante por seJipierna de debajo extendida y la otra
cuanto
ésta
es
compl
eta,
la
t
emp
erala Anemia,
mentadón repartirl0 á razón de 50 gradoblada
;
déjese
escurrir
el
líquido
tura ba ja y la mejoría se in icia, mien mos
aproximaJa mente por met~o cuadrala Neurastenia,
len tamente, sin forzar su salida.
, tras que, por e l con trario, e n los casos
do. operación que se simplifica y fa crl t 1
DR. WEIL,
la s Conoalescencias.
graves, la e rupción n o apa,ece franincorpor~ nJo el rgn que se quiera .
camente. Fuera de eso, e l tratamien to
f;,,.;lfir la firma :
es s iatomático; se ender eza á comba1ir los Si,!;DOS de localizaciones espe!'l.llrl.~l&lt;..I.\\, JAQLI
cia les, la s c ua les se productn con más
."if- ALIVIAN
frecuencia por parte del ap a rato resEn todas las Farmaci,.;;.
\,JANIAMENltTOM,\NO
Coq ueta Honrada:-No h ay md,,. piratorio ó de los i ntestinos.
DE
A evita r estas local izaciones, que
camcnto capaz de producir el d,·,.
pueden tomar cierto carácter de ¡(ra- arrollo parcia l de cualquier parte del
vedad. d eben teudcr muy pi-incipa lcuerpo. Lo que se puede acons!'jar
NADA TAN EFICAZ Y
mente los esfuenos. La c o mplicación
es e l masaje y la gimnástica, que ~í
F
ACIL
de tomar como Ju
respiratoria más frecuen te es la bronson muy eficaces, á condición de c¡ne
1
qu,tis, que suele "lcanzar gravedad
se les siga con perseverancia. Su ef,Y o misma me quité las anugas en tres
cxtraordinaria, Y se prod u ce por incacia y, sobre todo, la rapidez de su
n oches con un remedio case ro descubierto
fccción, faci li tada, en ocasiones, por acción, d isminuyen á medida que la
por mí, después de habernie cansado de
consultar médicos especialistas, usar 1 los enfriamientos. De aqu í u n doble
edad es más avanzada . Sería muy con- 1
EZA.
cold crcams y someterme á soba ; faciales
•ara el.DOLOR de CAB
Pr ecepto muy inter esante d e observar: veniente que ese masaje fuese aplir
sin el menor r'esultaclo.
UNA SOLA' OBLEA alivia aJ
Por una parte, evitar los enfriamiencad o por mano experta; pero si esto I
La señora A. Sánchez, me escribe:
' 'Es el único. r emedio en el mundo que
~~-::::::::::::::::::::::::~~~~:::::::::::::::::::::::::~ 1 momento el más fuerte dolor de
r ealmente extirpa las arr ugas, y el único ~::::::::::~digno de recomendarse. ' '
; cabem.
La señurita E. L. Vazquez, clice : "Me
1
No contiene Antipirina ni otr8I
hace parecer veinte añ os más jornn. ''
Con gusto cn\'iaré detalles :í quirn me
drogas peligrosas. Insista siemlos pida, absolutamente g ratis. i'.Ii señas
son: Helen Sanbom, D ept. 220.J, Clevepre .en que le den la de "Stearns"
. U s a lm~r-rana• son curlidlls por e l F.JlitiJ' de Vir g lnle N yrdahl que cura
land, Ohio, E. U . de A.
1g u11tmente los varic oce lea, varices, a ccid e ntes del retorno de edad
Antes de facilitar informes con resque
es la tmica legitima.
cong-.,, t,o ' "~• y hemorrag ias d e toda n a tnraleza.
'
pecto á mí procedimiento, se me ha de
No confundir n unca el Ellxtr d e v ,r ~inle lll'yrdahl con las fnlsifieaciones
p rometer absoluto secreto para protcjer
fra udul e ntas , con que se rrueba de substitu irlo, las que no tieuen 11i11gun
valor Y ll m enud o son pe(1g rosas. Po r e_sto debe exigirse sobre la envoltura
mis intereses. No se hará el menor caso
de cada fr3 sco la ti1·111a degorant1a : N yrda hl. Envio grntuito y franco
á quienee busquen sat isfacer una mera
de corr eos del folleto explicijti vo. :.:scribir: Nyrdahl, 20 R.ue de x. 11
DETROIT. MICH.. E. U. A.
curiosidad.
Jtocbefoucauld ,l'a !' u,. D fl ven ta t,1 tv ias las, Droguerías y Farmaciar

Pe~itra~~a Cereza
~ei Drª ~yer

1

JARABE

CAPSULAS

dJ FOSFOGLICERATO

de CAL de CHAPOTBAUT

Consultas Médicas

.
b

ACURA

----- --

Embellece en
Una Noche

STEAHNS.

OBLEAS DE STEARN[

NO OS DEJEIS ENGAÑAR '-

AS ALMORRANAS

¡

825

SIEM1'RE LA VERDAIJlo
"Cuando está U d. en duda di.
ga la verdad. " F ué un experi,
mentado y viejo diplomático el
qutJ así dijo á un principiante en
la can era. La ment ira puede
pasar en algunas cosas pero no
en los negocios. El :fraude y eng~üo á menudo son ventajosos
mientras se ocultan ; pero tarde
ó temprano se descúbrir[m, y entonces viene el fracaso, y el castigo. Lo mejor y mfrs seguro e,:
el decir la verdad en todo tiempo, pues de esta manera se.
hace uno de amigos c_c nstant es
y de una reput ación q1,e siempre vale cien centavos por peso,
donde quiera que uno ofrezca e•
,..,e; en venta. Estamos en situac.,,_ --1 ~ afirmar modestamen,.
t e, que sor.;,.. --qt,a b2.se o.eser f
sa la universal po}l--~".. "'. ridad do i.,.
PREPARACION de WAMPOLE
El público ha descubierto que
esta medicina es exactamente Lq ue pretende ser, y que producG
los resultados que siempre hemos
pretendido. Con toda franqueza
~- i.,q, dado á conocer su natr:
raleza. :', tan sabrosa como J.,
miel y conti&lt;:M-:o J..')dos los princi~
pios nutritivos y c11r.1,tivos del
Aceite de Hígado de Bacalao
Puro, combinados con Jarabe de
Hipofosfitos Compuesto, Extractos de Malta y Cerezo Silvestre.
Estos elementos forman una corrbinación de suprema excelen(;.,,.
"J :--~ritos medicinales.
Ningun
remedio ha t enido tal éxito en
los casos de Influenza, Pérdiua
de Carnes, Debilidad y Mal Estado de los Nervios, así como t odas las afecciones que proceden
de Sangre Impura. "El Sr. i_; __
Porfirio Parra, Profesor de Medicina en México, d ice : La Preparación de Wampole está compuesta de los principios nutritivos del Aceit e de Bacalao, Malta,
H ipofosfitos y Co, ezo Silvestre.
En las personas debilitadas esta.
medicina me ha servido perfec•
tamente." En todas las Boticas.

de

NAFÉ
LANORENI
contra

la Tos, el Catarro
y la Bronquitis

TAN

•

,,

L\'-,,.

EL Mm'DO TI,USTRADO

FREDERICK STEARNS I CIA.

LINIMENTO GENEAU
• • • 'i'OPICO
reemplasaDdt

ti

Paego ••• dolor Di
caida. del pelo, car•

raplda

y eeirurA de

Jae Cojera■, E■para,,

• -••.Sobrabauoe.

-..~ Torc.-duraa.,ic••ete,

:::::!;-1.::;1..r::JP-

Paris.l65, Rue S 1-Honor, J Iodu rumat1w

SEÑORAS••
EL APIOL Di LOS

$400.00 por Minuto
Si despertara de su sueño eterno alguno de los grand~s artistas de los tiempos
heroicos del arte clásico y se encontrara
con las cuentas de los "music-halls" ó de
los salones de variedades de nuestros
buenos tiempos del tango y de la malla,
,seguramente que se morirla de vergüenza
ante las enormes sumas que hallarla al
lado de nombres de arti~tas ( ?) cuya principal gloria consiste en la desvergüenza
de costumbres ó en la más extravagante
gimnástica coreográfica.

Allá por los años de 1864 ó 65 se hizo el
gran escándalo porque Hortensia Schneider se negó á trabajar más en el "Palais
Royal" si no se le pagaban dos mil francos
por mes. ¡Cuántas cómicas, que están muy
lejos de la Schneider, se ganan eso y aún
más cada noche. Hay que recordar que la
Schneider fué la creadora de casi todos
los papeles principales de las obras de
Offenbach.

l"Alt,I

LOS

DltNTf5

"El
l.J, ntífrioo Ideal"
1.1 mvla :v conserva la
, d"ntadura como nlnirún
otro,
Aceptado oor miles de
11M ••··= lfo Ju..v otro que lo subst.ttuya.
·• vo&gt;nta en todas la.q flro¡ruPrfa.~ y Ro•lcas,
10 ñO tubo, ~ dlrectar.nentt1, rendtlendo el lm

f2

.Dentacura Co.,
......... ~

•

• J

u '

•

ESPECfFICO'S
DEL AFAMADO

vr, Humphreys de Nueva ':úrk

Chalí«pine.-ft[me. R é¡&lt;1ne.-J. Granier, la M elba y la Patti.$400.00 por minuto.
Ps.ra dar una idea de esos gastos tan
extr ~ordinarios;como poco [justificados de
los :" managers" de salones de "varieté ," perdónese los barbarismos que son
de I igor en estos asuntos, publicó la sil(Uiente anécdota un periódico de los Estados Unidos: "El direc:or de uno de los
nás grandes "music-halls," de Londres,
recibió, hace pocos dlas, un telegrama en
los s iguientes términos: " ¿Está ust~d dispue, to á contratar, por diez mil francos
por noche, á la muerta viva, mujer que se
corta en pedazos á los ojos del público y
que vuelve á la vida después?" La contestación á este telegrama fué solamente
la palabra "Convenido." A pesar de este
convenio, la mujer muerta viva no llegó jamás; per J el empresario pudo anunciar
que no retrocedfa ante ningún gasto por
complacer al público."
No sabemos si la anécdota será cierta en
todas sus partes; pero si sabemos que hay
empresarios capaces de patrocinarla con
su nombre, y sabemos más: que hay empresarios capaces de pagar los diez mil
francos ó más siempre que la variedad
lo valga,

***

Dr"JORET, HOMOLLE

Y esto no se limita á los "ha lis" y cafds..conclerto; en los teatros sucede lo
mlsmo1 los reyes do 11 eséena do nuestros
dlas reciben sueldos q111 ni siquiera ha•
blan •Ido aoftados 1nto1, lito, co1110 todo

~IIGUIN,IH,l,Í~,,,,11,11tf11f•tt1,-,

111 quecon el commloHrtlaclona, obedtct
Ala 1,, d• la 11f1rta ~ 11 ••••11411 d11ll1
11 cru416n 4• la, ''h•II•.'' to, Cttt,11 np

crm ,., Do/or,s,R1tar1101
l1111r111on11 ~. ,., M1n11r1JII

necesidad de ofrecer grandes sumas á los
artistas que valen la pena, á riesgo de
verlos marcharse á servir de "variattés"
en salones que no tienen catege&gt;rla, pero
si dinero.

,ueota11 con ~DIIPllll11 Y... VII 111 la

Específico 1'io. 27.
E ste vnlioKo específico tiene perfocto
dominio sobre las secrecion es de los riñor&gt;es,
y ya solo ó, en algunos cnsos, altemañdu
·on el número 30, ha aliviado y cnrao.0 á
mil lnres de personas.
El especifico No. 27 curn lns enfermedailes
de los l"iñones. Arenilla, orina escasa,
dol0rosa ó retardada. C,ílculo r enal, catiuro
de la vej iga, depósitos a renosos y m alsmios
eu la orina. Orina espesa, turb ir. y
espumosa, nb11"l.dante en depósitos mncnsos
y ladrillosos. Dolores en la r egión de los
riñones y la vejiga. Dilatación de ia gláncinla
p rostata. Flujo penosos é insuficien tes en
\as personas ele edad. Orina en sangren luda,
etc. Centenares de personas de edad se nnn
salvndo de nños de s ufrimientos usaildo
este específico.
E l específico No. 27 puede t om nrse con
nbsolnta con fiauza en su poder cumt:vo,
q ne no puede exagerarse ni es t imnrse en
demasía.
T reinta y seis específicos más ¡mra otras
~nfermedacles.

Los Especfftcos de l Dr. Humpbreys se hallan de
ven ca en to das las d roguerías y farmacias d e prl'llera
clase por el m undo e ntero.
GRATlS-EI manual !le!Dr Humphreys con.tiene
"Gaulois" se quejaba, con gran escánda- una lista completa de estos r emedios é lnstruccloues
pa ra su uso. SP envia. gra tis al q ue lo solicite y
io de que se pagaran 15o francos por 110: h mande
su dtrecclóu.
á Zulma Bouffar, estrella de los escenaH umphreys' Horneo. MedJclne Co.. Cor. Wlllia&gt;d

rios de opereta que estaba haciendo grar.
furor con "La Roi carotte.'' Debemos tener en cuenta que en esa época habla
otras muchas artistas tan notables come
ella, que no reciblan ni la mitad de ese
sueldo.
Paulin Menier, en los dias de su mayor
boga, cuando tenla á su cargo el papel dt
Choppart en el "Correo de Lyón," no recibla más que seis mil francos por año, es
decir, veinte francos diarios, ósea uno~
ocho pesos de nuestra moneda. Ge~ffroy, el gran cómico, ganaba mil francos
por mes en el ''Palais Royal," y sólo la
competencia hizo que se le duplicara este
sueldo al ser ·s olkitado por el Gymnase.
En aquellos- tiempos, los mejores sueldos fueron los·que ganaba Sara Bernhardt,
á quien se pllede llamar la iniciadora de
los grandes sueldos. 'Su primer Jira por
América le dejó seiscientos mil franco1 ;
r~cibla cinco mil por noche y, además, el
empresario se encargaba de todos los gas.
tos, tanto de transporte como de estancia
en cualquiera ciudad. En vista del bum
resultado de esta jira, la gran trágica or
ganiza, desde entonces, sus viajes com,
empresaria; en una de ellas : llevó á Co·
quelin Atnt, t quien p1¡ab1 tres mil fran•
coa por noche, Todo esto eatt muy 1,Jos
dt l01 1111ldo1 d• 101 1ctorta y aun ele h&gt;'

auton, dt ha.e unQI OHtnta 1ll01,

••11
Une«•"'°' l\ltl11.. , Yae dt 11111 •••

and.A.nn Streetd, New Yo,:k:.

HIGlENE del TOCADOR
Las cualidades antisépticas,
detersivas yc1catrizantl s&lt;¡ue
IJ;,11

merecido

al

coattar Saponiné

le Bellf

su admisión en los Hospitales
de Paris, explican la boga dte~e producto para lodos los nso,del tocador : Cuidados de la
Boca á que µurifica, de i&lt;J!'
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EL MUNDO TLUSTRADO

"La Joya"

EL MUNDO ILUSTRADO
cosa que no se conoce, ¡;robablem wte, en
ninguna parte del mundo. Naturalmente
que, con tales entradas, bien se puede pagar á los artistas de diel á doce mil francos por noche.
Nosotros, á pesar del desarrollo embrionario de nuestro arte teatral, ya hemos visto levantarse el telón con u:i costo de cinco ó seis mil francos cuando nos
han visitado artistas como la Patti y Coquelin; no podemos decir lo mismo de la
visita de Sara Bernhardt, porque en esa
vez nuestro público brilló por su ausencia.
El dominio del "music-hall" y de los muchos salones de cine con variedades [? J.
quizás nos dé á conocer, dentro de poco
tiempo, á artistas oue merezcan ese nombre y que reciban grandes sueldos; por
ahora tenemos que conformarnos con ver
llenos los salones de segundo ó de tercer
orden y vaclo el teatro donde trabaja Aldo, el único á quien se puede llamar un
artista de los de ese género que tenemos
ahora en casa.

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e •)9()luta. Son loa polvos de arroz de lu NIIDU y los reyes de loe polvos de arroz
• QN E L . Paa ptJ11f18U .,Je, AYENUE DE L'OPtRA, PARIS.

•

~~~-

La crema del "Siecte Mondaio"
V LOS ARTISTAS
FRANCESES

o
LA S,ÑoR1TA MITZY-OALTI
de /a '' Comrdia France1a "

~
Yo lo drda ro aqui, la
verdad me obliga á ello
Su .:rema, Señor. me
parece la mas dolce.

La. seductora. pensionista. de la. "Comedia. Francesa." de Pa.ris
lleva. un precioso fe s fimonío a la. "Crema. du Siecle éMonda.in ".
8',(jnguna. crema. pa.ra. el cútis es, efecficua.menfe, ma.s dolce Y
mas sua.ve. 'Por su empleo la.s elega.nfes consercua.rán una. fez
de rosa. y una. encarnación magnífica.
,
DEPOSITOS

Eclga r Heyrnans y C".
Kuri Primos.
Kuri Hermanos.
8Jcha el C1• .
Assael Hermanos.
José Uihlein Sucrs.
Julio Lat,adie Sucrs y C'•.
Manuel Méndez y Méndez.

EN

MÉX I CO :

Carlos Felix y C'•.
Agustín Vargas Sucrs.
Agustín Hernández.
E. Michel et C'•.
Julio Lamicq.
B. y L. Grisi.
Pedro Claverie Suc rs.

Silva Berrueco y C'• en Guadalajará.- Ramirez. y Urzúa, en
Guadalajará . - ll defonso Trigc.s, en Jalapa. - J. D. Diaz
y Diaz, en Mérida. - P;,t,ón, Correa J C'', en Mérida E. Rodríguez y C'', en iv1onterrey . - Eduardo Bremer y C'",
en Monterrey. - Tolis y Renero, en Oaxaca. - Joaquin
lbañez, en l'uebla. - Angel Rangel en Puebla. - Rafael
~ Rodríguez y C", en San Luis Potosi ,G, Muller1 en Yera-Cru.1.

°''· ~'-"""

827

t

~~~ 4'"

Una ¡,,,l.,/Jra de-:_Coquelin. -C.:na lágrima de Sttra.- Un;grilo~ de
Mou1Jef.- $4L0.0J por minuto, ,

malos: Albe11o Glatigny, poeta famoso en
Parls, recibla cinco francos por noche por
figu rar como comparsa en un drama en el
que tenla que salir un personaje á dar limosna á unos pobres que se hallaban en
un puente. Este papel era disputado por
los miembros de los clubs literarios, y al
fin, por caridad, se le dió de una manera
permanente á Glatigny.
En Francia, cuando se habla de un tenor. se dice generalmente aue tiene cinco
mil francos en la garganta; de nadie se
puede decir ~sto con más propiedad que
de Caruso, quien ha batido el " récord" de
todos los sueldos altos de que han di~frutado los artistas del mundo. Conried, el
e"1presario de la "Opera House" de Nueva
Yo1k, tiene contratado al gran tenor en la
bella suma de un millón de francos por
año, y por ésto adquiere el hábil americano el derecho de qu~ no cante Caruso en
ninguna parte sin su permiso. Para no
perder el t iempo, Caruso se hace fácilmente otros veinticinco mil francos cantando doce piezas para una compañia de
fo nógrafos.
Junto á Caruso se puede citará otros
grandes cantores, como Chalispine, quien
gana diez mil francos por noche. y la
Melba, á quien se pagó ochenta mil francos por diez funciones.
Pero todo esto es nada comparado con
lo que ha ganado la Patti, si bien es cierto que esto e~ en casos aislados y no en
:ma contrata como la que tiene Caruso.
Una noche, en los Estados Unidos, se le
pagó veinticinco mil francos por una sola
noche.
En Parls, en el "Eden Concert," se le
pagó quince mil francos por cantar tres
pieza~, que no duraron, en conjunto, arriba
de quince minutos, el " record" de mil francos por minuto, ósea cuatrocientos pesos
de nuestra m!lneJa, aproximadamente. En
!ª "Opera" apenas se le pagaba tres mil
francos por representación.
En la mi,m1 época, M~dame Carvalho
ganaba mil fran cos por noche: Nilsion,
1,200; Faure, 2 ,000, y Capoul, 6co.

•••
Al lado de los grwndes cantores, hay
q11, citar Aloa srand;, m1hkos, q110 tam•
tit•n han t111ldo •11eldo1 f1bu1ci,os en , 11r•
taa.ípo"•·

El ilustre p,1~erew_;ky tocó una noche
en la casa del millonario americano /1\r.
A;tor, y al día siguiente rtcibió un sobre
que contenta diez mil fran~os. Raúl Pugno, el célebre profesor del Conservatorio
de Femína, no toca pqr menos de dos mil
francos; Kubelick, el violinista, recibe tres
mil francos , é lsai recibe doscientos cincue1,ta mil francos por temporada de conciertos.
El café-concierto, el abuelo de los "music·halls," al que se debe tantos grandes
artistas como Teresa y Paulus, no pagaba á éstos más que cien francos, y para
eso los hacia andar por todo Parls; Paulus llegaba á hacerse unos trescientos
francos por noche, t rabajando t res veces.
lvette Gilbert, cuando todavla querla
cantar en Parls, recibla ochocientos francos por noche; en la "Scala," en Londres
y en Berlln no canta por menos de mil
setecientos á mil ochocientos francos.
Actualmente Polin pide cuatrocientos
francos por dla; Mayol, de doscientos á
t rescientos en Parls, y de quince mil á
dieciocho mil por mes en los teatros de
provincia.
Fragson recibe, en Londres, veintiún mil
francos por cincuenta representaciones en
el "Moulin Rouge."
Uno de los atractivos que bastaban para llenar una sala, hay que citará Frégoli el innumerable, á quien pagaba el
"Olympia" cuarenta mil francos por mes.
Little Tich ganaba quince mil ; Mephisto, el que por primera vez hizo la suerte
del " loo¡,ing the loop," ganaba veint isiete mi l francos, y Madama Helene Dutrieux, inventora del dificil acto de " la
flecha humana," recibla diez y siete mil
francos al mes por arriesgar la vida una
vez cada noche.
Hemos citado algunos de los artistas que
más dinero reciben; pero hay otros muchos que no les van en zaga.

• •*
Naturalmente que si los empresarios no
tuvieran la seguridad de que las entradas
de sus teatros ó salones están á la altura
de tales sueldos, no los pegarlao, ...
6n 101 grandes teatros de los E¡¡tados
Unidos, talH como el Mii11l11é..,i_ó la Op1•
r11 Hau11, 111 entradaB 1le1aJ1 ;, la ,nof.l!I•
suma de uunta mi\ lranco1 por no,he,

Un oficial alemán ha presentado al Cuerpo de Estado Mayor un proyecto para carro de ferrocarril que puede servir, durante
la noche, para abrigar á toda una compañia, y que tiene, además, un camarote para
oficiales, una cocina para la compatlla y
una torre de observaciones, gracias á la
cual puede comunicarse con el exterior por
medio de la telegrafla sin hilos.
Este curo tiene la ventaja de poder plegarse, de manera que cuando no esté en
uso, puede ser t ransportado por dos caballos; se le ha dado el nombre de carroacordeón.
EL MOVIMIENTO CO NTINUO

Los perseguidores de la utopía que se
ll.1ma " movimiento continuo," no desean-

san; durante los últimos cincuenta atlos
se han pedido en Londres como diez patentes por año por otros tantos que creen
haber llegado á la solución de ella .
CA R N AV AL MO DERNISTA

La ciudad de Niza, para ponerse á la altura del momento histórico actual, ha decidid!&gt; que S.M. Carnaval XXXVII, rey de
la Locura, haga su entrada á la ciudad este año en un aeroplano.
Ojalá que el vehlculo no vaya á hacer
la locura de cortar el hilo de la preciosa
vida de Su Majestad.
DE SA R D O U

En el álbum de una señorita francesa,
que tiene pensamientos de los hombres
más grandes de Francia en la época actual , se encuentra el siguiente:
"Repetir una calumnia, es lo mismo que
deshacerse de una moneda falsa."
VICTORIANO SARDOU.
UN PRI NCI PE M AL V ESTIDO

Se cuenta la siguiente ané~dota dd act ual Zar de Bulgaria:
Hace unos seis años visitó Parls de incógnito y pidió, á Mr. Georges Cain, Que
le sirviera de cicerone. Al salir á la calle
le dijo: "Como corremos algún riesgo en
caso de que se me reconozca, hágame usted el favor de omitir absolutamente todo
t ratamiento."
El Zar es miembro de la familia Borbón,
y, por lo tanto, descendiente de los reyes
áe Francia. Durante una visita al " Palais
Royal," el futuro Z1r llevaba una indumentaria muy poco apropiada para un hijo de
reyes, y todos los servidores del palacio
le velan con muy mala cara.
Al llegar á un amplio salón hallaron los
visitantes á un jefe de escritorio, quien,
más decidido que sus compañeros, se dirigla abiertamente al incógnito con la manifiesta intención de hacerle alguna indicación poco correcta, cuando oyó que el
hombre de mal talante decla visiblemente
emocionado: "Esta fué !ª recámara de mi

madre;" ante esta exclamación, el celoso
servidor de la democracia saludó con respeto al ilustre desconocido y guardó sus
observaciones desfavorables para mejor
ocasión.
EL AIRE Y EL A G UA

El conde Zeppelin, autor :tel famoso globo dirigible de su nombre, es, ó cuando
menos fué, un nadador tan hábil como ha
sido después hábil volador. A ese respecto se cuentan dos anécdotas célebres:
Una vez que se hallaba delante de las
caldas del Niágara, vió un pedazo de madera que flotaha á merced de la corriente,
y que, con fre:uencia, chocaba contra una
roca; le vino la gana de imitar al pedazo
de madera y, á renglón seguido, se despojó de su ropa y se echó al agua. Los que
lo vieron le juzgaron perdido; pero después de haberse dejado golpear contra la
roca dos ó tres veces, subió sobre ella y
contempló por algunos minutos la catarata; en seguida se dejó llevar por la corriente y fué á salir un poco más abaje.
En otra vez, durante la guerra contra
Austria, el conde asistla al combate de
Aschaffenbourg; una división wurtenburguesa se hallaba de un lado del rlo Maine
y una de hesse estaba del otro lado . Era
necesario que se comunicara una con la
otra y el enemigo ocupaba todos los
puentes.
El conde montó á caballo y se lanzó á
gran carrera hasta un lugar desierto entre dos puentes del rlo; una vez alll, se
echó al agua con uniforme, armas y botas
que le llegaba hasta arriba de las rodillas.
A la mitad del rlo le faltaron las fuerzas y, sin perder la serenidad, se dejó
hundir; al llegar al fondo dió una patada
y volvió á flote, tomó un poco de aire y se
hundió de nuevo; después de unas cinco
ó seis veces de este juego habla descansado bastante para continuar su viaje.
Esta aventura se parece mucho á las
del barón de /1\ unchausen; pero no hacemos más que transcribirla de un periódico alemán.

Una motoclc l eta colosal

La velocidad de la motocicleta, que cm
y¡, suficientemente acelerada, no satisface todavía. En el afán de poder superará
los cien kilómetros por hora, se ha construido en Francia una motocicleta " monstruo" á cinco cilindros, de 35 caballos de
fuerza,
fata motocicleta es la más grande y la
más potente del mundo.
La f alta de vivien das e n Roma

Una de las principales causas de la crisis municipal de Roma , ha sido la acusación verificada contra la administración
actual por no haber ésta hecho absoluta.
mente nada pa ra aliviar la afligente situación de la clase obrera, la cual ~arece de
viviendas.

Morales
yRangel
SASTRES
p a r a S e ño ras
-y -

Cab alle ros

SOMBREROS
a d h oc p a r a
los v est i dos

A ven i d a

Independencia
Número 39
M éxi c o, D . F.

T e l é fono
ERICSSON

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Sr. D, Raonl Mllle, Chocolatería. l• rancesa: Sr. D. C. del&gt;&lt; Arena, Sr. D. A. de la Arena, Sr. D. Salvador l\llranda, Sr. D. J. l\llrand:&lt;,
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EL MUNDO ILUSTRADO

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NEGRAS.

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de DiJembre de 1883
Motln del níquel

Usada por todas las grandes artis=
tas y las damas aristócratas, es la
mejor preparación entre todas las
de su clase

Para (onservar el. (utis

I!
I!

Bajo el gobierno del Presidente D. Manuel González, á fines del ano 1882, se
emitió moneda menuda de niquel para satisfacer las neces idades de la circulación.
Esta moneda no fué bien recibida por el
"tlhllco por varias razones; en primer lut:"r, se le dió poder ilimitado de liberación,
lo cual hacia que fueran muy molestos los
pagos y cobros; y en seguida, se contrató
la acullación con una casa particular, cosa que también disgustó mucho al pueblo.
Aunque se habla prometido que la emisión serla limitada y restringida por ciertas condiciones, al fin se emitió moneda
en mayor cantidad de la que se habla prometido, lo cual dió por resultado la depreciación de la misma, depreciación que llegó á un ciento por ciento.
E.to dió por resultado que los sueldos
que pagaba el Gobierno en nlquel, salidos
de la Tesorerla de la Nación, se convert lan en la mitad de su valc,r. Los comerciantes del mer.:ado del " Volador," que
era entonces el principal, se negaron á
recibir el nlquel, y el dla 21 de Di.:iembre
de 1883 se dirigi&amp;ron frente al Palacio Nacional en espera del Primer Magbtrado
de la Nació", á quien expusieron sus quejas. Este prometió atenderlas y pocos
dias después cesó la circulación del nlquel.

lsUNOAS
Juegan las blancas y dan mate en dos jugadas

CURA LAS EXCORIACIONES,
ERUPCIONES, SARPULLIDO
YGRANOS

m
SUAVIZA,
PERFUMA, HERMOSEA
YREFRESCA LA PIEL

Hemos recibido la siguiente solución al problema núm. 17.
de C. A. Bolvin.

Blancas.
1C 6 R
2P4C
3 T 7 R+ +

1D
lb

Negras.
1RXC
2 cualquiera

1R6A
l . . . . .. . ..... ..
2P 4 D
2 P 4 A Jaque
3 C 8 D lugar primero + +
············ ···
cananea, Diciembre 19 de 1go8.
OLALLO RUBIO.

D

di

IL.(Q) QlU[ !D&gt;IlCJE.M IL.OS CAW'Il'A!RJE.S

m

DISIMULA LAS ARRUGAS
YLE COMUNICA EL BRILLO 1
ATERCIOPELADO
DE LA JUVENTUD
11

El bocado del amor
es más dulce que la miel ;
pero en cintas ocasiones .. ..
amarga más que la hiel.

Forman t us c ejas dos arcos
con un entrecejo enmedlo,
que parece Abril y Ma yo
cuando de fl or están llt!n os.

22 de Diciembre de 186g
Mu ere D . Francisco Z arco

A las seis y media de la mañana del
dia 22 de Diciembre del ano de 186g lalleció el distinguido periodista, ilustr~ liberal y hábil estadista Lic. D. Francisco
Zarco.
Zarco fué una de las figuras que más
se destacaron en la lucha en favor de las
instituciones liberaler , y á él se debe, en
gran parte, la promulgación de nuestra
Constitución federal.
Desde muy nino dió muestras de una
preclara Inteligencia, lo que le valió ser
nombrado ayudante del ministerio universal de Querétaro á la edad de diez y ocho
anos. Regresó á la ciudad de .México y se
dedicó al periodismo, rama del saber humano en que descolló notablemente. Cultivó con acierto todos los estilos periodlsticos; la franca manifestación de sus
ideas liberales lo hicieron encarcelar durante el gobi.,rno de Zuloaga, y en la cárcel se le hizo victima de toda clase de
maltratos por espacio de más de seis
meses, hasta que se restableció el gobierno constitucional.
A los veintidós años de edad tué electo

D.

La Dicha
de la Mujer

FRANCISCO Z AR:o.

di putado. En esa época fué elemento decisivo para la formación y promulgación de
nuestra Carta Fundamental. El Presidentt·
Juárez le nombró Ministro de Relaciones
y Jtfe del Gabinete; en este puesto dictó
las leyes de beneficencia y de prensa, que
se consideran como modelos de legislación. Durante la intervención francesa siguió al Presidente Juárez; fué Pre,idente
de la Diputación permanente. Fundó un
periódico, que se llamó " La lndependen&lt;ia Mexicana ," el cual continuó en el Sal·
tillo con el nombre de "La Acción ." En
los Estados Unidos fundó el ·•Club Mexicano." A su reg reso á México se dedi~ó
al periodismo como director del " Siglo
XIX," puesto del que se separó poco antes de su muerte.

No hay amenaza más gr ande p ara la
felicidad de la vida d e una mujer que los
s ufrimien tos que r esultan de desarreglos
de los órga nos f emeninos.
M illar es de millares de m ujeres h an
reconocido esto en el momento
cuando ya era d emas iado tarde
para r ecuperar s u salud , y hasta
p ara s alvar su vida.
El s er una esposa irreprens ible, el conservar el a mor y
a dmiración de s u esposo, debe
ser el anhelo incesante d e la
m ujer.
S i sien te una m ujer que
se va agotando s u Energía,
que fá~ilm ente se cansa, 11
a par ecen ojeras en sus ojos,
c uando t ien e D o l o r d e
E s p a l da , D olor de Cabeza,
T ira ntez, N .:r viosidad, Leucorrea, M e nstr u ac i ón irregular, 6 Fastidio, debería comenz~r enseguida á r e.-;i a blecer su s istema _Por
medio de un t6nico dot ado de propiedad es específicas t al c omo las tiene
el Compuesto Vegetal de Lydia E. !'inkha m.

El Compuesto Vegetal de Lydia. E. Pinkha.m
Cura las peores for ma s de achaques femeniles tales como Tirantez, D ebilidad
de la E spalda, Caída y Desviación de la ~[atriz, Jntlamadón, Afecciones de los
O varios y todas las E nfer meaades orgánicas del U tero ó ~latriz, y es de sumo
valor en el Cambio de la V ida; disuelve y arroja ele la Matriz tumores q ue
comienzan á for marse, y contrarresta cualquier tendencia hacia Humores cancerosos. ~ ita D esmayos, H ister ismo, P ostración Ner vio?~ª· y Agotamient~,
y vigoriza y enton a el E stóma!\'º· Cura las Jaquecas, Debilidad General, lnd1gestión, etc., y fortifica todo el sistema.
De Venta en todos 1"" Fiirmachs." Prep,,rado en los T,nboratorios de
The Lydia E . I&gt;inkham l\ledicine Com1&gt;a11y, Lynn, i\lass., U.S.A.

_. . . ...11111.
LaNcvedad
en Perfumerla

23 de Diciembre de 1842
Nombra Bravo la Junta Nacional
Leg islativa

Los trabajos del Congreso Constituyente, iniciados el ano de 1842, encontraron,
desde luego, la más decidida oposición de
parte de los reaccionarios, que velan en
el cuerpo colegiado una barra infranqueable para sus aspiraciones. El proyecto de
Constitución se tachó de antirreligioso, inmoral y antipatriótico, y al fin se organizó un levantamiento en toda la Nación en
contra de los constituyentes.
El Gobierno federal, queriendo contemporizar con los revolucionarios, acto que
no parece muy bien depurado, se adhirió,
en parte, al manifiesto de los conjurados,
y expidió un decreto, firmado por el Presidente interino D. Nicolás Bravo, en el
que creaba una Junta Nacional Legislati·
va, que habla de encargarse de la redacción de las bases que hablan de regirá
la Nación mexicana. El mismo Bravo nombró á los miembros de esta junta el 23 de
Diciembre de 1842.

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A FLEBITIS

Cuando te encuentro en la calle
te quisiera preguntar
si te causo yo alegria
6 si te causo pesar.
V ISTA GE N'ERAL DE C UAUTLA.

¿ Quiere v. ponerse al abrigo del embolio, el accid_ente mas terri~le de la
ftebil;is ? Si V.na escapado é él, ¿ quiere V. evitar las hinchazones pers1sten~e!I,
los entumecimientos, la debihdad, que resul tan tan é m enudo de ltt fleb1t1s
antigua? Tom e é cttda comida una copit11 de Elixir de Vtrglnte llT7rctahl,
que res ta bleceré la circulación y haré desaparecer todo dolor. Envio
g ratuito del folleto explicativo escribiendo é : •:vrdahl, :20, &amp;ue de
z.&amp;:aoehefoucanld, :Paria.- Ex!jase la firma de garant ía N;vrdabl,
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�EL MUNDO n.USTRADO

:r.¡

de Diciembre de 18Ú

las deblÍfdades del que había sido llamado

Aegresa Moreloa á Cuautla

Después de los brillantes hechos de armas de Chiautla é Izúcar, que fueron coro.n ados por dos espléndidas victorias de las
armas insurgentes, los habitantes de P.ieb!a sintieron temor de que el gran caudillo se dirigiera contra ellos; pero él, cuya
pericia militar le indicaba el peligro de
apoderarse de la segunda capital del virreinato y teniendo enemigos tanto adelante como atrás de ella, optó por continuar su campaña en las tierras calientes,
hasta apoderarse de todo el Sur. Tomada
esta resolución, se dirigió á Cuautla, adonde entró, sin ninguna resistencia, el 24 de
Diciembre de 18II.
25 de Diciembre de 1861
Fusilamiento de Lindoro Cajigas

En los últimos meses del año de r86r,
la causa de la reacción st·frió muchos reveses. Márquez, uno de los jefes má, entendidos con que contaba, fué desalojado
de Villa lturbide tres dlas después de
haber entrado á ella; el dfa 6 de Diciembre fué derrotado el Jefe espaf!ol Lindoro
Cajigas en un encuentro con el coronel
Florencio Soria; el dfa 10, el jefe liberal
Spfnola derrotó, en Acambay, á una partida de reaccionarios y, por fin, el 25 del
mismo fué hecho prisionero y fusilado el
citado Cajigas por las fuerzas del comandante Francisco Barriga.
Todo el resto del mes fué tan funesto
para los conservadores como lo había sido su principio, hasta que llegaron las
primeras tropas intervencionistas á principios del siguiente afio, pues los conservadores Juzgaban que la intervención era
su obra maestra.
26 de Diciembre de 1855.
Llega el Gral. de l a Llave á Tlatlau·
qui

En efeméride anterior hablamos de los

GRAL

D.

IGNACIO DE LA.

LLAVE.

al desempefto de puesto tan delicado, en
circunstancias excepcionales y careciendo
de aptitudes para ello.
Las crisis ministeriales se sucedían ca•
si diariamente; con grandes dificultades
se manten fa completo el G1binete; las Cámaras estaban haciendo guerra encubierta
é indigna al Presid,mte, y las dtfdcciones
de la~ tropas federales se sucedían casi
día por día.
Cada deslealtad causaba gran desazón
al débil Presidente; las de Moret, Uraga
y Valdés le pusieron en estado lastimoso;
pero la que más Efecto hizo en su ánimo,
fué la de CallPjo en Ulúa, llevada á cabo
el 27 de Diciembre de 1852. Cuando reci•
bió la noticia de ella, dejó caer el reloj
que ttnía en la mano, el cual se estrelló
contra el suelo.

desórdenes que originó el partido conservador al establecerse el gobierno del Gral.
Comonfort, de quien esperaban muchas
cosas que no hizo. También hablamos de
las circulares que, con este motivo, dirigió el Obispo de Puebla á sus diocesan.:,s,
circulares que no dieron ningún resultado,
pues la insurrección cundió de manera
alarmante entre los ncapoaxtlas.
El Gobierno federal, queriendo reprimir,
á toda costa, estos desórdenes, ordenó
que el Gral. D. Ignacio de la Llave saliera,
al frente de tropas federales, al lugar de
los desórdenes. Al llegará Llar.os, y para
evitar la ffus.,ión de sangre, el jefe liberal
se dirigió á los insurrectos y les hizo ver
que hablan sido engallados por los enemigos del orden. Para probarlo, les envió
copia de las cir.:ulares de que ya hablamos ; pero esto no sirvió de nada. De la
4 •4
Ll'lve siguió su camino y llegó á Tlatlauqui el 26 de Diciembre de 1855. N&lt;, pudo
La moda, que no descansa un momento
pasar de ali! porque las tropas que llevaen su incesante tarea de buscar novedaba se declararon en favor de los revC'lucio- des y refinamientos, ha realizado una
narios y lo abandonaron en ese lugar:
creación lujosfsima. Se trata de un mitón
de hilo finísimo de oro y plata entrelazado, en cuyo tejido v ,u engarzadas pie27 de Diciembre de 1852
dras preciosas, formando capri.hosos diPronunciamiento de Callejo en Ulúa
bujos. En la parte en que el mitón se cif!e
Los últimos dias de la Ajministración
á la mul!eca, lleva una e;pecie de brazade Don Mariano Arista se s1 ñalaron por lete flexible. E,te mitón se llevd. solameninfinidad de desórdenes á que dieron lugar te en la mano izquierda, y su valor viene

preciosas en todos los dedos de la mano
parecfa que no se pod1a llegar más allá
en cuestión de adorno~; pero este nuevo
mitón de joyería, que permite lucir las
sortijas e, los dedos, y, además, ostentar el oro y la pedrerfl en el dorso, ha venido realmente á batir el "récord" del
lujo.

SASTRES
para Sefloras
•y-

Caballeros

SOMBREROS

***

ad hoc para
los vestidos

Avenida

Independencia
Número 39

.,.~

México, O. F'.

VARIEDADES

cuali, que resulta, por sus vicisitudes, .
una verdadera encarnación del famoso
héroe de Alejandro Dumas. Despué; de
haber estado doce al!os en presidio, le cayó la herencia de una fortuna, que se eleva á varios millones de francos. Una vez
que entró ya en posesión de ellos, se ha
retirado á vivir en una magnifica quinta,
situada en las cercanías de Ginebra, y
ahora acaba de comprar tres automóviles.
Hace poco invitó á comer á uno de los Jueces que le habían cor,denado y lo trató
como á cuerpo de rey.

- -EXHIBICION DE ESTUFAS Y APARATOS ELECTRICOS, PARA COCINAR, EN LACAS~ DE, _ _
Tercer Orden
de S. Agustín, 5

Morales
yRangel

A ser de seis 4 doce mll francos, Despues
de la moda de llevar anillos con pledru

Los concursos menudean y no queda
nada en el mundo que no sea objeto de los
modernos certám~nes. Desde la belleza
de la mujer hasta la de los gatos, desde la
gordura de los hombres hasta la agilidad
y rapidez de los rapabarbas, hemos tenido
concursos interesantísimos. El más reciente de todos ellos es el celebrado ._. - .-_,,,;
ílérlfn sobre cuestión "capital y peliagu~'~
da," pues se trataba del pelo de las sefioras, para premiar el de mayor longitud.
En él ha resultado vencedora la Srita. Eisa Bllng. Un Jurado respetable, asesoraEl triste "récord" de las enfermedades do de un peluquero de teatros como pericrónicas corresponde, de derecho, á una to, 111 procedido escrupulosamente á la
pobre:mujerde Vigunollo, del Ayuntamien- medición de la mata de pelo de la Srita.
to de Cellio (Italia). Una dolencia mal cu- Bung y la ha adjudicado el premio, en
rada, cuando t~nia veintiún al!os, la hizo vista de Que mide la friolera de 1. me97
guar.lar cama, que no ha podido dejar hace tros. Los dos premios siguientes se otorcuarenta y siete. La "tia Rosa," como la · garon á las que pasaban de 1.19 metros.
llama el vecindario, es muy querida y
•
muy visitada por todos, que la tienen en
••
opinión de sanh por la serena paciencia
En los alrededores de Ginebra vive hoy
con que soporta tan larga desventura.
un feliz mortal, llamado Glrolanino Pas-

811

SCH0NDUBE Y NEUGEBAUER

Tercer Orden
de S. Agustín, 5

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1

LA MAYOR DB LA CAPITA~ EN SU .RAMO

28

F. S.-Los Santos Inocentes, mirtires (rito doble de l'egunda clase
con octava); y San Eutiquio, presbítero, mártir.

Martes

29

Santo Tomás Cantuariense. !lbi~po; Crescencio, mártires, y David,
rey y prof~ta.
Cuarto cree eite en Piscis á las
n h., 3 m., 48 seg. de la noche.
Heladas.

30

Jueves

31

Santos Silve;tre, papa, confesor;
Zótico, pre~bftero; Columba. virgen, é Hrlaria, mártires. En Cate·
dral hay Tedéum después de la m. sa, y en casi todas las iglesias
ejercicio de acción de gracias por
la noche.

S. ALVAREZ

Francisco S. Gonzálu y CTa.-·Gómez Palacio, Dur.

1

L.unes

Santos Sal&gt;ino, obispo, y Honorio,
mártires. Oficia y misa de la rnfraoctava de 1a Navidad.

n..nt,lsta

Dn~·

El Señor Don Archibaldo Guedea, Alcalde de León, Guanajuato, México,
habiendo tenido resultados satisfactorios del uso de la Peruna,
lo pone en conocimiento de los Sres. Peruna Drug Co.,
por medio de la carta siguiente:

(49 de mes. Vacante. Pascua).
San Juan, apóstol y evangelista.
Oficio y misa propios; rito dob!e
de segunda clase con octava y ornamento blanco; se conmemoran
las octavas de la Natividad y San
Esteban.-P.

EL JARABE DE CAPULIN CURA T,A
TOS en 24 hora.s.-l'ida Ud. el legítimo
preparado por J. M. de la Garza, Farmacéutico.-Se vende ~n la Botica de San
Agustín, Gnadalajara, á 50 cs. pomo.
CURACION SEGURA. ¡¡PIWBBELO!!
DOCTOR FRANCISCO DE P. MILLAN.

RECOMIEND! Ll PE-HU-NA.

27

Miércoles

F.,oec1al1,t" ~n ,,,.r, rm•·d"d"• secreta,.
Olrugfa. 1~ de Santo UnruJngo oúm. 5.

EL SR. ALCALDE DE LEON

Domingo

Avisos Económicos

•

BuavlzlL, limpia. y emhellece el cutis.

I¡

Calendario de la Semana

~11190911 ~
ENERO
Viernes

I°

La Circuncisión de Nuestro Seflor Jesucristo. o~tava de su Navidad. Santos Odilón, abad, y Eufrosina, virgen. Oficio y mha propios: rito doble de segunda clase
y ornamento blanco. Función en
Catedral, procesión con el Divinf
simo antes de la misa. sermón é
indulgencia plenaria. Mal!ana sigue la exposición del Divinfsimo
por la indulgencia de las cuarenta
horas, habiendo vísperas cantadas
por la tarde. En la Basllica de
Guadalupe, fonción. indulgencia
plenaria y y exposición del Divinf~imo por cuatro dias. Función solemne en la parroquia de San Sebastián, iglesia de S'!.n Francisco
y otros templos, con exposición del
Divinl;imo, que se repite el dia
primero de cada mes. El primer
viernes de ca~a.mes, función al Sagrado Coraion de Jes~s en muchos templos. con exposición del
Divinlsimo. En Catedral se reza
el rosario todos los días del a/lo
acabado el oficio del coro por la
maflans; en otras iglesias se reza
por la tarde, En San Felipe de Jesús, San Bernardo, la Profe;a y
otros templos, hay ejercicio tooas
las noches, En el Colegie de Nif!ts, toctos los viernes por la noche hay ejercicios de la colradfa
del Divino Rostro, y en la Encarnación el de la Congregación de la
Buena Muerte.
Conjunción de Mercurio y Urano á
lis 9 h. 18 m. de la noche.

PALACIO MUNICIPAL DE LEON,GUANAJUATO. MEXICO,

~+++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++-t+++:;

t

León, üuanajuato, México, Oct. 10, 1905. t
The Peruna Drug Co., Columbus, Ohio.
i+
+
Muy Sres. míos:-Habiendo usado con muy buenos t
Í resultados la Peruna, me es grato hacerlo conocer por i
i medio de la presente.
t
i
Quedo de Vdes. !lfmo. y S. S.
t
(Alcalde de León)
A. GUEDEA.

ii

f

f

++++++++++++++H++++++++++++++++++++H++++++t-+++++

Catarro en Países Cálidos.

~~1~=

1

fisn~só~~~:g~:~d~:fn°a/e~se!
terístlco de los países cálidos.

En países rrios el catarro a.recta
generalmente la cabeza, la garga.n•
Palabras de Gratitud.
ta y los pulmones.
Va.nel!'as,
S. L. P., Méx., Enero
Ha.y, no obstante, u.na clase de
catarro aún más pe'1R'roso, que 5 de 1906
preva.le~e en países cálidos, tales Sr. Dr. S. B. Ha.rtman,
como Texas, México y una !!'~an parColumbos, Ohio, E. U. de A.
te de la América del Sur. Dicho caEstimado y respetable Doctor:
tarro ataca los canales por donde
Desde la erlad de ocho años venia
pasan los alimentos El estóm~l!O,
el higa.do, los Intestinos y l?s rino- padeoleodo de catarro crónico.
Tomé una. infinidad de remedios,
nes son los órganos que principaly me calma.ron temporalmente.
mente afecta.
Por fin llegó á mis manos su liPor más que es verdad que en bro
titullño e Las Enfermedades de
pafses cálidos se padece ocasional. la V ida,. y ea1 erapo de que casos
mente de catarro de la. na.rn Y de idéuticos al mio eran trata.dos con
la. cabPza., también es verdad que su remedio la Peruna, decid! to•
en países fríos, durante la estación ma.rlo, siendo in mensa la. sorpresa.
calurosa., se p11,dece frecuentemen- al notar gran mejoria desde las prite de los órganos abdomln3:les.
meras dosis. Con tres fra.sros me
Es no obstante, una verdad pro• curé·, .
bada.' que catarro de los órganos
De Vd. ~tto. y S, S.
respi~atorlos es ca.ract,erfstico de_M. s. RODRÍGUEZ,
los paises frfos, y catarro de los ór-

La Peruna se v-ende en-:tód~s las Droguerías, en dos tamaños
de $1.00 y $2.00 Botella.

Sábado

2

La Octava de San Esteban, protomártir. Santos Martiniano, obispo, y Macario Alejandrino, confesores. Todos los sábados del aíj_o
misa cantada por la mafiana y ejercicio por la tarde en varias iglesias
en honor de la santísima Vírgen,
En Catedral y Guadalupe ~e can.
ta la Salva des pué&amp; de Completa•.

1

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Registrado como articu lo &lt; e segunda c lase, en 3 de Noviembre ñe 1894.- I mpreso en papel de las F~bricas de San Rafael.

- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - --Año XV-Tomo 11
México, 27 de Diciembre de 1908
Número 26

México, D. F.

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·~-~~~-~-

enor rcs1 en e e a

epu e

:s

organizado en su honor en Guadalajara.

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                </elementTextContainer>
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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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          <name>Título Uniforme</name>
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          <name>Relación OPAC</name>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1908, Año 15, Tomo 2, No 25, Diciembre 20</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>L UNDO LUSTRADO
Registrado como articulo

Año XV-Tomo 11

1
1e

segunda clase, en 3 de Noviembre ele 1894.-lmpreso en papel de las FAbricas de San Ra!ael.

México, 27 de Diciembre de 1908

'

El Señor P¡esidente de la República presen~1ando ~l desftle
organizado en su honor en Guadalajara.

Número 26

�EL .MUNDO ILUSTRADO

814

!Dñrredorio:

Director, Dr. Luis Lara y Pardo.
Gerente General,

ALF O NS O E. BRAVO.
OFICINAS:

Calle de Alfaro número 9. México. D. F. ApartRdo oostal 2.570. -Teléfonos: Erlcsson, 1476.
Compalifa. Telefónica, f71.

--

PRECIOS DE SUBSCRIPCIÓN:

En la Oludad ..............................
En los Estados........... .. .. . . .. . . .. .. . . .. .. .
En el Extranjero,...... . . .. . ... .. . .. .. . .. .

$ l.2'i

1.50
2.00

NÚMEROS SUELTOS:

En la Capital.. .......................... $0,3,5 cs.
En los Estados..... .. . .. .. .. .. .. .. .. .. $0.50 cs.

La Viuda de Claudio
Confieso que me volé-¿quién no tiene un pronto?-y tomando á Manuel por la solapa le dije
con rabia:
-Eres un canalla, un mal caballero-y no sé si
agregué alguna expresioncilla de esas con que
creemos todos, hasta las gentes educadas, que se
realza más nuestro enojo, pues nos figuramos que,
al acercarnos á los villanos, se nos toma también
por gente de arrestos y capaz de hundir un puñal ó de descerrajar un tiro.
Manuel se desasió violentamente de mi brazo,
se compuso el traje, se limpió el sudor que le
aljofaraba la frente, y dominando su alteración,
me contestó con fingida calma:
-Vamos, hombre, no es para tanto; ¿á qué viene
tomar las cosas por la tremenda ni acabar por una
tontería con nuestra amistad de mil años'r
Más tranquilo, pero en el fondo excitado todavía, susurré poco á poco, lanzándole á la cara las
palabras calientes, como si fueran 11 u via de perdigones:
-¡Tonteríal Llamas tontería á tu acción cobarde
é indigna. Bien sé yo y bien sabes tú que no podías ni puedes querer á la desgraciada Faustina,
y conociendo lo que yo la estimo y el cariño que
l e tengo desde la infancia, la haces creer en embelecos amorosos ....
Ya dueño de sí, Manuel me dijo con sorna:
-Decididamente hoy no estás razonable; pero debes t ener entendido que, lejos de merecer
reproches por mi acción, soy acreedor si no á que
me pongan en los altares, sí á que me lo agradezcan los que qu ieran de veras á Faustina.
Siu hacer caso de mi gesto de en:ojo se arrellanó en la silla que encontró más cercana y empezó
á razonar así:
-Tú crees que yo soy un pillo y un mal hombre porque he hecho concebir esperanzas á tu
parienta. Pues si así me llamas insulta también
al ministro que te promete y no te da un empleo,
á la coqueta que dice que te quiere y en realidad
anda en trapicheos con otro, á la tía que a pesar
de sus toses y sus malos modos te hace esperar
una herencia y otorga testamento á favor de otro,
al chico que te vende un billete de lotería que
no sale en lista y á todo el mundo, en fin, que te
hace pasar unos días alegres, contentos y dichosos, á reserva de darte un desengaño que debía
llegar de todos modos. Yo opino, y si tú estuvieras en tus cabales dirías lo mismo, que si el
gobierno ayuda á las líneas de ferrocarriles ó á
las empresas de riego, debía ayudar igualmente á
los jovenes de buen corazón que enamoran á las
mujeres feas. ¿Hay algo que deba pagarse á mejor precio que la esperanza? ¿Hay algo mejor
que un recuerdo grato y dulce? ¿Hay algo que,
en una república bien organizada, convenga más
que la al egría de los asociados? Porque las infidelidades se olvidan, los malos recuerdos se alejan, los desdenes pierden su fuerza, los tiempos
malos pasan, y á la postre q ue4a en el fondo, en el
poso del alma, algo inefable, bello y grato que no
llega á desaparecer nunca, que es como sutil gota de esencia en una fin[sima lágrima de cristal.
-Conceptuosillo estás, dije con sorna.
-¿Qué más querría el cincuenta por ciento de
las mujeres que un poquito de amor, aunque después tuviera un mucho de olvido?
- Y el desengaño, Manuel, repl iqué como argumento irrefutable.
-El desengaño, si llega, bienvenido sea, pues
de todo nos desengañamos en la vida y no sé que
exista un amor tan firme que resulte invulnerable
á las variaciones del tiempo, del carácter y del
aparecimiento de otros ídolos. Pero casos se dan
en que un engaño, un engaño piadoso, sea mil
veces más bienhechor, más caritativo, más benévolo que todas las realidades. Un engaño así viene á ser como un rayito de sol que con su luz
desmayada dora todo el cielo de una existencia,
lo envuelve en una zona de melancólica poesía y

lo convierte en algo más bello, más grato y hasta
más real, si no te escandalizas de la paradoja,
que todos los amores que han admirado á la humanidad.
Iba á interrumpirá aquel juglarcillo de la frase; pero él, mientras encendía un fósforo para
avivar la lumbre de su Gioccondo, regalía superior de Antonio López, me atajó con resolución
diciéndome sobre la marcha: «Ustedes, los Toledos, se han asombrado del cambio súbito de Julia, tu prima, la de la calle de Lujanes, y no sabeo que esa transformación se debe exclusivamente á la influencia amorosa. Con esa cara de
gato enfermo de cólico, esos ojillos qne destilan
vermellón y piedra azufre y ese busto que se inclina al suelo más de lo que quisiera, Julia ha tenido un poema amoroso, sus días felices, su romance, en una palabra, como dicen los ingleses.
Julia amó y fué amada ó creyó serlo, que para el
caso es lo mismo, y Julia vive de ese recuerdo,
se satisface con esa creencia, y el fin de su vida,
que en mujer de su temperamento se concreta en
eso sólo, en querer y ser querida, está cumplido
con exceso.
¿Te acuerdas de Pepe Antúnez, aquel bellaco
que pasaba la vida en imaginar chuscadas para
hacer reir al pueblo? No puedes haber olvidado
muchas de ellas, ni menos el trágico fin del gracioso, ocasionado por una de sus salidas de tono.
Pepe conocía la repulsión, la mala voluntad, el
odio indudable que á la pobrecita Julia tenía
Claudio Manrique, y se divertía en excitar la furia de nuestro guapo camarada, haciéndole creer
que estaba prendadísima de sus pedazos la pobre
Toledo, que en verdad no había pensado en coger
semejante novio, pues-pobre gusano de la tierra- no soñó nunca en alzar su cabecilla viscosa
y sin gracia hasta un astro que estaba tan lejos,
tan lejos, que, por ocultarse del todo á sus ojos
miopes, ni siquiera llegaba á deslumbrarlos.
Pepe concibió una traza diabólica y que no
sé cómo llegó á convertirse en una verdadera
bendición. Vino á ser el bromista como aquel
falso profeta que, enviado para decir maldiciones
á Israel, al querer cumplir su encargo apenas supo prorrumpir en alabanzas y cánticos de gozo.
Me hizo escribir una serie de cartitas incendiarias, hablando de la pasión de Claudio para Julia ( ya sabes que en el pueblo disfrutaba yo de
cierta glorio la literaria), mencionando los muchos
obstáculos que se oponían á que se hiciera pública la noticia y pidiéndole por todos los santos
que apagara aquel volcán que lanzaba torrentes
de fuego en las entrañas de nuestro amigo.
Un trozo de cielo quehubieradescendido sobre
la cabeza de la desgraciada, un rompiente de gloria que se hubiera abierto de súbito en su abismo,
no habrían sido para ella alegrías tan grandes como la que la P.najenó al saber las nuevas que le
comunicábamos: como Tobías, palpaba un ángel
enmedio de su sombra, como los monjes medioevales emprendía noche á noche un viaje al paraíso...
Indicábamos en las nuestras adónde podía ella
mandar sus cartas, y allá iban las respuestas ardientes, incendiarias, llenas de besos ideales, de
nostalgia de entre_vistas nocturnas, del deseo de
permanecer horas enteras mirándose en los ojos
del que ella creía su amador rendido. Qué irases
tan caldeadas de pasión, qué conceptos tan nuevos y tan ricos en energía, qué voces salidas de
un alma cerrada hasta entonces á todas las ilusiones y á todas las dichas.
Como los labradores, sin quererlo ni saberlo,
suelen hacer brotar con la reja de su arado chorros de aguas vivas que fecundizan comarcas enteras, nosotros habíamos hecho saltar un manantial de dulce y pPrenne alegría que inundaba
de bienestar y de placer un alma que había sido
hasta entonces páramo estéril é infecundo.
Alarmades nos encontrábamos Pepe y yo sin saber cómo concluir con aquella comedia en que
nuestra torpeza no encontraba un armónico des·
enlace, cuando vino, tú o recuerdas bien, el de·
safio de Claudio por aquellos malhadados asuntos
políticos que tan insignificantes consideramos
ahora y tan enormes veíamos entonces. Claudio,
bello como un Apelo, caballeresco como unAmadís, inteligente y gracioso como un Cupidillo
travieso, cayó bajo los tiros de un matarife vul·
gar (dicen que pagado por sus contrarios) en
aquella pendencia indigna de él y de su importancia.
Cuando se supo que traíamos (recordarás que
íuí uno de los testigos) el cadáver de nuestro
amigo, se supo también que Julia Toledo perdía
el juicio y loca duraba por más de seis meses.
Cuando volvió á la razón, Pepe había muerto
de la manera trágica que sabes y yo no me atreví
á referirle á nadie la farsa en que había intervenido porque pensé piadosamente que mi revelación le habría quitado á la infeliz muchacha la
ilusión que le restaba: ahora te la cuento á ti para que veas cómo una mentira puede alegrar una
vida y hacer la dicha de una criatura, cómo un
amor mentido puede sustituir á un amor real y
claramente confesado.
Julia vive, ya lo sabes, siempre reclusa y enlutada; las frases que de cnando en cuando-cada
día con intervalos mayores, porque la humanidad
es desagradecida-consagran los periódicos á la

memoria de Claudio, ella las guarda como si fueran preseas de valor incalculable¡ y asómbrate,
ahora que nosotros no ponemos ni una flor, ni un
recuerdo en el sepulcro del asesinado, aquél se
halla siempre limpio, fragante y lleno de primor,
porque lo cuida la mano de la que se figura que es
su viuda debido primero á una bromilla indis·
creta y después á mi silencio piadoso.
Dicen que hasta piensa en publicar (con iniciales por supuesto) la correspondencia amorosa
del difunto- con lo cual, si se reAliza la empresa, no es difícil que yo conquiste la fama literaria, que en vano he perseguido escribiendo novelillas y piezas en un acto, siempre escarnecidas
y silbadas.
Ya repuesto, sonreí nuevamente con la histo·
ria, y salí del café meditando en las cos..".s que
me había dicho Manuel.
V, SA.LADO ALVAREZ.

815

EL MUNDO [LUSTRADO

w

ü\1onterre~
~ ctual

~

Crónica Científica
EL AYUNO
circunstancias en las que la
HA Yabstinencia
de alimento se relaciona con prácticas religiosas, y esta manera de culto
es aceptada y aun recomendada por muchas religiones.
Desde el punto de vista científico, el ayuno produce, entre
otras cosas, una cierta claridad
mental y una sensación de ligereza en la parte física, que forman un notable contraste con el estado
habitual de las personas que se someten al ayuno.
Como consecuencia natural, el efecto final del
ayuno es un triunfo sobre la carne, puesto que favorece el desarrollo de las potencias morales é
intelectuales á expensas del músculo.
Gran parte de este resultado depende, no sólo
en la constitución del que ayuna, sino en la naturaleza de su ayuno, en la cantidad de alimento
de que se abstenga y el tiempo que dore la abstención.
Detrás de la cuestión del ayuno está la más
trascendental del agotamiento por hambre, el cual
conduce, á veces, hasta la muerte al individuo.

*••

Muchos casos de ayuno, sobre todo entre los
que se exhiben, están muy lejos de ser tan maravillosos como parecen á primera vista. Un hecho
comprobado servirá para explicar esto.
El peso total del cuerpo de un individuo de la
especie humana está representado en sus dos terceras partes por agua¡ este flúido forma parle
esencial de nuestra alimentación. No sólo se le
necesit« para la solución de todos los cuerpos sólidos que penetran á nuestro cuerpo, sino que se
Je está secretando constantemente por diferentes
vías. Por lo tanto, la sed e~ mucho menos soportable que el hambre, puesto que todas y cada una
de las partes del cuerpo sienten la falta del agua,
mientras que sólo el estómago se siente agobiado
al principio por el hambre.
Ahora, si admitimos la necesidad del aire como
alimento, encontramos que un hombre puede vivir
largos períodos sin comer nada sólido y manteniéndose sólo con agua y aire.
En el año de 1876 se dió el caso de unos mineros que estuvieron enterrados en una galería durante diez días sin alimento alguno; eran cuatro
adultos y un muchacho; todos salieron vivos y
algunos pudieron marchar sobre s us propios pies.
Explican esto los fisiologistas diciendo que en el
interior de la galería había gran cantidad de agua
en la atmósfera, lo que evitaba en gran parte la
evaporación del agua interna, y, además, había
infiltraciones de agua, de la que podían beber los
mineros enterrados.

..

*•
En vista de los hechos citados y otros muchos,
los fisiólogos opinan que las cantidades de alimento que se habían fijado como mínimum para
la vida de un hombre, deben ser reducidas notablemente. Un individuo que tenga que ejecutar
un trabajo físico que no sea excesivamente agobiador, puede vivir con 4½ onzas de afimentos
azoados, 3 onzas de grasa, 14 onzas de almidón y
azúc.1r y 1 onza de minerales, aparte del agua y
del aire que necesite.
Hay fisiólogos que aseguran que se puede reducir la cantidad citada, especialmente en lo que
concierne á carne ó sea á los alimentos azoados.
Si hemos de creer lo que dice la experiencia,
esto es verdad. Vivió durante el siglo XVIII un
médico llamado Cheyne, quien desde la edadde
cincuenta y cinco años no corrió más que leche y
bizcochos, y en sus últimos años sólo tomaba tres
pintas de leche por día, litro y medio aproximadamente, y seis onzas de bizcocho. Con esta alimentación llegó á una edad muy avanzada, lo mismo que el experimentador Cornaro.

RUINAS DEL OBISPADO, NOTA BLE EN LA H !SlúRIA lli, MONT ERREY.-SA LÓN DE L C ONGRESO DEL E STADO. PALACIO MUNICI P AL, - P ANORAMA DE_M ONTERREY,-PLAZA D EGOLLADO.

�EL MUNDO ILUSTRADO

H17

BELLEZAS DE MONTERREY

,ALAMEDA - LA PENITENCIARÍA.- INTERIOR DEL PALA&lt; 10 DEL GOBIERNO.- ESTATUA DE HIDALGO Y FRENTF. DEL PALACIO DE GOBIERNO. -PLAZA ZARAGOZA Y TORRE DE LA
CATEDRAL PE MONTERREY,

SIUIA. GU ADALUPE RoSENBAUM,
SRITA. DOLORES I GLESIA~.
S RTTA. El.ISA ALSALDE,
SRI TA. DIAN~ · LA"RRA¡;DE Y Nlí:lO ADOLFO LARI(ALDE.
SRI!~. G UÁDALUPÉ' V i'i.L ÍRREAL.

o

SRITA. M ARÍA I SABEL VILLARREAL.
SRITA, MARÍA LUISA DEL MÁRMOL.

SRITA, CONSUELO GARZA SADA.

o

�r

11:r, Ml'fNnn TT.U~TnAnn

De todas las imágenes de la madre de Dios que
se veneran en el mundo cristiano, pocas, quizás
ninguna, recibe culto de tantas personas co,mo la
imal(en que, bajo la advocación de Nuestra Madre
de Guadalupe, se venera en su santuario situado
al Norte de nuestra ciudad, en la pintoresca ciudad de Guadalupe Hidalgo.
En todas las clases sociales de nuestro país tie·
ne la virgen india devotos en quienes el culto
está arraigado desde los primeros años, y para
quienes ha llegado á ser algo superior al amor
paternal el culto por el santuario de la suprema
divinidad, por la q ae tuvo la inefable gloria de
llevar, en su seno, al Dios-Hombre.
Por lo tanto, no es de extrañar que hayamos
comparado al santuario de Nuestra Señora de Guadalupe con la legendaria Meca, adonde todos los
devotos del profeta van á presentar sus homenajes á lo que, para ellos, representa el &lt;súmmum&gt; de
la divinidad adorable. No queremos decir con ello
que en el santuario de Nuestra Madre de Guad~lupe se rinda culto á algo comparable con la rehgión de los mahometanos¡ muy lejos de ello, lo
que nos ha suderido esta comparación es el fervor que se not; tanto en los que desde la~ lejanas comarcas del Oriente y aun del Occidente
van á rendir su adoración á la Cabba, como en las
grandes caravanas de indígenas que salen año por
año, y casi día por día, de todas partes de °:ues:
tro país para venir á presentar sus homenaies a
la reina celestial, á la que tantos favores deben.
Cuenta la hermosa leyenda de la patrona de
México, comprobada con el testimonio de los
hombres má5 ancianos de la época, que la madre

EL SEi:tO.R

MONTERREY ACTUAL
NDO, al viajar entre el Saltillo y Monerrey por el tren local que une las dos
iudades, se pasa la garganta de La Leona y se distinl(ue por primera vez en
lontananza á la capital del Estado de Nuevo León,
la impresión que se recibe no puede ser más grata. El inmenso caserío que constituye una de las
más importantes ciudades de nuestro país, entrevisto por breves instantes al raudo paso del ferrocarril, despierta una gran curiosidad que se
aumenta por la impresión de que la ciudad está
allí á pocos pasos, y que pronto se va á llel(ar á
ella· pero los que preparan las mantas y maletas
par~ descender del tren se equivocan, pues todavía hay que pasar dos estaciones antes de desembarcar en la hermosa estación de las Líneas Nacionales eu Monterrey.
Al pasar la de Gonzalitos, á dos kilómetros solamente de Monterrey, ya se puede tener una idea
exacta de la gran ciudad adonde se va á llegar,
y los ojos de los viajeros empiezan á admirar uno
de los más hermosos panoramas de que se puede
disfrutar en el Norte de México. Desde la esta·
ción-palacio de las Líneas Nacionales está tomado uno de los panoramas de la ciudad, que acompaña estas líneas, y por él se darán cuenta nuestros lectores de la magnificencia de la vista sobre
la ciudad¡ se destacan, enmedio del gran caserío,
la cúpula de la basílica del Roble y la torre del
mercado, como puntos dnminantes.

* *Alameda, el viajero, arDespués de admirar la
mado de un buen guía, pues las calles de la ciudad están muy lejos de seguir la línea recta, empieza á recorrer los edificios modernos á cual más
elel(antes.
Entre los de~tinados al servicio público mencionaremos, en primer lugar, al palacio de Gobierno, soberbio edificio que se halla situado al Norte
de la plaza del Cinco de Mayo, con vista al Sur.
Su fachada es de estilo neogriego, con un pórtico clásico griego en el centro y dos perístillos
en sus extremo~; corona el pórtico una estatua de
bronce de la Victoria, y cada uno de los peristillos
está rematado por un león de bronce, sujeto cada
uno por una l(uía de flores cuyas puntas lleva un
niño. En el interior tiene el edificio cinco patios
que están todos pavimentados con cemento, y ostentan mo~aicos en sus corredores.
Este edificio, con su mobiliario, costó cerca de
un millón de pesos.
El palacio dd Ayuntamiento se halla entre fas
plaza~ Hidalgo y Zaragoza¡ e~ta última es la
principal de la ciudad, y á ella da la fachada
del edificio.
El Colel(io Civil del Estado se levanta al Ori~nte de la l)laza de su nombre¡ ocupa el mismo terreno que fué ocupado anteriormente por un
hospital construido á expensas del obispo Llamas
y Valdé~. Para la nu~va con•trucción se utilizó
parte de la antigua. El Colegio fué inaugurado el
5 de Noviembre de 1858; posteriormente se le han
hecho algunas reformas, pero ninguna de importancia.

***
Si al descender del tren se va á pie ó en carruaje por la avenida de la Reforma, que parte de la
estación, se empieza desde luego á recibir grandes sorpresas; á un lado y otro de la calzada_ hay
edificios modernos de estilo elegante, que son habitados por algunas de las principales familias de
la capital neoleonense.
Cerca del término de la calzada se encuentra
la Penitenciaría del Estado, edificio penal que
re,ponde plenamente á las necesidades del Estado. La fachada es de dos cuerpos: en la planta
baja están los iuzgados y en la alla el Tribunal
Superior de Justicia. En la parte dedicada á prisión hay 384 celdas. Se empezó la construc~ión
de este edificio en Marzo de 1887 y fué termmado en Agosto de 1895.
•
Pasada la Penitenciaría, y al Sur de ella, está el
parque «Porfirio Díaz&gt;, que antiguame~te se llamó
&lt;La Alameda&gt;. Es este un hermoso Jardín, peP
rectamente éuidado y con5érvado, de gran exten•
sión· en el éentro de él hay 1111 ki0l~ó d1 hi•rro
df&gt;!illt to~ll lit baádd ele laa h'tpu tu,raltt y

*

...•

Como monumentos conmemorativos tiene Monterrey, en primer l..il(ar. las ruinas del antiguo
Obispado, las cuales guardan los gloriosos recuerdos de la heroica defensa que hicieron los rel(iomontanos de la ciudad contra los norteamericano•. que invadían paso á paso el territorio nacional.
El edificio fué construido pcn· el Obispo Rafael
José Verdeguer, á fines del siglo XVIII, para que
le sir-v iera de quinta de recreo, en la que murió
pocos años después de haberla terminado. Al
frente de ella hay una capilla, en la que se dió
culto por algún tiempo á una imagen de la Vir¡!en de Guadalnpe. La fachada de es~a capilla gu,rda las huellas de las balas de los mvasores, ·y en
la plataforma que se halla al frente de ella estuvieron, hasta hace pocosaños, varios cañones de
la época, sufriendo la acción d11structora del
tiempo,
Edsttn, ad•m4~ de
monttmento, 101 qtt• la

••t•

lratUl&amp;d ha alnado u m1mtd1 &amp;11 101 btn1fa1to•

res de la humanidad, talei. como el de Hidalgo,
en la plaza de su nombre, frente al Palacio Municipal.
Una gran estatua, que representa al Padre de la
Patria, se levanta sobre un pedestal quizás r,equeño, dadas las dimensiones de la figura; al .frente
de la columna que so~tiene á la estatua se-lee la
palabra &lt;Hidalgo&gt;. En el mismo lado y abajo
hay la si¡!uiente inscripción: &lt;El Ayuntamiento
de 1893 al Padre de la Patria&gt;.
En la plaza del Cinco de Mayo y frente al palacio de Gobierno, está el monumento levantado
á J uárez para conmemorar el primer centenario
de su natalicio.
El monumento es aro:.ónico en su conjunto¡ de
un basamento en forma de cruz ,(riega, en cuyas
cuatro aspas descansan sendos leones sujetos por
niños con guirnaldas de flores, arranca una columna de base y remate cuadrados, coronada por la
estatua del gran reformador.

***

***
monnmentos

Tales son los
públicos con que
cuenta la ciudad¡ aparte de ellos habría quemencionar ¡!ran cantidad de edificios de propiedad
particular, q11e son también dil(nos de ser admirado•¡ en los últimos años se han construido gran
cantidad de residencias elel(antes y suntuosa5 que
dan á la ciudad un aspecto moderno, muy semejante á las ciudades de los Estados Unidos.
Fuera del barrio central, destinado á las residencias y oficinas, está la zona dedicada á los establecimiento• fabriles é industriales, la principal base del pro~reso y de la riqueza de la ciudad. Las cinco fundiciones de fierro levantan sus
chimeneas por diferentes rumbos, destacándose,
de una manera muy notable, la grandiosa instalación de la &lt;Gran Fundición de Metales Nacional
Mexicana&gt;, empresa que gira un capital de diez
millones de pesos.
Y todo este hermoso conjunto se levantaenmedio de un precioso valle, limitado por altas sierras ó elevaciones aislacfas, como el grandioso cerro de !a Silla, el de las Mitras y el de Topo. En
el panorama tomado · desde la estación, al que ya
nos hemos referido antes, se ve el bello conjun·
tode la ciudad destacándose sobre el azul de los
cerros lejanos, y se ve también la silueta del cerro
de la Silla destacándose sobre el azul más claro
del cielo.
Y por esas calles, por los jardines y paseos y
por las amplia5 y hermosas calzadas, discurren
damas hermosísimas-buena prueba de ello es la
plana que á ellas dedicamos,- y uu pueblo trabajador, inteligente y activo, l(racias al cual la capital del Estado de Nuevo León ha llegado á la
envidiable altura á que se encuentra, y gracias al
cual también, seguramente alcanz:ará, en un futuro n~da remoto, lugar aún más prominente entre

las e!htdad" 11• prim•ra impertancia

1td1,

,n nuutr•

LA BASÍLICA DE G UADALUPE.

Cerca del santuario permanecen días y noches á la intemperie, hacinados,
sufriendo,oda clase de incomodidades con tal de estar cerca de la madreque
tanto los ama y que tanto los distingue.
Ocioso sería querer hacer una descripción de la Basílica de la Virgen de
Guadalupe¡ sel(uramente que no habrá mexicano que no haya esta~~ en ella
á lo menos una vez en la vida; seguramente que ninguno de los h11os de la
l(ran señora se ha olvidado de ir á presentarle homenaje en su santuario é ir
á pedirle mercedes ó á darle gracias por las recibidas.
Pero lo que no todos han visto, es las escenas de fervor que, dentro de ese
santuario, se producen en los días de la gran fiesta anual¡ los cirios prendidos por millares ante el espléndido altar de mármol; los exvotos de plata
y oro que dí.t á día se unen á los presentados el día anterior, y el clamor de
un pueblo que se levanta, como un solo grito, de todos los pechos para ir á
parar, como una sola alabanza, á los pies de la divina madre y celestial protectora.
Esas escenas de piedad exaltada, esos momentos de solemnes manif_estaciones religiosas, son los que nos dieron 1~ idea de comparar__al santuario de la
madre de los I\lexicanos con el santuario sagrado de los htJOS del profeta, y
por eso es por Jo que lo hem-,s llama?º la Meca de los i°:dígenas, idf:a
que tal vez no esté completa, pues no solo es.~a Meca de los mdígena_s. sino de todos los mexicanos que conservan carmo por su patrona prmcipal y
por su celestial protectora.

ARZOBISPO DE LINARES Y UN GRUPO DE PROMINENTES SACERDOTES DE MONTERREY.

las del Estado. Es el lugar de cita de la sociedad elegante los domin,{!os por la tarde. Cuenta
con un gran acuario, artísticas fuentes y un terreno dedicado á criadero de venados.

819

11!1, MUNnn ILUSTIUI)()

INDÍGENAS ACAMPANDO FRENTE Á LA BASÍl ! " • .

de Dios dolida de las desgracias que estaba llamada á ~ufrir la raza indígena bajo el dominio
de sus conquistadores, quiso estar entre ellos,
dándoles una especial muestra de su cariño, para
velar y tener cuidado de que fueran remediadas
sus necesidades.
Para mostrar la especial predilección que por
la raza nuevamente ingresada á la iglesia de Cristo sentía la madre del divino sacrificado, quiso
ésta presentarse ante uno de los miembros de esa
misma raza, y escog'ó á uno de los que acababan de abrir los ojos á la nueva fe. A éste fué
á quien pidió la erección de una iglesia¡ por su
conducto se dirigió á los altos jefes de la iglesia recién fundada en México, para solicitar
un lugar cerca de sus hijos predilectos¡ al _feliz
indio Juan Diego le estaba reservada la glona de
ser el mensajero de la palabra divina.
Por eso es por lo que la raza indígena, que no
olvida los fa veres recibidos de su celestial patrona y la especial predilección que por ella ha demostrado le tiene tan general devoción, lo que
muestra ~on sus largas y penosas caminatas emprendidas, año por año, con objeto de .asistirá
las suntuosas fiestas.

***
Si en alguno de fos días cercanos al 12 de ~iciembre vais por los alrededores del santuario,
encontraréis, en el atrio del mismo, las caravanas
que acaban de llegar de los rincones más remotos
y más cu:ondidoa d1 nuestro paía, á pr111&amp;11.tar eua

b•m•aaju, la rtiaa sl•l oiele,

A estas líneas acompañamos algunas fotografías de la Basílica por su parte
exterior, vista en conjunto¡ de las cercanías de la_ misma durante las gran~,es
peregrinaciones, y del interior donde se halla la imagen que más veuerac1on
¡-1:c1b~ de lvs c., tó licos de América.

�EL llUNDO I I.US'l'l:,\DO

820

81 L

..

Las Fi~stas Inaugurales en Manzanillo

Sr. Enrique O.

EL lllUNDO ILUSTUADO

Dijimos en nuestl'o número anterior, .Y lo
repetimos ahora, que la inaug·uración del ferrocal'l'il que une directamente In costa del
Pacífico con la capital de la República, lm sido uno de los acontecimientos de maJ'Ol' importancia de los tiempos actuales, importancia
que bien justificó la presencia del Primel' :;\lagistrado de la Nación.
Hablamos ya, también, de las fiestas que, con
ese moti \'O, se efectuaron en las el iferentes &lt;.:i uclades que toca el ferrocarril, las cuales se esmeraron por probar que comprenden la importancia y trascendencia de la obra inaugurada, al
mismo tiempo qu(' quisieron rendil' homennje
nl ,Tefe del Poder Ejecuti\'O de la Federación.
Nurstro em·iado especial tuvo oportunidad
ele obtl'ner hermosas fotog:rnfíns lle las principales ceremonias efectuadas pnra conmemorar el fausto acontecimiento de la inauguraSra. María Castro de Lamadrid, rsposa del
señor Gobernador.
ción y visita del señor Presidente. En nuesLamadrid, Gobernador del Estado
tro número 1íltimo publicamos algunas de esas
de Colima,
fotografías; pero, por fnltade tiempo, no las publicamos todas; nhora lledicnmos alg·um1s planas para publicar es,t información gnílica,
la m:ís compl('tn que se haya podido obtener, si se tiene en consideración la ext1·emada rapidez del \'iaje presidencial.

Sr. Coronel Migael Ahumada. Gohernador de Jalisco, que contrih11y6
eficazmente al brillo de las firstas.

llustran las fotografías: personajes, ncontecimir11tos, momr 11tos y monumentos notables que se efectuaron ó r¡ur s(' cnn,-tru.reron con motivo de las fiestas inaugurales, ,r, lo rcpetimo'-, ht colrcción que forman es ele lo mns completo posible.
Creemos que estas ilustracionrs dnrnn :í nuestros lectorPs, nw.101·
que las mns detalhtdns descripciones y
reseñas, una, idcit tic
las fieEtas, r que, por
lo tanto, merecen ser
conserrnclas como un
momento digno ele!
grandioso ncon tecimienlo que ilustran.
Los incidentes mns
notables de las fiestas,
desde el punto ele vista oficial, fueron los
que se llevaron :í, ('abo en el puerto &lt;le
1\lanzanillo, los cual('s
es t :í n profusamente
ilustrados, sin haber

Gregario Alvarez, Presiden/e del Ay11nlamic-1110
de Cclima.

descuidado los muy importantes q ne se
efcctuaroo en las capitales de los E-;t:111-,s
de Uolimn, r Jalisrn, ni tampoco los ddallcs más salientes del viaje.

Cario.~ Mell6n, Prefecto Política
de Colima.

Alberto Betancourt, Srio. de Gobierno
de Colima.

SEÑOR COMANDANTE DEL CRUCERO &lt;CATINAT&gt;. -ARCO TRIUNFAL DEL
,
•
1
DE COLIMA.-EL TREN PRESIDENCIAL ENTRANDO Á LA ~~~c:;N:~~~~~L:.:.=-::c~E~~:ui;:;.~ ~ENTE EN LA ESTACIÓN DE COLIMA.-PATIO DEL PALACIO
GOBIERNO
DE LOS VECINOS DE VILLA ALVAREZ.-ARCO ORIENTAL DE MANZANEVANTADO POR EL GOBIERNO DEL ESTADO.-ARCO ROMANO
ILLO EN LAS CALLES DE COLIMA.

D¡

�a22

tt MUNDO ILUSTRADO

EL BANCO DE JALISCO

Dij1111os ,rn otra ocas1on, y lo repetimos ahora,
que uno de los mejores indicios de la prosperidad
de las ciudades y centros de población, es el estado de las instituciones financisras y bancarias
sostenidas por los mismos; por lo tanto, al ocuparnos de los adelantos y progresos observados en
la capital de Jalisco, con motivo del reciente viaje
del señor Presidente de la República, tenemos
que hacer mención especial del floreciente estado
en que se halla el Banco de Jalisco, la principal
institución bancaria de Guadalajara.
La vista que acompaña á estas líneas representa
el edificio que ocupa la casa matriz del Banco, en
la esquina de las calles de San Francisco y Placeres de la ciudad de Guadalajara, edificio de estilo
y de construcción modernos, edificado hace diez
años especialmente para la institución.
Esta fué fundada el año de 1898, y desde entonces ha progresado notablemente, gracias á la atinada gestión de su consejo administrativo; éste
está formado actualmente por las siguientes personas: Presidente, Sr. Eugenio Cuzin; Vicepresi-

El tren presidencial lle¡!ando á Manzanillo.-Artístico adorno de palmas en _Colima.-Esperando e~ tren presidencial.-El &lt;Catinat&gt; disparando el saludo presidencial.-Arco triunfal en la Pla;:a de Cohma.-El teatro de Cohma.-Arco de la clase obrera.
El Señor Presidente descendiendo del «Ramón Corral&gt;,

dente, Sr. Lic. Aureho G. Hermosillo; primer
vocal, Sr. Augusto Brun; segundo, Sr. Abraham
Gallardo; tercero, Sr. José Fa.checo. Es gerente del
Banco el Sr. Gustavo Rochelt; contador, el Sr. M.
Villalobos, y cajero, el Sr. Antonio Moreno Hijar.
La honorabilidad y suficiencia de los citados
caballeros es una garantía de la solidez y buena
marcha del Banco, y no poco del crédito de que
éste disfruta lo debe al que sobre él reflejan sus
probos y dignos funcionarios.
Lleva á cabo el Banco grandes operaciones de
préstamos, descuentos, cobros de giros, depósitos
á plazo y á vista, y las demás que requiere el movimiento y utilización de caudales, movimiento
que es de gran consideración, si se tiene en cuenta
el gran tráfico comercial de la ciudad de Guadalajara.
No limita su campo de acción á la capital jalisciense, y para mejor atender á los muchos negocios que tiene en otras ciudades, principalmente
en las cercanas á Guadalajara y en otras de la región, tiene establecidas sucursales en Tepic, en

Zamora y en Ciudad Guzmán, sucursales que h.-in
sido establecidas para responder al gran movimiento de caudales que en esas ciudades ha originado el progreso comercial, movimiento que
aumentará sin d.1da con la inauguración de la
nueva vía ferrocarrilera que lleva más vida y ani•
mación á los Estados que atravies3 y á los lugares
poblados que toca.
Si la marcha de la institución bancaria que nos
ocupa ha sído tan satisfactorio en los años transcurridos desde su fundación, todo hace creer que
en el futuro, y dada la circunstancia de lo mucho
que se animará el Oeste de nuestro país con el
nuevo ferrocarril, esa marcha será la continuación
de la que ha sido hasta ahora. Con un campo más
vasto de operaciones y contando con los valiosos
esfuerzos de su sabio y prudente consejo administrativo, es seguro que el Banco de Jalisco conservará y aun mejorará el importante puesto que
ha sabido conquistarse entre nuestras instituciones bancarias de mayor crédito.

�..
824

EL MUNDO ILUSTRADO

La negociación de los Sres. L. Gas
y C~, de Guadalajara, que lleva por
nombre «París y New York», se estableció en Mayo de 1900 por el Sr.
Fabián Alonso, á nombre y por cuenta de los Sres. Rehoulet y Müller, de
esta capital¡ y durante cerca de cua•
tro años, que estu-vo á cargo del Sr.
Alonso esa casa, el desarrollo y éxito
que tuvo fueron satisfactorios para
sus propietarios.
A principios del año de 1904 (ué
adquirida esa negociación por la citada firma de L. Gas y C~, quedando, como socio-gerente, el mismo
Sr. Alonso, y el desarrollo que ha seguido teniendo es tal, que actualmente, si no es la primera en el p:ds,
está á la altura de las principales en
su género de la capital de la República.
Se dedica especialmente á la importación de efectos de zapatería, artículos de los cuales recibe fuertes cantidades, que apenas Je bastan para surtir los numerosos pedidos que le
llegan de toda la República, debido
á que sus precios no tienen compe-·
tencia¡ no sólo surte á los comercian·
tes de los Estados de la costa del Pacífico, sino también á los del Centro
y Norte y aun á los del Este y Sur
de México, á los que atienden cons•
tantemente tres ó cuatro viajeros.
Hace cuatro años anexaron un departamento de calzado americano, y
se han formado tanta clientela, que
necesitaban un local aa-hoc, el cual
acaban de edificar, según la vista del
frontispicio que insertamos en este
mismo lugar, finca que les costó una
cantidad considerable. Tal vez sea la
única negociación en su género, en el
país, que tenga finca propia.
Con motivo de tener un local con•
venientemente arreglado, su clientela
de calzado aumenta cada día, y es de
esperarse que en breve tiempo será
la casa preferida por todo el público,
no sólo de la Perla de Occidente, sino también por el de los Estados colindantes al de Jalisco, cuyos comc;rciantes están convenciéndose de que

PARIS Y NEW YORK

FACHADA DE LA GRAN ZAPATERÍA «PARÍS•NllW Y ORK».

tL MUNDO ILUSTRADó

,

&lt;!:LA

DEPARTA.MENTO DE CALZADO AMERICANO,

825

les conviene más surtirse de calzado
americano de la casa de L. Gas y
C~, debido á los grandes pedidos
que hacen estos señores, y que, por
lo mismo, obtienen coucesione~ especiales de los fabricantes.
Las marcas de calzado que reciben
son de las más acreditadas, tales como: «Hanan&gt;, «Florsheim&gt;, «Packard»,
«Commonwealth&gt;, etc., para caballeros, y «Faunce Spinney&gt;, «Moore·
Shafer», &lt;The C,oss&gt;, «Fox&gt;, «Roberts
Johnson &amp; Rand Shoe Co.», «Hazen
B. Goodrich», «Lewis&gt;, «Williams&gt; y
«Hutchinson&gt;, y otras no menos acreditadas para señoras y niños.
Uitimamente están importando calzado español y francés con muy buen
resultado.
En su antiguo local, situado en la
calle de Pedro Moreno número 183,
denominado &lt;La Tapatía», han abierto un departamento de calzado del
país, y creemos que los precios á que
lo están realizando son los más baratos de la plaza, debido á que tienen
anexo un taller de calzado, empleándose en la fabricación del que consumen, más de doscientos operarios.
Publicamos, además de la vista de
la fachada, á la q ne ya hicimos referencia, algunas de los varios departamentos. Por la primera podrán convencerse nuestros lectores de que la
casa edificada nd-hoc por los señores
Gas y Compañía es de estilo elegante, á la vez que sobrio, y muy propia
para un establecimiento comercial de
la importancia del que nos ocupa.
Eu las vistas de los departamentos
se notará que reina en ellos el mayor
orden, detalle de la mayor importancia cuando se trata de la organización interior de cualquier establecimiento de compras y ventas, tanto
más cuanto que la importancia del de
los señores Gas y Compañía hace que
el tráfico de personas y mercancías
sea muy animado, lo que se presta á
trastornos y desórdenes, los que nunca se ven en los departamentos cuyas vistas ilustran estas líneas.

DEPARTAMENTO DE PELETERÍA.

CIUDAD DE MÉXlCO&gt;.-DEPA.RTAMENTO DE MODAS, SEDERÍA

y

CONFECCIONES.

..

«LA CIUDAD DE MÉXlCO&gt;.-DEPARTA.MENTO CENTRAL.

�82$

EL MUNDO ILUSTRADO

"La Ciudad de México"
La visita del Primer Magistrado de la Nación á la hermosa perla de O;cldente, á la Andalucla mexicana, tierra de las mujeres bellas, causó, como era natural, gran
Interés y entusiasmo en todo el patriota Estado de Jalisco, según manifestó el mismo seflor General Dlaz ea
su brindis, al hablar de los jaliscienses, queJen épocas
de prueba para la patria se distinguieron siempre en
las filas que estuvieron á su mando.
La ciudad, engalanada, presentaba un hermoso aspecto; sus casas de comercio, sus rectas calles y p~rques,
etc., todo, todo era digno de verse. Llamó grandlmente
la atención de tapatlos y extranjeros lo hermoso. grande y eleiante de la primera casa de comercio de Guadalajara: el soberhio cajón de ropa ''LA CIUDAD DE MEXICO," de los Sres. L. Gas)' Cia., situado en los aristocráticos portales de Guerrero y Abasolo.
11 ustramos las columnas de este periódico con una fotograf1a que dará una ligera idea de la importancia de
esa casa,1que está regenteada por apreciables y laboriosos franceses, y hacemos mención de lo Importante de
sus almacenes para que se aprecie lo que vale un trabajo honrado y constante, con el que han conseguido colocará gran altura e~a casa, la primera de Guadalajara
y una de las primeras del pals.
Encuéntranse en esos almacenes las mAs grandes
existencias y variedades en telas del pals y extranjeras,
tales como sedas, lanás, linos, alpacas, cretonas, percales. gasas, paragüerla, camlserla, casimires, cobertores, chales, callcots de primera clase de las fábricas
propiedad de la casa, perfumerla, objetos de arte, etc.,
etc. La casa es de tres pisos; en la parte baja estA el
despacho para el público y de ventas al mayoreo y menudeo; ea el segundo, el departamento de exposición con
objetos de lujo, y en el tercero, los almacenes para mayoreo.
Hay empleadas más de cincuenta persooaf, destinadas á atender con exquisita finura á la numerosa clientela, y constantemente salen de las bodegas furgones
con mercanclas para distintos puntos de la República.
Es de notarse alll la manera de atender at público, que prefiere hacer sus compras en esa importante casa. Reina el orden, actividad y corrección en todo.
SEDERIA Y CONFECCIONES

En un departamento anexo, arreglado con elegancia,
se encuentra establecido el taller de modas y confecciones, sederla y nov~dades para damas.
Es dhtno de verse cómo las guapas tapatlas, orgullo
de México, entran y salen á toda hora en busca de sus
adornos y útiles para sus trajes, ó bien un elegante
sombrero parisiense de toda moda, un vestido de fina
seda, algunos listones, encajes ó aderezos para aumentar
su belleza; alll encuentran todo, sólo alll. Es la casa
predilecta de las tapatlas, y como satisface las más grandes exigencias, era natural que los Sr,is, Gas y O de-

El-ENIGMA
Novela por J. Berr de Turique

Traducida especialmente para "El Mundo lluatrado"

(CONTINUA)

TALLERES DE &lt;LA CIUDAD DE MÉxrco&gt;.
dlquen á todo mucha atención, y sus negocios están
con el orden y apogeo dignos áe ellos. Los citados
caballeros hicieron venir de Parls á una hAbll dama
muy competente en la materia, la muy honorable y
apreciable Sra. Guillot, que tiene su casa como un
espejo y arreglada con el mayor orden. Tiene á su cargo
ese departamento, y ha hecho que éstt haya llegado á
la mayor altura para ser el predilecto de la sociedad tapatla. Hay empleadas en el despacho algunas damas
muy entendidas, una francesa tipo completo de corrección y finura. En el taller se dedican más de veinte sefloritas al trabajo de adornos, costuras y aderezos.
Los sellares L. Gas y Cia. se dedican á otras clases de negocios relacionados con el principal, que es el
cajón de ropa, Tienen una fábrica de ropa hecha, denominada "AMERICAN CLOTHING MFG. Co.," situada
en la calle Vallarta, de la Colonia Reforma. O;upa una
gran extensión de terreno formando departamentos am-

plios, ventilados é higiénicos, en los que trabajan más
de 120 operarlos, en su mayorla seflorttas. '
Hace poco que se estableció esa fábrica y ya ha llegado á una gran altura; elaboran alll camisas, cuellos, puflos, camisetas y calzoncillos, trajes de lino, dril y cotln. para operarios y mineros.
Esos productos son muy apr~ciados en todo el pals.
Está dotada la fábrica de la maquinaria mAs moderna,
movida por electricidad,
EsU. al frente de ella y la dirige con satisfacción el
Sr. J. B. Blake, entendido ingeniero americano.
Los seflores L. Gas y Cia. han contribuido mucho al
desarroll-:, del comercio y la industria jalisciense. Dan
trabajo en todos sus negocios y empresas á más de tres
mil personas.
Tienen parte muy importante los seflores Gas y Cia.
en la fábrica de jabones y perfumes "La Parisiense,"
en las fábricas de "El BatAn," "La Escoba" y otras.

- ¡,Comprendes?-dijo á su mujer-yo llevo á
su casa una nueva oficina, mi pasado, mi actividad, las simpatías que adquirí. .... Es demasiado
listo Tillier para no darse cuenta de que aprovechará de todo esto. Y luego, ¿qué es lo que arriesga? ¿Qué valen trescientos mil francos para un
hombre archimíllonario como él? Además, le pagaré poco á poco.
La señora Le Quesnel no necesitaba más para
recobrar la esperanza.
-¿Por qué no?-dijo.-La señora Tillier parece
tenerme gran amistad. Su hija Teresa es íntima
amiga de Lucy. Son motivos de más para que el
señor Tillier quiera ayudarte.
Ricardo mismo perecía creer que daría buen
resultado la combinación.
-En fin ...... Se puede intentarlo.
Solamente Lucy guardaba silencio.

'

X.

Edificio en construcci6n para la s11c11rsal del Banco Nacional en Guadalajara.

Oficina del Banco Nacional en Guadalajara

La Sucursal del Banco Nacional en Guadalajara
No es necesario hablar del crédito de la primera institución bancaria de
nuestro país, pues está perfectamente sentado¡ tanto la casa matriz, establecida en la capital de la República, como las sucursales que tiene en las prin•
cipales ciudades para atender á los muchos negocios que en ellas tramita,
están á cargo de personas de reconocida honorabilidad y tino administrativo
lo cual es una garantía de su buena administración.
'
La Sucursal que el Banco tiene en Guadalajara, como todas las demás, dis•
fruta de una gran bonanza en su marcha. En el reciente viaje que á la &lt;Perla
de Occidente&gt; hizo nuestro enviado especial, para asistirá las fiestas preparadas para agasajar, á su paso, al señor Presidente de la República, pudo obser•
var el adelanto de la ca~a que el Sr. Ingeniero D. Guillermo de Alva está
construyendo para las oficinas de la ci lada Sucursal, la cual tiene necesidad
de un local más amplio en vista del aumento de sus negocios.
Atiende la Sucursal de Guadalajara á todos los Estados de la costa del
Pacífico, y para la mejor tramitación de los negocios en ellos, tiene establecida una agencia t:n Colima, que depende del mismo personal que administra
la repetida Sucursal.
Los grabados que acompañan estas líneas representan el edificio en construcción y varios de los departamentos de la casa en que se hallan actualmente las oficinas.
Despacho al público en la Sucursal del Banco Nacional de Guadalajara.

El señor y la señora Le Quesuel acababan de
resolverse á partir para Rozoy. Habían reconocidc, en efecto, de acuerdo con el señor Duroc, que
si ese paso cerca de los Tillier podía fracasar por
mil razones, por lo menos no era imposible qt1e
saliera bien. Había el deber de intentarlo.
Apresuradamente habían dado la orden de enganchar y, durante ese tiempo, se disponían en sus
respectivas habitaciones á marchar.
Ricardo se encontró solo con Lucy.
-Sí, dijo, tal vez sea la salvación de su padre.
-No, respondió Lucy. tos Tillier no le prestarán nada y mucho menos le asociarán á la casa.
Y como Ricardo parecía un tanto sorprendido
de esta declaración, hecha con tono tan firme, prosiguió Lucy:
-Conocían ya la catástrofe agregó,-y es por
esa sola razón por lo que no han aparecido hoy
por aquí. Desde ahora puedo anunciar á usted
que, entre ellos y nosotros, ha quedado rota toda
relación.
- ¿Lo sabe usted?
-¿Que si lo sé? Mi amiga ... , .. ó más bien, mi
antigua amiga Teresa, acaba de venir y sus palabran han sido clarísimas.
-¡Ah!

-Si no detuve á mi padre, evitándole que diese este paso, es porque, después de todo, un mila·
gro es siempre posible. Pero no creo, lo confieso,
en el milagro que de un minuto á otro hiciera del
señor Tillier un hombre generoso.
-Pero entonces- e»clamó Ricardo-hay que
encontrar otra cosa. No debemos, sin embargo, de•
jar á su padre en esta terrible situación.
-Entonces ¿qué? .... dijo Lucydescorazonada.
-Es necesario que usted le decida á aceptar de
mí esos trescientos mil francos. Es necesario, so
pena de que se consume la catástrofe.
Lucy no había asistido al interrogatorio de Pedro, ocurrido algunos momentos antes. No sabía
que su padre había cargado su arma la antevíspera expresamente para terminar con su existencia. Cuando había entrado en la pieza, Ricardo le
había hablado, es cierto, de esa funesta intención
del señor Le Quesnel; pero simplemente como de
un proyecto ya .abandonado, si acaso alguna vez
se había formado seriamente. Así es que no se
había fijado especialmente en esa circunstancia,

asombrada, como estaba, por la noticia de la ruina
total de los suyos.
Pero esa frase, lanzada por Ricardo como un
alerta, la hirió en pleno corazón.
Lanzó un grito y tuvo que asirse de una silla
para no caer.
Ricardo la sostuvo· dulcemente, y haciéndola
sentar, se inclinó hacia ella.
-Perdón, señorita Lucy, perdóneme usted el mal
que acabo de hacerle¡ pero quisiera~ á toda costa,
salvar á su padre. ¡Ah! sí¡ yo se lo juro, daría todo
lo que poseo por saber que usted está tranquila y
feliz.
Lucy, asombrada de oírle hablar cou esa voz
trémula de emoción, se preguntaba adonde iría él.
Ricardo añadió casi en voz baja:
- No puedo soportar la idea de que usted vaya
á vivir con dificultades, con pobreza ....
Y mirando entonces á la joven con una ternura
todavía más penetrante:
-Usted es una florecilla de invernadero, señorita
Lucy. Su tinte, es rosa¡ su boca, es toda sonrisa.
Vamos: ¿es justo, es ad_misible que continúe yo
gozando de una fortuna que no necesito para nada, mientras que usted, habituada á todas sus comodidades, estaría obligada á vivir llena de privaciones?
Mientras Ricardo hablaba, Lucy le miraba con
sorpresa creciente. ¿Era posible que estuviese tan
conmovido por la ruina de una persona que, en
st1ma, no era nada .iara él? Un prometido, un esposo, no habría tomado con más vehemencia el
partido de la joven contra el destino; no le habría
ofr~cido protegerla con más ardor. ¿ Y era únicamente por una semejanza con un sér querido y
ahora desaparecido para siempre, por lo qt1e él se
inquietaba hasta el punto de ofrecerle Sll fortuna? ...
Con una especie de éxtasis en la voz, porque tal
testimonio de pasión la rindió, á pesar suyo, soñadora murmuró:
-¡Cómo amaba usted á esa mujer!
Ricardo se turbó por un momento; y luego, comprendiendo exactamente cuál era el pensamiento
de Lucy, contestó:
Sí, la amaba.
Y luego, en voz muy baja:
- Y es por esto, puesto que usted me la recuer•
da rasgo á rasgo, por lo que creo tener el derecho
sin parecerle demasiado ridículo, de amarla u~
poco ..... .
Tomó la mano que la joven le abandonó.
-Es indispensable, vea usted-añadió Ricardo
con convicción;-es indispensable, aun cuando no
fuera más que por el interés que usted me inspira, que su papá consienta en dejarme ayudarle.
Lucy, conmovida por esa ternura prc&gt;tectora
que le llegaba al corazón, estaba ya dispuesta á
aceptar de tal amigo el auxilio que le ofrecía.
-¿Pero papá podrá comprender semejante sentimiento ?-murmuró como hablando consigo misma.
Ricardo insistió.
-En fin, si yo fuera tío de usted, ó su primo
él aceptaría. Ahora bien, por razones que usted
sabe, usted me es mil veces más cara que si nos
uniera el más estrecho parentesco.
-Sí.,. .... pero yo soy la única que lo sé.
-Justo -dijo Ricardo suspirando.
. Perm~necferon así durante un momento, silenciosos, mmoviles, reflexionando en el mejor medio
que emplearan, buscando la idea luminosa.
-¡Ah! ¿Por qué no tengo veinte años menos?
-dijo de repente Ricardo sonriendo con tristeza.
Pediría á su papá la mano de usted, y encontraría

entonces enteraruet1te t1atural aceptar de un hijo
la ayuda que necesita.
Por la manera con que fueron pronunciadas
esas palabras, y dado el hombre que las pronunciaba, no podía tomarlas como una declaración. ¿No
era simplemente la expresión de una especie de
desaliento ante las dificultades de la situación?
Así es que Lucy contestó sin turbarse:
-Si tuviera usted veinte años menos, querido
señor Duroc, no pensaría en casarse conmigo, co•
mo no lo piensa hoy. Un hombre puede muy bien,
en un arranque generoso-como este de que acaba
usted de dar pruebas-ofrecer á un amigo una
parte de su fortuna. ¿Pero acaso su abnegación
puede ir hasta sacrificar su libertad y sus recuerdos'!
-¡Oh! mi libertad-dijo Ricardo ocultando bajo
un tono de galantería la emoción que experimentaba al ponerse directamente en línea por primera
vez: -crea usted que en toda edad habría sido muy
feliz de poderla someter á usted.
Lucy dió las gracias con un ligero movimiento
de c~b~z~ por ese _cumplimiento banal. ... y tal
vez mutll en esas circunstancias.
. . . En cuanto á mis recuerdos, no veo ciertamente ..
En ef~cto, en ese momento, Ricardo, turbado por
su propia audacia, s~ preguntaba lo que Lucy
quería decir. ¿Hablaba acaso colocándose desde el
punto de vista general de la mayoría de los hombres que, en el momento de casarse, dejan detrás
d e sí un pasado de ternura¡ ó bien era á él á Ricardo, á quien aludía particularmentei'
'
Lucy explicó todo con la mayor candidez.
-Era, sin embargo, clarísimo. Pienso en esa persona cuya memoria es tan especialmente cara para
usted ......
-En efecto dijo Ricardo suspirando, vuelto á
la realidad y dispuesto á batirse en retirada.
Pero, inmediatamente, tuvo la impresión deque
en esr momento preciso todavía podríaresolverse
su destino.. Si la conversación tomaba otro giro,
sería demasiado tarde y toda alusión, por parte
suy~, P?r velada.que fuera, de una unión posible,
m siquiera podri,, ser comprendida.
Muy bajo, y sintiendo mientras hablaba los latidos precipitados de su corazón acentuar cada
una de sus sílabas:
'
-Pero puesto que se confunde con usted en mi
pensamiento esa mujer ....
Contrariada, porque se daba claramente cuenta
d_el giro que tomaban las cosas, Lucy dijo con
cierta sequedad en la voz, como para corlar la
conversación:
-¡Oh! por lo demás, uo sé por qué hablamos de
esto,. puesto q~~ yo. no me he de casar jamás.
-,Jamás? ~iJo Ricardo con profunda sorpresa.
Lucy repitió, apoyando su afirmación:
. - Jamás. Es una decisión que tomé desde hace
tiempo.
Ricardo comprendió: alguna decepci6n sentimental, sin duda.
Y casi se arrepintió del gozo que experimentara al pensar que, cuando menos, de esa manera
Lucy no sería de otro.
Lucy, para dar fin á una situación que se hacía
difícil, fingió sonreír.
- ¿No esperaba usted de mí semejante resolución, verdad?
-No, en efecto-dijo Ricardo.
(Continuará).

�8,18

BL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

849

□

JJ

A noche de Navidad ha pasado
dejándonos en sus colgaduras de heno y ramas sil vestres un perfu'me fresco y vigoroso de bosque virgen; aún
no se extingue el eco de sus
cantares dulces y sencillos,
los mismos de siempre, como
son siempre iguales las flores, la luz de la 1una y
la eterna canción del agua que se desliza bajo los
abiertos brazos de los verdes árboles de las ori·
Has; lo bello tiene el misterioso poder de causar
ince&amp;antemente inesperadas sorpresas, y por esto,
al abrir los ojos cuando los besa la luz de un nuevo día, se percibe diariamente una sensación de
indefinible bienestar q ne nunca se debilita ni llega :í desaparecer. Los tiernos y primitivos cantos
de la Nochebuena son aquellos mismos que oímos en la infancia; su monótona dulzura parece
un arrullo semejante á los que cantan las madres
de todas las épocas para dormir á sus hiños; y así
también, por un misterioso sortilegio, el suave ritmo de la inocente melodía entra al espíritu para
adormecerlo, cuando escuchamos la balada pastoril que se canta al divino mño de Belén. Las penas se alejan un tanto al oir el alegre y alborotador aviso de los panderos; la luz de la estrella,
que guía á los magos, alumbra intensamente las
tinieblas de la tristeza; las castañuelas, bulliciosas
y locas, evocan la alegría sincera del pueblo; baja del cielo la suave sonrisa luminosa de la lnna,
y de las altas torres los repiques gozosos de las
viejas campanas, que también se alegran en la
Nochebuena. Es la dulce, la querida fiesta del
hogar, de la familia y, sobre todo, de los niños;
por esto tiene un perfume tan puro que, á través
del tiempo y de la distancia, siempre conmueve
tiernamente el corazón. Los ausentes suspiran
esa noche por su lejano· hogar; se recuerda á los
muertos queridos; y los niños pobres y abandonados ocupan el pensamiento de muchos espíritus
compasivos, como sucede en los cuentos con los
pobrecillos mendigos que una hada poderosa y
benéfica lleva, en vuelo vertiginoso, á palacios de
riqueza deslumbradora.
¿Pensáis también en los niños abandonados,
mis queridas lectores? No puede haber nada tan
triste y conmovedor como la miseria en la infancia. Los seres más delicados y dignos de atención
y cariüo, que carecen no sólo de alegría, sino de
las cosas más necesarias para la vida, son un justo motivo de compasión. La tierra tiene sus flores; mas la familia tiene sus niños, flores sonrientes que embriagan de perfume los hogares.
Sieropre se ha ocupado la sociedad de esos pequeños seres tan graciosos é interesantes. Su ed11cación y su cuidado han sido constante motivo
d e preocupación en todas las naciones y en todos
los tiempos.
También la Moda ha dedicado sus afanes al
adorno y embellecimiento de esas lindas florecilas que traen consigo la alegría. La canastilla de
un niño siempre ha sido objeto de verdadera ostentación de lujo y arte; y á su confección con·
tribuye no sólo la ternura de la madre, sino también la de las personas amigas de ella. En los
modelos europeos vemos actualmente un bonito
obsequio apropiado á este respecto. A fin de guardar la ropa del pequeño, se usan unas cestas ó
canastillas de mimbres, forradas interiormente de
seda acolchada ó plisada, con listones entretejí·
dos que rodean la tapa por la parte exterior, y re-

matan en las esquinas con artísticos lazos. En el
centro de dicha tapa pneden llevar alguna pin·
tura ó bordado sobre seda, fingiendo un medallón ,
rodeado de una escarola ó abullonado de listón.
Dicha~ cestas tienen una cubierta interior que
aparece al abrirse y sll've para formar un estuche con todos los enseres y bagatelas que para su
''toilette" y diversión necesita el niño, Allí secolocan artísticamente el bote del poi vo, jabón, cu·
charilla, termómetro para el baño, sonajas, zapa·
titos y otras mil pequeñeces é indispensables ob·
jetos de esta especie.
Los ropones se usan de preferencia en seda,
adorn;.dos con encajes y listones, De la confección de esta prenda depende, casi por completo, su
lujo y bonito conjunto; pues además de hacerse,
como de costumbre, con alforzas, gaveados y entredoses, se le puede poner aplicaciones de bordado en seda ó de encaje.
Los gorritos se usan con dos rosas de listón ó
gasa á los lados, y no por el frente como antes.
También pueden hacerse estas graciosas prendas
de seda y encaje; se usan mucho en muselina de
seda plisada ó en gasa acordeón, hechos de listón
y entredós de encaje, formando diversas combina·
ciones, y por último, en seda liberty con adornos
de listón, gasa ó encaje. El abrigo propio para
niños de pocos meses continúa siendo la indispensable capa, qne debe ir acolchada. Se confeccionan generalmente en cachemir blanco con
bordados ó aplicaciones de seda y encaje; las más
elegantes se hacen en seda, que ahora será de
otomano; así resultan muy lujosas. Estas se
adornan del mismo modo que las anteriores. Muchas otras confecciones, propias para los niños,
quedan aún por explicarse;mas no faltará ocasión
de hacerlo. Por ahora es de esperarse que mis
lectoras habrán perdonado que no me ocupe de
ellas, como es debido, en vista del amable objeto
de estas breves indicaciones.
MARGARITA.

*

Las Buenas Maneras para Comer
No hay nada en que se deba poner tanto cuidado como en el arte de comer discretamente y con
una completa corrección.
Un sabio tenía la creencia, no muy aventurada
por cierto, de poder descubrir el carácter de una
persona y hasta sus tendencias, solamente con
verla comer; y por esto aconsejaba á los padres
de familia que diesen una comida á sus futuros
yernos, á fin de hacerse cargo, por medio de esa
silenciosa observación psicológica, de las costumbres é inclinaciones del futuro esposo de su hija.
La manera de comer ha llegado á considerarse como un arte en toda regla, y continuamente la industria y el buen gusto aumentan los refinamientos no sólo de los manjares, sino también dd decorado y de todos los utensilios del comedor. La
civilización ha ideado una multitud de accesorios
que ahora se consideran indispensables; se pone
más cuidado en las buenas ó malas maneras de
las personas para conducirse en la mesa, y la exigencia social, en este punto, es cada día mayor.
Damos hoy á conocer á nuestras lectoras un curioso código, escrito á ese respecto, lleno de ingenio humorístico y de gracia picante y oportuna.
Dice así:
&lt;Siéntate en el b orde de tu silla: solamente en
la montura de un caballo se debe buscar el fondo
del asiento, á fin de evitar una brusca sacudida;
en la mesa, seguramente, no tomará tu silla un
galope veloz; de manera que no debes t ener el aspecto de un buen jinete, sino el de un galante
convidado.

No acerques demasiado tu corbata al borde de
la mesa, tomando semejanza con un monstruo
fantástico de las piezas montadas de confitería;
esta incon·ecta postura tiene muchos defectos, y
el menor de ellos no será, tal vez, el cubrir de
migajas tu chaleco y corbata. La propia corpulencia será la que dé exacta medida de la distancia á que debes colocar tu silla de la mesa, tanto
mayor cuanto sea tu gordura.
Deja la servilleta sobre tus rodillas; un joven
poco educado la prende á su chaleco; esto es mu y
desagradable; pero no se compara con la horrible
costumbre de anudarla al cuello, como lo hacen los
peluqueros con sus clientes. Tal parece esto una
descarada confesión de la torpeza que se tiene
para comer.
Desconfía de tus bigotes: el hombre no tiene en
la comida mayores enemigos.
Hay que temer la espi.ma de la cerveza, que les
da un aspecto muy desagradable, y no es menos
peli.~roso el paso de las sopas, un tanto espesas
como la-tapioca que, además de ser difícil de introducirse en la boca, puede deslizarse, en parte,
por las extremidades del bigote, de las cuales
caerá lastimosamente sobre la mesa.
No se debe verter el caldo sobre el plato, ni tener el cuello tendido hacia arriba, pues los alimentos líquidos corren el peligro de no guardar
el equilibrio conveniente en la cuchara; no se
puede hablar con la boca llena ó inclinada sobre las viandas: es preciso conservar el rostro
vertical como la Naturaleza nos lo ha dado. No
se deben hacer figurillas con la miga del pan,
ni tomar sorbos ansiosos de los manjares, mucho
menos presentar una boca de dogo ó comer como
los conejos ó roedores. Tampoco debe arrojarse
la ensalada dentro de los labios, como si tuvieses
simpatía por el forraje de las cabalgadoras. Come
ligeramente, delicadamente, si te es posible. Que
tu vecina no sepa si has comido poco ó mucho;
no mires curiosamente á su plato. y si ella no toma vino ó féculas, debes ignorar, en la apariencia,
la causa por lo cual no lo hace, qne es tal v ez
para no engordar demasiado, sino atribuirlo discreta y galantemente á otro motivo cualquiera&gt;.
Estos son, poco más ó menos, los artículos principales del gracioso código; pero á todas sus indicaciones se podría oponer la aseveración indudable de que estas reglas, si no se aprenden desde la infancia, no pueden acogerse con facilidad.
Sería preciso, pues, enseñar dicho código á los
chicuelos que no entienden más ciencia que la
práctica, pues las bellas teodas las desprecian
con ese admirable buen sentido, peculiar al sencillo espíritu de los niños.
Mas no debemos negar la estricta necesidad que
hay en tener buenas maneras para comer, sobre
todo en las damas, cuya delicadeza natural hace
más indispensables estos detalles de buena educación. Mirad á una linda joven que asiste á una
comida de etiqueta y que tiene pre~entes estas
reglas de armonía estética y de discre=ión; sns
movimientos son graciososy elegante~; pero ella
parece ignorar esto; al comer tiene semejanza con
una diosa á quien se sirve la mitológica ambro sía; comunica una !(racia natural á todo lo que
toca, y ea apariencia se cree que toma solamente
lo indispensable para sostener su delicada y poética existencia.
No deben nuestras amables lectoras olvidar la
original, pero juiciosa filosofía de obs ervar á un
caballero en la manera de portars e en la mesa, á
fin de sacar apuntes psicológicos, que muchas veces tendrán su utilidad práctica, s obre todo a l
elegir al compal!ero, con el cual es preciso com partir las importantes pequeñeces de la vida dia•
ria.

r obustos (est o por si algu na v.-z tienen ell os qu e
luchar también con esas bestias feroces). La v ieja
mala que se r oba una )!allina d el cercado ajeno,
adquiere feo aspecto; el cuento refiere el tremen d o castigo q u e se apli ca á los ladrones. Y el n iño
no lo olv ida. Desde en tonces se guardará muy
bien de r oba r á la coci nera los terrones de azúcar ;
hay qu e cuidarse c'.el cas tigo .... ¿ Y el bada buena que p rotege á los ni ños obedientes? ¿Y el pájaro encan tado q ue se con vierte en p ríncipe? ¿ Y
el árbol que no daba fru tos porq ue lo regaba la
mano d e un hombre que hacía mal de o jo? E l
criterio del n iño se des p ierta y se a bre como una
fl or; dadle alimento, e nseñadlo á juzgar, ponedlo
en condiciones de conocer el bien y el mal : base
sólida para ser d espu é~ hombre d e bien y no mal
hombre.

llSSIE WILLCOX, notable p i ntora americana,
ha hecho, con su~ cuadros, el más hermoso panegírico del amor maternal. Sus fi_turas, que represe ntan siempre á una madre co n un niño, pueden
servir de ejemplo ó de guía para orientarse en la
manera de atender y tratará esos pequeños seres
que son un p edazo del corazón y que se llaman
hijos.
A las siete d e la mañana, dice Jessie Willcox,
hay que levan~ar á los niños. Que sean suaves las
mediecillas para que no lastimen la tierna piel
d e los pies ; que la malla no haga arrugas bajo el
zapato, pues después de llevar una arruga por un
día entero, no será difícil que se forme una ampolla.
Para ves tir al niño, es co nveniente pasarlo d e
:á cama á un sillón amplio; así el niño está cómodamente sentado y la madre también. &lt;Suavizad
vuestras manos, dice Jessie, para encerrar esos
capullos de rosa dentro de la malla negra del calcetín, malla que siempre será burda, aunque esté
t ejida con la más fina de las sedas ..... . &gt;

La tarde puede t ranscurrir plácidamente en estas lecturas; y cuand o la luz del día comience á
oc ultarse, parecerá qu e las lioras no h au cor rido:
tanto la madre y el niño s e h abrá n encantado con
esos marav illosos r ela to•.

El ni ño lomará mayor cantidad de leche en el
jardín; el revuelo de una mariposa le hará olvidar que está alimentándose; mientras que en el
interior d e la casa su pensamiento uo se apartará
de lo que le ocupa, y pronto querrá concluir para salir al aire abierto. Los niños son impacientes; hay qne cambiarlos de lugar porque son co mo los pájaros: necesitan revolar para ser dichosos.

Los cuadros de la notable pintora, además de
la santa idea que encierran, son deliciosamente
bellos; las fi{uras son de un interés conmovedor.
Ved la actitud de la madre en todos ellos: se inclina sobre su hijo con piadosa solicitud; siempre
está pronta para darle la mano, para levantarlo,
para llevarlo en brazos cuando los tiernos y débiles piecillos no puedan más; para acariciarlo;
para enjugar sus lágrimas; para escuchar sus gorjeos; para dormirlo; para arrullarlo ; para cantarle
una suave canción.
La pintora opina que, una vez levantado el niño, no se le lleve al comedor ni tampoco se le haga saborear su leche en la atmósfera caliente de
la: pieza donde ha dormido. Llevad al niño al
jardín, dice; y allí, bajo la fresca sombra temblant e de los manzanos, dadle s u leche, despacio y
con cariño.
Observad este grabado, l ectoras mías; ved el
tazón de leche m ás blanco que las nubes en día
de hermoso s ol ; v ed el árbol, el banco ; ha~ta par ece que se escucha el su surro d e la brisa.
En el dn abierto se saborea con mayor d elicia
cualquier manjar por humilde qiie sea. El tazón
d e leche y las migas de los campesinos gastados
sobre la fina yerba y á la sombra de un árbol joven y hermoso que sepa s usurrar bien con el
viento, saben mejor que las viandas de los festin es á puerta cerrada .

El día de un niño es lo más interesante y digno
de estudio. Ellos, como nosotros los grandes, tienen también su s ocupaciones. Hay que dejarlos
correr, saltar, rodar el aro, jugar á la pelota, y
hasta quedar de pronto abstraídos con una idea
fija. Los niños piensan muy h o ndo á veces .....
Oid lo que dice la pintora: &lt;iOh, madres amantes! atrapad la imaginación de vuestr os n iños como en las redes se atrapan las mariposas. Llamadlos junto á vosot ras, y en pleno jardí n, sobre
la hamaca, leedles cuentos de hadas ó de aventuras, que lQs diviertan y los enseñen á viajar lejos, muy lej os, por lugares y caminos que sólo
puede entrever la imaginación.
Nada más delicioso para tlll n iño que emprender tales viajes. La lucl1a con los d ragones encantados l es cr ea el d eseo de hacerse fuertes y

Después de las delicias del cuento, la delicia
d e la leche endulzada y del pan tierno y oloroso .. . . Van á dar las siete, lectoras mías; vedlo en
el relo j del grabado; esto significa que para el niño es ya la ho ra de acostarse. Jamás un n iño debe estar des pier to d espués de esa h ora. A sí , es
pr eciso que la madre lo ponga entre s us brazos
y suba al dormit orio p ara depositar su blanda y
adorada carga sobre el colchón de pluma. Pájaro
era el n iño revolando, y p ájaro es ahora, inmó vil,
dormido sobre su caliente nido de seda.
E ste ú ltimo cuadro d e J essie Wi llcox cierra
con broche d e oro la serie d e los anteriores. E l
r ostro del niño queda en la sombra, pero el Je la
madr e dice lo q ue es el d e s u hijo. iQué mad re
tan interesante y linda! Pon e s uavemente sus p ies
sobre la alfombra d e la escalera para q ne el ruid o
no despierte á sn querubín. Es p reciso que él
duerma: son las siete. E sta h ora es sagrada para
una m adre. Recordadlo, lectoras m ías.

�FoT. FÉLIX, DE PAnfs.-MoDAS G&amp;UNWALDT.
ELEGANTE ABRIGO

FoT. FÉLIX, DE PAnís.-MoDAS RELEFERN.

CARACUL, guarnecido de

TRAJE DE BAILE. - Hecho en crespón de China

otomano y grandes botones forrados de seda. Man-

r.:&gt;sa pálido con estola y mangas de fantasía, de·tul

guito y cuello de nutria.

blanco bordado de oro y seda.

DE

�11:L MUNDO. ILUSTRADO

852

EL lllUNDO ILUSTRADO

MELANCOLIA

Y la A del amor que en tu alma impera,
porque en todo tu sér vive escondido;
busca, como las aves, primavera;
y allí donde hay calor, forma su nido.
- Y riendo, con alegría infantil, exclamaste:Si no me equivoco, con esas letras formarías el
mismo nombre que tengo.
- Y es verdad.

Noble señora (cuyos pies beso) quiso un día
penetrar en mi ¼lma. No sé por qué sería.
Y me dijo, lanzándome una de esas miradas
cortantes como espadas,
que bajo de la fuerza de mi arte se veía
el sedimento de una vieja melancolía.

Que ese nombre eligiera, no te asombre,
es color y perfume y armonía ..... .
ya ves que están reunidos en tu nombre
los encantos que tienes tú, María,

Gran señora, Que hubiste
la virtud penetrante de saber que .mi musa
en lo exterior es fuerte y en lo interior es triste,
¿cómo fijaste el trazo de mi visión confusa?
¿por qué lo adivinaste ó en qué lo conociste?
¡Ah, tú, señora mía,
fuiste la pescadora de mis perlas! yo oía
tu palabra á manera de una revelación;
y sentía que, en una magia de poesía,
tu voz me resonaba dentro del corazón.
Pues bien: es cierto. El árbol de mi geuealogía
sorbió por sus raíces acaso la tristeza
del alma de los indios, que fué huraña y bravía;
y yo, que tengo el ansia de las contemplaciones,
siento el dolor solemne d~ la Naturaleza
gravitando en la vida de cien generaciones.

México, Diciembre de 1908.
GUSTAVO F. AGUH.AR.

t, mbién sabes ya ahora por qué quiso la suerte
que, entre mi poesía,
encontrases, debajo de una complexión fuerte,
el sedimento de uua vieja melancolía ..... .
Desvanecido el sueño de la final victoria,
dejo que se enmohezcan mis armas de soldado:
soy fuerte, pero triste; porque yo sé una historia
que no le cuento á nadie, ni nadie me ha coutado....
JOSÉ

Nuestras vidas son ecos de las pasadas muertes,
nuestros cantos son voces de los antiguos cantos:
nuestras suertes son hojas del libro de otras suertes,
repetimos apenas lo que ya han hecho tantos ....
Así es como mis versos no tienen más encantos
que los Andes: los Andes son tristes y son fuertes;
sus volcanes son iras y sus ríos son llantos.
También, como en los Andes,
en mis versos las iras y los llantos son grandes;
pero no solamente
porque hay sobre mi frente
el prestigioso nimbo de las vetustas cosas
que iluminan mis ojos con su incendio de rosas,
sino porque en la vida probé todos los daños
y es justo que hoy domine las cumbres luminosas
desde el endiosamiento de mis treinta y tres años
Gran señora, que hubiste
la virtud penetrante de saber que soy triste,
¿quieres leer algunas páginas de mi vida?
Tal fuese tu palabra bálsamo de mi herida ...
¿Amores? .... Tuve amores trágicos y cruentos
que hoy me parecen cuentos ....
Amé una vez á cierta
mujer que estaba muerta;
y en tanto que dormía
ella el sueño tranquilo de que no se despierta,
yo, á través de su calle, paseaba noche y día,
miraba sus balcones, me apoyaba en sn puerta
y, á pesar del reposo de sn casa desierta,
la sigo en mis recuerdos amando todavía ...
Otra vez hallé á una mujer que parecía
tener carne de estatua y alma de poesía;
pero en el mismo punto donde la hallé, se hizo
· humo .. como en la fúnebre explosión de un hechizo.
Yo pienso en ella, y ella tal vez pensará en mí;
pero desde aquel día, ya nunca más la vi.
Desde aquel día acaso mi vida quedó trunca.
Desde aquel día somos dos almas paralelas.
Tal vez la misma ráfaga hinchará nuestras velas...
Tal vez nos buscaremos, sin encontrarnos nunca ..
¿Odios?...... ¡_Saberlos quieres?.... Los pediré á mi
Una vez he sentido
(ol vido.
que unánimes me odiaban los hombres. (Las mu(jeres
no, porque son piadosas. Tú lo sabes. Tú lo eres.)
Y estuve siete días
popularmente odiado, viendo caras sombrías,
frentes adustas, ojos fieros, manos crispadas
en el requerimiento de sonoras espadas ..... .
Tu ve otros siete días la singular ventura
de que, en mis propias tierras, los amigos cercanos
me ciñesen el rojo nimbo de la loct1ra;
y comprendí la historia de José y sus hermanos.
Era, en verdad, á un tiempo fatídico y curioso
ver, así, á mis amigof observarme de lejos,
lamentar mis locuras, invitarme al reposo
y hacerme que dudoso
llegase basta la angustia de verme en los espejos ..
¿Para qué más, señora?
¿Para qué más? Ahora
un amor imposible me hace mísero esclavo
y me siento oprimido por calumnia siniestra.
Estos son dos dolores. ¿Cuál será el tercer clavo?
Todavía hace falta que me claven la diestra ....
Gran señora, que hubiste
la virtud penetrante de saber que soy triste,

La Casa Blas Ruiz

SANTOS CHOCANO.

HORAS DE LA TARDE
(Para «El Mt1ndo Ilustrado&gt;)
Baña el sol, que resbala hacia el Poniente,
con sus láuguidos rayos el paisaje
de mi barrio. Un jilguero en el ramaje
á la tarde saluda alegremente.
Es una perspectiva sorpreudente
la que ofrece el espléndido miraje
cuando el astro prepara ya su viaje
á los distantes mundos de Occidente.
¡Oh, la tarde! Su beso apetecido
disipa las tristezas del suburbio ..... .
vuelve al alma el recuerdo, _y el olvido
se va cvmo se aleja tras el turbio
borizoute el gigante sol lejano,
sobre la majestad del océano.
BENJAMIN VELASCO REYES,

Santiago de Chile, Octubre de 1903.

,.

*

HOMENAJE
FACHAOA DE LA CASA EN COLIMA .

A doña Catalina Altamirano de Casasús
Rimando tacitun:os añejas tradiciones,
en mi país, señora, resbalau opnkntos
dos ríos que, á manera ele boas corpulentos,
enlazan las campiñas en sns ondulaciones.

Y ganan las llanuras; y por sus anchos cauces,
orlados ele palmeras, ele robles y de sauces,
desatan el ovillo de su ondulante cinta;
pero, antes de qne toquen el mar en qne se hnnden,
en fraternal abrazo se estrechan y confunden
el férddo Grijah-a y el raudo l"snmacinta......
Y allí, donde á la sombra gentil de los manglares
cleslízam,e sus aguas formando un solo río,
de una ciudad porteña se extiende el caserío.
que orean del mar pHreo las brisas tutelares.
¡Con qué placer evoco sus plácidos hogares,
su iglesia inacabada, su gran parque baloío,
su escuela bulliciosa, y el grato murmurío
del agua, y el eterno rumor ele sus palmares!
Tal fué mi cuna.... En ella nació también el hombre
de '!uien Jle\'áis en alto, como un blas611, el nombre;
el que por siempre uniera al vuestro su destino;
el vástago mexica de Juvenal y Horacio .....
¡ Mis agros nada envidi,111 á los del riente f,acio,
ni mis verdes oteros al airoso Aventino!
ANDRES C.\T,CAXEO.

~'◄•
,.li

VISION

Para " El Mundo Ilustrado."

- Si yo uo me llamase María-me dijiste-¿qué
nombre elegirías para mí?
-El tuyo, porque es sin duda, el que más me
gusta.
-iQué galantería más sosa! Decididamente la
vena poética te ha abandonado.
-¿M.e exiges que lo invente? Pues bien, escucha: Tomaría las iniciales de cada una de las cosas más bellas que recordara y, con ellas, formaría
uu nombre.
- Eso me gusta más. ¿ Y cuáles son?
-La M de la mar, porque en tu pecho
existen tero pestades de pasiones,
porque encierras abismos en que has hecho
naufragar á los pobres corazoues.
De la aurora la A, porque algo extraño
dibuja tu mirada en lontananza,
y, en 'la noche sin luz del desengaño,
haces brotar un rayo de esperanza.
La R de la rosa; tll hermosura
tiene el perfume que á besar provoca,
tu cutis puro y casto, su frescura
y el color de sus pétalos tu boca.
Del iris I, porque tus ojos bellos
hacen que menos tu desdén se sienta,
y brillan con sus múltiples destellos,
como el iris de paz tras la tormenta.

pecialmente en los Estados de la frontera del Norte, en donde tiene grandes
relaciones. Es la CASA. DE DON BLAS RUIZ, fundada por el muy honorable comerciante Don Ponciano Ruiz en el año de 1867 y en la actualidad
tiene á su frente á Don Blas, hijo del fundador y hombre de empresa no
menos aprecrable y caballeroso.

Al Sur de Sierra ~ladre, de altísimas regiones
solamente accesibles á cóndores y ,•ientos,
desplómanse, minando los rudos basamentos,
destrenzadas y sueltas sus crines de leones.

ESCRITORIO.

MARIA
(Sobre un pensamiento de Catulle Mendesl

Colima es una plaza comercial de las más importantes de Occidente. No
obstante las dificultades de comunicación, que impedían el amplio desarrollo de la agricultura, el movimiento comercial es muy activo, porque Colima es el centro donde converge la producción:de:toda esa rica ;zona, y porque es lugar de tránsito para el comercio de importación, que es muy activo

LA CASA EN MANZANILLO•

¿Eres un imposible? ¿una quimera?
¿un ensueño hecho carne, hermosa y viva?
¿una explosión de luz? Responde, esquiva
maga en quien se encarnó la Primavera!
Tu frente es lirio; tu pupila, hoguera;
tu boca, flor en donde nadie liba
la miel que entre sus pétalos cautiva
al colibrí de la pasión espera.
¿Por qué sin tregua, por tu amor, suspiro,
si no habré de alcanzar ese trofeo? '
¿por qué llenas el aire que respiro?
En todas partes te halla mi deseo:
¡los ojos abro y por doquier te miro!
Cierro los ojos .... y entre mí te veo!

*~

Así es que Colima cuenta con casas comerciales de primer orden, entre
las que descuella, porºla capacidad de sus negocios, la que fundó un hombre
de empresa que se fu(dando á conocer desde su juventud hasta llegará fundar la primera casa de comisiones de aquella comarca. Es en la actualidad
la casa más fuerte y goza del mayor crédito y prestigio en todo el país, es•

JULIO FLÓREZ.

Selva Americana
En medio de la gran naturaleza
la selva tropical mueve sus ramas,
como verdes y hojosas oriflamas,
insignias de su rústica grandeza.
Los árboles añosos la cabeza
doblan sobre las ásperas retamas,
y ciñe el cuerpo elástico de escamas
la perezosa sierpe á la corteza.
El sol incendia el suelo; y el bochorno
cuélase entre los troncos y zarzales
con el aliento cálido de un horno,
Duermen las a ves de. irisadas plumas,
y van, por los tupidos carrizales,
ágiles tigres y ligeros pumas.
JUAN RAMÓl'I MOLTNA.

;

PATIO DE LA CASA DE COLIMA,

CORREDOR DE LA CASA EN COLI.MA

Esta casa se dedica á toda clase de operaciones de embarque y desembarque de mercancías en el puerto de Manzanillo, que acaba de comunicarse
con el resto del país por una bien construida vía férrea.
Hasta hace poco, la carga y descarga de las mercancías se hacían en extremo difíciles en Manzanillo por la falta de condiciones para fondear y por
la carencia de muelles.
Pero la casa Blas Ruiz adquirió remolcadores y contrató un número
de alijadores considerable, y logró distinguirse por el empeño con que siempre ha cuidado de los intereses que se le encomiendan, efectuando los trabajos
con la mayor actividad y atención. La misma casa de Don Bias Ruiz, que
tiene una sucursal en el referido puerto de Manzanillo, es agente de varias
compañías de vapores, tales como la «Naviera del Pacífico&gt; y de &lt;W. Iberri&gt;,
vapores que hacen el servicio entre los puertos mexicanos del Pacífico. La
referida casa es también agente de compañías de seguros marítimos y contra
incendios. Está al frente de la oficina, como apoderado, el apreciable señor
Don Manuel Negrete.
En cuanto á la casa matriz, establecida en Colima, mucho habría que decir para dar aunque fuera una idea de su importancia.
Ocupa un hermoso edificio frente al pintoresco jardín «Núñez&gt;. La parte
N orle está destinada á las oficinas y la Sur á las habitaciones del jefe de la
negociación. Un buen personal de empleados desempeña las labores de escritorio y despacho, atendiendo á la clientela y sirviendo los numerosos pedidos que de todo el país recibe diariamente, Allí, en el mismo edificio, tienen 1as grandes bodegas, en donde se guardan existencias de efectos, tales
como maíz, frijol, arroz, café, sal, etc. Están en comunicación constante con
los principales agricultores, para atender los pedidos de todos los productos
del Estado. Tienen corresponsales que los surten de todos aquellos artículos
que se necesitan para el consumo local.
La casa Blas Ruiz es, por todos conceptos, la más fuerte, apreciada é importante de Colima, y sin duda de las primeras del país.
Está al frente de ella, como apoderado, el Sr. D. Celso García, cuya habilidad en los negocios comerciales es reconocida, Goza de muchas simpatías y estimación en todo el rico y floreciente Estado de Colima.

00

�828

lll(MUNDO~ILUSTRADO

La "Cervecería Cuauhtemoc"
&amp;NUS

FIESTAS PRESIDENCIALES

Fiestas Presidenciales en Guadalajara.- Los carros alegóricos y comitiva de la &lt;Cervecería
Cuauhtemoc&gt;, de Monterrey, frente al edificio de la Agencia.

Todavía, indudablemente, se conqerva fresco,
en el ánimo del pueblo de Colima, el regocijo de
las fiestas presidenciales, con las que se celebró
la inauguración de la nueva vía férrea, que va á
hacer de su Estado uno de los más ricos del país.
Todavía tienen también, en su memoria, el brillo
que desplegó, durante esas fiestas, una de las empresas más importantes y ricas del país, que ha
sabiJo, por mil títulos, conquistarse las simpatías
de nacionales y extranjeros, que ven con satisfacción cómo esa empresa, netamente mexicana, marcha á la cabeza de todas, cooperando al
desarrollo de la industria nacional, que se siente
orgullosa de ello: LA &lt;CERVECERIA CUAUHTEMOC&gt;. DE MONTERREY, S. A.
Brillante fué la participación que en las citadas fiestas presidenciales tomó la importante empresa cervecera. No omitió gasto alguno para
presentarse tal como es: grande, patriótica y complaciente con el público que. la prefiere y le ha
dado renombre.
Para arreglar, de la mejor manera posible, ese
contingente que llevara la cervecería á los habitantes de Jalisco y Colima, la Dirección comisionó
al habilísimo y apreciable visitador de agencias, hoy agente en Guadalajara, Sr. Don Damián
Barbosa, quien fué secundado por el agente no
menos activo, Don Canuto López. Trabajaron de
acuerdo: uno en la capital de Jalisco, otro en la
del Estado de Colima, para agasajar al Primer
Magistrado y cumplimentar á los touristas y á
los habitantes de esas dos entidades federativas.

EL MUNDO ILUSTRADO

829

Haremos mención especial de la parte tan importante que la &lt;Cervecería Cuauhtemoc&gt;, de.Monterrey, S. A., tomó en las fiestas de Colima.
Con oportunidad se trasladaron á aquella ciudad los señores Barbosa y López, agentes, con el
objeto de dirigir y llevar á efecto el contingente
de la acreditada Cervecería. De acuerdo con entendidos artistas tapatíos, y sin economizar gasto
alguno, procedieron á los trabajos, logrando ver
coronados sus esfuerzos, pues el decorado fué de
los más elegantes.
EL ARCO TRIUAf'AL

En la avenida principal y á espaldas de la Catedral (la cual era uno de los pocos edificios sin
adorno), se levantó un arhstico y lujoso arco
triunfal, cuya dirección estuvo á cargo de los citados agentes, ayudados por el señor Enciso, decorador español que ha hecho sus estudios en
Italia.
El arco, formado por dos columnas, terminaba
con un remate plegado de finas gasas crema y li
la. Medía seis metros de altura y semejaba espuma de la deliciosa BOHEMIA. En la fachada principal y sirviendo de fondo una bandera nacional,
plegada tambiéu, se destacaba, en letras de oro, la
si~niente inscripción: LA CERVECERIA CUAUHTEMOC, DE MONTERREY, AL C. GENERAL
PORFIRIO DIAZ¡ y en la parte posterior: BIENVENIDO SEA EL HEROE DE LA PAZ.
Al pie de lis citadas dedicatorias y circundada por rosas y ¡!asa abullonada, resaltaba una
acuarela con el retrato del emperador azteca
Cuauhtemoc, enarbolando la bandera tricolor.

Fiestas Presidenciales en Colima.-Puesio de la &lt;Cervecerla:Cuauhtemoc,":&gt;
de Monterrey, en eljard{n «Niíñez&gt;.1.ió.,C..!:
::- -

corteses, y un grupo de simpáticas colimenses. Fuera de ese círculo y cubiertas
por una barandilla también circular, se instalaron mesas sobre fina alfombra,
para dar abrigo á los concurrentes al puesto.
Una magnífica música tocaba durante ta fiesta, que se repitió en los tres
cUas. Durante ellos, no cesó de ser punto de reunión de muchos visitantes,
atraídos por el deseo de saborear la finísima cerveza.

EN:MANZANILLO

Las Fiestas Presidenciales en Guadala1ara.-Carro &lt;Saturno&gt; aleeórico de la &lt;Cervecería
Cuauhtemoc&gt;, de Monterrey.

El señor Presidente'de la República y su comitiva visitaron las ciudades de Manzanillo, Colima y Guadalajara. El día 12, á las doce y minutos, arribó al puerto, en donde se le tributaron
honores y hubo manifestaciones populares. Los
marinos franceses del crucero &lt;Catinat&gt; le formaron valla al llegar al muelle, en donde ~e sirvió un banquete. Al descender del tren, el Primer
Magistrado pudo admirar el ornato de la ciudad¡
banderas tricolores tremolaban en los edificios
públicos¡ las casas todas, hasta la más humilde,
lucían arcos de palapas y farolillos venecianos.
Los barcos estaban empavesados y prestaban al
conjunto del pintoresco pueblo un aspecto semejante al de Venecia en fiesta. El Prefecto Político, Sr. Emiliano García, por su parte no omitió
l(asto alguno para arreglar un decorado floral.
En el puerto antes referido, que no tardará en
ser uno de los primeros del Pacífico, tomó parte
muy activa la renombrada &lt;Cervecería Cuauhtemoc&gt;, de Monterrey, S. A. También ella contribuyó
al engalanamiento de la población, levantando
cerca de la estación dP.l ferrocarril un arco portada muy artístico, formado de ramas de palmera,
flores tropicales, mandadas expresamente de los
bosques de Colima, con banderas, festones y guirnaldas, Leíase en su parte superior esta inscripción: LA CERVECERIA CUAUHTEMOC, DE
MONTERREY, SE HONRA EN DAR LA BIENVENIDA AL SR. GRAL. D. PORFIRIO DIAZ.DICIEMBRE 12 DE 1908.
Destacábase esta hermosa decoración de entre
los edificios, resaltando entre los adornos, como
resaltan entre las de América, las muy apreciadas
cervezas de Monterrey.
Muchas y muy merecidas felicitaciones recibió
el apreciable caballero Sr. Barbosa por su exquisito gusto para representar de la mejor manera y
sin omitir gasto alguno, á la empresa que lleva el
nombre del heroico emperador azteca: CUAUHTEMOC.
En los restaurants, cantinas y todos los sitios
de reunión, aun en los hogares más distinguidos,
no se hablaba de otra cosa ni se saboreaban otras
cervezas que fueran las de &lt;Saturno&gt;, &lt;Bohemia&gt;,
&lt;Carta Blanca&gt; y «Monterrey&gt;. El representante, Sr.
Barbosa, repartió entre los vecinos y gran número
de touristas, bonitos obsequios. Obsequió también
á los habitantes del hermoso puerto con un baile
que se efectuó en el muelle. Se bebió, saboreó y
vitoreó á la simpar cerveza &lt;Cuauhtemoc&gt; de Monterrey.
EN COLIMA

Las Fiestas Presidenciales en Guadalajara.-Carro alegórico de la &lt;CPrvecería Cuauhtemoo&gt;,
de Monterrey, representando al gran emperador azteca.

En la capital del Estado, la hermosa, culta y
pintoresca Colima, tierra de mujeres hermosas,
altas y arrogantes como las palmeras¡ lugar vigilado por los volcanes de fuego y de nieve, allí se
concentró todo el regocijo, animación y elegancia.
Los mexicanos y extranjeros rivalizaron en su
deseo de agasajar al señor General Díaz. Muy hermosa se veía la ciudad de Colima que, desde un
mes antes, se preparaba á recibir al Jefe de la República. La parte oficial estuvo encomendada á
caballeros muy apreciables; el Ayuntamiento trabajó activamente secundando todos el empeño
del señor Gobernador del Estado.

EN GUADALAJARA

Al r~gresar de Colima el señor Presidente de la Reptíblica, se detuvo en
Guadala1ara unas cuantas horas el domingo 13 del actual. Jalüco también
participaba de las fiestas presidenciales.
El señor Gobernador de Jalisco se unió á un grupo de distinl(uidas personas, que se encargaron de arreglar los festejos para el Primer Magistrado.
Hubo una solemne manifestación popular, en la que tomaron parte todos los
gremios de la población.

Fiestas Presidenciales en Colima.- Arco de la &lt;Cervecería Cuauhtemoc&gt;
de Monterrey, levantado en la calle principal (jachad•1 principal}

Servía de fondo un lienzo de gasa de colores vivos á guías de amapolas y
rosas blancas, enlazadas con guías formadas con botellas de las deliciosas
cervezas &lt;Bohemia&gt;, &lt;Carta Blanca&gt;, «Saturno&gt; y &lt;Monterrey&gt;. Todo el conjunto formaba un arco muy artístico. En las noches, cuando se encendían las
guías de focos incandescentes, el arco se veía más hermoso aún. La muchedumbre que paseaba por la ciudad se agolpaba á deleitarse, admirando el
buen gusto y la esplendidez con que la Cervecería de Monterrey, primera
del país, contribuía al lucimiento de las fiestas¡ y tributó muchos elogios á
la por todos títulos importante empresa cervecera.
LA KERMESSE

Otro de los números de las fiestas de inauguración del ferrocarril de Colima fué una feria popular en el hermoso jardín &lt;Núñez&gt;. La fiesta resultó en
alto grado brillante, como todo lo que se arregló en celebración de tan fausto acontecimiento.
En las callecillas del jardín se instalaron bonitos y graciosos puestos pa·
ra expender dulces, frutas, refrescos, confetti, etc., etc.
Fué notable el derroche de elegancia: flores, plantas tropicales por todos
lados, mujeres hermosas que atendían á los numerosos invitados¡ pero nada
superó al puesto erigido en el éentro del aristocrático parque por la Cervecería
de Monterrey, que volvió á hacer allí derroche de arte y buen gusto. Allí
acabó de demostrar á los colimenses (que prefieren las Cervezas cCuauhtemoc»
de Monterrey), que corresponde los favores del público que la distingue y
que será la primera en todas partes.
La fuente central que está al pie de un kiosco se convirtió en un salón
morisco, amplio, ventilado y lleno de atractivos. - Formaban el salón circular, un mostrador que encerraba en su centro una pirámide esbelta con transparentes botellas de cervezas &lt;Bohemia&gt;, &lt;Saturno&gt;, cCarta Blanca&gt; y «Monterrey&gt; y á su derredor atendían á la numergsa clientela los empleados, muy

Fiestas Presidenciales en Colima.-Arco de la &lt;Cervecería Cuauhlemoc,&gt;
de Monterrey, levantado en la calle principal (fachada posterior.)

-::En~ese;desfile)a ·CERVECERIA CUAUHTEMOc,: DE'[MONTERREY,
tomó parte muy importante: llevó su tributo de admiración al señor Presidente. Figuraron en él los altos empleados de la Agencia, llevando estandartes de seda con retratos del Emperador Cuauhtemoc, pintados á la acuarela.
Figuraban también cuatro hermosos carros alegóricos, los que representaban:
uno un )!ran peñasco con un Cuauhtemoc, que llevaba una bandera nacional•
otro de gasa y crespón verde y lúpulo enlazado con botellas de &lt;Bohemia&gt;'.
otro imitando la espuma d~ 1:1 cerveza con telas blancas vaporosas y botella;
de &lt;Carta Blanca&gt;, y, por ultimo, uno formado con crespones rojos y flores
naturales, completando el adorno botellas de &lt;Saturno&gt;. A la retaguardia
marchó un grupo de correctos jinetes, luciendo lujosos trajes de charro y con
bander_as tric_olores. Los carros iban ti_r~dos por ,briosos caballos perherones
muy bien euiaezados. Al pasar la comitiva, el publico que llenaba las calles
aceras y balcones, tributó nutridos aplausos á la &lt;Cervecería Cuauhtemoc&gt; d~
MontPrrey, que repetimos, obtuvo un brillante éxito en las fiestas de Colima
Manzanillo y Gnadalajara.
'

�831

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO-ILUSTRADO

sso
LA AGENCIA
DE LA

''Cervecería Cuauhtemoc"
En Guadalajara
Con motivo de las fiestas inaugurales del ferrocarril de Colima á Manzanillo, tuvimos ocasión de admirar
muchos de los adelantos que, tanto
en la industria como en el comercio,
ha hecho en los últimos años la región occidental de nuestro país.
Bien sabido es que la &lt;perla de Occidente&gt;, como se llama con mucha
justicia á la capital de Jalisco, disfruta de una era de franco adelanto, y
que cada día sorprende á sus visitantes con al¡!una nueva muestra de su
visible progreso, el que, en no lejana
época, le colocará en el alto lugar que
le corresponde entre las ciudades de
primera importancia de nuestra Pl!tria.
Un establecimiento que viene muy
á propósito para comprobar lo antes
dicho, es la agencia que la &lt;Cervecería Cuauhtemoc&gt; tiene establecida en
Guadalajara.
La fama adquirida por la gran cervecería, cuya casa principal est~ en
Monterrey, y que lleva el glorioso
nombre del último emperador azteca,
está períectamente .sentada y es conocida no sólo en nuestro país, sino
en los extranjeros; por lo tanto, poco
tenemos que decir acerca de ella. En
otro lugar nos .ocupamos de los premios y distinciones á que se ha hecho
acreedora en las exposiciones internacionales é industriales á que ha concurrido, y por esa lista nuestros lectores que no tengan idea de la fama
de la gran cervecería, que serán muy
pocos, se darán cuenta de ella.
El renombre que tiene la cervecería, debido á los esfuerzos de sus fundadores, á la constancia de sus administradores, es mantenide&gt; en todas

l.a Agencia de la &lt;Cerl'eccría Cuauhlemoc&gt; en Guadala¡ar.1

El Jefe Sr. Damián Barbosa en su 0Jici110,
partes, gracias á los trabajos de sus
agentes y demás propagadores.
Y si de todos ellos se puede decir
esto, muy particularmente de su agente en la ciudad de Guadalajara, el Sr.
D. Damián Barbosa, quien se ha esmerado cuanto ha podido, y ha podido mucho, hasta lograr que la representación en Guadalajarasea digna
de la gran fama que tiene la cervecería en todo el país.
Ocupa la agencia un hermoso edificio de estilo moderno, marcado con
el número 342 de la A venida Corona,
una de las más bellas y transitadas de
la &lt;Perla de Occidente&gt;. En este edificio están reunidas y perfectamente
instaladas todas las dependencias de
la a~encia, tales como oficinas de contabilidad, caja, oficina de recibo y
despacho de pedidos, bodegas, macheros y depósito de carros.
Un departamento que merece especial atención, y que la obtuvo de
nuestro enviado, es el destinado á almacenaje de la cerveza; cuenta con
dos grandes bodegas, en las que se
tiene en perfecto orden un gran surtido de todas las marcas que se fabrican en la cervecería. El detalle más

digno de llamar la atención, y que
prueba el gran consumo que las cervezas de la casa tienen en Guadalajara, es que, á pesar de que las_bodegas
son espaciosas, el surtido tiene que
estarse renovando constantemente.
Todos los días llegan á la estación
del ferrocarril Central tres furgones
llenos de cerveza, procedentes de la
casa matriz de Monterrey para subsanar los huecos ocasionados en las
bodegas por la gran demanda.
Si del departamento de bodegas pasamos al de oficinas, encontraremos
que reina en ella el orden más abso'.uto, condición indispensable para el
buen despacho de la negociación;
tanto en la gerencia como en el despacho de caja y en el de pedidos hay
un lugar para cada cosa y los empleados se dedican con asiduidad á sus
labores, teniendo cada uno de ellos
determinada la parte que le toca;esta división del trabajo favorece mucho su pronto cometido.
Cuenta la agencia con un servicio
de carros para el reparto de la cerveza á los diferentes lugares adonde se
expende, el cual es completo, rápido
y eficaz tal como conviene á una oficina en~argada de atender á las demandas de todos los consumidores
de cerveza de la capital del Estado
de Jalisco.
Al frente de todas las oficinas, y
esto explica el orden que hay en
ellas, se halla el señor agente de la
cervecería D. Damián Barbosa, hombre dotado de un espíritu de orden Y
de empresa notables y antiguo empleado de la cervecería, quien cuenta con una hoia de servicios no sólo
limpia, sino brillante, lo que. le_ ha
valido que los jefes d e la negoc1ac1ón
se hayan fijado en él para el importante puesto de jefe de la agencia en
Gnadalajara, en el que ha probado
que no es injustificada la confianza
que en él se ha depositado.
Como una muestra de la acti vídad

Bellezas de Colima

Caja y Escritorio.
comercial del señor agente, citaremos
un hecho que, aunque parece insignificante para los profano~, es de gran
importancia cuando se le considera
desde el punto de vista mercantil.
Para atraer de una manera insistente la atención del público hacia el
hermoso edificio de la agencia en la
avenida Corona, ideó el señor Barbosa la instalación de un anuncio Ju- .
minoso, fijo á los balcones de la casa, uno de los primeros de esa clase
que se usaron en Guadalajara; el
éxito de este anuncio fué tan grande,
que todas las casas comerciales de
la ciudad se han apresurado á hacer
uso de ellos. Este rasgo prueba que
el señor Barbosa entiende su negocio
y sabe lo que trae entre manos.
Al hablar de las costas del Pacífico y de la ciudad de Colima, haríamos mal
si dejáramos de ocuparnos de las muchas bellezas que por sus calles y avenidas discurren. Nuestras costas tienen fama merecida de ser cuna de mujeres hermosas, y los retratos que acompañan estas líneas son la mejor prueba
de que esa fama no es usurpada, sino muy merecida.
Las vimos por las calles de Colima y no resistimos al deseo de estampar

Carros repartidores en el palio de la Agencia.

sus retratos en nuestras página~; lo conseguimos~ i1•acias á su amabilidad, y
tenemos el gusto de presentar a nuestros lectores á' las siguientes damas:
· En la parte alta: á la derecha, la ~Srita, María Schacht; á la izquierda, la
Sr~ta. ,María Isabel Alvaz:ez; en e~ cen~ro, la Srita. Zena_ida ~arda; en la parte
ba¡a: a la derecha, la Snta, Mana Luisa Ponce~ y .á la ..1zqmerda, la Sri ta. Estela Hurtado.

�va1
832

EL OTRO YO

I

ALQUIERA á quien se pregunte:
/ usted cuántas personas es? sonreirá despreciativamente, barrerá con
los o.ios á su inte1·pelante y responderá con
inefable aplomo: &lt;Yo soy ,ro r nadie más
que yo&gt;; y se quedará tan fresco.
Y sin embargo, acaso ha dicho, con rl
ma.vor desenfado, la más estupenda tontería.
Eso de avMiguar cuántas personas enrierra el buche de cada uno de nosotros no
es cuestión baladí ni cosa ele poco momento. :Motivos fundados hay para creer que
cada yo, como la Santísima Trinidad. entierra muchas personas distintas, aun cuando sólo se t1·ate de un Dios único y verdadero, y que eso, simple, indivisible, único,
que llamamos nuestra personalidad, está
compuesta de entidades nirias, disímbolas
y no poca~ ,·eces contrapuestas y ant.agonistas.
Veamos cuántos ,,· cuáles son esos poderosos motirns para creer que en cada persona, una en aparienciil hasta para ella misma,
har. por lo menos, dos personalidades diferentes, cuando no sean tres ó más.
Si la persona humana, como dicen de la
Hernlnción Francesa, fuera un block, una
c·osa l1 □ ica, indivisible, no existirían ni la incertidumbre, ni las luchas, ni los combates
interiores.tan prolongados y crueles á veces.
Una lucha interior, y la incertidumbre,
por consecuencia, es un debate entre dos ó
más tendencias, es una polémica en la quti
hay requisitorias r alegatos, una batalla en
la que hay tirios y troyanos. )li deseo me
arrastra, demos por caso, á casarme; mi
reflexión se esfuerza en disuadirme de tamaño disparate. Deseo y reflexi6n argumentan, razonan, polemizan, exhiben considerandos, exponen conclusiones y se disputan la honra ele dictar mi resolución
definitiva.
Este estado de mi pí'l'Sona, cotill iano acaso,
¿qué supone? Pues lo menos que supone
son &lt;los pel'sonalidades morales, animadas
de propensiones cli,·ersas, de sentimientos
divergentes, de ideas opuestas.
Si el yo fuera único, esa anarquía serfa

EL MUNDO ILUSTRADO

llll. ~IONDO H,USTfiA ho

incomprensible. Tuerto ó derecho, bueno 6
malo, justo 6 injusto, ese .rn simple é indi.isible querría ó no cnsarsr, aceptlll'Ía 6
repuclia1·fa el matrimonio y no tendría con
quión contendel' en la tl'emenda luchtl. Ri
pues esn lucha existe .,· es de todos los días;
si á cada paso nos toma1nos á brazo partido
á nosotros mismos parn combatir nuestras
resoluciones, para atravesamos al paso rle
nllestros deseos; si día á día presenciamos
esos debates dentro de nuestm propia personaliclacl, forzoso es aceptar que, en cada
hombre, hay un defensor r un ministerio
p1íblico. un agresor y un agredido, nn srr
que desear otro c¡uese leatraviesaal paso.
Estos problemns, de la más profunda psieología, los ha planteado hace siglos la literatu1·a, como los ha ostentado la historia
y esculpido en sus anales.
En ~facbeth, por ejemplo, sr perciben
claramente esas dos personas dentro &lt;lr la
mismaindi\"i&lt;lualidacl :el ambicioso, que sueña con la corona, y el guerrero, que repug·na el asesinato. El «Tartnrín&gt; ele Daudet inclure dos indi,-iduos en uno solo: el Don
Quijote, que sueiía con lo heroico,.\' el ~ancho Panza, que anhela lo confortable.
Todos hemos visto ca,sos característicos
de la doble personalidad, por lo menos, que
cada indi\'iduo encierra, incluye .,· comprende. Yiciosos á quienes uno ele sus yo8
los arrastra al ,-icio y el otro se les atraviesa al paso, intenta disuadirlo y llora el ricio .r los extravíos tÍ que el primero se ha
entregado; criminales á quienes un yo les
sugiere el delito .r el otro yo los contiene,
amonesta 6 incrimina; seres á quienes un
yo ambicioso impele á las más locas aventuras r otro yo, prudente y mesurado, aconseja y refrena.
Tal yez no torlas las personalidncles sean
dobles; debe haberlas tales q ne sus dos unidades se fundan. compenetren y uniliq nen
en forma y modo ele parecer tan solo una.
:No se sabe que en Atila. hubiera un yo exterminador r otro clemente, ni que en Torc¡uemacla si' libraran luehas entl'e el perse~·uido1· .,· el mise1·iconlioso, ni que en 8anta
Terc•sa In mujer munclana se midiel'a. con
la místic:l, ni 11ue en -:\fosalina. la mat1·omt
púdica tu,·icra voz en PI ,-apítulo de la disoluta cortesnna.

LA GRAN MANCHA SOLAR

Y sin embargo, Xnpolr6n pidi(i diPz minutos dr oPliberaci6n con su otro yo cuando el puPblo le pedía lo acaudillnra .v el gobierno &lt;¡ue cañoneara al pueblo, cosa que
hizo después &lt;'n San Roque con marn,·illoso desplante.
\fochas Yeces estos conflictos entr&lt;' los
dos .11os se rrsuelven de una mn.nern trágica. Gran cnntidacl de suicidios tienen ese
origen, y no son sino nudos gordianos q ur
un yo corta porq nr rl utro .ro no ha pocl ido rlesatnrlos.
.Jamás okiclal'é el caso de un pianista extranjero. talentoso, honrndo á carta cnbnl,
jefe de familia modelo, esposo fil'I. pndre
amante .r cnJ-o otro yo era un borracho dE'
tomo .v lomo. En rnno aquPl hnda :í. rst&lt;'
todo g-énrro ele rcliexiones. le daba los más
sanos c·onsr.ios, se sublcrnba .\' protrslnba,
contra los excesos y ab_rccc-ionrs de q uc sP
hacía reo. Xadn. bastaba. El mal .ro prrclominaba, se imponía. triunfaba. Cn dín,
ó mejo1·, una noche, ,·ienclo el hu&lt;'n ro q Ul'
el malo se encontraba abyecto, miserable,
su familia nbandonacla, la esposa dcsolarht .Y
clolorida y que aquello no tPnía ,va remedio, preparó un brebaje venenoso, lo apurú
y se suprimió á sí mismo, á la ,·czque á s11
homónimo, en expiación de las mi,chas culpas de este último.
Cansado estoy de ,·cr jugaclol'es que S&lt;'
mesan los cabPllos, es decir, que se los mPsa su otro .rn cuando se han entre,g-aclo á
Birján; no menos cansado esto.Y dP ,-cr á
Don ,Juan tirarse ele las bal'bas después d1'
que sn otro .ro ha seducido á Doña Ana(&gt;
á Doña Eh·ira, y son legión los arrebatados y coléricos á quienes después ele tirnrles los trastos á la cara á su esposa 6 amigos por cinítame allá esas pajas, ,·ien&lt;' su
otro yo á tiral'les de las orejas y á lutcrrlus
llorar de inrepentimiento.
i í q uf' me ,·eng-an ahora con declaraciones clop;milticas &lt;lr que el yo es uno, inrl ir isi ble, inefable{, inmarcesible! iA otro ¡wrro con rsc hueso! En cuanto á mí.,· á mis
amigos, .v son legión. bien me sé q ne trngo
que contarlos por pal'tida rlobl1' .r que de
santos me do.,· que d1' sus &lt;los .110.~ uno siquiera me prnfese e:-;tim:\t"iún -'" afecto.

DEL 2 DE DICIEMBRE DE 1908

Escrito especialmente pa"El Mundo Ilustrado."

ra

Los antiguos desconocían por completo cuál era
la constitución física del Sol. Algunos observa
dores habían notado unas manchas negras que se
podían distinguir sobre el Sol á la simple vista,
cuando este astro se hallaba cerca del horizonte;
pero creían que eran planetas que pasaban frente
al astro del día.
Los chinos adelantaron mucho á los europeos
en el descubrimiento de las manchas solares. La
obra enciclopédica de Ma- Twan- Lin contiene un
cuadro notable de 45 observaciones, verificadas
entre los años 301 y 1205 de la Era vu1gar, es decir, en un intervalo de 904 años¡ pero se desconoce el procedimiento que empleaban los astrónomos chinos en sus observaciones.
Antes de que se conocieran los anteojos, se estudiaba el disco solar haciendo pasar los rayos
del Sol por una pequeña abertura, practicada en
la pared de una cámara obscura, y así fué como
Juan Fabricio logró ver una mancha de gran tamaño y estudiar su movimiento de una manera
precisa para poder deducir el movimiento de rotación del Sol. Pero esta observación no fué publicada sino cuando otros observadores, provistos
de anteojos, habían obtenido ya mejores resultados. Galileo y el Padre Scheiner fueron los que
idearon los primeros procedimientos para el estudio de las manchas solares. El Padre Scheiner
tuvo la idea de emplear el procedimiento de
proyección, que se emplea ahora con muy buen
resultado para que varias personas á la vez puedan, dentro de la cámara obscura, observar las
manchas que contenga el di,co solar.

FIGURA

...
Grupo de tiradores de esgrima de la Escttela Magistral, qne recibieron de ma~
nos del .SeñoJ' Presidente de la República los prerriio8 obtenidos
;en los exámcne5;_ de fin de año,
-

Grupo de gimnastas de la Escuela Magi~tral, que recibieron de manos del
Señor Presiden/e de la Rep1íblica los premios oblemdos en
los exámenes de fin de año.

1,

Si se observa una mancha en el momento en
que hace su aparición en el borde oriental del
Sol se verá que cambia poco á poco de lugar, se
ace~ca al meridiano central, alejándose del borde
y después se a¡roxima al borde occidental, hasta qne por fin desaparece. El estudio del moví•
miento de las manchas ha dado á conocer que el
Sol gira alrededor de su eje en 25 días sidéreos,
entendiéndose por dla sidéreo el intervalo de
tiempo que transcurre entre dos culminaciones
sucesivas de una misma estrella. Pero combinando el movimiento de rotación del Sol con el movimiento de traslación de la Tierra, resulta una
duración aparente de 27 días para el movimiento
de rotación del Sol. Una mancha permanece visible, por lo tanto, trece días y medio, aproximadamente.
Las manchas del Sol no se muestran en todas
las partes del disco; están circunscritas á dos zonas situadas al Norte y al Sur del Ecuador so lar y
no pasan del grado 45 de latitud. La fo~ma y dimensiones de las manchas son muy variadas. En
el año de 1839 se observó una mancha que medía
300,000 kilómetros de largo y cuya superficie era
de 200 millones de miriámetros cuadrados. A veces el disco solar se encuentra completamente
privado de manchas. En el año de 1902 el Sol
permaneció sin una sola mancha desde el 15 de
Marzo hasta el 4 de Mayo, ó sea en un período de
51 días.
Se ha encontrado una periodicidad de 11 años
y 47 días en la aparición del máximo de manchas,
nada más que la elevación del mínimo al máximo dura 4 años 62 centésimos, mientras que el
descenso del máximo al mínimo es más lento y
dura 6 años 51.
En opinión del Sr. Trouvelot, la observación
de las manchas solares, de las fáculas, de las protuberancias y de las granulacion.:s, conduce á
pensar que bajo la cubierta filamentosa de la fo.
tósfera se producen crisis formidables, erupcio·

nes gigantescas de gases incandescentes, de vapo res y polvos metálicos que, lanzados con fuerza
fuera del núcleo, se elevan y se acumulan bajo la
fotósfera, la penetran, la descomponen sus elementos filiformes y al mezclarse con ellos los elevan
apareciendo bajo la forma de fáculas brillantes
que, poco á poco, pasan al estado gaseoso, al serles
restituido el calor que habían perdido al condensarse.

.

8
FIGURA

2.

Aun cuando no se pueda comprender por ahora la causa ni la naturaleza de esas erupciones,
parece cierto que ellas son las que producen la
cubierta brillante con sus manchas, sus fáculas,
su cromósfera y sus protuberancias.
Las manchas son, sin duda, producidas por chorros de vapores metálicos y gases incandescentes
que penetran en esta cubierta luminosa, disolviendo y transformando las materias que encuen·
tran. Tanto vemos vapores violáceos como fácu·
las deslumbrantes que se desgarran y se voltean
para dar lugar á esos agujeros profundos que
constituyen las manchas.
El último período de actividad máxima en el
Sol se verificó en el año de 1905, y aun cuando estamos caminando hacia el periodo de mínina, no
hemos dejado de observar algunos grupos intere·
santes.
Debo advertir que este hermoso estudio de las
manchas solares está al alcance de los aficiona·
dos que estén provistos de un pequeño anteojo
astronómico, siguiendo las indicaciones que daré
más adelante.
El día primero del presente mes de Diciembre,
al hacer Dli acostumbrada observación, noté en el
borde oriental del Sol unas fáculas muy brillan·
tes, las que casi siempre son precursoras de la
aparición de las manchas. Las fáculas se presentan bajo la forma de manchas brillantes, blanquecinas, que resaltan sobre el borde obscuro del Sol.
Al día siguiente-miércoles 2-á las 7 de la mañana aparecía una mancha negra muy alargada,
cuya penumbra comenzaba á delinearse. Dado el
aspecto de la aparición, no me cupo duda que se
trataba de una h8rmosa mancha, y de la misma
manera opinaron los señores Don Jesús Medina y
Don José María Goríbar y Arizpe, de esta capital, que observan asiduamente el Sol todos los
días, sin faltar uno. El viernes cuatro, la mancha, ya bastante alejada del borde, presentaba clarall'ente su penumbra gris y su núcleo muy ne·
gro, y además venía seguida de una pequeña
mancha, casi un ponto. Ese día medí la mancha
y tenía un minuto de extensión. Una mancha de
un minuto de extensión corresponde á la enorme
longitud de 43,238 kilómetros. Ahora bien, como
el diámetro terrestre mide 12,742 kilómetros, se
comprende que el globo que habitamc,s hubiera
podido caber holgadamente, muy holgadamente,
en esa mancha. Cada vez que observo una de es-

puede ser más sencillo. El Sol tiene, como diáme·
tro aparente medio, 32 minutos. Se traza en una
hoja de cartón bien blanco una circunferencia de
círculo que mida 96 milímetros de diámetro. Dividiendo 96 entre 32, se obtiene un cociente de 3,
por lo tanto, cada tres milímetros del diámetro
corresponderán á un minuto de arco. Se divide
el diámetro en 32 partes, cada una de las cuales
tendrá 3 milímetros, y en seguida se proyecta la
imagen del Sol sobre el cartón, cuidando que el
borde del astro, muy bien alocado, coincida con
la circunferencia. En seguida se hace girar el
cartón h, sta que la mancha quede sobre el diámetro graduado y se ve el número de divisiones
que ocupa. El miércoles 9 la mancha casi había
llegado al meridiano central del Sol y medía un
minuto y 15 segundos, que equivalen á 54035 kilómetros. Ese día, aprovechando la visita del
Sr. Miguel Vélez, del Observatorio de Puebla, le
mostré la gran mancha solar. El domingo 13 la
mancha estaba muy cerca del borde occidental y
la rodeaban hermosísimas fáculas. El lunes 14 la
gran mancha presentaba un aspecto muy semejante al que tenía el día 2, al aparecer por el borde oriental, con la diferencia de que había emi·
tido una prolongación hacia el Este.
La mancha desapareció el día 15, después de
haber recorrido el disco solar en 13 días y medio.
La figura 1, de las que acompa.ñan á este artículo, representa el aspecto del disco solar á las 9
horas y 15 minutos de la mañana del martes 8 de
Diciembre: la figura número 2 es un pormenor
de la gran mancha del mismo día y á la misma hora, y la figura número 3 da idea de un soporte
muy sencillo para recibir, sobre una hoja de cartón
la imagen del disco solar. Dos anillos de latón
abrazan el cuerpo del telescopio y llevan en la
parte inferior unos tornillos de presión que sos·
tienen una varilla de latón doblemente encorvada
y que tiene unas pinzas para sostener la pantalla.
Acercando ó alejando la varilla y alocando después el anteojo, se consigue obtener una imagen
muy clara del disco solar. Se obtiene una gran
ventaja colocando la pantalla dentro de una cámara obscura y haciendo que solamente el objetivo del anteojo asome por una abertura practicada en una cortina negra que se coloca en un
balcón ó ventana que mire al Oriente ó en la
'puerta de un cuarto de madera construido en la
azotea.
Son estos estudios muy interesantes é instructivos y que exigen muy sencillo instrumental.
Mexico, Diciembre 15 de 1908.
Luis G. LEÓN.

*

LA ENVIDIA
Si el mar envidiara al cielo su manto y sus celajes, e~ cielo al mar sus olas y sus espumas, y el
monte a las selvas sus aguas y sus sombras, y la
selva al mont4: su grandeza y sus niev~s¡ si la nube se encolenzara al ver que el sol hene ondas,
recodos y ramansos, y el río codiciara los relljos
de la nube, y todos se sublevaran contra el iris de
la mari.P?Sa y el cáliz perfumado de la flor, y todos qu1s1eran serlo todo, todo se resolvería otra
vez brutalmente, y no habría montes, ni valles ni
mares, ni cielo, ni flores, ni mariposas¡ sino m~teria inerme, caos obscuro, torbellino eterno, neblinas desgarradas, un espacio sin fin y un sudario
sin verdes.
JOSÉ ECHEGARAY.

NOCHE DE PRIMAVERA
Las tres beldades-bajo los altos álamos-miran
en silencio las lejanías indecisas, en la noche argentada y misteriosa. Hay una claridad fantástica
que hace soñar con. una tierra de leyenda, brumosa y triste, llena de símbolos serenos.
Ellas parecen llores de nieve besadas por la luz
de la luna, pálida en el estrellado firmamento.
Sus hombros desnudos surgen de sus leves corpiños como hechos de un mármol luminoso¡ sus
semblantes semejan azucenas.
Y las tres, esbeltas y frágiles y visionarias,
son de una blancura tan intensa, que parece que
van á confundirse con la niebla argentina de la
noche, á disolverse en ella como fantasmas de ensueño.
FRO!LÁN TuRCIOS.

~~
~

SOÑANDO

F I GURA

3.

tas inmensas manchas, recuerdo una comparación
que leí en un libro cuando era yo muchacho de
escuela: que en las grandes manchas la Tierra
podría caer como una pequeña piedra por el brocal de un pozo.
El procedimiento para medir con bastante
aproximación las dimensiones de una mancha no

Es de una belleza prodigiosa esa virgen desnuda que duerme con la cabellera suelta. En la sombra surge su cuerpo como un fúlgido alabastro,
como un tesoro carnal que hace experimentar un
goce puro al alma del artista. Está desnuda, y sin
embargo, nada tan casto como la actitud de su
cuerpo divino. De la cabeza á los pies es bella y
armoniosa. Su cuello es de una morbidez ideal y
sus senos son dos gloriosas maravillas en que se
embriagan las pupilas. Toda ella es un ensueño
de amor, que hace florecer los pensamientos con
su encanto profundo.
A. Asn.

�835

EL MUNDO ILUSTRADO

cipos que no es exagerado calcularlos de
cien pesos uno con otro, para cada talla-

dor.

UN INVENTO UT[ISIMO
PARA LA

AORICUL TURA
La Desflbradora "Ismael Winfield"
En Octubre último, los agricultores de
1a región meridional del país fueron sorprendidos por un acontecimiento de la mayor)rascendencia para el porvenir de esa
parte de la República, una de las más importantes por su riqueza, por su situación,
por las relaciones comerciales que tiene
con el país vecino, y por el desarrollo que
~n estos últimos tiempos ha venido teniendo.
Se trataba de la inauguración de una máquina desfibradora, inventada por el Sr. D.
Ismael Winfield, é instalada por él en la
Hacienda de San Antonio, en Tamaulipas.
El señor Gobernador del Estado presidió la
inauguración, y examinó muy detenidamente la máquina, cuyas ventajas pudo
apreciar desde luego.
La máquina había sido-ya descrita en los
periódicos agrícolas; era conocida ya por
algunas personas, y de su autor se habían
publicado ya informaciones extensas. Sin
embargo, en el Estado de Tamaunpas era
una novedad y como tal f ué recibida con
gran entusiasmo, como que Tamaulipas tiene mucho que esperar de la explotación de
,las fibras textiles, de que su flora es riquísima.
En Tuxpam se inauguró una máquina
para zapupe, y habiéndose obtenido con
-ella un gran éxito, se hicieron al Sr. Winfield varios pedidos por las personas siguientes: Gregorio Sánchez é hijo, Arturo
Núñez, Mestre Hermano .y Sobrino, Lic.
R. Garcés, las compañías Zapupera Tampi-queña y Zapupera Tuxpeña. Este solo hecho
indica que la industria textil en Tamaulipas
,está llamada á un porvenir brillantísimo,
debido á este invento, que permite aprovechar la fibra en mucho mejores condiciones
que anteriormente.
El inventor, Sr. Winfieid, es un hombre
de grandes energías y de habilidad extraordinaria. Un self made man, que por sí solo
se ha encumbrado, debido á su constancia y energía en el trabajo, y á los pacientes estudios que con inteligencia poco
común ha emprendido.

La Desfibradora Winfield
La prensa toda de la República se ha ocupado extensamente de ella; es .va cuestión
admitida y sancionada por los hechos prácticos que tan útil invención ha mejorado en
absoluto las condiciones de los agricultores
de ixtles de palma, lechuguilla, espadín,
zapupe, huapilla y henequén en g·i-ande escala; pues hay haciendas, como la de San
Pedro de los Saldañas, por ejemplo, donde
la principal riqueza consiste en la explotación de ixtle, de lechuguilla, planta que sin
cultivo ninguno se produce absolutamente
silvestre, lo5 gastos de cortar r tallar á
mano resultaban elevadísimos, si se toma
en consideración el ahorro que representa
el uso de la desfibradora Winfield.
El .Panamerican Magazine- dice en su
número dedicado á la Exposición Agrícola
y Ganadera de Tamaulipas- entre otras cosas, cuando las hojas [pencasJ están de un
largo suficiente, se cortan de la planta y se
quita la sustancia pulposa de tal modo que
no se perjudique la fibra. Hasta hace unos
cuantos años esto ha sido hecho con la mano [todavía, decimos nosotros, se talla á
mano el ixtle, en multitud de fincas donde no
está en uso la De&lt;sfibradora Winfield, íínica
que ha podido simplificar la operación con
grandes beneficios]; pero, recientemente, la
máquina Winfield ha sido in-ventada é introducida en el mercado, y la cual se dice
talla la fibra de una manera mu.v satisfactoria y reduce grandemente el costo de la
operación.
30 hombres con una máquina producen
igual cantidad de fibra que 100 hombres á
mano en el mismo tiempo, con grande esfuerzo. [Donde se han tallado á mano 8,500
ks. semanarios, empleando una máquina, se
han obtenido a,150 ks. por día, ó sean 18,900
ks. por semana]. Como el gasto es tan pequeño, la ganancia es considerable; .r como
además, la máquina puede tallar hojas mucho más chicas que á mano, se aprovecha
por lo menos un 20 por ciento más. Y así,

con el uso de las máquinas, una gran cantidad de fibra será exportada del Estado de
Tamauli pas, pues hay grandes extensiones
de terreno cubiertas de plantas de hojas
cortas que no ha sido posible manejar á
mano.

•••
El &lt;Monterrey ~ews&gt;, de 9 de Septiembre
de 1906, al referirse á la Fundición de Fierro
y Manufactura de Monterrey, S. A., dice:
El Presidente .r Gerente General de la
negociación es el Sr. Ismael Winfield, á
quien se debe el invento de una máquina
desfibradora que, con una dotación de diez
ó doce hombres, produce de treinta á cuarenta arrobas diarias de fibra, invento que
en la actualidad ha renido á ser de gran
importancia con motivo ele la cada vez más
creciente explotación de las plantas textiles
en el país. Esta máquina fué perfeccionada
por el Sr. Winfield después de dieciséis
años de corstante .\' laborioso trabajo. Tiene
de ella pat~nte de privilegio exclusiYo en
Estados Unidos del Norte, Alemania, Inglaterra, :México .Y Cuba. La máquina de
que se trata se fabrica en la fundición de
fierro ~, manufactura &lt;La Estrella&gt;, de
:Monterrey, á cuyo frente se halla como Dir ector el Sr. Winfielcl, quien, si en un principio pensó contratar con la compañía de
esa fundición la construcción de su invento,
después optó por formar parte de esa misma compañía, empleando en la compra de
acciones respecth"as, un ca.pita] de más de
ciento sesenta mil pesos, lo que le permitió
ponerse al frente del negocio y emprender
la construcción de sus máquinas perfeccionadas.
Entre las ventajas ma:yores que se obtienen empleando la máquina extractora del
Señor Winficlcl, pueden figurar las siguientes, según opimión de peritos:
Primera: se e,·itarán desde luego los considerables anticipos que forwsamente tienen que hacerse ¡ los talladores, por los
dueños de las tierras lechuguillosas; anti-

'

Segunda: usando las máquinas extractoras de fibras Winfield r teniendo de éstas
una dotación suficiente, se puede explotar
á la vez todo el terreno que se posea; lo
que en la actualidad no puede llevarse á
cabo en parte alguna por falta de brazos.
Tercera: de la misma porción de terreno
de donde tallando á mano se obtiene una
cosecha mensual de mil arrobas de ixtle,
por ejemplo, tallando en máquina se obtendrá indudablemente un cincuenta por ciento más, puesto que la máquina aprovecha
y desfibra hasta aquellas pencas ú hojas
que el tallador desecha por pequeñas ó por
-demasiado grandes.
Cuarta: empleando la extractora ,Vinfield, se evitará la enérgica y costosa vigilancia que de sus terrenos fibrosos tiene
que emplear todo dueño de tallandería á
mano.
A las ventajas que van anotadas y que
por sí solas bastan y sobran para hacer resaltar las utilidades y economías que con la
máquina Winfield puede obtener cualquiera que la emplee, se agregan las consideraciones relativas á los grandes capitales que
pierden los propietarios en las llamadas
cuentas de sirvientes, ni las mil y mil contrariedades que trae consigo el tallado á
mano, y las cuales mejor que nosotrós conocen y aprecian aquellos que poseen tallanderías para la producción del ixtle en
el país, y muy especialmente en los Estados fronterizos, donde ya el nombre del
señor Winfield, como industrial, es bien conocido.

Máquinas en actividad
Hace dos años, los señores Ingenieros
Ignacio R. Montemayor y José F. Montesinos. al poner en acción la primera Desfi-

bradora en la Hacienda de San Pedro de
los Saldañas, de la propiedad del ségundo,
dirigieron al señor Winfield el siguiente
telegrama:
Jaumave, el 30 de Abril de 1906.
Sr. Ismael Winfield,- Monterrey.
Hemos puesto Yelocidad á siete vueltas,
arreglamos cuchillos, trabajo satisfactorio.
Ansiamos las otras.
Ingeniero J. R. Montesinos.
Este significativo telegrama debió ser
muy grato al inventor, pues se trataba ya
de una realidad, no observada por él, pues
que tenía .Ya el pleno convencimiento,
sino comprendida, palpada por dos jóvenes
de talento, de instrucción vastísima y de
brillantfaima posición social, quienes al pedirle &lt;las otras&gt; máquinas con ansia, aunque ya estaba reconocida la superioridad
de ellas sobre cualquiera otra, testimonio
tan autorizado pareció abrir el mercado á
un invento que ya hoy se utiliza en muchas haciendas y pronto será en todas del
dominio absoluto.
Un periódico de Torreón dice: &lt;Los resultados prácticos obtenidos con la máquina á que nos referimos, están causando una
renovación entre los explotadores de esta
floreciente industria, pues los perfeccionamientos que ha recibido durante 17 años
continuos ele pruebas y modificaciones debidas á la atención y esmerado cuidado de
su inventor, llegaron, por fin, á satisfacer
las necesidades que se palpaban y hoy está
asegurado el éxito en toda la extensión de
la palabra.
Para comprender esto, basta observar
que una máquina &lt;Winfield&gt; limpia en seis
ú ocho minutos la cantidad de fibra que un
hombre tallaría á mano en un día de trabajo.
La rápida y fácil alimentación era uno
de los más arduos problemas, y en la máquina del Sr. Winfielcl se ha logrado que

tal operación tenga lugar por cogollos enteros, tal como se cortan de las plantas, sin
necesidad de separar las hojas como lo hacía el tallador primitivo, perdiendo en ello
una gran parte de su tiempo.
El precio de costo del producto es tres.
yeces más reducido que el que puede obtenerse por cualquier otro procedimiento.
La implantación de estas desfibradoras.
en Jimulco significa un nuevo é importante ramo de actividad entre las grandiosas.
empresas que fomentan los Sres. Cárdenas,
con sus conocidas ideas de progreso que benefician á toda la región.
Los demás propietarios de terrenos dotados de la valiosa planta, encontrarán en
este sensato aprovechamiento de las ventajas científicas de la mecánica un ejemplo y
un estímulo que no deben desaprovechar&gt;.

•••
A la fecha tienen Desfibradoras Winfield en actividad las personas siguientes:
Cárdenas Amador, Hda. Pozo de Calvo,
Coah.
Castaños, Juan F. 1Iiquihuana, Tula,
Tamps. y El Carmen, Nuevo León.
Dosal Francisco, San Francisco, Tula,
Tamps.
Lecea Gregorio, Golondrinas, N. L.
Montemayor R. é Hijos, Hdas. de Calabazas y Salamanca, Jaumave, Tamps.
Montemayor, Ing. I. R Hdas. de Los
Ebanos r Las Pilas. Jaumave, Tamps.
Montesinos Ing. José F. Los Saldañas,
Jaumave, Tamps.
Martínez Lic. Canuto. Santiaguillo, Jaumave, Tamps.
Morales Bernardo, Dulces Nombres, San
Carlos, Tamps.
Romero Francisco, El Pastor, Chih.
Saucedo Narciso, San José, Estación Roca, F. C. C. 11. Coah.
Terán Fidencio, Ciudad Victoria, Tamps.
Estos sin contar con los que acaban de
inaugurnrse.

...

�EL MUNDO ILUSTRADO

837

EL MUNDO ILUSTRADO

Un Gran Ejemplo de Habilidad y Energía
,

FACHADA, EDIFICIOS Y BODEGA DE TRIGO.

La casa Alanís Tamez Hnos., de
Monterrey, es un vivo ejemplo de que
el éxito comercial viene invariablemente aparejado con estas dos cualidades: habilidad y energía, cuando
están sostenidas por un iundamento
sólido: la honradez.
En el mes de Agosto de 1895 estableció D. Manuel Alanis Tamez, actual
socio de la casa y el mayor de los
hermanos Alanís, una modesta casa
de comercio en la plaza Colón, al
lado Sur de la ciudad.
Un año después, el fundador de la
casa, D. Manuel Alanís, había no solamente vencido las dificultades inheren ~es á todo giro ·nuevo, sino que
había puesto la naciente negociación
en un estado de prosperidad tal, que
sus hermanos, D. Ramón y D. Ack&gt;lfo
Alanís Tamez, se le asociaron para
impulsar más y más el negocio que
tan balagadoras perspectivas ofrecía.
Desde entonces la casa comercial se
había orientado y había logrado especializarse, abarcando, casi en su totalidad, el comercio del piloncillo no
solameute en Monterrey, sino e_n una
ampli, zona de la frontera.
El negocio fué ensanc'l.ándose con
tanta prisa y tan considerablemente,
que cuatro años más tarde, en 1900,
los Sres. Alanís se vieron obligados á
construir, en una amplia extensión
de terreno comprado por ellos en la
Garita del Sur, en la plaza de Brea,
situada en la parte meridional de la
ciudad, una bodega amplia y bien
acondicionada, un modelo en su género, que, sin embargo, no tardó mucho tiempo en ser insuficienk; el volumen de lus negocios crecía con una
rapidez que superaba á todas las previsiones posi bles.
El pro¡:re,o de la negociación era
sólido, no ob~tante su rapidez p..is ·
mosa¡ como que se basilia, no simplemente en maniobras de e,p~cula·
ción audaces, arrie~gadas, que p,1,icran en peligro el crédito de l.1 c&lt;1sa y

GRUPO DE LOS SRES. ALANÍS, PROPIETARIOS DE LA NEGOCIACIÓN,

que lo mismo pudieran conducir al
éxito que al fracaso, sino en el estndio atento del negocio, y sobre todo,
en el arte de atraer clientela por el
único medio ~eguro y firme: concediendo toda clase de facilidades, sacrificando la utilidad inmediata, re·
duciendo las ganancias en cada ne·
gocio, con tal de que los clientes
quedaran siempre completamente sa·
tisfecbos.
fn los años de 1904 y 1905 se construyó una gran bodega, más espacio·
,u y mejor, contigua á la estación del
Ferroc&lt;1rril Central Me,cic2uo, dotándola de ampl1&lt;,; y cómodos departamentos, y la e .ta 1, no obstante su ca-

pacidad tan considerable, con frecuencia se ha visto totalmente llena
de mercancias. La casa entonces se
dedicó también al comercio del maíz,
del que comenzó á comprar grandes
cantidades, é hizo construir un es·
cape del ferrocarril para que los ca·
rros pudiesen entrar al patio á t.acer
fácilmente la carga y descarga de las
mercancías.
La negociación se encontraba en
pleno auge y decidió ensanchar sus
negocios más aún. En Junio de 1906
adq nirió por compra la fábrica de hilados y tejidos de algodón y el mo·
lino de harinas &lt;La Esmeralda», ubicados en Ramos Arizpe. En aquel

tiempo el molino era de piedra, de
sistema antiguo.
En Febrero de 1907 se asociaron á
la referida casa los hermanos Pedro
y Modesto Alanís Tamez, habiendo
buscado y encontrado, antes de verili.:arse la nueva sociedad, un local
mejor y más amplio, que es precisaonente el que ocupa en la actualidad
la oficina principal de la casa.
En el mismo año de 1907, y por el
11\es de Junio, comenzaron los traba!IJS de construcción del nuevo molino que se proponían establecer, y que
~onstruyeron de cilindros, con ma1uinaria inglesa comprada á la famosa casa de Thomas &amp; Son Limited, d~
Rochdale, Inglaterra, por cond11ct 0
de su representante en Puebla y Mé.
:deo, el Sr. Guillermo S. Hardaker
siendo toda la maquinaria de clase,
superior y de lo, modelos más modernos, con los mejores adelantos en
el ramo,
La capacidad del molino de cilindros de referencia, que se acaba de
inaugurar y puesto en actividad, es
de 600 sacos de46 kilos de harina flor,
en 24 horas, teniendo como marcas
«Camelia&gt; para la flor primera; «Reinera&gt;, harina segunda¡ «Monterrey&gt;,
una clase extra, especial para familias, y por último, «Nacional&gt;, clase
inferior, que se conoce comúnmente
por Acemita.
El citado molino tiene una gran
bodega para trigos, en la que se pueden almacenar hasta 60,000 cargas de
dicho grano, y posee también 28 tolbas para depositar el trigo y acarrearlo á las distintas máquinas por
donde tiene que pasar el grano antes
de entrará los cilindros. En cuanto
á la Fábrica de Hilados y Tejidos, se
pasó en arrendamiento á los Sres. H.
Boardman y Cía., quienes habiendo
introducido en ella, también, alguna
maquinaria nueva, la explotan con
buen éxito.

VISTA INTERIOR DEL MOLINO DEL DEPARTAMEI TO DE CERNIDORES,

P LAZA DEL M OLINO Y CASA PRINCIPAL CON TIENDA DE RAYA.

PATIOS DE LA NEGOCIA::.IÓN CCN ACCESO AL F ERROCARRIL
PARA CARGAR LOS PROCUCTOS,

ENTRADA DEL F ERROCARRIL Á LA D ESCARGA DE TRI30.

\ ISTh INHRIOR DEL MOLINO E N EL DEPARTAMHI\TQ DE CILINDROS.

�839

EL MUNDO ILUSTRADO

REINERA
Esta. importante negociación, la primera en
su género en Monterrey, se distingue por haber seguido, paso á paso, el desarrollo de México. Su historia se confunde con la del progreso industrial de la frontera Norte de la República. Con motivo de su 50&lt;? aniversario, celebrado en 1905, pul;llic6 un álbum, del que en-

tresacamos las notas siguientes, que dan idea
de su importancia y del desarrollo que ha adq.uirido:

***
" Ardia la guerra civil, provocada por la elevación de Isabel II al trono de Espana.. De las
provincias vascongadas se babia propagado á
la de Santander, donde estaba próxima á su
desastre final la causa carlista., en la famosa
batalla de Ramales.
" La vida normal hacia.se imposible en aquellas reglones, y muchos jóvenes, á quienes tal
estado de agitación impedía el que se consagraran tranquilamente, ya á sus estudios, ya
á su trabajo, se vieron estrechados á salir de
su patria en busca de mejor ambiente.
"Entre esos jóvenes emigrantes contábase
Don Mariano Hernández-fundador de esta
casa-joven entonces que alcanzaría los)7 añes
de su edad.

"Embarcó en Santander para dirigirse á
América, y, llegado á la Habana, permaneció
en aquel puerto algunos años, dedicado al co•
mercio, aunque con escaso éxito. Pasó después
á la ciudad de México, y allá, en uno de los
mejores establecimientos, hizo su aprendizaje
mercantil con tales resultados, que al veniI

luego á Monterrey, para ingresar á la casa de
Don Francisco Penilla-la más importante de
cuantas entonces babia aquí-ya tenía Don
Mariano un caudal bien apreciable de conocimientos en el ramo ae comercio.
"Por ellos y por su actividad llegó pronto á
á merecer la confianza de su jefe, quien después de corto tiempo le confió la administración de la casa con el carácter de apoderado.
"Pero sentía~ él con energías y vuelos para
algo ¡nás que simple representante de intereses ajenos, y con el modesto capital, fruto de
sus economías, se estableció por pr0pia cuenta
en la oosa que ocupa la cantina. «La Oficina&gt;;
y viendo prosperar sus negocios, dos afies después- 1855-tomó en arrendamiento la finca
emplazada en el mismo sitio donde hoy se alza
Bnestro edificio, haciendo en ella mejoras de
importancia. Adelantándose á las n~cesida.des
de aquella época, fundó ttn establecimiento
mercantil ºde visible significación, con aspecto

y elementos superiores á los que entonces se
consagraban al comercio.
"Los pocos contemporáneos que del Sr. D.
Mariano quedan en la localidad, refieren que
la apertura de aquella casa, el sábado de Gloria del ano de 1855, fué un suceso llamativo
que dejó placentera impresión entre los mora-

dores de la ciudad, en aquel entonces ya lejano.
"Menos de una:déca.dafué bastante para que,
impulsados vigorosamente los negocios de aquella casa, quedara ésta cimentada. sobre base
sólida; y en 1862 se retiró de la dirección de
ellos el fundador, encomendándola á sus hermanos Don Estanislao y Don J osé María, con
quienes formó una nueva sociedad bajo la razón de Hernández Hnos. y Cía., regresando
él á Espafia y fijando su residencia en Bilbao,
con el propósito de dar Ufª tregua á su actividad; pero encontró mu~ronto que la desocupada vida del rentista no se avenía muy bien
con su carácter diligente y emprendedor, y
allá se dedicó de nuevo á lbs negocios, aprovechando las múltiples oportunidades que le
brindaban, así el genio mercantil de los bilbaínos como los incalculables recursos de aquella
región.
" Su claro t alento y su gran experiencia logra-

rou acrecentar considerablemente su fortuna,
dándose pronto á conocer ventajosamente entre los hombres de negocios de aquella gran
ciudad, al grado de que, cuando se fundó el
Banco de Comercio, él fué uno de los organiza.
dores y figuró hast a su muerte en el Consejo
de Administración del mismo, como uno de sus
miembros más distinguidos. Por respeto á su
memoria, y en atención á personales merecimientos del Sr. Félix Mendirichaga, sobrino de
Don Maria.no, fué nombrado Consejero Don Félix para llenar la vacante.
"Formó también parte, en dos ocasiones, de la
Corporación Municipal bajo la Presidencia del
inolvidable Don Félix Aguirre; y al trabajo
asiduo y al entusiasmo por el adelanto de la
vil la invicta, mostrados en aquel celoso Ayuntamiento, se debe la Iniciación de muchas de
las mejoras que de Bilbao hicieron una gran
ciudad, entre otras que podría citarse, la canalización de la Ría, la construcción de la Cárcel
Modelo y las reformas de la Basilica de Santiago."

*
••
"Las ilustraciones que gráficamente presentan al Monterrey de aquel los años, bastan á dar
idea de lo que entonces era su urbanización,
bien deficiente á la verdad. Y por lo que hace
á las operaciones de comercio, la falta de vlas
de comunica&lt;'ión daba escasa actividad á los
negocios, resintiéndose éstos especialmente durante las épocas turrulentas en el país, uno
de cuyos azares-la pérdida del convoy en Santa Gertrudis-significó duro golpe asesta.do al
comercio de esta capital.
"Su industria hallábase entonces limitada á
las fábricas de hilados y tejidos ''La Fama,"
"La Leona" y "El Porvenir," de las que nuestras fotografias de aquella época podrán dar
clara idea.
"La. guerra separatista de los Estados Unidos reflejó en beneficio de la frontera Norte de
México, algunas de cuyas plazas- Matamoros y
Monterrey en primer término-JJ¿garon á ser
centros mercantiles de grande actividad y de
nota.ble importancia.
"Entonces existía en el puerto de Matamoros una sucursal de nuestra casa, cuyas operaciones contribuyeron de modo eficaz al éxito de
la negociación.
" Durante aquellos días creció grandemente
nuestro comercio de importación, siendo tributarias de Monterrey todas las plazas de Chihuahua, de Durango, de San Luis Potosi de
Aguascallentes, de Za.ca.tecas y de otros ~ta•
dos. Y no f ué raro entonces que en Alburquerque, Nuevo México, se viesen llegar trenes con
cargamento de 'merca.ocias salidas de Monterrey. Los libros de esta casa muestran regis•
tradas importantes operaciones con aquella.
región.
"Concluida la guerra norteamericana, el co mercio de importación entre nosotros sufrió
un ligero colapso por algunos afios y no pocas
de las principales casas fueron clausuradas.
"La calma que sobrevino en los negocios de
esta frontera coincidía con un palpable avance
en los que se realizaban en México, utilizando
para su movimiento de importación el puerto
de Vera.cruz.
" Vino la revolución de 1871, y los capitales
fronterizos comenzaron á buscar empleo en
otras zonas del pa.is, pues Monterrey ofrecía
entonces un campo muy limitado para nuevas
empresas.
" Esta.casa entró de lleno en los negocios agrícolas de la Laguna, dedicándose, una de las
primeras, al cultivo del algodón en aquella fértil comarca, habiendo sido laque primera.man-

te importó, en grande eseala, semilla de algodón de los Estados Unidos, cultivándola con
éxito satisfactorio. Siguieron s11 ejemplo los
demás agricultores que, hasta el presente, cont inúan empleando aquella semilla. preferentemente á la del país, que no alcanza. los rendi•
mientes de la americana..
4

•

•

"Por los años 75, 76 y otros posteriores, esta
casa fué una de las que más contribuyeron al
engrandecimiento de toda aquella comarca algodonera, refaccionando á muchos agricultores cuya garantía radicaba exclusiv:i.mente en
su decidido espíritu de trabajo. Las liberales
condiciones que se fijaban entonces por la sucursal que establecimos en la hoy Ciudad de
Lerdo, dieron gran expansión al espíritu de
empresa agrícola, y los beneficios obtenidos por
los refaccionados vinieron pront o á comprobar
la significación del auxilio moral y pecuniario
que llevó esta casa. á la productiva zona algodonera. El sistema de refacción casi era allá
desconocido, antes de que lo implantásemos
nosotros en la. forma amplla y liberal que ya
queda indicado.
" Para que se tenga. idea de lo que en este
sentido se rea lizó por nuest ra casa, citaremos
algunos nombres de haciendas por ella refacclonada.s durante aq uellos ailos: San Alberto,
San Esteban, La. Gloria, El Porvenir, San Lorenzo, San Ignacio, San Antonio, Santa. Cruz
La Torrena, El Reiámpa!fO, San José de Jo~
Alamos, San Fernando, Sacramento, La. Concordia, El Jaral, San Francisco y Filadelfia,
sin mencionar otras fincas que forman hoy, en
total, una vasta reglón algodonera de extraordinaria. importancia.
"Algunas de ellas fueron administradas personalmente por nuestro socio Don Félix Mendirichaga, quien sentía gran afición por el ramo agricola, y mostró siempre competencia en
los procedimientos apropiados al mejor culti•
vo de la fibra.
"Ya. se comprenderá que debió alcanzar
una cifra no despreci:ible el capital invertido
por esta casa en aqueltas refacciones.
"Al frente de la sucursal de Lerdo se hallaba Don Angel Hernández, quien se incorporó
á)la"firma cuando el año de 1877 se constituyó
nuevo contrato de sociedad bajo la razón so
cial de Herná odez Hnos. Sucs., separados ya
algunos miembros extra!'ios á la familia.
"A Don Angel débense las primeras gestiones hechas para la formac:ón del negocio agricola denominado &lt;Tlahua.lilo&gt;, cuya actual importancia á t odos es conocida; pero adquirida
por esta casa el afio de 1886 la Hacienda de
Santa Teresa, en sociedad con Don Rafael Aro•
cena, hubo el escollo de cont inuar interesándose en dos negocios, cuya incompatibilidad
era patente, y se abandonó á otras manos la
prosecución del de T lahualilo, para dedicar
preferente atención á la Hda. de Santa Teresa
cuya administración estuvo por muchos año~
encomendada á nuestro socio Arocena, laborioso y competente agricultor.
Para el 1iego de esa finca se construyeron
las presas de Guadalupe y el Cuije, obras atrevidas y de ·gran costo; se abrió el canal del
Cuije, cuyas dimensiones y longitud supera·
ban á las obras de igual naturaleza. hasta en•
tonces const ruidas; y en calidad de ensayo se
hizo venir un t ren entero, compuesto de 19 carros, con semilla de algodón americano proce·
dente de Opelonzas en 1897, obteniéndose ese
mismo a!'io una cosecha. de 35 á 36,000 quinta.•
les, único ejemplo ofrecido hasta entonces, como resultado de una sola finca. "

*••
Bajo la dirección de hombre tan laborioso
. y probo como Don ~ta.nislao, los'
entendido
negocios de la casa fueron prosperando y ex •
tendiéndose considerablemente á pesar de las
dificultades y los peligros con que entonces se
luchaba en tQdo el país por la falta de vías de
comunicación y por la insuficiencia de garantías, lo que hacía empresa poco fácil el manejo de una negociación que había a.rlquirldo
gran desarrollo.

• •*
"A tales méritos reun{a el de ser un excelente m~estro; y á sus condiciones docentes y
al in fluJo que sobre el personal ejercían su
ejemplo y sus doctrinas, se deben una legión
de hombres de trabajo que, en varios puntos
dtl la República y lejos de a.qui, se han distinguido en los negocios y han logrado hacer una
fo rtuna, practicando aquellas enseñanzas.
' 'La muarte de Don Est anlslao o:mrrió en ·
Monterrey el 5 de Marzo de 1887; y sus funerales fueron una verdadera manifestación de
duelo, pues era aquí muy apreciado y querido.
Su cadher f ué trasladado á Bilbao, cuna de
aquel hombre de tan singulares méritos.
" Desde esta época, al ano de 1894 llevaron
la dirección de los negocios de la so~iedad los
sobrinos de los fundadores, Don F élix y Don
Tomás Mendirichaga y Hernández, hasta que
en aquel afio se practicó la liquidación final de
la sociedad &lt;Hernández Hnos. Sucu y se distribuyeron los bienes entre los herederos de los
finados socios ~on Estanislao y Don Angel
llernández, retuándose de la dirección activa
de los negocios, Don Félix, que fué á radicarse
en España con el resto de la familia.
" Data de esta época la nueva razón social de
Suces_ores de Hernández Hnos., formada. por
los mismos hermanos Mendirichaga y los hijos
de Don Est anislao-Don Mariano y Don Ricardo,-este último como apoderado, conservando aquélla, por respeto á la. memoria de los
fundadores, el mismo nombre hasta la tercera
generación."

.•.
A partir del 19 de Mayo de 1905, ingresaron á
la firma los Sres. Ricardo, J ulio y Angel Hernández, conservando su ca lidad de apoderado Don Ambrosio G. ~cajadillo, quien llevaba. aflos consecutivos de prestar sus servicios
en esta casa, á la cual ingresó desde que aún
la dirigía el Sr. Don Estanislao.
Hubieron de dar sus excelentes frutos los 28
anos que IJeva el país bajo el imperio de la
paz. La confianza se ha hecho sitio en el ánimo público; los capitales, así nacionales como
extranjeros, ent raron en activo movimiento·
se despertó con vigor el espíritu de empresa:
la industria, la agricultura y la mineria ha¿
abierto fecundos cauces á la prosperidad común; y Monterrey, como principal centro de
Nuevo León, obtuvo, entre las primeras ciudades de la República, los insuperables beneficios
de la paz, representados por la implantación
de grandes empresas, cuyo desarrollo, siempre
creciente, ha convertido esta ciudad fronteriza en un centro industrial y fabril de gran importancia.

•
••
&lt;La Reinera&gt; construyó un magnífico edifi.
cio, el cual se inauguró el 13 de Septiembre de
1901, y que es uno de los más hermosos de Monterrey. E l grabado que publicamos da idea de
la suntuosidad del edificio.

�EL MUNDO ILUSTRADO

840

La Municipalidad de Sabinas Hidalgo
Al hablar de los adelantos notables de la ciudad de Monterrey en los
últimos años, es muy justo que hagamos mención de los puntos del Estado
que han seguido el camino del progreso, en uhión de la capital. Entre éstos
figura, de una manera promínente, la Municipalidad de Sabinas Hidalgo, la
cual, gracias á los esfuerzos de sus autoridades, se ha unido á la marcha hacia el adelanto y el progreso de todo el país.
Hállase la citada Municipalidad á unos veintiocho kilómetros de la estación de Villaldama, del Ferrocarril Nacional, y cuenta con vías de comunicación fáciles y muy transitadas, entre ella y la referida estación, gracias
al activo tráfico que se hace de minerales y de productos del suelo que Sabi'nas envía los primeros á los principales centros de beneficio de metales, v
los segundos á los poblados de sus cercanías.
La población de la Municipalidad es considerable: se estima en doce mil
habitantes, de los cuales viven en la ciudad cabecera alrededor de ocho mil.
Estos doce mil habitantes se dedican á la explotación de las cuatro grande~
industrias de la región, que son: la minería, en primer lugar, la agricultura, la
ganadería y el comercio.
Las autoridades de la Municipalidad, y especialmente el alcalde primero de ella, señor Don Pablo de los Santos, se han esmerado por que los servicios públicos de la localidad sean completos y propios de la importancia
á que el pueblo ha llegado.
Se está construyendo actualmente un grande y hermoso edificio que se
destina á palacio de las autoridades municipales¡ la construcción está próxima á terminarse, y el señor alcalde espera inaugurarlo durante el año entrante.
Hay en Sabinas dos escuelas de primera clase para niños y niñas, tre~
de segunda y cinco de tercera, y la población escolar es, por término medio,
de mil cien educandos. Los planteles educativos cuentan con personal docente y los útiles necesarios están conforme á los últimos adelantos dt: la
pedagogía.
Cuenta el pueblo con una planta de generación de electricidad, la que
se utiliza para luz eléctrica del alumbrado público y particular.
Todos los puntos principales de la Municipalidad están unidos por una
importante red telefónica, que comprende, entre sus estaciones principales, la
Cabecera del Municipio, Villaldama, Bustamante, Vallecillo, hacienda Larraldeña, hacienda de Guadalupe y los minerales de «Cruz del Aire&gt; y «So·
ledad&gt;.
La vegetación es exuberante en todo el terreno de la jurisdicción del
Municipio; á medio kilómetro del pueblo de Sabinas, sobre el camino que
conduce á Villaldama, se halla un notable ojo de agua que surte de este precioso líquido á tres haciendas, para su riego, debido á lo cual estas tres fincas están exentas de los peligros de la falta de llu vías.
Dentro de la jurisdicción de la Municipalidad se hallan las haciendas de
«La Floreña&gt;, «La Larraldeña&gt; y cLa Lozaneña&gt; y las muy notables de «San
Juan&gt; 'f de «Guadalupe&gt;. La exuberancia de los terrenos y las facilidades
con que cuentan para su riego, hace que se recojan dos cosechas al año en la
región, en la que se desconocen las heladas.
No terminaremos esta breve reseña del Municipio de Sabinas Hidalgo sin
hacer mención de uno de los elementos que más han cuntribuido á su desarrollo y adelanto: nos referimos á la personalidad del señor Don Pablo de
los Santos, quien, en su cargo de alcalde primero, ha podido hacer, y ha hecho, muchos bienes á la comunidad humana que se ha puesto bajo su sabia y

841

EL MUNDO ILUSTRADO

La Re~i(n Minera de Sabinas Hida'go
Además de las vectajas cue Sa_binas Hidalgo
debe á la exuberancia de su suelo y á la laboriosidad de sus habitantes, cuenta con una región
minera, que mucho ha influido para su adelanto
y progreso.
Enclava en los flancos de la sierra de Santa Clara; la región es rica en plomo con una bastante
alta ley de plata y enormes cuerpos de zinc, cuya
ley varía entre 46 y SO por ciento.
Tiene particular importancia entre ella~ la• que
explota la compañía minera de «Cruz del Aire&gt;
y anexas, que comprenden una extensión de ciento tres pertenencias di v ídidas en tres fundos, que
tienen los nombres de «Cruz del Aire&gt;, «Ampliación de Cruz del Aire&gt; y «Cruz del A¡!ua&gt;.
'
Hace pocos días que el Sr. D. Pablo de los Santos obtuvo el dominio de la compañía por la
compra de la mayoría de las acciones de ella, hecho que fué anunciado en &lt;The Mexican Mining
Journa!&gt; (periódico mexicano de minas) en su
edición correspondiente al mes de Diciembre, en
las siguientes palabras que traducimos del in¡(lés:
cLa mina de «Cruz del Aire&gt;, ubicada en Sabinas
Hidalgo, Nuevo León, ha quedado bajo el dominio de Pablo de los Santos, de la misma ciudad,
por medio de la compra de 620 de las 1,200 acciones que constituyen la compañía, las que adqui-

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OJO

Residencia del Sr. D. Pablo de los Santos.

Escuela di' primera clase de Sabinas.

DE AGUA DE SABINAS HIDALGO.

rió en la suma de $174,000. La mina es un importante productor de zinc y de plomo que ha sido
explotada durante los últimos cuatro años&gt;.
Trabajan en la explotación de las minas, en la
extracción de metales, de trescientos á cuatrocier tos hombres, y la cvnducción de los productos de
la mina á la estación de Villaldama, del ferrocarril Nacional, se hace por medio de carretas. Al
hablar de los trabajadores que emplea la mina,
debemos hacer notar que actualmente hay lugar
vacante en ella para cuantos hombres deseen dedicarse á un trabajo honrado y lucrativo, y que
los que acudan con sus energías y con deseos de
ganarse la vida de una manera honrada, tendrán
en las minas asegurada la subsistencia.
Se tiene en proyecto el establecimiento de un
cable de trasmisión para conducir el mineral de
una manera más rápida y fácil, y se ha encargado
á la firma A. Leschen &amp; Sons Co. de la instalación
del mismo. Esta mejora redundará indudablemente en beneficio de la región, que podrá comunicarse de una manera más rápida y segura con la
Citación del ferrocarril, el medio de comunicación
único de que se dispone con el resto del mundr
civilizado.
Se tiene '.también ~n proyecto la construccióu
&lt;le una vía de ferrocarril que una á las minas con
una toma de agua, con el objeto de poder establece~ t ~ ~.acie~~de . concentración, pues en la
mma existe gran cantidad de mineral &lt;te ley baja,

Palacio Municipal de Sabinas Hiaalgo (en oonstruccí6n).

IÍ.
.

.

.&gt;

~¿

;:
- ...

que no se explota por falta de una instalación
apropiada.
El metal que se extrae, y que se exporta en su
totalidad, es de una ley de 50 á 65 por ciento de
plomo y de 800 gramos á un kilo de plata por
tonelada. Como en toda la región, existen también
grandes montones de zinc, cuya ley var(a entre
46 y 50 por ciento de metal puro.
La dirección de la compañía minera está encarg1da á una mesa directiva, cuyos miembro5 son
todos personas de antecedentes perfectamente ho•
nora bles, y cuya honorabilidad es setura ¡(arantía de la perfecta marcha de la negociación.
Estas personas son las siguientes: Presidente,
Sr. D. Pedro Anaya; Vicepresidente, Sr. Francisco
de los Santos; Tesorero, Sr. D. Pablo de los San•
tos; Secretario, Sr. D. J. Morales; Comisario, Sr. D.
Encarnación Garza.
Como decíamos autes, la presencia de estas honorables personas al frente de la negociación, es
una garantía segura de 5u marcha hacia el progreso, y la explotación de las minas bajo su dirección será cada día mejor llevada, y por lo tanto,
más productiva.
En esto como en todo lo que se refiere á la
prosperidad de la municipalidad de Sabinas Hidal¡!o, se nota el espíritu ordenador y director del
Sr. D. Pablo de los Santos, quien ha sido el reformador de la región y á quien ésta debe mucho
de su progreso actual y del futuro que, seguramente, alcanzará en un porvenir nada remoto.

)-;
,..

~

CAMPAMENTO MINERO DE &lt;CRUZ DEL AIRE&gt;.

prudente dirección. En todas partes donde se hable de mejoras en Sabinas,
se tendrá que hablar del señor de los Santos, pues todas y cada una de ellas
están ligadas con su nombre de una manera inseparable.
Además de los cargos de alcalde primero y de diputado suplente al Congreso del Estado por el décimo distrito, que desempeña ahora, el señor de
los Santos ha ocupado otros muchos en la administración pública, en los que
ha podido dar muestras de su espíritu benefactor y ordenado en la seoda del
progreso. Ha desempeñado los cargos de regidor del Ayuntamiento, administración de la subagencia del Timbre. Administrador de Correos, Juez Civil
y los que ya mencionamos que desempeña actualmente.

-$.

.
'

Sr. D. Pablo de los Santos, Alcalde primera de Sabinas Hidalgo.

•

•i
~....-

.

;)

. ,

LABOREO EN

«CRUZ

DEL AIRF&gt;

�La Industria Harinera·
EN MONTERREY

MOLINOS DE &lt;EL FÉNIX&gt;,

S. A.

EN 5ALTILLO.

MOLINOS DE CtllNDROS EN MONTERREY.

Gnu. de las industrias que han alcanzado en larciudad de :\-lont('t-re~' una extensi6n verdaderamente asombrosa, es la industria
molinera, lo cual se explica en ,·ista drl aumento de su poblaci6n.
Este hecho, pre,,isto~desde hacC' muchos aííos poi' rnrios hom1H·&lt;'ii ele empresa .r ele carácter, es la base de uno de los más granclrs ..:a.pi tales en el Estado de Xucrn Le6n.
Si todos los hombres comen pan, se dijeron losseñol'es :\ladero,
,r rn ~lontel'l'C,\' habrá dentro ele poco tiempo muchos hombres, es spg-uro qm' so consumir:1 mucho pan; ,v la mejor prueba ele que estcs
razonamientos Pstahan justificados, eii el éxito que los empren&lt;le&lt;lol'es hermanos han obtenido en sus negocios.
Los seiiores Madero poseen actualmente grandrs instalaciones dr
molinos, montados con todos los adelantos ele la industria, no sólo
en la ciudad de :\Jonterre,r, en la que su dominio es absoluto. sine
tambirn rn In del Saltillo ~- en Parl'as.
En :\lontene.\' tienen los &lt;Molinos de Cilindros de 1Ionten·ey.
S. ,\.», negociación que explota toda In industria de harinas ele la
c·iudad, y los &lt;.Jlolinos de ,Jrsús .Jfaría», que sirven como ele auxiliar á los anteriorC's; estos últimos no son de la proµiedad ele los
i-eñorcs .Jlaclero: pero los explotan conforme Ít un contrato de a1Trnrlamiento.
En Pal'ras ti~ncn los «.Jlolinos de :-;an Lorenzo» v t'n el ~altillo los &lt;.:\Iolinos del Frnix»; con estas instalaciones se· puede decir
que los seiíores Madero dominan por c·ornplcto la industria harinern de las tres ciuda&lt;les citarlas.

Para que se ,·ea hasta clórn]p eii .im,Lifiracla hl asHeración que
n~cntnmos al fin d&lt;,] 111í1Tafo prr&lt;·rdt'rltr, damo'i en seguida una lis-

MOLINOS DE «SAN LORENZO&gt;, EN PARRAS.

t:t de las capacidades de cada una de las instalaciones citadas. La
de los «Molinos &lt;le Cilindros de ~Ionterrer» tiene una capacidad de
seiscientas libras en veinticuatro horas, 6 sea ciento veinte mil por
aíío. La ele los &lt;Molinos de Jesús ~Iaría», cien libras en veinticuatr(' horas, 6 sea. reinte mil por año: la de &lt;Molinos del Fénix»,
ciento cincuenta libras por rninticuatro horas, 6 sea treinta mil
por aiio, .r la ele &lt;~an Lorenzo», la misma que la anterior; lo que
da un total de mil libras por día, ó sea doscientas mil por año.
Xotarán nuestros lectores que la capacidad anual no corresponde,
ni con mucho, á la eapacidacl diaria multiplicada por los trescientos sesenta y cinco días del año; pero esto se debe á que ha-'·
q uc tomar en consideración muchas circunstancias, tales como
los,clías de fiesta y otra"' muchas que hacen que la capacidad se rrduzca notahlemente.

***
La Compañía explotadora de los molinos se firma «Ernesto
:\ladero Hermanos», y reconoce, como domicilio, las ciudades de
.:\Ionterre;v, en :Nuern León, y Parras, en Coahuila.
Tienen registradas las siguientes marcas de harinas: San Lo1·en;r,o, Rosa Blanca, Perla. Especial, Heinita y Palma Extl'a. Todas ellas disfrutan de gran crédito entre los conocedores, y son
consumidas en grandes cantidades, no sólo en los Estados de la
frontera, donde disfrutan de gran crédito, sino en todo el país, aun
en los Estados más lejanos.

o
VISTA GENERAL DE LOS MOLINOS DE CJLINDROS.

o

o

843

ltL MUNDO ILUSTRADO

LA FIRMA DE MADERO HNOS.
Entre las casas que gozan de mayor crédito
en los Estados de la frontera Norte de nuestro
país, ocupa un lugar prominente la firma de
Madero Hermanos. Esta tiene un poder lllmltado en lo que se refiere á operaciones comerciales y de crédito, poder que es muy justifica•
do si se tiene en consideración la gran cantidad de negocios, todos de primera. clase, que
son atendidos eficazmente por la respetable
firma.
Uno de los miembros de la firma es presidente de la Compañía Metalúrgica de Torreón, S.
A.; socio gerente de la firma S. Madero y Com•
paflía, productores de guayule; Secretario de la
Compañia Industrial de Parras, S. A., fabricante de tejidos de algodón. y Vicepresidente de la
Compañia Explotadora. de CJahuila. S .•L Todos
y cada uno de los nombres decompañlasque acabamos de mencionar, son una l,larantía. de solvencia y de honradez acrisolada..
P~ra dar una idea de una sola de esas compañias, la productora de guayule, vamos á dar
á nuestros lectores algunos datos acerca de
ella. advirtiendo que todas las demás están
establecidas sobre bases tan sólidas como la
qne tomamos al acaso, no hablando de las demás
por falta de espacio y porque no han adquirido la excepcional importancia de la que nos
ocupa.
• **
Como sabe11 bien todos nuestros lectores, des•
de que el afio de l!JO:l se probó, de una manera
exoerimental y científica, la posibilidad de extraer de la planta del guayule un caucho que
podla ser usado en el comercio y en la iodustrla, hubo una verdadera. invasi(n de invento•
res que hallaron, como por encanto, la manera de extraer el caucho ele! pequeño arbusto
que, por tantos siglos, permaneció inculto rn el
Ha.neo de nuestras montanas.
En el afio de 1906 hubo t.al producción de cau.
ello procedente del guayule, que la oferta excedió á la oemanda. y el valor del producto decayó de una manera considerablr; pero esto no
era más que 1111 momento de locura. indu~trial,
la que tenla que pasar pronto y dejar ~I campo de la. explotación á los que se de•licaran á
ella provistos de los elementos Indispensables,
como son un gran capital y una experiencia es•
prnial en asuntos lndust ria les.
Muchos ilusos de la industria se forjaron
grandes ensueños :i.1 sentirse dul'ñOs de un procedimiento mái ó menos eficaz para la extrae•
ción del caucho del guayule y dos ó tres toneladas ne la planta y:1. cortada; pero ninguno de
el los contaba con las enormes dificultades que
ha.bía.n de tener para procurarse más gua.yule
cuando sn les hubiera. terminado su exigua
existencia., dihcultacles que c!ependen en gran
parte de la región misma en que se produce el
guayule, y en parte también por los procedimientos especiales de transporte y de conduc
ción.
Muchos de estos industriales de oeaslón fracasaron solamente por no saber que la savia
del guayule, lo mismo que la de la palma,
se descomponen cuando se les expone por mu•
cho tiempo á la acción de la luz y del calor.
Detalles de fabricación, que á primera vista
parecen insigoi ficantes, hicieron fracasar á
muchos que creían asegurada una fortuna, y
la explotación, que se habla i11iciado de una.
manera tan inmoderada, fué decayendo, para
para dejar el callipo á los que, como decimos
antes, entr,aron á la lucha armados de las armas que les eran necesarias.
De éstos fueron los hermanos Madero, hom•
bres acostumbrados á la lucha en el campo de
la industria., hechos á los trabajos de las na•
cientes, habiéndolos vencido en más de una
ocasión; antes dtl emprender el negocio, lo estudia.ron á fondo; consideraron por un la.do las
ventajas y por el otro los incoo venientes, y
hasta que estuvieron segoros de haber obtenido la manera de aprovecharse de las primeras
y vencer los segundos, no se entregaron á una

explotación que á tantas personas habia des•
llusion!\do después de haberles dado tantas es•
pera.nza.s.
En primer lugar, se aseguraron una gran
existencia en almacén, hasta el punto de ser
considerados como los más grandes almacenis
tas y propietarios de guayule en México, y después de esto construyeron sus fábrica.s en los
lugares más propicios para la explotación.
En los momentos actuales explotan las siguientes fábricas:
Compai'lia Explotadora Coahuilense, S. A.;
esta compañía cuenta con dos grandes fábricas, que se hallan situadas en Parras, Estado
de Coabuila, en medio de enormes plantaciones, propiedad de los señores Madero, que
abarcan una extensión de cinco millones de
acres, gran parte de los cuales contienen gua.
yule. En estas fábricas se hace uso de las má
quinas más perfectas para la extracción Je!
caucho, las que tienen una capacidad de 115
toneles de caucho por mes. Ti,me sitt.e calderas de ciento cincuenta caballos cada una, y
en ellas no se usa. como combustible más que
los desechos del mismo arbusto.
Pertenece también á esta fábrica el rancho
del Ca.labazal, el cual tiene una superficie de
ciento sesenta mil acres.
Salvador Madero y Compañia, S. en C.; esta
rama. de la casa Madero tiene una fábrica en
la hacienda de S.i.n Tlburcio, del Estado de
Zacatecas, en medio de un terreno de 720,000
acres, de los mejores terrenos productores de
guayule del mundo, propiedad del seilor Don
Francisco del Hoyo.
La fábrica se halla á una distancia de c!n•
cuenta y slete millas de la estación del ferrocarril más próximo, que es la de Vanegas, en
la linea del F~rrocarril Nacional. El terreno
tiene una capacidad de setenta y cinco mil toneles de plantas de guayule, lo que permite un
corte anual de siete mil quinientos tone les por
afio; se puede decir que esta fábrica tiene un
manantial inagotable de materia prima.
La fábrica. de San Tiburcio es, seguramente,
una de las más económicas en todo el pab;
cuatro máquinas de gas de doscientos caballos
cada una, con sus respectivos motores eléctri•
cos, suministran toda la fu-3rza motriz necesaria. Como combustible, se hace uso de los
desech'Js del guayule, y sólo se emplea el carbón en muy pequefias cantidades. Junto á la
fábrica se ha establecido un taller de reparaciones de estilo moderno y las casas pa.ra ha
bltación de los obreros. Tiene una capacidad
de cleu toneles de caucho por mes.
Fábrica de las Delicias, de San Pedro, Coal1UI•
la. Esta e.npresa, en la que se halla interesado
el señor A. V. Hernández, se halla situada. en
medio de una región, cuya producción se puede estimar entre doce y quince mil toneles. TJe.
ne una fábrica con capacidad de t reinta to•
neles de guayule por mes.
Fábrica de hule Australia, S. A.; ésta se
halla situada en Cuatro Ciénegas, Esta.do de
Coahuila, en una inmensa hacienda de propiedad del seílor Don Francisco Madero, la
cual tiene 25,000 toneles en sus tierras pro
plas. La capacidad de esta fábrica es de 25 to.
neles por mes.
Compañía Ganadera de la Merced, S. A.;
esta empresa se halla localizada en San Pedro,
propiedad de Don Francisco Madero; tiene alquiladas dos fábricas en Tvrreón para extraer
el caucho de plantas nacidas en sus terrenos.
La capacidad de estas dos fábricas es de trein•
ta toneles por mes.
El caucho que se obtiene en tcd1s estas fá
bricas es extraído por un procedimiento especial, y sus propietarios no hao ntrocedido an·
te ning(rn !{asto que sea necesario para su perfeccionamiento. Las fábricas cuentan c.J11 los
servicios de químicos expertos en cuestiones de,
caucho, los que están estudiando constante
mente Ja manera de mejorar el producto, y el
buen renombre de la marca PARRA, especi:L
lldad de los sellares Madero, es la mp jor prue
ba de que esos e~tudios están daudo buenos re•
sultados.

El procedimiento es puramente mecánico. Se
corta el ramaje en·pedazos pequefios y se le lava de manera de obtener un producto limpo y
bien resistente que no contiene más que . un
veinte por ciento de resina, mientras que los
productos de otros procedimientos contienen
entre 24 y 30 por ciento.
Los fabricantes de objetos de caucho han en•
cootrado que pueden sustituir en sus fábricas
de 20 á 50 por ciento de &lt;PHa fino&gt; por caucho
de guayule. Aigunos fabricantes han llegado
aun á suprimir por completo los cauchos de
A frica., alegando que obtienen mejores resultados con los cauchos deguayule, y lo mismo que
dicen de los cauchos africanos, dicen de los de
Borneo y Benguells.
Muchos fabricantes, como ya lo dijimos, usan
el guayule solo; pero se obtlenen·mejores resultados us,índolo mezclado con hules resistentes
como el «Para fino&gt; ó el C.i.meta.

***

Algunos fabricantes han encont,rado dificuJ.
tarles para el uso del guayule en brnto. y para
c,bviar e3as dificultades, los señores l\1arlero han
creado 1111a. clase especial que se distmgue con
la m:uca. DURANGO y que es un caucho lavado
y refina.do que se puede usar exa.ctamentll de
la misma manera qne el c:i.u("l\o de cualquiera
otra procedencia. Como este caucho está ya.
seco, y por lo ta~to, no hay pérdidas debidas á
la. rPsequedad, es preferido por muchos, y esta
pref~re11cia. se acentúa si se t,iene en cue11ta.
que no se ablanda. durante el tiempo de calor
y, por lo tanto, se puede tener en almacén indefinidamente.
Muchos fabricantes usan máquinas para des
resinar, con el objeto de privar al ¡¡-uaJule de
toda su resina; el producto que se obtiene por
este procedimiento es muy hermoso y comparable al caucho de mejor clase, obtenido por cualquier procedimiento.
Para obtener buenos resultados con el guayule, se le debe secar en aparatos cVacuum&gt;.
Se coloca en primer lugar todos los ingredien•
tes y al fin ~e coloca el caucho, pues de otra
maner~ se adhiere con fa~ilidad á los cilindros,
sobretodo cuando la temperatura. está caliente.

***
El guayule tiene empleos para lo que está
indicado, con exclusión de otros cauchos; por
ejemplo, para 1a fabricación de zapatos y de
botas de hule, debe preferírsele en razón de la
economía que representa su empleo, ya sea que
se use el de la. marca &lt;PARRA&gt; ó el desresi•
na.do.
En los artículos de hnle !foro, el ¡¡nayule da
una hermosa apariencia de ébano, mucho más
brillante que el que se obtiene con otros cauchos. En muchos casos se le debe emplear aislado de otros cauchos mas costosos y qne no
dan tan bellos resultados.
Los fabricantes de artículos Industriales, ta•
les cCJmo válvulas. correas de trasmisión. tapones para pistones de bombas, tubos y otros
muchrs, emplean de preferencia el caucho de
gua.yute, y no hay compo~ición industrial en
la que no se aconseje por los tratadistas modernos.
Las compañías fi&gt;rrccarrilerns han hecho
pruebas con conductos para. frenos de aire, y al
tin de ellas han declarado que los tubos hechos
con caucho de guayule son los Que han dado
los mejores resultados. Los fabricantes de llan•
tas y neumáticos para automóviles y bicicle•
tas han hallado que el uso del guayule disminuye el gasto ae fabricación sin disminuir la
calidad.
La. mayoría de las gomas para borrar lápiz ó
tinta se hace ahora con guayule puro; las cubiertas y empaques para alambres ó cables
eléctricos se mejoran mucho con el uso del
guayule; lo mismo sucede con las bandas, las
telas impermeables y las botellas de hule.
A todas estas ventajas, que el caucho de gua.
yule ha probado en la práctica, debemos aumentar la que tiene de perder siempre un peso
tijo, por lo que se puede garantizar siempre
esa pérdida, cosa que no sucede con ni-nguna
otra clase de ca.uc110.

***

La anterior resef'ia de las ventajas y del por-

venir á que está llama.da la industria del guayule, habrá dado] á nuestros lectores una idea
del gran campo que tleoen ante ellos los sefiores MMdero, dada la gran escala. en que han emprendido la explotación y el carácter esencia].
mente comercial que han impnso al nego•
, clo.
Sobre las mismas bases y de la misma manP•
ra. están i11icia.(ios y llevados á cabo todos l11s
negocios en los que interviene la acredl I ada.
firma; por esto no vacilamos en afirmar al
principio de e¡;,tas line:is, y lo repeti mus a hora.
que la firma. Madero Hermanos 1•s una 011 J;, ~
má-;lmportantPs.nn~t\ln rlP 1r-~1-~-1adu~tfo l,l
froutera., sino de todo 11ueHro ¡n,b.

o

�EL .r.mNDO ILUSTR4DO

844

845

EL MUNDO ILUSTRADO

LA CERVECERIA CUAUHTEMOC

CALDERA DE PASTEURIZACIÓN
LA &lt;CERVECERÍA CUAUHTEMOC&gt; HACE DOCE AROS.

Al hablar del est-Jdo de prosperidad á que ha
llc~ado la ciudad de Monterrey, es imposible dejar de hablar de la &lt;Cervecería Cuauhtemoc&gt;.
Dijimos ea otro lugar que las industrias son la
base principal de la riqueza de la ciudad, y la
historia de ellas es la historia del adelanto de la
capital neoleonense.
Y si de todas las industrias establecidas en
Monterrey se puede decir esto, de ninguna más
propiamente que de la &lt;Cervecería Cuauhtemoc&gt;,
que ha crecido al lado de la ciudad, durante los
últimos diez y siete años, como si fuera su hermana menor.
El año de 1891, un grupo de hombres de em-

p~esa tuvo la feliz idea de establecer una fábrica
de cerveza en uno de los centros poblados, que
con su perspicacia comprendieron llamado á un
gran porvenir y fundaron la &lt;Cervecería Cuauhtemoc&gt;, de Monterrey, á la que dieron en sus
principios una capacidad de cinco mil barriles
por año.
Apenas establecida la nueva fábrica, sus iniciadores pudieron comprender que su espíritu de
empresa no les había engañado: la ciudad de
Monterrey era y es un lugar muy apropiado para
el establecimiento de una fábrica del espumoso
líquido favorito del rey Gambrinus. Si á esto aumentamos el extremo nimio cuidado que se tuvo

desde el principio en la fabricación de las cervezas, se comprenderá por qué la cervecerí« se ha
unido á la ciudad, como su hermana menor, en
su maravilloso crecimiento y progreso.
La historia de la cervecería se puede hacer relatando sus triunfos¡ casi año por año, desde su
hmdación, se ha hecho acreedora á alguno en los
muchos certámenes en los que ha tomado parle.
El año de 1893, cuando la cervecería estaba toda vía en su infancia, se puede decir recibió uu
gran premio en la Exposición que celebró la ciudad de Chicago en conmemoración del cuarto cen•
tenario del descubrimiento de América¡ en la Exposición de París de 1900 obtuvo medalla de

I

LA «C!':RVECERÍA CUAUHTEMOC» ACTUALMENTE,

oro é igual distinción en la expos1c1on celebrada en Durango en 1902, con la circunstancia de ser la 1ínica medalla de oro que se concedió en este último certamen.
•
En todas las exposiciones á que se ha presea.
tado, después de la de Durango, ha tenido la gloria de obtener los únicos grandes premios¡ estas
exposiciones 11an sido las de Saint Louis Missouri, en 1904¡ Lieja, en 1905¡ Mi án, en 1906, y en
París en la exposición de Higiene y Alimentación celebrada el mismo año. En este certamen,
además del único gran premio, obtuvo la cruz de
honor.
El año de 1905, las cervezas de la &lt;Cervecería
Cuauhtemoc&gt; fueron analizadas y estudiadas por
la Academia Imperial y Real de Cerveceres de
Bavaria 1 la que les concedió un certificado honorífico, redactado en los términos más encomiásticos¡ este certificado constituye una de las glorias
de que más justamente se muestra orgullosa la
casa.
Por último, en la exposición universal, celebrada en Madrid el año próximo pasado, la &lt;Cervecería Cuauhtemocl&gt; fué distinguida de entre todas
las que se presentaron á certamen, nombrándosele
presidente del jurado encargado de discernir los
premios á los expositores de cervezas. Además
de esta señaladísima distinción, se le concedió un
gran premio, y S. M. el Rey de España, en vista
de los triunfos obtenidos, concedió el título de
proveedores de la Real Casa y el privilegio de
usar las armas reales en sus documentos, papel de
cartas y demás lugares en donde se juzgara oportuno¡ esta honrosa distinción no había sido concedida hasta ahora á ninguna casa mexicana.
Y en los momentos actuales, después de una
serie de triunfos que no tiene precedente en la
historia de las industrias mexicanas, nos hallamos
á la cervecería agrandada, ampliada en sus proporciones hasta el punto de ser casi desconocida
para quienes la conocimos desde su infancia. La
producción primitiva de cinco mil barriles por
año se ha elevado á doscientos mil¡ las bodegas
de fermentación producen setenta y cinco mil barriles cada doce meses, y el departamento de em-

botellar tiene una capacidad de ciento ochenta
mil botellas por día.
La casa de calderas tiene una capacidad de dos
mil caballos, y las máquinas de hielo una de quinientas sesenta y cinco toneladas. Toda la planta
de la cervecería se mueve por electricidad, y el
conjunto de edificios de que se compone toda la
fábrica, ocupa un terreno de veinte hectaras de
superficie.
Para dar una idea de lo benéfica que es la
institución, diremos que la fábrica emplea á mil
quinientos operarios eu sus diferentes departamentos, lo que significa otras tanta, fami ,ias que
deben la vida y el sustento á la floreciente negociación.

Esta está constituida actualmente por una sociedad anónima, á cuyo frente figuran las siguientes personas: Presidente, Señor Don Isaac Gar·
za¡ Secretario, Señor Don José Muguerza¡ Tesorero, Seílor Don José A. Calderón, y Gerente gene·
ral, Señor Don Francisco G. Sad!I, Los antece·
dentes de estos caballeros como hombres de ne•

gocios, su reconocida laboriosidad y el empeño
que han dedicado á la cervectría, son las causas
de los grandiosos resultados que todo el mundo
conoce. La prosperidad de la &lt;Cervecería Cuauh·
temoc&gt; no es más que un ejemplo de lo que pueden una buena veluntad, la constancia para el traba jo y la energía bien dirigida.
Muy conocidas, gustadas y aplaudidas del público son las marcas que fabrica la &lt;Cervecería
Cuauhtemoc&gt;; sin embargo, haremos mención de
algunas de ellas, á las que la opinión pública ha
concedido justamente lugares prominentes entre
las cervezas que se consumen en el país.
La marca &lt;BOHEMIA&gt; es reconocida en todas
partes como da reina de las cervezas pálidas»¡ la
&lt;CARTA BLANCA&gt; ha merecido que se le llame
da mejor cerveza de América&gt;¡ y la última creación de la cervecería, la popular marca &lt;SATURNO&gt;, es considerada como da maravilla de las
cervezas conocidas&gt;, lo mismo que el planeta que
lleva el mismo nombre es la maravilla de nuestro
sistema planetario.
Estas son las tres marcas que más fama han dado á la cervecería; pero nadie desconoce la marca ESTRELLA, predilecta de las clases populares, y la SALVATOR, cerveza obscura, delicia de
los aficionados á la cerveza de estilo alemán.
Tales son, á grandes rasgos, los datos históricos
de la &lt;Cervecería Cuauhtemoc&gt; y de su espléndido triunfo; así es como ha crecido lo industria cervecera en las cercanías de la ciudad de Monterrey,
impulsando á ésta por el camino del progreso y
del adelanto en compañía de las demás industrias
que han hecho, como ya lo dijimos, la base de la
gran epopeya de la ciudad capital del Estado de
Nuevo León.

�lllL MUNDO ILUSTRADó

84(\

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Estas líneas aparecerán horas después de que
Tina di Lorenzo haya hecho su reaparición entre
nosotros en la vieja sala de Arbeu, con di Ladro&gt;, potente drama de H. Bernstein.
Cuando salga al público este número del semanario, ya habrá pasado por la escene la figura radiante de la divina actriz, y, con ella y por ella,
la admiración y el cariño que aquí le profesa•
mos.
Y, no obstante, el artículo que estoy escribien•
do uecesita entrar en las cajas con anticipación
al suceso teatral. No puede consignar los acontecimientos de toda la semana. A la mitad de ella
detendrá su observación para ver solamente tres
ó cuatro días, durante los cuales nada ha habido
que merezca atención. Pasemos, pues, en blanco
esas jornadas vacías, para escribir la historia de
lo que todavía no sucede.
¡Rara crónica!
Como una contrición de este pecado de lógica,
voy á charlar un poco de cómo y por qué se esperaba tanto la temporada actual.
Pocas veces, en verdad, hemos anhelado con
más fervor, aguardado con más impaciencia ni
deseado con mayor deseo que en ésta, el retorno
de una artista conocida y amada.
Y es que la encantadora Di Lorenzo vino á nosotros y vuelve hoy todavía en un pleno desarrollo artístico, que quema sus granos de incienso en
el vaso de una brillante juventud.
Tina nos visita joven, y esa rara concesión que
se nos hace, aquí donde sólo nos era permitido
admirar las glorias europeas, esfumadas con tonos de crepúsculo vital y artístico, nos tiene encantados y agradecidos,
No bastaría el espacio que me tienen destinado en estas páginas para enumerar todas las
dolorosas remembranzas de amargos desengaños,
esperanzas defraudadas y anhelos desvanecidos
con que nos han burlado hábiles empresarios.
¿Cuántas veces se nos ha dicho: - Viene una estrella del arte- y frecuente ha sido el caso de que,
al pisar el nuevo Continente, veamos que esa estrella toca ya el horizontt. de las muertes del sol?
Luce, sí¡ pero su brillo es débil, cansado del tramonto y trayendo, como todas las grandes sacerdotisas que consagran la vida á un rito espiritual,
la huella honda del conshnte fervor en el alma
y en el cuerpo las maceraciones del cilicio de la
vida, Así llegan á nosotros, y aunque en esas llores marchitas adivinamos el perfume ido, no las
pondremos, seguramente, sobre el corazón.
Y Tina di Lorenzo, más 1uminosa que todas las
estrellas, más sagrada que todas las sacerdotisas,
más fresca que todas las llores, viene á nosotros en
pleno zenit, toda religión y toda esencia.
Por eso la aguardamos impacientes y d~eosos
de mandar á sus hombros de Venus las palmas
blancas de nuestra admiración.

O

D
O
D
O
D
O

D
o
D
o
D
o

1,

..,

recogerse en la tranquilidad del hogar cerrando
á l a gal antería y al escándalo las puertas tentadoras de la vanidad, para esconder y guardar su honestidad de esposa y su ternura de madre, hubo
de atraerse todas las voluntades femeninas,
. Para ganarse, como conquistadas tiene ya, las
simpatías del otro sexo, Tina cuenta con otros
méritos: los de su arte, su belleza y su talento,
que son resumen de su alma.
Así lo revela en todo. Es una flor de serenidad
un prodi~io de _equilibrio que se presenta hast~
en los mas sencillos rasgos de su belleza plástica.
Tranquilos son sus ojos verdeazules; suave es
la curva de los hombros, que prolonga su Jfoea
perfilada en los brazos, como una coble seuda
donde las manos florecen¡ y por último todo se,renidad y armonía es el cuerpo escultórico, cuyos conto~nos tenues, pero precisos, conservan,
en cualquier instante, su belleza estética.
Y en este vaso de hermosura se cucierra uu
temperru:n,ento nerv_ioso y ap.1sio11ado capaz de expr~sar, s~n exageraciones ni neurosismos, cualquier
psicologia que no tenga complicacioues.
Tina tiene, como frontera de sus facultades la
alta comedia: esa nota dolorosa que no llega' al
grito de la dramaticidad, que no resuelve el sufrimiento en lágrimas, sino en so llozos, y que conserva en un medio tono la eterna y triste canción
del dolor humano.
No quiere decir esto que la actriz italiana sea
incapaz de compenetrarse, de unificarse-digámoslo de una vez-con un personaje abstruso ó
complejo como la «Magda&gt; de Suderrmann y la &lt;Seconda Moglie&gt;, de Pinero. Tina no solamente entra en ellos, sino que los matiza, los realza y les
pone el sello de su personalidad. Siempre la hemos visto huir d~ los moldes ajenos. Ella gusta
de c~ear, de puhr cuando menos, los personajes
que m!erpreta con el cincel de la originalidad,
Aqui está su secreto para hacerse admirar de
todos.
Y cuando tropieza cou un personaje, cuyo espíritu sea claro, preciso, definido y simple, la sinceridad de la artista llega á la más alta elevación
y se nos hace inolvidable.
Todavía recordamos, como una obsesión su di·
vina mutilada en la «Giocconda» de D'An~unzio.
¿La volveremos á ver?
Seguramente. Y al lado de esta perfecta creación suya, &lt;LaSamaritaua&gt; de Rostand y la &lt;Mme.
Sans Gene&gt; de Sardo u, que tantas ovaciones le va·
lieran de los públicos que la han admirado antes
que nosotros.
Las puertas se han abierto. Entremos por ellas
al templo prometido, que al salir llevaremos co·
roo en los tiempos paganos, la cabeza coronad~ de
rosas y la veste perfumada.

,
LA EMINENTE ACTRIZ TI NA DI LORENZO.

o

,11
0

Con esas dotes de ju veutud, belleza y sensibilida:I, ha sabido sacudir nuestra apatía legendaria,
y en su anterior estancia entre nosotros no hubo
ojos que no la contemplaran ni manos indolentes
al aplauso.
Hasta las damas, nuestras damas pudorosas que
jamás se atreven á exteriorizar las sensaciones de
su espíritu en los palcos de un teatro, han aplaudido francamente, entusiastamente, sin recato alguno, á la divina actriz.
Y es que sabían que ella-como ellas-tiene la
santidad del hogar.
Huye al contagio de las pasiones que representa en la escena¡ mujer de virtudes sencillas y afirmadas, que sólo usa la multiforme máscara de los
comediantes cuando su planta pisa la escena· artista que hace dones de su belleza y encantos ;ólo
en el escenario y que, terminada su labor, va á

CARLOS PEREZ MALDONADO
MONTERREY, MEXICO,

o

LORELEY.

�CARLOS PERE.Z. MALOONADO
MON·rERREY, MEXICO,

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1908, Año 15, Tomo 2, No 26, Diciembre 27</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>L UNDO LUSTUADO
Registrado como artículo d .,,,_ se,.._unda
.,
clase, en 3 de Noviembre dr. 1894.-Impreso en papel de las Fábricas de San Rafael.

Año XV Tomo 11

México, 19 de Julio de 1908

Número 3

LA DIGNISIMA SEÑORA DOÑA CARMEN ROMERO RUBIO DE DIAZ HA RECIBIDO. EL JUEVES ULTIMO, LAS SINCERAS Y RESPETUOSAS FELICITACIONES DE LA SOCIEDAD MEXICANA Y LAS BENDICIONES SIN CUENTO DE AQUELLOS QUE DE SUS NOBLES MANOS RECIBEN EL TORRENTE INAGOTABLE DE SUS CARIDADES. SU DIA DE DIAS NO SE HA MARCADO POR NINGUN FESTIVAL, PORQUE LA
DAMA GUARDA AUN EL LUTO EN TODO SU RIGOR: PERO A LA INTIMIDAD DE SU RETIRO HA DE HABER LLEGADO EL HOMENAJE QUE
LA NACION ENTERA RINDE A LA NOBILISIMA SEÑORA QUE ENCARNA TODAS LAS VIRTUDES, TODAS LAS ALTEZAS DEL ALMA FEMEN 1·
NA Y DEL ALMA MEXICANA.
A ESOS HOMENAJES, "EL MUNDO ILUSTRADO" SE HCNRA EN UNIR EL SUYO, MUY RESPETUOSO Y MUY SINCERO.

�EL MÚNDO ILú~'l'RA

70
lD&gt;nriedlC)lflliC):

Director, Dr. Luis Lara y Pardo.
Gerente General,

ALFONSO E. BRAVO .
-...ax&gt;G&gt;--

OFICINAS PROVISIONALES:

Segunda. de las Da.mas 4. México, D. F. Apl\rtl\_do postal 2.570. -Teléfonos: Erlcsnn, 1476.
Compañía. Telefónica, 471.

--

PRECI OS DE SUBSCRIPCIÓN:

En la Ciudad ........ .... .......... .. ......... S 1.Z'\
En los Estados......... . . .. . . .. .. . .. .. . .. . .. . l fiO
En el Extranjero ,.. .. . ........ , . .. . . .. 2.00
N,ÚMEROS SUELTOS:

En la 0apltal.. .. .. . . . .. .... .. .. .. .. .. SO 3-'\ r.s.
En los Estados.. .. . ........ .. . . .. . .. .. .. $!.áO cs.

Con el vivo deseo c;le corresponder á la
aceptaci6n que han tenido las mejoras introducidas en este semanario, estamos dispuestos á continuar introduciendo nuevos
servicios eD' beneficio de nuestros lectores,
quienes pueden estar seguros de que calla
semana encontrarán alguno que será de utilidad incontestable.
Tenemos ahora el prop6sito de establecer
una secci6n especial de anuncios cortos, en
los cuales se insertarán anuncios pr ofesionales y econ6micos, que formarán un directorio útil. En esa secci6n los su bscriptores que acrediten serlo tendrán derecho á
anunciar sus asuntos profesionales ó de
ocasión, por un precio de un veinte por
ciento más barato que el de tar ifa. Indudablemente que esta concesión tendrá una
&lt;Tran utilidad para todos aquellos que de:een vender ó comprar ocasionalmente alguna cosa, 6 tengan algún otro negocio que
requiera anuncio en corto espacio 6 por un
corto númer o de inserciones.
Este servicio vendrá á ser el complemento de nuestra secci6n de encargos, que, diremos de paso, sigue funcionando con muy
buen éxito. Habíamos pensado que esta
secci6n de encargos tuviera también su espacio reservado en el periódico, con el fin
de que los subscriptores supieran el estado
de los asuntos que nos hubiesen encomendado. Hemos desistido de ello, sin embargo, por que nos ocuparía mucho espacio, y
hemos preferido tratar todos esos asuntos
por correspondencia directa, aun cuando
esto significa para nosotros un gasto más.

o
¡Tendré quien me llore!
El egoísmo humano es desmesurado, y
por consiguiente, dominador. Cada hombre
quisiera para sí toda la riqueza, todo el poder, toda la gloria, toda la felicidad.
Lo que llamamos ambici6n, amor, emulaci6n, y aún mucho de lo que entendemos
por filantropía, no es otra cosa que manifestaciones, á veces ignoradas y á veces solapadas, de nuestro egoísmo.
Todo lo amamos y lo apetecemos á través de nosotros mismos y, en definitirn,
para nuestro propio bien. Si nos sentimos
un poco susceptibles de náusea, adoramos
y predicamos la limpieza; si ~memos la enfermedad, nos lanzamos á cuerpo perdido
en la higiene y en la profilaxis, y á poco
que nos lastime el dolor ajeno, ya nos transformamos en ángeles de consuelo y en
ap6stoles de caridad y del bien.
Para ser un modelo ele bondad y de filan-

tropía, basta tan s6lo un cierto poder de
imaginaci6n y de simpatía que nos permita
representarnos el sufrimiento ajeno como
si fuera pl'opio, y un yo desmesurado ,y absorbente que no tolere ni siquiera la idea
del dolor. En esas condiciones, calmar el
hambre 6 atenuar la desnudez ajenas, impartir consuelo, prestar apoyo, son nece idades personales nuestras que propendemos
á satisfacer para e\'itarnos la repercnsi6n
de las penas del prójimo en nuestro propio
coraz6n y para procurarnos el p lacer &lt;le
sentirnos consolados de aflicciones nuestras,
pr odigando el consuelo á los que sufren.
Así expresado el hecho, parece paradojal
.Y resulta desconsolador. Y sin embargo,
nuestro proceder cotidiano corrobora su
realidad.
No hay labios de madre que no digan
miles de veces esta 6 parecida frase: "No
hagas eso, hijo, porque me haces sufrir.''
Invocar el mal que los demás e pueden
causar á sí mismos por sus extravíos, como
razón y motivo de que cambien demodo de
ser, es frecuente; pero acaso lo es más que
se exijan al homb1·e la virtud, el honor, la
rectitud, no en raz6n de los males que de
olvidarlas pueden llornl' sobre él; sino en
virtud de la deshonra, de la ruina ó de la
verg·üenza de los suyos.
Las madres extremo a suelen deci1·:
"Cuídate, porq ne si te enfermas, me muero
de angu tia;" los padres, más prácticos,
suelen alegar : "No despilfarres porque me
sacrificas y arruinas." Y no s6lo lo dicen,
sino que lo sienten; lamentan, sin eluda, el
mal que se causan sus hijos; pero no hr
mentan meno el que á ellos les causan los
enores y vicios ele su prole.
En la sociedad procedemos lo mismo; .r
con ma,ror raz6n, puesto que en sociedad
no nos amamos tanto los unos rí los otros,
como nos amamos en familia.
A nuestros amigos, correlig·ionarios, asociados, solemos atravesárnosles al paso invocando el mal que pueden hacemos más
que el que pueden causarse. Y muchas veces, aun refiriéndonos al mal ajeno .r tomándolo de pretexto, en realidad pensamos
en el propio.
Este egoísmo humano es más subyugado1·
y más &lt;lesp6tico, como es natural, cuando
se trnta de nuestra vida.
El hombre puede resignarse al estel'colero como Job; al escarnio como Dem6crito;
al holocausto como Ül'isto; pero á la desaparición ir remediable .Y definitiva, á la disolución en la nada, á la extinci6n absoluta,
jamás.
Y como la realidad inexorable no le ofrece otro porvenir que la muerte, el hombre
inventa, fragua, forja subterfugios, f:ing.e
escapatorias, se engríe y encariña con soluciones que, ya que no le clan la irímortalidad efectirn, se la finjan, y que .Ya que le
roban la presa, le dejan entre las garras, la
sombra.
En la idea y la creencia firmes .Y ciegas
en la otra vida: nirvana, metempsicosis,
viaje errabundo á través de los astros, persistencia del espíritu á pesar del aniquilamiento, se ha aferrado el hombre como á
una tabla de salvaci6n para escapar al naufragio en los abismos de la muerte, y pensando en que tiene irremediablemente que
morir, se consuela soñando en resurreccio-·
nes y en nuevas 'Jr eternas existencias.
Y no le basta. Cre,yendo que ha de vi\'ir
realmente otra ú otras vidas más allá de la
tumba, todavía quiere vivir en la tierra en
otra ú otras formas. Y busca y acaba por
encontrar.
Oomte afirma que el hombre que ha
muerto sigue vi,,iendo en el recuerdo de los
demás, y lo que Comte formula como una
verdad dogmática, todos los hombres de tochlS las épocas lo han creído y apetecido.
Vivir, á falta de cosa mejor, en el alma de
los que nos han de suceder en la tierra, es
el anhelo de todos los conquistadores, de

no

F.L MUNDO ILUSTRADO

todos los filántropos, de todos los poetas .v
hasta de muchos criminales. A la gloria la
llam-amos inmortalidad, porque admitimos
que quien conquista gloria sigue viviendo
en la generaciones venidera .
Los grande hombres creen sobrevivir en
las estatuas que se les erigen, en las inscripciones que perpetuan su nomb1·e, en los
pergaminos en q ne se narran sus proezas.
Cuando un hombre ha logrado hacer grabar con buril ele fueg·o su nombre en las
páginas de bronce de la historia, cree haber
chasqueado ,v hecho una jug·arreta á la
muerte.
Pern la inmortalidad está Yedada á los
humildes, y no conformes con ello, los héroes an6nimos .Y los simples mortales han
encontrado la manera de du1·ai· más allá de
la muerte.
-!Tendré quien me llore ! se dicen al
pensar en su desaparici6n, .Y creen que la
pena que deja su ausencia, las lágrimas que
arranca .Y las angustias que provoca, on
una prolong·aci6n ele su vida obscma é ignorada .v encuentran en ello gran consuelo.
Y no piensan en el desmesurado egoísmo
flUe hay en pensar vivir á costa del dolor
de los seres amado ; no reflexionan en que
es cruel anhelar que los demás lloren y penen por nosotros, y q ne es casi ignominioso
desear la infelicidad ajena, la desesperanza
infinita, el vacío incolmable para quienes
nos han prodigado todo su amor r toda su
ternura.
No; más vale que no eamos llorados.
Quien ame verdaderamente, s6lo debe desear dejar tras de sí la felicidad y t!O el dolor y la angustia. Ser llorado no puede ser
dulce ni consolador; debe ser, por el contrario, atormentador .Y desolador. Pidamos
en vida el amor; pero después de la muerte
el olvido.
8610 quien no ha visto morir á un hombre bueno; s6!o &lt;1uien no se ha encontrado
en aquella alcoba, donde ruge el dolor y
donde la clesesperaci6n se agota en epiléptica conn1lsiones; s6lo el que no ha visto
,,iudeces y ol'fandacles, puede querer sel'
llorado.
Si la muerte no fuera tan despiadada, debería, á la rnz que siega una existencia, borrar todo recuerdo doloroso y disipar
todo resabio amargo. Y ya que no lo hace,
procuremos que los nuestros no nos lloren:
11 ue nos olYiden.

..

/

EL HADA DEL JARDIN
Para "El Mando Ilustrado."

La divina Carlota pasa . .. .
Jardín cerrado
es mi espíritu triste. Se abre para ella,
para ella sola. Llega al jardín encantado
y las flores la miran y dicen: ¡Cómo es bella!
Y hay una mariposa que cuenta que es estrella,
y una fuente que canta: ¡Es un canto adorado!
Y un pájaro que al cielo al za dulce querella:
Es ella, dice, el hada, á l a que tant o he amado!

En el jardín obscuro de mi espíritu brota
el lirio melancólico del amor y la vida,
mientras llena de ensueño la divina Carlota
cruza por los senderos enarenados. U na
claridad se difunde . . .. Y por la florecida
senda hay un vago encanto, triste como la luna.
MAN UEL DE LA PARRA.

México, mayo, 908.

71
lo, composiciones poéticas 'f trozos de nuestros
buenos au tores. La velada dejó gratísimosrecuerdos á los q ue asistieron á ella, y constituyó una
nota de arte que perdurará en nuestros anales.

o
U n nuevo Senador por el Distrito Federal
En las elecciones efectuadas el día doce del presente, fué designado para el cargo de Senador
propietario por el Distrito Federal, el señor Doctor Don Manuel Ortega Reyes.
El señor Reyes es originario del Estado de Oaxaca, y es el decano de todos los doctores en medicina de la Repúblioa. Es miembro de la distinguida familia del señor Presidente de la República.

o
Reelección del señor Don Francisco Cañedo
El Estado de Sinaloa efectuó en días pasados
las elecciones para la"renovación del personal que

EJ Sr. Don Santiago Hernández
El día ocho del presente murió el señor Don
Santiago Hernández, superviviente de los que
asistieron á la heroica defensa del castillo de
Chapultepecto, el trece de septiembre de 1847.
E l Sr. Hernández fué u n patriota que dedicó su
vida á la defensa de la patria desde la edad de trece
años, que tomó parte en la defensa de la Acordada. El año siguiente ingresó al Colegio Militar y
peleó, como ya lo dijimos, cont ra l os in vasores.
P erteneció al Colegio hasta el año de 1852, en
el que salió al ejército; retirado de la vida militar, se dedicó al dibujo, siendo un hábil caricaturista. Sus dibujos aparecieron en l os principales
periódicos de caricaturas en los años de setenta y
ochenta.
Sobrevi ven al señor Hernánd ez sus compañeros
de Colegio, el señor Noris, que vive en Torreón,
y el Sr. Arias Caballero, que vive en esta ciudad.

.,~
~·~
lHIOMIE.~AJJIE. A!Rl'IlSl'Il&lt;CO

(,"rupo de cvueztrrenles á la.fiesta de la Villa.

desempeña los puestos públicos de la
Entidad.

El señor Don Fernando Guzmán
ofreció el viernes 10 del actual, en s~
resid encia de la cercana ciudad de
Guadalupe Hid algo, un té en honor
de las artistas Ana María Charles Sofía Sánchez d e Tagle y María L~isa
Valdés y Zepeda.
La fiesta fué una agradabilísima manifestación de arte, en la que cada
u na de las citadas hizo gala de sus
excepcionales dotes. Le señorita Charles es bien conocida en el mundo de
la música para que tengames que decir que ejecutó divinamente en el
piano; pero la presentación de su discíp ula, la niña María Luisa Valdés y
Zepeda, fué una revelación para todos
los asistentes á la fiesta.
La niña, á pesar de su tierna edad
ha manifestado una resol ución firm:
al abandonará su familia en u no de
los Estados de la frontera del Norte
pira seguir á la señorita Charles y es'.
tudiar con ella la manera de dominar
1u d ificultades del piano. Su debut
l e augura una brillante carrera, pues
no obstante que sólo ha vivido unos
pocos meses al lado de su maestra
demostró u n conocimiento poco co'.
mún en una principiante.
La señorita Sánchez de Tagle recitó, con la graciu que ella sabe h acer-

En todo el Estado es estimada en
10 que vale la gestión administrativa
del s~ñor Cañedo, quien ha ocupado
la primera magistratura en los últimos años, Y, por lo tanto, no ha sido
para nadie una sorpresa el que, llegada la oportunidad, todo el pueblo haya designado al probo gobernante para que continúe rigiendo los destinos
del Estado con el acierto que l o ha
hecho hasta ahora.
La reelección del señor Cañedo, por
lo tanto, asegura para Sinaloa la continuación de la tranquilidad de que
ha disfrutado durante la administración actual.

No se hacen confidencias de amor
por confianza, sino únicamente por
hablar del objeto amado.

***
La cortesía cuesta poco, y vale mucho.

***
Devanándose los sesos
Han descubierto los sabios
Que las rosas son los beso~
Escapados de los labios.
Seiior Don Fra11c1sco Caf1edo,

�EL MUNDO ILUSTRADO

72

EL MUNDO ILUSTRADO

El discurso que pronunció el director de
las clases de tropa es reputado como una pieza
oratoria de muy bu en
corte por todos los que
la oyeron; la poesía del
sargento Cázares llamó la
atención por correcta y
atildada, y su compostura en la tribuna fué también motivo de elogios.
Los ejercicios atléticos
ejecutados todos por la
clase de tropa , fueron
dit nos de lucir en cualquier gimnasio, y fueron
muy aplaudidos por los
alumnos de la Escuela
Militar de Aspirantes, á
quienes se invitó especialmente á la ceremonia.
Fiestas de la naturaleza de la que nos ccupa
dejan muy gratos recuerdos y debieran repetirse

J,a Biblioteea Militar

'Telesforo Merodío'
Instrucción y disciplina
de la tropa
En el patio principal
del cuartel que en la Piedad ocupa el décimocuarto batallón se efectuó el
jueves último la fiesta
inaugural de la segunda
Biblioteca Militar.
Los oficiales y la tropa
del batallón tomaron parte en la fiesta, la cual fué
muy lucida. El señor General Eugenio Rascón,
comandante militar del
Distrito, 1 a p r es i d i 6,
acompañado por los jefes
de varios cuerpos de la
guarnición, y el General
Merodio. cuyo nombre
lleva la Biblioteca.
La parte literaria del
programa se compuso de
un discurso del director
de la escuela de ti:opa;
una poesía del sargento
Tito de Cázares y discursos y poesías por
los oficiales del cuerpo, en los que todos se
mostraron dignos de la educadora instalación que se inauguraba.
Tuvo el programa una parte deporti:va
que no fué de menor interés é importancia¡
hubo asaltos de esgrima y lucha; entre ellas
una de Jiu-Jits en la que los soldados se
manifestaron muy hábiles y expertos.
La concurrencia que llenaba el patio pre•
sentaba un brillante aspecto por los entorchados de los uniformes, las sedas de las
damas y los correctos vestidos de los paisanos.
El señor Comandante militar hizo la solemne declaración de quedar inaugurada la
Biblioteca, á la que se dió el nombre del
señor General Merodio como muestra de la
estimación en que el batallón tiene á su _antiguo jefe, y en seguida la tropa entono el
Himno Nacional en coro.

LAS FIESTAS FRANCESAS
La gloriosa fecha de la conmemoración d_e las
libertades del mundo, proclamadas en F,:ancia, el
anivervario de l a toma y destrucción de la Bastilla por el pueblo francés, fué celebrada en este
año por la colonia francesa radicada entre nosotros y por los amantes de las ideas liberales que
la fecha simboliza.
Es bien conocido el entusiasmo que la colonia
francesa muestra en todas sus fiestas, y por lo tanto
no hay que extrañar que estas hayan sido brillantes, ruidosas y llenas de alegría.
Con mucha anticipación el comité encargado de
organizar el programa se dedicó á su tarea, y el
resultado de sus trabajos fué una serie de acontecimientos que harán época cada uno en su carácter.
El primer número de ese programa fueron las
carreras de caballos, diversión que nunca falta en
una fiesta francesa, y que tanto luce en nuestro
clima en este tizmpo, por las limpieza del Sol y
la brillantez de las esplendidas mañanas de este
mes.
Las tribunas del hipódromo de Peralvillo lim•
piadas y arregladas hasta donde fné posible,
abrigaron á una numerosa y elegante concurrencia que en lujosos trenes se empezó á hacer notar en el campo hípico desde las ocho de la mañana.
El adorno con que se ocultó la vetustez de las
tribunas fué muy hermoso; la tribuna central pa·
recía un ramillete de flores coronado en su parte
superior por haces de banderas mexicanas y francesas. Las paredes de la misma estaban tapizadas
de rojo y sobre ese fondo se destacaban los bri ·
llantes vestidos de seda de las damas y los correctos y serios de los caballeros. La concurrencia
fué el principal atractivo de la fiesta, la que más
de concurso hípico fué una selecta reunión social.
El programa de las carreras tenía algunas que
por su distancia y los jockeys que tomaban parte
en ellas habían despertado la atención y el interés de los aficionados á ese deporte, y las esperan-

El .lfúzistro fra ucés y su co111ilii1a z•isilan el hospital.

messe, fiesta característica del catorce de Julio.
Varios de los puestos no estaban aún terminados,
y el público, quizás cansado por la brillante fiesta de la mañana, se abstuvo de concurrirá la iniciación de la feria.

con frecuencia ya que son al mismo tiempo ocasiones para que fe
muestre el espíritu de orden y compostura que domina en nuestro
ejército, y al mismo tiempo promesas de que ese espítu se mantendrá y se aumentará por medio de la
instrucción que se adquiera en
las bibliotecas y e~cuelas que se
funden en los cuarteles.

•
••

Co11curre11ria al frontón , en la fiesta deportiva.

•
Para terminar, los invitados á la fiesta fueron conducidos á
uno de los salones de la planta alta del cuartel donde se sirvió
un dunch champagne.&gt;
Tocios los miembros de la clase de tropa se condujeron durante la fiesta con una corrección que dice muy alto tanto de
su educación militar como de la civil.

•••
Es esta la segunda ceremonia de su clase que se efectúa en
los últimos días, y es seguro que contribuirá grandemente para el mejoramiento y elevación del elemento militar, punto de
mira principal de las atinadas gestiones de la Secretaría de
Guerra desde hace algunos años.
El éxito lisonjero obtenido en la fiesta, la cual fué desempeñada en todos sus números por miembros del batallón, muestra la altura á que ha llegado la educacic6n del soldado.

vez más las simpatías de que goza en el público,
y especialmente entre la colonia francesa.
La señorita María Luisa Debogis, la cantante
francesa que ha hecho las delicias de nuestros
dilettanti en los últimos días, cantó, como ella
sabe hacerlo, es decir con maestría y sentimiento,
un minuete de Martini, L'Air de Louise y París
est au Roí, siendo cariñosamente aplaudida por
el público que llenaba la sala.
La compañía de Comedia Francesa dirigida por
el señor Dhavrol, llevó á la escena «Les Jurons de
Cadillac,&gt; pieza que mantuvo en constante hilaridad á la concurrencia.
Terminó la velada con un acto de gran significación: la imposición de la insignia de las Palmas
Académicas á la señora Fábregas. La artista mexicana ha trabajado con la mejor voluntad en favor
de la colonia francesa de México; sus trabajos han
sido muy apreciados por la corporación, en cuyo favor han sido hechos, la que los hizo pre·
sentes al gobierno francés. Este los tuvo en cuenta, y como recompensa á ellos otorgó á nuestra
compatriota la~Palmas!Académicas, distinción que
sólo tiene como superior la cruz de la Legión de
Honor. El señor Augusto Genin hizo la imposición, la que acompañó con un discurso de elogio
á la recipiente.
La concurrencia que asistió al teatro, lo mismo
que la que asistió á las carreras, fu é muy selecta¡
en el palco diplomático estuvieron representadas
casi todas las naciones amigas de Francia, y el se·
ñor Presidente de la República se dignó presidir
la fiesta.

zas de estos no se vieron defraudadas.
Principió el programa con una carrera militar
entre alumnos de la Escuela Militar de Aspirantes, la cual fué ganada por el alumno Jesús Pérez
quien montaba el caballo Venerson.
'
La gran carrera del día, fué á dos mil cuatrocientos metros para disputar el premio «14 de Julio.&gt; Tomaron parte en ella caballos de pura sangre q~e habían sido sujetos á una preparación
apropiada y que prometían una reñida competenc~a. Así fué, efectivamente, y á pesar de que la
pista estaba llena de lodo y en un estado que dificultaba grandemente las carreras l os caballos hicieron proezas dignas de su fama,' Venció NomdePlume, del Sr. S. Savatarelli, llevando en la silla
al jockey Shea.
La última carrera fué un steeple-chasse en la
que se mostró más que en ninguna otra el estado
desastroso de la pista¡ dos de los corredores fuero.°: arr~~ados al suelo, pero ninguno de ellos sufno lesion que sea digna de tomarse en consideración, y la carrera terminó después de haber despertado gran interés entre el público que llenaba
las tribunas.

•
••
El mismo día, por la tarde, se inició la ker-

El lunes trece el teatro Virginia Fábregas se
engalanó para recibir á
la colonia francesa y á
sus simpatizadores, que
se reunieron en él para
asistir al segundo número del programa de fiestas.
El teatro lucía brillante y hermoso adorno floral compuesto de flores
naturales en todo el salón
y artificiales en el palco
destinado al señor Presidente de la República y
sus acompañantes.
El programa de la velada estaba hecho á pro·
pósito para recordar la
patria ausente; se inició
con la pieza "El Yerno
del SeñorPoirr1rer," desempeñada por la compañía dramática que dirige
la señora Fábregas; en cuyo desempeño la citada
compañía Justificó una

El martes catorce fué la fiesta popular; la gran
kermesse á cuy o solo recuerdo se despierta el entusiasmo de todos los franceses y los que con
ellos simpatizan.
El tívoli del Elíseo, apenas limpiado de los restos del adorno que lució para las fiestas de la ce·
lonia americana, se cubrió nuevamente con flores
y banderas en honor de los hijos de Francia.
Desde las primeras horas de la mañana, el par-

EnJas calles det Tí v oti,

�74

~L MUNDO ILUSTRADO

que se vió invadido por los que iban con la intención de pasar un día de regocijo y de alegría,
en conmemoración de las glorias de la revolución
francesa.
Mientras que el público se regocijaba en el tívoli, en la Legación de Francia el señor Ministro
Don Alfredo Dumaine recibía á los miembros pro·
minentes de la colonia. Esta recepción, que se ha·
ce cada año, es uno de los más conmovedores recuerdos de la patria ausente; durante ella se vitorea á la Francia y se recuerdan con entusiasmo los
patrios lares.
Terminada la recepción se visitó la Escuela Co·
mercial Francesa, uno de los establecimientos de
que justamente está orgullosa la colonia.
En seguida, la comitiva oficial se dirigió al tívoli, donde se esperó la llegada del señor Vicepresidente de la República, que había sido invitado á un almuerzo que se efectuó á medio día.
A la hora del champagne se pronunciaron bríndis
por Francia y por México, que fué calificado como el país más hospitalario del mundo.

•••
Anoche debe haberse efectuado en los salones
del Círculo Francés el gran baile, la brillante nota social con la que se cierra el programa de fiestas de Julio.
Sólo queda por hacer la rifa de caridad, la ·que
se hará durante el mes de Agosto en fiesta que se
organizará especialmente para ello en el tívoli.

•
••

De dos años á esta parte se ha desarrollado un
gusto especial por los deportes atléticos en la capital de Francia, y los periódicos franceses llenan
secciones especiales d edicadas á contar las proe·
zas de los heroes de la arena pugilística; secciones
que anteriormente sólo se veían en los periódicos
de los Estados Unidos, y que v.1rias veces fueron

calif.cadas por los franceses como indignas de figurar en un periódico serio.
El modo de ver las cosas ha cambiado, y el entusiasmo francés se despierta ahora con gran facilidad ante el puño de un pugil capaz de privar á
otro de la vida, de un solo golpe, como se des·
pertaba en otros tiempos ante un dibujo de modas
ó un vaudeville del Varietés.
Haciendo eco á esta nueva afición despertada
en Francia, la colonia de México ha organizado
en las fiestas de los dos últimos años, exhibiciones deportivas que han tenido mucho éxito.
Este año, además de las carreras de cuyo brillante éxito ya hablamos, se organizó una lucha
greco-romana y un juego de pelota, que se efec·

I

tuaron el jueves nueve del presente en el local
del Frontón Nacional.
El programa de pelota se compuso de dos partidos y una quiniela en los que tomaron parte los
más hábiles pelotaris de que puede disponer la
empresa del Frontón. El deporte es mitad español y mitad francés, y así se explica que muchos
franceses vean en las escenas del pelotarismo recuerdos de la patria lejana y del lugar donde vie·
ron lá luz primera. La concurrencia que asistió á
la fiesta se mostró muy complacida y entusiasmada c~n la habilidad de los pelotaris.
Se disputaron el premio en la lucha greco-romana Kid Mitchell, americano; y Spinner, francés. Los
dos luchadores habían sido sometidos á una preparación cuidadosa, y era difícil predecir de
quién sería el triunfo. El torneo de fuerza y habilidad fué muy reñido y fué seguido por los espectadores con la mayor atención.
Al principio, parecía que la victoria sería de
Mitchell, pues derrotó á su contrario con cierta
facilidad después de dos minutos y medio de lucha sostenida é inteligente por las dos partes. Durante el segundo asalto se vió que el francés llevaba la ventaja, y Mitchell cayó bajo su contrario
tan cansado, que permaneció en el suelo hasta
que sus ayudantes fueron á levantarlo.
El tercer asalto fué del francés desde el principio; entró confiado en su triunfo parcial allterior
y después de dos minutos de lucha, venció á Mitchell definitivamente. Como en todas las fiestas
que reseñamos anteriormente, la concurrencia que
asistió á la exhibición deportiva fué selecta y estuvo formada por las principales familias de la
colonia francesa y no menos distinguidas de nuestra sociedad.

TRIBUIV\ Pt HQNQR
La cuaresma de una Turca
El Ramadán, especie de cuaresma. entre los
musulmanes, es, para. las damas turcas, el tiempo más agra.dable del año; durante treinta. días,
se sienten más libres en sus visitas á las mezquitas y á las peregrinaciones. Se emancipan;
comen con sus amigas y no están obligadas á
re¡nesar á sus casas antes de ponerse el sol.
En cuaresma, el dla de las mujeres turcas comienza t-emprano; apenas han palidecido las
estrellas, cuando ya. sus alcobas se llenan de
rumores. Se encienden luces y corren por todas partes sombras femeninas.
La primera parte del día, generalmente hasta las dos, se consagra á hacer visitas ó á 1ecibirlas. En este tiempo se hacen los mayores
gastos de tocador en los harems de Constantinopla.
Las turcas saben que durante el Ramadán
las prácticas piadosas son doblemente meritorias y se juntan con sus amigas para. dedicarse
á las devociones; pero la piedad no les impide
vestir sus más elegantes trajes ni lucir sus velos más ligeros. Van primero á los cementerios
porque está mandado rezar por los muerto1'.
De todos los panteones, el más venerado es el
de Eyoub y á él van todas las damas deStambul
Después de que han hecho sus devociones en
la mezquita y han visitado la tumba de los san
tos, pasean entre las tumbas regando flores y
ple~arias.
Pero no van á Eyoub sólo para rezar; existe
allí un pozo mágico, cuyas aguas, parecidas á

LA COMCURRéN(lf\ 5E VI5PER5A

un espejo, reflejan los objetos perdidos en el
año, al lado de los rostros de los ladrones. Y
todas van á interrogar al pozo, inclinadas sobre sus aguas obscuras.
La superstición que ocupa tan gran lugar en
las almas de los turcos, se hace más amplia todavia durante el Ramadán. Se consulta á los
videntes, se compran amuletos, se dan recetas
mágicas para conquistar ó conservar el amor.
Consultan por sí mismas, por sus amigas y aún
por los desconocidos ilustres por los que se interesan.
Ei dia 15 del Ramadán, que los turcos llaman Media Cuaresma, toda la Constant inopla
musulmana va á la mezquita de Shazadé. Los
hombres á pie oor las largas vías, las mujeres
en carruajes. Ellas han vestido sus avíos de
gala; feredjés y yashmahs. BaJo el velo blanco,
lucen coronas de flores y bajo el feredjé, los escotes aparecen más blancos que la blanca muselina. Se mantienen rectas, impasibles, hieráticas, insensibles en apariencia á los hoinenajes
y á las miradas, pero sin perder un solo detalle
de cuanto pasa á su alrededor y sintiéndose en
l'l fondo satisfechas de la admiración que despiertan. Sus ojos hablan por ellas.
Una dama turca, durante el Ramadán, come
rara vez en su casa; se organizan recepciones
espléndidas. La mesa se dispone á la europea,
decorada con vajillas de plata y cristalerías de
gran precio; los manteles son finísimos y los
bibelots que adornan están inspirados por el
mejor buen gusto. Las mujeres, con trajes parisienses, se sientan en torno de la mesa, platican y charlan, mientras los esclavos, con vestidos de seda, sirven los platos.

Después, en los salones, la velada se desliza
lo mismo que todas las reuniones mundanas;
se hace música y se recitan versos. ¿Quién creería estar en Turquía? 1.Y quién reconocería en
esas mujeres inteligentes para la música y muchas de ellas letradas, á las prisioneras del harem?
Y sin embargo, su naturaleza oriental se traduce en el tinte nacarado de la tez que un eterno velo ha defendido de las injurias del aire,
en los ojos alargados de origen más ó menos circasiano y hasta en el exceso de gracia sonriente con la cual se tratan las amigas íntimas.
Una fam ilia turca no puede pasarse sin una
que diga la buena ventura. Una velada en el
Ramadán no falta de tener á una adivinadora
que lea el porvenir en la taza de café de los invitados.
Entre las mujeres elegantes ataviadas con
sus trajes de soireé, una doméstica se sienta á
contar deliciosos cuentos.
Estas reuniones femeninas, por alegres y animadas que sean terminan pronto. Hacia las
once, uu esclavo entra. á anunciar los carruajes; en una especie de antecámara se distribuyen los abrigos y las invitadas parten á través
de la noche luminosa.
Sta mbul es tan hermoso en esa claridad y es
tan poco dado á las damas turcascontempla!'la,
que nunca van directaruentP. á sus casas. Enmedio de la. noche azul, los carruajes caminan lentameute á través de la ciudad de los suenos.
Ruedan los numerosos vehiculos, llenos de
bellas prisioneras que ignorarían la magia de
Stambul á la luz de la luna, si no fuera por el
privilegio de las noches del Ramadán ...

�76

EL MUNDO ILUSTRADO

En la. sacristía, después de celebrado el matrimonio, los desposados recibieron las felicitaciones y los votos que por su felicidad eterna.
hacían sus numerosas amistades; á esos votos
nos permitimos unir el nuestro.

EL MUNDO ILUSTRADO

En la ciudad de Pachuca, capital del Esta.do
de Hidalgo, unirán en breve sus destinos la
señorita Antonieta. Rodríguez, hija. del señor
Don Pedro, gobernador del Estado, y el Señor
Lic. Don Carlos Sánchez Mejorada..
Tanto la se!iorita Rodríguez como su futuro
esposo son personas prominentes y muy estimadas en la. sociedad pachuqueña, y su enlace
será una. de la.s más brillantes notas sociales
que próximamente presencie la capital hidalguense.

Organizado por el &lt;,falisco Times,&gt; se efectuó en la ciudad,-capital del Estado de Jalisco,
un concurso para determinar quién es la señorita que goza de más simpatía en la ciudad y
en el Estado.
El resultado del concurso satisfizo plenamente las esperanzas de los organizadores, pues se
recibieron más de tres millones y medio de votos.
De estos obtuvo cerca de millón y medio la
triunfadora, señorita Paz Cortina: el triunfo,
por lo tanto, fué decisivo y absoluto; la Sri ta.
que obtuvo el segundo lugar en el concurso, no
ilegó á un millón de votos, la diferencia.es, por
lo tanto, de medio millón.
Los organizadores del concurso ofrecieron
diez y nueve premios, que fueron obtenidcs por
otras tantas señoritas, de las cuales, laque menos, obtuvo cincuenta votos.
El triunfo de la señorita Cortina, en un concurso abierto por un periódico americano, órgano de la colonia americana y que era dedicado casi exclusivamente á damas de la cit·1da
colonia, es muy significativo, sobre todo, si se
tiene en cuenta la absoluta y abrumadora mayoría de la vencedora.

..

LAS ALMAS SOLAS
ParA "El m111do 11NstrA40."

Ningún medio existe tan eficáz y seguro para. fortalecer y pulimentar un alma, como la
soledad.
Leonardo de Vinci escribió esta frase de
profundo significado ''Si estás solo, serás todo
t
"
ut~
se entregan á una fecunda.
labor de concentración, la. vida. interior se .hace en ellas cada vez más honda y más intensa ;
cada vez más noble y más pura.
Adquieren esas almas una ext raordinaria
belleza y una prodigiosa lucidez; aprendiendo
á conocerse íntimamente, á contemplar el uniSerwr Do11 Carlos Sánchez Navarro,
verso que dentro de ellas esplende, llegando á
escuchar las voces misteriosas que desde su
fondo cantan, y á percibir las músicas vagas
ANTE EL ALTAR
que las circundan. En tanto "los huertos interiores" florecen y fructifican abundantemente,
abriéndose las corolas de las pálidas rosas del
El jueves de la semana. que acaba de transensue!io al amor divino y colmándose del rocurrir se efectuó en el templo de Santa Brfgicfo de la belleza eterna.
da el matrimonio de la señorita Guadalupe
Las almas solas viven de poesía, se inundan
Peón con el se!ior Don Carlos Sánchez Nade sentimiento, se envuelven en ternura, y
varro.
aumentan sin cesar la dósis de elevada pasión
Los contrayentes son miembros de familias
que toda alma posee, hasta adquirir un tesoro
distinguidas de nuestra sociedad, y por lo taninagotable de excelso amor.
to el templo se vió lleno de una selecta concurrencia que presentaba un brillante aspecto.
Las almas sólas penetran en el misterio y se
comunican con el infinito, saben mirar
al ideal y acariciará
la belleza, a.divinando el espíritu de lo
in&amp;nimado y traduciendo el lenguaje
con que habla el alma de las cosas.
Saben lo que revela la estrella por medio de sus rayos luminosos, lo que amenaza el mar bramando contra las rocas,
lo que rumora el follaje en las vastas
selvas, lo que cuenta
el agua deslizándose
entre guijas, lo que
solloza el aire vagabundo, lo que dice
el fuego en los leños
ardientes, lo que suspira el perfume en
las corolas de los jazmines.
"El que no está solo no vi ve" ha dicho
Mauricio Maeterlink, aludiendo á la
vida espiritual constitutiva de la esencia. de los seres superiores.
Inefable, es en verdad la presencia de
un alma enamorada
que acom palie á otra;
pero un alma solitaria es augusta y fuer•
te en medio de la tierra como u n as tro en la profundidad de los cielos.
Las almas intensas que no han podido
amar á otras ó ser
amadas por ellas,
prodigan á la santa
naturaleza todo el
vehemente y elevado
amor que poseen, y
la naturaleza, en recompensa, las transfigura, purifica y eleSeñorita Anto11ieta Rodrtguez.
va, haciéndolas in-

'ai~as soias

Seí"writa Guadalupe Pe6n.

mensas y transparentes como el diáfano espacio.
·
¡Las almas solas están acompal'ladas por la
divinidad ......... . .. 1
Ellas reflejan la inefable paz de los campos
y la sublime luz de los cielos ..... .
Y cuando por la muerte se desligan de toda
materia y se alejan de la tierra, dejan un eterno perfume de bondad, una inmortal estela de
inteligencias, y un eco perenne de melancolía.
RAFAEL RAMOS PEDRUEZA,

♦
Un quidam va al depósito general de cadáveres á reclamará un pariente que ha desaparecido.
-¿Tiene alguna señal por la cual pueda reconocérsele?-pregunta el empleado.
-Si, se!ior; es sordo-mudo.

•••
Publicamos el retrato de la señorita Cortina,
si hemos de juzgar por él, tomando en cuenta el refrán que dice que el rostro es el espejo
del alma, de la mejor voluntad unimos nue"'tro sincero voto al millón y medio que sus paisanos concedieron á la reina de la simpatía de
Guadalajara..
Los diez y ocho retratos de las otras premiadas forman un hermoso conjunto, que por falta
de tiempo y espacio no publicamos hoy, pero
que publicaremos en edici6n posterior, para
regalo de nuestros lectores; por ahora ofrece
y

•••
Un cesante gritaba: El Gobierno me ha quitado el empleo, pero esto va á costar mucha
sangre.
-¡,Pues qué va usted á hacer?
-Meterme á cirujano.

SRITA, PAZ CORTINA,

Que obtitvo el primer lug ar en et Concurso de Guadalajara.

Elegía pura

DE OARISTOS

La tristeza am-irilla del sol mustia su lumbre
sobre la hoja que sueña, sobre la flor que arde.. ..
Un ruiseñor medita sobre la podredumbre¡
voz de agua y de cristal que embellece la tarde ..
¡Cementerio de oro!, yo que siento mi vida
inclinarse hacia tí como un sauce hacia un río1
¿no podré contener la sangre de mi herida
entre este regocijo dorado d el estío?
Ya que tengo mi alma clara como tu brisa
para el sol, para el valle, para el mar, para el~ielo,
he de guardar debajo de tierra esta sonrisa
compleja y pura, hecha de alegría y de duelo?
J UAN

R.

JIMÉNEZ.

Bajo la protección de tus pupilas
regresaba el rebaño á los redíles,
entre un temblor metálico de esquilas
y un desgranar d e flautas pastoriles.
Y un mastín de pupilas encendidas.
hirsuta piel y corpulencia brava,
entre las altas hierbas florecidas
las huellas d e tn paso rastreaba.
Ceñí tu talle al expirar el día,
bajo el verde nogal que protegía
la clara fuente de sonoros caños ...
Allí nuestros corderos se mezclaron
Y desde aquella tarde, pernoctaron '
en un mismo redil nuestros rebaños,

EL INTERÉS DE LA PIEZA.
MISS ANA CLARCK,

Que represent6 á la colonia americana en el
Concurso,
obtuvo cuarto litgar, con 326,575 votos.

mos á su contemplación los correctos rasgos de
la harmoniosa fisonomía de la señorita Cortina, Y los graciosos de la señorita Oiarck, .una de
las representantes de la colonia americana.
Lic. Don Carlos Sá11cl1ez M~jorada.

EL PRIMER PREMIO.

Un autor dramático se presentó á un empresario para leerle una pieza. Después de la lectura le dijo el empresario:
-Homt&gt;re; me gusta mucho la idea de que
tartamudeen todos los personajes.
-Se . . .. ñor .... los . . .. pe .... per .... sona ... .
jes .... no .... son los .... que ... ta . . .. tar . . ta.. .
mudean ... Soy yo.
- ¡Ah! pues entonces no acepto la pieza era
el único interés que le había hallado.
'

En un salón se organizó un concurso de gestos para pasar el rato, y todos los presentes se
esmeraron en hacer el gesto más extravagante
Y caricaturesco. El encargado de discernir los
premios, se dirigió á una señora y le dijo:
-'Usded, sin disputa, merece el primer premio.
-Pero se!ior, si es que no tomaba parte en
el concurso.

�EL MUNDO ILUSTRADO

78

OTRA VEZ FRENTE AFRENTE

·Tercer Concurso Semanario
DE

''El Mundo Ilustrado ''
Los diez nombres de sitios históricos
El tema de este concurso es mu;y interesante y muy fácil de
resolver. No hay que alarmarse por el título, puesto que para resolverlo no se necesitarán profundos y minuciosos conocimientos
en historia patria. Bastan y sobran, por el contrario, las nociones
que se imparten en las escuelas primarias. Es á las jovencitas que
cursan la historia de· México, á quienes está particularmente dedicado, porque sabemos que ellas tendrán especial interés en resolverlo.
El concurso consiste solamente en formar con ochenta y tres
letras, los nombres ele diez sitios históricos, que fueron muy notables en la guerra de independencia, ya sea porque en ellos se haya
dado una de las grandes batallas, ó haya muerto alguno de los principales héroes, ó se haJ'ª expedido una proclama, ó estén relacionados ele algún modo con los sucesos culminantes ele la epopeya na-

cional. Téngase presente que en esos nombres, deben usarse las siguientes letras: la A, 19 veces; la C, 11 veces; la O, 7 veces ; la U,
7 veces; la L, 5 veces; la I , 5 veces; la H, 5 veces; la P, 4: veces; la
D, 3 veces, la T, 3 veces; la E, 3 veces; la N, 3 veces ; la G, 2 veces, la V, una vez; la LI, una ycz; la J , una ,,ez; la X, una vez; la
R, una \"ez; la B, unn rnz.
Las personas que envíen las tres soluciones más acertadas, conteniendo los nombres de lo lugares referidos, así como la mención
de los hechos notables que e.n ellos ocurrieron, obtendrán los tres
premios, que on los sigLtientes:
Un abanico.
U na leopoldina para señorita.
Un hermoso libro de viajes, edición de lujo.

++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++ ..+++++++++++++++++++++++++++

LO QUE DICEN LOS CANTARES

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1

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-

Te entregué mi corazón
lo tira.stes á la calle;
yo lo siento más por tí,
porque dentro iba. tu imagen.

La.droncico que a.l ca.m"ino
sales con una. escopeta.;
métete á fraile si tienes
vocación por la. carrera.

Cuando te encuentro en la. calle
me acuerdo de este refrán:
Nur:ca falta. un mueble viejo
pa poderse uno asentar.

79

EL MUNDO ILUSTRADO

t~

Por cuarta vez el partido. demócrata, uno de los
d,o~ más po_derosos que ei:itran en juego en la pohhca americana, ha elegido como su candidato
para la próxima campaña presidencial á Mr. William Jeninng Bryan, el gran derrotado, el hombre que p or cu~tro veces consecutivas ha pisado
la arena y medido sus armas en las más tremendas luchas políticas contemporáneas, con hombres
de la talla de MacKinley el mártir y Roosevelt el
poderoso.
Quienes miran con interés cuanto ocurre del
otro lado de nuestra frontera septentrional, podían
prever este resultado¡ y podían prever también
que esta victoria de Bryan sería más estruendo~a
que las anteriores. Para los demás, el resultado
de la_ Conv~nción democrática es punto menos
9-ue mexphcable. ¿Mr. Bryan, se dicen, es un loco
o un obstinado extravagante? Y lo único que admiran de él e~ la flema con que acepta sus derrotas y la tenacidad con que se coloca, al declinar
cada período ~onstituc~onal, á la cabeza de partí·
do, con la misma actitud con que el comediante se pres~a á desempeñar fielmente su papel. Y
se le considera ya ~in prestigio alguno; porque
para la gran mayo~i~, superficial y frívola, sólo
pueden tener preshg10 los que triunfan.
~as_ no¡ Mr. Bryan está muy lejos de ser un loco o s1m_ple1:1ente un desequilibrado extravagante. Es, sin disputa, uno de los estadistas más avanzados y más notables de su país, y su historia y
sus antecedentes y sus hazañas, aun sin haber
logrado nunca obtener la presidencia, bastarían
P~ dar fama á cual quier hombre de cualquier
pais. Bryan representa, en estos momentos, la democrac~a. más avanzada, y; la plataforma ó programa pohhco que defendera con el ímpetu y el calor ~e su ,temperamento enérgico, es más democráhco, mas pr?gresista, más justo, más hermoso
q_ue el del parhdo opuesto, cuya fórmula es esencialmei:ite conservadora, y por lo tanto, más fácil
de realizar. En este sentido, Bryan es considerado, por los más tímidos, entre los conservadores
-y n~da hay más tímido y más conservador qu~
el capital-como un revolucionario como un campeón del socialismo de Estado, 'perturbador y
amenazante.
!al opinión habría sido justa, respecto de la
primera ca~paña de Bryan, cuando, doce años
ha, sostema la bandera del bimetalismo. En
aquel!a época Bryan era casi un desconocido.
E¡erci:1 la profesión de abogado en Lincoln, con
buen exito, desd~ hacía dos años¡ había sido una
vez electo á la Camara de Diputados¡ y se presentaba ei:i la célebre convención de Chicago de 1896,
~amo ¡ef~ de ~na corta delegación. Habría pasado
madv_ertido s~ no hubiera llevado un programa
especial, que incluía el bimetalismo. Presentó su
proyecto, como disidente, y habló con arrebatadora elocuencia. La defensa de su plataforma dió
P_?r resultado su elección. Vista á través de los
anos, en presencia de hechos posteriores, la plataform~ d_emocrática de 1896 resulta un gran error
~co°:omico. Mas en aquella época, nada de extran,o_hene que hubiese sido proclamada por un p ohhco que veía en ella la única forma eficaz de librar á la nación americana de los pánicos y las
catá,strofes finai:icieras. No hacía mucho tiempo se
habian •producido tremendas crisis monetarias,

11-fr. William fe11i1111g Brya11.
más intensas y más ruinosas que la de hace pocos
mese~¡ la minería de plata, una fuente de riqueza
muy importante en ciertos Estados, venía sufriendo golpe tras golpe¡ y los intereses con ella vinculados, así como las innumerables víctimas de la
bancarrota, se aferraron á un programa que prometía la reahab~litación de la plata y el refuerzo
de la moneda circulante. ¿ Qué de extraño había
en e_Ho, cuand_o el mismo gobierno americano se
hab1a convertido poco antes, bajo la presión de

Con la guitarra en las manos,
y en mi guitarra mis penas,
soy como el ave que canta
su desgracia. en la. arboleda..

Literato que te suenas
Ja.s na.rices con la mano;
eso de sonarte sólo
tienes tú de literato.
La ovación á Bryan en la Convención de Denver.-Dibuja de Les/ie Weckl
Y,

los intereses afectados por la plata, en el sostenedor á outrance de est~ metal,~hasta el punto de
~mprender una ten~ahva loca de acaparamiento?
l Y acaso no el gobierno, regido por los republica1:1os,_ los antagonistas de entonces, ha considerado
indispensable en estos últimos tiempos hacer una
ley_ que autorice la emisión de moneda' de circulac1ó~ temporal, en época de crisis?
La inmensa mayoría de los intereses americanos estaba, sin embargo, en contra de la relación
1.16¡ y el _programa demócrata fué vencido¡ pero
la campana hecha por Bryan en esa época fué memorable por la energía, el ardor y la habilidad
co~ qu_e fué llevada á término. Pocos hombres habran sido atacad?s tan rudamente como lo fué
Bryan en _aquel he_mpo, y pocos de sus enemigos
fueron mas_ encarnizados que Teodoro Roosevelt,
ª;tual presidente y entonces simple jefe de policia de Nueva York.
El candidato demócrata era motejado por su
?º?reza: ¿cómo, decián sus enemigos, puede tener
exito en el gobierno, quien no lo ha tenido en
sus labores profesionales? Bryan era pobre en
e~ecto.
•
En_doce ~ñas, el candidato de 1896, el defensor
del, b1metahsmo, ha evolucionado. No es ya el campean de_la plata. No aspira á reformar el sistema
~onetano de su país¡ no quiere demoler de un
solo_ golpe el edificio levautado por la administ1:"ac1_on republicana durante los d oce años que
s1gu1~ron al gobierno de Cleveland. Pero al mismo he1:1po, sus grandes y enérgicas campañas no
han de¡ado d e producir frutos: cada reforma, audazmente ll~vada á cabo por el gobierno republica1;10, h~ tenido por mira salir al encuentro de las
exig~nc1as de_ los demócratas¡ cada una de ellas
ha sid". un_triunfo para Bryao, en el terreno de
las :t5piraciones políticas, d e los ideales, que el
gobiern? de los pueblos para ser justo y bueno,
para d~¡ar una herenc~a que recoja la historia, de~ re~hzar, en la medida de lo realizable, las asp1rac1~nes y l,os ideales del pueblo.
~ad1e podna negar que la actitud antimonopohsta, _la adopción parcia l del principio antiint~rvencionista de los tribun ales en ciertos confl~;tos en_tre el capital y el trabajo¡ y aun la adopcion del 1mpuest~_sobre utilidades, por algunos
E:stados de_la Union, han sido fruto de las enérgicas, apasionadas, tenaces campañas d emócratas.
.Y de este modo el eterno vencido, aun en medio de su eterna derrota, ha cooperado, indirec-

�EL MUNDO ILUSTRADO

Obra importante de Ingeniería
El Gobierno del Estado de Chiapas, en su afán
de procurar el desarrollo agrícola é industrial de
tan importante región de la República, comisionó, como Ingeniero en Jefe, al señor Don Joaquín
Pedrero Córdova, distinguido profesionista tabasqueño, para construir un puente que uniera Tuxtla Gutiérrez con Chiapa de Corzo.
El puente ha sido ya construido de una manera
satisfactoria, habiéndose gastado en obra de tanta
trascendencia, cien mil pesos. Tiene una longitud
de ciento sesenta metros, por siete de anchura y
ochenta metros de luz; pudiendo resistir una carga, repartida uniformemente, de cien toneladas,
siendo todo él de acero.
Publicamos una fotografía del mismo, y el retrato del señor Ingeniero constructor.

00

ti Nuevo Mercado Martínez de la Torre
Cuando en abri l de 1004 se derrumbó el viej1
mercado Martínez dela Torre, desde luego las
autoridades consideraron indispensable const ruir uno nuevo; pero que llenara todas las conEl nuevo pue,,te de 16o metros de la1go sobre el río Grijalva.-En el fingulo , el retrato del s1·11,1r
diciones de comodidad é higiene que se requieIngeniero Joaquln Pedrero Córdova, que dirigió la obra.
ren para esa clase de locales.
El nuevo mercado se inauguró el jueves último.
rados entre sí y de los anteriores por pasillos de circulación con la am·
En los balcones de las casas que limitan la plazuela de Martfnez de plitud requerida.
la Torre, en los postes de la luz y de los trenes eléctricos, en los ventanaTodos los puestos son rle cerco de alambre alrededor del mostrador y
les y en las puertas del mercado, hahla arlornos t,ric.,lnre~.
aparador. Tienen los grandes una pequeña puerta de entrada, y luego,
por un sistema muy fácil de carretillas, se abre la rejilla frente al moEtrador y queda listo para el despacho.
Como cad¡¡, puesto es una jaula, en la noche queda cerrado, y la ventilación de las mercanclas encerradas en él, es magnífica.
Jiay sobre la cubierta del mercado, 16 tiuacos de agua, para el sflryicio interior de aseo y de los placeros y placeras, asi como para los casos
de incendio.
Para subir el a~ua á estos tinacos, hay una bomba, accionada con un
motor hidráulico con un caballo de fuerza.
El nuevo mercado l\lartlnez de la Torre, costó la auma de $l!l4,l!l5.50.

-Mandé poner en ese collar tantas perlas como ai'íos tiene usted.
-¡\y!. ... ¿por qué tendrá mi mamá la costumbre de quitarme siempre diez?

•••
-Conque de bodas eh? Preséntame á tu esposa.
-Vengo solo, mi mujer saldrá cuando yo regrese; ya sabes que no es
posible dejar sola la tienda.
El miei·o 1t2ercado .lfartfoe::: de la Torre.

LA JJfODELO. - Acuarrla de Lillo, pam "El Afundo Ilttstrado,"
ta pero muy poderosamente, al bienestar y al desenvolvimiento de la gran patria americana.
Bryan, después de cada derrota, se ha retirado
de la vida pública activa. Ha viajado por todo el
mundo; ha visitado las remotas posesiones yankees de oriente; no en comisión oficial, como
Taft bajo la guía interesada y engañosa de los
funcionarios, sino en calidad de observador que
recoje documentos é impresiones propias. Ha recorrido la Unión Americana dando conferencias,
ávidamente escuchadas por los hombres de todos
los partidos. Famosísima en los anales neoyorkinos fué la manifestación monstruo antibryanista
que hicieron en 1896 las sociedades comerciales,
industriales y agrícolas. Y después, todas esas
mismas asociaciones se han disputado el honor de
una conferencia que han pagado á precio de oro.
Ha hecho una fortuna con sus discursos, con
sus asuntos forenses, con su periódico &lt;The Commouer,» en el que lanza á los cuatro vientos el
evangelio democrático, y en el cual sostiene el
gran principio moralizador de que &lt;desde el principio hasta el fin, el periódico es responsable de
cuanto publica, sin exceptuar una línea;» y debido al cual &lt;The Commouer,» no obstante su cir-

•

culación amplísima, no pasa de tres columnas de
anuncios.
Que su prestigio personal ha aumentado entre
los hombres de su partido, lo demuestra el hecho
de que fué electo por una mayoría más grande
aún que la de Taft, en la última conven ción republicana. Que s u labor política es meritoria lo demuestra amplísimamente el que Roosevelt, el impetuoso y despiadado enemigo de 1896, acaba de
designarle como á uno de l os tres únicos ciudadanos que asistieron, como consultores, á la reciente Conferencia de Gobernadores.
En estas condiciones va nuevamente á ponerse
Bryan al frente de los demócratas, para emprender la lucha en la que casi seguramente puede
afirmarse que no será el ecto presidente; pero no
por esto habrá dejado d e cumplir la alta, la noble,
la hermosísima función social y política de sostener las aspiraciones y los ideales de una gran
masa del pueblo americano, y contrabalancear el
formidable poder del grupo dominante.
Pocas son, en suma, las d eferencias que separan
las plataformas de ambos partidos. Son cuestiones
de detalle; matices, grad aciones. Hemos dado á
conocer los principales lineamientos del progra·

ma republicano. He aquí los puntos más enfáticamente sostenidos en la plataforma demócrata.
Pídese desde luego, de una manera urgente, un
estatuto orgánico que sirva de norma para la in·
tervención de los tribunales federales en ciertas
cuestiones. Parecía que esta cuestión de la &lt;i njuction Law,» sería el eje de la campaña electoral, y
lo habría sido si Mr. Taft, aun en flagrante contradicción con los principios sostenidos no ha mucho por él en la Suprema Corte, no hubiese acep·
tado un tímido término medio entre las exigen·
cias de los trabajadores y las pretensiones de los
capitalistas.
Quieren también los demócratas la adopción
del jornal d e 8 horas para los servidores del Gobierno; la creación de un departament o del Trabajo; la revisión de la tarifa; no con miras de reciprocidad, con ese pis-en·aller, á que se han
afianzado los republicanos en su programa; sino
como arma directa, eficaz y certera contra los monopolios. Piden el libre cambio en todos los artículos que producen las grandes empresas monopolizadoras. Exigen, sobre todo, que desde luego
Pasa á la página 82:

A las diez de la mañana llegaron el Sr. D.
Guillermo de Landa y Escandón, acompai'íado
de sus ayudantes, Sres. Carrillo y Zea; del Sr.
Lic. Ricardo Guzmán y del Sr. Ing. Guillermo
Beltrán y Puga, Director General de Obras Públicas.
La Banda de Policía estaba colocada en el
cruzamiento de las dos calles centrales.
El sei'íor ingeniero Torres Torija, Jefe de la
Sección del ramo en la Dirección General de
Obras Públicas, leyó un extenso y minucioso
informe relativo al Mercado Martínez de la
Torre.
El antiguo mercado, ocupaba aproximadamente 1,800 metros cuadrados en el mismo lugar donde se levanta el nuevo. Su techumbre
era de lámina, y las paredes del perímetro de
tepetate; sostenían la armadura y la cubierta
columnas de piedra de Chiluca.
El nuevo mercado tiene 2. 743 metros cuadrados de área, y sus paredes son de ladrillo y piedra, Su estructura es metálica, y fué hecha
en México por una empresa nacional. Su techo
de lámina con suficiente número de tragaluces
Y ventilas. Las condiciones de ventilación de
.
'
capital
importancia y de luz, en este edificio
son inmejorables.
Tiene 206 puestos: 46 en el perímetro pegado
á la pared, y los demás en diez secciones, sepa-

Ha causado _ln~ensa sensación en Europa, el proceso y sentencia por traición, ael abanderado Ullm~, del eJérc1to fr~n~és, que vendió algunos secretos de importancia á Alemania hace un
año próximamente. El Mm1stro de Guerra Sil dió cuenta de los manejos del traidor y lo sometió á
un proceso que lo condenó á ser degradado y desterrado por toda su vida en uLJa posesión militar amurallada. El acto de la degradación se efectuó en TolóP el mes pasado.

�LA INDUSTRIA CERVECERA EN MEXICO
Una Compañía que progresa á grandes pasos.

nuevas fábricas, fué aumentando dia á día, de
tal manera, que otras compañías creyeron llegado el momento de disputar á los de Toluca
su clientela., y abrieron fábricas que ofrecieran
cervezas. Unas fabricaban cerveza más ó menos buena., pero el público conocía ya la cerveza de Toluca y sabia que era fábrica que merecía. su confianza., y, por lo tanto, no le retiró
su prottcción, á pesar de la competencia que
se le hacia.
Y así.ha progresa.do la Cervecería de Toluca
y México, en la que se unieron la de la Rinconada. de San Diego y la fundada en la capital
del E~t-arlo de México. Las oficinas principales
se hallan en Toluca, y en San Diego está la
agencia. principal y las oficinas directoras de la.
compaiila..
La instalación de Toluca es, sin duda., una.
de las más completas del mundo en su género,
y la. compa.!'iia la muestra con orgullo, como lo
hizo en días pasados, durante una. excursión de
conocedores, que, invitados por la gerencia de
la compafiia, visitaron la casa, quedando plena.mente satisfechos con su visita, durante la
cual admira.ron la magnífica. instalación de las
fábricas, la cual, repetimos, está á la altura de

No cabe duda de que en México se consume
más cerveza cada día., y que el claro y espumoso liquido pasa en grandes corrientes de los toneles de la fábrica á los labios de las personas
de buen gusto.
Y no podia ser de otra manera, dado el progreso que la fabricación de la cerveza ha adquirido en nuestro pafs. En toda. la República
se han establecido fábricas en los últimos aíios;
la. demanda ha hecho que se aumente la producción, y que se instalen fábricas en todas las
regiones del país.
Una de las primeras fábricas que se puede
decir que contestó á la demanda del público,
se estableció en esta. ciudad en la Rinconada. de
San Diego, y casi al mi3mo tiempo se abrió en
la ca.pita.! del Esta.do de México, una instalación que, por entonces, bastaba á las demandas ,
de la época. Las cervezas que se fabricaban en
esas cervecerias. si bien denotaban alguno~ de
los inconvenientes de una naciente industria,
eran de muy buen gusto, y el público comprendió desde luego que contaba con fábricas capaces de satisfacer sus gustos en lo que se refería
á cervezas.
El número de personas que favorecían á las

lle halla., desde hace muchos a ños, en el fondo
de la Rinconada; pues bien, el ensa.nch·e del
local necesario ha hecho que las dependencias
de la casa lleguen hasta la ca.lle de Colón,
casi _frente a.l edilicio que de una manera provisional ocupa la. Secretaría de Relaciones.
Como las facilidades de tránsito que suministra la. entrada de San Diego, no eran bastantes, se abrió una puerta por la ca.lle de Colón, la. cual ha sido adornada. hace poco tiempo con una. elegante fachada del :nismo estilo
que la. d6 la. Rinconada.. Por esta entrada, se
ve durante todo el día entrar y salir carros
cargados con cajas llenas de botellas con cerveza, para el reparto de miles y miles de botellas y medias botellas que nosotros, los habitantes de la. capital, pedimos diariamen te á la.
fábrica de Toluca.
Es verdadera.mente asombroso el desarrollo
adquirido por la negociación cervecera. Toluca
y México: pero está muy justificado por la. calidad de las cervezas que fabrica; su &lt;Pilsoer,&gt;
de precio popular y desaborexquisito;su &lt;Victoria,&gt; fabricada. para los 1ue ha.o viajado por
Alemania. y gustado las ricas cervezas del Rh í n;
su &lt;Toluca Extra.,&gt; que es indudablemente la

"EL BUEN TONO," S. A.

Et Puesto de "El Buen Tono" eu la Kermesse del 1.¡ de Julio.

las mejores en s.u. género, y el magniflco gusto
de las diferentes marcas de cervezas que en ella
se elaboran. Después de esa visita, de la. cual
á su tiempo nos ocupamos, todos los visitantes
mostraron su sorpresa, pues no esperaban ha.llar en México una. fábrica. tan bien monta.da.
Por lo que ha.ce al edificio de la Rinconada.
de San Diego, cada día. h'l. tenido que ensancharse para. poder satisfacer las necesidades de
un movimiento que crece sin cesar de una manera notable. La fachada. original del edificio

reina de las cervezas claras y limpias; su &lt;La.ger Beer&gt; y la espléndida de barril, que con
razón es preferida por los buenos toma.dores.
Además de la. calidad de las cervezas, que
por sí sola basta para acreditarlas, la compañia. se esmera. en presentarlas de una manera.
a.rtlstiea., siempre que hay una. oportunidad
para. ello. Buena. prueba de esto es el hermoso
y artístico puesto que la. cer.veceria exhibió en
la reciente kermesse, en la que la. colonia francesa celebró el glorioso aniversario de la calda
de la. Bastilla.
II ustra.mos este articulo con una. vista de ese
puesto, y por ella. podran apreciar nuesúros lectores con cuanto arte y de qué manera tan vistosa. estaba dispuesto. El adorno principal lo
coostitutan las botellas de cerveza con sus
multicolores etiquetas y los va.liosos y elegantes cartelones que la compañia obsequia á sus
consumidores.
El puesto estaba. al cuidado de correctos y
amables emplea.dos de la. r.erveceria, quienes,
ayudados por meseros y mozos, a.tendían á las
innumerables personas que se acercaban al
puesto con el deseo de gustar las ricas cervezas, las cuales se consumieron en grandes cantidades, dejando sumamente complacidos á
quienes las tomaron.
Sin duda. alguna. la Compañía Cervecera Toluca. y México se ha hecho acreedora á las más
cordiales fr.licitaciones por sus progresos, por el
grado de prosperidad á que ha. llegado, debido
á los grandes méritos de sus cervezas, y al gus•
to artístico que demostró en la kermesse de la.
colonia. francesa, en el arreglo de su puesto y
en el arreglo del expendio de sus productos.
Todos cuantos se acercaron al puesto y gustaron de las cervezas, se retiraban declarando
que son las mejores que se fabrican en México,
y que bien pueden competir con ventaja con
cualquier cerveza del mundo.

T.ien_e su lugar especial esta importante negoC1a.c1?n, en todas las fiestas á las que concurre, Y siempre ha. dado brillo á ellas con su
oontiogente.
En la. fiesta. del 14, en la verbena. que casi
se le puede llamar nacional, participa.ron
-de ellas los mexicanos en gran número, fraternizando con los laboriosos Y correctos franceses.
El "Buen Tono, S. A." derrocha. en esta. fies~a todo el arte y buen gusto que pudiera. guarua.r en fiestas análogas.
Ya. es tan aplaudida. su colaboración en la
fiesta. francesa, como que sus principales directores Y accionistas son de esa. nacionalidad
Y se les toca el amor patrio para. no omitir gas:

1;-]\.\U: ,,'~(fl/;--l,~~
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...

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J.

.,..,
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to Y esfuerzo alg-uno, para levantar muy alto
el pabellón tricolor; tan alto como está la fa.
11?ª de su~ excelemes cigarros, que son la. delicia del purhco mexicano.
En al centro del Tívoli, se detenía. la. mayor
part~ de la numerosa concurrencia, para presenciar la. h~fmosur3: del elegante kiosco de• 'El
Buen Tono. Este kiosco, estilo Luis XV hubiera figura.do en los palacios de la Corte de
a quella _época, es digno intérprete del lujo y
e 1eganc1a de ellos.
El interior del kiosco, que lo forma una plata.forma. con mostrador y columnas bien talladas, que rema.tan en arca.das bien cubiertas de
guías de llores artificiales, foquitos multicolores Y escud_os de banderas mexicanas y francesas, 3:rmom~aban con flecos de cristal en su ex~rem1dad. Sirven de fondo á este hermoso conJui:ito, lunas venecianas, sobre las que caen
gu1rnaldas de llores Y guias de luces incandescentes tricolores.
t· En ~dse kiosco, que estaba. atendido por dismgui as da ma_s francesas Y españolas, se exSendfa confett1 y los ricos cigarros que ha.o
ado fama á '. El Buen Tono." Se expende allí
la marca. '.'14 de Julio," dedicada á la honora~le Coloma francesa, marca que ampara. el meJ?Erltabaco y papel de arroz, que usa. en los
· egantes. "
La e_ovol~ura de esa marca. francesa está
muy bien htografiada. á colores, en los que se
destacan el azul, el blanco Y el rojo ios usa.dos
en la. bandera de la Gran Francia. '
En la. parte anterior hay una alegoría fo rm¡aa por un escudo francés enlazado con la.ure es y la bandera de Francia.. La fecha. que se
con~em?ra Y una. ~strella. que con sus respla,ndor~ 1lumrna Y glonfica la. victoriosa. Reptíblica
n la parte posterior, Y entre un margen d~
llo~es, sostenido por un ángel se lee· "Home
naJe de "El Buen Tono, S. A. " á la. Col ..
francesa. de México."
oma
El kio_sco de ·'El Buen Tono," estuvo mu
~oncurr1do, Y a.te!}dia~ á. los visitantes los
ore.sbAndrés ~1zagmrre, Subdirector Poul
P ug1 et y M. Lmet.
'
Ll!-s damas q,ue expendían los cigarros con
fett1 y billetes de Lotería, vesti¡;,n trajes blan:

cos y ostentaban en el pecho un moño de listón, COI} los colores franceses.
Las_ citadas da.mas erau la Sra. A. Linet y
señoritas A. y J. Eizag-uirre, E. Vasseur M
Marcha.na, E. Chas y E . Bravo.
'
·
d A.! caer la. tarde, abundó en belleza el kiosco
~ El éBu~n Tono," con su artística. 1Iumina.c1 6ne1 ctnca.
La. misma empresa acaba de levantar á 1
entra.d_a del Tivoli, un hermoso sa.lón d~ maª
dera pmtado de azul, salón que estaba eogal .
nado en su exterior con guias de llores escuda.de baoder~ francesas y mexicanas y guias 3s
focos eléctncos tricolores
e
En "El Buen Tono," m~rece una. vez má
aplauso por la. manera. tan brillante com0 s el
tuvo representa.do en la. fiesta. del Tívoli. es-

5uen

Ton

o ONIE. f~

.

sl.

Anverso de las ca¡'etillas.
Reverso de las cajetillas.

�LA CERVECERIA

PE ORIZABA

81

EL MUNDO ILUSTRADO

LA CASA AMIGA DE

LA OBRERA
Publicamos en este número, fotografías de la Casa Amiga
de la Obrera, establecimiento cuya fundación se debe á
la señora Doña Carmen Romero Rubio de Díaz, que lo
viene sosteniendo desde su fundación. El asilo realiza
una de las formas más prácticas de ayudar á la mujer que
trabaj?, puesto que los niños son asilados allí durante el
día, mientras la madre se dedica á algún trabajo productivo. Los niños reciben en el establecimiento alimentos, educación y hasta vestidos.
Anualmente ha acostumbrado el establecimiento hacer
una fiesta el día diez y seis de Julio, en honor de la distinguida fundadora; pero esta festividad se ha suprimido
en los últimos años, á causa del luto que guarda la respetable dama.

Fachada del edificio construido especialmente en la
Colo1tia Hidalgo, que ocupa acl11al111ente
la Casa Amiga de la
Obrera.

U1ta explicación dcgcografí
r!ases c.'r,11c11!

EL PUESTO DE LA CERVECERÍA MOCTEZUl\IA EN LA 'KERMESSE DEL

14

DE JULIO.

Esta empresa, cuyo florecimiento se debe á la.
c'l.lidact de sus cervezas, estuvo representa.da.
dignamente en la fiesta del 14. Pudo, en su
elegante puesto, demostrar con orgullo, el merecido y gran triunfo que acaba de obtener en
la capital deEipal'l.a recibiendo en la Exposición
de 1907, verifica.da. en Madrid, el UNICO GRAN

:1
~~, -1 )
~
-: "':,.,....-;: ,; .,.~

PREMIO,

....·--

No cabe duda, y todo el público está convencido de que á ella, y nada más queá esaimpor·
..
tan te Cervecería, se le concedió tan alta recom'
pensa que l1abla muy alto en biPn y honra de
la Industria. Nacional, y que esa distinción tan
justa se debe única y exclusivamente á la calij.
dad de sus cervezas que compiten con las extranjeras, y por ~onsiguiente son las mejores
de la República..
Le.va.ntó la Cervecería Moctezuma. de Oriza.ba., S. A., uno de los más artisticos puestos, en
el que vendió con preferencia la tan rica y pura
cerveza. La concurrencia invadió el expendio,
y todos se disputaban el lugar para saborear
una XXX, XX, una Sol, una Beer Champagoe
Diplome d:
ó una Superior .
déwnt a M (eri,eceria Jk&gt;t&gt;CiellJJfl/1. ~~,&amp;.,.c..,-,
.A penas sí los inteligentes empleados podían
atender al numeroso público.
Haciendo mención especial del puesto, dire·
...
mos que el toldo de la tienda de campaña que
..
lo formaba, tenia como flecos guías de flores,
entre las que se destacaban las aromáticas gar~~
denias que en gran cantidad envió la Dirección
"
de Ori7.aba, tanto para el ornato de su puesto
como para regalar á. las da.mas que se acercaban á él para pedir un rico vaso de cerveza de
barril, que es la que goza de más fama.
Circundaban el puesto mesitas y sillas, en las
N
1908
que se deleitaban grupos de fa.millas, saboreando la deliciosa cerveza y e.scuchando la afama•
.~ . : ~
,. •
da Banda de Policía, que escogió como Jugar
1
1
para amenizar á la concurrencia., junto al
puesto de la &lt;Cervecería Moctezuma,&gt; por ella
La Cervecería Moctezuma. ha recibido una nueva d'i stinción honrosa: el Diploma. &lt;fuera de con. que también goza de fama, ha.cía un conjunto
curso,&gt; en la Exposición Internacional de Alimentación é ·Higiene, celebrada. en París. El anterior digno de 1a. fiesta.
Na.da más agrada.ble para los concurrentes á
graba.do es el facsímile de ese documento que proclama. una vez más la excelencia de la cerveza Moc· la kermesse, que tomar un vaso de cerveza
Moctezuma, y oir una pieza de la aplaudida
teiuma.
Banda de Policía.

.

JG~ e~wtb ~1v.J""

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~ ~jlfiéfr(J :•~ '!.

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El lavabo colectivo.

La capilla y la e11Jermerla.

�EL MUNDO ILUSTRADO

82

Goronaclón de la Virgen de &lt;iuanajuato

[Sigue de la página 80.]
se supriman los derechos sobre el papel p~ra imprimir al que llaman con justicia incuestionable
&lt;el porta-voz de toda ciencia humana.~ Abogan
de las tarifas ferrocarrileras, topor 1a revi•s·ón
i
.
mando por base el valor real d e las líneas; la emi·
sión de una «moneda de emergencia&gt; en cas~ de
crisis, y la garantía satisfactoria de los depósitos
hechos en los bancos, por medio de un fondo especial de reserva. (Notemos, de paso, que est_a
medida de previsión, sapientísima, rige en México.)
t
con ra
P ero, Sobre todo, lo, d emócratas claman
E'
t·
la invasión de facultades hechas por el 1ec_u ivo
. no, y alzan como estandarte la gran formuamenca
.
la jeffer soniana: «iguales de~echos para todos; privilegios especial es para nadie.»
. .
Es posible, es probable; m~s aún, e s casi cierto,
que el partido republicano siga en _el pode~, y que
los principios que Bryan sostendra con bno y te·
,
sean inmediatamente realizables; pero
zon, no
, "d
que
e llos lucen como fanales en la cuspi ~ en
anidan los ideales de los pueblos, y h ab~ d ~ realizarse algún día, porque representa~ aspiraciones
intensas de civ ilización y democracia.

..

TREINTA y SIETE AÑOS DE EDUCADOR
Por disposición de la Secretaría de _Instrucción
Pública, y en reconocimiento de su~ ii:npo_rtantes
. .
se acaba de d ecretar la Jubilación del
servicios,
profesor Don Pedro Aguirre de la Barrera.
Es el citado, natural de Tlalnepantla, Estad~ de
México, y en su ciudad natal empezó el magis~e. después de haberse portado como.un patno·
n~
ta, teniendo que suspender sus est~dios_ por no
recibir beneficios del gobierno que mdebidamente regía á nuestro país.
•
· El catorce de Marzo de 1871, sustento examen
profesional á título de suficiencia en la Es~uela
Lancasteriana de esta ciudad y obtuvo el htulo
de profesor de instrucción primaria, con menciones especiales y honoríficas del jurado que l o examinó. Provis to de su título, se encargó de la Dirección de la escuela primaria de Tlalnepantla
De aquí pasó á la capital del E stado, donde llegó
á ocupar, por oposición, la dirección de la Escue·
la Normal.
En el Distrito Federal ha prestado.sus servicios
en varias escuelas primarias y secundarias, ha·
hiendo logrado formar los únicos profesores que
han salido de la Escuela Industrial de Huérfanos.
La Dirección de Instrucción Primaria del Distri-

En los tiempos en que
Espa!Ia estaba dominada por los sarracenos, y
que los cristianos eran
objeto de toda clase de
vejaciones, los católicos
de la ciudad de Granada guardaban una imagen de la Virgen Ma•

Tlustmlonu de !}eorge Stott.
(CONTINÚA.)

V

AY A que hay personas que se
apropian los adjetivos de
una manera un poco descarada. Mi;primo «devoto&gt; .. ..
El pesar hubiera podido enfermarme .... ¿y á él qué se
le daba? No debe ignorar que
se me ha nombrado un tutor; ¿hace siquiera
votos porque me sea grata la elección de mi
tío? Yo sé que las gentes dicen que Marcos ha
merecido, y muy justamente, mi reconocimiento
por haber autorizado á mi tío á nombrarme su
única heredera ... Pero cree que le voy áagradecer su suntuosa limosna!. ..... No ... . trabajaré!. . .. Iré al campo á cuidar cabras, pero no
me haré rica á expensas de ese sell.or á quien
la sola idea de casarse conmigo hace ir a.l otro
lado del mundo!. . . . No acepto su dinero y espero tener explicaciones á este re&lt;ipecto con mi
tutor, á la mayor brevedad!
Miércoles 27 de noviembre.

La I magen de Nuestra Seíioro de Guanajuato, cuyd , oronación

*
*.

Ocho siglos y medio duró la imagen oculta
en el subterráneo, ha,ta que fué casualmente
encontrada en unas excavaciones hechas cerca
de Granada en tierr.po de Carlos V . A pesar del
largo tiempo que la imagen permanecjó enterrada y sujeta á la humedad y demás mconvenientes de un encierro tan prolongado, la talla
no habla sufrido ningún deterioro, y la virgen
estaba en el mismo estado que si hubiera sido
enterrada el día anterior.
.
Carlos V , Rey piadoso por excelencia, admiró
tanto el magnífico trabajo de la estatua como
la circunstancia, que se consld~raba col!lo milagrosa 1 de que no hubiera sufrido deterioro en
más de ochocientos aílos de encierro en un subterráneo húmedo y sin ventilación.

***

to tiene en su poder documentos que prueban qut:
la carrera del Sr. Aguirre ha sido muy fructuosa
para la niñez y la juventud. La jubila~ión es_ un
justo d escanso á quien ha pasado tremta y siete
años de su vida dedicado á enseñar y educar.

lA OIFIEN§IlVA
Novela original por Alberto Chabrol.

rla..

Estaba representada
la madre de Cristo como una joven de edad
de diez años próximamente; en la cabeza tenía una toca blanca que
ocultaba sus cabellos;
su frente era amplia y
sus pestafías arqueadas
daban sombra á unos
hermosos ojos modestamente inclinado.s hacia
el suelo; la nariz era rect-a. y los labios encendidos resaltaban sobra
una hermosa barba par
tida; el cuello era esbelto, y el rostro apacible
de color moreno. Con
el brazo izquierdo sustentaba á su divino hijo, que no era menos
hermoso que ella, y en
la mano derecha lleva ba una rosa.
Esta imagen era el
encanto de los cristianos, quienes la adoraban
y le daban culto en secreto. Ya di1imos que
los cristianos eran objeto de las más groseras
burlas y vejaciones de
los moros, y una vez que
los de Granada rendían
culto á su imagen favorita, se oyó ruido de
que los sarracenos se
acercaban á la capilla.
Temerosos los católicos
de que la imagen sufriera la suerte de otras
que habían sido arras•
tradas por el suelo, se
encomendaron á e 11 a
misma, y en un moment,o se vió detenida la
furia de los descreídos,
q u i en es no llegaron
hasta el santuario.
El peligro había sido
conjurado, pero podía
presentarse otra vez: y
para evitarlo, decidieron los creyentes enterrar la imagen en lugar
seguro donde estuviera
fuera del alcance de !as
irreverencias de los moros. Escogieron para E&gt;Jlo
un subterráneo en las
afueras ne la ciudad. y
en é 1 deoositaron I a
imagen. Esto fué por
el al'ío de 714.

83

EL MUNDO ILUSTRADO

Por esos años se tuvo noticia en Espa!Ia de
los ricos descubrimientos de minas en la ciudad de Guanajuato y sus alrededores, ell: la
Nueva España, y el ~,onarca espa!Iol decidió
reialar la imagen recien descubierta á la naciente ciudad, cuyas riquezas eran tan admirables.
ó IR á
Para conducir á la imagen escogi e ey
un caballero llamado Don Perafán de R!vera,
quien á mediados del siglo XVI partió de
Espa.!Ia para cumplir la comi~ión que s~ le habla dado. El viaje estuvo lleno de peligros Y
contrariedades, y en todas ellas el portador se
encomendó á su preciosa carga,.
.
Terminado el viaje por mar, empezó portierra, el que no fué menos difícil. Tras infinitos

ha concedi"do el Papa Pio X .

peligros llegó el caballero de Rivera á un _lugar
llamado la Yerba.buena, cerca de GuanaJuato.
Era entrada la noche, y Rivera no conocía el
sitio exacto á donde debía llegar;_en est~ conflicto decidió encomendarse á la misma vugen,
para suplicarle que le i!'-Jdicara el lugar, fin de
su viaje. Se colocó á la imagen en un tambor,
en medio de dos velas encendidas. y se le
hicieron oraciones durante la noche. Estas fueron oídas, pues al día siguiente, por la mafia.na los viajeros vieron dos palomas que los con
du'jeron á Guanajuato.

**•

El afio de 1557 la ciudad de Guanajuato recibió la primera visita de su patrona celest~al.
La naciente ciudad se engalanó para rP.CJbir
esa visita· por todas partes se levantaron arcos
triunfales, y las ni!Ias cantaron alabanzas á la
recién llegada.
.·
La imagen fué colocada en la capilla del
hospital de los indios, donde estuvo por espa11io de ocho a!Ios; de allí fué translada~a al
Templo de los Hospitales, donde estuvo Ciento
treinta y un años, después de los cuales fué
colocada en su iglesia matriz, donde se halla
ha~ta ahora.
.
Desde que la imagen fué traída á GuanaJuato ha sido una protectora decidida y eficaz de
la c iudad y del Estado. Nadie la ha invocado
en vano, según di cen los interesad~s, y sus fa.
vores han llegado á l:l, categorla de msignes; en
vista de esto el Obispo de León solicitó, y el
P apa Plo X concedió, que sea coronada con CO·
ron\!, de oro, como reconocimiento á sus favores.

Las explicaciones que yo esperaba se efectuaron esta ma!Iana que mi tutN vino á almorzar
conmigo. Maese Loriol,-tal es el nombre ?,mistoso que le doy,-tiene fama entre las gentes,
y aun en el seno de su familia, de ser un hombre &lt;justo, pero severo.&gt; Por lo que hace á mí,
su cuerpo alto y erguido, su cara enjuta, sus
ojitos penetrantes, su sonrisa forzada, no me
han impuesto nunca lo más mínimo. Será, tal
vez, porque las hadas no me han hecho el dón
del respeto, mi tío lo aseguraba así.
Cuando mi tutor se me apareció esta mafia·
na, le ví abrir sus ojitos hasta donde pudo, después de lo cual exclamó:
-¡Cómo! y yo que creía encontrarte medio
muerta de fastidio, y que esperaba que caerías
de rodillas para suplicarme que te llevara á la
plaza del Reloj. Y he aquí que te encuent,ro
animada, casi apasionada, palabra de honor.
Y que el diabo me lleve si puede ocurrir algo de interesante en medio de este montón de
piedras de los A.nglesl
-¿ Que si pasa alguna cosa? .... Y tantas que
tengo que deciros, maese Lorioll .... 1Para. empezar; no vendrá ya!
Los ojos de mi tutor se redondearon como
dos lunitas en llena.
-¡Bueno! pero querrás decirme ¿quién es
«ese que no vendrá.&gt;
Le pongo delante de los ojos la carta de Marcos, que recibí ayer por la mafia.na; después su
carta de hace dos meses, y al fin la carta sin
terminar de mi tío.
A la vista de ésta, maese Loriol suspira y
dice:
- ¡Ah! esa es la carta de que habló mi pobre
amigo hasta la última hora. Lástima que le
hayan faltado las fuerzas para hacerla llegará
su destino .... El primo Marcos no hubiera resistido á un llamamiento tan conmovedor: hubiera venido, te hubiera visto y . . .. ,
Maese Loriol levanta los ojos para inspeccionarme de pies á cabeza, y después concluye .. ..
-Y hubiera cambiado de opinión respecto al
matrimonio ..... .
-Después, repentinamente dijo:
- Pero, después de todo, nada me impide á
mí, tu tutor, enviar la carta hoy mismo.
Estas palabras me hacen ponerme fuera de
mí:
- Muy bien. pensado, ¡como si mi primo pudiera imaginarse que alguien más que yo ha
sido quien encontró esta carta.entre los papeles de mi tío! Y tomando esto en consideración, todas las súplicas que contiene la carta
aparecerían como hechas por mí! ... No, maese
Loriol, deje usted á mi primo con sus queridas
aficiones: Minos, Eaque y Radamante, y escrí-

bale solamente que se le enviará íntegra la dote de mi tía. No acepto de la herencia de mi
tío más que la parte que nos pertenecía á los
dos. No aceptar más que lo que nos pertenece,
me parece justo y natural.
Me habla alzado sobre la punta de los pies
para dar á esta declaración un tono de mayor
solemnidad, pero maese Loriol, hundido en su
sfllón, con los codos apoyados en los brazos y
las manos juntas, emprendió de nuevo su discurso:
-¡Ah! tú piensas que es muy natural despreciar una fortuna!
Pues bien!, es tan natural que tu primo no
dejará de ver en esa loca renuncia el pesar que
te ha causado su desdén por tu mano y tu corazón.
-Pues me gusta! un se!Ior á quien no conozco, y que no me conoce más que por haberme
visto á la edad de doce a!Ios .. . .
- ¡Bueno! ... tú eres muy capaz de haber sollado con él desde entonces!
Y con voz insinuante:
- ¡Vamos! bien puedes confesarme que ardes
en deseos de ser la sel'í.ora Delombre.
Pero yo no caigo en la trampa. y respondo reposadanente:
-Mi tío lo deseaba, lo sabéis tan bien como
yo!
El se rie; después dice:
-Es que por más que le doy vueltas al problema .... ámenos que se resuelva fuera de
todas las reglas ...... porque en cuestiones de
peticiones matrimoniales, las costumbres no
quieren que las muchachas sean las que emprendan el ataque, y convengo contigo en que,
enviar la carta ó rehusar la herencia, serla de
todos modos tomar &lt;La Ofensiva&gt; ....
Medito un momento sobre estas demasiado
justas palabras y después susurro:
-Sería necesario tomarla . . . sin que lo pare-

ciera .. . .
-¡Ah! hija de Eva, exclama mi tutor. Pu~s
bien, si Jo sabes, indícame las armas, el lugar,
el momento de la emboscada, y maese Loriol
te promete ayudarte!.. ..
MI tutor, que hablaba del asunto muy á su
gusto, me repitió su juramento por la tarde y
me lo repitió con una sel'í.a al partir, mientras
que yo, parada en el quicio de la puerta, no me
digné notar que hacía uso de su más graciosa
sonrisa.
Jue ves por la noche.
:-El mistral te embriaga, mi chiquita, el
mistral te embriaga!. ... Si llegas á hacer al.
gún disparate, será seguramente un día de
mistral!
Mi tío tenía la costumbre de repetirme hasta el fastidio estas palabras en dlas de tempestad, en los que me veía correr por el jardín
fuera de mí y casi sin aliento, para hacer que
mi falda. se inflara como globo.

Así, pues, si estoy en mi día de locura, como
me a~eguraba maese Loriol hace unos momentos, hay que echar la culpa al mistral, que ha
soplado hoy con más g~nas que nunca sobre la
llanura. Y si mi locura me conduce á la felicidad, como lo espero, me consolaré de ser feliz,
aunque sin un asomo de razón .
Esta ma!Iana,-¡ohl cuantos acontecimientos
han pasado desde esta mañana,-después de
haber sollado toda la noche en mi conversación
con maese Loriol, marchas, contramarchas,
emboscadas, desperté esta mafia.na. en un estado tan belicoso, que canturreaba la Marsellesa
cuando bajé á tomar mi chocolate á la cocina.
A! lado del horno estaba sentado alguien; alguien que se levantó de repente y me mostró
una cara coloradota, muy semejante á la de
mi nodriza,- pero con unas patillas y una barba, en las que blanqueaban algunas canas,- y
que se quitó el sombrero, diciendo:
- ¡Se!Iorita Enriqueta!
- No, no, Miette, como siempre, ó me enojo
contigo, mi viejo Merlin.
Y toman do la punta de los pelos de sus patillas, los tiro como á guisa de caricia, mientras
que recorro con la punta de mis dedos una escala en su cráneo sonrosado.
- Bien puedes llamarla Miette!, ya ves que
es siempre la misma-afirma mi nodriza.
- Y haría mal en cambiar!. ..... Quiero decir,
á partir de hoy, porque ha cambiado, y tanto!
desde que la enseñaba yo á andar cuando tú no
podlas soportarla más .. . .. porque ya entonces
era capaz de cansar á dos personas robustas
durante todo el dial.. .. y aun ha cambiado
bastante durante los tres afios que he dejado
de verla . . ..
Detengo el torrente de palabras en la boca
de Merlin, &lt;mi tío de leche,&gt; es hermano de mi
nodriza. Habíamos tenido á los dos en nuestro
entresuelo de la calle Madame, en París, hasta
nuestra partida Merlin se había quedado con
mi primo Marcos, quien lo había conservado á
la muerte de sus padres.
Sí, y después de todo, yo convengo en que esta mafia.na se debe haber producifo alguna revolución en mi cabeza, porque tan luego como
ví á Merlin en la cocina, se me figu ró que era
el famoso encantador que abría y cerraba las
puertas de la fortuna para una infinidad de
príncipes encanta.dores y hermosas se!Ioritas en
otros tiempos!
Sentada delante de mi taza de chocolate, oía
á Merlin que, de pie, daba fin á su café,- había
rehusado con cierta indignación el sentarse,
aun al extremo de la mesa..-Yendo del provenFal al francé'3 y del francés al provensal, según
que se dirigiera á mí ó á m i nodriza, contaba
su viaje, me explicaba su tardia visita, pues se
hallaba en los alrededores de los A.ngles, desde
ha.cía tres semanas.
[ CON'l'INU ARÁ.]

�84:

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

85

LA CSGUCLA
o e t.A

GO LONIA AMERICAN A

.rcASTeILANA

El lunes último inauguró su año escolar de
1908-909 la escuela americana, situada en la
tercera calle de la Industria.
El establecimiento ha estado funcionando
durante los últimos tres años y durante ellos
ha sido objeto de todas las atenciones de la. colonia., habiendo progresado rápidameute en
esos tres a.\ios.
A.1 a.brir3e en el actual, cuenta con tres clasfs
más que en el anterior; las nuevas clases son de
medicina práctica., zoología y botánica. Para
est1s clases se han traído tres nuevos profesores contratados especialmente en los Estados
Unidos durante el viaje de vacaciones del di·
rector.
Con motivo de la apertura, la dirección de la
escuela ofreció á los alumnos y á sus familias
ana fiesta que se efectuó el lunes por la mañana, en los salones de la escuela.
Publicamos algunas fotografías de la tiesta
inaugural y de los diversos departamentos de
la escuela, tanto al interior como al exterior. El

~
VIDA EROTICA
Para "El ,l/1111do f/11slrado."

Raquel

(,"rupo de párvulos con fu maestra en eljardfo.

***

Alumnos)' JJ/aestros de grados sttperiores.

•
**
El personal de profesores ha.sido selecto si empra eútre los graduados de las principales uni-

Era fina y vibrante como un vaso
De cristal; una llama de zafiro
Ardía en sus pupilas y un suspiro
Ondulaba en el ritmo de su paso.

Ya llegas tú, siri n ombre, sin fortuna
Sin carne, s in objeto, única, sola,
'
Perfume de enigmática corola
O misterioso rayo de la luna.

Oh risueños jardines de mi infancia
Que vísteis mis primeras ilusiones '
Brotar, como de frágiles botones
Múltiples flores llenas de fragancia.

Todas las tardes, cuando el suave raso
Del cielo vesperal palidecía,
Raquel, en su ventana, me fin1ía
Ser el primer lucero del Ocas;,

En mí vives y á mi alma te asemejas
Y pon$o en alcanzarte vano empeño,
Pues siendo realidad eres ensueño
Y mientras más te acercas más te alejas,

En la diafanidad de una distancia
Que no opacan los años, mis visiones
Conservan sus intactas radiaciones
Como guardan las flores su fragancia.

Hubo en mi corazón un aleteo
Al encontrarme con su nombre hebreo
'En las lecciones de la Sacra Historia;

Marchando en este viaje inevitable
Al ideal, al misterio, á lo insondable
Mi barca boga silenciosamente
'

Viejos recuerdos, en tropel sonoro
Entrad bajo el crepúsculo de oro
A la humil dad serena de mi estancia:

Y en un coloquio lleno de ternura
Le referí la bíbl ica aventura
Que está viva y perenne en mi memoria.

P rimav era.

plio; cuenta con salas ventiladas y perfectamente iluminadas, y con pa.tios y jardines amplios que se dedican al recreo y á los ejercicios
gimnásticos de los alumnos. Bien sabida es la
i npc r r,ancia q11e entre los norteamericanos tiene la educación fisica. y por lo tanto, es natural
que á ella se ha.ya dedicado especial atención.
Al frente de la escuela ha.y un extenso jardín
con árbolt:s fro ndosos que purifican el aire de
que se dispone en el establecimiento.

programa de la fiesta inaugural se compuso de
recitaciones hechas por lo:1 mismos alumnos de
la. escuela, y en seguida se procedió al trabajo
escolar como en cualquier día del año.

versidades y escuelas normales de los Estados
Unidos, y la fama del profesorado ha. sido reconocida. en las citadas escuelas y universidades
en donde se han revalidado los estudios que se
hagan en México. Entre esos profesores ha.y
una. sefiorita. mexicana que presta. sus servicios,
coi, éxito, á la escuela. desde su fundación .
El local de que dispone la. escuela. es muy a.m·

La. norteamericana fué la última de las colonias extranjeras que deC;idió el establecimiento
de una. escuela oficial, pues, si bien es cierto
que anteriormente á los últimos tres años había. escuelas dirigidas por profesores americanos y dedica.das casi exclusiva.mente á los hijos
de esa nacionalidad, esas escuelas no tenlan
carácter oficial, y no contaban como cuanta ésta., con el apoyo de la colonia. Esta circunstancia parece que ha resultado en beneficio de la.
institución, pues la colonia ha tenido tiempo
de estudiar los métodos de enseñanza, tanto
en los Estados Unidos como en México, y ha
combinado un plan de estudios que sea tan útil
para los alumnos que Intentan continuar sus
estudios en las universidades y escuelas americanas. como para los que piensan permanecer
entre nosotros y graduarse en alguna de nuestras escuelas oficiales.

Lo que produce las uniones felices y durables, es la suave armonla de los corazones, junto con la. di versidad de los caracteres.
MARCHJ.L.

_Por las aguas del mar, y entre la sombra
Oigo tu voz de seda que me nombra
Muy dulce, muy lejana, muy doliente.

Aquí os aguarda la tristeza mía
Y aquí os ha de tornar la fantasía
Rítmicas flores de ideal fragancia.

Epílogo.

Carm en
Pasaron mis ensueños de poeta
Por la fugacidad de tus sonrisas
Como el arrullo errante de las brisas
Sobre el loco voltear de una veleta.

María.
Tú, princesa de amor y de embeleso
Que deshojaste mi primera rosa
'
De ensueño_, en ,una tarde milagrosa,
En el éxtasis m1stico de un beso.

Mi frágil voluntad quedó sujeta
A la tuya, con torpe mansedumbre
Y de tus ojos en la viva lumbre '
Quemó sus alas mi esperanza inquieta.

_M_i, coraz?n, de tus encantos preso,
V1v10 c~nhgo en la inefable prosa
De una mmortal novela y silenciosamente en mis labios dormecí tu beso.

¿ Te acuerdas? Junto al piano, aquella tarde
Laceraste mi espíritu cobarde
'
Sacrificando todos s.us anllelos;

Vienes á despertarlo y, suavemente,
Resbalas por la fiebre de mi freute
Como en aquella tarde de embeleso;

Y me hiciste sentir, por vez primera
Con tu mirada irónica y artera
'
La cruel amargura de los celos.'

Cual una mariposa de ternura
Que dejara en mis labios la frescura
De sus trémulas a las en un beso.

Viejos ~ecuerdos que en tropel sonoro
A la hnnuldad serena de mi estancia
Llegásteis á dejar suave fradancia
Entre un vago crepúsculo d"e oro.
De lo que más estimo y más adoro
Tomad las gotas que la vida escancia
Y llevad otra vez esa fragancia
Entre el vago crepúsculo de oro.
Pero advertid que ya lleváis impreso
En ella, el ritmo, fuente de embeleso
Para endulzar y embellecer la vida,
Y abridlo sobre el alma entristecida
Como las alas líricas del beso.
Campeche, Junio-Julio 1908.
SALVADOR 1'1ÍARTÍllEZ ALOJIIÍA.

Carolina.
A urora.

Todo era en tí frivolidad y gracia
Y llevabas, como decorativa
'
Figura de Wateau, frágil y altiva
El sello de una vieja aristocraci;.

Y vuelvo á contemplará esta risueña
Pnma, llena de gracia seductora
Que, en honor d~ su nombre, er; una aurora
!&gt;u cabellera und1vaga y sedeña.
Yo le contaba el cuento en el que sueña
Un príncipe ~entil con la pa~tora
Que envuelve ~u hermo~ura encantadora
En un tosco capullo de estameña.
Pero fué en una hora vespertina
Cuando en el viejo parque, en la eglantina
De su boca, sorbí todo su anhelo;
No supimos hacer el cuento historia
Y me alejé y hoy cruza mi memoria
Con la serena rapidez de un vuelo.

Corazón sic. ternura y sin cariño
Voluble como el aire, sólo había '
En tu espíritu ingenua picardía
Y en tu hermosura irreprochable aliiio.
,Como recuerdo~ de ese amor lejano
Solo quedan lo futil y lo vano;
Lo que á la torpe vanidad recrea,
Si~ el sabor de la emoción pasada:
La cmta azul, la carta perfumada
Un anillo Y un frasco de Azurea.'

Ju lieta.

Berta.

Julieta, mi Julieta taciturna
Mi pálida heroína shakespere;na
Que escuchaba detrás de tu ventana
Con dulce arrobo mi canción nocturna.

Oh _pequeña, que abriste aquella noche
En m1 perenne nublo de tristeza
'
Tu ~onrisa, como abre en la mal~za
Intrmcada, una flor, nítido broche.

Era u na blonda niña pensativa
Que floreció, al pasar, una mañana,
Como una flor de estirpe soberana
En el jardín de mi alma sensitiva.

Fué tu fugaz am_or tan dulce y tierno,
Tan lleno de pueriles candideces
Q_ue he pensado ,en silencio muchas veces
Si es lo más ideal lo más eterno.

!untos nos desvelamos una noche
Mirando abrirse el argentino broche
De la l una, con íntimo deseo.

Pues t_o~as las· pasiones q,ue p~saron
Sobre m1 Juventud y le grabaro'n
Un halago, una duda ó un repr6che

Y lamentand o que el paterno nido
No nos brindara algún balcón florido
P ara colgar l a escala de Romeo.

Frente de ta Escuela.

Ella......

Ala Srita. Dolores Montalvo, espíritu selecto.

l

No !ienen vib;ación más inefable
En m1 q ne la sonrisa inolvidable
Que abriste en mi triste7.a aq-Úella noche.

Los pequeños entrando á clase.

•

MENSAJE
hasta
mí viene tu recuerdo, á manera
diOh Patria!
g
.
e un ran v,entoquehinchalasvelasde mi nave
N une~ estuvo en mi mástil plegada tu bandera
.
cual s1 fuese el cansancio conque se posa un a ve.
Donde pulsé la lira supe ganar laurele5,
supe ~anar laureles que deshojé á tus plantas
Tal_ s1 yo pongo el lienzo, tú pones los pincel~s• Y s~ yo pongo el marmol, tú pones los cinceles·'
Y si yo pong~ el oro, tú pones los troqueles: '
yo soy el que msp1ra; mas tú eres la que cantas.. ..
Áú cantas en mi sangre lo que repite el estro....
cas? tu Amazonas ha sido mi maestro ......
y asi es como tus hijos protestarán acaso
cu_mdo_ la muerte apague los ecos de mi, paso:
-,Su hra íué de España; pero tu canto es nuesh o!-

y . h
s{.b oy tu ncmbre, oh Fatria, protege mi camino
me , ra del escollo, me impone á la amenaza
yo soy, para tu gloria, poeta peregrino
'
que he recorrido todos los pueblos de mi raza.....
A
hoymi rum bo.. d escansaré un mstante
.
y tí marco
.
por ~1 acaso es cierto que con amor me esperas .
te envio este puñado de versos por delante
'
como un tropel de blancas palomas mensajeras....
H;a bana, 1908'.
JosÉ SANTOS CHOCANO.

~

�JDL MUNDO ILUSTRADO

86

ET, MUNnO ILUSTRADO

87

El Ferrocarril Militar de QuintanaiRoo
El ferrocarril militar que corre _entre la ciudad de Santa-Gruz de Bravo, capital del territorio Federal de Quinta.na Hoo, Y el puerto del
Vigía Chic~ en la bahía de la Ascensión, será
objeto de grandes mejoras dentro de poco
tiempo.
tá
Da.do el clima de la región en q~e es construido el ferrocarril, la abundanc1~ de lluvias,
la exuberancia del terreno, es f~Cll compren~er que la vía está sujeta á cambios de ~empemedad que amenazan senamenratura Y de hu
•
t·
de
te su estabilidad, Y sólo el c01dado con muo .
las autoridades ha hecho que no haya sido des
truida. la línea.
d d
Ahora se trata de poner la vía en esta o e
resistir aún mejor á la acción de los elementos,
para lo que se colocarán rieles de -~ran peso en
varios lugares de la línea; se rect11ica.rán algunas curvas Y se modificará ~l trazo en los lugares donde sea necesario.
Publicamos dos fotografías que represent~n
escenas á Jo largo de la línea que será modificada dentro de muy poco.

GRONIGA DC LA MODA

Et ferrocarril ,11ililar de Quintana Roo, Estación e11 Santa Cruz.

claración de los foragidos de que sus actos
tienen carácter político, no es más que una
mentira inventada. para evitar que se les entregue á las autoridad~s mexicanas, para que
sean debidamente castigados.
.
Además de esto, es seguro que los traba1os
del sefior embajador darán por resultado la.entrega solicitada, Y el que los Estados Unidos
refuercen sus destacamentos de tropas á lo largo de la frontera, para evitar que los que cometan depredaciones Y actos re¡&gt;robados en M éxlco, pasen á territorio americano, pues esto
da lugar á dificultades para obtener su extradición.

Uno de los atractivos de
la belleza en cualquiera
forma que se nos presente, es el encanto que adquiere con sus variaciones
y diferentes aspectos,
dándonos con esos deliciosos cambios el placer imprevisto de una i;orpresa..
l.Jo..,,uw" si no, lectoras mías, cuando contemplamos la naturaleza en su inmutable y al
mismo tiempo cambiante hermosura. A pesar
de su aparente igualdad, todos los crepúsculos
son di versos: ya nos deleitamo&amp; con un paisaje
de tintes suaves y casi perdidos en los violados
matices de un horizonte diáfano y triste, en el
cual brillan, como lágrimas de luz, las primeras estrellas; ya, por el contrario, gozamos inte,isamente con la gloriosa. agonía de un sol de
fuego que, sin perder su grandeza real, se oculta detrás de las obscuras crestas de las montafias, como un héroe se esconde en las sombras
de la. muerte sin que se pierda el resplandor de
su espítitu potente que aun después de alejarse, da su luz.
Semejante á la naturaleza es la mujer, que,
como uno de sus más bellos adornos, tiene poéticas y secretas armonías con ella. Contemplamos la aurora en una sonrisa, y el crepúsculo
triste, en una mirada melancólica.
y la mujer, para aumentar su bellfza y darle el encanto de la diversidad, tiene el grand!',
el mágico recurso de "la Meda." A ella le debe

esa graciosa multiplicidad que, siguiendo el caprichoso vuelo de la imaginación artistica, sigue también á las estaciones, esas cuat ro bellas hijas del afio, poseedoras cada una de distintos encantos. La primavera, sus flores; el
verano, sus dorados frutos y las frondas sombrías, húmedas por las prcSd igas lluvias; las hojas secas, dulce y triste poesía del otoño, y las
nieves del invierno, silenciosas y blancas.
E l estío, ardiente y tempestuoso, nos ofrece
ahora sus sonrisas de perfuma.das flores y los
resplandores eléctricos de sus borrascosas lluvias, Parece una mujer apasionada que tan
pronto encanta con la dulzura de sus momentos de amor, como hie re con sus inesperados
arrebatos de celos y altivos rencores.
Pero ''la Moda," locuela encantadora, se hice flexible á todas las exigencias y á todos los
rigores de la estación. Para cada día trae en
sus alillas de dorada mariposa· una nueva sorpresa, un nuevo atractivo.
Hoy, nos trae, las telas ligeras como ténues
nubecillas, los trajes cubiertos de vaporoso encaje de tan exquisit,o y eltgante conjunto; los
sombreros de paja. blanca, ligeros y graciosos,
cubiertos de flores de todos matices, opulentas
rosas, exóticos crisantemos, tules y marga.ritas
-frescas coronas sobre bellos rostros de flores
vivientes.-Vemos, también, los talles de estilo japonés, tan varia.dos en sus formas; de
amplias y cortas mangas que dejan lucir las camisolas de rica tela de encaje, uuas lisas, otras
rizadas por prqueños volantes como ligeras olas

de espuma.... . Las faldas de ta.bias que al menor movimiento esparcen sus ondulantes plie·
gues en graciosas líneas; las hay de todos est ilos, lisas y elegant,ernente sencillas; otras, con
unaó dos franjas diagonales, ya sea de la misma
tela ó de alguna otra que armonice con ella.
Se usan también las sombrillas de encaje qu
al abrirse semejan alas blancas ávidas de ten
der el vuelo; y los transparentes y finos mi to
nes de seda calada, rontinúan en toda su pri
vaoza, dejando admirar al través de sus ma
llas la suave y blanca tez de los ni veos brazos.
Se ha adoptado últimamente una costumbre
encantadora, que consiste en llevar flores na •
turales en el talle ó en la parte superior del
corpifio; esto se usa generalmente en los trajes
de paseo por las mañanas. No puede !maginarse una idea más delicada. y graciosa que la de
reunir el conjunto de un bello rostro con las
flores elegidas según el color y estilo del traje.
En un atavío fresco, de tela ligera, se usan rosas de encendidos matices semejantes á sonrisa;¡ de juventud y primavera; violetas y lilas
blancas, que cerca del rostro pálido de alguna
linda rubia, tienen una dulce y adorable fraternidad.
Esto es lo que nos ofrece la presente estación; contiou4remos dando á nuestras lectoras
un resumen de las novedades que nos vaya
presentando en sus caprichosos giros, esa princesa. tiránica y mimada que llamamos "]a
Moda."

EL JARDIN PUEDE IMPROVISARSE
He aquí dos cosas que, á pesar de estar edifica·
das con el mismo modelo y con los mismos materiales, una resulta triste, monótona, con aspecto
de cementerio, en tanto que la otra es alegre, graciosa, elegante, llena de simpatía. ¿ Cuál es el misterio que las hace aparecer tan distintas? No es
difícil que nuestras lectoras lo descubran, mirando desde luego cómo en una se enredan las rosas
trepadoras, subiendo por las columnillas de la solana, mientras en la otra las columnas están desnudas de hojas y flores, cómo al pie de la alegre
casa se deslizan los geránios y las clemátides,
mientras en la otra no hay planta ninguna; cómo
la hiedra viste una tapia y no viste la otra¡ cómo
los arbustos recortados crecen en un patio, y cuán
desnudo de ellos está el patio de la casa triste,
porque triste y mucho es esa casita sola donde no
se adivina la mano de una linda mujer que siembre y riegue los resecos pastos ...... La casa parece abandonada¡ parece pesar sobre ella una gran
desventura . . ...... Ved si no, el severo macetón
que se alza en el centro: parece un monumento
de cementerio¡ parece que bajo de él reposa el
desdichado dueño de la casa desierta. En cambio,
dentro de la otra, cuánta dicha se advierte. Nadie
hay en el patio, pero ¿cabe duda de que por las
mañanas unas manos cariñosas van y vienen
con la re~adera ver1iendo frescas gotas sobre todos

Ferrocarril Jllililar en Quintana R oo.-Un Campamento.

Td d habiendo servido grandemenEl ferrocarril ha sido de gra~ ut1~t:l~s maniobras en contra de los
te para el transporte de tropas d uraue se repitan los levantamientos enrebeldes _ma_yas. No h~! ~~~tca:o~e que el territorio esté en perfecta
tre esos md10s, pero a
vía de comunicación de la costa con la capaz, que e¡; lo más s_egu~~t::c~a. para la administración pública de.la re•
pital es de mucha imp
otro medio de transporte que la comunique
glón, pues ésta no cuenta con
con el resto_ del país. de ende el territorio, directamente de las autoriDependtendo, como . Pra en su administración y en su esta.do debe
da.des federales, t?d~ ;1~~oRepública Y ser transmitida por los medios
emanar de la ca.pita. e ibl En una de nuestras fotografías se v~ un
más rápidos que sea p~s. :· bordo de un tren de carros descubiertos, la
grupo de soldados -iue v1~J~
n la región dado el ca.Jorque hace en ella
manera más cómoda de v1a1a.r e
'
casi todo el añ~¿ de batallones regionales que se había adoptado para el
La forma.e n
.
da por no satisfacer las exigeucias que se
territorio, acaba de ser re;¡~:ª por lo tanto, el territorio quedará á la vitrataba de subsanar con e Ja~es de la Federación, las que deberán ser
gilancia. de las tropasEretgud más cerca.nos para lo que sólo se cuenta
ta.das de los s a os
'
transpor .
.
el ferrocarril que nos ocupa.
con los medios ~a.rít.un;:e~ se comprenderá la necesidad que hay de conPor todas es as raz e ·o;es condiciones de uso, pues mucho se ha de
servar esta vía en _Jast ~e~ procrreso Y adelanto á que está llamado el te·
hacer de ella, en vis a
"
rritorio donde se encuentra.

El frente de la casa estaba descuidado como un corral.

--¡,;¡,r··-----

..

1
----~

1

¡;

Nuestro Embajador en Washingtbn.
.
ter ue los bandidos que hicieron sus c9rr~rías re'En vista del ca;ác ter~ del Norte quisieron dará esos actos, Y por
cientemente en 1~ r~n Jlos á territorio de los Estados Unidos, ~¡ 11et;or
haber pasado vanos e :uestro embajador en la república del NoJ1~e, emDon Enrique_ c_. Cárewel, hington pa.ra tratar la cuestión con las autorldaprendió un v1a1e
as
~
des americanas.
C e l ha sido benéfica. desde el principio, pues
tión del señor r e
.:1A.
L
a
ges
t
'da.des
americanas han
comprendido que 1a,._..
g,acias á ella, las a.u on
.

Sr. E i1rique C. Creel, Embajadcr de Mé:r:ico en tos Estados Unidos.
Pero se transfo rmó en un deti'cioso jardincitlo.

los p étalos, sobre todas las hojas? No. Los dueños
recrean su vista con el plácido espectáculo de las
rosas y los narcisos¡ y por la tarde, cuando huye
el sol, arrastran las mecedoras al huerto, y es allí
donde se hacen los mejores planes y donde se
cuentan las mejores cosas, porque el medio · ambiente ayuda, porque la atmósfera es propicia.
Lectoras mías: aprended á poner gracia y en·
canto en las cosas que os pertenecen. Sabed hacer
agradable á vuestros maridos el nido que él os
dedique. Una rosa en un vaso, un canario en la
ventana, un libro en la mesilla de labor, unas gotas de perfume en el almohadón del diván, son
todos detalles de suma importancia y de s uma
trascendencia. La mano de la mujer está llamada
á em_J:&gt;ellecer cuanto toque. Sed como magas, y lograreis mucho en la vida.
Un: huertecillo bien cuidado invita siempre á
reposar en él. Más de un marido que ha salid o de
prisa:en pos de algún divertimiento fu era de casa, quedó preso en las enredaderas d el huerto .. ..
Y lo que no pudo la voz de la mujer, pudieron
los susurros de las hojas.
. La naturaleza es la gran amiga, ya lo sabes, quer i ~ l~ctora. ~o la desdeñes¡ siembra en tu patio
geramos y crisantemos, y verás cuán poético y
alegre se torna tu rinconcito.

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FoT. FÉLIX DE PAnís.- MonAS DRECOLL.
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vestido de «tussor&gt;
azul;
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paseo.- Eleo-ante
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11 la¡ falda adornada con botones grandes : la parte supenor del t~ e y as mangas,
guarnecidas de guipure. Corbata de encaje mu,y hno_y gasa blanca:
bandas á un lado, terminando en bellotas de seda.

d/,:1iJi.-•
i.l~,~,::o,¡
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....!.3ºe,

FoT. F ÉLIX DE PARís.- MonAs DouEET.

•1 •

••

Traje de reuni6n.-Este sencillo y elegante modelo, se hace en
seda liber ty rosa: corpiño cubierto de encaje con bordados de seda
al realce. Dos bandas de gasa plisada, rodean el escote.

�EL MUNDO ILUSTRADO

90

CHOPIN
INTIMO

Jorge Sa1td.-Jl,[edallón de David D'Augers.
En estos momentos, en q'u.e se produce en el
mundo musical un resurgimiento chopiniano, y
comienzan á hacerse preparativos para celebrar
con una apoteosis sin igual el centenario del más
personal de todos los poetas del
piano, ha causado gran impresión
un artículo publicado con la firma del exquisito escritor Mauricio
Lefevre. En México, donde el divino polaco tiene tantos y tan fervientes devotos, el artículo de Lefevre que traducimos á continuación, será indudablemente leído
con apasionamiento.
Abrid el pequeño .... llamémosle sencillamente &lt;diccionario&gt; de
Broodecker, de los periodistas ¡
buscad, oh hermanos míos, los articulistas, la palabra Chopín, con
el objeto de escribir para vuestros
periódicos una página luminosamente sensacional sobre esa alma
~ublime y fantástica .... y he aquí
lo. que encontraréis:
«CHOPIN, célebre pianista, n'acido en 1809 cerca de Varsovia,
de origen polaco, INTRODUJO
EN FRANCIA LAS MAZURKAS!!!
Murió en Parín en 1849.&gt;
Punto final. ,:s todo! No está mal,
eh! ¿ Qué pensáis de eso, vírgenes
de pálida sonrisa, de largos y afilados dedos, que, después de haberos fatigado grandemente, durante
años y años, sin comprender nada de los preludios y de los valses, en los que no veíais al principio más que dificultades pianísticas, habéis acabado un bello día,
de pronto, á consecuencia de quién
sabe qué transformación súbita y
profunda de vuestro sér psíquico,
por encontrar, vosotras solas, sin
que nadie os llevara como de la
mano, el camino radioso de ese
Monsalvat en que resplandece el
Graal de poesía, de dolor, de fe,
de radiante belleza? «¡Célebre pianista!&gt; como un Paderewski, un
Diemer hiperestesiados, un Planté,
un Pugno quintesenciados. «De
origen polaco!!!&gt; con un nombre
que hace pensar en el terror de
Francia. &lt;Introdujo en Francia las
mazurkas!!!&gt;
Bravo! Esto sí que es de sainete.
Oh, Martrowski, director de cancanes¡ polaco, también tú, que hiciste estremecerse á nuestr~ juventud apasionada de los lanceros y cu3dnllas¡ revuiÚ vete en tu sepulcro, buen director de Mabille
y del baile de los boteros! Te imaginabas buenamente que habías sido tú quien introdujo en Francia los bailes de tu país, gascón del norte! Nada
de orgullos, sombra desvanecida¡ tu predecesor,
tu maestro fué Chopín, el &lt;célebre pianista, de
origen polaco, que introdujo en Francia las mazurkas!&gt;
¡Pobre gran hombre! Sed, pues, el poeta que
desmenuza su corazón henchido de dolor en los
nocturnos¡ sus terrores jadeantes en los preludios,
que dejaba cantar su alma soñadora y tierna en
las fantasías, balbucir su espíritu en l os impromptus· expresad, pues, lo fantástico, lo extraño, lo
ate~ador, lo dulce, lo cruel¡ el incesante contraste de todos los sentimientos, de todas las sensaciones que forman el alma eslava¡ estad impregnado de la poesía popular, la más grande de todas
l:1s poesías, hasta el punto de que, dejando brotar canciones de vuestro corazón y de vuestro cerebro hayan volado éstas de labio en labio, murmuradas al oído de la novia de ojos soñadores,
susurradas junto á las cunas, sollozadas ante las
tumbas, sin que una sola de las almas sencillas
que por medio de ellas hayan expresado sus amores, sus alegrías, sus penas, se hayan imaginado
nunca que han sido adictas á nuestros anteceso•
res por el viento que aulla en las selvas, que bal•

91

ElL MÚNDO ILUS1'RADO

bucea en los bo~ques, magnificad, en fin, los ritmos, basta el punto de dar al baile en decadencia
del siglo pasado el carácter sagrado de que lo habían revestido los antiguos cortejos, para que un
pedante cualquiera no reconozca en vos sino un
martillador de marfil y no os reconozca otro título de gloria que el haber«introducido en Francia
la mazurka!&gt;
Y para eso, haber sido el cantor del amor en
todas sus formas, hasta el punto de no vivir sino
por él y morir á causa de sus primeras heridas!
Tal fué Chopín, cuya alma fina y sensible, cuyo
corazón frágil y sonoro, cuya naturaleza toda esencial y casi únicamente femenina, en el más alto y
más hermoso sentido de la expresión, resonó en
notas infinitamente melodiosas y se rorrpió bajo

Clwj)fo-Del famoso retrato de Delacroi:r.

Cltopln. - Facsi111il de un dibujo de forge Sand.

[u rg e Salld. -Litografi11 de Figueroe.
la acción de un choque demasiado violento, y que,
después de esa primer herida, no conoció ya sino
el sufrimiento. herida sin cesar, deshecha en mil
fragmentos¡ pero que á cada golpe, por la magia
misma del genio, se transformó en
innumerables diamantes, luminoso, espléndido, hasta el punto de
que, en nuestro egoísmo feroz y
respetuoso de las sentencias obscuras del destino, nos preguntemos
si no fué mejor que así hubiera
sido, puesto que esa inmensa obra
no es más que una queja sublime,
digna de arrodillamientos y de
éxtasis:
«Y yo sé de inmortales, que sol o son sollozos.&gt;
De él también puede decirse:
&lt;Amó, sufrió, cantó!&gt; Amó con todo el fuego de un corazón que solo era amor. Dió á esta palabra
&lt;amor,&gt; el más amplio sentido.
Nacido en una época de paroxis mo y de hipérbole, Chopín sólo á
medias pudo librarse de ellos. Fué,
con los labios tendidos y el cora•
zón abierto de par en par, hacia
la multitud ó hacia la mujer, y
desde el prim~r contacto recibió
la herida de que no llegó á curar
jamás. No comprendido por la una,
guardó, desde ese encuentro, tal
espanto, que se refleja en la dulzura emoliente de las intimidades
y da lo más, pero de sí mismo, en
el curso de sus reuniones íntimas,
en las cuales &lt;diez ó doce iniciados se presentan--dice Jorge Sanden derredor del artista para arrancarle, por medio de amables inoportunidades, lo más puro de su
inspiración. Entonces fué cuando
dió todo su talento¡ cuando hacía
á su auditorio hundirse en un recogimiento profundo ó en una tristeza dolorosa, porque su música nos
llenaba el alma de atroces desalientos.&gt; Traicionado por la otra, fué
errante siempre, hambriento de
amor, á buscar, inquieto y febril,
al sér que arrullará su pena y curará su herida. Mas siempre, á pesar de las ternuras de la amistad,
se desgarrará de. nuevo, y la herida, ensanchada, se abre y sangra,
y se hace incurable.
Su carácter le llevaba naturalmente á los extremos. En la amistad como en el amor, se entregaba
sin reticencias, exigiendo del sér á quien honraba
con un afecto exclusivo y tiránico, el mismo exclusivismo y quizá la misma tiranía. Pero lo mismo que el diamante no puede rayarse sino con
diamante, habría sido necesario que el alma de
Chopín encontrara el alma de Chopín para fundirse.en ·ella, toda que era siempre éxtasis y serenidad.
Cuando la onda formidable llega desde las lejanías misteriosas del océano, se hincha, salta y
se arroja mugidora sobre el peñasco como si fuera á devorarlo, mas la roca permanece insensible
y la onda vuelve á caer, despedazada, convertida
en lluvia tumultuosa, bañada pOt' los rayos del
sol que transforman en gema deslumbrante cada
una de sus lágrimas; y de este polvo refulgente
surge algo como una queja infinita, un canto sublime, potente y suave, en que se hieren acordes
formidables, mientras que murmuran melodías ligeras, como un brocatel harmonioso en que los hi·
lillos innuil\erables de la trama bordan con gracia exquisita el majestuoso rigor del tema inicial.
Tal es la música de Chopín, queja exquisita ó
feroz de una alma tumultuosa como el mar y que
incansablemente se rompe contra la roca impasi·
ble de la indiferencia y de la incomprensión, para
volverá caer en lluvia divina de harmonías.
El genio paga á la vida el rescate de sus pro•
pios excesos. Se llaman felices aquellos cuyo cie•

lo, implacablemente azul no se mancha por nube
alguna. Mas cuánto más puro y más azul es el pe•
dazo de cielo que asoma por entre la desgarradura
de las nubes preñadas de rayos. La claridad de la
luz es más intensa cuando alrededor de ella, la
sombra despliega su paleta sombría. •
E stas contradicciones, que forman todo el genio
de Chopín, lanzaron su alma en la peor de las
aventuras: la de buscar la felicidad en el amor.
&lt;Implacable para la menor falta,-dice también
Jorge Sand-mostraba inmenso ei.tusiasmo hacia
la más débil luz, su imaginación exaltada hacía
todos los esfuerzos posibles para ver en ella un
sol¡ era, pues, al mismo tiempo dulce y cruel ser
objeto de sus preferencias, porque os llevaban
cuenta con usura de la más pequeña luz, y os
abrumaba con su desencanto á la menor sombra.&gt;
«Llegará la vez- añade la misma sagaz historió grafa-en que se orquestará su música, sin cambiar nada de su partitura de piano, y en que todo
el mundo sabrá que este genio, tan amplio, tan
completo como el de los grandes maestros que él
se había asimilado, conservó una individualidad
más exquisita aún que la de Sebastián Bach, más
poderosa que lade Bethoven, más dramática que
la de Weber. El es los tres juntos, y todavía es él
mismo: es decir, más delicado en el gusto, más
austero en lo grande, más desgarrador en el do•
lor .... »
He aquí lo que pensaba de ese hombre de quien
tuvo la gloria de ser amada; y que ella honró con
su amor, la mujer del siglo XIX cuyo corazón fué
el más viril y que el rlestino puso al lado de los
hombres, cuya alma fué seguramente la más femenina de su tiempo.

MODAS MASCULINAS
EXPLICACION DE LOS GRABADOS
VESTIDO CON SACO DE DOBLE BOTONADURA

El género ilustrado es un estambre de listas.
El saco tiene por detrás tres costuras, y la costura central puede terminarse en una abertura, ó
puede ser cerrada hasta el borde inferior. Las costuras laterales nacen bien debajo el brazo. Las ,
costuras de los hombrillos se colocan muy alto
sobre los hombrillos¡ los hombrillos no van acolchados mucho y se terminan también en otros respectos de modo que luzcan naturales¡ la encolladura es moderadamente profunda y larga¡ las so•
lapas, las cuales son casi de uno y cuarto centímetros puntiagudas, tienen siete centímetros de
ancho¡ la rodadura desciende hasta la línea de la
cintura y tiene sólo un ojal¡ los bolsillos de las
caderas cierran con carteras¡ el bolsillo del pecho
se termina con ribetes, y la guarnición de la manga consiste de un puño libre de 6 y medio centímetros de ancho y adornado con un solo botón.
El chaleco es de doble botonadura y no tiene
cuelro, El género ilustrado es un tejido de fantasía.
El pantalón es moderadamente ancho en las caderas.
Las costuras laterales concuerdan con las del
saco.
VESTIDO CON SACO MEDIO AJUSTADO

El género ilustrado es un tejido de lana escocesa.
El saco tiene también tres costuras, y la costura central puede terminarse en una abertura, ó
puede ser cerrada hasta el borde inferior; las costuras laterales nacen debajo del brazo; la encolladura es moderadamente profunda y larga¡ las solapas son rectangulares y tienen 4 y medio centí-

metros de ancho¡ las bolsas laterales cierran con
carteras, que se usan bien del lado adentro y del
lado afuera; el bolsillo del pecho se termina con
ribetes¡ la manga se termina en una bocamanga
con dos botones. Los delanteros van rebajados de
un punto distando 2 y medio centímetros del borde inferior.
El chaleco es de una sola botonadura y no tiene cuello. El género ilustrado es una lana de fantasía. La abertura desciende hasta un punto. Los
delanteros van rebajados de un punto y cierran
con cuatro botones. El pantalón concuerda con el
de la figura anterior.

SECCION

DE AJEDREZ

Problema No, 3, por B. B. Oreenshlelds.

Obtuvo uno de los cinco primeros lugares en el torneo
de Montreal en 1885.
NEGRAS-

BLANCAS

Salen las blancas y dan,mate en tres jugadas.

Las fotografías que reproducimos aquí, son muy curiosas é interesantes.
Fueron tomadas por el Sr. D. José Bustamante Valdés vecino de Pachuca durante el último eclipse anular de sol. En ellas se ve~ claramente las princi•
pales fases del fenómeno.

Solución al problema núm. L por Arturo Flores:
Blancas.
Negras.
ID. 8 D.
D. X [)
2 A. s A. mate.
Variantes.
I ........... .

P. 8 C. mate.
Hay otros variantes,
2

C. X D.

�92

EL MUNDO ILUSTRADO

LOS TRANVIAS ELECTRICOS DE VERACRUZ
directamente con los motores; el cuadro de
distribución es uno de los más hermosos
y amplios que hay en la República.
Todos los cables de alimentación, desde la
planta hasta la ciudad, corren por debajo
de tierra, así como las líneas de distribución, excepto en las calles apartadas de la
ciudad. Se ha calculado que la instalación
para lámparas incandescentes será bastante
para alimentar cuarenta mil lámparas de
diez y seis bujías.
El alumbrado público de la ciudad se
hace actualmente por medio de trescientos
cincuenta focos de arco de dos mil bujías
cada uno, sostenidos por postes del mismo
modelo de los que se usan en la ciudad de
Nueva York.

*
*·*

La ciudad, capital del Estado de Veracruz, inauguró
el día cinco del corriente
nna de las más completas y
mejor dotadas plantas eléctricas, y al mismo tiempo la
primera linea de tranvías,
movida por electricidad en
el puerto.
El edificio de la planta de
luz y fuerza eléctricas se levanta en los terrenos de las
obras del puerto; es de armazón de fierro revestido de
piedra labrada.
Todos los dinamos y aparatos de la planta serán movidos por motores de petróleo, siendo ésta la primera
planta en su género en to.da
la República. Las instalaciones de motores de petróleo
constan de seis aparatos,
siendo la más grande en el
mundo. Tres motores son de
modelo alemán y los otros
tres de modelo in_glés; el petróleo que se consuma en 1Os
citados motore, será producido en el Estado de Veracruz.
Los generadores de electricidad es t á n conectados

La vía de tranvías inaugurada el cinco
del actual se construyó con rieles de gran
peso, colocado sobre durmientes de acero, y de acuerdo con los más modernos adelantos sobre el particular.
La fuerza que mueve los motores de los
tranvías se genera en la planta genera I de
la ciudad, y para evitar interrupciones en
caso de accidentes, se ha construido una
planta especial de acumuladores.
Toda la ciudad se vió sumamente animada el día de la inauguración, y difícilmente se podía ocupar un lugar en los tranvías que iban llenos de pasajero5 hasta en
las plataformas. Fué tal el entusiasmo del
público, que se registraron dos accidentes
que afortunadamente no fueron de consecuencias graTes,

La inauguración de la línea de tranvía,
así como la de la planta eléctrica, será indudablemente de gran trascendencia para
Veracruz y hará prosperar á muchas indus·
trias que están detenidas en su avance sólo
por la falta de energía de fácil aplicación
y á precio relativamente bajo.
Publicamos algunas fotografías relativas
á la fiesta de inauguración. Una de ellas es
de los tranvía1 y las otras del interior de la
planta poco antes de que se celebrara el
lunch con que la compañía explotadora de
la planta obsequió á los principales funcionarios de la ciudad. Estas fotografías fueron tomadas especialmente para EL MUNDO
ILUSTRADO por el señor A. Macías, fotógra fo del puerto,

Cuadros de distrihuci6n,-Los dinamos.-Los tranvtas invadidos por la multitud.

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                    <text>L UNO.O LUSTRADO

le
IS

R egistrado como articulo d P. segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.-Impreso en papel de las FálJr lcas de San Rafael.

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Año XV-Tomo 11

1-

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México, 26 de Julio de 1908

La Manifestación solemne á Juárez

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1-

Grupo de Niñas de la Escuela Normal.

Número 4

�EL MUNDO ILUSTRADO

102
!Dlñrieicltciric:

Director, Dr. Luis Lara y P ardo.
Gerente General,

AL F ONSO E. BRAVO.
OFICINAS PROVISIONALES:

Segunda de las Damas 4,. México, D. F. ApartRdo postal Z.570. -Teléfonos: Erlcsnn, 1476.
Compailfa Telefónica, 471.

--

PRECIOS DE SUBSCRIPCIÓN:

En la Oludad ................................ - S t.2-i
F.n los Estados......... . ... .. .. .. .. .. .. .. .. .. t. fiO
En el Extranjero .... .. .. .. .. . .. . .. . .. .. . 2.00
NÚMEROS SUELTOS:

En la Oapltol. ........................... SO 3.5 rs.
En los Estallos.. . . . ...................... S0.50 cs.

EL PERDON Y EL OLVIDO
Entre perdonar .Y olvidar media un abismo. Hay faltas, extrados, delitos .v crímenes que traen aparejada una penalidad. Las
leyes los preven, las autoridades políticas ó
morales los penan y los delincuentes los expían en las cárceles, en los presidios y en
los patíbulos.
Robar, l~erir, matar, trai_cionar, defraudar 6 estafar, acarrean castigos severos en
proporción de la falta, ,\' extinguida la pena se da por compurgado el delito.
Tratándose de este género de extra\7Íos
de la conducta, nada más natural que aspirar al perd6n ele las falta , á la condonaci6n de las penas. Perdonado el delito, para
quien lo cometi6 es como si no hubiera
existido. Sus principales consecuencias quedan conjuradas y el delincuente impune. El
perd6n, conjurando el castigo, pasa su esponja sobre el atentado y el criminal vuclre á la ,,ida común, al goce de u lib.~rta&lt;l
y al ejercicio de su albedrío.
Implorar perd6n, tratar de evitar la pc-na, bregar y luchar sin de canso para eritar la multa, la bartolina ó el suplicio; natfa más natural t ratándose de ese género ele
actos y nada más lóg·ico que ese proceder.
El egoísmo humano nos sugiere, ant0 s
que todo, buscar nuestro bien, .r cuando
hemos delinquido, el más perceptible ele los
bienes es no sufrir las consecuencias de
nuestros actos.
En esos casos, apeteceríamos también un
poco de ol\'ido. Kobre no ser castigados, (]LÜsiéramos ,·ei· nuestro crimen hundido para
siempre en las sombras, borrado de la memoria humana, arrancado de los registros
policiacos y de los expedientes judiciales,
evaporado en humo y de una ,·ez por toda¡:,,
invisible, intangible, disuelto en las aguas
del leteo. Pero es que esa persistencia del
recuerdo es un inevitable suplemento &lt;le
pena, es desconsideraci6n, es desconfianza,
es deshonra, y aspirando al perd6n, lo pedimos completo ,v absoluto.
Buscando ese indulto, clamamos perd6n
de nuestras travesuras á nuestros padres,
de nuestras irrernl'encias !Í nuestros ºsuperiores, de nuestros delitos y crímenes á las
autoridades .Y á la justicia, y á trueque de
obtenerlo, damos de barato el que no se olvide que hemos sido delincuentes. Pero ha,r otro género de extravíos, de
err ores y de faltas que las leyes no pre~·en,
que los c6digos no penan, que las autoridades no pueden 6 no deben reprimir, .Y por
los cuales solemos pedir á gritos el perdón.
La ingratitud, la infidelidad, la felonfa, la
maquinación tenebrosa .Y otras mil, suelen
no ameritar pena. Contra ellas no puede
pedirse la aplicación de la le,y ni reclamarse
el auxilio de la autoridad.
Contra el protegido ingrato, contra el
amigo desleal, contra la amante infiel, contra el correligionario pérfido y ap6stata nada pueden los códigos ni los poderes públicos. E l castigo á esas faltas, aplicado por
el ofendido, se llama venganza y es también un delito que da armas y derechos á
quien la provoc6 contra aquél que la ejerce,

y que, trocando los papeles, transforma en
delincuentes á los que fueron víctimas.
Los espíritus rectos y los corazones nobles jamás se veng·án. Las injuria~, _las )Ja-,
jezas, las villanías de que son obJeto, s1 la
ley no las pena, las perdonan.
, .
Pa1~a este género ele delitos, el urnco castigo es la persistencia del recuerdo en la
memoria del ofendido, y el único perd6n
posible sería el olvido. Amistades que la
deslealtad J"ompió, lazos de amor que desató
la infidelidad, uniones de ideas, de tendencias y ele aspiraciones que disolvi6 la traición; todo ~sto, y mucho más, no suele tener otro castigo que la amargura que tras
de sí deja, que la desconsideraci6n que sobre el promotor acarrea, que ' la huella, en
suma, que queda, en el espíritu, que el imborrable recueJ"do de la villanía .Y ele la bajeza ajenas.
Y pa!'a esas faltas solemos pedir perd6nl
¡y para qué! Si hemos ofe11dido, .Y est? estamos suponiendo, á un ser ganeroso; s1 hemo herido y acaso muerto moralmente á
un ' hombre bueno .Y virtuoso, no tenemos
que temer la represalia ni menos aiín la
venganza; no ha_y, pues, pena efectiva que
condonar, y en ese caso no ha,r perdón que
pedir.
Y sin embargo, la adúltera arrepentida
se arroja á los pies del marido eng,1ñaclo .V
clama perdón; y perd6n claman, 6. quien
cruelmente han ofendido, el amigo desleal,
el hijo ingrato, el correligionario traidor
cuando han llegado á sentir la náusea de su
abyecci6n y quieren redimir sus culpas.
Y lo que piden con el nombre de perd6n,
es un impo ihle, porque exigen algo que
está fuera del alcance de la voluntad humana: el olvido.
Perdonar TI.lea más fáci l; oh· idar, imposiblr.
Podré perdonar Li falta;
pero olvidarla ijamás!
elijo la poetisa inspirada, ,r dijo una verdad indiscutible.
Oh·iclar no es facultativo; perdonar sí : Ri
el hombre pudiera olvidar á voluntad, á u
capricho, cuándo y como le conviniere no
existiría casi la desgracia humana.
El recuerdo del bien que recibimos es fugitivo; el del mal que se nos hace suele set·
eterno. El recuerdo del daño que sufrimos
arraiga en nuestra memoria por múltiples
raíces, se asienta en nuestro espfritu sobre
bases inconmovibles. Perdonar la injuria,
la felonía, la, ingratitud, la traici6n, pa e;
pero olvidarlas! . . .. Más fácil es descuajar
una encina del suelo en que arraiga 6 al'l'ancar el H imala_ya de sus cimientos ele gra-

nito.
Si esa persistencia en la memoria del
agravio que se nos ha hecho es su castigo,
ese castigo podrá no ser cruel, pero será
eterno.
En vano habremos prometido perdonar.
E l recuerdo ele ht maldad ajena nos seguirá
á todas partes _y nos acompañará hasta la
tumba;,\' seremos como esos inválidos que
conservan ele por vida en sus tejidos el p1·0,rectil 6 la punta del puñal que los h.iri6 en
otra época.

DR. M.

FLORES.

Páginas de José Martí
JULI AN DEL CASAL

Aquel nombre tan bello que al pie de los versos tristes y joyantes parecía. invención románt ica. más que rea.lida.d, no es ya. el nombre de
un vivo, Aquel fino espíritu, aquel cariño medroso y tierno, aquella. ideal peregrinación,
aquel melancólico amor á la. hermosura ausente de su tierra nativa, porque las letras sólo
pueden ser enlutadas ó hetairas en un país sin
libertad, ya no son hoy más que un puñado de
versos, impresos en papel infeliz, como dicen
que fué la vida del poeta.
De la. beldad vivía. prendida su alma; del crls•
tal tallado y de la levedad japonesa; del color

del ajenjo y de las rosas del ja.rdín; de mujeres
de perla, con ornamentos de plata. labrada; y
él. como Cellini, ponla. en un salero á Júpiter.
Aborrecia. lo falso y pomposo. Murió, de su
cuerpo endeble, ó del pesar de vivir, con la fan•
tasia elegante y enamora.da, en un pueblo servil y deforme. De él se puede decir que, pagado del arte, por gustar del de Francia. tan de
cerca le tomó la poesía nula, y de desgano falso é innecesario, con que los orífices del verso
parisiense entretuvieron estos anos últimos el
vacío ideal de su época transitoria. En el mundo, si se le lleva. con dignidad, hay aún poesía.
pa.ra. mucho; todo es el va.lor moral con que se
encarn y dome la justicia a.parente de la. vida:
mieotras ha.ya un bien que hacer, un derecho
que defender, un libro sano y fuerte que leer,
un rincón de monte, una mujer buena., un verdadero a.migo, tendrá vigor el corazón sensible
para ama.r y loar lo bello y ordenado de la vida,
otliosa á veces por la brutal maldad con que sue
len afea.ria la venganza .V la. codicia.. El sello de
la. l!ra.ncleza. es ese triunfo. De Antonio Pérez
es ~t:i. verdad "Sólo los grandes estómagos digieren veneno."
Por toda nuestra América era. Julián· del Casal ro uy conocido y ama.do, y ya se oirán los
elogios y la.s tristezas. Y es que en América. está ya eu flor la gente nueva. que pide peso á la.
prosa y condición al verso, y quiere trabajo y
realidad en la. politica. y en la. litera.tura.. Lo
hinchado ca.osó, y la. política hueca y rudimentaria., y aquella. falsa lozania d.e las letras que
recuerda los perros a.venta.dos del loco Cervantes, Es cq_mo una. familia. en América esta generación literaria, que principió por el rebusco
imita.do, y está ya. en la. elega.ncia. suelta y concisa., y en la. expresión artística y sincera, breve y ta.liada, del · sentimiento personal, y del
juicio criollo y directo. El verso, para. estos traba.jadores, ha. de ir sona.ndo y volando. El verso, hijo de la emoción, ha. de ser fino y profundo como una nota de arpa.. No se ha. de decir
lo raro, sino el instante raro de la. emoción noble ó gra.ciosa., Y ese verso, con a.plauso y carifio de los americanos, era el que traba.jaba Julián del Casal. Y luego, había. otra ra.zón para.
que lo amasen; y fué que la poesia. doliente y
caprichosa que le vino de Francia con la. rima
excelsa., paró por ser en él la expresión natural
del poco apego que artista ta.o delica.do habla.
de sentir por aquel pa.is de sus entraiias, donde la conciencia. ocu lta. ó confesa. de la. general
humillación, trae á todo el mundo como a.corralado, ó como con a.ntifaz, sin gusto ni poder
para. la. fra.nq ueza y las gra.cias del · alma., La
poesía. vi ve de honra.
Murió el pobre poeta. y no lo llegamos á conocer. 1A.si vamos todos, en esa pobre tierra
nuestra, partidos en dos, con nuestras energía.s rega.da.s por el mundo, viviendo sin persona. en los pueblos ajenos, y con la persona ext raña. sentada en los sillones de nuestro pueblo
propio! Nos agria.mos en vez de amarnos. Nos
encela.mos en vez de abrir vía. juntps. Nos queremo~ como por entre la reja. de una prisión.
¡ En verda.d que es tiempo de a.ca.bar! ¡Ya Julián del Casal acabó, joven y triste. Quedan
sus versos. La América. lo quiere, por fino y
por sincero, Las mujeres lo lloran.
JOSÉ MARTÍ

*
LOS SALTIMBANQUIS
Cuando la. compa.í'iia de opereta de Scogna.miglio, una. de las mejores que ha.o recorrido el
mundo en los últimos tiempos, nos dió á conocer la. hermosa partitura de Ga.nne, representa.da por primera vez en Pa.ris el 30 de diciembre de 1899, obtuvo uno de los más fra.ncos y
ruidosos éxitos. Aquella. compañia., modelo en
su género, presentaba siempre la.s obras con
una. corrección admirable, y el persona.] era más
que suficiente para. hacer de cada función un
suceso. En esta vez, no fué, sin emba.rgo, solamente la hermosura espléndida de la Gattini,
ni la voz deliciosa. de la Perreti, ni la gracia.
inimitable de Bertini, las que cautiva.ron a.l
público: fué la obra. en si misma., -la música.,
sobre todo, que tiene páginas inspira.das. Uno
de los números mejores, sin duda a.lguna, es el
delicad0 vals con que termina. el primer a.cto,
una melodia lenta y voluptuosa., repetida una.
y otra. vez por el coro:
C'est l'a.mour qui console le pa.uvre monde...
La opereta. ha. sido &lt;tradita&gt; y arreglada. al
género infino por Alberto Mlchel y Castellanos Haa.f, za.rzuelógrafos audaces é impeniten•
tPs. capaces de poner en ta.ngos y couplets la.
Divina Comedia ó la Tetralogía. de Wagner. Y
la bella. música. se ha vuelto á oír, a.unque dislocada. y surcida á un diálogo y á una acción
impropias é inadecuadas, ha vuelto á ser gusta.da. nuevamente.
En este número publica.mos el hermoso va.Is,
pa.ra piano, de la. famosa opereta, Creemos que
será blen recibido por nuest ras lectoras.

103

EL MUNDO ILUSTRADO

BELLEZAS DE GUADALAJARA

Sríta, Mercedes Monteros, con 6.800 votos.

Srita, Gladys Praetorius, que obtuvo segundo lugar ( con 970.315 votos)
Mencionamos en nuestro número anterior l os
brillantes resultados obtenidos por el concurso de
simpatía iniciado por el «Jalisco Times&gt; entre las
señoritas de Guadalajara.
Engalanamos nuestro artículo anterior con los
retratos de la Srita. Paz Cortina, vencedora en el
torneo, y el de la Srita. Anna Clarck una de las rep resentantes de la colonia americana que obtuvo
más votos.
Publicamos ahora cuatro retratos más, de las
Sritas. Gladys Paetorius. quien por mucho tiemp o ocupó el primer lugar en el concurso, y que
en la prueba final obtuvo el segnndo con muy
cerca de un millón de votos¡ Mac Warren, que
obtuvo ochenta y nueve mil trescientos votos¡
Antonia Casillas, cuarenta y tres mil cuarenta y
cinco votos, y Mercedes Monteros, seis mil ochocientos.
Los retratos que publicamos muest ran hasta
dónde estuvieron justos los miembros d el jurado
al conceder los premios á las señoritas retratadas,
pues, aunqu e el concurso no fué de belleza, ya hicimos mensión en nuestro número pasado del refrán que dice que el rostro es el espejo del alma,
y á juzgar por esto las a lmas de las premiadas deben ser muy bellas y acreedoras á la simpatía y
p opularidad que mostraron por la votación en
uno de los concursos más reñidos de que se tiene n oticia en nuestro país, donde, como se record ar á, no tuvo eco el concurso abierto en los Estados Unidos para designará la mu jer más hermosa del mundo.
Las vencedoras en el torneo tapatío deben estar
orgullosas d e su triunfo obtenido en bu ena lid y
contra competidoras muy d ignas d e premios todas ellas.
Muy merecida fama tien e Jalisco, y especial mente en su capital, por la belleza y simpatía de

sus mujeres, y el número de diez y nueve premios
que ha parecido excesivo á algunos, no es sino
mny justificado, y aún quizás escaso, en la Perla
de Occidente, que no sin razón fué llamada por
los españoles Nueva Galicia por lo azul de su cielo, por la fragancia de su s flores, por la belleza, la
gracia y el garbo de sus mujeres.
Y si en vez de ser 19, se hubiera multiplicado
por mil el número de premio también hubiera
sido justificado, pues solo la circunstancia de que
el jurado tuvo que limitarse á un recuento hizo
posible que se d~cidiera á adjudicar premios á
determinadas señoritas, que de haberlo dejado á
su elección, la tarea hubiera sido punto menos
que imposible, pues todas y cada una de las bellas tapatías es acreedora á premios y recompensas como la que se disputaban en el concurso.

Sríta. Antonia Casillas, 99 lugar, con
43,045 votos.

o
Consejos útiles.
Cuando encontremos á una persona de nuestra
amistad, acompañada de otra que no lo sea, haremos de manera que nuestro saludo las incluya á
las dos.
Toca siempre á las señoras autorizar con una
mirada el saludo de los caballeros de su amistad
y á los superiores el de los inferiores.
'
No saludemos nunca desde lejos á ninguna persona con quien no tengamos una íntima confianza.

•••

La palabra del justo es plata pura, y el corazón
de los malvados plomo vil.
En l a multitud de palabras abunda el pecado¡
el que modera sus labios es prudentísimo.
Desconfía siempre de los que prometen mucho,
p orque el que desea cumplir s u palabra, promete
con reserva.

Sríta llfo~ Warren, í9 u.gar, con 89,300 votos,

v:¡

�104

EL MUNDO ILUSTRADO

105

EL MUNDO ILUS't'RADO

LA FIESTA DEL CARMEN
El día. diez y seis del presente se celebró, como en años anteriores, la fiesta. dedica.da á la
Madre de Cristo, en su advocación del Monte
Carmelo. La. fiesta se dividió en dos partes:
una religiosa, celebra.da en el interior de los
templos, dedicados á la dicha imagen, y la. otra
, profa.na en las plazas y calles adyacentes á los
mismos.
Cuenta. en esta. ciudad la Virgen del Carmen
con uno de los templos más hermosos y elegantes en su ornamentación interior y más armoniosos en estructura general. Hace algunos
ai'íos se amplió el templo, y con ese motivo se
le hizo una fachada. nueva y se le decoró á todo
costo el interior. La. fachada. es severa y airosa.,
de cantera. talla.da.; respond!l en su composición
á las tres naves de que consta el templo; en su
parte alta. central está rematada por un reloj
encuadrado én sobrio marco.
El decorado interior es también sobrio á la
vez que elegante y costoso. Sobre la piedra. labrada se dibuja.ron guías de flores y follajes de
oro sobre fondo café, color característico de los
devotos del Carmen.
El decora.do de la cúpula es muy hermoso, siguiendo el orden génera.l de ornamentación está formado por guías de flores encuadradas
en marcos de los colores~citados. El artístico
decorado había sufrido algunos deterioros por
la. acción del tiempo, y recientemente fué reparado, habiéndole devuelto el brillo que la
humedad y el polvo le habían hecho perder, y
el día de la fiesta. presentaba un aspecto brillante y deslumbrador.
El altar mayor es de mármol blanco y estaba
adornado con mucho gusto, con cirios y flores.
Las imponentes y espléndidas ceremonias
que ordena. el rito católico en sus fiestas fue ron celebra.das en el Carmen por los sacerdotes encarga.dos del templo. Este presentaba un
aspecto verdadera.mente deslumbrador. Los rayos del sol que penetraban por las ventanas,
inundaban de luz el interior del templo é iban
á reflejarse en los dará.dos ornamentos de cornisas y columa.s, así como en las vestiduras de
los oficiantes.
Los cirios y los foC\os de luz eléctrica. adornaban é iluminaban los altares; el humo de los
incensarios se elevaba. en blancas y azuladas
nubes, y el severo canto de los sacerdotes y del
coro, daba. una majestad solemne á la ceremonia. é invitaba. al recogimiento y á la. oración.
La misa solemne terminó al medió dia, y por
la tarde hubo una fastuosa. procesión en el in-

Ecos de las Fiestas del 4 y 14 de. Julio

Fiestas del Carmen.- Inlerior de la Iglesia.

terior del templo, durante la cual se repitieron
las escenas de 1a mailana..
Mientras se desarrollaban estas escenas en el
interior, en el exterior había una. verbena que,
aunque ha perdido mucho de su antigua animación y esplendor, fué muy bulliciosa y entutusia.sta.; por la noche la iluminación de los
puestos y de algunas casas de la. vecindad, y la
afluencia. de una gran cantidad de personas que
iban á descansar de los trabajos del día, hicieron que la animación alcanzara mayor grado.

En San Angel hay un antiguo y hermoso
templo dedicado á la Virgen del Carmelo, y en
la ciudad se han celebrado con entusiasmo desde hace muchos años las ferias de julio en honor de la Virgen.
Este afio las fiestas han sido tan animadas
como los anteriores; el programa se inició
el día diez y seis con una verbena. popular. Además de esto habrá exposición de flores y frutos,
kermesses en la plaza. de San Jacinto y bailes
en los salones del palacio municipal.

La hermosa ciudad, famosa por sus jardines
y sus huertas, preseuta durante el mes actual

un aspecto :nuy hermoso; las flores de colores
vi vfsimos, por lo adelantado de la. estación y
llenas de perfumes, debidos á la exuberancia
del suelo, llenan el ambiente de olores y colores, y salen por entre las rejas de los jardines

En sns ediciones pasadas se ha estado
ocupando «El Mundo Ilustrado&gt; de las neg·ociaciones cerveceras que expenden sus
productos en esta ciudad .Y que tomaron
parte en las fiestas celebradas en los primeros días del presente mes por las colonias
americana y francesa. De propósito se había reservado el hablar al iíltimo, .r en lug·ar especial, de la Cen &lt;'cerfa Cuanhtemoc
que ocupa un puesto distinguido entre las
establecidas en la Hepública.
La cervecería se ha distinguido siempre
por su participación en las fiestas nacionales, tanto mexicanas como ele las colonias
extranjeras; en las fiestas q uc se celebran
en julio, la fiesta nal.!ional de la colonia americana, la ele la frnncesa .r otras kcrmesses
con q ne las cole nias residentes entre nosotros celebran los ani rnrsal'i o ele sus fochas
gloriosas, como el ocho ele ~epticmbre en la
entusiastr. r bulliciosa fiesta ele Covadonga;
el veinte del mismo mes en la tiesta del aniversario de la colonia italiana, ,\' las fiestas
de los vascos .r de otros extran.1eros; en todas ellas figura la Ce1Tccr1fa Uuauhtemoc
presentando artísticas instalacione~, y sobre
todo, sus espléndidas cc1Tez,Ls.
En las fiestas del Club Hípico ::\lilitar, á
las que concurre el scíior Presidente de la
República, .v en las firstas de carácter privado, rs siempre llamada ,v preferida.
Son bien conocida: las marcas que elabora la Ce1Tecería parn que tengamos que hacer un elogio de ellas ; la rEstrclla&gt; es mu,v
popular .r es consumida en graneles cantidades por los conocedores que quieran tomar una cerveza barata .v rica al m.ismo
tiempo; la «Carta Blanca&gt; ha gozado durante muchos años del favor de los tomadores
de cerveza clara .r limpia, .r en todos los
análisis que se han hecho de ella ha mostrado su superioridad; la &lt;Bohem.ia,» el
máximun de la limpieza en cervezas claras,
preferida en todas las reuniones donde ha_y
damas; la &lt;Salvator,» obscura, preferida por
los tomadores de cartas alemanas ele las orillas del Rin.
La «Saturno&gt; es la última creación de la

En la fiesta del 14 de Julio.

Cerrncería, y en el poco tiempo que lleva
en el mercado ,ra se ha hecho ac1·eedora á
un puesto prefer&lt;'nte entre las colonias extranjeras, sobre todo, en la norteamericana
en la que es muy popular.
Ahora la fábrica se prepara á lanzar su
cei'\'eza ele barril, la que muy pronto estará
á disposición de los buenos tomadores en
todos los expendios ele bebidas de la ciudad.
Estamos ,ya acostumbrados á que cada marca nueva, puesta al servicio del público por
la Cervecería Cuauhtemoc, sea un éxito para la compaíiía y una delicia para los tomadores, y no nos extrañará que esto se repita á la presentación de la cerveza de barril,
á la que desde luego auguramos~_un consumo sólo igualado por el que han~alcanzado
las otras marcas de la casa.
"'"

A la entrada del templo.

como invitando á los paseantes á llevar una
como recuerdo. Las frutas están en su mejor
época; las peras de San Angel, de fama reconocida, los duraznos, las manzanas, todas las frutas del tiempo y de la región harán la delicia
de los concurrentes á las fiestas con que San
Angel agasajará á su Santa. Patrona.
De allí nace el entusiasmo por las fiestas dél
Oarmen; en nuestra ciudad significan una devota manifestación en honor de la Madre del
Oarmelo; en San Angel son un hermosísimo
pretexto para un paseo por el campo, para una
serie de kermes,es, bailes, partidas al aire libre
y otras diversiones que dejan muy gratos recuerdos del presente mes.

Y es que esos éxitos tienen una razón de
·er: la elaboración de todas las ce1Tezas fabricadas en la Cervecería Cuauhtemoc de
Monterrey es extremadamente cuidada y
además de que los elementos que entran en
ella son de primera calidad, malta de Bohemia y lúpulo escogido, durante toda la elaboración son manejados con suma limpieza
:v sometidos á todas las operaciones que
puedan asegurar al consumidor no sólo la
pureza ·ino la asepcia más perfecta.
La elaboración se hace en aparatos de
los últimos modelos usados en los países
productores de cerveza; el líquido es conservado cubierto y libre del contacto del
aire; las botellas son lavadas escrupulosamente, y una vez que la cerveza ha sido
embotellada, es sometida á la operación de
·la pasteurización, en la que se
le somete á la acción esterilizadora del calor JT una presión
de dos atmósferas. Después de
esta operación la cerveza está
lista para Yiajar por todo el mundo, sometida á cualquier cambio
de temperatura y durante un
tiempo indefinido.
·X·
·lf ·lf

Estas son las cualidades que
hacen que el público consuma en
grnn cantidad y de preferencia
las cen ezas Cuauhtemoc, .V las
que han hecho que el _prestigio
obtenido por la fábrica desde los
primero años de su fundación,
no sólo se hayan mantenido por
tantos años, sino que ha.ra aumentado sin cesar. Hay que ad,·ertir que la fábrica, correspond ienclo á esta decidida protección
del público, se esfuerza con un
tacto exquisito porque cada marca nueva que presenta sea superior á las anteriores ó veng·a :i
satisfacer una necesidad expresada por leos onsumidores.

o
La manzana de Newton.
El Profesor .-¿Qué idea tuvo Newton cuando
vió una manzana que caía sobre su cabeza ?
El alumno.-Alegrarse de que no fuera una
t eja.

-Quisi era un cors et ¡:ara mi esposa.
- ¿De qué número ?
-Para mí es número tres.

La plaza del Carmen, hoy plaza de la Conc ordía, durante la verbena.
Saboreando la fámosa cerveza Cuauhtemoc.

�107

EL MUNDO ILUSTRADO

Et 11roxno rr,usT1u no

106

UNA FIESTA DE ARTE CLASICO
J\u&lt;li&lt;:iór, priva&lt;la ' " el C om,1trvatorlo

El lunes úlUmo se efectuó en el teatro del
Conservatorio ~acional de Música, una selecta
audición privada, de los alumnos del plantel.
En el programa figuraban trozos de música
clásica muv hermosos, y las pocas personas que
asistieron á la fiesta, conocedores todos, disfrutaron de un rato inolvidable de deleite artistlco.
Se inició la audición con el cuarteto de
Haydn, ejecutado por los alumnos de la· clase
de Mú3ica de Cámara, .Juan Loman, Rodolfo
Martínez, Juan Arévalo y Rafael Brisefü). Los
cuatro aires del cuarteto, el Allegro, el Ada·
gio, el Minuetto y el Flnale, fueron ejecutados
con maestría por los educandos, valiéndoles el
primer triunfo de la noche.
A casi todos los demás números correspondieron otros tantos triunfos, pues los ejecutantes se mostraron dignos del nombre de profesores más que el de alumpos. Hubo, entre las
piezas escogidas para el programa, algunas que
son verdaderamente de prueba para los eje-

E l Teatro del Conservatorio, durante la audición.

Inauguración de un teatro en Mixcoac

Grupo de ejecutantes.

El lunes último se efectuó en :M:ixcoac la
fiesta inaugu~al de un teatro construido por
los señores Serralde, en la avenida Cu a.u htemor..
Las invitaciones para la arUstica. fiesta. fueron repartidas entre las familias dist.i11guidas
de Mlxcoac, Tacuoaya, los pueblos vecinos, y
algunas de esta ciudad, y el amplio ralón del
nuevo centro de reuniones se vió lleno por una
conc urrencia formada por las citadas familias.
Los propietarios del teatro invitaron para
apadrinar el acto á la señora Virl{iuia FAbregas y á su esposo señor Cardona, quienes aceptaron la invit.ación y patrocinaron la fiesta.
El programa de la función de apertura fué
muy variado; se compuso de una divertida serie de vistas cinematográficas, que fué muy
del agrado de los concurrentes, y la representación de la petit-pieza "Por un beso" desempei'.iada por la señora Fábregas, que lucia la condecoración de las Palmas Académicas, concedida recientemente por el gobierno francés á
nuestra compatriota; el senor Cardona y Antonio Cervantlls, quienes fueron muy aplaudidos
por el selecto púolico, al que tuvieron en constante hilaridad por los chistes de la. pieza y
su intencionada interpretación.
Terminada la fiesta teatral, los señores Serralde invitaron á un número reducido de los
más distinguidos concurrentes á un lunchchampagne que fué servido en el comedor de
la casa de los anfitriones, que se halla anexa
al teatro.
La señora Fábregas presidió la reunión, á la
que se dió el carácter de intima, y durante la
cual se hicieron votos por el feliz éxito de la
mejora inaugurada y sus animosos fundadores.

cutantes y que están eriza.das de dificultades
que fueron vencidas, si no con maestría, si con
una facilidad en la que se not6 una asidua de•
dicación y un estudio constante. Entre ellas
citaremos el Preludio y el PensamientodeOtono, para violln, de Patrick Delany; la Tarantela de Saint Saenz, para flauta y clarinete; El
&lt;Meine Lick ist grun&gt; de Bra.hms, la Fantasía
de Holmes para clarinete; la Marcha de los
Enanos y otras tantas, que sería dificil menclo•
nar las más difíciles.
La fiesta, como casi todas las que organiza
nuestro primer plantel musical, dejará un grato recuerdo en los asistentes, lus que tendrán
en ese recuerdo mucho que aprender por parte
de los alumnos, y mucho de que sentirse orgullosos por parte de los profesores, quienes dedicaron especial cuidado y asidua dedicación
para el éxito de la prueba. Sus desvelos han
sido premiados con el éxito más lisonjero y de
ello deben congratularse.
Ilustramos estas lines con dos fotografías tomadas durante la audición, las que debemos á
la bondad de los directores del plantel que consintieron en permitirnos tomarlas á pesar del
carácter privado que tenla la audición; en una
se ve el aspecto del salón del teatro y el otro es
un grupo de ejecutantes.

*

G-RüPO D[ l'í.ltt1BROS DtL CLUB

1¡¡

1

IL BAMQUtTE Vt ANIVtR5ARIQ

LA CoPA

OFRECIDA P-óR LA 1
S_,ty\ 'f\O/''U'.RO RUBIO _Df Pi/\Z.,

La concurrencia á la- fiesta ín::iuJural en Mixcoac,

El Domingo diez y nueve de los corrientes,
celebró el «Junior Club&gt; de México el segundo
aniversario de su fundación con un banquete
efectuado en los salones del mismo Club en el
colegio de Mascarones de esta ciudad.
El Club fué fundado hace dos anos por el padre Crevelli, quien perseguía la Idea de despertar el gusto por los ejercicios atléticos entre los estudiantes del citado colegio que, en
su mayoría, pertenecen á las más distinguidas
familias de nuestra sociedad. El éxito o~tenido por el fundador fué muy satisfactorio, pues
al celebrar el Club el primer aniversario de su
fundación, contaba con más de cien socios distribuidos en diversos grupos, según la clase de
deporte á que se hablan dedicado de preteren-

cia; se hablan orga,nizado teams
de tenis, base-ball, gimnástica,
etc., los que dieron una anima.
da é interesante exhibición en
la fiesta con que celebrarc,n su
primer a.ni versario.
A principios del presente año
fué nombrado director del Club
el padre C. M. Heredia, y desde
que se hizo cargo de la a¡;-rupaci6n ha trabajado activamente
por su progreso, logrando gran
éxito en sus trabajos; se han
creado nuevos grupos deportivos
y se han organizado fiestas que
se celebran con regularidad los domingos.
lla habido un pic-nic, una corrida de toros,
un concurso de tirar la cuerda y otras varias
fiestas atléticas, además de los juegos de basc ball que se juegan los domingos.
El primero de abril último el Club celebró
sus juego olímpicos que fueron un verdadero
acontecimiento deporti vo.
El progreso de la agrupación ha sido tan notable y los trabajos de su director tan activos,
que han llegado á conocimiento de la Sra. Dona Carmen Romero Rubio de Dlaz, esposa del
set'ior Presidente de la República, quien ha
mostrado mucho interés en los adelantos del
Club deportivo, hasta el punto de haber ofrecido una artlstlca. copa de plata para que sea

disputada por los miem bros del grupo que se
dedica al juego de base-ball. Indudablemente
que el obsequio, tan to por su valor artístico,
como por su procedencia, será un gran estímulo para los jugadores, quienes harán grandes
esfuerzos por ganarla y conservarla con orgullo,
como un recuerdo ne su distinguida donante.
El Sr. Lic. D. R'l.fa.el Dondé hizo donación
al CI ub de un «stand&gt; apropia.do para juegos
atléticos, que se está construyendo junto á
una de las glorietas del paseo de la Reforma,
cerca de Chapultepec.

Publicamos una fotografía de los miembros
del Club en un grupo con su director; la mesa
del banquete de aniversario celebrado el domingo último y dos fotografías del hermoso
trofeo ofrecido por la señora Romaro Rubio de
Díaz.
La copa es muy hermosa. Fué hecha en Europa, está primorosamente cincelada y ostenta
en relieve una alegoría de los juegos ollmpicos
de Grecia. En la parte superior tiene una inscripción: «Carmen R. R. de Díaz,&gt; al Junior
Club,&gt; y está enc~rrada en un primoroso estuche.

�..
EL MUNDO ILUSTRADO

108

Los esposos Sánchez Navarro después de firmar
el acta de matrimonio.

La señorita. Peón lucia un rico traje de piel
de seda adornado con ti nisimos encajes y valiosas joyas.
Los desposa.dos penetraron al templo á los
acordes de la marcha
nupcial de Lohengrin
ejecutada por una espléndida orquesta. A pad rioaron el acto el señor Don Carlos Sánchez
Navarro y la señora
Guadalupe La.porta de
Peón, y la velación el
señor Jesús Fon:;eca y
la seí'lora Dol1a Maria
Mart!nez de la Torre de
Sánchez Navarro.
Por la tarde se efectuó la ceremonia del enlace civil en la casa de
la familia de la desposada; siendo testigos de
ella el señor Don Guillermo de Lanrla y Escandón, Gobernador del
Distrito Federal, El se•
ñor Don Rafael Lucio,
el señor Lic. Don Luis
Graja.les, el sei'íor Ingeniero Don Luis Fernández Castelló. el sefior
D. Carlos Alvarez Rul,
el señor Don Luis Esca.lante, el señor Don
Eu ,taquio Campomanes y el sei'íor Don Rafael Zamacona.
Terminada la ceremoni:i., se sirvió á los invi•
tados un lunch Champa.gne.
Los desposa.dos reci
bieron de sus numero
sas amistades artísticos
y va 1i o sos obsequios,
as! como los votos por
su eterna felicidad, á
los cuaie.s adjuntamos
el nuestro.

El Matrimonio Peón-Sánchez Navarro

LISTA DE OBSEQUIOS:

En nuestra anterior edición noticiamos el
enlace de la señorita Guadalupe Peón y Laporta. con el señor Don Carlos Sánchez Navarro,
efectuado el jueves diez y seis de los corrientes. Por la premura. del tiempo no :.coil'pañamos nuestra. nota con las fotogra.ffas que publicamos hoy, tomadas después de la ceremonia.
Fué ésta muy suntuosa; todo el templo, el
de Santa Erigida., había sido convertido en un
hermoso jardín de ti.ores blancas sobre un fondo de sedas del mismo color.
Dijimos, y ahora lo repetimos, que la concurrencia fué muy selecta., como era de esperarse,
dadas las relaciones con que cuentan los despo•
sa.dos y sus distinguidas familias.

Sefior Juan Lla.medo, precioso aderezo de perlas y brilla.ntf.ls; sefiora Luisa Laporta. de Lla.medo, &lt;pendantif&gt; de brillantes; sefiora Luisa
Lla.medo de Fonseca., prendedor de brillantes
y perlas; señor J . Fonseca, juego completo de
plata para tocador; señora Guadalupe L. de
Peón, " pendantif" de perlas y brillantes; señor Carlos Sáochez Navarro jr., un brillante
solitario y un aderezo de perlas; el señor Carlos Sánchez Navarro, padre, reloj extraplano de
oro; señora Emilla García de Cuevas, tibores
de cristal cortado y plata dorada; señora Dolores M. de Fernández, jarrón de Sévres; señor
Don Guillermo de Landa y Escandón y señora
Sofía Osio de Landa, artístico reloj de bronce,
para mesa; señora Consolación García Lascuráin de Murguía, frascos tocador, cristal y plata; señor Luis Cuevas y familia, jarrones plata

La misa de velación.

y cristal; sefior Manuel Struck y señora, juego
de saleros de plata; sefior Carlos Alvarez, Rul
y se!iora Guadalupe Escalante dEJ Alvares
Rul, licoreras de cristal y plata; señor Gustavo
Scheibe, estatua de bronce; se!ioraGuadalupe
O,io Saaz, juego de té de China; señor J. Lozano Echeverría, abanico de Carey; se!iora María Sanz de Cervantes, fistól de brillantes para
corbata; sefior José Luis Cuevas bombonera de
plata; seilor Librado Lozano, juego de té de
porcelana de China, y otros muchos regalos
que no pudimos a.notar.
Por la noche salieron los desposados para
Nueva Yo1k, donde piensan hacer su viaje de
bodas por algunos mesees.

109

EL MUNDO ILUSTRADO

UNO DE LOS OR \DORES.

r

~,

~
...

ENLACE MENDIZABAL-ESCUDERO
En la capilla del Señor de Santa Teresa, se efectuó el sábado 18 la ceremonia religiosa del matri•
monio de la señorita María Mendizábal con el se·
ñor Néstor Escudero.

LA TRIBUNA DE HONOR
A la izquierda del sei'íor Presidente, que ocnpa. el centro de la plataforma, se vé al sei'íor
Ministro de Relaciones, Lic. Ignacio Mariscal,
y al señor Ministro de la Guerra, General Manuel González Co.,ío

Sr. Néstor Escudero.
El pequeño templo estaba hermosamente tapiza.
do de blanco y adornado con flores del mismo co·
lor en gran profusión. Las distinguidas amistades
de los contrayentes llenaron la capilla, formando
un conjunto deslumbrador por los brillantes trajes de las damas y los correctos de los caballeros.
Durante la misa de velación tocó una orquesta
selectas piezas apropiadas á la ceremonia. Al ter·
minar ésta, los desposados recibieron las felicita·
ciones de sus amistades, las cuales fueron acompañadas de ricos presentes como recuerdo del
acontecimiento.

El sefior General Díaz acostumbra ir personalmente á colocar todos los años su corona eu
el M:-.usoleo de Juárez. A. su derecha le acompa!ia el Lic. Benito Juárez, hijo del Benemérito.

Sra. María Mendizábal de Escudero.
La tribuna en San Fernando,

La com itiva llega á San Fernando.

�110

EL MU-N"DO ILUSTRADO

JUAREZ

EL MUNDO ILUSTRADO

111

Las Aguas de Xochirnilco.

•

.A.fio por afio, durante las dos últimas décadas, se ha celebrado con públicas manifestaciones el aniversario del día, luctuoso para la.
patria., en qu~ se extinguió ca.si súbita.mente
la. existencia de J uárez, y el amor del pueblo
cubre de flores el suntuoso mausoleo que guarda. los restos del patricio.
Treinta y seis año~ hace de aquella fecha.
Y en estos siete lustros, los odios politicos que
en aquella época dividieron á los mexicanos y
los arroja.ron unos contra. otros en luchas íratricidias, sangrientas y terribles, se han extinguido ya.. Las voces que se a.Izan, de tiempo en
tiempo, con destemplanza., pretendiendo abrir
nuevamente el surco, ao hallan eco. La república. está firmemente cimentada. en los principios
que con tanto tezóa, con tanta fe, coa tanta. fir.
meza defendiera Juárez y las nuevas generaciones bao a.prendidoá amar la libertad, al mismo
tiempo que han a.prendido á amar la patria,
porque bao aprendido á amar las instituciones,
conquistadas á costa de torrentes de sangre y
de sacrificios heroicos,. y base de nuestra. prosperidad y del bienestar nacional.
y el culto á Juárez se hace menos sectario,
para trocarse en más sincero, más profundo,
más firme, como que no surge de un fanatismo
ciego, sino que nace de una. convicción.
Porque si en los primeros tiempos del triunfo
definitivo de la República, cuando Ju.árez, después de las tremendas luchas de la. Reforma y
de la. intervención, había ejercido el poder en
relativa calma, fué no sólamente discutido,
si no rudamente a tacado, desconocido, iaj u riado
y burla.do por una. prensa. libre, que él, en su
grandeza., no deseaba. combatir siao "con la.
prensa.;" si, cuando toda.vía. calientes sus cenizas pudo ser ernarnecida. su memoria., hoy su
figura. de coloso se destaca vigorosamente y
hasta. los más escépticos, los indiferentes y los
eternos censores, reconocen sus grandes virtudes; su excelso patriotismo, su inquebrantable
fe en los destinos de la. República, que no flaqueó jamás; ni en los momentos en que la ad-

Fin de la butería donde se han instalado las bombas en la Noria.

Veracruz Inundado.-Fotografías tomadas durante la inundaci6n que ocurrió en ese puerto
hace pocos dlas, y que llamó mucho la atención.

Tersidad y la infiJencia. le dejaban solo, como á
Moisés, en medio del desierto.
Precisa.mente en uno de esos encarniza.dos
a.taques hechos á su memoria., nació la. idea. de
la. peregrinación anual á su sepulcro.
A los agrios a.ta.q ues de alguien que soñaba.
aún con una. reacción imposible; se debió este
despertar del sentimiento público, adormecido
en los primeros afios de paz y de reposo. Se declaró el 18 de julio día de luto nacioaa.l, y desde entonces el Presidente de la. República, dando un ejemplo dt: civismo, acude él también á
la tumba del patricio, llevando su homenaje
persona.!, que, entonces, significa. su adhesión y
su amor á las instituciones libres de las que
Juárez hizo su bandera.
Este año, la. ma.nifestación pública. no ha. sido
menos imponente.

~

GO~tCSION
Mis mejores poemas son los Que nunca he escrito;
algo de mi ha quedado si~mpre en mi corazón ....
Y cuando yo que.ria sujetar lo Infinito
en las redes doradas de una bella canción,
mi espíritu volaba, cual viajero proscrito,
hacia el mira je mágico de una nueva expresión .. . .
Y en ti verso limado sólo latfa un grito
que era un eco apagado de una gran emoción.
Nadie por mis dolientes y vagas poesías
podrá sospechar nunca cómo fué algunos días
éste mi corazón que el polvo ha de comer ....
Y como al retorcer alguna rim1 extraña,
todo el dolor del Mundo palpitaba en mi entraña,
como un hijo maldito que nunca ha de nacer ...
ANDRES GONZALEZ BLANCO.

Madrid, 1908.

El dep6sito en los manantiales de Nativitas.

El problema. de la. dotación de agua. potable para la ciudad en c¡¡,n.
tlda.d suficiente para. las necesidades de la. misma., está resuelto, ó al
menos en vfas de solución y muy cerca de ella..
Las magnas obras de captación y conducción de las a.guas de los hermosos cojos&gt; ele Nativitas y la. Noria, que han sido admira.das y elogia.das por todos los que las han visto, están á punto de terminarse, y tanto
así, que la ciudad ha estado disfrutando de sus beneficios durante la. últi·
ma semana..
El monumental acueducto que conduce las aguas de Xochimilco á
los depósitos de Cha.pultepec, está termina.do y listo, y á pesar de las
predicciones pesimistas que se han hecho circular durante los últimos
días, funciona. de una. ma.aera. satisfactoria.
Para. na.die es un secreto que la. dotación de agua. de la. ciudad es rr,uy
escasa., y que las pocas aguas llegan en un esta.do tal, que en ciertas épocas del añ0, como la presente, están muy lejos de poder llamarse potables;
por lo tanto, se ha.cía. sentir la. necesidad urgente de remediar este mal.
.A. ella tendieron las primeras medidas dicta.das por la J unta de Provisión
de .A.guas, y para ello se unió, de una. manera provisional, el acueducto á
la alberca de Cha.pultepec, con el objeto de hacer llegar una. parte de
las a.guas á la ciudad lo más pronto posible.
El fausto acontecimiento, digno de ser recordado con regocijo por
todos los habitantes de la. ciudad, se efectuó el lunes de la. semana. que
termina hoy, dla. en que se abrió la. última. compuerta. del acueducto,
junto á Chapultepec, y se dió paso á las a.guas hasta la alberca. De allí
fueron enviadas por los conductos acostumbra.dos á México, que desde ese
dla. cuenta., por primera vez, con un caudal de aguas perfectamente potables, aunque toda.vía. poco abundante.
Una vez que estén terminadas y en uso las obras en su totalidad, la
ciudad de México contará con un caudal de agua. pura. y en magnífico esta.do sanitario, más abundante que el que disfruta. actualmente cualquiera. ciudad del mundo, en relación con el número de sus habitantes.
Publicamos varios grabados que representa.o los manantiales y el
lugar donde se han insta.la.do las bombas.

Tu y Yo.

MR. JOHN WORTH KERY.

Candidf!io dem6crata para Vicepresidente de_los
Estados Unidos .

Siempre el sereno azul de tu pupila
S!empre la luz que tu mirar destella,
Como en la. eterna inmensidad tranquila.
El brillo misterioso de una estrella..
Siempre la. sombra. triste de la. duda,
Siempre el afán de mi insaciable em_pefio,
Como en la. noche tenebrosa y muda.
El fantasma. fatídico de un suei'io.
FRANCISCO S. PICHARDO,

Ha sido tan sangrienta mi porfia
que hizo estéril su cruento sacrificio;
pues siempre que arranqué de su alma un vicio
arranque de mi pecho una alegria.
FRANCISCO S. PICl-iARDO.

*

La Noria,

��114

EL MUNDO ILUSTRADO:=.

115

EL llfilNDO ILUSTRADO

T.íc. P oh/r, Macedo (reelecto.)

H ermosa pintura del Padre Carrasco, qlle será ofrecida á la
Sra. Romero R11bio de Díaz p or el "J!lnníor Cfob."

PINTORES DE MUJERES
Qué a.grada.ble sería visitar los salones de exposición, con el programa preciso, según el
gusto individual de ca.da. uno, de no prestar
atención sino á tal ó cual categoría de cuadros.
Se consagraría. uno hoy, por ejemplo, á los
pa.isajes; mañana á los cuadros de género; otro
día. á los retratos; así la excursión no seria fa..
tigosa y resultaría tal vez más agradable. En
toda exposición son de rigor los retratos de
mujeres, y, como un retrato de mujer es siempre infinitamente más atrayente que un retrato de hombre, todo el mundo está de acuerdo
en este punto, resulta. que aquéllos tendrían
siempre la preferencia. Descartando la cuestión
de arte, se puede a.firmar que no hay retrato
de mujer que esté enteramente desprovisto de
encanto. Que el modelo sea célebre ó desconocido; que se trate de una mujer de teatro, una
escritora, de una dama distinguida, de cualquiera. mujer, en fin, llama poderosamente la
atención y parece destacarse vigorosa.mente y
llena de i.rracia, del conjunto de cuadros que la
rodean. Entre el observador perspicaz y el modelo, se establece muy pronto una especie de
intimidad que, por superficial que sea, atrae y
retiene. Se incliua uno ante el rostro descono•
cido, se le estudia; se trata de penetrar el misterio que se oculta detrás de los ojos, se evoca
el timbre de la voz que modulan esos labios,
nada hay, en suma. que cautive más ... . . .
y en estos últimos tiempos, se ha hecho del
retira.to femeoi no un género especial que ha creado la fortuna de unos cuantos elegidos, y que
constituye el sueño dorado de t0dos los que aspiran á conquistar renombre y dinero-m:1s del
último que del primero.
Precisamente en estos momentos, la critica
examina y estudia, aquilata. y diseca las obras
flamantes, salidas de los estudios frecuentados
por las mujeres más á la moda en París. Los
buenos ret.ratos de este año son, al decir de los
crítir.os, má.s numerosos que en aflos anteriores. Los pintores á la moda se han disputado
el favor feraenino, que sigoitica oro, con más
ardor que nunca. Y en la lista de los lienzos
favoritos figi;ran las firmas de Boldini, de Ha·
rris Brown, de Laszlo, deJules Cayron, de Ele111,, Mosticker Lavergne, de Ernest o Da.urent,
dP Antonio de la Gándara, etc.
Laszlo, al decir de la critica. se ro uestra. ahora
más clásico más imperso1Jal. en el retrat o de la
princesa Luisa de Ba.t t1:nberg, que acaba de t erminar y que se ·considera. como una de sus
obras maestras. Es un lienzo de exquisita. fact ura, lleno de gracia arist ocrática , sin a.manera.miento, que parece uno de esos retratos de Gains-

Líe. R oberto N úñez (reelecto.)

El célebre violinista Wílly Burmester.

borough cuya seducción crece con el tiempo.
El retrato de mada.me P. es un pastel magnifico de Elena Mosticker LavergnP.. Se &lt;siente&gt; el parecido. Hay, en efecto, retratos cuyo
parecido se revela por tan vigorosos y llenos de
vida que son. La vida está alll, est remecida,
en esos ojos entreabiertos. en el pliegue de esa
boq uita, en el modela.do fino y suave del cuello,
de los hombros, de los brazos, en la «pose&gt; lánguida, que ya no es una pose, sino un reposo
elegante de todo el ser ... .. .
Los retratos de llarris Brown se caracterizan
por la elegancia de la pose, casi majestuosa., y
por la sev1:ridad de la dra.perie. La figura se
destaca. con un vigor desusado a.hora, pero que
es uno de los mayores encantos de ciertos cuadros del siglo XVIII. No ca.bti duda que Jules
Cayron es el más parisiense de los piot ores de
París, y que sus lienzos están empapados de
esa gracia. exquisita. que no se encuentra. en
ninguna. otra parte.
Ante estos lienzos, que reproducimos en una
página especial, ha. desfilado todo Paris, que
rei:oge no sólamente impresiones de arte, sino
t ambién el &lt;ba.va.rda.6e&gt; frívolo de toda reunión mundana.

00
WILL Y BURMESTER
El R&lt;ly c1,1 "iolir,.

La promesa. no puede ser más halagadora.; se
nos a.segura que dentro de poco tiempo, quizás
demasiado poco, tendremos entre nosotros á
Burmester, al gran ejecutante que es considerado por ahora, según las criticas de la prensa,
como el rey de los violinistas y el más notable
de los que hacen vibrar las cuatro cuerdas del
sublime instrumento.
Indudablemente ante esta promesa , que no
~omos los primeros en comunicar al pú blico,
habrán sentido todos los amantes de lo bello
esa sensación indefinible de que "va á suceder
algo." Y va á suceder tanto, y ese tanto se resume en pocas palabras: vamos á tener entre
nosotros y á oír durante tres conciertos, al
hombre que tiene la fama de ser el mejor violinista del mundo.
Willy Burmester, para muchos indudablemente que este nombre no que'rrá decir na.da;
pero los que están al tanto del movimiento d~i
arte musical en el mundo, saben lo que á nosot ros nos dicen los muchos recortes de periódi ·
cos q ue nos hau llegado como precursores de la
visita del gra.u violinbta.
Los que lo conocen dicen que no es fácil hacer su biografía.; no lo dudamos, nunca ha sido
fácil hacer la biografía. de un artista.; nos dicen
que es "pa.ga.ninista, " que es "romántico,''

que es "clásico;" y que toda.vía. es algo más; las
t res palabras que se han emplea.do generalmente para clasificará !os violinistas, no son bast antes para hablar de Burmester, él comprende las tres designaciones, y es aún más que las
tres. es ...... Burmester.
¡,Y qué es Burmester? pronto lo sabremos,
ya viene y entonces podremos saber qué significa un artista que es á la vez paga.ninista, romántico, clásico y algo más.
Burmester es de raza de artistas. Su padre
fué un not.able violinista. de Hamburgo, y el
niño, desde sus primeros años, se educó en un
ambiente de arte, que á la. edad de siete ai'ios lo
había convertido en una promesa que está.cumplida con creses . .A la eda.d mencionada. dió su
primer concierto, llamando la atención de cuantos lo oyeron. Muchas proposicionesse hicieron
al padre para que dejara al lliño convertirse en
&lt;niño prodigio,&gt; y exhibirse en teatros y ferias;
pero el padre, que comprendla que la promesa.
que se iniciaba en tan temprana edad había.de
convertirse en una. realidad verdadera.mente
a.sombrosa., no quiso aceptar ninguna oferta y
continuó la educación musical de su hijo,
quien, después de grandes trabajos, llegó á
Helsingfors, donde, solo, se formó hasta. llegará
la enorme altura que ocupa act ualmente en el
mundo de la música.
Además de violinista., es B urmester un gimnasta notable y un distinguido "sportman."
Gran cazador, es siempre húesped en las grandes cacerías organizadas por el príncipe heredero de Alemania. Es dueño de un hermoso
yate que t oma parte año por año en las rega.t.as de Kiel. Sus caballerizas están bien llenas
de ejemplares de carrera. que han ganado buenos premios en las reuniones de Baden Baden,
di rígidos en varias ocasiones por su propietario.
La esgrima y el pugi!ato son dos de sus deportes favori tos, y el segundo de ellos es usado por él como un calmante de la excitación
nerviosa que le producen sus conciertos. Gracias á estos ejercicios ha adquirido una enorme fuerza. física que le da. una gran resistencia
como ejecutante, y Je hace pasar sin sentir las
enormes fatigas de una temporada. de conciert os, t 1oniendo en cuenta que algunas veces tiene que darlos durant e cuatro días seguidos
diariamente en diferentes ciudade~.
En la nuestra se propone dar sólamente tres
conciertos en compañía del pianista Steffaniai.
La ligura del violinista es elegante y simpática., y lla sido motivo de un cuad ro de uu célebre piut.or ale mán; n uestros lectores podrán
disfrutar de ese cuadro por una copia de él hecha por nuestro paisano el notable pintor J uan
Pacheco, copia que se exhibe de una manera
a rtística en uno de los apara.dores de la casa
Mosler.

L ic. Francisco M . de Olag !líbel
( electo p or primera vez.)

Publicamos en este número los retratos de ocho
diputados propietarios, electos para el próximo
Congreso d e la Unión.
E l Sr. Lic. Pablo Macedo, uno de los economistas más distinguidos de México, es, además, direc·
tor d e la E scuela Nacional de Jurisprudencia, y
está en relación con muchas de las más grandes
empresas d el país.
El Sr. Lic. Roberto Núñez, también muy distin·
guido economist a, es Subsecretario de Hacienda.
El Sr. Dr. Manuel F l or es, orador y escritor brillantísimo, es Secretario del Consejo de Educación
y redactor de «El Mundo Ilustrado.&gt;
El Sr . Lic. D. José Romero ha desempeñado
puest os importantes en el cuerpo diplomático me xicano y ha rep resentado á nuestro país en congresos y convenciones. P ertenece á varias asociaciones cintíficas nacionales y extranjeras.
E l Sr. Andrés Sánchez Juárez, nieto d el Benemérit o, es un distinguido hombre de negocios.

L ic. José Romero (reelecto.)

S r. A ndrés Sánch ~z Juárez (reelecto.)

• **
Los diputados electos por primera vez son:
Lic. Francisco M. d e Olaguíbel , actualmente
agente d el Ministerio Público; es un literato d e
bien sentad a reputació n, cu yas producciones ha
publicad o est e semanario.
Lic. Ricardo R. Guzmán, actualmente Secretario
d el Gobierno del Distrito, abogad o hábil, auto ridad en d erech o administrativo.
.
E l Sr. Guillermo Fitzmau r ice, Mayor en receso,
hizo su carrera militar desde cabo, tomando part e en la revolución de Tuxtepec. Ha desempeña·
d o diversas comisiones en el ramo d e guer ra Y últimamente era visitador de Hacienda en Veracruz.

Líe. Rícard'.:l R . G!lzmán ( electo p or
primera_vez,)

Sr. Mayor Guillermo F itzma!lrice
( electo por primera vez.J.,.

�116

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

-Acabaremos de visitar la capilla,- respondo, fastidiado por esta insistencia.
Entre las tumbas, en las estat uas y los grupos alegóricos, siempre ese mármol frío. A.qui,
cerca, el Pudor, con la cara cubierta con un
velo; más allá la Fuerza, la Temperancia, la
Gloria, la Educación, el A.mor F i lial-alegorías
vacías y pomposas, sin ninguna idea.- La última es la Desilusión; un hombra que trata, por
medio de un supremo esfuerzo, de desligarse de
una malla tupida que le envuelve por completo. Singular desenlace de la vida, !in singular
de todas las sublimidades, de todas las pasióne,, de todos los amores. La desilusión-y aún
más tal vez ... . . .
-Porqué no tiene medallón esta tumba? pregunté al guia.
No me oyó ó no llegó á comprenderme, porque empieza á decir de nuern:
-El Cristo muerto . .. .
-Veamos el altar mayor-digo-absteniéndome de contestar.
Si; la última tumba de la derecha, no tiene
medallón. Faltia la efiigie de la noble princesa
que está entierrada en ella, y que también era
joven. El medallón está liso, vacío, en blanco,
tal como si se hubiera borrado la imagen. Y
esto le da un aspecto tan triste como el retrato
de Martino Faliero cubierto con un velo negro
en la sala ducal de Venecia. El altar mayor es
sobrio, severo. Sobre la pared del fondo, en la
parte alta, hay un cuadro, una Virgen de la
Piedad, pálida y descolorida, que sostiene en
sus rodillas el cuerpo lívido de Cristo.
La pintura está ajada, obscura, sombría; una
rata ha hecho un agujero en el costado de Cristo. En la parte baja, formando parte del altar
mayor, se yergue un gran grupo de mármol, que
representa el descendimlen!-o deJ esús: siempre
el mismo asunto en todas partes.
- He aquí, dice con aire triunfal el guardián,
retirándose algunos pasos, he aquí el Cristo
muerto.
Se halla al pie del altar, á la izquierda. Sobre un amplio pedestal está tendido un colchón
de mármol: sobre este lecho helado y fúnebre
reposa el Cristo muerto. Tiene la talla de un
hombre-de un hombre vigoroso y fuerte en la
plenitud de la vida -Descansa extendido, abandonado, los pies rigidos y unidos, las rodillas
ligeramente flexionadas, el pecho levantado, el
cuello adelgazado, la cabeza sostenida por cojines é inclinada al lado derecho, las manos
juntas. Los cabellos en desorden, como empapados por el sudor de la agonía. Los ojos entreabiértos, y en lo&amp; párpados parecen titilar aún
las últimas lágrimas, las más dolorosas. Sobre
el colchón, arrojados en un desorden artistlco,
todos los atributos de la Pasión : los clavos, la
corona de espinas, la esooaja empapada en hiel,
el martillo. En el pedestal, abajo de los cojines, está grabada la. inscripción : "Joseph Sammartino. Neap, fecit, 1753." Y nada más.~
decir, no hay algo más, sobre este bello cuerpo
quebrantado, una piedad religiosa echó un sudario de pliegues ligeros y traasparentes, que
vela sin ocultar, que no disimula la herida sino la esfuma, que no cubre la dolorosa herida,
pero la suaviza Sobre un cuerpo de mármol,
que parece de carne, hay un sudario de mármol que la mano se ve tentada de levantar.
Nada !alta, pues, á esta creación artística; tiene el sentimiento que hace palpitar la piedra,
turbando nuestro corazón; tiene la audacia del
creador que rompe con todas las reglas; tiene

EL CRISTO MUERTO
LEYENDA.

La capilla es glacial, pavimento de mármol,
paredes de mármol, tumbas de mármol, estatuas de mármol-de un mármol sombrío, cuyo
tinte 1mfermlzo y húmedo le viene del t iempo
({Ue ha paf.ado sobre él, del Sol que le ha faltado de la p/\lida claridad que penetra por las
ventanas. No hay un sólo ornamento de oro;
n i lámparas vot,ivas, ni fl?res;_ e~ su lugar hay
frisos, volutas, mosaicos, 1~scnpc10nes, pallJ?-a.s,
a rabescos capiteles de 01edra blanca, g ns ó
negra,-pero sólamente de piedra.
Todo es glacial, tranquilo, serenamente sepulcral. En otras iglesias se siente la voz d~l
sacerdote que oficia, la débil cl_arldad de l_os _cirios el retintia de las campamllas; el churido
de una silla, el humo azul del iacienso que da
vida y movimiento· aqui no hay sacedote, los
cirios están apagad'os, las sillas no existen, las
campanillas están mudas y el inc~enso n~ arde;
aquí la plegaria no es una mamfestamón ar-

diente de la fe · muere y se detiene en los labios helados; es'to no es una iglesia: es un sepulcro.
-¿Quiere usted ver al Cristo muerto't me
preguta el sacristán con tono suplicante.
Esta voz humana y vulgar me _hace estremecer. Sin embargo, me habla también de muerte.
-Veamo'l primero la capilla, respondo en voz
baja sintiendo casi vergüenza de hablar.
Los que reposan aquí, tranquilos é inmóviles,
, con los brazos cruzados sobre el corazón, son
m iembros de las familias más nobles: grandes
de España.· dos veces principes; dos veces duques; tres ~eces condes; cinco ó seis veces marqueses. Sobre la puerta de entrada está la tumba de un antiguo caballero que fué á las cruzadas: herido durante un combate, se le creyó
muerto y se le levantó para sepultarlo; pero saliendo repentinamente de su desmayo, saltó
del féretro, lleno de valor, y dispersó y descon-

certó á un grupo de enemigos. Por todas partes hay tumbas. Por todas partes p~mposas
inscripciones latinas, en las que el sent1m10nto
y el pesar se ocultan bajo la monotonia co~vencional del elogio. Sólamente los números tienen
una significación melancólica: la vida no es
larga en las casas nobles. Las señoritas mueren
pronto así como los caballeros. Cada tumba
tiene una estatua de quien está enterrado en
ella,ó cuando menos un medallón en el 9ue están dibujados en . relieve, perfil~s dehrados,
rasgos altivos y vahentes, ondulac10nes !ll.armóreas de cabelleras sueltas. En las falJ?-1l1as de
vieja prosapia, la belleza pura es tradi~iooaluna belleza formada más de expresión que
de plástica. Cada tumba tiene su estatua, cada
tumba tiene su medallón.
-¿Quiere usted ver al Cristo muerto? repite
el guardián.

117

La hermosa y distinguida actriz Virginia Fábregas ha recibido como un honor muy especial, reservado á muy pocos extranjeros, las Palmas Académicas, que le fueron impuestas en la
fiesta de los franceses que se efectuó en el
Teatro de San Andrés.

la factura de una forma elevada, exquisita, pura. Este cadáver vivía poco tiempo antes, se
retorcía en las angustias de una espantosa agonia, joven y robusto, se revelaba ante el martirio, se revP.laba ante la muerte. Esto no era
un desfallecimiento, no era una debilidad¡· su
carne no quería morir, su cuerpo se resist a á
la muerte. Bajo los pliegues de la tela, la cabeza tiene un aspecto aterrador, la frente tersa
está llena de pensamientos; los ojos lloran una
tortura física, pero los labios entreabiertos tienen dibujada uaa sonrisa vaga que se asemeja
á una esperanza. Es verdad, el dolor pasó del
cuerpo al alma; es verdad, el alma está afligida,
pero no hay en ella desesperación, no hay desolación . . .. El alma, como los labios, ha bebido
hiel; la amargura está endulzada por una gota
de alegría Este Cristo expresa un dolor supremo y al mismo tiempo una suprema esperanza·
el misterio de esta cabeza uivina es tan pode'.
roso, la admiración por esta maravillosa obra
de arte es tan profunda, la piedad por ese bello
cadáver es tan grande, que el pensador estremecido se hunde en reflexiones, el artista queda
deslumbrado, y el creyente se inclina, llorando, sobre esos pies laxos, cubriéndolos de lágrimas y de besos.
Debe haber sido un alma de artista muy especial la del escultor que dió al arte este' ·Cristo
muerto." En su obra puso toda su alma-una
~lma que encerraba dos amores perfectamente
1~ual~s: uno por una mujer, el otro por el arte.
El primero fué desgraciado y atrozmente amargo. -qnicamente el que ha conocido los desgarramientos de un sufrimiento semejante 1 puede
~acer pasar al mármol inanimado toda la poes1a _de ese sufrimiento; únicamente el que ha
vivido enmedio de las lágrimas, en la miseria
en la exaltación de un sentimiento solitario
apasionado, puede traducir en el mármol la angustia sombría y solitaria de este Cristo. El escultor ha sabido, ha sentido-ha sabido lo que
es el suplicio sutil que roe como una sierra

y

El maestro Federico Chueca, Compositor español,
muerto el 20 de Junio.

inexorable; la tristeza gris, monótona, en la que
todo se ve como ceniza, donde todo es disgusto,
todo es nausea; el pesar vasto y leato como un
río de !!\grimas; la desolación ardiente y tumultuosa parecida á un torrente que arrastra.
todo á su paso.
El que hizo est,e Cristo, ha desfallecido de
amor, ha sufrido y llorado; ha ama.do y un estremecimieato mortal ha recorrido su cuerpo·
ha amado y una convulsión espantosa ha que'.
brantado su vida; ha amado y no ha conocido
la alegría, la esperanza, el placer; ha amado y
ha coasumido su existencia. en la cruel voluptuo~idad de la desesperación. Unicamente el
que haya amado, sería capaz de creer este Cristo muerto; únicamente el que sufra con arrobamiento y con una alegría puuzante,habrá podido
poner en una estatua toda la epopeya del dolor. Cad~ !l'olpe de cincel que talló, que rompió,
que acarició y modeló el mármol, era una palab!a, una. queja, un gemido, un grito, un estallido funoso de ese amor. La pasión del hombre vivo creó la Pasión del Cristo muerto.
Y ~e.ello surgió uaa alma de artista que imprimió su carácter á una pobre maestra del
arte.

.. ..... .. ...... ················ ......... .

-¿.Por qué oo tiene retrato esta tumba? pregunté de nuevo al salir de la iglesia, mientras
que el guardían hacia sonar sus llaves.
-El escultor no tuvo tiempo de acabarla ....
- ?,,Que escultor?
-¡;:,ammartlno.
-Ah!
- . . Murió antes de acabarla. Se le encontró
una noche, en una calle sombría, con un pufial
en el pecho.

... ········· ·· ····· ... ... .
-&lt;;Jómo ha debido de as~~~j~;~~: -~~ · ·1~~ · ~~~

gust1as de la agonía, la cabeza del escultor
muerto á la del ' 'Cristo muerto!"
MATILDE SERAO.

�1:ilt MUNDO iLUSTRADÓ

118

1i9

ll1L MUNDO Il,ÚSTP.Abú

CUARTO CONCURSO SEMANARIO
DE

"EL MUNDO ILUSTRADO"
L as soluciones &lt;leben remitir. e á "El -~"Iundo Ilustrado,'' departamento de concursos, dentro de los 15 días siguientes á la pu blicaci6n
d(' este núme1·0, y el resultado se publicará el domingo siguiente.

L as letl'as sig·uientes han si&lt;lo recortadas &lt;le diversos anuncios
contenidos en este número.
Pam tomar parte en el concu1·so hay que señalar el anuncio :í
que corresponde cada una de ellas.
A&lt;lemás, ha.r que formar una ó más frases, únicamente con esas
letms, de manera que cada frase las contenga todas ~' no conteng-a
una sola letra más.
Se darán tr es premios á las tres soluciones más exactas é ing;eniosas.

Los premios serán:
Unos anteojos de teatro para señora.
Un artístico tintero.
Un estuche ele tocador.

•

uze
CRl&lt;Cil/PINC
ETISYoFRG1\NOANaEn N
000000000000000000000000000000000000000000000000000
RESULTADO DEL PRIMER CONCURSO
LO S

PREMIOS

Los concursos semanarios han t enido un éxito
que supera á l o que habíamos esperado. El gran
número de respuestas que hemos obtenido demuestran el interés conque nuestros subscriptores han
visto estos concursos.
Ha sido labor extremadamente difícil la de discernir entre las numerosas soluciones que recibimos á la c uestió n propuesta en el primer concurso. Es posible que nuestra decisión no sea enteramente justa; pero estamos ciertos de haber discernido con toda buena fe. Nuestros lectores juzgarán por sí mismos si hemos estado poco acertados
6 no.
La cuestión propuesta en el primer concurso
era, conforme á las bases publicadas en el número
de S de julio: ~Revisar escrupulosamente los a visos contenidos en ese número y formar con palabras tomadas de ellos, sea un p ensamiento, un
proverbio. una cuarteta, ya sea original .6 de autor conocido.&gt; El pensamiento 6 proverbio no d ebe
tener menos de treinta palabras que deben ser
tomadas, así como las de la cuarteta, de distintos
anuncios, de manera que no haya dos del mismo.&gt;
Los tres premios se otorgarían á .los autores de
las soluciones más acertadas é ingeniosas.
Después de revisar escrupulosamente las solu-

ciones recibidas en los quince d ías siguientes á
la publicación de las bases, creemos que las soluciones que mejor satisfacen l as condiciones requeridas, son las siguientes:

** *
«En casa hay una joya que no vale para otros,
porque no es de oro ni maravíllosa; esta prenda
significa un capital inmen.~o en los íntimos dolores:
el retrato de una madre.&gt;
E sta solución vino firmada por la Srita. Emilia Laredo, cuya dirección es: se~unda de Morelos
núm. 19, Saltillo.-A disposición de esta señorita
queda el p ortamon edas ofrecido.
4

•

•

¡¡¡F.ibricantcs y c:&gt;merciantes de lodo género de
mercancías!!!
El aviso ilustrado hace obtener repataci6n rápida, segara, sin retardos. Suaviza, disimula, disipa
los disgustos íntimos, frecuentes de la competencia.
¡¡¡Esfuerza maravillosa para hacer capital!!!
E sta ingeniosa solución nos fué enviada por el
Sr. F. H. H errera, d e Lerma, á cu ya disposición
ponemos el segundo de los premios ofrecidos.

* **
«Es iítil conservar al &lt;Mando Ilustrado,&gt; porque, en verdad, en la prensa de la República, es lo
mejor y más perfecto por szz novedad constante; y
tiene completo éxito, insuperable y excepcional.&gt;

Tiene de ingenioso esta solución, que el autor
formó la expresión «Mundo Ilustrado,&gt; no del título d el periódico, sino de los anuncios primero
y segundo de la primera página. El firmante de la
solución es el Sr. Manuel Fernández, de Coatepec, Veracruz, á quien se adjudica el tercero d e
los premios anunciados, ó sea el alfiler de corbata.
Sírvanse estas personas indicarnos si se entregan los premios á representantes suyos, 6 si se les
envían por correo ó express.

•

**
Aparte de estas soluciones, recibimos ot ras dignas d e especial mención, como las siguientes:

«El ideal cicatriza y disipa los neg ros dolores de
la vida, hace deliciosos nuestros días, con él todo
desaparece y retorna la juventud y la belleza brillantes como el sol.»
&lt;El placer puro es el elíxir de la vida que conserva la sailud y la higiene de la mente; mientras que
el dolor es el t6xico para el vigor y la juventud.&gt;

**•
De Pompeia Mesalina
Y Claudio desde Cleteas
Explican que con grajeas
Puede curarse Adelina.
Y otras cuya reproducción sería muy larga.

0000OO00000OO00GOO0000000OO0000000000OO00000OO00OO0

JLA (Q)fIENSTIVA
Novela original por Alberto Chabrol.
(CONTINÚA.)

e

ON qué vehemencia decía que
hubiera deseado asistirá los
funerales del e pobre señor&gt;...
per0 al bajar del tren se causó una entorsis del pie ..... .
y sus reumas complicaron el
mal. Entonces se dijo que
más valla detenerse un día en los Angles á su
regreso hacia París ....
-¿Y dónde te juntarás de nuevo con mi primo? ..... .
Yo hacia esta pregunta con el corazón martilleándome, como si fuera de las que deciden
de la felicidad ó de la desgracia.
Merlín no se preocupa por ella, coge con la
punta de su cuchara un pedazo de azúcar que
no había disuelto su taza y lo machaca con delicia. antes de responderme:
-¡Ohi el se!ior tendrá que caminar aún una

semana, y, á Dios gracias! porque de aquí á entonces no me faltará que hacer! una limpia general! sacudir cort inas y tapices, y al fin; Jo
más fastidioso de t odo, buscar una cocinera.
- ¡Ah! ¿buscas una cocinera?-dije yo parando la oreja.
-¡Si, la que nos sirvió por espacio de tres
a!ios se casa con el dependiente de la carnicería .. . .. , Yo le tengo mala voluntad porque tiene un carácter endiablado! .... Pero aun así no
la reemplazaré de hoy á mañana: la colocación
no es muy solicitada á causa de que no hay
"sisa;" se hace aquí tan poca cocina !. .... . El
señor no come en casa más que cuando está
acatarrado-tres veces durante el invierno, á
lo más.
Al hablar así Merlin, poseído por su asunto,
olvida su respeto á las categorías y se sienta en
un extremo de la mesa, tomando un tono confidencial para decirnos:
-Después de todo, Jo que nos convendría serla una muchacha á quien yo haría al oficio;
en fuerza de visitar los hornos, he llegado á
darme cuenta del juego de cocina .... - Yo la
formarla fácilmente, y después ella sola sabría
ir por el buen camino, lo prometo!
Rosina hace· observar.
-Una muchacha al servicio de un soltero! ...

Merlin alza los hombros antes de contestar.
- La casa es muy tranquila .... Eugenia cuando se despidió me dijo que durante sus tres
años quizás no habla oído más de tres palabras
del sel'ior, por eso estaba yo pensando en traer
á mi sobrina,-ya la conoces, la Mion de los
Bégudes,-pero su promet ido ha rPgresado del
servicio y parece que tiene prisa por casarse.
Por esta razón es necesario que busque qu,en
ocupe el lugar de Mion .... ,
De repente me levanto de un salto y grito:
-¡No busques! es inútil, yo tengo á tu cocinera.
Merlin y mi nodriza me miran estupefactos.
Yo sigo:
-Mion ó Miette, ¿qué más da á mi primo? y
yo soy tu sobrina también, tu sobrina de leche,
¿verdad? .... enton&lt;.Jes por qué razón no me habias de enviar como cocinera á París? ....
Merlin, sin aliento y olvidando el "vos" y el
"señorita, " tartamudea:
-Llevarte!, llevarte como cocinera á París? ...
Mi nodriza suelta la carcaiada detrás. de su
delantal:
-Pero, si serás tonto i, no sabes cómo ei, de
chanclsta!
[CONTINUARÁ ]

La Dulcería de EI Globo"
11

fN LAS fl(SJAS fRANCfSAS
~n las fiestas que anualmente cell:'bra la Colo01a Francesa de México, para conmemorar la
gloriosa tom3: de la _Ba.stilla, no falta alguna
nota sobresaliente digna de esas festividades
tan populares ya.
En la kermesse que se efectuó enel Tívolidel
Ellseo, los días 12 y 14 del actual , habo muchas
novedades dignas de mención; mucha alegria
orden y entusiasmo. Los puestos llamaron 1i
atención en alto grado y no debemos dejar pasar desapercibido el que la afamada y aristocrática dulcería y pastelería de " El Globo,"
presentó en la verbena francesa.
El Sr. y la Sra. Tenconi, due!ios de la referi•
da. y acre&lt;'litada dulcería, se conquistaron un
lugar prominente entre los demás puestos por
el buen gusto y arte que desplegaron para adornar el oue demostrara el progreso y fama de "El
Globo. 11

El citado puesto que formaba un pequefio pero artístico kiosco,se destacaba por sus grupos
de banderas francesas y mexicanas, guirnaldas
de flores naturales y farolitos venecianos pendientes d_el techo, dando un bonito aspecto,
alegre y r1sueíío, completando su elegancia un
l{rupo de simpáticas señoritas empleadas de
''El Globo" que lucían trajes de campesinas
francesas, con falda corta de pafio rojo, mandil
hlanco y 1!1oños de raso negro en la cabeza.
fütassel'iontas responden á los nombres de Elena Cagliabeu , America Volpi, Maria Guadalupe Tor1 es y Josefi na Prieto.
El Sr. y la Sra. Tanconi, con la amabilidad y
fi nura que los caracteriza, atendían también el
puesto, en donde se expendían los ricos d ulces
y finísimos pasteles qut sólo en "Rl Globo" se
encuentran.
"El Globo" posee, en la calle de Nuevo México, la mejor fábrica del mejor género en el ramo de contiteria, dulces tan finos como los franceses y americanos y pastelillos d-&amp; clases t an
finas como no los hay en todo el país.
La d uleería. y pastelería de "El Globo," la más

antigua y acreditada de la República 1 tiene su
despacho principal en la esquina de Jas calles
de San Francisco y Coliseo Nuevo. y una Sucursal en la calle del Coliseo Viejo. Ambos despachos, que son atendidos por amables y entendidas sel'i~ri~as, son ~aracterísticos de una elegancia sm igual. Rema en ellos el aseo y limpieza
comoletos.
'·E_l Globo" está preparando algunas reformas importantes en su establecimiento principal, que seguramente llamará la atención y
será el centro de reuniones familiares más elegante, al estilo de los parisienses. Se construirá
un salón para té y refrescos en donde se podrá saborear agradablemente los productos de
esa dulce ría.
La_participación qne tomó la dulcería y pastelena de ''El Globo" en las fiestas francesas
fué muy distinguida, por laque los se!Iores Ten:
coni, que gozan de tantas simpatías recibieron
n_umerosas fe.licitaciones de su clientela, la principal de México.
Publicamos hoy una fotografia del puesto de
referencia..

�J2 t

EL MUNDO ILUSTRADO

120

.ElL MONDO ILUSTRADO

Crónica de 1a
S

I SIEMPRE es hermoso un ti ero po
tranquilo, mucho
más después de
largos nublados.
A mediados del
presente mes,
gozamos d9 bellos días; las nubes se h a b í a n
alejado quién sabe á qué misterioso viaje; el sol sonreía á las
flores que le contemplaban con amantes y ansiosas miradas de amor, y el cielo azul, limpio
y sereno, parecía decirnos con · insinuante
invitación: «Salid al campo, toda la naturaleza se entrega á la pura alegría de vivir.&gt; Y escucha.Iido esta voz silenciosa, pero irresistible,
las avenidas de los parques, las obscuras y frescas calza.das del bosque con sus altas bóvedas
de sombrías arboledas, vibrantes por el canto
de los pájaros y el inquieto murmullo de las
hojas, se llenaron por grupos de paseantes que,
devotos de la bella é inefable contemplación de
la naturaleza, van al campo, su único templo,
para rendirle el culto de su apasionada admiración.
Y tanto en los elegantes carruajes de finas y
ágiles ruedas, que el sol hace brillar, como en
el modesto coche de alquiler, la multitud se
desborda en los risueños pueblecillos de l0s alrrededores, ávida de aire puro, de sol, y del
perfume agreste y embriagador de las flores del
campo.

*••

,,.__
,

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'

t~
•

1

Sobre la brillante y menuda arena de las calzadas, los altos tacones dejan apenas su ligera
huella, y el poeta soñador que en el banco de
madera rt'.lstica se ha recogido para arrullar su
dorado ensueño, mira con los párpados entrecerrados, el desfile de carruajes y jinetes, con
la misma indiferencia con que el pajarillo, allá,
en las altas ramas de los viejos .í.rboles, desgrana las cristalinas notas de su canto.
Mas de pronto pare:ie salir de aquella contemplación, y su mirada. sigue cou anhelo una
fiua y esbelta silueta femenina que pasa cerca
de él·, la sombrilla de transparente encaje .ha
rozado las ramas de los árboles como el ala,mquieta de uua blauca mariposa, la orilla de su
ligera falda ha besado el,césped que bordea los
jardines ...... El joven soñador se despierta,
parece que acude á la voz de un dueño que le
llama. ... ... así es, en efecto: la belleza, musa
fecunda de la poesía, pasa cou su soberanía
tranquila y serena cerca del artista, su esrlavo
enamorado,, y éste, como el girasol fiel, amante
del astro rey, vuelve su rostro para mirarla en
deliciosa contemplación. Es una rubia bella y
pálida.¡ las doradas trenzas de sus cabellos son
una corona real que parecen fatigarla un tan·
to; los ojos de color violeta hablan de los sueí!os perdidos y del Ideal siempre lejano; sus manos suaves y blancas, parecen flores aprisionada.sen los calados mitones. Nada hay en esa figu-

oda

ra encantadora que desdiga de la armonía general que en ella se admira. Mas á la mirada
inexperta del artista, pueden escaparse mil se·
cretos detalles, que son como el retoque dado
por el pintor á su obra, y que determina tal
vez, el éxito indiscutible de ella.
E'&gt; «La Moda,&gt; con sus hechizos de hada y
sus travesuras de geniecillo, quien ha dicho al
oído de esta linda rubia: «Debes elegir un traje blanco de batista para ir hoy al campo; de
estilo sastre, luciendo la elegante y graciosa
levita, que, confeccionada en tela ligera, prestará á tu talle esbelto los suaves bahnceos de
una flor.&gt; Y en efecto, vedla alll como un lindu
modelo: la falda guarnecida de ricos encajes de
guipure; cinturón calado y blusa de tra~sparente y fino encaje que asoma por el abierto
delantero de la levita adornada 1·,ambié11 de
guipure. Sencillo sombrero de paja, de alas
anchas, cuyo adorno consiste solamente en un
gran lazo blanco de listón liberty y un grupo
de lilas blancas también. Bajo las alas de este

,

EXPE)SIC2l0N MEXIe1\N1\ BN -T RI ESTE

•

gracioso sombrero, aparecen los rubios cabellos
que hoy la Moda, en opulento peinado, hace. ver
más finos, espléndidos y lucientes. Hasta el
pequeí!o pie calzado de tela blanca tiene una
distincióu exquisita y completa el armonioso
conjunto
Y en pos de nuestra rubia, veréis pasar unc1,1
y otra, y muchas más, de distintos rostros y
atavíos; morenas graciosas que aumentan su
belleza con sus colores amigos, el rosa pálido y
el marfil. Otras interesantes siluetas de mujeres pálidas con grandes ojos obscuros que han
elegido discretamen te los colores serios de violeta y verde seco. Más allá veremos rlsueí!as
jóvenes con trajes ligeros de muselina pompadour, delicadas y finas como figurillas de uu
abanico Luis XV.
Ya lo sabes, lectora mía, es «la Moda&gt; lasabia é infat igable conseje1a
del bello sexo, quien con sus
artificios de maga, sabe elegir y combinar los encantos
de la mujer, con las incesantes producciones del arte, para f01 mar con todo este con·
junto una traidora red eu que

'

aprisionará tal vez, á muchos incautos corazones.
Que esa maga poderosa. te ayude á realzar
todos tus atractivos para que á su vez, tú aprisiones en esas redes, el ensueiío sonriente que
escondes en lo más secrec.o de tu pensamiento.

,,

La Modista en Casa
Es muy frecuente entre las señoritas esta pregunta:-&lt;¿Se hace usted su s vestidos?&gt; Y tan fre·
cuente como la pregunta, es esta respuesta: &lt;-No,
amiga mía; es d emasiado trabajo ese: me l os hace
la modista.&gt;
Pues bien, nosotros, que estamos ávidos de que
la Sección de Modas de &lt;El .Mundo Ilustrado&gt; no
deje de llenar ni un solo hueco en los hogares de
nuestras queridas lectoras, vamos con todo gusto
á ayudarlas para facilitar la confección d e trajes
sin recurrir á la modista.
Por una suma insignificante se compra el molde
d e la prenda que se desee, ya sea falda, bata 6 blusa . .Mas como estos patrones no siempre vienen
con las medidas exactas que cada persona necesita1 vamos nosotros á dar una lección explicada de
la manera como debe procederse para acortar ó
agrandar el patró n hasta conseguir que éste quede completamente al tamaño necesario.
Esto lo haremos en varias leccioues, pues , de·
seando cumplir con todas las peticiones que se
sirven hacernos nuestras lectoras, hemos pensado
subdividirlo así.
He aquí, pues, el procedimiento:
Mídase la espalda desde el cuello hasta la cintura, y mídase también el brazo, par tiendo de la
parte de abajo de él hasta el puño. Una vez conseguidas estas m edidas, compáreselas con las del
patrón. ¿Resulta más grande el molde ? Pues entonces es muy sencillo: no hay que hacer sino doblar, por el centro del molde, los centímetros sobrantes, más claro todavía: hacer con ellos una
«alforza&gt; de manera que el patrón quede exactamente del tamaño que lo pidan las medidas.
Y sí, por el contrarío, el patrón resulta pequeño,
córtese por la mitad y colóquese sobre la tela,
abriéndolo hasta que dé el tamaño preciso. E sto
se ve claramente indicado en nuestro grabado número uno.
En el grabado número dos se presenta la man era más económica d e colocar las piezas sobre la
tela, pues por falta d e método se gasta, veces,
doble tela de la que se n ecesita.
Ya daremos á nuestras lectoras otras explicaciones tan útiles como ésta.

a

Albums con vistas y datos esfodísticos.

A iniciativa del museo comercial de Tríeste, y con la valiosa cooperacién de la
fecretaría de Fomento, se abr ió en el citado puerto au stríaco en abril del presente
año una exhibición d e productos naturales é industriales de .México, la cual ha_llamado mucho la atención de las personas que la han visitad o durante varios meses
que lleva de abierta.
,
En los escaparates de la exposición están l os productos científicamente clasificados conforme á las obras de l os autores y naturalistas mexicanos¡ un escaparate
está d edicado especialmente á café; en él hay muestras procedente, de todos los E stados d e la República, cuyos terrenos son apropiados para el cultivo del rico grano.

Tipos mexicanos y piezas de Alfarería de Guadalajara.
Hay dos secciones que han llamado especialmente la atención,
son las que contienen muestras de hule y de guayule y laque esJá dedicada á las ricas y variadas clases de tal::aco que produce
nuestro país. Las fibras textiles ocupan departamento especial
que también ha sido objeto de atención de parte de los concur rentes al museo. Las minas mexicanas enviaron muestras de sus
carbones, los cuales son de muy tuena calidad.
Hay una exhibición de objetos d e la industria indígena, p ropiedad de la señora esposa del cón~ul mexicano en Tríeste, en la
que están todos esos muñecos que se fabrican en Guadalajara y
otr as ciudades de la República, representaudo tipos y escenas de
nuestras costumbres nacionales; hay también artículos de palma
y d e lapidaria fabricados en Puebla.
La exposición de nuestros productos ha sido anunciada y atendida especialmente por el cónsul mexican o, á cuyo cuidad o personal ha sido encomendada. Según los últimos periódicos llegados de Trieste, ha sido visitada diariamente por un gran n úmero
de personas, quienes se han mostrado muy interesadas por los
iroductos que hay en ella.
Por cuenta del museo se han hecho imprimir catálogos de la
exhibición, en los cuales además de dar explicaciones acerca de

Muestrarios de productos vegetales,
Además se exhiben r e producciones artificiales de los racímos y de las, plantas del café
y la historia d e la bebida desde la siembra hasta la m esa.
H ay otro escaparate d edicado á cort ezas y raíces, tanto las que tienen usos medicinales como las qu e aprovechan en las industrias maderera y tintorera. Una sección
especial contiene gomas y resinas, otra mader as de construcción y de ebanistería, y
otra tierras y piedras d e uso en las artes y en la construcción.

~

...

1

OCJ
·-· ·
- _j

PUÑOS

1

---..J,._.

H erbarios y muestras de frutos.

Muestras de fibras.

�EL MUNDO ILUSTRADO

122
los objetos expuestos, se dan datos estadísticos
de la producción natural é industrial de nuestro
país y la exportación que México hace de sus
principales riquezas naturales.
Una vez que se clausure la exposición, se guardará una gran parte de ella para sostener un museo permanente de productos mexicanos, el cual
indudablemente servirá de mucho para estrechar
las relaciones comerciales entre México y Austria,
así como servirá también para hacer que se nos
conozca mejor en una nación que ha estado durante muchos años apartada de nosotros, y con
cuyas relaciones diplomáticas contamos desde hace relativamente poco tiempo.

La Escuela Normal de Artes y Oficios de Toluca
El día seis de los corrientes se celebró la. distribución de premios obtenidos por las alumnas de la. Escuela. Normal de Artes y Oficios de
la ciudad de T0luca. La ceremonia. fuá muy solemne, tanto por su significa.do como por la
magnificencia del programa arregla.do para.
ella.
Presidió el acto la señorita directora óel establecimiento, Dona Ana Luisa Z. de Peralta,
á quien a.compal'ló el seflor Gohernador interino, Lic. Agustin Martfnez de Castro, con la representación del senor General Don Fernando
González, á quien una. ligera indisposición impidió asistir; estuvo presente también el señor
Secretario General de Gobierno Don Carlos
Castillo.
El programa., del que ya dijimos, que fué muy
selecto, fué justa.mente aplaudido por los asistentes á. la fiesta, quienes guardan muy buenos
recuerdos de ella.

MANIOBRAS MILITARES EN OAXACA
Los cuerpos que guarnecen la plaza de Oaxaca,
á las órdenes del señor General Juan A, Hernández, jefe de la zona militar, han hecho últimamente algunos ejercicios y maniobras muy interesantes.
En los últimos días del mes próximo pasado
hicieron un simulacro de guerra en campos cercanos á la ciudad, en el que tomaron parte el primer regimiento de caballería y el octavo batallón
de infantería, fuerzas que forman la guarnición.

123

EL MUNDO ILUSTRADO

Fortín ¡onstruido para ensayar los explosivos.
El simulado hecho de armas presentó fases muy
interesantes, una de las cuales reproduce la fotografía que acompaña estas lineas; desgraciadamente el cielo estaba cubierto y el tiempo en muy
malas condiciones de luz, por lo que no se pudo
lograr más que la fotografía adjunta que fué enviada de Oaxaca especialmente para EL MUNDO
ILUSTRADO.
Los mismos cuerpos han hecho interesantes
pruebas y ejercicios de uso de explosivos, los
cuales han tenido un éxito muy satisfactorio. Se
han erigido construcciones especiales para ser voladas con dinamita y explosivos de composiciones peculiares, los usados por los ejércitos europeos en los trabajo, de destrucción de fortalezas
y atrincheramientos.

Dormitorio.

SR. DON ARISTEO MERCADO,
Acaba de ser reelecto para Gobernador del Estado
de 1lfichoacán, el que por varios años
ha regido.

•

Fuerza de caballería en el campo de manicbras.

La. Escuela Normal fué fundada por el señor
General Don José Vicente Villa.da, durante su
periodo administrativo, del que tan buenos recuerdos guarda el Estadn, el ano de 1893, y en
los quince anos que tiene de establecida ha
prestado muy buenos servicios á la juventud
femenil, pues en ella se han formado muchas

profesoras que act,ualmente ocupan puestos en
las escuelas públicas del EstaJio de México y
de otras entidades de la República.
El establecimiento cuenta con todos los arlelantos de los más moderno.s de su clase. Hay
departamentos destina.dos á todos los grados de
la enseñanza, y amplios jardines y terrenos para el recreo de los párvulos que asist,en á la escuela anexa.

C6mo qued6 el fortín, después de la explosi6n.
Ilustramos estas líneas con algunas fotografías
de esas pruebas, que también fueron remitidas especialmente para nuestro semanario. El tiempo
estuvo en mejores condiciones durante las prue·
bas de explosivos, por lo que podemos publicar
algunas fotografías bien logradas de estas interesantes maniobras.
Tanto durante el simulacro como en las pruebas, los cuerpos citados han mostrado una disciplina notable, una magnífica educación militar y
conocimientos técnicos en el peligroso manejo de
substancias, que df por sí es muy delicado.

•••
Publicamos una fotografía del dormitorio de
la escuela, en eI que se notia, como en todos los
demás departamentos, el mayor aseo y un orden absoluto.
Publicamos también un retrato de la seiiora
directora de la escuela; del senor Gobernador
interino, 1ue presidió el acto, y un grupo de
sei'ioritas profesoras que recibieron premios durante la. ceremonia.

Sr. Lic. Agustín Martínez de Castro,

Posici6n ocupada por la caballerí 1.

Grupo de alumnas tituladas.

Sra. Ana Z . de Peralta, Directora de la Esc11eld
Normal de Toluca.

�•■ •

••
.... ~-.

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• •

•••

•••
• •

_.--:

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•

1

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... , . .

FOT. FÉLIX DE PARÍS.-MODES ALPIIONSE.

Elegante sombrero de paja grís. Una ancha banda de list6n liber ty rodea la copa, ,y ésta, ,,a cubierta de grandes plumas blancas de
avestruz.

••
•••

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                    <text>fl

L

LINDO LUSTUADO

R egistrado como articulo d P- segunda clase, en 3 de Noviembre ctr. 189 4.- Impreso en papel de las Fá.brlcas de San Rafael.

Año XV-Tomo 11

México, 2 de Agosto de 1908

Capilla de los héroes en Catedral, donde se conservan
los restos de Hidalgo.

Número 5

�EL MUNDO ILUSTRADO

134
[))füriedcric:

Director, Dr. Luis Lara y Pardo.
Gerente General,

ALFONSO E. BRAVO .
OFICINAS PROVISIONALES:

Segunda de las Damas 4. México, D. F . A1&gt;ll.l't11do postal 2.570.-Telétonos: Erlcson, 1476.
Compailfa Telefónica, 471.

--

PRECIOS DE SUBSCRIPCIÓN:

En la Ciudad ....................... . ......... S 1.2-;
En los Estados......... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . l ~O
En el Extranjero ,... . .. . . .. . .. . .. . . . . . . . . . 2.00
NÚMEROS SUELTOS:

En la Capital.. ........ . ......... .. .. . ... SO ~'í cs.
En los Estados .. .... ................. . ..... SO.!iO cs.

EL CUERPO YEL ALMA
El cuerpo es no solo el habitáculo del
alma sino también su más fiel trasunto r su
más perfecta imagen.
El yo espiritual no solamente anima y da
movimiento y actividad al yo corporal, sino
que lo amasa, lo amolda, lo proporciona y
lo modifica á tal punto, que un examen detenido de la estructura física es una revelación muda y elocuente de la naturaleza y
de la complexión moral.
Esto es manitiesto é indiscutible en los
animales. Esas r elaciones de lo físico con lo
moral son en ellos precisas y exactas como
una fórmula algebraica y no sólo es posible,
como lo hizo Cuvier, reconstruir idealmente todo un animal con solo conocer uno de
sus dientes, sino también, y tomando como
punto de partida el diente, rehacer, á t_ravés de la reconstrucción &lt;lel cuerpo, to&lt;la la
psicología del sér, todo su sér moral.
Basta, en efecto, refl exionar en que el
diente, reYelando el modo de alimentación
del animal, evidencia lo fundamental de sus
usos y costumbres, y en consecuencia el juego de sus instintos, la orientación de sus
tendencias y hasta el género ~, grado de su
inteligencia. El carnívoro, r su diente lo
denuncia como tal, tiene que ser ágil y vigoroso en lo físico, inteligente y astuto en
lo intelectual, brutal y acometedor en lo
moral. El herbírnro será, en principio, apacible y tranquilo, paciente y dócil y, en general, mal dotado en materia de inteligencia. El roedor tiene de por fuerza instintos
de ratero y es ingenioso, mañoso y hábil
como el ratero.
Hay sus excepciones, sin duda, pero de
esas que confirman la regla y que en rigor
sólo son excepciones porque no conocemos
la regla á fondo y en toda su extensión.
Nada, pues, más natural que encontrar
en la cabeza del león y del águi la la majestad y la grandeza; en las fauces del tigre ó
del chacal la ferocidad, en el hocico de la
zorrn. la astucia y en la / acies del asno la
estupidez.
Tratándose de los animales, nada de esto
nos parece extraño y tentados nos vemos
de creer que si el tipo físico de la zorra
significa para nosotros la astucia, el del
tigre la fer ocidad y el del asno la estupidez,
es porque ya de antemano sabíamos que la
zorra es astuta, feroz el tigre -:.' estúpido el
asno y que en nuestro espíritu se han asociado indisolublemente cier tos tipos físicos
con determinadas características morales en
el r eino animal.
P ero lo singular del caso es, que saliendo de la esfera animal y ascendiendo
hasta el hombre, encontramos que esos tipos
físicos corresponden casi exactamente á los
tipos morales; lo que deja suponer una relación más profunda entre lo físico y lo
moral.
La boca deprimida, la nariz encorvada y
la mirada de Napoleón el Grande son de
águila y Napoleón era águila. Bismarck y
von Moltke se asemejan más que á otra co-

sa al bull-dog; Ner6n y Cómodo al cerdo;
Torquemada á la víbora; Maquiavelo á la
zorra, Scarron á la rata. Y así por ese
orden.
Los dibujantes humoristas hacen á cada
paso con animales las caricaturas de los
hombres. Lafontaine poseía mejor que nadie el sec1"eto de esas relaciones de lo físico y
. lo moral y cuando se sirve del cuervo, de la
cigüeña, del asno, del león para sus fábulas,
acierta siempre á servirse de animales que
no sólo en lo moral sino en lo físico son tipos de ingenio, de valor, de sangre fría, de
paciencia, y describiendo animales resulta
que en realidad no pinta sino hombres, completos, á la vez cuerpo y alma, espíritu y
materia, forma y esencia.
Ha.r, en efecto, el hombre mono, el hombre tigre, el hombre cerdo, el hombre asno,
y esto á la vez en lo físico .r en lo moral,
correspondiéndose con exactitud maravillosa los rasgos de la fisonomía, las proporciones de la estructura, el porte y el andar,
con las pa iones, instintos é ideas dominantes.
Y estas relaciones alcanzan á pormenores
al parecer insignificantes, superficiales y
ha ta meramente accidentales.
No conozco, ni existe jorobado que sea
tonto ni esté triste jamás, como no lo hay
tampoco que no tenga la voz tipluda. Lo
enanos y los coxálgicos son también alegres,
festirns é inteligentes; pero suelen ser viciosos y tienen, en general, malas pasiones.
Los ciegos son apacibles y bondadosos y los
sordos recelosos, desconfiados y malos, en
general.
La actividad de mancos r cojos es proYerbial, nunca ó casi nunca son perezosos;
pero suelen tener almas negras y corazones
de granito. Y los tuertos, los sordo-mudos,
los hidrocéfalos, los chatos y los te11c11a.~
tienen también su psicología especial y un
temperamento propio y característico.
De esta con elación de lo físico con lo moral resultan congruencia é incompatibilidades dignas de estudio. No se puede á la
yez ser obeso y cargado de hombros, .Y como el obeso es en genei·al alegre y decidor,
jamás puede, no hay ni para qué decirlo,
ser silencioso .Y taciturno como el cargado
de hombros. Tener hundido el pecho ,\' ser
cargado de hombros, por el contrario, son
cosa frecuente, .Y como uno y otro tipo físico traen aparejado el mal humor, lo que
lo ofrecen son en general atrabiliarios é
intratables. La nariz de Mefistófeles jamás
se cotnpadece con los mofletes de Talstaff.
Alg·unas otras coincidencia ó incompatibilidades son más explicables. Nunca se es simultáneamente sanguíneo y melancólico, ni
en general, .r por la misma razón, pálido .v
turbulento.
Ser mofletudo ~' chapeado á tanto equi·
vale como á ser bonachón .r optimista; en
cambio, la conjuntiva .Y la piel amarillentas
revelan al hombre irritable .Y colérico.
Quien tiene un dedo suplementario, tiene
una mala pasión adicional y casi no se da
el caso de que un calYo sea tonto.
Todo esto y muchas cosas más prnehan
la íntima compenetración del cuerpo .v del
alma y sugieren que si supiéramos analizar
.Y apreciar en su verdadero valor el tipo físico de los hombres, su tipo moral nos reservaría menos sorpresas y nos economizaría muchos desengaños.
En la nariz, en la oreja, en la boca llevamos sin saberlo y sin poderlo remediar la
etiqueta de nuestro SPr moral, la ficha antropométrica que nos clasifica entre los buenos 6 los malos, los tontos ó los inteligentes, los activos ó los perezosos, los enérgicos ó los débiles.
La antropología criminal se ha apoderado ele estos hechos, los estudia, los analiza
y los clasifica, y cuando sean legión y estén
bien depurados, llegará sin duda á conclusiones precisas y á predicciones seguras.
Escogeremos entonces mujer, como hoy
compramos caballo, examinándole el colmi-

llo; y mirando la oreja de nuestros amigos
~1 partidarios sabremos si nos han de ser
adictos y gratos.
Y no será poca fortuna, al escog·er carrera para nuestros hijos, el poder decidir si
tienen entrecejo de abogados ó coronilla de
actuarios de Juzgado.
!Quién viviera dentro de mil años !
DR.

M.

FLORES.

ESJOt-Sl

CONctPJO Dt LA PRtSIDtNCIA
Mr. William J. Brya.n. candidato demócrata.
á la Presidencia de la República, ha hecho, á
uno de los semanarios más prestigiados de la
vecina república, la siguiente declaración acerca del concepto que tiene formado del cargo de
presidente de un pueblo libre, los deberes que
tiene consigo aparejados y las facultades que le
corresponden. La declaración es muy interesante, por venir de un estadista. prestigiado.
Dice As!:
" Con frecuencia se exagera. el poder que un
presidente tiene para hacer el bien ó el mal.
El nuestro es un gobierno de equilibrio, y cada
uno de los funcionarios obra Je consuno con los
otros. Para hacer leyes, por ejemplo, el Presidente, se une á la cámara de representantes y
al Senado; puede recomendar; pero no tiene
facultades para legislar, excepto cuando apoyan sus opiniones el Senado y la Cámara de
Diputados. El Senado y la Cámara de Diputados son también independientes; pueden cada
una de ellas ejercer el veto respecto de la. otra,
y el presidente tiene el veto sobre ambas Cámaras; pero éstas pueden, por una mayoría de
dos terceras partes, pasar sobre el veto del
presidente.
Por lo tanto, la influencia del presidente en
asuntos de legislación es limitada, puesto que
él comparte la responsabilidad con un gran nú•
mero de representantes del pueblo.
Aún en la observancia de las leyes, se encuentra cohibido por ciertas restricciones. Su
acción se ejerce por medio de un Procurador
General-cuyo nombramiento debe ser aprobii.do por el Sena.do-y las trasgresiones li la ley
deben ser juzgadas por los tribuna.les, de manera que también en este caso la. responsabilidad se encuentra dividida. Para nombrar los
funcionarios más importantes tiene también
que consultar al Senado, y necesariamente tiene que desplegar til mayor cuidado y la mayor
atención. El requisito más Importante para
un presidente, como en cualquier otro funcio•
nario, es que sus simpatías estén del lado del
pueblo más bien que del de una parte cualquiera de la población. Está obligado constantemente á juzgar ó decidir entre las peticiones
de todos los que solicitan favores y los derechos
é intereses del pueblo. A menos que sus simpatías se inclinen del lado que deben, unos cuantos estarán ciertos de obtener ventajas sobre
la mayoría de los ciudadanos, porque las masas
no tienen á nadie que les represente en su de•
mandas, pues su acción se limita á tomar parte
en las elecciones, y tienen que confiar en sus
representantes para que las defiendan de sus
enemigos.
En segundo lugar, el presidente debe tener
intimo conocimiento de las cuestiones públicas
y habilidad para distinguir lo verdadero de lo
falso; pa,ra analizar la si tuación y descubrir los
errores que emplean siempre los que tratan
de obtener cualquiera ventaja.
Debe tener también valor moral para mantenerse firme contra las influencias que se agitan en favor de intereses especiales. En efecto, la virtud del valor moral es tan esencial en
un funcionario público, como las simpatías
bien dirigidas y el discernimiento.
Un presidente debe tener consejeros y, pa1a
hacer un uso juicioso de sus conseJos, debe estar abierto á la convicción. El presidente está
obligado á sujetarse al programa de su partido, y este programa es una llga que le sujeta;
está también constreñido á seguir ciertos principios generales de gobierno, y aplicarlos en
todos los asuntos que llegan hasta él. Pero hay
una amplia zona en la que debe obrar conforme á su propio juicio, y para esto debe tener
la ayuda de consejeros inteligentes, concienzudos y fieles. La ley preve esto, en cierto
modo, al darle un gabinete, y el vicepresidente debería ser siempre un miembro del gabinete, ex-oficio, con el objeto, primero, de que el
presidente pueda. utilizar su juicio y su conocimiento de los asuntos públicos, y, además, de
que el vicepresidente pudiera estar mejor preparado para ocupar la presidencia, en caso de
que ésta quedara vacante. Debería haber relaciones cordiales también ent re el presidente
y todos los que ocupan puestos de influencia
Sigue en la página 137.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

136

137

ESCUELA INDUSTRIAL MILITAR DE GUADALAJARA
La ciudad de Guad:Uajara, generalmente considerada como la
segunda del país en importancia, cuenta ,c~n una de las ,escuelas industriales mejor organizadas y más ut1les de la Republi&lt;;f'.
A estas circunstancias reune la institución la de ser unt· e
las más antiguas; !ué fundada el afio de 1841, durante e1 go 1erno del general Paredes en el Estado.
.Al principio y en vista de que el Estado no contaba con recursos su:ficiedtes para el sostenirr,ient(! de la Escuela, ésta se
mantuvo casi exclusivamentecondonat1vos particulares. Luego

Mr. William D. Sadns, nuevo primer Secretario
de la Embajada Americana.

HIDALGO
Con manifestaciones públicas se ha conmemorado el aniversario del fusi lamiento de Hidalgo, efectuado en Chihuahua el 30 de Julio
de 1811, justamente nueve meses y medio después de que el Padre de la Independeucia, secundado por un grupo esforzado yheróico, lanzó el grito de Dolores, é Inició el mov imiento
revolucionario que habla de echar por tierra la
dominación española en México.
Las asociaciones patrióticas, los ni!íos de las
P.scuelas públicas, multitud de particulares,
fueron en procesión á depositar ofrendas al al¡·,ar de los héroes, en la catedral de México,doude se guardan los cráneos de Ilidalgo, Allende.
Aldama y Jiménez, y los restos de otros de los
caudillos de la emancipación nacional.
El historiador Bustamant e dió á conocer detalles de la ejecución de Hidalgo, que demuestran la entereza del héroe.
&lt;Notó, dice, qua en el desayuno le hablan
puesto menornautidad de leche que laque acostumbraban darle, y pidió más, dic!endo que no
por ser la última debla ser menos . .... Al tiempo de marchar al patfbulo recordó que bajo su
almohada habla dejado unos dulces, volvió por
ellos y los repartió entre los soldados que debían dispararle.&gt;
Tal entereza en un anciano que había sido
sometido durante los meses de cuati verlo, á
tormentos morales a.treces, que había sido de•
gradado de su carácter sacerdotal, y humi llado, burlado é insultado, es verdaderamente
grandiosa.
A las sietP. de la mañana fué llevado á un si tio det rás del hospital, donde se ejecutó la sentencia. Hidalgo no murió á la primera descarga, sino que, ya caído. recibió otros disparos,
hasta q ue quedó exánime. El certificado de la
ejecución, expedido por el teniente coronel q ue
hizo cumplir la sentencia., dice asi:
''Certifico: que en virtud de la sentencia de
ser pasado por las armas, dada por el comandante general de estas provincias, Don Nemesio Salcedo, cont ra el reo cabecilla de insurr~cción Don Miguel Hidalgo, ex-cura del pueblo
de Dolores eu este reino; previa la degradación
por el juez ec'esiástico competentemente autorizado; se le extrajo de la capilla del Real Hospital, en donde se hallaba, y conducido en nueva custodia al patio interior del mismo, fué
p:i.sado por las armas en la forma ordinaria á
las siete de la mafiana de este dfa, sacándose el
caüáver á la plaza inmediata en la que, colocado en tablado á propósito, estuvo de mauitles•

I_.

Talleres de Zapaterla.-Departamento de

a0a0e100

Talleres de Encuadernación

Talleres de Zapatería,

que el erario público estuvo en estado de poder su~ragar los
astos del establecimiento lo tomó á su cuidado baJo el cual
iermanece hasta ahora. Ddrante la primera administración del
sei'íor gobernador López Portillo, la escuela fué reorgan~zada,. Y
lo fué nuevamente en los primeros ai'íos de la admimstrac1ón
del sefior Ahumada.
.
Los talleres están dot ados de las más m?dernas maqu!narias;
los hay de Tipografía, Encuadernación, Litografía, Carpmtería,
Herrería, Latonería y Hojalatería, Sastrería y Z!!-patería. Todos
ellos tienen fama en la República por sus ~rabaJos; el de. Tipografía ha obtenido premios en varias exposiciones extranJeras y
ha merecido ser mencionado en las publicaciones técnicas.

Los alumnos en d{a de revista.

•

Mr. A. Campbell Turner nuevo 29 S ecretario
de la Embajada.

to al público, todo conforme á la referida sentencia, y habiéndose separado la cabeza del
cuerpo en virtud de orden verbal del expresado superior Jefe, se dió después sepultura á su
cadáver, por la San ta y Venerable Hermandad
de la orden de Penitencia de nuestro Seráfico
padre San Francisco, en la capilla del propio
convento. Y para. la debida constancia firmé
la presente en la villa de Chihuahua á los
treinta días dd mes de Julio de 1811.-Manuel
de Salcedo.•·
. Las cabezas de Hidalgo, Allende, Aldama y
J iménez, como es bien sabido, fueron clavadas
en l?s cuatro ángulos de la Alhóndiga de Gra·
nad1tas, á cuya puerta se puso la siguiente inscripción:
«Las cabezas de Miguel Hidalgo, Ignacio
Allende, Juan Aldama y MarianoJ iménez, &lt;insignes fascinerosoS&gt; y primeros cabecillas de la
revolución; que saquearon y robaron los bienes
del culto de üios y del real Erario; derramaron
con la mayor atrocidad la inocente sangre de
sacerdotes fieles y magistrados justos; y fueron
causa de todos los desastres, desgracias y calamidades que experimentamos y que afligen y
deploran los habitantes de toda esLa parte tan
integrante de la nación Española
&lt;Aquí clavadas por orden del brigadier don
Félix Maria Calleja, ilust re vencedor de Aculco, Guanajuato y Calderón y restaurador de la
paz en esta América·-Guanajuato, Octubre 14
de 1811.&gt;
Uno de los primeros actos de la patria inde·
pendiente, f11é recoger esos sagrados despojos.
Por decreto de 19 de Julio de 1823, el primer
Congreso Constituyente declaró Beneméritos de
la patria, en grado heroico, á Hidalgo, Allea·
de, Aldaml!-, Abasolo, Morelos, Matamoros, Leonardo y Miguel Bravo. Galea.na, Ji ménPz, Mina, Pedro Moreno y Victor Rosales; ordenó que
los re~tos de dichos héroes fuesen exhumados y
recogidos en una caja, cuya llave se guardaría
en el archivo del Congreso, y que fuesen trasla·
d~dosáCa_ted_ral, con toda pompa. el 17deSept1embre s1gu1ente. El 18 de Agosto del mismo
afio se exhumaron en Chihuahua los restos de
Hidalgo, j11ntos con los de Allende, Aldama y
J iménez. Los cráneos de los cuatro héroes. que
después de haber sido quitados de la A lhóndlga hablan sido traslada.dos á la ermita de San
Se_bastián, fueron exhumados y trasladados el
primero de Septiembre á la iglesia parroquial,
donde se hicieron solemnes honras. Después
fueron enviados á la capital de la República,
guarda~os dent ro de una. urna. A su paso por
San Miguel Allende, t,l dos y t res del mismo
mes, se les t ributaron solemnes homenajes, lo
mismo que en Querétaro, en losdfas 9 y 10.
Los restos de los héroes fueron recibidos con

grandes ceremonias en México. Provisionalmenta se les depositó en la iglesia de Santo
Domingo, y por fin, el 17 de Septiembre fueron
trasladados de esta iglesia á la Catedral de México. Todas las t ropas de la guarnición hicieron honores á los restos. La artillería hizo t res
descargas: una al salir los restos de Santo Domingo, otra al entrar en la Catedral y otra en
el momento en que los restos eran sepulta.dos
en el altar de los Reyes. El féretro fué escolta·
do por los generales Alejo García Conde, Melchor Alvarez y Diego García Conde, y el brigadier José Maria Lobato. Desde esa fecha, los
restos han permanecido en la Catedral de México y han recibido el tributo público. El decreto de 18 de Abril de 1873, promulgado por el
presidente Lerdo de Tejada, ordenó que se
enarbolara el pabellón nacional todos los años,
á media asta, el dia 30 de Julio, ani versario de
la muerte del Padre de la Independencia.
,n~,n~~~~~:i'!~:t'!:~~:f'H,f'f'f'f'f'f' f'f'f'f'E'f'

CONCf PIO Df 14 PRf SIOfNCIA
Sigue de la página 134.

en las otras ramas del gobierno, porque nuestro gobierno no es ejercidu por un hombre solo, sino un gobierno en el cual los representantes elegidos por el pueblo trabajan unidos para
expresar la vol untad de los electores.
Mas la presidencia es el puesto más elevarlo,
y el que la ocupa es un factor importante en
todos los asuntos nacionales. Si el presidente
es un creyente devoto en nuestra teoría de gobierno, si reconoce la separación de los poderes, prescrita por la constitución, si confía enteramente en el pueblo y simpatiza con él en
sus aspiraciones y esperanzas, tiene oportunida~ ~e hacer _una labor espléndida; ocupa una
pos1c1ó11 tiommante, desde la cual puede ejercer ~ran influencia en cada movimiento progres1vo.
Las responsabilidades del puesto son tan
grandes, que quien lo ocupa debe desprenderse
de toda ambición personal, excepto la de ser
digno de la confianza de sus conciudadanos,
pc,r tal motivo, debe entrará este puesto sin
el pensamiento y sin la esperanza de ser reelecto.
Aunque las cargas inherentes á tal puesto son
muy pesadas, y aun cuando las labores del
servicio son abrumadora.,;, el campo de acción
es grande, y, midiendo la grandeza por la magnitud de los servicios, un presidente puede
consagrándose al bien público, conquistarse el
afecto de sus conciudadanos mientras vive y
crearse un sitio permanente en la historia 'de
su pafs."

�138

EL MUNDO Il,USTRADO

-

F.L )IUNDO ILUSTRADO

139

:::,rilas. rrof'esuras k.aquel :::,a11loyo y Teresa Guerrero
y Sra. Carmen K. de la Rosa.

Grupo de alumnas de la Escuela ''Mi¡Juel Lerdo."

Una ofrenda á la Señorita Sanioyo.

Hermosa muestra de afecto.

II Nuevo Presidente

Para festejar el regreso de · la señorita Ptofesora Raquel Santoyo, directora de la escuela
&lt;Miguel Lerdo de Tejada,&gt; las alumnas de la
misma organizaron una hermosa fiest,a que se
efectuó en el local de la escuela el martes
último.
La señorita Santoyo fué comisionada por
nuestro gobierno para que estuctiara en Europa los mejores métodos de educación escolar,
y en esta ardua tarea pasó algo más de dos
años, La acompañaron en su viaje las profesoras seliorita. Teresa Guerrero y señora Carmen
Kra.usse de de la Rosa, quienes también fueron
objeto de demostraciones cariñosas durante la
mencionada tiesta.
El número principal del programa, y el que
más llamó la atención, fué la representación

Banquete de bienvenida en honor de la Srita. Orfiz.
o

simbólica que se intitulódiomeoajP.&gt; Fué una
especie de bailable artístico en el que tomaron
parte cuatro grupos de niñas representando
las cuatro estaciones del año. Sucesivamente
!-e preseutaron por su orden, la Primavera, el
Verano, el Otoño y el Invierno, y ejecuta.rou
algunos movimientos rítmicos formando figuras caprichosas al sóo de música apropiada; al
fin del baile la niña María Corona, rodeada por
las demás niñas que tomaron parte en la alegoría, pronunció una poesía en loor de la señorita. Santoyo.
Publicamos fotografías de los bailables y de
las damas er. cuyo honor se dió la fiesta.
Publicamos también el retrato de la Srita.
Profesora Clemencia Ortiz que acaba de regresar del extranjero.

De los Ferrocarriles Nacionales

o

BRILLANTE msTA
EN EL

''Automóvil Oub"

En la última reunión del comité ejecutivo
de la Compañía de los &lt;Ferrocarriles Nacionales de México,&gt; fué electo para la presidencia
de la misma el selior E. N. Brown, quien por
mucho tiempo ha ocupado un puesto semejan- .
te en el sistema conocido hasta hace poco con
el nombre de &lt;Líneas Nacionales de México.&gt;
El puesto para el que há sido designado el
señor Brown es de gran importancia, pues
significa la dirección administrativa. del gran
sistema ferrocarrilero que acaba de ser consolidado gracias á las gestiones del gobierno federal.
.
La elección del selior Brc,wn tiene el carácter de definitiva y subsistirá aun después de
1ue se hayan reunido les accionistas en asamb lea general. Uno de los t,rabajos más importantes del nuevo presidente será la reducción
de las oficinas dobles del sistema y la prosecución de la unión de los mismos.
Publicamos el retrato del señor Brown y fotografias de su elegante residencia. en la colenía Roma.

Ei sei'íor Don José de
Jesús Pliego ofreció en
días pasados una brillante fiesta en honor
de las sefioras Dalia. Cd.talina Cuevas de Escandón Y Doíia Susana. ElSrita. profesora Clemencia Ortiz.
guero de Pimentel, la
cual se efectuó en los salones del edilicio que el &lt;Autómóvil Club&gt; posee
á la orilla del lago del Bosque de Chapulteper; además de festejará las
citadas damas, la ~e~ta sirvió p:1;ra que el señor Pliego se despidiera de
sus numerosas y d1stmguidas amista.des, antes de partir en el viaje que
hará á Europa dentro de pocos días.
En lujosos y ric1Js trenes empezaron á lleiar los invitados al edificio
del Club cerca del medio día. Una vez que estuvieron reunidos se sirvió
el almuerzo en la terraza deledificlo que está sobre el lago. y de~de donde
se disfruta de una encanta.dora vist,a de éste}' de t,odo el bosque.
Después del almuerzo se organizó una fiesta deportiva a.cuát.ica, en
la que las distini¡-uldss damas y los correctos caballeros se disputarou el
triunfo de la velocidad en lanchas de remo y de.' gasolina sobre el lago.
Niñas que tomaron parte en la fiesta.

�140

Pudimos lograr buenas instantáneas de la fiesta. del &lt;Junior Club&gt;
Las que se ven en esta. página son las siguientes: la primera. es del Stand
de la. derecha., que estaba. ocupado, lo mismo que el del centro. por familias distinguidas.- Núm. 2. Principio de la. carrera de una milla, disputada por Gilberto Ramirez, Jorge·Pa.rada., Enrique Miranda., Federico
Monte-s y Francisco Miranda; los otros tres que se ven, eran sólo centre-

EL MUNDO ILUSTRADO

na.dores,&gt; que pararon á poco andar.-Núm. 3. J. Salcido, que obtuvo el
segundo premio en el Salto de altura [saltó 5 pies].-Núm. 4. Jacinto
Navarro [segundo lugar] en un s11,lto de la garrocha..-Núm. 5. Asalto á
Slble entre los capitanes García de León y Pérez Vizcaíno [venció el segundo] .-Núm. 6. El profesor E. Molina hace un ejercicio de fuerza en
las a.rgollas.-Núm. 7. Grupo de atletas y jueces en el campo.

EL MUNDO ILUSTRADO

141

Las instantáneas de esta página no son menos interesantes y bien lo- , primero, al terminar la carrera de una milla.-Núm. 5. Eduardo Wilson
gradas. -Núm. l. Momento en que se ·relevan los corredores en la carregana la carrera de obstáculos á 120 yardas, seguido muy de cerca por J.
ra de relevo, que fué uno de los acontecimientos más notables.-Núm. 2. Parada.-Núm. 6. Jorge Parada gana-la carrera.de relevo,-Núm. 7. GilEl joven .J. Hernández haciendo un "muerto" en la barra.-Núm. 3. El
berto Ramírez triunfa en el salto á lo largo. Saltó 20 piés 8 pulgadas, y
joven E. Ternaud hace un "Cristo" muy limpio en las a.rgollas.-Núm. 4
este fué el más notable record de todo el torneo.
El joven Gilberto Ramlrez, que ganó tres premios en el torneo, llega él

�142

EL MUNDO ILUSTRADO

EL l\IUNDO ILUSTRADO

143

La Colonia Penal de las Islas Marías
nización administrativa en to•
da forma. La colonia tiene sus
oficinas principales en la isla
María Madre, que es la mayor
de todas. El jefe principal de
ellas es un director, nombra·
miento de que disfruta el Sr.
D. Arturo G. Cubillas, y el cual
desempeña de una manera satisfactoria, según nuestros informes.
Está encargado de la parte
sanitaria de la colonia el señor
Dr. Santiago F. Rivero, quien
vigila escrupulosamente de que
se cumplan las disposiciones
del Código Sanitario y las especiales que requiere el clima
y el carácter de la institución.
E s el señor doctor Rivero per-

Tres años después de la guerra.
Puerto Arturo, 10 de junio de 1908.
El espectáculo al que acabamos de asistir h oy,
es seguramente uno de los más curiosos, y uno de
los más conmovedores que haya registrado la historia del mundo.
A iniciativa del general Oshima, gobernader de
Kwang-Tung, el Japón ha erigido una tumba colectiva á los restos de los defensores rusos, que
murieron durante el sitio de Puerto Arturo. Esta
_ medida se imponía desde varios puntos de vista.
En primer lugar, muchos de l os soldados habían
sido enterrados de una manera provisional, en el
lugar mismo en que habían muerto, y en vista de
las urgentes necesidades de la guerra, el sitio no
se había señalado más que con una cruz de madera, una piedra ó un montículo de tierra. De esta
manera, los alrededores de la ciudad se hallaban
convertidos en una vasta necrópolis, muy elocuente, pero que carecía en absoluto de grandeza
y de dignidad.
En vista de esto, se imponía, tanto desde el punto de vista de la policía, como teniendo en consideración el culto que los héroes merecen, la erección de una tu mba colectiva. El gobierno ruso
inició la idea y consultó la autorización necesaria, pero los japoneses, para quienes la muerte, y
sobre todo la muerte de los héroes, es objeto de
la mayor veneración, ya habían emprendido por
su cuenta la erección del monumento, tan luego
como se firmó el tratado de amistad entre los dos
países.
Antiguo corresponsal de "l'Ilustratión" durante la última guerra, testigo de escenas grandiosas de horror, de heroísmo, y á veces de sencillez,
de las que he transmitido algunos eco~, afirmo
que nunca me había sentido tan conmovido como
el diez de junio de 1908, en el que se celebraba la
dedicación de la tumba de los héroes rusos, por
las autoridades japonesas y los enviados del Zar.
El general Nogi había sido intencionalmente
designado por el emperador del Japón para presidir esta sol emnidad. Por su parte, el Zar había
enviado al general Gerngros y al almirante Massevitch para que le representaran. A estos se habían unido el general Tchichakov, comandante de
las tropas d e Harbin, y un grupo numeroso de oficiales y aun de simples soldados, todos e:r-defensores de Puerto Arturo. A unos les faltaban los
brazos, otros mostraban sicatriees aun visibles.
Por parte de los japoneses, el 39 regimiento hacía los honores militares con un destacamento de
marina. Su bandera hecha girones y manchada de
sangre, se inclinó ante la tumba de los adversa·
rios de otro tiempo, quienes, por dos veces, ma-

Taller de carpintería.

Se está construyendo actualmente el taller
mecánico, un lazareto, un hospital general y
habitaciones para los presos y para los empleados. De entre los primeros se han seleccionado los que tienen conocimientos ó aficiones
musicales, y con ellos se ha formado una banda que toca los días de fiesta¡ los miembrcs de
la banda tienen un uniforme que no solamente
es cómodo, sino aún elegante.
La Secretaría de Comunicaciones y obras Públicas envió en días pasados al ingeniero Sr.
Joaquín Palacio Gómez para que estudie la
conveniencia de establecer un faro cerca del

Celdillas para-los prófugos
sona muy apta para el desempeño
del puesto que se le ha confiado,
y además, es un literato. Es contador el Sr. D. Manuel Mal(allán
Castelló y proveedor el Sr. D. Gildardo Cubillas.
La vi¡!ilancia de las islas está
confiada á un centenar de soldados
del 27 batallón que están al mando del capitán primero Marciano
Quiriarte¡ hay, además, un destaCJ\mento de veinte hombres que está
en la isla mayor á las órdenes de
otro capitán. Completan el perso-

El general Nogi y el ,g~neral Tchichakov, ante el monumento

El General ruso Gern,gross, vitoreando al Japón.
taron al abanderado y pusieron en peligro esa
misma bandera; este saludo fué de una elocuencia
sobrehumana.
Después de la consagración religiosa, pronunciada por el Obispo de Pekín, de dos en d os, l os re·
presentantes de las dos naciones, subían las gra·
das del monu mento: el ruso hacía la señal de la
cruz á cada instante, y el japonés se inclinaba
hasta el suelo á cada paso, y las dos salutaciones
se confundían en el mismo pensamie.nto. No olvidaré jamás el grupo Nogi-Tchichakov. El viejo
guerrero japonés, el vencedor de Puerto Arturo,
tan sencillo, tan desprovisto de insignias y distinciones como el último de sus soldados, parecía
conmovido. Tal vez evocaba, á través de esas
t'umba~ rusas, el recuerdo de sus dos hijos, muertos durante los encuentros mortal es del sitio, del
que él es el héroe.
Esta emoción estalló cuando hubo terminado la
adoración individual, y los delegados se felicitaron mutuamente. El general Nogi, haciendo á un
lado el apretón de manos de las ceremonias oficiales, tomaba á los oficiales rusos por los dos
brazos y los sacudía con una fuerza que demostraba á !~s ~!í\rªs lo~ ~entimientos del corazón. No

Contaduría.

En el Océano Pacífico, frente á la costa del
territorio de Tepic y casi á la altura del puerto de San Bias se halla un grupo de islas al
rededor de cuatro que le forman centro y son
las principales, Estas cuatro islas se llaman
María Madre, María Cleofas, María Magdalena
y al norte de ellas la de San Juanito¡ el conjunto se conoce con el nombre de las Tres Marías.
La circunstancia de hallarse este grupo bastante cerca de la costa para transportarse á él
con relativa facilidad en un momento dado, y
estar al mismo tiempo lo bastante lejos de ella
para que sus habitantes no puedan comunicar-

encontraba palabras para expresar lo que sentía.
Entonces el general Gerngros, arrancándose á estas afectuosas manifestaciones, se colocó delante
de las tropas que presentaban las armas y dijo:
&lt;Por el emperador del Japón, por el valiente
ejército japonés, ¡hurra!&gt;
De todas las bocas salió un eco que repitió por
tres veces el hurra.
E l general Nogi se colocó entonces á su lado y
con una voz que no vol verá á emplear nunca, y
una expresión que no le había visto jamás, y en
la que se reflejaba toda su alma, gritó:
&lt;Por el emperador Nicolás, por los valientes ruso, muertos, por l os soldados que tan bien saben
defender á su patria ¡banzai!»
Y este jbanzai! que él, acompañado por todos
nosotros, prolongó por espacio de un minuto, será, m ejor que todos los tratados de entente que se
firmen, el sello de una reconciliación entre el Ja¡ ón y Rusia.
J. C. BALET.

Cárcel.

Casa del Director.

se con el continente sin contar con buenos elementos, hizo pensar á nuestro gobierno establecer en ellas una colonia penitenciaria para
deportará los malhechores, cuya permanencia
en el territorio destinado á las personas hon radas fuera perjudicial.
La Secretaría de Gobernación sol icitó y obtuvo la expedición de un decreto creando esta
colonia penal que funciona con regularidad
desde hace algún tiempo.
La población de la colonia ha crecido de
una manera desconsoladora, en vista de su carácter, y se ha necesitado establecer una orga-

sitio donde están las oficin'a s de la colonil en
la isla María Madre, y es muy probable que
dentro de poco tiempo se instale el faro en ese
lugar.

•••
Publicamos una colección de fotografías que
por una mera casualidad hemos podido obtener, y que son absolutamente desconocidas en
toda la República, pues hasta ahora nadie había podido tener una idea de cómo es la colonia de que no, ocupamos.

Una calle de la colonia.
nal administrativo un Comandante de policía, un primer y un se·J!undo mayordomo y lo, empleados subalternos necesarios. Las familias de todos ellos viven en la
misma colonia y forman la buena
sociedad de ella.
Los penados que envía la superioridaá á la colonia están en muy
buenas condiciones higiénicas¡ viven en casas agrupadas en pabe- ·
llones bien alumbrados y bien ventilados y trabajan durante todo el
día hasta las cinco de la t arde, en
talleres ó en las diversas construcciones que diariamente se hacen
en la colonia.

El 399 Regimiento japonés, con su bandera desgarrada durante el sitio, saludando á los héroes rusos.

La bahía y el transporte "Unión."

Hospital.

�144

EL l\IUNDO ILUSTI:AJlO

ftl~ .ijttl
[D) [ fl[ffli

ILUSTRACIONES DE LILLO.

El vientecillo helado del Ajusco asomaba. ya.
en la. caplta.l del Vi rreinato, haciendo que reglas capas de broches aureos y afiligranados
surgieran rugosas y olientes á tabaco dP. los cofres de cedro y laca. que ocultaban su fastidio
en los rincones de las casas sellarla.les. Crepita.han dolientes y marchitas las hojas que alfombraban glorietas y ca.Izadas. Los tristes siervos
indígenas requerían la. h umilde manta raída,
y hurtaban de los bosques ramazones escuetas
promesas de rojas llamas, promesas de vida:
Era que moría el afio de 17 ..... .
La. espaciosa plaza donde siglos atrás izara.
Cortés el altivo pendón de Cal'los V. aparecía
rumorosa y animada. Calesas de viaje y bestias
de silla pugnaban por hendir Ja curiosa muchedumbre. Las imprecaciones de los cocheros, el
monótono golpeteo del cocear de los tiros y el
silbido de los látigos ha.cían el más confuso rumor. Los vecinos opulentos, temerosos de los
arteros embates de un invierno crudo, huían
hacia. sus posesione.s de la tierra. caliente.
Muy más suntuoso que los otros, marchaba.,
repiqueteando sin cesar sus campanillas dP. plata., el rico tren del Marqués de la Selva Nevada, á quien más que las dulzuras de su clima
benigno, los a.za.res cinegéticos en plena montaña. movían á abandonar su regio alcázar por
las ardorosas y vírgenes sel vas vera.cruza.nas.
Buena parte de lo que hoy es ·e1 cantón de
Zongo\ica.. constituía el más preciado florón del
Marquesado y tenla renombre la.inmensa sábana. de bosques aromosos y sombríos que allf
prestaba. solicitud y abrigo á feroces alimaffas.
Dividía.se el vasto feudo en cuatro apartados
ranchos, siendo el más lejano y oculto en agria
serranía., el preferido del Marqués. «La. Misión&gt;
era el piadoso nombre de ese abrupto lugar,
donde parecian continuadas y redivivas las
crueldades de los Guzmán y los Pizarrn. El administrador, que gobernaba á una los campos y
las vidas de los campesinos, vengaba. en estos
la culpa del destino que no le hizo nacer en el
siglo de oro, cuando de los pecheros salían los
grandes capitanes y la punta del estoque jalonaba con cadáveres los dominios de su majestad católica.. Amargo sudor perlaba. los dorsos
morenos y curvados de los naturales que eternamente hacían girar con su impulso los toscos
maderos del trapiche. Gruesos troncos cortados
en lejana selva doblegaban y ha.cían crugir sus
hombros en largos días que duraba el transpor,
te. Durante las cosechas. ni el sol abrumador-

.1~...
~ ;"1t-.1;:.~·

tl
San Angel es, á la entra.da del estío, un jardín opulento. Su fiesta titular se efectúa todos los años, precisamente en la época en que el calor
malsano de la ciudad, desbanda, como á una parvada. de golondrinas, á
la juventud elegante y rica, que va á vivir en pleno campo, bajo lascopas corpulentas de los árboles, al lado de los huertos ópimos al aire fres-

co de las montañas vecinas. El domingo último comenzaron las fiestas, y
fué un derroche de flores en los puestos, bajo cuyas policromas arcadas,
señoras y sel'iorltas de la. verdadera «creme&gt; bulliciosas y alegres, animaron las fiPstas. Nuestra cámara sorprendió algunos de los más hermosos
detalles de la decoración floral.

·:

ni las tormentas tropicales bastaban á interrumpir las la.bares. Látigo, espada. y horca
hacían que el feroz «castellano,&gt; así le llamaban los labriP!l'Os, fuera obedecido sln protesta.. Floriilos cármenPs aromaban deleitando al
déspota de «La Misión;&gt; pero otros mils bellos
y lozanos ofrecfan sus perfumes en ofrenda al
Dios de la Justicia.: Eran los que formaba en
floraciones ro.ias v opulentas la inocent,e sanj;t're
indfl!'Pna, y luofan Psmalta.das en ellas como
purísimas gemas, lágrimas de esclavos irredentos.
Desconocimiento ó cruel nej!'ligencla, harfan
que el marqué.e¡ jamás reconviniera al «castPllano&gt; l)Or sn conducta irnnguina.ria. é impía.. PlacíalA que f11P.ra un háhll montero. puPs nunra
perñió un rastro y sabfa. dP. las costumbres de
lai:: fiera.,; v ilA lo!'! reMvPros ñe la sierra..
El rancho de «La Misión&gt; luce sus glllas. Ifay
himnos salvajes Pn los bo~quPs seculares v sonrisa.'! de 11.mnr en les semhlant,es mnrenos vqnP.mados. El Maroués se anresta á har.Pr una bat ida que durará por noches y dfas. y los siervos
bien saben que los CP.ntenares de niez:ts de pP.lo
y plnma quP. cohre el noble cazador. mitigarán
sus deseos de de~gar~ar una ve,: siquiera, rnn
sus blancos y duros diente~. la f&lt;navP. rarnP. ñPl
«cuanueche&gt; .V dP.l «t,epetzculntlP.&gt; que les h:i.
veñado siempre el odioso c-castPliano.&gt;
Tres dia.s hace que montAros y ojeañores han
enr.nmbrarlo la ~erra.nía. á fin rle lanzar el c-l!'anado&gt; hacia las laderas quP- hunñen sns matojos dP. lujurlrsa ¡rrama en las ondas del anacible Tont,as. La pa.rtida ilel Marqués Ps hello
cnadro donñP. hav derroche dP. colores, de fuerza y gallardía.. Se irl!'ue el viejo seflor en lomos
de nervioso potro ancla.luz; grandes botas de gamuz:i. cifien sus piernas v hacen el remate arl!'entlna.s espuelas de a.r~bescos repujados. Cuhre Al busto, lujoso juhón ñe terr.iooelo negro,
con~telado de cadenetas y golpes de oro y la
ca.pilla que pende dA los hombros apenas encubrP. la roja cruz de Calatrava, campeante en el
per.ho ancho y le,antado.
Mostachos á la borl!'oñona, gorra carmesí sobre la que onilP:in negras plumas de águila.. tizona de hoja finísima, corvo pnñal de monte y
trompa ñe cuerno bP.llamente incrustado, complet:m al atavío, á la vez diabólico y hermosa.ment,e viril.
.
Si¡ruiendo los preceptos de la. montería, los
cazadores recorrerán las vegas del río. abatiendo en los al('uajes á las sedientas bestias para
rPmontar despné,; l:i, lad,m\, hasta alcanzar «La
Ermita de los MuPrtos.&gt; donde habrán de reunirse las dos partidas y será el fin de la batida.
«La. Ermita dA los Mnert::&gt;s&gt; era un peqneffo
torreón suspenrlido ent,rP ln¡;: riscos y dominando las laderas y el boscaj&lt;&gt;. En su interior, sobre rústico pPrlest,al. dP~tacábase preclnsa escultura dP la Santa Virj!'P.n A la pa •t,A dP.recha. v casi t,oc:i.niln las marfilin&lt;ts manns que se
cruzaban en piailnsn a.dPmán, a,centifa nn cordel nel!'ruzr.o, terminarlo en vetnsta campana.
A)go má,; lP-jos. cerca. ya ifp la puArta de la Pr·
mit,a. alzalía. sn esqneleto mar.abro la pir.ota de
brazos esruPt,ns, ilnnilP penñfan ilf! continno las
víctimas ili;l «ca¡:¡telfa.nn.&gt; Onar&gt;dr) all!'tín pohrP
reo sufría la. cnnrlena dfl su dnrn juez. Pr:in convor,a.dos los t.rihut,a.rins y vP.rin, !'I ifp vPinte leguas á la. rPclonila. v momPnt,nq a nt,P!O riP colocar el dngal en el CUP.llo dPl ajnst,ichdo. taiifase
lúgubremente la campana. para qne los sif\rvos
del marquAs «pnsieran cuida.ño v t~,mara.n
ejPmplo vivo&gt; ant,e el crispado cadáver.
Descendían de la cumbre el «castellano&gt; y su
gente, y ya divisaban la torrecilla de la Ermita., hiriendo sus oídos el tumultuoso rumor que
hacían los caza.dores al remontar la ladera.. De
pronto cruza rápida.mente, por el claro del bosque más cerca.no, un hermoso venado de grandes candelas, que atónito paró de súbito su carrera. y er¡nlida la testa, parecía desafiar á los
ojeadores. El «castellano,&gt; deseoso de reservar
tan mal('nffica pieza para el experto brazo del
Marqués. gesticuló expresivo, á fin de que nadie atentara. contra la sorprendida best,ia.. Tardía. or,den, pues interrumpiendo su mímica fogosa, atronó el espacio una detonación, y al
disiparse la humareda. acre, apareció derribado
Y sangriento, el triste animal, de cuyos ojos
brotaban lágrimas que parecían humanas.
Toda la ira que ahogaba al cruel hispano
desbordó impetuosa ante la haza.tia de José Ig~
nacio, que era el servidor desobediente. En un
sólo impulso salló de la vaina el acero fulgurante y se abatió en mortal golpe, sepultándose en el tronco de viejo palmero, pues a.qué! corría ligero por entre malezas y espinales, provoca11do a.un más el furor del &lt;ChStellano,&gt; que
á grandes zancadas lo perseguía. Escuchando el
Marqués las imprecaciones de su montero, acudió al punto y sólo pudo enterarse de los moti-

vos que ocasionaron el incidente, pues ya los
dos hombres hablan desaparecido rumbo á la
E_rmita. Llegaron en eso los conductores de las
piezas muertas, que eran arrojadas á los pies
del señor, el cual, preocupado y silenl:ioso esperaba el regreso de José y de su perseguidor
suponiendo que el suceso terminaría con algu'.
nos a~otes que recibiera el atrevido mGzo.
Sút.1tamente los semblantes palidecieron y
lo~ ojos dilataban desmesurados sus pupilas
m1en,tras que con movimiento maquinal se descubr!an todas las frentes. Un tañido lúgubre y
contm11ado imploraba. de aquel 10s sencillos Jabr!egos una oración póstuma. por el alma de un
cnstiano que se debatía agonizar te en la "Ermita de los Muertos. " E l Marqué,, iudignado
por la. que él creía. tremenda. cruelda&lt;I. acudió
presuroso _á reprender al "castellano." Si&gt;gufalo la ~ult1tud con OJOS llamea11tes y afianzando rab10samente el puño del machet,e cnsteflo.
Aun no atravrs1ba el lumbral de la Ermita
cuan~o un grito ahogado salió de su g:trga 11 ta ,
Y abne11do lo~ brazos a.l raer. azotó las ba ldni:;as
sagradas. Gru ?s de_ h,,nor hu,za r, 11 también
los que preced,an: J 11 11111 nl ped1·st¡¡ 1_ pun,ta la
m~uo eu el sa,,gr t&gt;11to i•l'C' ,n y ll mt ,arta vi
dnosa en la Sa1,ta I rna11en. 1ací.1. J11~é !¡{!lacio
a.trav_esado p1'.r a11clrn e-pal!¡¡ qu.- ••~ri ,a t,a pavor_osame11te ,Ll lmpu l~o 11_. u11 1·t1o•r, rojo y
cálido. Ahnrca&lt;lo err la. p1&lt;·01a y nispn11d, , el
rostro en una mueca. iuferual, oscilaba ta,11bién
el cadáver del "Castellano.·• La. rt i vi11a. Seflora
ya no cruzaba. !as mauos marfilinas; extendido
el brazo derecho cogía suavemente el cordón de
la campana. y parecía fulminar con su mirada
severa al asesino.
Ja~fs fué explicada la muerte del "castellano. Sinceras almas creyentes dicen que los
ánge_les suspendieron al malvado, en tanto que
la V1_rgen tañla. la_campana por el descanso del
infehz José Ignacio.
Ráp~da corrió la nueva y era constante la
Pr_oces16n de indígenas que iban á adorará la
Vugen, llamada desde entonces "de la Campana."
El !darqués, restablecido del terrible choque
nerv~oso, abandonó la Nueva Eipaffa llevando
cons1~0 la sagra_da imagen á la que dedicó espléndido oratorio en su palacio. Tal es la leyenda. que ~arre por rancherías Y poblados de ese
amad~ rmcón de la tierra veracruzana..
V anas veces1 cuando el sol se ponía despedido. por la cánt1ga de gloria de caca.tuas y periqmllos. he desmontado de mi caballuco ''crio
rob'' Yallí, en las rui!'.1as de la Ermita, aspirand~
oca.nadas el capitoso a.roma de los bosques
nu_nca. hollados, he visto dos mares inmenso~
TOJO el uno Y diamantino Y tl'anspa.rente ~¡
otro. Eran luengos slglos de sangre Y llanto de
nuestros dolientes hermanos indígenas.
. ,ANUEL GAMTO MARTÍNEZ.

�146

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

147

ILA (O)IFIENSilVA

Qui~to Concurso Semanario.

Novela original por A lberto Chabrol .

•

(CONTIN ÚA. )

Las fechas históricas.--Los Premios del Segundo Concurso.

El concurso que ofrecemos hoy á nuestros
subscriptores, se refiere á fechas.
Tómense los números de dos de las páginas
del presente número, póngase uno á continuación del otro, y con los seis guarismos que resultan, háganse combinaciones en las que re•
sulten series de fechas históricas, añadiendo,
cuando sea preciso, uno ó dos ceros.
Un ejemplo ilustrará mejor esta idea. Supongamos que se escojen los números de las
páginas 157 y 158. Poniendo uno á ~ontlnuaclón del otro, resulta el número 157158, con cuyos guarismos se pueden formar muchas fechas abreviadas, como 1-5-1758, ó bien 7- 1- 1855,
sin a!ladlr ningún cero, y 17-5-1870, y otras
muchas, ailadlendo un ceró.
Debe entenderse que la primera cifra repre-

senta el día, la segunda el mes y la tercera el
ailo.
Se darán premio á las tres personas que envíen mayor número de fechas históricas formadas de esta manera, con expresión de los he•
chos ocurridos en ellas, á condición de que est én formados únicamente con los números de
dos páginas.
Los premios serán:
Un artístico dije.
Un bibelot.
Un juego de botones para camisa.
Ninguno de estos objetos tendrá un valor
inferior á veinticinco pesos.

o

P

Los premios a,rrespondientes al segundo concum.
~

Muchas fueron las soluciones que recibimos
á la cuestión propuesta en el segundo concurso. La frase formada con las letras seilaladas
es: " El Mundo Ilustrado es el mejor y más importante semanario que se publica en la República Mexicana."
En cuanto al número de letras, quienes más
se aproximaron fueron:
En primer lugar el señor Raul Olea, de Chilpancingo que dió como número de letras en esta sección el de 1,564.
En segundo lugar la se!loritaRosa Lomas, de
C. Lerdo, Durango, con 1,200.
En tercer lugar el se!lor Luciano J. Rivas, de
México, con 1,200.

'

La última ej~:uci6n.-I11siantanea tomada cuando el soldado
Rafael Méndez, exhortado por el sacerdote,
se disponía á morir.

Edificio escolar en San Crist6bal las Casas
inaugurado recientemente.

Nuevo puente del ferrocarril del Desagiie.
inaugurado el lunes 27 del
actual.

Puente sobre el río Sacajito, construido por el Gobierno de
Chiapas é inaugurado recientemente,

I

ERO ella misma deja de relrse pronto
para asumir un aire
de petrificación
como su hermano, cuando me
planto delan t e
de ellos, con el
entrecejo arrugado y con el brazo tendido para
decirles con un tono magist ral:
_
-El Coran lo dice; escuchad: "Si la montaña
no marcha hacia Mahoma, es necesario que
Mahoma vaya hacia la montaña." ¿No es
asf? ....
Yo soy la única de esta opinión; mi cita no
tiene más efecto que hacer que ellos se afirmen
en la suya; me siento á punto de volverme lo•
cal. ...
Para sacarlos de esta enojosa impresión, los
llevo al gabinete de mi tio, y, sentada delante
del escritorio, con cada uno de ellos de pie á.
mis lados, les leo todas las cartas que he coplado en mi diario. Al terminar la última palabra, de la q ue no terminará jamás, mi nodriza
se limpia una lágrima con su delantal, y oigo á.
Merlln que se suena de una manera estrepito•
sa .. ... . de mi garganta. sube un suspiro: lloramos los tres durante varios minutos; pero al
fin reprimo mi ternura para aprovecharme de
la de ellos, y les digo:
-1Ahora comprenden ustedes todo! mi tío
mismo es el que me ordena que vaya á París
para que mi primo me vea y se case conmigo!. ..
Verán, yo conozco ya. su carácter: es necesario
que no se deje nada á su decisión por si solo....
pero e,~tando en su casa, ¿me verá. una que otra
vez y se Impresionará .... de una manera agradable? ....
Los consulto con mi vista al pronunciar estas últimas palabras.
Rosina afirma con la cabeza, y Merlin, con
no menos imprudencia, hace un chasquido muy
significativo con su índice y su pulgar. En vista de esto, tomo va.lor y les expongo, aun con
más fuego, lo que sucederá:
- . . . .Mi primo se acostumbra á mi presencia; aun hay más, la busca! encuentra al fin
_que yo puedo hacer algo más que poner sal en
su olla ... t e hace confidencias á ti, Merlín; tú
te r,urbas en t us explicaciones; me lo mandas
para la escena de "las confesiones" ... y ... .
todo se arregla de la mejor manera posible!... .
-¡Ah! si la oyéramos .... 1 dice Rosina; el se•
ilor Cura en s u púlpito no serla capaz de hacerla cambiar de opinión . .. .
Merlin hizo esta reflexión :
- A buen seguro que una muchacha de nuestro pueblo que supiera hablar como tú , había
de querer ser cccineral sería cuando menos
maestra de escuela, como nuestra prima Julia
Duchene, que tiene sus dos diplomas!. ...
Me coloco en aptitud de orador con los brazos cruzados sobre el pecho, la cabeza echada
hacia atrás, y pregun to á. Merlin:
- ¿,Puedes decirme cuánto gana tu prima la
profesora, por año?
-Creo que tiene sus seiscientos francos, y sólo para comenzar.
-¿ Y cuánto &lt;Se h 1.cía&gt; cada año Eugenia, la
última cocinera de mi primo?
-¡Oh! buen Dios, sudando el quilo podria
llegar á unos oc~enta francos por mes.
-Multipliquemos por doce y llegaremos á la
conclusión de que Eugenia se ganaba sus novecientos sesenta francos por ailo, con casa y ali·
mentos, y de que tu prima hubiera hecho mucho mejor con aprender bien la cocina y no tan
mal la aritmética.

JAIME NUNÓ,

autor de la música de nuestro Himno Nacional, muerto ricientemente en Arriaga.

Merlin, q ue se siente perder terreno, se agarra á una cuerda que yo habla dejado suelta en
mt última frase, y dice con aire de triunfo:
- ¡La cocina! bueno, y á todo esto, ¿,acaso sa•
bes tú hacer la cocina?
-Tú me formarías como hubieras formado á
la Mion! .....
Rosina y él levantaron los brazos con el aire
de los g randes vencidos. Sin embargo, mi nodriza no se áa por completo, y vol viéndose á sus
cacerolas, dice:
-En fin , todo lo que estamos diciendo no es
más que perder el tiempo. M. Loriol es el t utor
y no consentirá nunca en semejante locura! .. ..
-Es 10 que vamos á ver: Merlin, acompáfiame ahora mismo á la calle Calade.
Corro á ponerme Iri toca de astrakfm v mi
bolero, y pronto me veo bajando por las rocas,
vigilada por Merlin, quien, aunque sin una gota de entusiasmo, espera que mi tutor acabP. de
un soplo con mi locura.
Pero mientras que mi tutor da ese soplo, el
mistral es el que sopla en el cielo, limpiándolo
de n~bes y dejándolo con un esplendor, un poco fno, de lambrequín real. Sobre el puentecillo que cruza la un ión del Baryhelasse con los
brazos del Ródauo, Merlín se desespera con las
furi::.s di:I viento, mientras que yo me divierto
bailando con ellas. Al fi n llegamos á la entrada
del Oulle y nos dedicamos á la bu~ca de la casa
de mi tutor por las calles tortuosas.
&lt;Alzar el picaporte, por favor.&gt;
Con Merlín soplando tras de mi como si t odo
el mistral se le hubiera metido en el pecho, subo las escaleras amplias de piedra de la gran
casa donde vive el funcionario que es mi tutor
Y mi notario á la vez; obedezco la advertencia

colocada en la parte alta de la puerta de su estudio, y heme aquí caminando por la antecámara, al fin de la cual penet ro en su gabinete,
después de haber llamado discretamente á la
puerta.
El gran busto de maese Loriol se levanta de
su escritorio, estremeciéndose á mi voz.
-Sabe usted, maese Loriol, acabo de descubrir la manera de que tomemos la ofensiva ... .
6 más bien, Merlín es quien nos la trae!. . . .
Merlin trata de aventurar un murmullo de
protesta que no impide que yo siga en mi peroración. Cuento, en el mayor desorden, cómo
al encontrar al buen viejo ·en la cocina de lo~
Angles, me figuré que el mágico cuyo nombre
lleva q ue había favorecido con una aparición
Y después relato la conversación de la que na'.
ció mi Idea .. . .. .
M. Loriol, que varias veces había oprimido
su_ c~beza entre sus manos huesosas durante
m1 discurso, golpea con el puñ0 sobre su escritorio, y dirigiéndose á Merlín, dice:
- ;Como! viejo loco! es usted el que ha metido semejante idea en la cabeza de esta muchachal
- ¡Yo, gimió Merlin : yu que hubiera dado cien
francos por arder Aviñón, y los Angles hace un
momento .....
Este grito del corazón persuade á mi tutor
Y el debate se limit a á nosotros dos.
'
-¡ No!. ... eres bastante niña para creer que
la reputación de una muchacha no sufre nada
viviendo bajo el mismo t echo que un hombre
soltero.
[CONTINUARÁ.]

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�148

EL MUNDO ILUSTRADO

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El sábado 9 del presente se efectuó la primera carrera de automóviles llevada á cabo en los
Estados de la frontera del Norte. Se trataba
de una carrera de velocidad.
Los puntos fina.les fueron la fábrica de hila.•
dos y tejidos "El Porvenir", á la ida, y la ciudad de Monterrey al regreso. El premio que se
disputa.ha era. la copa. de "El Porvenir", ofrecida por los Sres. Rivera propietarios de la. fábrica del mismo nombre.
Tomaron parte en la carrera siete carros, de
los cuales sólo llegaron cuatro al "Porvenir" y
tres regresaron á Monterrey.
El estado de la carretera. por donde tuvieron
que correr los "autos" era verdaderamente desastroso, tanto por el poco cuida.do que generalmente se tiene con él, cuanto por la circunstancia. de haber llovido por varios días
consecutivos antes del de la carrera. Las dificultades naturales, unidas al lodo que cubría.
la calzada. hicieron que el trayecto á la. ida
fuera muy penoso, y que el carro que lo recorrió más pronto haya necesitado nada menos de
siete horas y veinte minutos para. ello.
El viaje de regreso se hizo con más facilidad
debido á que el agua. se había secado durante
la mafia.na, y en su mayor parte era un descenso; el record del regreso se hizo en una hora y cuarenta y cinco minutos; el segundo a.u-

pena, el aisla.miento en el que la tiene su belleza glacial en medio de las pobres alegrías huma.nas. Su madre la escucha: el ardor del a.mor
se despierta. repentina.mente en Snegourotchka
y como Mizgulr se presenta en esos momentos
ella se entrega. á sus deseos. En ese tiempo, Junio se extendla. sobre la tierra, y he aquí que
Snegourotchka., que a.ca.ba rle proclamar delante de todos, delante del Za.r, el amor que la
exalta. a.1 fin, sucumbe, se funde al beso creador del Sol, mientras Le! y todos los Berenddeis
cantaba.o un himno en honor del Dios Ya.rilo
(léase el Sol) que se manifiesta. de nuevo pa.ra
dar á la. tierra su salud florida..
La acción es entera.mente féerica., como se
ve, y es de una. sabrosa
poesía. Da una. forma.
muy accesibleá un símbolo en el que está contenida. toda la naturaleza: el triunfo eterno de
la. vida. sobre las fuerza.squetra.tan de aniquilarla..
No podría. haberse halla.do una acción que
fuera un complemento
más natural de la música. Un genio como el
de Rimsky- Korsa.kow,
ta.o profundamente empapado en el espíritu de
su raza. tenia.que desplegarse espontáneamente
ante el asunto. La. pieza. constituye un hermoso instante de la historia. de la música.. No es
un momento revolucloCarro que ganó el primer premio.
na.rio: Snegourotchka se
acomoda. con fre~L e:1cia á sacrificios en fatomóvil que llegó á Monterrey hizo dos horas
vor de las divisiones establecidas en el estilo
y el tercero tres horas diez minutos.
ópera.; la. melodía es continua., pero se renueva.
Como el tiempo debía. contarse de la salida
constantemente dando muestras de una excepde Monterrey al regreso á la misma. ciudad, los ,.
cional inventiva musical.
premios se otorgaron como sigue: la copa de
Rimsky-Korsakow tomó del folklore ruso,
"El Porvenir" al carro número cinco, de sesentan original y ta.n nostálgico, la. harmonizaclón
ta. caballos, tripulado por un chauffeur profeque lo ha hecho de una seducción invencible.
sional y el seiior Wa.rden; el segundo al carro
La. pintoresca emoción de las canciones de
del señor Don Patricio Milo, y el tercero al
Le!, la perfecta gracia de las palabras del Zar,
carro del seiior Lecea.
en las que la música. habla. un lenguaje de l&gt;onEl Sr. Rivero dió un banquete á los automohomia. Ideal y de una poética. indulgencia; Ja
vilistas.
languidez )ácida de una noche de primavera
que preludia ya el estío son algunos de los más
g ranrles atra.cti vos de esta. obra ra.ra.. . . No
menos seductoras y de un carácter aún más
ruso, son el coro de los ciegos tocadores de gousli, la. efusión del pueblo berenddeis aclamando á
su Zar, y el frenesí dionisiaco de los bailes.
Ha.y ratos en la. obra. en los que Rimsky se
olvida de que es ruso, t,oma algo de la opera
cómica. francesa; de allí la aparición de algunas frases banales como la. de Mlzguir: «.A.mame, te lo suplico.&gt; Olvidemos esto.
No creo que jamás baile alguno haya sido recibido de una. manera. tan triunfal como el b"ile
de los Histriones, obra. maestra. coreográfica. de
Mme Mariquita.. Ya he hablado otras veces,
aquí mismo, del incompa.ra.ble mérito de esta
artista. En ella se realiza. la armonía de una
erudición perfecta. y de una intuición genial.
Tiene el don de dar á cada ritmo su exacta
gracia. tangible, y este don nos ha. valido, después de las líneas puras de las danzas griegas,
la ordenada locura de este baile de Snegourotchka., poema. frenético del ba.ilel
La. «mise en scene&gt; realizada. por M . .Albert
Carré, aumenta á este espectáculo una. poesía
numerosa de luces y de colores, y así todo, literatura. y música., se resuelve en poesía..
GEORGES PIOCH.

Condecoraciones y diploma correspondientes á las
Palmas Académicas, que.fueron otorgadas por el
gobierno francés á la distinguida actriz mexicana Virginia Fábregas.

149

L,I\ GOPf\ DE ''EL, PORVENIR"

LA HIJA DE LAS NIEVES

Tiempo hacía que los fastos del melodrama,
no contaban con un suceso como el que ha. en•
contrado en toda Europa la ópe1a. "Snegourotchka.," del músico moscovita Korsakow. He
aqul cómo juzga un famoso crítico francés esa
obra maestra, que acaba de representarse en
París:
Snegourotchka. [en ruso "Hija. de las ~leves"] ha. nacido de los azarosos amores de la.
ha.da Prima.vera y del rey Invierno. Este, que
teme la acción fundente del Sol sobre su hija.,
la. esconde en lo más profundo de los bosques.
"Pero Snegourotchka. quiere vivir, y vivir la vida. de esos hombres á quienes le han enseiiado
á ama.r la.s canciones del pastor Lel. Hela a.hí
convertida.en una simple mucha.cha en la casa.
de Bobyl Bakoula y su esposo Bobylica, reputados como "los pepenadores más pobres." Snegourotchka es bella, su enea.oto imperioso y
frlo distrae de sus novias á los novios fa.cinados. Simplemente por ha.her visto á Snegourotchka, Miz~uir, hijo de un rico comerciante,
abandona á Koupawa., con quien se Iba. á casar.
Esto es un crimen en el país de los Berenddeis,
en el que nos hallamos, y que está gobernado
por un Zar complaciente en lo que concierne
al amor.
Koupawa. lleva su queja ante él, y conforme
á las leyes del país, Mizguir debe ser desterra•
do. Pero Snegourotchka es ta.o bella que el
Zar se prenda. de su belleza. y se propone hacer
su felicidad: será de quien despierte en ella el
amor. Si hemof. de creer la. voz popular, éste
no puede ser más que Lel el pastor-Le! en
quien brilla. la luz del Sol.
. Sin embargo, Mizguir hace el jura.mento, que
es aceptado por el Zar, de que dentro de poco
será amado por Snegourotchka. Lel colma.ria
los deseos del corazón de la encanta.dora. muchacha.; pero la "Hija de las Nieves," por razón
de su mismo nacimiento, no puede amar al pastor que es el símbolo del Sol. Este prefiere el
amor humilde y más humano de Koupawa. . ...
Snegourotchka quiere amar, sin embargo. Evo&lt;'a á su madre, la hada Prima.vera.; le cuenta su

EL MUNDO ILUST!tADO

~

AMOR

Srita. Sofía Sánchez de Tagle, Reina de la
belleza en Guadalupe.

lQué buscas en el mudo cementerio?
En ese cautiverio
donde empiezan los ámbitos futuros,
por tí, queriendo ver otro paisaje,
el pino, su follaje
asoma por encima de los muros ....

¡Dádiva celestial! ¡Cetro di vino
que el hombre en su camino
sostiene entre sus manos temblorosas!
¡Ave de fuego! Al extender tus alas
por el éter resbalas
'
y sobre el Sol para mirar te posas!

¡Ven!-te dice la flor desde la rama.En sus giros te aclama
afinando sus cítaras el viento;
y meces á los niños en su cuna,
y en su esquife la luna
atraviesa contigo el firmamento.

En las interminables alamedas
·
eres tú quien hospedas
las sombras de Julieta y de Romeo
y tú, quien á la virgen de Verona '
le ciñes la corona
que soñara su erótico deseo.

Más dulce que el sabor de las almendras
es el beso que acendras
en la boca del sér enamorado;
y como milagrosa golondrina,
te ciernes en la ruina
de cualquier corazón crucificado!. ...

Aun siente humedecida su mejilla
don Diego de Marsilla,
estrechando contigo los despojos
de la sola mujer que fué su encanto
y aun quiere con el llanto, '
sembrar la vida en sus extintos ojos.

Los rancios pergaminos despedazas
y los pechos enlazas
como el Noto los árboles cercanos;
y por tu ardiente ráfaga impelidos,
con sus viejos vestidos,
acuden á las bodas los ancianos ....

Sabes con doña Inés y Margarita,
hallar la hora bendita
de aproximar á Dios los corazones,
y le muestras al bardo florentino
el ideal camino
de las inextinguibles ilusiones!

Cuando pisas el musgo, las violetas
oyen tus historietas
muriendo de placer bajo tu planta;
y á la trémula virgen campesina
que tu encanto adivina,
se le anuda la voz en la garganta.

Por donde quiera que risueño pasas
el espíritu abrasas
con los cálidos soplos de tu aliento ... .. .
¡Hasta la tribu nómada y salvaje,
espera tu mensaje
en las sutiles ráfagas del viento!

Y eres tú quien escribe los mensajes,
que en los níveos celajes,
y sin poner á nuestras ansias coto,
mandamos, cuando el tedio nos consume,
como tenue perfume
á no sabemos qué confín remoto!. ...

Se escuchan por la noche en tus jardínes
trémolos de violines,
blandos arpegios y cadencias gratas,
choque de copas y rumor de besos,
por tus labios, impresos
sobre las tibias blusas que desatas.

En la tranquila y recatada estancia,
de áureos brocados y de r.o ja alfombra
un manojo de rosas su fragancia
al aire daba, en la naciente sombra.
Suel!o el rubio cabello, blanca y leve,
apareció la virgen soñadora
semejante á un girón de casta nieve
besado por un rayo de la aurora.
En la penumbra medio oculto el piano
confidente de sueños, se veía,
'
como aguardando conocida mano
mensajera del ritmo y la armoní~.
.... Y las notas vibraron. De la luna
que desceñía sus flotantes velos
~n ~ayo entró en la estancia, c~mo una
rndiscreta mira&lt;l¡l de los cielos.
\

Al oro de los cuadros dió fulgores
brilló en las colgaduras de brocado '
hizo en la sombra resaltar las flore¡
Y cayó .. . .como un beso en el teclado.
Y el_rayo de la.luna y las ignotas
cadencias se fundiero i e:i fragancia ....
Surgían, como luz, las claras notas
Y la luz .... era música en la estan¿ia.
Y en l,a calma, á los sueños oportuna,
el corazon absorto no sabía
si era cadencia el rayo de la luna
6 era rayo de luna la armonía.
ISMAEL ENRIQUE ARC!NIEGAS.

Tú improvisas angélicos cantares
al pie de los altares;
y al escuchar la voz de la campana,
dijérase que lloras de alegría,
como el que todavía
oye el acento de su madre anciana.

Por oír los &lt;allegros&gt; de tu risa,
detiénese la brisa
en el tupido seno de la fronda ..... .
¡Cuando el mundo enmudezca y todo calle,
cuando el mar no batalle,
siempre ha de haber quien á tu voz responda!

Flor Galante

Al percibir tus pasos musicales
las cámaras nupcials
no necesitan preguntar tu nombre:
¡tú eres el rey que á sus dominios llega,
y á quien Venus entrega
su manto audaz para que el suelo alfombre!

Tú sabes escribir en el vacío,
con gotas de rocío,
epístolas benditas y sagradas,
para que luego, atónitos las lean,
los novios que pasean,
con sus trémulas manos enlazadas.

Y al mirar las añejas miniaturas
evocas las dulzuras,
los _episodios de la edad pasada;
y gimes ante un rizo de cabellos,
adivinando en ellos
una tierna pasión sacrificada ....

¿Qué pecho en que te albergues no palpita,
recordando la cita
con la primera novia adolescente?
Tu voz arrulla en la amorosa esquela
en la primer novela
que devoramos con afán creciente!

Las flores no s?n flores, amor mío:
son copas que meló Ja Primera
por darte, cuando vas á la pradera
donde saciar tu sed, con el rocío: '
N? es espum_a tampoco la del río:
es sabana tendida en la ribera
que te cubre amorosa y lisonj~ra
cuando te lanzas al remanso frío.
Los astros, prenda mía, no son astros·
esos puntos que bordan en el velo
'
de la extensión azul fúlgidos rastros:
S~&gt;n ventana que abrieron en la altura
curiosos los arcángeles del Cielo
para ver, desde el Cielo, tu her~osura.

¡Déjame verte! ¡Nada más que verte,
y que aguarde la muerte
detrás de tus ardientes celosías!
Cubre mi lecho funeral de flores,
y para que me llores
acuérdate de mí todos los días! ....

¡No hay quien pueda parar tus estocadas!
Sólo con tus miradas
derribas en el polvo á tus contrarios·
pero cuando te acercas á las fosas '
engalanas con rosas
la cruz de los sepulcros solitarios ..... .

U. A. PÉREZ.

B. BYRNE.

a

IRONIA!

Cabellos castaños
Para "El Mundo Ilustrado. "

Sin tu influjo ¿qué fuera de los nidos
que por tí protegidos
'
son tálamos nupciales en las ramas?
y ¿qué de la fecunda primavera,
si al morir no supiera
que sus últimas flores embalsamas?

Al nacer la mafiana y al claror de esa hora
en que el sol da á la tierra su inicial de destellos
hizo Dio,; el prodigio de los rubios cabellos
'
exprimiendo en sus manos el fulgor de la aurora.

Tú calientas el alma entumecida
de aquellos que en la vida
creyeron agotado tu tesoro;
y, cual la primavera las montañas,
perfumas las entrañas
de las monjas que cantan en el coro ..... .
Tú dibujas amantes inscripciones
y grabas corazones
del árbol secular en la corteza;
y viéndote en las íntimas veladas,
los besos, en bandadas,
vuelan en derredor de tu cabeza.

La conciencia. á los malvados
Castiga ta.n pronto y bien,
que ha.y muy pocos que no estén
dentro de su pecho, a.horcados.
ÜAMPOAMOR,

}-.-iCASTeILANA
.

En la noche sin astros y al surgir el derroche
de misterio y tinieblas en extrafios conjuros
hizo luego de sombras los cabellos obscuros'
exprimiendo en sus mano, el negror de la noche.
Pero al cabo y en busca de una sabia armonfa
enlazó con la noche los destellos del dla
por teflir el crepúsculo de matices extrafios,

•

y mezclándose entonces en dorado connubio
las tinieblas del negro, los fulgores dtl rubio,
se formaron espléndidos los cabellos castalios.
FELIX CALLEJA.

La vida-la cadena de dolores
Que á la proscripta Humanidad a
.
Es un sol de igniscentes respland~~:;aQue ensombrecido el corazón nos d e¡a.
. 1
Es_ la copa letal de sinsabores
Almiba~ados con la miel de abeja!
Es concierto de pájaros cantores
Do el alma llora y la razón se queja!

y ese contraste c~el de la existencia
Llama al placer, excita la dolencia
y es lo que forma el carnaval del 'd ía·

'

Que hace del hombre un ti O d
Le de_ia el corazón hecho pe/azos~ payasos:
Y le impone la ley de que se ría!. ...
V ALER!O R ECQUENI.

Oaxaca, 1908.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Dr. Juan R am{rez de Arellano, Director médico.

I

¡

•

Líe C. Vázquez &amp;afrana, S rio. dél Consej o
de Administración.

1lfr.

"LA MEXICANA"
El a.fío de 1888, en Chihuahua, capital del Estado fronterizo de este nombre, un grupo de
capitalistas mexicanos, encabezados por el respetable sefior General Don Luis Terraz~s y por
el conocido banquero y estadista, Don Enrique
C. Cree!, organizó la Compañia de Seguros ''La
Mexicana," que a.l correr de los affos habría de
ser la primera y la más saliente de las instituciones similares que operan en el territorio nacional.
El admirable desarrolllo de esta Compa.ffia.
está íntimamente vinculado con el prodigioso
adelanto de México.
La. constancia y laborios idad de los Directores de cLa. Mexicana.&gt; vencieron todas las dlfi•
cultades, y el triunfo más completo que sea
de desearse ha coronado tantos afanes y esfuerzos tantos.
Don Emilio Berea. y Don Ramón Sáenz y Bo-

tello, diguos directores actiuales de la. Uowpa.ffia, coronan la obra de quienes l'.ls precedieron,
presentando a.nte los miles de asegurados inscriptos en los registros de la. Institución, y a.n·
te la. consideración de todo el país, el suntuoso
y elegante edificio de cLa. Mexicana,&gt; construido y ubicado en el mejor sitio de que pueda.
disponer la Metrópoli.
El grabado que ilustra á nuestras columnas
result a más elocuente que cuanto pudiéramos
decir, describiendo el artístico y elegante edificio que puede conceptuarse como uno de los
mejores y mái, bien construidos de México.

•••
El Consejo de Administracióri
de

esta prestigiada y honorable Compaffía Nacional de Seguros sobre la Vida, está constituido como sigue: Presiriente, Ingeniero Sebastián Ca.macho; ler. Vicepresidente, Fernando Pirnentel
y Fagoaga; 2QVicepresidente, Jesús Salcido y
Avllés. Consejeros propietarios: J osé Ignacio
!caza, Saturnino A, Sa.uto, Lic. José Ortega, y

l&lt;'uu~eo.:a., !JuuaLu de Uliapi:auruug.:, L1 0.:. Luis
FJ. Tornel, Carlos Casasús. Secretario, Lic.
Carlos Vázquez Galeana. Comisarios, Víctor
M. Garcés y José González Misa.
La dirección está á cargo de los seiiores Don
Emilio Berea, como Director General; Don Ramón Sáenz y B., Subdirector¡ Doctor Don Juan
Ramírez de Arellano, Director Médico, y
W. H. Curjel, Actuario.
Tratándose de Instituciones financieras , la
mejor demostración que puede hacerse del estado de sus negocios es exhibir el balance tina! de sus trabajos durante el último afio de
sus operaciones.
La importancia de las cifras que publlcamos
á continuación nos releva de entrar en consi·
deraciones de ningún género; ellas dicen más
que cuanto pudieramos escribir sobre el particular. He a.qui el notable resultado del último
Balance, garantizado con las respetables firmas de los distinguirlos sel'lores V íctor M. Garcés y José González Misa.,

W. H . Curjel, actuario.

BA?ANCE GENERAL correspondiente al ejercicio que terminó el31 de diciembre de 1907, presentado y aprobado en la Asamblea General de
Accionistas, celebrada el 4 de Junio de 1908.

ACTIVO.
Bienes raíces . ...... .. ... . ... $ 1.604,898.96
Efectivo en caja, Sucursales
y Bancos ............. . ... .
112.607,63
Bonos y acciones . . . ........ .
494,287.50
P réstamos garantizados á interés ....... .. .. . ... . . . .. . .
506,363.29
V alores al cobro . . ... . . .... .
:380,070.82
Muebles y útiles ...... .. ..
36,665.54
Garantla legal... . . . . . . . .. .
155,000.00
Cuentas deudoras .. ... .. .. .
168,038.14
Suma . .....
P ASIVO.
Capi t al social . .. .. . . ....... .
Fondo de reservas . ..... . ... .
Primas depositadas por Seguros en curso ....... . .. . .
Siniestros er. tramitación.. .
Pólizas dotales en tramitación, . ,., . ,. , ....... , . , , ..

$

3.457,931.88

$

200 000.00
2.816,459,36

Uno de los Departamentos.

Dividendos sobre pólizas e!!
distribución ........ .. '. .. .
Hipotecas, casa núm. 5 de la
2'~ calle de Plateros. afecta á la garantla legal de la
Se:iretaría de Ha.cien da... ..
Cuentas acreedoras . . . . .. . . .
Suma .. .. .

10,649,07

ººº·ºº

155
8] ,136 50
$

3.457,931.88

P A GADO.

1888 ............ $
1889 . ... ........ ,.
1890 .. .. ....... ,,

1891 ,'

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"

1892 ..... .. . . .. . ,.

rn~t
r ::::::::::: ,','

Cantidades r;ue ha Paf ado '· la Ovfexicana." Comj)uiifa
A nónima No1cio11al de Seguros sobre la Vida desd
fundac1ó'! hasta~el año de 1907,y Reservas al fin de : 0 : /
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402,586.39 . ... 1 977,932.30
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733,640.63 . ... 2.816;459.36

Total de lo paga.do$ 3,919,i333.99,

�152

ET MUNDO U.USTR.ADO

EL MUNDO U.USTRADO

153

En 111·e111oria de Azzalli

Crónica de la Moda
Es un error que hasta. ahqra carece de explicación, la idea. tan extendida y 1ceptada de
juzgar los ejercicios de «sport&gt; y los juegos cor·
pora.les como un entretenimiento ó diversión,
propios solamente de los esplritus vulgares y
vacios de toda cultura intelectual. Esto podrá
decirse únicamente, en el caso de que, por no
querer ocuparse de estudios serlos ó de trabajos que req,uieren atención, se b~sque en _l~s
ejercicios f1sicos un recurso ó medio para d1s1mula.r la ociosidad.
.
Pero si con espíritu refinado y mirada artística, c~nsiileramos lo bello y armonioso de los
juegos corporales, tendremos -iue recordar los
pa.sados y brillantei; tiempos de la Grecia antigua maestra Indiscutible de todas las manifestaciones de arte que el ·genio humano puede
producir. Nuestra memoria evoca aquellos bailes estéticos que expresaban en móviles ritmos
la belleza. plástica. Las carreras á pie, 1uchas y
otros juegos olimpicos, cuyo ejercicio desarrollaba. armoniosamente el cuerpo hu mano, proporciona.ron inspiración y modelo á loimitables
escultores, qulent:s representaron en mármoles
y bronces, las formas corpóreas en hermos3:s
actitudes, manifestándose ya el vigor, ya la 11gereza. juveniles, por medio de pedectos con·
tornos y cadenciosas lineas..
De la.s poéticas Jeja.olas de aquellas remotas
edades se conservan como llores del arte 103
modelados mármoles, cuya inmaculada blancu
ra. semeja. lirios de arcaica. y sin igual belleza.
En su muda. elocuencia, todos esos grupos y estatuas labrados por la mano genial de algún
artista desconocido para nosotros, nos cuentan
la historia de aquellas generaciones fuertes y
bellas que, como estrellas extinguidas, se ocultaron para. siempre en el pasado.
No debe tampoco dejar de notarse que, todos
estos juegos y entretenimientos, ademá~ de ~ener una fisonomía esencialmente artística, tienen también, las grandes ventajas de adquirir
y conservar con ellos el desarrollo físico ta.u
necesario para la salud, y de distraer el espíritu con las ml\s Inocentes de todas las diversiones, pues nunca dejan huella nociva en las
ideas y en la moralidad de la juventud.
De algunos años acá, estos ejercicios han si
do recibidos con la aceptación más completa
por las damas de nuestra buena sociedad, y
a.si, no es extra!io ver lindas y elegantes amazonas que salen á. gozar de un paseo ecuestre,
en las frescas y doradas mañanas del herm~so
estío, y graciosas jugadoras de clawn-tenms,&gt;
ligeras y aladas como mariposas que revolotean
sobre los campos ftorecldos.
El buen gusto y la elegancia. tienen tambié~
su reinado en esws ejercicios de «sport&gt; y diversiones campestres; no hay sino ver una es•
belta. y elegante joven con el se vero traje de
equitación. Los gruesos pliegues de su falda de
pafio caen en rectas y armouiosas lineas, el ta.•
lle modelado en la. tela obscura con sencilla
distinción, desprovisto de aparatosos y compli·
cados a.domos, y sola.mente gua.ruecido de bo·
tones y vueltas de "soutache" en el cuello y en
los pu!ios de las mangas.
Para las excursiones veraniegas, - se lleva.o
trajes claros y de tela ligera, especialmente de
batista, muselina y aun de piqué, prefiriéndose para esta última, los modelos de trajes que
tienen la falda tableada por hacer muy buen
efecto en esa. tela.
Artisticos y verdaderamente espléndidos, son
los trajes que nos ofrecen los modelos parisienses para Carreras y Garden-Pa.rty. Alguno de
ellos es confeccionado en seda liberty marfil,
cubierto de tul bordado y terminando la falda,
en un ancho volante de encaje en puntode Venecia; este mismo encaje rodea el cuerpo del
corpiño, formando un escote cuadrado, el cual
está cubierto de entredoses del mismo punto.
El ta.lle es corto y lo cliie ancha. banda. que se

anuda á un lado, ca.yendo con gracia exquisita
sobre la. falda.
Es inmensa la variedad y la riqueza. de inventiva artlstica que hactiu de la. mujer un modelo de gracia y de buen gusto.
El espectáculo que se di ~f ruta con el conjunto de estas llndas aficionadas á los ejtirciclos
fisicos, en combioación con los encantos que
ofrece el campo en la. presente estación, es deliciuso. y os deseo, lectoras mías, que podáis
gozar de él en toda su plenitud.

$4+

CUESTIONES TRASCENDENTALES
Nuestras l ectoras han tomado con verdadero interés la cuestión que propusimos respecto de la
edad más conveniente en la mujer para elegir esposo. Hemos tenido el gusto de seguir recibiendo
respuestas que, por su diversidad, demuestran lo
mucho que se presta á la disct1sión asunto tan
grave para tener un conocimiento aproximado sobre una determinació n que influye directamente
en la felicidad individual.
A continuación publicamos dichas respuestas.
«¿A qué edad debe casarse la mujer? ...... La
mujer ama una sola vez en su v ida, y com? ese
amor, el único que merece ese nomb~:• lo siente
por lo regular apenas salida de la nmez, es. c_ontrariado casi siempre por sus padres y es rans1ma
la joven que llega al matrimonio con el objet~ de
ese amor único. Se casan d espués por conveniencia, por complacer á sus padres,
simplemente
por temor de quedarse &lt;para ve~hr santos;&gt; pero
sin que tome ya parte el corazon. Por eso hay
tantos matrimonios desgraciados, porque al no
haber amor, no hay indulgencia, s ino exigencia.
Esto es duro pero cierto. Tratándose de que la
mujer conserve más tiempo su juventud_y su belleza es reconocido que la conservan meior cuando s~ casan entre veinticuatro y veintiocho años.
Yo aconsejaría á todos los hombres que se ca~en
con muchachas jovencitas, que no hayan perdido
aún la ternura y el candor de la infancia.&gt;
Otra de las res puestas es la siguiente:
«Sobre la importante cuestión que propone «El
Mundo Ilustrado&gt; acerca de la edad apropiada en
la mujer para contraer matrimonio, me parece
que en ningún caso debe una joven elegir esposo
en temprana edad. Para esto hay razones muy
graves que deben tomarse en, cuenta, y c_on de~ir
algunas de ellas creo quedara probada m1 convicción.
La joven que comienza á ser mujer no puede,
por su poca experiencia de la vid_a y ningún_ conocimiento de las personas, apreciar las cualidades y los defectos de aquel á quien va á tomar
por compañero de su existencia. En consecuen•
cia, se expone mucho á en contrarse de~p~és d~
casada con una personalidad del todo d1shnta a
la que se había imaginado.
Por regla general, en esa edad no se tiene la fir•
meza de afectos y seguridad en las ideas que se
requiere en el matrimonio para que el cariño sea
duradero y fiel, aun cuando vengan después_en el
tranquilo horizonte de la dicha conyugal ligeras
nubes que sabrán disipar la prudencia, abnegación y dulce con stancia ~e un~ buena esposa. .
Aun mirando la cuestion ba10 el punto de vis•
ta práctico, ¿cómo pedir á una joven casi _niña, la
fortaleza moral y física que es necesaria para
cumplir obligaciones tan pesadas á veces, tan di•
fíciles siempre, si se quieren cumplir bien?
.
Las atenciones de una madre, cuando su familia es numerosa, son tan múltiples, distintas y
complicadas, que solamente una mujer ~atada d ~
suficiente energía, actividad y prudencia, pod~a
llenar debidamente s u interesante y hermosa mi·
sión .

?

Esto por lo que se refiere á los hijos, que si se
piensa en l os deberes relativos al esposo, tiene
también que p edírsele multitud de ~acrificios in·
dispensables para conservar la paz del hogar y la
ilusión que tuvo por ella al encontrarla en s u ca·
mino. ¿ Cuáles son esos sacrificios de la mujer?
Puede decirse que son muchos y de casi todos los
momentos; ya sea de dominio sobre los impulsos
naturales del carácter, ya sobre e l propio corazón
conteniendo s us exajeradas exigencias afectuosas,
que no pocas veces causan disgustos en el hogar.
En otras ocasiones tendrá la mujer que sostener
el ánimo de su esposo decaído por el mal éxito
d e sus n egocios y contrariedades sufridas en sus
ocupaciones. Es indecible, pue~, el tesoro d e pa·
ciencia y abnegación, que se le exige á una mujer,
para cumplir debidamente con su s deberes en el
matrimonio.
Y como todos esos sacrificios suponen un domi·
nio constante del carácter y tal vez de tendencias
é inclinaciones naturales, es muy sencillo com·
prender que ese d ominio tan difícil de adquirir, n o
es probable que lo tenga una jovencita mimada
por sus padres, d e cu yos amantes brazos se d esprende para formar un nuevo hogar, como un pa•
jarillo tímido que no ha salido aún del nido tibio
y blando p ara lanzarse en agitado vuelo por los
horizontes á veces tempestuosos de la vida.
Por todas estas razones, me parece que es absolutamente indisp ensable, para elegir esposo, que
la mujer no ten)!a menos de veinte años, pues antes está muy expuesta á hacer una mala elección
y á no cumplir con su s d eberes.»
Tenemos verdadero placer en notar que nuestras lectoras han d1do á la cuestió n propuesta toda la importan cia que merece, y que hayan, tam·
bién, obsequiado nuestros deseos d e conocer. su
opinión sobre un problema que siempre ha sido
objeto de la mayor atención .

José L6pez Brezuela,joven violinista de talento,
que cooperó al buen éxito del festival.

HIGIENE DEL HOGAR
DA~OS EN' LOS PARPADOS

..

Srita. Enriqueta Ruiz, una de las pianistas
más notables de Guadalajara.

El maestro Azzalli, muy conocido en México,
se había establecido en Guadalajara, donde era
muy estimado, y había conquista.do muchas
simpatías. Después de haber dado lecciones de
música. á los más distinguidos aficiona.dos de
esa. ciudad, formó una banda. que se hizo notar
por el méri to de cada. uno de los ejecutantes
y por la uniformidad del conjunto. Con esa
banda, el maestro Azza.lli hizo una jira. por los
Estados Unidos, donde alcanzó ruidosos éxitos.
Estuvo en Filadelfia., donde asistió á la. convención de los Elks.
A su regreso de Filadelfia, encontrándose en
Atlant ic Clty, el maestro murió heróicamente
por salvará dos de sus músicos que estaban á
punto de perecer en el río. Este último rasgo
de su vida. hizo crecer el afecto que se le tenla
en Guadala.ja.ra., y un grupo de artistas y de
damas disti nguidas organizaron un concierto
cuyos productos se destina.ron á aumentar el
fondo para el monumento que se le erigirá en
el cementerio en que reposan sus restos.
El concierto se acaba. de verificar con gran
éxito.

♦

El daño más común consiste en la rotura. de
algunas de la venas de la tela que está. debajo
de la piel de los párpados, el cual puede resultar de la. salida. de la sangre ó de la hinchazón
de la parte enferma.. Este estado de los ojos es
lo que vulgarmente se llama «ojo cárdeno.&gt;
La. sangre que sale de la piel es, al principio,
encarnada, pero en unos cua.utos días cambia
de color, poniéndose obscura, verde, y por fi n
amarilla. Generalmente ésta desaparece completamente sin tratamiento en el curso de diez
ó dOCll d la.s.
Pero el trata.miento de esta enfermedad, si
no se quiere esperar áque pase por si sola., puede coosistir en esto: a.pi ica.r algo frlo á la parte
donde se ha reci!:&gt;ido el golpe; con eso se limit,a.
bastante la salida de la sangre y se reprime la
deformidad. Se puede también aplicar hielo
en el ojo, ó poner pedazos de él Pn una bolsa
de goma elástica, ó en i:n lienzo suave que se
coloque fácilmente sobre el ojo enfermo. Si es·
to no se puede hacer al momento, se debe saturar un liepzo con agua templada y ponerlo
firmemente so~re la parte enferma..
Hay varios tratamientos para la curación de
un ojo amoratado. La más comun y la más casera de las invenciones, consi~te en colocar sobre el ojo un •·defensivo" !cualquiera, que tiene la ventaja de ser húmedo y fresco, pero
que no pose6 mérito especial. Dicen que los pugilistas tienen la costumbre de hacer algunos
piquetes en la piel inflamada para ext,raer alguna sangre, y acelerar a-Si la reducción de la
hinchazón. Sin embargo, esta es una costumbre
algo peligrosa, porque predispone
la piel á una. erisipela, ó se infect e
de algún otro modo, accidentes que,
de otra manera., no acontecerlan.

Blanca Barducci.
Soprano que fué muy aplaudida

Miss Julia Bruik, notable 1lfezzo•soprano.

Srita. Rosa Gudiño, una de las organizadoras
del concierto, y muy distinguida amateur.

Srita. Clementina Escobaza, discípula del maestro, que
fué también organizadora del concierto.

S ra. E lizabeth M . Choiset, amateur que tom6
parte muy p rincipal en la velada .

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Traje de calle, «Tanagreénne,&gt; en seda liberty gris acero. Este traje ~s ab, lutamenente ajustado al cuerpo, y los pliegues caen dispuestos al estilo de
¡gs trajes antiguos. La. falda cerrada á un lado por grandes botones. ~os plieues del corpiño, en forma de bandas cruzadas, dejando ver una camisola de
asa tableada. En el cuello y en los puños, vuelos de la misma gasa.

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_.......,,._~~~'-!!~~-~TT~=~~~~~:i-~~~!!::::.:,....-:-.,
..,.L&gt;:-.R.oso
~

-.!3 DE&gt;

1

FoT. FÉLIX DE PAnís.- MouAs

• ■•
••

LACHARTROUJLLrn.

Traje de tarde. Hecho en &lt;tussor » de dobles ra,ras diagonales y
de color verde pálido. Cor piñó holgado, abierto por el delanter o y
con mangas hasta la mitad del brazo, de soutache, sobre un corsé
de tul bordado.

:~::.'

....

�156

.EL MUNDO ILUSTRADO

Para los Niños·
La Casa de Juanito
Esta es la casa que Juanillo fa.
bricó y en la cual vivía, teniendo
por único compa.ilero á. su perro Palomo.
La casa tenía una huerta en la
que Juanillo sembraba trigo, que
cuando llegaba el tiempo de la co•
secha. almacenaba en sacos en el
granero. Todo fué bien durante el
primer a.ilo; pero en el segundo in•
vadió el granero un ejército de ratas tan grandes, y era tal el dal'ío

que ha.clan royendo los sacos para
comerse el trigo, que Jua.ni1lo se
vió obligado á. aumentar los habitantes de la casa con un hermoso
gato, á quien puso por nombre Bigotes, porque los tenía muy largos.
Bigotes era gran cazador y pron•
to la.e, ratas empezaron á comprender qué enemigo tan terrible había
venido á interrumpir su tranquilo
placer de comerse el trigo de Juanillo; porque les hacia dar unas carreras por el granero, que parecían
caballos desboca.dos; y pronto emigraron á. otros lugares.
Pero Bigotes, á su vez era desgraciado, porque Palomo, que era
d □ emigo de todos los gatos, lo per3t!guía. y mortificaba.sin cesar: Bigotes se defendía. subiéndose á las sil las y enseñando á Palomo sus lar•

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181
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yecciones, y son muy super:ores al sándab
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REJ

MOLLE

. Vino fortilicant«:, digestivo, tónico, reconstituyente, de sabor
excele~te, mas eficaz p~ra las personas debilitadas que ios
ferrugmo~ps y las. quinas. Conservado por el método de
M. P~steur. Pr_escribese- en las molestias del estómago. la
cl?ros1s, _la anemia y las convalecencias; este vino se recomienda alas personas de edad, á las mujeres, jóvenes y á los niños.

AVISO MUY dMPORTANTE. - El único VINO auténtico de
S_
. RAPHAE.,~ el solo .gue tiene el derecho _-qe lle.marse así, el solo

que es leg1t1mo y

que se hace menc10n en el formulario del
Pro_fesor IJOIJCHARDA T es el de M" CLEMEHT y C'ª. de Valence
(Drome, Frarw1a), - Ca.da. Botella. lleva. la marca. de la. Uníón de
lds Fa/Jr/contss y en el pescuezo ll1l medallón a.nuncJ,ftndo el
" CLETIU .,. - Los dema.s son grosera., 1 peligrosas fa.Jsiti.ca.cio¡¡e3.
de

gas y a.filadas uiías, dispuestas
siempre á. peinarlo con el mayor
primor si se descuidaba.; pero esto
no ba~ taba para satisfacer á Bigo·
tes, que decía que asi como le gustaba peltar con las ratas, era enemigo de tener disgustos con ningún
otro animal.
Un dla que Bigotes se vió perseguido por Palomo de una manera
4ue casi temió por su vida, salló de
l.1, casa á. toda carrera para buscar
refugio, subiéndose á. un árbol_que
había en la granja inmediata, y á
donde Palomo no podia subir. Palomo lo seguía muy de cerce, y se
hallaba ya próximo á atraparlo,
cuando afortunadamente, y para

salvar al pobre Bigotes, una vaca.
que se bailaba pastando en la pradera de la granja, compadecida de
Bigotes y queriendo sacarlo de
aquel apurado trance, acometió á
Palomo, y agarrándolo con los cuernos, lo elevó por el aire á tanta altura, que al caer en el suelo quedó
muerto en el acto. Bigotes no lo
sintió.
Había en la granja una muchacha
de quien Juanillo esta.ha enamorado, y cuyo padre quería casa.ria con
un rico labrador de la vecindad.
Una tarde que Juanillo se hallaba
pidiendo con grandes ansias á la
mucha.cha que lo quisiera y que se
casa.se con él y no con el rico labrador, vieron venir á lo lejos al padre, que monta.do en su ca.bailo recorría la granja. El susto de Juanillo y de la mucha.cha. fué tan gran•

de, que echaron á correr y no pararon hasta que encontraron al cura del pueblo, á quien pidieron que
los casara para librarlos de la ira
del viejo. El cura accedió y los casó. Juanillo y su mujer se volvieron á. la casa que Juanillo habia
fabricado, y en compañía de Bigotes y de muchas gallinas y gallos,
y sin ninguna rata, vi vieron juntos
una porción de a.ilos, recibiendo las

visitas del padre de la. muchacha.,
que los perdonó porque los dos eran
muy buenos y se quería.n mucho.
.

.

MISS ALICIA .

00
US lES!PilCAS
FABULA
La espiga rica en fruto
se inclina á tierra;
la que no tiene grano,
se empina tiesa.
Es, en su porte,
modesto el hombre sabio,
y altivo el zote.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1908, Año 15, Tomo 2, No 5, Agosto 2</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>L LINDO LUSTUADO
Registr ado como arUculo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.-Impreso en papel de las Fábricas de San Rafael.

Año XV- Tomo 11

México, 9 de Agosto de 1908

Número 6

Interior de la I11lesia de Santa Rosa.

Santa Rosa.
Querétaro, la vjeja ciudad, es un joyel, que
guarda muchas y m uy her?1osas gem~ de arte religioso. La ciudad no ha s ido modernizada ,al ex·
tremo que lo han sido otras mu chas. Mas 9~e
todas las de la mesa central, conserva s u v1e10
aspecto, sus reliqu ias d e arte, sus grandes recuerd os históricos.
.
Uno d e los monu mentos más nota bles de la crndad es la famosa iglesia d e San ta_ Ro~, ob~ del
inmortal Tres Guerras. Es ta 1gles1a encierra
muchas bellezas. Tiene un altar que es u no
de l os ejemplares más preciosos del estilo plat eresco, y cuyas pinturas ,so~ obra del gran
Cabrera. Tiene también un pulp1to, que se ve e,n
nno de los grabados qu e publicamo~ en este °:umero, y q ue está tallado con gran pn~~r. La pila
bautismal es también de un arte exqu1s1to.
Las fotografías que publicamo_s n os _fueron bon dadosamente cedidas por el hábil artista fotógrafo, Sr. Jesús L. Martínez,

*
LA VIDA INTERPLANETARIA
PUEDE TRASMITIRSE LA VIDA
DE UN PLANETA A OTRO

E l profesor S. Arrhenius, n otable fisicógrafo premiado con el premio Nobel en el d epar tamento de
ciencias naturales, sostien e en un extenso ar!íct
lo escrito en el &lt;Monis!&gt; que l_os gérmenes e ª
vida, bacterias y m icro-organismos, p ueden ser

transportados en las regiones etéreas y viajar ent re los d iversos individuos que forman el séquito
de una de las estrellas que se con ocen con el nombre de soles, y que sirven de centro á grupos de
p lanetas como el de que formamos parte.
Limitándonos á éste, dice el sabio profesor que
todos los gérmenes estudiados en los laboratorios
se hallan en estado de resistir con facilidad un
viaje de la d uración y en las condiciones en que
se efectuaría entre dos planetas de él.
En lo que se refiere á la luz del Sol, considera·
da como un agente microbicida de primer orden,
t:l profesor hace notar que las experiencias se han
hecho en atmósferas más ó menos cargadas de humedad, que están muy lejos de hallarse en las
condiciones de los e~pacios interplanetario é interestelares.
De los estudios y observaciones hechos se de·
d uce que un germen vital necesitaría mil ochocientos años para llegar de un p laneta á la estrella más cercana; ahora ¿podrá una bacteria ó germen vivir ese t iempo? Los sabios se han opuesto
y han discutido la veracidad del hecho que granos y microbios hallados en tumbas egipcias han
sido fecundados con éxito, pero nadie ha puesto
en duda que lo hayan sido gérmenes hallados en
sepulcros que datan de la época de la dominación
romana, luego es seguro que un germen no pierde
su poder vital en el transc urso de más de dos mil
años.
Otro de los argumentos que se podrían oponer
al viaje de los gérmenes es el frío excesivo á que
se verían sometidos en la mayor parte de su viaje, pues al llegará la órbita de Neptuno, por ejemplo, se verían en una temperatura de menos
doscientos grados. En Londres se han hecho experiencias durante las cuales se han sometido algunas bacterias á temperaturas de doscientos cincuenta grados bajo cero por medio de hidrógeno
líquido, sin que hayan sufrido nada; luego podrán

soportar perfectamente la temperatura de menos
doscientos grados sin perder nada de su poder
reproductivo.
Ahora, las temperaturas bajas hacen que las
transformaciones de carácter químico se efectúen
con gran lentitud: esa temperatura extremadamente baja servirá para acelerar los fenómenos vitales
de los gérmenes, y de ese modo permitirles mayor
lentitud y duración en sus viajes interplanetarios.
Por lo tanto, los gérmenes apartados de nuestro
planeta, por ejemplo, podrían vivir durante viajes á los otros planetas que nos acompañan alrededor de nuestro centro solar. Pero eso, en el caso dequefueranseparadosde nuestro planeta ¿podrán serlo contrariando todas las leyes de la atracción universal? lqué fuerza sería la que los llevara fuera de la atmósfera?
Mientras permanezcan, de ntrode la capa de ajre
y gases que nos rodea, las corrientes, originadas
por las diferencias de presión los llevarán y los
traerán en todas direcciones, pero nunca los podrán hacer salir de las alturas á que ellas mismas
circulan. Luego, ¿qué es lo que puede hacer salir
á esos gérmenes más allá de donde alcanzan las
corrientes atmosféricas?
Es cosa sabida q ne cuando los sabios no pueden
explicar cualquier cosa, recurren á la electricidad,
que se presta mucho para hacer de ella la causa
de todo, puesto que nadie, ni los mismos sabios
ha llegado á saber qué es, ni cuáles sus propieda~
des y caracteres esenciales.
Sin embargo, se sabe perfectamente que los cuerpos que están poseídos de una electricidad son
rechazados por cuerpos electrizados del mismo
nombre, y esta propiedad de las electricidades es
lo que ha servido á nuestro sabio para explicar
cómo podrán ser proyectadas en los campos estelares los elementos vitales que emanen de cualquiera de los cuerpos plauetarios que giran en el

�16G

EL MUNDO ILU~'l'ltAO

ll))für~d(Q)lfn(Q):

Director, Dr. Luis Lara y Pardo.
Gerente General,

ALFONSO E. BRAVO.
OFICINAS PROVISIONALES:

Segunda de las Damas 4. México, D. F. Aoartado oostal 2.570. -Telétnnos: Erlcson, 1476.
Oomoañfa Telefónica, 471.

--

PRECIOS DE SUBSCRIPCIÓN:

En la Ciudad ................................. S 1.25
F.n los Estados......... . .. .. . . .. . .. .. . . .. .. .. 1fiO
En el Extranjero ,... ... .. . . . .. . .. . .. .. .. .. 2.00
NÚMEROS SUELTOS:

En la Capital. ........................... SO 3ií cs.
En los Estados ........., ................. .. S0.50 cs.

cielo form&lt;!,ndo grupos al rededor de un centro
que se llama sol.
Todos 6 la mayoría de los sabios han llegado á
ponerse de acuerdo en que las auroras polares se
deben á un desprendimiento de electricidad que
se acentúa en los polos del enorme imán que se
llama tierra. Los micro-organismos que habría
que transportar, son de un orden de dimensión tan
pequeño que bastaría un campo eléctrico de ciento cincuenta volts por metro cuadrado, campo que
con frecuencia se halla en la superficie terrestre,
para hacerlos salir de la acción de la gravedad terrestre y llevarlos·á las. regiones siderias donde
fácilmente caerían bajo la esfera de atracción de
cualquier otro planeta, ó del mismo Sol.
El tiempo que necesitan estas partículas vivas
para llegar de un pla_neta á_ o~r? n? es m_11y largo.
Suponiendo su velocidad micial igual a cero al
partir de Neptuno, el único de los planetas superiores cuya temperatura permitiría la existencia
de una vida intensa, necesitarían los gérmenes
veintiún años para llegar á la órbita de Urano y
veintinueve para llegar á la de Mercurio. Por lo
tanto, se ve que el viaje podía hacerse con una
velocidad diez veces menor sin que peligrara
la vida de los micro-organismos.
Los gérmenes que no hubieran sido detenidos
en los planetas del sistema en que habían sido
orióinados, pasarían á otros sistemas, llevando á
ell~s la vida que existe en los que están acondicionados para ello.
De los cálculos de los sabios se desprencie que
ha habido vida en la tierra por espacio de cien
millones de años, cuando menos; por lo tanto, no
perderá el tiempo un planeta que tenga que esperar durante uno 6 dos millones de años los gérmenes de vida que le envían sus semejantes entre
l os mundos que habitan los espacios celestes.
Según esta teoría, la vida iniciada en una esfera
no termina nunca, y luego que, partida de su punto inicial, halla otro en el cual puede subsistir, se
adhiere á él y germina contribuyendo á la harmonía vital creada é imperecedera mientras haya
materia aglomerada en forma de cuerpos.

..

Los que se Van y los que se Quedan
Llorar ~í los muertos es ineritable ,r fatal. .r o bien falta al re&lt;le&lt;lor' nuestro un ser,
sentimos tristeza profunda, malestar indecible, ÍJena angustio. a, .r i ese er ha sido
amado ó venerado por nosotros, nuestro
dolor es indefinible -:i· atormentador. Nos
sentimos huérfanos, abandonados, solo . Tal
parece que una mano protectora que se extendía sobre no otros, nos ha retirado su
protección y su a.ruda.
Todo nos recuerda al ser perdido; doquiera que volvemos la vista creemos mirarlos, á cada paso resuena su voz en nuestro oído, creemos escuchar ei ruido ele sus
pasos, sentimos la proximidad ele sus formas, y á cada momento la sombra finge su
si lueta.
Aquella ausencia se nos hace insoportable, icon quién hablar reíd ten quién
encontrar conseJo .r consueloi tserá soportable la riela en medio ele aquella soledad .r
de aquel aislamientoi
Todo esto nos atenacea, nos tortura, nos
asedia, y q neremos, si hemos amado mucho, ser nosotros los desaparecidos.
El terror de lo misterioso se mezcla á es~T

tas angustias. No sabemos en qué espacios
vaga, en qué abismos se esconde, en qué
mundos habita el ser disipado en la sombra. Su pupila abierta á nueva luz, su oído
sensible á murmullos misteriosos, su planta g-rabnndose en senderos ignotos iq ué
ven? ¿qué oyeni iá dónde caminan ?
Los muertos, al trasponer el lindero que
nos separa de lo ignoto, se hacen augustos.
Ellos han ,·isto y saben ya lo que nosotros
ignoramos. Su facies inmóvil, u pupila dilatada, revelan estupor de lo que están mirando del otro lado de la vida.
Y toda esta convergencia de in(1uietudes
r de angustias, aguijonean .Y exacerban
nuestro dolor ,v nos infunden un terror indefinible.
iLlorar á los muertos! Sí, con todas las
lágrimas de nue tro cuerpo; pero compadecerlos, ipor quéi
Y in embargo; es irremediable sentir por
ellos una profunda compasión.
Lamentar su ausencia; querer con la propia deYolverles la vida; anhelar su resurgimiento de la tumba .r su regreso á la
existencia común, sería para nosotros el
colmo de la felicidad.
Pero ¿por qué compadecerlo 1
Dignos de compasión, no otros; no ellos.
Ellos llenaron su misión; pasaron por la
vida y la dejaron: En el 'l'Ctlle de ldgl'hnas
quedaron las miseria , los sufrimientos, los
desengaño ; la gloria esq uirn, la rift ueza
inaccesible, la felicidad intangible.
Tras de sí dejan todo lo acerbo y todo lo
cn1el, .Y ante sí tienen el sueño eterno, el
silencio jamás turbado, la sombra impenetrable, la im-iolable soledad. En esa soledod, en e e sueño y en ese silencio no se
ama, pero no se llora; no se lucha, pero no
se es vencido; no se aspira ni se sueña, pero no se resienten desengaños.
La vida, aún la más dulce y la más apacible, es siempre dolorosa y cruel. Para gozar es forzoso haber sufrido; los graneles
triunfos suponen sangrientos combates y
cruentas heridas; cada sonrisa cuesta una
lágrima, .r el bien va siempre aparejado con
el mal.
La naturaleza humana es tal, que para
sentir placer es forzoso haber experimentado dolor; para llegar á la grandeza ele
César, es preciso haber atravesado el basurero de Job. Al talón de la gloria va siempre prendido el áspid de la envidia y el oro
de la ca,·erna de Ali-Babá es sangre de
oprimidos y de despojados.
Nada más dulce ni nada más cruel que el
amor. Para llegar á la maternidad, la mujer tiene que pasar por el potro del tormento. La amistad nos da los goces más pw·os,
pero también los desengaños más crueles.
El poder nos hace pasar ele un salto del Capitolio á la Roca Torpeya.
Los seres más susceptibles de felicidad
son justamente los más accesibles á la desgracia. Para circular impávido á través ele
la vida se necesita ser inerte, helado, granítico, y serlo, á tanto equivale como á ren~mciar á todos los goces y á todas las satisfacciones de la existencia.
Si se pudiera ser roca para el dolor y
harpa eólica para el placer, la vida sería la
perpetua y perfecta clicha. Pero lejos de eso,
sabemos más á menudo ser murallas para el

placer y mimosas para el sufrimiento. El
placer se disipa y huye; el dolor subsiste y
perdura. Cualquier pena nos parece siempre superior á cualquier g·oce. En el espíritu se graban con fuego todos los sufrimientos, y se disipan como el humo todas las dichas.
Así constrniclos, así organizados, no podemos jamás ser felices y nada más común
que el que seamos desgraciados. Y, agraYante terrible, siendo tan poco estimable,
amamos la vida con testarudez, con ceguedad, con foria, y nos asimos á ella como á
una tabla de naufragio, siendo así que es
una ascua que nos abrasa las manos.
Morir ·es despojarse ele esa túnica de Neso. La muerte borra todo y todo lo extingue. Se pierden con la vida más torturas
que bienandanzas. Quien muere hace una
liquidación ,·entajosa de sus intereses; alda su inmenso pasivo de dolores con un activo insignificante de placeres. No merece
compasión, sino plácemes.
Los desgraciados, los dignos de compasión, no son lo/$ que se wm, sino lo8 que
se qi,edan. Estos, atado á la Yida por el
amor que le profesan, por los tremendos
deberes que tienen para con los demás, por
el sentimiento ele dignidad que hace Yergonzosas .Y oprobiosas t0&lt;las las deserciones,
ésto , /08 que Ne q1wda11, egurmn arrastrando la cadena, remando en las galeras
del destino, oprimidos, menospreciados,
hambrientos :v desnudos; aquéllos, los que
se 1•an, son los libertos, lo que han roto el
;yugo y entran en el eterno reposo y la paz
eterna.
Llorémo los; pel'O no los compadezcamos. Si después de la muerte sobreYive en
algtrna forma la conciencia, ellos on los que
deben sentir por nosotros la más profunda
piedad.

167

EL .\CUNDO ILUSTRADO

-;(CASTeILANA
~
IPOEMAS Il))JE U Cill..OIDAP

DEL AMOR Y DEL MAR
LA ESPADA

Yo he forjado mi acero sobre el yunque sonoro
al musical redoble del martillo potente,
y he adornado en mis noches de trabajo pacier.te
con lír(cos emblemas su cazoleta de oro.....
Su rica empuñadura vale todo un tesoro,
y su hoja fina y ágil. pulida y reluciente,
al girar en el aire vertiginosamente,
brilla al sol con la ráfaga fugaz de un meteoro.
Yo quise que en mi verso, como en mi espada, hubiera
románticos ensueños y cánticos triunfales;
la gloria por escudo y el amor por cimera,
como aquellos famosos hidalgos medioevales,
que acoplaban los hilos de una gentil quimera
al épico alarido de las trompas marciales.

MIS BODAS ALDEANAS

Zagala: de tus labios deja que pruebe
el vino.... ; hoy, que tu cuerpo fragante ciño,
quiero que en sus corales tu boca lle,·e
el calor de los besos de mi cariño.
Beberé de tu carne la esencia leve,
y sentiré en tus brazos ansias de niño;
al ver cómo levanta tu seno breve
el azul terciopelo de tu corpiño.......
Mi juventud hoy busca carne morena,
tras la carne rosada la tuya es buena ....
Lejos de nuestra mente penas y engaño;
al amor y á la vida fieles seremos,
y en bien de nuestras nupcias inmolaremos
el más dulce cordero de tu rebaño......

J7
'
Introducción
á los Poemas del Mar
A Rubén Dorío.

Coll1lgir~

tdl~ Atdlmrofuronalbracnómi lPIIÍllhillñe&amp;.

El Primer Congreso Internacional de Ciencias Administrativas que se verificará. con ocasión de la Exposición Internacional de Bruselas en 1910, comprenderá 4 secciones relativas
á las administraciones municipales, provinciales, departamentales, etc., centrales y á la documentación administra.ti va. En cada una de
esas secciones, los especialistas más distinguidos de todos los países tratarán de 4 á 8 puntos de los más importantes bajo el punto de
vista de los progresos realizables en el mejoramiento de los métodos administrativos. Las
memorias que podrán ser presentadas en alemán, inglés ó francés, formarán por lo menos 5
volúmenes, los cuales tendrán su lugar propio
en las bibliotecas de todas las administraciones
municipales, provinciales y centrales, así como
en las bibliotecas públicas. Se constituirán comités de propaganda en todos los países. ·Pueden obtenerse datos detallados á este propósito, dirigiéndose á uno de los secretarios generales: M. De Vuyst, inspector principal del Mi•
nisterio de la Agricultura., 22, avenue des
Germains, en Bruselas (Bélgica;) á M. Pyfferoen, profesor de la Universidad de Gante
(Bélglcs.)

00

El mar es como un viejo camarada de infancia
á quien estoy unido por nu intenso amor;
yo respiré de niño su salobre fragancia
y aún vibra en mis oídos su bárbaro fragor .....
Yo amo mi puerto, en donde cien raros pabellones
desatan en el viento sus enseñas navieras
y se mezclan las parlas de todas las naciones
con la policromía de todas las banderas.....
El puerto adonde llegan, cual mónstruos jadeantes
desde los más lejanos conrines de la tierra,
las pacíficas moles de los buques mercantes
y las férreas corazas de los na\'ÍOS de guerra.......
Y amo esos barcos sucios de grasientos paveses,
de tiznadas cubiertas y herrumbrosos metales,
á cuyo bordo vienen marinos genoveses
de morenos semhlantes y ojos meridionales.....
Y á estos pobres pataches, tristes, desmantelados,
de podridas maderas y agrietado pañol;
más viejos que esos lobos, que en uu huacal sentados,
al soco de los fardos están tomando el sol.
Y en tanto humean sus pipas, contemplan las viajeras
naves, que hunden ·s us torsos de hierro en la bahía
y relatan antiguas a11danzas marineras
'
en las _que acaso fueran los héroes un día ......

Gavieros atrevidos y patrones expertos
que tn las noches sondaron los más distantes lares;
que se han tambaleado sobre todos los puertos,
y han escuchado el viento sobre todos los mares.....
Y oyeron de las olas los rudos alborotos
golpear la cubierta con recia algarabfa,
entre los cruj imientos de los mástiles rotos
y las imprecaciones de la marinería.....
Y luego, cuando el barco navegaba inseguro,
y era la noche negra como un inmenso arcano:
miraron en el fondo del horizonte obscuro
aparecer la luna como un fanal lejano......
¡Oh, gigante epopeya! ...... Gloriosos navegantes
que á las sombras vencísteis y á la borrasca fiera!
¡Gente de recios músculos, corazones gigantes!.... ..
Yo quisiera que mi alma como las vuestras fuera.. .
Y quisiera irá bordo de esos grandes na\'ÍOs
de costados enormes y estupendo avanzar:
que dejan en las nubes sus penachos sombríos
y una estela solemne sobre la paz del mar.
Y el timonel sería de esa alada corbeta
que hincha sus velas grises en el ambiente azul,
ó el capitán noruego del bergantín-goleta
que zarpó esta mañana con rumbo á Liverpool.
¡Hombres de mar, yo os amo: y con el alma entera
os gritaría del muelle al veros embarcar:
Dejadme ir con vosotros, de grumete siquiera,
yo, cual vosotros, quiero ser un Lobo ele )lar! .....

o

'l'O~l.~S i\IORALES

CANCIONERO GALANTE
Trova del paje amador
Había un palacio y había una reina
y había una infanta, fermosas las dos:
la infanta era Mayo, la reina el otoño,
la noche y el día, la luna y el sol.
El rey, del palacio partióse á batallas;
la madre y la hija lloraban al par.
Alzóse el rastrillo, sonó el cubre fuego,
cantó la corneja sobre el almenar . ...
Como un peregrino, bañado de lluvias
mojadas las ropas, debajo el laúd,
'
á tientas por trochas de agudos zarzales,
el paje divisa de lt:jos la luz.
La infanta y la reina, que rezan y bordan
al son de la lluvia, quejosa al caer,
se alzaron suspensas á la serenata
que sube los muros hasta el ajimez:
&lt;Adeus Castiella, adeus el rey
á quien serví.
Adeus la reyna á quien obey
é obedesci.»
La reina dispone que a(paje le suban;
la infanta no puede rezar ni dormir;
los hombres de armas franquean:el puente
el paje se ha entrado por el camarín.

Birrete de plumas llevaba en)a mano,
laúd á la espalda y al cinto puñal,
del agua de lluvias chorrea el cabello,
las manos heridas de agudo zarzal.
La reina ante el fuego le seca las ropas,
la infanta le venda con mucho primor;
el paje á otra estancia se lleva sus sueños,
la infanta y la reina, la luna y el sol. ...

•
••
A punto del día resuenan tambores,
de alzar los rastrillos se da la señal:
detrás de su almena se ve el ballestero
que reta la lluvia bajo el capellar.
Detrás de su almena, leal atalaya,
los campos, del uno al otro confín,
las torres, los puentes, las aguas del foso,
los patios de armas, el verde jardín ....
De pronto restrega sus ojos el puño,
santíguase presa de espanto y horror:
¡la reina y el paje se dicen amores
debajo las ramas del verde limón!
Acude á la trompa, con manos que tiemblan;
la lleva á los labios, que tiemblan aún más.
¡La infanta, que espía, se muere de celos
detrás de las hojas del verde rosal!

•••
A poco el palacio se pone de fiesta,
volvió de los moros el rey vencedor;
la reina es más bella que cuando partióse,
la infanta ha perdido salud y color.,
El rey á la reina se lleva á una estancia,
la infanta y el paje á solas se ven;
la reina de celos estar no podía;
arrastra al esposo por los sorprender
El paje, obediente, se parte al destierro;
la infanta le llora de amargo llorar;
por todas las salas se escucha la trova,
por todo el -palacio se siente cantai::
&lt;Adeus Castiella, adeus el rey
á quien serví.
Adeus la reyna á quien obey
é obedesci.»
CRISTÓBAL DE CASTRO,

*

SOL Y LUNA.
Entre las manos de mi madre anciana.
La cabellera de mi nieto brilla
es puñado de trigo, aurea gabilla,
oro de sol robado á la maliana.
Luce mi madre en tanto-espuma vana
que la ola del tiempo echó á la orillaá modo ~e una hostia sin mancilla,
su reluciente cabellera cana.
Grupo d~ plata y oro que en derroches
colma m1 corazón de regocijo
no importa nada que el rencor me ladre:
porque para mis días y mis noches
tengo el sol de los bucles de mi hij~
y la luna en las canas de mi madre.
JOSÉ SANTOS ÜHOCANO.

�168

EL MUNDO ILUSTRADO

BN MBMORlf\ DE HIDf\L,OO

~t

1o9

MUNDO ILUSTRADÓ

' LA GRAN MANIFESTACION
Muy solemne estuvo la demostración en memoria de Hidalgo, que se efectuó el día 31. Casi todos los gremios acudieron á honrar la memoria del heroe,
y la capilla donde se guardan sus restos fué tapizada de ofrendas florales. Las
siguientes fotografías fueron tomadas al paso de la procesión frente al Palacio
Municipal y á la entrada á Catedral.

Grupo de señoritas que tomaron parte e11 el Concurso.

Srita. Ascens,"6n Gómez, ler. Premio.

Niña Stella López, 1 er. Premio.

Concurso de Sombreros Adornados,

sombreros artísticamente adornados, y hablan
alcanzado su objeto de tal manera, que los calificadores no se atrevieron á adjudicar premios
individuales y lo hicieron por grupos, concediendo varios primeros, segundos y premios de
honor.
La lista de 1&gt;remiadas fué muy grande; los
prirnero_s premios se concedieron á las selioritas Leonor Asián. Stella López, Rosaura Gó¡nez; María Straffon, Esperanza Medina y Elena Conde.
Una vez que fueron otorgados los premios,
los propietarios de la hacienda ofrecieron á todos los invitados una comida que se efectuó
en el gran comedor de la hacienda; á la hora
de los licores se brindó por los citados propietarios, por el profesor Manzano y por el semanario que organizó el concurso.
El regreso á la ciudad de Pachuca fué tan
animado como lo había sido la ida, y á su llegada á la estación los viajeros fueron recibidos
con aplausos que estallaban cada vez que del
tren descendla alguna seliorita llevando original y artístico sombrero.
Ilustramos las presentes líneas con los retratos de algunas de las triunfadoras y un grupo
de todas las concurrentes.

EN PACHUCA

Organizado por el semanario «El Bohemio,&gt;
de la capital del Estado de Hidalgo, se efectuó
en los últimos dias del mes próximo pasado un
concurso de sombreros adornados para selioritas.
Se aprovechó para el concurso la fiesta campestre organizada en honor del señor profesor
Teodomiro Manzano, la que se efectuó en la
hacienda de Chavarria, y esta circunstal!Cia
dió la idea de que el concurso fuera sólamente
para sombreros de palma, de los que se cono~en
con el nombre de chilapelios.
El entusiasmo que despertó el concurso se
puede estimar por el hecho de que se presentaron á él cerca de cuarenta selioritas llevandq sombreros de los designados y otras tantas
cqn sombreros de otras clases; á esta.s últimas
se les declaró fuera de concurso, á pesar de que
sqs sombreros estaban hermosamente adornados, por no haber cumplido con el principal
requisito de la convocatoria.
La tarea del jurado no era nada fácil; las bell~s concurren!_es se habían esforzado por llevar

1

El Ayuntamiento concurri6 en masa á la manifestaci6n.

Srita. Isabel del Rosal, 29 Premio

Grupo de niños de las escuelas públicas.
Srita, Leonor Asián, 1er, Premio.

00

�I

170

EL MUNDO ILUSTRADO

171

EL MUNDO ILUSTRADO

L• Carrera de Automóviles en Monterrey
Anunciamos en nuestra anterior edición, que
se efectuó en días pasados la primera. carrera.
de automóviles lleva.da. á cabo en los Estados
fronterizos de la. República., la cual fué corrida
en los alrededores de Monterrey en una calzada. muy accidenta.da. de cuarenta kilómetros de
largo, la cual debla ser recorrida. en dos direcciones de ida. y de regreso,
. .
La. carrera, tanto durante su orgamzac1ón
como por sus resultados, ha. despertado gran
entusias~o entre los propietarios de carros en
la. frontera..
Se disputaba en la. prueba una hermosa copa.trofeo ofrecida por los seflores RI vero y Compa.flía, propietarios de la fábrica de hilados y
tejidos «El Porvenir,&gt; punto terminal de la.
ca.Iza.da. que se recorrió. Se inscribieron siete
carros y todos hicieron los mayores esfuerzos
por obtener el triunfo, ta.rea muy dificil, en vista. del esta.do del lla.mlno que era verdadera.mente desastroso, tanto porque la calza.da. se
halla en muy malas condiciones de conservación, como porque en los días anteriores habla.
llovido mucho y el ca.mino estaba ca.si Intransitable; á pesar de esto, no decayó el ánimo de
los concurrentes, y hubo quienes tuvi~ra.n que
hacer la. mayor parte de la. carrera sosteniendo
en los brazos el tanque de gasolina. que se habla desprendido del aparato motor.
El tiempo en quti se hizo el recorrido de la
calza.da, á la. ida., fué como mínimum, de siete
horas veinte minutos; no muy ~ra.nde si se tiene en consideración lo antes dicho. En la. fábrica los automovilistas fueron tratados con
grandes cortesías, y se les hizo visitar toda. la
finca, donde se les obsequió con un banquete.
El regreso á Monterrey se hizo en mucho menos tiempo; mínimum tres horas y media, record verdaderamente notable por el estado de
la. calzada.
Los accidentes de la. carrera. fueron de escasa importancia. para el peligro de los tripulantes; hl1bo llantas desinfla.das; tanques desprendidos de su lugar y choques ligeros contra accidentes del camino, pero ninguno de ellos puso
en peligro la vida de los corredores. Hubo un
choque que pudo ser de fatales consecuencias,
pero fué provoca.do por el propietario de uno
de !os carros, quien, en vista de que no podia
ocupar el lugar que deseaba en la carrera, estrelló su carro contra una piedra, pero aun así,
no se registró ninguna desgracia personal, pues
sólo recibieron algunos golpes el conductor y el
propietario del carro, y éste sufrió la rotura de
las ruedas delanteras.
En nuestro número anterior publicamos una
fotografía que reproduce al carro vencedor;
ahora publicamos otras que representan escenas y peripecias del camino y de la llegada de
los carros á la fábrica &lt;El Porvenir.&gt;

M c-Kie Walker, en el carro que obtuvo la Copa
"El P orvenir."

-~·
LIC. D. JOSE DE JESUS ORTIZ, Arzobispo de Guadalajara, u no de los más ilustrados
y progresistas prelados mexicanos,
y á quien se considera como candidato muy probable á la Mitra de México.

Las Cristalinas.-Arroyo que tuvieron que p asar los
carros para llegar al "Porvenir."

..

---L as alumnas y profesoras del Colegio de la P az, conocido generalmente por "Las Vizcaínas;" celebran todos los años el día de San Ignacio
de Loyola, baj o cuyo p atronato se fund6 el establecimiento. La fiesta es siempre lucidísima. En la hermosa capilla,
de cuyo interior se ve en esta plana una fotografía, se celebra una gran función religiosa. Sigue l.i
kermesse en el establecimiento, de la cual se ven algunos de los puestos, así como
grupos de alumnas y de visitantes en el patio del Colegio. Algunas de
las alumnas pequeñas luce,i trajes de fantasía.

•
Camino del ·'Porvenir". - Un paso difícil.

E n los alrededores de Monterrey.

�172

EL MUNDO ILUSTRADO

Niiio F1·a11cisco Carral y Teresa J' niña Carmen Carral y Teresa,
Primer premio cu el concurso de trajes de San Angel.

EL MUNDO ILUSTRADO

Ni,io fosé Bandera y Olavarria.-Primer premio en el concurso
·
de trajes de San Angel.

\
I

Srita. Amalia Ramírez.- Cuarto lugar,
con 1,247 votos.

Si-ita A l/e/a Rubio, tercer lugar
con 1,48o votos.

Srita. María A u rora Ramh•ez. que obtuvo el primer
premio m el Concurso de Simpatía en Querétaro.

Estas damas organizan, de tiempo en tiempo,
fiestas que siempre han sido hermosas notas
sociales, tanto por las personas que se encargan
de su desempeño, como por la selecta concurrencia que á ellas asiste.
La del viernes no desdijo del renombre que
esas fiestan tienen adquirido.
~

FICSTA

Sri/a. María L uisa R . L uque, segundo
tug11r con 21094 votos,

oe

GARIDAD

El. viernes último se efectuó la fiesta de caridad organizada con objeto de arbitrar fondos
para el sostenimiento del asilo Crittendon establecido y sostenido por damas distinguidas
de la colonia americana, y de nuestra mejor
sociedad.
Los asilos Crittendon, que existen en todas
partes del mundo, han sido fundados gracias á
la generosidad de un millonario americano,
quien cede los fondos necesarios para su fundación, y los ayuda hasta que son conocidos en
la ciudad donde se fundan ; entonces los deja
en manos de las personas caritativas que se
quieran tomar el trabajo de vigilarlos y obtener donativos para ellos.
· El asilo de esta c-i udad fué fundado en una casa de la rinconada de Santa Catarina, y de allf
llevado á Mixcoac donde tiene un local mucho
mejor acondicionado y mucho más árnplio que
el que ocupó en esta ciudad. Se ha encargado
de su dirección y administración lasefloraHerlinda de Sepúlveda, quien es eficazmente secunda.da por la. seiiora E. de Pardo•.

CONCURSO INFANTIL EN SAN ANGEL
Como parte de las fiestas del Carmen, que se
celebran actualmente en la ciudad de San Angel, se efectuó el domingo próximo pasado, un
concurso infantil, en el que se disputaba un
premio para el traje de fantasía. más original
y mejor llevado.
La fiesta, como todas en las que toman parte
los niños, fué muy simpática y despertó el entusiasmo de t odos.
Muchos fueron los concurrentes, y todos los
trajes que se presentaron fueron muy hermosos y originales. El jurado que se nombró para
que adjudicara los premios, se vió verdaderamente atrojado para decidir; después de una
animada discusión y una imparcial deliberación, se otorgaron los premios á quienes se juzgó que más los merecian.
Publicamos los retratos del niflo José Bandera y Olavarría, hije del señor Lic. Bandera
y de la sefíora Olavarría de Bandera. y de los
niños Carral, hijos del Doctor Don FraMisco
de P, quienes se distinguieron por la originali dad de sus trajes, y obt,u vieron algunos de los
premios otorgados por el jura.do.

•

Grupo de damas muy distinguidas de la Colonia Americana, que
tomaron parte muy principal en la
fiesta de Caridad á beneficio del
Asilo &lt;Florencia 0 rittendon.:&gt; En
1a parte superior, á la derecha,
Sra. R. W. Williamson; álaizquierda, Sra. G. de Sepúlveda; á la izquierda, en el centro, Sra. R. Williamson; á la izquierda, abajo, Sra.
de Gress; á la derecha, abajo, Sra.
de Selover.

173

�174

EL MUNDO:ILUSTRADO

· Los Juegos 011mptoos.
Como anexo á la. exposición franco-británica
celebrada recientemente en Londres, se levantó un esta.dio para. que en él se celebraran los
juegos olímpicos, que, á imitación de los celebrados por los antiguos griegos, se están llevando á cabo en Europa. durante los últimos
afias.
Los atletas de todas partes del mundo toman
parte en esos juegos, que _son acontecimientos
deportivos de importancia. universal. Mucho se
ha discutido acerca de si estos juegos son de
más ó menos importancia. que los de la. antigua.
Grecia. y de si los actos de atletismo son superiores á los ejecuta.dos en aquellos tiempos, sin
que se haya. llega.do á una conclusión. Uno de
los principales acontecimientos de los juegos es
la. llamada. carrera. de Maratón con la. que se
conmemora la gran carrera del soldado que llevó la. noticia. de la. victoria. de Maratón Milciadel!, la. cual se hace sobre un recorrido de veintiséis millas.
Se distinguieron especialmente, durante los
recientes juegos, los repre'&gt;entantes de los Estados Unidos, quienes ganaron muchos de los
números de los juegos. Un grupo de señoritas
danesas hizo varios ejercicios gimnásticos de
conjunto, que llama.ron la. atención por su uniformidad, y por la magnífica. educación fisica.
que demostraron las pa.rtlclpanties en ellos.
Los grabados adjuntos ilustran algunos acontecimientos de los juegos y uno dE, ellos repre
senta el trofeo concedido al vencedor en la ca,.
rrera Maratón.
·

EL MUNDO ILUSTRADO

175

LA REVOLUCION EN HONDURAS
En la presente plana publicamos una serie de fotografías que ilustran los lugares donde se han efectuado las principales escenas de los
encuentros y motines habidos durante la revolución que en los últimos
días estalló en Honduras.
Como recordarán nuestros lectores, el año próximo pasado estalló
otra revolución que estuvo á punto de causar una conflagración general, que sólo se evitó debido á la oportuna y pacífica intervención de
México y los Estados Unidos, que llevaron á lo belicosos países á una
conferencia de Paz celebrada en Washington.
De esto hace apenas un año, y
ya todo hace temer nuevos trastornos internacionales. Nicaragua se
ha qutjado de que Guatemala y el
Salvador están violando los tratados y ayudando á los revolucionarios hondureños, y que ella, en
vista de esto, se ha visto en la necesidad de armarse para sostener
su neutralidad.
Noticias de última hora hacen
saber que la revolución está á punto de terminar por falta de quien
la dirija, y en las mismas noticias

Arriba. Embarcadero de plátanos en
San Pedro Sula.-At centro. Una
vfsta en et puerto de AmaPala.
Abajo. Casa comercial en
Puerto Cortés.
se niega la ingerencia del ex-presi•
dente Bonilla en los desórdenes.
Mucho nos alegraremos de estas
noticias, pues por ellas se viene

El gran Sfadium donde se celebran los Juegos Olímpicos.

El admirable ieam de muchahas danesas, que obtuvo un éxito extraordinario en los juegos.

Team inglés.

Team sud-africano.

El guerrero de Maraf6n.-Esiafua en bronce
que es el premio para el vencedor en
la famosa carrrera de Maratón ( 40 kilómetros
ápie.)

Team francés.

en conocimiento de que, si bien es cierto que el pueblo no pierde sus
atavismos bélicos, las personas pertenecientes á las clases directoras están dispuestas á conservar la paz y hacer terminar para siempre la fa.
ma de desordenados de que, como decimos antes, han sufrido los países centroamericanos hasta ahora.

Team australiano.
El puente principal de Tegucigalpa (Honduras). cortado para
impedir las comunicaciones.

Calle del Comercio en San Pedro Sula y Puente principal en Tegucigalpa.
Una calle en San Pedro y el Parque Morazán en Tegucigalpa.

�176

/1

EL MUNDO ILUSTRADO

l'T'T

EL MUN'DO ILUSTRADO

Lf\ FIB8TA DE LOS VA800S

misa y como parte principal un sermóu que fué
pronunciado por uno de los má, elocuentes oradores sagrados. La fachada del templo lucia
un artístico adorno floral.
Las fiestas profanas tuvieron p0r teatro el
tívoli del Elíseo, y por demás sería decir que
en ellas hubo escenas de aleg ría y entusiasmo,
pues son bien conocidas estas fiestas por el bu llicioso carácter de sus organizadores. La comisión organizadora tuvo la idea de que la verbena fuera de invitación, con lo que se consiguió hacer una juiciosa selección de la concurrencia.

Los nativos de las provincias vascas, españole, en su casi totalidad, celebraron el día último del mes de julio la fiesta de su santo pa•
trón, San Ignacio de Loyola.
El número de vascos residentes entre noso·
tros es crecido, y esto, unido á las circunstancias de su carácter alegre y entusiasta, hizo que
las fiestas fueran muy anima.das.
Hubo celebraciones de dos clases: las religiosas y las profanas; las primeras se efectuaron
en el tero plo de San Francisco, ahora del Sagrado Corazon, y fueron muy solemnes; hubo una

Pastel de A . Gedovius. para "El Mundo Ilustrado."

NADA ES CIERTO
Cuanto vemos no es más que apariencia. La
realidad es distinta.
El sQl parece girar en torno de la tierra, saliendo por la mañana. y poniéndose ·por la ta.r&lt;le
mientras nuestro planeta parece inmévil. La
verdad es lo contrario. Vivimos sobre un proyectil giratorio, disparado en el espacio con velocidad sesenta. y cinco veces mayor que la de
una bala de cañón.
Un armonioso concierto viene á encantar
nuestros oídos: El sonido no existe, no es más
que una impresión de -nuestros sentidos, originada. por vibraciones del aire de ciertJJ, amplitud y de cierta. velocidad, las cuales son, en si
mi&lt;imas, silenciosas.
Sin el cerebro y el nervio auditivo no habria
sonidoc:. En realidad, Jo único que existe es el
movimiento.
El a.reo iris extiende su circulo radioso la rosa y el aciano mojados por la lluvia, bril'ian al
sol: la verde pradera y el dorado surco, dan variedad á la llanura con sus brillantes colores.
Pero no na.y colores, ni hay luz; lo que hay son
ondulac:ones de éter n.ue ponen en vibración el
)lervio óptico/ '· · '· ·

Apariencias engañosas. El sol ca.lienta y fecunda., la leña arde; pues bien, no ha.y calor,
sólo ha.y sensacione_s. El calor, lo mismo que la
luz, no es más que un modo del movimiento.
Movimientos invisibles, pero soberanos, supremos.
Aquí tengo una fuerte viga de hierro, de las
que hoy se emplean tanto en las construcciones.
La coloco en el aire á diez metros de altura
sobre dos paredes donde se apoyan sus extremos. No cabe duda que es fuerte; en su punto
medio se ha colocado un peso de mil, de dos mil,
de diez mil kilogramos, y la viga no parece notar siquiera. que soporta tan enorme peso; apenas se observa, valiéndose del nivel, una insig
ni ficante flexión. Sin embargo, esta viga esLá
compuesta. de moléculas que no se tocan, que
están en perpet,ua. vibración, que se alejan unas
de otras á la influencia del calor, acercándose
por la acción del frio. ¡,Qué es lo que constituye la solidez de esta barra de hierro'? ¿Sus átomos materiales? De seguro que no, pues ni siquiera se toca.n. Esta -solidez resid~ en la atracción molecular, ó lo que es lo mismo, en una
fuerza inmatierial.
Hablando en lo absoluto, el sólido no existe.
Tenemos en nuestras ma.nos una pesada bola
de hierro, esta bola se compone de moléculas

invisibles, que no se tocan, las cuales están for.
madas á su vez por átomos, que tampoco sa
tocan. De manera que la. continuidad que la superficie de esta bola pa.rece presentar y su aparente solidez, son puras ilusiones.
Un espíritu que analizara su estructura íntima, vería que la balase reduce á un torbellino
de moscas como las que revolotean en la atmósfera durante el verano. Por lo demás, calentemos esta. bala que nos parece sólida y la veremos
convertida en chorro liquido; calentémosla más
y entonces se evaporará. sin que por esto cambie de naturaleza; liquido ó gas, siempre será
hlPrro.
En este momento estamos en una ca.sa. Esas
paredes, esos pisos, esas alfombras, esos muebles, esta chimenea de mármol, están compuestos de moléculas, que tampoco se tocan, y esas
moléculas de los cuerpos, están en movimiento
de circulación unas al rededor de otras.
Nuestro cuerpo está en el mismo caso. puas
está formado por una perpetua circulación de
moléculas; es una llama que se consume y se renueva incesantemente, es un rio en cuya orilla. va uno á sentarse, creyendo ver siempre la
misma agua. y en el cual la corriente perpetua
de las cosas lleva agua constantemente renovada.
C AMILO FLAMMARION ,

Escenas en el Tivoli.-Baile de Jota.-La m isa.
Fachada del Templo.

�178

EL MUNDO ILUSTRADO

179

EL MUNDO ILUSTRADO

traron detrás de mí. Me arrodillé frente al altar
más inmediato, y &lt;sentí&gt; que ellos me espiaban
desde el pilar más cercano. Hasta mí llegaba el
rumor de sus voces y de sus mal contenidas risas, que hacían volver el rostro aún á los más
fervorosos. Y todos los que volvían el rostro y
les veían á ellos, volvían después á mirarme á
mí, dándose cuenta de que yo era el objeto de sus acechanzas. Mi mortificación aumentaba. Sentía yo un rencor inmenso contra aquellos
que me habían estorbado en mis propósitos, que
habían trocado en martirio una mañana que yo me
prometía deliciosa. L,s airosas columnas; las majestuosas naves; el altar, cuajado de filigranas de
oro opacado por los siglos; los viejos retablos
ennegrecidos, los trípticos en que los viejos maestros pusieron su alma y su arte; todo parecía moverse en torno mío, en una danza grotesca. En
nada podía fijarme, atenta sólo á los murmullos
que zumbaban en torno mío, y temerosa de llamar la atención más todavía. Atropelladamente
recé una oración, y decid id amente salí de la iglesia, resuelta á volver inmediatamente á casa.
Un gendarme, atento al retozo de un grupo de
pilluelos, me indicó dónde podría tomar el carro
que me condujera al apartado suburbio. Cuando
ví el letrero &lt;Juárez,&gt; me sentí aliviada, me así
al pasamano del carro como á una tabla de salvación, y penetré al carro con aire triunfador.
Mis penas, empero, no habían terminado; tomaban simplemente nueva forma, como verá el pa·
ciente lector, si lo desea, en una próxima carta,

etropolitanas

ANDREA.

El artfculo que á continuaci6npublicamos, nos ha
sido enviado por una señorita cuyo nombre no tenemos autorizaci6n para dar á conocer. Creemos que
la autora de este interesante artfculo ha señalado
con mucho acierto uno de los aspectos menos a11radables de nuestra metr6poli. Ha hecho, además,
una buena obra, porque siempre es obra buena la
de señalar males que tienen remedio. Ojalá que
nuestra distin1111ida colaboradora, que nos ofrecese/!!tir mandándonos sits apuntes, ten11a imitadoras
entre las damas que leen "El 1lfundo Ilustrado."
Nos sentirlamos muy c:omplacidos de publicar escritos semejantes.
Soy fuereña, pero no soy lo que ustedes, los
metropolitanos, llaman &lt;una paya.&gt; O, por lo menos, no creo serlo. En la hacienda fronteriza, retiro de mis padres, donde nací y donde pasé mis
primeros años, he estudiado, leído mucho y medítado no menos. Terminadas mis labores cotidianas (porque, siguiendo el ejemplo de mi madre,
dedico algunas horas á trabajos de casa) y una
vez que he cerrado el piano, tras los últimos acordes de un estudio favorito, gusto extraordinariamente de acurrucarme en una mecedora, en la terraza del caserón secular, desde la que se domina
la llanura manchada aquí y allí por los caseríos
cercanos y las montaña~ que, en las calientes ho·
ras de la siesta, tiemblan en el horizonte y semejan las olas de un remoto mar de lapiz-lázuli. Y
gusto de leer, de estudiar, de meditar y de soñar.

Allí, en esa terraza, puesta como un remiendo
sobre la almenada finca, conocí México. Le conocí por las fotografías de &lt;El Mundo Ilustrado;&gt;
conocí sus bulevares modernos, sus viejas barriadas típicas, semejantes á las de las ciudades coloniales que había yo visitado; sus iglesias macizas,
sus tipos callejeros, fijados en sus actitudes habituales por la rápida impresión de las cámaras. Le
conocí por las deliciosas revistas de Luis G. Urbina; conocí su alma á través de las amenas divagaciones del Dr. Flores. Y aunque he viajado en
uno y otro continente, soñaba, desde hace muchos
años, con esta gran metrópoli, de la que mis padres hablaban casi con fervor.
·
Me prometía tantas cosas para el día en que llegara á verla de cerca..... De antemano saboreaba
el placer de ir, paso á paso, por las callejas de los
parques; de recorrer los bulevares de uno á otro
extremo; de visitar las iglesias, de examinarlo todo con detenimiento, como se examina y como se

mira con avidez todo aquello que se ha deseado
por años y años ..... .
Y heme aquí, al fin, ¿Decepcionada? No podría
decirlo. Descorazonada, sí: porque después de
muchos días nada he podido ver á mis anchas, si
no es, desde los balcones de la casa, el cielo intensamente azul, de un azul incomparablemente hermoso; el cinturón de montañas que por todas partes cierra el horizonte, y de lejos el avispero
humano cuyo rumor confuso llega hasta mí. Y no
hay esperanza de que esto cambie. Estoy condenada á volver á mi retiro, al caserón venerable,
rodeado de jardines y huertos, en medio de la
llanura inmensa en que los rebaños se mueven
lentamente.
He querido realizar mis sueños, mi ávido deseo
de ver de cerca esta metrópoli, y me he visto precisada á desistir. Ay, la primera mañana primaveral pasada en este suelo! Casi no había dormido, no obstante el cansancio, en espera de los
primeros rayos del sol, para vestirme y salir, como salimos allá, en la ciudad vecina, donde suelo
pasar algunos meses, en busca de flores, en busca
de sol, en busca de aire matinal, fresco y puro.
Apenas había amanecido, cuando por el balcón
entreabierto, que domina las casas vecinas, el sol
envió sus primeros rayos á despertarme. Vestíme
de prisa y salí al balcón. Por la calle, bordeada
~e árboles, muy poca gente pasaba. A lo lejos repicaban los tranvías, y de cuando en cuando, un
auto cruzaba en un brevísimo instante y se alejaba haciendo sonar
á cada momento el grito áspero de
su trompeta. De muy lejos llegaba
el rumor de la ciudad despierta ya,
en tanto que el apartado suburbio
seguía en su quietud casi perpetua. A pesar de mis buenos deseos,
mi toilette [ como corresponde á
una joven que no ha pasado el Rubicón de la veintena] me ocupó
buena parte de la mañana. Calcéme zapatos cómodos y escogí una
falda corta. Dispuesta estuve entonces á andar y andar, durante
horas, y á verlo todo, todo. Mi plan
estaba trazado. Iría á pie, siguiendo
la hermosa calzada, hasta entrar
en pleno bulevar. Directamente al
Zócalo. Vería el viejo palacio virreinal, con su aspecto de alhóndiga; le examinaría detenidamente,
como interrogándole para que me
dijera todas las sangrientas jornadas que ha visto, todos los dramas
de que ha sido testigo, todas las
intrigas, todas las traiciones, todas las iniquidad es, todas las reivindicaciones y los actos de alta
justicia que en él se han desarrollado. Vería la
Catedral, construida por generaciones de indios
que, no teniendo que dar á la Santa Iglesia, le daban su vida, su trabajo rudo, y fueron colocando,
durante cien años, piedra sobre piedra, para que
las generaciones modernas tuviesen un templo
grandioso en que .orar y pedir misericordia. Subiría por la vieja y empinada rampa, cuyos escalones están carcomidos por el paso de millones de
gentes, y llegaría á la torre, desde la cual se disfruta-me lo han asegurado-uno de los más hermosos panoramas de este hermoso valle. Ah! Y
en el kiosko cercano, famoso por el prndigio de
sus flores, compraría un hermoso ramillete de rosas opulentas, maravilla de los jardines mexicanos, que las prodigan durante los rigores del invierno lo mismo que bajo el sol abrasador del estío y el viento destructor del otoño ..... .

¿Por qué volví á casa una hora y media después, colérica, disgustada, sin haber cumplido mi
programa?
Había salido alegre como unas pascuas. El aire
fresco me sonrojaba las mejillas y me estimulaba
á andar de prisa. Deteníame, 'no obstante, á cada
momento, no á ver las residencias palaciales que
me parecían, en lo ~eneral, bastante medianas; no
á admirar la serie de hombrecillos que, sobre pedestales de piedra, parecen hacer la guardia ó esperar la re vista á lo largo de la a venida, sino á
aspirará plenos pulmones la vivificante brisa matinal, á contemplar el castillo, prendido en la cima de la roca, en el fondo de la calzada como una
decoración feérica; á ver los grupos de jinetes,
damas y caballeros, que, á media rienda, desfilaban al trote; á contemplar el hermosamente proporcionado monumento que un mexicano culto y generoso levantó á la memoria de inmenso navegante genovés.
Media hora más tarde, había yo traspuesto la
última calleja de la Alameda, y entraba en la &lt;gran
avenida.&gt; en la que se destacan, como una avanzada, la original res1Jencia Escandón y el hermoso edificio del Jockey Club. Detúveme curiosamente á examinar estos dos ejemplares de arquitectura, y .... aquí comenzó mi &lt;viacrucis.&gt; En
la acera, cubriéndola toda, un grupo de hombre,
hablaban y reían ruidosamente. Y qué risas y qué
expresiones. Yo he oído á los recios campesinos
jurar y gritar, en su sencillez ruda, con palabras
que las señoritas no comprendemos exactamente,
pero que sabemos bien que no son decentes y que
nos hacen enrojecer instintivamente. Pero yo he
visto que esos mismos gañanes, en presencia de
las señoras, refrenan su lenguaje, moderan sus
ademanes, y se avergüenzan cuando se les escapa
algo que no es pulcro .... Mas ese grupo de hombres de sombreros de ala levantada, en esa manera peculiar que daba energía y fuerza al rostro viril de Napoleón, pero que á aquéllos daba aspecto de mozos de cordel ó de hombres que han bebido demasiado; ese grupo de hombres, de manos
enguantadas, de relucientes zapatos, no obstante
mi presencia, lanzaban á los cuatro vientos expresiones que causaban horror. Tuve que trazar un semicírculo y bajar de la acera angosta. Alcé los ojos,
y ví sus miradas, clavadas en mí y, cuando me

Una sala de la Esc!lela.
alejaba, oí que se comentaba mi presencia con expresiones igualmente horribles, coreadas con risas.
A la esquina siguiente se repitió la escena. Lejos estaba yo del ansiado Zócalo, cuando advertí
que dos hombres me seguían. Deteníanse á cada
vez que una tela, una joya ó un bibelot expuesto en las ventanas de las tiendas, me hacían detener por un momento. Fingí no haber ad vertido la
presencia de los que me seguían, y, á poco andar,
ellos ya no se limitaron á ir pisándome literalmente l os talones, sino que hablaban de mí en
voz alta, comentando mi figura en términos que
ellos seguramente creían halagadores y en verdad
no eran ni galantes, ni ingenioso, sino simple é
idiotamente groseros. Sorprendida, mortificada,
me parecía que cada persona con quien me cruzaba en el camino, oía esas palabras, y que todos
los rostros se volvían á mirarme, y que todos
reían de mí. Apresuré el paso, con la esperanza de
que mi tortura terminaría cuando llegara al ansiado parque. Mas no: crucé el jardincillo. siempre seguida por los dos hombres, de quienes no
conocía más que la voz, por no haberme atrevido
ni á mirarlos. Me senté en una banquilla de hierro, frente al Palacio Nacional, y ellos hicieron
un circuito en derredor mío y fueron á sentarse á
mi lado. Por fin, yo, que tan bien había fingido no
haber advertido su presencia, tenía necesariamente que advertirla. Parecía que se habían empeñado en ello, en que yo supiera que dos hombres,
pésimamente educados, necios, petulantes, groseros y desocupados, se habían dignado fijarse en mi
persona ..... .
Me levanté, indignada ya, y me encaminé á la
catedral. Al menos, pensé, respetarán el sagrado
recinto. Allí iré á refugiarme. Crucé resueltamente el jardincillo y penetré á la iglesia. Ellos en-

Las alumnas haciendo ejercicio en el patio de la EsC!!ela.

UNA NUEVA ESCUELA EN TEPIC
En la ciudad capital del territorio de Tepic se
acaba de inaugurar un magnífico edificio que se
destina á la escuela superior de niñas.
El edificio, que fué construido desde los cimientos expresamente para que sirva de escuela, cuenta con todos los adelantos de los de su especie.
El territorio depende directamente de las autoridades federales y los planos del nuevo edificio
fueron preparados por la Secretaría del Ramo, de
acuerdo con los modelos aprobados para las escuelas construidas recientemente en esta ciudad
las cuales han sido justamente elogiadas por cuan~
tos las han visitado.
Cuenta el plantel cr,n patios amplios para el recreo de las niñas y para los ejercicios físicos al
aire libre: una de las fotografías que publicamos
ilustra uno de dichos patios.
Las otras dos vistas que ilustran esta plana representan el salón de actos, amplio y perfectamente alumbrado y ventilado, y una de las clases
en la que se ve á las alumnas durante !a explicación.
El establecimiento está bajo la dirección de la
Srita. Catalina Jáuregui.

Sal6n de Actos.

�EL MUNDO ILUSTRADO

181

EL MUNDO ILUSTRADO

El_Se1ior_E11cargado de Negocios d(Clti11a y szt.familia

SEXTO OONOURSO SEMANARIO
DE

"EL MUNDO ILUSTRADO"
DEDIOADO A LOS Nl:RCS

El conctU"so que ahora proponemos está dedicado áJos""niños. Los que tomen parte en él no
tienen más que tomar un pedazo de papel de
calco, que tenga quince centímetros por lado,
cuando menos, colóquese sobre alguno de los
anuncios de este número, y trátese de dibujar,
con líneas rectas ó curvas (pero no mixtas ni
quebradas) un dil"ujo en el que haya cuando
menos dos figuras, por ejemplo, una casa y un
árbol, dos mufiecos ódos animales, etc. Es condición indispensable que las líneas comiencen
y terminen precisamente donde se vea una &lt;a&gt;
en el anuncio que se vé á través del papel.
Las soluciones que se envíen deben contener
el dibujo hecho, con expresión del anuncio que
sirvió para trazarlo y de los puntos de referencia que sirvan para identificarlo por la simple
superposición.
Las soluciones deben ser enviadas antes del
domingo 23 del actuai. El resl!ltado se publicará el domingo 30.
Se darán tres premios á los dibujos que sean
más ingeniosos.
Los premios serán tres hermosos juguetes,
cuyo valor no bajará de veinticinco ¡:esos.

•

Soluciones al Tercer Concurso
Entre las muchas soluciones que hemos recibido al concurso de los diez nombres históricos,
creemos que las siguientes son acreedoras á los
premios por ser las más exactas y explícitas,
que eran los requisitos señalados en el concurso:

de 1811 y más tarde defendido heroicamente
por Guerrero.
CHIHUAHUA .-'En Junio de 1810 son fusilados José Ignacio Ramón. Nicolás Zapata, José Santos Villa, Mariano Hidalgo, Pedro León,
Ignacio A! lende, MarianoJ iménez, Mii!'Uel Santa María, Juan Alrlama, José Maria Chico, José Salís, Vicente Valencia y Ooofre Portugal.
En 30 de Julio es fusilado el Padre Hidalgo.
GUANAJUATO,-Tomado por Hidalgo el
28 de Seotlembre de 1810.
ACAPULCO. -Sitiada por Morelos dos veces
fué toma.da al fin el 12 de Abril de 1813.
CHILPANCINGO -Morelos instala el Congreso el 14 de Noviembre de 1813.
ECATEPEC.-Morelos es fusilado el 25 de
Noviembrn de 1815.
CORDOBA.-El virrey O' Donojú firma el
tratado reconociendo la independencia de México, el 24 de Agosto de 1821.
SEGUNDO

PREMIO

OHILA PA.- Hazaña del Gral. Guerrero.
CORDOBA.-Tratado entre O. Donojúéltubide, 1821.

***

Se recibieron otras soluciones acertadas en
cuanto á los sitios; pero que no expresaban sino muy vagamente los hechos ocurridos allí.
Muchas soluciones vinieron equivocadas, consistiendo el error en que se confundía Chilapa
con Cui!apa, sit.fo éste donde fué fusilado Guerrero, pero que no desempeñó ningún papel en
la guerra de Independencia, y cuyas letras no
eran exactas. Celebramos que este concurso
haya despertado gran interés entre nuestras
lectoras.

"La

♦
Mexicana."

Una leopoldina

Que corresponde á la Sri ta. Margot Fourcade,
de Guaymas, Sonora.
VALLA.DOLID.-Lugar donde nació Morelos.-Hidalgo tomó esta ciudad el 17 de octubre de 1810. después de la tom!l. de Guanajuato.
CORDOBA.-Lugar donde se hizo el t.ratado de paz con Iturbide, llamado tratado de
Córdoba.
CUAUTLA.-Sitio de Cuautla. por Calleja,
donde rompió el sitio Moretos después de tres
meses de asedio.
OAXACA -E,ta ciudad fué tomada por Morelos el 25 de noviembre de 1812.
A.CAPULCO.-Sitiada por segunda vez, fué
tomada oor Morelos el 12 de abril de 1813.
GUANAJUATO.-Tomada por Hidalgo después del sangriento asalto á la Alhóndiga de
Granaditas.
CHILPANCINGO.-Lugar donde !ué formado el primer Congreso por Morelos.
ECATEPEC.-[San Cristóbal] Lugar donde
fué fusilado Morelos el 25 de noviembre de
1815.
OHILAPA.-Lugar tomado por Morelos donde cogió dos piezas de artillería y pertrechos
de ¡ruerra·.
CHIHUAHUA..-Lugar donde fué fusilado
Hidal¡rn el 30 de julio de 1811 y sus compafieros el 30 de junio del mismo afio.
TERCER PREMIO

PRIMER PREMIO

Un Libro de Viajes

Un hermoso abanico

Que corresponde á la sefiorlta Elena Silva, de
Oaxaca. 1(1 de Doblado núm. 3, &lt;La Casa, Roja.&gt;
GUANAJUATO.-Toma de la ciudad por
Hidalgo, 1810.
CHIHUAHUA.-Fusilamiento de Hidalgo y
otros caudillos, 7-30-811.
CUAUTLA.-Heróica defensa por Morelos,
1812.
OAXAOA..-Sitio y toma de la ciudad, 1812.
ACAPULCO.-Toma del Puerto por Morelos, 1813.
VALLA DOLID.-Ba.talla entre Morelos é
Iturbide, 1813.
CHILPANOINGO.-Primer Congreso Nacional Mexicano, 1813.
ECATEPEC.-l&lt;~usllamiento de Morelos, 1815.

Que corresponde á la Srita. Berta Muñoz, de
México
OAXACA.- Morelos toma la ciudad por asalto el 25 de Noviembre de 1812
.
CUa UTLA.-Morelos es sitiado por Calleja,
y resiste durante tres meses hasta que rompe
el sitio, hazafia que le valió la admiración u11iversal.
VALLA.DOLID.-Nacimiento de Morelos.
Fusila.miento de Matamoros en 3 de Febrero de
1814. Toma de la plaza por Hidalgo en Octubre
de 1810.
CHILAPA.-Fué tomado por Morelos, qne
obtuvo un triunfo espléndido, en 16 de Agosto

El Se,ior Encargado de /\'ego, ios de Cltina y
su Secretario Se1ior Fam.

En el artículo ilustrado que publicamos, por
un error de formación resultaron cambiados
loa retr11tos de los Sres. Director General, D.
Emilio Berea; Sub-director General, D. Ramón
Sáenz y B; Secretario del Consejo. Lle. C. Vargas Galeana., y Actuario, Mr. W. H. Curjel. El
error es fácil de advertir, pues dichos caballeros son bien conocidos.
Nos complace publicará continuación el balance general de la Compañía, correspondiente
al ejercicio que terminó el 31 de diciembrre de
1907 y que fué presentado y aprobado en la
Asamblea General de accionistas celebrada el
4 de junio de 1908.

Sr, Diputado D. Francisco de P. Gochicoa,
muerto el día 3 del acfital.

Excursión Patriótica
Con objeto de rendir homenaje á los héroes
de nuestra independencia, y especialmente al
iniciador de ella, el inmortal cura de Dolores,
Don Miguel Hidalgo. varias p~rsonas de esta
ciudad organizaron el día treinta del mes próximo pasado, aniversario del fusilamiento del
citado héroe, una excursión de carácter patriótico que se dirigió al Monte de llls Cruces,
donde Hidalgo obtuvo una victoria que quizás
hubiera decidido el éxito de la guerra de
Emancipación, á no ser por el carácter humanitario del que no en vano había ejercido el
sacerdocio, siendo modelo de virtudes y amante padre de los que las creencias habían puesto
á su cuidado.
En el lugar donde se efectuó la batalla existe
un modesto monumento recordatorio en forma

Excursionistas en el monumento del Monte
de las Cruces.

de obelisco, y á ese luga.r fué á donde fueron
Todo el día se pasó en medio de la mayor
los excursionistas, y al rededor de ese monualegría, entregándose durante él los viajeros á
mento hicieron la manifest,ación de sus sentilos placeres de la jira campestre.
mientos patrióticos y de respeto para el que se
Publicamos dos fotografias de episodios de la
sacrificó para darnos patria y libertad.
fiesta; uno de ellos representa el grupo de exFué originador de la Idea el señor Don Ar• • cursionistas á la hora de la comida, y el otro el
turo M. Lémus. y la secundaron con entusiasmismo grupo al pie del monumento en los mamo los amigos del citado, hasta lograr que se
memos de la conmemoración oficial. Debemos
adhirieran á ella un grupo de veintiún persoestas fotografias á la amabilidad del señor Jg.
nas que fueron las que hicieron la excursión.
nacio Liévana y Monterrubio, fotógrafo de la
Frente al monumento pronunció una poesía
expedición.
alusiva el seilor Don Juan García de la Rivera,
Las personas que tomaron parte en ella, son
la cual estuvo llena de figuras hermosas é inlas siguientes:
flamó el pat riotismo de los presentes. Una orJuan García de la Rivera, Angel Prado, Enquesta ejecutó piezas selectas tanto en la fiesta
rique Sánchez M., Francisco Colín, Enrique G.
oficial como durante el día.
Puente, J. N. Carney, Francisco E,pinosa y
Cinco de los excursionistas más animosos
Aguilar, ]francisco Altayó , José Banuet, Maemprendieron la ascensión de los cerros más
nuel Mimiaga, Elias Leiner, Alejandro Lecón,
elevados, llegando hasta los picos más altos
Aurelio Cé,pedes, Marcos Sánchez, Manuel
del monte; estos cinco fueron los seíiores EnriRoch, Ignacio Lié vana Monterrubio, Arturo M.
que Sánchez M., J. N. Carney,Francisco EspiLémus, F rancisco Garcia, P ascual García y B.
nosa y Agullar, Ellas Leiner y Pascual García.
Barrón.

ACTIVO.
Bienes raíces .............. . .
Efectivo en caja, Sucursales
y Bancos................. .
Bonos y acciones ........ ... .
Préstamos garantizados á interés ..................... .
Valores al cobro ........... .
Muebles y útiles ......... ,
Garantía legal.. . . . . . . . . .. .
Cuentas deudoras ......... .

$

1.604,898.96
112,607,63
494:,287.50
506,363.29
380,070.82
36,665.54
155,000.00
168,038.14

Suma ...... $ 3.457,931.88
PASIVO.
Capital social. ..............
Fondo de reservas . . ... . .... .
Primas depositadas por Seguros en curso . . ......... .
Siniestros er: tramitación .. .
Pólizas dotales en tramitación ..... . . . ........... . . .
Dividendos sobre pólizas, e!!
distribución ............. .
HI potecas. casa núm. 5 de la
2(1 calle de Plateros, afecta á la garantía legal de la
Se::iretaría de Hacienda.. . . .
Cuentas acreedoras .. . ... .. .

$

200,000.00
2.816,459.36
21,533.25
135,191.08
10,649.07
37,962.62

155,000.00
81,136 50

Suma ..... $ 3.457 ,931.88

o

Sr:ta. Mary Clarence Rogers, distinguida escritc ra
americana que se encuentra en México con el
propósito ,d e escribir acerca de nuestro país.

Al pie del Monte.

�182

El MUNDO ILUSTRAD()

MODAS MASCULINAS

Tbe United States Ranking Co. s. A.

DESCRIPCION DE LOS GRABADOS

El colosal incremento tomado por los nego•
cios en nuestra patria, como consecuencia. de
su evolución y progreso incesa.11tes: ha dado
margen al desarrollo de las instituc10nes bancarias que son tan útiles para el fomento y desa.rrollb de la riqueza. pública.
Pocas compañías habrán logrado la prosperidad tan nota.ble que alcanza. la United Sta.tes Banking Co. Fundada. en e~ afio de 1900 con
un capital social de $100,000. tiene ahora .... . .
$2.000,000 de capital, enteramente pagado, con
un fondo de reserva de $620,000, y con ....... .
$1,035,900.94, de depósitos.
.
.
Estas cifras dicen mucho y explican más. Dicen cómo se prospera mediante una direc~ión
inteligente y acertada.; y explican el auge siempre en creciente de la institución, debido á la
pureza y.honradez en el manejo de los caudales cuya custodia se le confía.

VESTIDO PARA EL VERANO CON SACO DOBLADO
SÓLO SOBRE LOS HOMBRILLOS
El género ilustrado es una cheviota fina.
EL SACO tiene tres costuras en la parte de atrás
y la costura central puede terminarse en una abertura ó ser cerrada hasta el borde inferior según
se prefiera. El saco tiene de 76 á 78 y medio centímetros de largo total para un hombre de mediana
estatura. Los hombrillos no van acolchados mucho y se terminan también en otros respectos de
modo que luzcan naturales; la encalladura es moderadamente profunda y larga; el cuello tiene 3
centímetros de ancho en las extremidades y medio
centímetro más en el centro de atrás; las solapas,
las cuales son puntiagudas; los delanteros van
lindamente rebaj«dos bajo la cerradura y muy
bien redondeados en el borde inferior; todos los
bolsillos son sobrepuestos y cierran con patas.
Los bordes son pespunteados, y la guarnición de
la manga consiste de un puño de fantasía adornado con dos botones.
Et PANTALÓN [este traje se lleva sin chaleco] es
moderadamente amplio en las caderas y cae en
una línea recta al borde inferior. ·

*

*
Los Directores son *miembros
de la Asociación AmeTicana. de Banqueros y son los siguientes: George I. Ham, Presidente· M. Elsasser,
primer Vicepresidente: John T.Judd, segundo
Vicepresidente; y R ..J. Dwyer, L. C. Judd,
W. F. Layer, G. W. Jennings, E. K. Smoot,
J. M. Neclaud, James I. Long y Federico
Griese.
.
Los apreciables caballeros antes citados son
una garantía. por su idoneidad y sol vencía.
Perfectamente conocidos en la colonia americana. tienen merecida. respetabilidad en los
circu'ios bancarios de la capital, y esto explica
la preferencia. concedida. á esta institución y
el gran prestigio que la enaltece.

VESTIDO DE MEDIA ETIQUETA CON CHAQUÉ REBAJADO
El género ilustrado es un estambre fino para el
chaqué y el pantalón y un tejido de fantasía para
el chaleco.
·
CHAQUÉ. Los hombrillos no van acolchados mucho y se terminan de modo que luzcan naturales¡
las costuras laterales van moderadamente encorvadas sobre los omoplatos¡ las faldas se planchan
muy bien al estilo francés. La encalladura es moderadamente profunda y larga; el cuello tiene 3 centímetros de ancho en las extremidades y medio centímetro más en el centro de atrás. Las solapas son
puntiagudas¡ la rodadura desciende hasta un punto,
el cual se encuentra en el medio de las líneas del
pecho y la de la cintura; los delanteros se cortan
de manera que se puedan abotonar fácilmente con
dos botones; los bordes delanteros van rebajados
más abajo de los botones, y van muy bien redondeados en el borde inferior¡ el bol~illo del pecho,
el cual puede dejarse, si así se lo prefiere, se termina con ribetes; el bolsillo de los billetes nace
de la costura de la cintura y cierra con una pata,
la cual se usa ya sea del lado adentro 6 del lado
de afuera; la guarnición de la manga consiste de
un puño sobrepuesto de 5 centímetros de ancho;
un botón está puesto en el puño y otro un poquito más arriba de él; los delanteros pueden cerrarse con uno ó dos botones.
EL CHALECO es de un~ sola botonadura y no tiene cuello. Los delanteros, los cuales van rebajados de un punto, cierran con cinco botones.
Et PANTALÓN es bastante amplio en las caderas.

EL ENFERMITO
El doctor con el sombr.ero en la mano: ¿Es
aquí, señora, donde hay un enfermo?
La madre.-Si, do~tor, emrad, es mi hijito
el enfermo. Figuráos que este pobrecito (yo no
sé lo que tiene) se cae á cada instante, no puede tenerse en pie.

El doctor.-Se cae!
La madre.-Sí, doctor, á cada instante.
El doctor.-¿Al suelo?
La madre.-Al suelo.
"El dor.tor.-Es extraño, ¿qué edad tiene?
La madre.-Cuatro años y medio
El doctor.-¡Hombre! á esa edad se tienen ya
las piernas firmes . .. . . ¿Y cómo le ha principiado eso?
La madre.-No lo sé. Ayer estaba muy bien,
corría por todas las piezas como un conejo. Esta mañana lo levanté como tengo costumbre

183

EL MUNDO ILUS":'RADO

de hacerlo; le puse sus medias y sus pantalones y lo puse de pie; inmediatamente cáyo al
suelo ....
El doctor.-Tal vez algún paso en falso.
La madre.-¡ Esperad l. ..... Corro, lo levanto ...... Paf, cae por segunda vez; sorprendida.
lo levanto nuevamente ..... Paf, al suelo, y así
cae siete ú ocho veces seguidas. Os repito, no
sé lo que le puede haber sucedido, pero desde
por la mailana cae continua.mente.
El doctor.-He aquí un caso sorprendente.
1,Puedo ver al enfermito?
La madre.-1Cómo nól (Sale y reaparece, llevando en brazos al chiquitín. Este exhibe en
sus mejillas los colores de una exuberante salud; está vestido con pantalones y blusa.suelta).
El doctor.-Ese nifío es soberbio ....... Os suplico que lo dejéis en el suelo.
La. madre obedece y el niño cae.
E l doctor-(Pensa.tivo)- ¡Es muy raro!-Dime
amiguito, ¿tienes un dolor en al¡¡-una parte?
El enfermito.- No señor.
El doctor.--¡,Te duele la cabeza?
El enfermito.- No sefior.
E l doctor.--¿Has dormido bien en la noche?
El enfermito.-- SI señor. _

Oficina de los Gerentes.

El doctor.- ¿Tienes a.petitoi' ¡,Comerfas co11
ganas un poquito de sopa?
E l enfermito.- Si seilor.
·
El doctor.-Perfectamente .... F.ste es un caso de parálisis.
La ma.dre.- De para .... ¡Ah! Dios mio (levanta. los brazos al cielo. El niño cae.)
El doctor.-Desgraciada.mente, es eso señora:
parálisis completa. de los miembros inferiore!i.
Vos misma os va.is·á convencer de que la.carne
del enfermito está completa.mente insensible.
Mientras hablaba, se había acercado al chiquitín y se preparaba. á hacer la experiencia, cuando de repente exclamó:
-1Ahl vamos ...... Y después se echó á reir.
-¡Pardiez señora! qué parálisis ni qu é nada.
La madre estupefacta.. - ¡Pero doctor!
El doctor.-¡Ya lo creo que no puede tenerse
en pie! . . .. Le habéis metido sus dos piernas en
· una pierna del pantalón.
GEORGES ÜOURTELINE,

Las sucursales de The United Sta.tes Ba.nking Co., están establecidas en Parral (Chihuahua) y en la capital del Esta.do de Oaxaca;
pero tiene Agencias en todo el país, mediante
la intervención de ca.si todos los Bancos que
operan en el territorio nacional. Sus corres•
POP.Sales son muy numerosos, pues está en relaciones intimas con las principales ciudades
de .los Estados U nidos, Canadá, Cuba y Europa.
:ip1 manejo de los negocios está á cargo del
Sr. George I. Ham, quien es el Presidente de
la Compailia.
Pocas personas habrá que no conozcan en
México al simpático y caballeroso banquero.
Lleva más de veinte años de vivir en la República, habiendo sido emplea.do del Ferrocarril
Central Mexicano, durante siete a.nos, y teniendo trece de dedicarse á asuntos bancarios.
Na.ció en la pintoresca. población de Naponee,
Onta.rio (Canadá), el afio de 1862, y recibió una
bu.ena. educación comercial, al par que nota.bles
conocimientos técnicos y prácticos como mecánico. De trato afable y circunspecto, conquista.
á cuantos le conocen con alguna intimidad, y
en su conversación y cultura social revela a.l
hombre práctico, the business man.
Las múltiples operaciones que rea.liza. la Compa.í'íia bancaria son atendidas personalmente por
el señor Ha.ro, quien está secunda.do inteligentemente por los caballerosos y aprecia.bles Sres.
H. J. Motden y G. K. Stewa.rt, quienes desempeilan las importantes funciones · de Gerentes.
Las oficinas están servidas por buen número
de empleados, mexicanos y americanos, y no es
exagerado decir que uno de los Bancos que rea.liza. mayor número de negocios en México es
The United States Banking Co.

•

Oficinas de la United States Banking. Co.

SR. GEORGE l. HAM,
Presidente de la Cumpa7.ía Bancaria.

Oficinas para el servicio del público.

�184

EL Mt1NDO :t:LúSTRADó

U OIFIENSilVA
Novela original por Alberto Chabrol.

llustraclonu de :reorge kott.
(CONTINÚA.)

••l•ACASO

-

Mion no hubiera arriesgado la
suya? Y Mion ó
Miette, todas son
cocineras ....
-¡Cocinera! ¿es
ese el titulo del que
tratas de valerte
para evitar la maledicencia?
-¿Y quién hablaria mal? En Parls no
conozco á nadie, y
aqui, pues tampoco, salvo usted y la familia Clement, y en caso necesario, usted hallarla la manera de explicar todo . . .
-¡Que yo encontrarla! .... quieres reflexionar aunque
sea por un momento en mi responsabilidad el día que el
señor Delombre se enterara de todo ....
- Bueno, y qué, cualquier cosa que decida entonces,
sus rayos no herirán á nadie más que á mi, os lo aseguro.
-Hay más, cuando tú viste á ese celibatario empedernido, no eras más que una niña; bien puede suceder
que ahora te disguste!
-Entonces no hay nada perdido; me regreso al campo
y Merlin me acompafia á los Angles antes de que se
cumplan mis ocho dlas . ...
-Ponernos al señor Delombre y á mi en la más falsa
de las situaciones ..... Y lo que puede resultar de
ello ....
-¿Qué puede resultar? .... lo peor serla que me que.
dara siendo la prima de mi primo, en lugar de ser su esposa .... pero reflexione usted un poco .. .... ¿Cree usted
que si mi tfo no estuviera convencido del bu~n corazón
de Marcos. hubiera insistido tanto en traerlo á los An.
gles? ... ¿Hubiera escrito esa última carta, en la que le
conjur&amp;ba á que hiciera de mi la alegria de su hogar? ....
Oh, me parece estar oyendo todavia al que nos queria
tanto á los dos.-"Puesto que Marcos se retira ante la
felicidad, llévasela tú misma, él no se rehusará á tomarla de tus manos."
Maese Loriol golpea nerviosamente un archivero con
un corta-papel, Merlín se suena y confiesa con •rn tono
de desolación, pero ya resignado:
-¡Ay! señor, podria usteJ decirle lo que quisiera; ella
encontrará siempre algo que averiguar.
Mi tutor se levanta y exclama:
-Ah! padre Merlín, qué bien hubiera usted hecho con
seguir su camino á París ó al diablo en lugar de detenerse aquf hoy!
·
Merlín aprueba de nuevo con una inclinación de cabeza, pero yo siento que tengo la partida ganada y me
lanzo al cuello de mi tutor, diciéndole:
-¡Vamos, vamos, maese Lorioll sed bueno, preparáos
á redactar et contrato matrimonial entre el señor Marcos Delombre y la señorita Enriqueta de los Angles, y
no olvidéis un viaje á la casa del sastre para pedir el
traje de boda, pues usted será quien me lleve al altar...
y antes de que corra mucha agua bajo los puentes del
Ródano, os lo a~eguro.
Durante esta tirada, mi tutor ha abierto con un puño
crispado su caja foerte, de dnnde saca un gran rollo de
billetes azules. Al darlos á Merlin le dice:
-De todos modo~, no quiero que falte dinero para
traerla acá de nuevo ó cuidarla allá en caso de que aumente su locura.
Después se dirige á mi:
-Y tú no olvides, que en todo caso, yo me lavo las
manos.
-¡Perfectamente! Y si no me dela usted partir sin concederme una buena sonrisa, le enviaré para el Año Nuevo una bonita cigarrera de esmalt~.

Le_ doy un beso en el crineo y mientras procuco inspe:c1:&gt;nar su cara; nadie, más que yo, hubiera podido
adivinar una sonrisa que él oculta lo más que puede
mordiéndose los labios, rero yo la he visto y parto triunfante á través de los puentes llevando tras de mi á Merlín como si fuera un esclavo encadenado.
Una 1i dos veces me divierto en hacerme levantar por
el mistral: Dios mio! me parece que no tengo que hacer
más que abandonarme á los elementos, y que ellos se
concertarán para conducirme al paralso á donde me llevan mis ensueñosl ...Cuando me vuelvo para arreglar mi
falda, veo al pobre de Merlín que lucha desesperadamente con una mano sobre el sombrero y la otra tendida hacia adelante como rama de árbol, y las ráfagas me traen
con regularidad sus gemidos. Acabo por tomarlo de un
brazo y gritarle al oldo:
-¡Eh, aoimall Haz lo que Maese Loriol: lávate las
manos.
Será tal vez por el orgullo de copiar un modelo ilustre
pero noto que Merlin se tranquiliza un poco.
'
Rosina talJ!bién, al saber que mi tutor aprueba, 6 al
menos me de¡a hacer, no se atreve á protestar más, y
pronto ponemos los tres manos p. la obra de preparar mi
maleta.
De repente veo una falda de pallo ciruela, cerca de la
cual está u_n corpiño de tafetas negro y un delantal garganta de pichón: esto forma parte del traje de arle~iana
que mi tlo medió el dla de mi santo y que me divertla
en ponerme de cuando en cuando. A la vista de esto me
asal~a una idea y me dinjo á Merlín que, en mangas de
camisa, se ocupa de componer una de las correas de mi
baul:
-Tengo una idea, Merlín; ¿qué tu sobrina Mion no lleva como Rosina el traje de las arlesianas ? ¿Si? yo deberla entonces ponerme et mio, ¿verdad?., ..
Lejos de gustar de la proposición el pobre hombre se
exaspera:
. -¡Vaya, pues no nos faltaba más que eso, bonita
idea! . .. . y pensar en que serla yo quien tendrla que sacarte en Parlsl . ... Como si no fuéramos á llamar yabastante la atPnción 1
Le pregunto si las muchachas llaman tanto la atención en Parls .... No se digna contestarme directamente
pero declara, en medio de un rugido formidable, que Jamás
de los jamases consentira en subir al tren conmigo vestida de arleslana.
No he querido hacer desbordar la copa de la amargura, pero he arreglado en un paquete, que no tiene apariencia sospechosa, mi corpiño, mi falda y mis fichús y
por la noche, cuando Rosina y Merlín se fueron á acostar, lo puse en un rincón de la petaca, que todavla estaba abierta, junto con una caja en la que están mis aretes y la gran cruz de oro de la capelta.
Antes de acostarme, á mi vez, beso á modo de últimas
" buenas noches" el retrato de mi tfo; y él me sonrle,
aprueba lo que he hecho y me asegura que no regresaré sóla aquf cerca de él . ...
Parls, sábado 30 de noviembre.
Mi primer día en Paris. ¡Bueno! pues no me ha dado
el menor motivo rara arrepentirme &lt;le habrr venido. Seguramente que e arrepentimiento no es un mal contagioso, porque Merlin se ha golpeado el pecho más de
diez veces desde aue bajamos Juntos el peñón de los
Angles, arrepentido de haber hecho un alto que ha tenido tan funestos resultados.
Nuestro viaje fué delicioso por más que un poco antes de Lyon el Sol y el mistral nos hayan abandonado y
el cielo se haya echa~o sobre la tierra, ~si parece por
la manera como ha d1sminu1do la distancia entre el primero y las colinas. Porque una vez pasado el Ródano
no hay más montañas; no hay más que uno que otro
monte que substituyen á nuestras grandes elevaciones;
1qui y allá, al pie de esos montes, en Borgoña, veo filas de cabañas de esas de que tanto hablan los poetas
pero que, en realidad, tienen mucha semejanza con las
chozas de las tribus salvajes.
Además, en medio de la fug¡¡ del rápido, todo me
agradaba, 6 al menos me entretenla, hasta las parvadas
de cuervos que se levantaban de los llanos escuetos á
nuestro paso, y las ciudades empapadas por una lluvia
diluvial que atravesamos con silbidos de mónstruo; y
en el Interior las caras de nuestros compañeros de compartimento. Un matrimonio de viejos ocupaba los dos
rincones del fondo con todo un cargamento en la.s repisas y debajo de los asientos. La señora emplubasus
ratos desocupados en sostener sobre sus pi~rnas y las
de su esposo una manta de pieles, como s1 fuéramos á
atr~vesar las estepas siberianas. Sus caras sombrlas y
estI_radas A lo , largo, tenlan la expresión de un fastidio

mortal de~vlvlr juntos desde su juventud, y á su vista
me preguntaba ~i, dentro de unos cuarenta año.s, Marcos y yo no ofreceremos un espectáculo tan digno de
compasión con nuestras reumas, nuestras arrugas y
nuestros cabellos blancos .. . .
Esta viejecita encorvada, qJe se antojaba la imagen
de lo que yo he de llegar á ser algún dla, me parecla tan
risible, aue tenla que contenerme cada ve:i que vela al
matrimonio tan respetable y amoroso; pero entonces me
hallaba con los ojos de un Joven que ocupal:a un lugar
junto á Merlin, y que lefa los periódicos-ó que simulaba leerlos, yo creo-y afectaba el a• pecto más indiferente del mundo, dedicándome á vigilará Merlin. El pobre
vle¡o se dormfa, á pesar de sus esfuerzos inauditos y
de os remordimientos de su conciencia inquieta. Cada
cuarto de hora lo vela levantarse repentinamente con
ojos de aturdimiento y de desconfianza al mismo tiempo; inspeccionaba á nuestrof vecinos, y sobre todv al
joven. Despué~, durante unos cinco minutos, me hacia
preguntas:--¿Que si tenla hambre?. .... . ¿Que si tenla
sed? . ... ¿Que si tenla demasiado frlo? .... ¿Qu-:i si demasiado calor? .... y 'terminado el interrogatorio, y con
él la conversación, igclinaba la cabeza y se dejaba arrullar por el ruido del tren.
Solo la hora del alm•1erzo fué molesta para los dos.
Merlin hubiera querido traerme mi comida al compartimento, pero tan luego como ~e detuvo el tren , yo salté
sobre el andén y lo hice á la fuerza que me siguiera al
vagón-:omedor, con una cara que daba lástima, como de
payaso á quien se ha regañado. No querfa sentarse á la
mesa.
--Y sobre todo, me decfa en voz baja y rabiosa, no
pidas más que para ti.
-Si asi lo quieres! pero es seguro que nos vamos á
hacer notar.
Ya todos los ojos e~taban fijos en nosotros, v ya habla observado que et joven que venia en nuestro compartimento parecla, en medio de sonrisas, dar explicaciones acerca de la pareja un poco desigual que formábamos Merlín y yo. La comida no era precisamente famosa, pero nos daba el aspecto de estar en un pic-nic
en pleno campo, y yo almorcé con mejor apetito, mientras que Merlin apenas probaba lo que nos servlan.
En vista de es.o, yo abrevie su suplicio, y, de vuelta á
nuestros lugares, le di algunos de mis chocolates, lo
que formó probablemente la parte más substanciosa de
su almuerzo.
Todavfa los fbamos mascando á nuestra llegada á
Parls por la noche.
¡Ah! y cómo nos consoló,: después del laberinto de la
llegada, el bullicio de los cargadores y los equipajes y
la carrera final de nuestro coche á través de los puentes
y las calles lodosas y 11 ~nas de gentes, encontrarno~ en
esta buena y tranquila calle de Notre-Dame-des Cbamps
y en la casa de mi primo Marcos, Es curioso, pero no
experimento ninguna admiración de encontrarme en ella
y no me siento extraña! Los recuerdos de mi infancia
han hecho presa en mi ya. La recámara de mi tia, en la
cual me acosté la primera noche, me ha parecido un sitio familiar. Me acuerdo de haber visto á la madre de
Marcos muchas veces languideciendo sobre una "chaise-longue," porque con frecuencia pedla que me llevaran á_ su lado: mis juegos, mi. ch~rla la divertlan; jamás
ol salir una palabra de 1mpac1enc1a de boca de ella. Ciertamente que hubiera querido de buena gana llamarme su
hija. y es imposible que me guarde rencor por haber tomado ta ofmsiva para con su hijo.
Hoy visité la casa. Al salir de los Angles me quedaba
solo un pesar, no haber podido traer mi arpa. Asl es
que esta mañana, al registrar el salón, cuyas ventanas
abrla Merlm, tuve un gran gusto al encontrarme un
hermoso triángulo de oro, el cual me apresuré en tra~r
á la luz, sacándolo de su cubierta. Después, luego que
encontré lugar donde instalarme, empecé á pulsar sus
cuerdas y á hacer vibrar algu1,os acordes. Merlín, con
la boca abierta, con sus torros á la altura de la cabeza,
á manera de alabarda, me mira y me escucha con complacencia; entonces dejo la arpa y me lanzo sobre el
piano, en el que empiezo un valse de Straus; lo dejo sin
terminar y giro en el banco para sacar un violín de su
caja de terc1opelo; doy dos golpes de arco, y en seguida
tomo una mandolina que cuelga de la pared. Merlín declara:
--¡ Bravol no se necesita tanto para conocer que eres
de la familia!
-Ten calma, no le mostraré todas mi habilidades en
un dla.
Por otra parte, solo de la arpa soy capaz de sacar algún partido, y eso gracias á la afición que por ella
manifestó mi primo en algún tiempo, pero Merlin-es persona que se equivoca fácJimente en estos asuntos.
Poco después, Merlin vino á buscarme para enseñarme el cuarto de la cocinera, el que habla limpiado desde
los cimientos.
Este cuarto se halla, como el suyo, en el piso bajo, á
la altura del jardln, que viene á ser subterráneo con relación al piso de las calles. Es bastante grande; sus
muros e~tán tapizados con un papel claro con flores, el
catre de ~erro, la cómoda, el "tocador," brillan gracias
~ \os cu1da~os de Merlín. Falta el tradicional y tan
ut1l "armano de luna;" pero trepada sobre una silla
noto que puedo verme de cuerpo entero en el espejo , de
la chimenea.
Me declaro satisfecha de todo, excepto del tapete
el que quisiera sentir nuevo bajo mis pies desnudos:
y las cortinas de la ventana que tienen un color indefi•
nido. Merlín.me lleva al "Bon Marché," donde se agita
en meqio de los empleados todo un pueblo femenino; se
creerla uno en el pals de las amazonas, donde no se
permitla la presencia del sexo feo, sino en estado de es- ,
clavitud.
Los "esclavos " me favorecen con una atención encantadora; todos ellos se disputan quién me ~frecerá
sus servicios , acompaflados de la mejor y más expresiva sonrisa. Escojo un tapete Luis XVI, cortinas de tela
del mismo estilo: fondo blanco con pajaros enjaulados ,
flores atadas con listone~ ... . Compro tela semejante á
la d~ las cortinas para'el rodapié, un Juego de tocador ·
y me aprovecho de la benevolencia en servirme para ha~
cer que se me lleve todo á casa en seguida.
De modo que esta misma noche, sin tardar más, voy
á entrar en ple~o ejercicio de mis funciQnes . ... puesto
que voy á dormir en el c~arto de la cocinera.

185

EL MUNDO ILUSTRADO

La Iglesia de Santa Rosa en Querétaro

Gran cuadro mural y pila del bautisterio.

[CONTINUARÁ.]

Hermoso púlpito.

Exterior de la I¡lesía,

�EL MUNDO ILUSTRADO

187

EL MUNDO ILUSTRADO

LA MUJER EN EL HOGAR
CRONICA DE LA MODA
El caluroso estío permanece aun entre noso•
tros, con sus hermosas y apacibles ma!Ianas y
sus tardes tempestuosas. Parece que viene á
ofrecernos las gratas sorpresas de los contrastes. Al comenzar el dia, un sol de oro pasea su
grandeza por el campo glorioso de un cielo
tranquilo y azul; mas al llegar la. tarde un bo•
rrascoso viento de tempestad agita los árboles, sacude sus hojas verdes y lozanas en locos
arrebatos, y las nubes extienden sus tristes gasas que parecen formadas de un espeso va.por
de lágrimas ...... Luego comienza la llu vla, la
lluvia mela.ncolica y constante; se siente nostalgia del sol y del campo; el· viento húmedo
azota los crista.les . .. Entonces cerramos nuestras puertas y abrimos esas otras, misteriosas
é Intimas: las del ensue!Io. Afuera gotea el
llanto de las nubes, y adentro el de las almas;
los recuerdos lejanos y las esperanzls perdidas
lloran también.
Es una mala compa!Iera la tristeza, lectoras
rolas; no la dejéis mucho t iempo á vuestro lado; hay que huirle con presteza., pues como todos los cobardes, se acerca halagando dulcemente para poder dallar más pronto. Es, también, impostora, pues con la máscara de la melancolfa-esa musa blanca y pálida que illsptró
sus rimas á Becker y sus poéticas medltaclo
nes á Lamartine; esa. musa que susurró al oido
del neurótico Choplo sus divinos nocturnos y
sus preludios, en los cuales, el sollozo flota como los marchitos pétalos de una flor en la corriente del r!o,-se presenta. dulcemente, ofreciéndonos un regazo entre sus tenues gasas,
para clavaroos la. garra. ya que nos tiene aprisionados, mientras exclama triunfante: csoy yo,
la tristeza. cruel, la implacable, la estra::guladora de esperanzas, la. que pone el grillo del
dolor al cuello y la que enturbia todos los horizontes.&gt; Es ella, en efecto, y en vano pretenderemos arrojarla de nosotros; estamos á sus
ples, es ella la se!Iora, es ella la que manda ....
A tiempo, á tiempo, lectora mla; no le abras á
la tristeza tu puerta. ¿Quiere entrar? Pues
bien, no es dla de recibo ..... que siga su camino, que llame á otra. casa, gitana pérfida, áotra.
casa, á donde sean más ingénuos que tú, Adon de pueda. enga.íiar mejor!. .. . .. Ahora, ha sona.
do en el gran reloj de la chimenea la hora fijada para la. solrée. Sacude tus preocupaciones,
como el pájaro las gotas de la !Juvia, y ¡á vestirte!

•
••
La costumbre de recibir á. las personas amigas en un día determinado, se ha establecido
hace ya tiempo, y est.a discreta costumbre da
ocasión á reunirse sin los ceremoniosos y com
plicados preparativos de una fiesta. Es verdadera.mente grata la impre..Qión que recibimos
en esas reuniones intimas admirando el aspecto
de las variadas y elegantes toilettes que la moda ofrece tn la actualidad. Pero más variados
y más a.rtfstlcos que los mlsJnos trajes, son los
peinados que nos presenta en su inagotable
fantasía. Occpémonos un poco de ellos, pues
por su artlstlco aspecto y la belleza que da á.
los rostros, merecen toda la atención de nues
tras lectoras.
Ea general puede decirse que el peinado es
de tal Importancia para completar el conjunto
de belleza. y distinción en una mujer, que, como
dijo un poeta: &lt;la mujer sin gracia en su peinado, es una reina sin corona.&gt; Y sobraba la
razón á este critico, pues el más bello marco
para. un rostro, y la mejor corona para las cabezas femeninas, e~ un hermoso r artístico peinado, elegido con buen gusto y discreción.
No á todas las mujeres, aunque sean bellas,
les queda bien el mismo estilo de peinado. Ilay
que cuidar de la forma del rostro para que ha-

ya perfecta armoofa con él; y hasta el color de
los cabellos debe tenerse en cuenta a.l elegirlo.
Para las rubias tenemos a.hora peinados muy
hermosos guP. semejan una. verdadera corona
formada. de doradas trenzas que rodean la parte superior de la cabeza, dejándose ver por el
frent1: en forma de diadema.
Los ca.bellos negros, de ningún modo quedan
mejor que ligeramente ondulados y anudados
en lo alto de Ja nuca., al estilo griego. En tanto
que, para los casta!Ios, ya sean obsc•iros, ya
claros con matices de bronce, el peinado más
propio y que más los hace lucir, es el de bucles ó rizos, colocados en graciosas y diversas
combinaciones.
Comienza. á introducirse el uso de entrelazar
coa los cibellos listooes de dlfereutes colores,
que se auudan en un lazo, generalmente hacia
un lado, y que realza mucho la. belleza de la ca!&gt;ellera y del rostro.
Es Indudable que la Moda nos presenta en la.
actualidad, para el arreglo de los cabellos, toda la gracia y fantasfaque puedan desear nuestras lectoras, sean ellas rubias ó morenas,sonrosadas como la concha. nácar. ó pái Idas como
la. desventurada heroioa del Hamlet.

*

Al indicará nuestras lectoras que nos favorecieran con su opinión respet'to del Importante asunto de cúal es la edad más conveniente
en una joven para contraer matrimonio, no
dudamos de que obseqularlao nuestros deseos
contestando á la cuestión sobre la cual pedlamos su respuesta; y ciertamente que nuestra
indicación ha obteuido el éxito más completo,
pues todavía hemos recibido otra respuesta.
que con gusto damos á conocer. Dice asi: &lt;Mú
tivo de gran Interés y que ha preocupado slem
pre á toda clase de personas, es la.cuestión que
ha promovido ''El Mundo Ilustrado" sobre de
cuál es la edad debida en la mujer para casarse con mayor acierto.
Diferentes, y muy contrarias entre si, han
sido las respuestas que en dicho semanario se
han publicado; y nada tiene esto de extraíio,
pues siempre han sido las cuestiones de tanta
Importancia, causa de encontradas opiniones y
diversos juicios. Hoy me atrevo á emitir el
mio, que poca luz debe dar al asunto de que se
trata, mas en el campo de la discusión queda
libre la entra.da, y por esto, me decido á poner
el humilde contingente de mi opinión .
Cuando la muier llega al matrimonio en una
edad en que ya ha. recibido su educación moral
é Intelectual completa, y su criterio, ideas y
aun afecciones han tomado solidez y personalidad, es bien dificil, ó por mejor decir, Imposible, que pueda identificarse y someterse á las
ideas, carácter y costumbres de su esposo. Por
esto creemos que, aunque tiene varias dillcultades para la. joven de poca. edad contraer matrimonio, es, sin embargo, prenda.de su futura
dicha.. la suave docilidad con que un espíritu
casi Infantil puede adaptarse á Ja. segunda educación que 1:n todo caso tiene que recibir del
esposo.
Y como prueba absoluta de esta teorla, vemos que los matrimonios de nuestros antecesores eran por lo general má.s felices y gozaban de
una paz y a.rmooia. de la que por desgracia ca.recen D' Jchos de los de la época actual.
La mujer que se casa en la primera juventud,
adquiere la costumbre de ver en su esposo una
autoridad absoluta, única y definitiva, sentimiento que estable,ie en la familia el orden y
la sumisión debidos al verdadero jefe de ella.
Mas en la actualldad, se lamenta con demasiada frecuencia. que esa costumbre se haya.
perdido casi por completo y se remonte ya á
la. calidad de una leyenda ó de un recuerdo le-

,.
I'

·'-

llos que sonríen con la alegría de las rosas, los
tulipanes y los geranios sobre el verde cesped.
Entre tanto la otra casa aparece fúnebre Y triste como un ~onumento sepulcral, y la imaginación casi se resiste á admitir que dentro de esos
muros sombríos y desnudos de todo encanto, exista
alguna mujer joven y bella que sea la dueña de ese
hogar tan poco agradable á la vista, y en donde

'

\..

como rojo, azul marino, verde seco ó marrón.
Los muebles son de alguna madera clara, de
forma t:Iegante y sencilla¡ el sofá y los sillone tienen en el respaldo un cojín de la misma tela que
el dosel, bordados de igual manera. La cubierta de
la silla larga y el mantelillo que cubre la mesa,
son del mismo género y labor.
Sería de muy buen gusto colocar este pequeño
estrado, en algún lugar que estuviera plantado d_e
rosales, pues así no sólo tendría un aspecto nsueño:y hermoso, sino que el perfume de esas
llores contribuiría á hacer más grata la permanencia en ese sitio.
Tiene, además, este estrado, la inestimable ventaja de ser ligero y portátil, para que sea fácil
su traslación en caso de lluvia ó de querer cambiarlo de lugar.
Ya veis, pues, lectoras mías, lo sencillo que es
dar al jardín este adorno tan útil y poco costoso,
y el cual dará á todas aquellas personas que lo
vean, una excelente idea de la gracia femenina
que debe reinar en vuestra casa.

ES

USOS DE SOCIEDAD
Es una verdad indiscutible que el hombre no
puede vivir aislado y sin teQer trato con sus semejantes. De esta necesidad imperiosa, ha venido
la reunión de personas que, con relaciones más ó
menos íntimas, forman la sociedad.
Siendo, pues, indispensable tener esos lazos de
unión, es también necesario aceptar algunas fór·
mulas ó pequeñas exigencias que forman los vínculos sociales.
El baile es una diversión que, desde los tiem·
pos más remotos, ha servido de solaz y expansión
á la inquieta y sonriente juventud.
Podría escribirse un estudio detallado y curioso, sobre la historia del baile en todos los países
y en todas las edades. Sin pretender esto, ni ha·
blar de un modo general, vamos á fijarnos solamente en el aspecto que presentan algunos bailes
y reuniones en la actualidad.
Tanto en las fiestas que podríamos llamar ceremoniosas, como en las que tienen un carácter íntimo, se siente, por decirlo así, un vado que solamente después de observado se puede definir. La
causa de él, es, que la conversación no anima ni
alegra aquellas reuniones, pues al escucharse los
primeros acordes de la orquesta, los caballeros se
dirigen á las damas para invitarlas al baile que en
estos casos es solamente un ejercicio de &lt;sport.&gt;
Terminada la pieza, las damas son llevadas á sus
asientos y allí quedan en completo aislamiento,
pues los señores acostumbran por lo general ausentarse de la sala, ya sea para fumar ó ponerse á
conversar sobre negocios ó política, si no es para
murmurar de una manera más ó menos punzante.
Entretanto, el salón, brillantemente iluminado,
aparece más grande y casi triste por aquella au·
sencia de expansión y de cordialidad, pues las señoras colocadas al derredor de él, semejan con sus
elegantes y claros atavíos de fiesta una bella guirnalda de llores melancólicas que estuviesen allí
como adorno de alguna fúnebre ceremonia.
iQué distinto aspecto debieron haber ofrecido
aquellos bailes y reuniones del siglo XVIII! La
mujer hermosa, y también la mujer intelectual,
tenía entonces un verdadero reinado. Los más
grandes artistas, poetas y sabios de aquella brillante época, no se desdeñaban de conversar y tratar
con esas mujeres de cuyo ingenio y cultura la historia conserva aún los nombres.
Tuvo, entonces, la mujer, el trono único que le
corresponde por derecho, la gracia, el ingenio y la
belleza que la eleva y nivela á una altura armoniosa para ser la digna compañera del hombre inteligente y culto.
Sería mny grato que pudieran florecer en nues·
tra época algunas de aquellas galantes y ya perdí·
das costumbres, para dar á nuestras reuniones el
atractivo, la expansión y el brillo de que suelen
carecer.

Cuestiones trascendentales

'

ja.no. No pocas veces, por desgracia, vemos
que el esposo está. sometido no solamente á la
voluntad tiránica de una mujer sin juicio y sin
prudencia, sino también á los caprichos Infantiles y absurdos de sus pequeí'los hijos.
Este desorden de funestas consecuencias en
el hogar, era muy extra!Io verlo entre nuestros
mayores, cuyas uolonesse verificaban casi siempre con jóvenes de poca. edad y, a.pesar de esto,
resultaban matrimonios más dichosos que los
de esta. época..
Por todos estos motivos, Juzgo más conveniente que las mujeres se casen en la primera juventud.&gt;-Vloleta.
Como verán nuestras lectoras, las opiniones
dadas sobre esta cuestión han sido muy diversas entre si, por lo cual esperamos hayan despertado Interés, y con esto quedarán satisfechos nuestros deseos.

Del mismo modo que, sin la luz del sol, toda la
n aturaleza estaría sumida en las más tristes tinie-,
bias, sin poder apreciar las bellezas que en s1
misma contiene, así también, la vida del hogar,
cuando la mujer que lo forma no tiene gracia ni
buen gusto para hermosearlo, se vuelve molesta,
fastidiosa y sin el menor atractivo.
y escosa de lamentarse ver con cuán poco cos-

LA MODISTA EN CASA

Un bonito rinc6n del jardín.

to y esfuerzo puede darse á las habi~acio_nes, y á
toda la casa en general, un aspecto r1sueno Y encantador.
La gracia femenina tiene mil pequeños recursos
que, como las varitas mágicas de las hadas, transforma las habitaciones escuetas y sombrías, en
confortables y lindos saloncitos, risueñas alcobas
y graciosos gabinetes de tocador.
.
Nos ocuparemos ahora del jardín, por ser lo primero que está á la vista del visitante, y aún del
dueño de la casa, que llega buscando en ella el
descanso y la distracción de las fatigas diarias, inevitables en sus negocios ó en sus ocupaciones.
En uno de nuestros números anteriores presentamos dos pequeñas casitas que, siendo idénticas en su construcción, parecen totalmente distintas en su conjunto. La razón de esta diferencia es simplemente la gracia y el encanto que le
prestan á una de ellas, las plantas trepadoras que
suben por sus columnas y muros, y los parqueci-

nunca se escucharán cantos de pájaros, ni se verán las mariposas blancas besar los pétalos de las
llores.
Es una idea verdaderamente deliciosa eolocar
en el jardín, ya sea éste grande 6 pequeño, un sitio apropiado para gozar del buen tiempo, leer y
buscar un rato de apacible descanso, ó también
para tomar el cafe, en compañía de las personas
amigas. Pero como no siempre es fácil el arreglo
de ese sitio, por no tener el jardín de algunas casas las dimensiones propias para colocar en él un
kiosko ó algo por el estilo, ofrécemos hoy á nuestras lectoras el modelo de ese dosel y estrado
pcrtátil que puedi: ponerse cu cualquiera parte
del jardín, mucho más si hubiese allí algún árbol
frondoso que forme el principal atractivo de aquel
sitio.
La tela de que está hecho el dosel puede ser
de dril liso ó á rayas, pareciéndonos mejor
que sea liso para poder adornarlo con una guarnición bordada con trencilla de colores vi vos,

Como ofrecimos á nuestras lectoras en uno
de los pasados números, hoy continuamos las
explicaciones sobre el corte y la confección de
trajes á. domicilio.
Uno de los defectos más desagradables en un
corpi!Io ó blusa., es el que indica nuestro graba.do. Esa arruga en la parte alta del busto es
á la vez que fea., molestlslma, pues de ella redunda que los delanteros de la blusa suban
hasta rozar con la barba. Este detecto es producido por haber dejado los hombros demasiado largos. Y su corrección está Indicada por
medio de puntos que recorren la hombrera y el
cuello de los otros pe.¡ ue!Ios grabados que están
unidos al que muestra el defecto. Hay que seguir los puntos y recortar sobre ellos la parte
sobrante. Una vez recortada ésta, la blusa quedará perfectamente entallada. •
El otro grabado muestra UD defecto distinto
Este desperfecto depende sola.mente de la demasía de la tela en la sisa y en la parte de la
hombrera que se une á la manga. Hay que recortar también allf todo lo que sobre, siguiendo la Indicación que selialan los puntos, talcomo se procedió en el otro defecto.
Muy sencll\as son estas reglas y sumamente
útiles á. la vez, pues sin ellas no se consigue un
corte perfecto.

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• •

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•

Traje de carrera . Hecho en velo á rayas azul y blanco. El corpiño está abierto por el frente dejando ver un corsé de gasa y encaje
bordados. El cuello es de encajes valencianos. Manga hasta el codo,
tableada.

•

1

•■•
••

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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                    <text>L UNDO LUSTRADO

•

Registrado como articulo de segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.-Impreso en papel de las Fá.brlcas de San RataeL

Año XV-Tomo 11

México, 16 de Agosto de 1908

CARRERAS DE RESISTENCIA

El Teniente J, Alessio Robles llega el primero á la meta,
y gana el primer premio en la carrera
d e 50 ki[6m etr.&gt;s,

Número 7

�198

EL MUNDO ILUSTRADO

Director, Dr. Luis Lara y Pardo.
Gerente General 1

ALFONSO E. BRAVO.
OFICINAS PROVISIONALES:

Segunda de las Damas 4. México, D. F. Apartado postal 2.570.-Telé!onos: Erlcson, 1476.
Compañía Telefónica, 471.

--

PRECIOS DE SUBSCRIPCIÓN:

En la Oludad ................................. S 1.25
En los Estados............... .. .. .. . .. . . . .. . . 1.50
En el Extranjero ,....... .. .. .. . .. . .. . . .. .. 2.00
NÚMEROS SUELTOS:

En la Caplta.1.. ...................... ... . SO 3/í cs.
En los Estados ...... ..................... . . S0.50 cs.

LLAMAR LA ATENCION
Llamar la atención es para la mayoría de
la humanidad un placer de dioses.
Atraer hacia sf las miradas; ser objeto de
todos los comentarios; recoger al paso como flores esparcidas las alabanzas, los testimonios de admiración; pasear en medio
del estupor de todos; que deliciosa fruicción 1
Cuando un hombre está seg·uro de que
en las conversaciones íntimas, en las columnas de la prensa, en las solitarias meditaciones del pensador es eje y pivote; de que su
persona, como el rayo de luz á los insectos,
atrae á las multitudes JT las hace revolotear
al rededor; cuando se siente centro ele convergencia lo mismo del amor que del odio,
lo mismo de la admiración que del menosprecio, lo mismo del homenaje que del e cupitajo, el hombre se siente grnnde, poderoso, semidiós.
Tal parece que lo peor en la vida es ser
ignorado, desconocido, según es grande el
afán de fijar la atención del mundo.
Ser ignorado es viYir desterrado, ó mejor, enterrado. Ese ostracismo es intolerable. Se siente la nostalgia de la notoriedad,
se experimenta el anhelo de ser alg·uien y
de llegar á ser algo.
Con tal de romper las rejas de la prisión,
con tal de escapar de esa profunda .r obscura caverna el hombre es capaz de todo,
del heroísmo como de la bajeza, del sacrilicio como del crimen, de lo sublime como de
lo ridículo.
Esa sed de notoriedad, ese afán de fijar
la atención ,,eJeidosa de las multitudes, en
las altas esferas de la actividad humana, en
el arte, en la ciencia, en la política son nobilísimos y se llaman amor á la gloria r
también amor á la humanidad.
Pero no sólo en esas elevadas regiones se
manifiestan y atraen y subyugan á los hombres. Ese anhelo es universal, porque todos,
en mayor ó menor escala lo experimentamos y lo es también porque no hay nada en
la vida que no lo provoque .Y estimule.
Hay quien vincule su ambición en ejercer el poder, en dominar pueblos, en deslumbrar con su grandeza; hay quien prefiere ceñir corona de mirtos á lauros de victoria; hay quien aspira á la aureola de la
santidad más que al cetro del mando ó á la
diadema de la gloria; pero hay también
quien aspira á la notoriedad por la ostentación del oropel; quien á falta de lo serio esgrime lo ridículo y no falta quien llegue
hasta el crimen con tal de hacer hablar de
sí mismo.
Para los grandes criminales de la Historia Augusto Comte pedía como supremo
suplicio el olvido.
Psicología profunda y trascendental. El
gran pensador sabía que hasta la picota de
la ignominia es, para ciertas almas, una
apoteosis y que muchas hay para quienes
el cadalso es un pedestal.

El criminal, abatido y trémulo en la capilla, se yergue y se agiganta en la plazuela frente al paredón &lt;le las ejecuciones.
La ramera, perseguida á pedradas por
los pilluelos, se siente radiante de promover
el escándalo.
El heroismo á solas es casi imposible, el
heroísmo ante las multitudes es mu.r fácil
y seductor. Sacrif:icarse á solas sin que nadie más que la víctima lo sepa es una indecible tol'turn; sacrificarse en pL'íblico es una
voluptuosidad.
Si el suicidio pudiera permanecer ignorado de aparecería casi por completo y lo
mismo el duelo é inumerables delitos .Y crímenes.
tQué hay en D. Juan? Alg·o sin duela ele
pel'Versidad; pero mucho sin duda, ele rnnidad. Chucho e] Roto aplicando el cloroformo al robo sin violencia procedía con la
mira principal y predominante de épater gcm
bourgeoi8, de dejar patitiesos á los ladrones del porvenir y pasmada á la sociedad. El Tigre de Sapta Julia sufriría la
más cruel de las decepciones si el público
se bañara en el Leteo y oh,idara al terrible
bandido y sus innumerables crímenes.
Tal así ,es de desmesurado el afán de la
notoriedad.
Todo, ya lo decimos, es capaz de despertarlo. Har gentes que, á falta de cosa
mejor, procuran llamar la atención con la
trompeta destemplada de lo ridículo .r de
lo grotesco.
En la imposibilidad de plantar un árbol,
de escribir un libro y hasta de engendrar un
hijo, dejan crecer de mensuradamente su
pelo .r su barba, montan en bicicleta ,·esti&lt;los de frac y corbata blanca, coleccionan
anillos de servilleta. beben té hirviendo ó
fuman opio ó marihuana.
Las mujeres caen fácilmente en estas y
otras extravagancias; se bañan en leche de
burra, toman fresas con éter, calzan tacones de tres pisos, se desnudan y se cubren
de diamantes, llevan en su sombreros toda la flora .\' toda la fauna del planeta .r n
poco má llevarían bocina como los automó,'iles ó cascabeles como los til-os de las
sillas de posta.
Todo eso de la 1r1oda pe,·so11a1, rlf crMt8
de .f1da110 JI 111a11Írt8 dezutrn10 son ansias de
notoriedad, pujos de vnnidad desbordante,
deseos desenfrenados ele asombrar, de singularizarse, de salir de lo común y de dejar
una huella en el espfritu y el corazón de
los hombre.
Y es que la Yida humana es á medias pe,·sonal .v á medias colectivn,; que vivimos, de
hecho, tanto en no otros mismos como en
los hombres que nos rodean; que lo que
los demás piensan ele nosotros.,· sienten por
nosotl'Os es parte integrante de nuestro modo ele senti r .Y de pensar.
La indiferencia agena, el olvido, matan en
nuestro sér lo mejor que tenemos y lo que
más estimamos, es decir, aquello que es
propio, peculiar r exclusivo del resto de
los hombres.
La vida humana es la Y ida de una hornaza. Cada tizón desprende calor y luz por
sí mismo; pero son marores y más intensos
el calor y la luz que recibe de] conjunto ele
las otras ascuas. Separada, cada una, se
extinguiría pronto sin alumbrar ni calentar cosa mayor. Todas juntas, brillan, chispean, flamean, alumbran y calientan hasta
reducirse á ceniza, consumando completa y
cumplidamente su destino.
Por eso queremos para nuestro humilde
tizón el calor y la luz de las otras brasas y
por eso queremos siempre avivarlas y encenderlas para que arda mejor la nuestra.

199

EL MUNDO ILUSTRA.DO

Crónica Científica
EL Uli111MO TRIUNFO DEL CONDE ZEPPEUN
Por primera vez en la historia del mundo, dicen
los telegramas que hablan sobre el asunto, un Rey
y su esposa han viajado á bordo de un globo dirigible. Los soberanos fueron el Rey Guillermo de
Wurtenburgo y sn esposa la Reina Carlota, quie· nes se hallaban á la orilla del lago de Constanza
y se aprovecharon de las experiencias que estaba
á punto de hacer el conde Zeppelin para dará este acontecimiento, de carácter puramente científico, un sabor de sensacionalismo que difícilmente
podrá ser igualado.
Pero por muy sensacional que sea el acontecimiento desde el punto de vista de la información
de los periódicos de información, es aun mucho
más importante si se considera desde el punto de
vista de su significación para la ciencia. El conde
Zeppelin probó en su viaje, llevando á bordo á
los reyes, que la teoría del &lt;rígido&gt; es capaz de
magníficos resultados.
Como es bien sabido, el globo del noble alemán
tiene la forma de un cigarro puro y está formado
por una arma.z ón de aluminio rodeada con una cubierta de seda¡ su largo es de algo más de ciento
treinta metros, y su diámetro en la parte más gruesa es de qnince metros aproximadamente.
Durante el real viaje, el conde personalmente
dirigía el globo, ayudado en su tarea por un mecánico y ocho ayudantes. Soplaba un fuerte viento del noroeste en el momento que el globo, con
Sus Majestades en la canastilla, se desprendió de
tierra y se elevó á una altura de cerca de mil pies.
A esa altura obedeció admirablemente su timón,
dió una media vuelta en dirección del lago, caminó un rato á merced del viento, y después hizo
un cuarto de conversión hallándose contra el viento. Entonces se pusieron á funcionar las hélices
rápidamente, y se consiguió que el globo siguiera
el camino deseado con facilidad.
Se hizo al globo caminar en derredor del lago y
se hicieron funcionar las hélices y los timones
horizontales y verticales, á los qne siempre obedeció el gran globo. A pesar de que el viento había
aumentado de intensidad se hicieron maniobras
de las más peligrosas obteniéndose en ellas el mismo bnen éxito. Frente al muelle del lago, se hizo
que el globo descendiera y ascendiera en línea recta, una y otra vez. En nna de ellas estaba solamente á unas cuantas yardas del suelo, y un momento después se hallaba á seiscientos pies de
altura. En seguida se hicieron diferentes ejercicios, se hizo al globo describir varios círculos
completos de diámetro muy reducido. Después se
recorrió el camino hasta la ciudad de Friedrichschafen, sobre la cual se maniobró con la mayor felicidad¡ finalmente el globo se detuvo delante de
los balcones del palacio real para que desembarcaran los regios viajeros. No hubo un solo accidente en todo el tiempo que el globo permaneció
fuera de su edificio al que regresó en perfecto estado.

**•
Los doce mil metros cúbicos de gas que se nsan
para el globo, se hallan almacenados en diez y seis
receptáculos, los cuales, á su vez, estáu protegidos
dentro de una construcción perfectamente cerrada, de manera que estén aislados por medio de
una capa de aire de los rayos del sol y de los cambios de temperatura del ambiente exterior, Dos
motores de ochenta y cinco caballos cada uno, cuyo funcionamiento es absolutamente independiente, sirven para mover las hélices. En la parte baja,
á todo lo largo del globo, hay un cable de acero
,;obre el cual se desliza un gran peso, á voluntad
de los tripulantes¡ y por las variaciones de posición de este peso se hace que el globo ascienda ó
descienda á pesar de cualquier cambio en la presión atmosférica.
El aparato para lastrar es de la mayor importancia en los momentos de embarque y desembarque, pero también es de mucha utilidad en los
viajes á grandes alturas. Hasta ahora sólo se ha
viajado y experimentado á alturas moderadas en
las que es sensiblemente constante la relación en-

Una Calle de Tlacotálpam.

El Palacio Municipal.
tre un metro cúbico de aire y un volúmen dado
de gas, pero pasando de los cuatrocientos pies la
atmósfera se enrarece y se pierde esa relación. En
este estado de cosas un globo de grandes dimensiones tiene muchas ventajas sobre uno pequeño.
En los viajes á grandes alturas el globo mientras más grande sea perderá menos de su bensina
y por lo tanto podrá permanecer más tiempo en
el aire¡ esto lo sal::en los que conocen de globos,
Pero no es esta la única ventaja¡ un globo que camine con una velocidad de cincuenta millas por hod urante cincuenta horas, será vencido por otro
globo que camine con una velocidad de cuarenta
millas por hora durante cien horas¡ el gasto de
aumentar la capacidad del globo está más que
compensado con las ventajas que se obtienen.

* **
El conde Zeppelin, el héroe del día en cuestiones de navegación aerea, tiene más de setenta años
, de edad. Poco tiempo después de haber empezado
sus experiencias á la orilla del lago de Constanza,
había gastado toda su fortuna en experiencias. Ha
podido continuar experimentando gracias á los
subsidios que le ha concedido el gobierno alemán¡
el Emperador Guillermo es uno de sus entusiastas admiradores y decididos protectores¡ éste le
envió un men~aje de felicitación por sus últimas
experiencias.
Si comparamos el primer modelo de globo empleado por el conde Zeppelin con su último modelo, vemos que los cambios hechos en él son de
poca importancia, y que el principio se ha conservado el mismo. Se ha aumentado el poder de
l os motores, sin aumentar su peso¡ en la parteanterior y en la posterior del globo se han colocado
cuadros de tela que se pueden manejar á volutad
para dirigir los movimientos en el plano horizontal.
Con estas modificaciones se asegura que el mes
pasado el conde ha podido llegar á velocidades de
cerca de veinte metros por segundo, con viento
moderado.

Una Trajinera de Tlacotálpam.

TLACOTALPAM
&lt;La perla del P~paloápam&gt; le llaman en toda la costa de Sotavento á la risueña población
que se asienta en las márgenes del maravilloso
río, á unos cuantos kilómetros de su desembocadura en el golfo de México. Es, en efecto,
una de las poblaciones más pintorescas de esa
región, que se di~tingue precisamente por la
belleza del pan0rama, por la limpieza de sus
poblados, por el esplendor de sus jardines.
Cuando se remonta el rio, partiendo de Alvarado, otro lugar precioso de la costa, á las pocas horas se descubre, sobre la margen derecha,
el caserio blanco que reverbera á los rayos del
sol, sobre el fondo de los bosques cercanos, y
sobre las ondas mansas del &lt;río de las mariposas.&gt; Este rio, menos caudaloso que el Grijaln.,
menos profundo que el Coatzacoalcos, es, sin
embargo, más ancho y actualmente puede ser

remontado por vapores de gran calado. Durante la temporada de lluvias el Papaloápam ere•
ce y se desborda en muchas partes. Entonces
se hace navegable en una gran extensión y los
vapores llegan hasta más allá di: Tuxtepec. El
rio merece el nombre que lleva. En sus riveras
se ve una variedad infinita. de mariposas de va.riadisimos colores, que le asemejan á un campo en plena floración.
Por las noches en el verano, el rio se puebla
de luciérnagas, como si fuera otro cielo, poblado de estrellas. Tlacotálpam no es una ciudad
opulenta; no tiene edificios grandiosos de qué
enorgullecerse; pero es sin disputa una de las
más pintorescas y hermosas del Estado de Veracruz.
Publicamos algunas excelentes fotogratias de
Tlacotálpam, que debemos á la amabilidad del
Sr. Don Diego de la Pefia.

�200

EL MUNDO ILUSl'ltADO

COMBATE DE FLORES EN PUEBLA

201

EL MUNDO ILUSTRADO

La l![lesia de San Cosme á la llegada de los invitados al matrimonio
·
Bernal-Garc[a Pimentel.

La Iglesia de San Cos111e adornada para el matrimonio
Bernal-Garcia Ptmenlel.

ll-fatrimo11io Ber11al-García Fimenlel.
La novia llega á la Iglesia.

Carruaje de la Familia Revil/a.
La colonia francesa de la ciudad de Puebla se ha distinguido siempre por el entusiasmo,
alegría y &lt;savoir faire&gt; de que
hace gala en sus fiesta5, en las
que hace ver que no en vano
es hija de la nación más famosa de la raza latina, en cuestión
de festejos y alegrías.
Año por año, al acercarse el
mes de julio, todos y cada uno
de los miembros de la entusiasta colonia apuran su talento,
que de por sí es grande, para
idear lo más hermoso y lo más
atractivo, y aprovecharlo para
el programa de sus fiestas nacionales,
Este año, siguiendo sus tradiciones, la colonia citada organizó una serie de festejos que
no desdijo de la fama adquirida en los anteriores festivales.
El día 14 de Julio hubo una
kermese en el paseo Bravo, en
la cual se derrochó alegría y
entusiasmo; el señor Cónsul de
Francia estuvo presente á la
fiesta, así como las principales
autoridades del Estado y de la
ciudad.

Carruaje de la Familia Romay. (Segundo Premio.)

cernir los premios tuvo que
hacer un trabajo de selección
muy concienzudo para otorgarlos sin exponerse á ser tachado
de parcialidad.
Hecha la selección cuidadosa resultaron premiados los siguientes carruajes: Primeros
premios, los de los señores Dr.
Felipe Yarce y Claudio Voigt¡
segundos premios, carruajes de
los señores Ramón Romay, Gonzalo García Cano y Ranulfo
Castro Limón; los terceros premios fueron concedidos á los
carruajes de los señores Ign~cio Gómez Daza y Baraquiel
Calva. A la amabilidad del Sr.
D. Joaquín Pita, Jefe político
de la ciudad de los Angeles,
debemos las fotografías que
ilustran esta plana y que representan á los carruajes premiados; es la mejor prueba de la
justificación del jurado, asi como una muestra del buen gusto y de la elegancia que se desplegó durante el torneo.
Aparte de la exhibición de
Carruaje de la Colonia Americana.
los carruajes adornados, que de
por sí era ya una interesante
La Compañía Fábregas de ésta, lleva!ldo á la cabeza á nuestra laureada
diversión, la fiesta tenía el gran atractivo del combate, en el que se hizo decompatriota, dió una función de gala que constituyó brillante nota social.
rroche de proyectiles procedentes de todas las regiones de la República donde se producen flores, que son, si no todo el país, la mayor parte de él.
Pero de todas estas fiestas, á pesar de que todas ellas fueron un aconteciHubo gardenias de Veracruz, jazmines de Tlalmanalco y de Atlixco¡ romiento en su género, la más brillante, la más entusiasta y la que tuvo un
sas y azahares de Puebla, y cuando se levantó el campo después del reñido
sabor más netamente francés, fué la que cerró la serie: el combatefloral efeccombate, el suelo estaba cubierto de pétalos de todos los colores y de todas las
tuado el dos del presente en el ya citado paseo Bravo.
formas, y el aire estaba lleno de perfumes de toda5 las flores que habían sido
El entusiasmo de la colonia se comunicó á los no menos entusiastas poholladas por las rueda de los carruajes después de haber caído y resbalado soblanos, y las principales familias se disputaron los premios en el torneo de
bre los elegantes tocados de las damas y los muelles asientos de los lujosos trebuen gusto y elegancia al lado de los hijos de la gran República de Europa.
nes que conducían á los combatientes, Así se cerraron las entusiastas fiestas
Entraron á concurso gran número de carruajes y sus adornos fueron to. con las que la colonia francesa de la ciudad angelopolitana celebró la más
dos de tal manera hermosos y bien arreglados que el jurado encargado de disgloriosa de sus fechas nacionales.

1lfatrimonio Bernal-García Pimenlel.
Las da111as de H onor.

El día. diez de los corrientes se efectuó en el
templo de San Cosme la. Mremonia religiosa del
matrimonio de la. Sri ta. Rafaela Ga.rcía Pimentel con el Sr. D. Rafael Bernal. El templo lucia. un hermoso adorno floral.
Los contrayentes pertenecen á lo más distinguido de México, como lo es también la. concurrencia. que llenó el templo.
Al presentarse los novios á la pue1ta del templo fueron sal uda.dos con los acordes de la marcha. nupcial deGounod ejecuta.da por una. magnifica orquesta que ocupaba. el coro del templo.
Después de la misa los desposados recibieron en la sacristía del templo las felicitaciones
de la selecta concurrencia.. Las amista.des de
los contra.yentes obsequia.ron á éstos con ricos y
hermosos presentes como recuerdo de la. ceremonia nu pcia.l.
El día 17 del actual se unirán con los lazos de
himeneo la. Srita.. Elodia. Cussi y el Sr. D. Alberto Pella.ndini. La ceremonia religiosa se efectuará en el templo de Santa. Brfgida. y la civil
en la. casa de la desposada.
Próxima.mente se unirán también la. Sri ta. Maria Requena. con el Sr. Enrique Puig. En la presente plana publicamos fotografías de la ceremonia. religiosa del matrimonio Bernal-Pimentel y los retratos de los futuros contrayentes á
á quienes nos referimos.

Sr. A lberto Pellandini.

r,,.~
Srita. Elodia Cussi,

�202

EL l'tIDNDO ILUSTRADO

203

li1L l'tlU:m)O ILUS'.l'ltADO

ULTIMO Dlf\ DE Lf\8

FIE8Tf\8 FRANOE8f\8

ESCENAS DURANTE EL CONGUI&lt;SO DE TRAJES DE NIÑOS
Y DE JUEGO DE «DL\BOLO. &gt;

La serie de fiestas con que la colonia francesa. de esta ciudad celebró
el aniversario de la toma de la Bastilla, se cerró con una hermosa fiesta
infantil, efectuada el domingo último en el tivoli del Eliseo.
Por la mañana, el tiempo fué muy bueno, y, por lo tanto, la fiesta
tuvo gran lucimiento.
Los números principales de ella fueron un concurso de trajes de fantasía para niños y uno de juego de diábolo. Los dos torneos fueron muy
reñidos; en el primero hubo trajes muy originales, y en el segundo juga-

dores muy hábiles. Nuestro fotógrafo sorprendió algunas de las escenas
más interesantes de uno y otro, con las que ilustramos las presentes
planas.
El objeto principal de la fiesta era la rifa de beneficencia, que forma
parte de las fiestas; pero como no se han vendido todos los billetes, y no
se quiso efectuar la rifa sin una selección previa de los números, se tuvo
que aplazar para fecha posterior y en local cerrado.
Por la ma!'íana, además del concurso de trajes, hubo un baile infan

l. PIERROT Y COLOMBINA: NIÑOS SUSANA Y ALBERTO LEVIE.-2. UN EPISODIO DE «DIÁBOL0.&gt;-3. NIÑO MANUEL VILLA.SEÑOR.
4. UNA BUENA JUGADORA.-5. NIÑO ALBERTO BLOCK.- 6. CAPITÁN Y ALDEANA: NIÑOS COMPAROT.
VIVANDERA: NIÑA JULIETTE CABRUS.

til en el salón grande del ti voli, donde se desarrollaron las escenas más
graciosas que se pueda imaginar: diminutos oficiales del ejército francés
bailaban con graciosísimas colombinas; toreros liliputienses paseaban,
dando el brazo á damas de la corte del Rey Sol, mientras que zuavos de
cara de ángel, acompañaban á hadas "Primavera."
Y una vez que se iniciaba la música, todos los chiquillos se entrega-

banal placer de la danza, sin preocuparse por el compás y sin darse cuenta de si lo que bailaban era un valse, una polka ó un "two-step." En esos
momentos el salón tenía un aspecto verdaderamente feérico.
Como lo dijimos, la rifa. se hará sin nueva fiesta, y, por lo tanto, la
del domingo cerró con broche de oro las festividades de la colonia francesa en el presente afio.

�204

EL MUNDO ILUSTRADO

SR. CORONEL MANUEL ALARCÓN1

reel ecto Gobernad or de M o r e l os.

ARBOL MUERTO
Para "El llClfndo nust,.ado,"

¡Pobre árbol, viejo amigo de mi vida, de mi
casa y de mis sueiiosl
¿Por qué tuve hasta ayer el triste convencimiento de tu muerte ...... ?
A diario mis ojos te contemplaban desnudo
de hojas por la codicia de las rachas invernales,
y sin embargo no conocí ni supe tu agonía. Cada aiio hacias el simulacro de la muerte, escondiendo en la intimidad de tu organismo la
esencia de la vida, y cada ano resurgían tus
hojas brillantes y frescas bordando los ram ajes,
para formar tu veste.
Yo estaba en el secreto de tu ley-para mí
una broma y un símbolo.-Sabia que enamorado del Otoi'ío, le enviabas misivas y besos en
tus hojas pálidas de melancolía: que tus hojas
arrebatadas por el viento, gemían dulcemente
una canción extraiia: que t us hojas eran plegarias y homenajes á los crepúsculos luminosos
y fríos; y que tus hojas en fin, eran agotadas
en la persecución de tu suet'io .. .. . y te quedabas escueto y desengaiiado, no regresaba
hacia ti ninguna. rie las amorosas mensajeras,
esperabas en va.no: pero ¡ Oh sabiduria! tu sabias olvidar, y con la primavera riente, opulenta, pletórica de ansias y llena de ambiciones,
exteriorizabas un nuevo anhelo, vestías tu
manto palpitante y rico en cuyos pliegues se
colgaban nidos: y era así tu existencia, cadena
de muertes fingidas y de resurrecciones ciertas.
Broma tu muerte.
Símbolo tu vida.
Simbolo de las pobres ilusiones mías, d'e mis
intlmos anhelos de amor, de bien, defeliéidad.
Yo también he tenido muchas resurrecciones,
pero los inviernos de mi alma no han sido como los tuyos, árbol amigo, una broma.de muerte: la nieve del desengaiio ha congelado mis
alegrías todas, y carcomido mis esperanzas: cada vez mi vuelo es menos alto . .. y mi ca.ida
más honda.!

205

J&lt;;I l\1UNDO ILUS'f RADO

Srita. Josefina Santaella, que obtuvo primer premio en el concurso de simpaHa
abierto en Oaxaca por el semanario ·'Alborada." Fotof1rajía
cedida por "El Imparcial."

......
Antes que las golondrinas tornaran á los
polvosos nidos del viejo corredor, yo espiaba
pacientemente el primer signo de tu nueva vida. Vi cómo los demás árboles comenzaban á
lucir sus renuevos, y cómo el rocío dejaba temblar sus diamantes en las hojitas tiernas y débiles como un recién nacido. Llegó abril, é
inconscientemente se fué filtrando en mi una
tristeza indefinible, pero abrumadora.
Yo tenia fe en tu resurrección. ¿Por que habrias de morir, mi buen amigo? Mas mi esperanza se debilitaba ca.da vez más: ya en el bos-

que la Primavera habla tejido frondas, el sol
acariciaba con su ósculo de luz la.s primeras
flores, las yedras escalaban los muros como
Romeos en busca de Julietas, y las corolas se
abrían regalando al viento las primicias de su
aroma virginal.
Tú, majestuoso, erguido: con tu viejo tronco serio como un patriarca, y rugoso y obscuro
como la epidermis de una serpiente anciana ...
Me consolé creyéndote dormido.
Pensé que la Primavera, tu amada, solo trataba de excitar tu deseo, por hacer más codiciada su caricia: que si era un olvido, pronto,
contrita por su falta, iría á colmarte de exuberantes dones: llegué á imaginar que bastaría
una sola noche para que se verificara el milagro, y que la aurora podria hallarte ya arropado en tu veste de esmeralda.
¡Efímera esperanza! Ayer, pobre árbol, tuve
el triste convencimiento de tu muerte!
Agonizaba la tarde. El Sol se hundía lentamente en el ocaso, diluyendo tintas policromas
en el vapor de las nubes: las aves se dirigían
en parvadas á sus nidos. ¡Cada árbol era una
música de gorjeos, un coro de plegarias .... y
sólo M estabas solo, solo, abandonado: sin hojas, sin nidos, sin canciones!
«Sentí&gt; tu muerte, «sentí&gt; tu frío, tu abandono: comprendí que eres tumba, que nunca
renacerás á la vida, que tu a.mada. la Primavera
se olvidó de tí, y tu ensueño el Otoiio, no tendrá jamás la \la.ricia de tus hojas enfe rmas y
pálidas de melancolía . . .. ni yo tendré tu sombra, tu i¡ombra hospitalaria y dulce que me
amparó tantas veces, á mi, que soy un nido
grande y consciente de alados sueños é imposibles esperanzas!
SALVADOR PALENCIA Y LLERENA.

00
El Mvestro Gustavo E . Campa, Director del
Conservatorio, comisionado por el Ministerio de J,,strucci6n Pública y Bellas
Artes para ir á Europa á estudiar
los establecimientos de educa•
ción musical.

En un empeño á media noche.
-¡Vecino, favor de abrir que me urge!
-Vamos á ver, ¿qué le pasa, vecino?
-Necesito saber qué horas son .
-¿ Y para eso me levanta á estas horas.
-Bueno, pues usted tiene mi relox.

•••
Los buenos libros deben ser las joyas que más
amemos.

En la Escuela Nacional de B ellas Artes se ha abierto la Exposición de los trabajos enviados por los alumnos pensionados en Europa
E ntre las obras expuestas, descuellan las esculturas de Nava y de Domínguez. Especialmente "El beso," de la cual
reproducimos dos foto11rafías distintas, es muy hermosa. El busto y lafif1ura de mu¡er que
se ve á la derecha, están igualmente bien (agrados y muestran
el temperamento artístico de su aufor.

:t:t:t:t:t:t* i-:H-:iéfc~

�206

EL MUNDO ILUSTRADO

207

EL MUNDO ILUSTRADO

LAS CARRERAS

DE RESISTENCIA
renta y nueve minutos y dos segundos. El mismo había sentado el record, no hace mucho
tiempo, de una hora y cuarenta y cinco mi_nutos, pero si se tiene en cuenta. que el cammo,
en el que se hizo la. carrera, estaba en un esta.do desastroso, tanto por el descu ido en que se
Je tiene generalmente, como por lc1s abundantes lluvias de los dia.s anteriores á la carrera.,
se comprenderá que á no ser por estas desfavorables circunstancias, quizás se cont'l.ria artualmente con un nuevo record.
Siete caballos tomaron parte en la carrera.,
y llegaron seis al hipódromo; el sexto recorrió
ia. distancia total en dos horas, veintiún minutos. El caballo del teniente Saavedra se inutillzó en el camino y no llegó.
Terminada la carrera, objeto principal de la
fi~sta, se corrieron cuatro carreras sobre la pist,a: en vista del estado de ésta, no se pudo correrá grandes velocidades, á pesar de Jo cual,
hubo competencias muy reñidas é interesantes.

El Rey del Violín
Al fin conocimos á Burmester; el gran violinista se presentó ante nuestro público á justificar
plenamente su renombre de &lt;rey del violín.&gt;
Y se confirmó también lo que dijimos de él
al hablar de su próxima llegada, es clásico, es pa-

Emeric Stefjaniai, discreto acompañante de Bu.rmester.

Willy Burmester, "Rey del Violín."
ganinista, es romántico, y es más, es.... Burmester.
Es un gran intérprete, fiel y clásico, pero no servil; en su ejecución hay algo que, sin traicionar
al maestro, hace destacar su personalidad, su estilo. Además tiene transcripciones y arreglos de
las grandes melodías hechos por él en los que se
muestra un gran artista.
Ejecutando á Bach difícilmente se le hallará
igu'll y en los rondós y composiciones melódicas
de los siglos XVI y XVII hace gala de una d u lzura que no se había oído antes á nadie.
El público ha comprendido al artista y ha premiado su labor con cariñoso y entusiasta aplauso.
Un elemento que ha servido para hacer lucir en
todo su valor al genio del violinista ha sido la
atinada discreción del acompañante. Ya nuestro
público había tenido oportunidad de oír y aplaudir á Steffaniai, pero no lo había visto plegar su
talento para hacer resaltar las bellezas de un ejecutante. cosa que ha hecho ante el genio colosal
de Burmester, á sus reconocidas dotes ha aumentado la de discreto acompañante, muy meritoria
dado sus notables méritos propios.

♦
MANUEL M. LUNA
Por conducto de nuestro Ministro en Bélgica, la
Secretaría de Instrucción Pública y Bellas Artes

Distribución de premios á los aspirantes que tomaron parte
en la carrera de resistencia.

Llegada del Teniente Gonz ález,

qiie

obtuvo segundo lugar.

El domin¡¡-o próximo pasado, el Hipódromo de Peralvillo fué teatro de una tiesta, á la que podriamos llamar et écnira,&gt; de carreras.
Las tribunas estaban vacías, no había. la animación de las reuniones que generalmente constituyen .:notas brillantes&gt; para. los cronistas de sociedad.
No se trataba de una fiesta social; se trataba de una reunión neta y clásicamente deportiva: probar que los alumnos de la escuela
de aspirantes de Tlálpam son capaces de correr cincuenta kilómetros á caballo, en menos de dos horas.
y los oficiales de la citada. escuela lo hicieron. El vencedor, Teniente Alessio, recorrió los cincuenta kilómetros en una hora, cua-

Manuel M. Luna.
Momentos antes de la salida para la carrera de una milla.

recibió en días pasados la grata nueva de que Manuel M. Luna, al umno del Conservatorio Nacional de Música, pensionado por el ¡!obierno mexicano para que perfeccione su educación musical en Europa, obtuvo en Bélgica el primer premio en un concurso de violín, efectuado en los
días 29 y 30 del mes de junio próximo pasado en
el Conservatorio Real de Bruselas.
E l citado establecimiento es de fama universal,
y l os lauros obtenidos en él consagran á los laureados entre los elegidos del arte clásico; por lo
tanto el triunfo de nuestro compatriota es de los

que deben causar justo orgullo á quien lo logra.
El triunfo fué disputado con otros diez y seis
artistas que fueron considerados por el jurado
dignos de la distinción suprema. Entre ellos estaban los solistas Dubois y Miglioni á quienes se
concedió primer premio distinguido; la impresión
que produjo Luna en el auditorio fué igual á la
producida por los dos citados.
La Secretaría del Ramo ha comunicado la noticia á todos los alumnos del Conservatorio como
un estímulo en sus labores.

TEATRALES
La. humilde burguesía que llenaba el vasto
ciclo, está triste. Y sin emba.rf,!o, cuando en
sus butacas escuchaba las notas, fa.milla.res por
oídas, de óperas invariablemente representadas
en todas las temporadas al.Juales, hacia. mohines, murmuraba desprecios y hasta lanzaba reproches.
¿Por qué?
¡Ah! porque nuestros &lt;amateurs&gt; son así
siempre: lo mismo presenciando la honda psicología de un drama de Shakespeare ó de Ibsen,
que escuchando el misticismo angélico de Palestrina, un sollozo musical de Leoncavallo, ó
un murmullo de Amor del poeta lirico Puccini;
igual ante el efectismo romántico de Kreisler
que ante el severo y maravilloso clasicismo de
Burmester; y en otro orden inferior, muy inferior y distante de la. emoción estética, lo mis•
mo en el sangriento espect,áculo espai'iol, que
en el brutal sport americano, nuestros camateurs,&gt; decía, son siempre crueles consigo mismos, ya que, previamente llevan planteado en
su espíritu, el problema de una ecuación.
No van al teatro á disfrutar simple, espontánea y sinceramente del arte que se les brinda.
No, eso no. Van investidos de suficiencia á hacerse y hacer comparaciones, entre el cantante
que escuchan y algún otro que han escuchado;
entre el actor que recita y otro actor que interpretó antes el mismo personaje.
Y así, apropiand:i esta observación á la temporada actual, escuchando á Viderique y Jiménez, piensan y citan á Carusso y Constantino
(que solo oyeran en discos fonográficos) 6, los
menos exigentes, comparan su dicción, su timbre de voz, su expresión declamatoria, con Collenz 6 De Marchi.
Y ahondando, retrocediendo, investigando se
pierden en consultas, tentalean juicios y se alej1.n, en fin, del objeto que les JJevó al espectáculo.
Pero el problema está en pie:
¿,Cuál es mejor? ¿Quién canta mejor? ¡Qué
diferencia. entre éste y aquél!
Como si un literato, un músico ó un crítico,
arrellenados en la poltrona de su estudio, me
jorque disfrutar la obra que estudian, se pusieran á divagar ¡,quién es más estético y más artisco, Dante ó Milton, Palestrina 6 Bach, Tirso de Molina 6 Edmundo Rostand'l
Y aún así, las co:nparaciones resultan en un
mismo plano.
Pero entre nosotros, entre los misérrimos florecimientos que dá nuestra anémica vida artística, divagar en juicios y ecuaciones tan dis·

tantes y tan desproporcionadas, es un torpe
deseo de amargarse el placer, ó una errónea y
punible vanidad.
Porque es claro, y no culpamos al mártir que
sacrifica todo; al pobre iluso de arte que por
un aplauso, por un triunfo en su carrera, vive
sin comodidades, sin sociedad, ya que la nuestra los presenta hasta sin familia., ya que muchos hay que la pierden por el crimen de amar
el arte. No, ellos uo tienen culpa de no ser geniales; culpa es del país donde nacieron, del
tiemp') en que viven y del medio en que flotan.
Rápsodas y griegos, engendraron la Iliada.
La hidalguía caballeresca, que chocando ace-

M arcelino Dávalos,
autor de "As{ pasan ... . ·•

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EL MUNDO ILUSTRADO

La Compañía Mexicana de Opera

209

EL 111UNDO ILUSTRADO

"ASI PASAN ........"
Marcelino Dáva.los, que ya. ha obtenido otros triunfes en el teatro acaba de estrenar, con la. cooperación decidida. de la compañia
Fá.brega.s, un nuevo drama. «Así pasan&gt; es una pieza simbólica.. La.
protagonista es una. actriz de gran talento, que, en el primer acto,
[época. del efímero imperio de Maximilia.no] se encuentra en la. plenitud de su talento. La. aman Gabriel, autor dramá~ico, hijo de una
familia de la vieja nobleza, y Ma.rcelino, actortamb1~n. E_lla prefiere á Gabriel que escribe para. ella una obra revoluciona.na, por la
cual a.mbos'son perseguidos y se salvan. gracias á la hidalguía. del
gen;ra.l Iba.rrondo. Al triunfo de la república., la. actriz, Victoria. de

i11ter arto.- 1'ictoria ( Virgwia
Jbarrando el salvo-cond1uto, p
quie1i v.1. á capturar la

Srita. Adriana Delgado, Contralto.

Srita. Flora Arroyo, Soprano.

Sra. María de Jesús Magaña de L6pez,
Soprano.

Srita. Sofía Camacho, Soprano.

ros; cantaba trobas en la lengua romance castellana, produjo un Cervantes y con él la ingeniosa y trágica figura de Don Alonso Quijano,
y viniendo á nuestros tiempos, pongamos nuestros ojos en el país azul de mar Y cielo, en la
divina Italia que lo canta todo y siempre; que
lleva sin cesar en los bermejos labios del popolino, la dulce canronrta, toda. a.mor, toda. tristura. ó toda plegarla.
Allí la base, :i.lli el polen. Los grandes maestros y compositores de esa. patria, no son más
que el fruto, la perfección de esa alma musical
en incesante comunión con ellos.
Por eso el alma. Ita.liana que reza. con Perossi
y Merca.dante, que gorjea. con Rossini y Donnlzzetl; que solloza. con Mascagni y transverbera.
el alma con Puccinl, canta. por los labios de
Ci.ruso, de Bonci y Constantino.
Aquí, nosotros, con las a.las implumes, con
el aire malsano y espeso, con la agobiadora. atmó,fer de la. bruma atlética del Norte y la. molicie heredada pesando sobre las espaldas del
pueblo, ni volamos ni cantamos.
De allí todos los fracasos de arte anteriores.
Por eso cuando un carácter enérgico, una. vo·
!untad de virtu0so y una perseverancia inquebrantable corno la del maestro Aragón, sacuden
un poco el. desaliento de nuestro medio social y
nos dan arte y alientan esperanzas y hacen un
triunfo de lo que eternamente era un fracaso,
debemos elogiar ese esfuerzo y prescindir de
ese vicio presuntuoso de las ecuaciones de arte;
dar el aplauso ingénuo que aliente á quien lo
gana, sin condiciones, sin prejuicios, con alegria para. matar la. angustia de la derrota, con
fe para enaltecer el triunfo, con amor para perdonar la insuficiencia; que a.sí llegaremos á ha·
cer perfectos y cuando surjan, nada. importa
que quede en nuP.&lt;;t,ras manos la manzana de
oro y que nuevos Pa.ris, va.cilPlnos entre acordarla á Juno ó preferir á Minerva., mientras
llega la deslumbrante Afrodita que 'nos decida.
á la. consagraciób de la Belleza eterna.
Sr. Rafael L6pez, Barítono.

MARIO.

Sr. Alfonso Ferrer, organizador de la Compañía.

~~~~~~~~
fl~fl ~ ~ ~ fl~fl ~ fl~fl ~
:.&amp;/, :.&amp;/, :.&amp;/,
:.&amp;/,
:.&amp;/,

e,111 final. lºirfvrin, llegnda á la Vf'jez. siu pnderlrabajare
acej)la la proposición de matrimonio que le hace Jlfarcelc.

Acto primero: La tertulia en la casa de 1"ictori:a.

Sr. Julio Viderique, Tenor.
Los actores y el autor salen á escena al final de la representación.

Alba., obtiene el indulto del general, que estaba condenarlo á destierro. La. madre de Gabriel exige que Victoria se aparte rlel teatro,
p:ua consent,ir en el matrimonio. Victoria. se niega. y Gabriel la.
abandona. Pasan los años. y la actriz, ya anciana, tiene que trabaj:i.r en una compañia de género ínfimo, donde es objeto de las burlas
de una tiple á la moda Ma.rcelino, que también formaba. parte de
la compafi!a, es despedido. Victoria no puede trabajar más, y se reresigna á morir de hambre, cuando Marcelino, que no ha dejado de
amarla, y acaba. de obtener una canongia, le pide que sea su mujer.
Ella, a.l fin, acepta.
La. obra ha tenido éxito. Ha. sido puesta. con gran esmero por
Virginia. Fábregas y su compañia. Se advierten defectos de factura en ella.; pero revela al autor de talento. que indudablemente perseverará v dará mucho mejores frutos. El primer acto está dialogado con primor.

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EL MUNDO ILUSTRADO

211

EL MUNDO ILUSTRADO

ron soluciones, encontraron dicha frase, y formaron además, otras.
La Srita. Eloisa Vasseur, de Oaxaca, calle segunda de Juárez número 6, envió, además, las frases
siguientes:
Sí, triunfaré, con ingenio y paciencia,
Ignacio Trisini prefiere una canción.
A esta señorita corresponde el premio que consiste en un artístico tintero.
La Srita. Emma Salazar é Iñigo, de México,
cuarta calle de Hamburgo, nos envió como frase
distinta de la original, la siguiente:
Grecia, cuya inspiración no tiene fin.
Ha merecido la señorita Salazar el premio que
consiste en un estuche de tocador.
Los premios están á la disposición de las personas expresadas.
Creemos que merecen mención particular, por
haberse distinguido entre otras muchas, las soluciones enviadas por el Sr. J. Ernesto Martínez, de
Gómez Palacio; Josefina de Pablo, de Oaxaca, que
habría obtenido premio, si á su frase &lt;San Cipriano, ciego y rico, tenía fe,&gt; que fué una de las que
envió, no le hubiesen faltado letras; del Sr, Manuel Fernández, de Coatepec; del Sr: Fortunato
Rubalcava; del Sr. J. V. Laredo; del Sr. Ildefonso
E. Tiadifini; del Sr. Ricardo E. Mora; del Sr. Au-

sacudí agitadamente la falda de muselina, de
la que salla. mucho humo. Agitada, casi sin saber qué hacía, sacudi mi falda, y con ayuda de
las dos ancianas pude apagar los puntos rojos
que corrían rápidamente en diversas direcciones devorando la delgada tela. Ent onces vi el
dallo, una enorme la.ll'una se había. hecho en
unos cuantos segundos. ¿De donde procedía.
aquello? De un pasajero quP, consumido su
cigarro, había destapado cuidadosa.mente con
un alfiler su boquilla de !\robar, arrojando en
todas direcciones partículas de tabaco que eran
otras t antas brasas. Ay! mi falda de m uselina,
á grandes rayas, verde ni lo, en cu ya confección
habla. yo pasado casi una semana, proyectándola primero; confeccionándola después y por
último, la víspera de mi viaje á México, 0orrigiendo aquí un pliegue, allí una costura !
Afortuuadamente, ~abía llegado al fin de mi
carrera; y sólo el motorist a, impasible. pudo
darse cuenta de que en mis ojos estaba á punto
de desbordarse un mar de lágrimas.
A NDREA .

+

etropolitanas
E OIDO decir repetida.s veces. y aún me parece haberlo
leído en alguna parte, que el
carro de tranvia es un elemento democratizador por excelencia. Aún cuando no soy
afecta á estas trascendentales cuestiones, cuyo alcance
no comprendo ni trato de descubrir, tantas y
tan acaloradas discusiones he oído á mi padre
y sus tertulianos, entre partida y partida de
ajedrez en el vetusto salón de nuestra casa, que
al fin llegó á. fijársemela proposición. Luego en
ca.si todas las grandes ciudades que he visitado
he visto que el tranvía. acerca y casi nivela á.
las personas. No hay preferencia de ninguna
clase. He visto á multimillonarias ir de ple,
colgadas de la cinta de cuero, llevando bajo el
brazo la novela acabada de comprar ó el pequeño bulto recogido en la excursión á «compras.&gt;
En México, sin embargo, no podría decirse lo
mismo. Teµgo amiguitas un algo mayores que yo
[he de repetir, venga ó no á cuenta, que no he
cumplido los veinte] y que, habiendo vivido en
México casi siempre, no han traspasado jamás
el umbral de un tranvía. En casi todas las jóvenes á quienes conozco he advertido una aversión al carro urbano. En México, en cuanto las
distancias se alargan un poco, hay dos clases
en los tranvías; pero aparte de las personas que
viajan en una ú otra, hay una tercera clase,
infinitamente más dichosa que las otras dos: la
de aquellos que, por un motivo ó por otro, pueden pasarse sin el carro de tranvía..
Yo, por mi parte, estoy decidida. á no usar
de él, aún cuando resida en México, y espero
que, en este último caso, mi único viaje sobre
carros de rieles en esta hermosa ciudad, será
aquel en que sea conducida dentro de una caja
forrada de negro, entre cortinajts de paño.
No faltará, especialmente entre los lectores,
quienes me tachen de exagerada. No creo que
ha.ya lectora. que no esté de mi parte. Sé que
muchas de ellas han hecho promesa. semejante,
y estoy segura de que si mis lindas paisanas no
fuesen tan enemigas del ruido y del alboroto,
ya ha.bria surgido aquí un Club de Enemigas
del Carro U rbano, que emprendiera una cruza.da pérfida y tena:t., (como toda campaña nuestra), y cuyas socias hicieran solemne juramento de no viajar nunca en tra.nvia.. Habría mitines y demostraciones públicas, y el club tendría un éxito verdaderamente extraordinario.
Mas no exagero: quizás sea que por desgracia
mía., he sido muy infeliz en mis escasos viajes:
quizá lo que á mí me ha. pasado no es locomún ; pero sírvame de disculpa el declarar que
á casi todas mis amiguitas les ha 0currido algo
semejante, y que ninguna de ellas parece resignarse. Una, llena. de ingenio y gracia., me dict:
'' El andará pie me cuesta. un par de zapatos;
el viajar en carro me cuesta. un par de guantes
y una falda, cuando menos. "
Y tiene razón. Cuando por primera vez subí
á un tranvla, llevaba puesto un hermoso par
de mi tenes calados, de seda, sumamente cómodos, que oprimen poco y que pueden, sin moles·
tia alguna, llevarse durante varias horas. De
intento me los había. calzado, y me ufanaba de
ello. A la parada del tren, donde no hay estación ni cosa que le parezca., fué necesario afianzarme del pasa.mano para subir. Nunca lo hubiera hecho, triste de mil Esa barra de madera
y de metal había conservado en capas superpuestas "el polvo del camino" que dejaran
quién sabe cuantas mirladas de personas de todas c-Jases. La. sensación que me dejó en los dedor fué indescriptible. Sentía. un verdadero

malestar físico, que no cesaría, bien lo sabía.
yo, hasta que hubiese llegado á casa y sujetarme á repetidas abluciones.
Entré al carro, que estaba casi lleno. Todos
los asientos estaban ocupados. No desist i, sin
embargo, de hacer el viaje porque estaba de
prisa, y, además, habla oído ponderar tanto la
galantería. usual en México, que impide á las
señoras viajar de pie.
Puedo decir que mi entra.da ca.usó sensación; todos los que ocupaban el tren, y que
en su mayoria eran hombres, volvléronse á mirarme. No se tome esto como un alarde va.no;
á poco andar, me convencí de lo que he comprobado más tarde: que la entra.da de cualquier
mujer joven ca.usa. la misma gran sensación.
Todos, jóvenes y viejos, me mira.ron, y una vez
satisfecha su curiosidad, volvieron á su lectura
los más, y los menos á mirar á través de las
ventanillas. Nadie, empero, se movió de su
asiento.

El carro echó á andar, al repique estrepitoso
de la campana. Instintivamente, porla necesidad de mantenerme en equilibrio, a.largué la
mano, la pecadora mano con que me habla asido poco antes del pasamano del carro, hácia la
cinta de cuero que pende del techo. Tuve que
ret irarla. con presteza. El color amarillo de la
cinta habla desaparecido, bajo una. capa gruesa
de barniz lustroso, que habían dejado alli otras
manos, más afortunadas que las mías . .... . Entonces miré detenidamente el carro. En el piso, que probablemente no habla recibido en
muchos meses la caricia de una escoba, ni mucho menos la bienhechora y refrescante acción
del agua, habla todo un basurero, en el que revoloteaban los bolet os arrancados por el conductor, durante toda la mafia.na. Más transitable estaba la a.cera, la vía pública que humildes jornaleros se ocupa¡n incesantemente en
asear. Sin querer, volví á fi jarme en las cintas
que oscilaban en un bailoteo no excento de gracia. Todas estaban iguales y muy pocos eran
quienes se atrevían á tocarlas.
Mientras t ant o, era indispensable encontrar
punto de apoyo, y en todas partes, asi de las

puertas como de los respaldos, que tenía. al alcance de mi mano, veía la.misma capa obscura
que manchaba todos los sitios donde pudiera
encontrarse apoyo, Elegí, por fin , uno de ellos,
el menos entre todos los males, y me resigné á
todo evento. El tren se había más que llenado
y comenzaba. á distraerme, viendo las piruetas
que hacía para penetrar ca.da nuevo pasajero
cuando sentí que me tocaban del hombro con
impaciencia.. Volví la cara, y á unos cuantos
centímetros de ella, vi una mano extendida
Qué mano aquella, Dios mío! Sería ella la. qué
había. deja.do, en casi todos lps sitio!- del tranvía., la. _eterna h~ella grasienta, 6 al contrario,
había. ido recogiendo de cada sitio un poco de
aquel pringue que parecla tapizar literalmente el carro? Pertenecia al conductor que pedla el precio del pasaje. Recibí mi billete y el
cambio; pasó otra mano, que me pareció un
poco menos &lt;pintoresca;&gt; los dos hombres de
unif?rme azul , pasaron deslizándose entre los
pasa.Jeras.
Hasta entonces me fijé en mis compañeros de
viaje. Me ha. divertido mucho observar los rostros y las actitudes, y las escenas que se producen á bordo. No sé por qué me traen el recuerdo de sainetes; figuras familiares, que desfilan
a.l rápido correr de las cintas cinematográficas
Fijéme en mis vecinos y vf al momento un hom:
bre, mad~ro ya, de bigote rubio y ojos de gris
claro, casi obeso, con el ala del sombrero graciosamente ca.ida sobre la ceja izquierda, que
no apartaba de mf sus miradas. Ocupaba un
a.siento cercano, y sin duda habla. aguardado para ofrecérmelo, á que yo me hubiese fijad? en él. En cuanto le vf, se levantó como movido por un resorte, y entornando los ojos y con
el más a.graciado de sus gestos, me indicó que
podía ocupar su sitio. Los que á sus lados estaban se replegaron un tanto, y pude acomodarme, después de dar las gracias á aquel á
quien consideraba mi salvador.
Desde ese misme instante, le tuve plantado
en/rente, interceptándome la vista. No podía
m1rar ?e frente, sin encontrarme con sus ojos
adormilados, con su sonrisilla. El buen señor
me habla cedido su lugar y, en cambio ei,taba
cierto de recibir sonrisas y miradas ta.n'lánguidamente amorosas como las suyas: busfnm ; 5
businers. Me convencí de que tendría pantalla
enfrente hasta el término de mi viaje. Mientras tanto, mis vecinos de ambos lados que leían
atentamente sendos periódicos, ó mejor dicho
fingían leerlos con el propósito de no advertir la
presencia de dos señoras ancianas que tenían
delante y que á cada detención del carro eran
menos que derribadas: los dos señores me envolvían en una atmósfera de humo. E l uno fumaba precipitadamente un puro fuerte cuya
h_umareda me turbaba la vista y me daba vértigo, en tanto que el otro, mordía descuidadamente una enorme boquilla de madera, remata.da por un cigarro, cuyas cenizas caían sobre
los encajes de mi blusa. Y, como era cerca del
medio día. ~ el sol dejaba caer su lluvia quemante, mli vecmos hablan bajado las cortinas obscuras.
Y entonces pensaba qué habría sido de la
probervial galantería. mexicana, y por qué el
hombre 9-ue ad~ira y venera á la mujer, mientras la tiene leJos, lo mismo material que moralmente, se torna impertinente, irrespetuoso
grosero, en cuanto la tiene allf cerca. . . . ..
'
De Ill:is reflexiones me $8.CÓ la voz de una de
las ancianas:
- Seliorita, que se quema. Se estáquemando
su falda ! Me puse en pié, nerviosa y asustada
y entre el alboroto de todos los pasajeros, me

Séptimo Concurso Semanario
Con un papel transparente cálquese el círculo que
se ve en el grabado. En seguida únanse con líneas
rectas los puntos encerrados dentro de la circunferencia, de manera que formen una linea quebrada, teniendo cuidado de que no toque dos veces
el mismo punto, y no deje de tocar ninguno de
ellos, formando una línea cenada.

Sr. Bernardino Terés, director de orquesta del Tea
fro Principal, a,itor del hermoso ValsL ento que
con este número obsequia "El M undo Ilustrado'' á sus subscriptores.

las soluciones se hace con mucho escrúpulo, y
sin embargo, nos queda el temor de no haber discernido con toda la equidad que deséaramos.
Las soluciones que hemos encontrado más de
acuerdo con las bases del concurso han sido las
siguientes:
La señorita María González, de Monterrey, calle
Benito Juárez, núm. 102, nos envió la solución
exacta en cuanto á la colocación de las letras to•
madas de los anuncios, y combinó con ellas ocho
frases distintas, de las cuales, sólo siete satisfacen
las condiciones requeridas. Estas frases son:

•e

La longitud exacta de la línea quebrada ó sea
la suma de todas las rectas debe ser de 304 milímetros.
Se darán tres premios á las tres personas que
manden mayor número de soluciones distintas,
pero dentro de las condiciones expresadas.
Los premios serán:
Una lámpara de buró.
Un corte para blusa.
Un lapicero de oro.

Rica y necia, ningún rico pico sentiría.
Ciego, nunca parecería fino ni sin tí.
N1 tísica ni fea y rica urge. Ninón Copé.
Un pregón necio: ni tísica, ni fea y rica.
Gran infusión y ciencia tenía Perico.
Grecia y Fenicia nunca sintieron ipo.
Fino: sin tí nunca reí ni gocé. Cara y Pie.
A la señorita María González corresponde el
premio consistente en unos anteojos de teatro,
por haber enviado mayor número de frases hechas
con las letras señaladas. Algunas de estas frases
son verdaderamente ingeniosas. La diversidad de
ellas es tanto más notable, cuanto que no está contenida la que sirvió de base para elegir las letras,
y que es: «Con ingenio y p1ciencia triunfaréis&gt;.
La mayor parte de las personas que nos envía-

Sr. Don Ignacio H errerías,
nombrado Secretario de la P rensa Unida
de México.

relio de la Garza; del Sr. Francisco S. González, y
muchas otras que harían la lista demasiado larga.
Los premios de las personas que triunfaron en
el primer concurso fueron ya remitidos todos á
su destino, y tenemos á la vista los recibos de las
personas interesadas.

- ¿Qué tal te fué en tu cacería de tigres? ¿buena
suerte.?
- ¡Magnífica!
-Encontrarías muchos?
- -Por el contrario, ni uno solo.

#

Resultado del Cuarto Concurso

•
••

lLOlS JP'~!E.MilOlS

Los mismos patrones.
- ¡Hola Pedro! ¿para quién trabajas ahora?
- -Para los mismos de siempre: mi mujer y cinco hijos.

El interés de nuestras lectoras por los concursos semanarios que hemos establecido crece cada
día más, y con él las dificultades q~e tenemos
para discernir las recompensas. La revisión de

Cuando menos siete horas.
-Doctor ¿cuánto tiempo puede vivir un hombre
sin aire?
- No lo sé exactamente, pero yo he viajado siete horas á bordo de un cano Pullman.

•••

Niña María L uisa Moreno y Volante, hijita del Sr.
Isaac Moreno,Jot6grafo de "El 1lfondo Ilustra do," m uerta á la edad de 6 meses 2 0 días

- - - ..:.::::-- .=:..

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~--

�212

EL MUNDO ILUSTRADO

,.

ILA (Q)f!EN§IlVA
Novela original por Alberto Chabrol.

TIMstracionts dt :Jtor9t scott.
(CONTINÚA.)

Martes 3 de diciembre.
STA manana, al llevarme mi
chocolate á nu~ tro comedor de la servidumbre, Merlin me hizo leer una carta
ª'""-l~'6~~J;¡i:~Que
le acababa de entregar
el cartero. MI primo
1
Marcos se anunciaba para manan a por
la noche.
-Tú sabes, si quieres. partiendo en
seguida,-h a y un
tren á las diez-tendrla yo aún tiempo
de llevarte á los Angles y estar aqul mana::a á las siete para redbir al señor.
Me quedé contemplando con aire de ensueño estepapel con encabezado de hotel, y Merlin creyó que sentla
un remordimiento. ó al menos una cierta angustia, y
q·1e vacilaba como los conscrlptos antes del bautismo de
Juel!O- P~ro levanU la cabeza y le solté una carcajada
en µlenas narices, con lo c,ue lo dejé estupefacto, oyén·
dome cantar la primera estrofa de la Marsellesa.
N~, realmente no ~iento pesar al considerar que voy á
entrar en campaña. Y no es Que la soledad de estos dlas
me haya pesado. Mientras que Merlín limpia los mueble~. yo me he entretenido en descifrar las piezas de
mú,ica que no conocia; en los últimos tiempos mi tlo no
pedta ya las novedades.
Ha:;ta el domingo fué cuando Merlín me ·sacó; fuimos
al Luxemburgo; todas las mujercitas de dos ó tres anos
que vagan vacilante, al lado de sus nodrizas; con sus
pie:e,itos forrados de lana roja. blanca ó azul; todas
esas muchachitas de piernas de bolos, un poco agitadas
por sus ejercicios, debajo de sus tocas ó de sus grandes
sombreros de fieltro, me han recordado ese "yo," que
he sido en d1ferento:s ocasiones, aqul mismo, y me recuerdan mi viva felicidad de e~os tiempos. Era en la
época en que vo dttenta á mi primo, que regresaba del
liceo Luis el Grande, y lo hacia jugar conmigo, lo que él
aceptaba de bue:i gana.

E

Miércoles 4 de diciembre á las seis de la tarde.
Lo esperamos. He obligado á Merlín á que me compre
algunas flores; unos ramos de jacintos, rosas de Niza y
claveles. He arreglado todo en un vaso, el que será colocado sobre la me&lt;a durante la comida. Como últimos
cui.iados he rociado con agua el ramo para (lUe queden
algunas gotas de agua sobre las flores.
Merlín se rasca la cabeza mientras me ve: hasta que
lo hago que me exponga el m~tivo de su preocupación.

-Es que .... ninguna otra
cocinera .... Eugenia jamás
pensó en poner flores en la
mesa ....
-Justamente . ... se trata
de probar á mi primo que
las cocineras se suceden y
no se parecen.
Entonces mi confianza imperturbable le volvió la suya. La noche cae. Mientras
que escribo, Merlin va del
comedor á la cocina, haciendo sonar la lllza y los cristales. Tranquilos, los dos esperamos.
A las nueve de la noche.
Al sonar las siete se produjo un alto en el ruido que
el carruaje hacia sobre el pa•
vimento de la calle al acercarse. Merlín se precipitó al
encuentro del patrón, yo,
echada sobre un taburete,
espié por medio de una claravoya del cuarto de criados,
la llegada de mi futuro amo
y señor.
Como la farola del vestl·
bulo no arroja más que una
ténue claridad sobre la escalera del patio, no veo más
que una silueta alargada
que pasa rápidamente.
Cuando esta silueta llega
al pie de la e,calera un rayo
de luz me deja entrever un
bigote rojizo, y eso es todo ...
Unos pasos firmes y elásticos pasan por los corredo·
res, se abre una puerta interior, la de su recámara ....
sigue el ruido pesado de los
equipaje~ que se transportan .... Y después de un rato
veo la cara de Merlín que
viene al fogón. Todas las cacerolas se han he:ho dignas
de la confianza que deposito en ellas más que en mi:
re,piro.
Después de varias idas y
venidas de la cocina al comedor, me anuncia al fin que
mi primo se va á sentar á
la mesa, y llena la sopera.
Me viene una idea: sigo á
M erlin al piso alto, muy quedo, de manera que el ruido
de mis pasos se confunda con el de los suyos, y, por la
hc111Jldura de la puerta medio cerrada, veo al viajero
en los momentos en que pone la servilleta en las rodillas.
Y bien, pues no es un solterón: y no lo será á los cincuenta anos, ni nunca! Con esa frente sobre la que caen
r~s cabellos de una manera tan hermosa; esos grandes
o¡os mor~nos, llenos de luz, de inteligencia y de dulzura; ese bigote fino, esos labio, siemprd rosados y sonrientes, ¿cómo puede esperar que no haya una muchacha que se ocupe de él y haga todo lo posible por procurar que él á su vez se ocupe de ella?
Mi primo toma unas cuantas cucharadas de sopa, paseando sus miradas en derredor. Dice:
-Es admirable como se está mejor en su propia casa
que en ning~na otra parte, mi viejo Merlinl .. . .
A renglón seguido, y con una entonación en la que se
nota el mayor placer, dice:
-1Fl~res! ....
- SI, responde Merlln, ha sido una idea de A\lette.. .
Mi primo para la oreja:
-¿Y quién es Miette? ....
.Me parece que la voz de Merlín vacila al contestar:
-Ya lo sabe el senor: la nueva cocinera á quien debla
traer de LA TIERRA.
-¿Tu sobrina? ....
Merlín vacila aun más. Siento que el corazón me salta. Mi primo continua:
-¿Pero es que no se llama Mion, tu sobrina?
-SI, solo que Mion va á casarse, y he traldo á
Miette ....
-Mion, Miette, los dos nombres son igualmente gra •
cio•os: diminutivos de Maria, ¿verdad ?
Me dan ganas de gritarle:-Y de Enriqueta también
s~iíor, pero no lo hago, y escucho con la mayor atenc100.

-Bueno, y Miette no se casa también?
-¡Ahl no son ganas lo que le falta!
(Vamos, senor Merlín, con que haces juegos de ingenio á mi costa.)
-Entonces serán novios ... . ¿Qué, no es bonita como
Mion ?
-1Ohl diez veces másl peto es joven, y la juventud
da algunas ideas extravagantes! .. ..
Suspira. Mi primo se figura probablemente que se
trata de disgustos de familia, y para sacar d~ apuros á
Merlín, según creo, sigue:
-¿Ideas? Pero es que tiene algunas muy buenas; esas
flores están colocadas con gusto.
-En cuanto á eso, si sabe lo que hacel
-¿ Y en cuánto á la cocina?
-Merlín se muestra reservado.
-¡Buenol . . la verdad es que no lo hace muy bien,
pero yo la estoy formando ....
-Está bien, sigue! ....
Mi primo lanza una risa franca, la cual de buena gana acompanarla yo.
Pero CO!DO Mtrlln sale del comedor trayendo la sopera, me levanto la falda para que no haga ruido y corro
delante de él hasta la cocina.
Mi "tlo" llega muy descontento y grunón.
¡O~é si lo creo disp_uesto á sufrir semejantes interrogatorios acerca de mi personal .... qué si creo que ésto
es agradable! .... Además de que él no tiene la costumbre de decir mentiras, y llegará el dfa que no sepa
qué decir; esto es seguro, que yo harla muy bien en representar sóla la comedia que he imaginado ....
-Tranquillzatel yo apareceré en la escena cuando
haya llegado el momento preciso ....

e.,

Para tranquilizarlo tiro de sus patlllas y al fin consigo

que se ria.
Quiere servirme en seguida, antes de llevar los platos
arriba, de manera que yo coma al mismo tiempo que mi
primo, ya que no á la misma mesa. Me niego á ello de
plano. Nosotros comeremos después muy alegremente.
El suspira ;· me predice que antes de ocho dlas de este
sistema estaré flaca hasta el punto de causRr lástima;
pero al fin se decide á subir "lo Que sigue". Y yo, un
poco humillada de no haber tomado en la confección de
la comida más parte que mi ''envio de flores", me pregunto qué rodré hacer esta misma noche en servicio de
mi primo . ... Ya hallé.
Al caer el dla, Merlín, juzgando insuficiente el calor
del c_alorlfico, llev~ lena á \a sala. Pero, ¿acaso el fut&gt;go
va h1en? Será rec1b1do el viajero con una bonita danza
de flamas una vez que haya terminado su comida? Co·
rro á hacerme cargo de ello, y héme aqul en la pieza obscura echando leños á la chimenea, atizando para obtener á la mayor brevedad el más brillante y claro de los
fuegos. Noto que los asientos están demasiado lejos ...
A:erco un profundo "confortable" cerca de la chimenea
y coloco cerca de él una mesa de lectura; después enciendo una lámpara y la coloco sobre la mesa con la pantalla muy baja. El arpa y los demás instrumentos colocados en varios lugares del salón reflejan los rayos
de la luz como otras tantas miradas de inteligencia, ....
pero en estos momentos, un ruido de silla empujada me
hace saber que mi primo se levanta de la mesa, y me
escapo á toda carrera.
Viernes 6 de Diciembre.
Hice dos dlas que mi primo está aqul y túdavla no se
ha tfectuado un encuentro ni una escaramuza ... ... Sin
embargo, de cuando en cuando me arriesgo en reconoc1m1entos e1J los corredores, pero apenas oigo el más ligero rmfo, escapo á gran prisa con la intuición de que
no h1 lleg1do todavla el momento de descubrirme ante
el enemigo ....
. Durante el almuerzo de hoy, .Marcos interrogó á Merhn acerca de mi, ó más bien acerca de mi duphcado Enriqueta de los Angeles:
'
-Y mi prima no se ha puesto un poco más bonita?
-¡Oh, un ramillete, senorl
A este grito de admiración mi primo responde con una
Imprudente exclamación de duda:
-¡Ah! ¡vayal ¿De veras ?
-.Como lo digo, si aún llegamos á pensar mi hermana
Rosina y yo que es una lástima que . . en fin, seguramente que si el senor se hubiera detenido en los Angles
á su paso ...
-Mi prima me hubiera llamado la atención ¿no es
asl? . ...
'
-¿A quien no se la llama? dice Merlín como contesta•
ci~n, elevando los ojos al cielo al cambiar el plato de mi
pr1m ,.
Marcos repite:
-¡Ah! ¡vaya! ¿De veras?
Pdro me parece que e, ta v~z la imprudencia de la expresión está algo velada. No escucho más. Merlln sale
del comeJor, le precedo camino de la cocina siempre
ocultando el _ruido de mis pasos con el de los sdyos. Como sucede siempre de;pués de las comiJas, Merlín está de un humor desesperado; me urge para que tome la
responsabilidad de la comedia. Pero mientras que lo hago desempeñar el prologo, estoy meditando mi entrada;
la nece,ito brillante, si no '1ecisiva.

La Gran Carrera de Automóviles
LAS MAQUINAS FRANCESAS SUFREN
UNA GRAN DERROTA

El acontecimiento que con más derecho disputa el primer lugar en el mundo de los deportes á
los juegos olímpicos efectuados en Inglaterra, de
los que nos ocupamos en su oportunidad, es la
gran carrera de automóviles del circuito de Dieppe, en la que se disputaba. el &lt;gran~ _Prix&gt; del
&lt;Automóvil Club,&gt;de Francia, acontec1m1ento que
ha sido año por año uno de los de más resonancia en el mundo deportivo.
La que este año tiene la gran carrera es dolorosa, funesta, podría decir, para la industria francesa· pues Francia, que ha sido y sigue siendo la
cdna de la industria automovilística, sufrió esta
vez una derrota de la que difícilmente se repondrá; y lo más doloroso de ella es que lo~ vencedores fueron los alemanes, quienes obtuvieron su
victoria valiéndose de las mismas armas de los
franceses. De los seis primeros lugares de la carrera cinco fueron ocupados por alemanes; con
carros alemanes, y .... con neumáticos franceses,
con excepción del sexto.
El recorrido del circuito de Dieppe no es tarea
fácil; hay lugares como el recodo de Londinieres
en el que la tensión nerviosa del público llegó á
tal grado que uno de los espectadores murió de
una enfermedad del corazón por la ansiedad de
ver las maniobras de los carros en ese lugar. El
camino es estrecho¡ la curva, si es que curva se le
puede llamar, es cerrada y en ese lugar se hallaron al mismo tiempo, más de una vez dos y aún
tres carros. Por un verdadero milagro no se registraron accidentes allí.
Otro lugar en el que los chauffeurs necesitaron
de toda su habilidad para no estrellarse, fué el
Pont D'Eu donde Hemery, segundo lugar en l a
carrera, dejó en suspenso cada vez que pasaba á
todos los presentes, quienes esperaban á cada vez
verlo pulverizarse bajo la pesada máquina de su
carro.

DIARIO DE MARCOS.
Viernes 6 de Diciembre.
Ahora que las muchachas se emancipan, según parece, y qu_e no temen decir en alta vo~ _todo lo q•Je piensan, la inocente costumbre de escribir "su" diario va
á pasar seguramente á los viejos solterones como yo.
Cuando menos me ha dado hoy por ese capricho con la
compañia de este magnifico fuego, bajo los rayos de mi
lampara cuya luz velada de rosa es inofensiva y ale·
gre como la risa de un niiío.
Esta noche coml en casa de la condesa de San Marcel
casa que me es fam iliar, y que, generalmente, encuen~
tro muy agradabl_e. No sé por qué hoy todo me ha parecido soso, ta c~~1da y los convidados, á pesar de la halagadora atencton de que ha sido objeto el viajero. .Me
aproveché de esta misma atención para hablar de mi fa.
t1ga y regresar á mi casa temprano. Al atravesar la sala, las flamas han parecido llamarme y he veniao á sentarme á la mesa con mi lámpara que me esperaba en el
vestlbulo. La ~aveta de esta mesa encierra el cuaderno
de ••mi diario;" he tomado la llave, de entre todas las
que traigo conmigo, y heme aqul garrapateando sobre el
papel en vez de aco~tarme á dormir. Tengo una disculpa: despues de cierta edad es necesario ll1mar los ensuenos en plena vigilia porque ya no nos visitan más
en medio del sueño ....
-Y-¿serla voluntario?-ya no escribo: estoy sonando. Mi pluma está inmóvil entre mis dedos; me sorprendo ' •néndome con los ángele~" como se dice á los ni nos·
merlo d~ la más exquisita, de la más féerica y aun po~
drla decir de la más extravagante aparición.
Había venido á mi casa como á las seis de la tarde,
P!lra vest1rme de ft_lqueta. Al desabrochar el primer bo·
ton de m1 saco, opnml el boton del timbre para llamar
Nadie viene; vuelvo á llamar y cambio mi calzado· lo
mismo que antes. Por 1A primera vez, desde que esta·
mos juntos, el buen Merlin falta á sus obligaciones ...
Algo urgente tal vez. Pero ¿quién puede haberla dado
que hacer? Además, no está la cocinera para suplirle?
iba á llamar.de nuevo pero me detengo; esta Miette mi
nueva cocinera, á quien no he visto todavla, y que probablemente no sabe cuál es mi cuarto, no se atreverá á
ofrecerse á hacer el servicio.
Sin embargo, la hora me urge; sin esperar más tomo
mi olla y bajo al sótano. Luego que abro la puerta que
da á la estrecha escalera, llega hasta mi como un ligero
vuelo de manposas. Abajo se canta el aria de las Joyas:
''Ah! Ah! Ahl je ris.
De me voir si belle
Dans ce miroirl .... "

( Continuará.)

213

EL MUNDO ILUSTTI.ADO

El Aulom6vil de Cissac, después del accidente. En
el áng11 lo de la derecha se ven los neumáticos
desprendidos. En el de la izquierda la bandera de peligro, puesta momentos
después de la catástrofe.

* **

El resultado fué como sigue: llegó en primer
lugar Lautenschlager que conducía un carro Mercedes el que recorrió los 770 kilómetros de las
diez vueltas en seis horas, cincuenta y cinco minutos y cuarenta y tres segundos; lo cual da una
velocidad media de 111 kilómetros 276 metros por
hora. Uno de los consuelos de los franceses es que
esta velocidad es inferior á la del vencedor del
año pasado¡ Nazzaro recorrió cerca de dos kilómetros más por hora. En segundo lugar llegó
Hemery, otro alemán, que llevaba un carro Ben~ en
el que hizo el recorrido total en 7 horas, 4 mmutos, 24 segundos. Este fué el corredor que sufrió
graves lesiones en un ojo debido_ á la rupt~r~ de
uno de sus anteojos en el recorrido de la ulhma
vuelta. Ocupó el tercer lugar Hanriot, otro alemán todavía, con una máquina Benz; tiempo. 7
horas 5 minutos, 13 st:gundos. El cuarto lugar
corre~pondió al fin, á un francés, Rigal, quien
guiaba una Clement Bayard é hizo la carrera en
7 horas, 30 minutos, 36 segundos. Los lugares
quinto, sexto y séptimo fueron ocupados por otros
tantos alemanes: Poegge, Joerns y Erie con un
Mercedes, un Oppel y un Banz respectivamente.
·X,

·lf

Lautenschlager, el vencedor, se retrat6 al
concluir la cerrera.
No hace muchos números que entretuvimos la
atención de nuestros lectores hablando de los peligros y peripecias á que se exponen los corredores en estas grandes pruebas de velocidad, de habilidad y de sangre fría, La carrera de Dieppe no
estuvo exenta de ellos; Hemery, de quien acabamos de hablar, sufrió durante la penúltima vuel·
ta del circuito la ruptura de uno de sus anteojos,
cuyos pedazos penetraron en el ojo; á pesar de
esto, ocupó el segundo lugar entre los vencedores, y quizás sin este accidente hubiera ocupado
el primero; es alemán, lo mismo que el vencedor.

* **

Mucho se discutió entre los técnicos franceses
el derecho de los alemanes al triunfo; se decía que
teniendo en cuenta tales y cuales circunstancias,
se podía considerar que el triunfo moral, ya que
no el efectivo, debía ser de los franceses, pero al
fin ~e han convencido de su derrota; ojalá que esta convicción les dé nuevas energías para obtener
el triunfo en las carreras del año entrante, en las
que, sin duda, los alemanes tratarán de conservar
el puesto que obtuvieron en éste.
¿A qué se debió la derrota? Los técnicos dicen
que á las ruedas y á los neumáticos, Llantas de
las llamadas inamovibles lo eran á veces á tal
punto, que se necesitaba cerca de un cuarto de
hora para cambiarlas, mientras que en.9tros casos
se desprendían de las ruedas durante la carrera
dando lugar á accidentes que, aunque no fueron
de graves consecuencias, más que en un caso, pudieron serlo en otros muchos.
Convienen en que las máquinas francesas eran
tan buenas como las alemanas, esto lo dicen franceses, y en que se mostraron dignas de haber acabado la carrera en los primeros lugares, pero lo
cierto es que la primera máquina francesa que
lleg6 á la meta ocupó el cuarto lugar,

gundos; este record fué excedido desde la primera vuelta por Salzer que la hizo en 36 minutos,
31 segundos, record que las carrera de 1908 dejan
á los corredores de 1909.
La velocidad media ya dijimos que fué inferior
á la del año pasado. Hay que tener en c uenta que
durante toda la carrera los concurrentes fueron
azotados por un viento tempestuoso, pero sobre
todo las dilaciones en cambios de llantas es la
culpa principal de ese atraso. Los carros que tomaron parte en la carrera son de doscientos á trescientos kilogramos más pesados que los del año
pasado, y á pesar de que la temperarura exterior
era favorable para la conservación de los neumáticos, la enorme velocidad y el peso de los carros hicieron que éstos se convirtieran en grandes devoratlores de caucho, lo cual, los tratadistas se cansan de repetirlo, fué la causa de la derrota de los franceses.

*

Todas las esperanzas que se habían cifrado en
los campeones de renombre quedaron desvanecidas con la desaparición de ellos antes de que la
carrera estuviera cerca de su fin. De la segunda
vuelta regresó Sziss á paso de tortuga y con una
llanta menos¡ su record en la primera vuelta hubiera hecho pensar que ocuparía un buen lugar en
el final. Despues de él, Duray, Lancia, Wagner,
Nazzaro y Tiery al fin, se separaron del grupo
de corredores desesperados por el tiempo que
habían tenido que perder debido á les desperfectoa de los &lt;pneus&gt;. Rigal, el primero de los franceses, estuvo á punto de ocupar un lugar aún
más secundario al final, pero logró reponer el
tiempo perdido y llegó en cuarto lugar, el que
hubiera tocado á Tiery á no ser por la descompostura de una rueda durante la última vuelta.

Un cañoncíto dí6 la señal de /apartida.
Desde el punto de vista de las velocidades obtenidas, el resultado de la carrera ha sobrepasado
con mucho á la del año próximo pasado. El record de 1907 fué establecido por Nazzaro durante
la novena vuelta que hizo en 38 minutos, 24 se-

***
Un sólo accidente mortal se produjo durante la
carrera; Cissac, un francés que llevaba una máquina Panhard, perdió las dos llantas traseras y su
~arro se volcó lanzando al mecánico contra un
árbol y cogiendo al infortunado conductor debajo de su pesada mole.
El mecánico se estrelló el cráneo y murió en el
acto, Cissac, con el pecho destrozado por el volante de su máquina, sobrevivió dos horas al accidente y murió en nna granja á donde se le llevó con el objeto de ver si se le podían prestar algunos auxilios.

Querer encontrar en est,a vida la felicidad
perfecta, es crearse la desventura.

El Mercedes con que triunfó Lautenschlager

Cuando las penas ajenas
Mido por la.s penas mías,
¡Quién me diera á, mi sus penas
Para. hacer mis alegrías!

�215
214

EL MUNDO tt.úS'l'RAOO

EL MUNDO ILUSTRADO

Negociación Agrícola é Industrial, "San Pedro"
Hombre de empresa, modelo.
La Hacienda, l a Fábrica y la lnstalacl6n Eléctrica.

«fina., la. que produce artículos regul~rmente p~a:i~fa. ~
&lt;la que admite mejor la competencia de la a
ª,,
&lt;con el capital· y entonces el industrial de "San Pedro
«determina. la 'producción de sus tela.res: ora son zar:•
«pes de calidad superior, cobertores de dos vistas, Ym s
«tarde ponchos elegantes. La Fábrica, que apenas co«mien~a, se da muy luego á conocer porque sus artículo~
«demuestran la. honradez de la empresa que no engalla,
&lt;lo acabado rle la manufactura en relación con lo que
«circula en el mercado del país; lo exquisito d~l gus~
«en el dibujo correcto, en el ·color escogido, ~n as m
&lt;cualidades con que se sorprende y ben~fic1a. al_ consu:
&lt;midor, logrando pronto que el comercio solicite su~

Fachada de la Fábrica.

IDIDIDIDIDIDIDIDIDIDIDIDIDIDID~IDIDID

Máquina de cardar lanal
tas riquezas naturales desu heredad, concepción que en el terreno de la
práctica se ha. visto coronada por el éxito más completo.
Ocuparse de reseñar lo que este alto y progresista. espíritu ha realiza.
do, es dedicarse á un trabajo generador de jubilosa. satisfacción.
Con cuánta justificación escribió no hace mucho tiempo uno de nuestros más inteligentes periodistas, en ocasión de la. obra de Medina Garduño, este hermoso concepto: &lt;10t.! si el sellor Ingeniero Medina tu&lt;viera serios imitadores en cada labrador, en cada industrial, en cada
&lt;empresario, qué rápida.mente cambia.ria. la situación de nuestro pals,
&lt;del que Humboldt pudo vulgarizar el engañoso aforismo de ser el pue&lt;blo más rico de la tierra.&gt;

•••

La Hacienda de "San Pedro" es una preciosa y encantadora finca de
campo, situada. en el hermoso y feraz Valle de Toluca, á una distancia. de
diez y seis kilómetros de la capital del Estado de México y al oeste
de ésta.
La topografía de esta finca es positivamente hermosa. Se encuentra
situada eu la fa.Ida de las montanas y a.l pie del Nevado de Toluca, y
esta circunstancia hace que los terrenos sean sumamente quebrados y
1nuy dlficiles para su cultivo. Esto, no obstante, el Ingeniero Medina.,
desechando por completo los procedimientos rutinarios que producen tan
mediocres resultados, ha aplicado el cultivo intensivo á sus laboríos, alcanzando resultados que asombran.
Nada es aquí empirico, todo cuanto se ejecuta. está inspira.do en las
prácticas cientlfica.s: el agua está convenientemente distribuida por mectlo de canales de situación y pendiente estudiadas, y los a.bonos químicos
y na.tura.les se emplean con toda. discreción; asl ha llegado el propietario de •'San Pedro" á obtener un rendimiento de SETENTA POR UNO, en
las siembras de trigo, y de CIENTO CINCUENTA y hasta DOSCIENTOS POR
UNO en las de maiz. A la. simple vista. se notan el cuidado y dedicación
timpleados con el cultivo del maíz y del trigo, y los hacenda.dos comarca.uos se hacen lenguas de la exúbera riqueza de aquellos campos tan fértiles y tan bien manejados.
La parte montaíiosa. de esta ha.cienda, que SJn los tres cuartos de la
superlicie total de la misma, se vé completamente poblada; porque el
propietario, enemigo de destruir, prefiere conservar íntegros sus montes
1in vez de c..ouvertirlos en dinero. Es probable que esto influya en beneficio de los plantios, conserva.ndo la. humedad del subsuelo durante las
frecuentes épocas de sequía, que tan nocivas son para la Agricultura..
No se encueatra un solo palmo de terreno desperdiciado, pues las cercas
y di visiones de las labores están hechas con planta. de maguey que produ..:e un pulque de muy buena calidad.
Todo lo que no es cultiva.ble está dedicado á pastos; y todo lo monta•
!l.oso se encuentra. cubierto de arboledas de ocote, oya.mel y encino.
Coliseo y Colegio para Niños.

**•

Patio de Secado y Tintorería.-Departamento de Cardas é Hilados
Nueva máquina automática de hilar.

Dentro de la labor periodística se eucuentran trabajos alentadores,
que proporcionan verdadera. satisfacción.
Hablar de la Negociación agrícola é industrial "San Pedro;" resellar
su notable incremento y portentoso desarrollo; poner de resalte lo que
vale y significa un trabajo activo y vigoroso, espoleado por una inteligencia cultivada y por una honradez purísima., es hacer el mejor y más
cumplido elogio en honor de un compatriota progresista, de un hombre
de empresa que ha sabido conquistar envidiable puesto por el sólo impulso de sus energías y de su constancia y fe, para saber luchar y lograr
vencer.
El señor Ingeniero Don Manuel Medina. Ga.rdul'io, es un ejemplo vivo
de la prodigiosa fuerza de acción que entra!J.a el carácter. No ha. formado Compai'ilas anónimas, no ha buscado el concurso de elementos extraflos para engrandecer y hacer prosperar el modesto capital que le lega.ron
sus padres; se dedicó al estudio con positivo entusiasmo, nutriendo el
espíritu con el bendecido alimento que proporciona. la ciencia, y cuando
ya hombre hubo de trabajar por sí mismo, concibió el plan de explotar

Al ocuparnos de la insuperable fabricación de tejidos de lana-próspera Industria. establecida. en esta finca-no podemos resistir al deseo de
repetir las entusiastas frases dedicadas á esta parte de la. riqueza del
señor Medina, en reciente libro que se ocupa. del colosal desarrollo de
nuestra. patria. Hélas aqul:
&lt;Pero lo que encarna el progreso de "San Pedro," lo que cuenta
su Historia. y explica su prosperidad, es la Fábrica de tejidos de la.na..
&lt;Anta!J.o, cuando el seiior Medina. fundó esta Fábrica., no se conocían
&lt;en el pa.is el poder de la Inteligencia directriz en la industria. ni el al&lt;cance de la. organización acertada en el trabajo. Veinte anos atrás
«no se conoclan más que dos clases de industrias: la. mendicante de
&lt;nuestros operarios, sin voluntad para sacrificar el menor apetito en
&lt;aras del porvenir y sin instrucción para aprovechar su experiencia. que
&lt;á poco andar se convertía. en rutina., y la industria. opulenta, poderosa
&lt;de extranjeros, cuya competencia. formidable amilanaba los ánimo~
&lt;más resueltos. No habla clase media. industrial y no podia. haber ade&lt;lanto. El empresario en pequel'io doblaba las manos al primer contra&lt;tiempo, sin haber tenido lugar de observar~ de aprender, de acometer&lt;y el empresario prócer no se cuidaba de aefender una. posición inex'.
«pugna.ble para sus raquíticos adversarios. En esti.s circunstancias el
«señor M.edina Gardul'io ha.ce su ensayo de peque!J.a industria manu&lt;facturera.
;
&lt;Consagra una corta parte de su cal;)ital a.l establecimiento modes&lt;tísimo de la. Fábrica; trabaja. sin apresuramientos febriles, pero
&lt;con estudio cuidadoso y acertado de las condiciones que le rodean. Lo
&lt;primero que ha.ce es :fijarse en el objeto de su industria: la industria

Departamento de Almacén. -Un detalle del Pórtico.

«artículos cada día en mayor número, cuando ese mismo comercio, poco tiem«po antes, importaba toda esta mercancía. fina de lana, que no se producía en el
&lt;país, hasta que fué implantada por el seiior Medina Garduiio, quien dis&lt;frutó por diez años de un privilegio exclusivo por sus manufacturas.
&lt;Así el Sr. Medina Garduño daba. el impulso primero y feliz de ema.ncipa&lt;Ción de nuestra industria, especialmente fina.
&lt;Con efecto, no nos cansaremos de repetirlo: no habla antes de esta época
&lt;una. fábrica nacional acreditada en el comercio, de artículos finos de la.na.. La
«Fábrica de "San Pedro" fué la. primera que los prodajo y de tan buenas
&lt;cualidades que pronto fueron preferidos á sus similares los de las fábricas
&lt;extranjeras. Y para ello no se necesitaron gastos cuantiosos, ni industriales
«reputados, ni compañías robustas, ni nada de lo que en los prejuicios vul&lt;gares precisaba para. montar una fábrica de buenos productos: fueron ba.sta.n&lt;tes la. inteligencia y el trabajo.&gt;
¿Qué mejor elogio pudiera hacerse en honor del respetable industrial y
capitalista. que el que se consigna en los párrafos transcriptos't'
Nosotros agrega.remos que sus tejidos de lana son tan excelentes que en
muchas partes de la República y aún en la misma capital se realizan como de
procedencia. extra.ojera.
Ahora bien, si en cuanto á la calidad na.da puede reprocharse á esta pro•
ducoión, en lo que al precio respecta no admite competencia. posible.
Los diversos productos que "San Pedro" lanza a.l mercado son, entre otros,
cobertores de lujo de muy variados colores y dibujos, mantas de viaje de colores y dibujos escoceses, que no desmerecen a.nte las inglesas, ponchos y_ za.ra.-1
pes, todos estos artículos de tejido de dos vistas y de una gran variedad de es·
tilos y colores.

�2t6

217

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

s
CRONICA

LA

frecuencia con que se gusta de
algunos placeres acaba por hacerlos casi inadvertidos; mas hay
un momento imprevisto é inesperado, en que de una manera
accidental, se nos revelan nuevamente y en toda su plenitud.
Esto pasa muy á menudo con
esos mil atractivos que nuestra vista siente al
contacto de una grata visión. La experiencia nos
lo dice cuando en las tardes, al ponerse el sol, y
para huir de esa indefinible sensación de malestar que se apodera de nosotros en los tristes crepúsculos, se busca en el bullicio y en el deslumbramiento de las calles inundadas de gente, una
pasajera distracción.
Al confundirse entre la multitud, no se da cuenta la vista de ningún detalle; más de improviso,
un elegante carruaje corta el paso al distraído
transeunte y éste se ve obligado á levantar sus
ojos que, con misteriosa atracción, se lijan en la
bella desconocida, reclinada en los mullidos cojines de los asientos y mecida suavemente por el
movimiento, como una flor inmóvil y pensativa
que la corriente del agua balancea. Y en ese momento viene la revelación ya citada, de esos placeres imprevistos recibidos por el espectáculo de
algo bello y armonioso que, por ser contemplado
diariamente, se nos hace habitual y no siempre
apreciamos.
La lila de carruajes se desliza como una inmenza serpiente obscura con los mil ojos luminosos
que las linternas fingen; el confuso rumor de las
ruedas y las cadenillas de las guarniciones, con
su roce metálico, junto con el murmullo apagado
de las voces y el soplo vertiginoso de los fantásticos automóviles, enerva y divaga en un deslumbramiento fugitivo, pero que hace olvidar por un
breve paréntesis de tiempo, las preocupaciones y
fatigas de la vida diaria.
Alejarnos, en ratos, de nosotros mismos, es uno
de los grandes beneficios que nos trae la vida social, pues aunque dijo un notable pensador que:
"nunca era más de sí mismo, que cuando estab'\
solo," no siempre resulta grata esa propiedad;
porque á veces esas contemplaciones individuales son depresivas aun para espíritus fuertes, y
solo en casos determinados pueden producir bienestar.
Los mil objetos que en una multitud atraen
nuestras miradas, son huéspedes, inoportunos, tal
vez, pero que no carecen de utilidad al ocupar el
pensamiento con su bulliciosa invasión forzándonos á ofrecerles momentánea hospitalidad. La
impetuosa corriente de la imaginación se detiene
y juega con esos pequeños obstáculos que la vista
le ofrece, como el remolino de las aguas forma
círculos caprichosos en derredor de una hojilla
de árbol, ó de una flor-viajera entre las aguas que
corren sin cesar. Allí, en la impetuosa corriente
de paseantes que llenan las calles más concurridas, no faltan, también, flores vivas que llaman y
detienen la atención.
Los carruajes de diferentes estilos, pasan incesantemente llevando en su interior bellas y elegantes damas mostrand.:, en sus atavíos las principales novedades que ofrece la Moda en su
maravillosa fantasía. Un deslumbramiento de espectación nos hace ver, ya los trajes lijeros y vaporosos cubiertos de t ul bordado, ó de encaje; y a
también, los elegantes y originales de estilo sastre, en telas á rayas. que actualmente es la novedad más aceptada por el buen gusto.
En ese género de confecciones, se ven algunas
de verdadera el egancia¡ la falda ·•·Paquín" de paño ligero á rayas, que cae sobre una segunda falda
interior, en la cual se recogen sus plieges transversales con invisibles apuntes.
La levita, de paño liso, abierta por el frente,
con las puntas redondas y adornada en la orilla,
cuello y puños de las mangas con un bies de la
misma tela á rayas de la falda. Chaleco de paño
blanco sobre el cual cae una graciosa corbata de
tul blanco plisado, del mismo color. Sumamente
elegante, es, también, para traje de calle y paseo,
la combinación de falda y cuerpo en tela rayada
ó á cuadros, con chaqueta lisa de color más obscuro y sin mangas. En estos trajes, el buen gusto
sabe elegir los colores que armonicen mejor, por
ejemplo: un boruto modelo será un traje confeccionado en paño á rayas, havana claro y marrón,
en paño liso de este último color. El cuerpo,
adornado con grueso encaje irlandés color "écru,"

y la falda plegada que se abrocha por detrás, cae
suelta sobre una falda interior y luce sardinetas
de paño marrón con botones de fantasía. La chaqueta sin mangas, lleva sardinetas cuyos extremos montan sobre las cortas hombreras, bajo de
las cuales asoman las mangas de tela á rayas de
que está hecho el cuerpo.
Estos son los más nuevos y graciosos trajes que
nos trae la estación. Cuando ésta se aleje, como
viajera golondrina, se llevará en sus caprichosos
vuelos, todas estas galas, que tienen ,impática semejanza, con su vida lijera y fugaz.

00
U íWIUJIIR IN Ill. IHIOlGAIR
Aún cuando en todas las habitaciones de la casa se debe procurar que haya orden y buen gusto,
la pieza más íntima para nosotros y la que requiere mayor atención y comodidad, es aquella
que destinamos al descanso del sueño. Hablemos,
pues, de la recamara de una señorita.
Debe procurarse, ante todo. que reuna las condiciones indispensables para la salud, como son
la luz y el aire libri&lt;, sin los cuales, por lujosos
que sean los muebles, tendrá un aspecto triste y
desagradable.
Las dimensiones que debe tener una pieza destinada á pasar en ella la noche, es conveniente
que sean lo más amplias posible, pues de este modo habrá allí mayor cantidad de oxígeno y la atmósfera no se volverá pesada y mal sana.
El papel tapiz ó la tela que cubra las paredes,
es preferible elegirlos de colores claros, tanto porque así las habitaciones aparecen con más luz, como porque el polvo se nota mucho, y la limpieza
ss hace indispensable.
Las cortinas y colgaduras de las puertas y balcones, son más propias de telas ligeras como muselina, punto, etamina ó también de encaje, si así
lo requiere la elegancia de la habitación. No se
piense que el lujo de ésta tenga desmerecimiento
por suprimir las pesadas y elegantes colgaduras
de fel pa ó seda, pues substituyéndolas por encaje
inglés ó punto de Venecia, el buen gusto y la elegancia no dejarán nada que desear; y sí se obtendrá la inestimable ventaja de que esas telas pueden elevarse sin descomponerlas, detalle indispensable para la limpieza é higiene que debe t~ner la pieza de dormir.
El exceso de cuadros, repisas y demás adornos
que forman el decorado del aposento debe suprimirse, no dejando en él más que lo necesario para que el conjunto sea agradable y armonioso.
En los muebles se recomienda, también, la misma sobriedad, no sólo porque así lo pide el buen
gusto sino por ser lo contrario, perjudicial á la
higiene de la habitación. Respecto de la el ección
de dichos muebles, sin excluir de un modo absoluto las diferentes clases de maderas. puede preferirse la de &lt;ojo de pájaro&gt;, ó los de laca en colores claros, que harán una agradable armonía
con el aspecto general de la habitación. La colocación discreta del mobiliario depende exclusivamente de la buena apreciación de la perspectiva
que presenta la pieza; pero de un modo general
puede recomendarse que la cama no se ponga
frente de ningún balcón ó puerta, para evitar la
molestia que la la luz ocasionará, puesta aquélla,
en esa posición. Es preferible colocarla retirada
de los ángulos de las paredes, tanto para poder
arreglarla con mayor facilidad, como porque en
el caso de tener que asistir á algún enfermo, se
evitarían muchas dificultades colocada de esta
manera.
Bien sabido es, que el tocador debe estar en
posición contraria á la luz, para que no sea el espejo sino la persona quien la reciba de frente.
Distinta recomendación debe hacerse en cuanto
al pequeño escritorio que forma parte importante
del ajuar de la recámara; pues éste, debe recibir
la luz por el lado derecho del mueble, ó sea el
izquierdo de la persona que lo usa.
En un ángulo de la habitación, puede colocarse
un elegante ajuar de sofá y butacas que, además
de ser muy útil, completará el conjunto armonioso de la pieza.
Será de muy buen gusto poner en el tocador ó
cualquier otro mueble que lo permita, artísticos
vasos con flores que prestarán con su belleza y
perfume mayor encanto á esta habitación.
No se debe considerar prolijos y minuciosos
todos estos detalles, pues de éstos depende, muchas veces ó casi siempre, la impresión grata y
simpática que causa la dueña de la casa, por su
gracia é ingenio en el arreglo de ella,

Cuestiones trascendentales

CUENTO
A MA RGA RITA DEBAYL E

LAS LECTURAS

Con mucha frecuencia oímos comparar á los libros con buenos ó malos amigos que ejercen influencia directa sobre nuestras ideas y sentimientos. La comparación resulta un poco pálida, si se
piensa en la gran distancia que existe entre un libro y una amistad. El primero puede, si así lo
queremos, permanecer toda la vida cerca de nosotros. y la comunicación que con él tenemos es
tan frecuente como se pueda desear; mientras que
las amistades no siempre podemos conservarlas
largo tiempo, sujetas como están, á inumerable
cambios y accidentes, tales como la ausencia, i;
variabilidad de afectos y otros mil imprevistos
acontecimientos que nos separan de ellas, ya sea
temporal ó definitivamente. Por todo esto, se puede considerar que, un libro tiene mucha mayor
influencia sobre nuestra personalidad que el amigo más íntimo, y aceptada esta idea, no hay exageración bastante para ponderar la importancia
que debe darse á la elección de lecturas.
Un notable autor francés, contemporáneo, expresa su opinión á ese respecto, dirigiéndose á varias señoras que deseaban recibir de él un consejo acerca de tan importante asunto, manifestándoles su parecer que, sin duda, debe tomarse en
cuenta para elegir la clase de lecturas, y también
la manera de dedicarse á éstas.
Dice ese escritor, que, no necesitando la mujer
una lectura tan extensa como un hombre de estudios, y teniendo menos tiempo que éstos para dedicarse á leer, debe consagrar una media hora,
poco más ó menos, todos los días, á una lectura
ordenada y escogida con cuidado. Porque, piensa
dicho autor, que más fácilmente se asimila esa pequeña parte de ideas, leídas con atención y recogimiento de la inteligencia, que una aglomeración
excesiva de lecturas, las cuales solamente fatigan
sin dejar huella.
Esto, en cuanto al tiempo que debe consagrarse
á leer, pero no debe darse menos importancia,
sino por el contrario, mucha mayor, á la elección
de las obras que han de escogerse para formar esa
sesión diaria de cultivo intelectual.
Cuestión, más que difícil, es ésta, tratándose de
la mujer, pues no siendo general en ella tener
instrucción tan vasta y sólida que guste de todas
las obras que se escriben, ya sean científicas ó literarias, y teniendo que reducir su elección á lo
que sus conocimientos pueden alcanzar, encontramos que no es muy extenso el número de libros que le proporcionen distracción y den á su
espíritu ese alimento indispensable para adquirir
cultura.
Todas las facultades se desarrollan ejercitándolas, y el cerebro de la mujer, excepto el de :iquellas que se dedican á los estudios, no tiene la
costumbre ni el ejercicio del trabajo intelectual
diario, por esto sucede, naturalmente, que no toda lectura puede serle grata cuando ésta no tiene
las condiciones para ello, y causa fatiga en vez de
procurar distracción útil y agradable.
Con frecuencia oímos en labios femeninos la
queja de que después de haber leído algunas obras
de importancia ó que tratan de serios estudios, la
memoria no retiene su recuerdo, sin dejar ningún
fruto esa lectura; y esto último se debe, sin duda,
á la mala elección de libros, pues no todos son
propios para formar la biblioteca de una mujer.
Como conclusión de estas . consideraciones, podemos deducir que, no siendo posible dar una
regla exacta para la elección de las lecturas, lo
más conveniente será escoger entre nuestras amistades, á alguna persona, de cuya ilustración, criterio y buen gusto, podamos liar por completo
para que nos guié en tan importante asunto. Y no
es exagerado llamar importante esta cuestión,
pues se ha observado ya que, no hay lectura sin
efectos benéficos ó dañosos, pues cuando menos,
si no dejan huella perjudicial, hacen perder el
tiempo y pervierten el gusto, el cual, después,
solamente querrá alimentarse de esa &lt;hojarasca
literaria&gt; que deja vacía y sin cultivo la inteligencia, entorpeciéndola y fatigándola á la vez.

Margarita, está liada la mar,
y el viento
lleva esencia sutil de azahar.
Yo siento
en el alma una alondra cantar:
tu acento.
Margarita, te voy á contar
un cuento.
Este era un rey, que tenía
un palacio de diamantes,
una tienda hecha del día
y un rebaño de elefantes.
Un trono de malaquita,
un gran manto de tisú
y una gentil princesita
tan bonita,
Margarita,
tan bonita como tú.
Una tarde, la princesa
vió una estrella aparecer;
la princesa era traviesa,
y la quiso ir á coger.
La quería para hacerla
decorar un prendedor,
con un verso y una perla,
y una pluma y una flor.

Las princesas primorosas,
se parecen mucho á tí:
cortan lirios, cortan rosas,
cortan astros, son así.
Pues se fué la niña bella,
bajo el cielo y sobre el mar,
á cortar la blanca estrella
que la hacía suspirar.
Y siguió camino arriba,
por la luna y más allá;
mas lo malo es que ella iba
sin permiso del papá.
Cuando estuvo ya de vuelta,
de los parques del Señor,
se miraba toda envuelta
en un dulce resplandor.

Y el rey dijo: ¿Qué te has hecho?
Te he buscado y no te hallé,
¿y qué tienes en el pecho,
que encendido se te ve?
La princesa no mentía,
y así dijo la verdad:
"Fuí á cortar la estrella mía
á la azul inmensidad."

~CASTeILANA

J

La princesa está más bella,
pues ya tiene el prendedor
en que lucen con la estrella
verso, perla, pluma y flor.

Margarita, está linda la mar.
Y el viento
lleva esencia sutil de azahar:
tu aliento.
Ya que lejos de mi vas á estar,
guarda, niña, un gentil pensamiento
al que un día te quiso contar
un cuento.
R usb DARÍO,
Madrid, Julio de 1908.

*

Cábala
A Eolo8io Horla

Los hombres de ojos verdes sonsujestionadores:
tienen algo felino que en la sombra chispea.. .
Por eso cuando te oigo, sólo digo &lt;así sea&gt;;
y dejo que tu sierpe se arrastre por mis flores.
Me hablas de cosas llenas de miedos y temblores;
y en tu espíritu negro mi espíritu bucea
y saca á luz, á veces, la perla de una idea
en que se cuaja un brillo de llantos interiores.
¡Qué sé yo si eres grande¡ ¡pero sé que eres raro!
Hay en tus ojos, plenos de sol, un verde claro
que habla de los antiguos y nobles amuletos. . . ..
Y así eres, como un héroe de extrañas latitudes,
digno de ser cantado, por tus siete virtudes
y por tus siete vicios, en catorce sonetos.

Como prosapia de la musa _m ía,
linaje de Quevedo y de Arehno
tiene quizás mi amarga poesía,
que al surgir de mi vida en el camino
ven brillando el sol del Mediodía
mis ojos perspicaces de latino.
Madrid-1908.
PEDRO DE

R f PIDE.

EL ANIMA
Crecen en mi verjel todas las flores.
Y sujeto á un brujesco maleficio
el fuego de mi carne está propicio
á todos los demonios tentadores.
Al gran dolor de todos los dolores
hay siempre en mis altares sacrificio.
Los altares del templo donde oficio
al gran amor de todos los amores.
Amo por cada sér todas las cosas.
Y esclavo soy de espíritus fatales,
que me arrastran con voces misteriosas,
y llenan mi jardín con los rosales
donde florecen las sangrientas rosas
de los siete pecados capitales.
Madrid-1908.

o

PEDRO DE

RfPIDE.

IN Ell. CIMEMTEruo .

Jost SANTOS CHOCANO.
Julio de 1908.

*

El Madrigal de las Rosas
Al verte que en el pecho tenías una rosa
imaginé que tú eras un ramo que surgía
de un cáliz de alabastro; y en él se convertía
cada uno de tus ojos en una mariposa.
Rayos de Sol tejieron tu cabellera uodosa,
y así bajo tu cutis se transparenta el día;
por eso es que la rosa ceñirse parecía
en torno de una estatua de nieve ruborosa.

Miré sobre una tumba en que el olvido
descargó su impiedad y sus rigores,
entre el ramaje de fragantes flores
un pequeño nidal casi escondido.
-¡Quién tuviera epitafio tan sentido!me dije, y recordando mis dolores:
-¡También sobre una tumba mis amores
entre rosas de amor tienen el nido!
Los dones de la gloria apetecida
no anhelo para mí cuando sucumba:
se borra la inscripción adolorida;
muere la flor, la estatua se derrumba ....
¡Amigos! Como imagen de mi vida
un nido colocad sobre mi tumba.

Estatua que apareces nimbada por un astro,
con cara hecha de rosas y cuerpo de alabastro,
en un jardín de plata, bajo un temblor de luna:
al ver la rosa encima del busto de Carrara,
pensé yo que del ramo de rosas de tu cara
se había desprendido sobre tu pecho una . . . .

GABRIEL

E. Mu~oz.

NOAAS Dt AU8 t~ GIA

Jost SANTOS CHOCANO.
Y el rey clama: "¿No te he Jic?10,
que al azul no hay que tocar?
¡~ué locura! iQué capricho!
¡El Señor se va enojar!"
Y dice ella: "No hubo intento;
yo me fuí, no sé por qué.
Por las olas, en el viento,
fu{ á la estrella y la corté."
Y el papá dice enojado:
"Un castigo has de tener,
torna al cielo y lo robado,
vas ahora á devolver."
La princesa se entristece
por su dulce flor de luz,
cuando entonces aparece
sonriendo el buen Jesús,

Y así dice: "En mis campiñas
esa flor yo se la dí¡
son mis flores de las niñas,
que al soñar, piensan en mí."

Julio-1908.

LA FIGURA
El campo de mi frente es castellano
solar hidalgo de la mente loca.
Y el gesto impertinente de mi boca,
irónica y lasciva, es italiano.
Mi rostro, frío, grave y cortesano,
retratos de otro siglo acaso evoca.
El de alguna cabeza que se toca
con tocado de príncipe romano.

Músicas bullangueras de las estudiantina!',
que yo ola en las noches so~egadas de Enero,
acom:,asando algún pa '-O-doble torero,
que tenla inflexiones seductoras y finas
Llegando á los balcones de mi pi~o ter:ero,
me daban la impresión de rubias parisinas,
e~beltas sevillanas de mirar retrechero.
gitanas cordobesas y ardientes granadinr.s . ...
Y asl ese pasacalle que tocaba la Tuna,
en la calma serena de la noche de luna,
me hizo sonar mujeres que nunca serán mla~ ...
Y olvldaba,al Dolor, que es como un ase~ino,
que nos acecha siempre al borde del camio,,
para clavar sus garras aceradas y frias .. . .
Madrid, 1908.

ANDRES GONZALEZ BLANCO.

�_I' \,.

FoT. FÉLIX DE PARís.-MonAS FAIRYLAND.

Paletot &lt;le estilo japonés para niña ele cuatro á seis años.-Hecho en paño á rayas gris y crema. En el cuello y en la orilla ele las mangas, lleva una guarnici6n ele
un ancho gal6n bordado del mismo estilo japonés. Grandes botones de nácar completan el adorno.

FoT. FÉLIX DE PARfs.-MonAS BEcHoFF DAVID.

Traje de'"paseo.-De velo azul eléctrico. Sobre-falda larga por eI:delantero Y corta por detrás. Corpiño de soutache, estilo japonés, con canesúdegasa tableada.

�lDL MUNDO ILUSTRADO

220

Consultas para las Damas
MODELO DE TRAJE,

LA

SALVACION
DE LOS

Luz:-Con mucho gusto doy á usted el
modelo de traje que me pide. Me parece
que se verá muy bien, confeccionado en el
velo color de rosa de que usted me habla.
Creo que al volante de la falOa, puede
agregársele un entredós á cada lado del
grupo de alforzas que tiene el modelo.

lucido de este modo. Le agradezco la amabilidad que tiene para mi.
PARA HACER PREGUNTAS.

Una preguntona:-Para hacer consultas
en esta sección, no necesita usted sino dirigir su carta como la anterior, y con mucho gusto contesta1é á todas las prtguntas que desee hacerme.
DOS RESPUESTAS

Esperanza:-Para dar brillo á los punos, cuellos y pecheras de las camisas de
los sellores, es muy eficaz, después de
almldonarlas y cuando el&gt;tán ya dispuesta~ para que se planchen, mojar bien lo
que ha de quedar lustroso con una mezcla
de almidón cocido y altlncar, esprimiéndolas luego y procurando extenderlas lo
mejor posible.
A fin de obtener buenos resultado~, deben usarse planchas apropiada~ para este objeto
Se recomienda mucho para evitar la calda del pelo, usar al peinarse un cocimiento concentrado de corteza de quina roja ó
de zarzaparrilla. La manera de usarlo es:
mojar el cepillo en dicho cocimiento y procurar que la ralz Jel cabello se humedezca
suficientemente.

NINOS
Las enfermedades d~l aparato digestivo de
los niños tienen una frecuencia y una gravedad extraordinarias. En el primer año de la
vida ellas solas causan más víctima11, que todas
las demás enfermfdades reunidas. Unas veces es el tubo dig-estivo incapaz de elaborar
bien los alimentos para su asimilación, otras es
el alimento defec1uoso ó indigesto.
La mayor parte de sus o. facciones están
constituidas por la dispepsia gastro-intestina.
y diarreas crónicas. Son frNmentes los vómitos, las diarreas, en menos oasos el estreñimientn- 11 apetito disminuye, hay debilidad y
demacración, ~ue puede ser extrem&amp; en las
formas orónics.s riel ca.tarro intestinal.

•

ELIXIR
ESTOMACAL
SAIZ DE CARLOS
,

es tan útil en estas enfermedades de la niñez,
que no titubeamos en asegurar que la inmensa.
mayoría se alivian ó curan, como tienen ocasión de observar las notabilidades médicas que
lo emplean á diario, siendo de éxito tan seguro
que creemos no ha habido jamás ;nedicación
que esté tan indicada ni que produzca en tan
poco tiempo la curación de estos pacientes,
desde su más tierna edad y en la época del
destete, para curar el catarro intestinal y la
diarrea que produce éste.
Venta: Farmacias y Droguerías

MARGARITA.

SI le pone usted, en vez del cinturón,
una banda de listón liberty, que caiga sobre la falda en lugas puntas, creo que
mejorará mucho el conjunto del traje.
COMPOS ICIONES MUS ICALES.

Marta Elena:-Puede usted enviar sus
composiciones, siempre que sean fáciles
de ejecutar, y de un tamai'lo semejante á
las que se han publicado en los números
anteriores.
OISEQUIO.

lndiscreta:-El reg1lo conveniente para
el joven con ouien tiene u,ted relaciones,
,uede ser alguna joya model&gt;ta, como, por
.. jemplo: un alfiler de Cllrbata que no sea
muy val:oso, otambién, un libro serlo de
ouena literatura. SI él no es af(tto á las
10,·ela.s, puede u~ t~ ob,equiarle con al~unas narraciones de viajes, pues en ei.te
género de libros se han pu'rliado últimamente obras muy hermosas.
IIODlLOS PARA CUBRE-PIES.

-platerta "CHRISTOFLE" ~
Sola y Unlca Calidad

La Mejor
Para conseguirla
EXIJ ASE esta Marca

~ y el Nombre "CHRISTOFLE"
-

/\IEXICO : HAUSER

sobre cada pieza.
y ZIVY y e••.

!,\arla lsabel:-Doy á usted dos modelos para cubre-pies en cai'lamazo, que se
sirvió pedirme. Me parece mejor ponerle
una. guirnalda á lo largo, que un sólo ramo en el centro, pues podrla quedar poco

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1908, Año 15, Tomo 2, No 7, Agosto 16</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>L UNDO LUSTRADO
Registrado como articulo da segunda clase, en 3 de Noviembre de 1894.-Impreso en papel de las F!bricas de San Rafael.

Año XV-Tomo 11

México, 23 de Agosto de 1908

11..A NO'fA SOCilA!L ID&gt;I !LA SIMA.NA

. Los esposos Pellandini-Cusi al salir del templo de Santa Brigida.

Número 8

�230

EL MUNDO ILUSTRADO

ID&gt;ñll'~dcric:

Director, Dr. Luis Lara y Pardo.
Gerente General,

ALFONSO E. BRAVO.
OFICINAS PROVISIONALES:
1

Se¡unda de las Damas 4. México, D. F. Apartado postal 2.570. -Teléfonos: Erlcson, 1476.
Compañía Telefónica, 471.

--

t

PRECIOS DE SUBSCRIPCIÓN:

En la Ciudad.. .. .. . .. .. . ......... .. .. .. . . .. ..
En los Estados......... . . .. .. .. . . . . .. .. . . .. ..
En el Extranjero ,.... ,...... ... .. .. . .. .. ..

$ 1.25

1.50
2.00

NÚMEROS SUELTOS:

En la 0u.p1tu.l .. .......................... SO 3.5 cs.
En los E8tados:..... ............ .. .. .. .. .. . $0.50 cs.

NI MUCHO NI PRONTO
La niñez y la juventud son fogosas, ardientes, impetuosas. Avidas de vivir y de
gozar, como el ave escapada de la jaula,
quisieran de un aletazo recorrer todo el horizonte, de un solo vuelo cruzar todo el espacio.
Todas las necesidades y todos los anhelos
son en el niño y en el joven desmesurados.
Hambre de ogro, sed de lansquenete, agitación de ardilla, actividad de hormiga,
sensualidad de sátiro, tal es su estado habitual.
Nada lo~ contenta ni nada los sacia; corren hasta 1·enclirse,retozan hasta derrengarse, gritan hasta desgañitarse. La ley inexorable, en cuya virtud los apetitos y las
ambiciones han de exceder con mucho á
las exigencias de las necesidades correspondientes, se cumple en ellos fatalmente. No
hay festín que baste á saciar su hambre, ni
recreación capaz de mitigar su sed de juegos y goces.
En los cuentos infantiles, como en la conducta de los niños, todo es desmesurado. En
Jauja las casas son de alfeñique y de los árboles penden, como frutas, las más abundantes y variadas golosinas. Si hay un palacio es de cristal; si aparece un monarca
viene 1'odeado de corte suntuosa y recamado de incontable y rica pedrería; si el viejo
Noel trae juguetes vienen por carretadas y
son riquísimos y selectos. Los animales, según su categoría, son altos como torres, colosales como montañas, 6 bien, pintados,
brillantes, multicolores y deslumbradores
como joyas.
Las fantasías orientales son literatura
infantil porque por lo hiperbólico y lo exuberante, la imaginación orie11tal es imaginación de niño.
Ese temperamento ardiente é invariable,
peculiar de la niñez y de la juventud, es
una necesidad y un peligro. Gracias á él
el niño y el joven ensayan sus fuerzas, pone en actividad y desenvuelven sus facultades y aprenden á gobernarlas, á servirse
de ellas.
La infancia es un aprendizaje: el de la
vida; y nada se aprende si no se ejecuta, si
no se ensaya, si no se reit~ra. En medio de
su febril agitación el niño pone en juego
todos los resortes de su cuerpo y de su alma; juegan, ella mediante, todas las palancas, giran todos los volantes, se traban y se
impelen todos los engranes. El cuerpo sal~
de ahí más vigoroso y más ágil, el espíritu
más lúcido y mejor nutrido de hechos positivos y de lecciones de cosas, el carácter
más fuertemente templado para la acción.
Si el niño no fuera infatigable, el hombre no llegaría jamás á ser fuerte, y si
aquél no fuera insaciable y testarudo, éste
jamás llegaría á ser audaz y perseverante.
Para incitarlo á la actividad la Naturaleza ha presentado al hombre el cebo del placer. La agitación contínua y febril, fatiga

de los viejos, es copa de voluptuosidad para los adolescentes. Niños y jóvenes van,
vienen, batallan, se esfuerzan, afrontan peligros, se imponen torturas para disfrutar
el placer divino de la acción y atraídos é
impulsados por el placer de vivir y de actuar, los futuros hombres no descansan, porque para ellos batallar es gozar.
En eso está el peligro. Para hacernos
amar la actividad, que educa y redime, la
Naturaleza nos la ha ofecido como un goce
y es grave el riesgo que el hombre corre
de, empezando por amar la actividad porque es placer, acabar por amar el placer
por sí mismo.
Ese peligro es inminente. La mayoría de
los jóvenes no ven la vida sino como una
partida de placer. La actividad que, en la
madurez, el deber, la convicción, la dignidad propia y el amor á los demás g·oberna,
ran é impondrán, los jóvenes no la aceptanni la observan, ni la practican, si no tiene
por objeto el placer y si ella misma no es
un goce.
Todos los deberes penosos, todas las labores molestas, todas las privaciones inevitables les parecen odiosas, porque no produciéndoles placer, no comprenden su utilidad.
A. esa edad dos tendencias se destacan muy
acentuadas: el deseo de gozar á todo trance,
en todas las formas, á toclas horas y el afán
de que el goce sea directo, inmediato, total. Aplazar rl placer !qué tortura! comprarlo por medio del dolor iqué disparate!
trabajar, luchar, bregar, escalar durante la
juventud, para alcanzar en la vejez la paz,
la dignidad y el bienestar iqué contrasentido! Si la vida, seg·ún esa filosofía, vale por
lo que en ella se goza, todo debe posponerse al placer.
Gocemos! se dice la juyentud, mañana \'eremos. Y el poeta ,·crsinca el principio y
exclama:
Disfrutemos por hoy de la ,·ida
iQuién el sol de mañana Yerá1
Y la dolorosa consecuencia es que, por
querer gozar mucho y pronto, se agotan
los manantiales de todo goce, se embota
la sensibilidad para el placer, y el hastío,
negro, fatídico, pesado como losa de sepulcro, seco y enjuto, como momia de museo
se apodera de nosotros, envuelve nuestra
vida en sombras, cubre nuestro corazón de
nieves y nos reserva el más cruel, el más
lento y el más monstruoso de los infiernos.
Veanse si no en la vida y en la literatura
las manifestaciones de este doloroso fenómeno. iQuiénes acaban -por ser los más
desgraciaclos1 Los que más pronto y m:ís
hondamente quisieron ser felices. Dicen
que el actual re.Y de Inglat&lt;'rra mandaba
buscar su vino á las tabemas hastiado dr
los caldos finísimos de sus bodegas. Gargantúa acaba por buscar en las carnes podridas, sazonadas con asafétida un impotente
estímulo para su paladar. Los grandes sibaritas lleg·an á inspirar compasión, hastiados, ahítos, hartos y atacados de náuseas
en plena jm,entud. Byron inventa el D.
Juan para crear, aun cuando fuera imaginariamente, un hombre incapaz de hastío;
pero el verdadero remate de D. Juan es
Manfredo. Goethe crea Fausto y sin sentirlo le da como desenlace W erther. Espronceda y Plaza, sedientos insaciables de
placeres, acaban increpando á las mujeres
de necias y pidiéndoles á gritos :
(Inventad otros placeres!
!A.y del náufrago de la Medusa que se
sienta de súbito en el festín de Baltasa.r·. !
No; gozar por gozar no es la vida, es la
muerte; es la peor ele las muertes, el hastío.
El placer es un néctar divino que hay
que paladeará pequeños sorbos, :,,T á larg·os
intervalos. No es bebiéndolo en toneles como desprende todo su perfume ni afina todo su gusto. Hay que saborearlo sí; pero
el mejor momento y la mejor manera es:
después de cumplido el deber y regado el

231

EL MUNDO ILUSTRADO

surco con el sudor fecL1ndo de la frente,
sentarse á la sombra, tranquila la conciencia y sereno el espíritu .r dar un pequeño
sorbo.
Esa gota en los labios es rnás dP!iciosa
que toda la banica absorbida de un golpe;
ese momento es la felicidad.
Y bar que convencerse de ello: no hay
otra en la vida.

Dn. M. FwnEs.

o
CRONICA CIENTIFICA
LA MUSICA MODERNA Y LA SORDERA

Las autoridades científicas de la Sorbona, en París, y sus similares en otras partes del mundo están probando, por medio de estadísticas que el
número de sordos, total ó parcialmente, está aumentando de una manera alarmante. Sin embargo,
en ninguna época se han dedicado tanto y tan
bien las especialistas al estudio del órgano auditivo, como en la presente.
La doctora Elizabeth Godfrey, de Londres, estudia en un reciente é interesante artículo la degeneración del oído en sus relaciones con algo que
puede ser su índice, su causa y su efecto: la música,
Empieza la doctora por asentar lo que ya dijimos: la humanidad está afligida por una degeneración general y muy perceptible de las funciones del aparato auditivo; esto está probado hasta
la evidencia. A renglón seguido asienta nuestra
autoridad que la mejor prueba de ello es la clase
de música de que gustan, no solo el pueblo, sino
los inteligentes, tanto vocal como instrumental.
El clavicordio, el arpa, la espineta, la mandolina y la guitarra, que en época no remota dominaron en el reino de la música, han pasado á la historia, y solo se conservan como meras curiosidades. En lugar de las veinticuatro «cañas,) que en
11;n tiempo se consideraron como demasiadas, se
tienen ahora las enormes bandas. El «coro de catedrab de doce hombres y otros tantos niños se
ha convertido en los grandiosos coros de cientos
de personas. La música moderna se ha echado á
perder por sus mismas dimensiones.
Si bien es cierto que ha ganado por una parte,
insiste la doctora, ha perdido por otra, El volúmen del sonido es inmenso, impresionante, algunas veces magnífico. Pero ¿ y la calidad?
La entonación tiene que ser inevitablemente
falseada en el gran conjunto, y aunque el compás
y el ataque pueden mantenerse bastante bien bajo una buena batuta, es manifiestamente imposible que; cnarenta violines los conserven tan bien
como cuatro; y lo peor de todo es que el oído no
se da cuenta de la falta. Los críticos musicales se
muestran satisfechos y la multitud sigue á las
grandes orquestas, mientras la música de cámara
ha quedado reservada para los escogidos.
Lo mismo se puede decir acerca de las grandes
masas corales. Los efectos son amplios, muchas
veces duros. Ni se echa de menos la pureza del
sonido, ni se lamenta. Los que se entusiasman
hasta el delirio con los oratorios del siglo XVIII
ejecutados por las modernas agrupaciones musicales, permanecerían sordos, probablemente, ante
las exquisitas bellezas de la misma música interpretada por un reducido coro de hombres y niños, altamente educado según las tradiciones de
los días de Handel.
El campo de los solistas también está invadido
por este espíritu de exageración ocasionado por
los crecientes defectos del oído en los tiempos
modernos. Mientras más ensordecemos más ruidosa tiene que ser la música; y mientras más ruído hace nuestra música más nos ensordece. Ya
no nos preocupamos por que la interpretación sea
en simpatía con las ideas del autor. Si se hace
mucho ruido; si la ejecución pasma como los jue·
gos de un contorsionista, el auditorio no pide
más. Al pianista se le exige más un físico robusto y fuerte que un oído perfecto, un toque delicado ó una sensibilidad fina.
El fuerte y el piano deben ser exagerados, mientras que el ritmo, el fraseo, y esa modulación que
requiere más dedeo que pedal se sacrifican en fa.
vor del ruido y de la rapidez vertiginosa.
Ni el violinista ha escapado del contagio general. Si quiere adquirir popularidad debe admirar
aunque no encante. El acto de destreza, más que
el mensaje d~ dulzura es lo que piden los auditorios modernos.
En lo que se refiere al canto, si los cantores de
los buenos tiempos pudieran oir á los que los suceden actualmente, declararían que su arte está
perdido. Tenemos muchos vocalizadores, pero
ningún cantor. La emisión de la voz ha acabado
con el canto. Tan pronto como el feliz poseedor
de una buena voz se da cuenta de que la posee, se
dirige á un especialista para que se la eduque
conforme á los principios científicos aprobados,
el resultado de éstos es ruido y fuerza, lo que no
es de ninguna ~tilidad.

Excursión de Ciclistas del «Hércules&gt; á Cuautitlán.

Grupo de socios del Club '•Hércules."
El objeto principal de esa educ.-ción es convertir la garganta, por medio de la gimnástica vocal,
en un aparato capaz de alcanzar hasta los más recónditos rincones de una v;.sta sala. La mayoría
de las voces carecen de la capacidad necesaria
para esto, y para adquirirla lo hacen á expensas
de las que podríamos llamar cualidades cantan•
tes: dulzura, ternura, delicadeza en la graduación
del sonido, y esa facilidad y espontaneidad que
hacen del canto del pájaro un mensaje de alegría.
Y lo peor de todo es que el oído está estragado
y se rehusa á servir de guía á la rebelde garganta,
y el público, con sus defectuosos oídos se deleita
en ello. Cuántas veces se oye aplaudir á una artista que ha cantado una aria de amor fuera de
tono y de compás, solo por que ha llegado á una
nota espantosamente alta y la ha sostenido como si fuera una postura de acróbata.

Ejercicios de preparaci6n, para puentes y cuestas impracticables.
glés y de taquigrafía. Publica un boletin mensual
en el que da á conocer el movimiento de cauda•
les. Sus existencias son normalmente de dos mil
á dos mil quinientos pesos. Publicamos un grupo
que representa la nueva mesa directiva de_ la sociedad. En ella se ven, sentados, al Presidente,

Sr. José Sainz Trápaga, teniendo á su derecha al
Secretario, Sr. Ranulfo Bravo, y á su izquierda al
Tesorero, Sr. Carlos M. Castro. De pie están cuatro vocales, que son: de izquierda á derecha los
Sres. Enrique L. Zavaleta, Manuel Sánchez Peña,
Enrique Muñúzuri y Bernardo García.

o

Gran Carrera de Ciclistas
El Club de Ciclistas «Hércules&gt;, de esta capital,
se está preparando para una gran carrera que pretende hacer de México á Laredo, Tamaulipas. Esta será sin duda la más larga que se haya emprendido en México y probablemente en América,
pues no tenemos memoria de otra semejante, ni
de que se haya intentado, debido á las malas condiciones de los caminos carreteros. Esta circunstancia hará que, en caso de realizarse, y de que
se V,!nzan los tremendos obstáculos que resultan
del terreno, la hazaña de las ciclistas sea verdaderamente notable y haga época en el ciclismo.
c:El Heraldo&gt; ha tomado bajo su patrocinio esta carrera, para la cual los miembros del Club se
están preparando muy cuidadosamente. Con ese
fin han hecho diversas excursiones á Cuautitlán,
y el domingo próximo harán una carrera con el
objeto de elegir el capitán que funja en la gran
excursión, la cual se realizará, si llega á realizarse, en el próximo invierno.

*

Sociedad de empleados de Comercio.
En Oaxaca, que es una de las más progresistas
poblaciones de la República, existe una sociedad
de empleados de comercio, que cuenta ya catorce
años de existencia, y tiene en la actualidad 350
socios. La sociedad es mutualista. Tiene sus oficinas en uno de los sitios más céntricos, en donde
se instalará próximamente un casino. La sociedad
sostiene tres clases: de teneduría de libros; de in-

Mesa directiva de la sociedad, Empleados del Comercio.

�F.L llíUNOO IT,URTRAOO

232

233

F.L ~tuNDO ILUSTRADO

" Cuando los remos descansan".- j uzgado por los críticos como la obra maestra
de Rivera.- Ha J ígllrado en varias Exposiciones en Madrid

Diego M. Rivera

La famosa banda de rurules de Pachuca,

La Banda de Rurales de Pachuca

11

Entre las agrupaciones musicales que tomarán parte en el concurso de Bandas, convocado por la junta organizadora de las fiestas espafiolas de Covadouga hay uno que, aunque poco conocido en esta ciudad, es de renombre en
el Estado de Hidalgo, en cuya capital fué formado, y donde principalmente ha hecho conocer lo que vale.
La banda del cuerpo de rurales del Estado de
Ilidalgo tiene poco más de diez años de reorganizada, y en ese tiempo se ha dado á conocer
como una de las mejores y más homogéneas
agru pa.ciones musicales de la República ba.jo la
hábil batuta de su director y organizador. Cuenta. la banda con un personal numeroso y un
instrumental apropiado, comprado expresamente para ella en una casa europea.
Con estJs elementos es seguro que si no vence en el torneo musical en el que tomará parte en septiembre, si ocupará un lugar prominente entre las bandas que se presenten á él.
Y conste que el citado concurso ha desper-

ta.do gran entusiasmo en todo el país y tom~n
parte en él conjuntos de todas partes del mis•
mo. No podla esperarse menos dada la afición
musical de que, justamente, tenemos fama.
No hay pueblo ó rancho por pequeño que sea,
que no tenga su música, y algunas de ellas
muy dignas de oirse Nuestras bandas milita·
res tienen gran renombre en los Estados Unidos donde han obtenido más de un triunfo en
competencia con algunas de las más afamadas
de ese pals y de otras partes del mundo. Por
lo tanto hay que esperar que el torneo que se
prepara sea muy lucido al mismo tiempo que
muy concurrido, y que su resultado estimule á
todos los participantes y al mismo tiempo anime á los que no toman parte en él para presentarse en otra ocasión.
El concurso organizado el afio próximo pasado no tuvo el éxito que era de desearse porque
se anunció á última hora, y porque, con fines
comerciales, se falseó el personal de una de las
bandas para hacerla triunfar; pero este afio
que se ha hecho una buena propaganda y que
hay esperanzas fundadas de que la competencia
sea leal, seguramente que la fiest,a resultará
digna de nuestra fama 'musical.

Muerte de un artista
A los 37 afios de edad, y víctima de una enferme&lt;lad del corazón, acaba de morir el Sr.
Don Carlos M. Zamudio, arquitecto muy distinguido, profesor de la Escuela Nacional de
Bellas Artes.

Muy joven, apenas cuenta veintiún afios,
Diego Rivera acaba de obtener en Madrid
triunfos que otros artist as han esperado durante muchos afios, y que muchas veces no llegan
nunca.
En la exposición de pinturas, abierta por
Chicarro hace poco t ien:,po, exposición que fué
encomiada por todo el mundo madrilei'io, figuraron en lugar prominente los cuadros de nuestro compatriota. Los críticos de arte de la coronada villa, se expresan en términos más encomiásticos de los trabajos de Rivera., de los
que dicen que bastaría uno para dar fama
á cu:;.lquier artista.
Ya dijimos que Rivera es muy joven; nació
en Guanajuato el afio de 1886, siendo aun niño
mostró sus inc!inaciones por el dibujo y la pintura, y sus «estudios&gt; de los cinco afios de
edad, aunque era.n verdaneros manchones, ya
acusaban cierta disposición al arte. A lofl dit&gt;Z
a.ños entró el futuro artista á la Escuela de
Bellas Artes, donde hizo una carrera brillante
obteniendo en todos los cursos las calificacio~
IJes supr,emas.
A la salida de la escuela su ambición no había quedado satisfecha, y si bien es cierto que

Piedra vieja y flores nllevas.

habla llegado á una alt ura envidiable, desde
esa misma altura entrevió más amplios horizontes, los que se decidió á escalar á toda.
cost a.
Se dirigió al seííor Don Teodoro Dehesa, gobernador del Estado cte Veracruz. qu ien justamente goza de fama de liberal c0n los artistas
y le dijo: ''Aquí está lo que soy capaz de h:i.'.
cer; creo que colocado en ot ro medio y cou
ot ros maestros, seria capaz de hacer al~o mejor, ayúdeme usted á realizar mis deseos."
El sefior Dehesa decidió apoyarlo, dándo'e lo
necesario para que fuera á Eu ropa y continuara.
en los principales centros del arte sus brillantes estudios.
Ri vera se dirigió, en primer lugar, á Espafia,
donde ha pasado afio y medio en compafüa de
Chicarro, á cuyo lado ha hecho grandes progresos, gracias á un trabajo y una dedicación
incansables. Cada seis meses envía un cuadro
al sei'ior Dehesa, según sus compromisos, y esos
cuadros van mostrando los adelantos conquistados.
Dentro de poco tiempo, saldrá Rivera de Espafia,_para continuar su viaje por Europa: irá,
en pnmer lug-ar, á Italia, y en seguida á Francia, á Ioglat erra y á otras naciones que han sido cunas de escuelas de arte. Dell t ro de dos
a.fio;; proyecta venir á su patria á visitar á sus
padres y á su espléndido protect or.

Arquitecto Carlos M . Zamudio, profesor de la
Escuela de Bellas Artes, muerto el 12 del actual"

El Sr. Zamudlo nació en México el 4 de noviembre de 1870. Fué alumno de la. Escuela
Nacfonal Preparatoria y de la de Bellas Artes.
Tenia un talento muy claro y un sentido artistico excepcional. Su carrera fué en extremo
penosa, porque no abundaba en recursos, y se
vió obligado á trabajar desde el principio de
ella.. Hizo varios proyectos muy importantes, entre ellos el de un gran teatro que setra.taba de construir por una compaiiía, y que no
llegó á formalizarse. En la colouia Juárez construyó varias fincas, que se distinguen por su
belleza. Fué nombra.do profesor de ornato de
la Escuela de Bellas Artes, y desempeñó esta
cátedra hasta pocos días antes de su muerte.
Los funerales se efectuaron el día 13 del actual, con asistencia de alumnos y profesores
del referido establecimiento.

Cuartel de Caballería de Morelia, que ac:iba ele ser construí.lo.

En Vasconia (Costa cántabrica.)

''La Casona. ''

�234:

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

235

1. Patio del Convenfo.- 2. Un detalle de la torre.- 3 . Hacienda de los
Portales.-4. Monumento á los defensores de ChurubllSco.

CHURUBUSCO
(FRAGMENTO)

El amplio y fuerte edificio del convento, á
400 metros del puente, presenta.ha. á las columnas invasoras su barda. de mam posteria aspillera.da en gran parte, rodeándola atrincheramientos ligeros ante los que corrla un foso,
dominando la. improvisada fortificación una
chaparra. torre.
Desde el instante en que el general Rincón
se hizo cargo del mando del punto el día 18,
había activa.do la conclusión de las fortificaciones, formando al Poniente y al Sur, que estaban descubiertos, atrincheramientos, de frente
á los caminos de Coyoa.cáo J Tlálpam, sin que
pudieran terminarse las obras de la derecha ni
de la azotea del convento, circunstancia que
en gran parte aceleró su pérdida.
En un principio no habla. en el fuerte sino
un cañón, pero en la madrugada del día 20 se
recibió una pieza. de á 4 con su correspondiente dotación, llegando después otros seis ca.fiooes de diversos ca.libres que fueron coloca.dos
enfilando respectivamente los caminos de Co yoacán y Tlálpam.
Los genera.les Rincón y Ana.ya. que tenían orden de n,sistir en el puesto á toda costa, dis·
tribuyeron en defensa. los cuerpos &lt;lndepen·
dencia&gt; y «Bravos&gt; en los puntos por donde se
suponía. el ataque del enemigo, hacia. el ca.mino de Coyoacán. Previa.mente se había. manda.do hasta. esta villa un destacamento de exploración á las órdenes del teniente coronel Peñúñuri, en observación de aquel paraje; más
los acontecimientos que completa.ron la. derrota de Padierna hicit,ron que aquel cuerpo se
replegara. al convento de Churubusco, donde
se esperó al americano, después de haber visto
pasar la división en retira.da., de Santa Ana.,

que volvía de San Angel, y allá, más á lo lejos,
la fuerza que abandonaba San Antonio, perseguidas estas y aquellas tropas por las columnas ene.migas á las que debian resistir heroica.mente el Puente y el Convento de Churubusco.
El general Scott habla encomendado el ataque del Con-oento á la. división de Twiggs, compuesta de dos brigadas al mando de los genera.les Smith y Riler, más una batería. de cam·
pa.ña.. La. primera brigada formó en columna
para tomar el lado izquierdo ó Sur del convento, el que estaba también amenazado por los
fuegos de las columnas dePillow y Worth, que
en aquellos instantes atacaban el puente. Frente al con vento se estableció la ba.tería que rompió sus de€cargas contra las nuestras, en tanto
que la. brigada. de Riler amagaba por la. derecha.. A retaguardia, desde la. calzada misma de
Tlálpam la. batería. de Dunca.n que no pudo ser
aprovechada contra el puente, cooperó al a.ta.que, cerrando el circulo de fuego de rifle y cañón que envolvió a.l convento antes de que las
columnas de Infantería dieran sus definitivos
a.saltos.
La columna. de Smith, á la izquierda, intentó acercarse después de nutridas descargas que
el fuerte no contestó; más cuando estuvo á
muy corta. distancia, una. salva. de fusilería, ba·
la rasa de cañón y metralla detuvo á los asa.1ta.ntes. Rea.oimáronse; pero otros tiradores de
reserva hicieron fuego entonces, volviendo á
contener la columna que respondió al fuego
con el de sus rifles, en ta.nto que la batería
a.mericana a.poyaba el ataque. Por fin, el batallón «BravoS&gt; y las compafiías de San Patricio,
que ocupaban los redientes y cortinas del frente y de la. izquierda, pudieron hacer retroceder

la columna de Smith, al mismo tiempo que por
la derecha, la brigada Riler emprendía. el asalto, esparciendo su gente con el objeto de poder
cargar por las incompletas obras de la. extrema derechai pero a.lli tamhién esta columna
fué deteniaa por el batallón &lt;Independencia&gt; que cubría las alturas y algunas obras
avanzadas. Poco tiempo después cte empezado
el ataque general al convento, Santa Ana enviaba. de refuerzo los piquetes de «Tlapa,&gt; «Chilpanciogo&gt; y «Galeana&gt; que ocuparon la parte
de la derecha, que carecía de parapetos.
Durante una hora el convento vomitó fuego
por sus cuatro costados, conteniendo laa sucesivas cargas que el enemigo encarnizado intentó varias veces ; y en torno de aquel centro de
heroísmo, fuego y muerte, fuése estrechando
un círculo de hierro, estruendoso y terrible, en
tanto que allá, no muy lejos, á la izquierda y
retaguardia, tronaban los últimos disparos del
puente contra las columnas de Worthy Pillow,
detenidas á su vez por la bravura de los cuerpos ligeros de la Brigada Pérez.
Ma.s cuando allí fué imposible la defensa., y
la bandera de las estrellas ondeó sobre Ja. posición mexicana, lo m:is fresco de las victoriosas
tropas asaltantes contra el puente cargaron
sobre la retagua.rdia del Convento, volviendo
contra él los mismos cañones nuestros. Ante
este terrible refuerzo que duplicaba. las tropas
enemigas, lejos de menguarse la resistencia
del reducto, creció en proporción .... Nuestros
valientes que tenían las manos negras y quemadas por la pólvora, lanzaron ¡vivas! á la patria, y, olvidando la fatiga., siguieron sembrando la muerte sobre el enemigo agigantado. Por
desgracia las municiones escaseaban y el gene-

l. El Convento.-2. Calzada General Anaya.-3. Esp alda del Conv1nto.-4. Puente nuevo sobre el río de ChurnbllSco.-5. Calzada de San
An,gel.-6. Otra v ista del Puente.

ral Rincón que había mandado infinidad de
ay~da.ntes á Santa Ana, pidiendo parque, sólo
recibió un carro, que con la precipitación con
que fué remitido, no se observó su calibre, resulta.ndo ser mayor del que se necesitaba ¡Qué
d~sesperacióo. para aquellos valientes q~e ped_1an. con ansia noble, parque para seguir batiéndose, y que al tenerlo, resultaba inútil por
una vergonzosa torpeza de quien pudo haber
hecho aquella resistencia de Churubusco mu-

c~o más terrible y tremenda a' aoversario y
aun más gloriosa para. la Patria.!
. Sólo los soldados de «San Patricio,&gt; bravos
irlandeses que espontáneamente defendieron
nuestro Estandarte, pasando á las filas mexiC!!-oas por simpatía. de ideales y re:!o-ión pudieron servirse de aquellas municiones, cbntinuando con mayor brío sus descargas, hasta
que las del enemigo, en apretada lluvia, daban
muerte á tan bizarros tiradores.

Los oficiales y jefes corrían á todos los puestos de_may~r pellgro, animando á la tropa con
sus gritos vibrantes de entusiasmoi dando ejemplo de abnegación y virilidad en o más desesperado y recio del combate! El general Ana.ya
en un instante de cólera, a.1 ver que dentro de
poco tendrá que agotarse la defensa por falta
de parque, se lanza á caballo sobre la explanaPasa á la pág i na 2.¡2

�• I

237

EL MUNDO ILUSTRADO
'EL MUNDO ILUSTRADO

236

Venec,a.-Puente Ríalto.

La rada de San Marcos.

Puente de l~s suspiros.

NACIONALIDADES MUERTAS.
VENECIA.
A la distinguida Señorita María
Luisa G6mez Farlas y Cañedo.

I
La República de Venecia, lo m_ismo que la ~epública de Roma, debió su glo_na "f su _duraciou,
más que milenaria, al extraordman_o vigor d~ su
índole y de su génio; fundada, medi~ndo el Siglo
v por un puñado de medrosos refugiados del Vé·
n;to, cuando la espantable invasión de Atila y _de
sus Hunos, sobre los pantanos que forman vanos
caudalosos ríos al desembocar en ~a costa _se_ptentrional del Adriático; ¿quién hubiera. ad1vmado
entonces que una ciudad de tan humilde on¡!en,
sería dentro de pocos siglos la cabeza de una tran
potencia política, exaltada por una p~ospendad
mercantil prodigiosa, que nunca conocieron igual
los estados de la antigüedad? ¿qué augur h~bría
podido pronosticar entonces que esa prosperidad
mercantil se mantendría con el mismo esplend~r
por espacio de diez siglos, hasta qu_e _el descubri·
miento del Nuevo Mundo, y los viaies-que decirse pudiera-cuasi mitológic_os de los P?rtug~eses á la India misteriosa y casi desconocida, die•
ran, ensanchando el conocimiento de la esfera,

Venecia. -Detalle del Palacio de los Dux. -Entrada del gran canal.

nuevas rutas al comercio universal y nuevos medios de comunicación á todas las naciones?:.• •
La historia de Venecia no es la de una ciudad,
sino la de un gran pueblo que ha dejado sus profundas huellas en la de todos los pueblos de la
Edad .Media, porque su animación ~ influencia se
hacen sentir en la vida de los demas pueblos de
la Europa y del Asia Occidental. Diferente. á las
demás repúblicas italianas en la Edad Media, de
turbios y ensangrentados anales, destrozadas ~or
luchas intestinas y rivalidades feroc~s, de f~ccio•
nes henchidas, Venecia busca en regiones distantes la expansión que necesita para afirm~r su grandeza; por eso adquiere un lugar predom111:1nte ~ntre los Estados itálicos, y enlaza sus propias vida
é historia con las de las otras naciones cristianas,
en proporciones inmensas.
Y Venecia no sólo será el centro de un vasto
poderío político, medi~nte un~ admira?le diplomacia, casi siempre sutil _Y p~siva, n? sol~ un fo.
co maravilloso mercantil é mdustnal, smo, en
una época en que la l~teratura gri~ga era casi desconocida para las naciones de ~ccidente, ya en la
Reina del Adriático era materia de profundos estudios, y aun varios veneciano~ tuvier.on. 1~ gloria-como dice el célebre Poggio Braccioh01 de
dar libertad á una legión de cautivos ilustres que
lan&lt;1uidecían olvidados entre los Bárbaros. Y esos
cautivos preclaros eran Jenofonte, el eximio poeta Píndaro, Estrabón, el doctísimo Plutarco, L~ciano0 el divino Platón, Procopio, Diodoro de Sicilia, Dionisio de Halicarnaso, los historiador~s
bizantinos, cuyos escritos recogidos en Constantinopla, en Morea, en el m_onte Athos y en las Islas
del Archipiélago, las Cicladas y las ~sporadas,
fueron esmeradamente copiados, traducidos y c_omentados en Venecia; y mientras que en la misma época, la nobleza de Euro¡,a_ hacía .ª~arde Y
blasón de su ignorancia, las familias patricias más
encumbradas de Venecia, al contrario de aquélla,
cifraban su más claro timbre en el cultivo de las
letras. Así los dogos los jefes del ejército y de la
armada, al regresar de sus gloriosas expediciones,
soltaban las armas vencedoras para empunar la
pluma ya como historiadores, tales como Andrea
Dánd~lo y .Marco Foscarini; otros como pr~fes~res ó meros bibliotecarios, entre ellos, los Gmstiniani los Contarini los Mocénigos y los Candiani · a;í debido á tan' alta emulación, Venecia conta;ía entre sus hijos á varones eminentes en todos
los ramos del saber humano. Bastaría citar á Marco Polo uno de los primeros exploradores del
Asia O;iental á los hermanos Nicolás y Antonio
Zeno, que ant~riores al mismo Colón, presumieron la existencia del Nuevo .Mundo; los dos Cabot, á quienes debe la Geogi:afía much_os desc~brimientos en los mares Articos, el sabio hele01sta Besarión el cardenal Pedro Bembo, elegante
historiador' de Venecia, el anatómico Falopio, el
médico Frascástoro, el inmenso humanista J~l!o
Escalígero, el teólogo é historiad~r del ~o_nc1ho
Tridentino, Paolo Sarpi, las poetisas Cristina d_e
Pisano y Casandra Fedeli, á la que Angelo Pohciano llamó decus Italia (honra de Italia), y el
siempre laureado Torcuato Taso, que aunque _n~cido en Sorrento, era descendiente de una fam1ha

de Venecia, en donde recibió su educación, y donde encontró constantes estÍOlulos en sus primeros
ensayos.
Nobles y preclarísimos representantes tuvo Venecia también en las artes, y en sus templos y palacios demuéstranlo las obras del Ticiano, de
Giorgione (Jorge Barbarelli), de Pablo Veronés
{Paulo Calliari), del Tintoreto {Jacopo Robusti),
de los Palma, del Palladio y del caballero Cánova.
En la música, Juan Pedro Palestrina, nacido en
Prenesto, pero descendiente de familia veneciana,
al que llamaron con justicia sus contemporáneos
el Príncipe de la jlfiísica (Music.e prínceps) como
se lee sobre su sepulcro en el Vaticano, fué en la
más sobre-humana de todas las artes, en esa segunda manifestación del mundo- como la llama
Wagner- revelación por el sonido del inconquistable misterio de la existencia, alma del amor.
Fué el claro, aunque no siempre afortunado Pa·
lestrina, que acostumbraba á encabezar sus inimitables composiciones con la invocación sencilla y
sublime, á la vez, de;llumíname Dios!, quien supo
cultivar desde el Siglo XVI, apesar de la sobriedad y grandeza de su genial y alta frase mística,
el madrigal con una belleza de detalle deslumbradora, abarcando la poesía de una frase musical.
redondeándola y haciéndola fúlgida y conmovedora .... De él arranca, puede decirse, esa escuela
musical itálica que encantó al mundo, sobre todo
al noble y culto mundo latino, y que llevó á su
punto culminante, en la pasada centuria, el eximio ingenio de Verdi, de renombre siempre inmortal.
Nada, pues, faltó á Venecia de cuanto da realce
en los pueblos, en las cosas del mundo¡ preséntanse en su historia los grandes hechos. algunos
de importancia capital para la Europa, al lado de
los hombres eminentes que han de realizarlos.
Desaparece aquel interesante Estado, después de
cumplir su misión noblemente, y cuando pierde
su individualidad política, es sólo para concurrir
á la resurrección plena y completa de la madre
patria italiana, esa alma parens de la gloriosa, de
la imortal raza latina.

• ••
Los Vénetos, tronco de los modernos veneciano5, en muy remotas épocas, arrojuon de la región septentrional del Adriático, á los primeros
habitantes de esa comarca, y fijaron en ella su residencia entre el mar y los Alpes¡ fundaron la
ciudad de Padua. y engrandecieron su nueva pa•
tria, mediante sucesivas conquistas, hasta que establecieron como límites precisos de su territorio
l os ríos Adda y Po, el lago de Garda y el .M.ar.
Aliados de Roma, cuando la segunda guerra pÚ·
nica, suministráronle su contingente de tropas
para la guerra contra Aníbal; pero después de las
espléndidas victorias de Mario contra los Teutones y los Cimbrios, fué reunido su territorio á la
república de Roma, y quedó como una de sus provincias en Italia. En los albores del Siglo V, Alarico con su~ godos devastó sin misericordia toda
la región oriental del Véneto; en 410, volvió el
caudillo gótico á destrozarlo, cuando lo atravesó

residía la representación
de la Soberanía nacional. Este régimen puramente democrático, subsistió durante tres siglos;
pero surgieron al fin ri validades é intrigas entre
los principales dudada·
nos, y convinieron en
concentrar la autoridad
suprema en manos de un
magistrado, con nombramiento vitalicio, á quien
no le dieron el título de
rey, sino el de dux ó jefe, denominación que excluía toda idea de monar•
quía, indicando sólo un
grado militar, equivalente al de general. Esta reVenecia. - La Casa de Oro.-Plaza de San Trovaso.
volución transcendental
política, llevada á cabo
por la asamblea de tribunos, reunida en Heraclea,
para marchar sobre Roma. Desde entonces hasta
el año 452, el Véneto no volvió yaá oír hablarde
demuestra que había llegado al extremo el daño
los Bárbaros. Pero en ese año, seiscientos mil Hucausado por una democracia pura, turbulenta y
débil, pues obligó á unos hombres altivos á una
mos, al mando de Atila, penetran por las gargaqtas de los Alpes Julios, sitianá Aquileya, quefué
mudanza tan radical, á ellos, que se habían mos·
trado siempre tan celosos de toda superioridad
tomada, saqueada t, incendiada después de tres
años de heróica defensa. La mayor parte de las
conferida á un conciudadano.
El primer dux ó dogo elegido fué Pablo Anafesciudades del litoral y del intel'ior, tales como
Julia Concordia, Altino, Padua, Trevi5o, Vicenza,
to, insigne varón estimado por su sabiduría, pru•
Verona y Brescia, sufrieron la misma suerte de
dencia y probidad, (597), quien restableció la
paz interior, arrojó á los Esclavones de las laguAquileya. Atila, tinto ~n ~angre y he~chido ~e
despojos, al llegar al Mmc10, retrocedió y volvió
nas, y celebró un tratado ventajoso con los Lom•
á cruzar los Alpes Julios, dejando tras sí la fama
bardos. Su sucesor inmediato, Togaliano, siguió
del mayor azote que había aftigido á los pueblos
las excelentes huellas de su predecesor; pero Orde Occidente. Entonces fué, cuando los poblado·
so, el tercer dux, no les imitó, y dejándose llevar
res arrojados de la tierra firme por los espantables
de su ambición, pretendfahacer hereditaria en su
Bárbaros, se esparcieron por las lagunas que forfamilia la dignidad de que estaba investido, lo
man los grandes ríos al desembocar en el mar
que provocó una sedición popular, donde pereció
Adriático, y por las islas de Chioggia, Palestrina
el emprendedor y belicoso tercer dux de la Repúy Albiola, en tanto que el resto del Véneto, goblica. Después de un siglo de disturbios interiobernado sucesivamente por los Hérulos, Francos,
res, que no detenían el comercio floreciente de los
Ostrogodos y Lombardos, quedó separado ~e la
Venecianos, que ya eran dueños de la Dalmacia,
Venecia marítima; y por eso, durante los Siglos
transladaron á su ciudad capital desde Egipto,
VII y VIII, las poblaciones de las lagunas fueron
los restos del apóstol San Marcos, que fueron dedesignadas con los nombres de Venitia Secunda y
positados en la capilla ducal, y desde entonces
Venitia nova, y el país de tierra firme perdió el
{829), la imagen de ese apóstol y evangelista,
suyo para tomar el de Lombardía {Longobardia,)
fué el patrón y emblema de la República, y estutierra de Lombardos.
vo representado en los monumentos, monedas, estandartes y banderas; y ¡ Viva San Marcos! fué en
Los emigrados, durante los primeros años desu
lo de adelante el grito nacional, que los veneciainstalación, rechazaron con valor y fortuna los
nos aclamaron en las batallas, y durante sus regoataques de los piratas Esclavones, asegurando con
cijos y fiestas populares.
su triunfo la libertad de los mares, y ensayándose
en estas guerras el genio belicoso y emprendedor
Los dogos Vital Faliero, Vital y Domingo Mide los venecianos. La riqueza de los emigrados se
chielli, Domingo Morosini y Orso Malipieri, duaumentó luego con un activo comercio, y por merante el Siglo XII, se cubrieron de gloria, ya afirdio de varias industrias, siendo una de las más
mando el dominio de su patria sobre Dalmacia y
importantes la fabricación y exportación de la
Croacia, ya sometiendo la isla de C . rfú, ora desal. Ya en el Siglo VII, los puertos de Siria, del
rrotando á los de Padua y Ancona, ora firmando
Archipiélago y del Mar Negro, eran frecuentados
la paz con los pisanos. Al comenzar el Siglo XIII,
casi exclusivamente por los buques venecianos.
y gobernando la República el anciano dux EnriEsta situación continuó siempre prosperando, y
que Dándolo, Venecia promovió la Cuarta Cruzauna emigración de carácter religioso consolidó
da {1202-1204) . .Muchos nobles franceses tomaron
más y más la existencia de los venecianos en meparticipación en esta empresa, y se hicieron á la
dio de las lagunas, y aumentó su número. Los Lomvela, á bordo de las galeras venecianas, hacia el
bardos eran ardientes arrianos; y quisieron impoOriente, y anclaron ante Constantinopla, debiliner su fe religiosa á los habitantes de tierra firme;
tada á la sazón bajo la dinastía de los incapaces
éstos resistieron; pero la persecución les obligó á
Angelo.5. Después de un breve sitio, los cruzados
transladar sus altares y su creencia á las lagunas,
asaltaron la gran ciudad, y Dándolo, á la cabeza
y esta emigración religiosa completó la emigrade los venecianos, fué el primero en entrar. (Abril
ción política.
de 1204). La interesada política de Venecia, interpretada hábilmente por Dándolo, arrebató el
Vencido y roto el Imperio Romano deOcciden·
imperio de Oriente á los griegos, é inauguró la
te, los establecimientos de los vénetos permanedinastía que había de durar 57 años, en tanto que
cieron por espacio de muchos años extraños á todos los trastornos que sacudían á las naciones que
los miembros de la desposeída establecían su
asiento en Nicea {Asia Menor). La poderosa parse habían formado en aquel imperio. Cada ciudad,
ticipación de Venecia en la cuarta cruzada, fué,
cada isla tenían sus magistrados particulares, los
pues, impulsada por el muy particular interés
que tomaron el título de tribunos; magistrados
de la república de las lagunas. Nacido bajo sus
populares que duraban un sólo año en cargo, y
auspicios el imperio latino de Bizancio, ejerció
que eran nombrados por la Asamblea general de
influencia incontrastable en los destinos y en la
los habitantes. En las graves circunstancias, juntábanse estos tribunos, á fin de deliberar acerca del
marcha de aquel Estado, y un tratado celebrado
interés general para la Confederación, y en ocaentre Venecia y los nuevos dominadores de Conssiones más solemnes, los habitantes de todas las
tantinopla, hizo dueña á la primera de una cuarta
islas se reunían en asamblea general, llamada con·
parte y media del antiguo Imperio Romano Oriencione, y en dialecto veneciano arrengo, y en ella
tal, título que llevaron los dux durante mucho

tiempo: (quarlace partes el dimidare totius imperii
romani domina/ores); y la isla de Candía que había sido dada á Bonifacio, marqués de Montferra•
to y rey de Tesalónica, la cedió á los venecianos,
y fué en lo sucesivo una de las posesiones más
importantes de la República. «Propiamente ha&lt;blando-dice un historiador de Venecia-jamás
&lt;nación a1guna emprendió conquistas más des&lt;proporcionadas á sus fuerzas. Entonces Venecia
&lt;constaba únicamente de la ciudad y del do¡!ado;
&lt;su población no excedía de doscientas mil al&lt;mas; y con el nuevo reparto, se le señalaban sie·
&lt;te ú ocho mil leguas cuadradas con siete ú ocho
«millones de súbditos. Tan prodigiosa extensión
&lt;de territorio puso á la República en una situa&lt;ción muy embarazosa, pues no era posible some&lt;ter y reprimir á sus nuevos y numerosos súbdi&lt;tos, y vióse en la necesidad su gobierno de per&lt;mitir á los ciudadanos de Venecia que armaran,
c:á su costa, buques de guerra para someter por su
&lt;cuenta las islas del Archipiélal(o y las ciudades
&lt;griegas de los litorales, cediéndoles la propiedad
&lt;de sus conquistas, y reservándose únicamente el
&lt;protectorado. Por eso, en breve tiempo, varios
&lt;próceres venecianos fundaron los ducados de
&lt;Galípoli, Naxos, Andros, y sometieron las islas
&lt;de Teonón, Mycena, Sciros, Ceos y Lemnos.&gt;
La reina del Adriático pudo entonces llevar su
comercio hasta las bocas del Dnieper, el Dniester
y el Danubio, Las conquistas en Oriente, los tributos que logró imponer el Estado veneciano á
cuantas naciones navegaban sobre el Adriático, la
actividad mercantil. siempre creciente de los hi•
jos de aquell:i República, aumentaron extraordinariamente la riqueza pública¡ levantáronse colo•
sales fortunas, y semejante estado de opulencia
engendró ambiciones. Los enriquecidos todos
querían ser del Gran Consejo y participar del
ejercicio de la autoridad, y para lograr sus fines,
compraban los sufragios á los electores; al paso
que por otra parte, los nobles reclamaban su admisión exclusiva en el Consejo, en virtud de su
alta alcurnia. Al fin, nació el conflicto, á tan alto
grado, que el mismo dux Juan Dándolo pensó en
reformar la Constitución en sentido aristocrático.
Pedro Gradénigo, dux elegido en 1289, llevó á cabo la transformación, que consistió en quitar al
pueblo el derecho de elegir los individuos del
Gran Consejo¡yen adelante, la Nación se dividió
en dos clases distintas, á saber: soberanos y súbditos; en 1315 se abrió en el Consejo de los Cuarenta un libro que fué llamado Libro de Oro, en
el cual todos aquellos que tenían las cualidades
para ser elegidos, debían hacerse inscribir, á fin
de que los electores pudieran conocer á todos los
que podían presentar¡ y finalmente, en 1319, un
decreto suprimió los electores anuales, y abolió
también la renovación periódica del Gran Consejo, y se dispuso que cualquiera qne presentase
pruebas de que reunía todas las condiciones requeridas, tuviese derecho de hacerse inscribir en
el Libro de Oro á la edad de veinticinco años, y
sin otra formalidad podía entrar en el Gran Consejo. Así en el espacio de veintitrés años, fué llevada á cabo una revolución en el sentido de completar el sistema aristocrático, instituyendo más
tarde, el Consejo de los Diez, delegando en él un
poder soberano, con el encargo de castigar en los
nobles los delitos de infidelidad y de alta trai·
ción; se le dió también amplia facultad para dis•
poner de las rentas públicas, y de decretar y juz·
gar como pudiera hacerlo el Gran Consejo en el
lleno de su soberanía.
Apesar del excesivo poder de que estaba revestido el Consejo de los Diez, aun no se creyó
bastante, pues es difícil satisfacer las exigencias
del despotismo; por lo mismo, instituyóse la inquisici6n de Estado, y esta excecrable institución,
más terrible aún que la primera, aunque oprimiendo la libertad en el interior, contribuyó, sin
embargo, á salvará la República de la ruina que
en el exterior la amenazaba, disimuló los progresos de su decrepitud, y hasta en la hora de la agonía, Venecia ocultó su debilidad, bajo las apariencias de fueru y de dignidad.
JULIO ZÁ.RATE.

I

�EL ll!UNDO ILUSTRADO

238

EL llIUNDO ILUSTRADO

Interior del Templo durante la ceremonia nupcial.
E l Sr. D. Porfirio Diaz j r . acaba de ser ascendido al rango de Teniente Coronel
del E stado May or del señor
Presidente de la República.
(Fot. Clark.)

PRlM(R CON6Rt SO Clf NTlfl(O
PAN- AMERICANO.

El señor General Don lucio P. Martínez

Fachada del I nstituto lllédico Narional.

El Estado de Puebla será regido durante
cuatro años má.s por el sefior General Mucio
P. Martínez; tal ha sido el deseo expreso de sus
habitantes al tratarse de hacer la elección de
funcionarios para el próximo periodo administrativo.
Durante varios periodos el señor Ma.rtíoez ha
dirigido la gestión administrativa del Estado
con a.cierto, y por lo tanto era de esperarse su
reelección.
Cuenta ademá.s el gobernante con antecedentes que lo elevaron al cargo que ocupa y que lo
hacen digno de él. Ha prestado sus servicios á
la patria en las filas del ejército liberal, al que
ingresó á la edad de veinte años como alférez
de la Guardia Nacional. Sus ascensos los ha logrado en el campo de batalla y como premio á.
méritos contraídos en él. Entre sus bata.lla.s
ha.y algunas gloriosas como el 2 de Abril, Miahuatlán y la Carbonera; asistió también al sitio de la ciudad de México, con cuya toma terminó el llamado imperio. Fué uno de los fieles
colaboradores del actual presidente en las guerras que se originaron por el plan de Tuxtepec.

\

Sr. Guillermo Hoejficlt, Banquero
de ,lfo11te1·rey, 11111erlo recieutemenle.

La conmemoración del aniversario del Instituto ,lfédico.-(Fotogra/ia !teclta con magnesio.)

\

Uno de los edificios indispensables y característicos de las exhibiciones de esa clase es la
sala de fiestas la que. como su nombre lo indica, sirve para la celebración de las solemnidades que se llevan á cabo en relación con el concurso. Los ingenieros autores de los planos han
tenido en cuenta las tres clases de ceremonias
que se efectúan en las salas de diversiones, y
hao adaptado á su uso el salón tanto en sus
planos como en su distribución interior y decorado.
Consta la planta. de un pórtico, tres lados del
cual han sido utilizados para. dar entrada. á
ot ros ta.otos salones; dos pequeños y de iguales
dimensiones y uno grande que se halla. al fondo. El mayor será destinado á las grandes solemnidades y á las fiestas á qua deba. asistir,
por su naturaleza., un público numeroso; los
otros dos se destinan á salas de desahogo,
••fumoirs" y demás dependencias necesarias.
f"RO YECT
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A •• ""I STA$.

urcs,c,oH UCIOIIAI.

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f

La Exposición Nacional en Puebla.
Entre lo'&gt; acontecimientos de carácter nacional con que se celebrará el centenario de nuestra. independencia ocupará un lugar prominente, sin duda, la exposición que se celebrará en
la. ciudad de Puebla. Están aprobados los planos para. ella y por ellos se puede imaginar su
grandiosidad é importancia.

Uno de los acontecimientos sociales de más
importancia, quizás el más importante de la
semana, fué el enlaee del señor Don Alberto
Pellandini con la señorita Elodia Cussi, efectuado el lunes último en el templo de Santa
Brígida.

1'5' •

•- .1--~-_.,.

EL INSTITUTO MEDICO NACIONAL
El viernes catorce de los corrientes se efectuó
en los salones del Instituto Médico Nacional
la festividad con que el citado plantel celebró
el vigésimo auiversarlo de su fundación.
El Iastituto es, desde hace poco más de un año,
dependencia de la Secretaria de Instrucción Pública y Bellas Art es, v por lo tanto, se invitó al
señor Lic. Ezequiel Chávez, Sub-secretario del
ramo, para que presidiera la solemnidad. E l
señor Chávez se presentó en el establecimiento
á las cuatro y media de la tarde, y en seguida
se procedió á dar cumplimiento al prcgrama
acordado.
E l director del plantel, Doctor Femando Alta.mira.no, está preparando la. publicación de
una obra sobre farmacologia que au:nentará la
biblioteca del establecimiento y que aumenta rá algo al merecido renombre de su au tor.

Estaba éste rica y artist,ica.mente adornado:
en medio de un follaje de palmas se destacaban ramos de gardenias, campánulas, margaritas y rosas blancas. Los altares laterales estaban adornados con ligeros cortinajes blancos y
de trecho en trecho había artísticos jarrones
de porcelana y de metal pulido.
Pocos minutos después de las once de la mañana se presentaron los contrayentes á la puerta del templo y fueron recibidos á los acordes
de la marcha nupcial de Lohengrin; la. señorita Cussi bajó del carruaje apoyada en el brazo
del sei'íor su padre, ingeniero Dante Cussi, y
el señor Pellandini entró acompai'ía.do por el
señor su padre.
Celebró la ceremonia de las arras el presbítero José Barroso y la apadrinaron los padres de la
desposada. La velación fué apadrinada por el
padre del novio y su hermana la señora Pellandini de Felix.
Terminada la misa, la selecta concurrencia
que ocupó el templo durante la ceremonia se
dirigió á la sacristía para felicitará los novios.
Estos recibieron de sus amistades ricos y hermosos presentes como recuerdo de la ceremonia.
A. las cinco de la. t arde del mismo dia se efectuó en la. casa habitación de los padres de la
desposada. la del matrimonio civil ante el señor
Juez Don Wenceslao Briceño. Después de la
firma del acta matrimonia.!, los asist entes se
dedicaron á las delicias del baile hasta la media noche.

El dia primero de diciembre del corriente año
se inaugurará en la capital de la República de
Chile, el cuarto Congreso Científico Americano que será el primero pan-americano. En los
círculos científicos de América se considera este congreso como el más importante de los que
se celebren en el presente año, y sin precedente por su carácter continental.
Muchos y muy variados son los temas que se
discutirán en el citado congreso; en su programa están clasificados de la siguiente manera:
matemáticas puras y aplicadas, ciencias físicas y naturales, ingeniería, ciencias médicas é
higiene, ciencias antropológicas. ciencias jurídicas y sociales, ciencias pedagógicas, agronomia y zootecnia.
El gobierno de la República de Chile se dirigió al nuestro, y, previa súplica personal,
nombró una comisión compuesta de las má.s
prominentes personas en nuestros círculos
científicos para que se ocupara de la propaganda en favor del citado congreso. El Gobierno Mexicano aceptó la invitación del de Chile
y nombró representantes Idóneos para el torneo científico. Son ellos el sei'íor Don Miguel
de Beistegui. Ministro de México en Chile; elsefior Doctor Don Jesús E. Monjarás y el sei'íor
Licenciado Don Enrique Martínez Sobra.l.

L a novia llega á la Iglesia.

congreso versarán principalmente sobre administración sanitaria pública internacional.
El señor Licenciado Martínez Sobra! es Abogado de las facultades de México y de Guatemala, Licenciado en Leyes y Ciencias Políticas
en la Universidad de Chile; Miembro honorario del Instituto de Abogados del Brasil; Correspondiente de la Real Academia Española
de la Lengua; Pro-secretario de la Academia.
Mexicana de Ciencias Sociales; Individuo de la
de Legislación y Jurisprudencia; del Liceo Altamirano y del Consejo de Educación; Catedrático de Lengua Nacional en la Escuela Nacional Preparatoria y Jefe de la sección de Bancos y Comercio de la. Secretaria de Hacienda.
Sus trabajos se referirán principalmente á
ciencias administrativas.

Dr. Don fesús llfonjarás, Delf'f{ado de México
al Congreso Científico de Chile.

El sei'íor Beístegui se halla actualmente en
la capital de Chtle, y los ot ros dos delegados
part irán rumbo á esa ciudad con mes y medio
de anticipación, para hacer una gira por Europa antes de la apertura del congreso, rodeo que
es indispensable por la falta de vías de comu•
nicación directa.
Los delegados son personas acreedoras por
muchos títulos á la distinción que se les ha hecho; el sefior Dr. Monjará.s es Doctor en medicina de la facultad de México, Secretario del
Consejo Superior de Salubridad, Diput ado al
Congreso de la Unión, Miembro de número de
la Academia Nacional de Medicina, de la Sociedad Médica «Pedro Escobedo&gt; y de ot ras
muchas sociedades científicas de nuestro país
y del extranjero. Los trabajos que present e al

Lic. Martfoez Sobral, delegado al Congreso de C!tile.

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EL MUl\'DO IT,USTRADO

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E~tre Polluelos.- Estudio fotográfico del Sr. Diego de la Peña,

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Era un atardecer melancólico de Ot,oño; sobre las horizontales de las azoteas vecinas, destacábanse los contornos dP. las montaíias sobre
un cielo de rosa oro.,y violeta. Cruzaban esa
suavidad de color. &lt;fos lineas delgadas y ne~ras, que eran los a lambres del telégrafo,
donde parloteaban las golondrinas de lustrosas
alas que daba.o su adiós á la villa hospitalaria,
porque el invierno ya llegaba.
El pobre Don Diego, con los ojos desmesura·
da.mente abiertos y el corazón palpitándole angustiosamente, tenia sus miradas, casi opacas,
fijas en el sol, en ese enorme disco de fuego que
ya desposeído de sus rayos de oro besaba. el
borde de los montes, y en aquella mi rada larga.
iba el adiós más triste á lo que nunca más volverla á ver.
Et Angelus sonó, y cayó la noche sobre aque·
llas almas.

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EN TINIEBLAS
¿Por qué fué dada la vida á un
hombre que camina entre tinieblas?
-Job. Psmo. Xll.

Aquella tarde Don Diego llegó más temprano que de costumbre á su casa. Parecía que un
peso enorme le abrumaba las espaldas; en su
pálido semblante se había borrado la perenne
sonrisa que lo ennoblecía, y al ver los surcos
profundos de la frente. la mirada ext,raviada y
el temblor continuo del labio inferior, cual·
quier extraño hubiera asegurado: Este hombre
sufre.
Tropezando entró por el portón desvencijado á su humilde vivienda, y llamó ¡Julia! ¡Julia! Y Julia apareció sonriendo por el extremo
del corredor de tiestos florecidos.
-¿Pero qué le pasa á usted, abuelo?-dijo
con su voz sonora y alt-gre-¡,tan temprano? si
al\n no han dado las seis! Dios mio, ¿pero qué
cara es esa? ¿qué tiene usted, abuelo'i
Y Don Diego, dejando caer con desaliento
sus brazos y levantando la cara al cielo, respondió casi sollozando:
- Hija, que no hay remedio, que me quedo
ciego ... . .. el médico lo ha dicho. mi ceguera es
inevitable y con ella la miseria de los dos!
Ella quedó suspensa; la noticia no le era nueva, pues harto la habla esperado, observando
los progresos de la enfermedad, pero en aquel
momento le hirió tan hondamente, que la ctejó
sin poder articular palabra. Pasado que hubo
su sorpresa, abrazó al abuelo y suspiró tiernamente:
- No, no será así, el médico se ha equivocado; vamos, no se ponga usted así, no quiero
verle tan triste. Y aunque tal cosa sucediere
¿no me tiene usted á mi que nunca me separaré de su larlo'I ¿ Y no podré con estas manos
coser y más coser? ¡y viviremos lvs dos tranquilos!
Los labios de Don Diego dibujaron una que
más que sonrisa, era mueca de dolor, pues reflejaba. toda la amargu ra de su alma. Y pa.sán ·
dole su brazo por la espalda, y apoyándose en
el hombro de la nieta, lentamente penetraron
en la estancia umbrosa.
Abrió el anciano la ventana y sentóse en un
sillón enfrente de ella. Julia, arrodillada, acarlc!aba las largas guedejas de aquella cabellera.
blanca. Y los dos contemplaron el paisaje.

4

*4

Dedicóse Don Diego desde sus mocedades á
la música, formándose a rtista por si solo, y con
la ayuda de su exaltado temperamento luchó
sin descanso por traducir en los temas de sus
composiciones la. expresión más fiel de sus sentimientos. Grandes fueron sus ensueños de arte, pues pretendió escribir dos óper:i,s románticas· pero el hambre le hizo convertir sus me lodía; en ccoros para escuelas,&gt; qu~ era. lo único
4 ua le dejaba para mal pasar sus alas.
Recuerdo que moviendo su hermc sa cabe1.a
de apóstol me decía: Fué un _calvario mi ~ida,
la miseria me hizo matar mis más caros idea·
les·1 pero he llevado con dignidad el Arte; aún
en los coros que dirigía á los niños he b uscado
la belleza.
En los últimos años consiguió la plaza de or·
ganista. en la Catedral, y según el decir de los
señores canónigos cera maestro en la combinación de los sonidos é improvisación de los
temas.&gt;
Después de los salmos y liturgias, cuando los
sacerdotes desfilaban y quedaba el templo solo,
entonces le entraba la fiebre de la Inspiración,
y de aquel enorme órgano viejo brotaban raudales de notas, ya dulces y suaves como vuelo
de palomas, ya desesperadas y treme!)das como
lm precaciones: era siempre el art1st3:; si el
tiempo le habla puesto una corona. de meve !!º
la cabeza. tenia también en el corazón un CID•
gulo de fuego que en su juventud llamó «el es•
polón del triunfo,&gt; y ahora sólo le servia de remordimiento por no haberlo alcanza.do nunca.
La última vez que le escuché, tocaba unandante casi doloroso que me conmovió honda-

mente; cuando hubo terminado. me acerqu é á
él y me dijo: Hoy ha. sido Misa de Resurrección
con cantos de aleluyas y todas las notas mti han
sonado tristes; no me queda más música en el
alma que la voz de mi nieta Julia.
Y efectivamente así fué, poco tiempo después"cegó y no volvió á la Catearal. Vivieron
solos y en constante compañia el abuelo y la
nieta.

*
* *
J\llla sin ces¡¡.~ cosía, cosí~ para. ganar el pan
y hacia labor «labor de araña&gt; en las albas v las

sobrepellices que entregaba semanarid.meñte á
cambio de unas cuantas monedas perfumadas
de incienso que le daba el sefior Dean.
La labor continua había robado á sus mejillas el rosa vivo que tanto armonizaba con sus
trenzas rubias; cubrlala una palidez como de
lirio, dejando transparentar sus venas con suave tinta de turquesa enferma; sin embargo,
vivía con alegría y cant,ando siempre á pesar
de la. escasa holgura. Rabia. comprado nueve
jaulas con sus pájaros, que eran el contento de
Don Diego, y todas las mana.nas conducía.lo al
corredor donde llegaba un rayito de sol, y entre
aquellas macet.a s cte geráneos y albahacas emp~zaba el concierto de los zenzontles y jilgueros.
Daba principio aquél de trinos agudísimos y
le seguía el de la dulce voz de flauta; no tardaba en contestar otro que hacia filigranas de
agilidad y á éste seguían todos tejiendo y dest ejiendo ca1,tares melancólicos y alegres, terminando siempre uno de acento profundo y largo como mal agüero.
Levantábase Don Diego después de haber escuchado atentamente e l concertante y conduela.lo Julia hacia un armonium, -á duras penas
conservado-y alli pasaba las horas componiendo melodías mient,ras la nieta trabajaba.

***
Finaba el mes de Noviembre y la entrada
del invierno había estado como nunca cruel.
Pobres de los pobres- habla dicho Don Diegoque no tuvieran una hija ;iomo la suya que se
había sacrificado trabajando á todas horas por
proveerle de abrigo.
Y era verdad; el sacrificio estaba hecho: pero
más le valiera al pobre viejo tiritar de frío todo el invierno, que no escuchar a quella tos que,
por el mucho afanarse, desgarraba el pecho de
la niíia.
Y el pobre Don Diego alarmado ya , pasa,ba
sus temblorosos dedos por las mejillas de Ju-

�242

EL MUNDO ILUSTRADO

lia como queriendo a.divinar su lividez y le basaba los hermosos ojos negros por ver si sus labios los sentían hundidos. Como la tos no cesara y el timbre de voz se había opaca.do y la
risa desaparecido, llamó á un vecino que él sabía que era practicante de medicina el cual dijo que el caso era serio, que los pulmones estaban aniquila.dos por el trabajo asíduo, pero que
aún era tiempo de salva.ria.. Y entonces empezó el luchar por detener aquella vida preciosa
que parecía huir con toda la lozanía de los veinte años á nó sé que países de ensueño y prima.vera.
Hubo dlas en que el dolor casi enloqueció á
Don Diego, y otros en que cobraba a.lientos y
esperanzas. En uno de estos últimos-un domingo por la ma.!'iana.-Julia había despertado
con deseos de abandonar la cama, se sentía meJor, y hablaba y se reía, y su risa y su voz tenían ese dulce sonido de los instrumentos de
música cuando se les aplica la sordina. Don
Diego no consintió en que se levantara, y ella
accedió á quedarse en cama á condición de que
le tocara piezas a.legres.
Y el pobre ciego preludió una mazurca en el
armonium, después una gavota, y como esta úl•
tima fuera un poco sentimental, ella protestó:
-No, abuelito, eso me ha.ce llorar, quiero música a.legre, alegre... Y el v.i ejo recordó un
aire grotesco de Offemba.ch; sus dedos iban y
venían con ligereza por el tecla.do, y las notas
chillonas figuraban gritos de alegría, desbordamientos de júbilo, carcajadas enloquecedoras.
-¡¡Te ha alegrado esta música, hija mía,
Ju ia no respondió.
Un calosfrío terrible estremeció las carnes
del anciano. De un salto se acercó á la cama y
gritó estrujándola con fuerza:
¡Julia! ¡Julia!
Julia había expirado.
SILVIO TALMA.

CHURUBUSCO
Sigue de la página 235

da; manda cargar una piezaá metralla; y a.puntanda personalmente sobre la cabeza de una
columna que va á desprenderse sobre el para·
peto, da fuego. Más por desgracia, una de las
chispas de la mecha Incendia. el parque próximo, poniendo fuera.de combate al cápitán Oleary y cuatro ó cinco artilleros que servían la
pieza, sufriendo el mismo general varias quemaduras. No por eso se desanimó, y firme y
denodado, continuó dando sus órdenes, lo misroo que el general Rincón, ha.blando paternalmente á los defensores, comunicando á todos
su mismo temple de Bronce Heleno.
Y es que el valor que suele salvar las batalla.s, que es la gloria de un ejército, aún en derrota, lo mismo que-el miedo y el pánico que
las pierde siempre y es la mengua de una Millcia., se comunica. de un modo a.sombroso á las
colectividades por medio del ejemplo.
Asi fué cómo en aquella magnífica. jornada,
los episodios de heroísmo se multiplicaron, y
puede decirse que fueron comunes á todos los
que se encnntraba.n en aquel recinto, cerca.do
por casi todo el ejército norteamericano, sin que
hubiera un solo defensor, jefe, oficial, solda.do
ó paisano, que no hubiese tenido un rasgo de bizarria marcial! Hubo allí ciudadanos, que no
habiendo jamás usado un cortaplumas, ni disparado una escopeta de ca.za, y existiendo calion1::s que no se usaban por fa.Ita. de artilleros,
se apresta.ron á ca.rg&amp;r y disparar las piezas como pudieron, con gravísimo peligro de sus vidas. Otros, sirvieron de ayudantes de los jefes,
y hubo padres que ha.cían fuego en el para.peto
al la.do de sus hijos!. . . . . .
Tres horas y media, sin un instante de roengua, duró el combate de fuego, terminando a.l
fin por la. falta de parque; y sin embargo, antes
de rendirse, los jefes resolvieron, con entusiasroo, cargar á la bayoneta.. Pero comprendiéndose lo Inútil y tem1::rario de semejante tenta.-

tiva, ordenaron el abandono de las defensas
exteriores, replegándose las fuerzas al interior
del Convento, no sin que algunos valientes como Peliúliurt. hubieran avanzado con el intento de seguir el combate al arma blanca: 1a.l dar
los primeros pasos, á pecho de'ocubierto, cayó
herido de muerte aquel gran mexicano!
Espantoso silencio siguió al estruendo de la
lucha, _¡)ermaneclenno los nuestros á la expectativa, tristes y sombríos por no poder seguir
batallando! El enemigo comprende entonces
que ha llegado el asalto decisivo y envía sus
columnas á la bayoneta. sobre los para.petos en
los que nota con a.legre sorpresa. que no se le
recibe á metalla como en las anteriores cargas. El capitán Smith, uno de los primeros que,
espada en mano, coronan las obras. viendo que
no se le hace resistencia, enarbola. por si mismo
la bandera blanca, impidiendo que los suyos
se entreguen á bárbara carnicería en venganza.
de los estragos que en sus filas causaron los vallentes defensores del Convento de Churubusco.
A las tres y media de la tarde habla terminado todo en el sombrío Monasterio, habiendo
tenido nuestras fuerzas una pérdida de 139
muertos y 99 heridos, la mayor parte artille•
ros ,quedando en poder del enemigo tres genera.les, 104 oficiales y 1,155 soldados prisioneros;
ha.bieudo perdido aquél, entre muertos y herí•
dos, 21 oficiales y 245 solda.dos.
Poco después de que cayó Churubusco, la división de voluntarios de Shildes que se habla
dirigido sobre Porta.les, tomaba este punto,
despu és de un desesperado combate, retirándose sus esca.sos defensores rumbo á la garita de
San Antonio Abad, donde, horas antes, habían
llegado parte de las tropas da Santa Ana y los
restos que defendían el puente.
Las tropas americanas persiguidoras contlnuaron su avance victorioso por la calzada,
hasta aproximarse á la garita, donde las contuvo el fuego de nuestros infantes, retrocedlendo la columna á incorporarse con el grueso
del ejército norteamerlca.no.
HERIBERTO FRIAS.

:1:t:t:t:J:!,!:t~=H:t:t:t~:!:t'i:t:t,!:t:t:t:t:tc!:t:t:t:1:n:1:1:1:1:1:t:1:1:1:1:1:1:1:1:1:1:t:t:1:1:t..• ..............u ... .................................f:.. f:..E:f:f:..f:f:.. f:H,f:f:.. f:H,

OCTAVO CONCURSO SEMANARIO
.a.................... ... d.

Este concurso está dedicado á nuestras lectoras que gustan de los versos. Para resolverlo, basta con cumplir estos requisitos:
Búsquese en cuáles anuncios de este numero se encuentran las letras
exacta.mente iguales á las que se ven en los puntos siguientes:

y ........ ............. .. .... A

.u ..........· ............... t .
·· o ···· ·· ··· ·· ·········

·r · ·

... d........... ........ e.. .
.. s ................. i. .
. . e .. ....... ............ .n..

Y ...... . ................ S
En seguida ha.y que substituir cada uno de los demás puntos por una
letra, hasta. llenarlos todos, de manera que resulten los dos primeros cuartetos de una composición de autor mexicano.
Las soluciones deben contener la expresión de los a.nuncios que contienen las letras; los cuartetos cuyas letras están suplidas por puntos, y el
nombre de la. composición y de su autor.
Las soluciones se remitirán bajo sobre dirigido á &lt;El Mundo Ilustrado,&gt;
departa.mento de concursos, dentro de las dos semanas siguientes.
Se darán tres premios á las tres mejores soluciones que se reciban.
Los premios serán:
Un a.lbum para. tarjetas posta.les.
Un artístico bibelot.
Un lote de libros de poesia.s, edición de lujo.

'!~:t :t:t:t:t:t:! :t:t:!:t:t~,t:~,!,t:-H :J,t,t :t:t:t'i:t:t:t:t:t:t:t:t:t:t:t:t:t:t:t:t:t:t:t:t:t:t:t.....f:.. f:f:f: f:•f: f:f:f:f:..f:f:..f: f:f:f: f:f:f: f:f:f:f:f:f: f:f:f:f:f:f: f:f:f: H-:f:f:f:f:f:f:f:

Resultado del Quinto Concurso

-LA TEORIA DE DARWIN-

LAS FEOHAB RIBTORIOAB

Recibimos un gran número de soluciones al
quinto concurso de "El Mundo Ilustra.do," que
se refiere á las fechas históricas. Fué un torneo muy interesante en el que tomaron parte
muchos subscriptores afectos á la historia..
El primer premio corresponde al Sr. F. H.
Herrera, de Lerma., Estado de México, gue nos
remitió una list,a. de 188 fechas históricas, de
las cuales si bien es cierto que algunas no se
relacionan con la historia de México, la gran
mayoría (ciento cincuenta y una) si son de suc1:;sos acaecidos en nuestro pafs. Todas esas fechas fueron formadas con la combinación de
los guarismos contenidos en los números de las
páginas 138 y 146 única.mente, y algunas de esas
fechas son verdadera.mente interesantes.
El st&gt;gundo premio corresponde al Sr. B. M.
Ga.rzá. Treviño, de Monterrey, Nuevo León,
calle &lt;1e Villagrán 20. quien nos remitió una
lista de 82 feclla.s, forma.das por la combinación
de los guarismos contenidos en las páginas 138
y 157 De esas ochenta y dos fechas, dos no es·
tán enteramente exactas, como son la de la.
fu11da.cióo de México y la de la entra.da del virrey Ma.arique de Zúñiga, de manera que la
lista. se reduce á ochenta soluciones correctas.
El tercer premio corresponde á la Srita.. Luz
Villa.nueva., cuya dirección es Torreón, c_oa.hu!la avenida Matamoros 1,423. La se!'ionta V 1llanueva. nos envió una lista de 18 fechas todas
correctas, formadas de la combinación de los
números contenidos en las páginas 127 y 128.
Las personas mencionadas tienen á su disposión los premios ofrecidos.
·

243

EL l\1UNDO ILUSTRADO

Edificio que ocitpa la Legación de Austria.

El cumpleaños del Emperador de Austria

En todos los lugares de la tierra donde hay
súbditos de Su Majestad Francisco José, Emperador de Austria y Rey de Ilungría., se celebró con grao entusiasmo el d1a diez y siete da
los corrieotes, el aniversario del natalicio del
anciano mana.rea..
Francisco José es el decano de los monarcas,
tiene setenta y ocho años de edad y sesenta de
emperador; du ra.nte su reinado ha sufrido grandes vicisitudes, y los ú ltimos años de su vida
han estado amargados con el sentimiento de la
probable y casi segura desmembración de sus
dominios á su muerte; este sentimiento fué el
que hizo tan dolorosa la enftrmedad del emperador hace cerca de un año.
La colonia austriaca., residente entre nosotros, no es muy numerosa, pero sus miembros
pertenecen á la clase acomodada. de nuestra
sociedad; entre ellos se organizó una fiesta para celebrar el fausto ani versa.río. Dado el carácter neta.mente católico de los austriacos, se
comprende que la parte principal de la fiesta
fué de índole religioso. Por la ma!'iana. se celebró una misa en el templo de Santa Brígida.. á
la que asistió el señor encargado de negocios
de la legación austriaca., Baron Hye de Glunk
y los miembros prominentes de la colonia, así
como varios del cuerpo diplomático.
Por la tarde á las cuatro, el señor Barón
Glunk ofreció una comida en los salones de la

legación. á la que fueron Invitados los ministros y representantes de las naciones a.migas y
los miembros distinguidos de la colonia. Antes
de la comida, el señor encarga.do de negocios
recibió en la misma legación las felicitaciones
de la colonia y de sus a.migo~.

S. M. Francisco José, Emperador de Austria ( de un
magnifico retrato que existe en la Legación).

La gratitud es la memoria dd corazón.

•••

La esperanza es el sueno de un hombre despierto.

•
••

Cómo vive esa rosa que has prendido
Junto á tu corazón?
Nunca hasta ahora contemplé en la tierra
Sobre el volcán la flor.
Becquer.
4

•

4

El amor no siempre dá la felicidad, pero hace pensar
en ella con frecuencia.
4

Barón Hye Glunk, Encargado de Negocios
de Austria.

.
•

A cierta ciudad llegó,
un campesino ya viejo,
y admirado se quedó
delante de un gran espejo.
Y su rostro contemplando
dijo al punto, ¡voto á tall
y qué cara de animal
tiene el que me esta mirando.

En la Asociaciónin~~:~~~~~a:ei/r:;~:::,:t· abi':rlo un(~almP_eon~lodd)e boliche: que comenzó el lunes último. Nuestro fotógrafo lomó las
americanos a a izqmer a y mexicanos ( á la derecha) que abrieron el torneo.
En 4000 años A . J.

En 1908 de la Era cristiana.

ll 7

�244

EL MUNDO ILUSTRADO

245
EL :MUNDO ILUSTRADO

LA VUELTA AL MUNDO EN AUTOMOVIL
LA THOMA.S EN EL JA.PON

NOVELA ORIGINAL POR ALBERTO CHABROL

......

(CONTINÚA.)

M

E detengo {letriflcado sobre el primer escalón;
una actriz en mi cocinal es decir, una alumna del coriservatorio
Que promete! vaya si
promete! .. .. .... La
voz, aunque s ó Io
emitida á medias,
es de una pureza,
de una suavidad y
de una frescura que
no tienen las pari·sienses ni á I os
quince años; frescura de botón entreabierto; de ruisei'ior
que por primera vez ensaya su escala completa .. .
A pesar de todo desciendo, entreabro la puerta de la
cocina, y debajo del pi~o de gas que desplega sus alas,
veo no á una Margarita, sino á una Mireille. la Mirei!le
pimpollo de las bodas p.imaverales: una Mireille con
una cara llena de finura y de talento, con una sonrisa
alegre, una voz alegre y unos ojos hermosos y también
alegres. Con una mano sostiene un espejo con mango Y
se mira con satisfacción. Con la mano que le queda libre
se arregla su tocado y la toca de encajes que lo cubre,
el alfiler de su ancho listón, y la cruz de oro de la "capella " -del pequei'io triángulo de carne rosada que dell ver entre sus pl_iegues el fichú de musellnas.--Empieza de nuevo su ana:
Ah! Ah! Ah! je ris ....
y lo cierto es que, á pesar del cambio que con rapijez
inaudita se opera en su cara luego que me ve, la risa
queda anidada en la multitud de oyuelus quetienejuntQ
á la boca, en la barba, en me;iio de cada una de sus me•
jillas!. . .
.
Pone su espPj 1 sobre la mesa, y con una reverencia
de "soubrette'' Luis XV, me pregunta:
-¿De,ea el señ Jr? .. ,
Desoué,, con una volubilidad de mariposa:
-¡Oh! si hubiera sospechado que el sei'ior iba á llamu, no nubiera enviado á mi tío Merlln al correol pero
si el señor necesita algo? .... ¿un poco de agua?... ¿agua
caliente? .. .
No se equivoca, aunque sólo haya yo aprobado por
me;ilo de dos monosllabos Inarticulados. Me siento en
un1 pJ,ición riJlculamente desveílta¡osa con mi chaleco, en mangas de camisa y con mi o la en la mano, delante de e,-ta reina de ópera cómica: tan hermosa, tan
h~rmosal .... cómo cantaba hace un momento; tan herm&gt;sa en su persona, en su traje, con su delantal de seda rosa y am u11la, sus muselinas y su joyasl ....
Aielanta ella su mano para tomar la olla, y á mi me
dan ginas de retirar la mla; siento deseos de decirle que
quler&lt;l agua natural y no sacada de un manantial má·
gico; pero ella toma la olla con rapidez; la pone junto á
la hornilla, debajo de la llave del baño·dt!•Marla, y el
agua sale cayenJo más al rededor del trasto que dentro
dt él. Sus deJitos, sobre los que caen ale;unas gotas d_e
agua hirviendo, se levantan asustados. Entonces le quito el jarr,:, y le dig ,:
- Déjeme usted trabaju en su lugar; usted va á quemarse!
Ella replica como vejada, por no haber sido bastante
f.ierte:
-¡P.iro usted también! ....
--¡Absolutamente!
y tiene razón; me quemo, pero no por eso dejo de protestar lo contrario: mas al levantar mis ojos ante su
cara-nuestras cabezas casi se tocan, pues ella se ha
q.idad1 inclinada, mientras yo tengo la olla ante el
horno- me doy cuenta de que se divierte de una manera prodigiosa con los temblores de mis manos rociada, de agua caliente .... De repente lanza un grito Ycierra la llave del ag11a, en el m,mento en que el jarro se
habla llenado y el agua caliente me iba á inundar por
estarla viendo.
-Me permite el señ)r .
Tiende ,fo nuevo su mmo de muñeca; pero yo opongo
una generosa prohibición:
-¡No, no, es inútil!
Al llegará 11 puertt de la cocina me vuelvo; me dan
ganas de preguntarle:
.
-¿Qaién o, enseñó á cantar_de esa manera?
Pero llabria que hacerle un sin fin de preguntas semejante~:
-¿Qlién os ha ensei'iado á ser tan hermosa, tan ~raclo,a tan fina, tao espiritualmente alegre, á vestiros
con e~e encantador vestido, á burlaros de las gentes con
tanta gracia, y por fin, por to~os los santos del cielo,
qué milagro os ha hecho venir aqul, hada maléfica ó
princesa en decadencia, para manejar las canastas y las
cacerolas de un solterón?
Al rasurarme me hago estas preguntas-y me preocupo taoto con ellas que no puedo evitar hacerme dos ó
tre, cortadas. Merhn llega con sus prisas de oso, y se
pone á sacar mi ropa interior y exterior en medio de un
trém?lo continuado de excusas. Balbute un poco delante de mi 1'.0mo yo hace un momento ante su sobrina.
- Miette acabó de escribir una carta para "la tierra"
y fué necesario llevarla al correo inmediatamente, sin lo
cual no hubiera salido al dla siglhmte .. .
El gran mal. Una carta de m1 co:inera que hubiera
llegado con unas horas de atraso, y mientras, yo esperando mi agua caliente. Guardo mis reflexiones para mi
solo y le digo:

- ¿Sabes que tu sobrina canta muy bien?
Merlin levanta los hombros.
-¡Ya lo creo que lo sé! Como que no hace otra cosa
durante todo el dla. Sobre todo, cuando el señor toca el
violln ó el piano, ella canta los mismos trozos .
-Ah! .... además es evidtnte que ha cultivado su voz.
Merlin me da mi corbata y me pregunta admirado:
- ¿Pero es que la voz se cultiva como la tierra?
-Tú lo has dicho, mi querido Merlin.
Y sigo diciendo para mi solo:
-Y aún debe haber hallado á 11n profesor muy bueno .... quizás algún artistn retirado .... quien le habrá
dicho probablemente que si viene á Parls como cocinera,
con el tiempo podrá hallar un trabajo agradable ...
Después digo en alta voz:
- ¿Yqué hacia tu sobrina en "la tierra" ? ¿Ya estaba
en estado?
-En estado¡ Ella, Miette? ...
-Tienes razón, es aún demasiado joven.
-Seguramente, señor, y salvo el estudio, no ha hecho
nada todavla.
-Ah! con que ha estudiado? ... entonces me admiro
de que no se le haya ayudado para hacerla una institutriz en vez de una cocinera.
-Es que Miette dice que prefiere ser codnera, encuentra el oficio más ventajoso: una institutriz gana
seiscientos trancos al afio sin nada más, mientras que
la cocinera de la casa de usted gana los mismos seis•
ciento.s francos y además tiene los alimentos, la casa,
ti lavado de la ropa y ....
Yla sisa, verdad~ digo yo rlen:lo ... no melonlegu?s;
es la costumbre, y yo sé que gracias á ti no salgo tan
mal librado como pudiera. Pero palabra de honor c¡ue tu
sobrina no ha perdido el tiempo en lo que concierne á la
aritmética.
-Ni en nada señor! Qué val
De improviso me asalta una idea:
-Pero, oye, no temes que la casa se convierta dentro
de poco en la hablilla del barrio si se ve á tu sobrina
salir y entrar con su traje de arles1ana?
En cuanto á eso el senor puedeestartranquilol Jamás
de los jamases se viste Miette de esa manera para salirl Se l.i hice jurar en el pueblo.
-Ah! entonces queria?
~Sei'ior, declara Merlin, Miette quiere todo lo que es
extravagante,
-Y tú haces todo lo que ella quiere, no es as!.
- No h11.y más remedio! pero en lo que toca al traje
de arlesiana en las calles de Parls, sabe que no me decidirá por nada sólo que, como ella dice, en la casa no
hay riesgo.
lQue no hay riesgol oigan u~tedes eso! . ... y ¿qué sabe ta senorita Miette de si no hay riesgo?]
En estos momentos, y mientras me hago el nudo de la
corbata, me contemplo al e~pejo y paso revista á mi cabeza de solterón. No hay un sólo lugar falto de pelo ni
una sola cana: y esto da siempre gusto, aunque se haya optado por la prudencia del celibato . .. . M~ pongo mi
abrigo, que Merlin sostiene; tomo mi bastón, mis guantes y mi sombrero, y voy á comer á la casa de la señora
de San Marcel, de donde regreso más temprano de lo
acostumbrado, para ponerme á escribir niñerlas.
Bueno, y bien pensado, ¿son estas verdaderas ninerlas? Yo que en Oriente me lle expuesto á la fiebre de
las excavaciones y del clima, con la esperanza de hallar
un bajo-relieve que me revelara fa clase de instrumento
que tocaban los efebos babilónicos en el cortejo de Semlramis, bien puedo dedicar un momento de atención á
las modificaciones sorprendentes que están por verificarse en nuestra sociedad. Yo, como todo el mundo, no
he dejado de vituperar la "instrucción laica y obligatoria" rela de ella, por no llorar, como todos los demás;
prevela ó su ponla, sus efectos desastrosos: la deserción
de los campos, el desenfreno de las ambiciones; la gran
cantidad de personas á quienes iba á llevar fuera de su
ciase.y de su medio; por lo tanto, puedo también notar
de paso alguna de sus ventajas. Evidentemente la instrucción desba~ta al pueblo; el esplritu y el cuerpo evolucionan al mismo tiempo; cuando una campesina armoniza su ortografla, 110 está lejos de armonizar sus
actitudes y sus gestos; al mismo tiempo que se educa
su gusto en lo que concierne á la literatura y las bellas
artes, se educa también en lo que toca al diflc1l arte de
la buena apariencia, la hace que tienda hacia la gracia,
hacia el encanto, y que se convierta en una verdadera
mujer! A~I, pues. por ejemplo, qué diferencia entre esta
fresca "Mirlelle," á quien vi esta noche en mi cocina, y
el buen hombre de su tlo, tan honradamente palurdo! . ..
La instrucción nos va á librar de la maritornes. quien
infestaba con sus zuecos los corredores de nuestras ca•
sas; de hoy en adelante, en los cuartos de los criados
reinará la verdadera mujer, y no dejará un sólo rincón
de la casa sin elegancias y sin sonrisas .. .... No estoy
descontento de tener al lado del modelo mejor conservado de los criados viejos el más exquisito y precoz de
las cocineras del porvenir .. . .
DIARIO DE MIETTE.

Viernes 6 de diciembre.
No salió tan mal la primera escaramuza! .... .. La casualidad tuvo algo que hacer en ella! y no, no! no fué la
casualidad, ese dios de madera más maligno que bien
intencionado:-diré mejor que la ProviJencia; la Providencia que tiene labios para sonreír a nuestros ensuenos y brazos para arrullarnos mientras que se realizan . ...
Merlin no dejaba de repetirme que á la primera entre-

vista mi primo conocerla "mi condición" y me harla re
gresar á los Angles, de donde no debla haber salido. Yo
le sostenía lo contrario, y veo que no tenla razón. Ayer
por la mai'iana entré por distracción á la cocina, lo 4ue
no hago nunca cuando está en ella alguno de los repartidores, y el de la lecherla que á la sazón hacia su
entrego, me saludó con la gorra en la mano, diciéndome:
-Buenos dlas, sei'iora.
Yo incliné la cabeza y me escapé para el cuarto de
c_riados, desde donde of al muchacho preguntará Merhn:
-¿Cómo, ya se casó el patrón?
No sé lo que le contestó Merlin, pero me vi obligada
á hacer Justicia á sus previsiones, y á fin de que mt comedia no se eche á perder desde el primer acto, resol vi
ponerme mi traje de arle~iaoa. Y no con l11, esperanza de
evitar la catástrofe, sino para alejarla traidoramente lo
más posible. Merlín dejó de oponerme su veto. Esta noche me vestl para un ensayo general, comprendiendo que
se acerca el momento en el que debo presentarme ante
mi primo.
Y él fué quien se presentó delante de mil Me hallaba
lista, afortunadamente, y ful á la cocina á mirarme en
un espe¡o á la luz de dos tl3mas de gas¡ al ver el brillo
de la cruz de la " capella," me acorde de la tonta de
Margarita y me puse á cantar la aria de las joyas á to•
da mi voz.
Por dos veces el ruido del timbre me hizo perder el tono; el "amo" llamaba á su ayuda de cámara. Merlin
habla s~hdo á la calle para llevar al correo una carta
que escribl á Maese Loriol. Y como parece que mi primo
se gula, come yo, de la máxima del Corán respecto á la
montai'la, al levantar la cabeza me lo encuentro á la
puerta de la cocina en mangas de camisa, y con una
gran olla en la mano ... ... Excusas, reverencias, ofrecimiento de servicios á .... "el señor."
El señor me devuelve los primeros y rehusa los segu:idos: él mismo tomará su agua del baño de Maria .... Yo
protesto, me precipito, y el resultado de todo es que
nuestras cuatro manos se cuezan Juntas ....
Tal vez esto no ha hecho mucho daño al senor, porque
me da las gracias y, á la p11erta de la cocina, á pesar de
que el Jarro está desbordándose de agua caliente, se
vuelve á mirarme como si sintiera pesar de irse arnba.
Parece que después Merlin ha sido interrogado largamente acerca de su sobrina: ¿que dónde he aprendido á
cantar? .... Que por qué no se me ha dedicado á otra cosa más que a cocinera? .... seguramente que con mi apa•
riencla y con la inteligencia que parezco tener hubiera
podido aspirará más!
-Pero en fin, ¿espero que no tenga aún ninguna sospecha?
Merlln se ve obligado á contestarme:
-Oh! tu traje lo pierde, yo creo; de todos modos, todavla no "arde!"
Y no "arderá" tan pronto. Figúrense ustedes lo que
serla un desenlace en la primera página de un libro? ....

Empujando el "A11to."-F1enle al
JJfar del Japón.

La gran carrera de automóviles Nueva.York-P&amp;.rís terminó sin hacer más ruido
que el que hubiera.hecho el acontecimientodeporti vomás banal del mundo. Ciertamente la proeza de los intrépidos automovilistas que at,ravesaron la América
en su parte más amplia, Asia y Europa,
merece algo más, aunque no sea sino por
su temtindad y su energía, de las que
han dado más de una prueba.
Son conocidos dti nuestros lectores los
trabajos á que se vieron expuestos en los
grandes desiertos del nuevo mundo, por
la relación que de ellos hizo el comisario
de la carrera: Bourcier Saint-Cha!Iray.
Lleg ada á J'okohama.-El fin de 1majornada.

tos, pues el segundo cambió todo su juego rodante al
lle~a.r á Asia, y por esto quedó fuera. de concurso.
Tantos cambios, retiradas y modificaciones acaba.ron
por modificar hasta. la denominación de la carrera..
El «New-York-Pa.ris&gt; se convirtió en &lt;la vuelta al
mundo;&gt; esto fué favorable para el alemán que dió por
terminada la carrera al llegar á Berlín, de donde salió
Limpiando el camino
sobre sus propias llantas; además, su llegada á Paris
de estorbos.
no tenia objeto, puesto que había sido «descalificado.&gt;
El carro italiano salió de Paris y allí debe regresar, sabe Dios cuándo.
Para el americano fué para el que fué menos cómodo el nuevo arreglo, como fraguado en Europa., no se dará por termina.da su ta.rea sino hasta que llegue á Nueva
York. Eso no obsta para que ha.ya si~o el vencedor en la carr~ra., es e~ primero que
llegó frente á las tribunas de «Le Matm,&gt; integro y con las mismas piezas con que
salló de Nueva York; se separó del itinerario, lo mismo que los demás, por dificultades Insuperables y, para. que nada falte, cablegramas de última hora hacen saber que
llegó á Nueva. York el sábado último, donde Roberts declaró que tanto él como sus
acompañantes y la máquina están listos para emprender el viaje, de nuevo, en seguida..
Triunfó en toda la linea., pero á costa de cuántos trabajos y fatigas. Después
de la travesía de los Esta.dos Unidos, que nuestros lectores saben que no fué cómoda, vino la del Japón.

DIARIO DE MARCOS.

Sábado 7 de Diciembre.
¿Habré espantado á mi ruiseñor? Miette ya no canta.
Sin embargo, Merlin sostenla que ella segula las piezas
siempre que yo. tocaba en el vlolfn ó en el piano. Esta
mañana, antes de ponerme á estuaiar, ful á paso de gato con medias, á abrir la puerta del sub-suelo, y dejé
entreabierta la de la sala; después, de tiempo en tiempo, me detenta en medio de una frase melódica para escu.:har, pero nada se ola abajo .... ¿Tendré el ·aspecto de
un ogro ó de un enterrador? .... ¡Pobre chiquilla! La habré privado del único placer que podla conseguirse en
medio de su existencia tan humilde y tan monótona?
Domingo 8 de Diciembre.
Miette ha recobrado la voz. A la hora de mi café con
leche-Merlin tiene la mal I costumbre de traérmelo á la
cama cuando me he acostado un poco tarde-dije á mi
viejo criado:
-No se oye más á tu sobrina en la casa; el otro dla
me dijiste que canta todo el dfa: ¿tendrá por desgracia
catarro?
Como si acabara de aventurar una suposición ofensiva, Merlin me responde vivamente:
-No señor! Miette nunca se acatarra, sino que teme
molestar á usted.
Entonces, con una elocuencia que á mi mismo me admiró, encargué á Merlin que la sacara de su equivoca•
ción: ¿Es acaso que él y ella tiemblan ante mt como á
los pies de un tirano? Se consideran por ventura como
mis esclavos? O es que fa casa es un claustro ó una
prisión? Y en caso de que se cantara en el cuarto de
criados, ¿en qué podia molestarme esto? Cie1tamente
que yo no me daba un comil,o de lo que pasa abajo ....
Que Miette canta de la mañana á la noche . ... tanto mejor. será una distracción oirla ....
Sin darse cuenta de las contradicciones de mi discurso-yo mismo no las he notado sino al escribirlas- Merlin, al llevarse un platón, me hace plácidamente la siguiente respuesta:
-Bien, señor, voy á decir á Miette que cante; el señor puede estar seg\lro de c;ue no de¡ará de hacerlo
más .. ..
Y, durante toda la mañana, Miette en el subsuelo,
abandonando los quehaceres de la casa, y yo en la sala,
hemos hojeado juntos una media docena de operetas y
de óperas cómicas, tanto nuevas como viejas: El Duquesito, Rip, Manon, Mignon, Carmen y aún Luisa!
(CONTINUARA.)

1

berts seguramente no se es
peraba un recibimiento tan
frío.
Ha.y la circunstancia de
que es el único que ha llegado á Paris, y probablemente
será el único que llegue. 'En
vista de que los carros no
cumplieron el itinerario propuesto al prlnci_pio por &lt;~e
Matin, &gt; el periódico avisó
que retiraba el trofeo prometido y sólo da.ría á los vencedores recompensas en numerario, bien mezquinas por
cierto. Los corredores á su
vez, los franceses al menos,
declara.ron que no seguirían
la carrera, y se retiraron de
ella al llegar á las costas del
Asia..
Queda.ron el americano, al
alemán y el italiano, y sólo el
primero y el tí.ltiplo comple-

U;, limosnero original.

Los trabajos que pasaron en los
viejos continentes no son menos
dignos de tomarse en consideración, y por lo tanto, es extrafio que el hecho de la llegada.
de la Thomas á. París no haya
sido celebrado con el entusiasmo
que era de esperarse de los franceses, siquiera por haberse originado en Francia. la. idea de la
g ran prueba.
¿Se deberá esto quizás á la.
circunstancia de que ninguno de
los cuatro carros franceses, de
los que tanto se esperaba., llegó
hasta las tribunas situadas frentti al edificio de «Le Ma.tin'?&gt;
¿Será que el espíritu automovilístico francés está de duelo
por su reciente derrota en el clr
culto de Dieppe'l Sea de ello lo
que fuere, lo cierto es que RoQuitando las piedras del camino

Una ovaci6n escolar.

�246
EL l1UNDO ILUSTHADO

Las Grandes Industrias Nacionales

247

EL MUNDO ILUSTRADO

Instantáneas tomadas por "El Mundo Ilustrado,"
de los actos principales del
Club Hércules.

Exitos en el extranjero.
Entre las industrias á las que debe su innegable prosperidad el floreciente Estado de Jalisco hay una, fuente de grandes riquezas y en
la que se hao invertido fuertes capitales, los
que producen pingües ganancias á quienes de
ella se ocupan.
Nos referimos á la Industria mezcaler:i., cuyo
producto es conocido y consumido en todo el
país, con el nombre de &lt;vino tequila&gt; La región del Estado de ,Jalisco propia para el culLi vo del agave, planta de la que se extrae el
tequila, es muy extensa, y, por lo tanto, y en
vista ,le los grandes beneficios qne aporta, muchas personas se hau dedicado á la repetida industria, pero no todos con el mismo éxito.
El señor Don José Cuervo es uno de los que
en mayor escala, y con un éxito más lisonjero,
han empleado tiempo y ca.pita.! para la explotación del agave.
Confiando el citado fabricante en la calidad
de los productos cie su gran instalación iudustrial, los envió á la exposición celebrada recientemente en la capital del Reino de Espalia, y la mejor prueba de que su confianza fué
fundada, es que el jurador calificador concedió
al tequila presentado á certamen un Gran 'P,emio por sus excelentes cualidades.
A la amabilidad del selior Cuervo debemos
el gusto de ilustrar esta página con una re-

Fachada de la casa Cuervo en Guad.ilajara.

Todavía tuvieron que tropezar los viajeros
con otra calamidad, y no la menor: el hambre.
La alimentación principal de los nativos del
,Japón la. constituye el arroz cocido y preparado
en forma de engrudo moreno ó en tortas, que
ponen á secar sobre los tejados donde se corrompen y se cubren de coloraciones muy hermosas
á la vista, pero muy poco apeteci!:&gt;les para los
paladares europeos y americanos.
Una vez que, cansados de esta comida, pidieron los viajeros un pedazo de carne de cualquier clase, los japoneses cogieron una gallina,
el animal que ha!laron más á mano, y le arranca.ron las plumas; todavía viva la empezaron á
destrozar, y colocaban los trozos á la lumbre,
lo que daba por resultado que mientras que el
exterior estaba quemado, el interior estaba
sangrando todavia; e~to tampoco era muy apetitoso, y .... no habla nada más.
A estas dlfirultades se expusieron los viajeros en el Ja oóo, y despué3 siguieron su viaje
por Asia y Europa, desafiando á cada paso dlticultades que á cualquiera menos animoso lo
hubieran desanimado, como para probar que la
parte del camino que no se hizo fuéporque abi:.olutamente está fuera de la posibilidad humana .

..

El "Club Hércules."

Medalla y Diploma otorgados en Madrid á la casa Cuervo.

producción de la medalla y diploma que
acreditan ese Gran Premio, lo cual servirá, al
mismo tiempo, como estimulo para los industriales de la República, especialmente para los
del Estado de Jallsco, y como nota altamente
honrosa y de justo orgullo para estos últimos,
y muy en particular para el inteligente y laborioso seilor Cuervo, que se hizo acreedor á él.
Nos proponemos aprovechu la oportunidad
que se presenta, con motivo de la citada distinción al señor Cuervo, para dará conocer
detalladamente la industria mPzcalera, para lo
cual nada será más apropiado que una visita á
la completa y bien acondicion~da instalación
de la fábrica que acaba de hacerse acreedora á
:m Gran Prnnio en la exposición de Madrid. Entonces esperamos tener el gusto de publicar el
retrato del modesto indu,¡trial, quieo se rehusó á que se publicara, al mismo tiempo que
P.I facsímil del Gran Pnmio á que su JaborioiJad y talento lo hicieron merecedor.
~!~

-,,..,

LA VUELTA AL MUNDO EN AUTOMOVlL
Sigue de la página 245.

F,._ta no fué t,am poco, ni con mucho, cómoda
ó fácil, una sola dificultad se habla descartado:
la. ele tomar un camino oor otro, pue:.to que no
h~y más que uno, pero éste es tan ruinoso y a.e
c1dentado que recorre una distancia cuatro veces mayor, cuando menos, que la que hay entre
Yokohama y Tsuruga, puntos_finales de la travesía japonesa de la Thomas.

Por la topografía del terreno, las islas niponas no son más que los picos más altos de una
cadena de mootalias submarinas, el automóvil
no es vehiculo de moda en el país del Sol Na.
ciente, y probablemente nunca será; el medio
de transporte más apropiado es el c:ljinrikishac.
Con esta palabra se designa al mismo tiempo á
un carrito de dos ruedas con capacidad para
una persona y á un vigoroso muchacho japooés
que lo empuja ó tira de él segúu lo exige el camino.
A esta clase de vehiculos está adaptado el
camino, por lo cual su anchura media es de sesenta centímetros, el automóvil necesita como
mioimun un metro sesenta; las curvas son tan
cerradas que un caballo tendria dificultades
para pasar por algunas y las pendientes llegan
á ser de cuarenta y clucueota por ciento.
Para hacer practicable este único camino
que se hallaba en tao lamentables condiciones
para el cauto&gt; fué necesario ensancharlo casi
en su totalidad, ampliar las curvas y reducir la
inclinación de las pendientes.
'En la parte del camino que rodea al volcán
cFushi&gt;, no fué posible esto t1ltimo y hubo que
recurrir en muchos lugares á la ayuda de los
habitantes de la región para que e'llpujaran el
carro, pues el motor se 11egaba. absolutamente
á prestar sus servicios. Ademl\s de todo lo dicho, el camino estaba obstruido por toda clase
de obstáculos; había grandes piedras que se necesitaba quitar á mano; troncos de árbol que
algún lefiador de mala memoria había olvidado en plena vía.

El &lt;Club Hércules,&gt; agrupación deportiva de
reciente creación, celebró la noche del catorce
del actual, una exhibición atlética ea el salón
principal del casino de la cercana ciudad de
Guadalupe Illdalgo,
A los socios del nuevo club se unieron los del
«Olímpico,&gt; lo que dió mayor atractivo á la
reunión. El programa de ella se compuso de
ocho números que llamaron la atención por la
limpieza y agilidad de los que tomaron parte
en ellos. De los cuatro números correspondientes á la primera parte, llamó especialmente la
atención el asalto á sable, entre los t,eolentes
cle artllleria Alberto Ortiz y Eduardo Parellón.
Se declaró vencedor al señor Ortiz, haciendo
constar que su contrario habla tenido ataques
y paradas dignas de mención especial.
Entre los uúmeros de la segunda parte, hubo
una lucha l!'reco- romaua, entre los señores
Lamberto Ileroández y Alejandro Garrido Alfaro, quienes demostraron, además de un buen
desarrollo físico, un estudio perfecto del arte
de la lucha.
El número final del programa era esperado
con impaciencia; se trata.ta de una exhibición
dP, box entre el campeón mexicano Carlos de la
Tijera y su discipulo el selior Ricardo Ortiz;
naturalmente que esto no fué un combate, pues
el señor Ortlz no podía esperar un triunfo de
su profesor, de quien a dijimos que es considerado como el campeón del box en México,
pero fué una viril exhibición de conocimientos
y agilidad en el arte de la defensa y el ataque
con los puños.
Los demás nñmero&lt;i del programa, aunque no
despertaron tanto Interés como los citados,
fueron del agrado del público que llenaba. el
salón escogido entre los inteligentes en cuestiones deportivas. El club prepara otras fiestas
de la misma clase, que serán, sin duda, del
agrado de los amantes del deporte.

00

Lucha greco-romana entre L. Hernández y
Conrado Mena.
Alberto Arias levantando una bala de 100 libras.
Ejercicios de barra.

�24:8

l!:L MUNDO ILUSTRADO

r,t, MU'.'&lt;DO tLUSt'l:A t){)

ta nutoa línta átuliacán
La vía del Sur Pacífico es una de las que se
han constrnído con más violencia en el país Y
de ello son una prueba las noticias que acerca
del avance de los trabajos ha venido publicando, dia por día, la prensa.
El tramo de Guaymas á Culiacán mide 549
kilómetros.
Al empezar el afio la vía había entrado ya á
territorio sinaloense y el 16 de Enero hallábase 25 kiló'.lletros al Sur de San Bias; lugarejo de
poca importancia situado á orillas del río del

~CASTelLANA
CENIZA
Se abrió tu nueva caja, espectro frío,
ídolo de mi amor, y al ver tu huesa,
un intenso estupor nubló mi brío
viendo lo que adoré vuelto pavesa.
Tus oídos, cual grietas desgarradas,
se abrían en tu cráneo pavoroso,
por donde entró la vida á bocanadas,
hecha orfeón y cántico grandioso.
Allí estaba tu risa, amarga risa:
cuajóseme la sangre al ver que era, ,
no la fbr de tus labios indecisa,
sino el reir de fosca .calavera.
Allí ataban tus dedos sus tendones,
dedos que hicieron blancos, ideales,
al rumor musical de sus bordones,
las abejas con miel de los panales.
Allí estaba tu frente sin cabellos,
la que besé por bien pensada y buena,
ara fría sin luces ni destellos,
de roto altar tristísima. patena.
Allí estaban huesosas y amarillas
¡oh dolor desolado! las triunfales
rosas hechas de luz, que en tus mejillas
abrió un ángel con dedos virginales.
Allí estaban tus senos extinguidos,
manantiales cegados y dolientes,
lo mismo que sin pája.ros dos nidos,
lo mismo que sin música. dos fuentes.

Alli estaban tus cuencas descarnadas,
tus órbitas horribles y sombrias
iguales á dos luces a.pagadas,
iguales á dos lámparas vacías.

Yo lle tenido otras musas-hadas ó diosas,
y á sus pies he arrojado-mirtos y rosas.

Amor rendido,
al que dieron en pago-desdén y olvido.
De tí, linda mufieca-no desconfío,
y aquí te dejo un dulce- recuerdo mir.
¡Sé muy dichosa,
cuando se abran tus alas-de mariposa!
1908.

FERNANDO DE ZAYAS.

m
LA VIEJA ANDAtilEGA
~i'i'

Tenue lampadario con su luz incierta.
de la vieja urbe alumbra la puerta.,
que malos guardianes dejaron abierta..
Como una luciérnaga. está el farolillo
dando luminaria con su escaso brillo
al muro vetusto y al fuerte rastrillo.
Allá en el postigo su cántiga afleja
cant;i. el centinela, y a.bajo en la re¡a
un lebrel dormita. Y pasa una vieja.
Y pasa una vieja de rugosa boca.
Vieja de la noche, ¿dónde irá la loca?
¿dónde irá la vieja de monjil y toca?
El lebrel la. siente y aúlla. Ella avanza,
y pasa. el rastrillo, y al campo se lanza,
y el largo sendero de flores alcanza.
Va cantando alegre conforme camina.
coplas muy joyosas con su voz divina,
y nadie oye el canto de la peregrina.
Lejos de poblado quiere ver el día.
Dejadla que cante, dejadla. que ría,
dejad á la. vieja que es la poesía.

¡Y ese puñado de podrida escoria
fué lo que mis sentidos a.doraron,
lo que fué mi ilusión, mi fe, mi gloria,
lo que á su luz mis ojos se cegaron!

Porque ya está sola canta alegremente.
Por mofa. en la villa la tuvo la gente,
la noche es su herma.na, y hermana demente,
protegió su huida por aquella puerta
que malos guardianes dejaron abierta.

¡Y son aquellas cálidas pupilas
estias órbitas á ridas y hueras,
y sus miradas hondas y tranquilas,
y los lirios de azul de sus ojeras!

Y avanza cantando, querella ó conseja,
y nombra poetas como hetaira. vieja,
de antiguos amantes recuerda los nombres.

Se deshizo el poder de tu portento,
vida pulverizada por la muerte;
se evaporó tu a.lado pensamiento
y ya jamás me gloriaré de verte.
Tu sombra al contemplar por vez postrera
siento latir mi vida destrozada,
lo mismo que una trágica bandera.
por las balas y vientos desgarrada.
Adiós, vana ilusión, rotos empeños.
Cerré otra vez la caja sollozando;
y largas noches ahuyenté mis suefios
para pasar su soledad llorando.
SALVADOR RUEDA.

o
Para una niña
Mi musa es una niña-risueña y pálida,
un querubín pequefio,-una crisálida..
¡ Será un tesoro
cuando tienda á la vida-sus ·a las de oro!
Marco dan á su frente-áureos ricitos,
sus labios son rosados - caracolitos.
Tal se diría:
¡Parece cna mufieca--de fantasía!

Dejadla que cante, dejadla que ria
dejad á la vieja que es la poesía,
es la poesía que huye de los hombres.
PEDRO

DE REPIDE.

*

Dilución de marfiles...... .
Para "€1 mundo 11u,1rado."
Dilución de marfiles y corales
Sus mejillas; sus ojos vesperales
Diamantes de corvinas radiaciones;
Perlas sus dientes albos y pequeños;
Rubís sus labios finos y risuefios;
Ta.les las excelencias de sus dones.
Ellas lo enamoraron, y rendido,
Es un pobre león que á grito herido
Llora su desventura en el boscaje,
Porque se enamoró perdidamente
De una cordera blanca é inocente
Qoe a.l mirarlo, fugaz ero prendió el viaje ....
Hoy vaga por la umbría nemorosa,
Exhalando su queja lastimosa
Y en espera de ver á su cordera,
A su cordera blanca y bendecida.,
Esa que edulcoró toda su vida
Amargando á la vez su vida entera ....
ALEJANDRO QUIJANO.

EDIPO Y LA ESFINGE
-"Adónde te diriges, por áspero camino,
Joven de faz adusta, de intrépida mirada?
-Voy á librará Tebas del monstruo que el destino
A mi ambición ofrece y al filo de mi espada.
-No temes el encanto del monstruo sibilino?
Sus ojos son abismos de lujuria insondada,
Sus senos son de virgen, su rostro es femenino,
Sus curvas, de pantera .... di, nada temes?-Nadal
-Tregua á tu lcco empeño, tregua á tu audacia loca ...
Vas á la muerte, Edipo .... La gloria es fugitiva ....
Ven! .... Yo te ofrezco el triunfo: los besos de mi bocal"
El héroe.alzó los ojos hacia la cumbre altiva;
Yalll vió proyectarse por la desnuda roca
La sombra de la Esfinge, siniestra y pensativa ....

INVOCACION NOCTURNA
-Oh pálida Selene, que sobre el mar obscuro
Tiendes la suave fimbria de tu velo argentado,
Diosa de I arco de oro por Vulcano forjado
En los cele~tes yunques, con el metal más puro;
-Hécate ~ubterránea, que en el Estigia impuro
Alumbras el camino del remador sagrado,
Escuchas de las sombras el himno desolado
Y acoges las siniestras palabras del conjuro;
-Artemis, la del doble cuerno de ópalo mágico,
Que la hechicera invoca, según el rito trágico,
Mientrar la roja llama sobre la pira ondea;
--Vosotros, de la noche demonios familiares:
Haced que, lentamente, destilen mis pesares
Los poderosos filtros de Circe y de Medeal

POLIFEMO
Cuando el astuto Ulises gritó á sus marineros:
-"Presto, soltad las velas! Venced toda fatiga!
Huyamos de la playa traidora y enemiga
Dond~ la muerte acecha los bravos compañerosl"Vociferaba el Ctclope:-Viles aventureros!
Que mi padre, Neptuno, sin término os persiga!
Que Gorgona, implacable, desde el Orco es maldiga,
Yque encontréis las syrtes en vuestros derroteros!" ....
Politemo, arrancando pedazos de montañas,
Lanzábalos al aire, con imponente saña,
Mientras obscura sangre por su ancha faz .:orrla ....
Más, el bajel, al rayo primero de la aurora
El seno soñoliento del glauco mar hendla,
Cortando las espumas coa atilada prora.

LA FUENTE SAGRADA
Vc,lvi á la Fuente Antigua. á la Fuente Slgrada:
Alli encontré al dios Pan, embriagado de aurora,
Al Viento la pujante cabeza soñadora,
En matinal roclo la barba salpicada.
Fijando en mi la enorme pupila dilatada
De pensativa Esfinge, que el tiempo rememora,
Sopló en los siete tubos de su flauta sonora
Y huyeron siete alondras por la selva encantada ....
El dios sonrió benévolo de mi asombro de niñJ,
Yalisando su luenga cabellera de armiño,
Medital-dijo-y luego, con voz más dulce: cantal ....
Cuando partió, la selva tendióle arcos triunfales,
Y vi, por las alegres rutas primaverales,
Un lirio . . .. muchos lirios brotar bajo su planta.
LEOPOLDO DIAZ.

Extremo norte del puente provisional sobre el Humaya.

Fuerte, en que se cruzan la nueva. vía y la del ferrocarrrilKansasCity
México y Oriente.
A la vez se inicia.ron en Culia.cán los trabajos de construcción de
un puente provisional sobre el río Húmaya, para el paso de los trenes,
Y se concluían los de otro puente que se había empezado con anterioridad sobre el río Sinaloa..
El 22 de Febrero la brecha encontrábase en terrenos del Distrito de
Mocorito cuya cabecera quedó distante unos 10 kilómetros de la vía á
causa de que hubiera sido más costoso á la Compa.fiía acercarla á ella.
El 28 del mismo mes entró á Bamoa la primera. locomotora y poco

Puente provisional sobre el Humaya antes de ser colocada
la parte de hierro.

�250

EL MUNDO ILUSTRADO

El MUNDO ILUSTRADO

CRONICA

LA VIRGEN DEL PUEBLITO,

de Querétaro, cuya coronaci6n se está gestionando
actualmente,

después se instaló cerca. de Cullacán un ca!D-pamento con objeto de abrir brechas hacia. el
Norte.
.
A medianos de Marzo había. enrielados 25 kilómetros al Sur de Bamoa. y en Abril es arreglado casi totalmente el tramo del Distrito de
Mocorito.
Las infatigables cuadrillas de la Em presa ent ran hacia. el día. 7 de Mayo al Distrito de Cullacán, y el 29 de Junio se present,a la. primera
locomotora frente á la capital de Sioaloa. en
medio de las manifestaciones de regocijo de
sus habitantes.
El puente provisional sobre el Huma.ya. quedó terminado el día. 10 de Julio, y el 20 llegó á.
Culiacán el primer tren, habiéndose organizado para. celebrar este trascendental acontecimiento una fiesta en que tomaron parte todas
las clases socia.les.
El trazo primitivo de la vía. entre Culia.cán y
Maza.tlán medía unos 250 kilómetros que se redujeron en un segundo trazo, que es el adopta.do detinitiva.mentie, á 217 kilómetros.
En la actualidad la br~cha. abierta al Sur de
esa. c~ pi tal pasa. de 50 kilómetros y la parte
herrada. de 10 Los t rabajos emprendidos en
Maza.tlán prosiguen también con actividad habiéndose herrado ya 40 kilómetros hacia. el Norte y arregla.do 20 kilómetros de terraceria. hacia el Sur. Si las lluvias son a.b1mda.ntes probablemente se recortarán un poco las obras
tanto en el Norte como en el Sur, pero en O~tubre se reanudarán con mayor vigor.

La Virgen del Patrocinio, de Zacatecas.

medio de milagros y favores, los que no esca.tima., y que hacen que la devoción por ella aumente sin cesar.
Para mostrar su ca.rHio por ella., los queretanos han iniciado la. idea. de hacerla coronar,
para 10 cual han inicia.do una. a.cti va propaganda. Una. comisión, compuesta. por varias personas prominentes de Querétaro, entre las que
se encuentran los sefiores notarlos Carlos M.
Esquive} y Salvador Sánchez: Licenciado Juventino Guerra, Doctores Alfonso Elguera. y
Francisco.Rivera, representantes de todos los
gremios industria!es y manufa.ctureros, se dirigieron al presbítero Manuel Gómez y á los padres franciscanos, á cuyo cuidado está la imagen, para. que inicien ante el Obispo de la. Diócesis, que se den los pasos necesarios para procurar la. coronación de la. virgen. Es bien sabido el entusiasmo religioso que muestra.o los
Ehijos del stado de Querétaro. y por lo tanto,

..

Nuestra Señora del Pueblito,
de Querétaro.

'

1,

Pocas imágenes de la. Virgen Madre de_ Cris•
to son objeto de una. veneración tan ardiente,
como lo es la V irgen del Pueblito en la ciudad
y en el Estado de Queréta.ro.
Fué construida dicha. imagen por un presbítero, empleando en su construcción cañas de
ra~trojo. El escultor carecla de dotes artísticas,
y, por lo tanto, la. imagen está lejos de ser be•
Jla, pero, á pesar de esto, cuenta con la devo•
ción y cariiío ardientes de sus devotos los que.
reta.nos.
De todas partes del Estado se hacen peregrinaciones á. la capital, con el objeto de orar ante la sagrada Imagen, quien,según los devotos,
corresponde á estas muestras de ca.riño con sus
inagotables bondades que se manifiestan por

Sr. Don Carlos J. Meneses. nombrado Director
ínterino del Conservatorio Nacional
de Méxíco.

es seguro que las fiestas de la coronación serán
de las que haga.o época. entre los católicos ele
la. República.. Con ésta, ya. son muchas as vlrgenes coronadas que ha.y en México. y pecas,
de las que cuentan con un culto activo, faltan
por coronar.
Como se estila en esos casos, la corona será
colocada en la. cabeza de la virgen por el visitador apostólico, ayuda.do por el Obispo de la
Diócesis, y probablemente con la. asistencia del
Arzobispo de México.

o

Nue~tra Señora del Patrocinio
Sobre el cerro de la Bufa, cercano á la ciudad capital del Eitado de Zacatecas, se levanta.
el santuario donde se venera. y se rinde culto á
la imagen de la madre de Cristo bajo su ad vocación de Nuestra Seííora del Patrocinio ó de
los Zaca.tecos; imagen que es objeto de lamayor veneración en la ciudad y Esta.do citados,
desde tiempos muy remotos.
Según la. leyenda, la. virgen se apareció en
el mismo lugar donde .se levanta actualmente
el santuario, el 8 de septiembre de 1546 tra.yen•
do la fe á los indios Za.catecos. La virgen, como todas las a.parecidas, pidió que se le erigiera. un templo en el luga.r donde se había aparecido, y éste fué construido por la iniciativa., y
en su mayor parte, á las expensas del presbitero Don Joseph de la. Rivera Beroárdez, conde de Santiago de la. Laguna., quien celebró la
ceremonia. de su dedicación una vez que estuvo
terminado
El 29 de junio de 1728, el obispo de la. diócesis, Doctor Don Nicolás Carlos Gómez de Cer•
va.ntés, bendijo el te1rplo y lo dedicó solemnemente á. Nuestra Señora del Patrocinio de ½a.ca.tecas. Como el culto de la. imagen no era. en
aquella época tan entusiasta como lo ha sido
en los últimos años, el templo estuvo abandonado más de treinta, después de los cuales rué
reedificado por el presbítero don Joseph de Bezanilla v Mier, siendo dedicado en medio de las
mayores solemnldades1 el domingo 13 de sep•
tiembre de 1795
El padre Beza.nilla, primer capellán de la
iglesia., trabajó mucho por levantar el decaído
culto por la. imagen y fijó su fiesta el 15 de
septiembre por ser la octava de la fiesta. de Na.•
tividad y de la fecha en que se apare~ló la vir•
gen. El santuario, desde su fundación, ha llevado el nombre de Sa.ntua.rlo de la Na.t,i vidad
y del Patrocinio de Nuestra Señora. de Zacatecas ó de los Zacatecos.

251

UEDE considerarse como una
forma de ventura habitar, durante la presente estación, en
alguna de esas poéti-:as quintas de verano que existen en
los pueblecillos de nuestros
hermosos alrededores.
Estando en plena temporada
de lluvias, como estamos, no
deja de ser desagraeable la forzosa reclusión que
éstas nos traen, durante la cual, á través de los
cerrados cristales contemplamos un cielo gris y
amenazador. La lluvia, en las ciudades, es el canto elegíaco más triste y monótono :,ne pudieran
desear los espíritus inclinados á las meditaciones lúgubres y á las perspectivas brumosas y sombrías.
El horizonte, opaco y tenebroso, parece desmentir todos los sueños, todas las sonrientes ilusiones que intentan brotar en las almas, como las
tímidas florecillas que asoman sus pétalos temblorosos entre las ásperas grietas de las ruinas. Con
su fúnebre salmodia, canta la lluvia sobre los
cristales su triste canción, y, los abiertos paraguas lucientes y obscuros, semejan las grandes
alas extendidas de nocturnos pájaros. Comienzan
las luces á encenderse en calles y casas¡ brillan
los focos como pupilas luminosas húmedas por el
llanto, y la monótona cantinela, continúa con una
lentitud siempre igual , siempre constante y tenaz.
Mas en el campo, al contrario de lo que pasa
en las ciudades, la lluvia es el toque de júbilo,
el repique gozoso con que la naturaleza se despierta para recibir de ella, su lozanía y su vigor.
La tierra sedienta y ardorosa, absorbe en su seno
fecundo la deliciosa frescura del agua¡ los altos
árbol es que, cubiertos del polvo del camino, parecen languidecer de fatiga y pesado sopor, al
sentir el beso generoso de las primeras gotas de
la lluvia, se estremecen y agitan sus ramas para
beber por todas sus fibras la misteriosa vida que
del fresco rocío van á tomar.
Y el césped húmedo y brillante, responde á la
caricia de la lluvia con la de su agreste perfume;
las flores se inclinan amorosas y tímidas como ánforas transparentes, colmadas del más puro licor¡
los pájaros, desde sus tibios nidos cantan en sord ina sus apagados trinos, y la gran fiesta de la lluvia y del campo, sigue triunfalmente bella y llena de poética y dulce sencillez.
Debemos, pues, considerar afortunados á los
que pasan el estío en pleno ambiente campestre,
durante la temporada del «veraneo,&gt; aceptado entre las personas de nuestra buena sociedad.
Allí, como en todas partes, se desliza la reina
Moda para dictar sus leyes y caprichos¡ los trajes
que para esta permanencia en el campo nos ofrece actualmente, son en verdad mu y variados. Los
más novedosos, son los bordados al punto de cruz.
Hay, entre estos, algún elegante modelo de gruesa tela de vichy, color crudo, cuyo adorno consiste, tan sólo, en bordado al punto de cruz que,
como hemos dicho, es la novedad de l a temporada. Este bordado se hace con finísimo algodón
«perlé,&gt; lavable, en colores vivos, comoporejemplo: verde, rosa y rojo en dos matices, eligiendo
alguna labor para formar la cenefa que debe hacerse en tiras de tela cubiertas de estameña, las
cuales hacen las veces de entredós para adornar
el vestido, según el modelo que se elija. Las faldas de tablas, continúan en privanza para esta
clase de telas y de trajes. Una cenefa bordada,
rodeando la falda, es de muy buen efecto.
También son ahora muy aceptados los elegantes y lin~os vestidos marineros, que tienen un
encanto especial por su sencillez, gracia y aire
juvenil. Son diferentes las combinaciones quepara éstos nos presenta la Moda. Unos claros, otros
obscuros¡ entre estos últimos, se ven algunos hechos en lienzo de hilo, azul marino, con un ancho cuello de dril blanco, lo mismo que el peto y
los puños guarnecidos con un bies y soutache
azul obscuros. En la orilla de la falda, luce una
tira bastante ancha de dril blanco, guarnecida con
bies y soutache azules. Corba1a de seda azul marino, con lunares blancos. Puede llevarse, tam·
bién, este vestido, con peto y sin cuello, ligeramente escotado.
No hay que perder oportunidad, lectoras mías,
de ir al campo en la temporada presente¡ si para
satisfacer el anhelo de contemplar cosas bellas, no
bastaran los grupos de lindas jóvenes que vemos
en las partidas de paseo, ahí están delante de la
vista, las hermosas mañanas frescas y perfumadas
como rosas silvestres, los crepúsculos de oro y
fuego, y la naturaleza entera que, siempre pródiga, nos ofrece el espectáculo de su grande y .solemne hermosura.

LA MODISTA EN CASA
Agradecemos debidamente á nuestras lectoras el agrado con que han
recibido las explicaciones de la .&lt;eccí6n de corte. Las cartas que nos han
llegado nos muestran, muy á las
claras, que nuestro empeño por complacerá las,subsc:riptoras no ha sido
echado en saco roto. Estamos, pues,
dignamente compensados del trabajo.
He aquí la tercera lección. El grabado número
1. muestra la manera más fácil y práctica de hacer

ñoras, arme el cuello y lo mantenga en su lugar.
El grabado número 3. dice claramente el procedimiento que debe emplearse para el arreglo de
los puños. Estos, á semejanza del cuello, deben
pegarse por el lado interior de la blusa, teniendo
cuidado igualmente de que el forro sea de la misma tela gruesa de que está hecho el forro del cuello. Por encima llevarán el pespunte, y si el cuello
tiene las dos hileras de pespuntes que indicamos
á nuestras lectoras para dar mayor vista á la costura, los puños deben también llevar esas dos hileras. Hay que cuidar de que los plegados vayan
perfectamente repartidos á los lados de la abertura del puño. Esa abertura debe tener de extensión
como diez centímetros más ó menos.
¡Ojalá que estas explicaciones sean también del
agrado de nuestras lectoras, tanto como lo fueron
las que anteriormente les dimos!

eoa
LA MUJER ENELHOGAR

Número l.
las alforzas. Parece á primera vista, muy sencillo
rayar, al ojo, las alforzas, y podemos asegurar á
nuestras lectoras que esesistema es muy deficiente, pues con un poco que vaya distando cada alforza una de otra, el resultado, al terminar todas
las alforzas, será desastroso. Para evitar esto es
conveniente, según lo indica el grabado número
1, recortar un pedacito de cartón que dé el tamaño ó ancho de la alforza que se desea hacer¡ con
él se irá señalando en el género la distancia que
debe mediar entre una y otra alforza, las cuales,
señaladas ya, se pueden poner á la máquina con
toda confianza, en la seguridad de que esas alforzas estarán perfectamente equidistantes.

Número 2.
El grabado número 2. indica la manera de colocar el cuello, pues de ella depende que éste no
resulte con arrugas ó con mala figura. Hay que
medir exactamente el centro de la tira que, más ó
menos ancha, va á servir de cuello, y hay que
medir igualmente el centro de la espalda de la
blusa¡ tomadas con cuidado estas dos medidas,
póngase centro con centro, por el lado interior de
la blusa, é hilvánese costura con costura, teniendo cuidado de caminar con la aguja, del centro
hacia el fin del cuello. Por encima de éste, una vez
terminado de hilvanarse, debe ir el pespunte de
la máquina, pues además de darle así más fuerza,
le presta vista. Una doble hilera de pespuntes al
derredor, lo harán más vistoso todavía. Aconsejamos á nuestras lectoras que la tela interior ó sea
el alma del cuello, vaya hecha de una sola pieza,
pues sucede á veces que, por economía, se pone
añadida, y esto redunda en la mala forma del cuello. También esa tela debe ser de consistencia dura para que, según la frase tan conocida de las se-

I
Número 3.

En las temporadas de veraneo, pasadas en el
campo, no faltan algunos accidentes ó pequeñas
contrariedades que uo dejan de ser desagradables,
por ejemplo: un aguacero torrencial que sorprende á la mitad del camino y que, no pudiendo evitar mojarse por estar en el campo y sin ninguna
defensa para la lluvia, los sombreros, trajes y sombrillas, quedan en un estado lamentable.
Para reparar estos daños, daremos aquí algunas
indicaciones que pueden ser de utilidad.
Si el vestido que la lluvia ha mojado es de se•
da ó de lana, no debe ponerse cerca de la lumbre
para secarlo, pues la tela se encogerá rápidamente, si esto se hace, quedando el traje inservible.
Se cuelga la falda por la cintura y el corpiño
por las costuras de los hombros¡ en seguida se pone debajo de la falda una tabla cubierta por un
lienzo seco; se extienden sobre ésta todas las partes de la falda y se cubren con otro lienzo limpio
y seco. Si la orilla de la falda está muy mojada,
se le pone encima una muselina y se le pasa una
plancha que no esté demasiado caliente.
Los trajes de percal, muselina ó batista, también
se cuelgan para que se sequen, y cuando lo estén
á medias, se estiran, tomando siempre el hilo de
la tela, y se planchan luego con la plancha muy
caliente. Si el aderezo ó apresto ele la tela hubiera desaparecido por completo, se pone por su revés una muselina almidonada y se plancha enci·
ma de ella.
En cuanto á los sombreros, si son como se usan
generalmente para las excursiones campestres, de
paja con adornos de flores ó listón, se procederá
de la manera siguiente: se quitan los adornos del
sombrero y se mete la forma de paja en una composición de agua acidulada con sal de acederas ó
zumo de limón¡ allí se deja dos ó tres horas, y en
seguida, se le pasa por encima jabón y azufre, después se humedece con una esponja empapada en
una mezcla de gelatina, jabón y alumbre, con la
cual quedará muy limpia, y luego, para darle aderezo á la paja, se le cubre con una hoja de papel
y se pasa una plancha bien caliente.
Si la paja es blanca, conservará mejor su blan·
cura y flexibilidad, metiéndola en una solución
de ácido clorhídico oxigenado y saturado de potasa, cuando ya está limpia y antes de plancharla, se le pasa una esponja bien mojada en agua de
arroz y almidón.
Si el sombrero estaba adornado con gasas, flores
y plumas, se quitan las primeras para plancharlas
con una plancha muy caliente¡ y las plumas cada
una de por sí, se sostienen sobre el calor de una
lumbre no muy viva, y según se van calentando y
pierden la humedad, vuelven á rizarse.
En cuanto á las flores, es más difícil disimular
sus desperfectos,_pero siendo el adorno menos caro, pueden renovarse, substituyéndolas por otras
nuevas y el sombrero quedará como si nada le hu·
biese sucedido.
Las sombrillas hacen en estos casos de paraguas,
de manera que vuelven también en un estado lamentable. Es conveniente meterlas en un baño de
aglla limpia y se dejan secar, sin cerrarlas en una
habitación que esté bien ventilada.
'
El calzado se debe rellenar de algodón ó de salvado para que no pierda su forma y se pone á se·
car en la misma habitación ventilada, dejándole
allí varios días, pues si se acerca á la 1umbre se
encogerá y no vol verá á servir.
, Estas breves indicaciones podrán servir, tal vez,
a nuestras lectoras para remediar, en algún modo
los daños que al atavío campestre puede traer un~
de esos chubascos tan benéficos á las siembras1 pero casi siempre incómodos para las personas que
salen de paseo,

11r

�'

FoT. FÉLIX

DE

PARís.-Monas l{ouFF.

Traje de carreras.-Confeccionado en muselina de seda arnari-llo pálido, sobre
un fondo de satín libert.r del mismo color.
La sobre falda de muselina, está bordada de color marrón y rnrde resedá. El
cuerpo es abierto por la es])alda .Y por el delantero, dejando
un corpiño de punto de Venecia. Las mangas son de la misma muselina bordada.

,·ei·

•

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                    <text>L

UNDO LUSTRADO

Registrado como arttculo de segunda clase, en 3 de Noviembre dr. 1894.-Impreso en papel de las Fá.brlcas de San Rafa.el.

Año XV-Tomo 11

México, 30 de Agosto de 1908

HOMENAJE A CUAUHTEMOC
Fotografía tomada durante la manifestación del día 21.

Número 9

�262

EL MUNDO ILUSTRADO

Director, Dr. Luis Lara y Pardo.
Gerente General,

ALFONSO E. BRAVO.
OFICINAS PROVISIONALES:

.....

Segunda. de las Da.mas 4. México, D. F. Aparta.do postal 2.570. -Teléfonos: Erlcson, 1476.
Oompa.ñfa. Telefónica., 471.

--

PRECIOS DE SUBSCRIPCIÓN:

En la. Oludad ................................. S 1.25
En los Esta.dos......... .. .. .. .. .. . .. .. . .. .. .. 1.50
En el Extranjero ,.... .. .. .. . .. . .. .. . .. .. .. 2.00
NÚMEROS SUELTOS:

En la Oa.pltal. ........................... SO 3-5 cs.
En los Estados ...... ..................... .. S0.50 cs.

EL SIBARITISMOYLA MORAL
Tengo un amigo muy dado á la paradoja, pero muy -inteligente y muy práctico.
Es un hombre ordenado, met6dico, soltero,
amante de su comodidad y un tanto cuanto
egoísta, aunque incapaz de hacer daño á
nadie, y antes inclinado al bien que al mal.
Como todos los séres paraclojales, tiene
una gran originalidad de pensamiento, y á
cada paso sorprende á sus íntimos con
ideas, principios, y modos ele ver las cosas
que salen de lo común, y que en ocasiones
son enteramente propios y personales.
De su filosofía puede decirse, con Spencer que "no ha yerror en ella que no incluya ~ alma de verdad," y siempre se puede
sacar mucho provecho de destilar sus paradojas para extraer de ellas esa esencia de
verdad que suelen contener, y que no es
menos preciosa porque, como los perfumes
del Oriente, sea necesario manipular muchas toneladas de pétalos y nectarios para
extraer una sola gota.
Días pasados nos expuso sus doctrinas
sobre la moralizaci6n ele nuestro pueblo,
que mucho la necesita, y paso á exponer
sus principios sobre el origen que atribuye
y los remedios que indica á prop6sito de la
delincuencia nacional.
,
-El origen de nuestra delincuencia-nos
dijo-radica todo y sin género alguno de
duda, en que nuestros nacionales no tienen
repugnancia ni 11,orror á las sabandijas.
Se cree, generalmente, que las prisiones,
presidios y penitenciarías, tienen vinculada
su fuerza represiva, según su clase, en la
privaci6n de la libertad que imponen, en los
trabajos forzados y rudos que exigen, en
la soledad, el aislamiento y el silencio á que
obligan á los detenidos.
Estas penas, torturas y sacrificios, amplificados por la ret6rica y la poética de los
criminolog1stas y de los moralistas hacen
gran impresi6n y excelente figura en el papel, á semejanza de ciertos ejércitos y de
ciertas finanzas más 6 menos centroamericanas. Pero en la práctica resultan anodinos, ineficaces y hasta contraproducentes á
juzgar por el incremento de la criminalidad
universal y sobre todo de la reincidencia.
No se infiera, sin embargo, de ésto que
cárceles, penitenciarías y presidios carecen
de medios coercitivos y represivos, ni que
estén desarmados frente al delito.
Los establecimientos penales disponen de
un medio poderoso de castigo del delito, superior á cuanto los criminalistas y legisladores han inventado. Y ese medio poderoso
son .... las chinches.
Para los efectos de mi demostraci6n-continúa mi amigo-debe entenderse por chinches no s6lo ellas, sí que también los piojos, las pulgas, etc., en una palabra, las sabandijas.
Al lado de éstas, y sirviéndose de ellas
en las condiciones que expondré después,
todos los medios punitivos, y por consi-

guiente, preventivos del delito, palidecen,
se ofuscan y pasan á la última categoría.
La sabandija, en general, y la chinche en
particular, parecen haber sido creadas exprofeso para el castigo de nuestros pecados
y la expiaci6n de nuestras más graves culpas.
Tienen el poder incontrastable de todo lo
que es á la vez pequeño, múltiple, nauseabundo y agresivo. Taimada y lenta en su
acci6n, la chinche, para concretarme á ella,
es inexorable en su ataque; pica, desaparece, vuelve á picar y á desaparecer. Su
picadura es irritante y oprobiosa; á la vez
duele y repugna; hiere á la vez el cuerpo
y el alma; ataca con el aguij6n la piel,
con la nausea las entrañas y con la repugnancia el espíritu.
Una estela nauseabunda la sigue, cauda
hedionda de un cometa odioso. Como el autom6vil, deja tras de sí una huella de vapor mal oliente. Al lado de la chinche la
pulga, alada, agil é inodora, es mariposa
comparada al alacrán.
8610 el piojo es tan odioso como la chinche. Pero ésta además, es pérfida. Sus auxiliares tienen la franqueza de agredir de
día, en pleno sol; la chinche nos tortura
de noche. Sus congéneres nos atenacean
cuando disponemos de todos nuestros medios de acci6n contra ellos. La chinche, como
el tío de Hamlet, apro,,echa nuestro sueño
para herirnos.
De la chinche puede decirse lo que Macbeth después de su crimen decía de sí mismo: &lt;Has dado muerte al sueño».
Ahora bien; no hay mayor tormento que
el insomnio. Privad al hombre del pan, de
la libertad, de la sociedad de sus semejantes; todo lo podrá soportar. Pero no lo privéis del sueño porque 6 &lt;dimite ó se somete». El insomnio es muerte más segura y
dolorosa que la inanici6n, que la soledad 6
que el silencio.
Podréis no domeñará la fiera por el hambre; siempre la subyugaréis por el insomnio. La locma misma es soportable y hasta
deliciosa sin él.
El sueño es el supremo consuelo como la
muerte el definitivo reposo. Perseguido,
dolorido, miserable, deshonrado el hombre
todo lo espera del sueño y todo lo aboga en
él. Mientras el hombre sabe que puede dormir no tiene por qué morigerárse, ni moralizarse, ni arrepentirse.
Si el hombre estuviera seguro de que el
delito 6 el crimen mataban en él el sueño,
no habría criminales.
Es éste el inmenso servicio que las chinches pueden prestar á la humanidad.
Pero para ello es necesario sensibilizar
al hombre para la chinche. Los hombres
pulcros, aseados, cuidadosos de su persona
llegan á ser, en este orden de ideas, sensibles como la mimosa. Una chinche en la
cama los atormenta más y mejor les quita
el sueño, que un remordimiento en la conciencia.
Lo malo es que nuestro pueblo bajo es
insensible á la chinche. En las prisiones
todas del mundo entero, las chinches, como
si tuvieran conciencia de su alta misi6n
moralizadora, pululan y llenan á conciencia sus deberes superiores. Pero los prisione'r os son insensibles á su acci6n; los
nuestros en particular.
tPor qué~ Porque desde el claustro materno han vivido bajo la influencia de su
aguij6n en el ambiente de su pestilencia.
Suprimamos la causa y quedará suprimido el efecto. Hay una manera de regenerar á la especie humana, de moralizarla, de
hacerle odioso el delito haciéndole odiosa y
terrorífica la prisi6n. Ese medio consiste
en desenchinchar cuidadosamente los tugurios y en enchinchar profusamente las prisiones.
Esto segundo ya está hecho.
El delincuente, en ese supuesto, llegaría
á la prisi6n con su sensibilidad intacta y la
chinche se encargaría de lo demás.
~T

263

fL MUNDO ILUSTRADO

-Pero á ese paso-objetamos á nuestro
amigo-habría que sensibilizar al pueblo
para todo lo demás; para el alimento escaso
y mal condimentado, para la galera infecta,
para el lecho duro, para la odiosa promiscuidad con los demás presos y también para la soledad y el silencio de las penitenciarías.
- Sin duda. Pero lo de las chinches podría bastar y no es difícil de plantear.
Si así no fuere podría intentarse,
aunque no lo creo fácil, todo lo demás. Porque hay que convencerse: en las
sociedades modernas, en que la impunidad
es la excepci6n y la cárcel la regla el sibaritismo es el peor enemigo del crimen. En
el siglo XX todo el mundo puede ser criminal menos Petronio.
-Pero eso es rebajar la moral.
-Sin duda; pero también es generalizarla. Vd. escoja.

DR. M.

FwRES.

Departamento de empleados y restaurant.

193

Crónica Científica
LA PERIODICIDAD EN LA VIDA

La vida, que por mucho tiempo se creyó que
fuera. el único fenómeno fisiológico continuo,
está sujeta á periodicidadee muy marcadas, según los estudios del Doctor W. Swoboda., de la
universidad de Viena, corroborados por los del
Profesor Christian Clausen de Cristianfa y que
acaban de publicarse, causando no poca sorpresa en el mundo científico.
Según estos dos fisiólogos, nuestra vida pensante y emotiva. está sujeta á una especie de
movimiento ondulatorio; las crestas de las ondas forman lo que se conoce de la vida, mientras que el resto es nuestraexistenciasubconsciente. Uno de los resultados de este estado de
cosas, el que llamó la atención de los sabios, es
la ocurrencia de ciertas ideas y pensamientos
con tiempos regulares, ocurrencia que no seria
explicable de otra manera. Después de ciertos
periodos cuya duración ha sido determinada y
verificada por los sabios citados, parece que la
memoria funde en sus moldes las ideas, por decirlo así, y las saca del mundo subconsciente
pa.ra. translada.rlas al mundo de las percepciones
conscientes.
El doctor Swoboda observó que le sucedía con
frecuencia que después de haber asistido á un
concierto no podía recordar la música oída por
más esfuerzos que hacía para ello, y que después de cierto tiempo, un día próximamente,
el recuerdo venia espontáneo.
Fijando la. atención en este fenómeno, notó
que una. música oída á la una de la tarde volvía. á su memoria á las once de la malla.na, dos
días despues, es decir, despues de un período
de cuarenta y seishoras;despuésnotóquesiempre que reaparecía el mismo recuerdo era una
hora antes que el dla anterior, lo cual lo indujo á lijar un período de veintitrés horas ó sus
múltiplos pa.ra fenómenos de esta clase.
Pronto tuvo oportunidad de corroborar esta observación: una mujer fué picada por una
abeja. y el dolor de la picadura desapareció poco rato después para reaparecer á las veintitrés horas. Un estudio más detenido le hizo
ver que los periodos de veintitrés horas son peculiares á los hombre;, y que, generalmente en
las mujeres son de diez y ocho horas.
Continuando en sus estudios, tanto el doctor
Swoboda. como el profesor Ola.usen encontraron
otra serle de periodos de veintitrés dias en los
hombres y de veintiocho en las mujeres; estos
períodos coinciden con otras varias circunstancias fisiológicas.
En el transcurso de los estudios se encontró
que la memoria no sólo repite con regularidad
las impresiones recibidas por medio de la vista y del oído, sino también las emociones y esta.dos de ánimo. Vn estado de hilaridad ó de
depresión nerviosa se repite á las consabidas
veinUtrés horas, aunque en el intervalo haya
dominado un estado de ánimo enteramente
di verso. De esta manera se ha podido explicar
la razón de muchos sueños. Acerca de uno de
elloc;; dice el seiior Ola.usen lo siguiente:
&lt;Una noche fui despertado por el sonido de
mi despertador, el que probablemente, me hizo soña.r que me hallaba en un concierto. En
el programa de éste leí el nombre de un actor
musical que no ha.bia oído mencionar nunca.
«Al despertar estudié el caso y me acordé de
que habia visto el nombre del compositor des•
conocido en el sobre de una. carta. Hice un esfuerzo de memoria y recordé que había visto ese
sobre á cierta hora del día, aumenté á esa. ho•

Grupo de excursionistas en
el campo.

ra diez y ocho más, y concluí que debían ser
las t res de la. mañana próximamente; encendl
un cerillo para verificar mi cálculo. y encontré
que había acertado casi sin equivocación.&gt;
De la mismo manera se explica qu.e se sueñe
una cosa. varias noches sucesiva.mente y que
dos personas tengan el mismo sueño á la misma hora. Dice el doctor Swoboda que dos hermanas que pasaron una noche velando á su padre enfermo, soñaron veintiocho días después,
á la misma hora, que se hallaban sentadas llorando junto á su lecho de muerte.
De sus observaciones ha deducido el doctor
que esa periodicidad no se manifiesta de la misma manera ni con la misma regularidad en todas las personas. Divide á los sujetos observados en periódicos y aperiódicos. En la primera
categoría. dice que entran los que están dedicados á una vida que exige un ejercicio constante de las facultades pensantes, en primer
lugar los poetas y los artistas. Los hombres de
sentido práctico, séres fuertes y equilibrados,
no presentan muestras de esa periodicidad, y
menos con la regularidad de los séres cuyo sistema nervioso es débil é impresionable.
En algunos casos este fenómeno tiene grandes inconvenientes para. quien es victima de
él, como en el caso de un estudiante que no
podía concentrar su atención más que á ciert as horas, pero también puede ser de gran
utilidad en otros casos. Durante las enfermedades se pueden aprovechar los momentos en
que el vigor renace para vigorizar el espíritu y
el ánimo del paciente. La tarea de aprender
de memoria discursos ú otra. clase de recitaciones se facllltará mucho ,aprovechando los momentos favorables.

Uno de los departamentos de máquinas y empaque ( La fotografía
no muestra sino una porci6n corta de la gran fábrica.)

Excursión de Estudiantes.
En los primeros dlas del presente mes, los
alumnos de la. Escuela Nacional l'repa.ratoria
hicieron una. excursión con el objeto de visitar la fábrica de papel de San Rafael y estudiar historia natural en sus cercanías que se
prestan admirablemente para ello por la exuberancia de la vegetación.
Los estudiantes visitaron con detenimiento
la planta de la fábrica, que es rr.uy grande, y
se les instruyó acerca de las diferentes opera-

*••

~

Según escribe el corresponsal de Roma al ·'London
Morning Post," durante el afio pasado hubo que lamentar nada menos que "cinco mil" suicidios en aquella
ciudad. Ua periódico italiano, refiriéndose á esos horribles excesos, afiade que de esos 5,000 suicidios las tres
cuartas partes eran de Jóvenes de uno y otro sexo, que
todavla no hll.blan cumplido veinte afios de eda&lt;1.

clones necesarias para la elaboración del papel
en los diferentes departamentos. Vieron como
se fabrica desde el papel de paja. que se dedica
á la envoltura, hasta. el papel satinado y de
brillo para impresiones finas y escritorio.
En los alrededores de la fábrica los alumnos
coleccionaron plantas é Insectos, y estudiaron
la configuración y constitución del terreno.·
Además de los provechos que indudablemente debe tener esa excursión para quienes la llevaron á cabo, desde el punto de vista científico, el paseo por el campo debe haberles sido de
mucho provecho desde el punto de vista de la
higiene, tanto física como intelectual. El aire
del campo y los ejercicios á aire libre vigorizan
el cuerpo, y el descanso y la admiración de la
naturaleza hacen desea.osar la inteligeLcia y
la preparan para emprender con mayor entusiasmo los estudios posteriores.

Grupo de profesores que dirigieron
la excursión.

Los alumnos de la Preparatoria, lo mismo
que los de otras escuelas de cuyas excursiones
ya nos hemos ocupado, harán de tiempo en
tiempo ejercicios al aire libre del carácter del
que nos ocupa., escogiendo para sus excursiones
los lugares que sean más provechosos para
ellos, según la clase de estudios á que se dediquen. La hecha á la fábrica de papel fué dedicada especialmente á los alumnos de química,
aunque no asistieron á ella únicamente los de
esa. clase.
Los de la. de historia patria harán excursiones
á los lugares célebres del país ó en los que se
han efectuado hechos notables de nuestra historia, como el pueblo de Dolores, cuna. de nuestra independencia; los puntos que tocó Hidalgo en su peregrinación rumbo á la. capital, y
otros lugares que están relacionados con episodios de la vida. nacional. De estos paseos se
procurará que los estudiantes saquen el mayor
fruto posible.

*

�J
EL MUNDO ILUSTRADO

264:

En

EL MUNDO ILUSTRADO

Honor de Cuauhtémoc.•

0

&lt;D

1.-Aspecto de la glorieta donde se levanta el monumento del héroe, en los momentos de la manifestación. 2.-Grupo de manifestantes y turistas en
la misma glorieta. J.-Manifestaci6n infantil de los niños de la sociedad Porchini. 4.-Kiosko donde !&gt;e improvisó
la tribuna para los discursos y
maní/estaciones oficiales. 5.- El presbítero Pilar Sandoval pronunciando su discurso en Nahuatl
y en Castellano.

La Gloriosa Batalla de Churubusco

El día veintiuno de los corrientes se efectuó en la glorieta del Paseo de la Reforma, donde se levanta el hermoso monumento al último emperador azteca, la manifestación anual que el Ayuntamiento de la ciudad organiza para conmemorar la
valentía del héroe en el aniversario del día en que le fué aplicado injusto tormento
por los conquistadores.
La manifestación tuvo el mismo carácter que en aiios anteriores; el kiosko que
existe en la citada glorieta fué adornado con cortinajes, y en él se improvisó la tribuna para que los oradores hicieran el panegírico del héroe, en cuyo honor se hacía
la .fiesta.
El presbítero Sandoval pronunció un discurso en Nahuatl, y los niiios del asilo
Hunt Cortés cantaron el Himno Nacional en la misma lengua. En nombre del Ayuntamiento de la ciudad, el Ingeniero Galindo v Villa presidió la ceromonia y colocó
una corona de flores al pie del monumento.
Cada aiio la fiesta pierde algo de su carácter oficial, y se identifica más con las
costumbres populares; el pueblo es el que manifiesta su carillo al heroico defensor de
la antigua Tenochtltlán contra el espíritu de ambición y tenacidad casi fanática de
los conquistadores.
La fiesta anual hace que se conozca cada vez más el episodio del tormento que
se halla representado en el pedestal de la estatua en un magnífico relieve de Guerra
y Noreiia.

FOTOGRAFIAS TOMADAS DURANTE LA MANIFESTACION DEL DIA 20 EN MEMORIA DE LOS
HEROES DE LA DEFENSA DE
CHURUBUSCO.

.,..,...

1 --Grupo de 111a1ufeslanles ante el nio1mme11lo.-2 Fuerza
de rnbal!er[a que lomó parle en la 111a111festación.-3. Grupo dt'
Veteranos.-.¡. /,a artillería des.filando en Clwrubusco.-5. Grupo de 11i1ias ca11ta11do el Jlinmo Nacional.

265

gI

�266

~L JllUNl){) ILUSTRAD{)

IU MU:\'1)0 ILUSTRADO

El Incendio de ''Dos Bocas" .
Alberto Castillejos, de la Escrre·
la de Artes y Oficios.

La mesa durante el banq1wte.
Lugar donde se están instalando la bombas
para extinguir el fuego.

Sr. Teniente Coronel Porfirio Díaz.

Banquete de felicitación

1

1

Ht

Gn1po de concurrentes al banquete.

Para celebrar los ascensos habidos últimamente
en el cuerpo de ingenieros constructores, varios
jefes y oficiales de este cuerpo organizaron uu
banquete que se efectuó en el tívoli del Elíseo.
Todos los ascendidos, entre ellos el señor Teniente Coronel Don Porfirio Díaz, hijo, fueron invitados de honor y al fin de la comida se bebió á
su salud y porque los ascensos se sucedan cou
rapidez en la carrera que, fundadamente, se espe•
ra brillante.
Se convino en que todos los invitados fueran
miembros del cuerpo de ingenieros, y de esta manera se logró que reinaran durante la comida una
franca alegría y entusiasta sinceridad.
Una vez que se levantó la mesa, los comensales
se dedicaron á juegos y ejercicios en los terrenos
del Tívoli, juegos en los que pasaron el resto de
la tarde hasta el obscurecer, hora en que se retiraron los invitados.
Ilustramos estas líneas con grupos fotográficos
tomados durante la comida y d espués de ella.
Publicamos también un excelente retrato del Sr.
Teniente Coronel, pocos días antes de su ascenso,
vistiendo la capa lujosa del Estado Mayor del
Sr. Presidente. La fotografía fué tomada por el Sr.
Manuel Ramos.

Durante más de un mes el fuego ha estado
consumiendo diariamente varios miles de pesos en petróleo; lo que al principio fué un pozo que ardía, ha aumentado por momentos hasta convertirse en un verdadero volcán que
arroja enorme columna de fuego, visible desde
miles de leguas de distancia.
El espectáculo es único en su horrible grandiosidad; el líquido inflamado ha hecho un lago en los alrrededores del cráter y todo ese
l ago arde formando una sola y enorme llamar.ida que se eleva hasta las nubes.

Sr. Ing. Juan Palacics de la E. N. Pre·
paratoria, Jefe de la Expedición.
cán es de forma artificial, seguramente que pasará mucho tiempo para
ver otro igual; los trabajos para dominarlo tampoco volverán á hacerse,
y se pensó en que sería muy provechoso para los alumnos de las escuelas superiores el darse cuenta de uno

..

Una bomba centrífuga en trabajo.

1,

La Copa-trofeo Porfirio Díaz.

Publicamos en la presente plana fotografías de
la hermosa copa-trofeo «Porfirio Díaz,~ ofrecida á
la Asociación de Tiradores del Estado de Chihuahua.
El trofeo es muy hermoso, es de plata cincelada y ostenta alegorías alusivas al deporte á cuyos
aficionados se dedica;estáencerrado en un elegan·
te estuche.
La copa fué ofrecida al Club de Tiradores de
Chihuahua por el señor Don Manuel R. de la Pe•
ña para que se disputara no sólo entre los miembros del citado Club, sino entre todos los de la
Asociación de Tiradores d el Estado. Debe dispu•
tarse en torneos mensuales, y será s u propietario
quien la haya ganado en tres torneos, debiendo
ser dos de ellos inmediatos y el otro indistintamente en cualquier:i vez.

Fotografía tomada en el momento de exacerbación del fuego.
Contra esta invasión del fuego ha sido necesario adoptar remedios cuya magnitud pueda ser
comparable con el mal que se trata de remediar.
Mucho se ha ideado sin que se haya llevado á la
práctica porque, apenas se originó el incendio
surgieron los más descabellados proyectos para
apagarlo. Al fin se adoptó el procedimiento de
arrojar al interior del cráter grandes ca~tidades
de tierra mezclada con agua, y de esta manera parece que se está consiguiendo que el fuego disminuya considerablemente.
Pocas veces se presenta la oportunidad de presenciar un fenómeno tan imponente como un volcán con un cráter de más de cien metros de diámetro, Y si se tiene en consideración que este vol·

y de otros; para ello se organizó una excursión que bajo las órdenes d el señor Ingeniero Juan Palacios se dirigió al lugar del
incendio para hacer estudios de él.

Acaban de regresar los excursionistas,
quienes vuelven impresionados por el imponente espectáculo y trayendo buenas foto grafías d e él; á la amabilidad del fotógrafo
d e la expedición debemos los retratos que
ilustran esta plana, y á la del señor Treviño, uno de los excursionistas, las vistas.

Sr. Emiliano L. Martinez de la Escuela N. de Ingenieros,
FoiÓf1rafo de la Expedición.

�EL MUNDO ILUSTRADO

268

269

Eí, MUNDO ILUSTRADO

El gran Pnenie "Po1firío Díaz."
m:. JOaf~ RAMOS.
GRUPO DE DELEGADOS AL CONGRESO Mf:DICO DE GUATEMALA.

El Congreso Médico de Guatemala
Los médicos-que concurrieron al Congreso que se reunió en Guatemala hace unas cuantas semanas, hicieron, además de la obra científica
y humanitaria que les correspondía por su profesión, otra obra, igualmente humanitaria y más generosa aún: la de solicitar y obtener del
Presidente Estrada Cabrera, el indulto y la libertad de los presos polít!•
cos que durante muchos meses habían estado en la cárcel, por complicidad supuesta ó real, más bien supuesta que real, en los atentados que
ocurrieron hace varios meses.
La solicitud de indulto fué redactada, firmada y presentada por los
delegados de Chile, Costa Rica, Uruguay y México, quienes fueron reclbioos por el mandatario guatemalteco. El delegado de México, Dr. Don
JoséI.Ramos, uno de, l~s más disting~idos profesionales de esta ciud'ld, tuvo parte important1s1ma en 1esa. petición.
Publicamos en esta página el retrato del represent~nte mexlc'.1-no,
Dr. Ramos, y un grupo de los delegados al Congreso Médico, cuya historia. está marcada. por tan noble y generoso_ esfuerzo. Este grupo nos ha sido bondadosamente cedido por el Dr. Ramos.

Fotografía tomada durante la ceremonia de inauguraci6n.

EL PUENTE COLGANTE "PORFIRIO DIAZ"

SR. MIGUEL CASTILLO Y SRA. MARÍA CUAPITAL DE CASTILLO.

El nuevo Gobernador de Zacatecas.

SR. ING. FRANCISCO ZÁRATE, ELEC'rO GOBERNADOR
DE ZACATECAS.

A. la sentida muerte del señor Don Eduardo G. Pankhurst quedó vacante la primera magistratura. del Estado de Zacateca.s, para la. c~al acaba de ser designa.do el señor Ing. Don F rancisco Zárate por elección confirmada por la legisla.tura local.
En una entrevista el sel'ior Zárate dijo que sus esfuerzos durante su
administración gubernativa se encaminarán principalmente á hacer que
la de justicia. se haga recta. y debida.mente, que se satisfagan de preri:
rencia las necesidades de sus gobernados en lo que se reliere á instruc
ción pública. y que se explote convenientemente la. principal fuente de
riqueza del Estado que es la minería..
El gobernador electo es oriundo del Estado de Zacatecas donde ha pasado una grao parte de su vida, y donde reunió un buen capital dedicado á la minería y á la ingeniería que es su profesión.
Ultima.mente desempel'iaba la jefa.tura de una de las principales sec•
clones de la Secret,a.ría. de Hacienda, puesto del cual se se~a.rará para Ir
á desempenar el alto é irnportame para el que ha sido designado.
\

Hace algunos dias se efectuó con gran solemnidad la inauguración del puente colgante
«Porfirio Día.z&gt; construido sobre el río Grijalba.
ó de Chiapa.
El cita.do puente forma parte del camino carretero entre Chiapa de Córdoba y la. frontera
con Guatemala, y su falta era muy lamentada
por los trastornos que causaba en el tráfico de
la. región. Los traba.jos de construcción fueron
emprendidos á principios del año de 1905, y lleva.rtos á cabo en poco más de dos años.
La Secreta.ría de Obras Públicas, cuyo auxilió solicitó el gobierno del Estado de Chiapas
para la obra, exigió que é,ta presentara. todas
las garantías de solidez, y á ese fin se encaminaron los esfuerzos de los construct,ores, para
lo que hicieron uso de los más modernos métorlos de construcción obteniendo, según el informe oficial, un puente igual á los mejores de
su clase.
La fiesta inaugural fué muy entusiasta; el
seflor Gobernador del Estado la presidió y fué
presenciada. por un gran número de personas
que manifestaban su alegria por la conclusión
de obra tan importante.
Public&lt;1,mos varias vistas del puente tomadas
d~sde diversos lugares y con el adorno que tema. el dia de su inauguración.
El citado puente es una obra de arte y un
hermoso trabajo de ingeniería, tiene de Axtremo á extremo cien metros, y ha sido construído con solidez, empleando los mejores materiales, su costo es de cerca. de cien mil pesos, Yha venido á resolver de una manera -favorable el prohlema, de urgentísima resolución,
del tráfico en el Estado de Chiapas que, con
ser uno de los más ricos, vivía en casi completa incomunicación.
•

Los miembros del Círculo jalisciense ofrecieron en los salones de la Asocíaci6n, Calle del Coliseo
Nuevo, un banquete al Sr. Coronel Don Miguel Ahumada, Gobernador del Estado, que se
encuentra de paso en esta Capítal.-El banq11ete fué muy enfusiasta.-Esla fotogra/ía Jué tomada durante la comída.-En ella se ve al S eñor
Gobernador Ahumada en el sitio de honor.

�270

EL MUNDO ILUSTRADO

271

11:L MUNDO TLUS'rRADO

KERMBSSB OB e1\Rl01\0
•

Grupo t rna:lo el día de la rcc~pc;6n en Palacio.

Excmo. Sr. Don Luis Anderson, Ministro de Costa Rica.

MISION DE PAZ
Decisiva influencia ha ejercido nuestro país en la pacificación de los
de:: la América Central, región que por mucho tiempo, y por desgracia con razón, sufrió la fama de ser la más desordenada y turbulenta del continente.
Costa Rica ha sido la única nación que enmedio de la perpetua revolución y la perpetua intriga de sus vecinas se dedicaba en paz á desarrollar
sus riquezas naturales que son muchas. Esta circunstancia fué la que hizo
que su representante en la conferencia de paz celebrada en Washignton obtuviera la presidencia de la misma, y que se escogiera una ciudad costarricense para as!ento del Tribunal Supremo de Paz Centroamericana.
A la inauguración del alto tribunal enviaron México y los Estados Unidos sus represmtantes y Costa Rica agradecida á esta muestra de cortesía, ha
correspondido la visita de esos delegados con la de uno de s us más prominentes hombres de estado, el señor Doctor Don Luis Anderson.
El distin~uido diplomático llegó á esta ciudad hace varios días y se halla
entre nosotros cumpliendo con la misión que se le encomendó. El martes último fué recibido en audiencia solemne por el señor Presidente de la República. La ceremonia fué muy concurrida y los discursos que se pronunciaron
durante ella fueron entusiastas y sinceros.
El señor Anderson viene con el carácter de enviado extraordinario y ministro plenipotenciario con misión especial, y trae como secretario al señor
Dr. Don Juan J. Ulloa, cónsul general de Costa Rica en Nueva York.
El viernes. último dió el señor Presidente de la República un gran ban·
quete en los salones de la presidencia en honor
del distinguido visitante.
Ilustramos estas líneas con un retrato del justamente celebrado estadista y su secretorio.

l'uesto de la (cr¡,cffría ,lfoctr:m111a.-E/ Correo.

El Sr. Anderson en uno de los carruajes presidenciales.

. C::erca de la ciudad, capital del Eshdo de Jalisco, no sin ju:hcia lla~ada la Perla de Occidente, se halla la hermosa y pintore~~a villa de Za:i:,;Jpan, lugar escogido por las principales
familias de Guadala1ara para pas:ir la temporada veraniega.
Entre esas familias sur6ió la idea de organizar una kermesse
que á la vez que distrajera los largos días de la estación sirviera para ayudar dos obras de beneficencia de la ciudad: el
hospicio y el orfanatorio.
La fiesta de cardad se efectuó con el mayor lucimiento á
mediados dd corriente mes.

Tostadas.

1,

Sr. Don Alberto Cubillas, Director de la Colonia Penitenciaria de las Islas Marías, de la cual p11blit•a•
mos fotografías en uno de los
últimos números.

Grupo de concurrentes al banquete de la Prensa Unida, celebrndo hace pocos
(lías !!.,, el Tlvoli del Eliseo.
Puesto de "La Rojeña."

Los puestos estuvieron á cargo de las principales familias de las que veranean en la localidad y de las casas de
comercio, cuya honorabilidad las hacía acreedoras á ocupar un puesto en la elegante función.
, Hubo pue~tos de nieve y helados, correo, tostadas, poller~a, café y te, banca, pasteles y refrescos, confetti y serpentmas_, aguas ga~e~sas, buñuelos, s~ndwichs, cerveza y vino
tequila; este ultimo puesto fue de los más notables·
estuvo á cargo de la Cervecería Moctezuma y la fábrica d~
Tequila ~La R~jeña'b del señor Cuervo. Los dos productos
son bien conocidos en el Estado de Jalisco lo mismo que
en toda la República, pero en el caso d e q~e no lo fueran
la instalación artística, el tino y corrección de los emplea'.
dos que atendieron el puesto, y más que toio, h bondad
d~ los, product_os ~xpendidos, hubie7an bistado para acreditar a cualquier fabrica. Como e, bien sabido de nuestros
l~ctores, las dos ~e hicieron acredoras á hs mayores distinc10nes en la reciente exposición de hidieoe é industrias
en Madrid.
"
Cuando cayó la noche se pensó en dar la fiesta por terminada, pero los concurrentes mostraron tal entusiasmo
que se inició un baile el cual terminó hasta las primeras
horas d e la mañana del día siguiente; al retirarse la concurrencia lo hizo muy satisfecha por la hermosa fiesta y llevando los más gratos recuerdos de ella.

�EL MUNDO ILUST l:.,uo

2'72

EL MUNDO ILUSTRADO

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..... ..-- ..--- .,.. ..... ....... .. ..... ..-- ..--.............
LA MINA DE SANTA GERTRUDIS.
~

C!-!APALA DE NOCHL

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E~TLD!O l'OTOGRÜ'JCO POR L. V. CAJ;CÍ,\ .

~

~

~

~

La p reusa diaria nos ha hecho conocer en sus detalles la horrible vida. que llevaron durante trece días
otros tantos mineros, á quienes un
accidente del trabajo sepultó en
vida, debajo de miles de toneladas
de rocas, á una profundidad de
más de cuatrocientos metros debajo del suelo, donde sus semejantes
se paseaban mientras, disfrutando
de la luz del sol y del aire libre á
voluntad.
La vida que pasaron esos desgracia.dos fué horrible; sometidos á una
t emperatura altisima, sin aire que
respirar, sin alimentos y sin agua,
llegaron á un estado que, á no haber sido remediado rápidamente,
los hubiera conducido al extremo
de comerse unos á otros.
Los relatos de los periódicos tenían partes que parecían tomadas
de obras fantásticas de Veme ó de
Wells; uno de los trabajadores que
tenia u na botella de pulque la ocultó cuidadosamente y no lo dijo s ino después de dos días de encierro
y cuando el pulque estaba agotado.
Otro tuvo el valor de tocar piezas
en su «organillo&gt; para levantar el
áni mo decaldo de sus compañeros,
. .:. ~y otro contaba cuentos y chistes
con el mismo objeto; estos dos últ imos son los únicos que probableSANTA GERTRUDIS.- ENTRADA DE LA MINA Y HACIENDA DE
mente no sobre vi vlrán á la catástrofe; la explosión imprevista de un
barreno les causó horribles quema- ron cerca del lugar de la catástrofe mos inconcebibles en esos momen •
duras las que probablemente aca- las comidas de veinte trabajadores, tos los retardaron al principio, pebarán con la vida, sino de los dos, por lo que el hambre no se hizo sen- ro una vez que se comprendió que
al menos de uno de ellos.
tir tanto, pero no tenian nada que no era la hora de discutir derechos
En los primeros días nada les da- beber, y esto, unido á la alta tem · y pri macias, puesto que se trataba
ba indicios de q11e se estuviera tra- . pera.tura del socavón, les exponía
de la vida de trece hombres que se
bajando por su salvación, y si bien constantemente á la fiebre que no
hallaban en peligro, se trabajó con
es cierto que ellos debían suponer- se declaró en ellos por un verdade- gran ahinco hast a lograr hacer que
lo, la ansiedad de esas horas de in- ro milagr9.
los trece desgraciados volvieran á
certidumbre debe haber sido horroEl trabajo de salvamento fué de la luz y á la existencia de los homrosa. Por una casualidad, encontra- lo más rápido que se pudo; egoís- bres libres.

~

~

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..

..

- .. --~-

ENTRE EL EOSCAJE.-Estudio á_pluma por R. Lillo, para "~! Muodo llu~trado,"

¡'

'\,

BENEFICIO.

Empezó et t rabajo de perforar,
de día y de noche, á tientas y guiados sólo por la práctica de los viejcs mineros para irá la mayor brevedad en auxilio de los enterrados.
Al fin el éxito coronó los trabajos, y á no haber siclo por el acciden te de que ya hicimos mención,
los trece mineros hubieran sallclo
de su largo encierro sin lesión pe 1.
sonal ninguna.

�EL l\lUNDO rr,USTl1A no

1!1TE A T R o s
'

275

EL MUNDO ILUSTRADO

11

1

to nos renueva el sufrir: no pone en los ojos d e
nuestra alma la sensibilidad exquisita que al menor rayo de luz, en la vida que vivimos, los haga
lacrimar. El teatro de Linares Ri vas se olvida fácilmente, porque no ahonda, porque no hiere. Su
impresión es puramente exterior-á flor de almay pasajera.
Es como un polvo de alas de insecto, que brilla
y luce en ellas y se disuelve y borra en los dedos
que los tocan. No tiene persistencia, no tiene intensidad.
Es agradable-quien lo duda- doloroso á veces
y á veces punzante, recrea y engaña el espíritu,
pero nunca lo avasalla. No es como la semblanza
de Campoamor, escrita por el orfebre Díaz Mirón,
de cuyos libros decía:
"Abeja es cada expresión
que volando del papel
deja en los labios la miel
y pica en el corazón."

En la fiesta inaugural.-Las niñas vestidas de negro pertenecen al plantel.
Las otras niñas son de un establecimiento de bznef.áncia religioso.

La obra del comediógrafo hispano deja miel, sí,
mucha miel en los labios, pero no hiere el alma,
no sacude el sentir, ni levanta el rastrillo del
pensamiento para encerrarnos en la fortaleza de
la meditación. Es ligero, es sutil¡ si escuece no
hiere, si alegra no encanta, si hiere no mata.
Pasa por nuestras almas como una brisa, como
un perfume, como una evoc,ción de dolores aje-

Luis Mor6n, barítono del Teatro Principal.
Sara L6pez, artista del Teatro Principal.

r:

che; con,ecuti, as el San Juan de Luz. Fué la
creadora en El Cómico de Madrid de todos los
éxitos del género del día, mereciendo del p1íblico madrileño el apodo de &lt;Gatita» por el triunfo
que alcanzó en la creación de este personaje de la
&lt;Gatita B anca.»
P ara ella se escribió tal obra que hace co:1
maestría y novedad.
En Eslava estrenó toda esa serie de obras que
aquí nos dió á conocer María Conesa y que con
su ausencia de la escena duermen en el archivo
mientras Julita Fons, la graciosa sevillana, viene
á hacerlas despertar.

La semana teatral encerró la monotonía de sus
espectáculos en el parénte;is de do; frac:isos: &lt;Lucía» en Orrin y el estreno de &lt;El Barón~ en el
Principal, obra de autore, timorato, que- pn,intiendo la derrota- ocultaron sus nombres con un
seudónimo pagano. Y entre ese paréntesis d~ngradable, asistimos á resurrecciones de viej::ts zarzuelas en Arbeu, á una confirmación dt:l triunfo
de Burmester y á la repris~ de María Victoria en
el Fábregas.
Esta obra del ingenioso Linares Rivas, pasó por
la escena del coliseo de San Andrés como una
evocación grata, como un perfume ya aspirado
q u e conocemos y nos deleita¡ porque el teatro de
Linares Rivas es así: no deja en el alma la huella
honda, el surco adolorido que al menor tocamiet:-

i

1

•••
Mr, Frohoman, &lt;el Rey de los teatros,» llamado así, por ser director de sesenta y siete espec-

,,
1 '

t áculos, acaba de tomar por su cuenta seis teatros en París y entre ellos el
d e Vaudeville, donde actualmente triunfa la deslumbrantejeerie inglesa del
autor Barne, titulada «Pe ter Pan! ou « le petit garS'on qai ne vout pas grandir.»
Los cinco actos de esta obra, son una re&lt;eneración del teatro ale •r.:
don de una suave poesía deleita la emoción at:nta, alejándose de la gra'ci;
grotesca y pornográfica.
F lota el desenvolvimi.ento de la obra en una esperanza irrealizada y
torturadora: el afán de un adolescente que, a l contrario del antojo humano,
desea retener los años de su infancia, estancarse en el lago azul de la niñez,
no p robar el amargo maniar del beso, ni el vivificante calor de la pasión¡ ser
siempre niño, siempre ignorante del futuro dolor de vivir.
Y en esta melancolía contemplativa, ve pasar todo lo que huye, todo lo
que no v uelve, todo lo que puso en su alma ese odio al ser.
P refiere vivir como promesa, como imperfección, seduro de que ese ensueño azul es infinitamente más grato que todo el iris ~-adiante por venir.
Bune, el autor de l a feerie, puso en esta obra todo su humorismo filosófico,
recurriendo á l a fant asía de su talento y ha triunfado.
P orque todos, aunque tarde, llevamos en nuestro espíritu, el desatentado d eseo de Peter Pan¡ todo, somos hombres que quisiéramos no hab~r
c~~cido nunca, y lloramos el eterno desencanto de no llabtr sido siempre
ninos.
LORELEY.

Una Obra Pía
Acaba de inaugurarse, bajo el patronato de un grupo de damas di,,inJuidas, la Casa de San Vicente de Paul, en la calle de 1'alleres. A la inau1~ración asistió el señor Delegado Apostólico y con ese motivo se improvisó una
fiesta.
La casa h a sido establecida bajo mu y buenos auspicios. E,tá destinada
á_ recibir en su seno_ las niñas pobres que sean dotadas por alguna persona cantahva con la cantidad de dos mil pesos, que serán invertidos en la manutención y educación religiosa de las alumnas, á quiines se enseñará, además,

1

Julia Fons, artista notable de z:irzuela que
pr6xímamente vendrá á México.
nos ó de alegrías no nuestras, y como extraños á
nosotros ni nos maltratan ni nos alegran. Podrán
despertarnos piedad ó contento; pero nunca unificarnos al dolor y á l a risa, estrujando nuestros
nervios con su contemplación.
&lt;María Victoria» es así: una comedia humana
sin filosofías ni problemas. Vaga, imprecisa y sin
embargo, dulce.
Hace tiempo que la conocíamos.
Paco Fuentes nos la presentó en Orrin y ya entonces la aplaudimos como ahora.

I ¡

Amparo Romo, artista del Teatro Principal.

Una ceremonia conmoved.,ra.-Funeral~s del niño H erón Alvarez del Castillo, en
el cementerio Huauchinunango.-Puebla.
á hacer esos trabajos manuales que eran tan estimados y que se hacían antiguamente en todas las
casas religiosas de esta índole. Las niñas serán
internadas con la obligación precisa de que sus
padres ó curadores se comprometan solemnemente á no sacarlas del establecimiento hasta que hayan cumplido veinte años, pues se cree que h asta
entonces podrán discernir por sí solas respecto al
estado que más les convenga tomar. Mientras tanto estarán obligadas forzosamente á permanecer
allí, para lo cual los tutores ó curadores firmarán
ante testigos un documento en regla.
. Se admitirán también alumnas supernumeranas, que solamente pa1arán una cantidad mensual
pa~a su su~,istenc~a. Naturalmente que sólo las
nmas _c~t~hcas seran admitidas, para lo cual se
l~s exigira la partida de bautismo, y además, en
bien _de h moralidad del plantel, será también
requisito de admisión un certificado de buena
conducta. El establecimiento contará además con
talleres ú obradore~ abiertos al público, y que indudablemente servirán d e mucho para el sostenimiento de esta obra pía.

•••
Los habitucs de la tanda tienen sus ojos fijos en
los triunfos que alcanza en el Albisu de la Habana, la graciosa Julia Fons.
•
La empresa del Principal tiene ofrecida su presentación á nuestro público dentro de pocos meses y ya desde ahora se la espera con ansia.
Y razón hay. Julia Fons es una de las primeras
figuras en e l género chico.
Joven, muy joven, con divinos ojos negros, llenos de la melancolía del sur de España¡ esbelta
como la Giralda y cadenciosa en el andar, pasa
por la escena triunfadora de gracia y donosura.
Nacida en Sevilla tiene todo el encanto de las
mujeres de esa tierra.
Por eso en Madrid, era l a preferida del J&gt;Úblico
y autores.
Debutó en el teatro de la Zarzuela con el «Mijita» de Los Borrachos, y este fué su primer
triunfo.
De allí pasó al Ruzafa de Valencia y al Gran
Vía de Barcelona, donde representó con mi hermosa amiga Luisa Ruiz París, más de setenta no-

Mcn.&lt;eñor Ridolj, con el Sr. Director del plantel, algunos de sus benefactores
y las seis niñas fundadoras.

•
••
La casa se_ ha inaugurado con un corto 111:ruero
de alumnas mternas; pero tiene capacidad para
muchas más. Con el fin de estimular la caridad
de las ,Personas distiu ~uidas, y al mismo tiempo
la graht1;1d de. las alumna&lt; beneñciadas, se colocarán en siho distinguido de la Casa, los nombres
de las personas que liberalmente contribttyan con
fondos para el sostenimiento de ella.

Amparo Pozuelo, artista del Teatro Principal.

Fachada del asilo. de beneficencia y educaci6n religiosa.

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�EL MUNDO ILUSTRADO

276

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Venecia.-Escena ~n una calle.- Muelle en el canal de bs E~clavns.

Ve11ecia. -R/o Santa Ana.

NACIONALIDADES MUERTAS.
VENECIA.
A la disli11guida Señorita María
Luisa Gómez Farías y Cañedo.

II

h

Sazón oportuna es ésta de hablar de la gran
fiesta de Venecia, ciudad de fiestas y de diversiones, como si la mano misteriosa y terrible de un
gobierno oligárquico, receloso y sin misericordia,
aflojase de intento las riendas, siempre tirantes,
tratándose de manifestaciones que no podían causar inquietud á su sombría é inclemente política.
Nos referimos á la ceremonia del desposorio del
dux con la mar.
Esta festividad nacional se instituyó en conmemoración de la primera conquista de la Dalmacia,
y de las victorias debeladas por los venecianos
sobre los piratas en 997, en tiempo del dux Pedro
Orseolo II; esta festividad se efectuó anualmente
por espacio de tres siglos, hasta fines del XIII'?,
(1285). En este año, siendo dux Juan Dándolo, y
cuando el progreso marítimo de Venecia había
llegado á su esplendor máx,imo, · el papa Honorio
IV le dió un anillo, diciéndole: «Que la mar os

«esté sometida como la esposa al esposo, pues que
«habéis alcanzado su dominio con vuestras victo«rias.&gt; ... ... Y tal significativa ceremonia siguió
efectuándose, cada año con mayor pompa, hasta
los postreros años de la vida ' independiente del
Estado.
El día de la Ascención, que era el fijado para la
imponente ceremonia, como emblema de la supremacía que se había arrogado Venecia sobre el
Adriático, de la cual estaba más envanecida, si
cabe, que de todos sus demás derechos y victorias;
desde muy temprano en ese día, la ciudad ducal
rebosaba de júbilo, y ya al amanecer se escuchaba
el alegre -campaneo en todas las direcciones, y estrepitosas salvas hacía la artillería del arsenal y
de los fuertes. Todos los venecianos, sin distinción de clases, henchían la plaza de San Marcos,
dominada por la imponente y oriental catedral,
imitación de la Santa Sofía, de Constantinopla,
construída durante el siglo XI, bajo los gobiernos
de los dogos Pedro Orseolo, Contariui y Domingo
Ziani, con su extraña portada, superada por una
plataforma descubierta, donde se ven los cuatro
elegantes caballos de bronce, que antes fueron dorados, y que se sacaron del Hipódromo de Constantinopla, para hacer un adorno extraño en el
pórtico de un templo cristiano; agolpábanse tam-

bién los ciudadanos á lo largo de los muelles y
llenaban millares de rauda~ !(óndolas y de barcazas, todas empavezadas gallardamente con banderas de variados colores y de flores, las cuales
se estrechaban al rededor del Bucentauro, navío madnífico que era el oficial ó nave del Estado, á ';uanera del paladión de la República.
Nave de colosales dimensiones: con~taba la galera oficial de dos puentes, y ocupaban el inferior sesenta remeros, escogidos entre los má5
robustos de la flota, los que, sentados de cuatro en cuatro á lo largo de cada bordo, aguardaban empuñando los remos, la señal de la pa_rtida;
y otros cuarenta marineros, colocados en pie, al
lado de lo5 primeros, completaban la tripulación.
~l puente superior estaba dividido en su lom(itud por una especi.e de tabique que presentaba
nueve arcos. A los costados, había dispuestos noventa sitiales destinados á la comitiva del dux.
En la popa se formaba una cámara de honor
encima de dos gradas, y en ella la silla de marfil
del d11:r. L:i proa, adornada con l(randes fi~uras
alegóricas representando la Justicia, la Paz, el Mar
y la Tierra, lo mismo que inumerables fi~uras de
esfinge~. mónstruos marinos, conchas y otro~ ornatos que cubrían ambos costados, y la popa d.-.
aquella magnífica obra de construcción naval. El
puente superior se abrigaba por un cobertizo
(tierno), sostenido por pilastras, que eran cariátides; y en toda su extensión, se hallaba cubierto
por un toldo de terciopelo carmesí, recamado de
oro; y encima de la cámara ducal, flotaban al viento los colores encarnado, azul, blanco y violado,
que eran los de la bandera de San Marcos,
A las doce del día, el dux acompañado de los
embajadores extranjeros, del nuncio del Papa y
del Señorío, salía del palacio por la puerta Della
Carla con toda la comitiva. Precedían al Jefe del
Estado, ocho porta-estandartes, con las banderas
de la República; seguían luego seis hombres con
trompetas de plata, desfilaban en seguida los que
formaban el séquito de los embajadores, con vistosas libreas¡ y una multitud de pif.ferari [tocadores de pífano], escoltados por los escuderos del
dux, un diácono que llevaba un cirio regalado
por el papa Alejandro IV, y el capellán del palacio sel(uido de dos hombres que llevaban el sillón
y el almohadón del dux. Después de toda esta muchedumbre, se· adelantaban dos personajes más
importantes, el gran capitán del puerto, especie
de prefecto de la ciudad, con una toga encarnada
y orlada con cordones de seda con bellotas; seguía el canciller en traje de senador: luego el pequeño Ballofino, muchacho ricamente engalanado,
cuya mano inocente sacaba bolas de la urna cuando se verificaba el escrutinio para la elección del
dux. Venía, por último, el mismo d11x con nnlargo manto de armiño, sujetado con botones de oro.
Llevaba el gorro ducal, también de brocado de
oro, de forma cónica, cuya cúspide era redonda
y se encorvaba ligeramente al estilo frigio, y al
rededor de este gorro brillaba la corona ducal,
resplandeciente de pedrería~ sus sandalias eran
también un tejido de oro. A la derecha del dux
iba el le¡¡ado del Papa, y á la izquierda, marchaba
el embajador cesáreo, representante del emperador. Los demás embajadores, ataviados según las
modas dominantes en sus respectivas cortes, formaban parle del séquito y cerraban el cortejo lo,
miembros del Señorío y del Gran Consejo.
Avanzaba lentamente la comitiva hacia el mue
lle de la Piazzeta en donde esperaba el Bncenfanro. Los patricios colocábanse en las dos hileras
de a5ientos preparados sobre la cubierta: el dux
con los embajadores iba á sentarse bajo el dosel
dispuesto en la popa; al paso que en la proa tomaban
su lugar el almirante del Arsenal y el del Lido,
encargados de guiar la nave. Levábase el ancla,
echábanse á vuelo todas las campanas de la ciudad; los buques de guerra, el Arsenal y los fuertes col}testaban con salvas de artillería, y las músicas, situadas dentro del Bucentauro y en las barcas
inmediatas, confundían con tan horrísono estruendo los sonidos de una música alegre y entusiasta.
El navío, soberano de la laguna, avanzaba entonces majestuosamente, deslizándose por las aguas
amarillentas de la laguna, cuyas aguas eran sacudidas á compás por largos remos de color encarnado, y luego su dorada quilla rompía las on-

das azules del .Adriático. En torno de la majeshiosa y elegante galera oficial, bogaban á millare~
las embarcaciones de todas magnitudes y formas;
así las esbeltas galeotas, como las peotas ricamente adornadas, las barcas doradas de lo5 embajadore5
con los costados cubiertos de colgaduras de seda
con franjas de oro y de plata, las góndolas particulares y las públicas llenas de pasajeros, de máscaras y de matronas y de doncellas ricamente engalanadas; mujeres de deslumbradora belleza, como
siempre han sido las hijas de Venecia: blancas, de
cabellera rubia y profusa, tocada á la usanza griega, de altos y ebúrneos cuellos de cisne, como nos
ha transmitido Ticiano el tipo en su retrato de
Laura de Dianti-la hermosa manceba del opresor
de Ferrara, Alfonso de Este. Adelantábase la regocijada flota hasta el puente de San Nicolás,
atravesaba el Bucenlauro enmedio de las salvas
de artillería de los fuertes, y después de haberse
alejado hasta cierta distancia en altamar, viraba
de bordo; entonces se abría una puerta practicada
detrás del trono del d1u:, quien se adelantaba hacia
una pequeña galería, desde la cual echaba en el
mar una sortija de oro, pronunciando al mismo
tiempo en latín estas sacramentales palabras:

«De.sponsamus te, mare, in sigm1m Peri perpefuí«q11e domini.&gt; (Oh Mar! nos casamos conti~o, en
señal de perpétua y real soberanía.» Palabras que
se perdían enmedio de entusiastas aplausos y los
gritos de jiíbilo y de triunfo que atronaban los
aires. Así se terminaba la famosa ceremonia del
desposorio de Venecia con la Mar. Seguía lue~o
una feria que duraba quince días, en la que se
ostentaban toda la riqueza, variedad, perfección y
abundancia de los productos de la industria veneciana; allí se desplegaban los tejidcs de seda y
de lana, lo, terciopelos, las delicadas blondas
(merlettí), llamadas punto de Venecia¡ allí resplandecían unas cadenitas de oro, tan sutiles y
delgadas que parecían hechas de seda, los espejos
de Murano que gozaban de universal nombradía,
y los objetos de vidrio, como abalorios é imitaciones de piedras preciosas, cuyo secreto poseían
únicamente los venecianos, los brazaletes de oro
y armas de grande estima. También figuraban cuadros d.J Ticiano, del Tintorero y de otros grandes maestros del arte pictórico. Allí Cánova puso, una vez, de manifiesto, y por primera vez al
público, su precioso grupo escnltórico de Dédalo

é !caro.

*••
El orden cronológico nos obliga á citar-en esta rápida ojeada á la Historia de Venecia-la
conspiración frustrada del dux Marino Faliero y
su trágico fin. Aquel anciano, descendiente de alh y opulenta familia, y uno de los principales
cindadanos de la República, entró á ejercer el
cargo de dogo en 1354. Un joven noble, llamado
Miguel Stenio, enamorad, de una dama del séquito de la dogaresa, en un baile dado en el palacio
ducal, cometió una desatención, por la que el dux
le ordenó que saliera inmediatamente del palacio, orden que Stenio no llevó en paciencia, y
antes de salir, se dirigió á la sala de audiencia, y
en el respaldo de la silla que allí de ordinario
ocupaba Faliero, escribió ab-irato una grave y grosera injuria contra el honor del dux. Descubierto
el autor de la ofensa, y sometido al Consejo de
los Cuarenta, quien no obstante la confesión del
acusado, fué benigno en la pena que le impuso,
que fué la de un año de destierro de la ciudad; pena ; ue excit6 toda la cólera del dux, que esperaba
una mayor por el respeto que se debía á su rango
y dignidad. Algunos días después, el maestro
constructor de galeras, Bertuccio, fué golpeado
por un noble veneciano, y como el maltratado
fuera á quejarse ante el dux, éste le acons.ejó que
expusiese su querella ante los Cuarenta; pero ambos convinieron que no podía esperarse cumplida justicia de ese tribunal, y Bertuccio ofrecióle
encabezar una insurrección que tuviera por objeto concentrar en manos de Faliero el poder absoluto. Desvanecido el dux con la promesa del maestro de galeras, accedió á la atrevida proposición,
y señalóse día para que se realizara el atrevido
plan.
Ese día, al tañer inusitado de las campanas ce
San Marcos, que sería la señal, los conjurados en

Fotografía tomada en la parte más alta de la montaña, dominando el bosque de Ayul,1.- Vista de lapa, fe boscosa de ¡,, montaña

ª;IDª~ ma~arían á todos los nobles, y proclaman an a Fahero, señor de Venecia. «Pero el cielo«d ice piadosamente el historiador Sanuto-que
«vela sobre la gloriosa ciudad. valióse de uno de
«lo,s conjurados, llamado Beltramo, natural de
«Bergamo, que descubrió la conspiración al noble
«Nicolás Lioni; éste, á su vez la reveló á otros
«patricios, quienes la comu~icaron inmediata«mente á los síndicos, al Consejo de los Diez y al
«de los Cuarent.i.1&gt; A las primeras horas de la nocl_i~, víspera de que estallara la conjuración, reum eronse todos eso~, cuerpos en el palacio ducal,
?rdenando la pnsion de Bertuccio y Calendaro,
Jefes del complot, y sometidos al tormento confesaron la complicidad del dux en la conj~ración.
Aquella misma noche fueron ahor cados esos cabecillas, al día siguiente, fueron interrogados y
JUZ$ados los conjurados subalternos, y el 16 de
abnl de 1355, fué llevado el Dux ante la Junta
nombre que se ~ió al improvisado tribunal ;
mstado con varias preguntas, respondió altiva•
mente: «No puedo ni debo contestar á mis infe«riores, ni reco:1oceros el derecho legal de juz«gar me .... ensenadme 'la ley .... Oprimís al prínci:pe Y al _pueblo,_ quise librar á uno y á otro, y no
me ha sido posible ...... Nada niego, de nada me
: defiend_o, y -~ólo os pido mi silencio y vuestra
dete~mmac1on&gt; .... Esta no se hizo esperar, pues
esa mis~a noche se le condenó á muerte cuya
sentencia se ejecutó en la galería del pala~io-y
no en la escalera lla~da de los Gigantes, como
se creyó por mucho tiempo. En seguida, uno de .
los m iembros del Consejo se asomó á una ventana del palacio, de las que dan para la plaza y
~ostra~do la cuchilla ensangrentada aún que habi~ servido para l~ ej~~ución, clamó estas palabras:
«.::,e ha hecho ya ¡us(wia del traidor á la patria.J&gt;
Y como al mismo tiempo se abrieran las puertas
del palacio, el p~eblo, mudo de asombro, pudo
contemp,lar el ca~aver palpitante todavía de aquel
que habia qu erido ser su l ibertador. El cuerpo
del d~sdic_hado Faliero, fué llevado, y sepultado
en la iglesia de San Juan y San Pablo al frente
d e la c ual se erigió luego la soberbia estátua
bc_uestre en bronce, del bravo general de la Repúeh ca, Bartolomeo Coleoni; y desde entonces en
la sala del palacio ducal en que se halla la ~erie
~e ~os retratos de los dogos, falta el de Marino
ah ero, Y en el lugar que debería ocupar, cubierto_d e_ u n crespón negro, se lee la siguiente ins:rip ~ión: «~st~ ~s el lugar del retrato de Marino

é

Fal,ero, a¡ust1c1ado por sus crímenes.&gt;

Sus suc~sores iz~mediatos, Juan Gradénigo y
Juan Celsi, sostuvieron desvent;.josamente und
guerra contra Hungría, que terminó con detrimento grande para Venecia, que cedió la Dalmacia á su rival, y pocos años después, la grande
isla de ~andía dió principio á una guerra de ins~rreccion, larga y porfiada, que había de costar
nos de sangre y caudales inmensos á la República para conservar en ella su dominación hasta
que tuvo que cederla á los Otomanos e~ 1669.
En aquella época se fundó la biblioteca de San
Marcos, que tuvo por principio el legado de la
suya propia, que hizo á la República el ilustre
Francisco Petrarca, restaurador de la buena poesía ,italiana, y c¡_ue había muerto algunos años
atras. El regalo del célebre cantor, siempre decente y honesto, de Laura de Noves fué la base
de aquella biblioteca de Venecia, qu~ llegó á ser
una de las pú~licas más considerables de Europa;
el sabio hele~ista Morel!i la enriqueció después
con una_ preciosa colección de manuscritos, y se
au~e?to con dones de los Giustiniani, Nani, Morosmi; y entre sus bibliotecarios se contaron los
p~tricios eruditísimos Córnaro, Foscarino, Mocéi:ugo, Con_t~rini y Valaresso, todos pertenecientes
a las famihas ducal es 6 de la más alta nobleza
demostrando así que el empleo de bibliotecario d~
San Marcos era muy distinguido.
JULIO ZÁRATE.

~~
.,,9
lrucq¡1lllH&amp;i I!il&amp;mrr&amp;Iliei cdlie

™l&lt;é:id&lt;e@

~n el Estado de México, cerca de Ixtlahuaca,
existe un gran criadero de granito, que es una
verdadera maravilla de la naturaleza.
A la simple vista el aspecto de los criaderos es
mu y alhagador, y los peritos dicen que su profundidad lo hace casi ~nagotable. Se han visto piedras de tales dimensiones que bien se podría extraer de ellas piezas de diez ó doce metros de altura; se calcula que el volumen de algunos de
esos enormes monolitos es de más de quinientos
metros cúbicos.
. La ex:pl~tación de estas canteras sería muy fácil
s1 se quisiera emprender, para lo que ~ólo habría
que ~onstruir 1;1n ferrocarril, el que, á su vez, se
podna convertir en una vía de comunicación ex•
plotable y que rendiría grandes utilidades,

Esta piedra monolítica es muy curiosa, p11es ebiá sobre
otra de triples dimensiones, y sostenida en equilibrio
por piedras que la naturaleza ha puesto á
manera de cuñas.

�F.L ~IU:S PO TT,USTHA l)()

278

279

EL MUNDO ILUSTRADO

lLA (O)fIEN§IlVA

OCTAVO CONCURSO SEMANARIO

Novela original por Alberto Chabrol.

.d.......... ......... e.

Nos vemos en la necesidad de repetir el concurso cuyas b,ases insert~mos
,
·
haber salido con un error en el numero Y co ocaen el numero anterior, por
b
d él indudablemente que, siendo
ción de las letras y como ésta es 1a ase e
,
.
.
erróneo no podrá' ser acertadamente r~s.~elto. Y como se ret p1t~ e\m 1
H 1 1
ara la adm1s1on de las respues as, as a e
curso, se amp ~ e p azo ~l resultado se dará á conocer el domingo siguiente.
go trece
~e septiembre,
y han de substituir los puntos por letras son las siLas !meas
en que se
guiente:

~n:i~~~~:

·· o ····· · ·· ..... ··· · ·.

. i.

.s .....

H

.n ..

. e.

.a ......... ..

Y ······ · ····················· A
.u ......................

11ustmlon« dt :Jtorgt $cott•

Y ............. . . : .... . . S

·t ·

De ellas ha de resultar el comienzo de una h~rmosa comp~sic~ón _de ª~1 tor mexicano. Recuérdese que, al remitir la solución hay que mdicai claiamente de qué anuncio han sido tornadas cada una de las letras que se encuentran en las líneas de puntos.

··r· ·

.·RESULTADO DEL SEXTO CONCUSO
Entre las soluciones que recibimos al sexto co_nc~rso, muchas f~eron
erróneas debido á mála interpretación, porque los d1bu¡os que no~ ,env1aron
no tenía~ las condiciones requeridas, especialmente la depque 1fs ~1:;as q~e
1 rec~los formaran unieran entre sí las letras de lo~ anu1:c1os. er~
bimos otras ~uy interesantes y que indican mgemo excepciona en os niños que las enviaron.
.
Indudablemente que la mejor de todas es la de la niña Carmen Carrillo, de

ªr

f

Monterrey, Nuevo León, que logró con sólo do~e líneas dibujar una hermos:1
cabeza de perro que lleva en el hocico una cubierta. .
.
El segundo premio corresponde al niño Andrés D1az de esta crndad, .q ue
nos remitió un gracioso dibujo representando una casa con su co1Tespond1e11te ár~f \ercer premio co1Tesponde á la niña Sara Medina, de Tacubaya, que
hizo también dibujo muy original é ingemoso.__
Los premios están á disposición de estos nmos.

PROVERBIOS.

Dime con quién andas y te diré quien eres.

l

A mal tiempo, buena cara.

El que á buen árbol se arrima,
buena sombra le cobija.

Quien mal anda, mal acaba.

/

CANTARES.
CANTARES.

.....

-

:__--:- /....,... ~

-

~

.;:-

~~x---·

•
La señora de la casa:
-¿Qué prefiere Ud. del pollo?
El huésped:
-Un poco de la carne . .. . si me hace V. favor . ..

.,,.

-:-____,, ~:- .
~- ~

~

¿Cómo quieres que yo vaya
al jardín de la alegría
si se marchitan las llores
al ver esta pena mía?

..

--- ..

d'. . .
-":•
~

--

__..,.

--....

~

ABIA algunos trozos
que Miette no conocla;
me dejaba tocarlos solo, y después, cuando
yo los repetla, me segula como un pájaro
domesticado que recibe su lección con
la mayor docilidad,
deteniéndose algunas veces para oír,
su ignorancia le
causaba confusiones que yo sentla y
rubores que yo adivinaba; algunas veces, para darle más
valor tocaba trozos de orquesta, despué~ de lo c·1a),
mejor familiarizada con la obra, cantaba con más segundad y amplitud.
.
.
No se me ha hecho esperar mucho el premio de mt .lección. Miette apareció dttrás de su tlo á la hora de ID! almuerzo llevando dos platones con otros tantos platillos
extra. El traje de arlesiana, cuyos detalles se ofuscan
algo á la luz artificial, gana mucho con la luz del d1a que
pone de relieve ri neones encantadores que no se ha b1ao
sospechado: la tela del delantal, rosa viejo y amarillo,
sobre el color ciruela de la falda que yo habla creldo negra; el contorno del fichú, cuyas puntas se pierden_ en
la cintura, y los pliegues superpuestos ~e la museltna,
en el fondo de los cuales parece dormir la cruz de la
"capella" sobre una ho¡a de rosa . ...
Al hacer su servicio, Miette tiene los ojos bajos, y sobre su boquita se siente el aire grave de una matrona
experta . ... pero en los hoyuelos de su cara se anida la
sonrisa y aun la carcajada franca.
-¡Buenos d!as, Miettel
-Buenos d!as, señor!
Sus manos, después de dejar los platones en la mesa,
se retiran como un par de mariposas blancas, y ella
mismu trata de marcharse rumbo á la puerta.
-Espere J\\iettel No ha cantado usted tan mal esta
mañana aunque no haya marcado ningún matiz; canta
usted como si estuviera jugando á la rueda:
"Mambrú se va á la guerra!" ...
Miette baja los ojos aun más:
-No se me ha enseñado nada mejor, señor ! ...
-Eso no se aprende; hay que sentir lo que ~e ca_nta.
Pero Quizás porque he fijado mi vista con dema,1ada
atención sobre mi plato de huevos y he hecho un gesto,
ó sea porque ya convertido en pontlfice, como todos lo-;
profesores pasados. presentes-y futuros también, sin
duda-he hablado demasiado fuerte, Miette ha tratado
de continuar su retirada.
- ¿Se marcha usted, Miette,
- Señor, el bifteack e,tá á la lumbre . ...
Mi extraña y deliciosa alumnita se ha escapado.
Me desahogo con Merlín y le lan.rn durante mi almuerzo una especie de sermón acerca de las presun~ione_s de
los artistas jóvenes de todas clases que se 1mag1nan
que no tienen más que dejar á la naturdleza ha~er lo
Que quiera como si la aplicación al trabajo, la adquisición del oficio no tuvieran nada que ver en las disposiciones y en el éxit,&gt; como elementos de primer orden ....
Y varias veces repito mi tesis y la desarrollo. Merlin
que se pierde en sus esfuerzos por seguirme en medio
de mis razonamientos, acaba, en el momento en que lo
·uzga más oportuno, por soltar su máxima favorita de
a que nunca se cansa. Mientras apila los platos en el
trastero murmura en medio de un profundo suspiro:
-El señor tiene razón! No es por el gusto de decir
mal, pero la juventud de estos dlas!. ...
Parece insinuar que afortunadamente ni yo ni él pertenecemos á esta generación sin principios ...... Me levanto de la mesa de un humor agriado ... .
Sin embargo, el dla era hermoso; ligeramente frlo bajo el sol radiante y fugitivo de invierno. En mi jardln
las pesadas masas de las bola'-de-fuego parecfan agruparse como animales friolentos para calentarse con los
oblicuos rayos del sol. Me dió la ocurrencia de bajará
fumar un cigarrillo. Para no molestar á mis criados,
Quienes á esa hora se dedicaban á su comida, tuve cuidado de no hacerles notar mi presencia y avancé con
precaución fumando mi cigarro. La puerta vidriera del
cuarto de criados estaba medio abierta, y colocado como
estaba yo debajo del follaje de una parra pod!a ver la
mesa y todo lo que la rodea.
Miette sola estaba sentada frente á ella, sobre la cual
estaba echada, en un cuadro de sol que se destacaba en
el mantel, la gata vieja que Merlín ha criado, y que
1'.1 miraba filosóficamente mondar una naranja. De
tiempo en tiempo Miette le arroja una cáscara ó una
semilla que extra!a de su boca; de,;pués, para colmo de
humillaciones, le pone la cara muy cerca de sus bigotes
Y la ¡:rita á toda su voz:
"¡Mamá Michd ha perdido su gato!"
La gata se cansa al fin y se levanta para e,tir&amp;rse;
entonces la coje Miette y la pone sobre su homhro para
pasarle la mano por el lomo y hacerle caricias . mientras
Que yo veo con horror las u Has de la gata sobre la~ muselinas muy cerca del cuello sonrosado de la muchacha.
Merlin familiarizado con estos juegos. de pie cerca de
Miette á quien servia una taza de csfé, rela de muy
buena gana, y esa risa acabó por impacientarme .... Nada es menos soportable Que una diversión en 1~ Que no
se puede tomar parte . ... si httbiera hecho coro á Merlín-soy "el patrón" y no debo tomar parte en sus peQUeílas alegr!as ni en sus pequeños pesares-él y Miette hubieran dejado de disfrutar en ese rato de felicidad
común.
¡Una de mis observaciones, mi' ha llenado de pesar!
Merlín, en lugar de sentarse frente á su sobrinll á tomar su comida, tenla su plato al otro extremo de la mesa, Y estaba todavla comiendo sus papas mientras que
ella ya estaba tomando el café que él mismo le servia,
con la servilleta al brazo y con la misma actitud corrPC·
ta que había tenido en mi comedor.

-.:::-_

f .::

~

1

Allá en el fondo del mar
voy á sepultar mi pena;
porque mi pena es tan grande,
que ya no cabe en la tierra.

!

/1 l I siempre lo mismo; el aspecto alhagado~ de las ~?sas no puede ocultar sus fealdades·.· .. La mstrucc1on
ilustra al pueblo y lo prepara á una vida más elevada y
más noble, es verdad, pero mientras tanto, su efecto inmediato es trastornar sus sentimientos entre miembros
de la misma familia en las diferentes generaciones. Ahora los viejos rinden á los muchdchos un homenaje que
parece mostrar el sentimiento de que el saber tiene el
daecho á las consideraciones que en ctros tiempos se
tributaron á la edad y á la experiencia ...
Me consuela en parte. ver que Miette misma halla
estas consideraciones como excesivas, pues cuando él
le presenta un plato con bizcochos ella grita con un tono un poco colérico:
-Ptro si ya tengo todo lo que me hact falta! almuerza tranq•lilol ó quieres matarme de e~e modo?
.
Aunr.ue la forma es un poco ruda para un panente
viejo, me gusta el fondo de.la frase, y la demostración
de familiaridad que ha vemdo á hacerle tirándole de las
patillas por detrás de la cabeza.

Lunes 9 de Diciembre.
Esta mañana me paseaba por el salón hojeando música nueva que esperaba descifrar con Miette-para lo que
acababa de abrir la pue1ta del subsuelo.-Pero sea qu~
ella estaba impaciente, ó se~ por mero capncho, empezo
á tararear primero, y después á cantará plena voz romanzas del siglo diez y ocho:
"Pauvre Jacques, quand j'etais pres de toi
Je ne sentais pas ma misere,
Mais a present que Je suis loin de toi
Je manque de tout sur la te .... erre .... "
Este trozo de "bergeres-Watteau," que se atribuve á
Maria Antonieta, tiene algo de opresivo en su monótona
languidez .. . . Y la voz demasiado Joven que ~antaba _la
letra inocente como un secreto que no se quiere decir,
pero que se escapa de una boca ingénua, provocaron en
mi sér un estremecimiento. En medio de un placer indeciso sentla un sufrimiento tan claro, que para hacerlo
cesa'r,apenas terminó Miette Id última copla, at'!qué en
el piano una serenata de Mozart. Pero he aqu1 que la
voz de Miette revolotea sobre las notas de la sonata.
Con la música de ésta, que toma como acompañamiento,
canta la célebre romanza:
"El placer de amor dura un momento.
El pesar de amor dura toda la vida( .... "
E~to es demasiado alto para su voz: pongo el pedal de
sordina y oigo que se sofoca y pierde la respiración al
lle~ar la frise de queja en menor:
'·Yo te amarla, dijo el ing1ato Sylvio ... .
-"Pero este es loco!. . . . es idiota!. .. .
Repentinamente me levanto del piaro. Merlín, que
trala un poco de leña para la esfofa, se hace para atrás,
mientras que yo me cruzo de brazos delante de él y lo
interpelo:
-Quisieras, por lo más querido, pHguntar á Miette
si cree que es sensato cantar de esa manera, ó si ha
pensado ~n hacerse pedazos la vozl .
.
Sus labios se mueven, pero yo no oigo n1nguna respuesta, y sigo en tono no menos furioso:
-Que la cante en "si bemol" ¿oyes? Pero anda, despáchate pronto; pon la lel'ia en cualquier parte; qué, no
te lastima olrla?
Merlln mueve la cabeza y se apresura á llevar á su

sobrina la orden enigmática que espera que ella entienda.
Pero no, J\\iette no la ha entendido: él vieoe·á comunicármelo, sin querer pasar de la puerta del salón.
-Señor, probablemente no expliqué bien la cosa ....
Bueno, pues que suba ella! . . .
Miette, á qui~ él va á buscar, llega y se detiene á la
puerta de manera que no veo más que parte de su delantal y una cacerola q~e trata de limpiar con un trapo.
HaMo en tono mas "profe,ional":
-Venga Miette para q\Je le dé el tono de una vez por
toda~! . ..... No se da u~ted cuenta de lo mal que hace
cantando como le viene en gana, mi querida niilita .. .. . .
Atención:
"E! placer de amor
Inicio la canción y M1ette me sigue ~in pasar de la
puerta con voz melancólica como de niílo á quien se ha
regañado:
1:1 placer de amor dura un momento! ...
De esta manera acabamos la copla. fato es absurdo
y delicioso. Merlín enmedio del salón, con las manos en
las bolsas de su delantal, y contemplando á su sobrina
por entre las hojas de la puerta, mueve la cabeza con
una expresión de beatitud vanidosa y sonriente. Mientras toco el ritornelo grito:
-Pero oiga Miette ¿qué tiene miedo de que me la coma ?. . . Entre de una vez .. . . Y tú, quítale de las manos
esa cacerola!
Mittte se adelanta con pasitos menudos; con sus saltitos de pájaro alarmado, par ece infinitamente divertida é
intimidada; con su boca y con los ojos sonrle apenas, pero en sus oyuelos anida la risa. Merlin se apresura á
quitarle la cacerola, pues él también tiene la idea de que
su sobrina no es para los trabajos de la casa, pero como es necesario que alguien los haga, se retira á la cocina y cierra la puerta del salón al salir.
La lección de canto continúa. Pero al fin se hace necesario el reposo. Mientras hojeo con una mano mi ál·
bum y con la otra hago escalas corridas en el teclado,
pregunto á Miette que se halla de pie junto de mi:
-Cree usted eso, Miette? que el placer de amar no
dure más que un momento, y que después solo quede el
pesar para toda la vida?
Levanto los ojos y hall:&gt; lns de Miette que están bajos; su carita expresa un e&lt;tado de meditación mucho
muy .Profundo; por fin, mientras que juega con uno de
los ritos de sus cabellos, sacude el ancho listón de su
tocado que cuelga sobre una de sus orejas, y decl ara con
toda claridad:
-Si esto llega á suceder señor, será porqu? no se ha
sido amado de veras!
Anda! con que mi disclrula ataca de lleno esta verdad
al rededor de la cual giran los filósofos sin poderla descubrir! ....
Pero Miette se pone má~ y más pensativa. Dos ó tres
veces entreabre el botón de rosa de sus labios para hablar, y al fin no dice nada.
-Tiene algo que preguntarme Miette?
-:No! no seHorl. . . es decir ...... quisiera saber si es
posible oue .. la persona á quien se ama no nos ame ...
no nos llegue á amar jamás?

o

[CONTINUARÁ .]

�280

281

FJL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

LA SILLA V ACIA·
Por Helen Bennet.
/L.USTRACION DE: L.IL.L.O.

OCHOS años hace, cuando
yo era una chiquilla, nos dieron en el colegio para. ejercicio de lectura., un poema. intitulado La silla vacta. Los
afios han pasado . ... A pesar
~!!;!!!~!!Q.!,~~de eso, los versos a.un existen
en mi memoria; y cuando mi pequeñita Nell
murió, y quedó junto á la mesa. una silla a.Ita,
va.cía. para siempre, el poema surgió en mi
mente, y entonces comprendi que la. pena que
él cantaba, era la. rola. y era. la. de todo el mundo ....
Dos años hacia.que Nell habla. muerto. Nevaba
y nevaba afuera; el viento bramaba furiosamente. Rob, mi marido, mi compat'!ero de pena,
había salido. y yo, completamente sola, dejaba
rodar mis lágrimas junto al fuego, cuando de
pronto sonó la campanilla de la. escalera.
-¿Quién'?-pregunté un poco asustada.
- Soy yo, }farlona., ábreme presto.
Erectiva.mente, era Mariona, una. compafiera.
de colegio á l:i. cual habla. deja.do de ver por algunos años.
-Conque eres tú- le dlje;-pero veamos, ¿qué
es lo que traes allí envuelto en los brazos'?
-A eso vengo,- respondióme;-pero subamos, subamos, vengo helada, nieva quedamie•
do, traigo entumecidos los píes .... subamos;
arriba te contaré cuanto me pasa; mi historia.
es tan breve como triste.
Y era verdad; una. vez junto del fuego, me
refirió en pocas palabras aquella. su penosa. historia. IIa.blase casado hacía. tres años, y hacía
dos que su marido la. habla. abandona.do. El bulto
que traía. en los brazos, era el fruto de aquellos
efimeros a.mores. Acababa de llegar al pueblo
porque iba en ca.mino para Londres á donde
precisamente había. encontrado una plaza. de
institutriz en una. casa rica de aquella gran
ciudad. La fa.milla que la necesitaba no la. quería sino sola. Sobraba., pues su pequeña., y Mariona., recordando que yo tenia mi granja en el
pueblo, quiso venir á verme para proponerme,
con la sencillez con que la. dura vida obliga á
sus victimas, que me quedase con la. pequefia..
-Aquí la tienes,-:iijo desenvolviendo con
cuida.do aquel inmóvil bulto de ca.roes sonrosadas;-mlra. cuán bonita es ....
-¿Qué edad tiene'l-le pregunté tomándola.
en mis brazos.
- Dos a!Ios.
- Ah ! dos años, como la. mía., como mi muertecita. adora.da.,- le respondf bañada en llanto.
La pequeña., que se ha.bla. ya. despertado, a.brla
sus grandes ojos negros, y me miraba. con cariñosa curiosidad.
En esos momentos, Rob volvla. de la. ca.lle.
- ¿Qué pa.sa.?,-repetla.- la. puerta está abierta., el viento se mete por la escalera. y aúlla
como un loco ....
--- Ei que ha. llegado Ma.riona.,- le dije--mirala., es la. amiga de que tanto te he habla.do; su
marido ha huido, ella va á Londres en busca
'de trabajo, y viene á proponernos que nos quedemos con la pequeña. ... ¡,qué dices?
- ¿Con la pequefia?.. . .-repetla mi marido
como si no acabara de comprender;--¿es posible, señora, ¿quiere Ud. dejarnos á la. nli'ia? ....
-Sf, sl,- repetla Mariona.;-el corazón se me
parte, pero las circunstancias me obllgan; es
preciso comer, ¿entiende Ud? y luego también
es preciso labrar el porvenir de la chiquilla. ...

TRADUCCION DE "E:L. MUNDO IL.USTRADO,"

PROPRIA FIDE....

,

Ella. lejos. Yo lejos ...... Es una.
.de esas noches de paz, ni un rumor ....
En el cielo, luz vaga. de luna;
en el alma, un amor.

«Es necio unirá irredención tristura.&gt;
As! dije una vez, y vuelvo ahora
A alentar esta idea., que procura
Un bálsamo al sufrir que nos devora.

On amor y un pesar, que es intensa
en la vida. la unión de los dos.
El consuelo: pensar que en mi piensa
y Jo t riste: su adiós.

¿Dolor para el dolor? Ved una. impura
Solución· mi alma crece y se avigora.
Ante el dolor que muerde y que tortura,
A manera del ave, más canora

- 1,Ilasta. cuándo?-la. dije. Y me di Jo:
-¡Hasta. cuando Dios quiera!. ... -y partió;
desde entonces yo pienso: De fijo
Dios ha. dicho "aún no."

SI más1:1ufriente. Mi derecha prora
Va en las iras del Ponto más segura
Que en plena calma. Mientras más obscura.

En mi mente una Imagen-la suyaEn mi alma un recuerdo-su amorEn la brisa. un rumor que me arrulla,
un débil rumor.
Un suspiro quizá que de aquella
dulce boca, inconsciente escapó
y la brisa lo trae desde ella
hasta. mi. ... ¿por qué no?
Si otras veces la brisa ha traido
la. fragancia de mirtos en flor,
¿por qué no ha de traerá mi oído
un suspiro de amor?
Un consuelo: pensar que en mi piensa.
Una. dicha: saber su ilusión;
que en los suellos, la dicha es inmensa
si sabemos que son.
Si nos quiere ese sér tan querido,
si un suspiro en la. brisa son dos,
si un adiós que nos ha entristecido
no es por siempre un adiós!
Ella lejos sabiendo que la. amo.
Y yo lejos-amando los dosUna noche de luna ... ... Y yo exclamo:
«¿querrá pronto Dios?&gt;
GUSTAVO F. AGU ILAR,

o

11"\US O.JIOS.

Es la senda, más luz mi mente dora;
Y es a.si como al fin tendré mi Aurora
Aun yendo del Poniente en derechura..
ALEJANDRO QUIJANO.

o
La inspiración de mi musa.
Mi musa busca el bien y en él se inspira.
Jamás lo infame, lo falaz, lo doble,
conmovieron las cuerdas de mi lira.
Despreciando la sátira ó la mofa,
mi amor á cuanto es noble
desde mi corazón salta á mi estrofa,
En mis versos no hay sombras ni negruras,
que lo negro no existe en mi paleta ..... .
¡Para endulzar tormentos y amarguras,
no para darlos, se inventó el poeta!
Por eso yo, cuando á mi lado miro ,
sólo veo lo bello, lo que adoro,
esa techumbre inmensa de zafiro,
artesonada de oro;
el mar, el bosque, el prado,
la ancha vega florida,
el río inquieto y el feraz collado .....
¡el concierto de todo lo creado
que canta el h imno inmenso de la vida!
Campos que fecundó pródiga Ceres,
noches de estrellas sin calor ni frío,
tibias puestas d e sol y amaneceres
bordados con aljófar d e rocío.
JUAN ANTONI O CAVESTANY.

Ojos indefinibles, ojos grandes
como el cielo y el mar, hondos y puros;
OJOS como las selvas de los Andes:
misteriosos, fantásticos y obscuros.
-E~ verdad, es verdad; clamó por fin Rob
convencído;-pues bien , por mí parte no h'\y Inconveniente: que diga. mi mujer sí ella. eucuentra alguno ....
No, ciertamente yo no encontraba ninguno
tampoco, y menos desde que la. niña enroscaba.
fuertemente sus brazos al derredor de mi cuello y me sonreia pegando sus tibios y sedosos
labios en mis mejillas. P,ueclacomprenderque
estaba decidiéndose de su vida ....
-Seré su madre,-:iije en un hondo arranque
de ternura.
-Y yo su padre,-agregó mi marido.
En ese momento el reloj daba las ocho.
Mt1.riona sólo tenla el tiempo preciso para Ir
á la fonda por el equipaje y correr á la. estación.
-;Adiós, amigos mlos,- ba.lbuceó entre sollozos;- os dejo un pedazo de mi vida ... adiós,
adiós.
Rápidamente apretó entre sus brazos á la
pequeña, y salió á toda prisa. El viento grita-

I.Ja en la esca.lera como un loco, apagando con
sn bramido los ahogados sollozos de Mariona.
Sali ó ella á la calle, y Ja vimos perderse entre
los remolinos densos de la nieve .... Rob cerró
la. puerta, y subió pausadamente.
Junto al fuego del comedor, la nifia, alegre
como un pajarillo que se despierta., balbuceaba
no sé qué cosas incomprensibles ..... .
- Q..iizás tenga hambre,-dijo mi marido en
un exceso de cuidado.
- Es verdad,-coovine yo;- démosle pan y
leche.
Y entonces, maquinalmente, los dos, mi marido y yo, arrastramos hacia la niña aquella. silla alta, la de los tristes recuerdos, la. silla de
Ne\l, donde ella tomaba asiento, dándose aires
de sei'iorita para saborear sus migas con canela
y su espumosa y fresca leche .. . . . .
Y a.si fue como la silla vacía, quedó de nuevo
ocupada, y con ella, nuest ros corazones.

IIELEN

BENNE'l'.

o

ORf\GION f\ LI\S ESTRELLI\S.
Estrellitas de oro, que la.s blancas noches
Coronáis de besos de luz y pasión:
¡Oíd á los poetas que os dicen sus rimas
Y nimbad sus frentes con vuestro fulgor!

_Miradme con amor, eternamente,
o¡os de melancólicas pupilas,
OJOS que semejáis, bajo su frente,
pozos de aguas profundas y tranquilas.

Estre\litas de oro, ni veas ma.ripo!&gt;as,
Pájaros errantes de vuelo fugaz:
Consolad las almas de los que os contemplan,
Con los ojos llenos de llanto y bondad!

Miradme con amor, ojos divinos,
que adornáis como soles su cabez11
Y encima de sus labios purpurrnos'
parecéis dos abismos de tristeia.

Estrellitas de oro, lindas golondrinas
Rubias y rientes lo mismo que el sol:
¡Trocad en ensuellos de dichas et ernas
De los desgraciados el rudo dolor!

Miradme con a.mor, fúlgidos ojos,

Estrellitas de oro, compafieras mías:
¡ Dadme vuestras risas de plata y zaflr,
Y besad la frente de mi dulce amada.,
Y su cabellera rizada y gentil!

verted sobre mis Jlvidos despojos
'
el dulce manantial de vuestro llanto.
J ULIO FLÓREZ,

Por las calles de la corte
vagar vi, libres y sueltas,
la Murmuración alegre
y la Envidia. macilenta.
Desde el humilde tugurio
hasta la mora.da regia,
desde et club al coliseo,
desde el taller á la. celda,
en todas partes entraban
ya sin disfraz, ya encubiertas,
deJando al pasar en todas.
memorias de su presencia:
Aquí con risas agudas
y allá con agudas flechas.
Sólo pasaron de largo,
ante una. pobre vivienda.,
en cuyo umbral se veían
silenciosas y serenas,
dos inmóviles figuras
en negros pafios envueltas.
- 1,Por qué ese hogar respetamos'/
¿Quién visitarle nos veda'/
Gruffó la. Eovidta. al oído
de su modaz compa!Iera
-Porque son las que le habitan
nuestras rivales eternas;
porque todo nuestro encono
ante su planta se estrella.,
y, no sólo no nos temen,
sino también nos desprecian.
-Pues no las he conocido ....
-Ni trates de conocerlas:
una «Obscuridad&gt; se llama:
otra se llama «Miseria.&gt;!
MANUFLDEL PALA CIO.

*

¿ClUAlL. SI~llA?
¡Se fué del mundo sin decirme na.da!
Cesa.ron de su pecho los latidos,
Sin que su voz llegase á mis oídos,
Triste como una. antHona. sagrada.
En su alcoba, revuelta. y enlutada,
Quedaron sus recuerdos esparcidos
Como quedan las plumas en los nidos
SI el ábrego sacude la enramada.
Dios, para quien no existe un sólo arcano,
Unica.mente contestar podrla.
E;ta. pregunta que formulo en vano:
¿Su último pensamiento, cuál serla.
nua.ndo muriendo me apretó la mano
Y cruzó su mirada con la mfa'I
BONIFACIO BYR~E.

Ojos en cuyas mlstica.s ojeras
se ve el rastro de incógnitos pesares,
cual se ve eu la aridez de las riberas
las huellas de las hondas de los mares.

Y cuando muera yo que os amo tanto

Las Rivales.

EDUARDO DE 0RY,

o

LA MAGNOLIA.
En el bosque de aromas y de músicas lltno,
la magnolia florece delicada y ligera,
cual vellón que en las zarzas enredado estuviera
ó cual copo de espuma sobre lago sereno.
Es una ánfora digna de un artlfice heleno,
un marmóreo prodigio de la clási~a era·
y destaca su fina redondez, á manera '
de una dama que luce descotado su seno ....
No se sabe si es perla, ni se sabe si es llanto.
Hay entre ella y la luna cierta historia de encanto,
en la que una paloma pierde acaso la vida;
porque es pura y es blanca y es graciosa y es leve
como un rayo de luna que se cuaja en la nieve '
ó como una paloma que se queda dormida ..
JOSE SANTOS CHOCANO.

�282

EL MUNDO ILUSTRADO

r•....:; ~·....:; ~•--·~•....:; ... . :; ~~•....:; ~•....:; ~•....:; ~•....:; ~•....:; ~...,
~

• IL~PAGINAS
• FEMENINAS I •
,_,.~ ,_,.~•-,.~
•.,..,.~ ,_,.~ ,_,.~ ,_,.~ ,_,.J
,_,.~►--,.~,__

CRONICA

E

1

!I
11

XISTE cierta dificultad en la inteligencia para jlbarcar la idea
de todo aquello que no tiene
límites precisos, y, sin embargo, á la vista tenemos varios
ejemplos, y algunos de ellos exteriores y comprensibles que
nos dan idea de esos &lt;infinitos&gt; que producen en el pensamiento algo semejante al vértigo. Contemplemos, lectoras mías, el horizonte inmenso, sin límites conocidos, y percibiremos esta sensadón¡
pensemos también en la inagotable producción
del genio humano, ya sea en el arte, en la ciencia
y en la industria. Con sólo siete notas, se han
creado y continúan produciéndose infinidades de
composiciones musicales que.han deleitado á tantas generaciones.
En la literatura vemos también la incesante y
fecunda labor del génio, desde las obras maestras,
hasta las humildes florecillas que brotan en los
campos intelectuales. Acaso es el arte, la manifestación más pródiga de la producción creadora.
Una de las formas que nos ofrece, y que no debe,
ciertamente, despreciarse porserunodetantos aspectos de la belleza, es la inmensa variedad y el
exquisito gusto con que los artistas de la confección, presentan sin cesar sus creaciones cada día
más originales y elegantes. No hay para convencerse de ésto sino detener el paso delante de los
grandes almacenes, en lo~ cuales una constante
exhibición de objetos artísticos, joyas, telas y
otros mil productos atraen las miradas de los transeuntes que llenan las calles céntricas de las grandes ciudades.
No dudo de que mis lectoras, en sus paseos al
caer la tarde, habrán pasado una revista por las
principales avenidas, en las cuales, un río de luz
se desborda de los aparadores artísticamente presentados.
Allí se ven los limpios resplandores de las piedras preciosas que lanzan sus destellos desde el
obscuro terciopelo de los estuches, como los astros que cintilan en un ciclo nocturno¡ las vemos
en todas las combinaciones posibles, ya engarzadas en el fino y pálido oro de sortijas y pendientes, en los magníficos collares, y, también, en el
transparente carey de las peinetas que, en la actualidad, gusta la Moda de bordar con finas labores de rica pedrería. Un poco más allá, veremos
una inmensa y encantadora variedad de sombreros.
Los hay de grandes alas, pues la Moda se inclina, según parece, á aumentar cada día más sus dimensiones¡ confeccionándolos de mil maneras
distintas, ya con una sencilla y elegante corona
de rosas reinas, que constituye todo el adorno¡ ya
con las alas ligeramente vueltas hacia abajo, en for·

ma de campana, adornados con grandes lazos y bandas de satín en diversos colores, ó bien algún
&lt;aigrette&gt; colocado con suma gracia y buen gusto. No hay que pasar por alto la observación de
que las plumas no han perdido su reinado en el
presente verano.
Vemos también las sencillas y vaporosas &lt;Carlotas&gt; que, antes sólamente usaban las niñas y jovencitas, adornar hoy las lindas cabezas de mujeres jóvenes. Estos graciosos sombreros se disputan la originalidad, pues hay entre ellos variadas
combinaciones, la gasa y el tul plisados, el encaje
ligero Y la muselina compiten entre sí para formar lindos y graciosos modelos.
Avanzando un poco en la revista, veremos, elegantes sacos y levitas de encaje¡ novedad que la
presente estación nos ha traído, siendo muy aceptada por las personas de buen gusto. Hay también, entre ellos, un verdadero lujo de fantasía
creadora, tanto en sus formas, como en las diferentes clases de encajes de que están confeccionados. Se ven en guipure, encaje inglés, renacímiento, encaje de Irlanda, Y en otros más.
Pero tem,o haber fatigado á mis lectoras con esta ennmeración de la prodigiosa inventiva de los
devotos de la Moda, Y, lo que con pálidas descripciones no puede hacarse, lo conseguirán sus
bellos ojos cuando se fijen con grata impresión en
todos estos objetos creados por la fantasía inagotable de incógnitos artistas del buen gusto.
•

EL uso DEL VELO

No hay adorno más sugestivo y encantador que
el velo femenino¡ guarece el rostro del polvo y
del frío, lo encuadra delicadamente dándole un
aspecto fino é ideal, encubre los estragos del tiempo y de las enfermedades, es á manera de flotante
abanico que proporciona aire suave, fino y tamizado en las excursiones á caballo y en automóvil
y constituye por fin el complemento más iudispensable del guardarropa femenino.
Pero no sé qué santo ó filósofo dijo que es pésima la corrupción de las cosas buenas¡ y á nada
se puede aplicar mejor esta sentencia que al velo,
que cuando está sabiamente escogido es el encanto y la alegría de los ojos y cuando se lleva torpemente es una de las prendas más antipáticas y
depresivas que pueden existir. ¡Cuántas veces quisiéramos desvelar á algunas señoras y hasta que
vinieran un cataclismo, terremoto y hasta un huracán, á fin de que se rompieran muchos velos!
No hace mucho ví en una visita á cierta arro·
gante morena que sus amigas anunciaban como
una positiva belleza. Llegó tocada con un hermoso sombrero francés rojo amaranto, y cubierto el
rostro con espeso velo color de violeta.
&lt;¡Una belleza esa señorita! Bien dicen que el
amor es ciego&gt; exclamaron los hombres escandali-

zados¡ si bien tuvieron que mudar de opinión al
verla por la noche con otro atavío.
Las señoras de tez morena deben evitar á toda
costa los tonos rojizos. Caso que se vean forzadas
á aceptar un matiz de esa clase deben preferir
más bien el que tienda á rosa.
El verde es malo y el rojo es metafísica, radical y matemáticamente imposible.
Las señoras que desdeñan las novedades usan
el velo gris ó café. El primero es muy difícil de
llevarse, á no ser que vaya mezclado con matices blancos, que suelen verse muy bien.
El café es también muy usado á causa de que
su efecto no es muy notable. Se puede llevar si
es fino el óvalo de la cara, pues no cuadra á las
facciones toscas. La piel rosada pierde también su
tono con el velo café, pues éste tiene la tendencia
á hacer la cara como si tuviera líneas.
El blanco, el negro y todos los matices del ne·
gro pueden llevarse con la seguridad de que son
de buen efecto.
Por tal razón en este año poco se llevan los velos de bordados muy espesos, á no ser para los
efectos á distancia en carruaje, recepción ó automóvil.
En cambio se hallan en privanza los llamados
complexion veils, que son de fino crespón rosa con
pequeñas motitas negras. Tanto favorecen el rostro, que se mé figuran á manera dehalo lunar que
comunican un hechizo extraordinario á la muchacha menos favorecida por la naturaleza.
Casi tan fascinador como ese adorno es el erespón blanco, drapeado con grandes motas¡ pero
dista mucho usarse, tanto como los nuevos velos
de finísimo crespón con grandes motas de felpilla
del mismo tono, y que en la presente estación se
llevan de toda preferencia para hacerlos casar con
los sombreros.
Importantes son estas cosas¡ pero tanto como
relativo á la tela y color del velo es su colocación. Un velo mal ajustado convierte en un esperpento á la criatura más encantadora.
El velo bien arreglado no ha de colgar fuera
del sombrero, ni de quedar holgado hacia los lados, ni llegar hasta la barba, ni aflojarse ó arrugarse en la nariz, ni ponerse tan tirante que casi
aplaste este órgano tan bello... .. .... cuando es
bello.
La dama correcta y bien vestida, que quiera
valerse del velo como un amigo y no constituirse
en su víctima, se pone el velo bajo la barba, lo
arregla airosamente en el ala del sombrero, de
manera que no quede ni holgado ni tirante, y lo
prende con seguridad en la parte posterior del
tocado, de manera que se desate con suma dificultad.
Tan importante es la relación que existe entre
los velos y la hermosura, que los especialistas recomiendan á sus clientes no se decidan por un
velo sino hasta estar seguras de que cuadra á su
género especial de belleza, y que no lo usen hasta
convencerse de que saben llevarlo bien.

EL ADORNO DE LAS CAMAS
Así como dijo un filósofo que &lt;el estilo es el
hombre,&gt; así podemos decir también que en nada
se conoce tanto el carácter de la mujer como en
el arreglo de las cosas de su uso. Un ropero des·
ordenado que, al abrirse, arroja en impetuoso oleaje pañuelos, juguetillos, cartas, retratos,, dulces,
ropa y hasta polvo para la cara .. . .acusa a su ~ueña de voluble, ligera, abandonada y, para ~ec1rlo
de una vez, poco limpia. En cambio, la mu1er ordenada y económica, tendrá su ropero como un
santuario- aunque sea mala la comparación.- Un
lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar, como reza el evangelio del orden casero.

Y no sólo el orden es la gracia. Una recámara,
por ejemplo, puede estar en perfecto orden, y puede á l a vez hallarse desprovista completamente
de toda gracia. No es tampoco la acumulación de
muebles ú objetos de arte lo que ha de imprimirle á las habitaciones el chic, esa cosa misteriosa
que hemos convenido en llamar gracia. Es algo
más que existe solo en el espíritu de ciertos individuos, los cuales transforman todo lo que tocan
imprimiendo en las cosas de su uso la armonía
exquisita de la gracia. Ninguna mujer, por hermosa que sea, puede decir que es simpática si no
la tiene.

,~~~~~~,~~~~~,~~~~~~~~,~~,~~,~~,~~~~~,~~,~~,~~,~·····················..···········t-····..···············
Con frecuencia Y con
tristeza vemos en los jardines públicos la poca reflexión de algunas mamás
que no tienen reparo alguno en dar agua á sus
hijos con uno de esos vasos de fierro que penden
de una cadena en las fuentes públicas. Por si la ignorancia ó la poca reflexión les imprden dar con
los mil peligros que este
acto lleva consigo, presentamos esta historia i1ustrada, que es la historia de todos los días.
Allí está el ebrio, de
labios tumefactos y nariz
enrojecida y purulenta,
saciando su sed, su terrible sed en el vaso de la
fuente pública. ¿ Quién se
lo podrá impedir? Nadie.
El vaso es para. eso, para que todo el pasante
pruebe la delicia de esa
agua transparente y fresca, defendida del sol por
las frondas. Hay que probarla, hay que saborearla. Y el borracho, y el tísico, y el leproso, y el
ético, todos en terrible
hilera, van pasando por
delante de la fuente cristalina-que canta sus mejores arrullos é invita insinuantemente con su espejo,-para saborear, de~pacio, la fresca miel de
sus aguas.
Y tras de esa fatídica

LA HISTOfUA DE UNA FUENTE PUBLICA, EN DOS CUADROS

lf:.------;~2liiiii,iiii~7~~l'-¡¡¡¡¡;~iij¡¡¡¡¡¡¡¡:¡¡¡¡¡;¡¡~:--~~• .::--------~

.,.,..._ro,

-.L.. 1.ll~a.,~

.,-,¡;

ia;,..,_.,

•--~,....,.,,.,_,_,

.al,i.,.:iiílM

hilera, llega la niña inocente y pura . ... Sus labios pequeños y rojosdos pétalos de flor-seadhieren con ansia á los
bordes del terrible vaso,
y beben, beben con un glugin que da envidia á los
que no piensan que en
cada uno de esos gluglus puede ir el contagio
de alguna enfermedadincurable .. .. . .
Ese vaso es el depósito
donde la enfermedad errante deposita sus lar
vas. Y los pobres niños,
que necesitan una mano
que los guíe, van, guiados
precisamente por esa ma•
no, á recojer del vaso esas
larvas malignas . .. .
¡Qué mal hacen las madres que no piensan en
estos peligros! Esperamos
que nuestra ilustración
les servirá de ad verten.
cia, y que después de oírla, no sólo no llevarán á
sus inocentes niños á esa
fuente que bien podría
ser llamada ·'la fuente del
contagio", sino que, severamente los amonestarán
para que no se acerquen
á ella, pues es como la
fuente de los cuentos: llama al incauto pasante con
sus melodiosos arrullos,
y ya que lo tiene en su
poder lo envuelve en sus
aguas, lo engulle y . lo
mata.

283

EL MUNDO ILUS'I'H.ADO

do se acabe la hebra, debe añadirse por medio
de un nudo apretado, y se rematará también con
otro nudo.
Este último grabado es más historiado que los
anteriores. Representa á un rey con· el cetro en
la mano. Pero á pesar de ser tan llamativo no
quita á los otros su fina gracia. Nuestras lectoras
pueden escoger lo que más les guste. La colcha
siempre quedará bien.

♦

LA MODISTA EN CASA
El grabado número 1. muestra la boca- manga de
la blusa y la cintura de la misma. Cuídese mucho de que en la boca- manga vayan, á distancias
convenientes, unos ligeros cortes hechos con las
tijeras, los cuales tienen por objeto que, al pegar
las mangas, el hombro y parte inferior de la blusa no quede arrugado y mal dispuesto. Como en
esta parte del corpiño la tela resulta sesgada, si
• no se tiene cuidado de hacer estos cortes, el género se plegará, y la manga adquirirá una mala
forma. En cuanto á la cintura, hay que plegar los
delanteros y espal&lt;j.a procurando que la distancia
que abarque los plegados sea la misma en ambos
delanteros, y un poco más grande en la espalda.
El plegado debe ser fino para que no abulte demasiado la cintura, haciéndolo con dos torzales,
uno arriba, y á distancia de un centíruetro más
abajo el otro. Después se le pasa la máquina, con
objeto de que quede más asegurado y no se salte
el torzal. Una vez hecho esto, se corta una tira
con la dirección de los hilos de la tela, una tira que
sea de cuatro centímetros de ancho, se le doblan
las pestañas hacia dentro, y se aplica, con un hilván fuerte, sobre la costura del plegado, en todo
el derredor de la cintura¡ hecho ésto, se pone á
la máquina, y se cose ya de fijo, poniéndole á la
orilla dos hileras de pespuntes que vayan separados unos de otros por pequeña distancia. Esta tira puede servir de cinturón para el caso de que
no se desee poner á la blusa uno más elegante.
No pueden ser más sencillas las explicaciones,
ayudadas, como lo están por los grabados¡ pero si
alguna de nuestras lectoras deseare aclarar alguna
duda que le quede, desde luego le decimos que
estamos á su completa disposición para ampliar
las explicaciones citadas á fin de que comprendan
perfectamente cuanto hemos dicho sobre la materia.
El grabado número 2. da una clase práctica y
muy clara de la manera como se debe proceder
para hacer los ojales. Parece muy sencilla la puntada, y no lo es sin embargo. Todos decimos:&lt;los
ojales que yo hago, no tienen un pero&gt; y no siempre
es esto verdad. Hay ojales que no resisten la primera lavada de la blusa¡ y depende únicamente
de que la puntada no tiene esa doble vuelta que
está tan bien demostrada en el grabado número
2. No hay, para copiarla bien, sino fijarse perfectamente en la forma del hilo y en la disposición
que toma la aguja respecto de él. Los ojales he•
chos con esta puntada, nunca se desbaratan ni
cambian de forma. Además, su vista es muy boni-

Figura 1.
ta porque la puntada resulta como realzada, y
cada ojal parece bordado. Suele dar muy bonito
efecto hacer los ojales con hilaza del color de la
tela de la blusa, hilaza lavable para que no se
destiña.
El grabado número 3. enseña la blusa completamente terminada. Un cinturón de cuero, color
obscuro, con hebilla de plata oxidada en el delantero, completa la agradable armonía de esta blu-

Figura 2 .
sa. Sobre su cuello propio, lleva otro superpuesto, hecho de tela blanca de lino, almi.ionado y
planchado al lustre. Una pequeña corbata hecha
de listón plegado y sujeta en el centro por un
anillo dorado, remata el conjunto.

*
••
He aquí, lectora querida, una blusa sencilla y
elegante á la vez, que puedes hacer tú misma sin
necesitar para nada de la modista.

Y lo mismo puede decirse de una habitación,
aunque tenga muebles de mucho costo.
En una recámara, el mueble importante es la
cama. Hay que poner en ella gracia, mucha gracia.
Puede romperse la severidad de las gruesas y
pesadas colchas blancas de algodón, poniendo en
la cama, sobre una tela de color azul ó rosa, una
colcha tejida en malla y bordada.
En cada cuadro de la malla puede bordarse distinto motivo, con objeto de dar así v:ariedad á la
colcha. Los bordados se hacen con hilaza blanca,
bastante gruesa para que se llenen pronto los huecos. Nuestros grabados dan idea para algunos de
los motivos de la colcha. Cada cuadro tiene cuarenta y cuatro puntos.

Los cuadros se unen con otros por. medio de pequeñas puntadas hechas con un hilo que tenga
exactamente el grueso de aquel con que esté tejida la malla.
En este cuadro, un poco más grande, se puede
ver bien cual es el procedimiento para llenar los
puntos huecos de la tela. La aguja debe caminar,
primero, horizontal, y luego verticalmente. Cuan-

Parte posterior del figurín de la
página 285,
Figura 3 ,

�Fo-r. Ff.:Lix D~ PAtds. - :\loD.\S Bfo110Fr DAYrn.

Trn je de calle. De estilo 1-ustre, en ti5=sÚ iÍ ra.ras ele colores marr6n .Y bla~co.
Este bonito ;y original mo&lt;lelo, tiene el delantero de una s6la pieza, alargado en forma de estola y guarnecido con dos hileras de grandes botones ele fantasía. Cuello
de terciopelo color marrón, ;r corbata de seda blanca que cae en dos puntas sobre el
delantero.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1908, Año 15, Tomo 2, No 9, Agosto 30</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>~ó : ;-· ,·
'

,/¡'.h
t!if.! •

.-··: ~:..

c. •

,

,. •• - - .,.

FONDO

· RICARDO COVARRUBIAS

/

�F
IIL ll11JfDO 1Lt7ft'R&amp;.DO
1 o Meaallas de Oro

Recompensa Nacional de 16,000 fr.

QUINA-LAROCH~

dsIEJl· Mwmcdl@ Illll1Mibr1Lcdl@p
DF.SEA UN ARO FWZ
A. SUS ANUNCIA.NTF.S Y SUBSCRIPTO

1!"0MllCO-llU:COMSTI1flUYUfll"E- IFlE.18llUIFUCO
Universalmente reconocido como el remedio
soberano en el tratamiento de la

Debitidad, A gotamiento, Dispepsia
Falta de Apetito, Convalecencias

hdro, el de Nuestra Sellora de Guda·
lnpe '1 el de la Padaima.-(P. S )

Calenturas

OOMINcao

Entre los millares de testimonios de aprobaci6n
con que á diario es honrada y farnrecida la QUI:XA-LAROCHE,

r

que nos sería imposible repro-

ducir aquí, citaremos el siguiente:

7

(19 de mu.-Vaeute). La Odan de
8u Jllfebu, ,rotomtrtlr; Sutoa lfartl.
......_ oblapo; J' lhc:arlo Alejadrlno,
-'-one. O&amp;do J' naiade la octna de
Su Batebu: rito doble '1 oniameato en•
CIUlll4o; ae eoamemoran 1aa octaYú de
8u Jau y loa Sutoa InoeentH. Pan•
dOn ea la Padalm• '1 en la parroquia de
8a Sebudta. 81 primer dombm&gt; de
- - f1111ei6n en la archicofradía del ID•
macalado Coru6n de Mufa en n parroqala, Jeda llarfa, Su Rq,6Hto.

Iafraoctava de la Bpffaa(a. La vaelta
de 8-fpto del Nilo Jea-. San Ladeo,
preebítero mhtlr. Olido '1 mua de la fn •
fraocta-.a huta el dfa 12 BI ritoee - • ·
doble; pero DO permite la eelebraclOn de
mi- prindu de difn11to. Bl primer
viernee del mee aolemnee caltoe al Sagrado Coru6a de Jea6a en machos temploe eoa u:poelcl6n del Dl•infalmo.

LUNKe

3

"Confieso mi debilidad por la QUINA

LAROCHE; con ella me encuentro admirablemente."
Jane HADING

MARTKe

4

Exljase en las Farmacias la Verdadera

La od:aft de loa SantlM lnooentee, m,r.

tirea. Sutoa Prleciliano y Aqallino, IIW'·
tima.

'
.:

PutNA LARDCHL
COMAR &amp; Cie. 20 Ruedes fosses, St. Jacques, PARIS
Apoderado General:

ÜAllLOS MULLER,

AYenida Juárez, 88. Apartado H:04.

)Itx100

VIKRNKe

2

MlltROOLKe

5

~

'l'fdlla de la Bplfanía del Sellor.
~ 'felesf'oro, papa DW'tfr, y Sime6n

.iuav••

6
I.a ~ 6manlfemei6a del Se6or.
taedana161i de loe Su• Be79 Balta. . . ~ 1 llelc:bor. Naeetn Sellora
d e ~ • Oleio l S!IIA propioe de
la
c1el clfa: rito cloble de primen
da C!Oá ocena Dri\'lleaiada y ornamen·
to blaaco. Fanc14n ea C'atéelril, 'ffepens
~ por la tarde 7 Tlaita de loa elete
~Al aíliJbr, el de toe San·
toa leril. el dét Sellor del BUII DeeJ)aclio, e(cW latoNl!o caatno, el de San

-ca•

8
I11fraoetaft de la 8pifaafL Santoe Apoliaar, oblepo COllfaor, y Te6lllo, di,cono mbtlr. BI clfa 8 de cada mee, miea
eolemne ea aaaeboa temploa en honor de
l a ~ bahleadoea alpnoe n:poeiei6n del Dl.tnfelmo todo el dfa 7 tu
otroe fflad6a 6 e,lercldo de retiro.

EL Df.SENGARO

chachltu Yiftll eolul ¡Nadie aba ele
d6ade vienen ni- ad6ncle ftD( Rfea coa
el eol lamiaoao; llonm c:ou la nocbe 80III•
brfa. Mientra el pljaro canta deatro de
la jaula, nadie,- ae acuerda de qae ao •
libre. Un día amaaec:e maerto y atoa•
cea todOII comprenden qae le ba aaerto
1a eedantn4.
-iNadie me bar4 creer qae no hay 1111
amor ea todo atol
-Sf .•.. SJn duda tiene uted ruda;,.
ro loe pui6cllc:oe no baa dicho aada••••
lQaf les im&amp;,,orta la clelsrad,a ele nna aa•
chacha que DIIIICa libo mal 4 nadie?
-Bntonc:a .•. ¿Hubo DD amor?
.,...sr.· . Y lo mte triete ee qae el Clllpable no merece reproche, .••. ¿Qaf aabía
El lo qae puaba ea aqael c:oruoacito?
-lY 1oc:oaoda, e■e ealpüle?
-No le llame uted ul. ...• aerfa 1111a
lajut.leia .... uted no le coaoc:e. Debe
Ylvlr lejoa de aqnf, en la Betrella 6 ea
Pauy. Ua día, IIOI' CMllálldacl, 'ftllO '
lloatmartre. Miraba con curloaldacl la
penpecti-.a de la calle ea icae■ta. De
pronto eae ojoa ae detuvlenm ea Noaoc:be, qae marchaba en dlreccl6n c:oatraria 4 la euya.

No era mala la pobre ... ¿Verdad, ...
iora~
-No era mala, eellora Julia.
-cuando venía la primavera, ae pua.
ba el d(a cantando en la ventaaa de ea
cua de la calle de loe Mútiree. Re(■,
reía efempre ....
-COUoda todu lu canclonee de moda
1 Jae arreciaba, ea manera.
-iC6mo ~e bada rabiarc:ou eae pic:ar.
dihuelael
-sabfa bnrlarae de todo el mundo con
palabru cracloau, que hacía reir al me
melanc6llco.
-Uaa va riñ6eoa un ■pote. Y tantea
coeu le dljp, que &amp;te concluy6 por ale•
Jar■e 10Drieado.
-S( ••. era enc:aatadora la pequella Noaoc:be.
-Y, ele pm11m, torn6ae trlete '1 c:abfa.
baja. , .. ¿C6mo IIUCICll6 eeto?
-¡Vaya utecU aherl .... iBltu mn•

Bl idilio comene6 por uu eonrla y
elpi6 por ana mirada mali~
Hablaroa y puearon jantoa, detetúhdOPe ute loe eec:apuatea, c:bar.laado de
mil coeu fr(volu ..•. Loe vi deeaparecer
por la e.quina de la calle de Orlel ....
Al día eipieate, Noaoc:he me c:ont6
que eran no.toa '1 qlltl El la babfa pnae.
ddo volver por el barrio, Retaba may
eztrallada de aquel ■1iblto ._oramiento que ee adaetlaba de ea ~ t o .....
Jam'8 hubiera crefdoque te pudieran q .
ceder tale• c:oeu.
•No hay que burlane .... -!Qe 4ec:fa.Se trata de un amor, de un ftrduero
amor-•
Me re( mucho oyEndola. ¡Parecfa Dfll'1
felu la pobre!
-¿Cuhdo vol•er'8 , ftr 4 tu uovlo?prepntEle.
-iUII día de •toal-me c:onteet6 re-

loc:i.lada.
Y •irui6 haciendo el eloefo cWJnn,

�EL )fi'XDO ru:STRADO

EL )Il:XDO ILUSTRADO

Consideraciones Importantes
para las Señoras.
Al dirijirsé toda mujer á la Sra. Pinkham puede tener la
seguridad que está confiando el secreto de sus padecimientos
privados á una mujer quien por más de 25 años ha venido
curando innumerables enfermedades femeniles.
•,La actual Sra. Pinkham es hija política de Lydia E.
Pinkham, estuvo por muchos años bajo su dirección y la
sustituye, desde su fallecimiento, continuando la noble tarea
de aconsejar á las señoras que sufren.
•
Infinidad de mujeres sufren en silencio y resignadamente,
empeorando cada día, ron el pleno conocimiento de que
necesitan un tratamiento inmediato, pero á causa de ese
pudor innato en la mujer temen el exponerse á las amargas
averiguaciones y probables reconocimientos de los médicos,
aun de los de sus propias familias. Toda mujer puede gratuitamente consultará una señora cuyos conocimientos son
ganados á fuerza de una gran experiencia.

INVITACIÓN QUE EXTIENDE LA SRA. PINKHAM.
Las señoras que padecen de cualquier enfermedad propia
del sexo están mvitadas á ponerse en pronta comunicación
con la Sra. Pinkham de la ciudad de
Lynn, Estado de Massachusetts, Estados
Unidos de América. .
• Todas las cartas son recibidas, abiertas, leídas y contestadas exclusivamente
por señoras. U na mujer puede trasmitir
franca y libremente la historia de sus
padecimientos privados á otra ·mujer y
por ello se ha establecido la confianza
que existe entre la Sra. Pinkham y las
señores de América, la cual es ilimitada.
Nunca se publicará un testimonio ó se
usará una carta sin el consentimiento
escrito de la firmante y nunca!;;, Compañía ha permitido que estas comunicaciones confidenciales hayan sido
llevadas fuera de su posesión, como se puede probar por los
miles de ellas archivadas en nuestras oficinas.
Teniendo en cuenta la vastísima experienca de la Sra.
1'mkham es más que probable que acertará á curar su caso.
Ella no pide nada por sus servicios y tan solo desea agradecimiento Y. buena voluntad. · Sus consejos han sido de
mucha utilidad á millares de señoras. Con seguridad toda
mujer, pobre ó rica, se aprovechará gustosísima dP "•te
, noble Y. generoso ofrecimiento de socorro.
'
Dinjirse á la Sra. Pinkham, c/o Lydia E. Pinkham Medi_,;ne Co.; Lynn, Mass., E. U. de A.
En los taller~ de Fotograbado de &lt;EL MUNDO ILUSTRADO•,
Alfaro 9, se hacen twos los trabajos del ramo, con prontitud, limpieza y economía

á. quien encontraba elegante, lindo, gra•
cioso ....

EL SACRIFICIO

-¿Y él?

-¿El? No volvió m'9 ..• Sin duda no
babia tomado la cosa en serio .. .. ¡Una
aventura de una tarde ... . !
Nonoche no se inquietó al principio.
Tenía ciega confianza en sus palabras.
Pero, conforme pasaban los d{as, invadióla la tristeza. Cambió su cantcter.
¿Por qué le babia ofrecido lo que no había de cumplir?
Yo la compadecía sinceramente y procuraba desengañarla. •Los bombres-dedata-emplean mucho jarabe en el pico...
y tú no tienes mú riquen que tu juventud y tu alegría. Tus botas tienen los ta.
eones torcidos, y los encajes de tu falda
no son precisamente de Malinas. Tu novio habr, pensado que t6. no eres mujer
lo bastante linda para que le acompañes
por el centro de París. ServiTis tan fiÓlo
para Montmartre, en su opinión•.
Pero ella no se hacía cargo de razones
tan prudentes. Desmejoraba, ojos Vistos. No cantaba jamb, y sus mejillas
perdfan las rosas que las adornaruu tanto
tiempo.
Sin embargo, se le hubiera pRsado la
tristeza, porque no se muere de amcr 4
los diez y ocho añoR, cuando un dfa sul·edió la catástrofe. Me contó lo qut: tenia,
con fra.,,es entrecortadas y la.stimoi-as, en
su habitación, siempre tan limpfa, 11 la
que acudiera al oirla llorar. Su pequt-ña
alma blanca se iba con las palabras de sus
labios .....
-!Ah, señora!-me clccía.-Tengo mucha pena.... Ayer, viendo entrad, la gente en el concierto de los Mártires., .. Figúreseme ..... vi á mi novio.... que entra
ba también ...... dando el brazo..... ii una
mujer muy elegante ..... vestida ron St"da
y encajes...... y un gran sombrero ...... Le
miré. Me miró. Y no me reconoció 6Í•
quiera .... Yo muero.... He llorado tanto...
Si alguna vez le encuentra ... dígale que
Nonoche murió amándole .... con todo su
corazón ... . y que le perdona. .. .
-¿Y aquella noche .... ?
-Sí. Aquella noche se murió en mis
brazos ..... El médico habló de una complicación cardíaca .... ¡Qué saben los · mé·
dicos de esas cosas!
-Pues entonces ....
-Murió de un desengaño .... 1Esa es la
verdad!
RENE

Taou.

U no de los hechos mas curiosos
relativos á la locura, es la completa
ausencia de lágrimas en los ind1vi-.
duos dementes, sea cualquiera la for ..
ma de su locura: melancólica 6 furiosa. Cuando se ve llorar á un paciente

Mi querida Edith, esc6chame. Tengo
algo importante que decirte. M. Edgardo
Guiton, el rico banquero belga á quien
conoces, ha venido esta mañana 11. pedirme tu mano.
Ante estas palabras que le dijo su tío,
Edith palideció. La idt:a de convertirse
en la mujer de Guitan, ese sér grueso,
calvo, feo y pequeño, casi la hizo reir.
El aire severo de su tío la detuvo y no
soltó el • noa que ya etnpezaban á murmurar sus labios.
-Reflexiona, mi querida niña, antes
de responder. Yo sé qne Guiton no es
¡ruapo, ni es seguramente eJ príncipe con
quien todassoñtis. Es un hombre de una
perfecta honorabilidad. inteligente y bondadoso. Su fortuna es considerable y desde luego él se compromete li recónocerte
de dote un millón. Conque reflexiona.
Y desde la víspera Editb reflexionaba.

Para. los 11ncla.nos, personas delicadas
tnválldos Y débiles en a-eneral. la Lecbé
Maltea.da. de Borllck les ~roporclona alimento sano y adecuado E-i leche pura y
abundante t:n nata combinada.con extracto m11.lt.,,ado de trigo: flictl de prentt.rar y
de dl¡rerlr. Muy sunerlor. como bt btd11. de
mesa, al café, té Y chocolate, y reemplaza
vent1,Josa.mente á. la. leche conlente de vac11., que mucha.a veces contiene impurezas
aue ()("I\Slona.n dlstnrblO!'I dla-esttvos. No
se BCepte otra que la de "Horllck."
Fabrlc11.ntes: Hn, ltck'l!I Malted Mllk Oo.
R&amp;P.lnP., Wls., U. S. A,
A(e,t,s C...rala: YINCENTY HNOS. "-a

'""" 1236. l!d&lt;e, D. F.
DOCTOR FRANCISCO OE P. MILLAN

Fspec!R.lt'ltR. en enfermedades secretas
Cirugía 1• de Santo Domlnlf() ndm. 5.
•
GRABADOR EN ACERO Y COBRE.-Ma-

nuelBevlll•. 011.leru ndmero &amp;.-Tarje,u, Membretes, Eilaue,u, Acciones 7
Bon01.

en una casa de orates, es señal de que
empieza á recobrar la razón, y lo mismo indica el que un epiléptico tenga
alguna e:z:plosión emocional, porque
los verdaderos locos pierden la facultad de llorar y sólo la recobran al recobrar la razón.

SEitO:Et..ASEL APIOL DE LOS

O'•JORETvllOMOLLE
tu Dotor,s,Rltardos
Cura

lupr,stoniis d, 10, Menstruos
lhlllll. 111,LSI Hol\O",P1r11,1 IMu fara•

•

Era una encantadora criatura de veinte
años, rubia, con grandes ojos azules y
ez:tremadamcnte alegre.
Huérfana desde muy joven, había sido
educada por su Uo, el capitlin retirado
Deltreil, que sentía por su sobrina gran
bondad; pero poco cariño.
Edith reflexionaba en el fondo del coche, que la llevaba por las calles de Belleville, adonde le conducta su deseo de
visitar 4 los pobres. No, decididamente
no se casaría con un'hombre tan feo. Mejor no se casaba nunca.
Y su boca, que hasta entonces había
permanecido seria y funcida, pronunció
un nombre: Eduardo Lauttre.
No reflez:ionó mlis. Ya ten{a decidida
su resolución.

Thos. Cale, ne Alaska
Miembro del Congreso de los
Estados Unidos

•••
El coche se detuvo y Edith bajó del
coche, y recogiendo su vestido, comenzó
á. subir los cinco tramos de una escalera
tortuosa. Allí se hallaban una madre que
no com{a desde hacía dos días, y dos niños, uno de los cuales se moría de inanición. El padre se hallaba sin trabajo, y
la miseria se había apoderado de aquella
casa donde ya no quedaba nada por
vender.
Edith olvidó sus amores, sus preocupaciones y sus tristezas. Se apresuró li
dejar en poder de aquella familia todo
aquel dinero que llevaba y partió dolorida.
Siempre le ocurría lo mismo, y para
acudir li tanto desgraciado, le hacfan falta
millones.
iMillones! Esta palabra le hizo reflez:ionar.
Cuando se casara con el banquero Guitan, seguramente que los tendría. En
una visión lejana le parecía ver i1 los enfermos y li los pobres bendiciendo su
nombre. También le pareció divisará
DIPUTADO THOMAS CALE
Eduardo, su amor, y por algunos instantes las dos visiones se confundieron y
Hon. Thomas Cale, diputado elegientremezclaron. Una de ellas se disipó,
do por Ala.ska., es muy popular en las
quedando la otra, la de los pobres.
escupas del Pacfflco, adonde ha. resl~
Junto á su oído oía una voz que le d!do. Su dirección en Washington, D.
decía:
C., es 1312 Calte 9.
-Soy joven y te amo.
Wáshingtoo, D. C., E. U. de A.
-Y nosotros somos viejos y desrraciados y necesitamos de ti-replicaba otra. Señores Peruna Drug. Co.
La voz de la miseria podía más en ella.
Columbus, Ohio, E. U. A.
Todo estaba resuelto: se sacrificaría.

•••
-¿Has reflexionado?
-sr, tío; seré la esposa del banquero
Guitan cuando él quiera.
Y dolorosamente Edith no volvió á
pensar en sus ilusiones y en sus amores.
No faltó quien, al enterarse de la cosa,
dijo:-¿Puea no se casa Edith con el banquero Guiton? JNunca la hubiera creído
tan interesada!
ROBERTO

GAUTBIER.

La población del territorio que
abraza hoy el imperio alemán 1 se ha
duplicado desde 1838,
-En la i•la de Cnba hay más J&gt;••

trio~• ~ue emplcoa para prcmtu
patnohsmo,

JU.

Muy señores míos:- Sio vacilar reco•
miendo la Peruna como eficaz remedio
para la tos y resfríos.
THOMAS CALE.

El Ron. C. Slemp, diputado de Virginia, E. U. A., escribe como sl¡¡ue:
elle usado su magofflco remedio la
Peruna con beneficiosos resulta.dos, y
me place recomendarlo como tónico y

cura permanente para el ca.tarro&gt;.

No se martirice
Cuando necesite un laxante que sea
agradable al paladar y suave,

Man-a-lin es el Laxante Ideal
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ruerfas, en dos tamanos, de $1.()0 y $2.00
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Crónicas Extranjeras

Para el que padece de los riñones no hay
paz posible

La Limosna

El que sufre de los riñones no tiene descanso. De1de por la mañana has•
ta la noche el mismo incesante intenso dolor en la espalda. Llega usted á su
casa cansado, exhausto, sin apetito para la comida. El sueño no tne de.sean•
,o. Es un aburrimiento, trabajo y dolor día tras díL No aguarde usted. Las
afecciones de los riñones son peligrosas. Las Diolbetes, mal de Bright y en•
fermedades del corazón resultan de ellas á menudo. El primer síntoma puede que sea nada más que un tenue doloren'Ja espalda, una sensación como de
estar estropeado 6 dolor en lo!I lomos 6 alguna irregularidad en las vías uri•
narias. Ningún bien resulta de demorar. En cualquiera botica 6 farmacia
venden los siguientes ingredientes:
Jarabe compuesto de hipofosfitos ....... , , ..... . 45 gnmos
Jarabe compuesto de zarzaparrilla ......... , .... . 60 gramos
Extracto compuesto vegetal Arvelina, .......... . 1S gramos

Mézclese en una botella y tómese media cucharada desputs de cada CO•
mida y al acostarse. Esta preparación ejerce su influencia directamente sobre
tos riñones, estimula s11 acción, destierra el dolor de espalda, regulariza la
orina y las funciones de la vejiga, purifica y e.q.riquece la sangre, efectúa una
cura permanente.

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OERHARD MENNEN CHEMICAL CO., Newark, N. J., E. U. A.

En estos :admirables pafses de Europa
todo el mundo pide limosna. Sólo que
hay distintas maneras de pedirla y que la
limosna toma diversa~ denominaciones,
según el l~gar donde se da y la persona
que la suplica.
La pide el cochero con la solicitud con
que nos abre la portezuela, chistera en
mano; la pide el barbero en la amabilidad
femenina con que nos cepilla el cuello de
la americana; la pide la florista en la In·
definible sonrisa con que nos coloca un
clavel en el ojal del frac; la pide, en fin,
la Margarita Gauthier de precio convencional, en el h.tbil mimo con que nos lleva
hasta la mesa de la cena.
A nosotros, pobres muchachos americanos, un tanto primitivos y un poco selvitlcos, nos lastima esa flexibilidad dorsal,
esa elasticidad espiritual, y desnudando
la sonrisa ó la genuflexión, alargamos la
mano, creyendo remediar una necesidad,
cuando no hacemos sino satisfacer un
vicio hecho ley .t fuerza de prictica.
Y por ~ta facilidad en abrir la mano,
nos llaman en Espafta "primos" y en
Francia de una manera un poco mts chocante. ¡Qué importa! Entre el alma europea y el alma americana hay un abismo
de siglos, y tienen que pasar.muchos anos
antes de que nosotros aprendamos á permanecer Impasibles ante una súplica he,.
cha con ¡esto pavoroso de hambre. Mientras tanto consolémonos, pregunttndonos:
&amp;t , nosotros se nos llama "primo!." porque alargamos la diestra ante una s!lplica, ¿cómo debe llamarse i los que con•
vierten su espirita en una etcétera para
constgulr con facilidad de limosna lo que
podrlan obtener honradamente por medio
di:I trabajo? ....
Es Imposible que desde Amér:lca se pretenda adivinar el cansancio, la caducidad
espiritual de estos pueblos del viejo mundo. Aquf ha sonado hace tiempo labore.
terrible de "silvese quien pueda," y la
lucha por la peseta está declarada franca.
y abiertamente. De aqul que quien la afloja es un "primo" y quien la. atrapa es un
"listo," sin que Importen los medios de
que se ha valido para allegársela.
Ser mendigo en estas latitudes es una
profesión como otra cualquiera. Por eso
no es extra no que, , cada rato, nos encon•
tremos en la prensa. diaria sueltos como
el siguiente; ''Ultimamente han sido recogidos por la autoridad cuarenta y ocho
mendigos de la vla pública. Entre ellos
habla uno que disfruta de una renta diaria de quince pesetas, producto de sus
propiedades. ¡Cu.tatos militares de alta.
graduación y cuintos empleados de alta
jerarquta en el orden Judicial se conslderarlan felices y vivlrian decentemente con
esta renta!. . . ''
Pero, como no sabemos cu.todo el mendigo es falso y cutndo es auténtico, tiene
uno, de rtmate, una 1tn1ibllldad u.n PD"1

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'"'º'ª J"' mu&lt;1a por estos

lugares y resulta
que 1eremos "primos 11 por los sl&amp;:los de
los slg:tos.
Una noche de la pasada Primavera re•
Cl'!!Hba del paralelo en donde habla asls•
tldo •l estreno de una nueva obra de Vl!rgol, el autor de "Las Bribonas." La pieza
titulada 1 ·EI cisne de los embajadores" (es
una de esas obrillas "educadoras," llenas
de ensefianzas para el futuro ó para el
presente) y con su fina lite moral y todo
eso. Un chaparrón Inesperado-de esos que
son cosa corriente en esta saludable Barce•
lona, donde ocurrlan en el pasado invierno
de ciento • ciento veinte defunciones diarias-me hizo buscarrdugio en el portal de
un café cantante, Iba yo t entrar atraldo
por la voz alegre de las castaftuelas, cuando mi curiosidad reparó en el elenco, expuesto en un grande y negro tablero.
11
Ballaoras-decf1:-la Lunares, la Delirio y la Despiporren. Tocaores: el Tripa,"
Instintivamente me llevé la mano al
reloj y me cerré herméticamente la americana y deslstl de entru, ya que por lo
pronto la lluvia no me permltia abandonar
mi provisional guarida. De pronto se cuela corriendo en el hueco de la puerta donde me encontraba una Mlmt del arroyo,
rubia como una candela y llena de agua
y de lodo.
-¿Qué hay, chico, cómo estás? .... dice.
-¿Conmigo? pregunto yo sorprendido.
-¿Con quién va "4. cé, a.rma mla," con
"er" Nuncio Apostólico?
A mi me hace gracia la famtllartda.d car·
ta¡tenera ,on que me trata la prójima,

-Yo estoy bien, gracias, le respondo.
-Llueve mucho, ¿eh? y se me aproxima.
-Parece, respondo yo.
-¿Cómo que parece? ¡guasón!
Y entonces caigo en la cuenta de que,
desde que me hao hecho el honor de elevarme, la categorla de pichón de dlplo·
mitico, las frases definitivas, rotundas,
Irrevocables, son cosa ajena 4. mi vocabulario. En lugar de 11 sl" ó "no/' yo acostumbro decir: 11 me parece, puede ser, seguramente," que estimo lo mis prictlco
para quedar de la noche á la manana chapado de Blsmarck de ocasión.
-Mira, dice mi compaflera forzosa,
¿quieres convidarme i tomar café?
-Lo acabo de tomar, chiquilla, miento yo.
-Entonces-dice ella levantando su ple
, lo alto de una cornisa y subiéndose has•
ta más anlba de la rodllla la media que
se le habla caldo en la carrera-dame diez
céntimos para tomarlo yo. Ves: tengo
quince céntimos; pero son para dormir y
me hace falta para café.
-Gracias, dice ella apreUodome lamano, y se cuela zahurda adentro.
Aúo pienso, caminando, en la tormento·
sa vida de la Mlmi de género Intimo, cuando un nuevo mendigo me sale al paso en
forma de francés.
-Monsieur: 1 ' ¿vous parles francais?''
-¿Yo? .... ¡ca.hombre, ca ... 1
Mi tipo se resuelve descender hasta
nuestro modesto castellano y dice con voz
de melodrama:
-Yo soy extranjero, senor.

-¿Tú extranjero? ¡Choca esa mano, camarada!
Elfrancés, un poco amostazado, no quiere creer ell el honor que le dispenso.
-No tengo trabajo, sefior, agrega,
-Aprieta, camarada, aprieta, le digo
yo. "La misma es nuestra pena."
El francés esU corrido¡ y eso que es
francés.
-No be comido, sefior.
-Afloja un poco, afloja un poco .... SI
yo me .... Bueno, si yo hiciera el tonto como tú, tampoco hubiera comido.
-Con diez céntimos yo teodrla suficiente.
-Suelta lamano-lediito,-suelta lamano, que yo no puedo resolver el problema
tan ficilmente.
Y el pobre francés se deshace en genuflexiones provocadas por los diez céntimos; y es que por aqul son muy baratas
las genuflexiones en francés, en alemán,
en italiano, etcétera.
La lluvia ha cesado; pero de cuando en
cuando vienen ráfagas asesinas que me
hacen estornudar ruidosamente. Algún vigilante cruza en las sombras ripidamente,
Y su silueta fantá.stica de larga blusa negra y el ruido que producen sus fuertes
11 aves de hl erro al caminar, evocan el recuerdo de aquellas sombras de los cuen•
tos macabros que arrastran en el silencio
de la noche pesaCas cadenas de hierro.
Al llegar i la Rambla de Catalufta, una
viejecita me sale al encuentro.
-una limosna, senorito, musita la vieja.
-Gracias, sefiorlto. ¡Que Dios le au•
mente la caridad!
Y lleco• mi casa pensando en el santl•
sfmo deseo de la abuelita. ¡Que Dios me
aumente la caridad! . . . SI me aumentara
el sueldo! .... ¡Pero cal Dios no se mete
en estas porquerlas de presupuestos de
las repúblicas americanas, en donde to·
davfa. andamos con plumas y taparrabos.
RICARDO MIRO.
Bucelona, 1909.

Ua vendedor de fonógrafos de Lon•
dres ha descubierto un medio muy
ingenioso para dar más salida á sus
aparatos. Todos los días saca una lista de los nacimientos ocurridos en la
población, y envía en seguida á los
padres de cada recién nacido una cir•
cular, ofreciéndoles, por poco dinero,
cnn excelente fonograma de los primeros vagidos de su querido hijo&gt;.
Y como los progenitores casi siempre
aceptan, el negocio es hecho.

TREINTA PARA T:NA FAMILIA.
"He sido ata.cado en uni6n de mi
familia por la influenza, pero en }o9
momentos de su comienzo, he hechv
uso de las benévolas Pastillas del Dr.
A&lt;lams, y ha. sido tanto su virtuoso
éxito, que en cinco días desapareció
por completo la enfermedad, habiendo
empleado únicamente treinta Pastillas
para cinco personas." Este es el testimonio de la Sra. Carmen }r, Ortuño,

da Allotonga, Ven Cruz, :México.

1

�como arUculo de sesunda clase en S de Noviembre de 1894

México, 2 de Enero de 1910
~

..()1Ncf)'9RIO:

He conocido un perico portero, cuyas condiciones mentales envidiarían
~ ~ g A R C E S los conserjes de mayor escuadria. Es·
OFICINAS:
te perico distinguía á leguas, y con
Calle de Alfaro námero 9, México, D. P.
mejor discernimiento que el perro de
Apartado postal 2~70. Telefonos: EricsCardoso, á las personas decentes del
son, 1470¡ Companía Telefónica, 471.
resto de la humanidad, y especialmente de las clases populares, humil•
PRECIOS DE SUBSCJUPCION:
des y tan dignas de interés como afi•
PAGO ADELANTADO:
cionadas al raterismo.
Sn la ciudad, por mes , .
$ I.00 '
No bien nuestro papagayo veía
En los Estados, por mes .
I.00
acercarse á la puerta á un indio alfa•
En el extranjero, por mes
1.25
rero ó á una mestiza recaudera, se solNU:MEROS SUELTOS:
taba gritando á voz en cuello:
En la capital . . • . .
$ 0.25
-¿Qué quiere? !qué se le ofrece?
En los llstados. . , . .
0.30
Niña: aquí está un hombre (6 una mujer, sc-gún el caso).
.
A estas voces acudía la familia y
se evitaban invasiones clandestinas
de pordioseros, ebrios y demás gente
maleante al sagrado recinto del hogar.
Si, por el contrario, quien 6 quieEn artículo anterior quedamos, es nes se acercaban eran, ó lo parecían,
decir1 quedé yo1 encontinuar demos•
personas pulcras y de aspecto decotrando que los pericos, que comien- roso, el perico se deshacía en agasajos:
zan hablando por pura y simple imi-!Qué hay? ¿Cómo va? Pasen adetación y repitiendo lo que oyen con lante. ¡Niña, aquí hay visitas!
la inconsciencia de un fonógrafo,
Lo cu.al permitía recibir, con todos
acaban, á la larga, por saber lo que los honores de la guerra, á los recién
dicen, por d.::cirlo en su tiempo y lu- llegados¡ pero no impidió que unos
gar, y, en suma, por pensartal y como rateros de levita se llevann un bello
pensaríamo, las personas mayores de día la mesa estorbo1 los espejos de la
edad y &lt;ciudadanos mexicanos por sala y varios otros bienes muebles,
nacimiento&gt;1 como dicen nuestras li- inclusive el perico, que se desgañita•
bérrimas instituciones.
ba gritando:
Para no mezclar hechos fantásticos
-¡Niña. niña! ique ya me llevan las
á los reales y positi1'os que paso á visitas!
exponer1 no mencio_n,ré las proez~s
Otro loro acertó una vez .i bajarse
psicológicas del penco de las bendi- de su estaca y á. discurrir sin rumbo
ciones de San Antonio Abad. Este
por un corral ó traspatio por donde
sujeto,· acicalado y emperifollado á circulaba un gallo. Este último, al ver
más no poder, acudió, de orden supe• á aquél, paró la golilla y lo acometió
rior, á las ya susodichas bendiciones, con furia. El perico, saltando hacia
Su ama, una solterona multicolora
atrás sobre una sola pata y enarbocomo él, lo encintó, lo adornó, la lando la otra en son de defensa, no
acicaló y, en breves términos, lo pu• cesaba. de protestar:
so c:como Dios pu110 al perico&gt;. Y lle~
-¡Así no juego! ¡Así no juego!
gados el perico, Dios, que está en toPero donde pueden mejor que en
das partes, y ella, al estadio del temparte alguna estudiarse la psicología
plo, lo soltó aquélla para que, &lt;motu y el lenguaje de los loros, guacamaproprio&gt;1 fuera en busca de la bendi- yas y demás congéneres. es en la casa
ción nupcial. El papagayo pasó las colonda, la casa trágica, la de la arde Caín, sobrecargado de accesorios quitectura moderna, frontera á la mía
decorativoa y obligadoá caminar me•
y que yahe tenido ocasión de presen•
dio kilómetro .i pie enjuto entre dos
tar á mis lectores.
filas de indígenas malolientes y de un
Viven en ella, entre otras mil quipar, por lo bajo, de animales de cada
nientas personas, un perico y una
especi~~
gaacamaya que no hay más que haCuando escaló los primeros pelda- blar.
ñoa del altar mayor, echaba ya los
U.o cadete, no sé si del Colegio Mi•
bofes y su cuerpo chorreaba el acre
litar 6 de la Escuela de Aspirantes,
sudor de su frente.
monta casi á diario la guardia por
En esas, un acólito le lanza un hi • aquellos rumbos y ejercita el paso
sopazo de agaa bendita, y el émulo gimnástico prusiano por la acera dt
del hombre, después de un calosfrío enfrente.
mortal, gritó en voz claramente perNo bien el perico lo ve llegar, se
ceptible:
despiertan todos sus instintos bélicos
-INo mojen, que estoy sudando!
en estos 6 parecidos términos:
Pero tarde se me hace, aunque ma-¡Al hombro! iArr .... ! IA__punten!
yormente no lo parezca, para conta.r iFutgot IP"mim!
los hechos reales y positivos que me
Y acto continuo remeda al tambor,
ha sido dable preseuciar en favor de toca la retreta y entona la marcha
mi tesis.
dragona.

También los Pericos Piensan

ES MI PREFERIDA

La Cerveza Pilsner, Taluca
Es la más Popular en México
Es la que toma todo el mundo

§RNRº ]l;)[J~R W 1D)!EIL,Il~:ffi1I))~
• la le~tima
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, porque, como todo lo bueno, está siendo imitada.
H ay que ped1r
Pero su sabor es único, y el que la ha tomado una vez,
no puede confundirla con ninguna otra.

CompañíaCervecera Toluca yMéxico, S.A.
fijarse bien en la marca para no !lCeptar falaificacionea y modificacione1.

•

Número 1

En cambio, no bien ve pasar á los
alumnos de una escuela cercana, lanza los más plañideros lamentos y for•
mula las JDÁs amar'gas protestas:
-¡Mamacita, no quiero ir á la escuela! JNo me sé la lección! JAy, ay,
ay, que me van á. castigar!
Y cuando un transeúnte tropieza,
resbala ó cae, es verdaderamente homérica la carcajada que lanza.
Su compañera de cautiverio, la guacamaya, es no menos inteligente
que él.
Como no está enjaulada, gusta, en
ocasiones, de subirse al barandal del
balcón para gozar del panorama que
se disfruta en aquellas elevada, alti•
tudes.
Un día la sorprende un fuerte viento en aquella situación peligrosa. Volábanle las plumas, esponjá.basele la
cola y creeríase que el aire la iba á
arrebatar.
El animal tuvo conciencia del peligro y trató de bajar del barandal
para, sin dud3i internarse en la habi•
tación. Pero todos sus esfa.erzos fue•
ron vanos. Sujetóse entonces con las
garn.s y el pico para resistir al impulso del viento. Quiso despub descender, no á la casa, sino á la calle, y
con una mirada oblicua sondeó el
abismo. Al verlo tan hondo, se desalentó y se la oyó exclamar:
-¡Ujule!
A la sazón vió venir por la calle á
su amo y en el colmo de la angustia1
á la vez que llena de esperanza, gritó
desaforada:
-¡Qae me caigo! iQae me caigo!
1Daca Ja pata!
Su amo usaba de esta última frase
para invitarla á bajar cada vez que la
encontraba encaramada en el barandal.
Desde entonces no sólo creo en la
paz de los sepulcros, sino tambitn en
el pensar de los pericos.

~
El reverendo Muge de Walkeslase.
ha in ventado un sistema de telegraUa

subterr.inea sin b.ilos, habiendo obtenido ya tales resultados, que espera
dentro de poco poderse comunicar
directamente con Europa. El nuevo
sistema necesita un pozo de 300 metros de- profundidad. Los hilos yapa•
ratos que en elloase instalen deberán
ser protegidos por envolturas de hie~
rro 6 acero.

�I;:L Ml:NDO ILl:STRADO

I;:L Ml:liDO ILl"STIL\DO

,·

.
..
•

~~'•'\,

Huellas de Vida
Afto Nuevo
Con el afio qa.e se "'ª' tcuf.ntas ilu•
siones muertas, cuántas realidades
puadas, cú.ntas ale_grías 6 cd.ntas
tristeus que no tienen ahora más vi•
da que ta intangible del recuerdo!

Con el año ·que llega, 1cuántas espe·
ranzas, cu:.iu.tos amables sueños por
realizar, que tienden ante nuestros
ojos 11D lejano horizonte!

Es un momento dulce para u.nos,
doloroso para otros, indiferente para
alguien quizá¡ pero revestido siempre
de un no st qué de solemne, este del
paso del año. Le considerarán los op•
timistas como un avance m'5 del
tiempo hacia ta felicidad¡ habrin de
verle los escépticos á la manera de
un largo trecho del camine recorrido
hacia la muerte. Mas para ambos tiene iu:.portancia¡ ambos le avizoran
como suceso digno de registrarse en
el libro de memorias que todos llevamos dentt'O,
El tiempo-cuyo paso no advertimos en la primavera, cuando los jardines se cubrieron de rosas, y el cielo
H vistió de azul, y la amada prendió
en su pecho el ramillete de florea de
tenue fragancia que apresurado, fuimos á comprarla¡ ni en el verano, en
lu cálidas tardes de siesta, cuando
el eapúitn pare~ amodorrado c~mo
el cuerpo, en invencible sopor¡ n1 en
tos atardeceres otoñales, de íntima
melancolía, embellecidos por 1lll prestigio romintico,-se nos hace sensible ahora, en el mes invernal, en la
fría noche de diciembre, cuando un
pequeñísimo espacio recorrido por
el minutero del reloj que instintivamente ,-emos, marca el nacimiento
del año nuevo,

•••

Podría señalarse entonces un momento interesante de la existencia de
todos, Para el escudrifiador de vid~s,
pan el cronista que guste de regu.
trar sensaciones, curioso por extremo
sería conocer, en un instante justo,
los pensamientos de hombres de diversa condición y almas di versas.
Ese momento infinitamente peque•

flo repruentari., para el viejo, el mo•
mento de los recuerdos, de las bellas
remembranzas tristes, de las felices
memorias que, como palomas de nieve,
Tendd.n á posarse en la cabeza blan•
CL Hace muchos años, en un instan•
te como aque1 1 se sintió joven. pleno
de savia, de fuerza generadora de luch11i de nobles aspiraciones ó de ideales empre.as. Entonces miraba la vida como se mira .i. la altiva cortesana
á cuya belleza no alcanzan nuestras
manos¡ pero que nos mostramos ansiosos de conquistar. Y laboró, y luchó gallarda y valerosamente¡ y sin·
tió las caricias de 1a voluptuosidad
y del amor, .... Ahora, vencedor ó
vencido, en tanto que en la soledad
de su cuarto sin tibieza, en su solitaria noche de viejo célibe. 6 bien ro•
d"do de su compañera y de sus hijos, de los frescos retoños de su mocedad que fué, deja errar las pupi1as
por el estrellado cielo, que se destaca
tras de los cristales de la ventana,
una emoción muy suave, una callada
emoción le envuelve. y en los sere•
nos ojos fijase una mirada de melan•
eolia. ¡Un afio más de vida! iUn paso
más en la escabrosa 1_endal Y no sabe, al fin, qué hacer, si entri1teccrse
6 regocijarse, porque nunca se aupo
qué fué mejor: si la vida ó la muerte,
la Tida que 101 optimistas ama.u, ó 1a
muerte qo.e espíritus ro~nticos can-

taron.
¡Qué distinta, en cambio, la visión
de los jóvenes ante el paso de un año
i otro año! En salas de fiesta, en
blancos patios entoldados, en torno á
la mesa que brinda la cena de año
nuevo, experimeutarán el sano deseo
de la 1ucha y del triunfo¡ el deseo de
amar, de vivir una vida fructuosa y
bella¡ el deseo de gozar de los piace•
res todos que, como sonriente diosa,
ofrece la juventud, la de la cabellera
blonda, la de los labios frescos1 la de
los apasionados ojos, la del corazón
abierto á todo lo noble, á todo lo
grande¡ 1a del divino cuerpo cuyas
carnes sonrosadas no empalidece aún
la anemia, y cuyos músculos gallardos ostentan generoso vigor!
C:::
Es la eterna historia del. amanecer
y del tramonto.

'

MARGARITA

Al cmpuaf el afio nuevo, 1in cmbarto, las alma, de jóTenca y viejo,
sienten mu. upiración 1uprema , la
felicidad.
Un delicado encanto anima eaoa
pequeños billetes, uas cartulinas,
esas postales que llegan á loa buzones del correo por minares, y luego
se esparcen por todas partes, por las
ciudades lej•OU. por los polvorienf
tos pueblos, ·por 1as olvidadas aldeas,
por las montañas, por los campos.
Son la palabra cariñosa del amigo
que suponíamos olvidado de nosotros y que desde tierras distantes
nos saluda; la frase amable con que
nos refala alguna discreta señora hasta la cual no se elevaron nuestros
ojos¡ la salutación de alguna person&amp;
que vimos algún dí11i y de la cual
apenas si consenábamos recuerdo,
cuando no las memorias que nos envían las gentes amadas con más bon•
do y natural amor.
Sobre la blancura de 1a cartulina,
6 en torno al lindo grabado de la postal, se destacan, negros, elegantes ó
humildes, los caracteres que forman
laa frases consagradas: &lt;feliz año nuevo&gt;, can año feliz&gt;, cmil felicidadu
en el año&gt;, y otras que no habría pa•
ra qué citar. Y las pequeñas y conientes frases, y los renglones de
apretada lectura, escritos_al margen
de un paisaje, de una perspectiva de
gran ciudad, de un retrato de perso•
naje célebre, despiertan en nosotros
un interés: el de saber que no nos ol·
vidan¡ que gentes hay, entre los que
nos rodean y los ausentes. que de
nosotros se acuerdan.
Suprimid las tarjetas de año nuevo¡
dejad de imponeros esa pequeña é
inútil obligación¡ dad i los niños po·
bres, á los que han hambre y tienen
frío, ese capital gastado en cartón, en
tinta y correos,-.dicen algunos.
¿Y por qué-respondería el cronista,-por qué privarnos de tan amable
futtza? ¿Acaso la vida social no se
hizo de fruslerías?
CARLOS GONZÁLEZ PERA,

Nona '" F. -

Cnwl,nl

Tnlduccldn E1ptcl1I Plrl "E Mundo lustrado"

(CONTINÓA)

•

-ISí lo es! gritó Margarita. Es absurdo el quererme hacer creer que la
simple indicación de que se desea
poseer algo haga que este algo suba su
valor á tal altura. Ha costado i la señora Rushmore no sé qué tanto en
pleitos y litigios, y nadie creía. siqaiera en su existencia. Ella peleó sólo
por bondad de su corazón, y aun los licenciados dijeron que era una locura
seguir el litigio ..... .
-¿Quiere usted oírme? preguntó
Logotheti interrumpiéndola. No tengo mucho que decir; pero ello será
convincente. Probablemente no negará usted que el invento es produc•
tivo, y que, por su medio, hizo dinero
Alva Moon,
-Creo que sí lo hizo, el Tiejo ladrón.
-Bien. Sucedió que yo necesité
poseer el invento. He comprado va•
rios y después los be vendido á compañías que he formado .. Este es una
especie de juego que no deja de tener
sus ganancias. Me propuse jugar con
este invento. Yo conozco de él mucho m;b que usted¡ lo conozco per•
fectamente. Cablegrafié á mi gente en
América que lo comprara si podía, y
Jo compró. Ahora, lcree usted que la
seilora Rusbmore hubiera suspendido
su pleito al cambiar de propietario e1
negocio sólo porque comí una vez
en su casa?
-No, tuvo que decir Margarita,
seguramente que hubiera seguido.
-Seguramente¡ pues bien, yo no
quiero una propiedad que está en
pleito y que ha hecho hablar tanto
de ella. El crédito de un negocio, en
esas condiciones, sufre mucho por lo
que se habla de los pleitos. Por lo
tantoI me dirigí á la señora Rashmore
y me informé acerca de lo que pudiera Taler la reclamación de usted; me
lo dijo, yo le dí 11D cheque por el valor convenido, y ella, en cambio, se
desistió á nombre de asted y como
apodendL Si el litigio hubiera sido
por cuenta de ella ó de la s~ñora De
Rosa, yo habría hecho exactamente
1::, mismo, lQuiere usted decirme cómo hubiera podido Mcer para no seguir este camino y tea.er mi propiedad
libre de pleitos? ¿Cree usted que
había otro medio?
Margarita pumaneció en silencio
porque no ball6 nada que decir.
-No babft. otro medio, coDtinu6
Logotheü¡ ye,, podía haber iniciado la
' idea de que formara usted una sociedad conmigo, que eslo que usted viene
, proponerme. Pero confieso que ai los
ojos de todo el mundo hubie.ra podido parecer demasiad.a intimidad, si no
ea que otn cosa. ¿No lo cree usted.V
·-IEs usted el hombre más convincente, quien he oído hablaren mi vid.al Al decir esto, Margarita casi se rió,
por mú que au rabia 1ubai1tiua aún.
-.Qlli•r• uated dejar lu co- tal
como eatú y ol-.ldar todo lo 111Cedi•
do? Lo que eati hecho ya no H puede

dahacer, ¡No qaisiero uted 11panr.

me de cate negocio en 111• pensamten•
toa? Bien puede hacerlo si quiere.
Ya sabe que soy dos personas en una
y lo mismo es usted, Yo soy Logotheti el financiero y Logotheti el
hombre. Usted es Margarita Donne y
la señorita de Córdova-quien se halla en TÍsperas de la celebridad-y
además, á veces pienso que es usted
una tercera persona, á la que yo no
entiendo, pero que es algo como mi
suerte, porque no puedo escapar de
usted, ya sea qaela esté viendo 6 que
sueñe en usted
Margarita había permanecido en
silencio sentada sobre el brazo del
sillón¡ después de un rato, dijo:
-No quiero que se pong~ ahora i
hacerme e1 amor. Usted ha hecho algo que me ha ofendido sobremanera
y que ha llegado á hacerme desear el
no volverá verle después de esta entrevista, Bien pudiera deshacer lo
hecho. Estoy segara de que hay un
medio para ello.
Inconsciente de lo que había hecho,
acababa de tomar el pulso i su con•
trincante. Se quedó mirindolo por
un rato y después movió la cabeza.
El se levantó súbitamente desu asien•
to, volvió la cara al lado opuesto del
quesehallaba ella y empezó árecorrer
el cuarto i grandes pasos en diferen•
tes direcciones con la cabeza baja y
las manos cruzadas por detrás.
Aun cuando el aire del cuarto era
puro, se sentía inmóvil y bochornoso,
pues la tarde de prima vera se había
hecho repentinamente tempestuosa,
e] flúido de una tempestad cercana se
estaba acercando rápidamente al pun•
to de la explosión.
El hombre sentía, más que la mujer,
la influencia de1 flúido. Este obraba
sobre su estado, ya sobreexcitado, y lo
hacía in.soportable, Sus manos cruzadas por la espalda, entrelazaban sus
dedos y oprimían hasta el punto de
impedir la circulación. Caminaba con
esos pasos silenciosos con que las fieras recorren sus jaulas, de un lado al
otro, sin descanso.
-Yo lo veo así, continuó Margari•
ta en un tono de voz mucho más dulce de lo que se proponía. No creo lo
que me ha dicho, Tengo casi la
seguridad de que usted pensó que yo
dejaría la carrera teatral si tuviera
bastante dinero para vivir sin trabajar.
-Sí lo creí.
-¿Lo ve usted? dijo Margarita en
tono de triunfo, ¡Lo sabía, después
de esto que queda de 1a historia que
acaba de forjar acerca de la famosa
compañía!
-Sin embargo, todo lo que le he
dicho, es verdad. Lo que sucede es
que e1 negocio me sirvió para dos fi.
nes: eso es todo. Al menos así me lo
figuré y me prometía un verdadero
placer al ayudarle sin que usted lo
supien. ¿Por qué había. de sentirlo?
Ese dinero podía llegar á sus manos
lo mismo por mi intermedio que por
el de alguna persona. Usted está disgustada conmigo, ¿por qué? {Porque
me siento subyugado por usted 7 Ya
no puede ser por la cuestión del dinero, por ese maldito dinero. Si no
puede conservarlo-ya que no le im•
pedin. ir ;l la cscena,-puede usted
re&amp;alulo. Tirarlo , la calle ai quiere.
Perdvlo ai puede. Pero no trate de
de•ohúmelo porqa.• u el precio de
1lna cosa qua he comprado, y yo noad-

mitiré que ae dealuga el negocio ni
que ae me regale el dinero,
Hablaba en un tono tan duro que
Margarita, que , 111 Tez había empezado a recorrer el cuarto, ae detuvo
en su •iaje y H le quedó viendo ,
los ojos para adivinar lo que había
detrás de esas palabras. Ella se hallaba en pje delante de la si11a¡ él citaba detrás, con las manos entrelaza•
das. Su voz era ruda y '-•pera¡ pero
baja: parecía un hombre sediento que
solicita agua por faTor.
La luz del cuarto había tomado un
tinte amari11ento, y la ventana, que
antes encuadraba un campo azul ce•
leste, ahora mostraba un cuadro gris.
La luz elecbizada babia penetrado á
los ojos de Logotheti y estaba á pun.
to de estallar en el momento en que
Margarita le miró.
Inmediatamente ésta tuvo la intuición del pelígro. No hubiera podido
decir cómo se dió cuenta de él, ni en
qué consistfa¡ pero lo sintió¡ levantó
su hermosa cabeza, como lo hace la
serpiente cuando siente el olor de
humedad en la brisa. El, á su vez, se
dió cuenta de lo que pasaba en el in•
terior de la hermosa cabecita que tenía enfrente, y desligó sus manos pa•
rar asirse fuertemente al respaldo del
sillón.
-¿Quisiera usted hacerme el favor
de conducirme adonde está la señora De Rosa? preguntó Margarita sio.
que vacilara su voz,
Antes de que él pudiera contestar,
sonó el ruido de una descarg. eléctrica y el cuarto se tiñó de rojo , la
luz del relámpago.
Si Logotheti dió alguna contestación á las palabras de Margarita, au
voz se perdió en el estruendo que
estremeció toda la casa y baiJote6 por
algún rato sobre laciudad, Sus miradas no se apartaron de la cara de
Margarita¡ ésta sentía que se hallaban
adheridas á sus labios, como queriendo indicar el deseo de que se juntaran con los de él. No estaba amedrentada¡ peró sabía que debía de huir
de él porque era mú: fuerte que ella.
y estaba casi rabioso. Le parecía que
había de suceder una de dos cosas:
6 dejar que los labios de 61 tocaran
los sayos sin resistenci11i ó matarle
cuando se acercara. No sabía c:atl de
las dos cosas haría. Ella misma com•
prendía su doble personalidad tal
como se la explicara Logotheti poco
antes. Era al mismo tiempo 11l1&amp; mu•
jer joven, tentada por la simpatía
misteriosa de la carne y de la sangre,
una muchacha sola y cogida dentro
de u.na trampa, de la que no podía
escapar.
Con una mirada Margarita midió la
distancia que la separaba de la puer..
ta y notó que se hallaba demasiado
lejos de el1a. Habría una media docena de pasos, y Logotheti estaba mucho ~s cerca, aun suponiendo quc
tuviera que pasar por sobre la silla.
Además, acababa de moverse an
poco y era demasiado tarde para intentar la fuga. Logotheti se hallaba
delante. de la silla en vez de detrás
de .ella¡ pero allí se detuvo y no siguió caminando en dirección de ella
mientru hablaba. ,:
-¿Por 4116 vino usted? preguntó
en Toz baja. Debía haber considerado
que no cataba muy ~va.

( Continaard.)

�EL MUNDO ILUSTRADO
J,:L MUNDO ILUSTRADO

Los Versos Libres
Libre, suelto y igil

como de la tierra
fluye el manantial,
y en arroyo se convierte,
y desputs en ancho río,
que

i medida

que adelanta,
crece, y bota,
bota y ruge
como un monstruo
y otro mar parece
cuando aboca al mar¡
¡libre, suelto y ,gn
fluya el verso y llegue
potente y resonante,

como al mar el gran río, al corazón!
Quiso aliñar al verbo primitivo
el arte caprichoso,
como adorna tal vez :i )as mujeres,
cuando ajorca les ciñe
sobre el tobillo,
y graciosa mantilla en el brazo,
y en la guganta espléndido collar.

Rimas consonantes,

silabas medidas,

rígidas estrofas,
fijo diapasón,
postizas galas fueron, con que al verbo

quiso el arte adornar.
Renieguen ya del inútil
artificio los poetas¡
y en honesta sencillez
lnzcan, sin vano atavío,
pensamientos, y ensueños y emociones,
como luce sin velos, desnuda,
la santa Verdad.
¡Cull hermosas las .ninfas del Iliso,
á través de las ondas transparentes!
A Atenas llevadlas¡
vestidles brocados¡
y el ágora dirá que era m:.ís bella
Friné. siendo mujer, ante los jueces.
--c·Y por qué, si son hijas de los dioses&gt;preguntará-&lt;recatan á la vista
el divino esplendor y gentileza?&gt;
Cuando el arpa pergeña las palabras
con rimas consonantes1
con sílabas medidas,
con rígidas estrofas,
con fijo diapasón,
las ajorcas en grillos se convierten¡
son esposas las pulseras,
la gargantilla dogal.
y parecen los versos presidiarios
cargados de hierros,
y alineados en larga cuadrilla,
donde hay grandes, medianos y chicos,
y unos son ciegos
y van á tientas,
y otros son cojos
y á rastras andan1
y éstos son fuertes
y aquéllos flacos¡
pero , un mismo paso todos
, compás han de seguir;
y al que deja la fila, la vara
al rebafio le hace volver.

en la rueda hay lugar para todos
aunque lleguen tal vez sin pareja,
y annque algunos la suelte.n1 sus giros
la rueda prosigue:
y brincan y danzan,
y cruzan las voces1
y cruzan las risas,
y en su alborozo,
como cohetes1
los gorros tiran.
de viva grana,
los bailadores,
y ellas lanzan también sus pañuelos¡
y destocadas
las lindas testas
de griegos moldes,
de lle.no lucen,
y cada moza
parece un sol.

Servidumbre por instinto
busca el mortal¡ la libertad abdica¡
mas después de perderla, y sólo entonces
á amarla aprende, y afanoso lucha
por recobrar el bien que desechó.
Forja dioses, y quema sus aras¡
dicta leyes, y astuto las burla¡
alza tronos, y vuélcalos luego¡
abre al amor de par en par las puertas
del corazón, y acata su dominio1
y al desdén y al olvido poco á poco
después las abre, y al amor impulsa ....
De los lazos en que el veno
amarraron incautos los poetas,
hoy1 que todos los yugos se rompen,
¿no querrán desHgarse también?
¿Sin pauta no entona
sus trinos el ave1
y sus hosannas
el serafín?

iCon cuánta holgura en espaciosas eras
revuélvense las plantas! No limitan
el veloz torbellino cerca ó muro ...
Cual la danza campestre, ¡así discurran
y retocen y salten mis palabras!
Qniero hacer á mis versos ciudadanos
de una libre república. y verlos,
sin rimas consonantes,
sin sílabas medidas,
sin rígidas estrofas,
sin fijo diapasón,
imponerse á sí mismos, soberanos.
y no de otros la ley recibir.
Ni á medida, ni á número, ni li pe.so
obligados los quiero: ¡ya estoy harto
de contar y medir y pesar!
Mida el cordel, cuando edifique un templo

¡Ay! ¡en vano se agitan en la mente
los pensamientos!
Si en el metro no caben ó en la estrofa,
al medirlos el arte, los mutila
ó no salen á luz¡
y aunque surjan incólumes, enteros,
inválidos semejan, que en las rimas,
como el lisiado en las muletas, busca
apoyo para andar.
Yo quiero que corran
y salten mis versos
en plena libertad, y entren y salgan
en las estrofas á su antojo, y muden
cuando quieran de paso y compañía.
Yo quiero que dancen
alegres y ufanos,
no el que siguen1 en fiestas_solemnes,
1iesos señorones,
damas presumidas,
por parejas y en pasos iguales
y grave apostura,
cortesano, severo rigodón¡
quiero que bailen
la que eo la tierra
de mis abuelos,
form:;1.n en corro
los campesinos
-allá en la tierra
donde al rebato
del somatén,
despierta el fierro
del almogávar,
y en los talleres,
para el trabajo,
siempre despierta
la mano está,la sardana,
que es á un tiempo
salto y baile.
juego y chanza,
y al alma alegría,
y al cuerpo salud,
como todo
lo que al beso del sol y del aire,
en la paz de los campos incuba
la libertad,
De las manos asidos, en rueda,
con las mozas alternan los mozos¡
y si abundan doncellas ó galanes,
-que no brota apareada en los jardines
una flor para cada mariposa,

La Música de Mañana

•

El aforismo de Wagner: cla música
debe constituir la verdad&gt;, es aplicable á la música teatral que refleja,
exclusivamente, emociones y sucesos¡
pero, tratándose de música sinfónica,
bien puede sustituirse dicha frase por
otra mis acorde: cla música es belleza&gt;,
Las escuelas de composición que
se apartan sistemáticamente de esta
última regla para seguir la primera,
se condenan, por este solo hecho, á
un temprano fin. No cabe dudar que
prosperarán algún tiempo1 gracias á
la cariosidad y la sed de sensación
del público¡ no faltará. quien tome
los frutos que produzcan por &lt;música clásica&gt;¡ pero, una vez pasada la
moda y desvanecido el primer deslumbramiento de la nevedad, se hundirán en el olvido inevitablemente.
El arte musical ha sufrido evidentes desperfectos al embate del modernismo. Actualmente nadie sabe, á
punto fijo, dónde estamos en música,
ni hacia dónde corremos á toda velocidad.
Wagner representa la música de
ayer¡ Strauss, Reger, Debussy y D'Indy, la de hoy¡ de la música de anteayer y de lasemanapasadaparece que
debemos emanciparnos para siempre,
puesto que, á decir de algunos, la armonía misma está á punto de sufrir
modificaciones y hasta cambios radicales. Es innegable que ya se necesita un temperamento nuevo para apre.
ciar las escuelas que imperan hoypor
hoy; por consiguiente, para preparar•
nos 4 saborear la música de mañana,
aeri p•eciso arrancarnos, primero1 ,

induatrioso alarife, altas columnas,
arcos, cimborios, ventanales, puertas;
y ya erecto, la cuenta los devotos,
de los cinco misterios, siempre cinco,
en el rosario lleven, y contados
los padrenuestros recen y las Aves¡
y el humeante incensario, del aroma
que por libras compró, con igual peso,
el acólito cargue, á cada oficio,
Yo, en tanto1 en el gran templo que otra mano
sin lienzo construyó, bajo la nave
de los cielos, también in.mensurada,
quiero aspirar los que sin tasa acendran,
varios perfumes, Oorecientes huertos¡
y las varias cadencias imitando
que los bosques alegran en los nidos,
sin pauta cantaré, como las aves,
.i mi amada y á Dios en libres versos.
Bien medidas ajuste seda y blonda
ricadueña á su talle an el sarao;
pese en balanza fiel, ya que más valen
cuanto el peso es mayor, oros y piedras;
y por centenas cuente las vistosas
lentejuelas que aumenten de sus ojos
y sus joyas el brillo ....
Las palabras
yo engarzaré en el verso , mi albedrío,
sin pesar, sin contar, sin medir¡
y dejar~ que corra,
libre, suelto y ágil,
como de la tierra
fluye el manantial.
Esta hermosa composición se debe á la pluma de un
escritor cubano que ocupa un alto puesto en la política de
su país, y que no quiere dar su nombre.

viva fuerza, de la influencia que persisten en tejer sobre nuestro espíritu
algunas antiguallas, como Bach y Beethoven.
La evolución es una ley que se impone; el que no marcha con ella, no
sólo se queda atrás, sino que pronto
se ve arrollado y aplastado por el
progreso de todas las cosas, A vaneemos, pues; pero falta saber si los ver•
tiginosos giros del arte musical en
estos últimos tiempos significan realmente avanc~ ó decadencia. Por otra
parte, no hay que olvidar que todos
los grandes innovadores: Beethoven,
Schúmann, Chopin1 Wagner, etcétera,
vieron acogidos sus trabajos por el
grito de escándalo, de sarcasmo, de
feroz incredulidad de sus contemporáneos¡ y, sin embargo, sus composiciones, esas composiciones que no
fueron gustadas, ni comprendidas, ni
siquiera toleradas en algunos casos
por los públicos de la ép~ constituyen para nosotros la única música
plausible. ¿Por qué no había de repetirse la misma historia en nuestra
generación y 4 propósito de nuestros
&lt;innovadores?&gt;
La verdad es que Strauss no deja
escapar una sola oportunidad de compararse con Wagner, siempre que discurren los críticos con demasiado eesprit&gt; sobre la originalidad extraordinaria de sus producciones; ya ha ame•
nazado seriamente á sus detractores
con la confusión de una ignominiosa
derrota cuando el mundo entero le
proclame, en un arranque de agradecimiento, genio preclaro. En su
cTeuersnotb.&gt; hay un pasaje lle.no de
alusiones que tiende .i establecer una
analogía inequívoca entre la situaci6n de Wagncr y la su ya propia. En
realidad, la crítica se ha ensañado

contra Strauss de un modo violento¡
pero no tan inmerecida y estúpidamente como pretenden los entusiastas del famoso músico. Nadie piensa
en disputar la nobleza y hermosura
de sus primeras composiciones, cuando la.fiebre de la novedad cá outran•
ce&gt; no se había despertado en él to•
da vía; tampoco se discuten sus in•
mensos conocimientos técnicos. Pero
el público y la crítica se creen con
derecho de retirar su aprobación y
declarar su disgusto cuando las &lt;innovaciones&gt; caen decididamente en
lo antimusical, ó lo que se ha consi•
derado hasta hoy como antimusical.
Sea esto como fuere, las generaciones
futuras se encargarán de dar la razón
á quien corre~ponda.
Entre tanto, la música marcha vien•
to en popa. Las sinfonías de Mahler
y D'lndy, los embrollos armónicos de
Max Reger, las nebulosas produccio•
nes de Debussy, hanse impuesto triunfalmente.
Los compositores contemporáneos
son maestros en el arte de manejar la
orquesta: lo hacen con estupenda ha•
bilidad¡ pero poco producen que valga realmente la pena que se to.man.
Las leyes de la forma han sido descartadas á favor de la expresión libre,
sin trabas¡ mas, por desgracia. los
músicos parecen tener muy poco que
expresar. Algunos no son alno acró•
batas de la orquesta; otros, como niños muy pequeños, parecen no poder
caminar sin apoyo ajeno¡ y ninguno
se preocupa de seguir el camino recto, ¿para qui? El que escribe másica
sana, de fácil y espontánea belleza,
es tachado de &lt;anticuado&gt;, ó condenado como simple imitador, exento
de individualidad propia. Por la ambición de parecer originales, algunos

�EL MUNDO ILUSTRADO

~;L ~IUNDO ILUSTRADO
compositores u.crifican el ritmo mismo; y lo peor es que hay críticos quetratan sus obras de revelaciones geniales, declarando á los creadores algo así como ediciones corregidas y
aumentadas de Beethoven 6 Wagner.
Por fortuna el público siente instintivamente que la perversión 6 la simple evasión de una ley no significa
«genio&gt;, y se_ niega y se negará !iempre á ensalzar á esa clase de &lt;1nnovadores&gt;.
En un artículo de IacNeue Musikzeitung&gt; declara Scherber que la música moderna se ha vuelto un &lt;sport&gt;
para profesionales1 algo que sólo puede interesar á una minoría muy pequeña. Y Weingartner, re6riéndose á
los procedimientos de la escuela mo·
dcrnbta, escribió, hace poco, un poema satírico, en el que figura un crítico
dando á un compositor el siga.iente
consejo: &lt;Antes que todo, debe usted
evitar la melodía&gt;.
La música pianística ha sufrido,
naturalmente, la influencia del modernismo reinante¡ lo que 110 es de cele•
brarse por cierto. He aquí una opi•
nión de la eximia pianista Teresa
Carreño:....&lt;El culto por las peculiaridades de estilo es la plaga de nuestra
época. Los fundadores de estas escuelas modernistas tienen probablemente facultades de grandes compositores¡ pero se han atado á sí mismos
con &lt;modismos&gt; que 110 se atreven á
abandonar por miedo de que nada
quede de!Ji:s. El resultado es que se
encuentra la misma idea alterada;
pero no disfrazada en todas sus obras.
Sus composiciones pianísticas son de
una dificultad que no está. compensa•
da por la impresión qa.e producen.
Yo dito á los jóvenes pianistas que
si lo que buscan es solamente dificultad, que toquen un estudio de Chopin de v-eras bien&gt;. Y añade: &lt;la
construcción de las piezas modernistas es generalmente tan superficial
como su idea musical&gt;.
El gran pianista Rosenthal dice á
su vez: &lt;La música que se usa hoy es
más fuerte de colorido que &amp;e dibujo
y, por lo tanto, no puede ser música
pianística. Se escribe en estos díaspara la orquesta de preferencia, porque la orquesta se presta á sacar
partido de una idea insignificante.
Los compositores actuales no tienen
ya sa.ficientes pensamientos para escribir una pieza pianística de mérito;
el piauo es un delator despiadado de
debilidades en la forma y diseño de
una obra&gt;.
Así, pues, Gestamos, decididamente,
en un período de decadencia? Los pesimistas declaran sin vacilación que
lf, y alegan, para apoyar su aserto,
que ninguna ~infonía moderna puede
rivalizar con la delicada gracia de
.M.éndelssohn, el apasionado romanticismo de Schúmann, ó la &lt;razonable
dulzura&gt; de Brahmsj y añaden que
mejor que extraviarse en laberintos
sin salida, conviene cultivar la buena
música de nuestrosabueloa hasta que
surjan verdaderos genios creadores y
no solamente cenragés&gt; de sensacionalismo y novelería.
Otros pretenden que la salvación
de la música está en los cantos popa.•
lares exóticos. Saint-Saens, en un interesante estudio, declara que la música se encuentra en los límites desu
desarrollo presente, y que las escalas
en que está basada la armonía modcr-

na van á caer en desuso¡ añade que
la música de Oriente está destinada
á. infundir nueva vida y nuevos elementos á la melodía. También el autor alemán Capellen asegura que la
música asiática se amalgamad algún
día con la europea, formando una es•
pecie de música mundial que sera
cota.prendida por todas las naciones
del globo. La adopción de estos estilos nuevos ha sido presentida ya por
algunas escuelas nacionales, que se
basan diredamente en la música popular; las obras de Grieg y RimskyKorsakoff agradan á todos los públicos civilizados, y al mismo tiempo
poseen el encanto de la novedad.
Sin embargo, el &lt;nacionalismo&gt; no
es el supremo fin del arte musicaL
La más grande música refleja las pasiones de la humanidad y no las de
una sola raza. En Rusia los famosos
&lt;cinco&gt; consideraban á Tschaikowsky poco nacional; y en efecto, este
compositor usaba menos que ellos las
canciones populares de &lt;su país&gt;. En
cambio, su &lt;Sinfonía patética&gt; conmueve al mundo entero, mientras que
muchas fantasías de &lt;los cinco&gt;, bor·
dadas sobre temas cosacos, no han
podido cruzar, hasta hoy, la frontera
rusa.
A pesar del profundo respeto y de
la gran admiración que nos merecen
dos autoridades de la talla de SaintSaeos y Cape11en, dudamos que la armonía actual sea ya insuficiente y que
haya necesidad de recurrirá innova~
ciones para darla nueva vida. La ex•
quisita polifonía de Bach, la profundidad de Beethoven, la melodía límpida de Schúbert, la opulencia.armónica de Wagoer, no tienen, por cierto,
carácter nacional ó local. Lo que se
necesita no es precisamente la introducción de estilos nuevos en la música, sino el advenimiento de nuevos
talentos para aprovechar las antiguas
fórmulas dignamente; la aparición de
compositores inspirados que nos demuestren que la música es belleza y
no solamente color local.

A.

HERRERA Y ÜGA ZÓ ~.

Teatrales
Una vieja controversia.- La evolución
del dlvorclo.- ''Suaana. ' '

Desde aquel famoso &lt;¡mátala!&gt; de
Alejandro Dumu, hijo, h-an pasado
treinta años, y los franceses todavía
siguen discutiendo el adulterio en el
teatro. No parece sino que el teatro
es el único sitio apropiado para resolver tal cuestión. Ciertos apéndices han llegado á ser un símbolo en
la dramaturgia parisiense.
Alegará un crítico que la cuestión
es ardua y difícil; que eso de que la
mujer engañe al marido 6 el marido
engañe á la mujer-lo cual, por lo
visto, si hemos de creer que el teatro
es trasunto fiel del medio en que se
desarrolla, sucede- á menudo en Pa•
rís,-no es mal cuyo remedio pueda
dilucidarse1 no diiamos en una treiJl•
tena de año9t pel'o ni en un siglo.
Qnizá.
Es lo cierto, no obstante, que en los
susodichos treinta años se le ha dado

vueltas y más vueltas á la cuestión;
hanse escrito tres ó cuatro comediaa
definitivas1 contundentes, y en torno
á tstas los autores han seguido ma•
chacando sobre el mismo tema¡ á:tal
punto, que no parece sino que la ma•
teria prima para el teatro se agotó
ya, y que, en concepto de los dramaturgos de Lutecia, la humanidad se
reduce á un solo tipo: el de lo(adúl•
teros.
Los sentimientos humano!, la lucha
de las grandes pasiones, la pintura
de costumbres, fuentes inagotables á
las q ne han acudido los hombres de
teatro, desde Grecia hasta nuestros
dfas, se reducen-siguiendo el símil
de la fuente,-para los comediógrafos franceses, á ~ un pobre.' hilillo de
agua que no da, que no dará nunca,
por m&amp;s que se~empeñen, materia diversa para media docena de obras,
Y no media docena, sino centenares de comedias con el mismo asun•
to han salido á. luz en los escenarios
parisinos, en poco más de tres décadas.

•••

La historia del adultuio en el teatro francés contemporaD.eo, es por demás curiosa y digna de observarse.
Fué Alejandro Dumas hijo, el mundano, el sofístico, el sutil moralista,
quien con su &lt;imátala!&gt;, terror de las
mujeres culpables, señaló la primera
etapa. El &lt;imátala!&gt; irremediable, ló•
gico, terrible, y Dios sabe de cuántos
homicidios sería responsable el se•
fü,r Dumas, pues él y nadie más que
él fué cansa de que se escribieran
innumerables comedias en las que
se sostenía que un tirito bien disparado era la más eficaz medicina para
curar la enfermedad de adulterio.
Pero sucedió que á los dramaturgos de la generación siguiente les pareció fuerte, casi salvaje la cosa, y
entonces se inventó el divorcio en
el teatro, coincidiendo su aparición
con la de los artículos respe.divos
del Código, que prevenían la separa•
ción de cónyuges mal avenidos, y
no e;l asesinato, recurso excelente según el criterio del autor de &lt;La dama
de las camelias&gt;.
Con· el divorcio hubo de empezar
la segunda etapa del adulterio,
Pero aquí surgieron varias interesantes cuestiones:-¿El divorcio debía ser definivo ó temporal? ¿Qué
condiciones debían de concurrir para realizarlo? ¿Los divorciados espo•
sos podrían volver á casarse? ¿Y los
hijos? ¿Qué sucedería de los hijos?
¿Y si los divorciados, luego de contraer matrimonio alguno de ellos por
su cuenta, tornaban á -enamorarse?
¿Y si uno de los hijos del primer
matrimonio prendábase de su medio
hermano del segundo? ¿Y si cuando
uno de los retoños quería casarse,
no daba su consentimiento la madre
culpable? .. .
¡Cuántas complicaciones, d.lame
Dios; cuántos quiebros y requiebros,
cuántas idas y venidas, cuántas vueltas y revueltas! Convengamos en que
el divorcio fué una mina para la con•
fección, á domicilio, de dramas conmovedores, profundos ó satíricos.
Y hete ahí á los autores dramáticos lanzados á la explotación. Se trataba de hacer obra de arte sin otro
fin que el de discutir en pro ó en
contra de loa artka.101 del Código,

de los que nadie conservad memoria
dentro de cien afios, Y M. Lavedan,
Hervieu, y Capus, y Donnay, y de
Curel, y Brieux, emprendieron la
tarea CC\n ardor y fe tanta1 que para
sí la quisieran los legisladoru.

•••
La cuestión del adulterio puede
decirse, por consigui~nte, que por lo
que toca á su resolución ha abarcado
tres fases: primet"at el c¡mátalal&gt; de
M. Dumas1 hijq; segunda, el diTorcio,
con todas sus variantes¡ y tercera el
perdón, el sacrificio del cónyuge
ofendido en bien del hijo inocente.
M. Brieux es el más acérrimo sostenedor de esta última, y &lt;Susana&gt;,
su obra más valiente en este sentido,
cuyo estreno en México debemos á
Virginia Fábregas.
No andan descaminados algunos
críticos al asegurar que Brieux es el
menos artista de los dramaturgos
franceses. El no sabe de &lt;nuances&gt;,
de estudios psicológicos delicados,
de situaciones humanas. Gusta de los
efectos.., de las requisitorias á propósito de la idea que se propone al escribir una obra. Es árido, frío, y en
ocasiones carece del sentido rudimentario de la realidad. Ejemplo de
ello es la propia &lt;Susana&gt;, en la que
nos presenta una niña, verdadero feno.111eno de precocidad, u.na niña que
discurre como podría hacerlo el más
docto magistrado. Y otro tanto diría
yo de los demás personajes, en espe•
cial de Regina Chambert, que no tiene de real más que el nombre. El
único bien trazado, por lo mismo que
carece de unidad de carácter, es Enrique Chambert, un enfermo de la
voluntad, el que perdona á la esposa
la ofensa,
M. Brieux, sin embargo, conoce la
ciencia de apasionar y conmover al
público. La noche del domingo tuve
la pena de descubrir algunos bellos
ojos, al principio sonrientes, de espirituales damas, llenos de látrimas ..•. ¡Confieso que me enterneci
Virginia Fábregas se excedió en el
buen cumplimiento de su papel, y
fa.é calurosamente aplaudida. Com•
partió con ella el buen &lt;suceso&gt; una
pequeñuela encantadora de inteligen•
cía y de gracia: la niña Romero. Los
demás artistas mostráronse empeñosos. Sólo habría que volver á reco•
mendar á la señora Sala que se abstenga de hacer patético lo común y
corriente. Crea la señora Sala que si
viviéramos llorando, esta pícara vida
no valdría la pena de vivirse.
MnSE PEDRO,

~

Revista de la Semana
LA CARRERA MEXICO·PUEBLA

Despertó grande entu,iasmo entre
los sportman la carrera México-Fue•
bla que, desde hace algún tiempo, venía anunciándose y que por fin tuvo
lugar el sábado de la semana pasada.
Si para beneficio del automovilismo se compusieran. las carreteras, que
guardan actualmente triste estado, y
ae utablc~icnn .;alzadas que toro.a-

sen ficU la comunicación por medio
de auto entre puntos distantes, saldrían ganando en ello no sólo los afi·
cionados al sport, sin.o los agricultores y viajeros.
Por eso es que merece se le conceda importanciaá todo acontecimiento
automovilístico del género del reseñado.
Nueve fueron las máquinas que tomaron parte en la carrera MéxicoPuebla, saliendo de esta capital en el
orden siguiente:
La del señor Angel Final E. Icaza,
tripulada por su propietario, al que
acompañaba el cchauffeur&gt;H. G.Steslop¡ la del señor JulioSchmeltz, con el
&lt;chauffeur&gt; Juan Valero¡ la del señor
Rafael Ramírez, llevando á bordo al
señor Alberto Rosas y al &lt;chauffeur&gt;
Exiquio Medina¡ la del señor Rafael
Alducfn, hijo, con el &lt;chauffeur&gt; Eladio Campero¡ la del señor Víctor Ginther, con el cchauffeur&gt; A . R. Diesa;
la del &lt;chauffeur&gt; Igo.acio Bringas¡
la del señor P. L. Couttolene, con
el &lt;chauffeur&gt; Juan Pascual; la de los
señores Manuel y Carlos Bnenrostro,
á quienes acompañaban el señor Rafael Hornedo y el &lt;chauffeur&gt; J. H.
Rubio;ladel &lt;chauffeur&gt;Anselmo Meneses y mecánico Juan Pizzat, y, por
último, la del señor Alberto Braniff,
con su propietario y los mecánicos
Anís Laborne y Agapito Pascual.
Resultó vencedor en este torneo el
señor don Angel Pü:ial é Icaza, con su
auto &lt;Zizaire-Naudin&gt;, que empren•
dió la carrera á las 9.45 a. m. y llegó
á Puebla á las 2.37 p, m.
EL SEfilOR CREEL REGRESA

Don Enrique C. Creel, que fué nom
brado agente confidencial del gobierno mexicano cerca del de Wáshington, á fin de llegar á un arreglo en
los graves asuntos de Nicaragua, llegará próximamente á esta capital,
terminada la misión que le llevó á la
república vecina.
N.ada se ha dicho oficialmente hasta ahora respecto de los asuntos que
el señor Creel haya tratado en el Departamento de Estado de Wáshington,
y, por lo tanto, no es fácil decir si
sus labores fuerou coronadas por el
buen éxito.
EL EXPRESIDENTE ZELAYA
EN MEXICO

Es actualmente huésped de la ciu
dad el general don José Santos Zelaya, presidente hasta hace pocos días
de Nicaragua, que renunció el cargo
debido á la presión que sobre él ejercieran los revolucionarios y el gobierno de los Estados U nidos.
Nuestro gobierno, obedeciendo sin
duda á un alto sentimiento de humanitarismo y á q ne el general Zela ya
ha sido siempre, en todos los actos
de su vida política, un sincero amigo
de México, le dió asilo á bordo del
cañonero &lt;General Guerrero&gt;, anclado en Corinto, en el cual embarcó el
dfa 24 de Diciembre, acompañándole
hasta dejarle á bordo nuestro ministro
en Nicaragua, señor licenciado don
Bartolomé Carbajal y Rosas, ha.jo cuya protección se puso el antiguo man•
datario.
El &lt;General Guerrero&gt; hizo una
travesía feliz, pues llegó á Salina Cruz:
el domingo último, á. las ocho y me•
dia de la noche.

En aquel paerto, el expresidCAte
hizo al corresponsal de la Prensa
Asociada alg11D.as interesantes declaraciones.
Respecto de Mb:ico, dijo:
&lt;Voy á México, en donde permaneceré seis meses. Si el clima me es favorable, iré por mi familia ó enviaré
por ella. En caso contrario, me dirigiré'- algún lugar de Europa, Voy á
la ciudad de México 4 dar las gracias
al señor Presidente Dfaz y , los funcionarios mexicanos por sus bondades&gt;.
La colonia centroamericana l,; ha
hecho una entusiasta recepción, como
corresponde á sus merecimientos de
acendrado patriota.
México puede estar orgulloso de
dar asilo en su suelo al general Zelaya, en razón de 1ue este hecho, por
sí solo, constituye una muestra de
confraternidad de raza, y porque el
expresidente, en la turbulenta polftica de Centroamérica, es una de las
mh simpáticas figuras, ahora sobre
todo, en que ha sido víctima.
No se le han tributado hoaores por
lo mismo que carece de representa•
ción oficial alguna.
UNA SUCURSAL MEXICANA
EN MADRID

La Sociedad Mexicana para el Cultivo de las Ciencias,de la que es pre..
sidente el dh.tinguido escritor señor
don Federico G,¡mboa, acaba de establecer una sucursal en Madrid, contribuyendo poderosamente de esa
suerte al acercamiento intelectual en•
tre mexicanos y españoles, noble ideal
que de algún tiempo acá se vienen
proponiendo ilustres personalidades
de ambos países, entre las que mencionaremos, por no citar otras, la del
eminente historiador don Rafael Altamira.
La iniciativa de esasociedad espor
todo extremo laudable, y la representación que Ja sucursal de ella en Madrid ha conseguido, no puede ser más
insigne. El gobierno, la prensa, las
ciencias y las artes españolas han
tenido ahí cabida.
He aquí los nombres de las perso ·
nas en quienes han recaído los nombramientos:
Presidente: excelentísimo señor don
Segismundo Moret y Prsndergast, presidente del consejo de ministros y
presidente de la asociación española
para el progreso de las ciencias.
Vicepresidentes: excelentísimo se•
ñor don José Echegaray, de las reales
academias y exmin.istro¡ u :celentfsimo señor don Augusto González Besada, exministro de Gobernación, Hacienda y Fomento, académico.
Vocales: excelentísimo señor don
Alfredo Vicenti, director de cEl Li•
beral&gt;, de Madrid, poeta¡ excelentísimo señor don Joaquín SoroJla, pintor
laureado; excelentísimo señor don
Agustín Querol, escaltor laureado, di•
putado.
Secretario: excelentísimo señor don
Mariano Miguel de Val.

�Grandes Almaoenes de Novedades

fl CfNTRO MfRCANTIL
8. ROBERT Y Olf\. 8U08.
LOS MAS IRANDES

y MEJOR sumoos EN LA REPUBLICA

[l ¡\\UNDO ILUSTRADO
Registrado
189 como artrculo de segunda clase en 3 de N ovi emb re de
4.-Impreso en papel de las Fá.br leas d e San Rafael

Año XVII Tomo I

México, 2 de Enero de 191 O

Número 1

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1910, Año 17, Tomo 1, No 1, Enero 2</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>Siglo XIX</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Año Nuevo</name>
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        <name>Carrera México-Puebla</name>
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                    <text>\.\HTt -

�_, MUMDO diWl'IIADO
Recompensa Nacional de 16,000 fr.

1 O Medallas de Oro

OILIIIIIII N L1 p•,a
OOMIN•o

'11/IIAÍÁIIDCHE
TONICO=RECONSTITUYENTE=FEBRIFUGO

6
(19 de mea 7 49 4e Cunema) Sutoe
Oleprlo, oblapo coafeeor· Vlctor mú
tir, y Santa Coleta, vtrpn 'fi:üi'ciad
•
lu eapuchluu. Oicio '
ora de
miulc:a: rito aemidO ble Y miN de la dorad ,
h
7 onaamentomoo, no ay coamemoraci6a de ni p
MDto. Domluro de loa ciuco panea
D
recordarnos el Bvanrelio el mi'•..:...por
la multiplicación de cinco pan-•vle
08
pec:ea que obró el Salftdor
comer, cinco mil penoua.-(P. S.) de

ª

ROYAL
BAKING POWDER
(POLVOS PARA HORNEAR)

panªfu

Un:_preparaci6n pura y saludable para 1eudar

f°'
tortas, molletes y otro, alimeni:iiefª:11°"
1....:.~eos. Ocupa el lugar del jiste, aosa
••..., etc., Y con él se hacen alimento~

LUNKa

Universalmente reconocido como el remedio
soberano en el tratamiento de la

Debilidad, Agotamiento, Dispepsia,
Falta de Apetito, Convalecencias,
Calenturas

(F. S. ) Seto Tomú 4e Aqaia
feaor y doctor de la lslNia: San~
petua y Felicitas, m6rtirea, • Plllaci6a:;
Saato Domtaro. Com1emaa laa plf.tieaa
doc:Utuaiea ea todaa 1u lsleeiu, que d
ran uea dlas, , lia de que loa lela
uiatan Y comwrueu el domiqo 81pien
:,enea la iadul(eac:ia pleuaria coace:

;,a·

Pour conserver ma Yoix
Comme un cr istal dP roche,
Chaque matin je bois
I&gt;u bon «QUI N.\ -L AROCH E.&gt;
~nz0 tte NEL L ,-:,()X
D■ Uéatre lle la Gtitté, R■e Lafayettc, 45. París

Los Polvos Royal para Hornear permiten
e1 poder hacer en la casa toda clase de
t rtas pasteles que en gusto y delicadeza
an
los productos similares de los IIIÚ
afamado, panaderos ó pasteleroa.

q:~

Couj unción !le la Luna 7 Neptuno ,
las 6 boraa 2 m1uutoa de la mailaaa. '

8

Entre loa millares de testimonios de aprobación con que á diario se ve honrada y
favorecida la QUINA LAROCHE, y que
nos sería imposible reproducir aquí, citaremos el siguiente:

~ucho más finos, deliciosos Y ligeros al ropio
tJ~po que contn'buye • hacerlos saÍudagles.

7

Su J uau de Dios, coafeeor y fudldor
M loe hermanoe de la Candad. S..toa
Qutntil y F1lemóu, m6rttrea. Plllaci6n
lllalar ~ 1ndalreuc:ia pleuaria en la i•leaaa del pnmer aauto.
-,,
Coujuuci6!1 de la LWl&amp; y Venua,, laa
1 horu 40 m1uutoa de la tarde.

ª1

l

f;::

A solicitud enviamos gratis un Libro com~leto de recetas de- cocinar titulado ..Maaul

Roy~I d~I P•~•dero Y Putelero,"

ue

contiene tnstrucc1oncs completas para el ~
de los Polvos Royal para Hornear en centenares 4e recetas, P!lra hacer el pan más fino,
t?rtas, bi~cochos calientes, buñuelos, etc., aenc:Jaaeclldlos 6. r1co1. También varios centenarea de
ncctu para toda
. e alimentos desde Sopu huta Poatra.
I&gt;irigirN.

' ROYAL BAKING POWDER
New York

co.'

MI.ROOLKa

9
Seta Frauciaca RomllD&amp;, nada, y Saa
itaclauo, oburpo coufeeor. Comieua la
aoveua de loa dolorea de :Maria Sentln•
- en la parroquia de Suta Crua y Solllllad y ouaa igleaias.-(S.)
ConJuucióu de la Luna y Mercurio,,
la I hora 55 minutos de la tarde.

Ju•v••
P ara poder mi ,·oz conser rnr
Tan pura como el s6n ele una Cl\IDl)ana,
l&gt;e Quina Laroche debo tomar
Cna buena copita en la mañana.
::-;uzette :N'ELL~O~
Del Tcatre lle 11 C1ieté, Rae l.afayette, 45. Puis

10
I.oe Saatoa Cuarenta :IUrtirea 7 Sen
Jlacariu, obiapo confesor. Rito semidoble que permite.la celebract6a de miau
,rtftdu de difuuto. Comiema la noft• de Señor Sau Joaf ea variu,irleataa.
VIKl'INKa

11

Exíjase en las Farmacias la Verdadera

Quina Laroche

(Vlernea de Lúaro). Featlvidacl 4e la
,ndoai■lma AD(re de Nueetro Selor
Jtnc:riato. Santos Sulorio, preabltero
a&amp;rúr, y Couataatiuo, confesor. IadulllDcia plenaria en Catedral. Fuad6a en
11 Prof- y ea la parroquia de Sallta
~ Soledad. Bl Bvanrelio de la feria
la reaurrec:c1óu de I,úaro.-(S.)
~unción ea Acuarto, A lu 5 horaa
tlabautoa 52 aeruudoa de la matlanL1.'Mmpo frlo.
aÁ ■AOO

COMAR &amp; Cie. 20 Rue des Fo~ses, St. Jacques, PARIS

l,
Apoderado General: C ARLOS MuLLER. Avenida J uárez, 88. Apartado 1404. )1Éx1co

12
llatoe Grerorlo Mqno papa coufe- 1
- • 1IMlre y doctor de la Írleal.a latilla, ,
'1'h!fuea, confesor. Se cubren loe al~~ las lrleeias, cruces ~ lm'renea,

La pur,za .ta la PEPTONA CHAPOTEAUT
la ha hscho adoptar por ,1
INSTITUTO PASTEUR

VINO DE PEPTONA
de CHAPOTEA UT
Contiene la carne de vaca digerida O •
re~omienda _en las en(ermedades d/ e~t~'!npe~st~
dCo1geséttlones pembles y la insuficiencia de alime~a~ión
n
se nutre á los Ant ·
1
los Tilico,, los Anciano, y
pos ondaleciente,,
á la que repugnan los alimentos 6 no ~::Jeªso;~~::i_:,

~

á•i:~

PAIIIS.

a, ,.,. 'ltflellne, y

ff t-..
- -•

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In pll'ffllolla.

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.,.. -or de la Pasión del Sellor.

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CMtes . . . . . . . . . . . . . . . . . .,delde ..... ;........

ClCll'tel••~·•·J1'1, .....,...........

-..

.

. .............

--··

��KL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILl'STRADO
olvido y el tiempo, halaga á Miguel.
En este hombre que se cree superior
y para quien el orgullo es la condición suprema de 111 cati.cter, el conocimiento que del amor de los demás
hacia él tiene, prodúcele envanecimiento, y lo recibe como un justo
homenaje á su elevado upfritu de
mn.ndano dado á filosofías¡ es más:
quisiera ver sufrir á Rosario, torturarla, hacerla derramar U.grimas, hacerla senür la garra de un dolor punzante, para que todo ello fuese como
un holocausto ofrecido .i é.l, á su cyo&gt;
que todo lo merece y sobre todo debe
triunfar.
Semeja.o.te estado de ánimo en Miguel se complica con un perverso
asomo de envidia hacia Jaime, el fraternal amigo que le abriera las pner
tas de su cua y le recibiese con los
brazos abiertos. Jaime e, feliz con su
mujer, la delicada, la pilida, la eofer
miza Cristina¡ para su alma honrada,
que no ha sentido ouocalaiofluencia
de otro amor que el de la esposa, leve
es el transcurso delos días, y tal dicha, tan humana, tao justa, no puede
menos de despertar un rencorenvidio
so en el ánimo del egoísta, sentimiento
que vagamente, suavemente, le mueve
á conquistar el corazón de Cristina,
del cual sabe que no le es adverso,
porque su natural Hduccióo, su singular prestigio de dominador, su
charlatanería á las veces frívola, han
contaminado ya con un comienzo de
pasión insana , la pobre niña enfermiza, presa de un mal cardíaco que,
sensibilizando sus nervios, refinando
en ella la percepción, tornando viciosa la que antes era natural facultad de sentir, la hace ver pequeño el
amor del e!llposo y entrever, grande V
pródigo porunraro espejismo moral,
el remoto del libertino en que ella,
sobresaltada, sueña.
Y una noche, en el jardín 1 al claro
de luna, en tanto que la gaita deja
escuchar en los campos adormidos
su lejano canto melancólico, Mi,l!uel
disipa su murria y ejercita sus dotes
de seductor irrc.sistible hablando del
amor á Cristina; á Cristina que, sobreco~ida, vencida, arrastrada por la
fuerza incontrastable de las palabras
de m,gico encanto, est, á punto de
caer en brazos del intruso. Pero Rosario llega casualmente á tiempo para impedir que el crimen se cumpla,
ya que no pll'ra evitar que la enferma,
incapaz de resistir el peso de aquella
emoción. aumentado por el desengaño que le produce la evidenda de
que tan sólo había sido juguete de
las habilidades eróticas de.l falso amigo de su esposo, desfallezca ante la
rada prueba que agravará el mal que,
rápidamente , ha de conducirla al sepulcro.

• e

Cristina agoniza días más tarde, en
la alcoba misma de sus amores. Como
tas rosas de su rosal, oi ella, tan blan·
ca, tan par&amp;i escapó i la tempestad
rugiente. Como las rosas que se deshojan, la vida va alejándose de su
cuerpo débil poco á poco, leo ta mente,
suavemente. Y el autor de aquella
tra.lfcdia, de la que ella encarna el
símbolo, de la tragedia de las rosas,
ve de pronto, en la muerte que agosta
en flor la dulce vida de la moza, y en
el dolor del esposo y de la hermana,
y en la tristeza dolorosa del padre,
el vacío infinito de la vida¡ y entonces resucita, como una protesta, como
una rebelión ante la muerte, su viejo
amor por Rosario, su amor que es
vida, su amor que ofrece i la amada
con la angustia del náufrago, y que
ésta, la hermana llorosa. allí mismo,
junto i la habitación de la muerta,
noblemente rechaza.
Su egoísmo que raxona y no siente;
sa. egoismo que le ha hecho pasar
sonriendo irónico ante las mis crueles catástrofes y mirar la vida como
un escenario de títeres cuyos hilos
él mismo i satisfacción creyera manejar, estréllase ante la inexorable,
ante la terrible palabra de Ja mujer
en cuyo amor creía y cuyo amor demandaba al fin. como salvación única
de su vida: c¡Nunca!&gt;
c¡N unca!&gt;-repíte anonadado, viendo á Rosario que se aleja, que se ale•
ja para siempre de su corazón, para
derramar lágrimas y flores sobre el
cuerpo inanimado de la víctima. c¡Nunca! ¡Na.ocal&gt;

Tal es, eo síntesis, el drama de Es·
cofet.
Por su delicadeza, por la original
concepción de su asunto, cLa tragedia
de las rosas&gt; es una hermosa obra,
Los dos primeros actos están hechos
de mano maestra. El desarrollo que
en ellos se ad vierte es admirable: no
hay ahí un recurso, no hay una sola
e~cena forzada, ni una palabra que
desentone de la armonía discreta, es•
piritual, que preside el desenvolvimiento de esta par.te de la obra. Algunas escenas se destacan del conjunto: cuáles por su fina observación psi¡;:ológica como la última del
primer acto¡ cuáles por su gracia, como la de don Casimiro y Agnés; una,
sobre todo, fascina por el soplo de
infinita poesía qae la alienta: la final
del segundo acto, en que Miguel dis
curre sobre el amor ante los ojos maravillados de Cristina.
Pero si la naturalidad 1 la sencilltz
de la acción saltan .i. la vista en estos
dos espléndidos actos, no sucede otro
taoto con el tercero,- y aquí reside,

.i. mi entendei:, el único defecto de Ja
obra.-En el tercer acto la situacióo
es v iolcnta por las posiciones mis•
mas en que se hallan colocados los
personajes, Se resiste nuestro nzonamiento :ii aceptar como reales las
escenas en que Rosario y Miguel
discurren de amor, en el momento
mismo en que en la alcoba próxima
la hermana de aquélla está agonizando. No podemos creer que Rosario,
conzón amante, piadoso, tenga la
serenidad de criterio necesaria para
responder i las proposiciones solfa·
ticas de Miguel, por más que to éste,
egoísta impenitente, sea naturalfsimo
cuanto picosa y dice El arte de Escofet no logró, por mayores que fa.eran sus esfuerzos, evitar la tensión
excesiva provocada por la falta de
realidad qa.e se advierte en las pri•
meras escenas de tal acto, y es sólo
hasta el final dd drama, t'n la última,
cuando los penonajes recobran su
personalidad poderosa y volvemos ,
sentirles vivientes, bombrts de carne
y hueso en el desenlace que, para mf,
es de primer orden.
De tipos y caracteres-que he de
examinar i vuela plu.ma,-el mejor,
á mi entender, es el nebuloso y complejo de Jaime¡ síguete en importan•
cia el de Rosario; y est:iin tnzados
con mano firme el delicadísimo •e
Cristina, el pintoresco y fenuina•
mente español del conde Casimiro,
el sencillo de Jaime, el regocijado de
don Ricardo y el ligero de Agoés.
Pero si asunto, caracteres y acción
merecen, en muchos conceptos, sin•
ceras alabanzas, en Jo que no escatimaré á José Escofet mi m'5 completo, mi más sincero, mi m,s ferviente
elogio, es en el diálogo. cLa tragedia
de las rosas&gt; esti escrita en prosa
espléndida, en genuina prosa castc·
llana aprendida de los clásicos,

.•.
Virginia FábreR,a•, con su nunca
desmentido entusiasmo por el arte,
puso en su teatro cLa traJ;!edia de las
rosas&gt; coo propiedad y buen gusto
que la enaltecen¡ y la compañía mexicana toda, i cuyo frente esti tan
gentil artista, contribuyó con empeño
al J!allardo éxito logrado por Escofct.
Una encantadora Rosario debemos
á Virginia, quien en al,l!unas escenas,
sobre todo en el segundo acto, penetró á fondo en el alma del personaje. La señora Navarro, cuya delicada
belleza correspondía al tipo de Cristina, tuvo momentos felices, y muJ
calurosas alabanzas merecen por su
labor los señores Mutio, Solares, Ga·
lé y Cervantes.
MAESE PEDRO,

MARGARITA
llonl, ,..

F. Ilarioo C11ánl

TraaodN &amp;,eall pn "E llunllt latr•"
(CONTllfdA)

La sefiora tembló de pies i cabeza
al decir cstu últimas palabras.
Margarita se sentía profundamente
apenada, y sus dedos golpeaban ner•iosamcnte sobre las gruesas manos
de su visitante.
- ¡Oh, no diga usted eso! gritó ¡No
lo diga usted!
-Tiene razón, contestó la señora
Bonnaot. ¡Seguro que tiene razón!
pero, ¡oh, coiota más razón habría tenido si hubiera perdonado todas sus faltas, su madre, por graves
que hubieran sido!
Loa dedos de Muguita descendieron del puño de la señora, donde H
habían conservado,, la mano, sobre la
cual ejercieron uoa suave presión en
señal de aimpaU,- No bailó qué de•
cir; pero la amistosa presión fué bas•
taote para el desolado corazón de la
señora.
-Gracias, dijo. Usted es mu.y buena para conmigo. Sé que usted est,
de acuerdo con mis ideas¡ pero desgraciadamente no se halla en el lugar de él. Si fuera mi hija, obraría
de la misma manera que él lo hace.
¡Segu.ramente no querría vi v-ir conmigo! ¡Qp.iz,s ni seatrevieraihablarme
cuando nos halláramos en la calle!
¡Probablemente •ohería la cara en
otra dirección!
Margarita no hubiera hallado, aunque lo buscara con un cirio, lo que
hubiera hecho en calo dado¡ pero te•
nía muy baen corazón para no protestar.
-¡Ciertamente que no lo hubiera
hecho! tritó con tanta eneri(a, que la
señora Bonnani lo creyó.
-¿Sin importarle Jo que hubiera
hecho?
-De cualquier manera, no hubiera
usted dejado de ser mi madre. con•
testó Margarita en voz baja,
Al pronanciarcstaspalabras, sintió
la joven una cic.rta revolución en su
fuero interno contra lo que decía, al
ver asociada la palabracmadre&gt; con el
nombre de la señora Bonnani. Nada
tiene esto de particular, no era mis
que et natural movimiento del alma
de una joven cuya madre había sido
siempre honrada. Pero la señora no
se dió cuenta de esto y sólo oyó las
bondadosas palabras.
-Sí, contestó. De todos modos hu•
biera sido su madre. Pero no hubiera
podido ser pua u\ted mejor madre
de lo que lo he sido para Tom. Realmente no hubiera podido.
-No, dijo Margarita en el mismo
tono amable que había usado antes
usted ha aido muy bu.coa para él.
'
-¡S(, lo he sido! ¡Et lo a.be y no
lo niega! La señora Bonnani se irguió
repentinamente y estrechó la mano
de Margarita como por vía de énfasis.
-Pero no concede importancia á ese
hecho. ¡No! El preferiría que yo fuera una de esa, mo.jcres de la clase
media, a.na de eaas milerabla, siem-

pre q11c h11bi1ra aido t6oaicam1atc

«virtuosa!&gt; Si lo hubiera sido, bien
habría podido golpearlo en aa. infancia hasta convertirlo en papilla, y
siendo hombre, habría podido atormentarlo hasta la desesperación. ¡Tal
es la lógica de los hombres, su lógica
irrefutable que nos andan echando
en cara á cada momento! ¡Miserable
animal! Dejaré de amarle y le odiaré
como merece. ¡Le diré que se marche
, Perú, donde no volver, '-oir hablar
de su madre ni vol ver, , ver , la
perdida mujer que le dió el 1ú! ¡En·
tooces se entristecerá, deseará morir¡
pero le abandonaré y no volveré 4
saber de él nunca, nuncal
Pronunció estas palabras con ener•
gía terrible y las cuerdH del piaoo
las repitieron en un ceo su.ave. La
señora cerró el puiio y Jo mostró
amenu:ador i un Lushington imaginario; por un rato, su actitud quiso
ser formidable,
Mar.«arita se hubiera reido de buena gana si no hubiera visto que la
pobre señora estaba sufriendo real•
meo.te.
De repente la gran mole humana
se edremcció de pies á cabeza.
-Voy i llorar1 anunció.
Y realmente lloró. Resbaló del
banco del piano y cayó arrodillada
en el sacio¡ sus pesados brazos cayc·
ron sobre el teclado producic.ndo un
sonido muy desacorde, y su cara se
hundió en el hueco de un brazo, sin
tener compasión de los daños que
sufría la manga de su magoífico traje. En medio de profundos suspiros
Ju lágrimas empezaron i correr inond:iindolo todo, lavando cuanto se hallaba 4 su paso, incluso la pintara de
la cara, y llenando todo al marfil de
las teclas del piano.
Margarita se dió cuenta de que no
había nada quehacer. Primero quiso
amcngaar el sufrimiento por cuantos
medios le fué posible¡ pero cuando se
dió razón de que la señora no deseaba ser consolada por el momento, esperó i que Ucgar1. la hora en que
pudiera intervenir. Las mujeres tienen una gran prictica en lo que se
refiere i tas ligrimas. Margarita esperó i que los sollozos fueran menos
continuados y más regulares, lo qae
le indicó que la crisis había pasado,
y entonces ofreció su intervención.
Cuando los sollozos se hubieron
regularizado, la señora hizo un movimiento en busca de algo. Margarita comprendió que se tn.taba del pannelo y lo ofreció i la señora. Esta
lo tomó y lo hizo pasear por su cara
con el objeto de remediar en parte
el daiio causado por las lágrimas en
la pintura; pero á pesar de esta precaución, cuando levantó su cara, es•
taba en un estado lamentable. Cuando '!' l!vantó con uno de esos r,pidos
mov1m1entos tan característicos en
ella y se vió en el espejo, sólo pronunció una palabra que c:rpresó con
gran laconismo toda la extensión que
daba al desastre.
-iOhl ¡Dios mío! dijo.
-lQa.iere usted lavarse la cara?
preguntó _Margarita discretamente.
-Niña mía, contestó la señora es
muy ridículo¡ perono tiene remedio.
-Venga usted á mi cuarto.
-Si estuviera en casa, tomaría un
baiio y me cambiaría de ropas, Un
sollozo que ae había retruado, le cor-

tó la palabra y la hizo toser huta
dcaeapenne.

-¡Bah! dijo cuando pudo disponer
de sus palabras, Si'- menudo me hubiera puesto en el estado en que me
hallo ahora, habría aido siempre UDa
mojerhomada!JLoshombrcshubicnn
hoído de mí, como de las brasas! ¿Tiene usted jabón líquido de Viena1
Margarita tenía, por casualidad 1 el
jabón líquido, y se puso á ayudar
:ii la señon , reparar los desperfectos que el llanto hiciera en so
can. Aun cuando el trabajo fué lar•
go, no fué completamente satisfactorio, según la interesada. Despafs de
haber limpiado Jo que restaba de
afeites, la señora sacó una caja dorada de su neceser. Esta caja estaba dividida en tru compartimentos, los
cuales contenían, res pee ti vamrnte,
polvo rosa, blanco y una borla para
la aplicación de los dos, la qu&amp; se
puso i hacer abundantemente. En
cioco minutos dejó el enarto co mayllr confusión que si Margarita hubiera cambiado de traje uoas diez
veces. Luego que estuvo puesto el
polvo, sign.ió con pomadas y cosméticos de los dos colores mencionados.
-Pero, ¿ por qué se pone usted tan•
to? preguntó Margarita asombrada.
-Hija mía, soy una actriz y no me
avergüenzo de mí profesión! Si no
me pintara, las gentes se iban , figurar que intentaba pasar por una dama
del gran mondo! Ademb, ahora qae
he llorado, sólo el polvo puede ocul•
tarlo. Mire usted mi nariz¡ nada más
mire usted cómo utá mi pobre oarizl-Al hablar así volvió la can ha-·
cia Margarita, con una energía ínuai•
tada.-¡No haga usted que ese maldi•
to muchacho sepa nunca que he
llondo por él! ;,Eh? iouncal ¡Prométame que no se Jo dir'1
-No, ciertamente, Puede usted
con.fiar en mí. ¿Para qué se lo había
de decir?
-Pero al 60 1 qué me importa. Dígaselo 1i quiere. Mi vida ha termina•
do ya, ¿Por qué había de preocuparme por Jo que suceda?
'
-¿Qué quiere usted decir con eso
de que su vida ha terminado?
La cabeza de la señora cayó sobre
el filo de la mesa y se miró en el es•
pejo antes de contestar.
-Me he separado del teatro, dijo
con la mayor tranquilidad.
-¿Separada del teatro? ¿Definitivamente? Margarita estaba estupefacta.
-Sí. No iba , perder el tiempo en
despedidas ó últimas presentaciones.
Eso se hace sólo cuando se qaieré
dinero. Schreiermeycr se portó muy
bien en ese sentido, Se prestó para
cancelar mis contratos de la manera
m:iis amable.
-;,Pero por qué? ¿Por qué ha he•
cho usted eso?-preguntó Margarita,
todavía atónita ante la noticia.
La señora Boonani había terminado uno de sus carrillos y casi la mitad del otro. Se arrellanó en el sillón
qac estaba delante del espejo y miró
:6. éste, no para ver el efecto de su.
trabajo, sino m,s bien como buscan•
do , alguien.
-No hay espacio bastante para u.a.
ted y para mí, dijo al fin.
-No entiendo, contestó Mar&amp;arita,

¿Qac no hay lugar? lDóade?

( r'ontinuorri).

��EL MUNDO ILUSTRADO
mujer amada el ciclo prometido y
Criatiaa.-Cicrto: algún daeui,año de Cristiaa.-No at cómoamarin 101 inllegar i ella, como al ciclo1 coo el
gclcs,
UOI he 111frldo yo.
alma sólo .... Hace machos aD.oa
Migocl.-Pan béme aqa.f tal cual Migucl.-Mejor que los hombres, sin
que purificamos el pecado original:
duda, porque ao ..-ivcn CD este baaoy. Ahora qac me conoce usted,
¿con qu,? con amor, Amor es un
jo y ruin m110do.
que me ha tratado, seguramente
descomunal egoísmo que DOS hace
no dari crédito , ciertas leyendas. CristiaL-Ya aparcci6el poeta.
desear para el dr amado todas las
CriltiDL-10h. yo no me he pcrmido Miga.et-No creo ca los poetas, 1{ en
dichas, y luego para nosotros el
la poesía¡ y la poesía cstA aquí en
opinar!
str amado y todo lo suyo, hasta su
estos momentos,
Miga.cl.-lmposible. No serla usted
sombra proyectada en el suelo i
CristiDL-LAquí?
mujer.
la luz de la luna¡ pero si hay un
Crbtuaa.-¿Es que oi lu casadas es· Miguel.-Eat, ca la noche, en usted ...
egoísmo noble y bueno, es el del
CD mí mismo, qa.c me hace amar
tamos libre, de la cuiosidadl'
amor. ¿No es uí?
ahora idealmente.
Miga.el-Ni las cuadaL Usted tiene
Cristiua.-(Sobretaltada). ¿A.mar?...... Cristioa.-Aaf debe ser.
formada 111 opinión de mf, que de•
( Lejana y mdaocólica se oye la
¿A quito?
HO, naturalmente, que sea favomúsica de una gaita).
Migacl.-No dir,, como a.sted ha di·
rable.
cho antes. que sea una impertinco· Miguel.-Amor ca Jo que mejor nos
CristinL-iOh. lo cal
hace comprender la clcrnidad, por•
cia la pregunta¡ pero. indudable•
Mig11cl.-No me basta esto. Qaisiera
que ponemos la clernidad en un
mente, es 1111&amp; encantadora indisconocerla toda esta opioi6a1 es de·
minuto cuando oo hacemos de la
creción.
cir, íntegra. sinccn, desligada de
vida un instante. Estupendo fcoótodo prcjoido de amistad y de Cri.stina.-(Eotre seria y acniosa).
mcoo aritm,tico de los enamora¿Qa, quiere usted decir, Miguel?
formulismo sodalu.
dos es someter el tiempo i su ca•
Cristiaa.-La pretensión de 1lltcd es Migac1.-Qaicro decir que los amopricho, hasta lograr detener 10
res todo ideal deben callane, por•
casi a.na impcrtiococia.
marcha ó acelerarla con una •cloque tenemos la buena 6 mala cosMi1tacl.-Eotrc amigos no¡ aólo es
cidad de mil sitios por segundo.
tumbre de creerlos cursis. Es naansia de co11Hnar un noble a fccAmor u ilimitadamente milagroso;
tural que un hombre como yo, con
to que nos parece insustituible.
pues logra hacer n:rdadcs las menfama de elegante y de tcoorio, no,
Cristioa.-Paes .... le diré: yo le creo
tiras, y ahora tiene usted, Cristina,
quiera parecer cursi, nadie .... ni
i usted bacno, iotcligcaUsimo, cacomo esa másica que llega hasta.
siquiera , usted.
paz de concebir may attu ideas. ....
nosotros, sainetesco episodio de la
Migad.-¿ Y oada más?
CdstioL-LNi siquiera i mí?
vida de oacatro amigo el Conde,
CristiDL-Y un poco atolondrado..... Migucl.-Ni siquiera i usted, que n·
nos parece algo hermoso, tao hcr¡Q•' H yot Acaso muy mujeriebria disculparme. (PauH ).
mo10 quids como una sonata de
go .... Sin duda ha dicho usted Cristina.-(Rdlu:in). ¿Y por qu,
Beclho•cn. Es que el amor, oculto
muchas mentiras ....
hao de ser cunis los amores ideaen el misterio de }a noche, se ha
Mlguel,-No he mcntidoen todos los
les?
con•crtido en gaitero. ¿No es as(?
días de mi vida.
Miga.et. - Porque 110 sabemos sentir- Cristioa.-Sí, es así.
CriatiDL-lQa, cinismo! Ahon mieo•
Mignel.-Y amor es, en fin, aquello
los.
te usted.
sentimos mal?
qac hace mil veces nás elocuente
Miguel.-Es q ne ahora .... u de DO• Cristina.-1.Los
Miguel.-Páimamcnte, horriblemenque las palabras el silencio de 110
che.
te. Adomaroo• con un ideal. en
hombre y una mujer que cst,o JunCrlstina.-1Bah, una trllhanerial Me
nuestro tiempo y en nuestra societos y que se aman. Si nosotros 001
parece que u uted peor aúD. de lo
dad, es tanto como •cstir , a.na
atrevi,ramos , callar, acaso habla•
que yo ¡,casaba.
mona con tocas monjiles .... Una
rfa el amor, quien tiene una TOZ
Miguel-Luego pensaba usted que
cosa, cD 60, estupenda. dislocada,
muy queda y todo lo susurra al
yo en malo ....
estúpida.
oido. Pero seda una imprudencia
Cristina.-No ha 1abido u1tcd que- Cristina.-¿
Y decía usted, hace un
y hasta quiz'5 un crimen callar.
rer.
momento, que amaba idealmente?
Mita&amp;L-Pero be dejado quererme, MigueJ.-Fa, un momentocD que no Cristina.-LPor qu,, Miguel?
Miguel. -Porque yo amo cou ese
qae ya es macho. Poogimooos en
penst y sentí¡ ao 100 as{. pot' des•
amor solemne del silencio , una
el caso de q a.e usted. hermosa como
gracia 6 por fortuna, todos los mo•
mujer hermosa como usted, enfere■• •ol viera loco de amor i un
meatos de nuestra vida. Amor es
ma como usted, casi oiD.a como 111hombre que no faua su marido.
una muy bella mentira qaizb 6 aoa
tcd .... y casada como usted.
Usted no podria qacrcrle¡ -pero ....
muy crvel verdad¡ pero •erdad 6 Cristioa.-J,Y ella lo sabe?
¿podría acaso odiarle? Tampoco.
mentin,cl amor sólo cst, con aqae• Mignel.-Es muy probable que ao
Antes bien. i ninguna mujer des•
llos que sabeo 1cntirmacho y muy
quiera uberlo. Hace bien.
agrada tener adondorcs.
hondo.
Cristina.-Hacc mal, Miguel, porque
Cristina.-Sicmprc u de agradecer
CristinL-LComo usted?
si ama ....
que nos miren con buenos ojos.
Migael.-Tal vez,
Rosario.-(Dcsdc dentro). ¡Cristina!
Mtgucl.-Agradcccr. Peligro hay en Criatina.-(Con
risa forzada). Lo da.·
ello, como ad•irti61mo de nuestros
(Se interrumpe el coloquio y Ro•
do. Es muy posible que usted no
íogeníos del siglo de oro. Creo que
sario· sale, ad•irticndo el terror
sepa todavia i punto fijo lo que es
fa, Mordo quien dijo;
en la cara de Crittioa).
el amor, que no sepa sentirlo, mejor
dicho ... , De todos modos, yo no
&lt;Agradecer ca pagar
Migucl.-(Apartc).
¡Qa, necio soy!
puedo sospechar cómo lo siente.
con an decente fa..-or¡
Migucl.-Pero yo puedo decirlo. (Ga· Rosario.-Cristina .... tQa, es eso?
luego, qaíen paga el amor,
LQut ha pasado aquí7
)ante). Amor es para mí, ante toya estima el •crac adorar.
do, la palabra mis hermosa de Cristina. - {Abraúndola), ¡Perdóol
Pacs 1i catima agradecida
1Pcrd6ol
los diccionario, de todos los idioser amada una mujer,
mas. V ca usted: comienza con A, Miguet.-¡Oh, esto es cursi, abomina¿qa, falta para querer
ble!
la inicial de Arte, y tienen el mis•
i quien quícrc ser querida?&gt;
mo número de letras ambas pala• Rosario.-Pero ¿qué debo perdonarte, Cristina?
bras. Hay m,s parentesco: Arte es
Criatíoa.-(Confasa ), Decididamente
belleza y sentimiento, amor tam- Miguct.-Una tontería. Me acaba de
es usted terrible .... Qaiú.s he dirogar que me case contigo. Es nuesbicn: la belleza de la amada, el seo•
cho mal: es muy posible que ,
tro ,ogel bueno. (Vast).
timícnto del amante. Un arlista
mí me dis-ga.s-tan yerme amada
necesita amar, porque el amor es Cristina. - (Aterrorizada). ¿Por qaé
J)Or otro hombre que no fuera
ha mentido? Di, Rosario, lpor qut
padre de la humanidad y de todo
Jaime.
ha mentido?
lo bello, y el arte uace en la hu•
Miguct.-¿A.unque ese hombre se viemanidad para embellecerla, como Rosario.-¡Pobre hermana mfal Sosra en la agonia?
pecho que no es 111 mentira 1• que
la mariposa del gusano. ¿No es uí?
Cristiua.-¡Bah, a.111 mvjer casada no
te asusta, aino la ·n rdad 1 que cm·
Crittina.-As{
cs.
inspira mú que maloa amot'CSI
piezas i entrever.
Ml&amp;uel.-Diga mejor que una mujer Mitacl-Amor es tambi,o, como lo
siento
yo,
la
moral
de
110
descreícomo 111tcd sólo puede ia1pirulo1
Tclóu.
do y et dios de un ateo. Ver co la
grande• y aogtlicos.

11

LA TRAGEDIA DE LAS ROSAS;'

$R • .JOSE ESCOFi:T1 EL. AUTOR. - ACTO / . -ACTO 11,-ESCENA FINAL DEL PRIMER ACTO
ACTO 11,-ESCENA I

�LA CONSAGRACION DEL ILMO. SR. OBISPO DE T AMAULIPAS

EL

MUNDO iLtJSilRAOO

PREL.ADOS ASISTENTES:·-1. ILMO. SR • .!OSE GUZMIIN Y SPr.CH~Z, l:.L CCI\SAGRADC. - 2 ILMO. SR. 1 ECPCLDO F.UI¿,
ARZOBISPO DE LINARES.-3. ILMO. Slf. FRllNCISCO DURIINGA Y SIIINZ, OBISPO DE SINALOA
4. ILMO. SR. NICOLAS PEREZ GAVILAN, OBISPO DE CHIHUAHUA

SR, L.IC. D . FRANCISCO DE P. TAVERA, DECANO DE L.A

2

FACUL.TAD DE L.EYES, T EL.

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DEL. ACTUAL.

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SATURNINO He:RRÁN

FL.ORA-- CUADRO oe:coNCURSO oe: HERRÁ''

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La Exposición en Bellas Artes

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'fl'Íptico de Francisco l{omano, «Industria nacional&gt;.-;fríptico ele Saturnino Herrán, &lt;Leyenda
del Jxtu.ccihuatl&gt;.-Trí11tico de Francisco de la Torre, &lt;El viajc"o&gt;

L.AVAD ORA8 DE 01...L.AS, CUADRO DE H ERRÁN.-FL.ORA, CUADRO

DE OON•

CURSO D E;: SÓBTENEl;I ORT(;;~A.-OUACR0° c¡¡¡NTRAL. OEL. TRÍPTICO OE DEL.A TORl&lt;E.

�EL HUNDO O.USTBADO
EL HUNDO O.USTBADO

NUFOlf\L

Ecos de la Entrevista Díaz=Taft
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'

SR. D. RAMON AXTLE, SRA . MERCEDES SOLIS DE AXTLE.-NUEVA YORK. ENERO DE 1910

�Rt M1JNDo ILUSTRADO

FoT. FéLL"&lt;:, DE PARís. -EsPECIAL PARA

Carlos G. de Ootsio y Sra. Luz R. y Rio de Oosío (Jiot. l'la1•!.:).-8res. Gai/i111á11 ~l11u:rr&lt;'.S1·. H enry Oasaiib6n y Sra. ltfa1·ía .Dagi,e1·re (Fot. Olark).-.l)r. Alfonso
Pritneda y Srri . .DolrYres Bafre.~ de Pruneda (Fot. Ola1·k).

"EL

MUNDO lLusTRADO"

TRAJE DE BAILE.-Confeccionado en gasa de color ,iris perla, bordada de plata y acero sobre fondo de
seda liberty en el mismo tono. Túnica corta con ligera drapería, sujeta por un lado con un grupo de rosas.
El cuerpo va casi cubierto por ancha berta de tasa bordada, recogida en el frente con un motivo bordado
en plata y acero.

�EL MUNDO U..UIITBADO

Revista de la Semana
IEI

oenten ■ rlo d ■

ChoDln

ChopiD a quid, CA .M1b.ico, et músico q1le mú dc•otoaticnc¡el que ha
logrado penetrar mú hondo en el alma colccti•a¡ el qae arraDcamú sin•
ceras y ddicadu emocioDCI, El dulce romántico tuvo. como niogán
otro, la •irtud de Hduclr con sa arte asf al conocedor, al iniciado CA
los misterios de la tknica masical,
como al profano. Para gastar , Chopin neccsftasc, ta.o 1610. un alma delicada y nn poco de cultura del SCll•
timicnto de la emoción catttica. Por
eso Chopin ha u~gado , ser. entre los
altos compositores, el 6aico qae lolft'Ó la máa completa, la mú amplia
popalariclad. Es b.11maoo y es triste;
su melancolía. •aavemcntc czprcsada. lo cu.vui.e todo como ca ana
discnta niebla, la qae aeacogcn loa
u pirita• q• aman, loa apúitua qac
picasaa. loa doloridos, lo• jabiloaos,
porqa.e para todos la mclodúi cboptniaaa a una caricia, la caricia de la
mano blanca de 1lD&amp; mejer, toda mi••
terio y toda 110111bn.
Porclloacutoja j ■ 1ta1DCAtc u:tnfio qoe se haya celebrado el ccntcaario del nacimiento del grao compositor "POlaco 6.aicamcate por oo gra.po
de artillas. y no por ona moltitad de
gente de toda condición, dade el a•
tudiantc huta el músico, dude el
•imple aficionado apontúeo hasta
d hombre culto.
El 22 de Febrero fat Hñalado1 por
algunoe de los IÚ.I eruditos biógrafos. como la fccba del ccatenario del
autor de los cNocllll'DOI&gt;, y con e:
611 de festejarlo en M,.dco. rcunié•
rome en el teatro del Conservatorio
alganos de los mucho■ admiradorA
de Cbopia
El programa oírecíue por e.z.tnmo
auge,ti vo: c.acargúoose de la parte
literaria el seiior don Gutavo E.
Campa, director del plantel, quien
escribió una brillante alocución, y el
Hfior don RuWn M. Campos. con an
cElogio, Chopin&gt;, recitado muy ero•
muhcameatc&gt; por la ICilorita Solla
Camacho.
A coo.tiDaacióa tocaron en el piano alganas de las más bellas obras
de Chopin, la aciiorita Ana Maria
CbarlA y los sdioru Fernando Pe·
ña. Carlos del Castillo y Manuel M.
Poncc. disting11itodoae sobre todos
este último con 1111 delicadas lntcrprctaciODA del cNoctarno&gt; ea la
bemol, de dos «Estudios&gt; y de la admirable cMazarca&gt; número 20.
La paregrlnaol6n •• loa arque61ogoa

Parece que sc ha iniciado uaa •crdadera peregrinación de arqacólogos
extranjeros hacia Múico, con el ob•
jeto de cstadiar los maravillOSOI monumentos que paseemos de las vic•
Jas ciTilizacioncs indias.
E11 anterior revista auuoci,bamos
la llegada de tres de nacionalidad
norteamericana, y ahora hcmoe de
dar cacata de la de un aa1traliano,
el doctor Waltcr Spcncer, quien, pro•

FOT, FÉ LIX,

DE

"'~ OIAL
PAR ÍS,-,,,,,PE

PARA

'EL MUNDO

cedente de Sidoey, ba arribado ,
naestro paú y visitará CD breve las
rolou de Mitla, Paleaqae y Uxmal.
El doctor Spcuecr u prcaldcat&amp; de
ta 1-acanal de 11.11a importante uociaci6o. dcntffica inglcaa, establecida
en Autralia. y c11CDta diecinueve
aft.o■ de constantca estudios CD materia arqacológlca.
El nuevo •m••J•dor

La noche del ú.bado de la semana
puada llegó , c■ta capital el ■clior
Heury La.oc Wil1011t •••vo cm,bajador de lo■ Estados Unidos cu Mt•
zico,

El recibimiento que eo la citación
de Baenuista N le hizo fa, may
cordial, habiendo tomado participa·
ció o en '1 mu y distiogaidos miem•
broa de la colonia aortcamcricana y
el pc:nonal de la embajada.
Acompatba, Kr. Wilron ·,u niiora uposa y un pequeño hijo.
El aacvo embajador deacmpeilaba,
hasta hace poco, u.aa importaatc misión diptom,tica co Bé1gica. Es persona de agradable car,ctcr y habla et
castcllaao cu razón de haber penunccido por m,, de ocho años ca Sao·
tiago de Chile como miniltro de sa
paú.
Loa franoeaea .,, el oentenerlo

La colonia francesa, que ha estado
sicmpTC ligada , los mc:dcauos por
estrechos y muy cordiales lazo,, no
podía dejar puar iaad•crlida nuestra próxima fiesta nacional. De ahí
que brotara del seno de ella una iai•
ciati va por dem,a sim~tica. cuya
realización es ya segura , la b.ora
prcsrntc. y la caaJ conatitairUa contriba.cfón de los franceses para mayor esplendor de nuestro centenario.
Tritase de celebrar una grao expo·
atción de arte, en la que tomañn
parte los m,, notables artistas fran•
caes. Se importad.o cscaltaru. cuadros y obras maestras de arte deco•
nti •o. '- 6a de exhibirlas ea. Mt.z.íco
de manera que por sn annta.oaidad
corresponda á la magnitud de la fecha qoe te conmemora.
Reina an positivo cotw.siaamo en
la colonia , este propósito, y el cxcc•
lentísimo señor ministro de Francia,
.M. Panl Lefaivrc. patrocina el proyecto con la más completa buena vo•
lantad.
El eJ61'Clto y la

e■cuela

En el cCirco Orrin&gt;, qac en breve
desapareced del lagar qnc por tanto
tiempo ocupó, lavo lugar el domingo una significativa fiesta: la repartición de premios , los alumnos de las
escuela de tropa.
Prcsidióla el seiior ministro de la
Gacrra, general don Manuel Gonzilcz Cosfo, en representación del Primer Magistrado de la República.
L1amó la atención el informe escolar, que llenara uno de IOli números
del programa, por lu iuteraantcs cifras que reveló , propósito de lOli
adelantos alcanzados CD la iostrac•
ci6n primaria quescimpartc al gneso del ejército,
El número de escaclas. durante el

aao de 19091 fa, de 57; el total de
al1UDD.oa imcrifo,, de lt,912¡ la asistencia media, de 4,997, y loa alomoos qu autcataron eumco MCCDdlcron, 7,799, aieudo aprobadoa ....
5,828. ltl aprovccbamieato obtenido
fué de 74.80 por ciento contra '10.25
por ciento, qu arrojaroa las estadfaticu del olio aatcrlor.
El aclior mlai.tro de la Gserra blzo penomlmcote la npartici6o de
prualoa , loa pro!_.. y alamaos
qae , clloa fasron acreedora.
Llamó la atención u.u corneta de la
compafifa dcametralladoru, de nombre Canuto Baldcru. qaien proouncló aaa Ucil poa{L
El profaor de 1 parque sanitario,
sciior don Antonio Pons, mereció
aplaalOI por el discurso que tavo,
Sil

cuto.

Un coro y el Himno Naciooal 1 cantadOli por los alamocs de la uc•ela
del 79 batallón, dicroa. fin aJ pro--

gnma,

El "Club Hlploo F'rano6a••

Con aoa brillante finta de Ctporl&gt;
se -.crific6 la inauguración del cClab
Hípico Francés&gt;, , campo Ubre.
La cchassc au rcnard&gt; dnpcr16
general entusiasmo catre los CODCII•
rrCDfcs , la fiesta. distiogui,adose en
ella M. Eticaae Briol, quien, de ma ·
acra habilúima, deacmpdió el papel
de la czorra&gt;.
Concurrieron , la fiesta, cutre otro&amp;
a6ciouados , este cluc de deportes.
los ulorcs William, Lafonat, H11ppcr, Holtzeo1 Labordette, Zivy, Rose
y Labordc, as{ como algunos oficia•
les de la guardia presidencial. &amp;alaatcmeote invitadOt,
La H•ata d• ••• enf■ rmeraa
Un acto por dcmú 11imP'tico fat
la fiesta celebrada en la acula de
enfermeras del Hospital General el
martes ú.ltimo, la cual preaidl6 la
distiDguida dama nJiora doila Carmen Romero Rubio de DW. y tnvo
por objeto entregar su U.talos , las
enfermeras qu bao terminado su
estudios.
La scl\ora Romero Rubio de DW
hizo la distribacióo de tala diplo-

mo.

Varios números literarios y mui cala compusieron el programa, aleado may •pla11.didoa los qua u acomcodaron, luHfloru Vir,:iDia Gatvú de Na•• y Esmeralda CcrftDtc■
de Grouman.
Congreao Neclon•I de Eetudla11tea

A fin de conmemorar el ccntcauio
de la indcpeadcncia, los repracntantes de las escuelas supcriorca de ata
capital han acordado convocar 1111
congreso nacional de catadianta.
Ha quedado dc6aitivamCDtc comtihaido el comitt organizador da
dicbo coogrcso. y ac lanzó ya ona
con-.ocatoria , los atudlantu de los
Estados.
El reconocido entulasmo patriótico de la clase utudiantil contribairi, pues, caso de reaUzanc este proyecto, al buen txito de las próximas
fiestas.

lLUSTRADO"

TRAJE DE v s1TA,-Hecho en paño satén de color ccbampagne&gt;. La falda tiene una draperíarecogida i
1
un lado en la parte inferior. El cuerpo va cubierto de gruesos bordados de soutache,

11

l

��EL MUNDO ILU8TRA1'0

1

EL MUNDO ILUSTRADO

La Mujer en el Hogar

Labores Femeniles
El crochet y el bordatlo sobre cañamazo no pasan de moda, lectoras
mías; siempre tendremos ocasión de
aprovechar sus buenos servicios.
El presente modelo de bolsa para
teatro 6 compras os dará una prueba
de ello. Se hace con la puntada que
se llama utunecino¡'' tejiéndola al•
ternada con listas de pilares, para
dar lugar al listón entrelazado, que
le presta un aspecto lindo y gra•
cioso.
Esta bolsa puede tejerse con seda,
estambre 6 hilaza, según el n~o á que
se le destine.
Hecha con seda torzal en colores
claros, quedad muy elegante.y apro•
piada para llevar el abanico y los
anteojos de·teatro, teniendo, a_demás,
la ventaja de poderse lavar sin que
se descomponga .

•••

Las servilletas, centros de mesa y vo batido y se fríen en aceite hirviendo.
fondos de platos 6 fuentes, constituyen u.na preocupación para las amas
CARPAS ALIÑA.DAS
de casa que se ocupan del embellecimiento de su comedor.
En efecto, la monotonía que hay,
Un kilo de carpas. Medio cuartillo
en estos accesorios es desesperante de vino blanco. U 11a copa de vio.agre.
para las personas afectas á la origiSe limpian las carpas y se colocan
nalidad y á todo lo distinguido y
en u.na fuente. Después se rocían con
elegante.
vinagre caliente y se colocan en una
Atendiendo á las repetidas instan·
besugnera, añadiéndoles el vino, dos
cias de muchas de nuestras lectoras cebollas partidas en rodajas, u.na zaá fin de que presentemos en esta pá- nahoria entera, perejil, una hoja de
gina algunos modelos de servilletas laurel y dos cacillos de agua. Se cuey ceotros1 nuevos y completamente cen á fa.ego lento durante una hora,
originales, damos hoy dos modelos á se sirven frías y se aliñan con su
ese respecto.
caldo colado, aceite y más vinagre si
Ambos pueden servir de centro 6
lo necesitan.
de servilleta y están hechos en cambray mu y fino con aplicaciones de
BERENJENAS RELLENAS
seda lavable. Las orillas llevan festón hecho con seda, en ondas.
Doce berenjenas. Dos huevos. Cien
Mucho nos agradará saber que nuestras lectoras han quedado complaci• gramos de tocino. Cincuenta de queso manchego. Un cuarto de kilo de
das con los presentes modelos.
tomates y cien gramos de aceite.
Se escogen las berenjenas poco ma•
TRUCHAS RELLENAS
duras, se parten á lo largo y se vacían, poniendo en un plato con sal la
Un kilo de truchas. Cincuenta gra• carne que se saca; pasada una hora,
mos de trufas. Cincuenta de setas.
se aprieta bien esta carne para que
Escójanse las truchas grandes, y
suelte el agua que tiene en demasía
después de limpias, qu.íteselas las ca· y se pica con el tocino, sazonándolo
con sal, pimienta y nuez moscada,
bezas.
Con las setas, ya probadas, las tru- añadiéndole el queso rallado y una
fas y 110 poco de pan rallado, hágase yema batida. Con esta masa se rel1eun picadillo y sazónese con sal y pi•
nan las berenjenas y se cuecen con
mienta. Abrase la trucha todo lo más agua y sal (si hubiere caldo es me·
posible y, sacándole la espina, rellé·
jor); cuando están tiernas, se les ponese con picadillo y átese para qa.e ne tomate frito y el otro huevo bien
éste no se salga.
picado,
Se cuecen las truchas en agua hirviendo, aiiad.iéndolcs una cebolla y
ARROZ CON POLLOS TIERNOS
una zanahoria, cuidando de que no
se desbagan. Sí.qucnse y déjense enUn kilo de arroz, Cuatro pollos,
friar¡ se rebozau en harina y en bue-

Medio kilo de tomates. Tres pimientos verdes. Una cebolla. Doscientos
gramos de aceite.
Los pollos han de ser pequeñitos,
de los Uamados tomateros. Se limpian y se parten en cuatro pedaios
cada uno.
Se fríe en el aceite la cebolla sin
dejar que tome color, lo que se
consigue poniéndola tapada á un lado de la hornilla. Por el mismo procedimiento se ablandan los pimientos hechos tiras y se añade á las dos
cosas el tomate pelado y partido, que
se deja cocer hasta que, consumido el
jngo, queda en la grasa. Entonces se
rehogan allí los pollos y se añade el
arroz, cuidando de medirlo en una
cacerola, pues para que quede bien,
ha de ponerse por cada cacerola de
arroz tres de agua. Con vien~ echar
el agua en dos veces, porque, según
la clase de arroz, necesita más 6 menos cantidad.
Se machacan en el mortero unas
hebras de azafrán y medio diente de
ajo v luego se deslíen en agua. Esto
se vierte en el arroz cuando rompe á
hervir.
BIZCOCHO DE FANTASIA

Se baten en un perol dos claras de
huevo y seis yemas con setenta y
cinco gramos de .zúcar cernida, y se
le unen setenta y cinco gramos de
harina y cincuenta de mermelada de
peras. U na vez hecha la pasta, se po•
nen en una caja de papel y se mete
á cocer en un horno de mediano e;t.lor.
Una vez cocida, se cubre tambiin
con mermelada, se baña con azácar

enarenada 'f

lC

adonia con glua ,

Los otros grabados representan tres
entredoses y un detalle de la labor,
hechos en cañamazo. El primero tiene recortada la labor, dejando ver
el fondo de la tela que adorne.
Pueden prestar gran utilidad guar•
neciendo con ellos muebles, cubiertas de mesa v cortinas. Estas últimas
se verán ·muy elegantes, hechas en
nps, felpa 6 terciopelo, c.on la guarda bordada de seda en dos 6 tres colores.
Es incalculable el lujo y aspecto
distinguido que dan á un aposento
estos accesorios 1 confeccionados por
la habilidad femenina.

���EL MUNDO ILUSTRADO

EL IIIUNDO ILUSTRADO

, LAS JOVENES
á menudo sufren algún desarreglo del aparato femenino en
vez de ser jovenes bellas, saludables y fuertes.
La Sra. Elodia Pacheco de Rodriguez, residente en la calle Martí
96, Regla,ciudad dela Habana,nos
escribe de la sigui en te manera:
"Los médicos me dijeron que padecía
de desviaci6n del útero complicada con un
padecimiento de los riñones é intestinos y
hasta me llegaron á decir que mi mal era
del corazón. Tenía adolorido é inflamado el abdomen y los intestinos1 me dolía la pierna derecha,
sentía constante dolor de riñones, mucho flujo y el periodo era terriblemente penoso sintiéndome toda enferma- un malestar general.

El Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham
"U na amiga me aconsej6 el Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham y leí su librito cuidadosamente, habiéndole escrito á ella y
comenzando inmediatamente la medicina. Todos mis achaques
desaparecieron despúes de su uso, y no puedo escoger palabras para
expresarle mi agradecimiento por esta maravillosa medicina para las
mujeres sufrientes, pues hay millares de víctimas en Cuba de enfer~
medades intestinales. Ahora me siento en perfecto estado de salud."
A la venta en todas las farmacias.
Preparado en los Laboratorios de
LYDIA E. PINKH~i.M MEDICINE CO., Lynll, Mass., E. U. de A.

T-RAP
Vino fortificante, digestivo, tónico, reconstituyente, de sabor
excelente, mas eficaz para las personas debilitadas que los
ferruginosos y las quinas. Conservado por el método de
M. Pasteur. Prescribese en las molestias del estómago, la
clorosis, la anemia y las convalecencias; este vino se recomiend~ á las personas de edad, á las mujeres, jóvenes y a los ntños.

AVISO MUY IMPORTANTE. - El único VINO auténtico de
S. RAPHAEL, el solo que tiene el derecho de llamarse asi, el solo
que es legítimo y de que se hace mención en el formulario de/
Profesor BOUCHAROAT es e/ de M" CLEMENT yC", de Va/ence
(Dróme, Francia). - Cada Botella lleva la marca de la Unión de
/os Fabricantes y en el pescuezo un medallón anunciando el
"OLETEAS '', - Los demas son groseras y peligrosas falsillcaciones.

-BEL~\\..,
t. AGÑCL~ os
LtZA ~/s MAN ·
1

Suaviza la piel y la da una blancura nacarada perfecta, :v cura radicalmente
.ll'rUaclones :V sabañones. Fm·tUica las ufi.ae y las da brillo y transparencia.
AGNEL 0 Pic1t.lfO'lflBT.l, 16, AVENUE DE l'OPÉRA, PAAIS.

LA POMADA BALSAMICA MARAVILLOSA
ea la reina de las pomada.a. porQue 111 ■ ,r• cura., 111 ■ ,n allrl&amp;-, 11111,r ■ ea efl•
eaa, amares de personas .curad u con ella teeUflcan &amp;WI mar&amp;villosoe reaulia401, r por ~o es que se hahecho la 11referlda del público Baat.a usula una Te■
para t;enerla aiempre, greveueidn. Produce efectoa see-urlshnoa en
Granos, Tumores, Almorra.naa, Heridas. Pústulas, LJ.a¡:aa, UfieTOI,
Ulceru, Quemaduras, JNsiul&amp;S, Erupctone1, .t., &amp;,

Ue venta en toda• la• Dro&amp;'uer-laa y Botloaa,

alcanzar el iodulto para el biJo de don
Gonzalo. Dada la amistad que entonces
tenia con él, me comisionaron para que
fuera á darle tan grata noticia. Apenas la

escuchó, exclamó con una fiereza que daba
espanto:

-¡No; mejor era que le hubieran ahorcado! Asl se acabarla de una vez con esa
mala bestia, que, más bien que hijo de no·
bles, parece el descendiente de una raza
maldita, de una raza de lobos.
Pasado este arrebato, yo vi aJ hombre
altivo, de alma de acero, llorar como un
nifto.

Por si eran pocas desgracias, corr16se
por el pueblo la voz de las veleidades y
perYerslones ,morosas de la hija. Decla•
se que habla concedido, á los varios novios que tuvo, favores impropios de Joven
honesta y recatada. Llegó el veneno de
estas murmuraciones á otdos del padre, el
cual, para evitar que siguieran adelante,
impaso á su hija un duro castigo, encerrándola en un cuarto de la casa, con ánimo de meterla más tarde en un convento.
Pero una noche, no se sabe cómo, la moza
huyó, dejando una carta de despedida.
Súpose que estaba en Madrid, haciendo
vida de mujer alegre.
Trataron los padres de olvidarla, de
darla por muerta, sin precaver que la voz
de la sangre era más fuerte que ellos. A
pesar de que ninguno la nombraba, el recuerdo de la hija cada vez era más punzante, más vivo. Y, aunque la maldeclan,
pensaban constantemente, anegadas sus
almas de piedad, en la hora inefable en
que la hija, arrepentida, volverla de nuevo
á sus brazos. ¡Se encontraban en la vejez
tan solos, tan solos y tan desgraciados!. ..
Y una noche, uno de los criados les
anunció que la moza estaba en la puerta
llorando, sin atreverse á entrar. El
mer movimiento de don Gonzalo fué e de
azuzarle los perros; pero, vencido por el
llanto desgarrador de su esposa, se resignó á. que la hija pródiga volviese al hogar.
¡Y cómo volvlal Daba angustia mtrarla,
Un verdadero despojo humano.
Los padres, y sobre todo doi'ia Rosarlto,
tratábanla con suma dulzura, para hacerla olvidar los recuerdos dolorosos del pasado; de aquel pasado que eternamente
se lnterpondria entre ellos como una som~
bra fatal.
En vez de la alegria del arrepentimiento, en el rostro de la moza nfl.ejábanse el
tormento y el pesar. Hallándome un dia
á solas con ella, y valido de mi antigua
amistad, la recriminé por su acción pasada. Entonces, con lágrtmas en los ojos,
me confesó:
-Y tendré que huir otra vez. Usted no
puede comprender la fortura que me oro~
duce el carifto con que me tratan. Preferi·
ria que me pegasen, que me castigasen
duramente. Cada beso de ellos me parece
una acusación, Este silencio que los tres
guardamos, es máil doloroso que las más
crueles palabras. Por muchos esfuerzos
que hagan, no oodr,;n nlvid11r. rnmo vo

rrl-

IJP'UÉ UNA MARAmt..Ut
í\si se expresa el Sr. Dn. Pedro l!Bcalante, de Torres, Sonora, México,
cuando habla de la cura que le hicieron las afamadas Píldoras de Vida del
Dr. Ross: "Por .Llás de dos años estuve padeciendo del estómago, faltándome por completo el apetito y sobre
todo tenía una duraza en mi estómago
que parecía que tenía piedras; estaba
yo completamente desconsolado y mi
enfermedad progresab::.. cada día más.
Empecé á tOOlar las famosas Píldoras
de Vida del Dr. Ross, que me recomendaron -O-arias personas-. • • • . fué
una maravilla .... A los quince días
sentí un verdadero alivio, las seguí tomando y en dos meses estaba yo completamente curado."

no podré ser nunca digna de ellos. En
esta casa todo me ahoga, todo me produce remordimiento. ¡No, no podré seguir
en ella; no me pertenece; mi sola. presenda es una profanación! Ademas, hay
en mi algo que me empuja hacia fuera,
hacia la vida maldita. Es mi sino, y es
tndtil que luche contra él.
A los pocos dlas de esta conversación, la
paloma voló de nuevo y para siempre.
No se ha vuelto á tener noticia de ella.
DJriase que se la ba tragado la tierra.
Poco á poco los viejos han Ido aislán~
dose, basta encerrarse en I&amp; cárcel sombria de sus dolores. Son como dos muertos en vida. Huyendo de la presencia de
amigos y conocidos, se han venido á vivir
al campo. Varias veces, en el paseo que
todas las tardes dan por el campo, he visto volver al uno la cabeza, para que el
otro no le vea llorar. De don Gonzalo ya
sólo queda la sombra. En vez de la soberbia y altivez de antes, ahora, cuando la
necesidad habla con alguien, lo hace con
la vista baja, en humillada actitud, con el
miedo y la vergüenza de un delincuente.
Por eso, cuando ven á alguno en su ca•
mino, se desvian bruscamente, como lo
han hecho con nosotros.
Esta es la historia de esos dos viejecitos
que parecen dos sombras huyendo de la
vida; de esos dos viejecitos que caminan
encorvados, como buscando en el seno de
la tierraHel reposo para sus penas y dolores.
,. DELGADO-CARRASCO.

Coplas y Romances

PolY01
,
dentifrlcos

Wi li lW
111

-¡¡;y den belie:11• lol
,.

1

El dentifrico favorito del turistapues se conoce y vende hasta en el
último rincón del globo. Limpia y
da belleza á la dentadura y purüica
la boca cual nin~ otro deodfrico.
Nuevo envase de lata patevt-adaque excluye la suciedad y conserva
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Nada más ripido y eficaz en la cura de las
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Son mejores que el sándalo y la cubeba y
muy superiores á las inyecciones, Empiezan
á surtir su efecto á las tres ó cuatro horas
de haberse tomado. Contienen el flujo
inmediatamente y curan la gonorrea,

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EL APIOL DE LOS

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De venta en todas las Boticas.

Si queréis lr en busca derromances por
las aldeas y montafias gallegas, tenéis
que aflojar el bolsillo. No creáis, sin embargo, que es muy elevado su precio.
Cnestan muy poco, unos céntimos nada
más.
Para adquirirlos con facilidad, es necesario aprovechar la época de las vendimias,
la de ispadar el lino y la del desgrane del
malz, que se hace en las solanas y al pie
de los hórreos. Entonces, cuando las mo·
zas alegres tienen en los labios un cantar
y los mozos "enamorados" no cesan de
contestar á ellos con otros llenos de gracia y de intención, es cuando las viejas
fablas del romance, que perduran á través
de los siglos, sahuman las sencillas almas
campesinas, poéticas por herencia y arcaicas por tradición.
Lo mismo en la mootafia agreste y des•
viada, que en el valle de donde se otea la
luenga lejanla azul, que en la colina á cuyos pies se desliza la ria de ensueño, conservan los romances su afie¡o sabor-. Son
como el vino de las parras h stórlcas, que
se guardan en orzas de barro hechas para
la miel, que cuanto más tiempo pasa más
sabroso es.
Aquellos juglares que con su rabel de
tres cuerdas cantaban de aldea en aldea
y de Pazo en Pazo, recitando por salarlo,
pedigüefios y burlones, Jóvenes de aspecto, á quienes el amor heria é Inspiraba todas sus fablas, los llevaron á la lluviosa
y humilde Suevia, desde Traz~os Montes,
Betra•Balxa y del Mil'lo.
Algunas relataban las historias de Ber•
nardo del Carpio; otros insplráronse en el
uRomancero" de Juan Alfonso de Baena,
y los más en los supuestos héroes de caballerla.
Pero aquéllos, nacidos y modificados en
la propia tierra, son los que aún hoy perduran, pasando de los labios de los viejos
A los labios de los mozos, y sirviendo en
las "romaxesi&gt; de la recolección, de bello
motivo para reflejar la alegiia de los que
siempre tienen puesta su ansia en el cielo,
que manda I&amp; lluvia benéfica ó devasta•
dora; el sol, que abrasa los brotes nuevos
y al que ascienden las almas buenas, y del
que bajan ll veces los santos para recorrer
la tierra inmunda, llena de pecadores.

Sozodont

!~!Alteo

-----:~•l;.p;.a_r_a_e,1 dolor de caderas (tan fr;,e.;cu.;e.;n;.t.;e.;•;;;;;.;.;.;;,_~-Proporcionan al 1 v i o
instantáneo.
Donde quiera que se
sienta dolor aplíquese
un emplasto. Para

Reumatismo,
Resfriados, Tos,
Dolor de Pecho,
Debilidad de

Caderas,
Lumbago,
Ciática, etc,, etc,
Para dolores en la reg-i6n de
los Riñones 6 para la Debilidad
en 1as Caderas, el emplasto deberáaplicarse como sevl! arriba.
Donde haya dolor póngase
un emplasto de Allcock.

Jnsista en obtener el
de

Attc0ck

.t ! f ~

Para Reumatismo 6 Dolor

de Espalda,Codoa,
Y otras partes, ó

para Torceduras,
Contusiones. Entumecimiento, y
Pies Doloridoa; etc. el emplasto deber§. cortarse del
tamaño y fonna requeridas ap,,
licánd olo segfin se demuestra.

TENCA PRESENTE-Que los Emplastos de Altcock, se han vendido á mlllonea
durante mas de 60 anos. Como todas las cosas buenas han sido imitados, pero solamente
en apariencia. Los de Allcock se garantita. que no continen Belladona, Opio, ni veneno

de ninguna espeC'ie.

·
DB VENTA EN LAS BOTICAS DBL MUNDO ENTERO.

�J,:L lllJNDO !.LUSTRADO
EL Mt:SDO TLl'STRADO
Pod6ts, pues, subtrt cualquier montana
ó coofundlroa en un nlle en busca de romances. Las mozas lo saben desde ntnu. Pero si de manos A boca les roctfs
que los canten, de hecho os tomarAn por
locos. Y es que no se explican cómo pue•
de haber t quién Interesar sus coplas, que

cantan porque oyéndolas foeron creciendo
y se pegaron t sus otdos.

Lo mismo entonan los de "Gerlnaldo,"
que los de "Ctuallnda;" los del "Conde
Algalla/' que los de "Don M.rtiflos."
••A Infanta devota" y 11 A flor d'a y-agua;"
pero uno de los preferidos es el de "Ber-

PERFUME ENIGMA
PERFUME SOLA MIA
PERFUME PAMPRES D'OR
PERFUME BOUQUET GREUZE
Jabonea,aguaa de tocador, polvo ■
de arroz, brllfantlna ■, preparado•
en cada uno de ••toa aroma ■•
()

POLV'OS DE TOCADOR

DE MENNEN

Herinosea.n el Out.is,

:~nI~~~~

Deliciosos después del Bslo. Un lujo después de Afeitarse.
Alivio positivo para los Sarpullidos! Quemaduras de Sol, Pib
Doloridos y todas las afecciones de cutis. Recomendado por
Eminentes Facultativo■ y Nodri:as por ser el

Más Perfectamente Higiénico d• Todos los Polvos
para Nii'ios y Adt1ltos. Pídase el de MENNEN (el !egftimo),
cJ.iferente y muy superior i todos los demis. El gran ménto de los
POLVOS DE TOCADOR DE MENNEN de Talco Boratado
y su buen éxito, ha producido innumerables fals1ficac1ones, que son
peligrosas. I.os leg:ftimos tienen el retrato de MENNEN en la
tapa de cada cajita.
Se 'lende en todas partes.

OERIIARD MENNEN CHEMICAL CO., Newark, N. J., E. U.A.

naldlno é Sabelina," en el que se observa
la persistencia del culto céltlco t las
agaas y t las fuentes, que la antigua raza adoraba y tenla por divinidades propicias.

"Bernaldlno é Sabelltla." eran dos ena-

morados: la reina, envidiosa de su suerte,
los hizo matar y mandó que los enterrasen
cerca uno de otro. Al poco tiempo, sobre
sus sepulturas brotaron dos olfvos. que
se tocaban al ser agitados por el viento;
la reina los mandó cortar, y entonces nacieron dos fuentes; las fuentes corrieron
en linfa clara¡ la relna las manjó secar....
Sus estrofas, llenas de s,ntlmieoto, adquieren, en boca de las aldeanas, una suprema gracia:
Po-lo mundo me vou, madre,
po-lo mundo i caminar
en busca de Bernaldlno
Que non-o podo atopar.
E folse de terra en terra
e de lugar en Jugar ...
Topou un-ha lavandeira
lavando oun areal.
Y sigue el romance, cuyos versos son de
una grata y tranquila suavidad, como un
manso rlo en verano.
El de "Don Berso," mis vutrumente titulado HA mala sogra" ó "Mal vela," es
muy conocido en algunas aldeas, y el de
"Sllvantna," que refata la aventura deon
rey Incestuoso, posee toda la cruel verdad
del pecado cometido dentro de los grados
prohibidos.
PaseaDdo estaba Sllvana-no xardln qu'
(orey lle tina.
En muchos de ellos hay reinas y reyes
tiranos; en el de "A lavandelra" un alma
en pena, y muchos otros comienzan en la
forma muy conocida, oue anuncia el final
de las guerras de Francia contra Aragc'.m,
aunque variando en todo su transcurso.
Todos estos romances, si 1cudls, como
digo, 6 algunos Jugares cuando la época
de las recolecciones, podéis oirlos perfectamente¡ mas si advierten los cantores que
os es grato el cantar y que de ti tomils
notas, entonces se nirin y callartn. Y si,
A Instancias repetidas, una moza descara.
da los canta, y al final I• obsequlils con
algunas monedas, de seguro que otras se
dlspondrin A hacerlo también. Y claro esti que si el romance es desconocido, alargiis la didiva, y si es vulgar, la hacéis
modesta.
Yo conozco quién los adquiere de esta
forma y ha descubierto muchos que perrnaneclan Ignorados y que muy pronto nos
ha. de dar en un libro que prepara.
Declame una vez este amigo que el mis
alto precio no sube, generalmente. de 30'
4o céntimos. Es la tarifa que él estableció¡
si.a embargo, una vtz, sintiéndose magnánimo, ha dado por uno cinco reales y ....
un beso.
Por el predio, yo calculo el valor del romance y por el beso el de la romancera.
MI amigo se gasta un dineral en estas
cosas. Hay dlas que, yendo de excursión,
no le llegan 65 céntimos. Y es oue, claro
esU, algunos los paga Aperro chico y otros
los de¡• i deber. porque ya los tiene en su
colecc ón.
A mi no me parece este un buen procedimiento. Preferirla pagarlos en besos, siendo guapas y garridas las mozas que lo
cantaran.
Una vez se lo indiqué as! i mi amigo, Y
moviendo la cabeza con desolación, me
dijo:
-Yo lo he Intentado.
-Serla muy hermoso-agregué-poder
decir, en vtz de: ''Este romance me costó
un real," decir: "Este romance me costó
nueve besos."
DY atajándome con una gran ligereza,
muy caracterlsttca en él, me advirtió:
-O veinte pa.los ....

Prad,ncio Canitrot.

~

El Ca,an,ier,to

De dia y
Noche sin
Descanso

DE ANATOLE FRANCE

"Quedaba despierta por hora•
enteras sin causa alguna apa~
rente, ó tenia pesadillas que me
hacian en extremo nerviosa.
Después de tomar la Nervina y
Tónico del Dr. Miles por un
corto tiempo, puedo dormir bien
y los ataques nerviosos han
desaparecido."

SRITA. ALl\IA HUG,
R. R. No. 4, Canal Dover, O.
El sistema nervioso viene á
ser digno de lástima por la falt~
de sueño, y la actividad saludable de todos los órganos se
desarregla. El uso de la N ervina del Dr. Miles produce un
sueño reparador y devuelve la
energía perdida. Cuando se toma
por algunos dias de acuerdo con
las direcciones, el caso más
obstinado encontrará un gran
consuelo.
De venta en toda• IH Botlou

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Anatole France se casa •... He a~ut una
determinación que va. A dar al ma.stro
mayor popularidad-en Francia, naturalmente-que la adqulrtda con sus obru
inmortales. Flense ustedes de los escépticos .... A los sesenta aftos, el autor de
• 'Laisla de 1os_Plngüloos" decide hacer lo
contrario de lo que aconsejan los mis sabios doctores. . .
Estos Ilustres varones de la antigüedad
nos dicen que, antes de tomar muJer, debemos pensarlo por espacio de sesenta
aftos, y, después de haberlo pensado, no
tomarla. . . . porque ya es demasiado tarde. Aoatole Franco, que es un hombre
muy espiritual, ha seguido la primera parte del consejo nada mis .... Regoc!Jaos,
pues/ madamas, porque la conquista qae
habé s hecho es de las que caen pocas en
libra.
Nuestro buen filósofo no pensaba en 11
matrimonio cuando se embarcó para da.r
una serle deco11ferenclas en Bue11os Aires.
A bordo del trasatlintlco que le conduela, preparó sus apuntes, ordenó sus
notas, y terminado este trabajo, comenzó i aburrirse .... El aburrimiento es el
mts peligroso enemigo q11e tenemos los
hombres y las mujeres ... Y el hombre
aburrido se casa .... para aburrirse m,s.
Anatole France ha vivido mucho y ha.
disfrutado la vlOa en gordo. El filósofo,
en su cuarto de hora. de aburrimiento, se
atuso la perilla, miró alrededor y tropezó
con la seftortta Brlodeau, una actriz d(la
Porte-Salnt-Martln que,i bordo del mismo
trasatlintlco, se dirlgta i Buenos Airea
contratada en una compatUa pua hacer
segundos papeln.
Aquello debió 1tr la chispa elfctrtca de
que hablan los enamorados, porque el filósofo y la actriz, desde aquel Instante, se
adora.ron. La seftorlta Brlndeau, que tiene veintiocho anos y esti muy harta de
hacer segundos papeles en el teatro. aspira, como es natural, 1, Interpretar un
papel de protagonista "i su medida."
Puesto que en la escena no la ba logrado,
se retira modestamente por el foro, convirtiéndose de Intérprete olvida.da en
musa genial é inspiradora. ¡Es el primer
papel •·grande" que la repanenl
No cre,ts que os he dicho , humo de
pajas la edad que cuenta en la actualidad la senortta Brfndeau. Esos veintiocho
anos son la justificación del acto que .-a
i realizar Anatole France i los sesenta •.•.
Los que se rlan del amable filósofo y censuren la enorme diferencia de edad que le
separa de su prometida, se equivocan
porque no hay talcosa ... Ya ha sabido ,i
lo que se hacia al elegir una mujer de teatro. . . . Los a.nos de teatro pua las mujeres aon como los anos de campana. de íos
mllltares: se cuentan dobles.
Pero, ¿serin fellces?-precuntaréfs segura.mente.-¡Babl Tiempo tienen de strlo. No hay que desconfiar de los hombres
de sesenta. anos, porque1 generalmente
tienen mis larga upeneocla y sabeO
hacer feliz i. una muJer. Aqal en Pans esti fuerte y sano el director de "Le Ga.ulols," Mr. Arthur Meyer, que, los setenta y dos cumplidos caso con una duque-sita. d1l' 1 Faubourg" con veinte primaveras. ~s aprovechados tórtolos ya ••seandan" pqr el secundo vi.staa:o ....
Lo mismo puede ocurrir con Anatole
France y la seno rita Brlndeau, Ademb
en Francia esto del matrimonio se ha con!
vertido en una Hpecfe de cllnlca experimental .... Cuando un matrimonio no se
lleva. bien, se divorcia y punto concluido ..
Ya H divorcian In g1nt11 coa tanta fa•
cllldad, que, vecu 10 hacen por 1qu1.-o-"clOa, como •"-b&amp; de auctder
una p1reJ1 de nort1am1nc1ao1 que, 411.J)U" de
dlvorclar11 ~110 lll ' ' " ' maoaaa baa
recurrido al trtbuaal arr1p10H401. 1/ 11
trlburtal ha. anulado el d.lYorcfo caUftc&amp;ndolo de .. prema.turo" ....

'°ª

LAS MADRBI
debieran saber, Con 111 IDll;Y'°'
parte de las nill1111, sus tribulaólones proceden de la falta de nutrioión, tanto en calidad como en
cantidad. Hoy dia se denomina
esta condición por el término de
Anemia; pero las palabras no alteran los hechos. Existen miles
de nillas en esta condición ; algunas de ellas están en la edad
de los misteriosos cambios que
conducen al completo desarrollo
y necesitan especial cuidado.
Muchas sucumben en este periodo tan crítico y la historia
de tales pérdidas es la más triste en el curso de la vida. Un
tratamiento conveniente podría
haber sal vado á la mayor parte
de estos tesoros de sus padres, si
las madree hubieren sabido de la
PREPARACION deWAMPOLE!
y la hubieren administrado á sus'
hijas, con el resultado de que habrían llegado á ser mujeres fuertes y sanas. Es tan sabrosa como
la miel y contiene todos los principios nutritivos y curativos del
Aceite de Hígado de Bacalao
Puro, que extraemos de los higados frescos del bacalao, combinados con Jarabe de Hipofosfttoe
Compuesto, Extractos de Malta
y Cerezo Silvestre. Para lograr
el desarrollo de nillos pálidos,
raquíticos y demacrados, y especialmente aqnellos que padecen
Anemia, Escrófula, Raquitismo
ó Enfermedades de los Huesos y
la Sangre, no tiene igual, pues
sus propriedades tónicas son excelentes. "El Sr. Dr. José M.
Guijosa, de México, dice : He
empleado su Preparación de
Wampole en una Senorita qne
presentaba algunos síntomas inquietantes en el aparato respiratorio y desde el primer frasco
_comenzó á notarse alivio marca.
do, habiendo desaparecido toda
huella de enfermedad al terminar el sexto frasco." Na die
sufre un desengallo con esta.
De venta en todas las Boticas.
Parls concede demastada fmportanda al
casamiento de Anatole France, y mientras
los cronistas del mundolentero emborrona•
mos cuartillas decomentartos,el filOlofo H
dispone i seguir filosofando i. su guito
porque conoce "sus clislcos" y plen11,
securamente, que en un pals como 6ste,
casarse ó no casarse .... tanto monta.
¿Que Aoatole France hace tel11 , la aeftorlta Br1ndeau? Pues sep.lr&amp;n Jupndo
amablemente , 101 matrfmonto1, ¿Qu.e
la atnorlla Brto4uu bact 4Hlll'acl&amp;4o,
Allatol, Fraaet) Loa trlbUDIIII ..u.n
para conceder un 4Jvorclo mu .... Loa
cootraJtotu pu.a,a ,1111, 11111D 111
Ylftla ID cana.
JOSE JUAN.CADENAS,

��•

· ·EL MUNDO ILUSTRADO

MONTERRE~-

~

¡¡Es la Maravilla del Sis-

¿ma :ar'!

~~
■

las Cervei.as Conocidas!!

.,.,

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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          <name>Título Uniforme</name>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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